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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5536125
Actualizado: fai 15 horas 58 min

El principio del fin de esta Europa antidemocrática e injusta

Dom, 12/07/2015 - 22:24

Vicenç Navarro, Attac.es

Este artículo da información que no ha aparecido en los mayores medios, mostrando la enorme agresividad, comparable a la ejercida en un conflicto bélico, hacia las clases populares de Grecia por parte de la Troika y de los gobiernos de la Eurozona liderados por el alemán, con el apoyo servil del gobierno español. El artículo también muestra la nula credibilidad del argumento utilizado por las fuerzas atacantes, de que los pueblos de los países de la Eurozona han prestado dinero a Grecia que ahora el pueblo griego tiene que devolver. El artículo expone que la llamada ayuda a Grecia ha sido una ayuda a los bancos europeos, y muy en especial a los bancos alemanes, franceses y españoles, que fueron rescatados por los Estados, siendo ahora estos los que están pidiendo al pueblo griego que pague por ese rescate.

Durante estos años hemos visto el acto de mayor agresión que haya sufrido un país europeo desde la II Guerra Mundial. Una guerra ha estado ocurriendo, con miles de muertos, con muchos daños y sufrimientos y una gran destrucción de propiedad pública y privada (alcanzando un valor equivalente a un cuarto de su riqueza total), dejando al país –Grecia- en una enorme ruina y miseria. Y esta última semana vimos lo que fue diseñado por los agresores como la semana final, donde se vería la derrota definitiva de aquellos que se levantaron para resistir tanta agresión. Esta hostilidad bélica ha sido en contra de las clases populares de Grecia, realizada por las clases pudientes de aquel país y por las élites gobernantes de la Unión Europea y su mayor instrumento de presión, el Banco Central Europeo (BCE), con la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), instrumentos tan destructores de vidas y propiedades como las bombas de destrucción masiva de carácter militar. Durante la batalla final, que iba a culminar con su victoria, el Banco Central Europeo asfixió a tales clases populares, no permitiéndoles el acceso a su propia propiedad y a fondos con los que sobrevivir en el periodo clave de la batalla, que tomaba lugar esa semana.

Nunca antes se había visto una situación semejante en Europa. El famoso corralito al que el BCE forzó en el Estado griego y que limitaba el acceso de las clases populares a los medios elementales de subsistencia, era una medida de enorme presión para poder derrotar y ganar la guerra en el momento en el que el pueblo griego tenía que decidir, imponiéndole el voto a favor de los intereses financieros representados por la Troika (el BCE, el FMI y la Comisión Europea), por el Eurogrupo y por los gobiernos de la Eurozona, liderados por el alemán, con la alianza servil de la derecha española representada por el gobierno del Partido Popular.

La farsa de la supuesta ayuda a Grecia La justificación de tal batalla era que los gobiernos de la Eurozona querían recuperar el dinero que según ellos prestaron a Grecia, utilizando el argumento de que los pensionistas de los países europeos habían prestado dinero al gobierno griego para que pudiera pagar las pensiones (que se presentaban como exuberantes) a las clases populares griegas. Dicho argumento era parte de la guerra que ha estado ocurriendo, intentando movilizar a las clases populares de los países de la Eurozona a favor de la agresión al pueblo griego. Nunca antes la manipulación mediática había alcanzado tales niveles. Esta movilización tenía como objetivo ocultar la realidad. El dinero, de hecho, no era para que el Estado griego pagara las pensiones, sino para que el Estado griego pagara a los bancos privados (alemanes, franceses, españoles, entre otros) a través de sus Estados. Eran estos Estados los que habían salvado a los bancos privados (que habían comprado bonos públicos del Estado griego, a unos intereses abusivos y exagerados -consecuencia de que el BCE sea, en realidad, un lobby de aquellos bancos) comprándoles todos los bonos públicos griegos, pasando a ser estos Estados los propietarios de tal deuda pública.

Presentar la transferencia de fondos de la Troika y de los Estados europeos como una ayuda al pueblo griego es una de las mentiras más demagógicas que han sido proferidas por parte del establishment financiero europeo, y que se han promovido a través de los medios de comunicación afines a tales intereses (que son la mayoría). Esta supuesta ayuda a Grecia ha ido a parar a los bancos privados, puesto que si los bancos hubieran tenido que absorber el no pago de la deuda, el Estado griego no tendría que verse ahora forzado a pagarles. El mercado financiero nunca es, en realidad, un mercado en el que los riesgos se distribuyan equitativamente. Los poderosos, como los bancos, nunca pierden. Siempre hay los Estados que los rescatan a base de sus fondos públicos. Estos rescates, por cierto, carecen de mandato popular, pues nunca tales medidas de rescate han estado en las ofertas electorales de los partidos gobernantes. Cuando el Presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schulz (en la noche del domingo cuando se supo del rechazo masivo del pueblo griego a las propuestas hechas por la Troika y el establishment europeo), respondió a tal rechazo insistiendo que el pueblo griego tiene que aceptar que detrás de las exigencias de la Troika está la voluntad expresada por los pueblos europeos a través de sus gobiernos, estaba faltando a la verdad. Los pueblos europeos nunca han votado sobre la necesidad de tales políticas de austeridad, ni en Grecia ni en sus propios países. En realidad, todas las encuestas muestran la enorme impopularidad de tales medidas a lo largo del territorio de la Eurozona, siendo ellas la causa del gran deterioro de la popularidad del sistema de gobernanza de la Eurozona, hoy una de las más bajas en su historia.

Las armas de destrucción masiva: el BCE y el FMI Ha sido el Banco Central Europeo el que ahora ha puesto una pistola en la sien de cada ciudadano griego, en el momento de votar, diciéndole que si votaba NO, es decir, a favor de interrumpir las políticas de austeridad, él o ella no podrían ya conseguir más dinero y perderían el ya existente. Y todo ello en un ambiente que se ha caracterizado por la total ausencia de libertad de expresión y democracia, en que los mayores medios de información en Grecia los controlaban aquellos intereses económicos y financieros. En Grecia, como en España, la gran mayoría –por no decir todos- de los medios de información y persuasión los controlan los intereses financieros y económicos y las clases pudientes del país, y cuyos intereses defienden y representan, en su mayor parte, los mayores partidos de la oposición en el parlamento griego. Como bien señalaba el New York Times (International New York Times, Saturday-Sunday 04-05.07.15, p. 3), los principales medios de información griegos carecen de la más mínima diversidad ideológica. Los mismos medios que habían ocultado el enorme sufrimiento de las clases populares griegas durante todos los años de austeridad, ahora presentaban las políticas del gobierno Syriza (que intentaba paliar y prevenir la continuidad de tales daños) como las responsables del deterioro padecido, apoyando el SI en el referéndum que tendría como objetivo el continuar aquellas políticas que han causado tanto daño y tanto sufrimiento. La cobertura de lo que ha estado ocurriendo en Grecia por dichos medios ha sido muy sesgada (como lo ha sido también en España), ofreciendo todo el espacio mediático a los que apoyaban el SI, negándoselo a los que promovían el NO. Según el New York Times, todas las televisiones han dado mucho más espacio a los primeros que a los segundos. Solo un canal, ERT, que había sido cerrado durante el gobierno anterior, dio el mismo espacio a los dos bandos.

Los mayores medios griegos expresaron una enorme hostilidad hacia el gobierno Syriza, porque este quiere diversificar y extender la muy limitada libertad de expresión hoy existente en el país. En Grecia, como en España y como en América Latina, la muy acentuada falta de diversidad de los medios es el mayor problema que tiene el sistema mal llamado democrático. Así, el ex Primer Ministro griego Antonis Samarás, responsable de las medidas impuestas por la Troika en Grecia, ha tenido mucho más acceso a tales medios en su defensa del SI que el Sr. Tsipras en defensa del NO. Y en todos estos medios griegos, el mensaje que le llegaba al ciudadano era que lo que la ciudadanía estaba experimentando en Grecia esta semana, incluyendo el corralito, era resultado de la incompetencia y rigidez del gobierno Syriza.

La complicidad de los medios de información españoles en el ataque a Syriza Esta cobertura tan sesgada caracterizó también a los grandes medios españoles, ya que todos ellos culpabilizaron a Syriza del desastre que estaba viviendo Grecia. El País publicó dos días antes del referéndum un artículo de increíble mezquindad, mintiendo a sabiendas sobre Syriza, escribiendo que este partido se había aliado nada menos que con “el partido nazi griego”, Amanecer Dorado (?!), para imponer el referéndum al pueblo griego. Incluso por los estándares de manipulación que han venido caracterizando a las noticias y reportajes sobre Grecia en este rotativo, este escrito alcanzaba un nivel difícil de superar. El autor de este artículo –Bernard-Henri Levy- es el darling del establishment francés y español, dócil y servil siempre con las estructuras de poder, que ya en su día lideró la movilización mediática a favor de la invasión de Libia, con el objetivo de cambiar el gobierno en aquel país, creando un enorme vacío responsable ahora de que Libia sea uno de los mayores centros de yihadismo, causando la enorme crisis del Mediterráneo. Voces como la de tal personaje no solo son marionetas del poder, sino incompetentes, responsables de enormes desastres. Pero la continua producción de falsedades no es obstáculo para que continúen gozando de grandes cajas de resonancia para promover su ideario auténticamente reaccionario.

La victoria frente al terrorismo y frente al miedo Es un hecho de proporciones históricas que la población diera un rotundo apoyo al gobierno Syriza, diciendo BASTA YA a la agresividad de los centros de poder europeos. Y como era de esperar, la mayor parte del apoyo provino de las clases populares, siendo las clases más adineradas las que apoyaron el SI, en su intento de deshacerse de Syriza. Pero no lo consiguieron. En realidad, Syriza salió reforzada en esta alternativa. Y ello muestra que, a pesar del enorme poder del establishment europeo, con medidas enormemente hostiles y agresivas, la mayoría de la población tuvo la valentía y coraje de decir NO. Es un ejemplo para el resto de los pueblos que viven en los países de la Eurozona.

