Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4860125
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Diego García y el avión de Malaysian Airlines

fai 9 horas 57 min
Alejandro Nadal, La Jornada

El día primero de septiembre de 1983, el vuelo KAL 007 de la línea Korean Air se encontraba en la última fase de su recorrido de Nueva York a Seúl. Poco después del despegue de Anchorage, donde había hecho escala, el avión comenzó a desviarse de la ruta estipulada en el plan de vuelo. En poco tiempo el Boeing 747, con 269 pasajeros y tripulantes a bordo, se introdujo en el espacio aéreo de la ex-Unión Soviética y comenzó a cruzar la península de Kamchatka.

La Unión Soviética había colocado en esa península una serie de instalaciones militares estratégicas. Sus radares y bases de respuesta rápida estaban diseñados para desempeñar un papel clave en caso de un ataque proveniente de Estados Unidos. Tan pronto el KAL 007 imprimió su huella en las pantallas de radar soviéticas, dos cazas Sukhoi-15 supersónicos despegaron para interceptar el avión de pasajeros. Los cazas encontraron al KAL 007 y los militares soviéticos trataron de comunicarse sin éxito con el avión de pasajeros. Cuando el KAL 007 cruzó la isla de Sajalín, las autoridades militares soviéticas tomaron la decisión de derribarlo. Uno de los Sukhoi-15 disparó un misil detector de rayos infrarrojos. El Boeing se desintegró en el aire y nunca se supo por qué el KAL 007 llegó a desviarse 250 kilómetros de su curso.

El 3 de julio de 1988 el vuelo de Iran Air 655 despegó de Teherán con rumbo a Dubai. Este Airbus 300 llevaba 274 pasajeros (incluidos 66 niños) además de la tripulación (otras 16 personas). El avión hizo escala en Bandar Abbas, puerto clave en el estrecho de Hormuz, y de ahí procedió hacia Dubai, en lo que debía ser un corto vuelo de 30 minutos. Desde el despegue la torre de control ordenó a los pilotos poner en marcha el transponder y continuar el vuelo sobre el golfo Pérsico en un corredor de 32 kilómetros de ancho reservado para vuelos civiles. El plan de vuelo era sencillo: ascender hasta los 4 mil 300 metros y después de unos minutos comenzar el descenso sobre Dubai.

El crucero lanza-misiles Vincennes se encontraba en aguas territoriales de Irán cuando su radar detectó el vuelo del Airbus iraní. La trayectoria le pareció hostil e inmediatamente envió un mensaje exigiendo un cambio de trayectoria. El avión de Iran Air no pudo responder a esos mensajes porque no podía recibir los mensajes del Vincennes. Aunque el avión seguía en contacto con los controladores de aviación civil, el capitán estadounidense decidió que era necesario derribar el avión y disparó uno de sus misiles guiados por radar. Un minuto después el Airbus se desintegró en el aire y todos sus ocupantes murieron en el acto.

Estas y otras historias trágicas vienen a la mente cuando se consideran los datos que rodean la extraña desaparición del vuelo MH 370 de Malaysian Airlines. El avión despegó de Kuala Lumpur con rumbo a Pekín el pasado 8 de marzo y menos de una hora después del despegue se perdió todo contacto con el avión, un Boeing 777. Ni los controladores aéreos, ni los radares civiles pudieron seguir el curso del avión.

Sin embargo, varios satélites militares y civiles pudieron identificar señales del avión y determinar que el aparato se mantuvo en una trayectoria hacia el sudoeste, cruzando el golfo de Tailandia y atravesando la península malaya e internándose en el mar de Andamán. Un radar militar de Malasia detectó brevemente el avión sobre la isla de Pulau Perak en el estrecho de Malaca. Es evidente que el avión evadió intencionalmente varios radares civiles y que el transponder y otros sistemas de comunicación fueron intencionalmente silenciados por alguien en la cabina.

El avión de Malaysian Airlines ha desaparecido y una gigantesca búsqueda internacional no ha podido localizar sus restos. ¿Qué hay en la trayectoria que siguió el vuelo MH 370?

La base de Diego García es una de las instalaciones estratégicas de mayor importancia en la historia militar de Estados Unidos. Es una pequeña isla en el océano Índico que ha permitido a los bombarderos estadounidenses lanzar operaciones en casi todos los frentes importantes en la guerra fría y después. Los bombarderos B52 y B1 pueden aterrizar y despegar sin problemas y la base fue utilizada para bombardear posiciones en Vietnam, Cambodia, Laos, Afganistán e Irak. Es posible que Diego García albergue un centro de detención secreta (y de posibles torturas) similar a Guantánamo.

El vuelo de Malaysian Airlines muy bien pudo alcanzar Diego García. La autonomía de vuelo del Boeing 777 le habría permitido llegar hasta la remota base militar de triste historia si alguien en la cabina lo hubiera deseado. Sólo que también es posible que los radares y satélites estadunidenses habrían detectado el avión solitario y muy probablemente le habrían derribado. Todo esto es una conjetura, por supuesto. Pero bien vale la pena considerarla por la trayectoria del avión y por el hecho de que no se ha podido detectar nada que se parezca a los restos del avión (hecho compatible con la hipótesis de que el avión fue destruido por un misil). Es sólo una hipótesis.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Joseph Stiglitz: Cómo reformar el equilibrio entre el Estado y el mercado en China

Mar, 22/04/2014 - 09:01
Joseph Stiglitz, Project Syndicate

Ningún país en la historia ha crecido tan rápido —ni ha sacado a tantas personas de la pobreza— como China lo hizo durante los últimos 30 años. Un sello distintivo del éxito de China ha sido la voluntad que tienen sus líderes para revisar el modelo económico del país, cuándo y en la forma como sea necesario, a pesar de la oposición de poderosos intereses creados. Y ahora, a medida que China implementa otra serie de reformas fundamentales, tales intereses ya se están alineando para oponer resistencia. ¿Podrán triunfar nuevamente los reformadores?

Para responder a esta pregunta, el punto crucial a tener en cuenta es que, como en el pasado, la actual ronda de reformas reestructurará no solamente la economía, sino que también los intereses creados que darán forma a las futuras reformas (e incluso irán a determinar si dichas reformas van a ser posibles). Y hoy día, si bien iniciativas de alto perfil —como, por ejemplo, la ampliación de la campaña contra la corrupción del Gobierno— reciben mucha atención, el tema más profundo que China enfrenta es el relativo a los papeles apropiados para el Estado y para el mercado.

Cuando China inició sus reformas hace más de tres décadas, la dirección estaba clara: el mercado tenía que desempeñar un papel mucho más importante en la asignación de recursos. Y así ha sido, ya que el sector privado ahora es mucho más importante de lo que fue antes. Es más, existe un amplio consenso acerca de que el mercado tiene que desempeñar lo que las autoridades denominan un “papel decisivo” en muchos sectores donde las empresas de propiedad estatal (EPE) dominan. Sin embargo, ¿cuál debería ser su papel en otros sectores y en la economía en general?

El empeoramiento de la contaminación del medio ambiente, por ejemplo, pone en peligro el nivel de vida, mientras que la desigualdad en los ingresos y la riqueza ahora rivaliza con la que se registra en Estados Unidos y la corrupción permea las instituciones públicas y el sector privado por igual. Todo esto socava la confianza en la sociedad y el Gobierno, una tendencia que es particularmente evidente en el caso de, por ejemplo, la seguridad alimentaria.

Tales problemas podrían empeorar a medida que China reestructure su economía, alejándola del crecimiento impulsado por las exportaciones y llevándola hacia un crecimiento apoyado en los servicios y el consumo de los hogares. Claramente, hay espacio para el crecimiento en el consumo privado; sin embargo, adoptar el estilo de vida materialista despilfarrador de Estados Unidos sería un desastre para China, y para el planeta. La calidad del aire en China ya está poniendo las vidas de las personas en situación de riesgo; el calentamiento global proveniente de emisiones de carbono aún más altas en China amenazaría al mundo entero.

Existe una mejor estrategia. Para empezar, el nivel de vida chino podría y aumentaría si se asignan más recursos para corregir grandes deficiencias en los ámbitos de la educación y la atención de la salud. En estos ámbitos, el Gobierno debería desempeñar un papel de liderazgo, y los Gobiernos verdaderamente sí lo hacen en la mayoría de las economías de mercado por buenas razones.

El sistema de salud de Estados Unidos que se basa en servicios privados es costoso, ineficiente y logra resultados mucho peores que los sistemas de los países europeos, que gastan mucho menos. Un sistema que se basa más en el mercado no es el camino por el que China debería desplazarse. En los últimos años, el Gobierno ha dado pasos importantes en la prestación de atención básica de salud, especialmente en las zonas rurales, y algunos han comparado el abordaje de China al de Reino Unido, donde la prestación privada de servicios de salud se encuentra ubicada una capa por encima de una base pública. Si dicho modelo se considerara como un mejor modelo que, por ejemplo, el modelo francés de prestación de servicios de salud, que es dominado por el Gobierno, puede ser objeto de debate. Sin embargo, si se adopta el modelo de Reino Unido, el nivel de la base es lo que marca la diferencia; debido al papel relativamente pequeño de la prestación de servicios de atención de salud privada en Reino Unido, el país cuenta con lo que esencialmente es un sistema público.

De igual manera, a pesar de que China ya ha hecho progresos en cuanto a alejarse de una economía basada en la manufactura, desplazándose hacia una economía basada en los servicios (la participación en el PIB de los servicios superó a la participación de la manufactura por primera vez en el año 2013), todavía queda un camino largo por recorrer. Al momento, ya muchas industrias están sufriendo de un exceso de capacidad, y su reestructuración eficiente y sin problemas no será fácil si no cuentan con la ayuda del Gobierno.

China está reestructurándose de otra manera: una rápida urbanización. Cerciorarse de que las ciudades sean habitables y sostenibles medioambientalmente requerirá de fuertes medidas del Gobierno para prestar suficientes servicios de transporte público, escuelas públicas, hospitales públicos y parques, como también de una zonificación efectiva, entre otros bienes públicos.

Una lección importante que se debería haber aprendido de la crisis económica mundial posterior al año 2008 es que los mercados no se autorregulan. Son propensos a la formación de burbujas de activos y de crédito, que inevitablemente colapsan —a menudo, cuando los flujos de capitales transfronterizos abruptamente revierten la dirección en la que fluyen— imponiendo costes sociales enormes.

El enamoramiento estadounidense con la desregulación fue la causa de la crisis. El problema no solamente consiste en la determinación del ritmo y la secuencia de la liberalización, como algunos sugieren; el resultado final también es importante. La liberalización de las tasas de depósito condujo, en la década de 1980, a la crisis de ahorro y préstamo estadounidense. La liberalización de las tasas de préstamo alentó a un comportamiento depredador que explotaba a los consumidores pobres. La desregulación bancaria no condujo hacia un mayor crecimiento, sino que simplemente condujo hacia un mayor riesgo.

Se tiene la esperanza de que China no vaya a tomar el camino que Estados Unidos siguió, con consecuencias tan desastrosas. El desafío para los líderes chinos es diseñar regímenes reguladores eficaces que sean apropiados para su etapa de desarrollo.

Eso requerirá que el Gobierno recaude más fondos. Hoy día, la dependencia de los Gobiernos locales en la venta de tierras es una fuente de muchas de las distorsiones de la economía, y también de gran parte de la corrupción. En lugar de ello, las autoridades deben aumentar los ingresos mediante la imposición de gravámenes ambientales (incluyendo un impuesto sobre el carbono), un impuesto progresivo a los ingresos que sea más integral (incluyendo un impuesto sobre las ganancias de capital) y un impuesto a la propiedad. Por otra parte, el Estado debe apropiarse, a través de dividendos, de una mayor proporción del valor de las empresas de propiedad estatal (algunas de las cuales podrían estar a expensas de los ejecutivos de dichas empresas).

La pregunta es si China puede: mantener un crecimiento rápido (si bien algo más lento que su reciente ritmo vertiginoso de crecimiento) aun mientras tire de las riendas para desacelerar la expansión del crédito (que podría provocar una reversión abrupta en los precios de los activos); enfrentar a la débil demanda mundial; reestructurar su economía, y luchar contra la corrupción. En otros países, estos abrumadores desafíos han llevado a la parálisis, no al progreso.

