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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6524125
Actualizado: fai 17 horas 34 min

La ominosa escalada nuclear de EEUU y Rusia

Xov, 06/10/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Las de por sí tensas relaciones entre EEUU y Rusia se deterioran a pasos acelerados y se han complicado en el fatídico mes de octubre previo a la elección presidencial (https://goo.gl/Sk7LH6).

Una sorpresa de octubre –desde los perturbadores Wikileaks (https://goo.gl/joSWJa), pasando por atentados selectivos hasta un descalabro bursátil– es susceptible de incidir en el resultado presidencial de EEUU, así como los teatros de batalla del binomio Siria/Irak repercutirían en forma notable cuando la caída de Alepo (norte de Siria) dañaría la imagen de Obama y su candidata Hillary Clinton, con el corolario del beneficio a Donald Trump.

En contrapunto, el inicio de la captura nada sorprendente de Mosul (norte de Irak) el 19 de octubre –fecha del último debate– gratifica a Hillary, quien ha exacerbado su legendaria rusofobia, al únisono de su portavoz oficioso The New York Times, que ha exorcizado al Estado de Putin como “fuera de la ley (https://goo.gl/cYhfPX)”. ¿Cual ley neoyorquina: la de Goldman Sachs o la del saduceo Ben Caifás?

Ya había relatado los tres primeros días amenazadores de la última semana de septiembre, cuando EEUU y Rusia escalaron su retórica incandescente e indecente, que alcanzó niveles paroxísticos los días iniciales de la primera semana de octubre, cuando EEUU suspendió las charlas con Rusia sobre el cese al fuego en Siria, a consecuencia del asfixiante sitio al reducto del sector oriental de Alepo, a punto de caer en favor de la coalición de Rusia/Siria/Irán/Hezbolá.

Por lo menos EEUU y Rusia no han cesado sus canales de comunicación para impedir un choque aéreo en el cielo sirio, que, advierte Debka, presunto portal del Mossad adicto a la técnica Hasbara –expuesta en el aleccionador documental La ocupación de la mente estadunidense: la guerra de relaciones públicas de Israel en EEUU (https://goo.gl/gdj22a), en la abarrotada Cineteca Nacional–: existe un sentimiento en Washington y Moscú por igual de que un choque militar entre EEUU y Rusia es inevitable (sic).

Sin subestimar las óptimas relaciones entre el zar Vlady Putin y el premier de Israel, Bibi Netanyahu, en forma asombrosa el portal sionista Debka culpa a EEUU (¡supersic!) del deterioro debido a su bombardeo intencional contra el ejército sirio en Deir-Ez-Zor –que socorrió a los yihadistas en forma accidental–, que pudo haber sido un sabotaje del Pentágono o la CIA (https://goo.gl/YzUc2q).

Algo sabrán en el Kremlin de las aviesas intenciones bélicas del Pentágono o la CIA o del mismo simulador Obama, ícono de la duplicidad, para que la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajarova, haya amenazado de cambios terribles, tectónicos en toda la región en caso de una nueva agresión directa de EEUU contra Damasco y el ejército sirio (https://goo.gl/Yey9tV).

Rusia ya instaló el sistema S-300 de defensa misilística en la base naval de Tartús, en Siria (https://goo.gl/7WkswO), y coloca hasta el 7 de octubre a 40 millones de ciudadanos en 5 mil abrigos nucleares como “ejercicio militar (https://goo.gl/2Xrv0L)”. ¡Super-Uf!

Maria Zajarova imputó a un lobby sin especificar –que va desde los súper-halcones del Pentágono, pasando por la CIA, hasta la tríada de la banca Rothschild/Soros/Goldman Sachs que apoya a Hillary– de incitar a la confrontación con Rusia, colocada en forma insólita en el corazón del debate presidencial (https://goo.gl/X0BD8Y).

¿Está rebasado Obama? Suena inverosímil comprar esta temeraria hipótesis. O más bien: ¿tenía previsto Obama, mediante su proverbial duplicidad, el cambio del régimen de Bashar como su sorpresa de octubre para impulsar a Hillary?

Si la colisión entre EEUU y Rusia a nivel de batallas convencionales es atroz, su funesto deterioro a nivel nuclear regresó 16 años atrás: tanto con las insolentes amenazas de Ashton Carter, secretario del Pentágono –quien anunció la modernización de su panoplia nuclear para disuadir a Rusia (https://goo.gl/pdLpJE)– como con la contraofensiva del zar Vlady Putin, quien, siete días después, suspendió un tratado con EEUU que usa(ba) el excedente de plutonio para los reactores, en lugar de la fabricación de más ojivas nucleares.

Putin, demonizado en forma pueril por el aparato propagandístico de EEUU, alegó como motivo los actos inamigables de EEUU que han roto la estabilidad estratégica, en clara alusión a la escalada nuclear de Ashton Carter.

El congelamiento del acuerdo del plutonio va acompasado de varias condiciones rusas que seguramente serán rechazadas por Obama: levantamiento de sanciones contra Rusia por el contencioso de Ucrania, con pago de compensaciones a Moscú; reducción de la presencia militar de EEUU en los países de Europa oriental miembros de la OTAN a los niveles de hace 16 años, y rechazo a la hostil Enmienda Magnitsky (https://goo.gl/ISouvs), lo cual en su conjunto altera toda la geoestrategia de asfixia contra Moscú en casi una generación (https://goo.gl/f2B4T7).

El Kremlin propina un tremendo golpe a toda la falsa política de desnuclearización de Obama que le valió su hoy grotesco Premio Nobel de la Paz, visto en retrospectiva.

El magnífico acuerdo sobre la disposición del excedente de plutonio de hace 16 años –¡cuyas 34 toneladas métricas pueden servir para fabricar 17 mil bombas atómicas!– fue refrendado hace seis años y de cierta manera marca(ba) el barómetro de las relaciones de las dos superpotencias nucleares.

Michel Chossudovsky, director del relevante portal Global Research, diagnostica que el mundo se encuentra en una peligrosa encrucijada, cuando Rusia como EEUU se preparan para una guerra nuclear (https://goo.gl/k6Quxb).

Al economista Michel Chossudovsky no se le escapa que la modernización del arsenal nuclear de EEUU (https://goo.gl/buA3iV), pregonada por el pugnaz Ashton Carter, representa un gran negocio multimillonario y una bonanza financiera para los principales contratistas de defensa de Estados Unidos, que incluyen Boening, Lockheed Martin y Northrop Grumman, que son también firmes apoyadores de la postura de Hillary Clinton en relación con un posible primer golpe nuclear contra Rusia, China, Irán y Norcorea. ¿Los cuatro juntos o cada uno por su lado?

Michel Chossudovsky evalúa también los preparativos de Rusia, cuya división de fuerzas estratégicas de misiles en la región Tver, su parte más occidental, pronto será rearmada con el sistema de misiles Yars, de carácter móvil terrestre, que sustituirá a los de por sí devastadores misiles balísticos intercontinentales Topol.

El despliegue de los nuevos misiles móviles Yars de Rusia seguramente constituye la contraofensiva al obsesivo avance misílístico de EEUU y la OTAN desde Polonia hasta Rumania, que en forma hilarante sus publicistas aducen que sirven para defenderse de un ataque proveniente de… Irán.

¡Nada más falta que sus propagandistas alucinen que fue para defenderse de los pingüinos de la Antártida!

Le asiste toda la razón a Willian Perry, anterior secretario del Pentágono, quien advierte que una mayor inversión en armas nucleares incrementará el riesgo de una catástrofe atómica en el futuro.

Tremendo mes de octubre que se quedó sin sorpresas. ¡Urge que EEUU y Rusia regresen a la mesa de negociaciones!

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La familia Trump va de cacería

Mér, 05/10/2016 - 17:45
Alejandro Nadal, La Jornada

Ayer un viento frío recorrió la sabana y los bosques de África. El mundo decidió no brindar a los elefantes y leones la máxima protección que es capaz de otorgar la Convención sobre Comercio de Especies Amenazadas (Cites, por sus siglas en inglés). La masacre de estos animales continuará y dentro de poco podría ser demasiado tarde para evitar su extinción.

La población de elefantes en África está declinando a un ritmo alarmante en la gran mayoría de los territorios de distribución. A pesar de ese dato, los delegados de la Cites decidieron que los elefantes deben seguir estando sujetos a un régimen de doble listado, que contradice los principios biológicos de la convención. Las poblaciones que se encuentran en la mayor parte del territorio africano seguirán estando en el Apéndice I, que prohíbe todo tipo de comercio de estos animales y sus productos (o sea, el marfil principalmente). Pero las poblaciones de elefantes en Namibia, Zimbabue y Sudáfrica permanecerán en el Apéndice II, que permite un comercio regulado.

Se afirma que las poblaciones de elefantes en estos tres países están en aumento y que por esa razón no deben estar en el Apéndice I. Pero eso es falso. Muchas poblaciones de elefantes en Namibia cruzan la frontera con Angola frecuentemente y no se puede afirmar que están en aumento. Además, los datos desagregados del censo de elefantes para Sudáfrica y Zimbabue no indican que exista un crecimiento constante. Las poblaciones de estos tres países siguen afectadas de una anotación que por el momento impide la reanudación del comercio. Pero la perspectiva de legalizar el comercio internacional permanece abierta mientras no se coloque a todas las poblaciones bajo el amparo del Apéndice I.

Los leones, por su parte, también sufrieron un descalabro. A pesar de estar gravemente amenazados permanecerán en el Apéndice II, sujetos a comercio regulado. De este modo se ha consagrado el apoyo a la terrible práctica de la crianza para la cacería (sobre todo en Sudáfrica) y el comercio de huesos de león (para una supuesta demanda de medicina tradicional en Asia). La cacería de leones es uno de los más terribles aspectos del tráfico de animales en lo que se ha dado en llamar la industria de vida silvestre.

La votación en estos dos casos se fue por el lado negativo a causa del voto en bloque de la Unión Europea. Es la temible Comisión en Bruselas la que dicta cómo se ha de votar en este foro. Sí, leyó usted bien, la misma Comisión Europea que hundió a Grecia y que ha destruido el proyecto de una Europa republicana y democrática. La misma que está capturada por intereses corporativos y financieros que viene a Sudáfrica a cambiar votos a favor de la industria de vida silvestre por favores en el mundo de los negocios. Por cierto, para los curiosos, México también votó en contra de la protección máxima para los elefantes.

A la familia de Donald Trump le gusta la cacería de piezas mayores en África. Elefantes, leones, búfalos, leopardos y cocodrilos son algunas de las especies que han sido cazadas por los vástagos del magnate, que hoy pretende ocupar la Casa Blanca. Las fotografías de los hijitos de Trump con sus trofeos de caza están disponibles para quien quiera verlas en Internet.

La sonrisa del cazador con su víctima siempre me ha impresionado. ¿De qué rayos se están riendo? ¿Será que experimentaron por un momento el miedo a ser devorados o aplastados por estos animales? El miedo a la muerte podría desencadenar la estúpida sonrisa que caracteriza esas fotografías del cazador. Pero en la mayoría de los casos el deporte de la cacería ya no representa ningún peligro para el cazador armado con rifles de alto poder y mira telescópica. Además, por si acaso, un cazador profesional siempre acompaña a los turistas que quieren matar por diversión.

Entonces, ¿por qué la sonrisa? En verdad, matar a un animal por diversión está cargado de una simbología que nos remite a la ideología del dominio y el poder sobre la vida y la muerte. En su acepción original la palabra trofeo se refiere a un premio por haber dominado a un enemigo o por haberlo vencido en una batalla. Es una palabra que reenvía a las hazañas en una guerra y nos habla de conquista y de las formas más extremas de explotación.

Hoy la cacería de trofeo en el mundo es una industria que atiende los caprichos de una minoría elitista que encuentra gratificación para su machismo matando animales incapaces de defenderse. La diversión derivada de destruir a un animal se acompaña de arrebatarle sus colmillos, cornamenta o melena. Son los despojos de una guerra en contra del mundo animal que todavía tiene sus connotaciones coloniales.

Sudáfrica ocupa probablemente el primer lugar en el mundo cuando hablamos de cacería de trofeos. Es hasta cierto punto entendible. Los propietarios de las tierras en las que se practica este deporte son los mismos que las ocupaban en la época del apartheid. Y si antes no tenían el menor respeto por los derechos humanos ¿cómo se puede esperar que harían el salto conceptual para respetar los derechos de los animales?

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El interminable túnel español

Mar, 04/10/2016 - 16:00
José Blanco, La Jornada

España está en un túnel interminable. Como México, aunque por vías harto ­distintas. Finalmente se consumó lo que era más que previsible. Los barones del PSOE encabezados por José Luis Cebrián y Felipe González, acompañados por Susana Díaz, Alfonso Guerra González, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono Martínez, Manuel Chaves González y otros pocos barones y baronesas más, decidieron matar a Pedro Sánchez, el ahora ex secretario general del PSOE, para entregar el gobierno a una de las peores derechas, y de las más corruptas que haya tenido España: el Partido Popular de Mariano Rajoy.

El pecado mayor de Pedro Sánchez fue sostener hasta su fin que con Rajoy no iría ni a la esquina. Al mismo tiempo Sánchez tenía dificultades mayores para hacer gobierno en alianza con Podemos, justamente por las presiones de todo tipo que recibía de esos mismos barones de su partido. Sánchez y Pablo Iglesias, de Podemos, habían llegado a un acuerdo sobre su mayor diferencia que era el trato con los independentistas de Cataluña y del País Vasco. Podemos y PSOE –más otros partidos pequeños– habrían podido formar un gobierno de coalición con un programa de lo posible, conjuntamente. Ciertamente es de advertirse de los fuertes riesgos de un gobierno de coalición como el señalado para sostener un Ejecutivo mínimamente estable, pero el PP en la oposición habría sido neutralizado en el congreso de los diputados y la situación de España hubiera sido una muy otra. Ello, además, quizá habría tenido un impacto positivo para frenar a las derechas de Europa que continúan avanzando.

¿Todo ello hubiera creado una situación crítica en Europa? Desde luego que sí, pero de una índole del todo distinta de la que ahora vive la Unión Europea (UE).

El primero de octubre El País, el periódico fundado por Cebrián, tronó en su editorial: Salvar al PSOE. El cese inevitable y legítimo de Pedro Sánchez es la única salida para el partido. Esa posición al día siguiente tomaría forma en la comisión ejecutiva federal del PSOE: todo estaba decidido. Entre otras lindezas, el editorial decía: Cualquier dirigente político cabal lo hubiera hecho sin dudarlo. Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso. ¡Felipe González y sus secuaces hablando de escrúpulos!

¿Cuáles eran los últimos horrores cometidos por Sánchez?: pues que el PSOE había perdido en las elecciones autonómicas de Galicia y del País Vasco. ¿Todos los españoles ignoran que en las seis anteriores elecciones europeas celebradas en España, el PP ha sido la opción preferida de los gallegos y que especialmente en el mundo rural gallego adoran a su paisano Mariano Rajoy? ¿Ignoran que Euskadi tiene su propia identidad nacional? ¿Sánchez se merece este infame trato por El País en las condiciones de elección de esas dos regiones?

