Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5314125
Actualizado: fai 1 día 37 min

Los tiburones de Wall Street

Dom, 08/02/2015 - 07:01
Alejandro Nadal, La Jornada

En su intento por mitigar los efectos de la crisis financiera mundial, la Reserva Federal adoptó una postura de flexibilización monetaria desde 2008. Mantuvo tasas de interés cercanas a cero y abrió un programa de compras de títulos del Tesoro estadunidense para inyectar liquidez al sistema bancario y permitir el flujo de crédito a la economía. La realidad es que la inyección de liquidez mantuvo vivo el sistema de pagos interbancario, pero esos recursos nunca encontraron el camino del crédito a los consumidores y empresas. En cambio sí sirvieron para apuntalar una mayor actividad especulativa de los bancos y otros agentes financieros.

La política de mantener la tasa de interés de referencia en niveles cercanos a cero tuvo como propósito inflar los precios de los activos financieros y generar un espejismo de bienestar de la economía de Estados Unidos. La lógica de la Fed bajo la presidencia de Ben Bernanke era sencilla. Al mantener una política de tasas de interés cercanas a cero, el banco central buscó orientar a los inversionistas hacia espacios más rentables, en especial hacia los títulos financieros que se cotizan en la bolsa de valores. Ese movimiento provocaría un aumento en los precios de esos activos financieros y acciones. A su vez, ese incremento de precios generaría un efecto riqueza (o por lo menos la impresión de un efecto riqueza) en los participantes del mercado de valores. El aumento en los precios de acciones y otros títulos daría mayor confianza a los empresarios y la inversión aumentaría. Además, ese efecto riqueza induciría un incremento en el gasto de los consumidores porque aún los que no poseen títulos financieros percibirían a los aumentos del índice de cotizaciones en bolsa como señal de que los buenos tiempos están regresando. La demanda agregada se vería estimulada, la inversión le seguiría y la recesión quedaría atrás.

Pero la postura de la Reserva Federal tiene un gran problema: consiste en fomentar la especulación y no la inversión en la economía real. Para comprobar lo anterior hay muchos ejemplos, Uno de los más interesantes es el de las transacciones de alta velocidad. Esta modalidad del mercado financiero se lleva a cabo de manera automática por computadoras que compran y venden títulos o divisas, cobrando una muy pequeña comisión en cada transacción. Como el volumen de operaciones es gigantesco, las ganancias son enormes.

En el mercado financiero mundial, pero en especial entre Nueva York y Londres, una buena computadora y un programa adecuado pueden darle a un especulador una milésima de segundo de delantera frente al resto de la manada. Esa ventaja puede ser suficiente para generar un margen de unos cuantos centavos, pero si la operación se realiza millones de veces al día, las ganancias alcanzarán las decenas de millones. Por eso no sorprende que del total de transacciones en Wall Street hoy en día, alrededor del 60 por ciento constituyen operaciones de alta frecuencia o alta velocidad. Hasta cierto punto todo esto es normal, pues la especulación es la actividad principal en un casino, y en eso se ha convertido desde hace mucho el sistema financiero mundial.

El problema adicional es que las transacciones de alta frecuencia son un poderoso elemento desestabilizador. Cuando unos milisegundos de ventaja representan cientos de millones de dólares de ganancias, la carrera se gana con sistemas automáticos de gran velocidad. Por ello hoy las empresas más llamativas en Wall Street producen algoritmos que permiten identificar oportunidades especulativas a mayor velocidad. Pero esos algoritmos también son capaces de conducir un mercado financiero en un vuelo en picada cuando la especulación ordena vender activos en una estampida. Las computadoras y sus programadores son tan racionales como cualquier especulador de carne y hueso: cuando hay fuego, la carrera hacia la puerta de salida es lo más racional. Pero también es lo más catastrófico.

En 2010 se realizaron cuantiosas inversiones en infraestructura para transacciones financieras: se trata de poderosos servidores que procesan dichas operaciones y los cables de fibra óptica que constituyen la red mundial del sistema financiero. Estamos hablando de dos mil millones de dólares, sin contar el nuevo cable transatlántico que conecta Nueva York y Londres y que ha reducido en unas cuantas centésimas de segundo el lapso entre la recepción o envío de una orden de compraventa.

Pero los tiburones han demostrado tener cierto gusto por morder los cables de fibra óptica. Estos depredadores han llegado a arrancar pedazos de cable, provocando daños cuya reparación es muy costosa. Por supuesto, a los operadores en Wall Street lo que más preocupa es el freno que esto impone en las operaciones cotidianas de alta velocidad. Dicen algunos biólogos marinos que quizás los tiburones son sensibles a las vibraciones en estos cables porque se parecen a las de una presa en dificultades. Si esa teoría es correcta, los tiburones sí que saben reconocer a sus pares en Wall Street.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Deuda mundial llega a 200 billones de dólares, ¿se acerca el mundo a la quiebra?

Sáb, 07/02/2015 - 21:01
El mundo está hoy más inundado de deuda que antes del estallido de la crisis financiera en agosto de 2007 y el peligro latente de la inestabilidad perdurará por mucho tiempo. De acuerdo al último informe de la consultora Global McKinsey, la deuda global en relación al producto interno bruto es hoy mucho más abultada de lo que era hace siete años. Esto confirma que las políticas implantadas por la troika han sido un fracaso en toda la línea. La austeridad, los recortes presupuestarios y los salvatajes al sistema financiero no han hecho más que disparar la deuda a niveles insostenibles. En los 22 países industrializados y las 25 principales economías emergentes que investiga el informe, la deuda ha aumentado en 57 billones de dólares, pasando de los 142 billones de dólares de fines del 2007, a los 199 billones de dólares a mediados de 2014.

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Joseph Stiglitz: Una narrativa griega sobre moralidad

Xov, 05/02/2015 - 09:00
Cuando la crisis del euro comenzó hace media década, los economistas keynesianos predijeron que la austeridad que se imponía a Grecia y a los demás países en crisis sería un fracaso. Predijeron que la austeridad ahogaría el crecimiento y aumentaría el desempleo – y que incluso fracasaría en su propósito de reducir la relación deuda–PIB. Otros economistas – en la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, y en algunas universidades – hablaron de contracciones expansivas. Pero, incluso el Fondo Monetario Internacional sostuvo que las contracciones, como por ejemplo los recortes en el gasto público, eran solamente eso – políticas contractivas.

Nosotros casi ya no necesitábamos de una evidencia probatoria adicional. La austeridad había fallado de manera repetitiva: desde cuando se la usó hace ya bastante tiempo atrás durante la administración del presidente estadounidense Herbert Hoover – en dicha ocasión, la austeridad convirtió un desplome del mercado bursátil en la Gran Depresión – hasta cuando se la impuso en la forma de “programas” del FMI implementados en el Este de Asia y en América Latina durante las últimas décadas. Y, a pesar de todo, cuando Grecia se metió en problemas, de nuevo se intentó usarla.

En su gran mayoría, Grecia siguió las medidas dictadas por la “troika” (la Comisión Europea, el BCE y el FMI): convirtió un déficit presupuestario primario en un superávit primario. Sin embargo y de manera previsible la contracción del gasto público ha sido devastadora: 25% de desempleo, una caída del 22% en el PIB desde el año 2009, y un aumento del 35% en la relación deuda–PIB. Y ahora, con la abrumadora victoria en las elecciones de Syriza, el partido anti-austeridad, los votantes griegos han declarado que se hartaron de la situación.

Entonces, ¿qué se debe hacer? En primer lugar, seamos claros: se podría culpar a Grecia por sus problemas si sería el único país donde la medicina de la troika hubiese sido un completo y triste fracaso. Sin embargo, España tenía un superávit y un ratio bajo de deuda antes de la crisis, y este país, también, se encuentra en una depresión. No es tan necesaria una reforma estructural dentro de Grecia y España, en comparación con lo necesaria que sí es una reforma estructural en el diseño de la eurozona y un replanteamiento de los fundamentos de los marcos de políticas que han llevado al desempeño espectacularmente malo de la unión monetaria.

Grecia también nos ha recordado una vez más la magnitud de la necesidad que tiene el mundo en cuanto a contar con un marco de reestructuración de la deuda. La deuda excesiva no causó solamente la crisis del año 2008, sino que también causó la crisis del Este de Asia en la década de 1990 y la crisis de América Latina en la década de 1980. En la actualidad, continúa causando sufrimientos indecibles en EE.UU., donde millones de propietarios de viviendas han perdido sus hogares, y en la actualidad, la deuda amenaza a millones más de personas en Polonia y en otros lugares a consecuencia de que dichas personas pactaron préstamos en francos suizos.

Si se toma en cuenta la cantidad de angustia que provoca la deuda excesiva, uno podría preguntarse por qué las personas y los países se han puesto, repetidamente, en dicha situación. Al fin de cuentas, esas deudas son contratos – es decir, son acuerdos voluntarios – así que los acreedores son tan responsables de dichas deudas como lo son los deudores. De hecho, podría decirse que los acreedores son aún más responsables: por lo general, estos acreedores son instituciones financieras sofisticadas, mientras que los prestatarios con frecuencia están en mucha menor sintonía con las vicisitudes del mercado y los riesgos asociados a los diferentes acuerdos contractuales. De hecho, sabemos que los bancos estadounidenses en realidad se aprovechaban de sus prestatarios, usufructuando su falta de sofisticación financiera.

Cada país (avanzado) se ha dado cuenta de que para hacer funcionar el capitalismo se requiere otorgar a las personas un nuevo comienzo. Las prisiones de deudores del siglo XIX fueron un fracaso – por inhumanas y porque realmente no ayudaban a garantizar el pago. Lo que sí ayudó fue brindar mejores incentivos para que realicen buenos créditos, esto se logró al hacer que los acreedores sean más responsables de las consecuencias de sus decisiones.

A nivel internacional, todavía no hemos creado un proceso ordenado para otorgar a los países un nuevo comienzo. Incluso desde antes de la crisis de 2008, las Naciones Unidas, con el apoyo de casi todos los países en desarrollo y emergentes, ha estado tratando de crear un marco de este tipo. Pero EE.UU. se ha opuesto rotundamente; tal vez quiere volver a instituir las prisiones de deudores para encarcelar a las autoridades de los países excesivamente endeudados (si es así, puede que se estén desocupando espacios en la Bahía de Guantánamo).

La idea de restablecer las prisiones de deudores puede parecer descabellada, pero va en sintonía con las actuales ideas sobre riesgo moral y responsabilidad. Existe el temor de que si a Grecia se le permite reestructurar su deuda, dicho país simplemente se meterá nuevamente en problemas, al igual que ocurrirá con otros.

Dichos temores son un disparate. ¿Alguien en su sano juicio cree que algún país estaría dispuesto a atravesar voluntariamente lo que Grecia ha tenido que atravesar, sólo con el objetivo de conseguir ventajas de sus acreedores? Si existiese un riesgo moral, dicho riesgo estaría relacionado a los prestamistas – sobre todo a aquellos en el sector privado – quienes han sido rescatados en repetidas ocasiones. Si Europa ha permitido que estas deudas se desplacen desde el sector privado al sector público – un patrón bien establecido durante el último medio siglo – es Europa, no Grecia, la que debe soportar las consecuencias. De hecho, la difícil situación actual de Grecia, incluyéndose el enorme aumento del ratio de deuda, se debe en gran parte a los programas mal guiados que la troika ha impuesto a este país.

Por lo tanto, lo que es “inmoral” no es la reestructuración de la deuda, sino la ausencia de dicha reestructuración. No hay nada particularmente especial en lo que se refiere a los dilemas que Grecia enfrenta hoy en día; muchos países han estado en la misma posición. Lo que hace que los problemas de Grecia sean más difícil de abordar es la estructura de la eurozona: la unión monetaria implica que los Estados miembros no pueden devaluar su moneda con el objetivo de salir de sus problemas; sin embargo, el mínimo de solidaridad europea que debe acompañar a esta pérdida de flexibilidad en cuanto a la aplicación de políticas simplemente no está presente.

Hace setenta años, al final de la Segunda Mundial, los Aliados reconocieron que ellos debían brindar un nuevo comienzo a Alemania. Entendieron que el ascenso de Hitler tuvo mucho que ver con el desempleo (no con la inflación) que sobrevino a consecuencia de que a finales de la Primera Guerra Mundial se impuso más deuda sobre los hombros de Alemania. Los Aliados no tomaron en cuenta la estupidez asociada a la acumulación de dichas deudas, ni tampoco hablaron sobre los costos que Alemania había impuesto sobre los hombros de los demás. En cambio, no sólo perdonaron las deudas; en los hechos, los Aliados proporcionaron ayuda, y las tropas Aliadas estacionadas en Alemania proporcionaron un estímulo fiscal adicional.

