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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6298125
Actualizado: fai 19 horas 47 min

Estados Unidos: Matar por matar

Mar, 14/06/2016 - 09:01

Atilio A. Boron, Página 12

En el imaginario colectivo de gran parte del mundo la sociedad norteamericana es la sociedad ideal. Según esa construcción más que ideológica mitológica, una verdadera proeza de la industria cultural de ese país, los Estados Unidos son una sociedad abierta, de intensa movilidad social, pletórica de derechos, igualitaria, amante de la paz, los derechos humanos, la justicia y la democracia. Una sociedad, además, que se ha arrogado una misión supuestamente encomendada por la Providencia para difundir por todo el mundo el mensaje mesiánico y salvífico que redimiría a la humanidad de sus pecados y sus miserias. Pero esa imagen nada tiene que ver con la realidad. Estados Unidos es una sociedad profundamente desigual, en donde el diferencial de ingresos y riquezas entre los más ricos y los más pobres asumió, en el último cuarto de siglo, ribetes escandalosos y jamás vistos en su historia. Una sociedad que a siglo y medio de la abolición de la esclavitud sigue estigmatizando y persiguiendo a los afroamericanos con una virulencia que, desde que uno de ellos, Barack Obama, asumió la presidencia de la república no hizo sino crecer. Hacía décadas que policías blancos no mataban a tantos negros en las calles de Estados Unidos. Una sociedad que presume de ser democrática cuando los más brillantes intelectuales de ese país no dudan en caracterizarla como una obscena plutocracia.

Pero sobre todo, Estados Unidos es una sociedad enferma, con una proporción de adictos a toda clase de drogas que no tiene parangón a escala mundial y que constituye el gran estímulo para el negocio del narcotráfico; y con una propensión al asesinato indiscriminado de niños en una escuela, de personas en un cine, de afroamericanos que concurren a su iglesia, de gente que acude a un shopping, de estudiantes que concurren a sus clases en la universidad o de gays que van a un bar con sus amigos y que, de repente, entra uno de estos psicópatas armados hasta los dientes y comienza a disparar sin ton ni son, al voleo, matando por matar. Y no son hechos aislados sino rasgos profundos y reiterativos de una patología social. Un reportaje de la BBC indica que en el año 2015 hubo en Estados Unidos 372 balaceras masivas, que mataron un total de 475 personas e hirieron a 1.870.

La de Orlando, el asesinato masivo más importante de la historia norteamericana, agrega 50 más a esa lista ominosa y 53 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad. Un problema crónico que se retroalimenta con los crímenes interminables que la Casa Blanca perpetra sin pausa en Medio Oriente y Asia Meridional, lo que despierta en algunos un incontrolable deseo de venganza. Según el New York Times el atacante en bar de Orlando habría llamado al 911 de la Policía poco antes de efectuar su ataque y manifestó su lealtad el Estado Islámico. Testigos aseguran que antes de comenzar a disparar gritó “Alá es grande”, aunque hay que tener cuidado con estas informaciones.

Más allá de estas dudas, el matar por matar, o matar para vivir un momento de celebridad, como el cretino que acabó con la vida de John Lennon en Nueva York, o matar a cualquiera para vengar los crímenes de Estados Unidos en su cruzada contra el Islam (como parecería ser la motivación en este caso) se ha convertido en una constante histórica y un síntoma del nivel de locura que prevalece en una sociedad que pretende erigirse como el non plus ultra de nuestro tiempo cuando en realidad es una formación social afectada por una grave patología que, poco a poco, va destruyendo los fundamentos mismos de cualquier convivencia civilizada.

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El BCE rescata a Telefónica con nuestro dinero

Lun, 13/06/2016 - 16:11

Yago Alvarez, El Salmón Contracorriente

Hace tres meses el Banco Central Europeo, con Mario Draghi al frente, anunció un nuevo plan de estímulo para reanimar la economía europea. Una de las medidas estrella fue el anuncio de comprar deuda a grandes empresas no financieras. Hoy han arrancado esas medidas y una de las primeras empresas que se han beneficiado de este estímulo ha sido la española Telefónica.

Como ya explicamos en el artículo “Cómo el BCE y Draghi reparten nuestro dinero gratis”, la máxima autoridad en política monetaria europea presentó hace tres meses un nuevo plan de estímulos económicos con la intención de reanimar la economía europea y encaminarla al crecimiento y la inflación. Entre las medidas del enésimo plan de Draghi se encontraban la de disminuir el tipo de interés del euro al mínimo histórico del 0% y el aumento de las adquisiciones de deuda que estaban realizando hasta el mes de febrero de 60.000 a 80.000 millones de euros mensuales.

Pero sin duda la medida estrella que causó un mayor revuelo, aunque se rumoreaba desde hace meses, fue la decisión de comprar deuda corporativa a empresas no financieras. El BCE anunció que compraría deuda emitida en euros y que tuvieran el grado de “inversión”, o sea todos aquellos que no tengan la calificación de "bono basura" y que tuvieran un vencimiento mayor a 6 meses e inferior a 31 años.

Sólo con anunciar dicha medida, las grandes empresas europeas vieron como los tipos de interés de sus emisiones de deuda se veían reducidos, llegando incluso a tipos de interés negativos. De ese modo, el anuncio del BCE ya ha provocado un enorme ahorro para estas empresas a la hora de buscar financiación, de igual modo que bajaron las primas de riesgo de todos los países de la zona euro cuando Draghi anunció su ya famoso “haremos lo que sea necesario” que precedió a la compra de deuda pública por parte del organismo que dirige.

Hoy ha arrancado esta nueva medida de estímulo económico y, según ha anunciado la agencia de información económica Bloomberg, la primera empresa española elegida por el BCE para comprar deuda ha sido la compañía de telecomunicaciones Telefónica.

La operadora española, una de las empresas más endeudadas de Europa con una deuda de más de 57.000 millones de euros y con unos vencimientos de 2.900 millones para el presente año y 8.300 millones en 2017, se encuentra en una situación delicada teniendo en cuenta que dicha cantidad de deuda es seis veces superior a su EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) y 12.000 millones mayor que su valor total en bolsa. Situación que se ha agravado después de que Bruselas bloqueara la venta de su filial británica O2 por la que tenían intención de ingresar más de 13.000 millones de euros.

Según informa Bloomberg, el BCE habría adquirido esta misma mañana bonos de la empresa española a 10 años. Aunque todavía se desconoce la cantidad, el anuncio ya ha tenido sus efectos positivos sobre la empresa que ha visto como ese tipo de bonos han bajado hasta 6 puntos básicos, lo que se traduce en un ahorro inmediato para la compañía de telecomunicaciones, sin contar la bajada de los tipos de interés que ya habían sufrido todos sus bonos desde que se anunciara la medida en marzo. De este modo Draghi vuelve a usar las políticas monetarias europeas para rescatar a grandes empresas, como ya lleva tiempo haciendo tiempo con las grandes compañías financieras, "olvidándose" de que dichas políticas deberían ser usadas para reanimar y rescatar la economía de la mayoría de la ciudadanía europea y no sólo la de los accionistas de unas pocas multinacionales.

El resto de empresas que se han beneficiado de las primeras compras por parte del BCE han sido la aseguradora italiana Generali, la empresa tecnológica alemana Siemens, el fabricante de automóviles francés Renault, la empresa belga de cervezas ABInBev y la energética Engie. En los próximos días se esperan nuevas compras de deuda corporativa que podrían beneficiar a otras empresas españolas en el punto de mira de Draghi como Iberdrola, Gas Natural o Repsol.

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En los anillos de la “Anakonda”

Lun, 13/06/2016 - 13:00


La OTAN prosigue su campaña de propaganda para hacer creer que existe una amenaza rusa y que hay que prepararse contra ella. En contradicción con sus propios principios, que estipulan que la alianza atlántica se apoya solamente en sus fuerzas regulares, la OTAN está creando en Polonia –como ya lo hizo en Ucrania– una fuerza paramilitar de 35 000 hombres, que incluso participa en las maniobras Anakonda 16. La OTAN parte del principio que, después de haber participado en ese ejercicio militar, los miembros de esa fuerza paramilitar ayudarán a difundir el mito de la amenaza rusa.

Con la participación de más de 25 000 hombres de 19 países de la OTAN, se dio inicio en Polonia a Anakonda 16, «el mayor ejercicio aliado de este año» [1], (con Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Turquía) y de 6 asociados: Georgia, Ucrania, Kosovo (considerado como Estado a pesar de que no es miembro de la ONU pero que ya es, de hecho, miembro de la OTAN, bajo el mando estadounidense), Macedonia (que no es aún miembro de la OTAN sólo debido a su oposición con Grecia por causa de su nombre [2]), así como Suecia y Finlandia, dos países que se aproximan cada vez más a la OTAN (en mayo pasado incluso participaron en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la alianza atlántica).

Oficialmente, el ejercicio se desarrolla bajo la dirección de Polonia (lo cual explica la “k” que aparece en el nombre del ejercicio), lo cual es sólo una forma de satisfacer el orgullo nacional de Varsovia. Sin embargo, el ejercicio se desarrolla en realidad bajo el mando de las fuerzas militares estadounidenses desplegadas en Europa, cuya «área de responsabilidad» abarca 51 países, incluyendo toda Rusia. y cuya misión oficial consiste en «promover los intereses estratégicos estadounidenses en Europa y Eurasia». Esas fuerzas militares estadounidenses realizan cada año 1 000 operaciones militares en más de 40 países de esa área.

Las fuerzas militares estadounidenses presentes en Europa participan en Anakonda 16 con 18 unidades, entre ellas la 173 brigada aerotransportada, con base en la provincia italiana de Vicenza. Ese ejercicio, que durará hasta el 17 de junio, está claramente dirigido contra Rusia y prevé, entre otras, «misiones de asalto de fuerzas multinacionales aerotransportadas», a realizarse incluso en la región báltica, al borde del territorio ruso.

En vísperas del inicio de Anakonda 16, el gobierno polaco anunció que en 2017 aumentará las fuerzas armadas de Polonia de 100 000 a 150 000 efectivos, constituyendo una fuerza paramilitar de 35 000 elementos denominada «Fuerza de Defensa Territorial». Distribuida a través de todas las provincias polacas, comenzando por el este del país, esa fuerza paramilitar se encargaría de «impedir que Rusia se apodere del territorio polaco, como hizo en Ucrania».

Los miembros de la nueva fuerza paramilitar polaca, que recibirán un salario mensual, comenzarán a entrenarse en septiembre con instructores estadounidenses y de la OTAN, siguiendo el esquema ya utilizado en Ucrania, donde esos instructores ya entrenan la nueva Guardia Nacional creada por Kiev, incluyendo los batallones neonazis. La asociación paramilitar polaca Strzelec, que aportará 10 000 hombres a la nueva fuerza, ya comenzó a entrenarse, participando en Anakonda 16. La creación de la nueva fuerza paramilitar, que en el plano interno representa para el presidente Andrzej Duda un nuevo instrumento de represión contra la oposición [3], forma parte del fortalecimiento militar de Polonia, con un costo previsto de 34 000 millones de dólares de aquí al año 2020, estimulado por Estados Unidos y la OTAN y dirigido contra Rusia.

Ya comenzaron los trabajos para la instalación en Polonia de una batería terrestre de misiles del sistema estadounidense AEGIS, similar a la que funciona en Rumania, capaz de lanzar tanto misiles interceptores como misiles nucleares de ataque. En espera de la cumbre de la OTAN a realizarse en Varsovia, del 8 al 9 de julio de 2016, donde se hará oficial la escalada anti-rusa, el Pentágono se prepara para desplegar en Europa una brigada de combate de 5 000 hombres, que circulará entre Polonia y los países bálticos.

Al mismo tiempo, Estados Unidos y la OTAN intensificarán los ejercicios dirigidos contra Rusia. El 5 de junio, dos días antes del inicio de Anakonda 16, comenzó en el Báltico el ejercicio Baltops 16, con la participación de 6 100 militares, 45 navíos de guerra y 60 aviones de 17 países, bajo el mando de Estados Unidos. También participan bombarderos estratégicos estadounidenses B-52… a sólo 100 millas del enclave ruso de Kaliningrado.

