Jaque al neoliberalismo

Distribuir contido
Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5477125
Actualizado: fai 22 horas 16 min

La desconocida historia sobre las negociaciones de la deuda griega

Ven, 26/06/2015 - 14:00

Vicenç Navarro, Público.es

La gran mayoría de los mayores medios de información y persuasión españoles han presentado las negociaciones que han estado ocurriendo entre las mayores instituciones de los establishments financieros (tanto el Banco Central Europeo, BCE, como el Fondo Monetario Internacional, FMI) y políticos europeos (la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Eurogrupo, dominado por el gobierno alemán), por un lado, y el gobierno Syriza, de Grecia, por el otro, como un desencuentro originado por la supuesta rigidez e incompetencia del último, a pesar de la paciencia y comportamiento racional de los primeros. En artículos anteriores he cuestionado esta visión tan complaciente y poco crítica reproducida como parte de la sabiduría convencional (ver La canallada que le están haciendo a Syriza en Grecia), y promovida por los gurús mediáticos económicos, todos ellos de clara sensibilidad neoliberal. Los últimos ejemplos son los análisis de la situación griega del asesor oficial en temas económicos de La Sexta Noche, el Sr. José Carlos Díez, y el “economista de la casa” (como le define la televisión pública de Catalunya, TV3, en su programa “Classe d’Economia”), el Sr. Xavier Sala i Martín.

La evidencia científica abundante (aunque no en los mayores medios de información españoles, incluyendo La Sexta Noche y TV3) muestra el error y/o falacia de dicha versión oficial. La última evidencia de tal falsedad la acaba de dar una persona que conoce bien el entramado político que estuvo detrás de las políticas aprobadas por las instituciones de los establishments financieros y políticos europeos citados anteriormente, e impuestas a la población griega. Tal persona es nada menos que Philippe Legrain, antiguo asesor del que fue Presidente de la Comisión Europea, el Sr. José Manuel Barroso, y que muestra dicha evidencia en el testimonio presentado frente a la Comisión de Análisis de la Deuda Pública del Parlamento griego hace solo unos días, el 11 de junio (ver también el artículo del economista James K. Galbraith, Bad Faith. Why Real Debt Relief Is Not On the Table for Greece).

Según el Sr. Legrain, el problema se inició en mayo de 2010, cuando el FMI se dio cuenta de que el Estado griego no podría nunca pagar su deuda pública acumulada, lo cual causaría un problema grave para los bancos que la habían comprado, consecuencia de las grandes cantidades de deuda pública adquirida por estos bancos. Su supervivencia estaba claramente amenazada. Según el Sr. Legrain, el gobierno alemán era también consciente de este gran problema, como lo eran los demás componentes del establishment financiero europeo, incluido el BCE. Todos sabían que la bancarrota del Estado griego crearía un problema gravísimo para los bancos poseedores de dicha deuda pública. Y este problema podría convertirse en un problema político mayor. Los bancos extranjeros (no griegos) que tenían más deuda pública griega eran los franceses y los alemanes (aunque también estaban los españoles), que habían sido muy activos en la compra de la deuda griega, la cual generaba unos intereses ya entonces muy elevados.

Hasta aquí el primer capítulo del drama, un drama basado en la complicidad entre las instituciones financieras (FMI y BCE), por un lado, y las instituciones políticas que gobiernan los países del euro (la Unión Europea y los principales gobiernos de la Eurozona), por el otro, para salvar, no a Grecia, sino a los mayores bancos privados. Dos ciudadanos franceses jugaron un papel clave en este entramado. Uno fue el Presidente del FMI, el Sr. Dominique Strauss-Khan, que pensaba dejar el FMI para presentarse a las elecciones francesas –como candidato del Partido Socialista francés- para el cargo electo de Presidente del país. El otro francés era el Presidente del Banco Central Europeo, el Sr. Jean-Claude Trichet, también consciente de las elecciones francesas y del desastre que podría ocurrir si algunos de los mayores bancos franceses colapsaban. Una preocupación semejante se tenía en Alemania, donde la comunidad bancaria gozaba (y continúa gozando) de una enorme influencia sobre el Estado federal alemán. De ahí que tales instituciones se movilizaran para salvar, repito, no a Grecia, sino a los bancos, como expuso claramente el Sr. Philippe Legrain. Y así es como se generó el rescate a la banca por parte del FMI, del BCE y de los mayores gobiernos de la Eurozona, comprándoles la deuda pública griega que estos habían adquirido, plenamente conscientes (repito, plenamente conscientes) de que el Estado griego nunca podría pagar dicha deuda. Era obvio que todos los actores de aquel drama conocían esto, aunque todos mantuvieron un silencio ensordecedor a fin de ocultar una situación que, de conocerse, habría creado una revuelta popular en los países cuyos gobiernos estaban salvando a los bancos privados con dinero público, comprándoles una deuda pública que nunca se podría pagar.

¿Por qué los recortes? El segundo capítulo del drama El segundo capítulo del drama fue la intensidad y brutalidad (y no hay otra manera de decirlo) de los recortes de gasto público que se impusieron a la población griega, unos recortes sin precedentes en un país europeo en tiempos de paz. Estos recortes tenían como objetivo conseguir que el Estado griego pagara, primero a los bancos privados, y más tarde a las instituciones financieras citadas anteriormente y a los Estados que habían comprado a los bancos privados sus bonos públicos griegos. Estos recortes se impusieron al pueblo griego con pleno conocimiento del enorme daño que causarían, tanto al bienestar de la población como al estado de la economía griega. El FMI había estimado que tales recortes originarían un descenso de un 5% del PIB griego. En realidad, fue mucho peor. El PIB griego descendió nada menos que un 20% (algunos creen que fue incluso mayor, un 25%).

Lo que es importante señalar es que otro de los mayores objetivos de estos recortes fue que estos determinaran un descenso de la deuda pública griega, objetivo que (como era fácil de predecir), no solo no se alcanzó, sino que se consiguió todo lo contrario. La deuda pública aumentó de una manera muy notable, alcanzando el 150% del PIB en el año 2013. Como indicó el Sr. Legrain en su declaración frente al Parlamento griego, ninguno de esos “expertos” del FMI ha sido penalizado por sus errores, errores que definió como “estupideces”, consecuencia de su aceptación acrítica del dogma neoliberal.

Pero otro objetivo de esa imposición de las políticas de austeridad era castigar al pueblo griego (y anunciar que se castigaría con la misma fuerza a cualquier otro país que no pagara la deuda pública de su Estado, como podría ocurrir en España), escogiendo las intervenciones que dañarían más a las clases populares, como por ejemplo las pensiones públicas, justificándolo bajo el argumento de que estas pensiones eran exuberantes, argumento que fue previsiblemente promovido por los mayores medios de información. En España, el rotativo El País, a través de las columnas de Xavier Vidal-Folch, ha denunciado repetidamente las “abusivas pensiones griegas” (“Mal griego, mal de otros muchos”, 24.06.15). En realidad, solo el 14% de los pensionistas reciben más de 1.050 euros al mes. La gran mayoría reciben unas pensiones por debajo de 665 euros, que es el umbral de pobreza en aquel país.

Es importante señalar que ni el gobierno anterior al de Syriza ni las autoridades del FMI, del BCE, de la Comisión Europea o de los gobiernos alemán y francés, jamás exploraron la posibilidad de reducir el gasto militar, lo cual no deja de ser sorprendente, pues Grecia es el país que se gasta más en sus fuerzas armadas en la UE-15, después del Reino Unido. La causa de este silencio era fácil de ver. Francia y Alemania eran los mayores proveedores de armamento, realizando unos negocios suculentos con la venta de armas al Ejército griego, pagadas con deuda pública. Grecia tiene 1.620 vehículos blindados, que es un número más alto que el que tienen Alemania, Francia e Italia juntas. Y en su mayoría son comprados a estos países.

Y fue el gobierno Syriza, no la Troika, el que propuso que se recortara del gasto militar, y no de las pensiones, otro dato también ignorado en los medios. En realidad, el gobierno Syriza ha sido el único que se ha atrevido a enfrentarse con el Ejército, intentando que desaparezcan las tensiones de Grecia con Turquía, hábilmente utilizadas por las fuerzas armadas para perpetuar sus intereses. Como era ya previsible, el gobierno de EEUU y la OTAN han ayudado al rearme de aquel país, presionando a la vez para que Grecia haga recortes en su Estado del Bienestar, incluidas las pensiones.

La necesaria reestructuración de la deuda El quid de la cuestión que no apareció en las negociaciones hasta que Syriza, el partido gobernante en Grecia, lo puso sobre la mesa, fue la necesidad de reestructurar la deuda pública griega, pues dicha deuda no podría pagarse en las condiciones aprobadas por las negociaciones entre la Troika y el gobierno griego anterior. Este tema era un tema tabú al principio de las negociaciones, aunque fue, por fin, aceptado al final de las mismas. Las instituciones del establishment europeo y el FMI eran plenamente conscientes de ello. Pero preferían ignorarlo y continuar explotando al pueblo griego, recuperando algo de su dinero prestado (con sus intereses).

Lo que forzó a estos establishments a ser sensibles a considerar la reestructuración de la deuda fue lo que estaba pasando en Grecia, y también en España y en Portugal. Las movilizaciones populares en apoyo al gobierno Syriza (y que fueron acompañadas por movilizaciones a lo largo del territorio de la UE) en contra de la austeridad, y los resultados de las elecciones municipales y autonómicas españolas, han alarmado en gran medida a tales establishments, pues la victoria de Podemos y otros partidos anti-austeridad en las grandes ciudades les ha preocupado en gran manera (ver John Palmer “We Must Stand With Greece For The Sake of Europe”, Social Europe Journal, 22.06.15). Y en Portugal, el Partido Socialista, probable vencedor en las próximas elecciones, ha prometido anular todas las políticas de austeridad. Hoy, lo que se ha venido a llamar la nueva izquierda está expandiéndose a lo largo del territorio europeo, una nueva izquierda que está en contra de esta Europa, queriéndola sustituir por otra distinta. Y la actual está altamente preocupada. Y de ahí la flexibilización de la enorme rigidez que había mostrado hasta ahora.

Ni que decir tiene que el gobierno Syriza tuvo que ceder en algunas de las exigencias impuestas por el establishment financiero y político, aunque menores de lo que se demandaba al principio de las negociaciones. Pero la victoria de Syriza, a la cual debe dársele las gracias por haber iniciado la rebelión frente a las políticas de austeridad, significó resistirse a la mayoría de medidas que querían imponerse a Grecia y forzar el cuestionamiento de la continuidad en el pago de la deuda pública en las condiciones actuales, que son inaceptables. Hoy en Europa se ha puesto en marcha un movimiento de protesta contra las imposiciones de su establishment financiero y económico que está ocurriendo también en España, como ha mostrado el tsunami político ocurrido en las últimas elecciones municipales y autonómicas. Todo ello muestra que si las clases populares de los países se movilizan, pueden ir conquistando espacios de libertad, democracia y bienestar que aquellos establishments, a través de sus establishments políticos, les han ido reduciendo durante todos estos años. Como decía mi amigo Eduardo Galeano, “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Está ocurriendo en Grecia y en España, habiéndose iniciado un proceso, que en este país inició el 15-M, al cual no se le puede parar. Y si no se lo creen esperen y lo verán.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La banca española ha desahuciado a más de medio millón de familias desde 2008

Xov, 25/06/2015 - 21:41

La banca ha desahuciado a más de medio millón de familias trabajadoras en España desde 2008, según denunció Amnistía Internacional en su informe Derechos desalojados. Derecho a la vivienda y desalojos hipotecarios en España. Entre 2008 y el primer trimestre de 2015 se han iniciado 598.747 procesos de ejecución hipotecaria”, explicó Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, en una rueda de prensa en Madrid. Es decir, más de medio millón de familias trabajadoras fueron desalojadas de su hogar por parte de las entidades financieras, con el beneplácito del Gobierno español. “Es necesario proteger el derecho a la vivienda estableciendo también un mecanismo obligatorio para supervisar las negociaciones entre las entidades financieras y las personas, en el que las autoridades exijan a éstas que el desalojo sea la última alternativa y se prioricen soluciones que permitan a las personas permanecer en las viviendas donde residen”, aseguró Beltrán. “Hemos entregado estas propuestas a los organismos oficiales y solicitado entrevistas y reuniones. Hasta el momento se lo hemos hecho llegar, entre otros, a los ayuntamientos de Madrid y Barcelona y a los Ministerios de Economía y Fomento”, señaló el director de Amnistía Internacional España. Sin embargo, hasta el momento no han obtenido respuesta oficial, aunque esperan recibirla.
“Esperamos que los nuevos ayuntamientos puedan empezar a cumplir sus dos responsabilidades. Garantizar la mediación y que exista alojamiento para las personas que sufran un desalojo”, afirmó Beltrán, asegurando que las candidaturas ciudadanas que gobiernan en ayuntamientos como Barcelona, Madrid o Cádiz ya han dado “algún paso”, aunque los cambios más importantes dependen de las administraciones centrales.

Amnistía considera que las medidas adoptadas por el Gobierno son “insuficientes” y no han protegido la vivienda “como un derecho humano”. “Es difícil encontrar en España una violación de derechos humanos tan extendida e invisible para las autoridades como esta”, denunció Beltrán. Con esta situación en España, el Gobierno está “incumpliendo sus obligaciones internacionales en materia del derecho a la vivienda”, denunció el director de la organización. “Mientras la vivienda se siga considerando como un bien de consumo e inversión, en lugar de como un verdadero derecho humano, con obligaciones para las autoridades, no se hará frente a esta situación”, alertó Beltrán.
_______
Ver informe de Amnistía InternacionalUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La necesidad de que se establezcan bancos públicos

Xov, 25/06/2015 - 18:58

Vicenç Navarro, Público.es

Cuando el Profesor Juan Torres y yo escribimos las líneas estratégicas para desarrollar el programa económico del nuevo partido Podemos (documento que ha servido de base para la reflexión y preparación de tal programa por dicho partido político), una de las recomendaciones que hicimos fue que se expandiera el sector público bancario, uno de los más pequeños en la UE-15, siendo la escasa dimensión del mismo una de las causas de que España sea uno de los países en esta comunidad donde ha sido más difícil para las familias y para las pequeñas y medianas empresas conseguir acceso al crédito, una de las causas del retroceso y lentitud de la recuperación económica. Pero nuestra recomendación no se paró aquí. Fuimos incluso más allá, sugiriendo un cambio constitucional que declarara la provisión de servicios de la banca privada como una función pública, es decir, que las bases de su existencia fueran la provisión de crédito. Los taxis en España, por ejemplo, son privados, pero ejercen una función pública, que justifica los privilegios que obtienen, como es el de utilizar carriles de transporte reservados para el transporte público.

