Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4851125
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Morosidad de la banca española cae por decreto aunque escala al 13,78%

Mar, 18/03/2014 - 21:07

El cambio metodológico en la clasificación de los Establecimientos Financieros de Crédito (EFC), que han dejado de ser considerados dentro de la categoría de entidades de crédito, ha hecho caer levemente la tasa de morosidad del 13,62 por ciento de diciembre de 2013 al 13,53% en enero de 2014. Este cambio implica un aumento del crédito por decreto, y al crecer el denominador más rápido que el numerador la tasa morosidad/crédito se ralentiza. Es lo que ha ocurrido en enero con los datos de crédito y morosidad entregados por el Banco de España

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Causas y consecuencias de que un país tenga super-ricos

Lun, 17/03/2014 - 13:24
Vicenç Navarro, Rebelión

La revista de negocios estadounidense Forbes publica información periódicamente sobre los super-ricos del mundo, considerando como tales a aquellas personas que ingresan más de 50.000 millones de dólares al año. El Institute for Policy Studies de Washington D.C., EEUU, y la revista económica Dollars and Sense han publicado una reseña basada en los datos de Forbes que da una imagen certera de la distribución de los super-ricos (Robin Broad y John Cavanagh, “The Rise of the Global Billionaires”, Enero/Febrero 2014). Y lo que se observa de una manera muy clara es el cambio desde los años noventa en la distribución de los super-ricos. Desde después de la II Guerra Mundial, los super-ricos se concentraban en EEUU, Europa Occidental y Japón. La situación actual, sin embargo, es muy diferente. EEUU continúa siendo el país con un mayor número de super-ricos (442), un número que en proporción sobre el total de super-ricos del mundo no ha variado a lo largo de los últimos años. Estos 442 representan alrededor del 31% de todos los super-ricos del mundo. Ahora bien, donde ha habido un cambio enorme ha sido en la República de China (122) y Rusia (110), que pasaron de no tener ninguno a ser el segundo y tercero en tener super-ricos. Alemania es el cuarto país (58), seguido de India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y el Reino Unido (38). Estos datos muestran el número de super-ricos, pero no señalan el nivel de riqueza que alcanza cada super-rico. Si miramos estos datos, podremos ver que el individuo más rico del mundo, el Sr. Carlos Slim (73.000 millones), vive en México (un país donde la pobreza es muy extensa), seguido de Bill Gates en EEUU y Amancio Ortega en España (57.000 millones), uno de los países con una mayor tasa de desempleo y una mayor tasa de pobreza en la OCDE.

El significado de estas cifras va más allá de los números señalados, pues que existan super-ricos quiere decir que hay una enorme concentración de la riqueza, ya que cuando hay super-ricos –la cúspide de la pirámide– quiere decir que hay también ricos y casi ricos. En otras palabras, es un indicador de que aquel país tiene una enorme concentración de la riqueza y, por lo tanto, grandes desigualdades.

El segundo significado de la existencia de super-ricos es que también hay muchos superpobres. En realidad, desigualdad quiere decir, en la mayoría de casos, gran pobreza. En realidad, los primeros –los super-ricos– no se pueden explicar sin los segundos –los superpobres–. Es decir, los primeros gozan de enormes riquezas precisamente porque los no ricos tienen menos riqueza. La riqueza de los primeros ha sido extraída de los segundos. Soy consciente de que esta expresión choca con la sabiduría convencional que asume que la desigualdad es una cosa, y otra lo es la pobreza. La evidencia, sin embargo, de que las dos son dos lados de la misma moneda es clara. Si analizamos, por ejemplo, la distribución de las rentas que existen en un país, podemos ver que estas derivan o bien de la propiedad (es decir, de la riqueza, o sea, de la posesión de recursos que generan renta) o bien del trabajo. Pues bien, la gran división en las sociedades es entre el primer grupo de propietarios y gestores de las mayores cantidades de propiedad, y los que trabajan para poder vivir. Estos últimos son, por cierto, los productores de la riqueza, de cuya distribución depende su grado de concentración. Cuando la renta generada por esta producción va predominantemente a los rentistas del capital, es cuando nos encontramos con el gran número de super-ricos, los cuales han copado esta abundante riqueza debido a que han expropiado la riqueza y la renta derivada del mundo del trabajo. No es por casualidad que aquellos países en los que hay más super-ricos, sean también aquellos en los que hay más pobres y superpobres.

Y lo que ocurre en cada país, ocurre a nivel internacional también. De esta situación se derivan varias observaciones:
  1. No hay países pobres. En realidad, algunos de los países llamados pobres tienen una gran cantidad de super-ricos. El argumento de que la riqueza que se acumula en la cúspide filtra hacia todos los otros estamentos de la sociedad no se ajusta a la realidad.
  2. La pobreza no se debe a la falta de recursos de un país, sino al control de estos recursos por parte de los super-ricos del país, que siempre están en alianza con los super-ricos de otros países.
  3. Es denunciable que en España, donde uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza, exista un grado de concentración de la riqueza tan elevado, lo cual se podría resolver fácilmente redistribuyendo los recursos, hoy en propiedad de los super-ricos.
  4. Su pobreza está basada en su falta de control de la propiedad de los super-ricos, que estos utilizan para su propio enriquecimiento en lugar de asignarla a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población.
  5. El incremento de las desigualdades se debe principalmente a factores políticos y, muy en especial, al enorme poder que los super-ricos tienen sobre los Estados, que son los que están imponiendo políticas públicas que los favorecen.
  6. El enorme desprestigio de la Unión Europea y de los gobiernos de sus países miembros se debe precisamente a este hecho: la enorme influencia de los super-ricos (bien sea de la banca o de la gran patronal) sobre los políticos.
Una última observación. Se me dirá (ya se me ha dicho), que el hecho de que el tercer super-rico del mundo sea español no tiene nada que ver con el elevado porcentaje de pobreza y/o el alto nivel de desempleo. Esta postura ignora que el Estado que facilita que haya super-ricos es el mismo que favorece los salarios bajos, la política fiscal regresiva, el escaso desarrollo del Estado del Bienestar y la limitadísima capacidad redistributiva del Estado. Hay, pues, una relación directa entre los primeros y los segundos, por mucho que este hecho evidente se intente ocultar. Así de claro.

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93% de residentes de Crimea se adhiere a Rusia, pero USA y la UE desconocen referéndum

Dom, 16/03/2014 - 22:56

Según los primeros datos del escrutinio del referéndum en Crimea, con el 50% de los votos contados, el 95,5% de la población votó a favor de la adhesión a Rusia, según la Comisión Electoral Central de Crimea. La participación ha superado el 82%. En Sebastopol se ha completado el escrutinio, con un 93,5% a favor de la adhesión. En esta ciudad casi el 90% de los electores participaron en el referendo, según el Consejo de Coordinación de la administración de la ciudad. Más de la mitad de los tártaros de Crimea que viven en Sebastopol participaron en el referendo.

Según las encuestas a pie de urna, el 93% de los crimeos ha votado por la adhesión a Rusia y el 7% ha votado a favor de la restitución de la Constitución de la República de Crimea de 1992 y el estatus de Crimea como parte de Ucrania. La participación ha sido del 82,71%, según la comisión del referéndum en Crimea. Crimea pedira mañana la anexión oficial a Rusia .

USA y la UE rechazan el resultadoSin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea han señalado que rechazarán el resultado del referéndum y han advertido al gobierno de Moscú que este acto tendrá consecuencias de largo alcance en la posible conexión de la península de Crimea a Rusia. Para USA y la UE, Rusia tendrá que pagar un precio por su intervención militar, como indicó la Casa Blanca tras conocer los resultados. Moscú se enfrentaría a las sanciones en los próximos días y Rusia se verá enfrentada al aislamiento internacional. Como apuntamos en otro post, Estados Unidos y Alemania han manipulado la crisis de Ucrania tensionando la crisis política y económica de la Europa del Este.

La Unión Europea, que ha seguido el libreto de Estados Unidos, señaló que este referéndum era una violación de la Constitución de Ucrania y al derecho internacional. Sin embargo, tanto la UE como USA apoyaron plenamente el golpe de Estado que realizó en Ucrania la ultraderecha neonazi. Estados Unidos apoyó a esta ultraderecha con 5.000 millones de dólares para desestabilizar al gobierno ucraniano, un hecho al que la UE hizo la vista gorda. Tampoco la UE se ha manifestado respecto al saqueo del oro ucraniano por las tropas militares de Estados Unidos asentadas en Kiev.

