Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5280125
Actualizado: fai 14 horas 40 min

Conmoción en los mercados: Suiza da 'rienda suelta' a su divisa y deprecia al euro

Xov, 15/01/2015 - 19:48
El Banco Nacional de Suiza eliminó hoy el tipo de cambio máximo del franco suizo, instaurado en 2011 para frenar la apreciación experimentada en aquel momento, y ha bajado los tipos de interés oficiales del -0,25% al -0,75%. Estas inesperadas medidas, fueron dadas a conocer a través de un comunicado,y provocaron gran conmoción en los mercados de valores y divisas, impulsando la inmediata subida del franco suizo frente al resto divisas. La liberación del franco ha causado una revalorización del 17% de la moneda y el desplome del euro. La institución anunció que abandona su política de mantener el tipo de cambio máximo para el franco, que hasta ahora estaba estipulado en 1,20 unidades por euro. Esta última medida era una de las intocables de su política monetaria y se estableció en el peor momento de la crisis de la zona euro en 2011.

Este paso inesperado del Banco Nacional provocó la inmediata subida del franco suizo frente al resto divisas. En su cruce con el euro ha llegado a dispararse un 30% hasta los 0,805 francos por unidad antes de reducir sus ganancias hasta 1,059. La divisa europea también ha vivido momentos de conmoción en su cambio con el dólar. El euro ha llegado a caer hasta los 1,1575 'billetes verdes'. El franco también llegó a ganar un 25% frente al dólar al cotizar a 0,74 y en su cambio con el yen tocó niveles que no se veían desde 1980.

La bolsa suiza también reaccionó con cambios bruscos. Su principal índice bursátil, el SMI, cerró la jornada con bajadas del 8,48%, despidiendo así su peor sesión desde 1991. Empresas como Swatch vivieron un día de "auténtico tsunami" con caídas de hasta el 15%, aseguró su CEO, Nick Hayek. "No tengo palabras, es un desastre para las exportaciones y el turismo", lamentó. "Recientemente, las divergencias entre las políticas monetarias de las mayores áreas monetarias se han ampliado significativamente, una tendencia que probablemente se hará incluso más pronunciada", indicó la institución, que apuntó que la "considerable" depreciación del euro frente al dólar ha provocado un debilitamiento del franco suizo frente al 'billete verde'.

"En estas circunstancias, el banco nacional ha llegado a la conclusión de que mantener el tipo máximo de cambio para el franco suizo frente al euro ya no está justificado". El banco central helvético subrayó que la introducción de esta medida excepcional, muy criticada en su momento por amplios sectores del mercado, "protegió a la economía suiza de graves daños". "Aunque el franco suizo sigue estando alto, la sobrevaloración ha disminuido en general desde la introducción del tipo máximo de cambio, mientras la economía ha podido aprovechar esta fase para adaptarse a la nueva situación", añadió el instituto emisor.

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Los tesoros que esconde el Ártico: una nueva 'batalla económica' que enfrenta a varios países

Xov, 15/01/2015 - 08:00
La competición por explotar los recursos naturales del Ártico se podría intensificar en los próximos diez años. EEUU, Canadá, Dinamarca, Islandia, Noruega, Finlandia y Rusia están desarrollando programas para construir infraestructuras e incrementar su vigilancia en dicho territorio. Y es que la zona del Ártico esconde grandes tesoros naturales que valen miles de millones, además de una ruta comercial mucho más rápida para los países del norte de Europa.

Según Bloomberg, varias compañías procedentes de los países mencionados tienen previsto gastar 100.000 millones de dólares en la próxima década. Esta inversión de un tamaño tan considerable es consecuencia de las grandes expectativas que se tiene sobre los recursos del Ártico.

Algunos estudios revelan que esta zona del Polo Norte podría albergar alrededor del 25% de todas las reservas mundiales de petróleo y gas no descubiertas. Además, se cree que también pueden encontrarse grandes cantidades de oro, plata, cobre y diamantes.

Otro tesoro de la zona llega por su situación geográfica: la Ruta del Mar del Norte es un 40% más corta para los viajes desde los países nórdicos hasta China, que la ruta que transcurre a través del Canal de Suez, una vía de navegación artificial situada en Egipto, muy apartada de los Estados situados al norte de Europa.

Putin y Rusia ya se 'adueñaron' de esta ruta tras inaugurarla en 2011: "Vemos el futuro de la ruta marítima ártica como una arteria de transporte internacional capaz de competir con las rutas tradicionales en coste de servicios, seguridad y calidad", indicó. Putin resaltó que esta ruta "es el camino más corto entre los mercados de Europa y el región Asia-Pacífico", es decir, China, Japón, Estados Unidos y América Latina.

Dudas en el Ártico La inestabilidad en la región por las dudas legales sobre la pertenencia del Ártico han impedido que hasta el momento se hayan realizado inversiones de calado y prolongadas en el tiempo. Pero ahora, los gobiernos han comenzado a cooperar a través del Consejo Ártico, creado en 1996. Los países que comparten este territorio, excepto Rusia, han desarrollado recientemente planes y sistemas jurídicos estables, que podrían incentivar la inversión. A pesar del menor clima de inestabilidad, aún existen muchas reclamaciones territoriales que dejan en el aire la soberanía de la zona. Además de estas trabas, los externalidades negativas (penalizadas con impuestos) producto de la minería y la perforación son otra barrera que ha frenado y frenan las inversiones de las empresas dedicadas a la explotación de materias primas. También puede que tengan que decir algo los 4 millones de habitantes que ocupan la zona, muchos de ellos pertenecientes a tribus que llevan establecidos en el Ártico durante miles de años.

Hasta ahora, las grandes compañías petroleras se han topado con contratiempos y unos costes muy superiores a los calculados en un principio. Un buen ejemplo es el de la petrolera noruega Statoil, que según declara Bloomberg decidió posponer sus inversiones en el Ártico por los elevados costes, impuestos y la incertidumbre. La caída del precio del petróleo tampoco ayuda al desarrollo de las inversiones en la zona, mientras que el crudo sea barato y abundante los incentivos para encontrar nuevas reservas caen drásticamente.

Pasos hacia la cooperación A pesar de todo, algunas empresas prosiguen con las perforaciones y las investigaciones en el Ártico. Un buen ejemplo es la compañía ExxonMobil o Rosneft, que prosiguen perforando el Ártico en busca de petróleo y gas. Si las previsiones se cumplen, las reservas probadas de gas y petróleo aumentarán considerablemente, retrasando aún más el temido 'pico del petróleo'.

El gigante petrolero estadounidense comenzó a perforar a finales de 2014 el ártico de Rusia, a pesar de las sanciones occidentales impuestas contra su par ruso Rosneft. La operación fue elogiada por el presidente ruso como un modelo de "cooperación".

Aunque las sanciones de EEUU por la crisis en Ucrania no están diseñadas para detener los proyectos conjuntos de compañías rusas y estadounidenses, sí apuntan a privar a Rosneft de financiamiento en dólares y a prohibirle el acceso a tecnología moderna, por el momento.

La reclamación de Dinamarca El Gobierno danés reveló una iniciativa para reclamar como propios 895.541 kilómetros cuadrados en el océano Ártico, incluido el Polo Norte, ante la Comisión sobre las Fronteras y las Plataformas Continentales (CLCS, por sus siglas en inglés), un organismo de la ONU. La zona podría albergar importantes reservas de hidrocarburos a las que también aspiran Rusia y Canadá.

El Ministerio de Asuntos Exteriores explicó que se trata de una propuesta conjunta que plantearán Groenlandia y Dinamarca y que presenta el argumento de que la plataforma continental de Groenlandia, país bajo soberanía del Reino de Dinamarca, se extiende hacia el norte y le permitiría ampliar sus fronteras hasta casi la Siberia rusa.

