Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5133125
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Jean Tirole: Un Nobel de Economía para la regulación del mercado

Mar, 14/10/2014 - 14:22
La Academia Sueca de Ciencias, que en materia de Economia suele dar dos pasos hacia atrás y uno hacia adelante este año premió el trabajo de Jean Tirole, un economista francés que desde 1980 investiga la manera de frenar el predominio de las grandes empresas que han llevado al mundo a un desequilibrio total. Mientras el año pasado la academia sueca premiaba, junto al trabajo de Robert Shiller y Lars Hansen, la Hipótesis de los mercados eficientes, de Eugene Fama, este año ha premiado una obra que va completamente en la dirección opuesta, y que versa sobre el predominio de las grandes empresas y la competencia imperfecta que impera en los mercados. Sobre estos tópicos centrales de la competencia imperfecta y la información asimétrica que desafía los conceptos de la competencia perfecta, sugerimos los post ¿Qué son los Monopolios y la "Competencia imperfecta"? e Información asimétrica y mercados imperfectos: por qué la economía no funciona como se dice.

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Afganistán, las interminables intervenciones del exterior

Lun, 13/10/2014 - 06:17
Immanuel Wallerstein, La jornada

¿Cuándo comienza esta historia? Es difícil decidirlo. La historia moderna comenzó en el siglo XIX, cuando los británicos y los rusos pelearon en el gran juego, compitiendo por influir y controlar Afganistán. Lucharon directamente y mediante apoderados afganos. Los británicos piensan haberlo hecho mejor, pero esto fue en gran medida una mera ilusión. Yo diría que fue un empate.

En la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un gobernante que buscó instituir una nueva Constitución liberal. Fracasó, pero abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres. Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.

En 1979, la Unión Soviética envió tropas para ayudar a que el régimen del PDPA se mantuviera en el poder. La intervención soviética resultó contraproducente y eventualmente los soviéticos retiraron las últimas de sus tropas hacia febrero de 1989. No obstante, el PDPA se las arregló para mantenerse hasta 1992. Durante los cuatro años siguientes, varios grupos que se habían opuesto al régimen del PDPA lucharon unos con los otros. Un grupo que emergió con fuerza se llamaba a sí mismo Talibán y buscó reunificar el país bajo una estricta ley de la sharia en un régimen encabezado por el Mullah Omar. El régimen talibán fue especialmente rudo con las mujeres, casi encerrándolas en sus hogares, y clausuró todas las oportunidades educativas.

Septiembre de 2001 fue un momento fatídico. Los talibanes pudieron asesinar al único oponente principal que les quedaba en Afganistán dos días antes del ataque de Al Qaeda en Estados Unidos el 11 de septiembre. La serpiente le había despertado a Estados Unidos.

Habiendo ayudado a los mujaidines a volverse una fuerza importante para combatir la influencia soviética, ahora se encontraban con que este grupo estaba en el poder en Afganistán y daba refugio a Osama Bin Laden, el presunto perpetrador de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Así que de nuevo llegaba una importante intervención del exterior, esta vez de Estados Unidos contra los talibanes. La situación geopolítica se tornó bastante complicada. Los principales aliados estadunidenses en la región –Pakistán y Arabia Saudita– respaldaban a los talibanes. Los principales oponentes de Estados Unidos en la zona –Irán y Rusia– se alinearon con Estados Unidos en su oposición a los talibanes.

La estrategia estadunidense fue la de ayudar a instalar a Mohamed Karzai como gobernante interino y luego como presidente electo de un nuevo régimen. La mayor virtud de Karzai era ser pashtún en términos étnicos, y por tanto de la misma tierra que era corazón de las fuerzas talibanes. El problema, de nueva cuenta, era que la serpiente podía despertar. Al paso de los años, Karzai comenzó a estar más y más incómodo con el papel de Estados Unidos y en particular con sus métodos militares. Para 2012, era ya abiertamente muy crítico de Estados Unidos y hablaba de negociaciones políticas con los talibanes.

El presidente estadunidense Barack Obama había llegado al poder en 2009, llamando guerra buena a la intervención en Afganistán (en contraste con la de Irak). Sin embargo, también prometió retirar todas las fuerzas estadunidenses (o casi todas) para el momento en que abandonara el cargo. Esto resultó ser una vana promesa en tanto las fuerzas talibanes crecieron constantes en fuerza y el gobierno y el ejército afganos no fueron lo suficientemente fuertes para contener a los resurgentes talibanes. Estados Unidos quiso dejar tropas en el país para entrenamiento pero Karzai se negó a firmar el protocolo que habría permitido que las tropas estadunidenses permanecieran.

No obstante, en 2014 Karzai se bajó al final de su segundo periodo en el cargo y permitió elecciones entre Ashraf Ghani (visto como el preferido de Karzai para sucederlo, además de ser pashtún) y Abdullah Abdullah (cuya madre es étnicamente tajik, la etnicidad con la que él se identifica). Abdullah había sido un fiero oponente de Karzai. Los resultados de la elección presidencial fueron muy cuestionados. Pero al final Ghani y Abdullah entraron en el frágil acuerdo de compartir el poder: Ghani como presidente y Abdullah como el equivalente a un primer ministro. Muchos observadores son escépticos de que el acuerdo dure mucho tiempo.

Ghani prometió firmar el protocolo con Estados Unidos que Karzai no quiso, tomando a la vez algo de distancia de Estados Unidos. Ghani mismo pasó muchos años en Estados Unidos, tiene la ciudadanía afgana, pero también la estadunidense y ha trabajado por años en el Banco Mundial. No es un radical en modo alguno.

Ghani llamó de inmediato a negociar con los talibanes, como lo había hecho Karzai. Los talibanes lo rechazaron con prontitud, y su vocero dijo: Ashraf Ghani fue designado por los estadunidenses en la Embajada. Es un títere y no tiene derecho a invitarnos a unas pláticas de paz.

Afganistán ha continuado rechazando, durante dos siglos, las intervenciones del exterior, de forma abierta y encubierta. Siempre que los intrusos extranjeros parecían haber ganado, pronto se daban cuenta que no habían obtenido nada. Peor aún, sus intervenciones parecen voltear en su contra a los afganos a los que apoyaban. Hay pocas razones para asumir que los extranjeros logren más ahora que en el pasado. ¿Pero se dan cuenta de esto quienes intervienen desde fuera?

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El capitalismo contra la salud mundial

Ven, 10/10/2014 - 19:22
Xavier Caño Tamayo, Alainet

En la vieja Europa se dispara una alarma. Ha llegado el ébola. En Madrid, una enfermera que cuidó a un sacerdote enfermo de esa fiebre hemorrágica letal ha contraído la enfermedad. El ébola ha saltado de la empobrecida África a la desarrollada Europa.

Más allá de los miedos de los países desarrollados, ébola, malaria, sida, cólera, sarampión y el mismo ébola matan en silencio a millones de personas. Especialmente en África. Millones.

En 1976 se identificó el virus del ébola como causante de una enfermedad especialmente peligrosa, pero 38 años después, la enfermedad sigue ignorada por los países desarrollados y no se sabe de nadie que investigue en serio para curarla o prevenirla. Mientras aumentan los infectados y los muertos. Pero curar esa dolencia, ni las otras citadas no es negocio, por eso no se investiga.

Las empresas farmacéuticas no tienen interés alguno en hallar medicamentos y vacunas contra las letales enfermedades que azotan a los países pobres. Y, por su parte, las poderosas farmacéuticas gastan en publicidad y mercadotecnia el doble de lo que invierten en investigación y desarrollo.

Que el espíritu y voluntad del muy capitalista sector farmacéutico es conseguir cuantos más beneficios, mejor y nada más, lo ratifica el consejero delegado del gigante de los medicamentos, Bayer, Marijn Dekkers: “Bayer desarrolla medicamentos para los pacientes occidentales que pueden permitírselo”. Más claro, agua cristalina.

La negligencia y abandono de investigaciones contra enfermedades de los pobres tiene que ver directamente con la búsqueda de beneficios. Los pobres no pueden pagar las medicinas que les curarían y, por tanto, no hay negocio.

La mortandad por enfermedades que castigan sobre todo a países empobrecidos tiene mucho que ver también con los ‘ajustes estructurales’ a los que obliga el Fondo Monetario Internacional si los estados africanos, por ejemplo, quieren obtener créditos del Banco Mundial. Esos ‘ajustes’ son especialmente privatizaciones de lo público y rebajas de gasto social, especialmente en sanidad. Mientras la Organización Mundial de la Salud indica que el gasto público mínimo en sanidad pública ha de ser un 15% de los presupuestos generales, en África la media es un 5%.

Otra actuación capitalista es crear enfermedades que solo existen en la codiciosa voluntad del sector farmacéutico. Las farmacéuticas presentan como enfermedades procesos naturales de la vida humana como menopausia, timidez, tristeza por hechos o pérdidas dolorosas o pérdida de potencia sexual a partir de cierta edad. ‘Enfermedades’ que han de medicarse, claro, y no con fármacos baratos. Para lograr ese engaño universal, cuentan con la persuasión o soborno de algunos médicos y sobre todo con enormes inversiones en mercadotecnia y publicidad para enredar al público, haciéndole creer que problemas vitales normales son patologías que se curan con píldoras.

El psiquiatra estadounidense Allen Frances ha declarado como práctica funesta también la creciente medicalización de la vida en psiquiatría. Por su parte, el Nobel de Química de 2009, Thomas Steitz, ha denunciado que “grandes farmacéuticas han cancelado sus investigaciones de antibióticos porque curan a la gente y esas empresas no quieren curar a la gente sino vender fármacos que haya que tomar toda la vida”. Es otro gran fraude de uno de los sectores más potentes del sistema, el farmacéutico, que muestra claramente su innegable amoralidad.

Que el sector farmacéutico es capitalismo puro lo indica que, en la lista de las 500 mayores empresas del mundo, los beneficios de las 10 mayores farmacéuticas superan los de las otras 490 empresas de esa relación. El remate de la calaña del capitalismo a partir de ese potente sector lo expresa la monja y médico internista catalana, Teresa Forcades, quien, en su obra Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas afirma que “en 2000 y 2003, la casi totalidad de grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de Estados Unidos, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas fueron condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro casos las farmacéuticas implicadas (TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer) reconocieron su responsabilidad en actuaciones criminales que pusieron en peligro la salud y vida de miles de personas”.

Por tanto es completamente correcto del todo asegurar que el capitalismo perjudica seriamente la salud.
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Ver también El ébola en España y las miserias de la crisis
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El FMI confirma que no hay perspectivas de recuperación económica

Xov, 09/10/2014 - 12:33
La caída de la producción industrial de Alemania en un 4% y de las ventas al detalle durante agosto es una clara señal de la debilidad económica europea. El desempeño de agosto es el peor desde principios de 2009, cuando la economía mundial aún estaba conmocionada por el colapso de Lehman Brothers. Si bien las empresas alemanas advierten que esta cifra tiene carácter estacional producto de las vacaciones, lo cierto es que el segundo trimestre fue bastante más debil que el primero, poniendo seriamente en tela de juicio la recuperación económica de Europa. Los datos muestran un declive paulatino y persistente que se confirma con las sucesivas revisiones a la baja del FMI y el Banco Mundial. Ambas instituciones volvieron a reducir sus pronósticos de crecimiento para 2014 y 2015 en 0,4 puntos porcentuales desde su estimación de abril.

