Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5131125
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Economía alemana cae en picado

Mar, 28/10/2014 - 15:59
El estado de ánimo en la economía alemana sigue empeorando. El índice Ifo, el barómetro económico más importante de la República Federal, cayó en octubre -por sexto mes consecutivo- de 104,7 a 103,2 puntos. Este es el nivel más bajo desde diciembre de 2012. Si bien se esperaba un declive en octubre, éste había sido estimado en 104,5 puntos, lejos de los 103,2 puntos que alcanzó, confirmando que "El panorama económico se ha deteriorado aún más, especialmente en la industria", como dijo el jefe de Ifo, Hans-Werner Sinn.

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Pruebas de estrés del BCE no tomaron en cuenta el escenario deflacionario

Lun, 27/10/2014 - 12:45
Las pruebas de estrés entregadas ayer por el Banco Central Europeo no tomaron en cuenta un dato crucial para que sus resultados fueran creíbles: la brecha entre la inflación proyectada por el BCE y la inflación real de la eurozona. Como llevamos informando desde hace más de un año, Europa se enfrenta a un escenario deflacionario de desconocidas consecuencias. Este escenario de un descenso general en los precios es el resultado de los planes de austeridad implantados por la troika que, en la práctica, han significado mayor desempleo y menor crecimiento, exactamente lo contrario de los que necesita Europa. Dado que los test de estrés no tomaron en cuenta el adverso escenario de la deflación, estamos una vez más ante unos pruebas a la banca que no indican nada real.

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El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos

Lun, 27/10/2014 - 04:35
Paul Verhaeghe, Sin Permiso

Tendemos a percibir nuestras identidades como algo estable y en buena medida separado de fuerzas exteriores. Pero, tras décadas de investigación y práctica terapéutica, estoy convencido de que el cambio económico está teniendo un profundo efecto no sólo sobre nuestros valores sino también sobre nuestra personalidad. Treinta años de neoliberalismo, fuerzas del libre mercado y privatización se han cobrado su precio, a medida que la implacable presión por conseguir logros se ha vuelto normativa. Si están leyendo esto con escepticismo, se lo plantearé con esta sencilla afirmación: el neoliberalismo meritocrático favorece ciertos rasgos de personalidad y penaliza otros.

Hay ciertas características ideales necesarias para hacer hoy carrera. La primera consiste en ser elocuentes, al objeto de ganarse a la mayor cantidad de gente posible. El contacto puede ser superficial, pero dado que esto se aplica a la mayor parte de la interacción humana hoy en día, esto pasará en realidad inadvertido.

Es importante que seas capaz de poner tus capacidades por las nubes todo lo que puedas: conoces a mucha gente, tienes mucha experiencia en tu haber, acabas de terminar un proyecto de envergadura. Luego descubrirá la gente que esto era en su mayor parte pura filfa, pero el hecho de que inicialmente diera el pego depende de otro rasgo de personalidad: puedes mentir con convicción y sentirte poco culpable. Es por lo que nunca te haces responsable de tu comportamiento.

Por encima de todo esto, eres flexible e impulsivo, siempre a la busca de nuevos estímulos y retos. En la práctica, lleva a un comportamiento arriesgado, pero no importa, porque no te tocará recoger los trocitos. ¿La fuente de inspiración de esta lista? La lista de verificación de psicopatías de Robert Hare, el mejor especialista actual en psicopatías.

Esta descripción es, por supuesto, una caricatura llevada al extremo. Sin embargo, la crisis financiera ilustró a escala macro-social (por ejemplo, en los conflictos entre países de la zona euro) lo que la meritocracia liberal hace con la gente. La solidaridad se convierte en un lujo costoso y deja paso a alianzas temporales, siendo la máxima preocupación siempre sacarle más partido a la situación que tus competidores. Se debilitan los vínculos sociales con los compañeros, lo mismo que el compromiso emocional con la empresa o la organización.

El acoso solía limitarse a las escuelas; ahora es un rasgo común del lugar de trabajo. Se trata de un síntoma típico del impotente que desahoga su frustración con los débiles; en psicología se conoce como desplazamiento de la agresión. Hay una sensación oculta de temor, que va de la ansiedad por el desempeño a un miedo social más amplio al otro como amenaza.

La evaluación constante en el trabajo provoca un descenso de la autonomía y una creciente dependencia de normas externas y a menudo movibles. Esto tiene como resultado lo que el sociólogo Richard Sennett ha descrito adecuadamente como “infantilización de los trabajadores”. Los adultos exhiben estallidos infantiles de mal genio y se muestran celosos por trivialidades (“Tiene una silla nueva de oficina, y yo no”), cuentan mentiras piadosas, disfrutan cuando se hunden los demás y abrigan mezquinos sentimientos de venganza. Es el resultado de un sistema que impide a la gente pensar independientemente y que no sabe tratar a sus empleados como adultos.

Más importante, sin embargo, es el grave daño causado al amor propio de la gente. El amor propio depende en buena medida el reconocimiento que recibimos de los demás, como han demostrado pensadores que van de Hegel a Lacan. Sennett llega a una conclusión semejante cuando considera que la pregunta principal de los empleados es “¿Quién me necesita?”. Para un grupo cada vez mayor de personas, la respuesta es: nadie.

Nuestra sociedad proclama constantemente que cualquiera puede conseguirlo sólo con esforzarse lo suficiente, mientras refuerza a la vez los privilegios y ejerce una presión cada vez mayor sobre sus agobiados y exhaustos ciudadanos. Cada vez hay un número mayor de personas que fracasan, se sienten humilladas, culpables y avergonzadas. Siempre se nos dice que tenemos mayor libertad que nunca para elegir el rumbo de nuestra vida, pero la libertad de elegir fuera del relato del éxito es limitada. Además, a los que fracasan se les juzga como si fueran perdedores o gorrones que se aprovechan de nuestro sistema de seguridad social.

La meritocracia neoliberal querría hacernos creer que el éxito depende del esfuerzo y los talentos individuales, lo que significa que la responsabilidad reside enteramente en el individuo y que la autoridad debería otorgar a la gente toda la libertad posible para alcanzar esta meta. Para quienes creen en el cuento de hadas de la elección sin restricciones, la soberanía y la autogestión personales son los mensajes políticos preeminentes, sobre todo si parecen prometer libertad. Junto a la idea del individuo perfectible, la libertad que nosotros mismos advertimos que tenemos en Occidente es la mayor falsedad de esta hora y época.

El sociólogo Zygmunt Bauman resumió con esmero la paradoja de nuestra época: “Nunca hemos sido tan libres. Nunca hemos sido tan impotentes”. Somos desde luego más libres que antes, en el sentido de que podemos criticar la religión, aprovechar la nueva actitud de laissez-faire respecto al sexo y apoyar cualquier movimiento político que nos guste. Podemos hacer todas estas cosas porque ya no significan nada: la libertad de este género proviene de la indiferencia. Pero, por otro lado, nuestra vida diaria se ha convertido en una batalla constante contra una burocracia que dejaría a Kafka embelesado. Hay regulaciones para todo, desde el contenido de sal en el pan hasta la cría de pollos urbanos.

Nuestra presunta libertad se vincula a una condición central: debemos tener éxito, es decir, “hacer” algo de nosotros. No hay que buscar los ejemplos muy lejos. Un individuo altamente cualificado que pone la crianza de los hijos por delante de su carrera será blanco de las críticas. De una persona con un buen puesto que declina un ascenso para invertir más tiempo en otras cosas se piensa que está loca, a menos que esas otras cosas garanticen el éxito. A una joven que quiere ser maestra de escuela primaria le dicen sus padres que debería empezar por hacer un máster en Económicas. Una maestra de primaria, ¿en qué estará pensando?

Hay una constante lamentación sobre la llamada pérdida de normas y valores en nuestra cultura. Pero nuestras normas y valores forman parte integral y esencial de nuestra identidad. Así que no se pueden perder, solo cambiarse. Y eso es precisamente lo que ha sucedido: una economía transformada refleja una ética transformada y produce una identidad transformada. El actual sistema está sacando lo peor de nosotros mismos.

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David Harvey, Thomas Piketty y la contradicción central del capitalismo

Dom, 26/10/2014 - 02:01
Michael Roberts, Michael Roberts blog

David Harvey es un reconocido profesor marxista de Antropología y Geografía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Harvey es bastante crítico del libro de Piketty. Reconoce que Piketty proporciona datos de gran importancia sobre la desigualdad de la riqueza y de los ingresos en las principales economías capitalistas desde que el capitalismo se convirtió en el modo dominante de producción y las relaciones sociales desde 1750. ” Lo que Piketty sí muestra estadísticamente (y deberíamos estar en deuda con él y sus colegas por eso) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir cada vez mayores niveles de desigualdad. Esto, para muchos de nosotros, no es noticia. Era, además, exactamente la conclusión teórica de Marx en el Tomo I de su ‘El Capital’”.

Pero, como apunta Harvey, Piketty nada dice sobre las crisis recurrentes de producción y de inversión del capitalismo. Piketty “no nos dice por qué la crisis de 2008 se produjo y por qué está tomando tanto tiempo para tantas personas para salir de debajo de la doble carga del desempleo y de millones de casas perdidas en una prolongada ejecución hipotecaria . No ayuda a entender por qué el crecimiento es actualmente tan lento en EE.UU. en comparación con China, y por qué Europa está bloqueada en una política de austeridad y de una economía de estancamiento”.

Entonces Harvey nos dice que todo lo que Piketty tenía que hacer era leer a Marx. Si lo hubiera hecho, dice Harvey, habría encontrado que “en el Volumen 2 de El Capital de Marx (que Piketty tampoco ha leído y festivamente descarta) Marx señaló que la afición del capital a bajar los salarios en algún momento restringiría la capacidad del mercado para absorber el producto del capital”. Entonces Harvey dice que la explicación de las crisis en el capitalismo se encuentra en El Capital Volumen 2 de Marx, y no en el volumen 1 o 3.

En realidad, no hay una explicación de las crisis recurrentes del capitalismo que se encuentre en el Volumen 2. Es sobre todo en el Volumen 3, con la esquematización de Marx de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer (LTCTG) y sus contra-tendencias.