Los tesoros que esconde el Ártico son muchos. La duda es a quién pertenece y si tiene derecho a la explotarlos. De este modo, el conflicto está servido para los próximos años, una 'guerra' económica por los recursos que se desarrollará durante los próximos años.
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Tomado de El Economista Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Desigualdad global y devastación

Mér, 14/01/2015 - 18:00
Silvia Ribeiro, Alainet

A principios de 2014, un reporte de Oxfam resumió gráficamente la desigualdad que impera en el mundo: 85 individuos concentran más riqueza que los 3500 millones de habitantes más pobres en el planeta, mitad de la población mundial. El informe, llamado “Gobernar para las élites: secuestro económico y desigualdad económica”, indicaba desde el título que la situación se mantiene porque las políticas gubernamentales se hacen para favorecer a los más ricos. Lo cual no sorprende, en la vasta mayoría de los casos los gobiernos y legisladores llegan a sus cargos apoyados en las “contribuciones”, por decir lo menos, de esas élites de poder económico. En un año, los 85 más ricos aumentaron su fortuna en 14 por ciento, que se tradujo, en conjunto, en ganancias por 668 millones de dólares diarios, o casi medio millón de dólares por minuto.

En octubre 2014, el banco Credit Suisse publicó un informe sobre la riqueza mundial, en el que resaltaba la preocupación por los niveles de desigualdad que siguen creciendo, lo cual considera un factor de riesgo. La riqueza mundial pasó de 117,000 billones en el año 2000 a 262,000 billones de dólares en 2014.

El 1 por ciento más rico de la población mundial tiene actualmente casi la mitad de la riqueza global (48.5 por ciento). Al mismo tiempo, el 50 por ciento de la población más pobre tiene menos del 1 por ciento de los ingresos y de ellos, el 90 por ciento vive en países del Sur. Si estas cifras son difíciles de digerir, casi lo es más saber que el 70 por ciento de la población mundial, tiene en conjunto ¡menos del 3 por ciento de los ingresos!

La región con mayor índice de desigualdad en el mundo es América Latina y el Caribe, pese a que en los últimos años, algunos países, como Uruguay y Venezuela, han contribuido a bajar el promedio continental. México y Chile son los países con mayor desigualdad de todos los miembros de la OCDE, e integran los 10 más desiguales de la región, junto a Honduras, Brasil y Colombia, entre otros. En el último año el número de mil-millonarios en la región aumentó 38 por ciento.

La desigualdad global creció particularmente en las últimas tres décadas, pero la brecha se hizo mayor a partir de las crisis de 2007-2008. Según Credit Suisse, los países donde aumentó más la desigualdad son China e India, donde ahora se encuentran algunas de las mayores fortunas y corporaciones del planeta. Estados Unidos sigue siendo el país que, con distancia, concentra la mayor parte de los ingresos. Allí radica el 49 por ciento de los individuos llamados ultra-ricos, con una fortuna mayor a los 50 millones de dólares.

Esos no son los que sufrieron con la crisis financiera que ellos mismos provocaron. Por el contrario, el 1 por ciento más rico de Estados Unidos capturó el 95 por ciento del crecimiento y ganancias posteriores a 2009, mientras el 90 por ciento de la población se hizo más pobre. Y esto sin tener en cuenta las sumas ingentes de dinero público que se gastaron para “rescatar” a instituciones financieras en crisis, de las cuales esos mismos ricos son propietarios total o parcialmente.

A estos análisis, es necesario superponerle la enorme concentración corporativa que tomó vuelo en la década de 1990, en la que las fusiones y adquisiciones empresariales crecieron 757 por ciento y siguieron en ritmo ascendente, aunque más lento, hasta el 2007. Con las crisis financieras, económicas y alimentarias de 2007-2008, bajó el porcentaje de fusiones y adquisiciones, pero la concentración empresarial ya establecida nunca volvió a bajar del nivel alcanzado en el 2000, e incluso subió en algunos años del siglo XXI. Según el estudio publicado en 2011 The network of Global Corporate Control (La red de control corporativo global) de los investigadores Vitali, Glattfelder y Battiston, 1328 corporaciones trasnacionales tienen el 60 por ciento de los ingresos globales y están interconectadas entre sí, por 2 o más relaciones mutuas, con un promedio de 20 interconexiones. En esta telaraña de relaciones que tienen atrapado al mundo, el estudio identificó una “super-entidad” corporativa, como una araña en la red, integrada por 147 corporaciones que detentan el 40 por ciento de los ingresos de todas las transnacionales y que tienen un enorme poder de decisión sobre toda la red corporativa mundial. Tres cuartas partes de éstas son instituciones financieras, que a su vez están estrechamente ligadas con las mayores transnacionales de sectores claves de la economía, como energía, petroquímica y química, comunicaciones, construcción, minería, alimentación y agricultura, etc.

Son los intereses de lucro de esta extraordinariamente ínfima minoría de ricos, los que modelan regulaciones nacionales e internacionales para mantener sus privilegios, las que empujan los modelos industriales de producción y consumo masivos, y los responsables de la devastación social, ambiental y las crisis planetarias. Apenas un ejemplo: sólo 90 empresas, la mayoría privadas, de petróleo, carbón, gas y cemento son responsables de dos terceras partes de las emisiones de gases que han provocado el cambio climático.

Hay muchos factores que se imponen para mantener la desigualdad, incluyendo un amplio aparato bélico y represivo, en general pagado con fondos públicos. Pero también hay muchos y diversos focos de resistencia y construcción colectiva desde abajo, sin duda lo que sigue haciendo el mundo habitable y en definitiva las únicas alternativas reales a estas nuevas formas de esclavitud global.

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El estancamiento europeo amenaza a la economía mundial

Mér, 14/01/2015 - 16:01
El Banco Mundial ha presentado sus Perspectivas Económicas Globales donde advierte sobre los síntomas de "estancamiento secular" en la eurozona, dada la débil demanda agregada y la caída en el crecimiento potencial de la economía europea. Es por ello que desde el hermano pequeño del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten que si la inflación sigue manteniéndose por debajo del objetivo del Banco Central Europeo del 2%, la debilidad del consumo y la inversión anémica podrían generar una espiral deflacionista.

"El peligro de la deflación añadiría presión a las dificultades que ya sufren algunos países de la zona euro, como un descenso de la fuerza laboral, una caída de la productividad y la pérdida de habilidades entre su extenso número de parados a largo plazo", advierten desde el Banco Mundial.

Este riesgo, que también incluye a Japón, se suma a la tensión que los bajos precios del petróleo está generando en algunos países productores y que también hunde las presiones inflacionistas. Estos factores, recordemos que la economía europea supone un sexto del PIB mundial, podrían debilitar aún más el comercio mundial en un momento en que los mercados financieros se enfrentan a un periodo de volatilidad dada a la divergencia que existe sobre la política monetaria de distintos países.

En consecuencia, en su nuevo informe el Banco Mundial recorta sus previsiones de crecimiento global para este año y el próximo. El organismo prevé que el PIB mundial avanzará el 3% en 2015, frente al 3,4% de su anterior estimación; mientras que para 2016 espera un crecimiento del 3,3%, por debajo del 3,5% previsto inicialmente.

Además, espera que la zona euro crezca un 1,1% este año desde el 1,8% anteriormente estimado y alrededor de un 1,6% el año que viene desde el 0,8% previsto en 2014. Cifras que distan del 3,2% previsto en 2015 para Estados Unidos o el 2,9% del Reino Unido. En Japón, el crecimiento se elevará a 1,2% en 2015 (0,2 % en 2014) y 1,6% en 2016.

Debido al tamaño de la eurozona, su estancamiento permanente tendría efecto en países vecinos como Reino Unido y Suiza, así como Europa del Este, el Norte de África y el Sur de Asia, dadas las extensas relaciones comerciales con estas zonas. Desde el Banco Mundial advierten que pese a que el BCE mantiene los tipos de interés cercanos a cero, el coste de financiación para el sector privado incrementaría dados los riesgos de un contexto económico inestable y la caída de precios, que vendrá acompañado de una mayor tasa de ahorro, una demanda de activos refugio y una caída de las inversiones.