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El impacto del ébola en la economía mundial

Xov, 09/10/2014 - 04:47
El Banco Mundial ha estimado en 32 mil 600 millones de dólares el impacto del virus ébola a la economía mundial, si la enfermedad que asola a Guinea, Liberia y Sierra Leona se extiende a los países vecinos de África occidental. La evaluación del impacto económico en esas tres naciones ya es grave y podría ser catastrófico si se convierte en una crisis de salud más expansiva. “Con el potencial de infligir costos económicos masivos en Guinea, Liberia y Sierra Leona y el resto de sus vecinos de África occidental, la comunidad internacional debe encontrar maneras de conseguir obstáculos logísticos y atraer a más personal médico capacitado, más camas de hospital y mucho más apoyo a la salud y el desarrollo para ayudar a detener el Ébola”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial. El funcionario agregó que el costo económico del brote actual de los países afectados y el mundo “se pudo evitar con una prudente inversión para fortalecer los sistemas de salud“. Como hay dudas de que el brote pueda ser contenido para finales de año, el informe del BM se divide en dos partes. El reporte estima que el impacto económico podría superar los 9 mil millones dólares si la enfermedad se contiene rápidamente en los tres países más afectados, pero podría llegar a los 32 mil 600 millones si pasa mucho tiempo para contener el virus y si éste se extiende a los países vecinos.

La Organización Mundial de la Salud calcula que el Ébola ha matado a más de 3 mil 400 personas en África occidental y ha infectado a por lo menos el doble.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Cortándole el pico a los buitres

Mér, 08/10/2014 - 19:55
Joseph Stiglitz y Martin Guzman, Project Syndicate

En medio de la disputa entre la Argentina y los “fondos buitre” que son tenedores de los bonos emitidos por este país, ha surgido un amplio consenso relativo a la necesidad existente de tener mecanismos de reestructuración de la deuda soberana (MRDS). De lo contrario, el dictamen del juez federal estadounidense Thomas P. Griesa que ordena que Argentina pague a los buitres en su totalidad (después de que el 93% de los otros tenedores de bonos acordaron una reestructuración) dará rienda suelta a comportamientos oportunistas que sabotearán las reestructuraciones futuras.

Muy recientemente, la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA) recomendó nuevas cláusulas para los bonos de deuda pública. Aunque la propuesta de la ICMA deja sin resolver los cientos de miles de millones de bonos suscritos bajo las antiguas condiciones, el nuevo marco dice, en efecto, que la interpretación de Griesa estuvo ​​equivocada, y reconoce que mantener firme dicho dictamen haría que sea imposible llevar a cabo reestructuraciones.

Las cláusulas contractuales propuestas por la ICMA clarifican la cláusula pari passu que estaba en el corazón del confuso dictamen de Griesa. La intención de la cláusula – un componente estándar de los contratos de bonos soberanos – fue siempre asegurar que el país emisor trate a los tenedores de bonos de forma idéntica. Pero siempre se ha reconocido que los acreedores séniores – por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional – reciben un trato diferente.

Griesa no pareció captar el entendimiento común de la cláusula. Después de que Argentina entró en moratoria de su deuda soberana en el 2001, los fondos buitres compraron bonos en moratoria en el mercado secundario a una fracción de su valor nominal, y luego demandaron el pago completo de los mismos. Según la interpretación de pari passu de Griesa, si Argentina pagó los intereses que adeudaba a los acreedores que aceptaron la reestructuración, tenía que pagar a los buitres en forma completa – incluyendo todos los intereses vencidos y el capital.

El negocio de los buitres se hizo posible, en parte, por el litigio sobre la llamada defensa Champerty – que se basa en una doctrina británica del derecho consuetudinario de larga data, misma que más tarde fue adoptada por las legislaturas estatales de Estados Unidos; esta doctrina prohíbe la compra de una deuda con la intención de presentar una demanda. Argentina es simplemente la víctima más reciente en la larga batalla legal de los buitres por cambiar las reglas del juego con el fin de poder aprovecharse de los países pobres que tratan de reestructurar sus deudas.

En 1999, en Elliot Associates, LP v. Banco de la Nación y la República of Perú, el Segundo Tribunal del Circuito de Apelaciones determinó que la intención del demandante al comprar la deuda con descuento fue recibir la totalidad del pago o en caso contrario demandar. Entonces, el tribunal dictaminó que la intención de Elliot, porque era contingente, no cumplía con el requisito Champerty.

Aunque algunos otros tribunales aceptaron la estrecha lectura de la defensa Champerty por parte del Segundo Circuito, los buitres no estuvieron satisfechos y se fueron a la legislatura del Estado de Nueva York, misma que en el 2004 de manera efectiva eliminó la defensa Champerty con relación a cualquier compra de deuda superior a $500.000. La decisión es contradictoria a las formas de entendimiento de acuerdo a las cuales ya se habían emitido cientos de miles de millones de dólares de deuda.

Los inversores que adquieren deuda soberana en mora con grandes descuentos no deberían esperar repago en su totalidad; el descuento es una indicación de que el mercado no espera eso, y es sólo a través de litigios que uno podría esperar recibir cualquier suma que se acerque a dicho repago en su totalidad.

Un cambio importante en el marco jurídico, como lo es la eliminación de la defensa Champerty, es un cambio de facto en los “derechos de propiedad”, un cambio en el que los deudores pierden, y los acreedores– es decir los buitres – quienes compran los bonos con la intención de demandar si no se les paga lo que quieren, ganan. Por tanto, los buitres se enriquecieron injustamente, y esto ocurre por partida doble con la novela y la interpretación injustificada de la cláusula pari passu.

¿Serán las denominadas cláusulas de acción colectiva (CAC) – otro aspecto de la “reforma” ICMA dirigido a cortar el pico a los buitres – las que salven la situación? En muchos países, las CAC establecen que si, por ejemplo, dos tercios de los inversores aceptan la propuesta de reestructuración de una empresa (o de un país), los otros inversores están obligados a estar de acuerdo. Este mecanismo evita retenciones especulativas que se resistan al proceso de reestructuración y exijan un rescate. Sin embargo, no hay cláusulas CAC para deudas soberanas suscritas en muchas jurisdicciones, lo que hace que se deje el campo abierto para los buitres.

Es más, las cláusulas CAC no son la panacea. Si lo fuesen, no hubiese la necesidad de leyes nacionales de quiebra, que expliquen en detalle los temas relativos, por ejemplo, a la prioridad y el trato justo. Sin embargo, ningún gobierno ha determinado que las cláusulas CAC sean adecuadas para resolver reestructuraciones internas. Así que ¿por qué deberíamos pensar que ellas bastarían en el mundo mucho más complejo de las reestructuraciones de las deudas soberanas?

En particular, las CAC sufren del problema de la “agregación”. Si una CAC requiere, por decir, del 75% de los tenedores de cada clase de bonos, los buitres podrían comprar el 26% de una sola clase de bonos y bloquear todo el proceso de reestructuración. La reciente reestructuración de la deuda griega tuvo que enfrentarse a este problema.

El nuevo marco de la ICMA parece proporcionar una salida: la mayoría calificada se define por la aceptación del monto de capital total agregado de los títulos de deuda en circulación de todas las series afectadas. Las decisiones de la mayoría calificada serían vinculantes para todos los demás inversores.

Sin embargo, esto también plantea un problema: los acreedores más recientes, llamados también acreedores junior, podrían votar a favor de ser tratados de manera igualitaria cual si fuesen acreedores más antiguos o sénior. ¿Qué recursos tendrían los acreedores más antiguos en dicho caso? En el tribunal de quiebra, tendrían motivos para oponerse, y el juez tendría que ponderar los valores en su tenencia.

Estos asuntos son especialmente importantes en el contexto de reestructuraciones de deuda soberana, ya que quienes reclaman derechos sobre los recursos de un país incluyen no solo a los acreedores formales; otros también – por ejemplo, los pensionistas – podrían llegar a no ser pagados si los tenedores de bonos son pagados en su totalidad. El capítulo 9 del Código de Quiebras de Estados Unidos (que se aplica a las entidades públicas) reconoce estos derechos – a diferencia de Griesa y los buitres.

Hoy, la comunidad internacional se enfrenta a dos retos. Uno de ellos es hacer frente a los cientos de miles de millones de dólares de deuda suscrita bajo las antiguas cláusulas, dicha deuda que no puede ser reestructurada según el dictamen de Griesa. El segundo es decidir sobre las cláusulas que deberían imponerse en el futuro.

La comunidad inversora realizó una propuesta seria. Sin embargo, los cambios de esta magnitud deben estar basados en las discusiones entre los acreedores y los gobiernos deudores – y se necesita más que simplemente ajustar a las clausulas de los acuerdos. Una iniciativa en las Naciones Unidas para fomentar el establecimiento de MRDS está recibiendo el apoyo de prominentes economistas tanto del ámbito académico como del de la práctica profesional. Los esfuerzos a nivel mundial son buenos primeros pasos para remediar el daño a los mercados financieros internacionales que los tribunales estadounidenses han infligido. En aras de una economía mundial sana, los buitres deben ser disciplinados.

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Neoliberalismo en Ayotzinapa

Mér, 08/10/2014 - 16:08
Alejandro Nadal, La Jornada

Los crímenes en contra de los estudiantes normalistas rurales de Ayotzinapa tienen la huella de un modelo económico en el que los jóvenes campesinos y su cultura son redundantes. Es decir, no hay lugar para los jóvenes campesinos que aspiran a una vida digna y en libertad. La juventud de Ayotzinapa se ha rebelado y los poderes establecidos han respondido.

En realidad, más que un modelo económico (con su mezcla absurda de políticas económicas) deberíamos hablar de un estilo de vida en el que la solidaridad es despreciable. La razón es que bajo el neoliberalismo se lleva al extremo la idea de que la sociedad es un apéndice del mercado y que las relaciones mercantiles son la esencia de la naturaleza humana. En Ayotzinapa los jóvenes han manifestado su rechazo a esta forma de deshumanización.

En el neoliberalismo encontramos lo que Polanyi describe con claridad: en lugar de que las relaciones de mercado estén incrustadas en un marco de relaciones sociales, son las relaciones sociales las que se encuentran subordinadas al predominio de las leyes del mercado. Llevado todo esto al extremo en el neoliberalismo el resultado es que todas las instituciones sociales terminan siendo moldeadas para adaptarse a las necesidades del mercado.

Aquí encontramos el problema central de nuestro tiempo. En su lucha, los jóvenes de Ayotzinapa pugnan por mantener una escuela normal rural abierta. Es un instrumento de vida y de cambio social. Los gobiernos estatales y federal, así como la cúpula empresarial, han buscado por todos los medios satanizar y castigar a los estudiantes. Les parece que ceder en lo que piden los jóvenes es demasiado peligroso para su idea de orden social.

Y es que en el neoliberalismo, el sentido de la moral y la justicia debe reducirse al lenguaje de los contratos de negocios. El signo monetario de las ganancias y las pérdidas es lo único que importa. El mercado y el capital subordinan todo a su lógica, y los poderes no pueden permitir que alguien se atreva a desafiar ese orden de cosas. En Ayotzinapa los estudiantes han rechazado un mundo en el que la dignidad se mide en dinero.

El neoliberalismo lleva hasta sus últimas consecuencias la noción de que la sociedad no existe, como tampoco existen las clases sociales. Lo único que existe es un conglomerado de individuos, todos ellos egoístas: en ese conglomerado la ética de la solidaridad se reemplaza por la práctica del egoísmo en la perpetua búsqueda del triunfo personal. Y como el único y máximo espacio de interacción entre individuos es el mercado, las relaciones humanas son tasadas en términos monetarios y todo lo que no sea dinero es secundario o irrelevante.

