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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6889125
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El mal cálculo de los independentistas: los errores de su estrategia

Ven, 27/10/2017 - 16:48
Vicenç Navarro, Público

Por lo visto, no calcularon los costes económicos de la transición a la independencia

Es sorprendente la falta de atención que el movimiento independentista en Cataluña ha dado a las posibles consecuencias negativas que pueda tener para la economía de Cataluña el desarrollo de su estrategia (lo que llaman “el procés”) para alcanzar su objetivo: la secesión de Cataluña del resto de España. En un artículo reciente en el diario pro independencia catalán ARA (“El coste de independizarse”, 21.10.17), el economista que escribe con mayor frecuencia en sus páginas, el Sr. Miquel Puig, señalaba que ningún economista perteneciente a tal sensibilidad política se había dado cuenta de los posibles costes que la Transición de la Cataluña actual a la futura Cataluña independiente significaría para la economía catalana. El artículo del Sr. Puig daba la razón a un editorial del mismo rotativo, escrito dos días antes, que se quejaba de que parecía que entre los independentistas no se hubiera pensado en el posible impacto negativo que tal transición podría tener en el desarrollo económico del país. En realidad, el autor de tal editorial era bastante generoso en su crítica a los economistas independentistas pues la realidad era incluso peor de lo que indicaba tal editorial, pues no solo no habían pensado en los costes de la Transición sino que, al contrario, habían promocionado una visión de tal Transición excesivamente optimista, presentando el procés como un camino de rosas que llevaría a una Cataluña más prospera; prosperidad que ocurriría casi al día siguiente que el Parlament de Catalunya aprobará la declaración unilateral de independencia. Las exageraciones (e incluso falsedades) del equipo económico del gobierno de Junts Pel Sí eran notorias como he señalado y mostrado en un artículo anterior (“Los problemas y los errores del independentismo” Público, 13.10.2017). Un comportamiento semejante ocurrió entre economistas próximos al Gobierno Junts Pel Si, como Sala i Marti (el gurú económico de la televisión pública TV3). Cualquier persona con un mínimo de objetividad, conocedora de la realidad del país, podía detectar fácilmente las exageraciones y falsedades promovidas por tales voces del independentismo.

Es importante señalar que los mismos economistas que ocultaron y/o falsearon los costes de la Transición y de la independencia catalana (la gran mayoría de sensibilidad neoliberal), habían antes también ocultado y falseado los costes de las políticas neoliberales que el gobierno Junts Pel Sí (y de Convergencia i Unió en periodos anteriores) habían estado imponiendo a la población catalana, y que habían causado y continúan causando un gran deterioro del bienestar social y calidad de vida de la población catalana y muy en particular de sus clases populares (ver “El mayor problema que tiene hoy Catalunya del cual no se habla: la crisis social” Público, 30.06.2017).

Los no calculados costes políticos de la estrategia independentista

Pero la falta de previsibilidad de Junts Pel Si ha caracterizado no solo sus cálculos y estimaciones económicas sino también sus proyecciones políticas. Es más que sorprendente, que el gobierno de Junts Pel Si así como la CUP (y los movimientos sociales independentistas que ellos influencian, como la ANC y Ómnium Cultural) no conocieran ni predijeran que su estrategia de confrontación con el Estado español conduciría a una situación en la que el Estado Central destituiría a todo el Gobierno Junts pel Si, y que la Generalitat de Catalunya pasaría a ser gobernada desde Madrid por el gobierno del Partido Popular, un partido que obtiene un apoyo electoral muy minoritario en Cataluña (solo un 8% del electorado). Tal estrategia podría incluso conducir a la detención del President Puigdemont y otros dirigentes de su gobierno, en caso de que se declare la independencia unilateral en el Parlament de Catalunya. Cada uno de estos pasos que serán enormemente negativos para Cataluña (y para España) podrían haberse predicho fácilmente.

Se me dirá -como ya se me ha dicho-, que gran parte de los dirigentes del movimiento independentista sí que eran conscientes de que todos estos hechos podrían ocurrir, lo cual aceptaron pues creían que la predecible represión por parte del Estado Central crearía olas de simpatía hacia su causa y peticiones al gobierno Rajoy por parte de gobiernos extranjeros estimulándole a que se sentara y dialogara con el Gobierno Puigdemont.

¿Era posible que tal estrategia fuera exitosa? La credibilidad limitada del argumentario independentista

Hay varios datos, que sin embargo cuestionan la sabiduría de esta estrategia. El primero es que en contra de lo que anunciaba el Sr. Puigdemont, en su carta al Presidente Rajoy, él no tenía un mandato del pueblo de Cataluña, expresado en el referéndum del 1º de octubre, de declarar la independencia. Además de que tal referéndum no ofrecía las garantías democráticas necesarias para que se pudiera aceptar como válido (y no me estoy refiriendo solo a si era o no legal, sino a otras garantías que no fueron respetadas), el hecho es que la mayoría del pueblo catalán no participó en el referéndum (votaron solo el 43% de un censo poco fiable). No había pues un mandato popular para declarar la independencia. Es más, el Sr. Puigdemont añadió en su carta al Presidente Rajoy un par de datos para subrayar que este 43% del electorado que había votado en el referéndum del 1 de Octubre (1-O) era un porcentaje de participación válido y suficiente, para atribuirse un mandato popular, pues tal porcentaje era superior al que había tenido el referéndum en la Gran Bretaña que condujo al Brexit, lo cual no era cierto. La tasa de participación fue en aquel referéndum un 72,2% (un porcentaje mucho mayor que el 43% del 1-O) Y el otro dato que Puigdemont presentó, también en la carta al Presidente Rajoy, creyendo erróneamente (intentando justificar que el 43% que se había obtenido el 1-O era suficiente) que el número de participantes en el 1-O era superior al que aprobó el Estatuto de Autonomía del 2006, lo cual tampoco es cierto, pues el número de votos fue de 2.286.217 en el 1-O del 2017 (un 43%) un número menor al conseguido en 2006, 2.594.167 votos (un 48,85%). En realidad, según una encuesta reciente, la mayoría de catalanes (60%) no creen que el referéndum del 1-O reuniera las garantías necesarias para considerar vinculante su resultado y el 55% no cree tampoco que con los resultados del referéndum del 1-O el Parlamento está legitimado para declarar la independencia (El Periódico, 21.10.17). Por tanto, nunca hubo el mandato para declarar tal independencia. Y la población lo sabe.

La mayoría del pueblo catalán nunca ha votado ni por la independencia ni por los partidos independentistas. Su mayoría en el Parlament no corresponde con la mayoría de votos, y ello como consecuencia del sesgo de la Ley electoral que favorece las zonas rurales y conservadoras a costa de las áreas urbanas y progresistas, situación que ocurre también en el resto de España. Es más, lo que es también muy importante es que el apoyo al independentismo varía según la clase social de la población catalana. En las grandes ciudades como Barcelona, los votos a favor de partidos pro-independencia son más elevados en los barrios por encima del nivel de renta promedio de la ciudad que los que están por debajo, dato también confirmado por los datos provenientes por la agencia de análisis sociológico y demográfico del Gobierno de la Generalitat de Catalunya (barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), Julio 2017)

Las consecuencias del 155: los independentistas subestimaron la respuesta del Gobierno Rajoy

Tal estrategia seguida por los independentistas (el procés) está dañando a la mayoría de la población que está viendo reducido sus derechos políticos, como consecuencia de la estrategia fallida, resultado de haber subestimado la capacidad de respuesta del Estado Español. Parece que el “procés” no ha sido consciente, ni de la naturaleza del Estado Español ni la del Gobierno Rajoy. En muchas ocasiones he señalado el carácter inmodélico de la transición, resultado de un enorme desequilibrio de fuerzas en aquel momento histórico, en el que las derechas controlaban el aparato del Estado y la mayoría de los medios de comunicación, mientras que las izquierdas (que lideraban las fuerzas democráticas) tenían muy poca fuerza pues acababan de salir de la prisión y/o de la clandestinidad, y/o del exilio. . Es más, no hay plena conciencia ni en Cataluña ni en España que las derechas de España son equivalentes a la ultraderecha en Europa. Esta es la causa, por cierto, de que no haya un gran movimiento o partido de ultraderecha en España, pues, tal movimiento está dentro del PP, representado por un gran número de sus dirigentes.

Es más, la ideología dominante de este Estado tiene muchos puntos en común con la ideología dominante en el Estado dictatorial anterior, tal como su nacionalismo extremo uninacional, de raíces imperialistas, de carácter religioso-militar, con gran componente cultural, étnico y racial (durante muchos años, el día nacional –el 12 de Octubre- se conocía como el día de la Raza). Tal nacionalismo ha mostrado gran hostilidad a la plurinacionalidad de España que existe en muchos de los aparatos del Estado, incluyendo en la judicatura, los estamentos militares y policiales.

Tal nacionalismo uninacional del Estado Monárquico como la mayor causa del crecimiento del independentismo

Tal aparato estatal, centrado en la Monarquía Borbónica, tiene un enorme poder no solo en España sino a nivel europeo. Era por lo tanto muy predecible que tal Estado Central, dirigido por una formación política (el PP), heredera de las derechas que controlaban el estado dictatorial, actuara como ha actuado. La transición inmodélica condujo a un Estado que no era una ruptura, sino una adaptación, conservando el enorme poder de las derechas en los aparatos del Estado. De ahí que el PP tiene la mayor influencia sobre los aparatos del Estado. Y la ley electoral está diseñada para perpetuar tal poder. Así, la cámara legislativa (el Senado) que aprobará la ocupación (y no hay otra manera de definirla) de Cataluña, tiene un sistema electoral que conduce a que el PP que consiguió en las últimas elecciones un 29.96% de votos del electorado, consiguieron mayoría absoluta en tal cámara -¡consiguiendo el 62,5% de los escaños: más del doble que su resultado electoral!-. Este es resultado del enorme poder de las derechas sobre el Estado. La constante referencia a la necesidad de respetar la Ley que utilizan las derechas y las izquierdas gobernantes es, en realidad, siempre la defensa de un profundamente injusto status quo. Es el enorme desequilibrio de las fuerzas políticas dentro del Estado Español (facilitado por la cooptación del equipo dirigente del PSOE en tal Estado) la causa de que vamos a ver a Catalunya gobernada directamente por un partido, el PP, que es marginal en el espectro político catalán.

Que pasará ahora: el surgimiento de un movimiento democrático en Cataluña

La brutal represión por parte del Estado tendrá una respuesta popular de considerables dimensiones. La mayoría de la población se movilizará en contra de la aprobación de la Ley 155, que, según la encuesta citada, cuenta con la oposición de un 66% de la población catalana. Pero para que tales movilizaciones puedan ser exitosas, tienen que variar en su orientación y en su liderazgo, sustituyendo la demanda de secesión por otra exigiendo democracia y fin de la represión. Este cambio, que se está ya dando, está siendo resistido por los independentistas, pues no quieren diluir su protagonismo. Pero tal cambio es necesario. Tal cambio, además de expandir la población movilizable, tendría otro componente esencial: su articulación con movimientos pro-democracia ya existentes en España, articulación que no era posible cuando el objetivo de tal movimiento ciudadano en Cataluña era la independencia liderado por independentistas.

Este movimiento pro-democracia existe ya en Cataluña y está liderado ahora por un amplio abanico de partidos y movimientos (tales como sindicatos, patronal, movimientos vecinales, asociaciones profesionales, entre muchos otros). Tanto independentistas como no independentistas están movilizando a la población a favor de las libertades y los derechos que serán afectados negativamente por la ocupación de Cataluña. Esta estrategia ya ha mostrado su gran valor y eficacia en la organización del paro general del 3 de Octubre. En tal día, toda Cataluña paró como acto de protesta frente a la brutalidad de la policía estatal. Tal paro no se hubiera conseguido sin el apoyo de la gran mayoría del pueblo catalán, que no es independentista. Este paro fue organizado por la Mesa Democrática, que no fue liderada por el movimiento independentista sino por el movimiento pro-democracia que es mucho mayor. A ello se sumaron sectores de la población –sobre todo barrios populares- que no se había movilizado el 1-O en el referéndum independentista. El movimiento independentista solo no podría haber conseguido un paro general. El movimiento pro-democracia si lo consiguió. Es este movimiento que junto con otros movimientos semejantes en el resto de España pueden conseguir una mayor transformación en Cataluña y en España.

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Eric Hobsbawn y América Latina

Ven, 27/10/2017 - 03:57
Emir Sader, La Jornada

Poco antes de morir, en 2012, ya con 95 años, Eric Hobsbawn manifestó la voluntad de publicar un volumen con sus artículos y ensayos sobre América Latina. No tuvo tiempo de hacerlo, pero el historiador británico Lesley Bethell recogió la tarea y organizó un volumen, al que dio el título de Viva la Revolución, publicado el año pasado en Londres.

En su autobiografía Tiempos interesantes, publicada en 2002, Hobsbawn afirmó que la única región fuera de Europa que él consideraba que había conocido bien y donde se sentía plenamente en casa, era América Latina.

Sin embargo, en sus obras clásicas, la presencia de América Latina es marginal. En Era de las revoluciones hay sólo referencias de paso a nuestro continente. En Era del capital hay solamente media docena de páginas sobre América Latina, en el capítulo titulado Perdedores. En Era de los imperios hay pocas referencias y cuatro páginas dedicadas a la Revolución Mexicana. En Era de los extremos, América Latina pasa a ocupar lugar de destaque en el surgimento del Tercer Mundo, con referencias a varios acontecimientos históricos de importancia, de la Revolución Mexicana al Chile de Allende.

Este libro empieza con sus primeras impresiones sobre el continente, que significativamente son de su primer viaje a Cuba, en octubre de 1960, que se abre con la afirmación: "Salvo si hay una intervencion armada de Estados Unidos, Cuba será muy en breve el primer país socialista del hemisferio occidental".

Hobsbawn volverá varias veces a Cuba, que será una referencia permanente para el continente. Pero él será un crítico sistemático de la vida cubana, expresada en los movimentos guerrilleros.

Su interés sobre América Latina se volverá más sobre sus movimientos campesinos, por ello concentra sus viajes y sus análisis sobre Colombia –que le fue presentada por el gran intelectual colombiano Orlando Fals Borda– y Perú. La temática de bandidismo social lo lleva a volcarse incluso sobre Sendero Luminoso. Hobsbawn analizó muchísimo más los movimientos campesinos que los movimentos de los trabajadores urbanos latinoamericanos.

De todas maneras Hobsbawn no se consideraba un historiador latino-americano. De hecho, él nunca logró liberarse de la impronta europea, que fuertemente marca su obra, para comprender las particularidades latinoamericanas. Sobre las relaciones sociales en el campo, tiene siempre como referencia el feudalismo, no incorporando el amplio debate de 1960, protagonizado, antes de todo, por Rodolfo Stavenhagen y posteriormente incorporado por gran parte del pensamiento social del continente.

Al igual que Hobsbawn siempre mantuvo sobre el nacionalismo la marca del fenómeno en Europa, refiriéndose a Perón y a Vargas, así como a otros líderes populistas del continente como fascistas. Su libro sobre los nacionalismos no incorpora las particularidades del fenómeno, con el tono antimperialista que asume en nuestro continente. Los rasgos antineoliberales del nacionalismo latinoamericano aparecen para él siempre análogos al facismo y al nazismo.

Sin embargo, América Latina fue para Hobsbawn un gran laboratorio de experiencias políticas. Así como para el biólogo Darwin, para mi, como historiador, la revelación de América Latina no fue regional, pero si general. Era un laboratorio de cambios, en su mayor parte distinta de lo que se podría esperar, un continente hecho para minar las verdades convencionales. Era una región donde la evolución histórica ocurría a la velocidad de un tren expreso y que podía ser realmente observada durante la mitad de la vida de una única persona.

Cuando hace un balance, en su último texto general sobre el continente, escrito en 2002, 40 años después de su primera visita, Hobsbawn constata que la revolución esperada no había ocorrido. Pero él ya convivió con los nuevos gobiernos progresistas, manifestó simpatías por Hugo Chavez, pero hacia Lula y el PT es que él mantenía sus más grandes simpatías. ("Llevo su distintivo en mi llavero para recordar simpatías antiguas y contemporáneas y recuerdos de mis momentos con el PT y con Lula").

En su conjunto, el libro de más de 500 páginas, desde sus primeras impresiones, pasando análisis de las estructuras agrarias y del movimiento campesino, así como de los intentos revolucionarios, –México, Cuba, Chile–, hasta sus reflexiones finales, es un gran mosaico de interpretaciones del más grande historiador del siglo XX, sobre un continente en constante ebullición, de revoluciones y contrarrevoluciones.

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La oligarquía estadounidense prepara una rebaja de impuestos extraordinaria para los ricos

Xov, 26/10/2017 - 14:31
Barry Grey, wsws

La campaña para implementar el mayor recorte de impuestos para los ricos en la historia de Estados Unidos fue acelerada el martes en una reunión a puerta cerrada entre el presidente Donald Trump y senadores republicanos para finalizar el plan.

La Cámara de Representantes tiene programado aprobar este jueves la resolución presupuestaria ya ratificada por el Senado la semana pasada. Esta es una maniobra parlamentaria para que los republicanos puedan promulgar el plan fiscal con una simple mayoría en el senado mediante el uso de una vía rápida, en vez de optar por un voto que necesite una mayoría de tres quintas partes pero que bloquearía maniobras obstruccionistas. La propuesta actual será emitida el primero de noviembre, a fin de buscar una aprobación para fin de año.

Wall Street celebró este paso en la elaboración del plan fiscal con un brinco de 167 puntos en el índice bursátil Dow Jones, llevándolo cerca de los 24 000 puntos. Desde que Trump quedó electo en noviembre, el Dow ha aumentado más de un 25 por ciento, multiplicándose cuatro veces desde el 2009 gracias al multimillonario rescate bancario y otras dádivas a las corporaciones y los bancos durante el mandato de Obama.

La medida fiscal que planea tomar Trump elevará a otro nivel el saqueo de los recursos sociales por parte de la clase gobernante.

Sus disposiciones parecen una lista de deseos navideños para los ricos: rebajar la tasa impositiva para las empresas del 35 al 20 por ciento, generando $6,7 billones adicionales en ganancias empresariales para el 2037; reducir la tasa impositiva personas más alta del 39,6 por ciento al 35 por ciento; abolir el impuesto alternativo mínimo que sólo aplica para los ricos; y recortar a 25 por ciento el gravamen a los ingresos de los propietarios de “entidades de paso”.

También, pondría fin al impuesto sobre la herencia, al cual están sujetos aquellos patrimonios mayores a los $5 millones, es decir, sólo el 0,02 por ciento de la población. Esta medida ha sido perseguida por mucho tiempo por la oligarquía empresarial, permitiéndole a sus miembros heredarles a sus hijos la vasta riqueza que acumularon a través del fraude y la especulación, efectivamente estableciendo una forma de gobierno dinástico.

El uno por ciento más pudiente verá sus ingresos tras pagar impuestos aumentar un 8,5 por ciento si se llegan a adoptar todas estas medidas. El Centro de Prioridades Políticas y Presupuestarias estima que la mitad de las rebajas a los impuestos beneficiarán al uno por ciento más rico de hogares, aquellos con ingresos mayores a los $700 000 por año. Dentro de este grupo, el 0,1 por ciento superior recibirá el 30 por ciento de los recortes fiscales, generándoles $800 000 en promedio a cada hogar por año.

El noventa por ciento de la población, de clase trabajadora o clase media baja, obtendrá poco o nada. Una pareja casada con un hijo que gane menos de $24 850 al año no recibirá ninguna rebaja a sus impuestos, mientras que una familia que gane $48 700 tan sólo verá una disminución de $180. Al mismo tiempo, los déficits presupuestarios que resulten de estos recortes fiscales serán utilizados por ambos partidos para exigir medidas austeras severas contra los programas sociales, como el programa jubilatorio del seguro social o el seguro médico público para adultos mayores, Medicare.

Como era de esperar, Trump y los republicanos están promoviendo el plan con mentiras descaradas, negando que está diseñado para beneficiar a los ricos e insistiendo en que tiene como objetivo reducir la carga impositiva de los “arduos trabajadores estadounidenses” y crear fuentes de empleo.