Dicho esto, el Banco Mundial señala que Irlanda y España, son los únicos países de la zona euro donde el repunte parece afianzarse, "debido al fortalecimiento de los balances empresariales y la mejora de la competitividad". Aún así, la actividad económica en Francia, Alemania e Italia fue menor a la esperada el año pasado y la incertidumbre política en Grecia sigue haciendo mella en el sentiminto de los inversores.

Las naciones en desarrollo crecieron un 4,4% en 2014 y se espera que en 2015 bordeen el 4,8% y se fortalezcan en 5,3% y 5,4% en 2016 y 2017, respectivamente.

"La economía global está en una coyuntura desconcertante", aseguró Kaushik Basu, economista jefe del Banco Mundial. "Es un momento desafiante cuando se trata de realizar proyecciones económicas", añadió.

Las proyecciones señalan que los precios de los productos básicos permanecerán bajos en 2015. La caída inusualmente precipitada del precio del petróleo en el segundo semestre de 2014 podría reducir significativamente las presiones inflacionarias y mejorar los saldos en cuenta corriente y de las arcas fiscales en los países en desarrollo importadores de petróleo.

"La baja en el precio del crudo originará cambios notables en el ingreso real desde los países exportadores a los países importadores de petróleo. Tanto para exportadores como para importadores, la baja en los precios representa una oportunidad para llevar a cabo reformas que puedan aumentar los recursos fiscales y servir a objetivos ambientales más amplios", agregó Ayhan Kose, director de perspectivas de desarrollo del Banco Mundial.

Entre los países grandes de ingreso medio que se beneficiarán de los precios más bajos del petróleo se encuentra India, donde se espera que el crecimiento se acelere a 6,4% este año (a partir de 5,6% en 2014) y alcance 7% en 2016-2017. En Brasil, Indonesia, Sudáfrica y Turquía, la caída en los precios del petróleo ayudará a reducir la inflación y el déficit en cuenta corriente, una causa importante de vulnerabilidad para muchos de estos países.

Sin embargo, si se sostienen los precios bajos del petróleo, se debilitará la actividad en los países exportadores. Por ejemplo, para la economía rusa se proyecta una contracción del 2,9% en 2015, la que podría entrar nuevamente en un terreno positivo en el año 2016, cuando se espera un crecimiento del 0,1%.

"En este incierto entorno económico, los países en desarrollo deben desplegar sus recursos de manera juiciosa para apoyar programas sociales con un foco muy preciso y emprender reformas estructurales que inviertan en la gente", sostuvo el Presidente del Grupo Banco Mundial Jim Yong Kim. "También es fundamental que los países retiren los obstáculos innecesarios a la inversión del sector privado, actor que por lejos es la principal fuente de empleos y que puede sacar a cientos de millones de personas de la pobreza".
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Tomado de El Economista

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El peligroso juego político en la manipulación del precio del petróleo

Mér, 14/01/2015 - 13:19
El petróleo ha llegado a los 45 dólares el barril y no hay atisbos de que revierta la tendencia en el corto plazo. El peligroso juego político de Arabia Saudita tiene a los productores petroleros en ascuas. Rusia, Irán, Venezuela, Noruega, Nigeria y Canadá dependen de sus exportaciones de petróleo para estabilizar su presupuesto. Por eso el derrumbe del precio de su motor comercial los tiene al borde de la bancarrota. Para Venezuela el petróleo constituye el 96 por ciento de sus ingresos de exportación y con cada dólar de descenso el país pierde 800 millones de dólares. Venezuela se tambalea con una inflación que supera el 60 por ciento y con escaséz de alimentos básicos. Para Rusia los ingresos del petróleo y el gas representan las tres cuartas partes de su factura de exportación; mientras que para Nigeria el petróleo representa el 90 por ciento de sus exportaciones. Irán lucha por hacer que su dependencia del petróleo llegue en el corto plazo al 30 por ciento en lugar del 50 por ciento actual.

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Charlie Hebdo como pretexto

Mér, 14/01/2015 - 08:01
Sin vacilación, millones de franceses acaban de salir a las calles en defensa de la libertad de expresión y de culto mientras que los políticos y la prensa, violadores de esas libertades, explotan esa reacción popular para redorar su propia imagen pública. Thierry Meyssan estima que el gobierno de Francia ha orquestado una manipulación de gran envergadura para exhibirse a la cabeza de una gran manifestación popular precisamente en momentos en que busca cómo justificar una nueva operación militar en Libia.

Thierry Meyssan, Red Voltaire

En 3 días, un grupo de 4 o 5 personas que dijeron actuar en nombre de Al-Qaeda en Yemen y del Emirato Islámico (Daesh) masacró en Francia a los miembros de la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo y asesinó después a una agente de la policía municipal así como varios rehenes, en 3 acciones diferentes.

Francia, que no había conocido hechos de tanta violencia desde la época de los atentados de la OAS [1], hace más de 50 años, reaccionó proclamando «¡Todos somos Charlie!», abatiendo a 3 de los terroristas y organizando una gran manifestación de varios millones de personas.

El presidente la República, Francois Hollande, recibió a los jefes de los partidos políticos representados en la Asamblea Nacional, lanzó un llamado a la unidad nacional y participó personalmente en la manifestación acompañado de unos 50 jefes de Estado y de gobierno extranjeros.

En un artículo anterior [2], observé que el modus operandi de los terroristas no tenía nada que ver con el comportamiento habitual de los yihadistas sino más bien con el de un comando militar. A partir de lo cual señalé que poco importa quiénes fueron los ejecutores y que lo único verdaderamente importante es saber quién está detrás de ellos. Ahora quisiera, en este segundo artículo, referirme a las reacciones que esos hechos están suscitando.

Suspensión del derecho a organizar manifestaciones Inmediatamente después del anuncio de la masacre perpetrada en las oficinas de Charlie Hebdo, hacia el mediodía del 7 de enero de 2015, el primer ministro francés Manuel Valls decidió implantar el Plan Vigipirate-atentados en toda la región parisina. Este plan incluye un centenar de medidas de aplicación automática y unas 200 medidas opcionales. Entre las medidas, el ministerio del Interior anunciaba la suspensión de todas las manifestaciones ya autorizadas. Las autoridades temían que los terroristas disparasen contra la multitud.

Pero un partido de extrema izquierda llamaba a manifestar de inmediato en señal de respaldo a Charlie Hebdo. Luego de varias horas de vacilación, el prefecto de policía autorizaba una manifestación en la que habrían de participar unas 100 000 personas. Más extraño aún, el primer ministro declaraba una jornada de duelo nacional para el día siguiente, 8 de enero. Las autoridades locales organizaron numerosos mítines para observar un minuto de silencio. Y, todavía más sorprendente, el Partido Socialista llamaba a la realización –el domingo 11– de una gran manifestación nacional que reuniría más de 2 millones de personas en París.

O sea, el gobierno prohibió las manifestaciones por considerar que podían ser peligrosas para los participantes. Pero los miembros de ese mismo gobierno organizaron una manifestación gigantesca e invitaron además a jefes de Estado y de gobierno extranjeros sin plantearse ningún tipo de inquietud por cuestiones de seguridad.

Esta manipulación demuestra que, al contrario de lo que declaró públicamente, el gobierno conocía con precisión la verdadera importancia de la amenaza y sabía que no había peligro para las manifestaciones.

De todo esto, optaremos por retener la extraordinaria muestra de entusiasmo popular por la libertad.

Unión nacional En esta situación de crisis, la derecha y la izquierda se pusieron de acuerdo para participar juntas en una manifestación nacional. Pero ¿para manifestarse a favor de qué y contra quién?

