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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6442125
Actualizado: fai 23 horas 44 min

Las causas geopolíticas estructurales de la decadencia de los EEUU

Mér, 14/09/2016 - 21:10
Miguel Ángel Barrios, Alai

Evidentemente, los actos terroristas del 11/9 marcaron en forma siniestra y simbólica, el fin de la Posguerra Fría; un intervalo de apenas una década (1989-2001) entre la dilatada Guerra Fría (1947-1990) y una nueva estructura internacional que se va desplegando de manera compleja y contradictoria. Se cumplieron exactamente quince años del 11/9 y los desplazamientos geopolíticos son notables. Trataremos de analizar las causas estructurales de la decadencia Geopolítica de los EEUU.

Nada será como ha sido, ni en EEUU ni en el sistema internacional. En consecuencia, la conjunción de capacidad, voluntad y oportunidad enmarcada en los planos interno e internacional, coadyuvó a que EEUU se decidiese a instrumentar un reordenamiento integral del sistema mundial, reordenamiento que ha tenido y tiene en Asia Central y Medio Oriente sus primeros y principales espacios de manifestación.

En ambos espacios la geopolítica -la intersección y gravitación de los factores materiales y espaciales en el diseño y práctica de la política exterior- ha retornado y adquirido relevancia en el despliegue estratégico de los EEUU.

El dato geopolítico más novedoso de la globalización es que EEUU se ha vuelto una potencia asiática, luego de los atentados. Las guerras contra Afganistán en Irak en Medio Oriente le han permitido una proyección geopolítica inédita en una porción del mundo donde fue influyente (durante la Guerra Fría) pero nunca territorialmente estable. La instalación de bases militares desde el corazón de Asia Central hasta el Cuerno de África y la búsqueda de control de las principales fuentes energéticas le otorgan el papel de potencia asiática. A principios del siglo XX, devino en una potencia hemisférica; después de la Segunda Guerra Mundial se transformó en potencia atlántica; con la Guerra Fría se forjó como potencia del Pacífico; con la Posguerra Fría su incidencia en África creció y ahora, con su expansión en Asia, Washington no cesa en la meta del "sueño imperial".

Sin embargo, esa fotografía exitosa de la Posguerra Fría, que hacía presumir para muchos analistas un imperio militar global, hoy queda traducido a un "orden" multipolar donde EEUU quedó empantanado en Irak y Afganistán, y le ha fracasado el rol indirecto que le ha hecho jugar a la organización terrorista Daesh para la dividir Medio Oriente.

Estos hechos impactantes geopolíticos, fortalecieron al bloque euro asiático donde Rusia, China, India, Irán, entre otros, más la nueva situación de Turquía cambiaron radicalmente la correlación de fuerzas.

Es sumamente importante analizar los siguientes interrogantes:

¿Cuáles son los fundamentos geopolíticos de la expansión norteamericana? ¿Dónde se encuentra su origen? ¿Es un pensamiento dinámico en lo geoestratégico? ¿Cómo incide esto en la seguridad internacional? ¿Dónde están sus espacios gravitantes?

El pensamiento geopolítico norteamericano adquiere su plataforma de nacimiento con la expansión de su frontera interna a través de la conquista de México, creando a mediados del siglo XIX un Estado bioceánico continental. Expansión interna en una dinámica capitalista sin pasado feudal que dio origen al primer estado continental industrial de la historia.

Su primera proyección externa fue la guerra contra España en 1898 y la ocupación de las Filipinas seguida rápidamente por la toma de Panamá (1903), hechos que fueron abiertamente justificados por la ideología geopolítica dominante del Almirante Alfred Mahan, profesor de Historia Naval en West Point, quien sostenía que el poder se basaba en el dominio de los mares, y del presidente Theodor Roosevelt.

Luego, detrás de la Guerra Fría y en el contexto de la confrontación de dos modelos en pugna, los conflictos abiertos que ocurrieron fueron deliberadamente geopolíticos. EE UU tenía que controlar el Medio Oriente y su petróleo. Esa fue la base de la Doctrina Truman, de la Doctrina Eisenhower y de la Doctrina Carter.

Es por eso que EE UU respaldó al régimen del apartheid en Sudáfrica, y la razón para las guerras de Corea y Vietnam, a lo que haya que añadir las razones ideológicas en términos del interés de EE UU por controlar la cuenca del Pacífico. En la presidencia de George W. Bush -justamente hace quince años cuando se produjeron los atentados- la estrategia de los neoconservadores se sustenta en una consistencia ideológica proporcionada por una concepción geopolítica de pensar e interpretar el mundo desde un unilateralismo militar. Esta es la esencia del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano o Doctrina Wolfowitz y plasmada en la estrategia de guerra preventiva. Este documento, en su raíz, llama a una intervención militar proactiva de los EEUU en cualquier espacio del planeta ante el enemigo rotulado como "terrorismo" sin precisarlo o identificarlo nítidamente. Por otra parte, el dominio de Eurasia encuentra su antecedente en las ideas del geopolítico inglés de principios del siglo XX Sir Halford Mackinder, para quien el Estado que controlara la isla mundial - Eurasia- reinaría en el mundo por aglutinar la mayor cantidad de población, recursos y poder industrial.

Así fue que EE UU determinó de manera de facto, ya terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 con Franklin D. Roosevelt a la cabeza, contener desde los bordes a Eurasia. Sólo así se explica la formación de la OTAN, del Plan Marshall y las alianzas militares con Japón y Taiwán. En el transcurso de la mayor parte del tiempo desde la Segunda Guerra Mundial, el foco estuvo en los extremos este y oeste de Eurasia: Japón y el Lejano Oriente.

Lo que está ocurriendo ahora parece direccionar en un cambio de percepción geopolítica en relación a la etapa bipolar y consecuente desaparición de la URSS. Los espacios de Asia del este y Europa están aparentemente bien aseguradas o son menos importantes. El nuevo centro de competencia geopolítica estaría en la zona Sur-Centro de Asia comprendiendo el área del Golfo Pérsico (petróleo), la Cuenca del Mar Caspio (gas y petróleo) y los países del Asia Central.

Las bases militares de los EEUU en Europa se están reduciendo y se establecen nuevas en el área del Golfo Pérsico y en Asia Central.

La guerra contra Irak fue lanzada -en esto la coincidencia es unánime y pública- para proveer a los EEUU con una posición dominante en la región del Golfo Pérsico y servir como punta de lanza para futuras conquistas y afirmación de poder en la región. Fue apuntada contra China y Rusia como contra Siria e Irán. Obviamente, es demasiado temprano para extraer alguna conclusión definitiva. Primero, Irak es el comienzo de un pantano sin salida para los EE UU que le cuesta diez mil millones de dólares por mes y más muertes todos los días.

Aquí ya entramos en la doctrina Obama que quiere posicionarse en el Asia Pacifico y pretende resguardar sus fronteras globales: Medio Oriente-fracaso y de ahí las negociaciones con Irán, que era el objetivo a eliminar-, la derrota en Ucrania ante la secesión de Crimea y la anticipación estratégica de Putin y la reactualización de la doctrina Monroe mediante la ampliación de bases militares, golpes de estados, y ataque a los procesos de integración.

Es muy importante subrayar que los periodos de Obama en el gobierno fueron mucho más agresivos en el plano militar que las de Bush (h), basta solo citar los miles de vuelos de drones violando el espacio aéreo en Asia y la participación activa en la fundación del Daesh.

Ahora bien, sin dudas el Asia Pacifico, se volvió zona central del espacio geoestratégico y geoeconómico del sistema mundo.

En esta nueva zona decisiva se pueden generar las alianzas contra hegemónicas contra los EE UU, es decir un bloque conformado por China y Rusia para bloquear una invasión del Pentágono, el más grave error sería una invasión a Irán en estos momentos. Y es justamente lo que ocurrió con el bloque euro asiático donde Putin juega un papel central. Sería incompleto si no afirmamos la importancia como actor clave de la política mundial, el papel del papa Francisco.

¿Cómo repercute en América del Sur la nueva geopolítica de la guerra preventiva? ¿Es real que la cuestión de Medio Oriente hace descuidar a América del Sur? Es urgente, que América del Sur defina una doctrina de Defensa y Seguridad común que nos fortalezca y nos reposicione en aquellos espacios estratégicos donde EE UU pregona una situación de "inseguridad", bajo la denominación de "Estados Fallidos", pudiendo convertirse en caldos de cultivo del "terrorismo", como la Amazonia, la Triple Frontera, la Patagonia o la zona Andina y Venezuela, y donde, paradójicamente, coinciden nuestras riquezas en biodiversidad y riquezas naturales, como Brasil.

Estados Unidos ha aprendido de la derrota del ALCA. Avanza a través de una doctrina de la inseguridad. El golpe de estado en Brasil, la debilidad de Argentina y la crisis social en Venezuela, hacen que tengamos una fortaleza relativa.

Nuestros movimientos nacionales pos Consenso de Washington, han cometido a nuestro parecer algunos errores que se tornan más que importantes debatirlos.

-La integración va mucho más allá de la discusión comercial. Sin una conciencia histórica común todo es a corto plazo. El proceso de integración educativa está en el mismo punto de partida, no hay homologación ni siquiera de títulos.

-Las cumbres de presidentes se agotan con los discursos. Hay que seleccionar diez metas estratégicas y trabajar sobre ellas. Esto implica un horizonte.

- La política en el fondo es la batalla por el monopolio del sentido común o sea cultural. Toda victoria política es efímera sin una política de la cultura. Únicamente el Comandante Chávez tuvo la osadía de crear un canal de televisión suramericano como Telesur. Somos un todo que no sabe totalizarse.

-Debemos buscar la reindustrialización de nuestras materias primas a partir de actuar en bloques y generar cadenas productivas y un Banco, que se creó y nunca funcionó, no podemos estar supeditados a las olas cíclicas o contra cíclicas de la economía mundial. Ni estar generando tratados de libre comercio aislado con Europa o China, que serán mucho más nefastos que el ALCA.

-El hombre argentino y latinoamericano y mundial, está débil espiritualmente. Esto ya lo advirtió Perón en su regreso en 1973 y lo ratifica en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional el 1 de mayo de 1974, por lo que debemos trabajar entre todos para fortalecer un poder político basado en la ética. De lo contrario es inviable fortalecer un proyecto CONTINENTALISTA desde una "Republica “de los casinos, la obra pública y el narcotráfico, que genera las condiciones para una alianza entre el crimen organizado trasnacional y un crimen desorganizado de cuello blanco , de estudios de abogados, contadores, aficionados, funcionarios y sectores de la política, la justicia y el empresariado.

América del Sur ha dejado de ser el patio trasero de la Guerra Fría, asegurada bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional y está llamada a jugar -en el siglo de los espacios continentales y del desarrollo sustentable- un rol importantísimo, porque tenemos una Renta Estratégica potencial y virtual en términos de riqueza gasífera, acuífera, petrolífera y alimentaria, casi sin igual en la aldea global.

Volviendo al sistema mundo, el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein en su último libro:"¿Tiene futuro el capitalismo"?, afirma que se ha llegado a un punto en el cual el sistema mundial se ha movido muy lejos del equilibrio, se ha vuelto caótico y ya no puede sobrevivir. La pregunta que subyace, si esto es así, es que va a reemplazar al sistema.

El hecho fundamental es la declinación definitiva de la hegemonía de los EEUU, que son avalados por datos cuantitativos.

El medidor clave para analizar el futuro de una economía es el crecimiento de la productividad, y en EEUU, la caída de la productividad es la más grave de los últimos treinta años: en 2015 solo creció un 0,3% y este año un 0,2%. Desde la posguerra fría hasta los años 70, la productividad creció a un ritmo del 3% anual, entre los 70 y los 90, cayó a la mitad y ahora se licuó.

El otro aspecto es la reducción cada vez mayor de la clase trabajadora industrial .Esta caída es producto no solo de las innovaciones tecnológicas, la deslocalización industrial y la destrucción de puestos de trabajo, sino del aumento de la mortalidad, debido al suicidio, las drogas y el alcohol.

La fuerza industrial cayó de 17 millones a 11 millones de trabajadores en los últimos quince años, lo que explicaría el éxito de Donald Trump en los sectores más maltratados de la clase trabajadora blanca, pues propone una economía más proteccionista, contra los inmigrantes y los tratados de libre comercio.

Un fenómeno similar al triunfo del Brexit, gracias al voto de los trabajadores ingleses más afectados.

El desplazamiento de las fuerzas del trabajo por la técnica y los robots no solo afecta la clase obrera industrial, ahora el avance de la computación y la tecnología dela información va por la clase media y los sectores de los servicios.

La otra cara del mismo fenómeno es el enorme salto de la desigualdad social. En EEUU, los ingresos del 1% más alto aumentaron el 3,4% anual desde 1973, mientras que, para el resto crecieron 10 veces menos. Según datos de la Universidad de Harvard, la concentración de la riqueza ha reducido un 20%el crecimiento de los EEUU en las últimas cuatro décadas.

Lo analizado, sin embargo, vuelve a los EEUU un león herido y en la medida que trabajemos urgente nuestros errores y retomemos capacidad estratégica podemos ser actores, o de lo contrario el viejo panamericanismo nos arrollará. Depende de nosotros y no estar atados a una teoría conspirativa de la historia.

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Francia entierra el TTIP

Mér, 14/09/2016 - 11:01
Alejandro Nadal, La Jornada

La historia de la liberalización comercial a nivel mundial no es muy larga. Desde la posguerra se sucedieron diferentes rondas de negociaciones multilaterales al amparo de los Acuerdos generales sobre aranceles y comercio (GATT). Pero el momento decisivo vino con la ronda Uruguay, que culminó con los Acuerdos de Marrakech (1994) y el nacimiento de la Organización Mundial de Comercio.

El objetivo del lobby mundial de grandes empresas multinacionales y centros financieros se logró ampliamente en 1995. No sólo se obtuvo la reducción de aranceles y la casi desaparición de las restricciones cuantitativas para todo tipo de productos, sino que también se consiguió ampliar lo que se llamó la agenda de los acuerdos comerciales. En efecto, la cobertura de dichos acuerdos había quedado restringida a lo que fue su tema medular desde 1947: aranceles, cuotas, subsidios y prácticas comerciales desleales. Pero en Marrakech se introducen otros temas en la agenda: inversiones, requisitos de desempeño, propiedad intelectual, compras de gobierno y servicios financieros, entre otros. Junto con la intervención activa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, la OMC terminó por consolidar los dogmas del Consenso de Washington en la segunda mitad de los años noventa. Se impuso la privatización de todo tipo de servicios públicos (desde la salud y educación) y se restringió la aplicación de políticas para el desarrollo industrial y agrícola.

Hoy la liberalización comercial a escala global es un hecho. Los promedios arancelarios a nivel mundial no son altos y las restricciones cuantitativas no son un obstáculo importante al comercio. Pero como si la tarea estuviera inacabada, Estados Unidos ha promovido dos grandes proyectos de tratados comerciales, el Acuerdo Trans-Pacífico y el Acuerdo Trans-Atlántico sobre comercio e inversiones (TTIP por sus siglas en inglés). El objetivo de estos tratados ya no es reducir los aranceles y extirpar lo que queda de los sistemas de cuotas. Su finalidad es consolidar y fortalecer los instrumentos que utilizan las grandes corporaciones que dominan el comercio internacional para extender su poder oligopólico.