La economía del éxito es clara: un mayor gasto en urbanización, atención de la salud y educación, financiado por el aumento de impuestos, podría sostener el crecimiento, mejorar el medio ambiente y reducir la desigualdad. Si las políticas de China pueden gestionar la implementación de esta agenda, China y el mundo entero estarán en una mejor posición.

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La rivalidad euro-dólar

Lun, 21/04/2014 - 09:00
Ariel Noyola Rodríguez y Ulises Noyola Rodríguez, Contralínea

La crisis de deuda soberana europea iniciada en 2010, que siguió a la crisis de las hipotecas subprime estadounidense de 2007-2008, reveló la fragilidad de los cimientos de la Unión Económica y Monetaria (UEM) de la Comunidad Europea, en marcha desde 2002, a través del euro como moneda única de curso legal. Asimismo, el desenvolvimiento desigual de la crisis en ambas regiones pone de manifiesto el carácter jerárquico de la economía mundial y, con ello, las asimetrías de poder entre los Estados capitalistas dominantes: Alemania y Estados Unidos.

Estados Unidos goza de un sistema financiero de mayor resiliencia frente a las turbulencias de la economía mundial. La banca estadounidense reproduce su posición en la cima de la pirámide de los sistemas financieros nacionales concentrando y centralizando capital a través del binomio dólar-Wall Street como mecanismo de dominación financiera. En tanto, la Reserva Federal (Fed) estadounidense expandió su base monetaria (dinero depositado en los bancos y en circulación en una economía) en 400 por ciento; el Banco Central Europeo (BCE) apenas lo hizo en 150 por ciento. El BCE intenta no perjudicar la posición del euro como moneda de reserva. Los programas que ha lanzado incluyen esterilización de liquidez que la Fed no ha incorporado, es decir, el dinero que ocupa el BCE para comprar títulos financieros lo recupera retirándolo de su base monetaria.

Esto permitió a la banca estadounidense recuperarse más rápido que el sistema financiero europeo. Entre 2007 y 2013, el valor de los activos de los 10 bancos estadounidenses más grandes aumentó en 2 billones 859 mil 623 dólares, de acuerdo con la Corporación Federal de Seguro de Depósitos; en contraste, los bancos de mayor tamaño de la Unión Europea, hasta junio de 2013, poseían 660 millones de euros menos en activos en comparación con 2009, según el BCE. El sistema financiero europeo, al ser de naturaleza bífida –de un lado con bancos muy fuertes como Deutsche Bank, Commerzbank, BNP Paribas; y del otro, con bancos muy débiles en la periferia–, aumenta el riesgo regional frente a shocks financieros. Por ejemplo, el banco italiano Unitcredit, durante el cuarto trimestre de 2013, sufrió pérdidas por 14 mil millones de euros.

Para mantener la "confianza" en la moneda, la troika europea (Fondo Monetario Internacional, BCE y Comisión Europea) hace cumplir el Pacto de Estabilidad y de Crecimiento, que consiste en que los Estados miembros de la UEM no superen el límite de 3 por ciento de déficit fiscal y de 60 por ciento de deuda pública como porcentaje del producto interno bruto (PIB). Sin embargo, la aplicación de políticas de austeridad derivó en que actualmente haya 11 países incumpliendo dicho Pacto (Austria, Bélgica, Chipre, Eslovenia, España, Francia, Finlandia, Grecia, Irlanda, Italia y Holanda). En cambio, la deuda pública de Washington (16.7 billones de dólares, más del 100 por ciento del PIB) se sostiene a través del dólar, que opera como refugio privilegiado de los capitales de corto plazo del resto del mundo. De facto, el riesgo del default estadounidense desaparece.

Por otro lado, la UEM se sumerge en un contexto económico signado por la deflación. La inflación, a partir de octubre de 2013, está debajo del 1 por ciento: menos de la mitad del objetivo fijado por el BCE, que es de 2 por ciento. En enero de 2014 fue de 0.80 por ciento y ha bajado a 0.70 por ciento en febrero. Esto ha puesto en sobre alerta a Mario Draghi, presidente del BCE, quien declaró que es posible que la política monetaria sea más expansiva e incluya medidas no convencionales (Financial Times, 2 de marzo de 2014), posiblemente al estilo de la Fed, aunque aplicadas de manera selectiva a nivel de país. De manera complementaria, luego de reducir la tasa de interés de referencia de 0.50 a 0.25 por ciento en noviembre de 2013, miembros del Consejo de Gobierno del BCE no descartan establecer tasas negativas en los depósitos bancarios para revertir la tendencia depresiva de la economía (The Wall Street Journal, 25 de marzo de 2014). El reciente espaldarazo a una eventual expansión monetaria (Quantitative Easing) europea de parte de Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, una vez realizados los cambios legales al artículo 123 del BCE, que prohíbe financiar directamente a los Estados de la UEM, evidencia la angustia de Berlín de cara a la profundización de la crisis (Reuters, 25 de marzo de 2014). No es para menos. El agregado monetario M3 del BCE por debajo de cero; la contracción del crédito privado en 2.3 por ciento en términos anuales a diciembre de 2013, la mayor caída en 2 décadas; el récord de desempleo de 12 por ciento; y el tipo de cambio de 1.4 euros por dólar, amenazan el dinamismo exportador alemán, dependiente en su mayor parte del mercado interno europeo. El Índice de Clima Empresarial (IFO, por su sigla en alemán) que mide el nivel de confianza de las empresas alemanas, cayó a 110.7 puntos en marzo, la primer caída después de un alza consecutiva de 5 meses (Daily Forex, 25 de marzo de 2014).

Finalmente, la cuestión de fondo radica en que la crisis de la periferia europea ha resultado en un efecto bumerán para el euro y Berlín: entre 2011 y 2013 la proporción del euro en las reservas totales de los bancos centrales cayó de 25.1 a 24.2 por ciento. En 2007 Alemania cayó de tercera a cuarta economía en el ranking mundial.

En contraste, la hegemonía del dólar permaneció intacta, conservando 64 por ciento del total. Así, Estados Unidos mantiene la supremacía económica global.

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Brad de Long habla de estancamiento

Sáb, 19/04/2014 - 21:34
Andy Robinson, La Vanguardia

Brad de Long, economista de la Universidad de Berkeley, ha colaborado con Larry Summers en el análisis de lo que puede ser el inicio de una era de secular stagnation (estancamiento de larga duración) en las economías avanzadas. En su blog, ha destacado los obstáculos para el crecimiento que constituyen las presiones deflacionistas, el escaso apetito del riesgo y la desigualdad. Como publicamos en el último número de Dinero (Crece el temor a un gran estancamiento económico), detrás de los discursos relativamente optimistas en la asamblea del Fondo Monetario Internacional esta semana en Washington, existe una zozobra generalizada respecto al futuro. Mientras la recuperación tras la mega crisis del 2008-2011 ha resultado bastante débil hasta la fecha en las economías avanzadas, (EE.UU., Europa y Japón), ahora hay incógnitas sobre la capacidad de China y las grandes emergentes para crecer robustamente.

Yo he venido notando cómo se suman otros economistas a las advertencias sobre el peligro de bajo crecimiento en China lanzadas por Michael Pettis, estadounidense afincado en Beijing, uno de los economistas mas influyentes para mi libro Un reportero en la montaña mágica cuya edición mexicana -dicho sea de paso- acaba de salir a la venta. Como destaca el FMI en su ultimo informe de expectativas, la cercanía de los tipos de interés a cero y la desinflación en la zona euro y Japon, hace muy difícil que los tipos reales lleguen a niveles suficientemente bajos como para generar un crecimiento económico lo bastante fuerte como para crear empleo. En la zona euro el peligro de estancamiento deflacionista es aún mayor. He aquí la transcripción de una entrevista que le hice a De Long la semana pasada. La he titulado: ”España puede perder una generación entera por una deflación dolorosa”

-¿Cree que estamos al inicio de un estancamiento de larga duración?

-Este término secular stagnation quizás no sea el mejor pero creo que es un concepto útil. Larry (Summers) lo esta usando mucho. Pero no creo que la situación actual tenga mucho que ver con la idea de Alvin Hansen, el economista que acuñó el término en los años treinta para referirse a un estancamiento provocado por un exceso crónico de ahorro con bajos retornos a la inversión. Ahora, los beneficios empresariales son muy altos. No creo que haya un problema de menguantes retornos sobre las inversiones. El problema ahora es que los inversores no están dispuestos a correr riesgos.

-¿Por qué?

-Pues porque la gente creía en aquellas calificaciones triple A de activos financieros de los años antes de la crisis, inversiones que luego resultaron ser de elevado riesgo. Es decir que se han pillado los dedos. Creo que Henry Paulson y Tim Geithner fueron excesivamente generosos con los príncipes de Wall Street y eso ha provocado una reacción. Ahora hay temor de que si, la próxima vez, va a haber un prestamista de último recurso. De ahí ese miedo al riesgo. Todos quieren activos de bajo riesgo. Bonos del Tesoro de EE.UU., Alemania, Noruega, quizás el Reino Unido. Hay una enorme demanda de activos seguros y una oferta muy reducida en comparación con la demanda. Todo el mundo quiere meter su dinero en una versión del siglo XXI de aquel Banco de Medici en el siglo XV, un banco que te guardaba el dinero aunque el Papa te excomulgase…

-¿La desigualdad agrava esto?

-Si. La desigualdad crea una elevada tasa de ahorro para la mayoría mientras que los superricos no pueden gastar lo suficiente para compensarlo. Es un problema global. Tienes a las grandes fortunas del partido comunista chino en busca de activos inmobilarios en Nueva York

-¿Crees que hay verdaderos riesgos de deflación como advierte el FMI?

-Creo que el FMI esta preocupado de que la desinflación haga muy difícil el ajuste en países como España. Cuanto mas baja la tasa de inflación media en al zona euro, mas difícil va a ser para el sur. Larry Summers, en cambio, esta pensando en una deflación mas a largo plazo. Desde luego, países como España corren el riesgo de perder una generación entera en un periodo de deflación que machaca a la sociedad. Esto tendrá consecuencias políticas. A veces, se dice que los años treinta dieron lugar a Roosevelt y la socialdemocracia pero Roosevelt fue un accidente de la historia. Yo diría que la depresión dio lugar al fascismo y la guerra.

-¿Cómo se resuelve esto?

-Pues, hay tres opciones. Una es subir los objetivos de inflación de los bancos centrales. Por ejemplo hasta el 4%. Otro es lo que defiende Larry Summers que es usar el Estado para aprovechar esos tipos de interés tan bajos sobre su deuda para hacer lo que el sector privado no quede hacer. Es decir que el estado se endeude más y gaste.. Tercero: reformas bancarias, regulación e impuestos para reducir ese miedo al riesgo. Yo optaría por las tres medidas.

-¿Qué le parece la tesis de Robert Gordon de que ya no habrá crecimiento porque no hay tecnologias nuevas que pidan impulsar la productividad?

-Es cierto lo que dice Gordon que no vamos a inventar nada tan importante como un water con cisterna. Pero los seres humanos somos muy habilidosos en crear nuevas necesidades.

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La soledad de América Latina

Sáb, 19/04/2014 - 01:00

El discurso de Gabriel García Márquez al recibir el Premio Nobel en 1982... Y su obra cumbre: Cien años de soledad...
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Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonio más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros, y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana encargada de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santa Anna, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general Gabriel García Morena gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetu que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéros sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. Ha habido 5 guerras y 17 golpes de Estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto, 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi 120 mil, que es como si hoy no se supiera donde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres encintas fueron arrestadas y dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 12 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el pais más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América Latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar, que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de las Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual este colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construirse su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de la incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aun en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa como soldados de fortuna. Aun en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos hará sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental. No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faulkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

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Gabriel García Márquez, el hombre que atrapaba esos espíritus esquivos de la poesía

Ven, 18/04/2014 - 05:02
Begoña Piña, Público

"Me gustaría volver a ser reportero, porque tengo la impresión de que a medida que uno avanza en el trabajo literario va perdiendo el sentido de la realidad", le decía Gabriel García Márquez a Pablo Neruda en 1971, en una entrevista que el primero hizo al segundo. Entonces ya había publicado Gabo la inmensa historia de los Buendía de Macondo, ya había abierto las prometedoras puertas del realismo mágico y había dejado al mundo una de las grandes obras de la literatura universal del siglo XX. Entonces, ya estaban impresas El coronel no tiene quien le escriba y La hojarasca y La mala hora y Los funerales de Mamá Grande" y, ya se ha dicho, Cien años de soledad y Relato de un náufrago y... lo mejor de su literatura de ficción.