Ni que decir tiene que, como era previsible, la respuesta de la prensa económica, controlada por la banca privada, así como de las páginas económicas de los grandes medios de información y persuasión, que están endeudados hasta la médula, lo cual explica su actitud casi servil hacia el poder financiero, fue de una enorme hostilidad, alcanzando niveles de una bajeza y mezquindad que yo nunca había visto y experimentado en los muchos países en los que había vivido y trabajado durante mi largo exilio (Suecia, Reino Unido y EEUU). Y como era predecible, el panfleto del Ibex-35, que se titula Nada es gratis (fundado, entre otros, por el asesor económico de Ciudadanos, que también asesora a la banca privada), dedicó toda una serie de artículos para desacreditar nuestras propuestas y, cómo no, a nosotros, sus autores.

Dejando aparte los insultos, mentiras y falsedades (que caracterizaron las páginas de tales fórums, consecuencia de su escasa cultura democrática), es importante centrarse en la línea central de su argumento, que subraya que, como ya han mostrado las cajas de ahorro, la banca pública ha fracasado en España, consecuencia de su instrumentalización por el poder político que las controlaba. “¿Cómo Navarro y Torres pueden todavía hoy hacer tal propuesta cuando la experiencia de las cajas de ahorro ha mostrado tan claramente el desastre de la banca pública?”. Esta frase, o algo parecido, apareció en la mayoría de las revistas económicas donde se reproduce la sabiduría convencional.

Las cajas de ahorros no eran bancos públicos El problema con tal argumento es que las cajas de ahorro no eran bancos públicos. Utilizar el supuesto fracaso de las cajas de ahorro como muestra del fracaso de la banca pública es insostenible e irrelevante, pues no están comparando manzanas con manzanas, sino con melones. Las dos entidades –las cajas de ahorro y los bancos públicos- son distintas, en su identidad, en su gobernanza y en sus objetivos. Veamos los datos.

Las cajas de ahorro no eran propiedad de accionistas que cotizaran en el mercado bursátil, ni tampoco eran propiedad de una autoridad pública a la cual rindieran cuentas. No estaban ni sometidas a lo que se llama la disciplina del mercado (aunque en España tal disciplina tampoco caracteriza el mercado financiero altamente concentrado) ni tampoco eran responsables (“accountable”, en inglés) ante una autoridad que las poseyera. Las cajas eran instituciones privadas, parecidas a las fundaciones, sin que estuvieran sujetas al régimen jurídico de las fundaciones. Según las leyes que regularon su gobernanza (leyes aprobadas en 1985 y en 2002), sus órganos de gobierno tenían tres grupos de propietarios (o accionistas en la narrativa de la banca privada). Uno eran personajes procedentes de administraciones públicas (que no debían representar un porcentaje mayor del 50% del Consejo Directivo); otros eran los clientes-impositores (que debían ser entre un 25 y un 50% de tales cargos); y otros eran los trabajadores de la entidad (que representaban entre un 5 y un 15%).

Tal diversidad de tipo de “accionistas” (diversidad que se incrementaba al incluir personajes de opciones políticas existentes dentro del grupo asignado a la administración pública) facilitó la concentración del poder en manos de los gestores de las cajas, que llegaron a tener un enorme poder, que muchos utilizaron de forma clientelar e incluso corrupta, como fue el caso del Presidente de Caja Madrid. Fue esta enorme concentración de poder en los presidentes de las cajas, con limitada presión para rendir cuentas, lo que creó el supuesto fracaso de estas (en aquellas que fracasaron, y que no fueron todas. En realidad muchas cajas, como La Caixa, continuaron siendo altamente exitosas).

En realidad, la experiencia con los bancos públicos ha sido muy limitada en España. El ICO (Instituto de Crédito Oficial), una agencia pública, no es una banca pública pues, aun siendo una institución pública de crédito, su actividad crediticia se realiza a través de la banca privada, hecho que encarece el crédito innecesariamente y desplaza a la banca privada la gestión del crédito. En nuestro documento para Podemos hicimos la recomendación, ridiculizada por los gurús mediáticos, afines al capital financiero, de que el ICO actuara como un banco público, pidiendo prestado dinero del BCE y ofreciéndolo directamente a las pequeñas y medianas empresas, sin externalizar su gestión.

La experiencia internacional Sorprenderá al lector que en el mundo hay muchos más bancos públicos que privados. En realidad, la banca pública existe ampliamente en Europa, y, como he documentado en otros artículos, ha jugado un papel clave en las economías que se consideran más exitosas. Los bancos públicos han sido, por ejemplo, centrales en el éxito del mal llamado milagro económico alemán. Un tanto igual ocurre en Francia, Italia, Reino Unido, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Austria, EUUU y Canadá. En todos estos países, estos bancos públicos (tanto a nivel central como regional e incluso urbano) han sido elementos fundamentales del desarrollo económico.

No en España, donde la banca pública apenas existe, y ello como consecuencia del enorme poder (a todas luces claramente exagerado) político y mediático que la banca privada, y muy en particular los tres grandes bancos, Santander, BBVA y CaixaBank, que controlan más del 60% del mercado financiero, tiene. En realidad, es práctica común que los dirigentes de estos bancos tengan relaciones preferenciales con los gobiernos españoles, tanto centrales como autonómicos, instruyendo a los gobernantes sobre qué políticas públicas deben aplicarse. Son también los bancos privados los que canalizan predominantemente el enorme fraude fiscal realizado (el 73%) por las grandes fortunas y por las grandes empresas, que detraen del fisco casi 43.000 millones de euros al año. Hoy la banca privada, en complicidad con los paraísos fiscales, juega un papel central en el fraude fiscal. El mayor fraude que existe en España está también relacionado con la excesiva extensión de su banca privada (casi tres veces superior en proporción que en EEUU).

Pero la situación es todavía peor; la banca privada, incluyendo los tres grandes bancos citados en el párrafo anterior, ha conseguido millones y millones de euros prestados del Banco Central Europeo (que no es un banco central, sino un enorme lobby de la banca privada) a unos intereses bajísimos (menos de un 1%). Con este mismo dinero, en lugar de ofrecer crédito, ha comprado deuda pública que tenía una enorme rentabilidad, pues la compraba a unos intereses del 6, 8, o incluso 12% en el caso de los bonos públicos del Estado griego. Es el chollo del siglo. Imagínese usted, lector, que recibe dinero a unos intereses bajísimos, y con este dinero prestado se compra algo que le da unos intereses muchísimas veces superiores a los que usted pagó. Se haría millonario en pocos días. Pues esto fue lo que ocurrió con la banca privada española.

Las complicidades entre la banca privada y el poder político La complicidad entre el Banco Central Europeo y la banca privada ha alcanzado niveles escandalosos. Pero lo que es incluso más indignante es que, cuando los bancos privados, incluidos los tres grandes, comenzaron a comprar tanta deuda pública (incluyendo de Grecia) que podrían incluso colapsar en caso de que los Estados, como Grecia, no pudieran pagarles, entonces el BCE, el FMI y los gobiernos de la UE les compraron la deuda pública a fin de que no perdieran y salieran dañados. La famosa deuda pública griega se debe ahora no a los bancos privados, sino a las autoridades públicas que gastaron el dinero de los contribuyentes del erario público de cada país para salvarlos del colapso. Y para colmo de desfachatez, ahora los gobiernos que ayudaron de una manera descarada a la banca, como fue el gobierno español, movilizan a la opinión popular para atacar al gobierno Syriza diciéndole que deben pagarles la deuda, la cual ha hecho mucho daño a Grecia, y cuyo rescate para salvar a los bancos también se ha hecho a costa de más y más recortes en los países cuyos gobiernos ayudaron a la banca privada. En Europa, hoy, el que no está indignado es porque no conoce lo que pasa en su entorno.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Washington aumenta la presión para que Alemania recorte la deuda griega

Xov, 25/06/2015 - 09:01

La insuficiencia permanente de los negociadores europeos para hacer progresos sustanciales sobre el tratamiento de la deuda griega, tiene a Europa y al mundo financiero paralizado ante la posible salida de Grecia de la Unión Europea. Esta incertidumbre se refleja en pequeña o gran escala en los mercados de bonos y las dramáticas fugas de capitales que se viven ante clientes cada vez más angustiados a la aplicación de un "corralito". Al otro lado del Atlántico, Estados Unidos no deja de ejercer presión a Ángela Merkel para que encuentre una salida a esta crisis de inmovilismo que transmite sus miedos a la esfera productiva. Como señalábamos en este artículo de marzo, Washington ha dejado bien en claro que Grecia debe mantenerse en la zona euro dadas sus implicancias geoestratégicas. En la reciente visita de Ángela Merkel a la Casa Blanca, el presidente Obama manifestó su confianza de que Alemania resolvería la crisis "para bien de occidente".

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La deuda militar con Francia y Alemania ahoga a Grecia

Mér, 24/06/2015 - 20:54

Carlos del Castillo, Público.es

Grecia se asoma a la bancarrota. El gobierno de Syriza negocia estos días con sus socios europeos las medidas de recorte para acceder a la ayuda económica que necesita para evitar un corralito. Estos presionan al Ejecutivo heleno para que acepten una nueva subida del IVA y otro recorte de las pensiones, dos líneas rojas que su presidente, Alexis Tsipras, se comprometió con su pueblo a no traspasar. En este contexto el presidente de la Comisión Europea, el conservador Jean-Claude Juncker, sugirió que Grecia podía optar por "otros instrumentos", como "un recorte modesto en el presupuesto de Defensa".

Pese a que el resto de socios europeos han denunciado que Juncker y su equipo están intentando asumir el papel de poli bueno de las negociaciones con Tsipras y su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, lo cierto es que el presidente del Ejecutivo comunitario señaló uno de los principales agujeros negros de sus cuentas: Grecia es un país altamente militarizado e invierte una enorme cantidad de su presupuesto en Defensa en proporción a su población y a su peso geopolítico.

El pequeño país del sur de Europa tiene un Ejército de 109.000 soldados para una población de unos diez millones de habitantes. Cuenta con un ratio de unos 10 militares por cada 1.000 habitantes, de largo el mayor porcentaje de toda la Unión Europea. En comparación, España cuenta con unos 122.000 soldados, un ratio de 2,5 por cada 1.000 habitantes. Francia, una superpotencia en términos armamentísticos, de 3,5. Pero el gasto griego no solo abarca el personal.

En los últimos diez años, Grecia empleó una media del 4% de su PIB en Defensa, con picos de casi el 6%. La OTAN, conocida por presionar a sus aliados para que eleven el presupuesto militar, recomienda que el gasto militar alcance un 2% del PIB. El porcentaje griego solo fue superado por EEUU entre los países de la alianza. En dicho período, Grecia importó equipamiento militar por valor de 12.000 millones de euros. Entre 2005 y 2009, justo antes de verse obligada a solicitar el rescate, el país se convirtió en el quinto mayor importador de armas del mundo.

Carros alemanes y submarinos franceses ¿Dónde fue la ingente inversión de Grecia en material militar? Además de a EEUU, a sus socios europeos. Más concretamente, a dos de los principales exportadores mundiales de armas: Alemania y Francia. Grecia tiene 1620 vehículos blindados, más que Alemania, Francia e Italia juntas. Son, en su mayoría, Leopard 1 y Leopard 2, que fabrica la industria germana. En comparación, España tiene 300 unidades de Leopard, la propia Alemania, 400.

Todo este dispendio en armamento tiene su precio. Entre las numerosas deudas entre las que nada el nuevo Ejecutivo heleno están las facturas de 4.000 millones de euros que adeuda a Alemania. Francia, que nutre la Armada griega, es la siguiente con unos 3.000 millones. "Qué paradójico. Por un lado se le está diciendo a Syriza que recorte en gastos de armamento y por otro se le obliga a cumplir los pagos que tiene previstos, no solo por los carros de combate, sino también por unos submarinos franceses por los que pagó más de 2.000 millones que además resultaron ser defectuosos por un problema de diseño. Me parece una absoluta hipocresía", denuncia el eurodiputado de IU Javier Couso en declaraciones a Público.

Couso, miembro de las comisiones de Seguridad y Defensa y Relaciones con la OTAN del Parlamento Europeo, señala que hay "una campaña propagandística para atacar a Syriza desde todos los flancos posibles". Tsipras espera reducir la partida de Defensa en unos 200 millones, pero le será difícil deshacerse de todo el material militar con el que cuenta Grecia. Según estimaciones de la OTAN, en 2015 el país volverá a sobrepasar los 4.000 millones de euros.

De hecho, una vez inmersos en las negociaciones del primer rescate, los Ejecutivos helenos se vieron obligados a seguir firmando contratos de armamento. En un arranque de sinceridad, un asistente del primer ministro griego de 2009 a 2011, Yorgos Papandréu afirmó: "Nadie nos está diciendo compren nuestros buques de guerra o no vamos a rescatarlos. Pero se desprende claramente que serán más solícitos si lo hacemos".

Una "absurda" carrera armamentística con Turquía Además de su complicada posición geoestratégica, como la frontera sur y este de Europa, una de las causas de la crisis económica en Grecia ha sido tratar de competir con Turquía en términos armamentísticos. La rivalidad entre ambos países viene de lejos y en la actualidad sigue presente con pequeñas tensiones en las aguas del Egeo, y sobre ellas. Las flotas griega y turca se lanzaban avisos continuos, mientras que los cazas violan el espacio aéreo del contrario solo para ser interceptados y escoltados al propio. Al menos, lo hacían hasta que a los griegos se les acabó el dinero para pagar el combustible.

Si bien en los tiempos de bonanza pocos criticaban el dispendio que suponía mantener abierta esta carrera armamentística, tras la llegada de la crisis, incluso los turcos han tendido la mano a su antiguo adversario: "Incluso los países que actualmente están tratando de ayudar a Grecia en este momento de dificultad le ofrecen comprar nuevo equipamiento militar. Grecia no necesita nuevos tanques o misiles o submarinos o aviones de combate; tampoco Turquía. Es momento de recortar en gasto militar a escala mundial, pero especialmente entre Grecia y Turquía, que no tienen ninguna necesidad de submarinos alemanes o franceses", manifestó Egemen Bağış, jefe del equipo negociador entre Ankara y la UE.