Los barones provocaron una debacle en la comisión ejecutiva federal con la renuncia de 17 de los 38 integrantes para forzar la renuncia de Pedro Sánchez. ¿En qué condiciones ocurrió esto? Sánchez llegó a la reunión de la comisión con la propuesta de poner a votación celebrar un congreso extraordinario y unas elecciones primarias en octubre para renovar la dirigencia y que la militancia se pronunciara sobre dar viabilidad a la formación de un gobierno encabezado por Rajoy, o pronunciarse por una tercera elección en diciembre. La comisión, a mano alzada, rechazó la propuesta de Sánchez, decidió constituir una comisión gestora y celebrar un congreso extraordinario para ¡renovar la dirigencia! Todo indica que con la comisión gestora y la mayoría de la cúpula del PSOE se abstendrá en el Congreso de los Diputados a fin de que Rajoy cuente con los votos para formar gobierno. Sánchez no tenía otra puerta de salida que presentar su renuncia. Con todo, la votación contra Sánchez fue por una mínima diferencia y mil indicios hablan de un apoyo amplio de la militancia del PSOE al ahora ex secretario. Esta militancia sabe quién es Rajoy.

Sánchez fue elegido en su momento en elecciones primarias en las que votó toda la militancia del PSOE. La noticia del resultado la dio el periódico La Vanguardia en julio de 2014 de este modo: “Pedro Sánchez gana las primarias del PSOE y será el nuevo secretario general. El madrileño gana en 12 comunidades. Arrasa en Andalucía y se impone en federaciones como Euskadi, Comunidad Valenciana y Madrid. Madina (que ahora encabezará la ‘comisión gestora’) ganó en Catalunya”. Ahora un puñito de barones y baroncitos deciden por toda la militancia del PSOE para entregar el poder a Rajoy.

Por ahora el túnel español no se sabe adónde conduce, pero el futuro no es de paz y felicidad. Unidos Podemos será una oposición feroz, y en un suspiro ha logrado, en su primera incursión en elecciones generales, romperle el espinazo a un bipartidismo neoliberal y corrupto. Los jóvenes, han dicho algunos dirigentes regionales del PSOE, votaron Podemos. Acaso en algunos años esta sea una lucecita al final de un túnel que tiene mil ramificaciones por toda la UE.

Aunque todas estas conjeturas, puestas en el contexto de la tensión creciente entre Estados Unidos de un lado y Rusia y China de otro, es un pleito tal vez de una importancia demasiado pequeña.

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La hora de la economía colaborativa

Lun, 03/10/2016 - 07:01
Ignacio Ramonet, Público

La economía colaborativa es un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopías del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también del espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: “lo mío es tuyo” (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc. Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competición entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.

Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparación. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladrador. ¿Salir a comprar uno un día festivo? Complicado… ¿Qué hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarle. No saberlo es como si no existieran. Entonces, ¿por qué no disponer de una plataforma digital que le informe de ello… que le diga que ahí, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que está dispuesta a pagar algo por esa ayuda? (2).

Tal es la base de la economía colaborativa y del consumo colaborativo. Usted se ahorra la compra de un taladrador que quizás no vuelva a usar jamás y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana también el planeta porque no hará falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminación del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladradores cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos… Se reduce el consumismo. Se crea un entorno más sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que de verdad necesitamos, es el agujero, no el taladrador…

En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad (3). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en España hay más de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categorías (4). Y el 53% de los españoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.

A nivel planetario, la economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68.000 millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30.000 millones de dólares (5).

El éxito de estos modelos de economía colaborativa plantea un desafío abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hostelería respectivamente, que les acusan de competencia desleal. Pero nada podrá parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis del 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y también disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, más dueño del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman “prosumidor”, una síntesis de productor y consumidor (6). Otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo–, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (7) (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, teléfonos, etc.) constituía la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una “sociedad de propietarios” y repitiendo: “Cuantos más propietarios haya en nuestro país, más vitalidad económica habrá en nuestro país”.

Se equivocó doblemente. Primero porque la crisis del 2008 destrozó esa idea que había empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos –embriagados por la especulación inmobiliaria–, a prestar (las célebres subprimes) sin la mínima precaución. Así estalló todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente más sólidos del mundo… Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden económico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir música que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores turísticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edición, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financiero y hasta la enseñanza universitaria con el auge de los MOOC (Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (8).

En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras y bancarias, la economía colaborativa aporta además respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopías comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.

En este amanecer de la economía colaborativa, las perspectivas de éxito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y de búsqueda de inversores. Hemos visto cómo Airbnb, por ejemplo, gana una millonada a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.

En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su ordenador o simplemente su teléfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su función sería –además de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar– la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economía: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que –mediante poderosos algoritmos que, casi instantáneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volúmenes–, las nuevas tecnologías analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.

Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la supervivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.

¿Podrá cambiar el mundo? ¿Puede transformar el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (9), que estamos asistiendo al ocaso de la 2ª revolución industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economía de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economía del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos… Aunque la dinámica está decididamente a favor de esta última.

Quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansión de la economía sumergida… Pero el avance de esta nueva economía y la explosión de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.

NOTAS: (1) Léase Rachel Botsman y Roo Rogers: What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, Harper Collins, Nueva York, 2010. (2) En España, existen varias plataformas dedicadas a eso, por ejemplo: Etruekko (http:// etruekko.com/) y Alkiloo (http://www.alkiloo.com/). (3) Consúltese: www.consumocolaborativo.com (4) El diario online El Referente, en su edición del 25 de octubre de 2015, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentación, el transporte y el parking, la mensajería, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnología e Internet, la financiación alternativa y fintech, la moda, los deportes, la educación, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de interés. http://www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955 (5) Airbnb ya vale más que Hilton, el primer grupo de hostelería del mundo. Y más que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 países, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transacción al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino. (6) El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La Tercera Ola (Plaza&Janés, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores. (7) Las Cosas (Les Choses, 1965) es una novela del autor francés Georges Perec. La primera edición en español (trad. de Jesús López Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992, Anagrama la reeditó con la traducción de Josep Escué. Es una crítica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad. (8) Desde hace dos años, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online, difundidos por las mejores universidades del mundo. http://aretio.hypotheses.org/1694 (9) Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero: El Internet de las cosas, el procomúnUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Shimon Peres, un Nobel de la Paz con un pasado de sangre y muerte

Dom, 02/10/2016 - 23:00
Robert Fisk, The Independent

Cuando el mundo escuchó que Shimon Peres había muerto, gritó: ¡Pacifista! Pero cuando yo escuché que había fallecido, pensé en sangre, fuego y asesinatos.

Vi los resultados: bebés descuartizados, refugiados dando alaridos, cuerpos achicharrados. Era un lugar llamado Qana, y la mayoría de los 106 cadáveres –la mitad eran niños– yacen ahora bajo el campamento de la ONU donde fueron destrozados por proyectiles israelíes en 1996. Yo estaba en un convoy de ayuda de la organización justo afuera de esa aldea del sur de Líbano. Los proyectiles zumbaban arriba de nuestras cabezas y caían sobre los refugiados arracimados allá abajo. Duró 17 minutos.

Shimon Peres, que competía en la elección para ser primer ministro israelí –puesto que heredó cuando su predecesor Yitzhak Rabin fue asesinado–, decidió elevar sus credenciales militares antes del día de la elección asaltando Líbano. El ganador conjunto del Premio Nobel de la Paz usó como excusa el disparo de cohetes Katyusha sobre la frontera israelí por el Hezbolá. De hecho, esos cohetes fueron represalia por la muerte de un muchacho libanés en una trampa explosiva dejada, según sospechaban, por una patrulla israelí. No importaba.

Unos días más tarde, soldados israelíes en Líbano fueron atacados cerca de Qana y se vengaron abriendo fuego sobre la aldea. Sus primeros proyectiles dieron en un cementerio que usaba el Hezbolá; los demás cayeron directamente en el campamento del ejército de paz de la república de Fiji en Líbano, donde cientos de refugiados recibían albergue. Peres anunció: no sabíamos que varios cientos de personas estaban concentradas en ese campo. Fue una amarga sorpresa para nosotros.

Era mentira. Los israelíes ocuparon Qana durante años después de su invasión de 1982, tenían videos del campamento, incluso hicieron volar un dron sobre el lugar durante la masacre de 1996, hecho que negaron hasta que un soldado de la ONU me dio su video del dron, del cual publicamos tomas en The Independent. La ONU había advertido repetidas veces a Israel que el campo estaba repleto de refugiados.

Esa fue la contribución de Peres a la paz en Líbano. Perdió la elección y probablemente nunca pensó mucho en Qana. Pero yo no olvidé. Cuando llegué a las puertas de la ONU, éstas chorreaban sangre en torrentes. Podía olerla. Se derramó sobre nuestros zapatos y se adhirió a ellos como pegamento. Había brazos y piernas, bebés sin cabeza, cabezas de ancianos arrancadas. El cuerpo de un hombre colgaba en dos pedazos de un árbol en llamas. Lo que quedaba de él ardía. Una chica, sentada en las gradas del cuartel, sostenía el cadáver de un hombre de cabello gris, rodeándolo con sus brazos y meciéndolo mientras gemía sin cesar: Mi padre, mi padre. Si ella vive todavía –hubo otra masacre en Qana en los años posteriores, esta vez de la fuerza aérea israelí–, dudo que la palabra pacifista cruce por sus labios.

Hubo una investigación de la ONU, la cual expresó en su estilo soso que no creía que la matanza hubiera sido un accidente. El informe fue tildado de antisemita. Mucho después, una valiente revista israelí publicó una entrevista con los soldados de artillería que dispararon en Qana. Un oficial se refirió a los aldeanos como nada más que un montón de árabes (arabushim en hebreo). “Mueren unos cuantos arabushim, no hay daño en eso”, declaró. El jefe de estado mayor de Peres se mostró casi igual de despreocupado: “No conozco otras reglas del juego, ya sea para el ejército (israelí) o para los civiles…”

Peres llamó a su invasión libanesa Operación Uvas de la Ira, frase que, si no fue inspirada por John Steinbeck, debió de haber venido del Deuteronomio: Por fuera desolará la espada, dice el Capítulo 32, y dentro de las cámaras el espanto: así al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano. ¿Podría haber mejor descripción de aquellos 17 minutos en Qana?

Sí, claro, Peres cambió en años posteriores. También cuando murió Ariel Sharon –cuyos soldados observaron la masacre perpetrada por sus aliados cristianos libaneses en los campamentos de Sabra y Chatila, en 1982–, dijeron que era un pacifista. Por lo menos no le dieron el Nobel de la Paz.

Peres se volvió partidario de una solución de dos estados, aun cuando las colonias judías en tierra palestina –que alguna vez apoyó con fervor– siguieron creciendo.

Cuenten, si pueden, cuántas veces la palabra paz se usará en los obituarios de Peres en los próximos días. Y luego cuenten cuántas veces aparece la palabra Qana.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El Pentágono pagó 540 millones de dólares para crear videos falsos sobre Irak y Al Qaeda

Dom, 02/10/2016 - 20:11
Una verdadera teleserie de desinformación y falsedad patrocinó El Pentágono para justificar la sanguinaria presencia de las tropas estadounidenses en Bagdad desde 2003
Una controvertida empresa británica especializada en relaciones públicas, producción de video y limpieza de imagen recibió desde el año 2004 más de 500 millones de dólares del Departamento de Defensa de EEUU por confeccionar videos falsos de acciones terroristas. Así lo demuestra una investigación periodística realizada en conjunto entre el semanario The Sunday Times y la ONG The Bureau of Investigative Journalism (Oficina de Periodismo de Investigación).

Según cita el portal The Daily Beast, los investigadores han podido confirmar transacciones por valor de 540 millones de dólares entre el Pentágono y la compañía Bell Pottinger, con sede en Londres, y consiguieron entrevistar a un antiguo empleado de la empresa, Martin Wells.

Wells, especialista en procesamiento de video, relató que lo contrataron en 2004, poco después de que Estados Unidos y el Reino Unido impusieran una Administración leal en Irak, invadido un año antes. Su equipo se trasladó a Bagdad y trabajaba cerca del aeropuerto, en un edificio altamente protegido del distrito conocido como Camp Victory, con áreas de acceso restringido. Los materiales audiovisuales que producían eran de tres tipos.

El primer producto eran videos propagandísticos que daban una imagen negativa de la red terrorista de Al Qaeda. El segundo eran noticias confeccionadas de tal manera que pudieran pasar por fragmentos de informativos de un canal de televisión árabe.

Con estos fines los montadores disminuían la definición de los videos disponibles, normalmente sobre atentados perpetrados por Al Qaeda, y luego los editaban como si fueran parte de un archivo de noticias. Posteriormente les ponían voz en árabe y los distribuían entre canales de televisión iraquíes y del resto de Oriente Medio.

La tercera parte de sus actividades y la "más sensible" consistía en falsificar videos de propaganda de Al Qaeda. Wells relató a los periodistas cómo confeccionaban estos videos. El equipo recibía instrucciones muy precisas sobre qué clase de trama era necesaria fabricar; se le indicaba también que utilizara algún metraje de Al Qaeda, que el video debía tener unos 10 minutos de duración y que debía ser entregado con un formato y un sistema de codificación concretos.

El trabajo estaba bien pagado. Uno de los fundadores y expresidente de Bell Pottinger dijo a The Sunday Times que la mayor parte del dinero transferido desde Washington cubría los gastos de producción, pero la junta directiva de la empresa podía repartir más de 19 millones de dólares en honorarios.

