Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4310125
Actualizado: fai 21 horas 49 min

El FMI ajusta a la baja el crecimiento económico mundial

Sáb, 13/04/2013 - 14:05
El Fondo Monetario Internacional rebajó del 3,5% al 3,4% su pronóstico sobre el crecimiento de la economía mundial para este año, de acuerdo a la versión preliminar del informe “Perspectivas de desarrollo de la economía mundial” (World Economic Autlook) que será publicado el próximo 16 de abril. En este adelanto se indica que el producto interno bruto (PIB) de la zona euro sufrirá una contracción del 0,2% en 2013 en relación con el año anterior.

A juicio de los expertos del FMI, la economía de EEUU crecerá el 1,7%, o sea, tres décimas menos que la tasa del 2% recogida en la previsión anterior, mientras el PIB de Japón registrará un incremento del 1,5% frente al 1,2% pronosticado en enero pasado. En cuanto a las economías emergentes, "aún hay obstáculos que obstruyen el proceso de su recuperación”, reconocen los autores del informe. “La actividad económica débil a finales de 2012 y a principios de 2013 pone de manifiesto que persisten ciertos factores que frenan el crecimiento”, concluyeron los expertos del FMI.

Ver el informe: World Economic Outlook
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La burbuja Bitcoin choca con la dura realidad de la economía de casino

Sáb, 13/04/2013 - 04:00

La moneda digital Bitcoin ha caído más de un 70% en los últimos dos días, como muestra el sitio blockchain.info desatando nuevos miedos en los mercados financieros que tras el penoso "rescate a Chipre" vieron en Bitcoin la alternativa de una moneda regugio. Esto confirma que Bitcoin ha sido objeto de una nueva burbuja especulativa como se está haciendo habitual en la actual guerra de divisas provocada por la crisis financiera.

Bitcoin es una moneda digital creada hace cuatro años, y fue desarrollada por un hacker que aún permanece en el anonimato. Fue diseñada para permitir que los pagos a nivel mundial y sus costos de procesamiento sean extremadamente bajos y rápidos. Sin embargo, el aumento desproporcionado de su valor en las últimas semanas (cuadruplicó su valor en 30 días) ha comenzado a socavar el propósito original de esta moneda digital que era generar transparencia al ser indenpendiente de gobiernos y bancos centrales.

Lea el artículo en El Blog Salmón

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Margareth Thatcher, una brutal guerrera de la clase dominante

Xov, 11/04/2013 - 12:04
Alex Callinicos, Socialist Worker

La respuesta oficial (incluyendo, por supuesto la de los medios de la clase dirigente) a la muerte de Margaret Thatcher consistirá en tratar de embalsamarla en su “calidad de estadista”.

Quienes recuerdan lo que Thatcher hizo a los mineros (y a muchas otras comunidades de la clase trabajadora) preferirán inmortalizarla como el poeta Shelley inmortalizó a otro político conservador, Lord Castlereagh, después de la masacre de Peterloo en 1819: “Encontré el asesinato en el camino/ tenía una máscara como Castlereagh”.

Y es que a lo que se dedicaba Tatcher era al asesinato. A veces el asesinato era metafórico (de industrias y comunidades). Con todo, destruyó vidas humanas.

Otras veces el asesinato era real. Supervisó la guerra sucia que se estaba desarrollando entonces en Irlanda. La crueldad de Tatcher también se hizo manifiesta cuando condenó a los huelguistas de hambre irlandeses a la muerte en vez de concederles el reconocimiento como presos políticos por el que estaban luchando.

Los 907 miembros del personal militar argentino y británico muertos en las Islas Malvinas en 1982 no habrían muerto si Thatcher no hubiera decidido retomar por la fuerza una absurda anomalía colonial. Su legado fue que continuara la posesión británica de las Malvinas, lo que sigue envenenando las relaciones con Argentina.

Thatcher se regodeaba con la guerra. Cuando finalmente su gobierno decidió prescindir de ella en noviembre de 1990, suplicó permanecer como primera ministra hasta que terminara la guerra que estaba por llegar contra el Iraq de Saddam Huseín.

Aunque fue moralmente despreciable, probablemente Thatcher podía afirmar que fue la última dirigente británica de importancia histórica mundial. Asumió el cargo en mayo de 1979 en una coyuntura histórica crítica.

En aquella década la economía mundial estaba entrando en su segunda gran recesión, prueba de que el largo periodo de bonanza de las décadas de 1950 y 1960 había más que acabado. Por debajo de la crisis económica hubo un brusco descenso de la tasa de beneficio sobre el capital en comparación con los años del último periodo de bonanza.

Recuperar la rentabilidad exigía forzar la tasa de explotación de los trabajadores. Pero, particularmente en Gran Bretaña, la clase dirigente estaba atrapada entre la espada y la pared. Se enfrentaba a una clase trabajadora bien organizada y combativa que durante el periodo de bonanza había construido en los centros de trabajo una poderosa estructura organizativa de base.

El movimiento de los trabajadores británicos, dirigido por los mineros y estibadores, había acabado con el predecesor conservador de Thatcher, Ted Heath, entre 1972 y 1974. La gran revuelta por el jornal de 1978-1979, el “invierno del descontento” que destruyó el Contrato Social introducido por los laboristas después de Heath, mostró la persistente fuerza de este movimiento.

Antes de que Thatcher ganara las elecciones generales de 1979, ya se había calificado a sí misma de “Dama de Hierro” para representar una forma de hacer política de la clase dirigente mucho más dura y combativa de lo que se había vuelto común en los años del periodo de bonanza. Desenterró las ortodoxias del libre mercado que habían sido enterradas con la Gran Depresión de la década de 1930.

Más que cualquier otro prominente político capitalista Thatcher promovió lo que pronto se conocería como el neoliberalismo. Pronto tuvo un aliado inmensamente poderoso en el nuevo presidente republicano de derecha de Estados Unidos, Ronald Reagan.

Pero Reagan se enfrentaba a un movimiento de los trabajadores menos poderoso y en la época en la que asumió la presidencia en enero de 1981 se pudo beneficiar del impacto de la brutal recesión impuesta por Paul Volcker, director de la Reserva Federal estadounidense, en octubre de 1979.

A Thatcher y a sus aduladores les gustaba elogiar su valor. De hecho, particularmente en sus primeros años en Downing Street, fue cautelosa y a menudo hizo todo lo posible para evitar confrontaciones prematuras que pudieran provocar una respuesta demasiado poderosa de la clase trabajadora.

Gozó de una enorme ventaja que heredó de sus predecesores, el primer ministro laborista Harold Wilson y después de él, Jim Callaghan. El Contrato Social finalmente falló, pero consiguió integrar a una cada vez más burocratizada capa de prominentes representantes sindicales para colaborar en la administración y el Estado.

Esto significó, por ejemplo, que los jefes de la gigante empresa del automóvil British Leyland podían actuar en contra de uno de los más poderosos de estos representantes. Derek Robinson, el enlace sindical de la fábrica Longbridge en Birmingham, se encontró apartado del taller y se consiguió discriminarle.

También significó que a menudo el sectarismo falsificó la solidaridad. Esto hizo que para Thatcher fuera más fácil aislar la épica huelga de mineros de 1984-1985.

Pero también tuvo suerte. Si los armeros argentinos hubieran colocado las espoletas adecuadas en sus bombas, la mayoría de los barcos de guerra británicos habrían acabado en el fondo del Atlántico sur y Thatcher habría tenido que dimitir en medio de la ignominia.

También fue afortunada con sus enemigos, lo cual fue cierto respecto a sus oponentes laboristas: primero Michael Foot y después Neil Kinnock ocultaron una política cada vez más de derecha detrás de un globo de aire caliente de retórica.

Por encima de todo esto fue cierto respeto a los dirigentes sindicales que para su eterna vergüenza permitieron que los hombres y mujeres de las comunidades mineras lucharan solos durante un año. Escuadrones militarizados de policía ocuparon pueblos mineros y los compinches de Thatcher organizaron un sindicato esquirol a medida que la desesperación y las privaciones minaban la voluntad de lucha de los mineros.

Pero hubo momentos en los que se la podría haber derrotado, sobre todo en julio de 1984, cuando una operación organizada de esquiroles provocó una huelga nacional de estibadores y también ese mismo otoño cuando los sustitutos de los mineros (supervisores) amenazaron con abandonar el trabajo. En ambas ocasiones la burocracia sindical acudió a rescatarla.

En el periodo subsiguiente a su victoria Thatcher trató de radicalizar sus intentos de remodelar Gran Bretaña para el individualismo posesivo del mercado. Para finales de la década de 1980 ella y su ministro de Hacienda Nigel Lawson habían maquinado la primera bonanza creada por la burbuja financiera de la era neoliberal.

Pero al final Thatcher intentó hacer demasiado. Jactanciosamente en 1989-1990 impuso el impuesto de capitación [poll tax] por el cual todo el mundo, fueran millonarios o indigentes, tenía que pagar la misma cantidad [de impuestos] para financiar el gobierno local.

Llegó una explosión social caída del cielo, los mayores disturbios que había visto Londres desde la década de 1930 y un movimiento de masas de 14 millones de personas que se negaban a pagar ese impuesto. Finalmente, el instinto de supervivencia obligó a los conservadores a echar a Thatcher de su búnker y a abolir el impuesto.

Esta es la lección más importante del mandato de Thatcher. Por suerte ha muerto cuando está entrado en vigor un ataque aún mayor al estado de bienestar que cualquiera de los que ella preparó.

La mejor forma de venganza de clase de Thatcher sería crear un movimiento social aún mayor para acabar con el gobierno de coalición y sepultar todo lo que ella levantó aún más profundamente que el ataúd en el que va a yacer.

Tomado de Viento Sur

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La compleja triple crisis: una elaboración

Mér, 10/04/2013 - 03:55

Oscar Ugarteche, EcoPortal.net

La interrogante es ¿qué estamos haciendo como humanidad con nuestro planeta? Estamos destruyéndolo para lograr, como utopía, que cuando toda la población esté empleada y cómoda, la economía no tenga la capacidad de sostenerla ni económica ni materialmente. La inviabilidad de la lógica del progreso como transformación de la naturaleza por el hombre se ha hecho patente, como indica Francisco Aguayo en su texto, mas adelante. Más que transformado, el ser humano ha destruido la naturaleza

En agosto de 2007 se inició en Estados Unidos la crisis llamada “de las hipotecas de mala calidad” que reventara finalmente en septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers y el crack de las bolsas de valores. La naturaleza de la crisis ha estado en cuestión y hay distintos puntos de vista sobre su complejidad. La triple crisis es una entrada, donde las crisis energética, alimentaria y económica van de la mano. Otro enfoque es la crisis de larga duración como propone Arturo Bonilla. Otra es una crisis financiera que ya pasó (2007-2009) y entonces estamos a las puertas de otra crisis en Europa. Esta es una lectura muy anglosajona y metabolizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE-. Otras lecturas de más largo alcance permiten avizorar que se trata de un cambio de tiempos. En este sentido la postura de una crisis civilizatoria propuesta por Aníbal Quijano y Boaventura dos Santos está más cerca a la realidad observada que las anteriores más orientadas a que se trata de una crisis económica.

La falta de crecimiento en las economías maduras, imbuidas en sobreendeudamiento y alto desempleo, abre la interrogante sobre el capitalismo maduro. ¿Es ese el fin utópico de lo que estamos haciendo todos en el mundo en desarrollo? Las consecuencias sobre el planeta de aquello van a parar en la destrucción de la vida. El informe de la European Environmental Agency de noviembre del 2012 advierte que el aumento de la temperatura del globo será de alrededor de 3.6 a 4 grados Celsius entre el 2010 y el 2100. Reconoce al mismo tiempo que esto viene tras el aumento de 1.3 grados Celsius desde la revolución industrial hasta la primera década del siglo XXI. Las consecuencias se pueden apreciar en la tormenta que inundó y congeló a Manhattan en octubre del 2012 así como en el aumento de los desastres atmosféricos sufridos alrededor del mundo en la última década.

La interrogante es ¿qué estamos haciendo como humanidad con nuestro planeta? Estamos destruyéndolo para lograr, como utopía, que cuando toda la población esté empleada y cómoda, la economía no tenga la capacidad de sostenerla ni económica ni materialmente. La inviabilidad de la lógica del progreso como transformación de la naturaleza por el hombre se ha hecho patente, como indica Francisco Aguayo en su texto, mas adelante. Más que transformado, el ser humano ha destruido la naturaleza.

El refugio para las crisis siempre fue la creencia, pero esta vez tenemos una crisis religiosa, en especial en los continentes americano y europeo. Jan de Vos[1]se refiere a la crisis en la iglesia católica como una crisis cismática y abre la interrogante sobre la capacidad de regeneración que tiene para recuperarse del cisma en el que está inmersa. La iglesia, dice Vos, está cada día más alejada de su feligresía. Hay los que proponen el regreso a la iglesia primigenia de los primeros tres siglos. Los problemas en torno a esto los plantea Vega Centeno lúcidamente al sugerir que en América Latina lo que se comienza a observar es una pluralidad de creencias.

La marcha económica desde hace tres décadas va orientada a las exportaciones a través del salario bajo. El objeto de la política claramente es la concentración del ingreso y lo ha logrado. Nunca en la historia ha estado el ingreso mundial más concentrado y nunca en la historia ha habido tanta distancia entre los países pobres y los ricos. En el mundo colonial había un cierto equilibrio de riqueza. El fin de colonizar era trasladar riquezas de un lado al otro del mundo. En el mundo neocolonial, el objeto es empobrecer un lado del mundo que crece para enriquecer al otro que no crece. El mundo y sus riquezas se subordinan a lo que requieren las grandes potencias. Excepto que esta vez entraron a la lista de grandes potencias otros países que están transformando la estructura global de poder.