Cuando las empresas entran en quiebra, un canje de deuda por acciones es una solución justa y eficiente. El enfoque análogo para Grecia es convertir sus bonos actuales en bonos vinculados con el PIB. Si a Grecia le va bien, sus acreedores recibirán más del dinero que invirtieron; si no le va bien, recibirán menos. Ambas partes tendrían un incentivo poderoso para aplicar políticas que favorezcan el crecimiento.

Rara vez las elecciones democráticas dan un mensaje tan claro como el que se dio en Grecia. Si Europa le dice no a la demanda de los votantes griegos en cuanto a un cambio de rumbo, está diciendo que la democracia no es de importancia, al menos cuando se trata de asuntos económicos. ¿Por qué simplemente no se anula la democracia, tal como lo hizo Terranova de forma efectiva cuando entró en suspensión de pagos antes de la Segunda Guerra Mundial?

Se tiene la esperanza de que prevalezcan quienes entienden de asuntos económicos relacionados con la deuda y la austeridad, y que también lo hagan aquellos quienes creen en la democracia y los valores humanos. Aún está por verse si serán ellos quienes prevalecerán.
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Tomado de Project Syndicate

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Dos posibles panoramas de la evolución de los precios del petróleo

Mér, 04/02/2015 - 07:01
El precio del barril de crudo Brent en Nueva York ha alcanzado los 55 dólares. La razón de este cambio brusco en la tendencia reside en la decisión de un número de empresas de petróleo de esquisto de reducir significativamente los costes de producción. Los expertos predicen dos posibles panoramas.

Panorama 1: Subida y colapso La situación actual podría llegar a ser un detonante del crecimiento de las cotizaciones. Pero al mismo tiempo, el mercado sigue teniendo un gran volumen de posiciones cortas, dado que los grandes jugadores todavía están a la espera de una caída de los precios a 40 dólares por barril, escribe el portal especializado Vesti Finance.

Sus expertos aconsejan tener en cuenta el hecho de que el mercado del petróleo es muy fácil de manipular, ya que una cantidad significativa de recursos se centra en los contratos de futuros, de los cuales solo el 5-10% se utiliza en la entrega real de los bienes, y el restante 90-95% actúa como lastre financiero.

La situación actual es muy adecuada para preparar una 'explosión' de los precios del petróleo. Es decir, aumentar los precios artificialmente hasta que se activen los ajustes de los márgenes, lo que a su vez dará lugar a un efecto dominó y los precios del petróleo se dispararán por su cuenta. El grupo de inversores que lo estuviese organizando podría obtener miles de millones en ingresos.

Panorama 2: Crecimiento estable Para mantener los volúmenes de producción actuales, las empresas de esquisto necesitan perforar constantemente nuevos pozos, lo que requiere un alto nivel de ingresos. La disminución del flujo de dinero y las apretadas condiciones de crédito han producido un impacto negativo en este tipo de empresas, que se han visto obligadas a reducir los gastos de producción y, en consecuencia, el número de pozos nuevos. De hecho, los bajos precios del petróleo congelan por completo el crecimiento de la producción en EE.UU.

Esto producirá una estabilización del mercado en 2015 y el precio del petróleo volverá a subir, resumen los expertos de Vesti Finance.

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El escándalo y latrocinio de la deuda griega

Mér, 04/02/2015 - 01:30
Vicenç Navarro, Alainet

Vimos durante estas últimas semanas una campaña mediática movilizada para atemorizar al votante griego a fin de que no votara a la coalición de partidos de izquierdas conocida como Syriza, una campaña que también pudimos ver aquí en España, donde el objetivo era asustar al electorado español, subrayando el desastre que supondría para este país que los partidos de izquierdas, como Podemos o Izquierda Unida (que son considerados homologables políticamente a Syriza en Grecia), ganaran las próximas elecciones a las Cortes Españolas, que se celebra a finales de este año.

Gran parte de esta campaña mediática ha consistido en tergiversar las intenciones de los que son considerados adversarios o enemigos, a los cuales hay que destruir. Una de esas tergiversaciones ha sido decir que si ganaba Syriza las elecciones, esta partido no pagaría la deuda pública, con lo cual los mercados financieros dejarían de prestar dinero a Grecia, con el consiguiente colapso financiero que forzaría a aquel país a salirse del euro. En esta avalancha de falsedades se ignoran muchos hechos que deberían conocerse para entender mejor el problema de la deuda griega y la respuesta de Syriza. Miremos, en primer lugar, cómo se ha generado la deuda griega.

Por qué el gran crecimiento de la deuda pública griega Grecia ha visto crecer la deuda pública de una manera muy rápida, pasando de representar cerca del 100% del PIB cuando se inició la Gran Recesión, al 174% en el año 2014. Hubo una ligera bajada en el año 2012 debido a la reestructuración de la deuda acordada entre los acreedores y el gobierno griego, pero en el 2013 continuó creciendo hasta llegar a los niveles actuales.

Ahora bien, es importante cuando analizamos la situación de la deuda pública de un Estado considerar no solo el tamaño de la deuda pública, sino también el coste que representa para el Estado pagar dicha deuda pública y quién es el propietario de la misma. Si miramos cada uno de estos datos veremos que, aún cuando el tamaño de la deuda pública ha aumentado, el volumen de los intereses que el Estado griego paga por la deuda han ido, en realidad, bajando: de un 7% del PIB en el año 2011, al 4,3% del PIB en el 2014. Esta cifra es, por cierto, inferior a la de Bélgica e Italia (que es aproximadamente del 5-6% del PIB). España, con una deuda pública menor que la griega (alrededor de un 100% del PIB), destina el 3,5% del PIB al pago de intereses de la deuda (algo menos que Grecia), lo cual no deja de ser sorprendente, pues lo que cuesta al Estado español pagar por los intereses de la deuda es solo ligeramente inferior a lo que le cuesta a Grecia cuando, de hecho, España tiene un porcentaje mucho menor de deuda pública que Grecia. ¿Cómo es esto posible?

La respuesta a esta pregunta es que los propietarios de la deuda pública en Grecia han dejado de ser los bancos privados (sobre todo alemanes y franceses, aunque también españoles) y lo han pasado a ser el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y los Estados de la Eurozona, incluyendo España (a través del llamado Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. FEEF). Hoy la gran mayoría de la deuda pública griega la tienen instituciones públicas, a saber: el FEFF (formado por 17 países de la UE, entre ellos España, un 60%), el Fondo Monetario Internacional (FMI, un 10%) y el Banco Central Europeo (BCE, un 6%). En España, sin embargo, según datos del Tesoro Público, la gran mayoría de la deuda pública es de los compradores extranjeros (48%). El resto lo tienen los bancos españoles (30%), compañías de seguros privados (7%), planes de pensiones privados (7%), y un 8% la Seguridad Social.

¿Por qué la Troika compró la deuda pública griega que poseían los bancos privados? En Grecia este cambio de privado a público ha significado una transformación en la evolución de la deuda en Grecia. Las condiciones de pago acordadas hubieran sido mucho más difíciles de alcanzar si las negociaciones de la reestructuración de la deuda hubieran sido primordialmente con los bancos privados. No fue así. Fue con la Troika. En dichas negociaciones se permitió una rebaja de los intereses, una extensión de los vencimientos de la deuda pública y una entrega de los beneficios directamente al gobierno griego sin retenerlo el BCE. Estos cambios explican la caída del coste de pagar los intereses de la deuda.

Estos cambios se pudieron realizar a costa de que la propiedad de la deuda pública pasara de manos privadas a públicas mediante la compra por parte del BCE, del FMI y de los estados europeos de los bonos públicos que tenían los bancos privados. Esta compra de deuda pública generó también un aumento del tamaño de la deuda y respondió a la necesidad de rescatar a los bancos privados (alemanes, franceses y españoles entre otros) que estaban llenos de deuda pública hasta la médula. De ahí que, cuando parecía que el Estado griego colapsaría, la Troika intervino para evitar el daño a la banca privada, comprándole deuda pública y facilitando el pago de la deuda por parte del Estado griego. Como bien dice el director adjunto del Financial Times, el Sr. Martin Wolf, los fondos de la Troika en su compras de deuda pública a los bancos privados, no eran “para ayudar a Grecia, sino a ayudar al sector financiero privado a que abandonara Grecia” (entrevista en el diario ARA, 01.01.15).

La raíz del enorme problema de la deuda pública era y continúa siendo el sistema bancario europeo y las normas de gobierno del Banco Central Europeo. Este, el BCE, compra deuda pública a los bancos privados a unos precios altísimos consecuencia de que el mismo BCE no pueda comprar (según su normativa) deuda pública al Estado griego directamente. Y para mayor escándalo, los bancos privados habían conseguido el dinero para comprar la deuda pública griega nada menos que del mismo BCE, a unos intereses bajísimos. Más que escándalo es un latrocinio y parasitarismo de lo público por lo privado. Y a todo ello le llaman “rescate de Grecia”, cuando es un rescate al sistema financiero privado europeo, que incluye desde los bancos privados griegos al resto de bancos europeos.

¿Por qué la deuda griega continúa creciendo? La compra de los bonos públicos por parte de la Troika fue un enorme rescate de la banca privada a unos precios exuberantes. Esta es la causa del continuo crecimiento de la deuda pública griega. Por lo tanto, los propietarios de la deuda han pasado de ser bancos privados a instituciones públicas, pues la compra del primero ha sido por parte de los segundos. En otras palabras, para evitar las pérdidas de los bancos europeos, entre otros, el Estado español ha terminado comprando bonos griegos por valor de más de 30.000 millones de euros a través del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Economistas “catastrofistas” no han dicho nada sobre este latrocinio. En su lugar asustan a los españoles diciendo que si Syriza gana las elecciones, su gobierno no pagará la deuda al Estado español, perdiendo cada ciudadano 300 euros, cifra a la cual los catastrofistas han llegado dividiendo el total de la deuda pública que el Estado español posee entre el número de españoles. En este cálculo se hace una gran manipulación, pues hay el dato clave que he citado, ocultado (o probablemente desconocido por tales catastrofistas), de que el dinero prestado al Estado griego por parte del Estado español era, en realidad, parte del pago en los famosos rescates de los bancos periféricos de la Eurozona (en el caso de Grecia servía para que el Estado pudiera pagar a los bancos privados, que eran los mayores propietarios de la deuda pública). De ahí que hoy la deuda griega sea deuda pública adquirida en gran parte para que el Estado griego pudiera pagar a los bancos privados. Lo que no se dice es que los 300 euros (en realidad 600) que el ciudadano español ha prestado al Estado griego han sido para pagar a los bancos extranjeros, incluyendo los españoles, que tenían enormes cantidades de deuda pública griega. Los “paganos” han sido las clases populares griegas, que han tenido que sufrir enormes recortes de gasto público para pagar los intereses de la deuda pública, y también los ciudadanos de otros países; todos ellos para pagar a los bancos extranjeros (muy en especial alemanes, pero también franceses y españoles). Y ahora tales catastrofistas intentan enfrentar a los ciudadanos españoles con los ciudadanos griegos, diciendo que si el Estado griego no paga la deuda, el ciudadano español perderá 300 euros.

¿Por qué se reproduce tal sistema de gobierno del euro? En realidad, todo este entramado es para el beneficio y gloria de la banca privada. Todo, repito, todo podría haberse ahorrado si el Banco Central Europeo hubiera sido un Banco Central en lugar de ser un lobby de la banca, sobre todo alemana. La hipertrofia de la deuda pública griega se debe primordialmente a que el BCE no ha ayudado a los Estados (como hubiera hecho cualquier Banco Central) protegiéndoles en contra de la especulación de los mercados financieros, comprándoles deuda pública. Parece que, por fin, el BCE lo va a hacer, aunque no directamente sino indirectamente comprando deuda pública a los bancos privados en el mercado secundario. ¿Por qué ha tardado tanto? Pues porque a los bancos la situación les ha ido requetebién. Y a los Estados periféricos y a las clases populares les ha ido requetemal.

El gobierno Syriza lleva razón Resultado de todo lo dicho, es lógico que un nuevo gobierno griego pida una auditoría para saber cómo, cuándo y quién ha generado tal deuda, una auditoría, por cierto, que no está solo permitida sino incluso exigida ya ahora por las normativas de la UE y del Parlamento Europeo, según las cuales tal auditoría se exige cuando debe hacerse una restructuración de la deuda. La Troika fue precisamente la que incumplió tal norma en la última reestructuración de la deuda, pues tal auditoría hubiera mostrado la ilegalidad de las condiciones que la Troika ha impuesto a Grecia. Es justo y necesario que haya una demanda de auditoría de la deuda junto con la renegociación de la deuda. Incluso el que fue director de la reestructuración de la deuda griega en 2012, el Sr. Charles Dallara, está de acuerdo en ello. Sus recientes declaraciones son, de hecho, favorables a la propuesta de Syriza. Pero todo esto no aparece en los medios, que están movilizados para atemorizar a la población tanto en Grecia como en España. En realidad, la Troika no podría poner las condiciones que impuso a Grecia pues, como ha señalado Eric Toussaint, sus condiciones violan tanto el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea como su Carta Social, incluyendo también la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.

