Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5345125
Actualizado: fai 1 día 55 min

El cataclismo financiero

Mar, 07/04/2015 - 12:42
José Blanco, La Jornada

Es difícil saber cuántos cientos de miles o de millones de personas, en el siglo XXI, continúan creyendo en lo que bien podría ser leído como una broma: la multiplicación de los panes y los peces. Es uno de los milagros que se atribuyen a Jesús. Según la Wiki, el suceso está contado seis veces en los Evangelios: “los cuatro evangelistas describen la primera, en que 5 mil hombres son saciados con cinco panes y dos peces; Mateo el apóstol y Marcos, además, relatan la segunda, en que 4 mil hombres se alimentan de siete panes y ‘unos pocos pescados’”. ¿De la nada fueron creados panes y peces? Falso.

Pero lo que sí que es contundentemente cierto, es que de la nada los banqueros privados multiplican el dinero: lo crean, se han enriquecido por más de dos siglos sin freno posible, y han provocado con ello múltiples crisis financieras en la historia del capitalismo; esquilman sin cesar y la gran mayoría de la población no se da cuenta cómo lo hacen.

La multiplicación del dinero es una práctica común y corriente de los banqueros privados. El dinero bancario que, repitamos, esquilma, ha llegado a funcionar como algo que ya parece pertenecer al orden natural. Nadie necesita preguntarse cómo es posible que con papeles de valor intrínseco insignificante (billetes) pueda adquirirse todo.

Hablamos del dinero fiduciario, es decir, dinero basado –para ventura de los banqueros– en una confianza que conlleva un atroz engaño. La confianza referida la otorga el Estado, que mantendrá la validez inscrita en un papel sin valor intrínseco. Nadie se negará a recibir los billetes del país con los que paga cualquier cosa un connacional, o los billetes reconocidos como divisas internacionales.

Simplifiquemos: A deposita, digamos, 100 mil pesos en el banco Z. Lo mismo hacen los miles de clientes que tiene el Banco Z aunque con cifras muy diversas. Las autoridades financieras exigen que los bancos creen reservas cuyo monto depende del riesgo que conlleven los créditos que otorgan. Supóngase que los clientes de Z han depositado 200 millones de pesos y que esas autoridades han exigido a Z crear una reserva promedio de 10 por ciento (20 millones). Z puede prestar entonces hasta 180 millones con intereses estratosféricos, como son los que se cobran en México y ganar millones con dinero que no es de Z. ¿Le parece normal?

Quienes pidieron prestados 180 millones a Z, los depositan en los bancos X y W (no importa en cuántos bancos). X y W crearán una reserva de 10 por ciento (18 millones) y podrán prestar hasta 162 millones; ahora son X y W los que ganan millones con dinero ajeno. Pero no ha ocurrido sólo eso. A ha puesto en circulación 180 millones, y X y W, 162 millones, es decir, 342 millones; y el proceso sigue porque los prestatarios de X y W depositarán sus préstamos en J y K, que repetirán a su vez los procesos anotados, y así sucesivamente. Si continuamos el proceso en esos términos, al final los bancos habrán puesto en circulación 2 mil millones, habrán creado una reserva de 200 millones y habrán ganado un mundo de dinero. Esa es una forma de creación de dinero que, justamente, se llama dinero bancario.

Siguiendo el ejemplo descrito, es lo que sucede con el curso de un conjunto de depósitos de origen de 200 millones. Lo mismo que inicialmente ocurrió con A, ocurre en todos los bancos, con todos sus clientes, todos los días, de modo que los montos de dinero creados por los bancos son cifras astronómicas sin control posible.

La globalización neoliberal abrió las compuertas a la creación de dinero, como nunca en el pasado, con otra práctica común y cotidiana de los bancos: no requieren los depósitos de nadie, para otorgar créditos a diestra y siniestra, creando así dinero en montos inimaginables a partir de nada, de absolutamente de nada, y con eso ganan cifras indescriptibles. Desde 2008 ese proceso ha sido brutalmente reforzado con las inyecciones billonarias o trillonarias de dinero efectuadas por los bancos centrales, especialmente de EU, UE, y Japón. El capitalismo ha cruzado una línea de no retorno, y vive en el riesgo de ahogarse en un océano insondable de dinero que no podrá absorber de manera alguna. Tiene que ocurrir un cataclismo ciclópeo para salir de esa, y no sabemos que quedará, aunque en el curso del derrumbe pudo haber surgido un alza en el movimiento de masas en el mundo que podría haber creado un buen número de salidas.

Agregue a nuestra descripción simplificada de lo que hoy ocurre en el mundo financiero las trampas, como los esquemas Ponzi, la creación de burbujas con la manipulación del crédito, la venta interbancaria de paquetes de créditos llamados tóxicos (incobrables): así tenemos una pálida aproximación al caos financiero internacional del presente.

Islandia ha tomado en serio la realidad espeluznante de esta rapiña y está en proceso de quitar a los bancos el poder de crear dinero a partir de nada. La función de crear el dinero necesario para la intermediación comercial y la inversión necesaria, la cumplirá la banca central pública. Haciendo a un lado todas las chapuzas que cotidianamente cometen los banqueros, y quedándonos exclusivamente con las funciones de intermediación que requieren los mercados, debe ser creado un servicio público que cubra esa necesidad en todo el mundo.

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El fracking provoca magnos sismos en Oklahoma, según NYT

Dom, 05/04/2015 - 17:30
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Que el fracking provoque sismos ha sido evidenciado por un diluvio de reportes de publicaciones científicas de Estados Unidos (http://goo.gl/TD8tXD). Ahora toca el turno al agua de desperdicio del fracking de ser colocada en la picota ciudadana. The New York Times (NYT), muy cercano a los Clinton, consagra un extenso reportaje a los sismos de Oklahoma vinculados al fracking y su agua de desperdicio de la poderosa cuan inimputable industria gasera/petrolera de Estados Unidos (http://goo.gl/PUeKSS).

El rotativo reseña los tres fuertes sismos –uno de los cuales alcanzó 5.7 grados en la escala de Richter– de noviembre de 2011 con el concomitante costo de reparación de casas modestas de los ciudadanos que ni siquiera son indemnizados y, menos, inmunizados frente a futuros terremotos.

Los funcionarios de Oklahoma –que suelen proteger a la industria gasera/petrolera, más que a los ciudadanos– catalogaron el magno sismo como un acto de la naturaleza, que no fue la culpa de nadie.

Muchos científicos no están de acuerdo y aducen que “tales sismos (…) son principalmente causados por los humanos (sic), debido a los pozos de desecho utilizados para inyectar extensas cantidades de agua de desperdicio de la exploración de gas y el petróleo en la profundidad de la tierra cercana a las placas tectónicas”.

¿Por qué no participan los geólogos, sismólogos y expertos hidráulicos en el diagrama colaborativo de explotación del salvaje fracking y su tóxica agua de desperdicio?

Los científicos –como Arthur F. McGarr, jefe del proyecto de inducción sísmica en el Centro Científico de Terremotos de Menlo Park, California (http://goo.gl/VIDxaW )– advierten que en caso de persistir la inyección de inmensas cantidades de agua de desperdicio se corre el riesgo de más temblores peligrosos (sic), si no en Oklahoma, en otros pozos esparcidos en estados colindantes: Texas (máxima potencia gasera/petrolera de Estados Unidos), Colorado, Nuevo México, Arkansas, Misuri y Kansas.

NYT considera que en un estado donde el petróleo y el gas constituyen sus pilares económicos, los líderes elegidos (sic) han sido lentos (sic) en enfrentar el problema, mientras los reguladores –aunque hayan tomado algunas medidas protectoras– carecen de autoridad legal, fuerza laboral y dinero.

¿Para que sirve un parasitario órgano regulador que no regula?

Después del “incremento abrupto y continuo de los sismos desde hace cinco años (http://goo.gl/iPdbuA)”, la mayor acción de la gobernadora Mary Fallin –de la Iglesia de Dios y del Partido Republicano, muy amigable a la industria de petróleo y gas– ha sido un estéril consejo de 12 apóstoles sin poderes de intercambio de información sobre temblores, que se reúne en secreto (sic) y carece de mandato para emitir recomendaciones.

No deseo ver la escena fantasmagórica de un lastimoso gobernador en el “México neoliberal itamita” humillado en público por una omnipotente gasera/petrolera de Estados Unidos cuando comience la depredación del fracking en el seco noreste mexicano. La legislatura de Oklahoma se parece mucho al Congreso mexicano por su disfuncionalidad, su entreguismo a la plutocracia gasera/petrolera y su desprecio por la suerte metabólica de los ciudadanos. Después de Alaska, Oklahoma es el estado donde más tiembla y que ha arrasado la quinta parte (¡supersic!) de su territorio, donde domina en forma sustancial la industria gasera/petrolera.

Debido a las seudofilantrópicas lubricaciones pecuniarias de la industria gasera/petrolera, tanto republicanos como demócratas –quienes no desean acabar con la gallina de los huevos de oro del espejismo financierista de la alucinógena revolución energética del siglo XXI del gas shale y que rumian, en el “México neoliberal itamita” sin sindéresis, los entreguistas antimexicanos de IMCO (http://goo.gl/DGj0Kg )– han optado por la confortable política del avestruz.

El agua de desecho (tóxica y salada), proveniente del fracking o de pozos convencionales, que luego es reinyectada en cuantiosos pozos de desperdicio (disposal wells), es inculpada por los sismólogos de provocar la epidemia de terremotos en Oklahoma. El estado de Kansas acaba de empezar a tomar medidas –muy tímidas– para limitar los pozos de desperdicio que se encuentran detrás del incremento de los terremotos (http://goo.gl/YYtTd8).

Oklahoma, con casi 4 millones de habitantes –de mayoría blanca (70 por ciento), con 10 por ciento de latinos y 9 por ciento de negros–, es un estado sumamente conservador y religioso (70 por ciento protestantes y 16 por ciento católicos) que forma parte del cinturón bíblico (Bible Belt), donde predominan los bautistas sureños.

En Oklahoma City (la capital) –sede de las principales gaseras/petroleras de Estados Unidos: Devon Energy, Chesapeake Energy, SandRidge Energy y Oklahoma Gas & Electric–, los ciudadanos viven bajo la espada de Damocles de un inminente magno sismo de 7 grados debido a la inyección masiva de agua de desperdicio, como advirtió un grupo de investigadores (http://goo.gl/ajvMQl).

En paralelo a la inducción de sismos, la producción de petróleo en Oklahoma se disparó 75 por ciento de 2010 a 2013, lo cual procura uno de cada cinco empleos, al unísono de una derrama pecuniaria: desde regalías a granjeros y propietarios, pasando por impuestos a estados y municipios, hasta donativos a las universidades y el equipo de basquetbol estatal.

Gracias a la burbuja del fracking –prohibido en el estado de Nueva York (http://goo.gl/LoaCGb )–, el PIB de Oklahoma aumentó a más de 164 mil millones de dólares (http://goo.gl/GfiZIA ). Eso era en la mirífica etapa artificial del gas shale antes de su desplome. Ahora los ciudadanos de Oklahoma se encuentran ante una fatídica disyuntiva.

¿Por qué los ignaros políticos anticientíficos de Estados Unidos –no quiero imaginar a los legisladores financieristas del “México neoliberal itamita”, iletrados en ciencias básicas, exigidos a responder a lo que no saben– no toman medidas preventivas ante tanta advertencia de acreditados geólogos, sismólogos y geofísicos?

Los políticos de Oklahoma juegan a la ruleta rusa y serán enjuiciados cuando ocurra un magno sismo que cobre vidas humanas que pudieron haber sido salvadas. Casandra no tuvo razón hasta que Troya fue destruida. Los sismólogos han empezado a perturbar la inconsciencia de la fauna de petroleros, gaseros, financieristas, gobernadores y legisladores.

En correlación con la epidemia sísmica de Oklahoma, las demandas judiciales de los ciudadanos van viento en popa, donde los jurados, también afectados en su salud y patrimonio, pueden infligir enorme daño financiero a la depredadora industria gasera/petrolera, que pretende contrarrestar los hallazgos científicos con una vigorosa campaña desinformativa, como Continental Resources, que aduce que el planeta vive una inusual época de actividad sísmica. Sólo falta que echen la culpa de los sismos al terrorismo islámico.

Pese a las ominosas advertencias de los científicos, el “México neoliberal itamita” –el basurero trasero de EU– se prepara a propinar a sus ciudadanos los flagelos del fracking con agua y sismos doblemente privatizados por las trasnacionales israelí-anglosajonas.

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El multiplicador monetario y la oferta de dinero

Dom, 05/04/2015 - 14:40
Uno de los malentendidos más frecuentes de la economía contemporánea es la respuesta a las preguntas ¿de donde viene el dinero? y ¿quien crea el dinero?. Se piensa que la oferta monetaria es creada por los bancos centrales. Pero los bancos centrales sólo crean la Base Monetaria (M0), mientras la oferta sería más bien la suma de todos los agregados monetarios: M0 + M1 + M2 + M3. Sin embargo, desde noviembre de 2005 la Reserva Federal de Estados Unidos dejó de llevar la estadística sobre M3, que compilaba desde 1959 y que es el indicador más amplio de la oferta de dinero. El abandono de este indicador, que ofrecía la mejor señal de la actividad económica y la inflación, puede estar directamente relacionado con la incapacidad de la Reserva Federal para prever el colapso del sistema financiero de 2008.

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La obsolescencia programada y el consumo responsable

Dom, 05/04/2015 - 13:00
A finales de este año está prevista la publicación de un estudio realizado por la Universidad de Berlín y el Öko-Institut relativo a la obsolescencia programada. Los investigadores han comprobado que los consumidores cambian frigoríficos, televisiones y ordenadores cada vez más a menudo y se preguntan si la obsolescencia programada es el desencadenante.

Cada vez se renuevan con más frecuencia aparatos eléctricos o electrónicos que todavía funcionan. A menudo se cambian por avances en la tecnología y por el deseo insaciable de los consumidores de disfrutar de esa tecnología punta en cuanto aparece en el mercado. Sin embargo, los investigadores ponen de relieve que una porción cada vez más importante de grandes electrodomésticos como frigoríficos, lavadoras o secadoras, se reemplazan en los cinco años siguientes a su compra a causa de fallos técnicos. En la investigación se recogen estadísticas de diferentes tipos de electrodomésticos, bienes de equipo eléctricos e informáticos entre 2004 y 2012. La pregunta que se hacen es si la industria reduce intencionadamente la duración de vida de sus productos.

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Cómo los bancos crean dinero de la nada

Xov, 02/04/2015 - 14:08
A raíz de la iniciativa de Islandia de eliminar el poder de la banca privada para crear dinero, ha surgido nuevamente el tema de la creación de dinero por parte de la banca sobre el cual, a la luz de los comentarios, se desconocen algunos puntos claves que intentaré despejar en este post.
En la mayoría de los textos de economía y finanzas existe la noción de que la banca es un simple intermediario entre depositantes y prestatarios. Esta noción está tan arraigada en el adn financiero y económico que se considera que el dinero es completamente neutral en la economía. Sin embargo, la realidad es muy diferente y en este post intentaremos una primera aproximación a un tema que es ampliamente minimizado pero que tiene grandes consecuencias en el desarrollos de los ciclos de auge y caída del sistema financiero.

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Un nuevo Estado, meta del neoliberalismo

Mér, 01/04/2015 - 14:15
Alejandro Nadal, La Jornada

¿Por qué el neoliberalismo surge más fuerte que nunca después de siete años de crisis? Buena pregunta. Y no existe hoy una respuesta satisfactoria por una razón fundamental. Es que la crítica al neoliberalismo descansa en un postulado equivocado: es la idea de que el capital busca reducir el ámbito de influencia del Estado, de quitarlo del camino y hasta de eliminarlo. Muchos encuentran prueba de lo anterior en la ola de privatizaciones y en la eliminación de controles regulatorios para todo tipo de actividades.

Ese postulado proviene de la idea de que el mercado y el Estado son antitéticos. Pero desde hace mucho la historia y la antropología revelaron que las economías de mercado nacieron a través de una fuerte intervención del Estado y sus agencias. Sólo la mitología de los economistas sigue afirmando que primero fue el trueque y después, espontáneamente, nació el mercado.

Es necesario criticar esta premisa y reemplazarla con una nueva perspectiva: el capital financiero no está destruyendo el Estado, sino que lo está reconfigurando y reorganizando para que responda a sus necesidades e intereses. Esta idea proporciona una matriz analítica más rica y se acerca más a lo que está aconteciendo en el mundo.

Hoy tenemos muchas señales indicando cómo el neoliberalismo está construyendo un nuevo Estado. La primera, quizás la más obvia, es la degradación de la vida política. Aquí el síntoma más claro es el predominio del dinero sobre los votos. Las campañas electorales están sometidas a una circulación monetaria que va de los intereses corporativos más descarados a las grandes cadenas de los medios masivos, pasando por la compraventa de candidatos. Las instancias encargadas de organizar y supervisar elecciones están desbordadas o simplemente forman parte de este gran teatro. El ‘mercado electoral’ dejó de ser, hace mucho, una simple metáfora.

Lo anterior marca el deterioro del llamado ‘poder’ legislativo. Los congresos y parlamentos han dejado de funcionar con la meta de defender y cultivar el interés público. Pero eso no quiere decir que han dejado de funcionar. Al contrario, de manera activa los miembros del poder legislativo desempeñan una función de agencias del capital financiero y del neoliberalismo: votan sus leyes contrarias al interés público, erigen nuevas barreras regulatorias en contra de competidores no deseados y, sobre todo, bloquean cualquier iniciativa que pudiera acrecentar el poder ciudadano.

La segunda señal es la concentración de poder económico y la desigualdad. Las grandes corporaciones, nacionales e internacionales, tienen hoy una capacidad nunca antes vista para organizar espacios económicos alrededor de sus intereses y estrategias de expansión. Su tamaño, grado de diversificación y de integración les da acceso a muy fuertes economías de escala y de alcance. Eso les permite adoptar todo tipo de comportamientos estratégicos, desde la segmentación de mercados hasta la manipulación de precios para transferir rentabilidad a lo largo de la cadena de valor. Todo eso conduce a la enorme concentración de poder en todas las ramas de la producción a escala mundial.

Frente a las grandes corporaciones las comisiones regulatorias de los gobiernos no desaparecen. Simplemente se refuncionalizan y adoptan la misión de servir a estas gigantescas empresas para legitimizarlas. El síndrome de las puertas revolventes es una expresión de todo esto. Y cualquiera que se haya escandalizado frente a los abusos del sector financiero o que haya participado en la lucha contra los organismos genéticamente modificados puede dar testimonio de lo anterior.

La desigualdad económica y la concentración del ingreso son el telón de fondo de la acumulación bajo el neoliberalismo. Y eso necesita una nueva y más potente capacidad represora. Por eso tenemos la tercera señal: el extraordinario crecimiento del aparato de seguridad del Estado. Las funciones de represión directa y de espionaje se han reorganizado y hoy se encuentran en el corazón de múltiples agencias a nivel nacional o regional, muchas veces con fuertes vínculos con la delincuencia organizada.

Todo lo anterior se acompaña de un hecho fundamental: la desmovilización de la ciudadanía. Si el voto no es respetado y si el parlamento es corrompido, carece de sentido ir a las urnas el día de las elecciones. Por eso el abstencionismo es el partido mayoritario en todo el mundo y parece confirmar la idea de que es inútil tratar de recuperar el control sobre la vida política. Los abusos de los bancos o de los fabricantes de comida chatarra se convierten en una fatalidad que hay que sufrir cotidianamente. Al final del camino los ciudadanos se transforman en consumidores (de todo tamaño) o en átomos de una materia prima llamada fuerza de trabajo.

El bloqueo y ataque en contra de la democracia no debe ser confundido con la reducción del tamaño del Estado. La izquierda debe tomar nota: estamos frente a un esfuerzo concertado para erigir un nuevo sistema en el que la democracia no tiene cabida.

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Islandia arremete contra el poder exclusivo de los bancos privados en la creación de dinero

Mér, 01/04/2015 - 08:01
El Gobierno de Islandia está considerando eliminar el poder de los bancos privados para crear dinero y dejar esta atribución exclusivamente al banco central. La propuesta es revolucionaria y toca un aspecto altamente sensible cual es la responsabilidad de la banca privada en la creación de dinero. Como hemos explicado en varios post no son los bancos centrales los responsables de la expansión masiva de dinero. En las finanzas modernas, los bancos centrales son los creadores de la base monetaria, pero son los bancos privados, a través del multiplicador monetario, quienes tienen la atribución de crear dinero, a través de los préstamos y las líneas de crédito. De ahí que incluso un informe del FMI sugiera eliminar la banca privada por su rol en la creación de dinero de la nada

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China juega al ajedrez

Mar, 31/03/2015 - 15:36

Eduardo Montes de Oca, Rebelión

Al parecer China no tiene previsto vivir más allá de un puñado de años en un orbe dominado por el dólar. Y es lógico. La dimensión de su economía sobrepasa la de la estadounidense, y ahora en la ecuación tocaría el momento del golpe a la hegemonía del llamado billete verde, según se duelen los propios medios norteamericanos, traídos a colación por colegas como Reuters. Agencia que se gasta esta analogía: “Con la economía y las finanzas, Pekín has estado jugando al ajedrez y Occidente a las damas”. Y se hace agorera en grado sumo: “Según opina Michael Snyder en su blog del portal The Economic Collapse, lamentablemente para Washington hemos llegado al punto en el que el jaque mate está ya en el horizonte”.

Sí, jaque mate, porque los cambios transcurren tan raudos que para diversos observadores la divisa por antonomasia tiene sus días contados, y será reemplazada por el yuan como principal moneda global. Aseveración que se basa en señales como el hecho de que el medio de pago del “dragón” ya representa uno de los cinco principales.

Aunque muchos coinciden en que la sustitución no ocurrirá de la noche a la mañana, el gigante asiático se ha estado preparando escrupulosa, prolijamente. Como apunta Reuters, si bien China se niega a revelar con exactitud el monto de sus reservas de oro, lo cierto es que resultan ciclópeas, y, por si no bastara, ha comprado una enorme porción de deuda de EE.UU. “Esto les da suficiente poder sobre nuestra moneda y nuestro sistema financiero”, dice Snyder… desconsoladamente.

De ahí que, señala Global Research News –en traducción de Germán Leyens para la digital Rebelión-, tras la reciente firma de un memórandum de entendimiento con el Banco Popular de la potencia emergente, el Bundesbank explicitara de epigramática manera: “El volumen de transacciones que pueden realizarse en la moneda china en centros financieros internacionales y alemanes está en proporción con la importancia de China en la economía global”.

Con la presencia reveladora del presidente Xi Jingping y la canciller Angela Merkel, fue confirmada la intención de que ambos bancos centrales cooperen en el clearing –“conjunto de acciones relacionadas con las transacciones entre ellos”- y de “apartarse de la hegemonía del dólar como moneda de pago y de reserva.” Algo de suma relevancia, porque aquí se trata de un acuerdo entre dos de los mayores exportadores del orbe, con un comercio bilateral de casi 200 mil millones de dólares en 2013.

Por qué el gigante asiático quiere desprenderse de la coyunda del dinero gringo, se preguntaría un desavisado. Global Research News se gasta la respuesta. A la altura de 2009, “la crisis financiera en EE.UU. causaba escalofríos en la espina dorsal del Gobierno chino, que hasta entonces había estado acumulando despreocupadamente montañas de papel estadounidense que repentinamente amenazó con evaporarse, como los valores de hipotecas respaldadas por Fannie Mae y Freddie Mac, que China había pensado que tenían algún valor cuando en realidad no lo tenían, por lo menos no hasta que China aplicó suficiente presión sobre la administración de Bush para que los garantizara y para que la Reserva Federal los comprara para inflar su valor”.

En aquel entonces, “China fue rescatada por el contribuyente estadounidense y la Reserva Federal, pero el episodio dio una lección al Gobierno: deshaceos del dólar. Y por lo tanto se ocupó del asunto, cuidadosa y sistemáticamente, paso a paso, pero de modo implacable, como dijo Xinhua, en una estrategia ‘por diversos flancos’ que incluía amplios acuerdos monetarios bilaterales país por país”.

Pero no solo la República Federal se acoge a la nueva sombrilla protectora. Rusia ha llegado a la salomónica conclusión de que, ante situaciones críticas, como las que se despliegan a causa de las sanciones que le han impuesto últimamente, ningún mejor garante que tratos con la segunda economía del planeta, en función de la estabilidad financiera y la liquidez adicional.

Ni cortos ni perezosos, Moscú y Beijing han convenido realizar pagos en sus divisas, por intermedio del VTB, segundo grupo de la Federación, que cuenta con el Estado en calidad de dueño de las más de las acciones, y con activos ascendentes a 270 mil millones, y el Banco de China, uno de los 20 señeros del planeta y el segundo prestamista de la potencia emergente, con más de dos billones de dólares y operaciones en una treintena de naciones de todo el orbe. En ese contexto, grandes corporaciones rusas han declarado que asumirán el yuan y otras monedas. Actualmente, el 75 por ciento de los negocios entre los socios se efectúa con el billete en decadencia.

El asunto no finiquita ahí. Con el colega Hedelberto López, anotemos que, “como una cadena que se va concatenando eslabón a eslabón, cada vez se suman más países y agrupaciones a la tendencia de efectuar sus negociaciones y comercio sin la utilización del dólar. Relevante ha sido la proposición del ministro de Economía turco, Nihat Zeibekci, a su par ruso, Alexei Uliukáyev, de usar las divisas nacionales para los pagos bilaterales, en momentos en que existe una fuerte escalada de sanciones económicas occidentales contra Moscú”.

Además, “los Gobiernos integrantes del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) crearon un Banco de Desarrollo y una Reserva de Divisas que prevé la entrega de empréstitos y de capital para inversiones con la utilización de sus monedas nacionales. Se estima que las empresas públicas y privadas del BRICS, al alejarse del dólar, tendrán un ahorro del cuatro por ciento en cada una de sus actividades comerciales”.

Para mayor inri del Imperio, “importantes economías mundiales que disponen de un elevado Producto Interno Bruto (PIB) han firmado con Beijing convenios de intercambios sin el uso del dólar; entre estas, Japón, Rusia, Irán, Brasil, Corea del Sur, Australia, Argentina, Venezuela, Chile, Belarús, Pakistán. A esas también se unen Tailandia, Albania, Ecuador, Bolivia, Cuba y otras. La tercera economía del mundo, Japón, aparece como el quinto destino de las exportaciones chinas y en general es el tercer socio comercial del gigante asiático, con un intercambio anual de 400 mil millones de dólares”.

Y la lista se expande. “Brasilia y Beijing ya intercambian mercancías y servicios por 50 mil millones con la utilización de otras divisas”, no obstante el que aún todas las monedas se vinculan con el dólar estadounidense y se calculan sobre la base de su valor de mercado. “Chile y China mantienen intercambio por más de 30 mil millones; el comercio en monedas nacionales entre Beijing y los países integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se cifra en 250 mil millones, y con Irán suma varios miles de millones a través de un sistema de trueque. En total, unas 30 naciones de diferentes regiones han suscrito acuerdos de intercambio con Beijing por alrededor de 2,5 billones de yuanes. En esta especie de estampida para alejarse del dólar, Nueva Delhi y Teherán comenzaron a recurrir a las rupias y al dinar en sus saldos recíprocos. Las naciones de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) realizan gran parte de sus intercambios a través del Sucre, una moneda virtual”.

Tomando en cuenta que en 2014 China sobrepasaba a Estados Unidos como principal importador de crudo, lo cual cambia la red general de suministro de hidrocarburos, y que en 2013 se erigió en el principal comprador de combustible a Arabia Saudita, “¿se dejará de hablar dentro de poco de petrodólares? Solo nos queda esperar”.

Eso sí: mientras esperamos, habrá que dejar sentado que, a todas luces, está ocurriendo una yuanización de la economía universal. Con una proporcional desdolarización. Los datos que lo prueban desbordarían con creces el espacio editorial. A vuelapluma acotemos que hasta el momento, y según la agencia EFE , “23 bancos han confirmado tener parte de sus reservas en yuanes, la mayoría de ellos de países que tienen fuertes relaciones comerciales con el gigante asiático (Australia, Japón, Corea del Sur o Malasia), pero también europeos (Austria, Noruega o Francia), latinoamericanos (Bolivia, Chile) y africanos (Kenia, Nigeria o Sudáfrica)”.

Salta a la vista que, a medida que el “dragón” avanza en unas reformas que, conforme a una multitud de analistas, lo entronizarán en breve como primera economía, su moneda gana terreno, adquiere más y más peso planetario. Algo harto necesario, porque, en el criterio de no pocos, su actual estatus de quinta continúa siendo insignificante para la primera potencia comercial, que aglutina el 12,4 por ciento del producto interno bruto (PIB) de la Tierra.

Mucho más cuando –insistamos-, conforme al último informe del FMI, China sobrepuja ya a EE.UU. en PIB en paridades de poder adquisitivo (PPA): 17,6 billones de dólares frente a 14, 4 billones. Cifras nada frías, que nos remiten a una proporcionalidad inocultable: más yuanización es igual a más desdolarización. ¿El pronosticado reemplazo? De cumplirse la tendencia, hoy no; pero tampoco pasado mañana.

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¿Qué encenderá la chispa de la próxima crisis financiera?

Dom, 29/03/2015 - 22:03

Esta semana, James Bullard, presidente de la Reserva Federal de St. Louis, advirtió que las políticas monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos, con las tasas de interés cercanas al cero por ciento, han avivado una burbuja devastadora que puede estallar en cualquier momento. Las palabras de Bullard fueron recogidas por Financial Times, y se agregan al creciente nerviosismo sobre un nuevo desastre financiero que esta vez tendría consecuencias aún más graves que el colapso que devino tras la quiebra de Lehman Brothers.

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Noticias y significado del banco asiático que terminará con la hegemonía del Banco Mundial

Dom, 29/03/2015 - 18:05
Antonio Gershenson, La Jornada

En la edición dominical del 16 de noviembre de 2014 anunciamos la fundación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. El mayor conjunto de acciones las tiene China y la sede está en Shanghai. La formación del banco fue firmada el 24 de octubre de 2014 por jefes de Estado de los 21 países asiáticos participantes. Las únicas naciones importantes de la región Asia-Pacífico que no firmaron fueron Japón, Australia, Indonesia, Corea del Sur y Arabia Saudita.

Ahora, el 23 de marzo, la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, dio en Pekín la bienvenida a los esfuerzos de inversión de China en el exterior, haciendo referencia al citado banco.

Por otro lado, se ha publicado que en Australia se discute la posibilidad de ingresar a dicha institución bancaria. Y el antepasado fin de semana se reunieron y tocaron el asunto los ministros de Relaciones Exteriores de China, Japón y Corea del Sur. Ocurran o no esos posibles ingresos, entre ellos y la declaración de la presidenta del FMI muestran la solidez del banco asiático.

Debemos verlo en su contexto. El 22 de febrero pasado publicamos aquí los resultados de la magnitud económica de países principales para 2050. También había otros resultados ya anteriores para 2011, 2020 y 2030. Mencionamos ahora sólo los tres primeros lugares.

Para 2020 se prevén Estados Unidos en primer lugar, China en segundo y Japón en tercero. Para 2030, la previsión es de China en primer lugar, Estados Unidos en segundo e India en tercero. Para 2050, China en primer lugar, India en segundo y Estados Unidos en tercero.

Estas previsiones son congruentes con el ritmo de crecimiento de cada país. El ritmo de Estados Unidos ha sido de alrededor de 2 por ciento. Si contamos los años de crecimiento negativo, -0.3 en 2008 y -3.5 en 2009, el promedio bajaría un poco más.

El promedio más bajo que se prevé para China es de 7 por ciento, y la media de los últimos ocho años fue de 9.5 por ciento.

El menor promedio para India es de 5.5 por ciento, pero el más reciente, para 2014, fue de 7.2 por ciento. Así que las previsiones para el futuro son congruentes con estos datos actuales.

La creación del banco asiático es congruente con esto, y no es el único caso en proceso.

El 11 de septiembre del año pasado, en la conferencia cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai, en una reunión de los presidentes de China, Mongolia y Rusia, el mandatario de China propuso construir un cinturón económico de los tres países alrededor de la ruta de la seda. Mencionó el desarrollo de transportes y ver la posibilidad de construir una red de potencia eléctrica transnacional.

Vamos a mencionar algo sobre los ferrocarriles, que en mi opinión son muy importantes. En China, por ejemplo, se ha construido una cantidad enorme de vías de ferrocarril.

La ruta de la seda de la que se habla surgió desde un pasado remoto, y era entre la entonces capital china, Xian, y Roma, capital del imperio romano. Buena parte del camino se tenía que recorrer en camellos. Además de la seda, se comerciaban diamantes, alimentos que no existían en el occidente –como algunos condimentos, y otros.

En un proceso que culminó en el siglo XVI y continuó, los barcos de países occidentales, mucho más rápidos y baratos que la ruta tradicional, los desalojaron plenamente, y no sólo se adueñaron del comercio, sino que fueron un punto de apoyo del colonialismo. Regiones de la ruta de la seda fueron total o parcialmente despobladas y quedaron sumidas en la miseria.

Más recientemente se ha empezado a reconstruir, con medios modernos, la nueva ruta de la seda. Los ferrocarriles han sido un elemento importante, que tienen, a diferencia del comercio marítimo, la propiedad de ser transportes de cada país o grupo de países y no de extranjeros. Pero, por ejemplo, China ha tenido que detener el crecimiento de sus vías al llegar a cualquier frontera con otra nación. Un problema clave es la diferencia de la medida de las vías de ferrocarril de un país a otro. Actualmente hay en Asia seis diferentes anchos, según evaluación de las Naciones Unidas en 2014. El problema se puede y se debe atacar.

Los trenes son mucho más rápidos y baratos que el comercio marítimo. Pueden irlo desalojando, sobre todo ahora que el colonialismo ha sido prácticamente liquidado. No sólo tienen beneficio económico, sino que aumentan los niveles de independencia del país y de Asia.

Los ferrocarriles, como la generación de electricidad y como el banco asiático, son parte del desarrollo que prevén los estudios de 2020, 2030 y 2050.

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Comienza el fin del imperio yanqui y de la hegemonía del dólar

Sáb, 28/03/2015 - 20:41
Lentamente, una importantísima redistribución del poder está en marcha en este momento. De un lado, Estados Unidos, el G7 y la OTAN. En el otro bando, los países de la Organización de Cooperación de Shanghai y los BRICS. La partida se desarrolla simultáneamente en el plano financiero, con el cuestionamiento de la supremacía del dólar, y en el plano militar, con el despliegue de la OTAN alrededor de Rusia y el de la US Navy alrededor de China.
Manlio Dinucci, Red Voltaire

Washington ha recurrido a todos los medios para impedir que sus aliados entren al Banco Asiático de Inversiones para la Infraestructura (AIIB, siglas en inglés), creado por China. Pero no lo logró. Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, miembros todos del G7, se incorporaron a la nueva institución financiera y otros, como Australia, tienen intenciones de hacerlo.

Lo que preocupa a Washington es todo el conjunto del proyecto del que forma parte el AIIB, proyecto que gira alrededor de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS).

Nacida en 2001, con el acuerdo estratégico chino-ruso destinado a contrarrestar la penetración estadounidense en Asia Central, la OCS se ha extendido a los sectores económico, energético y cultural, entre otros. A los 6 miembros iniciales –China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– se unieron, por el momento como observadores, India, Irán, Pakistán, Mongolia y Afganistán, y también, como interlocutores de diálogo, Bielorrusia, Sry Lanka y Turquía.

La OCS, cuyos miembros constituyen un tercio de la población mundial, y que representará a la mitad de los habitantes del mundo cuando los miembros observadores se conviertan en miembros plenos, dispone de recursos y de capacidades de trabajo que pueden convertirla en el área de integración económica más grande del mundo.

Al mismo tiempo, la OCS está vinculada a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), países que han decidido crear su propio Banco para el Desarrollo y su propio Fondo de Reserva.

Con el tiempo, esos organismos financieros y el Banco Asiático pueden suplantar en gran parte al Banco Mundial y al FMI (Fondo Monetario Internacional), que durante 70 años han permitido a Estados Unidos y a las principales potencias occidentales dominar la economía mundial a través de préstamos abusivos y de diversas herramientas financieras. Los nuevos organismos pueden concretar a la vez la desdolarización de los intercambios comerciales, lo cual privaría a Estados Unidos de su actual capacidad de descargar su propia deuda en los hombros de los demás países, lo cual hace simplemente imprimiendo la moneda que actualmente se utiliza como divisa internacional dominante a pesar de que la convertibilidad del dólar en oro, establecida en 1944 con los acuerdos de Bretton Woods, fue anulada unilateralmente por Estados Unidos en 1971.

Otras monedas, como el renminbi chino (también conocido como yuan), son actualmente más confiables como divisa internacional. Por cierto, Londres está convirtiéndose en una base para el desarrollo de herramientas financieras en renminbi. Al no poder contrarrestar con herramientas financieras ese proceso, que acelera el declive de Estados Unidos –considerado hasta ahora como la mayor potencia económica mundial–, Washington pone su espada en la balanza.

En esta estrategia se inscribe el putsch de la plaza Maidan ya que, al crear una nueva confrontación con Rusia, proporcionó a Estados Unidos un pretexto para reforzar la OTAN, principal instrumento de su influencia en Europa. También se inscribe en esa estrategia el creciente traslado, con objetivos antichinos, de fuerzas militares estadounidenses hacia la región Asia-Pacífico.

En ese sentido, resulta emblemática la estrategia para «el poderío marítimo del siglo 21», que acaba de publicar la US Navy. Esa estrategia subraya que la importancia económica de la región Asia-Pacífico, donde está produciéndose «la expansión naval de China», «obliga a confiar cada vez más en las fuerzas navales para proteger los intereses estadounidenses», a tal punto que «en 2020 estarán concentradas en la región cerca del 60% de las fuerzas navales y aéreas de la US Navy».

Mientras que su interés económico las lleva a integrarse al Banco Asiático creado por China, las potencias europeas colaboran con la estrategia estadounidense para impedir –a través de la fuerza militar– que China, junto a Rusia, llegue a subvertir el actual orden económico» mundial. El grupo franco-germano-español Airbus incluso creará una red militar de satélites sobre la región Asia-Pacífico.

Y Francia, que ha desplazado a Gran Bretaña como aliado más cercano de Estados Unidos, envía al Golfo el navío almirante de su marina de guerra, el portaaviones Charles De Gaulle, poniéndolo bajo las órdenes del alto mando estadounidense.

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La macroeconomía en la encrucijada

Ven, 27/03/2015 - 17:01
Robert Skidelsky, Project Syndicate

Hasta hace algunos años, economistas de todas doctrinas afirmaban enérgicamente que nunca se repetiría la Gran Depresión. Hasta cierto punto tuvieron razón. Después del estallido de la crisis financiera de 2008, lo que sobrevino en cambio fue la Gran Recesión. Los gobiernos pudieron controlar los daños mediante inyecciones de enormes sumas de dinero a la economía mundial y recortando a niveles cercanos a cero las tasas de interés. Sin embargo, interrumpir la caída de 2008-2009, agotó sus recursos intelectuales y políticos.

Los asesores económicos aseguraron a sus jefes que la recuperación vendría rápidamente. Y sí hubo un poco de reactivación pero después se estancó en 2010. Mientras tanto, los gobiernos tenían enormes déficits –legado de la desaceleración económica– que se supone sería moderada por un crecimiento restablecido. En la eurozona, países como Grecia enfrentaron crisis de deuda soberana pues los rescates bancarios convirtieron la deuda privada en deuda pública.

La atención se dirigió al problema de los déficits fiscales y su relación con el crecimiento económico. ¿Deberían los gobiernos ampliar deliberadamente sus déficits a fin de contrarrestar la caída de la demanda de vivienda e inversiones? ¿O deberían tratar de recortar el gasto público con el fin de disponer de dinero para el gasto privado?

Dependiendo de la teoría macroeconómica que se adopte, las dos opciones arriba mencionadas podrían haber sido presentadas como políticas favorecedoras del crecimiento. La primera podría generar la expansión de la economía porque el gobierno estaba aumentando el gasto público; la segunda tendría el mismo efecto pero porque se recortaba el gasto público. La teoría keynesiana sugiere la primera opción; y los gobiernos le tienen unánimemente fe a la segunda.

Las consecuencias de esta opción son claras. Ahora se acepta generalmente que una mayor disciplina fiscal costó a las economías desarrolladas entre 5 y 10 puntos porcentuales de crecimiento del PIB desde 2010. El conjunto de la producción e ingresos se han perdido definitivamente. Además, como la austeridad fiscal sofocó el crecimiento económico se complicó mucho más la tarea de reducir el déficit de presupuesto y la deuda nacional como proporción del PIB. Se descubrió que recortar el gasto público no era lo mismo que reducir el déficit porque desaceleró la economía.

Ello debió haber sido suficiente razón para no hacerlo. Pero no fue así. Algunos economistas señalan que los gobiernos enfrentaron un equilibrio de riesgo en 2010: reducir el déficit pudo haber desacelerado el crecimiento; pero de haberlo dejado así pudo haber empeorado las cosas.

El argumento decía que el remedio keynesiano ignoraba el efecto de políticas fiscales en las expectativas. Si la opinión pública pensara que recortar el déficit era lo pertinente, entonces permitir un aumento del déficit anularía cualquier esperanza de efecto de estímulo. Pensar que los impuestos tendrían que aumentar para “financiar” el gasto extra, entonces hogares y compañías aumentarían su ahorro. Temer a los impagos soberanos, entonces los mercados de obligaciones cobrarían a los gobiernos tasas de interés punitivas sobre los créditos que solicitaran.

Y aquí está el punto clave: al comprometerse a aplicar una mayor disciplina fiscal, los ministros de Finanzas se otorgaron el margen de maniobra para un poco de flexibilidad fiscal. Proclamar virtudes fiscales les permitió caer en indulgencia fiscal. Pudieron crear la ilusión de disciplina fiscal mediante un recorte menor que el prometido; y eso es lo que hicieron gran parte de los ministros de Finanzas.

Esto es en parte el problema en el que se han metido los macroeconomistas. Una vez que las creencias y expectativas entran en la economía, como es razonable pensar, los resultados de política fiscal se vuelven indeterminados. Mucho depende de cómo perciben las personas que serán los resultados de una política. En la jerga de los economistas, los resultados de política son “dependientes del modelo”.

El economista y Premio Nobel, Paul Krugman, ha ridiculizado lo que denomina “el hada de la confianza”, la afirmación de que la política fiscal tiene que exigir el respaldo de los mercados de obligaciones. Sin embargo, mostrar que una política corriente empeoró las cosas no significa que existiera una mejor. El éxito adecuado de una política puede depender de las expectativas del público sobre sus efectos. La pregunta sin responder es por qué el público tendría expectativas equivocadas. Si la política fiscal es un enredo, la política monetaria también. Los bancos centrales han tratado de evitar el hada de la confianza mediante impresión de dinero –técnicamente, comprando bonos gubernamentales en el mercado secundario. Se espera que el dinero extra permee en la economía y acelere la actividad. El Banco Central Europeo acaba de empezar un programa de compra de bonos por 1.17 billones de dólares para sortear el veto alemán sobre expansión fiscal.

Sin embargo, los efectos de la llamada facilitación cuantitativa también dependen de las expectativas. Si ofrecer a las empresas dinero extra les da mayor confianza, entonces gastarán más, pero si desconfían de la política, entonces acumularán el dinero.

Los resultados de la facilitación cuantitativa en los Estados Unidos y Reino Unido han sido ambiguos. Es cierto que los gobiernos podían obtener crédito más asequible a medida que caían los rendimientos. Sin embargo, los bancos no estaban ofreciendo los créditos que se habían puesto a disposición de los gobiernos, en parte porque lo usaban para pagar sus propias deudas, y también porque había una baja demanda de créditos.

El efecto positivo más importante de la facilitación cuantitativa se dio en los precios de los activos –principalmente activos financieros – Sin embargo, más riqueza para los ricos no produce necesariamente mucho más gasto extra. Incrementa la desigualdad y crea riesgo de burbujas de activos, lo que puede desembocar en una nueva quiebra financiera.

Así pues, llegamos a la era poscrisis sin una postura definida correcta sobre la política macroeconómica para la recuperación y prevención de futuras desaceleraciones. Grandes esperanzas se sustentan en una mejor regulación financiera para frenar la excesiva creación de crédito. No obstante, ¿qué es “excesivo”? ¿Seguirán los bancos centrales fijando una meta de 2% de inflación? ¿O deberían fijar como objetivo el “ingreso nominal”? ¿Cómo deberían ser las nuevas reglas fiscales y cómo –en la eurozona– se deben poner en vigor?

Los economistas debaten si las economías de mercado son naturalmente estables. Como keynesiano pienso firmemente que las economías de mercado necesitan políticas estabilizadoras. Sin embargo, los keynesianos tienen que enfrentar la incómoda verdad de que el éxito de políticas estabilizadoras puede depender de la comunidad empresarial con expectativas keynesianas. Necesitan tener de su lado al hada de la confianza.

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El impacto global de la desaceleración China

Ven, 27/03/2015 - 12:33
La economía de China se desaceleró a su ritmo más fuerte en los dos primeros meses del año desde la crisis financiera global, lo que aumenta el temor de que esta desaceleración podría socavar el crecimiento mundial. La producción industrial de China se expandió un 6,8 por ciento en enero y febrero respecto al año anterior. Es la cifra más baja desde 1990 y todos los indicadores apuntan a que el descenso continuará. En 2014, 30 de las 31 provincias de China, crecieron menos de lo esperado. Estas cifras ilustran el principio del fin para el milagro económico chino. La crisis iniciada el año 2008 comienza a golpear a la economía exportadora más grande del mundo.

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¿Qué dice, qué demuestra y qué propone Piketty?

Xov, 26/03/2015 - 08:01
Miguel Angel Ferrer

El fenómeno Thomas Piketty está aquí, frente a nosotros. Y por las más diversas razones se hace necesario saber qué dice el joven economista francés que tanto revuelo ha causado. Pues bien: dice que vivimos en el reino de la desigualdad. Un puñado de ricos y un océano de individuos viviendo en medio de relativas penurias y escaseces.

Esto que dice Piketty no es, ciertamente, una novedad. Así ha sido el mundo casi desde siempre. Y la única excepción que se puede encontrar a esta regla histórica sería aquel estadio de la humanidad -que Luis H. Morgan y Federico Engels llamaron la comunidad primitiva- en el que todos los miembros de la sociedad eran pobres. Ese antiquísimo periodo de la historia humana en que, como decía el Quijote, no se habían inventado esas feas palabras “tuyo” y “mío”. Ese lapso de la historia en que no habían nacido ni el concepto ni la palabra riqueza. En el que todo eran penurias para todos.

A cazar, pescar y recolectar frutos e insectos para apenas sobrevivir no se le puede llamar riqueza. Pero con la aparición del pastoreo, hace 15 mil años, y de la agricultura, hace 10 mil, empezaron a aparecer la riqueza y la acumulación de ella. Y donde hay riqueza hay ricos; y donde hay ricos hay pobres. Y, como todos sabemos desde siempre, la clave está en la propiedad. De la tierra, de los animales, de las máquinas. Ser propietario es ser rico; y ser un gran propietario es ser muy rico.

Eso que ya sabíamos lo repite Piketty. Pero el joven economista lo documenta estadísticamente para los últimos 250 años. Y ahí está el mérito de su última y ya muy comentada obra: El capital en el siglo XXI. Con un exhaustivo estudio histórico-estadístico, demuestra irrefutablemente que vivimos en el reino de la desigualdad.

Hasta aquí no caben las etiquetas: ni keynesiano ni marxista. Sólo científico social. Llamarlo marxista o keynesiano por su apabullante demostración de la desigualdad social no es certero ni pertinente. Pero Thomas Piketty dice algo más. Propone un remedio para situación tan injusta, tan dolorosa, tan potencialmente peligrosa y sangrienta. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de rebeliones, revueltas y revoluciones populares como fruto de una desigualdad insoportable. Digamos que, como se dice popularmente, Piketty propone no estar jalándole más los bigotes al tigre.

Esa solución que propone consiste en el establecimiento de un impuesto universal a la riqueza y a las herencias. Y por esto tampoco cabe llamarlo keynesiano o marxista. A John Maynard Keynes no le preocupaba la desigualdad, sino el mantenimiento de la actividad económica para paliar el desempleo, fruto del estancamiento de la producción en la fase descendente del ciclo económico.

Y por esto tampoco procede llamarlo marxista. Porque los marxistas proponen la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, origen real de la desigualdad a lo largo de milenios. Abolir la propiedad privada de los medios de producción significa abolir las desigualdades. Al menos las desigualdades mayores y más potencialmente peligrosas. Platón decía que el hombre más rico sólo podría poseer cinco veces más que el individuo más pobre. Una desigualdad, digamos, razonable.

¿Pero cabe, entonces, adherirle una etiqueta a Piketty? ¿Le quedaría bien la de utopista? ¿O tal vez la de socialdemócrata? ¿Un moderno reformista? ¿Un nuevo edulcorador del capitalismo? ¿Un contrarrevolucionario? En todo caso, y sin duda alguna, una de esas personas inteligentes, cultas y sabias que piensan, contra toda evidencia histórica, que por las vías fiscal y reformista se pueden atemperar los rasgos más injustos, perversos y abominables del capitalismo. La desigualdad entre ellos.

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Ucrania y la situación geomilitar global según la geopolítica rusa

Mér, 25/03/2015 - 22:33
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

En el quinto Congreso Internacional de Vanguardia Científica, patrocinado por la UAM y celebrado en Toluca (http://goo.gl/EZGSNy), Konstantin Sivkov –doctor en ciencias militares y presidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos de Rusia– presentó la trascendental ponencia Ucrania y la situación geomilitar global: ¿la advertencia de Gorbachov de una posible guerra nuclear mundial es realista?

El geoestratega ruso colocó en primer plano la factibilidad de una tercera guerra mundial termonuclear, como lo ha advertido Gorbachov (http://goo.gl/zNyPjA).

En una entrevista exclusiva con Ciro Pérez, de La Jornada, Konstantin Sivkov comentó que el potencial nuclear ruso es un “obs­táculo para el dominio global de Estados Unidos (http://goo.gl/5GLGp4)”.

En su ponencia en el congreso, Konstantin Sivkov consideró que existe un choque entre la unipolaridad anglosajona que excluye al restante multipolar, mientras el eje Estados Unidos/Gran Bretaña (GB) que comanda a la OTAN jala a la Unión Europea (UE), que ya se dio cuenta de la trampa en la que se encuentra. De esta fractura global nacen todos los conflictos militares, bajo cubierta religiosa, política y económica.

Hoy tres civilizaciones no occidentales se oponen a la unipolaridad anglosajona: Grupo de Shanghai, BRICS y la Unión Euroasiática de la triada Rusia/Bielorrusia/Kazajstán.

El objetivo anglosajón es aniquilar a Rusia, una superpotencia nuclear que abastece militarmente a los BRICS, que serían así destruidos. Sin contar que el armamento convencional (no nuclear) es de por sí ominoso, Estados Unidos y Rusia poseen cada uno más de 2 mil ojivas nucleares, suficientes para convertir al planeta en un desierto.

Una cosa es el equilibrio militar global y otra es el balance regional cuando el eje anglosajón ejecuta los axiomas del geopolitólogo británico sir Halford McKinder contra Rusia mediante el asa Anaconda (http://goo.gl/RdPQqK).

La ofensiva anglosajona se extiende hoy a Ucrania, Siria y la región yihadista islámica, lo cual intensifica la inestabilidad global y ha creado un eje entre el régimen de Kiev y el yihadismo.

Konstantin Sivkov enuncia que detrás del yihadismo y Al Qaeda se encuentran los servicios de espionaje de Estados Unidos y la UE, pero matiza que Arabia Saudita y Qatar colisionan por la hegemonía del fundamentalismo islámico.

Define las áreas vulnerables de Rusia: el Ártico, Ucrania, China, Asia Central, Bielorrusia, los estados neutrales (sic) europeos y el océano Pacífico.

Hoy Ucrania es el sitio de la guerra suave (soft war) del eje anglosajón contra Rusia, mientras que las repúblicas separatistas ucranias de Donetsk y Luganks constituyen la línea de defensa de Rusia.

Sentencia que Occidente perdió en Ucrania, pero que pese a ello el régimen pro occidental de Kiev pretende seguir un conflicto que va a perder, por lo que el acuerdo de Minsk 2 es sólo una transición.

Cuando salga derrotada una de las dos partes –Estados Unidos o Rusia–empleará su arsenal nuclear.

Juzga que el ejército de China –que posee vastos intereses en Ucrania–no tiene el alcance militar de Rusia ni de Estados Unidos.

La escalada comporta dos escenarios: 1) una guerra nuclear limitada, donde la UE sería la perdedora, y 2) una solución negociada entre Estados Unidos y Rusia. Juzga que en cualquier escenario Estados Unidos ya perdió.

Dicho sea con humildad, alabó mi ponencia en Moscú del otoño pasado: comentó que mi modelo coincidía mucho con el de los geoestrategas rusos. Aludió al plan Polonia para el reparto de Ucrania con Rusia, en el que Varsovia se queda con la parte noroccidental y Moscú con la parte suroriental que le concede el control del mar Negro con el eje mar Azov/Crimea, el relevante puerto de Odesa y la región de Transnistria (http://goo.gl/AEQMlp).

A su juicio, Ucrania como país unitario no es viable desde el punto de vista económico sin la región suroriental donde yace el importante granero Chernozem y su infraestructura de alta tecnología industrial (aeronáutica, armamento y óptimos centros educativos).

Llama la atención que Konstantin Sivkov haya dado a conocer el plan Polonia del reparto de Ucrania, que divulgó el anterior ministro de Relaciones Exteriores polaco Radek Sikorski, quien confesó al israelí radicado en Londres Ben Judah –quien parece un vulgar propagandista de la amazona Vicky Nuland, asistente del Departamento de Estado para Eurasia–, en un artículo para Politico Magazine, que el “presidente ruso Vladimir Putin tentó (¡supersic!) presuntamente a Polonia para invadir Ucrania con el objetivo de dividir al país en 2013 (http://goo.gl/r1UnGL)”.

A mi juicio, Polonia anda jugando con fuego a su cuenta y riesgo al haberse colocado como punta de lanza del proyecto irredentista de Estados Unidos, más que de la UE, a grado tal que el portal texano-israelí Stratfor la propulsa como la alucinante nueva potencia europea que sustituiría tanto a Alemania como a Rusia (http://goo.gl/iQsHDx).

Jeremy Bender, de Business Insider (http://goo.gl/iIoXBM), aduce que la presunta propuesta rusa para repartirse Ucrania con Polonia es reminiscente de la propia división de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando “la Alemania nazi y la URSS condujeron una serie de divisiones que fracturaron a Polonia, Rumania, Finlandia y los países bálticos entre los dos países bajo el pacto secreto Molotov-Ribbentrop, que sobredimensiona Zbigniew Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional del ex presidente Carter y hoy íntimo de Obama–, en su conferencia de noviembre pasado en el CSIS: “Formulando un nuevo abordaje de política exterior con Rusia (http://goo.gl/2NZLDA)”.

Todo eso era antes del “game changer” (punto de inflexión) en Debáltsevo, donde fue humillado el ejército de Ucrania por los separatistas rusófilos de Donetsk y Luganks.

A propósito, Zbigniew Brzezinski diluyó su embriagante vino bélico durante el reciente Foro Bruselas del German Marshall Fund’s, en el que comentó que Rusia está comprometida a construir el imperio, algunos creen que eso es posible, aún más que posible. Pero su debilidad interna y sus problemas económicos no se lo permiten, por lo que necesitamos buscar un balance entre políticas que ofrezcamos en Rusia y al mismo tiempo convencerle que la intersección de una línea particular es demasiado cara por su costo (http://goo.gl/9HG2E2). ¿Cuál será esa línea particular?

El connotado rusófobo de origen polaco-canadiense y hoy estadunidense Zbigniew Brzezinski reconoce que Rusia es una gran potencia (¡supersic!), por lo que tiene alcances en los amplios cambios de la situación geopolítica, de manera que puede implementar su política con Ucrania evitando una confrontación, pero que puede llevar al colapso de la economía de Ucrania.

Zbigniew Brzezinski expresó serias preocupaciones por la alerta de las fuerzas armadas rusas para librar una guerra amplia (http://goo.gl/zDMXWA). Ahora se entiende por qué se esfumo Vladimir Putin 10 días en el mar de Barents.

En una cena privada en Toluca con Konstantin Sivkov, le pregunté a qué equivalía el triunfo de Debáltsevo (http://goo.gl/a7LBmC) y me contestó sin titubear que era un nuevo Stalingrado.

Para los geoestrategas rusos, la tripleta EU/OTAN/UE perdió su guerra en Ucrania.

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Los desequilibrios mundiales cambian de epicentro

Mér, 25/03/2015 - 12:43
Alejandro Nadal, La Jornada

La economía mundial envía mensajes todos los días. ¿Qué está tratando de decirnos? Qué tal una pregunta provocadora: ¿nos estará diciendo que debemos imponer sanciones a Alemania por su desempeño económico?

La crisis global está por iniciar su séptimo año de vida. Los problemas en Europa no se resuelven. De hecho, ahora se combinan de manera peligrosa con los síntomas de una recesión prolongada en China para indicar que quizás ya entramos en un largo periodo de estancamiento a nivel mundial. La recuperación en Estados Unidos, de la que tanto se habla, está marcada por nubarrones y por un desorbitado incremento en las utilidades de los bancos sin que aumente la actividad crediticia hacia el resto de la economía. Decididamente los motores de la economía mundial no atraviesan su mejor momento.

La economía europea persiste como uno de los focos rojos más importantes. Las tribulaciones por las que atraviesan varios países europeos todavía se acompañan de rumores inquietantes sobre el futuro de la unión monetaria. Las negociaciones entre Bruselas y el eurogrupo, por un lado, y el gobierno de Syriza, por el otro, han exacerbado la tensión sobre la moneda europea. Al mismo tiempo han distraído la atención sobre uno de los problemas más serios en Europa. Los desequilibrios económicos entre países con fuerte superávit y los que mantienen un déficit crónico en sus cuentas externas son en este momento una de las más poderosas amenazas pare el proyecto de la unión europea.

En los últimos 20 años se habló mucho sobre las vertiginosas tasas de crecimiento de China y su prodigioso desempeño exportador. De todos conocido es el hecho de que el superávit en la cuenta corriente para el gigante asiático pasó de 2 a más de 8 por ciento de PIB entre 2001 y 2007, el año en que se dejan sentir los primeros efectos de la crisis en el mercado hipotecario estadunidense. En 2008 ese superávit rebasó 10 por ciento del PIB y subsecuentemente comenzó a reducirse gradualmente a medida que comenzó la contracción del mercado mundial (los datos son del Fondo Monetario Internacional). En 2014 el superávit chino apenas rebasó 2 por ciento del PIB.

Ahora el motor exportador chino se ha visto rebasado por la economía de Alemania. En este país el superávit externo (balanza de cuenta corriente) ya representaba 5 por ciento del PIB en 2006. Para 2008 ese indicador superaba 7.4 por ciento del PIB y, como era de esperarse, se redujo los dos años siguientes debido a la crisis. Sin embargo, las exportaciones pasaron a recuperarse rápidamente y el superávit alcanza hoy 7.5 por ciento del PIB.

Si se analizan estos indicadores en términos absolutos se observa que el superávit en la cuenta corriente de China pasa de 420 a 225 mil millones de dólares (mmdd) entre 2008 y 2014. Visto desde este punto de vista parece que la reducción de dicho superávit no es tan importante. Sin embargo, en estos últimos cuatro años el desempeño exportador de la eurozona llevó el saldo de la cuenta corriente de un déficit de 96 mmdd a un espectacular superávit de 392 mmdd. Se anticipa que este año el superávit de la eurozona rebasará el pico histórico que alcanzó el saldo de la cuenta corriente de la economía china en 2008 (más de 400 mmdd).

Una parte dominante de ese superávit en la cuenta corriente de la eurozona (cerca de 68 por ciento) corresponde a la economía alemana. Lo que eso significa no es solamente que los desequilibrios internacionales se mantienen, sino que al interior de Europa se han agravado. El mejor indicador de lo anterior es que el superávit de Alemania se ha incrementado, pasando de 225 a 285 mmdd en los últimos seis años.

Es evidente que la crisis en la eurozona no ha conducido a un requilibrio de sus economías, ni a una situación más armónica. Hasta las autoridades en Bruselas, de las que tanto hablamos en el contexto de las negociaciones con el gobierno de Syriza, se encuentran en un dilema frente a este auge exportador de Alemania. El procedimiento de desequilibrios macroeconómicos de la Unión Europea establece un límite de 6 por ciento para el superávit de cuenta corriente y Alemania lo viene rebasando desde hace tres años.

El Departamento del Tesoro estadunidense ha señalado el comportamiento alemán como un factor desestabilizador para la economía mundial. Y las autoridades en Bruselas, comenzando con Jean-Claude Juncker, sufren un dolor de cabeza. En voz baja para evitar el escándalo político en Alemania, han tenido que advertir que de no reducirse el superávit externo tendrían que imponer ¡sanciones económicas a Berlín! Después de todo es Alemania el país que más promovió la candidatura de Juncker como presidente de la Comisión.

La jaqueca de Juncker puede agravarse. Por más que la señora Merkel guste de vanagloriarse de la ‘competitividad’ alemana, lo cierto es que la represión salarial y ahora la depreciación del euro frente al dólar son los factores clave del desequilibrio. No hay que olvidarlo: tarde o temprano los desequilibrios pasarán a cobrar la cuenta.

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El neoliberalismo y su negación del cambio climático

Mar, 24/03/2015 - 13:38
Vicenç Navarro, Attac

Uno de los acontecimientos que están afectando más notablemente el bienestar de las poblaciones hoy en el mundo es el cambio climático, una situación que ha sido creada por intervención humana. La evidencia científica de que esto es así es abrumadora, lo cual no es obstáculo para que las fuerzas neoliberales —muchas de ellas son las mismas que niegan que la Gran Recesión ha sido causada por la imposición de sus políticas económicas neoliberales— nieguen que estamos en medio de un cambio climático y/o que este haya sido resultado de la acción humana en su búsqueda sin límites de la optimización de los intereses económicos y financieros de las grandes empresas transnacionales a nivel mundial.

Una de estas fuerzas políticas es el Partido Libertario de EEUU, hoy muy influyente en el movimiento de ultraderecha estadounidense, el Tea Party, a su vez muy exitoso en la configuración de muchas de las políticas públicas más retrógradas del Partido Republicano de aquel país, partido que controla hoy el Senado y la Cámara Baja del Gobierno Federal de EEUU. Su negativismo y completa impermeabilidad a la evidencia científica está alcanzando niveles altamente preocupantes. Y debido a las grandes cajas de resonancia que le ofrecen los mayores medios de información controlados o próximos a aquellos intereses económicos y financieros transnacionales, esta visión se está extendiendo en EEUU. Uno de los casos más conocidos es Florida, uno de los Estados donde hay mayor influencia de la cultura hispánica debido en gran parte a la comunidad cubana procedente del exilio.

En la parte sur de Florida el nivel del mar crecerá en las próximas décadas 0.6 metros, creando grandes inundaciones, con un coste que se calcula puede alcanzar miles de millones de dólares. Miami es una de las ciudades más afectadas en esta nueva situación. A pesar de ello, la respuesta del Partido Republicano gobernante en ese Estado ha sido no solo ignorar este peligro, sino también negar un cambio climático. Según el Florida Center for Investigative Reporting, el gobernador republicano Rick Scott ha desalentado a los empleados del Departamento de Protección Ambiental de su gobierno que utilicen en los informes expresiones como “cambio climático” o “global warming” (calentamiento global), pues las consideran alarmistas. El que fue jefe de la Oficina Legal de tal departamento en un gobierno anterior, el Sr. Christopher Byrd, ha denunciado esta censura, que se está generalizando en otros Estados también. El Estado de Carolina del Norte, con dominio conservador neoliberal de su cámara legislativa (muy influenciada por intereses inmobiliarios) ha pasado una ley que prohíbe que se haga referencia en cualquier documento oficial del Estado al aumento del nivel del mar en las zonas costeras, y ello a pesar de que una Comisión sobre Recursos en las Zonas Costeras (perteneciente al propio Estado) ha predicho un aumento de 1 metro (para el final de este siglo) en tales zonas.

El fanatismo de los negacionistasY este negativismo ha alcanzado unos niveles de carácter casi religioso. Existe una campaña, liderada por el movimiento libertario y su Tea Party, de que los Estados pasen leyes que prohíban referencias en los libros de texto de las escuelas al cambio climático y al impacto que las actividades humanas tienen en tal cambio. El Estado de Carolina del Sur ha aprobado una norma en este sentido. En otros Estados, como en Kentucky y en Virginia del Norte, los gobernadores intentaron aplicar normas semejantes, que tuvieron que retirar como consecuencia de una protesta popular generalizada (ver Zoe Carpenter “Conservatives Have a Plan for Climate Change: Pretend it Doesn’t Exist”, The Nation).

Es interesante señalar que en muchos de estos Estados ha habido movilizaciones populares de protesta frente a este negativismo y pasividad de las autoridades públicas frente al impacto negativo del cambio climático, exigiéndole que tomen medidas para prevenir o disminuir el daño, cosa que ha puesto a la defensiva a tales fuerzas reaccionarias, que han tenido que adoptar unas posturas menos negativistas y más escépticas, señalando que “la evidencia científica existente no es todavía concluyente”, frase utilizada por la dirección del Partido Republicano en el Congreso y en el Senado de EEUU. Tanto el dirigente republicano en el Senado Mitch McConnell, como el dirigente en la Cámara Baja John Boehner, han cambiado su discurso pasando de una oposición con negativa frontal a un escepticismo más elaborado, sin cambiar, sin embargo, su oposición a las propuestas legislativas que podrían disminuir el daño causado por tal efecto.

En España, incluyendo en Catalunya, nos encontramos con una situación que, aun cuando es distinta a la de EEUU, tiene, sin embargo, elementos comunes. Los mismos portavoces neoliberales que tienen gran prominencia en los fórums económicos de los medios privados y públicos de información y persuasión, como TV3 y Catalunya Ràdio, se han opuesto a las tesis ambientalistas de cambio climático, negando que, incluso en caso de que tal cambio existiera, este habría sido causado por intervenciones humanas, rechazando que las grandes empresas petrolíferas, por ejemplo, entre otras, hayan contribuido al deterioro climático.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Una guerra de divisas global y generalizada

Lun, 23/03/2015 - 12:37
La guerra de divisas iniciada el año 2010 se ha generalizado en toda la regla, pese a ser una batalla en la que nadie gana. Esto no hace más que confirmar el desorden monetario y la nulidad del sistema financiero internacional generados por políticas macroeconómicas que son débiles e ineficaces. En la actualidad, más de 25 países se encuentran corriendo una escalada devaluatoria y una reducción constante de sus tasas de interés para mejorar la competitividad mediante el hundimiento de su moneda. En esta lucha, Mario Draghi ha tenido un gran éxito al lograr que la moneda única se haya devaluado un 24 por ciento frente al dólar en 12 meses. Esto se conoce como "impulsar la competitividad".

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El banco chino que sepulta Bretton Woods

Dom, 22/03/2015 - 13:33
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Los grandes del planeta –Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia– se pelean el apoyo de China, la cual puede definir el rumbo de las alianzas geoeconómicas globales. Lo militar y las geofinanzas son otro asunto.

El mismo día del anuncio del acuerdo de Minsk-2 (http://goo.gl/MVfqi3), Obama invitó al mandarín Xi a una visita oficial a la Casa Blanca en septiembre.

Por lo pronto, Xi asistirá el 9 de mayo en Moscú al aniversario 70 de la victoria de la Gran Guerra Patriótica, lo cual será reciprocado por el zar Vlady Putin con una visita a China a finales del año para conmemorar el triunfo de la guerra antifascista (http://goo.gl/No8HNb).

Por cierto, durante el relevante quinto Congreso Científico de la Vanguardia Internacional –coordinado por la UAM–, celebrado en el Palacio Legislativo de Toluca, estado de México, en una charla privada con Konstantin Sivkov, presidente de la Academia de Asuntos Geopolíticos de Moscú, le inquirí cuál había sido la razón de la ausencia notable del presidente Putin durante 10 días; me confió que se debió a una misión especial del manejo militar en el mar de Barents (el Ártico ruso).

Tampoco hay que perder de vista las trascendentales cumbres tanto del Grupo de Shanghai como del BRICS en la ciudad rusa de Ufá el próximo julio, lo cual denota un asombroso reacomodo de los realineamientos en medio de la fractura global y su caos concomitante.

A mi juicio, existen tres polos que subsisten como fractales (zonas de orden dentro del caos) que probablemente constituyan el nuevo orden tripolar: Estados Unidos, Rusia y China.

En la hipercomplejidad no-lineal del nuevo orden multipolar, dentro de la que destaca la tripolaridad citada, se generan en forma simultánea fuerzas centrípetas y centrífugas, desde el punto de vista multidimensional.

Un grave error de juicio sería sucumbir al reduccionismo simplista unidimensional: sea financierista, sea economicista, sea militarista, sea tecnicista.

Será la suma y resta de todos los vectores de la multidimensionalidad los que definirán los ascensos y declives del nuevo orden multipolar/tripolar cuando los intercambios y/o interrupciones se gestan en sus respectivos niveles (multilayered): a veces verticales y otras horizontales, y hasta diagonales.

La estructura multidimensional de la multipolaridad/tripolaridad será, o ya es, más geométrica, de corte holístico, que aritmética.

En este realineamiento global destaca la asombrosa adhesión de Gran Bretaña (GB) –apodada la pérfida Albión por defender más sus intereses que sus principios– al flamante Banco de Inversiones e Infraestructura de Asia (AIIB, por sus siglas en inglés) encabezado por China con 49 por ciento de las acciones y un capital inicial de 50 mil millones de dólares que rivalizará con el Banco Mundial, con sede en Washington, que lidera EEUU.

Luego de la traición de GB a su supuesto aliado especial estadunidense con su sonora participación al AIIB –que invertirá 8 billones de dólares en los próximos 10 años– otras tres principales economías de la UE –Alemania, Francia e Italia– se sumaron al banco encabezado por China, al unísono de dos paraísos fiscales financieristas: Suiza y Luxemburgo.

Hasta el tóxico neoliberal israelí-británico, Gideon Rachman, muy cercano a los banqueros Rothschild y a su presunto hombre de paja George Soros, alabó en forma ditirámbica la adhesión de GB y despotricó contra EU que se volverá “más aislado y petulante (http://goo.gl/yYBxQl)”.

La relevante adhesión del núcleo geoeconómico europeo al AIIB coloca un clavo más en el féretro de los organismos internacionales creados en Bretton Woods hace 71 años.

A los pocos días de la estampida europea por el seductor renminbi (divisa china), Henry Kissinger, a sus 91 años, visitó con urgencia al mandarín Xi, quizá para palpar el pulso de los políticos chinos, de quienes conoce bien la mentalidad desde el histórico viaje de Nixon en 1972 (http://goo.gl/JzMTKS).

China se posiciona como líder del trascendental banco AIIB y hasta se da el lujo, mediante su máxima agencia calificadora Dagong, de otorgar una elevada tasa de inversiones A- al exorcizado banco ruso Gazprombank (http://goo.gl/cZVw3t), lo cual colisiona con las facciosas cuan descalificadas calificadoras anglosajonas –S&P, Moody’s y Fitch– y encapsula las sanciones económicas y financieras de “Occidente (whatever that means)”.

Como se dice en inglés, el AIIB constituye un genuino game changer, algo así como un punto de inflexión muy significativo en la geoeconomía global, lo cual no se le escapa al editorial chino de Global Times que lo considera como la “encarnación de nuevas relaciones mayores de poder (http://goo.gl/kalZO0)”. Se trata también de un enorme triunfo de la diplomacia china, lo cual festeja el rotativo oficial chino People’s Daily (http://goo.gl/pSfPlC) cuando el AIIB ha superado la resistencia de EU y demuestra que Washington carece de la habilidad para contener el ascenso de China. Bajo la directriz milenaria de la geoestrategia de Sun Tzu del siglo V aC y en el más puro sarcasmo sutil del pragmatismo chino, Global Times, en medio de su apoteosis geoeconómica, invita en forma magnánima a EU a formar parte de su banco en lugar de que lo combata con una mentalidad geopolítica. China no busca la confrontación con Estados Unidos y mantiene los canales abiertos, por lo que Global Times admite que las ventajas de EU radican primordialmente en su poder militar y su poder retórico (léase: sus desinformativos multimedia).

Aduce que tanto el sistema de guerra convencional como los inmensos arsenales nucleares de Estados Unidos le infunden una “estratégica persuasión (nota: el ominoso deterrence o disuasión mediante el terror) a escala global”.

En cuanto a su poder retórico, los multimedia de Estados Unidos tienen la habilidad de infiltrar (¡supersic!) los valores y conceptos en el mundo y constituyen un medio para mantener la influencia de los valores estadounidenses. ¿Hasta cuando?

A juicio del Global Times, el problema con EEUU es que no se puede discutir con ellos a escala política por lo que no solamente la sociedad estadounidense se considera como el líder global sino que EU también se ha desacostumbrado a cualquier desafío en los principales sectores.

El rotativo chino juzga que, pese a todo, EEUU no puede prevenir la diversidad y la innovación que emerge en otras partes del mundo y sustenta que intentar liberarse del dominio de EEUU o superarle no significa un escenario de confrontación.

El editorial considera que algún tipo de competencia le hará sentirse incómodo y la definirá como un desafío. Eso se llama paranoia política.

El AIIB resquebraja la contención de EU, lo cual significa que no puede resistir todo lo que le disgusta, cuando es bienvenido por la mayor parte de otros países, tomando en cuenta que dicho banco no desafía el poder militar de EU y que sus multimedia tampoco podrán seguir injuriando por mucho tiempo.

¿Estará madura la mentalidad intoxicada cuan infatuada de EEUU para admitir su declive global, sin recurrir a una tercera guerra mundial, que sería nuclear y que tampoco ganaría?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El caos sistémico se instala en Sudamérica

Sáb, 21/03/2015 - 07:00
Raúl Zibechi, La Jornada

Propongo entender la coyuntura por la que atraviesa Sudamérica como el ingreso de la región en la situación de caos sistémico que atraviesa el mundo. Postulo que las manifestaciones del pasado fin de semana en algunas grandes ciudades de Brasil y el acoso interno y externo que sufre el gobierno de Venezuela encarnan un salto cualitativo en esa dirección, en la que se despliegan cuatro grandes fuerzas cuyas fricciones y choques conforman una situación de creciente caos.

La primera frase del informe Tendencias globales hacia 2030, emitido por el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos en 2012, destaca que en 2030 el mundo habrá sufrido cambios radicales y que ningún país ostentará la hegemonía global. El quinto informe de la agencia concluye que el poder se ha desplazado hacia el este y el sur y que el espacio económico y estratégico asiático habrá superado al de Europa y Estados Unidos juntos. Estamos en plena transición hacia ese mundo.

Con base en esa previsión, las élites estadunidenses se aferran al análisis de su principal geoestratega, Nicholas Spykman. Más de la mitad de su obra America’s strategy in world politics, publicada en 1942, está dedicada al papel que debe jugar la potencia en América Latina, y en particular, en Sudamérica. Como bien lo recuerda el cientista político brasileño José Luis Fiori, la clave es la separación de una América Latina mediterránea del resto, que incluye México, Centroamérica, el Caribe, Colombia y Venezuela, como una zona donde la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Washington.

El resto de Sudamérica, los países fuera de la zona de su inmediata hegemonía, tienen un trato sólo parcialmente diferente. Spykman plantea que si los grandes estados del sur (Argentina, Brasil y Chile) se unieran para contrabalancear la hegemonía estadunidense, se les debe responder mediante la guerra. Fiori se lamenta de que los países de la región, y particularmente Brasil, no tengan esto tan claro como la superpotencia ( Valor, 29/1/14). La hegemonía estadunidense, en ambas zonas, está siendo socavada por tres fuerzas: China, los gobiernos progresistas y los movimientos populares. En conjunto, tenemos cuatro fuerzas en disputa cuya colisión definirá el escenario latinoamericano por largo tiempo. De algún modo, representan los papeles que tuvieron españoles (y portugueses), ingleses, criollos y sectores populares durante las independencias.

La primera de esas fuerzas, Estados Unidos, cuenta con poder militar, económico y diplomático, además de aliados poderosos, como para desestabilizar a quienes se le opongan. Ciertamente, ya no tiene un poder casi absoluto como el que le permitió encadenar golpes de Estado para disciplinar la región a su antojo en los años 60 y 70.

La segunda fuerza, China, está desplegando básicamente poder económico y financiero. Ha realizado fuertes inversiones en Venezuela, Argentina y Ecuador, mantiene relaciones importantes con Brasil y Cuba, y adelanta proyectos arriesgados (para Estados Unidos) como el canal de Nicaragua, que competirá con el de Panamá. El primer Foro China-CELAC, celebrado en enero en Pekín, es una muestra del avance de las relaciones chinas con América Latina y anuncia que este proceso no se va a detener.

La tercera fuerza, los gobiernos progresistas, es la más vacilante y contradictoria. Por un lado, se apoyan en los países emergentes, sobre todo China, y en menor medida Rusia. Por otro lado, se apoyan en el modelo extractivo, que implica alianza con China (y otros), pero, sobre todo, es un modo de acumulación que fortalece a las derechas y a las burguesías, así como el modelo industrial fortalecía a trabajadores, sindicatos y partidos de izquierda.

El rentismo petrolero venezolano necesita de intermediarios separados de los trabajadores, sean gestores, administradores o militares. Brasil es un buen ejemplo. El extractivismo minero/soyero/inmobiliario debilita a los movimientos, le da más poder y fuerza a las multinacionales y a los especu­ladores urbanos, a tal punto que sus más conspicuos representantes están en el gabinete de Dilma Rousseff. Continuar con el modelo extractivo es un suicidio político. Polariza a la sociedad y aleja a los sectores populares de las izquierdas. No genera corrupción: es corrupción, porque se basa en el despojo de campesinos y pobres urbanos.

Para la cuarta fuerza, los sectores populares organizados que son el eje de este análisis, el extractivismo/acumulación por despojo/cuarta guerra mundial es una agresión permanente a sus modos de vida y sobrevivencia. La gran novedad de los dos últimos años es que progresivamente se están autonomizando de los gobiernos progresistas, en gran medida a consecuencia del modelo imperante, que los condena a ser dependientes de las políticas sociales, afectando su dignidad.

Esas políticas están perdiendo su capacidad de disciplinar, como quedó demostrado en Brasil en junio de 2013 y cada vez más en toda la región. Los nuevos-nuevos movimientos que están emergiendo, sumados a los viejos movimientos que han sido capaces de reinventarse para seguir en la pelea, están reconfigurando el mapa de las luchas sociales.

Si los gobiernos progresistas persisten en su alianza con los emergentes y con franjas de las burguesías de cada país, seguirán ensanchando la brecha que los separa de los sectores populares organizados. Los movimientos de los de abajo son la única fuerza capaz de derrotar el actual ascenso de las derechas y la injerencia estadunidense.

Así como el ciclo de luchas de finales de los 90 y comienzos de 2000 deslegitimó el modelo neoliberal, sólo un nuevo ciclo de luchas puede volver a modificar la relación de fuerzas en la región. Como demuestra el caso de Brasil luego de junio de 2013, los gobiernos progresistas se muestran temerosos de los movimientos autónomos y prefieren tejer alianzas con los poderes conservadores.

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