Se trata de una evidente escalada en la estrategia de la tensión, que empuja Europa a una confrontación no menos peligrosa que la que vimos en tiempos de la guerra fría. Y todo eso se encubre bajo el manto de silencio político-mediático de las «grandes democracias» occidentales.

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Perú: El voto al mal menor

Dom, 12/06/2016 - 23:22
Antonio Zapata, Sin Permiso

Como se ha afirmado, el resultado electoral expresa el choque frontal entre el fujimorismo y el antifujimorismo, donde cada uno ha obtenido aproximadamente la mitad del voto popular. De este modo, el anti sigue siendo una fuerza clave en nuestra política. ¿De dónde viene y por qué siempre hemos sido así?

Para empezar, constatar la antigüedad del anti. Si se revisa la historia nacional, regularmente aparecen dos rivales que se enfrentan a muerte; donde el segundo es simplemente el anti del primero.

Pasemos revista. La conquista está marcada por dos guerras fratricidas: primero, Huáscar y Atahualpa y luego, Pizarro vs Almagro. En el siglo XVIII, la gran sublevación indígena contra el colonialismo fue derrotada porque se enfrentaron indígenas contra indígenas, Túpac Amaru contra Pumacahua. A continuación, la primera república nos depara el encarnizado enfrentamiento entre Santa Cruz y Gamarra.

En la Guerra con Chile fuimos un desastre: “antes los chilenos que Piérola”. No hay ningún anti más fuerte que ése. Con el enemigo encima, nos enfrascamos en una serie interminable de luchas internas, al grado que tuvimos cinco presidentes en cuatro años de guerra.

El siglo XX no trajo mejoría. Por el contrario, buena parte de la centuria estuvo definida por el enfrentamiento entre el APRA y el antiaprismo. En esas décadas se impuso el veto a Haya de la Torre como represalia por los asesinatos de oficiales en el cuartel de Trujillo durante el levantamiento de 1932. Desde entonces, la alianza entre la oligarquía y el ejército tuvo como fundamento impedir que el APRA ocupe el poder político.

Así estuvimos cuarenta años, desde comienzo de los 1930 hasta fines de los 1970. Casi cincuenta años del anti más prolongado de nuestra historia: el antiaprismo. Y como todos venimos de experimentar, el siglo XXI no ha resuelto este viejo tema nacional. Por el contrario, ya llevamos diez años en los cuales el antifujimorismo es un gran actor de la vida política.

Algunos antis se deben a que los actores son muy parecidos y no entran en un espacio pequeño. “No hay dos soles en el firmamento”. Ocurre en los partidos políticos y algunas veces en la esfera macro; por ejemplo, los caudillos Santa Cruz y Gamarra eran casi idénticos. Otro caso similar, Keiko y Kenji. Son los hermanos-enemigos.

Cuando los antis actúan en el largo plazo, la clave es la memoria. Ella se reproduce y ahora hallamos jóvenes que no conocieron a Alberto Fujimori, pero que tienen presente una historia familiar que reaparece con fuerza en su conciencia política. Cada lado del anti dice renovarse, pero reproduciendo el clivaje anterior. Son nuevos actores, pero se detestan tanto como los protagonistas de los noventa.

En estas oposiciones de largo aliento, los antis expresan posturas muy diferentes, prácticamente antitéticas. No son simples hermanos-enemigos, sino encarnizados rivales con planes integrales opuestos.

¿Cómo se superan estas contradicciones tan fuertes? Es difícil decirlo, pero de la experiencia anterior algo se puede colegir. La pregunta es, ¿cómo terminó el antiaprismo?

La iniciativa correspondió al APRA, que desde los 1950 fue mostrando que conservaba su caudal y aceptaba la democracia, sin conspirar en los cuarteles ni amenazar con levantamientos. Como consecuencia se diluyó el antiaprismo y Haya presidió la Constituyente de 1978 sin ningún problema.

En el caso actual, Keiko no ha dado muestra de representar una nueva etapa más democrática del fujimorismo. Por el contrario, hemos visto derroche de dinero para clientelismo electoral, líderes principales investigados por la DEA y audios trucados.

Es decir, los viejos métodos del fujimontesinismo. A renovación de las amenazas, sigue el fortalecimiento de los antis.

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Cómo vislumbra China el orden mundial, según la revista The National Interest

Dom, 12/06/2016 - 13:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La procaz propaganda goebbeliana de los muy sesgados multimedia israelí-anglosajones –que hasta el muy influyente texano James Baker III fustiga por su falta de objetividad (http://goo.gl/tmPMh4)– practica un intenso solipsismo que se da el lujo de pretender afirmar cómo sus competidores globales se ven a sí mismos, sin ser consultados.

El libro reciente Sobre China (https://goo.gl/fRvUvg), del israelí-alemán-estadounidense Henry Kissinger –operador político de los Rockefeller y ExxonMobil–, no tiene la réplica de su contraparte en Pekín, donde no sabemos aún qué tan contrastables sean sus datos que suenan unilaterales y subjetivos a primera vista.

Habría sido fascinante que el gran timonel Mao Zedong, o su supremo administrador Zhou Enlai, hubiesen dado su versión de las trascendentales negociaciones con Nixon y Kissinger a inicios de la década de 1970, para saber qué se cocinó tras bambalinas.

Una aberración bibliográfica, que en última instancia perjudica la armonía global, es que no existe una literatura de China ni de Rusia en materia geoestratégica, cuando se conoce muy poco de sus archivos secretos guardados como tesoro nacional.

Ahora resulta que la revista bimensual estadounidense The National Interest nos alecciona sobre la manera en que China vislumbra el orden mundial.

Esta revista bimensual comporta muchos vicios congénitos al haber sido fundada hace 31 años por el zelote israelí-estadunidense Irving Kristol, considerado el patriarca de los neoconservadores straussianos sionistas y padre del fanático superbélico israelí-estadunidense William, editor de The Weekly Standard.

Peor: el mandamás honorario de The National Interest es Kissinger. Su contradicción editorial es patente de entrada, ya que la visión sobre China de Kissinger colisiona con la de los neoconservadores straussianos sionistas de corte unipolar: un pleito de alcoba entre las tribus modernas de los máximos partidarios de Israel en EEUU.

Independientemente del control catastral y editorial ideológico de la revista bimensual, los autores Richard Fontaine y su colaboradora Mira Rapp-Hooper aportan su visión solipsista sobre China (http://goo.gl/hJ3P6S).

Fontaine es presidente del think tank neoliberal Centro por la Nueva Seguridad Estadunidense, de fuertes vínculos con el polémico general David Petraus, ex director de la CIA y hoy mandamás de la firma bancaria israelí-estadunidense KKR, a su vez donante del muy influyente Council on Foreign Relations (http://goo.gl/EqXvzh), que controla el departamento de relaciones internacionales del entreguista y antimexicano ITAM.

El mantra de los autores, después de su aburrido panegírico al orden internacional liberal de siete décadas, teme el rápido ascenso de China al estatuto de superpotencia con dos opciones muy simplistas por delante: 1) la que desean para mantener la hegemonía de EEUU: Pekín abrazará los pilares existentes (sic) del orden global, y 2) temen que China será revisionista, buscando socavar las reglas del presente orden y formule una alternativa antiliberal que excluya (sic) a EEUU.

A su juicio, EEUU debe usar una triple combinación de zanahorias, garrotes y compromiso para que Pekín abrace con firmeza las reglas globales e instituciones, cuando China transgrede (¡supersic!) algunas de esas reglas y establece instituciones alternativas.

Se trata de un vulgar G-2, ya muy redundante, que no se atreve a decir su nombre, donde China se someta a los dictados unilaterales de EEUU (http://goo.gl/PhClvg).

Pareciera que los autores no leyeron el capítulo de Kissinger sobre El memorándum Crowe y la repetición de la historia, como sucedió con la inevitable colisión de Gran Bretaña y Alemania en la primera y segunda guerras mundiales.

Dos bancos encabezados por China les dan pavor: el AIIB (http://goo.gl/B4Wbla) y el Banco BRICS, que han superado al Banco Mundial en sus préstamos bilaterales a los países en vías de desarrollo, y han también relegado al regional Banco Asiático (ADB: instrumento financiero regional de EEUU, como el BID en Latinoamérica).

Comentan que China no es tan diferente de otros poderes ascendentes y los funcionarios chinos en sus momentos privados se refieren al mar del sur de China como su mar Caribe, en equivalencia al dominio que ejerce EEUU en el Golfo de México y en el Caribe en el continente americano (http://goo.gl/hSi5dO).

EEUU no acepta el nuevo concepto de seguridad evocado por el mandarín Xi, quien afirma que la seguridad en Asia debe ser mantenida por los propios asiáticos.

EEUU avanza en forma unilateral su neomonroísmo, hoy de corte financierista –mediante su captura de los bancos centrales y ministerios de Finanzas en Brasil, Argentina, Perú y el México neoliberal itamita con banqueros controlados por Israel–, mientras desecha una Asia para los asiáticos.

También temen que China haya buscado rescribir las reglas de la gobernación de Internet y prefiere la soberanía del Internet estadocéntrica. Soslayan que Gafat (Google, Amazon, Facebook, Apple y Twitter) son un instrumento del control global cibernético de EEUU desde la matriz operativa de la Darpa del Pentágono.

La mezcla explosiva de zanahorias, garrotes y compromiso de EEUU para impedir el ascenso irresistible de China ha llevado a una peligrosa confrontación en el mar del sur de China, cuando China no está dispuesta, desde su perspectiva milenaria, a ser vasallo de nadie, menos de los barbáricos de Norteamérica.

La tripleta de medidas que aplica EEUU a China –zanahorias, garrotes y compromisos– es contradictoria y con frecuencia prevalece una de ellas por encima de las otras. Hoy Obama favorece los garrotes contra China, aunque ha aceptado a regañadientes la incrustación tardía del renmimbi-yuan, como una de las tres principales divisas de reserva del FMI (los Derechos Especiales de Giro) cuando ha visto cómo su otrora gran aliado especial Gran Bretaña se arrojó a los brazos de China en la fundación del creativo Banco de Inversiones e Infraestructura Asiático (AIIB), mientras aprieta la asfixia geopolítica a China alrededor del mar del sur de China con su penetración a Myanmar y Vietnam.

Obama también procura seguir aislando a China mediante la prospectiva de un eje marítimo militar entre Japón, Australia e India para crear un segundo bloqueo marítimo en el océano Índico.

El ascenso irresistible de China –que Nixon y Kissinger usaron en los 70 para balcanizar la URSS una década más tarde– es inversamente proporcional al declive inexorable de EEUU.

El grave defecto de la visión cíclope y daltónica de los autores es que no se han percatado de la resurrección de Rusia en la fase del zar Vlady Putin, a quien pretenden seguir aislando en forma estéril, cuando la flamante asociación estratégica entre Pekín y Moscú ha arrinconado a EEUU a su neomonroísmo financierista regional.

Peor aún: no se percatan de que, en una visión multidimensional, el mundo ya es tripolar con las respectivas esferas de influencia de EEUU/Rusia/China.



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Tras 4 años del rescate bancario, España solo logró maquillar su economía

Dom, 12/06/2016 - 07:07

Este viernes se dio inicio a una nueva edición de la Eurocopa. Cuatro años pasaron ya de la organizada por Polonia y Ucrania, en 2012. Hacia la ciudad polaca de Gdansk viajó en ese entonces el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para asistir al debut de su selección, defensora del título, frente a Italia. "La situación está resuelta", dijo en ese momento de crisis económica.

Rajoy viajó pese a los cuestionamientos, ya que, días antes, el Eurogrupo había anunciado su plan de rescate a la banca española. A partir de entonces, las variables de la economía se modificaron, pero, según publica El Economista, la situación de fondo no cambió.

Para brindar su ayuda, varias fueron las exigencias del Banco Central Europeo (BCE), como bajar el déficit público y flexibilizar el mercado laboral, que también incluían una supervisión de las cuentas, que aún no ha terminado.

¿Qué pasó desde entonces? La prima de riesgo pasó de los 500 puntos básicos a 650, para comenzar un descenso hasta los 140 actuales. La Bolsa, por su parte, registró un crecimiento del 35%, mientras que el Tesoro logró financiarse en mínimos históricos, con tasas del 0,7%.