El dogma del Mercado
Doscientos años después que terminara la verdad revelada, en la Edad de la Razón, la humanidad se enfrenta nuevamente a una nueva verdad revelada: el Mercado. Si Dios antes era el portador de la verdad y el conocimiento era un obstáculo fácilmente salvable para garantizar que dicha verdad se mantuviera, hoy día es el Mercado el portador de la verdad. El Mercado es omnipresente y perfecto: todo lo sabe y todo lo puede, habla y escucha, en todo el orbe. El conocimiento, en cambio, no impide que dicha verdad continúe extendiéndose como un dogma. Esa es la función de las teorías neoliberales en lo económico y neo conservadores en lo político que conforman la post modernidad que domina el modo de entender a inicios del siglo XXI. En este campo, la filosofía política va por delante de la experiencia y propone un ordenamiento social inexistente a partir de las relaciones individuales únicamente. No hay intereses de clase, ni nacionales. Solo individuales que deben de ser atendidos de inmediato. La inmediatez es un elemento de esta post modernidad individualista llevada al extremo: la del agente económico aislado y urgido.

Foucault en Sujeto y Poder advierte que el sujeto humano está inmerso en relaciones de producción y de significación y por lo tanto está inmerso en relaciones de poder muy complejas. La interrogante que se plantea es ¿Qué legitima el poder? ¿Cómo se construye el significante del poder? Una vez con una teoría del poder ya se puede aproximar al análisis de la realidad. La búsqueda de Foucault no es la de Weber. No busca la parte institucional del poder sino el cómo opera en las conciencias. Busca el proceso de sometimiento, cómo se define la norma y lo que está fuera de la norma. Sin ir muy lejos, cómo invade el sentido común y lo transforma. Lo transforma con las ideas que quiere utilizar para someter, dentro de un contexto histórico muy definido: económico y político.

El fascismo y el estalinismo son dos formas patológicas de poder dentro de contextos muy precisos. El poder puede por lo tanto transformarse para someter del modo que encuentra más posible. Toda la discusión es sobre el espacio que se abre para el poder y de qué manera invade y somete al sujeto humano. A pesar de su locura interna, ambas formas usaron las ideas y los procedimientos de nuestra racionalidad política. De esa misma manera, hoy día el Mercado ha sometido la razón y la política con el soporte político neoconservador, más próximo al fascismo que al estalinismo, pero lejos de los espacios democráticos en construcción a partir del siglo XVIII. Todo lo que se aleja de esta interacción es anatema, se aleja del dogma y debe de ser excomulgado: por ejemplo Venezuela, Ecuador, Bolivia, la mala izquierda en palabras de un político neoconservador mexicano que antes fuera del Partido Comunista Mexicano.[2]

Al mismo tiempo, los colapsos bancarios rescatados por el Estado porque el Mercado no tenía la capacidad, pusieron de relieve el doble discurso. Muy grandes para quebrar fue como se denominó a lo que antes llamábamos monopolios y coordinación fiscal se bautizó a lo que antes se llamaba intereses grupales. El asalto del Estado por el complejo financiero bancario desnaturalizó el discurso del Mercado en Estados Unidos. Salvo el poder todo es ilusión, decía Mao, y dicen ahora los banqueros en Estados Unidos que han llegado para quedarse al departamento del Tesoro, donde rotan de tiempo en tiempo en una puerta giratoria criminal, insuflada de intereses en conflicto. Simon Johnson y James Kwak esto lo ponen en blanco y negro en su 13 Bankers. El Mercado sí, pero con el Estado bajo control por las dudas para trasladar el ahorro que ellos necesitan. Pero solo para los monopolios del capital financiero bancario. El resto del sector financiero que se enfrente a las leyes del Mercado. De este modo, 1500 bancos han quebrado entre 2008 y diciembre del 2012, pero los monopolios financieros han crecido: JP Morgan se compró a Chase, Citibank se compró el Bank of America que se había comprado a Merril Lynch, etc. Por ejemplo, Robert Rubin, último secretario del Tesoro en la etapa de la desregulación iniciada en 1980, que benefició a Citibank con una ley en 1998, recibió de Citibank 126 millones de dólares en los años desde que dejó el cargo. Esto, en la ley de Estados Unidos, no es ni corrupción ni delito. La consecuencia para ellos del asalto al poder, por ejemplo, es que la crisis iniciada en el 2007, que contrajo el PIB de Estados Unidos, tuvo al mismo tiempo 1% de crecimiento del sector financiero de Estados Unidos en el 2009.

La gobernanza global antes centrada alrededor del FMI, el Banco Mundial y el multilateralismo público, organizado por los Estados Unidos tras la segunda guerra, ha perdido fuerza. La crisis desde el 2008 ha mostrado que los Estados no sirven para gran cosa salvo trasladar recursos al Mercado financiero, y que solo el G20 es la solución. El G20 reúne a los Países ricos altamente endeudados (HIRC por sus siglas en inglés) comenzando por Estados Unidos, Gran Bretaña, algunos europeos y Japón, con los acreedores más grandes del mundo desde China hasta Arabia Saudita. De esta forma los responsables de la crisis económica y financiera liderada por el Mercado, son los que hoy intentan imponer las nuevas reglas del juego financieras y económicas internacionales en el G20 a través del B20 y del T20, siendo el B20 un grupo de empresas, y el T20 un grupo de think tanks que le ponen la agenda al G20. El texto de Jorge Gaggero pone en evidencia la manera cómo arbitrariamente los pastores del Mercado reparten su palabra suprimiendo forzadamente lo que los apostatas están intentando decir dentro del espacio del T20.

¿Es preferible un FMI reformado y democratizado, que dé cuentas a los nuevos poderes, con una nueva teoría económica que una gobernanza privada que no tiene manera de dar cuenta sino a sus socios? ¿O, la regionalización puede asistir? La regionalización tiene la ventaja de acercar a las instituciones a sus Estados clientes y de responderles directamente a las necesidades de éstos. La idea europea de regionalización contiene también un aspecto de agregación de poder de negociación, en el marco de la guerra fría. En América Latina, tiene el sabor de agregación de poder frente a Estados Unidos, que como vemos aún ahora, sigue interviniendo en la vida interna de los países para favorecer sus intereses, como si la guerra fría perviviera. Los gobiernos que desisten del discurso dogmático en América Latina han buscado la integración y han sido resistidos por los que están con el discurso dogmático. El discurso tuvo a uno de sus mejores expresiones en Hugo Chávez. Este enfrentamiento ideológico económico tiene su correlato político, sin embargo, en los ejes políticos del hemisferio: Washington y Brasilia.

Población, empleo y productividad
La esperanza de vida ha crecido en el mundo en las dos últimas décadas de forma visible. Quizás con la excepción de los países de la ex Unión Soviética que vieron una reducción significativa de su esperanza de vida en 1990, se aprecia que hay más personas trabajando por más años de vida útil. En simultáneo la revolución feminista incorporó a las mujeres al mercado de trabajo. Carlos Welti muestra cómo en Asia y América Latina más que en Europa y Estados Unidos esto ha tenido grandes consecuencias en términos de desempleo juvenil y baja del nivel salarial. También ha tenido un impacto en términos ambientales porque hay que darle de comer a más gente, y por lo tanto se utiliza más fertilizantes contaminantes y hay más basura tecnológica, con las consecuencias que esto provoca en los flujos de agua.

La inversa de la crisis financiera de Estados Unidos y Europa es que parece haberse convertido en una bendición para América Latina que recibe flujos crecientes de capital de corto plazo. Lo que está impactando es el diferencial de tasa de interés, con efectos sobre tipos de cambio y reservas internacionales. ¿Qué perspectivas abre este panorama para América Latina y cómo se puede evitar? Sumergidos tanto dogmáticos como apostatas en la crisis que tiene como efecto que las tasas de interés en Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón sean negativas en términos reales, es decir netas de inflación, ambos grupos de países están inundados de capitales de corto plazo y reflejan por lo tanto auges en los precios de sus bolsas de valores, sus tipos de cambio y sus mercados de bienes raíces. Las excepciones pueden ser Argentina seguida de Venezuela y quizás Ecuador.

A mayor crisis, menor capacidad de préstamos dentro de Estados Unidos, Gran Bretaña, Europa y Japón y más necesidad de recurrir a mercados nuevos dinámicos. Al mismo tiempo, mientras más bajas las tasas de interés más se inyectan capitales a instrumentos de renta variable y más altos los índices de las bolsas de valores inclusive en las economías críticas. De esta manera se explica que los índices de Bolsa de Nueva York estén por encima de donde estuvieron en el 2007, al inicio de la crisis, a pesar de que su PIB casi no crece desde el 2009 y la perspectiva recesiva es fuerte. Eso es lo que se llama burbuja en términos financieros, no tiene detrás sustento real, es puro efecto monetario producto otra vez de las políticas de la FED (Reserva Federal), como lo fue en 2004 al 2007. Europa sigue el mismo curso, acompañado de Gran Bretaña y de Japón en lo que en términos cambiarios es percibido como una guerra de divisas.

El problema de la crisis yace en que la productividad de las economías líderes crece a una tasa baja, el consumo a una tasa alta y el crédito para el consumo a una tasa aún más alta. Esto se estiró al punto que las importaciones derivadas del alto consumo se hicieron inmanejables. Al perderse empleos este esquema entra en reversa, se contrae el consumo, se contrae el crédito de consumo y en algún momento se inicia la recuperación de la productividad. Sin embargo las políticas que se vienen aplicando tienen que ver con reducir empleo pero no con mejorar productividad que se busca mejore por tipos de cambio – competitividad.

La combinación de bajas salariales, como madre de la economía, aunado al crecimiento de consumo vía crédito tiene efectos sobre la calidad de vida de la población. El empleo se ha vuelto más precario y los derechos sociales se han ido perdiendo a favor de concentrar el ingreso, objetivo central de la política. Cuando esa población protesta por la pérdida de empleo es percibida como una amenaza terrorista. Sin duda a eso apunta la transformación de las leyes contra la protesta social en leyes antiterroristas. Desde Chile hasta Estados Unidos la protesta social está catalogada como terrorista, el trato del detenido/da, por lo tanto, es el de no-ciudadano. La persona no tiene derechos cuando es detenida por terrorismo, siendo ésta en realidad una protesta salarial o de empleo o de calidad de vida. El trato a los protestantes en Madrid, Nueva York y otras capitales en la ya disuelta campaña de Occupy Wall Street fue en esa dirección. El trato en Europa sigue siendo de ese modo. Escribió recientemente Saskia Sassen[3]que la democracia como la hemos conocido está debilitada en particular en Estados Unidos.

Lo que enfrentamos es una degradación profunda del estado liberal. Las matanzas por drones[4] y el encarcelamiento ilegal están a un extremo de aquel espectro de degradación, y la subida del poder, destrucción económica y arbitrariedad del sector financiero están al otro extremo.

Susan George acaba de publicar El Informe Lugano II donde argumenta que el sector financiero ha acordado que lo relevante no es la democracia sino la rentabilidad y que se debe hacer todo para garantizar la misma. Esta es básicamente la idea de Sassen y es la idea detrás del dogma económico. Baste recordar que se introdujo el dogma en el mundo en Chile de la mano de Pinochet en 1974 con el inolvidable soporte del dúo Milton Friedman/Henry Kissinger y el auspicio financiero de la ITT.

Hacia la militarización del control social

La manera de la aplicación de la política de la FED llamada Quick Easing, en el Perú “la maquinita”, consiste en inyectar liquidez comprando bonos del tesoro a los bancos de inversión que los tienen. Esto lo hacen todos los bancos centrales de los HIRC. Esa liquidez es luego usada por los bancos de inversión para invertir tanto en sus propias bolsas como en el exterior. Como los commodities se han titulizado, vale decir, tienen títulos valor con mercado propio, entonces los inversionistas compran cobre, títulos valor que da derecho a cierta cantidad de cobre físico. La manipulación de estos títulos valor empuja los precios de las materias primas por encima de su nivel real de precios determinada por oferta y demanda física. Desde el año 2008 es clarísimo cómo los precios de las materias primas están determinados básicamente en el mercado de títulos valor. El efecto es un crecimiento muy fuerte en las economías lideradas por las exportaciones primarias de África y América Latina. Con altas tasa de crecimiento, los países dogmáticos no están dispuestos a escuchar a los apóstatas, que también crecen mucho, en la necesidad de crecer de otro modo, o de integrarse de otro modo al mundo, privilegiando el mercado de bienes industriales. Los países dogmáticos están cerrando filas a través de tratados y acuerdos con Estados Unidos para asegurar que el dogma sea siempre respetado. El más reciente es el Tratado Trans-Pacífico -TPP- que aparentemente le da a las corporaciones más derechos, de manera análoga al Acuerdo Multilateral de Inversiones-AMI- que fuera suspendido en 1999 en Seattle tras las protestas sociales.

En términos de teoría económica lo que se aprecia es que el dogma orientado a la concentración del ingreso viene ganando posiciones en Europa también. El FMI parece haber perdido peso allí frente a la Comisión Europea, que sirve de portavoz de esta mirada. El problema de la concentración del ingreso aunado al del sobre consumo y a la sobre acumulación siguen en el centro de la crisis. No se han resuelto. Por el momento, la crisis “global” está dividida en dos, una parte está en los HIRC, donde es evidente el deterioro continuo, y la otra donde los capitales de corto plazo fluyen y donde se siente el impacto de las alzas de los precios de las materias primas por las razones explicadas. Sin duda, la crisis se va a generalizar cuando los precios bajen por efecto de ajustes de tasas de interés o se reactiven los HIRC. Esto último es menos probable en un futuro previsible. En ningún caso una reactivación basada en la tecnología, a su vez movida por energía fósil, es la solución porque precipitará un desenlace indeseable. La interrogante es si existe otro modo de entender la economía que sea viable y si diseños como el Buen Vivir pueden tener proyección global.