Por su parte, los demócratas apoyan un recorte enorme a los impuestos de las empresas y están presentando una oposición puramente simbólica a estos obsequios para los ricos. Después de la reunión republicana del martes, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, y otros senadores demócratas tuvieron una rueda de prensa. Schumer, el senador de Wall Street, acusó a Trump de mentir sobre su plan, pero no dijo nada al respecto de los impuestos a las empresas. Otros demócratas atacaron el plan por ser fiscalmente irresponsable.

Como siempre, los republicanos crean el marco del proyecto de ley y los demócratas aseguran que sea aprobado y que quede virtualmente intacto. La principal función de los demócratas es desarmar a la clase obrera por medio de una pantalla de humo de debate democrático y oposición.

El plan fiscal del mandatario es el resultado de décadas de contrarrevolución social que han visto una copiosa transferencia de riqueza de la clase obrera a los ricos y superricos, creando así niveles de desigualdad social sin precedentes desde los años veinte y convirtiendo a EUA en una oligarquía.

La Decimosexta Enmienda a la Constitución estadounidense, la cual le concede al Congreso el poder de cobrarle impuestos a la población, fue aprobada en 1913, como parte de los esfuerzos del movimiento progresistas para controlar a los capitalistas ladrones. Este también fue el momento en que se implementó el impuesto sobre la herencia.

Durante la Gran Depresión, el Gobierno de Franklin Roosevelt aumentó la tasa más alta de los impuestos sobre la renta de 25 por ciento a 63 por ciento como parte de sus reformas del Nuevo Trato con las pretendía ahogar una revolución socialista. Durante la Segunda Guerra Mundial, esta tasa alcanzó el tope de 94 por ciento. Luego, durante las siguientes tres décadas, nunca bajó del 70 por ciento.
La primera reducción impositiva de la posguerra fue llevada a cabo bajo John F. Kennedy, siendo apenas una pizca de lo que vendría luego con la contrarrevolución social de la burguesía encabezada por Ronald Reagan. Los demócratas, quienes controlaban el Congreso en ese entonces, capitularon ante Reagan en 1981 y rebajaron la tasa impositiva más alta del 70 al 50 por ciento, y luego al 28 por ciento. Gradualmente, volvió a subir a su nivel actual de 39,6 por ciento.

En este mismo periodo, el impuesto sobre las ganancias del capital en la especulación de acciones o bonos fue rebajado al 25 por ciento, como parte de la expansión del mercado bursátil que ha continuado desde la década de 1980. Las rebajas a los impuestos de los ricos han constituido una parte esencial del mecanismo por medio del cual el mercado bursátil y otras formas de especulación financiera han sido la principal avenida de la aristocracia financiera para acumular mayores riquezas.


Las consecuencias son claras. Desde los años ochenta, la proporción del ingreso nacional que ha ido a manos del uno por ciento se ha disparado del 12 al 20 por ciento, mientras que la proporción del 50 por ciento inferior ha caído del 20 al 12 por ciento.

El más reciente Estudio de Finanzas del Consumidor realizado por la Reserva Federal de EUA muestra que un 10 por ciento de estadounidenses ahora controla el 77 por ciento de toda la riqueza. El uno por ciento en la cima cuenta con el 38,5 por ciento, una proporción que ha crecido incluso desde el 2013. Al mismo tiempo, la tajada del 90 por ciento inferior se ha reducido en más de dos puntos porcentuales a 22,9 por ciento.

El impacto que han tenido estas transferencias de riquezas e ingresos en las condiciones de vida de los millones que viven en EUA ha tenido una amplia gama de expresiones: la disminución de la esperanza de vida, el aumento de la mortalidad infantil y materna, adicciones fuera de control y la tasa de suicidios en alza.

Este aumento del parasitismo ha coincidido con la destrucción de sectores industriales enormes, la devastación de los antiguos centros industriales del país y el empobrecimiento de amplias capas de la clase obrera. Ahora, con el recorte impositivo de Trump —elaborado por el exbanquero de Goldman Sachs y actual secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, cuyo patrimonio neto es de $500 millones, y el asesor económico, Gary Cohen, cuyo patrimonio neto alcanza los $610 millones—, la oligarquía tendrá abasto para un nivel de enriquecimiento que opacará los niveles actuales de desigualdad.

Las condiciones están siendo creadas para un levantamiento social. El crecimiento de la oposición de la clase obrera tiene que avanzar la demanda de que toda la política fiscal sea modificada dramáticamente para librarla del dominio de la oligarquía financiera y poder redistribuir radicalmente la riqueza a favor de la población trabajadora. La mayor tasa impositiva sobre los ingresos personales y empresariales tiene que ser regresada a los niveles de los años cuarenta y cincuenta y así poner fin al robo de los recursos sociales y poder atender las necesidades sociales de las masas.

En sí, estas son demandas democráticas, pero no pueden ser alcanzadas sin un ataque frontal contra la fuente del poder de la élite corporativa y financiera: su control sobre la vida económica y, a partir de ello, de todo el sistema político. La redistribución de la riqueza hacia la clase obrera tiene que estar conectada a la lucha por el poder obrero, la transformación de las gigantescas corporaciones y los grandes bancos en utilidades públicas y la reorganización socialista de la vida económica.

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¿La economía solidaria representa un modelo viable a escala global?

Xov, 26/10/2017 - 09:01
Fernando de la Cuadra, Rebelión

Hace ya algunas décadas el economista húngaro Karl Polanyi apuntaba que es posible pensar que existen formas de integración o de funcionamiento de la economía que no se asientan necesariamente en instituciones monetarias basadas en el intercambio convencional, es decir, que superan los movimientos de “doble mano” que se producen en el lugar del mercado, el cual representaría su locus por excelencia . De esta manera, Polanyi propuso algunas visiones alternativas de aquella existente en la economía capitalista, identificando en esa construcción tres principios de distribución distintos al modelo de intercambio mediado por el mercado y orientado a la ganancia, a saber, la administración doméstica, la redistribución y la reciprocidad . Según él, en la economía real pueden coexistir dos o más principios en los cuales esté presente inclusive la ganancia monetaria, aunque su presencia no necesariamente debe representar el principio dominante.

La importancia de estas formas para entender la actividad económica, residiría en que ellas no solo poseen una dimensión histórica sino que además ostentan una expresión empírica demostrable en actividades concretas realizadas por las personas, lo cual demostraría las limitaciones de la perspectiva de Olson y seguidores, en torno al lugar central ocupado por el comportamiento egoísta y la acción racional que tendrían los grupos y sus miembros individuales en las actividades desarrolladas cotidianamente.

Especialmente la noción de reciprocidad permite visualizar otros aspectos en torno a los cuales se organizan las sociedades, ya no basadas únicamente en la idea de interés y de competencia entre las personas y las organizaciones, sino también o sobre todo en torno a prácticas de cooperación destinadas a preservar los lazos sociales dentro y entre los diversos tipos de agrupaciones

En el caso latinoamericano es necesario considerar especialmente la prevalencia de formas de economía doméstica, visto el papel prioritario que dichas formas de integración ejercen en la conformación de grupos y comunidades que insertan las actividades económicas de producción y distribución en las diversas formas de sociabilidad presentes en la esfera local. Ello es especialmente significativo en el caso de aquellos países de cultura andina o mesoamericana. En este marco, tal como está enunciado por José Luis Coraggio, la cuestión económica sustantiva se resuelve como una economía “natural” o comunitaria, cuyo sentido es asegurar la autosuficiencia de todos los miembros o grupos que comparten los medios de sustento según reglas y estructuras no estrictamente económicas.

Una reflexión sobre la obra de Polanyi nos plantea el desafío de postular otras formas de organización económica de la humanidad, o como dicen sus principales adherentes, de pensar “Otra Economía” que supere el paradigma de la competitividad impuesto por la civilización del capital y de los mercados globales. En otras palabras, es necesario pasar de un paradigma centrado en la competitividad y la posesión de riqueza pecuniaria para un modelo centrado en las energías y capacidades que surgen desde las personas, en el trabajo y la cooperación que abunda en las comunidades. Ello implica, que los diversos actores (personas, comunidades y entidades públicas) sean capaces de construir nuevos espacios de cooperación, solidaridad y convergencia que integre lo económico en lo que verdaderamente es, un entramado de relaciones de sociabilidad -de parientes, amigos y vecinos en el territorio-, que buscan establecer vínculos equitativos y justos entre los diversos participantes del proceso económico y, de esta manera, propender hacia el bienestar de todos. A este tipo de prácticas cooperativas, asociativas y comunitarias se las conoce con el nombre de economía social y solidaria.

Pero no obstante las premisas recién expuestas, igual se mantiene en el aire la interrogante de si puede existir efectivamente una economía social y solidaria que supere el ámbito local. Esta es una pregunta que se podría responder –y descartar casi automáticamente– con un no rotundo. Para ciertas visiones, la evidencia acumulada hasta ahora nos permitiría concluir que el conjunto de experiencias que se sustentan en formas solidarias, cooperadoras y autogestionarias de concebir la actividad económica, difícilmente pueden traspasar los límites de lo local. Por lo mismo, es improbable que lleguen a constituirse en modalidades globales de funcionamiento de la economía y las sociedades contemporáneas.

Aceptar esta premisa sin más, significa admitir que las sociedades y las personas poseen una naturaleza inmutable y que el estado de cosas con el cual nos deparamos cotidianamente va a seguir su mismo curso. Desde otra tradición crítica de esta ideología del statu quo, Piotr Kropotkin, Marcel Mauss o Marshall Sahlins han podido demostrar que por el contrario las comunidades humanas han desarrollado preferentemente estrategias de cooperación para poder afrontar en conjunto la lacha por la supervivencia. Es decir, los seres humanos necesitamos de construir persistentemente lazos de cooperación con los otros para enfrentar los avatares de la vida, desde las estructuras familiares y de parientes (lealtades primordiales) hasta comunidades más amplias y complejas de colaboración.

Si admitimos que la humanidad no se encuentra condenada a la acción individual de personas que emprenden batallas competitivas sin cuartel, en las cuales necesariamente se debe producir una solución del tipo “suma cero”, la perspectiva de dar un giro a esta narrativa no resulta tan ilusoria. Entonces, el mayor desafío de este giro consiste en ir edificando un sistema “multiescalar”, en el que se articulen las diversas experiencias que se originan en un plano local, para ir ascendiendo a una escala regional, nacional y global.

Si bien es cierto que el horizonte de un sistema económico solidario de alcance global se ve muy lejano, cada vez son más las experiencias que intentan construir áreas de intercambio y flujos de bienes y servicios que no se rigen necesariamente por el parámetro de transacciones de equivalentes en mercados convencionales. Sus principales impulsores no han sido los conglomerados políticos ni las agencias públicas, sino un sinfín de asociaciones y organizaciones de ciudadanos, que se han inspirado en experiencias históricas (mutualistas, cooperativas, asociaciones de autogestión o cogestión) o que han concebido nuevas modalidades de poner en común sus capacidades y deseos de complementarse solidariamente. Son bancos de tiempo, de monedas alternativas o sociales, cajas populares de ahorro y crédito, mercados de trueque, cooperativas de diversa índole (vivienda, previsión, salud, educación, saneamiento, compra y venta), grupos de producción y consumo autogestionarios, etc. Es una enorme constelación de experiencias, muchas veces desperdigadas, pero que pueden ir convergiendo en una escala planetaria a partir de elementos comunes que las unen y que son susceptibles de articularse en entes mayores.

Son iniciativas que demuestran que la historia de la humanidad está llena de millares de esfuerzos por construir relaciones basadas en la cooperación, la reciprocidad, la solidaridad y la búsqueda del bien común. Su transformación en iniciativas que vayan conformando una red cada vez más densa de relaciones y sinergias no solo representa una tendencia deseable y urgente, sino que es absolutamente posible en función de los repertorios culturales con que cuenta la humanidad para construir decididamente un futuro más viable, justo y fraterno.
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TLCAN: el lobby automotriz vs Trump

Mér, 25/10/2017 - 14:19
Alejandro Nadal, La Jornada

La terminación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) se consideraba poco probable hace unos meses. Pero conforme avanzan las negociaciones al respecto, el perfil de esa posibilidad empieza a vislumbrarse de manera más nítida en el horizonte. Desde el comienzo de las pláticas el representante de comercio estadounidense, Robert Lighthizer, dejó claro que el objetivo no era introducir modificaciones de cosmético o poner al día los capítulos secundarios del tratado. Lo que se busca, dijo, es el rediseño sustancial del tratado para hacerlo más justo.

En su más reciente rueda de prensa Lighthizer declaró que sus contrapartes no han indicado estar interesados en realizar los cambios que se necesitan para reducir el déficit comercial que enfrenta Estados Unidos (EEUU). Esas palabras podrían ser parte de una estrategia de diálogo, pero también pueden ser el anuncio de que se busca torpedear las negociaciones para provocar la salida del TLCAN. La reciente propuesta del equipo de EEUU de que el tratado sea revisado cada 5 años es vista por los inversionistas como la amenaza que confirma lo anterior.

Existen poderosos grupos económicos en Estados Unidos interesados en impedir el derrumbe del tratado. Entre los más fuertes se encuentra la industria automotriz. Esta semana se ha manifestado una coalición de los principales productores de esa rama con la finalidad de convencer a la Casa Blanca de que el acuerdo comercial ha sido fundamental para la producción y la creación de empleos en el complejo automotriz.

La coalición incluye a la Asociación de productores de motores y equipo y a la Asociación estadounidense de concesionarios y distribuidores de automóviles. En su primer comunicado, esta alianza señala que el TLCAN es el soporte institucional de inversiones que superan 1.2 billones (castellanos) de dólares en la región. Alerta que abandonar el tratado pondría en peligro nuevas inversiones planeadas para los próximos meses por más de 9 mil 500 millones de dólares. Además, también estarán amenazados unos 940 mil empleos que, según la Oficina de Estadísticas Laborales (Bureau of Labor Statistics), ocupa esa rama en Estados Unidos. Y no sólo se trata de empleos generados en forma directa en esa industria: las 16 mil 700 agencias distribuidoras de automóviles y camiones que operan en EEUU generan más de un millón de empleos.

El principal argumento de esta coalición es que el sector automotriz en EEUU se ha fortalecido con el tratado y la competitividad internacional de esa industria ha aumentado. Se indica que la industria automotriz produce hoy un millón más de vehículos de los que se ponían en el mercado mundial cuando entró en vigor el tratado.

En las recientes sesiones de negociación el equipo de Trump propuso modificar el delicado capítulo 4 sobre reglas de origen. Bajo el TLCAN (artículo 403, párrafo 5) se requiere que 62.5 por ciento del valor de un vehículo sea producido en la región para que pueda recibir el trato comercial previsto en el tratado. Los negociadores de Washington propusieron en la pasada ronda de pláticas que el contenido regional del valor sea incrementado a 85 por ciento. Además, se proyecta que por lo menos 50 por ciento provenga de EEUU: es una fórmula que los productores en ese país difícilmente podrán cumplir.

Hay que recordar que en el contexto de las negociaciones del hoy difunto acuerdo transpacífico (ATP) los negociadores de Japón y el país vecino habían contemplado reducir el requisito de contenido regional a 45 por ciento. Es decir, un automóvil podría ser importado libre de aranceles por México o EEUU aunque la mayor parte de su contenido hubiera sido producido fuera del área del ATP. Y como el requisito para autopartes se planteaba en 30 por ciento, los grandes beneficiarios habrían sido los productores japoneses cuya cadena de valor depende más de las importaciones provenientes de China. Pero Trump tiró ese proyecto a la basura en una primera confrontación con el lobby automotriz.

La matriz de relaciones interindustriales del complejo automotriz construida al amparo del TLCAN es más compleja de lo que se piensa. Por eso no sorprende que la nueva coalición creada en Estados Unidos incluya a empresas extrarregionales, como Toyota, Hyundai y Volkswagen. La cadena de valor de la industria automotriz global que hoy utiliza la región de América del Norte como plataforma productiva se opone a que el narcisismo desde la Casa Blanca erija un nuevo obstáculo en su espacio de rentabilidad.

Para disfrazar los fracasos y escándalos que se acumulan alrededor de su administración, Trump podría recurrir a otra medida de espectáculo, provocar un impasse en las negociaciones y abandonar el TLCAN. Ese instrumento de las grandes corporaciones se hizo a espaldas de los intereses de los pueblos y de una verdadera estrategia de desarrollo. Quizás esas empresas tengan pronto que probar una cucharada de su propio chocolate.


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Secretario del Tesoro estadounidense al Congreso: Pasen los recortes fiscales o los mercados se estancarán

Mér, 25/10/2017 - 02:53
Nick Beams, wsws

El secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, expuso el sucio secreto detrás del auge de los valores bursátiles en Wall Street, de que está basado completamente en la canalización de dinero a las corporaciones y superricos.

En una entrevista extraordinaria para la revista Politico publicada el pasado miércoles, en vísperas del voto del Senado que buscaba impulsar la agenda de recortes fiscales del Gobierno de Trump y también el trigésimo aniversario del colapso financiero de 1987, Mnuchin advirtió que el mercado bursátil se estancaría si no se pasaba la “reforma” fiscal.

“No cabe duda de que la buena racha del mercado bursátil le ha proporcionado expectativas razonablemente altas sobre nuestra habilidad para poder llevar a cabo recortes fiscales y la reforma fiscal”, dijo. “En la medida que podamos finalizar el acuerdo fiscal, el mercado bursátil llegará más alto. Sin embargo, no me cabe duda del todo de que, si no lo logramos, verán un revés en una parte significativa de sus ganancias”.

Bajo condiciones en las que el mercado se ha disparado alrededor de 25 por ciento desde la elección de Trump, los comentarios de Mnuchin constituyen una amenaza abierta al Congreso que será declarado responsable por cualquier corrida o crac importante de no aprobar la disminución de impuestos. Su entrevista tuvo lugar mientras el índice bursátil Dow Jones superó los 23 000 puntos, un nuevo récord. Según un analista citado en el Financial Times, la bolsa de valores estadounidense “se ha emborrachado con esperanzas de una reforma fiscal”.

El programa fiscal viene en dos partes. Recortará, bajo la propuesta de imponer “una tasa impositiva competitiva”, los impuestos corporativos del 35 por ciento actual a un 20 por ciento, permitiéndoles a las gigantescas corporaciones como Apple y Google, quienes tienen alrededor de $3 billones guardados en el exterior para evadir impuestos, llevar su dinero de vuelta al país.

Goldman Sachs ha calculado que las medidas de Trump aumentaría el índice de ganancias por acción S&P 500 un 12 por ciento.

Las disminuciones en los impuestos personales propuestas, promocionadas como una gran dádiva para la clase media, beneficiarán de forma abrumadora a los superricos, con estimados de que el 80 por ciento de los recortes irá al 1 por ciento más pudiente, aumentando sus ingresos con $1,4 millones adicionales en promedio.

Más allá de esto, el plan busca eliminar los impuestos sucesorios, los cuales comienzan en $5,5 millones para un individuo y $11 millones para una pareja. Este evidente regalo a los más ricos está siendo justificado por el Gobierno como una cuestión de “justicia”, algo que fue reiterado por Mnuchin en su entrevista para Politico.

El secretario del Tesoro se alejó en cierto modo de sus afirmaciones previas del Gobierno de que los recortes a los impuestos sobre la renta serán dirigidos a los ingresos medios y no a los ricos, indicándole a Politico que era inevitable que, como los ricos pagan más impuestos, sean los que se beneficien más de una reducción generalizada.

Aparte de dejar completamente al descubierto la falsedad de la pose de la Administración Trump de estar defendiendo los intereses de los trabajadores estadounidenses, la entrevista subrayó el carácter parasítico del auge bursátil. Éste no está basado en ningún crecimiento real de la economía, sino en medidas que aseguran que todas las ganancias económicas fluyan a los cofres de las corporaciones y la élite superrica.

Poco antes de las últimas elecciones presidenciales, Trump describió este surgimiento de los valores bursátiles como una burbuja basada esencialmente en “dinero gratis” de las bajísimas tasas de intereses establecidas por la Reserva Federal. Desde entonces, ha publicado al menos treinta tuits diciendo que el crecimiento de la bolsa de valores es gracias al éxito de sus medidas.