Una última observación. El énfasis en la deuda ha distraído la atención de los medios de información que no han dado suficiente visibilidad a otros responsables del crecimiento de la deuda, tales como el enorme dominio del Estado por una estructura oligárquica que ha llevado a Grecia a la ruina, tal como indiqué en un artículo anterior (ver “Qué pasa en Grecia (y en España)”, Público, 14.01.15). Tal deuda no puede entenderse sin la complicidad de esta estructura de poder con los intereses financieros extranjeros, una situación semejante a la que ocurre en España.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Se acelera la deflación en Europa

Lun, 02/02/2015 - 13:19
La deflación en los 19 países de la zona euro que utilizan la moneda única se está acelerando. En Alemania, la economía se ha deslizado por primera vez en deflación desde julio de 2009. En enero, los precios en la zona euro fueron 0,6 por ciento inferiores a los niveles de hace un año. Este es otro signo de las tendencias recesivas que amenazan con profundizar la crisis en la eurozona. Toda la zona euro podría caer en una espiral de caída de precios y salarios.

Si bien la caída de los precios del petróleo fue un factor clave en el descenso del índice general de precios, la tasa de disminución fue mayor a lo esperado. Se estima que los precios continuarán cayendo durante los próximos meses a medida que la inversión y el consumo privado se contrae. La caída de la inversión y el consumo propagado por el alto desempleo empujan a Europa a una nueva crisis. Sólo una vez en la historia ha sufrido Europa una caída general de precios y fue en julio de 2009 tras el colapso del sistema financiero de septiembre de 2008. Pero mientras en 2009 la deflación tuvo una duración muy breve, esta vez amenaza con ser prolongada. Varios países europeos continuarán a lo largo del año con caídas en los precios.

El índice de precios de la eurozona se encuentra muy por debajo de las metas establecidas por el Banco Central Europeo que están en torno al 2 por ciento anual. Por eso que mientras la energía más barata es una muy buena noticia para los países que son importadores netos de petróleo, como lo es la zona euro, el peligro de un período prolongado en deflación hace potencialmente más dañino este nuevo flagelo que comienza a sufrir Europa donde la deuda pública y privada se convierten en el gran problema.

La deflación hace que el pago de los préstamos sea una carga más pesada dado que la deuda se encarece mientras los ingresos se reducen. Este fue el motivo central por el cual Mario Draghi lanzó su nuevo plan de estímulo cuantitativo hace diez días. Con este plan, el BCE comprará bonos de los gobiernos por 60 mil millones de euros durante un mínimo de 18 meses. El objetivo es empujar la inflación hacia arriba, algo insólito para un banco central dado que su política principal siempre ha sido controlar la inflación.

Que los bancos centrales se muevan en la dirección opuesta: a empujar la inflación, demuestra lo mal que están las cosas y lo incierta que se ve la salida de la crisis. Esto confirma que las políticas de austeridad impulsadas por Angela Merkel y promovidas por la troika han sido un fracaso.

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Ser acelera la deflación en Europa

Lun, 02/02/2015 - 13:19
La deflación en los 19 países de la zona euro que utilizan la moneda única se está acelerando. En Alemania, la economía se ha deslizado por primera vez en deflación desde julio de 2009. En enero, los precios en la zona euro fueron 0,6 por ciento inferiores a los niveles de hace un año. Este es otro signo de las tendencias recesivas que amenazan con profundizar la crisis en la eurozona. Toda la zona euro podría caer en una espiral de caída de precios y salarios.

Si bien la caída de los precios del petróleo fue un factor clave en el descenso del índice general de precios, la tasa de disminución fue mayor a lo esperado. Se estima que los precios continuarán cayendo durante los próximos meses a medida que la inversión y el consumo privado se contrae. La caída de la inversión y el consumo propagado por el alto desempleo empujan a Europa a una nueva crisis. Sólo una vez en la historia ha sufrido Europa una caída general de precios y fue en julio de 2009 tras el colapso del sistema financiero de septiembre de 2008. Pero mientras en 2009 la deflación tuvo una duración muy breve, esta vez amenaza con ser prolongada. Varios países europeos continuarán a lo largo del año con caídas en los precios.

El índice de precios de la eurozona se encuentra muy por debajo de las metas establecidas por el Banco Central Europeo que están en torno al 2 por ciento anual. Por eso que mientras la energía más barata es una muy buena noticia para los países que son importadores netos de petróleo, como lo es la zona euro, el peligro de un período prolongado en deflación hace potencialmente más dañino este nuevo flagelo que comienza a sufrir Europa donde la deuda pública y privada se convierten en el gran problema.

La deflación hace que el pago de los préstamos sea una carga más pesada dado que la deuda se encarece mientras los ingresos se reducen. Este fue el motivo central por el cual Mario Draghi lanzó su nuevo plan de estímulo cuantitativo hace diez días. Con este plan, el BCE comprará bonos de los gobiernos por 60 mil millones de euros durante un mínimo de 18 meses. El objetivo es empujar la inflación hacia arriba, algo insólito para un banco central dado que su política principal siempre ha sido controlar la inflación.

Que los bancos centrales se muevan en la dirección opuesta: a empujar la inflación, demuestra lo mal que están las cosas y lo incierta que se ve la salida de la crisis. Esto confirma que las políticas de austeridad impulsadas por Angela Merkel y promovidas por la troika han sido un fracaso.

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Nouriel Roubini: ¿A qué han llevado las políticas monetarias no convencionales?

Dom, 01/02/2015 - 19:33
¿Quién hubiera pensado que, seis años después de la crisis financiera mundial, las economías más avanzadas aún estarían nadando en una sopa de letras - ZIRP, QE, CE, FG, NDR, y U-FX Int - de las políticas monetarias no convencionales? Ningún banco central había considerado la posibilidad de adoptar algunas de estas medidas (política de tipos de interés cero por ciento, flexibilización cuantitativa, expansión crediticia, orientación hacia delante de la política monetaria, tasas de depósito negativa, e intervención ilimitada en el mercado de divisas, respectivamente) antes de 2008. Hoy en día, se han convertido en el pan nuestro de cada día en materia de instrumentos de política.

De hecho, sólo en el último año y medio, el Banco Central Europeo ha adoptado su propia versión de FG, luego se trasladó a ZIRP, y luego abrazó CE, antes de decidirse a probar NDR. En enero, el Comité aprobó plenamente QE. De hecho, por ahora la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, el BCE, y una variedad de bancos centrales de las economías avanzadas más pequeñas, tales como el Banco Nacional de Suiza, han recurrido a este tipo de políticas no convencionales.

El resultado de este activismo global de la política monetaria ha sido una rebelión entre los pseudo-economistas y hacks de mercado en los últimos años. Esta variedad de economistas "austriacos", monetaristas radicales, fanáticos del de oro, y los fanáticos de Bitcoin ha advertido en repetidas ocasiones que un aumento masivo de la liquidez mundial conduciría a la hiperinflación, el colapso del dólar, los precios del oro por las nubes, y la eventual desaparición de las monedas fiat monedas en las manos de sus contrapartes krypto en moneda digital.

Ninguno de estos terribles predicciones ha sido confirmada por los acontecimientos. La inflación es baja y la caída se vive en casi todas las economías avanzadas; de hecho, todos los bancos centrales de las economías avanzadas están fallando para lograr su mandato - explícito o implícito - de inflación del 2%, y algunos están luchando para evitar la deflación. Por otra parte, el valor del dólar se ha disparado contra el yen, el euro, y la mayoría de las monedas de los mercados emergentes. Los precios del oro desde la caída de 2013 han caído de 1.900 dólares por onza a alrededor de $ 1.200. Y el Bitcoin fue la moneda de peor desempeño del mundo en 2014, su valor ha caído casi un 60%.

Sin duda, la mayoría de los agoreros tienen apenas ningún conocimiento de economía básica. Pero eso no ha impedido que sus puntos de vista de informar el debate público. Así que vale la pena preguntarse por qué sus predicciones han sido tan espectacularmente mal.

La raíz de su error radica en su confusión de causa y efecto. La razón por la que los bancos centrales han adoptado cada vez más políticas monetarias no convencionales es que la recuperación post-2008 ha sido extremadamente anémica. Se han necesitado tales políticas para contrarrestar las presiones deflacionarias causadas por la necesidad de un doloroso desapalancamiento en la estela de grandes acumulaciones de deuda pública y privada.

En la mayoría de las economías avanzadas, por ejemplo, todavía hay una brecha de producción muy grande, con la producción y la demanda muy por debajo de potencial; por lo tanto, las empresas han limitado el poder de fijación de precios. Existe una considerable holgura en los mercados de trabajo, así: Demasiados trabajadores desempleados están persiguiendo a muy pocos puestos de trabajo disponibles, mientras que el comercio y la globalización, junto con las innovaciones tecnológicas que ahorran trabajo, está apretando cada vez más puestos de trabajo y los ingresos de los trabajadores, colocando un lastre adicional en la demanda.

Por otra parte, todavía hay holgura en los mercados inmobiliarios que tras su auge quebraron en Estados Unidos, Reino Unido, España, Irlanda, Islandia, y Dubai. Y burbujas en otros mercados (por ejemplo, China, Hong Kong, Singapur, Canadá, Suiza, Francia, Suecia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda) plantean un nuevo riesgo, dado que su colapso arrastraría los precios de la vivienda.

Los mercados de materias primas, también, se han convertido en una fuente de presión deflacionista. La revolución energética del esquisto en América del Norte ha debilitado los precios del petróleo y del gas, mientras que la desaceleración de China ha minado la demanda de una amplia gama de productos básicos, incluido el mineral de hierro, cobre y otros metales industriales, todos los cuales están en una mayor oferta después de años en que los precios altos estimularon inversiones en nueva capacidad.

La desaceleración de China, que viene después de años de exceso de inversión en el sector inmobiliario y de infraestructura, también es causa de un exceso de oferta mundial de bienes manufacturados e industriales. Con la demanda interna en estos sectores contraída bruscamente, el exceso de capacidad en los sectores del acero y cemento de China - por citar sólo dos ejemplos - está alimentando aún más la presión deflacionaria en los mercados industriales globales.

El aumento de la desigualdad de ingresos, mediante la redistribución de los ingresos de aquellos que pasan más a los que ahorrar más, ha agravado el déficit de la demanda. También lo ha hecho el ajuste asimétrico entre el exceso de ahorro de las economías de los acreedores que se enfrentan a ninguna presión del mercado para pasar las economías deudoras más, y el exceso de gasto que hacen presión del mercado cara y se han visto obligados a ahorrar más.

En pocas palabras, vivimos en un mundo en el que hay demasiada oferta y poca demanda. El resultado es la persistente desinflación, una gran presión deflacionaria, a pesar de la flexibilización monetaria agresiva.

La incapacidad de las políticas monetarias no convencionales para evitar la deflación refleja en parte el hecho de que tales políticas buscan debilitar la moneda, mejorando así las exportaciones netas y el aumento de la inflación. Esto, sin embargo, es un juego de suma cero que sólo exporta deflación y recesión a otras economías.

Tal vez lo más importante ha sido un desajuste profundo con la política fiscal. Para ser eficaz, el estímulo monetario debe ir acompañado por el estímulo fiscal temporal, que ahora está ausente en todas las principales economías. De hecho, la zona euro, el Reino Unido, los EE.UU. y Japón persiguieron diversos grados de austeridad fiscal y la consolidaron.

Incluso el Fondo Monetario Internacional ha señalado correctamente que parte de la solución para un mundo con demasiada oferta y poca demanda tiene que ser la inversión pública en infraestructura, que no existe - o se ha desmoronado - en las economías más avanzadas y los mercados emergentes (con la excepción de China). Con las tasas de interés a largo plazo cerca de cero en la mayoría de las economías avanzadas (y en algunos casos incluso negativas), el caso de los gastos de infraestructura es realmente convincente. Pero una variedad de restricciones políticas - en particular el hecho de que las economías fiscalmente atadas recortan el gasto de capital antes de cortar los salarios del sector público, subsidios y otros gastos corriente - se frena el auge de la infraestructura necesaria.

Todo esto se suma a una receta para el continuo crecimiento lento, estancamiento secular, la desinflación, e incluso deflación. Es por ello que, en ausencia de políticas fiscales apropiadas para abordar la demanda agregada insuficiente, las políticas monetarias no convencionales seguirán siendo una característica central del paisaje macroeconómico.
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Tomado de Project Syndicate

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Primera derrota del neoliberalismo europeo

Sáb, 31/01/2015 - 05:42
Raúl Zibechi, Alai

El triunfo de Syriza coloca a la troika ante el dilema de la intransigencia, que puede ser el primer paso hacia la disgregación de la Unión, o el pragmatismo, que implica bajarse del programa de ajuste neoliberal. Para la nueva izquierda se abre un período luminoso pero, a la vez, lleno de obstáculos que pueden socavar su prestigio como alternativa al sistema.

“Grecia deja atrás cinco años de austeridad catastrófica, deja atrás el miedo y el autoritarismo, deja atrás cinco años de humillación y sufrimiento”, dijo Alexis Tsipras en el acto de la victoria en la noche del domingo, en la plaza Syntagma de Atenas, ante miles de votantes de Syriza.

“Grecia tiene que pagar su deuda porque eso forma parte de las reglas del juego en Europa”, declaró Bruno Coeuré, miembro del directorio del Banco Central Europeo (bce) apenas conocer el resultado. “No hay espacio para un juego unilateral en Europa”, agregó, enseñando las uñas en nombre de la mayor institución financiera europea.

Del mismo modo se pronunciaron los diferentes voceros de la troika, como se llama al trío integrado por el bce, el fmi y la Comisión Europea, que desde que comenzó la crisis griega vienen monitoreando las sucesivas reformas que exigieron al país. Sólo el presidente francés, François Hollande, esgrimió un tono más amable, al comprometerse a mantener estrechos vínculos con el nuevo gobierno griego “para promover el crecimiento y la estabilidad en la zona euro” (Xinhua, 26 de enero de 2015).

Con las horas, se fue imponiendo un clima menos agresivo hacia la nueva realidad griega. Es que el triunfo de Syriza fue arrollador. Alcanzó el 36,5 por ciento y 149 diputados (99 más 50 de premio al partido más votado), frente al 27,7 y 77 escaños de la derechista Nueva Democracia, del exprimer ministro Georgios Samaras. El tercer lugar lo ocupa el partió nazi Amanecer Dorado con 6 por ciento y 16 escaños. Deetrás el recién creado To Potami (El Rio) con 16 escaños, los comunistas con 15, los socialistas que conocieron su mayor debacle con 13 y los nacionalistas de derecha, Griegos Independientes, con otros 13 escaños.

A dos escaños de la mayoría absoluta, Syriza acordó con Griegos Independientes para que su líder, Alexis Tsipras, fuera ungido el mismo lunes como nuevo primer ministro. Llama la atención que la ultraderecha conserva sus votos pese a que la mayor parte de sus dirigentes están en la cárcel, así como la debacle socialista, incluyendo el monumental fracaso del ex primer ministro Yorgos Papandreu que con su Movimiento de los Socialistas Demócratas no consiguió el tres por ciento mínimo para ingresar al parlamento.

Cuesta arriba “El problema de los planes de Syriza es que pueden no ser lo suficientemente radicales”, puede leerse en la columna del Nobel de Economía Paul Krugman (The New York Times, 26 de enero de 2015). Semejante frase, escrita por un pensador liberal en el más importante diario estadounidense, debería ser motivo de reflexión para las autoridades europeas. Lo habitual sería que fuera pronunciada por radicales de izquierda que, sin embargo, hoy se muestran más bien pragmáticos y propensos a la negociación.

Según Krugman, para comprender el “terremoto político” griego hay que remontarse al 2010 cuando la troika impuso a Grecia “una combinación de austeridad y reforma”. El vendía al pueblo griego una fantasía económica que se tradujo en recesión, desocupación del 28 por ciento, desempleo juvenil del 60 por ciento, recortes salvajes de los servicios públicos y de los salarios. El país demorará años en volver a los niveles sociales anteriores a la crisis. Con esta política de austeridad, se esperaba reducir el gasto público y ahorrar lo suficiente como para pagar las deudas. No funcionó. “El gobierno griego está recaudando un porcentaje mucho más importante del piben impuestos, pero el pibha caído tanto que la recaudación tributaria se vino abajo”, escribe Krugman. El resultado es que la deuda griega no dejó crecer, hasta alcanzar un abrumador 175 por ciento del pib, cuando en 2009 era del 100 por ciento. Una historia bien conocida por los latinoamericanos. Sigue el Nobel: “Dos años después de que comenzara el programa griego, el fmi buscó ejemplos históricos donde los programas de tipo griego, habían tenido éxito. No se encontró ninguno”. Concluye que ese programa no podía funcionar nunca y que ahora las soluciones de Syriza pueden quedarse a medio camino.

Una pregunta se impone: ¿porqué la troika impuso un programa que sabía que no iba a funcionar? La respuesta más probable es que nunca buscó la recuperación de Grecia sino su subordinación política al sistema financiero que la misma troika representa. El portal estratégico francés dedefensa.org lo dice sin vueltas: “La sociedad griega ha sido sistemáticamente desestructurada y disuelta en nombre de la austeridad, en beneficio de las fuerzas sistémicas y de los entornos transnacionales, a la vez autores y beneficiarios de la operación” (Dedefensa.org, 27 de enero de 2015). La barbarie financiera que destruye naciones y personas, concluye el portal, está criando movimientos antisistema.

El futuro inmediato es negro para el nuevo gobierno. Entre febrero y julio se concentran vencimientos de deuda por más de 20.000 millones de euros y, hasta el final del año, las amortizaciones avanzan hasta 30.200 millones, lo que coloca a Tsipras contra la pared: o mantiene la austeridad del gasto público para poder pagar a los acreedores (no sólo violando sus promesas electorales sino condenando a los griegos a seguir pasando hambre) o declara la cesación de pagos.

El principal portavoz mediático del capital financiero, Financial Times, apunta que Tsipras debe elegir entre ser “Hugo Chávez, el líder populista venezolano y adversario regional de Estados Unidos” o seguir el ejemplo de “Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente brasileño que al llegar al poder gobernó más como reformista que como izquierdista radical” (Financial Times, 26 de enero de 2015). La demonización del gobierno de Syriza está servida.

Ucrania como telón de fondo En su primera medida de gobierno Tsipras suprimió ocho ministerios. El diputado y economista Yanis Dragasakis, asumió la vicepresidencia económica del gobierno y será el encargado de negociar con la troika. En su libro El Minotauro global sostiene que Estados Unidos es el responsable de la crisis al haber creado un sistema financiero que le permite vivir de los flujos de capital del resto de economías. El economista Yanis Varufakis, que fue asesor del gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu, asumió la cartera de Finanzas. La de Defensa fue la única que recayó a su aliado nacionalista.

Entre las primeras medidas, todas destinadas a aliviar la situación de los más pobres, figura el aumento del salario mínimo (de 684 a 751 euros), un proyecto de ley para retornar a la negociación colectiva de los salarios y otro “para que los contribuyentes reciban mejores términos para devolver sus deudas”, que no deben superar el 30 por ciento de sus ingresos (El Economista, 27 de enero de 2015). Además se prevé que unos 300.000 hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza reciban electricidad gratuita, muchos de los cuales han sido desconectados por impagos. Medidas apenas socialdemócratas que en el clima actual son tildadas como “radicales”.

Pero el tema central es la negociación de la deuda. El gobierno parece dispuesto a pagar y seguir en la zona euro, pero depende de la flexibilidad de los acreedores. El 60 por ciento de la deuda griega, 315.000 millones de euros, es con la Eurozona. Pero más de la mitad de esa cifra es deuda con Alemania, Francia e Italia. Habrá negociación. El punto son los plazos y las posibles quitas. Ni unos ni otros parecen beneficiarse de una cesación de pagos.

Sin embargo, el panorama regional es bien complejo. Días antes de las elecciones Brunello Rosa, director para Europa de Roubini Global Economics, destacó la relación que existe entre la caída del petróleo, su impacto en la economía rusa, el conflicto con Ucrania y la posible compra de bonos soberanos por parte del bce. El director del centro de análisis del economista Nouriel Roubini (ex asesor del fmi y del Tesoro estadounidense) destacó que “las repercusiones geopolíticas de una salida de Grecia del euro, podrá tener consecuencias imposibles de manejar”. Se refería a que si Grecia es expulsada de la zona euro, o la abandona, “Rusia podría salir al rescate de Grecia”, como sucedió con Islandia en 2008, “cuando su colapso financiero se mitigó gracias a la intervención rusa” (El Economista, 20 de enero de 2015).

La advertencia parece dirigida a la troika. Le está diciendo que no se olvide que Grecia tiene alternativas y que la intransigencia puede empujarla hacia Rusia. Pero la advertencia no tendría sentido fuera de un contexto en el que Europa (empujada por la Casa Blanca) ha hecho una frenética opción anti-rusa. Una Europa que ampara un gobierno lleno de neonazis como el de Kiev, surgido de un golpe de Estado pergeñado por Estados Unidos y bendecido por Berlín (véase la crónica “La guerra larvada de Ucrania”).

Sobre el tema, el reputado periodista Robert Parry, quien descubrió el Irangate, sostiene que The New York Times forma parte de la conspiración para confrontar Europa y Rusia al desinformar gravemente a sus lectores. El periódico omite “la extraordinaria intervención de Estados Unidos en los asuntos políticos de Ucrania” de la mano de neconservadores como la Fundación Nacional para la Democracia y la secretaria para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, seguido “con el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos el 22 de febrero de 2014, que derrocó al presidente electo Viktor Yanukovich y puso uno de los líderes elegidos de Nuland, Arseniy Yatsenyuk, como primer ministro” (Consortiumnews, 24 de enero de 2015).

Para el Times todo comienza con la “anexión” de Crimea, pasando por alto el referéndum abrumador por la unión con Rusia y obviando que “las tropas rusas estaban ya en Crimea como parte de un acuerdo con Ucrania para el mantenimiento de la base naval rusa en Sebastopol”. Se pregunta si Rusia podía permanecer pasiva ante la posibilidad de que armas nucleares en manos de ultraderechistas se instalen a kilómetros de su frontera. El problema, para Estados Unidos y para el mundo, es que si el Times piensa como el ultraconservador senador John McCain, queda poco margen para otra política que no sea la confrontación abierta.

¿Hacia la desintegración europea? Es posible que Roubini tuviera algo de esto en mente cuando alertó sobre la posible alianza de Grecia con Rusia. Recordemos que su fama se debe Roubini a sus acertadas previsiones sobre la crisis económica de 2008, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime. Es un ferviente anti-ruso y anti Putin, pero su temor es que la brecha entre la Unión Europea y su país “se está volviendo aún más polarizada” (Time, 13 de junio de 2015).

Un think tank del sistema como el que dirige Roubini, muestra cierta preocupación por la tendencia de la superpotencia a actuar en solitario mediante una amplia gama de mecanismos, que van “desde aviones no tripulados hasta un estilo de gobierno económico que incluye la amenaza de congelación de los activos de las naciones problemáticas (como Rusia o Irán), una estrategia que apoda la militarización de las finanzas”.

A nadie escapa que la Unión Europea, y el euro, están atravesando su peor momento al punto que pueden estllar. Aquí no valen las declaraciones, siempre engañosas, sino los hechos duros y puros. Alemania está repatriando sus reservas de oro. En 2014 fueron 120 toneladas, de ellas 35 fueron retiradas del Banco de Francia en París y 85 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York. Para 2020, Alemania tiene la intención de tener la mitad de sus reservas de oro en sus bóvedas, frente a sólo un tercio en la actualidad.

No es el único país europeo que está repatriando masivamente sus reservas. Según varios economistas, ese comportamiento obedece a desconfianza: “El almacenamiento de oro dentro del país puede ser cierto tipo de seguro en caso del retorno a las monedas nacionales en Europa. El hecho de que numerosos países quieran tener un seguro de este tipo significa que estos Estados consideran que hay una posibilidad real del colapso de la eurozona” (Russia Today, 20 de enero de 2015).

Desde que Estados Unidos desató la crisis en Ucrania, la eurozona va de mal en peor. En su resistencia a dar paso a un mundo multipolar, “Occidente en vez de salvarse, parece haber decidido salvar los mecanismos y los actores de su crisis omni-dimensional: los mercados financieros, los bancos, el dólar, la Otan, el unilateralismo, el democratismo ultraliberal”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab 91, 15 de enero de 2015). El tránsito hacia un mundo más equilibrado está bloqueado por la parálisis europea, agudizada con la crisis de Ucrania.

Sin embargo, el tránsito hacia ese mundo es inevitable, toda vez que Asia ya es el centro económico del mundo. Lo que está en juego es cómo quedará parada Europa, si consolidará su alianza con Rusia, y con China a través de la Ruta de la Seda o si, apuesta a seguir los dictados del sistema financiero centrado en la City de Londres y en Wall Street, en lo que el Geab considera “un suicidio colectivo que los europeos bien saben lo que significa”.

En una Europa empantanada, el triunfo de Syriza puede ser decisivo. Es la primera derrota del capital financiero. Abre una ventana de oportunidades para forzar un cambio de rumbo, una bifurcación capaz de convertir a Europa en una región más autónoma; capaz de elegir, sin chantajes, sus alianzas necesariamente diversas, sin someterse a ninguna potencia. Un camino que inevitablemente pasa por la democratización de las decisiones, algo que horroriza al capital financiero, devenido en principal obstáculo para la soberanía de los pueblos europeos.