El control social militarizado parece ser el nuevo rasgo de la crisis tanto en los HIRC como en el resto del mundo. El funcionamiento del complejo financiero bancario de manera extendida por todo el mundo está en proceso de generalizarse, articulándose de esta manera tanto la gran prensa como los intereses de esa gran banca que al fin son 30 instituciones y están representadas en el G20 y la guían. No hay ninguna evidencia que nada esté impidiendo que lo financiero siga funcionando de la misma manera que antes de la crisis. La incapacidad de pasar leyes regulatorias en Estados Unidos y la salida de Barney Franck del Senado indican el peso que tienen. La presencia de allegados del Complejo Financiero Bancario en el Securities and Exchange Commission de Estados Unidos y el Tesoro de dicho país, así como la de banqueros de inversión en casi todos los gobiernos de Europa, habla del asalto al poder también allá. El contrapoder con la capacidad de cuestionar el dogma y el orden establecido detrás de él crecen en países de América Latina pero peligra. Las amenazas sobre Argentina, Venezuela, etc., van en esta dirección.

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Margareth Thatcher: el ángel de la muerte

Mar, 09/04/2013 - 14:41
Comparto la portada de Liberation dedicada a la muerte de Margareth Thatcher, cuyas políticas no sólo implantaron las ideas del ultraliberalismo (o neoliberalismo) que fueron seguidas con entusiasmo por Ronald Reagan en Estados Unidos en una avanzada global, sino que propiciaron la mayor desigualdad social y transformaron radicalmente el mundo, arrastrándolo a la crisis que vivimos hoy.
Ver más en: La lenta agonía de la era Thatcher; El origen del neoliberalismo

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La lenta agonía de la era Thatcher

Lun, 08/04/2013 - 23:47

A propósito del fallecimiento de Margareth Thatcher, cuelgo este artículo publicado en El Blog Salmón en enero de 2009, en el cual hago referencia a las políticas implantadas por la jihad fundamentalista del neoliberalismo, con la desregulación total de los mercados (especialmente los financieros), que desataron la actual crisis global

A fines de los años 70 y principios de los años 80, con la fuerte presión de la jihad fundamentalista y en apoyo de los intereses financieros, comenzaron en el Reino Unido y los Estados Unidos, los recortes presupuestarios, las privatizaciones de las empresas estratégicas y la desregulación de los mercados financieros.

La virulencia de estas tres medidas de política tiene hoy al mundo en llamas. En Estados Unidos prácticamente toda la banca deberá ser nacionalizada, como se cuenta en The New York Times. Y los últimos bastiones que hoy resisten, JP Morgan y Wells Fargo, requerirán también cuantiosos apoyos de liquidez con cargo a todos los contribuyentes, para poder mantenerse a flote.

Alan Blinder, de la Universidad de Princeton, ha detectado los seis errores que provocaron la crisis y no duda en calificar como culpables a la jihad fundamentalista que abogó por el libre-libre mercado y la desregulación financiera total.

Durante tres décadas, la opción de la desregulación se presentó como el único camino posible y se aplicaron los más nefastos postulados teóricos del comercio internacional a nivel global, haciendo desaparecer a millones de empresas, provocando una enorme concentración de riqueza, generando una gran cantidad de desempleo y negando los niveles mínimos de participación ciudadana.

La revolución neoliberal iniciada en el Reino Unido y Estados Unidos se propagó por todo el mundo y por eso no debe extrañar la velocidad del contagio frente a la actual crisis, que, aunque algunos aún intentan minimizarla (para la jihad del pensamiento económico una crisis como ésta es imposible y no puede ocurrir, dado que el mercado es perfecto y lo resuelve todo) se ha propagado a todo el mundo.

Una muestra de la evolución de esta crisis es que la economía del Reino Unido está a punto de sufrir su más espectacular caída desde 1946, con una drástica disminución del 3% para este año, algo menos que la caída que se espera para los EEUU: 5,5%, pero cuyo impacto está provocando niveles masivos de desempleo. A su vez, la libra, moneda que no forma parte de la zona euro, ha caído drásticamente frente al euro y el dólar en las últimas semanas por el creciente temor al colapso del sistema bancario británico, que el año pasado debió nacionalizar Northern Rock y la semana pasada se vió obligada a firmar una participáción forzada del 70% en el Royal Bank of Scotland.

La actual crisis, por cierto, está aún en sus inicios, y como señala Vince Cable: "Los gobiernos se parecen a alguien que está tratando de dar el beso de la vida a un cadáver"; es decir no logran comprender donde está el problema, y por ello no logran dar con la solución. Así están las cosas.
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Este artículo lo publiqué hace más de cuatro años y se mantiene plenamente vigente. Ver artículo original en El Blog Salmón
También puede consultar: El origen del neoliberalismo
Imagen | Matt Biddulph

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El Vaticano colaboró con EEUU apoyando el golpe de Pinochet

Lun, 08/04/2013 - 04:11
Carlos Enrique Bayo, Público

Todos sabíamos que la Iglesia católica colaboró con el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile, y que toleró los crímenes de lesa humanidad de su régimen dictatorial, pero toparse con un documento en el que se expone por escrito cómo el número dos del Papa (en ese momento, el venerado por "progresista" Pablo VI) apoya en nombre del Pontífice el golpe de Estado contra la democracia en Chile, constituye un descubrimiento periodístico de primera línea.

Tal como esta misma madrugada deja patente La Repubblica, uno de los 15 medios de comunicación del mundo que participa (con Público) de la exclusiva de Wikileaks, el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, Giovanni Benelli, expresó a los diplomáticos norteamericanos (el 18 de octubre de 1973 y en un encuentro que nada tenía que ver con ese tema) "su grave preocupación, y la del Pontífice, sobre la exitosa campaña internacional izquierdista para falsear completamente las realidades de la situación chilena".

En aquella fecha, Benelli era en la práctica el número dos del Papa, puesto que el secretario de Estado, el cardenal Amleto Giovanni Cicognani, era demasiado anciano para cumplir con la mayor parte de sus funciones y había entregado el cargo a su sustituto. Así que ese florentino (nacido en el pueblo de Vernio, muy cercano a la cuna de Maquiavelo) trabajó estrechamente durante un decenio con su antiguo maestro, Pablo VI. Hasta ganarse el apodo de "Kissinger del Vaticano" por su agresiva, casi autoritaria, gestión al frente de la diplomacia de la Santa Sede.

Alianza entre Nixon y Pablo VI
Tan importante era Benelli en el Vaticano que fue él quien recibió en persona a Richard Nixon al pie del helicóptero en el que el presidente de EEUU aterrizó en la Plaza de San Pedro en 1969 para sellar la alianza anticomunista entre la Casa Blanca y la Santa Sede que dio origen a los más crueles golpes militares en América Latina.

Tras el golpe de Estado de Pinochet, "Benelli tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos [en Chile] como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista, y subrayó el hecho de que incluso los círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena", escribió en su informe la Embajada de EEUU en Roma, en un cable clasificado "SECRETO" y con el código "EXDIS" de máxima reserva.

"Al darse cuenta de que la caída de Allende era uno de los mayores reveses para la causa comunista, dijo Benelli" (tal como expone el cable diplomático estadounidense ROME10729), "las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, en vez de a los fallos de su propia gestión política, como realmente ocurrió. Benelli expresó sus temores de que el éxito de esta campaña de propaganda comunista pueda influir en los medios de comunicación del mundo libre en el futuro".

En cuanto a la represión del régimen militar pinochetista, el número dos de Pablo VI sentenció: "Como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado, hay que admitir que ha habido algún derramamiento de sangre en las operaciones de limpieza en Chile, pero la Nunciatura en Santiago, el cardenal Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al Papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento".

Además, Benelli (que fue candidato a Pontífice tras las muertes de Pablo VI y de Juan Pablo I) alegó que no se podía poner en duda "la validez ni la sinceridad de la interpretación del cardenal Silva" porque, en su opinión, dicho prelado, era "uno de los más destacados progresistas dentro de la Iglesia".

Después, Benelli reconoce que "el Papa ha estado bajo dura presión interna en la Iglesia, especialmente desde Francia, para hablar contra los excesos de la Junta" de Pinochet. Y que "pese a los esfuerzos del Vaticano, la propaganda izquierdista ha tenido un éxito notable incluso con algunos de los cardenales más conservadores y con prelados que parecen incapaces de considerar la situación con objetividad. El resultado es que los izquierdistas han logrado crear una situación en la que el Papa sería atacado por los moderados si defiende la verdad en Chile".

Más aún, "el Vaticano está convencido, y la Nunciatura ha confirmado, que durante los últimos meses del Gobierno de Allende, la Embajada de Cuba estaba sirviendo como arsenal para distribuir armas fabricadas en Europa del Este a los obreros chilenos", afirma Benelli.

El informe secreto de la Embajada de EEUU ante el Vaticano termina con una corta frase, sin duda restando importancia al tema puesto que lo deja para el final:

"El Vaticano informó la semana pasada a un intermediario izquierdista de que el Papa no podría recibir a Isabel Allende, y Benelli cuenta con que esto provocará nuevas críticas contra el Vaticano.

SECRET".

Así termina el cable.
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Tomado de PúblicoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Multinacionales, impactos y desigualdades de género

Xov, 04/04/2013 - 21:22
Erika González, Pedro Ramiro, AlaiNet.org ¿Qué tienen que ver las corporaciones transnacionales con las desigualdades de género? ¿Tienen las actividades de las multinacionales consecuencias específicas sobre las mujeres? Yendo más allá de las campañas de marketing y de la imagen edulcorada que nos transmiten las grandes marcas, ¿existen otras realidades que no aparecen en los medios de comunicación masivos? Tomando algunos casos de empresas españolas a modo de ejemplo, trataremos en este artículo de dar visibilidad a un hecho poco difundido: cómo la expansión global de las compañías multinacionales ha repercutido de forma muy negativa sobre las mujeres. “Es un día histórico para el equilibrio entre géneros y para la igualdad”, afirmaba hace dos meses Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión Europea. “Las mujeres han esperado algo así más de cien años”, había dicho Reding unas semanas antes. ¿Y cuál era el logro “histórico” al que se refería la comisaria? En realidad, con esas palabras venía a celebrar la aprobación de una directiva europea para conseguir que haya una mayor presencia de mujeres en los órganos de dirección de las empresas; esto es, un sistema de cuotas para que, en el año 2020, se garantice que al menos el 40 por ciento de los puestos no ejecutivos de los consejos de administración de las grandes corporaciones estén ocupados por mujeres [1].

Este hecho fue ampliamente recogido por los principales medios de comunicación de todo el continente, aunque no parece que dicha norma, incluso en el caso de que llegara a aplicarse (cosa poco probable a la vista de cómo han reaccionado otros miembros de la Comisión y de gobiernos europeos), vaya a significar precisamente la culminación de un siglo de luchas feministas y reivindicaciones de igualdad. Es un ejemplo ilustrativo, eso sí, de cómo enfocan los mass media (y, por extensión, buena parte de las sociedades de los países centrales) la cuestión de género en relación con el capital transnacional.

Transnacionales y desigualdades de género
Al igual que ocurre con el tratamiento de las mujeres en los anuncios publicitarios, las noticias de este tipo sirven para mostrar el modo que tienen de entender las desigualdades de género las instituciones. Y es que, de la misma manera que en los spots del ejército español se realza la incorporación de la mujer a las fuerzas armadas como un símbolo de igualdad, parece que si las empresas multinacionales quieren incluir la perspectiva de género en sus negocios y operaciones lo único que tienen que hacer es fomentar una mayor participación de mujeres en sus comités de dirección.

“Las empresarias exigen a Zapatero participar en la reunión”, decía la prensa de este país en noviembre de 2010 para destacar que en el que iba a ser el primer gran encuentro del anterior presidente del gobierno con líderes de las grandes compañías españolas no hubiera presencia femenina. Finalmente, Moncloa amplió la lista de invitados para que al menos hubiera dos mujeres. Pero resulta difícil creer que, de haber habido más empresarias tanto en esa como en las reuniones similares que se han realizado desde entonces, la dinámica de reformas económicas, recortes, ajustes sociales y pérdida de derechos individuales y colectivos, que han impactado fuertemente sobre las mujeres, hubiera sido distinta a la que estamos sufriendo.

En otras ocasiones se publican datos relativos a la “brecha salarial”, un concepto utilizado en las últimas décadas para hacer referencia a las diferencias de retribución existentes entre hombres y mujeres en el mercado laboral (si bien es cierto que este término se ha ampliado a las desigualdades en el seno de las empresas) [2]. Hay veces en las que se hace mención a las condiciones laborales de las mujeres en los países periféricos (donde producen mercancías destinadas a la exportación para su consumo en las regiones centrales), tal y como ha ocurrido, por ejemplo, a raíz del incendio en noviembre de 2012 en una fábrica de Bangladesh en el que murieron más de un centenar de mujeres.

En todas esas informaciones, sin embargo, nunca tienen cabida enfoques que partan de que vivimos en un sistema socioeconómico que, junto a otros factores, se ha articulado sobre la base de la dominación y explotación de las mujeres para seguir con su lógica de acumulación y expansión. Por eso, no se dice que en la planta textil recientemente incendiada se fabricaban prendas para transnacionales como Wal-Mart y C&A, ni que hasta hace muy poco también lo hacía para Sfera e Hipercor, ambas de El Corte Inglés [3].

Tampoco se da a conocer que la llegada de las multinacionales a los países periféricos (especialmente en el caso de las industrias de producción intensiva para la exportación) está sujeta al empleo de mujeres en condiciones sociolaborales tremendamente precarias. Utilizan la desigualdad entre mujeres y hombres, precisamente, para provocar una fuerte reducción de costes laborales y la dirección de una mano de obra más vulnerable, perpetuando así las diferencias salariales, la división sexual del trabajo y la invisibilización de las tareas de cuidado y reproducción social [4].