La posibilidad de recortes impositivos no es el único factor que ha alimentado a los mercados desde la inauguración, sino que también ansían la desregulación de la economía y el sector financiero en específico, lo que les asegura más ganancias.

Sin embargo, Trump no puede darse todo el crédito por los incrementos en la riqueza de la élite corporativa y financiera. Este auge se remonta al 2009 y la llegada al poder de Obama.

Después de tocar fondo en marzo del 2009 tras la crisis financiera del 2008, el mercado se ha disparado un 300 por ciento, siendo impulsado por rescates a los bancos y a las corporaciones financieras, la reestructuración de los mercados laborales comenzando con las compañías automotrices, la imposición de un régimen de bajos salarios y la provisión de billones de dólaras para la especulación financiera por medio de las políticas de la Reserva Federal.

Este surgimiento de los mercados no sólo ha sido impulsado por las políticas del Gobierno federal y sus agencias. Durante las últimas décadas, la burocracia sindical ha desempeñado un papel crucial en suprimir y traicionar las luchas de los trabajadores, resultado en un declive substancial en la fracción del ingreso nacional que va a la clase trabajadora y un estancamiento y caída en los ingresos reales.

La “justificación” para las medidas de Trump se ha hecho invocando la teoría desechada de la “economía centrada en la oferta”, avanzada por primera vez en los años ochenta por el Gobierno de Ronald Reagan como la razón detrás de sus recortes fiscales. Bajo esta “teoría” (la justificación del libre mercado para el saqueo corporativo de los recursos públicos), los recortes impositivos le deberían dar un impulso a la economía y un mayor crecimiento que luego compensa por la reducción inicial de los ingresos fiscales.

Sin embargo, un análisis independiente del plan fiscal de Trump durante las elecciones estimó que éste añadiría $7 billones a la deuda federal en la primera década y $21 billones para el 2036. En otras palabras, en medio de los crecientes problemas causados por la pobreza, la descomposición de la infraestructura, el empeoramiento de los servicios sociales y una amplia gama de otras crisis, las áreas vitales de necesidades sociales perderán aún más recursos con base en el argumento de que “no hay dinero”.

Sí hay un área que no sufrirá recortes: el ejército. Estados Unidos está en plena campaña para mantener su posición global contra sus rivales y acelerar el desarrollo de un Estado policial en el país, esto en preparación para las convulsiones sociales que resulten de otra crisis económica y financiera.

A pesar de que no es posible prever cuándo tendrá lugar tal crisis, todas las condiciones objetivas para que suceda están cayendo en su lugar. El mercado bursátil ha alcanzado niveles que sólo pueden ser comparados con los que existían antes de la crisis de 1929 y el colapso de la burbuja de las dotcom a comienzos de este siglo.

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Similitudes y diferencias entre España y Venezuela

Mar, 24/10/2017 - 18:39
Pascual Serrano, Publico

El desarrollo de los acontecimientos en Cataluña está generando muchas discusiones en torno a la licitud, la legitimidad o la legalidad de algunos actos, bien por parte del Govern catalán bien por el español. Se debate, por ejemplo, si es el gobierno el que actúa de forma unilateral o lo hace con el aval de los jueces o tribunales, se debate también si unas acciones consideradas ilegales por los jueces logran legitimidad cuando son apoyadas por cientos de miles de personas en la calle. Todo ello, como no, tamizado por los medios de comunicación, que son el filtro con el que hace tiempo que los ciudadanos ven la realidad. Estos elementos me hacen apreciar algunas similitudes con Venezuela que vale la pena analizar para, entre otras cosas, dejar en evidencia el doble rasero de muchos. Sin embargo, existen algunos elementos diferentes que también debemos tener en cuenta. Veamos.

Reivindicaciones y manifestaciones
Similitudes:

Tanto en Venezuela como en Cataluña miles de manifestantes salieron a la calle con exigencias que no se ajustaban a las legislaciones vigentes ni contaban con el apoyo legislativo suficiente en los órganos competentes. En Venezuela pedían la dimisión del presidente y la suspensión de la elección de la Asamblea Constituyente (convocada por Maduro con el aval de la Constitución), ninguna de esas dos reivindicaciones contaban con apoyo legal. En Cataluña piden que sea vinculante el referéndum del 1 de octubre, lo cual tampoco se ajusta a la legalidad española.

Muchas de las voces que destacaban los miles de manifestantes opositores en Venezuela y la necesidad de que el gobierno de Maduro negociara o aceptara esas exigencias, cuando se trata de España se limitan a recordar la legalidad y exigir a los manifestantes y políticos independentistas que abandonen la ilegalidad y acepten el orden constitucional. Precisamente ese era el argumento esgrimido por los defensores del chavismo: la oposición no había ganado las elecciones presidenciales por lo que debían aceptar al presidente elegido así como la decisiones que tomara en el marco de sus competencias legales.

Diferencias:

Mientras que las manifestaciones catalanas siempre fueron pacíficas, las venezolanas resultaban extremadamente violentas. En Venezuela los opositores asesinaron a tiros a candidatos partidarios del gobierno, quemaron vivos a varios ciudadanos chavistas y en un mismo día resultaron heridos por arma de fuego 21 policías. A pesar de ello, los gobernantes españoles y la mayoría de los medios de comunicación calificaban al gobierno venezolano de dictadura violenta y apoyaban a la oposición. En cambio, cuando se trataba de Cataluña, defendían la legalidad del español, minimizando la violencia vivida en las calles.

Referéndum
Similitudes:

Tanto en Venezuela como en Cataluña se han celebrado dos referéndum desautorizados por los gobiernos del país y legalmente no vinculantes. El de Venezuela fue el 16 de julio y lo convocaba la oposición para exigir la suspensión de las elecciones para una Asamblea Constituyente anunciadas por el presidente Nicolás Maduro. Ese referéndum no tenía ningún aval en la legislación venezolana ni contó con garantías democráticas ni reconocimiento internacional. A pesar de ello fue calificado por la mayoría de la prensa española de “histórica votación en la consulta electoral” que “demostraba el músculo de la oposición”. Igualmente, sucede con el referéndum de Cataluña el 1 de octubre, que ni tenía encaje vinculante en la legislación española, ni contó con garantías democráticas ni reconocimiento internacional. Por ello la mayoría de medios siempre añadían el calificativo de “ilegal” cuando hablaban del referéndum, algo que no habían hecho con el de Venezuela, que lo más crítico que decían de él era llamarle “no oficial”. Por supuesto no calificaban el referéndum catalán de histórica votación o músculo independentista, al contrario, insistían en que el resultado no era riguroso ni fiable y no permitía arrogarse la mayoría del pueblo de Cataluña.

Diferencias:

Mientras que el referéndum catalán se desarrolló con cargas policiales, detenciones y cientos de heridos, en Venezuela las autoridades permitieron las votaciones y no hubo ningún tipo de represión policial contra los votantes que pudieron participar sin ningún problema.

Detenciones
Similitudes:

Tanto en Venezuela como en Cataluña, algunos líderes han terminado en la cárcel. En ambos casos no los ha encarcelado el gobierno, sino los jueces. Por tanto no es lícito que la casi unanimidad mediática que afirma que Maduro encarcela políticos opositores e ignora que se trataba de una decisión judicial ahora insista en que los líderes catalanes de Omnium y ANC han ido a prisión por una orden judicial y no por decisión gubernamental. No es de recibo que en Venezuela Leopoldo López y Antonio Ledezma sean “presos políticos” y en España Jordi Cuixat y Jordi Sánchez sean “políticos presos”.

Diferencias:

Aunque todos los encarcelados son acusados de actuar contra el orden legal (sedición para unos e instigación pública el otro), las movilizaciones que agitó y lideró Leopoldo Sánchez fueron violentas y provocaron la muerte de 43 personas, cientos de heridos y numerosos daños materiales en infraestructuras públicas y privadas, sin que eso se cite en la prensa cuando se informa de su encarcelamiento. Las manifestaciones que lideraron Jordi Cuixat y Jordi Sánchez no provocaron ni muertos ni heridos y los daños materiales se limitaron a tres coches de la guardia civil.

Sistema judicial
Similitudes:

En ambos países el fiscal general y altos tribunales son elegidos con criterios políticos. En el caso del fiscal lo eligen los gobiernos, es evidente, por tanto, que son correas de transmisión del gobierno y su misión es perseguir, en nombre del Estado, lo que se considera delito. De ahí que si el gobierno considera delito determinadas actuaciones es lógico que el fiscal inicie el procedimiento penal y busque la sanción incluso la prisión. Por ello el fiscal de Venezuela perseguía y solicitaba prisión para los opositores que entendía que habían cometido algún delito y el español hacia lo mismo contra los políticos o líderes catalanes.

Diferencias:

Sin embargo, la mayoría de medios españoles no dejaba de insistir en que la justicia venezolana no era independiente y que el gobierno tomaba el control de la fiscalía, como si en España fuese diferente. Se difundieron las imágenes del fiscal del caso Leopoldo López saliendo de Venezuela para instalarse en Estados Unidos acusando al gobierno de haberle presionado. No dejaba de ser la versión y la interpretación de una sola persona sin más pruebas, incluso resultaba ilógico haber aceptado las presiones durante el proceso y solo después de la sentencia salir del país para denunciarlo, hubiera bastado con dimitir de su cargo y no aceptar formar parte de la situación. En cambio, en España, el fiscal general del Estado, fue reprobado por la mayoría de los diputados del Parlamento español. PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos, PNV, ERC y parte del Grupo Mixto apoyaron una moción que pedía el cese del fiscal por su parcialidad y “por incumplimiento grave y reiterado de sus funciones”.

Me veo en la necesidad de aclarar que no estoy tomando partido sobre la cuestión catalana, no es el objeto de este análisis, solo me limito a exponer dos situaciones y comprobar que, efectivamente, las comparaciones puede ser odiosas. Y clarificadoras.

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La guerra de Trump –y Franco– contra la ciencia ¡Viva la muerte!

Lun, 23/10/2017 - 17:30
Ariel Dorfman, Pagina 12

¡Abajo la inteligencia! ¡Viva la muerte!

Siempre ha sido importante recordar aquellas iracundas palabras del general Millán Astray, pronunciadas en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, pero tal ejercicio de la memoria es urgente hoy por lo que nos dice, no acerca de los delirios del pasado sino acerca de las urgencias del presente. En efecto, ochenta y un años después de que ese general amigo y mentor de Franco lanzara frases tan infames, ellas cobran una nueva relevancia, sirven para adentrarnos, más que en la Guerra Civil española, en otro tipo de guerra, la guerra contra la ciencia que está promoviendo el gobierno de Donald Trump.

Sería superficial y simplista aseverar, como algunos lo vociferan, que el país de Lincoln se encuentra a punto de caer en las garras de un fascismo como el que asoló a Europa, a pesar del despliegue de svásticas y antorchas nazis en Charlottesville. Lo que sí es cierto, en cambio, es que nunca antes en la historia de los Estados Unidos se había producido un asalto tan feroz a la verdad objetiva y la racionalidad.

Aunque ya Richard Hofstadter había denunciado en su libro clásico de 1963, Anti-Intellectualism in America, la profunda tendencia yanqui a menospreciar a los intelectuales, no pudo haber anticipado que ocuparía algún día la Casa Blanca alguien que ostentara una mezcla tan tóxica de ignorancia y mendacidad, una tal falta de curiosidad y desdén por el uso de la mente.

La retórica empleada por Donald Trump durante la campaña presidencial (“Los expertos son terribles. Miren el desbarajuste en que nos tienen metidos todos los expertos que tenemos.”) presagió el tipo de oscurantistas, visceralmente hostiles al conocimiento científico, con que llenó su gabinete. No deberían sorprendernos, entonces, los inmensos recortes presupuestarios planteados para los institutos que llevan a cabo descubrimientos y avances en medicina, estudios climáticos, seguridad laboral, exploración espacial y hasta en la agencia encargada del Censo. Y para asegurarse de que los sitios web del propio gobierno no contradigan las políticas anti-especialistas del nuevo gobierno, se ha ido suprimiendo en forma sistemática una serie de análisis rigurosos de profesionales en los portales de la Casa Blanca, así como en muchos ministerios (Agricultura, Educación, Medio Ambiente, Energía, Tierras, Trabajo, sin salvarse siquiera el Departamento de Estado), además de abolir o eviscerar los consejos de asesores profesionales y prohibir que funcionarios gubernamentales asistan a reuniones o hagan declaraciones sobre los temas en que son peritos ni tampoco que publiquen diagnósticos que podrían demostrar errores oficiales. Los acólitos de Trump deben creer que basta con que no se recojan los datos de un fenómeno o se dejen de explorar ciertas ideas, para que esas verdades inconvenientes desaparezcan como por arte de magia.

Esta guerra contra la ciencia y la veracidad tendrá consecuencias letales.

Hay trabajadores que van a morir debido a que las regulaciones de Obama que los protegían de la sílice, el mercurio y el berilio han sido suspendidas. Hay mineros del carbón cuyas vidas peligran porque se han restringido las inspecciones en los socavones, y sus familias sufrirán cáncer, defectos de nacimiento y enfermedades respiratorias debido a que las Academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina han recibido órdenes de no estudiar los efectos de la destrucción de las montañas en la salud de millones de habitantes en la región de los Apalaches. Y muchas otras existencias se verán lentamente truncadas gracias a que más de treinta reglas de probada eficiencia contra la polución han sido anuladas, autorizando que elementos químicos y gases ensucien el aire, el suelo y el agua.

Aunque hay también secuelas mortales en otros campos (el prejuicio contra las vacunas, la disminución de la cuota de asilados políticos perseguidos en sus lejanas patrias, la desasistencia a las víctimas de discriminación sexual, el retiro de programas irreparables.

Trump y su zar del Medio Ambiente, el troglodita Scott Pruitt, niegan que el dióxido de carbono sea responsable del cambio climático, y han hecho lo imposible para que la situación ya desastrosa de la Tierra empeore aún más. Algunos ejemplos de este prontuario: el abandono de los Acuerdos de París, la aceptación de que aumenten las emisiones de metano y se utilicen pesticidas venenosos, y la liquidación, cuesta creerlo, del Consejo de Asesores orientado a estudiar el origen de los huracanes y el crecimiento desmesurado de los niveles del mar.

Si a estas políticas mortíferas que amenazan a millones de humanos habitantes y que podrían afectar en forma catastrófica a billones más, agregamos la forma en que Trump ha jurado “destruir totalmente” a Corea del Norte, mostrando una ignorancia criminal acerca de los tratados y protocolos internacionales suscritos por Estados Unidos en torno al uso de las armas nucleares, podemos sospechar que Millán Astray se ha re-encarnado en estos nuevos jinetes del Apocalipsis.

¿Qué hacer ante tamaña estupidez, avalada por gran parte de la población norteamericana?

En esta lucha contra la oscuridad, podemos encontrar inspiración en la respuesta de uno de los presentes en la Universidad de Salamanca ese mismo 12 de octubre de 1936. Miguel de Unamuno, el insigne intelectual, contestó así el embate de Millán Astray: “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta, mas no convenceréis”. Valorando su valentía, tal vez tiene sentido, sin embargo, invertir los términos de esa réplica. Es necesario más que nunca, en esta época inestable y confusa, confiar en que esa inteligencia que ha permitido a la humanidad derrotar a la muerte, crear milagros medicinales e invenciones asombrosas, construir templos maravillosos y escribir libros de gloriosa complejidad, sea capaz de volver a salvarnos. Hay que nutrir la esperanza de que el cerebro que nos convirtió en quienes somos pueda desplegar las gentiles gracias de la ciencia, el arte y el saber para probarles a quienes quieren saquear la inteligencia que la verdad no puede ser destruida tan fácilmente, anunciarles con la misma serenidad de Unamuno: No venceréis y nosotros sí vamos a encontrar el modo de convencer como sea, con toda la luminosidad a nuestro alcance, a los enemigos de la razón.

Miren que se nos va la vida.

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El presunto misterio de los salarios congelados

Lun, 23/10/2017 - 15:01
Immanuel Wallerstein, La Jornada

Según la teoría económica neoclásica, la relación entre los salarios y los empleos es una relación simple. Cuando no hay mucha demanda de trabajo, los salarios sufren. Los obreros compiten unos contra otros por conseguir el empleo. Pero cuando existe gran demanda de trabajo, los salarios suben. Los empleadores compiten entre ellos para conseguir la ahora escasa fuerza laboral. Este ciclo cambiante se dice que mantiene el fluido funcionamiento del sistema de libre mercado, garantizando un vaivén constante en el equilibrio en movimiento.

Ocurre ahora que este proceso cíclico ya no está funcionando de ese modo, y para los expertos y los académicos esto resulta un rompecabezas muy grande y es difícil explicarlo. Las explicaciones son variadas y múltiples. Lo que parece estar en el corazón es que existe una nueva condición normal. Pero cómo, y cómo funciona. En la edición del 8 de octubre del New York Times, el artículo principal de la sección dominical de Negocios tenía el siguiente encabezado: Hay muchos empleos: no hay paga suficiente: pesar de que se tensen los mercados laborales de las economías principales, el bajo desempleo no es suficiente para disparar ganancias robustas en los salarios.

Se nos ofrece la explicación de que hay un incremento en los empleos temporales o de tiempo parcial, más los robots. El argumento es que esto hace que el empleador sea menos dependiente de los trabajadores de tiempo completo. Los sindicatos son más débiles, y a los obreros les resulta más difícil enfrentar a los empleadores. Todo esto, por supuesto, es cierto. Pero, ¿por qué ahora y nunca antes?

Un argumento relativamente nuevo es aquel del trabajador evanescente. Pero, ¿cómo puede desaparecer un trabajador? ¿Qué puede significar esto? Parece que más y más obreros están abandonando por completo la búsqueda de empleos. Tal vez ya se salieron de su red de seguridad o se les agotó, al igual que se agotaron sus ahorros acumulados. Tal vez se quedaron desahuciados o se hicieron drogadictos, o ambos. Pero no sólo se marginaron, como si ésta hubiera sido su opción. Fueron empujados, lo cual tiene una doble ventaja para los productores. Ya no necesitan invertir (vía impuestos u otros modos) en protección social. Y siguen instigando miedo en aquellos trabajadores que siguen buscando empleo, porque también ellos pueden ser empujados a marginarse.

Y de nuevo, ¿por qué ahora y no antes? Antes, sea cual fuere la época, fue durante el funcionamiento normal del sistema-mundo. Los capitalistas requerían de estos ciclos para trabajar con máximos incrementos de largo plazo en la plusvalía. Pero supongamos que los empleadores saben, por conocimiento o intuición, que el capitalismo está en una crisis estructural y, por tanto, está moribundo. ¿Qué harían entonces?

Si no necesitan preocuparse por una demanda efectiva que mantenga el sistema, entonces bien podrían obtener lo que puedan mientras se pueda. Pueden, entonces, enfocarse por completo al corto plazo. Pueden buscar incrementar las ganancias en la bolsa de valores sin siquiera un pensamiento por el mañana. ¿No es acaso esto lo que está ocurriendo en las naciones más ricas tanto como en las más débiles?

Por supuesto la situación no puede durar. Es por eso que las fluctuaciones son tan grandes, el caos tan profundo. Y unos cuantos de ellos, los más fieros capitalistas, sin duda, se concentran en ganar la batalla de mediano plazo para determinar la naturaleza del futuro sistema-mundo (o sistemas) que se vayan a construir. No estamos presenciando aún una condición normal nueva. Testimoniamos una realidad transitoria.

Así que, ¿cuál es la lección para aquellos de nosotros que nos preocupamos por los trabajadores evanescentes? Es muy claro que debemos luchar por defender cualquier protección que tengan aún. Debemos, como me gusta decir, trabajar por minimizar sus penurias. Pero al mismo tiempo debemos luchar por ganar la batalla intelectual, moral y política en el mediano plazo. Sólo una estrategia que combine la lucha en el corto plazo con la lucha en el mediano plazo tiene la ocasión de conservar la posibilidad de ese mundo mejor que realmente es posible, pero no del todo inevitable.