Nos enteramos así de que tanto los dirigentes de derecha como los de la izquierda compartían los valores antirreligiosos, antinacionales y antimilitaristas del muy izquierdista semanario Charlie Hebdo. Ya se sabía que el fundador de la publicación, Philippe Val, era amigo de Sarkozy. Ahora nos enteramos súbitamente de que Charb, el nuevo director del semanario, estaba involucrado sentimentalmente con una ex ministra de derecha, Jeannette Bougrab.

Esta última fue invitada al noticiero del canal francés de televisión TF1. Muy emocionada, habló de su relación sentimental con el caricaturista. Luego presentó las convicciones antirreligiosas de Charb como un compromiso laico contra el islamismo para compararlo después con Jean Moulin y pedir que el caricaturista sea inhumado en el Panteón –como el gran héroe de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi que fue Jean Moulin. Jeannette Bougrab terminó revelando que ella y Charb habían pensado en irse de Francia y rehacer sus vidas en otra parte. En pocas palabras, la ex ministra de derecha acaba de mostrar su desprecio por sus propios conciudadanos, de asimilar el laicismo a la lucha contra la religión y de poner un humorista antinacional al mismo nivel que el fundador del Consejo Nacional de la Resistencia. Por mucho que proteste la familia de Charb, Jeannette Bougrab ha sembrado la duda.

Y para que se entienda bien en qué consiste la «unión nacional» de la que nos hablan la derecha y la izquierda, varios líderes socialistas declaran que el Frente Nacional será excluido de la manifestación «republicana». ¿Acaso se ha entendido bien la enormidad de ese anuncio? Los líderes políticos del país invocan la República para excluir a sus propios rivales. Finalmente, el FN se unió a las manifestaciones realizadas en diferentes ciudades del interior de Francia.

Unión internacional El presidente de Francia quiso dar solemnidad a la manifestación de París invitando a ella a todo tipo de jefes de Estado y de gobierno.

Entre los que vinieron a la manifestación de París pudimos ver a David Cameron y Benyamin Netanyahu, cuyos países gozan de una censura militar omnipotente; al secretario de Justicia estadounidense Eric Holder, cuyo país es tan amante de la libertad de prensa que ha bombardeado y destruido numerosas estaciones de televisión, desde la de Belgrado –en la ex Yugoslavia– hasta las de Libia–; al primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, cuyo país prohíbe la construcción de iglesias cristianas (aunque ahora parece dispuesto a autorizar una). Y tampoco podemos olvidar que hace poco Netanyahu felicitaba personalmente a los heridos de Al-Qaeda que reciben cuidados en hospitales israelíes y que los países de Eric Holder, Ahmet Davutoglu y la Jordania rey Abdallah reorganizaron el Estado Islámico en enero de 2014.

¿Qué hacían entonces estos personajes en París? En todo caso no estaban defendiendo la libertad de expresión ni la libertad de culto, que sus países combaten activamente.

La libertad de expresión No fueron los políticos los únicos que trataron de mejorar su imagen exhibiéndose en la manifestación de París. También lo hizo la prensa, que ve en Charlie Hebdo un ejemplo de la libertad que ella misma pisotea constantemente con su permanente autocensura y mostrándose cada vez más solidaria con los crímenes que el gobierno comete en el extranjero.

Es verdad que son numerosos los medios de prensa existentes en Francia. Pero también es cierto que se trata de una prensa extremadamente conformista y, por consiguiente, nada pluralista. Esto se refleja incluso en la unanimidad de esa prensa al presentar el semanario satírico ya que, al contrario de lo que afirma esa prensa, Charlie Hebdo se oponía a la libertad de expresión cuando abogaba por la ilegalización del Frente Nacional o militaba a favor de la censura de internet.

En todo caso, no podemos más que regocijarnos al ver la prensa retomar ¡por fin! la defensa de quienes son víctimas de ataques por lo que han dicho o escrito.

Sobre la pista yihadista Prosiguiendo su investigación tras la pista equivocada, la prensa francesa traza el perfil de los terroristas y se olvida de tratar de encontrar a los que les dieron las órdenes. Y nos dice, con la mayor seriedad, que esta ola de atentados se debe a una colaboración entre Al-Qaeda en Yemen y el Emirato Islámico, olvidando que esas dos organizaciones están en guerra entre sí desde hace más de un año, una guerra feroz que ya cuenta más de 3 000 víctimas en ambos bandos.

Son por lo tanto sorprendentes tales referencias, y es probable que dentro de poco aparezca algo –algún hecho o noticia– que vincule los hechos de París con Libia. En efecto, si Francois Hollande sigue los pasos de George W. Bush, bien pudiera decidir una intervención en Yemen, a pesar de que algo así no sería de interés para Francia. En todo caso, el general Puga, jefe del estado mayor particular de Hollande, está preparando actualmente una nueva intervención militar en Libia.

Esta última sería un blanco mucho más lógico ya que Francia podría esperar obtener ahora los dividendos que nunca llegaron en el momento de su primera intervención en Libia. Francia culminaría así el proyecto estadounidense de rediseño del «Medio Oriente ampliado», correspondiente a lo publicado en el New York Times por la periodista Robin Wright en septiembre de 2013 [3], proyecto que el Emirato Islámico ya está concretando en Irak y en Siria.
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[1] La Organización del Ejército Secreto, OAS según sus siglas en francés, fue creada en 1961 en el marco de la guerra sucia de Francia contra el movimiento de liberación de Argelia. [2] «¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo? », por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 8 de enero de 2015. [3] “Imagining a Remapped Middle East”, Robin Wright, The New York Times Sunday Review, 28 de septiembre de 2013.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La promesa del crecimiento económico

Mar, 13/01/2015 - 22:01
Santiago Dunne, Rebelión

Pareciera ser que agregar el adjetivo “sustentable” a las cosas las hace ver inofensivas, que cuidan el medio ambiente y que son positivas. Podríamos hablar de la “comida sustentable”, “agricultura sustentable” o del “desarrollo sustentable”. En todos los casos la connotación que le confiere esa adición es diferente. Para nuestro caso, podríamos también hacerlo con el concepto de crecimiento y entonces tendríamos el “crecimiento sustentable”. Vamos a detenernos aquí y a analizar en detalle qué connotación deriva de esta utilización, su eventual viabilidad y si es la receta que necesita el mundo para enfrentar las diversas dificultades que atraviesa.

Lo primero que voy a sostener, y es desde el punto de vista literario, es que la expresión “crecimiento sustentable” constituye un verdadero oxímoron, es decir, se manifiestan juntos dos conceptos de significado contradictorio: el crecimiento no puede ser sustentable. El punto de partida para entender esto va a ser la Economía Ecológica, que estudia el problema entre la interrelación del sistema económico con el sistema natural.

Hablar de “crecimiento sustentable” es utilizar un artificio para pretender solucionar nuevos problemas con viejas teorías. Éstas constituyen hoy el mainstream en teoría económica, y tienen su raíz conceptual en un mundo completamente diferente al nuestro. Pensar el nuevo mundo bajo una concepción que ya no tiene correspondencia, puede ser uno de los primeros cambios intelectuales que debamos realizar.

El mundo en el que se desarrollaron esas teorías era el “mundo vacio”, según Herman Daly o la “Economía del Cowboy” según Kenneth Boulding, y corresponde a toda la historia hasta unos cincuenta años después de la revolución industrial. Hasta este punto, los problemas medioambientales eran locales y de pequeña escala. Conforme los avances científicos permitieron un boom demográfico sin precedentes, el mundo se fue llenando y la “frontera” a la cual uno podía siempre escapar si las condiciones de vida eran inadecuadas dejó de existir porque ya se encontraba habitada por otras personas, y entonces había que empezar a convivir con los problemas consecuentes de la degradación ambiental.

