Jaque al neoliberalismo

Distribuir contido
Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5088125
Actualizado: fai 21 horas 8 min

Los buitres y su libra de carne

Lun, 08/09/2014 - 14:05
Noé Jitrik, Página 12

En una nota publicada en este mismo diario propuse, hace un tiempo, una lectura algo diferente de las habituales de El mercader de Venecia. Tal como lo veía entonces, para Shakespeare el haber colocado lo sórdido y cruel en un judío prestamista era en realidad secundario y, seguramente, un lugar común de la época o, desde una perspectiva teatral, no desdeñable en un habilísimo cultor del género, un personaje que podía generar de inmediato un efecto caricatural y una inmediata respuesta de un público sensible a los estereotipos.

Pero conjeturé que no se quedaba en eso; más bien, así lo entendía, estaba situándose en una zona de múltiples significaciones para su época. Por empezar, si lo que daba lugar al conflicto dramático era un compromiso asumido por un mercader –que no era Shylock–, Antonio, un veneciano ennoblecido por una multitud de virtudes, con un prestamista lleno de defectos, salvo el poder de la argumentación, en realidad ponía en escena un enfrentamiento que le habría encantado señalar a Marx y a sus infinitos comentadores: las dificultades de un sistema comercial –Antonio afronta temporales y remisos clientes– que ya había sentado sus reales en esa Italia preburguesa, con un incipiente sistema financiero: Shylock tiene dinero y lo presta, no es complicado conjeturar que se trata del punto de partida de la creación de los bancos que, no es inútil recordarlo, ganan porque prestan.

Además, ese choque supone el conflicto entre un mundo feudal, de señores que visten bien y pasan su tiempo seduciendo jovencitas o batiéndose en duelo por fruslerías, con un mundo que comienza a perfilarse, que va a ser el mundo que conocemos aunque el atuendo de quien lo encarna y la religión que profesa sean antiguos, lo que también supone un choque entre un poder basado en promesas y linajes con un poder creciente que descansa en una laboriosa y oscura acumulación, fundamento mismo del capitalismo moderno.

Muchas otras posibilidades de lectura nos ofrece generosamente ese texto, que durante siglos ha sido considerado no sólo polémico sino incluso antisemita. Una más de las que mencioné: la conversión de la judía al anglicanismo por la vía del amor enfrenta a la rigidez católica. ¿Sería una solución “blanda” del “problema judío”, como lo diría Sartre siglos después, frente a la “dura” crueldad de la Inquisición?

Y, por último, la humillación del judío: mientras con alegre regocijo se celebra el triunfo judicial y el del amor, fracasa el oscuro, pero invencible –según Freud– deseo del dinero. Desde luego que lo que Shakespeare no podía prever era que, siglos después, la modernidad financiera terminaría por ganar la partida. Eso lo vemos ahora.

De todo ello hice un breve relato, pero dejé de lado un aspecto importante de la obra, el esplendor del ingenio de Shakespeare que tocó más cuerdas de la vida social, lo cual no deja de reconocerse. Es la cuestión de la ley, nada menos. Quiero tomar esta situación porque, me parece, tiene que ver con lo que estamos viviendo en la actualidad en nuestro castigado, por la ley, país.

Cuando todas las intrigas previas culminan y los plazos se han vencido, Shylock quiere que se ejecute el contrato, o sea que si Antonio no paga, le quiten una libra de carne. No se sabe qué hará si la obtiene, pero si al prestar el dinero eso quedó planteado y Antonio lo aceptó, creyendo seguramente que no se llegaría a ese punto, o que era inverosímil que se llegara a ello, cuando declara que no puede pagar Shylock reclama y, en consecuencia, debe intervenir un juez, el Dux, para que se cumpla con la ley. Si el juez no lo hace desvirtúa su función y, por lo tanto, el sistema pone en evidencia su debilidad. Porcia, personaje de otra intriga, se disfraza de hombre y con ese atuendo viene como abogado a terciar; con el aplauso de Shylock, que celebra la prudencia de ese ficto abogado, le da la razón, sostiene que hay que cumplir y cuando el juez está por bajar el martillo dice algo así como “pero...una libra de carne, ninguna gota de sangre”.

Esta ingeniosa salida pone en cuestión la problemática de la ley. Las leyes, no es ninguna novedad, regulan las relaciones sociales y, por lo tanto, son imprescindibles para la vida social; sintetizan las situaciones individuales y, por lo tanto, están situadas en un terreno general; para aplicarlas hay que interpretarlas y ahí está el juez y lo que gravita en su interpretación. Si no tiene en cuenta lo que puede acarrear su aplicación literal o si su interpretación está contaminada por lo que se llama “conflicto de interés”, su juicio puede acarrear lo contrario de lo que la ha inspirado. El Dux se detiene, el prestamista reclamador termina por ser acusado, triunfa la sabiduría y el sistema jurídico prueba que no es ciego ni sordo y que está al servicio de lo humano.

No parece arbitrario traspolar el esquema veneciano al escenario de Nueva York. El juez Griesa aplica la ley literalmente; para los abogados hace lo que tiene que hacer pero a pedido de los fondos buitre que vienen a ser el Shylock de esta comedia y la Argentina el Antonio al que le quieren sacar un poco más que una libra de carne. Pero, ya sea por una natural simpatía por los ricos, ya porque no ve más allá que la letra de la ley, ya porque está senil, el juez, impermeable, ciego y sordo, ignora que su dictamen puede salpicar mucha sangre, eso que había debido considerar que sucedería para que su interpretación de la ley fuera tan sabia y responsable como para justificar el poder que se le ha concedido. Cree seguramente, y con él muchos juristas, que si no lo hace así el sistema se derrumbará, pero no se da cuenta de que ocurrirá lo contrario, o sea que el sistema, al ser injusto por el impresionante daño que esa decisión puede provocar, se desvirtúa, deja de ser confiable y respaldo de la vida social para convertirse así en un enemigo de una sociedad a la que cree defender y respetar.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Lo mejor del capitalismo se ha acabado para los países ricos… y lo mismo pasará con los pobres hacia 2050

Dom, 07/09/2014 - 13:01
Paul Mason, Sin Permiso

Una de las ventajas de tener una élite global es que ellos al menos saben lo que está pasando. Nosotros, las masas engañadas, puede que tengamos que esperar decenas de años hasta saber quiénes son los pedófilos en puestos de poder, y que banqueros son delincuentes o están en quiebra. Pero se supone que las élites lo saben en tiempo real, y que sobre esa base han de hacer predicciones precisas.

Hasta qué punto se ha vuelto esto difícil quedó demostrado la semana pasada cuando la OCDE publicó sus previsiones para la economía mundial hasta 2060. Según las mismas, ese crecimiento se ralentizará en unos dos tercios de su ritmo actual, la desigualdad aumentará de modo masivo y existe un gran riesgo de que el cambio climático empeore las cosas. Pese a todo esto, afirma la OCDE, el mundo será cuatro veces más rico, más productivo, más globalizado y tendrá mejor formación. Si uno es de los que se debaten tratando de racionalizar las dos mitades de esa previsión, no hay en ese caso que preocuparse: lo mismo le pasa a algunos de los economistas más capacitados del planeta.

El crecimiento mundial se ralentizará hasta un 2.7%, afirma este organismo de expertos con sede en París, porque el efecto derivado de alcanzar igual nivel que ha impulsado el crecimiento en el mundo en vías de desarrollo– crecimiento de la población, educación, urbanización – se irá agotando. Antes incluso de que eso pase, el semiestancamiento de las economías avanzadas significa una media global a largo plazo en los próximos 50 años de un crecimiento de sólo el 3%, lo que es poco. El crecimiento de los empleos de alta cualificación y la automatización de los empleos significa, en la proyección principal, que la desigualdad crecerá en un 30%. Hacia 2060, países como Suecia tendrán niveles de desigualdad como los que se ven actualmente en los EE. UU.: pensemos en Gary, Indiana, en el extrarradio de Estocolmo.

El conjunto de la proyección se completa con el riesgo de que los efectos económicos del cambio climático empiecen a destruir el capital, el litoral y la agricultura en la primera mitad de siglo, recortando el crecimiento del PIB mundial hasta en un 2,5% y el 6% en el sudeste asiático.