Obama ha puesto todo su empeño por sacar adelante estos dos acuerdos comerciales, casi como si se tratara de su legado presidencial. Pero la controversia ha rodeado los dos proyectos. De hecho, Francia acaba (el 30 de agosto) de asestar lo que podría ser el golpe terminal en contra del TTIP. Después de apoyar la iniciativa del TTIP desde 2013, el gobierno de François Hollande ha decidido abandonar las negociaciones a partir de este mes. El anuncio lo hizo su secretario de comercio Fekl Matthias y las razones invocadas se vinculan con la intransigencia estadunidense en materia de solución de controversias, energía, salud, servicios públicos y cultura.

Sin embargo, Francia no tiene el poder para detener las negociaciones. La Comisión europea en Bruselas conserva el poder para continuar las pláticas con Estados Unidos todo el tiempo que juzgue necesario. Este es otro ejemplo absurdo de como la soberanía de los países europeos ha sido gravemente comprometida por la arquitectura de la integración en el viejo continente. Todavía en la cumbre de junio pasado los jefes de estado de la Unión Europea ratificaron el mandato de Jean-Claude Junker para proseguir las negociaciones del TTIP. Por eso el anuncio francés no parece haber impresionado demasiado a la comisionada europea sobre comercio, Cecilia Malmström, quien ya ha declarado que las negociaciones continuarían y ha reafirmado la meta irrealista de concluir un acuerdo antes de fin de año.

Pero es un hecho que las negociaciones se encuentran en mal estado. El TTIP tiene mucho apoyo todavía, pero el anuncio de Fekl se hace eco de las declaraciones del vice-canciller alemán, Sigmar Gabriel, en el sentido de que de facto las negociaciones ya han fracasado. Aún si la Comisión europea logra mantener el tren de negociaciones sin descarrilarse, el ritmo tendrá que ser más lento.

Las objeciones que hoy señala el gobierno francés frente al TTIP tienen que ver con la falta de transparencia en las negociaciones, así como con los temas de solución de controversias (en paneles de arbitraje privado), medio ambiente y salud pública. Es posible que el gobierno francés esté endureciendo el tono frente al TTIP por la presión que enfrenta de cara a las elecciones presidenciales de 2017. De cualquier modo, rechazar el TTIP es un paso en la dirección correcta. Pero al mismo tiempo que anuncia la oposición al acuerdo transatlántico, el gobierno francés mantiene su apoyo al Tratado de libre comercio entre Europa y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés), firmado en 2013 y que debe ser ratificado por la mayoría de países europeos para entrar en vigor en 2018. La opacidad en las negociaciones, la cláusula de solución de controversias con tribunales privados y las deficiencias en materia ambiental y estándares sociales son también la marca del CETA. Son los mismos defectos del TTIP: ¿por qué no rechazarlo también?

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Diez corporaciones multinacionales ganan más que todos los países del mundo juntos

Mér, 14/09/2016 - 08:02

Los ingresos de diez de las corporaciones más grandes del mundo como Apple, Shell y Walmart superan a los de 180 naciones de la lista de las 195 reconocidas por la ONU, afirma un informe de la organización británica Global Justice Now, la cual critica abiertamente el apoyo del Gobierno inglés a estas compañías. Según el informe, multinacionales como Walmart, Shell o Apple, son ahora más ricas que Rusia, Bélgica o Suecia. Además, sigue aumentando el número de empresas que superan a Estados en la lista de los principales actores en la palestra internacional. Hoy en día, entre los primeros 100 actores económicos internacionales se encuentran 69 corporaciones. "La riqueza y el poder enorme que detentan las corporaciones son la causa de los problemas como la desigualdad o el cambio climático", declaró Nick Dearden, el director de Global Justice Now.El informe se publicó en un intento de ejercer presión sobre las autoridades británicas en vísperas de la discusión de este tema en el seno de la ONU. El encuentro encabezado por Ecuador se realizó con el fin de elaborar normas que faciliten el cumplimiento obligatorio por parte de las corporaciones multinacionales de todo el espectro de los DDHH. "Su apoyo total al proyecto estadounidense-europeo de la Asociación Transatlántica para el Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) constituye solo un ejemplo más del apoyo estatal al gran negocio. Es una vergüenza que el Reino Unido se pronuncie sistemáticamente en contra del llamado de los países en vías de desarrollo en la ONU a que las actividades de las corporaciones se adecuen a los DDHH", afirmó el director.
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Ver también Definen empíricamente la red capitalista que domina al mundo
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La quiebra de Hanjin es una bomba nuclear similar a Lehman Brothers

Mar, 13/09/2016 - 12:06
La industria advierte de las consecuencias para el comercio global
Las acciones de Hanjin se desploman un 65% en lo que va de año "La quiebra de Hanjin Shipping es igual que la de Lehman Brothers para los mercados financieros. Es una gran, gran bomba nuclear. Sacude la cadena de suministro, la piedra angular de la globalización". Así de alarmante suena Gerry Wang, consejero delegado de Seaspan, compañía dedicada al alquiler de buques portacontenedores.

Seaspan, con sede en Hong Kong y que tiene tres naves alquiladas a la compañía surcoreana, está evaluando todas las opciones y analizando los riesgos sistémicos de la caída de Hanjin, séptima naviera del mundo y primera de Corea del Sur, quien actualmente está bajo administración judicial tras suspender pagos.

El hundimiento de la naviera, a la que la banca no quiso seguir sosteniendo a flote, no podía haber llegado en peor momento, ya que ha roto la cadena de suministro justo en el pico estacional, cuando los almacenes se llenan de cara a las ventas que se avecinan por eventos como el Black Friday a finales de noviembre o la temporada navideña.

La quiebra ha provocado que más de 80 barcos portacontenedores sobre una flota de más de 97 quedaran atrapados en alta mar, sin acceso a los puertos ante los problemas de liquidez que impiden pagar las tasas para atracar y descargar. La situación ha sido desbloqueada y numerosos países han permitido la entrada de los buques, algunos de los cuales se estaban quedando sin provisiones para sus marineros.

De hecho, la matriz, Hanjin Group, ha transferido hoy 40.000 millones de wones (31,8 millones de euros) a Hanjing Shipping, lo que supone la primera inyección de liquidez de un programa de rescate en el que se ha involucrado el propio dueño de la compañía, Korean Air (su principal accionista) y el gobierno surcoreano.

De momento, el impacto en Seaspan ha sido pequeño, explicó Wang en declaraciones a Bloomberg, e incluso ha tenido un aspecto positivo en el hecho de que las tarifas de fletes han subido a corto plazo. Una subida que también reconocía este fin de semana Maersk, primera compañía del mundo de transporte marítimo, y quien ya estudia nuevas rutas para quedarse los clientes de Hanjin.

"Las tarifas de fletes se han disparado a corto plazo, pero a largo plazo no lo sé. Una cosa es segura: esta caída ayudará a equilibrar la oferta y la demanda", añadía Wang. El sector que no consigue recuperarse de la crisis financiera de 2008, que provocó un hundimiento de las tarifas y una sobrecapacidad que no ha sido corregida.

Las empresas han intentado todo -fusiones, adquisiciones, recortes de costes- esperando una reactivación global que no termina de llegar, y la industria naviera global lleva operando con pérdidas desde finales de 2015, según Drewry Maritime Research. Unas pérdidas que podrían rondar los 6.000 millones de dólares.

Mientras se trata de orquestar un rescate que podría ser insuficiente, Hanjin Shipping está estudiando la posibilidad de llevar los buques más cercanos al puerto coreano de Busan. La compañía al menos obtuvo cierto respiro la semana pasada cuando un juez en EEUU protegió los activos de la compañía de los acreedores, y ha obtenido similares 'victorias' en países como Japón, Reino Unido y Singapur, después de que al menos 10 buques fueran confiscados en China la semana pasada.

"Al final, la industria ha estado perdiendo dinero. Y como en cualquier industria, a largo plazo, eso no es sostenible", concluye Wang.
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Via El Economista

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Ministro Guindos reconoce que España fue rescatada en secreto dado que se vivia "una crisis sin precedentes"

Mar, 13/09/2016 - 08:02

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, desgrana en su libro España amenazada el relato de cómo el Gobierno de Mariano Rajoy evitó el rescate de España y de las medidas que se aplicaron para que el país pudiera superar la crisis económica, que el ministro considera que concluirá a finales de 2016 o principios de 2017.

Tras asegurar que en 2012 en España se desencadenó una crisis económica "sin precedentes", recuerda cómo en los años previos a la llegada del PP al Gobierno, el entonces gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, le llamaba para explicarle cómo veía la situación económica. En esas conversaciones, Ordóñez le reveló que él mismo había aconsejado a José Luis Rodríguez Zapatero que adelantara las elecciones a noviembre a fin de evitar el rescate de España, como así hizo el entonces jefe del Ejecutivo. "Se abrió entonces un periodo que fue un verdadero calvario para España", afirma.

Tras alabar a Mariano Rajoy como una persona "pragmática" que procura no dejarse influir por intereses particulares o grupos de presión, lo que, a su juicio, tiene "mucho mérito" y además marca una diferencia muy importante "respecto de algunos de sus antecesores", De Guindos desgrana su etapa al frente del Ministerio de Economía y las dificultades que se encontró el Gobierno para sortear el rescate de España y adoptar las reformas necesarias para salir de la crisis.

De esta forma, recuerda la "gélida" rueda de prensa tras el Consejo de Ministros de finales de diciembre de 2011 en la que el Gobierno anunció, entre otras medidas, la subida del IRPF y del IBI y la congelación del sueldo de los funcionarios, tras aprobar un ajuste de 27.000 millones de euros para embridar el déficit público.

En este punto, admite que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defendió la subida del IRPF, mientras que él era partidario de subir el IVA. "Rajoy respaldó a Montoro en esta ocasión (...). La primera en la frente", asegura, tras recordar, no obstante, que solo unos meses más tarde, el Gobierno subió también el IVA.

También relata con detalle la reunión del Eurogrupo del 12 de marzo de 2012 cuando España tuvo que negociar con Bruselas el nuevo objetivo de déficit. Recuerda que unos días antes Mariano Rajoy desveló la cifra del 5,8% del PIB y que al ser preguntado por la prensa aseguró que no lo había consultado con los líderes europeos ni con la Comisión, y añadió que se trataba de una decisión de España. Por ello, Guindos afirma que estaba claro que al presidente no le habían orientado bien. "Al presidente Rajoy le hicieron un pase que pretendía ser de gol y que acabó en tarjeta roja", ironiza.

Juncker y las manos en el cuello Después de estas declaraciones de Rajoy, la reunión del Eurogrupo fue, según el propio De Guindos, "de las más duras" al frente de su mandato, y recuerda que el famoso gesto del entonces presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, agarrándole del cuello con ambas manos ("portada de la prensa en medio mundo") al inicio del encuentro no era nada "en comparación con lo que esperaba dentro".


Así, desvela que el enfrentamiento "más tenso" fue con el propio Juncker y que sólo encontró "verdadero respaldo" en el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Al final, España consiguió una cifra del 5,3% del PIB, 5.000 millones de euros más de ajuste de lo propuesto por el Gobierno español.

En cuanto a las presiones que recibían para solicitar el rescate, De Guindos recuerda que Francisco González, en septiembre de 2012 dijo en el Foro ABC que "cuanto antes, mejor" España debía solicitar el rescate. También con el mismo interés recibió una llamada de Emilio Botín, en la que le pedía que solicitara 160.000 millones de euros al FMI, a lo que De Guindos le respondió que España necesitaba medio billón de euros.

Ante ello, el ministro le trasladó que el Gobierno estaba haciendo todo lo posible por evitar el rescate y le explicó las negativas consecuencias del mismo, a lo que Botín le contestó "ministro, tú sabes más y, en lo que hagas, yo te apoyaré".

Noches sin dormirEn estas circunstancias, De Guindos también alaba la "cabeza fría" y el "no dejarse influir" de Mariano Rajoy. "Yo estaba más cerca de la hoguera y muchas noches no conseguía conciliar el sueño, sobre todo cuando tenía una subasta del Tesoro al día siguiente", subraya el ministro, tras recordar que los días 24 y 25 de julio de 2012 fueron los momentos "más críticos" y cuando "más cerca" estuvo España de pedir el rescate. Un día después, el propio presidente del BCE pronunció aquellas palabras mágicas: "haré todo lo que sea por salvar el euro.

Incluso llega a desvelar que el Gobierno se planteó a finales de 2012 una "fórmula nueva" con el FMI, que no se llegó a aplicar y que fue bautizada como Programa de Asistencia para el Acceso al Mercado (PAAM). Contemplaba que el organismo aportara una especie de "sello de calidad" o "aval" a las medidas que aprobara España, aunque sin financiación, con el fin de poner "otro muro" que evitase el rescate completo.

En concreto, afirma que había un escenario a tres años vista, un programa acordado de medidas de ingresos y gastos aplicables a todas las administraciones (incluidas las comunidades), la publicación mensual de las cuentas públicas o nuevas medidas para completar la reforma laboral.

"Podía servirnos como una especie de aval para que España acudiera a las OMT del Banco Central Europeo", reconoce De Guindos, quien afirma que el acuerdo con el FMI se podría haber interpretado como un "rescate light", que contó con el apoyo, según desvela, del comisario Rehn y del ministro Schäuble, pero que no aceptó la Comisión Europea.

España perdió su puesto en el BCEDe Guindos también cuenta cómo España perdió a finales de enero de 2012 el puesto que tenía en el Banco Central Europeo desde su constitución en 1998. A pesar de contar con el "apoyo" del ministro alemán Schäuble en muchos momentos, el ministro recuerda que éste le trasladó que no contaría con el voto a favor de Alemania para que el sustituto de José Manuel González Páramo en el BCE fuera el nuevo candidato propuesto por España: Antonio Sáinz de Vicuña.

Según De Guindos, el ministro alemán le trasladó que se trataba de una decisión de la canciller Angela Merkel motivada por el "disgusto" con la política económica de José Luis Rodríguez Zapatero, que acababa de dejar el Gobierno de España. "La decisión, me reiteró, estaba tomada. Creo que todavía no he llegado a encarjarla, aunque dos años después, Schäuble me garantizó que la primera vacante del BCE sería para España", relata.

Por último, en el capítulo de agradecimientos De Guindos, además de a sus colaboradores del Ministerio de Economía, agradece a Rajoy haberle dado la oportunidad de servir a España como ministro y también da las gracias al resto de sus compañeros de Gabinete, "especialmente a José Manuel Soria", exministro de Industria, Energía y Turismo, "por su aportación".
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Fuente Europa Press
Ver: Todo el miedo del mercado es porque España ya fue rescatada en secreto
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Ministro español reconoce que negoció rescate con el FMI dado que se vivia "una crisis sin precedentes"

Mar, 13/09/2016 - 08:02

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, desgrana en su libro España amenazada el relato de cómo el Gobierno de Mariano Rajoy evitó el rescate de España y de las medidas que se aplicaron para que el país pudiera superar la crisis económica, que el ministro considera que concluirá a finales de 2016 o principios de 2017.