En este contexto, es entendible que la ciencia económica se haya concebido sin pensar en el medio ambiente en absoluto , sin importar si el tinte ideológico era marxista, keynesiano o neoliberal. Hoy día, la escala de los problemas ocasionados por la contaminación no puede ser negada y son más que evidentes. El mainstream en economía no puede dar una solución de fondo a ello porque aún tienen en su concepción un modelo que no se corresponde con la realidad actual. El problema que de aquí se deriva es que realizar razonamientos bajo premisas erradas conducirá a alternativas que no solucionarán el problema, a menos que se piense en un nuevo modelo.

El modelo clásico al cual hago referencia es aquél que se encuentra en todos los textos y cursos de economía y es el del flujo circular de la actividad económica. El mismo, muestra de manera simplificada las distintas interrelaciones entre los agentes económicos: las familias, las empresas y el Estado. Cualquier cosa que ocurra fuera de este modelo es una externalidad, algo que descompensa el equilibro y produce ineficiencia económica. El ejemplo clásico de una externalidad negativa es la contaminación. El lenguaje mismo indica que una “externalidad” se encuentra fuera de las condiciones de borde del modelo y se lo debe entonces “corregir” . Los economistas Pigou y Coase se han esforzado por esbozar estrategias que internalicen los costos, sin embargo, aunque útiles si son bien aplicadas, no contribuyen a dar con el problema en su esencia.

Existen dos maneras de pensar al medio ambiente: como un obstáculo, tal como ocurre hasta el presente, o como una condición de borde. La economía ecológica adopta un modelo según el segundo enfoque, basándose en los principios de la Termodinámica, y explica que la economía es un subsistema abierto perteneciente al sistema cerrado Tierra . Un sistema cerrado es aquel que importa y exporta energía solamente, mientras que la materia circula dentro pero no fluye a través de él. Por lo tanto, se trata de un sistema finito, de crecimiento cero y materialmente cerrado, aunque abierto a la energía solar.

Puesto en estos términos, se concibe entonces que la economía neoclásica se ve a sí misma como un todo. El sistema se puede expandir en el vacío, sin ningún costo ni consecuencias por seguir creciendo. La economía ecológica define al crecimiento como el aumento cuantitativo de las dimensiones físicas del subsistema económico y/o de la corriente de residuos producida por éste . Si la economía es el todo, puede crecer infinitamente porque no tiene frontera. Pero el Primer Principio de la Termodinámica nos dice que no podemos crear algo de la nada, por lo que toda producción humana debe estar basada en recursos provistos por la naturaleza. Estos recursos son transformados en el proceso productivo en algo que los humanos puedan darle algún uso, y esa transformación requiere trabajo. También nos asegura que cada residuo que se produzca no podrá desaparecer y permanecerá en el sistema. El Segundo Principio , llamado también la “Ley de la Entropía”, nos dice que cualquier recurso que transformemos en algo útil va a desintegrarse, decaer, romperse o disiparse, en algo menos útil, volviendo en forma de residuo al sistema que generó dicho recurso.

Bajo estos dos principios, el economista Georgescu-Roegen, nos invita a pensar a la economía como un “ sistema ordenado para transformar materias primas y energía de baja entropía en residuos y energía no disponible de alta entropía, proveyendo al hombre de un flujo psíquico de satisfacción en el proceso ”. La entropía aquí debe ser entendida como la calidad del recurso y su disponibilidad para ser aprovechado por el hombre.

Se deduce a partir de esta interpretación, que pensar la economía como un flujo lineal es el modelo más abarcativo y representativo de la realidad que necesitábamos, ya que incluye en su génesis la explotación de los recursos naturales y la consecuente generación de residuos que se produce en todas las etapas del ciclo de vida de un producto . Enseñar a los futuros tomadores de decisiones que la economía se comporta según el flujo circular es un pecado intelectual y académico, ya que es lo mismo que profesar la existencia de una máquina de movimiento perpetuo e ignorar el agotamiento de los recursos y la contaminación.

Según lo expuesto, el crecimiento no puede ser sustentable si apelamos a la definición provista por la economía ecológica, ya que tiene un límite físico impuesto por el mismo sistema natural. Por eso es que el Informe Brundtland utiliza tan sabiamente el término “desarrollo sustentable”. Mientras que el crecimiento tiene un techo, el desarrollo no, y este sí puede ser infinito , ya que según H. Daly es una “mejora cualitativa en la capacidad de satisfacer necesidades y deseos sin un aumento cuantitativo de las entradas/salidas de materia/energía, a través de la economía, por encima de la capacidad de carga del sistema Tierra”.

El mismo autor ha propuesto realizar una transición de una economía basada en el crecimiento físico y en el estancamiento moral a una economía basada en el equilibrio físico y el perfeccionamiento moral, llamada “ economía de estado estacionario ”. Expresó que este cambio debe ser realizado voluntariamente antes de que nos veamos obligados a hacerlo. Este planteo teórico no es inconcebible desde el punto de vista lógico, aunque sí pueda representar una imposibilidad política. No obstante, confía en que los políticos se den cuenta que deben empezar a regular el crecimiento mismo, en lugar de ocuparse sólo de los subproductos del crecimiento.

Se escucha hablar frecuentemente en los discursos de políticos y en las recetas de los economistas que el crecimiento económico es lo que necesita un país para mejorar la calidad de vida de las personas y reducir la brecha entre ricos y pobres. La promesa del crecimiento es la prosperidad para todos sin sacrificio para nadie. Es ineludible pensar que en un mundo donde persisten necesidades absolutas no satisfechas entre los pobres se requieren medidas basadas en la redistribución más que en el crecimiento. Pero en este caso sí debería haber sacrificio de algunos.

Es claro, entonces, que el salto esencial que hay que dar está en el plano de las ideas y los conceptos para poder pasar luego al de las acciones adecuadas. Pensar en una sociedad que transite la historia con respeto a todas las formas de vida es imposible si medimos la calidad de vida en base a artículos superfluos de todo tipo que la sociedad del consumismo nos hace creer que son indispensables, que tienen una vida útil planeada de pocos años, que dependen exclusivamente de combustibles fósiles y minerales agotables, y que nuestra felicidad depende no del valor de uso del bien sino de su valor de status, como lo señaló Thorstein Veblen en el siglo XIX. Los bienes que nos dan el status satisfacen necesidades llamadas relativas, o según Keynes: “aquellas que sólo experimentamos si su satisfacción nos eleva por encima de nuestro congéneres”. Éstas mismas son por su naturaleza insaciables.

Después de 41 años de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano, las mejoras absolutas son escasas y la esperanza en que la tecnología vaya a resolver todos los problemas parece ser una posición extremista basada más en la fe que en perspectivas fundadas. Si la propuesta final es el “crecimiento sustentable”, lo mejor que nos puede pasar es que disminuya un poco el ritmo al cual nos vamos perjudicando, con un final conocido que sólo deja el interrogante al cuándo.

Llegados a esta instancia, y habiendo fundamentado la imposibilidad e inconveniencia de un “crecimiento sustentable” se concluye sobre la importancia de cambiar las reglas del juego. El ecologista Brasileño Leonardo Boff escribe: “La misma lógica que explota clases y somete naciones es la que depreda los ecosistemas y extenúa el planeta Tierra”. Las nuevas conductas que debemos incorporar en el plano político, jurídico y técnico, deben estar orientadas a cambiar esa lógica y pueden tomar como buen punto de partida las enseñanzas de la tradición ancestral de los pueblos originarios de los Andes, bajo la figura de la Pachamama, o bien lo presentado por James Lovelock desde la Teoría de Sistemas, bajo el nombre de Hipótesis Gaia. Como lo explica Raúl Zaffaroni: “se trata del encuentro entre una cultura científica que se alarma y otra tradicional que ya conocía el peligro que hoy vienen a anunciar y también su prevención e incluso su remedio”. Quizás la incorporación al derecho constitucional de las personería jurídica de la naturaleza (como lo han hecho Ecuador y Bolivia), la adopción de una ética de cooperación derivada de las dos concepciones mencionadas y una economía que tenga bien en claro nuestra interrelación con la Tierra , nos muestren mejor el camino para alcanzar el verdadero desarrollo sustentable.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El caos griego y sus efectos colaterales

Mar, 13/01/2015 - 14:09
Germán Gorraiz López, Alainet

Las reformas estructurales y fiscales que ha impuesto la Troika a países como Irlanda, Grecia, Portugal, España, Italia, Chipre, Malta y Eslovenia para modernizar la Administración pública y la sanidad, mejorar el mercado laboral y adaptar la presión fiscal a las circunstancias son principios genéricos que se han traducido en sucesivas subidas de impuestos, reducción de funcionarios, supresión de organismos públicos, recortes salariales y máxima flexibilidad en el mercado laboral aunado con una sensible pérdida de jirones del primigenio Carta Social Europea (CSE) o Carta de Turín de 1.961.

