Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5962125
Actualizado: fai 5 horas 12 min

China desmonta una estafa piramidal de US$7.600 millones

Lun, 01/02/2016 - 17:43
Las autoridades chinas han desmontado una red de fraude que manejaba 50.000 millones de yuanes (7.600 millones de dólares, 7.000 millones de euros) y que captó a más de 900.000 inversores, según informó hoy la prensa del país. Al menos 21 personas fueron detenidas por su vinculación al portal Ezubao, una plataforma financiera que operaba por Internet y captaba inversores mediante el modelo PDP (de par a par), en lo que se considera uno de los mayores casos de recaudación ilegal de fondos de la historia de China. Las autoridades acusan a esta empresa de atraer a inversores con proyectos falsos por los que ofrecían retornos de entre un 9% y un 14%, notablemente superiores a los de los bancos tradicionales, pero en línea con los de otras empresas del creciente sector de las finanzas por Internet.
Ezubao, según precisó la agencia oficial Xinhua, desviaba los fondos que conseguía de sus inversores para financiar gastos personales de sus jefes y conseguía devolver las inversiones iniciales con el dinero que captaba de nuevos clientes. Entre las adquisiciones de un supuesto cabecilla de la trama, identificado como Ding Ning, figuran una casa en Singapur valorada en 130 millones de yuanes (casi 20 millones de dólares, 17 millones de euros) o un diamante de 12 millones de yuanes (1,8 millones de dólares, 1,7 millones de euros). La policía también encontró que Ding poseía alrededor de 84 millones de dólares en efectivo.
Este caso de fraude ha causado un gran revuelo en China por la popularidad de Ezubao, una empresa fundada en julio de 2014 y que se dio a conocer a través de una agresiva campaña de promoción, para la que incluso contrató publicidad en la cadena de televisión oficial CCTV. Esta plataforma estaba en el punto de mira de las autoridades desde diciembre, aunque no se anunciaron las detenciones hasta este fin de semana por la dificultad de encontrar pruebas contra los sospechosos. La policía encontró los libros de cuentas de la empresa enterrados a seis metros de profundidad en un suburbio de la provincia de Anhui.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Esclavos blancos y esclavos negros

Lun, 01/02/2016 - 08:01
José Pablo Feinmann, Página 12

No hay nada peor que una guerra civil. Los coterráneos son los seres que más se odian cuando se entremeten en un conflicto armado. Estados Unidos puede dar testimonio de la veracidad de tal afirmación. El Norte y el Sur llevaron a cabo, entre 1860 y 1865, una guerra feroz, sanguinaria. La excusa fue la esclavitud. El Norte quería abolirla. El Sur conservarla. El Norte quería obreros libres para sus industrias. El Sur, esclavos para sus plantaciones de algodón y tabaco. El Norte sabía, siguiendo el ejemplo de Inglaterra, que sólo el valor agregado que la industria añadía a los productos del suelo establecía un valor superior. El monocultivo sureño conducía al atraso. El industrialismo del Norte era el ariete que abría las puertas del progreso. Así, todo indicaba que el Sur quería esclavos para cosechar la tierra. Y el Norte obreros para sus industrias. Esto entusiasmaría a los socialistas europeos, todos partidarios del Norte. De esta forma, Marx y Engels envían cartas alentadoras a Lincoln. Si el Norte triunfa será un país autónomo, industrial. Si lo hace el Sur hundirá a la nueva nación surgente en el atraso, en la sumisión a Inglaterra, de donde continuará importando sus productos manufacturados a cambio de algodón y tabaco extraído por manos esclavas.

En Washington, los senadores del Sur atacan a los del Norte, todos abolicionistas, diciéndoles que el supuesto “obrero libre” de la industria norteña lleva una vida más desdichada que el esclavo del Sur. Con burla, con cruel ironía, les piden a los industrialistas del Norte que liberen antes a sus Esclavos Blancos y luego se ocupen de los esclavos negros del Sur. ¿Qué es un Esclavo Blanco? Ni más ni menos que el “obrero libre” que Marx describe en el primer tomo de El Capital. El que vende al capitalista lo único que tiene, su único valor de cambio: si fuerza de trabajo. Una vez en la fábrica, el valor de cambio del obrero se transforma en valor de uso en beneficio del patrón. Ahí, si el obrero produce por valor de 100, el patrón le paga 30. La diferencia entre 30 y 70 es la plusvalía y se la queda el patrón. Ese es el esclavo blanco. La expresión de su esclavitud es el salario. El salario sólo reconoce el 30% de lo que produce la fuerza de trabajo. El resto, el 70%, no. En ese 70% el obrero del Norte o el inglés de Manchester y Liverpool son iguales al esclavo del Sur. Su trabajo, lo que ese trabajo produce como valor, no es recompensado. Sin embargo, siguen argumentando los senadores sureños, el obrero del Norte, cuando es despedido, queda abandonado a su suerte, siempre amarga, solitaria. Se lo deja morir de frío o de hambre. Al no tener salario no puede comprar ni lo que antes compraba: ropas, un techo (por exiguo que fuere) y alimentos. Porque los seres humanos, con empleo o sin él, necesitan comer. Al llegar a viejos, los espera el desamparo absoluto. ¿Cómo podrían alimentarse o alimentar a su familia si no pueden trabajar, si han perdido lo único que podían ofrecer: su fuerza de trabajo? Notemos que, con gran habilidad, son aquí los sureños los que se presentan como almas buenas, sensibles ante el dolor de los otros. Nosotros, seguirán, no tratamos así a nuestros negros. Ellos, que sí, que son nuestros esclavos, viven mejor que los esclavos de ustedes. Cuando se enferman, se los atiende. Cuidamos que nunca pasen hambre o frío. Siempre se los alimenta (y bien: queremos que sean fuertes). Y cuando llegan a la ancianidad los cuidamos como si fueran semejantes a nosotros, cosa que no son. Pero no los dejamos morir en la indigencia, solos. El fruto literario de esta concepción de la esclavitud fue La Cabaña del Tío Tom (Uncle Tom’s Cabin) de Harriet Beecher Stowe, publicada antes de Guerra Civil, en 1851. Aunque el texto desborda sentimientos humanitarios hacia los esclavos, aunque hace de su protagonista, Uncle Tom, una especie de sabio patriarca, y hasta de profeta tramado por una honda fe y una religiosidad profundas, ha permanecido como sinónimo del “esclavo bueno”, del esclavo fiel al patrón. Podría establecerse un paralelo con el Martín Fierro de la Vuelta o el Don Segundo Sombra de Güiraldes. Ser un “negro Tío Tom” es ser un traidor a la lucha de los negros por su liberación definitiva. Más aún después de los Panteras Negras, de Malcolm X o de Muhammad Alí. Se cuentan dos anécdotas sobre Lincoln y la autora de La Cabaña del Tío Tom, Beecher Stowe. En una, Lincoln, al conocerla, le dice: “Así que usted es la pequeña señora que desató esta guerra”. En la otra, que beneficia, creo, algo más a Stowe, Lincoln le dice: “Así que usted es la pequeña señora que ganó esta guerra”. Colocado en su momento, dentro de sus creencias religiosas, el esfuerzo de Beecher Stowe no es desdeñable.

En este intento por indagar las complejidades del pensamiento político norteamericano nos acercamos a la pieza oratoria de la que habremos de partir: el discurso que pronunció Lincoln meses después de la batalla de Gettysburg. Pocos antes de morir, George Gersh- win, respondiendo a la pregunta sobre qué pensaba componer en el cercano futuro, dijo: “Quiero ponerle música al Discurso de Gettysburg”. Esta batalla, terriblemente sangrienta, fue el punto de no retorno de la guerra. El triunfo quedó en manos del Norte. Las tropas de la Unión estaban al mando de George A. Mead. Las del Sur, al mando del General Robert E. Lee. Duró, la batalla, tres días: Desde el primer día del mes de julio de 1863 hasta el tercero. Las tropas de Lee, entre muertos y heridos, tuvieron 30.000 bajas. Las del Norte, 23.000. El discurso de Lincoln es del 19 de noviembre de ese mismo año, y concluye así: “Más bien es a nosotros a quienes toca dedicarnos a la gran tarea que tenemos por delante (...) resolver aquí, por encima de todo, que estos muertos no murieron en vano; que esta nación, bajo la mirada de Dios, tendrá un nuevo nacimiento de la libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, no desaparecerá de la tierra”. Lincoln fue asesinado el 15 de abril de 1865. En un teatro y por un actor, John Wilkes Booth. Que le disparó un tiro a quemarropa en la cabeza. Hay un chiste macabro sobre esto. Se sabe que Lincoln era un hombre reservado, envuelto siempre en sus pensamientos. Incluso el Discurso de Gettysburg no tiene más de 300 palabras, seguramente menos. Nadie sabía, nunca, qué pensaba. El chiste dice: “El único que entró en el cerebro de Lincoln fue Booth”.

Si bien el General Lee se rinde ante el General Ulysses S. Grant en Appomattox Court House, Virginia, el día 9 del mes de abril de 1865, el racismo sigue. El 24 de diciembre de ese mismo año aparece el Ku Klux Klan. La película inaugural del cine norteamerico, El Nacimiento de una Nación, empieza con la imagen de un negro llegando a Estados Unidos y una leyenda que dice: “Cuando llegó el primer negro empezó la división”. La otra película “clásica” sobre la Guerra Civil se narra desde la óptica sureña, Lo que el viento se llevó. Walt Disney, a comienzos de los 40, quiere homenajear al “viejo Sur” y lleva a cabo un film que se llama Canción del Sur - Los Cuentos del Tío Remus. El día del estreno, al actor que personifica al Tío Remus, que era, desde luego, negro, no lo dejan entrar al cine. A comienzos de los sesenta, un boxeador negro que se ha consagrado como campeón olímpico y le han dado, coherentemente, una enorme medalla, entra orgulloso en un bar, con su medalla en medio del pecho, se sienta y llama a la camarera: “Un café y un hot dog”, pide. “Aquí no servimos negros”, le dice la camarera. El boxeador dice: “Yo no le pedí un negro. No quiero comerme a un negro. Quiero solamente un café y un hot dog”. Era, en ese entonces aún, Cassius Clay. Después fue Muhammad Alí. Negro, fue siempre. Y estaba orgulloso de serlo.

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Reseña de The Rise and Fall of American Growth, de Robert J. Gordon

Lun, 01/02/2016 - 03:10
Paul Krugman, Sin Permiso

En los años 60s hubo una breve ola popular de “futurismo” de libros y artículos que trataban de prever los cambios del porvenir. Una de las obras más conocidas y, desde luego, la más detallada, fue The Year 2000 (1967), de Herman Kahn y Anthony J. Wiener, que ofrecía, entre otras cosas, una lista sistemática de innovaciones tecnológicas que Kahn y Wiener consideraban “muy probables en el último tercio del siglo XX”.

Por desgracia, los dos autores estaban en su mayor parte equivocados. No erraron demasiado a la hora de prever transformaciones que se corresponden de modo reconocible con todos los elementos principales de la revolución de la tecnología de la información, entre ellos los “smartphones” e Internet. Pero la mayoría de las innovaciones predichas (“plataformas voladoras individuales”) no se habían materializado para el año 2000…y todavía están por llegar, década y media después.

La verdad es que si nos alejamos de los titulares acerca del último artilugio, se hace evidente que hemos hecho muchos menos progresos desde 1970 — y hemos experimentado una alteración mucho menor de los elementos fundamentales de la vida — de los que casi cualquiera esperaba. ¿Por qué?

Robert J. Gordon, un distinguido macro­economista e historiador económico de la Northwestern University, lleva mucho tiempo argumentando en contra del tecno-optimismo que satura nuestra cultura, con su constante afirmación de que estamos en medio de cambios revolucionarios. Empezando por el auge del frenesí de las punto.com, ha apelado repetidas veces a mantener la perspectiva: las transformaciones de la tecnología de la información y la comunicación, ha insistido, no se condicen con pasados logros. Concretamente, ha sostenido que la revolución de la tecnología de la información es menos importante que cualquiera de las cinco Grandes Invenciones que impulsaron el crecimiento entre 1870 y 1970: la electricidad, las redes de saneamiento urbanas, los productos químicos y farmacéuticos, el motor de combustión interna y la comunicación moderna.

En The Rise and Fall of American Growth [“Ascenso y caída del crecimiento norteamericano”], Gordon hace doblete con ese tema, declarando que el tipo de rápido crecimiento económico que todavía damos por hecho y esperamos que continúe para siempre ha sido de hecho un acontecimiento de los que suceden sólo una vez. Primero llegaron las Grandes Invenciones, que datan casi todas de finales del siglo XIX. Luego llegó el refinamiento y la explotación de esas invenciones, proceso que llevó tiempo y que ejerció su efecto máximo sobre el crecimiento económico entre 1920 y 1970. Todo ha sido desde entonces un débil eco de esa gran ola y Gordon no espera que vayamos a ver nada semejante.

¿Está en lo cierto? Mi respuesta es un decidido tal vez. Pero acabe uno o no estando de acuerdo con la tesis de Gordon, esta tesis bien vale la pena su lectura: una combinación magistral de profunda historia tecnológica, vivos retratos de la vida cotidiana de las últimas seis generaciones y cuidados análisis económicos. Puede que los no economistas encuentren densos algunos de los gráficos y cuadros, pero Gordon nunca pierde de vista a la gente de verdad y a sus verdaderas vidas tras esos gráficos. Este libro pondrá en tela de juicio nuestras visiones acerca del futuro; transformará definitivamente la forma en que vemos el pasado.

Desde luego, casi la mitad del libro está dedicada a cambios que tuvieron lugar antes de la II Guerra Mundial. Otros hay que han cubierto este terreno, y muy notablemente Daniel Boorstin en The Americans: The Democratic Experience. Aun conociendo, sin embargo, esta literatura, me ha fascinado el relato que hace Gordon de los cambios forjados por las Grandes Invenciones. Tal como él dice, “Salvo en el Sur más rural, la vida cotidiana de todos los norteamericanos cambió hasta hacerse irreconocible entre 1870 y 1940.” La luz eléctrica substituyó a las velas y el aceite de ballena, los retretes de cisterna a las casetas con letrina, los coches y los trenes eléctricos reemplazaron a los caballos (en la década de 1880s, había partes del distrito financiero de Nueva York con más de metro y medio de estiércol).