La parte más desolada del informe de la OECD no se encuentra en lo que proyecta sino en lo que da por sentado. Da por sentado, en primer lugar, un rápido aumento de la productividad, gracias a la tecnología de la información. Tres cuartos de todo el crecimiento esperado provienen de esto. Sin embargo, esa presunción es, tal como dice con un eufemismo el informe, "elevada cuando se compara con la historia reciente".

No hay absolutamente ninguna certeza de que toda la revolución de la información de los últimos 20 años vaya a derramarse en cascada en sectores aun más productivos y que creen más valor. La OCDE declaró el año pasado que, si bien Internet probablemente había impulsado la economía norteamericana hasta en un 13%, los efectos económicos más generales eran probablemente más amplios, algo imposible de medir y no captado por el mercado. El veterano economista norteamericano Robert Gordon ha sugerido que el empuje de productividad de la tecnología de la información es real, pero está ya agotado. De cualquier modo, existe un riesgo bastante elevado de que ese escaso 3% de crecimiento previsto se acerque al 1%.

Y luego está problema de las migraciones. Para que funcione el supuesto principal, Europa y los EE.UU. han de absorber cada uno 50 millones de emigrantes de aquí a 2060, y el resto del mundo desarrollado ha de absorber otros 30 millones. Sin ellos, la mano de obra y la base fiscal se contraen de tal modo que los estados quiebran.

El riesgo principal que muestra la OECD es que los países en desarrollo progresen tan rápidamente que la gente deje de emigrar. Un riesgo más evidente – tal como lo señala el voto de un 27% al Frente Nacional en Francia y las alborotadas multitudes que insultan a los inmigrantes en la frontera de California – es que no acepten la emigración las poblaciones del mundo desarrollado. Eso, sin embargo, no se considera.

Y ahora imaginemos el mundo del supuesto principal: Los Angeles y Detroit se parecen a Manila: abyectos barrios de chabolas junto a rascacielos protegidos, la mano de obra del Reino Unido, una mezcla de ancianos blancos y jóvenes emigrantes recién llegados, los empleos de ingresos medios prácticamente desaparecidos. Si naces en 2014, entonces para 2060 serás un abogado de 45 años o un camarero de 45 años. No habrá mucho entremedias. El capitalismo entrará en su cuarta década de estancamiento y entonces – si no hemos hecho nada respecto a las emisiones de carbono – empezarán a sentirse las repercusiones verdaderamente graves del cambio climático.

La OCDE le envía al mundo un mensaje claro: en lo que respecta a los países ricos, se ha terminado lo mejor del capitalismo. Para los países pobres – que hoy experimentan el oropel y la neblina de la industrialización – se habrá acabado para 2060. Si queréis mayor crecimiento, dice la OCDE, tenéis que aceptar una mayor desigualdad. Y viceversa. Hasta para alcanzar una magra tasa media de crecimiento global del 3%, tenemos que hacer "más flexible" el trabajo, y la economía más globalizada. A esos inmigrantes en desbandada sobre las vallas de Melilla, junto a Marruecos, tenemos que darles la bienvenida, en masa, a un ritmo de dos o tres millones anuales en el mundo desarrollado durante los próximos 50 años. Y tenemos que conseguir esto sin que el orden global se fragmente.

Ah, y está el problema fiscal. El informe apunta que, con la polarización entre rentas altas y bajas, tendremos que pasar – como sugiere Thomas Piketty – a los impuestos sobre la riqueza. Aquí el problema, según señala la OCDE, estriba en que los activos – ya se trate de un caballo campeón de carreras, una cuenta bancaria secreta o el copyright del logotipo de una marca – tienden a ser intangibles y a mantenerse por tanto en jurisdicciones dedicadas a esquivar los impuestos a la riqueza.

La recomendación de la OCDE – más globalización, más privatización, más austeridad, más migraciones y una tasa a la riqueza, si es que podemos conseguirla– tendrá su importancia. Pero no para todo el mundo. La lección última del informe es que, más tarde o más temprano, surgirá una alternativa al "más de lo mismo". Porque las poblaciones armadas de teléfonos inteligentes y con un acrecentado sentido de los derechos humanos, no aceptarán un futuro de elevada desigualdad y reducido crecimiento.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Paul Krugman: "Hay tufillo a desesperación en Europa"

Dom, 07/09/2014 - 09:01
Paul Krugman, El País

El jueves, el Banco Central Europeo anunciaba una serie de nuevas medidas que iba a tomar para tratar de impulsar la economía de Europa. El anuncio tenía un tufillo a desesperación, lo cual era tranquilizador. Europa, que está en peor situación económica que durante la década de 1930, se encuentra sin lugar a dudas atrapada en un torbellino deflacionario, y es bueno saber que el BCE es consciente de ello. Pero puede que la revelación haya llegado demasiado tarde. No está nada claro que las medidas que hay ahora sobre el tapete sean lo bastante contundentes para invertir el sentido de esa espiral deflacionaria.

Y ahí estaríamos nosotros, si no fuera por Bernanke. En Estados Unidos, las cosas distan de ir bien, pero parece que (al menos por ahora) hemos escapado a la clase de trampa que amenaza a Europa. ¿Por qué? Una posible respuesta es que la Reserva Federal empezó hace años a hacer lo que debía, al comprar billones de dólares en obligaciones, a fin de evitar la situación a la que se enfrenta ahora su homólogo europeo.

Se puede alegar, y yo lo haría, que la Reserva debería haber hecho todavía más. Pero sus responsables han sido víctimas de ataques feroces durante todo este tiempo. Expertos, políticos y plutócratas los han acusado una y otra vez de "degradar" el dólar, y nos advertían de que la inflación iba a dispararse de un momento a otro. El repunte de la inflación que predijeron no se ha producido pero, a pesar de haberse equivocado un año tras otro, casi ninguno de esos detractores ha reconocido su error, y ni siquiera han cambiado de cantinela. Y la pregunta que me he estado haciendo es por qué. ¿Qué empuja a un sector poderoso de nuestra clase política —llamémoslo el comité de la deflación— a exigir políticas de restricción del crédito incluso en una economía deprimida y con poca inflación?

Una cosa está clara: como tantas otras cosas hoy día, la política monetaria se ha convertido en gran medida en un asunto partidista. No solo porque los mensajes sobre la degradación del dólar provengan casi exclusivamente de la derecha del espectro político; la paranoia de la inflación se ha convertido, hasta un punto llamativo, en una cuestión de corrección política conservadora, de manera que incluso algunos economistas que deberían ser más sensatos se han unido al coro. Así que podemos concretar más la pregunta: ¿por qué la gente de derechas odia la expansión monetaria, aun cuando se necesita desesperadamente?

Una de las respuestas reside en el poder de la verdadez, expresión de justa fama acuñada por Stephen Colbert para referirse a cosas que no son ciertas, pero se lo parecen a algunos. "La Reserva Federal está imprimiendo dinero, el hecho de imprimir dinero genera inflación y la inflación siempre es mala" es una afirmación falsa por partida triple, pero a mucha gente le parece verdadera. Y sí, la tendencia a preferir la verdadez a una verdad más compleja está y ha estado casi siempre relacionada con el conservadurismo político, y esta tendencia se intensifica aún más en una época en la que algunos líderes políticos extraen sus teorías monetarias de las novelas de Ayn Rand.

Otra respuesta es el interés de clase. La inflación ayuda a los deudores y perjudica a los acreedores, mientras que con la deflación sucede lo contrario. Y los ricos tienen muchas más probabilidades que los pobres de ser acreedores, de tener dinero en el banco y obligaciones en la cartera, en vez de hipotecas y saldos pendientes en la tarjeta de crédito. En la época dorada de finales del siglo XIX, la élite se movilizó en masa para derrotar a William Jennings Bryan, que pretendía sacar a Estados Unidos del patrón oro; el coste de la campaña electoral, expresado como porcentaje del PIB, fue mucho más alto en 1896 que en cualquier otra elección presidencial, anterior o posterior. ¿Se están movilizando hoy los ricos de manera similar en contra de la política del crédito barato?