La explicación alternativa por el “subconsumo” de Harvey no es nueva en él. En su nuevo libro, que parece que vale la pena leer y no he leído todavía, Harvey destaca lo que él ve como ” las contradicciones en el corazón del capitalismo – dirigirse, por ejemplo, a acumular capital más allá de los medios para invertirlo, su imperativo de utilizar los métodos más baratos de producción que lleva a consumidores sin medios de consumo … ”

De hecho, la posición de Harvey es que la ley de Marx de la rentabilidad es irrelevante para la explicación de las crisis. Esto le lleva a afirmar que la dirección neo-liberal para aumentar los beneficios en la década de 1980 no fue “dictada por cualquier ley matemática” (lo que probablemente significa la ley de Marx de la rentabilidad). Cita a Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que confesó ‘en un momento de descuido’ que las políticas de lucha contra la inflación de la década de 1980 resultaron ser “una muy buena manera de aumentar el desempleo, y el aumento del desempleo fue una manera extremadamente deseable de reducir la fuerza de la clase obrera … lo que se montó en términos marxistas fue una crisis del capitalismo, que recreó un ejército de reserva de mano de obra y ha permitido a los capitalistas hacer grandes ganancias desde entonces” (Budd). Verdaderamente esta cita me hace pensar que la agenda neo-liberal fue en mucho restaurar la rentabilidad que había llegado a los mínimos de la posguerra a finales de los años 1970. Pero al parecer, según Harvey, la profunda recesión, de doble caída, en la década de 1980, que devaluó y destruyó capital y restauró la rentabilidad no tenía nada que ver con eso. En lugar de ello ” todo era política”.

Harvey critica a Piketty por no haberse fijado en que la restricción en la participación de los salarios, y el potencial ‘subconsumo’ que podría crear fue superado por un aumento masivo de la deuda de las familias: “¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta cuestión. En la década de 1990 eludieron la respuesta con una gran expansión del crédito, incluyendo la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados de alto riesgo(“subprime”). Pero la burbuja de activos resultante fue obligada a estallar como lo hizo en 2007-8 derribando a Lehman Brothers y el sistema de crédito con él. ” Por lo tanto las crisis son producto de la falta de demanda. Las burbujas del crédito pueden compensar, pero sólo por un tiempo.

Harvey puntualiza que “Las crisis no son eventos singulares. Aunque tienen sus factores desencadenantes evidentes, los movimientos tectónicos que representan tardar muchos años en resolverse … Con la perspectiva del tiempo, no es difícil de encontrar abundantes signos de problemas por venir mucho antes de una crisis estalla en vista completa. “Pero para él, los signos de la crisis no se encuentran en ningún movimiento de la rentabilidad, sino en crédito, porque “la financiarización global de la deuda- saturada y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de 1980 como una forma de resolver los conflictos con el trabajo, al facilitar la movilidad geográfica y la dispersión, produjo su desenlace con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008″.

Harvey identifica correctamente el defecto clave de Piketty como “una definición errónea del capital. El capital es un proceso, no una cosa. Se trata de un proceso de circulación en el que a menudo el dinero se utiliza para hacer más dinero – aunque no exclusivamente – a través de la explotación de la fuerza de trabajo. Todo el pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se basa en una tautología. La tasa de rendimiento del capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que se produce y no por lo que pasó en su producción “. Este es un destaque que James Galbraith y otros, entre ellos yo, han hecho sobre Piketty : no reconocer que el capital no es “la riqueza”. Y esto hace la diferencia. Como dice Harvey, si sacamos la vivienda y la riqueza inmobiliaria de la medida del capital, la previsión de Piketty de un rendimiento estable de “capital”, que es más alta que la tasa de crecimiento de la tendencia a largo plazo no se sostiene.

En un nuevo documento, Esteban Maito muestra precisamente eso. Usando los propios datos de Piketty, descubre que es la ley de Marx de la tendencia de la tasa de ganancia a caer en el tiempo lo que se confirma por la evidencia, no un retorno estable de Piketty. Explica que “en la perspectiva de Piketty, el capital no está relacionado con la producción o el proceso de valorización. Como sinónimo de la palabra “riqueza”, cualquier bien o servicio intercambiable en el mercado es capital. Pero las tendencias descritas por Marx se refieren a la producción capitalista. En este sentido, cualquier evaluación de la teoría marxista, aunque su validación empírica, tiene que considerar este aspecto básico en su análisis. De tal manera, “las viviendas” no deben ser consideradas como parte del capital, como bienes de consumo particulares en lugar de los medios de producción. Consideraciones similares pueden establecerse en otros casos como “los activos financieros” (un circuito puro MM ‘) o “la tierra”.

De hecho, durante el último período (desde el máximo alcanzado a mediados de 1960), el retorno, incluso de Piketty, del capital, ha tendido a caer, en línea con la tasa de ganancia marxiana, porque la tierra y la propiedad residencial se han vuelto menos significativos como parte de la riqueza en comparación con las máquinas y la propiedad no residencial.

La ley de Marx de la rentabilidad explica la contradicción central del capitalismo, no la erre (“r”) de Piketty, ni ‘la falta de medios de consumo’ de Harvey.
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Traducción de Ernesto Rosemberg para ArgenPress

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Test de estrés: Al menos 12 bancos europeos cerrarán sus puertas

Sáb, 25/10/2014 - 14:44
El Banco Central Europeo anunciará mañana los resultados de las pruebas de estrés a que fueron sometidas 130 instituciones bancarias europeas de 19 países, que representan el 80% de los activos bancarios en Europa. Esta es la primera vez que el BCE realiza estas pruebas de esfuerzo para medir la capacidad de la banca de enfrentar nuevas turbulencia. Anteriormente se realizaron dos pruebas de estrés de similares características que, sin embargo, no dieron ninguna luz sobre el estado de la banca europea. El ejercicio fue realizado con total discreción desde fines del año pasado y hay gran expectación por sus resultados. Algunos datos, filtraron a través de Bloomberg indican que 25 bancos, de Italia, Grecia, Austria, Bélgica, Chipre y Portugal, se encuentran entre aquellos que no han pasado las pruebas. Sin embargo, la cantidad de bancos que reprueba estos test de estrés, puede aumentar en forma considerable. Recordemos que antes del estallido de la crisis la banca europea era la más apalancada del mundo. A modo de ejemplo, los activos bancarios de Islandia eran 9 veces el PIB del país, mientras que los del Reino Unido eran siete veces, y los de Francia y Alemania 5 y 6 veces respectivamente.

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David Harvey: “El Neoliberalismo es un proyecto de clase”

Sáb, 25/10/2014 - 09:00
El eminente geógrafo británico, David Harvey, expresa su opinión sobre la crisis del neoliberalismo, el socialismo latinoamericano, sobre el racismo y otros temas más en esta entrevista realizada por el equipo del Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia de Bolivia.

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Las posibilidades de un nuevo tipo de economía

Xov, 23/10/2014 - 13:50
Michael Johnson, Rebelión La posibilidad entre manos Gar Alperovitz escribe extensamente sobre los profundos cambios económicos que están teniendo lugar por todo el país, región por región. Es uno de los muchos que lo hacen aquí y en el extranjero, como Marjorie Kelly , Massimo DeAngelis , Boaventura de Sousa Santos , Ethan Miller , Ana Margarida Esteves y muchos otros. Esta visión compartida de abundancia y solidaridad en el centro de esta dinámica emergente local y regional probablemente necesitará una generación para enraizar firmemente, si lo hace. En tres o cuatro generaciones estos cambios podrían llegar a ser una parte sustancial de la política económica de los EEUU. Quizá.

Estos pensadores y observadores no imaginan un aumento importante de "empleos", menos aún buenos. Más bien imaginan un nuevo tipo de economía que potencie la cooperación, la abundancia y la solidaridad a gran escala. Que promueve mucha solidaridad en lugar de mucha especulación o cooptación . Se fundamenta en gente normal que desarrolla una selva tropical de oportunidades y relaciones como sustituta de la dinámica abrasadora de la Tierra del neoliberalismo.

Los principios, características y procesos implicados en este tipo de desarrollo económico regional no son abstracciones. Ni tampoco deducidos de una simulación matemática. Y, en muchas vías, ni siquiera son nuevos. Más bien son reflejos de eras de realidades sociales y biológicas por todo el planeta. Son descripciones de la dinámica subyacente que dirige nuevos tipos de sistemas sociales y económicos en muchas partes del mundo como Brasil, Quebec, el norte de Italia y otros lugares. Son sistemas estables que funcionan desde culturas que promueven el mutualismo y la distribución suficiente de aquello que es verdaderamente necesario y genuinamente deseado en lugar del consumismo compulsivo y narcisista que el sistema dominante neoliberal promueve.

Yo denomino esta dinámica "economía cooperativa/solidaria". Una diversidad de enfoques emparentados de alternativas económicas se ha estado desarrollando. Ha ido acompañado de un maremágnum de nombres diversos por diferentes grupos y movimientos que buscan establecer su identidad como una alternativa al capitalismo. Los enfoques con los que más me identifico son aquellos que están profundamente orientados al desarrollo de abajo a arriba, donde la democracia puede enraizar. Aunque comparten muchos valores y objetivos, estos enfoques diversos pero democráticamente orientados todavía no se han vinculado entre sí de forma sustancial.

¿Así que como vamos nosotros, aquí en los EEUU, a llegar ahí? ¿Cómo pueden todos estos esfuerzos por todo el mundo moverse de los márgenes políticos y económicos en los que trabajamos y enraizar como una selva popular global? ¿Cuáles son las claves?

Los elementos básicos necesariosSe sabe mucho de la infraestructura que se necesita, pero se comprende poco el tipo de cultura necesaria para movilizar a la gente y desarrollar el potencial relacional necesario.