Obras inmortales algunas, inolvidables otras, una, sin duda, única... Ya decía Borges que Cien años de soledad era uno de los "grandes libros no solo de nuestro tiempo, sino de cualquier tiempo" y que no conocía más libros de García Márquez. Era una manera, muy borgiana, de decir que con aquella formidable novela no eran necesarias otras...

Pero aquel torrente de sobresaliente literatura, aunque ligado en sus partes más íntimas con personajes y momentos de la propia vida del escritor, le apartó tal vez más de lo que él y su conciencia social podían consentir de esa realidad a la que se refería en aquella conversación con Neruda. Y reapareció el periodista, el reportero. Y volvieron sus otros libros. García Márquez prometió no transitar el territorio de la ficción hasta que no cayera Pinochet y se lanzó a recorrer el mundo y a escribir interesantes reportajes para la revista Alternativa.

Y se publicaron Crónicas y reportajes, sus reportajes sobre Angola, Nicaragua, Cuba... reunidos en Periodismo militante, las aventuras por la vieja Europa, por Alemania, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, la antigua Unión Soviética en De viaje por los países socialistas...

En 1981 rompió su promesa y protagonizó un retorno a la ficción por todo lo alto, publicó Crónica de una muerte anunciada, tras la cual fue alternando mundo real e imaginario hasta hace relativamente poco. Hace diez años, en 2004 apareció Memoria de mis putas tristes, su última novela. Tiempo después se reunió en el volumen Yo no vengo a decir un discurso una serie de textos del Premio Nobel escritos a lo largo de su vida para ser pronunciados en público.

Han sido decenios y decenios en los que García Márquez calmó su muy temprana y persistente obsesión por escribir con obras de muy diferentes géneros. Periodista, novelista, cuentista... siempre poeta, él mismo se rindió a la literatura en cualquiera de sus facetas y lo confesó públicamente en su discurso de agradecimiento por el Premio Nobel. "En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía".

Poesía que estaba en las vidas de los Buendía, del patriarca José Arcadio, de Aureliano, de Amaranta... en ese fantástico mundo de Macondo, pero también en sus polémicas crónicas sobre Cuba, o en sus conversaciones con el gran amigo, luego gran enemigo, Vargas Llosa, y en sus discursos sociales, políticos... Un gran, un inmenso poeta. Un hombre que atrapaba esos espíritus esquivos en cada línea, en cada minuto de sus 87 años.

"El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: Mierda". Sí. Mierda. Ha muerto García Márquez.

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El crecimiento y la inversión continúan debilitándose en la segunda economía mundial

Xov, 17/04/2014 - 15:17

China ha logrado evitar lo peor pero así y todo las cifras no dejan de ser inquietantes. El Banco Central de China publicó ayer sus cifras de crecimiento que dieron un ambiguo suspiro de alivio. Por un lado, China creció más de lo que esperaba el mercado: un 7,4 por ciento frente al 7,3 por ciento diagnosticado. Una décima muy importante para una economía que se acerca a los 10 billones de dólares anuales. Por otro lado, China volvió a confirmar sus angustiantes niveles en la caída de la inversión en activos fijos.
El avance del 7,4 por ciento para los primeros tres meses del año fue el más reducido de los últimos 18 meses. El volumen total del Producto Interno Bruto alcanzó los 2,07 billones de dólares. La moderación en el ritmo de crecimiento ha sido impulsada por el propio gobierno que busca evitar un aterrizaje violento y se la juega por una desaceleración controlada. Si bien esto ha evitado una caída más violenta en el PIB, la desaceleración resulta incuestionable. La caída en la inversión en activos fijos llegó al 3 por ciento en los últimos 12 meses y al 17,6 por ciento anual, muy por debajo del 20,6 por ciento de hace un año.

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Cambio climático: la pausa no contradice la tendencia

Mér, 16/04/2014 - 13:45
Alejandro Nadal, La Jornada

En estas semanas el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha estado dando a conocer su quinto informe de evaluación. Se trata de los estudios más completos sobre el tema y están disponibles en el portal del IPCC. Pero este acontecimiento se produce en el contexto de un debate interesante sobre la relación entre gases invernadero y cambio climático.

En los últimos 15 años el aumento de temperatura del planeta ha sido más lento de lo que se había pronosticado. Para mucha gente, especialmente entre los que rechazan la evidencia sobre el calentamiento global, este freno en el termómetro global sería la negación de todo lo que se ha dicho sobre cambio climático. ¿Cuáles son las implicaciones de esta pausa en el ritmo del calentamiento global?

Para empezar, es importante insistir que en los últimos tres lustros la temperatura de superficie a nivel global no ha cesado de aumentar. Efectivamente el ritmo ha sido más lento: entre 1998 y 2013 la temperatura aumentó al ritmo de 0.04 grados centígrados por década, en lugar del ritmo de crecimiento de 0.18 grados de los años 90. Esto parece sorprendente si se considera que las emisiones de gases invernadero mantuvieron su tasa de crecimiento ininterrumpida. Todo esto sugiere que no existe un vínculo entre gases invernadero y aumento de la temperatura. Los escépticos del cambio climático también comenzaron a utilizar esta evidencia (la pausa en el crecimiento de la temperatura) como prueba de la incompetencia de los científicos y climatólogos.

Pero si de todas maneras algunos encontraban consuelo en el hecho de que el aumento de temperatura era más lento, hoy existen varias explicaciones sobre este fenómeno y ninguna de ellas pone en entredicho la relación entre emisiones de gases invernadero y calentamiento global. Algunas de estas explicaciones están relacionadas con aspectos metodológicos en las mediciones del cambio de temperaturas. Por ejemplo, muchos de los sistemas de recopilación de datos no toman en cuenta lo que sucede en el Ártico. Y esa región es una de las que experimenta un calentamiento más rápido si se le compara con las demás regiones del planeta. Un estudio incorpora los datos del Ártico (recopilados a través de observaciones hechas por satélites) y permite corregir el efecto de la omisión original. Cuando se toman en cuenta estos datos el aumento de temperatura es de 0.12 grados centígrados entre 1998 y 2012. Por otra parte, las temperaturas promedio de superficie no son el único indicador para medir el cambio climático: durante esos años crecieron el número de días de calor y los de mucho calor, así como las temporadas de calor más largas.

Otros estudios hacen hincapié en el hecho de que una buena parte del calor que llega a la superficie es absorbida por los océanos. El más grande de ellos, el Pacífico, desempeña un papel importante en este proceso. Pero precisamente los vientos dominantes en el Océano Pacífico han afectado su circulación y su capacidad para absorber calor. Esos vientos soplan con dirección al oeste en las latitudes tropicales y empujan el agua de superficie hacia el oriente. Simultáneamente jalan aguas más frías de las profundidades del océano hacia la superficie en las zonas central y oriental del Pacífico, con lo que las temperaturas promedio se reducen en zonas muy grandes del océano. En todo este proceso, parte de la capa de agua más caliente es obligada a sumergirse secuestrando una buena dosis de calor y manteniéndola en las profundidades oceánicas. Cuando se debiliten los vientos dominantes la circulación regresará la normalidad y el efecto de enfriamiento terminará.

Existen otros factores que permiten explicar la pausa en el aumento de temperatura. Uno de ellos es el de la actividad volcánica que inyecta grandes cantidades de ceniza en la atmósfera que bloquean la luz del sol. En ausencia de este tipo de fenómenos el aumento de la temperatura global seguirá su ritmo.

Los modelos matemáticos de simulación permiten integrar los datos que les permiten explicar la variabilidad en el cambio climático y, en especial, la famosa pausa de los últimos 15 años. Por eso la gran mayoría de los climatólogos espera que el aumento de temperaturas prosiga el ritmo previsto en unos cuantos años. Muchos estudios incluso concluyen que es posible que el calentamiento se acelere.

El calentamiento global es una realidad y existe un fuerte consenso de la comunidad científica sobre este punto. También es incuestionable el hecho de que la actividad humana es la principal causa de este cambio en la temperatura global. Los grupos corporativos interesados en mantener el actual estado de cosas buscan engañar y confundir a la opinión pública sobre el tema del calentamiento global. Estos grupos quieren evitar que los gobiernos prohíban o restrinjan las emisiones de gases invernadero. Una lista de estas organizaciones y de sus actividades se encuentra en el portal de la Union of Concerned Scientists (UCS).

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Brasil: El monopolio mediático y su terror económico

Mér, 16/04/2014 - 04:54

Emir Sader, Alainet

La economía brasileña creció el 2,4% el año pasado. En febrero, de nuevo, se batió el récord en la generación de empleo en Brasil. Los salarios siguen subiendo por encima de la inflación. La inflación está controlada, por debajo del 6% anual.

Pero dos institutos - Ibope y Datafolha - publican encuestas más o menos iguales: el apoyo al gobierno habría caído entre un 6 y un 7%, según su interpretación, por "pesimismo económico". ¡En una de ellas se llega al espantoso resultado de que la política de generación de empleo tendría el rechazo del 54% de la población, cuando se está prácticamente con pleno empleo en Brasil!

Otros elementos permiten entender estas paradojas. En la primera encuesta - Ibope es un instituto contratado permanentemente por TV Globo, juró en el 2010 que Lula no lograría elegir a su sucesor y José Serra sería el próximo presidente de Brasil - a la vez que se publica esa caída de apoyo al gobierno, se difunden los resultados de la encuesta para la elección presidencial y Dilma Rousseff sigue con el mismo resultado anterior - 43% -, derrotando a los dos candidatos de la oposición - Aecio Neves y Eduardo Campos - que, sumados, llegan al 22%. Es decir, Dilma vencería en primera vuelta, con lo cual se deduce que el descontento que buscan evidenciar con su gobierno no favorece a ningún candidato opositor, con la gente prefiriendo un nuevo gobierno del PT.

Como parte de sus tradicionales manipulaciones, el instituto divulgó primero el resultado de la encuesta presidencial y, una semana después, aquella sobre el apoyo al gobierno, para dar la impresión que la primera habría sido superada por el movimiento de pérdida de apoyo del gobierno, cuando son partes de la misma encuesta, hecha los mismos días.

El otro instituto - Dadatolha - pertenece a uno de los periódicos opositores, una de cuyas directoras afirmó, en la campaña presidencial del 2010, que, dada la debilidad de la oposición, los medios asumían el rol de partido de la oposición. Y lo siguen haciendo.

Lo cierto es que, después de fracasar en el intento de desprestigiar al gobierno con otras campañas, los medios se concentran en el "terrorismo económico", buscando generar en sectores de la población el sentimiento de insatisfacción, de inseguridad económica. El país crecería menos de lo que podría, ello se debería no a la tendencia especulativa de los grandes capitales, sino a la falta de "garantías" de parte del gobierno por sus supuestas tendencias "estatizantes".

Es esa campaña la que, según los institutos de encuestas, justificaría la pérdida de apoyos de parte del gobierno, aunque los candidatos opositores se mantienen en los mismos niveles y Dilma ganaría igual en la primera vuelta. El gobierno paga un precio por no haber avanzado nada en el debate sobre la falta de democracia en la formación de la opinión pública, con unos medios fuertemente monopolizados en manos de algunas pocas familias. Siguen aumentando las tasas de interés, como respuesta a las presiones de que habría riesgo inflacionario, especialmente en un año electoral, cuando lo que el país necesita son incentivos a las inversiones productivas y no a las especulativas.

Todo indica que Dilma Rousseff será reelegida este año, con buenas posibilidades de que lo haga en primera vuelta. Cuenta con un voto duro de los sectores más pobres: más del 70% en el nordeste de Brasil, más del 55% entre los de menor poder adquisitivo. Cuenta con la fuerza movilizadora de Lula, cuenta con candidaturas impopulares en la oposición. Pero en el caso que no supere el cerco mediático impuesto por los monopolios de la oposición, no podrá imponer los niveles de crecimiento económico que el país necesita, para dar seguimiento al extraordinario proceso de democratización social inaugurado al comienzo de los gobiernos del PT, en 2003.