Por lo que yo sé, no tenemos pruebas fehacientes de ello. Sin duda, hay muchos inversores ricos entre la multitud que denuncia la degradación del dólar, pero no sabemos con certeza lo representativos que son; y se podría argumentar que a los grandes inversores les deberían gustar las políticas expansivas de la Reserva, que han sido muy beneficiosas para la Bolsa. Pero puede que los ricos no confíen en esa conexión, en parte porque la inflacionaria década de 1970 fue muy mala para los mercados bursátiles. Y sabemos a ciencia cierta que los muy ricos tienen más tendencia que el resto de los ciudadanos a considerar que el déficit presupuestario es nuestro mayor problema, aun cuando la austeridad fiscal probablemente sea perjudicial para sus ganancias. Por tanto, es probable que el interés de clase aparente también sea una motivación clave para el comité de la deflación.

Una nota al margen: los ricos de Europa no son tan ricos ni tan influyentes como los estadounidenses pero, no obstante, los intereses de los acreedores son todavía mayores que en Estados Unidos porque los países acreedores, Alemania en concreto, han acabado dictando las políticas de toda Europa.

Y es importante que entendamos que el dominio que ejercen los intereses de los acreedores a ambos lados del Atlántico, respaldado por doctrinas económicas falsas pero que generan una atracción visceral, ha tenido consecuencias trágicas. Nuestras economías se han debilitado a causa de la penosa situación de los deudores, que se han visto obligados a recortar drásticamente el gasto. Para evitar una depresión profunda y prolongada, necesitamos políticas que contrarresten ese lastre. Pero, en vez de eso, lo que tenemos es la obsesión con los peligros del déficit presupuestario y la paranoia de la inflación. Y una depresión económica que no se acaba nunca.
_______
Ver: La influencia de Ayn Rand sobre Alan Greenspan y su génesis en la crisis financieraUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Mario Draghi confirma la debilidad de la economía europea

Ven, 05/09/2014 - 16:59
El Banco Central Europeo no sorprendió a nadie con su última pócima milagrosa de volver a reducir cada uno de sus tres principales tipos de interés y dos nuevos programas para la compra de valores respaldados por activos y bonos garantizados emitidos por los bancos de la eurozona. Hay preocupación de que el período deflacionista puede persistir durante más tiempo de lo pensado y poner en peligro la recuperación económica de la zona euro. Draghi reconoció que “hemos visto un empeoramiento de las perspectivas de inflación a mediano plazo, y el movimiento a la baja en varios indicadores muestran que la recuperación ha perdido impulso." Lo que no se animó a decir Mario Draghi, es que la economía europea se encamina a una nueva recesión y que los últimos movimientos de ficha del BCE van rumbo a ninguna parte. La política monetaria está cada vez más arrinconada en el descrédito y la incompetencia dado que tras seis años de crisis no ha podido dar con un camino fiable para la recuperación económica verdadera. Si a esto sumamos la desaceleración en picada que sufre China y Japón, y la debilidad inserta en Estados Unidos, donde, de acuerdo a Janet Yellen, casi la totalidad del empleo creado en ese país en los últimos años es de carácter precario y temporal, podemos esperar que nos hallamos en las puertas de una nueva recesión global. De esta nueva crisis los principales culpables serán los bancos centrales, y las políticas de los gobiernos que dieron rienda suelta a los planes de austeridad que ordenó Angela Merkel. Como al parecer existe eso que algunos llaman “justicia divina”, no deberá sorprendernos cuando el próximo país que siga a Francia e Italia en su nueva entrada en recesión sea Alemania, país que ya comienza a sufrir signos de fatiga con una tasa de desempleo en aumento.

Leer más

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Capital financiero y estructura social de los emergentes

Xov, 04/09/2014 - 09:01
Antxon Mendizabal, Viento Sur

El eje del Pacífico ha entrado sin permiso en el proceso de acumulación capitalista mundial y se ha ubicado además en el centro.

Desde el principio del capitalismo industrial hasta los años 80 del siglo XX, el desarrollo capitalista se centraba en el crecimiento europeo, el crecimiento de la América anglosajona y en una gran economía trasatlántica que unía ambos. A partir de los años 80, el centro de gravedad de la economía mundial se desplaza hacia el Pacífico.

La década de los 90 está marcada por el agresivo crecimiento de China y de los nuevos países industrializados asiáticos. La crisis financiera de la segunda mitad de la década será también un reflejo de la febril dinámica existente en estas latitudes: Malasia, Indonesia, Japón, Corea del Sur, etc. Será afectada por un proceso de especulación financiera que abarca también las regiones más distantes como Brasil y Rusia. En el continente americano, el crecimiento se polariza hacia las costas del Pacífico. Asistimos así al fuerte crecimiento de México y Chile y al acelerado crecimiento de la economía de California en Estados Unidos. Para analistas como Andrés Barreda, en esta década se multiplica por cuatro el tráfico portuario del pacífico estadounidense.

Junto a la emergencia y consolidación de India y China como grandes potencias, encontramos aquí la mayor concentración de población trabajadora ofertando trabajo de toda la historia humana; que presiona a los salarios a la baja. Cerca de 2.000 millones de personas ofertando trabajo de los que más de 1.000 millones ganan menos de dos dólares diarios, de los que 350 millones sobreviven con un dólar diario y de los que 170 millones son niños. Se evalúan también en cerca de un millón de personas al año los que mueren como consecuencia de accidentes y enfermedades socio-laborales relacionadas con el trabajo que realizan; devoradas por un febril proceso de producción, intercambio y crecimiento.

Estamos, por lo tanto, ante el mejor espacio del planeta para acumular capital basado en la superexplotación de los trabajadores (salarios y condiciones laborales en China, India, Bangladesh, etc.). Ello conforma la base de un nuevo desarrollo del modo de producción capitalista bajo dominación financiera e intensiva en la explotación de la fuerza de trabajo. Dicho de otra manera, encontramos en la base de funcionamiento de la economía mundial un modelo de explotación intensiva de la fuerza de trabajo que hegemoniza espacios crecientes de la economía mundial y nos presiona a todos hacia la regresión social.

La estructura social del eje del Pacífico avanza en el continente americano a través de la alianza del Pacífico. Conformado por Colombia, México, Chile, Perú y Costa Rica y abrazando la práctica totalidad de la costa del pacífico del Continente Latinoamericano, donde se constatan las mayores tasas de crecimiento del continente, representando el 40% del PIB y el 55% de las exportaciones latinoamericanas. Conformada a gran velocidad en el contexto de la recuperación de la antigua alianza del Alca y de la lucha por la hegemonía entre USA y China, la alianza del Pacífico tiene entre sus objetivos fundamentales neutralizar y destruir los grandes avances económicos, sociales y políticos del Proceso Bolivariano.

Bajo la dominación del capital financiero, encontramos aquí un modelo de sociedad neoliberal con grandes desigualdades sociales, que integra progresivamente los mercados de valores de Colombia, Chile, Perú y México; proyectando destruir las construcciones de solidaridad, participación popular y soberanía, como el Alba, el Proyecto del Sucre y los aspectos político-sociales incluidos en las nuevas realidades de Unasur, la Celac, Petrosur, Petrocaribe, Banco del Sur, el Satélite Bolivariano de Comunicación, el Mega Anillo de Fibra Óptica para Internet y las diversas iniciativas de los sectores campesinos, obreros, indígenas y populares.

Y se asienta en una construcción europea que renunció en su momento a una convergencia macro-social que permitiera un espacio económico, social y político alternativo en la rica Europa, abrazando la lógica neoliberal que subordina sus realizaciones a las exigencias del mercado mundial. Así, el actual modelo europeo del euro representa un espacio económico dominado por los grandes centros de poder del gran capital financiero y limitado por la hegemonía de las grandes corporaciones internacionales, que utilizan sus deslocalizaciones e implantaciones productivas para presionar hacia la flexibilización, la precarización y la regresión social.

Una nueva Europa estructuralmente antidemocrática, donde el único organismo elegido, el Parlamente Europeo, tiene una capacidad decisoria mínima, mientras dos instituciones conformadas por los representantes de los gobiernos, el Consejo de Ministros y la Comisión Europea, acaparan las competencias decisionales que orientan las políticas comunitarias, donde el principio de subsidiariedad es una caricatura, las regiones solo tienen funciones consultivas y son los estados-nación los que legislan y deciden en contra de sus propios pueblos. Se trata de una Europa marcada por el retroceso de los derechos laborales, la destrucción del tejido productivo de los países y regiones débiles, la privatización, la precariedad, el paro y la degradación de los servicios y prestaciones sociales.

