Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6452125
Actualizado: fai 12 horas 29 min

Brasil después del impeachment

Ven, 09/09/2016 - 13:11
Ariel Goldstein, Página 12

La no casación (o la no pérdida) de los derechos políticos de Dilma Rousseff –como señaló André Singer en su columna en Folha de S. Paulo (03/09)– equivale a una confesión de parte: el “crimen de responsabilidad” fue una forma constitucional utilizada políticamente para destituir a una presidenta impopular, que pretendía dar continuidad a una agenda de reformas adversa a las elites dominantes.

A su vez, la destitución sin casación de derechos políticos recupera una forma política conocida de la historia brasileña: el pacto conciliador de las elites para garantizar la reproducción del orden. La defensa de Dilma, contundente y con argumentos que demostraban la injusticia del proceso, llevó a la necesidad del PMDB de admitir una fórmula intermedia de destitución sin casación de derechos políticos. Es totalmente factible considerar que en este cálculo del PMDB estuvo la consideración respecto de que Dilma difícilmente pueda volver a la presidencia del país, por tratarse de una política hoy impopular, y por el carácter errático que fue propio de su segundo gobierno.

A partir de ahora, se consolida en el poder una nueva alianza de gobierno conformada por PMDB-PSDB. Los tucanos (Aécio Neves, José Serra, Fernando Henrique Cardoso) saben que Temer es su compañero de ruta indisociable en términos del proyecto político ideológico: del éxito de Temer en el control del aparato estatal depende la posibilidad de quebrar y disciplinar las bases del proyecto nacional-popular del PT y los actores que lo defienden. Los líderes del PSDB saben que su partido sólo podría llegar a la presidencia en las elecciones de 2018 si el gobierno de Temer les pavimenta el camino con una gestión que consiga ciertos logros hacia distintos sectores.

Por un lado, deberá recuperar el crecimiento económico, base para un repunte en la aprobación social ante un descrédito general de la clase política. Cuenta para ello con el apoyo no desdeñable, aunque tampoco incondicional, de los medios de comunicación más importantes. Los medios han legitimado la destitución de la presidenta, pero también revelaron los escándalos que llevaron a la renuncia de dos ministros del gabinete del presidente interino, incluido Jucá Ferreira, pieza fundamental del armado de Temer. Si bien los medios coinciden ideológicamente con el proyecto de ajuste del PMDB, no querrán quedar pegados a un gobierno de legitimidad dudosa que se mantenga impopular a lo largo de su mandato. Debido a esta situación, exhiben señales de “independencia”.

Por el otro lado, Temer deberá avanzar con las reformas de ajuste que demanda el establishment, componente central de su alianza política. Para ello, resultará clave el apoyo parlamentario, así como la capacidad con la que cuente el gobierno para lidiar con las protestas callejeras en su contra y con la oposición del PT.

En este sentido, un objetivo del gobierno será continuar en su alianza con el poder judicial para dejar fuera del juego político a Lula, quien aún frente a todo el descrédito del PT ante la opinión pública, se mantiene firme en las encuestas como un candidato de gran potencial para 2018.

Por ahora, parece que a Temer le será más fácil conseguir el apoyo de los poderes fácticos que de amplios sectores sociales. Luego de 13 años de gobiernos de hegemonía del PT, el establishment apoyará incondicionalmente a Temer, pues sabe que es “su gobierno”. Por el contrario, el apoyo de otros sectores de la sociedad es algo que todavía está por verse.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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G-20: escapar del naufragio

Ven, 09/09/2016 - 07:01
Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada

Los anfitriones hubieran deseado que un ambiente global muy diferente rodease la celebración en su territorio –por fin, después de tantos años– de la cumbre del Grupo de los 20, el llamado foro por excelencia para la cooperación económica y financiera multilateral. Recuérdese que, en su actual encarnación, el G-20 data de 2008, del inicio de la gran recesión, e incorporó las economías emergentes al esfuerzo global, no por completo logrado, de recuperación del crecimiento y el empleo. Ocho años y 10 cumbres después, esa recuperación sigue mostrándose elusiva. Al menos hasta 2013, China hizo quizá la mayor contribución nacional a los objetivos proclamados del grupo; fue el motor que evitó una depresión profunda y generalizada.

El sentimiento que, me parece, prevaleció en Hangzhou, una de las capitales históricas de China, fue, notoriamente, el de los momentos previos a un naufragio: el hundimiento, en este caso, de la modalidad rampante, voraz y desregulada de la globalización financierizada. Los indicios del naufragio estuvieron a la vista de todos: desde la creciente improbabilidad de que se concreten –o, incluso, se negocien– los acuerdos trasnacionales de última generación, que abarcan todo, alrededor del Pacífico o del Atlántico norte, hasta la denuncia generalizada de las múltiples falencias del modelo de (des)orden económico y financiero multilateral vigente. El anfitrión, el presidente Xi Jinping, subrayó la más señalada de ellas: la desigualdad global: Medida por el coeficiente de Gini, ya ha superado el nivel de alarma de 0.6 puntos y ahora se sitúa en 0.7 –dijo en su discurso inicial. Obama también denunció, en alguna de sus intervenciones en Hangzhou, este destructivo avance de la desigualdad.

La explosión de la desigualdad explica buena parte del creciente malestar con la globalización. Éste se manifiesta en múltiples formas y asume dimensiones variadas: lo mismo impulsa a los británicos a abandonar el más acabado de los esfuerzos de integración regional del siglo XX que convence a trabajadores de actividades industriales afectadas en EEUU apoyar propuestas aislacionistas.

Xi había ofrecido, la víspera de la cumbre, una acción positiva y alentadora: junto con su colega estadounidense anunció la ratificación del Acuerdo de París sobre cambio climático por las dos mayores economías y los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta. Nueve meses después de suscrito, ese acuerdo había reunido, según recuento de Le Monde (4 de septiembre), apenas 25 de las 55 ratificaciones necesarias, correspondientes a signatarios responsables de 39 por ciento de las emisiones mundiales de GEI, muy por debajo de la cota de 55 por ciento, que debe alcanzarse para su entrada en vigor. Con China y EEUU se está más cerca de ambos mínimos, en especial del segundo. La ratificación por parte de la Unión Europea, que es uno de los 175 firmantes del acuerdo, casi cubriría los faltantes, con sus 28 miembros y su volumen de emisiones. Se teme, sin embargo, que las turbulencias europeas, tras la salida británica, que por cierto no acaba de materializarse, demore esta urgente ratificación y la crucial vigencia del Acuerdo de París.

De vuelta en Hangzhou, llamaron la atención dos presencias de grisura fantasmal: la de Mariano Rajoy, carente todavía de investidura, y la de Michel Temer, de investidura reciente y, cuando menos, discutible, si no ilegítima. China amplió el diámetro de la mesa redonda para dar cabida a ocho líderes ajenos al grupo, tanto asiáticos como africanos, y a siete dirigentes de organismos internacionales. Todos deben haber disfrutado el espectáculo que siguió a la cena del domingo, reminiscente de una gala olímpica, coreografiado por el cineasta Zhang Yimou.

La declaración de los líderes estuvo disponible primero en el portal de la Universidad de Toronto (www.g20.utoronto.ca) que en el sitio oficial del Grupo (www.g20.org). Su primer párrafo sustantivo deja constancia –si se recuerdan las declaraciones de Antalya15, Brisbane14 y San Petersburgo13– de la notable capacidad de los sherpas o de quienes redactan estos documentos para decir lo mismo con palabras diferentes. Las elegidas para esta ocasión rezan: Nos reunimos en momentos en que progresa la recuperación económica global, ha mejorado la resiliencia de algunas economías y han surgido nuevas fuentes de crecimiento. Pero éste todavía es más débil que el deseable. Los riesgos de deterioro persisten debido al potencial de volatilidad de los mercados financieros, las fluctuaciones de los precios de los productos básicos, la debilidad del comercio y la inversión, y el lento aumento de la productividad y el empleo en algunos países. Los desafíos derivados de factores geopolíticos, las mayores corrientes de refugiados, el terrorismo y los conflictos complican la perspectiva económica global. Cómo conciliar la noción de una recuperación en marcha con el reciente señalamiento del FMI de que el G-20 está quedándose corto en su objetivo colectivo de elevar el PIB en 2 por ciento adicional para 2018; cómo pasar por alto el elogio a la mayor resiliencia de algunas economías, que equivale a exaltar su capacidad para soportar la adversidad, en lugar de evitarla; cuáles son esas nuevas fuentes de crecimiento y en favor de quién operan en una economía global cada vez más desigual.

Como reflejo de la experiencia nacional de desarrollo de China, el comunicado de Hangzhou subraya, más que la estabilidad, la necesidad del crecimiento de la producción. Recomienda adoptar la innovación como elemento clave del esfuerzo de identificar nuevos motores de crecimiento para las economías nacionales y para la mundial en su conjunto. Este énfasis contribuirá también a la creación de puestos de trabajo más productivos y mejor remunerados. Es bienvenida esta mayor insistencia en el fomento de la economía real, olvidada en ocasiones por el G-20 en aras de la muy sobrevalorada estabilidad financiera.

En su gira de despedida por Asia, Barack Obama continuó hacia Laos: un país en el que los niños se siguen tropezando con bombas no detonadas dejadas caer por Estados Unidos durante la guerra de Vietnam, terminada hace casi medio siglo (New York Times, 6/ 9/16). Un acto más de búsqueda de reconciliación. Como se sabe, acudió a la conferencia de la ANSEA en Vientián. Habría en ella un participante incómodo, el señor Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, émulo del señor Donald Trump en las actitudes y el lenguaje, aunque más letal, hasta el momento. Tras alusiones insultantes en un discurso de Duterte, Obama tuvo el buen juicio de suspender el encuentro bilateral que se había programado. Siempre deseo asegurarme de que las reuniones que celebro sean en verdad productivas, declaró el presidente, según la nota del Times. Lástima que esta reflexión no haya podido ser escuchada una semana antes en Los Pinos.

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¿Está llegando a su fin el modelo capitalista?

Ven, 09/09/2016 - 02:14
Patricia Lee Wynne, Sputnik

Importantes teóricos han predicho en los últimos años que nos acercamos al fin del capitalismo como sistema mundial. El más conocido es el sociólogo Immanuel Wallerstein, quien afirma, en su último libro, '¿Tiene futuro el capitalismo?', que se ha llegado a un punto en el cual el sistema mundial se ha movido muy lejos del equilibrio, se ha vuelto caótico y ya no puede sobrevivir. Para Wallerstein, en las próximas dos o tres décadas, la cuestión ya no es de qué manera los gobiernos pueden reformar el sistema capitalista. "No hay ninguna posibilidad de hacerlo. La pregunta es qué va a reemplazar a este sistema", afirma.

El hecho fundamental es la declinación definitiva de la hegemonía de los Estados Unido, afirmación confirmada por los datos empíricos. El medidor clave para analizar el futuro de una economía es el crecimiento de la productividad, y en Estados Unidos, donde todo sucede primero, la caída de la productividad es la más grave de los últimos 30 años: en 2015 solo creció un 0,3%, y este año solo aumentaría 0,2%. Desde la posguerra hasta los años 70, la productividad creció a un ritmo del 3% anual, entre los 70 y los 90, cayó a la mitad, y ahora se licuó.

Para el especialista argentino Jorge Castro, la razón del "virtual derrumbe de la eficacia productiva norteamericana" es la caída estructural de su capacidad innovadora: menos empresas nuevas, reducción de la fuerza de trabajo y crecimiento de la pobreza, que alcanza al 15% de la población, lo cual dificulta la asimilación de los inventos y el progreso educativo, según escribe en su columna dominical del diario Clarín de Buenos Aires.

El otro aspecto es la reducción cada vez mayor de la clase trabajadora industrial estadounidense, la base de la generación de la riqueza. Esta caída es producto no solo de las innovaciones tecnológicas y la destrucción de puestos de trabajo, sino del aumento de la mortalidad, debido al suicidio, las drogas y el alcohol: mientras que la mortalidad en general cayó un 2% en los últimos 20 años del siglo pasado, la de la clase trabajadora industrial blanca de entre 45 y 54 años, aumentó el 0,5% anual.

La fuerza industrial cayó de 17 millones a 11 millones de trabajadores en los últimos 15 años, lo que explicaría el éxito de Donald Trump en los sectores más maltratados de la clase trabajadora blanca, pues propone una economía más proteccionista, contra los inmigrantes y los tratados de libre comercio. Un fenómeno similar al triunfo del Brexit, gracias al voto de los trabajadores ingleses más afectados por la crisis.

El desplazamiento de la fuerza de trabajo por la técnica y los robots no solo afecta a la clase obrera industrial: ahora el avance de la computación y la tecnología de la información va por la clase media y los sectores de servicios. Según el investigador Randall Collins, la tecnología de la información ha iniciado la segunda gran era de contracción de la fuerza de trabajo, pero, mientras que llevó dos siglos desplazar a la clase obrera, la sustitución de la clase media por la tecnología lleva dos décadas y avanza a pasos agigantados.

Cuando las computadoras reemplacen a los vendedores en los supermercados, a los empleados bancarios y hasta a los gerentes, los estados se verán obligados a aumentar el empleo público y los subsidios al desempleo, haciendo sucumbir los presupuestos estatales. Este proceso, llevado a su extremo —Collins habla de tasas del 50% al 70% de desocupación en 2050—, es lo que llevaría a la crisis terminal del capitalismo.

La otra cara del mismo fenómeno es el enorme salto de la desigualdad social. En Estados Unidos, los ingresos del 1% más alto aumentaron el 3,4% anual desde 1973, mientras que, para el resto, crecieron 10 veces menos. Según datos de la Universidad de Harvard, la concentración de la riqueza ha reducido un 20% el crecimiento de EEUU en las últimas cuatro décadas.