"Si Grecia redujera cinco décimas su presupuesto de Defensa podría ahorrarse unos 9.000 millones de euros al año", explica Pere Ortega, director del Centro Delàs de Estudios por la Paz. Desde 2011, el país ha conseguido rebajar al 2,2% del PIB su gasto militar, que no obstante sigue siendo el más alto de la UE por detrás del Reino Unido. Para Ortega, reconocido pacifista, sigue siendo insuficiente.

"Grecia debería acabar con los conflictos históricos que mantiene con Turquía. Tiene que buscar ese camino. El otro le lleva a comprar más armas y a tener un Ejército preparado para eventuales conflictos, que son absurdos, porque los dos son socios de la OTAN", continúa Ortega, que señala que Syriza ya ha empezado a recorrer el camino para convertir a Grecia en un país neutral. "El camino para desarmarse es fácil", apunta el activista, pero no solo depende de la voluntad del Ejecutivo de Tsipras el poder recorrerlo.
_______
Ver también: Grecia y lo que no se dice de su gasto militar

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Cambio climático: el rugido de los pobres

Mér, 24/06/2015 - 12:21
Alejandro Nadal, La Jornada

La última reunión del G-7 terminó con una declaración sobre la necesidad de descarbonizar la economía global. La última encíclica papal Laudato Si constituye un llamado de atención sobre la urgencia de afrontar el desafío del cambio climático. Lo anterior parecería anunciar una convergencia de fuerzas para que la próxima conferencia de las partes (COP21) de la Convención marco sobre cambio climático de Naciones Unidas desemboque en un nuevo tratado internacional capaz de reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y garantizar la adaptación frente a los estragos del cambio climático.

La declaratoria de los países del G-7 tiene fuertes defectos y una virtud. Los participantes adoptaron el compromiso de reducir sus emisiones de GEI entre 40 y 70 por ciento para 2050 y de descarbonizar la economía global en el transcurso de este siglo. También acordaron mantener la meta de limitar el aumento en la temperatura global a un máximo de 2 grados centígrados respecto de los niveles anteriores a la revolución industrial. Ese aumento de temperatura es un umbral más allá del cual se podría pasar a los cambios peligrosos. Desgraciadamente el G-7 no anunció un calendario con efectos vinculantes y metas cuantitativas para los integrantes del grupo.

El objetivo general de eliminar las emisiones de GEI asociadas al uso de combustibles fósiles es el principal elemento positivo del mensaje. Por primera vez este grupo de países coloca sobre la mesa de negociaciones una meta tan ambiciosa. La señora Merkel, con su doctorado en física y su muy extraño papel en la crisis europea, puede vanagloriarse de haber alcanzado este resultado gracias a su insistencia. Pero aunque la cancillería alemana había anunciado su pretensión de eliminar los combustibles fósiles en la economía global para 2050, no pudo vencer la resistencia de Canadá (con sus grandes depósitos de arenas bituminosas) y de Japón (que todavía no sabe qué hacer con su perfil energético a raíz del desastre de Fukushima).

El plan de reducción de emisiones del G-7 es modesto, lento e incompatible con la meta de limitar el incremento de temperatura. En la actualidad la concentración de CO2 en la atmósfera ya rebasa 400 partes por millón (ppm) y sigue en aumento. Hay que recordar que sería necesario estabilizar la concentración por debajo de 400 ppm para tener la confianza suficiente de que el aumento de temperatura no rebasaría los 2 grados centígrados.

Hoy la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera sigue en aumento y los problemas se multiplican. La capa de permafrost en las regiones polares contiene grandes cantidades de material orgánico, cuya descomposición liberaría dióxido de carbono y metano. El metano es treinta veces más eficaz que el CO2 para capturar radiación infrarroja. El congelamiento detiene la descomposición, pero a medida que se descongele el permafrost la descomposición aumenta y con ella la inyección de gases de efecto invernadero, constituyendo así un peligroso círculo vicioso. Se calcula que 25 por ciento del territorio del hemisferio norte es permafrost y por ello la contribución al calentamiento global proveniente de la desaparición del permafrost sería comparable a la provocada por la deforestación del bosque tropical. Estudios recientes indican que la capa de permafrost se está descongelando más rápidamente de lo que se pensaba hasta hace pocos años.

La encíclica papal del 24 de mayo no se limita, como erróneamente se ha considerado por muchos, al tema del cambio climático. Este documento aborda la problemática de la justicia y la sustentabilidad en el sentido más amplio. Junto a las dimensiones ambientales del ciclo de agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, la encíclica aborda el tema de la desigualdad y la injusticia (incluida la asimetría en la distribución de los efectos negativos de la degradación ambiental).

En el ámbito del cambio climático la encíclica incluye tres puntos sobresalientes. Primero, el clima es un bien común. No es propiedad de un grupo de naciones o de las grandes empresas del planeta. Segundo, el documento recupera el principio de responsabilidad diferenciada, principio que se ha venido desdibujando en las negociaciones internacionales. El tercer punto es más amplio: el deterioro ambiental y la degradación de la vida humana van de la mano. La encíclica papal arremete contra las desigualdades internacionales y señala que en el plano de la globalización neoliberal constituyen un instrumento de dominación. Por eso, la verdadera sustentabilidad ambiental sólo podrá lograrse por medio de la justicia a través de un debate en el que se pueda escuchar el llanto de la tierra y el llanto de los pobres.

La encíclica critica el afán de lucro de la especulación financiera y el crecimiento, pero es poco consistente en su análisis sobre el papel del crecimiento en las economías capitalistas. Ojalá pueda frenar los planes de convertir el desastre climático en oportunidades de negocios, porque de lo contrario el gemido de los pobres se convertirá en rugido implacable.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Argentina, Grecia y el chantaje financiero

Mar, 23/06/2015 - 12:11
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, refrendó ayer la decisión de su gobierno de no pagar la deuda que reclaman los llamados fondos buitre, tenedores de bonos de deuda del país austral que no aceptaron los términos en los que el débito fue renegociado en 2005 y 2010.

Debe recordarse que Argentina alcanzó, en esos años, acuerdos con la gran mayoría de sus acreedores para restructurar los pasivos externos y en ese proceso logró importantes reducciones de los montos a pagar. En ese entonces algunos especuladores internacionales compraron una pequeña fracción de los títulos de deuda al 10 por ciento de su valor, para posteriormente desconocer las renegociaciones y se acogieron a instancias judiciales estadunidenses para exigir a Buenos Aires el pago de 100 por ciento del valor nominal de tales bonos, unos 1.300 millones de dólares.

La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, por su parte, tomó partido y decidió proteger a una porción minoritaria de acreedores de Argentina; sumó con ello un factor de inestabilidad a la economía mundial por cuanto puso a la nación rioplatense en un virtual incumplimiento de pagos –si bien en esta ocasión no se debe a la falta de recursos, sino a una decisión judicial– y sentó, de paso, un precedente nefasto para la definitividad de las restructuraciones de deuda externa de naciones soberanas.

Es significativo que el pronunciamiento de la mandataria argentina se dé unos días antes de que los ministros europeos se reúnan para decidir sobre el futuro de Grecia, cuyo gobierno, encabezado por el primer ministro Alexis Tsipras, de la coalición de izquierda Syriza, ha rechazado adoptar medidas que impliquen mayor sacrificio para la población –como lo exige la troika europea– y pugna en cambio por un proceso de restructura que le resulte favorable como alternativa para no incurrir en una suspensión de pagos.

Aunque la postura de Grecia resulta sumamente atendible, pues representa una opción para hacer frente a sus compromisos sin tener que causar más sufrimiento a su población, las autoridades económicas y financieras del viejo continente han mostrado una postura irreductible y peligrosa en la medida en que podría forzar la salida de la nación helénica de la zona euro y provocar una corrida especulativa contra esa divisa que afectaría al conjunto de las naciones europeas.

Los casos griego y argentino tienen elementos en común, empezando por el hecho de que la nación mediterránea atraviesa una situación análoga a la que vivió Argentina hace más de una década, cuando el gobierno de Néstor Kirchner restructuró la deuda y puso fin a la dependencia de ese país respecto del Fondo Monetario Internacional. La diferencia es que Grecia debe enfrentar, además de la presión de especuladores y organismos financieros internacionales, el chantaje de los gobiernos de otros países europeos, como la poderosa Alemania, con los que comparte una divisa común, con toda la dependencia que ello implica.

Pero, sobre todo, es posible ver en ambos casos las dificultades que enfrentan los gobiernos para mantener la soberanía de sus países frente a las presiones de poderes fácticos que buscan imponer sus criterios y decisiones económicas de manera indebida: la justicia estadunidense y los fondos buitre en el caso de Argentina, la troika europea en el caso de Grecia.

A pesar de las vicisitudes mencionadas, o justamente para sentar precedentes que permitan evitarlas en el futuro, es deseable que los gobiernos griego y argentino logren avanzar en la búsqueda de alternativas que les permitan atender los compromisos ineludibles de una economía global y recuperar, al mismo tiempo, una porción de la soberanía económica que les ha sido arrebatada a sus respectivas poblaciones como consecuencia del modelo neoliberal imperante.
_______
Tomado de La Jornada
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El final de juego en Grecia

Mar, 23/06/2015 - 07:01
Jeffrey Sachs, Project Syndicate

Después de meses de discusiones, la hora de la verdad entre Grecia y sus acreedores europeos se estancó en una deliberación sobre pensiones e impuestos. Grecia se niega a ceder a las demandas de sus acreedores de un recorte de los pagos a los pensionados y un aumento del impuesto al valor agregado sobre sus medicamentos y electricidad.

Las demandas de Europa -ostensiblemente destinadas a asegurar que Grecia pueda pagar su deuda externa- son petulantes, ingenuas y fundamentalmente autodestructivas. Al rechazarlas, los griegos no están jugando; están intentando sobrevivir.

No importa lo que se pueda decir sobre las políticas económicas pasadas de Grecia, su economía poco competitiva, su decisión de unirse a la eurozona o los errores que cometieron los bancos europeos cuando le otorgaron a su gobierno un crédito excesivo, la situación económica del país es sombría. El desempleo se mantiene en el 25%. La desocupación entre los jóvenes está en un 50%.

Es más, el PIB de Grecia se ha achicado un 25% desde el inicio de la crisis en 2009. Su gobierno es insolvente. Muchos de sus ciudadanos sufren hambre.

Las condiciones en Grecia hoy se asemejan a las de Alemania en 1933. Por supuesto, la Unión Europea no tiene que temer el ascenso de un Hitler griego, no sólo porque podría fácilmente aplastar un régimen de esas características, sino también -y más importante- porque la democracia de Grecia demostró ser extraordinariamente madura durante la crisis. Pero hay algo a lo que la UE sí debería tenerle miedo: la indigencia al interior de sus fronteras y las consecuencias perniciosas para la política y la sociedad del continente.

Desafortunadamente, el continente sigue dividido por líneas tribales. Los alemanes, finlandeses, eslovacos y holandeses -entre otros- no tienen tiempo para el sufrimiento de los griegos. Sus líderes políticos se ocupan de los suyos, no de Europa en ningún sentido verdadero. El alivio para Grecia es una cuestión especialmente tensa en países donde partidos de extrema derecha están en ascenso o los gobiernos de centroderecha enfrentan una oposición popular de izquierda.

Sin duda, los políticos europeos no son ciegos a lo que está sucediendo en Grecia. Tampoco han adoptado una actitud completamente pasiva. Al inicio de la crisis, los acreedores europeos de Grecia rechazaban el alivio de la deuda y cobraban tasas de interés punitivas sobre los fondos de rescate. Pero, conforme se intensificó el sufrimiento de los griegos, los responsables de las políticas económicas presionaron a los bancos del sector privado y otros tenedores de bonos para dar por perdidos la mayoría de sus reclamos. En cada etapa de la crisis, hicieron solamente lo que creían que toleraría su política nacional -no más.

En particular, los políticos de Europa se oponen a medidas que involucren directamente a los contribuyentes. El gobierno griego le ha pedido a Europa que cambie las deudas existentes por deudas nuevas para fijar tasas de interés bajas y vencimientos a más largo plazo. También ha solicitado que los pagos de intereses estén asociados al crecimiento económico. (Curiosamente no ha exigido recortes en el valor nominal de su deuda).

Pero un alivio de la deuda de estas características frente a los gobiernos europeos o el Banco Central Europeo siempre se mantuvo fuera de la mesa de conversaciones. Estas medidas probablemente requerirían votaciones parlamentarias en países de la eurozona, donde muchos gobiernos enfrentarían una intensa oposición pública -no importa cuán obvia sea la necesidad.

En lugar de confrontar los obstáculos políticos, los líderes de Europa se esconden detrás de una montaña de retórica beata y absurda. Algunos insisten con que Grecia termine su programa de pago, sin importar las consecuencias humanitarias y económicas -para no mencionar el fracaso de todos los gobiernos griegos anteriores a la hora de cumplir con sus términos-. Otros pretenden preocuparse por los posibles daños morales causados por el alivio de la deuda, a pesar del hecho de que la deuda del sector privado del país ha sido cancelada ante la insistencia de la UE, y de que hay decenas, si no cientos, de antecedentes para reestructurar las deudas de los países soberanos insolventes.

Hace casi un siglo, al final de la Primera Guerra Mundial, John Maynard Keynes pronunció una advertencia que todavía sigue siendo sumamente relevante hoy. Entonces, como ahora, los países acreedores (principalmente Estados Unidos) exigían que los países altamente endeudados saldaran sus deudas. Keynes sabía que una tragedia estaba en ciernes.

"¿Querrán los pueblos descontentos de Europa, en la generación venidera, ordenar sus vidas en tal forma que una parte apreciable de su producción diaria se dedique a hacer un pago externo?", preguntaba en Las consecuencias económicas de la paz. "En una palabra, no creo que ninguno de estos tributos se siga pagando más que, en el mejor de los casos, unos pocos años"

. Varios países europeos ahora parecen contentos de obligar a Grecia a entrar en default y provocar su salida del euro. Creen que los efectos colaterales se pueden contener sin pánico o contagio. Esta es una expresión de deseo típica entre los políticos. De hecho, es el tipo de imprudencia que llevó al secretario del Tesoro de Estados Unidos Hank Paulson a permitir que Lehman Brothers quebrara en septiembre de 2008, ostensiblemente para enseñarle al mercado una "lección". Alguna lección; todavía estamos intentando recuperarnos del error garrafal de Paulson.