Hay cuatro elementos clave relacionados con la infraestructura de movimientos regionales cooperativo/solidarios:
  • Una multitud de empresas económicas alternativas diversas.
  • Una red regional de empresas económicas cooperativas y solidarias que puedan mantener cadenas recíprocas de producción-distribución-y-consumo de bienes y servicios que conecten a los productores con los vendedores al por menor y a estos con los consumidores en comunicación regular. Las cooperativas obreras no pueden construir su propia economía regional, ni lo pueden las redes de huertos comunitarios, etc.
  • Una red regional de instituciones locales mediadoras que puedan dar base a esta economía regional cooperativa/solidaria en las comunidades en las que la gente vive o trabaja o tiene profundas afinidades. (Las instituciones mediadoras son organizaciones locales que representan la voz y los intereses de la población local). Esta red de redes es esencial para la formación de una base de consumidores importante y leal así como de la comunicación regular entre todas las partes.
  • Una red social para enlazar entre ellas las comunidades base, sus instituciones mediadoras, las instituciones de segundo nivel como las redes del mismo sector y las instituciones de justicia social de toda la región. Esta red de redes es esencial para la formación de una base de consumidores importante y leal. Es también esencial para la formación de alianzas políticas basadas en intereses mutuos para resolver el maremágnum de necesidades legales, de financiación y políticas para fomentar una selva de economía popular.
La cultura necesariaEsta infraestructura sola es simplemente un esqueleto social. Por sí misma no tiene vida orgánica. Las estructuras son simplemente partes de un cuerpo, de un ecosistema como una selva tropical. Por ejemplo, esta es la descripción del cuerpo humano como una comunidad:

Bajo nuestra piel tenemos 50 billones de células, una comunidad muy funcional con tecnología que supera de lejos cualquier cosa que hayamos inventado con nuestra mente. Cuando estamos sanos, este sistema es tan impecable y armonioso que en nuestro interior tenemos pleno empleo, atención sanitaria universal, ninguna célula queda detrás. Los órganos cooperan unos con otros de forma que el sistema en su conjunto puede prosperar... En esta etapa de la evolución humana, no necesitamos que nos crezca otro brazo o un cerebro más grande. Necesitamos que crezca una mayor conciencia y conexión de la comunidad.

Conciencia, conexión y comunidad llegan a través de la cultura. Me gusta especialmente la forma en que Fritjof Capra lo plantea en Las conexiones ocultas: una ciencia para una vida sostenible: “... la cultura surge de una dinámica compleja, altamente no lineal. Se crea a través de una red social que supone múltiples ciclos de realimentación mediante los cuales se comunican, modifican y mantienen continuamente valores, creencias y reglas." (Las palabras en la definición pueden sonar muy abstractas, pero quedarán claras en la explicación que sigue.)

Un movimiento cultural para desarrollar EC/S regionales tendrá tres dimensiones clave si quiere éxito en el desarrollo de una economía regional alternativa. Son inseparables. Si falta uno, faltan todos. Tiene que ser una cultura de la creencia, del empoderamiento y de Pensar cooperativamente.

Primero, tiene que ser una cultura de la creencia. Esto es: gente suficiente en el mismo lugar que esté convencida de que es posible que sistemas de economía cooperativa y solidaria lleguen a ser una gran fuerza justamente donde ellos viven. Los suficientes para creer que es razonable arriesgarse a empezar empresas locales de propiedad colectiva y con base comunitaria. Suficientes residentes y otros líderes locales que crean que pueden conectar y trabajar juntos regionalmente para construir un nuevo tipo de economía que fomentará la cooperación, la abundancia y la solidaridad. Suficiente gente que sintonice con este tipo de actividad para unirse al esfuerzo como consumidores leales para hacer que se produzca así como para adquirir los bienes y servicios ofrecidos. Y suficientes tipos entusiasmados y que lleguen a creer que vale la pena invertir parte de su riqueza sobrante para apoyar su crecimiento.

Claramente, el vehículo para hacer todo este trabajo es una infraestructura de empresas que lleguen a ser parte integrante de sus comunidades, trabajando juntas en red, y desarrollando las cadenas de producción-distribución-y-consumo. ¿Pero de donde vendra la motivación cooperativa y la destreza para llegar a construir estas infraestructuras y que permanezcan democráticas? Esto nos lleva a las otras dos dimensiones.

Segundo, una cultura así tiene que ser una cultura del empoderamiento . Los cambios políticos y económicos imaginados que estamos discutiendo aquí requieren que haya la suficiente gente normal en una región dada que quiera cambiar de una vida de miedo, derrotismo y mentalidad de escasez a una mentalidad de abundancia y mutualidad. Que quieran liberarse lentamente de la dialéctica de la opresión que han internalizado y aprendan a empoderarse por sí mismos. Que quieran moverse de estar atrapados en un individualismo que nos enfrenta a todos unos contra otros a creer que podemos ser solidarios unos con otros donde cuenta.

Este tipo de cambios son muy desafiantes y muy transformadores. Exigen sistemas especiales de educación y apoyo. Estos sistemas, a su vez, requieren un tipo diferente de cultura que aquella con la que hemos crecido. Esto es, culturas de creencia en la mutualidad y la posibilidad de que la gente normal pueda hacer que suceda -lentamente, paso a paso-. O, en palabras de Paul Loeb, "lo imposible llevará un ratito" .

Tercero, este nuevo tipo de cultura tiene que ser también una cultura de Pensamiento cooperativo. Esto es: una cultura con un compromiso incondicional a fomentar las oportunidades, actitudes y destrezas necesarias para querer comprometerse en la incesante consulta y negociación necesaria para que la gente normal gestione sus vidas colectivas juntos. Yo llamo a esta orientación a la vida pública Pensar cooperativamente. Es famoso que Rodney King preguntó "¿no podemos simplemente llevarnos bien unos con otros?". Por conmovedora que sea su súplica tenemos que reconocer que no, necesitamos entender a fondo que no basta "solo" con llevarnos bien unos con otros. Educar a un hijo es un proceso increíblemente complejo como lo es que funcione un trabajo compartido, que en un grupo multiracial lleguen a entenderse unos a otros de forma que puedan trabajar juntos, etc.

Pensar cooperativamente implica ser capaz de vaciar la mente de distracciones y extender su foco de forma que uno pueda atender a las necesidades del Todo y, tanto como sea posible, al conjunto completo de problemas. En el caso en cuestión este sería la red cooperativa/solidaria y su región, pero cualquier proyecto requiere Pensar cooperativamente para que funcione bien. Requiere que tú y yo dejemos de lado nuestros intereses particulares en el contexto de la Totalidad para encontrar lo que se necesita. Los enfoques de pensamiento autocentrados actúan en el contexto de cómo la totalidad puede servir a mis intereses, ya sean particulares o los del grupo o sector con el que más me identifico.

Todos los que estamos comprometidos en alianza construyendo redes multisectoriales sabemos lo difícil que es unir a la gente en un esfuerzo sostenido. Una cultura jerárquica quiere que los muchos difieran a unos pocos para que lo hagan. Estas estructuras consiguen su solidaridad vertical mediante el control de prebendas y la capacidad de amenazar con una pérdida importante; o mediante el carisma de un tipo especial de líder.

Las estructuras horizontales, de abajo-arriba tienen que ser muy diferentes. Se basan fundamentalmente en la creación de tantos intereses mutuos como sea posible entre las partes, una solidaridad horizontal. Estas partes pueden tener diversos intereses particulares que van desde tener poco que ver unos con otros en cualquier forma directa a ser bastante antagonistas. Las culturas horizontales requieren gente que pueda Pensar cooperativamente y tengan los medios -un espacio público y normas y rituales de comunicación, por ejemplo- para hacerlo juntos. Pensar cooperativamente exige un compromiso virtualmente incondicional para consultar y negociar unos con otros de buena fe, y hacer lo que uno pueda para fomentar la confianza y transparencia esenciales que esta relación tiene que tener. Puesto que interiorizamos tanto el individualismo y el centrado en uno mismo de nuestra cultura recibida, esto supone un trabajo constante durante toda la vida.

Cuando los individuos en un grupo pueden hacer esto, el poder del grupo puede dispararse. cuando los grupos y las organizaciones se pueden unir en este tipo de solidaridad horizontal, no solamente se dispara el empoderamiento sino también la creencia en que algo nuevo puede ocurrir también se disparará. Se vuelve contagioso.

Y dejemos que la palabra "contagioso" nos recuerde que una solidaridad horizontal potente será muy amenazadora para cualquiera que quiera mantener el status quo. Muchos buscaran matarla por el miedo y con la rabia que este miedo dispara.

¿Suena todo esto como una quimera? Es una buena pregunta. No solo eso, es una cuestión fundamental. Tiene que ser resuelta o nuestros movimientos por una democracia económica y política no tendrán una estrategia para llegar a ser profundamente relevantes. Estoy alarmado por la ausencia de una visión y estrategia coherente de un movimiento que toca el nervio de la cuestión fundamental: ¿Cómo generamos el poder para movernos desde los márgenes y llegar a ser una parte sustancial, sostenida y ubicua del paisaje político y económico?

Estoy alarmado no solo por el atrincheramiento cada vez más profundo del capitalismo en las estructuras económicas y políticas, sino por su penetración cada vez más profunda en las culturas mismas del mundo con sus creencias, valores y prácticas. Este tipo de penetración llega hasta el tuétano del ser de cada persona y sigue hacia el corazón mismo del planeta. Capra describe como la cultura es una dinámica profunda, impulsora, que trabaja constantemente sobre sus miembros:

Se podría decir que la cultura se dedica al negocio de la "autoreplicacion". Desde el momento de la concepción, imprime sus pautas y ritmos en el sustrato neuronal en desarrollo infinitamente plástico del organismo fetal. Da forma a esta sustrato para llegar a ser preferentemente sensible a las pautas culturales. Así, el individuo buscar replicar dichas pautas cuando es adulto. Este proceso de moldeamiento continua durante toda la vida ya que la capacidad del cerebro de reorganizarse por sí mismo según los usos a los que se dirige nunca cesan.

El capitalismo elitista busca sistemáticamente moldear a todos a sus formas. No puede hacer otra cosa. Como cualquier economía debe tener una cultura que se autoreplique. Hace cuarenta años, en su Introducción a su libro El momento populista , Lawrence Goodwyn describió cómo "una cultura de la sumisión" empezó a surgir con el cambio de siglo del XIX al XX y cómo había crecido en los 70. El mundo Piketty que ahora habitamos es el vástago lógico de esta estrategia cultural por el consentimiento, el consumismo y el individualismo. ¿Qué va a hacer la gente de nuestros movimientos respecto a esto? Lo que sigo oyendo de la Izquierda son, en su mayor parte, propuestas fragmentarias: 1) llamamientos a movimientos democráticos que reclaman ser radicales pero que solo se centran en un único tema, y 2) llamamientos genuinos a un profundo cambio político y económico que ignoran cómo generar el poder para hacer que ocurran.