El hecho de que exista una predominancia de la mano de obra femenina en las fábricas situadas en las zonas francas de exportación, también llamadas maquilas, así como la explotación que sufren las mujeres que trabajan en ellas, ha venido siendo analizado en la última década por diferentes organizaciones sociales y centros de investigación. Los grandes beneficios del “modelo maquila” se basan en la ausencia de aranceles aduaneros, en la eliminación de impuestos para las empresas y en otros incentivos como el acceso a mano de obra barata. Y este esquema de producción y distribución para el mercado global no se restringe exclusivamente a la industria del textil, sino que también se ha extendido a otros sectores económicos como el de la floricultura, el procesamiento de alimentos y los call-centers.

Impactos de las multinacionales españolas sobre las mujeres
Las principales empresas transnacionales españolas, como no podía ser de otra manera, no escapan a esta lógica e igualmente obtienen grandes beneficios a costa de la explotación y la violación de los derechos fundamentales de las mujeres. Pueden citarse los casos de Inditex, Calvo y Telefónica, que han expandido sus negocios a muchos países a través del “modelo maquila”, así como el de Gas Natural Fenosa, cuyas operaciones han ocasionado graves impactos sobre los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres por la privatización de los servicios públicos.

El incremento año tras año de las ganancias Inditex, sin ir más lejos, ha sido debido a la ausencia de unas mínimas condiciones laborales en las fábricas de sus proveedores y subcontratas, cuando no directamente del trabajo esclavo de mujeres. En la India, por ejemplo, las empresas textiles que suministran sus productos a las marcas del grupo Inditex emplean a niñas y adolescentes sin contrato, privadas de libertad y en condiciones insalubres durante más de 72 horas semanales a cambio de un salario de 0,88 euros al día [5]. La firma AHA, uno de los proveedores en Brasil de la compañía presidida por Amancio Ortega, fue denunciada por el Ministerio de Trabajo de aquel país al descubrir dos talleres en los que inmigrantes indocumentadas bolivianas y peruanas operaban en unas condiciones análogas a la esclavitud: jornadas de 16 horas, sin autorización para salir a la calle y habitando en infraviviendas [6]. Este patrón se repite en sus fábricas ubicadas en Marruecos, donde se han evidenciado abusos y violaciones de los derechos laborales más básicos [7].

En el ámbito del procesamiento de alimentos, Calvo reproduce un modelo muy similar. Desde que, hace una década, esta transnacional española instaló su planta procesadora de atún en El Salvador, sus actividades han ido acompañadas de continuas denuncias de sus trabajadoras por la violación de sus derechos laborales. Y es que la plantilla de la empresa está conformada, fundamentalmente, por mujeres que sufren una severa explotación: presencia de guardias armados en la fábrica, jornadas de duración excesiva, sin el pago de horas extras, intoxicaciones masivas y otros impactos a la salud, discriminación salarial, despidos por actividad sindical, chantaje y creación de un sindicato patronal bajo la tutela de la gerencia… Todo ello se ha vuelto moneda de uso corriente para las trabajadoras de Calvo en la región centroamericana [8]. Junto a esto, se ha producido una fuerte represión de las protestas. Uno de los últimos episodios tuvo lugar en 2011, cuando las mujeres se movilizaron para evitar la eliminación de un bono que utilizaban para cubrir los gastos escolares de sus hijos: directivos de la empresa amenazaron, agredieron y sancionaron a quienes se habían movilizado para defender sus derechos [9].

Con sus centros de atención telefónica (call-centers), Telefónica representa otro ejemplo de explotación laboral. En sitios como la provincia de Córdoba, Argentina, donde estas empresas están totalmente exentas del pago de impuestos sobre los ingresos, los call-centers se benefician no sólo de las exenciones fiscales, sino también del reducido coste salarial del personal contratado, fundamentalmente femenino. “Desde el punto de vista de la medicina laboral, los call-centers reúnen todos los males de la globalización”, sostienen diversas fuentes médicas [10]: “El control permanente afecta a la salud, genera síntomas psicosomáticos como irritación, nerviosismo, erupciones en la piel, insomnio, problemas de relaciones interpersonales, gastritis, colitis, colon irritable, ataques de pánico, aumento de la presión arterial…”

La mercantilización de los servicios públicos, por otra parte, ha impactado fundamentalmente en las personas sobre las que recae el trabajo de cuidados y reproducción social: esto es, las mujeres. De esta forma, la privatización de la electricidad en Colombia y Nicaragua, con una gestión que ha pasado a manos de compañías como Gas Natural Fenosa, ha llevado a que en los barrios empobrecidos de muchas ciudades de estos dos países se multipliquen los cortes de suministro y el racionamiento de electricidad, los problemas de atención sanitaria, la falta de agua porque no hay energía para bombearla, la alteración del horario lectivo en colegios, institutos y universidades, etc [11]. Todo ello obliga a las mujeres a tener más carga laboral en el hogar, más horas de trabajo voluntario en las comunidades y en actividades generadoras de ingresos, en detrimento de sus condiciones de salud, calidad de vida y tiempo libre.

Esto se llama capitalismo
A raíz del revuelo que se ha creado recientemente en el Reino Unido, cuando se ha conocido que grandes corporaciones como Google, Amazon y Starbucks evitan pagar impuestos en territorio británico derivando sus beneficios a sus subsidiarias en Luxemburgo, Holanda e Irlanda, el director general de Google ha declarado estar “muy orgulloso de toda la estructura montada”. “Eso se llama capitalismo”, afirmó Eric Schmidt.

Podríamos decir algo muy parecido sobre la explotación laboral, las desigualdades de género y las violaciones de los derechos de las mujeres que cometen habitualmente las empresas transnacionales: así funciona el sistema capitalista. Lo que ocurre es que las mayorías sociales, al contrario de cómo se siente el ejecutivo de Google, compartimos un estado de indignación con respecto a este modelo socioeconómico tan desigual e injusto. Y, por eso, queremos transformarlo.

Erika González y Pedro Ramiro son investigadores del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.

Notas:
[1] En el conjunto de la Unión Europea, el porcentaje de mujeres en las cúpulas empresariales es del 13,7 por ciento. España (11,5 por ciento) está por debajo de la media europea, a pesar de ser uno de los pocos Estados miembros de la UE que ha legislado sobre esta materia.
[2] Montero Soler, Alberto (2012): “Brecha salarial”, en J. Hernández Zubizarreta, E. González y P. Ramiro (eds.): Diccionario crítico de empresas transnacionales, Icaria, Barcelona.
[3] Kreisler, Eva (2012): “‘Made in Bangladesh’: el coste humano y la responsabilidad de las marcas internacionales”, Campaña Ropa Limpia.
[4] Pérez, Silvia M. (2012): “Desigualdad de género”, en J. Hernández Zubizarreta, E. González y P. Ramiro (eds.): Diccionario crítico de empresas transnacionales, Icaria, Barcelona.
[5] Lobo, José L.: “Trabajo esclavo en la India: Inditex, Corte Inglés y Cortefiel incluidas en la ‘lista negra’”, El Confidencial, 23 de marzo de 2012.
[6] “Zara y procuraduría laboral brasileña firman acuerdo para subsanar denuncias”, EFE, 19 de noviembre de 2012; Juan Luis Berterretche, “Brasil: Zara no reconoce su infamia”, Rebelión, 2 de diciembre de 2011.
[7] Sales i Campos, Albert (coord.) (2011): La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección, Campaña Ropa Limpia-Setem.
[8] Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio (CEICOM) (2010): Las transnacionales y la responsabilidad social. Estudio de caso: grupo Calvo en El Salvador.
[9] CEAL y Rel-UITA: “Calvo en El Salvador: de nuevo el atún antisindical”, 28 de enero de 2011.
[10] Clínica de Interés Público de Córdoba (2010): Responsabilidad de las empresas privadas y los derechos humanos: El caso de los “call centers” en Córdoba (Argentina).
[11] González, Erika; y Carrión, Jesús (2009): “La Responsabilidad Social Corporativa de Unión Fenosa a estudio: Los casos de Colombia y Nicaragua”, Lan Harremanak, nº 19, Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

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Las amenazas del Acuerdo Transpacífico

Mér, 03/04/2013 - 20:15
Alejandro Nadal, La Jornada

Esta semana se reanudan en Singapur las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, un proyecto anunciado por sus promotores como el más grande y ambicioso tratado comercial. Participan 11 países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Se dice que será un instrumento para el crecimiento, el empleo y la prosperidad. Esa es la promesa, pero la realidad será distinta.

La economía mundial tiene tres décadas de acuerdos comerciales de corte neoliberal que han incluido una fuerte liberalización financiera, tanto en lo interno como en los flujos trans-fronterizos. También han sido acompañados de reglas sobre propiedad industrial, compras del sector público, medidas sanitarias y fitosanitarias, relaciones laborales y la prohibición de requisitos de desempeño sobre las corporaciones internacionales. Esos acuerdos comerciales han redefinido radicalmente la estrategia de desarrollo de cualquier país y la colocan en manos de las transnacionales y del ‘libre mercado’.

¿Cuál ha sido el resultado? Una economía mundial semi-estancada, altos niveles de desempleo, deterioro ambiental acelerado y la peor crisis en 80 años. Alguien podría pensar que con estos ‘logros’ se habría frenado el afán de negociar nuevos acuerdos comerciales. Pero es exactamente al revés. Las corporaciones trasnacionales necesitan abrir espacios de rentabilidad, aunque sea en detrimento de las reglas de ética social y de salud ambiental. Y como esas empresas trasnacionales se han adueñado del ámbito regulatorio, sus amanuenses en la burocracia se esmeran inventando nuevos pactos comerciales.

México aceptó ser parte del proceso negociador el año pasado. Al hacerlo tuvo que aceptar dos condiciones dañinas. La primera es que renunció a cualquier pretensión de reabrir negociaciones sobre acuerdos ya adoptados por los países que arrancaron el Acuerdo Transpacífico (ATP). Es decir, aceptó el principio de que lo que ya se acordó debe ser aceptado por un nuevo socio para ingresar al proceso. La segunda es que tampoco puede solicitar la inclusión de nuevos temas en la agenda del proceso. Así, México entró en las negociaciones como siempre: de rodillas y entregando todo aún antes de comenzar a negociar. Alguien podría pensar que con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) nuestro país ya entregó todo y no hay nada que perder. Eso es parcialmente incorrecto. Se entregó todo a Estados Unidos y Canadá, no a otros ocho países en Asia y América Latina. El ATP es una nueva amenaza sobre México.

Uno de los rasgos característicos del ATP es que los gobiernos pueden ser demandados por una empresa extranjera cuando ésta sienta que se ha visto afectada en sus ganancias esperadas. Esta parte del ATP está inspirada en el capítulo XI del TLCAN que constituye una amenaza particularmente peligrosa en materia de salud pública, protección al consumidor y medio ambiente. De hecho este instrumento ya fue utilizado por la empresa Metalclad en 1996. Por cierto, Monsanto podría estar recurriendo a esta parte del TLCAN para forzar al gobierno federal a abrir completamente el campo mexicano a sus dañinos maíces transgénicos. ¿Se atreverá el gobierno de Peña Nieto a rechazar con una clara negativa los peligrosos planes de la transnacional o aceptará jugar el rol de subordinado?

El ATP también es un instrumento para presionar a China en el plano monetario. ¿Cómo es que el gigante asiático no forma parte del ATP? La respuesta es que se pretende crear un cinturón comercial que sirva para frenar el auge del yuan chino como moneda de referencia y permita extender la vida útil del dólar estadunidense. Las llamadas guerras de divisas de hoy se verán exacerbadas por la entrada en vigor del ATP.

Por su parte, Japón apenas va a incorporarse a las negociaciones. Los japoneses están preocupados por la presión para abrir su sector agropecuario y desregular su sistema de salud pública. El 13 de marzo un comité del parlamento japonés envió una carta al primer ministro Shinzo Abe alertando sobre la amenaza del ATP. Su advertencia central: es necesario evitar la humillación y subordinación de México al incorporarse al proceso el año pasado. Y es que a los parlamentarios japoneses no se les escapa el costo que significa aceptar un proyecto de tratado que ya está muy avanzado sin haber participado en las negociaciones. A diferencia de los gobiernos mexicanos, Japón no siente que debe comportarse como satélite de Estados Unidos.

El ATP también podría convertirse en un cordón o bloque militar. En esta región ya existen antecedentes de acuerdos comerciales y estratégicos para frenar el auge económico de una potencia emergente que tenía sus propias pretensiones imperialistas (Japón en los años 1921-1938). El resultado fue la extensión de la segunda guerra mundial en el océano Pacífico. Un mal presagio: Obama acaba de establecer el Pacífico occidental como el centro de operaciones de las fuerzas navales estadounidenses.

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La "volatilidad" del capital (y la crisis) en el horizonte del FMI

Mér, 03/04/2013 - 12:53
Adrian Sotelo Valencia

Curiosamente el Fondo Monetario Internacional está preocupado por la volatilidad del capital en América Latina. Obviamente que se refiere al capital extranjero de cartera, es decir, eminentemente especulativo que se invierte en los bancos y en las bolsas de valores latinoamericanas pero, dada la libertad de que, por lo regular, goza para definir sus movimientos y políticas a su libre arbitrio, emigra en cualquier momento a otro lugar que considere lucrativo, sí así conviene a sus intereses de clase provocando desastres como crisis, depresión y desempleo. Ante todo hay que llamar la atención, y subrayar, que esta especie, que Marx denominó capital ficticio , no produce ni un átomo de valor, ni, tampoco, riqueza material (es decir, mercancías, empleos, tecnología o salarios); sólo coadyuva a cambiar la distribución y centralización del capital en la sociedad en beneficio de unos cuantos —a quienes enriquece todavía más—, que están en la cúspide del 1% del gran capital.

El organismo internacional, en el fondo, está realmente preocupado, no tanto por los indudables efectos negativos (que los tiene y con creces, sobre todo para la población) de este tipo de capital que, por cierto, es hegemónico en el mundo; sino, más bien, por el cuidado que se debe tener frente a los posibles "riesgos" de las ganancias e intereses que se pudieran ver afectados en un mundo convulsionado y en crisis perpetua. Por ello convoca a América Latina a "…controlar los riesgos de los capitales volátiles" ( La Jornada , Martes 26 de marzo de 2013, p. 20).