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Por qué las derechas y muchas izquierdas españolas no entienden o no quieren entender lo que pasa en Catalunya

Lun, 23/10/2017 - 03:01
Vicenç Navarro, Publico

Una de las razones que se dan con mayor frecuencia en círculos del establishment político-mediático español para explicar el crecimiento del independentismo en Catalunya es que la mayoría de la población catalana ha sido sujeta a un lavado de cerebro durante la mayoría de los años de gobierno en Catalunya por partidos nacionalistas catalanistas, lo que explica su creciente deseo de separarse del resto de España, deseo que sería fruto de su supuesto adoctrinamiento en un sentimiento anti-español. Ha habido voces, predominantemente de la derecha catalana, de orientación conservadora y/o neoliberal, que han ayudado a que se creara esta percepción a través de mensajes y eslóganes como “España nos roba”, con los que han contribuido a la extensión en España de tal lectura de lo que está ocurriendo en Catalunya. Las declaraciones en La Sexta Noche del que fue presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha, y Ministro de Defensa durante el gobierno del PSOE (dirigido por el Sr. Zapatero), el Sr. José Bono, son un caso claro de este pensamiento dominante que atribuye lo que pasa en Catalunya a una manipulación de los sistemas públicos de información y de las instituciones públicas de reproducción de valores por parte de los partidos gobernantes en la Generalitat de Catalunya.

Sin negar la instrumentalización de tales medios por los gobiernos Pujol, Mas y Puigdemont (que yo he criticado extensamente), que se presenta incluso con mayor intensidad en las otras comunidades autónomas de España (donde los medios de información están también instrumentalizadas por los partidos gobernantes), tal hecho es insuficiente para explicar el creciente deseo que existe entre grandes sectores de la población catalana de separarse de España. Dicha manipulación de los medios de información por parte de los gobiernos nacionalistas catalanistas de la Generalitat de Catalunya ha sido constante durante más de treinta años de mandato y, sin embargo, el crecimiento del independentismo se ha dado solo recientemente y de una manera muy rápida, y muy en especial, desde que el Tribunal Constitucional del Estado español rechazó elementos muy importantes del Estatut propuesto por el gobierno catalán tripartito presidido por el socialista Pasqual Maragall (durante los pocos años que Catalunya ha estado gobernada por las izquierdas), y que fue aprobado por el Parlament, por las Cortes Españolas y refrendado, más tarde, por el pueblo de Catalunya.

Las causas verdaderas del crecimiento del independentismo en Catalunya: el nacionalismo uninacional del Estado español Borbónico y del establishment político-mediático español

El hecho de que las derechas y muchas izquierdas españolas asignen la responsabilidad de tal crecimiento a las políticas informativas y educativas del gobierno catalán, se debe a su deseo de negar cualquier responsabilidad del Estado español en el crecimiento del independentismo, que es precisamente la causa mayor del aumento en grandes sectores de la población catalana del deseo de separarse de España. La causa de este crecimiento no se encuentra, pues, en Catalunya, sino primordialmente en las políticas públicas del Estado central basado en la capital del Reino (que tiene poco que ver con el Madrid popular), centro del nacionalismo españolista, que es la primera y más importante causa de aquel crecimiento. Debería ser obvio que para entender qué pasa en Catalunya hay que conocer el pasado oculto (olvidado deliberadamente en la historia oficial del país) y el presente sesgadamente mostrado por el establishment político-mediático del país, del cual el Sr. Bono es representativo. Hoy tal nacionalismo uninacional, cuya máxima expresión fue la dictadura franquista que existió en España durante cuarenta años y cuya cultura ha permanecido en la democracia que le siguió, y que pervive como consecuencia de que la transición (mal llamada modélica) de la dictadura a la democracia no fue una ruptura con el Estado anterior, sino una apertura para poder incorporar elementos de democracia que le permitieran entrar en la Unión Europea, elementos que eran muy insuficientes para poder homologar la democracia existente en España a la de la mayoría de los países de dicha comunidad político-administrativa.

El nacionalismo uninacional españolista que no se define como nacionalismo

El Estado español ha sido siempre el máximo instrumento de ese nacionalismo españolista, vehiculado por la Monarquía Borbónica. Esta visión uninacional es también dominante en la intelectualidad española. Y es tan poderosa y tan generalizada que los autores que la reproducen ni siquiera son conscientes de ello. Es característico de cualquier discurso dominante discriminatorio que el que lo reproduce ni se dé cuenta de ello. En una cultura machista, por ejemplo, las expresiones machistas que se utilizan en el lenguaje ni siquiera son reconocidas como tales por las personas que las utilizan, pues ni siquiera son conscientes de ello. Tales términos están tan integrados en el lenguaje y manera de pensar dominante que ni siquiera son considerados ideológicos: se consideran como un lenguaje neutral, razonable y/o lógico. Lo mismo ocurre, pues, con el nacionalismo españolista, que ni siquiera se considera nacionalismo. Dicho término, “nacionalismo”, se utiliza para definir a los nacionalismos periféricos como el catalán, el vasco o el gallego. Pero nunca para definir el nacionalismo españolista. Oír a un Vargas Llosa, o a un Fernando Sabater o a un José Bono diciendo que los nacionalismos son malos, definiendo como tales solo a los periféricos, sin reconocer que ellos son, a su vez, profundamente nacionalistas, imponiendo su nacionalismo a todos los demás, es característico de lo que ocurre hoy en España. Todos ellos han publicado artículos o hecho declaraciones demonizando a los nacionalismos periféricos con argumentos típicos del nacionalismo españolista, acentuando la uninacionalidad de España, mensajes transmitidos en El País y otros medios del establishment político-mediático del Estado borbónico.

Este nacionalismo uninacional fue impuesto a sangre y fuego en Catalunya durante la Guerra Civil. No se quiere reconocer que, por ejemplo, el idioma catalán fue prohibido por los ocupantes de Catalunya (solo tolerado en el ambiente familiar), permitiéndose hablar solo “la lengua del imperio”, como se definió al castellano. El fascismo, máxima expresión del nacionalismo españolista, significó una opresión no solo de clase social, sino también de nación. Esto último nunca se reconoce o admite, y se olvida deliberadamente su enorme brutalidad, que incluso sorprendió a dirigentes del nazismo alemán y del fascismo italiano, de visita a Barcelona durante la ocupación (ver el capítulo X, “La llarga nit del franquisme”, en Josep Fontana, La formació d’una identitat. Una historia de Catalunya). El terror fue una táctica impuesta por los golpistas que interrumpieron un sistema democrático republicano, pues las fuerzas ocupantes del nacionalismo españolista sabían que tenían a la mayoría de la población en contra. (Ver “Una breve historia personal de nuestro país” en www.vnavarro.org, 26.09.17)

La imposición del nacionalismo uninacional españolista

En Catalunya hubo un intento de genocidio cultural, hecho desconocido, ignorado, ocultado o ninguneado por el nacionalismo españolista. Hubo una represión brutal que se sumó al terror extendido a lo largo de toda España, impuesto por las oligarquías y élites de la estructura de poder en contra de la mayoría de las clases populares, terror causado por las mismas minorías que actuaron en contra de la cultura catalana. De ahí que las izquierdas catalanas siempre defendieran que la lucha por la liberación de las clases populares y de la nación catalana eran la misma, hecho que incluso la derecha nacionalista catalana dirigida por el Sr. Pujol tuvo que reconocer.

En España la gran influencia del nacionalismo españolista explica que cualquier defensa de la identidad catalana y de la plurinacionalidad del Estado haya sido vista siempre como secesionismo. La marginación de Pasqual Maragall, presidente socialista de la Generalitat de Catalunya, por parte de la dirección del PSOE bajo el mandato del presidente Zapatero y su equipo, incluyendo a su Ministro de Defensa, el Sr. Bono, debido a su intento de recuperar los derechos de Catalunya como nación, ejemplifica dicha influencia. El ministro Bono lo acusó de simpatías secesionistas. En realidad, el reconocimiento de Catalunya nunca respondió a un objetivo secesionista. Fue un reconocimiento profundamente solidario y basado en una visión plurinacional, con un claro compromiso por la justicia social y la democracia para toda España. Fue el presidente Companys (que fue director de una revista titulada Nueva España) el que murió fusilado por secesionista por las “tropas nacionales” golpistas. Companys invitó a las fuerzas progresistas españolas (entre las cuales él era sumamente popular) a que asentaran sus bases en Catalunya para poder resistir la situación que estaba sufriendo España. En Catalunya el independentismo solo ha surgido cuando la plurinacionalidad del Estado no ha sido aceptada por el Estado central. Y el caso actual es un ejemplo de ello.

Los símbolos borbónicos nunca han sido populares en Catalunya

La enorme brutalidad con la que el nacionalismo españolista se impuso en Catalunya explica, por ejemplo, que la bandera borbónica española, máxima expresión de tal nacionalismo, nunca haya sido muy popular en en este territorio, hecho que es presentado maliciosamente por el nacionalismo españolista como el reflejo de un sentimiento anti-España, sentimiento que en realidad no existe en Catalunya. Hay que entender que cuando las tropas golpistas –que se llamaban a sí mismas los “nacionales” (que se caracterizaron por una enorme brutalidad y represión)- ocuparon Catalunya, lo hicieron enarbolando la bandera borbónica y tocando la Marcha Real como himno nacional. ¿Cómo quiere el establishment político-mediático que tales símbolos sean populares en Catalunya? ¿No se dan cuenta de que la gente tiene memoria? En Catalunya la bandera rojigualda ha sido popular solo en los barrios pudientes, donde tal bandera representaba a aquellos que recuperaron sus intereses. Pero, a nivel de calle, la bandera española era la republicana, bandera que, junto con la senyera en Catalunya, llevaban los soldados que defendían el sistema democrático en el frente. Miles de catalanes tienen en su tumba la senyera y la bandera española, que era, y emotivamente continúa siendo, la republicana.

Y lo que es de gran interés es que en las últimas manifestaciones, como la del 3 de octubre, además de muchísimas esteladas (la bandera independentista) había también, por parte de los que se sentían españoles y estaban en contra del Estado español borbónico, la bandera republicana (además de la senyera). La bandera española para las personas catalanas con memoria es la bandera republicana, la bandera de los que lucharon por otra España. Es indicador de bajeza y mezquindad, así como de fanatismo nacionalista españolista, que en el homenaje a los que lucharon por la República, el Sr. Bono, presidente de las Cortes Españolas, no les dejara llevar tal bandera. Y otro indicador de la bajeza moral de tal personaje es que manipulara en la entrevista que se le hizo en La Sexta las declaraciones que hace años hizo Pablo Iglesias, cuando este expresó no sentirse representado por la bandera borbónica española, a lo cual Bono indicó que, por lo visto, el Sr. Iglesias habría preferido la bandera de Afganistán (sí, dijo Afganistán. Venezuela no había aparecido todavía en su imaginario). No se le ocurrió al Sr. Bono que para miles de españoles de distinta procedencia familiar a la suya (procede de una familia falangista), emotivamente su bandera española es la republicana. En realidad, sería de desear que en la medida que exista un mayor rechazo a la Monarquía, se utilizaran extensamente los símbolos republicanos.

La crítica del supuesto victimismo en Catalunya

Otra característica del establishment político-mediático español es acusar al nacionalismo catalán de victimismo, presentándolo como si sufriera un complejo un tanto paranoico de ser víctima en esta relación, infundado según ellos, pues Catalunya siempre ha recibido un trato preferencial por parte del Estado español. Un análisis objetivo de lo que ocurrió con el Estatut del 2006 (cuyo veto en partes esenciales por parte del Tribunal Constitucional inició el crecimiento del independentismo) muestra la falsedad de dicha acusación. Una persona, no sospechosa de simpatías secesionistas, como Josep Borrell, que fue Presidente del Parlamento Europeo y Ministro en el gobierno PSOE presidido por Felipe González, ha hecho una breve lista de los agravios y ofensas a Catalunya. En 2005, el gobierno de izquierdas del tripartito, liderado por el socialista Pasqual Maragall, propuso un Estatut que redefiniera la relación del gobierno de la Generalitat con el Estado español, proponiendo, entre otros elementos, el reconocimiento de Catalunya como una nación dentro de un Estado plurinacional. Tal Estatut, como indiqué antes, fue aprobado por el Parlament de Catalunya, más tarde (modificado) aprobado por las Cortes Españolas, y por último, aprobado por el pueblo catalán en un referéndum. Ahora bien, todo este proceso acumulativo de decisiones tomadas por distintas soberanías fue completamente ignorado. Borrell señala que elementos importantes de tal Estatut fueron vetados por el Tribunal Constitucional, controlado por el PP, en un hecho que el catedrático Javier Pérez Royo ha definido como un golpe de Estado, saltándose todo tipo de soberanías debido a intereses partidistas. Y para mayor ofensa, se eliminaron elementos, como señala también Borrell, que ya habían sido aprobados en otras Comunidades Autonómicas, como es Andalucía. ¿Dónde está la paranoia?

Otro ejemplo citado por Josep Borrell es el constante silencio a las continuas peticiones de que se respete el concepto de ordinalidad, que no es una demanda insolidaria con otras CCAA, sino un deseo de que la aceptada solidaridad no revierta negativamente en el potencial de desarrollo de la autonomía catalana, un principio aceptado en muchos países de configuración semejante a la española.

Añade Borrell como promesas incumplidas el ofrecer 4.200 millones de euros en inversiones para acelerar el corredor mediterráneo, inversión que nunca apareció en los Presupuestos Generales del Estado. En realidad, el diseño de este corredor mediterráneo ha alcanzado en ocasiones, tal como señala de nuevo Josep Borrell, dimensiones absurdas, como fue la propuesta apoyada por la presidenta de Andalucía, la Sra. Susana Díaz, de que tal corredor pasara por Madrid.

Ni que decir tiene que el mundo independentista ha basado su argumentario en esta discriminación, exagerándola en algunos componentes, como hacer constante referencia a un supuesto déficit fiscal (que definen como robo) de nada menos que 16.000 millones de euros, aproximadamente un 8% del PIB, cifra que es muy superior a la real, que es de 4.000 millones de euros. Estas exageraciones son innecesarias, pues la realidad en sí ya muestra una situación que es intolerable; ahora bien, al caer en la exageración se pierde la credibilidad, que siempre es necesaria en un tema que fácilmente hiere las sensibilidades. Borrell admite que la situación actual sostiene muchas injusticias, concluyendo que hay cambios necesarios que deberían hacerse. La negación de esta realidad tan obvia y tan olvidada es una constante en el establishment político-mediático español.

Y esta actitud es constante. ¿Cómo puede interpretarse una movilización de homenaje a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, causantes de 900 víctimas en su actuación del 1 de Octubre que necesitaron asistencia médica, sino como un acto de nacionalismo españolista, pues estos cuerpos de seguridad actuaron como instrumentos del Estado español para imponer su ley? Y nadie en tal cuerpo pidió disculpas por el daño causado. ¿No se dan cuenta de que tal homenaje contribuye a ofender a un gran número de catalanes?

El excesivo énfasis en la necesidad de respetar a Ley –otro de los argumentos más utilizados por el nacionalismo uninacional español- ignora que la Ley –como la Constitución- estuvo escrita en el momento de la transición por los poderosos en una situación claramente desequilibrada y desigual, donde los vencedores de la Guerra Civil (que controlaban el aparato del Estado y la mayoría de los medios de comunicación) tenían todo el poder, y los vencidos de tal conflicto tenían escaso poder (recién salidos de la cárcel, del exilio o de la clandestinidad). La continua referencia a respetar la Ley es el mensaje de aquellos que quieren continuar con tal desequilibrio en las relaciones de poder. Es una mera excusa para defender el estatus quo.

Y en cuanto al argumento de que la aprobación de la Constitución por parte de la población española legitimó que se considerara como el punto de referencia de todos los demócratas hay que señalar que tal argumento ignora que las dos alternativas posibles que se presentaron a la población fueron o bien inaugurar la democracia (reflejada en la Constitución) o continuar en la dictadura. Entre tales opciones era claro que la población eligiera la primera alternativa sobre la segunda. En realidad, el hecho de que Catalunya fuera la Comunidad donde la aprobación de la Constitución fue mayor se debió, no tanto al entusiasmo por la Constitución, sino por el gran rechazo a la dictadura. Aprobar tal referéndum fue la única salida a tal situación intolerable.

Nota final

Es hoy muy difícil para aquellos catalanes que nos sentimos también españoles promover posturas alternativas al secesionismo, pues la imagen que hoy viene de España es muy poco atrayente. Y es ahí donde es sumamente positivo que estén apareciendo a lo largo del territorio español unas nuevas fuerzas progresistas que tienen una visión plurinacional, pues son ellas las únicas que podrían salvar a España, pues la represión y constante ofensa de Catalunya por parte del Estado español ya casi ha conseguido lo que el independentismo ha deseado: el rechazo tan notable en grandes sectores de la sociedad catalana hacia el Estado español y hacia España (facilitado esto último por el silencio y apatía hacia tal discriminación, que ha mostrado gran parte del establishment político-intelectual español). Hoy hace más falta que nunca acentuar que hay otra España posible, plurinacional y republicana, en la que la nueva Catalunya pueda ser parte de ella. La continuación del constante dominio del Estado borbónica actual ha conducido al secesionismo emocional de grandes sectores del pueblo catalán.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Las sanciones de Trump contra Venezuela ¿Será posible la recuperación económica?

Dom, 22/10/2017 - 13:01
Mark Weisbrot, The Nation

Las sanciones impuestas la semana pasada por el gobierno de Trump han cambiado significativamente la situación económica a la que se enfrenta Venezuela, y las opciones en materia de políticas abiertas al gobierno para recuperarse de una profunda depresión. Esto se suma a los daños inmediatos y al sufrimiento que causarán en cuanto a una agudización de la escasez de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, junto al daño a la economía.

Previo a estas últimas sanciones, el gobierno contaba con la posibilidad de poner en marcha un programa de recuperación económica que pudo haber reiniciado el crecimiento económico. A diferencia de la mayoría de los países que sufren una crisis de balanza de pagos, Venezuela no necesariamente tendría que pasar por un periodo de “ajuste estructural”, como solía llamarse hasta que los programas del FMI dieron a este término una mala reputación. Con este tipo de ajuste, los niveles de vida suelen caer, al menos a corto plazo, porque el país tiene que recortar las importaciones para equilibrar las cuentas externas. Pero las importaciones en Venezuela ya se han visto recortadas en más de 75 por ciento desde 2012. Esta es una cifra asombrosa. Para comparar, Grecia ha recortado sus importaciones por aproximadamente 31 por ciento después de sufrir una depresión por la mayor parte de los últimos siete años, es decir dos veces la duración de la depresión actual en Venezuela.

Esto significa que la economía venezolana podría comenzar a recuperarse con bastante celeridad en respuesta a las reformas adecuadas, sin tener que sufrir nuevas reducciones en la producción o en el empleo. Por lo menos esa era la situación hasta el pasado viernes, cuando Trump emitió su orden ejecutiva.

El ajuste que requiere Venezuela tiene que ver principalmente con los precios relativos, y en particular su tipo de cambio. Esto lo podemos constatar al observar lo ocurrido durante los últimos cinco años. Para octubre de 2012, la inflación se ubicaba en una tasa anual de 18 por ciento, y el precio de un dólar en el mercado negro era de Bs. 13. Hoy en día, la inflación se alza a más de 600 por ciento para el pasado año, y un dólar cuesta más de 17.000 BF.

Ambas tendencias se refuerzan mutuamente en lo que se denomina una espiral “inflación-depreciación”. A medida que aumenta la inflación a nivel nacional, más gente busca hacerse de dólares; mientras más los compran, más se dispara el precio del mercado negro. Esto aumenta el costo de las importaciones, lo cual aumenta la inflación, y el ciclo se mantiene.

Si vemos los datos de los últimos cinco años, este proceso ha sido más o menos continuo; hubo algunas pausas en la espiral cuando el gobierno indicó que iba a abandonar este sistema de tipo de cambio disfuncional, pero después se reanudó. Hoy en día, el gobierno todavía regala más del 90 por ciento de sus dólares a una tasa de10 BF por dólar. Normalmente sirve para la importación de comida, medicina y otros artículos esenciales. Pero se puede imaginar los fuertes incentivos para la corrupción cuando un dólar que cuesta 10 BF se puede vender por más de mil veces ese precio en el mercado negro.