Objetivo obligado: reducir el déficit de las cuentas públicas La asignatura pendiente con Bruselas sigue siendo la disminución del déficit, equivalente al 9,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2011 al 5% del último ejercicio. Sin embargo, lograrlo implicó fuertes ajustes en áreas como salud, educación y empleo público.

A esto se suma el incremento de la recaudación impositiva a base de un aumento del IVA y otros impuestos, que permitieron ingresos por 23.000 millones de euros. Recién el año pasado el Gobierno autorizó algunas rebajas.

No obstante, la deuda no detuvo su crecimiento y pasó de 69,5% a más de 100% del PIB.

La flexibilización laboral fue otro de los temas más cuestionados de la reforma impulsada por el BCE y pese a que la cantidad de desempleados descendió en casi un millón de personas, la tasa de desempleo en España aún duplica a la media europea. Las condiciones para cobrar el subsidio de desempleo también fueron ajustadas.

Por último, el portal destaca que la crisis y la mala calidad del empleo también fueron factores determinantes en la emigración de más de 600.000 personas en los últimos cuatro años; mientras que los que se quedaron enfrentaron un duro proceso de desendeudamiento.

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Estados Unidos, crecientemente inestable

Sáb, 11/06/2016 - 19:20

Immanuel Wallerstein, La Jornada

Estamos acostumbrados a pensar la inestabilidad de los Estados cual si ésta se localizara primordialmente en el sur global. Es en relación con estas regiones que los expertos y los políticos en el norte global hablan de Estados fallidos donde ocurren guerras civiles.

La vida es muy incierta para los habitantes de estas regiones. Hay un desplazamiento masivo de sus poblaciones y esfuerzos por huir de estas regiones hacia las zonas más seguras del mundo. Estas partes más seguras se supone que tienen más empleos y altos estándares de vida.

En particular, a Estados Unidos se le considera el objetivo migratorio de un gran porcentaje de la población mundial. Alguna vez esto fue cierto en gran medida. En el periodo que a grandes rasgos transcurrió entre 1945 y 1970, Estados Unidos fue la potencia hegemónica en el sistema-mundo y la vida para sus habitantes era, de hecho, mejor en lo económico y social.

Y aunque no era que las fronteras estuvieran exactamente abiertas para los migrantes, aquellos que pudieron llegar, de una u otra manera, lograron estar contentos con lo que consideraban una buena fortuna. Y otros, procedentes de los países de origen de los migrantes exitosos, siguieron intentando seguir sus huellas. En este periodo hubo muy poca emigración procedente de Estados Unidos –salvo, temporalmente, por asumir algún empleo muy bien pagado, como mercenarios económicos, políticos o militares.

La época dorada del sistema-mundo comenzó a deshacerse cerca de 1970 y se ha seguido desmadejando desde entonces de modo creciente. ¿Cuáles son los signos de todo esto? Hay muchos. Algunos de ellos al interior del mismo Estados Unidos, y algunos otros en las cambiantes actitudes del resto del mundo hacia este país.

En Estados Unidos estamos atravesando una campaña presidencial que casi todos califican de inusual y transformadora. Hay grandes números de votantes que se han estado movilizando contra el establishment, muchos de ellos entrando por primera vez en el proceso de votación. En el proceso republicano, Donald J. Trump ha construido su búsqueda de la nominación montándose precisamente en la ola de un descontento así. Alentando de hecho tal descontento. Y parece haberlo logrado, pese a todos los esfuerzos de quienes se podría pensar que son los republicanos tradicionales.

En el Partido Demócrata el relato es similar, pero no idéntico. Un senador, previamente oscuro, Bernie Sanders, ha sido capaz de montarse en el descontento verbalizado con una retórica más de izquierda y, para junio de 2016, ha estado conduciendo una muy impresionante campaña contra la candidatura de Hillary Clinton, postulación que alguna vez se pensó que no era desafiable. Aunque parece que no obtendrá la nominación, ha forzado a Clinton (y al Partido Demócrata) mucho más hacia la izquierda de lo que parecía apenas hace unos cuantos meses. Y Sanders logró esto sin nunca haberse presentado en una elección como demócrata.

Pero, uno puede pensar, esto se va a calmar una vez que la elección presidencial se decida y prevalezcan de nuevo los juicios políticos centristas normales. Hay mucha gente que predice esto. Pero, ¿cuál entonces será la reacción de aquellos que expresaron vocalmente su respaldo por sus candidatos precisamente por no proponer políticas centristas normales? ¿Qué pasará si se desilusionan de sus campeones actuales?

Necesitamos mirar en otro de los cambios que ocurren en Estados Unidos. El New York Times publicó un artículo de primera plana el 23 de mayo acerca de la violencia con armas, a la que calificaba de interminable pero nunca escuchada. El texto no abordaba los tiroteos masivos con armas que llamamos masacres, que están muy documentados y que consideramos aterradores.

En cambio, el artículo persigue los tiroteos que la policía tiende a llamar incidentes y que nunca llegan a los periódicos. Describe uno de tales incidentes en detalle y le llama “la instantánea de una fuente diferente de violencia masiva –una que surge con regularidad anestésica y que resulta casi invisible, excepto para los casi siempre negros, sean víctimas, sobrevivientes o atacantes”. Y los números suben.

Conforme crecen estas muertes por violencia, interminables y nunca escuchadas, ya no es tan descabellada la posibilidad de que vayan más allá de los confines de los guetos negros a las zonas no negras en las que habitan muchos de los desilusionados. Después de todo, los desilusionados tienen razón en una cosa: la vida en Estados Unidos ya no es lo que era. Trump ha utilizado como consigna el de nuevo hacer grande a América. El de nuevo se refiere a la época dorada. Y Sanders también se refiere a una época dorada previa, donde los trabajos no se exportaban al sur global. Aun Clinton parece ahora mirar hacia atrás en busca de algo perdido.

Y no se trata de olvidar una forma más fiera de la violencia –la propagada por un grupo de milicias contrarias al Estado, todavía un grupo pequeño que se hace llamar Citizens for Constitutional Freedom (CCF) o Ciudadanos por la Libertad Constitucional. Éstos son quienes han estado desafiando al gobierno, porque les veta tierra para su ganado y, de hecho, para que la usen. La gente de CCF dice que el gobierno no tiene derechos en esto y está actuando inconstitucionalmente.

El problema es que tanto los gobiernos federal como local no están seguros de qué hacer. Negocian por miedo a que afirmar su autoridad no sea muy popular. Pero cuando las negociaciones fallan, el gobierno finalmente utiliza su fuerza. Esta versión más extrema de la acción se va a esparcir pronto. No es cuestión de moverse a la derecha, sino hacia una protesta más violenta, una guerra civil.

Todo este tiempo Estados Unidos realmente ha ido perdiendo su autoridad en el resto del mundo. De hecho, ya no es hegemónico. Quienes protestan y sus candidatos han estado notando esto pero lo consideran reversible, pero no lo es. Estados Unidos es ahora un socio global considerado débil e inseguro.

Esta no es meramente la visión de los Estados que en el pasado se han opuesto con fuerza a las políticas estadunidenses, como Rusia, China e Irán. Esto es también cierto para los aliados presumiblemente cercanos, como Israel, Arabia Saudita, Gran Bretaña y Canadá. A escala mundial, el sentimiento de confiabilidad de Estados Unidos en el ámbito geopolítico se movió de casi 100 por ciento durante la época dorada a algo mucho, mucho menor. Y empeora a diario.

Y como se ha vuelto menos seguro vivir en Estados Unidos, hay también un incremento estable en la emigración. No es que otras partes del mundo sean seguras, sólo más seguras. No es que los estándares de vida en otras partes sean tan altos, pero ahora han aumentado en muchas partes del norte global.

Por supuesto no todos pueden emigrar. Hay una cuestión de costo y de accesibilidad a otros países. Sin duda, el primer grupo que puede incrementar su emigración es el de los sectores más privilegiados. Pero esto, conforme comienza a notarse, hace crecer los enojos de las clases medias más desilusionadas. Y al crecer, sus reacciones pueden asumir un giro violento. Y este giro violento se retroalimentará en sí mismo incrementando los enojos.

¿Nada puede acaso aliviar las actitudes acerca de la transformación de Estados Unidos? Si dejáramos de intentar hacer grande a América de nuevo y comenzáramos por hacer del mundo un mejor lugar para vivir, podríamos ser parte de un movimiento en favor de un otro mundo. Cambiar el mundo entero de hecho transformaría a Estados Unidos, pero sólo si dejamos de pensar en una época dorada que no fue tan dorada para casi nadie más en el planeta.

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La economía mundial ralentizará su crecimiento hasta el 2,4%

Sáb, 11/06/2016 - 18:35

La aseguradora Crédito y Caución prevé que el crecimiento de la economía mundial se ralentice hasta el 2,4% en 2016, frente a la perspectiva del 3,2% del Fondo Monetario Internacional, debido a la caída de los precios de materias primas, las turbulencias financieras y el "desapalancamiento".

Según el último informe "Economic Outlook" de la aseguradora de crédito, que revisa a la baja las previsiones de crecimiento de todas las regiones del mundo, la debilidad de la actividad en el comercio global, las limitaciones de la política monetaria y las dificultades para aplicar políticas fiscales adecuadas contribuirán también a esta ralentización.

El estudio estima que todas las regiones mantendrán un crecimiento más o menos plano, excepto América del Sur, para la cual prevé una contracción económica del 0,6%. De acuerdo a sus previsiones, la región de Asia Pacífico seguirá liderando el crecimiento mundial por un amplio margen, con el 5,6%, pese a la desaceleración de la economía china.

Por otro lado, señala que la zona euro crecerá el 1,6% y Estados Unidos, el 1,8%, mientras que para Europa del Este prevé una evolución moderada del 1,2%. El informe señala que el principal riesgo global que podría afectar a estas previsiones -y producir nuevas revisiones a la baja para 2016 y 2017- es que la economía china inicie un "aterrizaje forzoso" con tasas de crecimiento por debajo del 5%, lo que aumentaría los efectos negativos de la caída del precio de las materias primas y perjudicaría el comercio mundial.

También considera que una subida de tipos de interés, por parte de la Reserva Federal, superior a lo esperado por los mercados financieros podría causar importantes disminuciones de los flujos de capital en las economías emergentes. La aseguradora recuerda que los factores en los que se ha sustentado la recuperación de la eurozona -los bajos precios del crudo, la depreciación del euro y los bajos tipos de interés- están cambiando gradualmente, lo que pone de manifiesto la debilidad del crecimiento europeo.

Respecto a las previsiones de insolvencia, y tras la contracción del 7% del número de quiebras de los mercados avanzados en 2015, el informe prevé que este indicador se mantenga sin cambios este año. Según los datos del estudio, las quiebras se reducirán un 2% en la zona euro y crecerán en la misma proporción en Estados Unidos y Reino Unido, mientras que en muchos mercados emergentes como Rusia o Brasil se espera un fuerte aumento de las insolvencias.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bill Gross: El mercado de deuda está a punto de explotar

Sáb, 11/06/2016 - 06:12

Bill Gross, el carismático gestor del fondo de 1.400 millones de dólares Janus Global, ha advertido esta semana de que las políticas que han llevado a billones de dólares en bonos a 'remunerar' a sus tenedores en negativo son una mala idea y podrían pasarnos factura pronto.

"Las rentabilidades a nivel global están en su nivel más bajo en los 500 años de historia" registrada, advierte Gross, que el jueves escribía en Twitter que "hay 10 billones de dólares de bonos con tasas negativas. Es una supernova que explotará un día".

Gross lleva tiempo anticipando el final de un ciclo económico de varias décadas de duración, que se habría caracterizado en su opinión por una expansión del crédito que ha terminado por producir la actual situación de tipos negativos.

Se trata, explica, de un contexto insostenible, puesto que los tipos invertidos no están promoviendo el crecimiento económico pero sí están inflando burbujas de valoración de activos y, para colmo, están castigando tanto a los ahorradores como a los sectores económicos que dependen de la rentabilidad 'normal' para hacer negocio: la banca y los seguros.