Mientras tanto, las labores agotadoras tanto en el lugar de trabajo como en el hogar se vieron substituidas por empleos bastante menos onerosos. Se trata de un aspecto que a menudo pierden de vista los economistas, que tienden a pensar solamente en de cuanto poder adquisitivo dispone la gente, y no en lo que tienen que hacer para conseguirlo, y Gordon realiza un importante servicio al recordarnos que las condiciones en las que trabajan hombres y mujeres son tan importantes como las cantidades que les pagan.

Aparte de que se trate, sin embargo, de una historia interesante, ¿por qué tiene su importancia estudiar esta transformación? Principalmente, sugiere Gordon — aunque estas palabras son mías, no suyas — para proporcionar un punto de referencia. Lo que ocurrió entre 1870 y 1940, sostiene, y yo estaría de acuerdo, es a lo que se asemeja una verdadera transformación. Cualquier declaración acerca del actual progreso se tiene que comparar con ese punto de referencia para ver hasta qué punto se condice.

Y es difícil no estar de acuerdo con él en que no ha sucedido nada desde entonces que sea ni remotamente. La vida urbana en Norteamérica en vísperas de la II Guerra Mundial ya era reconociblemente moderna; usted o yo podíamos caminar hasta un apartamento de los años 40, con su instalación de fontanería, hornillos de gas, luz eléctrica, nevera y teléfono, y lo encontraríamos básicamente funcional. Nos disgustaría la falta de television y de Internet, pero no nos sentiríamos horrorizados o indignados.

Por contraposición, los urbanitas norteamericanos de 1940 que entraran en alojamientos al modo de 1870 — cosa que podían hacer todavía en el Sur más rural— se sentían desde luego horrorizados e indignados. La vida progresó de manera fundamental entre 1870 y 1940 de un modo como no ha vuelto a suceder desde entonces.

Ahora bien, en 1940 muchos norteamericanos vivían ya en lo que era reconociblemente el mundo moderno, pero muchos otros, no. Lo que sucedió en los siguientes treinta años fue que una mayor maduración de las Grandes Invenciones que llevó a ingresos rápidamente en ascenso y a la difusión de esa forma de vida moderna al conjunto del país. Pero luego todo se volvió más lento. Y sostiene Gordon que es probable que la ralentización sea permanente: la gran era del progreso ha quedado detrás de nosotros.

Pero ¿es sólo que Gordon viene de la generación equivocada, incapaz de apreciar las maravillas de la ultimísima tecnología? Sospecho que cosas como las redes sociales suponen una diferencia positiva en la vida de la gente mayor de lo que él reconoce. Pero hace dos observaciones realmente magníficas que arrojan mucha agua fría sobre las afirmaciones de los tecno-optimistas.

En primer lugar, apunta que que las innovaciones auténticamente de envergadura traen normalmente grandes cambios en las prácticas comerciales, en la apariencia de los lugares de trabajo y en cómo funcionan. Y hubo algunos cambios de acuerdo con esas líneas entre mediados de los 90 y mediados de la primera década del 2000, pero no gran cosa desde entonces, lo que es evidencia de la afirmación de Gordon de que el principal impacto de la revolución tecnológica ya ha tenido lugar.

En segundo lugar, uno de los argumentos principales de los tecno-optimistas es que las estimaciones oficiales del crecimiento restan importancia al alcance real del progreso, porque no dan plenamente cuenta de las ventajas de bienes verdaderamente nuevos. Gordon reconoce este extremo, pero advierte que fue siempre así y que el sobreentendido que da por sabido el progreso fue probablemente mayor durante la gran transformación de preguerra de lo que es hoy.

Así pues, ¿qué nos dice esto acerca del futuro? Gordon sugiere que el futuro va a verse caracterizado con suma probabilidad por niveles de vida estancados para la mayoría de los norteamericanos, porque los efectos de ralentizar el progreso tecnológico se verán reforzados por un conjunto de “vientos de cara”: creciente desigualdad, parón en los niveles educativos, población envejecida y más cosas.

Resulta una predicción estremecedora para una sociedad cuya imagen de sí misma, y se puede decir que su misma identidad, está ligada a la expectativa de progreso constante. Y hay que preguntarse acerca de las consecuencias sociales y políticas de otra generación de estancamiento y de declive en los ingresos de la clase trabajadora.

Por supuesto, Gordon podría estar equivocado: tal vez estemos en el umbral de un cambio transformador, digamos, de la inteligencia artificiall o de un progreso radical en la biología (lo que plantearía sus riesgos). Pero argumenta su postura de forma sólida. Quizás es que el futuro ya no es lo que solía ser.
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Versión original en The New York Times
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A tres minutos del Apocalipsis, según El reloj del Juicio Final

Dom, 31/01/2016 - 17:09
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El 2016 empezó con una hecatombe bursátil y el especulativo desplome del precio del petróleo por los megabancos de Wall Street.

Como si lo anterior fuera poco, el Boletín de Científicos Atómicos, con 16 premios Nobel adscritos, colocó el 26 de enero las manecillas del Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock) a tres minutos del Apocalipsis (http://goo.gl/kStovJ).

El mismo día, Sputnik dio vuelo a las perturbadoras declaraciones de William Perry, de 88 años y ex secretario del Pentágono con Clinton, quien aduce que “el peligro de una catástrofe nuclear es hoy ya mayor de lo que fue durante la guerra fría (…) y, sin embargo, nuestras políticas simplemente no reflejan esos peligros cuando tanto Estados Unidos como Moscú modernizan sus arsenales nucleares por primera vez desde el fin de la guerra fría”.

William Perry explaya que el costo de la modernización de Estados Unidos sería de 350 mil millones de dólares en la próxima década, cuando se corre el riesgo de una guerra nuclear accidental, ya que se han incrementado las tensiones entre Washington y Moscú (http://goo.gl/IFDHZ5).

Perry ya había advertido sobre una guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia (http://goo.gl/KUCYEV), mientras el Centro de Seguridad Nuclear estima el costo de la modernización del primer país casi al triple de lo propalado por Perry: un billón (trillion, en anglosajón) en 30 años, de acuerdo con el anuncio de Obama en 2014.

De las 16 mil 300 armas nucleares desplegadas hoy en el mundo, cuya macabra contabilidad encabezan Estados Unidos y Rusia –al unísono con Francia, Gran Bretaña, China, Israel, Pakistán, India y Norcorea–, solamente 50 y/o 100 bastarían para provocar muertes masivas y efectos duraderos en la atmósfera, sin contar otros dos tantos de bombas atómicas almacenadas, ¡con solo 0.3 por ciento de las armas nucleares desplegadas se puede extinguir la vida en la biosfera!

Las manecillas de 2016 –idénticas al año pasado– denotan un peor vaticinio que durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962.

En medio del pueril libelo de la Tesorería de Estados Unidos en la BBC contra el zar Vlady Putin –que de corrupto no lo bajan, como si los políticos israelí-anglosajones fueran inmaculados (http://goo.gl/bRERqT)–, el mismo día de la funesta publicación del boletín y sin motivación conspicua, 10 regimientos de la Fuerza de Misiles Estratégicos de Rusia fueron colocados en alerta mayor (http://goo.gl/QOEHrR), entre ellos siete regimientos armados con los letales misiles móviles Topol/Topol-M/Yars. ¿Se preparan a un ataque pérfido de Estados Unidos?

En sincronía, la pugnaz prensa británica intensificó los anatemas masivos contra el zar Vlady Putin, en particular, el extraño caso del doble espía Litvinenko (http://goo.gl/Thge1B). El rubro Tablero de Instrumentos (Dashboard) (http://goo.gl/tEUaxh) del boletín expone toda una serie de amenazas –nucleares, biológicas, emergentes y cambio climático– que no distan de las proferidas por el notable astrofísico británico Stephen Hawking, con la salvedad de la inteligencia artificial y la ingeniería genética (http://goo.gl/PRtM9g).

El tablero expone la seguridad del material nuclear y los tipos de incidentes –extravíos, robos, etc– por país entre 2010 y 2015”: Estados Unidos (58); Francia (cinco); Argentina (tres); Brasil (dos); Chile (dos) y México (dos), y otros 12 países, con 27 robos, 14 extravíos, ocho fallas de lanzamiento, un material contaminado, una violación a las regulaciones y siete desconocidos (¿?).

¡Dos incidentes nucleares en el México neoliberal itamita! What happened?

El boletín movió las manecillas debido a dos máximos riesgos: el nuclear y el cambio climático, que reseñan en detalle los rotativos británicos The Guardian (http://goo.gl/eNj5pl) y Daily Mail (http://goo.gl/iyjHTk).

Suzanne Goldenberg, de The Guardian, destaca que los científicos mantuvieron las manecillas cercanas al Apocalipsis debido a que los líderes internacionales están fallando en el desempeño de su deber más importante, pese a dos importantes logros en 2015: el acuerdo de desnuclearización de Irán y el histórico Acuerdo en París para combatir el cambio climático, cuando el orden mundial contó el año pasado con las amenazas de la ciberguerra y los yihadistas.

Fue en 1991 cuando el fin de la guerra fría alejó las manecillas a 17 minutos de la medianoche.

El muy influyente George Shultz, de 93 años y ex secretario de Estado con Reagan, juzga que “el mundo es hoy un lugar muy peligroso para vivir desde el finiquito de la guerra fría: tenemos un mundo sumergido por el cambio. No existe un lugar desde donde se pueda ver y se diga que es un mundo de prosperidad estable. Es un caos terrible”.

¿No es, acaso, el caos provocado por la decadencia de Estados Unidos y su negación al nuevo orden tripolar con Rusia y China?

Daily Mail considera que existe preocupación por los conflictos continuos en Ucrania y Siria, donde colisionan los intereses geoestratégicos de Estados Unidos y Rusia, así como por el movimiento de armas nucleares de corto y mediano alcance por Rusia y la amenaza de Estados Unidos de colocar de nuevo armas nucleares en Europa: dos de los principales contribuyentes a que el reloj se haya detenido en relación con el año pasado, lo cual se agrega a la presunta prueba de una bomba de hidrógeno por Norcorea.

Daily Mail expone que en 1953 el reloj se encontró a dos minutos, cuando tanto Estados Unidos como la URSS experimentaron sus bombas de hidrógeno.

El boletín comenta la continuación del conflicto en Ucrania y Siria, acompañado por peligrosas bravatas y políticas arriesgadas, con Turquía, miembro de la OTAN, derribando un avión ruso implicado en Siria, y el director de la agencia de noticias de Rusia realizando declaraciones sobre convertir a Estados Unidos en ceniza radioactiva, mientras la OTAN y Rusia reposicionan sus activos militares y efectúan significativos ejercicios militares.

Pese a los avances sobre el cambio climático, el boletín detecta que el presente gobierno de Gran Bretaña ha retrocedido, mientras el Partido Republicano es el único en el mundo que no reconoce que el cambio climático causado por humanos (sic) sea un problema.

By the time being, no me entrometeré en la discusión bizantina sobre si el cambio climático es estructuralmente cíclico de la Vía Láctea o es antropogénico.

El boletín propone seis medidas urgentes para regresar el reloj a niveles que no pongan en riesgo la existencia de la humanidad: 1.Reducir en forma dramática el gasto propuesto de los programas de modernización de las armas nucleares; 2. Reenergizar el desarme; 3. Negociar con Norcorea; 4. Seguimiento del Acuerdo de París que reduzca en forma abrupta las emisiones de gas invernadero y cumpla la promesa de conservar el calentamiento debajo de 2 grados Celsius; 5. Abordar el problema comercial (sic) de los desechos nucleares, y 6. Crear instituciones para explorar y enfrentar los potencialmente malos usos catastróficos de las nuevas tecnologías.

Una feroz crítica a los hallazgos del boletín es su génesis pecaminosa: fundado por los científicos de la Universidad de Chicago, cuyas aportaciones en economía –el monetarismo neoliberal de Milton Friedman–, sin armas nucleares, han sido casi apocalípticas para el género humano.

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Japón se une al club de las tasas negativas

Dom, 31/01/2016 - 00:18
En una medida que confirma la desaceleración económica y las presiones deflacionarias, el Banco Central de Japón recortó ayer su tasa de interés base a -0,1 por ciento. Es la primera vez que el Banco Central de Japón lleva la tasa de interés a un terreno negativo y constituye una bomba nuclear a la guerra de divisas iniciada en 2010. Es también una respuesta a la deflación prolongada que ha sumido a Japón en el estancamiento pese a los contundentes planes de flexibilización cuantitativa. Una vez más las políticas monetarias han fracasado y lo que resta son medidas de choque como castigar los depósitos para que la gente gaste cuanto antes y así se estimule la inflación. La medida del Banco de Japón fue sorpresiva y tuvo respuesta inmediata en los mercados con las bolsas viviendo un día de euforia. El Dow Jones subió 400 puntos y en España el Ibex 35 escaló 2,62 por ciento, aunque sin alcanzar todavía los 9000 puntos que perdió el 8 de enero. La economia ha vuelto así a estar en punto muerto y la debilidad del crecimiento de Estados unidos en el cuarto trimestre es un anticipo que la Reserva Federal no aumentará la tasa de interés en marzo. Al contrario, si la desaceleración y el desempleo comienza a golpear más fuerte a Estados Unidos, Janet Yellen deberá revertir el falso giro en la Política Monetaria realizado en diciembre.

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El odio al Estado

Sáb, 30/01/2016 - 19:00
Emir Sader, Público.es

Hasta no hace tanto, Richard Nixon, todavía presidente de Estados Unidos, declaraba: “Somos todos keynesianos”. Era la demostración de la hegemonía de ese modelo. Fueron los conservadores y no la izquierda los responsables del Estado de bienestar social en Europa. Era la muestra de que se trataba de un consenso.

Una década después, otro presidente norteamericano anunció el radical cambio de rumbo. Para Ronald Reagan, el Estado dejaba de ser la solución, para ser el problema. Se apuntaba al elemento clave del modelo keynesiano para convertirlo en el blanco de los ataques del neoliberalismo, primero de la derecha tradicional, después también por parte de sectores que venían de la izquierda histórica.

A partir de ese momento se desató una feroz lucha de ideas y políticas sobre el rol del Estado con consecuencias directas sobre la economía. El ataque al Estado muchas veces no revelaba claramente qué es lo que se promovía en su lugar: el mercado. En cualquier caso, se trata de una misma operación ideológica con dos caras.