En el caso griego, la troika que comprenden la UE, el FMI y el BCE llevan tiempo presionando a Grecia con un riguroso programa de privatizaciones debido a su desorbitante Deuda Pública (de 320.000 millones de euros) y ha obligado a todos los partidos políticos a aprobar suicidas medidas de austeridad que han provocado la pérdida de más de 1 millón de puestos de trabajo y el ascenso imparable de formaciones como Syriza que propone la quita de 2/3 de la deuda helena el default o suspensión de pagos hasta que se retorne a escenarios de crecimiento económico.

Por otra parte, las reformas estructurales y fiscales para modernizar la Administración pública y la sanidad, mejorar el mercado laboral y adaptar la presión fiscal a las circunstancias (rebajar el IVA situado en la actualidad en el 23%,) se han traducido en subidas de impuestos, reducción de funcionarios, supresión de organismos públicos, recortes salariales , flexibilidad en el mercado laboral y brutal pérdida de puestos de trabajo (más de un millón desde el inicio de la crisis). Además, se estima que la deuda pública del país heleno ascenderá hasta el 200 % del producto interior bruto (PIB) en el 2015, existiendo el temor de que podría pasar del default (incumplir sus pagos) a la salida de la Eurozona (medida drástica que contaría con las bendiciones de su principal acreedor, Alemania) , por lo que “cada vez más empresas europeas y estadounidenses se preparan para lo que antes era impensable”, según The New York Times.

La exclusión de Grecia de la Eurozona supondría el finiquito de la Eurozona pues el resto de países periféricos (Portugal, España, Irlanda, Malta y Chipre), seguirá inexorablemente el movimiento centrífugo de Grecia y deberán retornar a sus monedas nacionales, sufrir la subsiguiente depreciación de las mismas y la regresión a niveles de renta propias de la década de los 70 , con el consiguiente efecto demoledor en los mercados bursátiles. ¿Nuevo crash bursátil en el 2015? La total retirada por la Fed en el 2015 de sus medidas de estímulo a la economía estadounidense aunado con una posible subida de tipos de interés hará que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que provocará que el Dow Jones de Industriales (situado por encima de la barrera ionosférica de los 17.000 puntos), salte por los aires y termine por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil que sería hija de la euforia de Wall Strett (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras las políticas monetarias de los grandes bancos centrales mundiales que han inundado los mercados con centenares de miles de millones de dólares y euros con la esperanza de relanzar la economía, más aún cuando las colocaciones sin riesgo ( deuda de EEUU o de Alemania), no retribuían nada a los inversionistas.

El nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se situaría en la horquilla de los 12.000-13.000 puntos en Mercados Bursátiles como el Dow Jones, debido a la mayor virulencia y profundidad que presenta la crisis económica y muy lejos de los estratosféricos valores actuales (superando los 17.000 puntos y rememorando valores de 1.997).

Así, los inversores empiezan ya a sentir el vértigo de la altura ya que se espera que a lo largo del 2015 baje el porcentaje de los resultados empresariales que se destinarán a dividendos así como el número de empresas que repartirán el mismo, con lo que inversionistas intentarán exponerse menos al riesgo con el consecuente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones. Se habría así producido un cambio en las expectativas del mercado, existiendo ahora la convicción de que las políticas de rescate financiero ( Programa de Apoyo para activos con problemas (TARP) llevado a cabo por las Administraciones y las sucesivas bajadas de tipos de interés de la Fed y el BCE no habrían aliviado los problemas de liquidez de las entidades financieras, de lo que sería paradigma la reciente ampliación de capital del Santander.

Ello unido al incesante aumento de la Deuda externa de los países de la Eurozona contribuirá a que la prima de riesgo aumente lo que aunado con la reducción de las exportaciones europeas hacia los países emergentes debido a la severa constricción del comercio mundial podría originar el estancamiento de las economías europeas en el 2015, con lo que asistiremos a la enésima corrección a la baja de las optimistas previsiones del FMI para la economía mundial en el 2015 (tasas de crecimiento positivas del 1,5 % para la Eurozona; del 3% para EEUU, del 7,1% para China y del 3,7% para el conjunto del PIB mundial.

Si a ello le sumamos la persistencia del riesgo latente de un default controlado de los países periféricos europeos, las dudas sobre la capacidad de endeudamiento de EEUU, el estallido de la burbuja inmobiliaria en China que de producirse causaría un impacto a nivel global 10 veces superior al que provocó el colapso del emirato petrolero de Dubai, la existencia de factores geopolíticos desestabilizadores ( Siria, Irak, Libia, Ucrania) y el regreso de la especulación en las commodities agrícolas de la mano de los fondos de inversión podría producir una psicosis vendedora y originar un nuevo crack bursátil que tendría como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

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Por qué la ultraizquierda ha fracasado en América Latina

Mar, 13/01/2015 - 04:41
Emir Sader, Público

Desde finales del siglo pasado y, sobretodo, desde comienzos de este siglo se han instalado en América Latina gobiernos que son producto del fracaso del neoliberalismo. En la última década del siglo XX, amplios movimientos han resistido a los gobiernos neoliberales, hasta que, llegada la hora de construir alternativas, ha habido diferencias en el seno de la izquierda.

Algunos han preferido distanciarse de esa construcción tanto con eslóganes de impacto -“Que se vayan todos”, de los piqueteros argentinos-, como con visiones intelectualistas -“autonomía de los movimientos sociales” o “cambiar el mundo sin tomar el poder”-. Otros se han lanzado a la disputa de la hegemonía en la sociedad, construyendo alternativas nuevas, como en Ecuador y en Bolivia, o concentrando fuerzas en alternativas de la resistencia al neoliberalismo, como en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay.

Pasada ya más de una década, es posible evaluar el debate de las realidades políticas existentes desde el punto de vista más concreto, y no sólo desde el prisma de las palabras. ¿Cuál es entonces el cuadro que presenta América Latina, ya en la segunda década del nuevo siglo?

Por una parte, se encuentran los gobiernos post-neoliberales, que han construido fuerzas con gran arraigo popular, gracias a la prioridad que dan a las políticas sociales en el continente más desigual del mundo. Además, a pesar de los pronósticos negativos de algunos, han logrado constituirse en los gobiernos de mayor apoyo popular y de mayor continuidad en el tiempo, pese a la profunda y prolongada crisis internacional del capitalismo.

Nadie puede sostener que la Argentina de los Kirchner sea igual a la de Carlos Menem, ni que el Brasil de Cardoso sea igual al de Lula y de Dilma, ni que el Uruguay previo al del Frente Amplio sea similar al del Frente. Vale igual para Venezuela, Bolivia, Ecuador. Con todos estos nuevos gobiernos han mejorado sustancialmente las condiciones de vida de la población en sus respectivos países. Todos esos gobiernos han articulado y fortalecido procesos de integración regional soberanos, participan, por medio de los Brics y de los acuerdos de Celac con China y con Rusia, en la construcción de un mundo multipolar, independiente respecto a la hegemonía imperial norteamericana.