Las transferencias a la empresa figuraban en las cuentas del Pentágono entre las partidas destinadas a las "operaciones de información y psicológicas". La investigación ha determinado que los vídeos modificados se distribuían en discos compactos en Oriente Medio y permitían a la CIA buscar a presuntos simpatizantes de la red terrorista, puesto que contenían un código escondido que permitía identificar las direcciones IP de los ordenadores personales en los cuales los veían.
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Ver La Sociedad Europea de Física desmonta la versión de EEUU y explica que el 11-S fue una demolición controlada
¿Cuánto costaron los vídeos anti Al Qaeda encargados por EEUU?
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Epidemia de bancarrotas asola a Estados Unidos

Ven, 30/09/2016 - 15:18

La economía de EEUU no va tan bien como parece a primera vista. La política crediticia poco perspicaz de la Reserva Federal ha provocado una enorme ola de quiebras de corporaciones norteamericanas. Actualmente, un 'tsunami' de bancarrotas está azotando a las empresas del país pese a la aparente buena situación en el mercado de valores. De acuerdo con los datos del Instituto Americano de Bancarrota y la compañía Epiq Systems, en agosto, el número de peticiones de quiebra aumentó en un 29% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento se debe a la conducta no muy inteligente de la Reserva Federal estadounidense, que ha venido implementando durante varios años una política de intereses bajos y créditos baratos. Como resultado, hasta julio de 2016, los bancos del país concedieron préstamos a las corporaciones por un monto de más de dos billones de dólares. Esta cifra es un 30 % mayor que la de 2008, año en que explotó la enorme burbuja financiera, provocando el caos en los mercados bursátiles de todo el mundo. En cuanto a la situación de hoy, las quiebras actuales indican que estamos aproximándonos al fin de otro ciclo crediticio, puesto que las compañías ya no pueden afrontar sus grandes deudas. Durante largos años, los empresarios creyeron las promesas de Wall Street de que pronto arribarían los buenos tiempos y se dejaron atraer por los cantos de sirena de los créditos a bajo interés. De manera que no es sorprendente que las empresas hayan solicitado y adquirido tantos créditos que ya no pueden soportar. Ahora todas ellas están recogiendo los frutos de su conducta, dado que el paraíso prometido no ha llegado. Paralelamente, las deudas acumuladas arrastran a las empresas al precipicio. Prueba de ello es la epidemia de bancarrotas que sufre Estados Unidos. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Epidemia de bancarrotas asota a Estados Unidos

Ven, 30/09/2016 - 15:18

La economía de EEUU no va tan bien como parece a primera vista. La política crediticia poco perspicaz de la Reserva Federal ha provocado una enorme ola de quiebras de corporaciones norteamericanas. Actualmente, un 'tsunami' de bancarrotas está azotando a las empresas del país pese a la aparente buena situación en el mercado de valores. De acuerdo con los datos del Instituto Americano de Bancarrota y la compañía Epiq Systems, en agosto, el número de peticiones de quiebra aumentó en un 29% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento se debe a la conducta no muy inteligente de la Reserva Federal estadounidense, que ha venido implementando durante varios años una política de intereses bajos y créditos baratos. Como resultado, hasta julio de 2016, los bancos del país concedieron préstamos a las corporaciones por un monto de más de dos billones de dólares. Esta cifra es un 30 % mayor que la de 2008, año en que explotó la enorme burbuja financiera, provocando el caos en los mercados bursátiles de todo el mundo. En cuanto a la situación de hoy, las quiebras actuales indican que estamos aproximándonos al fin de otro ciclo crediticio, puesto que las compañías ya no pueden afrontar sus grandes deudas. Durante largos años, los empresarios creyeron las promesas de Wall Street de que pronto arribarían los buenos tiempos y se dejaron atraer por los cantos de sirena de los créditos a bajo interés. De manera que no es sorprendente que las empresas hayan solicitado y adquirido tantos créditos que ya no pueden soportar. Ahora todas ellas están recogiendo los frutos de su conducta, dado que el paraíso prometido no ha llegado. Paralelamente, las deudas acumuladas arrastran a las empresas al precipicio. Prueba de ello es la epidemia de bancarrotas que sufre Estados Unidos. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Shimon Peres, traficante de armas, genocida y premio Nobel de la Paz

Xov, 29/09/2016 - 16:03
Carlos de Urabá, Rebelión

Szymon Perski, nacido en Wisniew (Polonia) y mejor conocido como Shimón Peres, acaba de morir en Tel Aviv a la edad de 93 años. A este extranjero invasor del territorio palestino se le considera uno de los padres fundadores del estado sionista de Israel.

Su familia hizo aliyah a Tel Aviv en el año 1934. Desde temprana edad se enroló en la Haganah tomando parte en sus “gloriosas” actividades terroristas. Participa de manera sobresaliente en la guerra Árabe-Israelí cumpliendo a cabalidad su función de asesino y sicario. Israel precisaba desocupar el territorio palestino para acoger al pueblo elegido por Yahvé. Por sus destacadas dotes organizativas Ben Gurion le encargó el papel de acelerar al máximo la carrera armamentística del nuevo estado judío. Shimón Peres era el responsable directo del programa nuclear israelí (Dimona) y el intermediario en la compra de los cazabombarderos Mirage franceses. Israel pretendía así erigirse en potencia regional y disuadir a sus enemigos de cualquier posible agresión. A tal punto llegó su gran amistad con el gobierno de Francia que tenía un despacho secreto en el palacio del Elíseo.

Shimón Peres fue un extraordinario relaciones publicas y forjó una profunda amistad con los más destacados líderes mundiales. Supo mover con inteligencia las fichas de la diplomacia a favor de la causa sionista. Gracias a este laborioso trabajo Israel ha visto legitimada su soberanía sobre un territorio ilegítimamente ocupado.

Shimón Peres ocupó importantes cargos en el gobierno de Israelí: ministro de Defensa (guerra), ministro de Relaciones Exteriores, Primer Ministro y por último presidente de Israel. Por lo tanto es el directo responsable de las agresiones y bombardeos, ejecuciones extrajudiciales y violación de los derechos humanos que ha sufrido durante décadas al pueblo palestino. Él ha sido la cabeza pensante del terrorismo de estado en su máxima expresión. Peres fue quien nombró a Ariel Sharon para que comandara las tropas del Tzahal que invadieron el Líbano. Las mismas que posteriormente cometieron la masacre de Sabra y Chatila. Siempre permaneció en la sombra para guardar las apariencias y dar la imagen de un hombre justo y honorable.

Shimón Peres contribuyó enormemente a cimentar la alianza estratégica con el gobierno racista Sudafricano de Pieter Botha. Israel colaboró muy estrechamente en el desarrollo del programa nuclear Surafricano. Sus diabólicos proyectos se hicieron realidad cuando en aguas del Atlántico sur realizaron una prueba atómica secreta (operación Phenix).

En el currículum de Shimón Peres hay que señalar sus relaciones amistosas con regímenes dictatoriales como los de Augusto Pinochet en Chile, Ríos Montt en Guatemala, Videla en Argentina, con D´Aubuisson de Arena en el Salvador, Somoza en Nicaragua y posteriormente con los gobiernos ultraderechistas colombianos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. EEUU en su ofensiva anticomunista utilizó a Israel para que asesorara militarmente y proveyera de armas a sus aliados.

Shimón Peres se distinguió como uno de los miembros más destacados del movimiento sionista mundial y ficha clave del lobby judío (que es el principal valedor de Israel en los EEUU). En incontables oportunidades negoció con Washington el aumento de la ayuda militar con el fin de consolidarse como la potencia más temida de Oriente Medio. Él afirmaba que Israel es la primera línea de fuego del occidente civilizado en su enfrentamiento contra el “terrorismo islámico”

Shimón Peres ha sido en realidad uno de los mayores traficantes de armas a nivel mundial. Un título adquirido gracias a que ejerció el papel de representante exclusivo de la industria bélica israelí -una de las más pujantes del mundo-

Astutamente intervino junto a Isaac Rabin en el proceso de paz palestino- israelí en el que pactaron con Yasser Arafat los tristemente célebres “acuerdos de Oslo” Por tal motivo obtuvo el premio Nobel de la Paz (compartido con Yasser Arafat) Durante el tiempo que ocupó la silla de Primer Ministro dio luz verde a las más sangrientas operaciones militares como “las Uvas de la Ira” en el sur del Líbano, o los indiscriminados bombardeos contra la Franja de Gaza y Cisjordania.

Israel prepara las honras fúnebres de este “ángel exterminador”. Seguramente a su postrer despedida asistirán los más importantes líderes mundiales y personalidades de reconocido prestigio. Por ley hay que rendirle un merecido homenaje a tan ilustre “apóstol de la paz”. Dirán los sepultureros que esta es una pérdida irreparable para el mundo libre que lucha por preservar los valores de la libertad y la democracia.

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La crisis de los partidos socialdemócratas europeos

Xov, 29/09/2016 - 08:30

Vicenç Navarro, Público

En la gran mayoría de los países europeos, los partidos socialdemócratas han ido perdiendo no solo apoyo electoral, sino también militancia. El caso más conocido ha sido el experimentado por el Partido Socialdemócrata de Alemania (el SPD), que pasó de ser de los que contaba con más militantes en los años sesenta y setenta, a ser un partido claramente en vías de ser minoritario. Las famosas reformas llevadas a cabo por el Canciller Shcröder (la Agenda 2010) causaron un gran bajón en el apoyo electoral y número de la militancia. En realidad, en todos los países europeos, incluyendo en España, el voto y la militancia de estos partidos han ido descendiendo.

El Partido Laborista del Reino Unido, sin embargo, se presentaba como una excepción. La adaptación del laborismo al liberalismo, abandonando principios básicos de la socialdemocracia, había sido la supuesta causa de que fuera –así se decía- el único partido de esta familia política que había permanecido en el poder durante mucho tiempo (1997-2010). De ahí que la Tercera Vía, iniciada por el Tony Blair, el cual se inspiró en el cambio en EEUU dentro del Partido Demócrata, ocurrido durante la Administración del Presidente Clinton, como mostré en un artículo anterior (“La crisis de la socialdemocracia en Europa”, 18.06.10), se presentara como el ejemplo a seguir. Sus políticas incluían los elementos esenciales del liberalismo (heredados de Margareth Thatcher, que definió a Blair como uno de sus mejores alumnos), yendo incluso más allá que la administración del Partido Conservador, como en el caso del otorgamiento de plena independencia al Banco de Inglaterra, desregulando el capital financiero y convirtiendo la City en el mayor centro de capital especulativo en el mundo. El tamaño de tal sector como porcentaje del PIB se disparó, llegando a alcanzar un 20%, y ello acompañado de un gran descenso del sector industrial y una gran desregulación del mercado de trabajo, con un considerable descenso de los salarios.

La Tercera Vía fue un fracaso electoral Estas políticas fueron muy impopulares, lo que explica el gran descenso electoral del Partido Laborista. Pasó de conseguir el 33% del electorado en 1997, a un 25% en 2001 y a un 22% en 2005. Si el sistema electoral británico hubiese sido proporcional, el Partido Laborista hubiera perdido la mayoría que tenía en el Parlamento ya en la segunda convocatoria electoral (desde que ganó la primera vez en 1997). El hecho de que mantuviera su mayoría parlamentaria no se debió a su éxito, acierto o popularidad (inexistente), sino a un sistema electoral escasamente proporcional y a la gran crisis del Partido Conservador. Si no hubiera sido por estos factores, el fracaso de la Tercera Vía hubiera aparecido con toda intensidad. Este deterioro continuó cuando los gobiernos Blair y Brown fueron sucedidos por una nueva dirección del Partido Laborista que, ya en la oposición, no cambió su rumbo.

¿Qué está pasando hoy en el Partido Laborista en el Reino Unido? Esta situación está cambiando como resultado de la inesperada elección de Jeremy Corbyn como dirigente del partido, en contra de la oposición del aparato y del grupo parlamentario del partido, pero con el apoyo de las bases y de la militancia, cuyo número ha aumentado enormemente, convirtiéndose en el partido socialdemócrata más grande de Europa. Y hace solo unos días, el intento del aparato y del grupo parlamentario de deshacerse de él ha fracasado, abriéndose una nueva etapa en el laborismo británico, cuyas propuestas de cambio están movilizando a grandes sectores de la población (sobre todo entre la juventud).

¿Qué pasa en el PSOE en España? Ni que decir tiene que la situación en España es muy diferente a la del Reino Unido. Y Pedro Sánchez no es Jeremy Corbyn. Pero, habiendo dicho esto, el caso es que estamos viendo un conflicto entre el Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, y las bases y militancia de tal partido, por un lado, y el aparato del partido y gran parte de los barones que lo controlan, por el otro. La resolución de este conflicto tendrá un impacto muy notable en el panorama político del país y en la posibilidad de establecer una alternativa al gobierno del PP dirigido por Mariano Rajoy. Era predecible (como he estado indicando en mis artículos recientes) que habría una gran animosidad del aparato del PSOE hacia el establecimiento de una alianza con Unidos Podemos, considerado por tal aparato como el adversario (algunos dirían enemigo) nº 1 del PSOE. La coalición Unidos Podemos representa una amenaza al bipartidismo y a los establishments financieros, económicos y mediáticos que rigen y gobiernan España, y de los cuales tal aparato del PSOE pasó a formar parte.

En realidad, la complicidad y maridaje entre el poder financiero y económico por un lado, y el aparato del PSOE por el otro (maridaje que se da también en la gran mayoría de los partidos socialdemócratas europeos) es la causa de su gran descenso electoral y pérdida de militancia. Este descenso se acentúa incluso más a partir del inicio de la Gran Recesión, cuando la respuesta del gobierno Zapatero a dicha crisis fue semejante a la que dieron también los partidos liberales y conservadores; sus políticas de austeridad y reformas laborales que determinaron un descenso salarial, fueron determinantes para la reculada tan marcada del PSOE. Esta reculada fue incluso mayor en el norte y en la periferia de España (y muy en particular en Catalunya, el País Vasco y Galicia), debido al estancamiento del PSOE en una visión uninacional de esta, hostil al reconocimiento de su plurinacionalidad. De ahí su agresividad hacia Unidos Podemos y sus confluencias, así como hacia los partidos nacionalistas catalanes y vascos, que debido a las intolerancias y rigideces del Estado central se han ido convirtiendo en secesionistas.

La ausencia de autocrítica en el PSOE Lo que encuentro sorprendente es la falta de autocrítica que ha tenido el aparato del PSOE. Es fácil de ver las causas de su descenso electoral, y a pesar de ello, este aparato no ha hecho un análisis público que incluya una crítica de sus políticas económicas y sociales. En realidad, ha censurado y vetado tal análisis, como tuve la oportunidad de experimentar en mi colaboración con la revista Sistema, que en teoría estaba abierta a todas las sensibilidades de izquierdas, pero que cuando intenté publicar un artículo criticando la falta de sensibilidad del PSOE hacia la visión plurinacional de España y otro resaltando la falta de autocrítica del PSOE, me fueron vetados dichos artículos, causando el fin de mi colaboración con esta revista.

Las causas del impasse político en la presente situación La imposibilidad de resolver el impasse político de la vida política española se basa precisamente en la oposición de la estructura del poder que domina el Estado español a romper con el neoliberalismo (caracterizado por recortes en los derechos sociales, laborales y políticos, y por la reformas que han deteriorado el mercado laboral), y a redefinir dicho Estado como un Estado plurinacional. Hay que ser conscientes de que el Estado democrático iniciado con la transición, no representó una ruptura con el Estado anterior, pues continuó reproduciéndose en amplios sectores de este Estado la cultura franquista, que incluye un nacionalismo españolista muy exacerbado en el que, bajo el lema de salvar “la unidad de España”, se defienden los beneficios originados por la perpetuación del maridaje entre el poder financiero y económico, y el poder político.

Es este temor al cambio lo que origina este impasse. Lo dijo claramente el Ministro del Interior, el Sr. Fernández Díaz, cuando se quejó de que lo que ocurre en España es que ellos –sus adversarios- no quieren aceptar que perdieron la Guerra Civil. No podía decirse con mayor claridad. La novedad es que a esta alianza de poderes heredados de la dictadura se le suman ahora sectores del aparato del PSOE. Es un signo esperanzador que las bases y los militantes de tal partido (a los cuales se les quiere negar el derecho a decidir sobre su futuro) se estén rebelando y que deseen una alianza con fuerzas emergentes auténticamente transformadoras que deseen recuperar la España que la actual derrotó. Es urgente e importante que todas las fuerzas progresistas apoyen esta rebelión, pues su derrota, dentro del PSOE, facilitará la continuidad de Rajoy y los ahora sus aliados, el PSOE socioliberal y Ciudadanos.