Obviamente que no es una intervención de tipo keynesiano e intervencionista como en el pasado, sino preventiva y coyuntural para después volver a las fuerzas del mercado como pontifica frenéticamente el neoliberalismo.

Después de afirmar que dichos capitales, ficticios, son “benéficos” para las economías latinoamericanas —aun cuando la evidencia empírica muestra todo lo contrario— considera una serie de medidas supuestamente encaminadas a evitar su volatilidad.

En primer lugar, sostiene que la afluencia de capitales a América Latina responde al hecho de que la región mantiene una dinámica de crecimiento que se va a prolongar. Afirmación, por lo demás, sumamente demagógica, si no es que cínica, dado que en los dos últimos años la región muestra signos de debilitamiento de sus tasas de crecimiento, incluso, en "países muestra" como Chile y Brasil, y no se diga ya México, el actual campeón sin corona de peso completo del neoliberalismo.

En segundo lugar, afirma que su política fiscal mantiene una trayectoria "estable", aunque en muchos países el déficit comercial y de la balanza de pagos sea una cruda realidad responsable, históricamente, del endeudamiento externo que fue tan pernicioso durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado.

Por último, el FMI refiere el carácter joven de la población que crea un clima favorable —léase salarios bajos, abundante oferta de trabajo y altas tasas de explotación— para la inversión productiva.

Por último, los tres factores se traducen en mercados internos dinámicos de consumidores que serán fuente de una vigorosa demanda interna, particularmente, de proveniente de la demanda efectiva de las clases y capas medias y superiores de la burguesía.

Para que se consolide esa estrategia "anti-volátil", el FMI afirma que se necesita más inversión en infraestructura y en "programas sociales" con el fin de que "…se reduzcan al mínimo las consecuencias negativas asociadas a la volatilidad de los mercados financieros". Contradictoriamente el mismo organismo constata que el dinero que fluye a la región genera "cierta volatilidad" en los mercados financieros, con créditos a corto plazo que presionan al alza a los tipos de cambio. Se rebela, entonces, no la existencia de un "círculo virtuoso" sino vicioso del capitalismo que perdura y se profundiza en la actualidad.

De todo lo anterior no se debe interpretar el llamado del FMI en el sentido de ejercer un cierto control de los mercados financieros, obviamente por parte del Estado para reducir la volatilidad, en acto franco de retorno al keynesianismo e intervencionismo estatal. Más bien, hay que deducir que se trata de un mecanismo que siempre está a disposición del capital, en todos los tiempos y lugares (incluso en la época dorada del capitalismo de los treinta años gloriosos ) para solventar sus crisis recurrentes. Porque al final de cuentas, la etapa dominante del capital financiero, en la época del neo-imperialismo, llegó para instalarse de manera permanente y, de esta forma, constituirse como un mecanismo estructural del sistema que sólo se supera con su abolición y su reemplazo por uno nuevo diametralmente diferente y superior.
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Tomado de Rebelión
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La brecha tecnológica que separa Asia de América Latina

Lun, 01/04/2013 - 22:50
Marcelo Justo, BBC Mundo

América Latina ha crecido en los últimos diez años, no tiene crisis de deuda a la vista y aumentó su ingreso per cápita, pero tiene un problema por el momento insuperable: no ha logrado cerrar la brecha tecnológica no sólo con el primer mundo, sino con Asia.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el peso de la ciencia y la tecnología en la producción manufacturera regional es una cuarta parte del que existe en los países de Asia. El colorario es un fuerte desequilibrio en el desempeño económico de ambas regiones.

Asia tiene un tercio de la productividad laboral de Estados Unidos, mientras que en el caso de América Latina la brecha se vuelve un abismo: es una octava parte de la estadounidense. Un elemento clave de la productividad es la tecnología. En comparación con Asia, lo que produce América Latina es más caro y tiene menos capacidad innovativa y valor agregado.

El perfil exportador apunta en la misma dirección. La deficiente incorporación de tecnología profundiza el peligro de la primarización de América Latina, un riesgo presente en el crecimiento de la última década muy basado en el desempeño de los productos primarios (desde la soja a los minerales, el gas y el petróleo).

Gabriel Palma, especialista en economía comparada de la Universidad de Cambridge, cree que la gran diferencia reside en la política estatal. "La diferencia en educación es notable. India produce más ingenieros y científicos que toda América Latina. Y el estado apoya todo eso. El empresariado no ve al estado como un enemigo que le viene a cobrar impuestos sino como un socio. Hay política industrial, hay metas ambiciosas" Historias paralelas En los años 50, Asia tenía un ingreso per cápita apenas superior al de África y muy por debajo del de América Latina. En los años 80, naciones que en la posguerra habían sido sinónimo de pobreza y desesperanza como Corea del Sur y Taiwán, ya superaban en sus ingresos al promedio latinoamericano y, con Hong Kong y Singapur, formaban parte de un nuevo grupo mirado con envidia por el mundo en desarrollo: los tigres asiáticos.

Desde entonces el crecimiento de la productividad ha sido notable. Entre 1980 y 2010 la productividad asiática se triplicó: la de América Latina permaneció prácticamente estática.

Mientras que Asia se caracterizó por la flexibilidad, el pragmatismo y la continuidad de políticas de estado, en América Latina predominaron los cambios abruptos y drásticos.

El proteccionismo y la sustitución de las importaciones de la posguerra fue violentamente abandonada en los años 80 y 90, en algunos casos como Argentina y Chile, del día a la noche. "El proteccionismo, que fue tan criticado, produjo una notable tasa de crecimiento económico. El error fue quedarse allí. Faltó un estado que pudiera disciplinar a la élite capitalista para que no sólo se beneficiara con la protección sino que la usara de manera efectiva para dar un salto económico", señala Palma. El gran salto Los especialistas en temas de desarrollo distinguen dos pasos. El primero va de una economía de bajos ingresos a otra de ingresos medios. El segundo –más complejo– es la transición de ingresos medios a altos ingresos con una economía plenamente desarrollada.

El primer pasaje suele basarse en un crecimiento exportador con una competitividad incrementada por los bajos costos.

Las políticas de sustitución de importaciones, abierta intervención estatal y relativo proteccionismo suelen ser útiles en este estadio como demuestran los casos de Japón, Corea del Sur y Taiwán.

En la posguerra muchos países dieron este salto tanto en América Latina como en el Norte de África, Europa Oriental o Asia. Pero según el Banco Mundial, la enorme mayoría que llegó a esa franja de ingresos medios en 1960 seguía allí en 2008.

"Es la llamada trampa del ingreso medio. Para pasar de pobre a medio hay que hacer más de lo mismo, pero cada vez mejor. Para pasar de medio a alto hay que hacer cosas distintas, cada vez mas complicadas en lo tecnológico. No basta con ser capaz de absorber tecnología, hay que innovar", señala Palma.

Unos sí, otros no Japón y Corea del Sur son dos ejemplos típicos de salto exitoso a la exportación de productos de tecnología compleja y alto valor agregado. Según Gabriel Palma, los problemas que ha enfrentado América Latina para dar este salto, que requiere marcas y fuerte innovación tecnológica, es perfectamente visible en la industria automotriz. "Entre los seis o siete productores de autos más grandes del mundo se encuentran compañías en Brasil y México, pero ninguno de los dos países ha logrado exportar un auto de marca propia. Cuando se lo pregunto a empresarios de Brasil o México no saben qué contestarme", dice Gabriel Palma. Los ejemplos de marcas propias latinoamericanas con dimensión internacional son escasos. Uno de los más destacados es la brasileña Embraer, tercera productora de aviones del mundo.

Un contraejemplo, emblemático sobre las limitaciones del modelo latinoamericano, más cómodo con el ensamblaje que con la creación, son las maquiladoras de México. En los años, 80 el 75% de los insumos de las maquiladoras eran importados. Hoy, el 75% de sus insumos son… importados: no ha cambiado nada. En China existía una proporción similar en relación a los insumos en los años 80, pero gracias a una política de estado de incorporación de tecnología y de exigencia al capital extranjero, esa proporción ha caído a un 30%.

Las llamadas multilatinas, multinacionales latinas, de Chile, Argentina, Brasil que invierten en el resto de América Latina, cada vez que necesitan un avance tecnológico buscan un socio externo para que se lo suministren. Esas grandes compañías tienen muy poca investigación científica o creación tecnológica. Sin este salto tecnológico en un mundo cada vez más dominado por la ciencia, el crecimiento regional de la primera década de este siglo XXI puede convertirse en otro de los tantos espejismos de nuestra historia.

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La brutal desigualdad del ingreso en Chile: cómo el 1% se queda con el 30% del ingreso

Sáb, 30/03/2013 - 14:38
Estudio muestra que el ingreso per cápita del 1% más rico es 40 veces mayor que el ingreso per cápita del 81% de la población

Un reciente estudio de los economistas Ramón López, Eugenio Figueroa y Pablo Gutiérrez, no sólo confirmó lo que otras investigaciones, basadas en la encuesta CASEN, ya habían concluido respecto de que en Chile hay una alta concentración de la riqueza. Los nuevos datos indican que en esas investigaciones dicha concentración estaba siendo subestimada. En su trabajo, los especialistas de la U. de Chile no utilizaron datos de la CASEN, sino información del Servicio de Impuestos Internos (SII).

“El real problema de distribución en Chile está en lo más alto de la distribución y no tanto dentro del grueso de la población (90% o aún 99% de ella) donde la distribución tiende a ser relativamente pareja. Es realmente en el 1% más rico y sobretodo en el 0,1% y 0,01% más rico donde se concentra el ingreso”. Esta es una de las afirmaciones del estudio publicado en la web de la Universidad de Chile por los economistas Ramón López, Eugenio Figueroa B. y Pablo Gutiérrez, sobre cómo está repartida la riqueza en nuestro país: “La ‘parte del león’: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de Chile”.

A diferencia de otras investigaciones que se basan en los datos de la encuesta CASEN, el estudio de López, Figueroa y Gutiérrez usa información del Servicio de Impuestos Internos (SII), ordenando los antecedentes de modo de hacerlos comparables con otros países donde se hace investigación con datos tributarios.

Los autores establecen que “una pequeña minoría, los súper ricos, se llevan realmente la “parte del león”, en alusión a la fábula de Esopo, donde un león caza en compañía de otros animales, pero termina quedándose con toda la presa simplemente porque es el más fuerte.

De acuerdo a los datos de esta investigación, el país que conformamos el 99% de los chilenos y el 1 % de ricos presenta mayor concentración de la riqueza que gran parte del mundo capitalista. Ni en Estados Unidos ni en Japón ni en Inglaterra el 1% de la población de un país goza de tanta participación de la riqueza de su propio país.

Afirman los autores: “Aún en base a una estimación conservadora del ingreso de los súper ricos, su participación en el ingreso personal total es extraordinariamente alta, llegando a mas de 30% para el 1% más rico, 17% para el 0,1% más rico y más de 10% para el 0,01% más rico en promedio durante el periodo 2004-2010. En términos internacionales estas son las más altas participaciones que se conocen. Aun excluyendo ganancias de capital o utilidades retenidas, la participación del 1% más rico es la más alta registrada dentro de una lista mucho más amplia de alrededor de 25 países para los cuales esto se ha medido”.

Los autores precisan: “El 1% más rico de Chile recibe 2,6 veces más ingresos como proporción del ingreso total del país que lo que en promedio recibe el 1% más rico en los siete países para los cuales existen datos que incluyen ganancias de capital para el periodo considerado. Más aún, mientras que el 0,1% más rico en Chile se lleva cuatro veces más que el promedio de la muestra de países, el 0,01% más rico se apropia de casi seis veces (5,8) de la proporción de la que se apropia el 0,01% más rico en los otros seis países de la muestra”.

El estudio de López, Figueroa y Gutiérrez confirma lo que se había sostenido en diversas investigaciones hechas a partir de la encuesta CASEN. Pero los nuevos datos muestran también que en esos estudios la concentración de la riqueza estaba siendo subestimada. En efecto, sólo usando los datos brutos que entrega el SII públicamente, se constata una concentración mayor que los que revelan los datos de la CASEN: “La participación del 0,3% más rico (aproximadamente 23.000 contribuyentes sobre un total de 8,2 millones) es de un poco más del 6%. Por otra parte, el 81% más pobre de los contribuyentes, cuyo ingreso medio es de US 338 por mes y que gana menos de US 1.096 al mes, recibe sólo 34,4% del ingreso total. Es decir, aún usando las cifras directas que provee SII, las cuales subestiman de manera tal vez significativa el ingreso de los estratos más ricos, se obtiene que el ingreso per cápita del 1% más rico es 40 veces mayor que el ingreso per cápita del 81% de la población”.

La desigualdad empeora cuando los autores aplican la metodología para comparar los datos chilenos con los de los otros 20 países: “Se observa que, en general, la participación del 1%, el 0,1% y el 0,01% de los más ricos en el ingreso total del país es más alta en Chile que en los otros países para los que existen estas estimaciones; salvo dos excepciones: las participaciones del 0,1% y el 0,01% más ricos en los Estados Unidos. Más aún, de modo muy general, las cifras muestran que, en promedio, la participación de estos estratos más ricos en el ingreso total del país es alrededor del doble de la participación media que se verifica en los otros 20 países de la muestra”.

Estos niveles impresionantes de concentración de riqueza y de desigualdad producen efectos en múltiples áreas de la sociedad. Un informe de la OCDE conocido a comienzos de marzo de 2013, mostró que en Santiago la distancia de recursos se ha transformado en una distancia física feroz, que ha llevado a los pobres a los márgenes de la ciudad. Por ello, según la OCDE, Santiago es la ciudad más segregada de entre 30 urbes estudiadas por ese organismo.

Lo mismo ocurre en la educación, donde la distancia de ingresos se ha transformado en insalvables brechas de conocimientos, de desarrollo de habilidades y de posibilidades futuras. Así lo han mostrado estudios de la misma OCDE y se ha vuelto a confirmar recientemente cuando el centro de estudios Horizontal dio a conocer un ranking elaborado con los datos de la prueba internacional PISA y que ordenó los países de acuerdo a cuánto influye el dinero de la familia en las posibilidades de estudio y aprendizaje de un joven de 15 años.

“En el fondo del ranking aparecen, entre otros, México, Uruguay, Estados Unidos, Chile y Argentina. Estos son países donde la riqueza del hogar al que se pertenece tiene una alta correlación con los resultados académico/funcionales obtenidos a los 15 años”, escribió el director de Horizontal, Andrés Hernando, en una reciente columna en El Mostrador. Y puntualizó: “En Chile, de cada 100 niños que a los 15 años viven en un hogar en el 20 % más pobre (medido como riqueza en varios bienes durables), menos de nueve consiguen un resultado en el 20 % superior nacional en la prueba PISA de Matemáticas; mientras que, de cada 100 estudiantes que pertenecen al 20 % de hogares más rico, más de 42 consiguen este logro”.

En su investigación, López, Figueroa y Gutiérrez afirman también que el estudio de la distribución del ingreso y de sus consecuencias es una de las tareas pendientes de la academia. Sostienen que este tipo de investigaciones no ha tenido mucho desarrollo en Chile, en parte por una idea generalizada entre los economistas de que “cualquier análisis distributivo conduce inevitablemente a juicios de valor relativos a la equidad y, con ello, a terrenos más propios de la filosofía y la ética que de la ciencia económica”. Los economistas se sienten más cómodos estudiando la eficiencia y considerando la distribución como un valor dado. Sin embargo, dicen los autores, “de acuerdo a las conclusiones tanto de la teoría del bienestar conocidas desde hace mucho, como a los resultados de investigaciones empíricas recientes, eficiencia y distribución no son separables sino que se condicionan y determinan mutuamente”.

En ese sentido, la preocupación por la enorme concentración de la riqueza que exhibe Chile es en el fondo una preocupación por la posibilidad de Chile de crecer en el largo plazo. A los autores de este estudio les parece que la posibilidad de tener un crecimiento sostenido se ve amagado por “las negativas consecuencias de la inequidad sobre la inversión en capital humano, la estructura productiva y la productividad de estas economías, así como las amenazas que ella supone para la estabilidad social y política futura”.
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Ver informe: La parte del león: Nuevas estimaciones de la participación de los súper ricos en el ingreso de ChileUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Enlaces sobre Chipre, la política y los derivados financieros

Ven, 29/03/2013 - 18:45
Una interesante entrevista a Jorge Verstrynge, uno de los dinosaurios de la política española; una valiente critica a ese populista que es Jesús Huerta de Soto; la crisis chipriota desde la perspectiva de la Teoría Monetaria Moderna y un análisis en profundidad sobre los derivados financieros, son algunos de los enlaces que comparto este viernes santo. Ah! y no deje de ver la notable infografía de The Guardian sobre el curso de la crisis de la eurozona desde octubre de 2009.

* Jorge Verstrynge, en Jot Down: "El carácter neutral de la monarquía es una mentira; nada importante se hace contra la opinión del rey"
* Randal Wray en EconoMonitor: ¿Qué salío mal en Chipre?, Una perspectiva desde la Teoría Monetaria Moderna
* Paul Krugman en El País: Los banqueros llevan a Chipre a la ruina
* Simon Rogers y Ben Hamilton en The Guardian La deuda soberana europea y los bancos más expuestos a ella
* Paul Krugman, New York Times: Degradando a Lincoln
* Sandra Dylan, en Vavel: Una Europa fragmentada
* Juan Luis Berterretche, Rebelón: Derivados de crédito: el corazón de las tinieblas, ¿Qué son? ¿Cuántos billones son? ¿Dónde están?
* The Guardian: Infografía con tres años de crisis europea
* La proa del Argo, ¿Es la economía una ciencia?, el lamentable ejemplo de un populista llamado Jesus Huerta de Soto

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La economía chilena, como el elefante, se balancea sobre la tela de una araña

Ven, 29/03/2013 - 03:48
Gabriel Palma, CiperChile

¿Y si la bonanza del cobre resulta ser transitoria? Es realmente increíble como el gobierno, el Banco Central y los agentes privados tienen la certeza de que esta vez el alto precio del cobre es permanente; la subida de precio “esta vez es distinta”, dicen. Los titulares son casi unánimes: en 2012 el crecimiento de Chile fue de 5,6%, la inflación está baja, hay casi pleno empleo. La mera posibilidad de que todo eso cuelgue de un hilo se descarta de plano.

El gobierno se prepara para iniciar un año electoral afirmando que el país está de vuelta al dinamismo de los ‘90. Los que opinamos distinto somos las “Cassandras” habituales. De hecho, no tengo memoria de un momento en el cual haya predominado una conciencia tan falsa sobre la situación económica del país (la prosperidad virtual que había en 1981 sale segunda).

Lo real es que la economía está parada sobre la tela de una sola araña: el alto precio del cobre. Y éste no tiene su raíz en fundamentos reales, sino básicamente en especulación. De volver ese precio a un valor basado en fundamentos reales (y no financieros), lo cual puede pasar en cualquier momento, el ajuste puede llegar a ser feroz -incluso puede ser peor que el del ’82-.

Desde este punto de vista, el problema número uno que tiene Chile no es la incertidumbre de que si el precio del cobre va a caer o no a niveles más normales, sino la de cuándo es que va a caer y de cuán brutal va a tener que ser el ajuste. El problema número dos, es que aún en una situación hipotética (y poco probable) de que el precio del cobre se mantenga en las nubes, la situación actual de la economía no es para nada tan rosa como la pintan las autoridades.

Partiendo por el segundo problema, lo que tratan de minimizar las autoridades y la mayoría de los analistas económicos es que a pesar del buen precio que tiene el cobre, en los últimos años la cuenta corriente de la balanza de pago se ha deteriorado en nueve puntos porcentuales del PIB. Pasó de un excedente de casi 5% del PIB a un déficit de casi 4%. Sólo en los últimos tres años (los de crecimiento), pasó de un excedente de US$3,2 billones a un déficit de US$9,5 billones.

Para los no especialistas, la balanza de pagos incluye la balanza comercial (exportaciones menos importaciones), la balanza de rentas (intereses y dividendos) y la de transferencias (donaciones y remesas). La cuenta corriente es el indicador más importante de la sustentabilidad del crecimiento. Y lo que no se dice es que, aunque siga alto el precio del cobre, estamos en una situación en la cual este déficit creciente puede volverse difícil de financiar. La crisis del ‘82 ocurrió precisamente por eso, pues, de repente, a raíz de la moratoria mexicana, no se pudo financiar más. El ajuste que vino significó que el PIB cayó en 20% entre el tercer trimestre de 1981 y el de 1983, el desempleo llegó al 30% y el porcentaje de la población bajo el nivel de pobreza se duplicó al 55%. Además, el rescate del sistema bancario costó un monto equivalente a más de la mitad del PIB.

Si en 2012 el precio del cobre hubiese vuelto abruptamente a su nivel pre-boom (el que tenía en 2003), la cuenta corriente habría llegado a un déficit del 18% del PIB; esto es, a un nivel de déficit mayor que el que hubo en 1981 (13%), o en 1982 (9%). En otras palabras, en 2012 el país gastó (esto es, consumió e invirtió, especialmente lo primero) casi US$10 billones más de lo que tenía; y si los términos del intercambio (precios de las importaciones y precios de las exportaciones, incluido el cobre) en 2012 hubiesen sido los del 2003 (todo lo demás igual), a esa cifra habría que sumarle casi otros US$ 40 billones. ¡Así hasta Mugabe pondría dar semblanza de prosperidad!

Uno de los fenómenos económicos que los economistas neo-liberales nunca han dado importancia es a la elasticidad de ingreso de las importaciones. Esto es, cómo crecen las importaciones cuando crece el PIB. En los tres años de crecimiento del PIB, éstas han saltado en un 35% (tres veces más rápido que las exportaciones). Y desde que empezó la bonanza del precio del cobre en 2003, las importaciones de bienes se han más que cuadriplicado. Con la enorme desindustrialización que hemos tenido desde la reforma, la elasticidad ingreso de las importaciones ha ido en constante aumento. Y, en el mediano plazo, a mayor elasticidad ingreso de las importaciones, menor es la tasa de crecimiento del PIB que es sustentable en el largo plazo.

La subida brusca de los precios de algunos commodities desde el 2004, ha cambiado algunos parámetros en el corto plazo, pero cualquier persona que conoce historia económica sabe que esos ciclos de los precios de los commodities son temporales y que en cada uno de ellos, como ahora, se inventaron cualquier cantidad de cuentos de que esta vez los precios altos iban a ser permanentes, “de que esta vez iba a ser distinto”.

Lo característico de la situación chilena actual es que a pesar de la bonanza exportadora, durante los tres años de crecimiento del PIB el boom de las importaciones ha reducido el superávit comercial (exportaciones menos importaciones) de US$16 billones a sólo US$3 billones, creándose el déficit de cuenta corriente mencionado anteriormente (casi 4% del PIB).

Aquí, otra vez, la experiencia asiática es fundamental para entender eso. La pregunta que hay que hacerse no es por qué Corea crece al 7%, sino por qué lo ha podido hacer por 50 años. China e India también han crecido al 9% y 7%, respectivamente, por 30 años. La gran diferencia no es que en América Latina no podamos crecer. En los últimos 50 años, prácticamente todos los países de la región, incluido Chile, tuvieron un periodo de crecimiento a nivel asiático. Sin embargo, ninguno de estos países logró sostener ese crecimiento en el tiempo. Por eso digo que somos corredores de corta o (cuando mucho) de media distancia. Los asiáticos son corredores de maratón.

Y para entender eso, el caso de Corea es paradigmático. A mediados de los ‘60, sus principales exportaciones eran las algas marinas y la seda natural, seguidas de cerca por el hierro. Más aún, Corea (como ahora Chile en cobre concentrado, astilla de madera, y salmón de tres kilos) era particularmente competitivo a nivel mundial. Sin embargo, a mediados de los ‘60, sus líderes, poco democráticos por cierto, y su emergente elite capitalista, se dieron cuenta de que por ese camino no iban a llegar muy lejos. Por lo tanto, se embarcaron en uno de los proyectos más ambiciosos -y exitosos- de industrialización en la historia, para cambiar su especialización externa y pasar a exportar productos manufacturados de alta elasticidad de ingreso.

Como es bien sabido, Corea recibió todo tipo de consejos y presiones en contra de su nuevo proyecto industrializador de aquellos asociados al Consenso de Washington. Los documentos del Banco Mundial repetían ad nauseam: ¿Cómo se le ocurre a Corea transformar hierro de primera calidad en acero de segunda? Peor aun, ¿cómo se le ocurre transformar ese acero de segunda en autos de tercera? Sin embargo, en poco tiempo, los autos coreanos pasaron a ser tan habituales en el mundo como el whisky escocés, el salmón noruego o el carnaval brasileño.

Lo que hizo Corea fue subir la elasticidad ingreso de sus exportaciones y así pudo no sólo crecer al 7%, sino que hacerlo durante 50 años. En nuestro caso, el gran nicho para hacer eso se da en la industrialización del sector exportador, tanto en la producción de insumos para la industria exportadora, como en el procesamiento de sus productos. Muy al estilo nórdico. Pero eso no va a pasar por obra y gracia del Espíritu Santo (mercado), sino por una implementación inteligente de políticas industriales y comerciales (incluido un royalty minero, estructurado para eso).

Es cierto que muchos que han intentado hacer eso fallaron, pero la pregunta que hay que hacerse una y otra vez es ¿por qué sólo los asiáticos parecen saber cómo hacer ese cambio estructural? ¿Tenemos que tirar la toalla antes de siquiera intentarlo?

Ahora bien, volviendo al primer problema, la sustentabilidad del actual precio del cobre, analicemos la tela de araña que sostiene todo: si nuestro crecimiento genera un creciente desajuste externo cuando el cobre está en las nubes, más aún lo va a ser cuando el precio vuelva a niveles normales. Si miramos el precio histórico, la tonelada de cobre siempre ha fluctuado, pero lo ha hecho entre US$1,500 y US$3 mil la tonelada; hoy está a US$8,000. Se habla de que el dólar no es el mismo de antes, pero eso ha sido así desde el ’71 (cuando Nixon rompió “temporalmente” la paridad oro). También se menciona China. Pero la demanda china representa algo así como un quinto del consumo mundial de cobre, y si bien esa demanda crece a dos dígitos, el resto está estancado. Por tanto, la demanda mundial de cobre en su conjunto sólo crece alrededor del 4% anual — similar al promedio de los últimos 200 años-. Y la oferta no tiene problemas para responder a eso.

¿Alguien puede creer que una situación así explica que el precio hoy día esté a un nivel tres veces lo que era en 2003? Más aún, el stock de cobre en Londres acaba de subir a su nivel más alto en tres años, y en Shanghai al más alto desde 2003. Miren lo que le pasó al hierro; el año pasado su precio cayó a la mitad, y en Chile todos prefirieron minimizar ese hecho. Y todo es tan volátil que bastó un cambio de política de exportación en India pare que en los últimos cuatro meses haya vuelto a subir en un 66%, llegando a un nivel más de 10 veces mayor que en 2002. Lo que hay que entender en Chile es que si los precios de los commodities pueden subir así, también pueden bajar así. Los especuladores del mundo financiero, simples rentistas inútiles -¡cuando volveremos al menos a un capitalismo en el cual para ganar plata hay que hacer algo útil!- ganan igual apostando a que los precios suban o a que bajen. Sin embargo, en Chile nadie parece estar muy preocupado de que el precio vaya a caer en el corto plazo. Se acepta el cuento de que todo es por China, y como China (supuestamente al igual que la ley de gravedad) siempre va a estar ahí, todo va a seguir igual. Es realmente increíble como los agentes públicos y privados tienen la certeza de que el precio del cobre en el nivel actual es permanente. Ese es el error maníaco clásico del ser humano: creer que lo bueno es permanente y lo malo es pasajero. En Chile esa actitud omnipotente ha llegado a extremos inusitados. Pero lo que realmente explica el precio del cobre es la enorme especulación financiera, porque los mercados financieros internacionales están tan líquidos y con tan pocas alternativas relativamente seguras de especulación, que los commodities que al menos crecen al 4% pasan a ser muy atractivos.