Un surgimiento pequeño y lentoLa economía cooperativa/solidaria es una economía que sirve principalmente a la gente y al planeta, no solo al 10-20% de arriba. Define los beneficios como medios esenciales para mantener este tipo de empresas y proyectos, no como propietarios que intentan conseguir tanto como puedan. El tipo de desarrollo económico regional del que hablamos aquí es emergente. Pensemos en el fenómeno Occupy Wall Street sin la notoriedad. Imaginemos que mucha gente en sitios muy diferentes en una región empieza a descubrir nuevas formas de adaptar pautas de cooperación y solidaridad fundamentales a la naturaleza social de los humanos. Tras un tiempo, empiezan a reconocerse unos a otros, a sentir que tienen mucho en común. Se está creando una selva. Así que estamos hablando de un proceso que llevará mucho tiempo. Un tiempo mucho más allá de nuestras vidas. No hay un Plan Maestro dominante. Tales artefactos hacen básicamente que todo el mundo sienta que son simplemente engranajes en la máquina de algún otro porque esto es, en realidad, a lo que llevan estos planes. Esto sucede en parte mediante la intención activa de ls "planificadores maestros" y por el persistente consentimiento de las "víctimas". El poder innato de la gente normal de participar de manera significativa en sus vidas colectivas y de crear lo nuevo está preso en este consentimiento. Vemos la economía cooperativa/solidaria como una vía para que la gente normal pueda conectar y desarrollar sus posibilidades educativas, económicas y políticas para transformar ese consentimiento en una poderosa fuerza de mutualidad. Debemos conectar cara a cara para hacer este trabajo y necesitamos conectar regionalmente para para llevarlo a una escala significativamente transformadora. Ahora mismo están surgiendo redes cooperativas/solidarias en varias regiones del país. En el oeste de Massachusetts, el centro de Massachusetts , la ciudad de Nueva York , Filadelfia , Madison , Detroit , Jackson (Mississippi), Austin (Texas) y el Área de la Bahía . Se construyen sobre más de 100 años de actividad económica cooperativa aquí y en todo el globo. Nancy Folbre hizo notar que si se sumasen todas las empresas cooperativas obreras, de consumo y de producción en el mundo hoy, formarían la novena mayor economía del mundo .

Existen Redes de Solidaridad Económica por toda Sudamérica; en Canadá, especialmente en Quebec; en Inglaterra, Francia, España, Italia y otros países europeos. Los elementos básicos en Brasil se pueden rastrear hasta el siglo XVII, su emergencia conceptual en los 30, y su crecimiento orgánico persistente desde los 70 y 80.

Estos procesos a pequeña escala, basados en la comunidad, más o menos democráticos, con todas sus luchas, responden mucho mejor a las necesidades de todos los implicados que la política y la economía abusivas a gran escala que se arremolinan en torno nuestro a un ritmo cada vez más rápido. Los proyectos pequeños son más fáciles de diseñar adecuadamente. Nuestra intuición trabaja mejor en ellos porque están más cerca de nuestra experiencia como pequeñas criaturas, y los errores serán menores. Quizá es inadecuado llamarlos errores. Tienden a ser solo pequeñas modificaciones que necesitan ajustes adicionales más tarde, parte de un desarrollo y reparación dinámicos.

La gente que participa en estos procesos comparte mucha confusión y miedo ya que también están inmersos en los problemas que hacen necesario crear nuevas vías para trabajar juntos. Necesitan redescubrir las cualidades esenciales para compartir de la vida humana. Es un proceso transformador lento. El surgimiento de lo nuevo es siempre lento y complicado cuando se mueve de arriba abajo y a través. Todas las historias de evolución y transformación nos dicen esto una y otra vez. El desarrollo es orgánico, no impuesto. El "crecimiento" neoliberal, por otra parte, es tan insaciable como un cáncer. No comprendemos que "crecimiento" y "consentimiento" van juntos y que son tanto una elección como una imposición.

Entender cómo funciona la transformación y alinearnos con sus ritmos es la clave para el poder que necesitamos que surga desde los márgenes con toda su fuerza.

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Por qué la crisis en Estados Unidos va a peor, en 19 datos

Xov, 23/10/2014 - 04:40
La crisis financiera que comenzó el año 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y la caída del sector hipotecario de Estados Unidos, dejó una economía mundial en recesión y sus efectos se siguen sintiendo hasta hoy. El blog financiero Zero Hedge ha expuesto 19 hechos que hacen pensar que la economía estadounidense sigue estando "enferma":

1. Con el ajuste por inflación la renta media de una familia estadounidense ahora es un 8% por ciento menor que en el año 2007.

2. El número de empleados que trabajan a media jornada aumentó en un 54%. Por el contrario, los trabajadores a jornada completa son un millón menos que antes de la crisis.

3. La media jornada no es una opción elegida por los ciudadanos. Más de 7 millones de estadounidenses que trabajan así desean encontrar un empleo a tiempo completo.

4. En la mayoría de los puestos de trabajo creados durante la recuperación se paga un 23% menos que antes de la crisis.

5. El número de desempleados que ya no tienen esperanza de encontrar un trabajo nuevo se duplicó en comparación con los datos de diciembre de 2007.

6. Al inicio de la crisis solo el 17% de los desempleados no fueron capaces de encontrar trabajo en un plazo de 6 meses. Ahora esta cifra es superior al 34%.

7. Por la carencia de puestos del trabajo casi la mitad de los graduados dependen económicamente de sus padres dos años después de terminar sus estudios.

8. En el estado de California la cuarta parte de la población es pobre, de acuerdo con los cálculos de la Oficina del Censo de EE.UU.

9. Las condiciones de vida de una "casa típica americana" son ahora un 36% peores que lo eran hace una década, según 'The New York Times'.

10. Aumenta la desigualdad. Así, en 2007 una familia "media" de la lista Top-5 era un 16% más rica que las demás. Ahora es un 24%.

11. El número de pequeños negocios marca su mínimo histórico.

12. El 31% de todos los préstamos para comprar un auto en EE.UU. son los créditos 'subprime' (de alto riesgo). En 2007 el sector hipotecario que causó la crisis sufría la misma situación.

13. El precio del coste del petróleo de esquisito bituminoso es de unos 85 dólares por barril. El precio del petróleo en el mercado, que ya cayó en un 30%, podría acabar con el boom de este tipo de petróleo en EE.UU.

14. En paridad del poder de compra, China ya ha desplazado a los EE.UU. como la mayor economía del mundo.

15. Unos 49 millones de estadounidenses no tienen seguridad alimentaria.

16. Los cuatro mayores bancos de los EE.UU. representan una cantidad desproporcionada del riesgo derivado del sistema financiero.

17. Los gerentes de la Reserva Federal tienen un salario medio de 246.500 dólares anuales.

18. En 2014 la deuda pública estadounidense se incrementó en un billón de dólares.

19. En sus vacaciones el presidente Obama y su familia han gastado unos 40 millones de dólares.
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Fuente y datos: Zero Hedge Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Sobre el destino de China y la economía mundial

Mér, 22/10/2014 - 14:45
Paula Bach, Rebelión

Las miradas sobre las tendencias fundamentales de la economía mundial se posan sobre tres focos. Estados Unidos, Europa -con Alemania como actor principal- y China. Pongamos las cosas de la siguiente manera. El agravamiento de tendencias deflacionarias en Europa y datos sobre la debilidad de la economía alemana se combinaron con recientes malos resultados de la economía norteamericana. A este paquete se sumaron las especulaciones alrededor de si la Fed va a elevar o no la tasa de interés, cuestión que en última instancia habla sobre la verdadera solidez de la economía norteamericana. El concierto de estos movimientos sacudió las bolsas los últimos días abriendo un escenario en el que se incrementa la probabilidad de apertura de una nueva fase de la crisis. ¿Y China?

Recapitulando En 2008 estalló la crisis más profunda de la economía mundial de que se tenga memoria desde los años ‘30. La respuesta fue un endeudamiento estatal sin precedentes históricos que se combinó con la potencia del crecimiento económico chino. Esta combinación logró sacar de escena las tendencias hacia una nueva Gran Depresión, aunque sin resolver los problemas estructurales que se habían puesto de manifiesto. El primero de ellos es la debilidad estructural de la economía norteamericana que a pesar de los estímulos, las caídas salariales, la destrucción operada por la crisis y la recuperación de las ganancias, no logra reestablecer la “demanda agregada” en términos keynesianos. Esto es la demanda de inversión y de consumo. El segundo de ellos es que la crisis colocó un límite a la división del trabajo favorable a Alemania, establecida en la zona euro durante el período previo. La resultante es una traba para la expansión alemana y sus aspiraciones “imperiales”. El tercero es que el crecimiento débil de la economía norteamericana se transformó en una limitante para el “círculo virtuoso” chino-norteamericano que se desarrolló entre 2001 -con la entrada de China a la OMC- y el inicio de la crisis. El último es que las políticas monetarias y de rescate estatal de deudas no sólo consiguieron un muy débil desapalancamiento privado, sino que derivaron en un incremento acelerado de la deuda total, pública y privada. Si retornamos al principio y recordamos que el endeudamiento estatal y la fortaleza económica de China fueron los factores claves para frenar la caída inicial, resulta evidente el necesario abordaje de ambos aspectos para pensar posibles escenarios futuros.

A dónde va China Luego de 2009 se produjo en China una recuperación económica fuerte con una tasa de crecimiento de dos dígitos en 2010. Luego su economía continuó creciendo pero en forma descendente hasta alcanzar el nivel actual que ronda el 7,7% del PBI. Las exportaciones hacia Estados Unidos se recuperaron pero nunca volvieron a alcanzar el ritmo previo a la crisis. La debilidad de las economías alemana y japonesa, representan otros tantos factores que impiden pensar un retorno a la situación anterior. De modo tal que si hasta cierto punto la recuperación norteamericana le permitió a China mantener un relativo statu quo, la imposibilidad de que las cosas vuelvan a ser como antes la obliga a replantearse en términos estratégicos el modelo de acumulación de capital vigente. Desde el estallido de la crisis el “modelo exportador” está en cuestión. Una reconversión hacia el mercado interno es materia de discusión al interior del aparato estatal chino cuyas alas actúan según intereses asociados a su mayor o menor ligazón al capital extranjero. Esta reconversión como “modelo alternativo” (sin negar los incrementos del consumo interno que efectivamente están produciéndose) resulta un viraje de compleja ejecución. Fundamentalmente porque pone en escena dos aspectos centrales y complementarios. El primero de ellos, involucra un necesario incremento sustancial de los salarios que, aún habiendo aumentado durante los últimos años, continúan siendo una ventaja comparativa para China. El segundo, en estrecha relación con el primero, se asocia a la evolución de las exportaciones de capitales. Esto es a la posibilidad de China de contrapesar las actuales tendencias a la sobreacumulación interna de capitales mediante su acumulación externa y la explotación de proletariados distintos al chino. Como se comprenderá, de la realización o no de ambos aspectos –que no son los únicos pero sí factores muy importantes-, dependerá en parte la evolución de China hacia el estatus de una economía con mayores rasgos imperialistas.

