Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5185125
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Pese a los torrentes de dinero de su banco central Japón entra en una nueva recesión

Mar, 18/11/2014 - 19:11
La inesperada contracción en el PIB trimestral de Japón muestra que el fracaso de las políticas monetarias no es algo exclusivo de Europa. El país del sol naciente ha vuelto a entrar en recesión (una vez más) echando por tierra los planes de recuperación que se urdían en torno a las propuestas de Shinzo Abe, el Primer Ministro nipón que se alzó hace dos años prometiendo un cambio radical en las políticas económicas asegurando que sacaría al país de sus dos décadas de mala racha.

La estrategia poco ortodoxa de disciplina fiscal y flexibilización cuantitativa era mirada con interés por Europa dado que podía convertirse en la hoja de ruta para los países europeos que buscan subir impuestos para escapar a la pandemia de los desequilibrios fiscales. Sin embargo, la fórmula de aumentar los impuestos e inyectar dinero a la banca ha fracasado al no lograr impulsar una recuperación significativa. Esto ha generado más incertidumbre en las economías europeas que se quedan ahora sin un modelo a seguir. Queda claro que la inyección de dinero de los bancos centrales no es una práctica que genere impulso económico dado que solo aumenta la desigualdad porque ese dinero llega a los banqueros y a los más ricos.

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La banca en la sombra de China puede desatar el nuevo tsunami financiero

Lun, 17/11/2014 - 14:06
La banca en la sombra creció 5 billones de dólares alcanzando un volumen de 75 billones de dólares (US$75.000.000.000.000) y superando la cifra estimada en octubre por el FMI de 70 billones de dólares. Junto a Estados Unidos y Europa, China es el país donde más ha crecido la banca en la sombra y esta situación adquiere especial relevancia a medida que la economía china se desacelera y la expansión del crédito por las vías no oficiales sigue a gran velocidad.
La banca en la sombra se refiere a los intermediarios de capital de préstamo que operan fuera de las instituciones bancarias tradicionales y por lo tanto están exentas de la regulación financiera y de las supervisiones impuestas a la banca tradicional. Por eso la banca en la sombra se ha convertido en una verdadera maldición del sistema financiero dado que su caracter desregulado representa riesgos excesivamente altos para el sistema financiero mundial. Como este sistema depende en gran medida de la financiación a corto plazo, si se desata un pánico financiero la banca en la sombra puede sobrerreaccionar y generar un tsunami descomunal de retiros de dinero en todo el sistema.

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El Banco de Inglaterra y la Reserva Federal

Ven, 14/11/2014 - 08:01
En el Siglo XVII, los banqueros de Amsterdam, que era la capital financiera de Europa, promovieron la expedición de Guillermo de Orange -Estatuder de Holanda- que lo convirtió, luego de la llamada "Revolución Gloriosa", de 1688, en el Rey Guillermo III de Inglaterra.

Guillermo llevó a Inglaterra a su banquero personal, y tras él fueron otros financistas de Amsterdam, que empezó entonces a decaer, siendo ocupado su lugar por Londres.

El triunfo final de los usureros se da en 1694, cuando el rey, necesitado de dinero, concedió a un grupo de estos banqueros, una carta de privilegio para crear un banco al que se le daría el monopolio para la emisión de billetes: El Banco de Inglaterra.

A cambio de este privilegio, el gobierno obtendría todo el dinero que necesitara, en papel moneda inglés, que los bancos crearían "de la nada" y cuyo único respaldo serían los "pagarés" del gobierno, y además, le cobrarían un interés. Pero el negocio principal del banco, era la autorización de dar otros préstamos comerciales con esos mismos pagarés como respaldo, como si estos fueran oro contante y sonante.

Con el nacimiento del Banco de Inglaterra nace el concepto de "Deuda Nacional". Anteriormente, tales deudas corrían por cuenta del soberano. En adelante, el gasto gubernamental -especialmente la guerra- sería por cuenta de los contribuyentes, pues la deuda estaba garantizada con el pago de impuestos. El poder de los reyes, pasó a los banqueros centrales.

El rey y los banqueros que obtuvieron el privilegio de emitir dinero, fueron los primeros accionistas del banco.

La Reserva Federal En noviembre de 1910, siete prominentes banqueros se reunieron en secreto en la Isla Jekyll, propiedad de J.P.Morgan, socio (¿y testaferro?) de la Casa Rotschild de Londres. El objetivo de estos sujetos era formar un cartel que apuntara a incrementar las ganancias y reducir la competencia. El poder de policía del gobierno se encargaría de hacer cumplir las políticas del cartel.

Estos fueron los siete conspiradores:
-Nelson Aldrich, senador republicano, Presidente de la Comisión Nacional Monetaria. Socio de J.P.Morgan y suegro de John K. Rockefeller (h).
-Abraham Piatt Andrew, Secretario Adjunto del Tesoro de EE.UU.
-Frank Vanderlip, presidente del Banco Nacional de la Ciudad de Nueva York, el más poderoso de la época y que representaba a William Rockefeller y a Kuhn, Loeb & Company.
-Henry Davison, socio principal de J.P.Morgan.
-Charles Norton, presidente del First National Bank de Nueva York, propiedad de J.P.Morgan, y
-Paul M. Warburg, uno de los socios de Kuhn, Loeb & Company, representante de la dinastía de banqueros Rothschild en Inglaterra y Francia, y hermano de Max Warburg, que encabenzaba el consorcio bancario Warburg en Alemania y Holanda.

Este último - el único representante de los Rotschild de Europa - conocía a fondo la obra, las políticas y los mecanismos de los bancos centrales de ese continente, y era el cerebro del grupo.

El sistema de la Reserva Federal, cuyas bases se establecieron a partir de esa reunión, fue creado por ley en diciembre de 1913 y comenzó a funcionar en noviembre de 1914. No tiene nada de Federal, carece totalmente de Reservas, y no es un sistema sino, en realidad, un sindicato de banqueros.

En 1921, mediante un decreto denominado Treasury Act, fue suspendido el Jure del departamento del Tesoro del gobierno de EE UU, o sea que se suspendió el "derecho legalmente establecido", y el Congreso entregó del Departamento de Tesorería, a una Corporación Privada.

El volumen de la propiedad del Sistema de la Reserva Federal es mantenido en secreto, y entre sus principales propietarios están los siguientes bancos:

Rothschild Bank de Londres
Rothschild Bank de Berlín
Warburg Bank de Hamburgo
Warburg Bank de Amsterdam
Lazard Brothers de París
Israel Moses Seif Banks de Italia
Chase Manhattan Bank de Nueva York
Goldman, Sachs de Nueva York,
Lehman Brothers de Nueva York
Kuhn Loeb Bank de Nueva York

Y a través de la Reserva Federal, éstos son los verdaderos dueños de EE UU.

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México en la historia de una violencia institucionalizada

Xov, 13/11/2014 - 19:01
José Toledo Alcalde, Alainet

Como parte de este colectivo denominado humanidad pienso y repienso, siento y resiento el inhumano drama y no menos la desconcertante desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal Ayotzinapa en la localidad mexicana de Iguala de la Independencia (En náhuatl: yohualcehuatl, ‘donde serena la noche’) , municipio de Tixtla de Guerrero (En náhuatl: textli, tla, ‘masa de maíz, locativo’ ‘en la masa de maíz’). Como no considerar a los 70 mil muertos y 20 mil desaparecidos resultado de la guerra contra el narcotráfico mexicano en tiempos de Felipe Calderón (2006-2012), otras fuentes hablan de 150 mil muertos.[1] Como no mencionar a los miles de migrantes que atreviéndose a cruzar el muro mueren bajo la inclemencia del desierto o la de hordas criminales ávidas de dinero y poder. Como si fuese poco toda esta pesadilla, una vez llegados a USA - como destino de sus sueños -sufren las consecuencias del estigma de la “ilegalidad”. Tanto el cruel hecho en Iguala como los padecimientos del éxodo forzado, nos coloca en la disyuntiva, ¿Qué de humano podría existir en el uso de la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, como método de control y gobernabilidad?

En los años treinta del pasado siglo el científico Albert Einstein problematizaba el asunto de la violencia como método de control y poder: ¿Es posible controlar la evolución mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad? En modo alguno pienso aquí solamente en las llamadas “masas iletradas”. La experiencia prueba que es más bien la llamada “intelectualidad” la más proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta en su forma sintética más sencilla: sobre la página impresa” (carta dirigida a Sigmund Freud, Caputh 30 de julio de l932,).

El psicoanalista Freud señaló en su respuesta a Einstein (entre varias aseveraciones): “…los conceptos estimativos de “bueno” y “malo”. Uno cualquiera de estos instintos es tan imprescindible como el otro, y de su acción conjunta y antagónica surgen las manifestaciones de la vida” (Carta respuesta a Albert Einstein, Viena Septiembre de 932). Que difícil y altamente complejo resulta integrar la institucionalización de la violencia como método establecido del proceso evolutivo de la especie así denominada humanidad. La desaparición de las 43 personas en la pequeña población de Iguala, estudiantes descontentos contra la corporativización del sistema educativo en México, es solo resultado de una cadena histórica, salvando las diferencias contextuales, del uso de la fuerza armada como instrumento de control y gobernabilidad sometiendo o eliminando al contrario. Hacemos eco de la abstracción teológica realizada por Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), quien proclamó ante jóvenes atletas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) cuando alude al profeta Isaías: “Ardiente, amado, hambriento, desolado, /bello como la dura, la sagrada blasfemia; /país de oro y limosna, país y paraíso,/país-infierno, país de policías./ Largo río de llanto...” y esto aplicado a toda la cadena de históricos vejámenes.[2]

Solo remitiéndonos a algunos hechos históricos, recordemos el reinado de Leopoldo II (1835-1909), rey de Bélgica, donde la suma de personas asesinadas del Estado libre del Congo ascendió a más de 20 millones. La primera Guerra Mundial (1933-1945) arrojó un estimado de 15 millones de personas asesinadas y miles de inválidos y mutilado. En el periodo Stalin se aproximan que 25 mil personas morían diariamente y mil cada minuto. En la época Nazi aproximadamente 200 mil personas incapacitadas (física o mentalmente) fueron asesinadas en el “Programa Eutanasia”, millones de prisioneros soviéticos asesinados de hambre, enfermedad o maltrato…millones de personas judías masacradas por los equipos móviles de matanza (Einsatzgruppen) y en los campos de concentración. La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) dio como resultado el asesinato de 70 millones de personas y miles de miles de inválidos y mutilados. Como si hubiese sido poco, los EE.UU lanza dos bombas nucleares en Japón: Hiroshima (06/08/45) y Nagasaki (09/08/45) ocasionan la muerte de 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki[3]. Entre 1956-1962, durante la guerra de liberación de Argelia, murieron en manos de las fuerzas armadas francesas 1 millón 200 mil personas. En la guerra de Vietnam (1964-1975) se aproximan, según cifras oficiales a 58.148 los muertos estadounidenses, 300 heridos y miles de soldados adictos a las drogas y con severos traumas psicológicos. Desde la población vietnamita las cantidades de muertos ascendieron a 7 millones y dos millones de heridos y mutilados. Entre 1975 y 1979 se produjó el denominado Genocidio Camboyano bajo el régimen de Saloth Sar (“Pol Pot”, 1925-1998) en donde la cifra de las victimas ascendió a 2 .3 millones de personas. La Masacre de Ruanda en 1994 dejó un saldo de 1 millón de personas exterminadas. En el periodo de Idi Amin Dada (“Big Daddy”, 1925-2003). En Uganda se produjeron la muerte y tortura de unas 300 mil personas frente a la indiferencia internacional. Por mencionar solo unas cifras, la ocupación de Líbano ocupada por fuerzas israelíes desde 1982 y 200, arroja una desaparición física de un mínimo de 300 mil libaneses y refugiados palestinos.

En las dictaduras en Latinoamérica no son menos espeluznantes. En el periodo chileno de Augusto Pinochet, 1973-1990, se estiman 38.000 entre los muertos y desaparecidos.[4] En el gobierno de Alfredo Stroessner Matiauda en Paraguay se registraron entre 3000 y 4000 mil las personas asesinadas. Jorge Videla en Argentina multiplicó las cifras de asesinatos y desapariciones estimadas por los dictadores antes citados, entre 1976 a 1983 las personas asesinadas se aproximan a 30.000. Juan María Bordaberry Arocena gobernó constitucionalmente Uruguay entre el periodo de 1972-1973 y asumió con un gobierno de facto entre 1973 y 1976 donde fueron asesinados más de un centenar de prisioneros políticos y 174 detenidos desaparecidos entre ellos personas que se encontraban exiliados en Argentina, Chile y Paraguay. Bajo el mandato del haitiano François Duvalier (1964-1971, “Papa Doc”) se reconocen un aproximado de 30,000 personas. ¿Y, que nos señala la historia del vejamen que sufrieron los pueblos originarios de Abyayala? [5]

Desde la perspectiva de la invasión española - a las así llamadas “Américas” - entre los siglos XV-XVI, son diferentes las estadísticas que nos aproximan a la masacre generalizada que tiñó de sangre esta parte del mundo. Las aproximaciones estadísticas del fraile dominico Bartolomé de las Casas (1474/84?-1566) señala la cantidad de personas aniquiladas por causa de malos tratos, esclavización y conquista militar: En la Española entre 1 a 3 millones; Cuba, Jamaica, Puerto Rico y las Antillas Menores 3 millones; Castilla de Oro 1 millón; Nicaragua entre 500 mil y 600 mil personas asesinadas; México 4 millones; Naco y Honduras 2 millones; Panuco, Michoacán y Jalisco entre 15 a 20 millones; en Soconusco 200,000 mil personas; Golfo Paria y la Costa de Perla 1 millón; Venezuela 4 millones; Perú 4 millones, etc. , etc., etc. En 2004, el ex ministro de defensa, André Flahaut señaló: “...en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia mundial (...) sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur (...). Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos…”[6] Las estimaciones de personas asesinadas – en el continente Americano - como consecuencia del trabajo forzado, asesinato y enfermedades se aproximan entre los 90 y 120 millones de millones de indígenas, negros, mestizos, mulatos y blancos.

Espeluznante el registro inhumano de crímenes. Confrontaciones en donde la fuerza del que ostenta el poder absolutizado se impone sobre aquellos sectores de la sociedad a quien debe sojuzgar por medio del silencio, la desaparición o el asesinato. Freud, al respecto del uso mortífero del poder a quien prefirió denominar fuerza, respondió a Einstein: “Al principio, en la pequeña horda humana, la mayor fuerza muscular era la que decidía a quién debía pertenecer alguna cosa o la voluntad de quién debía llevarse a cabo. Al poco tiempo la fuerza muscular fue reforzada y sustituida por el empleo de herramientas: triunfó aquel que poseía las mejores armas o que sabía emplearlas con mayor habilidad. Con la adopción de las armas, la superioridad intelectual ya comienza a ocupar la plaza de la fuerza muscular bruta, pero el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: por el daño que se le inflige o por la aniquilación de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada a abandonar sus pretensiones o su oposición. Este objetivo se alcanza en forma más completa cuando la fuerza del enemigo queda definitivamente eliminada, es decir, cuando se lo mata. Tal resultado ofrece la doble ventaja de que el enemigo no puede iniciar de nuevo su oposición y de que el destino sufrido sirve como escarmiento, desanimando a otros que pretendan seguir su ejemplo”.[7]

Es así como detrás de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de #AYOTZINAPA se esconde esta secuela de crímenes en donde una vez más la violencia institucionalizada se convierte en instrumento de control y gobernabilidad. Lo sucedido con los estudiantes mexicanos entra la estructura de una cultura de la violencia armada entendida como método de resolución de conflictos de origen socio-político-económico. El violento e impune antecedente ya existía en Ayotzinapa. El 12 de diciembre de 2011, en circunstancias donde un grupo de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa se movilizaron - a Chilpancingo de los Bravo (capital de Guerrero) - en demanda de la reparación de las instalaciones del plantel y el aumento a los recursos para su sustento, fueron asesinados dos estudiantes: Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, así como un empleado de una estación de gasolina.

El presidente Peña Nieto y el sistema neo-liberal al cual representa deben responder por este nuevo vejamen en contra de la humanidad. La lógica de control y dominio como instrumento de gobernabilidad lo único que originó y sigue originando es sufrimiento, destrucción y muerte. ¿A que se refiere el presidente Peña Nieto cuando sostuvo: “A los padres de familiade los jóvenes desaparecidos, y a todos los mexicanos, tienen mi palabra: no pararemos hasta que se haga justicia”? De qué tipo de indignidad habla el presidente Peña Nieto cuando sostiene: “Los acontecimientos en Iguala nos han indignado y conmovido a todos, han despertado la solidaridad de los mexicanos con los familiares de los jóvenes normalistas. Como Presidente, comparto absolutamente estos sentimientos, he escuchado personalmente el dolor y la angustia de los padres de familia y les he compartido los esfuerzos emprendidos para conocer la verdad de los hechos; en su momento, dada la complicidad de las autoridades municipales con la delincuencia organizada y la debilidad institucional del gobierno de Guerrero, ordené al gabinete de seguridad apoyar a las autoridades estatales en la localización de los jóvenes y en las investigaciones de los hechos”. [8] ¿De qué indignación habla cuando en la lista de los personajes más ricos del mundo, y por cuarto año consecutivo, y ocupando el primer lugar, se encuentra el mexicano Carlos Slim Helu & Familia los cuales amasan la obscena y desequilibrada fortuna de $79 mil millones de dólares estadounidense ($79 billones) en contraste con los desafortunados 53.3 millones de pobres en México (2012), lo cual representa el 45.5% del total de la población y los 12 millones de personas que viven en extrema pobreza?[9]¿Estas inicuas cifras de extrema riqueza y pobreza no lo indignan presidente Peña Nieto? ¿No lo indigna que su esposa Angélica Rivera sea poseedora de una mansión de $7 millones de dólares en un país sangrado por la injusticia? [10]

Pareciera que la voz de su inconsciente presidente Peña Nieto, el cual es la voz del sistema de acumulación al cual representa, lo traiciono, sino mirémoslo en este video: https://www.youtube.com/watch?v=ALiKqnSyzDM Todo esto es signo de una cultura de la violencia institucionalizada motivo de éxodos y crímenes sistemáticos como los de Ayotzinapa.
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Notas:
[1] Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/03/28/politica/005n1pol
[2] Fuente: http://movimientoporlapaz.mx/es/2014/11/07/arribo-de-los-corredores-de-relevos-por-la-paz-en-la-estela-de-paz/
[3] Fuente: Radiation Effects Research Foundation http://www.rerf.or.jp/general/qa_e/qa1.html
[4] Ver: http://www.archivochile.com/Historia_de_Chile/ante_1950/HCHante19500004.pdf
[5] Fuente: López Hernández, Miguel Ángel (2004). Encuentros en los senderos de Abya Yala (1ª edición). Quito, Ecuador: Ediciones ABYA YALA. p. 4.
[6] Fuente: Indígenas-América del Norte: Genocidio, sí señor por Marty Logan, IPS, 9 de agosto de 2004 https://archive.today/20120703140355/ipsnoticias.net/interna.asp?idnews=30921
[7] Fuente: http://www.carpetashistoria.fahce.unlp.edu.ar/carpeta-2/fuentes/la-segunda-guerra-mundial-y-el-holocausto/bfpor-que-la-guerra-correspondencia-entre-albert-einstein-y-sigmund-freud/
[8]Fuente: http://noticieros.televisa.com/mexico/1411/epn-promete-justicia-muerte-jovenes-ayotzinapa/
[9] La medición de 2012 se basa en una población total de 117.3 millones de personas. Fuente: http://noticieros.televisa.com/mexico/1411/epn-promete-justicia-muerte-jovenes-ayotzinapa/
[10]Fuente: http://www.eluniverso.com/noticias/2014/11/10/nota/4210866/polemica-mexico-compra-millonaria-mansion-presidencial ; Ver: https://www.youtube.com/watch?v=6g5-6ZdMRHQ#t=49
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A veinticinco años de la caída del muro

Mér, 12/11/2014 - 14:44
Alejandro Nadal, La Jornada

Las imágenes de miles de personas demoliendo secciones del muro de Berlín en noviembre de 1989 fueron presentadas en la prensa internacional como la victoria del pueblo sobre la tiranía. El desprestigio del régimen de Alemania oriental, con su sistema represor organizado alrededor de la temible Stasi, era contrastado con las virtudes del sistema de libre mercado. Aún antes del colapso de la Unión Soviética en diciembre de 1991 se impuso la línea única de pensamiento: capitalismo y mercado eran sinónimos de libertad y democracia.

Las voces de mesura fueron acalladas por el consenso estridente que en todo el mundo insistía en los enormes beneficios que derivarían de la liberalización económica. La creencia en las virtudes del libre mercado se vio reforzada por el espectacular colapso del sistema de planificación centralizada representado por la URSS y sus economías satélites.

Para los países de Europa oriental la receta de política económica se redujo a privatizar todos los activos públicos lo más rápido posible. Los miembros de las mafias que hoy son propietarias de la mayor parte de esos activos en Rusia y Ucrania, por ejemplo, son los elementos de la nomenklatura de los antiguos partidos comunistas en esos países.

El espejismo de la nueva era de prosperidad que vendría se enmarcaba en las promesas de la globalización, con su red de mercados sin límites y sin barreras para los circuitos del capital. Los cambios tecnológicos en el plano electrónico parecían ser portadores de una nueva era de crecimiento económico y bienestar.

Pero debajo de este telón superficial, fuera de la mirada del público, se desarrollaba otra historia. Sus personajes centrales eran y siguen siendo la desigualdad creciente y la inestabilidad intrínseca que se inscribe en el código genético del capitalismo. Sus comparsas son bien conocidas: la corrupción y la codicia que alcanza niveles criminales. El mejor ejemplo de todo esto en 1989 fue el escándalo de la quiebra de las cajas de ahorro y préstamo. Estas instituciones habían sido objeto de una fuerte desregulación a principios de los años ochenta y para 1986 los fraudes y quiebras se habían multiplicado. Al caer el muro de Berlín, el presidente George Bush, en un alarde de libertad y democracia, autorizó un rescate con recursos del erario por 1.4 billones (castellanos) de dólares destinados a sostener las maltrechas cajas de ahorro.

La gigantesca estafa se desarrolló lejos de los reflectores que iluminaban la fiesta de la libertad en Berlín. Pero sus rasgos esenciales eran presagio de un oscuro porvenir.

Al caer el muro de Berlín en 1989 seguía vigente la llamada (en aquel entonces) crisis de la deuda que había postrado a las economías del mundo subdesarrollado frente a las potencias occidentales. Los programas de ajuste estructural que se impusieron a los países deudores habían completado la tarea de desmantelar los frágiles esquemas del estado de bienestar que existían en los países del hemisferio sur. Las tristemente célebres reformas estructurales seguían su curso, destruyendo los sistemas de protección de la clase trabajadora y eliminando cualquier reglamentación que pudiera obstaculizar el tránsito de capitales. Esta apertura a los flujos de capital había sido el sueño del capital financiero desde el colapso del sistema de pagos internacionales de Bretton Woods. También era el umbral de la larga hilera de crisis que se desarrollaría en la década de los años noventa.

Esas crisis marcaron un sendero de destrucción y dolor que pasó por México en 1994 y siguió hasta Argentina en 1999, alcanzando el sudeste Asiático, Corea, Rusia y Turquía, para regresar a Estados Unidos, con la crisis de la nueva economía (y el derrumbe del índice Nasdaq) en 2000. De tal suerte que en 2001 el colapso misterioso de las Torres Gemelas encontró a Estados Unidos en plena recesión. La recuperación nunca existió y en cambio, sí preparó el escenario para la gran crisis global que estalla en 2008. Hoy la desigualdad y la crisis son rasgos permanentes de la economía capitalista mundial. Grandiosos ejemplos de la vinculación entre capitalismo y libertad.

En la actualidad casi nadie recuerda que las reformas neoliberales en Rusia fueron impuestas por Yeltsin en medio de la ilegalidad y la violencia. Al disolver ilegalmente el parlamento en 1993, Yeltsin generó las condiciones de un golpe de Estado contra su propio gobierno. El 4 de octubre ordenó el ataque de artillería sobre el parlamento en rebeldía y la libertad del mercado por fin llegó a la ex Unión Soviética, a punta de cañonazos.

Hoy la crisis global tercamente se resiste a desaparecer. Los síntomas de colapso económico y de una depresión larga están en todos los indicadores para quien se tome la molestia de leerlos cuidadosamente. A nivel nacional e internacional las alternativas existen y pasan por el rescate de la política macroeconómica y sectorial, así como por la recuperación de los espacios públicos en todos sus niveles. Para ello será necesario redibujar el paisaje político.

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¿Cuántos países musulmanes ha bombardeado u ocupado EE.UU. desde 1980?

Lun, 10/11/2014 - 05:03
Glenn Greenwald, Information Clearing House

Barack Obama, en su conferencia de ayer posterior a la elección, anunció que pedirá una Autorización para el Uso de Fuerza Militar (AUMF, por sus siglas en inglés) del nuevo Congreso, que autorice su campaña de bombardeo en Iraq y Siria – que comenzó hace tres meses. Si uno fuera generoso, diría que pedir autorización del Congreso para una guerra que comenzó hace meses es por lo menos mejor que librar una guerra incluso después que el Congreso rechazara explícitamente su autorización, como lo hizo Obama ilegalmente en el ahora colapsado país de Libia.

Cuando Obama comenzó a bombardear objetivos dentro de Siria en noviembre, señalé que era el séptimo país con preponderancia musulmana que había sido bombardeado por EE.UU. durante su presidencia (lo que no incluía el bombardeo por Obama de la minoría musulmana en las Filipinas). También señalé previamente que esta nueva campaña de bombardeo significa que Obama se ha convertido en el cuarto Presidente consecutivo de EE.UU. que ordenó que se lanzaran bombas sobre Iraq. Considerados por sí solos, ambos hechos son sorprendentemente reveladores. La violencia es tan corriente y continua que ya apenas nos damos cuenta. Precisamente esta semana, un drone estadounidense lanzó un misil que mató a 10 personas en Yemen, y los muertos fueron rápidamente calificados de “presuntos militantes” (lo que en realidad significa solo que son “varones en edad militar”); esos asesinatos apenas merecieron ser mencionados.

Para obtener una visión total de la violencia estadounidense en el mundo, vale la pena formular una pregunta más amplia: ¿cuántos países en el mundo islámico ha bombardeado u ocupado EE.UU. desde 1980? La respuesta fue suministrada en un reciente artículo de opinión en el Washington Post del historiador militar y ex coronel del ejército de Estados Unidos, Andrew Bacevich: “Mientras los esfuerzos de EE.UU. por “degradar y finalmente destruir” a los combatientes del Estado Islámico se extienden a Siria, la III Guerra de Iraq se ha transformado discretamente en el Campo de Batalla XIV del Gran Medio Oriente. Es decir, Siria se ha convertido en por lo menos el 14º país en el mundo islámico que fuerzas estadounidenses han invadido, ocupado o bombardeado, y en los cuales soldados estadounidenses han matado o han sido muertos. Y eso es solo desde 1980.
Enumerémoslos: Irán (1980, 1987-1988), Libia (1981, 1986, 1989, 2011), Líbano (1983), Kuwait (1991), Iraq (1991-2011, 2014-), Somalia (1992-1993, 2007-), Bosnia (1995), Arabia Saudí(1991, 1996), Afganistán (1998, 2001-), Sudán (1998), Kosovo (1999), Yemen (2000, 2002-), Pakistán (2004-) y ahora Siria. ¡Vaya!. La cuenta de Bacevich excluye el bombardeo y ocupación de otros países predominantemente musulmanes por aliados clave de EE.UU. como Israel y Arabia Saudí, realizados con crucial apoyo estadounidense. Excluye golpes contra gobiernos democráticamente elegidos, tortura, y encarcelamiento de personas sin acusación. También, por supuesto, excluye todos los demás bombardeos e invasiones y ocupaciones que EE.UU. ha realizado durante este período en otras partes del mundo, incluyendo Centroamérica y el Caribe, así como varias guerras por encargo en África.

Hay muchísimo más que decir sobre las facciones en Occidente que dedican una inmensa parte de su tiempo y atención a predicar contra el supremo primitivismo y violencia de los musulmanes. No hay bares gay en Gaza, proclaman los polemistas obsesivamente anti-islámicos– como si eso (en lugar de los niveles de violencia y agresión desencadenados contra el mundo) fuera el estándar más importante para juzgar una sociedad. Reflejando la determinada obsesión con la demonización de los musulmanes (exactamente al mismo tiempo, por coincidencia, sus gobiernos libran una incesante guerra contra países musulmanes y sus sociedades marginan a los musulmanes), notablemente dejan de mencionar las exitosas comunidades gay en sitios como Beirut y Estambul, o su ausencia en la cristiana Uganda. Empleando la táctica definidora de la intolerancia, gustan de destacar la peor conducta de individuos musulmanes como un medio para atribuirla al grupo en su conjunto, mientras ignoran (a menudo expresamente) la peor conducta de individuos judíos y / o sus propios grupos (citan de la misma manera los preceptos más extremos del Islam mientras ignoran los similarmente extremos del judaísmo). Eso es debido a que, como Rula Jebreal dijo a Bill Maher la semana pasada, si esos tan valerosos guerreros de la racionalidad dijeran lo que dicen de los musulmanes sobre judíos, serían despedidos.

Pero de todas las cosas que se puedan decir sobre este grupo, siempre la más sorprendente es que: esa misma gente, que gusta de denunciar la violencia del Islam como una especie de máxima amenaza, vive en países cuyos gobiernos desencadenan de lejos mucha más violencia, bombardeos, invasiones y ocupaciones que cualquier otro. No es más que un hecho.

Aquellos que en EE.UU. o el Reino Unido se dedican a arremeter interminablemente contra el mal del Islam, presentándolo como la fuente de la violencia y del mal (la “veta madre de las malas ideas”), mientras pasan muy poco tiempo hablando de las adicciones a la violencia y la agresión de sus propias sociedades, o sus propios impulsos religiosos y nacionalistas, han llegado al colmo del tribalismo auto-cegador. En realidad son semejantes a tener un vecino en tu propia calle quien constantemente asesina, roba y saquea, y luego pasar tu tiempo libre denunciando ostentosamente por sus malos actos a gente a miles de kilómetros de distancia. Una persona semejante sería considerada como intelectualmente auto-engañada, un término que también describe a las facciones políticas e intelectuales que imitan esa conducta.

La simple despreocupación con la cual Obama pidió ayer una nueva AUMF refleja cuán centrales, cuán comunes, son la violencia y el militarismo en la administración imperial del mundo por EE.UU. El que algunos ciudadanos de ese país se dediquen primordial si no exclusivamente a denunciar la violencia y el salvajismo de otros es una prueba más de cuán poderoso y auto-cegador es el tribalismo como impulso humano.
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Tomado de Rebelión

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Se derrumba el bloque económico más grande del planeta

Dom, 09/11/2014 - 02:01
El bloque económico más grande del planeta se derrumba debido a sus enormes problemas estructurales de deuda, crecimiento y desempleo. La incapacidad de Europa para resolver los problemas generados por la crisis pueden resultar insalvables y extremadamente peligrosos. Los planes de austeridad y el casino financiero de Mario Draghi han hecho de Europa el eslabón más débil de la economía mundial. Y la situación puede ponerse mucho peor como informa Michael Snyder en The Economic Collapse.

Tomando como punto de referencia el desempleo, Europa sale malparada al ser comparada de forma objetiva con Estados Unidos, donde la situación es también dramática. Mientras en 'el país del tío Sam' la tasa de desempleo se situaría en torno al 10%, la media de las economías más grandes de la Unión Europea es sensiblemente mayor: Francia: 10,2%; Polonia: 11,5%; Italia: 12,6%; Portugal: 13,1%; España: 23,6%; Grecia: 26,4%.

Debido al fuerte desempleo ha aumentado notoriamente la cifra de personas dependientes de los afamados estados de bienestar europeos, disparando la deuda de los países miembros hasta llegar a duplicar el valor del PIB en el caso de Grecia (España: 92,1%; Francia: 92,2%; Bélgica: 101,5%; Portugal: 129,0%; Italia: 132,6%; Grecia: 174,9%).

La fuerte deuda ha golpeado el valor del euro en los últimos meses, provocando una pérdida en el poder adquisitivo de las familias europeas. A la larga puede provocar una deflación que obligue al Banco Central Europeo a tomar medidas más serias de inyección de liquidez, lo que llevaría a una mayor depreciación del euro.

No son buenas noticias para la economía europea, que, desgraciadamente, es víctima de sus propios valores fundamentales. El futuro próximo dirimirá el rumbo de las grandes economías mundiales y definirá la posición de la Vieja Europa en este nuevo escenario económico.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Notas sobre las recientes elecciones en Estados Unidos

Sáb, 08/11/2014 - 18:25
Atilio Borón, Celag.org

Hay un consenso general entre politólogos y sociólogos críticos norteamericanos acerca de la creciente irrelevancia de los procesos electorales en Estados Unidos, habida cuenta de la demostrada incapacidad tanto del Congreso como de la Casa Blanca para adoptar decisiones que siquiera marginalmente lesionen –o intenten afectar– los intereses o las preferencias de las clases dominantes. Por eso algunos de los más distinguidos estudiosos de ese país han acuñado algunas expresiones para dar cuenta de esta realidad no siempre adecuadamente tenida en cuenta en los análisis más convencionales sobre la vida política estadounidense. Tal es el caso de Robert Dole Scott, quien en sus escritos habla del “Estado americano profundo”, o el “totalitarismo invertido”, término acuñado por el profesor emérito de Princeton Sheldon Wolin precisamente para referirse a la involución democrática en curso en el país del norte.

En una lista que sería muy larga de enumerar habría que incluir también a un economista otrora del mainstream como Jeffrey Sachs que sin embargo participa de ese consenso. A propósito de las recientes elecciones de medio término escribió en su columna del Huffington Post que la pasada “fue una elección de multimillonarios […], multimillonarios de ambos partidos” y que como ya es sabido, “los ricos pagan los costos del sistema político al destinar miles de millones de dólares a fondos de campaña y financiamiento de lobbies para luego obtener billones de dólares de ganancias como contrapartida.”[1]Esta deplorable realidad dista de ser un rayo en un día sereno sino que es la maduración de una ominosa tendencia denunciada nada menos que por el ex presidente Dwight Eisenhower en su “Discurso de Despedida” del 17 de enero de 1961, ocasión en la que señaló los graves peligros que para el futuro de la democracia estadounidense entrañaba la constitución de un irresistible “complejo militar-industrial”.

Con estos recaudos in mente procedamos a elaborar algunas interpretaciones que surgen del análisis de las elecciones del pasado martes. La primera tiene relación con el carácter paradojal de su resultado. ¿Por qué? Porque el saber convencional y la práctica cotidiana de la política en todos los países insiste en señalar la importancia decisiva de la vida económica sobre el estado de ánimo y las preferencias del electorado. Ninguno lo manifestó con tan brutal sinceridad como el candidato Bill Clinton cuando, en la campaña electoral de 1992, le dijo a su contrincante, el por entonces presidente George H. W. Bush (padre): “¡es la economía, estúpido!”. Siendo esto así, ¿cómo explicar la aplastante derrota de los demócratas en un contexto económico como el actual, cuando la economía norteamericana estaba dando signos de recuperación? En el tercer trimestre del 2014, por ejemplo, el crecimiento del PIB fue del 3,5% y en el anterior había sido de 4,5%, guarismos estos que habrían provocado una jubilosa celebración en la mayoría de los gobiernos europeos. Claro está que este crecimiento macroeconómico no se reflejó en los ingresos de la masa asalariada que, según la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno de Estados Unidos, no quebraron el estancamiento (en precios constantes) que los afecta desde hace dos décadas y registraron en el mes de septiembre una caída de 0,2%. Esta incapacidad estructural de distribuir con un mínimo de equidad los frutos del crecimiento económico es una de las marcas permanentes del capitalismo norteamericano, y por supuesto grávida de consecuencias políticas. Entre ellas, las grandes manifestaciones del “Ocupemos Wall Street” y la lenta reaparición de una conciencia anticapitalista que hacía casi un siglo había desaparecido de la escena pública norteamericana. Retomando el hilo de nuestra argumentación, en anteriores oportunidades logros tales como la importante disminución del precio de la gasolina (que el año pasado se vendía a un precio promedio por galón de 3,94 dólares contra unos 3 dólares, e inclusive algunos centavos menos en algunas ciudades estadounidenses en las últimas semanas); o el descenso del desempleo hasta llegar al 5,9% de la PEA, el nivel más bajo de los últimos seis años; o la reducción del déficit fiscal y el mantenimiento de una baja tasa de inflación, por debajo del 2% anual, los que sumados al boom petrolero originado en la expansión de la explotación de yacimientos de gas y petróleo no convencionales hubieran ocasionado una respuesta favorable al gobierno de turno en las elecciones pasadas, pero esta vez no fue así. Esta extraña reacción explica la perplejidad de Obama en algunas de sus declaraciones antes y sobre todo después de conocerse el voto de castigo sufrido en las urnas.

Lo anterior pone en cuestión la relación mecánica entre economía y política, y obliga a abrir una segunda pista de indagación, a saber: ¿cuál es el papel ideológico que cumple el financiamiento privado de las campañas políticas? Como es sabido, la insólita –por ser profundamente antidemocrática– decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de enero del 2010 legalizó la ilimitada financiación de las campañas electorales por parte de las corporaciones y las grandes fortunas a través de los llamados Comités de Acción Política. Estos no pueden hacer contribuciones directas a los partidos o a los candidatos pero sí pueden asignar todos los fondos que deseen, sin límite ni control alguno, para financiar la promoción de ciertos temas en sus campañas: anuncios en la radio, televisión y prensa; redes sociales; correos electrónicos o mensajes de texto masivos concebidos para apoyar o derrotar a un candidato en sintonía con los intereses y preferencias de los donantes en relación con asuntos de su especial preocupación, tales como regulación ambiental, control de armas, desregulación financiera, reducción de impuestos, gasto público, aborto, etcétera. Si bien los datos no están disponibles con un adecuado grado de desagregación lo que puede afirmarse sin duda alguna que esta ha sido la elección de medio término más cara de la historia de Estados Unidos, con un costo formalmente establecido de 3.600 millones de dólares pero que, algunos observadores como el propio Jeffrey Sachs, estiman que la cifra real se ubica por encima de esa marca. En su artículo del Huffington Post escribe que los Hermanos Koch, los dueños de Koch Industries –la segunda mayor compañía privada de Estados Unidos, con ingresos anuales de 115.000 millones de dólares en 2013 por su actividad en el sector petrolero– aportó por lo menos 100 millones de dólares para favorecer candidaturas complacientes con la generalización del fracking. Es sabido también que varias empresas asociadas a los “fondos buitre” apoyaron con fuertes sumas de dinero a algunos candidatos republicanos en ciertos distritos clave. Tal como lo anotaran algunos analistas, el papel corruptor y distorsionador del dinero se ha dejado sentir fuertemente en esta elección creando, con la ayuda de los medios hegemónicos en ese país, un “clima de opinión” hipercrítico y de generalizado descontento que no parece tener mucho que ver con la realidad, y esto es lo que, a nuestro juicio, constituye una de las paradojales sorpresas de esta elección en donde el poder del dinero se manifestó como nunca antes. No hay muchos ejemplos anteriores en donde con una situación económica como la señalada más arriba el gobierno de turno hubiese recibido una paliza electoral como le fuera propinada a Obama. Conviene tomar nota de esta lección porque procesos de “deformación” de la opinión pública están también operando en los países de Nuestra América. Tercero: sin duda que la victoria republicana fue arrolladora, haciendo estragos inclusive en tradicionales baluartes demócratas, como Massachusetts, Maryland o Illinois. Pero si se observa la traducción de sus votos en escaños se nota que, en el Senado, obtuvo una mayoría relativamente ajustada (52 sobre 100) que sólo podría estirarse a 54 si los resultados favorecieran a los republicanos en el balotaje que tendría lugar a fines de año y comienzos del próximo en dos estados (Alaska y Louisiana). Sin duda se trata de la peor derrota sufrida por un mandatario demócrata desde los tiempos de Harry S. Truman, quien en su primer turno presidencial perdió la elección de medio término de 1946. Allí también se produjo una avalancha conservadora que hizo que los republicanos accedieran al control de ambas cámaras del Congreso por primera vez desde 1928. Tal vez sirva de consuelo a los demócratas de hoy recordar que dos años más tarde y contra todos los pronósticos –que daban como seguro ganador al candidato republicano Thomas Dewey– Truman sería reelecto para un nuevo mandato. De todos modos hay que decir que el control de ambas cámaras no significa gran cosa toda vez que la Casa Blanca dispone de un poder de veto que impide que una ley entre en vigor si no es refrendada por el presidente. Es cierto que esta prerrogativa puede ser neutralizada por una insistencia del congreso, pero para ello se requiere contar con los dos tercios de los votos de representantes y senadores, una situación imposible dada la presente correlación de fuerzas partidarias surgida de la pasada elección. Por ejemplo, se ha escuchado en estos días a muchos representantes y senadores republicanos amenazar con derogar la reforma del sistema de salud –moderada sin duda– aprobada por iniciativa de la Casa Blanca. Ante ello Obama ha declarado que jamás firmaría una ley que acote o limite los alcances de aquella reforma. En todo caso, y más allá de esta referencia histórica, lo cierto es que Obama recibió un durísimo golpe que lo obligará a tomar una decisión crucial para enfrentar los dos últimos años de su mandato y evitar ser “el pato rengo” que usualmente describen los politólogos en casos como este. ¿Seguir con sus ambigüedades y vacilaciones, exhibidas in extremis en la legislación migratoria, o relanzar con firmeza su agenda política original para recuperar la lealtad del electorado demócrata?

Cuarto: el éxito de los republicanos tiene otra arista que es imprescindible examinar. A diferencia del pasado reciente, los candidatos de ese partido se beneficiaron por la pérdida de impulso del Tea Party y pudieron, por lo tanto, atenuar algunas de sus posturas más extremas proyectando una imagen de cierta moderación que antaño había sido arrojada por la borda, muy en su detrimento. En todo caso fueron capaces de capitalizar para sí el desprestigio que rodea a la clase política en Estados Unidos. Contrariamente a una creencia muy difundida la aprobación popular del Congreso es muy inferior a la del presidente: 12,7% contra un 42,2% del ocupante de la Casa Blanca. Obviamente, hay allí una disonancia muy llamativa en esas orientaciones actitudinales, misma que se agrava cuando se tiene en cuenta que el 66,0% de los entrevistados declaran que el país “marcha por el rumbo incorrecto” –a pesar de los datos macroeconómicos arriba señalados– e hicieron saber de su desilusión y disgusto con la gestión de la Casa Blanca votando a sus tradicionales oponentes.

Lo curioso del caso es que los republicanos no explicitaron para nada cual sería el rumbo que seguirían en caso de llegar a la presidencia, si bien hay razones para suponer –como lo hace Sachs– que su proyecto insistiría en reducir los impuestos a las corporaciones y los ricos, y desregular aún más el mercado laboral y el sistema financiero y debilitar los controles medioambientales. Es decir, agravando el hiato que separa el 1% más rico del resto de la población norteamericana. Para concluir, una breve referencia a la gravitación que el resultado del martes podría tener en el ámbito hemisférico. Tal como lo señala Angel Guerra, Obama podría hacer uso de sus “inmensas facultades ejecutivas en materias que no está obligado a pedir la autorización del Congreso”[2].

Una es el tema migratorio, y en el cual su indecisión le ha costado muy caro en el electorado latino que no le perdona esa actitud y su indiferencia ante la deportación de unos 2 millones de inmigrantes indocumentados durante sus años en la Casa Blanca, una cifra cercana al total de deportaciones efectuadas en los veinte años anteriores a su llegada a la presidencia.

Otro tema es la normalización de las relaciones con Cuba, tal como ha sido exigida por numerosos sectores dentro de Estados Unidos y en diversos editoriales por el mismo New York Times. Un elemento crucial en esta agenda sería el canje de los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún permanecen injustamente presos en las cárceles estadounidenses por el “contratista” norteamericano Alan Gross, detenido en Cuba por realizar actividades de carácter sedicioso en la isla. El periódico neoyorquino recuerda que pese a su retórica de intransigencia Washington canjeó cinco talibanes presos en el país por un soldado norteamericano secuestrado en Afganistán de modo que ¿por qué no hacerlo con La Habana?

Otra área sería la flexibilización del bloqueo, aun cuando su levantamiento sólo lo puede decidir el Congreso. Pero está en manos de Obama impedir la aplicación de sanciones de una severidad sin precedentes a instituciones comerciales y bancarias de terceros países que tramitan los negocios de importación y exportación de Cuba.

Otro tema podría ser el abandono de la política de “exportación de la subversión” seguida en contra de los gobiernos de izquierda de la región, principalmente Bolivia, Ecuador y Venezuela aparte de Cuba, y acabar con los proyectos desestabilizadores viabilizados por agencias tales como la USAID, la NED y, por supuesto, el “terrorismo mediático” apadrinado por la Casa Blanca. En poco tiempo más podrá juzgarse si Obama tenía o no las agallas para encauzar las relaciones hemisféricas en consonancia con la legalidad internacional. Mientras tanto los países de América Latina y el Caribe deberían profundizar los procesos de integración supranacional en curso porque nada autoriza a pensar que en un futuro cercano las relaciones entre el imperio y nuestros países podrían instalarse en un horizonte de respeto y mutua colaboración. Recordar que no sólo el capitalismo es incorregible; el imperialismo también.
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Notas:
[1] Cf. Sheldon Wolin, Democracia S. A. La democracia dirigida y el fantasma del totalitarismo invertido (Buenos Aires: Katz Editores, 2008). Peter Dale Scott, The American Deep State Wall Street, Big Oil, and the Attack on U.S. Democracy (Washington, D.C. : Rowman & Littlefield Publishers, 2014). La nota de Jeffrey Sachs, “Understanding and overcoming America’s plutocracy” apareció en el Huffington Post del 6 de Noviembre. Disponible en: http://www.huffingtonpost.com/jeffrey-sachs/understanding-and-overcom_b_6113618.html
[2]Angel Guerra Cabrera, “Elecciones en Estados Unidos: ¿y América Latina qué?, en La Jornada (México), 6 de Noviembre 2014. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2014/11/06/opinion/024a1mun
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Hacia la hegemonía posneoliberal

Sáb, 08/11/2014 - 03:00
Emir Sader, AlaiNet

América Latina fue una víctima privilegiada del neoliberalismo. Nuestra región fue la que tuvo más gobiernos neoliberales y en sus modalidades más radicales.

Basta pensar en lo que era el Estado social chileno, de los más avanzados del continente y como esos avances fueron destruidos, por procesos de mercantilización de derechos conquistados por los chilenos a lo largo de décadas. Mirar cómo Argentina tuvo autosuficiencia energética, pero vio su empresa estatal privatizada y entregada a corporaciones multinacionales.

Justamente por eso, América Latina se erigió como el continente donde han surgido y se han desarrollado gobiernos que buscan la superación del neoliberalismo, fenómeno único en el mundo de hoy. Nadie puede cuestionar que esos gobiernos fueron la forma más efectiva de responder a la crisis del neoliberalismo. Basta mirar cómo han reaccionado esos gobiernos y los resultados que han tenido y mirar hacia países del continente que no lo han hecho – como México – o hacia Europa, que insiste en respuestas neoliberales a la crisis neoliberal, tirando alcohol al fuego y ahondando una crisis que no tiene todavía horizonte de salida.

Los gobiernos antineoliberales de América Latina – Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, por orden de aparición – han resistido al neoliberalismo y dado inicio al proceso de construcción de alternativas, con gobiernos que llamamos posneoliberales. Atacan a tres ejes fundamentales del neoliberalismo: a la prioridad del ajuste fiscal, por medio de la prioridad de las políticas sociales; a la prioridad de Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos por la prioridad de los procesos de integración regional y por los intercambios Sur-Sur; a la centralidad del mercado, por el rescate del rol activo del Estado como inductor del crecimiento económico y la distribución de renta.

Son formas de resistencia al neoliberalismo, pero que no constituyen todavía un modelo de su superación. Porque el modelo neoliberal fracasó, fue derrotado políticamente en esos países, pero dejó su pesada herencia. Y es a partir de ella, de las debilidades producidas por el neoliberalismo, que esos gobiernos tienen que resistir y construir alternativas.

Estados debilitados, economías abiertas al mercado internacional, desindustrializadas, dependiendo de la exportación de productos primarios, hegemonía del capital financiero bajo su forma especulativa, predominio del agronegocio en la agricultura de exportación, monopolio privado de los medios de comunicación, dominio de la ideología mercantil, entre otros.

Hubo un primer período en que las políticas de redistribución de renta, más los precios altos de los productos de exportación y las demandas de China, fueron factores de recuperación para las economías de esos países, que a su vez han generado un apoyo extenso de amplias capas de la población. Esa fase ha trasformado la fisionomía social de esas sociedades, disminuyendo la desigualdad, la pobreza, la miseria y la exclusión social, mientras en el mundo todo esos aspectos negativos siguen creciendo. Ha permitido que, congregados, esos países hayan desarrollado políticas externas soberanas y solidarias, mientras recuperaban la capacidad del Estado para actuar frente a la crisis recesiva internacional.

Pero ello no es suficiente para diseñar un modelo de superación del neoliberalismo. Se han desarrollado estrategias defensivas frente a un contexto internacional. Por una parte el modelo de desarrollo económico con distribución de renta es una conquista irreversible. Pero, por otro, mantener niveles de crecimiento económico dependiendo de la exportación de producto primarios, en medio a la prolongada recesión internacional, asediados por los capitales especulativos de dentro y de fuera – coloca límites claros a un nuevo ciclo expansivo de nuestras economías.

Un modelo superador del neoliberalismo supone la construcción de una fuerza regional, en que se pueda definir nuevos nichos para un proceso de rescate de la industrialización, valiéndose de los recursos naturales de que disponemos, de la capacidad tecnología acumulada, de los recursos propios de financiamiento, para no solo resistir al neoliberalismo, sino construir una hegemonía posneoliberal en el conjunto de nuestros países. Lo cual significa una decisión política fuerte de establecer la prioridad de los mecanismos de integración regional – para lo que mencionamos, especialmente el Mercosur, por el grado de homogeneidad de que dispone – de parte de los gobiernos que se proponen construir un mundo más allá del neoliberalismo.

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La austeridad y el casino financiero hacen de Europa el eslabón más débil de la economía mundial

Ven, 07/11/2014 - 12:53
La recuperación económica se desvanece y Europa comienza a verse atrapada en la deflación y el estancamiento, sin señas de una salida real a la crisis. Los planes de austeridad han significado el mayor de los retrocesos y en medio de la desaceleración económica mundial se hará inevitable una década perdida que habrá que agradecer a Ángela Merkel y Christine Lagardé. El casino financiero permitió la recuperación de la banca, pero nada hizo por la economía real. Las bajas tasas de interés impulsaron el juego de casino, pero nada hicieron por la inversión. La economía real fue pulverizada por los planes de austeridad y el FMI ha terminado reconociendo el daño de los planes de austeridad y de las políticas monetarias laxas, tal como reconoció que subestimó los multiplicadores fiscales. Pero el daño ya está hecho y las consecuencias han sido desastrosas para toda la economía. La nueva operación de Mario Draghi con mil millones de euros para comprar bonos de deuda de los gobiernos es uno de las últimos y desesperados intentos del "doble o nada". La política monetaria de este juego de casino no ha tenido eficacia para superar la crisis dado que sus instrumentos fueron justamente los que la crearon. Y en estos seis años no solo no ha mitigado sus fauces desestabilizadoras sino que ha creado nuevas e insondables burbujas al amparo de la banca en la sombra y los derivados financieros. Las políticas laxas y las cuantiosas inyecciones de liquidez no solo sembraron las semillas de la próxima crisis con el hinchamiento de las burbujas especulativas, sino que también desmantelaron todo el sistema de protección social y así es como hoy los países están mucho más desamparados que en los años de la quiebra de Lehman Brothers.

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Siete años de crisis y de mala suerte

Mér, 05/11/2014 - 13:48
Alejandro Nadal, La Jornada

En 2001 Alan Greenspan explicó los factores que según él habían permitido a Estados Unidos sortear los peligros de la inflación, volatilidad y crisis desde 1970. Para el entonces presidente de la Reserva federal, los factores clave fueron la política monetaria y, además, ¡la buena suerte! Lo de la política monetaria es debatible pero, sin lugar a dudas, parece que la buena suerte se acabó hace mucho.

Han pasado siete años desde que se dejaron sentir los primeros síntomas de la crisis económica y financiera global. Siete años de mala suerte. Tal pareciera que se hubiera roto el espejo de ilusiones del neoliberalismo y que se hubieran abatido sobre la economía global siete años de maldiciones.

Las perspectivas para la economía global no son buenas, aunque muchos quisieran ver todo tipo de signos alentadores en indicadores diversos. El principal evento que inclina a pensar en ‘cosas buenas’ es la terminación del programa de compra de activos de la Reserva federal, el famoso plan QE de flexibilización cuantitativa. El anuncio se hizo la semana pasada.

El programa arrancó en 2008 y para el mes de septiembre pasado la Fed ya había adquirido 4.5 millones de millones de dólares en activos del sistema bancario. El programa QE fue de utilidad a los bancos y aunque tuvo un impacto en la economía real al mantener bajas las tasas de interés, el QE no sirvió como catalizador del crecimiento.

Desde que llegó a instalarse como presidente de la Reserva federal, Janet Yellen anunció que el QE se mantendría mientras los signos del mercado laboral así lo requirieran. Hoy la tasa de desempleo abierto es de 5.8 por ciento y eso la hace políticamente más presentable, lo que permite cerrar el programa de compra de activos sin sonrojarse.

En realidad, una parte de la reducción del desempleo se debe a que muchos han abandonado la búsqueda de un trabajo remunerado y por eso ya no cuentan como desempleados. Además, un porcentaje significativo de personas ocupadas sólo tiene empleos de medio tiempo. Cuando se incluyen estos factores en las estadísticas laborales, el resultado en el mercado laboral deja de ser satisfactorio.

Por esta razón, Narayana Kocherlakota, presidente de la Reserva Federal de Minneápolis, manifestó su desacuerdo con la decisión de la Fed diciendo que el banco central debió haber continuado su programa de compras de activos o, por lo menos, haber condicionado su manejo de la tasa de interés a la evolución de las perspectivas inflacionarias. Según Kocherlakota esto es necesario para incentivar la demanda y colocar mayor presión sobre los precios. Así, la Fed habría enviado una señal de que está decidida a empujar la inflación hasta el nivel de 2 por ciento.

Lo anterior reconoce que la economía de Estados Unidos todavía se encuentra en una situación complicada de deflación. La razón es que todos los agentes siguen tratando de reducir sus pasivos. Los hogares, por ejemplo, buscan a toda costa reducir el sobrendeudamiento en hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos de estudiantes, autos y hasta los tristemente célebres home equity loans, préstamos sobre la apreciación de bienes inmuebles. Como los salarios reales siguen estancados, el desapalancamiento se mantiene.

El proceso deflacionario aumenta el peso de la deuda en términos reales (es lo contrario del proceso de evaporación de deudas a través de la inflación). Ese aumento de la carga de la deuda conlleva una contracción de la demanda agregada. En el pasado, ésta creció a base de impulsos crediticios y burbujas y hoy esa fuente de crecimiento ya no funciona como antes. En síntesis, la demanda agregada no está repuntando como uno podría pensar al leer la prensa internacional de negocios.

En Europa se dice que las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo (BCE) bajo la dirección de Mario Draghi son similares a la QE de la Fed. Pero la realidad es que la postura de Alemania sigue dominando el enfoque del BCE y hace que su acción sea todavía muy tímida (el BCE ha comprado activos por apenas unos 2 mil 500 millones de dólares).

Hoy seguimos en una depresión global. Estados Unidos no es la historia de recuperación que se quiere proyectar. Europa sigue entrampada en la crisis agravada por los programas de austeridad. Por su parte, China sigue albergando la burbuja crediticia más grande del mundo. Si sigue sin reventar es por la capacidad de los bancos para ocultar cifras y porque los inversionistas chinos carecen de otras opciones para optimizar su cartera de inversiones. Esa es una de las razones por las cuales los agentes chinos compran hoy grandes cantidades de oro y por la que siguen adquiriendo derivados financieros de muy dudosa calidad. Por cierto, esos derivados encuentran su camino de regreso al mercado de bienes raíces y retroalimentan el crecimiento de la burbuja que algún día tendrá que estallar.

Las dificultades que experimenta la economía global conducen a una pregunta de dimensiones históricas: ¿es viable el capitalismo dominado por el capital financiero?

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El desconsenso de Washington, hacia un nuevo sistema cambiario

Mar, 04/11/2014 - 13:45
Mark Weisbrot, Últimas Noticias

Cuando se trata de política económica, lo que piensa el público puede pesar bastante. Los gobiernos electos tienen que preocuparse de ser reelectos; esto sin duda aplica en Venezuela, donde los votantes están polarizados y la última elección presidencial fue reñida.

Venezuela se enfrenta actualmente a una serie de problemas económicos que incluyen una inflación anual de más de 60%, escasez de ciertos bienes de consumo, fuga de capitales y una probable contracción de la economía en el presente año. La mayor parte de estos problemas emanan del sistema cambiario disfuncional en el país. No obstante, las encuestas señalan que la gran mayoría del público -hasta 80% en algunos sondeos recientes- rechaza una devaluación para poder remediar el sistema, y parece ser esta presión por parte de los electores -no por parte de intereses especiales- la que impide los cambios necesarios para recuperar la salud económica.

La gente asocia la devaluación a una serie de adversidades. Primero, la inflación. Dado que una devaluación normalmente aumenta el precio de los productos importados, es una medida que contribuye a la inflación. Sin embargo, podemos repasar las últimas cinco devaluaciones de la década transcurrida. En tres ocasiones, la inflación durante el año siguiente en realidad fue inferior a la que existía antes de devaluar, y en un cuarto caso, tampoco fue mucho más alta.

La única excepción fue la última devaluación, en febrero de 2013. La inflación se disparó después de la devaluación, pero hay dudas de que la devaluación haya sido la mayor causa. La inflación ya venía acelerándose rápidamente, ubicándose en una tasa anual de 43% tres meses antes de la devaluación. Además, si examinamos el origen de dicha inflación, vemos que ésta se dio por la escasez de dólares -y por lo tanto, de muchos productos- que comenzó a finales de 2012.

La inflación, la escasez, y la desaceleración económica: todas provienen de la escasez de dólares. Pero, a su vez, la escasez de dólares es producto del hecho que el Gobierno se deshace de casi todos los dólares que obtiene del ingreso petrolero a una fracción de su valor real.

¿Qué podría hacer el Gobierno? Puede dar el paso hacia un sistema cambiario unificado. Ciertamente, esto implica una importante devaluación con respecto a las tasas oficiales actuales de 6,30 bolívares fuertes (Bs) al dólar (la tasa Cencoex a la cual se vende la mayor cantidad de dólares) y la tasa Sicad I de 10,6. ¿Pero devaluar a qué tasa? Las estimaciones privadas apuntan a una tasa cercana a 30, si se dejara flotar la moneda. Pero, ¿qué tal si se apuntara aún más alto, digamos a los 40? A esto se le llama “overshooting”, o rebasamiento.

Fue lo que ocurrió en Argentina, por ejemplo, cuando devaluó a comienzos del año 2002. Fue una devaluación muy importante, haciendo inicialmente que el tipo de cambio pasara de un peso por dólar a aproximadamente cuatro. Luego, el Gobierno logró estabilizar la moneda a una tasa de aproximadamente tres por dólar.

Recordemos que Argentina padecía de otros problemas que no aquejan a Venezuela, incluyendo una profunda depresión y el más grande incumplimiento de pago de la deuda pública en el mundo. Pero la política de un régimen de cambios flotantes dirigido fue un factor vital en su muy exitosa recuperación, la cual comenzó apenas tres meses después de la devaluación.

Si Venezuela dejara flotar su tipo de cambio, haciéndolo “rebasar” temporalmente, esto podría tener un efecto positivo. Como en Argentina, luego de su devaluación en 2002, los dólares dejarían de fugarse y volverían al país, porque la gente se dio cuenta de que la moneda había tocado fondo, y en el caso venezolano, que las devaluaciones periódicas de un sobrevaluado tipo de cambio fijo tras otro, finalmente llegaron a su fin.

Posteriormente, el Gobierno podría estabilizar la moneda a una tasa sostenible dentro de cierto margen. Esto no significa el anuncio de un nuevo tipo de cambio fijo, tampoco de una “banda” dentro de la cual la moneda se movería. Más bien significaría intervenir en el mercado cambiario cuando el Gobierno lo estime necesario, a modo de garantizar la estabilidad de la moneda. Esto es lo que ha hecho Bolivia, por ejemplo, desde que Evo Morales tomó posesión en 2006, y ha sido muy exitoso.

Sin duda, para poder mantener un tipo de cambio estable, el Gobierno deberá bajar la inflación. Pero esto se hará más fácil cuando el país ya no esté sufriendo de una escasez de divisas, la cual alza tanto los precios de las importaciones como los de muchos otros productos y servicios que dependen de insumos importados.

Un tipo de cambio unificado y realista también acabaría con la especulación que nutre el mercado paralelo, ubicado actualmente en 103 Bs por dólar. Esto ha contribuido a la fuerte alza en la inflación de los últimos dos años.

Venezuela no sufre una auténtica crisis en su balanza de pagos, donde un déficit en los ingresos de la exportación haría imposible cubrir las importaciones y la deuda pública externa.

El país cuenta con un superávit de cuenta corriente y disfruta de unos $40 billones en sus reservas totales en divisas (incluyendo los fondos del Gobierno fuera del Banco Central). Lo que aparenta ser una crisis en la balanza de pagos es en realidad un sistema cambiario disfuncional que genera una escasez artificial de dólares y bienes, además de atrasos en los pagos.

De hecho, el ajuste más difícil de una devaluación ya se ha dado: las importaciones en Venezuela han visto una baja de 33% en los últimos dos años, uno de los más grandes ajustes de este tipo en el mundo. Ahora son los precios los que requieren ajuste.

Evidentemente, algunas personas saldrán perdedoras de una devaluación; no solamente quienes hicieron fortuna, legal o ilegalmente, de su acceso a dólares preferenciales, a 6,30 o 10,60. Esos serán los mayores perdedores. Pero quienes deben ser protegidos son los venezolanos trabajadores y pobres que tendrán que lidiar con ciertos incrementos en los precios -en vez de la actual escasez- después de una devaluación.

El Gobierno podrá sin duda proteger a la población, puesto que ganará lo que otros -incluyendo aquellos que se aprovechan del sistema actual- perderán. Esto se debe a que el Gobierno recibe más de 90% del ingreso en dólares al país, y estos dólares valdrán mucho más en moneda nacional después de la devaluación. El Gobierno entonces puede, y debe, usar esos ingresos adicionales en Bs para garantizar que la gran mayoría de venezolanas y venezolanos no salgan perdedores en la transición hacia un sistema cambiario funcional.

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La economía moral de la deuda

Ven, 31/10/2014 - 13:05
Robert Skidelsky, Project Syndicate

Cada colapso económico viene de la mano de una demanda de condonación de deuda. Los ingresos necesarios para saldar préstamos se han evaporado y los activos presentados como garantía han perdido valor. Los acreedores reclaman lo suyo; los deudores piden ayuda a gritos.

Consideremos Strike Debt, un descendiente del movimiento Occupy, que se autodefine como "un movimiento nacional de opositores a la deuda que lucha por la justicia económica y la libertad democrática". Su sitio web sostiene que, "como consecuencia de los salarios estancados, el desempleo sistémico y los recortes en los servicios públicos", se está obligando a la gente a endeudarse para obtener las necesidades más básicas de la vida, lo que la lleva a "depositar su futuro en manos de los bancos".

Una de las iniciativas de Strike Debt, "Rolling Jubilee" (Jubileo Permanente), financiada a través de donaciones populares en Internet, compra y cancela deuda en un proceso que llama "resistencia colectiva a la deuda". El progreso del grupo ha sido impresionante: lleva recaudados más de 700.000 dólares hasta la fecha y canceló deuda por un valor de casi 18.600 millones de dólares".

La existencia de un mercado de deuda secundario es lo que le permite a Rolling Jubilee comprar deuda a tan bajo costo. Las instituciones financieras que dudan de la capacidad de sus prestatarios para saldar sus deudas venden la deuda a terceros a precios bajísimos, muchas veces de hasta cinco centavos por dólar. Los compradores luego intentan ganar dinero rescatando parte o la totalidad de la deuda de los prestatarios. Sallie Mae, una entidad crediticia que otorga préstamos a estudiantes en Estados Unidos, admitió que vende deuda reempaquetada por hasta 15 centavos por dólar.

Para llamar la atención ante las prácticas muchas veces perversas de las agencias de cobro de deuda, Rolling Jubilee recientemente canceló deuda estudiantil de 2.761estudiantes de Everest College, una escuela con fines de lucro cuya empresa matriz, Corinthian Colleges, está siendo demandada por el gobierno de Estados Unidos por otorgar préstamos predatorios. La cartera de préstamos de Everest College estaba valuada en casi 3,9 millones de dólares. Rolling Jubilee la compró en 106.709,48 dólares, o casi tres centavos por cada dólar.

Pero eso es una gota en el océano. Sólo en Estados Unidos, los alumnos deben más de 1 billón de dólares, o aproximadamente el 6% del PIB. Y la población estudiantil es apenas uno de los muchos grupos sociales que viven endeudados.

Por cierto, en todo el mundo, la crisis económica de 2008-2009 aumentó la carga de la deuda privada y pública por igual -al punto de que la distinción público-privado se volvió borrosa-. En un discurso reciente en Chicago, el presidente irlandés, Michael D. Higgins, explicó de qué manera la deuda privada se convirtió en deuda soberana: "Como consecuencia de la necesidad de pedir prestado dinero para financiar el gasto actual y, por sobre todo, como resultado de la amplia garantía extendida a los activos y pasivos de los principales bancos irlandeses, la deuda general del gobierno de Irlanda aumentó del 25% del PIB en 2007 al 124% en 2013".

El objetivo del gobierno irlandés, por supuesto, era salvar al sistema bancario. Pero la consecuencia no intencionada del rescate fue destrozar la confianza en la solvencia del gobierno. En la eurozona, Irlanda, Grecia, Portugal y Chipre tuvieron que reestructurar su deuda soberana para evitar un incumplimiento de pago rotundo. Los crecientes ratios deuda/PIB empañan la política fiscal, y se convirtieron en la principal justificación para la implementación de las políticas de austeridad que prolongaron la crisis.

Nada de esto es nuevo. El conflicto entre acreedores y deudores ha sido la sustancia de la política desde los tiempos babilonios. La ortodoxia siempre ha defendido los derechos sagrados del acreedor; la necesidad política frecuentemente exigió el perdón para el deudor. Cuál es el lado ganador en determinada situación depende de la magnitud de la aflicción del deudor y la fuerza de las coaliciones opositoras de acreedores y deudores.

La moralidad siempre ha sido la moneda intelectual de estos conflictos. Los acreedores, al afirmar su derecho a cobrar la totalidad de la deuda, históricamente han creado todos los obstáculos legales y políticos posibles para el default, insistiendo con sanciones duras -embargo de ingresos, por ejemplo, y, en situaciones extremas, cárcel o hasta esclavitud- por la imposibilidad de los prestatarios de honrar sus obligaciones de deuda. Siempre se pretendió que los gobiernos que incurren en deuda en guerras costosas aparten "fondos de amortización" anuales para poder saldarla.

La moralidad, sin embargo, no siempre estuvo enteramente del lado del acreedor. En idioma griego del Nuevo Testamento, deuda significa "pecado". Pero, aunque pueda ser pecaminoso endeudarse, Mateo 6:12 respalda la absolución: "perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores". La resistencia social generalizada a los reclamos de los acreedores sobre la propiedad de los deudores por no pagar implicó que rara vez se llevara la "ejecución" al extremo.

La posición de los deudores se vio aún más fortalecida por la prohibición de la usura -cobrar un interés irracionalmente alto por el dinero-. Los topes a las tasas de interés fueron abolidos en Gran Bretaña recién en 1835; las tasas casi cero de los bancos centrales prevalecientes desde 2009 son un ejemplo actual de los esfuerzos por proteger a los prestatarios.

La verdad de la cuestión, como señala David Graeber en su majestuoso Deuda: los primeros 5.000 años, es que esa relación entre acreedor y deudor no encarna ninguna ley de hierro de moralidad; más bien, es una relación social que siempre debe ser negociada. Cuando la precisión cuantitativa y una estrategia inflexible frente a las obligaciones de deuda son la regla, lo que sobreviene de inmediato es el conflicto y la penuria.

En un esfuerzo por frenar las crisis de deuda recurrentes, las sociedades tradicionales abrazaron la "Ley de Jubileo", un borrón y cuenta nueva ceremonial. "La Ley de Jubileo", escribe Graeber, "estipulaba que todas las deudas se cancelaran automáticamente 'en el año del Shabat' (es decir, después de que hubieran pasado siete años) y que todos los que languidecieran en cautiverio debido a esas deudas fueran liberados". Rolling Jubilee es un recordatorio oportuno de la continua relevancia de una de las leyes más antiguas de la vida social.

La moraleja del cuento no es, como aconsejó Polonio a su hijo Laertes, "no seas ni prestatario ni prestador". Sin ambos, tal vez la humanidad todavía estaría viviendo en cavernas. Necesitamos, más bien, limitar la oferta y la demanda de crédito a lo que la economía es capaz de producir. Cómo lograrlo y al mismo tiempo mantener la libertad de empresa es uno de los grandes interrogantes sin resolver de la economía política.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Economía: plan de estudios para el mundo real

Ven, 31/10/2014 - 03:23
Alejandro Nadal, La Jornada

Max Planck decía que la ciencia avanza a golpe de funerales. La muerte de los viejos jerarcas que durante décadas abrazaron paradigmas obsoletos abre nuevos espacios que son ocupados por los científicos jóvenes con sus nuevos modelos. Las revoluciones científicas (que tanto ocuparon la atención de Kuhn) se llevarían a cabo no tanto por la elegancia de los debates académicos, sino por la implacable parca que nada perdona.

En la evolución de la teoría económica, la sentencia de Planck no se ha aplicado. Sí hay funerales, pero no están asociados con el adelanto científico. Lo que sucede es que los viejos teóricos heredan tranquilamente sus paradigmas a sus fieles seguidores, más jóvenes y repletos de ideas sobre cómo mantener vigentes los viejos dogmas. Eso explica por qué la teoría de equilibrio general, el más rotundo fracaso desde el incendio del Hindenburg, sigue ocupando un lugar dominante en los planes de estudio de economía en el mundo entero. En realidad, la teoría de equilibrio general es el fracaso más exitoso de la historia.

El aforismo de Planck tampoco vale en macroeconomía. Antes de la obra de Keynes la idea dominante era que no había un problema macroeconómico; es decir, no había lugar para hablar de desempleo o de crisis. Pero si bien Keynes sacudió el plácido ambiente en el que se enseñaban estas ideas, la realidad es que las intuiciones de Keynes sobre la inestabilidad de las economías capitalistas nunca se consolidaron como paradigma científico. El prestigio y la popularidad de Keynes en 1936 era admirable, pero sus visiones no cristalizaron en un programa capaz de organizar el trabajo científico alrededor de sus principales percepciones.

La academia no tuvo que esperar el funeral de Keynes: desde que su Teoría general vio la luz, economistas como Hicks y Hansen se las ingeniaron para recuperar su discurso. Se hacían reverencias al genio del maestro, pero en la reinterpretación de su teoría se traicionaban sus enseñanzas. Se conservaba algo del vocabulario de Keynes, al tiempo que se colocaba todo en un modelo analítico distinto. Al morir Keynes en 1946 ya flotaba en el aire un paradigma keynesiano que no tenía nada que ver con su teoría. ¿La lección? Es más fácil recuperar ideas que esperar los funerales. Hoy los planes de estudio de economía son objeto de un fuerte debate en muchas facultades de economía, pero no en la mayoría. El Instituto de Nuevo Pensamiento Económico, organización financiada por el especulador George Soros, promueve este debate con el fin de ampliar y acelerar el pensamiento económico capaz de conducir a soluciones para los grandes desafíos del siglo XXI. Recientemente ha dado a conocer su proyecto CORE de plan de estudios en economía (una descripción). El subtítulo señala que es necesario enseñar economía como si las últimas tres décadas sí hubieran ocurrido. De entrada, con ese horizonte temporal podemos decirle adiós a la historia del pensamiento económico. La verdad es que el nuevo programa se queda corto frente a lo que se necesita para la enseñanza en economía.

El currículo CORE ofrece una empobrecida visión de la historia económica y financiera en el mundo. El sustrato sigue siendo la noción de escasez, uno de los pilares del paradigma neoclásico. Se acompaña de una función de producción ‘bien portada’ y una función de bienestar en la que la desutilidad del trabajo juega un papel clave. Vaya, lo más rancio del arsenal neoclásico está ahora en el programa núcleo del instituto encargado de promover el... ‘nuevo’

pensamiento económico. El programa CORE también presenta una interpretación del proceso de cambio técnico en las economías capitalistas basada en la idea de que los precios relativos son el incentivo más importante. Nada más obsoleto y engañoso como forma de explicación del dinamismo del capitalismo a partir de la innovación, todo aderezado con isocuantas y esquemas de minimización de costos.

Hay muchos aspectos de la propuesta CORE que han sido desacreditados en discusiones teóricas de los últimos cincuenta años. Sobrevivieron oleadas de funerales y hoy el INET las viste con nuevas prendas. Los ejemplos más escandalosos están en la teoría de la empresa, la dinámica de los mercados (donde se recogen temas que forman parte del paradigma de la teoría de equilibrio general) y la teoría monetaria y del ‘mercado de crédito’. En síntesis, pocos elementos nuevos y mucho material viejo y desacreditado.

Los enfoques que no estén inspirados en las ramplonerías del paradigma neoclásico no tienen cabida en el CORE. Ni Sraffa, ni Marx, ni un espacio para la muy importante escuela de pensamiento post-keynesiano. La crisis será vista siempre como un evento más o menos severo, pero sobre todo, como un episodio aislado y provocado por las fallas del mercado.

¿Habrá que esperar las exequias del INET y su CORE para poder pensar la reforma al plan de estudios en las escuelas y facultades de economía?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Economía alemana cae en picado

Mar, 28/10/2014 - 15:59
El estado de ánimo en la economía alemana sigue empeorando. El índice Ifo, el barómetro económico más importante de la República Federal, cayó en octubre -por sexto mes consecutivo- de 104,7 a 103,2 puntos. Este es el nivel más bajo desde diciembre de 2012. Si bien se esperaba un declive en octubre, éste había sido estimado en 104,5 puntos, lejos de los 103,2 puntos que alcanzó, confirmando que "El panorama económico se ha deteriorado aún más, especialmente en la industria", como dijo el jefe de Ifo, Hans-Werner Sinn.

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Pruebas de estrés del BCE no tomaron en cuenta el escenario deflacionario

Lun, 27/10/2014 - 12:45
Las pruebas de estrés entregadas ayer por el Banco Central Europeo no tomaron en cuenta un dato crucial para que sus resultados fueran creíbles: la brecha entre la inflación proyectada por el BCE y la inflación real de la eurozona. Como llevamos informando desde hace más de un año, Europa se enfrenta a un escenario deflacionario de desconocidas consecuencias. Este escenario de un descenso general en los precios es el resultado de los planes de austeridad implantados por la troika que, en la práctica, han significado mayor desempleo y menor crecimiento, exactamente lo contrario de los que necesita Europa. Dado que los test de estrés no tomaron en cuenta el adverso escenario de la deflación, estamos una vez más ante unos pruebas a la banca que no indican nada real.

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El neoliberalismo ha sacado lo peor de nosotros mismos

Lun, 27/10/2014 - 04:35
Paul Verhaeghe, Sin Permiso

Tendemos a percibir nuestras identidades como algo estable y en buena medida separado de fuerzas exteriores. Pero, tras décadas de investigación y práctica terapéutica, estoy convencido de que el cambio económico está teniendo un profundo efecto no sólo sobre nuestros valores sino también sobre nuestra personalidad. Treinta años de neoliberalismo, fuerzas del libre mercado y privatización se han cobrado su precio, a medida que la implacable presión por conseguir logros se ha vuelto normativa. Si están leyendo esto con escepticismo, se lo plantearé con esta sencilla afirmación: el neoliberalismo meritocrático favorece ciertos rasgos de personalidad y penaliza otros.

Hay ciertas características ideales necesarias para hacer hoy carrera. La primera consiste en ser elocuentes, al objeto de ganarse a la mayor cantidad de gente posible. El contacto puede ser superficial, pero dado que esto se aplica a la mayor parte de la interacción humana hoy en día, esto pasará en realidad inadvertido.

Es importante que seas capaz de poner tus capacidades por las nubes todo lo que puedas: conoces a mucha gente, tienes mucha experiencia en tu haber, acabas de terminar un proyecto de envergadura. Luego descubrirá la gente que esto era en su mayor parte pura filfa, pero el hecho de que inicialmente diera el pego depende de otro rasgo de personalidad: puedes mentir con convicción y sentirte poco culpable. Es por lo que nunca te haces responsable de tu comportamiento.

Por encima de todo esto, eres flexible e impulsivo, siempre a la busca de nuevos estímulos y retos. En la práctica, lleva a un comportamiento arriesgado, pero no importa, porque no te tocará recoger los trocitos. ¿La fuente de inspiración de esta lista? La lista de verificación de psicopatías de Robert Hare, el mejor especialista actual en psicopatías.

Esta descripción es, por supuesto, una caricatura llevada al extremo. Sin embargo, la crisis financiera ilustró a escala macro-social (por ejemplo, en los conflictos entre países de la zona euro) lo que la meritocracia liberal hace con la gente. La solidaridad se convierte en un lujo costoso y deja paso a alianzas temporales, siendo la máxima preocupación siempre sacarle más partido a la situación que tus competidores. Se debilitan los vínculos sociales con los compañeros, lo mismo que el compromiso emocional con la empresa o la organización.

El acoso solía limitarse a las escuelas; ahora es un rasgo común del lugar de trabajo. Se trata de un síntoma típico del impotente que desahoga su frustración con los débiles; en psicología se conoce como desplazamiento de la agresión. Hay una sensación oculta de temor, que va de la ansiedad por el desempeño a un miedo social más amplio al otro como amenaza.

La evaluación constante en el trabajo provoca un descenso de la autonomía y una creciente dependencia de normas externas y a menudo movibles. Esto tiene como resultado lo que el sociólogo Richard Sennett ha descrito adecuadamente como “infantilización de los trabajadores”. Los adultos exhiben estallidos infantiles de mal genio y se muestran celosos por trivialidades (“Tiene una silla nueva de oficina, y yo no”), cuentan mentiras piadosas, disfrutan cuando se hunden los demás y abrigan mezquinos sentimientos de venganza. Es el resultado de un sistema que impide a la gente pensar independientemente y que no sabe tratar a sus empleados como adultos.

Más importante, sin embargo, es el grave daño causado al amor propio de la gente. El amor propio depende en buena medida el reconocimiento que recibimos de los demás, como han demostrado pensadores que van de Hegel a Lacan. Sennett llega a una conclusión semejante cuando considera que la pregunta principal de los empleados es “¿Quién me necesita?”. Para un grupo cada vez mayor de personas, la respuesta es: nadie.

Nuestra sociedad proclama constantemente que cualquiera puede conseguirlo sólo con esforzarse lo suficiente, mientras refuerza a la vez los privilegios y ejerce una presión cada vez mayor sobre sus agobiados y exhaustos ciudadanos. Cada vez hay un número mayor de personas que fracasan, se sienten humilladas, culpables y avergonzadas. Siempre se nos dice que tenemos mayor libertad que nunca para elegir el rumbo de nuestra vida, pero la libertad de elegir fuera del relato del éxito es limitada. Además, a los que fracasan se les juzga como si fueran perdedores o gorrones que se aprovechan de nuestro sistema de seguridad social.

La meritocracia neoliberal querría hacernos creer que el éxito depende del esfuerzo y los talentos individuales, lo que significa que la responsabilidad reside enteramente en el individuo y que la autoridad debería otorgar a la gente toda la libertad posible para alcanzar esta meta. Para quienes creen en el cuento de hadas de la elección sin restricciones, la soberanía y la autogestión personales son los mensajes políticos preeminentes, sobre todo si parecen prometer libertad. Junto a la idea del individuo perfectible, la libertad que nosotros mismos advertimos que tenemos en Occidente es la mayor falsedad de esta hora y época.

El sociólogo Zygmunt Bauman resumió con esmero la paradoja de nuestra época: “Nunca hemos sido tan libres. Nunca hemos sido tan impotentes”. Somos desde luego más libres que antes, en el sentido de que podemos criticar la religión, aprovechar la nueva actitud de laissez-faire respecto al sexo y apoyar cualquier movimiento político que nos guste. Podemos hacer todas estas cosas porque ya no significan nada: la libertad de este género proviene de la indiferencia. Pero, por otro lado, nuestra vida diaria se ha convertido en una batalla constante contra una burocracia que dejaría a Kafka embelesado. Hay regulaciones para todo, desde el contenido de sal en el pan hasta la cría de pollos urbanos.

Nuestra presunta libertad se vincula a una condición central: debemos tener éxito, es decir, “hacer” algo de nosotros. No hay que buscar los ejemplos muy lejos. Un individuo altamente cualificado que pone la crianza de los hijos por delante de su carrera será blanco de las críticas. De una persona con un buen puesto que declina un ascenso para invertir más tiempo en otras cosas se piensa que está loca, a menos que esas otras cosas garanticen el éxito. A una joven que quiere ser maestra de escuela primaria le dicen sus padres que debería empezar por hacer un máster en Económicas. Una maestra de primaria, ¿en qué estará pensando?

Hay una constante lamentación sobre la llamada pérdida de normas y valores en nuestra cultura. Pero nuestras normas y valores forman parte integral y esencial de nuestra identidad. Así que no se pueden perder, solo cambiarse. Y eso es precisamente lo que ha sucedido: una economía transformada refleja una ética transformada y produce una identidad transformada. El actual sistema está sacando lo peor de nosotros mismos.

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David Harvey, Thomas Piketty y la contradicción central del capitalismo

Dom, 26/10/2014 - 02:01
Michael Roberts, Michael Roberts blog

David Harvey es un reconocido profesor marxista de Antropología y Geografía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Harvey es bastante crítico del libro de Piketty. Reconoce que Piketty proporciona datos de gran importancia sobre la desigualdad de la riqueza y de los ingresos en las principales economías capitalistas desde que el capitalismo se convirtió en el modo dominante de producción y las relaciones sociales desde 1750. ” Lo que Piketty sí muestra estadísticamente (y deberíamos estar en deuda con él y sus colegas por eso) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir cada vez mayores niveles de desigualdad. Esto, para muchos de nosotros, no es noticia. Era, además, exactamente la conclusión teórica de Marx en el Tomo I de su ‘El Capital’”.

Pero, como apunta Harvey, Piketty nada dice sobre las crisis recurrentes de producción y de inversión del capitalismo. Piketty “no nos dice por qué la crisis de 2008 se produjo y por qué está tomando tanto tiempo para tantas personas para salir de debajo de la doble carga del desempleo y de millones de casas perdidas en una prolongada ejecución hipotecaria . No ayuda a entender por qué el crecimiento es actualmente tan lento en EE.UU. en comparación con China, y por qué Europa está bloqueada en una política de austeridad y de una economía de estancamiento”.

Entonces Harvey nos dice que todo lo que Piketty tenía que hacer era leer a Marx. Si lo hubiera hecho, dice Harvey, habría encontrado que “en el Volumen 2 de El Capital de Marx (que Piketty tampoco ha leído y festivamente descarta) Marx señaló que la afición del capital a bajar los salarios en algún momento restringiría la capacidad del mercado para absorber el producto del capital”. Entonces Harvey dice que la explicación de las crisis en el capitalismo se encuentra en El Capital Volumen 2 de Marx, y no en el volumen 1 o 3.

En realidad, no hay una explicación de las crisis recurrentes del capitalismo que se encuentre en el Volumen 2. Es sobre todo en el Volumen 3, con la esquematización de Marx de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer (LTCTG) y sus contra-tendencias.

La explicación alternativa por el “subconsumo” de Harvey no es nueva en él. En su nuevo libro, que parece que vale la pena leer y no he leído todavía, Harvey destaca lo que él ve como ” las contradicciones en el corazón del capitalismo – dirigirse, por ejemplo, a acumular capital más allá de los medios para invertirlo, su imperativo de utilizar los métodos más baratos de producción que lleva a consumidores sin medios de consumo … ”

De hecho, la posición de Harvey es que la ley de Marx de la rentabilidad es irrelevante para la explicación de las crisis. Esto le lleva a afirmar que la dirección neo-liberal para aumentar los beneficios en la década de 1980 no fue “dictada por cualquier ley matemática” (lo que probablemente significa la ley de Marx de la rentabilidad). Cita a Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que confesó ‘en un momento de descuido’ que las políticas de lucha contra la inflación de la década de 1980 resultaron ser “una muy buena manera de aumentar el desempleo, y el aumento del desempleo fue una manera extremadamente deseable de reducir la fuerza de la clase obrera … lo que se montó en términos marxistas fue una crisis del capitalismo, que recreó un ejército de reserva de mano de obra y ha permitido a los capitalistas hacer grandes ganancias desde entonces” (Budd). Verdaderamente esta cita me hace pensar que la agenda neo-liberal fue en mucho restaurar la rentabilidad que había llegado a los mínimos de la posguerra a finales de los años 1970. Pero al parecer, según Harvey, la profunda recesión, de doble caída, en la década de 1980, que devaluó y destruyó capital y restauró la rentabilidad no tenía nada que ver con eso. En lugar de ello ” todo era política”.

Harvey critica a Piketty por no haberse fijado en que la restricción en la participación de los salarios, y el potencial ‘subconsumo’ que podría crear fue superado por un aumento masivo de la deuda de las familias: “¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta cuestión. En la década de 1990 eludieron la respuesta con una gran expansión del crédito, incluyendo la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados de alto riesgo(“subprime”). Pero la burbuja de activos resultante fue obligada a estallar como lo hizo en 2007-8 derribando a Lehman Brothers y el sistema de crédito con él. ” Por lo tanto las crisis son producto de la falta de demanda. Las burbujas del crédito pueden compensar, pero sólo por un tiempo.

Harvey puntualiza que “Las crisis no son eventos singulares. Aunque tienen sus factores desencadenantes evidentes, los movimientos tectónicos que representan tardar muchos años en resolverse … Con la perspectiva del tiempo, no es difícil de encontrar abundantes signos de problemas por venir mucho antes de una crisis estalla en vista completa. “Pero para él, los signos de la crisis no se encuentran en ningún movimiento de la rentabilidad, sino en crédito, porque “la financiarización global de la deuda- saturada y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de 1980 como una forma de resolver los conflictos con el trabajo, al facilitar la movilidad geográfica y la dispersión, produjo su desenlace con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008″.

Harvey identifica correctamente el defecto clave de Piketty como “una definición errónea del capital. El capital es un proceso, no una cosa. Se trata de un proceso de circulación en el que a menudo el dinero se utiliza para hacer más dinero – aunque no exclusivamente – a través de la explotación de la fuerza de trabajo. Todo el pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se basa en una tautología. La tasa de rendimiento del capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que se produce y no por lo que pasó en su producción “. Este es un destaque que James Galbraith y otros, entre ellos yo, han hecho sobre Piketty : no reconocer que el capital no es “la riqueza”. Y esto hace la diferencia. Como dice Harvey, si sacamos la vivienda y la riqueza inmobiliaria de la medida del capital, la previsión de Piketty de un rendimiento estable de “capital”, que es más alta que la tasa de crecimiento de la tendencia a largo plazo no se sostiene.

En un nuevo documento, Esteban Maito muestra precisamente eso. Usando los propios datos de Piketty, descubre que es la ley de Marx de la tendencia de la tasa de ganancia a caer en el tiempo lo que se confirma por la evidencia, no un retorno estable de Piketty. Explica que “en la perspectiva de Piketty, el capital no está relacionado con la producción o el proceso de valorización. Como sinónimo de la palabra “riqueza”, cualquier bien o servicio intercambiable en el mercado es capital. Pero las tendencias descritas por Marx se refieren a la producción capitalista. En este sentido, cualquier evaluación de la teoría marxista, aunque su validación empírica, tiene que considerar este aspecto básico en su análisis. De tal manera, “las viviendas” no deben ser consideradas como parte del capital, como bienes de consumo particulares en lugar de los medios de producción. Consideraciones similares pueden establecerse en otros casos como “los activos financieros” (un circuito puro MM ‘) o “la tierra”.

De hecho, durante el último período (desde el máximo alcanzado a mediados de 1960), el retorno, incluso de Piketty, del capital, ha tendido a caer, en línea con la tasa de ganancia marxiana, porque la tierra y la propiedad residencial se han vuelto menos significativos como parte de la riqueza en comparación con las máquinas y la propiedad no residencial.

La ley de Marx de la rentabilidad explica la contradicción central del capitalismo, no la erre (“r”) de Piketty, ni ‘la falta de medios de consumo’ de Harvey.
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Traducción de Ernesto Rosemberg para ArgenPress

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Test de estrés: Al menos 12 bancos europeos cerrarán sus puertas

Sáb, 25/10/2014 - 14:44
El Banco Central Europeo anunciará mañana los resultados de las pruebas de estrés a que fueron sometidas 130 instituciones bancarias europeas de 19 países, que representan el 80% de los activos bancarios en Europa. Esta es la primera vez que el BCE realiza estas pruebas de esfuerzo para medir la capacidad de la banca de enfrentar nuevas turbulencia. Anteriormente se realizaron dos pruebas de estrés de similares características que, sin embargo, no dieron ninguna luz sobre el estado de la banca europea. El ejercicio fue realizado con total discreción desde fines del año pasado y hay gran expectación por sus resultados. Algunos datos, filtraron a través de Bloomberg indican que 25 bancos, de Italia, Grecia, Austria, Bélgica, Chipre y Portugal, se encuentran entre aquellos que no han pasado las pruebas. Sin embargo, la cantidad de bancos que reprueba estos test de estrés, puede aumentar en forma considerable. Recordemos que antes del estallido de la crisis la banca europea era la más apalancada del mundo. A modo de ejemplo, los activos bancarios de Islandia eran 9 veces el PIB del país, mientras que los del Reino Unido eran siete veces, y los de Francia y Alemania 5 y 6 veces respectivamente.

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David Harvey: “El Neoliberalismo es un proyecto de clase”

Sáb, 25/10/2014 - 09:00
El eminente geógrafo británico, David Harvey, expresa su opinión sobre la crisis del neoliberalismo, el socialismo latinoamericano, sobre el racismo y otros temas más en esta entrevista realizada por el equipo del Centro de Investigaciones Sociales de la Vicepresidencia de Bolivia.

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