Sobre este modelo europeo se aplican las políticas de austeridad. Se trata de combatir la deuda pública creada por el poder financiero con nuevos planes de ajuste. Los recortes sociales y las privatizaciones son así la condición para obtener nuevos créditos. La aplicación de los planes de ajuste lleva al colapso económico y social de los estados periféricos económicamente más débiles. Y en general descargan así el coste de la crisis sobre el sector asalariado y la población con limitados recursos de supervivencia.

Los gobiernos europeos deciden brutales ajustes para calmar a los mercados (sus propios bancos). Los mercados destituyen a los representantes políticos elegidos y ubican en el poder a sus propios representantes. La misión histórica de los nuevos tecnócratas es demoler las políticas de protección social y los restos de bienestar generados en el anterior modelo Fordista-Keynesiano.

Más recientemente, el Acuerdo Transatlántico entre Estados Unidos y la Unión Europea representa una nueva ofensiva, con la filosofía ya aplicada del AMI, OMC y la TLC, en la consolidación de la nueva dominación financiera de la economía del mundo. A nivel jurídico-político, garantiza a las multinacionales y a los grandes inversores financieros una nueva legislación que ubica su poder decisorio por encima de las disposiciones sociales, económicas y políticas de los estados occidentales. A nivel económico, asiatiza las relaciones laborales de occidente, garantiza a las multinacionales de la agroindustria y a las grandes empresas farmacéuticas el control de los vitales sectores de la salud y de la alimentación e impide la cristalización de proyectos económico-sociales propios en los pueblos de occidente. A nivel geopolítico, se trata de reestructurar la organización neoliberal del mundo occidental bajo la batuta de los Estados Unidos de América, con el objetivo declarado de distorsionar el proceso que convierte a Oriente en general y a China en particular en el centro de la nueva acumulación mundial. Un nuevo ciclo de luchas sociales y políticas emerge en el escenario actual.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Piketty y las leyes de la economía

Mér, 03/09/2014 - 16:01
Alejandro Nadal, La Jornada

Algunos de los libros más citados son con frecuencia los menos leídos. Y la obra de Thomas Piketty Capital en el siglo XXI es quizás el ejemplo más reciente. Lástima, porque la lectura desordenada de algunos pasajes y crónicas conduce a conclusiones superficiales y apreciaciones equivocadas sobre uno de los fenómenos más importantes de la historia, la desigualdad económica.

El texto de Piketty se convirtió en un fenómeno literario, una proeza para un libro sobre economía de más de 650 páginas. Se trata de una aportación importante al promover el debate sobre desigualdad económica y los males que entraña, en especial para la democracia y la vida en sociedad.

Pero, ¿es que Piketty es el primero en analizar la desigualdad económica y sus implicaciones en la economía del siglo XXI? La respuesta es negativa. Muchos antes que Piketty han examinado este problema y de manera más profunda. Dos ejemplos son James Galbraith y su equipo en la Universidad de Texas y el grupo de economía política de la Universidad de Massachusetts en Amherst, con Gerald Epstein y Bob Pollin a la cabeza. Otra muestra es el economista Branko Milanovic, cuyo trabajo sobre desigualdad internacional cubrió encuestas ingreso-gasto en hogares de 91 países. Destacan también los trabajos que publica desde 1988 el equipo del Economic Policy Institute en sus informes sobre empleo, desigualdad, salarios e ingresos familiares en Estados Unidos. Y como la lista no se acaba, surge otra pregunta: ¿por qué el libro de Piketty atrajo tanta atención sobre un tema que se había venido trabajando desde años atrás?

La respuesta de Thomas Palley, otro macroeconomista con importantes investigaciones sobre el tema, es que el pequeño mundo de la economía dominante en las universidades del establishment, nunca quiso reconocer el valor de estos trabajos porque sus autores permanecen etiquetados como de izquierda y reconocerlos como interlocutores equivale a legitimarlos. Según Palley parece que el tema de la desigualdad sigue siendo un tabú a menos que sea discutido por la persona ‘correcta’.

Piketty es quizás esa persona. Su libro encuentra perturbadoras tendencias en materia de desigualdad creciente, pero sus herramientas analíticas y sus recomendaciones de política económica dejan mucho que desear. Los conceptos utilizados son los que convencionalmente utiliza la teoría económica neoclásica y han sido desacreditados en debates teóricos bien conocidos. La ignorancia de Piketty sobre estos debates es sorprendente porque tienen que ver precisamente con la definición de capital, palabra clave en el título de su obra.

Entre otras cosas, Piketty sostiene que cuando la tasa de remuneración al capital aumenta más que la tasa de crecimiento de la economía se fortalece la tendencia a una creciente desigualdad. Pero eso implica que Piketty posee una medida del capital pues, de otro modo, su tasa de remuneración carecería de sentido. El problema es que en la definición de este autor el capital es una colección de bienes heterogéneos (edificios, máquinas) y lo único que los une es una medida en términos monetarios. Ahora bien, se sabe desde la controversia sobre la teoría del capital de hace cincuenta años que el valor monetario de esos bienes heterogéneos no puede ser utilizado en sustitución de la cantidad de máquinas y edificios utilizados en la producción.

Este no es un detalle técnico. El corolario de lo anterior es que el capital no recibe una ganancia por su participación en la producción. Los propietarios de las máquinas y edificios no reciben una remuneración ligada a la productividad marginal del capital. Y ahora sí estamos cerca de la médula del problema. En sus leyes fundamentales del capitalismo Piketty utiliza el principal elemento ideológico de la teoría convencional sin cuestionarlo. El establishment le ha respondido: con este tipo de análisis edulcorado sí podemos entablar un diálogo sobre la desigualdad. Bueno, quizás algo es algo.

Piketty encuentra que la desigualdad existe y que hay épocas en las que puede intensificarse. Pero vayamos a la pregunta de fondo: ¿cuál es la causa de esa desigualdad creciente según Piketty? La respuesta se encuentra en varios pasajes y se puede sintetizar en sus palabras: el principal impulso de la desigualdad proviene de la difusión del conocimiento y la inversión en capacitación. Esto es música a los oídos del coro de economistas neoliberales que llevan años afirmando que la desigualdad proviene de un sesgo en el proceso de cambio tecnológico en la economía que proporciona mayor remuneración para ciertos grupos de trabajadores (los que poseen mayor calificación) y menor para otros (los menos calificados).

Todo esto explica por qué el libro de Piketty carece de una buena discusión sobre las causas del estancamiento de los salarios en las principales economías capitalistas a partir de los años setenta. Podemos hablar de desigualdad, por cierto, pero no de salarios. Podemos hablar del capital en el siglo XXI, pero no demasiado sobre capitalismo.
______
Ver más sobre Thomas Piketty
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Goldman Sachs atrapado en su propio juego con hundimiento del Espirito Santo

Mér, 03/09/2014 - 10:01
La quiebra del Banco Espírito Santo tiene una víctima importante al otro lado del Atlántico. De acuerdo con el Wall Street Journal, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs podría perder 835 millones de dólares por un préstamo que concedió a la institución portuguesa poco antes de que se hiciera evidente la situación de bancarrota del banco portugués. Este hecho ayuda a entender por qué Goldman Sachs emitía buenos informes sobre la solidez del principal banco de Portugal, y por qué la prensa financiera aplaudía la gestíón del banco y negaba su bancarrota inminente.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La nueva carrera transatlántica

Mar, 02/09/2014 - 14:30
Matthew Lynn, El Economista

A lo largo de la historia ha habido carreras transatlánticas épicas, como el cruce sin ayuda del Atlántico que se disputan los regatistas cada cuatro años.

En cualquier caso se trata de un concurso de navegación, fuerza y destreza, que enfrenta a cada marinero contra los elementos y la competición. Ahora mismo hay otra carrera transatlántica en curso, esta vez entre banqueros centrales. ¿Qué país subirá los tipos antes, Gran Bretaña o Estados Unidos?

Tanto el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, como la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, han estado haciendo cada vez más ruido sobre el fin de un quinquenio de dinero súper barato. ¿Quién moverá ficha primero? Por tres motivos, la apuesta inteligente recae en EEUU.

El Reino Unido se verá atrapado inevitablemente por la depresión que está anclada en la Eurozona. Y está entrando en ocho meses de inestabilidad política. Además, su recuperación está mucho menos enraizada. Ningún banquero central querrá ser el primero en subir los tipos porque no quieren que se les culpe de ahogar una recuperación que todavía parece peligrosamente frágil. Pero si alguien lo va a hacer primero, será Yellen y no Carney.