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Ernesto Laclau teórico de la hegemonía

Mar, 15/04/2014 - 09:01
Íñigo Errejón, Público

Aunque en mi casa de la infancia había algún libro suyo en las estanterías, no fue hasta mi último año de licenciatura cuando leí a Ernesto Laclau junto a Chantal Mouffe -su compañera sentimental e intelectual-, en un seminario del profesor Javier Franzé en el año 2005-2006. Recuerdo que el fragmento de "Hegemonía y estrategia socialista" me pareció una lectura densa y complicada, a la que después regresaría lápiz en mano, pero que sin embargo hizo ya que se me tambaleasen algunas certezas y me abrió un campo de curiosidad intelectual al que luego me dedicaría. Tiempo después, pasando por Buenos Aires tras un año de estancia de investigación en Bolivia, me compré "La Razón Populista", ya obsesionado por comprender lo nacional-popular en Latinoamérica y apasionado por algunas de sus ambivalencias. Era el año 2009. En mayo de 2011, tres días después del 15M, defendí en la Universidad Complutense mi tesis doctoral: "La lucha por la hegemonía del MAS en Bolivia (2006-2009):un análisis discursivo" en la que el trabajo de Ernesto Laclau (de nuevo: y de Chantal Mouffe) y de su escuela neogramsciana ocupaban ya un lugar teórico central.

Hace unos días, introduciendo un acto con el Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, sin duda otra gran cabeza del cambio de época latinoamericano, pensaba que "no es fácil presentar a alguien a quien se ha leído mucho". Me doy cuenta ahora de que menos aún lo es escribir un obituario de alguien, lejano y cercano, a quien sin haberlo conocido se ha estudiado mucho.

Ayer domingo, falleció en Sevilla el teórico político argentino Ernesto Laclau (1935-2014), que se había doctorado en Oxford de la mano de Eric Hobsbawn y actualmente era profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Essex, donde fundó una escuela teórica dedicada al análisis del discurso y la ideología como prácticas que conforman sujetos. Laclau nos ha dejado una obra que representa quizá el más importante de los desarrollos teóricos del concepto de hegemonía de Antonio Gramsci.

La trayectoria intelectual de Ernesto Laclau cruza constantemente las fronteras de las disciplinas (historia, filosofía, ciencia política) y refuta el prejuicio conservador de la incompatibilidad entre rigor y compromiso: en cada paso de su carrera son inseparables la solidez académica y la curiosidad e implicación intelectual en las disputas de su tiempo y su posible recorrido emancipador. Laclau escribe de manera meticulosa y sistemática, pero también viva, polémica y arrolladora.

Procedente en su juventud del Partido Socialista de la Izquierda Nacional de Abelardo Ramos, y partiendo de un marxismo en diálogo con el fenómeno popular del peronismo ("el peronismo me hizo entender a Gramsci", afirmaba) el cuerpo central de su obra se ha orientado a pensar el concepto de hegemonía, en una discusión abierta con Gramsci a partir de un desarrollo original y no canónico -casi herético- de sus conceptos e intuiciones inacabadas. Las preguntas de cómo funciona la capacidad de crear consenso y legitimidad y, en particular, cómo y bajo qué condiciones los de abajo son capaces de darle la vuelta a su subordinación y conformar un bloque histórico que dirija y organice la comunidad política, son nucleares en el pensamiento de Ernesto Laclau.

"Hegemonía y estrategia socialista" (1985) es la obra principal de Laclau y Chantal Mouffe, un libro fundante de todo un enfoque teórico. En él se propone una comprensión de la política como disputa por el sentido, en la que el discurso no es lo que se dice -verdadero o falso, desvelador o encubridor- de posiciones ya existentes y constituidas en otros ámbitos (lo social, lo económico, etc.) sino una práctica de articulación que construye unas posiciones u otras, un sentido u otro, a partir de "datos" que pueden recibir significados muy distintos según se seleccionen, agrupen y, sobretodo, contrapongan.

Que el sentido no esté dado sino que dependa de equilibrios y pugnas es la base de la democracia y no una amenaza, como pretende el pensamiento conservador que quiere reducir la política a la gestión de lo decidido en otro lugar. De acuerdo con este enfoque, la política no sería similar ni al boxeo (mero choque o gestión entre actores ya existentes) ni siquiera al ajedrez (alianzas, movimientos y tácticas con piezas ya dadas) sino a una contínua "guerra de posiciones" -con episodios de movimientos, pero también de congelación institucional de equilibrios de fuerzas, claro está- por constituir los bandos (las identidades), los términos, y el terreno mismo de la disputa. La fragmentación de las posibles identidades y su contingencia no da lugar aquí a una celebración de las particularidades ni al mito conservador del fin del antagonismo, sino a una conciencia de la necesidad insustituible de la política, de articular y generar imaginarios que aúnen y movilicen.

Este poder es la hegemonía: la capacidad de un grupo de presentar su proyecto particular como encarnando el interés general (un particular que genera en torno a sí un universal), una relación contingente, siempre incompleta, contestada y temporal. No se trata sólo de liderazgo ni de mera alianza de fuerzas, sino de la construcción de un sentido nuevo que es más que la suma de las partes y que produce un orden moral, cultural y simbólico en el que los sectores subalternos e incluso los adversarios deben operar con los términos y sobre el terreno de quien detenta la hegemonía, convertida ya en sentido común que no puede quebrarse desde la absoluta exterioridad que condena a la irrelevancia.

En este modelo juegan un papel principal los "significantes flotantes", similar al de las colinas privilegiadas desde las que se domina el campo de batalla. Se trata de aquellos símbolos o nombres portadores de legitimidad pero que no están anclados a un sentido determinado y por tanto pueden servir de catalizadores y estandartes de un conjunto de fragmentos o reclamaciones desatendidas que se conviertan en un "nosotros" político con voluntad de poder, lo cual requiere siempre la definición de un "ellos" responsabilizado de los problemas. No es una operación de descripción, es de generación de sentido.

Sin embargo es sin duda en torno a la discusión del concepto "maldito" de populismo cuando Laclau adquirió su mayor impacto mediático y político. En "La Razón Populista" (2005) analiza las premisas elitistas y sustancialmente antidemocráticas que están detrás de la identificación entre "pueblo" y "bajas pasiones que pueden exaltar los demagogos", y postula que la amenaza para las democracias contemporáneas no viene de su sobreuso plebeyo sino de su estrechamiento oligárquico, por minorías que escapan al control popular. A continuación, propone una conceptualización del populismo radicalmente distinta a su uso mediático peyorativo y vago: entenderlo no como un contenido ideológico sino como una forma de articular identidades populares -típica en momentos de crisis e incapacidad de absorción institucional, descontento y dislocación de las lealtades previas- por dicotomización del espacio político frente a las élites que son simbólicamente agrupadas: Una "plebs" que exige ser el único "populus" legítimo". Una nueva frontera parte horizontalmente el campo dibujando un nuevo "ellos" frente al que producir una identidad popular que desborda las metáforas que antes repartían posiciones. La carga ideológica en cada caso dependería de la naturaleza y gestión de esa frontera.

Esta conceptualización del populismo hace de las categorías de Laclau una referencia imprescindible para entender las experiencias de cambio político, formación de gobiernos nacional-populares y reforma estatal en Latinoamérica a comienzos del siglo XXI; pero al mismo tiempo puede ser la causa del ninguneo o la hostilidad hacia este "último Laclau" en España pese a su influencia intelectual y reconocimiento académico en Europa y Latinoamérica. Porque hay que recordar que las experiencias latinoamericanas de inclusión y expansión democrática se producen entre la hostilidad del pensamiento conservador y la incomprensión de la mayor parte de la izquierda para la que el populismo es una falsificación o distracción más o menos dañina de las verdades ya constituidas.

Como hay que recordar también de la mano de Marco d´Eramo en su artículo "El populismo y la nueva oligarquía" (New Left Review 82) que en Europa se atraviesa un momento significativo en el que a medida que avanza la ofensiva oligárquica, el empobrecimiento y el desprecio de las élites por el pueblo incluso como instancia legitimadora, aumentan las acusaciones de "populismo" contra cualquier muestra de descontento o reivindicación del papel de los muchos en los asuntos comunes. Una latinoamericanización de la política en la europa meridional que acerca las discusiones y pone por primera vez las brújulas mirando al sur, no para copiar sino para traducir, reformular, saquear el arsenal de conceptos y ejemplos. Una latinoamericanización que se despliega por arriba pero también por abajo. No es un secreto para nadie que alguna iniciativa política reciente en nuestro país no habría sido posible sin la contaminación intelectual y el aprendizaje de los procesos vivos de cambio en Latinoamérica, y de una comprensión del rol del discurso, el sentido común y la hegemonía que es clara deudora del trabajo de Laclau entre otros.

Ernesto Laclau ha fallecido cuando más falta hacía, en el filo de un momento de incertidumbre y apertura de grietas para posibilidades inéditas. Para pensar los desafíos de la sedimentación de la irrupción plebeya y constituyente en los estados latinoamericanos y para atreverse en el sur de Europa con los retos de cómo convertir el descontento y sufrimiento de mayorías en nuevas hegemonías populares. Nos deja frente a esa tarea pero no solos, sino con unas categorías vivas y una veta abierta y rica de pensamiento audaz y radical, a estudiar, traducir y llevar más allá de sus contornos, como hiciera él mismo con las ideas de Antonio Gramsci, encontrarle aliados insospechados, huecos inadvertidos y potencialidades no previstas. Deja sembrado, junto con muchos otros, el caudal intelectual y político de una América Latina que ha expandido el horizonte de lo posible y nos ha devuelto la política como creación, tensión y apertura. También como arte cotidiano y plebeyo. Una América Latina que demuestra que a veces, con más audacia y creación que esencias, con más estudio que dogmas, con más insolencia que garantías y manuales, sí se puede.
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Más información: Laclau, un pensador a contrapelo, El gran resignificador del populismoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Fallece Ernesto Laclau, el intelectual de los debates y los combates

Mar, 15/04/2014 - 08:00
Werner Pertot, Página 12
Murió Ernesto Laclau, una de las principales figuras de la teoría política argentina, un intelectual que resignificó los estudios sobre el populismo contra ciertas concepciones del sentido común. El autor de Hegemonía y estrategia socialista estaba ayer con su mujer Chantal Mouffe en Sevilla, España, donde sufrió un infarto. Tenía 78 años y era profesor en la Universidad de Essex, Inglaterra. En los últimos años habían causado revuelo sus posiciones favorables al kirchnerismo y a Hugo Chávez, así como su intervención en las discusiones políticas a través de ciclos como Debates y combates o del canal Encuentro. Sus restos serán velados en la Argentina, aunque hasta ayer no había confirmación del día ni del lugar. Laclau estaba en Sevilla invitado por el agregado cultural de la embajada argentina en España, Jorge Alemán. Iba a brindar una conferencia ayer por la tarde. Según relató Alemán, Laclau había iniciado el día temprano a la mañana con un paseo por las calles de Sevilla y un baño en la pileta del hotel, cuando se produjo el infarto que provocó su muerte.

Desde diversos sectores políticos y académicos, destacaron la pérdida que significa para las ciencias sociales.

Laclau daba clases de Teoría Política en la Universidad de Essex, un cargo que ocupaba desde 1973. Además, era director del programa de Ideología y Análisis del Discurso, donde se dictan una maestría y un doctorado. Fue distinguido con el titulo de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Rosario (UNR), la Universidad de San Martín lo tenía como director honorario del Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas. Sus hijos, Santiago y Natalia, residen en Argentina.

Marx y LacanLaclau nació en Buenos Aires el 6 de octubre de 1935 y creció en una casa donde había mucho debate político: su padre era un radical yrigoyenista, que participó de las sublevaciones contra Uriburu. Estudió Historia en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se recibió en 1964. Bajo los debates de la figura del intelectual comprometido –sobre la que discutían desde Theodor W. Adorno hasta Jean-Paul Sartre–, la formación de Laclau combinó la militancia política y la investigación académica. Tras el golpe de 1955, formó parte del grupo Contorno, junto a Eliseo Verón, León Sigal y Sofía Fisher, entre otros. Militó durante un tiempo en Socialismo de Vanguardia –una escisión del Partido Socialista Argentino–, de donde se alejó por sus críticas al leninismo. Trabajó junto al sociólogo Gino Germani y fundó junto a José Luis Romero la materia Historia Social y General de la carrera de Historia de la UBA.

