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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6947125
Actualizado: fai 23 horas 57 min

Gramsci y Sraffa, la relación entre dos comunistas rebeldes

Lun, 22/01/2018 - 07:01
Sergio Cesaratto, Sin Permiso

La figura de Piero Sraffa es en gran parte desconocida para el público italiano, incluso los más cultos; poco más afortunada es la de Antonio Gramsci. Sin embargo, son los dos científicos sociales más extraordinarios de los que Italia puede vanagloriarse del siglo XX. El libro de Giancarlo De Vivo (En la tormenta del siglo XX - Antonio Gramsci y Sraffa entre la lucha política y la teoría crítica, Castelvecchi, 2017) hace luz sobre la interacción intelectual, política y humana que se estableció entre los dos en situaciones dramáticas en el siglo XX, como indica el acertado título del libro, que no solo está dirigido a académicos y "expertos", sino que es de gran interés para cualquier lector culto.

Gramsci y Sraffa se conocieron, como es sabido, en el Turín de la inmediata posguerra, y ambos eran discípulos de Umberto Cosmo (como Terracini y Togliatti). Los períodos más intensos de sus relaciones tuvieron lugar tanto en Turín (1919-1921) como en Roma (1924-1926). Pero nunca se interrumpió el contacto, incluso en el período de 1921-1924 en el que Sraffa primero (en Londres) y luego Gramsci (en Moscú) estuvieron ausentes de Italia. Desde Londres, Sraffa continuó colaborando con “Ordine Nuovo”. Después de la detención de Gramsci en noviembre de 1926, Sraffa sirvió de enlace con el Partido Comunista italiano en el exilio. Hasta la puesta en libertad condicional en 1934 de Gramsci, Sraffa solo pudo encontrarse con él una vez en 1927, y solo pudieron mantener correspondencia de manera indirecta a través de la cuñada del preso, Tatiana Schucht.

Sólo a partir de enero de 1935 pudo Sraffa visitar a su amigo en otras siete ocasiones. Sobre la última, a finales de marzo de 1937, Tatiana escribe (p. 17 del libro de De Vivo) que "ya es la tercera vez que Antonio recibe su visita, mañana y tarde... Su alegría me toca infinitamente, y su solicitud sincera de que el amigo escuche todo lo que quería decirle, y él mismo escuchar. Estas conversaciones es verdad que le cansan mucho, pero son para él tan importantes como el aire que respiramos".

Gramsci no será el único en experimentar una gran satisfacción en sus conversaciones con Sraffa; basta recordar sus encuentros semanales con Wittgenstein en Cambridge, y la afirmación de este último de que salía de cada conversación con Sraffa como un árbol podado. De Vivo nos da una idea de las conversaciones con Gramsci, cuyo componente humano es palpable en las palabras de Tatiana, de las que hablaremos más adelante. De Wittgenstein (y de Gramsci), Sraffa admirará el rigor de la investigación llevada al extremo: el economista admiraba sobre todo la honestidad, el rigor y la curiosidad intelectual.

Las cartas (primer capítulo)

La correspondencia de Sraffa con Tatiana es el medio con el que el economista (desde 1927 en Cambridge) se comunica con Gramsci. Recibe de la cuñada de Gramsci copia de las cartas del preso, y las remitirá al centro en el extranjero del Partido Comunista italiano en París. Sraffa sigue en persona tanto las iniciativas legales para la liberación de Gramsci (hasta el punto de atribuirse en alguna carta el título de abogado), a través de conocidos de su padre, antifascista y ex rector de Bocconi, como (aparentemente) las ilegales. A la luz de los profundos lazos entre Gramsci y Sraffa parece, por tanto, sorprendente que el papel del economista italiano fuese, como recuerda De Vivo, poco conocido durante mucho tiempo, casi oculto, y es sólo desde mediados de los años sesenta cuando comienza a emerger. Y, por desgracia, al salir a la superficie también comienzan a florecer las inferencias más variadas, a menudo no documentadas, sobre el papel de intermediario de Sraffa entre Gramsci y el Partido. En resumen, la acusación es que Sraffa había actuado como un agente del PCI, incluso de la Comintern, en estrecho contacto con Stalin y Togliatti. Desafortunadamente, algunos académicos reconocidos como Luciano Canfora se habrían prestado a este juego. La imagen que surge de la reconstrucción documental que hace De Vivo en el primer capítulo del libro es más bien el de un comportamiento extremadamente correcto de Sraffa, no solo en relación con el Partido sino, sobre todo, con su amigo en la cárcel, sin escatimar todos los esfuerzos posibles para su liberación y, al mismo tiempo, para aliviar su sufrimiento material e intelectual.

También está la cuestión de la famosa carta de Ruggero Grieco. Como tal vez los lectores sabrán, en 1928 la policía secreta fascista interceptó una carta del líder comunista exiliado dirigida a tres dirigentes presos, Terracini, Scoccimarro y Gramsci. Al mostrar que los tres eran miembros aún activos en la toma de decisiones del partido, esta carta podía ser un factor agravante de su situación en el inminente juicio ante el Tribunal Especial al que se enfrentaban. Gramsci fue inmediatamente aislado y sospechó de este descuido del Partido, volviendo sobre el tema cinco años más tarde en dos cartas a Tatiana, en las que explicaba sus atormentadas dudas de que la carta de Grieco hubiese sido enviada deliberadamente para agravar su situación. Y ¿quién, sino Togliatti? Tal era la confianza de Gramsci en Sraffa, que le pide a Tatiana que sus dos cartas sólo sean enviadas al ‘abogado' (y, por lo tanto, no al partido).

Determinar si Sraffa respetó o no la voluntad de su amigo es, pues, esencial, sobre todo cuando los buitres habituales han argumentado que este deseo no se cumplió. La reconstrucción de De Vivo, en lo que hace a este punto apasionante (aunque el libro en su conjunto lo es sin duda), documenta paso a paso, y de una manera que me parece incontrovertible, como Sraffa honró esa voluntad sin lugar a dudas. En concreto, Sraffa en los años setenta todavía estaba en posesión de las dos cartas de marras (las copias que le envió Tatiana), junto con veinte cartas sucesivas que, evidentemente, Sraffa había dejado de remitir al Partido. Un material que el Partido recibió por otros medios, en concreto de las autoridades soviéticas que heredaron los originales guardados por Tatiana. ¿Por qué Sraffa, se pregunta uno, no sólo respetó la voluntad de Gramsci de no entregar las dos cartas, sino tampoco las posteriores? De Vivo sugiere la hipótesis de que como consecuencia del incidente de Grieco (y otros "descuidos" posteriores), incluso Sraffa sospechaba cada vez más del Partido, una hipótesis apoyada en 1983 por Giorgio Napolitano, que después de la Segunda Guerra Mundial fue el vínculo entre el Partido y Sraffa. Este último, dice De Vivo, nunca rompió con el Partido (del que, sin embargo, no era miembro). Por su parte, Togliatti mantuvo deliberadamente en la sombra la figura de Sraffa durante más de treinta años, hasta el punto de manipular una carta importante de Tatiana a Sraffa, en la que relata el final de Gramsci, presentándola como dirigida "a su esposa y sus compañeros”. La actitud de Togliatti solo cambió cerca de su muerte, de manera que a mediados de los años sesenta se publicaron finalmente las dos cartas de Gramsci en las que se refería al incidente de Grieco (las que estaban en posesión de Togiatti, según se ha podido saber, no las de Sraffa), abriendo el debate en el marco de la discusión de si Gramsci pudo romper con el Partido Comunista en relación con la posición de la dirección soviética, que posteriormente apoyó la consigna de una asamblea constituyente democrática defendida por Gramsci contra la línea del Partido (al respecto ver un artículo de Leonardo Paggi de 1966 que despertó las iras de Amendola). La dirección comunista comenzó en ese momento a sospechar que Sraffa poseía más documentos de Gramsci, iniciando una caza del ratón que sólo tuvo éxito, después de mucha persuasión, en 1974, cuando Sraffa (que estaba empezando a perder la memoria) les entregó los documentos aún en su poder. Pero, como hemos dicho, dicho material estaba ya en posesión del Partido, e incluso se había publicado. En un apéndice del capítulo de De Vivo se desmontan las posteriores acusaciones de Canfora contra Sraffa en relación a la infame carta de Grieco. La pregunta es porque unos intelectuales respetables, más allá de los buitres, han tenido interés en Italia en ensuciar la figura cristalina de Sraffa. ¿Qué les molesta de Sraffa?

El materialismo de las ideas (segundo capítulo)

Sraffa mantuvo relaciones de intercambio intelectual profundas con algunos de los pensadores más brillantes de Cambridge, entre ellos el genio matemático Frank Ramsey, que murió prematuramente a los 26 años, y, por supuesto, Wittgenstein y Keynes. Por desgracia, conservamos escasos fragmentos de las largas conversaciones en las que sometían a la navaja de Sraffa sus teorías (probablemente más que a la inversa). Las conversaciones con Wittgenstein, según Amartya Sen, al que se refiere De Vivo, podían llegar a irritar en algunas ocasiones a Sraffa por su abstracción en comparación con las que tenía, más concretas, con Keynes. La distancia entre los dos economistas era naturalmente considerable, tanto en política como en economía, hasta el punto de que en 1951 Sraffa escribió a Dobb que Keynes era un "reaccionario". En realidad, dice De Vivo, a Sraffa le afectó mucho la muerte del gran economista en 1946. El genio de Sraffa se puede medir por el hecho de que Keynes consideraba un test las “extenuantes” críticas de Sraffa a los borradores de la Teoría General, y que Dennis Robertson, ex alumno de Keynes, más tarde inquisidor de la ortodoxia y revisor muy crítico de la Teoría general, agradeciese a Sraffa sus sugerencias, atribuyéndole en la práctica la autoría de gran parte de las críticas. Sraffa, “un misterio absoluto" como le define Richard Kahn (Pág. 82), un Zelig de la inteligencia, capaz de ayudar a aclarar puntos de vista opuestos, el de Keynes y los de sus críticos, en una avidez extrema de rigor.

Tampoco conocemos mucho sobre las conversaciones con Gramsci. Sin embargo, su opinión sobre Benedetto Croce es posible que les haya distanciado: Sraffa estaba decididamente a favor de la ciencia moderna, por la que tenía curiosidad, y creía que el idealismo de Croce era nocivo: "Es un hecho curioso que en la cultura de todos los italianos cultos hay un gran agujero: la ignorancia de las ciencias naturales. Croce es un caso extremo, pero típico. Los filósofos creen que, cuando han demostrado que los científicos serían dignos de suspender vergonzosamente en filosofía, su tarea ha terminado” [carta a Tania 23 de agosto de 1931, citado en la p.96).

Inicialmente interesado sobre todo en los problemas de la economía y las finanzas aplicadas (lo que lo enfrentó personalmente a Mussolini en no menor medida que Gramsci), a mediados de los años veinte Sraffa comenzó a interesarse en temas de teoría económica y se orientó a una carrera académica, lo que será la aventura intelectual de su vida y se convertirá en el desafío teórico más importante al marginalismo en el siglo pasado, junto al de Keynes. Eso no impidió que Sraffa siguiese manteniendo contactos políticos, no sólo con el Partido Comunista, sino también a mediados de los años veinte con la izquierda reformista, de Turati a Kuliscioff, de Rosselli a Gobetti. Por otra parte, Sraffa sufrió duros reproches de Gramsci y Togliatti por apoyar una línea de unidad de las fuerzas antifascistas en contraposición al sectarismo comunista, sin que por ello disminuyese la confianza del primero en él.

¿De que discutían hasta "tarde en la noche" Gramsci y Sraffa en Roma en el período 1924-1926? Inevitablemente, del estado insatisfactorio de los estudios económicos marxistas - sobre los que Gramsci emitió un severo juicio en los Cuadernos, compartido por Sraffa (p 119). Hay que recordar que sólo unos pocos años más tarde, en 1928, Sraffa comenzó a tener una idea bastante clara de la necesidad de reanudar el análisis de los clásicos y de Marx, que le absorbería en las próximas décadas. Por lo tanto, el mismo Sraffa vivía todavía el vasallaje intelectual común a muchos marxistas (pp. 104-7) en relación al marginalismo, representado en particular por la figura de Alfred Marshall, a pesar de las críticas muy severas que había formulado en dos artículos memorables en 1925 y 1926. Las discusiones de Sraffa con su amigo en la cárcel con respecto a los estudios económicos no tuvieron por otra parte grandes efectos (p. 115). Hubiera sido útil para el lector en este caso que De Vivo hubiera profundizado en las ideas que se apuntan de las cartas y en los Cuadernos, confrontándolas con interpretaciones anteriores, como las de Giorgio Lunghini (1994). Y en la interpretación del materialismo histórico, según De Vivo, los dos investigadores encontraron un terreno de elaboración común. En particular, el autor cita un pasaje de 1932 debido a Maurice Dobb, pero inspirado por Sraffa, en el que, en un punto clave, se habla de las "ideas" como "parte de la historia, que son 'hechos' de la experiencia histórica no menos que las invenciones mecánicas y [sic] las relaciones de propiedad, y entran en el proceso histórico de la misma manera que otros 'hechos'". Este "marxismo indisciplinado" de Sraffa (e indirectamente de Gramsci) fue objeto de acusaciones de "perversión idealista" de la célula del Partido Comunista de Cambridge, a las que Dobb respondió con irritación que el punto había sido inspirado por un camarada extranjero con una gran cultura marxista y mucho más involucrado en actividades revolucionarias (incluso ilegales) que los militantes de salón de la célula (p. 126).

El redescubrimiento de Marx

Como se ha señalado, De Vivo describe muy bien la situación intelectual del marxismo de los años veinte: una especie de división del trabajo en la que se aceptaba el análisis económico burgués como un análisis científico respetable de los problemas económicos concretos, relegando el marxismo a las “grandes leyes del movimiento del capitalismo”. Esta división de trabajo continuó en el PCI (y en el marxismo internacional también) más allá de los años veinte, al menos hasta la austeridad berlingueriana, cuando se abandonó el cuerno del marxismo dejando sólo el otro, la teoría económica burguesa. La economía crítica no fue materia prima fundamental del PCI, como por desgracia tampoco lo es hoy en día en su reformulación como farsa electoral. Que este fuera el camino que Sraffa recorrió hasta 1928 para liberarse del marginalismo y recuperar el punto de vista de los economistas clásicos y de Marx, en especial la teoría de la plusvalía (v. Cesaratto 2016) es objeto de controversia. En resumen, ¿Sraffa se inspiró en y se guió por Marx o recorrió un camino más complicado que culminó en una especie de redescubrimiento de Marx? La cuestión es delicada en dos aspectos. El primero, analítico en el sentido de que, como escribió el economista turinés, la vía para alcanzar una meta es a menudo más importante que el propio destino. Reconstruir y rehacer ese camino no es en realidad un mero ejercicio de historia del pensamiento, sino que significa volver sobre el proceso de catarsis de las ideas erróneas que se ramifican en todos los rincones de nuestra mente (según la famosa expresión de Keynes) y el no menos arduo de vislumbrar un nuevo punto de vista. El segundo, es más político en el sentido de que una derivación marxista directa del enfoque clásico expone a Sraffa a la acusación sutil, por ejemplo de Paul Samuelson, de haber sido un gran economista, pero desafortunadamente alentado por el deseo de validar a toda costa a Marx.

En un apéndice del segundo capítulo, De Vivo recupera lo que había defendido en algunas intervenciones científicas, en particular, nos guste o no, que fue El Capital de Marx la guía de Sraffa (en particular, el segundo volumen y el llamado cuarto volumen dedicado a la Historia de las Teorías de la Plusvalía). Evocando implícitamente el contexto esquizofrénico descrito por De Vivo, para el que en los años veinte se podía ser marxista defendiendo al mismo tiempo la validez del aparato marginalista de fijación de precios a través de las curvas de oferta y demanda; aunque más compleja es la posición de los que creen que hay una continuidad entre los famosos artículos de 1925 y 1926 de Sraffa sobre la teoría de los precios en Alfred Marshall (el marginalista más influyente) y posteriores avances. En particular, Sraffa rastrea en Alfred Marshallla la idea según la cual, con rendimientos constantes a escala, solo el coste determina el precio de los bienes. Sobre la base de esta sugerencia, Sraffa trata sucesivamente de anclar la determinación de los precios y la distribución de los elementos materiales (objetivos) desarrolladas en las teorías de la plusvalía del tardo mercantilista William Petty y los fisiócratas franceses, en lugar de en los conceptos subjetivos de "esfuerzo y sacrificio" de los marginalistas o en la teoría del valor trabajo de Ricardo y Marx (ésta último habría retenido casi un enfoque corrompido de la aproximación materialista del cálculo de la plusvalía de los autores precedentes a favor de una idea semi-ética del valor de la mercancía, ver en este sentido el estupendo ensayo de Saverio Fratini de 2016).

Una vez redescubierto este punto de vista materialista para sus ecuaciones, Sraffa retornó a Marx juzgando más amablemente la teoría del valor trabajo como el intento de Ricardo y Marx de desarrollar el enfoque de la plusvalía de manera original y fructífera , incluso dentro de los límites de esa teoría. El hecho de que, sin embargo, el valor-trabajo fuese una mala fundación, como ya sabían Ricardo y Marx, fue utilizado por uno de los fundadores del marginalismo, Boehm- Bawerk para atacar El Capital, predisponiendo la subordinación del marxismo al "más científico marginalismo”, que evoca De Vivo apropiadamente en su libro. El legado teórico más importante de Sraffa al pensamiento marxista y democrático es, por tanto, el haber roto esa subordinación y la esquizofrenia entre marxismo y marginalismo ilustrada por De Vivo. La cuestión del recorrido realizado por Sraffa en aquellos años decisivos permanece, naturalmente, abierto. Hubiera sido un enriquecimiento, en este sentido, que De Vivo hubiera mencionado la existencia de otras interpretaciones autorizadas.

Una figura molesta

Por lo tanto, la trayectoria de Sraffa es intelectualmente fascinante y está profundamente inmersa en la historia del corto Siglo XX, y en la del marxismo y la economía política. El libro De Vivo es en este sentido estricto no solo una lectura rigurosa sino absolutamente convincente. Una reflexión final sobre el impacto lamentablemente marginal de Sraffa en la cultura italiana hubiera sido interesante para el lector. La herencia de Sraffa en los estudios económicos sigue bien viva, y su escuela es una de las más vibrantes entre las heterodoxas - pero incluso en este caso, sin embargo, se ve a menudo marginada a favor de teorías menos coherentes. Los espacios para el pensamiento crítico en la economía, sin embargo, se han restringido drásticamente, y predominan los ‘bocconiani’ [de la Universidad Bocconi de Milán, “acríticos”, ndt] en todas las tendencias, a pesar de que la crisis ha demostrado dramáticamente su inconsistencia científica. El libro de De Vivo es importante en este sentido para sensibilizar a toda la cultura italiana de la necesidad de proteger la libertad de investigación económica, no sólo para defender el legado científico que es todo italiano, interdisciplinario, democrático y antifascista, sino porque sólo a partir de ahí, y del legado de Keynes, podrá surgir una nueva y más fructífera ciencia económica que supere el penoso autismo de la teoría dominante. En un momento de decadencia de nuestro país, ha llegado el momento de que Italia redescubra la talla humana e intelectual de Gramsci y Sraffa.


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Francisco, el papa, entre pederastas y genocidas

Sáb, 20/01/2018 - 11:09

Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada

La Iglesia chilena es una de las más conservadoras del continente. Su participación en el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende la escoró más. Un tedeum en la catedral de Santiago elevó a los golpistas a la condición de salvadores de la cristiandad. Los escándalos durante décadas afectan a todas las congregaciones, ninguna está exenta de casos de violación a menores. Salesianos, maristas, dominicos, legionarios, jesuitas, Opus Dei. Existe un centenar de casos documentados.

La institución niega y considera las acusaciones, insidias para socavar la labor pastoral de sus miembros. Aún abiertas las heridas del prelado Fernando Karadima, durante años violando menores, el papa Francisco no ha querido reunirse con sus víctimas. Se ha limitado a pedir perdón. Karadima sigue siendo sacerdote. En sus 50 años de oficios religiosos amasó una gran fortuna personal. Condenado por pederastia, oficia misa a pesar de estar inhabilitado. Igualmente, resulta significativo que el papa Francisco reniegue de las acusaciones por encubrimiento de quien fue discípulo de Karadima, Juan Barros Madrid, hombre de confianza del Papa, nombrado obispo de Osorno. No menos impactante ha sido el nombramiento del ex arzobispo de Santiago, miembro del consejo cardenalicio, Javier Errázuriz Ossa, amigo personal de Pinochet, anticomunista declarado, en la actualidad empeñado en desarticular toda acción pastoral ejercida desde la Teología de la Liberación. Enemigo acérrimo de la Iglesia de los pobres, ha patrocinando querellas contra los sacerdotes militantes de la Iglesia de la opción por los pobres y del Cristo de los condenados de la Tierra, José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos.

Sin embargo, la Iglesia chilena cuenta con el apoyo de la clase política para realizar sus fechorías. La Democracia Cristiana, principal partido político durante décadas, hoy en declive, de ideología católica practicante, se alineó con las posiciones más reaccionaras del clero, siendo su correa de trasmisión. En cuanto a sus propiedades y bienes, el Episcopado posee canales de televisión, universidades, editoriales, centros comunitarios, clubes deportivos, clínicas privadas, instituciones seglares, colegios, agroindustrias y una red de empresas dedicadas a la divulgación de la fe. No hablemos de la riqueza acumulada gracias a las prerrogativas concedidas por el Estado. No paga contribuciones. Por ley se le exime del IVA. Tampoco necesita desembolsar dinero a la hora de los envíos postales. Todo lo que entra a sus arcas se convierte en patrimonio. Igualmente, su influencia se hace sentir a la hora de evitar que sean juzgados los capellanes militares y sacerdotes que prestaron colaboración en las sesiones de tortura durante los años de la dictadura.

La Iglesia católica se inhibió de investigar los casos de sacerdotes asesinados, torturados y desaparecidos, como Joan Alsina (31 años), Miguel Woodward (42), Antonio Llidó (38) y los fusilados Andrés Járlan (43) y Gerardo Poblete (31).

La Iglesia chilena no pasa por sus mejores momentos. La visita de Francisco precede la realizada por el papa polaco Juan Pablo II, hoy declarado santo por sus milagros, tal vez por transformar curas violadores y pederastas en hombres del señor, libres de polvo y paja. Su periplo está lleno de contradicciones. Mientras predica austeridad, critica el liberalismo económico, el consumo exacerbado, se manifiesta contra el calentamiento global y llama a una revangelización, no alude al coste de más de un millón de dólares desembolsado por el Estado chileno para sus fastos y mítines, además de la seguridad.

Guarda silencio ante la represión ejercida por el Estado chileno contra el pueblo mapuche. Su misa en Temuco contó con la acción de las fuerzas armadas y de Carabineros limpiando el terreno, deteniendo a los lonkos de las organizaciones del pueblo mapuche. El cordón de seguridad le garantizó una misa tranquila, con mapuches ad hoc, complacientes y sumisos. Así se ocultó el comunicado de la Conferencia Internacional de Pueblos Indígenas en cerro Ñielol, en el cual se señala: Los representantes de los pueblos indígenas ratificamos nuestros derechos colectivos, como a la libre determinación, hasta la conformación de un autogobierno. Asimismo, reafirmamos el derecho de restitución de las tierras usurpadas, exhortaremos a los estados y, en especial, a Chile, Argentina, el Vaticano y las iglesias a que depongan su política de colonialismo y domesticación con los pueblos indígenas. Exigiremos perdón del papa Francisco por los crímenes de genocidio y por la toma, confiscación y ocupación de los territorios y los recursos de los pueblos indígenas.

Al igual que sucedió con Juan Pablo II, Francisco hizo oídos sordos, llamó, como no podía ser de otra manera, al diálogo, sin mencionar el acoso, violación, asesinato y encarcelamiento de los dirigentes mapuches, donde no se respeta el habeas corpus. Calló ante las campañas contra el portavoz de la Coordinadora Arauco-Malleco, Héctor Llaitul.

Bergoglio ha tenido que hacer frente, en Santiago, Temuco e Iquique, ciudades visitadas, a manifestaciones de protesta por su actitud condescendiente con el poder, el silencio guardado frente a las demandas de justicia y su actitud protectora de una Iglesia, como la chilena, sumida en la corrupción y el descrédito. Su visita, sin tomar partido por la justicia social y denunciar a sus prelados, resulta irrelevante. Y ahora, en Perú, ¿rogará por el alma de Fujimori?Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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“Fracturas, temor y fracasos”: las élites globales miran firmemente al abismo

Ven, 19/01/2018 - 10:10
Bill Van Auken, wsws

La próxima semana, 2.500 banqueros, administradores de fondos de inversión, CEOs corporativos, funcionarios estatales y celebridades se reunirán nuevamente en el complejo alpino suizo de Davos para el Foro Económico Mundial (WEF, siglas en inglés)

Pagando US$55.000 de admisión por persona, uno podría asumir que los representantes de la oligarquía financiera y corporativa y los otros representantes tienen mucho qué celebrar.

El índice de Bloomberg Billionaires (multi-millonarios) publicado el mes pasado indicó que las fortunas de los 500 individuos más ricos del mundo —muchos de los cuales estarán presentes— aumentaron 23 por ciento en conjunto el año pasado, haciéndolos $1 billón de dólares más ricos que a fines del 2016. Desde entonces, les han seguido lloviendo sumas así de obscenas de dinero, con el índice bursátil cerrando en 26.000 puntos el miércoles, después de su aumento de 1.000 puntos más rápido en la historia.

Sin embargo, el principal reporte en el que se basarán los cuatro días de reuniones y discusiones a puerta cerrada ofrece el retrato de una élite gobernante mundial viviendo con un miedo mortal de que el recrudecimiento de las crisis económicas y sociales, ante todo la amenaza de otra guerra mundial y revolución social, vaya no solo a despojarlos de sus riquezas, sino de sus cabezas.

Bajo el título “Fracturas, temores y fracasos”, el informe del WEF sobre riesgos globales (Global Risks Report) incluye subtítulos como “La parca en cosecha”, “La muerte del comercio”, “Las hebillas de la democracia”, “La extinción de la precisión”, “Al abismo”, “Los temores de un Armagedón ecológico” y “Guerra sin reglas”.

El reporte fue compuesto con base en una encuesta de cerca de 1.000 banqueros y ejecutivos empresariales, funcionarios estatales y académicos, que encontró que el 93 por ciento de ellos teme que se empeoren los confrontamientos entre las principales potencias durante el 2018. El 79 por ciento prevé una mayor amenaza de un conflicto militar “de un Estado contra otro”. El informe cita tanto el enfrentamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte, el cual presenta el mayor riesgo de una guerra nuclear desde el ápice de la Guerra Fría, así como la trama cada vez más compleja de conflictos interestatales producidos por la intervención militar de Washington en Irak y Siria.

Los temores de una guerra mundial son bien fundados. El mes pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, presentó su estrategia de seguridad nacional, donde ataca a Rusia y China como “potencias revisionistas” que obstaculizan la aserción de EUA de su hegemonía global. Además, plantea una política de un primer ataque agresivo nuclear, incluso contra adversarios que estén empleando armas convencionales o cibernéticas.

Esta política ha sido elaborada más profundamente por la postura estratégica nuclear que será presentada este mes por Trump, donde solicitará el desarrollo de armas nucleares más pequeñas y “utilizables” para desplegarlas a destacamentos en el este de Europa y Asia, lo que vuelve todavía más posible una conflagración global de escala total.

La reunión de este año en Davos, sellada y rodeada por miles de efectivos policiales y militares, se verá eclipsada por la presencia de Donald Trump, el primer presidente estadounidense que llega desde Bill Clinton, hace 18 años. Sus asistentes anunciaron que Trump planea dar su típico discurso de “América ante todo” durante la sesión final.

Pese a que el discurso de Trump pueda presentar un desafío directo al eslogan del foro de este año —“Creando un futuro compartido en un mundo fracturado”—, será tan solo otro de los más nocivos síntomas del hendimiento del marco existente de la economía y política internacional, aconteciendo bajo el peso de las cada vez más profundas contradicciones y la inhabilidad de los distintos rivales del Estado capitalista a crear un nuevo “futuro compartido” o reparar las fracturas que dividen al mundo.

Los contenidos del reporte de riesgos del WEF apuntan a un capitalismo global sumido en una crisis profunda e irresoluble.

El documento menciona que, mientras que se muestran positivos los “principales indicadores económicos”, es decir, la fuerte alza en los precios de las acciones bursátiles que han engordado los portafolios de los inversionistas que estarán en Davos, esto solo “encubre la continuación de las preocupaciones subyacentes”.

“Esta ha sido la más débil recuperación registrada tras una recesión”, indica el reporte, y añade “El crecimiento de la productividad permanece extrañamente débil”.

La economía capitalista global se ve acechada por “los insostenibles precios de los activos, tras ocho años de una racha financiera alcista en el mundo; niveles altos de endeudamiento… y fuertes presiones en el sistema financiero global”.

En una sección intitulada, “Al abismo”, el informe hace la siguiente advertencia: “Contra el trasfondo de conflictos políticos internos e internacionales —y con los formuladores de las políticas económicas navegando aguas inexploradas— el estallido de otra crisis financiera global podría abrumar la respuesta política y las políticas consiguientes. Un colapso sistémico del tipo que fue evitado en el 2007-2008 podría empujar a países, regiones, o incluso al mundo entero sobre el precipicio y a un periodo de caos”.

“El recrudecimiento de las tensiones militares”, “las acumulaciones militares”, “los conflictos indirectos” y los múltiples “focos de conflicto” son mencionados como amenazas de guerras, pero el documento luego remata con advertencias sobre el peligro de la intensificación de las tensiones sociales en todos los países capitalistas.

“En muchos países, la tela social y política se ha visto severamente desgastada por los años de ingresos reales estancados”, dice, aludiendo a cifras sobre la desaceleración de los salarios y el veloz aumento de la desigualdad social.

“Los niveles de deuda personal, acoplados con ahorros y pensiones inadecuadas, son una de las razones por las que se puede esperar que las frustraciones se profundicen en los próximos años,” establece el reporte.

Además, menciona que el informe del 2014 advertía que uno de los mayores riesgos a nivel global era el alto nivel de desempleo juvenil, siendo tan alto que atentaba con crear una “generación perdida”. El reporte nota sin atavíos que los millones de jóvenes sin trabajo podrían provocar “enfrentamientos intergeneracionales por las políticas relacionadas a impuestos y al mercado laboral”.

Las inquietudes por las divisiones sociales explosivas van de la mano con una sección del documento dedicada a las preocupaciones que conciernen el Internet. Bajo el título “Fuegos digitales salvajes”, denuncia “el uso intencional de las redes sociales para extender la desinformación”, i.e. la develación de las verdaderas condiciones que enfrentan los trabajadores en cada país, calificándolo como un desafío a la “gobernabilidad global”. El reporte aplaude las medidas de Google, Facebook y varios Gobiernos para reprimir por medio de una censura directa la “desestabilizadora desinformación en línea”.

Las conclusiones políticas del reporte son particularmente impactantes:

“La democracia ya está mostrando signos de desgaste en cara a las problemáticas económicas, culturales y tecnológicas. Es posible un daño mucho más profundo: pueden colapsar los órdenes sociales y políticos. Si un país dividido uniformemente ve posiciones polarizadas cada vez más rígidas en una contienda en la que el vencedor se lo lleva todo, el riesgo aumenta de que los debates políticos den paso a formas de secesión y confrontaciones físicas. Bajo estas circunstancias, se podría llegar a un punto de inflexión. Un espiral de violencia podría desencadenarse, particularmente si las autoridades públicas pierden el control y luego intervienen a favor de un lado con una fuerza desproporcional. En algunos países —con un acceso fácil a armas o una historia de violencia política— se podría detonar un conflicto civil armado. En otros, el Estado podría imponer su voluntad a la fuerza, con posibles consecuencias que reverberarán por un largo tiempo: un estado de emergencia, la suspensión de libertades civiles, incluso la cancelación de elecciones para proteger el orden público”.

En otras palabras, la oligarquía financiera global se reunirá en el exclusivo y pintoresco resort alpino en Davos para discutir francamente las posibilidades de una nueva guerra mundial, la erupción de guerras civiles a raíz del recrudecimiento de las contradicciones sociales y la imposición de dictaduras policiales-estatales.

Lo que describe el reporte del WEF son condiciones ya visibles en Estados Unidos y en todas las principales naciones capitalistas.

En 1938, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, León Trotsky escribió que la clase capitalista “se desliza con ojos cerrados hacia una catástrofe económica y militar”. Mientras que el reporte de riesgos del WEF sugiere que al menos algunos elementos de la élite gobernante de hoy perciben tal catástrofe en el horizonte, tienen tan poca discreción como sus antepasados hace ochenta años para prevenirla.

Esta situación suscita con gran urgencia que la clase obrera formule su propia respuesta estratégica e independiente a la crisis capitalista mundial, con base en la perspectiva de aunar a los trabajadores de todos los países en una lucha en común para reorganizar a la sociedad sobre cimientos socialistas.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Teoría macroeconómica: la bisagra y la hegemonía neoclásica

Mér, 17/01/2018 - 09:11
Alejandro Nadal, La Jornada

En los años anteriores a la crisis financiera de 2008 parecía existir un consenso entre los economistas de las más prestigiadas universidades y oficinas de gobierno. Eran los años de la llamada Gran Moderación, frase acuñada por Alan Greenspan para denotar la época en que por fin las crisis habían sido vencidas.

El consenso giraba alrededor de un edificio teórico derivado del monetarismo y de una clase de modelos macroeconómicos que conforman la llamada Nueva Macroeconomía Clásica. Sus dogmas los conocemos de sobra: estabilidad y eficiencia de los mercados. El predominio de esta construcción de teoría macroeconómica clásica excluía la posibilidad de una nueva crisis. Era como si Keynes y sus lecciones sobre la inestabilidad intrínseca de cualquier economía capitalista nunca hubieran existido. Los economistas que mantenían posturas distintas pasaron al rincón de los heterodoxos y fueron sistemáticamente marginados.

Pero al detonar la crisis de 2008 los responsables de la política macroeconómica en Estados Unidos rápidamente adoptaron posturas basadas en los principios keynesianos y, en especial, en los relacionados con el empleo de la política fiscal para rescatar el sistema bancario y contrarrestar la caída en la demanda agregada. La aplicación de un fuerte estímulo fiscal para salvar a los bancos y reactivar la economía fue el curso de acción utilizado en Estados Unidos entre los años 2008 y 2010. En Europa, la política fiscal también jugó un papel importante para auxiliar a las instituciones financieras que se encontraron en dificultades después del colapso del banco de inversión Lehman Brothers (septiembre 2008) y algo menos para apuntalar la demanda agregada en la economía real.

Tanto en Estados Unidos como en Europa el regreso al empleo de la política fiscal se llevó a cabo muy rápidamente, contradiciendo los dogmas que consagraban el predominio de la política monetaria sobre la fiscal. En el contexto de los años 2008-2011, la política fiscal se convirtió en el instrumento por excelencia para la intervención macroeconómica. La prensa económica y de negocios calificó este proceso de renacimiento del keynesianismo.

Pero el cambio repentino en favor del empleo de la política fiscal no duró mucho tiempo. En los países que habían comenzado a aplicar una política fiscal contracíclica, el déficit fiscal también había aumentado de manera significativa. A partir de 2011 volvió a ganar importancia el llamado en favor de la austeridad fiscal para mantener una mayor credibilidad. Así que el renacimiento del keynesianismo duró poco y muy rápidamente le siguió el regreso a la fe ciega en la austeridad fiscal.

Hoy, muchos analistas se preguntan sobre las causas de este repentino cambio de posturas en materia de política macroeconómica. Recientemente Henry Farrell y John Quiggin publicaron un artículo en el que examinan el tema de los vínculos entre expertos en macroeconomía y los responsables de política económica. Y precisamente su trabajo se concentra sobre este auge y caída del keynesianismo (academic.oup.com). El mensaje principal de los autores es que existe un efecto de bisagra entre la comunidad de macroeconomistas académicos y la de los hacedores de la política macroeconómica. Según ellos, ambas comunidades están unidas por un eje común que las vincula y permite un diálogo en el que a veces predomina una serie de prioridades y por momentos prevalece otro tipo de objetivos. Los políticos necesitan de teóricos de alto perfil para justificar las medidas que aplican, mientras los sacerdotes en la capilla académica obtienen prestigio cuando sus recetas son adoptadas por los políticos. Los autores tienen algo de razón sobre este punto, pero exageran cuando atribuyen a este efecto de bisagra el auge y caída del keynesianismo en el contexto de la crisis y sus efectos.

El análisis de Farrell y Quiggin utiliza todo tipo de instrumentos de la sociología de la ciencia, pero desgraciadamente recurre menos al contenido de la teoría económica. El artículo es hoy una sensación en los círculos académicos anglosajones y hasta un seminario se ha llevado a cabo en la Universidad de Harvard para discutir sus aportaciones (dataverse.harvard.edu). Pero ese trabajo tiene muchos defectos. El más importante es que prefiere no entrar en los detalles técnicos de la teoría económica. De este modo, sigue transmitiendo la idea errónea de que los mensajes de Keynes pueden reducirse a las consideraciones sobre recurrir o no a la política fiscal. Así, Farrell y Quiggin consolidan la versión sesgada que desde la corriente dominante de la teoría económica se ha querido mantener sobre las aportaciones de Keynes al desarrollo del pensamiento económico. Quizás quieren seguir el consejo absurdo de otro profesor de la Universidad de Oxford, Simon Wren-Lewis (mainlymacro.blogspot.mx): hay que evitar la pluralidad de puntos de vista en la teoría económica para evitar que los políticos se confundan a la hora de escoger sus prioridades de política económica.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Se prolonga huelga de trabajadores metalúrgicos en Alemania

Lun, 15/01/2018 - 09:30
Ed Ouri, Ensemble!

Desde el lunes 8 de enero, los obreros de la metalurgia y de la industria electrónica están en lucha en Alemania. La patronal hace oídos sordos a las reivindicaciones del sindicato IG Metall, que reclama una mejora real de las condiciones de trabajo y de vida para los 3,9 millones de trabajadores y trabajadoras del sector. Por esta razón, el sindicato ha decidido poner en marcha una estrategia gradual de intensificación de la lucha. Así, desde el lunes se han iniciado huelgas de advertencia en las primeras fábricas del automóvil, movimiento que se extenderá en los próximos días y se considera que desembocará en una huelga indefinida. A diferencia de muchas luchas de los últimos años, esta de ahora no es defensiva, sino ofensiva: los trabajadores no se oponen a la disminución de su parte del pastel, sino que quieren una más grande.

Del diálogo social a la lucha de clases

Mientras que la patronal suele ensalzar los beneficios del diálogo social, ahora resulta que ese diálogo solo vale cuando los trabajadores aceptan las exigencias de los empresarios. Porque tan pronto un sindicato plantea verdaderas exigencias de progreso social, la patronal se niega a negociar. Concretamente, en el marco de las negociaciones de los convenios colectivos, el sindicato IG Metall reclama este año un aumento salarial de 6 % y una reducción del tiempo de trabajo individual y facultativo de 35 horas a 28 horas semanales. Mientras que el contenido de la reivindicación en materia salarial está claro, el de la reducción de jornada merece una precisión.

El modelo propuesto por el sindicato implica la posibilidad para el conjunto del personal asalariado del sector de reducir su jornada de trabajo semanal de 35 a 28 horas durante dos años. Transcurrido este periodo, tiene derecho a recuperar su tiempo de trabajo normal de 35 horas. En este modelo, los salarios deberán reducirse en principio de forma proporcional a la reducción del tiempo de trabajo. Ahora bien, el sindicato contempla una serie de excepciones: quienes tengan a su cargo un hijo o hija de menos de 14 años de edad, quienes estén cuidando a personas mayores de su familia o el personal desplazado podrán beneficiarse de una compensación al menos parcial de su salario. Por su parte, la patronal rechaza el diálogo y no piensa mejorar su propuesta, que contempla el pago de una prima de 200 € y un pequeño aumento salarial del 2 % a partir del mes de abril.

La intensificación de la lucha

En este contexto de ausencia de negociación real, el sindicato IG Metall, cuyo número de afiliados ha aumentado recientemente, ha decidido por tanto llamar a la huelga. El mismo lunes de contabilizaron 15 000 huelguistas en unas 80 empresas y el sindicato tiene previsto incrementar gradualmente el número de fábricas en huelga.

Paralelamente, en Berlín ha tenido lugar una primera manifestación sindical. Según el dirigente de IG Metal Jörg Hofmann “la masiva participación en el comienzo de las huelgas de advertencia a escala federal es una demostración del aprecio del personal por la oferta empresarial: nulo”. Al mismo tiempo, ha anunciado la extensión sucesiva del movimiento en los próximos días. Se materializa la perspectiva de una huelga indefinida, como en 1984, cuando después de siete semanas de huelga los obreros obtuvieron la reducción de la jornada se 40 a 35 horas semanales.

Este aumento de la combatividad sindical viene de la mano de un incremento relativo del poder estructural de los obreros metalúrgicos y de la industria electrónica en Alemania. En efecto, estos sectores ocupan un lugar central en la economía alemana y en las exportaciones, que son un factor clave de la misma. A esto se añade que las carteras de pedidos de las empresas alemanas están bastante llenas y la globalización les impone una capacidad de respuesta cada vez mayor y unos plazos de entrega cada vez más cortos. También está el hecho de que el paro ha disminuido en estos sectores de la industria cualificada. Con el descenso del número de parados –el ejército industrial de reserva de que hablaba Marx–, la fuerza de los trabajadores aumenta.

Malestar patronal y riesgo sindical

La patronal parece sorprendida por la combatividad obrera. Cuando IG Metall dejó entrever la posibilidad de lanzar un movimiento huelguístico, su primera respuesta fue un intento de intimidación declarando que la huelga sería ilegal, pues apoyaría una medida contraria a la ley. En efecto, la patronal afirmó que la reducción del tiempo de trabajo discriminaría a las personas que ya trabajan a tiempo parcial, porque por el hecho de reclamar una compensación al menos parcial por parte del sindicato, dichas personas ganarían salarios más bajos que quienes decidieran reducir su tiempo de trabajo.

Frente a este intento de intimidación, IG Metall responde que entonces habrá que proponer un aumento salarial suplementario para los y las trabajadoras a tiempo parcial o concederles el derecho a trabajar a jornada completa. En cuanto a esta argumentación de la patronal, que parece invocar los derechos de los trabajadores, cabe señalar que, curiosamente, no emplea el mismo argumento cuando se trata de la discriminación salarial de las mujeres. En Alemania, la diferencia salarial de género también es de alrededor de un 20 %.

Acto seguido, la patronal alega los costes suplementarios de la reducción de la jornada laboral. Para ello aduce un estudio consecuente que realizó precisamente el sindicato IG Metall entre la mano de obra del sector. Dicho estudio muestra la proporción de trabajadores que tiene potencialmente el derecho a una compensación salarial en caso de reducción de la jornada de trabajo: un 33 % son desplazados, un 26,5 % tienen hijos de menos de 14 años y un 18,5 % se ocupan de familiares en edad avanzada. Claro que una misma persona puede acumular dos o incluso tres de estos elementos. Sin embargo, según cálculos de la patronal, la reducción de la jornada laboral generará la necesidad de crear 200 000 puestos de trabajo suplementarios, y por tanto, desde su punto de vista, una disminución equivalente de los beneficios. Cosa que sorprenderá a quienes en Francia sostienen que la reducción del tiempo de trabajo no genera empleo.

La patronal alemana dice claramente que esta reducción genera empleo porque considera que todas las personas que podrían reducir su jornada con compensación lo harían. La contrapropuesta patronal a la reducción de jornada consiste, por lo demás, en aumentar la duración de esta a 38 horas. Como por arte de birlibirloque, después de afirmar que los trabajadores desean trabajar menos horas, la patronal supone que en realidad quisieran trabajar más. Claro que en este caso no tiene a mano un estudio para demostrarlo.

Además, la patronal propone asimismo a los asalariados que trabajen hasta 40 horas y superen por tanto voluntariamente la duración de la jornada establecida en el convenio colectivo. Como si el personal renunciara voluntariamente a su suplemento de horas extraordinarias. Y aparte de la cuestión del suplemento, esta propuesta revela concretamente hasta qué punto los intereses de la patronal están muy alejados de los de la clase obrera. En efecto, el mismo estudio de IG Metal invocado torpemente por la patronal refleja que el 82 % de los obreros y obreras aspiran a una reducción de su tiempo de trabajo.

De todos modos, a diferencia de la lucha por las 35 horas en 1984, esta vez IG Metall no propone una reducción generalizada del tiempo de trabajo, sino una flexibilización de la jornada laboral. Una parte del movimiento sindical denuncia esta diferencia como un factor de riesgo, porque más allá de las diferentes condiciones de trabajo según los ramos, en que el tiempo de trabajo varía entre 35 y 40 horas, esta flexibilización es susceptible de fragmentar a la mano de obra del mismo ramo en función de su jornada laboral. En efecto, esta fragmentación puede dificultar la formación de una conciencia de clase común, que será indispensable cuando la patronal trate de nuevo de poner en entredicho las conquistas de la clase trabajadora.

A este respecto es revelador que de cara a las últimas elecciones legislativas de otoño de 2017, el Partido Socialdemócrata (SPD) y los Verdes, así como los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), defendieran la flexibilización del tiempo de trabajo. Además, la reducción de jornada temporal e individual que propone IG Metall comporta el riesgo de una sobrecarga de trabajo en caso de que la empresa decida no contratar suficientes trabajadores adicionales.

Una parte del movimiento sindical plantea asimismo la cuestión de la compensación suficiente del trabajo reproductivo (menores, personas ancianas) y considera que una compensación parcial no es suficiente. A estos riesgos asociados a la manera en que IG Metall pretende aplicar la reducción de jornada se añade otra crítica relativa a la reivindicación de un aumento salarial del 6 %. Sucede que la evolución de la relación entre salarios y productividad muestra que la reivindicación salarial podría ser bastante más elevada. Según un estudio reciente del Instituto Nacional de Investigación Económica (Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung), entre 2003 y 2013 ha aumentado la productividad más que los salarios en la industria alemana (a diferencia de los servicios, donde la precarización general es evidente). Por consiguiente, nada más que para compensar el aumento de la productividad de los últimos años, los salarios deberían aumentar un 12 %.

A pesar de estas críticas, no hay que pasar por alto lo esencial de este movimiento huelguístico. La lección central de esta lucha creciente consiste en la mayor combatividad de la clase obrera, y ello no para defender unas conquistas, sino para obtener nuevas. Así, salta a la vista que el aumento salarial mejorará el poder adquisitivo y redistribuirá la riqueza a favor de los trabajadores. Asimismo, la oposición frontal de la patronal a la reducción del tiempo de trabajo muestra que esta propuesta sindical supone una mejora real de las condiciones de trabajo y de vida de la clase trabajadora. En una situación política en Alemania en que las políticas de seguridad y antisociales dominan el debate público desde hace ya demasiado tiempo, el retorno de la lucha de clases, impuesto por los trabajadores y trabajadoras, es sin duda una señal estimulante.
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Tomado de Viento SurUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La responsabilidad política en el colapso de nuestro planeta

Dom, 14/01/2018 - 08:01

Roberto Savio, Alai

El 20 de diciembre, los 28 Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas para discutir el plan de reducción de emisiones preparado por la Comisión, para cumplir con el Acuerdo de París sobre cambio climático. Pues bien, lo que está claro (es) que hemos perdido la batalla para mantener el planeta tal como lo conocemos. Por supuesto, esto puede ser considerado como mi subjetiva opinión personal.

Por lo tanto, voy a proporcionar muchos datos, historia y hechos para ser concreto. Los datos y los hechos tienen un apreciable valor: son útiles para todos los debates, mientras que las ideas no. Entonces, si a Ud. no le gustan los hechos, por favor deje de leer aquí. Usted se librará de un artículo aburrido, como probablemente todos los míos, porque no estoy tratando de entretener, sino de crear conciencia. Además, si deja de leer, se ahorrará la oportunidad de conocer nuestro triste destino.

Como es usual ahora en política, los intereses se anteponen a los valores y la visión. Los ministros decidieron (con alguna resistencia de Dinamarca y Portugal), reducir el compromiso de Europa. Esto va al encuentro de Donald Trump, que abandonó el Acuerdo de París, para privilegiar los intereses estadounidenses, sin ninguna atención al planeta. Por lo tanto, Europa simplemente está siguiéndole.

Por supuesto, los que estamos vivos ahora no pagaremos nada: las próximas generaciones serán las víctimas de un mundo cada vez más inhóspito. Pocas de las personas que en 2015 asumieron en París compromisos solemnes en nombre de toda la humanidad para salvar el planeta, estarán vivos dentro de 30 años, cuando el cambio se vuelva irreversible. Y será también evidente que los seres humanos somos los únicos animales que no defendemos ni protegemos nuestro hábitat.

En primer lugar, el Acuerdo de París fue adoptado por los 195 países participantes, de los cuales 171 ya han suscrito el tratado, en sólo dos años, lo cual está muy bien, excepto que el tratado es solo una colección de buenos deseos, sin ningún compromiso concreto. Para empezar, no establece compromisos específicos y verificables. Cada país decidirá sus propios objetivos y será responsable de su implementación. Es como pedir a todos los ciudadanos de un país que decidan cuántos impuestos quieren pagar y que si no los pagan, no hay ninguna sanción.

En París en 2015 Europa se comprometió a llegar a utilizar el 27% de energías renovables (reduciendo el uso de energías fósiles), fijando un objetivo del 20% para el 2020. Pero, del 27%, bajó al 24,3%. Además, los ministros decidieron mantener los subsidios para la industria de energías fósiles hasta el 2030 en lugar del 2020, como estaba previsto. Y aunque la propuesta de la Comisión era que las plantas de energías fósiles perderían los subsidios si no reducían sus emisiones a 500 gramos de CO2 por tonelada para el 2020, los ministros extendieron los subsidios hasta el 2025.

Por último, la Comisión propuso reducir los biocombustibles (a base de productos de consumo humano, como el aceite de palma) al 3,8%. Así, los ministros, contrariamente a todas sus declaraciones sobre la lucha contra el hambre en el mundo, decidieron duplicarlo, al 7%.

Volvamos ahora al principal defecto del acuerdo de París. Los científicos tardaron dos décadas para concluir con certeza que el cambio climático es causado por las actividades humanas, a pesar de una fuerte oposición, bien financiada por la industria del carbón y del petróleo, que sostenía lo contrario.

El Panel Internacional sobre Cambio Climático, es una organización bajo los auspicios de la ONU, cuyos miembros son 194 países, pero su fortaleza proviene de los más de 2.000 científicos de 154 países que trabajan juntos en el tema del clima.

El debate se prolongó desde 1988 --cuando se estableció el IPCC-- hasta 2013, cuando llegaron a una conclusión definitiva: la única manera de detener el rápido deterioro del planeta, consiste en impedir que las emisiones superen los 1,5 grados centígrados sobre la temperatura de la Tierra en 1850. En otras palabras, nuestro planeta ya está deteriorado, y no podemos volver atrás. Hemos quemado demasiada gasolina y emitido demasiados gases contaminantes, que ya están actuando. Pero si detenemos este proceso, aunque nunca podremos cancelar el daño ya causado, que durará algunos miles de años, podemos estabilizar el planeta.

Se considera que la revolución industrial comenzó en 1746, cuando las usinas industriales reemplazaron a los tejedores individuales. Pero comenzó a gran escala en la segunda mitad del siglo XIX, con la segunda revolución industrial. Esto implicó el uso de la ciencia en la producción, inventando motores, ferrocarriles, creando fábricas y otros medios de producción industrial.

Empezamos a registrar las temperaturas en 1850, cuando aparecieron los termómetros. De esta forma, podemos verificar cómo el carbón, los fósiles y otros combustibles comenzaron a interactuar con la atmósfera.

Lo que concluyeron los científicos fue que si superamos los 1,5 grados centígrados con respecto a la temperatura de 1850, cruzaremos irreversiblemente una línea roja: no podremos modificar la tendencia, y el clima quedará fuera de control, con dramáticas consecuencias para el planeta.

La conferencia de París es el acto final de un proceso que comenzó en Río de Janeiro en 1992, con la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde dos líderes ya fallecidos, Boutros Ghali y Maurice Strong, llevaron a cabo la primera cumbre de jefes de Estado sobre el problema del medio ambiente.

Por cierto, vale la pena recordar que Strong, un hombre que dedicó toda su vida a los problemas del medio ambiente, por primera vez abrió la conferencia a los representantes de la sociedad civil, además de las delegaciones gubernamentales. Más de 20,000 organizaciones, académicos y activistas viajaron a Río, iniciando la creación de una sociedad civil global reconocida por la comunidad internacional.

A diferencia de Kioto, se suponía que París sería un acuerdo realmente global, con el fin de incluir la mayor cantidad de países posible. Es un secreto sucio poco conocido que la ONU decidió poner como objetivo no los muy ajustados 1,5 grados centígrados, sino los más apetecibles 2 grados centígrados. Pero desafortunadamente, el consenso es que ya hemos superado los 1,5 grados centígrados. Y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha estimado que los compromisos asumidos por los países en París, si no cambian, nos llevarán a 6 grados centígrados, un aumento que según la comunidad científica haría inhabitable una gran parte de nuestro planeta.

De hecho, en los últimos cuatro años registramos los veranos más calurosos desde 1850. En 2017 tenemos el récord de emisiones en la historia, que han alcanzado 41.5 giga toneladas. De ellos, 90% proviene de actividades relacionadas con los humanos, mientras que las energías renovables (cuyo costo ahora se ha vuelto competitivo con respecto a las energías fósiles), todavía cubren solo el 18% de la energía consumida en el mundo.

Hablaremos ahora de otro secreto sucio importante.

Mientras discutimos sobre cómo reducir el uso de fósiles, estamos haciendo lo contrario. En este momento, gastamos 10 millones de dólares por minuto para subsidiar la industria de los fósiles.

Según la ONU, solo considerando los subsidios directos, estos se sitúan entre 775 mil millones de dólares a 1 billón de dólares. La cifra oficial solo en el G20 es de 444 mil millones. El Fondo Monetario Internacional ya ha aceptado la opinión de economistas que sostienen que los subsidios no son solo dinero en efectivo: es el uso de la tierra y la sociedad, así como la destrucción del suelo, el uso del agua, los aranceles políticos (las llamadas externalidades, el costo que existe, pero que no está incluido en el balance de las empresas). Si tenemos en cuenta esto, llegamos a la friolera de 5.3 billones: fueron 4.9 billones en 2013. Eso representa el 6.5% del Producto Bruto global y eso es lo que les cuesta usar energías fósiles a los gobiernos, a la sociedad y a la tierra.

Este hecho no ha sido difundido por los medios de comunicación. Pocos conocen la fuerza de la industria de los fósiles. Trump quiere reabrir las minas de carbón, no solo porque esto atrae los votos de aquellos que perdieron un trabajo obsoleto, sino porque la industria de los fósiles financia el Partido Republicano. Los multimillonarios hermanos Koch, los mayores propietarios de minas de carbón de Estados Unidos, declararon haber "invertido" 800 millones de dólares en la última campaña presidencial.

Algunos podrían decir que estas cosas suceden en Estados Unidos, pero de acuerdo con la respetada organización Transparencia Internacional, en Europa hay más de 40.000 lobistas que actúan para ejercer influencia política. El Observatorio Corporativo de Europa, que estudia el sector financiero, descubrió que estos grupos de presión gastan 120 millones de euros (143 millones de dólares) al año en Bruselas y emplea a 1.700 cabilderos. Se estableció que presionan sin respetar las normas legales, con más de 700 organizaciones, superando siete veces el número de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

El poder de la industria de fósiles explica por qué en 2009 los gobiernos ayudaron al sector con 557 mil millones de dólares, mientras que toda la industria de las energías renovables recibió solo entre 43 y 46 mil millones de dólares, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía.

Está claro que los ciudadanos no tienen idea de que una parte de su dinero está manteniendo con vida y con mucho lucro a una industria clave en la destrucción de nuestro planeta, que sabe muy bien que hemos superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, cuando la línea roja había sido establecida en 350 ppm. Pero la gente no lo sabe, y así continúa esta espectacular fiesta de hipocresía.

En 2015, la ONU realizó una amplia encuesta donde participaron 9,7 millones de personas. Se les pidió que eligieran como prioridades seis de 16 asuntos. El primer elegido, con 6.5 millones de preferencias, fue "una buena educación". El segundo y el tercero, con más de 5 millones de preferencias, fueron "un mejor sistema de salud" y "mejores oportunidades de trabajo".

El último de los 16 temas, con menos de 2 millones, fue el "cambio climático", que también resultó último en las preferencias de los países pobres, pese a que serán las principales víctimas del cambio climático. Los 4,3 millones de participantes, de los países más pobres, pusieron en primer lugar la educación (3 millones de preferencias); el cambio climático fue el último, con 561.000 votos... Ni siquiera en Polinesia, Micronesia y Melanesia, cuyas islas están por desaparecer, el cambio climático apareció en primer lugar. Esta es una prueba contundente de que las personas no se dan cuenta de que hemos llegado al umbral de la supervivencia de nuestro planeta tal como lo conocemos desde hace miles de años.

Por lo tanto, si los ciudadanos no están conscientes y no están preocupados, ¿por qué lo habrían de estar sus políticos? La respuesta es porque son elegidos por los ciudadanos para representar sus intereses y no pueden tomar decisiones fundamentales ¿Cómo suena esto en sus oídos? Cabilderos luchando por intereses, que se presentan ofreciendo empleos y estabilidad.

Y ahora, expongamos un último secreto sucio, para mostrar cuán lejos estamos de alcanzar el control de nuestro clima. Además de lo que ya hemos dicho, hay un tema muy importante que incluso se ha debatido en París: los acuerdos se refieren exclusivamente a la reducción de las emisiones de la industria de los fósiles. Otras emisiones se han ignorado por completo.

Un nuevo filme documental, “Cowspiracy: The Sustainability Secret” (Conspiración: el secreto de la sostenibilidad), producido por Leonardo di Caprio, https://www.youtube.com/watch?v=JyTFZefMvZ8 , ha clasificado muchísimos datos sobre el impacto de la ganadería en el cambio climático. Son considerados de cierta forma exagerados. Pero sus dimensiones son tan grandes que, de todos modos, añaden otro clavo a nuestro ataúd.

Los animales emiten metano, no emiten CO2, pero el metano es al menos 25% más dañino que el CO2. La ONU reconoce que, si bien todos los medios de transporte, desde automóviles hasta aviones, contribuyen al 13% de las emisiones, las vacas lo hacen en un 18%...

Pero el verdadero problema es el uso del agua, un tema clave que no tenemos forma de abordar en este artículo. El agua es considerada incluso por los estrategas militares, como una muy próxima causa de conflictos, como el petróleo lo ha sido durante mucho tiempo.

Para producir medio kilo de carne se necesitan usa 10.000 litros de agua. ¡Eso significa que una hamburguesa es equivalente a dos meses de duchas...! Para obtener 1 litro de leche, se necesitan 1000 litros de agua. Las personas en todo el mundo usan una décima parte de lo que necesitan las vacas. El ganado usa el 33% de toda el agua disponible y el 45% de la superficie aprovechable del planeta. Además, es la causa del 91% de la deforestación de la Amazonía y producen 130 veces más desechos que los seres humanos.

La cría de cerdos en Holanda está creando serios problemas porque sus desechos ácidos están reduciendo las tierras utilizables. Y el consumo de carne está aumentando muy rápidamente en Asia y África, ya que se considera un objetivo a alcanzar los niveles de consumo de los países ricos.

A este grave impacto en el planeta, se ha unido una fuerte paradoja de sostenibilidad para la población humana. Actualmente somos 7,590 millones de personas y pronto llegaremos a 9,000 millones. La producción total de alimentos en el mundo podría nutrir de 13 a 14 mil millones de personas. De estos alimentos, una parte considerable se desperdicia y no llega a las personas (tema para un artículo separado). La comida para los animales podría alimentar a 6 mil millones de personas y tenemos mil millones de personas muriendo de hambre. Esto prueba lo lejos que estamos de utilizar los recursos racionalmente para los habitantes de la Tierra. Tenemos suficientes recursos para todos, pero no los administramos racionalmente. El número de obesos ha igualado al de las personas que mueren de hambre.

La solución lógica en esta situación sería llegar a un acuerdo sobre una gobernanza global, en el interés de un planeta para la humanidad. Sin embargo, vamos en la dirección opuesta. El sistema internacional está asediado por el nacionalismo, que hace cada vez más imposible llegar a soluciones significativas.

Concluyamos con un último ejemplo: sobrepesca. Han pasado dos décadas desde que la Organización Mundial del Comercio (que no forma parte de la ONU y se construyó en disparidad con el foro mundial) trata de llegar a un acuerdo sobre la pesca excesiva con mega redes, que recolectan una enorme cantidad de peces: 2.7 billones, de los cuales solo se usa una quinta parte y se botan los cuatro quintos restantes.

En la última conferencia de la OMC celebrada el 13 de diciembre en Buenos Aires, los gobiernos tampoco pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo limitar la pesca ilícita. Los grandes peces han disminuido el 10% desde 1970. Y estamos explotando un tercio de todas las reservas. Se estima que la pesca ilegal coloca entre 10 mil millones y 23 mil millones en el mercado negro, según un estudio de 17 agencias especializadas, con una lista completa de nombres. Y nuevamente, los gobiernos gastan 20 mil millones de dólares por año para financiar el aumento de su industria pesquera... otro ejemplo de cómo los intereses se anteponen al bien común.

Creo que ahora tenemos suficientes datos para darnos cuenta de la incapacidad de los gobiernos para tomar en serio sus responsabilidades, porque disponen de la información necesaria para saber que nos dirigimos hacia un desastre.

En un mundo normal, la declaración de Trump de que el control del clima es un cuento chino, y que se inventó contra los intereses de Estados Unidos, debería haber causado una conmoción global. Además, si bien las políticas internas de Trump son una cuestión estadounidense, el clima está afectando a los 7.590 millones de habitantes del planeta, y Trump fue elegido por menos de una cuarta parte de las personas con derecho a voto de USA: aproximadamente 63 millones. Demasiado poco para imponer decisiones que afectan a toda la humanidad.

Actualmente, los ministros europeos se rigen por un proverbio que dice “el dinero habla y las ideas murmuran...” Hay muchos que se están preparando para especular sobre el cambio climático. Ahora que hemos perdido el 70% de hielo del polo norte y las compañías navieras se preparan a utilizar la Ruta del Norte, lo que reducirá el costo y la duración del transporte en un 17%. Y la industria vinícola británica, desde el calentamiento del planeta, está aumentando la producción en 5% cada año.

Los viñedos plantados en el sur de Inglaterra, con un suelo calcáreo, ahora se los compran los productores de Champagne, que planean mudarse allí. El Reino Unido ya produce 5 millones de botellas de vino y vinos espumosos, los que se venden todos. Esta Navidad, el espumante local superará a los champañas, cavas, prosecco y otras bebidas navideñas tradicionales.

Hemos registrado en vano, el aumento de los huracanes y las tormentas, también en Europa, y una propagación récord de incendios forestales. La ONU estima que al menos 800 millones de personas serán desplazadas por el cambio climático, lo que hará inhabitable varias partes del mundo. ¿A dónde irán? No a los Estados Unidos ni a Europa, donde son vistos como invasores.

No olvidemos que la crisis siria se produjo después de cuatro años de sequía (1996-2000) que desplazó a más de un millón de campesinos a las ciudades. El consiguiente descontento alimentó la guerra, que hasta ahora contabiliza 400,000 muertos y seis millones de refugiados. Cuando los ciudadanos se percaten de los daños, será demasiado tarde. Los científicos piensan que será nítidamente evidente después de treinta años.

Entonces, ¿por qué nos preocupamos ahora? Ese es un problema para la próxima generación. Las multinacionales continuarán ganando dinero hasta el último minuto, con la complicidad de los gobiernos y su apoyo, así que, aprovechemos la marea del cambio climático.

Vamos a comprar una buena botella de champán británico, para beberlo en una línea de cruceros de lujo sobre el Polo, y dejemos que la orquesta siga tocando, ¡como lo hizo en el Titanic hasta el último minuto!

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Banco Mundial admite que perjudicó ranking de competitividad de Chile durante gobierno de Bachelet

Sáb, 13/01/2018 - 20:31

El economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, admitió en una entrevista con el Wall Street Journal, que el organismo habría alterado constantemente la metodología de medición para mostrar un indicador más bajo durante la administración de la actual jefa de Estado de Chile, Michelle Bachelet, lo cual fue motivado por razones “políticas”.

El Banco Mundial, entidad internacional que se yergue como el defensor de la buena economía en todo el orbe, admitió haber alterado las cifras sobre el ranking de competitividad de Chile durante los gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet por “razones políticas”, por lo que la reacción de la mandataria fue de expresar preocupación ante la credibilidad que tendrá desde ahora este organismo.

Ante esto, la mandataria dijo, a través de su cuenta de Twitter, que es “muy preocupante lo ocurrido con el ranking de competitividad del Banco Mundial. Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”.

El economista jefe del BM, Paul Romer, dio cuenta que el BM modificó los datos del ranking de competitividad empresarial de Chile durante 2006, afectando directamente el período presidencial de Bachelet, detallando haber cambiado constantemente la metodología de medición para mostrar un indicador más bajo durante la administración de la jefa de Estado, todo esto motivado por razones “políticas”.

El texto, que dio a conocer La Tercera, señala que “durante el mandato de la señora Bachelet, el ranking era constantemente deteriorado, mientras que constantemente subía durante el gobierno de Piñera”.

En la entrevista, Romer aprovecha de excusarse y entrega sus disculpas a Chile, mencionando que “esto fue mi culpa porque no dejamos las cosas lo suficientemente claras”.

Además, anunció que se corregirán los datos y recalcularán los rankings nacionales de competitividad en el informe Doing Business, romontándose al menos cuatro años atrás.

El ranking global de Chile ha estado variando constantemente desde 2006, mostrando que durante la administración de Bachelet el ranking “Doing Business” bajó constantemente, mientras que con Piñera los índices volvieron a subir.

Asimismo, en 2014 se agregaron nuevos factores a la metodología con la que se elaboraba este ranking, lo cual provocó una nueva caída que habría sido provocada por los nuevos componentes incorporados y “no por los cambios en el ambiente empresarial chileno”, dijo el experto.

En ese sentido, Romer señala que los cambios en la elaboración “parecen haber sido impulsados por motivos políticos. De acuerdo a las cosas que mediamos antes, las condiciones de negocios no empeoraron durante la administración de Bachelet”.

Por su parte, el ministro de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, calificó el hecho como “escándalo de proporciones”, afirmando que “esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya ha sido hecho”.

Sobre la declaración de Romer al diario estadounidense, Grossi dijo que fue “muy franca y honrada, pero revela un escándalo de proporciones, porque lo que señala es que habría sido manipulada por el economista a cargo de su construcción (Augusto Lopez-Claro), de manera de hacer ver un deterioro económico durante el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”.

“Esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya ha sido hecho y es de esperar que no vuelva nunca más a ocurrir que se manipulen estadísticas con objetivos políticos, y menos en un organismo internacional como es el Banco Mundial”, finalizó el titular de economía.

Augusto López-Claros, el manipulador de las cifras
Augusto López-Claros, el hombre que manipuló las cifras, es el encargado del “Doing Business Report”, que compara el ambiente para los negocios entre los distintos países y que es elaborado por el Banco Mundial. Lopez-Claros es cercano al ex ministro secretario general de la Presidencia de Sebastián Piñera, Cristián Larroulet. También tiene conexiones con los ex controladores de Penta y con la Universidad del Desarrollo.

Poco demoró el gobierno en reaccionar ante la manipulación de datos de competitividad del Banco Mundial que afectaron a Chile y, directamente, a la administración de la Presidenta Michelle Bachelet.

El titular de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, calificó de "muy franca y honrada" la declaración del economista jefe de la entidad, Paul Romer, quien a través de una entrevista al periódico norteamericano The Wall Street Journal, reveló la situación.

"Revela un escándalo de proporciones, porque lo que señala es que habría sido manipulada por el economista a cargo de su construcción (Augusto López-Claros), de manera de hacer ver un deterioro económico durante el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”, dijo.

Augusto López-Claros, uno de los encargados del “Doing Business Report”, que compara el ambiente para los negocios entre los distintos países y que es elaborado por el Banco Mundial, es cercano al ex ministro secretario general de la Presidencia de Sebastián Piñera, Cristián Larroulet. También tiene conexiones con los ex controladores de Penta y con la Universidad del Desarrollo.

De acuerdo a fuentes del comando de Piñera que participaron en la primera administración del Presidente, el ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín, se refería siempre en muy buenos términos a Lopez-Claro.

Por último, la Presidenta Bachelet, a través de su cuenta de Twitter, informó que "dada la gravedad de lo sucedido, como Gobierno solicitaremos formalmente al Banco Mundial una completa investigación. Los rankings que administran las instituciones internacionales deben ser confiables, ya que impactan en la inversión y el desarrollo de los países".

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La nueva tesis once

Sáb, 13/01/2018 - 14:14
Boaventura de Sousa Santos, Alainet

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Redactadas después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y cuyo máximo exponente era Ludwig Feuerbach. En la célebre undécima tesis, la más conocida de todas, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental en contraposición al conocimiento aplicado.

A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya sucedido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes.

El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturaleza-sociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades, dos sustancias en la terminología de Descartes, totalmente distintas e independientes una de la otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar, dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza, la naturaleza humana, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.

El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y esta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria de la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.

El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos. Es decir, la naturaleza en sentido amplio abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos.

De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. Esta fue la otra conversión de la que nunca habló el padre António Vieira (famoso jesuita portugués, 1608-1697), pero que está presupuesta en todas las demás de las que habló brillantemente en sus sermones. La apropiación pasó a ser el otro lado de la superexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurar la inferioridad “natural” de las mujeres, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y superexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo no pagado de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, a pesar de tan productivo como el otro, convencionalmente se consideró reproductivo para poderlo devaluar, una convención que el marxismo rechazó. Desde entonces, la idea de humanidad pasó a coexistir necesariamente con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba implicada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.

En ese marco, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –desde los chocantes niveles de desigualdad social a la crisis ambiental y ecológica, calentamiento global irreversible, desertificación, falta de agua potable, desaparición de regiones costeras, acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que pertenecemos a la naturaleza.

No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. Como he venido sosteniendo, la construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad. La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal en ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino epistemologías del Sur. En mi concepción, el sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el sur epistemológico vivieron y viven también en el sur geográfico.

Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía, sea ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, una exclusión abisal resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones desechables donde es posible la apropiación y la superexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy. Las epistemologías del Sur buscan rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, el lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo.

Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las epistemologías del Sur dan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos a la naturaleza. Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “La Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.

Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las epistemologías del Sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las epistemologías del Sur son un trabajo en curso y todavía embrionario. En mi propio caso, pienso que hasta hoy no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las epistemologías del Sur que voy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural, pero no he dado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal modo en la dualidad sociedad/naturaleza que sin la superación de esta dualidad ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.

En tal escenario, la nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: “Los filósofos, filósofas, científicos sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posible prácticas de transformación del mundo que liberen conjuntamente el mundo humano y el mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, cierto, pero tal vez nos sea más útil.
___________
- Boaventura de Sousa Santos, académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Inteligencia artificial: el futuro de la especulación financiera

Mér, 10/01/2018 - 12:34
Alejandro Nadal, La Jornada

El tema de la inteligencia artificial despierta grandes inquietudes. Algunas están relacionadas con complicaciones reales, como el de la pérdida de empleos. Otras se vinculan con el problema de si las máquinas podrían adquirir consciencia de sí mismas en la medida en que alcancen mayores niveles de inteligencia. Ese día no está tan próximo como algunos aficionados del tema creen. Pero eso no quiere decir que no existen razones para preocuparse.

¿Cómo definir la inteligencia artificial (IA)? En términos muy sencillos, se puede definir como una tecnología basada en la recopilación de grandes cantidades de datos para usarlos en un proceso de toma de decisiones con una finalidad determinada. Los datos deben estar relacionados con un tema específico y los parámetros que rodean las decisiones deben estar más o menos bien determinados para alcanzar el objetivo buscado.

Las aplicaciones de la IA ya se dejan sentir en todos los sectores de la economía. Pero su penetración en los mercados financieros es particularmente alarmante. En este terreno la inestabilidad y los incentivos perversos de los mercados han mostrado tener un espectacular poder destructivo en los decenios pasados. Y si los reguladores ya tienen dificultades para supervisar el mercado, con la IA sus problemas se están intensificando.

Hasta hace poco tiempo los métodos utilizados por los especuladores en el sector financiero se basaban en el análisis tradicional sobre rendimientos pasados de algún activo y las perspectivas sobre las empresas o agentes que lo habían puesto en circulación. A pesar de la experiencia de los corredores y los operadores financieros, los sentimientos del mercado nunca fueron fáciles de apreciar y cuando ocurría un tropezón las pérdidas de sus clientes se acumulaban.

Hoy se supone que los nuevos equipos y programas de IA ayudarán a evitar errores y reducirán pérdidas para los inversionistas. La gran diferencia con las herramientas del análisis tradicional estriba en la cantidad de datos que esta tecnología permite procesar y en la velocidad a la que se puede analizar esa montaña de información. Mientras el análisis convencional permitía tomar en cuenta un número limitado de mercados simultáneamente, las herramientas de la IA hacen posible considerar al mismo tiempo un gran número de mercados financieros de diferente naturaleza en todo el mundo.

Lo más importante es que la inteligencia artificial hace posible a los operadores identificar oportunidades de arbitraje que el análisis convencional simplemente era incapaz de reconocer. Con la ayuda de la IA hoy las operaciones de arbitraje se pueden llevar a cabo no sólo al interior de un solo mercado y con productos de la misma naturaleza, sino entre todo tipo de mercados y activos heterogéneos. Así, por ejemplo, el especulador puede hoy identificar oportunidades de arbitrajes entre productos complejos en los mercados de futuros de materias primas y en el mercado mundial de divisas en cuestión de segundos. Las recomendaciones sobre la composición de carteras de inversión están basadas en este tipo de estimaciones, pero la fortaleza de estas sugerencias depende de la inestabilidad general de los mercados financieros.

Es cierto que con la IA las comparaciones de precios probables de múltiples productos y la evolución de variables como tipos de cambio y riesgo cambiario, tasas de interés o inflación se llevan a cabo a una velocidad relámpago. Pero quizá en eso reside el enorme riesgo que esta tecnología conlleva para la estabilidad de los mercados financieros.

Algunos analistas piensan que el uso generalizado de la IA conducirá a una mayor eficiencia y reducirá la volatilidad en los mercados financieros, porque la intervención humana se reducirá a un mínimo. Pero esa creencia no tiene bases sólidas. Lo cierto es que la IA no cambiará la naturaleza de la instabilidad intrínseca de los mercados financieros. De hecho, debido a la velocidad con que se realizan los cálculos y estimaciones al usarse esta tecnología, las fluctuaciones en este tipo de mercados financieros pueden amplificarse. Y, por otra parte, los incentivos perversos que muchas investigaciones han identificado en la dinámica de formación de precios de activos financieros tampoco desaparecen con la IA.

Las computadoras ya están diseñando computadoras cada vez más inteligentes. El matemático John von Neumann vaticinó en 1958 que ese proceso recursivo podría desembocar en una inteligencia superior a la humana y en lo que denominó un punto de singularidad: un punto más allá del cual no sería posible la continuidad de los acontecimientos humanos tal y como los conocemos. Todo eso es posible, aunque probablemente faltan varios miles de años para que las máquinas evolucionen de ese modo. Pero si se hacen más inteligentes, ¿por qué habrían de seguir empecinadas en buscar ganancias económicas en la especulación ciega, en lugar de solucionar los problemas de la humanidad en este planeta?
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Fondos buitre: La plutocracia contra el pueblo

Mar, 09/01/2018 - 18:00
El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. El Sur financia al Norte, y especialmente a las clases dominantes de los países del Norte. El medio de dominación más poderoso es actualmente la deuda.
Jean Ziegler, El Salto

Warren Buffet, considerado por la revista estadounidense Forbes uno de los hombres más ricos del mundo, hace algunos años declaró a la CNN: "There's a class warfare, all right , but it's my class that's making war, and we're winning". O sea: "De acuerdo, existe una guerra de clases, pero es mi clase la que la hace y la está ganando".

El preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas comienza con estas palabras: "Nosotros, el pueblo de las Naciones Unidas". Por lo tanto, la tarea de proteger y garantizar los intereses colectivos de los pueblos, el bienestar universal, corresponde a la ONU —y más exactamente a los Estados aliados que firmaron esa carta el 20 de junio de 1945, en San Francisco—. Pero, actualmente, esos intereses se ven atacados por doquier por la clase de los plutócratas, la de los Warren Buffet. A los Estados les quitaron su capacidad normativa y su eficacia. De alguna manera lograron que los tenedores del capital financiero mundializado los hayan derrotado.

Mi más reciente combate, el que llevé contra los fondos buitre en las Naciones Unidas, ilustra esta realidad de forma paradigmática. Miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde 2008, confieso no ser, ni por un instante, neutro en mi trabajo. Los derechos humanos son un arma formidable en manos de aquellos que quieren cambiar el mundo, aliviar los sufrimientos del otro, vencer a los depredadores. Y progresar en ese combate supone formar alianzas.

El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. El Sur financia al Norte, y especialmente, a las clases dominantes de los países del Norte. El medio de dominación más poderoso es actualmente el servicio de la deuda. Los flujos de capitales Sur-Norte tienen excedentes en relación a los flujos Norte-Sur. Los llamados países "pobres" pagan anualmente a las clases dirigentes de los países ricos mucho más dinero del que reciben de ellas, ya sea como inversiones, préstamos, ayuda humanitaria o la llamada ayuda al "desarrollo". El servicio de la deuda mantiene a los pueblos en la esclavitud y saquea sus recursos.
Este expolio aún se vio agravado, durante estas últimas décadas, con la aparición de los fondos buitre, llamados así por su característica de rapaces y carroñeros. Son fondos de inversiones especulativas, registrados en los paraísos fiscales y que están especializados en la compra de deudas, que desde hace largo tiempo se venden por debajo de su valor nominal, con el fin de obtener máximos beneficios. Estos fondos especulativos son propiedad de individuos extremadamente adinerados que se cuentan entre los más terribles depredadores del sistema capitalista. Logran disponer de botines de guerra de miles de millones de dólares. Comandan batallones de abogados capaces de abrir procedimientos en los cinco continentes, durante diez o quince años, si fuese necesario.

Los fondos buitre matan. Os damos un ejemplo: en 2002, y debido a una sequía espantosa, el hambre provocó la muerte de decenas de miles de seres humanos en Malawi. De los 11 millones de habitantes de ese país del sudeste de África, 7 millones se encontraban gravemente subalimentados. El Gobierno era incapaz de ayudar a las víctimas porque algunos meses antes había tenido que vender en el mercado los stocks de reserva de maíz (¡40.000 toneladas!) para pagar a un fondo buitre. Ese fondo había obtenido de un tribunal británico la condena de Malawi a pagar varias decenas de millones de dólares.

El editorialista del Financial Times, Martin Wolf, quien no es realmente lo que se puede llamar un revolucionario, sin embargo, escribió: "It is unfair to the real vultures to name the holdouts such since at least the real vultures perform a valuable task", o sea: "Dar el nombre de buitres a esos fondos es un insulto a los buitres, ya que éstos desempeñan una valiosa tarea". Y tiene razón: los buitres limpian los esqueletos de los animales muertos en las sabanas y evitan de ese modo la difusión de epidemias…

Bajo el impulso de Argentina, una de las víctimas de los fondos buitre, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pidió al Comité Asesor, por su resolución 27/30 del 26 de septiembre de 2014, un informe que responde a esta doble pregunta: "¿En qué medida y de qué manera las actividades de los fondos buitre violan los derechos económicos sociales y culturales de los pueblos agredidos? Llegado el caso, ¿qué nueva norma del derecho internacional habría que crear para acabar con esas actividades?".

Fui nombrado relator del Comité para responder a esa doble interrogación. Raramente en mi vida trabajé tanto como durante esos dos años: 2014 y 2015. Entregué mi informe el 15 de febrero de 2016. En el mismo explicaba que las actividades de los fondos buitre contravienen por definición la regla de la buena fe presente prácticamente en las legislaciones de los Estados de todo el mundo. Como testimonio, el ejemplo del código civil suizo: "Todas las personas tienen el deber de ejercer sus derechos y de ejecutar sus obligaciones según las normas de la buena fe. El abuso manifiesto no está protegido por la ley".

El Palacio de las Naciones en Ginebra, y la ONU en general, están plagados de espías. Todos los servicios secretos del mundo, sobre todo aquellos ligados a las grandes potencias, escuchan las conversaciones mejor protegidas, fotocopian documentos, pagan a funcionarios y actúan bajo la máscara de la diplomacia acreditada. Nada más normal, por lo tanto, que los agentes de los servicios occidentales (y otros) hayan estado informados de la más breve de mis conversaciones y del desarrollo de todas mis sesiones de trabajo.

La votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estaba prevista para la sesión de septiembre de 2016. En la fortaleza de la embajada estadounidense de Pregny [cantón de Ginebra], a algunos centenares de metros del Palacio de las Naciones, sonó la alarma. Nuestros enemigos eran perfectamente conscientes de que se arriesgaban a una derrota. Conocían mis recomendaciones. Sabían que, muy probablemente, éstas serían aprobadas por el Consejo.

Entonces nuestros enemigos cambiaron de táctica, abandonaron el terreno de las Naciones Unidas y se replegaron en otra, ancestral, menos complicada y bien comprobada: la corrupción. Las elecciones tuvieron lugar en diciembre de 2015. El candidato designado por la coalición de izquierda, que debía proseguir el combate contra los fondos buitre, era el favorito según todas las encuestas. Pero finalmente fue derrotado por un político local de derecha. Éste había gastado sumas astronómicas para ganar la elección. Ni bien asumió su cargo, el nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri declaraba querer pagar sin retardo todas las demandas provenientes de los fondos buitre. ¡Y eso fue lo que hizo!

La prosperidad de los fondos buitre ilustra de manera caricaturesca el poder de la plutocracia. La acumulación de las mayores riquezas en manos de unos pocos, y por consiguiente la desigualdad que deriva, es posible gracias a la eliminación de la normativa estatal, la abolición del control a los bancos, la institución de monopolios privados, la proliferación de paraísos fiscales, etc. Dicha desigualdad conduce inexorablemente a la destrucción de la relación de confianza entre los ciudadanos y sus dirigentes. Cuando los Estados se debilitan y los oligarcas sin fe ni ley gobiernan el planeta, cuando un orden criminal sustituye al Estado de derecho, ¿Quién podría tener todavía la pretensión de proteger el bien público y el interés general?

Como escribe el sociólogo alemán Jürgen Habermas: "El desalojo de la política por el mercado se traduce en el hecho de que el Estado nacional pierde progresivamente su capacidad de recaudar impuestos, estimular el crecimiento y garantizar mediante esas medidas las bases esenciales de su legitimidad, no obstante esa pérdida no está compensada por ningún equivalente funcional […]. Enfrentados al riesgo de ver fugarse los capitales, los gobiernos nacionales se comprometen en una carrera loca hacia la desregulación para la disminución de costes, de donde resultan beneficios obscenos y diferencias inéditas entre los salarios, el crecimiento del desempleo y la marginación social de una población pobre siempre en aumento. A medida que las condiciones sociales de una amplia participación política son destruidas, las decisiones democráticas, aun adaptadas de un modo formalmente correcto, pierden su credibilidad".

Habermas plantea, siguiendo su razonamiento, la cuestión de transferencia de la soberanía: ¿Existen instituciones interestatales, capaces de tomar el relevo de los Estados debilitados y asumir la protección del bien público? Habermas piensa sobre todo en Europa. No estoy de acuerdo con él. Me parece evidente que la Unión Europea (UE) no puede aspirar al título de "democracia continental".

Tal como está organizada actualmente —y cualesquiera que hayan sido las ambiciones de sus fundadores— la UE es esencialmente un organismo de clearing, de coordinación y de potenciación de los intereses de las compañías transnacionales privadas. Numerosos signos lo acreditan, comenzando por el hecho de que la Comisión Europea esté, en la actualidad, presidida por Jean-Claude Junker, que asume hasta la caricatura su papel de buen servidor del capital transnacional. De 2002 a 2010, el hombre fue al mismo tiempo primer ministro de Luxemburgo, su ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo. En sus funciones negoció 548 acuerdos fiscales secretos, llamados tax rulings, con numerosas sociedades multinacionales bancarias, comerciales, industriales y de servicios. Esos tax rulings, como se les llama púdicamente, apuntan a favorecer la evasión fiscal.

Escribo estas líneas mientras centenares de miles de refugiados huyen de las carnicerías de las guerras de Siria, Irak y Afganistán. El 28 de julio de 1951 los Estados del mundo ratificaron la convención relativa al estatuto de los refugiados, llamada Convención de Ginebra, con la que se creó un nuevo derecho humano universal: el derecho de asilo. Quienquiera que esté perseguido en su país de origen por razones políticas, religiosas o raciales tiene el derecho inalienable de atravesar las fronteras y de presentar una demanda de protección y de asilo en un Estado extranjero. Pero, en estos momentos la Unión Europea está liquidando ese derecho. Se erigen muros, se impide que hombres, mujeres y niños que huyen de la tortura, la mutilación y la muerte puedan presentar una demanda de asilo. Habermas está equivocado. Evidentemente la UE no cumple la función de guardiana transestatal del bien público.
¿Qué pasa con la ONU? ¿Actúa mejor en esa cuestión?

Para abordar esas cuestiones, quiero colocarme bajo la autoridad de Antonio Gramsci y de su "optimismo de la voluntad". Ciertamente la ONU no va bien. También es cierto que uno se cruza en su sede con personajes infernales, detestables o malhechores. Y luego está esa legión de taciturnos burócratas, parásitos con salarios más que generosos. Toda esa gente, en la sombra, timorata, eternamente indecisa. Sin embargo, en su seno también se activan numerosas mujeres y hombres respetables, valientes y obstinados.

La ONU se mantiene potencialmente como la única fuente viva de la normalidad internacional. En sus predicaciones, a Lacordaire le gustaba citar esa evidencia, enunciada en El contrato social de Jean-Jacques Rousseau: "Entre el débil y el fuerte, es la libertad que oprime y la ley la que libera". Sí, los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos siempre serán el horizonte de nuestra historia, la utopía que guía nuestros pasos.

Unas últimas palabras sobre los fondos buitre. José Martí hacía esta constatación: "La verdad, una vez despierta, no vuelve a dormirse jamás". Paul Singer, a la cabeza de varios fondos buitre, ganó ciertamente contra el pueblo argentino y contra muchos otros pueblos de África, Asia y el Caribe. Pero él y sus semejantes fueron sacados de las sombras, puestos en evidencia. Se creó conciencia. Bajo las brasas acecha el fuego. Un día, otros llevarán el combate más lejos.



Jean Ziegler es sociólogo, miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Es también autor de numerosas obras, entre las cuales: Los nuevos amos del mundo y aquellos que se resisten (Ed. Destino, 2003), El imperio de la vergüenza (Taurus, 2006); El odio a Occidente (Ed. Península, 2010) o Destrucción masiva (Ed. Península, 2012).

Traducción del francés por Griselda Piñero.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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2018: Disputas geoestratégicas, dominación imperial y escenarios inciertos

Mar, 09/01/2018 - 13:05
El año 2017 reveló las crecientes contradicciones y tensiones del actual sistema mundo, derivado del dominio global del capital, crisis económica y las disputas por el control de los territorios de importancia estratégica. Rusia y China indudablemente fueron protagonistas claves para preservar cierta estabilidad en este mundo multipolar, amenazada por la pretensión imperial de viabilizar sus sueños de dominio de amplio espectro.Simona V. Yagenova, Alainet

El arribo del régimen trumpista viabiliza un nuevo ciclo de saqueo y despojo oligárquicos con políticas de empobrecimiento, debilitamiento de políticas sociales y desinversión en la clase trabajadora norteamericana, que afecta especialmente a la población afrodescendiente, los migrantes, y quienes viven de sus magros ingresos salariales. Quizás ningún presidente de este país ha sido tan franco en manifestar su ignorancia, su xenofobia, su racismo, su menosprecio de las mujeres y su afinidad con la supremacía blanca y pensamiento cuasi neofascista. Trump añade un ingrediente de riesgo para una ya inestable configuración global, dado que al actual régimen estadounidense le importa muy poco el multilateralismo, las leyes internacionales, los derechos humanos o la opinión de la comunidad internacional. Esto no constituye, como lo plantean algunos, los fundamentos de una política de aislamiento, sino revelan el descaro y la impunidad con que el imperio ha actuado históricamente; no obstante, constituye un cambio de coyuntura global en el que se intensifican los escenarios de riesgo, polarización e inestabilidad. Trump, rodeado de generales, oligarcas y la ultraderecha, y enfrentado por el establishment demócrata por diferencias tácticas en el manejo de la política interna y externa, cumple sin embargo a cabalidad los lineamientos del complejo industrial militar que aspira a recuperar control e influencia decisivo sobre América latina y el Caribe profundizando las atávicas políticas intervencionistas y chantajistas; ampliar la caotización- destrucción de Oriente Medio centrándose ahora en la desestabilización de Irán, y enfrentar la alianza China-Rusa que en materia económica-financiera es considerado una amenaza a sus intereses geoestratégicos de dominio global.

Si bien, en algunos temas la Unión Europea ha querido distanciarse de la política internacional del régimen trumpista, (Cambio climático, UNESCO, Cuba, Palestina, etc.), en lo fundamental sigue subordinada a su perspectiva geoestratégica, y no constituye un contrapeso significativo. El resurgimiento de los nacionalismos, el cuestionamiento al modelo de la UE, el crecimiento de la ultraderecha y la persistencia de una crisis económica que no parece tener posibilidades de solución a corto plazo, sin que emergiera una perspectiva distinta sobre el rol que la UE debe tener globalmente, parece indicar pocos cambios a corto plazo en su actuación en el escenario global. Son alentadoras la emergencias de movimientos políticos como Podemos en España, Left Unity en Gran Bretaña, La Francia Insumisa, el Movimiento 5 Estrellas y Poder para el Pueblo en Italia, entre otros, que surgen en respuesta a la crisis de la socialdemocracia europea, vigorosas luchas de los movimientos sociales y tienen la oportunidad de iniciar un nuevo ciclo de renovación en el pensamiento y práctica política de la izquierda europea.

A pesar de importantes luchas que libraron los pueblos en el mundo entero, motivadas por una heterogénea agenda de agravios causados por el actual complejo sistema de dominación nacional-global, se constatan importantes retrocesos en materia de derechos, el deterioro de los sistemas políticos democráticos, el crecimiento de la desigualdad, la destrucción de los bienes naturales, así como el empobrecimiento paulatina de las nuevas generaciones emergentes, aún en los países económicamente más desarrollados. Las protestas en sus múltiples y diversas formas no tienen la posibilidad de revertir este sistema de dominación global-nacional, si no están sustentadas en una estrategia política compleja y multi-escala que enfrenta los poderes, la base filosófica fundacional del sistema existente y construye una alternativa radicalmente distinta.

La ofensiva del capital contra el mundo del trabajo ha sido tan contundente que la informalización de las relaciones de trabajo, la sobreexplotación, las migraciones masivas, la precariedad e incertidumbre han sido “normalizadas” a tal grado que no se avizora dentro del marco del modelo existente ninguna posibilidad, ni voluntad de solución de esta problemática. El desempleo y la falta de perspectivas futuras, constituyen un terreno fértil para el reclutamiento de un creciente número de personas que trabajan para los capitales mafias, el crimen organizado, grupos mercenarios, ejércitos privados al servicio de las grandes corporaciones internacionales, o de grupos terroristas fundamentalistas o mesiánicos. Amplios territorios del mundo África, Asia, Oriente Medio, América Latina viven bajo el asedio de guerras patrocinadas por el imperio o la violencia destructiva de estos grupos armados con un dramático saldo de destrucción de vidas, millones de refugiados y desplazados y la destrucción de los tejidos socio-culturales. El capital en la actual fase de acumulación florece en base a la depauperización de las masas, la mercantilización de la vida y bienes naturales, así como las guerras, el negocio de la violencia, y la destrucción de vidas y territorios. Constituyen parte de una misma trama sistémica.

Las grandes corporaciones mediáticas y sus agentes comunicacionales desplegados en el mundo entero operan con cada vez mayor descaro, declarando la guerra contra quienes critican el sistema global, al imperio o las transnacionales, censuran realidades, inventan noticias, e inmersan a millones en sus tramas de banalidad, superficialidad, o realidades paralelas. Se trata nada menos que de un tejido de carácter dictatorial que no rinde cuentas a nadie y opera sin controles, y que acciona mano a mano con las organizaciones de inteligencias y espionaje global. Ambas constituyen una amenaza sin precedentes para quienes luchan en contra del capitalismo, por la democracia, los DDHH y un orden mundial distinto.

En este contexto global sombrío es menester reconocer explícitamente las victorias políticas de la Revolución Bolivariana de Venezuela, que no solamente enfrentó exitosamente una trama golpista compleja, multidimensional y global; derrotó políticamente a la oposición en tres procesos electorales y desactivó a los grupos armados violentos; mantuvo la inversión social en beneficio de la clase trabajadora a pesar de la guerra económica; inició un proceso constituyente para profundizar el proceso revolucionario e involucrar a la población en el debate y las propuestas; enfrentó con dignidad y derrotó la maniobra conspirativa-golpista de la OEA, destacó en el escenario internacional mediante una brillante diplomacia bolivariana en el seno de la ONU, en el MNOAL, en la OPEP, en ALBA, CELAC, OEA y en las relaciones bilaterales de importancia estratégica. Venezuela, indudablemente, constituye un ejemplo a seguir, y demuestra lo que es posible cuando haya una conducción política impecable, disciplina militante, claridad estratégica y una base filosófica-política revolucionaria.

Hubo retrocesos significativos en el propósito de avanzar en la construcción de una Patria Grande libre, soberana, equitativa, justa y revolucionaria. Si bien Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador, Nicaragua y en menor medida Uruguay se mantuvieron como un bloque de izquierda-progresista del subcontinente, y se destaca la actuación digna de los países del Caribe en la OEA frente a los planes intervencionistas; hubo marcados retrocesos en materia de derechos humanos y derechos económicos- sociales en Brasil y Argentina, y es previsible que sucede lo mismo en Chile con la victoria electoral de Piñeiro; en tanto que México, Guatemala, Perú, Colombia y Paraguay se subordinaron aun más a los directrices de Washington en actuaciones vergonzosas de servilismo que no se había visto en la región en tiempos recientes. El nuevo golpe de Estado, esta vez vía fraude electoral que se cometió en Honduras, sin que América Latina de manera contundente se hubiera pronunciado en contra, revela un cambio de correlación de fuerzas que benefician al intervencionismo imperial, al saqueo transnacional, constituyen una amenaza directa para los gobiernos progresistas, partidos de izquierda, movimientos sociales, y postergan los avances en la integración horizontal y solidario que se planteaba desde el ALBA o la integración más autónoma que se buscaba desde la CELAC.

La legitimación del descarado fraude electoral en Honduras (una nueva versión de Autogolpe) por parte de los EEUU y la Unión Europea, acompañado del injustificado silencio de la mayoría de los países latinoamericanos significa un nuevo parteaguas para la región centroamericana. Ratifica el derecho al golpismo en contra de proyectos políticos progresistas o de izquierda, constituye una amenaza directa para Nicaragua y El Salvador, envalentona a la ultraderecha, militares y la oligarquía rancia como la guatemalteca, significa importantes retrocesos en materia de exigibilidad en derechos humanos, institucionalidad democrática y justicia, y deja claro, que para la comunidad internacional lo que sucede en esta región del mundo es de poca relevancia para sus fines estratégicos. Indudablemente, desnuda la política de los EEUU hacia la región centroamericana y evidencia su incoherencia entre su práctica y el discurso. Debería generar profundos cuestionamientos a quienes aún creen que el imperio es un aliado para la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la depuración de la clase política guatemalteca, cuando en Honduras son precisamente estas fuerzas apoyados por EEUU que dieron el Golpe. Este segundo golpe de Estado profundizará aún más las fisuras en el sistema de dominación hondureño, radicalizará la oposición y enfrentará a un pueblo cada vez más politizado y harto de un sistema que es opresivo, empobrece y destruye la vida de la gente. La solidaridad de los pueblos latinoamericanos, y especialmente centroamericanos con el pueblo hondureño es más necesario que nunca, y constituye una responsabilidad política, ética y humana, individual y colectiva.

La pérdida de derechos siempre es una tragedia, porque el proceso de reconstitución es lento y mucho más complejo. Los retrocesos en materia de derechos, conquistados en cruentas batallas de los movimientos y fuerzas progresistas, obligan a construir un balance objetivo de los errores cometidos y redefiniciones en las estrategias de las fuerzas socio-democráticas y de izquierda. Exige una mejor comprensión de los mecanismos de reproducción del sistema de dominación existente y el diseño de estrategias adecuadas que los enfrentan en su complejidad en los distintos ámbitos y niveles; demanda mayor eficacia en la batalla ideológica política, requiere de la definición de una estrategia política-organizativa que permita encausar la rebeldía de nuestros pueblos hacia una nueva etapa revolucionaria, antiimperialista y socialista. En el contexto mundo actual, en la que se agrede los pueblos sin piedad, enfrentar al capital, a la política mercantilizada, al poder corporativo y al imperialismo es una responsabilidad histórica que debe impulsarse sin titubeos, pragmatismos políticos, ni fundamentalismos. Es finalmente el reto de retomar el camino de una revolución mundial.

Lo expresado por Fidel, aquel 1 de mayo del 2000 en la Plaza de la Revolución, cobra más vigencia que nunca. “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas[…].

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Protestas masivas contra la austeridad y la desigualdad social sacuden al régimen iraní

Sáb, 06/01/2018 - 19:18

Keith Jones, wsws

Irán está siendo sacudido desde hace seis días por las protestas contra los aumentos en los precios de los alimentos, el desempleo masivo, la creciente desigualdad social y el brutal programa de austeridad y represión política de la República Islámica.

Las protestas comenzaron el jueves pasado en la segunda ciudad más grande de Irán, Mashhad, y los centros vecinos de Neyshabur y Kashmar, luego se extendieron a la capital, Teherán, y más de tres docenas de otras ciudades y pueblos repartidos por todo el país.

Según fuentes gubernamentales, 21 personas, incluidos varios miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y autoridades. No hay un recuento nacional de arrestos, pero un funcionario de Teherán admitió que 450 personas han estado detenidas en esa ciudad desde el sábado y 70 personas fueron arrestadas el domingo por la noche en Arak, una ciudad industrial a unos 300 kilómetros al suroeste de la capital.

El gobierno ha restringido, cuando no completamente bloqueado, las aplicaciones de redes sociales Telegram e Instagram, a fin de suprimir información sobre futuras protestas y el alcance del movimiento.

La escala y la intensidad de las protestas han sacudido al régimen burgués-clerical de Irán y ahora están incitando a sus facciones rivales a unirse para reprimir el desafío desde abajo. Durante el fin de semana, el presidente iraní Hassan Rouhani declaró que los iraníes tenían derecho a protestar pacíficamente y afirmó que su gobierno pronto tomaría medidas para abordar los agravios socioeconómicos de los manifestantes, y agregó: “No tenemos mayores desafíos que el desempleo”.

Pero sus ministros y portavoces de las agencias de seguridad ahora están prometiendo acabar con el movimiento de protesta, con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI) diciendo que está listo para usar un “puño de hierro”.

Al justificar la represión estatal, numerosos líderes iraníes —el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Ali Khamenei y el comandante general interino del CGRV Rasoul Sanayee ante el ex presidente “reformista” y aliado verde Mohammad Jatami— han acusado a los rivales estratégicos de Irán de incitar y brindar apoyo logístico de violencia. Al hacerlo, muchos han destacado las afirmaciones demagógicas de “apoyo” a las protestas del presidente estadounidense Donald Trump y del presidente israelí Benjamin Netanyahu y las amenazas del príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman de “llevar la guerra adentro de Irán”. Los tres abogan abiertamente por el cambio de régimen en Teherán y han amenazado repetidamente con hacer la guerra a Irán.

Pero la actual ola de protestas tiene un carácter de clase bastante diferente de las que se desarrollaron en 2009 bajo la bandera de la llamada Revolución Verde. Alentados por Washington, el New York Times, el presidente francés Sarkozy y otros líderes europeos, y atrayendo su apoyo de los sectores más privilegiados de la sociedad iraní, los Verdes trataron de revocar la reelección del presidente populista Mahmoud Ahmadinejad, sobre la base de acusaciones sin fundamento y artificiales de fraude electoral, y con el objetivo de instalar un régimen determinado a alcanzar un rápido acercamiento con el imperialismo estadounidense.

Con base en los mejores informes disponibles que se filtraron a través de la censura del régimen iraní o aparecieron en los medios occidentales, es evidente que la actual ola de protestas es, en esencia, una incipiente rebelión de la clase trabajadora.

Sin duda, las protestas son socialmente heterogéneas y hay mucha confusión política entre los participantes. Además, como era de esperar, los monárquicos y otros elementos de la derecha aliados con el imperialismo están tratando de engancharlos y desviarlos. Pero las protestas, aunque todavía no son un movimiento de masas, han estado compuestas principalmente por trabajadores, gente pobre y jóvenes. Están alimentados por la furia de clase profundamente arraigada en un país donde 3,2 millones de personas, o el 12,7 por ciento de la fuerza de trabajo, están oficialmente desempleados, la tasa real de desempleo juvenil es del orden del 40 por ciento y, según un informe reciente de IRCG, el 50 por ciento vive en la pobreza. Mientras tanto, la Base de Datos Mundial de Riqueza e Ingresos calcula (según datos de 2013) que el 1 por ciento de los iraníes monopoliza el 16,3 por ciento de todos los ingresos del país, solo 0,5 punto porcentual menos que todo el 50 por ciento inferior, mientras que el 10 por ciento gana el 48,5 por ciento.

Creciente oposición de la clase trabajadora
La actual ola de protestas estalló después de meses de creciente agitación obrera y manifestaciones populares, que incluyen recortes de empleos, falta de pago de salarios y la indiferencia de las autoridades hacia los millones cuyos ahorros han sido eliminados por el colapso de numerosas instituciones financieras no reguladas.

En septiembre pasado, por ejemplo, en Arak, los trabajadores de dos plantas industriales que fueron privatizadas en la década de 2000 se enfrentaron con la policía durante dos días después de que las fuerzas de seguridad intervinieran para disolver sus protestas contra el incumplimiento de sus empleadores de pagar los sueldos y primas del seguro médico. Según un informe de AgenceFrance-Presse, “protestas menores han estado burbujeando en las semanas previas al malestar actual” con “cientos de trabajadores del petróleo y camioneros protestando por el pago tardío de los salarios; los fabricantes de tractores en Tabriz contra el cierre de su fábrica; y los trabajadores de neumáticos de Teherán en bonos se retrasaron”.

Las protestas han sido tratadas con indiferencia por los medios de comunicación occidentales, mientras que las autoridades iraníes han hecho todo lo posible para desterrarlas.

En los días inmediatamente anteriores a la actual ola de protestas, una discusión intensa y generalizada enfureció a las redes sociales sobre el aumento de la desigualdad social. El desencadenante de este derramamiento de ira fue la presentación del último presupuesto de austeridad del gobierno. Aumentará los precios de la gasolina hasta en un 50 por ciento, al tiempo que recortará los pequeños pagos en efectivo que reciben los iraníes en lugar de los subsidios a los precios de energía, alimentos básicos y servicios esenciales que fueron eliminados entre 2010 y 2014.

El movimiento verde se centró casi exclusivamente en Teherán, en particular en los distritos más ricos del norte. En contraste, la actual ola de protestas ha sido mucho más amplia geográficamente, incluyendo ciudades y pueblos más pequeños y más pobres que han constituido la base política de Ahmadinejad y la llamada facción de “línea dura” de la élite política de la República Islámica, que combina la ortodoxia chiíta con llamamientos populistas a los elementos plebeyos de la sociedad iraní.

Aún más significativo, mientras los Verdes hablaban por ese ala de la burguesía iraní más ansiosa por llegar a un acuerdo con las potencias imperialistas y movilizar a sus egoístas partidarios de la clase media alta denunciando a Ahmadinejad por “derrochar” dinero en los pobres, el actual movimiento antigubernamental es impulsado por la oposición a la desigualdad social.

Los Verdes, que apoyaron por abrumadora mayoría las elecciones de Rouhani en 2013 y su reelección en mayo pasado, han rehuido las protestas actuales, con destacados representantes de los Verdes expresando su gran preocupación por el carácter “sin líder” de las protestas.

Por su parte, los manifestantes no hicieron ningún llamado específico para que los principales líderes verdes, los derrotados candidatos presidenciales de 2009, Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karroubi, sean liberados del arresto domiciliario. En su lugar, han adoptado consignas que desafían al régimen clerical burgués en su conjunto.

El programa de Rouhani de reconciliación con Washington y la austeridad
La aguda crisis social de Irán es producto de la implacable presión económica y militar estratégica de los EUA; incluyendo sanciones económicas mordaces; la crisis económica mundial y especialmente el colapso de los precios mundiales del petróleo; el fracaso del proyecto nacional burgués iraní independiente; y, por último pero no menos importante, las brutales medidas de austeridad que Rouhani ha implementado con el objetivo de cortejar la inversión occidental.

Señalando las consecuencias socialmente explosivas de las brutales sanciones económicas estadounidenses y europeas contra Irán, Rouhani y su mentor político, el difunto presidente y viejo defensor de una orientación estratégica hacia las potencias imperialistas occidentales Hashemi Rafsanjani, ganaron al ayatolá Jomeini y los otros componentes clave del régimen islámico para un cambio de rumbo en 2014, un nuevo intento de buscar un acuerdo con Washington y la Unión Europea.

Como en el caso de los Verdes cuatro años antes, esta política estaba ligada a un impulso renovado para eliminar lo que quedaba de las concesiones sociales hechas a la clase trabajadora a raíz de la Revolución de 1979. Durante los últimos cuatro años y medio, el régimen de Rouhani ha seguido adelante con la privatización y la desregulación, siguiendo las prescripciones de austeridad y favorable al mercado del FMI y volviendo a redactar las normas que rigen las concesiones petroleras para atraer a los gigantes petroleros europeos y estadounidenses.

Finalmente, en enero de 2016, las sanciones más severas para Estados Unidos y Europa fueron eliminadas o suspendidas a cambio de que Teherán desmantelara grandes partes de su programa nuclear civil. Pero en la medida en que la eliminación de las sanciones ha dado un impulso a la economía, los beneficios se han acumulado casi en su totalidad en los sectores más privilegiados de la población.

La respuesta de Rouhani, como lo demuestra el último presupuesto, es doblar la austeridad para las masas, al tiempo que aumenta los presupuestos de las instituciones religiosas y dirigidas por clérigos.

Como suele ser el caso, la apertura para la aparición repentina de la oposición social fue proporcionada por fisuras dentro de la élite gobernante. Las protestas antigubernamentales iniciales, que se organizaron bajo el lema “No a los altos precios”, fueron respaldadas al menos tácitamente por los opositores conservadores religiosos de Rouhani.

Esto, por supuesto, es completamente hipócrita. Los Principistas y otras facciones conservadoras de la elite gobernante han apoyado políticas similares pro-mercado y pro-grandes negocios y se unieron a sus “rivales reformistas” al imponer a Ahmadinejad el desmantelamiento, en sus últimos años en el cargo, de muchas de las políticas populistas que lo habían impulsado al poder contra Rafsanjani en 2005.

Una nueva etapa de la lucha de clases
Las protestas de la semana pasada anuncian una nueva etapa en la lucha de clases en Irán e internacionalmente. En todo el Medio Oriente, incluso en Israel, hay señales de una creciente oposición de la clase trabajadora. Lo mismo es cierto en Europa y América del Norte, donde las élites gobernantes han intensificado drásticamente el asalto a la clase trabajadora en la década transcurrida desde la crisis financiera mundial de 2008.

La cuestión crítica es la lucha para armar a la emergente oposición de la clase obrera global con una estrategia internacionalista socialista.

Los trabajadores y los jóvenes iraníes deben luchar por la movilización de la clase obrera como una fuerza política independiente en oposición al imperialismo y a todas las facciones de la burguesía nacional.

Hay que denunciar y aislar políticamente a cualquier fuerza derechista que defienda una orientación hacia Washington y/u otras potencias imperialistas dentro del movimiento antigubernamental. Es el imperialismo el que en el siglo pasado sofocó las aspiraciones democráticas y sociales de los pueblos del Medio Oriente, arrasó la región a través de un cuarto de siglo de guerras depredadoras, y hoy amenaza con embrollar al pueblo de Irán y a toda la región en una conflagración aún más sangrienta.

La burguesía iraní, según lo demostró durante más de un siglo remontándose a la Revolución Constitucional de 1906, es completamente incapaz de establecer una democracia genuina y la libertad respecto al imperialismo, porque para hacerlo requeriría una movilización revolucionaria de las masas de tales dimensiones que lo haría poner en peligro sus propios intereses y ambiciones egoístas de clase.

Los trabajadores y los jóvenes también deberían despreciar a los que denigran la lucha por el programa revolucionario y el liderazgo en la afirmación de que el surgimiento de las masas lo resuelve todo. Aprende la lección de la historia, incluida la “Primavera” de Egipto en 2011 y la Revolución iraní de 1979.

Treinta y nueve años atrás, el régimen respaldado por Estados Unidos y bañado en sangre del Shah fue arrastrado al basurero de la historia por un poderoso movimiento de masas liderado por la clase trabajadora. Pero la clase trabajadora estaba políticamente subordinada por el partido estalinista Tudeh y varias fuerzas de izquierda pequeñoburguesas a la llamada ala progresista de la burguesía nacional encabezada por el ayatolá Jomeini y el clero chií, que una vez que obtuvieron el control del aparato estatal, lo usaron rápidamente para reprimir salvajemente todas las expresiones de organizaciones de la clase obrera independiente y reestabilizaron el gobierno capitalista.

Hoy, un nuevo surgimiento de la clase obrera debe ajustar cuentas con el establishment político islámico, la burguesía iraní en su conjunto y el imperialismo como parte de una revolución socialista internacional.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Hacia una economía sin dinero? No tan rápido

Ven, 05/01/2018 - 03:51
Alejandro Nadal, La Jornada

Mucho se habla de la desaparición del dinero en efectivo en las economías modernas. Se dice con frecuencia que las nuevas tecnologías y plataformas electrónicas permiten realizar todas las transacciones cotidianas sin utilizar dinero líquido. De este modo, se pronostica que los nuevos y cada vez más versátiles teléfonos celulares, así como los más recientes sistemas de pagos electrónicos, no tardarán en eliminar el uso del efectivo en la economía.

La desaparición del uso de dinero en efectivo para transacciones corrientes significa el abandono del dinero público (el generado directamente por el banco central) y el dominio casi total del dinero creado por el sistema bancario privado. El dinero creado por los bancos comerciales privados ya es dominante en cualquier economía capitalista: el componente de dinero emitido directamente por el banco central en cualquier economía capitalista representa apenas 5 o 7 por ciento del total de la oferta monetaria. Así que un análisis de los agregados monetarios parecería confirmar la idea de que el dinero en efectivo está por desaparecer. Sin embargo, los datos sobre demanda monetaria no permiten llegar a esa conclusión.

Varios estudios han documentado recientemente el incremento en la demanda de dinero en efectivo en muchas economías importantes. Por ejemplo, en Inglaterra, Estados Unidos y los países de la zona euro la cantidad de efectivo detentado por el público (como proporción del PIB) se ha incrementado en los últimos años.

El año pasado se publicó una investigación por economistas del banco central de Austria sobre la demanda de dinero en efectivo (Clemens Jobst y Helmut Stix, cepr.org, documento 12327). Este estudio cubre el periodo 2001-2014 para una muestra de setenta países que son responsables de 96 por ciento del PIB mundial. También analiza la evolución de la demanda de efectivo en un grupo de cinco países y para los miembros de la eurozona desde finales del siglo XIX hasta 2015. Los principales resultados son contundentes. Primero, el aumento de la demanda de dinero en efectivo es un fenómeno general y no se restringe a unas cuantas monedas o divisas. Segundo, el incremento de esta demanda mundial es significativo, pues pasa de 6.5 a 8.5 por ciento del PIB entre 2001 y 2014. Tercero, el incremento se presenta tanto en las economías con divisas utilizadas como reservas internacionales, como en aquéllas en las que ese no es el caso. Finalmente, esta tendencia existe en economías ricas al igual que en economías pobres. Esto significa que el incremento de demanda de efectivo se presenta incluso en los países en los que existe una infraestructura física importante que facilita las transacciones sin dinero.

¿Cómo explicar este incremento de demanda de dinero en efectivo? Una posible explicación podría provenir de la caída generalizada en la tasa de interés, lo que implica que el costo de oportunidad de guardar dinero en efectivo (que no produce interés) se hace despreciable. Pero el análisis econométrico de Jobst y Stix muestra que sólo una parte del aumento de la demanda de efectivo puede explicarse por esta variable. A partir de 2007 deben haber entrado en juego otros factores que son responsables de ese incremento de demanda de dinero líquido. Y esos factores podrían ser la falta de confianza en los bancos, la expansión del sector informal (la economía sombra) o incluso el aumento de las actividades ilícitas (ligadas al blanqueo de dinero, por ejemplo). El estudio citado no encuentra en estos dos últimos elementos la causa del incremento en atesoramiento de dinero líquido.

Hay que aclarar que la cantidad de dinero líquido que es demandado para ser usado como medio de pago en transacciones es sólo una pequeña parte de la demanda total de efectivo. Este es un fenómeno que ha sido bien estudiado y, en términos generales, se sabe que apenas 15 por ciento de la demanda total de dinero líquido está ligada al motivo de transacciones. El resto está vinculado al atesoramiento con una finalidad de precaución. Este motivo de precaución se torna particularmente importante en los escenarios de incertidumbre.

Los datos de Jobst y Stix revelan que el motivo de precaución es el factor más importante que determina el crecimiento de la demanda de dinero en efectivo durante la crisis de 2008 y en los años siguientes. Esa conclusión se fortalece cuando se observa la expansión de dicha demanda en otros periodos de gran incertidumbre y desconfianza con respecto al sistema bancario (como por ejemplo en la década de los 1930).

La guerra en contra del dinero en efectivo va a continuar porque el espacio de las transacciones corrientes sigue siendo codiciado por el sistema bancario comercial y por sus acompañantes en el sector de telecomunicaciones. Pero mientras subsista la incertidumbre, la demanda de dinero líquido se va a mantener y en ciertos episodios podrá incluso aumentar. Y no hay que olvidar que la incertidumbre está íntimamente asociada a la inestabilidad que, como bien lo demostró Keynes, es una de las características intrínsecas del capitalismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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33 tesis para una reforma de la disciplina de la economía

Mér, 03/01/2018 - 15:10
Rethinking Economics –New Weather Institute 29/12/2017

Introducción

Estas 33 Tesis, elaboradas por estudiantes, economistas y académicos reunidos por Rethinking Economics y el New Weather Institute, respaldadas por importantes economistas y dirigentes políticos, como la parlamentaria británica Caroline Lucas, resumen una detallada crítica de la corriente principal de la disciplina de la economía.

Economistas de renombre como Mariana Mazzucato, Kate Raworth, Steve Keen, junto a Sally Svenlen, estudiante de Rethinking Economics, tomaron parte en un acto presidido por Larry Elliott, jefe de la sección de Economía de The Guardian, en el que se debatieron las 33 tesis, junto a la petición de reformas.

El acto tuvo lugar el martes, 12 de diciembre, en el University College de Londres y a su término los participantes, público y estudiantes se encaminaron a las puertas de la London School of Economics donde dejaron fijadas sus Tesis y exigieron esa Reforma.

Caroline Lucas, diputada y dirigente del Partido Verde [del Reino Unido], “Rethinking Economics tiene toda la razón al afirmar que una disciplina económica mejor no sólo es posible sino esencial. Durante un tiempo ya excesivo, la corriente principal de la política ha rendido culto al altar de la economía neoliberal, como si fuera la única manera de hacer las cosas. Ese enfoque con anteojeras está claramente equivocado y es magnífico que Rethinking Economics esté ampliando el debate y vaya aportando ideas novedosas”.

Ha-Joon Chang, de la Universidad de Cambridge, y autor de 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism and Economics: The User’s Guide [23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Debate, Madrid, 2012]: “La economía neoclásica desempeña el mismo papel que la teología católica en la Europa medieval: un sistema de pensamiento que argumenta que las cosas son lo que son porque tienen que serlo. Al igual que en la Reforma de hace quinientos años, los jóvenes economistas de Rethinking Economics están desafiando el monopolio intelectual, apelando a un enfoque más pluralista e interdisciplinar de la economía. Se trata de una intervención extremadamente importante y oportuna en una coyuntura que bien puede ser la última ocasión de salvar de sí misma a la corriente principal de la economía, y salvar al mundo de esa corriente principal. Préstenle atención”.

Steve Keen, autor de Debunking Economics, [La economía desenmascarada, Capitán Swing, Madrid, 2015]: “La economía necesita una revolución copernicana, y no digamos ya una Reforma. La teoría del equilibrio en economía debería acabar donde acabaron los epiciclos tolemaicos en astronomía”.

Victoria Chick, profesora emérita de Economía en el University College de Londres: “En la economía de hoy, en el camino a la verdad están como mediadores sus sacerdotes. La Reforma de la economía, en estas Tesis pegadas aen las puertas de la LSE, arguye que los estudiantes deberían leer las escrituras, en toda su extensa variedad, por sí mismos. Sabrán así que el Papa (ayer Samuelson, hoy Mankiw) no es infalible y que deben buscar la verdad en la competición de las ideas”.

Sir David King, FRS: “La oportunidad de y la necesidad de repensar los modelos económicos se ve estimulada por una serie de fallos manifiestos recientes. Las grandes amenazas del cambio climático y la destrucción ecológica. La crisis financiera de la deuda de 2007/8. El aumento de las diferencias en los niveles de renta de los más pobres y los más ricos de nuestras sociedades. El control de los medios por parte de un reducido número de individuos extremadamente ricos. En este contexto, el documento de las’33 Tesis’ es un estímulo para la acción y ha de ser pero que muy bienvenido”.

Kate Raworth, autora de Doughnut Economics: “Los estudiantes de Económicas de hoy en día se enfrentan a una profunda ironía. Al comprometerse a emplear años de su vida y una gran cantidad de dinero, lo primero que descubren es que tienen que volver a redactar el programa para que se adapte a los desafíos que saben que hay por delante. Sí, la economía está en crisis y lo último que necesita es una reforma insidiosa: es hora de una reforma de gran alcance. Escuchemos a los estudiantes: son el futuro de la economía y su mejor oportunidad de volverse de nuevo algo pertinente”.

Sally Svenlen, estudiante perteneciente a Rethinking Economics: “Hace quinientos años Martín Lutero dio principio a un movimiento que alteraría hasta sus cimientos las prácticas del sistema establecido. Hay muchísima gente que labora a diario a su modo para tratar de mejorar las prácticas económicas establecidas. Hemos reunido todas estas experiencias, ideas y energies en una sola declaración sobre cómo ha de cambiar el actual establishment económico. Es difícil ignorar la verdad cuando la tienes ahí colgando de la puerta”.

Los estudiantes de Rethinking Economics han protestado en sus estudios en los últimos cinco años. Desde marcharse de clase a publicar un manifiesto para la reforma del programa académico buscando apoyos, de elaborar su propio libro de texto a escribir The Econocracy, un libro sobre la historia y argumentos del movimiento.

Rethinking Economics

33 TESIS PARA UNA REFORMA DE LA DISCIPLINA DE LA ECONOMÍA
EL MUNDO SE ENFRENTA A LA POBREZA, LA DESIGUALDAD, LA CRISIS ECOLÓGICA Y LA INESTABILIDAD FINANCIERA…

Nos preocupa que la economía esté haciendo mucho menos de lo que podría para proporcionar intuiciones que ayuden a resolver estos problemas. Esto sucede por tres razones:

Primero, en el seno de la economía se ha desarrollado un insano monopolio intelectual. La perspectiva neoclásica domina de modo abrumador la enseñanza, la investigación, la asesoría política y el debate público. Muchas otras perspectivas que podrían proporcionar intuiciones valiosas se marginan y excluyen. Y esto no tiene que ver con que una teoría sea mejor que otra sino con la noción de que el progreso científico sólo avanza por medio del debate. En el seno de la economía, este debate ha fenecido.

Segundo, aunque la economía neoclásica haya realizado una aportación histórica y todavía resulte útil, hay enormes posibilidades de mejora, debate y aprendizaje de otras disciplinas y perspectivas.

Tercero, la corriente principal de la economía parece haberse vuelto incapaz de autocorregirse, desarrollándose más como fe que como ciencia. Con excesiva frecuencia, cuando las teorías y la evidencia llegan a entrar en conflicto, son las teorías las que se han mantenido y la evidencia la que se ha descartado.

Proponemos estas Tesis como desafío al insano monopolio intelectual de la corriente principal de la economía. Son ejemplos éstos de las fallas en las teorías de la corriente principal, de las intuiciones que tienen que ofrecer las perspectivas alternativas y de las formas en que un enfoque más pluralista puede ayudar a la economía a hacerse más eficaz y democrática. Es una afirmación de que es posible una economía mejor y una invitación al debate.

FINALIDAD DE LA ECONOMÍA

1. La finalidad de la economía la ha de decidir la sociedad. Ninguna meta económica puede separarse de la política. Los indicadores de éxito representan elecciones políticas.

2. La distribución de la riqueza y la renta son fundamentales para la realidad económica y así deberían serlo en la teoría económica.

3. La economía no está exenta de valores y los economistas deberían mostrarse transparentes acerca de los juicios de valor que hacen. Esto se aplica especialmente a esos juicios de valor que pueden no ser visibles para un ojo inexpero.

4. La política no ‘nivela’ el campo de juego, pero lo inclina en una dirección. Nos hace falta una discusión más explícita de qué género de economía queremos y de cómo alcanzarla.

EL MUNDO NATURAL

5. La naturaleza de la economía es que se trata de un subconjunto de la naturaleza, y de las sociedades en cuyo seno surge. No existe como entidad independiente. Las instituciones sociales y los sistemas ecológicos son, por tanto, centrales y no externos a su funcionamiento.

6. La economía no puede sobrevivir o prosperar sin insumos del mundo natural. O sin los muchos sistemas de soporte vital que proporciona la naturaleza. Depende de un flujo continuo de energía y material y actúa en el seno de una biosfera de delicado equilibrio. Una teoría económica que trate el mundo natural como algo externo a su modelo no puede comprender plenamente de qué modo la degradación del mundo natural puede dañar sus propias perspectivas.

7. La economía debe reconocer que la disponibilidad de la energía y recursos no renovables no es infinita, y el uso de estas reservas para acceder a la energía que contienen altera los equilibrios de energía agregada del planeta, ocasionando consecuencias tales como los trastornos climáticos.

8. No se puede ignorar la retroalimentación entre la economía y la ecología. Ignorarla hasta la fecha ha conducido a una economía global que opera ya fuera de los umbrales de viabilidad de la ecología que la alberga, pero requiere mayor crecimiento para funcionar. Pero la economía ha de anclarse en las constricciones objetivas de la ecología del planeta.

INSTITUCIONES Y MERCADOS

9. Todos los mercados están creados y configurados por las leyes, las costumbres y las culturas y se ven influidos por lo que hacen y por lo que no hacen los gobiernos.

10. Los mercados son resultado de las interacciones entre diferentes tipos de organismos públicos y privados (además de las del sector voluntario y la sociedad civil). Habría que dedicarle más estudio al modo en que se organizan en realidad estos organismos y a la manera en que funcionan y podrían funcionar las interrelaciomes entre ellas.

11. Los mercados son también más complejos y menos previsibles de lo que puede implicarse de las simples relaciones de oferta y demanda. La economía necesita una comprensión más profunda de cómo se comportan los mercados, y podría aprender de la ciencia de sistemas complejos, tal como se emplea en la física, la biología y la informática.

12. Las instituciones dan forma a los mercados e influyen en el comportamiento de los agentes económicos. La economía debe considerar por tanto las instituciones como parte central de su modelo.

13. Puesto que diferentes economías tienen diferentes instituciones, una política que funciona bien en una economía puede funcionar mal en otra. Por esta razón, entre muchas otras, resulta improbable que sea de ayuda proponer un conjunto universalmente aplicable de medidas políticas económicas que se base únicamente en la teoría económica abstracta.

TRABAJO Y CAPITAL

14. Se puede mostrar que salarios, beneficios y retornos sobre activos dependen de un amplio abanico de factores, entre ellos el poder relativo de trabajadores, empresas y propietarios de activos, y no simplemente en su aportación relativa a la producción. La economía necesita una comprensión más amplia de estos factores con el fin de informar mejor sobre aquellas elecciones que afectan a la porción de renta recibida por los distintos grupos de la sociedad.

NATURALEZA DE LA TOMA DE DECISIONES

15. Error, sesgo, reconocimiento de patrones, aprendizaje, interacción social y contexto son todos influencias importantes sobre el comportamiento que no están reconocidas en la teoría económica. La corriente principal de la economía necesita, así pues, una comprensión más amplia del comportamiento humano y puede aprender de la sociología, psicología, filosofía y otras escuelas de pensamiento.

16. La gente no es perfecta y no es posible la toma de decisiones económicas ‘perfectamente racionales’. Toda decisión económica que tenga algo que ver con el futuro implica algún grado de incertidumbre no cuantificable y requiere, por tanto, tener juicio. La corriente principal de la teoría económica y la práctica han de reconocer el papel de la incertidumbre.

DESIGUALDAD

17. En una economía de mercado, la gente que dispone de las mismas capacidades, preferencias y dotes no tiende a acabar con el mismo nivel de riqueza, sujeta sólo a una variación aleatoria. Los efectos de pequeñas diferencias en la suerte o las circunstancias pueden llevar aparejados resultados enormemente diferentes para gente semejante.

18. Los mercados muestran a menudo una tendencia a una desigualdad creciente. A su vez, las sociedades desiguales se desempeñan peor en toda una serie de indicadores de bienestar social. La corriente principal de la teoría económica podría hacer mucho más por comprender de qué modo y por qué sucede esto, y de qué forma puede evitarse.

19. La proposición según la cual a medida que un país se hace más rico, la desigualdad debe inevitablemente aumentar antes de que caiga, se ha demostrado falsa. Cualquier combinación de crecimiento del PIB y desigualdad es posible.

CRECIMIENTO DEL PIB, INNOVACIÓN Y DEUDA

20. El crecimiento es una opción política, tanto como económica. Si elegimos perseguir el ‘crecimiento’, entonces las preguntas – ‘¿crecimiento de qué, por qué, para quién, durante cuánto tiempo y cuánto es suficiente?’ – deben responderse de modo explícito o implícito.

21. La innovación no es externa a la economía, es parte inherente de la actividad económica. Nuestra comprensión del crecimiento del PIB puede mejorar si contemplamos la innovación como algo que sucede en un ecosistema en desequilibrio en constante evolución, configurado por el diseño de los mercados y por las interacciones entre todos los agentes en su seno.

22. La innovación tiene a la vez un ritmo y un rumbo. El debate sobre el ‘rumbo’ de la innovación requiere comprender la ‘finalidad’ del diseño de políticas.

23. La deuda privada también influye profundamente en el ritmo con que crece la economía, y sin embargo queda excluida de la teoría económica. La creación de deuda se suma a la demanda financiada por el crédito, y afecta tanto a los mercados de bienes como al de activos. No se pueden separar las finanzas y la economía.

DINERO, BANCOS Y CRISIS

24. La mayoría de la nueva moneda que circula en la economía la crean los bancos comerciales cada vez que realizan un nuevo préstamo.

25. La forma en que se crea el dinero afecta a la distribución de la riqueza en el seno de la sociedad. Por consiguiente, el método de creación del dinero debería entenderse como una cuestión política, no simplemente técnica.

26. Puesto que los bancos crean dinero y deuda, son agentes importantes en la economía. Y se les debería incluir en los modelos macroeconómicos. Los modelos económicos que no incluyen a los bancos no podrán predecir las crisis bancarias.

27. La economía necesita una comprensión mejor de cómo se pueden crear internamente la inestabilidad y las crisis en el seno de los mercados, en lugar de tratarlas como ‘shocks’ que afectan a los mercados desde fuera.

28. La financiarización tiene dos dimensiones: las finanzas cortoplacistas y especulativas, y la economía real financiarizada. Los dos problemas han de estudiarse conjuntamente.

ENSEÑANZA DE LA ECONOMÍA

29. Una buena formación en economía tiene que ofrecer una pluralidad de enfoques teóricos a sus estudiantes. Ello debería incluir no sólo la historia y filosofía del pensamiento económico sino también un amplio abanico de perspectivas actuales, tales como las institucionales, austriacas, marxistas, postkeynesianas, feministas, ecologistas, y de la complejidad.

30. La economía misma no debería ser un monopolio. Los cursos interdisciplinarios son claves para comprender las realidades económicas de las crisis financieras, la pobreza y el cambio climático. La política, la sociología, la psicología y las ciencias ambientales deben integrarse, por tanto, en el programa académico, sin que se las trate como adiciones inferiores a la teoría económica existente.

31. No debería enseñarse economía como un estudio neutral en valores de modelos e individuos. Los economistas tienen que estar versados en ética y política, así como ser capaces de involucrarse de modo significativo con la opinión pública.

32. Concentrarse abrumadoramente en la estadística y los modelos cuantitativos puede acabar cegando a los economistas frente a otras formas de pensar. Habría que apoyar a los estudiantes para explorar otros enfoques metodológicos, entre ellos la investigación cualitativa, la entrevista, el trabajo de campo y la argumentación teórica.

33. Por encima de todo, la economía ha de hacer más por alentar el pensamiento crítico y no premiar simplemente la memorización de teorías y la aplicación práctica de modelos. Hay que animar a los estudiantes a comparar, contrastar y combinar teorías, y a aplicarlas críticamente a estudios en profundidad del mundo real.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Macron dirige sus decretos laborales contra los trabajadores automotrices

Dom, 31/12/2017 - 19:37
Alex Lantier, wsws

El jueves, el fabricante de autos PSA Peugeot-Citroën anunció que está preparando despidos en masa y desregulados, como primer uso en una firma industrial grande de los decretos laborales del presidente francés, Emmanuel Macron. Las negociaciones con los sindicatos, cuya aprobación de los despidos es exigido por la nueva legislación, están programadas para el 9 de enero.

La decisión tomada por el segundo mayor fabricante de autos de Europa forma parte de una ofensiva internacional e implacable contra los puestos de trabajo, las condiciones laborales y los derechos sociales. Después del colapso de Wall Street del 2008 y la crisis global subsecuente, los Gobiernos alrededor del mundo derramaron billones de dólares en los cofres de los mismos bancos cuya especulación conllevó a la crisis. El Estado francés dedicó miles de millones de euros para rescatar a PSA y Renault y, en respuesta, los gigantes automotrices están realizando despidos para dirigir miles de millones más de la riqueza creada por la clase obrera a los bolsillos de los superricos.

Ampliamente visto con desdén como el “presidente de los ricos”, Macron impone una medida que busca devolver décadas en el tiempo a la clase obrera. La subsidiaria de PSA, Opel Vauxhall, ha decidido recortar 4500 empleos solo en Alemania, lo que sugiere que son decenas de miles de puestos que están en peligro alrededor de Europa. Una década después de que el rescate a las empresas automotrices de Detroit redujera los salarios de los nuevos trabajadores a la mitad, el objetivo de tales pasos es imponer ritmos de trabajo acelerados, mayor flexibilidad en los horarios y la transición a una fuerza laboral en gran medida compuesta por trabajadores temporales, que en Francia reciben poco más de €9 por hora.

A nivel internacional, la aristocracia financiera está alistando un ataque histórico contra la clase obrera el año siguiente. Siemens cerrará 15 000 plazas para aumentar miles de millones en ganancias, mientras que GE tiene en la mira 12 000 puestos de trabajo. Los Gobiernos europeos planean toda una serie de recortes sociales para poder costear aumentos de miles de millones de euros en sus presupuestos militares y en reducciones de impuestos que compitan con las promulgadas hace poco en Estados Unidos, las cuales redirigen $1,4 billones por la mayor parte a los ricos, y destruyen programas sociales y de salud esenciales.

Esta acometida provocara una oposición explosiva de dimensiones revolucionarias entre los trabajadores internacionalmente, lo que plantea cuestiones críticas de perspectiva y estrategia. Una lucha no puede ser librada con base en la búsqueda de un compromiso nacional con la burguesía: ninguno ni siquiera está siendo ofrecido. La única forma de ser victoriosos es mediante una lucha internacional contra el capitalismo, armada con una perspectiva revolucionaria y socialista y opuesta a las burocracias sindicales y los partidos políticos pequeñoburgueses que están alineados con el aparato estatal burgués.

La experiencia de los obreros en Francia ejemplifica esto claramente. Macron y su predecesor, el presidente François Hollande del Partido Socialista (PS), hizo caso omiso a la opinión pública para imponer este dictado de los bancos. El setenta por ciento de la población francesa se oponía a la legislación laboral del PS; sin embargo, el partido exoficialista reprimió las protestas de masas e invocó el estado de emergencia para desplegar a decenas de miles de policías a atacar las manifestaciones estudiantiles y las huelgas. Al mismo tiempo, la burocracia sindical encabezó una retirada cobarde en cara a la represión policial.

Las políticas de Macron carecen de cualquier pretensión a ser legítimas democráticamente. Habiendo quedado electo por default en mayo en medio de una desafección generalizada hacia la opción entre el reaccionario banquero Macron y la neofascista Marine Le Pen, su partido La República En Marcha (LRM) obtuvo una mayoría legislativa en comicios en junio en los que menos de la mitad del electorado decidió participar. LRM igualmente ha actuado como si contara con un amplio mandato popular para llevar a cabo despidos masivos, la evisceración de derechos sociales conquistados por varias generaciones de luchas obreras el siglo pasado.

Además de dejar grabadas las disposiciones claves del estado de emergencia en la ley antiterrorista y ordenar un suministro de armas antimotines para cuatro años, Macron ha impuesto en forma de decretos ejecutivos las medidas más impopulares que el PS había eliminado temporalmente de su ley laboral a fin de disminuir las protestas. Las órdenes de Macron incluyen la desregulación de despidos masivos que aprovecha ahora PSA. Permite, además, que las empresas echen a los obreros pese a operar con una alta rentabilidad, y denegarles a los despedidos beneficios de recapacitación o recontratación, independientemente de si la situación financiera de la compañía mejore.

No debería haber ilusiones en las burocracias sindicales y sus aliados en los partidos pseudoizquierdistas y pequeñoburgueses: no organizarán una oposición efectiva contra Macron. En julio del 2012, ya acordaron un contrato entreguista en la planta Sevelnord de PSA en el norte de Francia, celebrada en la prensa como el modelo para las fuerzas laborales compactadas del PSA del futuro. Jean-Pierre Mercier, miembro del partido Lutte Ouvrière (LO) y burócrata sindical al mando del cierre en el 2013 de la planta de PSA en Aulnay, es ahora el encargado del trabajo relacionado con PSA de la Confederación General del Trabajo (CGT) estalinista.

Los decretos de Macron oficializan la evolución de los sindicatos en órganos del Estado capitalista tras haber perdido cualquier base en la clase obrera. Más allá, son por la mayor parte subsidiados y controlados por la misma patronal, por lo que la ayudan a planificar y sancionar legalmente los despidos masivos y organizar referéndums sobre si aceptar o no recortes salariales para prevenir el cierre de plantas, entre otros ataques contra sus propios miembros.

Las huelgas y los piquetes de los trabajadores automotrices en Serbia y Rumanía, de los trabajadores de Siemens en Alemania, entre otros, son señales iniciales de la contraofensiva política de la clase obrera que la pondrá en un conflicto frontal con la burguesía y sus diversas agencias políticas. Cincuenta años después de que la huelga general de mayo y junio de 1968 desencadenara una ola de luchas revolucionarias alrededor de Europa, el resurgimiento de las luchas obreras tendrá un impacto en las condiciones de cada país, poniendo de manifiesto pronunciadamente la necesidad de construir organizaciones independientes de la clase obrera y su vanguardia revolucionaria.

Los trabajadores se enfrentan a la tarea de construir sus propias organizaciones y comités en sus lugares de trabajo y comunidades, independientes de y opuestas a los sindicatos y los partidos pequeñoburgueses, para discutir y organizar la oposición a los ataques que seguirán los decretos ilegítimos de Macron. Sus actividades tienen que estar conectadas con demandas anticapitalistas, antiimperialistas y socialistas claras que aborden las necesidades de las masas. Después de que en el 2008 las élites gobernantes inyectaran billones de dólares en los bancos prácticamente de un día para otro, queda claro que el argumento de que no hay dinero para abordar estas necesidades es absurdo y tiene que ser rechazado.

Estas organizaciones tendrán que luchar por defender los derechos sociales a nivel europeo e internacional. Ante una producción coordinada globalmente, los trabajadores automotrices no pueden en Europa Occidental no pueden tener vidas decentes cuando sus contrapartes en Serbia ganan €380 por mes o €140 en Túnez. Esta realidad recalca la bancarrota de las políticas orientadas nacionalmente de los sindicatos y partidos como LO y la urgencia de una nueva dirección política en la clase obrera: secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en cada país, luchando contra la guerra, la austeridad y la dictadura.

El CICI emprenderá una batalla para promover el surgimiento de organizaciones independientes de los trabajadores y para conectarlas con un movimiento internacional, socialista y antibélico por la lucha del poder estatal y la reorganización de la vida económica con base en atender las necesidades sociales, reemplazando a la farsa en quiebra de la Unión Europea con los Estados Unidos Socialistas de Europa.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Realismo trágico de Perú

Sáb, 30/12/2017 - 17:19
Gianni Proiettis, La Jornada

"Indulto es insulto", claman en estos días miles y miles de peruanos en muchas ciudades a lo largo del país. Se refieren al indulto que el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha otorgado en la víspera de Navidad al ex dictador Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad, como matanzas, lesiones graves, torturas, secuestros, corrupción, desfalco a la nación, peculado y usurpación de funciones.

La medida, que indigna a toda la sociedad civil, es particularmente escandalosa si se considera su ilegalidad a nivel de derecho internacional –tan así que la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la han inmediatamente rechazado– y, sobre todo, el hecho de que ha sido una vil moneda de cambio entre la permanencia de Kuczynski en la presidencia y la liberación del patriarca de los Fujimori. La cuestión del indulto no es una novedad en absoluto, sino surge luego de su condena definitiva en 2010 gracias a la intervención de su hijo Kenji, el congresista más votado de Perú, quien siempre ha puesto la liberación del padre como su único programa.

El pedido, que no encontró disponibilidad en dos sucesivos presidentes, recibe cierta atención de Kuczynski, quien, recién ingresado a la presidencia en julio 2016, se apura a declarar que si el Congreso hubiera votado una ley para enviar a Fujimori a arresto domiciliario, considerando su salud, él la aprobaría. La arrogancia de la bancada de Fuerza Popular, el partido liderado por Keiko Fujimori, fuerte de su mayoría absoluta (73 de 130 diputados), rechaza esta posibilidad con el argumento de que el ex dictador tiene que salir por la puerta grande. En realidad muchos especulan que la liberación del patriarca mermaría el poder omnímodo de la hija, que tiene sujetado el viejo Kuczynski, subyuga de manera dictatorial su propia bancada y conquista progresivamente nuevos espacios de poder fuera del Congreso, estableciendo una suerte de gobierno paralelo.

Kenji, quien en el año y medio de gobierno de Kuczynski no teme desafiar las posturas más reaccionarias de Keiko al punto de recibir sanciones disciplinarias, asume una actitud conciliadora con el nuevo presidente, postura que no tarda en dar frutos.

En efecto, cuando el pasado jueves 21 de diciembre Kuczynski tuvo que comparecer frente al Congreso por un pedido de vacancia presidencial, la suerte del anciano mandatario parecía echada. Presentado sorpresivamente por el partido de izquierda Frente Amplio, que fungía en este caso de pez piloto de los fujimoristas, el pedido de vacancia se basaba en algunas revelaciones de Marcelo Odebrecht, quien acababa de confesar desde Curitiba ciertas relaciones de negocio con Kuczynski antes de que fuera presidente. Aunque el antiguo lobista de Wall Street se ha esmerado en demostrar su probidad absoluta –los contratos serían por unas inocentes consultorías realmente efectuadas– a la platea de los congresistas vampiros, dispuestos a beber la sangre del chivo presidente, parece no temblarle la mano.

(El fantasma de Odebrecht recorre por estos días toda América Latina, desde México hasta Chile, a comprobar lo podrido que están las estructuras de la administración pública y sus intríngulis con el gran dinero. En Perú la corrupción no empezó con la dictadura de Alberto Fujimori (1992-2000), pero es cierto que permeó irreversiblemente la sociedad, gracias al hecho de que el autócrata japonés y su siniestro consejero, Vladimiro Montesinos, se dedicaban a comprar consciencias e incondicionalidades.

Luego del gobierno transitorio de Valentín Paniagua, muy bien recordado por su honestidad y sentido de la justicia, que duró solamente ocho meses, los tres gobiernos sucesivos –Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016)–, lejos de devolver a sus electores la tan ansiada democracia, consolidaron un sistema, copia provinciana del neoliberalismo global, en el cual los grandes ricos y los políticos compravotos intercambian favores y papeles a través de la llamada puerta giratoria. Es un mundo que se despacha recursos públicos con la cuchara grande, que lava coimas y mordidas definiéndolas comisiones y volviéndolas obligatorias).

Regresando al jueves negro de Kuczynski, cuando está a punto de cumplirse el sueño máximo de Keiko Fujimori –la decapitación política del hombre que ella considera usurpador y que no ha parado de humillar y someter– es su hermano Kenji, quien impide la realización de lo que ya se está llamando golpe de Estado, sustrayendo 10 sufragios decisivos al cargamontón parlamentario. De los 87 votos que se necesitaban para remover al presidente, los promotores del impeachment, que originariamente habían sido 93, recogieron sólo 78 sufragios, gracias a las deserciones decisivas de uno de los dos partidos de izquierda (Nuevo Perú, de Verónica Mendoza, con 10 congresistas) y una decena de secuaces de Kenji, además de varios disidentes de otros partidos.

Más que la defensa de un Kuczynski que se mostraba nebuloso y poco confiable en sus explicaciones frente al Congreso, ha sido la arenga de su abogado, Alberto Borea, la que debe haber convencido unos indecisos. En esos momentos salvar al viejo Kuczynski de la decapitación política significaba sobre todo impedir que los fujimoristas, en su expansionismo violento, se apoderaran también del Poder Ejecutivo. Nadie imaginaba, ni su abogado, que Kuczynski hubiera canjeado secretamente la liberación de Alberto Fujimori con su propia permanencia en el cargo. Ni que habría definido los crímenes del dictador errores y excesos, sin dedicar siquiera una sola palabra a los deudos de las víctimas. Como efecto colateral, el indulto ha provocado una ola de renuncias en el gobierno y en el partido oficialista.

Mientras los hijos y devotos del ex dictador festejan la concesión del indulto, al que se suma una gracia que anula un proceso actualmente en curso por la matanza de Pativilca (enero 1992), crecen las protestas nacionales e internacionales en contra de un acto que, más que de conciliación, parece ser de impunidad y sustracción a la justicia. En una palabra, de complicidad. Después de esta última sumisión al clan nipón, son muchos los observadores que consideran a Kuczynski un presidente con las horas contadas, a menos que no se resigne a ser el mayordomo del fujimorismo hasta 2021.

He mencionado las movilizaciones de una sociedad civil atenta, informada y activa, pero no se puede soslayar la existencia de una sociedad incivil, por llamarla de alguna forma, que sigue víctima de una narrativa sembrada por la famosa prensa chicha al tiempo de la dictadura. Se trata de una mitología popular que pinta al ex dictador como el estadista que salvó a Perú de la inflación, se preocupó por los humildes y derrotó al sangriento Sendero Luminoso. La persistencia de esta visión entre los estratos más lumpen de la sociedad explica la gran popularidad de los Fujimori (Keiko está a más de 30 por ciento, frente a un 18 de Kuczynski). Entre las últimas iniciativas del partido fujimorista Fuerza Popular –actualmente partido en dos por el voto rebelde de Kenji, orquestado por el patriarca– está la revisión de los textos escolares introduciendo una descripción celebrativa de la presidencia decenal de Fujimori y olvidando sus crímenes.

Kuczynski tiene el hábito chistoso de hacer un bailecito en las presentaciones oficiales. Los últimos pasitos que ha dado, en ocasión de su sobrevivencia política, parecían idénticos a los de Michael Jackson como jefe zombi en Thriller.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La oligarquía contra la sociedad

Ven, 29/12/2017 - 19:04
Barry Grey, wsws

Hace casi 150 años, Karl Marx observó, citando al economista francés de principios del siglo XIX, Jean Charles Léonard de Sismondi, que “el proletariado romano vivía a expensas de la sociedad, mientras que la sociedad moderna vive a expensas del proletariado”.

Esto nunca ha sido tan verdadero como en la actualidad. Día tras día, semana tras semana, se publican nuevos reportes demostrando la enorme acumulación de riqueza social en manos de la oligarquía financiera y a expensas de la clase trabajadora.

El más reciente es el índice Bloomberg Billionaires publicado el viernes, reportando que la fortuna de los 500 multimillonarios más ricos del mundo creció 23 por ciento este último año, volviéndolos $1 billón más ricos ahora que a fines del 2016. La riqueza combinada de este grupo trepó a $5,3 billones gracias a que este último aumento fue cuatro veces mayor al del año anterior.

Bloomberg halló que, en el 2017, este conjunto de 500 multimillonarios vio su balance aumentar en promedio $2700 millones cada día. Esto equivale a $5 400 000 por día para cada uno de ellos, o $225 000 por hora, el equivalente al ingreso anual combinado de cinco hogares de clase obrera por un año entero.

La rápida elevación de la riqueza de la élite financiera ha ido acompañada de un empeoramiento en los índices de miseria social al otro extremo de la sociedad, ejemplificados por el reporte del mes pasado de los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de que la esperanza de vida en EEUU ha caído por segundo año consecutivo.

Tal concentración de la riqueza entraña consecuencias sociales inmensas. Es imposible abordar seriamente cualquier problemática social importante sin enfrentar la desigualdad económica. El colosal cauce de recursos hacia su acumulación privada en los cofres de la oligarquía financiera priva a la sociedad de lo que necesita para atender los problemas más básicos.

Las Naciones Unidas estima que costaría $30 000 millones al año erradicar el hambre mundial. Una pequeña fracción de la riqueza monopolizada por los multimillonarios del mundo. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, por sí solo vio su fortuna aumentar $34 200 millones en el 2017.

Los 159 individuos con riquezas mayores a mil millones de dólares en Estados Unidos se enriquecieron en $315 000 millones el año pasado, dándoles un valor neto colectivo de $2 billones. Esto es el doble de lo que gastó el Gobierno estadounidense en el 2015 en salud ($980 000 millones), educación ($70 000 millones) y vivienda ($63 000 millones).

El depósito de estas enormes sumas de dinero en las cuentas bancarias de los superricos, junto con el billón de dólares dedicado a la industria de guerra que protege los intereses financieros globales de la misma oligarquía, no deja prácticamente nada para atender el decaimiento de la infraestructura social y física (caminos, puentes, ferrocarriles, tránsito público) del país.

Más allá, el proyecto de ley fiscal promulgado por el Gobierno de Trump ahondará esta desigualdad social en EUA y alrededor del mundo a niveles no vistos desde la “Era chapada en oro” (Gilded Age) a inicios del siglo XX.

La vida económica del planeta está determinada por la marcha de la élite gobernante a su mayor enriquecimiento. Las políticas de todos los Gobiernos y partidos capitalistas, sean derechistas o nominalmente “izquierdistas”, se adhieren a este requisito. El aumento sin precedentes del mercado bursátil fue diseñado por los bancos centrales, encabezados por la Reserva Federal de EUA, para permitirle a la clase capitalista recuperarse y apropiarse de una tajada aún más grande de la riqueza y los ingresos después de la crisis financiera del 2008. La “Fed”, primero bajo Bush y luego bajo Obama, marcó la pauta en la organización de rescates bancarios y la inyección de billones de dólares en los mercados financieros pro medio de tasas de intereses ultrabajas y operaciones de impresión de dinero denominadas “expansión cuantitativa”.

Para poner este desarrollo en contexto, los $5,3 billones en activos controlados por las 500 personas más ricas del planeta es mayor a la suma del producto interno bruto (PIB) de Reino Unido y el de Francia. Los $2 billones en manos de los individuos con más de mil millones de dólares en EUA equivalen al doble del PIB de México, un país con 128 millones de personas, o más que el doble que los PIBs de Argentina, Chile y Perú, juntos.

El ingreso de Bezos para el 2017 es tan solo un poco menor a la suma de los PIBs de Jamaica ($14 000 millones), Níger ($7500 millones) y Zimbabue ($16 000 millones), con una población combinada de 40 millones de personas.

La élite financiera tiene intereses sociales particulares, los cuales persigue a través de la compra de partidos políticos enteros y otras figuras políticas, haciendo de la democracia bajo el capitalismo nada más que un cascarón vacío.

¿Cuál sería la respuesta a cualquier esfuerzo serio para reformar esta situación y procurar distribuir los recursos sociales de una forma más modesta dentro del marco del sistema capitalista para asegurar que todas las personas recibieran una nutrición, una atención médica y una educación básicas?

Inevitablemente, tal esfuerzo encararía una oposición abrumadora por parte de la oligarquía financiera, la cual controla todas las palancas del poder estatal y tiene a su disposición tanto las cortes y los políticos como, incluso más decisivamente, las fuerzas policiales y el ejército.

Cuando la reforma social es imposible, la revolución social es inevitable. No hay forma de esquivar la conclusión de que es necesario expropiar la riqueza de la oligarquía financiera.

Estos recursos provienen de la fuerza de trabajo social de la clase obrera, la cual produce toda la riqueza de la sociedad. El proletariado es la única fuerza social que puede y debe emprender esta tarea histórica. La única respuesta al aumento de la pobreza y la miseria de las masas ante niveles cada vez más obscenos de riqueza en manos de una diminuta minoría es el socialismo, con base en la propiedad común y el control democrático de las fuerzas productivas y la coordinación racional, planificada e internacional de la vida económica del planeta.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Las contradicciones del frenesí de la criptomoneda bitcoin

Xov, 28/12/2017 - 05:39
Nick Beams, wsws

El frenesí que rodea al bitcoin de la criptomoneda se está extendiendo, y las empresas que están invirtiendo en la explotación de la subyacente tecnología blockchain están disfrutando de ganancias espectaculares en el mercado bursátil.

El jueves pasado, por ejemplo, las acciones de Long Island Tea Corp., una empresa que nunca reportó ganancias, subieron hasta un 500 por ciento por las noticias de que estaba cambiando su nombre a Long Blockchain Corp. estaba “cambiando su enfoque corporativo principal hacia la exploración de una inversión en oportunidades que aprovechen los beneficios de la tecnología blockchain”.

Fue la última de una serie de firmas que han sido objeto de especulaciones masivas como resultado de su paso a blockchain, la tecnología de registros contables descentralizado que forma la base del bitcoin y otras criptomonedas.

Anteriormente, Rich Cigars, empresa fabricante de cigarros, vio cómo sus acciones subían un 2.000 por ciento en un solo día cuando anunciaba que entraría en blockchain. Las acciones de LongFin, una compañía que se hizo pública en el NASDAQ este mes, se multiplicaron por diez cuando anunció que había comprado una empresa involucrada en la nueva tecnología.

A principios de este mes, las autoridades estadounidenses suspendieron la negociación de acciones de Crypto Company, una acción de precio muy bajo, llamadas “penny stocks” cuyo valor aumentó en más de 2.000 por ciento a US$12 mil millones, transformándolo prácticamente de la noche a la mañana en una de las 500 compañías más grandes por valor de mercado en los EEUU.

La extrema volatilidad del bitcoin quedó ilustrada el viernes cuando cayó un 31,8 por ciento a US$10.775, luego de alcanzar un máximo de US$19.666 el 17 de diciembre. Luego volvió a subir a US$14.400. Fue la caída más grande desde que Bitcoin comenzó su aumento de US$1000 a comienzos de año.

A pesar de los giros y las advertencias de alto riesgo, se está invirtiendo mucho dinero en el atracón especulativo, con estimaciones de Morgan Stanley de que fondos de cobertura especializados en criptomonedas han invertido US$2 mil millones este año en. La rentabilidad de algunos de estos fondos ha excedido el 1.500 por ciento.

Esta semana, tres ex empleados de Goldman Sachs anunciaron que lanzarían un fondo que rastrearía 20 de las criptomonedas más importantes. Estaría abierto a “inversionistas acreditados”, o aquellos cuyos ingresos anuales superaban los US$200.000 al año, o cuyos activos, excluyendo la vivienda, excedían un US$1 millón.

Al tratar de captar el significado del frenesí de bitcoin-blockchain, vale la pena recordar el análisis hecho por Marx de burbujas financieras anteriores, en particular las asociadas con la expansión del sistema de crédito, que comenzó a mediados del siglo XIX.

El sistema de crédito, señaló, era la palanca principal de la sobreproducción y la especulación excesiva. Pero tenía un significado más profundo, ya que impulsaba la producción capitalista más allá de los límites de los recursos de los capitalistas individuales. Por ejemplo, si no fuera por la expansión del crédito, habría llevado décadas construir el sistema ferroviario trascontinental estadounidense, que, a través de la expansión del crédito y el uso del mercado accionario, acompañado por la especulación y la estafa, se logró en un “abrir y cerrar de ojos”.

El sistema de crédito, explicó Marx, aceleró el desarrollo de las fuerzas productivas y la creación de un mercado mundial –la tarea histórica del modo de producción capitalista– asentó así los “fundamentos materiales para la nueva forma de producción”, es decir, socialismo internacional.

Al mismo tiempo, el sistema crediticio, con sus contradicciones y crisis, provocó “la disolución del antiguo modo de producción”.

“El sistema de crédito tiene un doble carácter inmanente: por un lado desarrolla el motivo de la producción capitalista, el enriquecimiento por la explotación del trabajo ajeno, en la forma más pura y colosal de juego y estafa, y restringe cada vez más el reducido número de explotadores de la riqueza social; por otro lado, constituye la forma de transición hacia un nuevo modo de producción. Es este carácter dual el que otorga a los principales voceros del crédito, desde el [John] Law hasta Isaac Péreire, su más refinado profeta y estafador”. [1]

Por supuesto, han cambiado muchas cosas en los más de 150 años desde que Marx escribió estas líneas, más significativamente el hecho de que el capitalismo ha agotado hace tiempo su rol histórico progresivo en el desarrollo social y económico de la humanidad.

Pero las observaciones de Marx sobre el carácter dual de los principales avances tecnológicos –el desarrollo de las fuerzas productivas y la estafa y la especulación que necesariamente lo acompañan en el capitalismo– tienen una relevancia continua para comprender la situación actual.

La base de la tecnología blockchain, que subyace en todas las criptomonedas, es que crea un libro contable público que registra las transacciones y la transferencia de valor sin la necesidad de una autoridad de confianza central, como un banco. Esta es su característica atractiva para la especulación y la estafa, por no hablar del lavado de dinero y el financiamiento de actividades ilegales como el tráfico de drogas.

Los portavoces de bitcoin y blockchain lo promueven como un gran avance tecnológico: una segunda etapa de la revolución de Internet, una nueva forma de relaciones económicas y sociales bajo el capitalismo, donde la confianza no tiene que depositarse en una autoridad central como un banco, y donde el financiamiento internacional realizado en el Internet en una era de economía globalizada puede superar las restricciones impuestas por los estados nacionales.

La confianza ya no tiene que ser colocada en una autoridad central porque blockchain es un registro público que no se puede cambiar a través de las acciones de un individuo. Incluso es aclamado como una forma más alta de democracia porque el sistema es controlado por los participantes, o al menos a través de las computadoras a su disposición.

Tales afirmaciones se utilizan para promover la especulación y crear las condiciones para la acumulación de grandes fortunas, prácticamente de la noche a la mañana.

Al mismo tiempo, los avances tecnológicos contenidos en blockchain podrían desarrollarse para organizar y planificar la producción en una economía socialista. Por lo tanto, sus portavoces contienen un “muy bien mezclado carácter de profeta y estafador”.

Bajo la tecnología de Blockchain, la información sobre los recursos disponibles y las necesidades en diferentes áreas se puede reunir en los libros contables y luego se puede utilizar para organizar la producción de forma racional.

En el pasado, los oponentes burgueses de una economía socialista planificada sostenían que simplemente no era posible porque el sistema de información necesario para organizarlo era demasiado vasto. Por lo tanto, el sistema anárquico de fijación de precios de mercado, por imperfecto que fuera, era la única forma posible de transmitir la información de las necesidades y deseos de los consumidores a los productores.

Los principales avances en la tecnología informática y los sistemas de información en los últimos 30 años ya han hecho añicos estas afirmaciones. Las corporaciones transnacionales gigantes, algunas de ellas más grandes que las economías nacionales individuales, ahora planifican y organizan la producción y distribución hasta el último detalle a escala global.

El desarrollo de blockchain es un avance tecnológico más para sentar las bases materiales de una economía socialista planificada en la que la masa de la población –como trabajadores y consumidores– podría ejercer el control y la supervisión democráticos sobre la organización de la vida económica para satisfacer a las necesidades humanas en lugar de la producción con fines de lucro.

Hay otro paralelismo con el análisis de Marx al que vale la pena llamar la atención. Se centró particularmente en el papel de Crédit Mobilier, la creación de los hermanos Péreire, en la financiación de la reconstrucción especulativa de París bajo Haussmann durante el régimen del emperador Luis Napoleón Bonaparte.

La burbuja del crédito y el Crédit Mobilier colapsaron en 1867, y con ellos los cimientos económicos sobre los que descansaba el régimen de Bonaparte. Cuatro años más tarde, en 1871, la lucha de clases estalló en forma explosiva con la Comuna de París, el primer intento, aunque infructuoso, de establecer un gobierno de trabajadores. Mientras sufría una derrota sangrienta, la Comuna brindó valiosas lecciones para la revolución rusa de 1917.

Ciento cincuenta años después de la desaparición de Crédit Mobilier, la burbuja especulativa global en todos los activos financieros, de la cual Bitcoin es solo la expresión más atroz, se dirige a una implosión, un evento que tendrá un gran alcance, económico, social y, sobre todo, consecuencias políticas.
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Reforma fiscal de Trump

Mér, 27/12/2017 - 18:01
Alejandro Nadal, La Jornada

Los promotores de la recién aprobada reforma fiscal en Estados Unidos la describen como el acto más importante en materia de política recaudatoria desde Ronald Reagan. El equipo del actual inquilino de la Casa Blanca no deja escapar la menor oportunidad para transmitir su convicción de que la reducción de impuestos a las corporaciones y a los estratos de altos ingresos traerá aparejado un mayor crecimiento económico y todos los beneficios en materia de empleo que la expansión implica. Al igual que hace 30 años los mitos y dogmas dominan el diseño de la política de ingresos fiscales.

La polémica que rodea la reforma fiscal de Trump se ha concentrado sobre el tema de la desigualdad y de los exorbitantes beneficios para los ricos y las grandes corporaciones. Pero hay otro importante ángulo en este debate que no ha recibido la atención que merece. El objetivo primordial de la reforma aprobada por la mayoría republicana en el congreso estadounidense es acelerar el crecimiento económico y la creación de empleos a través de un aumento en la inversión.

Pero, ¿cuál es el fundamento racional que sostiene esta forma de ver las cosas? La justificación que esgrimen los partidarios de esta reforma utilizan un razonamiento sencillo pero engañoso. Sostienen que la reducción de gravámenes hará que las empresas (y los ricos) inviertan más porque tendrán que pagar menos impuestos sobre sus ganancias. El aumento en la inversión no sólo generará un mayor número de empleos, sino que incorporará innovaciones tecnológicas en procesos y productos. Y eso hará que aumente la productividad, con lo cual también se incrementarán los salarios. El crecimiento económico que traerá aparejada la reforma fiscal se traducirá en un avance en materia de bienestar para toda la población. Adicionalmente, la aceleración económica traerá una mayor recaudación, con lo cual se cerraría este círculo virtuoso.

Pero ¿es cierto que aumentará la inversión y el crecimiento con esta reforma fiscal? Para empezar, habría que suponer que los impuestos elevados son la causa de que la inversión haya sido insuficiente a lo largo de años recientes (por no decir decenios). Pero ese supuesto tiene problema: la inversión productiva ha tendido a disminuir desde hace ya más de tres décadas. Es por lo tanto difícil atribuir el comportamiento de esa variable a los niveles impositivos; se necesitan operaciones de malabarismo en econometría para llegar a esa conclusión.

En realidad, la determinación de los niveles de inversión responde a numerosos factores y, en todo caso, la carga fiscal es sólo uno de esos factores. Muy probablemente no es el factor más importante. Sin duda el más importante es el de la rentabilidad esperada. Muchos economistas hablan de los sentimientos del mercado y Keynes se refirió a los espíritus animales para referirse a la compleja matriz de factores que determinan las decisiones de inversión. Estas expresiones están ligadas al tema de la rentabilidad. Pero el análisis de los economistas convencionales deja mucho que desear.

Otros analistas han trabajado los datos sobre rentabilidad en las principales economías capitalistas a lo largo de un periodo de cinco décadas. Su principal conclusión es que la reducción en la tasa de inversión está directamente relacionada con la disminución de la tasa de rentabilidad. Ninguna reforma fiscal va a revertir esta tendencia.

Y por si eso fuera poco, existen otros indicadores que también hacen dudar de la efectividad de la reforma fiscal de Trump. Hay un dato en particular que llama la atención: los coeficientes de capacidad instalada ociosa. La información de la Reserva federal muestra que en la actualidad existe 24 por ciento de capacidad instalada ociosa para toda la economía estadounidense. Alguien podría pensar que ese es un dato coyuntural y que con las reformas de Trump todo será distinto. Sin embargo, lo más grave de ese indicador es que viene empeorando desde hace cuatro décadas. Los lectores lo pueden comprobar. En esas gráficas se observa que en 1965 el coeficiente de capacidad ociosa era de 11 por ciento. La serie de datos sigue con los típicos vaivenes de los ciclos de negocios de cualquier economía capitalista. Pero la tendencia hacia el incremento de los coeficientes de capacidad ociosa no puede ignorarse. Por eso en las últimas tres fases de expansión, el pico es inferior al de la expansión anterior. Es evidente que la tendencia secular del indicador de capacidad ociosa es al alza.

Para decirlo de otro modo, los datos demuestran que existen niveles de capacidad excedente cada vez más importantes. ¿Por qué habría un inversionista de arriesgarse a erigir una fábrica cuando sabe que ya existe en la rama un exceso de inversión? Si aumentar la inversión es el objetivo central de la reforma fiscal de Trump, lo más seguro es que va a fracasar. El único logro será el de regalar más dinero a los súper ricos y a las corporaciones que no lo usarán para inversiones productivas.
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El indulto a Fujimori enciende la política peruana

Mér, 27/12/2017 - 12:14
El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, evita su destitución por un caso de corrupción gracias a los votos del principal partido opositor, liderado por la hija de Alberto Fujimori. Días después, Kuczynski concede el indulto al exdictador. ¿Casualidad? Poco probable.Pablo 'Pampa' Sainz, El Salto

El indulto por “razones humanitarias” del expresidente peruano Alberto Fujimori, condenado en 2006 a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad, ha encendido la política peruana. La medida ha puesto en el centro de las críticas al presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien explicó al país que se trató de la decisión “más difícil” de su vida. Por la tarde del 25 de diciembre hubo manifestaciones en Lima y otras ciudades, en contra de la excarcelación, aunque también algunas a favor.

“Se trata de la salud y las posibilidades de vida de un expresidente del Perú, que habiendo cometido excesos y errores graves, fue sentenciado y ha cumplido ya 12 años de condena”, justificó el mandatario. Kuczynski argumentó que llegó a esta decisión porque, si bien durante la campaña electoral había negado la posibilidad de beneficiarlo con un indulto, propuso “alternativamente la dación de una Ley que hiciera posible el arresto domiciliario para personas de su condición, pero el Parlamento no recogió esta propuesta”.

Lo más sorprendente, más allá de las aclaraciones oficiales, fueron los elogios que Kuczynski regaló a la gestión de Fujimori al frente del Gobierno y cómo minimizó las condenas por delitos de lesa humanidad que pesan contra el expresidente, refiriéndose a ellas como “transgresiones significativas”.

“A todos nos es evidente que su Gobierno, que heredó al inicio de la década de los años 90 un país sumido en una crisis violenta, caótica, incurrió en transgresiones significativas a la ley, al respeto por la democracia y a los derechos humanos, pero también creo que su Gobierno contribuyó al progreso nacional”, declaró.

Alberto Fujimori se encuentra internado desde el sábado 23 de diciembre en una clínica de Lima por un cuadro de arritmia cardíaca. El 25 de diciembre su familia anunció que se encuentra estable y que en un día dejaría dejará la Unidad de Cuidados Intensivos.

¿Qué dice el informe médico que justificó su indulto? La resolución publicada en la tarde del día de Navidad se basó en un informe de la Junta Médica Penitenciaria. El mismo indica el siguiente diagnóstico: fibrilación auricular paroxística con riesgo moderado de tromboembolismo, hipertensión arterial crónica con crisis hipertensivas a repetición que han merecido atención de emergencia y evacuación, cardiopatía hipertensiva de grado leve-moderado, insuficiencia mitral e hipotiroidismo sub clínico.
El informe también hablaba de "cáncer de lengua tipo carcinoma epidermoide medianamente invasivo intervenido quirúrgicamente hasta en seis oportunidades con riesgo de recidiva, trastorno depresivo en tratamiento farmacológico, hipertrofia benigna prostática grado II, insuficiencia periférica vascular y hernia lumbar de núcleo pulposo L2-L3".

La misma Junta atendiendo al estado de salud recomienda el indulto por “razones humanitarias”.

¿Solo se trata de un informe médico? La posibilidad de un indulto, que había sido negada enfáticamente por voceros del Gobierno, llegó apenas siete días después de que Kuczynski superara un pedido de destitución solicitado por el principal partido de la oposición y de mayoría en el Congreso, Fuerza Nueva, cuya líder es la excandidata a la presidencia e hija del indultado, Keiko Fujimori.
Para eludir los cargos, el presidente se valió de la sorpresiva abstención de diez legisladores del mismo partido que había impulsado el pedido en su contra y del que se esperaba una votación en bloque. Fuerza Nueva tiene 71 de los 130 escaños y para salir adelante la denominada “moción por vacancia” se necesitaban 87 legisladores, número que se habría alcanzado de no ser por ese cambio repentino en el voto opositor. Solo hubo 79 votos a favor de la destitución, 19 por la negativa y 21 legisladores se abstuvieron.

La concatenación de ambas circunstancias originó fundadas sospechas de que se trató de un canje a cambio de salvar su mandato. Incluso desde las mismas filas que responden a Keiko Fujimori se corrió la voz de que, efectivamente, las diez abstenciones en su partido, entre ellas la de su hermano menor, Kenji, se produjeron porque el Gobierno les prometió liberar a su padre cuando recibiera un informe de salud. Así ha sucedido.

No son nuevas las posturas enfrentadas entre los hermanos respecto a la liberación de Alberto Fujimori. Mientras Kenji ha sido un activo defensor de su puesta en libertad y la ha venido solicitando por todos los medios posibles, Keiko ha preferido desvincularse con la idea de llegar al gobierno y, una vez en la presidencia, poder decidir sobre el particular.

Con independencia de esas diferencias, a la debilidad de su Gobierno, este indulto arrastra para Kuczynski unos efectos que pueden ser demoledores para la continuidad de su gestión: el cuestionamiento casi unánime de su propio electorado que le acusa de traidor, y una posible ruptura en las filas internas del partido que representa, Peruanos por el Kambio (PPK).

De los escasos 18 escaños en la Cámara, dos sumaron su apoyo a la medida y otros tres, Alberto de Belaúnde, Vicente Zevallos y Gino Costa, ya han anticipado que dejarán el grupo parlamentario. También presentó su renuncia quien presidía la Dirección General de Derechos Humanos, Roger Rafael Rodríguez Santander.

Un mandatario cercado por el caso Odebrecht Hace poco más de un mes saltó el escándalo: el presidente peruano estaría vinculado a la trama de corrupción de la constructora brasilera Odebrecht, envuelta en el pago de sobornos a cambio de obtener obras públicas en gran parte de los países de América Latina. Solo en Perú entre los años 2005 y 2014, período que abarca los gobiernos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, la empresa habría pagado hasta 29 millones de dólares para quedarse con obras públicas.
Al parecer, las evidencias de “una posible vinculación” del mandatario con la empresa constructora brasilera se remontan a los años 2008/2009, cuando el ahora presidente ocupaba cargo ejecutivo en la compañía First Capital Partners, de la cual era cliente Odebrecht en por lo menos tres obras de envergadura desarrolladas en territorio peruano. La más destacada, la carretera Interoceánica sur, cuya licitación obtuvo tras pagar sobornos por valor de 20 millones, que habrían sido entregados al expresidente Toledo, actualmente en prisión.

Fue el propio exdirector ejecutivo de esa compañía, Marcelo Odebrecht, quien denunció ante los fiscales peruanos que además de contratarlo como consultor, había financiado la campaña electoral de Kuczinsky.

El presidente ha negado tajantemente tal vinculación. “Yo nunca he recibido aporte alguno de Odebrecht para mis campañas electorales del 2011 y 2016. Tampoco he tenido vínculo profesional con Odebrecht”, escribió en su cuenta personal de Twitter el pasado 14 de noviembre.

Sin embargo, para la oposición no fueron suficientes las explicaciones dadas y tras solicitar su renuncia, se llegó a la moción de vacancia por “permanente incapacidad moral” a la que fue sometido el lunes 21 de diciembre y en la que sorprendió que no se lograra su aprobación, cuando parecía imposible evitar su destitución.

“Reconciliación” con sabor a impunidad Tras superar el fallido intento de destitución, Pedro Pablo Kuczynski llamó a la “reconciliación y reconstrucción” del país, y prometió abrir “un nuevo capítulo” en la historia política del país. A la luz de lo sucedido, todo parece indicar que esas palabras no fueron casuales.
Es bastante usual en la experiencia latinoamericana que los presidentes utilicen un llamado a la “reconciliación” para esconder, o al menos justificar y apaciguar, medidas que presuponen antipopulares y que, en todos los casos, se implementan con sesgos ciertos de impunidad.

Tal fue el caso del expresidente argentino, Carlos Saúl Menem, que en el decreto Nº 1003 de octubre de 1989 fundamentó el indulto de los genocidas de la dictadura en la búsqueda de “la reconciliación, el mutuo perdón y la unión nacional”.

También el expresidente chileno Patricio Aylwin consultado en 1992 sobre el posible enjuiciamiento del dictador Augusto Pinochet y otros hombres del régimen, expresó que deseaba “que cada uno sea juzgado, en todos los casos”, pero aclaró que la justicia debía hacerse en tanto hubiera posibilidad. “La justicia debe hacerse en la medida de lo posible. Es probable que sin ley de amnistía la proliferación de los casos hubiera creado un clima peligroso para la reconciliación”, afirmó.

Más recientemente, el pasado 8 de septiembre, en su visita a Colombia el Papa Francisco expresó, precisamente, que "la reconciliación, no puede ser una excusa para legitimar la injusticia".

Ayer mismo, Keiko Fujimori, en su visita a la clínica donde está internado su padre también apeló a la reconciliación. "Esperamos que este paso que se ha dado se abra sin odios y que se genere la reconciliación que todos los peruanos estamos esperando", expresó.
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