La especulación en los mercados gira sobre si los banqueros centrales van a poner fin a un quinquenio de dinero súper barato, que comenzó con la crisis financiera de 2008, y empezar a subir los tipos de interés. Una cosa está cada vez más clara: es una carrera de sólo dos caballos. El Banco de Japón no va a subir los tipos en un futuro próximo. La abenómics sigue en sus primeras fases y, en todo caso, es más probable que el banco se ponga a imprimir yenes otra vez que a subir los tipos de interés.

¿Y el BCE? Olvídense. La Eurozona se resbala rápidamente hacia la deflación y el crecimiento se ha detenido en seco. El único paso que va a dar ahora es lanzar su propia versión de la facilitación cuantitativa (una subida de tipos es tan probable como que el presidente francés François Hollande introduzca un tipo impositivo único). Los posibles movimientos

Es cierto que algunos bancos centrales muy pequeños podrían moverse antes. Nueva Zelanda ya ha subido sus tipos de interés. Ha habido cierta especulación sobre que Australia podría seguir sus pasos, aunque no lo ha hecho aún. Suecia y Noruega podrían tomar medidas, aunque los suecos salieron escarmentados por la subida de tipos anterior en el ciclo que tuvieron que revertir. Con todo el respeto del mundo, a casi nadie le importa lo que pase en Nueva Zelanda o Noruega. La medida sobre los tipos de interés que importa vendrá de una de las grandes economías.

Y quien mueva primero es importante. En los cinco últimos años, la economía global ha estado en territorio inexplorado. Con la excepción de Japón, los tipos de interés no habían estado tan bajos nunca. ¿Qué ocurre cuando se empiezan a subir de esos niveles? ¿Los mercados se lo toman con calma? ¿O se desploman y caen muertos al suelo? Es como ser el piloto de pruebas de un nuevo avión experimental. Los túneles de viento y simuladores por ordenador puede que digan que es seguro pero hasta que alguien lo suba al aire, nadie lo sabe.

Sea lo que sea lo que predigan los modelos económicos, hasta que no suban los tipos no podremos prever las consecuencias. Es mucho mejor si otro lo hace primero y nos brinda la oportunidad de aprender de su experiencia. En niveles de "emergencia"

¿Quién será, EEUU o el Reino Unido? Ambos países parecen haber pasado del punto en que los tipos necesitan mantenerse a niveles de "emergencia". El FMI prevé que la economía británica se expanda un 3,2% este año. El paro cae a un ritmo decente y los precios de la vivienda aumentan con fuerza. La inflación está controlada.Es cierto que los salarios reales siguen siendo muy débiles pero, aun así, cuesta ver la "emergencia". Según cualquier estándar histórico, la economía funciona perfectamente bien. A nadie se le ocurriría recortar los tipos con ese trasfondo.

Casi lo mismo ocurre en EEUU. La economía se expandió un 4% en el segundo trimestre del año. Es cierto que puede que no se sostenga pero el FMI prevé un crecimiento del 2% este año y de más del 3% el siguiente. El empleo es respetable. Se crean puestos de trabajo y, aunque el crecimiento salarial es invisible, la deuda cae y los precios inmobiliarios se recuperan.

Ha habido rachas más fuertes de crecimiento en EEUU pero, prácticamente como el Reino Unido, cuesta seguirlo viendo como una "emergencia". Sin embargo, es el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, quien se enfrenta a los obstáculos más formidables. Aunque dos miembros del Comité sobre Política Económica ya han votado a favor de una subida de tipos, hay tres factores que retrasarán la decisión.

Primero, el país se dirige hacia un periodo de inestabilidad política. El mes que viene, Escocia votará si quiere ser independiente. Si gana el sí, la libra se sumirá en el caos cuando los dos países intenten desenganchar sus finanzas. En mayo del año próximo habrá elecciones generales y, con las encuestas tan disputadas, el resultado podría estar muy reñido y acabar en otro Gobierno de coalición. Una subida de tipos sólo hará peor una situación inestable. Después, al Reino Unido le va a golpear la depresión de la Eurozona.

En total, el 18% de la economía británica se compone de exportaciones a Europa. Incluso Alemania ha entrado en punto muerto. Esa quinta parte de la economía estará en apuros y tirará del resto hacia abajo.

Por último, su recuperación está mucho menos arraigada. Puede que crezca más rápido que EEUU ahora pero se ha mantenido a flote por una rápida inflación del precio de la vivienda y la constante inmigración. El PIB per capita no crece nada y la vivienda no puede seguir subiendo de precio para siempre. Hay mucha espuma que puede salir volando fácilmente.

Los tipos tienen que subir en algún momento pero la fecha sigue siendo una apuesta tremenda. En estos momentos parece que será Janet Yellen la que tendrá que moverse primero y poner su reputación en juego.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Por qué se debe poner fin al dominio de la banca en la creación de dinero

Dom, 31/08/2014 - 19:41
En agosto del año pasado y a raiz de los nulos avances para enfrentar la crisis cuestionábamos al FMI con la dura pregunta ¿Saben algo de economía en el FMI?. En ese artículo, mencionábamos el informe de Olivier Blanchard, jefe del FMI, publicado apenas un mes antes de la quiebra de Lehman Brothers (septiemre de 2008) en el cual planteaba "el saludable estado de el macroeconomia". Ahí, Blanchard afirmaba que "todos los problemas de la macroeconomía se encuentran bajo control". Si Banchard quiso referirse a la estabilidad del sistema financiero, éste se desplomó a los 30 días de publicado ese informe; si quiso referirse a la estabilidad macroeconómica mundial, todo el mundo entró en recesión tras la caída de Lehman Brothers. Si a un ingeniero se le desploma un edificio por un error en sus cálculos, o a un médico se le muere un paciente por un error de diagnóstico, tendrá serias dificultades para encontrar trabajo, y además una seguidilla de demandas judiciales. Esto no les ocurre a los mandameses del FMI, que pueden vaticinar el mejor de los mundos aunque el mundo se esté cayendo a pedazos.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Por qué importa el dinero?

Sáb, 30/08/2014 - 18:03
Randall Wray, New Economic Perspectives

Nuestra conferencia Mission Oriented Finance for Innovation explora cómo orientar la financiación hacia lo que Hyman Minsky llamó “el desarrollo del capital en la economía”, definido en un sentido amplio, para incluir la inversión privada, la inversión en infraestructuras públicas y la inversión en desarrollo humano.

Pero para entender cómo, debemos entender qué es el dinero y por qué importa. Después de todo, la financiación es el proceso de poner el dinero en manos de quienes están dispuestos a gastarlo.

La narrativa dominante es que el dinero “engrasa” las ruedas del comercio. Se podría, desde luego, hacer funcionar la máquina comercial sin dinero, pero, sin duda, funciona mejor con el lubricante del dinero.

Según esta narrativa, el dinero fue creado como un medio de intercambio: en vez de cambiar tu plátano por un pescado, ambos usuarios aceptan usar conchas de caracol como intermediario del acuerdo. Con el tiempo, la evolución del dinero incrementó la eficiencia seleccionando, sucesivamente, metales preciosos, en bruto, monedas acuñadas de metales preciosos, papel-moneda respaldado por metales preciosos y, finalmente, dinero fiduciario constituido por monedas metálicas de base, billetes de papel y entradas electrónicas.

Sin embargo, eso nunca ha cambiado la naturaleza del dinero, que era la de facilitar el comercio de bienes y servicios. Como proclamó Milton Friedman, a pesar de la complejidad de nuestra moderna economía, todos los procesos económicos importantes están contenidos en la sencilla economía, fundada en el trueque, de Robinson Crusoe.

El dinero no sería sino un “velo” que obscurecería esa sencilla realidad; en el léxico convencional, el dinero puede ignorarse dada su “neutralidad”. (Para los versados en teoría económica académica, basta referirse al teorema Modigliani-Miller y a la hipótesis de los mercados eficientes, que probarían que las finanzas son irrelevantes.)

Sólo tendríamos que preocuparnos por el dinero cuando hay demasiado: la otra tesis famosa de Friedman es que “la inflación es siempre y en todo momento un fenómeno monetario”; demasiado dinero causa el incremento de los precios. De aquí la preocupación que suscita la actual política de Flexibilización Cuantitativa de la Fed, que ha cuadruplicado el “dinero Fed” (las reservas) y que debería estar provocando una inflación masiva.