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Agencia reguladora de Estados Unidos demanda a 16 bancos por manipular la tasa Libor

Sáb, 15/03/2014 - 16:02

La Federal Deposit Insurance Corp (FDIC) demandó ayer a 16 de los bancos más grandes del mundo por engañar a sus clientes y a decenas de otros bancos mediante la manipulación de la London Interbank Offered Rate, o tasa de interés Libor. Con esto, la FDIC continúa la investigación y el asedio a la banca realizado el año pasado por los reguladores antimonolio de la UE, de los que el británico Barclays fue el primer acusado y condenado a pagar 453 millones de dólares.

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La hegemonía posneoliberal

Ven, 14/03/2014 - 21:45
Emir Sader, Página12

El movimiento de gobiernos progresistas en América latina vino para superar y dar vuelta la página del neoliberalismo. Tuvieron un comienzo en que se fueron sucediendo, conforme fueron fracasando los gobiernos neoliberales.

Han atacado los puntos más débiles del neoliberalismo: la desigualdad social, la centralidad del mercado, los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. La derecha de cada país y Washington perdieron capacidad de iniciativa.

¿Qué iban a decir sobre políticas sociales que disminuyen la desigualdad, la pobreza, la miseria y la exclusión social, producidas por sus gobiernos a lo largo de tanto tiempo? ¿Qué podrían argumentar en contra de la acción del Estado para resistir a la recesión producida en el centro del capitalismo? ¿Cómo garantizar derechos sociales y desarrollo económico si no a través del impulso del Estado, sobre todo en tiempos de recesión? ¿Qué argumentos podrían tener en contra de la intensificación del comercio con China, del comercio regional –dos de los únicos elementos dinámicos en una economía mundial recesiva–? ¿Qué pueden argumentar en contra de la extensión del mercado interno de consumo popular, que extiende el acceso de la gente a bienes fundamentales de consumo, a la vez que abren espacios de realización para la producción nacional?

Donde se han instalado gobiernos progresistas, las derechas latinoamericanas han quedado reducidas a la inacción, a la oposición sin alternativas. Basta con decir que en los países en que se han aprovechado de gobiernos todavía débiles, para recuperar el poder –como en Honduras y Paraguay–, aun ahí lo han hecho por la vía de golpes blandos, hiriendo la misma institucionalidad construida por ellos.

Pero un revés de esa dimensión, propiciada por tantos gobiernos progresistas a la vez en América latina, aislando como nunca a los EE.UU., no podría dejar de tener contraofensivas de parte de las derechas locales y de Washington. Las primeras reacciones fueron netamente golpistas, de las que el intento de 2002 en Venezuela fue el ejemplo más expresivo y que cerró el período de intentos golpistas de viejo estilo.

Enseguida vinieron otros intentos, más diversificados. Una modalidad que se repite siempre es el intento de tildar a los gobiernos de “corruptos”, que se asocia a la idea de que los partidos de izquierda se apropian del Estado para sus fines y de que toda fuente de corrupción viene del Estado. La ofensiva en contra del gobierno de Lula en 2005 es el mejor ejemplo de esta modalidad.

En Bolivia, la renovada iniciativa de la derecha tuvo como tema la reivindicación de la autonomía de provincias en contra del gobierno central de Evo Morales. Posteriormente, el tema ecológico fue utilizado por la oposición para apoyar marchas en contra del gobierno.

En Argentina, la ofensiva del 2007 en contra del gobierno de Cristina Kirchner se centró en la elevación de impuestos a la exportación de la soja. Posteriormente, temas vinculados con la inflación y al desabastecimiento –al igual que actualmente también en Venezuela– son los centros de las campañas opositoras.

El listado podría ser más largo y debiera ser, especialmente, más detallado. Sin embargo, nos basta para que podamos, en primer lugar, constatar que lo que la Cepal llamara, en su momento, un período “fácil” de acumulación, ya fue superado. Las derechas se recomponen y, contando con EE.UU., buscan recuperar iniciativa. No tienen propuestas alternativas de gobierno, oscilan entre afirmar que harán “lo mismo pero mejor”, a distintas formas de retroceso a políticas neoliberales –de las que el ejemplo más claro son las posiciones brasileñas reivindicando el equipo económico del gobierno de Cardoso–.

Lo que es cierto es que los gobiernos posneoliberales han logrado un gran apoyo popular, centralmente por sus políticas sociales, que son determinantes en el continente más desigual del mundo. Pero cuando hay fallas en las políticas sociales, ya sea directamente por problemas en las áreas correspondientes o, indirectamente, por ejemplo, cuando procesos inflacionarios quitan capacidad de compra a los salarios, se pierden apoyos populares.

Las políticas sociales, por esenciales que sean, permiten formas de consenso pasivo, como las sucesivas victorias electorales, aun a pesar de los monopolios privados de los medios de comunicación. Pero el paso de los consensos pasivos –aquellos en que, consultadas, las personas se pronuncian a favor de los gobiernos por sus políticas de carácter popular– a consensos activos, en que la gente dispone de argumentos a favor de esas políticas, de valores correspondientes a las formas de vida solidarias, y se dispone a organizarse y a movilizarse en su defensa, requiere estrategias específicas de construcción de hegemonías alternativas.

Esos análisis tienen que tomar en cuenta el marco general de la hegemonía conservadora, incluyendo las formas de vida y de consumo exportadas por EE.UU., el monopolio de los medios de comunicación y los otros factores que componen el período histórico que vivimos en América latina.

Hay que denunciar siempre las maniobras de la derecha y de su gran aliado, el gobierno de los EE.UU., pero hay que tener conciencia de que, cuando logran retomar la iniciativa e imponer reveses a las fuerzas progresistas, es porque han encontrado errores en esas fuerzas. Es hora de hacer un balance de las trayectorias recorridas por esos gobiernos, desde el triunfo de Hugo Chávez en 1998, pasando por todos los avances y los tropiezos desde entonces, en la perspectiva de la formulación consciente de estrategias de hegemonía posneoliberales, tomando en cuenta las fuerzas propias y las de los adversarios, así como nuestros objetivos estratégicos.

Ellos siempre actuarán conforme sus intereses y objetivos. Nos toca tener los nuestros claros, hacer balances constantes y actuar de forma coordinada.

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El número de millonarios en EE.UU. alcanza un nuevo techo

Ven, 14/03/2014 - 19:25

Mientras mucha gente en EE.UU. lo tiene difícil para encontrar trabajo y ve cómo sus ingresos caen en picado, la cantidad de millonarios en el país alcanza un nuevo máximo. La cantidad de los millonarios con un patrimonio neto de un 1 millón de dólares o superior ha alcanzado el récord de 9,63 millones, es decir, 600.000 personas más que el año pasado, según un nuevo informe elaborado por Spectrem Group.

Este indicador eclipsa la antigua marca de 9,2 millones establecida en 2007, antes de que se desatara la crisis financiera mundial, constata la investigación. Cuando estalló la crisis financiera en 2008, la cifra de los millonarios cayó hasta 6,7 millones de personas.

El número de millonarios que posee más de 5 millones de dólares ha alcanzado los 1,24 millones de personas. Los más ricos de entre estos millonarios, los llamados ultramillonarios, aquellos con más de 25 millones de dólares, suman 132.000 personas frente a las 84.000 de 2008. Según el informe, los ricos se han visto beneficiados por el rebote en el mercado de valores y la recuperación de los precios de la vivienda en las zonas más exclusivas.

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Exportaciones, paraísos fiscales y conflictos en China

Xov, 13/03/2014 - 13:30
Diagonal

El mes pasado se anunció que Chi­na se había convertido en 2013 en la primera potencia comercial del mundo, algo que ha vuelto a extender las especulaciones sobre cuándo se convertirá en la primera economía mundial. Por otro lado, hace apenas dos semanas varios periódicos internacionales revelaban una intensa actividad de parientes de dirigentes del Partido Comunista Chino (PCCh) en paraísos fiscales. No obstante, aunque relevantes, estas noticias no son sino el aspecto más mediático de las contradicciones del proceso chino de transformación.