Muchos han creído ver en China, el anfitrión del G20, la tabla salvadora del capitalismo mundial. Pero el gigante asiático se aproxima a su inevitable desinfle. Si bien su crecimiento es envidiable en relación con el resto del mundo (6,4% en 2015), este es menos de la mitad del de 2007 y el más bajo en 25 años. Pero lo más grave es que se ha creado una burbuja de crédito público y privado, que representa el 280% del PBI y que crece dos veces más rápido que la economía, mientras que los préstamos incobrables son el 20%, equivalente a más de la mitad del PBI.

Con enormes inversiones en infraestructura y construcción, en la actualidad muchos caminos, trenes, vías y edificaciones se encuentran sin uso. Los desequilibrios de la China —que representa el 17% de la economía mundial— enviarán marejadas de inestabilidad a todo el mundo, especialmente a nuestros países, que viven de vender materias primas al gigante asiático.

De esta manera, la hipótesis de que China suplante a Estados Unidos como potencia económica mundial que permita superar las trabas congénitas del capitalismo, no parece sustentable.

Si es cierto que hemos llegado a un punto de crisis estructural y sin salida, ¿cuándo será el final? ¿En 2030? ¿En 2050? ¿En 2100? La ciencia no puede predecirlo, porque no es un resultado ineluctable, sino que depende de las acciones de los hombres. No sabemos si iremos hacia un mundo más justo o hacia la jungla de la destrucción. Pero el pronóstico es el mismo. En la cumbre del G20, ¿se harán estas preguntas los líderes de las grandes potencias capitalistas, Barack Obama, Angela Merkel, Francois Hollande y Theresa May?

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G-20 en Hangzhou: doble crisis de la economía global y de China con Obama

Xov, 08/09/2016 - 17:16
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Los multimedia occidentales, con sus justas excepciones de Gran Bretaña –como The Financial Times y Reuters–, han eludido abordar la cumbre del G-20 de Hangzhou, a diferencia de sus homólogos más generosos de Rusia y China (el magnificente anfitrión).

En particular, la prensa de Estados Unidos (EEUU), clavada en su fratricida campaña presidencial, optó por reportar solamente las dos transcendentales cumbres de un lúgubre presidente Obama al margen de la transcendental cumbre: tanto con el sonriente mandarín Xi Jinping, sobre los avances del cambio climático, como con el circunspecto zar Vlady Putin sobre los contenciosos de Siria y Ucrania.

A Obama no le interesa el G-20 –agrupación de corte economicista que concentra 85 por ciento del PIB global– como tal, al que usó para su rescate financiero de 2008, en contraste con Xi, quien exhibió el poderío cada vez más ascendente de China, apuntalada discretamente por Putin.

Fue la última cumbre del G-20 de Obama, cuando EEUU está más consagrado a la fractura geopolítica ajena, a balcanizar a sus rivales y a preservar como sea la hegemonía anómala del omnipotente dolarcentrismo –a mi juicio, su verdadera carta disuasiva–, mientras China aprovecha su liderazgo geoeconómico global, lo cual se reflejó en forma prístina en la cumbre de Hangzhou: desfavorable en forma y fondo para Obama, y resplandeciente para Xi.

Hoy existe una guerra geoeconómica entre EEUU y China que no se atreve a pronunciar su nombre y que se refleja en sus dos proyectos mercantiles antagónicos, cuando Obama intenta resucitar de los escombros la inviable y caduca globalización financierista de alquimia bursátil y lanza sus polémicos tres tratados mercantilistas que ofenden al mundo: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) contra China –sumado del pivote geoestratégico de EEUU para contener el ascenso irresistible de Pekín–; la moribunda Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) contra Rusia y el ominoso cuan ultrasecreto Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) con su robotización financierista para beneficio unilateral de Wall Street en detrimento del género humano (http://goo.gl/V9TnnO).

Una foto quizá resuma mejor que nada por dónde soplan los vientos geopolíticos y geoeconómicos del siglo XXI: Xi y Putin caminando juntos con paso firme al recinto de conferencias y flanqueados por los mandatarios de Alemania y Francia, ¡sin Obama! (http://goo.gl/s3Wfos)

Dejo de lado los simbólicos desaires a la comitiva de Obama a su arribo a Hangzhou, así como las impensables invectivas personales del singular mandatario Rodrigo Duterte (http://goo.gl/kbHv7A) de Filipinas, supuesto excelso aliado militar de EEUU en su confrontación marítima con China, contra el presidente saliente de la otrora superpotencia unipolar, a quien acusó de injerencista, mientras Putin se daba el lujo de orquestar nuevos acercamientos geopolíticos con los otrora intocables aliados de EEUU, como Arabia Saudita, Sudcorea, Japón y Turquía, cuando Norcorea recordaba su existencia mediante el lanzamiento de tres misiles provocativos.

Fue interesante apreciar la convergencia del abordaje geoeconómico de Xi y la francesa Christine Lagarde, al mando del FMI, sobre sus prescripciones clínicas para resucitar la aletargada economía global mediante recetas incluyentes con un desarrollo interconectado y digitalizado que agregue la industrialización colectiva de los países africanos y los países menos desarrollados: léase, frente al moribundo cuan inconexo modelo excluyente neoliberal anglosajón, de corte fiscalista/monetarista y de control financierista.

Ahora China encabeza y exhorta a un nuevo camino (http://goo.gl/dO2vVd), una segunda globalización, más consensuada y de visión de mediano y largo plazos, que sustituya a la añeja globalización anglosajona, de corte unilateral e inmediatista/cortoplacista, que ha provocado la revuelta nacionalista de los ciudadanos desempleados en Gran Bretaña y EEUU mediante la protesta electoral del Brexit y el trumpismo, que implican un mayor proteccionismo mercantil con freno a las inversiones transfronterizas, que, por el contrario, busca reactivar el nuevo proyecto de globalización china mediante sus dos pilares: el banco AIIB (http://goo.gl/vK8UZ2) y la ruta de la seda (http://goo.gl/LKw150).

China busca civilizar el salvaje capitalismo cuando uno de sus métodos será combatir la corrupción, lo cual habrá indispuesto a muchos mandatarios allí presentes (http://goo.gl/rI2Smp).

China exulta las “ganancias concretas (http://goo.gl/A7jcFC)” de la cumbre de Hangzhou –que Marco Polo bautizó a finales de siglo XIII como la más hermosa y espléndida ciudad del mundo cuando Europa yacía en su medievalismo y EEUU aún no existía–, mientras Reuters diluye sus alcances: muchas promesas; pocos planes concretos.

Reuters fustiga que “China produce la mitad de la producción anual de mil 600 millones de toneladas de acero y lucha para disminuir su sobrecapacidad estimada de 300 millones de toneladas (http://goo.gl/vThM0M)”. Justamente el “G-20 apeló a la formación de un foro global para paliar la sobrecapacidad de acero.

Tom Mitchell, George Parker y Gabriel Wildau, del Financial Times, aseveran que la tónica de la cumbre del lado occidental era aplacar la furia de los ciudadanos en sus respectivos feudos contra de la globalización y el libre comercio, a grado tal que, en forma inédita, el anterior banquero de Goldman Sachs y hoy primer ministro Malcolm Turnbull, de Australia, una de las joyas de la corona de la anglósfera, advirtió a los mandatarios de EEUU y Gran Bretaña la necesidad de civilizar (¡supersic!) el capitalismo cuando el crecimiento ha sido muy bajo por mucho tiempo para muy pocos. Citan a una fuente anónima de la reunión anglosajona a puerta cerrada de que se trató de una cumbre donde los líderes hablaron mucho más sobre la gente y mucho menos sobre economía, lo cual fue el acento de Xi en su diálogo con los empresarios: el desarrollo es para la gente, debe ser seguido por la gente y sus resultados deben ser compartidos por la gente, ya que no es solamente una responsabilidad moral de la comunidad internacional, sino también ayuda a liberar la inconmensurable demanda efectiva (http://goo.gl/gkTM9I).

A los rusos no les pasó desapercibida la estridente amenaza de Obama, con el fin de sabotear la cumbre, sobre las consecuencias contra China mientras se encontraba en el país como invitado, tema que deseaba evitar Xi (http://goo.gl/A6EtAO).

Obama anduvo desatado: también amenazó, fuera de la agenda, “librar una ciberguerra contra Rusia (http://goo.gl/sWhQfY)”.

El mundo se encuentra ante una bifurcación que marcará el destino del siglo XXI, si es que no ocurre una guerra declarada en el camino, entre la fracasada globalización anglosajona y el proyecto de la globalización china.

El comercio mundial se decidirá por lo que suceda en el Mar del Sur de China en la batalla por su control geopolítico entre China y EEUU.

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¿A qué vino Nelson Pizarro -hombre de Luksic y del "puto peso"- a Codelco?

Xov, 08/09/2016 - 03:00
Julián Alcayaga, Comité Defensa del Cobre

Cuando en abril 2010, el sr. Diego Hernández asumió la presidencia ejecutiva de Codelco, tras ser elegido por el Directorio designado por el Presidente Piñera, pronosticamos que se venían tiempos de pérdidas para Codelco. Pronosticamos esto, no porque el sr. Hernández no tuviera la experiencia y capacidad técnica para realizar una excelente gestión en Codelco, sino por el hecho que con él, Thomas Keller y una serie de otros ejecutivos, eran las transnacionales mineras las que lograban apoderarse de la administración de la Corporación.

Por esa razón, sosteníamos, podrían llevar a cabo lo que siempre habían perseguido: la privatización de Codelco, paulatinamente, destruyendo económica y financieramente a la empresa.

No nos equivocamos en el pronóstico, porque los 4 años en que Diego Hernández y Thomas Keller, dirigieron la corporación, los excedentes (utilidades) fueron los peores de toda la historia de Codelco, habida cuenta de la producción y precios alcanzados por el cobre y sus subproductos.

Con el nuevo directorio nombrado por la Presidenta Bachelet, pensábamos que este plan de destrucción paulatina de Codelco llegaría a su fin, y que las transnacionales mineras ya no administrarían Codelco. La salida de Keller de la presidencia ejecutiva apuntaba en ese sentido. Poco duró la alegría, porque el nuevo directorio ha vuelto a escoger como Presidente Ejecutivo de la Corporación, a un ejecutivo de larga trayectoria en las transnacionales mineras, el sr. Nelson Pizarro.

Al ser las transnacionales mineras las que siguen administrando Codelco, nos atrevemos a pronosticar una sensible baja de los excedentes de la empresa en los próximos años.

Quisiéramos equivocarnos en el pronóstico, pero los siguientes datos nos conforman en él: Nelson Pizarro fue Gerente General de Minera Los Pelambres de 1998 a 2003, año en fue ascendido a Vicepresidente del holding Antofagasta Minerals, del cual el 2006 pasó a Lumina Coppers, pero siguió siendo director de Antofagasta Minerals hasta la actualidad.

Es decir, es un hombre del grupo Luksic, que ya tiene en el gobierno a la Ministra de Minería Aurora Williams, sin olvidar que también trabajaron para este grupo los ministros Alberto Arenas y Nicolás Eyzaguirre, y una serie de otros altos personeros de este gobierno.

En todo el tiempo que Nelson Pizarro fue Gerente General de Los Pelambres, entre 1998 y 2003, esta minera no pagó un solo peso de impuesto a la renta al Fisco. Durante su gerencia se dejó de pagar incluso la patente industrial a las comunas de Salamanca, Los Vilos y Santiago. Desde el año 2006 a la fecha, el sr. Pizarro es Presidente Ejecutivo de Lumina Coppers, empresa que hasta la fecha tampoco ha pagado un solo peso de impuesto a la renta.

La "excelencia" en la gestión y administración de las transnacionales mineras, se traduce en cómo se evade y elude la tributación al Fisco, lo que se conoce eufemísticamente como “Planificación Tributaria”.

Su mayor experiencia profesional Nelson Pizarro la tuvo en La Disputada de Las Condes, desde 1975 a 1990, donde asumió diversos cargos gerenciales. Es bien conocido de la opinión pública que mientras perteneció a Exxon, La Disputada no pagó un solo peso de impuesto a la renta al Estado. Es más, al venderla a Anglo American el 2003, en US$ 1300 millones, tenía pérdidas tributarias acumuladas de US$ 700 millones, lo que significa que es el Estado que le debía impuestos a La Disputada. Directa o indirectamente, el sr. Nelson Pizarro desde sus altos puestos gerenciales, contribuyó a esa colosal evasión tributaria de La Disputada.

A pesar que La Disputada siempre evadió la tributación, el sr. Pizarro está orgulloso de Exxon, según un reportaje de Luz María Astorga en “El Mercurio”, del 09.02.2003, se dice: “Ha reconocido que ésa fue su escuela. Ahí conoció la "minería dura". Según él, el "hombre de Exxon es reconocible en cualquier lado, especialmente por la ética y por su preocupación por evitar los conflictos de interés". Entonces, ¿su escuela es simplemente la escuela norteamericana? Frente a eso sólo ha comentado que de la experiencia con Exxon, aprendió "el respeto por el dueño. Él pone sus chauchas en las manos de uno a cambio de rentabilidad y prefiere la gestión de uno y no otra. Eso obliga a ver el negocio con el ojo del dueño, a cuidar los recursos, maximizar la gestión y al profesionalismo completo".

El hombre de Exxon es reconocido por la "ética". Exxon pone las chauchas y a cambio exige profesionalismo y rentabilidad, pero para el grupo, lo que quiere decir que se deben traspasar las ganancias a empresas relacionadas en el extranjero, para que la minera en Chile no genere utilidades, y de esta manera no pague impuesto a la renta.

Traspasar las utilidades al extranjero esa es la ética no solo de Exxon sino que de todas las transnacionales mineras, que también han puesto en aplicación en Codelco los últimos cuatro años, y que seguramente seguirá aplicándose con el nuevo Presidente Ejecutivo.