Los gobiernos post-neoliberales latinoamericanos representan el polo progresista en un mundo todavía ampliamente dominado por el modelo neoliberal, disminuyendo la desigualdad, la pobreza y la miseria, mientras estas crecen en todo el mundo. No hay como negar que sean gobiernos progresistas, democráticos y populares, apoyados por la mayoría de su población, como nunca había ocurrido antes en la historia de estos países y del continente.

Del otro lado, los gobiernos que planteaban la autonomía de los movimientos sociales -autonomía respecto a la política, a los partidos, al Estado- no han logrado construir ninguna fuerza mínimamente significativa en ningún país del continente. Ni siquiera han dado cuenta de la desaparición de los piqueteros, que habían seguido sus orientaciones. Los 20 años del surgimiento de los zapatistas han sido conmemorados sin ningún balance de qué fuerza han construido hoy en México, de por qué han quedado -heroicamente, es cierto- recluidos en Chiapas, dejando de representar una referencia en la política nacional mexicana.

Son posiciones que se quedaron en las denuncias puntuales, en la crítica, mientras que las alternativas a los gobiernos progresistas están siempre en fuerzas de derecha, nunca de los sectores de ultraizquierda, que a menudo se alían a la derecha contra esos gobiernos.

El fracaso de la ultraizquierda en América Latina se da, ante todo, porque no han sabido valorar los extraordinarios progresos de los gobiernos post-neoliberales en el plano social. Al parecer, no tienen en cuenta las condiciones de vida del pueblo para valorar un gobierno. Tan alejados están del pueblo… No entienden el inmenso retroceso por el que ha pasado el mundo en las últimas décadas, con reflejos duros en América Latina, y que los gobiernos post-neoliberales son la forma que asume la izquierda contemporánea.

Porque la ultraizquierda no valora el debilitamiento de la hegemonía imperial norteamericana con el Mercosur, Unasur, Celac, el Consejo Sudamericano de Defensa, el Banco del Sur, los Brics. Porque no sabe valorar el rescate del Estado como agente activo para el crecimiento económico y la garantía de los derechos sociales.

La ultraizquierda, en lugar de aprender de la realidad concreta, ha asumido el cambalache: nada es mejor, todo es igual. Por ello, el pueblo le da la espalda, mientras sostiene a los gobiernos y fuerzas progresistas de América Latina. La realidad concreta confirma que hay quienes han logrado contestar al neoliberalismo con alternativas concretas, mientras que otros se han quedado en las palabras y los pequeños núcleos sectarios.

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Joseph Stiglitz: Europa y su lapsus de sin razón

Lun, 12/01/2015 - 16:00
Por fin, los Estados Unidos está mostrando señales de recuperación de la crisis que estalló a finales de la administración del presidente George W. Bush, cuando la casi implosión del sistema financiero conmocionó a todo el mundo. Pero, no es una recuperación fuerte; a lo sumo, la brecha entre donde la economía habría estado y donde está hoy no se está ensanchando. Si se está cerrando, lo está haciendo muy lentamente; los daños causados por la crisis parecen ser a largo plazo.

Sin embargo, podría ser peor. Al otro lado del Atlántico, hay pocas señales de, incluso, una recuperación modesta al estilo estadounidense: la brecha entre donde Europa está y donde habría estado en ausencia de la crisis sigue creciendo. En la mayoría de países de la Unión Europea, el PIB per cápita es menor al de antes de la crisis. Una media década perdida se está convirtiendo rápidamente en una década entera perdida. Detrás de las frías estadísticas, las vidas se arruinan, los sueños se desvanecen, y las familias se desintegran (o no se forman) a la par de que el estancamiento – que llega a ser depresión en algunos lugares – se arrastra año tras año.

La UE tiene una población con gran talento y alto nivel de educación. Sus países miembros tienen marcos legales sólidos y sociedades que funcionan bien. Antes de la crisis, la mayoría de estos países incluso tenían economías que funcionan bien. En algunos lugares, la productividad por hora – o la tasa de su crecimiento – era una de las más altas del mundo.

Sin embargo, Europa no es una víctima. Sí es verdad que Estados Unidos administró mal su economía; pero, no, no es verdad que EE.UU. de alguna forma se las arregló para imponer la peor parte de la caída mundial en los hombros de Europa. El malestar de la UE es auto-infligido, a causa de una sucesión, sin precedentes, de malas decisiones económicas, comenzando por la creación del euro. Si bien el euro se creó con la intención de unir a Europa, finalmente, lo que hizo fue dividirla; y, debido a la ausencia de la voluntad política para crear instituciones que permitan que una moneda única funcione, el daño no se está revertiendo.

El caos actual proviene en parte de la adhesión a una creencia que ha sido desacreditada desde hace ya mucho tiempo sobre que existen mercados en buen funcionamiento que no tienen imperfecciones de información y competencia. La arrogancia desmedida también ha jugado un papel. ¿Cómo, si no, se podría explicar el hecho de que año tras año los pronósticos de los funcionarios europeos sobre las consecuencias de sus propias políticas han sido consistentemente erróneos?

Estos pronósticos no han sido erróneos porque los países de la UE no lograron poner en práctica las políticas prescritas, sino porque los modelos sobre los que las políticas se basaron tienen graves deficiencias. En Grecia, por ejemplo, las medidas destinadas a reducir la carga de la deuda, en los hechos, dejaron al país más cargado de lo que estaba en 2010: el ratio deuda PIB se ha incrementado, debido a que el impacto de la austeridad fiscal lastimó a la producción. Al menos, el Fondo Monetario Internacional ha admitido estos fracasos intelectuales y de políticas.

Los líderes europeos siguen convencidos de que su prioridad máxima debe ser la reforma estructural. Pero los problemas a los que ellos apuntan se habían hecho evidentes en los años previos a la crisis, y en aquel entonces, dichos problemas no detenían el crecimiento. Lo que Europa necesita más que una reforma estructural dentro de sus países miembros es una reforma de la estructura de la propia eurozona, y una reversión de las políticas de austeridad, que han fracasado una y otra vez en su intento por reencender el crecimiento económico.

Se comprobó una y otra vez que los que pensaban que el euro no podría sobrevivir estaban equivocados. Sin embargo, los críticos han tenido razón en una cosa: a menos que la estructura de la eurozona se reforme y la austeridad se revierta, Europa no se recuperará.

El drama en Europa está lejos de terminar. Una de las fortalezas de la UE es la vitalidad de sus democracias. Pero el euro despojó a los ciudadanos – sobre todo en los países en crisis – de cualquier decisión que ellos pudiesen tener sobre su destino económico. En repetidas ocasiones, los votantes echaron a quienes buscaban la reelección, debido a que se encontraban insatisfechos con el derrotero por el que se desplazaba la economía – pero lo que ocurrió fue que el nuevo gobierno continuó por el mismo rumbo, mismo que se dicta desde Bruselas, Frankfurt y Berlín.

Pero, ¿por cuánto tiempo puede esto continuar? ¿Y cómo van a reaccionar los votantes? A lo largo y ancho de Europa, hemos sido testigos del alarmante crecimiento de los partidos nacionalistas extremistas, que se van contra los valores de la Ilustración que son los que han hecho que Europa logre tantos éxitos. En algunos lugares, crecen grandes movimientos separatistas.

Ahora Grecia pone a prueba una vez más a Europa. La caída del PIB griego desde el 2010 es mucho mayor que la caída que enfrentó Estados Unidos durante la Gran Depresión de la década de 1930. El desempleo juvenil es superior al 50%. El gobierno del primer ministro Antonis Samaras ha fallado, y ahora, debido a que el Parlamento no pudo elegir un nuevo presidente para Grecia, se celebrarán elecciones generales anticipadas el 25 de enero.

Syriza, el partido izquierdista de oposición, que se comprometió a renegociar los términos del rescate de Grecia llevado a cabo por la UE, está por delante en las encuestas de opinión. Si Syriza gana pero no llega al poder, un motivo principal será el miedo a cómo responderá la UE ante dicha elección. El miedo no es la más noble de las emociones, y no va a dar lugar al tipo de consenso nacional que Grecia necesita para seguir adelante.