De la misma manera, Keynes observaba con horror cómo los responsables de las políticas económicas se equivocaban una y otra vez en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, durante los levantamientos de los años 1920 y en la Gran Depresión de los años 1930. En 1925, Keynes criticó la indiferencia de aquellos "que están sentados en el escalón superior de la máquina". Sostenía "que son inmensamente imprudentes en su desconsideración, en su vago optimismo y su cómodo convencimiento de que realmente nada grave va a suceder. Nueve de cada diez veces, nada grave realmente va a suceder -apenas una leve aflicción de algunos individuos o grupos-. Pero corremos el riesgo de la décima vez…"

Hoy, los acreedores europeos de Grecia parecen dispuestos a abandonar sus promesas solemnes sobre la irrevocabilidad del euro para insistir en recoger algunas migajas de los pensionados del país. Si logran avanzar con sus demandas, forzando una salida de Grecia, el mundo nunca más volverá a confiar en la longevidad del euro. Como mínimo, los miembros más débiles de la eurozona sufrirán mayores presiones del mercado. En el peor escenario, se verán afectados por un nuevo círculo vicioso de pánico y corridas bancarias, arruinando a la vez la incipiente recuperación europea. En un momento en que Rusia pone a prueba la decisión de Europa de resolver los conflictos del este, el momento elegido por Europa para hacer apuestas no podría ser peor.

El gobierno griego tiene razón en poner límites. Es responsable frente a sus ciudadanos. La verdadera elección, después de todo, no está en manos de Grecia, sino de Europa.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Washington tiene miedo de perder a Grecia ante Moscú

Lun, 22/06/2015 - 17:20

El Gobierno de Estados Unidos está preocupado por las consecuencias geopolíticas que pueda tener la prolongada crisis económica de Grecia y por el crecimiento de la influencia de Rusia en el país heleno. Financial Times señala que mientras Washington intenta mantener un frente occidental común en apoyo a las sanciones antirrusas, una moratoria griega puede proporcionar la posibilidad de sembrar divisiones entre los aliados estadounidenses en Europa. Esto sería un regalo geopolítico para Rusia (…). El temor es que la prolongada inestabilidad económica, que puede terminar en impago, profundice la hostilidad política del electorado griego hacia el resto de Europa, "abriendo la posibilidad de que Rusia fortalezca su influencia en el país".

El Gobierno de Barack Obama ha estado instando sigilosamente a Alemania y a la Unión Europea a encontrar una solución al problema de Grecia. Sin embargo, la visita del primer ministro griego, Alexis Tsipras, a San Petersburgo la semana pasada demostró la existencia de lazos políticos entre los Gobiernos griego y ruso, además de mostrar la intención de Atenas de acudir a Moscú cuando los desacuerdos con los acreedores de la deuda griega se agraven.

Grecia era considerado como un estado de primera línea contra el avance del comunismo apoyado por los soviéticos durante la guerra fría. Su adhesión a la UE en 1981 fue un factor que cimentó su identidad como una democracia occidental, hecho que se profundizó 20 años más tarde con la adopción del euro. La administración de Obama ha estado instando en silencio a Alemania y otros miembros de la UE para tratar de encontrar una manera de resolver la disputa con Grecia. Pero Washington, la pérdida de Grecia debilitaría a la UE y abriría un nuevo frente de conflicto que se sumaría al de Ucrania, y que podría favorecer a Moscú. Esta pérdida de hegemonía también socavaría uno de los frentes de la OTAN, hecho que podría hacer perder influencia al gobierno de Estados Unidos.
_______
Ver Financial Times - Más sobre GreciaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Los cocineros de las odiadas recetas del FMI

Lun, 22/06/2015 - 13:09
Andy Robinson, La Vanguardia

Los llamados off the record briefings son los eventos esperados con más expectación por los periodistas durante las asambleas del Fondo Monetario Internacional (FMI). Atrapados en la sala de prensa en la sede del fondo en la calle H de Washington –ya con una cascada en la fachada exterior–, los periodistas se sienten eufóricos cuando reciben el aviso de que han sido invitados a unos de esos petits comités con los técnicos del Fondo, los que van de país en país recetando reformas estructurales y recortes al gasto público. Los hombres de negro, anónimos técnicos, que pululan por los ministerios de las capitales de la maltrecha europeriferia, de Atenas a Lisboa y Dublín y, de vez en cuando Madrid.

La cara visible del poderoso fondo monetario es la directora gerente Christine Lagarde. Antes fueron Dominique Strauss Kahn y Rodrigo Rato. Los escándalos en los que estos tres se han visto involucrados han personalizado aún más las actuaciones Fondo. Tanto Lagarde como Rato están siendo investigados por corrupción financiera. Strauss Kahn acaba de ser absuelto de las acusaciones de haber gestionado redes de prestación de prostitución pero no absuelto de haber participado en ellas. Lagarde ya tiene estatus de diva global, que luce llamativos trajes de marcas de lujo durante sus viajes de diplomacia financiera y ha salido vestida de Chanel en la revista Vogue.

Pero la gente que toma las decisiones sobre los recortes de pensiones o de salarios van de traje gris y no se les ve la cara. Son los jefes de misión que llegan a las capitales de la europeriferia con sus maletines llenos de reformas estructurales y medidas de privatización. No tienen grandes conocimientos de los países a los que les toca imponer las recetas. Pero, cuando se forma parte de la escuela de la TINA (There Is No Alternative; no hay alternativa) eso no te preocupa.

En sucesivos encuentros con el exjefe de la misión en España, el británico James Daniel, los periodistas de medios españoles nos quedamos asombrados por sus escasos conocimientos de la sociedad y cultura españolas. Ni una palabra de castellano. El año pasado fue sustituido por una experta francesa que es más sensible a la idea de que cada país es diferente. Este año se ha producido otra sustitución y llega el alemán Helge Berger.

El briefing obligatorio en la asamblea de abril fue el de Poul Thomsen, director del departamento europeo del FMI y uno de los pesos pesados de la entidad. Thomsen es de Holanda, uno de los países más halcones en la eu­rocrisis. Tiene una mirada de aguados ojos azules que parecen estar preguntando: "¿Por qué os interesan tanto mis briefings?, ¡si siempre digo lo mismo!". Habla pausadamente en un inglés tru­fado de frases como "front loaded" (con las medidas más duras por delante) o "condicionalidad". Pero en abril tropezaba en cada frase quizás porque estaba traumatizado tras reunirse esa misma mañana con el ministro de Finanzas de Syriza, Yanis Varufakis, que no solo sabe deconstruir la ortodoxia de la troika sino que lo hace con un excelente inglés. "Voy a optar felizmente por no contestar a esa pregunta", respondió cuando un periodista le preguntó qué pasaría si Grecia no reembolsa los más de mil millones de euros que debe pagar al FMI este mes y el próximo.

Thomsen hace el trabajo sucio del Fondo en la periferia de la zona euro. Lidera misiones en territorio comanche como Atenas. Explica a los gobiernos rebeldes la cruda realdad de que si no se someten, no van a acceder a más créditos. Pero lo extraño del FMI en esta crisis es que en Washington, los teóricos del departamento de análisis macro no apoyan las recetas de Thomsen.

Olivier Blanchard, por ejemplo, es el economista jefe del Fondo. Blanchard fue nombrado por el socialista Dominique Strauss Kahn en 2008 cuando este aún era conocido como un admirador de John Maynard Keynes y no de la madame del burdel parisino. Blanchard –de 68 años– es un economista de pedigrí, formado en la escuela neokeynesiana de Rudy Dornbusch del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Como buen francés, rechaza la puritana y autodestructiva ortodoxia germana que impera en la zona euro. Bajo sus directrices, los economistas del Fondo realizaron un análisis econométrico y descubrieron que la troika en Grecia había cometido el error de infravalorar el impacto devastador de las medidas de austeridad. De ahí, la catástrofe griega: la pérdida del 25% de su economía en cuatro años y la agravación de su crisis de deuda. Blanchard, socialista que se definió como "muy de izquierdas durante el mayo del 68", ha advertido contra un exceso de austeridad en Europa y ha insistido en la necesidad de reestructurar la deuda griega... Pero los equipos el FMI en la tierra, en Atenas o Riga (Letonia), siguen siendo los más duros en aplicar la austeridad.

Esta contradicción define el FMI en Europa. David Lipton, el número dos de Christine Lagarde, es exfuncionario del Tesoro de Bill Clinton y tampoco coincide con la euroausteridad. Según las leyes no escritas de las instituciones multilaterales financieras, el Fondo tiene un director gerente europeo pero el número dos debe ser estadounidense. Y como suele ocurrir en Washington, Lipton ya ha pasado por Wall Street. Era jefe de gestión de riesgo del banco Citigroup (rescatado por el joven tras la crisis de las hipotecas basura). Es la puerta giratoria que une Wall Street y Washington.

El valenciano José Viñals, director del departamento de estabilidad financiera, tiene el trabajo nada envidiable de advertir sobre posibles crisis financieras y bancarias. Es un veterano de las autoridades monetarias. Era director del Banco Internacional de Pago en Basilea, luego del comité monetario del Banco Central Europeo, así como integrante de la CNMV española. Tiene un máster de la London School of Economics y un doctorado por Harvard. Pero el currículum tiene un fallo. Viñals era uno de los defensores de la Unión Monetaria Europea tal y como fue diseñada, ahora considerada por todos un Frankenstein.

Viñals no es el único representante de un país de la periferia deudora de la zona euro en las filas de los cocineros del FMI. Víctor Gaspar es responsable del análisis fiscal del fondo, el juez de la disciplina presupuestaria de cada país. Es un premio quizás por su papel en la implementación de duras políticas de austeridad en Portugal cuando era ministro entre el 2011 y el 2013 del gobierno superobediente ante la troika de Pedro Passos Coelho.

Algunos de los cocineros del FMI se vuelven en contra del Fondo en cuanto salen. Simon Johnson, ex economista jefe del FMI y autor del libro 13 banqueros, se convirtió tras regresar de Wa­shington a Boston en un crítico incansable del lobby bancario y aquella puerta giratoria que Lipton aprovechó. Ashoka Mody, por su parte, jefe de misión del Fondo en Irlanda en el 2010, arremetió después contra la dura austeridad que la troika recetó en Dublín y los rescates billonarios a bancos corruptos como Allied Irish. El mes pasado Mody escribió una crítica demoledora a las actuaciones del Fondo en Grecia. Quizás Mody simpatiza con la capacidad de supervivencia del pueblo griego.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Por qué las exigencias de los acreedores no harán otra cosa que prolongar la crisis de Grecia

Dom, 21/06/2015 - 21:00
James Galbraith, Sin Permiso

Volviendo el pasado martes de Berlín, el ministro griego de Economía, Yanis Varoufakis, me hizo notar que el uso actual de la palabra "reforma" tiene sus orígenes en el periodo intermedio de la Unión Soviética, sobre todo con Jruschov, cuando los especialistas académicos trataban de introducir elementos de descentralización y procesos de mercado en un sistema de planificación esclerótico. En aquellos años, cuando la lucha norteamericana se centraba en los derechos y algunos jóvenes europeos todavía soñaban con la revolución, "reforma" no se utilizaba mucho en Occidente. Hoy, en un curioso giro de convergencia, se ha convertido en consigna de la clase dominante.

La palabra, reforma, se ha convertido en algo central en el tira y afloja entre Grecia y sus acreedores. Acaso fuera posible una nueva reducción de la deuda, pero sólo si los griegos se avienen a "reformas". Pero ¿qué reformas y con qué fin? La prensa ha zarandeado en general el término, reforma, en el contexto griego, como si hubiera amplio acuerdo sobre su significado.

Las reformas concretas hoy exigidas por los acreedores de Grecia son una medida peculiar. Y tienen como objeto reducir el Estado; en este sentido van "orientadas al mercado". Pero son lo más alejado que hay de promover la descentralización y la diversidad. Por el contrario, trabajan para destruir instituciones locales e imponer un modelo de política único en toda Europa, en el que Grecia no andaría a la cola sino que estaría a la vanguardia. En este otro sentido, las propuestas son totalitarias y, aunque el padre filosófico sea Friedrich von Hayek, el antecesor político es, por decirlo toscamente, Stalin.

La versión de la moderna Europa del estalinismo de mercado, en la medida en que afecta a Grecia, tiene tres puntas principales. La primera se refiere a las pensiones, la segunda, a los mercados laborales, y la tercera, las privatizaciones. Y luego hay una cuestión dominante, la de los impuestos, la austeridad y la sostenibilidad de la deuda, a la que podemos volver luego.

Con respecto a las pensiones, los acreedores exigen que se recorte este año cerca de un 1% del PIB en pensiones, en un país en el que la mitad de las pensiones está en cantidades por debajo de la línea de pobreza. Esa petición específica supondría recortar cerca de 120 euros de pensiones que se encuentran en una escala de 350 euros o menos al mes. El gobierno responde que, si bien el sistema de pensiones precisa de reformas – la pronta edad de jubilación actual resulta insostenible –, esas reformas sólo pueden hacerse gradualmente y acompañadas de la introducción de un programa eficaz de seguridad en el empleo.

En el mercado de trabajo, los acreedores ya han impuesto la casi completa eliminación de la negociación colectiva y la reducción del salario mínimo. El gobierno señala que sus efectos consisten en hacer informal el mercado laboral, de modo que el trabajo no deje constancia y no hayan de pagarse pensiones contributivas, lo que a su vez socava el sistema de pensiones. La propuesta griega consiste en diseñar un nuevo sistema de negociación colectiva que cumpla las normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Respecto a la privatización, los acreedores han exigido la venta de aeropuertos, puertos de mar y servicios públicos eléctricos, entre otros activos, y que todo esto se haga rápidamente. En esto las objeciones griegas no se refieren a la gestión privada o extranjera de ciertos activos sino que se oponen a malbaratarlas o deshacerse de ellas sin condiciones o sin conservar participaciones. Así, por ejemplo, en la privatización en marcha del Puerto del Pireo para la empresa china Cosco, el gobierno ha insistido en un plan de inversiones y en los derechos laborales (para completar el giro lingüístico postmoderno, aquí un gobierno de izquierdas de un país capitalista impone derechos sindicales a una empresa multinacional de un país comunista).