Pero Nelson Pizarro, también había trabajado en Codelco anteriormente. Desde 1990 a 1994, fue Gerente General de Andina, de 1995 a 1998 de Chuquicamata, y volvió desde el 2003 al 2006 como Vicepresidente de Codelco Norte, cuando se retiró para asumir hasta ahora la presidencia ejecutiva de Lumina Copper.

En el mismo reportaje ya mencionado de Luz Astorga en El Mercurio, comentaba que en Andina lo llamaban “Manos de Tijera”, porque en un año y medio redujo la dotación en 30%, y además cerró el hospital y el cine. En Chuquicamata, al inicio de la gerencia de Pizarro había 9.500 trabajadores, y al terminar tres años después, la dotación era de 7.700 trabajadores solamente.

Manos de Tijera había vuelto a actuar reduciendo personal.

En resumen, cuando Nelson Pizarro trabaja para las transnacionales mineras, el Estado pierde porque esas mineras evaden la tributación, y cuando trabaja para Codelco, son los trabajadores que sufren.

¿A qué viene Nelson Pizarro a Codelco? Seguramente vuelve Manos de Tijera para los trabajadores, pero el peligro mayor es para la empresa porque los excedentes seguirán disminuyendo, hasta lograr al final del camino la tan largamente aspirada y soñada privatización de Codelco.
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Ver También: La gran farra del cobre: ¿Es cierto que Codelco no tiene "ni un puto peso"?Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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G-20: trabajar para hacerse irrelevante

Mér, 07/09/2016 - 12:16
Alejandro Nadal, La Jornada

El comunicado de la reunión del G-20 el pasado fin de semana en Hangzhou, China, es algo anodino. Eso es explicable por la agenda superficial del grupo frente a los desafíos que afronta la economía mundial. Y, por supuesto, también se debe a la composición disfuncional del G-20. Las tensiones políticas y comerciales entre Washington, Moscú y Pekín son ya demasiado fuertes como para permitir que el cónclave desemboque en algo constructivo.

Lo más revelador fue el documento preparado para esta reunión por el FMI, Perspectivas y desafíos globales (imf.org). Aunque buscó escoger las palabras cuidadosamente, el informe observa que la economía mundial afronta un horizonte lleno de desafíos. El crecimiento para este año será menor que el de 2015 y el pronóstico no es nada bueno para 2017.

El Fondo reconoce que las economías capitalistas desarrolladas no terminan de salir del marasmo deflacionario. Han transcurrido más de siete años en los que se ha aplicado una política monetaria flexible con tasas de interés en su límite inferior sin haberse podido reactivar la demanda y la inversión. Sigue dominando un escenario de sobrendeudamiento corporativo y de frágiles hojas de balance en el sector financiero. También continúa una perniciosa caída en la tasa de productividad, lo que podría significar que se están alcanzando los límites de la oleada de innovaciones de los últimos dos decenios. Finalmente, en materia de comercio mundial también domina un sesgo declinante en el volumen de intercambios. Finalmente, los débiles incentivos a la inversión se acompañan de una intensificación de la desigualdad.

Pero para no presentar una imagen tan negativa el FMI recurre a la vieja historia de los mercados emergentes. Ahora renace aquella narrativa de que China se está recuperando, India mantiene un vigoroso crecimiento y en Brasil renace la confianza del sector privado (es un espaldarazo al nuevo gobierno golpista de Temer y su agenda de reformas neoliberales). Esa parte del diagnóstico es infundado e ignora los análisis más serios sobre la naturaleza y limitaciones del crecimiento en estos mercados emergentes.

Para balancear su seudoanálisis de la economía mundial, el Fondo termina con sus recomendaciones para salir del estancamiento. Destacan tres puntos. Primero, en materia de política macroeconómica el FMI recomienda mantener una política monetaria en una postura flexible hasta que disminuya la tendencia deflacionaria. Por ejemplo, en Europa debe mantenerse la tasa de interés en el límite cero, así como la inyección de liquidez porque la situación de los bancos sigue siendo muy frágil. Y en materia fiscal se insiste en la necesidad de aplicar una política de inversión pública más amistosa para el crecimiento. Cuando exista margen de maniobra (léase, siempre y cuando no se abandone la austeridad) el gasto debe dirigirse a rubros como el de educación para ir disminuyendo la desigualdad. Por cierto, el vínculo de los bajos salarios y la desigualdad sigue siendo inexistente para el FMI. Por el lado de los ingresos, se insiste en recurrir a los impuestos indirectos (como el IVA) porque se cree son menos negativos para el crecimiento. En cambio, el Fondo no quiere oír hablar de incrementar la carga fiscal de los más ricos y prefiere los impuestos regresivos, aunque en el mismo párrafo mienta diciendo que esos impuestos no afectan el crecimiento.

Segundo, el FMI señala que se necesitan más reformas estructurales de corte neoliberal. O sea, debe seguir la desregulación y la privatización. En el sector financiero al Fondo le preocupa surjan tendencias a la regulación sobre flujos de capital, como si el casino financiero no hubiera tenido nada que ver con la crisis.

Tercero, el Fondo recomienda seguir promoviendo la agenda de la liberalización comercial. El comercio mundial ha crecido a una tasa decepcionante en los últimos cinco años. En especial, el comercio en bienes de capital e insumos intermedios ha caído más que en las ramas de bienes de consumo debido a la reducida tasa de inversión en las principales economías. Lo que se necesita, según el FMI, es fortalecer a la Organización Mundial de Comercio (OMC), que ha estado languideciendo desde el fracaso de su ronda Doha. Pero se olvida de que la desregulación comercial global ya recorrió su camino y que los acuerdos comerciales en el Atlántico y el Pacífico sólo sirven para fortalecer cosas como las reglas sobre inversión y sobre patentes, marcas y derechos de autor. Eso significa que se busca endurecer las estructuras oligopólicas de mercados que sólo benefician a las grandes empresas trasnacionales. Por cierto, nada de esto permite enfrentar el grave problema del enorme exceso de capacidad instalada que marca la estructura de las principales ramas industriales de la economía global.

Ninguno de los problemas estructurales de la economía mundial ha sido identificado y tratado en las reuniones del G-20. Mientras tanto, el grupo trabaja arduamente en convertirse en una entelequia irrelevante.

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La crisis política y económica de Brasil amenaza la legitimidad de su democracia

Mér, 07/09/2016 - 02:57
Mark Weisbrot, CEPR

El 17 de abril, la cámara baja del Congreso brasileño votó la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff, quien fue electa en 2010 y reelecta a finales de 2014. Fue un espectáculo pasmoso, en el que un diputado de derecha dedicó su voto al coronel que encabezó una unidad de la tortura durante la dictadura. Una de las víctimas de tortura de dicha unidad fue la propia presidenta.

La dedicatoria por parte del diputado fue un sombrío recuerdo de que Brasil se levantó de la dictadura hace apenas 30 años y que su democracia tal vez sea menos desarrollada de lo que mucha gente supone. Brotan de repente muchos recuerdos más, como hongos en un campo empapado por la lluvia. Las transcripciones de conversaciones telefónicas filtradas revelaron que los líderes de la iniciativa de destitución buscaban sacar a la Presidenta Rousseff con el propósito de frenar la investigación relativa a su propia corrupción. Esto llevó a la renuncia de tres ministros del nuevo gabinete nombrado por el presidente interino, Michel Temer. No obstante, 15 de los 23 ministros que este nombró originalmente estaban presuntamente bajo investigación, al igual que la mayoría del propio Congreso.

Seguidamente, el 2 de junio, el propio Temer fue condenado por violaciones en torno al financiamiento de campañas y se le prohibió postularse a cargos públicos durante ocho años. Surgían nuevos escándalos casi todas las semanas que involucraban a funcionarios interinos, todos ellos a favor del juicio político.

Aunque la corrupción exista en todos los partidos, incluso en el Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma, la profunda ironía radica en que los funcionarios corruptos que trataban de derrocar su presidencia no han presentado cargos o pruebas de prácticas corruptas por parte de ella. En cambio, se le sometió a juicio político con base en una práctica contable que ha sido empleada por otros presidentes y muchos gobernadores. El 14 de julio, el fiscal federal asignado al caso llegó a la conclusión de que ni siquiera se trataba de un delito.

Pero la conclusión del fiscal parece haber sido ignorada y el miércoles el Senado votó la destitución definitiva de Dilma como presidenta. No es de extrañar que muchos brasileños consideran que el proceso entero sea un golpe de Estado — y no solo contra una presidenta sino contra la propia democracia. Se han visto protestas continuas desde la destitución, en ciertos casos desbordándose hacia los Juegos Olímpicos de Río.

Aunque los medios de comunicación brasileños e internacionales se hayan hecho de la vista gorda, la administración de Obama ha dejado claro para todos quienes lo quieran saber que Washington apoya el golpe contra Dilma. Esto se hizo evidente tan solo un par de días luego de la votación inicial de destitución, cuando un líder manifiesto del juicio político en el Senado brasileño, Aloysio Nunes, viajó a Washington y se reunió con Tom Shannon, el funcionario número tres del Departamento de Estado de EE.UU. Shannon, exembajador en Brasil y la persona más indicada en la toma de decisiones relativas a la política de EE.UU. hacia Brasil, dio a conocer el apoyo al juicio político por parte de Washington, solo por el hecho de sostener dicha reunión inmediatamente después de la votación en contra de Dilma. Para aclarar aún más las cosas, el 5 de agosto el Secretario de Estado, John Kerry dio una rueda de prensa conjunta con el canciller en funciones del gobierno interino, José Serra, en la que expresó su entusiasmo por “el primer paso de una nueva fase en la relación entre Brasil y Estados Unidos”. Si Washington fuera un observador neutro del golpe, nada de esto se hubiera dado.

Uno de los primeros actos del gobierno provisional fue nombrar un gabinete cuyos integrantes son todos hombres blancos de dinero, en un país con mayoría femenina y donde más de la mitad de la ciudadanía se identifica como negra/afrodescendiente o de raza mixta. Se encargaron luego de abolir el ministerio de las mujeres, la igualdad racial y los derechos humanos.

Dilma probablemente nunca hubiera sido vulnerable a semejante ataque si no fuera porque la economía está inmersa en su peor recesión en más de 25 años. El PT fue electo por primera vez en 2002, con el Presidente Lula da Silva al frente, y entre 2003 y 2013 la pobreza se redujo 55% y la pobreza extrema 65%. El crecimiento de la renta per cápita fue tres veces mayor que en el gobierno anterior, el salario mínimo real (tomando en cuenta la inflación) se duplicó, y la desigualdad de ingresos se redujo. El desempleo alcanzó mínimos históricos.

Pero hacia finales de 2010, el gobierno de Dilma inició una serie de medidas que frenaron la economía, justo cuando la economía mundial se estaba topando con vientos en contra. Un apretón en el presupuesto, una drástica reducción de la inversión pública y los aumentos en las tasas de interés en los próximos años finalmente empujarían a la economía a la recesión a principios de 2015. Bajo la presión de los grandes bancos y de la mayoría de los medios de comunicación (que durante mucho tiempo han sido acérrimos adversarios del PT), Dilma adoptó medidas de austeridad adicionales luego de su reelección en octubre de 2015. La recesión se acentuó.

Es evidente que el respaldo de Dilma a la austeridad fue un error. Para un país como Brasil, la limitación clave en cualquier programa de estímulo viene siendo la balanza de pagos: hace falta tener suficientes reservas en divisas para poder suplir el aumento en las importaciones mientras la economía vuelve a crecer. Sin embargo, Brasil cuenta con cerca de $ 370 mil millones de dólares en reservas internacionales, muy por encima de lo necesario.

No obstante, la ironía que impera es que el gobierno interino se propone redoblar la austeridad y los recortes en el gasto social y en la inversión pública. La justificación, como de costumbre, es que esto inspirará confianza en los inversores, a pesar de su impacto negativo en el crecimiento económico. Esta película la hemos visto mucho en los últimos años: por ejemplo, en la zona euro a partir de 2010.

Además, Brasil ya pasó por tiempos peores antes de que el primer presidente del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva, asumiera el cargo en 2003. En los 22 años anteriores (1980–2002), el ingreso por persona apenas creció, ubicándose en tan sólo 4,3% durante todo el periodo. Fue un fracaso económico sin precedentes, especialmente si se le compara con los 20 años anteriores (1960–1980), en los que se tuvo un crecimiento acumulado superior a 120%. Si el nuevo gobierno no electo se compromete con la estrategia económica fallida de las “décadas perdidas”, puede que pase mucho tiempo antes de que la mayoría de los brasileños recuperen el nivel de vida que alcanzaron hace un par de años.

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Evasión fiscal, un delito de ricos a costa de los pobres

Mar, 06/09/2016 - 12:09
En los países en vías de desarrollo, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, es decir, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025 Jérôme Duval, Diagonal

Cerca de 800 millones de personas pasan hambre en el mundo, principalmente en los países llamados “en desarrollo”. No obstante, en estos países, al menos 250.000 millones de euros de ingresos fiscales desaparecen cada año en los paraísos fiscales, o sea, seis veces el importe anual necesario para luchar y vencer el hambre hasta 2025. “Se ha calculado que entre el 85% y el 90% de esa riqueza pertenece a menos de 10 millones de personas —apenas el 0,014% de la población mundial—, y una tercera parte como mínimo pertenece a las 100.000 familias más ricas del mundo, cada una de las cuales posee un patrimonio neto de 30 millones de dólares como mínimo”, según elEstudio final sobre los flujos financieros ilícitos de la ONU.

Son entonces los más adinerados los que se aprovechan de la reducción de ingresos fiscales por fraude, lo que perpetúa y empeora las desigualdades. Parece lógico que los más ricos, que se aprovechan de los beneficios de sus empresas, tendrían que contribuir con una redistribución a favor de los más pobres a través del impuesto sobre los beneficios de estas empresas. Sin embargo, la plusvalía generada por la explotación de la fuerza laboral se evapora en territorios paradisíacos para la oligarquía que gobierna y legisla.

Se trata de un robo organizado a gran escala –ilegítimo y no conforme a cualquier idea de desarrollo humano– de una riqueza que pertenece a aquellos y aquellas que la han creado con su trabajo, y que debería financiar los servicios públicos. De hecho, el impuesto sobre los beneficios, así no redistribuido para el bien común porque escapa al fisco, permite al capitalista optimizar la plusvalía obtenida del trabajo intentando, ilegalmente o no, privatizar su totalidad.

El fraude obstaculiza el desarrolloEl fraude y la evasión fiscal, que son practicados por las multinacionales ayudadas por grandes sociedades de auditoría, sobre todo (los famosos big four: Deloitte Touche Tohmatsu, Ernst & Young, KPMG y Price Waterhouse Coopers), son una verdadera calamidad que entorpece el avance de un desarrollo real para las poblaciones empobrecidas por estas políticas.

Esta hemorragia de capitales impide la construcción de hospitales y el empleo de médicos con salarios dignos; el equipamiento de escuelas a la altura del reto acompañado de una contratación de profesores para reducir el número de alumnos por clase; la implantación de redes de suministro de agua potable, etc. Para el periodo 2008-2012, Global Financial Integrity estima que en 31 países en desarrollo las salidas de fondos ilícitos fueron superiores a los gastos públicos de salud, y que en 35 países en desarrollo fueron superiores a los gastos públicos de enseñanza.

En su informe Illicit Financial Flows from Developing Countries: 2004-2013, la misma organización constata que los países calificados de “en desarrollo” y las economías emergentes perdieron 7,8 billones de dólares en los flujos financieros ilícitos desde 2004 hasta 2013, con salidas ilícitas cada vez más importantes, aumentando una media de un 6,5% al año, casi dos veces más rápido que el PIB mundial.

Crecimiento de las desigualdadesTantas necesidades evidentes y, sin embargo, indispensables para el avance de un verdadero desarrollo se abandonan en favor de una clase oligárquica que no para de enriquecerse. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha indicado que el 8% de la población mundial más rica recibe la mitad de la totalidad de los ingresos, mientras que la otra mitad se reparte entre el 92% restante. La riqueza concentrada en manos del 1% más rico ha ascendido al 48% de la riqueza mundial en 2014 frente al 44% en 2010. Durante los últimos 20 años, las desigualdades de los ingresos han aumentado en los países en desarrollo. El fraude fiscal merece un poco de seriedad, y sobre todo una justicia que sancione a los culpables. En ello va el desarrollo de países empobrecidos por el “sistema deuda”. En su informe, el experto independiente sobre la deuda de la ONU, Juan Pablo Bohoslavsky, insiste en la necesidad de combatir los flujos financieros considerados ilícitos, que “contribuyen a la acumulación de una deuda insostenible, porque la falta de ingresos públicos puede forzar a los gobiernos a acudir a los préstamos exteriores”.

En vez de endeudarse para hacer frente a esta hemorragia de capitales que constituye el fraude fiscal, dichos flujos ilícitos privan a los Estados de recursos que podrían financiar actividades indispensables para la eliminación de la pobreza y para la consecución de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.

Al término de este informe, una resolución sobre la evasión fiscal y la necesidad de devolver los activos malversados a los países calificados de “en desarrollo” fue adoptada a nivel del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU. El 24 de marzo de 2016,ningún Estado europeo votó a favor. Bélgica, Francia, Alemania, Países Bajos, Suiza, Reino Unido, Portugal, Albania, Eslovenia, Letonia, Georgia, la República de Corea, la Ex-República yugoslava de Macedonia, México y Panamá se abstuvieron.

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Las motivaciones económicas detrás del golpe neoliberal en Brasil

Lun, 05/09/2016 - 12:09
Sergio Martín Carrillo, CELAG

Semana aciaga para la democracia en Brasil y en toda la región. Se consumó el golpe contra el gobierno de Dilma Rousseff. Es un golpe contra la democracia. Es un golpe contra los gobiernos del “Partido dos Trabalhadores” (PT) que consiguieron reducir la pobreza extrema en más de un 63%. Es indudablemente un golpe motivado por fuertes razones económicas, pero también es un “golpe racista, misógino y homofóbico” como la propia mandataria reflejó en su discurso ante el Senado. Es un golpe de la élite contra las mayorías. Brasil, ese gigante que durante tantas décadas padeció el hambre, la miseria y las desigualdades heredaras del inefable pasado colonial, que comenzó a despertar de su pesadilla en 2003 con la llegada al poder del PT, y que ahora ve truncarse su sueños de poder cerrar sus venas abiertas por culpa de la voluntad egoísta de unas élites ligadas al capital transnacional.

El siglo XXI supuso para la región un nuevo aroma que hacía demasiado tiempo que no se respiraba. La larga y oscura noche neoliberal acababa. Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay… una ola de cambio recorría la región. Esto se tradujo en avances indudables en los indicadores sociales (sanidad, educación, pobreza, desigualdad…) y en muchos casos también institucionales. Los cambios eran urgentes, porque el paciente entraba en el nuevo siglo en estado de coma. Las recetas muy diferentes de aquellas aplicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM). Aquellas siempre se han mostrado efectivas para el beneficio de las élites y el empobrecimiento de las mayorías.

Pero no es objeto de este texto hacer un mapa del estado de situación en la región y debatir sobre la tesis del supuesto cambio de ciclo. El objeto es centrarnos en Brasil, y concretamente en la propuesta económica que empuja hacia el golpe en Brasil y nos ayuda a entenderlo. Para esto tenemos que volver la mirada un poco hacia atrás.

En primer lugar, como ya se ha dicho, los logros sociales y económicos de los gobiernos del PT son incuestionables. Estos logros sociales se fundamentaron en un aumento de la capacidad redistributiva del Estado, esto a través de una gran cantidad de programas sociales y el fuerte aumento de la inversión social. Sin embargo, la distribución primaria del ingreso no se modificó, pero como el pastel era cada vez más grande, aunque el Estado sacara una buena parte del mismo y lo destinara para mejorar las condiciones de vida de la mayoría, las élites económicas también veían aumentar sus ingresos sin ver en peligro sus privilegios. Así funcionaba el pacto interclasista con el beneplácito del Estado.

En segundo lugar, la ruptura de este pacto se produce con el segundo mandato de Dilma, donde el desencadenante fue la menor disponibilidad presupuestaria. Esta reducción de recursos se presenta en forma de dilema dicotómico. A menores recursos caben dos opciones: 1) quitar a las grandes mayorías y que sean ellas las que soporten el peso de la restricción presupuestaria al más puro estilo neoliberal, o 2) apostar a que sean las élites privilegiadas y adineradas las que soporten con mayor fuerza el ajuste.

¿Por qué salida apostó la presidenta Dilma Rousseff? Pues en un primer momento intentó alargar el pacto con las élites y fruto de ello, entre otras cuestiones, fue la designación como Ministro de Economía de Joaquim Levy, que entró en el gabinete el 1 de Enero de 2015. La prensa opositora lo tomó bien porque esa entelequia que son los mercados decían estar contentos con la apuesta. El resultado tras conocerse esta designación fue la fuerte subida de la bolsa brasilera (la mayor en los tres años anteriores) y el fortalecimiento del Real frente al Dólar estadounidense. Por su parte, en este momento, el lobo con piel de cordero del PMBD celebraba esta reorientación y su recompensa en el Gabinete que pasó de 5 a 6 miembros del partido. El pacto con el diablo parecía funcionar, al menos para mantener contentas a las élites.

Sin embargo, las disputas no tardaron en saltar a la luz, ya que esta reorientación suponía romper con los postulados clásicos del PT. El pacto con la ortodoxia exigía cada vez más ajustes. El detonante se dio en la controversia entre la presidenta Dilma y Joaquim Levy con uno de los programas sociales estrellas del PT, el programa Bolsa Familiar[1]. Finalmente, a menos de un año desde su llegada, concretamente el 17 de diciembre de 2015 se hacía oficial un secreto a voces, la salida de Joaquim Levy del Ministerio de Economía. Ese día, los “mercados” mostraron su descontento. La bolsa brasilera cayó un 2,14% y el Real cayó fuertemente frente al Dólar. Aunque la salida se produjo el 17, las discrepancias venían de mucho antes por la apuesta de la presidenta por la otra salida, aquella que apostaba porque fueran los que más tienen, los que soportaran la restricción presupuestaria. Fruto de esto fue el inicio del proceso de impeachment el 2 de diciembre de 2015. Es decir, el detonante para la activación fue la elección del camino contrario a los intereses de las élites económicas. Las cartas se iban poniendo sobre la mesa. O Dilma Rousseff aceptaba el pacto (chantaje) o la sacarían por cualquier medio de la presidencia.

Para esa fecha, Joaquim Levy ya había cumplido su función. Iniciar una fase de shock económico que además de promover fuertes ajustes, elevó la inflación por encima del 10%, algo impensable un año antes. Las condiciones estaban dadas para que el FMI y el Banco Mundial se unieran al festín. Y por cierto, desde finales de 2015 Joaquim Levy también era Director General y Director Financiero del Grupo Banco Mundial.

Pero aún faltaba el toque de complot de los capitales internacionales. Para esto el FMI fue reduciendo progresivamente las proyecciones de crecimiento de Brasil hasta convertir la situación de la economía brasilera en una gran recesión que no levantaba cabeza. Cuando iniciaba el proceso de impeachment el FMI anunciaba una recesión del PIB de Brasil del 3,8%, mientras que la CEPAL decía en el mes de abril que la caída del PIB sería del 0,9%. El shock, si no es real, debe ser inducido. Sin embargo, tras la llegada provisional al poder de Temer en Abril y con la revisión que hizo en julio el FMI de la economía brasilera, corrigió la caída del PIB para este año al 3,3% debido “a que el desempeño de la economía brasileña en el primer semestre ha sido mejor de lo previsto, y con ello se prevé que la contracción anual será menos drástica de lo que se había pensado”. Además, el FMI también mejoró las previsiones de crecimiento para el 2017, pasando de un crecimiento nulo a un crecimiento estimado del 0,5%. Con esto, se quería evidenciar que el primer paquetazo de Temer tenía rápidamente efectos positivos sobre el crecimiento. Eso sí, por supuesto que obviando las condiciones de vida de las grandes mayorías, la calidad democrática, y cómo no, comparándo con las previsiones anteriores que el organismo había lanzado para desacreditar el desempeño económico del ejecutivo de la presidenta Rousseff. Si finalmente la economía brasilera cae “sólo” el 2%, incluso más de lo que auguraba la CEPAL a comienzos de año, será un supuesto éxito de las políticas temerarias del nuevo ejecutivo en comparación con las previsiones catastrofistas del FMI.

Pero ¿en qué consisten estas medidas económicas del Gobierno de Temer?. El primer paquetazo ha consistido en un fuerte impulso de las privatizaciones de todo aquello que era rentable para el Estado, y por tanto, para la sociedad brasilera. Comenzó por el sector eléctrico, donde se están privatizando más de 200 pequeñas empresas que además de rentabilidad cumplían la función social de llevar electricidad a la mayoría de lugares del país. Las privatizaciones también han llegado a las empresas de transporte y a las de gestión aeroportuaria y portuaria. Otras instituciones públicas se abren a una mayor participación privada como el Seguro de Caixa Económica Federal o el Instituto de Reaseguro de Brasil[2]. Y por supuesto, en la puja por el expolio, no podía faltar la nueva joya de la corona brasilera, los grandes yacimientos petrolíferos del presal.

No sólo están en venta los activos del país. Sino que toda la inversión social, aquella que ha conseguido los tan importantes avances sociales en términos de reducción de la pobreza y la desigualdad o acceso a la educación y la sanidad, también está sufriendo el ajuste. Desde que Temer ocupó de forma provisional la presidencia, expuso su voluntad de eliminar el fondo creado para invertir los ingresos petroleros en educación, en julio eliminó las prestaciones de la Bolsa Familia excluyendo a 10 millones de familias de dicha ayuda. Y esto sólo fueron algunas de las cosas realizadas durante el interinato antes del 31 de agosto. Ahora, ya consolidado el golpe, ha lanzado nuevos recortes en derechos laborales y pensiones, recortes para la salud, donde el ajuste para el próximo año se espera que llegue casi al 40%. Sin embargo, a pesar de todos estos recortes, el déficit público en 2016 según el propio ejecutivo de Temer será de $48.000 millones, mucho más alto que los $27.286 millones de déficit en 2015, que supuestamente era intolerable y motivado por el supuesto despilfarro del dinero público en las medidas de protección social.

Quienes son los ganadores y quienes son los perdedores con el golpe están claros. Cuales son los intereses de los ganadores también. Como dijo Dilma, “la historia será implacable con los que se creen vencedores”. Dilma Roussef sobrevivió a las torturas y vejaciones de un régimen militar, seguro no se arrodillará ante los atropellos de unas élites corruptas que para nada gozan del apoyo popular. El golpe contra la democracia en Brasil es un golpe del capital, intolerante con aquellos gobiernos que piensan en las mayorías por sobre las élites. El neoliberalismo ha vuelto en forma de golpe.
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Notas:
[1] El Programa Bolsa Familiar beneficiaba a casi 60 millones de pobres proporcionando una ayuda financiera para cubrir las necesidades básicas de las familias.
[2] Para un mayor detalle de la primera oleada privatizadora ver Serrano, A. (2016). “Brasil en rebajas” publicado en http://www.celag.org/brasil-en-rebajas/ publicado el 19 de Julio de 2016.

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El gran tablero mundial roto: Brzezinski renuncia al imperio

Dom, 04/09/2016 - 22:33
Mike Whitney, CounterPunch

El principal arquitecto del plan de Washington para dominar el mundo ha abandonado el esquema y pide el desarrollo de vínculos con Rusia y China. Si bien el artículo de Zbigniew Brzezinski en The American Interest titulado "Hacia un realineamiento global" ha sido ignorada por los medios de comunicación, muestra que los miembros influyentes en la toma decisiones políticas ya no creen que Washington prevalecerá en su intento de imponer la hegemonía de Estados Unidos en todo Oriente Medio y Asia. Brzezinski, que fue el principal defensor de esta idea y que elaboró el borrador para la expansión imperial de EEUU en su libro de 1997 El gran tablero mundial: La primacía americana y sus imperativos geoestratégicos, ha hecho un giro y hace un llamamiento dramático a revisar esa estrategia. He aquí un extracto del artículo en AI: "A medida que termina la era de su dominación global, los Estados Unidos tienen que tomar la iniciativa en el reajuste de la arquitectura de poder global.
Cinco hechos básicos relativos a la redistribución del poder político emergente global y el despertar político violento en Oriente Medio están mostrando el inicio de un nuevo reajuste global.
El primero de estos hechos es que Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial política, económica y militarmente más poderosa, pero, teniendo en cuenta los cambios geopolíticos complejos en los equilibrios regionales, ya no es el poder imperial global".(“Hacia un realineamiento global”, Zbigniew Brzezinski, The American Interest) Repetimos: "Ya no es el poder imperial global". Basta comparar esta afirmación con un comunicado que Brzezinski hizo años antes en El gran tablero mundial... cuando afirmó que los EEUU era "la potencia más importancia del mundo". "... La última década del siglo XX ha sido testigo de un cambio tectónico en los asuntos mundiales. Por primera vez en la historia, una potencia no-eurasiática ha emergido no sólo como árbitro clave de las relaciones de poder en Eurasia, sino también como la potencia más importante del mundo. La derrota y el colapso de la Unión Soviética fue el último paso en el rápido ascenso de una potencia del hemisferio occidental, los Estados Unidos, como el único y, de hecho, la primera potencia verdaderamente global" (El gran tablero mundial: la primacía americana y sus imperativos geoestratégicos, Zbigniew Brzezinski, Basic Books, 1997, p. xiii) Más del artículo de IA: "El hecho es que nunca ha habido un verdadero poder global ‘dominante’ hasta la aparición de América en la escena mundial... .. La nueva realidad global decisiva fue la aparición en la escena mundial de América siendo al mismo tiempo la potencia más rica y militarmente más fuerte. Durante la última parte del siglo XX ninguna otra potencia podía compararse. Esa época está llegando a su fin ". (AI) Pero ¿por qué "esa época está llegando a su fin"? ¿Qué ha cambiado desde 1997, cuando Brzezinski se refirió a los EEUU como "la potencia más importante del mundo"?

Brzezinski apunta al surgimiento de Rusia y China, la debilidad de Europa y el "despertar político violento de los musulmanes poscoloniales", como las causas inmediatas de este repentino cambio. Sus comentarios sobre el Islam, son especialmente instructivos porque ofrecen una explicación racional para el terrorismo en lugar de la típica monserga del gobierno sobre el "odio a nuestras libertades". Razonablemente, Brzezinski ve el estallido de terror como la "erupción de los agravios históricos" (como consecuencia de un "sentido profundo de injusticia") no como la violencia sin sentido de psicópatas fanáticos.

Naturalmente, en un breve artículo de 1.500 palabras, Brzezniski no puede cubrir todos los desafíos (o amenazas) que los EEUU podrían enfrentar en el futuro. Pero es evidente que lo que más le preocupa es el fortalecimiento de los vínculos económicos, políticos y militares entre Rusia, China, Irán, Turquía y los demás países de Asia Central. Esta es su principal preocupación, de hecho, incluso anticipó este problema en 1997 cuando escribió El gran tablero mundial. Aquí está lo que dijo: "De ahora en adelante, los Estados Unidos pueden tener que decidir cómo hacer frente a las coaliciones regionales que tratan de expulsar a Estados Unidos de Eurasia, poniendo así en peligro el estatus de Estados Unidos como potencia mundial." (P.55) "... Para decirlo en una terminología que se remonta a la época más brutal de los imperios antiguos, los tres grandes imperativos de la geoestrategia imperial son evitar enfrentamientos y mantener la dependencia de la seguridad de los vasallos, para mantener a los poderes tributarios sumisos y protegidos, y para mantener divididos a los bárbaros" (p.40)."... ... Evitar enfrentamientos… entre los vasallos". Eso lo dice todo, ¿no es así?

La política exterior imprudente de la administración Obama, en particular la caída de los gobiernos de Libia y Ucrania, ha acelerado enormemente la velocidad a la que se han formado estas coaliciones anti-estadounidenses. En otras palabras, los enemigos de Washington han surgido en respuesta a la conducta de Washington. Obama sólo puede culparse a sí mismo.

El presidente de la Federación rusa, Vladimir Putin, ha respondido a la creciente amenaza de inestabilidad regional y el despliegue de las fuerzas de la OTAN en las fronteras de Rusia mediante el fortalecimiento de alianzas con países en el perímetro de Rusia y en todo el Oriente Medio. Al mismo tiempo, Putin y sus colegas de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han establecido un sistema bancario alternativo (Banco BRICS y AIIB) que con el tiempo pondría a prueba el sistema dominado por el dólar, que es la fuente del poder global. Esta es la razón por la que Brzezinski ha hecho un giro de 180 grados y ha abandonado el plan para la hegemonía de Estados Unidos; porque le preocupan los peligros de un sistema no basado en el dólar que surge entre los países en desarrollo y no alineados que reemplazarían el oligopolio de los Bancos Centrales occidentales. Si eso sucede, los EEUU perderían su dominio absoluto sobre la economía mundial y el sistema de extorsión por el que los billetes de dólares se intercambian por bienes y servicios valiosos llegaría a su fin.

Por desgracia, el enfoque más cauteloso de Brzezinski no es probable que sea seguido por la candidata presidencial favorita Hillary Clinton, que es una firme creyente en la expansión imperial a través de las armas. Fue Clinton quien introdujo por primera vez el concepto de "pivote" en el léxico estratégico en un discurso que dio en 2010 titulado "El Siglo del Pacífico de Estados Unidos". He aquí un extracto del discurso que apareció en Foreign Policy Magazine: "A medida que se inicia el repliegue en la guerra en Irak y América comienza a retirar sus fuerzas de Afganistán, Estados Unidos se encuentra en un punto de inflexión. Durante los últimos 10 años, hemos asignado inmensos recursos para esos dos escenarios. En los próximos 10 años, tenemos que ser inteligentes y sistemáticos acerca de dónde invertimos tiempo y energía, situarnos para mantener mejor nuestro liderazgo, asegurar nuestros intereses y promover nuestros valores. Una de las tareas más importantes de la gobernanza estadounidense durante la próxima década serán por lo tanto para asegurar un aumento sustancial de la inversión diplomática, económica, estratégica, y de todo tipo - en la región de Asia y el Pacífico...

Aprovechar el crecimiento y el dinamismo de Asia es fundamental para los intereses económicos y estratégicos de EEUU y una prioridad clave para el presidente Obama. Los mercados abiertos en Asia proporcionan a los Estados Unidos con oportunidades sin precedentes para la inversión, el comercio y el acceso a la tecnología de vanguardia ... las empresas americanas (necesitan) aprovechar la gran y creciente base de consumidores de Asia...
La región ya genera más de la mitad de la producción mundial y casi la mitad del comercio mundial. A medida que nos esforzamos para cumplir con el objetivo del presidente Obama de duplicar las exportaciones en 2015, estamos buscando oportunidades para hacer más negocios en Asia ... y nuestras oportunidades de inversión en los dinámicos mercados de Asia".

("El Siglo del Pacífico de Estados Unidos", Secretaria de Estado Hillary Clinton , Foreign Policy Magazine, 2011) Compárese el discurso de Clinton con los comentarios de Brzezinski en El gran tablero mundial 14 años antes: "Para Estados Unidos, el premio geopolítico es Eurasia ... (p.30) ... .. Eurasia es el continente más grande del mundo y es geopolíticamente axial. Un poder que domine Eurasia controlaría dos de las tres regiones más avanzadas y económicamente más productivas del mundo. .... El 75 por ciento de las personas en el mundo viven en Eurasia, y la mayor parte de la riqueza física del mundo está allí también, tanto en sus empresas y debajo de su suelo. Eurasia representa el 60 por ciento del PNB mundial y cerca de tres cuartas partes de los recursos energéticos conocidos del mundo". (P.31) Los objetivos estratégicos son idénticos, la única diferencia es que Brzezinski ha hecho una corrección de curso basado en las circunstancias cambiantes y la creciente resistencia a las amenazas, la dominación y sanciones de Estados Unidos. Todavía no hemos llegado al punto de inflexión de la primacía de Estados Unidos, pero ese día se acerca rápidamente y Brzezinski lo sabe.

Por el contrario, Clinton está todavía totalmente comprometida con la ampliación de la hegemonía de EEUU en Asia. No entiende los riesgos que ello implica para EEUU o el mundo. Va a persistir en las intervenciones hasta que el gigantesco mecanismo militar de los EEUU se detenga, a juzgar por su retórica hiperbólica, probablemente ocurra en algún momento durante su primer mandato.

Brzezinski presenta un plan racional, pero interesado para reducir y minimizar los conflictos futuros, evitar una conflagración nuclear y preservar el orden global. (Aka-El "sistema del dólar") Pero ¿seguirá la sanguinaria Hillary su consejo?

De ninguna manera.

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Brzezinski confiesa que EEUU estuvo detrás del golpe fallido en Turquía

Dom, 04/09/2016 - 17:38

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama, confirmó que EEUU apoyó a la oposición de Erdogan para perpetrar el golpe de estado el pasado 15 de julio. ¡Vaya confesión tan cándida y candente!

Como adelanto a su próximo artículo en The American Interest, Brzezinski sintetiza en su resumen que el papel de EEUU en el golpe en Turquía fue un grave error que “puede causar una mayúscula explosión a la reputación (sic) de EEUU (http://goo.gl/JXUezx)”.

Brzezinski, creador de los mujahidines/Al-Qaeda ahora transmutados en yihadistas posmodernos, ha escogido a la influyente revista The American Interest como la paloma mensajera para sus relevantes apreciaciones geoestratégicas, gusten o disgusten, como es el caso transcendental de su exhortación a un nuevo realineamiento con Rusia y China, una versión del inevitable nuevo orden tripolar que no se atreve a pronunciar su nombre (http://goo.gl/kcSEDO).

Resulta y resalta que Turquía se encontraba a punto de reconsiderar su política exterior después de su fracaso en Siria durante los pasados cinco años y los errores de cálculo al apoyar el golpe y al hospedar a su líder (nota: Fethullah Gulen, asilado en Pensilvania) son tan serios que no es más posible culpar al otrora aliado de EEUU, Turquía, si da su espalda a EEUU y recapacita su política.

¿Propone Brzezinski en forma subliminal entregar al aliado asilado Gulen para aplacar la ira del sultán Erdogan y operar un control de daños en su deteriorada relación con EU cuando Turquía ha iniciado un acercamiento espectacular con Rusia e Irán (http://goo.gl/2JUsoZ)?

En su asombrosa confesión pública, Brzezinski reconoce que una potencial coalición Rusia/Turquía/Irán puede crear la oportunidad (sic) para resolver la crisis siria y si Erdogan tuviese un poco de sabiduría, habría llegado al entendimiento de que no tendría una credibilidad independiente con la ayuda de algunos países árabes decadentes. ¡Qué fuerte!

El usualmente bien informado, el alemán-estadounidense, F. William Engdahl –connotado geopolitólogo formado en la Universidad de Princeton y consultor de riesgos estratégicos–, escrudiña la confesión del golpe fallido del 15 de julio de parte de Brzezinski y expone la telaraña de intereses de Gulen apuntalado por la CIA: refleja una tremenda lucha interna de facciones en los círculos cupulares de EEUU, que “reconfigura el más extraño año electoral presidencial en la historia estadounidense (http://goo.gl/c6ksof)”.

Engdahl comenta que el golpe auspiciado por EEUU se escenificó días después de que Erdogan anunció un mayor giro estratégico para alejarse de la OTAN y acercarse a Rusia y cuya confesión vino del Olimpo geoestratégico estadounidense: ¡nada menos que de Brzezinski!

Engdahl refiere que los aludidos países árabes decadentes son sin duda Arabia Saudita y Qatar, los principales financieros de la guerra del terror sirio contra Assad desde 2011. ¡Muy fuerte!

Juzga que la dramática confesión de Brzezinski no es menor, ya que, “con Henry Kissinger fue uno de los principales estrategas exponentes de la política exterior del periodo posguerra, fundador y director ejecutivo de la Comisión Trilateral de David Rockefeller, y quien hasta hoy todavía conserva presuntivamente permiso y acceso a los reportes de espionaje top secret de EEUU” y quien expresa ahora su furia por la plena incompetencia (sic) del espionaje estadounidense en manejar la relación con Turquía.

Engdahl comenta que en forma notable, la persona en el Departamento de Estado directamente responsable, no solamente del desastroso (sic) golpe de febrero de 2014 en Ucrania, sino también en Turquía, es la malhadada y perpetua (sic) guerrera Victoria Nuland, esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan. Por cierto, ambos son israelí-estadounidenses y la amazona Vicky fue quien profirió sicalípticas invectivas grabadas contra Europa (Fuck Europe!).

Según Engdahl, a partir del fallido golpe de EEUU y el viraje de Erdogan al Este, el Pentágono se vio obligado a desmantelar velozmente sus ojivas nucleares de la base aérea Incirlik, cerca de la frontera siria, para recolocarlas en Rumania. Peor: el turco insinuó que la base de Incirlik puede ser usada por Rusia.

Por sus dramáticas repercusiones, a juicio de Engdahl, el 15 de julio pasará a la historia como una de las más decisivas derrotas de la proyección del poder global de EEUU, del llamado nuevo orden mundial de David Rockefeller y amigos (sic).

Es más que justificada la inusitada furia pública de Brzezinski, quien contempla el desmoronamiento de su tablero de ajedrez euroasiático –y sus volcánicos Balcanes (http://goo.gl/Jjq8HP)– desde Ucrania, pasando por Turquía (nominal miembro de la OTAN), hasta el binomio Siria-Irak, para condensarse en el otro binomio Afganistán-Pakistán.

Se resquebraja así el asfixiante cerco continental euroasiático formulado por las “trampas de Brzezinski (http://goo.gl/EcvXBe)” contra el triángulo continental RIC (Rusia, India y China). Algunos puntuales tuits de la angustia geoestratégica de Brzezinski en el lapso de cuatro meses son ilustrativos del caos global y del choque de EEUU contra la naciente alianza de Rusia y China, los cuales han pasado a la contraofensiva, donde destaca el contencioso turco y sus reverberaciones.

El 4 de mayo: Trump sin gran diseño estratégico coherente y la señora Clinton favoreciendo viajar sobre hacer estrategia levanta incertidumbre global sobre EEUU. Cabe señalar que la hija de Brzezinski (pro Hillary) se ha enfrascado en un hormonal duelo verbal con Trump.

15 de junio: ¿Por qué EEUU pone en peligro sus intereses creando una situación en Asia, donde China siente no tener otra opción que estrechar sus relaciones con Rusia?

31 de agosto: La ausencia de una visión estratégica de EEUU puede tornar la cooperación sino-rusa de un tigre de papel a algo más preocupante.

1º de septiembre: “Se requiere un poder sunita estabilizador; sin embargo, los posibles estados –Turquía, Egipto, Arabia Saudita– son cada vez más ineptos o no desean liderar”. ¡Muy severo!

Pues sí: no es lo mismo administrar el auge unipolar de EEUU que su vigente decadencia tripolar.

Tampoco es lo mismo lidiar con la resucitada Rusia en la era Putin, que con sus pusilánimes antecesores (Gorbachov y Yeltsin), ni con el mandarín Xi, en la fase del milagroso ascenso de China.

La decadencia de EEUU es inversamente proporcional a la resurrección de Rusia y al ascenso irresistible de China –al unísono del despegue callado de India–, lo cual fue notorio, en vísperas del arranque de la undécima cumbre del G-20 en Hangzu, con el desaire en la pista de aterrizaje a la muy mediocre asesora de Seguridad Nacional de Obama, la amazona Susan Rice (http://goo.gl/yihHkK). El mensaje es tremendo en símbolos, cuando la última visita de Obama a China demarró muy mal (http://goo.gl/57gV9n).

Ante tantas provocaciones injerencistas de Obama, quien se confina en su autismo unipolar inoperante, Rusia y China ya se quitaron los guantes y quizá hayan detectado que EEUU no solamente se encuentra en franco declive global y doméstico, sino que también carece de geoestrategas válidos cuando Brzezinski (88 años) y Kissinger (93) se encuentran en su ocaso biológico.
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Ver: El golpe de Estado abortado en Turquía, quien lo autorizó y por quéUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Fin del fenómeno Trump?

Dom, 04/09/2016 - 10:30
Ignacio Ramonet, Público.es

Según las encuestas, y aunque faltan dos meses para las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre en Estados Unidos, las cosas parecerían estar ya claras en lo que concierne al resultado: la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton, resultaría electa y se convertiría así –venciendo además toda una serie de prejuicios machistas–, en la primera mujer que gobernaría los destinos de la principal potencia mundial de nuestro tiempo.

La pregunta es: ¿qué ha ocurrido con el candidato del Partido Republicano, el tan “irresistible” y mediático Donald Trump? ¿Por qué, de pronto, el magnate se desploma en las encuestas? (1). Siete de cada diez estadounidenses no se sentirían “orgullosos” de tenerlo como presidente, y solo el 43% lo juzgaría “cualificado” para sentarse en el Despacho Oval (mientras que el 65% sí juzga, en cambio, que la Sra. Clinton está cualificada) (2).

Conviene recordar que, en Estados Unidos, las elecciones presidenciales no son nacionales, ni directas. Se trata más bien de cincuenta elecciones locales, una por estado, que determinan un número preestablecido de 538 grandes electores quienes, en realidad, son los que eligen al (o a la) jefe de Estado. Por lo cual, las encuestas de ámbito nacional tienen apenas un valor indicativo y relativo (3).

Ante sondeos tan negativos, el candidato republicano remodeló su equipo a mediados de agosto y nombró a un nuevo jefe de campaña, Steve Bannon, director del ultraconservador Breitbart News Network. También empezó a modificar su discurso en dirección a dos grupos de electores decisivos, los afroamericanos y los hispanos.

¿Conseguirá Trump invertir la tendencia y lograr imponerse en la recta final de la campaña? No se puede descartar. Porque este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ha desbaratado hasta ahora ­todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que, desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido), ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la carrera por la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencia, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la ascensión de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo “políticamente correcto”, que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la “palabra libre” de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la “rebelión de las bases”. Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las elites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un “conservador con sentido común” y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerrealidad, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado dirigiendo. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la “casta”. Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios de comunicación han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o “ubuescas”. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país, mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en Juego de Tronos, de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21.000 millones de dólares sería financiado por el Gobierno de México. En ese mismo orden de ideas: también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes… Y atacó con vehemencia a los padres de un oficial estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004, en Irak.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su crítica de la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios de comunicación dominantes no solo en Estados Unidos, sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se plantea es: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadra.

Para responder a esa pregunta ha habido que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir qué otros puntos fundamentales defiende, silenciados por los grandes medios. Éstos no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: “No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación” (4). En un tweet reciente, por ejemplo, escribió: “Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%”.

Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros: The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

Otra razón por la que los grandes medios de comunicación atacan a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente, y recuerda que, en los últimos quince años, en Estados Unidos, más de 60.000 fábricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien remunerados desaparecieron. Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. “Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país”, suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.

Partidario del brexit, Donald Trump ha desvelado que, si llega a ser presidente, tratará de sacar a EEUU del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la Presidencia, sacará al país del mismo: “El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos”.

En regiones como el rust belt, el “cinturón de óxido” del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras han dejado altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo. Así como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro sanitario) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Trump ha prometido no tocar estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los “sin techo”, reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresión, esta ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización del Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú. También, contrariamente a muchos líderes de su partido, ha declarado aprobar el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables y odiosas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios de comunicación dominantes. Pero sí explican mejor el porqué de su éxito en amplios sectores del electorado estadounidense.
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NOTAS:
(1) A finales de agosto, Hillary Clinton le llevaba a Donald Trump, a nivel nacional, una ventaja de 6,8 puntos, según la media de sondeos que elabora la web RealClearPolitics.
(2) Varios estudios revelan también que el tándem demócrata Hillary Clinton-Tim Kaine derrotaría, por el momento, al “ticket” republicano Donald Trump-Mike Pence en algunos segmentos sociológicos determinantes: las mujeres (el 51% frente al 35%), los afroamericanos (el 91% frente al 1%), las minorías étnicas (el 69% frente al 17%), los jóvenes (el 46% frente al 34%), los electores con título universitario (el 47% frente al 40%) y los hombres (el 43% frente al 42%). Donald Trump sólo vencería entre los electores blancos (el 45% frente al 40%), los mayores de sesenta años (el 46% frente al 43%) y los electores blancos sin titulación (el 49% frente al 39%).
(3) Aún considerando esto, según otros sondeos, la candidata demócrata también derrotaría a Trump en varios estados clave como Florida, Pensilvania o Virginia, que son decisivos. Porque, sabiendo que California (55 grandes electores) y Nueva York (29) votan siempre a favor de los demócratas, a Hillary Clinton le bastaría con vencer, efectivamente, en Florida (29), Pensilvania (20) y Virginia (13) para acercarse holgadamente a la cifra mágica de 270 grandes electores que garantiza la elección.
(4) En su mitin del 13 de agosto, en Fairfield (Connecticut).

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Microsoft, Facebook, Pepsi y Disney tiemblan tras la multa a Apple

Sáb, 03/09/2016 - 15:52
El pasado martes 30 de agosto la Comisión Europea impuso una de las mayores multas fiscales de la historia al condenar a la empresa tecnológica Apple a pagar 13.000 millones de euros al gobierno irlandés por impuestos no pagados. Esta sanción abre la puerta a muchas otras empresas que han firmado acuerdos fiscales con países como Irlanda, Holanda o Luxemburgo.
Yago Alvarez, El salmón contracorriente

La comisaria europea de Competencia, la danesa Margrethe Vestager, anunció el pasado martes la sanción impuesta al gigante tecnológico. Esta multa de 13.000 millones supone la mayor sanción impuesta a una empresa por parte de la Comisión Europea (CE) hasta el momento.

Vestager anunció que la investigación había llegado a la conclusión de que el Gobierno irlandés había concedido ayudas ilegales a Apple, lo que permitió a estapagar un tipo efectivo de impuestos del 1% de sus beneficios en 2003 y un 0,005% en 2004.

Según normativa europea, un Estado miembro no puede ofrecer ventajas fiscales a una empresa de manera particular. Irlanda, que ya de por si tiene el impuesto de sociedades en el 12,5%, el más bajo de Europa, ofreció la posibilidad de pagar un tipo efectivo a la empresa. Apple ya de por sí factura todas las ventas de Europa a través de Irlanda aprovechando las ventajas fiscales ofertadas, en una práctica que ya ha sido denunciada por varios países al ver como el beneficio obtenido por la empresa norteamericana en sus territorios es desviado a Irlanda. Esta ingeniería fiscal permite a Apple contabilizar casi todo su beneficio en Irlanda dando resultados incluso negativos en las haciendas de los países restantes donde se producen las ventas.

Otras empresas como FIAT o Starbucks ya recibieron multas por el trato de favor y de manera bilateral en materia fiscal por parte del Gobierno holandés. Sanciones que no superaron los 30 millones de euros, muy alejadas de la cantidad a la que han condenado a Apple. Pero esta nueva sanción abre las puertas a la lucha contra el “tax ruling”, como se conoce a este tipo de acuerdos bilaterales y negociados de manera individual entre empresas y países.

Las empresas de los LuxLeaks en el punto de miraA finales de 2014, unas filtraciones por parte de dos empleados de PwC -ahora condenados por ello- conocidas como “LuxLeaks” desvelaron que el Gobierno de Luxemburgo, presidido en aquel entonces por el ahora presidente de la CE Jean-Claude Juncker, ofreció ventajas fiscales negociadas de manera individual a docenas de multinacionales para pagar tipos impositivos entorno al 1% para las rentas obtenidas en otros países pero que fueran facturadas mediante una filial en Luxemburgo.

Según fuentes europeas, desde que surgiera el escándalo, la comisaria Vestager está analizando a más de 300 empresas que recibieron ayudas por parte de países como Holanda, Luxemburgo e Irlanda. La multa impuesta a Apple abre la puerta de lo que podría ser la mayor operación contra la elusión y evasión de impuestos orquestada por la Comisión Europea y podría traer nuevas y millonarias multas en los próximos meses.

El escándalo de los LuxLeaks ha puesto en el ojo de estas investigaciones a empresas como Amazon, McDonalds o IKEA. Por otro lado, las grandes empresas tecnológicas norteamericanas como Microsoft, Google o Facebook, que también usan el país irlandés para localizar sus sedes europeas y así aprovechar el bajo tipo impositivo para el impuesto de sociedades, se encuentran ahora mismo en el punto de mira de estas investigaciones y del ojo de los inversores y accionistas que temen una cascada de nuevas sanciones económicas.

El gigante tecnológico Microsoft se dejaba un 1% en bolsa entre el martes 30 y el miércoles 31, fechas en las que se conoció la multa impuesta a Apple. Otras empresas investigadas en el escándalo de los Luxleaks como Facebook perdía un 0,5%, la empresa de refrescos PepsiCo cerca de un 1,5%, la textil británica Bulberry un 1,3% y la multinacional del entretenimiento Disney se dejaba medio punto el mismo día. Lo que parece indicar que los mercados temen nuevas multas millonarias por parte de la CE a estas empresas.

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Ben-Artzi, delator del Deutsche Bank, rechaza cobrar 8,2 millones de recompensa

Sáb, 03/09/2016 - 07:30
- A causa de la crisis del banco ya han sido despedidos más de 35000 empleados.
- Ningún directivo ha sido sancionado tras el falseo de cuentas.
La Securities and Exchange Commission (SEC), el supervisor bursátil de EE UU, multó el año pasado a Deutsche Bank con 55 millones de dólares (48,5 millones de euros) por falsear sus cuentas durante la crisis. La incorrecta valoración de derivados de crédito permitió a Deutsche ocultar hasta 12.000 millones de dólares (9.450 millones de euros) en pérdidas, ayudando así a evitar el rescate del Gobierno. La investigación que dio lugar a la multa se puso en marcha gracias a la información proporcionada por Eric Ben-Artzi, exanalista de riesgos del Deutsche en EE UU, y otras dos personas. La SEC premió al exanalista y a un compañero (el tercero no recibió nada) con 16,5 millones de dólares, recompensa nutrida de un fondo del Congreso estadounidense.

Ben-Artzi ha renunciado a su parte de la recompensa. Lo hace en protesta por el hecho de que la multa fue impuesta al banco y no a los directivos implicados en el fraude. De esta forma quienes pagan por el falseo de cuentas son sus accionistas y empleados. Estos últimos, con más de 35.000 despidos, se están convirtiendo en las verdaderas víctimas al tratarse del eslabón más débil.

Existen casos similares de bancos investigados por la SEC. Trinity Capital y el banco Los Alamos National Bank fueron duramente multados tras un falseo de cuentas, pero aquí los directivos sí fueron sancionados. La única diferencia con el Deutsche Bank es la existencia de puertas giratorias. Altos cargos de Deutsche Bank entraron y salieron de la SEC antes, durante y después de la actividad ilegal del banco. Existen ejemplos como el de Robert Rice, abogado jefe encargado de la investigación al Deutsche en 2011, que se convirtió en directivo de la SEC dos años después, o el de Robert Khuzami, abogado jefe del banco en EEUU, que dejó el puesto para dirigir un departamento del regulador. Ni la SEC ni el banco han comentado las acusaciones.

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El escenario regional después de Dilma

Ven, 02/09/2016 - 12:56
Raúl Zibechi, La Jornada

La destitución de Dilma Rousseff por el Senado más conservador desde 1964 (año del golpe de Estado contra João Goulart) cierra el ciclo progresista que se inició con la asunción de Luiz Inacio Lula da Silva el primero de enero de 2003. Siendo Brasil el país más importante de la región y el que marca tendencias, estamos ante una inflexión irreversible en el corto plazo, donde las derechas conservadores imponen su agenda.

El panorama regional sudamericano aparece claramente dominado por la alianza entre el capital financiero, Estados Unidos y las derechas locales, que muestran un dinamismo difícil de acotar a corto plazo. Hay que remontarse a principios de la década de 1990 para encontrar un momento similar, pautado por el triunfo del Consenso de Washington, el auge del neoliberalismo y el derrumbe del bloque socialista.

Sin embargo, sería equivocado pensar que estamos volviendo al pasado, por más que algunos analistas crean que se están perdiendo conquistas. La realidad indica que la región camina hacia adelante pero, en lo inmediato, lo que tenemos enfrente no es la sociedad igualitaria y justa con la que soñamos, sino un inminente choque de trenes entre los de arriba y los de abajo, y luchas entre clases, razas, géneros y generaciones. Hacia ese desenlace va la humanidad, y ese es el futuro a mediano plazo que se avizora en la región.

En rigor, este panorama ya se venía perfilando desde hace varios años, cuando aún gobernaban los progresistas, por la creciente alianza de hecho entre las clases medias (viejas y nuevas) y los más ricos, en gran medida por el triunfo de la cultura consumista, despolitizadora y conservadora que impulsaron esos mismos gobiernos. Pero lo que importa, mirando hacia adelante, es el mentado choque de trenes.

Una nueva derecha se ha impuesto en la región. Una derecha que no tiene escrúpulos legalistas, que no está dispuesta a respetar los modos de las democracias, que pretende arrasar los sistemas educativo y de salud tal como los conocimos. En Brasil la nueva derecha ha puesto en pie el movimiento Escola Sem Partido, que ataca la educación pública, vapulea el legado de Paulo Freire y pretende controlar estrictamente a los docentes.

Habrá que volver con más detalle sobre este movimiento, que promueve la disociación entre educar (responsabilidad de la familia y la Iglesia) e instruir (transmisión de conocimiento, que es la tarea de los profesores). Si los proyectos de ley que ingresaron al parlamento fueran aprobados, una porción de los docentes podría ser sancionada por adoctrinamiento ideológico, por hablar de la realidad del país, ya que en las aulas, pregonan, no debe existir la libertad de expresión. En esa realidad no sólo entra lo político, sino incluso la violencia contra las mujeres. Apenas una muestra de lo que viene. Para comprender por dónde va la nueva derecha no hay que mirar atrás, o sea, el periodo de las dictaduras, sino a personajes como la primera ministra británica, Theresa May, quien asegura estar dispuesta a usar armas nucleares aunque le cuesten la vida a inocentes (The Guardian, 18/7/16). O como Hillary Clinton, que considera a Vladimir Putin el nuevo Hitler. No son declaraciones aisladas o fuera de contexto, es el estado de ánimo de las nuevas derechas, guerreristas, dispuestas a arrasar naciones enteras, como ya hicieron con media docena de países en Asia y Medio Oriente.

Para que haya choque de trenes tiene haber dos fuerzas antagónicas en disputa. Eso es lo que se viene perfilando en la región. Hemos recorrido las nuevas luchas estudiantiles y populares en Brasil (goo.gl/Bz9OBD), los movimientos que ganan protagonismo en Colombia (goo.gl/DfboIk) y las nuevas resistencias negras (goo.gl/GTQPzQ), entre otras.

A ellas deben sumarse la renovada fuerza del movimiento campesino en Paraguay; la resistencia al modelo soyero-minero en Argentina, y, en los últimos meses, al ajuste del gobierno de Macri; las importantes movilizaciones de las mujeres contra la violencia machista, como la realizada en Perú en agosto; la persistencia de los movimientos indígenas en Ecuador y Bolivia.

Se abren nuevas e imprevistas resistencias. En agosto hubo enormes movilizaciones en Chile, dos grandes marchas de más de un millón de personas contra el sistema privado de pensiones (Afp), y un cacerolazo, que anuncian el comienzo del fin de un sistema que fue la clave de la acumulación de capital en el régimen pospinochetista. Nueve de cada 10 jubilaciones son menores de 220 dólares, o sea, menos de 60 por ciento del salario mínimo, por lo que la población reclama el fin del sistema privado.

Lentamente se va abriendo paso entre los sectores populares la convicción de que la corrupción es sistémica, como el narco y los feminicidios, y que no importa si gobierna la derecha o la izquierda, porque las cosas seguirán más o menos igual. La prometida reforma educativa en Chile, que el Partido Comunista utilizó como argumento para abandonar la calle e ingresar al gobierno de Michelle Bachelet, se diluyó en las negociaciones con el empresariado y se sigue priorizando la enseñanza privada, como denuncia la nueva ofensiva estudiantil.

En esta etapa, el sistema no puede realizar reformas en favor de los pueblos, porque no tiene margen económico ni político. La economía funciona como una máquina que extrae, expropia y concentra los bienes comunes. La política se reduce a fuegos de artificio y deja paso, cada día con mayor evidencia, a la policía para dirimir los conflictos. La principal diferencia entre los colores que gobiernan es de velocidades en la aplicación de un modelo que no deja otra alternativa que la resistencia.

La destitución de Rousseff por un Senado infestado de corruptos podría ser la ocasión para reflexionar sobre la inconveniencia de seguir confiando en los mal llamados representantes, que están allí para devolver favores al capital, y apostar con mayor energía a la organización. Nadie lo hará por nosotros.

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La rueda para trasladar agua que revoluciona a África

Ven, 02/09/2016 - 08:30

"Hippo Roller" es el nombre del aparato que ha logrado que no sólo miles de niños en África vuelvan a estudiar, sino que también los hombres se incluyan en la pesada labor de recolección de agua, históricamente relegada a las mujeres. Se trata de un aparato que combina la forma de cilindro y el mecanismo de las carretillas para lograr un mejor y más eficaz desplazamiento de los casi 90 litros de agua que tiene de capacidad. De esta forma, su traslado se facilita enormemente y permite disminuir la frecuencia con que las personas de las zonas aisladas deber ir a conseguir agua.

Hippo Water Roller es el nombre de la organización detrás de esta idea, que se ha encargado que mujeres y niños de África que solían gastar más del 26% de su día en el traslado de agua, unas 6 horas, se reduzca a tan solo una hora diaria en los últimos 10 años. Y aquí viene la cifra que quizás hayamos olvidado, pero más de 750 millones de personas en África no tienen acceso a agua potable y la solución a aquello consistía en transportar un pesado jarro de unos aproximados 20 kilos sobre la cabeza entre 2 a 10 kilómetros, con el desgaste muscular y el daño en cuello y columna que termina por invalidar a las mujeres y niños que llevan ese peso sobre sí.
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FMI alerta de bajo crecimiento global en 2016 y 2017

Ven, 02/09/2016 - 08:01

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó ayer de la debilidad del crecimiento de la economía global y de las "dinámicas negativas" que se prevén a largo plazo, y urgió a los países del G20 a acordar medidas que apuntalen el crecimiento en la cumbre que iniciarán en los próimos días en la ciudad china de Hangzhou. El Fondo publicó un informe en el que alerta de que los datos recientes muestran una actividad económica alarmantemente débil, dado el lento crecimiento del comercio y la muy baja inflación, lo que apunta a un ritmo de crecimiento global en 2016 y 2017 mucho menor a lo anticipado.

La falta de acción política en este ámbito, dicen, también ha contribuido a la desaceleración del comercio internacional. En el ámbito comercial, donde la cooperación es un elemento crítico para su desarrollo, "se han logrado muy pocos avances en los últimos años", critican los expertos del organismo.

Según la evaluación de la institución financiera, en la actualidad solamente el 55% de las promesas firmadas en Brisbane (Australia) en 2014 y el 45% de las acordadas en Antalya (Turquía) en 2015, se han cumplido. De ahí su pesimismo en que el grupo pueda alcanzar el deseado 2% de crecimiento extra en los dos años escasos que quedan hasta 2018. "Incluso en el caso extremo de que todos los compromisos pendientes se aplicaran ahora, el impacto duradero sobre el PIB del G20 sería solamente de alrededor de un punto y medio", subraya el texto. Los riesgos asociados a este débil crecimiento son una mayor reducción de los incentivos para invertir y una desaceleración aún mayor de la economía mundial.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La humillación de Trump y Peña Nieto al pueblo mexicano

Ven, 02/09/2016 - 00:21

A dos días de su encuentro con el presidente Enrique Peña Nieto, denunciado por sus compatriotas como "una traición", el candidato republicano Donald Trump volvió a las andadas con el mismo programa que expuso el primer día de su campaña, construir un muro entre las fronteras de México y Estados Unidos, y prometió deportaciones masivas.

"Construiremos un gran muro a lo largo de la frontera y México lo pagará. El cien por ciento. Ellos todavía no lo saben, pero lo van a pagar", dijo anoche el empresario al exponer el primero de los 10 puntos del programa migratorio que aplicará en caso de llegar a la Casa Blanca en enero.

Desafiante y provocador, el magnate salió vitoreado de Phoenix (Arizona) por los cientos de seguidores que acudieron al acto con el temor de encontrarse a un Trump cambiado pero que constataron que sigue siendo el mismo que los conquistó en las primarias.

Fue un desenlace inesperado, dos semanas después de repetir diferentes guiños hacia los nueve millones de indocumentados "buenos" (de un total de once), a quienes se les permitiría quedarse en el país, que con las nuevas propuestas quedan expuestos a una deportación en cualquier momento. Los otros dos millones de indocumentados son, según Trump, "criminales" con antecedentes, a quienes empezará a deportar desde el minuto uno en la Casa Blanca.

La ratificación de su propuesta original, tras la reunión con Peña Nieto, que había dicho que México no pagaría el muro, dio un portazo a quienes pronosticaban que el magnate podía cambiar. Peña Nieto insistió en que dijo a Trump que "México no pagará por el muro", como indicó en este Tweet:


El cineasta Alejandro González Iñárritu, por su parte, calificó de «traición» la invitación que hizo el presidente de México, y denunció que se "avaló y oficializó a quien nos ha insultado, escupido y amenazado por más de un año ante el mundo entero". El ganador de un Oscar a mejor director expresó que sintió "una profunda tristeza, indignación y vergüenza" ante el polémico encuentro que sostuvieron Peña Nieto y Trump en la residencia oficial de Los Pinos, un hecho que también fue duramente criticado en México.

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Brasil se enfrenta a los ojos de la historia

Xov, 01/09/2016 - 17:01
Darío Pignotti, Página/12

La democracia quedó atrás. Dilma Rousseff, electa hace 22 meses por 54,5 millones de brasileños, fue depuesta ayer a las 13.30 por el voto de 61 senadores, sobre un total de 81 que forman la Cámara alta, entre quienes hay más de veinte con prontuario penal y denuncias de todo calibre.

“La historia será implacable con (…) el gobierno golpista” de Michel Temer, prometió Rousseff, una hora y media después de la clausura del ciclo democrático iniciado por completo en los comicios directos de 1989 (y no en los de 1985, cuando un colegio de electores escogió al primer mandatario civil post-dictadura).

“Nosotros volveremos para continuar nuestra marcha hacia un Brasil donde el pueblo sea soberano” prometió en el Palacio de Alvorada, del que se mudará en unos días, cuando lo ocupará Temer para completar el mandato hasta el 31 de diciembre de 2018.

Dilma habló al lado de la profesora y ex ministra de su gobierno Eleonora Mennicucci, una de sus compañeras de celda durante los tres años de prisión a los que fue condenada en 1970 por un tribunal militar por haber enfrentado con las armas a la dictadura. Junto a la ex presidenta y Mennicucci estaban las senadoras Gleisi Hoffmann y Fatima Bezerra, que fueron la infantería del Partido de los Trabajadores en el combate desigual contra la mayoría destituyente que hegemoniza el Poder Legislativo.

Menuda y delicada, Gleisi será recordada por haber enfrentado a una decena de hombres en el recinto, entre ellos el ganadero Ronaldo Caiado, de casi 1,90 metro, al grito de “Yo me pregunto qué moral tienen estos senadores para juzgar a una presidenta honesta”.

Un planteo que desató la furia de la alianza formada por el Partido Movimiento Democrático Popular (PMDB), de Temer; el Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), de Aécio Neves y Fernando Henriqe Cardoso, y Demócratas (DEM), del fornido Caiado.

Ocurre que el régimen surgido ayer no consiente ofensas a las autoridades surgidas de espaldas a la voluntad popular: en su primera reunión de gabinete, Temer instruyó a sus ministros para que rebatan a quien los acuse de “golpistas”.

Esta democracia postiza, obsesionada por los rituales y la formalidad republicana, es el producto de un impeachment iniciado el 12 de mayo, durante el cual no fueron presentadas pruebas consistentes de los delitos atribuidos a la acusada. A tal punto que los adversarios de la mandataria tenían derecho de citar a seis testigos para respaldar sus acusaciones sobre la supuesta violación a las leyes de Presupuesto y Responsabilidad Fiscal y sólo presentaron dos.

En su alegato final de una hora, la abogada denunciante, Janaina Machado, dedicó menos tiempo a los aspectos técnico-jurídicos del caso que a su narrativa mesiánica anticomunista. Dijo Machado, heroína de los jóvenes neocons, que ayer festejaron con champan en la principal avenida de San Pablo, que Dios la había escogido para vengar al PT, que con sus malas costumbres “totalitarias” había llevado a Brasil hacia la desviación moral. Y a Dilma le recomendó dejar de echar mano del discurso de género porque no es verdad que la sociedad brasileña sea machista.

“Acaban de derribar a la primera mujer presidenta de Brasil. Este golpe es misógino, homofóbico, racista, es la imposición del prejuicio y la violencia” enumeró ayer Dilma entre senadoras y compañeras de militancia.

La derrota sufrida por Rousseff en el Senado, 61 a 20, fue más abultada de lo que se esperaba en el PT, donde confiaban en revertir algunos votos gracias a la negociaciones a cargo de Luiz Inácio Lula da Silva, que viajó a Brasilia. Como atenuante queda que la ex presidenta no fue privada de sus derechos políticos, como lo deseaban sus enemigos, y esto abre un horizonte posiblemente fecundo, dado que desde su separación del cargo, en mayo, Rousseff reforzó su participación en actos políticos y construyó un liderazgo bastante genuimo en las organizaciones femeninas urbanas y rurales.

A su modo, políticamente poco sofisticado, demostró su voluntad de lucha y temple como lo hizo el lunes en su exposición de 17 horas ante el Senado, durante las cuales prácticamente no dejó dudas sobre su inocencia. Con su retórica simple, por momentos torpe, Dilma calló a los legisladores que intentaron enredarla con trampas lingüísticas.

Quizá sea por esa estatura moral y su estilo llano que la ex mandataria genera tanto escozor en las derechas.

Ayer los festejos del amplio campo destituyente estuvieron preñados de promesas de venganza contra Dilma, Lula y el legado de 13 años de gobiernos petistas iniciados en 2003, cuando los formuladores de políticas del partido habían diseñado un plan estratégico que necesitaba de 20 años para corregir las desigualdades profundas a través de reformas progresistas.

La caída de Dilma es un revés grave, tal vez irremontable, porque truncó ese proyecto de equidad social y democracia política que había comenzado a desvirtuarse en 2015, con la desginación del neoliberal Joaquim Levy al frente del Ministerio de Hacienda para aplicar un ajuste ortodoxo que dejó 10 millones de desocupados y una recesión que hizo caer el PBI a -3,8 por ciento

Otra herencia dejada por el ministro Levy fue una Dilma Rousseff con un rechazo de más del 60 por ciento en la opinión pública, imagen negativa que subía al 70 por ciento entre el público blanco y de clase media tomado por un inédito fanatismo militante dictado desde la cadena Globo. Sin embargo, aquel aluvión conservador que desbordó las calles hasta marzo pasado, vociferando “Fuera Dilma”, no salió a festejar la confirmación de Temer como jefe de Estado.

Sucede que esta administración post dilmista arriba con muy baja aprobación, dado que no causa ninguna simpatía en las clases populares y despierta resquemores en el electorado medio preocupado con la corrupción. Y su falta de votos y apoyo del público las compensa con la gradual policialización-militarización del Estado.

Ayer la Policía Militar de Brasilia cargó con balas de goma y gas pimienta contra la movilización, no muy numerosa, que marchó en defensa de la democracia y coreando “Fuera Temer” por la avenida Eje Monumental hasta la Terminal Central de Colectivos. Más feroz, según los relatos de los militantes, fue la paliza propinada el martes por la Policía Militarizada a los manifestantes que se concentraron en San Pablo, donde anoche se realizaron nuevos actos de protesta al igual que en Río de Janeiro.

Este golpe “blando” neonato tiende a endurecerse con el correr de los meses, específicamente luego de los comicios municipales de octubre, cuando seguramente se confirmará la ocupación militar de las favelas de Rio de Janeiro y la represión a la disidencia política y social.

Temer repitió, tras tomar posesión del cargo, que su prioridad son las “reformas” previsional y laboral. El vector de su programa de regresión económica fue presentado por el ministro de Hacienda y ex funcionario de la banca privada Henrique Meirelles, que impulsa reformar la Constitución para congelar por 20 años (sí, veinte años) los gastos en salud y educación, pero no el monto de los pagos de intereses de la deuda.

En su primera reunión de gabinete, a las 17.30 de ayer, Temer se sentó en la cabecera de una sala del Palacio del Planalto y a su derecha se ubicó el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, una pieza importante en el nuevo engranaje de poder.

De Moraes, con quien Temer mantiene una relación antigua, es defensor de la nueva Ley Antiterrorista que, en algunos casos, equipara a los manifestantes con guerrilleros urbanos que ponen en peligro la seguridad nacional.

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La gran farra del cobre: ¿Es cierto que Codelco no tiene "ni un puto peso"?

Xov, 01/09/2016 - 11:01

Julian Alcayaga, Defensa del Cobre

"No hay un puto peso", dijo en forma destemplada y con mucha vulgaridad el Presidente Ejecutivo de Codelco, Nelson Pizarro... "Lo primero que tenemos que hacer es superar el presente sólo con reducción de costos. Aquí uno hace el papel del malo: No hay plata, no hay plata viejo, entiéndeme, no hay un puto peso".
El hecho de que se vocifere de esta manera, que no hay un puto peso en Codelco, lo vamos a analizar en la forma y en el fondo. En cuanto a la forma: este es un mensaje en que se declama con escándalo para que la televisión y los medios lo comenten por varios días. Es más, esta es una actuación a lo manos de tijera que anuncia que van a continuar los despidos de trabajadores y supervisores. Al día siguiente de la declaración de Pizarro, el Ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés salió a respaldar a Pizarro de la siguiente manera: "Codelco tiene hoy muy pocos recursos y él ha hecho un llamado de atención para todos aquellos que creen que hay algo ahí y que es solo cosa de pedir".

La advertencia es transversal porque después apareció el ex Presidente Piñera para afirmar "Yo creo que el presidente ejecutivo de Codelco está dando una voz de alerta: Codelco no es una vaca lechera" A este coro se han sumado varios economistas y "expertos" (por lo general lobbystas de las mineras extranjeras) para sostener, con "fundados fundamentos" que Codelco no tiene plata para bonos y aumentos de salario.
¿Es realmente cierto que no hay plata en Codelco? Pareciera ser cierto que no hay plata, porque días después, Pizarro presentó los resultados del primer semestre del año 2016, que por primera vez en la historia de Codelco, se declaran pérdidas por US$97 millones. Con estas pérdidas, la "mise en scene" llega a su paroxismo en el asunto del "puto peso" que falta. Para analizar la realidad de la falta de dinero, vamos a comparar los Estados de Resultados de dos años que tuvieron precio del cobre parecido: 2009 y 2015, y que tienen además otras características que los diferencia notablemente.

Al servicio de las multinacionales El año 2009 fue el último año en que el Presidente Ejecutivo y el Directorio de Codelco los designaba el Presidente de la República, mientras que el 2015, y ello desde el año 2010, son las multinacionales mineras las que administran CODELCO, y que han designado como Presidente Ejecutivo a Diego Hernández el 2010, a Thomas Keller el 2012, y a Nelson Pizarro el 2014. Ellos llegaron como “ejecutivos de excelencia y de clase mundial”, que venían a realzar la gestión y los excedentes de CODELCO.

En consecuencia, gracias a la gestión de estos “ejecutivos de excelencia”, los excedentes de 2015 debieron sobrepasar en 8% (aumento de precio y de producción) a los del año 2009 y llegar a lo menos a US$ 4.500 millones, sin embargo, fueron sólo US$ 1.075 millones los excedentes el año 2015. Faltan US$ 3.400 millones de excedentes, y por eso no hay un puto peso en la Corporación en la actualidad, según Nelson Pizarro.

¿Cómo desaparecieron esos US$ 3.400 millones de los excedentes?
Veamos primero los costos. Y recordemos que estamos usando las cifras de las propias Memorias de CODELCO.

» El año 2009 los costos de venta fueron de US$ 7.763 millones, y
» El 2015 fueron de US$ 9.963 millones, con un aumento de US$ 2.153 millones, lo que representa un 27,7% más que el 2009, a pesar que el 2015 el precio del petróleo costaba menos de la mitad que el 2009 y que el precio de la energía también había disminuido.

¿Entonces por qué han aumentado tanto los costos de venta o de explotación? No existe información clara en la Memoria 2015 sobre este aumento de los costos.

Lo que sí está claro es que existe un aumento considerable de las remuneraciones de los más altos ejecutivos y del Directorio de CODELCO. Nelson Pizarro tiene una remuneración bruta mensual de 37 millones de pesos (56 mil dólares), lo que es casi el triple de lo que ganaba el Presidente Ejecutivo el año 2009. Es una remuneración escandalosamente alta, para un ejecutivo que sólo le ha traído pérdidas y mala gestión a la Corporación. Por su parte los miembros del Directorio ganan el doble que el año 2009. Es decir, para los altos ejecutivos y el Directorio hay mucha plata, pero para los trabajadores: ¡Ni un puto peso! Es evidente que está mal “pelao el chancho”.

Pero el aumento de los costos no explica en su totalidad la espectacular caída de los excedentes. Existe además, una inexplicable caída de los ingresos por ventas.

» El año 2009, con una producción de 1.702.000 toneladas de cobre, y un precio de US$ 2,34 la libra, CODELCO generó ventas totales por US$ 12.148 millones.

» El 2015 la producción fue de 1.732.000 toneladas, con un aumento de 1,8%, el precio alcanzó a US$ 2,49 la libra, con un aumento de 6% en relación a 2009. Por lo tanto, las ventas de 2015 debieran ser 7,8% (aumento de la producción y el precio), superior al año 2009, y debieron por consiguiente alcanzar a US$13.095 millones.

Sin embargo, en la Memoria 2015 las ventas totales alcanzan sólo a U$ 11.693 millones, es decir US$ 1.402 millones menos de lo que debiera ser, proyectando las ventas de 2009.

Por eso no hay un puto peso, porque los ingresos por ventas desaparecen sin dejar rastros, por ahora. Y esto está ocurriendo desde el año 2010, cuando estos ejecutivos de “clase mundial” se hicieron cargo de la administración de CODELCO.

Faltan alrededor de US$ 15 mil millones en las ventas de la Corporación entre los años 2010 y 2014, y ello sólo se puede deber a que gran parte de la producción se debe estar vendiendo a precios muy inferiores al mercado.

¿A quién?

Sobre esto no existe ninguna información en la Memoria de CODELCO, pero trataremos de deducir quienes podrían ser beneficiados con estas ventas a precio de remate.

Pizarro y sus fracasos en Caserones y DisputadaEl sr. Nelson Pizarro dirigió la construcción del proyecto Caserones de Lumina Coppers desde el año 2006 a 2014. Según ha trascendido, no fue con mucho éxito, porque la producción de concentrado de Caserones es muy inferior a lo proyectado - en septiembre de 2014, siendo ya Presidente Ejecutivo de CODELCO, Nelson Pizarro viajó a Japón a entrevistarse con los dueños del proyecto Caserones, donde el principal accionista es Mitsui. Sí, el mismo conglomerado que el año 2011 le hizo un préstamo a CODELCO por US$ 6.750 millones para comprar el 49% de La Disputada.

Al final CODELCO sólo pudo comprar el 24,5% de las acciones de La Disputada, y el 4,5% de ellas se las tuvo que vender a Mitsui. Existe entonces una estrecha relación de CODELCO con Mitsui. Son socios en La Disputada y en otros proyectos. A su vez Pizarro estaría en deuda con Mitsui por el semi fracaso de Caserones en la producción proyectada de concentrado.

Por otro lado, los concentrados han sido siempre marginales en las ventas de cobre de CODELCO, que no sobrepasaban el 10% del total de las ventas físicas de cobre el año 2009. Sin embargo, el año 2015, los concentrados alcanzaron al 31% de las ventas físicas de cobre. Podríamos deducir entonces que CODELCO tiene menores ingresos en las ventas porque casi un tercio de su producción el 2015 son concentrados. Este aumento tan importante de los concentrados lo podríamos asociar a las necesidades en este producto por parte de Mitsui, para compensar su menor producción y enormes pérdidas en Caserones.

Esta deducción no es descabellada, si tenemos en consideración la estrecha relación entre CODELCO, Mitsui y Nelson Pizarro. Pero de todas maneras, las ventas de concentrado a Mitsui, a precios muy inferiores al mercado, no podría explicar la totalidad de los US$ 1.400 millones que faltan en las ventas del año 2015 y, menos aún, los más de US$ 15 mil millones que faltan en las ventas desde el año 2010 a 2014. En consecuencia, no es real que CODELCO no tenga un puto peso, ¡vaya que los tiene!, pero hay algunos brujos que los han hecho desaparecer, por ahora.

CODELCO tiene las mayores reservas de cobre del mundo, y por esa razón es un gran botín para las transnacionales mineras que por ahora se han apoderado de su administración, y así generar las millonarias pérdidas que puedan crear en la opinión pública una opinión favorable a su privatización, para apoderarse del fabuloso botín que representan sus yacimientos.

CODELCO tiene un futuro esplendoroso por delante, siempre y cuando se saque de su administración a las transnacionales mineras, por lo que la tarea urgente es sacar a Nelson Pizarro de la Presidencia Ejecutiva y a Oscar Landerretche de la Presidencia del Directorio. Sólo así, CODELCO, volverá a ser la mejor empresa de Chile.

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