Tras asegurar que en 2012 en España se desencadenó una crisis económica "sin precedentes", recuerda cómo en los años previos a la llegada del PP al Gobierno, el entonces gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, le llamaba para explicarle cómo veía la situación económica. En esas conversaciones, Ordóñez le reveló que él mismo había aconsejado a José Luis Rodríguez Zapatero que adelantara las elecciones a noviembre a fin de evitar el rescate de España, como así hizo el entonces jefe del Ejecutivo. "Se abrió entonces un periodo que fue un verdadero calvario para España", afirma.

Tras alabar a Mariano Rajoy como una persona "pragmática" que procura no dejarse influir por intereses particulares o grupos de presión, lo que, a su juicio, tiene "mucho mérito" y además marca una diferencia muy importante "respecto de algunos de sus antecesores", De Guindos desgrana su etapa al frente del Ministerio de Economía y las dificultades que se encontró el Gobierno para sortear el rescate de España y adoptar las reformas necesarias para salir de la crisis.

De esta forma, recuerda la "gélida" rueda de prensa tras el Consejo de Ministros de finales de diciembre de 2011 en la que el Gobierno anunció, entre otras medidas, la subida del IRPF y del IBI y la congelación del sueldo de los funcionarios, tras aprobar un ajuste de 27.000 millones de euros para embridar el déficit público.

En este punto, admite que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, defendió la subida del IRPF, mientras que él era partidario de subir el IVA. "Rajoy respaldó a Montoro en esta ocasión (...). La primera en la frente", asegura, tras recordar, no obstante, que solo unos meses más tarde, el Gobierno subió también el IVA.

También relata con detalle la reunión del Eurogrupo del 12 de marzo de 2012 cuando España tuvo que negociar con Bruselas el nuevo objetivo de déficit. Recuerda que unos días antes Mariano Rajoy desveló la cifra del 5,8% del PIB y que al ser preguntado por la prensa aseguró que no lo había consultado con los líderes europeos ni con la Comisión, y añadió que se trataba de una decisión de España. Por ello, Guindos afirma que estaba claro que al presidente no le habían orientado bien. "Al presidente Rajoy le hicieron un pase que pretendía ser de gol y que acabó en tarjeta roja", ironiza.

Juncker y las manos en el cuello Después de estas declaraciones de Rajoy, la reunión del Eurogrupo fue, según el propio De Guindos, "de las más duras" al frente de su mandato, y recuerda que el famoso gesto del entonces presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, agarrándole del cuello con ambas manos ("portada de la prensa en medio mundo") al inicio del encuentro no era nada "en comparación con lo que esperaba dentro".

Así, desvela que el enfrentamiento "más tenso" fue con el propio Juncker y que sólo encontró "verdadero respaldo" en el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. Al final, España consiguió una cifra del 5,3% del PIB, 5.000 millones de euros más de ajuste de lo propuesto por el Gobierno español.

En cuanto a las presiones que recibían para solicitar el rescate, De Guindos recuerda que Francisco González, en septiembre de 2012 dijo en el Foro ABC que "cuanto antes, mejor" España debía solicitar el rescate. También con el mismo interés recibió una llamada de Emilio Botín, en la que le pedía que solicitara 160.000 millones de euros al FMI, a lo que De Guindos le respondió que España necesitaba medio billón de euros.

Ante ello, el ministro le trasladó que el Gobierno estaba haciendo todo lo posible por evitar el rescate y le explicó las negativas consecuencias del mismo, a lo que Botín le contestó "ministro, tú sabes más y, en lo que hagas, yo te apoyaré".

Noches sin dormirEn estas circunstancias, De Guindos también alaba la "cabeza fría" y el "no dejarse influir" de Mariano Rajoy. "Yo estaba más cerca de la hoguera y muchas noches no conseguía conciliar el sueño, sobre todo cuando tenía una subasta del Tesoro al día siguiente", subraya el ministro, tras recordar que los días 24 y 25 de julio de 2012 fueron los momentos "más críticos" y cuando "más cerca" estuvo España de pedir el rescate. Un día después, el propio presidente del BCE pronunció aquellas palabras mágicas: "haré todo lo que sea por salvar el euro.

Incluso llega a desvelar que el Gobierno se planteó a finales de 2012 una "fórmula nueva" con el FMI, que no se llegó a aplicar y que fue bautizada como Programa de Asistencia para el Acceso al Mercado (PAAM). Contemplaba que el organismo aportara una especie de "sello de calidad" o "aval" a las medidas que aprobara España, aunque sin financiación, con el fin de poner "otro muro" que evitase el rescate completo.

En concreto, afirma que había un escenario a tres años vista, un programa acordado de medidas de ingresos y gastos aplicables a todas las administraciones (incluidas las comunidades), la publicación mensual de las cuentas públicas o nuevas medidas para completar la reforma laboral.

"Podía servirnos como una especie de aval para que España acudiera a las OMT del Banco Central Europeo", reconoce De Guindos, quien afirma que el acuerdo con el FMI se podría haber interpretado como un "rescate light", que contó con el apoyo, según desvela, del comisario Rehn y del ministro Schäuble, pero que no aceptó la Comisión Europea.

España perdió su puesto en el BCEDe Guindos también cuenta cómo España perdió a finales de enero de 2012 el puesto que tenía en el Banco Central Europeo desde su constitución en 1998. A pesar de contar con el "apoyo" del ministro alemán Schäuble en muchos momentos, el ministro recuerda que éste le trasladó que no contaría con el voto a favor de Alemania para que el sustituto de José Manuel González Páramo en el BCE fuera el nuevo candidato propuesto por España: Antonio Sáinz de Vicuña.

Según De Guindos, el ministro alemán le trasladó que se trataba de una decisión de la canciller Angela Merkel motivada por el "disgusto" con la política económica de José Luis Rodríguez Zapatero, que acababa de dejar el Gobierno de España. "La decisión, me reiteró, estaba tomada. Creo que todavía no he llegado a encarjarla, aunque dos años después, Schäuble me garantizó que la primera vacante del BCE sería para España", relata.

Por último, en el capítulo de agradecimientos De Guindos, además de a sus colaboradores del Ministerio de Economía, agradece a Rajoy haberle dado la oportunidad de servir a España como ministro y también da las gracias al resto de sus compañeros de Gabinete, "especialmente a José Manuel Soria", exministro de Industria, Energía y Turismo, "por su aportación".
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Fuente Europa Press

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Por qué el euro es un enorme obstáculo para la economía española

Lun, 12/09/2016 - 21:21
Vicenç Navarro, Público

No existe plena conciencia entre la población en España de que la manera como está estructurado el sistema financiero en Europa (directamente relacionado con la manera como está estructurado el Banco Central Europeo, sus funciones y el sistema de gobernanza) está obstaculizando enormemente el desarrollo económico y social del país. Ello se debe, en parte, a la excesiva influencia que el capital financiero (máximo beneficiario de tal sistema financiero) tiene sobre los mayores medios de información y persuasión en España. Estos medios han jugado y continúan jugando un papel clave en la idealización y ocultación de lo que ha significado el euro para España.

Para entender lo que estoy diciendo y sus consecuencias para España, el lector me permitirá que haga una comparación del sistema financiero de España dentro de la Eurozona con el que existe en el Estado de California, dentro de EEUU. California es un Estado con más de 39 millones de habitantes, semejante al tamaño demográfico de España, que, como esta, tiene su economía basada en un potente sector financiero, un sector inmobiliario importante, y una industria de la construcción extensa, un sector turístico de gran valor y una agricultura potente, entre otras características. Tanto California como España tienen también un programa extenso de incentivos para atraer industrias y otras empresas al país.

Es importante ver qué ha pasado en California durante la Gran Recesión y compararlo con lo que ha ocurrido en España durante el mismo período (2008-2016). Y un primer paso en esta comparación es ver cómo ambos países respondieron a la crisis creada a partir del año 2008, año en el que se inició en muchos países la Gran Recesión, resultado, en ambos casos, del colapso de las burbujas inmobiliarias, que afectó de una manera muy marcada al sector inmobiliario y a la industria de la construcción, dos sectores muy importantes en las economías de los dos países. En EEUU, el Estado de California pudo conseguir fondos públicos inmediatamente del Banco Central Estadounidense, llamado Federal Reserve Board (FRB). En España, en cambio, esto no ocurrió. El Estado español no pudo recibir fondos del Banco Central Europeo (BCE). Tuvo que intentar conseguirlos de lo que se llama el mercado financiero (que quiere decir, de los bancos privados), los cuales, sabiendo de la vulnerabilidad del Estado español (que no tenía apoyo del Banco Central Europeo), exigían unos intereses de los préstamos a todas luces exagerados, lo cual llevó al Estado a tener un déficit y una deuda pública enormes, alcanzado casi la bancarrota. Ello determinó que el Estado español recortara millones y millones de euros en su gasto público, reduciendo las pensiones y otras transferencias públicas, así como el gasto en servicios públicos, como la sanidad, la educación los servicios sociales, las escuelas de infancia, los servicios asistenciales o la vivienda social, entre otros. En todos estos sectores sociales hubo recortes muy acentuados. En California, en cambio, el FRB proveyó el préstamo, garantizando así la estabilidad financiera del Estado, sin tener que ir desesperado a la banca privada para poder cubrir el gran agujero que representaba la recesión económica para las arcas del Estado.

¿Por qué el BCE no ayudó a los Estados en la Eurozona? A la luz de estos datos ampliamente documentados, el lector se preguntará ¿por qué entonces el BCE no hace como hace el FRB en EEUU? Y la respuesta es sumamente fácil de ver y entender. No lo hace porque el BCE está bajo la enorme influencia de los bancos (y muy en especial de los bancos alemanes), a los cuales les va súper bien que los Estados tengan que depender de ellos para conseguir prestado dinero, consiguiendo pingües beneficios en estos préstamos. En realidad, el BCE está en Frankfurt, a escasa distancia del Banco Central Alemán, el Deutsche Bundesbank, bajo su sombra. Y es importante recordar que fueron los bancos alemanes (junto con los franceses) los que proveyeron, directa e indirectamente, la mayoría del crédito que alimentó la burbuja inmobiliaria en España, bancos que financiaron predominantemente a través de sus préstamos a la banca española.

Hay que entender, pues, que la unidad monetaria que estableció el euro beneficia sobre todo a las instituciones financieras a costa de la economía productiva y del bienestar y calidad de vida de las clases populares, que constituyen la mayoría de la población en los países de la Eurozona (y que son las mayores beneficiarias de las transferencias públicas y las que utilizan los servicios públicos del Estado del Bienestar). El sistema financiero, pues, no podía estar mejor diseñado para favorecer al capital financiero a costa de perjudicar a las clases populares. Los recortes de gasto público, incluyendo el gasto público social, eran necesarios para cubrir las bajadas de impuestos que aprobaron los gobiernos neoliberales, y para pagar la deuda contraída en su gran mayoría en los bancos.

¿Por qué se reproduce esta situación? Por varias razones. Una de las mayores causas es la enorme influencia antidemocrática del capital financiero sobre el establishment político-mediático (que está profundamente endeudado y no quiere antagonizar a los que los financian). Otra es su financiación de los mayores centros de estudios e investigación académica del país, y de las revistas económicas que hacen propaganda y promocionan el sistema financiero actual. Y otra causa es la complicidad que tiene con las grandes empresas industriales y de servicios, que dependen, en parte, del sistema financiero, y también porque las propuestas que el sector financiero está realizando –tales como las bajadas de salarios, o las reformas laborales que debilitan el mundo del trabajo- las benefician también. El IBEX-35 tiene todo tipo de empresas, representando el eje del establishment financiero y económico del país. No hay duda de que tal sistema financiero, basado en el euro, está perjudicando a España y a otros países de la periferia de la Eurozona. No puede dejarse tal como está, pues es imposible que con este sistema España pueda desarrollarse y converger con los otros países de la Unión Europea. La evidencia de ello es abrumadora. Los recortes, la austeridad y la precariedad laboral serán lo habitual en la economía española, siempre y cuando el sistema financiero europeo siga estructurado como hasta ahora.

¿Qué puede hacerse? Lo primero que debe indicarse es que de todas las alternativas posibles, la peor es no hacer nada y continuar con la situación actual. Por desgracia, el PP, Ciudadanos y parece ser el PSOE están hoy en esta dirección: continuar con las mismas políticas.

Ahora bien, es importante señalar la diferencia entre reconocer el enorme daño que tal diseño del sistema del euro está haciendo a España, y otro es que la solución sea salirse del euro. El establecimiento de esta moneda fue un error, resultado del enorme poder del capital financiero, pero de esta observación no se deriva que la solución sea salirse del euro. Puede o no que esta sea la solución, dependiendo del contexto político del país, y cómo hacer la transición al no-euro es un tema del cual apenas se habla.

Pero otra alternativa sería establecer una alianza de gobiernos que estén en desacuerdo con las políticas neoliberales que impone el establishment gobernante del euro y que cuestionen tanto las bases que justifican las medidas regresivas que se están implementando, como su aplicación. Esta alternativa es casi inevitable, pues el número de gobiernos contrarios al continuismo crecerá con los años. Esta alianza es esencial, y de gran utilidad para cualquier vía que se considere. La protesta comenzará en la periferia y acabará afectando al establishment político-financiero, liderado por el alemán.

El reto de las fuerzas progresistas es establecer estas alianzas internacionales en lugar de supranacionales. Es decir, que los movimientos progresistas (como las instituciones que defienden el mundo del trabajo) de cada Estado se alíen entre ellos para conseguir los cambios necesarios en la gobernanza de la Eurozona y en las políticas aplicadas. Mi desacuerdo, expresado en dos artículos recientes en Público (“¿Está el Estado del Bienestar muerto? Crítica a Yanis Varoufakis”, 08.08.16, y “Respuesta de Vicenç Navarro a Varoufakis: inter-nacional no es lo mismo que supra-nacional”, 08.09.16), con Varoufakis es que este cree que los Estados son anticuados (dejando un espacio muy importante, la defensa de la soberanía nacional, en manos de la ultraderecha) cuando yo creo que son las unidades base para democratizar la Unión Europea y la gobernanza del euro. Sin cambios en cada Estado y sin movilizaciones dentro de cada nación aliada con fuerzas progresistas basadas en otra nación, no se producirán cambios en Europa. El trabajador alemán tiene más en común con el trabajador español o griego que con el establishment financiero-político-mediático de su país, cuyas reformas Hertz dañaron a todos.

El éxito del movimiento anti TTIP muestra precisamente cómo se pueden ganar batallas y vencer al establishment financiero-político europeo. El análisis de estos hechos muestra que el rechazo hacia tal tratado tiene lugar no solo en las calles, sino también en los parlamentos nacionales, cuyas movilizaciones explican la retirada del tratado de libre comercio entre EEUU y la UE.

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Tragedia brasileña: otro asesinato a la democracia en manos de la derecha

Dom, 11/09/2016 - 08:06
Atilio Borón

Una banda de malandros, como canta el incisivo y premonitorio poema de Chico Buarque –malandro oficial, malandro candidato a malandro federal, malandro con contrato, con corbata y capital– acaba de consumar, desde su madriguera en el Palacio Legislativo de Brasil, un golpe de Estado (mal llamado blando) en contra de la legítima y legal presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Y decimos mal llamado blando porque, como enseña la experiencia de este tipo de crímenes en países como Paraguay y Honduras, lo que invariablemente viene luego de esos derrocamientos es una salvaje represión para erradicar de la faz de la tierra cualquier tentativa de reconstrucción democrática. El tridente de la reacción: jueces, parlamentarios y medios de comunicación, todos corruptos hasta la médula, puso en marcha un proceso seudolegal y claramente ilegítimo, mediante el cual la democracia en Brasil, con sus deficiencias, como cualquier otra, fue remplazada por una descarada plutocracia animada por el solo propósito de revertir el proceso iniciado en 2002 con la elección de Luiz Inacio Lula da Silva a la presidencia.

La voz de orden es retornar a la normalidad brasileña y poner a cada cual en su sitio: el povao, admitiendo sin chistar su opresión y exclusión, y los ricos disfrutando de sus riquezas y privilegios sin temores a un desborde populista desde el Planalto. Por supuesto que esta conspiración contó con el apoyo y la bendición de Washington, que desde hacía años venía espiando, con aviesos propósitos, la correspondencia electrónica de Dilma y de distintos funcionarios del Estado, además de Petrobras. No sólo eso: este triste episodio brasileño es un capítulo más de la contraofensiva estadounidense para acabar con los procesos progresistas y de izquierda que caracterizaron a varios países de la región desde finales del siglo pasado. Al inesperado triunfo de la derecha en la Argentina se le agrega ahora el manotazo propinado a la democracia en Brasil y la supresión de cualquier alternativa política en el Perú, donde el electorado tuvo que optar entre dos variantes de la derecha radical.

No está de más recordar que al capitalismo jamás le interesó la democracia: uno de sus principales teóricos, Friedrich von Hayek, decía que aquella era una simple conveniencia, admisible en la medida en que no interfiriese con el libre mercado, que es la no-negociable necesidad del sistema. Por eso era (y es) ingenuo esperar una oposición leal de los capitalistas y sus voceros políticos o intelectuales a un gobierno aún tan moderado como el de Dilma.

De la tragedia brasileña se desprenden muchas lecciones, que deberán ser aprendidas y grabadas a fuego en nuestros países. Menciono apenas unas pocas. Primero, cualquier concesión a la derecha por parte de gobiernos de izquierda o progresistas sólo sirve para precipitar su ruina. Y el Partido de los Trabajadores (PT), desde el mismo gobierno de Lula, no cesó de incurrir en este error favoreciendo hasta lo indecible al capital financiero, a ciertos sectores industriales, al agronegocio y a los medios de comunicación más reaccionarios. Segundo, no olvidar que el proceso político no sólo transcurre por los canales institucionales del Estado, sino también por la calle, el turbulento mundo plebeyo. Y el PT, desde sus primeros años de gobierno, desmovilizó a sus militantes y simpatizantes y los redujo a la simple e inerme condición de base electoral.

Cuando la derecha se lanzó a tomar el poder por asalto y Dilma se asomó al balcón del Palacio de Planalto esperando encontrar una multitud en su apoyo, apenas si vio un pequeño puñado de descorazonados militantes, incapaces de resistir la violenta ofensiva institucional de la derecha. Tercero, las fuerzas progresistas y de izquierda no pueden caer otra vez en el error de apostar todas sus cartas exclusivamente en el juego democrático. No olvidar que para la derecha la democracia es sólo una opción táctica, fácilmente descartable. Por eso las fuerzas del cambio y la transformación social, ni hablar de los sectores radicalmente reformistas o revolucionarios, que deben siempre tener a mano un plan B, para enfrentar a las maniobras de la burguesía y el imperialismo que manejan a su antojo la institucionalidad y las normas del Estado capitalista. Y esto supone la organización, movilización y educación política del vasto y heterogéneo conglomerado popular, cosa que el PT no hizo.

Conclusión: cuando se hable de la crisis de la democracia, una obviedad a esta altura de los acontecimientos, hay que señalar a los causantes de esta crisis. A la izquierda siempre se le acusó, con argumentos amañados, de no creer en la democracia. La evidencia histórica demuestra, en cambio, que quien ha cometido una serie de fríos asesinatos a la democracia en todo el mundo ha sido la derecha, que siempre se opondrá con todas la armas que estén a su alcance a cualquier proyecto encaminado a crear una buena sociedad, y que no se arredrará si para lograrlo tiene que destruir un régimen democrático. Para los que tengan dudas allí están, en fechas recientes, los casos de Honduras, Paraguay, Brasil y, en Europa, Grecia.

¿Quién mató a la democracia en esos países? ¿Quiénes quieren matarla en Venezuela, Bolivia y Ecuador? ¿Quién la mató en Chile en 1973, en Indonesia en 1965, en el Congo Belga en 1961, en Irán en 1953 y en Guatemala en 1954?

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¿Qué tiene EEUU para proponer a América Latina?

Sáb, 10/09/2016 - 08:01
Emir Sader, Alainet

Después de poner la buena cara que lograba poner durante el período de su amplio aislamiento en América del Sur, EEUU vuelve a tener interlocutores privilegiados de su política, especialmente en Argentina y en Brasil (no importa, en este caso, a través de un golpe). ¿Y qué es lo que EEUU tiene para proponer al continente?

Ya sabíamos que era poco o nada, por la situación de los países que tienen Tratados de Libre Comercio con EEUU. El caso de México es ejemplar, porque son más de dos décadas de intercambios privilegiados con Washington, con relaciones carnales con el Imperio. El balance de los 20 años de ese Tratado es aterrador, explica, en gran medida, porque México es un desastre social, pero también político.

De hecho, EEUU no tiene nada que ofrecer. Tiene un modelo económico, vigente en México, entre otros países, siendo una de las razones de la situación desastrosa del país, que ya ha fracasado en América Latina, en países como Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, entre otros. Que, justamente por ello, han decidido abandonar ese modelo y sustituirlo por otro, alternativo al neoliberalismo.

EEUU, en prolongada recesión, tampoco puede ofrecer inversiones, nada que pueda compararse a la China o a los Brics y su Banco de Desarrollo. Los Tratados de Libre Comercio son rechazados ahora, de un lado y de otro del Atlántico, como responsables por la pérdida de empleo en todos los países. La Alianza para el Pacífico no es alternativa a los procesos de integración regional, que han intensificado como nunca el comercio entre los países de la región.

El destino a que está condenado México desde hace más de dos décadas y al cual se quiere condenar a Argentina y a Brasil es el del abandono a los vaivenes del mercado internacional en crisis y de la especulación financiera. En Argentina, luego de que fue elegido el gobierno al que EEUU tiene la más grande simpatía, hay huida y no ingreso de capitales. Los viajes simpáticos de dirigentes de Washington no prometen nada, sino la simpatía de Washington.

Los países de América Latina han tenido su más grande ciclo de desarrollo, cuando se han distanciado de EEUU, han privilegiado los procesos de integración regional y los intercambios Sur-Sur. Sus perspectivas están en mantener esa dirección, incluido un estrechamente de la relación con los Brics y no con retomar políticas de libre comercio, vinculadas al modelo neoliberal.

El continente más desigual del mundo requiere priorizar las políticas sociales y no ajustes fiscales, que concentran renta, excluyen a los más pobres, promueven el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. EEUU no puede proponer modelos alternativos, porque sus intereses están directamente vinculados con los del capital especulativo en escala mundial, representados por el FMI y el Banco Mundial.

La nueva geopolítica del mundo va en otra dirección, la de retomar el desarrollo productivo, que tiene en las relaciones Sur-Sur, en el Banco de Desarrollo de los Brics, su referencia global. Este apunta hacia una economía productiva y no especulativa, que no reproduce el endeudamiento de los gobiernos sino, al contrario, a su liberación de ese mecanismo cruel, los países que lo han experimentado, en el pasado, saben cómo producen recesión y del cual es muy difícil salir.

Retomar los modelos neoliberales fracasados en los años 1990 en Argentina y en Brasil, ya está claro, significa retomar la recesión profunda y prolongada, con ajustes sociales de exclusión social, con gobiernos autoritarios, con crisis social que aísla a esos gobiernos y moviliza a todos los sectores populares en contra de ellos.

Ese es el período en el que entra América Latina, cuando Argentina y Brasil se distancian de sus aliados en los procesos de integración regional y se acercan a los modelos que han producido la crisis social profunda que vive México, así como Perú, Colombia, Chile. La lucha entre la hegemonía neoliberal reforzada y la construcción de alternativas antineoliberales se reposiciona como el eje de los enfrentamientos económicos, políticos y sociales de nuestro tiempo en América Latina, el continente que más ha avanzado en la superación del neoliberalismo y, por ello, paga un precio duro, con los procesos de contraofensiva derechista, con la venganza contra el pueblo y los derechos que ha logrado afianzar en los años recientes. De su desenlace depende el futuro del continente en la primera mitad del siglo XXI.

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Las desconocidas consecuencias del cambio climático

Ven, 09/09/2016 - 19:01
Por primera vez en más de 60 años, los científicos han observado cambios en el patrón de vientos sobre las regiones ecuatoriales.
El cambio de patrón de la circulación de los vientos que se mueven en la zona de la estratosfera que se encuentra por encima de las regiones tropicales de la Tierra —un fenómeno conocido como oscilación cuasibienal, que no se había observado en décadas— aún no ha causado un impacto inmediato en el clima de la Tierra, pero ha despertado el interés de varios científicos de la NASA.

El responsable del estudio que ha documentado esta variación y ha aparecido en la revista 'Geophysical Research Letters', Paul Newman, es investigador jefe de Ciencias Terrestres en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y compara el fenómeno con el géiser Viejo fiel del parque nacional de Yellowstone (Wyoming, EEUU) —uno de los accidentes geográficos más predecibles del mundo— que, "si un día no se activa, te preguntarías qué sucede bajo tierra".

Las corrientes de la estratosfera tropical —la capa atmosférica desde alrededor de 16.000 hasta cerca de 48.000 metros de altura— circulan en dirección este y oeste de manera alterna cada 28 meses. Primero, los flujos del oeste que se encuentran en la parte alta descienden de manera gradual y dejan lugar a los del este; después, son los vientos del este los que bajan, mientras que los del oeste ascienden. Esta oscilación cuasibienal se conoce desde 1953 e influye en la cantidad de ozono de la atmósfera.

A finales de 2015, los especialistas observaron extrañas alteraciones en esa conducta: los vientos del oeste subieron y bloquearon el flujo descendente de los del este. Aunque todo volvió a la normalidad este julio, Newman y sus colegas estudiaron las causas y posibles consecuencias de ese fenómeno.

Una de las explicaciones podría ser el impacto que causó en ese periodo el fenómeno climático El Niño, aunque los investigadores no descartan que el motivo fuera el aumento de las temperaturas que vive nuestro planeta desde hace años. En definitiva, estos especialistas intentan averiguar si se trata de un 'cisne negro' —un evento que ocurre una sola vez en una generación—, o de 'un canario en una mina de carbón': una alteración fruto del cambio climático de consecuencias desconocidas.
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Via RT

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Brasil después del impeachment

Ven, 09/09/2016 - 13:11
Ariel Goldstein, Página 12

La no casación (o la no pérdida) de los derechos políticos de Dilma Rousseff –como señaló André Singer en su columna en Folha de S. Paulo (03/09)– equivale a una confesión de parte: el “crimen de responsabilidad” fue una forma constitucional utilizada políticamente para destituir a una presidenta impopular, que pretendía dar continuidad a una agenda de reformas adversa a las elites dominantes.

A su vez, la destitución sin casación de derechos políticos recupera una forma política conocida de la historia brasileña: el pacto conciliador de las elites para garantizar la reproducción del orden. La defensa de Dilma, contundente y con argumentos que demostraban la injusticia del proceso, llevó a la necesidad del PMDB de admitir una fórmula intermedia de destitución sin casación de derechos políticos. Es totalmente factible considerar que en este cálculo del PMDB estuvo la consideración respecto de que Dilma difícilmente pueda volver a la presidencia del país, por tratarse de una política hoy impopular, y por el carácter errático que fue propio de su segundo gobierno.

A partir de ahora, se consolida en el poder una nueva alianza de gobierno conformada por PMDB-PSDB. Los tucanos (Aécio Neves, José Serra, Fernando Henrique Cardoso) saben que Temer es su compañero de ruta indisociable en términos del proyecto político ideológico: del éxito de Temer en el control del aparato estatal depende la posibilidad de quebrar y disciplinar las bases del proyecto nacional-popular del PT y los actores que lo defienden. Los líderes del PSDB saben que su partido sólo podría llegar a la presidencia en las elecciones de 2018 si el gobierno de Temer les pavimenta el camino con una gestión que consiga ciertos logros hacia distintos sectores.

Por un lado, deberá recuperar el crecimiento económico, base para un repunte en la aprobación social ante un descrédito general de la clase política. Cuenta para ello con el apoyo no desdeñable, aunque tampoco incondicional, de los medios de comunicación más importantes. Los medios han legitimado la destitución de la presidenta, pero también revelaron los escándalos que llevaron a la renuncia de dos ministros del gabinete del presidente interino, incluido Jucá Ferreira, pieza fundamental del armado de Temer. Si bien los medios coinciden ideológicamente con el proyecto de ajuste del PMDB, no querrán quedar pegados a un gobierno de legitimidad dudosa que se mantenga impopular a lo largo de su mandato. Debido a esta situación, exhiben señales de “independencia”.

Por el otro lado, Temer deberá avanzar con las reformas de ajuste que demanda el establishment, componente central de su alianza política. Para ello, resultará clave el apoyo parlamentario, así como la capacidad con la que cuente el gobierno para lidiar con las protestas callejeras en su contra y con la oposición del PT.

En este sentido, un objetivo del gobierno será continuar en su alianza con el poder judicial para dejar fuera del juego político a Lula, quien aún frente a todo el descrédito del PT ante la opinión pública, se mantiene firme en las encuestas como un candidato de gran potencial para 2018.

Por ahora, parece que a Temer le será más fácil conseguir el apoyo de los poderes fácticos que de amplios sectores sociales. Luego de 13 años de gobiernos de hegemonía del PT, el establishment apoyará incondicionalmente a Temer, pues sabe que es “su gobierno”. Por el contrario, el apoyo de otros sectores de la sociedad es algo que todavía está por verse.

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G-20: escapar del naufragio

Ven, 09/09/2016 - 07:01
Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada

Los anfitriones hubieran deseado que un ambiente global muy diferente rodease la celebración en su territorio –por fin, después de tantos años– de la cumbre del Grupo de los 20, el llamado foro por excelencia para la cooperación económica y financiera multilateral. Recuérdese que, en su actual encarnación, el G-20 data de 2008, del inicio de la gran recesión, e incorporó las economías emergentes al esfuerzo global, no por completo logrado, de recuperación del crecimiento y el empleo. Ocho años y 10 cumbres después, esa recuperación sigue mostrándose elusiva. Al menos hasta 2013, China hizo quizá la mayor contribución nacional a los objetivos proclamados del grupo; fue el motor que evitó una depresión profunda y generalizada.