En este post ofreceré una narrativa diferente, derivada de la idea de Joseph Schumpeter, según la cual el banquero es el éforo del capitalismo.

Ver el dinero desde la perspectiva del intercambio resulta muy engañoso a la hora de entender el capitalismo.

En la historia de Robinson Crusoe, yo he obtenido un plátano y tú, un pescado. ¿Pero cómo los conseguimos? En el mundo real, los plátanos y los pescados han de producirse y esa producción debe ser financiada.

La producción comienza con el dinero necesario para la compra de los insumos, lo que crea ingreso monetario para comprar productos.

Como decía mi madre, “el dinero no crece en los árboles”. ¿Cómo consiguen el primer dinero los productores? ¿Tal vez vendiendo productos? Lógicamente, es un argumento de regreso infinito: un problema del huevo y la gallina. El primer dólar gastado (por el productor o por el consumidor) tiene que venir de algún sitio.

Hay otro problema. Aun si pudiéramos imaginar que la humanidad “recibió maná del cielo” para empezar a poner en marcha la economía monetaria –digamos, una dotación inicial de un millón de dólares—, ¿cómo explicamos los beneficios, los intereses y el crecimiento?

Si yo soy un productor que ha heredado 1000 dólares y los he gastado en insumos, no me sentiré feliz si consigo con las ventas sólo 1000 dólares. Quiero un rendimiento, tal vez de un 20% (con lo que obtendré 1200 dólares). Si soy un prestamista de dinero, prestaré 1000 dólares, pero también querré obtener 1200 dólares. Y todos nosotros queremos un pastel cada vez más grande. ¿Cómo puedo hacer que ese millón inicial se doble o triplique?

Aquí es donde aparece el “éforo” de Schumpeter. Un éforo es “alguien que supervisa”, y Schumpeter aplicó el término a los banqueros. No necesitamos imaginar el dinero como una suerte de maná, sino que hemos de verlo más bien como la creación de poder de compra controlada por el banquero.

Un productor que desee contratar recursos presenta una propuesta a la consideración del banquero. Mientras el banquero analiza su comportamiento económico en el pasado, así como la riqueza ofrecida como garantía, lo más importante para él será la probabilidad de que las perspectivas de los proyectos sean superiores a las "garantías". Si es así, el éforo avanzará un préstamo.

Más técnicamente, el banquero acepta el pagaré del productor y realiza pagos a los suministradores de recursos (incluido el trabajo) mediante abonos en sus cuentas de depósito. El pagaré del productor es el activo del banquero; los depósitos del banco son su pasivo, pero son los activos de los tenedores del depósito (suministradores de recursos).

Así es como el dinero va a parar a la economía, no vía maná caído del cielo, ni desde los helícópteros de Milton Friedman que lanzan el dinero de los bancos centrales.

Cuando los depositantes gastan (tal vez en bienes de consumo, tal vez para comprar insumos para sus propios procesos de producción), lo hacen con cargo a sus cuentas y se abona a las cuentas de los proveedores.

En nuestros días, el grueso del “dinero” consiste en entradas electrónicas a golpe de tecla en los balances de los bancos. Puesto que vivimos en un ambiente con muchos bancos, los pagos a menudo entrañan al menos dos bancos. Los bancos compensan las cuentas con cargos mutuos; o sirviéndose de depósitos en los bancos correspondientes. Sin embargo, la compensación neta entre los bancos se hace normalmente en los balances del banco central.

Como cualquier otro banquero, la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra crean dinero a “golpe de teclado”. El dinero del banco central tiene la forma de reservas o billetes, creados para realizar pagos a clientes (bancos o tesoro nacional) o para hacer compras por su propia cuenta (títulos del tesoro o títulos respaldados por hipotecas).

La creación de dinero por los bancos y por el banco central está limitada por reglas generales como normas de suscripción, criterios de garantías o ratios de capital. Tras el abandono del patrón oro, no hay límites físicos a la creación de dinero. No hay límite físico ninguno para las entradas a golpe de tecla en los balances bancarios. Este reconocimiento es fundamental para las cuestiones que tienen que ver con las finanzas. También resulta aterrador.

Lo bueno del éforo schumpeteriano es que siempre se puede suministrar la financiación suficiente para emplear plenamente todos los recursos disponibles a fin de apoyar el desarrollo de capital de la economía. Podemos servirnos de los golpes de teclado para llegar al pleno empleo.

Lo malo del éforo schumpeteriano es que podemos crear más financiación que la que podemos usar razonablemente. Además, nuestros éforos podrían tomar malas decisiones sobre qué actividades deberían obtener el financiamiento a golpe de teclas.

Es difícil encontrar ejemplos de la creación excesiva de dinero en la financiación de usos productivos. Más bien, el principal problema es que buena parte de las finanzas se crean para alimentar burbujas de precios de los activos. Y eso vale tanto para las finanzas creadas por nuestros éforos de la banca privada como para nuestros éforos de los bancos centrales.

El mayor desafío al que hoy nos enfrentamos no es el de la falta de financiación, sino más bien la manera de impulsar la financiación para promover tanto los intereses privados como el interés público, a través del desarrollo de capital de nuestro país. Este es el tema principal de nuestro Simposio Mission Oriented Finance.
______
Ver también ¿Es neutral el dinero en la economía? Una controversia que divide a los economistasUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La historia de Israel y Palestina ¿quienes son los usurpadores?

Sáb, 30/08/2014 - 08:01
Este es un documental imprescindible para entender las tensiones crecientes entre Israel y Palestina y el interminable conflicto de Gaza. El territorio de Palestina albergó durante siglos tanto a judíos como palestinos, pero al comenzar el siglo XX los judíos comenzaron a apropiarse de esa tierra en forma exclusiva desplazando a sus habitantes naturales en una de las operaciones más vergonzosas que ha respaldado occidente. El historiador Renen Berelovich combina en este documental imágenes de archivo con comentarios propios y de otros autores como Ilan Pappe, Jeff Halper, Alan Hart y Terry Boullata. "En este documental independiente, La historia sionista, quiero presentar no solo la historia del conflicto Israel/Palestina, sino también las razones centrales del mismo: la ideología sionista, sus objetivos (pasados y actuales) y su firme control no solo de la sociedad israelí, sino también, y de modo creciente, de la percepción que los occidentales tienen del Oriente Medio.
Estos conceptos ya han sido demostrados en los documentales Ocupación 101, de Abdallah Omeish y Sfyan Omeish, pero en mi documental los trato desde la perspectiva de un israelí, ex-soldado de la reserva y alguien que ha pasado toda su vida a la sombra del sionismo.
Espero que encuentren un momento para ver "La historia sionista" y, siéntanse a gusto para compartirlo con otras personas.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Quienes son los más ricos de Europa?

Ven, 29/08/2014 - 16:29

Este es el mapa de los más ricos de Europa publicado por el periódico británico The Independent (clicar en la imagen para ampliar), o aquí, que indica la persona más rica de cada país, sus activos principales y el volumen estimado de su fortuna. Entre los hombres de negocios más exitosos destaca el propietario español de las tiendas ZARA, Amancio Ortega, dueño de la cadena de tiendas Zara, con una fortuna de 62 mil millones de dólares; la francesa Liliane Bettencourt, dueña de la empresa de fabricación de cosméticos L'Oréal y con una fortuna de 37 mil millones de dólares, y el productor italiano de dulces Michele Ferrero, con una fortuna de 27 mil millones de dólares. Todas las cifras del mapa aparecen en dólares. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Pese a las tasas del cero por ciento del BCE las empresas del sur de Europa pagan intereses récord

Ven, 29/08/2014 - 09:00
Aunque la tasa de interés para el sistema financiero se encuentra en torno al cero por ciento, para las pequeñas y medianas empresas del sur de Europa se ubica en torno al 5 por ciento, y lejos de 2 por ciento que pagan las empresas alemanas. El costo para las empresas del sur es hoy más caro que antes de la crisis. Esto confirma que las bajas tasas de interés sólo han servido para aumentar la riqueza de la oligarquía financiera. La gráfica esta tomada de un informe del FMI que da cuenta del nulo aporte de las políticas del BCE para resolver los temas cruciales de la crisis europea como el empleo y el crecimiento. Las bajas tasas de interés sólo han beneficiado a los grandes bancos que pueden pedir dinero prestado al costo más bajo de la historia, mientras las empresas que dan vida a la economía real pagan intereses récord.