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Tsipras anuncia el fin de la "política de sometimiento"

Xov, 29/01/2015 - 12:34

Rebelión
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, defendió ante sus ministros este miércoles que los votantes le han autorizado para emprender un cambio "radical" que restaure la soberanía nacional, pero se ha comprometido a negociar con responsabilidad con los acreedores internacionales.

Tsipras, cuyo partido Syriza se quedó el domingo a dos escaños de la mayoría absoluta, dijo que evitará los antagonismos con los acreedores de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). "No entraremos en un enfrentamiento mutuamente destructivo pero no continuaremos con una política de sometimiento", aseveró al inicio del primer consejo de ministros del gobierno recientemente creado. El primer ministro añadió que espera tener una reunión "productiva" el viernes con el jefe del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Tsipras señaló que el Gobierno perseguirá presupuestos equilibrados, pero no tratará de lograr "superávit irreales" para cumplir con la masiva deuda pública griega de más de un 175 por ciento del Producto Interior Bruto.

Las prioridades serán ayudar a los sectores más débiles de la sociedad, con políticas para atacar el clientelismo endémico y la corrupción en la economía, además de atajar el desempleo.

Primeras medidasAntes incluso del primer consejo de ministros, los integrantes del Gobierno tranquilizaron a los votantes asegurando que cumplirán con las promesas de campaña. Así, la prevista venta del 30 por ciento de las acciones de la Corporación Pública de Energía de Grecia (PPC), la mayor del país, ha sido paralizada con el fin de garantizar el acceso a la energía de las familias sin ingresos. También se frenarán las privatizaciones de puertos y aeropuertos, que según el nuevo Ejecutivo perjudican los objetivos sociales.

Los miembros del nuevo Gobierno prometieron también subir las pensiones para aquellos con bajos ingresos y devolver sus puestos a algunos de los funcionarios que fueron despedidos. También sigue en pie la promesa de subir el salario mínimo hasta los 751 euros brutos mensuales, la cifra en la que se encontraba antes de los recortes.

Tanto el Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, como el de Economía, Yorgos Stathakis coincidieron al asegurar que las políticas de austeridad no benefician en nada a la economía y las cuentas del país, por lo que pidieron “pasar la página de la austeridad”, pues “es obvio que el país no puede beneficiarse si seguimos con esas políticas”.

Más contundente se mostró el ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía, Panayiotis Lafazanis, quien aseguró que se cancelarán de forma progresiva todas las leyes aprobadas por el dictado de la troika de acreedores. “Con nuestro Gobierno terminan dos cosas para siempre: termina la troika y progresivamente se cancelarán todas las leyes impuestas por la troika”, aseguró. Además anunció la paralización del proceso de privatización de la compañía pública de electricidad (DEI) que pasará a ser “una empresa de interés público que funcionará con criterios no lucrativos”. Igualmente señaló que “vamos a tratar de hacer la corriente más barata para impulsar la competitividad y ayudar a las familias”, dentro del plan que prevé dar electricidad gratis a 300 mil familias que se hallan bajo el umbral de la pobreza.

Desde el Ministerio de Interior, Nikos Vutsis, anunció que se concederá la ciudadanía a los niños extranjeros nacidos o criados en Grecia, los inmigrantes de segunda generación, al tiempo que decretó el cierre de las cárceles de máxima seguridad (tipo C) por vulnerar los derechos humanos.

En política exterior su titular, Nikos Kotzias, comenzó su andadura con un disenso con la Unión Europea, al aprobar esta una declaración contra Rusia sin informar ni acordar la posición con el gobierno griego. Por tal motivo Kotzias asistirá el jueves en Bruselas al Consejo extraordinario de Asuntos Exteriores de la UE, para tratar la cuestión del conflicto en Ucrania.

En el terreno educativo fue anunciada una profunda reforma por el Ministro de Cultura, Educación y Asuntos Religiosos, Aristidis Baltas, mientras que el responsable de Sanidad y Seguridad Social, Panayiotis Kurumplis, aclaró que el sistema público de salud volverá a ser gratuito y universal.

"Llegamos para cambiar radicalmente el modo en el que las políticas y la administración se hacen en este país", afirmó Tsipras durante su primer consejo de ministros. "Nuestra prioridad es también una nueva negociación con nuestros socios, buscando alcanzar una solución justa, viable y mutuamente beneficiosa para que el país salga del círculo vicioso de deuda excesiva y recesión", añadió.
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Tomado de Rebelión

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Chile, y su transición neoliberal al vacío

Xov, 29/01/2015 - 01:35
Paul Walder, Rebelión

El mundo alcanza los primeros 15 años del nuevo milenio y los chilenos cumpliremos en marzo 25 años bajo la “democracia” instalada por Augusto Pinochet. Un cuarto de siglo, tiempo suficiente para más de un capítulo de nuestra breve historia, un periodo escasamente relatado y aún menos reflexionado. Un tiempo aún innombrado y cuyas denominaciones, tales como transición, democracia binominal, tutelada o posdictadura, quedan suspendidas y reemplazadas por otras nuevas. Bajo esta aparente movilidad del tiempo político permanecen unas instituciones oxidadas, corroídas como una obsoleta maquinaria pesada.

25 años de transición al vacío. Un proceso que se ha diluido en su propia retórica repetitiva y circular. Expresiones, conceptos y preceptos como justicia, igualdad, progreso y desarrollo han terminado borrados y reemplazados por otras realidades traducidas como injusticia, desigualdad, abuso o lucro. El sueño neoliberal de libertades políticas y económicas inaugurado aquel 11 de marzo de 1990 ha terminado convertido en un corral electoral y financiero. Las libertades, reducidas a la oferta de un mercado concentrado y monopolizado.

Posdictadura, democracia tutelada, pero básicamente democracia neoliberal. Más que transición, permanencia y consolidación del Estado instaurado desde 1973 y sellado en la Constitución de 1980. La ratificación de ese espurio texto legal durante el gobierno de Ricardo Lagos es, además de un acto de sumisión, una constatación y una cristalización de ese proceso. La transición de la dictadura desembocó en la democracia neoliberal. El objetivo del golpe de Estado halla su sentido desde marzo de 1990.

Lo que observamos a partir de entonces está bien registrado y documentado. La Concertación y su paréntesis aliancista certifican desde los orígenes el objetivo del golpe, que ha sido una regresión a estructuras de propiedad propias o equivalentes al siglo XIX. Es éste el modelo, con rapiñas denominadas privatizaciones, que transita desde la dictadura a la acotada y torcida democracia.

A un cuarto de siglo del fin de esa transición y de la posterior conversión neoliberal de toda la clase política podemos observar cómo se asienta sobre esa herrumbrosa maquinaria estatal una sociedad en permanente crisis. Porque desde los albores de este proceso, desde eventos tan impresentables y dramáticos como un Pinochet en el Senado, un MOP Gate y un caso Chispas, desde las últimas privatizaciones y concesiones a las colusiones, desde La Polar al lucro universitario y al caso Penta, las instituciones creadas en dictadura permanecen a costa de una sociedad desorientada y en crisis.

Los hoy dueños del aparato político y económico, desde los directores de empresas y financistas a parlamentarios y gobernantes, se han esforzado por mantener sus privilegios y ganancias pese a toda la miseria social creada.

Han sido 25 años bajo las extremas contradicciones del modelo neoliberal. Un proceso que ha llevado no sólo a configurar una sociedad desigual e injusta sino a consolidar sus distorsiones y corrupciones en un modelo y una institucionalidad pétrea. Porque sólo bajo esas condiciones se ha podido mantener desde la dictadura un sistema de doble explotación, que bajo la ilusión de la compra a crédito nos aprieta como trabajadores y como endeudados consumidores.

En este trance que transcurre sobre los hombros del ciudadano, el modelo se defiende y autorregenera. Cambios que son apariencias, reformas retóricas, nuevos decorados para reforzar las estructuras y mantener inmutables las impúdicas tasas de ganancias. Un proceso incómodo de nuestra reciente historia, que ya ha desgastado y perdido a más de una generación. Un periodo que ante el evidente malestar ciudadano se empecina en esconder las llaves y cerrar las puertas y ventanas. Los dueños del capital y la elite privilegiada han puesto guardianes en las salidas en un momento que la desesperación y la rabia auguran una estampida histórica.

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Tsipras promueve un cambio radical para Grecia y Europa

Mér, 28/01/2015 - 19:30
Una de las ideas centrales que impulsó el partido Syriza para ganar las elecciones del domingo en Grecia es que la única forma de superar la crisis es reactivando el crecimiento económico, y ésto implica dar a los países más afectados y endeudados un descanso en el pago de sus deudas. Esta es una propuesta que Alemania, en particular, debe tomar en serio: reactivar el crecimiento en la zona euro solo se conseguirá con un sacrificio conjunto. El líder de Syriza, Alexis Tsipras, ha pedido una "conferencia de la deuda europea", una reunión cumbre en la que los líderes de la región abogen por reducir las obligaciones financieras de Grecia. Esta es una idea que tiene sentido.

Es muy poco realista esperar que Grecia pague su enorme deuda en su totalidad. La deuda griega es insostenible e impagable, y su volumen asfixia no solo a Grecia sino a toda Europa. Tsipras quiere renegociar los 240 mil millones de euros de la deuda y que los acreedores apliquen una quita del 30 por ciento. Esta idea es más realista y quitaría presión al nuevo gobierno griego. Pero Alemania se opone a reducir la deuda por el temor al contagio de que otros países sigan el ejemplo, e insiste en la austeridad fiscal severa. Es decir continuar en la misma senda de los últimos cinco años pese a sus desastrosos resultados. Al parecer, Alemania ha olvidado las lecciones de la historia.

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Grecia: furia contra la extinción de la luz

Mér, 28/01/2015 - 13:21
Alejandro Nadal, La Jornada

Las elecciones en Grecia han provocado un vendaval de esperanza. La democracia en Europa se erige hoy como una luz que rechaza extinguirse. Mientras el nuevo gobierno del partido de izquierda Syriza se organiza y el gabinete es confirmado, las implicaciones políticas y económicas comienzan a perfilarse.

La narrativa que los poderes establecidos han difundido sobre la irresponsabilidad del pueblo griego no tiene nada que ver con la realidad económica. Los bancos alemanes, franceses y holandeses lucraron con la burbuja que crearon en el espacio monetario europeo. Pero después de que reventara dicha burbuja, socializaron las pérdidas. El costo para el pueblo griego y, vale decir, para toda Europa es colosal. Hoy el pueblo griego está atravesando la espesa cortina de mentiras y con su voto ha colocado un gobierno en posición de poner un alto al oscurantismo neoliberal.

El equipo de economistas del nuevo gobierno en Atenas tiene una misión delicada que cumplir. La cartera del ministerio de Finanzas ha sido confiada al economista Yanis Varoufakis, un académico recién llegado al mundo de la política. Su trayectoria se concentró en la teoría de juegos, un universo de modelos abstractos donde el realismo económico es sacrificado en el altar de las matemáticas. Pero al pasar los años Varoufakis se percató de que había otra forma de pensar y hacer teoría y análisis económico, abandonó el limitado horizonte de la teoría de juegos y se trasladó al mundo de la teoría macroeconómica. Varoufakis terminó acercándose cada vez más a las posturas de la escuela post-keynesiana, cuerpo de análisis macroeconómico que rechaza las visiones fantásticas de la macroeconomía neoclásica y las remplazó con una visión rigurosa y realista sobre la dinámica de las economías capitalistas.

Pero Varoufakis no está solo. El equipo de negociadores que Atenas estará enviando al frente de batalla incluirá a Yanis Dragasakis, miembro del Partido Comunista griego que ha sido designado viceprimer ministro y cuyo rol incluye la coordinación de la política económica del nuevo gobierno. Dragasakis fue viceministro de finanzas de un gobierno interino entre 1989-1990. Giorgios Stathakis, otro académico de toda la vida y miembro del PC fue designado titular de una especie de súper ministerio económico encargado de desarrollo económico. Costas Lapavitsas es también un académico que se ha vinculado a los militantes de Syriza y mantiene una perspectiva post-keynesiana, con cierta influencia de marxismo.

En total, se trata de un grupo con fuertes conocimientos sobre la inestabilidad económica que caracteriza a cualquier economía capitalista. En vista de las difíciles negociaciones que tendrán que llevarse a cabo, la falta de experiencia en los corredores de la política del equipo de Syriza podría ser vista como una limitación. Sin embargo, será fuertemente compensada por el conocimiento de los mecanismos reales del mundo financiero y bancario. Está claro que la vieja clase política en Grecia, con su pereza mental y adicción a la corrupción y viejos sistemas clientelares, nunca entendió nada de lo que estaba pasando cuando el país ingresó a la unión monetaria o cuando estalló la crisis. Por eso su único reflejo fue hacer todo lo que se le indicó para socializar las pérdidas y trasladar el gravamen del endeudamiento especulativo al pueblo griego.