El sentimiento que, me parece, prevaleció en Hangzhou, una de las capitales históricas de China, fue, notoriamente, el de los momentos previos a un naufragio: el hundimiento, en este caso, de la modalidad rampante, voraz y desregulada de la globalización financierizada. Los indicios del naufragio estuvieron a la vista de todos: desde la creciente improbabilidad de que se concreten –o, incluso, se negocien– los acuerdos trasnacionales de última generación, que abarcan todo, alrededor del Pacífico o del Atlántico norte, hasta la denuncia generalizada de las múltiples falencias del modelo de (des)orden económico y financiero multilateral vigente. El anfitrión, el presidente Xi Jinping, subrayó la más señalada de ellas: la desigualdad global: Medida por el coeficiente de Gini, ya ha superado el nivel de alarma de 0.6 puntos y ahora se sitúa en 0.7 –dijo en su discurso inicial. Obama también denunció, en alguna de sus intervenciones en Hangzhou, este destructivo avance de la desigualdad.

La explosión de la desigualdad explica buena parte del creciente malestar con la globalización. Éste se manifiesta en múltiples formas y asume dimensiones variadas: lo mismo impulsa a los británicos a abandonar el más acabado de los esfuerzos de integración regional del siglo XX que convence a trabajadores de actividades industriales afectadas en EEUU apoyar propuestas aislacionistas.

Xi había ofrecido, la víspera de la cumbre, una acción positiva y alentadora: junto con su colega estadounidense anunció la ratificación del Acuerdo de París sobre cambio climático por las dos mayores economías y los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta. Nueve meses después de suscrito, ese acuerdo había reunido, según recuento de Le Monde (4 de septiembre), apenas 25 de las 55 ratificaciones necesarias, correspondientes a signatarios responsables de 39 por ciento de las emisiones mundiales de GEI, muy por debajo de la cota de 55 por ciento, que debe alcanzarse para su entrada en vigor. Con China y EEUU se está más cerca de ambos mínimos, en especial del segundo. La ratificación por parte de la Unión Europea, que es uno de los 175 firmantes del acuerdo, casi cubriría los faltantes, con sus 28 miembros y su volumen de emisiones. Se teme, sin embargo, que las turbulencias europeas, tras la salida británica, que por cierto no acaba de materializarse, demore esta urgente ratificación y la crucial vigencia del Acuerdo de París.

De vuelta en Hangzhou, llamaron la atención dos presencias de grisura fantasmal: la de Mariano Rajoy, carente todavía de investidura, y la de Michel Temer, de investidura reciente y, cuando menos, discutible, si no ilegítima. China amplió el diámetro de la mesa redonda para dar cabida a ocho líderes ajenos al grupo, tanto asiáticos como africanos, y a siete dirigentes de organismos internacionales. Todos deben haber disfrutado el espectáculo que siguió a la cena del domingo, reminiscente de una gala olímpica, coreografiado por el cineasta Zhang Yimou.

La declaración de los líderes estuvo disponible primero en el portal de la Universidad de Toronto (www.g20.utoronto.ca) que en el sitio oficial del Grupo (www.g20.org). Su primer párrafo sustantivo deja constancia –si se recuerdan las declaraciones de Antalya15, Brisbane14 y San Petersburgo13– de la notable capacidad de los sherpas o de quienes redactan estos documentos para decir lo mismo con palabras diferentes. Las elegidas para esta ocasión rezan: Nos reunimos en momentos en que progresa la recuperación económica global, ha mejorado la resiliencia de algunas economías y han surgido nuevas fuentes de crecimiento. Pero éste todavía es más débil que el deseable. Los riesgos de deterioro persisten debido al potencial de volatilidad de los mercados financieros, las fluctuaciones de los precios de los productos básicos, la debilidad del comercio y la inversión, y el lento aumento de la productividad y el empleo en algunos países. Los desafíos derivados de factores geopolíticos, las mayores corrientes de refugiados, el terrorismo y los conflictos complican la perspectiva económica global. Cómo conciliar la noción de una recuperación en marcha con el reciente señalamiento del FMI de que el G-20 está quedándose corto en su objetivo colectivo de elevar el PIB en 2 por ciento adicional para 2018; cómo pasar por alto el elogio a la mayor resiliencia de algunas economías, que equivale a exaltar su capacidad para soportar la adversidad, en lugar de evitarla; cuáles son esas nuevas fuentes de crecimiento y en favor de quién operan en una economía global cada vez más desigual.

Como reflejo de la experiencia nacional de desarrollo de China, el comunicado de Hangzhou subraya, más que la estabilidad, la necesidad del crecimiento de la producción. Recomienda adoptar la innovación como elemento clave del esfuerzo de identificar nuevos motores de crecimiento para las economías nacionales y para la mundial en su conjunto. Este énfasis contribuirá también a la creación de puestos de trabajo más productivos y mejor remunerados. Es bienvenida esta mayor insistencia en el fomento de la economía real, olvidada en ocasiones por el G-20 en aras de la muy sobrevalorada estabilidad financiera.

En su gira de despedida por Asia, Barack Obama continuó hacia Laos: un país en el que los niños se siguen tropezando con bombas no detonadas dejadas caer por Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, terminada hace casi medio siglo (New York Times, 6/ 9/16). Un acto más de búsqueda de reconciliación. Como se sabe, acudió a la conferencia de la ANSEA en Vientián. Habría en ella un participante incómodo, el señor Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, émulo del señor Donald Trump en las actitudes y el lenguaje, aunque más letal, hasta el momento. Tras alusiones insultantes en un discurso de Duterte, Obama tuvo el buen juicio de suspender el encuentro bilateral que se había programado. Siempre deseo asegurarme de que las reuniones que celebro sean en verdad productivas, declaró el presidente, según la nota del Times. Lástima que esta reflexión no haya podido ser escuchada una semana antes en Los Pinos.

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¿Está llegando a su fin el modelo capitalista?

Ven, 09/09/2016 - 02:14
Patricia Lee Wynne, Sputnik

Importantes teóricos han predicho en los últimos años que nos acercamos al fin del capitalismo como sistema mundial. El más conocido es el sociólogo Immanuel Wallerstein, quien afirma, en su último libro, '¿Tiene futuro el capitalismo?', que se ha llegado a un punto en el cual el sistema mundial se ha movido muy lejos del equilibrio, se ha vuelto caótico y ya no puede sobrevivir. Para Wallerstein, en las próximas dos o tres décadas, la cuestión ya no es de qué manera los gobiernos pueden reformar el sistema capitalista. "No hay ninguna posibilidad de hacerlo. La pregunta es qué va a reemplazar a este sistema", afirma.

El hecho fundamental es la declinación definitiva de la hegemonía de los Estados Unido, afirmación confirmada por los datos empíricos. El medidor clave para analizar el futuro de una economía es el crecimiento de la productividad, y en Estados Unidos, donde todo sucede primero, la caída de la productividad es la más grave de los últimos 30 años: en 2015 solo creció un 0,3%, y este año solo aumentaría 0,2%. Desde la posguerra hasta los años 70, la productividad creció a un ritmo del 3% anual, entre los 70 y los 90, cayó a la mitad, y ahora se licuó.

Para el especialista argentino Jorge Castro, la razón del "virtual derrumbe de la eficacia productiva norteamericana" es la caída estructural de su capacidad innovadora: menos empresas nuevas, reducción de la fuerza de trabajo y crecimiento de la pobreza, que alcanza al 15% de la población, lo cual dificulta la asimilación de los inventos y el progreso educativo, según escribe en su columna dominical del diario Clarín de Buenos Aires.

El otro aspecto es la reducción cada vez mayor de la clase trabajadora industrial estadounidense, la base de la generación de la riqueza. Esta caída es producto no solo de las innovaciones tecnológicas y la destrucción de puestos de trabajo, sino del aumento de la mortalidad, debido al suicidio, las drogas y el alcohol: mientras que la mortalidad en general cayó un 2% en los últimos 20 años del siglo pasado, la de la clase trabajadora industrial blanca de entre 45 y 54 años, aumentó el 0,5% anual.

La fuerza industrial cayó de 17 millones a 11 millones de trabajadores en los últimos 15 años, lo que explicaría el éxito de Donald Trump en los sectores más maltratados de la clase trabajadora blanca, pues propone una economía más proteccionista, contra los inmigrantes y los tratados de libre comercio. Un fenómeno similar al triunfo del Brexit, gracias al voto de los trabajadores ingleses más afectados por la crisis.

El desplazamiento de la fuerza de trabajo por la técnica y los robots no solo afecta a la clase obrera industrial: ahora el avance de la computación y la tecnología de la información va por la clase media y los sectores de servicios. Según el investigador Randall Collins, la tecnología de la información ha iniciado la segunda gran era de contracción de la fuerza de trabajo, pero, mientras que llevó dos siglos desplazar a la clase obrera, la sustitución de la clase media por la tecnología lleva dos décadas y avanza a pasos agigantados.

Cuando las computadoras reemplacen a los vendedores en los supermercados, a los empleados bancarios y hasta a los gerentes, los estados se verán obligados a aumentar el empleo público y los subsidios al desempleo, haciendo sucumbir los presupuestos estatales. Este proceso, llevado a su extremo —Collins habla de tasas del 50% al 70% de desocupación en 2050—, es lo que llevaría a la crisis terminal del capitalismo.

La otra cara del mismo fenómeno es el enorme salto de la desigualdad social. En Estados Unidos, los ingresos del 1% más alto aumentaron el 3,4% anual desde 1973, mientras que, para el resto, crecieron 10 veces menos. Según datos de la Universidad de Harvard, la concentración de la riqueza ha reducido un 20% el crecimiento de EEUU en las últimas cuatro décadas.

Muchos han creído ver en China, el anfitrión del G20, la tabla salvadora del capitalismo mundial. Pero el gigante asiático se aproxima a su inevitable desinfle. Si bien su crecimiento es envidiable en relación con el resto del mundo (6,4% en 2015), este es menos de la mitad del de 2007 y el más bajo en 25 años. Pero lo más grave es que se ha creado una burbuja de crédito público y privado, que representa el 280% del PBI y que crece dos veces más rápido que la economía, mientras que los préstamos incobrables son el 20%, equivalente a más de la mitad del PBI.

Con enormes inversiones en infraestructura y construcción, en la actualidad muchos caminos, trenes, vías y edificaciones se encuentran sin uso. Los desequilibrios de la China —que representa el 17% de la economía mundial— enviarán marejadas de inestabilidad a todo el mundo, especialmente a nuestros países, que viven de vender materias primas al gigante asiático.

De esta manera, la hipótesis de que China suplante a Estados Unidos como potencia económica mundial que permita superar las trabas congénitas del capitalismo, no parece sustentable.

Si es cierto que hemos llegado a un punto de crisis estructural y sin salida, ¿cuándo será el final? ¿En 2030? ¿En 2050? ¿En 2100? La ciencia no puede predecirlo, porque no es un resultado ineluctable, sino que depende de las acciones de los hombres. No sabemos si iremos hacia un mundo más justo o hacia la jungla de la destrucción. Pero el pronóstico es el mismo. En la cumbre del G20, ¿se harán estas preguntas los líderes de las grandes potencias capitalistas, Barack Obama, Angela Merkel, Francois Hollande y Theresa May?

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G-20 en Hangzhou: doble crisis de la economía global y de China con Obama

Xov, 08/09/2016 - 17:16
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Los multimedia occidentales, con sus justas excepciones de Gran Bretaña –como The Financial Times y Reuters–, han eludido abordar la cumbre del G-20 de Hangzhou, a diferencia de sus homólogos más generosos de Rusia y China (el magnificente anfitrión).

En particular, la prensa de Estados Unidos (EEUU), clavada en su fratricida campaña presidencial, optó por reportar solamente las dos transcendentales cumbres de un lúgubre presidente Obama al margen de la transcendental cumbre: tanto con el sonriente mandarín Xi Jinping, sobre los avances del cambio climático, como con el circunspecto zar Vlady Putin sobre los contenciosos de Siria y Ucrania.

A Obama no le interesa el G-20 –agrupación de corte economicista que concentra 85 por ciento del PIB global– como tal, al que usó para su rescate financiero de 2008, en contraste con Xi, quien exhibió el poderío cada vez más ascendente de China, apuntalada discretamente por Putin.

Fue la última cumbre del G-20 de Obama, cuando EEUU está más consagrado a la fractura geopolítica ajena, a balcanizar a sus rivales y a preservar como sea la hegemonía anómala del omnipotente dolarcentrismo –a mi juicio, su verdadera carta disuasiva–, mientras China aprovecha su liderazgo geoeconómico global, lo cual se reflejó en forma prístina en la cumbre de Hangzhou: desfavorable en forma y fondo para Obama, y resplandeciente para Xi.

Hoy existe una guerra geoeconómica entre EEUU y China que no se atreve a pronunciar su nombre y que se refleja en sus dos proyectos mercantiles antagónicos, cuando Obama intenta resucitar de los escombros la inviable y caduca globalización financierista de alquimia bursátil y lanza sus polémicos tres tratados mercantilistas que ofenden al mundo: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) contra China –sumado del pivote geoestratégico de EEUU para contener el ascenso irresistible de Pekín–; la moribunda Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) contra Rusia y el ominoso cuan ultrasecreto Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) con su robotización financierista para beneficio unilateral de Wall Street en detrimento del género humano (http://goo.gl/V9TnnO).

Una foto quizá resuma mejor que nada por dónde soplan los vientos geopolíticos y geoeconómicos del siglo XXI: Xi y Putin caminando juntos con paso firme al recinto de conferencias y flanqueados por los mandatarios de Alemania y Francia, ¡sin Obama! (http://goo.gl/s3Wfos)

Dejo de lado los simbólicos desaires a la comitiva de Obama a su arribo a Hangzhou, así como las impensables invectivas personales del singular mandatario Rodrigo Duterte (http://goo.gl/kbHv7A) de Filipinas, supuesto excelso aliado militar de EEUU en su confrontación marítima con China, contra el presidente saliente de la otrora superpotencia unipolar, a quien acusó de injerencista, mientras Putin se daba el lujo de orquestar nuevos acercamientos geopolíticos con los otrora intocables aliados de EEUU, como Arabia Saudita, Sudcorea, Japón y Turquía, cuando Norcorea recordaba su existencia mediante el lanzamiento de tres misiles provocativos.

Fue interesante apreciar la convergencia del abordaje geoeconómico de Xi y la francesa Christine Lagarde, al mando del FMI, sobre sus prescripciones clínicas para resucitar la aletargada economía global mediante recetas incluyentes con un desarrollo interconectado y digitalizado que agregue la industrialización colectiva de los países africanos y los países menos desarrollados: léase, frente al moribundo cuan inconexo modelo excluyente neoliberal anglosajón, de corte fiscalista/monetarista y de control financierista.