Leer MásUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Corrección en los mercados bursátiles podría llegar al 60%

Xov, 28/08/2014 - 19:12

Solo un día después de que el índice de S&P 500 cerrara por encima de los 2.000 puntos, por primera vez en su historia, Abigail Doolittle, fundadora de la firma de análisis financiero Peak Theories Research, dijo que la renuencia de la Reserva Federal a elevar las tasas de interés desde mínimos históricos podría desatar una corrección en el mercado que podría competir con la caída observada en 2007 durante la recesión global.
"Por desgracia, creo que podría venir una caída similar a lo que ocurrió en 2007", dijo Doolittle a CNBC. "Se puede ver que toda la tendencia alcista de los últimos cinco años se ha comenzado a revertir... Cuando uno ve ese tipo de giro alrededor de la tendencia, por lo general sugiere que se va a ver una volatilidad severa. Es tan tenebrosa que creo que podríamos ver, posiblemente, un 50% o 60% de corrección. Una reacción igual y opuesta a todos estos movimientos inusuales en las políticas". El banco central de Estados Unidos ha mantenido las tasas de interés a corto plazo cerca de cero desde finales de 2008, ya que ha luchado para impulsar el crecimiento después de la crisis financiera, y ha indicado que no las elevará hasta mediados de 2015. Sin embargo, Doolittle no cree que esta tendencia al alza continuará. "Pese a que estos mercados van al alza, me he vuelto pesimista debido a que las faltas técnicas subyacentes a largo plazo realmente apoyan este punto de vista... Es difícil saber cuál va a ser el catalizador exacto. Pero esa es la naturaleza misma de este tipo de caídas. Empiezan lentamente y luego aceleran su desplome". Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Foreing Affairs sugiere que los bancos centrales deberían dar dinero directamente a los ciudadanos

Xov, 28/08/2014 - 14:54

La prestigiosa y conservadora revista Foreign Affairs, vinculada a la élite política de Estados Unidos, trae una propuesta radical para acabar con la desigualdad global entre ricos y pobres y terminar de una vez con la crisis financiera: los bancos centrales deberían dar dinero directamente a los ciudadanos, dado que las reducciones de impuestos y los planes de estímulo han beneficiado a las oligarquías poderosas pero no han hecho nada por la economía en su conjunto. Para los economistas Mark Blyth y Eric Lonergan, autores del artículo Print Less but Transfer More, Why Central Banks Should Give Money Directly to the People (Imprimir menos y transferir más ¿Por qué los bancos centrales deberían dar directamente dinero a la gente?), publicado en la edición Septiembre-Octubre de Foreing Affairs, esta medida impulsaría la demanda y aboliría el desempleo. Incluso, estimularía la inflación, lo que podría poner fin a la crisis de la deuda global.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La mirada del buitre: Argentina y Fintech

Mér, 27/08/2014 - 23:49
Alejandro Nadal, La Jornada

Un análisis del modus operandi de los fondos buitres revela vínculos profundos entre la crisis de la deuda externa de los años ochenta y el colapso del sistema financiero global de 2008. Estos vínculos no pueden pasar inadvertidos.

En primer lugar, la presencia de los fondos buitres muestra que el peso de la deuda de los países subdesarrollados perdura como uno de los rasgos más nocivos de la economía mundial y un freno para el desarrollo. En estos días el tema ha regresado al primer plano en las alas de los fondos buitres y su pelea con Argentina.

Sólo que ahora apareció en escena un nuevo personaje: el inversionista mexicano David Martínez Guzmán, fundador y presidente de Fintech, fondo de inversiones cuyas operaciones arrojan nueva luz sobre la versatilidad y capacidad de adaptación de los fondos buitres.

Ya es tradición describir el funcionamiento de los fondos buitres a través de la adquisición de bonos o títulos de deuda con problemas en el mercado secundario, con el fin de redimirlos después a su valor nominal cuando el país deudor recupere algo de su capacidad de pago. Para lograrlo, los fondos buitres no titubean en lanzar una ofensiva legal que puede adoptar varias modalidades y hasta llegar a rastrear todo tipo de activos del país deudor con el fin de incautarlos como medida precautoria. En caso de triunfar, las ganancias para los fondos pueden ser extraordinarias.

Existen muchos ejemplos de lo anterior, pasando por acciones de fondos buitre contra países como Perú, la República Democrática del Congo y Zambia. El ejemplo más reciente es Argentina, que cayó en moratoria de pagos en 2000-01 debido al excesivo endeudamiento heredado del neoliberalismo de Carlos Menem. Ese país tuvo que restructurar su deuda en 2005 pero los fondos Elliott Management y Aurelius Capital Management rehusaron los términos de la restructuración. Desde entonces pelean para obligar el pago del 100 por ciento del valor nominal de esos bonos.

Uno de los fondos que aceptaron la restructuración argentina en 2005 es Fintech. Este fondo del mexicano Martínez Guzmán se dedica a comprar deuda de empresas y países en crisis. Pero su objetivo no es simplemente recuperar el valor nominal de esos títulos adquiridos a precios de castigo. El propósito es obtener o incrementar sus parcelas de control económico. Eso se logra al canjear deuda de mala calidad por acciones de la empresa deudora o al ayudar a destrabar negociaciones entre la empresa rescatada y otros acreedores. De ese modo, Fintech puede lograr una rentabilidad más duradera o penetrar en mercados en los que las barreras a la entrada son altas y a veces infranqueables.

En 2005 los fondos buitres que rechazaron la restructuración argentina no ocultaron su desagrado con Fintech. Poco después Elliott Management y Fintech volvieron a enfrentarse en un litigio relacionado con la quiebra de la empresa Vitro. En 2009 esta empresa se encontró en dificultades (por malas inversiones en el mercado de derivados) y acudió a Fintech para obtener recursos frescos. La intervención de Fintech permitió una restructuración financiera, al adquirir la deuda que Vitro tenía con Elliott y Aurelius a cambio de la promesa de esos fondos de no ejercer acciones legales en Estados Unidos contra el concurso voluntario de quiebra abierto por la mencionada Vitro. Fintech salió de la operación con 20 por ciento de participación en Vitro y otras ventajas.

En 2006, un año después de apoyar la restructuración de la deuda argentina, Martínez Guzmán se reunió con Néstor Kirchner en Nueva York. Unos días después adquirió 40 por ciento de las acciones de Cablevisión, el sistema de televisión por cable del grupo Clarín. Es posible que Fintech haya desempeñado un importante papel en los esfuerzos por debilitar el grupo Clarín, enemistado con los Kirchner desde 2008 por sus reportajes sobre el paro nacional agropecuario. Hoy Fintech tiene fuertes inversiones en los sectores energético y de telecomunicaciones en Argentina. No es absurdo conjeturar que Fintech y Kirchner se ayudan mutuamente, en Wall Street y en Buenos Aires.

El funcionamiento de Fintech es similar a la práctica de los canjes (swaps) de deuda utilizados en los años noventa para enfrentar el problema de la deuda de los países subdesarrollados, en especial en América Latina. En aquellos años la falta de un mercado secundario de bonos soberanos condujo al FMI y al Departamento del Tesoro a crear el artificio de los canjes de deuda. Ese es el mismo mecanismo que utilizan Fintech y muchos fondos similares.

Hoy el FMI se inquieta por las prácticas de los fondos buitres y el riesgo que entrañan los fallos judiciales en Estados Unidos. Hasta publica estudios sobre las prácticas depredadoras de estos fondos. Pero muestra amnesia selectiva al olvidar que su sistema de restructuración de deuda soberana siempre se organizó para salvaguardar los derechos del capital financiero a un gigantesco costo social y económico en docenas de países.