En los sesenta, Laclau fue director de la revista Lucha Obrera, que se vinculaba al Partido Socialista de Izquierda Nacional. Cuando escribía, usaba el pseudónimo Sebastián Ferrer, porque era becario del Conicet, donde veían mal su compromiso político. La Izquierda Nacional era una corriente de la que participaron otros intelectuales como Blas Alberti, Fernando Carpio y Jorge Abelardo Ramos, quien fue una figura importante en la formación política de Laclau.

Con la dictadura de Onganía, Laclau perdió su cargo como docente en la Universidad de Tucumán y luego ganó una beca en Oxford, donde estudió con el historiador marxista Eric Hobsbawm. “Empecé mi trayectoria política en la Izquierda Nacional. Cuando llegué a Inglaterra, entré en contacto con la New Left Review y con gente ligada a la experiencia de los movimientos anticoloniales –relataba Laclau en un reportaje de 2003–. Me fui de la Argentina en 1969 pensando que era por tres años. Después vinieron las bestias y no puede volver por quince años.” El golpe de Estado de 1976 cortó su regreso.

Desde Inglaterra, en 1979, escribió Política e ideología en la teoría marxista: capitalismo, fascismo, populismo, una compilación de artículos que hizo a pedido del historiador marxista Perry Anderson. En esa época, todavía adscribía a la teoría de Antonio Gramsci y no había formulado los conceptos que luego hizo conocidos. En 1980 hizo su contribución a Tres ensayos sobre América Latina, un libro del Fondo de Cultura Económica.

Fue en los ochenta cuando Laclau se convirtió en uno de los intelectuales preocupados por pensar la reconfiguración de la izquierda en plena crisis del pensamiento marxista. Junto con su compañera Chantal Mouffe, escribió en 1985 Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. Este libro es considerado como uno de los que configuran el posmarxismo, desde una línea que critica el determinismo económico y una lectura mecánica de los procesos populares de América latina. Laclau se centró en releer el capitalismo desde una perspectiva que cruzaba la obra de Karl Marx con la de Jacques Lacan (una buena parte de los autores posmarxistas incorporan aportes de otras teorías: en el caso de Laclau, también sumó conceptos del posestructuralismo).

Allí, Laclau planteó una de sus definiciones más conocidas, donde la política es entendida como una lucha por la hegemonía y por conquistar lo que llama “significantes vacíos” o “significantes flotantes”, en un uso de un término lacaniano para entender fenómenos políticos. Durante la siguiente década siguió desarrollando esta teoría: en 1990, publicó Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo, en 1996 Emancipación y diferencia y Misticismo, retórica y política, en 2002.

Reinventar el populismo“En la genealogía que hace Ernesto Laclau, nos habla de un populismo que tiene una profunda raigambre en la modernidad capitalista, y plantea lo heterogéneo, lo opaco de la social, para empezar a discutir las lógicas políticas de la democracia y la memoria histórica popular”, sostuvo el profesor y ensayista Nicolás Casullo en la presentación en 2005 de La razón populista, uno de los libros más importantes de Laclau, que giró en torno del fenómeno de los nuevos gobiernos de sesgo populista. A La razón populista le siguió en 2008 Debates y combates. Para un nuevo horizonte en la política, que también le dio nombre a una revista que editó Laclau con aporte de intelectuales como Toni Negri –de quien se mostró cerca, aunque con diferencias en algunos puntos de su teoría, mientras que polemizó con Slavov Zizek–, la filósofa francesa Judith Revel, entre otros. Laclau buscaba que la revista “fuera para el mundo hispano lo que puede ser New Left Review para el mundo anglosajón”. Con la misma idea, condujo un ciclo de entrevistas en el canal Encuentro.

Pese a la distancia, Laclau siempre se mostró atento a lo que ocurría en la Argentina. En 2003, por ejemplo, señaló que “Kirchner no habría sido posible sin los cacerolazos”. Sobre la discusión posterior alrededor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, advirtió que “si prevalecen los monopolios, la guerra está perdida”.

En 2012, Laclau conoció a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Nunca formó parte del Gobierno con un cargo –se mencionó la embajada de Londres o de Francia–, pero planteó sin medias tintas sus posiciones sobre el kirchnerismo y la disputa política en la Argentina. En los últimos tiempos, señalando las particularidades del momento histórico, se había mostrado a favor de la posibilidad de una reelección indefinida, aunque aclaró que no se refería a la Presidenta: “Si la gente está contenta con un presidente, debe tener la opción de volver a elegirlo. Si la gente está descontenta, puede votar por otro”, afirmó. Consideraba que es “el mejor momento democrático en 150 años en toda América latina”, pero advertía que “en la Argentina todavía no se logró una confluencia completa entre el momento autónomo de la voluntad de los sectores populares y el momento de la construcción del Estado”.

Siempre parecía estar volviendo sobre los conceptos del libro de 1985, donde se planteaba también un programa político: “La izquierda –escribió– debe comenzar a elaborar una alternativa creíble frente al orden neoliberal, en lugar de tratar simplemente de administrar de un modo más humano”.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Por qué las empresas de fracking estadounidenses se relamen con Ucrania?

Lun, 14/04/2014 - 16:32
Naomi Klein, The Guardian

La manera de vencer a Vladimir Putin es inundar el mercado europeo con gas natural “frackeado en EEUU”, o eso es lo que la industria nos quiere hacer creer. Como parte de la histérica escalada anti-rusa, se han introducido dos proyectos de ley en el Congreso de los EE.UU. – uno en la Cámara de Representantes (HR 6 ), otro en el Senado (S. 2083 ) – que tratan de llevar por la vía rápida las exportaciones del gas natural licuado (GNL), todo en aras de ayudar a que Europa deje de depender de los combustibles fósiles de Putin, y mejorar la seguridad nacional en EE.UU.

Según Cory Gardner, congresista republicana que presentó el proyecto en la Cámara, “oponerse a esta legislación es como colgar una llamada al 112 de nuestros amigos y aliados.” Y puede ser cierto – siempre y cuando sus amigos y aliados trabajen en Chevron y Shell, y la emergencia es la necesidad de mantener las ganancias mientras los suministros de petróleo y gas convencionales disminuyen.

Para que esta táctica funcione, es importante no mirar minuciosamente los detalles. Como el hecho de que gran parte del gas probablemente no llegará a Europa – porque lo que estos proyectos de ley permiten es que el gas se venda en el mercado mundial a cualquier país perteneciente a la Organización Mundial del Comercio.

O el hecho de que durante años la industria ha estado vendiendo el mensaje de que los estadounidenses deben aceptar los riesgos a su tierra, agua y aire que conlleva la fractura hidráulica (fracking) con el fin de ayudar a su país a lograr la “independencia energética. ” Y ahora, de repente y con astucia, el objetivo se ha cambiado por el de “seguridad energética “, que al parecer significa vender un exceso temporal de gas obtenido por fractura hidráulica en el mercado mundial, y con ello crear dependencias energéticas en el extranjero.

Y, sobre todo, es importante no darse por aludido de que la construcción de la infraestructura necesaria para exportar gas a esa escala, llevará muchos años en permisos y su construcción – una sola terminal de GNL puede llevar una etiqueta con un precio de $ 7mil millones, ha de ser alimentada por una masiva red entrelazada de gasoductos y estaciones de compresión, y requiere su propia central eléctrica sólo para generar la suficiente energía para licuar el gas por súper- refrigeración. Para cuando estos enormes proyectos industriales estén en marcha y funcionando, puede que Alemania y Rusia también sean grandes amigos. Pero para entonces pocos recordarán que la crisis en Crimea fue la excusa aprovechada por la industria del gas para que sus sueños de exportación albergados durante muchos años se hicieran realidad, sin tener en cuenta las consecuencias a las comunidades que sufrieron el frácking o el hecho de que el planeta esté siendo cocinado.

Yo llamo a esta habilidad para explotar la crisis en beneficio privado, la doctrina del shock, y no muestra señales de retroceso. Todos sabemos cómo funciona la doctrina del shock: en tiempos de crisis, ya sea real o fabricada, nuestras élites son capaces de arremeter con políticas impopulares y que son perjudiciales para la mayoría bajo el paraguas de la emergencia. Por supuesto que hay objeciones – desde los climatólogos que advierten de la potente capacidad de calentamiento del metano, o de las comunidades locales que no quieren estos puertos de exportación de alto riesgo en sus amadas costas . Pero, ¿quién tiene tiempo para el debate? ¡Es una emergencia! Una llamada al 112! Aprobemos las leyes primero, pensemos después.

A muchas industrias se les da bien esta táctica , pero ninguna es más hábil utilizando tácticas de abandono de la racionalidad en la crisis que el sector global del gas.

Durante los últimos cuatro años el lobby del gas ha utilizado la crisis económica en Europa para decirle a los países como Grecia, que el camino para salir de la deuda y la desesperación es abrir sus hermosos y frágiles mares a la perforación. Y se han utilizado argumentos similares para racionalizar el fracking en Norteamérica y en el Reino Unido .

Ahora la crisis du jour es el conflicto en Ucrania, utilizada como ariete para derribar restricciones sensatas sobre exportación de gas natural y obligar a un acuerdo de libre comercio controvertido con Europa. Es un chollo: más comercio para las corporaciones contaminando y más gases de efecto invernadero contaminando la atmósfera – todo como respuesta a una crisis energética que en gran medida ha sido fabricada.

En este contexto vale la pena recordar – ironía de ironías – que la crisis que la industria del gas natural mejor ha manejado, ha sido la del mismísimo cambio climático.

No importa que la solución singular de la industria para la crisis climática sea la dramática expansión de un proceso de extracción por fracking que libera grandes cantidades de metano que desestabiliza el clima en nuestra atmósfera . El metano es uno de los más potentes gases de efecto invernadero – con una capacidad 34 veces mayor para atrapar el calor que el dióxido de carbono, según las últimas estimaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Lo que significa un periodo de 100 años para que disminuya el efecto del metano.

Es mucho más relevante, afirma el bioquímico de la Universidad de Cornell Robert Howarth, uno de los principales expertos del mundo sobre las emisiones de metano, observar el impacto a lo largo de una franja de 15-20 años, cuando el metano tiene un potencial de calentamiento global que es pasmosamente 86-100 veces mayor que el de el dióxido de carbono”. Es en este marco de tiempo que corremos el riesgo de encerrarnos en un calentamiento muy rápido “, dijo el miércoles.

Recordemos: no se construyen instalaciones multimillonarias a menos que los vaya a utilizar durante un mínimo de 40 años. Así que estamos respondiendo a la crisis de calentamiento de nuestro planeta mediante la construcción de una red de ultra- potentes hornos atmosféricos. ¿Estamos locos?

Y no es que nosotros sepamos en realidad cuánto metano se libera por la perforación y fractura hidráulica y toda su infraestructura asociada. Incluso mientras la industria del gas natural hace alarde de sus emisiones de dióxido de carbono “¡más bajo que el carbón ! “, nunca se han medido sistemáticamente sus fugas de metano, arrastradas en todas y cada una de las etapas del proceso de extracción, procesamiento y distribución de gas – desde el lugar de extracción y las válvulas de condensador hasta las tuberías rotas bajo los barrios de Harlem. El propio sector, en 1981, lanzó la inteligente idea de que el gas natural era un “puente” hacia un futuro de energía limpia. Eso fue hace 33 años. Largo puente… Y la otra orilla todavía no se divisa en ninguna parte.

Y en 1988 – el año en que el climatólogo James Hansen advirtió al Congreso, en un testimonio histórico, acerca del problema urgente del calentamiento global – la Asociación Americana de Gas comenzó a proponer explícitamente su producto como una respuesta al “efecto invernadero,” No perdió el tiempo, en otras palabras para venderse a sí mismo como la solución a una crisis mundial que había ayudado a crear .