Ahora China encabeza y exhorta a un nuevo camino (http://goo.gl/dO2vVd), una segunda globalización, más consensuada y de visión de mediano y largo plazos, que sustituya a la añeja globalización anglosajona, de corte unilateral e inmediatista/cortoplacista, que ha provocado la revuelta nacionalista de los ciudadanos desempleados en Gran Bretaña y EEUU mediante la protesta electoral del Brexit y el trumpismo, que implican un mayor proteccionismo mercantil con freno a las inversiones transfronterizas, que, por el contrario, busca reactivar el nuevo proyecto de globalización china mediante sus dos pilares: el banco AIIB (http://goo.gl/vK8UZ2) y la ruta de la seda (http://goo.gl/LKw150).

China busca civilizar el salvaje capitalismo cuando uno de sus métodos será combatir la corrupción, lo cual habrá indispuesto a muchos mandatarios allí presentes (http://goo.gl/rI2Smp).

China exulta las “ganancias concretas (http://goo.gl/A7jcFC)” de la cumbre de Hangzhou –que Marco Polo bautizó a finales de siglo XIII como la más hermosa y espléndida ciudad del mundo cuando Europa yacía en su medievalismo y EEUU aún no existía–, mientras Reuters diluye sus alcances: muchas promesas; pocos planes concretos.

Reuters fustiga que “China produce la mitad de la producción anual de mil 600 millones de toneladas de acero y lucha para disminuir su sobrecapacidad estimada de 300 millones de toneladas (http://goo.gl/vThM0M)”. Justamente el “G-20 apeló a la formación de un foro global para paliar la sobrecapacidad de acero.

Tom Mitchell, George Parker y Gabriel Wildau, del Financial Times, aseveran que la tónica de la cumbre del lado occidental era aplacar la furia de los ciudadanos en sus respectivos feudos contra de la globalización y el libre comercio, a grado tal que, en forma inédita, el anterior banquero de Goldman Sachs y hoy primer ministro Malcolm Turnbull, de Australia, una de las joyas de la corona de la anglósfera, advirtió a los mandatarios de EEUU y Gran Bretaña la necesidad de civilizar (¡supersic!) el capitalismo cuando el crecimiento ha sido muy bajo por mucho tiempo para muy pocos. Citan a una fuente anónima de la reunión anglosajona a puerta cerrada de que se trató de una cumbre donde los líderes hablaron mucho más sobre la gente y mucho menos sobre economía, lo cual fue el acento de Xi en su diálogo con los empresarios: el desarrollo es para la gente, debe ser seguido por la gente y sus resultados deben ser compartidos por la gente, ya que no es solamente una responsabilidad moral de la comunidad internacional, sino también ayuda a liberar la inconmensurable demanda efectiva (http://goo.gl/gkTM9I).

A los rusos no les pasó desapercibida la estridente amenaza de Obama, con el fin de sabotear la cumbre, sobre las consecuencias contra China mientras se encontraba en el país como invitado, tema que deseaba evitar Xi (http://goo.gl/A6EtAO).

Obama anduvo desatado: también amenazó, fuera de la agenda, “librar una ciberguerra contra Rusia (http://goo.gl/sWhQfY)”.

El mundo se encuentra ante una bifurcación que marcará el destino del siglo XXI, si es que no ocurre una guerra declarada en el camino, entre la fracasada globalización anglosajona y el proyecto de la globalización china.

El comercio mundial se decidirá por lo que suceda en el Mar del Sur de China en la batalla por su control geopolítico entre China y EEUU.

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¿A qué vino Nelson Pizarro -hombre de Luksic y del "puto peso"- a Codelco?

Xov, 08/09/2016 - 03:00
Julián Alcayaga, Comité Defensa del Cobre

Cuando en abril 2010, el sr. Diego Hernández asumió la presidencia ejecutiva de Codelco, tras ser elegido por el Directorio designado por el Presidente Piñera, pronosticamos que se venían tiempos de pérdidas para Codelco. Pronosticamos esto, no porque el sr. Hernández no tuviera la experiencia y capacidad técnica para realizar una excelente gestión en Codelco, sino por el hecho que con él, Thomas Keller y una serie de otros ejecutivos, eran las transnacionales mineras las que lograban apoderarse de la administración de la Corporación.

Por esa razón, sosteníamos, podrían llevar a cabo lo que siempre habían perseguido: la privatización de Codelco, paulatinamente, destruyendo económica y financieramente a la empresa.

No nos equivocamos en el pronóstico, porque los 4 años en que Diego Hernández y Thomas Keller, dirigieron la corporación, los excedentes (utilidades) fueron los peores de toda la historia de Codelco, habida cuenta de la producción y precios alcanzados por el cobre y sus subproductos.

Con el nuevo directorio nombrado por la Presidenta Bachelet, pensábamos que este plan de destrucción paulatina de Codelco llegaría a su fin, y que las transnacionales mineras ya no administrarían Codelco. La salida de Keller de la presidencia ejecutiva apuntaba en ese sentido. Poco duró la alegría, porque el nuevo directorio ha vuelto a escoger como Presidente Ejecutivo de la Corporación, a un ejecutivo de larga trayectoria en las transnacionales mineras, el sr. Nelson Pizarro.

Al ser las transnacionales mineras las que siguen administrando Codelco, nos atrevemos a pronosticar una sensible baja de los excedentes de la empresa en los próximos años.

Quisiéramos equivocarnos en el pronóstico, pero los siguientes datos nos conforman en él: Nelson Pizarro fue Gerente General de Minera Los Pelambres de 1998 a 2003, año en fue ascendido a Vicepresidente del holding Antofagasta Minerals, del cual el 2006 pasó a Lumina Coppers, pero siguió siendo director de Antofagasta Minerals hasta la actualidad.

Es decir, es un hombre del grupo Luksic, que ya tiene en el gobierno a la Ministra de Minería Aurora Williams, sin olvidar que también trabajaron para este grupo los ministros Alberto Arenas y Nicolás Eyzaguirre, y una serie de otros altos personeros de este gobierno.

En todo el tiempo que Nelson Pizarro fue Gerente General de Los Pelambres, entre 1998 y 2003, esta minera no pagó un solo peso de impuesto a la renta al Fisco. Durante su gerencia se dejó de pagar incluso la patente industrial a las comunas de Salamanca, Los Vilos y Santiago. Desde el año 2006 a la fecha, el sr. Pizarro es Presidente Ejecutivo de Lumina Coppers, empresa que hasta la fecha tampoco ha pagado un solo peso de impuesto a la renta.

La "excelencia" en la gestión y administración de las transnacionales mineras, se traduce en cómo se evade y elude la tributación al Fisco, lo que se conoce eufemísticamente como “Planificación Tributaria”.

Su mayor experiencia profesional Nelson Pizarro la tuvo en La Disputada de Las Condes, desde 1975 a 1990, donde asumió diversos cargos gerenciales. Es bien conocido de la opinión pública que mientras perteneció a Exxon, La Disputada no pagó un solo peso de impuesto a la renta al Estado. Es más, al venderla a Anglo American el 2003, en US$ 1300 millones, tenía pérdidas tributarias acumuladas de US$ 700 millones, lo que significa que es el Estado que le debía impuestos a La Disputada. Directa o indirectamente, el sr. Nelson Pizarro desde sus altos puestos gerenciales, contribuyó a esa colosal evasión tributaria de La Disputada.

A pesar que La Disputada siempre evadió la tributación, el sr. Pizarro está orgulloso de Exxon, según un reportaje de Luz María Astorga en “El Mercurio”, del 09.02.2003, se dice: “Ha reconocido que ésa fue su escuela. Ahí conoció la "minería dura". Según él, el "hombre de Exxon es reconocible en cualquier lado, especialmente por la ética y por su preocupación por evitar los conflictos de interés". Entonces, ¿su escuela es simplemente la escuela norteamericana? Frente a eso sólo ha comentado que de la experiencia con Exxon, aprendió "el respeto por el dueño. Él pone sus chauchas en las manos de uno a cambio de rentabilidad y prefiere la gestión de uno y no otra. Eso obliga a ver el negocio con el ojo del dueño, a cuidar los recursos, maximizar la gestión y al profesionalismo completo".

El hombre de Exxon es reconocido por la "ética". Exxon pone las chauchas y a cambio exige profesionalismo y rentabilidad, pero para el grupo, lo que quiere decir que se deben traspasar las ganancias a empresas relacionadas en el extranjero, para que la minera en Chile no genere utilidades, y de esta manera no pague impuesto a la renta.

Traspasar las utilidades al extranjero esa es la ética no solo de Exxon sino que de todas las transnacionales mineras, que también han puesto en aplicación en Codelco los últimos cuatro años, y que seguramente seguirá aplicándose con el nuevo Presidente Ejecutivo.

Pero Nelson Pizarro, también había trabajado en Codelco anteriormente. Desde 1990 a 1994, fue Gerente General de Andina, de 1995 a 1998 de Chuquicamata, y volvió desde el 2003 al 2006 como Vicepresidente de Codelco Norte, cuando se retiró para asumir hasta ahora la presidencia ejecutiva de Lumina Copper.

En el mismo reportaje ya mencionado de Luz Astorga en El Mercurio, comentaba que en Andina lo llamaban “Manos de Tijera”, porque en un año y medio redujo la dotación en 30%, y además cerró el hospital y el cine. En Chuquicamata, al inicio de la gerencia de Pizarro había 9.500 trabajadores, y al terminar tres años después, la dotación era de 7.700 trabajadores solamente.

Manos de Tijera había vuelto a actuar reduciendo personal.

En resumen, cuando Nelson Pizarro trabaja para las transnacionales mineras, el Estado pierde porque esas mineras evaden la tributación, y cuando trabaja para Codelco, son los trabajadores que sufren.

¿A qué viene Nelson Pizarro a Codelco? Seguramente vuelve Manos de Tijera para los trabajadores, pero el peligro mayor es para la empresa porque los excedentes seguirán disminuyendo, hasta lograr al final del camino la tan largamente aspirada y soñada privatización de Codelco.
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Ver También: La gran farra del cobre: ¿Es cierto que Codelco no tiene "ni un puto peso"?Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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G-20: trabajar para hacerse irrelevante

Mér, 07/09/2016 - 12:16
Alejandro Nadal, La Jornada

El comunicado de la reunión del G-20 el pasado fin de semana en Hangzhou, China, es algo anodino. Eso es explicable por la agenda superficial del grupo frente a los desafíos que afronta la economía mundial. Y, por supuesto, también se debe a la composición disfuncional del G-20. Las tensiones políticas y comerciales entre Washington, Moscú y Pekín son ya demasiado fuertes como para permitir que el cónclave desemboque en algo constructivo.

Lo más revelador fue el documento preparado para esta reunión por el FMI, Perspectivas y desafíos globales (imf.org). Aunque buscó escoger las palabras cuidadosamente, el informe observa que la economía mundial afronta un horizonte lleno de desafíos. El crecimiento para este año será menor que el de 2015 y el pronóstico no es nada bueno para 2017.

El Fondo reconoce que las economías capitalistas desarrolladas no terminan de salir del marasmo deflacionario. Han transcurrido más de siete años en los que se ha aplicado una política monetaria flexible con tasas de interés en su límite inferior sin haberse podido reactivar la demanda y la inversión. Sigue dominando un escenario de sobrendeudamiento corporativo y de frágiles hojas de balance en el sector financiero. También continúa una perniciosa caída en la tasa de productividad, lo que podría significar que se están alcanzando los límites de la oleada de innovaciones de los últimos dos decenios. Finalmente, en materia de comercio mundial también domina un sesgo declinante en el volumen de intercambios. Finalmente, los débiles incentivos a la inversión se acompañan de una intensificación de la desigualdad.

Pero para no presentar una imagen tan negativa el FMI recurre a la vieja historia de los mercados emergentes. Ahora renace aquella narrativa de que China se está recuperando, India mantiene un vigoroso crecimiento y en Brasil renace la confianza del sector privado (es un espaldarazo al nuevo gobierno golpista de Temer y su agenda de reformas neoliberales). Esa parte del diagnóstico es infundado e ignora los análisis más serios sobre la naturaleza y limitaciones del crecimiento en estos mercados emergentes.

Para balancear su seudoanálisis de la economía mundial, el Fondo termina con sus recomendaciones para salir del estancamiento. Destacan tres puntos. Primero, en materia de política macroeconómica el FMI recomienda mantener una política monetaria en una postura flexible hasta que disminuya la tendencia deflacionaria. Por ejemplo, en Europa debe mantenerse la tasa de interés en el límite cero, así como la inyección de liquidez porque la situación de los bancos sigue siendo muy frágil. Y en materia fiscal se insiste en la necesidad de aplicar una política de inversión pública más amistosa para el crecimiento. Cuando exista margen de maniobra (léase, siempre y cuando no se abandone la austeridad) el gasto debe dirigirse a rubros como el de educación para ir disminuyendo la desigualdad. Por cierto, el vínculo de los bajos salarios y la desigualdad sigue siendo inexistente para el FMI. Por el lado de los ingresos, se insiste en recurrir a los impuestos indirectos (como el IVA) porque se cree son menos negativos para el crecimiento. En cambio, el Fondo no quiere oír hablar de incrementar la carga fiscal de los más ricos y prefiere los impuestos regresivos, aunque en el mismo párrafo mienta diciendo que esos impuestos no afectan el crecimiento.

Segundo, el FMI señala que se necesitan más reformas estructurales de corte neoliberal. O sea, debe seguir la desregulación y la privatización. En el sector financiero al Fondo le preocupa surjan tendencias a la regulación sobre flujos de capital, como si el casino financiero no hubiera tenido nada que ver con la crisis.

Tercero, el Fondo recomienda seguir promoviendo la agenda de la liberalización comercial. El comercio mundial ha crecido a una tasa decepcionante en los últimos cinco años. En especial, el comercio en bienes de capital e insumos intermedios ha caído más que en las ramas de bienes de consumo debido a la reducida tasa de inversión en las principales economías. Lo que se necesita, según el FMI, es fortalecer a la Organización Mundial de Comercio (OMC), que ha estado languideciendo desde el fracaso de su ronda Doha. Pero se olvida de que la desregulación comercial global ya recorrió su camino y que los acuerdos comerciales en el Atlántico y el Pacífico sólo sirven para fortalecer cosas como las reglas sobre inversión y sobre patentes, marcas y derechos de autor. Eso significa que se busca endurecer las estructuras oligopólicas de mercados que sólo benefician a las grandes empresas trasnacionales. Por cierto, nada de esto permite enfrentar el grave problema del enorme exceso de capacidad instalada que marca la estructura de las principales ramas industriales de la economía global.

Ninguno de los problemas estructurales de la economía mundial ha sido identificado y tratado en las reuniones del G-20. Mientras tanto, el grupo trabaja arduamente en convertirse en una entelequia irrelevante.

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La crisis política y económica de Brasil amenaza la legitimidad de su democracia

Mér, 07/09/2016 - 02:57
Mark Weisbrot, CEPR

El 17 de abril, la cámara baja del Congreso brasileño votó la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff, quien fue electa en 2010 y reelecta a finales de 2014. Fue un espectáculo pasmoso, en el que un diputado de derecha dedicó su voto al coronel que encabezó una unidad de la tortura durante la dictadura. Una de las víctimas de tortura de dicha unidad fue la propia presidenta.