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Trump regala Jerusalén a Netanyahu por asesoría para el “muro apartheid” con México

Xov, 29/09/2016 - 08:01

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Más allá del epílogo presidencial en Estados Unidos (EEUU) –cuando, según el barómetro de la cotización del peso mexicano, Hillary descolgó el primer debate a su contrincante Trump–, llamó la atención que en la víspera el polémico premier israelí, Bibi Netanyahu, se haya reunido con ambos contendientes.

La reunión privada, sin la participación de los multimedia, con la excepción de una radiante foto entre Trump y Netanyahu –almas gemelas en cuanto a racismo/mexicanofobia /arabofobia/islamofobia se refiere–, atrajo más la atención debido al apoyo del empresario Donald por reconocer a Jerusalén como capital indivisa del Estado racista/apartheid/paria de Israel, a cambio de la asesoría de Netanyahu para concluir las dos terceras partes que faltan del muro transfronterizo con México que fue construido en su primera tercera parte por Baby Bush, que fue aprobado por la entonces senadora Hillary ante las narices fariseas de los panistas Fox y Calderón, quienes engañan de no haberse dado cuenta de tamaña afrenta (https://goo.gl/RU0WHW).

El portal Breitbart, portavoz de Trump, publicitó sin tapujos que el candidato presidencial charló con el primer ministro Netanyahu sobre la erección del muro transfronterizo con México, con base en el éxito de Israel en el levantamiento de sus murallas en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania (https://goo.gl/8vOXcm).

El racismo/mexicanofobia/arabofobia/ islamofobia de Netanyahu ha sido congruente desde que profirió hace 23 años, en su misántropa publicación Un lugar entre las naciones: Israel y el mundo (http://goo.gl/uOB3rk), su execrable principio palestino, cuando lo equiparó al peligro (sic) mexicano para los estadounidenses, lo cual reiteró en Dallas (Texas) hace 14 años, cuando expectoró que los palestinos son para los israelíes lo que los mexicanos son para los estadounidenses (https://goo.gl/yvgOLP). No comments!

Ya había indicado que la conclusión del nuevo “muro apartheid” de Trump con México sería erigido por la empresa Magal Security Systems de Israel, que fue la constructora de su equivalente en Gaza. La estatal Israel Aerospace Industries posee 26 por ciento de Magal, constructora de los muros globales del Estado racista/ apartheid/paria de Israel. Asistimos a la israelización de los muros.

En 2016 se agudizó la erección de varios muros globales donde destacan los de Israel con sus vecinos –además de los territorios ocupados palestinos–, el de EEUU con México, y los intraeuropeos, para contener el flujo masivo de inmigrantes (https://goo.gl/oQEMdF). Lo más impactante radica en que Israel se ha convertido en su principal constructor global.

Ya había inquirido en un artículo previo: ¿existe diferencia entre las perturbadoras cosmogonías racistas de Trump y Netanyahu y sus respectivos muros mexicanófobos y arabófobos de los mismos mercaderes israelíes de Magal? La respuesta es evidente: ¡ninguna!

A juicio del periodista israelí Chemi Shalev, la reunión de Netanyahu con Trump benefició al candidato del Partido Republicano después de que el israelí-estadounidense Sheldon Adelson, de 83 años, con una fortuna de 30 mil millones de dólares –magnate de casinos en Las Vegas, implicado en tratativas mafiosas globales (https://goo.gl/KcuVlN) y acusado de lazos con el crimen organizado (https://goo.gl/PUqulo)–, se volcó en favor del multimillonario candidato Donald Trump.

Más allá de la justificación de que el premier israelí también se reunió con la candidata Hillary Clinton, Netanyahu está dispuesto a intervenir, una vez más, en las elecciones presidenciales de EEUU y está listo a ayudar, una vez más, al Partido Republicano, cuando solamente Donald Trump se beneficiará con la visita de Netanyahu, según Shalev, quien arremete contra Netanyahu por ser el hombre que le dio un barniz de respetabilidad a un candidato que muchos estadounidenses ven como un bandido (¡supersic!) y un racista que es incompetente para dirigir a EEUU.

En su cuenta de Facebook, Trump promete transferir la embajada de EEUU a Jerusalén que considera, en forma arbitraria, unilateral y errónea como la “capital eterna del pueblo judío por más de 3 mil años (https://goo.gl/pgo5vg)”.

Saeb Erekat, secretario general de la OLP, fustigó la irreverencia de Trump por las leyes internacionales en referencia al estatus de Jerusalén, que incluye la ocupación e ilegal anexión de la parte oriental ocupada de Jerusalén.

A juicio de Erekat, las declaraciones del asesor de Trump en asuntos israelíes, “el abogado judío-estadunidense David Friedman, muestran el total abandono de la solución de dos estados, la ley internacional y las resoluciones de la ONU (https://goo.gl/2wUrjo)”. En forma perturbadora, el asesor de Trump, Friedman, había proclamado que “Israel puede anexar (¡supersic!) Cisjordania y permanecer judío (https://goo.gl/UWJtSL)”.

No todo fue color rosa para Netanyahu en Nueva York, donde fue increpado por sus vínculos con Rusia debido a su “gran interés en la tecnología de Israel (https://goo.gl/0sTQAq)”. ¡Vaya duplicidad!

Netanyahu, zelote de las 400 bombas nucleares clandestinas de Israel, recibió en forma insólita el Premio Herman Kahn del Hudson Institute.

Kahn, estratega de la Rand, abogó en 1960 por “la guerra termonuclear (https://goo.gl/goe7Ze)”, donde alucinó una estrategia para una guerra atómica victoriosa contra la Unión Soviética.

Juan Cole, uno de los máximos arabistas de EEUU, condena la erección del “muro apartheid de Israel (https://goo.gl/KvOFcV)”, que constituye la musa para el muro de Trump con México.

Cole menciona que gran parte del diálogo entre Trump y Netanyahu, en el “penthouse aurífero” de Nueva York del empresario estadounidense, versó sobre el “muro apartheid de Israel” de 708 kilometros, calificado de necesario por razones de seguridad, que penetra en la profundidad de Cisjornadia y aisla en guetos y zonas militares en la región a los palestinos. Además de su larga extensión, el “muro apartheid de Israel” está engalanado con muros eléctricos, trincheras, cámaras, censores, alambre de púas y patrullas militares”.

Los seguidores de Trump abrieron una oficina de apoyo electoral en el territorio ocupado de Cisjordania para los colonos con doble nacionalidad israelí-estadounidense (https://goo.gl/REuKPi).

Llamó la atención que la vociferante secta del megaespeculador George Soros en México, que se arropó en forma grotesca con la bandera mexicana, no haya protestado por la reunión entre Netanyahu y Trump.

Todavía más incongruente e inconsistente es la protocandidata del PAN, Margarita Zavala (esposa del vilipendiado Calderón, a quien calificó de su estigma), quien protestó ruidosamente la visita de Trump a México cuando se había exhibido antes como fanática de Hillary, quien apadrinó la entrega del petróleo mexicano (https://goo.gl/XW8EWa).

La misma esposa de Calderón fue invitada a Israel, donde apoyó en forma implícita el infanticidio palestino y no protestó por el encuentro entre Netanyahu, su aliado, y Trump, su enemigo, cuando Bibi y Donald son almas gemelas del racismo y la mexicanofobia. ¿A quién engañan?

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El tiempo se detiene en Johannesburgo

Mér, 28/09/2016 - 15:04

Alejandro Nadal, La Jornada

Los elefantes tienen un oído extraordinario y pueden escuchar los sonidos que emiten a varios kilómetros de distancia. Además, tienen en la planta de los pies unos biosensores que registran todo tipo de vibraciones. Esto les permite escuchar a través de la base de sus poderosas patas. En un fuerte contraste con esta capacidad para escuchar de los elefantes, los humanos parece que no podemos o no queremos escuchar.

Hoy el tráfico y comercio (legal e ilegal) de especies amenazadas es una de las más poderosas fuerzas detrás de la extinción de especies y la pérdida de biodiversidad. La Convención sobre comercio internacional de especies amenazadas (CITES, por sus siglas en inglés) es un instrumento legal para hacer frente a esta amenaza. En estos días se lleva a cabo la decimoséptima conferencia de las partes en Johannesburgo, Sudáfrica. ¿Qué es lo que está en juego aquí? La suerte de miles de especies que son objeto de explotación comercial, legal e ilegal, depende de las resoluciones que adopte esta Conferencia de las Partes (CoP17).

La convención CITES busca controlar y regular los flujos comerciales de flora y fauna silvestre de especies amenazadas. Sin embargo, en muchos casos la misma convención se ha convertido en una organización disfuncional que promueve la liberalización comercial y socava sus objetivos sobre conservación. El ejemplo más sobresaliente es el de los elefantes y el mercado mundial de marfil.

En 1989 la CITES impuso una prohibición sobre el comercio internacional de marfil. Los niveles de cacería furtiva descendieron y durante una década las poblaciones de elefantes pudieron experimentar cierta recuperación. Pero en 1999 la presión para abrir el comercio internacional de marfil logró que la CITES autorizara una primera venta experimental y supuestamente única, de marfil. Así se autorizó la venta de 50 toneladas de Botswana, Namibia y Zimbabwe a Japón. Diez años más tarde se autorizó una segunda venta única y se dio luz verde a la venta de otras 108 toneladas a China.

O sea que la famosa interdicción de comercio internacional no ha sido tan estricta como mucha gente piensa. El renacimiento del mercado de marfil no se hizo esperar y el efecto sobre las cotizaciones fue inmediato: el precio de marfil subió de 200 a más de mil 400 dólares estadounidenses por kilogramo entre 2002 y 2011.

Al mismo tiempo la cacería de elefantes aumentó vertiginosamente hasta superar los 30 mil elefantes cada año. En promedio cada elefante muerto contribuye con 10 kilos de marfil y eso significa que la masacre de estos animales inyecta unas 300 toneladas de marfil al mercado mundial. De ese total unas 30 toneladas anuales son objeto de decomisos aduanales en los países por donde transita el marfil. Las restantes 270 toneladas anuales llegan efectivamente al mercado ilegal de marfil, sobre todo en Asia.

El vínculo entre el mercado legal y el flujo de marfil obtenido de la cacería ilegal de elefantes es inmediato. Y si alguien no lo cree, que considere los siguientes elementos. El suministro de materia prima (marfil crudo) para los procesadores legales del mercado chino se integra por lo que queda de la venta única de 2008. Pero es un débil riachuelo comparado con el torrente que alimenta hoy en día el comercio rozagante y vigoroso de marfil. Esas 270 toneladas de marfil ilegal están siendo lavadas y comercializadas por los conductos que sirven al mercado legal.

Este punto es crucial: la división entre el mercado legal y el tráfico ilegal es una construcción artificial que no corresponde a la realidad. El marfil ilegal que encuentra su camino hasta las tiendas al menudeo utiliza los canales de transporte, almacenamiento y comercialización del comercio legal. Por eso se necesita abolir todos los mercados de marfil, tanto en el plano doméstico como en la dimensión internacional.

En 1935 George Orwell escribió un pequeño cuento intitulado Matar a un elefante. Los acontecimientos se desarrollan en Birmania. Es el relato en primera persona de un policía colonial que es llamado a matar un elefante que se ha rebelado y está destruyendo casas y plantíos. Este policía es el único que tiene un rifle capaz de matar al paquidermo y cuando por fin lo tiene en la mira, todo el mundo y el tiempo parecen detenerse. La muchedumbre que ya se ha reunido espera ansiosamente el disparo fatal. Cuando el policía por fin oprime el gatillo, y aún antes de que la bala llegue a su destino, el animal sufre una misteriosa y terrible transformación: es como si hubiera recibido un golpe y ahora fuera inmensamente viejo, como si le hubiera afectado una indescriptible senilidad. Arrugado y enjuto, el animal se pone de rodillas antes de comenzar una lenta agonía.

Aquí en Johannesburgo el tiempo también parece detenerse mientras se discute la suerte de los elefantes. Si no se logra abolir el mercado mundial de marfil, muy pronto los veremos más avejentados y marcados por el signo de la extinción.
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Ver: El gran censo de los elefantes

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El timo de la deuda soberana

Mér, 28/09/2016 - 07:01
"El neoliberalismo es la respuesta a un gran fracaso de dimensiones históricas, a saber, la incapacidad del capital para mantener tasas de ganancia adecuadas"
Alejandro Nadal “El crédito, que es un ingreso consumido antes de haberse realizado, puede posponer el momento en el que el capitalismo alcance sus límites sistémicos, pero no puede abolirlo. Incluso el mejor de los encarnizamientos terapéuticos debe concluir algún día”
Anselm Jappe
Alfredo Apilánez, Trampantojos y Embelecos

Deudocracia“La misión de estas instituciones es transferir, bajo las más diversas formas, masas colosales de riqueza al sector financiero”. El lapidario diagnóstico del economista brasileño Theotonio dos Santos describe la esencia de la función de los bancos centrales “independientes” como puntales de la aguda expropiación financiera característica del neoliberalismo contemporáneo. El relativamente saneado -hasta la virulenta crisis actual- Estado brasileño emite bonos del tesoro no porque tenga deudas (desde hace 20 años Brasil, un país fuertemente exportador, tiene superávit fiscal primario antes del pago de intereses), sino para otorgar jugosos réditos a los fondos de inversión y a la gran banca privada internacional.

¿Por qué un país con superávit en las cuentas públicas tiene que aumentar su deuda con los mercados financieros, extrayendo el flujo de pagos de intereses de los impuestos de los inermes ciudadanos? Tampoco la ortodoxia viene al rescate del chanchullo: “Al definir la función del Estado, no hay ningún teórico de la corriente neoliberal que incluya entre sus deberes lanzar títulos de deuda con altas tasas de interés sin tener ninguna deuda derivada de los llamados ‘fines’ del Estado”. La surrealista coyuntura muestra el quid de la cuestión, más cercano al flagrante latrocinio que a la aséptica microeconomía friedmaniana, acerca del papel real del sanedrín de las finanzas brasileñas: “Se trata de una expropiación de los recursos obtenidos por los distintos tipos de ingresos fiscales para transferirlos al sistema financiero bajo los pretextos más increíbles y las maneras más inventivas”.