El uso por la industria de la crisis en Ucrania para expandir su mercado mundial bajo el estandarte de “seguridad energética” debe verse dentro del contexto de un ininterrumpido uso oportunista de esta crisis. Sólo que esta vez somos muchos más los que sabemos donde radica la verdadera seguridad energética. Gracias a la labor de los mejores investigadores como Mark Jacobson y su equipo de Stanford, sabemos que el mundo puede, en el año 2030, cubrir sus necesidades en su totalidad con las energías renovables. Y gracias a los últimos y alarmantes informes del IPCC, sabemos que hacerlo es ahora un imperativo existencial.

Estas son las infraestructuras que necesitamos construir urgentemente – y no por supuesto, gigantescos proyectos industriales que nos obligarán a una mayor dependencia de combustibles fósiles peligrosos durante décadas futuras. Sí claro, todavía se necesitarán combustibles durante la transición, pero hay más que suficientes de los convencionales a nuestra disposición durante ese periodo. Y los métodos extra-sucios de extracción, como son las arenas bituminosas o el fracking, simplemente no son necesarios. Como dijo Jacobson en una entrevista esta misma semana: “Nosotros no necesitamos combustibles no convencionales para la conversión del viento el agua y la energía solar a totalmente limpia y renovable y, a todos los efectos, tenemos los medios existentes además de los de nueva creación, [de la generación renovable] que suministren energía para el resto de la infraestructura limpia que vamos a necesitar … el petróleo y el gas convencionales son mucho más que suficientes.”

Ante esto, les toca a los europeos transformar su deseo de emancipación del gas ruso a la exigencia de una transición acelerada hacia energías renovables. Esta transición – a las que las naciones europeas se han comprometido en el marco del protocolo de Kyoto – puede ser fácilmente saboteado si el mercado mundial se inunda con combustibles fósiles baratos obtenidos de los cimientos EE.UU mediante fracking. Y de hecho “estadounidenses contra fracking” http://www.americansagainstfracking.org/ que lidera la lucha contra seguir la vía rápida en las exportaciones de GNL, y que está trabajando estrechamente con sus homólogos europeos para evitar que esto suceda .

Responder a la amenaza ante un calentamiento catastrófico es nuestro imperativo energético más apremiante. Y simplemente no podemos darnos el lujo de dejar que nos distraigan con á última crisis alimentada como estratagema de marketing por la industria del gas natural.
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Traducido por Araceli Fernández Prieto Para Iniciativa DebateUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Cinco señales de que la recuperación económica puede ser una ilusión

Lun, 14/04/2014 - 08:00
Larry Elliott, The Guardian

La economía global parecía estar convaleciente cuando el Fondo Monetario Internacional se reunió para su reunión primaveral en Washington hace diez años. Alan Greenspan había reducido los tipos de intereses al 1% en los Estados Unidos tras el derrumbe del auge de las punto.com y la mayor economía del mundo había respondido al tratamiento. Gordon Brown era ministro del Tesoro y el Reino Unido se encontraba en su duodécimo año de crecimiento sin interrupción.

Las empresas occidentales se dirigían en manada hacia China ahora que formaba parte de la Organización Mundial del Comercio. Se hablaba de deslocalización, de cadenas de suministro global just-in-time y de mercados de capital integrados. Las expectativas se cifraban en que los buenos tiempos durarían eternamente. No se atendió a la noción de que nos esperaba un fallo total del sistema a la vuelta de la esquina. La fe en las propiedades autocorrectoras de los mercados abiertos era absoluta.

Cuando llegó debidamente el crac, el FMI se autoflageló confesando que había sido reo de pensamiento grupal. Había ignorado las señales de los problemas o había minusvalorado su significado cuando los oteó. El Fondo ha aprendido de esta experiencia algunas duras lecciones. Los riesgos de caída en relación con los pronósticos de su World Economic Outlook (WEO – Perspectivas Económicas Mundiales) semestral se catalogan hoy de forma exhaustiva.

El mundo de 2014 no es diferente del de 2004. El empujón proporcionado por el dinero barato ha hecho que se moviera la economía global. Es baja la inflación medida por el coste de bienes y servicios, pero los precios de los activos están empezando a zumbar. Los mercados financieros han vuelto a sus encantamientos. Se van haciendo tratos y se pagan grandes bonificaciones. La creencia popular es que lo peor ha terminado y que las perspectivas de la economía global se fortalecerán a medida que los problemas que quedan se van poniendo en orden.

Algunos analistas creen que ha vuelto la Gran Moderación – el periodo de baja inflación y continua expansión – tras el hiato causado por el crac.

Los optimistas podrían tener razón. Las recesiones tienden a ser la excepción, más que la regla, y los países acaban por volver a una tasa tendencial de crecimiento. En el Reino Unido es de un 2% o una cosa así; en los EE.UU. es un poco más elevada; en la eurozona, un poco más baja. Podría tratarse del inicio de una larga alza global erigida sobre el cambio tecnológico y la presencia del poder de compra de la clase media en economías de rápido crecimiento de mercados emergentes.

O bien podría ser otro caso de pensamiento grupal.

Imaginemos, por tanto, que en un lapso de cinco años el FMI esté haciendo la autopsia de otro periodo de turbulencia global. ¿Cuáles se diría que fueron las señales de aviso que no se advirtieron durante 2014? He aquí cinco a tener en cuenta.

La primera sin duda ha de figurar en el WEO que se publicará el martes [8 de abril]: la dependencia de la economía global de tipos de interés excepcionalmente bajos. Desde que llegó a su cénit en la década de 1970, la depresión de los tipos de interés ha sido más reducida en cada ciclo subsiguiente y ahora está apenas por encima de cero. Países como Gran Bretaña y los EE.UU. solo han podido volver a su tasa tendencial de crecimiento gracias a periodos de política monetaria cada vez más laxa. Tal como advirtió Adair Turner en su conferencia en la Cass Business School de febrero, con ello se ha esquivado la amenaza de secular estancamiento, pero pagando un precio. La recuperación diseñada por Greenspan fue un ejemplo de "cura-resacas", y lo mismo se puede decir de pleno de la habida desde la Gran Recesión de 2008-09.

La segunda amenaza es un crac del mercado de bonos a medida que los bancos centrales intentan devolver la política monetaria a un marco más normal. Los bancos centrales van adoptando un enfoque más precavido frente a este proceso, mientras la Reserva Federal reduce gradualmente la cantidad de bonos que compra con el programa de facilitación cuantitativa y el Banco de Inglaterra echa mano de previsiones para garantizar a los prestatarios que cualquier aumento de los tipos de interés oficiales sea modesto y gradual.

Se asume que los bancos centrales pueden hacer arrancar la normalización de la política financiera de forma relativamente indolora. Pero esa era la creencia popular hace un decenio cuando Greenspan empezó a meter mano al coste de los préstamos. A la Fed se le había pasado por alto la colosal burbuja que llevaba hinchándose en el mercado inmobiliario y la vulnerabilidad de los prestatarios de subprimes respecto a los precios en caída de bienes raíces que provocaba una política más ajustada.

La razón por la que hay que vigilar los mercados de bonos es sencilla. Al comprar una gran cantidad de bonos, los bancos centrales han hecho aumentar su precio. El rendimiento (tipo de interés) de un bono se mueve de manera inversa a su precio, de manera que al subir los precios de los bonos, cae su rendimiento. Cuando llegue el momento de volver a vender los bonos en el mercado, debería suceder lo contrario. La mayor oferta de bonos deprimirá su precio y hará que se eleve su rendimiento. Si hubiera una avalancha hacia la salida, el aumento del rendimiento de los bonos sería rápido y doloroso.

En ciertos aspectos, los mercados de bonos caedizos son una amenaza demasiado obvia. Un suceso a lo “cisne negro” contiene un elemento de sorpresa, de modo que vale la pena echar un vistazo alrededor para ver si hay una burbuja ahí fuera que le pase a todo el mundo inadvertida, algo tan evidente que nos interpele directamente. ¿Qué tal la fracturación hidráulica? Se supone que la solución a las necesidades energéticas del mundo reside en el petróleo y el gas de esquisto, que es la razón por la que se ha acumulado la inversión en el sector. Sin embargo, la revista Oil & Gas Journal informaba el pasado mes de que 15 empresas de importancia han dado 35.000 millones de dólares por perdidos desde que comenzó el boom. Sacar petróleo y gas del suelo está resultando más costoso y menos rentable de lo esperado. Así que la tercera amenaza es que la fracturación hidráulica demuestre ser las nuevas subprime.

Por último, hay dos problemas de combustión lenta que el mundo ignora por su cuenta y riesgo. En una entrevista con el Guardian la semana pasada, Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, previno contra el riesgo de conflictos por los recursos en el lapso de los próximos cinco a 10 años, a menos que la comunidad internacional se tome en serio lo de enfrentarse al calentamiento global. El catálogo de sucesos meteorológicos extremos – de inundaciones en el Reino Unido a sequías en Australia – está creciendo. La inacción de los responsables políticos respecto al cambio climático es la misma que la de Greenspan en relación a las burbujas de los precios de los activos: enfrentarse al problema en caso de que surja. Ya sabemos todos cómo acabó eso.

Kim afirma también que es necesario actuar contra la creciente desigualdad. Lo mismo dice la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde. Durante las primeras tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la economía global fue en buena medida la historia de una marea ascendente que elevaba todas las embarcaciones. Ese ya no es el caso, ahora que una minúscula élite se queda con la parte del león del crecimiento global. En la base y cada vez más para quienes se encuentran en la parte mediana, la cosa va de restricciones salariales, elevado desempleo, deuda, austeridad y pobreza. Las 85 personas más ricas del planeta poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial, pero parecen inconscientes del riesgo de un extendido descontento social. Lo mismo les pasó, por supuesto, a los Borbones y a los Romanov.
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Traducción para Sin Permiso: Lucas AntónUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Derrumbe del comercio mundial confirma nueva recesión

Dom, 13/04/2014 - 13:11

En enero advertíamos la sostenida caída del comercio mundial graficada por el Índice Baltic Dry que mide la demanda de transporte marítimo. Este índice ha mantenido su tendencia a la baja y el viernes llegó a los 1.000 puntos, un nuevo mínimo en 14 meses tras los 1.370 alcanzados en enero (en 2009 llegó a 4.650 puntos). Esto indica que el volumen del comercio mundial por vía marítima se está reduciendo a pasos agigantados dado que la demanda de nuevos buques portacontenedores disminuye rápidamente.

Esto confirma lo que hemos señalado sobre la caída del comercio mundial y el desplome del modelo económico basado en las exportaciones. Esto es fruto de muchas líneas de acción que han sido negadas o minimizadas por las castas predominantes. El mundo alcanzó sus cotas máximas de sobreexplotación de los recursos y esto propagó la mayor desigualdad de la historia. Como señala el informe Oxfam, se gobierna para la élites, es decir para el 1% de la población. El 99% nunca ha interesado a los creadores de las políticas económicas. Esto es lo que está llevando al mundo a una cruda decadencia.

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La desigualdad y la teoría del chorreo

Dom, 13/04/2014 - 08:00
Augusto Klappenbach, Público.es

El informe de Oxfam recientemente publicado aporta cifras para demostrar lo que todos sabíamos: que la desigualdad en el mundo ha aumentado significativamente en los últimos años y que sigue aumentando, con algunas excepciones como América Latina, que pese a todo sigue siendo uno de los continentes más desiguales. El 1% de la población posee casi la mitad de la riqueza mundial. Siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años. Y en nuestro país el número de ricos ha crecido durante la crisis.

Muchos analistas no ven nada negativo en este proceso. Según ellos, el crecimiento de los ingresos de los más ricos es una condición necesaria para que los más pobres mejoren su calidad de vida. Lo que importa a los pobres no es la distribución de los ingresos sino la mejora de sus condiciones materiales, y el aumento de la riqueza en la sociedad por medio del enriquecimiento de sus clases altas ayuda a mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes. Decir lo contrario, según ellos, proviene de un odio a los ricos fruto de una malsana envidia. Es la teoría del derrame: al llenarse el recipiente de los ricos, el sobrante se derrama de modo que los pobres pueden aprovecharse de él.