No cabe duda de que el colapso de los precios del petróleo que tuvo lugar en 2014 hizo que todo fuera mucho más difícil para Venezuela, ya que el petróleo representaba el 95 por ciento de sus exportaciones y la mayor parte de los ingresos del gobierno. Pero Venezuela entró en recesión ese año cuando el petróleo aún estaba por encima de los 100 dólares el barril, debido al fracaso de la política económica. Y la respuesta al colapso del precio del petróleo, especialmente al mantener un sistema de tipo de cambio económicamente letal, aseguró una catástrofe prolongada.

La única forma de escapar a esta situación es flotar la moneda y dejar que llegue a un equilibrio. Una vez que haya tocado fondo, es de esperar que buena parte de los ahorros que tienen los venezolanos en dólares, principalmente en el extranjero, volvería al país, ya que todo es barato en dólares y tendrían la certeza de que el tipo de cambio se habría estabilizado. Esto fue lo que ocurrió en Argentina luego de que flotara su moneda, lo cual derivó en una gran devaluación a principios de 2002. En el caso de Venezuela, la estabilización de la moneda pondría fin a la actual espiral inflación-depreciación y eliminaría por completo el mercado negro del dólar.

Por otra parte, el tipo de cambio no es el único ajuste de precios relativos que requeriría la economía. Existen muchos controles de precios disfuncionales que no han logrado su propósito y tendrían que eliminarse. En 2015, por ejemplo, la inflación alcanzó un 180 por ciento anual. No obstante, los precios de los alimentos que estaban sujetos a controles de precio, aumentaron casi el doble. Además, miles de millones de dólares en alimentos subvencionados cruzaban la frontera en contrabando hacia Colombia.

Los subsidios del gobierno a la energía doméstica, que incluyen electricidad y gasolina prácticamente gratuitas, también tendrían que reducirse con el tiempo. Son bastante elevados: proporcionalmente al tamaño de la economía, viene siendo casi equivalente a toda la recaudación de impuestos sobre la renta y corporativos en Estados Unidos. El dinero que se gasta en dichos subsidios podría destinarse a subsidiar alimentos a los consumidores de forma directa.

Sin embargo, la orden ejecutiva de Trump cambia dramáticamente la situación. Incluso si Venezuela llegara a estabilizar el tipo de cambio y su economía, y ésta volviera al crecimiento, se le negarían los préstamos, las inversiones, e incluso las fuentes propias de ingresos, como los dividendos de la empresa CITGO en EE.UU. que pertenece a Venezuela. Esto hace que una recuperación sostenida se vuelva casi imposible sin ayuda externa, o un nuevo gobierno que cuente con la aprobación del gobierno de Trump.

Precisamente para eso están diseñadas las sanciones: destruir aún más la economía y asegurarse de que no se puede recuperar. No cabe duda alguna en este sentido. Las sanciones también empujan al país hacia un default, lo cual generaría toda una nueva serie de problemas financieros graves, incluyendo el posible embargo de activos petroleros venezolanos a nivel internacional, junto a una merma en el precio del crudo del país.

Otra forma en que las sanciones impiden la recuperación es hacer imposible una reestructuración de la deuda. Dicha reestructuración sería otra manera de darle a Venezuela un margen de respiro al llegar a un acuerdo voluntario con los acreedores, a modo de posponer los pagos de deuda actuales a cambio de nuevos bonos. Sin embargo, la orden ejecutiva de Trump le prohíbe a instituciones financieras y a individuos el participar en tales nuevas emisiones de bonos.

Si damos un paso atrás y vemos a Venezuela desde lo lejos, ¿cómo puede un país con 500 mil millones de barriles de petróleo y cientos de miles de millones de dólares en otros minerales en su subsuelo ir a la quiebra? La única forma de que algo así pueda suceder es si el país se ve aislado del sistema financiero internacional, afectando los préstamos y la inversión. De lo contrario, Venezuela podría vender o incluso canjear parte del petróleo o minerales en su subsuelo, con el fin de obtener los dólares necesarios. Los $ 7,5 mil millones en oro que se conservan en las reservas del Banco Central podrían servir rápidamente de garantía para un préstamo. En los últimos años, el Departamento del Tesoro de EE.UU. ejerció su influencia para asegurarse de que los bancos que querían financiar un canje, como por ejemplo JP-Morgan Chase y Bank of America, no lo hicieran.

Pero ninguna de las anteriores opciones se encuentran disponibles para un gobierno que se enfrenta a una expulsión del sistema financiero internacional, tal como lo impone actualmente el gobierno de Trump. Ciertamente, Venezuela ya había sido en gran parte excluida de los mercados internacionales de bonos para nuevos préstamos, antes de la orden ejecutiva de Trump, pero no se trataba de algo irreversible. (En fechas tan recientes como el año pasado, una reestructuración de la deuda que habría pospuesto miles de millones de dólares en pagos casi llegó a concretarse). Hoy por hoy, la falta de acceso a los mercados financieros internacionales por parte de Venezuela es irreversible, por lo menos mientras que Trump o su sucesor así lo deseen.

¿Qué se puede hacer? Ahora que el gobierno de Trump se ha comprometido firme y abiertamente a un cambio de régimen mediante la destrucción de una ya debilitada economía venezolana, queda claro que Venezuela tendrá que buscar ayuda externa para poder sobrevivir, tal como lo hizo Nicaragua, cuando Ronald Reagan (de igual modo, sin motivo legítimo y buscando un cambio de régimen violento) declaró un embargo económico en contra de ese país en 1985. Por supuesto, estamos en un mundo diferente al de la Guerra Fría de los años 80 (a pesar de los paralelos que se vienen acumulando en los últimos tiempos), pero todavía existen otros países que cuentan con una política exterior independiente, entre los cuales destaca China. Al tener la mayor economía del mundo, China podría ayudar a Venezuela a sobrevivir estas sanciones unilaterales.

China emitió un fuerte comunicado condenando las últimas sanciones de Trump. China apoyó las últimas sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU contra Corea del Norte en agosto, a iniciativa del gobierno de EE.UU. (Probablemente haya sido un error). Pero al igual que el resto del mundo, los chinos entienden que las sanciones contra Venezuela no son otra cosa que un evidente intento de derrocar a un gobierno soberano. Si las sanciones de Trump se sometieran a votación ante la Asamblea General de la ONU, obtendrían un nivel de apoyo cercano al del embargo de EE.UU. contra Cuba. La última vez que Estados Unidos votó sobre esa cuestión, en el año 2015, 191 países votaron a favor de condenar el embargo, mientras que sólo Israel apoyó a Estados Unidos.

Hasta ahora, ningún gobierno que no sea de Trump ha expresado su apoyo para estas sanciones contra Venezula.

China cuenta con más de 3 billones de dólares en reservas y le ha prestado decenas de millardos de dólares a Venezuela, de los cuales la mayor parte ha sido cancelada, y se espera que el resto se pagará en envíos petroleros.

Puede que China esté dispuesta a ayudar. No hay forma de saber lo que el gobierno en Beijing estaría dispuesto a hacer, pero tendría sentido para el gobierno venezolano acercarse a éste con un plan económico que brinde ciertas garantías de que su dinero no se desperdiciaría. Esto implica un plan que incluye las reformas básicas necesarias para estabilizar el tipo de cambio y la inflación, a modo de permitir la reanudación del crecimiento económico. Los chinos son famosamente reacios a decirle a cualquier gobierno soberano cuáles han de ser sus políticas económicas, y no colocarían condiciones de este tipo en cuanto a préstamos o inversiones — a diferencia del gobierno de Estados Unidos o el FMI o el Banco Mundial, dominados por Estados Unidos

Pero puede que China esté más dispuesto a ayudar a Venezuela en esta situación si se les presenta un plan sensato que apunte a la recuperación económica. También tendría sentido que Venezuela se acerque al Partido Comunista de China, ya que puede influir en las decisiones del gobierno chino y a veces adopta un enfoque más solidario en las relaciones internacionales.

Contrarrestar las sanciones ilegales (tanto en derecho estadounidense como internacional) de Trump beneficiaría a todos los venezolanos. Evidentemente, en cuanto a efectos inmediatos, cualquier ayuda que logre aliviar la escasez de alimentos y medicinas sería importante, y podría contrarrestar el impacto de las sanciones sobre la recuperación económica. Por otra parte, los préstamos y la ayuda china también podrían coadyuvar a una solución negociada. Aunque ni la oposición venezolana ni el gobierno hicieron concesiones significativas durante las negociaciones a finales del año pasado, hay poco incentivo para que la oposición negocie siempre que puedan contar con un deterioro económico continuo. Una recuperación de la economía haría que dicho incentivo reaparezca para la oposición.

China tiene intereses nacionales propios en no querer que toda Suramérica vuelva a estar dominada por el gobierno de EE.UU., como lo estuvo el siglo pasado, sobre todo con un presidente cada vez más agresivo, volátil, y perturbado al mando. Pero en este caso, sus intereses coinciden con el interés del mundo en general, en el que la soberanía nacional y el derecho a la autodeterminación son de vital importancia, habiéndose conseguido con mucho esfuerzo. Mientras que Trump busca posibles escenarios de acción militar en todo el mundo, a modo de salvar su fracasada presidencia, el pueblo estadounidense también tiene interés en cualquier cosa que ayude a resolver un conflicto que él ya ha anunciado como un posible blanco militar.

La gran mayoría del establishment en materia de política exterior y los medios de comunicación de EE.UU. no logran entenderlo, ya que ven el mundo desde el prisma del poder estadounidense, como solían hacer durante la Guerra Fría; sufren de un exagerado sentido de su importancia, capacidad y benevolencia; y poco les importa la soberanía o la autodeterminación de naciones “menores”. Esto los lleva a cometer muchos errores funestos y violentamente destructivos, como en los casos de Irak, Afganistán, Siria y Libia. Su apoyo a un cambio de régimen en Venezuela está entre esos errores.

Venezuela es un país polarizado, y es casi seguro que el conflicto requerirá una solución negociada, si ha de evitarse una guerra civil. Una mediación internacional con la participación de terceros aceptados por ambos bandos podría ayudar, junto a actores neutros y éticos que pueden jugar un papel importante, como el Papa Francisco, quien ha hecho llamados al diálogo en repetidas ocasiones. Pero el futuro de Venezuela debe ser decidido por los venezolanos, preferiblemente por vía de elecciones democráticas. No es algo que Donald Trump deba decidir.
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Via AlainetUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Las acciones de la industria militar se disparan en medio de una creciente amenaza de guerra

Ven, 20/10/2017 - 18:31
Gabriel Black, wsws

En medio de la creciente amenaza de la guerra mundial, Wall Street está invirtiendo grandes sumas de dinero en la industria armamentística.
Desde principios de este año, el índice del subsector de la industria aeroespacial y de defensa de Standard & Poor's (S&P) ha subido un 31,5 por ciento, mientras que el S&P en general ha aumentado solo un 12,9 por ciento. Este aumento en el valor de las acciones de la industria de las armas, a un ritmo 2,5 veces mayor que el resto del mercado, debe tomarse como una advertencia del derramamiento de sangre que está preparando la élite gobernante.

En la parte superior de la lista de crecimiento están las compañías gigantes como Lockheed Martin, Northrop Grumman, Boeing y Raytheon. Estas compañías son responsables de las armas más usadas y letales del arsenal de los EEUU, incluidos los aviones de combate F-16, F-22, el bombardero B-2, el misil Patriot y todo tipo de municiones menos conocidas, dispositivos de comunicación de alta tecnología y vehículos esenciales para la guerra moderna.

Raytheon, los mayores productores de misiles guiados, es típico del grupo, con el precio de sus acciones rompiendo continuamente máximos históricos. Ha aumentado un 32 por ciento desde el comienzo de este año calendarístico. Su reciente aceleración, sin embargo, es solo el final de una empinada subida de cinco años en el crecimiento. Desde 2013, el precio de sus acciones se ha triplicado.

El crecimiento en las existencias de la industria de defensa refleja varios fenómenos interconectados. Primero, está el creciente peligro de la guerra. En ningún momento desde antes de la Segunda Guerra Mundial las relaciones internacionales entre las principales potencias han sido tan tensas. Si Estados Unidos lanza una guerra contra Corea del Norte, China y Rusia podrían involucrarse rápidamente, provocando un conflicto global. Países como Arabia Saudita, Alemania y Japón están dando pasos para aumentar en gran medida sus presupuestos de defensa, y dependerán en gran medida de los armamentos estadounidenses para hacerlo.

En segundo lugar, los mercados bursátiles en los Estados Unidos y en el mundo han sido alimentados por una política coordinada del banco central de crédito barato históricamente sin precedentes. Esta política ha producido una burbuja masiva que amenaza con explotar, haciendo palidecer en comparación la crisis financiera de 2008. La baja tasa de rendimiento de la inversión industrial real ha causado que el dinero suelto que flota en los mercados financieros infle los activos preexistentes. Esta es la razón por la cual el crecimiento económico y la inflación sigue siendo baja, mientras que los precios de los activos se han disparado.

Tercero, el gobierno de Trump está señalando una nueva etapa en el descenso de los Estados Unidos hacia el dominio militar. Trump ya firmó una serie de acuerdos de armamento récord con otros países, como Arabia Saudita. Al mismo tiempo, se ha comprometido a aumentar masivamente el presupuesto de guerra de los Estados Unidos. La política de Trump de permitir que los altos mandos militares tomen sus propias decisiones ha enviado una fuerte señal a Wall Street de que las principales compañías de defensa experimentarán un crecimiento masivo en el próximo período.

El presidente ejecutivo de Raytheon, Tom Kennedy, les dijo en julio a los inversores: “Tenemos una administración que apoya significativamente el trabajo internacional para la industria doméstica de los Estados Unidos y nos ha abierto varias puertas”. Dijo que Trump como comandante en jefe “cambia el juego. ... La conclusión es que está acelerando nuestra capacidad de crecer a nivel internacional”.

En mayo, Trump firmó un acuerdo para dotar a Arabia Saudita de armas por valor de 350 mil millones de dólares. El sistema de misiles Patriot de Raytheon ocupó un lugar destacado en este paquete.

El crecimiento de la industria del armamento en medio del estancamiento económico, sea cual sea la trayectoria del mercado de valores, es un testimonio del carácter parasitario del sistema capitalista. Mientras miles de millones de personas en todo el mundo no tienen un trabajo decente y se están recortando los servicios sociales básicos, la élite gobernante está bombeando cientos de miles de millones de dólares en formas más sofisticadas para matar y destruir a sus adversarios.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El BCE como un fondo buitre: Draghi se jacta de ganar 7.800 millones con la deuda griega

Xov, 19/10/2017 - 18:25
Eric Toussaint, Público

Mario Draghi acaba de reconocer que los bancos centrales de los países miembros de la zona euro obtuvieron 7.800 millones de euros de beneficios gracias a los títulos griegos. Títulos que el BCE compró durante los años 2010-2012 en el marco del programa SMP (Securities Markets Programme) (2). A esas ganancias se agregan otras sumas, de las que el presidente del BCE no habla: los beneficios obtenidos por esos mismos bancos centrales en el marco de las compras denominadas «ANFA» (Agreement on Net Financial Assets). También hay que añadir lo conseguido por los 14 países de la zona euro que concedieron préstamos bilaterales a Grecia, en 2010, con unos tipos de interés abusivos de cerca del 5 %. Por ejemplo, Alemania logró más de 1.300 millones de euros de beneficios gracias a su préstamo bilateral a Grecia. Finalmente, el BCE compró en el marco del Quantitative easing (QE) títulos soberanos alemanes por 400.000 millones de euros, la mayoría de las veces con un rendimiento nulo o negativo. Estas adquisiciones de títulos alemanes no le rinden nada, mientras que los títulos griegos que posee con un valor diez veces inferior le aportaron 7.800 millones de euros de beneficio. Cualquiera puede responder a la pregunta de a quién beneficia esa política del BCE.
La mecánica es implacable: todas las veces que una parte de los beneficios del BCE obtenidos de los títulos griegos se transfirió a Atenas, ese dinero fue inmediatamente repartido entre los acreedores para pagar la deuda. Hay que terminar con ese saqueo.

Volvamos sobre la política del BCE con respecto a Grecia, que podemos resumir en 4 actos.

Acto 1º: El papel del BCE en el primer memorando de 2010

El BCE, bajo la dirección de Jean-Claude Trichet (muy ligado a la banca), intervino con la principal preocupación de limitar al máximo las pérdidas de los bancos privados franceses, alemanes, italianos y del Benelux, muy expuestos tanto al sector privado como al sector público griego.

Contrariamente a lo que proclama hasta la saciedad el discurso dominante, el problema principal era el planteado por unos bancos griegos al borde de la insolvencia, cuya posible quiebra constituía una seria amenaza para los prestamistas y en ciertos casos, para sus propietarios que eran, precisamente, bancos franceses, alemanes, italianos o del Benelux (3).

En el curso de la preparación del memorando de mayo de 2010, el BCE se negó a reducir la deuda pública mientras que, generalmente, el lanzamiento de un plan llamado de «rescate» va acompañado de una reestructuración de deuda. El BCE rechazaba esa perspectiva, ya que quería dar tiempo a los banqueros extranjeros de los países dominantes de la zona euro a reducir su exposición a la deuda pública griega.

El FMI dirigido por Dominique Strauss-Kahn, persona también próxima al lobbybancario, adoptó la misma posición que el BCE. E incluso el propio Gobierno del socialista griego Yorgos Papandreu se preocupaba de defender los intereses de los banqueros griegos, siendo favorable a un plan de «rescate» que habría aportado algunas decenas de miles de millones de euros para su recapitalización. De ese modo se evitaba una reducción de la deuda pública griega que habría afectado a los banqueros, porque ellos mismos eran poseedores de títulos griegos.

El segundo aspecto fundamental en la línea de los principales protagonistas que establecieron el memorando es la voluntad de aplicar una terapia de choque en Grecia: disminución brutal de los salarios y las pensiones, ataques radicales a los derechos sociales, aceleración enorme de las privatizaciones, etc. Y al mismo tiempo, el abandono del ejercicio de la soberanía por parte de Grecia como país y la transformación del Parlamento en una cámara de registro de las decisiones tomadas por los acreedores. A pesar de que esos objetivos no figuran en absoluto en el mandato del BCE, éste siguió interviniendo, en varios países, en la misma dirección (algunos meses más tarde en Irlanda, también en Italia, sin olvidar Portugal y Chipre).

Resumen del acto 1º: El BCE interviene, en primer lugar, rechazando una reducción de la deuda griega con el fin de proteger los intereses de los banqueros privados extranjeros y griegos; y en segundo lugar, formando parte de una Troika que organiza el reemplazo de los acreedores privados por acreedores públicos (en un primer momento, 14 Estados de la zona euro, por un monto de 53.000 millones de euros; y el FMI, por un monto de 30.000 millones de euros).

Acto 2º: El BCE permite librarse ventajosamente de Grecia a los grandes bancos privados

Con el fin de ayudar a los bancos extranjeros a reducir sustancialmente su exposición a la deuda griega, el BCE lanza el programa SMP, por el que compra masivamente en el mercado secundario títulos griegos. El BCE adquiere esos títulos a las grandes instituciones bancarias europeas que quiere proteger (prioritariamente se los compra a BNP Paribas, Crédit Agricole, Société Générale, BPCE, Hypo Real, Commerzbank, Dexia, ING, Deutsche Bank…).

¿Qué habría pasado si el BCE no hubiera lanzado el programa SMP? Los precios de los títulos griegos habrían alcanzado un precio límite del orden del 20% de su valor nominal. Pero las compras masivas del BCE lo mantuvieron a un nivel anormalmente elevado, del orden del 70% del valor nominal. Por consiguiente, gracias al BCE, los bancos privados limitaron sus pérdidas en el momento de la reventa de los títulos. Mientras que el BCE se supone que no debe impedir el libre juego de las fuerzas del mercado, su intervención implicó una distorsión de los precios de reventa de esos títulos, al mantenerlos artificialmente altos.

¿Esa intervención favoreció al Estado griego? El hecho de que el precio en el mercado secundario de un título se mantenga al 70% de su valor nominal, en vez de caer a un 20% de dicho valor, no mejora la situación del deudor, ya que debe pagar exactamente el mismo monto en términos de interés, puesto que éstos están calculados de acuerdo al valor nominal. Al vencimiento del título, debe reembolsar el 100% de ese valor. Podemos ir más lejos en el razonamiento: si los títulos de un Estado alcanzaran un precio mínimo, éste podría proponer una recompra de títulos con un descuento que terminaría con el pago de sus intereses. Ése fue el caso de Ecuador, en 2009, que logró imponer un descuento del 70%.

Acto 3º: El BCE se aprovecha de la reestructuración de la deuda griega de marzo de 2012 y se comporta como un fondo buitre

En 2011, el BCE prepara activamente una reestructuración pero indica que no participará porque el BCE es un acreedor privilegiado (acreedor senior). Esa reestructuración está preparada en estrecha colaboración con los bancos privados de los Estados del centro de la zona euro. En noviembre de 2011, la Troika se saca de encima a Papandreu, después de que el primer ministro griego tuviera veleidades de convocar un referéndum sobre la futura reestructuración. El Gobierno de Papandreu se sustituye por un Gobierno técnico dirigido por Lucas Papademos, que había sido vicepresidente del BCE de 2002 a 2010.

En marzo de 2012, la reestructuración que el BCE orquesta implica un recorte (haircut) del 53 % del valor de los títulos, a cargo de los acreedores privados.

¿Quiénes son, en ese momento, los acreedores privados? Por una parte, los bancos griegos que, a pesar de haber reducido su exposición, conservan una cantidad significativa de títulos griegos en sus activos. Ya que esos títulos fueron sometidos a un recorte, los bancos reciben una compensación de varios miles de millones llamada edulcorante (sweetener) y también se les garantiza una nueva inyección financiera para recapitalizarlos. Las principales víctimas son los fondos de pensiones públicos griegos, que fueron obligados por las autoridades del país y por la Troika a convertir sus activos en títulos griegos algún tiempo antes de la reestructuración (perfectamente planificada, pero mantenida en secreto).

Los bancos franceses, alemanes, italianos y del Benelux se habían liberado al revender los títulos griegos al BCE, a bancos chipriotas y a fondos buitre. Para simplificar, los bancos chipriotas sufrieron directamente el recorte del valor de los títulos y eso contribuyó a la crisis de Chipre, que sobrevino algunos meses más tarde y que finalmente tuvo su desenlace en marzo de 2013. En cuanto a los fondos buitre, que habían comprado con un descuento, se negaron a participar en la reestructuración y obtuvieron un reembolso del 100%. El BCE se comportó como un auténtico fondo buitre y también obtuvo su reembolso del 100%.

Acto 4º: El BCE mantiene un chantaje permanente

Después de la reestructuración, el BCE pone fin a su programa de compras SMP y lanza su programa OMT (Outright Monetary Transactions).

El BCE logró que le reembolsasen los títulos griegos al 100 % de su valor nominal y a un tipo de interés que podía alcanzar el 6,5%. Visto el carácter claramente abusivo de su posición, denunciada incluso por el Gobierno griego, el BCE se compromete a abonar a Grecia los intereses percibidos. Efectivamente, el BCE efectúa en beneficio del Gobierno de Samaras un reembolso de 3.300 millones de euros en 2013 y 2014 para sostener su política neoliberal. Por el contrario, durante los seis primeros meses del Gobierno de Tsipras, se negó a efectuar cualquier retrocesión. Desde entonces, el BCE y los bancos nacionales de la zona euro no abonaron nada a Grecia. La suma no devuelta a Grecia en este momento se eleva a varios miles de millones de euros.

Agreguemos que el BCE presionó al máximo al pueblo griego durante los seis primeros meses del año 2015, para que se rindiera. El 4 de febrero de 2015, el BCE puso fin a la normal concesión de liquidez a los bancos griegos con el objetivo de someter al Gobierno griego a un chantaje permanente y de aumentar el coste de la financiación de los bancos griegos limitando, al mismo tiempo, los recursos del Gobierno. Como eso no fue suficiente, el BCE los obligó a un cierre de seis días, antes del referéndum del 5 de julio de 2015. A pesar del chantaje ejercido por el BCE, el 62% de los griegos rechazó las exigencias de los acreedores.

Tampoco el FMI se quedó atrás en materia de beneficios odiosos a costa de Grecia. Entre 2010 y 2015, se embolsó 3.500 millones de dólares de beneficios con los créditos griegos.

Conclusiones

1.- El BCE y los gobiernos de la zona euro se niegan a concretar el compromiso de devolver el importe completo de los intereses percibidos por los títulos griegos.
2.- Al vencimiento de cada título, el BCE percibe el 100% de su valor nominal, mientras que los adquirió con un importante descuento, del orden del 30%. Los tipos de interés reales exigidos a Grecia son totalmente abusivos.
3.- El BCE y los otros acreedores amenazan con liberar el saldo de los intereses como un medio de chantaje permanente para obligar al Gobierno griego a profundizar las reformas neoliberales que provocan efectos dramáticos sobre la población de Grecia.
4.- Los beneficios acumulados por el BCE, por Estados de la zona euro y por el FMI gracias a los créditos otorgados a Grecia, deben ser devueltos al pueblo griego y ser íntegramente utilizados para gastos sociales, con el fin de luchar contra los dramáticos efectos de las políticas dictadas por la Troika a Grecia.
5.- La deuda griega debe ser anulada y el memorando en curso, derogado
________
Notas:
[1] Eric Toussaint es portavoz de CADTM Internacional. Es autor de quince libros, entre ellos: Bancocracia, Icaria Editorial, Barcelona 2015. Coordinó en 2015 los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego.
(2) Mario Draghi reconoció estos hechos en una carta de respuesta al eurodiputado Nikolaos Chountis, ex vice ministro de Syriza en el Gobierno de Tsipras antes de la capitulación. Actualmente Chountis es miembro de Unidad Popular. Véase la pregunta de Chountis: http://www.europarl.europa.eu/sides/getDoc.do? pubRef=-//EP//TEXT+WQ+E-2017-004193+0+DOC+XML+V0//EN y las respuestas recibidas de Mario Draghi: https://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/other/ecb.mepletter171010_Chountis.en.pdf? ca00752c61bdb4df6c227f4f3c62b98a. Y del comisario europeo, Pierre Moscovici: http://www.europarl.europa.eu/sides/getAllAnswers.do?reference=E-2017-004193&language=EN
(3) Véase Éric Toussaint, http://www.cadtm.org/Grecia-los-bancos-en-el-origen-de?
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Economía mundial: estabilidad y volatilidad financiera

Xov, 19/10/2017 - 02:10
Alejandro Nadal, La Jornada

El médico de cabecera de la economía mundial es curioso. En la última consulta le dijo al paciente: Mire usted, por el momento no tiene problemas serios. Pero sus coronarias no están bien y más vale que se prepare para el infarto masivo al miocardio que va a sufrir con toda seguridad.

Ese es el diagnóstico del Fondo Monetario Internacional en su último Informe sobre estabilidad financiera mundial (disponible en imf.org). El documento señala que el sistema financiero global continúa fortaleciéndose en respuesta al estímulo de las políticas económicas puestas en marcha después de la crisis de 2008. La salud de los bancos en las economías desarrolladas sigue mejorando y la mayoría de las instituciones sistémicas están adecuando sus modelos de negocios para restablecer su rentabilidad. Lo más importante es que se han reducido las amenazas para la estabilidad financiera en el corto plazo.

El vocabulario es transparente, a pesar de la jerga diplomática utilizada. Eso de instituciones sistémicas se refiere a los bancos que en su momento fueron calificados como siendo demasiado grandes para dejarlos quebrar. Pero esos bancos no han sido divididos en unidades más pequeñas y el FMI lo sabe bien. Por eso su informe busca tranquilizar con el giro retórico de que ya están adaptando sus planes de negocios. Sólo que la sensación de alivio desaparece cuando descubrimos que esos nuevos planes de negocios no son otra cosa que la exploración de mejores oportunidades de especulación para precisamente restablecer su rentabilidad.

Las políticas macroeconómicas que se aplicaron en la estela de la crisis de 2008 en efecto contribuyeron a fortalecer el sistema financiero internacional. Recuérdese que en primer lugar se aplicó el rescate de los bancos con problemas, sobre todo para los más grandes con ramificaciones globales. En segundo lugar se usó una política monetaria de tasas de interés cercanas a cero. Pero como la economía mundial seguía en una trayectoria deflacionaria, que el crédito bancario no fluía y que el crecimiento se mantenía débil, se procedió a inyectar un océano de liquidez en las instituciones financieras por medio de la llamada política monetaria no convencional.

A través de esa política monetaria los bancos centrales de Estados Unidos, Japón y la eurozona, compraron activos de los bancos privados con el fin de incrementar el crédito y reactivar la economía. La Fed suspendió su programa en 2014 pero no ha normalizado su hoja de balance y la liquidez que inyectó sigue moviéndose en los mercados financieros del mundo. Además, Japón y la eurozona también aplicaron sus versiones de flexibilización monetaria (en Europa al ritmo de 60 mil millones de euros mensuales este año).

Para esas operaciones los bancos centrales crearon dinero de la nada. Pero como la inflación se mantiene por debajo de las metas de esos institutos monetarios y el crecimiento sigue siendo endeble, la pregunta de todo analista es la misma: ¿dónde acabó todo ese dinero ligado a la flexibilización monetaria?

La respuesta es que la política monetaria no convencional sirvió para crear la burbuja especulativa más grande en la historia del capitalismo. Por eso los indicadores de las bolsas de valores más importantes del mundo se ven tan rozagantes y vigorosos. Pero cuidado, las apariencias engañan y más que un anuncio de rehabilitación económica esas señales del mercado bursátil muestran que el crecimiento de precios de activos financieros es desmedido y poco sustentable. El FMI lo reconoce al señalar en el informe citado que la expansión monetaria ha generado aumentos injustificados en el valor de activos financieros y constituye un incentivo para el apalancamiento y el endeudamiento del sector privado. Es decir, los riesgos para la estabilidad financiera se están trasladando desde el sector bancario a todo el sistema financiero y no financiero.

En síntesis, la flexibilización de la política monetaria sirvió para crear lo que tanto daño hace en las economías capitalistas, un episodio de inflación en el precio de activos; es decir, una mega-burbuja. Y cuando esa bomba explote, no sólo los mercados financieros entrarán en una crisis, sino que la economía real (no financiera) se verá afectada por una onda de expansión destructiva que hará palidecer a la de 2008.

Ni el FMI, ni los bancos centrales, saben que hacer frente a este dilema. Si se lleva a cabo la normalización (de la flexibilización monetaria) a un ritmo demasiado rápido se corre el riesgo de ahogar la recuperación. Pero si se mantiene la expansión monetaria, la burbuja en los mercados financieros (y el apalancamiento en el sector privado no financiero) seguirá inflándose hasta reventar con efectos catastróficos.

El dilema en que se encuentran el FMI y los bancos centrales no se puede despejar manteniendo las viejas ideas sobre tasas de interés natural (à la Wicksell) o viejos esquemas sobre demanda agregada (al estilo de los nuevos keynesianos). Sólo se puede resolver con una revolución en el análisis económico.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Estados Unidos: Cómo los multimillonarios se convierten en multimillonarios

Mar, 17/10/2017 - 22:51
James Petras, Petras blog

Estados Unidos tiene el mayor índice de desigualdad, la tasa de mortalidad más alta, los impuestos más regresivos y el mayor subsidio público a banqueros y multimillonarios que ningún otro país desarrollado. En este ensayo examinaremos las raíces socio-económicas de la desigualdad y la relación entre la concentración de riqueza y el retroceso de las clases trabajadora y asalariada.

Cómo los multimillonarios llegan a ser multimillonarios
La evasión impositiva, en todas sus formas, es una de las fuentes más constante de la riqueza de los multimillonarios. Contrario a lo que dice la propaganda mediática a favor de los negocios, entre un 67 y un 72% de las corporaciones no pagan ni un céntimo después de los créditos y exenciones fiscales que reciben… mientras que los trabajadores pagan de un 25 a un 30% de sus ingresos en impuestos. La tasa de la minoría de corporaciones que pagan impuestos fue del 14%.

Según el Servicio de Renta Interna de EEUU (IRS, según sus siglas en inglés), la evasión impositiva de los multimillonarios asciende a $458 mil millones de dólares por año, casi un billón de dólares en pérdida de ingreso público cada dos años, según este cálculo moderado.

Las corporaciones más grandes de EEUU guardan más de 2,5 billones de dólares en paraísos fiscales del exterior, donde no pagan impuestos o pagan impuestos bajísimos de menos del 10% de tasa impositiva.

Mientras tanto, las corporaciones estadounidenses en crisis se beneficiaron de una ayuda de más de $14,4 billones de dólares (Bloomberg solicitó 12,8 billones) de dinero público, de fondos combinados entre el Tesoro y la Reserva Federal, provenientes mayoritariamente de los contribuyentes estadounidenses, que en su mayoría son trabajadores, empleados y jubilados.

Los banqueros que se beneficiaron del rescate con dinero público invirtieron los préstamos sin interés o con bajas tasas de interés y ganaron miles de millones, la mayor parte de los cuales provino de ejecuciones hipotecarias de viviendas de la clase trabajadora.

A través de resoluciones judiciales favorables y ejecuciones hipotecarias ilegales, los banqueros desalojaron a 9,3 millones de familias. Más de 20 millones de personas perdieron sus propiedades, a menudo debido a deudas ilegales o fraudulentas.

Una pequeña cantidad de estafadores financieros, incluyendo ejecutivos de los principales bancos de Wall Street (Goldman Sachs, JP Morgan y otros), pagaron multas, pero nadie fue a la cárcel por el gigantesco fraude que causó la miseria de millones de estadounidenses.

Hay otros banqueros estafadores, como el actual Secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, que se enriquecieron con ejecuciones hipotecarias ilegales de miles de viviendas en California. Algunos fueron enjuiciados, pero todos fueron exonerados, gracias a la ayuda dada por líderes del Partido Demócrata durante el gobierno de Obama.

Silicon Valley y sus multimillonarios innovadores hallaron nuevas maneras de evadir impuestos usando paraísos fiscales en el exterior y deducciones impositivas dentro del país. Incrementan su riqueza y las ganancias corporativas pagando localmente salarios en el umbral de pobreza a sus trabajadores manuales y de servicios. Los ejecutivos de Silicon Valley “ganan” mil veces más que los trabajadores del sector productivo.

Las desigualdades de clase son enfatizadas con las divisiones étnicas: los multimillonarios blancos, chinos e indios (de la India) explotan a trabajadores afroamericanos, latinoamericanos, vietnamitas y filipinos.

Los multimillonarios en conglomerados comerciales como Walmart, explotan a los trabajadores pagándoles salarios de miseria y proveyéndoles beneficios escasos o nulos. Walmart obtiene $16 mil millones de dólares de ganancias por año gracias a que solo le pagan a sus trabajadores entre $10 y $13 dólares por hora y dependen de la asistencia estatal y federal para que le brinde a las familias empobrecidas el servicio Medicaid [1] y cupones para alimentos. El plutócrata de Amazon Jeff Bezos explota trabajadores pagándoles $12,5 por hora mientras que él ha acumulado más de $80 mil millones de dólares en ganancias. El CEO de la empresa UPS gana $11 millones por año explotando a sus trabajadores con un pago de $11 por hora. El CEO de Federal Express, Fred Smith, gana $16 millones anuales y le paga a sus trabajadores $11 por hora.

La desigualdad no es un resultado de la “tecnología” ni de la “educación” -eufemismos contemporáneos que alimentan el culto de superioridad de la clase dominante- como les gusta decir a los economistas y periodistas liberales y conservadores. La desigualdad es el resultado de los salarios bajos, las enormes ganancias corporativas, las estafas financieras, la evasión impositiva multimillonaria y la entrega de miles de millones del tesoro público a las corporaciones. La clase gobernante domina la “tecnología” de explotar el Estado a través del saqueo de su erario y de la clase trabajadora. La explotación capitalista de trabajadores del sector productivo con salarios bajos provee miles de millones adicionales a las fundaciones filantrópicas multimillonarias asociadas para pulir su imagen pública usando otra forma de evasión de impuestos: las “donaciones”, que sirven para exaltar su propia importancia.

Los trabajadores pagan impuestos desproporcionados en educación, salud, servicios públicos y sociales y subsidios a los multimillonarios.

Los multimillonarios en la industria armamentista y los conglomerados de seguridad y mercenarios reciben más de $700 mil millones de dólares del presupuesto federal, mientras que más de 100 millones de trabajadores estadounidenses carecen de atención sanitaria adecuada y sus hijos asisten a escuelas en edificios deteriorados.

Trabajadores y jefes: Tasas de mortalidad
Los multimillonarios y sus familias disfrutan de una vida más larga y saludable que los trabajadores. No necesitan ni de seguros médicos ni de hospitales públicos. Un CEO vive un promedio de diez años más que un trabajador y disfruta de veinte años más de condiciones de vida saludable.

La atención médica privada provee los tratamientos más avanzados y seguros, incluyendo los medicamentos más efectivos, lo que permite que los multimillonarios y su familia vivan más y en mejores condiciones. La calidad del servicio médico en general, y la alta capacitación de los profesionales a cargo presentan un agudo contraste con el servicio médico disponible para el resto de la población. Esta situación crea un apartheid, o sistema segregado, en la atención médica en EEUU.

Los trabajadores son tratados y maltratados por el sistema de salud: Reciben tratamiento médico inadecuado y, a menudo, inepto; atención superficial de parte de asistentes médicos sin experiencia y terminan siendo víctimas de una extendida práctica de exceso de medicación con narcóticos y otros medicamentos altamente adictivos. La medicación excesiva recetada por “profesionales” incompetentes ha contribuido de manera significativa a la muerte precoz de trabajadores, ha incrementado los casos de sobredosis de opiáceos, discapacidad causada por adicciones y el descenso en la pobreza, que muchas veces trae consigo la pérdida del hogar. Estas prácticas irresponsables han creado ganancias multimillonarias adicionales a las empresas aseguradoras de élite, las cuales pueden suspender las pensiones y las responsabilidades de los seguros médicos cuando los trabajadores lesionados, enfermos, discapacitados o adictos salen del sistema o mueren.

La reducción de la expectativa de vida de los trabajadores y miembros de su familia es un motivo de celebración para Wall Street y la prensa financiera. Más de 560.000 trabajadores murieron por el uso de opiáceos entre 1999 y 2015, lo que contribuyó a bajar la expectativa de vida de los asalariados y redujo las responsabilidades para pagar pensiones tanto de Wall Street como del Seguro Social (Social Security).

Las desigualdades son acumulativas y afectan a varias generaciones y sectores sociales
Las familias de los multimillonarios, hijos y nietos, heredan miles de millones. Tienen acceso privilegiado a las escuelas y a las clínicas más prestigiosas; y convenientemente se enamoran de personas igualmente privilegiadas y bien conectadas con las que unen fortunas y forman imperios financieros aún más grandes. Su riqueza les permite comprar una cobertura de prensa favorable, incluso servil, y les garantiza acceso a los abogados y contadores más influyentes para encubrir estafas y evasión impositiva.

Los multimillonarios contratan a innovadores y managers de maquilas -con diplomas en negocios (MBA)- para que inventen nuevas maneras de recortar los salarios, incrementar la productividad y asegurarse de que las desigualdades se profundicen aún más. Los multimillonarios no tienen que ser ni los más brillantes ni los más innovadores, puesto que ellos pueden simplemente comprar en el “libre mercado” ese talento y descartarlo a su antojo.

Los multimillonarios compran a otros o se unen a otros, formando directorios entrelazados (interlocking directorates [2] ). Bancos, tecnología de la información, fábricas, almacenamiento, alimentos, artefactos, laboratorios farmacéuticos y hospitales están directamente relacionados con las élites políticas que se deslizan por las puertas rotatorias para reunirse con el FMI, el Banco Mundial, el Tesoro de EE.UU., los bancos de Wall Street y los prestigiosos bufetes de abogados.

Consecuencias de las desigualdades
En primer lugar, los multimillonarios y sus asociados políticos, legales y corporativos ejercen un dominio sobre los partidos políticos. Designan a los líderes y a todo aquel que desempeñe un puesto clave asegurándose que los presupuestos y las medidas políticas incrementarán sus ganancias, erosionarán los beneficios sociales de las masas y debilitarán el poder político de las organizaciones populares.

En segundo lugar, se traslada el peso de la crisis económica sobre los hombros de los trabajadores: los echan y los vuelven a contratar a tiempo parcial, como mano de obra temporal. Los rescates con dinero público, aportado por los pagan impuestos, son subsidios que los multimillonarios reciben gracias a la doctrina que sostiene que los bancos de Wall Street son demasiado grandes para fracasar y los trabajadores son demasiado débiles para defender su salario, trabajo y estándar de vida.

Los multimillonarios compran a las élites políticas, que a su vez designan a las autoridades del Banco Mundial y del FMI que tienen la tarea de establecer políticas que congelen o reduzcan los salarios, recorten las obligaciones de las corporaciones y de la salud pública y aumenten las ganancias privatizando empresas públicas y facilitando el traslado de las corporaciones a países con salarios e impuestos más bajos.

Como resultado, los trabajadores -que reciben pago por hora o por mes- están menos organizados y tienen menos influencia; trabajan más por menos dinero, sufren mayor inseguridad laboral y más lesiones -físicas y mentales- en el lugar de trabajo, caen en el deterioro y la discapacidad, salen del sistema, mueren anticipadamente y más pobres y, en el proceso, proveen ganancias inimaginables para la clase multimillonaria. Incluso las adicciones y la muerte son fuente de ganancia -como puede atestiguar la familia Sackler, fabricante de Oxycontin [3].

Los multimillonarios y sus acólitos políticos sostienen que una agudización del sistema impositivo regresivo incrementaría inversiones y puestos de trabajo. Los datos dicen otra cosa. El grueso de las ganancias repatriadas se usan para comprar acciones de la propia cartera con el fin de incrementar las ganancias de sus inversores; no se invierten en la economía productiva. Los conglomerados entienden que menos impuestos y más ganancias es igual a más compras de empresas (más concentración) y mayor migración hacia países con salarios más bajos. En realidad, los impuestos son menos de la mitad de lo que dice la tasa y son un factor principal en la agudización de la concentración de riqueza y poder -ambos causa y efecto a la vez.

Las élites corporativas, los multimillonarios del complejo Silicon Valley-Wall Street están relativamente satisfechos de que sus preciosas desigualdades sean garantizadas y expandidas con los presidentes Demócratas y Republicanos, mientras continúan los “buenos tiempos”.

Lejos de la élite multimillonaria, los capitalistas locales también claman por mayor inversión pública en infraestructura para expandir la economía interna, menos impuestos para aumentar las ganancias y más subsidios estatales para incrementar la capacitación de la fuerza de trabajo mientras se reducen los fondos para salud y educación pública. No son conscientes de la contradicción que esto involucra.

Dicho de otra manera, la clase capitalista como un todo, la nacional y la internacional, persiguen las mismas políticas regresivas, promoviendo la desigualdad en su lucha por incrementar su parte en las ganancias.

Ciento cincuenta millones de contribuyentes asalariados han sido excluidos de las decisiones socio-políticas que influyen directamente en su salario, empleo, tasas de impuestos y representación política.

Ellos entienden o por los menos tienen la vivencia de cómo funciona el sistema de clases. La mayoría de los trabajadores conocen las injusticias derivadas de los falsos “tratados de libre comercio” y del sistema impositivo regresivo que abruman a la mayoría de los trabajadores.

Sin embargo, la desesperación y hostilidad del trabajador se enfoca directamente contra los “inmigrantes” y contra los “liberales” que han apoyado la importación de mano de obra barata y poco calificada con el disfraz de “libertad”. Esta imagen “políticamente correcta” de la mano de obra importada sirve para encubrir una política que ha servido para abaratar los salarios, beneficios y condiciones de vida del trabajador de EE.UU, ya sea en la tecnología, construcción o sector productivo. Los conservadores adinerados, por otra parte, se oponen a la inmigración con el disfraz de “ley y orden” y para bajar el gasto social -a pesar del hecho de que todos ellos usan los servicios de niñeras, tutores, enfermeras, doctores y jardineros. Sus sirvientes pueden también ser deportados si fuera conveniente.

Los temas planteados a favor o en contra de los inmigrantes eluden la causa de origen de la explotación económica y la degradación social de la clase trabajadora: la alianza entre la clase multimillonaria y la élite política.

Para revertir las prácticas impositivas de carácter regresivo y la evasión de impuestos, los bajos salarios y el incremento de las tasas de mortalidad causado por narcóticos y otras causas que se pueden prevenir -que redundan en ganancias para las compañías aseguradoras y la industria farmacéutica- es necesario forjar alianzas que conecten a los trabajadores, pensionados, estudiantes, discapacitados, ciudadanos desalojados, deudores, subempleados e inmigrantes como una fuerza política unificada.

¡Es más fácil decirlo que hacerlo, pero al menos hay que intentarlo! Absolutamente todo está en juego: vida, salud y felicidad.
___________
Notas de la traductora:

[1] Medicaid es un programa que provee servicios médicos a las personas de recursos limitados. Cofinanciado por el gobierno federal y los gobiernos estatales, es administrado por cada estado, el que tiene amplio poder de decisión para determinar quién puede acceder al programa.
[2] Intelocking directorate se refiere a la relación entre miembros de directorios de diferentes corporaciones en la que la misma persona forma parte de varios directorios. La conexión cobra mayor relevancia cuando los productos de las empresas involucradas se supone que deben competir en el mismo mercado, pero, por conflicto de intereses no lo hacen y, por tanto, no cumplen con las leyes federales antimonopólicas, como la ley Clayton, que prohíbe específicamente la existencia de directorios entrelazados.
[3] Oxycontin: analgésico opiáceo de acción prolongada.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Régimen de excepción y superexplotación del trabajo

Lun, 16/10/2017 - 11:01
Emir Sader, La Jornada

Conforme los trabajadores fueron logrando disminuir la duración de la jornada de trabajo, los grandes empresarios fueron implementando métodos nuevos de explotación de la fuerza de trabajo. Como no podian disponer de los trabajadores por tantas horas, han tenido que implementar la productividad del trabajo, la utilización de la mano de obra de manera más intensa, para mantener e incluso extender la extracción del excedente.

En el centro del capitalismo ese mecanismo ha permitido un gran ciclo de desarrollo económico, que ha combinado expansión e integracion de amplios sectores de la clase trabajadora. Mientras que, en la periferia, los mecanismos han sido otros.

Llegando retrasada al mercado internacional, las burguesías periféricas han intensificado la explotación de la clase obrera para lograr condiciones competitivas en el plan internacional, que les permitiera encontrar espacios en ese mercado. De ahí que los mecanismos de superexplotación se hayan desarrollado tan ampliamente en la periferia.

La categoría de superexplotación del trabajo es parte inherente de la teoría marxista de la dependencia, elaborada por Ruy Mauro Marini, gran intelectual brasileño, que ha vivido y producido prácticamente toda su obra en el exilio, en Chile y en México, siempre asociada a la militancia política, en Brasil en la organización Política Obrera (Polop), en los otros países en el MIR chileno. Su obra articula una concepción de cómo en la periferia se combinan la dependencia externa con las condiciones específicas de la lucha de clases, particularmente de la extracción del excedente.

Es sólo en ese marco teórico que se puede comprender a cabalidad el significado y el lugar de la superexplotación del trabajo. Se trata de formas agregadas de explotación, de extensión de la jornada y de intensificación de la explotación que, combinadas, generan mecanismos que elevan la explotación muy por encima de las condiciones normales, estructurales de extracción de la plusvalía.

Esos mecanismos, a su vez, bloquean cualquier posibilidad de expansión del mercado interno de consumo popular, porque se remunera a los trabajadores por debajo de sus necesidades básicas. De ahí que los modelos de acumulación en la periferia dependan de las altas esferas de consumo del mercado y de exportación.

La superexplotación requiere, a su vez, condiciones políticas para que se efectúe. En Brasil, fue indispensable el bloqueo salarial (arrocho salarial), para que se diera el milagro económico durante la dictadura militar. Fue el santo del milagro económico. La dictadura combinó así la represión política con la superexplotación de los trabajadores.

Las restauraciones neoliberales en países como Argentina y Brasil concentran gran parte del accionar de los gobiernos en generar las condiciones de elevar la explotación de los trabajadores. La reforma laboral brasileña es el mejor ejemplo de la imposición de condiciones salvajes a los trabajadores, que incluyen, entre otras, medidas como reducir para menos de una hora el horario de almuerzo, permitir que mujeres embarazadas o que amamanten a sus hijos, trabajen en condiciones insalubres. Prácticamente son abolidos los derechos elementales de los trabajadores, incluyendo la duración de la jornada de trabajo, el salario mínimo, que tienen que ser discutidos en cada campaña salarial. Se impone, como dicen cínicamente sus promotores, lo discutido sobre lo legislado, esto es, si el nivel de desempleo y la correlación de fuerzas en que se dan las negociaciones permiten, no hay límite para que se impongan las condiciones más salvajes de explotación de los trabajadores.

Los regímenes de excepción, en que el Poder Judicial ya no es garante del Estado de derecho, en que gobiernan los banqueros, en que se impone la tercerización de las relaciones de trabajo, en que se retira las defensas de los sindicatos para defender las conquistas de los trabajadores, en que se impone el Estado mínimo, con la centralidad del mercado, es el mejor escenario político para que la superexplotación de los trabajadores se imponga.

Hasta alrededor de algunas pocas décadas, la sociología del trabajo era una de las especializaciones más prestigiadas y buscadas en el campo de las ciencias sociaes. Después de las críticas a la excesiva centralidad del trabajo, se ha pasado al polo opuesto, en que pareciera que las actividades del trabajo son unas entre tantas otras, y no más la actividad esencial que ocupa la mayor parte del tiempo de la gran mayoría de las personas en el mundo.

Hay que rescatar la importancia de las relaciones de trabajo, en un mundo en que, más que nunca, la mayoría aplastante de la humanidad vive del trabajo, por más diferenciadas que sean esas actividades. Que esa gran mayoría vive del trabajo y para el trabajo. La teoría marxista de la dependencia de Ruy Mauro Marini es el mejor marco teórico para ese indispensable rescate.


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La renta básica universal se cuela en los debates del FMI

Lun, 16/10/2017 - 03:01
Marina Estévez Torreblanca, El Diario

La necesidad de una renta básica universal (RBU), un ingreso mensual asegurado por el mero hecho de ser ciudadano, independientemente de ingresos o situación laboral, se ha colado en los debates del Fondo Monetario Internacional (FMI). Con todas las cautelas –los autores del informe aseguran que ni lo aconsejan ni lo desaconsejan– el FMI admite que este ingreso es una posibilidad que debe examinarse como respuesta a la "incertidumbre radical" que representa la creciente robotización de los empleos y la desigualdad.

El director del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo, el portugués Vítor Gaspar, ha explicado en la presentación de la última edición del informe "Monitor fiscal" que la renta básica universal "es una de las diversas ideas que se podrían examinar como respuesta a esta incertidumbre creciente al ritmo del crecimiento económico".

Aunque reconocen el potencial de este ingreso para reducir significativamente la desigualdad y la pobreza, también recuerdan que su coste sería alto. Y la idea del FMI es que su introducción debería ser "neutral" desde el punto de vista presupuestario, esto es, "convivir con otras prioridades fiscales" como las infraestructuras, la educación o la sanidad. "¿Debería reemplazar al gasto público no eficiente ni equitativo? ¿y se financiaría con tributación progresiva o indirecta?", se ha preguntado el exministro de Finanzas portugués, sin dar él mismo una respuesta.

En todo caso, ha recordado que algunas experiencias con transferencias de dinero en determinadas poblaciones de América Latina han dado resultados positivos.

Subida de impuestos a las rentas altas

El informe presentado en Washington recalca que la desigualdad ha aumentado en más de la mitad de los países durante las últimas tres décadas, fundamentalmente entre los ciudadanos de las economías avanzadas. Entre los países donde más ha crecido la desigualdad de ingresos se encuentra España. En estos países la política fiscal logra compensar hasta un tercio de las desigualdades, sobre todo a través de las llamadas transferencias, como la educación y la sanidad.

En este contexto, el FMI señala que es posible aumentar el grado de progresividad tributaria mientras se preserve el crecimiento. En concreto, recalca cómo la progresividad del impuesto sobre la renta descendió de una manera importante en la década de los ochenta del siglo pasado, y desde entonces ha permanecido prácticamente estable. En concreto, Gaspar ha explicado que el tipo máximo medio del IRPF en los países de la OCDE ha ido desde una media del 62% en 1981 hasta un 35% en 2015. "Nuestros resultados empíricos sugieren que es posible elevar el grado de progresividad fiscal preservando el crecimiento, al menos con grados de progresividad que no sean excesivos". Esto es, que es posible elevar el tipo máximo de IRPF entre los más ricos en caso de que no afecte al crecimiento. En el caso de España, el tipo máximo del IRPF es del 45%.

Pero además, el informe del FMI recuerda que los sistemas tributarios son menos progresivos de lo que los datos muestran debido a que los ricos tienen un mayor acceso a mecanismos para rebajar el pago de impuestos. Y también se refiere a la necesidad de explorar determinados impuestos a la riqueza.

Gasto en educación y sanidad

El informe tiene una tercera pata, referida al gasto en educación y sanidad, cuyo acceso se ha ido haciendo cada vez más desigual en función de los ingresos de la población en los países desarrollados, advierte el FMI. "Por ejemplo, en las economías avanzadas, los varones con educación universitaria viven 14 años más de media que los que tienen educación secundaria o menos", afirma el texto.

Además, el Fondo asegura que cerrar la brecha de la desigualdad en cobertura sanitaria básica podría elevar la esperanza de vida, de media, en 1,3 años en los países emergentes y en desarrollo.

"Esperamos haber persuadido de que la política fiscal puede marcar una diferencia en la lucha contra la desigualdad, y que la eficiencia y la equidad deben ir de la mano", concluye el informe.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Apretará Estados Unidos el botón nuclear?

Dom, 15/10/2017 - 20:01
En este artículo, Dimitris Konstantakopoulos pasa en revista una serie de informaciones muy importantes sobre la crisis entre Estados Unidos y Corea del Norte. El autor las interpreta en función de su propia posición, favorable al presidente Obama y hostil a su sucesor Donald Trump. Aunque no compartimos su análisis sobre la sociedad estadounidense y la vida política en Estados Unidos, sí estamos de acuerdo en que existe un grupo belicista favorable a un conflicto nuclear en la península de Corea. Publicamos este punto de vista porque nos parece muy útil en el actual debate.Dimitri Konstantakopoulos, Voltaire

Durante los últimos días no hemos oído las horribles amenazas habituales y sin precedente contra Corea del Norte. ¿Será que nos dirigimos hacia alguna forma de apaciguamiento de las tensiones? ¿O es la calma que precede a la tempestad? Este martes 10 de octubre, día de fiesta nacional en Corea del Norte, ese país celebra el aniversario de la fundación del Partido del Trabajo, actualmente en el poder.

No podemos saber cómo planean celebrar este día los dirigentes norcoreanos. Habida cuenta de que el régimen necesita mantener y fortalecer la moral de toda una nación ante una amenaza directa de exterminio proveniente del jefe de Estado más poderoso del planeta y teniendo también en cuenta el uso que se hace de los símbolos en el Oriente, no podemos excluir la posibilidad de que Corea del Norte haga una nueva e impresionante demostración de sus capacidades nucleares y/o de sus misiles.

Tampoco podemos saber con certeza lo que hará la otra parte –Estados Unidos– para responder a tal acción. Pero también hay gente que goza de influencia sobre el entorno de Trump y que tiene intenciones de efectuar un ataque nuclear contra Corea y esa gente podría ver una nueva demostración [norcoreana] de poderío como una oportunidad para hacerlo.

División en el seno del gobierno estadounidense

Usted dirá que lo que acabamos de mencionar son sólo especulaciones e hipótesis. Cierto. Pero ahora tenemos algunos hechos que parecen indicar la existencia, en la Casa Blanca y en el gobierno, de un grupo que busca conscientemente la guerra –una guerra que sólo puede ser nuclear– con Corea del Norte.

1- Mientras se encontraba en China, el secretario de Estado Tillerson declaró que había un diálogo en marcha con Corea del Norte. Según algunos analistas, se hizo esa declaración porque efectivamente había un diálogo, pero las continuas declaraciones de Trump socavaron la credibilidad de quienes supuestamente hablan en nombre del gobierno de Estados Unidos. Tillerson habló entonces de las conversaciones para garantizar a los norcoreanos que quienes conversan con ellos lo hacen verdaderamente a nombre de Washington.

2- Interfiriendo de manera malsana, el presidente de Estados Unidos ridiculizó en Twitter a su secretario de Estado diciéndole que se ahorrara las conversaciones porque no conducían a ninguna parte. ¿Y quién va a tomar en serio al jefe de una diplomacia desautorizado por su propio presidente? La Casa Blanca, a través de su vocero, confirma poco después que el presidente ya no quiere más diálogo con Corea por el momento. ¿Por qué actúa Trump de esa manera o por qué lo hacen actuar así las fuerzas que lo controlan y lo manipulan si no es para torpedear todo esfuerzo de distensión pacífica y para hacer que el camino de la guerra sea «el único posible»?

3- Al regresar a Washington, Tillerson se prepara para dimitir. Finalmente, lo convencen –según dicen, quien lo convence es el vicepresidente Pence– de que no renuncie y da una conferencia de prensa para anunciar que se mantiene en el cargo y que apoya al presidente.

4- El secretario de Defensa Mattis, a quien también llaman «Mad Dog», se ha destacado hasta ahora en lo que parece una especie de competencia con su presidente en la formulacion de amenazas de genocidio contra Corea. Pero ahora aparece y declara que apoya una solucion a través del diálogo y que respalda a Tillerson. Es evidente que sus declaraciones no estaban dirigidas a Corea del Norte sino al «Partido de la Guerra», en la Casa Blanca o cercano a ella.

5- El ex «General» de Trump, ideólogo de la derecha nacionalista, Steve Banon, al salir del equipo presidencia y en controversia con el yerno del presidente, Jared Kushner, dijo que no tiene sentido ninguna solucion militar sobre Corea porque Pyongyang ya tiene los medios necesarios para responder. Es evidente que Banon no habría hecho esa declaración si el tema no hubiese en discusion en el seno del restringido equipo en el poder.

6- La CIA organiza un… seminario público sobre Corea, donde explica que el líder norcoreano no está loco, al contrario de lo que dice el presidente.

Todo eso tiene una sola explicación. Existe un centro de poder, con gran influencia sobre el presidente de Estados Unidos, que está planeando una guerra nuclear. Y parece que el Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA, se oponen a ello.

Dicho sea de paso, si todo eso hubiese sucedido en el periodo anterior al Totalitarismo, esas cosas estarían en los titulares de todos los periódicos en el mundo entero. Pero, si usted mira las ediciones dominicales de hoy, podrá comprobar que no escriben absolutamente nada. Ahora, la información de todo el planeta parece depender de un grupo muy restringido que tiene la capacidad de determinar cuándo y cómo se habla de Grecia y cuándo hay que olvidarla, o cuándo hablaremos de España y cuándo la olvidaremos, cuándo y cómo hablaremos de Venezuela, etc.

La humanidad entera habla hoy –y no es sorprendente– de la violencia que sufrieron los catalanes. Pero nadie sabe que el pasado verano, en uno de los peores crímenes de guerra en toda la historia de la humanidad, un porciento considerable de la población de Mosul –la segunda ciudad más poblada de Irak– fue sepultado vivo bajo las ruinas de esa ciudad.

En la era de internet, con televisiones que transmiten vía satélite y todo lo que se pueda imaginar, la ignorancia comienza a alcanzar niveles dignos de la Edad Media, creando las bases del embrutecimiento de toda la humanidad, antes de que le suceda lo que tiene que suceder.

Guerras por error y guerras intencionales

El diario chino Global Times –que pertenece al Diario del Pueblo, voz oficial del Partido Comunista en el poder, publicó el 10 de agosto un editorial explicando cómo la crisis coreana pudiera llegar a exigir de las partes más capacidades de las que poseen, lo cual puede desembocar en una catástrofe.