La perversidad del proceso se aprecia en que los intereses del pago de esa deuda “odiosa” generada por “la dinámica de los mercados” empujaron a Brasil, en las amargas palabras de Dos Santos “a un falso déficit fiscal, que debe ser cubierto con ajustes, reduciendo el gasto público destinado a satisfacer las necesidades de nuestra población”. Bajo la consabida excusa, típica de la vulgata neoliberal, de contener la inflación y atraer capitales foráneos el banco central “neocon” mantuvo elevadísimas tasas de interés para alborozo de los bancos privados y de los hombres de “trajes caros de Wall Street”, que recibían jugosos réditos del generoso regalo de su “troyano” en la sometida economía del gigante sudamericano: “Ningún razonamiento económico razonable, ningún estudio empírico serio, ningún estudio de caso capaz de probar la relación absurda entre los aumentos desproporcionados en las tasas de interés y contención de la inflación (…) se presentó para el debate con el pueblo brasileño que justifique la transferencia de alrededor de 1 billón de reales en pago de intereses al privilegiadísimo 1% del pueblo brasileño”. Esta “institución monstruosa”, en los lúgubres términos de Dos Santos, funge pues como venal mamporrero del gran capital transnacional, estrechamente confabulado con ese 1% de élites extractivas autóctonas para dejar expedita la vía de la confiscación masiva de riqueza de los trabajadores brasileños.

A tenor de lo anterior, no cabría pues sorprenderse de que el nuevo gobierno neoliberal de Brasil surgido del pseudogolpe contra Rousseff –quizás haya sido éste uno de los “inconfesables” motivos de su taimada defenestración- tenga entre sus prioridades “dar completa independencia al Banco Central” para alejarlo de deletéreas “interferencias políticas”: business as usual. Sin embargo, el banco central de Brasil no es más que un clon desvaído y subalterno de sus todopoderosos “hermanos mayores”.

Todo el armazón superestructural del capitalismo contemporáneo –el FMI, el BIP y la furibunda embestida de las huestes neoliberales surgida del inveterado Consenso de Washington y esparcida a los cuatro vientos por la miríada de cabilderos y think tanks que difunden profusamente el evangelio- se fundamenta, cual dogma de fe de la ortodoxia y máxima primordial de la gestión responsable, en el principio de independencia de la banca central.

Costas Lapavitsas resume, muy didácticamente, el fondo del asunto: “Los bancos centrales han cobrado más prominencia, reforzados por una independencia tanto legal como práctica. Miran con benevolencia el exceso especulativo financiero, mientras movilizan recursos sociales para rescatar a los financistas de la crisis”.

En una iluminadora entrevista, con la suficiencia y el cuajo del que no rinde cuentas ante nadie, Alan Greenspan, gobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos hasta poco antes del crack de 2007 –el mismo que, cumpliendo su papel de fiel escudero de Wall Street, alimentó la megaburbuja inmobiliaria estimulando el festín de ‘derivados’ y la desregulación financiera de los días de vino y rosas- explica, en román paladino, el orden de prioridades: "¿Cuál es la relación adecuada -lo que debería ser- la relación adecuada entre el gobernador de la Fed y el presidente de los Estados Unidos?"

Respuesta: "En primer lugar, la Reserva Federal es una agencia independiente. Y eso significa, básicamente, que no hay ninguna otra agencia del Gobierno que pueda anular las acciones o decisiones que tomamos. Mientras que cada uno esté en su lugar -y no hay evidencia de que la administración o el Congreso o cualquier otra persona esté solicitando que hagamos las cosas de manera distinta a lo que nosotros creemos que es lo más apropiado-, entonces, el tipo de relación que haya, francamente, no importa en absoluto”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

La institución con más influencia en las condiciones que determinan el bien común –nivel de salarios, intereses de los préstamos, privatizaciones de servicios públicos, patrocinio furibundo de políticas de austeridad y recortes de gasto público, precios de los activos inmobiliarios, etc.- es un consorcio privado secretista –desde 2006 es imposible conocer el monto de activos monetarios puestos en circulación por la impresora de la FED- que maneja a discreción “el activo más valioso de la República”. Como banco central “independiente” regula la oferta monetaria -el derecho a imprimir dinero en cualquier cantidad de la moneda de reserva mundial (el privilegio exorbitante)- y funge como el puntal maestro de la arquitectura del sistema financiero internacional –los bonos del Tesoro del manirroto Tío Sam-.

El esquema se repite: la “máquina de succión” de la deuda pública volcando ‘masas colosales de riqueza’ real al sector financiero. La FED produce dólares –dinero electrónico en cantidades astronómicas-. Con la intermediación de los bancos comerciales –la mayor parte, sus propios accionistas- los presta al gobierno de Estados Unidos a cambio de bonos del tesoro que financian la descomunal deuda del Gobierno federal y que le sirven como «garantías». Los bancos de la FED, en posesión de esos títulos perciben colosales flujos de intereses vía extracción de recursos fiscales. “En 2011, el Gobierno federal de los Estados Unidos pagó 454.000 millones de dólares en intereses sobre la deuda federal (casi ¡un tercio! del total de 1.1 billones de dólares pagados en impuestos sobre la renta ese año) en una colosal transferencia de rentas del trabajo hacia la expropiación financiera”. ¿Por qué cuando la FED pone dinero nuevo en el mercado lo hace contra deuda pública en manos de la banca privada con intereses que asume el estado?, ¿existe alguna justificación “técnica” de tan depurado y clamoroso latrocinio? El reputado economista James Galbraith nos lo aclara: “¿Podría el Tesoro ahorrarse este galimatías (sic) y pagar sus cuentas sin la existencia de los bonos? Económicamente, claro. ¿Por qué no lo hace? (…) La respuesta es simple: al hacerlo revelaría que la “deuda pública” es una ficción y el techo de la deuda una farsa. No hay nada que haga de los bonos algo económicamente necesario. Esto es evidente en cuanto la Reserva Federal vuelve a comprar muchos de ellos, entregando al público el dinero que habría tenido en primer lugar”. Eso sí, convertido en préstamos bancarios productores de jugosos réditos para los “dueños del casino”.

El otro lado del AtlánticoMientras tanto, en las ruinas de la vieja Europa, el “guardián del euro”, surgido del conciliábulo neoliberal del Tratado de Maastricht como copia depurada de su “padrino” estadounidense, es el ejemplo más aquilatado de este distópico paradigma. En aras del sagrado principio de “independencia” y de la preservación de su autonomía de cualquier instancia de control democrático, tiene taxativamente prohibido financiar directamente a los gobiernos de la zona euro –el sacrílego papel de prestamista de último recurso-. Son los bancos y las instituciones financieras privadas –¿les suena?- las que gozan del “escandaloso privilegio” –Eric Toussaint dixit- del monopolio del crédito al sector público. Así resume Toussaint el recurrente cambalache: “Desde 2010, el BCE compra títulos de la deuda pública en el mercado secundario: no los compra directamente a los Estados sino a los bancos que, a su vez, los compraron en el mercado primario a los Estados, y que no saben cómo desembarazarse de ellos. (…) Si el BCE comprase títulos públicos en el mercado primario, se aportaría una financiación directa a los Estados”. Carlo Vercellone explica el punto clave: “El resultado es que en la eurozona los Estados se encuentran privados de la existencia de un prestatario de última instancia y dependen de los mercados para su financiación. De este modo ha podido instalarse el gobierno de la renta a través de la deuda soberana, un gobierno ya explícito que dicta las políticas económicas de austeridad y de expropiación de las instituciones del bienestar social”.

Las implicaciones de este “golpe de Estado” silencioso de las finanzas modernas son fabulosas. Los Estados, carentes de soberanía monetaria, son empujados hacia las voraces fauces del capital financiero ante la imposibilidad de financiarse directamente a través del banco central –artículo 101 del Tratado de Maastricht-. Como explica Nadal: “La separación en compartimentos estancos de la política fiscal y de la política monetaria pone de rodillas al estado moderno frente a los caprichos de los mercados financieros. Los poderes soberanos se han degradado al rango de clientes del sistema financiero internacional y los objetivos de desarrollo se someten a los dictados del capital financiero”. Para los países “parias”, aplastados por los ataques especulativos de los “bazukas” de los hedge funds y las agencias de rating contra sus ruinosas arcas públicas, sólo resta probar el aceite de ricino de los “rescates”, los ajustes estructurales y la “consolidación” fiscal, aplicados “magnánimamente” por los obsecuentes gobiernos entregados con armas y bagajes a la implacable troika.

Mientras, el hierático Mr. Dragui envaina el látigo de siete colas que emplea para fustigar a los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) para acudir solícito al rescate de sus adláteres de la gran banca -atiborrada aún de activos tóxicos producto del derrumbe hipotecario de 2008- dejando expedito el camino para retornar a la senda de las burbujas de activos y la hipertrofia crediticia. Ni siquiera- dicho sea de paso- la política monetaria del BCE cumple con su función estatutaria –mantenimiento de la estabilidad de precios- al haber fracasado en el objetivo de crear inflación moderada. La colosal inyección de liquidez a la banca, llevada al paroxismo con el ‘relajamiento cuantitativo’, no ha ido a parar a la inversión productiva –no ha hecho acto de presencia el llamado ’efecto goteo’ hacia las PYMES y empresas no financieras- sino a la hipertrofia de los mercados bursátiles y al inflado de nuevas y más formidables burbujas de activos-que, curiosamente, no son inflacionarias ya que el precio de la vivienda no está incluido en el IPC-. Incluso las propias corporaciones multinacionales-que también reciben su parte del pastel, vía adquisición de bonos empresariales en la última Quantitative Easing (QE)-, se apuntan al casino: “¿Y qué hacen las corporaciones con esos enormes recursos que no invierten? Se destinan, ya sea al casino financiero, a comprar sus propias acciones (y así subir su precio en forma artificial − y los bonos de fin de año de los ejecutivos-), repartir dividendos astronómicos, a comprarse unas a otras a precios siderales (para así poder coludir en forma legal, al mismo tiempo que eludir impuestos), a incrementar salarios y beneficios de ejecutivos y a contribuir a sus fondos de pensiones”.

Los manuales de economía ni siquiera mencionan estos hechos. La función del banco central es envuelta en una “música celestial” –búsqueda de la estabilidad de precios, pleno empleo (excepto en el caso del ultraliberal BCE, que ni siquiera incluye este objetivo “social” en su mandato), operaciones de mercado abierto, emisión de moneda de curso legal, fijación del tipo de interés, ajuste de los coeficientes de caja y reservas de la banca privada y suministro de liquidez para el “normal” funcionamiento del mecanismo de pagos- que disuade al lego con su jerga pseudocientífica y encubre eficazmente de aséptica neutralidad su función real.

Nada más lejos de la realidad. Como explica Michael Hudson, “La FED, otras agencias gubernamentales, Wall Street y el resto de la banca central post-telón de acero forman parte de un sistema de conjunto. Ha de verse cada agencia en el contexto de ese sistema y de sus dinámicas. Y esas dinámicas son dinámicas de polarización social que echan su raíz, sobre todo, en mecanismos financieros”.

Murray Rothbard, autor de una famosa filípica contra la FED, resume, en fin, el núcleo del asunto: “De hecho, este es el papel que justifica su existencia: apoyar a la banca comercial privada, ayudándoles a inflar dinero y créditos, aportando reservas a los bancos, y sacándoles de apuros cuando se encuentran con problemas”.

La función esencial de la banca central moderna –“al fin y al cabo, consorcios de bancos privados con la bendición del Estado”-es pues potenciar la expropiación financiera característica de la matriz de la acumulación de la fase neoliberal a través del “imperio de la renta” que sustenta la condición de las finanzas privadas como máquina de captura predatoria de la riqueza social. Pero son sólo los mamporreros de la gran “manguera de succión” financiera: su vórtice real reside en otro lugar.
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El estado de vigilancia en los países libres

Mar, 27/09/2016 - 10:01

Noam Chomsky, Alainet

En los últimos tiempos, hemos aprendido mucho sobre la naturaleza del poder del Estado y las fuerzas que impulsan sus políticas, además de aprender sobre un asunto estrechamente vinculado: el sutil y diferenciado concepto de la transparencia.

La fuente de la instrucción, por supuesto, es el conjunto de documentos referidos al sistema de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) dados a conocer por el valeroso luchador por la libertad, el señor Edward J. Snowden, resumidos y analizados de gran forma por su colaborador Glenn Greenwald en su nuevo libro No Place to Hide (Sin lugar donde esconderse).

Los documentos revelan un notable proyecto destinado a exponer a la vigilancia del Estado información vital acerca de toda persona que tenga la mala suerte de caer en las garras del gigante, que viene a ser, en principio, toda persona vinculada con la moderna sociedad digital.

Nada tan ambicioso fue jamás imaginado por los profetas distópicos que describieron escalofriantes sociedades totalitarias que nos esperaban.

No es un detalle menor el hecho que el proyecto sea ejecutado en uno de los países más libres del planeta y en radical violación de la Carta de Derechos de la Constitución de Estados Unidos, que protege a los ciudadanos de persecuciones y capturas sin motivo y garantiza la privacidad de sus individuos, de sus hogares, sus documentos y pertenencias.

Por mucho que los abogados del gobierno lo intenten, no hay forma de reconciliar estos principios con el asalto a la población que revelan los documentos de Snowden.

También vale la pena recordar que la defensa de los derechos fundamentales a la privacidad contribuyó a provocar la revolución de independencia de esta nación. En el siglo XVIII el tirano era el gobierno británico, que se arrogaba el derecho de inmiscuirse en el hogar y en la vida de los colonos de estas tierras. Hoy, es el propio gobierno de los propios ciudadanos estadounidenses el que se arroga este derecho.

Todavía hoy Gran Bretaña mantiene la misma postura que provocó la rebelión de los colonos, aunque a una escala menor, pues el centro del poder se ha desplazado en los asuntos internacionales. Según The Guardian y a partir de documentos suministrados por Snowden, el gobierno británico ha solicitado a la NSA analizar y retener todos los números de faxes y teléfonos celulares, mensajes de correo electrónico y direcciones IP de ciudadanos británicos que capture su red,

Sin duda los ciudadanos británicos (como otros clientes internacionales) deben estar encantados de saber que la NSA recibe o intercepta de manera rutinaria routers, servidores y otros dispositivos computacionales exportados desde Estados Unidos para poder implantar instrumentos de espionaje en sus máquinas, tal como lo informa Greenwald en su libro.

Al tiempo que el gigante satisface su curiosidad, cada cosa que cualquiera de nosotros escribe en un teclado de computadora podría estar siendo enviado en este mismo momento a las cada vez más enormes bases de datos del presidente Obama en Utah.

Por otra parte y valiéndose de otros recursos, el constitucionalista de la Casa Blanca parece decidido a demoler los fundamentos de nuestras libertades civiles, haciendo que el principio básico de presunción de inocencia, que se remonta a la Carta Magna de hace 800 años, ha sido echado al olvido desde hace mucho tiempo.

Pero esa no es la única violación a los principios éticos y legales básicos. Recientemente, el New York Times informó sobre la angustia de un juez federal que tenía que decidir si permitía o no que alimentaran por la fuerza a un prisionero español en huelga de hambre, el que protestaba de esa forma contra su encarcelamiento. No se expresó angustia alguna sobre el hecho de que ese hombre lleva 12 años preso en Guantánamo sin haber sido juzgado jamás, otra de las muchas víctimas del líder del mundo libre, quien reivindica el derecho de mantener prisioneros sin cargos y someterlos a torturas.

Estas revelaciones nos inducen a indagar más a fondo en la política del Estado y en los factores que lo impulsan. La versión habitual que recibimos es que el objetivo primario de dichas políticas es la seguridad y la defensa contra nuestros enemigos.

Esa doctrina nos obliga a formularnos algunas preguntas: ¿la seguridad de quién y la defensa contra qué enemigos? Las respuestas ya han sido remarcadas, de forma dramática, por las revelaciones de Snowden.

Las actuales políticas están pensadas para proteger la autoridad estatal y los poderes nacionales concentrados en unos pocos grupos, defendiéndolos contra un enemigo muy temido: su propia población, que, claro, puede convertirse en un gran peligro si no se controla debidamente.

Desde hace tiempo se sabe que poseer información sobre un enemigo es esencial para controlarlo. Obama tiene una serie de distinguidos predecesores en esta práctica, aunque sus propias contribuciones han llegado a niveles sin precedentes, como hoy sabemos gracias al trabajo de Snowden, Greenwald y algunos otros.

Para defenderse del enemigo interno, el poder del Estado y el poder concentrado de los grandes negocios privados, esas dos entidades deben mantenerse ocultas. Por el contrario, el enemigo debe estar completamente expuesto a la vigilancia de la autoridad del Estado.

Este principio fue lúcidamente explicado años atrás por el intelectual y especialista en políticas, el profesor Samuel P. Huntington, quien nos enseñó que el poder se mantiene fuerte cuando permanece en la sombra; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

El mismo Huntington lo ilustró de una forma explícita. Según él, “es posible que tengamos que vender [intervención directa o alguna otra forma de acción militar] de tal forma que se cree la impresión errónea de que estamos combatiendo a la Unión Soviética. Eso es lo que Estados Unidos ha venido haciendo desde la doctrina Truman, ya desde el principio de la Guerra Fría”.

La percepción de Huntington acerca del poder y de la política de Estado era a la vez precisa y visionaria. Cuando escribió esas palabras, en 1981, el gobierno de Ronald Reagan emprendía su guerra contra el terror, que pronto se convirtió en una guerra terrorista, asesina y brutal, primero en América Central, la que se extendió luego mucho más allá del sur de África, Asia y Medio Oriente.

Desde ese día en adelante, para exportar la violencia y la subversión al extranjero, o aplicar la represión y la violación de garantías individuales dentro de su propio país, el poder del Estado ha buscado crear la impresión errónea de que lo que estamos en realidad combatiendo es el terrorismo, aunque hay otras opciones: capos de la droga, ulemas locos empeñados en tener armas nucleares y otros ogros que, se nos dice una y otra vez, quieren atacarnos y destruirnos.

A lo largo de todo el proceso, el principio básico es el mismo. El poder no se debe exponer a la luz del día. Edward Snowden se ha convertido en el criminal más buscado por no entender esta máxima inviolable.

En pocas palabras, debe haber completa transparencia para la población pero ninguna para los poderes que deben defenderse de ese terrible enemigo interno.

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La Sociedad Europea de Física desmonta la versión de EEUU y explica que el 11-S fue una demolición controlada

Mar, 27/09/2016 - 09:00
Científicos europeos han concluído que las torres gemelas fueron derribadas por una demolición controlada y no por el impacto de los aviones, que eran maniobrados por drones para crear un falso secuestro. ¿Hasta donde llegará Estados Unidos en el engaño y la mentira? Sabemos que George Bush mintió con las armas de destrucción masiva y con todo, pero esperábamos otra cosa del gobierno de Obama, y no el servilismo que ha dado al imperio financiero en sus ocho años de gobierno
La European Physical Society es una organización sin ánimo de lucro cuyo propósito es promover la física y la labor de los físicos en Europa. Fue creada en 1968 y entre sus miembros se incluyen las sociedades nacionales de física de 41 países, y unos 3200 miembros individuales. Esta asociación científica acaba de publicar en su revista, European Physics News, un artículo firmado por un grupo de científicos, ingenieros y arquitectos -Steven Jones, Robert Korol, Anthony Szamboti y Ted Walter-, donde se asegura que el derrumbe de los tres edificios del World Trade Center en los atentados del 11S fue un caso de demolición controlada.

El artículo de estos científicos señala que en agosto de 2002, el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), una institución del gobierno de EEUU, inició lo que se convertiría en una investigación de seis años sobre el derrumbe el 11 de Septiembre de 2001 de las dos Torres Gemelas o World Trade Center (WTC) y el menos conocido colapso del Edificio 7 del WTC, que no fue alcanzado por ningún avión.

El NIST condujo las investigaciones en base a una premisa: que las caídas de las Torres Gemelas y del WTC 7 eran los únicos casos conocidos de total colapso estructural de rascacielos a causa del fuego. Ciertamente, nunca antes del 11-S se había producido un colapso total de un rascacielos con estructura de acero, con la excepción del terremoto de México de 1985, que produjo la caída de un edificio de 21 plantas, aunque los defectos en su construcción explican probablemente tal caída.

Los expertos norteamericanos del NIST señalaron tras varios años de investigación y de posponer sus conclusiones que el fuego causado por la explosión del combustible de los aviones había provocado el colapso de los edificios. Sin embargo, quince años después del evento, un creciente número de físicos, arquitectos e ingenieros rechazan esta explicación.

En primer lugar los edificios con una estructura de acero han soportado grandes incendios sin caer por cuatro principales razones:
  1. Los incendios no generan temperaturas lo bastante elevadas como para calentar las grandes estructuras hasta el punto de hacerlas colapsar, además de no durar lo suficiente para ello. Según los datos, en el caso del WTC, el factor de seguridad era de 3 o mayor, lo que requeriría un calor de 660ºC al menos para provocar el derrumbe.
  2. La mayor parte de los rascacielos tienen sistemas de supresión de incendios como rociadores de agua, que impiden a aquellos liberar la suficiente energía como para calentar el acero hasta un punto crítico.
  3. Las partes estructurales están protegidas por materiales resistentes al fuego, que están diseñados para impedir a éste alcanzar temperaturas lo suficientemente altas para producir un colapso.
  4. Los rascacielos con estructura de acero son sistemas altamente resistentes. De este modo, si se produce un fallo localizado, esto no lleva al colapso de toda la estructura. A lo largo de la historia, se conocen tres rascacielos que sufrieron colapsos parciales debido a incendios, pero ninguno de ellos llevó a un colapso total del edificio. Otro número incontable de rascacielos han sufrido incendios enormes y de larga duración sin sufrir siquiera colapsos parciales. Los grandes edificios están también preparados para resistir terremotos y huracanes. El acero es tanto fuerte y resistente como dúctil y esto le permite, a diferencia del cemento, resistir las grandes presiones.
Las Torres Gemelas habían sido diseñadas específicamente para resistir el impacto de un gran avión de pasajeros, como explicó el principal ingeniero de su estructura, John Skilling, en una entrevista con el Seattle Times tras el atentado con bomba contra el WTC en 1993. “Nuestros análisis indicaron que el principal problema sería que todo el combustible del avión entraría en el edificio y se produciría así un horrendo incendio. Mucha gente moriría”, dijo. “Sin embargo, la estructura del edificio continuaría allí”. Por contra, las Torres Gemelas sufrieron un total colapso, y no una de ellas, sino las dos y con muy poco tiempo de diferencia.

Skilling afirmó que el único mecanismo que podría derribar las Torres Gemelas era una explosión interna controlada. Estas explosiones cortarían las columnas de acero en una área lo suficientemente amplia como para causar el derrumbe del edificio. Esta técnica requiere la destrucción, en primer lugar, de las columnas centrales para hacer que el edificio se derrumbe hacia abajo y hacia su interior, un fenómeno llamado “implosión”.

El colapso del Edificio 7 del WTC -que no fue alcanzado por ningún avión- reviste un especial interés porque tiene todos los signos de una implosión. El edificio de 32 metros (8 pisos) se derrumbó totalmente en 2,25 segundos de caída libre. Su caída fue de una forma simétrica. Su marco de acero se destruyó casi totalmente y se depositó en la base del edificio. El NIST concluyó, sin embargo, que el colapso fue causado por incendios. El NIST ignoró todas las evidencias que refutaban sus conclusiones, ya determinadas de antemano. Ellos negaron también la caída libre del edificio. Sólo después de ser desafiados por físicos como David Chandler y Steven Jones, que midieron la caída en vídeo, el NIST reconoció que se había producido una caída libre en 2,25 segundos.

En lo que se refiere a las Torres Gemelas, numerosos científicos preguntaron al NIST cuál era la causa de que, según su teoría, las partes bajas de los edificios no hubieran frenado o ralentizado la caída de las superiores, donde se había producido el incendio que, según el NIST, había producido el colapso. Su respuesta fue que era “incapaz de proporcionar una explicación plena sobre el colapso total de los dos edificios”. Sus computadores no fueron capaces de replicar una caída igual en base a los datos de la teoría del NIST.

El NIST afirmó que la presencia bien documentada de metal derretido de color naranja que se ve saliendo de las torres en los siete minutos antes de su colapso era aluminio del avión combinado con material orgánico, pero, sin embargo, los experimentos han demostrado que el metal derretido naranja emana de una “reacción de termita” que se utiliza para debilitar una estructura antes de una voladura.
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Ver: 15 Years Later: On the Physics of High-Rise Building Collapses
En este blog, Todo sobre el 11-S

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Estancamiento secular y agonía del capitalismo

Mar, 27/09/2016 - 07:01
Immanuel Wallerstein, La Jornada

Los economistas del mundo están batallando con algo nuevo que les es muy difícil explicar. ¿Por qué es que los precios del mercado de valores han continuado subiendo pese al hecho de que algo conocido como crecimiento parece estar estancado? En la teoría económica dominante no se supone que funcione de tal modo. Si no hay crecimiento, los precios del mercado deberían declinar, estimulando por tanto el crecimiento. Y cuando se recupera el crecimiento, entonces los precios del mercado vuelven a subir.

Todos aquellos que son fieles a esta teorización dicen que la anomalía es una aberración momentánea. Algunos niegan incluso que sea cierto. Pero hay otros que consideran la anomalía un desafío importante a la teorización dominante. Buscan revisar la teorización para que tome en cuenta lo que muchos ahora llaman estancamiento secular. Los críticos incluyen a prominentes personas, algunos de ellos laureados con el Premio Nobel. Incluyen pensadores tan diferentes como Amartya Sen, Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Stephen Roach.

Aunque cada una de estas personas tiene una diferente línea de argumentos, comparten algunas creencias. Todos ellos consideran que lo que hagan los Estados tiene un impacto grande en lo que ocurre. Todos ellos consideran que la situación actual es poco sana para la economía como un todo y ha contribuido a un incremento significativo en la polarización del ingreso real. Todos ellos consideran que se debe intentar movilizar la opinión pública para ponerle presión a las autoridades gubernamentales para que actúen formas específicas. Y todos ellos consideran que aunque continuara la actual situación anómala y poco sana todavía algún tiempo, existen políticas estatales apropiadas que harán posible una economía menos polarizada y más sana.

Hace no tanto, el estancamiento secular fue un término utilizado por muchos analistas, primordialmente para describir el estado de la economía japonesa, al comienzo de los años 90 del siglo XX. Pero desde 2008 el uso del concepto se ha aplicado a diversas regiones –miembros de la zona del euro, como Grecia, Italia e Irlanda; Estados ricos en petróleo, como Rusia, Venezuela y Brasil; recientemente también Estados Unidos, y potencialmente actores económicos previamente fuertes como China o Alemania.

Uno de los problemas de quienes buscan entender lo que está ocurriendo es que diferentes analistas utilizan diferentes geografías y diferentes calendarios. Algunos hablan de la situación Estado por Estado y algunos intentan evaluar la situación en la economía-mundo como un todo. Algunos piensan que el estancamiento secular comenzó en 2008; otros dicen que fue en la década de los 90. Otros más piensan que viene de finales de los 60, y unos cuantos más la sitúan aun antes.

Déjenme proponerles una vez más otro modo de entender el estancamiento secular. La economía-mundo capitalista ha existido en partes del globo desde el siglo XVI. Yo le he llamado el sistema-mundo moderno. Se ha expandido de un modo constante en lo geográfico terminando por abarcar el mundo entero desde mediados del siglo XIX. Ha sido un sistema muy exitoso en términos de su principio rector: la interminable acumulación de capital. Es decir, la búsqueda de acumular capital de modo de acumular más capital aún.

El moderno sistema-mundo, como todos los sistemas, fluctúa. También tiene mecanismos que limitan las fluctuaciones y lo empujan hacia un renovado equilibrio. Esto semeja un ciclo de altas y bajas. El único problema es que las caídas nunca retornan al punto bajo previo, sino a uno un poco más alto. Esto se debe a que en el complejo patrón institucional hay resistencia a ir hasta el fondo. La forma real de los ritmos cíclicos es dos pasos hacia arriba y un paso hacia abajo. Por tanto, el punto de equilibrio se mueve.

Si uno mide la abscisa de las tendencias, se mueven hacia una asíntota de 100 por ciento, que por supuesto no pueden cruzar. Un poco antes de dicho punto (digamos, cerca del 80 por ciento), las curvas comienzan a fluctuar alocadas. Esto es señal de que nos hemos movido al interior de la crisis estructural del sistema. Se bifurca, lo que quiere decir que son dos diferentes, casi opuestos, modos de optar por un sistema sucesor (o sistemas). Lo único que no es posible, es hacer que el actual sistema opere del modo normal anterior.

Mientras que antes de ese punto los grandes esfuerzos por transformar el sistema tuvieron como efecto pocos cambios, ahora lo opuesto es cierto. Cada pequeño esfuerzo por cambiar el sistema tiene un gran impacto. Es mi argumento que el sistema-mundo moderno entró en su crisis estructural cerca de 1970 y se mantendrá en ella todavía otros 20-40 años más. Si deseamos evaluar las acciones útiles, necesitamos tener en cuenta dos temporalidades diferentes: el corto plazo (a lo sumo tres años) y el mediano plazo.

A corto plazo lo que podemos hacer es minimizar el sufrimiento de quienes son los más afectados negativamente por la creciente polarización en el ingreso que está ocurriendo. La gente vive en el corto plazo y necesita alivio inmediato. Sin embargo, tal alivio no cambiará el sistema. El cambio puede ocurrir a mediano plazo conforme los que favorecen una clase u otra de sistema sucesor obtienen la suficiente fuerza para inclinar la bifurcación hacia su propia dirección.

He aquí el peligro de no ir lo suficientemente lejos en el análisis crítico del sistema. Sólo si uno mira con claridad que no hay salida del estancamiento persistente uno puede de hecho volverse lo suficientemente fuerte para ganar la batalla política y moral.

Una punta de la bifurcación pugna por remplazar el capitalismo por otro sistema que será tan malo o más que el anterior, manteniendo los rasgos cruciales de jerarquía, explotación y polarización. La otra punta pugna por un nuevo sistema que sea relativamente igualitario y relativamente democrático.

En los años por venir, habrá vueltas que parezcan indicar que el sistema vuelve a funcionar. Puede incluso subir el nivel de empleo en el sistema como un todo (la medida clave del estado del sistema). Pero tal alza no podrá durar mucho, porque la situación global es demasiado caótica. Y el caos paraliza la presteza de los poderosos emprendedores y de las personas simples por igual, en lo tocante a gastar el capital remanente en formas que tienen el riesgo de pérdida y, por tanto, de su supervivencia.

Estamos en un alocado viaje, uno que no es nada placentero. Si nos hemos de comportar con sensatez, el primer requisito es la claridad de análisis, seguida de decisiones morales y juicio político. El fondo del asunto es que ya hace mucho rebasamos el punto en que el capitalismo como sistema histórico pueda sobrevivir.
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Traducción: Ramón Vera HerreraUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Deutsche Bank y el fantasma de Lehman Brothers

Mar, 27/09/2016 - 02:01

Las acciones del mayor banco alemán se desplomaron ayer otro 7,54% superando, en lo que va de año, una caída de más del 50%, aunque Angela Merkel no quiere oír hablar de rescate mientras el mercado vuelve a especular con la posibilidad de una ampliación de capital. En este sentido siguen creciendo las dudas sobre el estado de las cuentas de Deutche Bank y de cómo va a resolver los diferentes frentes legales que tiene abiertos, incluida una posible multa de 14.000 millones de dólares (12.500 millones de euros).

La entidad alemana lidera las caídas de los bancos europeos y los 5.500 millones de euros que ha provisionado para afrontar sus problemas legales y la posibilidad de que tenga que ampliar capital para afrontar esa factura resultan insuficientes. Además de la investigación en EEUU sobre su papel en la distribución de hipotecas basura, Deutsche Bank también está siendo investigado por manipulación de divisas, metales preciosos y sacar capitales de Rusia.

El detonante del desplome de ayer fue la noticia de que la canciller Angela Merkel descarta cualquier tipo de ayuda estatal a Deutsche Bank antes de las próximas elecciones de septiembre de 2017, según adelantaba el semanario Focus este fin de semana, quien también mantenía que la canciller negó la ayuda para resolver estos problemas legales en EEUU. Por su parte, Jörg Eigendorf, portavoz de Deutsche Bank, ha asegurado que los fundamentos del banco son "fuertes" y ha culpado a la "especulación pura" de las caídas en bolsa. Asimismo, en una entrevista con la cadena CNBC ha dicho que no hay planes para ampliar capital, que el banco puede resolver sus problemas por sí solo y que no ha buscado ayuda de las autoridades alemanas por sus problemas legales en EEUU.

El fantasma del Lehman europeo Las preocupaciones sobre el banco son globales, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya avisó a comienzos de verano que suponía el "mayor contribuyente neto a los riesgos sistémicos globales" tras suspender los test de estrés en EEUU. El año pasado la entidad perdió cerca de 6.800 millones de euros y tuvo un tormentoso arranque de año en bolsa, con una caída del 40% en menos de mes y medio.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, tuvo que salir en público a respaldar a la entidad, pero en el mercado resurgía el temor al Lehman Brothers europeo, un fantasma que ya recorrió los mercados en 2013. De fondo, ruido de sable sobre un posible impago de un bono, una rabieta en el mercado que Deutsche controló con un plan de recompra de deuda. Este verano también resurgió el viejo rumor de una fusión con Commerzbank, segunda entidad alemana, opción que Deutsche Bank desmintió aunque su consejero delegado reconocía que serían necesarias más fusiones en el sector financiero alemán.

Los esfuerzos por levantar un banco lastrado por su papel en la crisis financiera han incluido el abandono de las operaciones en una decena de países y una fuerte reducción de plantilla con el objetivo de controlar costes. Mientras, la rentabilidad del banco sigue sufriendo en un entorno de tipos de interés bajos. De hecho, Deutsche Bank ha criticado públicamente al BCE.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Elogiar al uno por ciento: ¿tan buena es la desigualdad para la economía?

Lun, 26/09/2016 - 02:52
Michael Hudson, Sin Permiso

Parafraseando a Mark Twain, todo el mundo se queja de la desigualdad, pero nadie hace nada por remediarla.

Lo que hace la gente es utilizar el término «desigualdad» como punto de partida para proferir sus propias opiniones sobre cómo edificar una sociedad más próspera y al mismo tiempo más igualitaria. El cariz de dichas opiniones dependerá en gran medida de si ven al uno por ciento como un agente innovador, ingenioso y creativo, que crea riqueza e impulsa con ello al resto de la sociedad, o si, tal y como han descrito los grandes economistas clásicos, el estrato más rico de la población está más bien constituido por rentistas, que obtienen sus ingresos y riquezas del 99 por ciento en calidad de propietarios ociosos, monopolistas y banqueros rapaces.

Las estadísticas económicas muestran con imparcialidad las tendencias de la desigualdad en el mundo. Tras alcanzar su punto álgido en 1920, las reformas de la Gran Depresión contribuyeron a que la distribución de la renta fuera más equitativa y estable hasta 1980.[1] Entonces, a la luz del thatcherismo en Inglaterra y de la reaganomía en los Estados Unidos, la desigualdad empezó a dispararse. Y se disparó aún más por efecto del sector financiero (especialmente cuando los tipos de interés se retrajeron del pico del 20 por ciento en 1980, propiciando con ello el mayor auge de la historia del mercado de bonos). Los bienes inmuebles y la industria fueron a la sazón objeto de una financiarización, es decir, de un apalancamiento de la deuda.

La desigualdad aumentó de forma constante hasta el colapso financiero global de 2008. Desde entonces, puesto que se rescató a los banqueros y a los titulares de bonos en vez de a la economía, el uno por ciento con mayores ingresos ha tomado sobradamente la delantera al porcentaje restante. Entretanto, el 25 por ciento con ingresos más bajos ha sido testigo de un grave deterioro de su patrimonio neto y de sus ingresos relativos.

Huelga decir que los más ricos poseen sus propios agentes de relaciones públicas, a su vez respaldados por la tradicional falange de necios útiles del mundo académico. Tanto es así que desde hace ya un siglo la disciplina predominante en ciencias económicas se ha convertido en un ensalzamiento de la clase rica rentista, y puesto que la desigualdad se está expandiendo excepcionalmente en la actualidad, los que elogian al uno por ciento se han encontrado con una necesidad acuciante de adquirir sus servicios.

Un caso ilustrativo es el del economista escocés Angus Deaton, autor de The Great Escape: Health, Wealth, and the Origins of Inequality [La gran escapada: salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad]. (2013). Deaton fue elegido presidente de la AEA en 2010 y galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2015 por sus análisis de las tendencias de consumo, distribución de las rentas, pobreza y bienestar, los cuales había presentado de modo que no causaran ofensa entre los ricos e incluso trataran el statu quo crecientemente desigual como algo perfectamente natural e instalado en su propia clase de equilibrio matemático. (Este tipo de razonamiento matemático circular es el principal criterio de la buena economía hoy en día.)

En su libro trata el filme La gran apuesta como una metáfora. Así, trae a colación burlonamente que a nadie se le habría ocurrido titular la película «Los prisioneros que quedaron atrás». Al describir a los fugitivos como brillantes innovadores, asume que el uno por ciento más rico debe haber sido, de igual modo, lo suficientemente ingenioso e imaginativo para romper las cadenas del pensamiento convencional con el fin único de innovar. Los fundadores de Apple, Microsoft y otras empresas informáticas son objeto de alabanza porque enriquecen las vidas de los demás. Por añadidura, la economía en su conjunto ha experimentado un crecimiento más o menos constante, sobre todo en el ámbito de la sanidad pública, lo que ha permitido prolongar la esperanza de vida de las personas, derrotar enfermedades y propiciar una mayor innovación farmacéutica.

Hace poco compartí escenario con el Sr. Deaton en Berlín, acompañado también de mi amigo David Graeber. Los tres estamos a la espera de que la fabulosa editorial Klett-Cotta, la cual había organizado aquel evento en el Festival de Literatura de Berlín a mediados de septiembre, publique este otoño nuestros libros en su traducción al alemán.

De algún modo, encuentro que la analogía de Deaton con la película La gran apuesta es muy acertada. Es cierto que los ricos han escapado. Sin embargo, lo realmente importante es de qué han escapado. Han escapado de la regulación y del régimen fiscal (gracias a los enclaves bancarios inscritos en paraísos fiscales y a una reformulación de las leyes fiscales para transferir la carga fiscal al trabajo y a la industria). Pero, sobre todo, los gansters de Wall Street han escapado del enjuiciamiento penal. ¡Qué necesidad hay de zafarse de la cárcel si puedes antes evitar que te atrapen y te enjuicien!

Un elevado número de libros recientemente publicados —de lo que se ha hecho eco la página editorial del Wall Street Journal— defiende la hipótesis de que el uno por ciento más rico es más inteligente que la mayoría. Al menos, lo suficientemente inteligente para ingresar en las principales escuelas de negocios y obtener su Máster en Administración de Empresas (MBA, por sus siglas en inglés), con objeto de financiarizar empresas mediante el método zaitech u otras formas de apalancamiento de deuda, y cosechar así (de hecho, «ganar») enormes bonificaciones.

Lo cierto es que no hay que ser muy inteligente para acumular tanto dinero. Todo lo que hace falta es ser codicioso. Y eso no lo enseñan en las escuelas de negocios. Efectivamente, cuando estuve trabajando como analista de balanza de pagos del Chase Manhattan Bank, me dijeron que los mejores operadores de divisas provenían de los barrios bajos de Brooklyn o Hong Kong. Al parecer estos dedican la vida entera a ganar dinero, con la única meta de ascender a la proverbial clase de los Babbitt de nuestra era: nuevos ricos carentes de una verdadera curiosidad cultural o intelectual.

Sin lugar a dudas, los banqueros que se aventuran a «extender el sobre» (eufemismo con el que los defraudadores se refieren a infringir la ley, tal y como hizo Citigroup en 1999 cuando se fusionó con la aseguradora Traveler antes de que la administración Clinton rechazara la ley Glass-Steagall) necesitan abogados inteligentes. Donald Trump explicó la clave que había aprendido del abogado de la mafia Roy Cohn: no importa tanto la ley, sino qué juez esté de tu lado. Más aún, los tribunales estadounidenses han sido privatizados mediante la elección de jueces cuyos contribuyentes de campaña respaldaban a los desreguladores y a los que prefieren no enjuiciar. De este modo los ricos pueden librarse de las leyes.

Pese a que a ningún cinéfilo le gustaría ver a los héroes de La gran apuesta detenidos y escoltados de vuelta a su campo de concentración, una gran mayoría desearía que los ladrones de Wall Street de Citigroup, Bank of America y otros defraudadores de hipotecas basura fueran a la cárcel, junto con Angelo Mozilo de Countrywide Financial. Poco amor muestran por cabilderos políticos como Alan Greenspan, el fiscal general Eric Holder o Lanny Breuer y sus hombres a sueldo, quienes abiertamente se negaron a perseguir el fraude fiscal.

Deaton sí cita en su libro a los «rentistas» o especuladores, pero en el sentido de Buchannan, su predecesor en el Premio Nobel, ubicando la especulación en el gobierno y no en los bienes inmuebles, los monopolios como las farmacéuticas o la informática, la sanidad, las empresas de televisión por cable y las altas finanzas. Por lo tanto, toda la culpa de la pobreza recae bien sobre el gobierno, bien sobre los deudores, arrendatarios, desempleados y los que no son de buena cuna, principales víctimas de la actual economía especulativa.

La gran apuesta de Deaton prevé algunos problemas, pero no en el seno del sistema económico, no en la deuda ni en el monopolio, no en la crisis de hipotecas basura o en el fraude fiscal. Él señala el calentamiento global como principal problema, pero no el poder político de la industria petrolera. Destaca la educación como modo de que el 99 por ciento prospere, pero no dice nada del conflicto de los préstamos estudiantiles, la farsa de las universidades con fines de lucro que financian una educación basura con préstamos bancarios garantizados por el Estado.

Deaton mide la gran mejora del bienestar por el PIB (producto interior bruto). Lloyd Blankfein de Goldman Sachs describió señaladamente a los gestores y socios de su banco de inversiones como los sujetos más productivos de los Estados Unidos por estar ganando 20 millones de dólares anuales (bonificaciones no incluidas), todo lo cual registraba como contribución de la «producción» del sector financiero al PIB. No existe ningún concepto en virtud del cual esto sea lo que los economistas denominan una actividad suma cero, es decir, que los salarios de Goldman Sachs podrían ser poco productivos, parasitarios, predadores y suponer pérdidas o gastos generales para el resto de la economía.

Tales pensamientos no se derivan de las opiniones sonrientes fomentadas por el uno por ciento. El himno de alabanza de Deaton a las élites presupone que todo el mundo gana lo que recibe, con lo que desempeña un papel productivo y no extractivo.

Una negación aún más flagrante de la especulación y la búsqueda de rentas la encontramos en el nuevo libro de uno de los fundadores de Bain Capital (la empresa de Mitt Romney), Edward Conard, The Upside of Inequality («El lado bueno de la desigualdad»), el cual arremete contra los «demagogos» y «propagandistas» que reivindican que las ganancias del uno por ciento son de sobra inmerecidas, no salariales. Curiosamente, no incluye a Adam Smith, David Ricardo o John Stuart Mill en su lista de «propagandistas». Hasta ahora las ciencias económicas clásicas del libre mercado trataban precisamente de eso: liberar las economías de los desmerecidos ingresos por alquiler y los crecientes precios del suelo de los que los arrendatarios se benefician «mientras duermen», según explicaba John Stuart Mill. Este libro propagandístico, por consiguiente, tergiversa el programa al que instaban los principales fundadores de las ciencias económicas: arrendamiento de la propiedad pública o recaudación por el suelo, arrendamiento de los recursos naturales y explotación pública de los monopolios naturales, todo ello liderado por el sector financiero.

Para Conard, el motivo de la desorbitada riqueza del uno por ciento no es la especulación financiera, inmobiliaria o monopolística, sino las maravillas de la economía de la información; es la «destrucción creativa» de la tecnología menos productiva, acuñada por Josef Schumpeter, fruto del duro trabajo de los innovadores más entregados, cuya creatividad eleva el nivel de vida de todo el mundo. Por tanto, la riqueza del uno por ciento es una medida de la marcha hacia adelante de la sociedad, no unos gastos generales rapaces extraídos de la economía en su conjunto.

La conclusión de la política de Conard es que la regulación y el régimen fiscal ralentizan esta marcha de las economías hacia la prosperidad guiada por el uno por ciento. El Wall Street Journal, en una reseña laudatoria del libro, resumió su mensaje del siguiente modo: Conard asegura que «la redistribución –ya sea a través de los impuestos, las restricciones regulatorias o las normas sociales— parece tener efectos tremendamente perjudiciales para la asunción de riesgos, la innovación, la productividad y el crecimiento a largo plazo, especialmente en una economía en la que la innovación derivada de la asunción de riesgos emprendedora por parte de los talentos mejor formados es cada vez más el motor del crecimiento».2] ¡Su solución es bajar los impuestos a los ricos!

Mi amigo Dave Kelley constata el mensaje normativo que se repite ad nauseum últimamente: la afirmación de que «iniciativas progresistas como la tributación acaban por dañar la economía en vez de contribuir a mejorarla. Esta teoría de “yo te alimentaría, pero entonces acabarías siendo dependiente de la comida” resulta capital para mostrar cómo sociedades de consumo como la nuestra están volviendo a las distribuciones feudales de la riqueza». Esta parece ser la propuesta política de los tres principales candidatos a la presidencia de los EEUU, en este mundo moderno unido y posciudadano, en el que las elecciones se llevan a cabo de un modo muy parecido a como se hacía en los consulados de los últimos días de la República romana.
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Notas:
[1] Anthony B. Atkinson, autor de Inequality: What Can Be Done? acuñó el término “Giro de la desigualdad” para describir el momento en que la desigualdad económica empezó a expandirse en 1980. Fue mentor de Thomas Piketty, y juntos colaboraron con Saez para crear una base de datos histórica sobre las rentas más altas.
[2] Richard Epstein, “The Necessity of the Rich,” Wall Street Journal, 15 de septiembre, 2016. La única crítica del reseñador liberal resulta desternillante: «El Sr. Conard pasa por alto un elevado número de posibles reformas. De hecho, nunca discute el menoscabo de la legislación sobre patentes (un verdadero inhibidor de la innovación) o la ímproba cultura del cumplimiento que ha surgido a raíz de la Dodd-Frank y la ObamaCare, o cómo la ordenación territorial, la estabilización del alquiler y las leyes de acceso a una vivienda asequible están ahogando el mercado inmobiliario. Al ignorar la creciente amenaza que la regulación supone para la economía, su argumento sobre el beneficio de la desigualdad es mucho más débil de lo que debería».Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bahama Leaks: desnudan lavado fiscal de Pinochet, Aznar, Macri, Fox y Calderón

Dom, 25/09/2016 - 18:49

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Los máximos promotores del desahuciado neoliberalismo en Latinoamérica emergen en el blanqueo de paraísos fiscales desde las islas Caimán, pasando por Panamá hasta Bahamas.

El neoliberalismo de Latinoamérica expele su insoportable hediondez en varios paraísos fiscales desde las cuentas de 2 mil 642 mexicanos entre los 100 mil blanqueadores de la lista Falciani (los SwissLeaks) de HSBC/Suiza (https://goo.gl/3i0dwb) hasta “Los papeles de Panamá de Vargas Llosa (https://goo.gl/KnRc70)”.

Se han filtrado datos de 175 mil sociedades opacas y 1.3 millones de documentos en el paraíso fiscal de Bahamas (https://goo.gl/QpPPdJ), en los que resaltan Meritor Investment Ltd y Ashburton Company Ltd, del dictador chileno general Augusto Pinochet Ugarte, su hijo Marco Antonio, así como la participación del presidente argentino, Mauricio Macri, su padre Francisco y su hermano Mariano con el Grupo Sogma (https://goo.gl/mctsbT), al unísono de 431 mexicanos hasta ahora “intocables (https://goo.gl/BaMS3y)”.

También asoma el fugaz ex presidente argentino Fernando de la Rúa con dos sociedades, Furia Investment Holdings Inc y Bonds Cay Development Bahamas Ltd. El zelote neoliberal Macri ya había sido desnudado con sus empresas Fleg Trading y Kagemusha SA por los explosivos papeles de Panamá (https://goo.gl/3HlEBX).

The Irish Times comenta que “los datos de Bahamas Leaks, cuando se cotejan con los papeles de Panamá, proveen una fresca introspección a las tratativas offshore de políticos, criminales (sic) y ejecutivos, así como los banqueros y abogados que ayudan a mover el dinero (https://goo.gl/TqXtyu)”. Nicholas Shaxson, autor de Las islas del tesoro: paraísos fiscales y los hombres que roban al mundo (http://treasureislands.org/), fustiga que Bahamas se encuentra a la par con Panamá en términos de su sed y su tolerancia para el dinero sucio (sic).

Mossack Fonseca, con sede en Panamá, con 20 mil (sic) entidades en Bahamas, forma parte del mefítico grupo.

El portal Critica.com.pa glosa que “los archivos de Bahamas revelan detalles sobre las actividades offshore de primeros ministros, ministros de gabinete, príncipes y delincuentes convictos (https://goo.gl/DNkfbE)”.

Nada nuevo sobre el impulsor del neoliberalismo en Latinoamérica, impuesto por un golpe de Estado con bendición de Kissinger, general Pinochet, quien ya había sido descubierto con sus pestilentas cuentas en el banco Riggs, en Washington (https://goo.gl/NNbUjJ). Como no puedo ahondar sobre la cleptocracia integral de 175 mil sociedades y 1.3 millones de documentos, seré mas estratégico y regional.

Perturba el pletórico número de ejecutivos de Pemex con cuentas espurias en Bahamas. Luego preguntan adónde fue a dar la fortuna de Pemex, hoy privatizado, para ocultar cadáveres y delincuentes.

Brotan ex funcionarios y/o contratistas de los panistas Fox y Calderón (https://goo.gl/6jTPa9): Ignacio Quesada, ex director de Finanzas Pemex y ex jefe de asesores en Sedesol y Hacienda del ahora senador panista Ernesto Cordero (íntimo de Calderón), quien expectoró que los mexicanos podían vivir con 6 mil pesos al mes,… pero siempre que se tengan millonarias cuentas alternas en Bahamas.

Las empresas lavadoras de Pemex: Mavi International Corp, Lion Asset Management, Pasco International Ltd, Geological Investment Ltd, Elan Overseas Ltd y Grupo Aknuum –accionista de la infecta Oceanografía, conectados a los hijastros de Fox (https://goo.gl/hcxLDt)–, de los hermanos Hernández Mena, con sus empresas Gixi Ltd y Fortiver Holdings Ltd, enlazados a los gobiernos panistas de Calderón y Fox.

La criminalidad fiscal de Fox no es nueva cuando su también locuaz ex canciller Castañeda Gutman fue desnudado en su asociación con el banco defraudador Stanford, que lavaba al cártel del Golfo (https://goo.gl/x7pk90).

Varios personajes del entramado panista de Fox y Calderón fueron descubiertos ocultando cuentas paradisiacas: Fernando Canales Clariond, ex secretario de Economía y Energía de Fox, y Fernando Gómez-Mont (https://goo.gl/zNRQOC), ex secretario de Gobernación de Calderón e íntimo de su esposa, Margarita Zavala.

Destacan las cuentas de Olegario Vázquez Raña, Olegario Vázquez Aldir y María de los Ángeles Aldir –presuntamente ligados a Marta Sahagún de Fox– mediante sus radios, televisoras, periódicos, hospitales, hoteles y bancos, con cuatro empresas: Radal Global, Mundella Global, Albino Hall Holdings Ltd. y Marshalls Creek (https://goo.gl/NfFqL5). ¡Qué bonito!

¿Quién investiga?

¡Luego preguntan por qué impera tanta desinformación en el México neoliberal itamita!

Son también exhibidos los controladores de Comex: Marcos Achar Levy, Marcos Achar Mehoyas y Salomón Achar Achar, mecenas del mendaz portal enlace judío e íntimos de una candidata del PAN a la Presidencia (https://goo.gl/W7RoRY).

Otro personaje vinculado al gobierno de Fox y Calderón es el prófugo Gastón Azcárraga –familiar del mandamás de Televisa–, quien descuartizó a Mexicana de Aviación.

Perturba que Alberto Bazbaz Sacal, encargado de la Unidad de Inteligencia (sic) Financiera e inmerso en varios macabros escándalos –desde el caso Paulette hasta el surrealismo de Ficrea (https://goo.gl/BtYRK8), en complicidad con el vilipendiado titular de Condusef– no descubra nada del descarado lavado en HSBC/Suiza ni en papeles de Panamá ni en Bahamas Leaks.

Sin eludir los fétidos nombres fundidos al PRI, no se puede soslayar la operatividad delincuencial del eje criminal fiscal del PAN con el Partido Popular español en los paraísos fiscales con sus metástasis pasadas y presentes en Televisa (https://goo.gl/ib1RKl), banco Santander (https://goo.gl/ABZTiZ) y el polémico BBVA Bancomer, cuya bisagra se subsume en los controvertidos quehaceres del empresario cultural de Televisa y de Alberto Bailleres, del grupo BAL y mandamás del ITAM, consagrado al desmantelamiento del México profundo.

No es gratuito que Banco Santander, anterior accionista de Televisa, haya abierto “559 sociedades en Bahamas para sus clientes (https://goo.gl/65AWJS)”.

Toda la emética megacorrupción de OHL está impregnada por las tratativas mafiosas de José María Aznar y el Partido Popular (https://goo.gl/nFrvgc), cuya hediondez se ha vuelto intolerable, en conjunción con el megacorrupto Antonio Solá Reche, su ideólogo y anterior jefe de la inmunda campaña electoral del panista Calderón (http://goo.gl/TNkyOO).

El lavado del Partido Popular es ya proverbial (https://goo.gl/atbUps).

De manera más causal que casual, el fondo buitre Cerberus, asociado a la familia Aznar (https://goo.gl/ZVA3Jn), ostenta sus filiales en Bahamas (https://goo.gl/xZqP0A).

Bahamas Leaks es la punta del iceberg de la criminalidad fiscal y/o su espurio blanqueo inherentes al modelo neoliberal iberoamericano condensado en el eje del Partido Popular y el PAN con sus infectas metástasis empresariales y culturales.

Mas allá de las personas, se trata de una estructura criminal trasnacional muy bien aceitada en Iberoamérica que no solamente blanquea dinero, sino también pretende lavar imágenes pútridas mediante la desinformación de sus poderosos multimedia.

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Los emails explosivos de Hillary Clinton

Dom, 25/09/2016 - 08:01
Los anglosajones son expertos en “lavado” de la memoria colectiva. Les basta con presentar excusas a quienes no tienen cómo castigarlos por los errores cometidos y, a partir de ahí, ¡borrón y cuenta nueva! Por supuesto, las excusas nunca van dirigidas a los organismos a los que mintieron.
Manlio Dinucci, Red Voltaire

De vez en cuando, Occidente saca del armario algunos esqueletos, en lo que constituye un ejercicio de «limpieza moral de verano» con objetivos político-mediáticos.

En Gran Bretaña, una comisión de la Cámara de los Comunes criticó a David Cameron por la intervención militar de 2011 en Libia, emprendida bajo su mandato como primer ministro. Pero la comisión no criticó a Cameron por la agresión militar que destruyó un Estado soberano sino por haber emprendido esa guerra sin «inteligencia» adecuada y sin plan para la «reconstrucción» [1].

Lo mismo hizo Barack Obama en abril de este año 2016, cuando declaró haber cometido en el caso de Libia el «peor error», pero no por haber destruido ese país utilizando las fuerzas de la OTAN bajo las órdenes de Estados Unidos sino por no haber planificado «The Day after», o sea lo que vendría después. Al mismo tiempo, Obama reiteró su apoyo a Hillary Clinton, hoy candidata a la presidencia. O sea, la misma Hillary Clinton que, como secretaria de Estado, lo convenció para que autorizara una operación secreta contra Libia –incluyendo el envío de fuerzas especiales y la entrega de armamento a grupos terroristas– para preparar el asalto aeronaval de Estados Unidos y la OTAN contra ese país.

Los correos electrónicos de Hillary Clinton, posteriormente revelados, demuestran cuál fue el verdadero objetivo de la guerra contra Libia: impedir el proyecto de creación de organismos financieros autónomos de la Unión Africana y de una moneda africana alternativa al dólar y al franco CFA, que Kadhafi pensaba concretar gracias a los multimillonarios fondos soberanos de Libia.

Después de haber destruido el Estado libio, Estados Unidos y la OTAN, junto a las monarquías del Golfo, emprendieron la operación secreta que debía acabar con el Estado sirio, infiltrando en Siria fuerzas especiales y grupos terroristas que acabaron pariendo el Emirato Islámico (Daesh, también designado como Estado Islámico o con siglas como EI, EIIL, ISIL o ISIS).

Uno de los numerosos correos electrónicos de Hillary Clinton que el Departamento de Estado tuvo que desclasificar a raíz del escándalo provocado por las revelaciones de Wikileaks menciona uno de los objetivos fundamentales de la operación, aún en marcha, contra Siria. En el correo electrónico desclasificado como «case number F-2014-20439, Doc No. C05794498» [2], la secretaria de Estado Hillary Clinton escribe, el 31 de diciembre de 2012: «Es la relación estratégica entre Irán y el régimen de Bachar al-Assad lo que permite a Irán socavar la seguridad de Israel, no a través de un ataque directo sino a través de sus aliados en Líbano, como el Hezbollah.» La señora Clinton subraya entonces que «la mejor manera de ayudar a Israel es ayudar a la rebelión en Siria que ya dura desde hace más de un año», o sea desde 2011, y sostiene que para poner de rodillas a Bachar al-Assad hay que recurrir «al uso de la fuerza» para «poner en peligro su vida y la de su familia».

En ese correo electrónico, Hillary Clinton concluye: «El derrocamiento de Assad sería no sólo una inmensa ganancia para la seguridad de Israel, sino que también haría disminuir el temor israelí comprensible de perder el monopolio nuclear.» O sea, en ese correo electrónico la secretaria de Estado reconoce lo que nadie dice oficialmente: el hecho que Israel es el único país del Medio Oriente que posee armas nucleares [Desde aquella época, Arabia Saudita compró la bomba atómica [3].]

El apoyo de la administración Obama a Israel, más allá de alguna que otra disensión más bien formales, acaba de ser ampliamente confirmado por el acuerdo, firmado en Washington el 14 de septiembre de 2016, donde Estados Unidos se compromete a equipar a Israel con el armamento más moderno de sus arsenales por un valor total de 38 000 millones de dólares en 10 años, con un financiamiento anual de 3 300 millones más medio millón para la «defensa antimisiles».

En todo caso, luego de la intervención rusa que dio al traste con el plan tendiente a destruir Siria desde adentro imponiéndole una guerra, Estados Unidos se las arregló para obtener una «tregua» (que inmediatamente viola) mientras emprende en Libia una nueva ofensiva disfrazada de operación humanitaria, con la participación de los “mili-humanitarios” de Italia.

Mientras tanto, Israel, en la sombra, sigue fortaleciendo su ventaja nuclear, que tanto estima Hillary Clinton.
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Notas:
[1] Libya: Examination of intervention and collapse and the UK’s future policy options, House of Commons, Foreign Committee, 6 de septiembre de 2016.
[2] «New Iran and Syria», Hillary Clinton, 31 de diciembre de 2012, (Wikileaks).
[3] «Alerta roja nuclear», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 25 de febrero de 2016. «Arabia Saudita tiene la bomba atómica», por Giulietto Chiesa, Il Fatto Quotidiano (Italia), Red Voltaire, 2 de marzo de 2016.

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