China ha construido su éxito económico sobre la expansión de las desigualdades. La limitación del incremento de los precios agrícolas ha provocado un continuo proceso de migración campo-ciudad. Esta migración ha nutrido de fuerza de trabajo a las fábricas de la industria exportadora. Sin embargo, al no poder acceder a un permiso de residencia urbano, los migrantes rurales se han encontrado sin derechos dentro de su propio país. La presión que esto ha generado sobre los salarios ha permitido inundar el mercado mundial de productos made in China.

A pesar del discurso de conflicto con Estados Unidos, este modelo de crecimiento se ha estructurado en simbiosis con la economía norteamericana: mientras ésta se convertía en el principal mercado de las exportaciones chinas (sólo superado por la UE, tomada en su conjunto), el Ban­co Central de China ha ayudado a financiar los “déficit gemelos” (fiscal y externo) de EE UU mediante continuas compras de bonos del Tesoro.

Aunque esto ha permitido a la economía china crecer como lo ha hecho, también ha generado un profundo incremento de las desigualdades sociales. El 10% de las familias urbanas más ricas ha pasado a acaparar más de un cuarto de la renta disponible generada. La corrupción es un fenómeno generalizado. No obstante, un enriquecimiento como ése no puede explicarse sólo por ella. Por el contrario, la fuente principal de la que ha bebido es la extracción de beneficios por parte de las empresas chinas. La élite política que pone la riqueza familiar a salvo en paraísos fiscales es únicamente la cara visible de una burguesía de la que ha pasado a formar parte, pero de la que en absoluto es su miembro principal. No en vano, es probable que la publicación de los denominados “China­leaks” vaya a tener más impacto externo que interno. No sólo debido a la censura informativa que reina en China, sino también a que la corrupción que percibe la población es la más cercana; entre otra, la de los dirigentes locales que expropian, en beneficio de alguna compañía local, tierras públicas explotadas en usufructo por familias campesinas.

Protestas populares Frente a estas prácticas se han producido importantes protestas populares, como las que se desarrollaron en Wukan, en la provincia de Guang­dong, a finales de 2011. No obstante, la gestión de las protestas llevada a cabo por el PCCh, basada en el consentimiento de las que surgen espontáneamente, la represión de cualquier atisbo de organización política que pretenda ir más allá de ellas y la destitución de algunos de esos dirigentes corruptos, se ha demostrado hasta ahora capaz de evitar un cuestionamiento generalizado de la legitimidad del poder del Partido.

Los cambios en su cúpula que se han producido en los dos últimos años parecen señalar hacia una continuidad con esas políticas. Xi Jin­ping impulsó nada más acceder al cargo de secretario general una campaña de lucha contra la corrupción dentro del PCCh. Al mismo tiempo, el Comité Central del Par­tido autorizó en su III Sesión Ple­naria la creación de un Comité de Seguridad Estatal a través del cual se quieren coordinar las medidas de represión y control social. En esa misma sesión, también se aprobó conferir un rol “decisivo” al mercado dentro de la economía china, que aún se encuentra parcialmente controlada por el Es­tado. Esta medida, cuyo principal objetivo va a ser la puesta en marcha de una liberalización financiera, amenaza con volver a incrementar la desigualdad interna. Abrir nuevos ámbitos de negocio para el capital parece la única vía que tiene China para sortear la crisis. No obstante, si quiere evitar un incremento de la inestabilidad social, el Gobierno del PCCh deberá retomar las medidas redistributivas que durante los últimos meses parece haber dejado de lado.

En ese caso, la única manera de que esas medidas no cuestionen los intereses de la burguesía china será tratar de “externalizar” el conflicto distributivo interno tratando de acaparar los mercados de materias primas, deslocalizar fábricas y empezar a competir en sectores de alta tecnología. Si esto acaba siendo así, la batalla contable sobre cuál es la primera economía del mundo podría llegar a convertirse en un conflicto real entre China y EE UU. Por el momento, la relación entre ellos sigue estable a pesar de las filtraciones de los medios internacionales.

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El arca de Noé se hunde en el mercado financiero

Xov, 13/03/2014 - 05:47
Alejandro Nadal, La Jornada

En los últimos tres años se han multiplicado las iniciativas para crear mecanismos de compensación sobre pérdidas de biodiversidad. Se trata de sistemas que permitirían, en principio, remediar la pérdida de biodiversidad por algún proyecto económico al recrear condiciones ambientales similares en otros sitios. A veces se le llama a este sistema, un esquema en el que no hay pérdidas netas. La comunidad financiera está feliz con esta idea.

Los esquemas de compensación de pérdidas de biodiversidad descansan en la idea de que la destrucción de un ecosistema en una cierta localidad puede ser compensada con la preservación de un ecosistema idéntico o comparable en una otra localidad. Por ejemplo, un proyecto de desarrollo urbano que tuviera que destruir una parte de un bosque podría reparar el daño construyendo las condiciones para que otro bosque pueda subsistir. De este modo, argumentan los promotores de los esquemas de compensación de biodiversidad, se pueden obtener los beneficios del desarrollo y, al mismo tiempo, los de la conservación de la naturaleza.

En el fondo, la compensación de biodiversidad introduce el supuesto de que los ecosistemas y la biodiversidad son bienes fungibles: pueden ser usados en cantidad y calidad equivalente para extinguir obligaciones contractuales (una tonelada de trigo rojo de invierno es igual a otra del mismo trigo). Pero es evidente que este principio de equivalencia tiene muchos problemas cuando se habla de ecosistemas. Algunos problemas se relacionan con las características de los ecosistemas y las especies. Otros están vinculados con la parte económica y legal de estos mecanismos.

Aun asumiendo que es posible encontrar ecosistemas equivalentes resulta imposible presentar un cálculo certero sobre lo que se pierde cuando se destruye un ecosistema. Aquí no se trata de calcular el valor de un ecosistema en términos monetarios. Eso ya es un problema mayúsculo que no ha sido resuelto, por más que se ha invertido en el estudio de metodologías para ‘determinar el valor de la biodiversidad’. La razón es que hay que tomar en cuenta el valor de los servicios ambientales que se perderán, el valor de uso directo y, finalmente, el valor de no uso (el valor para las personas que no lo usan pero que disfrutan de saber que ese ecosistema perdura y está bien conservado). Todo eso debe ser proyectado hacia el futuro para tomar en cuenta el valor presente del flujo de beneficios que generaría el ecosistema en cuestión. Las dificultades son insuperables (la selección de la tasa de descuento no tiene una solución ‘técnica’) pero aquí el problema no es calcular un valor monetario.

En materia de biodiversidad la idea de que su pérdida puede repararse con la conservación de ecosistemas equivalentes es aberrante. Los ecosistemas son organizaciones complejas cuya evolución depende de miles de factores internos y externos. Alteraciones infinitamente pequeñas en las condiciones iniciales de dos ecosistemas comparables llevarán irremediablemente a grandes diferencias estructurales al pasar el tiempo. Es decir, aunque sea pensable tener dos ecosistemas idénticos su evolución no será idéntica. La destrucción de uno de estos ecosistemas implica anular esas vías evolutivas alternativas y nada puede compensar esa pérdida. Las técnicas de restauración ecológica no pueden y no podrán resolver estos problemas.

Por eso es imposible determinar las pérdidas y tampoco es posible identificar lo que deben constituir las compensaciones. Por cierto, en la práctica, los responsables de un proyecto económico tenderán a subestimar la magnitud de pérdidas y a sobreestimar la de las ‘compensaciones’.

Los esquemas de compensaciones buscan escapar a las regulaciones que deberían prohibir la destrucción ambiental. La idea es determinar un precio para todos los ecosistemas (o sus componentes) para así hacer innecesarios los controles públicos: las fuerzas del mercado harán más improbable la destrucción de los ecosistemas más ‘valiosos’ porque será más costoso asegurar la compensación en esos casos.

La idea de un mercado de biodiversidad ya es objeto de planes y transacciones. Los promotores inmobiliarios están felices porque los costos de sus proyectos hoteleros y comerciales pueden siempre incorporar un rubro adicional para compensación. Sus proyectos pueden ser llevados a la práctica sin que se interpongan molestas organizaciones civiles o no gubernamentales. Y esos gastos pueden ser objeto, además de transacciones en un mercado de biodiversidad.

Los obstáculos para alcanzar buenos resultados a partir de los esquemas de compensación de pérdidas de biodiversidad (cero pérdida neta) no son insuperables para el capital financiero. Si Noé hubiera tenido un consejero financiero, éste le habría aconsejado admitir en su arca sólo a los que pueden pagar. O como se dice hoy en la jerga de estos mercados de biodiversidad, lo que paga se queda. Noé le habría preguntado a cada especie: Y tú, ¿cuántos recursos puedes generar en los próximos años?