Para el diagnóstico neoliberal las economías no crecen por excesiva cantidad de regulaciones, que traban y desincentivan las inversiones. Liberemos el capital de esos límites que lo cercenan, implementemos el libre comercio, así se retomarán las inversiones, la economía volverá a crecer y todos volverán a ganar –pronosticaban Reagan y Thatcher, alegre e ingenuamente–.

Pero, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Libre de trabas, se transfirió, en proporciones gigantescas, hacia el sector financiero y todas las modalidades especulativas. Las economías no han vuelto a crecer, pero se ha dado una monstruosa transferencia de renta hacia el sector financiero, que se ha vuelto el hegemónico en el neoliberalismo.

El Estado mínimo es el corolario de esa centralidad del mercado. La derecha intensificó sus diagnósticos en contra del Estado, de su capacidad reguladora de la economía, de contrapeso del mercado, pero también de todas sus otras funciones.

El Estado sería por esencia ineficiente, despilfarrador de recursos, recaudador de demasiados impuestos que devolvería poco a la sociedad, sería la raíz fundamental de la corrupción, que cierra el mercado interno de los saludables ingresos de capitales externos y de innovaciones tecnológicas, generador de una burocracia inmensa, desincentivador de las inversiones. Además de fuente de totalitarismos políticos –tema privilegiado del liberalismo–. Es el problema al que hay que atacar todo el tiempo.

Los inmensos procesos de privatización, de apertura de los mercados, de despido de empleados públicos, de suspensión de toda forma de control estatal sobre la economía se han vuelto el eje de las políticas neoliberales, que han fracasado en todas partes del mundo. A lo sumo han controlado, por un cierto tiempo, la inflación, pero han aumentado exponencialmente la deuda pública, han promovido la precarización de las relaciones de trabajo, han aumentado el desempleo, el endeudamiento externo. Para que todo eso fuera posible, fue necesario incentivar en todo momento el odio al Estado.

Pero algunas funciones del Estado le interesan a la derecha. La primera, esencial, es la represión, porque políticas con esos rasgos intensifican la crisis social y requieren represión. Requieren también el control judicial, para poder legitimar gobiernos autoritarios. Requieren Bancos Centrales que garanticen la liberalización de la economía.

Es un odio selectivo a las funciones de regulación económica del Estado, de garantía de los derechos sociales, de protección del mercado interno. Y como mal pueden hacer al elogiar abiertamente al mercado –responsable central por la crisis económica internacional empezada en 2008 y sin plazo para terminar–, atacan, con odio, al Estado, que es la forma de promover la centralidad del mercado.

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Stiglitz critica las primeras medidas del macrismo: son una gran transferencia a los ricos

Sáb, 30/01/2016 - 17:10

“Las primeras medidas del gobierno de Mauricio Macri son preocupantes, especialmente el recorte permanente en los impuestos a la exportación es una gran transferencia a los ricos, con un gran costo para los trabajadores ordinarios. Cualquiera que sean los beneficios de eficiencia, las consecuencias distributivas y para el desarrollo no pueden ser ignoradas”, señaló el Premio Nobel en Economía, Joseph Stiglitz, en un artículo que firmó junto al economista Martín Guzmán. Stiglitz y Guzmán alertan también sobre los riesgos de la devaluación en los precios internos a través de una suba de los bienes transables (exportables) y los importados y la caída del mercado interno producto de los despidos. “A la vista de las crecientes presiones inflacionarias, el Banco Central probablemente elevará las tasas de interés. Esto podría reducir la demanda lo suficiente para restaurar un aparente equilibrio macroeconómico”, remarca. Sin embargo, incluso si se dan estas condiciones, el aumento de despidos en distintos sectores donde no haya cuellos de botella lo más probable es que empuje hacia arriba la tasa general de desempleo, y con la inflación sólo domesticada en parte, la actividad caería en un proceso de estanflación.

Pese a su relación con el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, Stiglitz no ahorró críticas a lo hecho en las primeras seis semanas de gobierno macrista. Principalmente, en lo referente a las medidas aplicadas por el organismo monetario. Al día siguiente de que el gobierno dispusiera levantar las restricciones a la compra de moneda extranjera, Stiglitz se reunió con Sturzenegger, pero el contenido de la charla no trascendió. Es sabido por sus escritos que el profesor de la Universidad de Columbia es un férreo opositor a los programas de metas de inflación como el que busca aplicar el actual equipo económico. “Vayan mis condolencias a los desafortunados ciudadanos que han sufrido estas políticas”, fue lo que escribió en 2008 en referencia a este tipo de programas.

En su último artículo vuelve a la carga sobre este punto y remarca la situación que dejó el anterior gobierno, muy lejos de la idea de pesada herencia que asegura el macrismo. “Algunos aspectos de la situación económica de Argentina son muy deseables. No menos importante es su baja relación deuda respecto al PIB”, advierte Stiglitz. “Como resultado, el gobierno de Macri se enfrenta a una tarea mucho menos intimidante que la enfrentada por Kirchner en 2003, después de un experimento de una década con las políticas del Consenso de Washington (la desregulación financiera, la liberalización del comercio y la privatización), junto con la paridad del peso con el dólar, que terminó en desastre”, agregó en su extenso artículo. Según relata, en ese contexto “el gobierno de Kirchner aplicó políticas que condujeron a una reducción masiva del desempleo, la pobreza y la desigualdad”.

“La tarea de Macri es hacer frente a los desequilibrios externos y fiscales y reducir la inflación, sin deshacer lo que se ha logrado”, sostiene. En sus primeras semanas, el gobierno decidió eliminar las retenciones a la exportación de granos –con excepción de la soja, que redujo el impuesto de 35 al 30 por ciento, y los controles cambiarios, lo que resultó en una devaluación de alrededor del 35 por ciento del peso frente al dólar–. “Si los mayores precios de los productos nacionales previamente sujetos a impuestos a la exportación y los precios de importación (como resultado de la devaluación) se transmiten a los consumidores, los salarios reales caerán, los trabajadores en ese caso exigirán aumentos salariales mayores, lo que terminará empujando al alza la inflación”, remarca. En este sentido, señala que si el Banco Central hace una política contractiva muy agresiva e impulsa la economía a la recesión, los pobres se verán afectados de manera desproporcionada. “Un régimen de metas de inflación hará este resultado más probable”, concluye el economista.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Un año después, Syriza ha vendido su alma por poder

Sáb, 30/01/2016 - 14:59
Costas Lapavitsas, The Guardian

Este 25 de enero se cumplió un año desde que un gobierno de izquierda radical fue elegido en Grecia; su joven y dinámico primer ministro, Alexis Tsipras, prometió un golpe decisivo contra la austeridad. Yanis Varoufakis, el poco convencional Ministro de Finanzas, llegó a Londres poco después de la victoria y causó un gran impacto en los medios. Aquí había un gobierno que ignoraba las convenciones burguesas y estaba buscando pelea. Las expectativas eran altas.

Un año después, el partido Syriza está aplicando fielmente las políticas de austeridad. Se ha purgado la ala izquierda del partido y Tsipras ha desechado su radicalismo para mantenerse en el poder a toda costa. Grecia ha sido abatida.

¿Por qué terminó así? Un mito propagado por algunos círculos mediáticos sugieren que los radicales sufrieron un golpe de Estado compuesto por políticos conservadores y funcionarios de la UE, decididos a eliminar cualquier riesgo de contagio. Syriza fue superada por los monstruos del neoliberalismo y el privilegio. Aún así, peleó una buena batalla, y tal vez incluso sembró las semillas de la rebelión.

La realidad es muy diferente. Hace un año la dirección de Syriza estaba convencida que si se rechazaba un nuevo plan de rescate, los prestamistas europeos serían afeados por un descontento político y financiero generalizado. Los riesgos para la zona euro eran, se presume, mayores que los riesgos de Grecia. Si Syriza negociaba duro, se ofrecería un "compromiso de honor" que relajara la austeridad y aligerara la deuda nacional. El autor intelectual de esta estrategia fue Varoufakis, y fue ávidamente adoptada por Tsipras y la mayor parte de la dirección de Syriza.

Los críticos bien intencionados señalaron reiteradamente que el euro tenía un conjunto rígido de instituciones con su propia lógica interna y que simplemente rechazarían las demandas que apostaran por abandonar la austeridad y amortizar la deuda. Por otra parte, el Banco Central Europeo estaba preparado para restringir la provisión de liquidez a los bancos griegos, estrangulando su economía y al gobierno de Syriza. Grecia no podría negociar con eficacia sin un plan alternativo, incluyendo la posibilidad de salir de la unión monetaria, ya que la creación de su propia liquidez era la única manera de evitar el bloqueo del BCE. Esto no sería nada fácil, por supuesto, pero al menos habría ofrecido la opción de hacer frente a las condiciones catastróficas de rescate de los prestamistas. Desafortunadamente, Tsipras y buena parte de la dirección de Syriza no quiso saber nada de esta opción.

La respuesta de los políticos de la UE a Syriza fue el desconcierto, la frustración y una escalada de hostilidad.

L a naturaleza desastrosa de la estrategia de Syriza quedó clara ya el 20 de febrero de 2015. Los políticos europeos obligaron al nuevo gobierno griego a estar de acuerdo con la meta de los superávits presupuestarios, a implementar "reformas", a cumplir todas las obligaciones de deuda total y desistir de utilizar los fondos de rescate existentes para cualquier otro propósito que no fuera el apoyo a los bancos. La UE cerró poco a poco el grifo de liquidez del Banco Central Europeo, y se negó a darle un centavo de apoyo financiero adicional hasta que Grecia obedeciera.

Las condiciones en el país se hicieron cada vez más complicadas ya que el gobierno liquidó las reservas de liquidez, los bancos se quedaron secos, y la economía apenas avanzaba. En junio Grecia se vio obligada a imponer controles de capital y dar vacaciones a sus bancos. Syriza hizo un último intento en julio, Tsipras convocó un referéndum sobre un nuevo y duro programa de rescate. Sorprendentemente, y con gran valentía, el 62% de los griegos votaron negativamente a la propuesta de rescate. Tsipras había hecho campaña para su rechazo, pero cuando el resultado llegó se dio cuenta que en la práctica, eso significaba salir del euro, para este escenario su gobierno no había hecho preparativos serios. A grandes rasgos habían "planes" para una moneda paralela, o un sistema bancario paralelo, pero esas ideas de aficionados no eran de ninguna utilidad estando ya a un minuto para la medianoche. Por otra parte, el pueblo griego no había sido preparado para esta situación y Syriza como partido político apenas funcionaba por su base. Por encima de todos, Tsipras y su círculo se comprometieron personalmente por la permanencia en el euro. Frente a los resultados catastróficos de su estrategia, se rindieron abyectamente a los prestamistas.

Desde entonces, ha adoptado una dura política de superávits presupuestarios, aumentado los impuestos y vendiendo los bancos griegos a fondos especulativos, privatizando aeropuertos y puertos marítimos, y ahora está a punto de recortar las pensiones. El nuevo plan de rescate ha condenado a Grecia a estar atrapada en una profunda recesión y a un declive a largo plazo, ya que las perspectivas de crecimiento son pobres, los jóvenes más preparados están emigrando y la deuda nacional pesa demasiado.

Syriza es el primer ejemplo de un gobierno de izquierdas que no ha dejado simplemente de cumplir con sus promesas, sino que también ha adoptado por lo general el programa de la oposición. Su fracaso ha reforzado la percepción de toda Europa que la austeridad es la única vía posible y que nada puede cambiar. Las consecuencias son graves para varios países, entre ellos España, donde Podemos está llamando a la puerta del poder.

Syriza no fracasó porque la austeridad es invencible, ni porque el cambio radical es imposible, sino porque, desastrosamente, no estaba dispuesta y ni preparada para soportar un desafío directo con el euro. El cambio radical y el abandono de la austeridad en Europa requieren de una confrontación directa con la propia unión monetaria. Para los países más pequeños, esto significa prepararse para salir, para los países centrales significa aceptar cambios decisivos en unos acuerdos monetarios disfuncionales.

Esta es la tarea que nos espera y la única lección positiva de la debacle Syriza para la izquierda europea.
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Tomado de Rebelión. Traducción de Albert Medina.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Varoufakis: "La troika atará las manos de un Gobierno PSOE-Podemos"

Ven, 29/01/2016 - 19:32

Su legión de fans se alegrará, su tropel de incondicionales detractores encontrará seguro nuevos motivos para odiarle. Porque Yanis Varoufakis el que fuera ministro de Finanzas griego -con status de estrella del rock'n'roll- durante los cinco agitados meses que transcurrieron entre finales de enero de 2015 y julio de ese mismo año, vuelve a la carga. El próximo 9 de Febrero, dará el pistoletazo de salida en Berlín a un movimiento paneuropeo que tendrá como principal objetivo la democratización y transparencia de la UE, cualidades que según Varoufakis ahora mismo brillan por su ausencia.
Como ejemplo clamoroso de cómo las fuerzas del mal reinan en Bruselas, Varoufakis denuncia que si la UE fue tan dura con Grecia a la hora de negociar el tercer rescate del país heleno fue con la intención clara y precisa de asestar un golpe a Podemos de cara a las elecciones generales españolas de diciembre pasado. "No tuvieron todo el éxito que hubieran querido. Pero sí que tuvieron éxito en evitar que Podemos adquiriera la dinámica que tenía Syriza durante 2014", señala. Y lanza una advertencia a Pablo Iglesias y sus muchachos: "Cualquier Gobierno liderado por el PSOE en el que participe Podemos tendrá atadas las manos por la troika y, a corto plazo, socavará la integridad de Podemos".


La entrevista la realizó Irene Hernández Velasco, en Sin Permiso

¿Por qué dimitió justo al día siguiente de que en el referéndum de julio pasado en Grecia triunfara el 'no' al acuerdo que proponía la Unión Europea?

Porque la noche de aquel magnífico resultado el primer ministro, Alexis Tsipras, me dijo que había llegado el momento de rendirse a la troika. Y obviamente yo no había entrado en política para desoír lo que acababa de pedirnos el 62% de la población con aquel "NO".

Pero, ¿presionaron los líderes europeos a Tsipras para que se deshiciera de usted? Jeroen Dijsselbloem, el presidente del Eurogrupo de ministros de Finanzas, ha admitido que al menos él lo hizo...