Se dice sin cesar por los que alaban este sistema que en él los individuos son libres porque el Estado no restringe su conducta. Pero la realidad es que la libertad termina por irse a la basura en un mundo en el que lo único que importa es lo que puede ser cuantificado en dinero. O como dice Jack Nicholson en un diálogo del clásico film Easy Rider, es difícil ser libre cuando uno es comprado y vendido en el mercado.

Los estudiantes de Ayotzinapa saben todo esto y buscan una opción distinta. Desde el poder primero les impusieron la violencia del mercado y criminalizaron su protesta, pero los estudiantes no se rindieron. Hoy el poder les envía un proyecto de intimidación por el terror. Los estudiantes tampoco se han doblegado. La tensión y el peligro aumentan porque el poder no perdona esta afrenta.

La izquierda institucional lleva años entregada a los pactos y a la lógica de conseguir votos como fin supremo. Por eso es hoy copartícipe de este crimen. Es más, si algo ha demostrado la izquierda oficial es que no tiene ningún interés de promover la construcción de caminos de resistencia. Tampoco está interesada en abrir nuevos espacios de cultura, educación y reflexión que permitan a las clases oprimidas defenderse de la embestida neoliberal.

El desempeño de la izquierda oficial ha dejado una secuela de confusión sobre metas e instrumentos de lucha. Al final del día encontramos una buena dosis de desmoralización y de desmovilización. Es de esperarse que las luchas puntuales, como la de Ayotzinapa, se convertirán en puntos focales de reorganización política. Pero por el momento, no es exagerado afirmar que la izquierda institucional dejó al pueblo de México en un estado de indefensión frente a la agresión desde los poderes establecidos. Es trágico, pero lo que hoy existe como izquierda oficial en sus diversos tonos ha mostrado una vez más su incapacidad para recuperar la iniciativa y para abrir alternativas eficaces para la batalla política.

La lucha de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa tiene una historia y es la de todos nosotros. Es la lucha por convertirnos en actores de nuestra propia historia. Y eso es lo que el terror y la militarización de la represión en su contra busca quitarles. Por eso el asalto del que han sido víctimas es una agresión contra todos nosotros. Eso es lo que configura un crimen de Estado. ¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!

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El Banco Mundial advierte que América Latina se encuentra en "plena desaceleración"

Mér, 08/10/2014 - 07:00
La economía latinoamericana se encuentra "en plena desaceleración", con un crecimiento estimado de 1,2% para 2014 y 2,2% para 2015, lastrada por las recesiones de Argentina y Venezuela, y la baja expansión de Brasil, según ha indicado el economista jefe del Banco Mundial (BM), Augusto de la Torre. Para América Latina el crecimiento no volverá a los niveles de la década pasada de entre el 4% y el 5% anual, por lo que se anticipan dificultades y tensiones para mantener la senda de reducción de la pobreza extrema ey la incorporación de la población a la clase media, dos de los grandes logros sociales de la región.

Durante la presentación del informe del BM Desigualdad en una América Latina en bajo crecimiento, el funcionario ha subrayado que el frenazo regional se debe en gran medida a la situación en Venezuela y Argentina, que registran crecimientos negativos de -2,9% y -1,5%, respectivamente, y Brasil, que apenas se expandirá un 0,5%. Otros países de a región crecerán por encima del 4% este año: Panamá, Bolivia, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay, confirmando que cada vez se ve mayor heterogeneidad en el desempeño económico de la región.

De la Torre tiñó su discurso de cierto optimismo al enmarcar esta ralentización en el contexto general de los mercados emergentes que han visto reducido su ritmo de crecimiento, dado el descenso de los precios de las materias primas y la menor demanda de China, destacando que por primera vez en la historia reciente, la región no seguirá un ciclo de bonanza y crisis del tipo que acostumbraba a generar un retroceso económico de muchos años, gracias especialmente a la mayor estabilidad macroeconómica.

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El FMI proyecta para América Latina el menor crecimiento desde el año 2009

Mér, 08/10/2014 - 00:00

El Fondo Monetario Internacional ha presentado sus Perspectivas de Crecimiento Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) en Washington, donde las economías latinoamericanas han sufrido importantes revisiones a la baja. De acuerdo a estas proyecciones, el crecimiento para América Latina y el Caribe caerá hasta el 1,3% en 2014, con una recuperación tenue el año que viene cuando alcanzará una expansión del 2,2%. Las proyecciones del FMI se han rebajado en un 0,7% para 2014 y en cuatro décimas para 2015, reflejando "factores externos" como una debilidad en las exportaciones y el deterioro en las divisas así como una variedad de restricciones generadas por las distintas políticas económicas internas.

Ante ese panorama, el FMI desaconsejó cualquier modificación en la política monetaria a largo plazo y advirtió de que no hay espacio para un mayor estímulo fiscal, "especialmente en los países con finanzas públicas débiles". Como en sus anteriores informes, el Fondo abogó por emprender "reformas estructurales centradas en crear las condiciones para una mayor productividad y gasto de capital" y afrontar "deficiencias en la educación, en la provisión de infraestructuras y en el entorno de negocios". "Sin reformas de ese tipo, el crecimiento podría seguir siendo decepcionante respecto a las altas expectativas que creó la pasada década, así como poner en riesgo los importantes avances sociales que ha logrado la región", alertó el organismo.

Las dos principales economías de la región, México y Brasil, siguen creciendo a velocidades dispares: la primera avanzará hasta el 2,4% en 2014 y hasta el 3,5% en 2015; mientras que el gigante sudamericano solo crecerá un 0,3% este año, y repuntará hasta el 1,4% el año siguiente. El escenario en Brasil se debe, según el FMI, a que "el aumento de crédito sigue ralentizándose", sumado a "la débil competitividad, la poca confianza empresarial y unas condiciones financieras más restringidas, con tasas de interés crecientes hasta abril de 2014".

Respecto a México, el FMI considera que está "recuperando el ritmo", pero "no lo suficientemente rápido como para compensar la debilidad que lo marcó al principio de 2014 y que estuvo motivada por una menor demanda externa y una actividad más lenta de lo esperado en el sector de la construcción". Sin embargo, cree que la economía se acelerará en 2015 gracias a "una recuperación más firme en Estados Unidos, un repunte en la actividad de la construcción a nivel nacional y los dividendos graduales de la reforma energética y de las telecomunicaciones que están en curso".

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El comercio de oro en China podría marcar el reinicio del sistema monetario internacional

Mar, 07/10/2014 - 01:00
El desarrollo del comercio del oro por China tiene el potencial de acercar e iniciar una reforma completa del sistema monetario internacional que acabaría con el dominio de las monedas tradicionales, de acuerdo al economista Jim Willie. La creación de la bolsa de oro de Shanghái –que es alternativa a la bolsa estadounidense Comex, usada para el comercio internacional de oro– representa el intento de China de obtener el control sobre el mercado del oro y acabar con la práctica de manipular el precio del metal a fin de proteger el dólar.

El control podría ser obtenido gracias a la creación de la infraestructura, que es una bolsa, y a poner el acento en la venta del oro físico en vez de instrumentos especulativos que no tienen que ver con las reservas físicas de oro. Desde 2012, la bolsa Comex permite finalizar las transacciones sin que el oro tenga que transportarse físicamente al nuevo propietario. Una vez que el nuevo propietario demandara ese oro y la entrega fallara se generaría una situación de miedo y los participantes del mercado huirían a una bolsa más segura, como la de Shanghái, que garantiza entregas físicas, indica Willie

Como consecuencia, todos los mecanismos especulativos utilizados en Comex para influir en el precio del oro desaparecerían, lo que llevaría al aumento del precio del oro hasta el doble del actual, o "precio real", según el citado experto. El efecto dominó provocaría la reevaluación de las monedas de reserva tradicionales y el caos financiero posterior exigiría un reinicio completo del sistema monetario del mundo, que podría volver al modelo del patrón oro. Varios expertos como Paul Craig Roberts ya advirtieron de esta posibilidad. Ciertos países como Rusia y China ya dedicaron esfuerzos a fortalecer sus posiciones ante una posible inestabilidad mientras EE.UU. apostó por atrasar el cambio por medio de guerras e intervenciones destinadas a debilitar a posibles rivales y proteger el modelo del petrodólar.

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Joseph Stiglitz: Los zombis de la austeridad europea

Dom, 05/10/2014 - 17:13
Si los hechos no encajan en la teoría, cambia la teoría”, dice el viejo adagio. Pero muy a menudo, es más fácil mantener la teoría y cambiar los hechos, o eso es lo que parece creer la canciller alemana Angela Merkel y otros líderes europeos partidarios de la austeridad. Aunque los hechos siguen mirándoles a la cara, ellos continúan negando la realidad.

La austeridad ha fracasado. Pero sus defensores están dispuestos a cantar victoria sobre la base de la evidencia más débil posible: la economía ya no se está hundiendo; por tanto, ¡la austeridad debe estar funcionando! Pero si ese es el punto de referencia, podríamos decir que saltar desde un acantilado es la mejor manera de bajar de una montaña; al fin y al cabo, ya se ha dejado de caer.

Sin embargo, todas las crisis llegan a su fin. El éxito o el fracaso, en consecuencia, no se debe medir por el hecho de que la recuperación se haya producido, sino por la rapidez con la que dicha recuperación se afiance y cuán extensos han sido los daños causados por la caída.

Visto en estos términos, la austeridad ha sido un desastre total y absoluto, desastre que se ha hecho cada vez más evidente a medida que las economías de la Unión Europea se enfrentan una vez más al estancamiento, —si es que no se enfrentan ya a la tercera recesión en siete años— con un desempleo que persiste en niveles récord y, en muchos países, con un PIB real per capita (ajustado según la inflación) en niveles que permanecen por debajo de los niveles anteriores a la crisis. Incluso en las economías que han funcionado mejor, como la de Alemania, el crecimiento desde la crisis de 2008 ha sido tan lento que en cualquier otra circunstancia sería clasificado como pobre.

Los países más afectados están en depresión. No hay otra palabra para describir economías como la española o la griega, donde casi una de cada cuatro personas —y más del 50% de los jóvenes— no puede encontrar trabajo. Decir que la medicina está funcionando porque la tasa de paro se ha reducido en un par de puntos porcentuales, o porque uno puede ver un atisbo de magro crecimiento, es similar a que un barbero medieval diga que una sangría está funcionando porque el paciente todavía no ha muerto.

Extrapolando el modesto crecimiento de Europa a partir del año 1980 en adelante, mis cálculos indican que en la actualidad los niveles de producción en la eurozona están más del 15% por debajo de donde hubiesen tenido que estar en caso de que no se hubiese producido la crisis financiera del año 2008. Eso implica una pérdida de aproximadamente 1,6 billones de dólares (1,3 billones de euros) solamente este año, y una pérdida acumulada de más de 6,5 billones de dólares (5,1 billones de euros). Aún más preocupante es el hecho de que la brecha se está ampliando, en vez de cerrarse (como sería de esperar después de una crisis, cuando el crecimiento suele típicamente ser más rápido de lo normal ya que la economía trata de ganar el terreno perdido).

En pocas palabras, la larga recesión está reduciendo el crecimiento potencial de Europa. Los jóvenes, que deberían estar acumulando habilidades, no lo están haciendo. Hay pruebas abrumadoras de que dichos jóvenes se enfrentan a la perspectiva de que los ingresos que alcancen durante su vida profesional serán significativamente menores a los que habrían obtenido si hubieran entrado en el mercado de trabajo en un periodo de pleno empleo.

Mientras tanto, Alemania está obligando a otros países a seguir políticas que debilitan sus economías —y sus democracias—. Cuando los ciudadanos votan en reiteradas ocasiones por un cambio de políticas —y pocas políticas les importan más a dichos ciudadanos que aquellas que afectan a su nivel de vida—, pero se les dice que estos asuntos se deciden en otra parte o que no tienen otra opción, tanto la democracia como la fe en el proyecto europeo se deterioran.