La dedicatoria por parte del diputado fue un sombrío recuerdo de que Brasil se levantó de la dictadura hace apenas 30 años y que su democracia tal vez sea menos desarrollada de lo que mucha gente supone. Brotan de repente muchos recuerdos más, como hongos en un campo empapado por la lluvia. Las transcripciones de conversaciones telefónicas filtradas revelaron que los líderes de la iniciativa de destitución buscaban sacar a la Presidenta Rousseff con el propósito de frenar la investigación relativa a su propia corrupción. Esto llevó a la renuncia de tres ministros del nuevo gabinete nombrado por el presidente interino, Michel Temer. No obstante, 15 de los 23 ministros que este nombró originalmente estaban presuntamente bajo investigación, al igual que la mayoría del propio Congreso.

Seguidamente, el 2 de junio, el propio Temer fue condenado por violaciones en torno al financiamiento de campañas y se le prohibió postularse a cargos públicos durante ocho años. Surgían nuevos escándalos casi todas las semanas que involucraban a funcionarios interinos, todos ellos a favor del juicio político.

Aunque la corrupción exista en todos los partidos, incluso en el Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma, la profunda ironía radica en que los funcionarios corruptos que trataban de derrocar su presidencia no han presentado cargos o pruebas de prácticas corruptas por parte de ella. En cambio, se le sometió a juicio político con base en una práctica contable que ha sido empleada por otros presidentes y muchos gobernadores. El 14 de julio, el fiscal federal asignado al caso llegó a la conclusión de que ni siquiera se trataba de un delito.

Pero la conclusión del fiscal parece haber sido ignorada y el miércoles el Senado votó la destitución definitiva de Dilma como presidenta. No es de extrañar que muchos brasileños consideran que el proceso entero sea un golpe de Estado — y no solo contra una presidenta sino contra la propia democracia. Se han visto protestas continuas desde la destitución, en ciertos casos desbordándose hacia los Juegos Olímpicos de Río.

Aunque los medios de comunicación brasileños e internacionales se hayan hecho de la vista gorda, la administración de Obama ha dejado claro para todos quienes lo quieran saber que Washington apoya el golpe contra Dilma. Esto se hizo evidente tan solo un par de días luego de la votación inicial de destitución, cuando un líder manifiesto del juicio político en el Senado brasileño, Aloysio Nunes, viajó a Washington y se reunió con Tom Shannon, el funcionario número tres del Departamento de Estado de EE.UU. Shannon, exembajador en Brasil y la persona más indicada en la toma de decisiones relativas a la política de EE.UU. hacia Brasil, dio a conocer el apoyo al juicio político por parte de Washington, solo por el hecho de sostener dicha reunión inmediatamente después de la votación en contra de Dilma. Para aclarar aún más las cosas, el 5 de agosto el Secretario de Estado, John Kerry dio una rueda de prensa conjunta con el canciller en funciones del gobierno interino, José Serra, en la que expresó su entusiasmo por “el primer paso de una nueva fase en la relación entre Brasil y Estados Unidos”. Si Washington fuera un observador neutro del golpe, nada de esto se hubiera dado.

Uno de los primeros actos del gobierno provisional fue nombrar un gabinete cuyos integrantes son todos hombres blancos de dinero, en un país con mayoría femenina y donde más de la mitad de la ciudadanía se identifica como negra/afrodescendiente o de raza mixta. Se encargaron luego de abolir el ministerio de las mujeres, la igualdad racial y los derechos humanos.

Dilma probablemente nunca hubiera sido vulnerable a semejante ataque si no fuera porque la economía está inmersa en su peor recesión en más de 25 años. El PT fue electo por primera vez en 2002, con el Presidente Lula da Silva al frente, y entre 2003 y 2013 la pobreza se redujo 55% y la pobreza extrema 65%. El crecimiento de la renta per cápita fue tres veces mayor que en el gobierno anterior, el salario mínimo real (tomando en cuenta la inflación) se duplicó, y la desigualdad de ingresos se redujo. El desempleo alcanzó mínimos históricos.

Pero hacia finales de 2010, el gobierno de Dilma inició una serie de medidas que frenaron la economía, justo cuando la economía mundial se estaba topando con vientos en contra. Un apretón en el presupuesto, una drástica reducción de la inversión pública y los aumentos en las tasas de interés en los próximos años finalmente empujarían a la economía a la recesión a principios de 2015. Bajo la presión de los grandes bancos y de la mayoría de los medios de comunicación (que durante mucho tiempo han sido acérrimos adversarios del PT), Dilma adoptó medidas de austeridad adicionales luego de su reelección en octubre de 2015. La recesión se acentuó.

Es evidente que el respaldo de Dilma a la austeridad fue un error. Para un país como Brasil, la limitación clave en cualquier programa de estímulo viene siendo la balanza de pagos: hace falta tener suficientes reservas en divisas para poder suplir el aumento en las importaciones mientras la economía vuelve a crecer. Sin embargo, Brasil cuenta con cerca de $ 370 mil millones de dólares en reservas internacionales, muy por encima de lo necesario.

No obstante, la ironía que impera es que el gobierno interino se propone redoblar la austeridad y los recortes en el gasto social y en la inversión pública. La justificación, como de costumbre, es que esto inspirará confianza en los inversores, a pesar de su impacto negativo en el crecimiento económico. Esta película la hemos visto mucho en los últimos años: por ejemplo, en la zona euro a partir de 2010.

Además, Brasil ya pasó por tiempos peores antes de que el primer presidente del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, asumiera el cargo en 2003. En los 22 años anteriores (1980–2002), el ingreso por persona apenas creció, ubicándose en tan sólo 4,3% durante todo el periodo. Fue un fracaso económico sin precedentes, especialmente si se le compara con los 20 años anteriores (1960–1980), en los que se tuvo un crecimiento acumulado superior a 120%. Si el nuevo gobierno no electo se compromete con la estrategia económica fallida de las “décadas perdidas”, puede que pase mucho tiempo antes de que la mayoría de los brasileños recuperen el nivel de vida que alcanzaron hace un par de años.

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Evasión fiscal, un delito de ricos a costa de los pobres

Mar, 06/09/2016 - 12:09
En los países en vías de desarrollo, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, es decir, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025 Jérôme Duval, Diagonal

Cerca de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, principalmente en los países llamados “en desarrollo”. No obstante, en estos países, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, o sea, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025. “Se ha calculado que entre el 85% y el 90% de esa riqueza pertenece a menos de 10 millones de personas —apenas el 0,014% de la población mundial—, y una tercera parte como mínimo pertenece a las 100.000 familias más ricas del mundo, cada una de las cuales posee un patrimonio neto de 30 millones de dólares como mínimo”, según elEstudio final sobre los flujos financieros ilícitos de la ONU.

Son entonces los más adinerados los que se aprovechan de la reducción de ingresos fiscales por fraude, lo que perpetúa y empeora las desigualdades. Parece lógico que los más ricos, que se aprovechan de los beneficios de sus empresas, tendrían que contribuir con una redistribución a favor de los más pobres a través del impuesto sobre los beneficios de estas empresas. Sin embargo, la plusvalía generada por la explotación de la fuerza laboral se evapora en territorios paradisíacos para la oligarquía que gobierna y legisla.

Se trata de un robo organizado a gran escala –ilegítimo y no conforme a cualquier idea de desarrollo humano– de una riqueza que pertenece a aquellos y aquellas que la han creado con su trabajo, y que debería financiar los servicios públicos. De hecho, el impuesto sobre los beneficios, así no redistribuido para el bien común porque escapa al fisco, permite al capitalista optimizar la plusvalía obtenida del trabajo intentando, ilegalmente o no, privatizar su totalidad.

El fraude obstaculiza el desarrolloEl fraude y la evasión fiscal, que son practicados por las multinacionales ayudadas por grandes sociedades de auditoría, sobre todo (los famosos big four: Deloitte Touche Tohmatsu, Ernst & Young, KPMG y Price Waterhouse Coopers), son una verdadera calamidad que entorpece el avance de un desarrollo real para las poblaciones empobrecidas por estas políticas.

Esta hemorragia de capitales impide la construcción de hospitales y el empleo de médicos con salarios dignos; el equipamiento de escuelas a la altura del reto acompañado de una contratación de profesores para reducir el número de alumnos por clase; la implantación de redes de suministro de agua potable, etc. Para el periodo 2008-2012, Global Financial Integrity estima que en 31 países en desarrollo las salidas de fondos ilícitos fueron superiores a los gastos públicos de salud, y que en 35 países en desarrollo fueron superiores a los gastos públicos de enseñanza.

En su informe Illicit Financial Flows from Developing Countries: 2004-2013, la misma organización constata que los países calificados de “en desarrollo” y las economías emergentes perdieron 7,8 billones de dólares en los flujos financieros ilícitos desde 2004 hasta 2013, con salidas ilícitas cada vez más importantes, aumentando una media de un 6,5% al año, casi dos veces más rápido que el PIB mundial.

Crecimiento de las desigualdadesTantas necesidades evidentes y, sin embargo, indispensables para el avance de un verdadero desarrollo se abandonan en favor de una clase oligárquica que no para de enriquecerse. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha indicado que el 8% de la población mundial más rica recibe la mitad de la totalidad de los ingresos, mientras que la otra mitad se reparte entre el 92% restante. La riqueza concentrada en manos del 1% más rico ha ascendido al 48% de la riqueza mundial en 2014 frente al 44% en 2010. Durante los últimos 20 años, las desigualdades de los ingresos han aumentado en los países en desarrollo. El fraude fiscal merece un poco de seriedad, y sobre todo una justicia que sancione a los culpables. En ello va el desarrollo de países empobrecidos por el “sistema deuda”. En su informe, el experto independiente sobre la deuda de la ONU, Juan Pablo Bohoslavsky, insiste en la necesidad de combatir los flujos financieros considerados ilícitos, que “contribuyen a la acumulación de una deuda insostenible, porque la falta de ingresos públicos puede forzar a los gobiernos a acudir a los préstamos exteriores”.

En vez de endeudarse para hacer frente a esta hemorragia de capitales que constituye el fraude fiscal, dichos flujos ilícitos privan a los Estados de recursos que podrían financiar actividades indispensables para la eliminación de la pobreza y para la consecución de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

Al término de este informe, una resolución sobre la evasión fiscal y la necesidad de devolver los activos malversados a los países calificados de “en desarrollo” fue adoptada a nivel del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. El 24 de marzo de 2016,ningún Estado europeo votó a favor. Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos, Suiza, Reino Unido, Portugal, Albania, Eslovenia, Letonia, Georgia, la República de Corea, la Ex-República yugoslava de Macedonia, México y Panamá se abstuvieron.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Las motivaciones económicas detrás del golpe neoliberal en Brasil

Lun, 05/09/2016 - 12:09
Sergio Martín Carrillo, CELAG

Semana aciaga para la democracia en Brasil y en toda la región. Se consumó el golpe contra el gobierno de Dilma Rousseff. Es un golpe contra la democracia. Es un golpe contra los gobiernos del “Partido dos Trabalhadores” (PT) que consiguieron reducir la pobreza extrema en más de un 63%. Es indudablemente un golpe motivado por fuertes razones económicas, pero también es un “golpe racista, misógino y homofóbico” como la propia mandataria reflejó en su discurso ante el Senado. Es un golpe de la élite contra las mayorías. Brasil, ese gigante que durante tantas décadas padeció el hambre, la miseria y las desigualdades heredaras del inefable pasado colonial, que comenzó a despertar de su pesadilla en 2003 con la llegada al poder del PT, y que ahora ve truncarse su sueños de poder cerrar sus venas abiertas por culpa de la voluntad egoísta de unas élites ligadas al capital transnacional.

El siglo XXI supuso para la región un nuevo aroma que hacía demasiado tiempo que no se respiraba. La larga y oscura noche neoliberal acababa. Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay… una ola de cambio recorría la región. Esto se tradujo en avances indudables en los indicadores sociales (sanidad, educación, pobreza, desigualdad…) y en muchos casos también institucionales. Los cambios eran urgentes, porque el paciente entraba en el nuevo siglo en estado de coma. Las recetas muy diferentes de aquellas aplicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM). Aquellas siempre se han mostrado efectivas para el beneficio de las élites y el empobrecimiento de las mayorías.

Pero no es objeto de este texto hacer un mapa del estado de situación en la región y debatir sobre la tesis del supuesto cambio de ciclo. El objeto es centrarnos en Brasil, y concretamente en la propuesta económica que empuja hacia el golpe en Brasil y nos ayuda a entenderlo. Para esto tenemos que volver la mirada un poco hacia atrás.

En primer lugar, como ya se ha dicho, los logros sociales y económicos de los gobiernos del PT son incuestionables. Estos logros sociales se fundamentaron en un aumento de la capacidad redistributiva del Estado, esto a través de una gran cantidad de programas sociales y el fuerte aumento de la inversión social. Sin embargo, la distribución primaria del ingreso no se modificó, pero como el pastel era cada vez más grande, aunque el Estado sacara una buena parte del mismo y lo destinara para mejorar las condiciones de vida de la mayoría, las élites económicas también veían aumentar sus ingresos sin ver en peligro sus privilegios. Así funcionaba el pacto interclasista con el beneplácito del Estado.

En segundo lugar, la ruptura de este pacto se produce con el segundo mandato de Dilma, donde el desencadenante fue la menor disponibilidad presupuestaria. Esta reducción de recursos se presenta en forma de dilema dicotómico. A menores recursos caben dos opciones: 1) quitar a las grandes mayorías y que sean ellas las que soporten el peso de la restricción presupuestaria al más puro estilo neoliberal, o 2) apostar a que sean las élites privilegiadas y adineradas las que soporten con mayor fuerza el ajuste.

¿Por qué salida apostó la presidenta Dilma Rousseff? Pues en un primer momento intentó alargar el pacto con las élites y fruto de ello, entre otras cuestiones, fue la designación como Ministro de Economía de Joaquim Levy, que entró en el gabinete el 1 de Enero de 2015. La prensa opositora lo tomó bien porque esa entelequia que son los mercados decían estar contentos con la apuesta. El resultado tras conocerse esta designación fue la fuerte subida de la bolsa brasilera (la mayor en los tres años anteriores) y el fortalecimiento del Real frente al Dólar estadounidense. Por su parte, en este momento, el lobo con piel de cordero del PMBD celebraba esta reorientación y su recompensa en el Gabinete que pasó de 5 a 6 miembros del partido. El pacto con el diablo parecía funcionar, al menos para mantener contentas a las élites.