Ellos sabían que yo jamás firmaría un acuerdo de que una vez más es inviable y tóxico. Y dado que es el ministro de Finanzas el que firma esos acuerdos en nombre del Estado, para la troika era esencial quitarme de en medio.

¿Por qué cree que los líderes europeos le veían como alguien incómodo, incluso peligroso?

Porque yo era un obstáculo para ellos en su empeño por negar permanentemente su fracaso en los programas de reforma fiscal.

¿Cuál fue el mayor error que cometió durante los cinco meses en que fue ministro de Finanzas griego? Creer que la troika haría honor al acuerdo que alcanzamos en el Eurogrupo el 20 de Febrero del año pasado, y en base a esa falsa creencia, firmar el 24 de Febrero la solicitud de una ampliación del anterior acuerdo de rescate.

Sabrá que hay quien le acusa a usted directamente de la dolorosa deriva que vivió Grecia durante el primer gobierno de Syriza, del que formaba parte en calidad de ministro de Finanzas. ¿Es culpable?

Si hubo alguna dolorosa deriva por culpa de nuestras políticas, por supuesto, yo sería responsable como ministro de Finanzas. Sin embargo, y lo confirman incluso los datos del Eurostat, durante los cinco meses que desempeñé ese cargo el Producto Interior Bruto real de hecho creció. El daño vino justo al final de mi mandato. Y no se produjo por ninguna política que yo implantara. Se produjo porque la troika, despiadadamente, nos cerró los bancos para forzar al primer ministro, Alexis Tsipras, a llevar a cabo nuevos recortes en las pensiones, a imponer mayores impuestos a los consumidores y compañías, etc. Y después salieron diciendo que el daño que ellos habían causado era culpa mía. Es típico de los acosadores acusar a la víctima de su victimización...

¿Y cuál fue la cosa más decepcionante, sorprendente o increíble que aprendió sobre la política durante el tiempo que fue ministro?

Que los ministros de Finanzas de la UE toman decisiones en el Eurogrupo en base a información que no revelan. Y que sus deliberaciones antes de que se tomen decisiones cruciales se llevan a cabo en el más absoluto secreto. En otras palabras: los ciudadanos nunca podrán llegar a saber lo que sus representantes dicen o votan. ¡Nunca!

¿Cree, como piensan varios analistas, que uno de los principales motivos por los que la Unión Europea fue tan dura con Grecia fue para evitar una victoria de Podemos en España? Por supuesto. Pero en ese caso está claro que la jugada no les salió bien, visto el buen resultado de Podemos en las recientes elecciones generales españolas.. No tuvieron todo el éxito que hubieran querido. Pero sí que tuvieron éxito en evitar que Podemos adquiriera la dinámica que tenía Syriza durante 2014 y, con ello, han evitado que Podemos pudiera quedar cerca de la formación de un Gobierno. Cualquier Gobierno liderado por el PSOE en el que participe Podemos tendrá atadas las manos por la troika y, a corto plazo, socavará la integridad de Podemos. ¿Cree que funcionarán las políticas que ahora está aplicando Tsipras? ¿Qué balance hace de los cuatro meses de Gobierno de Syriza desde su victoria en las elecciones generales griegas en septiembre pasado? En el verano Alexis y yo estuvimos en desacuerdo en un asunto crucial. Él pensaba que se enfrentaba a tener que elegir entre el nuevo memorándum de la troika o a la expulsión de Grecia de la eurozona. Yo no estaba de acuerdo. Mi opinión era que el plan de Schauble (el ministro de Finanzas alemán) era hacernos aceptar el memorándum como un primer paso hacia el Grexit (la salida de Grecia del euro). También estábamos en desacuerdo en un segundo pero importante asunto. Alexis creía que podía implementar las medidas recogidas en el memorándum y al mismo tiempo implementar un 'programa legislativo paralelo' que redujera el terrible impacto del memorándum en los ya muy apaleados griegos. Yo no veía cómo eso era posible, ya que el memorándum no deja absolutamente ningún espacio para tal 'programa paralelo'. De hecho, en diciembre el Gobierno griego se vio forzado por Thomas Weiser (el coordinador de la troika en calidad de Presidente del EuroWorking Group, que reúne a los números dos de Finanzas de la zona euro) a retirar su 'programa paralelo'

¿Y usted cómo resolvería esta crisis que ya dura seis años? ¿No podría ser el Grexit la solución?

La solución sólo puede llegar si se aceptan las propuestas y la filosofía que nosotros hicimos en mayo (basadas en el documento titulado 'Políticas Marco para la Consolidación Fiscal de Grecia, Recuperación y Desarrollo'). No hay otro camino. Y nada de aquello contempla el Grexit. El Grexit fue una amenaza utilizada por la troika para forzar al primer ministro griego a capitular en un memorándum que está diseñado para fracasar.

Usted calificó en este mismo periódico a los líderes europeos y a la troika de "terroristas" por obligar al Gobierno griego a cerrar los bancos antes del referéndum de julio pasado. Usted ha definido lo sucedido en aquellos días como un "golpe de Estado". ¿Se mantiene firme en esas afirmaciones?

Sí, porque son descripciones idóneas de lo que hicieron. Terrorismo es tratar de poner en marcha una agenda política a través de un esparcimiento ilícito e ilegal del miedo.Amenazar a un pueblo soberano con el cierre de sus bancos (los mismos bancos que el Banco Central Europeo declaró solventes) para forzarle a que acepte políticas que están condenadas al fracaso y de ese modo hundir a ese pueblo aún más en una Gran Depresión entra en la definición de terrorismo. Respecto a la expresión 'golpe de Estado', no era mía. Fue así como el primer ministro Tsipras definió lo que le hicieron en Bruselas para obligarle a aceptar el tercer memorándum. Y, por supuesto, tenía razón en llamarlo así.

El próximo 9 de Febrero usted fundará en Alemania un nuevo movimiento pan europeo que sostiene que luchará por una Unión Europea transparente y democrática. ¿Es que ahora la UE no es transparente y democrática? ¿Puede darnos algunos ejemplos del mal funcionamiento de la UE que usted haya presenciado?

¿No son suficientes los ejemplos que ya le he dado? Yo creo que sí. ¿No es evidente para cualquiera que el que hayan aplastado la democracia griega para evitar que Podemos tuviera buenos resultados en las elecciones españolas revela que la democracia en Europa murió hace ya tiempo? ¿A algún demócrata europeo le hace feliz que todas las decisiones importantes se tomen en absoluta oscuridad y secreto? DiEM, nuestro Democracy in Europe Movement, Movimiento por la Democracia en Europa) ofrecerá a los demócratas europeos a los que les enfurecen estas prácticas una plataforma para reclamar la democracia europea.

¿Y cómo propone su movimiento solucionar esos problemas?

El objetivo de DiEM, nuestro movimiento, es crear una fuerza ponderosa a través de Europa que permita imaginar la democratización de toda la UE. Cómo lo conseguiremos es el asunto del que hablaremos en Berlín. Pero, para saberlo, necesitará esperar al 9 de febrero y a la publicación unos días después de nuestro Manifiesto.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Varoufakis: La troika atará las manos de un Gobierno PSOE-Podemos

Ven, 29/01/2016 - 19:32

Su legión de fans se alegrará, su tropel de incondicionales detractores encontrará seguro nuevos motivos para odiarle. Porque Yanis Varoufakis el que fuera ministro de Finanzas griego -con status de estrella del rock'n'roll- durante los cinco agitados meses que transcurrieron entre finales de enero de 2015 y julio de ese mismo año, vuelve a la carga. El próximo 9 de Febrero, dará el pistoletazo de salida en Berlín a un movimiento paneuropeo que tendrá como principal objetivo la democratización y transparencia de la UE, cualidades que según Varoufakis ahora mismo brillan por su ausencia.
Como ejemplo clamoroso de cómo las fuerzas del mal reinan en Bruselas, Varoufakis denuncia que si la UE fue tan dura con Grecia a la hora de negociar el tercer rescate del país heleno fue con la intención clara y precisa de asestar un golpe a Podemos de cara a las elecciones generales españolas de diciembre pasado. "No tuvieron todo el éxito que hubieran querido. Pero sí que tuvieron éxito en evitar que Podemos adquiriera la dinámica que tenía Syriza durante 2014", señala. Y lanza una advertencia a Pablo Iglesias y sus muchachos: "Cualquier Gobierno liderado por el PSOE en el que participe Podemos tendrá atadas las manos por la troika y, a corto plazo, socavará la integridad de Podemos".


La entrevista la realizó Irene Hernández Velasco, en Sin Permiso

¿Por qué dimitió justo al día siguiente de que en el referéndum de julio pasado en Grecia triunfara el 'no' al acuerdo que proponía la Unión Europea?

Porque la noche de aquel magnífico resultado el primer ministro, Alexis Tsipras, me dijo que había llegado el momento de rendirse a la troika. Y obviamente yo no había entrado en política para desoír lo que acababa de pedirnos el 62% de la población con aquel "NO".

Pero, ¿presionaron los líderes europeos a Tsipras para que se deshiciera de usted? Jeroen Dijsselbloem, el presidente del Eurogrupo de ministros de Finanzas, ha admitido que al menos él lo hizo...

Ellos sabían que yo jamás firmaría un acuerdo de que una vez más es inviable y tóxico. Y dado que es el ministro de Finanzas el que firma esos acuerdos en nombre del Estado, para la troika era esencial quitarme de en medio.

¿Por qué cree que los líderes europeos le veían como alguien incómodo, incluso peligroso?

Porque yo era un obstáculo para ellos en su empeño por negar permanentemente su fracaso en los programas de reforma fiscal.

¿Cuál fue el mayor error que cometió durante los cinco meses en que fue ministro de Finanzas griego? Creer que la troika haría honor al acuerdo que alcanzamos en el Eurogrupo el 20 de Febrero del año pasado, y en base a esa falsa creencia, firmar el 24 de Febrero la solicitud de una ampliación del anterior acuerdo de rescate.

Sabrá que hay quien le acusa a usted directamente de la dolorosa deriva que vivió Grecia durante el primer gobierno de Syriza, del que formaba parte en calidad de ministro de Finanzas. ¿Es culpable?

Si hubo alguna dolorosa deriva por culpa de nuestras políticas, por supuesto, yo sería responsable como ministro de Finanzas. Sin embargo, y lo confirman incluso los datos del Eurostat, durante los cinco meses que desempeñé ese cargo el Producto Interior Bruto real de hecho creció. El daño vino justo al final de mi mandato. Y no se produjo por ninguna política que yo implantara. Se produjo porque la troika, despiadadamente, nos cerró los bancos para forzar al primer ministro, Alexis Tsipras, a llevar a cabo nuevos recortes en las pensiones, a imponer mayores impuestos a los consumidores y compañías, etc. Y después salieron diciendo que el daño que ellos habían causado era culpa mía. Es típico de los acosadores acusar a la víctima de su victimización...

¿Y cuál fue la cosa más decepcionante, sorprendente o increíble que aprendió sobre la política durante el tiempo que fue ministro?

Que los ministros de Finanzas de la UE toman decisiones en el Eurogrupo en base a información que no revelan. Y que sus deliberaciones antes de que se tomen decisiones cruciales se llevan a cabo en el más absoluto secreto. En otras palabras: los ciudadanos nunca podrán llegar a saber lo que sus representantes dicen o votan. ¡Nunca!

¿Cree, como piensan varios analistas, que uno de los principales motivos por los que la Unión Europea fue tan dura con Grecia fue para evitar una victoria de Podemos en España? Por supuesto. Pero en ese caso está claro que la jugada no les salió bien, visto el buen resultado de Podemos en las recientes elecciones generales españolas.. No tuvieron todo el éxito que hubieran querido. Pero sí que tuvieron éxito en evitar que Podemos adquiriera la dinámica que tenía Syriza durante 2014 y, con ello, han evitado que Podemos pudiera quedar cerca de la formación de un Gobierno. Cualquier Gobierno liderado por el PSOE en el que participe Podemos tendrá atadas las manos por la troika y, a corto plazo, socavará la integridad de Podemos. ¿Cree que funcionarán las políticas que ahora está aplicando Tsipras? ¿Qué balance hace de los cuatro meses de Gobierno de Syriza desde su victoria en las elecciones generales griegas en septiembre pasado? En el verano Alexis y yo estuvimos en desacuerdo en un asunto crucial. Él pensaba que se enfrentaba a tener que elegir entre el nuevo memorándum de la troika o a la expulsión de Grecia de la eurozona. Yo no estaba de acuerdo. Mi opinión era que el plan de Schauble (el ministro de Finanzas alemán) era hacernos aceptar el memorándum como un primer paso hacia el Grexit (la salida de Grecia del euro). También estábamos en desacuerdo en un segundo pero importante asunto. Alexis creía que podía implementar las medidas recogidas en el memorándum y al mismo tiempo implementar un 'programa legislativo paralelo' que redujera el terrible impacto del memorándum en los ya muy apaleados griegos. Yo no veía cómo eso era posible, ya que el memorándum no deja absolutamente ningún espacio para tal 'programa paralelo'. De hecho, en diciembre el Gobierno griego se vio forzado por Thomas Weiser (el coordinador de la troika en calidad de Presidente del EuroWorking Group, que reúne a los números dos de Finanzas de la zona euro) a retirar su 'programa paralelo'

¿Y usted cómo resolvería esta crisis que ya dura seis años? ¿No podría ser el Grexit la solución?

La solución sólo puede llegar si se aceptan las propuestas y la filosofía que nosotros hicimos en mayo (basadas en el documento titulado 'Políticas Marco para la Consolidación Fiscal de Grecia, Recuperación y Desarrollo'). No hay otro camino. Y nada de aquello contempla el Grexit. El Grexit fue una amenaza utilizada por la troika para forzar al primer ministro griego a capitular en un memorándum que está diseñado para fracasar.

Usted calificó en este mismo periódico a los líderes europeos y a la troika de "terroristas" por obligar al Gobierno griego a cerrar los bancos antes del referéndum de julio pasado. Usted ha definido lo sucedido en aquellos días como un "golpe de Estado". ¿Se mantiene firme en esas afirmaciones?

Sí, porque son descripciones idóneas de lo que hicieron. Terrorismo es tratar de poner en marcha una agenda política a través de un esparcimiento ilícito e ilegal del miedo.Amenazar a un pueblo soberano con el cierre de sus bancos (los mismos bancos que el Banco Central Europeo declaró solventes) para forzarle a que acepte políticas que están condenadas al fracaso y de ese modo hundir a ese pueblo aún más en una Gran Depresión entra en la definición de terrorismo. Respecto a la expresión 'golpe de Estado', no era mía. Fue así como el primer ministro Tsipras definió lo que le hicieron en Bruselas para obligarle a aceptar el tercer memorándum. Y, por supuesto, tenía razón en llamarlo así.

El próximo 9 de Febrero usted fundará en Alemania un nuevo movimiento pan europeo que sostiene que luchará por una Unión Europea transparente y democrática. ¿Es que ahora la UE no es transparente y democrática? ¿Puede darnos algunos ejemplos del mal funcionamiento de la UE que usted haya presenciado?

¿No son suficientes los ejemplos que ya le he dado? Yo creo que sí. ¿No es evidente para cualquiera que el que hayan aplastado la democracia griega para evitar que Podemos tuviera buenos resultados en las elecciones españolas revela que la democracia en Europa murió hace ya tiempo? ¿A algún demócrata europeo le hace feliz que todas las decisiones importantes se tomen en absoluta oscuridad y secreto? DiEM, nuestro Democracy in Europe Movement, Movimiento por la Democracia en Europa) ofrecerá a los demócratas europeos a los que les enfurecen estas prácticas una plataforma para reclamar la democracia europea.

¿Y cómo propone su movimiento solucionar esos problemas?

El objetivo de DiEM, nuestro movimiento, es crear una fuerza ponderosa a través de Europa que permita imaginar la democratización de toda la UE. Cómo lo conseguiremos es el asunto del que hablaremos en Berlín. Pero, para saberlo, necesitará esperar al 9 de febrero y a la publicación unos días después de nuestro Manifiesto.

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La Celac y la amenaza de la crisis económica

Ven, 29/01/2016 - 08:00
Ángel Guerra Cabrera, La Jornada

En el discurso inaugural de la cuarta Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), su saliente presidente en turno, Rafael Correa, puso en su lugar a la OEA, de la que dijo que es más anacrónica que nunca y debe ser sustituida a mediano plazo por el nuevo organismo latino-caribeño.

Si no existieran otras razones que legitiman incuestionablemente a la reunión, sólo por ese brillante discurso ya habría valido la pena celebrarla. Hablando en el edificio Néstor Kirchner, sede de la Unasur y de la cita regional, el presidente ecuatoriano invocó varios conceptos que darán que hablar por mucho tiempo. Como el desarrollo es un problema político y depende de quien mande en la sociedad; nada justifica tener tribunales para proteger inversiones y no para defender la naturaleza; el desafío de nuestros pueblos ancestrales es superar la pobreza sin perder su identidad cultural o necesitamos sociedades con mercado, no de mercado.

Hay que decirlo, el solo hecho de que exista la Celac y que haya celebrado cuatro cumbres es una evidencia rotunda del cambio de época en América Latina y el Caribe (ALC) del que ha hablado Correa desde hace años. Es todo un acontecimiento el haber creado esa estructura donde deliberan y llevan a cabo palpables iniciativas conjuntas los 33 Estados de nuestra región sin la presencia de Estados Unidos ni Canadá. Hace 20 años hubiera parecido un sueño.

¿Cómo pudo hacerse el sueño realidad? Para dar respuesta a esa pregunta hay que mirar a las calles, los barrios, los campos, las fábricas, las escuelas y las oficinas porque fue la lucha de los que allí viven y trabajan las que lo hicieron posible. Si hoy no sólo existe la Celac, sino que puede, en su corta vida, mostrar logros importantes, se debe a las batallas seculares de nuestros pueblos por la justicia, la libertad y por su verdadera independencia. Particularmente las grandes movilizaciones de las últimas dos décadas contra las privatizaciones, en defensa de los recursos naturales y de la soberanía, que hicieron surgir a un grupo de gobiernos antineoliberales en nuestra América y pusieron en el orden del día el previsor y sabio concepto bolivariano y martiano de la unidad e integración regional.

Para que los jefes de Estado y gobierno pudieran crearla en México (2010) y constituirla definitivamente en Caracas (2011), presididos por el inolvidable Hugo Chávez, fueron necesarias unas cuantas puebladas. El caracazo, el levantamiento indio en Chiapas, las insurrecciones populares que derrocaron varios presidentes neoliberales en Argentina, Bolivia y Ecuador, entre otras muchas acciones de masas al sur del río Bravo contra las políticas de libre mercado. Debe tenerse muy presente que el precedente inmediato y sostén posterior de este enorme esfuerzo, ha sido la heroica y titánica resistencia del pueblo de Cuba contra la hostilidad de Estados Unidos y contra el bloqueo criminal y la Ley de Ajuste Cubano, que siguen en pie hasta hoy, no obstante que Obama podría hacer mucho más por desfondarlos.

La Celac dio un extraordinario paso civilizatorio cuando proclamó nuestra región como zona de paz en la segunda cumbre de La Habana (2014), codificando muy puntualmente los principios que así la definen. Pero no se quedó en declaración y siguiendo la tradición del Grupo de Río, que la antecedió, propició el rencuentro entre los presidentes Maduro y Santos luego del conflicto en la frontera común de 2015 y ha desempeñado un importante papel en el acompañamiento de los diálogos y acuerdos en La Habana sobre la paz en Colombia, cuyo cumplimiento velarán sus observadores por resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

Durante la presidencia ecuatoriana, la Celac se ha fortalecido y trabajado duro en una agenda de futuro que privilegia la lucha por el desarrollo y por eliminar definitivamente la pobreza en nuestra región. Ello es más importante ahora, que con la presidencia de República Dominicana, la Celac verá puesta a prueba su capacidad de concertación ante la urgente e inaplazable necesidad de enfrentar juntos la crisis económica que toca a las puertas de nuestra región.

Hasta ahora los organismos de integración: Unasur, Mercosur y Celac, han sido capaces de atender con eficacia conflictos políticos. Habrá que ver si de la crisis surge la atmósfera política necesaria para la acción conjunta en el terreno económico.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Las instituciones profundamente antidemocráticas de la supuestamente democrática Unión Europea

Xov, 28/01/2016 - 22:04
Vincenç Navarro, Vicenc Navarro

Uno de los movimientos más importantes que España ha visto en los últimos años ha sido el 15-M, que denunció la falsedad de las instituciones que se definen a sí mismas como democráticas, indicando que en lugar de representar los intereses de la ciudadanía tales instituciones representan los intereses de las grandes empresas financieras e industriales que dominan no solo la vida económica, sino también la política y mediática del país. La evidencia de que ello es así es abrumadora.

De ahí el éxito de uno de los eslóganes que apareció con más frecuencia en sus manifestaciones, “Lo llaman democracia, pero no lo es”, un eslogan que resume muy bien el mayor problema de la llamada democracia española. Dicho eslogan fue y continúa siendo altamente popular a nivel de calle en España, como consecuencia de que la gran mayoría de su población está de acuerdo en que las instituciones llamadas representativas no la representan.

Tal falta de democracia, que aparece con toda claridad en España, también ocurre en gran medida en las instituciones igualmente llamadas democráticas que gobiernan la Unión Europea, y que incluyen no solo el Banco Central Europeo, sino también la Comisión Europea, el Consejo Europeo, el Eurogrupo e incluso también el Parlamento Europeo.

Un ejemplo de ello es lo que ha estado ocurriendo en los países de la Eurozona durante el periodo de la Gran Recesión, cuando las clases populares de tales países han estado sometidas a una serie de políticas públicas que han afectado muy negativamente su bienestar y su calidad de vida. Estas políticas públicas han sido impuestas por la mayoría de gobiernos de la Unión Europea (UE), altamente influenciados por los grupos financieros y económicos que dominan la vida económica.


De ahí que las políticas públicas impuestas por tales grupos (como las reformas laborales) vayan encaminadas a mejorar los intereses empresariales a costa de los intereses del mundo del trabajo, con el consiguiente descenso de los salarios y de la calidad del empleo. Un tanto semejante ocurre con los recortes de las transferencias y los servicios públicos del Estado del Bienestar, que han reducido de una manera muy marcada la protección y la seguridad laboral y social de la población, significando un deterioro muy acentuado de la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía.

La coaptación de las instituciones llamadas representativas por parte de las grandes empresas financieras y las corporaciones transnacionales Estas políticas públicas se han aplicado para beneficiar a las grandes empresas financieras y empresariales (representadas en España por el IBEX-35), cuyo poder político y mediático es enorme. Un ejemplo de ello es que en pocos días la Constitución Española se modificó para escribir en piedra en dicho documento que el Estado español debe tener como primera responsabilidad en su quehacer cotidiano el pagar su deuda con los acreedores, la mayoría de la cual está poseída y/o gestionada por las instituciones financieras dominantes en España y en la UE.

Otro ejemplo de esta excesiva influencia de los intereses financieros e industriales es lo que ha estado ocurriendo con la empresa automovilística alemana, Volkswagen. Desde hace décadas, la comunidad científica internacional que trabaja en salud pública ha alertado del enorme peligro que representa para la salud de la población su exposición al muy tóxico dióxido de nitrógeno que se desprende de la utilización del diesel, siendo los automóviles y camiones los mayores generadores de dicha contaminación.

En EEUU, donde la protesta frente a esta situación fue más acentuada que en Europa, el gobierno federal ha ido presionando para que la dependencia del transporte en el uso del diesel vaya disminuyendo. En Europa, sin embargo, la industria del diesel se sacó de la manga el “nuevo diesel”, promocionándolo como no contaminante cuando, en realidad, desde el punto de vista de la toxicidad es incluso peor, debido a que las partículas a través de las cuales tiene lugar la contaminación son más pequeñas que en el diesel anterior, con lo cual su entrada y penetración en el cuerpo humano (hígado, riñones, pulmones y otros órganos) es incluso mayor.

La industria automovilística en general, y Volkswagen en particular, era plenamente consciente de ello. Y, por extraño que parezca, las agencias reguladoras de los Estados miembros de la UE también. No era desconocido que el diesel (incluido el nuevo) representaba una amenaza mayor para la salud que la gasolina. En realidad, el número de muertos debido a la exposición al diesel es mayor que el número de muertos debido a accidentes de tráfico como ha señalado Wolfgang Münchau, del Financial Times (09.11.15).


Como consecuencia de una mayor conciencia ecológica en EEUU que en Europa, la regulación ambiental es más estricta en aquel país que en el continente europeo. El máximo de emisiones permitidas en EEUU es de 40 microgramos de dióxido de nitrógeno por kilómetro. Los reguladores, sin embargo, han sido siempre mucho más laxos en Europa que en EEUU, permitiendo el doble, o sea, 80 microgramos. En realidad, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea están trabajando (con la ayuda del lobby del automóvil) para que sea 128 microgramos por kilómetro, más del triple de la norma estadounidense. El gobierno español presidido por el Sr. Rajoy ha sido uno de los gobiernos que han apoyado con mayor intensidad esta medida. La complicidad de las mal llamadas instituciones democráticas en el ataque a la salud de los ciudadanos La evidencia del enorme poder de tales lobbies (los más importantes son, además de la banca, las empresas farmacéuticas, las químicas y las del automóvil) en las instituciones llamadas democráticas europeas es contundente. En Bruselas, donde está la sede de la Comisión Europea, la presión de estos lobbies es la que configura la mayoría de normas que rigen la regulación de tales grupos de interés. En otras palabras, son estos lobbies los que prácticamente escriben las leyes.

Pero, por si ello no fuera suficiente, la industria automovilística ha utilizado todos los métodos para saltarse las normas (ya en sí mucho más laxas de lo que deberían ser). Y una manera de hacerlo ha sido incluyendo un software que permite falsificar las pruebas que se realizan para medir el grado de contaminación en los coches. En el laboratorio estadounidense donde se descubrió este software (y dado a conocer el pasado 23 de septiembre) la tasa real era 40 veces superior a la permitida.

La respuesta inmediata de la compañía Volkswagen, cogida in fraganti, fue que la instalación del software era desconocida por la dirección de dicha compañía (la caradura del mundo empresarial no tiene límites) y que solo afectaba a un número muy reducido de modelos de coche de Volkswagen. En realidad no eran unos pocos. Eran nada menos que 11 millones de vehículos, de los cuales 8,5 millones se habían vendido en la Unión Europea. El Presidente delegado de la compañía a nivel mundial nombró a un nuevo director que era el que dirigía la sección Porsche, que se consideraba limpia (hasta que se descubrió que los Porsche también tenían tal software).

Frente a esta realidad, uno esperaría que el gobierno español rápidamente hiciera un cambio de la Constitución, poniendo que la salud de la ciudadanía es el primer objetivo del Estado por encima de todo lo demás. Le aseguro que ello no pasará. No porque los gobiernos no sean capaces de aprobar documentos y leyes muy altisonantes que se leen muy bien y que no sirven para nada (la Constitución española está llena de normas que se ignoran constantemente, desde el derecho al trabajo a la obligación de aplicar las leyes que los propios políticos aprueban y que se saltan a la torera cuando les conviene). Pero usted no verá como el presidente y el jefe de la oposición se reúnen con nocturnidad y alevosía para cambiar la Constitución, pues no se sienten presionados por la población que, en general, ha caído en una especie de fatalismo.

La gente sabe lo que ocurre en el país, y de ahí la popularidad de los eslóganes del 15-M. Pero no creen que las cosas puedan cambiarse, sensación que reproducen los grandes medios de información y persuasión. Es cierto y es una nota de optimismo que las recientes elecciones municipales y las últimas legislativas han abierto nuevas vías y esperanzas que pueden cambiar el escenario. De ahí la importancia de cambiar urgentemente las instituciones políticas

La necesidad de movilización popular a nivel europeo En realidad, cómo resolver la falta de democracia en España es relativamente fácil de ver. Debería romperse la ligazón del poder financiero y económico por un lado, con el poder político por el otro, impidiendo a la vez la relación entre el primero y el segundo a través también del control de los medios de información y persuasión por parte del poder financiero y económico. La verdad de lo ocurrido, tanto en el caso de la crisis financiera (donde hemos visto el mayor caso de beneficencia pública a un colectivo –los bancos-) como en el caso de Volkswagen, ha sido difícil de conocer debido a que los mayores medios de información y persuasión (todos ellos, tanto los públicos como los privados) están financiados y/o influenciados por aquellos intereses. Hoy la primera reacción de los Estados y de las instituciones llamadas “democráticas” europeas ha sido el de proteger, no la salud de la ciudadanía, sino la salud de los equipos de dirección de la industria automovilística. Y un tanto parecido ha ocurrido en los mayores medios de comunicación. Y desde luego, le aseguro que nadie terminará en la cárcel. Y a esto lo llaman “democracia”.

Una última observación. Es sorprendente que en las elecciones del 20 de diciembre el partido más votado fuera el PP, un partido conservador-neoliberal perteneciente a las familias políticas europeas conservadoras-liberales, que son las familias más próximas y más defensoras del establishment económico-financiero (en España el IBEX-35) que han apoyado más a la banca y a la industria automovilística. Hoy el establishment político-mediático desea la continuación del gobierno del PP, con la ayuda de Ciudadanos, otro partido liberal, cuyo principal asesor económico es el más próximo al IBEX-35 de todos ellos. ¿Lo conseguirán? No hay que descartarlo, pues hay una enorme presión, desde la Casa Real a Wall Street, para que ello ocurra.

Desean por todos los medios parar esta creciente demanda de separar el poder financiero y económico del poder mediático-político, que transforma los últimos en meras correas de transmisión de los primeros. Estas presiones están centrándose en el PSOE, dividiéndolo para impedir que se establezca una alianza de izquierda a favor del cambio.

Mientras, estamos viendo la mayor campaña de agresividad y hostilidad que haya existido en Europa (desde la II Guerra Mundial) por parte del establishment político-mediático europeo, en contra de los partidos como Podemos e Izquierda Unida, En Comú Podem, Las Mareas y Compromís-Podem, que representan una alternativa. Tal agresividad, nunca vista antes, muestra la inseguridad que la estructura de poder refleja promocionando la represión que siempre ha caracterizado a las fuerzas conservadoras y liberales frente a lo que perciben como una amenaza.

Esta avalancha requiere movilizaciones populares de todo tipo. Y es positivo que se creen plataformas que denuncien la falta de democracia en Europa, como la iniciada por el que fue en su día Ministro de Finanzas del gobierno Syriza en Grecia, el Sr. Varoufakis, plataforma y movimiento al cual he dado todo mi apoyo. Pero se necesita ir mucho más allá –como seguro los organizadores de tal campaña son conscientes- pues es urgente que se establezcan coaliciones con movimientos sociales, sindicatos y partidos políticos, a nivel europeo, para transformar profundamente las instituciones de gobernanza de Europa, hoy controladas por el mundo del capital, para ponerlo al servicio de las clases populares de todos los pueblos y naciones de este continente.

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La incertidumbre externa y la desigualdad

Xov, 28/01/2016 - 17:41

Orlando Delgado Selley, La Jornada

Hay un consenso generalizado entre los analistas internacionales de que nos enfrentamos a un inicio de año particularmente complicado. A nivel de la economía global se ha argumentado que lo que mayor preocupación genera es el estado de confusión generalizada sobre los meses próximos. Es indudable que, sin embargo, la restructuración de la economía china, la caída drástica del precio del petróleo y el inicio de la normalización de la política monetaria estadunidense generan efectos que dificultarán el crecimiento. Hay un factor adicional de gran relevancia que complica el panorama: la profundización de la desigualdad.

Un informe reciente de Oxfam y un importante artículo de su directora ejecutiva, Winnie Byanyima (Project Syndicate, 20/1/2016), dan cuenta de que en 2015, 64 personas poseían lo mismo que la mitad de la población mundial. Hace seis años, en 2010, eran 288 las personas cuya riqueza se igualaba a la de la mitad de la población. La brecha entre ricos y pobres se sigue ampliando, de modo tal que la predicción de la propia Oxfam de que en 2016 el uno por ciento rico de la población se apropiaría de la riqueza del otro 99 por ciento, se alcanzó dos meses antes de lo previsto.

Estos brutales datos explican porqué en los Objetivos Globales para el Desarrollo Sustentable, firmados en la ONU por 193 gobiernos, se incluyó la reducción de las desigualdades. El desafío es colosal: se trata de revertir los resultados de 30 años de privatizaciones, pérdidas regulatorias, secretos financieros y de la globalización misma. En particular en los cinco años anteriores el patrimonio de esos 62 ultra ricos se incrementó en 542 mil millones de dólares, mientras que los 3 mil 600 millones más pobres perdieron un billón de dólares, lo que representa 41 por ciento de su patrimonio.

Por esto en el mundo los diagnósticos económicos recientes incluyen como una de las complicaciones centrales el incremento de la desigualdad y, consecuentemente, se proponen medidas para revertirla. En México el asunto de la desigualdad no aparece en los diagnósticos de las dificultades actuales. Un buen ejemplo de estos diagnósticos son los del Banco de México (J. Guzmán, 11/1/16 y 18/1/16) en los que se presentan los desafíos que plantea el entorno global y se proponen las respuestas de políticas públicas, sin siquiera mencionar el problema de la desigualdad.

Para el Banco de México las principales dificultades externas que se registraron el año pasado y se mantienen en 2016 son: i] el estancamiento de la industria estadunidense; ii] la caída del precio del petróleo, a la que se suma la pérdida en producción nacional del crudo; iii] la normalización de la política monetaria estadunidense; iv] la restructuración de la economía china. En 2015, sin embargo, la economía mexicana creció por arriba de importantes economías emergentes y, de acuerdo con esos análisis, también tendrá un mejor desempeño en 2016.

Este mejor desempeño, que está lejos de lo que el país requiere y el gobierno priísta había ofrecido, se explica –según estos análisis– por el incremento en el empleo, la mejora de los salarios reales hecha posible por la baja inflación, las remesas y la expansión del crédito privado. Lo cierto, sin embargo, es que es insuficiente y que se percibe un desánimo generalizado con un desempeño económico que no se ha traducido en una mejora sensible de los niveles de bienestar de la población. Los beneficios del crecimiento se lo han apropiado los sectores de muy altos ingresos.

Es claro que la evolución de la desigualdad mexicana es comparable con la que ha ocurrido a escala global. La diferencia es que no disponemos de mediciones estrictas que informen sobre el ingreso del uno por ciento más rico y del 0.1 por ciento más rico. La Encuesta Ingreso-Gasto, única fuente completa disponible para medir la distribución del ingreso, subestima el ingreso de los ricos y sobreestima el de los pobres. Pese a ello es claro que la fuerte concentración del ingreso y la riqueza lastra el funcionamiento económico y empobrece la democracia. Constituye un importante freno al dinamismo económico que, ahora más que otras veces, debiera sostenerse en el mercado interno.

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El fantasma de la recesión

Xov, 28/01/2016 - 12:13

Manuel Gari, Viento sur

En el Foro Económico Mundial celebrado los días 20 a 23 de enero en Davos-Klosters (Suiza) ha vuelto a cundir el pesimismo sobre las perspectivas económicas para el año 2016 y sobre todo para 2017. En la 45ª edición del popularmente conocido como “Foro de Davos” creado por Klaus Schwab en 1971 y que año tras año reúne a los hombres más ricos y poderos del planeta, ha hecho aparición de nuevo, como hace ocho años, el fantasma de la recesión. El inversor Nouriel Roubini que predijo la crisis de 2008, vuelve a advertir del riesgo. Unos días antes la corrupta Christine Lagarde desde el FMI había dado la voz de alarma respecto a la ralentización de la actividad económica.

En las sesiones de este conciliábulo que agrupa a una buena cantidad de canallas de la beautiful people financiera, industrial y política mundial se ha profetizado la “tormenta perfecta” contra el empleo a nivel mundial. En los próximos años, dicen, se perderán millones de puestos de trabajo en parte por el estancamiento económico y en parte por la anunciada Cuarta Revolución Industrial que supondrá la introducción de nuevas tecnologías “ahorradoras” de trabajo humano que, lejos de servir para acortar la jornadas de trabajo a las personas, tienen como función licenciarlas. ¿Alguna propuesta para evitarlo? ¿Alguna intervención de los poderes públicos para ayudar a su ciudadanía a afrontar el diluvio? Nada. Al contrario. Valga como ejemplo las palabras de Emma Marcegaglia, ex presidenta de Cofindustria y hoy presidenta la empresa pública italiana de hidrocarburos ENI: “Necesitamos menos regulación y más innovación en Europa”.

Por otra parte, los mercados de valores y derivados están viviendo un enero horribilis con caídas constantes en las principales bolsas del mundo (incluido el IBEX 35), particularmente las chinas. Los pequeños repuntes del pasado viernes en las bolsas occidentales y japonesa solo son, de momento, movimientos de vaivén propios de un tiempo de turbulencias.

El sistema financiero mundial que ha captado ingentes cantidades de recursos a costa de la inversión productiva, no ha logrado su estabilización. El riesgo de una nueva burbuja financiera no es despreciable. El sobre endeudamiento no es una mera herencia de un periodo precedente; al contrario, ha seguido creciendo en todas las regiones del mundo, tanto por parte de las administraciones públicas y de las empresas como de los particulares. ¿Quién sabe si no están incubándose nuevo terremotos bancarios y financieros?

Una nueva crisis se ceba ante nuestros ojos y no la vemos ¿Cómo se explica esto?, ¿no estábamos ya fuera de peligro? En la aparición de los inquietantes síntomas de que algo mal, existen causas de rabiosa actualidad que están teniendo un gran impacto. Son algo más que tormentas coyunturales, pueden llegar a tener un largo recorrido y suponen una profunda modificación del sentido de la marcha que llevaba la economía mundial en los últimos diez años en regiones clave de la economía de los primeros quince años del siglo XXI.

Hay que constatar el frenazo del crecimiento de los países emergentes, excepto en la India. Tendencia verificable tanto en el resto de Asia como en América Latina pero también en Rusia o Sudáfrica. Resulta particularmente grave la situación en Brasil, locomotora del cono sur y potencia mundial, que está en plena recesión y arrastra una importante caída del PIB. Los BRIC ya no son la nueva estrella ascendente. Esta nueva situación de los países emergentes tiene un impacto negativo en el conjunto de la economía mundial. Por un lado incide negativamente en la economía de los países de la OCDE, pero por otro, la peor parte se la llevan los países emergentes ya que las relaciones entre las economías emergentes y las centrales vuelve a moverse en términos de subordinación en la división internacional del trabajo de las primeras -pese al importante peso que han adquirido- respecto a las segundas. El asunto es especialmente lesivo en el caso de las economías latinoamericanas.

La causa es compleja. Sus economías exportadoras se resienten del largo letargo de las principales economías de la OCDE -muy particularmente la de la UE- y de la caída de los precios de las materias primas y de forma particularmente determinante la caída sostenida de los precio del petróleo. Esta circunstancia significa una nueva fuente de inestabilidad mundial en lo que Martin Wolf ha denominado en el Financial Times “tensiones geopolíticas”. El desplome coyuntural y momentáneo del precio del crudo tiene, junto a la existencia de conflictos como el existente entre las potencias petroleras y regionales de Medio Oriente entre Irán y Arabia saudí, muy diversas causas. También ha influido una crisis del modelo energético mundial basado en el carbono, el frenazo de la actividad económica y la entrada en competición de otras fuentes de energía.

Punto especial requiere la situación de China. Más allá de la falta de fiabilidad de las estadísticas chinas, el gobierno se ha visto obligado a bajar las expectativas de crecimiento del PIB contenidas en 13º Plan Quinquenal aprobado hace tres meses en octubre de 2015. Ni siquiera la reciente devaluación del 5 % del yuan (renminbi) ha logrado, de momento, insuflar mayor competitividad a la economía para reactivarla. Con la devaluación la burocracia china intentaba mejorar una tendencia negativa: el comercio exterior en su conjunto ha bajado en 2014 un 7 %, pero en el caso de las importaciones la bajada ha sido del 13,2 % -asunto causado por varios motivos en los que no podemos entrar aquí- y las exportaciones descendieron un 1,8 %. Estos datos en una economía como la China significan un drama.

Lo que unido a la reciente crisis en las bolsas chinas (ver Tras las crisis bursátiles, un sistema que se fisura, de Charles-André Udry en http://www.vientosur.info/spip.php?article10873 ), a la masiva fuga de capitales que está conociendo, a los puntos vulnerables de su sistema financiero, a la ralentización del consumo interno, el gobierno chino está teniendo muchas dificultades para pasar de una economía manufacturera y de exportación a una economía con mayor peso de los servicios y la demanda autóctona tal como pretendía la burocracia. Ello ha significado el fin del idilio transpacífico con Estados Unidos en lo que se llamó Chinamérica, un motor turbo que durante años ha sido el eje de la economía mundial, lo que va a tener importantes implicaciones en el comercio, producción y finanzas mundiales.

Estamos ante un bucle infernal. Tal como afirma Michel Husson en su artículo Estancamiento secular: ¿un capitalismo empantanado?, publicado en http://www.vientosur.info/spip.php?article10200 : “El desarrollo de las "cadenas de valor global" se ralentiza en función del incremento de los costes salariales, sobretodo en China, y la ralentización del Norte debilita los modelos exportadores del Sur. Este último punto es particularmente importante en la medida en la que una buena parte de los incrementos de productividad realizados en los países emergentes eran captados por los países del Norte”.

¿Dónde va la Unión Europea? La Unión Europea y su zona €uro no han logrado una articulación institucional capaz de impulsar una política económica, fiscal y presupuestaria coherentes y comunes. Son artefactos frágiles e inacabados. Ello se agrava en este preciso mes de enero con la crisis de dirección de las potencias hegemónicas (Alemania en primer lugar, pero también Francia) presas de sus problemas internos. El futuro inminente de la “soberanía económica europea” va a verse lastrado por el TTIP y el CETA que suponen un total cuestionamiento no solo de los derechos de los pueblos y de la capacidad de control de los Estados sino también del mismo proyecto de la UE como mercado regulado por normas decidas por sus instituciones.