Francia votó a favor de un cambio de rumbo hace tres años. A pesar de ello, a los votantes se les ha dado otra dosis de austeridad proempresarial. Una de las propuestas más antiguas en economía es el multiplicador del presupuesto equilibrado: aumentar en sucesión los impuestos y el gasto público sirve para estimular la economía. Y cuando los impuestos se dirigen a gravar a los ricos y los gastos se dirigen a beneficiar a los pobres, ese multiplicador puede ser especialmente alto. Sin embargo, el llamado Gobierno socialista de Francia está bajando los impuestos de sociedades y reduciendo el gasto público, una receta que con casi toda seguridad va a debilitar la economía, pero que recibirá los parabienes de Alemania.

La esperanza es que los impuestos más bajos a las empresas estimularán la inversión. Esta idea es un auténtico disparate. Lo que está frenando la inversión (tanto en Estados Unidos como en Europa) es la falta de demanda, no los altos impuestos. En efecto, teniendo en cuenta que la mayor parte de la inversión se financia con deuda, y que los pagos de intereses son fiscalmente deducibles, el nivel de impuestos corporativos tiene poco efecto sobre la inversión.

Del mismo modo, se está alentando a que Italia acelere su proceso de privatizaciones. Pero el primer ministro Matteo Renzi tiene el sentido común de reconocer que la venta de los bienes nacionales a precio de saldo no tiene mucha razón de ser. Son las consideraciones a largo plazo, no las exigencias financieras a corto plazo, las que deberían determinar qué actividades se producen en el sector privado. La decisión debería basarse sobre de qué forma las actividades se llevan a cabo de manera más eficiente, sirviendo de la mejor manera a los intereses de la mayoría de los ciudadanos.

La privatización de las pensiones, por ejemplo, ha demostrado su alto coste en los países que han intentado el experimento. El sistema de atención sanitaria estadounidense, en su mayoría privado, es el menos eficiente del mundo. Estas son preguntas difíciles, pero es fácil demostrar que la venta de activos públicos a precios bajos no es una buena manera de mejorar la solidez financiera a largo plazo.

Todo el sufrimiento en Europa —infligido al servicio de un artificio hecho por el hombre, el euro— es aún más trágico por ser innecesario. A pesar de que se acumulan las pruebas de que la austeridad no funciona, Alemania y los otros halcones han redoblado su respaldo a dicha austeridad, apostando el futuro de Europa por una teoría desacreditada desde hace ya mucho tiempo. ¿Para qué seguir dándoles más pruebas de ese hecho a los economistas?
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Tomado de El PaísUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Cómo piensa la clase dominante

Ven, 03/10/2014 - 13:38
Raúl Zibechi, La Jornada

La crisis sigue develando todo aquello que permanecía oculto en los periodos de normalidad. Esto incluye los proyectos estratégicos de la clase dominante, su forma de ver el mundo, la apuesta principal que hacen para seguir siendo clase dominante. Este es, a grandes rasgos, su objetivo central, al que subordinan todo lo demás, incluyendo los modos capitalistas de reproducción de la economía.

Puede pensarse que la crisis es apenas un paréntesis luego del cual todo seguiría, más o menos, como funcionaba antes. No es así. La crisis no es sólo un revelador, sino el modo en que los de arriba están remodelando el mundo. Porque la crisis es, en gran medida, provocada por ellos para mover de lugar o hacer desaparecer lo que limita sus poderes. Básicamente, los sectores populares, indígenas, negros y mestizos en nuestro continente.

Por otro lado, una crisis de esta envergadura (se trata de un conjunto de crisis que incluyen crisis/caos climático, ambiental, sanitario y, lo que atraviesa todo, crisis de la civilización occidental) significa mutaciones más o menos profundas de las sociedades, de las relaciones de fuerzas y de los polos de poder en el mundo, en cada una de las regiones y países. Me parece necesario abordar tres aspectos, que no agotan todas las novedades que aporta la crisis pero son, a mi modo de ver, los que más pueden influir en las estrategias de los movimientos antisistémicos.

En primer lugar, lo que llamamos economía ha sufrido cambios de fondo. Un cuadro elaborado por la economista Pavlina Tcherneva, con base en los estudios sobre la desigualdad de Thomas Piketty, revela cómo está funcionando el sistema desde la década de 1970, agravado por la crisis de 2008 (www.vox.com/xpress/2014/9/25/6843509/income-distribution-recoveries-pavlina-tcherneva).

El cuadro abarca 60 años de la economía estadunidense, desde 1949 hasta la actualidad. Describe qué parte del crecimiento de los ingresos es apropiada por el 10 por ciento más rico, y cuánto le corresponde al 90 por ciento restante. En la década de 1950, por ejemplo, el 10 por ciento rico se apropiaba de entre el 20 y el 25 por ciento de los nuevos ingresos anuales. Así funciona una economía capitalista normal, que consiste en una apropiación mayor por los empresarios del fruto del trabajo humano, que Marx denominó plusvalor. Es la acumulación de capital por reproducción ampliada.

A partir de 1970 se produce un cambio importante que es bien visible en la década de 1980: el 10 por ciento rico empieza a apropiarse del 80 por ciento de la riqueza y el 90 por ciento se queda apenas con 20 por ciento de lo que se genera cada año. Este periodo corresponde a la hegemonía del capital financiero, lo que David Harvey ha llamado acumulación por desposesión o despojo.

Pero algo extraordinario se produce desde 2001. Los ricos se quedan con todos los nuevos ingresos y, desde 2008, arrebañan además una parte de lo que tenía el 90 por ciento, como ahorros o bienes. ¿Cómo denominamos a este modo de acumulación? Es un sistema que ya no es capaz de reproducir las relaciones capitalistas porque consiste en el robo. El capitalismo extrae plusvalor y acumula riqueza (aún por desposesión), pero expandiendo las relaciones capitalistas, por eso se asienta en el trabajo asalariado y no en el trabajo esclavo (debo estas reflexiones a Gustavo Esteva, quien las formuló en los días de la escuelita zapatista y en posteriores intercambios).

Es probable que estemos ingresando en un sistema peor aún que el capitalismo, una suerte de economía de robo, más parecida a la forma como funcionan las mafias del narcotráfico que a los modos empresariales que conocimos en la mayor parte del siglo XX. Es probable, también, que esto no haya sido planificado por la clase dominante, sino sea el fruto de la búsqueda desmesurada de lucros en el periodo financiero y de acumulación por desposesión, que ha engendrado una generación de buitres/lobos incapaces de producir otra cosa que no sea destrucción y muerte a su alrededor.

En segundo lugar, que el sistema funcione de este modo implica que los de arriba han decidido salvarse a costa de la entera humanidad. En algún momento hicieron una ruptura afectiva con los demás seres humanos y están dispuestos a producir una hecatombe demográfica, como sugiere el cuadro mencionado. Lo quieren todo.

Por lo mismo, el modo en que está funcionando el sistema es más apropiado denominarlo cuarta guerra mundial (como el subcomandante insurgente Marcos) que acumulación por desposesión, porque el objetivo es la humanidad entera. Parece que la clase dominante decidió que con el actual grado de desarrollo tecnológico puede prescindir del trabajo asalariado que genera riquezas, y ya no depende de consumidores pobres para sus productos. Más allá de que esto sea un delirio inducido por la soberbia, parece evidente que los de arriba no pretenden ordenar el mundo según sus viejos intereses, sino generar regiones enteras (y a veces continentes) donde reine el caos absoluto (como tiende a suceder en Medio Oriente) y otras de seguridad absoluta (como partes de Estados Unidos y Europa, y los barrios ricos de cada país).

En suma, han renunciado a la idea de una sociedad, idea que es sustituida por la imagen del campo de concentración.

En tercer lugar, esto tiene enormes repercusiones para la política de los de abajo. La democracia es apenas un arma arrojadiza contra los enemigos geopolíticos (empezando por Rusia y China), que no se aplica a los regímenes amigos (Arabia Saudita), pero ya no es aquel sistema al que alguna vez otorgaron alguna credibilidad. Lo mismo debe decirse del Estado-nación, apenas un obstáculo a superar como lo demuestran los ataques en Siria violando la soberanía nacional.

No nos cabe otro camino que organizar nuestro mundo, en nuestros espacios/territorios, con nuestra salud, nuestra educación y nuestra autonomía alimentaria. Con nuestros poderes para tomar decisiones y hacerlas cumplir. O sea, con nuestras propias instituciones de autodefensa. Sin depender de las instituciones estatales.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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FMI: la banca en la sombra es una maldición para el sistema financiero

Ven, 03/10/2014 - 12:56
El sistema bancario en la sombra maneja más de 70 billones de dólares en activos y plantea enormes riegos a la estabilidad financiera global. La desregulación financiera de los años 90 tiene hoy al mundo al borde de abismo y, como expresa el propio Fondo Monetario Internacional, se ha convertido en una verdadera "maldición" que puede hacer sucumbir a toda la economía. Al igual que el búho de Minerva, que emprende el vuelo cuando los hechos están consumados, el FMI ve la zona iluminada y reconoce "el peligroso crecimiento de la banca en la sombra". Una vez más, tarde y mal, y olvidando que en los años 90 se sumó al festín de las desregulaciones que proliferaron en todos los sectores.
Si bien la banca en la sombra actúa del mismo modo que la banca tradicional, hay que señalar que ésta no tiene ningún tipo de supervisión pese a operar con todo tipo de instrumentos legales: fondos mutuos del mercado monetario, fondos de cobertura, fondos de gestión de riqueza y negocios financieros de todo tipo. La banca en la sombra es un enorme sistema de banca paralela que no rinde cuentas a nadie pese a alcanzar en alguno países un tamaño mayor al de la banca tradicional.

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Hacia el estancamiento económico mundial

Ven, 03/10/2014 - 03:50
Germán Gorraiz López, Attac

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos, por lo que la irrupción de la crisis económica en la aldea global ha provocado la aparición de nuevos retos para gobiernos e instituciones sumidas en el desconcierto y en la incredulidad.

Así, la política suicida de las principales entidades bancarias mundiales en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo aparece como detonante de la crisis de las subprime de EEUU, seguida de la aparición de los activos tóxicos, un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras ( costo estimado de 4,5 Billones de para países como EEUU, Reino Unido y Japón y 2,5 Billones para la UE), aunado con el estallido de la burbuja inmobiliaria que ha provocado el hundimiento del castillo de naipes económico de Estados como Florida, California y New York y de los países periféricos europeos ( Irlanda, Italia, Grecia, Portugal y España) pues su economía se ha basado en el último decenio en la conocida “dieta mediterránea”cuyos ingredientes principales eran el “boom” urbanístico, el turismo y el consumo interno y que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2008), lo que ha originado la desestabilización económica global y el estancamiento o entrada en recesión de las principales potencias económicas mundiales.

Riesgo de estancamiento económico mundialLa entrada en escenarios de RD ( Recesión + Deflación) de varios países de la eurozona, la crisis de Ucrania y ciertos indicadores macroeconómicos recientes de países como China o EEUU han alertado del riesgo de que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el 2015 tal como ha advertido el FMI y la Reserva Federal (Fed) , quien ha rebajado sus previsiones de crecimiento para el 2015 en EEUU ( horquilla del 2,6 % al 3%) y ha mantenido intacta la previsión sobre la tasa de paro (6%).

Además, la total retirada por la Fed en el 2015 de sus medidas de estímulo a la economía estadounidense aunado con una posible subida de tipos de interés , hará que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que provocará que el Dow Jones de Industriales (situado por encima de la barrera ionosférica de los 17.000 puntos), salte por los aires y termine por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil que sería hija de la euforia de Wall Street (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras las políticas monetarias de los grandes bancos centrales mundiales que han inundado los mercados con centenares de miles de millones de dólares y euros con la esperanza de relanzar la economía, más aún cuando las colocaciones sin riesgo ( deuda de EEUU o de Alemania), no retribuyen nada a los inversionistas lo que aunado con un posible repunte del precio del crudo debido a factores geopolíticos desestabilizantes (Ucrania e Irak), podría producir un nuevo crash bursátil en el escenario del 2015.

Dicho estallido tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras , frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra mundial aunado con incrementos espectaculares del déficit Público y de la Deuda Externa.

¿Hacia el proteccionismo económico?El retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la mutua imposición de sanciones entre UE-Japón-EEUU por un lado y Rusia por el otro, marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011.

Así, no sería descartable la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes (Fomento del Consumo de Productos nacionales) en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, Elevación de los Parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes, lo que obligará a China, México, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

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¿Se acerca otro momento Lehman?

Mér, 01/10/2014 - 16:29
Alejandro Nadal, La Jornada

Francia ha logrado colocar deuda en el mercado internacional a tasas muy bajas y todo mundo se pregunta por qué. La tasa de rendimiento de sus bonos a 10 años ha caído a un nivel récord de 1.24 por ciento, a pesar de una crisis ministerial que se saldó con la renuncia del ministro de economía, de que la economía francesa permanece estancada y el déficit fiscal se sitúa por arriba del nivel fijado en el tratado de Maastricht. La deuda externa total de Francia rebasa por primera vez los 2 billones (castellanos) de euros, el equivalente a 95 por ciento del PIB (por arriba del umbral de 60 por ciento fijado en Maastricht). ¿Cómo explicar las bajas tasas a las que Francia está colocando su deuda soberana?

En realidad, Francia no está sola. La tasa de rendimiento sobre bonos alemanes a 10 años alcanzó hace una semana el nivel récord de 0.91 por ciento. Hasta los países más golpeados por la deuda han podido colocar bonos a menor costo, por ejemplo, la tasa de interés para bonos españoles a 10 años pasó de 2.17 a 2.09 por ciento, mientras que la de bonos italianos del mismo tipo se redujo de 2.4 a 2.3 por ciento.

El costo de fondeo para los países de la eurozona se redujo desde que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), anunció el compromiso de evitar la deflación a cualquier precio. El discurso de Draghi en el simposio de Jackson Hole no deja lugar a dudas. Destacan dos puntos clave. Primero, la crisis de deuda soberana en la eurozona (que arranca en plena forma a partir de 2011) desarticuló los mecanismos de estabilización macroeconómica. En especial, el ajuste fiscal que se llevó a cabo en la mayor parte de los países de la eurozona para conservar la confianza de los inversionistas condujo a un aumento significativo del desempleo.

Además, a pesar de que las tasas de interés se mantenían bajas, el costo del capital se incrementó. La transmisión de la política monetaria se interrumpió y la doble contracción, monetaria y fiscal, profundizó la recesión. Hoy la deflación sigue siendo tema de preocupación para Draghi. La inflación se mantenía en un modesto 2.5 por ciento en el verano de 2012 y hoy alcanza el 0.4 por ciento. Preservar la estabilidad de precios sigue siendo el mandato principal del BCE y Draghi considera que se necesita reactivar la demanda agregada.

El segundo punto es el más importante: Draghi anuncia que la política monetaria debe desempeñar un papel importante para salir de la recesión. Esta retórica confirma los anuncios de mediados de junio sobre las medidas del BCE en materia de adquisición de activos.

Las expectativas de los inversionistas consideran que el BCE procederá a inyectar cantidades masivas de liquidez en la economía de la eurozona en octubre, lo que provocaría una caída todavía más sensible de las tasas de interés de mercado. Es decir, el BCE estaría iniciando una política de flexibilidad cuantitativa, postura que le permitiría adquirir un abanico más amplio de títulos y así asegurar la inserción efectiva de flujos monetarios hacia la economía real vía crédito bancario. De hecho, esta política conduciría a devaluar el euro y promover el retorno a una inflación moderada. La recuperación en Europa se traducirá, según las tesis del BCE, en la salida de capitales del mercado de bonos para acudir al mercado accionario. Pero mientras tanto, con el despliegue de las presiones deflacionarias en la eurozona, los mercados prefieren los bonos soberanos a pesar de sus magros rendimientos.

Pero quizás hay otras razones que explican el comportamiento del mercado de deuda soberana de los países de la eurozona. Uno de ellos es lo que se ha llamado el vuelo o la fuga hacia espacios que ofrecen mayor seguridad. Y por supuesto, el euro no es el único refugio. Después de un periodo de varios años de debilidad, el dólar ha vuelto a resurgir como la moneda más preferida por los inversionistas a escala global.

La fuga hacia un lugar seguro tiene varias causas. La reducción en la actividad económica en China y su impacto global en el ciclo de precios de productos básicos que sostuvo el crecimiento de los mercados emergentes, es un factor clave del desajuste global y anuncia que la recuperación será lenta. Además, los desequilibrios globales (entre países con superávit y deficitarios) siguen siendo un motivo de preocupación y fuente de inestabilidad monetaria y cambiaria. Finalmente, el mismo Draghi destaca la importancia de los riesgos geopolíticos del momento: el conflicto en Ucrania y los desplantes terroristas de ISIL y sus victorias militares no ayudan a calmar los ánimos. Las conexiones con el mundo financiero y la economía real son más fuertes de lo que se piensa.

Todo esto puede ser presagio de que la economía mundial está cerca de otro momento Lehman. La referencia es, por supuesto, al colapso del banco de inversión Lehman Brothers que sacudió al sistema financiero global. Antes del derrumbe parecía que había presiones pero que todo estaba bajo control. Y de pronto, todo cambió.

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Alemania y el desmantelamiento del "capitalismo social"

Mér, 01/10/2014 - 13:32
[La fundación Rosa Luxemburgo de Alemania ha publicado un estudio sobre el “Milagro del empleo alemán” realizado por el profesor de la Universidad de Jena, Klaus Dörre, del que Terrains de Luttes va a publicar un extracto en dos partes. Esta que presentamos hoy es la primera de ellas.]

Comencemos por citar las características de lo que se denomina el "modelo alemán". ¿Qué se esconde tras esta etiqueta?, ¿cómo ha evolucionado esta variante de capitalismo desde inicios de los años 1990? y, en fin, ¿en qué medida se puede seguir hablando hoy de un "modelo alemán"?

El viejo capitalismo social Inicialmente, el término "modelo alemán" designaba un sistema social capitalista que había logrado conciliar la búsqueda del beneficio de la economía privada y el interés colectivo de la gente asalariada y sus familias en torno a la Seguridad Social y el bienestar. Durante el período de prosperidad del capitalismo renano, del capitalismo cooperativo o -como nosotros le denominamos aquí- del capitalismo social, se lograron y preservaron compromisos sociales basados en sólidas redes institucionales, organismos y actores.

En Alemania del Oeste, este modelo comprendía:

a) Una producción diversificada de calidad en determinados sectores de mercado que permitía producir productos especializados para salarios relativamente altos;

b) Un sistema financiero dependiente del Banco Central que integraba instituciones de crédito estrechamente imbricadas con las grandes empresas industriales, bien como bancos de esas empresas, bien a través de la participación en su capital.

c) Un sistema de formación profesional dual, en el que invertían tanto el Estado como las empresas; y

d) Una regulación de las relaciones entre el capital y el trabajo que combinaba los convenios colectivos (que determinan los salarios a nivel de rama a escala regional) con su adaptación al nivel de las empresas. (…)

La aportación particular del capitalismo social consistía en encuadrar el trabajo asalariado en el marco del Estado del Bienestar. De ahí resultaba lo que a posteriori se ha calificado como una relación de trabajo "normal" o "estándar", socialmente protegida. Para la gran mayoría de la gente asalariada, sobre todo masculina, el trabajo asalariado en el marco del Estado del Bienestar implicaba una disociación relativa de las rentas y de la situación del empleo en relación a los riesgos del mercado. El capitalismo social ha reposado siempre sobre desigualdades propias de las categorías sociales y, particularmente en Alemania del Oeste, en una inserción asimétrica en el mercado de trabajo de hombres y mujeres. Generaba una discriminación en relación a la mano de obra inmigrante o poco cualificada. El pleno empleo de los hombres no se podía concebir sin los trabajos de cuidados, que eran realizados fundamentalmente por las mujeres y de forma gratuita. Los empleos poco atractivos, mal pagados y poco valorados, eran realizados por las y los inmigrantes que llegaban de la periferia sur de Europa y de Turquía hacia los países del centro ("los trabajadores inmigrados" - "Gastarbeiter"). En cualquier caso, para la mayoría de las y los obreros, empleados y de sus familias, este cambio fue sinónimo de transición hacia un estatus integrador de "ciudadanía social" plena. La gente asalariada disponía, por fin, de una "propiedad social”/1. La pobreza y la precariedad estuvieron siempre bien presentes, pero se encontraban relegadas a los márgenes de la sociedad del pleno empleo y de su protegido mercado interno de trabajo; se encontraban prácticamente invisibles y relegadas a la esfera privada, marginalizadas. (…)

El nuevo y competitivo capitalismo financiero Desde ese punto de vista parece lógico que, con el cambio del milenio, el capitalismo social alemán haya sufrido una reforma fundamental.Durante los años de la coalición rojo-verde [Alianza del SPD con los Verdes), se dieron una serie de reformas en los sistemas sociales que introdujeron elementos de competencia, privatizaron una parte de la prevención en torno a los riesgos sociales, liberalizaron el acceso a los mercados financieros, flexibilizaron el mercado de trabajo y alentaron la expansión de formas de empleo atípicas y, a menudo, precarias. A diferencia de los EE UU, bajo Reagan, por ejemplo, o de la Inglaterra de la era Thatcher, no se dieron agresiones generalizadas contra el Estado del Bienestar, contra los sindicatos o el sistema de negociación colectiva y la cogestión. La erosión del capitalismo social se dio de forma sibilina. Sin embargo, no hay duda de que, a menudo, bajo el barniz de instituciones aparentemente intactas del viejo capitalismo social, se realizaron modificaciones que equivalen en definitiva a un cambio de modelo. A modo de ejemplo, señalamos algunas de las más importantes que se dieron antes de la crisis 2008.

1) La estrategia de internacionalización de las empresas orientadas a la exportación y el mercado para el control de empresas se instauró a partir de 1998 después de que la nueva legislación sobre los mercados financieros destruyera de forma irreversible la vieja red de lo que se denominó la "Deuschland AG" en el que las instituciones de crédito y las empresas líderes en los mercados se apoyan mutuamente en materia de política industrial. A diferencia de los años 1990, en los que la internacionalización significaba fundamentalmente exportación de capital, actualmente Alemania se ha convertido en un mercado privilegiado para las inversiones extranjeras directas ("FDI"). (…)

2) La modificación de las relaciones de propiedad y la internacionalización de las empresas han facilitado el paso a formas de gestión basadas en el mercado de capitales, la financiarización interna de la empresas, así como a la subordinación del conjunto del proceso a una gestión rigurosamente basada en torno a los beneficios. (…)

Si la gestión descentralizada no alcanza sus fines a pesar de todos los medios que se han puesto a su disposición, entonces, la única solución consiste en alcanzar los objetivos de producción recurriendo a la subcontratación, al trabajo temporal, a los contratos de servicios u otras formas de empleo flexible que parcialmente puedan ser contabilizadas como gastos de material. A consecuencia de ello se llega a una división estructural en las distintas categorías del personal. Por ejemplo, en el caso de la BMW de Leipzig, a los empleados fijos se les añade trabajadores temporales empleados por la propia empresa. Además también existen, de facto, los trabajadores y trabajadoras temporales provenientes de empresas sub-contratadas, en la que tienen un contrato indefinido y cuyas prestaciones se establecen por medio de un contrato de empresa que les diferencia de los contratados temporales de la empresa matriz. Así se da nacimiento a una curiosa estabilidad del empleo inestable. Alrededor del núcleo de empleados del fabricante final se agrupan, como círculos concéntricos, diferentes categorías de empleos precarios, cuyos salarios y garantías en términos de seguridad y de calidad del trabajo son cada vez menores a medida que el círculo se aleja del núcleo central/2.

3) Esta evolución viene determinada por las profundas modificaciones de las relaciones laborales. Antes de nada es necesario señalar el retroceso dramático del poder de las organizaciones sindicales. Si, en la antigua Alemania Federal, la tasa de afiliación era en torno al 35% en los años ochenta, esta tasa ha caído a cerca del 18% en 2013 para el conjunto de Alemania. Debido a ello, también han perdido capacidad de atracción las organizaciones patronales. En reacción a su propia pérdida de efectivos o al rechazo de las empresas a afiliarse, numerosas federaciones patronales han puesto en pie la posibilidad de afiliarse sin pagar cuota. Consecuentemente, en determinadas ramas, los sindicatos se encuentran sin contraparte en la negociación colectiva. La obligación de pagar cuota de las empresas está globalmente en retroceso. Entre 1995/96 y 2010, la proporción de empresas vinculadas por convenios colectivos en Alemania del Oeste retrocedió del 54 al 34%; en el Este, el retroceso fue del 28 al 17%,

(…) Le erosión del sistema de convenios colectivos favorece la competencia bien sobrepujando o sub-pujando. Pequeños sindicatos que representan categorías profesionales con gran poder (pilotos, médicos, conductores de trenes, controladores aéreos, etc.) logran imponer parcialmente reivindicaciones que no pueden ser logradas por las grandes federaciones sindicales (ver.di, IG Metall, IG BCE). A la inversa, a lo largo de estos últimos años, en los sectores débilmente organizados de las y los trabajadores temporales, los pequeños y dispersos sindicatos han acordado convenios colectivos que entran en el ámbito del dumping y estimulan salarios/hora inferiores a cinco y, a veces, seis euros. (…) Todo ello no sólo ha contribuido a la erosión del poder de las organizaciones sindicales, sino también al poder institucional de las y los asalariados/3.

4/ Ahora bien, todo ello no hubiera sido posible sin las reformas políticas basadas en el mercado. Las "reformas Hartz"/4, ya mencionadas, forman parte de las principales de ellas. Mediante estas reformas, el gobierno reaccionaba ante el hecho de que, desde mediados de los años 1970, el número de gente en paro en Alemania se duplicaba en cada ciclo coyuntural. Con el fin de remediar este problema, había que dejar de considerar el paro como fenómeno estructural, social, y tratarlo como un problema personal. Desde el punto de vista de los reformadores, las y los parados de larga duración constituyen una categoría pasiva formada de indigentes carentes de espíritu de iniciativa y de voluntad para salir del bache. Con el objetivo de modificar esta "mentalidad pasiva", era necesario modificar el estatus de los inactivos de larga duración y convertir el estatus de parado/parada en lo más inconfortable posible. (…)

Esta puesta en "competencia" de la sociedad, que nosotros calificamos como apropiación capitalista del campo social, consiste en un desposeimiento selectivo de la "propiedad social", dirigido hacia las instituciones, las formas de organización social así como a las normas sociales que limitan los efectos perversos del "mercado". Esta apropiación significa, en este caso, que se desmantela progresivamente, capa tras capa, el carácter protector del Estado del Bienestar, que dotaba al trabajo asalariado un estatus social y lo había convertido en un útil fundamental de inserción social. En Alemania, las reformas del mercado de trabajo dieron un fuerte impulso a este proceso. En general, reformas que al principio parecían progresivas y graduales han conducido a un cambio de paradigma. El viejo capitalismo social ha perecido y quien se obstine en afirmar su vitalidad y su capacidad de adaptación se agarra a un mito. (…)
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Artículo original en http://terrainsdeluttes.ouvaton.org/?p=4068
Traducción: VIENTO SUR

Notas:
1/ "La propiedad social podría definirse como la producción de servicios que contribuyen a una seguridad social equivalente a la que en otros momentos sólo estaba garantizada por la propiedad privada" Robert Castel, L’insécurité sociale: qu’est-ce qu’être protégé? , Paris:
Éditions du Seuil et La République des Idées], p. 41 et suivantes
2/ Hajo Holst, Oliver Nachtwey, Klaus Dörre (2009): Funktionswandel von Leiharbeit. Neue Nutzungsstrategien und ihre arbeits- und mitbestimmungspolitischen Folgen. Eine Studie im Auftrag der Otto-Brenner-Stiftung, OBS-Arbeitsheft 61, Francfort-sur-le-Main: Otto-Brenner-Stiftung.
3/ A propósito de las modificaciones en las relaciones laborales, ver Stefan Schmalz, Klaus Dörre (Éd.) (2013): Comeback der Gewerkschaften. Machtressourcen, innovative Praktiken, internationale Perspektiven, Francfort-sur-le-Main/New York: Campus.
4/ Hartz es el nombre otorgado a las contrarreformas laborales emprendidas por el Gobierno Alemán a partir de 2002, a partir de las propuestas de la comisión parlamentaria encabezada por Peter Hartz.

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La verdad sobre la economía: la crisis empeora

Mar, 30/09/2014 - 17:32
Nikos Loudos, En Lucha

Rajoy y su gobierno se han pasado todo el 2014 diciendo mentiras acerca de la recuperación de la economía. Se suponía que la crisis a nivel europeo e internacional llegaba a su fin y que en este ámbito la economía del Estado español estaba en primera linea de “la salida del túnel”. Pero, ahora, hasta Luis de Guindos tiene que reconocer que las cosas no van como él mismo decía. Guindos, la semana pasada, estuvo en Australia participando en la reunión del G20. Allí dijo que “La economía española no es absolutamente inmune a lo que ocurre en Europa”. Dos semanas antes, había dicho lo mismo, en una versión más ridícula: “Los riesgos para la economía española no son domésticos, sino que vienen de fuera”. O, según la página economiadigital.es: “De Guindos asegura que la amenaza para la economía española es Europa”. De todos modos, se necesita mucha cara dura para ver la economía española, con más de siete millones de personas fuera del mercado laboral, como un ejemplo de recuperación. Pero lo que es verdad es que las estimaciones sobre la economía europea y global fueron revisadas a peor en los últimos meses. Y así, de Guindos y Rajoy tienen menos recursos para seguir con sus mentiras.

La OCDE acaba la publicación de sus nuevas estimaciones declarando: “la perspectiva se ha puesto más oscura para 2014 y 2015 en referencia a casi todas las economías grandes del mundo”.

En 2014 se está esperando un crecimiento del 2,1% en los EEUU, 0,8% en la Eurozona y 0,9% en Japón. Estas cifras no implican recuperación después de una crisis como la que estamos viviendo los últimos seis años. Y además son 0,3% – 0,5% más bajas que las estimaciones que la OCDE misma publicó hace un trimestre.

Hablando de la euzona en concreto, la OCDE dice que “la confianza vuelve a debilitarse y el estado anémico de la demanda se refleja en la caída de la inflación, la cual está cerca del cero en la eurozona en general y negativa en varios paises”.

Lo que describe la OCDE es que esto no es la salida de la crisis, sino la continuación de la crisis. Salida de la crisis significaría un crecimiento no sólo en los niveles anteriores a la crisis, sino mayor para cubrir las pérdidas. Ahora mismo, los ritmos son peores que antes de 2007. El resultado es que hay riesgo de un nuevo derrumbe. Por ejemplo, dice la OCDE que “una inflación cerca del cero sube claramente el riesgo de caer a deflación, algo que perpetuaría el estancamiento y agravaría el peso de la deuda”.

Es interesante que nos recuerden el problema de la deuda, un problema que parece que está escondido bajo la alfombra en el último año, sólo porque ha caído el coste de los nuevos préstamos.

Pero esta es una imagen falsa e inestable. Veamos, por ejemplo, la preocupación que expresa el diario Financial Times el 21 de septiembre respecto a Italia: “Se necesita una política extrema y coordinanada para que sea posible que Italia se quede en la Eurozona [...] La posición económica de Italia es insostenible y resultará en una mora, salvo que haya un cambio repentino y durable en el crecimiento. En este momento [de la mora] el futuro de Italia en la eurozona estará en duda –de hecho estará en duda el futuro del euro mismo”.

¿Cómo? ¿Después de todas las afirmaciones de que ni siquiera hay problema griego, ahora Financial Times se angustia sobre si Italia se quedará en la eurozona?

El primer problema fue la recuperación de la economía real. Pero ahora mismo Alemania presenta un retroceso de su economía, y Francia está en el cero absoluto. Y la situación se extiende en el resto del mundo. El reporte de la OCDE, por ejemplo, subraya también la situación en Brasil, con un “crecimiento” del 0,3%. Y China no está fuera de esta dinámica.

El segundo fue la eficacia del dinero barato. El archibanquero europeo Mario Draghi volvió a bajar los intereses –prácticamente están en nivel cero. Hay propuestas como que el banco central europeo tenga que seguir el modelo de los EEUU: la flexibilización cuantitativa, o sea imprimir dinero. Pero ¿qué ha producido todo este dinero barato? ¿Recuperación económica? No. La respuesta es: nuevas burbujas. El ejemplo bueno de recuperación en Europa ahora mismo es el Reino Unido (con un crecimiento sólo un poco mayor del 3%) ¡y están celebrando que en Londres los precios de las vivendas han subido a niveles de 600,000 o un millón de euros! ¡En julio, los precios de las viviendas en Londres estaba subiendo con un ritmo anual del 19%! ¿Todo esto no recuerda a algo aquí en el Estado español? Para nosotros sí. Para los buitres parece que no. La agencia Fitch la semana pasada estaba muy feliz porque dice que los precios de las viviendas en el Estado español han bajado bastante para que empiecen a subir otra vez.

La salida del túnel es un nuevo túnel con nuevas burbujas, más inestables y más peligrosas. Contra las mentiras de Rajoy y de los banqueros, no tenemos nada que esperar, tenemos que organizar nuestras luchas para recuperar todo lo que nos han robado.

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El comienzo del nuevo orden mundial: Asiacentrismo

Lun, 29/09/2014 - 14:54
Raul Zibechi, Alainet

Aunque las crisis en Medio Oriente y Ucrania se roban los titulares mediáticos, son apenas los emergentes de un movimiento telúrico mucho mayor: el nacimiento de un nuevo orden mundial pos-estadounidense, centrado en Asia, en base a la triple alianza China-Rusia-India.

Uno de los núcleos del colonialismo y del imperialismo, consiste en prohibirle hacer a los países periféricos lo que acostumbran hacer los países del centro. Cuando eso ya no funciona, es porque el viejo orden centrado en la relación centro-periferia está dando paso a nuevas relaciones internacionales.

Las mismas potencias occidentales que ponen el grito en el cielo por la intervención de Rusia en Ucrania, bombardean Siria sin la autorización de su gobierno, con la excusa de combatir a una organización terrorista, el Estado Islámico, en cuya creación esas mismas potencias jugaron un papel relevante.

Que China y Rusia rechacen este tipo de acciones bélicas, que otrora se cubrían por lo menos con la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no es ya novedad alguna. Que el primer ministro de India, Narendra Modi, haya dicho a la cadena CNN, horas antes de su visita a Estados Unidos, que Rusia tiene “intereses legítimos en Ucrania”, es ya cosa más seria. No sólo se negó a criticar la anexión de Crimea por Rusia, sino que mostró “confianza” en cómo Pekín está manejando las disputas territoriales en los mares del sur de China (The Brics Post, 22 de setiembre de 2014).

Es como si un nuevo aire de Bandung (la conferencia que en 1955 alentó la descolonización) estuviera barriendo el planeta. “Si usted mira en detalle los últimos cinco o diez siglos, verá que China e India han crecido a ritmos similares. Sus contribuciones al PIB mundial han aumentado en paralelo y han caído en paralelo. La era actual pertenece a Asia”, dijo Modi. Estaba haciendo un discurso anticolonial con una mirada de larga duración, en los mismos días en que se produjo la visita del presidente chino Xi Jinping a India, quienes consolidaron una potente alianza entre los dos mayores países de la región.

Política, o la OCS El gran cambio es que India pidió la integración plena a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), durante la reciente cumbre realizada el 11 y 12 de setiembre en Dushanbe, capital de Tayikistán. Hasta ese momento era sólo observadora.

La OCS fue creada en 2001 por Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán con el objetivo de garantizar la seguridad regional y combatir el terrorismo, el separatismo y el extremismo, definidos como las “tres fuerzas malignas”. En el futuro podrán sumarse Irán y Pakistán, aunque esos pasos serán complejos en vista de la disputa que mantienen India y Pakistán en sus respectivas fronteras.

En los hechos, la OCS es un desafío al liderazgo estadounidense en una región donde la superpotencia tiene cada vez menos influencia. La organización orbita en torno a China, como su nombre lo indica. La solidificación de la alianza Rusia-China con su vertiente geopolítica y geoenergética (que incluye el ya iniciado gasoducto para proveer gas ruso a Pekín), es motivo de honda preocupación en Washington, según lo vienen analizando algunos medios como The Washington Post.

Pero la reciente visita de Xi a la India supone un paso decisivo en el diseño de un nuevo orden global. Los doce acuerdos firmados en Ahmedabad entre Modi y Xi, que abarcan desde las inversiones y el comercio hasta la cooperación en energía nuclear, forman parte del “proceso histórico de revitalización nacional” en ambas naciones emergentes, según afirmó el ministro chino de Relaciones Exteriores Wang Yi (Xinhua, 19 de setiembre de 2014).

La potencia de la alianza entre India y China, desafía los supuestos alineamientos ideológicos y se afinca en las necesidades geopolíticas de potencias que enfrentan problemas, y enemigos, comunes. En mayo de este año asumió el poder Narendra Modi en representación del Bharatiya Janata Party (BJP), que venciera en las elecciones generales al Congreso Nacional Indio (CNI) liderado por el ex primer ministro Manmohan Singh. En los papeles, el CNI funge como una fuerza progresista, heredera de la familia Gandhi y de Jawaharlal Nehru, aliada con socialdemócratas y comunistas, mientras el BJP es considerado nacionalista y conservador.

Sin embargo, en los alineamientos geopolíticos las ideologías tienen poco que decir. Modi está mostrando una profunda comprensión de las tendencias históricas en este período de viraje del sistema-mundo y, de modo muy particular, del papel que le toca jugar al continente asiático. La cooperación en la OCS llegó incluso al terreno militar. A fines de agosto se realizó “un ejercicio antiterrorista internacional” en Mogolia interior, China, en el que participaron siete mil soldados de China, Rusia, Kazajistán, Kirguizistán y Tayikistán (Diario del Pueblo, 24 de agosto de 2014).

Economía o la ruta de la seda Si la OCS es la respuesta asiática a la presencia desestabilizadora de Estados Unidos en la región, la Ruta de la Seda es la respuesta económica al cerco que pretende imponer sobre China, denominado “pivote hacia Asia” por la administración de Barack Obama. Pero es mucho más: significa la alianza de Rusia y China con Europa, en concreto con Alemania.

La nueva Ruta de la Seda une dos potentes centros industriales: Chongqing en China con Duisburgo en Alemania, atravesando Kazajstán, Rusia y Bielorrusia, eludiendo de ese modo las zonas más conflictivas al sur del mar Caspio como Afganistán, Irán y Turquía. Está destinada a ser la mayor ruta comercial del mundo, cuya línea férrea ya recorta el tiempo de transporte marítimo de cinco semanas a sólo quince días. Se prevé que China se convertirá en el primer socio comercial de Alemania, lo que supone un dislocamiento geopolítico de gran trascendencia.

Se está trazando además la Ruta de la Seda Marítima, que atraviesa el océano Índico, y el Cinturón Económico de la ruta terrestre. La ruta marítima es, de algún modo, la reactivación del “collar de perlas”, un sistema de puertos que rodeaba a la India y aseguraba el comercio chino hacia Europa.

Pero es también la respuesta a la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), iniciativa de los Estados Unidos que excluye a China e incluye a Japón, Australia, Nueva Zelanda, más cuatro miembros de la AEAN (Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam) y los países de la Alianza del Pacifico (Perú, México, Chile y probablemente Colombia). La estrategia de Washington consiste en aislar a China generando conflictos a su alrededor (con Japón y Vietnam principalmente), excusa para militarizar los mares de China, cerrando así el cerco comercial, político y militar en torno a una potencia que en 2012 se convirtió en la principal importadora de petróleo del mundo, superando a Estados Unidos.

Esto explica el acuerdo energético con Rusia, que es el único modo como China puede asegurarse un abastecimiento seguro. Pero también explica el trazado de la nueva Ruta de la Seda, tanto la terrestre como la marítima. El 80 por ciento del petróleo que importa China pasa a través del Estrecho de Malaca (un angosto corredor de 800 kilómetros que une los océanos Pacífico e Índico entre Indonesia y Malasia), fácilmente obstruible en caso de guerra.

Para eso China va construyendo una red portuaria, que incluye puertos, bases y estaciones de observación en Sri Lanka, Bangladesh y Birmania. Entre ellas un puerto estratégico en Pakistán, Gwadar, la “garganta” del Golfo Pérsico, a 72 kilómetros de la frontera con Irán y a unos 400 kilómetros del más importante corredor de transporte de petróleo, muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El puerto fue construido y financiado por China y es operado por la empresa estatal China Overseas Port Holding Company (COPHC).

“El puerto es visto por los observadores como el primer punto de apoyo de China en Oriente Medio”, estimaba la prensa occidental el día de la inauguración (BBC News, 20 de marzo de 2007). La región circundante al puerto de Gwadar, contiene dos tercios de las reservas mundiales de petróleo. Por allí pasa el 30 por ciento del petróleo del mundo (pero el 80 por ciento del que recibe China) y está en la ruta más corta hacia Asia.

China gana espacios, también, en el corazón de Occidente. El gobierno británico ha dado pasos para reforzar a Londres como centro de comercio mundial y de inversiones en yuanes, la moneda china. Más aún, “el gobierno británico se convertirá en el primer país occidental en emitir un bono soberano en la moneda china” en lo que debe interpretarse como “el apoyo a las ambiciones de China a utilizar su moneda a escala global” (Market Watch, 15 de setiembre de 2014).

Potencia militar “Las sanciones a Rusia son un acto de guerra”, razona redactor jefe de la revista Executive Intelligence Review, Jeff Steinberg (EIR, 19 de setiembre de 2014). En tanto, The Economist considera a la OCS como “una especie de OTAN liderada por China”.

Es evidente que la guerra entre las grandes potencias ya no es visualizada como una posibilidad remota. Cada uno hace, por tanto su juego. China e Irán realizan sus primeros ejercicios navales conjuntos en el Golfo Pérsico, donde participan “buques de la Armada china involucrados en la protección de la navegación en el golfo de Adén” (Russia Today, 22 de setiembre de 2014). China es ahora el primer comprador de crudo saudí y no va a permitir que las rutas que la abastecen queden en manos de fuerzas enemigas.

A fines de agosto trascendió que Rusia y China están negociando un “acuerdo militar histórico” que incluye la compra por el país asiático de submarinos diesel furtivos con “intercambio de tecnologías”, a la vez que siguen negociando la venta de cazas Sukhoi-35 y sistemas de defensa antiaérea S-400, considerados los más avanzados del mundo (Russia Today, 19 de agosto de 2014). Hasta ahora los rusos se han mostrado reticentes a vender ciertas armas a China porque ésta las clona y termina fabricando sus propios prototipos. A su vez, India y Rusia, que mantienen una extensa cooperación militar que incluye submarinos nucleares y portaaviones, se disponen a fabricar conjuntamente un caza de quinta generación.

Estamos ante un punto muy sensible, en el que Washington tiene algunas dificultades. Aunque sigue teniendo el mayor presupuesto de defensa del mundo (unos 600 mil millones de dólares anuales, frente poco más de cien mil de China y algo menos de cien mil de Rusia), ese presupuesto es declinante mientras el de sus adversarios crece. China pasó de poco más de 5 mil millones de dólares anuales de inversión militar en 1990 a 110 mil millones en 2012.

“Pero lo importante no es cuánto se gasta sino cómo se gasta”, sostiene un periódico estadounidense (The Fiscal Times, 16 de setiembre de 2014). Según la publicación, los enormes gastos militares del Pentágono se destinan a mantener su costosa flota de once portaaviones, a la modernización de antiguos sistemas y a proyectos fallidos como el caza F-35. En tanto, China y Rusia invierten en modernos submarinos nucleares y en guerra cibernética. Las armas antibuque chinas son mucho más baratas que un portaaviones, pero pueden hundirlo o inutilizarlo aunque el Pentágono los considere inexpugnables.

Contrastes Múltiples denuncias aquejan a las autoridades de defensa de los Estados Unidos de malversación de los presupuestos. En julio pasado la flota de F-35 no pudo volar por fallas en un motor, luego de varios percances en los sistemas de software, armas y aviónica. Tras dos décadas de concepción y desarrollo, el coste del proyecto se ha disparado a 400.000 millones de dólares, el proyecto armamentístico más caro de la historia del Pentágono, pese a lo cual ha sido cancelado el debut del caza en dos exhibiciones aéreas en el Reino Unido (El Periódico, 11 de julio de 2014).

La otrora poderosa Boeing es una buena muestra de los problemas defensivos del Pentágono. La apuesta a que el F-35 lo desarrollara Lockheed Martin, está drenando los fondos del Pentágono fuera de la Boeing, que era la empresa insignia de la fuerza aérea. De hecho, la franja de defensa de la Boeing se estrechó del 56 por ciento de su producción total en 2003, a apenas el 38 por ciento en 2013 y se estima que en pocos años ya no producirá aviones de combate, al haber fracasado en su búsqueda de mercados alternativos en Brasil, India y Corea del Sur (Wall Street Journal, 20 de setiembre de 2014). Boeing cerrará su fábrica de cargueros C-17 en Long Beach y puede cerrar la de F-18 en Saint Louis en 2017 si no consigue más encomiendas.

Finalmente, la política exterior de la Casa Blanca es errática, mientras la de sus competidores tiene un horizonte definido. El periodista Robert Parry analiza cómo los neoconservadores lograron bloquear la “estrategia realista” de Obama, consistente en colaborar con Vladimir Putin para desenredar el caos geopolítico en Oriente Medio. Los neocon siguen apostando a la caída de Bachar al Assad y se inclinan por crear situaciones caóticas, como la que vive Libia, antes que tolerar la existencia de regímenes adversos (Consortiumnews.com, 19 de setiembre de 2014).

Diversos analistas sostienen que la fabricación de crisis es lo que mejor sabe hacer la superpotencia y que puede ser el único modo de contener su decadencia. El conflicto en Ucrania, donde forzaron la caída de un presidente electo, apunta a aislar a Rusia de Europa. El ataque al Estado Islámico, busca empujarlo cada vez más hacia el norte. Ambas operaciones atentan contra el trazado de la Ruta de la Seda, considerada una de las vigas maestras del nuevo orden mundial.

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El misterio de la desigualdad lo es solamente para las elites

Dom, 28/09/2014 - 16:46
Dean Baker, Sin Permiso

En las últimas tres décadas las explicaciones desarrolladas sobre el crecimiento de la desigualdad han constituido un enorme negocio en los círculos económicos y políticos. Muchos economistas han hecho su carrera con una innovadora explicación de como el natural desarrollo de la tecnología y los mercados han concentrado los ingresos y la riqueza en el 1 % más rico de la población. Aún mejor si se puede demostrar que la desigualdad no ha crecido. Mientras que las explicaciones que echan la culpa de la desigualdad a la tecnología pueden ser complicadas, hay tres noticias que en las últimas semanas pintaron la cuestión muy claramente para el resto de nosotros.

Primero, obtuvimos nuevos datos de la Oficina de la Reserva Federal (FED) y de la Oficina del Censo, los cuales muestran que las familias típicas todavía están viendo muy poco beneficio de la recuperación a fecha de hoy. La FED lanzó su Encuesta de las finanzas del consumidor (2013 Survey of Consumer Finance) la cual muestra que la riqueza de la familia media, estaba aún por debajo del nivel del 2010, a pesar de la subida de la bolsa.

La Oficina del Censo publicó su anuario sobre renta, pobreza y cobertura del seguro de salud. Mientras hubo alguna buena noticia sobre las últimas dos, la renta media permaneció plana. La historia en ambos análisis de la FED y del Censo muestran lo mismo; aquellos que están en la cima continúan llevándose la mayor parte de los beneficios del crecimiento económico.

Las otras dos noticias nos dicen por qué esto no es una sorpresa. Primero, hubo una reunión de la FED en la cual discutieron cuándo deberían comenzar a subir los tipos de interés. Había alguna buena noticia para los trabajadores de la nación, ya que Janet Yellen, la presidenta de la FED continúa influyendo en el mantenimiento de la política del interés cero por parte de la FED.

Sin embargo, la mala noticia es que muchos miembros del Comité del Mercado Abierto de la FED (FOMC, en sus siglas en inglés) ya están presionando para que la misma FED apriete el gatillo y comience a subir las tasas de interés. Además, otros han indicado que están preparados para unirse al feliz grupo de “tiradores” tan pronto como haya una evidencia de crecimiento de salarios. Yellen, como presidenta, tiene la voz más importante, pero si ella pierde el apoyo del resto de la FOMC, las tasas de interés subirán.

No debería dudarse de lo que esto significa. La propuesta de la FED de subir las tasas de interés es para frenar la economía, y disminuir la posibilidad de conseguir trabajo. Conservando la tasa de desempleo alta, el FOMC quiere reducir el poder de negociación de los trabajadores y evitar incrementos salariales. Esto afecta desproporcionadamente a los que menos renta tienen y aumenta la presión en los salarios de numerosos trabajadores.

En otras palabras, tenemos el banco central de los Estados Unidos actuando deliberadamente para asegurar que los trabajadores no consigan incrementos salariales. Justifican su acción con consideraciones acerca de la inflación, pero no hay que tomarlas en serio. Nadie sabe lo que creen, pero el riesgo real de una peligrosa espiral inflacionaria es casi igual al riesgo de un ataque de marcianos. No va a ocurrir y seguramente lo saben.

Por supuesto el alto desempleo no es la única política que ha mantenido bajos los salarios durante tres décadas. La política comercial también fue diseñada para este propósito. Nuestros trabajadores industriales tienen que competir con trabajadores mal pagados en el mundo subdesarrollado; nuestros médicos están protegidos de esta competición. El aumento de la presión en los salarios de los trabajadores no cualificados, empeora por nuestra política de un dólar alto, lo cual pone a los trabajadores de EEUU en una desventaja aún más grave.

La política gubernamental, ha hecho también casi imposible que los trabajadores organicen sindicatos. Y por supuesto ha dejado que el salario mínimo caiga mucho por detrás del costo de la vida e incluso bastante más por detrás que la productividad.

La otra noticia de la última semana fue el aniversario del colapso de Lehman y el comienzo del rescate financiero. Esta es la otra parte esencial del cuadro. Mientras el gobierno está dispuesto a actuar para evitar que los salarios no aumenten, cuando los bancos de Wall Street efectivamente entraron en bancarrota, el gobierno fue muy rápido para venir al rescate. La FED y el Departamento del Tesoro, ambos, hicieron de ello su misión central, para mantener en pie a los de Wall Street. Como dijo repetidamente en su autobiografía Timothy Geithner, ex secretario del Tesoro, no habría más Lehmans.

Así, esta es básicamente la historia en los términos más simples. El gobierno actúa abiertamente para asegurarse que los salarios no suben y también para proteger a los ambiciosos personajes de Wall Street que desplumaron a sus bancos con sus malas apuestas. Podría ser que un economista ganara el premio Nobel averiguando porqué va creciendo la desigualdad.

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Las contradicciones del capital (según David Harvey)

Sáb, 27/09/2014 - 03:01
Maciek Wisniewski, La Jornada

Tal vez lo que más perturbaba –y ocupaba– a Carlos Marx en su trabajo era la contradicción entre la realidad y la manera en que las cosas aparecían en la economía burguesa. Su propósito: trascender el fetichismo y revelar la verdadera cara de la circulación y acumulación del capital.

Desde hace unos años David Harvey, el reconocido geógrafo y marxista inglés, trata de hacer lo mismo en el contexto de la crisis: ir más allá del fetichismo reproducido por la mayoría de sus explicaciones, entender los modos y las limitaciones del capital y pensar en cómo liberarse de él.

En The enigma of capital (2010), analizando el misterio de como éste logra superar diferentes barreras y seguir reproduciéndose, argumentaba –contrariamente a muchos marxistas– que no hay una sola teoría de las crisis (LTRPF, etcétera) –es una cuestión dinámica–, que éstas son esenciales para que el capitalismo regrese al equilibrio y que la burguesía no resuelve sus crisis, sino las desplaza.

En su nuevo libro Seventeen contradictions and the end of capitalism (2014) desarrolla este argumento y tomando como central la idea de Marx que las crisis son manifestaciones de las contradicciones internas del capital intenta revelar el meollo de problemas que enfrentamos.

Su objetivo: identificar y analizar estas contradicciones (en un sentido dialéctico: tensión entre fuerzas adversas) para formular una respuesta política al capitalismo. “En todo eso quise ser un poco más fino, no sólo, como a veces hacemos los marxistas, tachar de ‘contradicción’ a todo lo que no alcanzamos a entender”, dice ( LSE, 2/4/14).

Y presenta 17 contradicciones, divididas en tres bloques: 1-7 fundacionales (se aplican al capital sin importar la época); 8-14 dinámicas (cambiantes a lo largo del tiempo); 15-17 peligrosas (que amenazan su reproducción).

#1. Valor de uso y valor de cambio (con el crash de la vivienda en Estados Unidos, millones de personas fueron desposeídas de sus casas –valor de uso– por la especulación, o sea el elevado valor de cambio).

#2. Valor social del trabajo y su representación en dinero (el dinero es un necesario mediador, pero oscurece la relación social detrás de la producción del valor).

#3. Propiedad privada y el Estado capitalista (el Estado es un agente del capital, escribía Marx, pero también es capaz de proteger intereses comunes).

#4. Apropiación privada y el bien común (la acaparación del valor social también es producto del mercado normal, no solo por ejemplo de acumulación por desposesión).

#5. Capital y trabajo (la explotación y la extracción de plusvalía son fundamentales, pero ocurren no sólo en el lugar de trabajo, sino también, por ejemplo, en la vida urbana).

#6. El capital: ¿un proceso o una cosa? (definitivamente un proceso social, pero el capital es igualmente capaz de materializarse en cosas).

#7. La unidad contradictoria producción/realización (el campo predilecto de disputas marxistas sobre el origen de las crisis: No es uno u otro, sino la relación entre ambos, vide: Grundrisse).

#8. Tecnología, el trabajo y la desechabilidad humana (la innovación apunta a la disminución de empleos y aumento de la importancia de rentas que asfixia a la producción y... al capital).

#9. Divisiones del trabajo (el objetivo del capital en su uso no es técnico, sino político-social: la alienación).

#10. Monopolio y la competencia-la centralización y la descentralización (el monopolio no es una aberración, sino el ideal del capital que se mueve en varios niveles).

#11. Desarrollo geográfico desigual y la producción del espacio (el capital moldea el espacio –y tiempo– según sus necesidades, pero es un proceso muy inestable).

#12. Disparidades del ingreso y la riqueza (la desigualdad es fundamental para el capital: deriva de su dominación clasista sobre el trabajo; la distribución y el capital son incompatibles).

#13. Reproducción social (la comodificación corrompió también la vida cotidiana, pero la abrió a la vez a la lucha anticapitalista).

#14. Libertad y dominación (entre la retórica de la libertad y la realidad de la dominación hay una brecha importante...).

#15. El crecimiento compuesto infinito (ya es estructuralmente imposible seguir con la actual tasa de crecimiento anual compuesto: hay que abrazar el decrecimiento y “ zero growth economy”).

#16. Relación capital/naturaleza (una contradicción central, pero quizás no fatal para el capital –¡sic!– capaz de ajustar su relación metabólica y nutrirse del desastre).

#17. La revuelta de la naturaleza humana: la alienación universal (presente en todos los aspectos –producción, consumo, vida cotidiana, naturaleza– llama por el ¡humanismo revolucionario!).

Una de las conclusiones de Harvey es que todas estas contradicciones interactúan y se apoyan mutuamente (“esto es lo que Marx llama la ‘totalidad’”); del mismo modo, si una se vuelve absoluta, contagia a otras y dispara una crisis.

“Marx es conocido supuestamente por decir que el capital caerá bajo el peso de sus contradicciones internas. Pero yo no puedo encontrar dónde él dijera eso y de hecho dudo que lo hiciera. Eso presupondría un colapso mecánico (…)”, anota.

Y en realidad, según Marx, sólo una respuesta organizada acabará con el sistema y las crisis son apenas momentos de oportunidad. El capitalismo no caerá por sí solo, tendrá que ser empujado, añade Harvey.

Aquí es donde entran las contradicciones, en las cuales, como anotaba Brecht, late la esperanza. Ofrecen un espacio desde donde se puede empujar y resultan cruciales para la praxis política. Para animarla Harvey ofrece 17 mandamientos para el cambio, derivados de cada una de las contradicciones (véase aquí).

La abolición del valor de cambio fue la premisa anticapitalista central de Marx. Un lugar desde donde edificar una sociedad nueva. También según Harvey allí comienza la confrontación con el capital y sus mitos, como aquel de que el mercado es el más eficiente en proporcionar el valor de uso (allí están los millones sin techo, muertos de hambre, enfermedades curables, etcétera). Todo vuelve y parte de la fundamental contradicción #1.

Todo lo viejo acaba allí. Todo lo nuevo empieza.

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