Esta gran liquidez es el resultado de las políticas de “quantitative easing” en los Estados Unidos y Europa (y ahora Japón). Las bolsas de comercio de Nueva York, Londres y Frankfurt están de vuelta a los niveles más altos que tuvieron antes de la crisis: ¿hay alguien que realmente crea que eso refleja algún fundamento, en economías estancadas o semi-estancadas, con inversión por el suelo, sectores públicos endeudados hasta el alma, y la zona del Euro con peligro de implosionar?

Todos los fundamentos de la economía mundial son un desastre (salvo, para variar, el Asia), y a pesar de eso las acciones están a niveles record. Lo mismo pasa con el cobre. Esos mercados financieros líquidos y faltos de imaginación son los que han transformado el cobre en una especie de pariente pobre del oro, en un activo financiero contra-cíclico. El cobre pasó a ser una de las formas de especulación más atractivas y eso explica casi todo el aumento de precio desde 2004. El problema es que esas especulaciones son siempre inestables, pasando de producto en producto, creando artificialmente burbujas para luego reventarlas. En mi opinión, hay una alta probabilidad que la burbuja de muchos minerales esté cerca de reventar. Y, de ser así, el ajuste que se producirá en Chile va a ser muy doloroso.

Imagínese si hoy, con el precio del cobre en las nubes, la cuenta corriente está con un déficit tan alto, si el precio del cobre vuelve a los niveles pre-boom (el que tenía en 2003), ese déficit saltaría al 18% del PIB, un nivel más alto que en los años 81/82.

Una baja del cobre de esa envergadura es perfectamente factible. Y las reservas que existen, más el fondo de Velasco, no dan ni para un año de importaciones. Por lo menos Brasil se ha preparado y ha acumulado reservas -en relación al nivel de importaciones de cada país, las reservas chilenas deberían llegar a US$100 billones para estar (proporcionalmente) al nivel de las brasileras-. Con el tipo de cambio ‘flexible’ que tenemos y con un Banco Central tan tímido para intervenir, no se ha hecho lo mismo. Por lo tanto, con mala suerte, el ajuste puede ser brutal. Si bien es muy difícil decir cuando los especuladores van a empezar a apostar a la caída del precio del cobre, pues esto depende de una cantidad enorme de factores, el gran Caballo de Troya que Piñera generosamente le va a dejar al próximo gobierno -probablemente de Bachelet-, es una economía en expansión que cuelga de un hilo.

Lo más probable es que sea el próximo gobierno el que pague las cuentas por la falta de imaginación de la política económica no sólo de este gobierno, por la falta de inversión de los excedentes del cobre en crear nuevas capacidades productivas que reemplacen la bonanza de los precios del cobre cuando esta desaparezca, y por la actitud maníaca de que todo lo bueno es permanente -maníaca en un sentido sicoanalítico: desconexión con la realidad-. Y en economía, como en tantas otras esferas de la vida, eso siempre se paga caro.

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Goldman Sachs abre operaciones en Chile

Xov, 28/03/2013 - 14:22
Paul Walder, Punto Final

Hacia finales de febrero, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs inició sus operaciones en Chile con un capital de modestos 289 millones de pesos. La noticia, pese a la buena recepción que le dio la prensa financiera local, refrescó la memoria de no pocos lectores: Goldman Sachs no sólo es uno de los mayores bancos de inversión del mundo, sino que fue uno de los causantes del desastre financiero de Estados Unidos en 2008. El estado actual de la economía mundial no es ajeno a las corruptas y oscuras operaciones de esta institución.

Goldman Sachs ya realizaba actividades en Chile desde su filial en Buenos Aires. Pero es comprensible el paso que ha dado al cruzar la cordillera. Bajo la tramoya de los negocios globalizados en el marco del neoliberalismo a ultranza, Chile, pese a ser un mercado pequeño, lleva la delantera en América Latina. Las declaraciones del gerente de la firma para sus operaciones en la región, reproducidas por la prensa especializada, corroboran esta afirmación: “La banca de inversión puede desempeñarse muy bien en Chile, lo mismo que la colocación de acciones y gestión de riqueza privada. Pero lo más interesante es que en los últimos años hemos visto al capital chileno jugar un papel mucho más prominente, en cuanto a financiamiento, en Latinoamérica”.

Vale recordar a este protagonista del desastre financiero de 2008. Como banco de inversión, tiene un verdadero prontuario y no sólo en la crisis de las subprimes , sino también como detonador de la crisis griega, que en estos momentos tiene a buena parte de Europa pendiendo de un hilo. Un documental titulado Inside Job ( Trabajo Confidencial , completo en Youtube) desenreda la pringosa maraña entre el poder político y financiero: a cargo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos estaban altos ejecutivos de Goldman Sachs, que iban y venían desde los salones de la Casa Blanca a las oficinas financieras. Así se ha manejado la economía mundial durante las últimas décadas. El documental narra que Ronald Reagan nombró secretario del Tesoro a Donald Regan, ex director general de Merrill Lynch, en tanto pocos años después, durante la administración de Bill Clinton, en ese mismo cargo le sucedió Robert Rubin, que venía de Goldman Sachs. Tras su paso por el gobierno, regresó al sector financiero, esta vez a Citigroup. Una verdadera puerta giratoria del oro y los millones.

El caso más reciente, y por cierto más escandaloso, es el de Henry Paulson, ex presidente de Goldman Sachs y más tarde secretario del Tesoro de Bush. En medio de la catástrofe y durante la administración de Obama, el Congreso de Estados Unidos evacuó un informe sobre los responsables de la crisis. Entre bancos y otras agencias, Goldman Sachs aparece con papel protagónico. Esta firma, dice, “especialmente bajo la presidencia de Henry Paulson (poco antes de ser nombrado por Bush) mitigó los efectos de la caída del mercado de las subprimes ” potenciando la creación y difusión de productos tóxicos, con la complicidad de las agencias de calificación. Como resultado de estas operaciones, la economía estadounidense expresa hoy todo el contraste neoliberal, con un aumento histórico de la pobreza y concentración de la riqueza.

En suma, el 16 de abril de 2010 la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos acusó a Goldman Sachs de fraude por las hipotecas subprime . Se trata de una información pública. Hasta Wikipedia lo corrobora: “La Comisión considera que están en el centro del fraude Fabrice Tourre, vicepresidente de Goldman, y señala también a Paulson, gestor principal del fondo de inversión libre ( hedge fund ) Paulson&Co. Se considera a Goldman Sachs uno de los actores principales en el ocultamiento del déficit de la deuda griega”.

¿Qué interés puede tener este banco en Chile? Mucho. Bien sabemos que éste es el paraíso de la desregulación financiera, lo que significa que los flujos de capitales entran y salen como Pedro por su casa. Pero no solo es la utopía del mercado hecha realidad, también es hoy un paraíso para tahúres y especuladores financieros, el combustible actual del fuerte crecimiento en el consumo y la economía, el que debiera, como en buen año electoral, prolongarse por lo menos hasta noviembre.

La máquina financiera está que arde, fenómeno celebrado por el empresariado, el consumidor y, cómo no, por el gobierno. Un proceso febril que poco tiene que ver con el cauteloso y también angustioso paso del capitalismo mundial, en franco deterioro. Hay flujos especulativos que ingresan a hacer sus negocios en la Bolsa, en la construcción, en el mercado cambiario en un proceso complejo y riesgoso -una clásica burbuja especulativa- que tiene ya las características de un casino financiero, el escenario perfecto para Goldman Sachs.

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Chipre, un paraíso perdido

Xov, 28/03/2013 - 02:01
Alejandro Nadal, La Jornada

El episodio más reciente de la crisis económica coloca a los llamados paraísos fiscales en el centro de la escena. Chipre es una pequeña economía y un gran dolor de cabeza, pero lo esencial es que ha revelado una vez más la importancia de estos espacios en la economía mundial: la globalización neoliberal no hubiera podido desarrollarse sin la ayuda de estos instrumentos de la acumulación financiera.

Comenzamos con una definición: un paraíso fiscal es un espacio económico con gravámenes muy bajos (o cero) sobre capitales y sus rendimientos. También ofrecen un entorno regulatorio muy débil sobre todo tipo de transacciones financieras (especialmente las realizadas con derivados) y mantienen el secreto bancario de manera casi absoluta sobre titulares de cuentas y beneficiarios, así como del origen y destino de los depósitos y retiros. En suma, es el campo ideal para evadir impuestos e introducir recursos de procedencia ilegal a los flujos convencionales de la economía mundial. Si la crisis en Chipre adquiere relevancia es porque estamos en presencia de uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo.

Y aquí viene lo bueno. Es precisamente porque Chipre estaba en buena posición para seguir desempeñando su papel de nirvana fiscal que la pequeña isla fue admitida en la esfera del euro en 2008. Leyó usted bien. No es un accidente el que Chipre forme parte hoy de la eurozona.

Esto no debería sorprender. El gran programa de la globalización financiera descansa de manera fundamental en la presencia de paraísos fiscales. Como era de esperarse, aunque parecen pequeñas estas economías tienen sector financieros súper desarrollados. En conjunto se calcula que tienen depositados alrededor de 13 billones (castellanos) de dólares y le dan refugio a unas 2 millones de entidades corporativas del mundo entero.

Ese tipo de magnitudes ya nos dice algo importante sobre los paraísos fiscales. No se trata de segmentos marginales de la economía mundial sino de una dimensión que forma parte de su estructura íntima. Más que un simple instrumento para evadir impuestos, estos pequeños cielos fiscals son un componente clave del sector financiero mundial y de sus operaciones de rutina. En el desarrollo del capital financiero, los paraísos fiscales son el espacio privilegiado de la gestión especulativa porque facilitan las operaciones de arbitraje (es decir, aquéllas en las que los agentes escogen instrumentos financieros y divisas en función de diferencias entre tipos de cambio y tasas de interés real). Desde esta perspectiva, es claro que los paraísos fiscales han sido esenciales en la globalización financiera. Y por lo tanto, también jugaron un papel importante en la gestación de la crisis financiera mundial.

En la típica lista de los países que se consideran paraísos fiscales abundan las islas soleadas y los principados mediterráneos. La enumeración tradicional incluye casi siempre en primer lugar las islas Caimán, Bermudas, Bahamas, Barbados, Antigua, Mónaco, San Marino y Lichtenstein. Pero la lista es mucho más extensa y contiene a países como Luxemburgo, Suiza, Panamá, Singapur y Hong Kong. De hecho, un análisis más cuidadoso sobre la estructura y dinámica del capital financiero revela que existen paraísos fiscales un países mucho más importantes. En Estados Unidos existen espacios que cumplen con la definición de paraíso fiscal que hemos apuntado arriba. Los estados de Nevada y Delaware reúnen todos los requisitos para ser miembros del selecto club de paraísos fiscales. Es más, en Estados Unidos no se gravan los pagos de intereses y ganancias de capital percibidos por no residentes. Por ese motivo, los análisis más rigurosos sobre paraísos fiscales incluyen en sus listas a economías como Estados Unidos y el Reino Unido. Recientemente Alemania ha defendido el secreto bancario a ultranza de los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales también han servido como instrumentos de presión para moldear la política fiscal de todo el mundo. Cuando arrancó el proceso de globalización financiera a finales de la década de los 70, las tasas marginales máximas del impuesto al ingreso de las personas físicas y de las empresas en los países desarrollados promediaban 67 y 50 por ciento, respectivamente. En la actualidad esas tasas promedio son 40 y 27 por ciento. En muy buena medida esa reducción de la presión fiscal se debe a la presencia de los paraísos fiscales como alternativa de un trato fiscal mucho muy benigno.

La ‘solución’ a la crisis en Chipre ha destapado el basurero de la globalización financiera. Cuando se introdujo la moneda común en Europa se insistió mucho en sus ventajas porque se reducirían los costos de transacción. Lo que no se dijo es que los diversos paraísos fiscales en la eurozona se encargarían de multiplicar los beneficios derivados de la especulación. Es buen momento para recordar las palabras de John Milton cuando nos recuerda en El paraíso perdido cómo vendrán los lobos crueles que sólo buscan saciar su vil ansia de ambición y lucro".
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Ver también:
Chipre será el laboratorio europeo para la jibarización de la banca
La hipocresía de Bruselas en el caso de Chipre

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Michel Husson: el choque chipriota

Mér, 27/03/2013 - 13:33
Michel Husson, Chepoli

El plan urdido por el Eurogrupo para Chipre es una demostración de la violencia de las políticas europeas y de la capacidad de los dirigentes europeos para agravar la crisis que se supone deben gestionar. No han dudado en poner en entredicho su respeto de la propiedad privada –concretamente su compromiso de garantizar los depósitos bancarios inferiores a 100.000 euros– en nombre de un principio superior: hacer pagar a los ciudadanos los platos rotos de la crisis. En el caso de Chipre se hallaban ante un país pequeño (con el 0,2 % del PIB europeo), pero que necesitaba, para recapitalizar sus bancos, una “ayuda” de 15.800 millones de euros, casi el equivalente a su PIB anual.

Esto se explica por el enorme volumen de los activos bancarios de Chipre: 150.000 millones de euros, o sea, casi nueve veces el PIB del país. Este dato ilustra su función de puerto de escala para las inversiones rusas “circulantes”, que no recalan en Chipre más que para ser reinvertidas en Rusia; así, más del 50 % de las inversiones en el sector inmobiliario ruso provienen de Chipre, que es el segundo inversor extranjero en Rusia.