Pasando a los impuestos, los acreedores han exigido un gravoso incremento en el impuesto del valor añadido (IVA), que tiene ya una tarifa máxima del 23 %. Entre otras cosas, el gravamen recaería en las medicinas (y por tanto en los ancianos) y en las tarifas especiales de las que se benefician las islas griegas (cerca del 10% de la población del país), en las que se concentra el turismo y donde los costes son en cualquier caso más elevados. El gobierno señala que los incrementos fiscales sobre el turismo dañan su competitividad y que el resultado conjunto del aumento del gravamen fiscal consistirá en reducir la actividad y empeorar el problema de la deuda. Lo que se necesita, por el contrario, es ejecutar la recaudación de impuestos; reducir la evasión del IVA podría permitir, bastante fácilmente, rebajar las tasas del mismo.

Lo que se echa a faltar en las exigencias de los acreedores es, bueno, la reforma. Los recortes en las pensiones e incrementos del IVA no son reformas; no añaden nada a la actividad económica o a la competitividad. La privatización a precios de saldo puede llevar a depredadores monopolios privados, como sabe cualquier que viva en América Latina o en Tejas. La desregulación del mercado laboral tiene la categoría de experimento poco ético, la imposición del sufrimiento como terapia, algo que confirman los registros internos del FMI por lo menos desde 2010. Nadie puede sugerir que los recortes salariales van a poner a Grecia en disposición de competir eficazmente por los puestos de trabajos en bienes comercializables con Alemania o Asia. En cambio, lo que sucederá es que se marchará cualquiera que tenga habilidades competitivas.

La reforma de verdad en cualquier sentido es un proceso que exige tiempo, paciencia, planificación y dinero. Reformas son la reforma de las pensiones y la seguridad social, derechos laborales modernos, privatizaciones sensatas y una eficaz recaudación de impuestos. Otro tanto sucede con las medidas relativas a la administración pública, al sistema judicial, la aplicación de impuestos, la integridad estadística y otras cuestiones, sobre las que hay acuerdo en principio y que los griegos pondrían de inmediato en práctica si los acreedores se lo permitieran; salvo que por razones derivadas de la negociación, no lo hacen. Lo mismo pasaría con un programa de inversiones que pusiera de relieve los servicios avanzados que Grecia bien puede proporcionar de manera adecuada, entre ellos la atención a los ancianos, la educación superior, la investigación y las artes. Esto exige reconocer que Grecia no puede tener éxito si es igual que los demás países; tiene que ser diferente: un país de tiendecitas, hoteles pequeños y playas abiertas. Una reestructuración de la deuda devolvería a Grecia a los mercados (y sí, sería factible, y los griegos tienen una propuesta para llevarla a cabo), supondría, para cualquier estimación razonable, una reforma.

El propósito a la vista del programa de acreedores no es por tanto la reforma. Se trata de redoblar la recaudación de la deuda frente al desastre. Los recortes de pensiones, los recortes salariales y el aumento de impuestos y las ventas a precio de ganga se ofrecen con el pensamiento mágico de que la economía se recuperará pese al gravamen de impuestos más altos, un poder adquisitivo más reducido y la repatriación al exterior de los beneficios de la privatización. La magia lleva ensayándose ya cinco años, sin éxito alguno en el caso griego. Esa es la razón por la que, en vez de recuperarse según lo predicho tras el rescate de 2010, Grecia ha sufrido una pérdida del 25% de su renta sin que haya un final en perspectiva. Y por esa razón es por lo que el gravamen de la deuda ha pasado de cerca del 100% al 180%, estimado en términos de valor nominal. Pero reconocer este fracaso, en el caso de Grecia, supondría socavar el conjunto del proyecto político europeo y la autoridad de quienes lo dirigen.

Así es que las conversaciones griegas siguen en un callejón sin salida. En realidad, no es exactamente un callejón sin salida, puesto que los griegos se encuentran bajo una presión extrema. O bien ceden a la postura de los acreedores o pueden encontrarse con los bancos cerrados y obligados a salir del euro, lo que tendría consecuencias enormemente perturbadoras, al menos a corto plazo. Esto lo saben los acreedores. De modo que siguen poniendo a los griegos contra la pared, sin cambiar jamás de postura, al tiempo que se quejan de que el campo griego no trabaja con bastante rigor.. Y a medida que los griegos van cediendo terreno, palmo a palmo, los acreedores simplemente presionan más y más.

Es la fea dinámica de la negociación bajo coacción, entre una parte fuerte y otra débil, complicada en este caso por el hecho de que el lado de los acreedores no dispone de un liderazgo unificado, y por tanto nadie – a menos que Angela Merkel dé finalmente un paso adelante para encarnar ese papel – puede hacer concesiones razonables y obligar del todo a un acuerdo aceptable. De manera que se van cerrando las opciones. O bien acabará concediendo demasiado el gobierno griego, perderá sus apoyos y se derrumbará, en cuyo caso, si el resultado final consiste en otra quiebra o en Alba Dorada, la democracia estará muerta en Europa. O bien, al final, los griegos se verán obligados a tomar el destino en sus manos – con un enorme riesgo y coste – y a esperar ayuda de donde quiera que pueda llegar.
________
Tomado de Sin Permiso. Traducción de Lucas Antón Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Los cuatro grandes bancos de Wall Street y las ocho familias que gobiernan el mundo

Dom, 21/06/2015 - 17:38
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

A los multimedia rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity), Vanguard Group (http://goo.gl/UjlfE3).

Resulta también que la privatización global del agua es desplegada por los mismos megabancos de Wall Street, al unísono del Banco Mundial (http://goo.gl/DG6d3d), lo cual beneficia en su conjunto al nepotismo dinástico de los Bush que buscan controlar el Acuífero Guaraní en Sudamérica, uno de los mayores de agua dulce del planeta (http://goo.gl/yROqaW).

Ya desde 2012 el anterior legislador texano Ron Paul –padre del candidato presidencial Rand, uno de los creadores del apóstata Partido del Te, venido a menos, pero uno de los mejores fiscalistas de EEUU– había señalado que “los Rothschild poseen acciones de las principales 500 trasnacionales de la revista Fortune (http://goo.gl/D71NjX)” que son controladas por “los cuatro grandes (The Big Four)”: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group.

Ahora Lisa Karpova, de Pravda.ru, penetra los dédalos de las finanzas globales y comenta que se trata de “seis, ocho o quizá 12 familias las que verdaderamente dominan el mundo, a sabiendas de que es un misterio difícil de descifrar (http://goo.gl/jSYc84)”.

¿Cómo puede existir en el siglo XXI ultratecnificado y transparentemente democrático, como pregonan sus turiferarios también y tan bien controlados, tanta opacidad para conocer quiénes son los plutocráticos megabanqueros oligopólicos/oligárquicos que controlan las finanzas del planeta?

Karpova sentencia que las ocho reducidas familias, que han sido ampliamente citadas en la literatura, no se encuentran lejos de la realidad: Goldman Sachs, Rockefeller, Loeb Kuhn y Lehman (en Nueva York), los Rothschild (de París/Londres), los War­burg (de Hamburgo), los Lazard (de París), e Israel Moses Seifs (de Roma). ¡Vaya lista polémica donde, a mi juicio, ni son todos los que están, ni están todos los que son!

Karpova emprendió el inventario de los mayores bancos del mundo y se percató de la identidad de sus principales accionistas, así como de quienes toman las decisiones. Alguien podrá criticar, no sin razón, que el inventario de Karpova no alcanza la sofisticación de Andy Coghlan y Debora MacKenzie, de la revista New Scientist, quienes develan la plutocracia bancaria y sus redes financieristas –el uno por ciento que gobierna el mundo–, basados en una investigación de tres teóricos de los sistemas complejos (http://goo.gl/AHSRWb), pero que al final de cuentas coincide en forma sorprendente, pese a su sencillez indagatoria.

Karpova descubrió que los siete megabancos de Wall Street controladores de las principales trasnacionales globales son: Bank of America, JP Morgan, Citigroup/Banamex, Wells Fargo, Goldman Sachs, Bank of New York Mellon y Morgan Stanley. Karpova encuentra que los megabancos de marras son controlados a su vez por el núcleo de “cuatro grandes (the big four)”: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group. Estos son sus hallazgos de los controladores de cada uno de los siete megabancos: 1) Bank of America: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, FMR (Fidelity), Paulson, JP Morgan, T. Rowe, Capital World Investors, AXA, Bank of NY Mellon; 2) JP Morgan: State Street Corp., Vanguard Group, FMR (Fidelity), Black Rock, T. Rowe, AXA, Capital World Investor, Capital Research Global Investor, Northern Trust Corp., y Bank of Mellon; 3) Citigroup/Banamex: State Street Corp., Vanguard Group, Black Rock, Paulson, FMR (Fidelity), Capital World Investor, JP Morgan, Northern Trust Corporation, Fairhome Capital Mgmt y Bank of NY Mellon; 4) Wells Fargo: Berkshire Hathaway, FMR (Fidelity), State Street, Vanguard Group, Capital World Investors, Black Rock, Wellington Mgmt, AXA, T. Rowe y Davis Selected Advisers; 5) Goldman Sachs: los cuatro grandes, Wellington, Capital World Investors, AXA, Massachusetts Financial Service y T. Rowe; 6) Morgan Stanley: los cuatro grandes, Mitsubishi UFJ, Franklin Resources, AXA, T. Rowe, Bank of NY Mellon e Jennison Associates, y y 7) Bank of NY Mellon: Davis Selected, Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Dodge, Cox, Southeatern Asset Mgmt. y los cuatro grandes.

De los cuatro grandes que dominan a los siete megabancos y gozan de traslapes e interacciones solamente desglosa a quienes controlan State Street y Black Rock.

A) State Street: Massachusetts Financial Services, Capital Research Global Investor, Barrow Hanley, GE, Putnam Investment y … los cuatro grandes (¡ellos mismos son accionistas!), y B) Black Rock: PNC, Barclays e CIC. Da el ejemplo de traslapes/interacciones, como PNC, que es controlado por tres de los cuatro grandes: Black Rock, State Street y FMR (Fidelity).

En su libro Guerra de divisas, el autor chino Song Hongbing (http://goo.gl/kg27vS), en ese entonces catalogaba a los Rothschild como la familia más rica del planeta, con un descomunal capital de 5 billones de dólares (http://goo.gl/oXKTds). Si los Rothschild fueran país, habrían tenido entonces, el quinto sitial del ranking global detrás del PIB de 7.3 billones de dólares de India (cuarto lugar) y mayor que Japón de 4.8 billones de dólares (quinto) y antes que Alemania (sexto), Rusia (séptimo), Brasil (octavo) y Francia (noveno).

Ya había citado (http://goo.gl/T56NYH) un artículo del mismo The Economist –también propiedad, como The Financial Times, del grupo Pearson–: todos controlados por la matriz Black Rock, uno de los cuatro grandes –en el que se demostraba a las trasnacionales que controla Black Rock (http://goo.gl/LTmC6O): principal accionista de Apple, Exxon Mobil, Microsoft, GE, Chevron, JP Morgan, P&G, Shell, Nestlé (http://goo.gl/G0NLuj), sin contar su tenencia de 9 por ciento de acciones de Televisa. Según Karpova, los cuatro grandes controlan además a las mayores trasnacionales anglosajonas: Alcoa; Altria; AIG; AT&T; Boeing; Caterpillar; Coca-Cola; DuPont; GM; H-P; Home Depot; Honeywell; Intel; IBVM; Johnson&Johnson; McDonald’s; Merck; 3M; Pfizer; United Technologies; Verizon; Wal-Mart; Time Warner; Walt Disney; Viacom;Rupert Murdoch’s News; CBS; NBC Universal. ¡Los dueños del mundo!

Como si lo anterior fuera poco, Karpova comenta que la Reserva Federal (la Fed) comprende 12 bancos, representados por un consejo de siete personas, y representantes de los cuatro grandes. Al final del día la Fed está controlada por los cuatro grandes privados: Black Rock, State Street, FMR (Fidelity) y Vanguard Group. A mi juicio, es muy probable que existan imprecisiones que serían producto de la propia opacidad de los megabanqueros.

En la fase de la “guerra geofinanciera (http://goo.gl/mJJLYn)”, lo que cuenta es la percepción de los analistas financieros de China y Rusia que sentencian la existencia de cuatro grandes y ocho familias, entre las que destacan los banqueros esclavistas Rothschild: controladores en su conjunto de otro tanto de megabancos y de la Fed.

¡Los amos del universo!

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La encíclica ecologista del papa Francisco

Sáb, 20/06/2015 - 07:00
Bernardo Barranco, La Jornada

En medio de polémicas y tensiones, el papa Francisco hace pública su encíclica Alabado seas, sobre el cuidado de la casa común, en la que advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.

Bergoglio se arropa en el pensamiento de sus predecesores y de manera audaz recupera la crítica de Ratzinger a la cultura del relativismo, aplicada por Francisco al sistema económico y al deterioro del medio ambiente. Para Bergoglio la cultura del relativismo es la misma enfermedad que impulsa a una persona a tomar ventaja de la otra y tratarla como un mero objeto.

Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.

La encíclica, que lleva el título Alabado seas, tiene seis capítulos y dos oraciones finales. El lenguaje del Papa es sencillo, directo, sin excesivos tecnicismos teológicos ni doctrinales. Su tono es crítico sin ser catastrofista.

Tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El severo análisis del Papa aborda la interconexión entre contaminación y cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres; la debilidad de políticas insuficientes ante la catástrofe ecológica. Como era de esperarse, sus poderosos detractores lo critican –desde Jeb Bush hasta la extrema derecha italiana y sectores de la curia– porque no sólo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables.

Francisco pretende abrir un debate; se dirige no sólo a los creyentes, sino a todos los que pueden colaborar en invertir la tendencia de la degradación del planeta. Esta encíclica está dirigida a todos los que puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado. Hay un intento explícito del Papa de que el texto sea acogido y discutido por otras grandes corrientes religiosas que viven la amenaza ecológica.

La versión italiana de la encíclica fue filtrada y publicada en el sitio web del semanario L’Espresso tres días antes de la fecha proyectada. Podríamos decir que Francisco ya tuvo también su Vatileaks.

Según expertos vaticanistas la filtración es una estrategia de los círculos conservadores con un doble propósito: a) debilitar el mensaje e impacto de la encíclica, porque en algunos pasajes es muy crítico a los países poderosos y b) golpear y bloquear la imagen del Papa en el contexto de la resistencia a su obra de renovación de la Iglesia.

La filtración ha provocado, por ejemplo, que Jeb Bush, precandidato a la presidencia de Estados Unidos, representante de los rancios intereses de compañías petroleras, arremeta contra el Papa por denunciar en su encíclica el cambio climático: No me dejaré dictar en la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa. Incluso llega a insinuar la arrogancia de Francisco, al decir: Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta. Esperando leer el texto completo, Jeb Bush afirmó en New Hampshire que la religión debería ocuparse de hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos.

En la encíclica el Papa encara lo que llama los depredadores del planeta. En el capítulo Desarrollo y progreso, Francisco provoca: no es suficiente conciliar el cuidado de la naturaleza con los ingresos financieros, o la preservación del medio ambiente con el progreso. El término ambiental es sólo un pequeño retraso en el desastre. Se trata simplemente de redefinir el progreso.

En Economía cuestiona los fundamentos de la economía mundial como responsables no sólo de los daños ecológicos irreversibles, sino de la lacerante desigualdad entre los países y los criterios obsoletos que se siguen para gobernar el mundo. Francisco es enfático: la producción no siempre es racional, a menudo está vinculada a variables económicas que dan al producto un valor que no se corresponde con el real. Esto provoca a menudo la sobreproducción de ciertos bienes, con un impacto ambiental, al mismo tiempo perjudica a muchas economías.

En Deuda externa, el Papa señala que “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en una herramienta de control, pero no es lo mismo que ocurre con la deuda ecológica… es necesario que los países desarrollados contribuyan a la solución de este límite tan importante para el consumo de energía no renovable de la deuda, y traer recursos a los países más necesitados para promover políticas y programas de desarrollo sostenible”.

La tecnología. El Papa dice que no se puede ignorar que “la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología de la información, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos ofrecen un enorme poder… ¿En manos de quién está y qué puede lograr tanto poder? Es terriblemente arriesgado que resida en una pequeña parte de la humanidad”.

El cambio climático. Bergoglio alarmado advierte: Si la tendencia actual continúa, este siglo podría presenciar un cambio climático sin precedente y la destrucción de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos. El Papa no ocultó el hecho de que “muchos de los que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse principalmente en los problemas superficiales y en ocultar los síntomas, tratando de minimizar los efectos negativos del cambio climático. Pero muchas señales indican que estos efectos pueden ser peores si seguimos con los actuales patrones de producción y consumo.

Francisco habla de una nueva relación con la Tierra. La tierra y su cultivo como expresiones de espiritualidad. No es casualidad que la encíclica inicie con el Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís, considerado el primer texto ecológico de la historia, escrito antes de la muerte este defensor de la naturaleza, en 1226.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Las trampas de Jurassic World

Ven, 19/06/2015 - 02:50
Héctor Rivera-Sylva*, La Jornada

Los dinosaurios son unos animales tan fascinantes que desde los inicios del cine han invadido la pantalla grande. Recordemos a Gerty el dinosaurio proyectada en 1914. Claro está, las inexactitudes son la constante a lo largo de la carrera fílmica de estos animales. Es Hollywood contra la verdad científica. Desde dinosaurios de tallas descomunales como en El mundo perdido (1925), su presencia incluso en King Kong (1933) o conviviendo con cavernícolas como la bella Raquel Welch en Un millón de años antes de Cristo (1966).

Al parecer, para los 80 estaba ya todo visto sobre los dinosaurios, pero en 1990, el escritor Michael Chricton escribió la novela Jurassic Park dándole un nuevo aire a estos animales, ya que no se trataba de una isla perdida con dinosaurios ni con cavernícolas. Estos grandes seres eran traídos a la vida gracias a la ingeniería genética. La trama era novedosa; llegó a ser tan exitosa que para 1993 se realizó la película.

Si bien es prácticamente imposible obtener ADN viable de dinosaurio, la idea era original y, aunque la película mostró varios errores científicos, estaba tan bien hecha que consiguió dar una mirada fresca sobre lo que en ese momento se sabía de los dinosaurios. Los productores se jactaron de que fue realizada con asesoramiento de expertos, entre ellos, un colega, el paleontólogo Jack Horner, y que esto permitía una mirada de lo más nuevo a la ciencia para dar a conocer dinosaurios que no eran populares como el Velocirraptor o el Dilophosaurus. Sin embargo, las opiniones de Horner no son de lo más autorizadas para esta cuarta entrega, ya que como consultor de las cuatro películas, ha sido beneficiado económicamente tanto él en forma personal, como el museo que tiene a su cargo.

Y claro, 22 años después, las cosas han cambiado, ya que innumerables descubrimientos científicos han sido clave en la paleontología dedicada a los dinosaurios y hacen discrepar aún más la veracidad de la ciencia con lo plasmado en la película, ya que los modelos reflejados en Jurassic World retoman la idea que teníamos de los dinosaurios en los años 50.

En esta película podemos ver discrepancias con los dinosaurios de la saga. Por ejemplo, los Gallimimus de 1993, tienen colorido en tonos naranjas, y ahora, en 2015, tienen colores diferentes; esto no sería válido si se supone que buscan dar continuidad de la primera película. Por otro lado, ni siquiera tienen plumas, una característica notoria entre los raptores. Esta omisión ha molestado a varios paleontólogos, ya que se están ignorando los descubrimientos hechos en años recientes, los cuales están muy bien documentados en el registro fósil. Entonces, la imagen que se comparte con el público está generada con lo que los paleontólogos pensábamos de estas especies en los años 80.

Además, también es tema de análisis la postura de las manos de los raptores: aparecen como garras y ya se sabe que su colocación sería más similar a la posición de las alas de las aves. Por otro lado, se encuentra la postura de la cola del Stegosaurio; en la segunda parte de Parque Jurásico, titulada El mundo perdido, en una primera toma de esta película (Jurassic World), la cola de este dinosaurio se está erguida como sabemos que la tenía, pero más delante, en Jurassic World, se ve un Stegosaurio con la cola arrastrando, como no la podrían tener, debido a los nuevos descubrimientos de biomecánica. En la misma película hay conocimientos científicos de diferentes años.

Y no hablemos del reptil marino, ya que hace varias décadas se comprobó que no poseía la cresta de osteodermos en la espalda, como lo ilustró el famoso paleoartista de principios del siglo pasado, Charles Knight. Además, el mosasaurio más grande conocido por el registro fósil mide cerca de 17 metros de largo, y el mosasaurio gigante llega a medir mucho más que eso. Además, es capaz de comer un tiburón blanco de 5 metros y una bestia de casi 15 metros.

También analicemos a los reptiles voladores. Si bien, todos aparecen en pantalla más grandes que sus contrapartes fósiles, hay algo que no tomaron en cuenta: la física, para cualquier reptil volador, del tamaño que fuera, sería físicamente imposible levantar un ser humano un metro siquiera sobre el suelo, y debido al peso resultante, entre reptil volador y humano, sería incapaz de emprender el vuelo.

En la película explican que todos los dinosaurios son híbridos, así que por eso creen que pueden salirse con la suya poniendo dinosaurios que no fueron reales, pero si es así, hubieran incluido en la narrativa, que a través de los años manejados en la saga lograron conseguir mejor ADN y completar sus cadenas con organismos más similares a los dinosaurios, como es el caso de las aves. Así, los dinosaurios serían más parecidos a los reales. Y aunque es una película entretenida, la primera cinta, Jurassic Park, se basó más en la ciencia y Jurassic World tiene dinosaurios a la vieja escuela, científicos locos como Frankenstein, y mutantes como Gozilla.

Es una pena que se hayan gastado millones de dólares y no hubieran hecho a los dinosaurios como actualmente se piensa que son. Incluir los más recientes conocimientos científicos no hubiera cambiado en nada la trama.

Para cerrar, la película es entretenida pero científicamente incorrecta, y los dinosaurios, aunque llamativos, son terribles desde el punto de vista científico. Así que hay que verla como lo que es: una buena cinta de monstruos.
_______
* Paleontólogo, Museo del Desierto en Coahuila

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Joseph Stiglitz y la necesidad de un estado de derecho para la deuda soberana

Xov, 18/06/2015 - 16:13
Joseph Stiglitz y Martin Guzman, Project Syndicate

Los gobiernos a veces tienen que reestructurar sus deudas. De lo contrario, la estabilidad económica y política de un país puede verse amenazada. Pero, en ausencia de un estado de derecho a nivel internacional para resolver las moratorias soberanas, el mundo paga un precio más alto del que debería para tales reestructuraciones. El resultado es un mercado de deuda soberana que funciona deficientemente, marcado por disensos innecesarios y demoras costosas en el abordaje de problemas cuando estos surgen.

Nos enfrentamos a recordatorios de esta situación, una y otra vez. En Argentina, son las batallas que libran las autoridades con un pequeño número de “inversores” (los llamados fondos buitres) que ponen en peligro la reestructuración de la totalidad de la deuda que fue acordada – voluntariamente – por una abrumadora mayoría de los acreedores del país. En Grecia, la mayor parte de los fondos de “rescate” de los programas temporales de “asistencia” se asignan para pagos a acreedores existentes, mientras que se obliga al país a adherirse a políticas de austeridad que han contribuido poderosamente a la disminución del 25% del PIB y han dejado a su población en peor situación. En Ucrania, las posibles ramificaciones políticas de las dificultades con la deuda soberana son enormes.

Por lo tanto, la pregunta sobre cómo gestionar la reestructuración de la deuda soberana – para reducir la deuda a niveles que sean sostenibles – es más apremiante que nunca. El sistema actual confía demasiado en las “virtudes” de los mercados. De manera general, las disputas no se resuelven sobre la base de reglas que garantizan una resolución justa, sino que se resuelven mediante la negociación entre desiguales, en la que los ricos y poderosos suelen imponer su voluntad a los demás. Generalmente, los resultados consiguientes no sólo son desiguales, sino que también son ineficientes.

Aquellos que afirman que el sistema funciona bien, encuadran a casos como los de Argentina dentro de las excepciones. La mayoría de las veces, según lo que ellos afirman, el sistema funciona óptimamente. Lo que ellos quieren decir, por supuesto, es que los países débiles por lo general se subyugan. Sin embargo, cuando esto ocurre, ¿cuál es el costo para sus ciudadanos?, ¿cuán bien funcionan las reestructuraciones?, ¿se ha logrado establecer al país en una trayectoria sostenible en cuanto a su deuda? Con demasiada frecuencia, debido a que los defensores del statu quo no se formulan estas preguntas, las crisis de la deuda ocurren una tras otra.

La reestructuración de la deuda de Grecia en el año 2012 es un ejemplo de ello. El país actuó de acuerdo con las “reglas” de los mercados financieros y se las arregló para finalizar la reestructuración rápidamente; sin embargo, el acuerdo fue malo y no ayudó a que la economía se recupere. Tres años más tarde, Grecia necesita urgentemente una nueva reestructuración.

Los deudores en dificultades necesitan un nuevo comienzo. Las sanciones excesivas llevan a juegos de suma negativa, en los que el deudor no puede recuperarse y los acreedores no se benefician de una mayor capacidad de pago que trae consigo una recuperación.

La ausencia de un estado de derecho para la reestructuración de la deuda retrasa nuevos comienzos y puede conducir al caos. Es por eso que ningún gobierno deja a la suerte de las fuerzas del mercado la reestructuración de las deudas internas. Todos los gobiernos han llegado a la conclusión de que los “remedios contractuales” simplemente no son suficientes. En lugar de ello, promulgaron leyes de quiebra que proporcionan normas básicas para la negociación entre acreedores y deudores, promoviendo así la eficiencia y la equidad.

Las reestructuraciones de deuda soberana son aún más complicadas que una quiebra interna, ya que están plagadas por problemas de múltiples jurisdicciones, demandantes tanto implícitos como explícitos, y activos mal definidos a los cuales los demandantes pueden recurrir. Por esta razón creemos que la aseveración de algunos – incluyéndose entre ellos al Tesoro de Estados Unidos – sobre que no existe una necesidad de un estado de derecho a nivel internacional es tan sorprendente.

Sin lugar a duda, puede que no sea posible establecer un código internacional sobre quiebra que sea total; pero, sí se puede alcanzar un consenso sobre muchos temas. Por ejemplo, un nuevo marco debería incluir cláusulas que prevén aplazamientos de litigios mientras se lleven a cabo reestructuraciones, limitándose así el ámbito para que se desarrollen conductas perturbadoraspor parte de los fondos buitre.

También debería contener provisiones para situaciones de atrasos en préstamos: los prestamistas que estén dispuestos a otorgar créditos a un país que atraviesa por una reestructuración recibirían tratamiento prioritario. Tales prestamistas tendrían, por lo tanto, un incentivo para proporcionar a los países recursos frescos, cuando dichos países más los necesitan.

También debería haber un acuerdo sobre que ningún país puede renunciar a sus derechos básicos. No puede haber una renuncia voluntaria de la inmunidad soberana, de la misma forma que ninguna persona puede venderse a sí misma como esclavo. Asimismo, debería haber límites relativos a la medida en la que un gobierno democrático puede comprometer de manera vinculante a los gobiernos posteriores.

Lo antedicho es particularmente importante debido a la tendencia que tienen los mercados financieros en cuanto a inducir a políticos miopes para que aflojen las restricciones presupuestarias actuales, o para que se realicen préstamos, a expensas de las generaciones futuras, a gobiernos que son patentemente corruptos, tal como ocurrió en el caso del ya derrotado régimen de Yanukóvich en Ucrania. Dicha limitación mejoraría el funcionamiento de los mercados de deuda soberana al inducir a una mayor investigación previa o due diligence con respecto a la actividad crediticia.

Un marco de “leyes blandas”, que contenga estas características y que sea implementado a través de una comisión de supervisión que actúe como mediadora y supervisora del proceso de reestructuración, podría resolver algunas de las ineficiencias e injusticias de hoy en día. Sin embargo, si el marco debe ser consensual, su aplicación no debería basarse en una institución que esté ligada de manera demasiado estrecha con uno u otro lado del mercado.

Esto significa que la regulación de la reestructuración de la deuda soberana no puede tener su sede en el Fondo Monetario Internacional, institución que está vinculada de manera demasiado estrecha con los acreedores (además, esta institución es también acreedora por cuenta propia). Para minimizar la posibilidad de conflictos de intereses, el marco podría ser implementado por las Naciones Unidas, una institución más representativa que está liderando iniciativas en este tema, o por una nueva institución mundial, tal como ya se sugirió en el Informe Stiglitz sobre Reformas del Sistema Monetario y Financiero Internacional.