En El Corazón delator Edgar Allan Poe relata el homicidio de un anciano cuyo único defecto consistía en tener un ojo de buitre. El asesino no tolera su mirada y decide liquidarlo. Hoy el FMI encuentra intolerable que los fondos buitres anden sueltos y puedan poner en riesgo el sistema de sumisión de deudores que tantos años le ha costado construir. ¿Habrá olvidado que el padre de todos los fondos buitres es el capital financiero?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

China da un nuevo paso contra la hegemonía del dólar

Mér, 27/08/2014 - 15:59

La guerra de divisas escala un nuevo peldaño con el acuerdo cerrado ayer en Frankfurt entre el gobierno chino y el principal centro financiero de Europa. El Banco de China ha invitado a los bancos alemanes a utilizar su servicio de compensación en yuanes y el Deutsche Bank firmó como su primer cliente. Este anuncio consolida para China la creación de un centro europeo para el comercio en yuanes, después del realizado en Londres con la libra esterlina. Frankfurt, la capital financiera de Alemania, prevaleció sobre París y Luxemburgo en este nuevo avance del gigante asiático para hacer del yuan una divisa mundial.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Yellen y Draghi confirman el fracaso de la política monetaria

Mar, 26/08/2014 - 15:56

Las políticas monetarias de la zona euro para hacer frente a la crisis financiera han sido un fracaso total, como ha reconocido el propio Mario Draghi en su discurso en Jackson Hole, el congreso donde se reúnen los principales banqueros centrales del mundo. El precio que la eurozona está pagando por estas políticas ha comenzado a socavar incluso la estabilidad de los países del norte trasladando una crisis que, según Ángela Merkel, era de los países del sur. Alemania está sufriendo un serio retroceso, Italia ha vuelto a entrar en recesión, y Francia puede ser el siguiente país en volver a la senda recesiva dado que su economía se encuentra en una situación desastrosa. Ayer renunció el primer ministro Manuel Valls asegurando que Francia no podrá cumplir los objetivos de déficit. El gobierno de Francois Hollande es uno de los más impopulares de todos los tiempos y el avance de la ultraderechista Marine Le Pen aterra a los conservadores franceses.

Leer el artículo en Attac o El Blog SalmónUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La crisis pasa del sur al norte

Lun, 25/08/2014 - 17:30
Matthew Lynn, El Economista

Durante la mayor parte de sus cuatro años de vida, la crisis de la Eurozona ha seguido un guión muy sencillo. Los países derrochadores del sur, con sus mercados laborales excesivamente regulados, sistemas fiscales deficientes y renqueantes industrias, se permitieron perder la competitividad hasta unos niveles nefastos comparados con sus rivales del norte y estuvieron al borde de la quiebra. Los países del norte marchaban por delante y se resistían a rescatar a sus vecinos del sur.

Sin embargo, las cifras de este año sugieren que la crisis ha cambiado: la economía alemana encoge, Finlandia está casi en recesión, al igual que Bélgica y Holanda, Francia está plana y podría encoger muy pronto. Por el contrario, España y Portugal se expanden a la mayor velocidad de la Eurozona, Grecia se ha estabilizado e incluso Chipre muestra signos de mejora.

¿Esta crisis nunca se acaba?El repentino revés de la fortuna tiene dos consecuencias. La primera es que sugiere que esta crisis nunca se acaba. Como el agua dentro de un globo, se mueve de un sitio a otro pero su cantidad sigue siendo la misma. La Eurozona está atrapada en una depresión permanente que no parece tener salida. La segunda es que la teoría de un sur no competitivo y gastón se ha hecho añicos y la élite política tendrá que dar con una explicación mejor de los fracasos del continente. Ambas situaciones cambiarán el debate del euro y obligarán al norte a cuestionarse asuntos espinosos que hasta ahora había evitado. Las últimas cifras del crecimiento (si es que se puede llamar así) en Europa han sido sobrias. Alemania alcanzó los titulares con un descenso del 0,2% del PIB en el segundo trimestre de este año, un rendimiento pésimo para el país que se supone que es el centro neurálgico de la Eurozona. Si nos acercamos más a los números, emerge un patrón curioso: al sur le ha estado yendo bastante mejor, mientras que el norte empeora.

Fijémonos primero en el norte. Alemania, como todos sabemos, ha tenido un mal trimestre, con una producción en descenso. Finlandia, que no puede estar más al norte en la Eurozona, apenas ha logrado arañar un crecimiento del 0,1% y eso después de dos trimestres consecutivos de encoger al 0,3%. Holanda sólo ha conseguido crecer al 0,5% y encogió el trimestre anterior. Bélgica sólo ha tenido un mísero crecimiento del 0,1% y Austria nada más el 0,2%. Francia se situó en cero.

Al sur del continente hay signos alentadores, por lo menos según los últimos estándares catastróficos de la región. España resucita y registra una expansión del 0,6% en el trimestre, casi tan fuerte como la del Reino Unido. Portugal se apunta un crecimiento del 0,6% también, más que respetable para un país que tuvo que ser rescatado hace tres años.

Hasta la maltrecha Grecia empieza a dar señales de vida. En el último trimestre, su economía se encogió al 0,2% pero ha sido su descenso más bajo desde 2008, antes del inicio de la euro-crisis, y mucho mejor que el 0,5% de caída que preveían casi todos los economistas. Es posible que la economía interrumpa su descenso a finales de año. La velocidad del declive de Chipre también se ralentiza. Únicamente Italia sigue de capa caída, con una bajada del 0,2% del PIB que amenaza con prolongar una depresión que parece haber durado desde que se unió al euro.

Hace tres años se acuñó el término peyorativo PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) para referirse a los países de la periferia de la Eurozona. Sin embargo, este año con la excepción de Italia, son los PIIGS los que rinden por delante de los otros. Recordemos que Irlanda, el último miembro del quinteto, podría expandirse en más del 3% gracias al sólido rendimiento de sus exportadores. Resulta que los cerdos vuelan. Y eso tendrá tres grandes consecuencias.

Primero, deja claro que la crisis no tiene un final claro. Cuando era sólo la periferia la que tenía problemas, los políticos de la Eurozona dieron por hecho que en cuanto los países del sur empezaran a recuperarse, toda la zona volvería a crecer a un ritmo decente. Era la base de la expectativa de que el continente rindiera mucho mejor este año pero las esperanzas se han ido al traste.

La crisis no ha hecho más que moverse de sitio y no parece querer irse. A medida que el sur mejora, el norte se apaga. Y se vuelve más y más intratable con cada año que pasa.

Segundo, cambia el guión. En Alemania en particular, la opinión generalizada era que la periferia se lo había buscado. Sus economías no eran competitivas y sus políticos se gastaban demasiado dinero prestado. Para mejorar, tenían que hacer reformas (es decir, parecerse más a Alemania). Sin embargo, la regresión del rendimiento ha tirado por la borda ese guion.

Si es cierto, ¿cómo es posible que los españoles, con un mercado laboral notoriamente ineficiente, vayan mejor que los alemanes? ¿Y por qué están tan mal Finlandia y Bélgica? A medida que el sur mejora, cada vez parece más que la clave de la crisis es una escasez crónica de demanda y no el fracaso de las reformas en la periferia. A veces afectará al norte y otras al sur pero siempre estará dentro de la eurozona.

Por último, ¿quién rescatará al sistema? Mientras avanzaba la crisis, se suponía en todo momento que los países septentrionales de alto rendimiento acabarían rescatando a los de bajo rendimiento del sur. Pero si Alemania, Austria y demás están sufriendo también, no se puede esperar que subvencionen a sus vecinos. ¿Quién va a pagar la cuenta?

En los tres últimos años, los líderes de la eurozona han insistido en que el problema fundamental de la eurozona era la falta de competitividad en la periferia. Se propusieron arreglarlo obligando a hacer reformas. Los últimos datos demuestran que el análisis era erróneo desde el principio y, por lo tanto, la cura también lo es. ¿Cuál es el plan B? Por desgracia, nadie lo sabe aún.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Mario Draghi da un giro en 180 grados a las políticas del BCE

Lun, 25/08/2014 - 15:53

En la conferencia anual de política monetaria que se celebra en Jackson Hole, Wyoming, Mario Draghi dió un golpe de timón contra Ángela Merkel rechazando los planes de austeridad y anunciando políticas para impulsar la demanda agregada, inclinándose así a las presiones de Francia e Italia. La conferencia de Jackson Hole es uno de los eventos más esperados del año dado que asisten los principales banqueros centrales del mundo, incluyendo a Janet Yellen, de la Reserva Federal; Mario Draghi, del BCE; y Haruhiko Kuroda, del Banco de Japon, junto a muchos otros banqueros. Es una reunión donde se discuten los avances de las políticas monetarias frente a la crisis, reconociendo que en muchos casos sólo ha habido retroceso.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización