Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5009125
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Mafia financiera de Estados Unidos aplica multa récord a BNP Paribas: 9.000 mdd

Mér, 02/07/2014 - 13:28

Confirmando que a Estados Unidos le gusta ser el alguacil del mundo y el que administra la justicia en el planeta, y quizá también presionado por la abultada deuda de 60 billones de dólares, esta vez castigó al banco francés BNP Paribas con una multa récord de 9.000 millones de dólares. Esta es la sanción más elevada aplicada a banco alguno, y esta vez el castigo fue por haber realizado negocios con Irán, Cuba y Sudán -países proscritos para Estados Unidos - por un monto que la justicia estadounidense estima en 30.000 millones de dólares. Ni la clemencia que pidió el mandatario Francois Hollande a su colega estadounidense pudo rebajar un castigo largamente anunciado y temerosamente esperado.

La crónica estaba escrita desde hace más de un mes e incluso se hablaba de 10.000 y 11.000 millones de dólares. La aparente "rebaja" generó una importante alza en las acciones del banco francés, que resistió este nuevo embate de la justicia estadounidense hacia la banca europea. Europa debería ir pensando hacer lo mismo con Goldman Sachs y su fallida estrategia frente a Grecia. Algunas de las acusaciones podrían ser: haber arrastrado a la ruina al país Heleno, haber trasgredido las normas financieras de Europa, haber ocultado información y haber adulterado los balances públicos, Europa podría pedir unos 100.000 millones de euros en multas y así dar un poco de emoción a este combate que tiene a Estados Unidos saltando en el cuadrilátero como único ganador mientras Europa yace en el piso por knock-Out.

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Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El mundo no es lo que era

Mér, 02/07/2014 - 09:00
Joaquin Arriola, Deia

EL PIB (Producto Interior Bruto) es un indicador muy cuestionado, pero nadie ha inventado nada mejor para medir el crecimiento económico o comparar la fortaleza productiva de los países. El PIB expresa la capacidad de generar valor económico, el producto del esfuerzo humano presente (trabajo) y del trabajo pasado (capital). El PIB también expresa el valor asignado a las materias primas extraídas -no producidas- que por ser no reproducibles valen más del trabajo que cuestan.

El comercio internacional facilita el acceso a materias primas que los países no poseen en su territorio y también al trabajo pasado, es decir al capital, creado en otros países que cuentan con los conocimientos. Cuanto mayor es el PIB de un país, su capacidad de crear valor, mayor es la importancia del comercio internacional para poder realizar una parte creciente de ese valor.

Desde hace doscientos años, las naciones más poderosas con un PIB más grande (Gran Bretaña y Francia primero, Alemania y Estados Unidos después) han utilizado su posición dominante en la política internacional para diseñar un sistema económico e institucional que les permitiera el control de los flujos internacionales de materias primas, inversiones y productos. Desde la primera Guerra del Golfo, Estados Unidos ha relanzado una campaña de largo alcance para reconfigurar el mapa en la política internacional a fin de garantizarse el control de dichos flujos, como viene haciendo desde la Segunda Guerra Mundial, pero en el nuevo siglo se enfrenta a un problema mayor para tener éxito: su peso en la economía mundial se ha debilitado drásticamente. Todavía en los años 80, Estados Unidos y su clon canadiense tenían la tercera parte de la capacidad mundial de generar valor. Hace treinta años, se puso en marcha un sistema financiero mundial unificado para reforzar el dominio anglosajón, pero no ha sido suficiente para detener la pérdida de peso de los hasta ahora países dominantes. Hoy, según datos del FMI, Norteamérica (sin México) no representa más que la cuarta parte del valor mundial y los países anglosajones han reducido su peso en la creación de valor mundial del 36% al 30% en las últimas tres décadas. Teniendo en cuenta, además, que el dólar tiende a estar sobrevalorado respecto al resto de divisas, al hacer los cálculos en esa moneda se tiende a aumentar el peso asignado a Norteamérica, superior al real.

Al resto de países dominantes tampoco les ha ido mucho mejor. Los países del G7, que agrupa a las mayores potencias industriales de Norteamérica y Europa junto a Japón, han pasado de generar dos tercios del valor mundial a principios de los 80 a menos de la mitad actualmente. En contraste, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que no significaban más que la décima parte del valor mundial entonces, hoy generan más de la quinta parte del valor, y en un par de años superarán a la propia UE.

Es a la luz de esta evolución que hay que analizar tanto la política internacional global como la más local. Así, la desastrosa intervención de Estados Unidos, Francia y sus aliados en Medio Oriente y en África subsahariana, con el objetivo es establecer un nuevo marco de control estable -a través de las grandes empresas fundamentalmente anglosajonas- de las materias primas locales a favor del denominado "Occidente", limitando el acceso a China; no solo ha destrozado la frágil institucionalidad de la región y aportado munición ideológica y real al fundamentalismo islámico, sino que ha tropezado con el rechazo de los BRIC -a los que habría que añadir a Sudáfrica- a esta reconfiguración política y económica que se enfrenta en Siria, pero también en Zimbabwe y otros lugares, a un fracaso previsible. La reconfiguración del mapa político y económico mundial ya no es un privilegio exclusivo de los que por herencia colonial organizaban el mundo a finales del siglo pasado.

Pero también en otros ámbitos la evolución del valor mundial abre interrogantes económicos y políticos nuevos. En Euskadi, donde el europeísmo forma parte del ADN de toda la clase política, incluidos los recién llegados, nadie se ha cuestionado si la aceptación fervorosa (por parte de Francia) o reticente (por parte de Alemania) de la nueva política de "contención" frente a Rusia y China diseñada por Estados Unidos es lo que más le conviene a un territorio con una estructura productiva basada en productos industriales de tecnología media y baja.

Asia y los países de la Comunidad de Estados Independientes (básicamente la antigua URSS, salvo los incorporados a la UE) son las regiones de mayor crecimiento económico, gracias a una eficiente planificación del aumento del empleo y el desarrollo de la industria y los servicios, y a una mejor valorización de las materias primas. De tener un peso similar a América Latina a principios de los 80 (en torno al 7% del PIB mundial), hoy generan, cada una de las dos regiones, la quinta parte del valor mundial. América Latina tiene un peso similar al de hace 30 años, lo que significa que su evolución reciente se ha basado más en una mejora sustancial de la equidad en la distribución interna de los recursos que en un cambio productivo.

Sin embargo, las relaciones económicas exteriores de la economía vasca no se han adaptado a la evolución espacial de la economía mundial. En los últimos veinte años, el peso de las distintas regiones en las exportaciones vascas se ha mantenido más o menos constante. La UE es el gran mercado que absorbe tres de cada cuatro euros de exportaciones, que con la crisis e ha reducido a dos tercios. A finales del siglo XX, tan solo un 2% de las exportaciones vascas iban a los países de la CEI, porcentaje que sigue siendo el mismo actualmente. Asia absorbía el 4%, y el gran auge importador de China y otros países no ha elevado esa cifra más allá del 5-6%.

Esta incapacidad de la industria vasca para aprovechar el dinamismo productivo de los nuevos centros de la acumulación mundial plantea problemas de política económica. Por ejemplo, definir cuántos recursos hay que asignar y de qué forma para adaptar la producción local a las demanda potencial de los nuevos mercados. Pero también plantea desafíos políticos más generales. ¿Tiene que adoptar el Gobierno vasco -o en su caso, el Gobierno español- una política internacional más autónoma respecto al diktat anglo-franco-germánico? Si bien la política arancelaria y los acuerdos comerciales son una competencia centralizada en Bruselas, los flujos comerciales concretos con uno u otro país dependen en muchas ocasiones de un trabajo de embajadas y de vínculos políticos que se tejen mediante una acción política internacional que es competencia de cada país. Al margen de eurofobias o eurofilias, no parece que lo que más nos convenga sea plegarnos a una acción política definida por los parámetros de quienes pretenden seguir reproduciendo unas jerarquías de dominación que ya no se corresponden con la realidad económica mundial. En este asunto también está en juego la capacidad de decidir de la ciudadanía, que asimismo se dilucida en la autonomía de decisión de sus representantes frente a las grandes corporaciones globales y los gobiernos en los que se apoyan.

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¿Cuántos buitres acosan a Argentina?

Mar, 01/07/2014 - 14:32

Claudio Katz, Rebelión

Argentina afronta nuevamente un chantaje financiero, pero esta vez la extorsión no tiene precedentes. Los especuladores que compraron bonos por 48 millones de dólares lograron en Nueva York una sentencia de cobro por 1.500 millones.

Este fraude retrata cómo funciona el capitalismo actual. Al pueblo argentino le quieren imponer la misma confiscación que padecen los pequeños deudores norteamericanos, los desalojados de viviendas de España y los empobrecidos de Grecia. Cuando se convoca a reforzar la integración internacional a este sistema se empuja al país a nuevos padecimientos. Los buitres se disponen a repetir el mismo despojo que ya realizaron en otros lugares como Perú.

Cómplices y ausencias En esta crisis ha salido a flote como opera la justicia estadounidense que muchos elogian como un ejemplo de independencia. No sólo Griessa, sino todos los magistrados que confirmaron el fallo demostraron su dependencia de Wall Street. Con este tipo de sentencias protegen a los especialistas en estafas de alto riesgo y a los evasores de los paraísos fiscales.

Como estos especuladores colocan periódicamente al sistema financiero al borde del abismo, también chocan con los gobiernos y organismos que pretenden regular su actividad. Por esta razón el propio FMI está descontento con un dictamen que afecta los ajustes que monitorea, para refinanciar las deudas de los países europeos colapsados por el socorro concedido a los bancos. La sentencia socava su proyecto de ordenar la quiebra de los estados mediante normas de negociación mayoritaria con los acreedores. Pero estos conflictos en los pasillos del poder no atenúan la expropiación de Argentina. Desde el inicio de la crisis global (2008) se discutieron incontables propuestas para limitar las aventuras financieras y no se aplicó ninguna. En este escenario de impunidad para la usura ningún poderoso va a impedir la ejecución de un fallo contra un país latinoamericano. No hay que ilusionarse con los formalismos diplomáticos. El maltrato contra un deudor incomodo como Argentina es plenamente compartido por Obama. El presidente del imperio exige sometimiento a Griessa y a su cobro de tributos.

Es cierto que el país ha recibido muchas declaraciones de solidaridad, desde el G 77 más China hasta la UNCTAD. Pero son mensajes cordiales sin efectos prácticos. Ningún escrito altisonante neutralizará el pago forzoso que se le impone a la Argentina. Esta falta de acompañamiento es más grave en Sudamérica. ¿Dónde están las Cumbres de Presidentes para afrontar situaciones de emergencia? ¿Qué medidas preparan UNASUR o CELAC para responder a esta bofetada contra toda la región? Hasta el momento tampoco aparecieron propuestas de intermediación de Brasil o iniciativas conjuntas para cambiar las jurisdicciones de litigio con los bonistas. Tampoco se habla de reactivar el fondo latinoamericano de estabilización de reservas, frente a un peligro de default. Esta ausencia de la región probablemente obedece al propio mareo que exhibe el gobierno ante lo que está ocurriendo.

Desconcierto frente a la hipoteca El oficialismo confiaba en un gesto de la Corte estadounidense para posponer el conflicto. Esperaba un reconocimiento por el giro ortodoxo que inició a principio año con la devaluación. Se aceptó la demanda de cinco empresas litigantes en el CIADI, se desembolsó la indemnización pedida por REPSOL y se pagaron en tiempo récord las viejas deudas con el Club de Paris. Pero ninguna de estas medidas disuadió a los protectores de los buitres. Al contrario, al observar disposición de pago reforzaron sus presiones de cobro. Cristina no tenía previsto el fallo adverso. Apostó con la miopía a un escenario opuesto, sin ningún plan para afrontar el dilema actual. Por esta razón improvisa respuestas. Un día denuncia la extorsión de los buitres y al otro sugiere el desembolso integro del dinero.

El gobierno ha quedado atrapado en el peor de los mundos. Si resuelve abonar en las condiciones que estableció Griessa se arriesga a ingresar en un pozo de demandas judiciales y erogaciones infinitas. Y si amenaza sin ninguna convicción con maniobras para eludir el pago, afronta un retorno al escenario de diciembre pasado con el dólar paralelo fuera de control. Al momento de escribir este artículo el gobierno no se atrevió a cambiar el domicilio de pago, pero intentó cumplir con los viejos bonistas soslayando la negociación que reclama Griessa. Los buitres exigieron el embargo de esos fondos y el juez bloqueó la operación, confirmando que empujará al país al default si no se aceptan las exigencias de los especuladores.

Hay un mes de plazo para cerrar las tratativas, pero lo más probable (y coherente con viraje ortodoxo del gobierno) es un acuerdo oneroso. Se ha creado un gran consenso entre el oficialismo y la oposición derechista para aceptar esa salida. Sólo divergen en los detalles del convenio. Algunos proponen abonar todo en efectivo y otros promueven cancelar el grueso de la factura en bonos. Algunos alertan contra la inconveniencia de hacer depósitos voluntarios y otros promueven esa vía. Algunos miran bien las bravuconadas en la negociación y otros piden no irritar al sultán Griessa. Pero todos ocultan los costos inmediatos del pago. La deuda pública aumentará de inmediato si se repite la emisión de bonos consumada para acordar con REPSOL. Lo mismo ocurrirá si se abonan las comisiones y punitorios que obtuvo el Club de Paris. Pero lo más grave viene después, ya que los 1300-1500 millones de dólares que se llevaran los primeros buitres constituirán el anticipo de los 12.000-15000 millones, que exigirá la segunda oleada de bonistas en litigio. Se estima que la mitad de ese 7% de “hold outs” reúne a fondos muy agresivos (“buitres de los buitres”), que harán demandas para obtener rápidos fallos favorables en Nueva York. El otro grupo tendría localizadas sus peticiones en Inglaterra, Alemania e Italia y una porción litigaría en el CIADI. En ese tribunal del Banco Mundial, Argentina tiene acumuladas demandas por unos 20.000 millones de dólares.

Pero lo más problemático fue explicitado por Cristina antes de avenirse a ingresar en el abismo. Si en los próximos años algún juez de alguna jurisdicción obliga a extender la mejora concedida a los buitres a los viejos bonistas, la hipoteca podría llegar a cifras incuantificables. Ese contexto situaría al país en un limbo jurídico, frente a las decisiones de cualquier émulo de Griessa. Esta perspectiva quedará particularmente abierta si los nuevos bonos en discusión mantienen los tribunales extranjeros como sede de controversias. En este caso se eternizaría el sometimiento financiero que Argentina conoce muy bien desde la época de la Baring Brothers.

Fantasías tranquilizadoras El gobierno y la oposición derechista vislumbran igualmente un futuro promisorio, luego de superar las turbulencias de la negociación actual. Estiman que el país accederá a los beneficios de un gran reingreso al mercado internacional. Afirman que “conseguiremos refinanciación barata”, para acceder a muchos dólares con bajas tasas de interés. Pero ese dorado escenario no sería tan inmediato, puesto que todas las emisiones próximas están previstas con costos que duplican el promedio mundial. Se tomarán créditos para cancelar préstamos, con el pálido consuelo de un abaratamiento ulterior de esa intermediación.

Por ahora existen fuertes vencimientos con bajas reservas. Las obligaciones suman 30.000 millones de dólares hasta fines del 2015, con divisas actuales de resguardo por 27.000 millones. Esta fotografía ilustra un escenario de tratativas al filo de la navaja. Además, los créditos del futuro no vendrán gratis. Exigirán al estado solvencia de repago, con la consiguiente contraparte de ajustes fiscales. La famosa pregunta mediática (“¿cómo afectará esa situación a la vida cotidiana de la gente?”) tiene una respuesta contundente: habrá recortes del gasto para los trabajadores, los jubilados y los desempleados.

Es muy posible que ese reingreso al circuito de la refinanciación incluya un retorno del FMI, que es el gran encargado internacional de gestionar nuevos créditos para pagar deudas anteriores. Un economista predilecto de Scioli (Blejer) ya declaró que la reconciliación con el Fondo será el punto de partida de su plan económico. El gobierno construye un puente hacia ese escenario, argumentando que el país necesita crédito externo para obras de infraestructura. Pero omite señalar que el grueso de la financiación en curso apunta a solventar gastos corrientes. Especialmente las provincias (Buenos Aires en primer lugar) utilizarán ese dinero para pagar sueldos. Por otra parte, los préstamos de inversión priorizan la minería y el petróleo. Solventarán a las empresas que dinamitan la Cordillera o a las compañías que se aprestan a seguir el formato de los acuerdos secretos que YPF firmó con Chevron. Tendrán un nuevo precio en boca de pozo, autorización para girar dividendos y libertad para exportar a partir de cierto nivel de extracción.

Muchos economistas neoliberales igualmente declaran que “la deuda es baja y podemos endeudarnos”, olvidando que con ese mismo diagnóstico gobernaron y crearon la montaña de pasivos que arruinó al país. Los oficialistas describen el mismo contexto de desahogo financiero, afirmando que constituye un mérito de la “política de des-endeudamiento”. Pero la disminución del pasivo total de 130 % o 90% del PBI (según el momento de comparación con el colapso del 2001) al 46% actual, mantiene porcentajes históricos significativos de endeudamiento público. Es un promedio semejante a los años 90, inferior a los momentos críticos de los 80 y superior a la media de los 70. El carácter problemático de la deuda argentina radica en la capacidad de pago, más allá de la reducida proporción frente al PBI que presenta en comparación a muchos países. El gobierno afirma que la solvencia ha crecido con el cambio de composición de compromisos externos hacia obligaciones internas.

El total de la deuda en moneda extranjera disminuyó de 94% (2000) a 59% (2012). Y el grueso de ese pasivo local es intraestatal, puesto que las obligaciones con organismos públicos pasaron en el mismo período del 6% al 58%. Se destaca que esta estructura de pagos es manejable, ya que los vencimientos se refinancian mediante simples decretos gubernamentales. ¿Pero qué quiere decir que la mitad de la deuda actual constituye un compromiso del estado con sí mismo? Qué se ha construido una ficción estadística para descargar los costos del pasivo sobre las mayorías populares. Gran parte del endeudamiento inter-estatal es con Banco Central, que ha sido convertido en una máquina de emisión con impacto inflacionario. El otro soporte es el ANSES que aumenta su tenencia de bonos públicos, mientras pospone el pago de sentencias por mala liquidación de haberes. Algunas estimaciones elevan ese pasivo a 28.200 millones de dólares.

La deuda inter-estatal es actualmente solventada por los jubilados que no cobran los atrasos de sus remuneraciones. En este terreno rige una doble vara de respuestas gubernamentales a las sentencias judiciales. Lo que ordena Griessa se negocia y las intimaciones de la Corte Suprema argentina para normalizar la situación de los jubilados son ignoradas. El trasfondo del problema es la total ineficacia de la política oficial de des-endeudamiento. En la última década se pagaron unos 50.000 millones de dólares a los organismos internacionales y 80.000 millones a los acreedores privados (otros cálculos elevan ese total a 173.000 millones). Mientras el gobierno exhibía con orgullo su comportamiento de “pagador serial”, las reservas se desplomaban y las salidas de capitales sumaron otros 80.000 millones.

Este proceso pasará a la historia como un ejemplo mayúsculo de ceguera económica. Sólo competirá en ese terreno con la opción neoliberal de retomar alegremente el endeudamiento, para “repetir lo que hacen nuestros vecinos”. Una larga experiencia de la región indica que abrir las fronteras al libre ingreso y salida de capitales otorga un pasaporte directo al temblor financiero. Sólo con el tiempo se podrá establecer, además, un real balance del canje del 2005 que tanto enorgullece al gobierno. Si ese intercambio inicial de títulos hubiera sido tan exitoso, no enfrentaríamos actualmente el escenario de terror que han detonado un juez y sus buitres. El monto real de la famosa quita deberá ser recalculado a la luz de todos los pagos adicionales que se realizaron a través del cupón de crecimiento. Los defensores del canje también olvidan que gran parte de los bonos emitidos en esa operación incluyeron la aceptación de dirimir litigios en Nueva York. Esta concesión fue justificada por la excepcionalidad del momento. “No se podía hacer otra cosa a salida del colapso del 2001”. Pero se omite mencionar que los títulos colocados en los últimos meses (por ejemplo con REPSOL), también incorporan la misma aceptación de tribunales internacionales. ¿Tampoco ahora se pudo hacer otra cosa?

Siempre hay alternativas Con el episodio de los buitres el gobierno refuerza el giro hacia el ajuste que inicio con la devaluación, pero mantiene un discurso contestatario. Disfraza con retórica progresista el puente que construye hacia la sucesión conservadora del 2015.

La derecha se burla de este divorcio entre “el relato y la realidad”. Pero esas ironías no logran ocultar sus propios mitos y veneraciones de los capitalistas. Se ríen de Boudou pero hablan con solemne respeto de Griessa, hacen chistes sobre la Cámpora pero no sobre Rocca o Grobocopatel. Especialmente eluden que actualmente acompañan las decisiones del gobierno. Todos marchan por el mismo rumbo. La derecha se congratula con el viraje pos-devaluación del oficialismo y el gobierno irrita verbalmente a los poderosos mientras implementa sus mandatos.

Las incongruencias del kirchnerismo son patéticas. Empapelan la ciudad contra los buitres mientras negocian sus exigencias. Convocan a un “frente nacional” contra los especuladores que ya incluye a todos los subordinados a Griessa. En este mundo invertido el sometimiento a demandas foráneas es presentado como una gran victoria nacional. Los ministros declaran que “vencimos a REPSOL” con un cheque de pago y que “le torcimos el brazo al Club de Paris” desembolsando una fortuna. Este doble discurso oficial exige minimizar todas las capitulaciones o contrastarlas con eventualidades más catastróficas. Hubo devaluación (pero “frenamos un dólar a 13 pesos”), se pagó a REPSOL (pero “menos de lo que querían”), se arregló con el CIADI (“pero no fue muy caro”) y se acordó con el Club de Paris (“pero era un pasivo que heredamos”).

Lo llamativo es la ausencia de reacciones críticas en vasto campo del oficialismo. El conformismo kirchnerista contrasta con la tradición de rechazos, que en el pasado generaban los virajes conservadores del justicialismo. Los ahijados de la gloriosa JP se mantienen por ahora en silencio. Afortunadamente ya despuntan fuertes cuestionamientos de la izquierda y los sectores progresistas y antiimperialistas, que no aceptan el chantaje descalificatorio de los planteos alternativos. Al igual que en los 90 vuelven a circular las advertencias del purgatorio que le espera al país “si nos aislamos del mundo”. Con esos augurios se justificó el endeudamiento que condujo al colapso.

Las opciones actuales no se reducen al default o al pago a los buitres. Esa disyuntiva es un episodio coyuntural derivado del enredo que auto-generó el oficialismo. La solución a esta encerrona exige reconocer que Argentina no necesita endeudarse significativamente. Tiene suficientes recursos propios para administrar sus gastos, si ordena su ahorro e impide el drenaje de excedentes. Los 80.000 millones de dólares expatriados durante la “década ganada” surgieron de ganancias y rentas creadas en el país. La estimación oficial de 205.000 millones de dólares de capitales argentinos localizados fuera de las fronteras se ha quedado corta frente dos estudios recientes, que elevan esa cifra a 379.000 millones (Gaggero) y 440.000 millones (Henry). Este vaciamiento fue tradicionalmente financiado con endeudamiento público. Un peligroso anticipo de repetición de esa pesadilla es el blanqueo en curso para todos los evasores de gran porte. Desde hace meses se renueva un perdón fiscal para quienes sustrajeron fondos. La complicidad oficial con la salida de capitales se extiende ahora a su reingreso.

No tiene sentido volver a endeudarse frente a este escenario de dinero sustraído del circuito nacional. Pero más hipócrita es afirmar que semejante despojo se corrige “restaurando la confianza” para que “vuelvan los capitales”. El arreglo con los buitres, el recorte del gasto social, los techos a las paritarias y una escalada de tarifazos son las primeras medidas que exigen los poderosos para considerar ese retorno. La recomposición del ahorro nacional exige el control estatal de las rentas generadas por las exportaciones (nacionalización del comercio exterior) y la estricta regulación de las divisas (mediante un control de cambio en serio y un sistema bancario estatizado).

En este marco se puede replantear la deuda, investigando su contenido y discriminando los montos que corresponde abonar. Un principio de esa auditoría fue cajoneada por el alfonsinismo, el menemismo, la Alianza y el Kirchnerismo. Ninguno quiso destapar la olla de ese pasivo. Pero los incontables canjes no han borrado las huellas de estos delitos, ni impiden separar lo fraudes de los compromisos legítimos. Esa investigación permitiría conocer cuáles son los grupos económicos que deben ser gravados con impuestos especiales. No son intocables. Un gobierno con autoridad puede cerrar las canillas de sus transferencias al exterior y poner la lupa sobre sus recursos dentro del país. La investigación es también indispensable para reemplazar definitivamente los bonos en circulación por títulos sujetos a la legislación argentina.

La suspensión del pago es una medida insoslayable, pero sujeta al momento y conveniencia de la nueva estrategia. La existencia de este plan diferencia tajantemente un replanteo de la deuda del simple default, que es una cesación de pagos indeseada e inmanejable para el deudor. Con otra política se podría reorientar los créditos concertados en el futuro hacia proyectos productivos. La batalla contra la deuda vuelve a reaparecer en un contexto muy distinto al pasado. La propia marcha de esta resistencia delineará las demandas y las medidas requeridas para cada momento. El punto de partida es recuperar la mirada crítica y la disposición a luchar.

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La gran guerra imperialista

Lun, 30/06/2014 - 18:20
Emir Sader, Página 12

En 1884, las grandes potencias coloniales se reunieron en Berlín para decidir sobre la división de la dominación de Africa entre ellos. Consagraron el criterio de la “ocupación efectiva”, esto es, la potencia que ocupara realmente un país tenía derechos sobre él. Hay fronteras en el norte de Africa que visiblemente fueron definidas con regla, trazadas sobre la mesa, para facilitar el canje de territorios entre las 14 potencias colonizadoras europeas reunidas, sin importar qué pueblos vivían allí. Concluía así la división del mundo entre los colonizadores. A partir de ahí, según Lenin, cada uno sólo podría expandirse a espaldas de otros. Y como la tendencia expansiva del capitalismo es permanente, Lenin preveía que la humanidad entraba en una época de guerras interimperialistas.

La previsión se cumplió de forma rigurosa y dramática. Las dos grandes guerras que coparon la historia de la humanidad en la primera mitad del siglo XX han sido exactamente eso: guerras interimperialistas. Dos grandes bloques entre, por un lado, las potencias que se habían adueñado inicialmente de gran parte del mundo, lideradas por Inglaterra y Francia, enfrentadas a las que llegaban a la repartición del botín tardíamente –Alemania, Italia, Japón– y que buscaban redividir los territorios colonizados.

Por haber resuelto la cuestión nacional, con la instalación de estados nacionales antes que los otros países europeos, sobre todo Inglaterra y Francia, han podido construir su fuerza militar –en particular marítima– y ubicarse en mejor situación para la conquista y consolidación de un imperio colonial.

Alemania, Italia y Japón tardaron más para su unificación nacional, por la fuerza relativa más grande de las burguesías regionales, con lo cual llegaron a la arena mundial en inferioridad de condiciones. Han tenido que valerse de regímenes autoritarios para acelerar su desarrollo económico, recuperando el retraso respecto de las otras potencias mundiales.

La Primera Guerra Mundial, más allá de las contingencias de su comienzo, fue eso: una gran batalla entre los dos bloques por la repartición del mundo, especialmente de los continentes periféricos. (Alemania llegó a proponer a México que le devolvería los territorios que Estados Unidos le había arrebatado, en caso de que se sumara al bloque liderado por ella.)

Por detrás de las dos grandes guerras estaba la disputa por la hegemonía mundial. La decadencia inglesa veía asomarse dos potencias emergentes –EE.UU. y Alemania–. Al inicio de la Primera Guerra, primó en Estados Unidos la corriente aislacionista, como si la guerra fuera un tema europeo. Pero conforme Alemania avanzaba para triunfar, se desarrolló rápidamente una campaña ideológica interna para movilizar a los norteamericanos para la participación en la guerra.

1917 fue decisivo porque, con la revolución bolchevique, Rusia se apartó de la guerra –conforme la premisa de Lenin, de que se trataba de una guerra interimperialista–, mientras Estados Unidos ingresaba en la guerra, haciendo que la balanza se inclinara hacia el bloque anglo-francés.

Con la Segunda Guerra –en verdad el segundo round de una misma guerra, con las mismas características y un intervalo de pocos años– y la segunda derrota del bloque formado por Alemania, Italia y Japón, se allanaba el campo para la hegemonía imperial norteamericana. Guerras interimperialistas, las más crueles de todas las guerras, en el continente que se consideraba el más civilizado del mundo, para dirimir la disputa hegemónica entre las potencias capitalistas sobre la dominación global. El inicio de la primera, del que se cumple ahora un siglo, fue el comienzo de esa gran debacle europea.

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La gran bazuca de Mario Draghi ha fallado

Lun, 30/06/2014 - 14:00
Matthew Lynn, El Economista

La expectativa ha sido intensa, el furor arrollador, la anticipación creciente pero, ¿el resultado real? Por ahora, una decepción. Y no hablo de la selección inglesa ni de la española en la Copa del Mundo, aunque también podría ser. Me refiero al ataque monetario de Mario Draghi, la gran bazuca que supuestamente iba a levantar la economía de la Eurozona del suelo de la recesión y la deflación.

No parece que esté funcionando. Es cierto que aún es demasiado pronto para que muchas de las medidas que el Banco Central Europeo desveló tras la reunión del consejo a principios de mes puedan tener repercusiones sobre la economía real, pero dos de los objetivos principales eran bajar un euro sobrevalorado y reforzar la confianza. Ha habido muy pocas muestras de ambos. De hecho, el tipo de cambio casi no ha variado, la confianza sigue cayendo y los precios se acercan cada vez más a una deflación pura y dura.

Habrá que ceñirse al plan B ¿El resultado? Los tipos negativos de interés y préstamos específicos no van a sacar a la Eurozona de sus problemas. Al BCE sólo le queda un arma para contrarrestarlo: la flexibilización cuantitativa en toda regla, en líneas similares a los programas que ya se han lanzado en Estados Unidos, Japón y Reino Unido. El plan A no ha funcionado, así que habrá que ceñirse al plan B. Cuenten con que apretarán el gatillo antes de que acabe el año.

Antes de su última reunión del consejo, se especulaba mucho si el BCE pasaría a una flexibilización cuantitativa hecha y derecha o trataría de idear algo justo por debajo de imprimir dinero. Al final, hizo todo lo contrario que encender las máquinas. Recortó el tipo de interés principal a sólo el 0,15% e introdujo tipos negativos para cobrar a las entidades financieras por el privilegio de dejar su dinero en el banco central. Y se le ocurrió un plan de canalizar dinero directamente a las pequeñas empresas hambrientas de crédito de la Eurozona, basado en una iniciativa de relativo éxito del Banco de Inglaterra en Reino Unido.

Con la Eurozona deslizándose hacia la deflación y las economías periféricas atrapadas en una recesión, no es difícil entender por qué el BCE se ha sentido movido a actuar. Su principal objetivo fue bajar el tipo de cambio, mejorar la confianza empresarial y que los bancos volviesen a prestar a las pequeñas empresas. "Si hace falta, actuaremos enseguida con más flexibilización monetaria", dijo Draghi el mes pasado, al anunciar el paquete de estímulo. Parece que va a tener que cumplir su promesa. Ahora mismo, hay pocos signos de que el BCE haya logrado alcanzar sus objetivos. De hecho, el estado de la economía ha empeorado.

¿Ha mejorado la confianza? Pongamos las últimas cifras de la confianza, medidas por los números PMI. La empresa de datos Markit publicó el lunes que la confianza en la Eurozona había caído por segundo mes consecutivo en junio, pasando de 53,5 a 52,8. El martes, el Instituto alemán IFO anunció una caída imprevista en la confianza económica de ese país. La ralentización es evidente en todas partes pero los números de Francia fueron los más preocupantes. Su índice manufacturero ha caído a su punto más bajo en seis meses y los números globales indican que la economía francesa vuelve a encogerse tras registrar un crecimiento de casi cero en el segundo trimestre. Dado que estamos en medio de un repunte del ciclo de negocios, es un rendimiento catastrófico para la segunda mayor economía de la Eurozona. Si el BCE pretendía subir la confianza, se puede decir que ha fracasado.

¿Y el tipo de cambio? Se da por sentado que cualquier clase de medida de flexibilización debilita la moneda pero no ha funcionado con el euro, que se hundió poco después de que se anunciaran las últimas medidas y perdió varios céntimos contra el dólar. Desde entonces, ha recuperado casi todas sus pérdidas y comercia al nivel de 1,36 que ha ocupado durante casi todo el año. Aun así, el euro es demasiado fuerte como para que la economía de la Eurozona experimente una recuperación duradera. La demanda interna se ha evaporado y todos los países van a tener que exportar para zanjar sus problemas. No podrán hacerlo con una divisa sobrevalorada. Si el BCE pretendía debilitar la moneda, se puede decir que ha fracasado.

Mientras tanto, la caída implacable hacia la deflación prosigue. La inflación se sumió en su mínimo de cinco años este mes, con un 0,5%. La velocidad con que caen los precios griegos se ha acelerado al 2,1%, del 1,6%. un mes antes. Tanto Portugal como Chipre se han unido en la deflación total. Incluso si el precio del petróleo en aumento ofrece cierto respiro temporal, no habrá que esperar mucho hasta que otros países vean sus precios caer también. Por supuesto, nadie espera que el BCE sea capaz de enderezar la mayor zona económica del mundo con un chasquido de dedos de su presidente. La economía no funciona así. Hace falta tiempo para que cualquier medida monetaria surta efecto. El problema es que debería tener más repercusión que esto. El efecto sobre el tipo de cambio debería ser instantáneo. El impacto en la confianza debería reflejarse enseguida. Ambas cosas necesitan tiempo para repercutir sobre la expansión de la producción y el empleo pero la tendencia debería ser clara desde el principio.

Las demás medidas anunciadas este mes no tienen más visos de impactar. ¿Qué diferencia supone un recorte en los tipos de interés al 0,15% cuando ya estaban en mínimos históricos? Los bancos puede que tengan menos dinero en el banco central porque les cobran por ello pero no lo prestarán a empresas o consumidores en economías que siguen atrapadas en una recesión.

Sin un euro más bajo y una confianza mejorada, las políticas anunciadas no funcionarán. Draghi tendrá que reconocerlo y actuar con una flexibilización cuantitativa a gran escala. ¿Ya en julio? No apuesten en contra. Cuando la deflación se arraiga, cuesta mucho librarse de ella, como aprendieron los japoneses hace 15 años. Si el BCE no empieza a imprimir dinero muy pronto, va a ser demasiado tarde.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Los mercados financieros están desconectados de la realidad y han plantado las semillas de su propia destrucción

Lun, 30/06/2014 - 12:34

"La euforia de los mercados financieros está desfasada con respecto a las perspectivas económicas y la tambaleante geopolítica mundial", aseguró el Banco de Pagos Internacionales, en su informe anual publicado este domingo en Basilea. El BIS señala que, en sus excesos, los mercados financieros se han desprendido de la realidad, y llama a los gobiernos a deshacerse de las políticas que avivan el insostenible auge de los activos. Es decir, el BIS también considera que las tasas de interés históricamente bajas que mantienen los principales bancos centrales del mundo, ha ayudado a incubar una constelación de burbujas financieras que amenazan con un tsunami devastador sembrando las semillas de la propia destrucción del sistema.
Los bancos centrales no deben caer en la trampa de subir las tasas de interés “demasiado lento y demasiado tarde”, señala el informe, llamando a los responsables de políticas a frenar el aumento constante de la carga de la deuda a nivel mundial, tanto pública como privada. El BIS advierte que los riesgos sistémicos se han propagado por todo el mundo, y los países emergentes no están exentos de estos peligros, justamente por la expansión del crédito y la explosión de la deuda en momentos de gran incertidumbre global.

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Irak: un desastre en ciernes

Dom, 29/06/2014 - 19:17

Yassamine Mathe, Sin Permiso

Las noticias que llegan de Irak empeoran a cada hora que pasa. Muchas ciudades al norte del país han caído ante el Estado islámico en Irak y el Levante (ISIS), gracias a la alianza con diversos grupos y tribus sunís. El ataque con morteros sobre la mayor refinería de petróleo de Irak es un ejemplo más de la intensificación del conflicto. El 17 de junio llegaron noticias sobre un intento de tomar la ciudad de Bakuba, capital de la provincia de Diyala, que está sólo a unos 64 kilómetros al norte de Bagdad.

ISIS ya controla Mosul, Tikrit, Tal Afar y unas cuantas ciudades más pequeñas y pueblos. Sin embargo, sus victorias en el norte de Irak no son solo avances militares: ahora el grupo es capaz de acceder a equipamiento militar gubernamental, inclusive helicópteros y todoterrenos militares Humvee, así como a sustanciales fondos en bancos y en empresas aseguradoras de los lugares que han tomado. Han llegado noticias de que solo los bancos de Mosul han incrementado los fondos de los grupos yihadistas en 400 millones de dólares americanos. Por supuesto, ISIS tiene además ingresos regulares adicionales provenientes de los campos petrolíferos que controla en el este de Siria, de la venta de antigüedades conseguidas en los saqueos de emplazamientos históricos, y también de donaciones por parte de acaudalados contribuyentes de Arabia Saudí y de los Estados del Golfo Pérsico.

Según afirmó David Gardner en el Financial Times: “Cuando tu segunda mayor ciudad es invadida por una horda de camisas negras fanáticos yihadistas, y tu ejército se diluye, cuando convocas el estado de emergencia pero no consigues llegar al quórum parlamentario necesario, lo que tienes es la caída en picado de un Estado. Eso es lo que Nouri al-Maleki, el irremediablemente sectario primer ministro de Irak, presidente en estos momentos, en lo que puede bien ser el último estertor de su país como nación unida”.A pesar de que la mayoría de las noticias sitúan a ISIS por primera vez en Siria en el 2013, los jefes del grupo tienen un mayor historial como parte de una de las ramas de Al Qaeda. Abu Bakr al-Baghdadi, el mascarón de proa de ISIS, nació en Samarra, al norte de Bagdad, y se unió a los insurgentes tras la invasión encabezada por los EE.UU en 2003.

El grupo afirma contar entre sus filas a personas del Reino Unido, Alemania y de otros países europeos, así como también de los EE.UU, y su propósito declarado es crear un Estado islámico en Irak y en Siria. No obstante, su mayor enemigo es Irán –miembros de la Guardia de la Revolución iraní ha estado luchando contra ellos durante los últimos meses en Siria-. Las fuerzas de ISIS están ahora a menos de 40 quilómetros de la frontera con Irán, amenazando la zonas sagradas Chíis de Karbala y de Najaf en territorio iraquí. La propaganda es clara: liberad a la región de los tafkiri (apóstatas o aquellos que son acusados de ser chiís impuros o adúlteros). Según el príncipe Turki bin Faisal al-Saud, el anterior jefe de Inteligencia de Arabia Saudí, quien debería conocer a ISIS así como a otros grupos yihadistas, ISIS no suma más de 3.000 soldados, con lo que no hubiera podido avanzar tan rápido sin la ayuda de las tribus locales sunís y de grupos políticos. En muchas de las ciudades del norte de Irak, los miembros y los partidarios del Partido Islámico, vinculado a la Hermandad musulmana, han unido sus fuerzas a las de ISIS.

Raíces en 2013 Contra lo que los medios occidentales expresan, nada de esto debería ser una sorpresa. Después de todo, los atentados con coche bomba de ISIS en las zonas chiís de Bagdad empezaron el año pasado, y el grupo controla Fallujah desde marzo de 2014. Es más, el actual desastre en Irak fue predicho por todos, inclusive aquellos con un conocimiento limitado de la región, ya en 2002, cuando los EE.UU y sus aliados empezaron con los preparativos para la invasión de Irak. Estos hechos son una consecuencia directa de la invasión de 2003 –el apoyo suní a ISIS se encuentra totalmente vinculado al bombardeo de arrasamiento de los EE.UU de Fallujah y a su apoyo a las sucesivas administraciones sectarias chiís en Bagdad (las cuales, irónicamente, se aliaron con el Estado paria del oeste de la región: Irán). Ninguna negación o falsificación de los hechos por parte de Tony Blair o de cualquier otro belicista puede cambiar esto.

La invasión de Irak en 2003 alteró de manera fundamental el equilibrio de fuerzas en la región. Extrajo quirúrgicamente el control reaccionario, pero más o menos seglar, de Saddam Hussein y puso en el poder un gobierno chií, aunque bajo los auspicios de la ocupación estadounidense.

Ese gobierno estuvo y sigue muy próximo a Irán. Arabia Saudí se opuso a ello con firmeza, junto a la mayoría de los estados sunís, cuyas maniobras en su contra empezaron ya desde el principio. No puede haber ninguna duda de que, por todas sus palabras sobre la inclusividad con respecto a los sunís, turcos y kurdos, el gobierno iraquí siguió políticas sectarias desde el comienzo. Los sunís se enfrentaron a la discriminación rutinaria y la corrupción se puso a punto de caramelo. Al comienzo, la oposición armada al Estado chií no era yihadista –una parte no era ni tan solo religiosa; estaba, simplemente, contra la ocupación- Siempre fue una cuestión de cuándo -no de si- los yihadistas intervendrían.

Habiendo dicho esto, sería incorrecto verlo como un mero y simple conflicto chií-suní. Tal y como Sami Ramadani ha recordado esta semana: “Antes de la ocupación de 2003 liderada por EE.UU, el único incidente había sido el violento saqueo de los barrios judíos en 1941… Los atentados con bomba contra las sinagogas en Bagdad entre 1950-1951, al final, resultaron ser un plan de los sionistas para asustar a los judíos de Irak –una de las comunidades judías más antiguas del mundo- para que emigraran a Israel después de que se negaran a hacerlo. Hasta la década de los 70 casi todas las organizaciones políticas de Irak eran seglares, y atraían a personas de todas las religiones o de ninguna.” [The Guardian] El conflicto actual versa no solo sobre la inestabilidad generada por la guerra, sino también sobre el equilibrio de las fuerzas geopolíticas en la región – entre ellas la “Primavera árabe”-. Contrariamente a lo expresado por Tony Blair, la Primavera árabe no surgió por el tipo de democracia deformada, hipócritamente promovida, por Bush y él mismo. Fue una rebelión contra los dictadores prooccidentales, y por unas mejores condiciones económicas en un momento en que el tránsito de los peores aspectos de la crisis económica global a los países de la periferia habían empeorado las condiciones de vida de la mayoría de la población en países como Egipto, Túnez o Siria.

En el mundo árabe había también vergüenza por la derrota de la guerra en Irak, frustración por la actitud conciliadora de los gobernantes prooccidentales en relación con el problema palestino. Las masas árabes se rebelaron contra los dictadores a los que veían como marionetas o aliados de occidente. Muchos en El Cairo, así como en Túnez y Damasco, vieron, con razón, parte de la responsabilidad de todo aquello en sus dirigentes. Es cierto que el levantamiento sirio empezó como parte de la Primavera árabe antes de que los yihadistas, incluyendo ISIS, se involucrara; pero, ¿quién financió a estos yihadistas? Los aliados de occidente más importantes en la región: Arabia Saudí y los Estados del Golfo Pérsico. ¿Por qué? Porque no tenían miedo de la creciente influencia de Irán en Irak, Siria y El Líbano. Así pues, Blair estaría mejor callado – cada palabra que pronuncia expone no solo su reaccionaria autojustificación, sino también su completa ignorancia sobre la región-.

La clave para nosotros es seguir recordando a la gente que estamos en esta terrible situación no porque a los sunís no les gusten los chiís; o viceversa; no porque los árabes, simplemente, se lo pasan bien luchando entre ellos. Estamos aquí por los políticos occidentales, tales como Bush y como Blair, que no tenían ni idea de lo que estaba pasando en Oriente Medio. Nos enfrentamos a esta situación por la historia del Colonialismo y por la manera en que las arbitrarias fronteras fueron diseñadas tras la caída del Imperio Otomano –y, de nuevo, los comentarios de Blair muestran su supina ignorancia de esa Historia-.

Estamos aquí porque occidente apoyó la dictadura del Shah, porque apoyó el gobierno bathista de Saddam Hussein en su guerra contra la República Islámica de Irán en la década de los 80 –y entonces, cuando Saddam se convirtió en el “enemigo”, los EE.UU hicieron la vista gorda a los avances de Irán en la región-. Entonces, a mediados de los 2000, receloso de los cambios que había inadvertidamente causado en el equilibrio de fuerzas en la región y preocupado por la influencia de Irán, intensificaron el conflicto con Irán, usando la excusa del programa nuclear del país, y castigó a la gente iraní –más que a su gobierno- con rigurosas sanciones. Finalmente, ahora que ha aparecido otro enemigo, occidente busca establecer una alianza con los que hasta ayer eran sus enemigos. No es ninguna sorpresa pues que haya cinismo y más, en la región, sobre esta última fase de la política exterior estadounidense.

La situación es, pues, que los dos países directa e indirectamente responsables de la creación del actual barullo en Irak y Siria –i.e. los EE.UU e Irán- ahora están uniendo fuerzas para hablar de cooperación con respecto a la “situación de la seguridad en Irak”. Ambos ya han convocado cientos de miembros del personal militar para “avisar” a Bagdad.

El 17 de junio, los EE.UU envió el barco americano Mesa Verde, con una carga de helicópteros de combate, al Golfo Pérsico para sumarse a otros barcos, entre los que se cuenta el portaaviones George HW Bush. El presidente Barack Obama, después de todo, ha dicho que no se descarta ninguna opción, y eso incluye el ataque aéreo.

Irán ya está militarmente involucrado. Un antiguo miembro de la Guardia Revolucionaria ha estado en el país durante las últimas tres semanas con el fin de aconsejar al gobierno de Nouri al-Maleki, y según algunas informaciones, está dirigiendo operaciones militares en Bagdad. El 13 de junio se confirmó que cientos de Guardias Revolucionarios ya estaban luchando en Irak, y que el presidente iraní, Hassan Rowhani, había dicho que Irán estaba preparado para dar comienzo con su intervención. No hay que olvidar que hasta hace unos pocos meses, los EE.UU estaban apoyando a los insurgentes sirios contra el régimen proiraní de Bashar al-Assad.

Hillary Clinton no cree que vaya a haber ataques militares y sugiere que los EE.UU deberían trabajar con el gobierno de Maleki para hacer que su ejército sirviera para algo. Considera que el ejército iraquí debe ser más disciplinado, menos sectario y menos corrupto. Claramente, se engaña. La ocupación estadounidense se ha valido de un Estado sectario chií para gobernar el Irak de la postguerra, así que es un poco tarde ahora para preocuparse sobre el sectarismo en el país.

¿Y qué hay sobre la corrupción? El ejército ha aprendido lo que sabe sobre corrupción a partir de los gustos del anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld y de otros representantes de la ocupación estadounidense. Vieron como la “democracia iraquí” significaba permitir a las empresas como Halliburton hacer miles de millones gracias a la guerra. El ejército iraquí se muestra espectacularmente inútil a la hora de luchar contra los yihadistas, pero es bien capaz de eliminar y ejecutar civiles. La idea de “reciclar” una fuerza tal es parecida a la idea de “reciclar” la Mafia. Nada de esto excusa los bárbaros actos de los yihadistas –vienen de otra época-. Sin embargo, subraya lo correcto de nuestra posición, que nosotros, en Apartad las Manos de los Iranís (HOPI), hemos siempre esgrimido ante la naturaleza reaccionaria del imperialismo y del Islam político.

Nuevo contexto La situación en Irak ha cambiado todo el contexto de las negociaciones sobre las actividades de enriquecimiento del uranio en Irán. Los EE.UU se encuentran ahora en una situación bastante más precaria –los Republicanos han estado señalando esta situación con vehemencia-. Si hace una semana había alguna duda sobre si el arreglo provisional podría prorrogarse ante la ausencia de un acuerdo en firme antes del 20 de julio como fecha límite, de repente, nos llegan noticias sobre el diseño de un acuerdo final. Parece que todos los obstáculos han sido eliminados.

Mientras tanto, el Reino Unido se ha apresurado a reabrir la embajada británica en Teherán y David Cameron ha dado el paso siguiente: admitir el papel del M15 en el golpe de estado que echó el gobierno de Mohammad Mossadegh en 1953. Sin embargo, todo esto puede cambiar de la noche a la mañana si las conversaciones sobre Irak fracasan o si se identifica a un nuevo enemigo en la región. No hay nada que impida que la política exterior de los EE.UU tome nuevo rumbo.

Fuere cual fuere el resultado del conflicto actual, el futuro pinta mal. El gobierno iraquí ha tenido que confiar en las milicias chiís radicales, inclusive aquellas fuerzas que previamente habían luchado contra la ocupación estadounidense. Si sobreviven, tales fuerzas pedirán tener un papel más importante en los asuntos de estado, así como una más estricta implementación de la legislación islámica chií. Sin algún tipo de movimiento progresista desde abajo nos enfrentamos a la posibilidad de la barbarie. Y no solo arruinará Irak, sino que se esparcirá por Siria y El Líbano, por Turquía e Irán.

Esto no supondrá directamente una guerra civil. Los yihadistas han encontrado aliados entre las anteriores fuerzas bathistas y tribales enfrentadas al Estado iraquí. Sin embargo, estas fuerzas se verán pronto neutralizadas por el extremismo de ISIS, como en Siria. De ahí, formaron alianzas con los islámicos moderados y otros grupos seglares que luchaban contra Assad. No obstante, pronto comenzaron a dominar esos grupos, esperando de ellos que se adhirieran a la estricta Sharia. Lo mismo con las ciudades iraquís en donde ISIS ha ganado terreno. Así que no será un caso claro de conflicto entre los sunís y los chiís. Habrá luchas intestinas entre Sunís y Chiís y la posibilidad de una fragmentación a largo plazo.

La situación se complica todavía más en las zonas kurdas. Los yihadistas ya han ostensiblemente abandonado a los kurdos y han aprovechado la oportunidad, por ejemplo, de trasladarse a Kirkuk, en la parte más rica en petróleo del Kurdistán iraquí. Hay noticias sin confirmar de que el líder del Partido Democrático del Kurdistán, Masoud Barzani, ha ordenado a sus fuerzas no atacar a ISIS. Sin embargo los kurdos no van a dejarse enredar. Los yihadistas tienen claramente programado imponer la Sharia en todas partes. Desde ese punto de vista, de hecho, tienen más en común con Maleki en cuanto a jefe del Estado chií que con el gobierno kurdo.

Un Irak dividido en tres o más países separados puede irle muy bien al proimperialista Masoud Barzani, junto con los fabricantes de armas occidentales y las empresas petrolíferas. Pero sería un desastre para las gentes de estas áreas étnicamente mixtas, al producir una situación de conflicto permanente. La lección que esta situación desastrosa nos ofrece una vez más es la necesidad de situarse implacablemente en contra del imperialismo y de sus expediciones militares, y, al mismo tiempo, oponerse en firme al Islam político en todos sus matices: desde el moderado hasta el radical o yihadista. Decimos que no a la intervención estadounidense, no a la intervención iraní. Ellos y otras fuerzas reaccionarias han causado esta tragedia y, incluso si su intervención fuera a asegurar la victoria militar contra ISIS, nunca disminuiría su apoyo a los islamistas, más bien todo lo contrario.

Si los EE.UU realmente quieren negociar con los yihadistas, entonces lógicamente debería saldar sus cuentas con los “paymaster” de Arabia Saudí y de los emiratos del Golfo Pérsico. El problema es que, cuando luchaban contra Assad, occidente no mostraba mucha preocupación con su “extremismo” y adhesión al yihadista Islam político. Ahora puede que sea demasiado tarde.

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¿Por qué Alemania renunció a la repatriación del oro almacenado en Estados Unidos?

Dom, 29/06/2014 - 12:01

En forma tan sorpresiva como sospechosa, el gobierno de Alemania decidió renunciar a la repatriación de sus reservas de oro que mantiene en la fortaleza de Fort Knox, Estados Unidos. Alemania había solicitado en reiteradas ocasiones la devolución del oro, pero, como señalamos aqui, Estados Unidos ha procedido con gran lentitud en el cumplimiento del trámite solicitado por Alemania. Sin embargo, cuando se trató de sacar el oro de Ucrania, Estados Unidos operó con gran rapidez y en menos de dos horas Ucrania se despidió para siempre de más de 40 toneladas de oro. Hasta el momento, el gobierno de Porochenko no ha pedido ninguna explicación a la administración anterior sobre este tema crucial.
El retiro de la petición de Alemania de repatriar los más de 140.000 millones de dólares en oro ha despertado suspicacias y el ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos en el período de Ronald Reagan, Paul Craig Roberts, ha señalado sin tapujos que Estados Unidos no tiene ni un lingote de oro. Para Craig Roberts, esto significa que "Estados Unidos no tiene el oro y no puede devolver nada. Por eso que ha obligado a Alemania que deje de pedirlo ya que no hay nada que se le puede entregar.

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La mayor revelación del Mundial de Brasil

Dom, 29/06/2014 - 09:00
Emir Sader, Público

Pese a los favoritos de siempre, ningún equipo ha logrado destacar de manera contundente más que los otros. Hasta el punto que, ya en su primera fase, el Mundial de Brasil ha traído muchas sorpresas. La primera de ellas es la precoz eliminación del combinado español, un equipo que ya había dado señales de que su mejor momento había pasado. La salida de Inglaterra, menos sorprendente que la anterior, también resulta inesperada. Más positiva es la participación de Costa Rica, que ha logrado el paso a octavos en el grupo más difícil.

Brasil y Argentina todavía no han jugado un gran fútbol, Alemania y Holanda comenzaron bien, pero no han mantenido el nivel, mientras que Francia ha ido de menos a más. Pero más allá de las críticas que se hayan podido hacer a los equipos nacionales, parece que desde el principio había una certeza: el Mundial de Brasil sería un caos.

Las fuentes parecían seguras: los medios de comunicación brasileños lanzaban al unísono mensajes alarmantes sobre todo lo que ocurría. Los corresponsales venían con sus informaciones ya elaboradas y parecían confirmarlas en el lugar de los hechos. Todo hacía prever lo peor.

Los estadios no estarán listos hasta 2038, titulaba literalmente la revista semanal brasileña Veja, —una de las publicaciones con mayor difusión en el país—, incapaz de imaginar cómo sería posible jugar partidos mientras 18 estadios estaban en proceso de construcción y con los problemas de todo orden que se anunciaban tenían.

En los aeropuertos reinaría el “caos aéreo”, proclamaban los medios opositores —prácticamente todos lo son—, los vuelos no serían capaces de cubrir la demanda, habría retrasos, los visitantes no llegarían a tiempo a los partidos, etc.

El transporte sería un obstáculo fundamental para que las cosas funcionaran bien. Embotellamientos, buses que no llegarían puntuales, equipos que se retrasarían para los entrenamientos y hasta para los partidos, hinchadas sin posibilidad de desplazarse, un caos terrestre.

Las manifestaciones, con gran participación popular y enfrentamientos diarios con la policía, pondrían en riesgo la disputa de los partidos y serían la tónica habitual durante la celebración del Mundial de Brasil. Los cineastas y fotógrafos venían con la consigna de poner tanto o más énfasis en esos choques que en los propios partidos.

Sin embargo, las sorpresa está siendo mayúscula para los visitantes que han ido llegando: los aeropuertos funcionan muy bien, prácticamente no hay retrasos de vuelos, todo lo contrario de lo que se anunciaba. Los 18 campos de fútbol, todos listos, muy bonitos, admirados por todos los que los han visitado, permiten que Brasil tenga el mejor conjunto de estadios en el mundo. El transporte terrestre funciona igualmente muy bien, cubriendo las necesidades que han podido surgir. En cuanto a las manifestaciones, han sido cada vez mas pequeñas, más inexpresivas, hasta el punto que ni los medios internacionales se ocupan de ellas.

La visión política de un país en plena crisis social se desvaneció en poco tiempo. La declaración del Ministerio de Relaciones Internacionales de Alemania de que Brasil sería “un país de alto riesgo” suena ridícula. Los jugadores alemanes y la hinchada de ese país son de los que más se divierten, sin problema alguno.

La operación política de generar una imagen caótica de Brasil tuvo el efecto boomerang. Como la gente llegaba con la peor de las expectativas, todos elogian todavía mucho más lo que se encuentran. Y se confirma lo que dijo Lula: tienen un encuentro extraordinario con lo mejor que tiene Brasil, su pueblo.

Cualquiera que sea el resultado del Mundial, Brasil ya ganó, fuera del campo, el Mundial del 2014. Le dio la vuelta a una odiosa campaña –consciente por parte de los que discrepan de las políticas del Gobierno brasileño, ingenua por parte de los que simplemente han reproducido lo que los grandes medios decían— en su contra y sale con su imagen fortalecida del Mundial del 2014.

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El capital financiero saquea Río de Janeiro

Sáb, 28/06/2014 - 14:10
Raúl Zibechi, La Jornada

En menos de una década Río de Janeiro está padeciendo tres grandes eventos que modifican su fisonomía: los Juegos Panamericanos en 2007, la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. Esa sucesión de megaeventos deportivos en tan poco tiempo es aprovechada por el capital financiero para remodelar una de las ciudades más bellas del mundo, donde obtiene enormes ganancias y provoca daños irreparables a los más pobres.

Este mes el Comité Popular de la Copa y las Olimpiadas de Río lanzó el cuarto dossier titulado Megaeventos y violaciones de los derechos humanos en Río de Janeiro (se puede bajar de comitepopulario.wordpress.com). A lo largo de 170 páginas analiza las principales consecuencias que están teniendo sobre la ciudad y su población, a la vez que pone al descubierto quiénes se benefician con las millonarias obras que imponen, entre otras, la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

Los megaeventos deportivos marcan el retorno de la forma más violenta de menosprecio de los derechos a la vivienda en la ciudad, puede leerse al comienzo del dossier. Se trata de una limpieza social que consiste en relocalizar a los pobres para abrir oportunidades de negocios a las grandes empresas, en zonas nobles como Barra da Tijuca, Jacarepaguá y el centro histórico, mientras los traslada a zonas lejanas donde deben remprender sus vidas desde la nada. Hasta ahora son casi 5 mil familias desplazadas de 29 comunidades, estando otras 5 mil amenazadas de desalojo.

El Comité de la Copa apoya con estudios y análisis a las comunidades desalojadas, pero sus miembros también ponen el cuerpo para resistir a las excavadoras que derriban viviendas. Las mujeres están a la cabeza de la resistencia, como Inalva Britos, en Vila Autódromo, y Alessandra en el morro da (cerro de la) Providencia. En los barrios populares las mujeres venden comida en el vecindario o hacen artesanías, estrategia de sobrevivencia que no van a poder continuar en los desolados barrios del programa Mi Casa Mi Vida. Resistir es cuestión de vida.

Río es la ciudad más afectada por la especulación inmobiliaria. El precio de las viviendas subió 65 por ciento entre 2011 y 2014, frente a un promedio de 52 por ciento en Brasil. El precio de los alquileres subió 43 por ciento, frente a 26 por ciento en São Paulo. La lista de obras es impresionante: dos estadios (el Olímpico y Maracaná), la Villa Olímpica y el Puerto Maravilla; seis líneas de trenes livianos, ampliación del metro y de las autopistas o vías rápidas urbanas: todo financiado con dineros públicos.

Sólo la remodelación en Río, de Maracaná demandó mil 50 millones de reales (470 millones de dólares). El presupuesto de obras aumentó 65 por ciento desde lo presupuestado en 2010, alcanzando la astronómica cifra de mil 500 millones de dólares sólo para las obras del Mundial y las Olimpiadas. Las principales beneficiarias son las grandes constructoras: Odebrecht, OAS, Camargo Corrêa y Andrade Gutierrez. Casualmente, las que mayores aportes hacen a los partidos políticos en las campañas electorales.

Maracaná ha sido remodelada completamente por Odebrecht, que conserva además la apetecida gestión del recinto. Comparte con Andrade Gutierrez la construcción y gestión de la Villa Olímpica, con OAS la gestión del estado Olímpico, y así hasta 20 grandes obras en Río de Janeiro, cientos en las 12 ciudades sedes del Mundial, incluyendo nuevos aeropuertos y hoteles. Sólo la nueva Terminal 3 del aeropuerto de Guarulhos (São Paulo) tuvo hasta ahora un costo de mil 500 millones de dólares.

Nada de esto se puede hacer sin represión. La ocupación por el ejército del Complexo da Maré (130 mil habitantes en 16 favelas), hasta que termine el Mundial, es apenas la acción más conocida por la población. Esta semana el gobierno del estado de Río informó de la incorporación de ocho nuevos blindados para el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), que serán utilizados en los operativos de “pacificación de las favelas” (O Globo, 24/06/14).

En los cuatro meses previos al Mundial, la Secretaría de Estado de Río informó de 4 mil 250 internaciones forzosas de personas en situación de calle, quienes son trasladadas a un albergue a 70 kilómetros del centro de la ciudad, donde, según el dossier de los Comités de la Copa, son alojados en condiciones precarias y sufren prácticas de tortura.

Río de Janeiro se está convirtiendo en una ciudad cada vez más cara y desigual, señala el dossier del Comité de la Copa. Una ciudad fracturada, conflictiva, como sucedió en el reciente carnaval, cuando más de 70 por ciento de los 14 mil recolectores de basura entraron en huelga. Luego de ocho días de duro conflicto y descalificaciones, una de las categorías peor pagadas obtuvo un aumento de 37 por ciento en su salario base, que aun así es de apenas 500 dólares. Pese a las presiones, aún se mantiene el enorme campamento de 4 mil personas organizado por el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo) a tres kilómetros del estadio Itaquerão.

Cuando se lleva disputada la mitad del Mundial, las manifestaciones han descendido y la cantidad de personas movilizadas es menor que en las semanas previas. Aun así, las protestas están lejos de desaparecer. Nadie olvida el éxito de las jornadas de junio de 2013, que consiguieron frenar los aumentos del boleto de transporte urbano, pero que en realidad cuestionaban el modelo de ciudad que va imponiendo el capital con apoyo de una amplia coalición de partidos.

Un reciente comunicado del MTST, que mantiene un campamento de 400 personas frente a la cámara municipal en demanda de vivienda popular, asegura que su lucha no comenzó con el Mundial ni se terminará cuando finalice. Reafirmamos que el gran legado del Mundial fue la especulación inmobiliaria y la exclusión urbana.

Después de julio, cuando el balón deje de rodar y se apaguen los fuegos de artificio mediáticos, los brasileños volverán a su vida cotidiana, pagando precios abusivos por un transporte pésimo. La resistencia al extractivismo urbano recién comienza.

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Del Sur al Norte: crisis de la deuda y programas de ajuste

Ven, 27/06/2014 - 14:14

Eric Toussaint, CADTM

Este texto pone en evidencia las similitudes de las políticas impuestas a los pueblos del Norte y del Sur del planeta a partir del gran giro neoliberal de los años 1980. Si bien fue escrito en julio de 2000, ningún retoque es necesario para presentar y analizar el desarrollo de los acontecimientos del período 1980-2000 en materia de austeridad y de endeudamiento. Su contenido tiene la ventaja de mostrar que las políticas aplicadas progresivamente a partir de 2008 en Grecia, en Europa occidental y en los Estados Unidos constituyen la profundización de una ofensiva iniciada tres decenios antes. Los argumentos utilizados por los gobiernos y los organismos internacionales que los aplican no han cambiado verdaderamente, lo mismo que las recetas utilizadas.

A partir de los años 1980, la crisis del endeudamiento público, tanto de los países del Tercer Mundo y del Este como de los países industrializados, ha sido sistemáticamente utilizada para imponer políticas de austeridad en nombre del ajuste |1|. Acusando a sus predecesores de haber vivido “por encima de sus posibilidades” recurriendo demasiado fácilmente al empréstito, la mayor parte de los gobiernos en funciones desde entonces han infligido progresivamente un “ajuste” de los gastos públicos, los sociales en particular, como si se tratara de ajustar un cinturón apretándole uno o dos agujeros.

Por lo que se refiere al Tercer Mundo y el Este, el formidable crecimiento de la deuda pública comenzó a finales de los años 1960 y desembocó en una crisis de pagos a partir de 1982. Este endeudamiento tiene responsables. Se encuentran esencialmente en los países más industrializados: los bancos privados, el Banco Mundial y los gobiernos del Norte que prestaron literalmente a espuertas centenares de miles de millones de eurodólares y de petrodólares.

Para colocar sus excedentes de capitales y de mercancías, esos diferentes actores del Norte prestaron a tasas de interés muy bajas. La deuda pública de los países del Tercer Mundo y del Este fue así multiplicada por doce entre 1968 y 1980. En los países más industrializados, el endeudamiento público aumentó igualmente con fuerza durante los años 1970, al intentar responder los gobiernos al final de los “treinta gloriosos” años de posguerra con políticas keynesianas de relanzamiento de la máquina económica.

Un giro histórico se emprendió en 1979, 1980, 1981, con la llegada al poder de Thatcher y de Reagan, que a partir de entonces aplicaron a gran escala las políticas soñadas por los neoliberales.

De entrada, procedieron en particular a una muy fuerte subida de las tasas de interés, que obligó a los poderes públicos endeudados a transferir a las instituciones financieras privadas montantes colosales. A partir de ese momento, a escala planetaria, el reembolso de la deuda pública constituyó un poderoso mecanismo de bombeo de una parte de las riquezas creadas por los trabajadores asalariados y los pequeños productores en beneficio del capital financiero.

Esas políticas, dictadas por los neoliberales, iniciaban una formidable ofensiva del capital contra el trabajo. Endeudados, los poderes públicos se pusieron a reducir los gastos sociales y de inversión, para “equilibrar” las cuentas; luego, recurrieron a nuevos préstamos, para hacer frente a la subida de las tasas de interés: es el famoso efecto “bola de nieve”, vivido en los cuatro puntos del planeta durante los años 1980. Es decir, un aumento mecánico de la deuda causado por el efecto combinado de las tasas de interés elevadas y de los nuevos préstamos necesarios para el reembolso de los préstamos anteriores.

Para pagar la deuda pública, los gobiernos se sirvieron abundantemente de los impuestos, cuya estructura fue modificada de forma regresiva en el curso de los años 1980-1990: la parte de los ingresos fiscales provenientes de los impuestos sobre las rentas del capital disminuyó, mientras que aumentaba la parte de los ingresos provenientes de los impuestos sobre el trabajo asalariado, de una parte, y sobre el consumo de masas, vía la generalización del IVA y el aumento de los impuestos indirectos, de otra.

En definitiva, el Estado quitó a los trabajadores y a los pobres para dar a los ricos, al capital: exactamente lo contrario de una política redistributiva, que debería ser, sin embargo, la preocupación principal de los poderes públicos…

La crisis de la deuda pública de los años 1980 está íntimamente ligada al proceso de desreglamentación que preside la mundialización neoliberal. En efecto, el aumento colosal del endeudamiento público, a finales de los años 1960 y comienzos de los años 1980 fue pareja con el desarrollo del mercado de los “eurodólares”, es decir una de las primeras etapas de la desreglamentación del sistema monetario internacional y de los mercados de cambios.

Importancia estratégica del ajuste estructural en los países de la periferia Las políticas de ajuste estructural comenzaron a ser aplicadas en los países de la periferia justo después del estallido de la crisis de la deuda en agosto de 1982. Constituyeron la prosecución, bajo una forma nueva, de una ofensiva que había comenzado unos quince años antes.

¿Qué estaba en juego en esta ofensiva? Para los estrategas de los gobiernos del Norte y de las instituciones financieras multilaterales a su servicio, comenzando por el Banco Mundial, imperativamente había que responder a un desafío, la pérdida de control sobre una parte creciente de la periferia: entre los años 1940 a los 1960, se fueron sucediendo las independencias asiáticas y africanas, el bloque del Este europeo se había ampliado, las revoluciones china, cubana y argelina habían triunfado, habían aparecido políticas populistas y nacionalistas, puestas en marcha por regímenes capitalistas de la periferia -del peronismo argentino al partido del Congreso indio de Nehru, pasando por el nacionalismo nasseriano-… En definitiva, nuevos movimientos y organizaciones se habían desarrollado un poco en todas partes a escala internacional, constituyendo otros tantos peligros para la dominación de las principales potencias capitalistas.

Los préstamos masivos concedidos, a partir de la segunda mitad de los años 1960, a un número creciente de países de la periferia (comenzando por los aliados estratégicos, el Congo de Mobutu, la Indonesia de Suharto, el Brasil de la dictadura militar, llegando hasta países como Yugoslavia y México) juegan el papel de lubrificante de un poderoso mecanismo de recuperación del control. Esos préstamos concretos tenían por objetivo el abandono por esos países de su política nacionalista y una conexión más fuerte de las economías de la periferia al mercado mundial dominado por el centro. Se trata igualmente de asegurar el aprovisionamiento de las economías del Centro en materias primas y en combustibles. Poniendo los países de la periferia progresivamente en competencia los unos con los otros, incitándoles a “reforzar su modelo exportador”, el objetivo era hacer bajar los precios de los productos que exportaban y, por consiguiente, reducir los costes de producción en el Norte y aumentar en él la tasa de ganancia. Se trataba en fin, en un contexto de ascenso de las luchas de emancipación de los pueblos y de guerra fría con el bloque del Este, de reforzar la zona de influencia de los principales países capitalistas. Ciertamente, no se puede afirmar que hubo por parte de los bancos privados, del Banco Mundial y de los gobiernos del Norte, la puesta en marcha de un complot. Pero no deja de ser cierto que un análisis de las políticas seguidas por el Banco Mundial y por los principales gobiernos de los países industrializados en materia de préstamos a la periferia muestra claramente que esos actores perseguían objetivos estratégicos |2|…

La crisis que estalla en 1982 es el resultado del efecto combinado de la bajada de los precios de los productos exportados por los países de la periferia hacia el mercado mundial y de la explosión de las tasas de interés. De un día para otro, hay que pagar más con ingresos que disminuyen. De ahí, el estrangulamiento. Los países endeudados anuncian que están confrontados a dificultades de pago. Los bancos privados del centro se niegan inmediatamente a conceder nuevos préstamos y exigen que se les paguen los antiguos. El FMI y los principales países capitalistas industrializados adelantan nuevos préstamos para permitir a los bancos privados recuperar su apuesta y para impedir una sucesión de quiebras bancarias.

Desde esa época, el FMI, apoyado por el banco Mundial, impone los planes de ajuste estructural. Un país endeudado que se niega al ajuste estructural se ve amenazado con la detención de los préstamos del FMI y de los gobiernos del Norte. Se puede afirmar sin riesgo a equivocarse que quienes, a partir de 1982, proponían a los países de la periferia que dejaran de pagar sus deudas y que constituyeran un frente de los países deudores tenían razón. Si los países del Sur hubieran instaurado ese frente, habrían sido capaces de dictar sus condiciones a acreedores desesperados.

Al optar por la vía del reembolso, bajo las horcas caudinas del FMI, los países endeudados han transferido hacia el capital financiero del Norte el equivalente de varios planes Marshall. Las políticas de ajuste han implicado el abandono progresivo de elementos clave de la soberanía nacional, lo que ha desembocado en un aumento de la dependencia de los países concernidos hacia los países más industrializados y sus multinacionales. Ninguno de los países que haya aplicado el ajuste estructural ha podido sostener de forma duradera una tasa de crecimiento elevada. Las desigualdades sociales han aumentado en todas partes. Ningún país “ajustado” constituye una excepción.

Los nuevos préstamos concedidos por el FMI desde 1982 persiguen tres objetivos: 1) establecer las reformas estructurales impuestas por el ajuste; 2) asegurar el reembolso de la deuda contratada; 3) permitir progresivamente a los países endeudados tener acceso a los préstamos privados vía los mercados financieros.

¿En qué consiste este “ajuste”?El ajuste estructural comprende dos grandes tipos de medidas. Las primeras son medidas de choque (generalmente la devaluación de la moneda y la subida de las tasas de interés en el interior del país concernido). Las segundas son reformas estructurales (privatización, reforma fiscal, etc.). Las devaluaciones impuestas por el FMI han alcanzado regularmente tasas del 40% al 50%. Intentan hacer más competitivas las exportaciones de los países concernidos, de forma que aumenten las entradas de divisas necesarias para el reembolso de la deuda. Otra ventaja, no despreciable desde el punto de vista de los intereses del FMI y de los países más industrializados: provocan una bajada del precio de los productos exportados por los países del Sur.

Para estos últimos tienen efectos más negativos: engendran una explosión del precio de los productos importados en su propio mercado y deprimen por ello la producción interna. Así, no solo sus costes de producción aumentan, tanto en la agricultura como en la industria y el artesanado -esto tanto más en la medida que incorporan ya numerosos recursos importados como consecuencia del abandono de las políticas “autocentradas”-, sino que el poder de compra de la gran masa de sus consumidores se estanca (el FMI prohíbe toda indexación de los salarios). Además, esas devaluaciones provocan un agravamiento de las desigualdades en el reparto de las rentas, pues los capitalistas, que disponían de liquidez, tomaron cuidado de comprar divisas extranjeras antes de su aplicación. Así, en el caso por ejemplo de una devaluación del 50%, el valor de su liquidez se duplicaba.

La política de tipos de interés elevados, por su parte, no hace sino aumentar la recesión interna: el campesino o el artesano, que debe pedir prestado para comprar los recursos necesarios para su producción, duda en hacerlo o reduce su producción por falta de medios.

Por el contrario, el capital rentista prospera. El FMI justifica estos tipos elevados afirmando que atraerán a los capitales extranjeros de los que tiene necesidad el país. En la práctica, los capitales que son atraídos por tales tipos son volátiles y toman rumbo a otros cielos al menor problema o cuando aparece una mejor perspectiva de ganancia.

Otras medidas de ajuste específicas de los países de la periferia: la supresión de los subsidios a ciertos bienes y servicios básicos y la contrarreforma agraria. En la mayor parte de los países del Tercer Mundo, la alimentación básica (pan, tortilla, arroz…) está subvencionada para impedir fuertes subidas de precios. A menudo este es también el caso en lo que se refiere al transporte colectivo, la electricidad y el agua. El FMI y el Banco Mundial exigen sistemáticamente la supresión de tales subsidios, lo que provoca un empobrecimiento de los más pobres y algunas veces revueltas por hambre.

En materia de propiedad de la tierra, el FMI y el Banco Mundial han lanzado una ofensiva a largo plazo que intenta hacer desaparecer toda forma de propiedad comunitaria. Es así como han obtenido la modificación del artículo de la Constitución mexicana que protegía los bienes comunales (ejidos). Y uno de los grandes temas sobre los que trabajan hoy estas dos instituciones es la privatización de las tierras comunitarias o estatales en el África subsahariana…

Medidas de ajuste comunes al Norte y al SurLa reducción del papel del sector público en la economía, la disminución de los gastos sociales, las privatizaciones, la reforma fiscal favorable al capital, la desreglamentación del mercado de trabajo, el abandono de aspectos esenciales de la soberanía de los Estados, la supresión de los controles de cambio, el estímulo del ahorro-pensión por capitalización, la desreglamentación de los intercambios comerciales, el impulso de las operaciones bursátiles... Todas esas medidas son aplicadas en el mundo entero a dosis que varían según las correlaciones de fuerzas sociales. Lo que llama la atención es que desde Malí a Inglaterra, de Canadá a Brasil, de Francia a Tailandia, de Estados Unidos a Rusia se constata una profunda similitud y una complementariedad entre las políticas llamadas de "ajuste estructural", en la periferia, y las bautizadas en el centro como de "saneamiento", "austeridad" o "convergencia". En todas partes, la crisis de la deuda pública ha servido de pretexto para el lanzamiento de tales políticas. En todas partes el pago de la deuda pública representa un engranaje infernal de transferencia de las riquezas en beneficio de los detentadores de capital.

François Chesnais resume la situación en unas frases: "Los mercados de títulos de deuda pública (los mercados obligaciones públicas), puestos en pie por los principales países beneficiarios de la mundialización financiera y luego impuestos a los demás países (sin demasiadas dificultades muy frecuentemente) son, según dice incluso el propio Fondo Monetario Internacional, la piedra "angular" de la mundialización financiera. Traducido a un lenguaje claro, es exactamente el mecanismo más sólido, puesto en pie por la liberalización financiera de transferencia de riquezas de ciertas clases y capas sociales y de ciertos países hacia otros. Atacar a los fundamentos del poder de las finanzas supone el desmantelamiento de esos mecanismos y, por tanto, la anulación de la deuda pública, no solo la de los países más pobres, sino también la de todos los países cuyas fuerzas sociales vivas se niegan a que el gobierno continúe imponiendo la austeridad presupuestaria a los ciudadanos para pagar los intereses de la deuda pública" |3|.

Los planes de ajuste estructural y demás planes de austeridad constituyen una máquina de guerra que intenta destruir todos los mecanismos de solidaridad colectiva (desde los bienes comunes al sistema de pensión por reparto) y someter todas las esferas de la vida humana a la lógica mercantil. El sentido profundo de las políticas de ajuste estructural es la supresión sistemática de todas las trabas históricas y sociales al libre despliegue del capital para permitirle proseguir su lógica de beneficio inmediato, cualquiera que sea su coste humano o medioambiental.

Hay que romper con esta lógica, abandonar las políticas de ajuste estructural, en cualquier lugar que se apliquen, y reconstruir un conjunto de mecanismos de control del capital de forma que se dé prioridad a la Humanidad. De ahí la importancia de crear colectivamente, gracias a solidaridades Norte/Sur, Este/Oeste, nuevas redes de lucha ciudadana. Las múltiples resistencias de las que este libro se hace eco pueden desembocar en un nuevo proyecto emancipador.
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Notas:
|1| Fuente: este texto constituye la Introducción de Éric Toussaint al libro colectivo FMI: Les peuples entrent en Résistance, Edición del Cetim, Ginebra, 2000. El libro fue realizado en colaboración con ATTAC y la Asociación Internacional de Técnicos, Expertos e Investigadores (AITEC). Libro completo: http://cadtm.org/Du-Sud-au-Nord-crise-de-la-dette en la parte abajo o http://www.cetim.ch/fr/documents/PAS-texte.pdf
|2| Para un análisis más en profundidad, leer: Éric Toussaint, La bolsa o la vida, Editorial Clacso, Buenos Aires, 2006, http://cadtm.org/La-bolsa-o-la-vida Textos completos (en el sitio web de Clacso): http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/touss/touss.html Éric Toussaint, Banco Mundial : El golpe de estado permanente, Editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2007 Ver tambien Éric Toussaint y Damien Millet, 60 preguntas 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco mundial, Editorial Gobierno Bolivariano de Venezuela/Centro Internacional Miranda, Caracas, 2011, http://cadtm.org/60-preguntas-60-respuestas-sobre,6891
|3| François Chesnais, Tobin or not Tobin, L’Esprit frappeur, París, 1998.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La interminable guerra de Irak

Ven, 27/06/2014 - 09:01

Angel Guerra Cabrera, AlaiNet

La interminable y multidimensional guerra de Estados Unidos por controlar los hidrocarburos, otros recursos naturales estratégicos y los fondos financieros de otros países, lo ha conducido a utilizar prácticas de una ferocidad y una ausencia de escrúpulos sin límites. El cinismo con que lleva a cabo sus políticas de terror de Estado en nombre de la democracia, los derechos humanos o las “guerras” contra el terrorismo y el narcotráfico no tienen precedente. Ha implantado una tiranía mundial que pisotea las normas del derecho internacional establecidas desde la paz de Westfalia (1649) y vulnera sin contemplaciones los principios legales emanados de la Carta Magna (1215), todos ellos articulados en su Constitución.

Con esta guerra Washington trata también de acosar y cercar militar y económicamente a una China que lo desplaza como primera potencia económica mundial y a Rusia, cuya alianza con la primera crea un formidable polo de poder económico y militar, reforzado por la cooperación con los otros Brics.

A la vez persigue liquidar la lucha de los pueblos y los estados que no se subordinan a sus dictados y defienden su independencia y soberanía. En Medio Oriente, salvo Siria, ya ha destruido literalmente a todos los estados independientes. Ello da una medida del peligro que se cierne sobre los países de América Latina y el Caribe agrupados en el Alba, Unasur y Mercosur e impulsores de un esfuerzo de unidad latino-caribeña como Celac, que produce pesadilla en Washington. Aunque en Venezuela, por su liderazgo latinoamericano y sus incomparables reservas de hidrocarburos la internacional de las derechas concentra esfuerzos descomunales para derrocar su gobierno legítimo ningún país escapa en nuestra región a los planes de reconquista o recolonización de Washington.

Pero sea en la ex Yugoslavia, Afganistán, Venezuela, Argentina, Ucrania, Libia, Siria -y ahora, de repente, nuevamente en Irak-, la impudicia y la hipocresía de esta política exige a los pulpos mediáticos justificarla a sus audiencias cautivas con narrativas fantasiosas, sin lugar en el tiempo ni en el espacio reales. Inventan o reciclan nuevos membretes en cuestión de horas: “terroristas”, la “soledad de los estudiantes venezolanos”, los “expertos económicos sobre Argentina”, o los abnegados luchadores por la democracia en la plaza Maidán, o el caso de intercambiables comodines, un día nobilísimos y admirables rebeldes en Siria y al siguiente bestiales y sanguinarios yihadistas en Irak. Goebbels moriría de envidia.

¿Cómo se explica que una banda de “fundamentalistas islámicos” conquiste en horas una tercera parte de Irak sin apenas resistencia por las fuerzas del gobierno? Nadie más indicado para responderlo que Estados Unidos, creador de esta legión internacional de lunáticos y mercenarios entrenados por la CIA y otros servicios occidentales y armados con un río de dólares sauditas, cataríes y turcos para destruir al Estado sirio y, por consiguiente, golpear duro a Irán, y eliminar a las Fuerzas Patrióticas Libanesas agrupadas en torno a Hezbolá. Se suponía que Washington había organizado con tanto esmero al ejército y la seguridad iraquíes que ya estaban listas según Obama para asegurar la paz y la estabilidad del país.

Es evidente que a los hombres del llamado Estado Islámico de Irak y Levante se han unido otras fuerzas sunitas dentro de ese país no necesariamente fundamentalistas. Entre otras razones por el hartazgo con la escandalosa corrupción y la política sectaria del gobierno chiita de Nuri al-Maliki.

De la misma manera que pueden haberlo hecho muchos entre los miles de combatientes del ejército de Sadam Hussein y de funcionarios baasistas mandados masivamente al desempleo por los yanquis tan pronto inició la ocupación, también agraviados por el sectarismo religioso.

Pero fue Estados Unidos quien aplicó la carta sectaria desde el comienzo de la intervención para su plan de desmembramiento de Irak y Medio Oriente según fronteras confesionales. Como la corrupción. Hay muchos miles de millones de dólares para la “reconstrucción” de Irak cuyo paradero aún desconocen los auditores del gobierno federal. Súmese la repartición entre los amigotes de los jugosos contratos donde cientos de compañías como la Hallyburton de Dick Cheney hicieron su agosto... sin reconstruir nada.

Los gobiernos patriotas y fuerzas populares de América Latina deben mirarse en el espejo de Medio Oriente, unirse “como la plata en las raíces de los Andes” y endurecer sus puños.
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Ver también: Los petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Deuda externa, fondos buitres y criminalidad financiera transfronteriza

Ven, 27/06/2014 - 08:01
Hugo Ruiz Diaz Balbuena, CADTM

Entre 1976 y 1999, la deuda pública argentina estuvo cifrada en la suma de unos 85 mil millones de dólares. Un verdadero festín de corrupción, robo y saqueo para el capital financiero internacional y los grupos económicos nacionales subordinados al proyecto político neoliberal

Como lo demostró fehacientemente en el 2000 la Sentencia llamada Olmos, la deuda externa argentina está intrínsecamente tachada de nulidad y de ilegitimidad. Es el caso típico de la llamada Deuda Odiosa.

Sin embargo, a pesar de la claridad y calidad de la sentencia penal del Juez Ballesteros, de la demostración objetiva de la responsabilidad de los grupos económicos nacionales e internacionales, de la del FMI y del Banco Mundial, la misma no recibió un seguimiento serio ni ninguna aplicación concreta.

Como es sabido, Argentina llegó al colapso institucional-político-económico-financiero en el 2001; un verdadero tsunami que puso al Estado y a los poderes públicos al borde de la descomposición total.

Lo que le alcanza de nuevo hoy a Argentina, no es un problema argentino y limitado a ella. Es un problema mucho más de fondo: es un problema de política internacional de paradigmas de organización internacional, de paradigmas de integración, de paradigmas entre soberanía y subordinación, dependencia o independencia, autodeterminación o satelización.

El “fallo” del juez norteamericano no es una decisión propiamente judicial- aunque se guarden las apariencias jurisdiccionales- , sino un juicio político ideológico bajo ficción de aplicaciòn de reglas jurídicas internas. Es un fallo que intenta legitimar el sistema de criminalidad financiera internacional.

¿Qué camino tomar? Hoy es Argentina, mañana serán de nuevo Perú, España, Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, República del Congo, Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.…

Es en el contexto político en que se da el “fallo” que Evo Morales expresó su solidaridad con Argentina y rechazó cualquier decisión de tribunales extranjeros que atenten contra la soberanía en la región.

Correctamente afirmó que este “fallo” es un acto de agresión financiera y económica, lo cual vuelve a poner en el tapete el tema de la definición de la agresión económica como medio e instrumento para liquidar proyectos de independencia y de desarrollo autónomo de los pueblos de la región. El realidad, como lo señaló Evo Morales con este “fallo” la criminalidad financiera transfronteriza y los especuladores no sólo pretenden” provocar nuevas crisis financieras” en los países de la región , sino conducir de nuevo hacia proyectos políticos de privatización de empresas públicas rentables y al saqueo de recursos naturales.

Asimismo, el presidente Mujica observó que el verdadero objetivo de los fondos buitres son los recursos naturales estratégicos argentinos, en particular, el yacimiento de Vaca muerta. Es decir, una nueva entrega de recursos públicos a empresas trasnacionales.

El MERCOSUR sentó una postura a favor de Argentina manifestando “su más absoluto rechazo a la actitud de dichos fondos, cuyo accionar obstaculiza el logro de acuerdos definitivos entre deudores y acreedores y pone en riesgo la estabilidad financiera de los países”. Los presidentes agrupados en el MERCOSUR expresaron su “solidaridad y apoyo a la República Argentina en la búsqueda de una solución que no comprometa su desarrollo y el bienestar de su pueblo, en consonancia con sus políticas de desarrollo nacional”. Por su parte la CELAC recordaron la Declaración de La Habana, adoptada por la II Cumbre realizada los días 28 y 29 de enero de 2014 en la expresaron la necesidad de contar con “instrumentos que posibiliten acuerdos razonables y definitivos entre acreedores y deudores soberanos” y que permitan hacer frente a problemas de sustentabilidad de deuda de forma ordenada.

Como vemos, el problema de la deuda externa sigue siendo un problema político-estratégico que puede poner de nuevo en jaque el esfuerzo de integración en toda la región. Aun cuando el problema de Argentina con los fondos buitres haya sido objeto de tratamiento en bloques como MERCOSUR y CELAC, las declaraciones y posiciones asumidas no bastan. Es un imperativo pasar a la acción con la puesta en marcha de una nueva arquitectura financiera y económica regional y con un mecanismo autónomo de solución de controversias en la región. Es necesario que un foro como la UNASUR tome medidas concretas contra los actos de corporaciones financieras criminales internacionales como la Elliot y Asociados y contra su cabeza visible Paul Singer y otros responsables.

Pero la mejor manera de confrontar a esta criminalidad financiera transfronteriza es haciendo funcionar de una vez por todas el BANCO DEL SUR.

Asimismo, más que nunca es de nuevo de actualidad desplegar una campaña continental por el no pago de deudas odiosas, nulas e ilegítimas y por una auditoría minuciosa de la deuda externa con la participación directa de la ciudadanía. Asimismo, es tiempo que los procesos penales contra los responsables de esta situación lleguen a su fin y que sean condenados debidamente, incluyendo a los más altos dirigentes, técnicos y burócratas del FMI y del Banco Mundial.

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FMI propone un plan de fontanería financiera para vigilar los flujos de dinero

Xov, 26/06/2014 - 15:26
El Fondo Monetario Internacional se está dando cuenta que las políticas monetarias laxas y los planes de flexibilización cuantitativa no han llevado al mundo a la "recuperación a tres velocidades", que prometía Madame Lagardé el año pasado, sino más bien a un estancamiento global. Esto es porque la relación entre la estabilidad financiera y la política monetaria es más caprichosa e inestable de lo que se piensa. No depende de una tasa de interés artificiosa, que además usualmente está manipulada, sino más bien de los vaivenes de la economía real. La gran lección de esta crisis, y que los organismos financieros se niegan a reconocer, es que el sistema financiero no es nada sin la economía real. De ahí que un informe del FMI publicado esta semana haga referencia a la "plomería" o "fontanería financiera" necesaria para cubrir los riesgos que están incubando las políticas de los bancos centrales.
El informe en cuestión se titula Financial Plumbing and Monetary Policy y señala que las posiciones apalancadas tienden a limitar las decisiones de política monetaria. Es decir que en una situación global fuertemente apalancada como la existente en la pre y post crisis, las decisiones de política monetaria han resultado completamente ineficaces, No debe sorprender que a siete años del estallido de la crisis se diga ahora que las políticas monetarias han sido ineficaces. Es cierto: no han apuntalado la economía y en cambio han potenciado los problemas previamente existentes como la incubación de burbujas. El problema radica en que desde los años 80 con todos los paradigmas monetaristas se hizo pensar que la política monetaria era capaz de resolver todos los problemas de una crisis. Y la figura de Alan Greenspan en los años 90 ayudó a reafirmar esta posición.

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La economía del fraude inocente

Xov, 26/06/2014 - 09:00
Alejandro Nadal, La Jornada

¿Cómo puede ser inocente un fraude? En su último libro, La economía del fraude inocente (publicado en 2004), el gran economista John Kenneth Galbraith aclara el misterio. La idea de fraude inocente nos remite a una serie de análisis y supuestos equivocados que han sido adoptados por los economistas convencionales, es decir, los que sirven a los poderes establecidos. Esos análisis se han erigido en mitos y causan daños incalculables.

La presunción de inocencia proviene de una doble crítica a dichos economistas. Para Galbraith, esos economistas convencionales no sólo están equivocados, sino que son demasiado torpes para darse cuenta de sus errores. Es decir, pueden perpetrar el fraude pero son incapaces de entender lo que están haciendo. Y si por acaso alguno de estos economistas oficiales aclara que sí entiende lo que está haciendo, entonces la presunción de inocencia se remplaza por una acusación de alevosía, premeditación y ventaja.

Entre los fraudes inocentes que cultivan los economistas convencionales se encuentra el uso del término sistema de mercado para referirse al capitalismo. Galbraith sabía muy bien que estos dos términos no son sinónimos y que el origen del capitalismo se basa en una profunda distorsión del funcionamiento de los mercados. No sólo impera en el capitalismo una forma de circulación monetaria que nada tiene que ver con la circulación de mercancías en el mercado, sino que en el capitalismo el trabajo y la naturaleza se convierten en mercancías. El mercado es la tierra en la que crece el capitalismo como una maleza que todo lo invade. Al contrario de lo que se piensa comúnmente, el capitalismo acaba por destruir el mercado.

El libro de Galbraith identifica otros ejemplos de fraude inocente perpetrados por economistas oficiales. Uno muy importante es la distinción entre sector privado y sector público. En realidad, nos dice Galbraith, los intereses de las grandes corporaciones son ahora la prioridad para los planes y políticas de los gobiernos. Tiene razón y si hubiera podido continuar con su análisis (el libro se publicó cuando tenía 94 años y le faltaban dos para morir) hubiera señalado que a nivel de la política macroeconómica, los ministerios del tesoro y hacienda, así como los bancos centrales, han subordinado las prioridades de la política fiscal y monetaria a los dictados del capital financiero. La pretendida ‘autonomía’ del banco central es otro fraude inocente. En la política económica es difícil distinguir dónde termina el sector público y dónde comienza el sector privado.

Quizás el mejor ejemplo de fraude inocente en política económica es la idea de que el banco central es capaz de controlar la oferta monetaria en una economía. Éste ha sido uno de los mitos más acendrados en la teoría y en la práctica económica y tuvo un segundo aire cuando Milton Friedman revivió las tesis tradicionales de la teoría monetaria. Es bien sabido que para los monetaristas el gobierno siempre debe mantener un balance fiscal y si es necesario, debe intervenir en la economía sólo a través de la política monetaria. Inicialmente y con el fin de controlar la inflación, eso significaba mantener la oferta monetaria creciendo de manera gradual al ritmo de la actividad económica. Se suponía que esa debía ser la regla de oro del banco central. Irónicamente, el problema para los monetaristas es que nunca supieron encontrar la medida adecuada de la masa monetaria para su planteamiento de política económica. Así, no sorprende que en Estados Unidos la Reserva federal nunca hubiera sido capaz de encontrar la forma de controlar las medidas de masa monetaria con las que estuvo experimentando durante casi treinta años.

Ahora sabemos que Paul Volcker fue el último director de la Reserva federal que intentó controlar de manera directa la oferta monetaria. Después de varios años intentando dominar la oferta monetaria, en 1986 la Fed, todavía bajo la tutela de Volcker, abandonó la lucha y aceptó lo que los banqueros ya sabían: que la oferta monetaria la determinan los bancos comerciales privados.

La política monetaria sufrió un cambio radical. Se transformó en una política que utiliza tasas de interés como instrumento principal en lugar de buscar controlar la oferta monetaria. La cantidad de moneda en circulación dejó de ser la variable clave para tratar el tema de la inflación y en su lugar se prefirió hablar de ‘expectativas inflacionarias’. El trabajo de Lucas vino a rematar las cosas: el gobierno no debe intervenir jamás en la vida económica porque los agentes son capaces de prever el efecto de dicha intervención y pueden cancelarlo con sus propias acciones. Es la ‘teoría económica’ que aprendieron los tecnócratas mexicanos en su visita a las universidades estadunidenses en la década de los años setenta.

El fraude inocente nos hace recordar a Fedro en los Diálogos: la credibilidad de alguien que cometió un fraude vergonzoso nunca será restaurada, aunque diga la verdad. De todos modos, los economistas del sistema nunca dirán la verdad.

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PIB de Estados Unidos se contrae a un ritmo anual de -2,9%, la mayor caída trimestral en 5 años

Mér, 25/06/2014 - 17:03

La economía de Estados Unidos se contrajo a un ritmo mucho mayor que lo estimado previamente en el primer trimestre para registrar su peor desempeño en cinco años, como muestra la gráfica, demoliendo la creencia de que la primera economía del planeta ha tenido una recuperación sólida. El Departamento de Comercio indicó hoy que el producto interno bruto cayó a una tasa anual de -2.9 por ciento, en lugar del -1,0 por ciento que se había informado en mayo, y del +0,1 por ciento estimado en abril.
Si bien los problemas de la economía se han culpado a un invierno inusualmente frío y a una sequía de larga data que asola Estados como Texas o California, donde se recupera el agua de las duchas y sanitarios para volver a emplearla, la magnitud de la caída sugiere muchos otros factores en juego más allá de los relacionados al clima. Estados Unidos se enfrenta a lo que hemos llamado un estancamiento secular, o de largo plazo, por la debilidad de su sector industrial, los enormes bolsones de desempleo y la existencia mayoritaria del llamado "trabajo precario", un fantasma que también se ha incrustado en Europa con las débiles señales de crecimiento y el nulo repunte del empleo. Aunque los gobiernos digan lo contrario y lancen cifras optimistas, el empleo nunca más volverá a los niveles existentes antes de la crisis desatada en 2008.

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Schäuble y el BCE confirman los temores de nueva burbuja inmobiliaria global

Mér, 25/06/2014 - 14:13

Las históricamente bajas tasas de interés que mantienen los principales bancos centrales del mundo (BCE, Reserva Federal, Banco de Japón, Banco de Inglaterra) no han hecho más que incubar las enormes burbujas especulativas que he apuntado aquí y aquí. Todo hace temer que estamos nuevamente al borde del inminente estallido de una nueva crisis financiera, como anunciamos el año pasado. Quienes ahora confirman la burbuja inmobiliaria que se ha hinchado a nivel global son nada menos que el ministro de finanzas de Alemania, Wolfgang Schauble, y el Vice Presidente del BCE, Vitor Constancio. Constancio advirtió el lunes las devastadoras consecuencias de las políticas implementadas por su propia casa: El dinero barato ha llevado a exagerar las inversiones en bienes raíces, provocando el sobrecalentamiento inmobiliario en varias ciudades europeas.

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La contraofensiva de la derecha internacional contra Argentina

Mér, 25/06/2014 - 08:30
Emir Sader, Página 12

La nueva acción de los fondos buitre en contra de Argentina es parte de una contraofensiva más amplia de la derecha internacional en contra de los países progresistas de America latina. Conducida por sus principales voces en los medios –Financial Times, Wall Street Journal, The Economist, El País–, atacan sistemáticamente a esos gobiernos, que no han aceptado los dictámenes del Consenso de Washington. Y por eso mismo han logrado sortear la recesión capitalista internacional, que se ha instalado ya hace más de 6 años en el centro mismo del sistema, arrasando los derechos sociales, sin plazo para terminar.

Por eso los países latinoamericanos que siguieron creciendo y distribuyendo renta, disminuyendo la desigualdad que aumenta exponencialmente en el centro del sistema, son un factor de perturbación, son la prueba concreta de que otra forma de enfrentar la crisis es posible. Que se puede distribuir renta, recuperar el rol activo del Estado, apoyarse en los países del Sur del mundo y resistir a la crisis.

Por eso la contraofensiva actual, que busca demostrar que ya no habría más espacio para que la economía de esos países siguiera creciendo; que los avances en las políticas sociales no serían tales; que el tema de la deuda no estaría todavía resuelto. Es crucial para las grandes potencias intentar voltear esta alternativa al Consenso de Washington.

La formidable arquitectura de renegociación de la deuda argentina nunca fue asimilada por ellos. Quieren que sea un mal ejemplo para Grecia, Portugal, España, Egipto, Ucrania y tantos otros países aprisionados en las trampas del FMI. Tienen que demostrar que los dictados de la dictadura del capital especulativo son ineludibles.

La nueva ofensiva en contra de Argentina tiene que ser contestada por todos los gobiernos latinoamericanos que son, en distintos niveles, igualmente víctimas del capital especulativo, que se resiste a reciclar las inversiones productivas que necesitamos. Es hora de que los gobiernos de los otros países de la región no sólo acompañen a las misiones argentinas, sino que también asuman la disposición de imponer impuestos a la libre circulación del capital financiero. Una medida indispensable, urgente, que sólo puede ser asumida por un conjunto de países en forma de unidad.

Asimismo, Brasil puede ayudar a Argentina –como fue sugerido recién por un economista brasileño– ofreciéndose como país para girar los pagos a acreedores. Argentina remitiría los recursos y Brasil haría el pago a los acreedores legítimos, sin posibilidad de ser confiscados. Una pequeña ayuda, que puede permitir a la Argentina pagar a los acreedores –el 92 por ciento del total– que han aceptado los términos de la renegociación.

Una renegociación que por los criterios vigentes en casi todos los países determina que, cuando dos terceras o tres cuartas partes acuerdan los términos del rescate, los otros automáticamente tienen que aceptarlos. Es tiempo de que América latina formalice ese criterio.

Tantos países del mundo han mirado hacia América latina para entender cómo han podido sacarse de encima sus deudas externas. Ellos mismos miran ahora hacia Argentina porque saben que se juega aquí mucho más que simplemente el 7,6 por ciento de la deuda remanente. Se juega la soberanía de los países frente a los que quieren doblegarlos con el peso de las deudas contraídas por los gobiernos sumisos al FMI y a sus voceros.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El fallo de la Corte Suprema de EEUU y los “fondos buitres”, paradigma de la estafa de la deuda pública

Mar, 24/06/2014 - 16:00
María Elena Saludas, CADTM

El lunes 16 de junio 2014, la Corte Suprema de Estados Unidos se expidió con un fallo adverso hacia Argentina, dando a conocer su decisión de no abordar el caso sobre un supuesto trato discriminatorio del Estado argentino entre los bonistas que ingresaron al canje y los que eligieron la vía del litigio.

Apenas 48 horas después el máximo tribunal decidió levantar la suspensión (stay) de las medidas cautelares “pari passu” (tratamiento igualitario entre acreedores). Esta cláusula conocida, también, como RUFO (Rights Upon Future Offers), que vence en enero de 2015, garantiza a quienes ingresaron al canje de deuda (2005/2010) recibir iguales mejoras que las que reciban los holdouts (los que no ingresaron).

La suspensión levantada hubiera permitido al Gobierno negociar con los “fondos buitres” un acuerdo mejor (al ofrecido en los canjes anteriores) sin que haya una catarata de juicios contra el país, amparados en la cláusula "pari passu". Es decir, que existe la posibilidad de que el 92,4% de los acreedores, que sí ingresaron al canje, inicien demandas para obtener pagos semejantes que, según estimó el Ministro de Economía Alex Kicillof, “podrían superar los 100 mil millones de US$” (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/248948-68419-2014-06-19.html).

El levantamiento de la suspensión cierra la posibilidad de una negociación, entrando a un “default técnico”, ya que, bloquea el intento anunciado por el Ministro de Economía de la Argentina (Kicillof) de cambiar la jurisdicción de pago de los bonos para el próximo 30 de junio 2014 e incluye, también, alternativas de embargos sobre bienes del Estado.

La estrategia de negociación y pago (porque somos “pagadores seriales” y las “deudas hay que honrarlas”) era y es la propuesta del Gobierno, apoyada por el arco político opositor (salvo contadas excepciones) que incluso viajaron a Washington, en un acto vergonzante de entrega, para reforzar lo que denominaron “una causa nacional”.

Toda esta explicación, que suena compleja, es la que circula en la “mass media” con el agregado de los opinólogos de turno, en su mayoría economistas sistémicos que tuvieron que ver también, con el proceso de endeudamiento (blindaje, megacanje). Como dice un economista amigo “en economía todo pareciera complejo pero, lo que hay que resolver es sólo una ecuación: quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores”.

Hoy, vaya paradoja, estamos al tope de debate sobre la Deuda Pública en Argentina. Nunca ha corrido tanta tinta al respecto. Sin embargo, no se está debatiendo lo que queda al desnudo a partir de estos acontecimientos: la deuda es un cáncer, cuánto más pagamos más debemos y es un instrumento de dominación.

Y, lo lamentable, también, es que se está desaprovechando una extraordinaria oportunidad, de explicar y probar con claridad la ilegitimidad e ilegalidad de la Deuda Pública Argentina. Este “default técnico”, en el que es probable que entremos, debería transformarse en una decisión unilateral de suspensión de pago de la Deuda Pública, incluso dejar sin efecto el acuerdo con el Club de París, hasta tanto se realice una auditoría integral, con participación ciudadana, que determine que parte de la misma es ilegal e ilegítima. Lo que podría ser además, un ejemplo para el mundo entero, ya que permitiría, articular luchas y formar un “club de deudores”. Así, como los poderosos del planeta se unen en instituciones como el G8, el G20, el Club de París es preciso y, con urgencia, que los pueblos se unan para luchar contra este injusto sistema que explota tanto a los pueblos, como a la naturaleza a partir de diferentes mecanismos, uno de ellos es la Deuda Pública.

¿Por qué es preciso auditar inmediatamente? Porque este instrumento nos permitirá poner en evidencia las irregularidades y la estafa de la deuda pública argentina. Parte de estos estudios ya han sido realizados. Contamos con la investigación conocida como causa “Olmos”, a partir de la sentencia de la misma se dio por probada la ilicitud de la Deuda Externa contraída durante el período 1976/82 y, se estableció la responsabilidad de los funcionarios de la dictadura que la contrajeron y la corresponsabilidad de las Instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que aprobaron préstamos ilícitos y fraudulentos |ver aquí| . La deuda de este período, a través de las sucesivas reestructuraciones, continua vigente y, es parte importante de la deuda del reciente acuerdo con el Club de París (9.700 US$), a pesar de que podría haber sido declarada su nulidad absoluta de acuerdo a la doctrina de “deuda odiosa”.

Haciendo un poco de historia: recordemos que en 1976, año en que usurpa el gobierno la dictadura cívico- militar, la deuda externa era de unos 8.000 millones de US$. Sólo 7 años después, cuando retorna la democracia, la deuda era de 45.000 millones de US$. O sea, en años de la dictadura la deuda pública se multiplicó por cinco. Dicha deuda se contrajo para: financiar la fuga de capitales y para costear la represión sobre el movimiento obrero con el objetivo de diezmar el alto grado de organización popular y generar terror en el conjunto de la población. Durante este período las deudas privadas, también fueron estatizadas.

Como señalábamos, al comienzo de la democracia (1983) la deuda externa alcanzaba la cifra de 45.000 millones de US$. Llegamos así, a la década de los años ´90 con total hegemonía neoliberal, con la convertibilidad (1 peso = 1 dólar), las privatizaciones: para pago de la deuda, siguiendo el recetario del FMI y el BM y, con las conocidas consecuencias de desempleo estructural, marginación, empobrecimiento, desarticulación del aparato productivo y la extranjerización de la economía. La Deuda Externa, en ese período alcanza la cifra de 147.000 millones US$. Vale recordar, también, que el famoso Plan Brady (´93/94) dio comienzo al endeudamiento con bonos para financiar déficits fiscales, de esta forma se modifica el tipo de acreedor, de Bancos a tenedores de Bonos (Fondos de Inversión; Previsionales… etc).

Llegamos así al 2001 con el estallido de la convertibilidad, la recesión y la profunda crisis económica que lleva a la caída del gobierno de De la Rua (Alianza). El gobierno provisorio que lo sucede declara el no pago de la deuda en manos privadas (54% del total), aunque no incluye la deuda con las Instituciones Financieras Internacionales (BM, FMI y BID) que siguieron percibiendo, rigurosamente, los pagos entre 2001 y la renegociación con canje de bonos de 2005.

La suspensión unilateral, que duró 38 meses, fue uno de los factores que contribuyeron para que el Estado saliera de la asfixia financiera que le imponían los servicios de la deuda y, estar en mejores condiciones para enfrentar la crisis económico-social.

Con el objetivo, siempre, de regresar al mercado internacional de capitales se inicia el Canje 2005 y, posteriormente su reapertura en 2010, lo que permite cambiar deuda por bonos atados a la inflación y al crecimiento. Si bien, con estos canjes hubo una quita del 43,3%, esta quita fue compensada con creces en pocos años, en especial a través de los pagos de los cupones ligados al crecimiento del PBI. A partir de mecanismo del canje gran parte de la deuda externa termina transformándose, vía bonos, en deuda intra-Estado: ANSES (Administración Nacional de Seguridad Social) / Banco Central R.A. / Banco Nación Argentina).

Este breve recorrido histórico tiene dos objetivos. Primero, explicar lo que son los “fondos buitres”: fondos de inversión que luego del default de 2001 compraron sus bonos a un 20% de su valor nominal y rechazaron la propuesta de Canje 2005/2010. El más relevante, en esta oportunidad, es el fondo financiero especulativo NML Elliot (Paul Singer) que, en 2008, compró bonos defaulteados, emitidos durante el Blindaje y el Megacanje, por 42 millones de dólares y, en 2014, a partir de una tasa de retorno del 1608% de ganancia, el valor de esos bonos se eleva a más de 800 millones de dólares. Es importante aclarar, que pudieron demandar a la Argentina ante un Juez neoyorquino a partir de los derechos que el Estado Nacional concedió a los acreedores al momento de emitir los bonos.

Entre los derechos concedidos por el Estado Nacional están: la prórroga de jurisdicción a Nueva York, la renuncia a oponer la inmunidad soberana o la cláusula de acreedor más favorecido. Estos derechos que son una constante respecto al endeudamiento de los ´90 y, también, durante la década kirchnerista deben ser anulados. La prueba de sus efectos los tenemos hoy. Sin embargo, con la idea de darle “tranquilidad” a los acreedores y seguridad a las inversiones externas directas (IED) se mantuvieron sin modificar, siendo que son una entrega de Soberanía jurisdiccional y legislativa. Hoy, se hace referencia a este tema como una de “las herencias del neoliberalismo”.

Efectivamente, esta cláusula, tiene su origen en la modificación del Código de Procedimiento Civil y Comercial de la dictadura cívico militar, pero no existe una sola explicación válida para justificar la no modificación de la misma cuando hubo oportunidad de hacerlo, por ejemplo, a fines de noviembre de 2013, cuando se debatió y aprobó la reforma y unificación del nuevo Código Civil y Comercial. Teniendo en cuenta que durante estos debates hubo testimonios de organizaciones y movimientos que durante años vienen denunciando esta situación y que aconsejaban su modificación: http://ccycn.congreso.gov.ar/export/hcdn/comisiones/especiales/cbunificacioncodigos/ponencias/buenosaires/pdfs/155_Javier_Echaide.pdf Es un gran error ceder la jurisdicción a Nueva York, como en este caso, como así también, en el caso de resolución de controversias entre inversionista y Estado que remite al CIADI (Tribunal del Banco Mundial) en cumplimiento de las clausulas que contiene, el capítulo de Inversiones, de los más de 50 Tratados Bilaterales de Inversión (TBIs) que Argentina tiene firmados y que continúan en vigencia.

En segundo lugar, este breve recorrido histórico intenta poner en evidencia que cuanto más pagamos más debemos. Que la Deuda Pública es un condicionante de nuestra economía y, que el supuesto “desendeudamiento público” no ha sido tal. Ya que, según la propias declaraciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, desde 2003 a la fecha, se pagaron 173.733 millones de US$. Sin embargo, pese a esos pagos, partiendo de una deuda en 2002 de 144.212 millones de US$, hoy la misma asciende a la suma de 240.000 millones de US$. Lo que demuestra, claramente, que la deuda es una gigantesca estafa, un mecanismo de succión de recursos producidos por trabajo argentino. Su origen es ilegal e ilegitimo y, ya la hemos pagado varias veces.

Desde el gobierno y la oposición sistémica se coincide en que hay que regresar al mercado internacional de capitales y para ello hay que hacer buena letra. Por ese motivo en los últimos meses se efectuó el pago de 5 demandas internacionales en el CIADI presentadas por empresas transnacionales (677 millones de US$), se indemnizó a REPSOL por la “nacionalización” del 51% del capital accionario de YPF (más de 10.000 millones de US$ entre capital e intereses), se acordó de manera secreta con el Club de París (9.700 millones de US$).

Sin embargo, este buen comportamiento solo parece servir para que a los 240.000 millones de US$ de deuda pública haya que incorporarle lo reclamado por los “fondos buitres” (15.000 millones de US$ si se incorporan los que aún no están litigando), con la posibilidad, también, que haya que sumar más de 100.000 millones de US$ producto de las demandas de los acreedores que se acogieron a las reestructuraciones del 2005/2010. Clara evidencia de que la solución no es seguir pagando.

Reiteramos lo manifestado al comienzo. Como primera medida, es preciso suspender los pagos de la deuda pública hasta tanto una Auditoria integral y con participación ciudadana determine qué tramos de la misma son ilegales e ilegítimos. Ejemplo emblemático, en este sentido, es el camino marcado por Ecuador, cuando en 2007 por decreto 472 del presidente Rafael Correa, dispuso una Auditoría de la Deuda Pública, llevada adelante por una comisión especial (CAIC) que permitió calificar de “ilegal, ilegítima y corrupta” a parte de la deuda externa. En nuestro país, reiteramos, contamos para esta medida, con el invalorable aporte hecho por Alejando Olmos en la denominada causa “Olmos”, donde en la sentencia se dio por probada la ilicitud de la Deuda Externa contraída durante el período 1976/82. Como así también, causas penales que se llevaron adelante con pruebas contundentes vinculadas a los canjes de deuda, al plan Brady y, en especial, al Megacanje que incrementó la deuda en más de 55.000 millones de dólares.

Por otro lado, es preciso denunciar y desmontar el andamiaje jurídico que permite remitirse a tribunales extranjeros cediendo, de esta forma, soberanía a favor de los fondos buitres, de los fondos de inversión especulativa, de las corporaciones transnacionales, cuyo objetivo es el lucro, cada día más exacerbado, en el marco de la profunda crisis capitalista global.

Nuestro país debe transitar hacia una política de autonomía e independencia, que podría generalizarse, si en la región se retoman algunos temas de agenda como puede ser el debate de una Nueva Arquitectura Financiera, con la puesta en real funcionamiento del Banco del Sur y con la creación de un Fondo del Sur. Este Fondo se podría constituir con el aporte de las reservas de cada país de Nuestramérica y, su objetivo sería de financiar alternativas al actual modelo productivo que estén al servicio de las necesidades de los pueblos y no al servicio de los intereses de las corporaciones transnacionales.

Denunciar la estafa que significa la deuda pública es parte, también, de este proceso de denuncia del actual modelo productivo agro –exportador – extractivista. No se puede pensar que durante este siglo XXI tendremos alimentos cuando sólo se prioriza el monocultivo de soja transgénica, en mano de corporaciones transnacionales o cuando se habla de industrialización de la ruralidad y no de Soberanía Alimentaria. No se puede pensar que tendremos Soberanía Energética firmando acuerdos con grandes petroleras como Chevron (la más contaminadora del planeta) para la extracción de petróleo y gas no convencional a partir de la depredadora técnica de fractura hidráulica.

Urge poner en debate estos temas a partir de campañas de sensibilización y consultas populares. Tenemos un acumulado histórico de experiencias en este sentido. Centenares de mesas de votación se instalaron en 2001 cuando se puso en marcha el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) por un Seguro de Empleo y Formación. Muchas más en el 2003, cuando después de años y meses de instalación del tema, llevamos adelante la Consulta Popular contra el ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas) donde votaron más de 2.300.000 personas. Es preciso retomar estas prácticas que han dejado huella en nosotros/as.

Desde la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) se está impulsando la iniciativa de una Campaña hacia una Consulta Popular por la Soberanía sobre los Bienes Comunes. Se comienzan a unir y apropiarse de ella cientos de movimientos sociales, ambientales, religiosos, políticos, de pueblos originarios, mujeres y jóvenes. El objetivo es poner en debate el actual modelo de desarrollo, que es funcional al pago de una ilegítima e ilegal Deuda Pública, que está vinculado, estrechamente, al modo de inserción global de nuestros países (del Sur global). Que nos lleva, también, a luchar contra la ideología del Libre Comercio (LC) en todas sus formas: Tratados Bilaterales de Inversión (TBIS), CIADI, TLC Unión Europea / MERCOSUR.

Esta es una manera de ejercitarnos en prácticas reales de democracia participativa. La democracia es práctica, es acción colectiva. Impulsar estas campañas nos ayuda a preguntarnos quiénes deciden, si tenemos Soberanía Energética, Financiera, Alimentaria o si tenemos que construirlas en un proceso hacia la Soberanía Popular y la Emancipación Social.

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El mundo desarrollado no seguirá por delante mucho tiempo

Mar, 24/06/2014 - 14:22
Matthew Lynn, El Economista

Crecimiento flojo, problemas estructurales, una losa para el crecimiento global... Podría ser la descripción de las grandes economías como EEUU, Europa o Japón, pero últimamente describe cada vez más a los mercados emergentes. Según la empresa de información financiera Markit, la divergencia entre las economías desarrolladas y emergentes, medida según el índice de actividad empresarial, ha alcanzado su máximo nivel desde 2005.

No sólo se ha ensanchado la brecha sino que también ha sufrido una reversión importante. Si históricamente los mercados emergentes iban por delante, ahora las posiciones han cambiado y el mundo desarrollado se expande más deprisa y a un ritmo más acelerado que las economías más jóvenes de Asia, África y Europa del este. Eso podría reflejar la situación de los últimos años pero no durará. Casi todo el mundo desarrollado está rebotando de unos niveles muy deprimidos, mientras que unas cuantas grandes economías emergentes atraviesan un bache. Los mercados emergentes volverán a destacar pronto.

Durante la mayor parte de los últimos treinta años, los inversores han seguido unas normas muy simples sobre la economía mundial y dónde invertir. El mundo desarrollado presentaba un crecimiento relativamente bajo pero lo compensaba con un alto grado de seguridad. Los emergentes ofrecían un crecimiento mucho mayor, aunque también menos estable. La elección era: crecimiento o estabilidad. Este año, eso se ha revertido. Los datos del PMI de Markit del mundo desarrollado se elevaron en mayo a sus niveles más altos desde febrero de 2011.

Desplome de confianzaLos emergentes, por el contrario, sufrieron un desplome en su confianza. La brecha entre ambos es ahora la mayor en nueve años y el mundo desarrollado es el que va por delante. Los días en que los BRIC, los Next-Eleven y los MINTS (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) se preparaban para dominar la economía mundial parecen de otra época. El crecimiento se ha reducido drásticamente en todos esos países y las bolsas han rendido mal. Pongamos a Alemania y Polonia, por ejemplo, dos países muy cercanos y miembros de la UE. El índice DAX alemán ha duplicado con creces su valor desde 2009. El índice Warsaw polaco sólo creció un 50% en el mismo periodo y lleva estancado seis meses. Lo mismo ocurre con casi todos los mercados emergentes si los comparamos con sus vecinos desarrollados.

Hasta marzo, el índice MSCI de mercados emergentes había marchado por detrás del mundo desarrollado tres años seguidos. Lo fundamental es si es un dato pasajero o representa un cambio duradero. ¿Podrá el mundo desarrollado reafirmar su supremacía histórica? Hay varias razones para pensar que su superioridad puede durar un tiempo. Con Barack Obama, EEUU ha desistido de ser el vigilante policial del resto del mundo. Con razón o sin ella el resultado van a ser muchas más guerras pequeñas y desagradables. Y eso inevitablemente salpica a los mercados.

Ya lo hemos visto en Ucrania y ahora en Irak. El mercado ruso cayó en picado por el conflicto en Ucrania y su economía empieza a contraerse. Irak no es un gran mercado pero su vecina Turquía se verá arrastrada por el caos en la región. Además de todo eso, muchos mercados emergentes se dan de bruces con problemas del mundo desarrollado. China tiene que conformarse con un crecimiento del 5% al 7%, en vez de más del 10%. Ningún país puede crecer a ese ritmo para siempre. Muchos de los que se clasifican como mercados emergentes (Taiwán y Corea del Sur), no están "emergiendo" realmente en ningún sentido de la palabra. En realidad, son economías desarrolladas y se enfrentan a los mismos retos que Europa y Norteamérica. Brasil, India y Rusia, se han visto alzados por el ascenso de los precios de las materias primas y el traslado de fábricas al extranjero pero no han hecho el trabajo duro de la reforma estructural para crear sus propias industrias.

Todos esos factores han reducido el crecimiento en lo que una vez fueron economías calientes. Y aun así, a medio plazo, los mercados emergentes se reafirmarán de nuevo. La razón es sencilla: las grandes tendencias siguen de su lado. A excepción de China, tienen una demografía mejor, con una mano de obra más joven y cada vez más formada. Tienen menos deudas y un sistema de bienestar más simple y barato, con menos normativas. Sus costes son menores y su tasa de ahorro mayor. Al final, todo eso se sumará en forma de un crecimiento más fuerte que el de las economías maduras, muy endeudadas, del mundo desarrollado.

De hecho, lo que ha ocurrido es que el mundo desarrollado se recupera de la grave depresión del año 2009, muy lentamente. Gran parte de la eurozona ha atravesado una depresión estilo años treinta y ahora está comenzando a salir de ella. Un repunte puede ser muy fuerte pero no equivale a crecimiento duradero en el tiempo. Para cualquiera, aparte de los operadores a corto plazo, los mercados se equivocan. La brecha entre los mercados desarrollados y emergentes se volverá a cerrar y, con el tiempo, los nuevos países en crecimiento tomarán de nuevo la delantera. Al inversor que se coloque en el lado bueno de esa operación le irá bien, aunque tendrá que ser paciente.

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