La crisis en Europa es sólo el ejemplo más reciente de los altos costos – para acreedores y deudores por igual – que conlleva la ausencia de un estado de derecho a nivel internacional para resolver las crisis de deudas soberanas. Tales crisis seguirán ocurriendo. Si la globalización va a funcionar para todos los países, las reglas para la actividad crediticia soberana deben cambiar. Las modestas reformas que proponemos se constituyen en el punto de partida correcto.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Europa debe hacer frente a la inminente reestructuración de la deuda griega

Xov, 18/06/2015 - 15:10

El sistema financiero griego está a punto de implosionar por completo y esto significará el inevitable impago de la deuda soberana griega, como confirmó ayer el Banco Central de Grecia, lo que puede significar la salida del país Heleno de la zona euro. El fantasma de este acontecimiento ha acorralado a Europa para mantener a Grecia en la zona euro a toda costa, y en este juego forzado los líderes de la troika han vivido su día de la marmota desde al año 2010. En estos cinco años la troika ha elaborado numerosas cabriolas para reducir la tensión de la crisis griega, pero todo ha sido externo y artificial. Nada ha llegado a la raiz del problema. La deuda griega, impagable, ha sido justamente el tema más esquivado por los líderes europeos. Y Alemania ha carecido de la voluntad para resarcir a Grecia con las reparaciones de guerra que el nazismo provocó cen la ocupación la segunda guerra mundial.

Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Representan los gobernantes a los gobernados?

Mér, 17/06/2015 - 15:30
Vicenç Navarro, Público.es

En el discurso oficial reproducido en los mayores medios de información del mundo occidental, democracia es aquel sistema político en el que es la ciudadanía la que, a través del sistema representativo, escoge a sus gobernantes para que, en su nombre, gobiernen el país, aplicando las medidas que la población desee. Ahora bien, lo que está ocurriendo en gran parte de los países de este mismo mundo occidental es que la distancia entre lo que la mayoría de la población desea y lo que el gobierno lleva a cabo es cada vez mayor. Es decir, que la distancia entre lo que los gobernantes hacen y lo que los gobernados –teóricamente la fuente de autoridad de los primeros- desean es cada vez mayor. En realidad, en muchas ocasiones hacen precisamente lo contrario. La evidencia de que ello es así es contundente.

Veamos los datos y analicemos lo que ocurre, por ejemplo, en el sistema democrático de EEUU, presentado por muchos liberales como el modelo democrático por excelencia. Leyendo las declaraciones de los dirigentes de aquel país (que constantemente dan lecciones de democracia a otros países, incluso sancionando a algunos por su supuesta falta de democracia), EEUU es un faro que ilumina al mundo en la navegación hacia un sistema en el que la soberanía derive del pueblo, principio que retóricamente aparece en todas (repito, todas) las Constituciones de los países que se definen como democráticos. La propia Constitución estadounidense comienza con la espléndida frase de que “nosotros, el pueblo, decidimos…”(“We, the people, decide…”), frase de la narrativa oficial que entra en clara contradicción con la realidad, que muestra que, en verdad, el pueblo decide muy poco.

Veamos primero qué es lo que los gobernados desean. Según las recientes encuestas del New York Times y de la cadena de televisión CBS, publicadas recientemente por tal rotativo (“Inequality Troubles Americans Across Party Lines”) hace dos semanas, la población en EEUU cree, por amplia mayoría (que va del 66% al 85% de la ciudadanía), que 1) en EEUU las desigualdades de rentas y de riqueza son excesivas; 2) el sistema económico vigente es injusto; 3) el gobierno debería reducir tales desigualdades; 4) las grandes empresas (large corporations) tienen excesiva influencia en las instituciones políticas y representativas del país; 5) el gobierno debería gravar las grandes fortunas mucho más de lo que lo hace; 6) el gobierno debería proteger a los trabajadores mucho más de lo que lo hace, promoviendo sus derechos laborales; 7) se debería establecer un salario y/o compensaciones máximas a los ejecutivos de las grandes empresas, que limiten las enormes desigualdades existentes entre las élites gerenciales y directores, por un lado, y el resto de la fuerza laboral, por el otro; 8) el gobierno debería regular el comercio, incluyendo el internacional, que afecta negativamente el bienestar de los trabajadores; 9) los tratados de libre comercio deberían dejar de favorecer a las grandes empresas a costa de las medianas y pequeñas empresas y de los consumidores; y 10) el Congreso y el gobierno federal de EEUU deberían dejar de favorecer a los intereses de las grandes corporaciones a costa de los intereses de la ciudadanía en general. Hasta aquí lo que los gobernados desearían que los gobernantes hicieran. Le podrá sorprender al lector que este sentir sea bastante generalizado en un gran número de países democráticos, incluida España. La diferencia es que en algunos países se le pregunta a la ciudadanía este tipo de información, y en otros no. En España, debido al enorme dominio de los medios por parte de los conservadores y liberales, tales preguntas raramente se hacen en las encuestas. Pero las pocas que existen confirman que, en general, la opinión de la ciudadanía es muy semejante a la que muestra la ciudadanía estadounidense al otro lado del Atlántico.

Lo que los gobernantes hacen Veamos ahora lo que los gobernantes han estado haciendo, y veremos que las políticas públicas aprobadas y llevadas a cabo por el gobierno federal y el Congreso de EEUU han sido una de las mayores causas del crecimiento de las desigualdades en EEUU (lo mismo, por cierto, ocurre en España). La Agencia Tributaria de EEUU (IRS) acaba de publicar un informe (citado en “Who Pays Taxes in the U.S.? Everyone but the Super-Rich”, Truthout, 05.06.15) que muestra cómo los más ricos entre los super-ricos, es decir, los más ricos entre el 1% más rico del país (que ingresan 62 millones de dólares al año) pagan proporcionalmente menos en impuestos (nominalmente el 20% de sus ingresos) que las familias que reciben más dinero en la mitad inferior de la población estadounidense (36.000 dólares), que pagan el 28%. Esta desigualdad ha alcanzado incluso mayores niveles durante la crisis actual, en la que el 1% de renta superior ha absorbido el 95% de todo el crecimiento de la renta nacional (“Paul Street: Privilege-Serving Story Placement”, ZNet Articles, 07.06.15), un porcentaje sin precedentes en EEUU desde principios del siglo XX, cuando se inició la Gran Depresión. Una situación semejante ocurre con el salario mínimo. El gobierno federal no ha tomado medidas encaminadas a incrementar el salario mínimo para recuperar el nivel que ya tenía antes de la crisis (en realidad, el salario mínimo ha permanecido muy por debajo de lo que existía en los años setenta del siglo pasado).

En España los gobiernos presididos por el Sr. Zapatero, antes y por el Sr. Rajoy ahora, han estado aplicando políticas públicas, sumamente impopulares, que no tenían ningún mandato popular, puesto que no estaban en las ofertas electorales de los partidos gobernantes. Estas políticas, tanto en la reforma laboral que tenía como objetivo la bajada de salarios y el aumento de la precariedad, como los recortes de gasto público social que han deteriorado los servicios públicos del Estado del Bienestar de una manera muy marcada, han dañado la calidad de vida de las clases populares enormemente. Y, repito, sin que tuvieran ningún mandato popular. ¿Por qué?

La corrupción del poder político La raíz de que esta gran distancia entre gobernantes y gobernados exista es, como bien percibe la mayoría de la población, el enorme poder que el mundo empresarial (lo que en EEUU se llama la Corporate Class) ejerce sobre las instituciones políticas, poder que se realiza, bien directamente, a través de las contribuciones (legales e ilegales) que las grandes empresas realizan a partidos e instituciones políticas (hecho facilitado por el proceso electoral estadounidense, que es financiado predominantemente con fondos privados), bien indirectamente, a través del control de los medios de información y persuasión del país. Es imposible, en el llamado sistema democrático estadounidense, poder presentarse a unas elecciones (sean del nivel que sean, locales, estatales o federales) sin tener muchísimo dinero para poder tener acceso a la televisión (que está desregulada y vende tanto espacio televisivo como el candidato pueda comprar). Y a eso lo llaman democracia. Debería haber un movimiento internacional protestando por la falta de democracia en EEUU. El gobierno federal de EEUU tiene poquísima credibilidad y legitimidad para abanderar la lucha por la democracia.

La situación en España Ni que decir tiene que España y EEUU son países muy diferentes y, sin embargo, tienen características muy comunes. Entre ellas está la enorme distancia entre lo que los gobernados desean y lo que los gobernantes hacen. EEUU y España están entre los países donde esta distancia es mayor. Y la lista de temas en que tal gran distancia toma lugar es muy semejante en ambos países. Y la respuesta de los gobernantes es también similar. Y las causas son parecidas: la enorme influencia de los poderes económicos y financieros y de las clases pudientes sobre las instituciones representativas. La respuesta a este fenómeno, sin embargo, ha sido distinta. En España el movimiento masivo de protesta 15-M, que surgió en rebelión a esta captación de la democracia representativa por grupos económicos y/o financieros y por las clases dominantes (que son más que el famoso 1%), fue seguido por el establecimiento de movimientos y partidos políticos tales como Podemos, Las Mareas, y otros, que pasaron de las protestas a la realización de propuestas, hecho, este último, que no ha ocurrido en EEUU. En aquel país apareció el Occupy Wall Street –OWSM- (en cierta manera inspirado por el movimiento 15-M), pero tales instrumentos y movimientos de propuestas no han surgido en EEUU, y esto se debe, en gran parte, a la falta de la articulación del OWSM con el Estado, constituyéndose en un movimiento de protesta que nunca tuvo vocación de gobierno. Una de las causas de que ello no haya ocurrido es el sistema electoral, que al no ser proporcional en EEUU dificulta enormemente la aparición de nuevos partidos, lo cual no ocurre en España en las elecciones municipales y explica la diversidad de partidos que han surgido en las últimas elecciones municipales, sistema proporcional muy limitado, en cambio, en las legislativas en España, que favorece, como en EEUU, el sistema bipartidista. Hoy el sistema llamado democrático está experimentando una enorme crisis, siendo EEUU y España dos de los países donde las instituciones representativas están más desacreditadas, precisamente debido a la enorme distancia entre los gobernantes y los gobernados.

Para resolver esta situación se tendrán que hacer cambios profundos, mucho más sustanciales que los que se están proponiendo en los programas electorales de los partidos (tales como primarias, listas abiertas, y otras propuestas). Sin minimizar la importancia de tales propuestas, estas se quedan muy cortas, en realidad, cortísimas, pues se necesitan cambios mucho más profundos, como que 1) el sistema electoral sea auténticamente proporcional de manera que el voto de cada ciudadano tenga el mismo peso, lo cual dista de ser así en ambos países; 2) con la introducción de formas de democracia directa, como referéndums vinculantes; 3) eliminando además las contribuciones y donaciones privadas a los partidos y a los representantes; y 4) hacer cumplir el mandato constitucional que exige la diversidad ideológica en los medios (tanto públicos como privados), de donde las izquierdas están sistemáticamente excluidas. Hoy existe en la práctica una dictadura mediática, donde las voces críticas son prácticamente inexistentes, siendo vetadas o marginadas constantemente. Así es este país, donde las estructuras de poder conservadoras son enormemente dominantes. La reacción de personajes representantes de este poder, como son los grandes banqueros de este país, frente al terremoto político que ha pasado en las últimas elecciones municipales, es característica de ello. En 1936, estimularon un golpe militar. Esperemos que ahora no se atrevan a hacerlo. Pero supongo que sus instintos antidemocráticos les están empujando para hacer todo lo posible (legal e ilegal) para parar el gran deseo popular de alcanzar mayor democracia que la existente hoy en el país.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Grecia: moneda paralela para salir de la prisión

Mér, 17/06/2015 - 11:21
Alejandro Nadal, La Jornada

Hace cinco meses comenzaron las negociaciones entre los representantes del gobierno griego de Syriza y los del FMI, el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea. No se ha resuelto ningún problema y el tiempo se acaba.

El domingo pasado las pláticas se interrumpieron apenas 45 minutos después de comenzar. No es el fin del mundo, pero sí una muestra del punto muerto en el que se encuentra todo el proceso. El primer ministro griego Alexis Tsipras rechazó las exigencias de los acreedores, añadiendo que la economía griega ha sido objeto de un pillaje durante los últimos cinco años y que las demandas son motivadas por razones políticas. Y tiene razón. Si en el pasado el rescate ha estado dirigido a los bancos europeos más que a Grecia, hoy las instituciones están decididas a terminar con el experimento Syriza tan pronto como se pueda.

Frente a esta coyuntura el gobierno griego enfrenta un escenario en el que la salida del euro se presenta cada vez más como la única opción posible. Pero una eventual salida del euro plantea importantes problemas técnicos y de organización relacionados con el funcionamiento del sistema de pagos nacional e internacional, así como con la política monetaria. Esos problemas no son insuperables, pero un mal manejo de las opciones existentes podría desembocar en una catástrofe.

Desde el principio de las negociaciones los funcionarios de Syriza han insistido en un punto fundamental: la salida del euro no está dentro de su mandato. Pero el endurecimiento de la postura de los acreedores puede conducir a la expulsión de Grecia de la esfera del euro. En particular, si el BCE suspende las operaciones con Grecia en el marco del ELA o sistema de emergencia para proporcionar liquidez al sistema bancario, ese hecho sería suficiente para completar de facto dicha expulsión. Las declaraciones de Tsipras indican que el gobierno griego no ignora que el BCE podría ir por ese camino. Atenas debe comenzar a organizar la salida ordenada del euro.

En los últimos meses se han multiplicado los análisis sobre los pasos a seguir para minimizar el daño asociado con la salida del euro y la transición a una nueva moneda. Se ha escrito mucho sobre divisas paralelas y sobre la emisión de medios de pagos como los llamados CAF o Certificados de adelantos fiscales (véase Andresen y Parenteau en el número 71). Estos certificados podrían servir para pagar sueldos y salarios, pensiones y para compras en el mercado interior. Los CAF serían usados para pagar impuestos y por esa razón son aceptados por todos. No existirían CAF impresos en papel y sólo se utilizarían a través de pagos y cuentas electrónicas (la población sin teléfono celular usaría la red de oficinas de correo).

La viabilidad de este sistema está relacionada con la penetración en el mercado. Las primeras empresas que acepten pagos en CAF verían aumentar su participación en el mercado y aumentarían sus ventajas competitivas. Por eso la aceptación de los CAF en el sector privado se aceleraría. El estímulo en la economía llevaría a un crecimiento mayor y a fortalecer el sector exportador.

Un sistema basado en medios de pago electrónicos tiene la enorme ventaja de poder ser implementado de manera rápida y sin necesidad de realizar inversiones costosas en adaptaciones de las máquinas que hoy subyacen en el sistema bancario (cajeros automáticos, impresión de billetes en papel adecuado y acuñación de moneda). Claro que el costo está en las tecnologías de información electrónica, pero eso habría que enfrentarlo de todas maneras. Los CAF permiten reducir la evasión fiscal y hacen muy difícil la fuga de capitales. Por cierto, los CAF son compatibles con un sistema de control de capitales (que Syriza debió establecer desde que formó su gobierno).

El esquema de los CAF plantea muchas interrogantes y no resuelve todos los problemas. En especial, quedaría por ver qué se hace con el banco central griego, los pagos al interior de la zona euro (TARGET2) y con la provisión de liquidez a través del sistema ELA. Pero es importante observar que la introducción de los CAF no afecta este sistema de pagos. Si en el curso de las negociaciones sobre la deuda externa, el BCE y la Comisión en Bruselas imponen mayores condiciones a los bancos griegos eso no se deberá a razones técnicas relacionadas con las hojas de balance de esas entelequias que son los bancos centrales nacionales. Forzar la mano sobre los bancos sería simple y llanamente un acto de castigo contra el pueblo griego.

La introducción de un sistema parecido a los CAF fortalecería la postura de Syriza en sus negociaciones con los acreedores. Atenas estaría enviando un claro mensaje a las instituciones que hoy se encuentran al servicio del capital financiero sobre su firme intención de salir de la prisión neoliberal. Una respuesta de endurecimiento por parte de esas instituciones no tendría nada que ver con imperativos económicos y sí revelaría el carácter político de su venganza.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Una interpretación alternativa de la Teoría Monetaria

Mar, 16/06/2015 - 12:18
Enric Llopis, Rebelión

¿De dónde procede la expresión “fraude inocente”? Fue introducida por el economista John Kenneth Galbraith (“La economía del fraude inocente”, en 2004) para referirse a determinadas premisas incorrectas en materia económica, que políticos, economistas de la ortodoxia y medios de comunicación raramente ponen en cuestión. Banquero, inversor, hombre de negocios y uno de los principales defensores de la Teoría Monetaria Moderna, Warren Mosler señaló en 2010 algunos de estos “errores letales” en el libro “Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica”, publicado en 2014 por ATTAC.

En un tono sencillo, directo y asequible para el gran público, Mosler explica que el dinero moderno es un mero apunte contable en una hoja de cálculo, un recurso financiero que se crea de la nada y que los estados –siempre que dispongan de soberanía monetaria- pueden crear en el volumen que consideren. En consecuencia, según esta tesis, un gobierno nunca se quedará sin dinero y siempre tendrá capacidad para pagar sus deudas. Lo realmente decisivo son los recursos reales y la capacidad productiva (hoy en general muy infrautilizada).

Los siete fraudes constituyen “falsificaciones de dimensiones históricas que juegan un papel fundamental a favor de las clases dominantes”, subraya el economista Alejandro Nadal en el prólogo del libro. Una de las falsificaciones más importantes, añade Nadal, consiste en que las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios. “Es parte del esfuerzo por destruir el pensamiento macroeconómico y reducirlo todo a la microeconomía”. Dicho de otro modo, se trata de situar en el frontispicio de la teoría económica la idea de Thatcher: “La sociedad no existe, sólo hay individuos”.

El enunciado de los siete “fraudes inocentes” se deriva de la experiencia profesional de Mosler en Wall Street y el mundo financiero. El primer “fraude” expresa que un gobierno necesite endeudarse o recaudar más impuestos para contar con capacidad de gasto. La economía ortodoxa dice que esto es así, como en cualquier familia. El autor niega esta tesis: “no hay un límite numérico a la cantidad de dinero que el gobierno puede gastar cada vez que quiera; el gobierno nunca será insolvente y jamás quebrará”. Sin embargo, reconoce que un gasto excesivo puede provocar un aumento de los precios. En este punto reside la importancia de la fiscalidad para Warren Mosler: regular la economía, equilibrarla y evitar tanto un sobrecalentamiento (elevada demanda e inflación), como una atonía en el sistema económico.

La segunda “falacia” consiste en afirmar que los déficits públicos representan una carga onerosa (en términos de endeudamiento) para las generaciones venideras. El autor de “Los siete fraudes” afirma, por el contrario, que el tamaño del déficit “no supone ningún problema para las finanzas”. En coherencia con su interpretación de la teoría monetaria, el gasto del gobierno no es más que un número en una cuenta de la Reserva Federal. Así pues, en el futuro, “nuestros hijos podrán ir a trabajar, producir y consumir los bienes y servicios que generen, sin importar cuántos bonos del tesoro están pendientes de pago”, destaca.

Economistas, políticos y medios de comunicación defienden que los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población. “Este tercer fraude capital está muy vivo en las más altas esferas”, afirma el autor del libro, quien sostiene precisamente lo contrario, que el déficit fiscal incrementa el ahorro. Así lo explica: cuando el estado gasta 100 billones de dólares procedentes de la venta de bonos del Tesoro, los ahorros de los receptores de ese gasto ven incrementar sus cuentas en la misma cantidad. Y al contrario, el superávit presupuestario no puede convivir, a juicio de Mosler, con un aumento del ahorro privado. ¿Cuál es entonces el sentido del déficit público? Garantizar la producción y el empleo cuando el poder adquisitivo no sea suficiente. “Lo que importa en la vida real es la producción y el empleo; el tamaño del déficit es una estadística de contabilidad”, insiste el autor.

“La seguridad social está en quiebra” (el expresidente Bush realizó cuatro veces esta afirmación en un solo día). El argumento de este cuarto “fraude” se ha escuchado en el estado español hasta el hartazgo: dentro de tres décadas las personas jubiladas superarán en mucho a la de trabajadores, lo que vaciará las arcas de la seguridad social. El pensamiento oficial concluye de este pronóstico que deben recortarse los gastos o aumentar los impuestos. Pero “si realmente quieren que los ancianos tengan más ingresos –contesta Mosler-, es una simple cuestión de incrementar las prestaciones”. La verdadera pregunta tendría que apuntar a los “problemas reales” y (de nuevo) a la economía productiva: comida, vivienda, ropa, electricidad, gasolina, servicios médicos que se les asignarán a las personas mayores.

“El desequilibrio del déficit comercial es insostenible, destruye puestos de trabajo y reduce la producción”. Es el quinto “error letal”. Afirma Warren Mosler que la producción e importaciones de un país es su verdadera riqueza. Más aun, defiende que el déficit comercial aumenta el nivel de vida real de la población. Ante afirmaciones como que Estados Unidos “está perdiendo puestos de trabajo a causa de China” o “Al igual que un marinero borracho, Estados Unidos está endeudándose en el extranjero para financiar sus hábitos de gasto”, el autor responde que es el capital extranjero el que depende del crédito interno a ciudadanos estadounidenses. Finalmente la compañía exportadora tiene un depósito en dólares en un banco, lo que también es ahorro. “¿Dónde está el capital extranjero? ¡No hay ninguno!”. Además, queda siempre la opción de apoyar la producción interna y el empleo mediante instrumentos de política fiscal.

El sexto “fraude” es de capital importancia porque conduce directamente a la actual crisis financiera. “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”, expresa la falacia. Lo que realmente ocurre es una desviación de recursos de la economía real al sector financiero, con lo que la inversión real se desvincula del bien público. Pese a lo que afirma el discurso oficial, “del mismo modo que los préstamos crean depósitos en el sistema bancario, es la inversión la que genera ahorros”. El razonamiento es sencillo: si un ciudadano gasta menos de lo que ingresa –es decir, ahorra-, otro debe gastar lo que el primero no gastó, más sus propios ingresos; de lo contrario no se venderá la producción, se generarán stocks, caerán las ventas y el empleo.

El último “fraude inocente” considera negativo algo que, según Warren Mosler, tiene efectos benéficos para la economía. “Lo malo de los elevados déficit actuales es que significan mayores impuestos el día de mañana”. El sentido de los impuestos, reitera el autor en diferentes pasajes del libro, no es aumentar la recaudación sino rebajar el poder adquisitivo ante los riesgos inflacionarios. Tiene sentido esta medida, además, si la tasa de desempleo es muy baja. “Nos los subirán (los impuestos) en el momento en que los estantes se estén vaciando, debido a que nuestro exceso de poder adquisitivo está causando una inflación no deseada”, resume Mosler.

En el prefacio James K. Galbraith pondera la sencillez expositiva del autor y su “lucidez transparente”. Según Galbraith, “muchos economistas valoran la complejidad por sí misma; un vistazo a cualquier revista moderna de economía lo confirma; ¡Un argumento verdaderamente incomprensible puede conferir un gran prestigio!”. La segunda parte del libro (“La era de los descubrimientos”) consiste en un recorrido por la peripecia vital del autor, desde los orígenes en una familia pequeñoburguesa de Manchester, hasta su incursión en el campo financiero. El texto concluye con una tercera parte de 16 páginas (“interés público”), donde el autor defiende medidas como una suspensión de impuestos sobre las nóminas, un Servicio de empleo nacional, la cobertura sanitaria universal o medidas de alquiler social ante las ejecuciones hipotecarias.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Las consecuencias negativas de los anteriores tratados de libre comercio

Lun, 15/06/2015 - 13:18
Vicenç Navarro, Público.es

El año pasado hizo 20 años de la firma del Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México conocido como NAFTA (North American Free Trade Agreement), uno de los mayores tratados comerciales que el gobierno federal de EEUU ha aprobado en los últimos treinta años y que ha sido el modelo sobre el cual todos los demás se han estado construyendo, de los cuales los dos últimos que se están intentando aprobar son el Tratado de Libre Comercio del Pacífico, el Trans-Pacific Partnership o TPP, y ahora el que pronto se firmará entre EEUU y la Unión Europea. Es, por lo tanto, importante analizar qué ha pasado en aquellos países – EEUU, Canadá y México- que fueron supuestamente beneficiados por aquel tratado. La retórica oficial cuando se aprobó fue que tal tratado permitiría beneficiar a las poblaciones de todos estos países, incluido México. Y los datos parecerían mostrar que así fue. La economía mexicana creció, creándose gran riqueza. Ahora bien, si se analiza quién se benefició de tal crecimiento, el resultado es mucho menos positivo. En realidad, fue negativo. Veamos. Las rentas del capital (los super-ricos) crecieron enormemente, convirtiéndose en los más ricos entre los super-ricos del mundo. En realidad, la persona más rica del mundo, el Sr. Carlos Slim, adquirió su riqueza durante aquellos años de aplicación del tratado NAFTA. Su riqueza pasó de ser de 6.000 millones de dólares en 1994 (año del inicio del NAFTA) a 73.000 millones de dólares en 2014, 20 años después. Y así ocurrió con los 24 nuevos super-ricos de México, que pasaron a ser de los más super-ricos del mundo. También generó, por cierto, una clase media de rentas muy elevadas, claramente relacionadas y dependientes de los negocios y el consumo generado por los super-ricos. Sobre estos hechos se creó la imagen del gran éxito del NAFTA.

Pero en la otra cara de la moneda, oculta en la campaña oficial, se vio que el nivel de pobreza extrema de México subió muy rápidamente, pasando de un 16% a un 28% solo en los primeros cinco años. 5 millones de campesinos tuvieron que abandonar sus tierras, contribuyendo a incrementar el elevado desempleo urbano, deteriorando el mercado de trabajo a unos niveles nunca antes vistos. Hoy la pobreza ha alcanzado un 52% de la población. Esta situación, que pocos cuestionan hoy, pues los datos son más que contundentes, se ha presentado como consecuencia de la americanización de la economía mexicana. Y hay datos que orientan en este sentido. Ha habido una colonización de México por parte del capital estadounidense. Pero (y es un importante pero) es un error verlo solo como una colonización, pues grandes sectores de la burguesía mexicana, como el Sr. Carlos Slim, se han beneficiado de este tratado que, al debilitar al mundo del trabajo, mediante la desregulación del mercado de trabajo y el debilitamiento de la protección social y de las políticas públicas encaminadas a proteger al ciudadano como trabajador, como consumidor y como residente –mayores objetivos de NAFTA-, ha beneficiado a las clases dominantes de los tres países firmantes del acuerdo. De ahí su enriquecimiento a costa del bienestar de la mayoría de la ciudadanía, que obtiene sus rentas del trabajo, generando mayores desigualdades.

El aumento de la pobreza va acompañado del aumento de la violencia y de la represión La otra cara del NAFTA ha sido el enorme aumento de la represión bajo el nombre de “guerra contra el narcotráfico”. Los hechos señalados en los párrafos anteriores son ya bastante conocidos. Pero lo que es menos conocido es que paralelamente a estos acuerdos de libre comercio, se han dado una serie de acuerdos de tipo militar, presentados como parte de la guerra contra la droga, enraizada esta última en una cultura de desregulación, incluida de seguridad y protección ciudadana, que, en el caso de México, ha tenido consecuencias sumamente negativas sobre el Estado mexicano, transformándolo en un Estado corrompido por el narcotráfico, y enormemente represivo, con complicidades entre el narcotráfico y los aparatos de seguridad del Estado, de dimensiones desconocidas y sin precedentes.

Y por si no fuera poco, otra consecuencia de la miseria en las zonas rurales, ha sido un fenómeno masivo: las migraciones desde México a EEUU, habiéndose desplazado a EEUU gran parte de la población rural, muy afectada por el tratado. No hay duda de que componentes de esta realidad –como el aumento de la polarización social- ocurrirán también en el desarrollo e imposición del Tratado de Libre Comercio EEUU-UE (para mayor expansión, ver la presentación del profesor William Robinson en la Universidad Autónoma Nacional de México, el 16 de abril de 2015, publicada en Truthout el 4 de julio bajo el título “Global Capitalist Crisis and the North American Free Trade Agreement: Reflections 21 Years On”).

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización