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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6736125
Actualizado: fai 20 horas 15 min

La creciente desigualdad del capitalismo mundial

Sáb, 20/05/2017 - 21:20
Anis Chowdhury y Jomo Kwame Sundaram, IPS

La desigualdad en los ingresos y la riqueza aumentó en las últimas décadas, pero el reconocimiento del papel que desempeñan la liberalización económica y la globalización en esa brecha nunca ha sido tan generalizado. Los guardianes del capitalismo global están nerviosos, pero poco hicieron para controlar o revertir la situación. El Foro Económico Mundial (FEM) calificó la grave desigualdad de ingresos como el mayor riesgo que enfrenta el mundo. “Tenemos una disparidad demasiado grande en el mundo. Necesitamos más inclusión… Si seguimos teniendo un crecimiento no inclusivo y continuamos con la situación de desempleo, en particular del desempleo juvenil, nuestra sociedad global no será sostenible”, advirtió el fundador del FEM, Klaus Schwab. Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, declaró ante líderes políticos y empresariales del FEM que “en demasiados países los beneficios del crecimiento los disfrutan muy pocas personas. Esa no es una receta para la estabilidad y la sostenibilidad”.

Del mismo modo, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, advirtió que de no abordarse la desigualdad se corre el riesgo de disturbios sociales. “Va a estallar en gran medida debido a estas desigualdades”. También la influyente revista Foreign Affairs, del no gubernamental Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en Estados Unidos, realizó una advertencia similar. “La desigualdad está creciendo en casi todo el mundo capitalista posindustrial… De no abordarse, la creciente desigualdad y la inseguridad económica pueden erosionar el orden social y generar una reacción popular contra el sistema capitalista en general”. ¿Mucho ruido y pocas nueces? Cada vez más, una pequeña élite absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre.

En India, el número de milmillonarios se multiplicó al menos 10 veces en la última década. El país asiático tiene ahora 111 milmillonarios, el tercero en el mundo. Asimismo, más de 425 millones de personas indigentes también viven en el territorio indio, o un tercio de los pobres del planeta y más de un tercio de la población del país.

África tuvo un auge económico durante una década hasta 2014, pero la mayoría de sus habitantes sigue luchando a diario para obtener alimentos, agua potable y atención médica. Mientras tanto, el número de personas que viven en la extrema pobreza, según el Banco Mundial, creció de 280 millones en 1990 a 330 millones en la actualidad. En Europa, los pobres soportaron el peso de las políticas de austeridad, mientras que los rescates bancarios beneficiaron principalmente a las personas acaudaladas. Aproximadamente 122,3 millones de personas, o sea 24,4 por ciento de la población de la Unión Europea, corre el riesgo de caer en la pobreza. Entre 2009 y 2013, el número de europeos sin dinero suficiente para calefaccionar sus viviendas o pagar gastos imprevistos aumentó 7,5 millones hasta 50 millones de personas, mientras que el continente alberga a 342 milmillonarios.

En Estados Unidos, la proporción de ingresos del uno por ciento más rico de la población está en su nivel más alto desde la víspera de la Gran Depresión, hace casi nueve décadas. El 0,01 por ciento más adinerado, o 14.000 familias estadounidenses, poseen 22,2 por ciento de la riqueza del país, mientras que el 90 por ciento más pobre, o más de 133 millones de familias, posee apenas cuatro por ciento de la misma.

Esta concentración sin precedentes de la riqueza y la correspondiente privación del resto de la población generaron reacciones negativas, que posiblemente contribuyeron a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, al referéndum del Brexit en Gran Bretaña, a la fuerza de la ultraderecha de Marine Le Pen en Francia y de la Alternativa para Alemania y al ascenso de la derecha de Hindutva en India.

China “comunista” y la desigualdad Mientras tanto, China creció rápidamente pero la desigualdad también aumentó considerablemente. El país de gobierno comunista exporta bienes de consumo baratos al mundo, controlando la inflación y mejorando el nivel de vida de muchos. Parte de su enorme superávit comercial – debido a los salarios relativamente bajos, aunque recientemente en aumento – fue reciclado en los mercados financieros, principalmente de Estados Unidos, lo que ayudó a expandir el crédito a tasas de interés bajas en China.

Así, los productos de consumo y el crédito baratos permitieron a la clase media de Occidente, en franca reducción, mitigar la presión a la baja sobre sus niveles de vida, a pesar del estancamiento o la caída de los salarios reales y el aumento de la deuda personal y familiar. El desarrollo de China impulsado por las exportaciones y basado en los bajos salarios aumentó considerablemente la desigualdad de ingresos en el país más poblado del planeta durante más de tres décadas. Beijing desplazó a Nueva York como la nueva “capital milmillonaria del mundo”. El país asiático tiene ahora 594 milmillonarios, o 33 más que Estados Unidos.

Desde la década de 1980, la desigualdad de ingresos en China creció a mayor rapidez que en otros países. El uno por ciento más rico de los hogares posee un tercio de la riqueza del país, mientras que el 25 por ciento más pobre posee solamente un uno por ciento. El coeficiente de Gini de China subió a 0,49 en 2012 de 0,3 apenas 30 años antes, cuando era uno de los países más igualitarios. Otra investigación ubicó el coeficiente de Gini del país en 0,61 en 2010, superando por lejos los 0,45 de Estados Unidos.

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Temer, golpista y mediocre

Ven, 19/05/2017 - 23:17
Emir Sader, Alainet

Ni rescate de la confianza del gobierno, ni recuperación económica, ni fin de la corrupción. Temer termina como había empezado: en la mediocridad y en la intrascendencia.

Marx se preguntaba, en el XVIII Brumario, como un personaje tan insignificante como Luis Bonaparte, podría tener un rol tan importante en la historia de Francia. Eran necesarias circunstancias muy excepcionales para que ello ocurriera. ¿Qué condiciones fueron posibles para que un personaje tan mediocre como Temer llegara a la presidencia de Brasil?

Temer emergió al protagonismo político cuando el PMDB se agotó como fuerza de redemocratización, con la muerte de Ulysses Guimaraes y el desgaste del partido durante la presidencia de José Sarney. A partir de ese momento la muerte ideológica y política del partido era inevitable.

La mediocridad de Michel Temer lo hacía un cuadro adecuado para el nuevo período del PMDB, donde jugaría el rol de sostén, alternadamente, de gobiernos de derecha y de izquierda. Como no es nada en sí mismo, Temer pudo protagonizar distintos roles del partido, actuando como equilibrio entre los distintos liderazgos del partido. Así el PMDB estuvo con Cardoso en los años 1990 y con el PT desde 2003 hasta 2014. Gobiernos frontalmente opuestos, pero que igualmente han dependido del apoyo parlamentario del PMDB para gobernar.

Temer no fue escogido por el PT para ser vicepresidente sino que, en su calidad de presidente del PMDB, fue escogido por este partido para la lista de Dilma Rousseff. El PMDB, sin tener un programa propio, siempre apoyando los programas de otros partidos, tampoco tuvo candidatos a la presidencia de Brasil, siempre anunciando que lo iba a tener, pero siempre adhiriendo sea al PSDB, sea al PT.

En las campañas electorales del 2010 y del 2014, Temer defendió a los gobiernos de D Lula y de Dilma, sus programas, atacando a la alternativa de la derecha, representada por los candidatos del PSDB.

La crisis del gobierno, Dilma, a comienzos de su segunda mandato, abrió las puertas para la mediocridad de Temer fuera puesta al servicio de un otro proyecto, el que había sido derrotado cuatro veces sucesivamente en las urnas, por las listas de las cuales él había sido parte. Valiéndose de la disposición desestabilizadora de los medios y del gran empresariado, además del cambio interno del mismo PMDB hacia la derecha, bajo la conducción de Eduardo Cunha, se ha recogido el listado de las propuestas más retrógradas y más de derecha, para que Temer presentara como un programa mediante el cual él se proponía recuperar la confianza en el gobierno, el crecimiento de la economía y terminar con la corrupción (sic). Fue así que Temer rompió la alianza con el PT y se jugó a la posición aventurera, que ahora se termina.

El programa era una versión de los que el PSDB había presentado a lo largo de las cuatro últimas elecciones presidenciales y que había sido sucesivamente derrotado, con el apoyo del PMDB a los candidatos del PT. Fue la oportunidad histórica que Temer encontró para intentar salir de su mediocridad y desempeñar algún rol histórico. Para ello anunció que era necesario reunificar el país, reconquistar la confianza en el gobierno y retomar el crecimiento económico.

Nada de eso fue hecho, un año después del golpe en contra de Dilma, así que Temer ha vuelto a ser un personaje decorativo, porque ni siquiera el grueso del paquete regresivo que el pretendía hacer aprobar, fue aprobado. Los involucramientos con casos de corrupción que ahora se vuelven públicos hacen de Temer un personaje mediocremente inútil. Él se va sin pena ni gloria y el país se queda entregado a una situación caótica desde el punto de vista político e institucional, con una inmensa crisis económica y social, en medio de grandes movilizaciones populares que demandan las elecciones directas inmediatamente para presidente de Brasil.

Se abre el período pos-Temer, que la derecha pretende que no sea el del pos-golpe. La disputa sobre esas dos alternativas se vuelve abierta y la izquierda, bajo el liderazgo de Lula, interviene firmemente en la recuperación de la democracia, después del interregno golpista de Temer, el mediocre, el breve.

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Brasil se moviliza con masivo repudio al golpista Temer

Ven, 19/05/2017 - 02:01

"No voy a renunciar!”, bramó Michel Temer ayer ante las cámaras de TV, en medio del escándalo por la filtración de los audios en los que aparece avalando el pago de coimas. Su negativa a dimitir, en medio de una grave crisis económica y social y con su imagen por el piso motorizó las protestas en las calles de las ciudades más importantes de Brasil, bajo la consigna “Fora Temer”.

En Río de Janeiro, Brasilia, San Pablo, Porto Alegre, Belo Horizonte y Salvador los manifestantes también gritaron “Diretas Ja”, pidiendo la convocatoria de elecciones anticipadas, iniciativa que debatirá el próximo martes la Cámara de Diputados.

Casi al mismo tiempo en que cientos de miles de manifestantes salieron a las calles de las principales ciudades de Brasil se difundieron los audios completos de las grabaciones que comprometen a Temer negociando el silencio de Eduardo Cunha, el ex presidente de la Cámara baja, que impulsó el golpe institucional contra Dilma Rousseff.

Mientras el Gobierno y el propio Temer se debilitan por el retiro del apoyo de sus aliados y la renuncia de los ministros de Cultura y de las Ciudades, la crisis política se trasladó a la economía donde el real se depreció un 6,2 por ciento y la Bolsa suspendió su actividad ante el derrumbe de las acciones de las principales empresas del país.

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El ciberataque global y los crímenes de las agencias de espionaje estadounidenses

Xov, 18/05/2017 - 14:50
Andre Damon, wsws

Durante los últimos días, al menos 350.000 computadoras han sido infectadas por el programa maligno llamado “WannaCry”, incluyendo 70.000 dispositivos como escáneres para resonancias magnéticas, refrigeradores para el almacenaje de sangre y otros equipos utilizados por el Servicio Nacional de Salud (NHS; National Health Service) de Reino Unido. Como resultado del ataque, el NHS se vio obligado a rechazar a pacientes de emergencia y mandar ambulancias a otros centros, potencialmente resultando en un agravamiento de las condiciones de los pacientes y hasta muertes.

El virus es un ransomware o programa de secuestro que encripta documentos y datos de usuarios hasta que los atacantes reciban un pago. Este utiliza exploits —partes de programas que explotan las vulnerabilidades de un sistema— que fueron desarrollados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, National Security Agency) de EEUU, sólo una pequeña muestra del arsenal de armas informáticas de la NSA. Cuando los investigadores de la NSA descubrieron la vulnerabilidad en el sistema operativo de Windows que WannaCry aprovecha, se negaron a informarle a Microsoft. La compañía descubrió la existencia de dicha vulnerabilidad poco tiempo antes del público en general, cuando lo filtró un grupo de hackers llamado Shadow Brokers el 14 de abril de este año.

El sábado pasado, el presidente de Microsoft, Brad Smith, escribió secamente que el NSA debió informarles sobre la vulnerabilidad. “Este ataque es otro ejemplo de por qué el almacenamiento de vulnerabilidades por parte de los gobiernos es un problema”, escribió, añadiendo que “el ataque más reciente refleja un enlace involuntario pero igualmente desconcertante entre las dos amenazas más graves a la seguridad cibernética en el mundo de hoy: las acciones de los Estados nación y del crimen organizado”.

Finalmente concluye: “Necesitamos que los gobiernos consideren el daño que le causan a los civiles por acumular estas vulnerabilidades y emplear estos programas”.

Microsoft está lejos de ser inocente en lo que concierne a las operaciones de la NSA. Ha mantenido una política de informarle al gobierno estadounidense sobre errores antes de ser reparados y reconocidos públicamente para que la NSA utilice las vulnerabilidades de sus sistemas.

Pero más allá, la declaración de Smith constituye una acusación verdaderamente condenatoria sobre las operaciones de inteligencia de EEUU, insinuando que sus acciones no se distancian mucho de las operaciones de las organizaciones criminales.

Las herramientas para ciberataques que emplea el programa WannaCry cumplen un propósito aun más funesto que un programa para secuestrar documentos: el espionaje ilegal de toda la población mundial como parte de actividades sistemáticas de subversión y ciberataques.

En mayo del 2013, el contratista de la NSA, Edward Snowden, reveló que el aparato de inteligencia estadounidense recopila, procesa, lee y cataloga una gran cantidad de comunicaciones privadas dentro de este país e internacionalmente. Snowden explicó que el objetivo de la NSA, el brazo de “inteligencia de señales” de la comunidad de inteligencia estadounidense, acceder sin restricciones a toda la información privada. De hecho, sus lemas, según una presentación interna que fue filtrada, son “Recolectarlo todo”, “Procesarlo todo”, “Explotarlo todo”, “Olfatearlo todo” y “Saberlo todo”.

Las operaciones ilegales de vigilancia nacional autorizadas por el gobierno de Bush después de los atentados del 11 de setiembre dieron lugar a una expansión enorme de espionaje estatal que fue expuesta por Snowden. Con la colaboración, tanto voluntaria como forzada, de las empresas de telecomunicaciones más importantes, Washington podía acceder a casi todas las conversaciones telefónicas, correos electrónicos y mensajes escritos en dispositivos digitales.

En los años siguientes, las plataformas comunes de comunicaciones mejoraron sustancialmente sus capacidades de seguridad, con casi todos los sistemas de comunicación vía Internet incorporando encriptaciones automáticamente. Estos desarrollos provocaron comentarios de funcionarios de inteligencia estadounidense quejándose de que el Internet se estaba “oscureciendo” para la NSA y la CIA, mientras que los políticos, incluyendo a la candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, comenzaron a pedir que se criminalizara el uso encriptación.

La NSA respondió ampliando enormemente sus “Operaciones de acceso a la medida”, la sección de la agencia dedicada a “la explotación de redes de ordenadores”, comúnmente conocido como hacking. La NSA adoptó un nuevo lema: “Sus datos son nuestros datos, su equipo es nuestro equipo —en todo momento y todo lugar”.

La NSA comenzó a expandir su lista de armas cibernéticas conocidas como exploits para entrar a la fuerza a casi cualquier dispositivo conectado al Internet. Un documento interno de la NSA del 2012 señala que la NSA estaba colaborando con las mayores compañías de tecnología y telecomunicaciones del mundo para “insertar vulnerabilidades en los sistemas de encriptación comerciales, sistemas informáticos, redes y dispositivos que sean receptores finales de comunicaciones utilizados por objetivos”.

El enorme equipo de investigadores de seguridad de la NSA —el más grande del mundo— también trabajó para descubrir y explotar vulnerabilidades en productos existentes, manteniéndolos en secreto de los fabricantes para que la NSA pudiese utilizarlos para acceder a computadoras, redes y dispositivos conectados a Internet antes de que otros en el campo los descubrieran y les recomendaran soluciones a los fabricantes.

Además de utilizar estas herramientas espionaje masiva, la NSA los ha convertido en armas para llevar a cabo ataques cibernéticos contra los adversarios geopolíticos de Washington. El más notorio de estos fue el lanzamiento del virus Stuxnet en el 2010, que arruinó alrededor de mil centrifugadoras nucleares iraníes. El ciberataque fue coordinado con una serie de asesinatos con coches bomba, atribuidos por la prensa a EEUU e Israel, con los que mataron a por lo menos tres físicos nucleares iraníes.

El hecho de que más del setenta por ciento de los afectados por el virus WannaCry fue en Rusia suscita la posibilidad de que haya sido parte de un ataque cibernético estadounidense al estilo de Stuxnet. El otro país que fue afectado desproporcionadamente fue China.

El lunes pasado en Beijing, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo, “En cuanto a la fuente de estas amenazas, los encargados de Microsoft declararon esto directamente. Dijeron que la fuente de este virus fueron los servicios especiales estadounidenses”.

El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Bossert, comentó que encontrar a los responsables de ciberataques es “algo que a veces se nos escapa. En este caso, puede ser difícil atribuirlo”.

La declaración de Bossert es notablemente diferente a lo que había dicho el director de Inteligencia Nacional en octubre pasado, que las agencias de espionaje estadounidenses tenían “certeza que el gobierno ruso dirigió... las filtraciones recientes” de correos electrónicos relacionados con la campaña electoral de Clinton.

Esa declaración fue parte de una amplia campaña del Partido Demócrata, los medios de comunicación y gran parte de la élite política para envilecer a Rusia afirmando que habían realizado un ciberataque contra las elecciones presidenciales del 2016. Como parte de esta ofensiva, la prensa, encabezada por el diario New York Times, ha presentado a Rusia como una líder mundial en hacking o ataques informáticos, vulnerando al honradísimo sistema electoral de Estados Unidos.

No hay duda de que si el programa maligno hubiese invertido los roles, afectando primordialmente a Rusia y dejando a EEUU prácticamente intacto, los medios habrían atacado a los hackers rusos y exigido al gobierno de Trump tomar represalias a través de sanciones, ciberataques de vuelta y más amenazas militares. Los demócratas se hubiesen puesto al frente de los llamados para promulgar nuevas resoluciones belicistas en el Congreso.

Al examinar los hechos que fueron expuestos por el virus WannaCry demuestran que la mayor banda de criminales cibernéticos del mundo, por mucho, tiene su sede en Washington, D.C.

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El Bundesbank desenmascara la teoría neoliberal

Xov, 18/05/2017 - 00:53
Alejandro Nadal, La Jornada

La teoría económica convencional ha sido expuesta una vez más como un gran depósito de fantasías. Sólo que esta vez la tarea de correr el velo de mentiras le correspondió nada más y nada menos que al banco central de Alemania, el Deutsche Bundesbank.

En su informe del mes de abril pasado, el Bundesbank comenta que a pesar de la política monetaria expansiva aplicada por el Banco Central Europeo (BCE) en respuesta a la crisis económica y financiera, la masa monetaria amplia, conocida en la jerga del mundo bancario como M3, sólo creció moderadamente en 2015 y 2016. Habría que añadir que entre 2009 y 2014 el crecimiento de esta medida de masa monetaria en circulación fue insignificante.

Esto significa que la inyección de liquidez que realizó el BCE para reactivar el crédito bancario a través de su política de tasa de interés cero no ha servido para reactivar el crédito bancario hacia la economía real. Recordemos que el BCE presta a los bancos a una tasa de cero por ciento y les cobra apenas 0.4 por ciento por el exceso de sus reservas. Además, el BCE ha aplicado a partir de 2012 una política de operaciones de financiamiento de largo plazo, compra de activos y operaciones monetarias en el mercado secundario. Como resultado de esta combinación de políticas las reservas de los bancos en la eurozona han crecido de manera importante. Pero todo esto simple y sencillamente no se ha traducido en una expansión del crédito bancario, como lo revela el débil crecimiento del agregado monetario M3.

El informe del Bundesbank indica con toda claridad que esta discrepancia entre el crecimiento de las reservas de los bancos y el cuasi-estancamiento del crédito se debe a que la mayor parte de la oferta monetaria se integra por la creación monetaria a través de transacciones entre bancos y sus clientes. Cuando un banco otorga un crédito, acredita el monto en la cuenta del cliente como si fuera un depósito a vista. Ésta es la esencia de las operaciones de creación monetaria. Y lo más sobresaliente del informe del Bundesbank es que explícitamente reconoce que esto refuta la concepción popular equivocada de que los bancos actúan como simples intermediarios al momento de otorgar un crédito (es decir, la idea de que los bancos solamente pueden otorgar créditos usando los fondos que les han sido depositados previamente). Por la misma razón, concluye el informe, el exceso de reservas no es una precondición para que un banco conceda un préstamo.

Por lo tanto, la visión convencional que aún tiene la mayoría de los bancos centrales en el mundo, y que sigue siendo material estándar en los cursos de economía de la gran mayoría de las universidades, está equivocada. No es la primera vez que los economistas que trabajan en un banco central se lanzan contra uno de los pilares dogmáticos de la teoría macroeconómica convencional. En 2015 el Banco de Inglaterra publicó un documento de trabajo cuyo título dice todo: Los bancos no son intermediarios de fondos prestables.

Pero aunque su enfrentamiento con la realidad le es negativo, la ortodoxia se resiste a morir. Sus principales componentes son dos ideas falsas. Primero, en la economía existe un mercado de fondos prestables en el que ahorradores y demandantes de capitales se encuentran. En ese mercado se determina la tasa de interés, que sería algo así como el precio que iguala la oferta y demanda de fondos prestables. Segundo, existe también un mecanismo que se denomina el multiplicador bancario y que se supone explica la forma en que se multiplica el crédito. La idea central es que cuando los bancos tienen mayores reservas pueden otorgar más crédito. Esa creencia fue desmentida por tres economistas de la Reserva federal de Nueva York en 2008 (Keister, Martin y McAndrews) en un documento que también lleva un título revelador: El divorcio del dinero con la política monetaria.

Esos pilares de la ideología macroeconómica neoclásica sólo son producto del afán de cuidar un proyecto de economía política que ha sido devastador. Ni los bancos necesitan depósitos previos para otorgar un préstamo, ni necesitan reservas para reactivar el crédito. Por cierto, de aquí se desprende algo muy importante: la creación de dinero de alto poder por parte del banco central no necesariamente provoca inflación.

Quizás lo más significativo del nuevo informe del Bundesbank es que la crítica a la ortodoxia proviene de una institución que se ha caracterizado por ser uno de los más decididos defensores de la dogmática neoliberal en materia de política monetaria (y fiscal). El banco central alemán ha mantenido una postura crítica frente a la política monetaria expansiva del BCE. Pero como no parece que Mario Draghi, el actual director del BCE, se deje presionar por el Bundesbank, es posible que se haya optado por una táctica novedosa para este debate entre neoliberales. Al parecer, en esa nueva táctica todo se vale, incluso arremeter contra los dogmas que sólo sirven para brindar protección ideológica a los fanáticos del mundo neoliberal.

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Cumbre de Ruta de la Seda: último paso hacia la quiebra del dominio de EEUU

Mar, 16/05/2017 - 20:31

Raul Zibechi, Sputnik

El Foro Internacional "Cinturón y Ruta de la Seda" celebrado el 14 y 15 de mayo en Pekín, es un paso decisivo en el viraje global a favor de los países emergentes y en desarrollo. La Ruta terrestre y marítima conecta China y Asia con Europa, incluye 65 países con 4.400 millones de habitantes, el 63% de la población mundial, y casi el 30% del PIB global.

En Pekín se dieron cita 28 presidentes y primeros ministros, cien ministros y unos 1.200 delegados de todo el mundo. Entre las presencias destaca la de Vladimir Putin, lo que implica la consolidación de la alianza estratégica Rusia-China, mientras la ausencia más notoria fue la de Donald Trump.

Entre los europeos predomina la división. Asistieron mandatarios de primer nivel de España, Italia, Grecia, Suiza, Polonia, Hungría, República Checa y Serbia, mientras Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón enviaron delegaciones de menor nivel. La ausencia de India es la más notoria, molesta por el "corredor económico" que China construye en Pakistán, uniendo Xinjiang con el estratégico puerto de Gwadar en el mar Arábigo.

En América Latina destacó la presencia de Chile y Argentina, países que apuestan fuerte al comercio con China y a las inversiones del dragón en sus economías. Brasil envió una delegación simbólica y México estuvo también ausente.

Los seis corredores de la Ruta pasan por Rusia o por las repúblicas de Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán), además de Sri Lanka, Turquía y Mongolia. Las obras de la Ruta de la Seda consisten en ferrocarriles, carreteras, puertos, aeropuertos, oleoductos y redes de internet con los que China apuesta a lubricar el comercio mundial y potenciar la globalización, mientras Estados Unidos tiende a aislarse en un proteccionismo defensivo.

El año pasado los bancos estatales chinos anunciaron que disponen de 900.000 millones de dólares para financiar mil proyectos de la Ruta de la Seda, en la que participa también el Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones (AIIB). Muchos de los proyectos incluyen empresas estatales chinas de petróleo y gas, pero también han confirmado su participación las occidentales General Electric y Siemens, entre otras.

En el largo plazo, la Ruta de la Seda "podría impulsar la internacionalización del yuan fomentando su uso tanto en transacciones comerciales como financieras", sostiene Tianjie He, de Oxford Economics. La internacionalización de la moneda china, clave en su ascenso al rango de potencia global, se verá facilitada porque las enormes obras que requiere la Ruta serán préstamos chinos en su propia moneda.

En opinión de Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, "la Franja y la Ruta tiene la potencialidad para modificar el mapa económico mundial y proyectar un nuevo modelo de globalización. Incluso sus más aciagos detractores lo reconocen".

Uno de los hechos que más sorprende es la rapidez con que ha despegado la Ruta de la Seda. Cuando se lanzó la iniciativa, en 2013, apenas 17 trenes de carga unieron China con Europa. En 2016, fueron 1.702, cien veces más en cuatro años. "Frenética" es la palabra usada por el analista Pepe Escobar para explicar la construcción de 51 líneas de trenes que unen 28 ciudades de Europa y 27 de China. Considera que las inversiones en la Ruta "serán un impulso para las economías, desde Bangladesh hasta Egipto y desde Myanmar hasta Tajikistan".

En el mismo lapso de solo cuatro años, China abrió 356 líneas internacionales de transporte de mercancías y pasajeros a lo largo de las carreteras del Cinturón y la Ruta y opera 4.200 rutas aéreas semanales entre el dragón y sus socios de la Ruta.

Sin embargo, uno de los aspectos más importantes de la iniciativa es que "está ayudando a los países a unirse", como sostiene el oficialista Global Times. En su discurso de apertura del Foro, el presidente Xi Jinping explicó que el Cinturón y la Ruta es "el proyecto del siglo", que definió como "un camino de paz" que busca convertir "la actual gobernanza global en una versión más inclusiva y más justa".

Según Escobar, estamos ante un proyecto de "globalización inclusiva" que pasa por "des-americanizar la globalización", lo que supone un fuerte contraste con la política de Washington (goo.gl/G5i7tn).

Ningún país puede alcanzar el rango de potencia hegemónica en base a la fuerza militar. Por el contrario, para alcanzar la hegemonía sin dominación una nación debe encarnar visiones del mundo capaces de atraer el interés de millones de personas en los más remotos rincones.

Algo así sucedió con la Revolución de Octubre, un siglo atrás. El poder de los soviets entusiasmó y enamoró (literalmente) a millones de obreros y campesinos en todo el mundo, ya que era la primera vez en la historia que los de abajo ejercían el poder y lo hacían a favor de los desheredados.

Incluso el ascenso de Estados Unidos al rango de gran potencia, fue posible porque esa sociedad había realizado notables conquistas en el terreno científico y en el cultural, convirtiéndose en polo de atracción para muchísimas personas alrededor del mundo.

Por el contrario, la actual supremacía estadounidense, anclada en la potencia de sus armas, es un síntoma de decadencia, como lo fue el poder militar de los nazis. Nunca en la historia el dinero y las armas fueron suficientes para sostener una supremacía, que siempre se asentó en el resplandor de una nueva cultura política.

La milenaria China parece haber comprendido que debe mostrarle al mundo que su superioridad económica debe jugar a favor de la mayoría de las naciones. En paralelo, la colaboración estratégica entre Rusia y China es la "salvaguarda de la paz y la estabilidad regionales y mundiales", según afirmó Xi en su discurso.

En los hechos ambos países se posicionan de la misma manera en los más conflictivos escenarios, como en la guerra siria, y apuntan a profundizar la cooperación económica y energética a la vez que tienden a elevarla hacia otras áreas, como la innovación y las tecnologías. En los hechos, está naciendo un mundo centrado en Eurasia.

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El ciberataque global aprovechó una vulnerabilidad de Microsoft

Mar, 16/05/2017 - 18:02
El ciberataque que afectó a 74 países aprovechó una vulnerabilidad del sistema operativo Microsoft filtrada por un grupo de hackers el mes pasado y para la que la compañía tecnológica lanzó una actualización de seguridad en marzo.

Según informó The New York Times, la vulnerabilidad EternalBlue, utilizada por los autores del ataque para propagar un ransomware llamado WannaCry, fue filtrada en abril por el grupo de hackers Shadow Brokers, que ha estado aireando en Internet herramientas supuestamente empleadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA).

Microsoft, que describió esta vulnerabilidad en el boletín de seguridad MS17-010, dijo que sus ingenieros añadieron este viernes “detección y protección contra el nuevo software malicioso, conocido como Ransom:Win32.WannaCrypt”. “Los que tienen en funcionamiento nuestro software gratuito de antivirus y tienen habilitado Windows Update están protegidos”, explicó a CNBC la compañía tecnológica, quien aseguró estar asistiendo a sus clientes.

Entre las empresas afectadas en Estados Unidos se encuentra el gigante de los envíos por correo FedEx, cuyos sistemas basados en Windows estaban experimentando problemas este viernes debido al ataque de malware. Durante el día se produjeron entre 45.000 y 57.000 incidentes, según calcularon las firmas de seguridad Kaspersky y Avast, respectivamente. Los ataques aprovecharon los sistemas operativos desactualizados de empresas o instituciones en todo el mundo, especialmente en Rusia, Ucrania y Taiwán, según el analista de malware de Avast, Jakub Kroustek.

Los autores del ciberataque piden un rescate en moneda electrónica para liberar los datos codificados en los ordenadores, que quedan bloqueados y comienzan una cuenta atrás hacia la subida del precio de la recompensa. Entre los países afectados están España y el Reino Unido, donde el funcionamiento de decenas de compañías estatales y hospitales ha experimentado interferencias durante la jornada.

El exanalista de la NSA Edward Snowden, reclamado por la Justicia estadounidense por alta traición, criticó profusamente a la agencia de seguridad desde su cuenta de Twitter. “A la vista del ataque de hoy, el Congreso debe preguntar a la NSA si conoce otras vulnerabilidades en el sofware que utilizan nuestros hospitales”, reclamó Snowden.

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La nueva ruta de la seda de China: ¿plan Marshall optimizado?

Dom, 14/05/2017 - 17:33
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Nunca ha quedado elucidada la razón por la cual la China amurallada desde 221 AC no se lanzó a la conquista del mundo de los bárbaros en el siglo XI, cuando ya poseía la primera marina y capacidad inventiva y logística –pólvora y brújula–, mientras Europa se sumía en su oscurantista medievo, con la notable excepción del auge encapsulado de Bizancio y su fructífera conectividad con Venecia.

El atribulado Donald Trump programó su espectacular periplo a Arabia Saudita, Israel y el Vaticano (antes de las cumbres de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Bruselas y del G-7 en Sicilia) una semana después de la trascendental cumbre de 29 mandatarios este domingo en Pekín de la nueva ruta de la seda (One belt, one road: B&R), en la que destacan el anfitrión mandarín Xi Jinping y su principal invitado, el zar Vlady Putin (https://goo.gl/4isH5M).

Lu Wen otorga un sitial relevante al zar Vlady Putin, quien jugará un rol activo en la cumbre en asociación con China (https://goo.gl/96HX34), ya que ambas superpotencias comparten planes de desarrollo de infraestructura en lejano Oriente. En referencia al contencioso de la península coreana, los mandatarios de China y Rusia se han manifestado por una solución diplomática (https://goo.gl/khfiky).

Jeremy Garlick, académico de la Universidad de Economía de Praga, califica la cumbre B&R de incluyente (https://goo.gl/0Lf8Iv), pese a la más notoria ausencia de Trump, pero donde brillan intensamente los líderes del ascendente grupo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (10 países). Concurrirán varias naciones europeas –España, Italia, Grecia, Suiza, Polonia, Hungría, República Checa y Serbia– interesadas en el alfa y omega del B&R. La representación de Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón es de bajo nivel, mientras la ausencia de India es muy conspicua y lamentable.

Asistirán en forma notoria las dos Coreas y por América Latina los mandatarios de Chile y Argentina, con la presencia simbólica de Brasil (https://goo.gl/wX8Q2J). ¿Por qué no acudió México? ¿No dio Trump su permiso?. Garlick comenta que “Asia central es el corazón del B&R”, lo cual concede enorme relevancia a Kazajstán, Kirguistán y Uzbekistán, no se diga a Pakistán, Sri Lanka, Turquía y Mongolia.

El B&R, en sus componentes terrestre y marítimo, fue lanzado por el mandarín Xi hace tres años en Kazajstán: país bisagra de Eurasia. Involucra a 65 países, en su mayoría en desarrollo; 4 mil 400 millones de habitantes (63 por ciento de la población mundial), y ostenta un PIB de 23 billones de dólares: ¡casi 30 por ciento del PIB global! (https://goo.gl/mI4RF8).

Considera seis corredores económicos: 1) el nuevo puente terrestre euroasiático: encrucijada del restante de los corredores; 2) China-Mongolia-Rusia; 3) China-Asia central-Asia occidental; 4) China-Pakistán; 5) Bangladesh-China-India-Myanmar, y 6) China-península de Indochina (https://goo.gl/aaxAes). Es susceptible de transformar el corazón euroasiático y su conectividad con Europa.

Sputnik se suma a las críticas de Xinhua de que el prodigioso proyecto de infraestructura con mentalidad ganar-ganar no puede ser equiparable a un vulgar plan Marshall de corte colonizador y suma cero (https://goo.gl/ZMr7nG).

Xinhua arremete contra la versión occidental de que el B&R es un instrumento geopolítico cuyo fin es asegurar el dominio de China en la región para crear su nueva esfera de influencia, y juzga que “otros se oponen a la iniciativa porque tienen miedo (sic) de perder su liderazgo en el sistema financiero mundial”. ¡Aquí está la clave de todo el juego: economía real contra finanzas especulativas!

La cosmogonía china del B&R es de infraestructura y corte economicista, mientras sus detractores bordan en el vacío sideral con sus especulaciones financieristas carentes de infraestructura y cuyo patético modelo es el estadounidense. Xinhua aduce que a diferencia del plan Marshall, China no impone condiciones políticas a los participantes, porque “respeta el derecho de todos los países a escoger su propio sistema social y sus vías de desarrollo en forma independiente”. El plan Marshall –impuesto por Estados Unidos en 1948 a sus avasallados aliados y en el que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas rechazó participar– duró solamente cuatro años.

Lo más ominoso del B&R para Occidente subyace en la creación de “nuevos (sic) centros financieros” que pondrán a la defensiva las plazas de Wall Street y la City, no se diga a sus titiriteros de la escatológica (en su doble acepción) CIA.

Más allá de las teorías de la conspiración y/o las motivaciones estratégicas del mandarín Xi, el B&R representa un verdadero sueño en la fase de caos global que marca la decadencia de Estados Unidos y el ascenso de China, al unísono de la resurrección de Rusia, cuando Pekín ha prometido invertir más de un billón de dólares para la construcción de los megaproyectos de infraestructura en Asia, África, Medio Oriente, Europa, Oceanía y Asia Central (https://goo.gl/Wmuh3V), donde el célebre banco AIIB jugará un papel decisivo (https://goo.gl/0nD8dR).

Wang Cong comenta que los bancos estatales (sic) chinos expedirán sus préstamos a los países integrantes del B&R, en el que participarán China Development Bank y EximBank de China, que ya han contribuido con 200 mil millones de dólares. Los bancos estatales-comerciales chinos –Bank of China, ICBC y China Construction Bank– han ofrecido más de 500 mil millones en préstamos e inversiones de activos (https://goo.gl/ck8FC2).

Jörg Wutte, presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, amenazó con demoler el B&R, al que critica de unidireccional, ya que su “comercio debe fluir en ambos sentidos para que la ruta sea económica y políticamente viable (https://goo.gl/AxG5hu)”.

Curtis Stone arguye que “mientras Estados Unidos busca el dominio, China reúne amigos y busca mayor integración (https://goo.gl/0bczo4)”, cuando “el Pentágono ha aprobado el plan Iniciativa de Estabilidad Asia Pacífico, para invertir casi 8 mil millones de dólares para apuntalar la presencia de Estados Unidos en la región Asia-Pacífico en los próximos cinco años, a fin de mejorar su infraestructura militar, además de 54 mil millones de nuevos gastos militares requeridos el próximo año.

El catabolismo militar del Pentágono está destinado a destruir la región asiática para su beneficio y a contener a China con su mirífico proyecto B&R. Con el apoyo nuclear de Rusia, el B&R es el antídoto de China para desactivar el esquema destructivo de Zbigniew Brzezinski y sus Balcanes euroasiáticos (https://goo.gl/CsmpF6), que tienen como objetivo aniquilar a Pekín y Moscú.

Dos días antes del B&R se dio in extremis el acuerdo comercial de 10 puntos entre Estados Unidos y China, que abrirá su mercado a las agencias calificadoras y a las tarjetas de crédito de Estados Unidos, y reanudará las importaciones de carne, además de que “Estados Unidos enviará una delegación a la cumbre B&R, que significa su adhesión (¡supersic!) diplomática al proyecto”, según FT (https://goo.gl/sKsarz).

Mejor no pudo haber iniciado la cumbre B&R, con la bendición simultánea de Rusia y Estados Unidos, cada uno con diferentes grados y motivaciones. Queda el misterio del verdadero papel de Estados Unidos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El futuro será peor que el pasado a no ser que las políticas gubernamentales cambien

Xov, 11/05/2017 - 21:50
Vicenç Navarro, Público

Acaba de publicarse un artículo (Poorer than their parents? Flat and falling incomes in advanced economies) del McKinsey Global Institute que es de una enorme importancia y que me temo que no va a tener gran visibilidad mediática. En este estudio se ha analizado la evolución de las rentas familiares desde 1993 a 2014 en los veinticinco países capitalistas con mayor desarrollo económico (incluyendo España). Es una información valiosísima que muestra una situación más que preocupante. Mientras que el porcentaje de hogares que no vieron aumentar sus ingresos durante el periodo 1993-2005 fue solo de un 2%, este porcentaje subió nada menos que a un 65-70% de todos los hogares durante el siguiente periodo 2005-2014. Dicho de otra manera, el número de personas en el mundo capitalista desarrollado que no habían visto ascender sus rentas (bien permaneciendo como estaban o bien viéndolas descender) pasó de ser 10 millones en el periodo 1993-2005, a ser 580 millones en el periodo 2005-2014, un incremento espectacular. Entre los países en los que el porcentaje de hogares que no vieron un aumento de sus ingresos fue mayor durante el periodo 2005-2015, España e Italia estaban entre los más elevados (98% y 97%), seguidos de EEUU (81%) y Reino Unido (70%). Este porcentaje fue incluso mayor entre las familias más jóvenes. El informe señala que las personas jóvenes están hoy en riesgo de que sus ingresos sean menores que los que tuvieron sus padres, teniendo una probabilidad alta de estar en riesgo de pobreza, mayor que el que tuvieron sus padres.

Las causas políticas de este hecho tan preocupante La causa más importante de este descenso de los ingresos familiares es el descenso de los salarios y de la población ocupada. El porcentaje de la población que tiene puestos de trabajo ha bajado, y la calidad de esos puestos y el nivel de sus salarios también. Y lo que es más importante señalar es que tanto el descenso salarial como la bajada de la ocupación se deben primordialmente a la imposición de políticas públicas que los Estados han estado imponiendo. No ha sido tanto la revolución tecnológica o la globalización económica, sino el contexto político, y sobre todo las coordenadas de poder en cada país, dentro de las cuales la relación entre el mundo del capital y el mundo del trabajo juegan un papel determinante. En realidad, estas mismas coordenadas de poder son las que determinan el tipo de revolución tecnológica que se aplica o la forma de la globalización que toma lugar. El informe muestra que en los países donde el mundo del trabajo (a través de partidos enraizados en la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares) continúa teniendo mayor poder y continúa manteniendo las políticas públicas progresistas, este descenso de los salarios y de la ocupación ha sido menor que en los países bajo la gobernanza de partidos conservadores y liberales (próximos al mundo de la gran patronal), como lo han sido España e Italia. En los países nórdicos como Suecia (donde el mundo del trabajo ha sido históricamente fuerte, con una elevada sindicalización) las políticas públicas han sido más sensibles de cara a proteger tanto los salarios como la ocupación y el tiempo del trabajo, generando como consecuencia una mejor distribución de las rentas generadas en el mercado de trabajo, asegurándose que estas rentas no experimentan ningún descenso, precisamente lo opuesto a lo ocurrido en el sur de Europa, como en España y en Italia. En estos dos países el desempleo es muy elevado, y el nivel de temporalidad es también elevadísimo, llegando a un nivel escandaloso entre la población laboral de 15 a 24 años, alcanzando el 70%. El promedio de la UE es del 43%.

Desigualdades basadas en explotación Lo que también es interesante es que en la presentación de las causas del crecimiento de las desigualdades de rentas familiares, el informe insinúa que sí que existe “explotación”, pues acentúa que el enorme crecimiento de las rentas derivadas del capital que ha ocurrido durante el periodo 2005-2014 (más en el sur que en el norte de Europa) ha sido a costa de que las rentas del trabajo hayan bajado. En realidad, a la vez que las rentas del trabajo han descendido en la mayoría de países capitalistas de mayor nivel de desarrollo económico, el porcentaje de las rentas del capital sobre la renta total del país ha aumentado, alcanzando unos niveles nunca vistos desde 1929.

En realidad, el enorme crecimiento de las desigualdades se debe a la mala e inequitativa redistribución de la riqueza creada, consecuencia de las políticas neoliberales impuestas (bien directamente o indirectamente por el Estado) a la ciudadanía, entre las cuales las reformas laborales han sido una causa importante de tal deterioro del mercado laboral (ver mi artículo “Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades”, Público, 04.05.17). Como el informe señala, el crecimiento de la productividad y los ingresos derivados de ello se han distribuido a favor de los beneficios empresariales y a costa de los salarios. Más claro no se puede decir. Ha contribuido también a este aumento de las desigualdades un descenso de la progresividad de los sistemas fiscales de estos países, beneficiando más a las rentas del capital que a las rentas del trabajo. España ha sido un claro ejemplo de ello.

Cambios en las percepciones populares sobre el crecimiento de las desigualdades y sus consecuencias políticas Estos cambios en la distribución de las rentas, con el enorme crecimiento de las desigualdades, han tenido un enorme impacto en las actitudes de la población sobre tales fenómenos según su clase social, aun cuando hay elementos comunes. Así, el grado de desaprobación del crecimiento de las desigualdades ha ascendido notablemente, confirmando lo que ya se ha documentado extensamente. Los porcentajes de la población que consideran que las desigualdades son demasiado altas han aumentado en todos estos países, alcanzando grandes mayorías (del 75 y del 85%) de la población.

Otras percepciones que han ido aumentando son la creencia de que la globalización tiene un impacto negativo, creciendo el porcentaje de personas que sostienen que “las importaciones de productos y servicios crean una destrucción del empleo doméstico”, y un tanto semejante ocurre con la inmigración. Estas creencias están más acentuadas entre las personas con bajos ingresos que entre las personas con ingresos medianos y altos, siendo las primeras las que tienen un mayor sentimiento negativo hacia la globalización y hacia la inmigración. El informe también documenta que son estos últimos los que tienen una visión más pesimista del futuro y son los que apoyaron más a partidos de ultraderecha, y en el Reino Unido al Brexit.

Las conclusiones políticas de estos hallazgos, confirmados por muchos otros, son que las reformas neoliberales (promovidas por el mundo del Gran Capital) han sido responsables del descenso del nivel de calidad de vida y bienestar de las clases populares, y muy en especial de las rentas inferiores, las cuales están constituyendo las bases de los partidos contestatarios antiestablishment (que gozan de gran simpatía en amplios sectores de las clases populares), y que han cambiado sus alianzas electorales como consecuencia de su desencanto con los partidos de izquierdas o centroizquierda tradicionales, que consideran coaptados por el sistema. A no ser que estos u otros partidos cambien tales políticas neoliberales, el futuro será muy difícil, abocándonos a una situación que debería ser considerada inaceptable por la gran mayoría de la población de estos países. Así de claro.

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Perspectivas sobre el futuro de la Unión Europea

Mér, 10/05/2017 - 16:41

Alejandro Nadal, La Jornada

Durante más de dos siglos la teoría económica ha estado dominada por el paradigma del equilibrio. La idea es sencilla: el enfrentamiento entre fuerzas económicas, como las de la oferta y la demanda, conducen a una situación de reposo o equilibrio. Pero en el mundo real las cosas no funcionan así. La inestabilidad y el desequilibrio dominan los procesos económicos y conducen a senderos explosivos y crisis.

Al adoptar el arquetipo del equilibrio, la teoría económica convencional se cerró las puertas al conocimiento y eso explica por qué le cuesta tanto trabajo a los economistas convencionales entender el aprieto por el que hoy atraviesa la Unión Europea. Y eso a pesar de los avisos de alerta de algunos importantes economistas, que como Wynne Godley y Charles Goodhart percibieron con gran lucidez los peligros de una unión monetaria mal concebida.

En un artículo publicado en 1992, Godley escribió que el proyecto de la unión monetaria europea (UME) estaba basado en la premisa de que la integración podía llevarse a cabo con una moneda común administrada por un banco central único e independiente. Los promotores del proyecto consideraban que no se requería nada más, pero eso tenía sentido sólo bajo el supuesto de que las economías nacionales fueran sistemas estables que se ajustan automáticamente. Esa idea falaz es el marco de referencia del Tratado de Maastricht. Lo único que debían hacer los gobiernos era mantener un balance fiscal mientras que el Banco Central Europeo (BCE) administraría la oferta monetaria a escala supranacional.

Pero para Godley la entrega de soberanía monetaria inscrita en el tratado es un sacrificio mayúsculo que reduciría a las economías nacionales europeas al estatus de autoridades locales e incluso el de colonias. Después de Maastricht los países integrantes de la unión monetaria abandonaron su capacidad de utilizar al banco central como prestamista de última instancia, renunciaron la potestad de fijar el tipo de cambio y cedieron la capacidad de fijar la tasa de interés de referencia.

En el caso de una recesión prolongada, o una crisis deflacionaria y altas tasas de desempleo crónicas, las autoridades nacionales y el BCE serían incapaces de aplicar políticas macroeconómicas para superar los problemas. En esas condiciones, señaló Godley, como los miembros de la unión monetaria no tendrían el beneficio de un mecanismo fiscal para compensar los desequilibrios, se encaminarían en un proceso acumulativo (de rendimientos crecientes) y declinación terminal en el que sólo la migración podría hacer frente a la miseria y el hambre.

Escribiendo en 1997 Goodhart, los promotores del euro compararon la reducción de costos de transacción (al remplazarse las múltiples divisas europeas por el espacio monetario común del euro) con el costo de un deterioro macroeconómico. Sobrestimaron la reducción de costos de transacción y minimizaron el riesgo de cualquier desajuste macroeconómico. De esta forma, no tomaron en cuenta las complejas relaciones entre la política fiscal y la creación monetaria y prefirieron ignorar el peligro de un debilitamiento de la postura fiscal de los gobiernos miembros de la unión o de que una crisis en el mercado cambiario se trasladara al mercado de bonos. En esos casos, los gobiernos no tendrían más opción que la de aplicar medidas deflacionarias, como las que vaticinó Godley.

El Tratado de Maastricht impone una restricción sobre el balance fiscal para someter a los gobiernos a la disciplina del mercado de capitales. Pero confrontados con una crisis deflacionaria, esa disciplina sólo se mantiene aplicando una política de austeridad que añade gasolina al fuego. El estancamiento por el que atraviesa Europa en estos tiempos es el trágico resultado.

Las reformas que urgen en la unión monetaria incluyen el manejo de la deuda mediante bonos europeos y la reforma a fondo del pacto de estabilidad y crecimiento para erradicar la carrera hacia la austeridad. Los obstáculos para estas reformas son considerables. Alemania no quiere oír hablar de ellas porque el proyecto monetario le ha funcionado muy bien. Pero si el esquema de integración no se modifica, muy bien tendría que decirle adiós al proyecto europeo.

Los focos rojos siguen alertando sobre las amenazas que rodean a la unión monetaria. Hoy la crisis del euro sigue su camino inexorable, pero el Banco Central Europeo ha anunciado que continuará por el camino de la flexibilización monetaria. En los meses que vienen las dificultades pueden intensificarse y el epicentro podría cambiar, acercándose más al quebradizo sistema bancario italiano.

El Tratado de Maastricht y las políticas para afrontar la crisis son el resultado de una teoría económica aferrada a la postura ideológica sobre estabilidad de las economías nacionales. Si no se adopta un marco analítico más riguroso y menos comprometido con los dogmas del neoliberalismo, el resultado terminal del proceso será la destrucción del euro y el fin del proyecto de integración europea.

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El gobierno de Syriza acuerda seguir las salvajes medidas de austeridad

Mér, 10/05/2017 - 07:01

Un acuerdo para imponer 3.600 millones de euros más en recortes de austeridad ha sido alcanzado entre el gobierno griego de Syriza, los funcionarios de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). El acuerdo de este martes es el último componente brutal de la austeridad de 86.000 millones de euros para el paquete de préstamos firmado por el gobierno griego en Agosto de 2015. Su compromiso con la austeridad adicional estaba condicionado a que la UE liberara un tramo de 7.500 millones de euros, necesario para pagar la deuda madura de Julio.

Las negociaciones se prolongaron durante un período de seis meses, lo que aumentó la especulación de que no se alcanzaría un acuerdo a tiempo para que Grecia cumpla con sus obligaciones sobre la carga total de la deuda que se mantuvo en torno a los 300.000 millones de euros -79 por ciento del PIB. Esto los llevaría a una crisis similar a la del verano de 2015, cuando el país estuvo a punto de morir y los bancos se vieron obligados a cerrar. Los mercados financieros reaccionaron positivamente al nuevo acuerdo, con las acciones griegas saltando un 3,1 por ciento. Anunciando el acuerdo, Euclid Tsakalotos, ministro de Finanzas de Syriza, declaró: "La negociación ha terminado con un acuerdo sobre todos los asuntos", y añadió: "Ahora tenemos una decisión que el gobierno griego será llamado a cumplir con leyes y decisiones".

Lo que Syriza ahora "hará cumplir" es más ataques devastadores en las pensiones, los salarios y los derechos de los trabajadores. Las pensiones se reducirán en un 18 por ciento a partir de 2019, afectando a unos 1,1 millones de pensionistas que reciben más de 700 euros al mes. Los recortes de pensiones son de alrededor de 1,8 mil millones de euros, alrededor del 1 por ciento del PIB. Para los pensionistas de bajos ingresos, estos son los mayores recortes desde que se firmó el primer paquete de austeridad en 2010. Ha habido una asombrosa reducción de los ingresos de los jubilados desde 2010, que han reducido las pensiones en un promedio del 40 por ciento. Según la United Pensioners’ Network (Red de Pensionistas Unidas), éstas ascienden a un total de 50.000 millones de euros. Nikos Chatzopoulos, Presidente de la Red, dijo: "No sólo los recortes en nuestras pensiones, sino también las subidas de las contribuciones a la seguridad social y la fiscalidad, que han reducido los ingresos de los pensionistas en más del 50 por ciento .... Hay personas que no pueden darse el lujo de pagar sus medicinas. Ya no tenemos dinero para pagar la electricidad y las cuentas de teléfono".

El umbral libre de impuestos se reducirá de € 8.636 a € 5.681, lo que llevará a muchos trabajadores de bajos ingresos y pensionistas fuera de la franja libre de impuestos. La medida también se establece para golpear a los pensionistas de bajos ingresos que ganan tan poco como € 500 al mes. Para aquellos que sólo están cubiertos por el umbral actual, esto equivaldrá a un recorte de alrededor de € 650 a sus ingresos. La reducción al umbral libre de impuestos equivale también a un 1 por ciento del PIB y se prevé que entre en vigor en 2020, siempre que los niveles actuales de superávit presupuestario sigan en el objetivo. Si no es así, entonces se avanzarán hasta 2019. Se prevé que medidas adicionales de austeridad por valor de 450 millones de euros entrarán en vigor el próximo año, entre las que se incluyen reducciones del 50 por ciento en el subsidio de la calefacción, prestaciones por desempleo y reducción de los descuentos fiscales en los gastos médicos. También hay planes para vender minas de carbón y centrales eléctricas de carbón, propiedad de la Corporación de Energía Pública (PPC), que asciende a aproximadamente el 40 por ciento de su capacidad.

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Yanis Varoufakis: ”Cuando de la historia no se aprende se está condenado a repetir los mismos errores”

Mar, 09/05/2017 - 12:01
Yannis Varoufakis es una figura muy reconocida internacionalmente. A sus 56 años mantiene el mismo estilo de académico contestatario, juvenil y carismático que llamó tanto la atención pública internacional en el breve período, entre enero y junio de 2015, cuando fue el primer ministro de Finanzas en Grecia del gobierno de izquierda del partido Syriza liderado por Alexis Tsipras. Asumió entonces las tensas gestiones para intentar la renegociación de términos más favorables para su país acosado por un enorme endeudamiento, y ajustes económicos y sociales exigidos por la denominada “troika” formada por la Comisión Económica Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Varoufakis renunció a su cargo ante el sorpresivo viraje del primer ministro Tsipras alterando sus promesas pre-electorales y el claro resultado del “no” en el referéndum de consulta popular del 5 de julio de 2015, para terminar inmediatamente aceptando un nuevo acuerdo con la “troika· con condiciones aún más severas y regresivas para Grecia. Desde entonces ha regresado a su actividad universitaria, pero despliega asimismo una permanente y muy enérgica actividad pública a través de sus escritos, conferencias y declaraciones como severo crítico a las políticas europeas que, en su opinión, llevan a mayores desequilibrios, inequidades y tensiones internacionales. El economista griego visitó en la última semana Ecuador donde mantuvo reuniones con el Presidente Rafael Correa y el Presidente electo Lenin Moreno, expresando su particular interés por conocer la experiencia y evolución económica ecuatoriana y la situación de América Latina. Dentro de su agenda, concedió la siguiente entrevista exclusiva a NODAL

Jorge Marchini, Nodal

-Usted plantea en forma recurrente críticas a las relaciones económicas y financieras crecientemente descompensadas entre países centrales y periféricos. ¿Cuáles serían las condiciones y posibilidades políticas para cambiar esta tónica crecientemente negativa tanto en Europa como a nivel mundial?

-Se necesita globalmente un nuevo “New Deal” (Nuevo Acuerdo), se necesitan cambios profundos a nivel mundial. Es imprescindible un nuevo sistema financiero internacional que impida que los flujos de capital sean destructivos para los países periféricos y que se revierta el enorme daño que se ha hecho. Hoy tenemos una situación muy endeble por culpa del carácter predatorio del sistema bancario tanto en los países centrales como en los periféricos. En las primeras dos décadas luego de la Segunda Guerra Mundial los flujos financieros eran restringidos y existían controles para los movimientos de capitales: fue un período -en general- de crecimiento, con mecanismos activos para atender las crisis de balanza de pagos de los países periféricos. Una vez que comenzó a desarticularse este sistema y se impuso la mayor libertad financiera global, creció la esclavización dependiente de las economías y se instaló una mayor volatilidad a nivel mundial.

-Mucho se habló que la necesidad de revertir la concentración y globalización financiera internacional luego de la crisis de 2007/08. ¿Qué se ha hecho desde entonces para prevenir nuevas crisis?

-Realmente, no se hecho nada para prevenir otra crisis. Todo lo que se ha realizado ha sido una intervención masiva a través de los bancos centrales para volver a inflar las mismas burbujas que explotaron en 2007/08. Se confundió el salvataje del sistema financiero con salvar a los banqueros y especuladores y dejar todo como estaba. No se introdujo un régimen nuevo para balancear los flujos de capital y, por lo tanto, siguen presentes las mismas condiciones para generar nuevas caídas. En este momento existe mucha liquidez en los mercados financieros internacionales, coincidente con un rápido crecimiento del endeudamiento. Es decir, es precisamente la combinación para una nueva burbuja del crédito como la que explotó en 2007/08. En este marco, por ejemplo, la situación financiera en China es insostenible. La próxima crisis que se está gestando puede golpearnos aún antes que logremos superar los daños de la crisis anterior.

-En América Latina existe una larga tradición de debate sobre la necesidad de bregar por la unidad regional para un desarrollo económico y social integrado y complementario. Los logros han sido limitados. ¿Es posible una estrategia productiva y desarrollo económico y social diferente en una época de alta incidencia de empresas multinacionales, finanzas globalizadas y “cadenas de valor” tan interdependientes?

-Sería un grave error para América Latina tratar de copiar los pasos del proceso de integración comercial, económica y financiera que se llevó adelante en Europa y los procesos de liberalización reciente en otros lugares del mundo. Es imprescindible la unión e integración de América Latina, pero ésta deberá llevarse a cabo desde abajo hacia arriba y no al revés. Es decir, debe ser a partir de la conjunción de procesos democráticos, movimientos sociales y acuerdos de intercambio complementarios no asimétricos. Es así como sí se podría dar base a un verdadero fortalecimiento de la unidad latinoamericana. El proceso es sin duda complejo y debe incluir también, entre otros aspectos, la creación y desarrollo de instituciones financieras en común. Integrar sin bases sólidas, es construir castillos en la arena. Es interesante observar cómo el idioma se utiliza para distorsionar la realidad. Nadie quiere un mundo cerrado. Por lo pronto, yo soy de izquierda y soy internacionalista. Es decir, deseo un mundo unido por la complementación del trabajo y la producción. No deseo más restricciones, ni más fronteras, ni más retrocesos.

El problema es que los acuerdos liberalizadores, que no son solo comerciales sino mucho más amplios, no tienen nada que ver con el propósito de libertad e igualdad. Para que los acuerdos internacionales fueran justos y equilibrados, deberían considerar centralmente la desigualdad existente entre los países centrales y periféricos. Por ejemplo, se obliga a los países menos desarrollados a estrictas condiciones sobre derechos de propiedad intelectual, pero se les inhibe la posibilidad de introducir políticas diferenciales de apoyo para sectores más desprotegidos ante una competencia abierta desventajosa desde el vamos con economías más avanzadas. Con estas condiciones “liberalizadoras” las desigualdades no se superan sino que se ahondan. En este marco, no es casual que las corporaciones multinacionales presionen por la existencia de un sistema jurídico extraterritorial. Es decir, imponen sus propios tribunales ante cualquier conflicto con los Estados. Esto es totalmente contrario a lo que debe aspirarse y necesitamos.

-¿Cuál es el significado del triunfo de Trump, el Brexit o la convocatoria de derechas xenófobas en Europa que toman muchas referencias -pero deformando las críticas de la izquierda y movimientos sociales contra la globalización- para canalizarlas hacia políticas proteccionistas más regresivas y reaccionarias?

-Cuando no se aprende de la historia se está condenado a repetir los mismos errores. Lo que acaba de describir es exactamente lo que sucedió en las décadas del 20 y 30 del siglo pasado. Hasta 1930, había un sistema monetario altamente liberalizado y sin controles, basado en la supuesta garantía de estabilidad del patrón oro, pero que dio lugar en realidad a un período de boom especulativo que se desmoronó en 1929. La caída de Wall Street y las bolsas en todo el mundo y la posterior gran crisis dieron lugar a un período crítico en el cual crecieron monstruos políticos, que tomaron prestado el lenguaje radical de la izquierda para utilizarlo contra los pueblos. Mussolini y los fascistas ya habían ganado el poder utilizando críticas verbales “contra el sistema” para justificar la creación en Italia de un Estado totalitario. El fascismo y el nazismo -es necesario reconocerlo-, fueron flagelos contra los pueblos y la humanidad, pero a favor de grupos económicos y financieros que los apoyaron y que aun en muchos casos siguieron privilegiados luego que cayeron. Se están generando actualmente condiciones políticas similares a las de entonces. Existe una tendencia a la fragmentación y el desconcierto. Observamos que una vez que han sido salvados, las elites y el establishment exigen que el costo que ha tenido su desastre para el sector público sea pagado por el conjunto de la sociedad. Por supuesto son los sectores más pobres y desprotegidos los que más son castigados por los ajustes regresivos. La aparición hoy de nuevos movimientos nazis en Grecia, Trump en Estados Unidos o el Brexit en el Reino Unido forman parte de una misma peligrosa tendencia.

-Medios del establishment plantean que “lo peor ya ha pasado” y que la economía mundial ha comenzado un período expansivo. ¿Cree que es así? De serlo, ¿por qué las sociedades no lo perciben en la vida cotidiana?

-No hay que dar mucha atención a este tipo de predicciones. Se viene diciendo repetidamente lo mismo desde hace años. Es como un disco rayado que sigue repitiendo la misma melodía. Puede ser cierto que en el último año se observó alguna recuperación del dinamismo mundial, pero fue simplemente porque sobre todo China expandió los créditos y su deuda. Este impulso aparente se está volviendo insostenible. Los niveles de deuda de los sectores públicos y privados pasaron de un 43% al 260% del PBI chino. Los chinos abrieron la canilla al crédito para activar su economía y compensar la caída de sus exportaciones a la Unión Europea y Estados Unidos. De todas formas, Occidente no tiene nada que celebrar. Lo poco logrado ha sido en base a que los chinos han inflado una burbuja gigantesca que puede explotar y condenar a todos a una crisis mayor.

-En América Latina se generaron muchas expectativas cuando Grecia eligió un gobierno de Syriza que prometía decir basta al ahogamiento de su economía y su sociedad por los dictados de un ajuste permanente exigido por la “troika”. La frustración ha sido muy grande. ¿Qué se puede aprender de esa experiencia?

-La experiencia de Grecia puede ser aleccionadora, y puedo hablar de mi propia experiencia la noche del referéndum de 2015. El pueblo griego dio muestras de una magnífica dignidad cuando un 62% de los votantes dijo “no” a las exigencias impuestas por los organismos de crédito internacionales representando a los países capitalistas más poderosos. Esa noche, nuestro gobierno -a través de su primer ministro-, tomó otra decisión que la que había sido mandatada por el pueblo y yo renuncié. Ese fue el momento más frustrante de mi vida y para la vida de muchas personas en Grecia y fuera de Grecia que estaban esperanzados esperando el cumplimiento de nuestras promesas, de nuestras palabras de no aceptar más imposiciones tóxicas. ¿Cuál es la lección? Los enemigos no son solo el capital internacional o el sistema monetario internacional. No son enemigos los pueblos de los países centrales de Europa. Hemos sido también responsables nosotros de no lograr una mayor unidad con los pueblos europeos y por eso perdimos.

-¿Cómo se puede revertir el flagelo de la desocupación y la marginación social creciente ya no solo por el crecimiento de la concentración y desigualdad económica, sino también por los rápidos cambios tecnológicos que desplazan trabajo y ahondan diferencias?

-La respuesta rápida es que siempre se necesitan recursos e inversiones positivas para hacer el posible el mayor empleo. La pregunta es cómo se logra eso. El mercado no lo va a hacer automáticamente y los ajustes permanentes tampoco. El mercado hoy en día va a invertir en tecnologías de punta para minería, petróleo, pero no en energías verdes o actividades que brinden mayor y mejor empleo a las personas. Lo que se necesita hoy es un banco de inversión para promover la producción y el empleo que trabaje sin responder a los intereses corporativos o financieros. Es necesario un contexto que permita aumentar la inversión para lograr mayor equidad y al mismo tiempo que la transición hacia tecnologías más amigables, más verdes, vaya paralela al mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de la población.

–Existe una evidente paradoja que mientras se proclama por el libre movimiento comercial y de inversiones, crecen las presiones y acciones para cerrar fronteras y, en paralelo, la utilización de este tema como chivo expiatorio a los problemas de la sociedad de caída de ingresos por el trabajo, mayor desocupación y el crecimiento de la marginalidad social. ¿Cúal es su posición respecto a los movimientos migratorios?

-Fíjese por favor en el NAFTA, el acuerdo de libre comercio de Estados Unidos, México y Canadá, creado como una especie de “charter” para permitir el libre movimiento de bienes y dinero mientras la gente se escondía detrás de las barreras fronterizas de cemento, madera o acero, lo cual es una afrenta a los valores básicos humanos. Se plantea construir un muro, expulsar y encerrar a los migrantes mientras se permite que fluyan los bienes y el dinero y se generalice la explotación laboral al extenderse el empleo subterráneo. Esta es una receta para el desastre. Permítame recordarle que el primer pasaporte en el mundo se emitió en 1910. Aún así no se necesitaba pasaporte alguno ni existían restricciones para viajar entre México y Estados Unidos. Algo similar ocurría en relación a la India, siendo que sus hombres y mujeres tenían en época de la colonia al menos el derecho a trabajar en Gran Bretaña y no había limitaciones formales para hacerlo. Los europeos necesitamos hoy un repaso de la historia. Durante muchos años hemos estado poblando América, África, mandando millones de europeos a todo el mundo y considerando que ello era nuestro derecho. Ahora las condiciones y la demografía han cambiado y actuamos con espasmos de solidaridad, o rechazamos o no tenemos claro qué hacer cuando sirios o etíopes desean cruzar hacia la Unión Europea. Son ironías de la historia que deben ser puestas en consideración y revertidas.

-Ud. plantea que el mundo necesita un “Nuevo Acuerdo” (New Deal) pero no pareciera que se marchara en tal sentido. Gobiernos que han surgido con tal expectativa también en América Latina, como ha ocurrido en Grecia, al llegar al poder chocan con la realidad y pasan a aceptar estrategias y medidas que afirmaban que nunca iban a realizar. ¿Cómo se rompe ese círculo vicioso y desmoralizador de idealismo en la oposición para cambiar y no cumplir expectativas cuando se llega al gobierno?

-Hay dos puntos. Primero hacer promesas no es suficiente. Hacer promesas para ganar el gobierno y después, cuando se llega a él, preguntar cómo se va a hacer es irresponsable. Al negarse inicialmente los desafíos de la realidad, por supuesto no se pueden cumplir las promesas. La alternativa de todas formas no es aceptar resignadamente y a libro cerrado lo que diga el establishment. Nosotros necesitamos pensar y generar alternativas consistentes para Europa. Lo segundo es que antes que salir a las calles, o a reuniones de intercambio con la sociedad civil o en campaña, debemos diseñar una política y propuestas claras que respondan a la pregunta ¿qué se puede hacer mañana en la mañana, que se podría hacer en seis meses, dos años, diez años en forma realista? Hablando por ejemplo de la pobreza hemos logrado producir un documento que tiene más o menos cien páginas y contiene un diagnóstico y propuestas radicales viables para combatirla firmemente. Lo mismo estamos haciendo en relación al desafío de revertir el desempleo estructural creciente tanto por las crisis económicas, la desregulación negativa de los mercados laborales, las políticas recesivas de ajuste como los enormes cambios tecnológicos.

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Venezuela y la OEA: la lógica de la retirada

Mar, 09/05/2017 - 09:00
Mark Weisbrot, Huffingtonpost

El anuncio por parte de Venezuela de que se retirará de la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha sido acogido con la habitual burla de los medios de comunicación estadounidenses, la mayoría de los cuales hace mucho tiempo abandonaron cualquier pretensión de neutralidad periodística con respecto a este país.

No obstante, si tomamos un poco de distancia de la línea de los grandes medios de comunicación, la decisión de Venezuela tiene su lógica. La OEA, y en particular bajo su actual Secretario general, Luis Almagro, no es exactamente el organismo multilateral que pretende ser. Almagro, con el apoyo de los EEUU, libra desde hace años una guerra santa contra Venezuela. En el 2015, intentó deslegitimar durante meses las elecciones a la Asamblea Nacional venezolana, con la acusación de que serían fraudulentas sin la "ayuda" de los observadores de la OEA.

Su comportamiento fue tan fuera de lugar y repugnante que José Pepe Mujica, el ex presidente de Uruguay, denunció a Almagro, su ex ministro de Relaciones Exteriores. "Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido", escribió Mujica, querido y respetado por amplios sectores en Suramérica por su honestidad e integridad. Resulta que Almagro se equivocó por completo, pues las elecciones venezolanas se llevaron a cabo sin problemas y la oposición ganó el 56 por ciento de los votos.

Así las cosas, desde cualquier punto de vista objetivo — independientemente de lo que uno pueda pensar de un lado u otro del conflicto en Venezuela — es difícil considerar la actuación de la OEA como algo distinto a una iniciativa partidista, impulsada por Washington. De hecho, esto nunca habría sucedido hace unos años, cuando la mayoría de los gobiernos suramericanos contaban con una política exterior independiente. Pero hoy día, Brasil, Argentina y Perú tienen gobiernos de derecha que están estrechamente alineados con Washington.

En el 2013, cuando la oposición venezolana inició protestas violentas con el fin de revertir el resultado de una elección presidencial democrática en Venezuela, el entonces Secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se sumó al gobierno de EEUU y al gobierno de derecha de España como los únicos actores diplomáticos del mundo que no reconocerían los resultados — a pesar de no existir fundamento alguno para los reclamos de fraude por parte de la oposición. Sin embargo, tanto España como Insulza tuvieron que retroceder bajo la presión suramericana, y luego el secretario de Estado John Kerry finalmente cedió.

Estados Unidos ha manipulado con éxito a la OEA en muchas ocasiones para deshacerse de los gobiernos que no le agradaban. Entre los ejemplos recientes está Haití en 2011, cuando una comisión de la OEA revirtió de forma ilegítima los resultados de la primera ronda de las elecciones presidenciales de ese país; junto al golpe de Estado en Haití en el 2004, que fue la culminación de un esfuerzo de cuatro años por parte de EEUU y sus aliados ― con la ayuda de la OAE ― para derrocar al gobierno democráticamente electo. El papel de EEUU/OEA en la destrucción de la democracia haitiana ha pasado en gran parte desapercibido porque la mayoría de los haitianos son pobres y negros.

Los gobiernos latinoamericanos dieron una pelea en el caso de Honduras en 2009, cuando EEUU buscaba legitimar el gobierno que asaltó el poder por medio de un golpe militar. Pero a fin de cuentas, Washington logró impedir que la OEA tomara la postura deseada por la mayoría: que la OEA no reconociera las elecciones posteriores al golpe hasta que el presidente electo democráticamente, Manuel Zelaya, no regresara al poder. Hillary Clinton (para ese entonces secretaria de Estado) admitió que logró bloquear con éxito el retorno de Zelaya, en su libro de 2014, "Decisiones difíciles".

La manipulación de la OEA por parte de Washington en 2009, en apoyo al gobierno golpista en Honduras, motivó al resto del hemisferio a crear una nueva organización que excluyera a Estados Unidos y a Canadá.

Pero lo peor del actual intento por parte de Trump y la OEA por deslegitimar al gobierno de Venezuela, es que parece orientarse hacia un cambio de régimen fuera de la ley. Se trata de un guión estándar ― la deslegitimación, seguida por el derrocamiento ― y que alienta la violencia, cuando de hecho son necesarias las negociaciones. Es algo especialmente relevante en el caso de una oposición que desde el golpe militar de 2002, apoyado por Estados Unidos, se ha visto dividida en cuanto al uso de tácticas pacíficas o violentas. Aquellas personas que estiman que se trata de esfuerzos para ejercer una "presión" constructiva sobre el gobierno venezolano son ilusas o deshonestas, especialmente cuando dicha presión proviene de una OEA tan abiertamente partidista y dominada por Washington, y que por lo tanto carece de legitimidad propia.

Venezuela requiere de una solución negociada porque sigue siendo una sociedad polarizada. A pesar de una inflación del 400 por ciento, una escasez generalizada de alimentos y una disminución del PIB de 17 por ciento el año pasado, el presidente Maduro cuenta con un índice de aprobación de 24 por ciento, según la encuestadora contraria al gobierno más confiable (Datanalisis). A modo de comparación, se trata de una cifra superior a la de los presidentes de Brasil (10 por ciento), Colombia (16 por ciento) y México (15 por ciento). Existe una base de venezolanos que apoya al partido de gobierno y teme lo que podría ocurrir si la oposición tomara el poder; la cual incluye a los militares.

El cambio de régimen violento con frecuencia tiene consecuencias imprevisibles y terribles. Está a la vista lo que ocurrió cuando Estados Unidos decidió seguir esta estrategia en Irak, Siria, Libia, Haití y en otros lugares. Venezuela necesita cambios, tanto en lo económico como en lo político, pero deben producirse de forma pacífica, por medio del diálogo, de negociaciones y de elecciones. La estrategia estadounidense de manipular a la OEA con fines políticos hará que esto sea mucho más complejo y a la vez fomenta una mayor violencia política en Venezuela.

El actual presidente de la República Dominicana, Danilo Medina, le solicitó hace poco una disculpa a la OEA por haber aprobado la invasión de EEUU a su país en 1965. Hay cosas que nunca cambian.

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La historia se repite: ¿Invadirá EEUU a Venezuela?

Mar, 09/05/2017 - 02:01
Marco A. Gandásegui, Alai

La historia de la América Nuestra está marcada por la creciente influencia de las grandes corporaciones europeas y de EEUU. A fines del siglo XIX, intereses imperiales exploraban a México y Chile por su riqueza mineral, a Cuba por su azúcar, a Centro América por sus frutas tropicales y a Panamá por su paso expedito entre los océanos. En México mantuvo la dictadura de Porfirio Díaz por 35 años y en Chile llevó al suicidio al presidente Balmaceda.

A principios del siglo XX, se sumó Venezuela por su petróleo, Perú y Bolivia por sus enormes yacimientos mineros. A mediados del siglo XX fueron derrocados los gobiernos de Juan Perón en Argentina y Getulio Vargas en Brasil. Encabezaban gobiernos con proyectos de desarrollo nacional. Los enormes excedentes generados por sus exportaciones eran invertidos en la creación de empleos y en una industria nacional.

Igual suerte tuvieron otros gobiernos como Arbenz en Guatemala, Gallegos en Venezuela y Bosch en República Dominicana. La United, la Standard y la American se levantaban como fuerzas económicas que socavaban todo intento por construir un país con proyecto de desarrollo nacional. La reacción de las clases dominantes, con sus aliados trasnacionales, fue exitosa país tras país. La única excepción fue Cuba donde, bajo el liderazgo de una organización popular, logró proclamar una Revolución socialista. El ejemplo cubano inspiró la juventud de todo el continente que se levantó en armas para retar el poderío de las grandes corporaciones. La experiencia sandinista en Nicaragua y, en parte, el FMLN en El Salvador, crearon nuevas expectativas. Simultáneamente, líderes de la talla de Omar Torrijos (1981), Roldós (1980) y Salvador Allende (1973) pagaron con sus vidas el atrevimiento de enfrentarse a las trasnacionales. Torrijos recuperó la soberanía sobre el Canal de Panamá, Roldós negoció la autonomía de la economía ecuatoriana y Allende nacionalizó el cobre chileno.

La acumulación de fuerzas populares que caracterizó el siglo XX floreció con expresiones políticas originales a principios del presente siglo. Donde el sistema de partidos políticos de los regímenes tradicionales había colapsado surgieron nuevas organizaciones desde las bases: Venezuela, Ecuador y Bolivia. Donde los partidos lograron sobrevivir fuertes crisis, surgieron alternativas populares renovadoras y progresistas: Brasil, Argentina, Paraguay y Honduras. En estos últimos, las grandes corporaciones conspiraron con éxito para derrocar o derrotar a los gobiernos progresistas. En Brasil, los exportadores de soja llegaron a la Presidencia. Los tres gobiernos de Caracas, Quito y La Paz, respectivamente, han sobrevivido todo tipo de ataques desde atentados personales, guerras económicas e, incluso, la movilización de la OEA (como en la década de 1960). Siguiendo las mismas tácticas conocidas, las corporaciones norteamericanas y sus aliadas europeas han movilizado todas sus fuerzas para acabar con el gobierno bolivariano de Venezuela. El régimen de Washington asumió el liderazgo del movimiento contra Caracas decretando a la revolución chavista “enemiga peligrosa de EEUU”.

Los yacimientos petroleros de Venezuela contienen las reservas más grandes del mundo. Después de décadas de juicios, la Exxon Mobil (heredera de la Standard Oil de New Jersey), fue derrotada por el gobierno de Venezuela. La Exxon Mobil aspiraba a recibir 12.5 mil millones de dólares por la nacionalización de sus intereses en el país suramericano. Sólo recibirá 900 millones. La petrolera más grande del mundo tenía en 2016 un precio de mercado de 400 mil millones de dólares.

Los ataques de Exxon Mobil se realizaron cuando Rex Tillerson era presidente (CEO) de la empresa. Desde enero de 2017, Tillerson es secretario de Estado de EEUU. Según Carlos Lippe, existe “una enorme probabilidad de que Venezuela sea intervenido militarmente por el imperio durante la presente administración”. Lippo agrega que “conociendo las prácticas mafiosas de la Exxon Mobil, nada tendría de raro que dicha corporación hubiese contribuido a la campaña presidencial de Donald Trump, así como en 2000 con la de George W. Bush”. Es probable que presione “al presidente Trump para que invada a Venezuela, como hizo en 2003 para que EEUU invadiera a Irak”.

Lippo concluye que “cómo podemos ver sólo es cuestión de tiempo que el Departamento de Estado y la ExxonMobil, que por obra y gracia de Trump y de Tillerson han pasado a ser casi la misma cosa, se pongan de acuerdo sobre el cuándo y sobre el cómo”. Washington pareciera que no ha cambiado. Sigue con la política del ‘gran garrote’, inaugurado a mediados del siglo XIX.

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Venezuela en la hora de los hornos

Lun, 08/05/2017 - 19:00

Atilio Boron

La dialéctica de la revolución y el enfrentamiento de clases que la impulsa aproxima la crisis venezolana a su inexorable desenlace. Las alternativas son dos y sólo dos: consolidación y avance de la revolución o derrota de la revolución. La brutal ofensiva de la oposición -criminal por sus métodos y sus propósitos antidemocráticos- encuentra en los gobiernos conservadores de la región y en desprestigiados ex gobernantes figurones que inflan su pecho en defensa de la “oposición democrática” en Venezuela y exigen al gobierno de Maduro la inmediata liberación de los “presos políticos”. La canalla mediática y "la embajada" hacen lo suyo y multiplican por mil estas mentiras. Los criminales que incendian un hospital de niños forman parte de esa supuesta legión de demócratas que luchan para deponer la “tiranía” de Maduro. También lo son los terroristas -¿se los puede llamar de otro modo?- que incendian, destruyen, saquean, agreden y matan con total impunidad (protegidos por las policías de las 19 alcaldías opositoras, de las 335 que hay en el país). Si la policía bolivariana -que no lleva armas de fuego desde los tiempos de Chávez- los captura se produce una pasmosa mutación: la derecha y sus medios convierten a esos delincuentes comunes en “presos políticos” y “combatientes por la libertad”, como los que en El Salvador asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero y a los jesuitas de la UCA; o como los “contras” que asolaron la Nicaragua sandinista financiados por la operación “Irán-Contras” planeada y ejecutada desde la Casa Blanca.

Resumiendo: lo que está sucediendo hoy en Venezuela es que la contrarrevolución trata de tomar las calles –y lo ha logrado en varios puntos del país- y producir, junto con el desabastecimiento programado y la guerra económica el caos social que remate en una coyuntura de disolución nacional y desencadene el desplome de la revolución bolivariana. Reflexionando sobre el curso de la revolución de 1848 en Francia Marx escribió unas líneas que, con ciertos recaudos, bien podrían aplicarse a la Venezuela actual. En su célebre El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, describía la situación en París diciendo que “en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución. el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: «¡Antes un final terrible que un terror sin fin!»” Sería imprudente no tomar estas palabras muy seriamente, porque eso es precisamente lo que el imperio y sus secuaces tratan de hacer en Venezuela: lograr la aceptación popular de “un final terrible” que ponga término a “un terror sin fin.” A tal efecto Washington aplica la misma receta administrada en tantos países: organizar la oposición y convertirla en la semilla de la contrarrevolución, ofrecerle financiamiento, cobertura mediática y diplomática, armas; inventar sus líderes, fijar la agenda y reclutar a mercenarios y malvivientes de la peor calaña que hagan la tarea sucia de "calentar la calle" matando, destruyendo, incendiando, saqueando, mientras sus principales dirigentes se fotografían con presidentes, ministros, el Secretario General de la OEA y demás agentes del imperio. Esto mismo hicieron hace unos años con gran éxito en Libia, en donde Washington y sus compinches inventaron los “combatientes por la libertad” en Benghasi. La prensa hegemónica difundió esa falsa noticia a los cuatro vientos y la OTAN hizo lo que hacía falta. El resultado final: destrucción de Libia bombardeada a mansalva durante meses, caída y linchamiento de Gadafi, entre las risotadas de una hiena llamada Hillary Clinton. En Venezuela están aplicando el mismo plan, con bandas armadas que destruyen y matan lo que sea ante una policía poco menos que indefensa.

Por comparación, la ofensiva imperial lanzada contra Salvador Allende en los años setentas fue un juego de niños al lado de la inaudita ferocidad del ataque sobre Venezuela. No hubo en Chile una oposición que contratara bandas criminales para ir por los barrios populares disparando a mansalva para aterrorizar a la población; tampoco un gobierno de un país vecino que apañara el contrabando y el paramilitarismo, y una prensa tan canalla y efectiva como la actual, que hizo de la mentira su religión. Días pasados publicaron la foto de un joven vestido con uniforme de combate y arrojando una bomba molotov sobre un carro de policía y en el epígrafe se habla ¡de la "represión" de las fuerzas de seguridad chavistas cuando eran éstas las que eran reprimidas por los revoltosos! Esa prensa proclama indignada que la represión cobró la vida de más de treinta personas pero oculta aviesamente que la mayoría de los muertos son chavistas y que por lo menos cinco de ellos policías bolivarianos ultimados por los "combatientes por la libertad." Los incendios, saqueos y asesinatos, la incitación y la comisión de actos sediciosos son publicitados como la comprensible exaltación de un pueblo sometido a una monstruosa dictadura que, curiosamente, deja que sus opositores entren y salgan del país a voluntad, visiten a gobiernos amigos o a instituciones putrefactas como la OEA para requerir que su país sea invadido por tropas enemigas, hagan periódicas declaraciones a la prensa, convaliden la violencia desatada, se reúnan en una farsa de Asamblea Nacional, dispongan de un fenomenal aparato mediático que miente como jamás antes, vayan a terceros países a apoyar a candidatos de extrema derecha en elecciones presidenciales sin que ninguno sea molestado por las autoridades. ¡Curiosa dictadura la de Maduro! Todas estas protestas y sus instigadores están encaminadas a un solo fin: garantizar el triunfo de la contrarrevolución y restaurar el viejo orden pre-chavista mediante un caos científicamente programado por gentes como Eugene Sharp y otros consultores de la CIA que han escrito varios manuales de instrucción sobre como desestabilizar gobiernos.[1]

El modelo de transición que anhela la contrarrevolución venezolana no es el "Pacto de la Moncloa" ni ningún pacífico arreglo institucional sino la aplicación a rajatabla del modelo libio. Y, por supuesto, no tienen la menor intención de dialogar, por más concesiones que se les haga. Pidieron una Constituyente y cuando se la otorgan acusan a Maduro de fraguar un autogolpe de estado. Violan la legalidad institucional y la prensa del imperio los exalta como si fueran la quintaesencia de la democracia. No parece que la rehabilitación de Henrique Capriles o inclusive la liberación de Leopoldo López podrían hacer que un sector de la oposición admitiera sentarse en una mesa de diálogo político para salir de la crisis por una vía pacífica porque la voz de mando la tiene el sector insurreccional. La derecha y el imperio huelen sangre y van por más, y medidas apaciguadoras como esas los envalentonaría aún más aunque admito que mi análisis podría estar equivocado. Desde afuera, gentuzas como Luis Almagro que emergen cubiertos de estiércol desde las cloacas del imperio orquestan una campaña internacional contra el gobierno bolivariano. Y países que jamás tuvieron una constitución democrática y surgida de una consulta popular en toda su historia, como Chile, tienen la osadía de pretender dar lecciones de democracia a Venezuela, que tiene una de las mejores constituciones del mundo y, además, aprobadas por un referendo popular.

Maduro ofreció nada menos que convocar a una Constituyente para evitar una guerra civil y la desintegración nacional. Si la oposición confirmara en los próximos días su rechazo a ese gesto patriótico y democrático el único camino que le quedará abierto al gobierno será dejar de lado la excesiva e imprudente tolerancia tenida con los agentes de la contrarrevolución y descargar sobre ellos todo el rigor de la ley, sin concesión alguna. La oposición no violenta será respetada en tanto y en cuanto opere dentro de las reglas del juego democrático y los marcos establecidos por la Constitución; la otra, el ala insurreccional de la oposición, deberá ser reprimida sin demora y sin clemencia. El gobierno bolivariano tuvo una paciencia infinita ante los sediciosos, que en Estados Unidos estarían presos desde el 2014 y algunos, Leopoldo López, por ejemplo, condenado a cadena perpetua o a la pena capital. Su mayor pecado fue haber sido demasiado tolerante y generoso con quienes sólo quieren la victoria de la contrarrevolución a cualquier precio. Pero ese tiempo ya se acabó. La inexorable dialéctica de la revolución establece, con la lógica implacable de la ley de la gravedad, que ahora el gobierno debe reaccionar con toda la fuerza del estado para impedir a tiempo la disolución del orden social, la caída en el abismo de una cruenta guerra civil y la derrota de la revolución. Impedir ese “final terrible” del que hablaba Marx antes del “terror sin fin.” Si el gobierno bolivariano adopta este curso de acción podrá salvar la continuidad del proceso iniciado por Chávez en 1999, sin preocuparse por la ensordecedora gritería de la derecha y sus lenguaraces mediáticos que de todos modos ya hace tiempo vienen aullando, mintiendo e insultando a la revolución y sus protagonistas. Si, en cambio, titubeara y cayera en la imperdonable ilusión de que a los violentos se los puede apaciguar con gestos patrióticos o rezando siete Ave Marías, su futuro tiene el rostro de la derrota, con dos variantes. Uno, un poco menos traumático, terminar como el Sandinismo, derrotado “constitucionalmente” en las urnas en 1989. Sólo que Venezuela está asentada sobre un inmenso mar de petróleo y Nicaragua no, y por eso hay que desterrar el espejismo de que si los sandinistas volvieron al gobierno los chavistas podrían hacer lo propio, diez o quince años después de una eventual derrota. ¡No! El triunfo de la contrarrevolución convertiría de hecho a Venezuela en el estado número 51 de la Unión Americana, y si Washington durante más de un siglo ha demostrado no estar dispuesto a abandonar a Puerto Rico ni en mil años se iría de Venezuela una vez que sus peones derroten al chavismo y se apoderen de este país y su inmensa reserva petrolera. La revolución bolivariana es social y política y, a no olvidarlo, una lucha de liberación nacional. La derrota de la revolución se traduciría en la anexión informal de Venezuela a Estados Unidos. La segunda variante de una posible derrota configuraría el peor escenario. Incapaz de contener a los violentos y de restablecer el orden y una cierta normalidad económica una insurrección violenta aplicaría el modelo libio para acabar con la revolución bolivariana. No olvidar que ahora la número dos del Comando Sur es nada menos que un personaje tan siniestro e inescrupuloso como Liliana Ayalde, quien fuera embajadora de Estados Unidos en Paraguay y Brasil y que en ambos países fue la artífice fundamental de sendos golpes de estado. Una mujer de armas tomar a quien no le temblaría la mano a la hora de lanzar las fuerzas del Comando Sur contra Venezuela, derribar su gobierno y, como en Libia, hacer que una turbamulta organizada por la CIA termine con el linchamiento de Maduro como sucediera con Gadafi, y el exterminio físico de la plana mayor de la revolución. La dirigencia bolivariana, la obra de Chávez y la causa de la emancipación latinoamericana no merecen ninguno de estos dos desenlaces, ninguno de los cuales es inevitable si se relanza la revolución y se aplasta sin miramientos a las fuerzas de la contrarrevolución.
__________
Nota:
[1] El más completo de esos infames manuales escrito por Eugene Sharp es De la Dictadura a la Democracia publicado en Boston por la Albert Einstein Institution, una ONG pantalla de la CIA. Sharp se considera el creador de la teoría de la “no violencia estratégica”. Para comprender lo que significa esto, y para comprender también lo que está ocurriendo hoy en Venezuela, aconsejo fervientemente leer ese libro y sobre todo el Apéndice, en donde su autor enumera 197 métodos de acción no violentas, entre los que se incluyen “forzar bloqueos económicos”, “falsificar dinero y documentos”, “ocupaciones e invasiones”, etcétera. Todas acciones “no violentas”, como puede verse.

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La familia Trump extiende su imperio desde la Casa Blanca

Lun, 08/05/2017 - 14:41
Nomi Prins, TomDispatch

Introducción de Tom Engelhartd

Son los puestos de avanzada del imperio. Han sido –o están siendo– construidos en países de todo el mundo, desde Indonesia a Dubai, desde India a Uruguay, desde Corea del Sur a Qatar, desde Filipinas a Turquía, y en el futuro, desde Arabia Saudí a Egipto. Para el Comandante en jefe de Estados Unidos constituyen una sorprendente presencia imperial... bueno... en caso de que el lector se sienta algo confundido, no, no estoy hablando de los cientos de bases militares estadounidenses que salpican todo el planeta. Estoy pensando en todas esas torres, campos de golf exclusivos, clubes, hoteles, edificios en condominio y residencias que ya lucen, o lo harán dentro de poco tiempo, esas letras doradas de tan mal gusto que forman la palabra TRUMP en países de todo el mundo. Esos espacios, ellos también, son ciertamente puestos de avanzada imperiales; de un imperio empresarial que sigue perteneciendo al Comandante en jefe. No olvidemos que si pensamos imperialmente de un modo auténticamente estadounidense del siglo XXI, es necesario incluir los negocios en manos de Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner, ambos hoy asesores imprescindible en la Casa Blanca.

En este momento, vale la pena recordar lo que Charles Wilson, CEO de General Motors (por entonces el segundo mayor contratista del país en el rubro de la defensa), dijo en 1953 en su sesión de confirmación en el Senado. El presidente Dwight Eisenhower lo había nombrado secretario de Defensa; varios senadores lo cuestionaban por no querer vender sus acciones de GM (después de que el presidente le pidiera que lo hiciera y él las vendiera, Wilson fue confirmado inmediatamente). Preguntado acerca de si, como secretario de Defensa, él sería capaz de tomar una decisión en favor del interés nacional en caso de que fuera “extremadamente adversa” para su empresa, Wilson respondió: “Sí, señor; podría. No puedo concebir [ese conflicto de intereses] porque durante años pensé que lo que era bueno para el país era bueno para General Motors y viceversa”.

Si alguna vez esta declaración fue tomada como un típico ejemplo de estupidez corporativa, pido al lector que me diga si, eclipsado por la Casa Blanca de Trump y lo que todavía los medios llaman –con buenos modales– sus “conflictos de intereses”, no parece ahora una extraña declaración de principios, algo casi patriótico. O permítame que le proponga algo más: lea lo que hoy nos dice Nomi Prins, colaboradora habitual de TomDispatch y autora de All the Presidents’ Bankers (Los banqueros de los presidentes) qué aspecto tiene la vida familiar en el Despacho Oval de Trump y después dígame si acaso las palabras de Wilson no le suenan como algo de los viejos buenos tiempos.

--ooOoo--

No es el imperio estadounidense el que se ensancha, sino el de Trump El presidente Trump, sus hijos y sus cónyuges no solo utilizan el Despacho Oval para aumentar su legado político o asegurar futuras riquezas. Ciertamente, eso es lo que están haciendo, pero esa no es la forma más útil de pensar sobre lo que está sucediendo en este momento. Todo adquirirá más sentido si solo se imagina la Casa Blanca como la novísima sucursal del imperio familiar, su último puesto de avanzada.

Resulta ser que los votantes que eligieron la papeleta de Trump, el patriarca, votaron por todo el clan. Por supuesto, ese voto incluía a la hija mayor, Ivanka, quien junto con su marido, Jared Kushner, es ahora una asesora política clave del presidente de Estados Unidos. En este momento, ambos tienen su respectivo despacho en la Casa Blanca cercano al suyo. Ambos pueden acceder a información reservada y tener contacto con líderes de alto nivel cada vez que visiten tanto el Despacho Oval como el complejo Mar-a-Lago; la fórmula perfecta para el tipo de realce de marca que ahora parece acompañar a ese renombre. El presidente Trump puede tener una actitud extremadamente “flexible” respecto de la gestión política en general, pero hay un área en la que él es incondicional y de la que no se mueve: su tendencia a gobernar la Casa Blanca como si fuese una empresa, una empresa familiar.

Las formas en que Jared, “asesor principal del presidente”, e Ivanka, “ayudante del presidente”, ya se han beneficiado del vínculo que tienen con “Papá” en los primeros 100 días de su presidencia superan lo imaginable. La empresa de Ivanka, por ejemplo, consiguió tres nuevas marcas registradas para sus productos importados de China el mismo día en que ella cenó con el presidente Xi Jimping en el club de Palm Beach de su padre.

De la misma manera, gracias a la oportunidad que ella tuvo de departir con el primer ministro japonés Shinzo Abe, su empresa quedó mejor posicionada para llevar adelante negociaciones en Japón. Uno de los beneficios extras permitidos por el poder familiar es el acceso a un acuerdo comercial con el gigante japonés de la confección de ropa Sanei International, cuyo mayor accionista es el Banco de Desarrollo de Japón, una entidad en su totalidad perteneciente al gobierno japonés. Se supone que compramos la idea de que la simultánea exposición privada de los productos de Ivanka fue una coincidencia de programación. Aun así, desde que el padre de Ivanka accedió a la presidencia, nadie deberá sorprenderse de que las ventas globales de sus mercancías se dispararan.

Es en este punto donde las cosas se ponen peliagudas. No podemos precisar con exactitud los beneficios obtenidos por los integrantes de la generación que sigue a Trump. Descansan sobre la idea de que dado que la marca que comparten es tan enorme, las utilidades y los arreglos de todos modos se habrían producido. Es por eso que nunca veremos sus balances ni sus declaraciones de renta.

¿Conflictos de intereses? Hoy día están presentes en los salones del 1600 de la avenida de Pennsylvania, pero nada de este afectará o alterará algo que el presidente Trump valora mucho; créase o no, no es eso lo que desea su base electoral en el Estados Unidos profundo. Se trata de su propia promoción y la de su familia.

Las normas federales y cómo las interpreta la familia Trump Los Trumo y los Kushner se comportarán de forma tal que resulten beneficiados sus negocios en el mundo. He aquí una trampa. En términos de legalidad, deben atenerse a esto. Así, la primera ley de los negocios familiares en el Despacho Oval es: consigue el mejor asesoramiento legal. Y la han hecho. Hasta ahora, sus abogados han tenido éxito con la creación de fundaciones que teóricamente –si bien solo teóricamente– apartan a Ivanka de sus negocios y desvían cualquier acusación respecto de actividades que podrían –ahora y en el futuro– violar leyes federales. En particular, dos de estas fundaciones deben ser examinadas. El Código Normativo Federal (CFR, por sus siglas en inglés) es un conjunto de normas publicadas por los departamentos ejecutivos y las agencias gubernamentales. El Título 18 de la sección 208 de ese código está referido a los “actos que afecten a un interés económico personal”. Esta disposición sobre el delito de conflicto de intereses establece que “un funcionario o empleado de la rama ejecutiva del gobierno de Estados Unidos” no puede tener un “interés económico” en el resultado de su trabajo. Hablando en términos legales, para un familiar con un cargo en la oficina ejecutiva, eso significaría: Ivanka no debería haber cenado con el presidente de China mientras su empresa estaba solicitando y gozando de una autorización provisoria de marcas de fábrica pendientes de su país, si uno de esos actos podía incidir en el otro. Para alguien ajeno a la situación, la conexión entre esos actos parece suficientemente obvia y es una restricción típica de lo que sucedería.

Por supuesto, existen serias penas para quien sea hallado culpable de violar esta norma. Entre ellas, multa o prisión –o ambas cosas–, tal como se estipula en la sección 216 del Título 18.

Algunos abogados han señalado que tanto el nombramiento de Ivanka como el de Jared no violan la Norma 208 ni otros estatutos referidos al nepotismo porque ellos no son asesores remunerados del presidente. En otras palabras, dado que Ivanka no cobra un salario por los servicios que presta a su... hmmm... país, el conflicto de intereses desaparece automáticamente. En el mejor estilo Trump, ella ya ha demostrado su interés por el comportamiento ético desvinculándose de sus responsabilidades empresariales (llamémosles así). Según el New York Times, “Ivanka ha transferido los activos de su marca a un fideicomiso supervisado por su cuñado Josh Kushner y su cuñada Nicole Meyer. ¡Uff, se acabó cualquier conexión familiar! O tal vez a ella no le importen sus hermanos políticos.

Pero resulta que no todos los activos son creados del mismo modo. Por lo tanto, parece que la hija-en-jefe conserva su participación en el Hotel Internacional Trump –a unos 15 minutos andando de la Casa Blanca–, donde justamente están “la suite Ivanka Trump” y el “Gimnasio de Ivanka Trump” (“El Gimnasio de Ivanka TrumpMR y el Centro de Salud trasladan a sus invitados del entorno de la tecnogimnasia del Centro de Salud al tranquilo paraíso del balneario, que es calma, equilibrio, purificación, revitalización y curación...”). Allí, muchos diplomáticos extranjeros o magnates especialmente interesados pueden “encontrar paz, vigorizarse [y] recuperarse” mientras buscan un “enchufe” con la familia. No sabemos con precisión cuál es el beneficio económico que la familia Trump extrae del hotel porque los libros contables no se publican, pero es razonable presumir que no estamos hablando de pérdidas. Además de esta propiedad en Washington DC, Ivanka y Jared seguirán beneficiándose de su imperio de inversiones inmobiliarias, valorado hoy en unos 740 millones de dólares, según los archivos sobre cuestiones éticas dados a conocer por la Casa Blanca.

Pero esto no es todo. Incluso hay otra norma más explícita contra el uso de una oficina pública (como, digamos, la Casa Blanca) en beneficio propio: referido a este tema, el Título 5, sección 3635.702 establece que “un empleado no debe utilizar una oficina pública para su beneficio personal, para la promoción de cualquier producto, servicio o emprendimiento, ni para el beneficio personal de amigos, familiares o personas con quienes el empleado está asociado en una entidad no gubernamental”.

Es verdad; esto es farragoso. Y a pesar de que la norma no se aplica al presidente ni al vicepresidente –esto debemos agradecérselo a Nelson Rockefeller, pero ya volveremos a él más adelante– ni a ningún otro cargo ejecutivo, la regulación explica que “el estatus de empleado no resulta afectado por pagas o excedencias”. Esto quiere decir que nadie deja de ser un empleado solo porque no tenga un sueldo, que además significa que, de hecho, Ivanka no está eximida del cumplimiento de la norma porque no pueda mostrar un comprobante de pago.

Indudablemente, la segunda regla del negocio familiar es controlar la forma en que se cumple la ley. En este sentido, el presidente Trump tiene a su hombre en el Tribunal Supremo, por lo tanto, si acaso alguna acusación por cuestiones éticas llagara hasta el más alto tribunal del país, al menos la familia tendría un pequeño seguro.

Banqueros y presidentes: un repaso histórico La idea de la colaboración de una potente línea de sangre no es nada nuevo ni en los negocios ni en la política. A principios del siglo XX, era algo rutinario que las familias más pudientes concertaran matrimonios entre ellas para hacer crecer sus poderosos y lucrativos imperios empresariales. Y si se trata de la política cercana al Despacho Oval, la historia de Estados Unidos está plagada de servidores públicos con lazos de sangre con presidentes. El hijo mayor de Abraham Lincoln –el republicano Robert– fue secretario de Guerra durante las administraciones de los presidentes James Garfield y Chester Arthur, y terminó siendo embajador en Gran Bretaña durante la presidencia de Benjamin Harrison. El hijo de Dwight Einsenhower, John, fue un condecorado brigadier general y sirvió como ayudante en el personal de la secretaría de la Casa Blanca mientras su padre era presidente; más tarde, durante la presidencia de Richard Nixon (quien había sido vicepresidente de su padre), fue designado embajador en Bélgica. Sin embargo, ninguno de ellos aprovechó el cargo para hacer crecer la fortuna familiar.

Es cierto que las conexiones familiares en los negocios que pueden influir a prominentes personajes de la Casa Blanca no son una novedad de la era Trump. En 1974, cuando Gerald Ford –que accedió a la presidencia después de la destitución de Richard Nixon– nombró vicepresidente a Nelson Rockefeller, su hermano David era director del Chase Manhattan Bank (hoy día, JPMorgan Chase). Naturalmente, surgió algún cuestionamiento en relación con la conocida riqueza y el poder político de la familia Rockefeller. Nelson, nieto del magnate John D. Rockefeller, incluso había trabajado en el banco y había formado parte del consejo directivo de varias empresas del ramo del petróleo.

El mismo año, muy oportunamente, el departamento de Justicia llegó a la conclusión de que el conflicto de intereses no era aplicable al cargo de vicepresidente, pero no antes de que el senador demócrata Robert Byrd preguntara, “¿Podemos al menos acordar... que la influencia está ahí, que se trata de una enorme influencia, que es una influencia mayor que la que ha sentido alguna vez cualquier presidente o vicepresidente?”. Aun así, con todo lo rico y “enchufado” que Nelson Rockefeller podía estar, su situación no es comparable con la maraña empresarial de la familia Trump en la Casa Blanca. Antes de los Trump y Jared Kushner con importantes cargos en la Casa Blanca ya había habido otros ejemplos de vínculos familiares en ella. Por ejemplo, cuando en 1919 Woodrow Wilson enfermó gravemente, su segunda esposa intervino para actuar en su nombre, fundamentalmente cogiendo secretamente las riendas del gobierno junto al lecho del enfermo. Sin embargo, su intención nunca fue aprovechar la situación para hacer negocios familiares sino asegurar que prevalecieran las políticas de su marido. Los dos presidentes Bush, con un legado empresarial y bancario que venía de un siglo antes, fueron elegidos y no manejaban poder. Y a pesar de que el reinado de Bill Clinton en el Despacho Oval permitió que su mujer Hillary cosechara suficiente reconocimiento público (y conexiones bancarias) como para que fuera una exitosa senadora por el estado de Nueva York, se convirtiera en secretaria de Estado durante la presidencia Obama y se postulara –sin éxito– en dos elecciones presidenciales, la enorme fortuna de los Clinton fue amasada después de que Bill dejara su cargo. A pesar de que las vinculaciones de su fundación benéfica con gobiernos extranjeros siguen despertando sospechas, ellos nunca tuvieron negocios privados mientras Bill estaba en la Casa Blanca.

Lo que no se encuentra en los registros históricos es un hijo, una esposa o un familiar de alguien ocupando un sitio en el Ala Oeste* de la Casa Blanca mientras expande los negocios familiares, mucho menos una cadena de negocios. En otras palabras, la situación actual es única en los anales de la historia de Estados Unidos. En solo 100 días de presidencia, Donald Trump ya tiene algo del cleptócrata autoritario de otros lugares del mundo; el que desvía dinero del Tesoro hacia su cuenta bancaria y sus propios negocios.

Y no olvidemos que el imperio Trump es también el imperio Kushner. Los negocios familiares de Jared dependen de inversiones procedentes de países que casualmente están en su carpeta de la Casa Blanca. Él, por ejemplo, se ocupó de los preparativos de la visita de Estado del presidente de China a Mar-a-Lago (mientras tanto, los negocios de Kushner avanzaban en conversaciones de alto nivel con un conglomerado económico chino). El presidente de un banco ruso de propiedad estatal que estaba sufriendo las sanciones de Estados Unidos se encontró con Jared en diciembre y se refirió a él como “el director de las empresas Kushner”, pese a que en ese momento ya era notorio que –si bien no oficialmente– era asesor de Trump.

Asimismo, él es el hombre más importante de la administración Trump en la “pacificación” de Oriente Medio. Aunque su familia está relacionada económicamente con Israel. Al mismo tiempo, en su papel de jefe de la recientemente creada Oficina de Innovación Estadounidense de la Casa Blanca (WHOAI, por sus siglas en inglés), tiene muchas posibilidades de fusionar los asuntos gubernamentales con los privados; es probable que las oportunidades sean interminables.

Exhibición de nepotismo Enfrentado con la posibilidad de vender sus empresas o incluso de ponerlas en un fideicomiso ciego –es decir, el final de su dinastía empresarial–, Donald Trump prefirió dejárselas a sus dos hijos mayores, Eric y Donald Jr., para que las dirijan. Hablando de humo y espejos: en marzo, mientras conversaba con la revista Forbes, Eric dijo que “cada tres meses” informaría a su padre de la marcha de la Organización Trump... pero ¿quién cree de verdad que padre e hijos no conversarán mucho más frecuentemente sobre el imperio familiar? La familia ya ha acumulado una larga lista de conflictos de intereses mundiales que insinúan las formas en que la Casa Blanca podría convertirse en un lucrativo medio para el linaje Trump. Ahí está, por ejemplo, Turquía, donde la Organización Trump tiene ya importantes inversiones; hace poco tiempo, el presidente Trump llamó a su homólogo Recip Tayyip Erdogan para felicitarle por su autoritaria y antidemocrática victoria en un muy disputada consulta popular para cambiar la constitución del país. Dado que el ámbito en el que se juegan los intereses empresariales de Trump es global, es posible extrapolar esa llamada a todo ese ámbito.

Mientras tanto, la marca de Ivanka no solo está haciendo negocios como siempre; los está matando. Según Associated Press, en 2017 “las ventas globales de los productos Ivanka Trump han aumentado vertiginosamente”. Para muestra, un botón: las importaciones, en su mayor parte procedentes de China, se han más que duplicado respecto de las de años anteriores. En cuanto a su marido, continuó siendo CEO de Empresas Kushner hasta enero; solo entonces renunció a su papel ejecutivo en su empresa de bienes raíces y otros 58 negocios, aunque siguió siendo el único beneficiario principal de la mayor parte de las fundaciones familiares asociadas. Los tres hijos de Jared e Ivanka son beneficiarios secundarios. Esto significa que, para bien o para mal, cualquier decisión política promovida por Kushner podría afectar a los negocios familiares; no hace falta ser un genio para darse cuenta de que cuál de esas dos posibilidades sería probablemente elegida.

Cleptócratas y Cía. A pesar de la pasmosa maraña de conflictos de intereses existentes, que van desde las estrechas relaciones entre empresas y oligarcas vinculados con los Guardias de la Revolución iraní hasta el Servicio Secreto y el alquiler de un espacio de la Torre Trump al Pentágono (por un monto cercano a los tres millones de dólares), los negocios de la familia Trump buscan un camino glorioso y largo. La familia ya está estudiando la construcción de un segundo hotel en Washington. Se dice que Trump gastó cerca de 500.000 dólares –que fueron recaudados para la campaña presidencial de 2020– para poner en marcha ese negocio. Evidentemente, ese dinero ha ido a parar a “restaurantes, hoteles y clubes de golf Trump” y al alquiler de la Torre Trump en Nueva York.

Según las últimas encuestas, la mayoría de los votantes registrados cree que la instalación de Ivanka y Jared en la Casa Blanca es algo inadecuado. Pero eso podría importar poco a Donald Trump. Preguntad a Stephen Bannon o a Chris Christie qué pasa cuando a Ivanka o a Jared no les gusta alguien. Esa es la versión familiar del poder mafioso.

En su libro, The Trump Card: Playing to Win in Work and Life (La carta para el triunfo: jugar para ganar, en el trabajo y en la vida), Ivanka escribió que “en los negocios, como en la vida, nunca nada te viene dado”. Excepto, por supuesto, cuando tu padre es presidente y él te da, en una bandeja de plata, la llave para que hagas crecer los negocios familiares.

Hace 40 años, en una sesión del Senado sobre los posibles conflictos de intereses, se preguntó al vicepresidente, “En el caso de que difieran, ¿puede usted separar los intereses de su gran empresa de los intereses nacionales?”. Esta es una pregunta que algún senador debería hacer a Ivanka y Jared, reemplazando “su gran empresa” por “sus grandes empresas familiares”.

Enturbiando todavía más el futuro, es posible que la familia Trump esté frente a importantes problemas. El más sorprendente es el edificio del 666 de la Quinta avenida (un rascacielos de 80 plantas de superlujo) tiene vacíos más del 25 por ciento de los pisos. Durante varios años no ha hecho el dinero suficiente para cubrir el pago de los intereses hipotecarios, y dentro de dos años también deberá saldar el principal de un préstamo de 1.200 millones de dólares. Esta situación le afectará si sus empresas en el extranjero no acuden a restañar la sangría de dólares; eso, sin duda, podría requerir un quid pro quo o dos.

En nuestros tiempos, es bien sabido que cuando los presidentes dejan su cargo hacen crecer rápida y exponencialmente su riqueza. Pero que haya una familia que hace crecer su fortuna mientras está en la Casa Blanca, es toda una primicia. Aun así, el proceso que podría hacer que esto fuese así parece estar ya bien encaminado. Todo esto, cuando Donald Trump, sus hijos y su yerno continúan desempeñando –en provecho propio y en una forma que no tiene precedentes– el papel de empresarios-en-jefe de Estados Unidos, más interesados en el crecimiento de su dominio imperial que en los asuntos de su país.
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Nomi Prins, colaboradora regular de TomDispatch, es autora de seis libros. Su obra más reciente es All the Presidents' Bankers: The Hidden Alliances That Drive American Power (Nation Books). Fue ejecutiva en Wall Street. Un agradecimiento especial al investigador Craig Wilson por su estupendo trabajo en esta nota.

Tomado de Rebelión. Traducción del inglés de Carlos Riba García

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Argentina, argumentos monetaristas, especulación y crisis

Lun, 08/05/2017 - 10:01

Rolando Astarita, Sin Permiso

En una nota anterior acerca del carry trade y la bicicleta financiera en Argentina (aquí), calificamos a la política del Banco Central argentino de “monetarista” y dijimos que consistía, en lo esencial, en anclar el dólar para frenar la inflación. Sin embargo, el BCRA dice que su política es del tipo “objetivo inflación” (inflation targeting, como se la conoce en el mundo); y es un hecho que esta orientación es presentada en el establishment académico y económico como una superación de la vieja receta monetarista, consistente en el control de la masa monetaria como medio de control de la inflación. A su vez, el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, ha dicho en repetidas oportunidades que su política es bajar la masa monetaria para disminuir la inflación; que no es lo que dice la ortodoxia del “objetivo inflación”.

A fin de clarificar las ideas, en esta nota analizamos las diferencias entre la política llamada de inflation targeting –en su formulación más estricta- y la política monetarista, para sacar luego algunas conclusiones acerca de la orientación del Banco Central y, por extensión, del gobierno de Cambiemos. Empezamos con las características centrales de la política objetivo inflación, en el marco de la economía argentina.

La política objetivo inflación y la situación en Argentina La política objetivo inflación se ha venido aplicando de forma creciente en muchos países desde hace unos 25 años. A diferencia de lo que planteaban los monetaristas, los defensores de esta orientación admiten que los bancos centrales no pueden manejar la masa monetaria; pero sostienen que puede controlar la tasa de interés. Postulan también que existe una tasa de interés natural que lleva al equilibrio del pleno empleo sin inflación. Precisemos que ese nivel de equilibrio es el que alcanzaría espontáneamente el producto –usualmente medido en el PBI- si existiera plena flexibilidad de precios y salarios. En otros términos, es el producto que se lograría si todos los recursos estuvieran empleados; por eso se lo conoce como el producto potencial. Sin embargo, sigue el argumento, no siempre la economía llega a ese nivel, ya que existen rigideces de precios y salarios, e imperfecciones en los mercados. Por lo tanto, con frecuencia existe una brecha entre el producto real y el potencial. De ahí la necesidad y posibilidad para una cierta intervención del Estado en la economía, principalmente por vía de la política monetaria. La llamada “nueva síntesis neoclásica-keynesiana” se basa en esta idea.

La idea rectora entonces es controlar la inflación a través de la supuesta incidencia de la tasa de interés en la brecha del producto. Se sostiene que en la medida en que la economía se encuentra cerca de producir a plena capacidad, o si la demanda excede la capacidad de oferta, habrá una presión sobre los costos, incluidos los salarios. A su vez, los salarios empujarán más los precios, lo que llevará a nuevos aumentos de salarios, desembocando en una inflación generalizada. Se supone también que si aumenta la tasa de interés los hogares disminuyen el consumo y las empresas la inversión, y además bajan las expectativas de inflación, que juegan un rol central. Lo inverso sucede si baja la tasa de interés.

En base a estos elementos se aplica la llamada “regla Taylor” –formulada por John Taylor en 1993- que dice que la autoridad monetaria debe establecer la tasa de interés en respuesta a dos variables, la tasa de inflación y la brecha del producto. Esto es, el objetivo que se propone el Banco Central no es solo el control de la inflación, ya que también presta atención al producto. En EEUU este doble objetivo está establecido como “mandato dual” del Congreso a la Reserva Federal. Y el Banco Central de Europa, a pesar de que dice que su único objetivo es la estabilidad del euro, admite que considera también el nivel del producto.

En la práctica entonces el Banco Central fija una tasa de inflación objetivo, que Taylor supuso que podía ser del 2%. En consecuencia, si la tasa de inflación supera a la inflación objetivo, esto se explica por una “brecha del producto” positiva, y el Banco Central debe aumentar la tasa de interés. De esta manera se supone que disminuirán la demanda y las presiones salariales, llevando a una baja de la inflación. En resumen, el Banco Central fija la tasa de interés; esta última determina la brecha del producto; y la brecha del producto determina la tasa de inflación. En estos modelos el stock del dinero no tiene ningún rol; muchas veces ni siquiera se lo menciona (véase Arestis y Sawyer, 2002). Se trata de una orientación marcadamente neoclásica, que ha buscado, igual que el monetarismo, controlar y frenar las reivindicaciones del trabajo y sostener una moneda fuerte –o sea, el disciplinamiento social por medio del mercado- pero por una vía particular.

Dadas las limitaciones de la nota, no vamos a discutir aquí los problemas que tiene el inflation targeting, pero lo que parece claro es que los supuestos y el marco en que se pretende aplicarla no tienen absolutamente nada que ver con la situación Argentina. En particular porque es imposible explicar la inflación actual por alguna presión de la demanda, o por “brecha positiva” del output. Para dar un dato ilustrativo, en enero de 2017 la utilización de la capacidad instalada en la industria fue de apenas el 60,6%. Y los salarios han bajado, en términos reales, en el último año por lo menos un 6%, dando lugar a una pronunciada baja del consumo. ¿Cómo se pueden justificar entonces las altas tasas de interés y las bicicletas financieras-especulativas con el relato del inflation targeting? ¿Cómo se puede insinuar siquiera que hoy la inflación en Argentina se debe a alguna presión de la demanda, o de los salarios? Parece inexplicable.

Sturzenegger y el viejo argumento monetarista A pesar de que las autoridades del BCRA dicen que aplican la política de objetivo de inflación, en concreto el argumento que se escucha es el del monetarismo. Recordemos que según Friedman existe inflación cuando el Banco Central inyecta dinero en la economía y “la gente” tiene más dinero del que desea conservar. En ese caso, busca descargar el exceso comprando primero bonos, luego acciones y otros títulos, y por último bienes y servicios. Dado que se supone que la economía está en su tasa natural de actividad (se habla de una tasa “natural” de ocupación), esta mayor demanda termina provocando la suba de precios y salarios. De acuerdo al planteo, si el Banco Central prevé que el producto real aumentará en el año un 3%, y busca que la tasa de inflación sea del 2%, debería aumentar la masa monetaria un 5%. Si el banco central aumenta la masa monetaria por encima del 5%, el exceso se irá a precios.

Todo pasa entonces por controlar la masa monetaria. Se considera que el Banco Central puede manejar la oferta monetaria a través de la compra o venta de títulos; o sea, con operaciones de mercado. Es el argumento de Sturzenegger (2017): “Si hay más dinero que el que la gente quiere, el precio del dinero caerá, o, dicho de otra manera, subirá el de los bienes (relativo al dinero). A ese fenómeno lo llamamos inflación. Es decir, que cada vez que haya más dinero que el que demanda la gente (ya sea porque aumenta la oferta o se reduce la demanda) vamos a tener inflación. Por ello, lo relevante para combatir la inflación es construir un esquema donde oferta y demanda de dinero puedan equilibrarse. Una vez que se implementa de manera consistente un esquema institucional que equilibra el mercado monetario doméstico, se paralizan de golpe los motores que originan la inflación”.

Sin embargo, la realidad es que no hay forma de controlar la masa monetaria, ya que la velocidad del dinero (o su inversa, la demanda de encajes líquidos) no es estable. Por eso, y como ya hace años explicaba Kaldor, el Banco Central no tiene control directo sobre la cantidad de dinero mantenida por el público no bancario en la forma de depósitos en los bancos; además, los efectos de la tasa de interés sobre esa masa monetaria son muy inciertos (véase Desai, 1989, p. 243). Es significativo que David Laidler, uno de los más destacados referentes del monetarismo, debiera admitir, a comienzos de los 1980, que la demanda de dinero era muy inestable en Estados Unidos y otros países adelantados (también citado por Desai, p. 209).

Señalemos también que una parte sustancial de la oferta monetaria se genera de forma endógena a través del crédito que otorgan los bancos a las empresas. Por otra parte, la internacionalización de las economías (de hecho, en Argentina la circulación del dólar no es en absoluto despreciable) y la constante creación de instrumentos financieros, hacen prácticamente imposible controlar la masa monetaria. Incluso ni siquiera está claro qué es lo que se debe controlar. Por ejemplo, en Argentina ¿se debe controlar M1 (billetes en manos del público más depósitos a la vista)? ¿O M2 (M1 más cajas de ahorro)? ¿O M3 (M2 más depósitos a plazo)? Nadie lo define con precisión. Todo esto explica por qué los breves intentos en que los bancos centrales quisieron controlar la masa monetaria terminaron en fracasos (Desai, 1989).

La consecuencia fue entonces que desde hace años los bancos centrales dejaron de proponer como objetivo controlar la masa monetaria. Esto es así, a pesar de lo que continúan diciendo los manuales habituales de Macroeconomía. Y específicamente en el caso de Argentina tiene incluso menos sentido, si se quiere, sostener que existe la posibilidad de que, con la economía en recesión, pudiera haber un aumento de precios porque los hogares promedio están intentando descargar “encajes excedentes” comprando bienes. Aunque el argumento forma parte del discurso habitual de los voceros del monetarismo, sistemáticamente invitados por los medios locales para que ilustren a la opinión pública sobre su elevada ciencia. Sinceramente, cabe preguntarse ¿en qué mundo vive esta gente?

La receta de anclar el dólar Por lo argumentado, el contenido de la actual política monetaria del BCRA no tiene que ver con “cerrar una brecha del producto positiva” o “impedir que el dinero excedente vaya a la compra de bienes”, sino con impedir que los pesos vayan al dólar. Es que la demanda de dinero en países con alta inflación depende negativamente de la tasa de inflación, tanto corriente como esperada. O sea, en la medida en que la moneda local pierde valor, el dólar, u otra moneda fuerte, pasan a ser refugio de valor y medio de atesoramiento. Por eso los inversores de cartera arbitran constantemente entre la moneda local, cuando consideran que la tasa de interés es atractiva, y el dólar, al que vuelven cuando prevén una devaluación. Esto es, con la actual política del BCRA, en tanto los inversores piensen que el tipo de cambio se mantiene estable, hacen grandes beneficios colocando los fondos a elevadas tasas en bonos y depósitos en moneda local. Y si el gobierno financia el déficit fiscal con emisión monetaria, la presión inflacionaria se acrecienta. Alternativamente, si lo financia tomando deuda externa, aumenta el peso total de la deuda; lo que se acompaña de una creciente cantidad de capitales especulativos, dispuestos a salirse de las colocaciones locales apenas las cosas se pongan feas.

La realidad entonces es que al margen de los discursos sobre “objetivo inflación” el BCRA está anclando el dólar. En otra nota hemos presentado los argumentos de por qué el impulso inflacionario fundamental está asociado a las devaluaciones del peso (véase aquí y siguientes). Por eso, siempre que la inflación tomó vuelo, convirtiéndose en un problema para la acumulación, se ha intentado frenarla anclando el precio del dólar. Casos representativos fueron la Convertibilidad menemista, y antes la política de Martínez de Hoz. También en el final del gobierno de Cristina Kirchner se intentó moderar la inflación anclando el dólar. Con el gobierno de Cambiemos se profundizó y extendió esta política.

Enfatizamos en consecuencia que las altas tasas de interés, que dan lugar a la actual bicicleta financiera, tienen como objetivo que los inversores no vayan al dólar. Paralelamente continúa alta la inflación, alimentada por la suba de las tarifas, y parcialmente por la emisión monetaria (el BCRA dispuso asistir al Tesoro en 2017 con 150.000 millones de pesos). La entrada de capitales especulativos, o por colocación de deuda, por otra parte, aprecia el peso, sin que favorezca el repunte de la economía. La consecuencia es un tipo de cambio real que no es compatible con la baja productividad de la economía. Tengamos presente que el balance de cuenta corriente fue deficitario en 2016 por 15.024 millones de dólares (y en 2015 el déficit fue de 16.806 millones de dólares; datos INDEC); representa el 3,4% del PBI.

Por ahora la situación se sostiene en la medida en que siguen entrando capitales, en especial para inversiones de cartera. Se trata de un escenario altamente inestable, que con frecuencia ha terminado en profundas crisis, en las que se producen salidas súbitas y fulminantes de los capitales que desarman sus portfolios, acompañadas por la caída precipitada de las reservas internacionales, devaluaciones y quiebres bancarios y financieros. En definitiva, por más que hablen de la “novedad” del “objetivo inflación”, esta historia ya se ha vivido en Argentina (y en otras partes del mundo). Invariablemente, para los trabajadores las consecuencias de estas crisis son caídas de los salarios, empeoramiento de las condiciones laborales y de vida, y aumento del desempleo.
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Textos citados:Arestis, P. y M. C. Sawyer, (2002): “Does the Stock of Money Have Any Causal Significance?”, Working Paper N° 363, Nueva York, The Levy Economics Institute.
Desai, M. (1989): El monetarismo a prueba, México, FCE.
Sturzenegger, F. (2017): “Panorama económico y financiero: perspectivas nacionales e internacionales”, Intervención en el 21° Simposio Internacional de Economía, (http://www.bcra.gob.ar/Noticias/Federico_Sturzenegger_en_el_Simposio_Internacional_de_Econom%C3%ADa.asp). Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El costo humano de la frontera entre EEUU y México: Más de seis mil cuerpos hallados desde el 2000

Lun, 08/05/2017 - 07:01
Eric London, wsws.org

Entre los años 2000 y 2016, el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP; Customs and Border Patrol) ha descubierto los restos de 6.023 personas indocumentadas que murieron al tratar de cruzar desde México. Esta impactante cifra, reportada el jueves por el diario New York Times, es sólo una fracción del total de muertos. Según un sheriff de Texas, “por cada uno [cuerpo] que hallamos, nos hacen falta cinco más”. Es decir, el número de fallecidos aún por encontrar podría estar en las decenas de miles.

Aparecen cuerpos en la frontera entre México y EEUU “con una regularidad impresionante”, señala el informe del New York Times. En una sola zona fronteriza, el condado de Brooks en Texas, han sido descubiertos 550 cuerpos desde enero del 2009, el mes de la inauguración de Barack Obama. En un solo rancho en Texas desde el 2014, han sido 31 los cuerpos encontrados. Sin pensarlo dos veces, el CBP entierra muchos de estos cuerpos en fosas comunes”, frecuentemente sin siquiera sacarlos de las bolsas para riesgos biológicos.

Muchos de los cuerpos son irreconocibles, carbonizados por el sol del desierto o carcomidos por los buitres. A lo largo de las rutas más transitadas por los migrantes, “los muertos muestran el camino”. Se encuentran cadáveres de niños junto a sus peluches. Una mujer que murió congelada fue encontrada con una bolsa de basura plástica con la que intentaba mantenerse caliente.

En el 2015, Francisco González, un exmaquinista de México, llamó a los servicios de emergencia desde el medio del desierto, rogándole a la patrulla fronteriza que lo encontraran y lo detuvieran para salvarle la vida. Le dijo al despachador que estaba regresando a EEUU para conocer a su hija recién nacida, tras haber sido deportado por el gobierno de Obama por conducir bajo la influencia del alcohol. Como las autoridades no podían encontrarlo, González le dio al despachador el número de teléfono de su esposa y pidió: “Llámenla y díganle que no pude llegar. Llámenla y díganle que la amo y que cuide a nuestro bebé”. Murió poco después en el desierto.

Daniel Martínez, un profesor asistente de sociología en la Universidad de George Washington, le comentó al Times, “En cualquier otro contexto, si se tratase de muertes por una gran inundación o un terremoto o un accidente aéreo, la gente hablaría de esto como una catástrofe masiva”. De hecho, el Times indica que el total de cuerpos encontrados es mayor al número de víctimas de los atentados del 11 de septiembre del 2001 y del huracán Katrina. Además, a pesar de que el flujo de inmigración ha bajado desde la elección de Donald Trump, el número de cuerpos encontrados en los primeros meses del 2017 ya equivale al total del año 2010.

El alto número de víctimas mortales en la frontera es el resultado deliberado de políticas ejecutadas por gobiernos republicanos y demócratas por más de dos décadas. Con programas como “Operación Gatekeeper” y “Operación Hold-the-Line”, ambas promulgadas a mediados de los noventa bajo el presidente demócrata, Bill Clinton, el gobierno cubrió poblados fronterizos con defensas militares y aumentó la concentración de patrullas en ciudades como San Diego, California, y El Paso, Texas.

Las consecuencias eran totalmente predecibles y fueron anunciadas. Obligaron a los inmigrantes, quienes buscan huir de crisis económicas y políticas, a cruzar regiones desérticas mortales donde las temperaturas pueden alcanzar los 120 grados Fahrenheit (49 grados Celsius). El gobierno de Bush erigió más barreras (incluyendo la Ley del Cerco Seguro del 2006 apoyada por los demócratas). Luego, “el deportador en jefe” Obama firmó una ley en el 2010 que militarizó la frontera con el uso de drones Predator y desplegó 1.500 efectivos de la Guardia Nacional para mantener fuera a los desesperados inmigrantes.

Bajo Trump, la clase gobernante estadounidense está yendo aun más lejos. Además de la construcción de un “muro” fronterizo entre México y EEUU, Trump se ha comprometido a desechar las restricciones de los agentes fronterizos, quienes ya operan como una Gestapo moderna.

El gobierno de Trump ya ha deportado a decenas de miles y tiene planes para contratar a miles de funcionarios migratorios más. Los masivos centros de detención establecidos bajo Obama están siendo duplicados en tamaño, y el gobierno federal está trabajando con las agencias de policía alrededor del país para capturar a los inmigrantes. El gobierno de Trump instauró un programa, conocido como VOICE, cuyo objetivo es denunciar públicamente a inmigrantes que hayan sido acusados de algún crimen, algo similar a los ataques de la prensa Nazi contra judíos inculpados en los años treinta.

La crisis de los refugiados es un producto del imperialismo y del sistema irracional del Estado nación capitalista.

Millares de personas empobrecidas mueren en los desiertos de EEUU por escapar de condiciones de pobreza y guerra que son en sí el resultado de décadas de explotación imperialista e intervenciones militares estadounidenses en todos los rincones del mundo. Estados Unidos asoló el istmo centroamericano en su totalidad, apoyó a dictadores, financió escuadrones de la muerte y sopló las llamas de guerras civiles que dejaron a cientos de miles de muertos en las décadas de 1970, 1980 y 1990.

La historia es la misma en Oriente Medio y el norte de África, donde un número récord de inmigrantes está intentando escapar de guerras instigadas por EEUU en Siria, Libia, Yemen, Iraq, Somalia y otros lugares en busca de refugio en Europa. Miles han muerto ahogados cruzando el mar Mediterráneo. En el 2015, la ONU informó que hay 65,3 millones de refugiados alrededor del mundo, una cantidad sin precedentes y que equivale a más de toda la población de Reino Unido.

Los avances en la tecnología han llevado a la humanidad a un nivel de interconexión mundial que habría sido impensable incluso hace treinta años. Los teléfonos celulares, el Internet, las cadenas de producción y de distribución globales y los avances en transporte permiten que residentes de las aldeas más remotas puedan comunicarse con amigos y seres queridos en las metrópolis y se informen de los acontecimientos mundiales con deslizar un dedo sobre una pantalla.

Pero el potencial para el progreso humano está encadenado al dominio de un puñado de explotadores sobre las fuerzas productivas del mundo y las políticas de los gobiernos.

Como resultado, intensifican los conflictos entre naciones suscitando la posibilidad de una tercera guerra mundial en cualquier momento. Los políticos ultraderechistas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y otros países están siendo incorporados en los gobiernos a fin de redirigir la amplia oposición popular a la desigualdad y la pobreza contra los inmigrantes. Bajo la bandera de la supremacía nacional, cada uno de los grandes poderes, como escribió León Trotsky en su ensayo El nacionalismo y la economía de 1934, “se defiende de todos los demás protegiéndose tras un muro de mercancías y una cerca de bayonetas”.

El Partido Socialista por la Igualdad se opone a la división del mundo en Estados nación rivales y a toda forma de nacionalismo, la ideología tóxica de este sistema anticuado. Como dijo el filósofo Montesquieu del siglo XVIII: “Soy necesariamente un hombre, sólo accidentalmente soy francés”. El PSI insiste en que todas las personas tienen derecho a viajar donde quieran de forma segura, sin visas, pasaportes ni amenazas de hostigamiento o deportación.

Sin embargo, esto no es posible mientras una minoría diminuta de la población mundial controle la riqueza de la humanidad y la defienda con cercas de bayonetas y armas nucleares. Para armonizar el carácter internacional de la economía global con las necesidades materiales de la clase obrera en todo el mundo, se necesita una revolución socialista mundial.

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Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Dom, 07/05/2017 - 11:07
Vicenç Navarro, Público

Una de las características del tiempo que vivimos es el crecimiento de las desigualdades económicas, sociales, políticas y culturales, tanto entre como dentro de la mayoría de países capitalistas desarrollados. En este artículo me centraré en las causas del crecimiento de las desigualdades económicas, analizando las desigualdades salariales, las desigualdades en los ingresos familiares y las desigualdades en la propiedad del capital (productos que generan renta), analizando tales desigualdades en Estados Unidos, por dos razones: una, por ser representativo del capitalismo más avanzado y desarrollado del mundo capitalista occidental (punto de referencia para el pensamiento liberal); y otra, porque lo que estamos viendo desde los años ochenta, a partir de la revolución neoliberal iniciada por el presidente Reagan, es la “americanización de Europa”, expresión que refleja el dominio del pensamiento liberal a los dos lados del Atlántico Norte. En realidad, tal crecimiento de las desigualdades económicas se debe primordialmente a la aplicación (e imposición) de las políticas neoliberales en la gran mayoría de tales países, siguiendo el modelo neoliberal estadounidense.

Las desigualdades salariales

Si analizamos la evolución de los salarios, ya sea considerando el salario por hora, ya sea el salario anual, podemos ver que los salarios del decil superior han crecido de una manera muy marcada, casi exponencial a partir de la década de los años ochenta (cuando se inició la revolución o, mejor dicho, contrarrevolución neoliberal), mientras que los salarios de los cuatro deciles inferiores han ido creciendo muy lentamente desde entonces (e incluso han descendido durante la Gran Recesión 2007-2015, lo cual nunca ocurrió en el decil superior, cuyos salarios continuaron aumentando durante la Gran Recesión). Y lo que sí que disminuyó en la gran mayoría de la población asalariada fueron los beneficios sociales, relacionados con los sueldos. Así, por ejemplo, el porcentaje de la población laboral que tenía alguna cobertura de beneficios sanitarios, financiados conjuntamente por los empresarios y por los trabajadores y empleados (la mayoría de la financiación del aseguramiento sanitario privado en EEUU proviene del lugar de trabajo a través de aportaciones de empleadores y empleados) descendió durante el mismo periodo de tiempo considerablemente, descenso mucho más marcado entre los deciles salariales inferiores, pasando de un 42% en 1980 a un 25% en 2010, que en el decil superior (de un 92% a un 78%). Una situación semejante ocurrió con las pensiones privadas financiadas a través de puestos de trabajo (la mayoría de los datos presentados en este artículo proceden del documento Three Key Economic Distributions, del profesor John Schmitt, del Washington Center for Equitable Growth).

Ingresos familiares

En los ingresos familiares vemos también, durante el mismo periodo 1980-2015, un crecimiento muy acentuado de los ingresos de las familias del decil superior de ingresos familiares. En cambio, en los deciles inferiores hemos visto un crecimiento muy lento de los ingresos familiares desde 1980, crecimiento interrumpido, sin embargo, durante la Gran Recesión. La causa de que los ingresos familiares no hayan descendido (como descendieron los salarios) en los deciles inferiores se debe al incremento de la participación de la mujer en el mercado de trabajo, más acentuado en los deciles inferiores que en los deciles superiores, en los que el crecimiento de los ingresos familiares se debe al crecimiento tan marcado de los ingresos salariales de las mujeres pertenecientes a las clases de ingresos superiores.

De estos datos de deriva que los deciles superiores, y muy en particular el decil más alto, han visto crecer sus ingresos de una manera muy acentuada durante la contrarrevolución neoliberal, crecimiento muy marcado a medida que el nivel de renta subía. Así, el 1% de mayor renta salarial pasó de tener el 10% de toda la renta del país en 1980 a un 23% en 2015.

El crecimiento de las desigualdades en la distribución de la propiedad

Si en lugar de la distribución de las rentas analizamos la distribución de la propiedad, vemos que esta última se ha ido concentrando mucho más. En realidad, el 1% de propietarios ha pasado de tener el 34% de toda la propiedad en 1980 a un 37% en 2013 (y pasó de tener el 10% de toda la renta al 20%). En realidad, el 20% de propietarios tiene el 88% de toda la propiedad (y el 61% de toda la renta), mientras que el 40% no solo no tiene propiedades, sino que debe dinero para pagarlas. Es decir, están endeudados, primordialmente pagando su vivienda. Es la población hipotecada. Este porcentaje de endeudamiento y la profundidad del mismo crecieron espectacularmente durante la Gran Recesión. Este 40% tiene solo el 9% de toda la renta del país.

El crecimiento de los ingresos del decil superior se debe al crecimiento de los sueldos de los grandes propietarios y gestores de las empresas, que ha sido casi exponencial en las rentas superiores, y al crecimiento de las rentas derivadas de la propiedad que poseen. El ligero crecimiento, estancamiento o descenso de las rentas inferiores (del 40% de la población laboral en EEUU) se debe al ligero crecimiento, estancamiento o descenso de los salarios, y al crecimiento del endeudamiento de dichas rentas inferiores.

La disminución de la movilidad vertical

A raíz de estos datos, se puede concluir que las desigualdades inherentes al sistema capitalista han crecido notablemente en el periodo 1980-2015. Pero un fenómeno igualmente importante y que apenas ha tenido visibilidad mediática ha sido el descenso de la movilidad vertical. Uno de los argumentos que han sido utilizados con mayor frecuencia por parte de los economistas neoliberales ha sido que la estabilidad política del capitalismo avanzado está basada en la movilidad social, es decir, que una persona de origen “humilde” (expresión que se utiliza para definir a las familias de rentas inferiores) pueda alcanzar los niveles superiores de poder económico y/o político. Y se señala como prueba de ello que EEUU ha tenido dos presidentes, Clinton y Obama, de origen “humilde”. En realidad, se considera a EEUU como uno de los países con mayor movilidad vertical, y ello como resultado de las grandes oportunidades que ofrece el modelo económico liberal.

Esta supuesta movilidad vertical también se expresa en que, aparentemente, los hijos e hijas tienen mayor nivel de rentas que sus padres. La movilidad intergeneracional se presenta como una muestra del “sueño americano”, causa mayor de la estabilidad política del país y del atractivo del modelo liberal estadounidense. El único problema con tal supuesto es que no es verdad. Los datos no avalan esta percepción, promovida por el establishment político-mediático del país. Los datos muestran que la movilidad vertical, incluida la intergeneracional, es mucho más limitada de lo que se ha supuesto.

En realidad, EEUU es uno de los países con menos movilidad social. Como bien ha señalado Paul Krugman, EEUU (y el Reino Unido) son los países con menor movilidad social vertical de entre los que se ha estudiado la extensión de tal movilidad (Francia, Japón, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca). En estos países se analizaba el nivel de renta de los hijos comparándolo con el de sus padres (a la misma edad y con la misma capacidad de compra de la moneda utilizada), viéndose que EEUU era en el que menos se daba el supuesto de que los hijos vivían mejor que los padres, siendo en los países escandinavos donde la movilidad intergeneracional era mayor.

Y lo que es importante señalar es que durante el periodo neoliberal ha descendido la movilidad vertical, a la vez que han crecido las desigualdades de ingresos, de renta y de propiedad.

Las ocultadas causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Mucho se ha escrito sobre las causas de tal crecimiento de las desigualdades, desde la revolución digital a la globalización, entre muchos otros factores. En esta discusión se oculta o ignora el elemento político, que es el determinante de dicho crecimiento y que configura todas las otras causas a la que se atribuye tal crecimiento. Qué forma tienen la revolución tecnológica o la globalización depende del contexto político que configura cada una de ellas. Los datos muestran que el crecimiento de las desigualdades adquiere una dimensión mayor a partir de la década de los años ochenta, que es cuando se aplican las políticas neoliberales, que son las políticas que el mundo de las grandes empresas (lo que en EEUU se llama la corporate class) aplica a través de las instituciones políticas, frente y en contra del mundo del trabajo.

Las políticas públicas de corte neoliberal como responsables del crecimiento de las desigualdades

Como consecuencia de ello han tenido lugar los siguientes hechos, todos ellos indicadores del poder de clase del mundo empresarial:
  • La disminución, desde 1980, del poder adquisitivo del salario mínimo, establecido por ley por el Estado.
  • Descenso de la población laboral sindicalizada, que ha pasado de ser el 30% de la población laboral en 1980 a un 12% en 2014, como resultado del enorme descenso de la sindicalización en el sector privado, que hoy no llega ni al 9% (en el sector público se mantiene en el 38%), y ello a pesar de que la mayoría de los trabajadores señalan, a través de las encuestas, que les agradaría tener sindicatos que defendieran sus intereses. Este descenso, pues, no se debe a la falta de interés, sino a las crecientes dificultades que el mundo empresarial, con ayuda del Estado, impone para que los trabajadores puedan sindicalizarse, siendo EEUU uno de los países donde la sindicalización es más difícil de llevar a cabo.
Esta realidad -la creciente dificultad en poder sindicalizarse- produce el crecimiento de la capacidad de decisión, así como de la influencia política y mediática, del mundo empresarial, lo que ha determinado un enorme debilitamiento de las clases populares, y muy en particular de la clase trabajadora. En realidad, hay una relación inversa entre el nivel de sindicalización en el sector privado y el crecimiento de las desigualdades de renta -tanto individuales como familiares-, tal como ha documentado el respetado y conocido Economic Policy Institute de Washington. Y también está documentado el crecimiento de la brecha salarial dentro de una misma empresa cuanto menor sea la sindicalización y la fuerza de la clase trabajadora dentro de la misma. En realidad, desde 1980 la diferencia salarial entre los ejecutivos de las grandes empresas y los salarios (mediana) de los empleados y trabajadores ha crecido, pasando de ser en 1980 de 29 veces, a 303 en 2015.

La desregulación de los mercados de trabajo

Otra medida neoliberal que tenía como objetivo debilitar al mundo del trabajo han sido las reformas laborales orientadas a desregular el mercado de trabajo, lo cual ha conseguido disminuir los salarios y la protección social de los trabajadores.

La privatización de los servicios públicos

La privatización de los servicios tiene como objetivo el cambio de las relaciones laborales, dificultando la sindicalización y protección de los empleados y trabajadores, menor en el sector privado que en el público. La subcontratación y externalización de actividades y servicios de las empresas (tanto públicas como privadas) tienen como objetivo el debilitamiento de la población empleada, pues en las empresas subcontratadas hay menor protección social y salarios más bajos que en las empresas que subcontratan.

La globalización en el contexto político actual

La movilidad de capitales busca la apertura de los mercados y el abaratamiento de los costes de producción, entre los cuales los costes salariales juegan un papel determinante. De ahí que los tratados mal llamados de libre comercio que regulan la movilidad de capitales tengan como principal objetivo el garantizar las inversiones en países con menores costes laborales, movilidad que se hace a costa de destruir puestos de trabajo con salarios altos en EEUU. La evidencia de ello es abrumadora, habiendo sido tal movilidad una de las mayores causas del descenso de la cantidad de puestos de trabajo en la manufactura en EEUU. La popularidad de tales tratados en el mundo empresarial contrasta con su gran impopularidad entre la clase trabajadora.

La inmigración apoyada por el mundo empresarial

La inmigración ha contribuido a la bajada de los salarios, pues el precio del trabajo depende, en cierta manera, de la demanda de puestos de trabajo y de la oferta de tales puestos. A mayor número de demandantes -de personas que buscan trabajo- menor es el salario ofrecido por los empresarios. De ahí que el mundo empresarial favorezca la entrada de inmigrantes, no solo para aumentar el número de personas que quieren trabajar, sino también por su disponibilidad para aceptar salarios más bajos y en peores condiciones que los nativos.

¿Qué tiene que hacerse?

A la luz de estos datos es lógico que la solución sea precisamente el desarrollo de políticas opuestas a las neoliberales, empoderando a las clases populares a través de los instrumentos disponibles, para revertir el deterioro de su bienestar. Tales medidas pasan por: aumentar el salario mínimo; aumentar la ocupación y la creación de buen empleo; dificultar la creación de mal empleo orientando la revolución tecnológica a la supresión de tal tipo de trabajos; facilitar la sindicalización, alcanzando los niveles del norte de Europa; regular el mercado de trabajo para reforzar al mundo del trabajo en su negociación con el mundo empresarial; desprivatizar los servicios, y extender la responsabilidad pública a los sectores de la energía, las finanzas y sociales (desde sanidad a educación, pasando por servicios sociales, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, vivienda, seguridad y protección social); desanimar y desfavorecer la subcontratación prohibiendo este fenómeno en los servicios públicos, a no ser que los contratantes se comprometan a respetar los derechos laborales (salarios y protección social) existentes en el sector público; desarrollar medidas proteccionistas en la movilidad de capitales y de personas; sindicalizar a la población inmigrante; facilitar la integración de la mujer en el mercado del trabajo, en lugar de enfatizar la inmigración; y eliminar las desigualdades sociales entre géneros y entre razas en el país. Y, naturalmente, políticas fiscales auténticamente progresivas que tengan como objetivo aumentar las rentas del trabajo a costa de reducir las rentas del capital, incluyendo medidas de control público de la propiedad y de la gestión en sectores clave de la economía. Estas son las líneas generales de lo que debe hacerse para reducir las desigualdades, empoderando a las clases populares para que vayan aumentando su nivel de exigencias, de manera que puedan transcender las coordenadas de poder existentes hoy en los países capitalistas de elevado nivel económico. Estas medidas son tan aplicables en EEUU como en España, así como en cualquier otro país a los dos lados del Atlántico Norte que han estado sufriendo las políticas neoliberales implementadas por las clases dominantes. Así de claro.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Financiarización y judicialización corroen la democracia

Sáb, 06/05/2017 - 12:01
Emir Sader, La Jornada

La crisis de la democracia es hoy una evidencia a escala mundial. El Brexit, la elección de Donald Trump, el golpe de Estado en Brasil son síntomas más evidentes de un fenómeno que cruza a América Latina y Europa, a Estados Unidos, llegando a países de África y de Asia, como Sudáfrica e India, entre otros.

¿Qué factores afectan a países y a continentes tan distintos, para que la crisis de la democracia se exprese como fenómeno global, como un rasgo central del periodo político actual en el mundo?

Antes de todo, la financiarización de la economía, elemento determinante del periodo marcado por la hegemonía del modelo neoliberal. La desregulación promovida por ese modelo llevó a la predominancia del capital financiero, bajo su forma especulativa, sobre el conjunto de las economías del mundo.

Esa predominancia tiene algunos rasgos marcantes. El primero, la subordinación del capital productivo al especulativo. La segunda, la promoción del sistema bancario como eje de las economías. La tercera, la baja tasa de crecimiento económico, con economías regularmente estancadas o en estancamiento, como reflejo de la hegemonía de un capital que vive del endeudamiento de Estados, de empresas y de personas.

Otra de sus consecuencias es la apropiación del poder de tomar decisiones que coordinan las economías por parte del capital financiero, desde bancos centrales independientes o desde afuera de los gobiernos, vaciando el poder de decisión de los gobiernos sobre los temas económicos.

Esa tendencia, que se venía dibujando a lo largo del tiempo, se consolida en la globalización y tiene su auge en los gobiernos neoliberales, aunque su carácter estructural hace que actúen también en los gobiernos antineoliberales, que tienen en ese elemento un límite para su accionar.

La hegemonía del capital financiero, como elemento de estancamiento económico, impone la recesión como tendencia predominante. Tasas de interés altas son uno de los factores que presionan en esa dirección, frenando la capacidad de recuperación del crecimiento de las economías. Por ello vivimos, desde hace ya algunas décadas, en un ciclo largo recesivo del capitalismo a escala mundial, que no tiene fecha para terminar, como se ve en el prolongamiento indefinido de la recesión en Europa.

Ese factor transforma las estructuras mismas de poder en la sociedad, expropiando de gobiernos, como representaciones democráticas de la voluntad mayoritaria del pueblo, el poder de decidir sobre los rumbos de la economía. También por el hecho de que se trata de una tendencia global, que pesa desde afuera sobre los gobiernos nacionales de forma dura. Esa es una de las tendencias estructurales que producen la crisis de las democracias, sea en Estados Unidos, en América Latina, en Europa, en Asia y en África.

Otro elemento que se está expidiendo de forma vertiginosa en el mundo es la judicialización de la política. Conforme los gobiernos neoliberales pierden apoyo popular y tienden a perder elecciones, la derecha busca nuevas estrategias para oponerse a los gobiernos populares y a sus líderes, que defienden programas superadores del neoliberalismo.

Los casos de Argentina y de Brasil son muy evidentes. Se trata de intentar descalificar a los gobiernos antineoliberales y a sus líderes, con acusación de corrupción, desviando el debate sobre las grandes alternativas para los países –de que la referencia al neoliberalismo es central– para intentar sacar de la disputa política líderes que representan a ese modelo. Las acciones son muy similares. Los medios y el Judiciario se unen para descalificar públicamente a líderes populares en base a sospechas, forjando rechazos públicos y desplazando la agenda central de los proyectos para el país hacia el tema de la corrupción.

Esas formas de acción son tematizadas en las obras de Giorgio Agamben, sobre los estados de excepción, y de John Comaroff sobre el lawfare. La financiarización produce más concentración de renta, desigualdad y exclusión social. La judicialización promueve el descrédito en los sistemas políticos democráticos. En su conjugación, se producen las crisis de los sistemas políticos como han existido hasta aquí. Se abre así un periodo marcado por la crisis de la democracia.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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