Buena parte de la prensa de negocios en Europa ha mantenido un tono estridente y ha señalado que el nombramiento de Varoufakis sólo confirma que Alexis Tsipras mantiene una estrategia de confrontación. Eso es falso. Varoufakis sabe muy bien que está entrando en un terreno delicado y sabrá manejarse con precaución. Pero lo que sí es cierto es que todo el equipo de Syriza está consciente de su responsabilidad histórica, no sólo frente a los votantes en Grecia, sino frente a Europa. La troika tendrá que aprender a ceder.

En realidad, el pueblo griego rechazó el domingo pasado un plan de austeridad que condujo a un desplome de 25 por ciento del PIB en cinco años, a un incremento de 190 por ciento en la tasa de desempleo, a una caída de 38 por ciento en los salarios, a un aumento de 98 por ciento en la pobreza, a un incremento de 43 por ciento en la tasa de mortalidad infantil y a una situación en la que el 30 por ciento de las empresas en funcionamiento hace seis años está hoy en bancarrota. Y, por si eso no fuera suficiente, la deuda como porcentaje del PIB pasó a 174 por ciento. Todo esto era previsible, por lo que los arquitectos de este programa de austeridad impuesto por la troika son culpables de un monumental acto de negligencia histórica.

La noche de la victoria electoral de Syriza el firmamento político en Europa se iluminó. Se ha abierto un nuevo capítulo en la lucha por rescatar a Europa de la pesadilla neoliberal. La batalla será dura y llena de peligros. Parafraseando el poema de Dylan Thomas, el nuevo ministro de finanzas anunció en su página (yanisvaroufakis.eu), la democracia en Grecia ha enfurecido en contra de la extinción de la luz.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El Banco Mundial en el banquillo de los acusados

Mér, 28/01/2015 - 07:00
Nathalie Janne d'Othée, CADTM

A principios de diciembre del año pasado, el CADTM invitó a varias organizaciones a reunirse con Najib Akesbi, profesor e investigador marroquí actualmente en pleitos contra el Banco Mundial. El asunto merece atención, ya que era la primera vez que el Banco Mundial aceptaba una citación a comparecer… para finalmente invocar su inmunidad. El proceso, aunque no llegó a buen término, sin embargo suscitó algunas cuestiones en cuanto a la credibilidad y la rendición de cuentas de la institución financiera internacional.

El proceso era sobre una investigación denominada «Ruralstruc» llevada a cabo por el Banco Mundial. A finales de 2005 Najib Akesbi fue contactado por un investigador del IRAD francés, puesto a disposición del Banco Mundial para coordinar el programa de investigación en cuestión. Akesbi aceptó y se comprometió con sus colegas Mohamed Mahdi y Driss Benatya porque dicho programa se adaptaba al campo de investigación en el que se ocupan desde hace muchos años. El Instituto Agronómico y Veterinario Hassan II de Rabat, donde trabajan los investigadores, aceptó llevar a cabo la primera fase de la investigación, que elaboraba el marco en el cual se analizarían los datos de la segunda fase. Los resultados de esta primera fase fueron interesantes e incluso dieron lugar a una publicación en 2008. Para la segunda fase, el Banco Mundial llamó a una oficina de investigación marroquí para la fase operativa de recogida de tierra y análisis de los datos. Dicha oficina, por su parte, firmó un contrato de consultoría con los investigadores que habían trabajado en la primera fase. Los investigadores enseguida se dieron cuenta de que los datos recogidos no eran fiables debido a numerosas carencias en la fase de recolección de los datos y su tratamiento. Pidieron acceso a la base de datos con el fin de recuperar lo que se pudiera, pero se lo negaron. Tras repetir la petición, por añadidura les rescindieron el contrato. Y, más grave todavía, paralelamente los socios del Banco Mundial ordenaron a la oficina de investigación que modificara arbitrariamente los datos (es decir, que los falsificara) y los incluyera en el informe final a espaldas –y contra la voluntad- de los investigadores marroquíes.

Frente a esos actos tan graves, los investigadores acudieron a las instancias de «mediación y ética» del Banco Mundial, sin resultados. Después interpelaron a los otros socios del proyecto, entre ellos el CIRAD, la AFD y el FIDA, sin ningún resultado. Finalmente se dirigieron a los responsables políticos marroquíes (Gobierno, Parlamento) pero tampoco obtuvieron respuesta. Por lo tanto, en último recurso, Najib Akesbi y sus colegas optaron por los tribunales. La demanda es por «delito de falsedad; falsificación y uso de documentos falsos y usurpación de bienes y nombres», basándose en el hecho de que el Banco Mundial publicó un estudio donde ellos fueron «usurpados» y donde algunos resultados están falsificados (1).

¿A quién rinde cuentas el Banco Mundial? En primer lugar, y puesto que se sitúa en el marco de un proceso, se plantea una cuestión puramente jurídica: ¿Se puede juzgar al Banco Mundial? Cuando optaron por el proceso, los investigadores marroquíes y sus asesores jurídicos en primer lugar debieron evaluar la posibilidad, o no, de enjuiciar al Banco Mundial. Desde su creación solo una demanda por acoso de una empleada del Banco Mundial en Estados Unidos se ha conocido hasta ahora y el resto fue rechazado por la jurisdicción competente. Las actuaciones judiciales tenían, por el contrario, la mención siguiente: «Estamos convencidos de que los miembros del Banco Mundial han tenido la intención de suprimir la inmunidad del Banco solo para las acciones dirigidas a sus actividades externas y los contratos y no para las acciones provocadas por sus funcionarios» (2). Eso significaría, pues, que las acciones externas del Banco Mundial podrían someterse a juicio. Por otra parte, los demandantes se basan en una investigación efectuada por el CADTM que concluye que se puede juzgar al Banco Mundial según el artículo 7, sección 3 de sus propios estatutos: «Únicamente se podrá entablar acción judicial contra el Banco ante un tribunal que tenga jurisdicción en los territorios de un Estado miembro en donde el Banco posea una sucursal donde haya nombrado un agente para recibir requerimientos o notificaciones de requerimientos, o donde haya emitido o garantizado acciones ». Dado que el Banco Mundial posee una oficina en Rabat, está claro que se le puede enjuiciar. Después de dar muchas largas, la oficina del Banco Mundial de Rabat finalmente aceptó comparecer ante la justicia marroquí, lo que supone una primicia mundial. Pero ante el tribunal, sus abogados continuaron apelando a la inmunidad diplomática, invocando esta vez no los estatutos del Banco, sino «el acuerdo de sede», firmado con las autoridades marroquíes en 1998…

De hecho, detrás de esta cuestión puramente jurídica se plantea la cuestión más amplia de la rendición de cuentas de la institución. ¿A quién rinde cuentas el Banco Mundial? El Bélgica, la financiación del Banco Mundial está garantizada por el presupuesto de cooperación al desarrollo, mientras que el poder de decisión corresponde al SPF Finances. Bélgica suministra además una financiación estructural, que por lo tanto no está vinculada a los proyectos específicos, sino al funcionamiento global de la institución.

Una financiación global, una gestión híbrida, se juntan todos los elementos para que el control belga de los presupuestos asignados al Banco Mundial sea difícil. Ahora bien, las prácticas del Banco Mundial a menudo van en contra de las orientaciones defendidas por la cooperación belga.

Implicaciones en el ámbito de la agricultura Con el fin de evitar un juicio de intenciones, Najib Akesbi y sus colegas consideraron que esa no era la cuestión, pero los que falsificaron los datos de su informe debían explicar por qué cometieron un acto tan grave. Pero en cualquier caso está bien para sacar a la luz ese tipo de prácticas de la institución el enfoque que les ha empujado hasta el proceso. En efecto, el Banco mundial tiene una influencia considerable en las políticas, en especial las agrícolas, que llevan a cabo los gobiernos del Sur. Y el Banco Mundial promueve esencialmente la liberalización, la apertura de los mercados, en resumen todo para el mercado y los negocios. Una posición que a menudo va contra los derechos económicos y sociales de las poblaciones de los países que deben seguir sus recomendaciones. Durante una mesa redonda sobre la coherencia de las políticas para el derecho a la alimentación organizada en 2013 en el Parlamento Federal, las ONG ya sacaron a la luz la separación que existe entre la política belga en materia de apoyo a la agricultura familiar y la seguridad alimentaria (3), así como las prácticas del Banco Mundial, que consisten en alentar el acaparamiento de tierras. Las ONG también señalaron la falta de control por parte de los responsables políticos belgas de las políticas que lleva a cabo el Banco Mundial (4).

Recientemente, la campaña Nuestras tierras, nuestro negocio, lanzada por el Oakland Institute y seguida por numerosas organizaciones en todo el mundo (5), ha señalado el papel nefasto del nuevo programa Benchmarking the Business of Agriculture sobre el derecho a la alimentación de las poblaciones. Basado en el modelo del «Doing Business», está destinado a proporcionar a los inversores extranjeros un índice del grado de apertura del sector agrícola de los diversos países. Ese índice permitirá en particular conocer el nivel de facilidad con el cual un inversor puede adquirir las tierras en el país, favoreciendo así la suavización de las medidas administrativas y, como consecuencia directa, el acaparamiento de tierras. Ya se han realizado algunos estudios pilotos dirigidos al establecimiento de ese índice en una decena de países, entre ellos Marruecos. Imaginemos, pues, que los estudios en los que se basan esos índices pudieran estar mutilados como en el caso de los datos recogidos por la oficina de investigación en el programa «Ruralstruc». Las consecuencias podrían ser considerables.

El concepto de asociación del Banco Mundial Finalmente, el lugar de los investigadores del Sur en las investigaciones producidas por el Banco Mundial es igualmente discutible a la vista de las reacciones de la institución frente a las objeciones de Najib Akesbi y sus colegas. Más allá de las cuestiones jurídicas de la propiedad intelectual, es el concepto de asociación que defiende el Banco Mundial lo que se cuestiona. Cuando los investigadores del Norte y del Sur colaboran, este asunto demuestra que en última instancia solo la opinión de los primeros parece tomarse en cuenta. Ironía de la historia o pura hipocresía, la web del CIRAD, que llevaba la coordinación del proyecto, recuerda que el trabajo de investigación en el marco de «Ruralstruc» se efectuó con un «enfoque innovador» de «asociación con siete equipos nacionales que recoge, analiza los datos y participa en el debate de los resultados del programa en su país y a nivel internacional» (6).
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Notas:
(1) Para más información sobre los detalles del asunto de los investigadores marroquíes contra el Banco Mundial, ver la web del CADTM.
(2) Mendaro v. World Bank, US Court of Appeals, D.C Cir., Sept. 27, 1983 (717 F.2d 610).
(3) Ver Note stratégique pour le secteur de l’agriculture et de la sécurité alimentaire, octubre 2010.
(4) Ver el dossier elaborado con ocasión de la tabla redonda sobre el papel del Parlamento en la coherencia de las políticas para el derecho a la alimentación, organizado el 10 de junio de 2013 en el Parlamento Federal por la Coalición contra el Hambre (CNCD 11.11.11y 11.11.11) coalition contre la faim.
(5) Para la implicación de las organizaciones belgas francófonas, ver la web de la Plataforma Soberanía Alimentaria.
(6) Descripción del proyecto Ruralstruc en la web del CIRAD.

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Es doloroso vivir en medio del caos

Mar, 27/01/2015 - 13:50
Immanuel Wallerstein, La Jornada

El sistema-mundo está en serios problemas y está ocasionando malestar a la vasta mayoría de la población mundial. Los expertos y los políticos se aferran a un clavo ardiendo. Magnifican cada ocurrencia de las leves mejoras momentáneas, por lo común transitorias, de las varias medidas que estamos acostumbrados a utilizar.

En el lapso de más o menos un mes, de pronto se nos puede decir, al ir terminando el año calendario, que el mercado se veía mucho mejor en Estados Unidos, pese a haberse visto peor en Europa, Rusia, China, Brasil y otros muchos lugares. Pero conforme arribó el nuevo año hubo una seria caída en los precios de acciones y bonos en Estados Unidos. Fue ésta una voltereta rápida y marcada. Por supuesto, de inmediato los expertos dieron explicaciones, pero ofrecieron una amplia gama de ellas.

La cuestión real en cualquier caso no son los precios de los bonos o acciones en algún país. Es el panorama del sistema-mundo como un todo, que no me parece que se mire muy bien. Para nada. Comencemos con el principal indicador utilizado por los pensadores del establishment –las tasas de crecimiento.

Por tasas de crecimiento tendemos a querer decir precios en la bolsa de valores. Por supuesto, como sabemos y es obvio, muchas cuestiones diferentes a una mejora en la economía pueden conducir a una alza en los precios de la bolsa: primero que nada, la especulación. La especulación se ha vuelto tan fácil y está tan incrustada en las actividades diarias de los grandes operadores en el mercado mundial que hemos comenzado a asumir que esto no es sólo normal, sino más o menos deseable. En cualquier caso, tendemos a argumentar que no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlos, si quisiéramos hacerlo. Esta última suposición es probablemente correcta, lo que justo es el problema.

En mi opinión, el único indicador que mide el bienestar de la economía-mundo y el bienestar de la vasta mayoría de la población mundial es el de las tasas de empleo. Hasta donde logro entender, el desempleo ha sido anormalmente alto por algún tiempo, si se mira el mundo como un todo. Es más, la tasa ha ido subiendo constante (no descendiendo) durante los últimos 30 o 40 años. Lo mejor que parecemos poder anticipar es que la tasa se estabilizará donde está. Revertir la tendencia no parece probable. Por supuesto, si uno mide las tasas de empleo país por país, éstas varían y oscilan. Pero a nivel mundial, la tasa de desempleo ha estado subiendo regularmente. La realidad es que hemos estado viviendo en medio de un sistema-mundo que oscila salvaje, y esto es muy doloroso. Las tasas de empleo no son las únicas tasas que oscilan. Sólo miden la más inmediata fuente de malestar. Las tasas de cambio entre divisas importantes pueden ser también una fuente visible de malestar para muchas personas de todos los niveles de ingreso. Hasta el momento, el dólar crece con rapidez vis-à-vis casi todas las otras divisas. Una tasa de cambio al alza favorece importaciones baratas y baja la inflación. Pero afecta a los exportadores, como ya sabemos, y pone en riesgo la deflación de más largo plazo.

Los costos de la energía también oscilan salvajes. El ejemplo más obvio es el petróleo. El precio estaba al principio en marcada subida por todo el mundo durante casi todo 2014, lo que brindó enormes ingresos y poder político a los países que eran productores (y a los Estados en América del Norte que eran productores). Luego, parece que de repente, se dijo que hubo una superabundancia en el mercado, y los precios de la energía comenzaron a catapultarse hacia abajo hasta un nivel bastante bajo. Aquellas estructuras políticas que habían aprovechado de la subida, ahora tuvieron que enfrentar un aumento en deuda soberana y ciudadanos infelices.

Con toda seguridad, hay un factor político involucrado en estos alocados vaivenes. Pero se ha sobredimensionado la capacidad, de aun los grandes productores como Arabia Saudita o Texas, para afectar los vaivenes en los precios. Estos vaivenes son como tornados que destrozan casas en su camino. En el proceso, las instituciones bancarias que le habían apostado a la dirección de los precios (en cualquier sentido) se encontraron en problemas radicales, y sin un respaldo garantizado de sus gobiernos.

Las alianzas geopolíticas son casi tan inestables como el mercado. Estados Unidos ha perdido su incuestionable hegemonía del sistema-mundo y nos hemos movido a un mundo multipolar. La decadencia estadunidense no comenzó recientemente, sino en 1968. Durante mucho tiempo fue una decadencia lenta, pero se hizo precipitada después de 2003, como resultado del desastroso intento de revertir la decadencia invadiendo Irak.

Nuestro mundo multipolar cuenta con 10-12 potencias con fuerza suficiente como para emprender políticas relativamente autónomas. No obstante, entre 10 y 12 es un número demasiado grande como para que alguna de ellas esté segura de que sus puntos de vista prevalecerán. El resultado es que estas potencias están barajando alianzas constantemente con tal de no verse desplazadas por las maniobras de las otras.

Muchas decisiones geopolíticas (si no es que casi todas) son imposibles de controlar, aun por los poderes más fuertes, porque no hay buenas opciones disponibles. Miren lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Grecia está por celebrar elecciones, en las que parece que Syriza, el partido anti-austeridad, puede ganar. La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.

Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.

Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos.

El sistema-mundo se está autodestruyendo. El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos de la complejidad llaman una bifurcación. Éste significa que el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real cuestión es qué lo reemplazará. Aunque no podemos predecir qué clase de nuevo sistema emergerá, podemos afectar la decisión entre las alternativas sustantivas disponibles. Pero sólo podemos esperar hacerlo mediante un análisis realista de los vaivenes caóticos existentes sin esconder nuestros esfuerzos políticos tras espejismos acerca de reformar el sistema existente o mediante intentos deliberados por ofuscar nuestro entendimiento.

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El desplome del edificio de Samuelson

Lun, 26/01/2015 - 21:00
Robert Skidelsky, Project Syndicate

Leer The Samuelson Sampler a la sombra de la Gran Recesión permite atisbar la mentalidad de una era pasada. El ejemplar refiere a las columnas semanales del difunto Paul Samuelson para la revista Newsweek de 1966 a 1973.

Samuelson, un premio Nobel, fue el decano de los economistas norteamericanos: su famoso libro de texto, Economics, tuvo 14 ediciones mientras su autor estaba en vida e introdujo a los futuros economistas del mundo a los rudimentos de su oficio. Si bien no fue el único inventor, sí fue el gran divulgador de la "síntesis neoclásica" -la combinación de la economía neoclásica y keynesiana que definió la corriente principal del campo durante 50 años.

Samuelson era un keynesiano convencido, aunque en un sentido limitado. El descartaba la mayor parte de los ataques de Keynes a la economía ortodoxa de sus tiempos por considerarlos innecesarios. Samuelson escribió "si Keynes hubiera comenzado por la simple declaración de que le parecía realista suponer que los salarios monetarios eran difíciles y resistentes a los movimientos descendentes… la mayoría de sus percepciones habrían seguido siendo igual de válidas". Para Samuelson, el aporte real de Keynes fueron las herramientas que les dio a los gobiernos para prevenir las depresiones.

Al leer The Samuelson Sampler, resulta extraordinario darse cuenta de cuán confiados estaban los economistas de su generación de que la Nueva Economía (como se llamaba a la estrategia keynesiana en Estados Unidos) había solucionado el problema de la depresión y el desempleo masivo. Como señalaba Samuelson en su introducción de 1973, "el espectro de una repetición de la depresión de los años 1930 se ha reducido a una probabilidad insignificante".

Es cierto, seguiría habiendo pequeñas fluctuaciones; pero, como escribió en 1966, las "Grandes Depresiones -caídas acumulativas que se alimentan de sí mismas- ciertamente se han extinguido". La razón era que los gobiernos ahora tenían las herramientas, especialmente la política fiscal discrecional, para chequear cualquier recesión incipiente. "Lo que importa sobre el presupuesto", dijo en 1970, "es si es inflacionario o deflacionario, no si es equilibrado o desequilibrado". En otras palabras, "Un déficit en una buena causa es buen negocio". ¿Cuántos economistas o políticos creen esto hoy?

Como los gobiernos sabían cómo detener las depresiones, los votantes insistirían en que utilizaran este conocimiento. "Si imprimir billetes puede salvar a los bancos y a las empresas de la ruina", sostuvo en 1966, "el electorado de hoy se asegurará de que cada partido en el poder lo haga".

Esto era independiente, pensaba Samuelson, de las preferencias ideológicas de quienes estaban en el poder. El republicano Richard Nixon fue elegido presidente de Estados Unidos en 1968 en base a una plataforma que hablaba de reducir los costosos programas de la Gran Sociedad de los demócratas. "Yo no soy un determinista económico", escribió Samuelson en noviembre de 1968. "Pero puedo predecir con confianza que Richard Nixon utilizará la Nueva Economía aunque sea por la simple razón de que los nuevos tiempos lo tornan ineludible".

Y así sucedió. En lugar de desinflar la economía, Nixon sacó a Estados Unidos del patrón oro en 1971 e impuso controles de salarios, precios e importaciones, proclamando sin rodeos "Ahora soy un keynesiano en economía".

Pero esa fue la última de las predicciones exitosas de Samuelson. Menos de una década después de que terminaran sus columnas de Newsweek, la Nueva Economía, que él había ensalzado como una incorporación permanente al conocimiento, escapaba de los ataques ideológicos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A pesar de su fe en que los votantes no permitirían un retorno a la depresión, la tercera victoria electoral de Thatcher, en 1987, se produjo inmediatamente después de que el desempleo del Reino Unido había alcanzado un pico de tres millones, el nivel más alto desde los años 1930.

¿Qué fue lo que salió mal entonces? "Lo que todavía debe resolverse dentro del gremio de los economistas", escribió Samuelson en 1969, "es la potencia cuantitativa apropiada de la política monetaria versus la política fiscal". Este interrogante finalmente fue resuelto a favor de la política monetaria.

Más importante aún, como señaló en 1970, era que "ni siquiera Keynes podía garantizar que la humanidad viviera feliz para siempre. Nos dejó con un problema sin resolver. ¿Cómo podemos tener pleno empleo y también estabilidad de precios?" A regañadientes, Samuelson concluyó que era necesario que hubiera controles permanentes sobre los precios y los salarios para frenar la inflación de costos. "Nuestra economía mixta", escribió en 1970, "no sabe cómo tener una política de ingresos satisfactoria que respalde la política monetaria y fiscal… Aquí reside entonces la frontera sin resolver de la economía moderna".

Era la misma frontera que Friedrich von Hayek había analizado antes en Camino de servidumbre en 1944. Hayek temía que las políticas deliberadas para mantener el pleno empleo condujeran a una creciente usurpación del estado en el libre mercado y la libertad política. Fue este miedo lo que condujo, de los años 1980 en adelante, al abandono gradual del sistema de políticas de la economía mixta -de hecho, al desmantelamiento de la propia economía mixta.

Samuel tenía razón a medias: los gobiernos sí saben cómo frenar una caída en otra Gran Depresión. Utilizaron este conocimiento en el otoño de 2008 y 2009, razón por la cual tuvimos sólo una Gran Recesión.

Sin embargo, contrariamente a lo que creía Samuelson, a los gobiernos los acosan los miedos a los grandes déficits fiscales. Con pocas excepciones, no han sido preparados para utilizar la política fiscal para sacar a sus economías de un estancamiento post-crisis. Por el contrario, han confiado en la expansión monetaria, que es políticamente más aceptable, pero también mucho más débil en sus efectos, ya que está socavada -como predijo Keynes- por el hecho de que "varias cosas pueden salir mal en el último momento".

Más importante aún, los gobiernos han abandonado el objetivo del pleno empleo; en consecuencia, todas esas pizcas de política intervencionista que antes se creían necesarias para mantener la actividad económica en un ritmo estable también han quedado al borde del camino. Se puede resucitar temporariamente la Nueva Economía para lidiar con situaciones extremas, pero los responsables de las políticas ya no toman precauciones para impedir que vuelvan a ocurrir situaciones extremas. Cómo hacerlo, preservando al mismo tiempo la libertad y la eficiencia, hoy es la "frontera sin resolver de la economía moderna".

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Syriza gana en Grecia y pone en jaque a Europa

Lun, 26/01/2015 - 12:01
La masiva elección griega a favor del movimiento Syriza ha sido un balde de agua fría para la troika y, especialmente, para Angela Merkel, la principal impulsora de los planes que han hundido a Europa en la peor de sus crisis. Syriza es el primer triunfo de un movimiento que se opone a los planes de austeridad y promueve la cancelación de la deuda pública por considerarla ilegítima. Es probable que este triunfo y la ceguera propia de la troika conduzca a unas negociaciones algo díscolas y desesperadas que pueden desembocar en una salida desordenada de Grecia del euro. Antes de que esto ocurra habrá una larga guerra de acusaciones de ida y vuelta.

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La fortaleza del dólar y el petróleo barato son las dos grandes amenazas para EEUU

Lun, 26/01/2015 - 10:01
Dos factores económicos que 'a priori' parecerían positivos para la economía de EEUU pueden convertirse en un lastre para la mayor potencia del mundo. La fortaleza del dólar y el desplome del precio del petróleo podrían disparar el déficit por cuenta corriente del país y acabar con el resurgimiento del sector industrial en EEUU.

El economista británico y profesor de la Universidad Sheffield, Jim O'Neill, explica en Bruegel que EEUU está en una situación inmejorable en estos momentos, pero que se ve amenazado por la apreciación del dólar y la caída de los precios del petróleo. La economía de EEUU crece con fuerza, el paro cae, el consumo aumenta y lo mejor de todo es que a pesar de todo ello el déficit por cuenta corriente (exportaciones menos importaciones, principalmente) es el menor de los últimos 15 años.

Pero este escenario podría comenzar a cambiar ya. O'Neill argumenta que "la teoría de economía internacional dice que siempre que la economía de EEUU ha crecido más deprisa que la del resto de países desarrollados las importaciones se han disparado", convirtiendo a los principales sectores del país en deudores del resto del mundo. Ahora mismo, EEUU está creciendo a un ritmo muy superior al del resto de economías desarrolladas, pero además la fortaleza del dólar y el petróleo barato pueden provocar que el déficit por cuenta corriente se multiplique rápidamente.

"El petróleo barato está incrementando la renta disponible de los ciudadanos de EEUU", una sociedad cuya cultura es 100% consumista como se puede comprobar en la composición del PIB del país, donde el consumo supone más del 70%. Por otro lado, la apreciación del dólar hace mucho más atractivas las importaciones, puesto que un dólar fuerte 'abarata' los bienes y servicios producidos en otros países con divisas diferentes al dólar. Los proveedores y las empresas comenzarán a comprar bienes y servicios extranjeros, más competitivos por la pérdida de valor de las divisas de sus países.

Este fenómeno se va a ver acrecentado por el aumento de la renta disponible de los estadounidenses. El problema es que el principal damnificado va a ser el sector industrial nacional: "La apreciación del dólar va a lastrar la economía de EEUU, acabando con el resurgimiento del sector industrial", que va a ver como sus ventas se resienten tanto en el exterior del país como dentro.

Además, el petróleo barato va a destruir miles de empleos en el sector del 'fracking', donde las inversiones ya se han detenido en seco. Por otro lado, este sector estaba permitiendo mejorar el déficit comercial del país, cada millón de barriles más que se producen en EEUU es un millón de barriles menos que se tienen que importar. Pero si este sector se resiente y su producción se reduce habrá que volver a importar más petróleo de Nigeria o Arabia Saudí, por ejemplo.

Todos estos factores pueden debilitar a medio plazo la economía de EEUU. Aunque O'Neill cree que los políticos de EEUU y los economistas de la Reserva Federal no van a permitir que todos los cambios que han permitido la recuperación en EEUU "se entreguen a la ligera".
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Tomado de El Economista

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Thomas Piketty: "El verdadero peligro para Europa es la hipocresía de Juncker y Merkel"

Dom, 25/01/2015 - 16:00
Recoge las declaraciones del economista francés el periodista Eugenio Occorsio, del diario italiano La Repubblica: "Con un gobierno de izquierda puede arrancar de Grecia una revolución democrática: ayudará a revisar la austeridad que ahoga a la Unión dedicando menos recursos a pagar la deuda pública y más al desarrollo"

"No comprendo porque las llamadas cancillerías europeas están tan aterrorizadas con la probable victoria de Syriza en Grecia. O mejor, lo comprendo, pero es hora de desmontar sus hipocresías". Thomas Piketty, que enseña en la Ecole d'Économie parisina, "el economista más acreditado de 2014", tal como lo ha definido el Financial Times, baja a la arena con toda su garra con un editorial publicado ayer por el diario Libération. "En Europa hace falta una revolución democrática" ha escrito, y lo repite fuerte y claro al telefono desde el aeropuerto de París, a punto de embarcarse para Nueva York, la ciudad que lanzó su "El capital en el siglo XXI" como libro del año gracias al respaldo del premio Nobel Paul Krugman.?

Profesor, Tsipras se ha abierto camino, sin embargo, abanderando el estandarte de la salida del euro...?

Sí, pero ahora ha suavizado mucho sus posiciones. Se ha revelado, por el contrario, como un líder fuertemente europeista, una postura que se asentará posteriormente si, como es probable, tiene que formar un gobierno de coalición, a la vista de que según los sondeos no tendrá más del 28% y, por tanto, 138 escaños, 12 menos de lo necesario para obtener mayoría. Como sabe, los aliados más probables son Potami, el partido de centro-izquierda recién formado, y la otra fuerza de izquierda democrática, Dimar, que les garantizarán otro 8-10%. Desde luego, Syriza hará valer sus posiciones en Europa, pero eso no será un mal, al contrario.??

Algo sucederá, en resumen. Pero ¿estamos seguros de que no será algo rompedor? Mire, consideremos la situación con realismo. La tension en Europa ha llegado a un punto tal que, de un modo u otro, estallará en el curso de 2015. Y son tres las alternativas: una nueva crisis financiera tremenda, la afirmación de las fuerzas de derecha que forman una coalición de la que se están poniendo las bases, centrada en el Frente Nacional en Francia y que incluye a la Lega Nord de ustedes y acaso a los 5 Stelle, o bien una sacudida política que venga de la izquierda: Syriza, los españoles de Podemos, el Partito Democratico italiano, lo que queda de los socialistas, por fin aliados y operativos. Usted, ¿qué solución elige? Yo, la tercera.??

La famosa "revolución democrática", en suma. ¿Cuáles deberían ser sus primeras acciones?

Dos puntos. Primero, la revisión total de la actual política basada en la austeridad que está ahogando cualquier posibilidad de recuperación en Europa, empezando por el sur de la eurozona. Y esta revisión tiene que prever como primerísima cosa una renegociación de la deuda pública, una ampliación de los plazos y, eventualmente, condonaciones de verdad de algunas partes. Es posible, se lo aseguro. ¿Se han preguntado porque Norteamérica va viento en popa, como la Europa que está fuera del euro, como Gran Bretaña? Pero ¿por qué Italia debe destinar el 6% de su PIB a pagar los intereses y sólo un 1% a la mejora de sus escuelas y universidades? Una política centrada solamente en la reducción de la deuda resulta destructiva para la eurozona. Segundo punto: una centralización en las instituciones europeas de políticas de base para el desarrollo común a partir de la fiscal y, a lo mejor, reorientar esta última gravando más las mayores rentas personales e industriales. En esos asuntos fundamentales se debe votar por mayoría y ya no por unanimidad, y vigilar después que todos se ajusten. Una mayor centralidad vale también en otros frentes, a semejanza de lo que se está empezando a hacer con los bancos. Sólo así se podrá homogeneizar la economía y desbloquear la fragmentación de 18 políticas monetarias con 18 tipos de interés, 19 desde el principio de enero con Lituania, expuesta al azote de la especulación. No darse cuenta de ello resulta miope y, lo que es peor, profundamente hipócrita".??

Las "hipocresías europeas" de las que hablaba al inicio: ¿a qué se refiere, más concretamente?

Vayamos por orden. El más hipócrita es Jean-Claude Juncker, el hombre al cual se ha entregado, de modo inconsciente, la Comisión Europea después de que haya llevado durante veinte años a Luxemburgo a una sistemática depredación de los beneficios industriales del resto de Europa. Ahora pretende hacerse el duro y dar un giro, todo con un plan de 300.000 millones que sin embargo sólo se financia para 21, y dentro de estos 21 la mayor parte son fondos europeos ya en vía de distribución. Habla de "efecto palanca" sin darse cuenta siquiera de qué está hablando. En el segundo puesto se sitúa Alemania, que finge haberse olvidado de la maxicondonación de sus deudas tras la II Guerra Mundial, que bajaron de golpe del 200 al 30% del PIB, lo que le permitió financiar la reconstrucción y el irresistible crecimiento de los años siguientes. ¿Adónde habría llegado si se hubiera visto obligada a reducir fatigosamente su deuda a golpe del 1 o 2 % anual, como se está obligando a hacer al sur de Europa? El tercer puesto en esta bochornosa clasificación de hipocresías le corresponde a Francia, que ahora se rebela ante la rigidez alemana, pero que estuvo en primera fila prestando apoyo a Alemania cuando se impuso la política de austeridad y pareció igualmente decidida cuando con el Fiscal Compact del 2012 se condenó a las economías más débiles a reembolsar sus deudas hasta el último euro, pese a la devastadora crisis de 2010-2011. Así que si se desenmascaran y aíslan estas hipocresías, se podrá reanudar el desarrollo europeo en el año que está a punto de comenzar. Y Syriza dará menos miedo.
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Tomado de Sin PermisoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El estado de la pobreza global

Dom, 25/01/2015 - 02:01
Kaushik Basu, Project Syndicate

La geografía económica del mundo está cambiando. La eurozona enfrenta el espectro de otra vuelta de estancamiento; Japón ha caído en una recesión, y Estados Unidos, a pesar del desempeño relativamente sólido en la última parte del año, ha generado temores en todo el mundo con su salida del alivio cuantitativo. Mientras tanto, las economías emergentes siguieron teniendo un buen desempeño. La India e Indonesia están creciendo en más del 5% anual; Malasia, 6%, y China, en más del 7%.

La magnitud del cambio global se puede ver cuando se toma en cuenta la paridad de poder adquisitivo (PPA) -una medición de la cantidad total de bienes y servicios que se pueden comprar con un dólar en cada país-. Según las cifras de 2011, difundidas a comienzos de este año, la India hoy es la tercera economía más grande del mundo en términos de PBI ajustado por PPA, delante de Alemania y Japón. Los datos también revelaron que China superaría a Estados Unidos como la principal economía del mundo en términos de PPA en algún momento de este año -un cambio que, según nuestras estimaciones, se produjo el 10 de octubre.

A pesar de este progreso, una gran proporción de gente en los países en desarrollo sigue siendo terriblemente pobre. En términos globales, la línea de pobreza se define como un ingreso diario de 1,25 dólar, ajustado por PPA -una línea que muchos critican por considerarla sorprendentemente baja -. Pero lo que realmente sorprende es que casi mil millones de personas -incluido más del 80% de las poblaciones de la República Democrática del Congo, Madagascar, Liberia y Burundi- viven por debajo de esa línea.

Una razón por la cual la pobreza global ha sido tan inextricable es que sigue estando mucho más allá de la vista de quienes no la viven, un problema prudentemente de otros. El hecho de que la mayoría de los participantes en los debates sobre la pobreza global -incluidos los lectores de esta columna- conozcan pocas personas, si es que las conocen, que viven debajo de la línea de pobreza es un indicio de la magnitud de la segregación económica mundial. Si la pobreza fuera transmisible, su incidencia, a esta altura, sería mucho más baja.

Afortunadamente, un coro de voces, no sólo de grupos de la sociedad civil, sino también de organizaciones internacionales, ha dado lugar a un movimiento global para poner fin a la pobreza. Hoy existe un creciente consenso de que la pobreza global no es sólo un problema de los pobres. Si bien la indignación moral es importante, no es suficiente cuando se trata de diseñar políticas. Los responsables de las políticas necesitan datos e, igualmente importante, la capacidad de analizarlos.

La primera tarea consiste en distinguir entre lo que es posible y lo que no. Por ejemplo, algunos han propuesto incluir la cláusula de empleo para todos los adultos en el marco que da continuación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se dará a conocer en 2015. Este es un objetivo imposible. Todas las economías de cualquier tamaño razonable tendrán algún grado de desempleo. De hecho, una cantidad limitada de desempleo puede ayudar a promover el desarrollo. Declarar al "empleo" un derecho es despojar a la palabra "derecho" de su significado.

Luego debe reconocerse que las economías son complejas y están interconectadas. Consideremos, por ejemplo, una política de gobierno en la que se entregan subsidios, financiados con dinero recientemente emitido, a los residentes de 1.000 ciudades. Esto no necesariamente será un beneficio para la economía en su totalidad.

Inyectar dinero podría mejorar el estándar de vida en las ciudades que reciben los fondos, pero hacerlo bien puede elevar el costo de los alimentos en todo el país, lo que haría que los residentes de las ciudades no subsidiadas pasaran a ser pobres. El impacto macroeconómico de las micro-intervenciones es una razón importante por la que persistió la pobreza, a pesar de las intervenciones bien intencionadas para combatirla.

Otra razón por la que la pobreza perdura es una desigualdad persistente -y, en muchos lugares, cada vez mayor-. En 2013, el Banco Mundial, donde me desempeño como economista jefe, ayudó a incluir el término "prosperidad compartida" en el discurso cotidiano al declarar, por primera vez, que todas las sociedades deben hacer del progreso hacia ese objetivo su misión. Sin duda, siempre habrá una cierta cuota de desigualdad en el mundo; por cierto, como sucede con el desempleo, una cantidad limitada es deseable como motor de la competencia y el crecimiento. Pero no se puede más que condenar la desigualdad profunda y generalizada que existe hoy en día.

Según algunos cálculos estimativos, la riqueza de las 50 personas más ricas del mundo totaliza alrededor de 1,5 billón de dólares, el equivalente al 175% del PBI de Indonesia, o poco más que las reservas de moneda extranjera de Japón. Si asumimos que esta riqueza arroja un rendimiento del 8% al año, el ingreso anual de las 50 personas más ricas del mundo está cerca del ingreso total de los mil millones más pobres -en otras palabras, de quienes viven debajo de la línea de pobreza.

Este es un fracaso colectivo. Mientras nos encaminamos al 2015, debemos considerar políticas e intervenciones que pongan fin a esta desigualdad extrema. Debemos hacerlo no sólo por una sensación de justicia, sino también porque, en un mundo aquejado por estas disparidades extremas, sus residentes más pobres pierden su voz, inclusive cuando tienen el derecho de votar. La desigualdad extrema es, en definitiva, un ataque a la democracia.

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