Grecia no saldrá del euro, como ya les indiqué en pasados artículos. El argumento de que las clases populares tienen que hacer grandes sacrificios para, en teoría, salvar el euro, es el argumento más utilizado en los mayores medios de información. Y ello a pesar de que, como he indicado en muchas ocasiones, el euro nunca ha estado en peligro. Y la causa de ello es que su existencia beneficia enormemente al capital financiero hegemonizado por el alemán. El Presidente del Banco Central Alemán, el Bundesbank, acaba de declarar que la salida de Grecia del euro dañaría enormemente los intereses de aquel capital. Lo que tal estructura de poder deseaba, como indiqué ya hace tiempo, no era echar a Grecia del euro, sino echar a Syriza del gobierno. Y no lo ha conseguido. Se abren ahora toda una serie de posibilidades. Y aunque es altamente improbable, lo deseable sería que se realizaran referéndums similares al ocurrido en Grecia, en los que la población de cada uno de los países de la Eurozona pudiera expresar su grado de aceptación o rechazo de las políticas de austeridad que aquellos gobiernos continúan aplicando a pesar del enorme desastre que han estado causando en cada uno de los países donde se han estado implementando.

Un dato de enorme importancia que no ha aparecido en los medios de información es que en ninguno de los países donde su gobierno quería imponer el SI a Grecia se había consultado a la población sobre si aceptaba o no los rescates bancarios, origen de que gran parte de la deuda pública griega la tengan los Estados, en lugar de la banca privada. Lo que sí sabemos es que en cada uno de estos países, los rescates a la banca privada han sido sumamente impopulares. Como indiqué antes, así lo muestran las encuestas. De ahí que presentar las presiones impuestas al gobierno griego para continuar las políticas de austeridad como una respuesta a una petición popular para recuperar los fondos debidos a los pueblos europeos, fondos que han sido mermados por la supuesta ayuda a Grecia, carezca de credibilidad. Es un argumento mezquino para movilizar a la población a que apoye a los gobiernos liderados por el gobierno alemán en su lucha contra el pueblo griego.

Pero el hecho más importante de lo que ocurrió el pasado domingo en Grecia es que el voto claramente mayoritario del pueblo griego muestra que las políticas represivas encaminadas a atemorizar a la población (con medidas terroristas nunca utilizadas con tanta intensidad como en Grecia) no han podido doblegar la existencia de unas clases populares que nos han enseñado a todos los demás que si la gente se organiza y se moviliza, puede vencer y ganar batallas en esta guerra sangrienta que está ocurriendo en este continente. El sí se puede ha señalado una vez más que las clases populares pueden vencer a sus agresores por muy fuertes que estos sean. Ocurrió en Grecia y ocurrirá en el resto de Europa. De ahí que se haya iniciado un movimiento de rechazo frente a este establishment europeo con el apoyo del FMI, exigiendo un cambio hacia otra Europa que sea democrática y justa. Existen ya hoy en Europa grandes movilizaciones que aparecen raramente en los medios, demandando otra Europa cercana a las clases populares en lugar de a las élites gobernantes que representan los intereses sobre todo del capital financiero que hoy domina Europa.

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La austeridad ha fracasado: carta abierta de Thomas Piketty y otros economistas a Angela Merkel

Dom, 12/07/2015 - 19:37

Thomas Piketty, Jeffrey Sachs, Dani Rodrik, Simon Wren-Lewis, Heiner Flassbeck

La interminable austeridad que se intenta hacer tragar a la fuerza al pueblo griego básicamente no funciona. Grecia ha dicho ahora basta ya de modo resonante.

Como la mayoría del mundo ya sabía, las exigencias financieras hechas por Europa han aplastado a la economía griega, han llevado a un desempleo masivo, a un derrumbe del sistema bancario, han empeorado bastante más la crisis, con un problema de deuda que se ha acrecentado hasta un 175 % del PIB impagable. La economía yace hoy quebrantada con una caída en picado de los ingresos, la producción y el empleo deprimidos, y las empresas famélicas de capital.

El impacto humanitario ha resultado colosal—hoy el 40 % de los niños vive en la pobreza, la mortalidad infantil se ha disparado y el desempleo juvenil se acerca al 50 %. La corrupción, la evasión fiscal y la mala contabilidad de anteriores gobiernos griegos contribuyeron a crear el problema de la deuda. Los griegos se han plegado a buena parte de la demanda de austeridad de la canciller alemana Angela Merkel —recorte de salarios, recorte del gasto público, tajos a las pensiones, privatizadas y desreguladas, y aumento de impuestos. Pero en años recientes los llamados programas de ajuste infligidos a países como Grecia sólo han servido para crear una Gran Depresión como no habíamos visto en Europa desde 1929-1933. La medicina prescrita por el Ministerio de Finanzas alemán y Bruselas ha sangrado al paciente, no ha curado la enfermedad.

Juntos apremiamos a la canciller Merkel y a la troika a efectuar una corrección de rumbo para evitar mayores desastres y permitir que Grecia permanezca en la eurozona. Ahora mismo se le está pidiendo al gobierno griego que se ponga una pistola en la cabeza y apriete el gatillo. Por desgracia, la bala no solo acabará con el futuro de Grecia en Europa. El daño colateral acabará con la eurozona como ejemplo de esperanza, democracia y prosperidad y podría llevar a consecuencias económicas de largo alcance en todo el mundo.

En la década de 1950, Europa se fundó sobre el perdón de deudas pasadas, sobre todo las de Alemania, lo que generó una aportación masiva al crecimiento económico y la paz de la postguerra. Hoy necesitamos reestructurar y reducir la deuda griega, dejar espacio para que la economía pueda respirar y recuperarse, y permitir que Grecia vaya pagando un gravamen reducido de la deuda durante un largo periodo de tiempo. Este es el momento de repensar con humanidad el programa de austeridad, punitivo y fracasado, de años recientes y avenirse a una reducción considerable de las deudas griegas en conjunción con reformas muy necesarias en Grecia.

Nuestro mensaje a la canciller Merkel es bien claro: le apremiamos a emprender esta acción vital de liderazgo para con Grecia y Alemania, y también ante el mundo. La historia le recordará por su forma de actuar en esta semana. Esperamos y contamos con que haga posible que se den pasos audaces y generosos en relación con Grecia que sean de utilidad para Europa en las generaciones por venir.

Atentamente,

Heiner Flassbeck, ex-secretario de Estado del Ministerio Federal de Finanzas alemán
Thomas Piketty, profesor de Economía de la Escuela de Economía de París
Jeffrey D. Sachs, profesor de Desarrollo Sostenible, profesor de Política de Salud y Gestión, director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia
Dani Rodrik, profesor Fundación Ford de Economía Política Internacional, Escuela Kennedy de Harvard
Simon Wren-Lewis, profesor de Política Económica de la Escuela Blavatnik de Gobierno, Universidad de Oxford
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¿Por qué a Grecia no se le permite una segunda moneda para salir de la crisis?

Dom, 12/07/2015 - 05:28

Cuando existen grandes desequilibrios monetarios como entre Grecia y la UE, la existencia de una moneda única para hacer todo lo que una economía necesita genera más traumas que beneficios. En Grecia podrían convivir dos monedas a la vez, como ocurre en Suiza, el Reino Unido, Japón y otros países, pero el mandato de la UE no lo permite. La esclavitud financiera al euro fue establecida para siempre y no permite su salida. Dénme el control del dinero y no me importará quien haga las leyes, dijo el banquero M.A. Rothschild. La existencia de una moneda única, o "mono cultivo", es mucho más rentable para el sistema financiero. Pero cuando a ese monocultivo llega una peste todo el sistema se derrumba.
Bernard Lietaer, uno de los pocos expertos en sistemas monetarios, compara el monocultivo del euro con un bosque de pinos: "es un sistema perfecto y muy bien regulado, todos los pinos crecen rápido y el bosque se ve magnífico, pero basta una cerilla para que todo el bosque se convierta en cenizas". Lietaer lleva 30 años años estudiando estos temas y fue uno de los diseñadores del mecanismo de convergencia de la moneda única europea. Lástima que los sólidos criterios de este mecanismo de convergencia fueron fácilmente falsificables por los expertos de Goldman Sachs que asesoraron a Grecia para disfrazar sus déficit. Sabemos que el largo brazo de Goldman Sachs, el brazo financiero más estratégico de Estados Unidos, envuelve a toda Europa...

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Tras la deuda griega

Sáb, 11/07/2015 - 21:49

El actual debate sobre la deuda griega ha dado lugar a todo tipo de amenazas: primero contra el gobierno de Alexis Tsipras y luego contra los electores griegos. Sin entrar en la discusión sobre el carácter odioso de la deuda, Thierry Meyssan llama la atención sobre la campaña internacional contra la salida de Grecia de la eurozona. El autor pone bajo la lupa el proyecto histórico de la Unión Europea y de la eurozona, tal y como Churchill y Truman lo formularon en 1946, y concluye que Grecia no es víctima hoy de su situación económica sino del entorno político internacional.
Thierry Meyssan, Red Voltaire

El referéndum griego ha provocado en la Unión Europea intensos debates que demuestran la ignorancia generalizada sobre las reglas del juego. Los participantes se disputan sobre la cuestión de saber si los griegos son o no responsables de la deuda, poniendo siempre mucho cuidado en no mencionar la usura que practican los acreedores. Pero también pasan por alto la historia del euro y las razones de su creación.

El euro: proyecto anglosajón nacido de la guerra fría A partir del Tratado de Roma, hace 64 años, las instancias administrativas sucesivas del «proyecto europeo» (CECA, CEE, UE) [1] dedicaron sumas colosales y de una envergadura nunca vista anteriormente al financiamiento de su propaganda a través de todos los medios de difusión. Cientos de artículos y programas de radio y televisión pagados por Bruselas se publican o se transmiten diariamente para inculcarnos una versión falsa de su historia y hacernos creer que el actual «proyecto europeo» corresponde a los deseos de los europeos que vivieron el periodo intermedio entre las dos guerras mundiales.

Sin embargo, hoy en día los archivos están al alcance de todos. Y esos archivos demuestran que, en 1946, Winston Churchill y Harry Truman decidieron dividir el continente europeo en dos partes: sus vasallos de un lado, y del otro la URSS y su zona de influencia. Para garantizar que ningún Estado pudiese liberarse de su sistema de vasallaje, Churchill y Truman decidieron manipular los ideales de la época.

Lo que entonces se denominaba el «proyecto europeo» no consistía en defender supuestos valores comunes sino en fusionar la explotación de las materias primas y las industrias vinculadas al sector militar en Francia y en Alemania para garantizar que esos países no pudiesen volver a guerrear entre sí (Ver la teoría de Louis Loucheur y del conde Richard de Coudenhove-Kalergi [2]). El objetivo no era negar profundas diferencias ideológicas sino garantizar que esas diferencias no condujesen nuevamente al uso de la fuerza.

El MI6 británico y la CIA estadounidense se dieron entonces à la tarea de organizar el primer «Congreso de Europa», en La Haya, en mayo de 1948, en el que participaron 750 personalidades (entre ellas el futuro presidente de Francia Francois Mitterrand) de 16 países. Se trataba ni más ni menos que de resucitar el «proyecto de Europa federal» (redactado por Walter Halstein –el futuro presidente de la Comisión Europea– para el canciller Adolf Hitler) basándose en la retórica de Coudenhove-Kalergi.

Es necesario aclarar aquí una serie de ideas falsas sobre ese Congreso.

- En primer lugar, es necesario recordar el contexto que rodea la realización del Congreso. Estados Unidos y el Reino Unido acababan de declarar la guerra fría contra la URSS. Esta última ripostó respaldando a los comunistas checos que lograron apoderarse legalmente del poder durante el llamado «Golpe de Praga» («Febrero Victorioso», según la historiografía soviética). Washington y Londres organizaron entonces el Tratado de Bruselas, preludio de la creación de la OTAN. En el Congreso de Europa, todos los participantes eran favorables a los anglosajones y antisoviéticos.
- En segundo lugar, al pronunciar su discurso, Winston Churchill utilizó el término «europeo» para designar a los habitantes del continente europeo (sin incluir a los británicos que, según Churchill, no son europeos) que decían ser anticomunistas. En tiempos de Churchill no se hablaba de que Londres integrara la Unión Europea. Su papel sería supervisarla.
- En tercer lugar, entre los participantes del Congreso aparecieron dos tendencias: los «unionistas», para quienes se trataba únicamente de prever un uso común de los medios que podían servir para resistir a la expansión del comunismo, y los «federalistas», que querían poner en práctica el proyecto nazi de Estado federal bajo la autoridad de una administración no electa.

El Congreso estableció con precisión todo lo que se hizo desde entonces bajo las sucesivas denominaciones de CECA, CEE y UE.

El Congreso adoptó el principio de creación de una moneda común. Pero el MI6 y la CIA ya habían fundado la Independent League for European Cooperation (ILEC) [3] –que se convirtió después en la European League for Economic Cooperation (ELEC). Su objetivo era que, después de creadas las instituciones de la Unión, todos los miembros pasaran de la moneda común (la futura European Currency Unit –ECU) a una moneda única (el euro), para que los países que integraran la Unión ya no pudiesen salir de ella [4].

Fue ese el proyecto que Francois Mitterrand concretó en 1992. A la luz de la Historia y de la participación misma de Francois Mitterrand en el Congreso de La Haya, en 1948, es absurdo afirmar hoy que existiese otro motivo para instaurar el euro. Es por eso que, con toda lógica, los Tratados actuales no prevén que un miembro de la Unión Europea pueda abandonar el euro, lo cual obligaría a Grecia a salir primero de la Unión Europea para poder abandonar el euro.

El deslizamiento del «proyecto europeo» hacia el sistema estadounidense La Unión ha pasado por dos momentos de definición fundamentales:

- A finales de los años 1960, el Reino Unido se negó a participar en la guerra de Vietnam y retiró sus tropas del Golfo Pérsico y de Asia. En aquel momento, los británicos dejaron de verse a sí mismos como el Estado 51 de Estados Unidos, empezaron a hablar de su «special relationship» con Washington… y decidieron incorporarse a la Unión Europea (en 1973).

- Con la disolución de la URSS, Estados Unidos quedó como dueño del terreno. El Reino Unido colaboró con Washington y los demás Estados les obedecieron. Por consiguiente, la Unión nunca llegó a deliberar sobre su expansión hacia el este, sólo se limitó a hacer lo que Washington había decidido y lo que el secretario de Estado James Barker ya había anunciado. La Unión Europea también adoptó tanto la estrategia militar de Estados Unidos [5] como el modelo económico y social de ese país, caracterizado por desigualdades muy acentuadas.

El referéndum griego ha hecho aparecer una línea divisoria entre las élites europeas, cuya vida se ha hecho cada vez más fácil y que apoyan sin reservas el «proyecto europeo», y las clases trabajadoras, que sufren ese sistema y lo rechazan. Este fenómeno ya había aparecido anteriormente, aunque sólo a escala nacional, durante el proceso de ratificación del Tratado de Maastricht por Dinamarca y Francia, en 1992.

En un primer momento, los dirigentes europeos cuestionaron la validez democrática del referéndum. El secretario general del Consejo de Europa, Thorbjorn Jagland (el mismo personaje que fue expulsado del jurado del Premio Nobel por corrupción [6]) declaró - que la duración de la campaña fue demasiado corta (10 días en vez de 14); - que no habría supervisión internacional (las organizaciones que habitualmente se dedican a eso no tenían tiempo de montar la supervisión);

- y que la pregunta planteada a los electores no era clara ni comprensible (a pesar de que la proposición de la Unión publicada en la Gaceta Oficial es mucho más corta y simple que los Tratados europeos anteriormente sometidos a referéndums).

Pero esa polémica se desinfló cuando el Consejo de Estado griego, llamado a pronunciarse sobre esas 3 cuestiones a instancias de varias personas privadas, confirmó la legalidad de la consulta.

La prensa dominante afirmó entonces que al votar por el «No», la economía griega estaría dando un salto hacia lo desconocido.

Pero lo cierto es que el hecho de ser miembro de la eurozona no garantiza buenos resultados económicos. Según la lista del FMI sobre el Producto Interno Bruto (PIB) en relación con la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), entre los 10 primeros países del mundo hay un solo Estado de la Unión Europea: el paraíso fiscal conocido como Luxemburgo. Francia aparece en el lugar número 25 de esa lista de 193 países.

El crecimiento de la Unión Europea en 2012 fue de 1,2%, lo cual la sitúa en el lugar 173 a nivel mundial, o sea uno de los peores resultados del mundo (la media mundial es de 2,2%).

También resulta evidente que ser miembro de la Unión Europea y utilizar el euro tampco garantiza el éxito económico. Si las élites europeas siguen apoyando ese «proyecto» es porque les resulta ventajoso. En efecto, al crear un mercado único y, posteriormente, una moneda única, los «unionistas» escondieron el verdadero sentido de la maniobra. Hoy en día, las antiguas desigualdades nacionales han cedido el lugar a las desigualdades entre las clases sociales, que a su vez se han uniformizado a escala europea. Es por eso que los más ricos defienden la Unión, mientras que los más pobres aspiran al regreso a los Estados con autoridad sobre la economía nacional.

Los contrasentidos sobre la Unión y el euro Hace varios años que el vocabulario oficial falsea el debate: ya no se considera «europeos» a todos los portadores de la cultura europea sino únicamente a los miembros de la Unión. Así se afirma, desde los tiempos de la guerra fría, que los rusos no son europeos. Y ahora se afirma también que, si saliese de la eurozona, Grecia abandonaría la cultura europea, cuando en realidad Grecia es la cuna de la cultura europea.

Lo que si es cierto es que, como dice la sabiduría popular, «los perros no paren gatos». La Unión Europea, concebida por los anglosajones, junto a los nazis y contra la URSS, hoy respalda al gobierno ucraniano, incluyendo a los nazis que lo componen, y ha declarado la guerra económica contra Rusia, camuflándola bajo la denominación de «sanciones».

A pesar de su nombre, la Unión Europea no fue creada para unir el continente europeo sino para dividirlo, separando definitivamente a Rusia. Charles De Gaulle denunció la maniobra pronunciándose por una Europa «de Brest a Vladivostock».

Los unionistas aseguran que el «proyecto europeo» ha permitido 65 años de paz en Europa. Pero, ¿hablan de ser miembro de la Unión Europea o de la condición de vasallos de Estados Unidos? En realidad, ese vasallaje es lo que ha garantizado la paz entre los países del oeste de Europa, manteniendo por demás la rivalidad entre ellos fuera del marco de la zona de la OTAN. Basta recordar, por ejemplo, que los miembros de la Unión Europea respaldaron bandos diferentes en la antigua Yugoslavia, antes de acabar marchando juntos bajo la voz de mando de la OTAN. Pero, ¿hay que considerar acaso que, si recuperaran su soberanía, los miembros de la Unión Europea acabarían fatalmente volviendo a pelear entre sí?

Volviendo al caso griego, los expertos han demostrado exhaustivamente que esa deuda es imputable tanto a problemas nacionales no resueltos desde el fin del Imperio otomano como a una estafa conjunta de grandes bancos privados y dirigentes políticos.

Lo cierto es que la deuda griega es tan impagable como las deudas de los principales países desarrollados [7]. En todo caso, Atenas podría resolver el problema fácilmente negándose a pagar la parte odiosa de su deuda [8], saliendo de la Unión Europea y aliándose con Rusia, que es para Grecia un socio histórico y cultural mucho más serio que los burócratas de Bruselas. Pero la situación de Grecia se complica aún más debido a su condición de miembro de la OTAN, que ya en 1967 organizó en el país heleno un golpe de Estado militar para impedirle acercarse a la URSS [9].
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Notas:
[1] La CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) fue la entidad predecesora de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la actual Unión Europea (UE).
[2] «Historia secreta de la Unión Europea», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 16 de enero de 2005.
[3] El presidente de la Independent League for European Cooperation fue Edmond Giscard d’Estaing, padre del futuro presidente de Francia y creador del ECU (en inglés European Currency Unit, el ECU fue el antecesor de la actual moneda común europea), Valery Giscard d’Estaing.
[4] MI6: Inside the Covert World of Her Majesty’s Secret Intelligence Service, Stephen Dorril, The Free Press, 2000.
[5] «Stratégie européenne de sécurité», Réseau Voltaire, 12 de diciembre de 2003.
[6] «Destituido el presidente del Premio Nobel de la Paz», Red Voltaire, 5 de marzo de 2015.
[7] «Según el BPI, los Estados industrializados no tienen cómo pagar sus deudas», Red Voltaire, 14 de abril de 2010.
[8] Cf. la teoría económica de Alexander Sack.
[9] «La guerra secreta en Grecia», por Daniele Ganser; «Grecia, el factor OTAN», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 23 de agosto de 2013 y 7 de abril de 2015.

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Tsipras convierte el No en Sí y se rinde a las exigencias de la troika

Sáb, 11/07/2015 - 15:55

El gobierno griego ha dejado a la democracia en un montón de cenizas y ha convertido el Voto No, de rechazo a las medidas de la troika, en un Si de capitulación y rendición a los dictados de Merkel y Bruselas. O ésto es al menos lo que nos quieren hacer creer. Lo cierto es que el voto No, contrario a los recortes y el alza de impuestos ha sido doblegado, y habrá recortes y alzas de impuestos en toda la linea establecida por Bruselas. Este sorpresivo arreglo puede ser para aliviar la dramática situación del pueblo griego que requiere socorro inmediato, y también dejar bien parada a la troika en el sentido de evitar futuras "sublevaciones" de países con problemas.

El plan, que fue votado anoche por el Parlamento griego y aprobado con 251 votos a favor, 32 en contra y 8 abstenciones, consiste en aplicar grandes recortes; reformar el sistema de pensiones y poner fin a la jubilacion anticipada; aumentar la edad de jubilación a 67 años para el año 2022; eliminar las subvenciones a la agricultura; aumentar el impuesto corporativo de 26% a 28% y reducir el gasto militar en 100 millones de euros este año y en 200 millones de enros en 2016, entre otras medidas.

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América Latina en el nuevo orden mundial

Ven, 10/07/2015 - 13:50
Raúl Zibechi, La Jornada

Nación o región que no tenga proyecto estratégico, y mantenga el timón con firmeza en las peores tormentas geopolíticas, está destinada a ser arrastrada por los vientos dominantes. América Latina está dejando pasar la oportunidad de romper con su papel de subordinación como patio trasero del imperio, precisamente por carecer de ambas condiciones: proyecto y firmeza política.

América del Sur, la región que está en mejores condiciones para romper con el molde impuesto por Estados Unidos, se encuentra dividida y los países que podrían enfocarse hacia nuevos rumbos están paralizados. En su conjunto, ha perdido peso en la arena internacional y en los principales foros.

El documento Estrategia militar nacional de Estados Unidos 2015, difundido recientemente y enfocado a la contención de China y Rusia, menciona en varios pasajes todas las regiones del planeta, pero hace alusiones apenas laterales hacia América Latina y el Caribe. Lo que no quiere decir que el Pentágono no tenga una política hacia la región, sino que no vislumbra problemas mayores en su patio trasero, donde sólo se preocupa por las organizaciones criminales trasnacionales.

Estos días se suceden dos reuniones en Ufá, en los Urales del sur: la cumbre de los países BRICS y de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS). Para el periódico chino Global Times, la doble reunión –en realidad se trata de convergencia de intereses– refleja un cambio profundo en la situación euroasiática con capacidad para influir en todo el mundo, a través de mecanismos potentes como el Banco de Desarrollo BRICS, el Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura ( Global Times, 8 de julio de 2015). En ambas cumbres el papel de la región latinoamericana es también marginal.

Ni América Latina está presente en la coyuntura internacional, ni los grandes poderes globales, los tradicionales o los emergentes, la toman en cuenta como actor global. Es cierto que la región nunca tuvo presencia global, aunque Brasil jugó años atrás cierto papel en varios escenarios y en instituciones como los BRICS, pero lo destacable es el retroceso, en particular de Sudamérica, como actor independiente. Hay siete razones que explican este paso atrás.

La primera, y la más importante, es la parálisis de Brasil, fruto de la combinación de crisis económica y crisis política. La potente ofensiva del sector financiero, la derecha y las clases medias contra el PT y el gobierno de Dilma Rousseff, sumada a la corrupción en la estatal Petrobras, los colocaron a la defensiva y no es fácil que puedan retomar la iniciativa.

Brasil era el país que había conseguido diseñar una estrategia nacional y regional, que incluye el desarrollo de un complejo industrial-militar autónomo y una política exterior independiente. La prisión de algunos destacados directivos de las grandes constructoras, como Marcelo Odebrecht, presidente de la empresa clave en la construcción de submarinos convencionales y nucleares, pone en peligro toda la estrategia brasileña. El papel que tuvo Brasil como líder regional, con fuertes inversiones en infraestructura, tiende a ser sustituido por la creciente presencia de China.

La segunda es la crisis de Venezuela, en particular la económica, seguida de la crisis de liderazgo, que le impide seguir siendo un referente en la región. Las elecciones parlamentarias de diciembre pueden agravar las crisis que atraviesa el país.

La tercera es el fin del ciclo kirch­nerista en Argentina, cuya sucesión puede ser resuelta favorablemente en las próximas elecciones presidenciales, el 25 de octubre, pero aun así será difícil que recupere la pujanza que mostró hasta ahora, en particular en las relaciones internacionales.

La alianza estratégica Brasil-Argentina-Venezuela conforma la masa crítica capaz de conducir al conjunto de la región en una dirección más independiente de Washington, trascendiendo Sudamérica con proyectos como la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).

En cuarto lugar está la parálisis del Mercosur, donde la crisis brasileña abre grietas en los acuerdos comerciales con Argentina y Venezuela. El cambio del ciclo económico con la baja de precios de las commodities coloca al Mercosur ante la necesidad de transitar hacia otro modelo productivo, que hasta ahora no se está registrando en ninguno de ellos.

En quinto lugar, el acercamiento de Paraguay y Uruguay hacia las políticas promovidas por Washington. El primero está reviviendo una vieja alianza con fuerte impronta militar, mientras el segundo quiere integrarse en la Alianza del Pacífico. En ambos casos se registra un viraje negativo respecto al Mercosur y la integración regional.

La sexta cuestión se relaciona con las dificultades que atraviesa la Unasur, que le impiden jugar un papel activo en la resolución de los conflictos, así como en el desarrollo de algunos procesos de integración que lucen paralizados. El Banco del Sur, las obras de infraestructura y los proyectos del Consejo de Defensa Suramericano están estancados o avanzan con demasiada lentitud en relación con la aceleración geopolítica que vive el mundo.

Por último, cabe destacar la falta de debates estratégicos en la región, que afecta a los institutos especializados, las academias, los partidos de izquierda y progresistas, y también a los movimientos sociales. Las urgencias del momento han relegado los temas de fondo, que incluyen desde la inserción de cada país y la región en un mundo que cambia, hasta los diversos proyectos nacionales. Se ha perdido una década, en gran medida por el facilismo de seguir detrás de los altos precios de las materias primas, que actuaron como narcóticos paralizando la voluntad de transformaciones estructurales.

Los movimientos son parte del problema. Desaparecidos los foros sociales como espacios de encuentro y debate, el vacío está siendo llenado por el Vaticano. Nada bueno puede salir de la carencia de proyectos estratégicos.

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El acuerdo de Londres de 1953 y la amnesia de Alemania frente a su deuda con Grecia

Ven, 10/07/2015 - 02:52

El 27 de febrero de 1953 se firmó el "Acuerdo de Londres" que permitió a Alemania recortar más de la mitad de su deuda correspondiente a las "reparaciones de guerra", intereses y otros préstamos concedidos en la primera mitad del siglo XX. Este alivio de la deuda que negociaron durante un par de años los vencedores con los derrotados permitió a Konrad Adenauer y Hermann Josef Abs, poner en marcha su "milagro económico". Alemania tenía importantes deudas pendientes según el Tratado de Versalles de 1919 por las reparaciones de guerra de la primera guerra mundial y debía también importantes préstamos contraídos durante la República de Weimar, sin contar los intereses por suspender los pagos en 1933. La ayuda de los aliados con el recorte de más del 50 por ciento de su deuda, permitió reconstruir el país devastado tras la segunda guerra mundial, e impulsar el crecimiento. En 1951 la deuda de Alemania superaba en más de 200 por ciento el Pib del país y ésto ejercía una gran presión a la economía y la recuperación. Por eso que el trabajo de Hermann Josef Abs destinado a reducir la deuda es recordado como un esfuerzo conjunto de solidaridad mundial en todo el mundo. En todo el mundo, menos en Alemania, donde al parecer sus gobernantes padecen de una amnesia perenne que les ha borrado la memoria.

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Syriza frente a la Grexit

Mér, 08/07/2015 - 15:26

El referendo en Grecia ha trazado con mayor claridad las líneas del campo de batalla por Europa. Todos los contendientes dicen no querer una salida de Grecia del euro, pero cada día que pasa se acerca más el fatal desenlace de la Grexit.

El gobierno de Syriza se fortaleció con el referendo, pero no es claro que haya logrado suavizar la postura extrema que se anuncia desde Alemania. A la señora Merkel no se le escucha conciliadora y mantiene su leitmotif predilecto: solidaridad, pero con responsabilidad. Traducción: si se pliega el pueblo griego le echaremos una mano para que siga sometido. Es evidente que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Eurogrupo y el FMI seguirán exigiendo reformas y austeridad a cambio de reconducir el paquete de rescate.

De todos los problemas que aquejan a la economía helénica el más urgente en este momento es el de la liquidez de los bancos. Si en los próximos días los bancos no reciben liquidez, la distribución de billetes, que hoy prosigue en modo de cuenta gotas, tendrá que detenerse.

El BCE ha jugado un doble papel en este proceso, a veces aumentando la tensión y en otras ocasiones, abriendo las válvulas de escape. En febrero rechazó los instrumentos de deuda del gobierno helénico como garantía en operaciones de política monetaria. Fue una advertencia porque Grecia pudo seguir usando el sistema de asistencia de liquidez de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés).

Las operaciones del ELA pueden describirse como sigue: un banco central nacional en un país de la zona euro recibe pagarés de los bancos que necesitan liquidez y les acredita un saldo positivo en su cuenta (se trata de la emisión electrónica de euros). Los bancos están obligados a reponer esa liquidez para recomprar o rescatar sus pagarés. El ELA también puede incluir algo de impresión física de billetes cuando existe el riesgo de una corrida sobre uno o más bancos.

La realidad es que el sistema bancario griego está en bancarrota desde hace meses. Enfrenta una montaña de algo que piadosamente se denomina cartera vencida (más de 30 por ciento de todos los préstamos de los bancos griegos caen bajo esta categoría), pero en realidad se trata de cartera incobrable. Sin el ELA, el sistema bancario se colapsaría.

A través del ELA el Banco Central Griego (BCG) ha estado emitiendo euros, tanto de modo electrónico para el sistema de pagos interbancario como físicamente para alimentar la demanda de liquidez de la economía. En julio el BCE flexibilizó su postura, pero en los últimos días la endureció. Por el momento el BCE mantiene la asistencia de liquidez pero podría interrumpirla en cualquier momento, lo que se traduciría en la expulsión de Grecia de la esfera euro por la vía de los hechos.

En síntesis, las líneas del campo de batalla están trazadas, pero ambas partes han decidido no hacer uso de la opción nuclear, para usar una metáfora poco tranquilizante. Aunque el gobierno de Syriza ha declarado una y otra vez que no desea la salida del euro, no tendrá otra alternativa si el BCE decide llevar cerrar la puerta de la asistencia de liquidez.

Si el BCE recurre a esta medida extrema la transición a una moneda propia será la única salida y se llevaría a cabo bajo circunstancias muy difíciles. Aun en las mejores condiciones la transición de una moneda a otra lleva meses de planeación y adaptación. Las operaciones de impresión de billetes y acuñación de moneda bajo condiciones mínimas de seguridad consumirían mucho tiempo. La adaptación de cajeros automáticos y sistemas de reconocimiento óptico llevarían semanas.

Bajo estas condiciones de emergencia, con el sistema de pagos desplomado y la economía paralizada, el gobierno en Atenas tendría que retomar el control del banco central nacional para iniciar el proceso de emisión del nuevo circulante. En la fase más delicada de la transición y de manera temporal (digamos durante unas cuantas semanas) ¿podría el gobierno emitir euros para mitigar el impacto del traumatismo? En teoría sí podría hacerlo, pues las imprentas se encuentran en Atenas, pero su empleo tendría que hacerse bajo ciertas restricciones. En pagos domésticos su valor podría o no devaluarse, pero en el plano internacional su valor sufriría una devaluación más o menos importante. Los euros emitidos por el banco central griego seguirían utilizando la denominación asignada (el número de serie de todos los euros impresos en Atenas está precedido de la letra Y) y no serían utilizables en pagos internacionales a menos que ajustaran su valor a una nueva paridad. Una restricción adicional es que la página de Internet del BCE indica que las imprentas en Atenas sólo pueden emitir billetes de una denominación de 10 euros.

Aunque los demás socios de la eurozona podrían poner el grito en el cielo, el gobierno griego simplemente estaría salvaguardando la integridad del sistema de pagos mientras arranca la transición a una nueva moneda. En paralelo tendría que acelerar los preparativos para abandonar el euro y adoptar el nuevo drachma. Es sólo uno de los escenarios que quizás ya no es posible descartar hoy en Atenas frente al espectro de la Grexit.

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Europa en estado de shock, ciega y sorda ante el tsunami financiero que viene

Mér, 08/07/2015 - 07:25

Cuando la crisis mundial estalló en septiembre de 2008, la exposición de los bancos privados en Grecia llegaba a los 270 mil millones de euros. Los planes de "rescate" al sistema financiero organizados por la UE, el FMI y el BCE, redujeron la deuda a 50 mil millones de euros. Cuatro años más tarde, en 2012, cuando se decretó la quiebra de Grecia, el 80 por ciento de la deuda pública helena se debía a la banca europea y el 20 por ciento a sus instituciones. En los últimos tres años esa relación se ha invertido y hoy el 80 por ciento de la deuda se debe a las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. El costo de transferir una crisis financiera iniciada en la banca hacia el gobierno significó la quiebra de Grecia hace cinco años. Pero nadie quiso reconocerlo en su momento.

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Stiglitz: "Lo que está haciendo el BCE con Grecia equivale a expulsarla de la Eurozona"

Mar, 07/07/2015 - 19:16

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y profesor de la Universidad de Columbia, cree que Europa sigue equivocándose con Grecia. El economista estadounidense sostiene que se puede llegar fácilmente a un acuerdo, pero para ello se deben rebajar las exigencias. Además, el BCE no puede seguir restringiendo la liquidez a Grecia, en una unión monetaria eso equivale a expulsar a un país del sistema.

Stiglitz explica en el Usa Today que "Grecia ha hecho casi todas las reformas que se le han pedido, además de haber protagonizado la mayor consolidación fiscal entre las economías avanzadas de Europa: han recortado despiadadamente los gastos y han incrementado los ingresos... Estas condiciones han conducido a una reducción del 25% del PIB y a un desempleo del 28%, no creo que los líderes europeos estén intentando castigar a Grecia, pero sí están usando modelos erróneos. Existe una enorme diferencia entre lo que pensaban que iba a ocurrir y lo que ha ocurrido". El conomista cree que ha llegado el momento de levantarse "contra la austeridad irreflexiva. Tras cuatro años aparecen los primeros signos de reconocimiento de que todo ha sido un error. Algunos líderes europeos ya creen que es necesario implementar políticas de crecimiento", asegura Stiglitz.

Ha llegado el momento de que Europa cambie, "impusieron a Grecia medidas que han incrementado su recesión a cambio de dinero, pero el 90% de esos fondos fue a pagar a los acreedores, Alemania y Francia incluidas. Ahora, hasta el FMI asegura que es necesario una profunda reestructuración de la deuda".

La posibilidades que pueden beneficiar a Grecia son muchas: alargar los vencimientos de los créditos concedidos a Grecia puede funcionar, reducir los intereses, perdonar una parte de la deuda o reconvertirla en bonos ligados al crecimiento del PIB, que Grecia pagaría cuando se recuperara. Esto sería alinear los intereses de Grecia y de sus acreedores a la vez que se permite una rápida recuperación".

También sería necesario cambiar los términos acordados con la Eurozona, "unos objetivos presupuestarios más razonables, como lograr un superávit primario del 1% (no del 3,5% que pide Europa ahora)". Y sobre todo, "el BCE debe proveer de liquidez a los bancos griegos inmediatamente. ¿Cómo puede haber una unión monetaria si el banco central no actúa como prestamista de última instancia? No se está proveyendo a los bancos con los euros que necesitan para pagar a los depositantes, lo que equivale a expulsar a Grecia de la Eurozona".

Para culminar, Stiglitz asegura que "si los miembros de la Eurozona continúan por la misma dirección me temo que el juego habrá terminado. El resultado será malo para Grecia, malo para Europa y malo para la economía mundial, incluido Estados Unidos".

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Las 10 verdades del pueblo griego al mundo

Mar, 07/07/2015 - 12:42

Salim Lamrani, Almayedeen

En el referéndum histórico del 5 de julio de 2015, los griegos mandaron un mensaje de rechazo a la oligarquía política y financiera europea y un mensaje de esperanza a los pueblos del mundo.

1. NO a la Europa de la austeridad, a la Europa de los bancos y de la oligarquía y a la Europa egoísta. Las políticas de austeridad son políticamente costosas, económicamente ineficientes y socialmente desastrosas. La reducción de los gastos, la disminución de los salarios y de las pensiones, el desmantelamiento de los servicios públicos, incluso de educación y de salud, la destrucción del código laboral y de las conquistas sociales, lejos de estimular el crecimiento, conducen inevitablemente a la contracción del consumo.

2. SÍ a la Europa social, a la Europa de los pueblos y a la Europa de la repartición. En tiempos de crisis, los Estados deben adoptar una política de New Deal y realizar inversiones masivas para relanzar la economía. Hay que reforzar las medidas de protección social para proteger a las categorías más vulnerables de la población. Del mismo modo, un alza de salario mínimo desatará un círculo virtuoso pues estimulará el consumo, llenará los libros de pedidos de las empresas, las cuales contratarán a nuevos asalariados para responder a esta demanda, lo que permitirá al Estado aumentar sus ingresos tributarios gracias a esos nuevos contribuyentes y disminuir sus gastos de subsidios de desempleo gracias a la disminución de número de desocupados. Estas nuevas fuentes de ingresos para la nación permitirán reforzar los servicios públicos destinados al pueblo.

3. NO a la dictadura del mundo financiero, a los ultimátum, al chantaje de la troika, al terrorismo político, económico, financiero y mediático y a las amenazas de todo tipo. Es inadmisible que la Comisión Europea, que se compone de tecnócratas no elegidos –por lo tanto sin ninguna legitimidad popular– decida la política económica y social de una nación soberana. Es un atentado contra la democracia y pone en tela de juicio el derecho inalienable de los pueblos a la autodeterminación.

4. SÍ a la independencia, a la voluntad sagrada de los pueblos, a la libertad y a la dignidad. Al llevar al poder a un Gobierno progresista liderado por Alexis Tsipras de SYRIZA, los griegos votaron a favor de un programa de estimulación económica antiausteridad y un reforzamiento de la protección social. Ninguna entidad puede interferir en esta decisión soberana de un pueblo libre.

5. NO a la deuda inicua, matemáticamente impagable, destinada a sojuzgar a los pueblos y a satisfacer la avaricia insaciable de los bancos. Es tiempo de poner fin al sistema actual que prohíbe que el Banco Central Europeo preste dinero directamente a los Estados con las mismas tasas que las reservadas a los bancos privados, es decir entre un 0 y 1%. Grecia podría resolver el problema de la deuda si se adoptase semejante reforma. Hoy, cuando Grecia necesita un financiamiento, se encuentra obligada a pasar por los bancos privados que le conceden préstamos con tasas usurarias que pueden alcanzar el 18%, dinero que consiguieron esas entidades con tasas inferiores al 1%.

6. SÍ a una auditoria internacional de las deudas públicas, a la renegociación y a la cancelación de los préstamos ilegítimos. Según el Comité de la Verdad sobre la Deuda Pública Griega, “La deuda que surge de los acuerdos de la troika es una violación directa de los derechos humanos fundamentales de los habitantes de Grecia. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que Grecia no debería pagar esta deuda porque es ilegal, ilegítima y odiosa . […] La insostenibilidad de la deuda pública griega era evidente desde el principio para los acreedores internacionales, las autoridades griegas y los medios de comunicación corporativos. Sin embargo, las autoridades griegas, junto con algunos otros gobiernos de la UE, conspiraron contra la reestructuración de la deuda pública en 2010 con el fin de proteger a las instituciones financieras . Los medios de comunicación corporativos escondieron la verdad al público representando una situación en la que el rescate se presentó como beneficioso para Grecia, mientras que promovió un relato que retrataba a la población como culpable de sus propias fechorías”.

7. NO a la acumulación de las riquezas, al egoísmo y al individualismo. La Europa actual es el paraíso de los ricos y el infierno de los pueblos. Es la ilustración perfecta de la célebre máxima de Voltaire según la cual “una sociedad bien organizada es una en la que la minoría explota a la mayoría, se nutre de ella y la gobierna”.

8. SÍ a la repartición de las riquezas, a la solidaridad y a la defensa del interés general. La crisis actual no se debe a una cuestión de recursos pues Europa jamás en su historia ha sido tan rica. Es urgente entonces proceder a una repartición equitativa de las riquezas y ubicar la dignidad humana en el centro del proyecto europeo.

9. NO a la dictadura de la aristocracia de los poderosos. Grecia, cuna de la democracia, recuerda a Europa y al mundo la famosa advertencia de Maximiliano Robespierre. El héroe de la Revolución Francesa que, desde el inicio, eligió el campo de los pobres, denunció “el yugo de la aristocracia de los ricos, el más insoportable de todos”: “Los ricos quieren todo, quieren invadir todo y dominar todo. Los abusos son la obra y el dominio de los ricos, son las plagas del pueblo: el interés del pueblo es el interés general, el de los ricos es el interés particular”.

10. SÍ a la rebelión de los pueblos contra todas las injusticias, a la insurrección cívica y pacífica y a la resistencia contra la opresión. Los pueblos no están condenados a la indiferencia y a la humillación y tienen el poder de tomar en sus manos las riendas de su propio destino. La miseria no es una fatalidad sino una decisión política impuesta por las elites rapaces e insaciables. Es hora de la revuelta de la plebe, de los aplastados y de los excluidos contra la brutalidad del poder financiero.

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Thomas Piketty: Alemania nunca pagó sus deudas. No puede dar lecciones a otros

Mar, 07/07/2015 - 04:00

"Los que quieren expulsar a Grecia de la zona euro terminarán en el basurero de la historia", opinó el economista francés Thomas Piketty en una entrevista al diario alemán Die Zeit. Pero el economista no se limitó a describir la postura de la UE hacia Atenas como "un grave error", sino que subrayó que el liderazgo de Berlín en esa política económica es "una gran broma".

"Lo que Alemania está haciendo hoy, insistiendo en que los Estados sigan en la penuria bajo los mecanismos que el propio Berlín está ignorando, socava la democracia europea. […] Alemania es realmente el mejor ejemplo de un país que nunca ha pagado su deuda externa. Ni después de la Primera Guerra Mundial ni después de la Segunda. No está en condiciones de dar lecciones a otros países", argumentó el economista.

Como ejemplo básico Piketty mencionó el Acuerdo de Londres de 1953, que anuló más de un 60% de la deuda externa alemana acumulada tras las dos guerras y reestructuró sus deudas internas. Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, la deuda de Berlín se posicionó en más del 200% de su PIB, recuerda el economista. Una década más tarde la deuda pública [de Alemania del Oeste] era de menos de un 20%. "Nunca hubiéramos logrado esta reducción increíblemente rápida de la deuda con la disciplina fiscal que hoy recomendamos a Grecia", destacó el científico.

Thomas Piketty subrayó que hay dos maneras claves de pagar las deudas, y no solo una, como Berlín y París han hecho creer a los griegos. Uno de estos métodos lo puso en práctica el Imperio británico en el siglo XIX, después de sus costosas guerras con Napoleón. Londres llevó a cabo una estricta disciplina presupuestaria: durante más de 100 años dedicó entre un 2% y un 3% de su economía a repagar sus deudas, más de lo que destinaba al sistema de educación. La estrategia funcionó, pero requirió un tiempo extremadamente prolongado, puntualiza Piketty, y condena el hecho de que este mismo "método lento" es el que recomiendan a Grecia.

El segundo método es mucho más rápido y Alemania lo probó en el siglo XX, insistió el economista. Según él, el llamado 'milagro económico alemán' estuvo basado en tres pilares: la inflación, un impuesto especial a las fortunas personales y el mismo tipo de "alivio de la deuda" que hoy se le niega a Atenas. "Europa fue fundada basándose en el perdón de la deuda y la inversión en el futuro. No en la idea de la penitencia sin fin. Tenemos que recordar esto".

Abordando el tema del 'grexit', Piketty advirtió que desataría una reacción en cadena. "Si empezamos a expulsar Estados, la crisis de confianza en la eurozona solo se agravará. Los mercados financieros se dirigirán inmediatamente hacia otro país. Esto daría inicio […] a una agonía eterna: bajo su presión, nos arriesgamos a sacrificar en el altar de una irracional política conservadora de austeridad el modelo social europeo, su democracia y, al fin y al cabo, su civilización", concluyó el economista.

Desde su punto de vista, la solución podría ser crear una nueva institución europea, quizá un comité dentro del Parlamento Europeo, que determine el déficit de presupuesto máximo permisible para prevenir el rebrote de la deuda. "Las decisiones presupuestarias no deben estar fuera de alcance de las legislaturas".
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Tomado de RT Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bernard Lietaer: no hay razón por la que Grecia no pueda tener dos monedas

Mar, 07/07/2015 - 00:50

En Grecia podrían convivir dos monedas a la vez, como ocurre en cierto sentido en Suiza y Reino Unido, opina uno de arquitectos de la zona euro, el economista Bernard Lietaer. Sin embargo, los acreedores internacionales prefieren ocultar a Grecia y a todo el mundo esta tercera vía, imponiéndole su ultimátum. El objetivo, y a la vez la exigencia, que buscaba la creación del euro fue establecer "las condiciones políticas" para que ningún país pueda salir de la zona euro una vez que ha entrado en ella, explica el economista belga Bernard Lietaer, uno de los arquitectos de la divisa europea.

"El objetivo final fue crear una convergencia a nivel político y a nivel económico simultáneamente", recuerda Lietaer, subrayando que eso es algo que no sucedió. "Estamos ahora en un lugar donde, de verdad, nunca esperaba que acabaríamos", dijo.

En este sentido, según él, las opciones que los actores internacionales están dando a Grecia no son las apropiadas. "Hay otras soluciones disponibles y es raro que nadie nunca hable de ellos públicamente", se lamenta. Según Lietaer, decirle a Grecia que "o se mantiene dentro de la zona euro o debe salir de ella es un falso dilema. No veo ninguna razón por la que Grecia no podría tener dos divisas", insiste.

Lietaer cree que Grecia podría mantener el euro para el turismo y el transporte de cargas, dos sectores que forman la mayor parte de su economía, y al mismo tiempo introducir un nuevo dracma, cuyo uso sería definido por reglas diferentes. Esta moneda proporcionaría "capacidad para reanimar la economía griega a nivel de base" mucho más fácilmente que con el euro.

"Creo que existe una tercera opción que es la de 'vamos a innovar' y hay precedentes para ello", dice. Entre otros países que manejan dos monedas a la vez figuran Suiza y Reino Unido. Desde hace 80 años Suiza ha usado dos monedas, el franco y el WIR Bank, que es una moneda independiente que usan los negocios entre sí. Otro ejemplo es Reino Unido, donde las empresas pueden optar por usar el euro en vez de las libras esterlinas en sus negocios, agrega.
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Ver: Bernard Lietaer y la crisis del sistema financiero
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Grecia juega su carta y comienza la nueva pesadilla del euro que puede partir a Europa en dos

Lun, 06/07/2015 - 10:01

Después de cinco años de advertir que los planes de austeridad serían un rotundo fracaso para Europa, la elección de ayer en Grecia lo ha dejado en claro a todo el planeta. Los planes de la troika han fracasado en toda la linea y lo de Grecia es solo una muestra. El país ha sufrido una caída del PIB del 25 por ciento, un aumento del desempleo al 27 por ciento y una caída en los ingresos reales del 50 por ciento. Grecia es el país que ha sufrido el mayor deterioro desde el estallido de la crisis financiera en 2008 y en gran parte por los errores y mentiras de la troika, que a lo largo de toda la crisis ha actuado con arrogancia y despotismo sublimes como si no tuviera nada que ver con la gesta de los problemas. Si Yanis Varoufakis anunció su renuncia si ganaba el sí, lo lógico sería que de la troika renunciaran en masa: Merkel por negar la sal y el agua a Grecia, Lagardé por ocultar información relevante sobre la situación griega, Schultz por amenazar con bravuconadas y expulsar a Varoufakis de una reunión con el eurogrupo, Schauble por apostar a la caída de Grecia para así "crear una Europa más sólida" y sin el lastre de los débiles, etc.

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Un gran día para la democracia

Lun, 06/07/2015 - 06:10

Iñigo Sáenz de Ugarte, Guerra Eterna

Dicen que la victoria tiene mil padres, o algo parecido, y lo mismo se podría decir del resultado del referéndum griego. La lista no llega a mil, pero es bastante larga: Schäuble, Schulz, Juncker, Dijsselbloem, Gabriel, Rajoy, De Guindos, Renzi, Draghi, los ministros de Austria, Holanda, Eslovaquia, Letonia y los muchos analistas que decían, gritaban, que los griegos debían rendirse a la evidencia y asumir su destino de perdedores. Toma lo que te ofrecemos o sufrirás mucho más. Y empieza a pensar que esto no acaba aquí porque vamos a sacar a Syriza de tu Gobierno.

Los medios de comunicación comenzaron a especular con un posible Gobierno de concentración que agrupara a todos los partidos tras la victoria del sí. Se daba ya por muerto a Alexis Tsipras. Martin Schulz habló de un Gobierno de tecnócratas, como ya se hizo en Italia y muy brevemente en Grecia, porque la democracia (todo ese rollo complicado de elegir gobiernos en las urnas) está bien para los pueblos responsables, pero no para los diletantes del sur de Europa que no saben equilibrar presupuestos. Incluso se manejó el nombre del gobernador del Banco de Grecia –y exministro de Nueva Democracia– como posible primer ministro.

Han cambiado mucho las cosas desde Spengler. Aparentemente, la última línea de defensa de la civilización es ahora el jefe del banco central, una persona razonable y con amplia experiencia financiera que siempre cumplirá las órdenes que le lleguen de Bruselas, Frankfurt o el sitio donde Christine Lagarde se gaste su escaso salario.

Los griegos han dicho no a todos esos planes de una forma tan atronadora que hasta han dejado sorprendidos a los propios dirigentes de Syriza. Los anuncios como el de Varufakis de dimitir si ganaba el sí sólo se hacen cuando las cosas pintan mal y hay que poner todo sobre la mesa.

Sobre la reacción de los demás dirigentes europeos, sólo hay que fijarse en la respuesta colérica de los socialdemócratas alemanes. Sigmar Gabriel ha dicho que los griegos “han roto todos los puentes”. Schulz, que ha sufrido una transformación que convierte el paso de doctor Jekyll a Mr. Hyde en un mero cambio de humor pasajero, se ha referido al “fanatismo político” (del Gobierno griego) que él mismo va a conjurar con un programa de “ayuda humanitaria” (sic).

Ha sido un intento de intimidar a los votantes griegos que nunca se produjo cuando franceses, holandeses e irlandeses decidieron votar en las urnas cambios estructurales que afectaban a toda la UE. Es difícil definir esa presión sin caer en niveles de miseria moral parecidos a los de Schulz, pero hay algo en lo que todos podemos coincidir: nunca antes se había caído a tales extremos. Aquí no había ni ambigüedad, ni la imposición de un sistema económico sin preocuparse por los perdedores, ni intereses nacionales.

Era una imposición de voluntades que en la UE no se ha ejercido desde su fundación. Primero, se consideró una afrenta que los griegos tuvieran la posibilidad de decidir directamente su destino. Luego, se dijo que si no votaban de la forma adecuada, se llevarían el castigo que merecían. Porque eran culpables. Los dirigentes europeos nunca aceptaban ni como hipótesis que ellos también fueran responsables. Grecia debía ser castigada.

La victoria del sí sólo es la expresión de la voluntad popular de los griegos (o nada menos que eso). Como unas elecciones, no resuelve por sí misma ningún problema económico. Grecia continúa siendo un Estado en bancarrota. Sus bancos están al borde de cerrar sus puertas para siempre. La economía de todo el país se encuentra casi en una especie de limbo a la espera de saber lo que ocurrirá con el control de capitales.

Pero esta vez, contra lo que siempre pensamos periodistas y políticos, el voto del miedo no funcionó. Y eso sólo puede ser bueno para la democracia. Como también lo es que muchos griegos votaran por el sí sin estar vendidos a ninguna trama extranjera o sin tener tanto dinero que les daba igual lo que les pasara a sus compatriotas que viven en la pobreza o no tienen derecho ya a tener un médico de cabecera. Muchos de los griegos del sí pensaban que era lo mejor para su país, al igual que muchos votantes del no, que decidieron plantar cara a los que llevan años diciéndoles que no hay alternativa, que deben rendirse.

Si la UE no puede defender eso, exactamente ¿cuál es la razón de su existencia?

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La rebelión de Grecia contra la Santa Alianza

Dom, 05/07/2015 - 06:58

Iñigo Sáenz de Ugarte, Cuba Debate

En julio de 2012, Timothy Geithner viajó a Sylt, una pequeña isla en la costa alemana del Mar del Norte donde Wolfgang Schäuble tiene una casa de vacaciones. El entonces secretario del Tesoro norteamericano creía que las molestias del desplazamiento merecían la pena. Para hablar de Grecia y la crisis de la eurozona, había pocos políticos más relevantes que el ministro alemán de Hacienda.

Si Geithner, atendiendo a las instrucciones de su jefe, el presidente de EEUU, pensaba que podía influir en Alemania para que se pusiera fin a esa crisis, pronto debió de darse cuenta de que lo tendría difícil. “Me dijo que había mucha gente en Europa que aún pensaba que expulsar a los griegos de la eurozona era una estrategia plausible, incluso deseable”, escribió Geithner en sus memorias tras abandonar el cargo. Con Grecia fuera, el Gobierno alemán lo tendría más fácil para convencer a sus compatriotas de que la implicación financiera de Berlín en la solución de los problemas de la eurozona. Ya no consistiría sólo en rescatar a los griegos.

Lo que dijo después fue aún más revelador, según el relato de Geithner: “Al mismo tiempo, un Grexit sería lo bastante traumático como para asustar al resto de Europa para que entregara más soberanía a una unión fiscal y bancaria más fuerte. La razón era que dejar que Grecia se quemara facilitaría construir una Europa más fuerte con un cortafuegos más creíble”.

En otra conversación, Schäuble dejó claro el punto de vista moralista con que los alemanes ven el tema de la deuda. “Él tiene una opinión clara: Grecia no se había privado de nada (“Greece had binged”), y ahora tenía que pasar por una dieta estricta”.

Y eso fue lo que ocurrió.



Es tentador abrazar la idea de la conspiración permanente contra Grecia para explicar su hundimiento económico y situación actual. Si fuera así, sería también la conspiración más lenta y chapucera de la historia, casi desarrollada a cámara lenta ante nuestros ojos y terriblemente cara. También es tentador dar rienda suelta a la ira y llamar “terrorismo” a esa política, como ha hecho Varufakis, si no fuera porque ese ardid retórico se ha utilizado tantas veces por la derecha para criminalizar la disidencia, no sólo en España, que resulta descorazonador que la izquierda la emplee también para calificar a sus enemigos.

Lo que sí se puede es compartir la perplejidad de Geithner por esta visión distorsionada de la historia económica de Europa. Al definir la catástrofe financiera de las subprime, en EEUU a nadie se le ocurrió achacar toda la culpa a los norteamericanos de clase baja y media baja que aceptaron firmar hipotecas que no podían pagar. Nadie dijo que la mayor responsabilidad residía en esos desfavorecidos que, por utilizar el lenguaje de Schäuble, no se habían “privado de nada”. Incluso en la derecha republicana, se denunció la conducta irresponsable y temeraria de las entidades financieras que se lanzaron a una loca carrera de concesión de créditos a clientes insolventes.

En Europa, por el contrario, fue el Estado subprime, el que se ha convertido en el culpable de todos los males, según los gobiernos y los grandes medios de comunicación. Los políticos europeos que diseñaron el sistema que permitió una corriente masiva de dinero fácil con destino a un Estado clientelar y corrupto como el griego no son los responsables. Los bancos franceses y alemanes que concedieron los créditos o que compraron bonos griegos (¡por decenas de miles de millones de euros!) no son los responsables. Los gobiernos que aprobaron un rescate que consistía en seguir prestando más dinero a Grecia para que devolviera ese dinero a los bancos no son los responsables. Los economistas del FMI y del BCE que calcularon en 2010 unas previsiones económicas irreales sobre el PIB, la deuda y el paro griegos que nunca se cumplieron no son los responsables. Los conservadores y socialdemócratas griegos que llevaron a su país a la ruina…, bueno, ellos eran responsables al principio, pero como luego aceptaron la receta de la troika pasaron a serlo en otro sentido: ahora eran políticos responsables, sobrios y patriotas.

Los únicos culpables parecían ser los griegos, y lo fueron aún más cuando concedieron la victoria a Syriza en las elecciones de este año.

La estrategia negociadora de Tsipras no ha estado carente de errores. Varufakis ha resultado ser mucho mejor economista que ministro de Finanzas. Muchas promesas hechas en la campaña electoral que dio la victoria a Syriza eran irreales (toda una novedad en una democracia). Poner fin a la austeridad exigía algo más que llamar “instituciones” a la troika o impedir la visita de sus inspectores a Atenas.

Pero no podemos obviar la premisa de la troika antes incluso de que Tsipras jurara su cargo. Como dijo Schäuble, se esperaba que el nuevo Gobierno cumpliera al pie de la letra las condiciones firmadas por el anterior Ejecutivo, que el electorado griego había rechazado. En la primera reunión, Dijsselbloem dijo a Varufakis que no tenía más opción que firmar el papel que le presentaban. Cuando Tsipras hizo una oferta que incluía concesiones claras aparentemente bien recibidas por Bruselas, le devolvieron un papel lleno de tachaduras y añadidos en rojo.

Una fuente de la UE lo explicó a The Times en estos términos: “Pretendía ser un puñetazo en la cara de Tsipras. Espero que cause efecto. Nos hemos quitado las guantes”.

Tsipras devolvió el golpe y convocó el referéndum. Es una consulta como mínimo heterodoxa, porque plantea al votante que decida sobre asuntos complejos como deuda, impuestos, gasto social, pensiones…, casi todo lo que tiene que ver con política económica. No hay que olvidar que eso mismo es lo que se hace en unas elecciones generales cuando se vota a un partido que ofrece un programa que abarca todos esos campos, y algunos más.

Aceptar lo que la troika quiere imponer supone violar el mandato que llevó a Syriza al Gobierno. Es lo que han hecho algunos gobiernos, y por eso han pagado el precio definitivo. Por ahí, por el principio de la legitimidad, pocas objeciones pueden presentarse. Es por las consecuencias de esa decisión donde las críticas al método elegido son más sólidas.

Tsipras ha trasladado la rebelión que le convirtió en primer ministro a esta nueva cita en las urnas, pero al hacerlo depende de la troika para que tenga éxito. Afirma que la victoria del no reforzará la posición de su Gobierno en futuras negociaciones. Pero eso depende de cuál sea la actitud de la troika a partir del lunes. Es decir, los griegos deben poner las esperanzas en que sus enemigos –porque así los ha descrito Tsipras en esta campaña– entren en razón y mejoren su oferta. Son los mismos que les han presentado el chantaje definitivo: deben elegir entre el euro y el dracma, y si votan no, será como decir no a la Unión Europea. Es arriesgado poner tu vida en manos de un chantajista.

Todo Estado en bancarrota sufre de múltiples vulnerabilidades. El lado débil del escudo de Syriza es el sistema financiero griego. La realidad es que, por muchas promesas que haga Varufakis, los bancos no abrirán y el control de capitales no se levantará hasta que el BCE acuda en su ayuda. Y cada semana que pase, la economía griega sufrirá las consecuencias.

Es un escenario deprimente. Tanto que, con independencia de las convicciones de cada uno, es difícil reprochar a ningún griego que vote sí o no este domingo. Moralmente, nunca se puede acusar a la familia de un rehén que pague el rescate de un secuestro. Pero políticamente se puede admirar la valentía, siempre que no se base en fantasías y se ejerza asumiendo las consecuencias.

Todo el mundo dice que los griegos tienen en su mano el futuro de Europa. No es cierto. La carga de la prueba sigue estando en Bruselas. Fueron los políticos los que crearon la moneda única, los que crearon un sistema inherentemente disfuncional que casi se vino abajo al acabar la época del dinero fácil. Ellos son los responsables. Esos mismos gobiernos que cuando franceses, holandeses e irlandeses votaron en sus referendos sobre cuestiones básicas para el futuro de Europa aceptaron la voluntad popular, contuvieron la respiración y confiaron en que el resultado fuera el deseado. Y no, el Tratado de Maastricht o el de Lisboa no presentaban cuestiones menos complejas que lo que ahora votan los griegos.

La Santa Alianza que conservadores y socialdemócratas han formado contra Grecia, también contra muchos griegos que asustados votarán sí, es una continuación del mensaje que Schäuble transmitió a Geithner. Someter a Grecia o, si se rebela, ejecutar el Grexit y “asustar al resto de Europa”.

Es lo que haría un imperio ante una colonia insurrecta con la vista puesta en otros territorios controlados por la metrópoli.

¿Cómo reprochar algo a aquellos que se rebelen contra ese poder absoluto?

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Desde los 12 pasos Chile gana la Copa América por primera vez en su historia

Dom, 05/07/2015 - 01:30

En un partido vibrante y que no dio respiro en 120 minutos de juego (90 reglamentarios más 30 de alargue), la selección chilena resultó más efectiva en los penales y se impuso por 4-1 a su símil de Argentina. Un estadio teñido de rojo y con 40 mil banderas flameantes en un brillante día de cielo azul. Las grandes figuras del equipo albiceleste encabezadas por Messi, Mascherano, De Michelis, Higuaín, Pastore, Ortamendi, Di María, Zabaleta y Aguero, fueron superadas por las de la roja de Alexis, Valdivia, Vidal, Vargas, Bravo, Isla y Medel, entre otros. Ambos equipos mostraron gran despliegue en su ataque y sólidas líneas defensivas donde el más mínimo error podía costar el campeonato. Tras 120 minutos de juego vibrante Chile fue más certero en la ronda de penales consagrándose campeón -después de 99 años, en el torneo de fútbol más antiguo del mundo. En la ronda de penales anotaron para Chile Fernández, Vidal, Aránguiz y Alexis. En Argentina anotó Messi, lo erró Higuaín que lo envió a las nubes, y Bravo atajó el disparo de Banegas. No fue necesario completar la ronda de cinco disparos. El tiro de Alexis dejó la cuenta 4-1 y cerró el campeonato. Desde ahora en adelante, el 4 de julio será recordado por este gran triunfo de la roja chilena que comienza a inundar las portadas mundiales. Cuelgo a continuación un resumen con algunas instancias de los 120 minutos de juego y luego la ronda de penales de este histórico triunfo que llevó a la roja a obtener su primera Copa internacional...

...y aquí la ronda de penales
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Encuesta por referéndum griego: jóvenes y trabajadores votan No, empresarios y pensionistas Sí

Sáb, 04/07/2015 - 19:00

De todos los grupos sociales, la juventud es la que está más claramente detrás del Premier Alexis Tsipras. El 83 por ciento de los jóvenes votará "NO" (OXIT) mañana domingo en el referéndum convocado por el gobierno. La perspectiva helena es desesperada: Con el plan de austeridad de la Troika, el desempleo juvenil se ha disparado al 60 por ciento y los jovenes dicen que es hora de decir "Basta". Una de las últimas encuestas antes del referéndum de este domingo demuestra que Alexis Tsipras tendrá la más alta aprobación, particularmente entre los jóvenes: El diario ateniense Der Standard citó un estudio realizado por el periódico griego Avgi, que divide al electorado según los grupos sociales. Entre los jóvenes, el 83 por ciento votará en contra de la políticas de la Troika, mientras sólo el 13 por ciento a favor. Las políticas impuestas por la troika han sumergido a Grecia en una nueva recesión.

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Estados Unidos humilla a la UE y también quiere recortes a la deuda griega

Sáb, 04/07/2015 - 16:30

La filtración del informe del FMI sobre Grecia que Christine Lagardé quiso ocultar tiene al mundo consternado. Como nos informó ayer Onésimo, el documento del FMI entrega un diagnóstico bastante sombrío sobre la economía Helena, devastada con las políticas de la troika. Grecia tiene hoy un nivel de deuda que es insostenible y que ni creciendo a tasas del 4 por ciento anual durante una década puede aliviar. La deuda pública de Grecia se escapó de las manos y cruzó el punto de no retorno tras las draconianas medidas impulsadas por la Troika y que fueron aplicadas sin medir las consecuencias por los gobiernos de Yorgos Papandreu, Lukas Papademos y Antonis Samaras. El informe del FMI filtrado tres días antes del referéndum griego es el nuevo dolor de cabeza de Ángela Merkel, Wolfgang Schauble y Martin Schultz, que la semana pasada expulsaron de la reunión de los ministros de finanzas de la UE a Yanis Varoufakis, el representante heleno, por rechazar de plano continuar con la receta de los planes de austeridad. Ahora Schultz, Merkel y Schauble deben tener noches de pesadilla. La pesadilla de tener que hacer lo que negaron tanto tiempo: aplicar los recortes a la deuda helena que la troika ha esquivado durante cinco años.

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Informe secreto del FMI admite que Grecia requiere "concesiones significativas"

Ven, 03/07/2015 - 18:58

Grecia seguirá teniendo un nivel de deuda insostenible en 2030, incluso si evidencia un fuerte crecimiento económico y acepta todas las medidas de austeridad propuestas por la Troika, reza un informe secreto de los acreedores citado por The Guardian. El documento, elaborado por la troika de prestamistas, apoya el argumento de Grecia de que necesita un alivio de la deuda sustancial para una recuperación económica duradera. Incluso después de 15 años de fuerte crecimiento sostenido, el país se enfrentaría a un nivel de deuda que el FMI considera insostenible. Por fin el FMI reconoce que la deuda del 175 por ciento del PIB no se puede reducir sustancialmente en una década.

Los documentos muestran que bajo la estimación del escenario base -el resultado más probable- la deuda de Grecia seguiría siendo del 118 por ciento del PIB en 2030, muy por encima del 110 por ciento que el FMI considera sostenible. Por eso resulta necesario hacer concesiones significativas para que Grecia pueda librarse definitivamente de los problemas de financiación de su deuda. Incluso en el mejor de los casos, que supone el crecimiento anual del 4 por ciento durante los próximos cinco años y unos 15 mil millones de euros en ganancias por las privatizaciones, los niveles de deuda se reducirían a solo el 124 por ciento en 2022. De este modo, en ninguno de los escenarios Atenas tendría la posibilidad de cumplir con la meta establecida por el Eurogrupo en 2012: "una deuda muy por debajo de un 110% del PIB para el 2022".

"Está claro que las divergencias políticas e incertidumbres de los últimos meses han hecho imposible alcanzar la meta de 2012", afirma el informe, añadiendo que para mejorar las posibilidades de resolver el problema de la deuda griega son necesarias "concesiones significativas".

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