"Los retornos serán bajos, el riesgo será alto y en algún momento eso que llamamos inversor inteligente deberá darse cuenta de que estamos en una nueva era, con condiciones que requieren un enfoque diferente", explica.
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Vía: El EconomistaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El fenómeno Trump

Ven, 10/06/2016 - 21:04
Marco A. Gandásegui, Alainet

EEUU es un país con 300 millones de habitantes, con la economía más grande del mundo, moviliza las fuerzas armadas más poderosas sobre la tierra y tiene la ‘máquina’ propagandística-cultural más rica en la historia de la humanidad. Para manejar este enorme poderío ha tejido a lo largo de décadas, más de dos siglos, un aparato político capaz de enfrentar retos y movilizar millones de personas. El sofisticado engranaje es la llamada democracia.

El núcleo central de este complejo sistema lo controla un conjunto de instituciones e individuos que en EEUU es identificado como el “establishment”. Son los guardianes del orden establecido y son los responsables de mantener la hegemonía sobre los diferentes sectores del país de tal manera que los cambios no perjudiquen los intereses creados. Cada cuatro años convocan elecciones para elegir líderes políticos, incluyendo al presidente de EEUU.

El proceso es supervisado por el establishment para garantizar que no se produzcan sorpresas y no sean elegidos candidatos que se salgan de las normas aceptadas.

Entre las normas, la más importante es garantizar la reproducción del sistema que protege los resortes económicos de propiedad y represión (violencia). Para lograr este fin, el establishment cuenta con dos partidos políticos: uno más conservador (Republicano) y el otro más liberal (Demócrata).

En la campaña electoral de 2016 salió a relucir dentro del Partido Republicano una masa electoral que respaldó al candidato menos comprometido con el orden tradicional: Donald J. Trump. Su mensaje se dirige a una población electoral de hombres ‘blancos’ frustrados sin empleo, sin vivienda propia y sin seguridad social. Esa masa sorprendió a los ‘expertos’ y arrasó en las primarias. Le dio a Trump los delegados que lo van a coronar candidato Republicano.

Los ‘conservadores’ que planteaban políticas de austeridad fiscal, así como servicios de salud y educación privados fueron desplazados por Trump. El candidato multimillonario de Nueva York no le hizo caso a los postulados del segmento conservador del Partido Republicano. Incluso, durante las primarias, fue ambiguo en muchos puntos sacrosantos para las iglesias evangélicas (aliadas estratégicas del Partido Republicano). En cambio, Trump arremetió contra los migrantes mexicanos, los afronorteamericanos, las mujeres y los musulmanes. Prometió acabar con los tratados de libre comercio, destruir militarmente al ‘Estado Islámico’ y “rescatar nuevamente la grandeza de EEUU”.

Trump parece entender que las capas medias norteamericanas que constituían la base de los partidos políticos de EEUU, durante la segunda mitad del siglo XX, en la práctica han desparecido. Logró conectar con el votante medio norteamericano que quiere rescatar un imaginario del pasado que pareciera mejor. Este sector del electorado cree que los migrantes, las mujeres y los musulmanes son sus enemigos.

El mensaje de Trump logró despertar este sector de la derecha política que no tenía un abanderado. Rechazan, igual que Trump, a los empresarios que exportaron sus empleos a otros países. Durante las primarias Trump desplazó el centro tradicional de la derecha norteamericana a posiciones más radicales. La estrategia de Trump será, a partir de junio, atraer a los jóvenes frustrados del Partido Demócrata que apoyan al senador Bernie Sanders. Cree que éstos no apoyarán a la candidata demócrata Hilary Clinton, que consideran demasiada comprometida con el status quo.

Si Trump gana las elecciones, cuenta con el apoyo estratégico de un relativamente pequeño pero poderoso sector del establishment que ha sido marginado del poder desde los tiempos de Nixon. Se trata de los antiguos capitanes de la industria norteamericana desplazados por el sector financiero ‘globalizado’. En política exterior, Trump es ‘alumno’ de Henry Kissinger quien promueve un acercamiento a Rusia, contrario a la posición prevaleciente en los círculos dominantes de EEUU.

Trump quiere convertir a Rusia en un aliado “subordinado” igual que las otras antiguas potencias europeas. Incluso, visualiza a la OTAN moviendo sus tropas del centro de Europa hasta las fronteras de China. Es la política de ‘contención’ tan acariciada por Kissinger en sus buenos tiempos.

Ideológicamente, Trump es un populista de derecha, que movilizará a los norteamericanos contra los partidos políticos como una táctica para las elecciones, pero no creará un movimiento político capaz de retar el establishment. En este sentido, Trump no tiene una agenda política fascista, aunque su discurso lo aparenta.

Si llega a la Presidencia, Trump dice que sus proyectos serán pagados por trabajadores extranjeros. Sin embargo, serán los trabajadores norteamericanos que llevarán la mayor parte de la carga (incremento de impuestos y pérdida de más empleos) para financiar sus proyectos de expansión y ‘grandeza’ que promete en sus arengas.

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El fracaso de las recetas de la economía convencional

Xov, 09/06/2016 - 23:01

Nuria Alonso, Público.es

Sin duda la ortodoxia liberal es, y ha sido, absolutamente eficaz en la creación de una terminología eufemística y aséptica para denominar medidas, situaciones o políticas que suponen de una u otra forma el empeoramiento de las condiciones de vida y empleo de muchas personas y el enriquecimiento de otras. Claros ejemplos los tenemos en los términos, ya de uso común, como flexibilización, desregulación, liberalización, consolidación fiscal, moderación salarial, reformas estructurales y, por supuesto, austeridad y austeridad expansiva…

En el caso concreto del término austeridad, las connotaciones positivas de rigor y moderación frente al despilfarro han enmascarado reducciones del gasto público, que en la práctica han supuesto la desaparición o la degradación de servicios públicos esenciales para garantizar un mínimo nivel de vida de la población –protección social, prestación por desempleo, sanidad, etc.- o han puesto freno a la capacidad de desarrollo económico –congelación del presupuesto en educación o I+D-. Un foco esencial de la austeridad es la “devaluación competitiva”, basada en la bajada de salarios, abaratamiento del despido y precarización del empleo. Otra consecuencia, que a su vez es toda una declaración de intenciones políticas, es asumir el empobrecimiento y aumento de la desigualdad económica como un elemento estructural, puesto que el diseño de las políticas protege las posiciones financieras de las rentas altas, en perjuicio de la calidad de vida de las rentas medias y bajas. El capitalismo financiero se ha quitado la careta, haciendo patente la disparidad de poder económico e influencia en las instituciones de las diferentes clases sociales. Lo más curioso es que se sigue insistiendo en la teoría de la “austeridad expansiva” con este escenario de estrangulamiento económico resultado de una demanda deprimida por las reducciones salariales y ausencia de un presupuesto público de estabilización; algo así como el milagro de los panes y los peces trasladado a la recuperación económica de la eurozona.

La consecuencia es que quedan pocos meses para que se cumplan nueve años del inicio de la crisis y el FMI asegura que “la recuperación mundial continúa, pero a un ritmo cada vez más lento y frágil” y “un riesgo importante es el retorno de la turbulencia financiera, que perjudicaría la confianza y la demanda”. No debería tenerse ninguna duda del fracaso de las políticas económicas que se han llevado a cabo, pero desgraciadamente parece que la estrategia de las “autoridades europeas” es la de profundizar en el error.

No podemos olvidar que el origen de la crisis y de las políticas actuales se encuentra en los años ochenta, cuando las ideas neoliberales se implantaron en las economías desarrolladas y la fe ciega en los mercados se impuso, y una ola de privatizaciones recorrió Europa. En los años noventa, el objetivo de conseguir la unificación monetaria sacrificó el crecimiento en aras de los objetivos de inflación, déficit público y tipos de interés. El corsé monetario para conseguir la unificación de las divisas en el euro ejerció una contracción sobre el crecimiento, dado que todo se sacrificó para conseguir los objetivos de Maastricht. A partir de 1995, la gran reducción de los tipos de interés, convergiendo con los alemanes, consiguió un efecto balsámico, por el efecto riqueza que supuso. La euforia financiera se desató con espectaculares subidas de las bolsas y el crédito comenzó su escalada.

En varios países -Reino Unido, España, Irlanda, Islandia- comenzó a incubarse una burbuja inmobiliaria, basada en financiación abundante, que se apoyaba en garantías hipotecarias cada vez más infladas por la escalada de los precios del suelo y de las viviendas. El estancamiento de los salarios reales fue atenuado con abundante financiación para el consumo de las familias, para inversiones y gasto corriente de las empresas y para la compra de viviendas. Sin embargo, la acumulación de deuda privada no era sostenible y los bancos incurrieron en riesgos crecientes. En este proceso, las finanzas públicas, obligadas a cumplir con los acuerdos de Maastricht, se mantuvieron con déficit moderado, incluso con algunos superávit, salvo los casos de Francia y Alemania, que incumplieron de forma prolongada los acuerdos. En esta aparente abundancia la corrupción, el cortoplacismo y la falta de estrategia se instalaron mermando las posibilidades de políticas de cambio del modelo económico y por tanto en contra del futuro de la mayor parte de la población.

El estallido de la crisis financiera en Estados Unidos fue el catalizador de la crisis en Europa; la reacción de los bancos siguió el guion establecido, similar al de otras crisis. A una burbuja de crédito le sigue una contracción violenta de la oferta crediticia. Las empresas y familias, fuertemente apalancadas, reaccionaron también siguiendo el guión.

Las familias, reduciendo el gasto, y las empresas, reduciendo la actividad y despidiendo a millones de trabajadores La crisis económica estaba servida. La contracción económica originó la caída de los ingresos fiscales, que, con el mantenimiento del gasto público corriente, más el gasto adicional para los desempleados y las enormes ayudas para las diferentes fórmulas de rescate de las entidades financieras, disparó las necesidades de financiación de los gobiernos.

El aumento del déficit y de la deuda pública es una consecuencia de la crisis y no es la causa de la crisis. Las políticas de “ajuste presupuestario” han conseguido múltiples efectos a cuál peor: ahogar aún más una demanda interna absolutamente deprimida y nueve años de recesión o estancamiento -la gran depresión-; profundizar en la desigualdad económica y llevar a la pobreza y al sufrimiento a ciudadanos que tampoco disfrutaron de la bonanza anterior; y, por último, aprovechar el colapso para, con el manido argumento de la “ineficiencia del gasto público”, ceder la gestión de la prestación de servicios públicos a empresas que dudosamente conseguirán mejorar las condiciones del servicio y abaratar los costes.

La austeridad es la cara opuesta del despilfarro, sin embargo la economía de mercado dejada a sus propias fuerzas es una fuente de enorme despilfarro. Frente a la imagen ortodoxa de la asignación eficiente de los recursos, la realidad que se impone es el fruto de las fuerzas políticas y económicas que conforman la estructura social en la que los mercados se insertan. Los mercados, las supuestas fuerzas de la oferta y la demanda, necesitan de una regulación eficaz, que va más allá de unas normas de buenas prácticas, sino que exigen un potente régimen sancionador.

En la burbuja hubo, al menos, una expresión de un gran despilfarro en la enorme desviación de recursos a la construcción de viviendas con sobreprecios, que incluían la enorme corrupción que se ha destapado. Ese despilfarro de recursos financieros y productivos benefició al núcleo de especuladores inmobiliarios y a los políticos corruptos. Otra profunda manifestación de despilfarro durante la crisis ha sido el enorme talento perdido fuera de España, en la inmensa mayoría de los casos formados con recursos públicos, la ingente fuerza productiva ociosa de empresas o en bajo nivel de actividad, o cerradas, el número elevado de personas sin trabajo, y la cantidad enorme de viviendas sin utilizar o derruidas.

La austeridad impuesta en la Unión Europea es sinónimo de recortes y deterioro para los débiles coexistiendo con los enormes despilfarros, tanto en la burbuja como en la crisis. La solución de la austeridad apoyada por las fuerzas sociales dominantes no ha consistido sólo en una política de recortes sociales y regresividad fiscal, también ha supuesto una amplificación de la economía del despilfarro.

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Bloomberg vaticina que los ricos serán aún más ricos

Xov, 09/06/2016 - 21:39

El portal financiero estadounidense Bloomberg informa que las fortunas de las personas que poseen 100 millones de dólares o más aumentarán anualmente un 9,5% hasta el año 2020... Con referencia a las investigaciones de Boston Consulting Group (BCG), Bloomberg nota que el crecimiento de los mercados de valores influirá positivamente en la situación financiera de las personas adineradas durante los próximos cinco años. La fortuna total de los millonarios crecerá hasta 224.000 millones de dólares hasta 2020. Por lo tanto, si en 2015 el dinero de los multimillonarios suponía un 47% de las riquezas mundiales, ahora este porcentaje subirá hasta el 52%.

Asimismo, los bancos UBS Group AG, Crédit Suisse Group AG y JP Morgan Chase & Co experimentaron una reducción de los ingresos por inversiones y para compensarlo reorientaron su actividad a los servicios para los 'superricos', a los que ofrecen consultas y créditos por valor de cientos de millones de dólares. Además, según el informe de BCG, la suma total de los activos guardados en paraísos fiscales creció un 3% en 2015, llegando hasta los 10.000 millones de dólares. Se espera que los activos de los paraísos fiscales registrados en Hong Kong y Singapur aumentarán anualmente un 10%.

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Las mentiras y falsedades del establishment político-mediático español sobre Unidos Podemos

Xov, 09/06/2016 - 18:27

Vicenç Navarro, Público.es

He escrito extensamente que la transición de la dictadura a la democracia en España no fue nada modélica, pues el equilibrio de fuerzas entre las derechas (que controlaban los aparatos del Estado y los grandes medios de información) y las izquierdas (que habían liderado a las fuerzas democráticas), que acababan de salir de la clandestinidad, era tan desigual que era prácticamente imposible que el producto de tal proceso fuera equilibrado y modélico. De ahí que las instituciones democráticas continuaron estando altamente influenciadas por las fuerzas conservadoras, próximas a los intereses financieros y económicos que dominaban la vida económica, política y mediática del país (ver mi libro Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país. Anagrama, 2002).

Como consecuencia de ello, la democracia española se ha caracterizado por su escasa calidad, y como indicador de ello, la diversidad ideológica de los mayores medios de información ha sido siempre muy limitada en España. Todavía hoy, no hay un mayor medio de información que pudiera considerarse de izquierdas. Lo más próximo que hubo tiempo atrás fueron los rotativos de centro, como El País, que cuando estuvo dirigido por Joaquín Estefanía estuvo abierto a colaboradores de izquierdas. Pero tal abertura desapareció, transformándose en un rotativo de derechas bajo la dirección del actual director Antonio Caño, profundamente conservador. Su reportaje sobre Podemos carece de cualquier sentido de balance o equilibrio, destacando por su hostilidad y agresividad. Un tanto igual ocurre con la Radio Televisión Española (RTVE), que se ha ido derechizando más y más. Hay una diferencia notable entre la RTVE en la época de Iñaki Gabilondo, y la de ahora de Alfonso Nasarre, director de Radio Nacional de España (RNE). La discusión sobre Podemos en la tertulia de RNE de hoy, 8 de junio, era mucho peor que la discusión que había tenido lugar en la cadena de ultraderecha estadounidense Fox el día anterior sobre Bernie Sanders, el candidato socialista en las primarias del Partido Demócrata de aquel país.

Todos ellos mienten a sabiendas, sin el más mínimo reparo en su comportamiento Veamos los datos. Todos los medios, liderados por El País, han reproducido extensamente las declaraciones del vice coordinador del Comité Electoral del PSOE, Óscar López, en las que acusaba a Unidos Podemos de querer nacionalizar toda la banca, señalando esta medida como ejemplo del extremismo de tal partido, algo impropio de la socialdemocracia, acusación que se ha repetido muchísimas veces en artículos y tertulias a lo largo del territorio español, sin nunca dar la oportunidad de ser respondida, mostrando la falsedad de tal acusación y tal presunción.

Miremos en primer lugar lo que dice el programa de Unidos Podemos sobre la banca. En la sección sobre la banca se dice lo siguiente: “En esta nueva política industrial cobran un mayor peso los instrumentos financieros públicos para crear sinergias entre las capacidades innovadoras y financieras del sector privado y del sector público. Con el fin de que España cuente también con una importante red de banca pública para llevar a cabo estas políticas, el Gobierno renegociará los términos del Memorando de entendimiento firmado con la UE para poner en marcha una potente y eficaz banca pública a partir de las entidades ya nacionalizadas Bankia y Banco Mare Nostrum, que no serán reprivatizadas, y del ICO“.

Puede verse que lo que Unidos Podemos está proponiendo es que los bancos que se han rescatado con dinero público (bancos que habían colapsado por la incompetencia, cuando no corrupción, de su gestión privada) se mantengan en el sector público para desarrollar una función pública proveyendo crédito a las familias y a las empresas (sobre todo pequeñas y medianas empresas) que lo necesiten. Esta propuesta es opuesta a la del PSOE, que pretende privatizar de nuevo tales bancos, poniéndolos otra vez en manos de banqueros y accionistas que consideraran su objetivo principal el optimizar sus intereses, es decir, sus beneficios, a costa de los intereses de la ciudadanía, medida que va precisamente en contra del principio socialista de anteponer el bien común sobre el beneficio privado. Es un indicador más del abandono del proyecto socialista por parte del PSOE que critique ahora a Unidos Podemos por hacer lo que la socialdemocracia hizo siempre. Es un indicador más de la renuncia del PSOE al ideario socialista.

Las propuestas que hace Unidos Podemos, que ahora ridiculiza el PSOE, las llevaron a cabo partidos socialistas cuando gobernaron Otra propuesta que hace Unidos Podemos es utilizar el ICO, el Instituto de Crédito Oficial, como institución bancaria pública que expandiría sus responsabilidades crediticias, propuesta muy necesaria que ya hicimos el Profesor Juan Torres y yo cuando apuntamos las líneas generales de un programa económico progresista, que Podemos hizo suyo. De nuevo, es importante señalar que cuando hicimos tal propuesta, el economista del PSOE y también gurú mediático de El País (y de La Sexta), el Sr. José Carlos Díez, la ridiculizó, ignorando que lo que estábamos proponiendo era una práctica común en muchos países de Europa, incluidos países de tradición socialdemócrata, como son Noruega, Suecia y Dinamarca. En realidad, España es uno de los países con uno de los sectores bancarios público más pequeños, siendo ello causa de que exista en España una hipertrofia del sector bancario privado (tres veces mayor que en EEUU, en términos proporcionales).

Este intento de ridiculizar una medida tradicionalmente socialdemócrata es un indicador más de la renuncia del PSOE a sus principios socialdemócratas, renuncia que es constante en su discurso y práctica política. Léanse los textos del director del equipo económico del Sr. Pedro Sánchez, el Sr. Jordi Sevilla. En su libro De nuevo socialismo, Jordi Sevilla, que se define explícitamente y sin tapujos como liberal, utiliza frases como “¿Quién a estas alturas quiere aumentar el gasto público?” y “¿Alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdemócrata debe estar a favor de más impuestos y más gasto público e introducir rigideces normativas en la economía?”, dicho y escrito en el país que tiene uno de los gastos públicos (incluyendo el gasto público social, que financia los servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, entre otros) más bajos de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al de España). Siguiendo esta mentalidad, Jordi Sevilla fue el inspirador del famoso dicho del presidente Zapatero de que “bajar impuestos es de izquierdas”, creando un agujero en el presupuesto del Estado de nada menos que de 27.000 millones de euros. Los recortes de gasto público que inició el presidente Zapatero fueron precisamente para reducir el déficit público que tal recorte de impuestos había generado en las cuentas públicas. Ni que decir tiene que estos recortes debilitaron enormemente al ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español. A la luz de estos datos, hay que añadir a las preguntas que se hacía el Sr. Sevilla la más importante, que no cita: “¿Quién a estas alturas estaba renunciando al proyecto socialista en democracia, es decir, al proyecto socialdemócrata?”. Pero crean que la dirección del PSOE nunca se hará esta pregunta. La falta de autocrítica de la dirección de este partido y la continuación de sus políticas neoliberales tiene poco que ver con tal proyecto político.

El miedo al comunismo: otra movilización en contra de Unidos Podemos Donde las tertulias y artículos alcanzan un nivel casi histérico es al anunciar la implantación de “la dictadura del proletariado” que tendría lugar en el caso de que gane Unidos Podemos. En este punto, me temo que más que ante una mentira, estamos ante una enorme ignorancia debido al enorme conservadurismo en la enseñanza, sobre todo privada, gestionada por la Iglesia, donde gran número de tertulianos parecen haberse educado. El desconocimiento en España de los escritos de Marx, con la constante confusión entre lo que es marxismo, lo que es socialismo y lo que es comunismo, es enorme, incluso, por cierto, en los centros universitarios.

Como indiqué en otro artículo reciente (“Contestación a Susana Díaz: ¿qué es la socialdemocracia?”, Público, 08.06.15), el PSOE tiene en sus escritos oficiales el reconocimiento de la utilidad del marxismo como instrumento intelectual, crítico con el capitalismo. Y como subrayé en aquel artículo, las dos tradiciones basadas en el marxismo, tanto la socialdemocracia como el comunismo, tenían históricamente el mismo objetivo: alcanzar la sociedad socialista. Eran los medios para alcanzar tal objetivo lo que diferenciaban las dos sensibilidades. En los países capitalistas desarrollados, la vía revolucionaria no ha sido considerada posible, siendo la vía democrática la seguida no solo por los partidos socialdemócratas sino también por los partidos comunistas. Y cuando los partidos comunistas han gobernado, y lo han hecho, por lo general, en coalición con los partidos socialdemócratas, sus políticas han sido típicamente socialdemócratas. En realidad, en Italia, las regiones mejor gobernadas, con mejor desarrollo de las políticas públicas de sensibilidad socialdemócrata, fueron las gobernadas por el Partido Comunista Italiano, el mayor partido de prácticas socialdemócratas en Europa, después del SPD alemán. En realidad, lo mismo está pasando en gran número de países subdesarrollados. En la India, por ejemplo, el Estado que ha alcanzado mayores logros socialistas en democracia ha sido el gobernado por el Partido Comunista. Esta amplia experiencia, bien conocida a nivel internacional (y desconocida, ignorada y ocultada en España), muestra que la diferencia en la aplicación de políticas públicas entre partidos de distintas tradiciones socialistas ha ido desapareciendo.

En Europa, sin embargo, la característica más preocupante ha sido el creciente abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas, al incorporar estos partidos elementos muy importantes del neoliberalismo. La Tercera Vía, liderada por Blair y seguida también por Schröder en Alemania, por Zapatero en España y por Hollande en Francia, ha ido abandonando la socialdemocracia, convirtiendo a sus respectivos partidos en partidos socioliberales en los que dominan las políticas públicas neoliberales (véase mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante. Anagrama, 2015). En realidad, algunos de los responsables de imponer tales políticas neoliberales en el establishment europeo han sido y continúan siendo personas pertenecientes a partidos socialdemócratas. Ahí está la causa de su deterioro electoral.

El por qué del abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socialdemócratas Este abandono está documentado, y algunos personajes del PSOE así lo han reconocido (en privado). Los argumentos que se han dado por parte de intelectuales de tal partido para explicar su descenso electoral no son creíbles. Uno es que la globalización o el establecimiento del euro (o cualquier elemento externo) no permiten llevar a cabo el proyecto socialdemócrata. Pero el hecho de que Zapatero congelara las pensiones para obtener 1.200 millones de euros para cubrir el déficit, en lugar de mantener el impuesto de patrimonio (con lo cual hubiera conseguido más dinero), no puede atribuirse a ningún factor externo. En realidad, todos los recortes podrían haberse reducido y disminuido mediante un gravamen de las rentas del capital al mismo nivel que las rentas del trabajo, propuesta que ha estado en la oferta electoral del PSOE en varias ocasiones, sin que ello se aplicara nunca. Hoy las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas) son las más altas de los últimos treinta años, a costa de que las rentas del trabajo sean las más bajas. Ni que decir tiene que el establecimiento de la Eurozona bajo el dominio del establishment neoliberal que controla la gobernanza del euro dificulta y obstaculiza la aplicación de políticas socialdemócratas de carácter redistributivo y de expansión de la protección social. Pero como ha mostrado la coalición de izquierdas del gobierno portugués, se pueden revertir las políticas de recortes que han causado tanto daño, si hay voluntad política.