Lo que el artículo no tenía en cuenta era la posibilidad de que exista en el campo occidental un “Alcibíades” que trata de crear condiciones que hagan inevitable una guerra nuclear. Al analizar la guerra del Peloponeso, el historiador ateniense Tucídides cuenta cómo tomaron los atenienses la desastrosa decisión de emprender la campaña de Sicilia.

La proposición de organizar una campaña en Sicilia vino del ambicioso general Alcibíades y sus amigos. La mayoría de los venerables generales atenienses y de los políticos más respetados estaba en contra. Cuando comenzó la asamblea que tomaría la decisión final, Alcibíades estaba en minoría. Pero era una minoría muy decidida, de las que acababan escribiendo la Historia, desde Alejandro Magno hasta Lenin. Los otros eran más, pero menos decididos y no se opusieron directamente a los planes de Alcibíades, sino que se quejaron por la gran cantidad de navíos y hombres que se requerían y la cantidad de dinero que exigiría aquella expedición. A fin de cuentas, los atenienses, cansados de sus quejas y su táctica de bloqueo del debate, acabaron decidiendo poner a disposición de los generales los hombres, los navíos y el dinero que creían necesarios. Los atenienses iniciaron la campaña de Sicilia y aquella campaña puso fin a la gloria de Atenas.

El “Alcibíades” moderno se esconde y debe permanecer en la sombra. Representa a una minoría muy pequeña. Sus ideas son tan peligrosas y repulsivas que es imposible mostrarlas como programa político. Está por tanto obligado a recurrir sistemáticamente a mentiras, engaños y conspiraciones. Tiene que crear una confusión enorme y ya lo hizo para provocar una docena de guerras devastadoras en Medio Oriente y África. Es muy probable que sea él quien ha orquestado todo este «Trump super show» y convencido a mucha gente en Estados Unidos y en el extranjero de que este payaso puede ser un «combatiente contra la globalización y el establishment».

“Alcibíades” ya nos dijo lo que quiere, desde hace 2 décadas, a través de los neoconservadores y de los grupos de reflexión como el «Nuevo Siglo Americano», etc., lo que se convirtió en la doctrina oficial de Estados Unidos con el discurso del presidente Bush contra el «Eje del Mal». El programa consiste en destruir los regímenes árabes de base, Irán y Corea del Norte (En lo tocante a Irán y Corea del Norte, hay que señalar que ese plan sólo puede concretarse mediante el uso de armas nucleares. Las armas convencionales no parecen suficiente.).

Después de los árabes, los iraníes y Corea del Norte les tocará el turno, evidentemente, a Rusia y China. Con sus ataques en el Medio Oriente y la península de Corea, el Imperio cerca y amenaza a esas dos potencias. En conjunto, esta idea es simplemente un plan tendiente a la conquista del mundo entero, neutralizando de una u otra manera a toda entidad lo suficientemente independiente y fuerte como para oponer resistencia.

(Esta es una de las principales razones por las que la señora Nuland se implicó el año pasado, con otros representantes del Imperio, en resolver la cuestión chipriota, debido a la guerra que están preparando contra Irán y para la cual necesitan el control total de Chipre, por lo que obligaron a Anastasiadis y Kotzias a ir corriendo a Suiza. Y menos mal que Alá salvó a Erdogan del golpe de Estado del año pasado, esté último dejó tranquilo a Chipre, por el momento, debido a la actual coyuntura. A no ser que sea usted de los que convencieron a los medios y las redes sociales de que quien salvó a Chipre fue… ¡Kotzias!)

Obama no echó atrás ese plan. Pero trató de oponerse a algunas de sus manifestaciones más peligrosas, como una guerra contra Siria e Irán. Después de su salida de la Casa Blanca y bajo la presidencia de Trump, volvió ese proyecto y bajo formas más peligrosas y extremistas.

Los medios que el bando de la guerra utiliza para controlar y manipular a Trump son una cuestión interesante pero no consideramos que sea necesario analizarla en este artículo. Teniendo en cuenta todo lo que dijo Bannon sobre Corea del Norte y su salida del círculo de Trump, así como las posiciones de Tillerson y Mattis, Jared Kushner y sus amigos parecen ser, utilizando el método de resolución por el absurdo, los principales personajes que promueven la agenda de la guerra por cuenta del «partido de la guerra», con Stephen Miller en un papel igualmente importante. No parece haber otro candidato. La esposa de Jared e hijo de Donald Trump, Ivanka, fue, hay que recordarlo, quien empujó al ataque con misiles del año pasado contra Siria.

Pero, incluso si usted no está de acuerdo con todo esto, lo que realmente importa son los hechos y no nuestra opinión sobre Trump y la gente que lo rodea. Los hechos mismos aportan pruebas suficientes de que una nueva forma, más amplia, nuclear, extremista y más peligrosa del mismo programa neoconservador posterior a la guerra fría favorable a la conquista del mundo ha sido puesta en marcha por el actual gobierno de Estados Unidos.

Por supuesto, un ataque nuclear contra Corea del Norte será una catástrofe ecológica y económica de envergadura mundial y podría conducir a una guerra nuclear entre Estados Unidos y China, como subrayó el editorial del Global Times el 10 de agosto. Una nueva guerra, y más grande, contra Irán sería también una terrible aventura. Por otro lado, si el Imperio vacila ante esas dificultades se verá probablemente obligado a aceptar una especie de «mundo multipolar» y a dimitir, pasivamente, ante el surgimiento de China. ¿Estará dispuesto a ello?

Las pequeñas minorías no sólo tienen éxito gracias a un mayor talento estratégico, a más decisión, a conspiraciones, etc. En general, representan también una gran visión, una gran idea. Puede ser una idea progresista y positiva, pero también puede ser reaccionaria y devastadora, como en este momento.

La tragedia es que la humanidad carece hoy de grandes visiones, con excepción de esos planes que van a destruirla.

Por nuestra parte, esperamos que no suceda nada de lo descrito anteriormente, ni el 10 de octubre ni después. El hecho que tales proyectos encuentran oposición en el seno del gobierno de Estados Unidos es bastante positivo. Pero esa resistencia no podrá, por sí sola, poner fin definitivamente al proceso que conduce a la guerra.

Para que tales escenarios no se materialicen, hay que movilizar a los pueblos del mundo entero, China y Rusia deben enviar los mensajes necesarios y firmes a Washington, más que tratar de apaciguarlo imponiendo sanciones contra Corea. Debe mantenerse a toda costa la unidad de las víctimas potenciales de la agresión estadounidense.

Desgraciadamente, las condiciones políticas actuales facilitan grandemente el inicio de una guerra nuclear. De 1945 a 2003 hemos visto enormes movimientos anti-guerra, anti-nucleares y pacifistas contra el imperialismo. Ya no hay nada de eso hoy en día. Ni siquiera ha existido ninguna reacción notable ante las increíbles amenazas de genocidio que el presidente de Estados Unidos enunció personalmente desde la tribuna de la ONU.

Si esta situación se mantiene, si la política no detiene la guerra, la destrucción, de una u otra manera y en algún momento, será inevitable.
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Washington bulle con rumores de un “golpe palaciego” contra Trump

Dom, 15/10/2017 - 11:30
Joseph Kishore, wsws

Washington se encuentra sumido en una crisis política sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. En medio de conflictos faccionales cada vez más enconados fracturando la cúpula del Estado, aumenta la especulación de que podría haber discusiones tras bastidores entre miembros del gabinete y altos funcionarios para forzar la salida del presidente Donald Trump.

La guerra política dentro del Gobierno de Trump y el Partido Republicano se intensificó esta semana después de que el senador Bob Corker, presidente del comité de relaciones exteriores del Senado, declarara que las amenazas de Trump contra Corea del Norte estaban conduciendo a EEUU “por el camino de una Tercera Guerra Mundial”. Corker tuiteó que la Casa Blanca es “una guardería para adultos”, con el presidente siempre necesitando supervisión.

La cadena NBC reportó que el secretario de Estado, Rex Tillerson, llamó a Trump un “idiota” después de una reunión en junio entre el presidente y jerarcas militares, durante el cual el mandatario sugirió multiplicar por diez el arsenal nuclear de EEUU. Trump respondió al reportaje amenazando a NBC con ser clausurada. “Es asquerosa la manera en que la prensa puede escribir lo que quiere”, manifestó.

Para la revista Vanity Fair, Gabriel Sherman escribió el miércoles que “una media docena de republicanos prominentes y asesores de Trump… todos describen a la Casa Blanca como en crisis, con los asesores batallando por contener a un presidente que pareciera estar cada vez más desenfocado y consumido por humores sombríos”. Presuntamente, Trump le señaló a su jefe de seguridad desde hace mucho tiempo, Keith Schiller, “¡Odio a todos en la Casa Blanca! Hay algunas excepciones, ¡pero los odio!”.

Sherman informa que el personal de alto rango de la Casa Blanca está preocupado de cómo responderá Trump ante dificultades internas, ejerciendo el control unilateral de enviar armas nucleares con Corea del Norte. “Un exoficial incluso especuló de que el jefe de personal de la Casa Blanca, John Kelly, y el secretario de defensa, James Mattis, ya han discutido qué hacer en caso de que Trump ordene un primer ataque nuclear. ‘¿Lo confrontarían?’, dijo”.

Varios columnistas, probablemente reflejando discusiones que están tomando lugar dentro del Gobierno, han mencionado la posibilidad de destronar al mandatario utilizando la Vigesimoquinta Enmienda de la Constitución de EEUU, la cual estipula que el presidente puede ser forzado a renunciar por medio de una mayoría de su gabinete si se llega a ser mental o físicamente “imposibilitado para ejercer los poderes y obligaciones de su cargo”.

Jennifer Rubin, que edita la sección conservadora “Giro a la derecha” del diario Washington Post, preguntó por medio de un titular en su última columna, “¿En qué momento entramos en territorio de la Enmienda XXV?”. Su conclusión: pronto. En otro artículo para el Post publicado el miércoles, declaró: “Una destitución probablemente no nos salvará de Trump. Pero, la Enmienda XXV podría hacerlo”. Ambas columnas siguieron un editorial del mismo Washington Post titulado “Qué hacer con un presidente no apto”, donde presentan la posibilidad de derrocarlo.

Detrás de estos conflictos hay divisiones profundas dentro de la burguesía por cuestiones críticas respecto a políticas tanto internacionales como nacionales. En particular, las imprudentes amenazas de Trump contra Corea del Norte han inquietado a secciones importantes del Departamento de Estado y el Pentágono. Una guerra con Corea resultaría en la destrucción de millones de vidas y conllevaría a una confrontación directa con China y Rusia, detonando así, como Corker lo puso, la Tercera Guerra Mundial. Pero incluso peor que la pérdida de vidas, desde el punto de vista de los oponentes de Trump, sería el daño irreparable que le ocasionaría una guerra a la reputación internacional del país.

Sean cuales fueren los motivos detrás de las discusiones secretas sobre la posibilidad de un golpe palaciego, tal conspiración —independientemente de su eventual éxito o fracaso— le martillaría el último clavo al ataúd de la democracia estadounidense.

Sin lugar a dudas, Trump se resistiría encarnizadamente a los pasos que se tomen para destituirlo. En el transcurso de un conflicto febril como este, tanto los simpatizantes como oponentes del mandatario apelarían a los militares y a las agencias de inteligencia por su apoyo. Sin importar cuál facción prevalezca, el aparato militar y de inteligencia tomaría la última decisión en cuanto al destino político de EEUU. Más allá, tras un derrocamiento, el archirreaccionario vicepresidente Mike Pence se convertiría en presidente.

Por su parte, los demócratas han respondido a la crisis profundizando su campaña neomccarthista sobre la presunta intervención rusa en la política estadounidense, la cual ha trasladado su enfoque de que Rusia impulsó a Trump en las elecciones a que está “sembrando discordia” en la sociedad estadounidense. De este modo, están desarrollando los argumentos para legitimar la censura y el control estatal del Internet y vilipendiar toda oposición social y política como un producto de la intervención nefaria de un “enemigo extranjero”.

Como lo advirtió el WSWS en junio, los métodos empleados por los oponentes de Trump dentro de la burguesía, “son fundamentalmente antidemocráticos, lo que implica una conspiración con grupos dentro de dicha facción de capitalistas y la élite militar y de inteligencia”.

Los críticos de Trump dentro de la élite corporativa y financiera están buscando desesperadamente alguna forma de responder a la amplia gama de crisis globales para las cuales no tienen una solución, sean geopolíticas, económicas, militares o sociales. Trump no es la causa, sino un síntoma extremo de la desorientación y desesperación de la clase gobernante.

Esta situación no puede extenderse por mucho tiempo más. La crisis de dominio burgués tiene como consecuencia la expansión de la lucha de clases. Como lo escribió el Partido Socialista por la Igualdad en su declaración de junio, “Un golpe palaciego o la lucha de clases: la crisis política en Washington y la estrategia de la clase obrera”:

Tanto en EEUU como internacionalmente, la interacción entre las condiciones objetivas de la crisis y la radicalización de la conciencia social de las masas está encontrando una expresión en la erupción de la lucha de clases. Las décadas en las que la lucha de clases ha sido reprimida por la burocracia sindical, el Partido Demócrata y los patrocinadores pudientes de diversas políticas de identidad están llegando a su fin. La contrarrevolución social de las élites gobernantes está a punto de tener que enfrentarse a un levantamiento de la clase obrera estadounidense. Las cuantiosas y distintas formas de protesta social —en los lugares de trabajo, las comunidades y de ciudades enteras— tomarán una identidad obrera, una orientación anticapitalista y un carácter socialista cada vez más distintos. Las luchas en fábricas, lugares de trabajo o comunidades individuales se podrán apoyar en luchas unificadas más amplias de la clase obrera.

La cuestión critica es impartirle a este movimiento de la clase obrera una consciencia acerca de sus objetivos, esto con el fin de construir una dirección política que pueda guiar estas luchas, en EEUU e internacionalmente, hacia su conclusión lógica y necesaria: el derrocamiento del sistema imperialista y el establecimiento del socialismo.
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¿Hacia la tercera ola de la recesión económica mundial?

Dom, 15/10/2017 - 08:01
Germán Gorraiz López, Alai

La posibilidad real de una tercera ola de recesión económica en el Trienio 2018-2020 estaría pasando desapercibida para la mayoría de Agencias de Calificación debido a la desconexión con la realidad que les llevaría a justificar la exuberancia irracional de los mercados, con lo que se cumpliría la famosa frase del iconoclasta John Kenneth Galbraiht. ”Hay dos clases de economistas: los que no tenemos ni idea y los que no saben ni eso”. Así, el “efecto mariposa” trasladado a sistemas complejos como la Bolsa de Valores, tendría como efecto colateral la imposibilidad de detectar con antelación un futuro mediato pues los modelos cuánticos que utilizan serían tan sólo simulaciones basadas en modelos precedentes (Teoría de la Inestabilidad financiera de Minsky), con lo que la inclusión de tan sólo una variable incorrecta o la repentina aparición de una variable imprevista provoca que el margen de error de dichos modelos se amplifique en cada unidad de tiempo simulada hasta exceder incluso el límite estratosférico del cien por cien, dando lugar a un nuevo estallido o crash bursátil.

La exuberancia irracional de los mercados
El proceso especulativo impulsa a comprar con la esperanza de sustanciosas ganancias en el futuro, lo que provoca una espiral alcista alejada de toda base factual y el precio del activo llega a alcanzar niveles estratosféricos hasta que la burbuja acaba estallando (crash) debido a la venta masiva de activos y la ausencia de compradores, lo que provoca una caída repentina y brusca de los precios hasta límites inferiores a su nivel natural (crack), cumpliéndose una vez más la máxima de Keynes: “Los mercados pueden permanecer irracionales más tiempo del que tú puedes permanecer solvente”. Así, un inversor está dispuesto a pagar un precio por una acción si le reporta dinero en el futuro, por lo que el valor de dicha acción es el total de flujos esperados pero el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría a años-luz de los niveles actuales debido al riesgo de estancamiento económico secular que presentan las principales economías mundiales. Sin embargo, debido al “efecto Trump” los inversores de EEUU estaban instalados en la euforia tras superar el techo ionosférico de los 22.000 puntos en el Dow Jones, (rememorando el boom bursátil de los años 20, preludio del crack bursátil de 1.929), por lo que son incapaces de percibir el vértigo de la altura pero la sombra del impeachment que planea sobre Donald Trump y la incertidumbre existente en Wall Street sobre su agenda económica habría provocado que los grandes inversores sientan por primera vez el mal de la altura que les llevará a reducir su exposición al riesgo con el consecuente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones. Además, la inflación en EEUU acelerará las próximas subidas de tipos de interés del dólar en el 2018, haciendo que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil. Dicho estallido tendrá como efectos colaterales la consiguiente inanición financiera de las empresas, la subsiguiente devaluación de las monedas de incontables países para incrementar sus exportaciones y como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

¿Finiquito a los Tratados Comerciales Transnacionales?
La obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales por maximizar los beneficios, (debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos), les habría inducido a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo mediante OPAS hostiles y a la intensificación de la política de deslocalización de empresas a países emergentes en aras de reducir los costes de producción (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores). Así, el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México (NAFTA o TLCAN), firmado por el Presidente Clinton en 1964 habría provocado que adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadicción y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano, por lo que Trump se propone renegociarlo.

Igualmente, la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sería la pieza central de Obama en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico para hacer frente a la Unión EuroAsiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015, pero el Presidente electo de EEUU, Donald Trump incluyó en su programa electoral la salida de EEUU de dicha asociación. Finalmente, tenemos el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre EEUU y la UE) cuyas negociaciones deberían finalizar para principios del 2017 pues en teoría tan sólo implicaban la eliminación de aranceles, la normativa innecesaria y las barreras burocráticas pero la tardía reafirmación de la soberanía europeísta por parte del eje franco-alemán aunado con el retorno a políticas neo-proteccionistas por parte de Trump, lograrán que la niebla del olvido cubra con su manto el TTIP.

¿Hacia la tercera ola de la recesión?
El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la imposición de sanciones por UE-Japón-EEUU contra Rusia , marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011. Así, asistiremos al finiquito de los Tratados Comerciales transnacionales (TTIP, NAFTA y TTP) y a la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes cuyo paradigma sería el establecimiento por la UE y EEUU de medidas antidumping contra el acero Chino con aranceles que oscilarán del 20% europeo al 500% estadounidense y que significarán el retorno al Neo-Proteccionismo económico.

Finalmente, tanto la UE como EEUU implementarán la Doctrina del “Fomento del Consumo de Productos nacionales” en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, Elevación de los Parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes. Ello obligará a China, México, Sudáfrica, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

Efectos colaterales de la nueva recesión económica
En el escenario europeo, si la Deuda Pública y privada prosigan su vuelo por la estratosfera, los salarios permanecen congelados o con incrementos inferiores al IPC, el crédito bancario sigue sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aprovecha la bajada del precio del petróleo y la dilación en los plazos para reducir el déficit público de los países para implementar medidas keynesianas de inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, la economías europeas se verán abocadas a un peligroso cóctel explosivo que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos así como a una subida de las tasas de interés reales que agravarían los problemas de sobreendeudamiento público y privado aunado con un desempleo rayando el 11%, lo que podría generar una década de estancamiento rememorando la Década perdida de la economía japonesa.

Por su parte, los países emergentes (BRICS, México, Corea de Sur y Tigres asiáticos), sufrirán un severo estancamiento de sus economías, con la entrada en recesión de países como Brasil y Rusia y raquíticos crecimientos anuales del PIB (rozando el 4% en el caso de India y China) tras un decenio espectacular con tasas de crecimiento superiores a los dos dígitos), debido al desplome del precio del crudo y a la brutal constricción de las exportaciones por la contracción del consumo mundial, lo que conllevará la devaluación de sus monedas para incrementar sus exportaciones así como una drástica reducción de sus Superávit que acelerará la agudización de la fractura social, el incremento de la inestabilidad social y un severo retroceso de sus incipientes libertades democráticas.

Mención especial merece China que estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales. Así, entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos.

Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas.
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