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Estados Unidos saqueó las reservas de oro de Ucrania

Mar, 11/03/2014 - 14:14

Las reservas de oro de Ucrania fueron trasladadas en la madrugada del viernes pasado (7 de marzo) a Estados Unidos, según informa el diario ruso Iskra. A las 02.00 am del viernes, cuatro camiones y dos microbuses sin placa llegaron al aeropuerto Boryspil, de Kyev, con la pesada carga. Un equipo de quince personas, con uniformes negros, máscaras y ametralladoras, realizaron el transporte de las cajas hacia el avión. Todo se hizo con gran prisa y al terminar la carga, el avión despegó con carácter de urgencia. En el aeropuerto no se entregó ninguna información sobre lo acontecido y los funcionarios declararon no saber lo que estaba ocurriendo, aunque consideraron el hecho de inusual. Sin embargo, un alto ex funcionario del Ministerio de Finanzas de Ucrania confirmó que el nuevo liderazgo ucraniano, apoyado por Estados Unidos, ordenó el transporte del oro a ese país. De acuerdo al World Gold Council, las reservas de oro de Ucrania eran de 42 toneladas a febrero de este año.

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Los fondos buitres aprovechan la liquidación española

Lun, 10/03/2014 - 17:14

España está en venta y los fondos buitres hacen su pingüe negocio. Desde que Donald Trump acuñó la frase "España está enferma y es la hora de aprovecharse", los fondos buitre no han dejado de sobrevolar y acechar sus presas en España. De ahí que dichos como "España está de moda" o "El miedo se ha esfumado" sean algunas de las que más se escuchan en los debates económicos. El dinero comenzó a llegar a España a raudales, señaló Emilio Botin hace unos meses. Según el Wall Street Journal, 200 fondos extranjeros rastrean España con 40 mil millones de euros listos para "invertir", mientras BBC estima la cifra en 58 mil millones de euros. En España, los fondos buitre están encontrando todas las oportunidades que justifican su existencia. Para el Gobierno, es la prueba de que la economía renace. Para las empresas afectadas es la lucha brutal en una economía destrozada tras seis años de crisis.

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La banca es un sistema parasitario que frena la recuperación económica

Dom, 09/03/2014 - 15:01

George Soros considera que el sector bancario es un "parásito" que frena la recuperación económica por la relación "incestuosa" con los reguladores que impide la resolución de los problemas causados por la crisis de 2008, dado que nada han hecho con el tema "demasiado grande para caer". Para Soros, "la banca actúa como un parásito en la economía real. La rentabilidad del sector financiero ha sido excesiva. El 35% de todos los beneficios corporativos en el Reino Unido y Estados Unidos provienen del sector financiero. Es absurdo", escribe Soros en su nuevo libro, La Tragedia de la Unión Europea.

El inversionista sostiene que los problemas que generaron la crisis económica en la zona euro en su mayoría no han sido resueltos. "Se ha hecho muy poco contra el exceso de apalancamiento en la banca europea. El patrimonio neto de los bancos con respecto a su balance es demasiado pequeño, por eso son tan vulnerables", resalta Soros como apunta The Telegraph.

Según Soros, la solución propuesta mediante la creación de una unión bancaria de la UE no resolverá los problemas de fondo dado que "la mayor amenaza del sector financiero es la relación incestuosa entre las autoridades nacionales y la gerencia bancaria". En Francia, los inspectores financieros acaban gestionando sus mayores bancos, así como en Alemania y España, cuyos bankeros y cajas tienen vínculos poco saludables con políticos provinciales. Según Soros, la UE corre el riesgo de convertirse en un hecho del pasado si no reforma su defectuosa estructura.

Agregó que existen posibilidades reales de que Alemania abandone la zona euro, lo que conllevaría graves consecuencias, como una aguda depreciación del euro, mientras que el marco alemán subiría por las nubes y Alemania descubriría lo doloroso que es tener una moneda sobrevalorada.

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El conflicto de Ucrania: entre mafias y expansionismo militar

Ven, 07/03/2014 - 00:29

Alejandro Nadal, La Jornada

La crisis en Ucrania puede desembocar en una lucha armada de terribles consecuencias. Aun si no estalla una guerra, el conflicto en Ucrania y Crimea marcará las relaciones internacionales y las percepciones europeas, estadunidenses y rusas durante los próximos lustros de manera decisiva.

Las raíces de esta crisis constituyen una madeja compleja y por eso hay que desconfiar de las narrativas simplificadoras (provenientes de Moscú o Washington). Entre las causas que llevan al conflicto actual se encuentra la expansión del militarismo estadunidense que nunca abandonó sus obsesiones de la guerra fría. También se encuentra la voracidad del capital financiero que busca consolidar el neoliberalismo en Ucrania.

Las mafias en el poder en Rusia y en Kiev son el complemento perfecto para detonar el conflicto. Para el pueblo ucranio las opciones han sido permanecer bajo el dominio de mafias que simpatizan con Moscú, o entregarse a mafias inclinadas al acercamiento con la Unión Europea y Washington. El telón de fondo de este cóctel explosivo es la larga historia de nacionalismos y movimientos separatistas.

Sin duda para muchos lectores hablar de expansión del militarismo estadunidense suena exagerado. Pero hay que considerar los siguientes elementos. En 1949 se creó la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Su misión era clara: contrarrestar las fuerzas que la Unión Soviética tenía estacionadas en su territorio y en los países de Europa del este. La URSS replicó creando su propio bloque, con el Tratado de Varsovia.

La OTAN parecía haber perdido su razón de ser al derrumbarse la URSS. Los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia fueron objeto de varios tratados de reducción de armas estratégicas y en términos generales se generó una atmósfera de cierta distensión. Pero las corrientes más conservadoras en Estados Unidos no resistieron la tentación de aprovechar el momento para buscar la expansión de la OTAN y desplazar la línea divisoria de la antigua guerra fría hasta la frontera con Rusia.

La OTAN no sólo no desapareció, sino que cultivó sus ambiciones estratégicas en lo que había sido el espacio soviético durante la guerra fría. Esa expansión se inició con Clinton y prosiguió con Bush. Para algunos analistas esto se acompaña de los sueños del Pentágono de ver un día a la flota estadunidense fondear en Sebastopol y Balaclava, los principales puertos de Crimea. Pero lo que es sueño para el Pentágono es una pesadilla para el nacionalismo ruso.

En 1999 Polonia, Hungría y la República checa ingresaron a la OTAN, en medio de un feroz debate y la oposición de Rusia. En 2004 tocó el turno a las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), además de Eslovenia, Bulgaria y Rumania. Muy pocos analistas se detuvieron a pensar cómo interpretaría Rusia este proceso.

George F. Kennan, probablemente el más agudo y más experimentado artífice de la política exterior estadunidense, advirtió en 1997 que la expansión de la OTAN constituía el error más grave y ominoso de Estados Unidos en la historia de la posguerra. Para Kennan este acto inflamaría el militarismo ruso, ahogaría la democracia y, en general, porque impulsaría a la política exterior rusa hacia objetivos que no serían de nuestro agrado.

Nadie lo escuchó, y en 2008 George W. Bush propuso planes para que Georgia y Ucrania se convirtieran en miembros de la OTAN. Por eso el comunicado del encuentro de la OTAN en abril de ese año señala que Georgia y Ucrania serán miembros de la OTAN, aunque sin especificar la fecha. El conflicto entre Rusia y Georgia de 2008 alertó a los europeos sobre el riesgo de seguir por esta vía y eso frenó los planes de otorgar a Ucrania un plan de membresía, el primer paso para acceder a la OTAN. La lectura rusa de todo este proceso fue inmediata: Washington y sus aliados no habían abandonado sus prioridades de la guerra fría y su estrategia seguía siendo rodear Rusia por todos sus flancos.

Después del colapso de la URSS, Ucrania se convirtió en el tercer estado en cantidad de armas nucleares (después de Estados Unidos y Rusia). Pero en 1996 todo su armamento nuclear había sido entregado a Rusia y Ucrania se convirtió en un estado libre de armas nucleares. A pesar de que el ejército ucranio no podría detener una ofensiva rusa, tampoco estamos en presencia de una fuerza despreciable y cualquier conflicto armado tendría consecuencias desastrosas. La economía mundial, y en especial la europea, no están para afrontar el castigo de un espectacular repunte del precio de petróleo, desplome de los mercados de valores y volatilidad sin paralelo en las principales divisas.

Para lograr una mayor integración económica con Ucrania, la Unión Europea buscó negociar un pacto que daría a Kiev un estatus privilegiado en lo comercial y financiero. Bruselas ofreció además un trato especial en materia de visas y otros incentivos, pero sin otorgar la membresía. El verdadero objetivo de la UE es reducir la influencia rusa, en especial después de la iniciativa de Putin en Siria (que enfrió los planes más intervencionistas de Estados Unidos) y el otorgamiento de asilo a Snowden (hecho que Washington no perdona).

El paquete ofrecido por la UE incluía las típicas medidas de austeridad que pusieron de rodillas a Grecia y tanto daño han causado en Europa. Pero lo más importante es que el tratado con la UE incluía cláusulas de contenido militar que obligarían a Ucrania a seguir lineamientos estratégicos de la OTAN. Para Moscú esto era el colmo y por ello intensificó la presión sobre el corrupto presidente ucranio Yanukovich. El 9 de noviembre pasado Putin se reunió en secreto con su homólogo ucranio para firmar un tratado alternativo entre Kiev y Moscú. En la recta final, además de acceso al mercado ruso Putin ofreció condonar parte importante de la deuda ucrania y varios miles de millones de euros en créditos.

El anuncio generó una oleada de protestas que terminó por derrocar a Yanukovich. Moscú sintió que perdía la oportunidad de frenar las pretensiones de expansión de los estadunidenses y europeos. La intervención en Crimea es una respuesta, arbitraria, peligrosa y rebosante de ilegalidad. Desgraciadamente ninguna de las potencias que hoy pretenden dar lecciones de civilidad a Moscú tiene las manos limpias. La hipocresía de Washington es grande, pero no alcanza a ocultar su desprecio por el derecho internacional. Los ejemplos de la invasión de Irak y Afganistán (antes de que el Consejo de Seguridad autorizara una intervención) todavía están frescos en la memoria.

Queda poco tiempo para desactivar la crisis. Si no se aprovecha se tomará el sendero que conduce al conflicto armado. Moscú podría retirar sus tropas de Crimea a cambio de regresar al status quo ex ante (leyes de extranjería y del idioma ruso). Pero el tono belicoso y la amenaza de sanciones provenientes de Washington y Bruselas no van a calmar los ánimos.

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China desplaza a EEUU en América Latina y toma el liderazgo mercantil

Xov, 06/03/2014 - 13:18
China está invirtiendo significativas cantidades de dinero en Latinoamérica y aumentando sus actividades comerciales en la región, compitiendo así con Estados Unidos por el liderazgo mercantil, que podría obtener para el 2030, según algunos expertos.

El gigante asiático va más allá de comprar materias primas en Latinoamérica y está vertiendo enormes sumas de dinero en proyectos de infraestructura en la región. La inversión china en la zona aumentó a 80.000 millones de dólares en 2013, así que actualmente América Latina representa casi el 13% de los gastos extranjeros de capital de China, informa la agencia Xinhua.

Nueva política industrial de Brasil, la reforma energética de México y las zonas económicas especiales de Cuba son los últimos movimientos que atraen a una nueva generación de empresas del titán asiático a esta región, declaró Xu Yingzhen, ministro de Comercio de China, en un foro recién celebrado en la ciudad china de Cantón, al cual asistieron los representantes de varios países de América Latina.

En este contexto, las relaciones comerciales entre los países de América Latina y EE.UU. están perdiendo su impulso, lo que presenta un gran desafío a los intereses en materia de política exterior de Washington. Según la Oficina del Censo de EE.UU., las exportaciones norteamericanas a América del Sur y Centroamérica se redujeron y pasaron de 183.000 millones de dólares en 2012 a 169.000 millones en 2013. Al mismo tiempo, las importaciones procedentes de América Latina también disminuyeron: de 172.000 millones de dólares en 2012 a 146.000 millones de dólares en 2013.

Aprovechando el creciente vacío que está dejando EE.UU. en la región, China reaccionó movilizando sus actividades comerciales en la zona, incluso alcanzando en algunos países latinoamericanos el estatus de principal socio comercial (por ejemplo, en Brasil en 2009) y convirtiéndose en el segundo mayor socio de la región en 2012. Las actividades comerciales entre ambas partes actualmente superan los 250.000 millones de dólares.

Además, se espera que las empresas chinas inviertan unos 500.000 millones de dólares en el extranjero durante los próximos cinco años. Los analistas dicen que una parte significativa de este dinero podría fluir en América Latina, ya que las compañías chinas están terminando varios contratos en el sector de infraestructura de la región.

Otra muestra de la actividad empresarial china en la región es la reciente adjudicación a la constructora industrial PowerChina de un proyecto de transmisión de energía por valor de cerca de 156 millones de dólares en el estado brasileño de Pará. En el marco del proyecto PowerChina transmitirá electricidad de la central hidroeléctrica de Belo Monte a las regiones de alta demanda en el sureste del país.

Los expertos señalan que China está lista para superar a EE.UU., convirtiéndose en el socio comercial más grande de América Latina para el 2030.

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Roma se tambalea al borde de la quiebra al estilo de Detroit

Mér, 05/03/2014 - 14:18

La intensificación de los flujos de caja negativos obligaron al recién electo primer Ministro de Italia Matteo Renzi a aprobar un decreto de urgencia para salvar a Roma de la quiebra. El rescate, de 570 millones de euros, proporcionará un alivio temporal a Roma y fue realizado en la forma de anticipos sobre ingresos futuros agrandando con ello el agujero presupuestario de la ciudad. A Roma no le quedaba otra alternativa que apelar a la magia contable para evitar la bancarrota.

Con este rescate, la ciudad puede continuar brevemente sus operaciones y pagar los sueldos de sus 25 mil funcionarios, y mantener con agua y luz los servicios públicos como el transporte y el retiro de la basura. Muchos parlamentarios insistían en que había que abandonar los trucos contables y declarar la quiebra de una vez. Sin embargo, esta idea resulta impensable. Si Italia, Francia, España, toda Europa, Estados Unidos, Japón y China sinceraran sus cuentas, el mundo sería barrido por el mayor tsunami financiero dado que muchas ciudades y países declararían su bancarrota. Todos los países están en la quiebra, o al borde de ella, mientras un puñado de 1.600 personas sigue engordando su riqueza. Son las desgracias del modelo económico vigente que cada día amplifica más la desigualdad y polariza más la riqueza y la pobreza.

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Ucrania, la nueva presa del FMI

Mar, 04/03/2014 - 15:44
Renaud Vivien, CADTM

El 26 de febrero las autoridades provisionales de Ucrania solicitaron un préstamo al FMI para reembolsar la deuda del país en plazo, es decir, 13.000 millones de dólares solo para este año. El FMI respondió positivamente y decidió enviar una misión de «expertos» a Ucrania para discutir las condiciones de dicho préstamo. Mientras el país está en plena ebullición, el reembolso de la deuda pública aparece como la prioridad absoluta de Kiev y sus acreedores. Para ellos, las necesidades de la población pasan a segundo plano. La situación incluso podría deteriorarse si se llega a un acuerdo con el FMI, que se halla en una posición de fuerza para imponer una cura de austeridad al pueblo ucraniano a cambio del préstamo.

Las dificultades financieras de Ucrania sobre el telón de fondo de la revuelta política son una nueva oportunidad para el FMI de imponer una terapia de choque, como hizo en Grecia, Portugal e Irlanda, aplicando tras el estallido de la crisis violentas medidas de austeridad dictadas por la troika, compuesta por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

En esos países, el riesgo de fallar en el pago a los acreedores (principalmente los bancos privados) fue el punto de partida de la intervención del FMI y sus acólitos europeos. Así Grecia, Portugal e Irlanda, cuando ya no tuvieron acceso a los mercados financieros debido a las tasas de interés prohibitivas, se volvieron hacia la troika, que aprovechó para proponerles préstamos, ciertamente menos onerosos, pero acompañados de programas de austeridad conocidos con el nombre de «memorandos». La lista de medidas contenidas en dichos memorandos siempre es la misma: privatización de sectores estratégicos de la economía, reducción de los salarios, de las pensiones, aumento de impuestos desiguales como el IVA, despidos masivos en la función pública, recortes drásticos en los gastos sociales, etc.

Ahora Ucrania se encuentra en una situación similar, ya que está al borde de detener los pagos y razonablemente no puede pedir prestado en los mercados financieros tras la degradación de su nota por parte de las agencias de calificación. En la actualidad, para poder pedir prestado a corto plazo, Ucrania tendría que pagar una tasa de interés desorbitada del 34,5% frente al 5% de hace solo cinco meses. Por otra parte no puede contar con Rusia, que acaba de anular la segunda entrega de un préstamo de 15.000 millones de dólares tras la destitución del presidente Víktor Yanukóvich.

Así, actualmente Ucrania dispone de un débil margen de maniobra. Sin embargo el FMI en ningún caso puede formar parte de la solución a la vista de las dramáticas consecuencias de los programas de austeridad que impone a las poblaciones desde hace más de 30 años. Es el caso de Grecia, Irlanda y Portugal, así como de los países del Sur sometidos a los planes de ajuste estructural (PAS) desde principios de los años 80 y de los países de Europa del Este que sufrieron una terapia de choque administrada por el FMI en los años 90.

En vez de endeudarse con el FMI para regularizar sus deudas, Ucrania debería cuestionar la legalidad y la legitimidad de esas deudas que piensa pagar con el préstamo del FMI. El reembolso de las deudas públicas no es una obligación absoluta desde el punto de vista político y jurídico. No hay que olvidar que según el derecho público internacional los deberes de un Estado con respecto a su población están por encima de los compromisos adquiridos con sus acreedores y que el reembolso solo es obligatorio para las deudas «adquiridas en el marco de un acuerdo válido y legítimo» (1) como señala el experto de la ONU sobre la deuda Cepahas Lumina. Si las deudas son ilegales o ilegítimas Ucrania no tiene ninguna obligación de reembolsarlas y en consecuencia no existe ningún interés en endeudarse con el FMI.

Una auditoría de las deudas ucranianas permitiría identificar la parte ilegítima que debe anularse sin condiciones. La auditoría permite especialmente responder a estas preguntas: ¿Quién contrajo las deudas? ¿Esas personas tenían competencia jurídica para contratar esos préstamos? ¿Quién se benefició? ¿Los prestamistas pusieron condiciones al conceder los préstamos? ¿Esas condiciones violan el derecho nacional del país? ¿A cuánto se eleva el montante de los intereses acumulados por los prestamistas? ¿Cuáles son los proyectos financiados por la deuda?, etc.

A la vista de la urgencia, una respuesta inmediata podría ser la suspensión del reembolso de la deuda (con la congelación de los intereses) y la congelación de las negociaciones con el FMI a la espera (como mínimo) de los resultados de las próximas elecciones previstas para el 25 de mayo y de un auténtico debate público sobre las implicaciones de un préstamo del FMI y las alternativas al endeudamiento.

Los argumentos para decretar ese tipo de moratoria no faltan. Ucrania y sus acreedores podrían invocar «un cambio fundamental de circunstancias» tras el derrocamiento de Yanukóvich y la naturaleza provisional del gobierno establecido el 26 de febrero. Ahora solo hace falta voluntad política, tanto por parte de las autoridades provisionales de Ucrania como de la Unión Europea, que se declaren al lado del pueblo ucraniano…
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Nota:
(1) Principios directivos relativos a la deuda externa y a los derechos humanos, anexo del informe del experto independiente Cephas Lumina del 10 de abril de 2012 (A/HCR/20/23). Salvo mención contraria, las citas proceden de ese informe.

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Alemania y Estados Unidos han manipulado la crisis de Ucrania

Mar, 04/03/2014 - 09:00

La crisis que ha estallado en Ucrania tras el golpe de Estado de los neonazis de extrema derecha dirigidos por Estados Unidos y Alemania, y la intervención de Rusia en Crimea ha creado la confrontación internacional más peligrosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Todas las fuerzas militares se han puesto en alerta máxima desde una manera que no se ha visto desde los años 30. Las afirmaciones de que la disolución de la URSS marcó el fin de la era de las guerras y de las revoluciones del siglo 20 han volado en pedazos por los acontecimientos de los últimos días. Justo cien años después del estallido de la primera guerra mundial la humanidad se enfrenta a los peligros de la guerra y el fascismo.

La principal responsabilidad en la escalada de la crisis en Ucrania recae en Estados Unidos y Alemania. Ambos países, junto con sus aliados de la Unión Europea, han intervenido sistemáticamente para canalizar el descontento popular con el régimen corrupto del presidente Viktor Yanukovich detrás de las fuerzas nacionalistas y fascistas de extrema derecha. Su objetivo ha sido derrocar al gobierno electo e instalar un régimen alineado con el imperialismo occidental y dispuestos a participar en sus planes para el aislamiento geopolítico de Rusia.

La canciller alemana, Angela Merkel, se reunió con los líderes de la oposición de derecha y su partido, la Unión Demócrata Cristiana, ofreció apoyo financiero a su lider, el ex boxeador Vitali Klitschko. Altos funcionarios de la Unión Europea se reunieron con los líderes fascistas del partido Svoboda y sus bandas armadas en la plaza central de Kiev. Asimismo, la subsecretaria de Estado para Europa y Asia de Estados Unidos, Victoria Nuland, hizo al menos cuatro viajes a Kiev, uniéndose a los "manifestantes" neo-fascistas y sostuvo reuniones con las figuras de la oposición Vitali Klitschko, Arseni Yatsenyuk y el notorio líder Svoboda Oleh Tyahnybok. Nuland reconoció en diciembre que Estados Unidos había cedido 5 mil millones de dólares a Ucrania para acumular fuerzas aliadas a Estados Unidos en el país. La filtrada conversación telefónica de Nuland con el Embajador de Ucrania Geoffrey Pyatt, en la que discutieron la instalación de Yatsenyuk después de derrocar a Yanukovich, expone el grado en que Washington manipuló los acontecimientos en ese país.

No hay duda de que Rusia se enfrenta a una amenaza existencial. La integración de Ucrania en la expansiva alianza anti-Moscú puede hacer a Rusia más vulnerable a los ataques imperialistas. Las declaraciones del secretario de Estado de EEUU John Kerry condenando la "violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania" son de una hipocresía monumental. Kerry, que votó en 2002 para autorizar al presidente George W. Bush de invadir Irak en base a mentiras sobre las armas de destrucción masiva iraquíes, es un hecho que habla por si mismo. Sólo en los últimos 25 años, Estados Unidos ha invadido, bombardeado o derrocado gobiernos en Panamá, Granada, Somalia, Haití, Sudán, Serbia, Afganistán, Pakistán, Irak, Yemen y Libia. Ha llevado a cabo asesinatos y ataques cibernéticos contra Irán y está interviniendo masivamente para derrocar al gobierno de Siria.

Washington y Berlín, en la utilización de estas fuerzas para instalar un régimen títere y hacerse con el control efectivo sobre Ucrania, están avivando una explosión de las tensiones entre los diferentes grupos étnicos y religiosos que amenaza con eclipsar el baño de sangre que acompañó la desintegración de Yugoslavia en la década de 1990. Ese hecho también fue instigado con el apoyo de Estados Unidos y Alemania.
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Neonazis de extrema derecha se toman el poder en Ucrania

Lun, 03/03/2014 - 09:01

El grupo de neonazis que desempeñó un papel crucial en el golpe de Estado contra el presidente Yanukovych, ha tomado el control de Ucrania de acuerdo a este informe de BBC. El grupo de extrema derecha utiliza varios símbolos nazis y recibió el amplio apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos en el derrocamiento del presidente ucraniano.

Como señala la BBC, los extremistas de derecha jugaron un rol crucial en el golpe de Estado en Ucrania y se han tomado las calles de Kiev. Este movimiento encabezó la alianza contra el régimen de Yanukovich, y trabajó en una coalición liderada desde Alemania por el ex campeón de boxeo Vitali Klitschko.

Los mercenarios procedentes de Alemania encabezaron las manifestaciones en la plaza Maidan que provocaron más de cien muertes. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quieren buscar una pronta solución política a la crisis en la península de Crimea, un territorio que fue anexado a Rusia por los Zares en 1783 y que forma parte de la historia de Rusia como se puede apreciar en este post de David Stockman. Stockman sugiere a Obama "no meterse en lo que no nos incumbe", dado que, como indica el post, los conflictos de Ucrania, Crimea y Rusia son de larga data y tienen una historia muy anterior a la anexión de territorios realizados por Estados Unidos.

La crisis de Ucrania está avivando las tensiones entre Rusia y occidente y se puede convertir en una crisis mundial dado que Rusia comparte una importante franja de frontera con Ucrania. Kiev está a solo 500 kilómetros de Moscú y los extremistas de derecha que se han tomado las calles quieren también apropiarse de los reactores nucleares construidos por Rusia desde el año 2008 y que producen el 46 por ciento de la energía eléctrica del país.

Todo indica que estas tensiones pueden ir recrudeciendo por lo que su impacto en la economía mundial no tardará en llegar. Se estiman aumentos en el precio del petróleo y los comoddities y una fuerte volatilidad de la monedas dado que la sola idea de una guerra permite especular fuertemente con las principales divisas mundiales como el dólar, el euro, el yen y el yuan.
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Ver también Ucrania y el polvorín que desbordó las miserias de la troikaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Hacia la hegemonía posneoliberal

Dom, 02/03/2014 - 15:08
Emir Sader, Alainet

El movimiento de gobiernos progresistas en América Latina vino para superar y dar vuelta a la página del neoliberalismo. Tuvieron un comienzo en que se fueron sucediendo, conforme fueron fracasando los gobiernos neoliberales.

Han atacado los puntos más débiles del neoliberalismo: la desigualdad social, la centralidad del mercado, los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. La derecha de cada país y Washington, perdieron capacidad de iniciativa.

¿Qué iban a decir sobre políticas sociales que disminuyen la desigualdad, la pobreza, la miseria y la exclusión social, producidos por sus gobiernos a lo largo de tanto tiempo? ¿Qué podrían argumentar en contra de la acción del Estado para resistir a la recesión producida en el centro del capitalismo? ¿Cómo garantizar derechos sociales y desarrollo económico, sino impulsados desde el Estado, todavía más en época de recesión? ¿Qué argumentos podrían tener en contra de la intensificación del comercio con China y del comercio regional, dos sectores dinámicos en una economía mundial recesiva? ¿Qué pueden argumentar en contra de la extensión del mercado interno de consumo popular, que amplía el acceso de la gente a bienes fundamentales de consumo, a la vez que abre espacio de realización para la producción nacional?

Las derechas latinoamericanas, donde se han instalado gobiernos progresistas, han quedado reducidas a la inacción, a la oposición sin alternativas. Basta con decir que en los países en que se han aprovechado de gobiernos todavía débiles, para recuperar el poder- como en Honduras y Paraguay -, aun ahí lo han hecho por la vía de golpes blandos, hiriendo la misma institucionalidad construida por ellos.

Pero un revés de esa dimensión, propiciado por tantos gobiernos progresistas a la vez en América Latina, aislando como nunca a los Estados Unidos, no podría dejar de tener contraofensivas de parte de las derechas locales y de Washington. Las primeras reacciones fueron netamente golpistas, como el intento del 2002 en Venezuela, que fue el ejemplo más expresivo y que cerró el período de intentos golpistas de viejo estilo.

Enseguida vinieron otros intentos, más diversificados. Una modalidad que se repite siempre es el intento de tildar a los gobiernos de “corruptos”, que se asocia a la idea de que los partidos de izquierda se apropian del Estado para sus fines y de que toda fuente de corrupción viene del Estado. La ofensiva en contra del gobierno de Lula en 2005 es el mejor ejemplo de esta modalidad.

En Bolivia la derecha retomó la iniciativa teniendo como tema la reivindicación de la autonomía de provincias en contra del gobierno central de Evo Morales. Posteriormente, el tema ecológico fue utilizado por la oposición para apoyar a marchas en contra del gobierno.

En Argentina, la ofensiva del 2007 en contra del gobierno de Cristina Kirchner se centró en la elevación de impuestos –otro tema permanente de la derecha- a la exportación de la soya. Posteriormente, temas vinculados a la inflación y al desabastecimiento – al igual de lo que actualmente sucede en Venezuela – son los centros de las campañas opositoras.

La cuestión de la violencia y la seguridad pública es regularmente utilizada por los sectores conservadores en la perspectiva de sembrar pánico en la población y de demandar siempre actuaciones más duras –en lo policial y en lo penal– de los gobiernos y de los Estados.

El listado podría ser más largo y debiera ser, especialmente más detallado. Sin embargo nos basta para que podamos, en primer lugar, constatar que lo que la CEPAL llamara, en su momento, un período “fácil” de acumulación, ya fue superado. Las derechas se recomponen y contando con Estados Unidos, buscan recuperar la iniciativa. No tienen propuestas alternativas de gobierno, oscilan entre afirmar que harán lo mismo, pero “mejor”, o proponen formas distintas de retroceso a políticas neoliberales, de lo cual las oposiciones brasileñas son el ejemplo más claro, reivindicando el equipo económico del gobierno de Cardoso.

Lo que es cierto es que hoy los gobiernos posneoliberales han logrado un gran apoyo popular, centralmente por sus políticas sociales, determinantes en el continente más desigual del mundo. Los discursos políticos logran ciertos grados de consolidación de esos apoyos – lo que significa hegemonía -, pero cuando hay fallas en las políticas sociales, directamente por problemas en las áreas correspondientes o, indirectamente, por ejemplo, cuando procesos inflacionarios quitan capacidad de compra de los salarios, se pierden apoyos de la población.

Las políticas sociales, por esenciales que sean, permiten formas de consenso pasivo. De ahí las sucesivas victorias electorales, aun en medio de los monopolios privados de los medios de comunicación. Pero el paso de los consensos pasivos – aquellos en que, consultadas, las personas se pronuncian a favor de los gobiernos, por sus políticas de carácter popular – a consensos activos, en los que la gente dispone de argumentos a favor de esas políticas, de valores correspondientes a las formas de vida solidarias, y se dispone a organizarse y a movilizarse en su defensa, requiere estrategias específicas, de construcción de hegemonías alternativas.

Esos análisis tienen que tomar en cuenta el marco general de la hegemonía conservadora, incluyendo las formas de vida y de consumo exportadas por Estados Unidos y asumidas por amplias capas de la población, el monopolio de los medios de comunicación y los otros factores que componen el período histórico que vivimos en América Latina

Hay que denunciar siempre las maniobras de la derecha y de su gran aliado, el gobierno de los Estados Unidos, pero hay que tener conciencia que, cuando logran retomar iniciativa y logran imponer reveses a las fuerzas progresistas, es porque han encontrado errores de esas fuerzas. Es hora de un balance de las trayectorias recorridas por esos gobiernos, desde el triunfo de Hugo Chávez en 1998, pasando por todos los avances y los tropiezos desde entonces, en la perspectiva de la formulación consiente de estrategias de hegemonía pos neoliberales, tomando en cuenta las fuerzas propias y las de los adversarios, así como nuestros objetivos estratégicos.

Ellos siempre actuarán conforme a sus intereses y objetivos. Nos toca tener claros los nuestros, hacer balances constantes y actuar de forma coordinada en la perspectiva de nuestros objetivos.

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La crisis económica mundial: la Unión Europea en el ojo del huracán

Sáb, 01/03/2014 - 14:10
Nacho Álvarez Peralta, Colectivo Novecento

En septiembre de 2008 Lehman Brothers se declara en quiebra. La crisis de la economía mundial se evidencia ya entonces en toda su dimensión. Desde la II Guerra Mundial las economías desarrolladas no habían sufrido un colapso económico de tal magnitud. Así, los países de la OCDE experimentan en 2009 un desplome del PIB del -3,6%, contrayéndose la inversión empresarial en dicha zona un 12,3% y el comercio mundial un 20%.

Las causas de esta crisis hunden sus raíces en la especificad del modelo de crecimiento experimentado por las economías desarrolladas durante las últimas décadas. En la articulación de dicho modelo jugaron un papel esencial las medidas desplegadas por los gobiernos y las empresas desde comienzos de los años ochenta.

Estas contrarreformas neoliberales tenían por objetivo rescatar a la economía mundial de la crisis de rentabilidad que esta estaba sufriendo en ese momento. Así, el colapso de la ganancia empresarial en los años setenta —en parte consecuencia de las importantes luchas obreras de la década de 1960, en parte consecuencia del proceso de sobreinversión en unas economías con mercados saturados y maduros—, determinará el inicio de la ofensiva neoliberal. El objetivo no era otro que el de ampliar los marcos de valorización del capital, mercantilizando nuevos espacios económicos y cuestionando los “cuerpos extraños” a la lógica de la rentabilidad (como los servicios públicos o las empresas estatales).

De este modo, ya desde comienzos de los años ochenta los gobiernos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Helmut Kohl comienzan a liberalizar las economías, a desreglamentar los distintos mercados y a privatizar las empresas y los servicios públicos. Dos son los resultados principales. Por un lado, se consolida la ralentización económica durante las décadas siguientes, así como un elevado desempleo. Este paro masivo explicará, junto con los procesos de flexibilización del mercado de trabajo, un crecimiento de los salarios inferior al de la productividad y, por tanto, la progresiva reducción del peso de estos en la renta nacional.

Por otro lado, la liberalización de los mercados financieros internacionales y la apertura externa de las economías desmantela el “corsé” que los poderes públicos habían impuesto a la banca y a los inversores financieros, sentando las bases del denominado proceso de financiarización. El capital financiero internacional es capaz de dirigir a partir de ese momento un modelo de crecimiento que pivota en torno a un patrón de distribución de la renta favorable a los beneficios empresariales y un drenaje de estos capitales hacia la esfera financiera en detrimento de la inversión productiva.

Sin embargo, a pesar del limitado crecimiento económico, las cotizaciones bursátiles se disparan en las economías de la OCDE durante las décadas de 1990 y 2000, el valor de las transacciones financieras se multiplica y los activos inmobiliarios se revalorizan intensamente. Esto es posible gracias al creciente endeudamiento de millones de empresas y hogares norteamericanos y europeos, que sostienen de este modo los niveles de consumo y de acceso a la vivienda. Así, el drenaje hacia el ámbito financiero de los capitales no invertidos en la actividad productiva —dada la mayor rentabilidad de la primera de estas esferas— conlleva la formación de enormes burbujas bursátiles y crediticias, divorciándose temporalmente el valor nominal de los distintos activos de su valor real.

La inestabilidad sistémica que genera un modelo de crecimiento como este es evidente, en la medida en que el divorcio entre las esferas productiva y financiera no puede ser sostenible. Los títulos bursátiles deben estar respaldados por beneficios reales, y los créditos financieros por ingresos que permitan devolver las deudas. Por ello, la acumulación de este “capital ficticio” toca a su fin en el momento en el que alcanza una dimensión tal que impide que los acreedores puedan seguir ejerciendo con normalidad sus derechos de cobro sobre los deudores. Esto es precisamente lo que sucede a partir del verano de 2007, momento en el cual la desvalorización de los “activos ficticios” acumulados sume a las economías desarrolladas en una intensa “recesión de balances”: los hogares, las empresas y las instituciones financieras tratan de desendeudarse simultáneamente, cortocircuitándose con ello el crédito, el consumo, la rentabilidad y la inversión.

Cuando estalla la crisis el nivel de endeudamiento de las principales economías del planeta es elevadísimo, sobre todo en el caso del endeudamiento privado: en 2008 Estados Unidos acumula deuda por valor del 290% de su PIB, Japón alcanza el 460%, Reino Unido el 380%, Alemania el 274%, Francia el 308% y España el 342%.

Ahora bien, la crisis —a pesar de tener una dimensión mundial— presenta una significativa particularidad en Europa. Esto llevará a que el ojo del huracán de la tormenta económica se sitúe a partir de 2009 en dicho continente, materializándose la tempestad en ataques a las deudas soberanas de los países de la periferia y en el propio cuestionamiento del euro.

Las razones que explican que la crisis económica esté siendo más intensa en la Unión Europea deben buscarse en la propia configuración de la moneda única, así como en la especificidad del proceso de sobreendeudamiento privado en la zona euro.

La construcción de un mercado unificado y una moneda común a partir de espacios económicos no integrados contribuyó a profundizar las asimetrías productivas y comerciales en esta área. La participación de buena parte de las economías europeas en una misma zona monetaria facilitó y abarató la financiación privada captada por los países periféricos (Grecia, Portugal o España, entre otros), debido a la libertad total de los flujos financieros intracomunitarios, a la “seguridad” propiciada por una moneda común y a unos tipos de interés reales muy reducidos fruto de los diferenciales de inflación entre los distintos países. Estas circunstancias permitieron que apareciesen economías “impulsadas por la deuda” (como España), que contribuyeron a dinamizar el limitado crecimiento de aquellas otras “impulsadas por las exportaciones” (como Alemania). Así, la moneda común posibilitó una mayor penetración de las exportaciones de los países centrales (Alemania, Austria, Países Bajos, Finlandia) en el resto de países, al tiempo que reciclaba los crecientes superávits comerciales de estos hacia la periferia y contribuía a propiciar burbujas crediticias, inmobiliarias y bursátiles en este último grupo de economías.

En caso de que no hubiese existido el euro, estas crecientes divergencias en las balanzas de pagos intraeuropeas no habrían quedado “invisibilizadas” ni se habrían prolongado tanto. Los mercados financieros, como sucedió en la crisis de 1993, habrían atacado las monedas nacionales de los países periféricos y estos habrían tenido que devaluar. El monto de endeudamiento externo acumulado tampoco habría sido tan elevado. La moneda común contribuyó por tanto a impulsar la lógica del capital financiero internacional, basada en la creciente acumulación de capital ficticio antes descrita y, con ello, en una valorización caracterizada por sus frágiles vínculos con la actividad productiva.

Para hacer frente a esta crisis la llamada troika —Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo— diseña la estrategia que presentamos en el siguiente capítulo, con el objetivo fundamental de garantizar la estabilidad del euro y de que no se desvaloricen ni se cuestionen los derechos de cobro de los acreedores.

Las implicaciones políticas de esta crisis, tanto a escala mundial como europea, son muy significativas. En primer lugar, la profundidad de la crisis evidencia la insostenibilidad en el tiempo de las “soluciones” que el sistema capitalista había encontrado a sus problemas de acumulación en la década de 1970. La crisis actual es por tanto la crisis del neoliberalismo, en un contexto en el que el sistema parece no tener ningún otro modelo de recambio para salir de esta situación.

Además la crisis revela, en el contexto europeo, la inviabilidad de que una zona monetaria unificada pueda garantizar la convergencia de las distintas economías que la integran, o los derechos sociales, en ausencia de un Estado que respalde dicha moneda. El papel histórico del euro no ha sido precisamente el de garantizar esta convergencia o los derechos sociales a escala europea sino, al contrario, el de institucionalizar las medidas neoliberales y, con ello, el permanente cuestionamiento de tales avances. Este papel se ha agudizado con la crisis hasta extremos antes inimaginables, como se ha podido comprobar en Grecia.

En definitiva, como veremos, ni las medidas neoliberales suponen un horizonte que permita vislumbrar algo diferente a la regresión económica y social que hoy día contemplamos, ni el proyecto de la Unión Europea –tal y como actualmente está formulado– parece albergar algo más que la institucionalización de dichos retrocesos.

Capítulo 1 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político (Colectivo Novecento)
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Tomado de Colectivo NovecentoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La crisis del euro se extiende al norte de Europa

Sáb, 01/03/2014 - 03:09
La crisis del euro se está extendiendo a los países del norte de Europa. Bélgica, Finlandia, Austria, Noruega y Suecia han agudizado sus problemas financieros. Las calificaciones crediticias de Bélgica y Finlandia han descendido rápidamente mientras Austria enfrenta serios problemas con el Banco Hypo Alpe Adria que ha recibido 5 mil millones de euros del gobierno y está al borde de la quiebra. Francia enfrenta un alto endeudamiento y un crecimiento estancado. Noruega y Suecia han sufrido caídas en la producción industrial, el empleo y la demanda.

A decir verdad, Grecia, Chipre y España ya no están en la vanguardia de la crisis aunque los problemas que tienen estos países son de largo aliento. La crisis ha comenzado a desplazarse a los países del norte de Europa y esto no puede ser visto como una tempestad en un vaso de agua. Hace algunas semanas apuntábamos que las pruebas de estrés del Banco Central Europeo dan negativo a gran parte de la banca europea y que requieren capital fresco por 770 mil millones de euros.

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