La exportación de capitales La inversión extranjera directa (IED) china retomó impulso precisamente a partir del año 2010. Según la UNCTAD, la IED total china efectuada en el año 2013, alcanzó un monto de 101.000 millones de dólares. Si bien según la OCDE el monto es bastante menor, alcanzando los 73.000 millones de dólares, ambos organismos coinciden en que China se convirtió en el tercer emisor mundial de IED. Tomando como referencia los datos de UNCTAD, el monto de IED china representa un valor cercano al tercio de las IED norteamericanas que fueron en 2013 de 338.000 millones de dólares y más del 70% de las IED japonesas de 136.000 millones. Tomando los datos de la OCDE, el diario El País concluye que China aumentó un 17% las IED desde 2012 y que multiplicó su volumen total en 36 veces durante los últimos 10 años. De este modo, habría pasado al puesto número 3 con respecto del puesto número 16 que ocupaba en 2005. El grueso de estas inversiones está asociado a la energía en primer lugar y a la minería e infraestructura y transporte, en segundo y tercer lugar. África es el principal destino de sus inversiones en cuanto a posesión de tierras y minería, Venezuela, Irán y Canadá son los principales destinos en sus exportaciones de capitales dirigidas al sector energético. Distintas fuentes señalan que durante los últimos años China estaría disminuyendo las inversiones en recursos naturales y aumentando aquellas destinadas a sectores industriales. Como parte de este proceso y según el periódico inglés Financial Times, la IED china en Europa se multiplicó por cuatro entre 2010 y 2012 alcanzando un monto cercano a los 27.000 millones de euros. Este giro está estrechamente vinculado a la necesidad de otorgar mayor peso al mercado interno. No cabe duda del incremento acelerado de la inversión externa china durante los últimos años. Es necesario considerar no obstante, para evaluar con más precisión el proceso, al menos tres factores.

Limitantes Tres elementos fundamentales relativizan tanto la magnitud, como la posibilidad de expansión de las inversiones externas chinas y sus características. El primero de ellos es que el país, según Financial Times, acumula un monto de reservas internacionales cercano a los 4 billones de dólares. La mitad de ese monto se encuentra invertido en deudas públicas de gobiernos extranjeros y la mayor parte en bonos del Tesoro Norteamericano. De este modo, China posee 2 billones de dólares inactivos para seguir invirtiendo. Con respecto a suma, los 100 mil millones en inversiones externas que informa UNCTAD para 2013, representan un porcentaje pequeño. El segundo es que para efectuar inversiones en los países centrales, China enfrenta poderosas trabas y restricciones. Como también señala Financial Times, Europa no está dispuesta a vender a China sus empresas de alta tecnología. En un sentido similar, la oferta de la empresa china CNOOC para comprar la empresa petrolera estadounidense Unocal en 2005, suscitó un escándalo que terminó en el voto contrario del parlamento norteamericano. El tercero es que como balance general la inversión extranjera directa en China alcanzó en 2013, según Financial Times, un monto de 117.000 millones de dólares que supera la inversión que China realiza en el extranjero, sea cual sea la fuente que se considere.

Breve reflexión final La evolución de la crisis económica mundial -que podría estar frente a una nueva fase-, impondrá en gran parte el ritmo a la evolución de este proceso. Un nuevo salto de la crisis, replantearía todos los escenarios. Desde las huelgas ascendentes en China hasta fenómenos democráticos como el de Hong Kong y las restricciones al crecimiento señaladas, actuarán seguramente como límite al rol contratendencial durante los últimos años.

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Jean Tirole y el arte de la regulación inocua

Mér, 22/10/2014 - 09:01
Alejandro Nadal, La Jornada

El poder de las grandes corporaciones en los mercados de todo tipo de bienes es uno de los rasgos más importantes de la economía mundial. Cualquiera pensaría que la teoría económica le habría dedicado tiempo y recursos para analizar las fuentes de este poder estratégico de las grandes corporaciones, así como de sus consecuencias. Hay que pensar dos veces.

El Premio Nobel de Economía fue otorgado a Jean Tirole por su trabajo sobre las corporaciones y su poder de mercado. El comunicado del comité Nobel indica que las aportaciones de Tirole facilitan la corrección de las fallas de mercado que permiten a las grandes corporaciones desplegar su poderío y lucrar con sus resultados negativos (altos precios a los consumidores o a empresas improductivas). En realidad, la obra de Tirole se inscribe en la vieja tradición de no cambiar el paradigma central de la teoría económica sobre las bondades del mercado.

Las investigaciones de Jean Tirole sobre organización industrial están marcadas por tres graves problemas. El primero es que todos sus modelos son de equilibrio parcial, en los que se analiza una sola rama de la economía (se supone que lo que sucede en el resto de la economía no afecta lo que acontece en la rama objeto de estudio). Esto equivale a suponer que el resto de la economía se encuentra en una posición de equilibrio. Con estos supuestos las relaciones interindustriales dejan de ser un problema.

Todo esto es asombroso, pero bastante común y corriente en el trabajo de la academia porque se busca rescatar y mantener a salvo los grandes dogmas de la teoría dominante. Tirole no es una excepción. Su forma de proceder es la de todos los economistas neoclásicos: consiste en ir relajando las condiciones restrictivas de los modelos medulares de la teoría para nunca poner en peligro los dogmas de la teoría dominante.

El segundo problema es que en sus modelos, basados en la teoría de juegos, los agentes conocen las estrategias de todos los demás agentes. El mismo Tirole agrega al final de su libro Teoría de organización industrial una nota sobre equilibrios de Nash en la que señala que también Debreu asume que todos los agentes conocen las estrategias de los demás. Debreu es coautor del modelo Arrow-Debreu, el caballito de batalla de la teoría dominante (y un portentoso fracaso en sí mismo). Es la forma que tiene Tirole de decir, miren, me pueden criticar, pero Debreu hace lo mismo.

Precisamente por tratarse de modelos organizados alrededor de la teoría de juegos, en el análisis de Tirole no existe el tiempo. La razón es que los modelos de teoría de juegos son a-temporales. Por ese motivo Tirole es incapaz de realizar un análisis sobre la dinámica del mercado. Aquí ya tenemos un problema doble: el trabajo de Tirole es poco interesante para analizar la estructura del mercado y nada útil para estudiar su dinámica.

El tercer problema se deriva de los anteriores. Los modelos de Tirole ignoran los canales de competencia entre las empresas en una misma rama. Aunque el libro de Tirole contiene una sección sobre interacción estratégica, su contenido se limita a una reconsideración de los modelos estándar de la ortodoxia. Esos modelos no permiten un análisis en el que las interdependencias sean tomadas en cuenta de manera realista. En realidad, aquí Tirole lleva a cabo su tarea de ir relajando supuestos en los modelos ortodoxos que ha heredado con el objeto de ir observando su comportamiento. Eso puede parecer muy sensato, pero al final del día lo único que se tiene es una versión más sofisticada de los modelos viejos e inservibles.

No es sorprendente que las recetas sobre regulación económica sean inocuas. Los grandes grupos corporativos siempre verán con buenos ojos los trabajos de reguladores amistosos.

Tirole complementó su trabajo de organización industrial con un análisis de la dimensión financiera de las empresas en un libro sobre teoría de las finanzas coporativas (publicado en 2006). Esto es un paso en la dirección correcta porque el campo de la organización industrial siempre estuvo separado de los aspectos de tesorería, endeudamiento y capitalización de las empresas. Desgraciadamente, Tirole descansa buena parte de su análisis en el desprestigiado teorema Modigliani-Miller. Este teorema (que se enseña en muchas escuelas de negocios y de economía) dice que bajo ciertos supuestos restrictivos el nivel de endeudamiento de una empresa no es relevante porque lo único que importa es el valor de los activos de una empresa, no la manera en que están siendo financiados. Por supuesto, el teorema Modigliani-Miller no dice nada relevante en un mundo de apalancamiento desmesurado y de bancos de inversión que operan con derivados exóticos. Al amparo del teorema Modigliani-Miller los responsables de política macroeconómica ignoraron las estructuras de endeudamiento de empresas y bancos. La crisis financiera demuestra su error. Podemos disculpar a Tirole porque no tiene credenciales en teoría macroeconómica, lo que no le impide hacer recomendaciones audaces sobre el mercado laboral en Francia.

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Jean Tirole y por qué debemos entender el poder del mercado

Lun, 20/10/2014 - 14:16
Matthew Lynn, El Economista

Si preguntase qué economista francés era más probable que ganara el premio Nobel de economía este año, la mayoría de la gente, de ocurrírsele algún destinatario, le habría respondido que Thomas Piketty, autor del éxito de ventas El capital en el siglo XXI. Sin embargo, el galardón le ha correspondido a Jean Tirole. Aunque Tirole es mucho menos conocido para el gran público, en realidad es un premiado mucho más merecedor.

El quid de su trabajo se ha centrado en el poder del mercado de las grandes empresas y cómo debe controlarse para que trabajen para los consumidores y no al revés. No es un asunto que llene tantos titulares como la desigualdad pero es mucho más importante.

En realidad, necesitamos entender el poder del mercado más que nunca, por tres motivos. Los gobiernos faltos de efectivo han vendido sus oligopolios naturales y necesitan control. Internet ha dado luz a una nueva estirpe de corporaciones con un poder abrumador. Y la globalización ha creado una serie contada de empresas mega caps y bancos que escapan al alcance de casi cualquier regulador nacional.