Otro argumento utilizado por intelectuales afines al PSOE es que la clase trabajadora, la base electoral de la socialdemocracia, está desapareciendo, y por lo tanto el voto socialdemócrata también está bajando. Pero no hay ninguna evidencia que apoye esta tesis. En realidad, la clase trabajadora existe, y en algunos países vota a la ultraderecha (decepcionada y enfadada con los partidos que renunciaron a la socialdemocracia), y en otros como en España vota a Podemos, y ahora votará a Unidos Podemos. De ahí surge el pánico del establishment político-mediático. El abandono de la socialdemocracia por parte de los partidos socioliberales se debe predominantemente al dominio de los aparatos de tales partidos por parte de profesionales (consecuencia de la profesionalización de la política), la mayoría de clase media de renta alta (la clase profesional) que hacen de la política su profesión y su modus vivendi, desarrollando unos intereses corporativos que dan pie a estas complicidades entre tales aparatos y los grupos financieros y económicos que dominan la vida económica, política y mediática del país. Este maridaje los aleja de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares, que quedan cada vez más distantes, anteponiendo en muchas ocasiones (como en la reforma laboral del presidente Zapatero) los intereses de aquellos grupos sobre los del mundo del trabajo. Esta realidad, fácilmente documentable, se da con particular intensidad en los equipos económicos de tales partidos, tradicionalmente muy próximos al mundo del capital. Y de ahí deriva el problema.

La nueva socialdemocracia El aspecto más novedoso del surgimiento de nuevas izquierdas a lo largo de todo el territorio español y la radicalización de otras ya existentes (con la excepción del PSOE) es que sus inicios fueron el movimiento 15-M, cuya demanda central no fue la revolución o el socialismo, sino la democracia, señalando como el motivo de su protesta la no existencia de esta democracia en las instituciones representativas. El eslogan del 15-M “No nos representan” resume muy bien dicha denuncia. Y el otro, “No hay pan para tanto chorizo” también definió las raíces del problema de falta de democracia: el maridaje entre los grupos económicos y financieros y el establishment político (incluyendo el PSOE) y mediático (la gran mayoría de los medios).

Pero tal demanda exigiendo democracia entra en conflicto con la enorme concentración de la riqueza en España y en la mayoría de países capitalistas avanzados, puesto que poder económico se traduce en poder político. Y es ahí donde encontramos una clara contradicción entre las exigencias de mayor democracia, por un lado, y la lógica de la acumulación de capital vigente en el capitalismo de hoy por el otro. De ahí que las políticas redistributivas deban ser esenciales en un programa que exige la democratización de este país, puesto que las desigualdades (a cuyo crecimiento han contribuido las políticas del PSOE) han alcanzado unos niveles inaceptables para cualquier persona con sensibilidad democrática. La enorme hostilidad que la coalición Unidos Podemos está recibiendo se basa precisamente en este hecho. Los grandes centros de poder financiero y económico se sienten amenazados por Unidos Podemos y temen perder sus privilegios. De ahí que movilicen sus instrumentos políticos y mediáticos para intentar destruir a dicha coalición. Y esto es lo que está pasando en este país. Así de claro.

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Trascender al neoliberalismo

Xov, 09/06/2016 - 13:01
John Saxe-Fernández, La Jornada

El meollo de la política económica que la periferia y cada día más, la población de los centros capitalistas, ha venido padeciendo desde que se instauró una condicionalidad acreedora a ultranza por la crisis de la deuda hace más de 30 años, difícilmente calza con el rótulo de neoliberalismo: más parece una gran ofensiva de clase del alto capital con base en préstamos del Banco Mundial y el BID, con aval del FMI y Departamento del Tesoro. Como aclara Chomsky, políticas regresivas como las más perversas y depredadoras del capitalismo decimonónico no son algo nuevo y mucho menos son expresión del liberalismo que en su acepción básica es un sistema filosófico, económico y político que promueve las libertades civiles y se opone con principios republicanos, a cualquier forma de despotismo o a regímenes policial-militares.

Nadie olvida el vínculo entre el neoliberalismo y las brutales dictaduras de los 70 (Chile, Argentina, Brasil, Uruguay). Entonces ¿cuáles son los referentes a los que apunta el término neoliberalismo y cuál sería la conceptualización obtenida del conjunto de operaciones vinculadas a esa palabra? Estamos frente a un animal distinto bien delineado por William Domhoff en ¿Quién gobierna Estados Unidos? (Siglo XXI, 1999), por Jeff Faux, en Guerra global de clase (México, UACM 2008) y en fecha más reciente por Leonardo Boff, en Brasil: vuelo ciego hacia la guerra civil, vital entrevista con Blanche Petrich (La Jornada, 4/6/16 p. 31). Ahí describe las operaciones que acompañan al golpe blando neoliberal perpetrado contra Dilma Rousseff por la lumpemburguesía brasileña y Wall Street encabezado por Michel Temer, quien, en pocos días y con sólo 3 por ciento de aprobación, “redujo el salario mínimo –que Lula consiguió aumentar a niveles decorosos–, porque el empresariado lo consideró demasiado alto. Elevó la edad de la jubilación de 65 a 75 años, cuando en el noreste, la región más pobre del país, la expectativa de vida es de 63 años. Abolió las leyes de protección a los trabajadores, que vienen desde los años de Getúlio Vargas (1930-1945 y 1951-1954) para que los patrones puedan negociar directamente los contratos colectivos sin pasar por los sindicatos. Cerró uno de los mejores proyectos sociales, Mi casa, mi vida, que permitía a los trabajadores tener una vivienda propia. Suspendió el sistema universal de salud pública, que va a ser revisado para permitir su privatización (ibid).

En Argentina las movilizaciones y protestas sociales contra las medidas económicas de Mauricio Macri no cesan, ante una amplia ola de despidos de empleados públicos y privados, inimaginables tarifazos hasta de 700 por ciento a servicios, desde electricidad, transporte, salud y habitación. Las agencias de noticias informan que los sindicatos se unifican en defensa del empleo y que la población, al igual que en Brasil, se mantiene en las calles en defensa de los logros sociales que Temer y Macri buscan desaparecer con el aplauso de Obama y Wall Street.

En medio de estas regresiones y tras de 40 años desplegando una guerra de clase que enriqueció a uno por ciento y empobreció a millones, el FMI admitió hace poco que el neoliberalismo es un fracaso. Ahora dice que las políticas de austeridad neoliberal y desregulación de los movimientos de capital aumentaron la inequidad y que esa inequidad, como advirtieron por décadas los críticos, podría haber debilitado el crecimiento, por lo que los gobiernos deben redistribuir más” (B. Dangl, Counterpunch.org 1/6/16). El abismo entre la autocrítica de un ente central de la diplomacia de fuerza de Estados Unidos y la neoliberalización en curso en Argentina, Brasil y su brutal persistencia en México debe aclararse.

Aquí el FMI amplió la línea de crédito de 67 mil millones de dólares a 88 mil millones de dólares, sin variar la condicionalidad: la nueva embajadora de Estados Unidos dijo que viene a relanzar, con más vigor la atroz Iniciativa Mérida, el diseño de facto de guerra irregular, de intervención/ocupación en clave de guerra al narco y al crimen. Jacobson relanza ¿agregando el antiterrorismo? Lo hace con la mesa puesta: leyes que amplían sin limite la jurisdicción penal militar a lo civil y otras leyes fuertes para proteger la infraestructura petroeléctrica valorada en billones (trillions) que se está traspasando al big oil y a la voraz lumpemburguesía local.

Aquí como en Medio Oriente, Estados Unidos desata los precipitantes de guerra civil. Quiere estados fallidos o en desintegración. En Brasil Boff teme que la fractura del sistema democrático pueda desembocar en una especie de guerra civil. Y eso está en la lógica de Estados Unidos, generar violencia (ibid). En Argentina Macri va rápido con el rollback gringo. Neoliberalizó la economía; retiró el control civil sobre los militares, devolvió la autonomía a las fuerzas armadas, y autorizó dos bases militares de Estados Unidos: una cerca de las fronteras con Brasil y Paraguay y la otra al sur, cerca de la Antártida.

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Revelan secretos del poder en EEUU y similitudes de Trump con Reagan

Mér, 08/06/2016 - 22:41

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

En la entrevista de Lionel Barber (LB) a James Addison Baker III, en el Financial Times (http://goo.gl/rxOE9U), se desprende que fue uno de los hombres más poderosos en Washington durante las presidencias de Reagan y Daddy Bush: la paciencia, al unísono de un sentido agudo del poder, son las cualidades que hicieron de Baker entre 1980 y 1993 uno de los hombres más poderosos en Washington.

Periodo delicado desde 1980 hasta 1993, cuando se escenifican la trampa de Afganistán, que Brzezinski tendió a la URSS; la caída del Muro de Berlín, en 1989, y la balcanización soviética, en 1991.

El texano Baker es el único estadunidense en haber servido como jefe de gabinete de la Casa Blanca, secretario del Tesoro y secretario de Estado.

Exitoso abogado de carrera, con uno de los mejores bufetes del mundo que incluye a 725 litigantes: Baker Botts, vinculado a la empresa de armas Raytheon (ligada a BlackRock), que ganó en la Suprema Corte la espuria presidencia de Baby Bush, quien fue su empleado en su cuarto de correo.

El periodo Baker marca el punto de inflexión del orden mundial bipolar al entonces naciente nuevo orden unipolar: en ambos, su contribución fue decisiva, sobre todo al haber engañado al cándido Gorbachov, a quien le procuró todas las orales promesas freudianas sin ningún documento de soporte. ¿Qué curso hubiera tomado la Historia si el abogado texano Baker en lugar de Gorbachov hubiera tenido que negociar con el zar Vlady Putin, el nuevo Bismark del siglo XXI?

Hoy, 23 años más tarde a la fenomenal apoteosis diplomática de Baker, de 86 años, el mundo que lega Obama es de pleno caos global, cuando EEUU colisiona con China y no pudo impedir que el zar Vlady Putin resucite a Rusia del cementerio geoestratégico.

Baker legó un mundo unipolar en el corto plazo, pero inviable en el largo plazo, y, casi un cuarto de siglo más tarde, el planeta opera en una nueva normalidad tripolar de un mundo compartido entre EEUU/Rusia/China. ¿Cómo hubiera actuado Baker en esta fase? Creo que se hubiera conducido como realista, en contrapunto a los fantasiosos neoconservadores straussianos sionistas encabezados por las alucinaciones de Wolfowitz, cuando hoy hasta el súper bélico infanticida primer ministro israelí Netanyahu coquetea sin rubor con el zar Vlady Putin. Hoy, el “mundo según Baker y el resto del establishment republicano está hecho un desorden. Donald Trump ha demolido a todos sus rivales a la nominación presidencial, incluyendo a Jeb Bush, vástago de la dinastía a la que Baker permaneció leal los 46 años de su vía política”, según LB, quien comenta que varios republicanos en Washington ven a Trump como un demagogo narcisista, una amenaza mortal para el partido.

Baker reconoce que el medio ambiente es más feo que cuando yo me encontraba, el compromiso se ha vuelto una palabra sucia, lo que la gente no entiende es que Ronald Reagan era un pragmático, nosotros juzgamos a nuestros presidentes por lo que han logrado, solía decir Reagan.

¿Es Trump un reaganita críptico? Baker, quien ha dirigido cinco campañas presidenciales, es un maestro del control: autocontrol y control de otros, y se ha reunido ya en secreto (sic) dos veces con el desarrollador multimillonario de bienes raíces Trump.

Compara el sorprendente tamaño del triunfo de Trump al campanazo de Reagan en 1976, cuando el establishment republicano se burlaba de él como un actor de tercera que nos llevaría a una guerra nuclear y quien era extraordinariamente peligroso. Hoy se ve algo del mismo fenómeno. Reagan no sabía nada de política, ni doméstica ni foránea, y el verdadero presidente tras bambalinas durante su exitoso periodo geoestratégico fue Baker.

No es un asunto menor manejar las agendas sensibles en su momento como jefe de gabinete tanto de Reagan como Daddy Bush: seguridad social, reforma de los impuestos, el Acuerdo Plaza, tratado comercial con Canadá y la reunificación alemana.

Baker es un cerebro estratégico de clase mundial y un brillante negociador, aptitudes que por cultura y formación lamentablemente carecen los financieristas que han despedazado al México neoliberal itamita.

Baker no es un suicida de la política, prefiere obtener el 80 por ciento de lo que desea, mediante la negociación, que lanzarse al precipicio con su bandera ondeando. Se lamenta que no exista compromiso bipartidista en EEUU cuando está dividido entre estados demócratas y republicanos: la cortesía y el centro (sic) se han evaporado. Hoy la comedia vende más.

Arremete contra los multimedia (clamor global, en especial en el México neoliberal itamita) que no reportan los hechos en forma objetiva. Se duele de la derrota de Jeb Bush, pero reconoce que las invectivas de Trump sobre la inmigración y los trabajadores de cuello azul, derrotados en la era de la globalización, han impactado en los votantes, por encima del “establishment sin rostro”.

El aristócrata texano Baker, como su familiar, el tercer presidente de EEUU, Thomas Jefferson, cree en la democracia estadounidense, donde las alianzas, las intervenciones foráneas y la política deben obtener apoyo popular. ¡Van a acusar a Baker de populista claudicante!

Una frase bella de la otrora democracia decimonónica de EEUU: el árbitro final de la democracia es la voluntad de los ciudadanos, y si no se jala a los ciudadanos pierde la política. Es lo que pasó en Vietnam y en Irak en 2003.

Aprovecha para criticar tanto al secretario de la Defensa Donald Rumsfeld como al vicepresidente Dick Cheney, quienes operaron el desastre en Irak.

Desprecia el foro del G-20, al Abenomics nipón y lamenta la falta de coordinación internacional de la política económica. Comenta que el primer desafío de la política exterior de EEUU es China. Pone límites y pontifica consejos: aislacionismo y proteccionismo no funcionan. No hay que hablar de que no existen tratados comerciales; hay que hacer mejores tratados. No hay que hablar de hacer a Japón y Sudcorea poderes nucleares. No hay que hablar de desechar la deuda estadounidense.

Las preguntas de LB son muy aldeanas y a modo para el lucimiento del texano –no ahonda sobre su postura en el atentado a Reagan, presuntamente manipulado por su posterior jefe Daddy Bush, ni sobre las tratativas con Gorbachov y el georgiano soviético Shevardnadze, ni su amenaza de lanzar una bomba nuclear a Irak en 1991 ni sus nexos con la mafiosa gasera Enron y el Grupo Carlyle, ni con la familia de Osama Bin Laden, etcétera–, pero consigue hacerlo hablar sobre los hilos del poder en EEUU, en el que el presidente en turno, sea demócrata o republicano, no puede controlar como gobernante unilateral debido a su estructura y jerarquización, que operan con “pesos y contra-pesos (checks and balances)”.

La parte fascinante de la histórica entrevista: aunque llegue Trump al poder, lo cual no es nada lejano, pronto será sometido a la realidad de la mayoría del Congreso, del juego legislativo, del poder disperso de los gobernadores, de la burocracia, los cabilderos y del todavía relevante poder judicial.

Mi percepción: el establishment corroído del Partido Republicano negociará con Trump por medio de Baker.

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Riqueza en Chile: 0,02% de hogares concentra el 15%

Mér, 08/06/2016 - 20:00

Pese al menor crecimiento económico que viene exhibiendo Chile y al débil desempeño que ha mostrado el mercado accionario, la riqueza privada del país sigue aumentando. Según el “Global Wealth Report 2016”, que elabora Boston Consulting Group (BCG) desde hace 16 años, la riqueza de los hogares en el país llegó a US$ 345 mil millones en 2015, lo que representa un incremento de 7,8%, respecto de 2014. Sin embargo, esta cifra es inferior al 14,9% de crecimiento observado el año anterior.

Esta riqueza financiera, definida como los activos líquidos invertibles, incluyendo fondos de pensiones y excluidos, por ejemplo, activos inmobiliarios y participaciones controladoras en sociedades, se repartió entre 4,7 millones de hogares. Dentro de los diferentes tramos que consideró el estudio, sólo 119 hogares se ubicaron en el de más de US$ 100 millones, acumulando un total de US$ 52.183 millones. Esto equivale a decir que 0,02% de los hogares concentró el 15,12% de la riqueza privada del país.

Al contrario, los hogares con activos por hasta US$ 100 mil fueron 4,4 millones, alcanzando un monto consolidado de US$ 185.577 millones. Es decir, el 92,85% de los hogares chilenos posee el 53,78% de la riqueza.

“El segmento de más de US$ 100 millones en Chile tiene un peso relativo mayor que otros países de América Latina, pero es comparable al de México”, explicó Jorge Becerra, senior partner and managing director de BCG. Esta situación se da por la estructura económica de Chile. Los grupos empresariales chilenos son pocos y más concentrados que en el resto de los países de la región, excepto México”.

Sin embargo, matizó que el peso relativo de las familias de menos de US$ 100 mil es mayor que en otros mercados de Latinoamérica. “Este fenómeno se da por una democratización del ahorro inversional privado que las AFP han aportado en Chile”, aseveró Becerra.

Otro dato que arrojó el informe es que del total de la riqueza de las familias, el 8,2% (US$ 28.366 millones) corresponde a activos offshore (fuera del país). “Esta cifra es baja si se la compara con Argentina, Brasil y Venezuela, por ejemplo, donde más de la mitad está gestionada fuera del país de origen”, indicó el experto.

En paralelo, el informe mostró que la riqueza financiera privada en el mundo avanzó 5,2% el año pasado, llegando a US$ 167,8 billones (millones de millones). Dicha cifra es menor al 11,9% registrado en 2014. De todos modos, la entidad estimó que en los próximos cinco años la riqueza privada mundial subirá a un ritmo anual de 6% para llegar a US$ 224 billones en 2020.

En tanto, en América Latina el monto ascendió a US$ 4,8 billones, lo que implica un crecimiento de 7%. Si bien representa sólo 2,8% de la riqueza privada mundial, en cuanto a la riqueza offshore global, la región representa 12%.

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Deutsche Bank: "El BCE y sus errores se han convertido en la mayor amenaza para la Eurozona"

Mér, 08/06/2016 - 17:50

David Folkerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank, cree que el BCE se ha embarcado en una política totalmente errónea. Unos tipos de interés muy bajos y el programa de estímulos o quantitative easing han desalentado a los países de la Eurozona a proseguir con las reformas estructurales. Ahora, "los riesgos de nuevos cracs están por todas partes". El BCE y "sus errores se han convertido en la amenaza número uno para la existencia de la Eurozona", asegura Flokerts-Landau.

El Banco Central Europeo ha reducido los tipos de interés al 0%, a la par "que se ha embarcado en un programa de compras masivas de deuda soberana de países de la Eurozona (QE). Pero los que venden esa deuda soberana al BCE no han invertido ni gastado ese dinero, lo han dejado en depósitos en sus bancos, y esos bancos a su vez lo han vuelto a depositar en el BCE", explica el economista alemán. "No hay duda de que si todo esto no funciona para estimular el crecimiento y la inflación, el próximo paso será el conocido helicóptero del dinero. Los futuros estudiantes de historia monetaria estudiarán estos sucesos mientras sacuden sus cabezas con incredulidad... Estos errores de política monetaria han convertido al BCE en la mayor amenaza para la existencia de la Eurozona a largo plazo: Esto parece contradictorio ya que el BCE aseguró 'estar listo para hacer cualquier cosa' por la supervivencia de la Eurozona. Pero intentando estimular el crecimiento y la inflación con menores tipos y comprando bonos, está acabando con los incentivos para las reformas estructurales", asegura Folkerts-Landau. Este economista sostiene que ahora los riegos de que se produzcan nuevos cracs "están por todas partes". El crecimiento es anémico y la inflación no remonta, mientras tanto pocos países han implementado medidas reales para reducir su deuda pública, "Italia no sería sostenible sin la ayuda del OMT (Outright Monetary Transactions-compra de bonos) del BCE. Así, el Banco Central Europeo falla en su deber de promover la sostenibilidad económica y la estabilidad financiera".

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Crisis y creación monetaria de los bancos

Mér, 08/06/2016 - 13:11
Alejandro Nadal, La Jornada

Hay dos modelos básicos para hablar de las funciones de los bancos en una economía moderna. El primero es el de intermediación de fondos prexistentes (fondos prestables). Tiene una larga tradición en la historia de la teoría económica. El segundo es el de creación monetaria.

El primero es una fantasía que nada tiene que ver con la realidad. El segundo sorprende por sus implicaciones.

Si usted le da un micrófono a un economista para que hable sobre los bancos, es casi seguro que comenzará su discurso refiriéndose a los bancos como intermediarios entre los ahorradores y los demandantes de capital. En su historia los bancos comerciales privados aparecerán como simples intermediarios entre ahorradores y aquellos agentes que demandan capital para gastarlo, ya sea en actividades productivas (los empresarios) o para financiar su consumo. El banco central es el único encargado de emitir dinero y controla toda la oferta monetaria.

El modelo estándar que permite introducir esta concepción sobre los bancos dice que en cualquier economía existe un mercado especial en el que se ofrece ahorro y se demanda capital. Los ahorradores y los inversionistas llegan al mercado de fondos prestables y el juego de la oferta y la demanda establece un precio de equilibrio que se llama tasa de interés. Ese mercado está organizado alrededor de los bancos. Éstos son instituciones muy útiles, porque ponen en contacto a los ahorradores y los demandantes de capital. Los primeros depositan sus ahorros en los bancos, y éstos les pagan una tasa de interés (llamada pasiva). A su vez, los bancos prestan a los demandantes de capital esos recursos y cobran una tasa de interés (llamada activa). La diferencia entre esas dos tasas es lo que constituye las ganancias del banco.

Esta concepción sobre el papel de los bancos no tiene ningún fundamento teórico ni empírico. Pero a los voceros del capital les resulta muy funcional por varias razones. Quizá la más importante es que la historia suena lógica y es aceptada por la mayoría del público. Los bancos reciben depósitos de recursos reales que existen previamente y los prestan a los demandantes. Todo suena muy lógico, pero nada tiene que ver con lo que acontece en la realidad.

Hace un año Zoltan Jakab y Michael Kumhof, economistas del Fondo Monetario Internacional y del Banco de Inglaterra, respectivamente, publicaron un estudio en el que destruyen esa anacrónica e inconsistente visión sobre el papel de los bancos en una economía monetaria capitalista (Consultar el documento). El texto tiene cuatro conclusiones centrales.

Primero, en el mundo real los bancos proveen financiamiento mediante la creación de dinero. Los bancos ofrecen préstamos, pero no necesitan tener en sus bóvedas los fondos necesarios para otorgar crédito. La causalidad se invierte: los préstamos hacen a los depósitos, no la a inversa.

Segundo, la rentabilidad de los bancos proviene de la cantidad de crédito que pueden generar. La actividad de creación monetaria de los bancos se incrementa cuando la economía está en la fase ascendente de un ciclo: las expectativas sobre el crecimiento y las oportunidades de negocios son buenas y el banco participa gustoso del entusiasmo, porque cada nuevo deudor aumenta su rentabilidad. la actividad bancaria es intensamente procíclica.

Lo que sí se necesita es que el dinero creado por los bancos tenga amplia aceptación entre el público. Eso se logra por el hecho de que los bancos aceptan los medios de pago creados por ellos mismos (cheques, tarjetas de débito, etc.) y por un elemento adicional que es la tercera conclusión del estudio: el banco central tiene el compromiso de poner a disposición del sector bancario las reservas que éste demanda. Las reservas no son la causa de los préstamos, sino su consecuencia.

La cuarta conclusión es automática, aunque es difícil de entender para los economistas formados en la escuela tradicional. El nuevo crédito sirve para promover inversiones y consumo. Es combustible para la actividad económica, y eso genera ingresos y ahorro. Es decir, el ahorro es una consecuencia del crédito, no su causa.

Esta visión sobre la moneda endógena creada por la actividad bancaria no es nueva. Es anterior a Keynes, y hoy es compartida por los economistas post keynesianos. Desde luego, esta perspectiva analítica permite explicar con mayor claridad la dominación del sector financiero en el mundo económico. Y también arroja luz sobre la naturaleza de la crisis y de la fase deflacionaria, por la que hoy atraviesan las principales economías del mundo. El colapso en el crédito marcó el giro de la economía mundial a partir de 2008 y anuncia los nuevos candidatos a ser golpeados de manera todavía más brutal en los meses que vienen.

Mientras gobiernos y bancos centrales insistan en pelear la batalla de la crisis deflacionaria con instrumentos derivados de su modelo anacrónico sobre fondos prestables, el colapso económico no podrá ser superado.
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Ver: Cómo los bancos crean dinero de la nada

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El Banco Mundial recorta hasta el 2,4% sus proyecciones de crecimiento global

Mér, 08/06/2016 - 07:01

El Banco Mundial alertó el martes desde Washington sobre el estancamiento que sufre en estos momentos la economía global. Un frenazo instigado en su mayor parte por la caída en los precios de las materias primas y que ha llevado a la institución a rebajar sus previsiones de crecimiento en cinco décimas en los últimos seis meses hasta el 2,4%.

Un porcentaje que supone el menor crecimiento registrado desde la Gran Recesión de 2009 si lo comparamos con las perspectivas que coteja el Fondo Monetario Internacional y una expansión nula con respecto al año pasado, una señal más que aviva el atrofio de la actividad económica que sufre el planeta.

Una situación fomentada en gran parte por el tísico crecimiento que registran las economías avanzadas, el excesivo abaratamiento de las materias primas, pese a que el crudo ha subido más de un 80% desde los mínimos alcanzados a mediados de febrero, la debilidad en el comercio mundial y el desvanecimiento de los flujos de capital.

De hecho, la mitad de la rebaja en las perspectivas de crecimiento, que a comienzos de año alcanzaban el 2,9%, está instigada por los países exportadores de materias primas. Algunos, como Venezuela o Brasil sufrirán una contracción del 10,1% y el 4% respectivamente en sus economías este año, una losa que hace que el crecimiento de las naciones exportadoras de petróleo y otras materias se haya reducido hasta un tercio de lo previsto en enero.

"El débil crecimiento pone de manifiesto la vital importancia para que los países establezcan políticas que impulsen el crecimiento económico", indicó Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial. "El crecimiento se está desacelerando de forma importante en los países exportadores de materias primas", reiteró.

En este sentido, no sólo Brasil se convierte en una losa para Latinoamérica, que encadena por primera vez en más de tres décadas, dos años consecutivos en recesión, sino que otros exportadores de petróleo, como Rusia, sufrirán este año una recesión más profunda de lo inicialmente previsto, con una contracción del 1,2% tras haber hecho lo propio el año pasado con un crecimiento negativo del 3,7%.

Sin embargo, los mercados emergentes y las economías en desarrollo importadores de productos básicos se han adaptado mejor que los países exportadores, aunque los beneficios derivados de los precios más bajos de la energía y otros productos básicos no se han concretado rápidamente.

Según las previsiones, estas economías se expandirán un 5,8% en 2016, lo que representa una pequeña baja respecto del 5,9% estimado para 2015. Pese al turbulento arranque de año en China, el Banco Mundial pronostica un crecimiento del 6,7% en 2016, tras el 6,9% que se registró el año pasado.

Desde la institución alertan sobre el aumento significativo del crédito al sector privado, intensificado por un período de bajas tasas de interés y más recientemente el aumento de las necesidades de financiación, una situación genera riesgos potenciales para varios mercados emergentes y economías en desarrollo.

"El rápido aumento de la deuda privada en varias economías emergentes y en desarrollo indica que es necesario actuar con cautela", recomendó el economista jefe del Banco Mundial quien estimó que tras un período de rápido aumento del endeudamiento, no es inusual observar que los préstamos bancarios en mora, como porcentaje de los préstamos brutos, se cuadruplican.

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La metedura de pata de la reforma laboral francesa

Mar, 07/06/2016 - 21:16

Thomas Piketty, Sin Permiso

Mientras las tensiones sociales amenazan con bloquear a Francia y el gobierno sigue negándose al diálogo y la negociación, su propuesta de legislación laboral se revela cada vez más como lo que es: una metedura de pata terrible, uno más de un periodo presidencial perdido, y tal vez el más grave. El gobierno nos quiere hacer creer que paga el precio por ser reformador, y que tiene que luchar solo contra el conservadurismo. La verdad es muy diferente: en este tema, como en otros antes, quienes ostentan el poder multiplican sus improvisaciones, mentiras y chapuzas.

Lo hemos visto ya en el caso de la competitividad. El gobierno comenzó suprimiendo - erróneamente - las contribuciones de los empleadores decididas por el gobierno anterior, antes de poner en marcha un increíble mecanismo para reembolsar a las empresas en forma de rebajas fiscales la parte que las empresas habían contribuido el año pasado, con una gran pérdida de credibilidad relacionada con la falta de legibilidad y durabilidad del dispositivo. Por el contrario, habría que haber puesto en marcha una ambiciosa reforma de la financiación de la seguridad social.

Falta de preparación y cinismo Con la ley de trabajo nos enfrentamos a la misma mezcla de falta de preparación y de cinismo. Mientras que el desempleo ha aumentado de manera constante desde el año 2008, con un medio millón de parados más (2,1 millones de solicitantes de empleo Clase A a mediados de 2008, 2,8 millones a mediados de 2012, 3,5 millones a mediados de 2016), no se debe a que la legislación laboral de repente se ha vuelto más rígida. Es porque Francia y la zona euro han causado por la excesiva austeridad una recaída absurda de la actividad en 2011-2013 , por debajo de Estados Unidos y del resto del mundo, convirtiendo así una crisis financiera llegada del otro lado del Atlántico en una larga recesión europea. Si el gobierno comenzara por admitir sus errores, y sobre todo saca las lecciones necesarias para una reforma democrática en la zona del euro y des sus criterios presupuestarios, sería mucho más fácil hacer los debates imprescindibles para llevar a cabo las reformas que necesita Francia.

Es particularmente lamentable que el derecho del trabajo tenga que ser debatido. El creciente uso de los contratos de duración determinada (CDD) por las empresas francesas nunca ha reducido el desempleo. Ya es hora de adoptar un sistema de bonus-malus que permita poner coto a los empleadores que abusan de la precariedad y del desempleo. De manera más general, hay que restringir el uso de los CDD a los casos que realmente se justifiquen y hacer de los CDI la norma para las nuevas contrataciones, teniendo como contrapartida una aclaración de las condiciones de ruptura del contrato, que a menudo incluyen demasiadas incertidumbres tanto para empleados como para empleadores. Hay condiciones para una reforma equilibrada, basada en la negociación; pero por desgracia, el gobierno ha sido incapaz de proponerla al país.

El debate se centra ahora en el artículo 2 de la Ley del Trabajo, que tiene como objeto convertir los convenios de empresa en la norma habitual, con la posibilidad de desviarse tanto de los acuerdos sectoriales como de la legislación nacional, en particular en lo que respecta a la organización de las horas de trabajo y el pago de horas extras. El asunto es complejo y no se presta a respuestas simples, como muestra también el volumen del proyecto de ley (588 páginas para todo el proyecto, incluyendo 50 páginas para el art. 2). Obviamente, algunas decisiones muy específicas sobre las pausas y los horarios solo pueden ser tomadas a nivel de empresa. Por el contrario, hay otras, más estructurales, tienen que decidirse a nivel nacional, porque de lo contrario la competencia generalizada entre las empresas podría conducir al dumping social. Por ejemplo, los países que no tienen una legislación nacional ambiciosa sobre las vacaciones pagadas tienden a tomar muy pocas vacaciones, a pesar del crecimiento histórico de los salarios, lo que puede ser colectivamente absurdo.

El espejismo de unos convenios de empresa equilibrados Sobre la cuestión de los acuerdos de empresa, algunos pensaban que su crecimiento en Alemania en la década del 2000 fue una de las claves del éxito actual del modelo alemán (véase por ejemplo este estudio). El debate está abierto, y es legítimo. Pero hay que hacer hincapié en dos puntos. En primer lugar, hay que recordar que el buen comportamiento del empleo en Alemania se explica en parte por el nivel inusualmente alto de su superávit comercial, más de 8% del PIB como media en los últimos 5 años. En otras palabras, cada vez que Alemania produce 100 euros de bienes o equipos, el país solo consume e invierte 92 euros en Alemania. Para el registro, simplemente no hay ningún ejemplo histórico de una economía de este tamaño con un superávit comercial tan importante y duradero.

Es cierto que esto se explica en parte por los puntos fuertes del modelo industrial y social alemán, incluyendo su excelente integración en los nuevos circuitos de producción de Europa central y oriental tras la ampliación europea en la década del 2000, pero es también debido a la excesiva moderación salarial, que probablemente se ve agravada por el aumento de los acuerdos de empresa y la competencia generalizada entre los centros de producción, lo que en última instancia significa hacerse con parte de la actividad económica de los vecinos. Si se pretendiera extender tal estrategia a toda Europa, por definición estaría condenada al fracaso: nadie en el mundo podría absorber ese superávit comercial. Eso agravaría la tendencia actual, que conduce directamente a nuestro continente un régimen de bajo crecimiento, deflación de los salarios y alto endeudamiento.

A continuación, y lo más importante, uno de los puntos fuertes del modelo alemán son sus sindicatos fuertes y representativos. Dada la debilidad de los sindicatos franceses y de su implantación, parece ilusorio pretender desarrollar acuerdos equilibrados a nivel de empresa. En estas circunstancias, sería mejor volver a escribir el artículo 2, con el fin de favorecer los acuerdos sectoriales, que teniendo en cuenta la realidad actual del sindicalismo francés es el nivel más pertinente y más prometedor. Como han mostrado los trabajos de Thomas Breda , los delegados sindicales están prácticamente ausentes de la mayoría de las empresas francesas, no sólo de las más pequeñas, sino también de las medianas, en parte debido a la discriminación salarial de las que son objeto. Aquí nos encontramos con una cultura de la conflictividad muy apreciada por muchos empresarios franceses, como acaba de ilustrar el jefe de la patronal Medef con sus insultos estúpidos a la CGT. En el norte de Europa, hace décadas que los representantes de los sindicatos desempeñan un papel importante en los consejos de administración (un tercio de los puestos en Suecia, la mitad en Alemania), y las empresas han aprendido a utilizar en su favor la mayor implicación de los trabajadores en sus estrategias corporativas. Este modelo de cogestión, inventado después de la Segunda Guerra Mundial, podría mejorarse aún más en el futuro; por ejemplo, permitiendo a los empleados votar en las juntas generales de accionistas, que se convertirían en asambleas mixtas, lo que permitiría nombrar a administradores capaces de representar proyectos de desarrollo apoyados por ambas partes. Pero Francia se encuentra todavía en su infancia en la etapa de la negociación social y la democracia económica.

Pasar por alto las elecciones sindicales De manera más general, la principal debilidad de la ley de trabajo es no tomar suficientemente en cuenta la debilidad de los sindicatos franceses, y cómo resolverlos. Peor aún: la ley de trabajo contiene disposiciones que podrían debilitar aún más a los sindicatos y sus delegados. Esto es particularmente cierto cuando se trata de los referendos de empresa previstos en el artículo 10. El objetivo es permitir a los empleadores convocar un referéndum - y en condiciones que a menudo se asemejan a un chantaje – sobre acuerdos que habrían sido rechazados por sindicatos que representan hasta el 70% de los empleados de la compañía en las últimas elecciones sindicales en la empresa. Se entiende que a la CFDT le pueda convenir en algunos casos particulares: con un 30% de los votos se puede pasar por alto a los otros sindicatos, especialmente a la CGT, y negociar un acuerdo directamente con el empleador. Sin embargo, esta manera de pasarse por alto las elecciones sindicales - que tienen lugar cada cuatro años - es dar marcha atrás en relación a los tímidos avances democráticos que han supuesto las recientes reformas de la representación sindical en 2004-2008, y que por primera vez dan a los sindicatos con el 50% de los votos el papel decisivo en la firma de acuerdos de empresa (mientras que el sistema anterior permitía que cada uno de los cinco sindicatos históricos de 1945 pudiese firmar acuerdos, independientemente de su representación en la empresa, lo que no tuvo apenas éxito dado el modelo social francés). Todos los ejemplos extranjeros lo demuestran: la democracia económica tiene necesidad de entidades intermedias. No se conseguirá sacar a Francia de la crisis poniendo en contra y frustrando a la mayor parte de los sindicatos y el cuerpo social del país.

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