El Pacto de Estabilidad y Crecimiento funciona como capataz y látigo de los pueblos de Europa pero en absoluto ha logrado impulsar el relanzamiento sostenido de la economía, a la vez que la “Gobernanza” fiscal no logra su propósito declarado de controlar el déficit. Y sin embargo han supuesto un ataque a los derechos sociales, un deterioro de los servicios públicos y un tipo de redistribución de la renta a la inversa, ya que los flujos van de abajo arriba. Desde el inicio de la crisis, en todo el mundo -y también en la UE-, los recursos y la riqueza de las clases subalternas han disminuido pasando a manos de los sectores hegemónicos del capital industrial y financiero y de la oligarquía rentista (accionistas y obligacionistas) que ha visto reforzada su posición mediante la confiscación directa de las rentas salariales; política a cuyo servicio se han puesto las famosas “reformas estructurales” de los mercados de trabajo.

La política monetaria del BCE de “flexibilidades cuantitativas” está huérfana de una orientación de política económica. De ello es buena muestra la inanidad de la última comparecencia en rueda de prensa de Mario Draghi [Presidente del Banco Central Europeo] cuyo único mensaje fue seguir como en los últimos meses. El fondo de rescate bancario MEDE (Mecanismo europeo de estabilidad) y algunos de los propósitos expresados (y todavía no desplegados) para estabilizar el sistema financiero llevan un importante retraso y en caso de una agudización de la crisis bancaria portuguesa, pero sobre todo italiana, es difícil que puedan actuar para evitar el contagio en el “norte”. No hay que descartar una nueva crisis bancaria en la UE. No hay que descartar nuevos estallidos por la deuda que sigue en altísimos niveles tanto, la externa como la total y tanto la privada como la pública.

Por eso toda la lógica del Plan Juncker [Presidente de la Comisión Europea] es salvaguardar los muebles por encima de la Latitud: 48°35′02″ N. Incluso en los aspectos más inmediatos Juncker tiene dos varas de medir al aplicar la flexibilidad con el déficit público en los países ricos (Alemania por migraciones y Francia por el anti terrorismo) y en los PIGS [ grupo de países en los que UE considera que hay que incidir en los problemas de la deuda y el déficit público: Portugal, Italia, Grecia y el Reino de España].

O logramos un nuevo diseño de la UE y de sus políticas o la UE, empezando por el euro, acaban siendo no un acicate sino una rémora para el desarrollo de los pueblos que la componen. De ahí la importancia de adoptar iniciativas como la del Plan B que tendrá lugar en Madrid el próximo mes de febrero en la que, al igual que las reuniones celebradas en Paris o en Berlín, la ciudadanía contará con un foro compuesto por activistas sociales y representantes electos para las instituciones (Parlamento europeo, parlamentos estatales, autonómicos o municipales) y también por expertos en muy diversas materias que pondrán una primera piedra en la elaboración y popularización de alternativas a la Europa de la austeridad y el autoritarismo.

Los factores estructurales de la crisis Lo arriba planteado adquiere sentido si analizamos el cuadro en su conjunto y levantamos el velo que impide apreciarlo. Como eslabón que une las diferentes crisis que ha vivido el capitalismo desde 1850 y que permite hoy conectar los problemas de los países emergentes con los de las potencias industriales imperialistas de Estados Unidos, Japón y la UE y darles coherencia, es preciso intentar abordar, aunque sea de forma sumaria, los elementos estructurales del propio funcionamiento del sistema capitalista.

En un marco de sobreproducción podemos constatar que se da al mismo tiempo el agotamiento de los incrementos de productividad. En Europa y Japón, en 2013 ha tenido niveles inferiores a los de 1971, en EE UU a los de 1977 e incluso en los países emergentes, en los que se mantiene por encima de la de los países de la OCDE, han visto como decrecía desde 2007. El capitalismo no ha logrado una recuperación sostenida de la tasa de beneficios pese a los grandes aumentos de la tasa de explotación, lo que implica un recrudecimiento de la competencia entre las multinacionales y entre los países o regiones económicas. Producto del aumento de la tasa de explotación se ha producido desde 2008 un incremento de la desigualdad entre las clases sociales. A este respecto es muy importante extraer conclusiones políticas del reciente Informe de Oxfam sobre el aumento de la desigualdad en el reparto del ingreso y en el acceso a los bienes y recursos tanto en el país como en el plano mundial.

Por ello el capitalismo no logra poner las bases de una onda larga expansiva y se ve obligado a una permanente huida hacia adelante con las recetas neoliberales que impulsan la financiarización de la economía. No es este el lugar de analizar en detalle los posibles efectos de una generalización de la robotización, las nanotecnologías y las biotécnicas; solo apuntar que, en mi opinión, todavía no pueden ser los elementos materiales de una recuperación de largo aliento, como no lo han sido las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC), incluidas las distintas .com. Y conviene resaltar, pues se mantiene invisible, que el cambio climático es un factor muy negativo para la marcha de la economía. El calentamiento ya presente opera también en contra de la salida de la actual onda larga y sus efectos negativos en la economía mundial comienzan a palparse tras el aumento de los disturbios climáticos y la enorme pérdida de recursos naturales que comportan.

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El precio de petróleo y la recesión mundial

Mér, 27/01/2016 - 12:30

Alejandro Nadal, La Jornada

La caída del precio del petróleo debería ser una buena noticia para la economía mundial. Después de todo, los bajos precios del petróleo benefician a los consumidores directos: por ejemplo, el sector transporte y la industria petroquímica. Y ese impacto positivo debería traducirse en una inyección de adrenalina que traería consigo crecimiento y generación de empleo. Entonces, ¿por qué se ve en el bajo precio del petróleo una mala noticia para la economía global?

Es cierto que la caída en los precios del crudo debiera tener un efecto positivo sobre los precios de todo tipo de bienes. El petróleo es un insumo crítico que directa o indirectamente entra en la producción de casi todos las mercancías que se producen hoy en día. Pero eso no quiere decir que automáticamente se traduzca el efecto del colapso en el precio de este insumo en reducciones en los precios de los productos finales. Todo eso depende de la importancia del crudo en la estructura de costos de cada producto y, desde luego, de la estructura de mercado en cada rama de la producción.

En cuanto a la importancia del petróleo en la estructura de costos hay muchos malentendidos. Se piensa, por ejemplo, que el bajo precio del petróleo beneficia a los productores de energía eléctrica. La realidad es que sólo 5 por ciento de la producción de energía eléctrica en el mundo se lleva a cabo quemando petróleo. Y uno de los países en los que se concentra ese pequeño porcentaje es precisamente Arabia Saudita, el principal causante del desplome de precios de crudo. En Estados Unidos apenas 0.7 por ciento de la energía eléctrica que se produce proviene de la utilización de petróleo (mientras 4.2 por ciento lo generan turbinas eólicas). La reducción del precio del crudo no tiene ningún impacto sobre la generación de energía eléctrica.

Por otra parte, el precio del petróleo no está vinculado en la actualidad con los precios de gas natural o de carbón, que son los insumos que realmente cuentan en el plano de generación de energía eléctrica. El 23 por ciento de la electricidad en el mundo se genera en plantas que queman gas natural (en Estados Unidos ese porcentaje alcanza 28 por ciento). Entre los años 1998-2009 los precios de gas natural, carbón y petróleo estuvieron estrechamente asociados y se movían en la misma dirección. Pero ese vínculo se fue rompiendo gradualmente, en parte porque el precio del gas derivado de esquistos se redujo mientras el precio de petróleo fue aumentando hasta 2014. El precio del carbón ha mantenido una tendencia a la baja desde 2011 debido a la competencia de otras fuentes de energía y al persistente exceso de oferta por los productores en China. Es decir, los precios de los combustibles fósiles que realmente cuentan en materia de generación de energía eléctrica ya vienen mostrando una disposición a la baja desde hace seis o siete años. Ese comportamiento no ha sido suficiente para contrarrestar las tendencias recesivas de la economía mundial.

En Estados Unidos la caída en el precio del petróleo está provocando el desplome en la economía de las regiones donde se desarrolló el malogrado boom de la extracción de petróleo de esquistos con la tecnología de fractura hidráulica. Un número importante de empresas que se financiaron en Wall Street para desarrollar sus agresivos planes de inversión está hoy en la bancarrota. Las instalaciones de control de la extracción directa de petróleo de esquisto se han desplomado en 70 por ciento desde que comenzó la caída del precio de crudo hace un año y medio. Y el impacto de esto en el sector financiero es significativo. Por ese motivo se observa una correlación estrecha entre las caídas en la bolsa de valores y los anuncios sobre las reducciones récord del precio del crudo. Todo esto aviva la discusión sobre si el aumento en la tasa de interés decretada por la Reserva federal fue prematura o no.

Pero no sólo los adictos al fracking en Estados Unidos están sufriendo. Los yacimientos de gas natural proveniente de esquistos en China constituyen una de las mayores reservas a nivel mundial. Pero el milagro de la producción en China se verá afectado por los bajos precios del gas natural y las importaciones provenientes de Estados Unidos.

En general, el desplome del precio del crudo es visto más como una mala señal sobre lo que viene en la economía mundial. La caída acelerada del precio de petróleo en el último año ha coincidido con reducciones brutales en los índices de cotizaciones bursátiles de las principales plazas financieras en el mundo. Y aquí se observa algo inédito. Arabia Saudita no pudo escoger un momento más desfavorable para iniciar su guerra de precios con el fin de preservar su (dominante) franja de mercado. En medio de una recesión global, el descenso en los precios del crudo se tiene que intensificar debido a la reducción en la demanda. Por eso hoy en día la caída en el precio del petróleo es una señal de lo mal que se está comportando la economía mundial.

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Una vía progresista para poner fin a la evasión fiscal de las grandes empresas

Mér, 27/01/2016 - 08:01
Dean Baker, Sin Permiso

Prácticamente todos los altos ejecutivos norteamericanos comparten un sueño: librarse de los impuestos a los beneficios de las grandes empresas. Para muchos, eso significa hacer lobby en el Congreso a fin de cambiar las leyes fiscales. Pero, para un número cada vez mayor, implica también el desarrollo de trucos creativos –y exitosos— que les permitan evadir sus obligaciones fiscales.

La moda más reciente es la reversión. En estos últimos años, algunas de las empresas más grandes del país se las han arreglado para caer bajo la toma de control de empresas más pequeñas convenientemente radicadas en las Bahamas o en algún otro paraíso fiscal. Una empresa tiene entonces que pagar impuestos sólo en ese paraíso fiscal; se libra completamente del impuesto estadounidenses al beneficio empresarial. Por ejemplo, Pfizer, la gran empresa farmacéutica, cayó bajo la toma de control de una empresa mucho más pequeña con sede en una Irlanda con un impuesto de sociedades más bajo.

Aun cuando los EEUU tienen legalmente el impuesto de sociedades más elevado del mundo desarrollado, trucos como las depreciaciones o los agujeros fiscales han ido erosionando el ingreso público durante décadas. Los impuestos pagados por las grandes empresas representaban ya sólo un 1,9% del PIB en 2014. Mucho menos que el 2,6% de los años 70, aun si los beneficios andan ahora cercanos al nivel de posguerra en proporción al ingreso nacional.

La administración Obama busca acabar con el truco de las reversiones, pero está perdiendo la batalla. Y aparecerán otros trucos. Lo que nos deja frente a dos vías tan solo. Si sacamos menos dinero de las grandes empresas, tenemos que acudir a otras fuentes de ingreso. O bien podemos adoptar un enfoque radicalmente nuevo en relación con la fiscalidad de las grandes empresas.

El juego de la evasión fiscal trae consigo un enorme despilfarro de recursos y energía. Nos gustaría que Pfizer se centrara en el desarrollo de mejores fármacos, y que no se extraviara por la vía de reducir su carga fiscal. El sector empresarial en su conjunto dedica una enorme cantidad de dinero y de energía intelectual al juego de la evasión fiscal, lo que no contribuye en nada a la economía. Muchos de los magos empleados en el diseño de esos esquemas consiguen hacerse muy ricos con la práctica de este juego: el juego de la evasión fiscal es un factor nada despreciable de la desigualdad de ingresos.

Por todas esas razones, deberíamos explorar otras vías mejores para hacernos con una parte del beneficio empresarial para destinarla a propósitos públicos. Afortunadamente, una vieja idea podría venir aquí muy al punto.

Supongamos que, en vez de gravar fiscalmente los beneficios de las grandes empresas, pidiéramos a las empresas la cesión al Estado de un determinado volumen de sus acciones en forma de participaciones sin derecho a voto. Podemos discutir sobre el porcentaje luego –preferiríamos igualar lo que idealmente tendríamos que estar consiguiendo con el presente esquema fiscal, es decir, presumiblemente, entre el 17% y el 35%—. Pero limitémonos ahora a dilucidar el principio.

Las participaciones no serían transferibles, salvo en el caso de fusiones o liquidaciones, pero, por lo demás, podrían considerarse como cualesquiera otras participaciones. Si la empresa pagara un dividendo a sus otros tenedores de acciones, tendría que pagar también al Estado el mismo dividendo proporcional a su participación. Si recomprara un 10% de sus acciones, también debería recomprar un 10% de las acciones del Estado al mismo precio. En caso de una toma de control, el comprador tendría que pagar al Estado el mismo precio por acción que al resto de tenedores.

Por esta vía no hay forma de que la empresa escape a sus obligaciones fiscales. Una porción de cualquier beneficio que realice irá a parar automáticamente al Estado. También eliminará el enorme costo y despilfarro asociado al cumplimiento y evitación de las obligaciones fiscales. (Habría, desde luego, algunos costos de inicio y de control, pero nada remotamente parecido a lo actual.) Y los ingresos federales subirían, porque las empresas tendrían un incentivo para hacer lo que resulta más beneficioso, y no lo que minimiza sus obligaciones fiscales

Si adoptáramos ese sistema y Pfizer decidiera irse a Irlanda, su comprador tendría que comprar la participación del Estado al mismo precio que pagara por el resto de las participaciones en Pfizer. Y dado que presumiblemente exigiríamos que las empresas extranjeras que hicieran una parte substancial de sus beneficios en los Estados Unidos nos cedieran participaciones, la empresa irlandesa seguiría pagando impuestos aquí también.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La ‘Cuarta Revolución Industrial’ eliminará 7 millones de empleos hasta 2020

Mér, 27/01/2016 - 02:51
Cive Pérez, Attac.es

Un estudio presentado en la tradicional reunión que las élites ecónómicas celebran en Davos alerta sobre la destrucción, hasta 2020, de siete millones de empleos en las 17 principales economías del mundo. A todo esto, los partidos políticos españoles siguen prometiendo la entelequia de crear un imposible volumen de empleo.