La realidad es más compleja. Abundantes estudios afirman que ese proceso produce consecuencias económicas perversas, como retrasar el crecimiento, dificultar la reducción de la pobreza relativa a largo plazo, imposibilitar la progresividad fiscal, controlar los medios de comunicación y fomentar la corrupción. Todo ello sin entrar en el tema, que requiere tratamiento aparte, del impacto de la desigualdad en las relaciones internacionales. Pero como los estudios económicos exceden las posibilidades de quien escribe, me limitaré a comentar sus efectos políticos y culturales.

Es ya un lugar común afirmar que la actual etapa del capitalismo financiero es incompatible con la democracia. Si bien la democracia entendida etimológicamente como “gobierno del pueblo” no ha sido realizada plenamente en ningún país del mundo, también es cierto que la participación popular en los asuntos públicos ha avanzado considerablemente desde los tiempos de las monarquías absolutas. Imperfecto como es, el régimen democrático obliga a los gobernantes a contar en alguna medida con la opinión pública en la toma de decisiones. Sin embargo, esa voluntad popular está cada vez más mediatizada por grupos de poder que tienen en sus manos los medios de los cuales dependen que sea posible llevar a la práctica las medidas que el pueblo ha votado. La reciente crisis constituye la mejor demostración: el progresivo desmantelamiento que se está haciendo de nuestro precario estado de bienestar no ha sido decidido por los ciudadanos sino por gobiernos que han respondido a los dictados de gestores financieros capaces de imponer sus condiciones.

En la medida en que aumenta la desigualdad aumenta también el poder de decisión de esos grupos y el consiguiente retroceso de la democracia. No es un secreto para nadie que la riqueza es una fuente de poder. Y no solo por la posibilidad de corrupción de la clase política –que también- sino sobre todo porque esos pocos ricos tienen en sus manos los recursos necesarios para financiar las necesidades privadas y públicas, y a ellos hay que acudir para tener acceso a esos recursos. (Lo mismo que les sucedió a los reyes renacentistas para financiar sus guerras). Y cuando ese poder se concentra en pocas manos, la capacidad de decisión de las mayorías populares disminuye en la misma proporción. Es falso que se produzca un derrame proporcional del “cuenco” de los más ricos a la población en general: en un sistema en el cual el derecho de propiedad prima por sobre los intereses comunes, ese grupo cada vez más reducido tiene la posibilidad de invertir su dinero en lo que prefiera, y con mucha frecuencia esa inversión se dirige antes a una especulación improductiva que a financiar las necesidades reales de la sociedad.

Pero, además, la desigualdad provoca efectos perversos en la cohesión social. Cuando un trabajador constata que el presidente del Banco en el que cobra su salario gana decenas de veces más que él por un trabajo no más valioso que el suyo, o un jubilado se entera de que los directivos de una entidad se retiran con una indemnización de varios millones después de trabajar menos tiempo que él, será inútil pedirles “esfuerzos solidarios”, como hacen a menudo nuestros gobernantes. Los ciudadanos perciben que las desigualdades no guardan ninguna proporción con el valor del trabajo realizado ni con la capacidad de cada uno: innumerables parásitos dedicados a la especulación viven mucho mejor que un buen fontanero o un médico de urgencias. El mito neoliberal de que el libre mercado asegura el reparto de los recursos según la valía e iniciativa de cada agente económico resulta cada vez más falso, en la medida en que la riqueza se concentra en las actividades especulativas, muchas de ellas perjudiciales para los intereses comunes, y menos en la economía productiva. Y todavía menos en las necesidades básicas de los ciudadanos, como la sanidad, la educación y la atención a la discapacidad, que no cesan de sufrir recortes. Si este panorama continúa extendiéndose, la conflictividad social está asegurada.

La progresividad fiscal, por ejemplo, es impensable cuando la riqueza –que, hay que recordar, ha sido producida por el trabajo de todos- se concentra en un sector cada vez más pequeño de los habitantes, lo cual permite amenazar con buscar lugares más acogedores para su capital en caso de que se pretenda gravar sus fortunas, cosa que sería más difícil si esos recursos estuvieran más distribuidos. La eterna promesa nunca cumplida que hicieron varios dirigentes de la Unión Europea de gravar las transacciones financieras –lo que se ha llamado la tasa Tobin- demuestra la asimetría de las obligaciones fiscales: se paga un impuesto al comprar una barra de pan pero la especulación financiera está exenta de cargas impositivas. Además, Sin contar con la presión que el poder económico tiene sobre los gestores políticos, tan viejo como el mundo, y que aumenta en la medida en que la riqueza se concentra en pocas manos.
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Ver informe de Oxfam: Gobernar para las élites Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bradford DeLong: Marx y el ‘Turco mecánico’

Dom, 13/04/2014 - 03:00
Bradford DeLong, El País
El economista Suresh Naidu me comentó en cierta ocasión que la teoría económica de Karl Marx tenía tres grandes problemas. En primer lugar, Marx pensaba que una mayor acumulación de inversión y capital reducía el valor de la mano de obra para los empleadores y, por tanto, también la capacidad de negociación de los trabajadores. En segundo lugar, no acabó de entender que el aumento de los niveles de vida materiales y reales para la clase trabajadora podía perfectamente ir acompañado de un aumento de la tasa de explotación, es decir, un porcentaje menor de los ingresos para la mano de obra; y, en tercer lugar, Marx estaba obsesionado con la teoría del valor-trabajo.

Los problemas segundo y tercero siguen siendo enormes errores de análisis, pero, si bien la creencia de Marx de que el capital y la mano de obra eran sustitutivos, no complementarios, era un error ya en su época y lo fue durante más de un siglo después, puede no serlo actualmente. Veámoslo así. Los seres humanos tienen cinco competencias básicas por lo que se refiere al mundo del trabajo:
  • Mover cosas con músculos potentes.
  • Manipular hábilmente cosas con músculos reducidos.
  • Utilizar nuestras manos, bocas, cerebro, ojos y oídos para velar por que los procesos y procedimientos en marcha se produzcan del modo debido.
  • Participar en la reciprocidad y la negociación sociales para mantenernos a todos orientados en la misma dirección.
  • Idear cosas nuevas —actividades que producen resultados necesarios, cómodos o lujosos— para que las hagamos.
Las dos primeras opciones comprenden puestos de trabajo que por lo general consideramos propios de los “trabajadores manuales”. Gran parte de las otras tres opciones encarnan puestos de trabajo que por lo general consideramos propios de los “trabajadores no manuales”.

La llegada de la Revolución Industrial —la máquina de vapor para producir energía y trabajos con metales para construir maquinaria— redujo en gran medida la necesidad de músculos y dedos humanos, pero aumentó enormemente la necesidad de combinaciones de ojos, oídos, cerebro, manos y bocas humanos tanto en las profesiones manuales como en las no manuales.

Con el tiempo, los precios reales de las máquinas siguieron bajando, pero los precios reales de los circuitos cibernéticos de control necesarios para mantener las máquinas funcionando adecuadamente no, porque cada uno de dichos circuitos requería un cerebro humano y cada uno de los cerebros humanos requería un proceso de crecimiento, educación y desarrollo de 15 años.

Pero no hay una ley de hierro de los salarios que requiera que las tecnologías energéticas y de manipulación de la materia avancen más rápidamente que las del manejo y el control. Actualmente la dirección del progreso tecnológico consiste en trasladar a las máquinas gran número de funciones de supervisión de los procesos y procedimientos en marcha propias de los trabajadores tanto manuales como no manuales.

¿Cuántos de nosotros pueden ser empleados en servicios personales y cómo pueden estar muy bien remunerados esos puestos de trabajo (en términos absolutos)? La opinión optimista es la de que quienes, como yo, temen la distribución relativa de los salarios del futuro como causa de una desigualdad y un desequilibrio de poder ingentes padecen simplemente un fallo de la imaginación.

Marx no vio cómo la sustitución de trabajadores textiles por telares automáticos podía hacer otra cosa que no fuera reducir los salarios de los trabajadores. Al fin y al cabo, el volumen de la producción no podía aumentar lo suficiente para volver a emplear a todos cuantos perdieran su puesto de trabajo como tejedores manuales, operadores de máquinas o vendedores de alfombras, ¿verdad?

Sí que podía, pero el error de Marx no era nuevo. Un siglo antes, los fisiócratas franceses Quesnay, Turgot y Condorcet no vieron cómo la participación de la mano de obra francesa empleada en la agricultura podía reducirse por debajo del 50% sin producir una ruina social. Al fin y al cabo, en un mundo de agricultores sólidos, artesanos útiles, aristócratas disolutos y lacayos la demanda de artículos manufacturados y de lacayos estaba limitada por la cantidad de cada uno de ellos que podían utilizar los aristócratas. Así, pues, una reducción del número de agricultores no podía producir otro resultado que la pobreza y la mendicidad generalizada.

Ni Marx ni los fisiócratas podían imaginar la gran cantidad de cosas bien pagadas que podíamos llegar a hacer, una vez que dejara de ser necesario emplear al 60% de la mano de obra en la agricultura y a otro 20% en el hilado a mano, el tejido a mano y el transporte terrestre mediante caballos y carros. Y actualmente la opinión optimista es la de que quienes tienen un exceso de riqueza seguirán pensando en cosas que los demás deban hacer para volver su vida más cómoda y lujosa y el ingenio de los ricos superará la oferta de mano de obra por parte de los pobres y convertirá a éstos en clase media.

Pero, en vista del rápido desarrollo de las tecnologías del manejo y del control, la opinión pesimista merece atención. Conforme a esa hipótesis, ciertos aspectos de la tercera opción continúan resistiéndose tenazmente a la inteligencia artificial y siguen siendo aburridas hasta el atontamiento, mientras que la cuarta opción —la participación en la reciprocidad y la negociación sociales— sigue siendo limitada. Bienvenidos a la economía virtual y explotadora, en la que la mayoría de nosotros estamos por siempre jamás encadenados a los escritorios y las pantallas de computadoras, como otras tantas piezas impotentes para el Turco mecánico, el nuevo servicio ofrecido por Amazon.

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Valparaíso, una ciudad arrasada por el fuego y la incompetencia

Dom, 13/04/2014 - 01:30


Un hermoso video de Valparaíso, en momentos en que esta incuestionable ciudad Patrimonio de la Humanidad es arrasada por un devastador incendio que ya tiene a más de 500 familias en la calle y 300 hectáreas destruídas por el fuego. Más adelante será la hora para hablar de la incompetencia política incapaz de prever catástrofes y evitar tragedias como la que en estos momentos se vive. Este es un desastre producido y potenciado por el hombre. ¿Qué pasó con los cortafuegos alrededor de las carreteras para evitar que el descuido de un fuego mal apagado o un cigarrillo tirado al camino desatara la tragedia? Son muchas las preguntas que deberán responder los que están a poca distancia de estos hechos: los políticos del Congreso, que solo piensan en la "dieta" y en los millones de dólares que reciben en vez de preocuparse de los problemas reales.

Algunas imágenes de la catástrofe:

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Immanuel Wallerstein: La política libertariana en Estados Unidos

Sáb, 12/04/2014 - 15:08
Immanuel Wallerstein, La Jornada

En casi todos los países que cuentan con sistemas parlamentarios las elecciones generales funcionan, en gran medida, de la misma manera. Cuentan con cierta alternancia regular entre dos partidos, uno ostensiblemente a la izquierda del centro y otro ostensiblemente a la derecha del centro. En estos sistemas existe muy poca diferencia entre ambos partidos principales en términos de política exterior y únicamente una serie limitada de diferencias en política interna, centradas en asuntos fiscales y de bienestar social.

Sin embargo, la real mecánica de las elecciones varía en diferentes países. El sistema utilizado en Estados Unidos ha sido el más constreñido, por mantener esta tendencia bipartidista. Esto es resultado de dos rasgos en la Constitución estadóunidense. Uno es el papel de excepcional importancia del presidente, lo que pone a los partidos más fuertes a ganar las elecciones presidenciales como su primera prioridad. El segundo rasgo es el curioso sistema por el que se elige al presidente –un colegio electoral en el que, para 48 de los 50 estados, el método es una elección de una ronda donde, a partir de una pluralidad, quien gane en un estado particular se lleva todos sus votos electorales.