El plan inicial preveía una ayuda de 10.000 millones de euros, condicionada a la recaudación de 5.800 millones con cargo a los depósitos bancarios con arreglo al siguiente reparto: 2.000 millones con cargo a los depósitos de menos de 100.000 euros y 3.800 millones a los que superan esa cifra. Sus efectos habrían sido catastróficos, con una enorme merma del poder adquisitivo, pero el mero anuncio de la medida bastó para provocar un pánico bancario y un pulso entre Rusia y la Unión Europea. La presión popular condujo felizmente al rechazo del plan, pero el mal ya está hecho y las consecuencias son difíciles de prever: no cabe descartar una repercusión sobre la situación griega, e incluso española, pues a partir de ahora la expropiación parcial de los depósitos bancarios entra dentro del ámbito de lo posible.

La verdadera cuestión consiste en saber qué habría que haber hecho. La idea de hacer pagar a los oligarcas rusos es paradójicamente subversiva, pues las instituciones europeas legitiman un proyecto consistente en hacer pagar la factura de la crisis a quienes se han beneficiado del capitalismo financiero y no al pueblo, que no es para nada responsable de la crisis. Se podría recaudar la misma suma imponiendo una tasa del 15 % (y no del 9,9 %) sobre los depósitos de más de 100.000 euros. Esto implicaba a la larga el abandono de la condición de “paraíso fiscal” de Chipre, pero el país podría pasar a explotar otros recursos, en particular las reservas de petróleo y gas descubiertas recientemente y sanear en parte su situación financiera.

Los dirigentes europeos daban muestras últimamente de un optimismo obsceno al afirmar que la crisis de las deudas estaba ahora bajo control, olvidando el precio que hay que pagar para “tranquilizar” a los mercados financieros, a saber, el saqueo de países enteros, en particular de Grecia. El choque chipriota demuestra, sin embargo, que nada está hecho y que la troika está dispuesta a llevar al absurdo la violencia de sus políticas. La lección que podemos sacar es doble: que únicamente las resistencias sociales pueden responder a esta violencia y que no han desaparecido las ocasiones para movilizarse. Pero necesitan apoyarse en una alternativa radical que pasa por la anulación de las deudas ilegítimas, la fiscalidad de las rentas del capital (que solo tributan al 10 % en Chipre, por cierto), la socialización de la banca y, a escala europea, una lógica de solidaridad. Chipre podría dar un ejemplo, no con una salida del euro que no arreglaría nada, sino más bien con medidas de ruptura en este sentido, que llegaran hasta emisión directa de moneda por su banco central.
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Tomado de Viento Sur

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Los PIIGS: ¿Quiénes son los cerdos de Europa?

Mér, 27/03/2013 - 12:09

La crisis económica está golpeando con intensidad en Europa. Y en el sur del continente, los llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) se llevan la peor parte. Un programa debate con: Julio Rodríguez (economista), Fernando Luengo (profesor de Economía), Fernando Díaz Villanueva (negocios.com), Juan Carlos Monedero (profesor de Ciencias Políticas), Tanía Sánchez (diputada de la Asamblea de Madrid) y Pedro Montes (economista). Este es un debate por televisión del programa Fort Apache.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Chipre será el laboratorio europeo para la jibarización de la banca

Mar, 26/03/2013 - 14:41
Como ha sido la tónica a lo largo de estos cinco años de crisis, el optimismo inicial del "rescate" a Chipre permitió prolongar un relajado desayuno mientras las bolsas trepaban el 1,5% y 2 por ciento anunciando el fin de las calamidades. Sin embargo, la alegría no alcanzó a llegar a la hora de almuerzo cuando las palabras del Presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, advertían que el programa de rescate de Chipre representaba el nuevo patrón que asumiría la UE para los problemas bancarios de la Eurozona.

Aunque Dijsselbloem debió después retractarse (como está ocurriendo cada vez más a menudo en el orwelliano mundo europeo), lo cierto es que dio a conocer realmente el nuevo plan de la troika para enfrentar la crisis: la confiscación de depósitos y la aplicación de quitas a los ahorrantes tal como se hará en los dos bancos chipriotras. Esta idea confirma que los bancos chipriotas se han tomado como un laboratorio para este nuevo experimento de la Troika.

El Laiki Bank será borrado del mapa y sus ahorrantes pueden perder todo su dinero; el Cyprus Bank sobrevivirá pero absorberá la pesada mochila por 9 mil millones de euros que el Laiki tiene con el BCE. El cierre de Laiki Bank, nacido en 1901 y que contaba con más de 300 sucursales en Chipre, Rusia, Ucrania, Reino Unido, Malta y Serbia, entre otros, ha pasado completamente inadvertido por la prensa. Un banco que sobrevivió dos guerras mundiales, guerras civiles y dictaduras no ha logrado superar la crisis del euro y su caída recuerda muy cercanamente la quiebra de Lehman Brothers, banco que también formaba parte de la historia de un país.

Si bien Dijsselbloem tuvo que correr a desmentirse cuando las bolsas europeas se hundían por debajo del 2 por ciento (el Ibex llegó a caer un 2,7 por ciento y cerró con un descenso de 2,27 por ciento, impulsando también al alza de la prima de riesgo que retornó a los 360 puntos), sus palabras develan la crudeza de las alternativas que está barajando la Troika para enfrentar la crisis. La banca europea está sobreapalancada y sus activos superan varias veces el PiB de los países (ver gráfica), situación que ejerce enorme presión por la vía de los intereses y el pago de la deuda.

Los riesgos de una banca "demasiado grande"
La reducción de la banca es el primer paso al reordenamiento financiero que debe producirse en la Eurozona. Chipre, Irlandia y Malta tienen una banca equivalente a más de 7 veces el PiB de sus países, lo que es un buen negocio para los bankeros en los momentos de auge, pero que implica la ruina de estos países en los momentos de crisis. El efecto riesgo que ostenta una banca demasiado grande para caer es crucial dado que en su caída puede arrastrar a un país completo como ha quedado demostrado en Chipre.

Por otra parte, una banca sobreapalancada como la que ostentan varios países europeos, es una banca que opera bajo el esquema ponzi, es decir que requiere de la constante inyección de dinero fresco para su funcionamiento. A la hora que se corta el suministro de dinero fresco, como ha ocurrido desde el estallido de la crisis, viene el colapso total que se propaga rápidamente a la esfera de la economía real y que puede provocar una década perdida. Los bancos centrales han suplido ese suministro de dinero con grandes inyecciones de liquidez que al servir sólo para enmascarar los balances han transferido el apalancamiento al sector público entorpeciendo la salida real de la crisis.

Por eso que el debate sobre cual debe ser el tamaño adecuado de la banca respecto al PiB de los países es el que está en el eje del plan de jibarización bancaria de Chipre. Y por eso que Chipre es un laboratorio en el cual se pondrán a prueba estas medidas. Al igual que Chipre con el Laiki, varios países europeos deberán hacer desaparecer a parte importante de su banca quebrada dado que mantenerlas artificialmente a flote arrastra costos excesivos e indeseables que ni los gobiernos ni los contribuyentes se pueden permitir.

Hasta el momento, la banca se ha mantenido artificialmente a flote por los rescates de los gobiernos y de los bancos centrales. Pero este camino ya se ha agotado y no ha conducido a ningún tipo de recuperación: sólo ha incrementado la deuda de los países que han debido consolidarla con draconiamos recortes presupuestarios que a su vez han acelerado el proceso recesivo en la economía real. La milagrosa transformación de deuda privada en deuda pública ha provocado el perverso efecto de instalar a la deuda pública como el origen de los problemas, cuando es ampliamente sabido que los problemas son de la deuda privada.

Por eso que las entidades que son demasiado grandes para caer (como los grandes bancos) constituyen un verdadero problema para la economía de un país, dado que su colapso provoca un quiebre sistémico en todo el funcionamiento económico. La crisis demostró que la banca no es capaz de garantizar los propios riesgos que asume y esto indica que la banca debe reducirse ya sea por la vía de su tamaño (como se pretende hacer con los grandes bancos) o por la vía de su cierre, como ha ocurrido con el Laiki. Este nuevo experimento tiene el abierto riesgo de que si la gente corre a sacar sus ahorros, precipitará el colapso de un sistema que está en bancarrota. Por ello que tarde o temprano se aplicarán nuevos controles de capital en los países europeos, demostrando que están entre la espada y la pared y que la crisis no hará más que seguir expandiéndose.
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Artículo publicado en El Blog Salmón

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Chipre: un desastre

Mar, 26/03/2013 - 03:37
León Bendesky, La Jornada

El Fondo Monetario Internacional ha seguido las pautas de 147 crisis bancarias desde 1970. La más reciente, y que se despliega ahora mismo con mucha intensidad, ocurre en Chipre.

Con esto se pone una vez más en entredicho el sistema europeo de la unión monetaria y la existencia misma del euro; la capacidad del Banco Central Europeo de establecer una unión bancaria y un esquema de supervisión único para los bancos de la eurozona; la prelación de las deudas en casos de quiebra de un banco. Se exhibe la debilidad de los bancos europeos, que ha sido el asunto central tratado por el Comité de Supervisión Bancaria que se conoce como Basilea III (que ya se aplica en México), y niega lo que se veía ya como un retorno a la estabilidad financiera de la zona y hasta del crecimiento del producto, aun en un entorno esencialmente de ajuste basado en la austeridad presupuestal.

Hay un elemento novedoso en esta crisis y que es muy relevante para el funcionamiento del sistema bancario tal y como es ahora, sobre todo en cuanto a las condiciones que se supone deben sostener la estabilidad financiera y reducir los riesgos llamados sistémicos. Este elemento es el seguro de depósitos.

El plan de rescate bancario y de la deuda pública que quieren imponer la Unión Europea, el BCE y el FMI (la Troika), pero especialmente el gobierno alemán en Chipre incluye la aplicación de un impuesto a los ahorros. Se debate si este debe afectar a los depósitos en exceso de 100 mil euros por banco, que es la cifra que cubre el seguro a cada depositante o, incluso, a aquellos de menor cuantía. También se discuten las tasas de ese impuesto y que en el caso de los depósitos de mayor cuantía podría ser de hasta 20 por ciento. No es, claramente, una cuestión menor.

Ese seguro equivale al que fue constituido en México luego de la creación del IPAB tras la crisis de 1995. Hoy, los depósitos asegurados en el país equivalen a 400 mil Unidades de Inversión (UDI’s), alrededor de un millón 972 mil pesos, por persona y por banco. Y, según dice textualmente ese instituto: En el remoto caso que algún banco llegara a presentar problemas financieros... es el encargado de establecer los mecanismos para que los ahorradores recuperen, de ser el caso, el resto de su dinero lo más pronto posible.

Eso mismo es lo que ahora está en duda en Chipre. Se ha criticado severamente la decisión de apuntar al seguro de depósitos como instrumento para financiar internamente parte del rescate bancario, que se estima en un total de 17 mil millones de euros. El producto generado en ese país es de apenas 23 mil millones de dólares y representa 0.2 por ciento del PIB de los países que están en la zona del euro.

La crisis bancaria en Chipre está centrada en dos bancos grandes. Tiene los mismos orígenes del problema más general que existe en la zona euro; es decir, lo ocurrido desde 2008 y con epicentro en Estados Unidos. Pero en este caso hay ciertas particularidades. Los bancos chipriotas empezaron a extender sus actividades luego de su entrada al euro en enero de 2008, tanto internamente –de modo apreciable en el sector inmobiliario– y también en otros países. Pero han sido los depósitos provenientes de Rusia los que han creado la hipertrofia del sistema y que ha servido también para lavar mucho dinero. Los activos de los bancos alcanzaron 800 por ciento del PIB en 2011. La deuda del país, si se considera el rescate bancario, llegaría a representar 149 por ciento del PIB.

Han sido los grandes bancos de esa región los que han alertado sobre las consecuencias que una corrida bancaria en Chipre podrían tener en otros lugares. El ministro de Economía español, Luis de Guindos, dijo al respecto que los depósitos bancarios son sagrados, pero tenerlo que decir es ya un asunto preocupante viniendo de uno de los responsables de salvaguardarlos en un país con una crisis muy grave del sector financiero.

El agua está para chocolate en Europa, la gente desconfía de los bancos y de sus gobiernos, a las presiones económicas por la recesión se añade, cada vez más, el deterioro social. Las estadísticas de esta situación: desempleo, desahucios, reducción de las pensiones y mayor pobreza son verdaderamente llamativas, sobre todo, para el conjunto de los países que habían alcanzado un mayor nivel de bienestar y que están en la parte occidental del continente.

El factor ruso complica las condiciones de esta crisis y pone en evidencia el origen del dinero y cómo y desde dónde se mueve; las limitaciones grandes que tiene la regulación financiera, incluyendo las medidas de prevención de lavado de dinero y, en general, la estabilidad financiera no sólo de la región, sino a escala global.

El caso chipriota, aun considerando el muy pequeño tamaño de la economía, la magnitud del rescate que necesita –bastante menor al que requiere Grecia y, claro está, de los que podrían exigir Italia o España– muestra la fragmentación política que hay en Europa y las grandes restricciones institucionales y de gobernanza que hay en la Unión Europea. También pone en un primer plano el modo en que opera el gobierno alemán, líder de facto de todo ese orden político-económico regional.

El FMI argumenta que en las 147 crisis bancarias que ha seguido desde hace más de 40 años, en ninguna de ellas ha habido pérdidas para los ahorradores. Lo que no se puede decir es que los ahorradores y el resto de los habitantes de los países donde han ocurrido esas crisis no paguen un enorme costo, puesto que los recursos para los rescates salen del erario, aumenta la deuda pública y presiona los presupuestos imponiendo un costo social sumamente desigual entre la población y por un largo periodo. Eso lo sabemos bien en México y desde hace mucho tiempo.

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