A lo largo de los próximos tres días la ciudad suiza de Davos se convertirá en el epicentro de la actividad política y económica mundial. Esta ciudad del cantón de Graubünden (Grisones) acogerá al Foro Económico Mundial, un encuentro anual que congrega a la élite del pensamiento neoliberal. Entre sus miembros se cuentan representantes de las 2.000 empresas más grandes del mundo junto a los directivos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Organización Mundial de Comercio.

La entidad que lo organiza ha puesto a disposición de los miembros del Foro un informe sobre los efectos de la denominada Cuarta Revolución Industrial. Tras la automatización de la industria en el siglo XVIII (considerada Industria 1.0), la división del trabajo y la producción en cadena de principios del siglo XX (Industria 2.0), y la revolución tecnológica de finales del siglo XX (Industria 3.0), ahora estamos hablando de la digitalización de los sistemas de producción que impactará enormemente en las empresas y en la manera en la que la economía afecta a las personas, la sociedad y los países.

El documento de Davos analiza las transformaciones que la economía mundial y el mercado de trabajo padecerán en el próximo lustro. Entre sus advertencias se afirma que, a causa de la automatización, se perderán el mundo unos siete millones de empleos “de oficina”. El estudio predice el desarrollo en las áreas de inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D. Esta transformación provocará que algunos empleos sean superfluos e innecesarios, pero al mismo tiempo abrirá la oportunidad a otra gran gama de empleos.

Los economistas que firman el estudio advierten que esta pérdida se compensará con la creación de otros dos millones de nuevos empleos en las áreas de computación, ingeniería, arquitectura y matemática. La entidad basa su análisis en decenas de entrevistas a directores de recursos humanos de una quincena de países que cuentan con el 65% del mercado laboral mundial.

No obstante, la diferencia entre creación de nuevos empleos y destrucción de oficios obsoletos se salda con una destrucción neta de empleo. Caminamos, pues, hacia el modelo que se ha descrito como sociedad 20-80. En la que bastará el trabajo del 20% de la población activa para hacerla funcionar. Esa minoría de trabajadores cualificados será suficiente para asegurar el control de las máquinas y procesos productivos. El 80% restante de la población sólo tendrá acceso a empleos de bajísima cualificación, serviles en su mayoría, o se verá condenada al desempleo estructural.

Es obvio que hay que definir otro modelo de reparto de la riqueza generada gracias al imparable avance tecnológico. Sin necesidad de ser profeta, simplemente observador de la realidad, en este blog ya hemos comentado que las cúpulas dirigentes del mundo son perfectamente conscientes de la colosal avería sufrida por el artefacto convencional del empleo. Y son conscientes también de que, tarde o temprano, tendrán que establecerse sistemas de rentas mínimas extensibles a sectores mucho más amplios que los contemplados por las actuales rentas de indigencia.

Sin embargo, esas cúpulas se resisten a tomar medidas de ese tipo porque intuyen que ello, al empoderar de alguna manera a la mayoría social, significaría un detrimento de su poder actual.

Por ello, como sostengo en mi reciente libro sobre la Renta Básica Universal, es hora de que surjan voces valientes capaces de salir de la zona de confort ideológica y declarar algunas verdades ante la opinión pública. Una de ellas es que el empleo, tal como lo hemos conocido en las sociedades desarrolladas, no volverá a desempeñar el mismo papel que tuvo hasta hace una década. Y por tanto, el ingreso garantizado es una propuesta destinada a prevenir la pobreza antes de que ésta afecte a una persona sobre todo por la falta de empleo, la única mercancía que el sistema de mercado es incapaz de suministrar a toda la población.

Lamentablemente, no parece que ninguna de las formaciones políticas que componen el renovado Parlamento español haya comprendido el alcance de esta nueva fase de la revolución industrial. O lo que sería mucho peor, que comprendiéndola, no se atrevan a plantear soluciones adecuadas por una estrategia puramente electoralista. Lo fácil es prometer la entelequia de crear un volumen de empleo imposible.

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Ensayo sobre la ceguera de Davos

Mar, 26/01/2016 - 21:11

José Blanco, La Jornada

El Foro de Davos 2016 se llamó El dominio de la cuarta revolución industrial. Decires de los ciegos:

Según el CEO (chief executive officer) de Autodesk, Carl Bass, la fábrica del futuro tendrá sólo dos empleados: un hombre y un perro. El hombre estará ahí para alimentar al perro. El perro va a estar allí para impedir al hombre tocar el equipo. Imagine un robot capaz de tratar a los pacientes de ébola o la limpieza de los residuos nucleares.

En uno de los primeros paneles de la semana, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, dijo a los participantes: Parto de un lugar de optimismo y esperanza.

Una cita citable: La cuarta revolución industrial está todavía en estado naciente. Pero con el paso rápido del cambio y la interrupción de los negocios y la sociedad, el tiempo para unirse es ahora. Una más: André Kudelski, presidente y CEO de Grupo Kudelski: Cualquier ingeniero experto puede tomar el control a distancia de cualquier cosa conectada. La sociedad aún no se ha dado cuenta de los escenarios increíbles que esta capacidad crea.

Robert J. Shiller, premio Nobel de Economía 2013, profesor de economía de la Universidad de Yale, expresó con urgencia: No se puede esperar hasta que una casa se queme para comprar un seguro contra incendios. No podemos esperar hasta que haya dislocaciones masivas en nuestra sociedad para prepararse para la cuarta revolución industrial.

También hubo menos estridencia: un informe del foro lanzado al comienzo de la reunión prevé que para 2020, cinco millones de puestos de trabajo se perderán como resultado de los cambios tecnológicos. El vicepresidente estadounidense, Joe Biden: Creo que, en conjunto, estas transformaciones son cambios para el bien. Pero vienen con peligro real, y nos obligan a ser proactivos. Porque, ¿cómo hará el trabajador del almacén que utilizaba para enviar su orden, o el vendedor que solía contratar, para ganarse la vida, cuando él o ella ya no es necesario en esa empresa?

Los participantes Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne estiman que 47 por ciento de los empleos en EEUU están en riesgo debido a la informatización. Esta tendencia no es sólo un fenómeno centrado en el mundo occidental; según David Rotman, menos personas trabajan en la fabricación actual que en 1997, gracias en parte a la automatización. Foxconn anunció en agosto de 2012 que iban a introducir un millón de robots dentro en tres años para remplazar el trabajo humano.

Klaus Schwab, fundador del foro, fue sensiblemente más cauto. Inició su intervención con estas palabras: Estamos al borde de una revolución tecnológica que fundamentalmente va a alterar nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. En su escala, el alcance y la complejidad, la transformación será diferente de todo el género humano ha experimentado antes. Todavía no sabemos exactamente cómo va a desarrollarse, pero una cosa es clara: la respuesta a la misma debe ser integrada e integral, involucrando a todos los actores de la política mundial, de los sectores público y privado a la academia y la sociedad civil.

El profesor Shiller tiene conciencia del escenario y urge a darse prisa. Si hay dislocaciones sociales masivas ¿qué quiere hacer? ¿Fumigarlas inmaculadamente?

En el pasado reciente, los banqueros eran los dueños de Davos. Ahora lo son las empresas tecnológicas. Son el futuro. Entre banqueros y esta clase de tecnólogos hemos de vivir.

En otros escenarios se habla de los hechos. Mientras desde la ceguera se hablaba de cómo la tecnología lo resolverá todo, muchos de los participantes de Davos perdían miles de millones en la bolsa. Las dudas en torno al declive chino aparece como una explicación, pero no es la única: las previsiones de crecimiento se ven progresivamente rebajadas para todos; los países emergentes tienen que lidiar con una creciente desconfianza de los inversores y las divisas aparecen como el próximo punto de conflicto entre las economías. En 2016 el crecimiento será modesto y desigual. Hay un moderado optimismo, pero los riesgos son significativos, dijo hace unos días la directora del FMI. Pero los inversionistas desconfían de esos mensajes que ya suenan forzados y la prueba es que exigen más interés por prestar dinero a corto plazo que en un horizonte de 10 años, en lo que se llama una curva invertida de los tipos de interés, es uno de los indicadores que suelen anticipar una recesión.

George Soros, en un foro económico en Sri Lanka, afirmó que la situación actual de China le recuerda mucho a la de 2008. Además asegura que su situación podría transmitirse al resto del mundo mediante la devaluación del renminbi. Soros podría ser de los que algo ven: cree que podríamos caer nuevamente en un 2008, cuando es el caso que nunca hemos salido de él.

El BRICS prácticamente ya no existe.

Entretanto las desigualdades sociales siguen creciendo. El economista Vincenç Navarro ha escrito el lado complementario de la investigación de Piketty, pues es imposible entender la evolución de las rentas del capital sin entender la evolución de las rentas del trabajo. Las dos están íntimamente relacionadas, ya que el crecimiento desmesurado de las rentas del capital en los últimos años se ha llevado a cabo a costa del descenso de las rentas del trabajo. La evidencia de ello es abrumadora, clara y potente. Nos ocuparemos de la investigación de Navarro.

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Zika y microcefalia

Mar, 26/01/2016 - 14:01

Javier Flores, La Jornada

La llegada a América de la enfermedad provocada por el virus zika y su desarrollo abrupto crea una nueva dimensión a las patologías virales transmitidas por vectores (en este caso los mosquitos de la especie Aedes) y se convierte en el más reciente desafío para la salud pública en el mundo. Si bien la patología conocida como fiebre zika cursa con síntomas que son casi indistinguibles de los que acompañan a otras como el dengue o chikungunya (fiebre, dolores articulares, conjuntivitis y algunas dermatosis o lesiones en la piel), uno de los temas que ha generado especial preocupación es la aparente capacidad de este virus para atravesar en las mujeres embarazadas la barrera placentaria y provocar alteraciones en el desarrollo fetal.

Desde la primera descripción del virus, publicada por Dick y colaboradores en 1952, la enfermedad había permanecido confinada a algunas localidades en los continentes africano y asiático, con muy pocos reportes en la literatura científica internacional, pero en 2007 se presentaron casos en la Isla Yap, en los Estados Federados de Micronesia, y a partir de ahí el agente comenzó su desplazamiento por el océano Pacífico, llegando en 2014 primero a la Polinesia francesa y después a la isla de Pascua, hasta arribar en 2015 a Brasil, de acuerdo con un reporte de la Organización Panamericana de la Salud. Este es un hecho muy parecido a lo que ocurrió con el chikingunya, lo que muestra que se trata de un fenómeno que comienza a ser recurrente en nuestro siglo.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, sus siglas en inglés) de Estados Unidos, en la actualidad su distribución en el continente americano incluye a 20 naciones, entre ellas México, y otras en Centro, Sudamérica y el Caribe. De hecho los CDC han alertado a los viajeros estadunidenses a tomar precauciones, con mensajes dirigidos especialmente a las mujeres que están tratando de quedar embarazadas o lo están. La razón principal son los riesgos señalados de posible asociación del virus zika con defectos en el desarrollo.

Pero en realidad hasta ahora no hay pruebas irrefutables de que el virus zika tenga efectos en el desarrollo embrionario o fetal, particularmente causando microcefalia (diámetro del cráneo reducido en bebés), aunque los muy pocos datos hasta ahora disponibles, como la detección del ácido ribonucleico (ARN) viral en la placenta, líquido amniótico y en algunos recién nacidos o productos de aborto con microcefalia, obligan a investigar con atención esta posible asociación. En este sentido vale la pena observar lo que ocurre en Brasil, que es hasta ahora la nación más afectada por el virus zika en nuestro continente.

En el portal de salud del gobierno brasileño se informa que para la segunda semana epidemiológica de 2016 se habían reportado 3 mil 893 casos de microcefalia –cifra muy alta en relación con los años anteriores–, de los cuales 87 por ciento se encuentran bajo investigación. De los casos que ya han sido investigados, que son apenas 512, 44 por ciento (224) muestran las alteraciones típicas de las infecciones congénitas como la dilatación de los ventrículos cerebrales y calcificaciones intracraneanas en los exámenes de imagen. En solamente seis casos el ARN virus zika fue encontrado en muestras tomadas en recién nacidos o producto de abortos, es decir, en apenas 2.7 por ciento de los casos investigados.

Se trata de una proporción que, a mi juicio, es realmente baja como para llegar a conclusiones definitivas, aunque para el Ministerio de Salud brasileño este resultado refuerza una relación de microcefalia y/o malformaciones del sistema nervioso central con la infección con el virus zika durante la gestación. Como quiera que sea, se trataría de un hecho inédito y, en mi opinión, aunque las respuestas definitivas las tendremos en los próximos meses, se justifica adoptar desde ahora las medidas de prevención necesarias a fin de evitar el contacto de mujeres embarazadas (y de toda la población) con el virus zika.

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Italia es el epicentro de los nuevos miedos de Europa

Mar, 26/01/2016 - 12:21

Si bien durante las últimas semanas los temores financieros han apuntado a la desaceleración china y los riesgos geopolíticos del medio oriente, es en el corazón de Europa donde se sitúa el nuevo epicentro de la crisis. La banca italiana tiene más de 200 mil millones de euros en calidad de incobrables y la situación se acerca al punto crítico. El índice de la banca italiana ha bajado 20% este año, y el tercer banco más grande y más antiguo de Italia, Monte dei Paschi (fundado en 1472), ha perdido 50% de su valor durante el mismo período.

Esto se traduce en problemas no sólo para la cuarta economía más grande de Europa, sino también para la Unión Europea y toda la economía mundial que cayó en la trampa 3D: deuda, deflación y desempleo, generando con ello la cuarta D de la desaceleración económica. Ahora, a diferencia de la inquietud provocada en noviembre, cuando cuatro pequeños bancos italianos fueron rescatados, la preocupación por la cartera vencida se centra en las mayores e históricas instituciones financieras de Italia.

En el epicentro de esta crisis se ubica el banco más antiguo del mundo. el Monte dei Paschi Di Siena, que ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. De acuerdo con la Autoridad Bancaria Europea, aproximadamente el 18 por ciento de todos los préstamos italianos son incobrables. Pero para el Monte dei Paschi, esta cifra supera el 22 por ciento. Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por este banco llegan a unos 45 mil millones de euros. Para dar una perspectiva: los cuatro bancos italianos rescatados en diciembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.

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