La combinación de estos dos rasgos ha hecho virtualmente imposible que candidatos de un tercer partido ganen las elecciones presi- denciales o logren ser algo más que obstrucciones políticas (que le arruinan la carrera a alguno de los dos partidos sin oportunidad alguna de ganar ellos mismos). Hasta ahora los liberalistas han competido como candidatos de un tercer partido. Por tanto, el libertarismo nunca ha sido una fuerza importante que en lo político afecte las opciones o las preferencias electorales. La seriedad de los intentos emprendidos por el senador Rand Paul de obtener la nominación republicana han cambiado todo esto.

El libertarismo se define del modo más simple como una hostilidad básica hacia el gobierno y sus instituciones. Un pleno liberalista (libertarian, en inglés) quiere pocas empresas paraestatales, ninguna restricción a las empresas privadas debida a regulaciones gubernamentales, impuestos extremadamente bajos, total libertad individual en el ámbito social y la reducción al mínimo de las fuerzas armadas y la policía. Los liberalistas descartan cualquier tipo de protección social que cuente con respaldo gubernamental, tal como las pensiones o los seguros de desempleo. Mucho de esto embona con profundas raíces culturales en Estados Unidos. Pero el programa pleno es tan extenso que poca gente ha estado lista para abrazarlo por completo. Ha habido movimientos que promueven estas ideas. El más famoso es el que fundó Ayn Rand, una novelista que propagó lo que ella llamaba objetivismo. Sus novelas enfatizaban la importancia del individualismo y del Iluminismo. Ella fue crítica de la religión como sistema de creencias que resultaba irracional para la filosofía, a la que suplantaba.

A nivel político, ha habido candidatos liberalistas a la presidencia, notablemente el ex congresista Ron Paul (padre de Rand Paul). Los votos que recibió Ron Paul siempre fueron marginales, tanto al interior de las elecciones primarias del partido republicano como en las elecciones generales en las que compitió como candidato independiente.

Entonces, ¿cuál es la novedad? Lo nuevo es que en 2010 Rand Paul ganó un escaño en el Congreso estadunidense como senador republicano por Kentucky. Ganó las elecciones primarias republicanas y luego la elección general, en gran medida como resultado del ferviente apoyo de los republicanos del Partido del Té, que objetaron a su oponente principal como demasiado establishment y demasiado centrista en su orientación.

Tan pronto como se volvió senador, Rand Paul comenzó a jugar un importante papel en la reafirmación de los valores liberalistas, y en construir la base organizativa para su candidatura en 2016 (y de ahí en adelante). Se ha presentado como menos rígido en la interpretación del libertarismo que su padre, buscando por tanto crear una base más sustancial de votantes. No obstante, su candidatura está sacudiendo el modo en que ha funcionado la política estadunidense.

Hay tres puntos sobre los que Rand Paul no se apega al discurso tradicional republicano-demócrata: la economía, las cuestiones sociales y la política exterior. En la economía ha buscado ir más allá en su posición antigubernamental que los republicanos de la corriente dominante de antaño. En materia fiscal, en los gastos del Estado y en el así llamado déficit sobresale como un halcón del Partido del Té. Esto confronta considerablemente la oposición de los promotores de grandes negocios en el Partido Republicano, que por lo general sienten que sus políticas empeorarán la situación para sus intereses (en lugar de mejorarlas). Sin embargo, en los puntos económicos se acerca mucho a ser un republicano tradicional.

En los aspectos sociales, sin embargo, Rand Paul está trazando muy diferentes líneas de ruptura. En general respalda el argumento de que el Estado no tiene nada que ver en el dormitorio y que las opciones de cómo gobernar la vida propia deben mantenerse dentro del ámbito individual. Además, esto no es menor, se opone fieramente al papel de la Agencia de Seguridad Nacional y otras estructuras del Estado que violan la privacía de los residentes estadunidenses. Hace poco llevó estas causas al locus principal de sentimiento de izquierda, el cuerpo estudiantil en la Universidad de California en Berkeley. Ahí hizo un discurso apegado a estas líneas y le aplaudieron salvajemente. Uno de sus críticos republicanos dijo del discurso que apenas si podía verse en éste algún sentimiento republicano.

Y luego está la política exterior. Ha expresado serias reservas acerca de la creencia de que Estados Unidos tenga un papel (aún uno político, ya no se diga militar) en promover la democracia en otros países. Tal vez no llegue tan lejos como su padre, que hace poco dijo que la anexión de Crimea por Rusia no era un asunto sobre el que Estados Unidos debería tener una posición. Aquí tampoco son convencionales las líneas que traza en lo político. Sus puntos de vista juntan a algunos republicanos de extrema derecha con el ala liberal del Partido Demócrata.

El fondo de todo esto es que el previo vaivén de compromiso entre ambos partidos que no son del todo diferentes pude no sobrevivir a la intrusión del libertarismo en el corazón de la política estadunidense. Los liberalistas son ahora un comodín de algún modo impredecible. Constituyen una tercera fuerza. Y el resultado puede ser que los terceros partidos –no necesariamente sólo los liberalistas– podrían transformar un sistema bipartidista en un sistema de tres partidos, aun dentro de las limitaciones de la Constitución estadunidense. Ya veremos después del 2016.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Immanuel Wallerstein: La política liberalista en Estados Unidos

Sáb, 12/04/2014 - 15:08
Immanuel Wallerstein, La Jornada

En casi todos los países que cuentan con sistemas parlamentarios las elecciones generales funcionan, en gran medida, de la misma manera. Cuentan con cierta alternancia regular entre dos partidos, uno ostensiblemente a la izquierda del centro y otro ostensiblemente a la derecha del centro. En estos sistemas existe muy poca diferencia entre ambos partidos principales en términos de política exterior y únicamente una serie limitada de diferencias en política interna, centradas en asuntos fiscales y de bienestar social.

Sin embargo, la real mecánica de las elecciones varía en diferentes países. El sistema utilizado en Estados Unidos ha sido el más constreñido, por mantener esta tendencia bipartidista. Esto es resultado de dos rasgos en la Constitución estadóunidense. Uno es el papel de excepcional importancia del presidente, lo que pone a los partidos más fuertes a ganar las elecciones presidenciales como su primera prioridad. El segundo rasgo es el curioso sistema por el que se elige al presidente –un colegio electoral en el que, para 48 de los 50 estados, el método es una elección de una ronda donde, a partir de una pluralidad, quien gane en un estado particular se lleva todos sus votos electorales.

La combinación de estos dos rasgos ha hecho virtualmente imposible que candidatos de un tercer partido ganen las elecciones presi- denciales o logren ser algo más que obstrucciones políticas (que le arruinan la carrera a alguno de los dos partidos sin oportunidad alguna de ganar ellos mismos). Hasta ahora los liberalistas han competido como candidatos de un tercer partido. Por tanto, el libertarismo nunca ha sido una fuerza importante que en lo político afecte las opciones o las preferencias electorales. La seriedad de los intentos emprendidos por el senador Rand Paul de obtener la nominación republicana han cambiado todo esto.

El libertarismo se define del modo más simple como una hostilidad básica hacia el gobierno y sus instituciones. Un pleno liberalista (libertarian, en inglés) quiere pocas empresas paraestatales, ninguna restricción a las empresas privadas debida a regulaciones gubernamentales, impuestos extremadamente bajos, total libertad individual en el ámbito social y la reducción al mínimo de las fuerzas armadas y la policía. Los liberalistas descartan cualquier tipo de protección social que cuente con respaldo gubernamental, tal como las pensiones o los seguros de desempleo. Mucho de esto embona con profundas raíces culturales en Estados Unidos. Pero el programa pleno es tan extenso que poca gente ha estado lista para abrazarlo por completo. Ha habido movimientos que promueven estas ideas. El más famoso es el que fundó Ayn Rand, una novelista que propagó lo que ella llamaba objetivismo. Sus novelas enfatizaban la importancia del individualismo y del Iluminismo. Ella fue crítica de la religión como sistema de creencias que resultaba irracional para la filosofía, a la que suplantaba.

A nivel político, ha habido candidatos liberalistas a la presidencia, notablemente el ex congresista Ron Paul (padre de Rand Paul). Los votos que recibió Ron Paul siempre fueron marginales, tanto al interior de las elecciones primarias del partido republicano como en las elecciones generales en las que compitió como candidato independiente.

Entonces, ¿cuál es la novedad? Lo nuevo es que en 2010 Rand Paul ganó un escaño en el Congreso estadunidense como senador republicano por Kentucky. Ganó las elecciones primarias republicanas y luego la elección general, en gran medida como resultado del ferviente apoyo de los republicanos del Partido del Té, que objetaron a su oponente principal como demasiado establishment y demasiado centrista en su orientación.

Tan pronto como se volvió senador, Rand Paul comenzó a jugar un importante papel en la reafirmación de los valores liberalistas, y en construir la base organizativa para su candidatura en 2016 (y de ahí en adelante). Se ha presentado como menos rígido en la interpretación del libertarismo que su padre, buscando por tanto crear una base más sustancial de votantes. No obstante, su candidatura está sacudiendo el modo en que ha funcionado la política estadunidense.

Hay tres puntos sobre los que Rand Paul no se apega al discurso tradicional republicano-demócrata: la economía, las cuestiones sociales y la política exterior. En la economía ha buscado ir más allá en su posición antigubernamental que los republicanos de la corriente dominante de antaño. En materia fiscal, en los gastos del Estado y en el así llamado déficit sobresale como un halcón del Partido del Té. Esto confronta considerablemente la oposición de los promotores de grandes negocios en el Partido Republicano, que por lo general sienten que sus políticas empeorarán la situación para sus intereses (en lugar de mejorarlas). Sin embargo, en los puntos económicos se acerca mucho a ser un republicano tradicional.

En los aspectos sociales, sin embargo, Rand Paul está trazando muy diferentes líneas de ruptura. En general respalda el argumento de que el Estado no tiene nada que ver en el dormitorio y que las opciones de cómo gobernar la vida propia deben mantenerse dentro del ámbito individual. Además, esto no es menor, se opone fieramente al papel de la Agencia de Seguridad Nacional y otras estructuras del Estado que violan la privacía de los residentes estadunidenses. Hace poco llevó estas causas al locus principal de sentimiento de izquierda, el cuerpo estudiantil en la Universidad de California en Berkeley. Ahí hizo un discurso apegado a estas líneas y le aplaudieron salvajemente. Uno de sus críticos republicanos dijo del discurso que apenas si podía verse en éste algún sentimiento republicano.

Y luego está la política exterior. Ha expresado serias reservas acerca de la creencia de que Estados Unidos tenga un papel (aún uno político, ya no se diga militar) en promover la democracia en otros países. Tal vez no llegue tan lejos como su padre, que hace poco dijo que la anexión de Crimea por Rusia no era un asunto sobre el que Estados Unidos debería tener una posición. Aquí tampoco son convencionales las líneas que traza en lo político. Sus puntos de vista juntan a algunos republicanos de extrema derecha con el ala liberal del Partido Demócrata.

El fondo de todo esto es que el previo vaivén de compromiso entre ambos partidos que no son del todo diferentes pude no sobrevivir a la intrusión del libertarismo en el corazón de la política estadunidense. Los liberalistas son ahora un comodín de algún modo impredecible. Constituyen una tercera fuerza. Y el resultado puede ser que los terceros partidos –no necesariamente sólo los liberalistas– podrían transformar un sistema bipartidista en un sistema de tres partidos, aun dentro de las limitaciones de la Constitución estadunidense. Ya veremos después del 2016.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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China, los 10 países que más crecieron en la última década, la debilidad de la banca y el necesario impulso a los salarios

Sáb, 12/04/2014 - 09:00
Algunos enlaces importantes para este sábado:

* China vuelve al superávit comercial: Importaciones caen más que las exportaciones, South China Morning Post
* Al actual ritmo de crecimiento, empleo e inversión, el 85% de los fondos de pensiones colapsará en 30 años CNBC
* La debilidad del sistema financiero sigue siendo el mayor riesgo de la recuperación, HITC Business
* El yuan chino camino a reemplazar al dólar: 40 bancos centrales lo tienen como moneda de reserva, El Blog Salmón
* La recuperación económica impulsada por los salarios: una alternativa a la deflación, Colectivo Novecento
* Los diez países de mayor crecimiento en 2003-2013 El Confidencial
* El racismo desvergonzado de la contrarrevolución en Venezuela Sin Permiso
* Encrucijadas de la moneda única. Algunas claves para una reflexión desde la periferia1 Sin Permiso Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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