Sin embargo, las disputas no tardaron en saltar a la luz, ya que esta reorientación suponía romper con los postulados clásicos del PT. El pacto con la ortodoxia exigía cada vez más ajustes. El detonante se dio en la controversia entre la presidenta Dilma y Joaquim Levy con uno de los programas sociales estrellas del PT, el programa Bolsa Familiar[1]. Finalmente, a menos de un año desde su llegada, concretamente el 17 de diciembre de 2015 se hacía oficial un secreto a voces, la salida de Joaquim Levy del Ministerio de Economía. Ese día, los “mercados” mostraron su descontento. La bolsa brasilera cayó un 2,14% y el Real cayó fuertemente frente al Dólar. Aunque la salida se produjo el 17, las discrepancias venían de mucho antes por la apuesta de la presidenta por la otra salida, aquella que apostaba porque fueran los que más tienen, los que soportaran la restricción presupuestaria. Fruto de esto fue el inicio del proceso de impeachment el 2 de diciembre de 2015. Es decir, el detonante para la activación fue la elección del camino contrario a los intereses de las élites económicas. Las cartas se iban poniendo sobre la mesa. O Dilma Rousseff aceptaba el pacto (chantaje) o la sacarían por cualquier medio de la presidencia.

Para esa fecha, Joaquim Levy ya había cumplido su función. Iniciar una fase de shock económico que además de promover fuertes ajustes, elevó la inflación por encima del 10%, algo impensable un año antes. Las condiciones estaban dadas para que el FMI y el Banco Mundial se unieran al festín. Y por cierto, desde finales de 2015 Joaquim Levy también era Director General y Director Financiero del Grupo Banco Mundial.

Pero aún faltaba el toque de complot de los capitales internacionales. Para esto el FMI fue reduciendo progresivamente las proyecciones de crecimiento de Brasil hasta convertir la situación de la economía brasilera en una gran recesión que no levantaba cabeza. Cuando iniciaba el proceso de impeachment el FMI anunciaba una recesión del PIB de Brasil del 3,8%, mientras que la CEPAL decía en el mes de abril que la caída del PIB sería del 0,9%. El shock, si no es real, debe ser inducido. Sin embargo, tras la llegada provisional al poder de Temer en Abril y con la revisión que hizo en julio el FMI de la economía brasilera, corrigió la caída del PIB para este año al 3,3% debido “a que el desempeño de la economía brasileña en el primer semestre ha sido mejor de lo previsto, y con ello se prevé que la contracción anual será menos drástica de lo que se había pensado”. Además, el FMI también mejoró las previsiones de crecimiento para el 2017, pasando de un crecimiento nulo a un crecimiento estimado del 0,5%. Con esto, se quería evidenciar que el primer paquetazo de Temer tenía rápidamente efectos positivos sobre el crecimiento. Eso sí, por supuesto que obviando las condiciones de vida de las grandes mayorías, la calidad democrática, y cómo no, comparándo con las previsiones anteriores que el organismo había lanzado para desacreditar el desempeño económico del ejecutivo de la presidenta Rousseff. Si finalmente la economía brasilera cae “sólo” el 2%, incluso más de lo que auguraba la CEPAL a comienzos de año, será un supuesto éxito de las políticas temerarias del nuevo ejecutivo en comparación con las previsiones catastrofistas del FMI.

Pero ¿en qué consisten estas medidas económicas del Gobierno de Temer?. El primer paquetazo ha consistido en un fuerte impulso de las privatizaciones de todo aquello que era rentable para el Estado, y por tanto, para la sociedad brasilera. Comenzó por el sector eléctrico, donde se están privatizando más de 200 pequeñas empresas que además de rentabilidad cumplían la función social de llevar electricidad a la mayoría de lugares del país. Las privatizaciones también han llegado a las empresas de transporte y a las de gestión aeroportuaria y portuaria. Otras instituciones públicas se abren a una mayor participación privada como el Seguro de Caixa Económica Federal o el Instituto de Reaseguro de Brasil[2]. Y por supuesto, en la puja por el expolio, no podía faltar la nueva joya de la corona brasilera, los grandes yacimientos petrolíferos del presal.

No sólo están en venta los activos del país. Sino que toda la inversión social, aquella que ha conseguido los tan importantes avances sociales en términos de reducción de la pobreza y la desigualdad o acceso a la educación y la sanidad, también está sufriendo el ajuste. Desde que Temer ocupó de forma provisional la presidencia, expuso su voluntad de eliminar el fondo creado para invertir los ingresos petroleros en educación, en julio eliminó las prestaciones de la Bolsa Familia excluyendo a 10 millones de familias de dicha ayuda. Y esto sólo fueron algunas de las cosas realizadas durante el interinato antes del 31 de agosto. Ahora, ya consolidado el golpe, ha lanzado nuevos recortes en derechos laborales y pensiones, recortes para la salud, donde el ajuste para el próximo año se espera que llegue casi al 40%. Sin embargo, a pesar de todos estos recortes, el déficit público en 2016 según el propio ejecutivo de Temer será de $48.000 millones, mucho más alto que los $27.286 millones de déficit en 2015, que supuestamente era intolerable y motivado por el supuesto despilfarro del dinero público en las medidas de protección social.

Quienes son los ganadores y quienes son los perdedores con el golpe están claros. Cuales son los intereses de los ganadores también. Como dijo Dilma, “la historia será implacable con los que se creen vencedores”. Dilma Roussef sobrevivió a las torturas y vejaciones de un régimen militar, seguro no se arrodillará ante los atropellos de unas élites corruptas que para nada gozan del apoyo popular. El golpe contra la democracia en Brasil es un golpe del capital, intolerante con aquellos gobiernos que piensan en las mayorías por sobre las élites. El neoliberalismo ha vuelto en forma de golpe.
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Notas:
[1] El Programa Bolsa Familiar beneficiaba a casi 60 millones de pobres proporcionando una ayuda financiera para cubrir las necesidades básicas de las familias.
[2] Para un mayor detalle de la primera oleada privatizadora ver Serrano, A. (2016). “Brasil en rebajas” publicado en http://www.celag.org/brasil-en-rebajas/ publicado el 19 de Julio de 2016.

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El gran tablero mundial roto: Brzezinski renuncia al imperio

Dom, 04/09/2016 - 22:33
Mike Whitney, CounterPunch

El principal arquitecto del plan de Washington para dominar el mundo ha abandonado el esquema y pide el desarrollo de vínculos con Rusia y China. Si bien el artículo de Zbigniew Brzezinski en The American Interest titulado "Hacia un realineamiento global" ha sido ignorada por los medios de comunicación, muestra que los miembros influyentes en la toma decisiones políticas ya no creen que Washington prevalecerá en su intento de imponer la hegemonía de Estados Unidos en todo Oriente Medio y Asia. Brzezinski, que fue el principal defensor de esta idea y que elaboró el borrador para la expansión imperial de EEUU en su libro de 1997 El gran tablero mundial: La primacía americana y sus imperativos geoestratégicos, ha hecho un giro y hace un llamamiento dramático a revisar esa estrategia. He aquí un extracto del artículo en AI: "A medida que termina la era de su dominación global, los Estados Unidos tienen que tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global.
Cinco hechos básicos relativos a la redistribución del poder político emergente global y el despertar político violento en Oriente Medio están mostrando el inicio de un nuevo reajuste global.
El primero de estos hechos es que Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial política, económica y militarmente más poderosa, pero, teniendo en cuenta los cambios geopolíticos complejos en los equilibrios regionales, ya no es el poder imperial global".(“Hacia un realineamiento global”, Zbigniew Brzezinski, The American Interest) Repetimos: "Ya no es el poder imperial global". Basta comparar esta afirmación con un comunicado que Brzezinski hizo años antes en El gran tablero mundial... cuando afirmó que los EEUU era "la potencia más importancia del mundo". "... La última década del siglo XX ha sido testigo de un cambio tectónico en los asuntos mundiales. Por primera vez en la historia, una potencia no-eurasiática ha emergido no sólo como árbitro clave de las relaciones de poder en Eurasia, sino también como la potencia más importante del mundo. La derrota y el colapso de la Unión Soviética fue el último paso en el rápido ascenso de una potencia del hemisferio occidental, los Estados Unidos, como el único y, de hecho, la primera potencia verdaderamente global" (El gran tablero mundial: la primacía americana y sus imperativos geoestratégicos, Zbigniew Brzezinski, Basic Books, 1997, p. xiii) Más del artículo de IA: "El hecho es que nunca ha habido un verdadero poder global ‘dominante’ hasta la aparición de América en la escena mundial... .. La nueva realidad global decisiva fue la aparición en la escena mundial de América siendo al mismo tiempo la potencia más rica y militarmente más fuerte. Durante la última parte del siglo XX ninguna otra potencia podía compararse. Esa época está llegando a su fin ". (AI) Pero ¿por qué "esa época está llegando a su fin"? ¿Qué ha cambiado desde 1997, cuando Brzezinski se refirió a los EEUU como "la potencia más importante del mundo"?

Brzezinski apunta al surgimiento de Rusia y China, la debilidad de Europa y el "despertar político violento de los musulmanes poscoloniales", como las causas inmediatas de este repentino cambio. Sus comentarios sobre el Islam, son especialmente instructivos porque ofrecen una explicación racional para el terrorismo en lugar de la típica monserga del gobierno sobre el "odio a nuestras libertades". Razonablemente, Brzezinski ve el estallido de terror como la "erupción de los agravios históricos" (como consecuencia de un "sentido profundo de injusticia") no como la violencia sin sentido de psicópatas fanáticos.

Naturalmente, en un breve artículo de 1.500 palabras, Brzezniski no puede cubrir todos los desafíos (o amenazas) que los EEUU podrían enfrentar en el futuro. Pero es evidente que lo que más le preocupa es el fortalecimiento de los vínculos económicos, políticos y militares entre Rusia, China, Irán, Turquía y los demás países de Asia Central. Esta es su principal preocupación, de hecho, incluso anticipó este problema en 1997 cuando escribió El gran tablero mundial. Aquí está lo que dijo: "De ahora en adelante, los Estados Unidos pueden tener que decidir cómo hacer frente a las coaliciones regionales que tratan de expulsar a Estados Unidos de Eurasia, poniendo así en peligro el estatus de Estados Unidos como potencia mundial." (P.55) "... Para decirlo en una terminología que se remonta a la época más brutal de los imperios antiguos, los tres grandes imperativos de la geoestrategia imperial son evitar enfrentamientos y mantener la dependencia de la seguridad de los vasallos, para mantener a los poderes tributarios sumisos y protegidos, y para mantener divididos a los bárbaros" (p.40)."... ... Evitar enfrentamientos… entre los vasallos". Eso lo dice todo, ¿no es así?

La política exterior imprudente de la administración Obama, en particular la caída de los gobiernos de Libia y Ucrania, ha acelerado enormemente la velocidad a la que se han formado estas coaliciones anti-estadounidenses. En otras palabras, los enemigos de Washington han surgido en respuesta a la conducta de Washington. Obama sólo puede culparse a sí mismo.

El presidente de la Federación rusa, Vladimir Putin, ha respondido a la creciente amenaza de inestabilidad regional y el despliegue de las fuerzas de la OTAN en las fronteras de Rusia mediante el fortalecimiento de alianzas con países en el perímetro de Rusia y en todo el Oriente Medio. Al mismo tiempo, Putin y sus colegas de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han establecido un sistema bancario alternativo (Banco BRICS y AIIB) que con el tiempo pondría a prueba el sistema dominado por el dólar, que es la fuente del poder global. Esta es la razón por la que Brzezinski ha hecho un giro de 180 grados y ha abandonado el plan para la hegemonía de Estados Unidos; porque le preocupan los peligros de un sistema no basado en el dólar que surge entre los países en desarrollo y no alineados que reemplazarían el oligopolio de los Bancos Centrales occidentales. Si eso sucede, los EEUU perderían su dominio absoluto sobre la economía mundial y el sistema de extorsión por el que los billetes de dólares se intercambian por bienes y servicios valiosos llegaría a su fin.

Por desgracia, el enfoque más cauteloso de Brzezinski no es probable que sea seguido por la candidata presidencial favorita Hillary Clinton, que es una firme creyente en la expansión imperial a través de las armas. Fue Clinton quien introdujo por primera vez el concepto de "pivote" en el léxico estratégico en un discurso que dio en 2010 titulado "El Siglo del Pacífico de Estados Unidos". He aquí un extracto del discurso que apareció en Foreign Policy Magazine: "A medida que se inicia el repliegue en la guerra en Irak y América comienza a retirar sus fuerzas de Afganistán, Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión. Durante los últimos 10 años, hemos asignado inmensos recursos para esos dos escenarios. En los próximos 10 años, tenemos que ser inteligentes y sistemáticos acerca de dónde invertimos tiempo y energía, situarnos para mantener mejor nuestro liderazgo, asegurar nuestros intereses y promover nuestros valores. Una de las tareas más importantes de la gobernanza estadounidense durante la próxima década serán por lo tanto para asegurar un aumento sustancial de la inversión diplomática, económica, estratégica, y de todo tipo - en la región de Asia y el Pacífico...

Aprovechar el crecimiento y el dinamismo de Asia es fundamental para los intereses económicos y estratégicos de EEUU y una prioridad clave para el presidente Obama. Los mercados abiertos en Asia proporcionan a los Estados Unidos con oportunidades sin precedentes para la inversión, el comercio y el acceso a la tecnología de vanguardia ... las empresas americanas (necesitan) aprovechar la gran y creciente base de consumidores de Asia...
La región ya genera más de la mitad de la producción mundial y casi la mitad del comercio mundial. A medida que nos esforzamos para cumplir con el objetivo del presidente Obama de duplicar las exportaciones en 2015, estamos buscando oportunidades para hacer más negocios en Asia ... y nuestras oportunidades de inversión en los dinámicos mercados de Asia".

("El Siglo del Pacífico de Estados Unidos", Secretaria de Estado Hillary Clinton , Foreign Policy Magazine, 2011) Compárese el discurso de Clinton con los comentarios de Brzezinski en El gran tablero mundial 14 años antes: "Para Estados Unidos, el premio geopolítico es Eurasia ... (p.30) ... .. Eurasia es el continente más grande del mundo y es geopolíticamente axial. Un poder que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente más productivas del mundo. .... El 75 por ciento de las personas en el mundo viven en Eurasia, y la mayor parte de la riqueza física del mundo está allí también, tanto en sus empresas y debajo de su suelo. Eurasia representa el 60 por ciento del PNB mundial y cerca de tres cuartas partes de los recursos energéticos conocidos del mundo". (P.31) Los objetivos estratégicos son idénticos, la única diferencia es que Brzezinski ha hecho una corrección de curso basado en las circunstancias cambiantes y la creciente resistencia a las amenazas, la dominación y sanciones de Estados Unidos. Todavía no hemos llegado al punto de inflexión de la primacía de Estados Unidos, pero ese día se acerca rápidamente y Brzezinski lo sabe.

Por el contrario, Clinton está todavía totalmente comprometida con la ampliación de la hegemonía de EEUU en Asia. No entiende los riesgos que ello implica para EEUU o el mundo. Va a persistir en las intervenciones hasta que el gigantesco mecanismo militar de los EEUU se detenga, a juzgar por su retórica hiperbólica, probablemente ocurra en algún momento durante su primer mandato.

Brzezinski presenta un plan racional, pero interesado para reducir y minimizar los conflictos futuros, evitar una conflagración nuclear y preservar el orden global. (Aka-El "sistema del dólar") Pero ¿seguirá la sanguinaria Hillary su consejo?

De ninguna manera.

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