Estudiar regulacionesEs fácil confundir el apoyo al mercado libre con el apoyo a los grandes negocios y es una trampa en la que caen muchos defensores normales de los mercados abiertos. Sin embargo, son dos cosas distintas. Desde que Adam Smith escribiera La riqueza de las naciones, prevenir el abuso del mercado ha estado en el corazón de la economía. Dejadas a sus anchas, las empresas crecen en exceso y acumulan demasiado poder, y en cuanto lo hacen levantan barreras de entrada que las protegen de la incomoda competencia nueva.

Tirole ha dedicado su carrera a estudiar la regulación de monopolios en sectores como las telecomunicaciones y la banca, mediante conceptos que incluyen la teoría del juego y contractual, para ayudar a los reguladores a diseñar mejores políticas para controlar a las corporaciones poderosas. Les ha exigido que abandonen las soluciones simplistas como los controles de precios y que también se resistan a diseñar regímenes regulatorios únicos que engloben diferentes tipos de empresas.

Al contrario, les pide que elaboren soluciones aptas para el sector en cuestión y basadas en un análisis de cómo funcionan las empresas que pertenecen a él. Su trabajo carece de grandilocuencia para los ideólogos de izquierdas y derechas pero Tirole se ha concentrado en las soluciones prácticas y en el análisis de por qué unas cuantas empresas han escarbado tanto poder de mercado. Hay tres motivos por los que su obra es más relevante que nunca.

Ola de privatizacionesEl primero es que todavía no hemos asumido la ola de privatizaciones que empezó con los gobiernos de Reagan y Thatcher en los años ochenta. Sectores enteros, como las telecomunicaciones, el agua, la electricidad, los aeropuertos y los trenes, monopolios por naturaleza o en los que sólo puede haber unos cuantos agentes, se han vendido al sector privado. La privatización fue, en muchos sentidos, un tremendo éxito y eso explica por qué, una vez empezada en Gran Bretaña y Estados Unidos, se generalizó en el resto del mundo.

Las empresas privadas eran mucho más dinámicas y ofrecían un servicio mucho mejor al cliente que las controladas por el estado. La situación tenía muchas ventajas pero también creó un grupo de oligopolios que no siempre ofrecen los mejores precios ni invierten todo lo que deberían en el futuro, ni tratan a sus clientes con toda la atención que haría falta. La competencia pura y dura no va a disciplinarlos porque en algunos sectores brilla por su ausencia, ahora y siempre. Pocas ciudades cuentan con dos empresas de agua y no muchas son lo suficientemente grandes como para tener más de un aeropuerto. La cuestión es cómo regularlas para que trabajen para los consumidores y no se limiten a embaucarlos.

Además, Internet parece el lugar idóneo para los monopolios. Google para las búsquedas, Amazon para los libros y cada vez más para otras áreas del minoreo, PayPal para los pagos, eBay para subastas, Apple para la música y los teléfonos, etc. La web escupe empresas con una cuota de mercado tan aplastante, tantos datos sobre sus clientes y tanto control sobre sus proveedores que parecen más poderosas que cualquier Estado. Tirole advierte de que mientras el mercado siga abierto no habrá problemas. De hecho, si las empresas web dominantes abusan de su posición, pueden encontrarse enseguida reducidas por una empresa nueva, más lista y audaz.

Gigantes de la webEs el caso de los gigantes de la web, que disfrutan de un poderío breve que no dura mucho. Hace algunos años, nos preocupábamos por Microsoft y antes por IBM pero ninguna de ellas parece importar ahora. Aun así, debemos conocer mejor cómo han adquirido tanto poder esas empresas y si hay que hacer algo para mantenerlas bajo control. Por último, la globalización ha creado una serie de mega caps que escapan al control nacional. Pagan muy pocos impuestos y prestan poca consideración a las leyes locales. Si no les gusta algo, simplemente se trasladan a una jurisdicción más amable.

Los grandes bancos son un ejemplo de ello y parte de la obra más reciente de Tirole se ha centrado en la cultura de las bonificaciones, que sin duda sorprenderá a muchos como un ejemplo del fracaso del mercado. Puede que haya una clase de empresas que ya no operen en el sector público, como Standard Oil hace un siglo, que eran demasiado grandes y necesitaban romperse pero no puede darse siempre por hecho que sólo porque una empresa se gestione de forma privada y se enfrente a la competencia no va a necesitar regulación.

La economía no se ha ganado mucha gloria en los últimos años. No predijo la crisis financiera de 2008 y ha ofrecido pocas herramientas para arreglar el estropicio que dejó tras de sí. No obstante, hacer que los mercados funcionen con más eficiencia sigue siendo la mejor manera de garantizar el crecimiento y economistas como Tirole que estudien cómo lograrlo contribuyen mucho más que otros colegas más prominentes.

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Alemania empuja a Europa a una tercera recesión

Lun, 20/10/2014 - 08:31
Hace seis años, tras la caída de Lehman Brothers, los líderes europeos se reunieron en París para discutir una respuesta conjunta al tsunami financiero que se avecinaba. Francia y otros países impulsaron la creación de un fondo europeo para contener el impacto de la crisis. Sin embargo, Angela Merkel descartó un enfoque común e insistió en que cada país ideara su propio plan para combatir la que ha resultado ser la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30. Y ahora que Alemania empuja a Europa a su tercera recesión, confirmamos el descalabro de las malas decisiones económicas impulsadas por un egoísmo ciego y malsano.

Desde el estallido de la crisis, no se escatimaron recursos para el sistema financiero, apoyándolo con más de 30 billones de dólares, mientras el resto de los sectores económicos han debido luchar con las secuelas de la crisis. Los 30 billones de dólares inyectados al sistema financiero, permitieron superar los problemas a gran parte de la banca, desatando una euforia en los mercados bursátiles que, solo en los últimos dos años, se incrementaron entre un 50 por ciento, como el CAC francés, y un 80 por ciento como el Ibex español (ver gráfica), o un 65 por ciento como el Dax alemán. Todo esto mientras la economía real se mantenía estancada y los niveles de desempleo seguían por las nubes.

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Recuerdo de Eric Hobsbawm

Dom, 19/10/2014 - 08:01

Muerto hace ahora dos años, el insigne historiador Eric Hobsbawm fue tutor en el Cambridge de los años 50 del gran ensayista escocés, Neal Ascherson, al que consideró siempre “acaso el estudiante más brillante que he tenido. La verdad es que no le enseñé gran cosa. Sólo tuve que dejarle que trabajara”. En este artículo publicado meses después de la muerte de Hobsbawm, Ascherson evoca las circunstancias tan singulares en las que ambos trabaron conocimiento.

Neal Ascherson, Sin Permiso

El mayor favor que me hizo Eric Hobsbawm en 60 años de amistad tuvo lugar en los primeros momentos de nuestro encuentro inicial. Para lo que suelen ser estos encuentros, fue inusual para ambos. Yo me comporté con un tono de ebrio melodrama e hipócrita autocompasión en los que no he vuelto a recaer desde entonces. A cambio, Eric, normalmente tan bondadoso e imperturbable, me lanzó un relámpago de ferocidad política que no he vuelto a encontrar de nuevo en su conversación conmigo o con ninguna otra persona.

Yo acababa de llegar al King's College de Cambridge sólo unas semanas antes. Como muchos estudiantes de la época, venía directamente de las fuerzas armadas, en mi caso de servir con los Royal Marines en una pequeña guerra bautizada con inquietud como "la emergencia malaya". ¿Qué se suponía que podía hacer con esa experiencia? Los hombres con los que había compartido peligros en la jungla merecían toda mi lealtad y afecto; yo pensaba que Alejandro de Macedonia había llevado a hombres así desde el mundo conocido hasta Asia. Y sin embargo, cada mes que pasaba en Malasia me confirmaba que estábamos defendiendo un imperio de injusticia.

Las guerrillas comunistas ("bandidos" para las autoridades coloniales) extraían su fuerza de la ingente clase trabajadora china que trabajaba duramente en las minas de estaño y plantaciones de caucho propiedad de europeos. Aunque muchos de ellos llevaban generaciones enteras en el país, no tenían derechos de ciudadanía ni acceso a la educación pública, mientras que la promesa de independencia para Malasia – cínicamente anunciada para alentar la resistencia contra la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial – había quedado aparcada tras el retorno de la paz. ¿Sería que estaba yo en el bando equivocado? Y si yo podía albergar semejante pensamiento sin hacer nada al respecto, ¿en qué me convertía eso?

Iban a celebrar una fiesta en el salón. Parecía que algunos se habían vestido para la ocasión o llevaban afectadas túnicas y togas diseñadas por ellos mismos. Inseguro y a la defensiva en esos primeros días en Cambridge, decidí – hoscamente – lucir mi medalla, una miniatura del servicio general naval con el broche de "Malasia". Todos bebimos demasiado vino tinto. Luego, los estudiantes se dirigieron a las habitaciones de sus profesores preferidos. "¿Por qué no te vienes donde Eric? Justo al otro lado del patio, en el edificio Gibbs".

Yo era estudiante de Historia, de manera que ya sabía que Eric Hobsbawm se dedicaba a la historia económica y que era un hombre brillante y comunista. Unos pocos meses antes, yo había estado matando comunistas y ellos habían tratado de hacer lo propio conmigo. ¿Tenía eso algún sentido en el King's College de Cambridge?

Subí dando tumbos por una obscura escalera de madera hasta una habitación llena de jóvenes risueños y de parloteo (por lo que vi, no había mujeres) y me sirvieron más vino. Inmediatamente se me acercó un hombre esbelto con gafas y pelo claro, con unos cuantos estudiantes detrás de él. Reconocí vagamente a uno de ellos, un norteamericano, pero desconocía su nombre.

Eric me inspeccionó. Todo un espécimen, desde luego.

-"¿Qué medalla es esa que lleva usted puesta?"

-"Es la medalla de campaña de mi servicio militar. Por servicio activo en la emergencia malasia".

Eric se echó hacia atrás y me echó otro vistazo. Dijo entonces, bruscamente, pero sin violencia: "¿Malasia? Debería avergonzarse de llevar eso puesto".

Creo que no dije nada en absoluto. Recuerdo haberme fijado en los estudiantes que nos rodeaban, con los ojos desorbitados de asombro. Luego salí de la habitación, dando tumbos por la negrura de las escaleras, y salí al inmenso patio en el que estaba empezando a llover.

Estuve un rato dando vueltas al patio en la obscuridad, derramando lágrimas rabiosas. Estaba bebido y cada vez más empapado, pero después de un rato, busqué la miniatura de la medalla, me la quité y la deslicé en el bolsillo de mi chaqueta. Nunca volví a lucirla.

Eric se convirtió enseguida en mi supervisor, y poco a poco en amigo mío. Con losGauloises y el whisky llegó la confianza; alguna gente de las que lo saben todo es además deshonesta, pero Eric nunca fingía. Decía exactamente lo que pensaba, con una seriedad que no se veía ensombrecida por lo detallado de sus conocimientos. Sus juicios eran con frecuencia severos, pero nunca desagradables. Nunca mencionamos nuestro primer encuentro ni la medalla.

Muchos años después, conocí a Daniel Ellsberg (responsable de la filtración de los Papeles del Pentágono en 1971) y descubrí que había estado en el King's mucho tiempo atrás. Hablamos de Eric y dijo Daniel: "Pero también podía ser cruel. Una vez le vi decirle a un joven veterano que acababa de volver de Malasia que debería avergonzarse de lucir su medalla. El chico quedó conmocionado".

Entonces me acordé del estudiante norteamericano que había en la sala. Y dije: "Ese chico era yo. ¿Conmocionado? Ya estaba avergonzado de llevar esa medalla y por eso la tenía puesta. Me hacía falta que alguien me dijera que estaba avergonzado para poder así afrontar mi pasado e intentar en serio conciliar sus contradicciones. Eric Hobsbawm me enseñó muchas cosas buenas, pero ninguna mejor que esa".
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Alemania y Francia ante el riesgo de una década perdida

Dom, 19/10/2014 - 00:08
Frente a la amenaza de un estancamiento económico prolongado, el ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, y su homólogo galo, Emmanuel Macron, han solicitado consultas a dos profesores de la Escuela Hertie de Gobernación en Berlín: el economista francés Jean Pisani-Ferry y su colega alemán Henrik Enderlein, en cartas separadas a las que tuvo acceso el diario The Wall Street Journal. Europa corre el riesgo de una década perdida con bajo crecimiento, deflación, alto desempleo y alto endeudamiento .

La tarea de los expertos es medir los riesgos de estas tendencias recesivas, e identificar una estrategia que ayude a cerrar la brecha entre las posturas de los dos gobiernos en sus respectivas políticas económicas para reanimar el crecimiento. Más precisamente, deberán identificar las iniciativas que Berlín y París tendrán que llevar a cabo para el 2017 con el fin de modernizar y reforzar sus economías. Las estadísticas actuales revelan que Europa ha caído en la trampa 3D, de Deflación, Deuda y Desempleo, lo que afectará el consumo, la inversión y el crecimiento.

Según la cifra del Ministerio de Economía de Alemania, la producción industrial en el país se redujo en agosto en un 4 por ciento: es la caída más drástica desde enero del 2009. Los volúmenes de órdenes industriales bajaron un 5,7%, también batiendo los récords del año 2009. "No hay recesión en Alemania, se trata de una ralentización del crecimiento", insiste a nivel oficial el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. "Nosotros, en Alemania, no tenemos razón para una hipérbola nerviosa e histérica", subraya y pronostica un crecimiento del PIB del 1,5% para este año.

En cuanto a Francia, el nivel de los precios del consumidor en septiembre siguió bajando y se redujo en un 0,4% respecto a agosto, según informa el Instituto Nacional de Estadísticas (Insee). La inflación batió el récord de octubre del 2009, cuando en el país había deflación. Según los pronósticos de la Comisión Europea, en 2015 la inflación anual en Francia tampoco acelerará mucho y llegará solo al 1,1%.

Con todo esto, París encabeza la coalición de los países de la UE que abogan por liberalizar las políticas del Banco Central Europeo y una estimulación más activa del consumo. Su otro blanco es suavizar las regulaciones para los presupuestos: corresponder a los niveles dictados del déficit desemboca en reducir los gastos, lo que agrava la situación con la demanda consumidora. Berlín, a su vez, está totalmente en contra de la estimulación activa a la economía de la zona euro por parte del BCE y rechaza la idea de los eurobonos.

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¿Qué es lo que Estados Unidos quiere de Brasil?

Sáb, 18/10/2014 - 14:15
La gran disputa electoral en Brasil ha vuelto a poner en el tapete los intereses de Estados Unidos en América del Sur. Aislado con el proyecto de la Alianza para el Pacífico, sus intereses han vuelto a aparecer más claramente con los dos candidatos opositores en Brasil: Marina Silva y Aécio Neves.

Prioridad de acuerdos bilaterales –claramente, en primer lugar, con Estados Unidos–, debilitando todos los proyectos de integración regional –del Mercosur a la Celac, pasando por la Unasur, en primer lugar. Es decir, cambio de la inserción internacional de Brasil que, al moverse, con el peso que ha adquirido, significaría el más grande cambio en las relaciones políticas regionales desde la elección de la serie de gobiernos antineoliberales a lo largo de la primera década del nuevo siglo.

En lo interno, un giro radical hacia políticas de mercado, con duro ajuste fiscal, que debilitaría el rol del Estado. Arminio Fraga, el comandante económico de Aécio Neves, dijo cosas muy significativas, que estuvieron de moda cuando él participaba en el gobierno de Cardoso: que el salario mínimo es muy alto (sic) en Brasil, frenando con ello la retomada del crecimiento de la economía. Que un cierto nivel de desempleo es saludable (sic), claramente para debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. Que los bancos públicos han crecido demasiado, etcétera etcétera. Todas melodías para los oídos de los economistas, instituciones y gobiernos ortodoxos, en primer lugar, Estados Unidos.

Sería un nuevo gran viraje en la economía brasileña, similar al que se dio con Cardoso, con la diferencia de que en aquel momento había realmente un descontrol inflacionario, mientras ahora la inflación está bajo control, alrededor de 6 por ciento al año. A pesar de la campaña terrorista de la midia respecto de los riesgos inflacionarios, aunque ese nivel sea menos que la mitad de la inflación que Cardoso entregó a Lula (12.5).

Sería un viraje netamente conservador, neoliberal, antipopular, entreguista, con todas sus letras. El riesgo sirve para reafirmar a los que dudaban, como los intereses de la política externa brasileña se choca frontalmente con la de Estados Unidos y como el modelo de desarrollo económico con distribución de renta es contradictorio con los intereses del gran empresariado brasileño.

Los trámites de la campaña electoral brasileña reafirman cómo el gran empresariado, en bloque, no sólo se opone, sino se juega por entero en contra del gobierno, subiendo la Bolsa de Valores de Sao Paulo conforme hay encuestas favorables a Dilma y bajando netamente cuando se da lo contrario. Como los voceros de la gran midia nacional e internacional, los del FMI, del gobierno de Estados Unidos, no dejan de expresar confianza y esperanza en la candidatura que defiende expresamente sus intereses.

Todo lo que Estados Unidos quiere es que Brasil cambie radicalmente de política, de inserción internacional, de modelo económico, de discurso político, de alianzas en la región y en el mundo. Todo lo que Estados Unidos quiere es que el candidato de la oposición haga retornar el modelo del gobierno de Cardoso y la política subserviente respecto a Washington.

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Sexo, drogas y prostitución sacan a Italia de la recesión económica

Ven, 17/10/2014 - 04:09
Italia técnicamente ya no está en recesión económica debido a la entrada de datos de actividades ilegales en las estimaciones macroeconómicas. Si bien el Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT) confirmó que "en el segundo trimestre de 2014, en relación con la estacionalidad y calendario ajustado, el volumen del producto interno bruto (PIB) se redujo en un 0,2 por ciento", el crecimiento del PIB, tras un descenso de un 0,1 por ciento, acabó el primer trimestre del año cerca de cero.

Esto significa que Italia ha evitado su tercera recesión potencial en los últimos seis años, un alivio para el Gobierno del primer ministro Matteo Renzi, que ha estado luchando con las reformas, manteniendo un déficit bajo de conformidad con los compromisos ante la Unión Europea.

Los ingresos de mercado no declarados podrían reducir aún más la aparente deuda italiana con respecto al PIB. ISTAT anunció en mayo que a partir de octubre incluiría los ingresos obtenidos por "actividades ilegales: tráfico de drogas, prostitución y servicios de contrabando (cigarrillos o alcohol)" en su cálculo del PIB. Las estimaciones actuales de la agencia europea de estadística, Eurostat, sugieren que todo ello podría sumar hasta un 2% al PIB de Italia.

El nuevo sistema conocido como 'Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales' (ESA 2010), un "marco contable compatible a nivel internacional de la Unión Europea", se estableció con el objetivo de facilitar las comparaciones de datos, independientemente de si los países tenían la venta de drogas o la prostitución legalizadas. Los países que ya han hecho legal esta práctica, como los Países Bajos y Hungría, incluyen los ingresos de ambos 'negocios' en su PIB.

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La nueva tormenta que se cierne sobre la economía mundial

Xov, 16/10/2014 - 13:01
Ahora que comienza a hacerse evidente que la zona euro entrará en su tercera recesión desde el año 2008, se confirma que las políticas aplicadas por los principales bancos centrales del mundo han creado las condiciones ideales para un nuevo tsunami financiero. Los datos publicados por Eurostat esta semana señalan que la producción industrial de Alemania cayó un 4 por ciento en agosto (y un 1,8 por ciento en toda la zona euro) y que esta tendencia continuó en septiembre, con la mayor caída desde el 2009. Poco antes, el FMI había reducido su pronóstico de crecimiento para Alemania este año desde 1,9 hasta 1,4 por ciento.. y se verá obligado a volver a rebajar sus pronósticos para éste y el próximo año.

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El FMI no aprende nada de las lecciones de la historia

Mér, 15/10/2014 - 12:11
Alejandro Nadal, La Jornada

La reunión anual del Fondo Monetario Internacional la semana pasada en Washington es reveladora, en el peor de los sentidos, de la incapacidad de sus funcionarios para educarse a partir de las lecciones de la historia. En pocas palabras, el FMI no ha podido aprender nada útil sobre los orígenes y naturaleza de la crisis de 2008. Los aires de importancia y serenidad que adopta la directora gerente del FMI, la señora Lagarde, no engañan a nadie.

Todos los que siguieron la reunión de cerca pudieron darse cuenta. La economía mundial tiene ya seis años desde que el colapso de Lehman Brothers en 2008 llevó al sistema financiero mundial al borde de la desintegración. La supuesta recuperación es un recurso retórico que manejan los políticos y sus acólitos en la academia. Ni siquiera los grandes beneficiarios del casino en el que se convirtió la economía mundial hablan de recuperación. En el concilio anual del FMI algunos hablaban sotto voce cuando se referían a las perspectivas de una nueva erupción del volcán financiero.

Los participantes en la reunión de Washington saben que ninguna de las causas estructurales de la crisis de 2008 ha sido atendida. Y las tres características centrales de la economía mundial que llevaron a la crisis se mantienen firmes, paralizando a los participantes en los tradicionales cónclaves anuales. Las lecciones siguen siendo ignoradas.

Primero, la desigualdad sigue siendo el elemento clave del modelo de acumulación de capital del neoliberalismo. Por esa razón, el endeudamiento ha resurgido como el motor del crecimiento en las economías desarrolladas.

El FMI maneja bien la retórica de combate a la desigualdad, pero todas sus recomendaciones para afrontar la crisis intensifican la desigualdad. Por ejemplo, entre las reformas estructurales que impulsa se encuentra la desregulación del mítico mercado laboral. Esas medidas destruyen las defensas y el poder de negociación de la clase trabajadora, agravando la mala distribución del ingreso. La señora Lagarde debe saber que si algo permitió una mejor distribución del ingreso en los años dorados del capitalismo mundial fue la presencia de sindicatos fuertes que pudieron nivelar el terreno de las negociaciones salariales a nivel macroeconómico. Pero ve con horror los mecanismos de defensa de la clase trabajadora.

También desaprueba la directora gerente del FMI una política fiscal que mantenga una estructura impositiva redistributiva. Y, por si fuera poco, tampoco ve con buenos ojos el gasto público que se traduzca en inversiones para bienestar social. En síntesis, Lagarde desaprueba todos los componentes de la política macroeconómica que contribuyeron en los años cincuenta y sesenta a mantener una estructura menos desigual en la sociedad.

Segundo, según datos del FMI los desequilibrios globales que antecedieron a la crisis se han reducido. En especial, el FMI destaca el hecho de que el déficit en Estados Unidos (y su contraparte, el superávit en China y Japón) se ha recortado significativamente. Pero eso se debe a la contracción económica y la reducción en la demanda en la economía estadunidense a raíz de la crisis. Esa reducción en los desequilibrios no se debe a la presencia de un mecanismo de ajuste en la economía mundial. De hecho, los desequilibrios persisten en la zona euro y el mismo FMI reconoce que su presencia constituye un elemento desestabilizador. Decir que las cosas han mejorado porque la crisis provocó una brutal contracción de la demanda es equivalente a pensar que el incendio se terminó porque cuando arrasó con todo también acabó con el material inflamable.

Tercero, el dominio que ejerce el capital financiero perdura y no se han regulado sus peores rasgos. Las prioridades de la política macro siguen siendo las del capital financiero y no las de la economía real. La falta de regulación de los flujos de capital y la carencia de controles sobre las prácticas de gran opacidad que se realizan todos los días en los mercados financieros sigue siendo una de las asignaturas pendientes más importantes.

El cónclave del FMI se pareció más a una reunión de bomberos que están preocupados por los incendios que se avecinan y que perciben que no tienen las herramientas para detenerlos. La reunión del FMI recuerda las congregaciones de la Liga de las Naciones en la década de los años treinta. Los diplomáticos ahí reunidos creían haber aprendido las lecciones de la Primera Guerra Mundial y por ello estaban genuinamente interesados en evitar una nueva conflagración. Pero no tenían instrumentos para hacerlo por una razón: su análisis de la situación estaba equivocado y las lecciones que creían haber derivado del conflicto armado de 1914 no eran las relevantes. Algo similar sucede en el FMI.

La función objetivo del modelo de acumulación neoliberal es muy sencilla. Se trata de maximizar la parte del pastel que le toca al uno por ciento superior en la escala social. La combinación desigualdad+capital financiero desembocará en otra gran crisis más temprano que tarde. Pero el FMI no puede aprender la lección.

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Jean Tirole: Un Nobel de Economía para la regulación del mercado

Mar, 14/10/2014 - 14:22
La Academia Sueca de Ciencias, que en materia de Economia suele dar dos pasos hacia atrás y uno hacia adelante este año premió el trabajo de Jean Tirole, un economista francés que desde 1980 investiga la manera de frenar el predominio de las grandes empresas que han llevado al mundo a un desequilibrio total. Mientras el año pasado la academia sueca premiaba, junto al trabajo de Robert Shiller y Lars Hansen, la Hipótesis de los mercados eficientes, de Eugene Fama, este año ha premiado una obra que va completamente en la dirección opuesta, y que versa sobre el predominio de las grandes empresas y la competencia imperfecta que impera en los mercados. Sobre estos tópicos centrales de la competencia imperfecta y la información asimétrica que desafía los conceptos de la competencia perfecta, sugerimos los post ¿Qué son los Monopolios y la "Competencia imperfecta"? e Información asimétrica y mercados imperfectos: por qué la economía no funciona como se dice.

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Afganistán, las interminables intervenciones del exterior

Lun, 13/10/2014 - 06:17
Immanuel Wallerstein, La jornada

¿Cuándo comienza esta historia? Es difícil decidirlo. La historia moderna comenzó en el siglo XIX, cuando los británicos y los rusos pelearon en el gran juego, compitiendo por influir y controlar Afganistán. Lucharon directamente y mediante apoderados afganos. Los británicos piensan haberlo hecho mejor, pero esto fue en gran medida una mera ilusión. Yo diría que fue un empate.

En la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un gobernante que buscó instituir una nueva Constitución liberal. Fracasó, pero abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres. Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.

En 1979, la Unión Soviética envió tropas para ayudar a que el régimen del PDPA se mantuviera en el poder. La intervención soviética resultó contraproducente y eventualmente los soviéticos retiraron las últimas de sus tropas hacia febrero de 1989. No obstante, el PDPA se las arregló para mantenerse hasta 1992. Durante los cuatro años siguientes, varios grupos que se habían opuesto al régimen del PDPA lucharon unos con los otros. Un grupo que emergió con fuerza se llamaba a sí mismo Talibán y buscó reunificar el país bajo una estricta ley de la sharia en un régimen encabezado por el Mullah Omar. El régimen talibán fue especialmente rudo con las mujeres, casi encerrándolas en sus hogares, y clausuró todas las oportunidades educativas.

Septiembre de 2001 fue un momento fatídico. Los talibanes pudieron asesinar al único oponente principal que les quedaba en Afganistán dos días antes del ataque de Al Qaeda en Estados Unidos el 11 de septiembre. La serpiente le había despertado a Estados Unidos.

Habiendo ayudado a los mujaidines a volverse una fuerza importante para combatir la influencia soviética, ahora se encontraban con que este grupo estaba en el poder en Afganistán y daba refugio a Osama Bin Laden, el presunto perpetrador de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Así que de nuevo llegaba una importante intervención del exterior, esta vez de Estados Unidos contra los talibanes. La situación geopolítica se tornó bastante complicada. Los principales aliados estadunidenses en la región –Pakistán y Arabia Saudita– respaldaban a los talibanes. Los principales oponentes de Estados Unidos en la zona –Irán y Rusia– se alinearon con Estados Unidos en su oposición a los talibanes.

La estrategia estadunidense fue la de ayudar a instalar a Mohamed Karzai como gobernante interino y luego como presidente electo de un nuevo régimen. La mayor virtud de Karzai era ser pashtún en términos étnicos, y por tanto de la misma tierra que era corazón de las fuerzas talibanes. El problema, de nueva cuenta, era que la serpiente podía despertar. Al paso de los años, Karzai comenzó a estar más y más incómodo con el papel de Estados Unidos y en particular con sus métodos militares. Para 2012, era ya abiertamente muy crítico de Estados Unidos y hablaba de negociaciones políticas con los talibanes.

El presidente estadunidense Barack Obama había llegado al poder en 2009, llamando guerra buena a la intervención en Afganistán (en contraste con la de Irak). Sin embargo, también prometió retirar todas las fuerzas estadunidenses (o casi todas) para el momento en que abandonara el cargo. Esto resultó ser una vana promesa en tanto las fuerzas talibanes crecieron constantes en fuerza y el gobierno y el ejército afganos no fueron lo suficientemente fuertes para contener a los resurgentes talibanes. Estados Unidos quiso dejar tropas en el país para entrenamiento pero Karzai se negó a firmar el protocolo que habría permitido que las tropas estadunidenses permanecieran.

No obstante, en 2014 Karzai se bajó al final de su segundo periodo en el cargo y permitió elecciones entre Ashraf Ghani (visto como el preferido de Karzai para sucederlo, además de ser pashtún) y Abdullah Abdullah (cuya madre es étnicamente tajik, la etnicidad con la que él se identifica). Abdullah había sido un fiero oponente de Karzai. Los resultados de la elección presidencial fueron muy cuestionados. Pero al final Ghani y Abdullah entraron en el frágil acuerdo de compartir el poder: Ghani como presidente y Abdullah como el equivalente a un primer ministro. Muchos observadores son escépticos de que el acuerdo dure mucho tiempo.

Ghani prometió firmar el protocolo con Estados Unidos que Karzai no quiso, tomando a la vez algo de distancia de Estados Unidos. Ghani mismo pasó muchos años en Estados Unidos, tiene la ciudadanía afgana, pero también la estadunidense y ha trabajado por años en el Banco Mundial. No es un radical en modo alguno.

Ghani llamó de inmediato a negociar con los talibanes, como lo había hecho Karzai. Los talibanes lo rechazaron con prontitud, y su vocero dijo: Ashraf Ghani fue designado por los estadunidenses en la Embajada. Es un títere y no tiene derecho a invitarnos a unas pláticas de paz.

Afganistán ha continuado rechazando, durante dos siglos, las intervenciones del exterior, de forma abierta y encubierta. Siempre que los intrusos extranjeros parecían haber ganado, pronto se daban cuenta que no habían obtenido nada. Peor aún, sus intervenciones parecen voltear en su contra a los afganos a los que apoyaban. Hay pocas razones para asumir que los extranjeros logren más ahora que en el pasado. ¿Pero se dan cuenta de esto quienes intervienen desde fuera?

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