El problema no es Grecia. El problema es Europa. Si Europa no cambia sus maneras de actuar – si no reforma la eurozona y rechaza la austeridad – una reacción popular será inevitable. Grecia podría mantener el rumbo en esta ocasión. Pero esta locura económica no puede continuar por siempre. La democracia no lo permitirá. Sin embargo, ¿cuánto más dolor tendrá que soportar Europa antes de que se restablezca el sentido común?
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Tomado de Project Syndicate. Traducción de Rocío Barrientos

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Joseph Stiglitz: Europa y su lapsus de sentido común

Lun, 12/01/2015 - 16:00
Por fin, los Estados Unidos está mostrando señales de recuperación de la crisis que estalló a finales de la administración del presidente George W. Bush, cuando la casi implosión del sistema financiero conmocionó a todo el mundo. Pero, no es una recuperación fuerte; a lo sumo, la brecha entre donde la economía habría estado y donde está hoy no se está ensanchando. Si se está cerrando, lo está haciendo muy lentamente; los daños causados por la crisis parecen ser a largo plazo.

Sin embargo, podría ser peor. Al otro lado del Atlántico, hay pocas señales de, incluso, una recuperación modesta al estilo estadounidense: la brecha entre donde Europa está y donde habría estado en ausencia de la crisis sigue creciendo. En la mayoría de países de la Unión Europea, el PIB per cápita es menor al de antes de la crisis. Una media década perdida se está convirtiendo rápidamente en una década entera perdida. Detrás de las frías estadísticas, las vidas se arruinan, los sueños se desvanecen, y las familias se desintegran (o no se forman) a la par de que el estancamiento – que llega a ser depresión en algunos lugares – se arrastra año tras año.

La UE tiene una población con gran talento y alto nivel de educación. Sus países miembros tienen marcos legales sólidos y sociedades que funcionan bien. Antes de la crisis, la mayoría de estos países incluso tenían economías que funcionan bien. En algunos lugares, la productividad por hora – o la tasa de su crecimiento – era una de las más altas del mundo.

Sin embargo, Europa no es una víctima. Sí es verdad que Estados Unidos administró mal su economía; pero, no, no es verdad que EE.UU. de alguna forma se las arregló para imponer la peor parte de la caída mundial en los hombros de Europa. El malestar de la UE es auto-infligido, a causa de una sucesión, sin precedentes, de malas decisiones económicas, comenzando por la creación del euro. Si bien el euro se creó con la intención de unir a Europa, finalmente, lo que hizo fue dividirla; y, debido a la ausencia de la voluntad política para crear instituciones que permitan que una moneda única funcione, el daño no se está revertiendo.

El caos actual proviene en parte de la adhesión a una creencia que ha sido desacreditada desde hace ya mucho tiempo sobre que existen mercados en buen funcionamiento que no tienen imperfecciones de información y competencia. La arrogancia desmedida también ha jugado un papel. ¿Cómo, si no, se podría explicar el hecho de que año tras año los pronósticos de los funcionarios europeos sobre las consecuencias de sus propias políticas han sido consistentemente erróneos?

Estos pronósticos no han sido erróneos porque los países de la UE no lograron poner en práctica las políticas prescritas, sino porque los modelos sobre los que las políticas se basaron tienen graves deficiencias. En Grecia, por ejemplo, las medidas destinadas a reducir la carga de la deuda, en los hechos, dejaron al país más cargado de lo que estaba en 2010: el ratio deuda PIB se ha incrementado, debido a que el impacto de la austeridad fiscal lastimó a la producción. Al menos, el Fondo Monetario Internacional ha admitido estos fracasos intelectuales y de políticas.

Los líderes europeos siguen convencidos de que su prioridad máxima debe ser la reforma estructural. Pero los problemas a los que ellos apuntan se habían hecho evidentes en los años previos a la crisis, y en aquel entonces, dichos problemas no detenían el crecimiento. Lo que Europa necesita más que una reforma estructural dentro de sus países miembros es una reforma de la estructura de la propia eurozona, y una reversión de las políticas de austeridad, que han fracasado una y otra vez en su intento por reencender el crecimiento económico.

Se comprobó una y otra vez que los que pensaban que el euro no podría sobrevivir estaban equivocados. Sin embargo, los críticos han tenido razón en una cosa: a menos que la estructura de la eurozona se reforme y la austeridad se revierta, Europa no se recuperará.

El drama en Europa está lejos de terminar. Una de las fortalezas de la UE es la vitalidad de sus democracias. Pero el euro despojó a los ciudadanos – sobre todo en los países en crisis – de cualquier decisión que ellos pudiesen tener sobre su destino económico. En repetidas ocasiones, los votantes echaron a quienes buscaban la reelección, debido a que se encontraban insatisfechos con el derrotero por el que se desplazaba la economía – pero lo que ocurrió fue que el nuevo gobierno continuó por el mismo rumbo, mismo que se dicta desde Bruselas, Frankfurt y Berlín.

Pero, ¿por cuánto tiempo puede esto continuar? ¿Y cómo van a reaccionar los votantes? A lo largo y ancho de Europa, hemos sido testigos del alarmante crecimiento de los partidos nacionalistas extremistas, que se van contra los valores de la Ilustración que son los que han hecho que Europa logre tantos éxitos. En algunos lugares, crecen grandes movimientos separatistas.

Ahora Grecia pone a prueba una vez más a Europa. La caída del PIB griego desde el 2010 es mucho mayor que la caída que enfrentó Estados Unidos durante la Gran Depresión de la década de 1930. El desempleo juvenil es superior al 50%. El gobierno del primer ministro Antonis Samaras ha fallado, y ahora, debido a que el Parlamento no pudo elegir un nuevo presidente para Grecia, se celebrarán elecciones generales anticipadas el 25 de enero.

Syriza, el partido izquierdista de oposición, que se comprometió a renegociar los términos del rescate de Grecia llevado a cabo por la UE, está por delante en las encuestas de opinión. Si Syriza gana pero no llega al poder, un motivo principal será el miedo a cómo responderá la UE ante dicha elección. El miedo no es la más noble de las emociones, y no va a dar lugar al tipo de consenso nacional que Grecia necesita para seguir adelante.

El problema no es Grecia. El problema es Europa. Si Europa no cambia sus maneras de actuar – si no reforma la eurozona y rechaza la austeridad – una reacción popular será inevitable. Grecia podría mantener el rumbo en esta ocasión. Pero esta locura económica no puede continuar por siempre. La democracia no lo permitirá. Sin embargo, ¿cuánto más dolor tendrá que soportar Europa antes de que se restablezca el sentido común?
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Tomado de Project Syndicate. Traducción de Rocío Barrientos

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Europa pierde la batalla frente al fantasma deflacionario

Lun, 12/01/2015 - 12:01
La zona euro ha perdido la batalla contra la deflación con la caída de -0,2 por ciento en el índice general de precios de diciembre. Este hecho da cuenta de la gravedad de la crisis financiera desatada en 2008 que a lo largo de seis años ha sido minimizada por los líderes europeos sin dar ninguna respuesta acertada de política económica. Si bien la "inflación subyacente", que excluye la fluctuación de los precios de la energía y los alimentos, sigue siendo positiva, es muy baja para los estándares históricos. La economía funciona mejor cuando la inflación es predecible y estable y no cuando los precios son decrecientes, como muestra la gráfica. Este imparable descenso en el nivel de precios que cada mes se acentúa, es un claro reflejo de que Europa ha perdido el rumbo. A seis años de la quiebra de Lehman Brothers la producción europea no ha vuelto a los niveles alcanzados en 2007 y las condiciones de vida se hacen cada vez peores, aunque los índices bursátiles escalen hacia nuevas y exitosas alturas.

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La “civilización occidental” y la pesada herencia del colonialismo

Lun, 12/01/2015 - 01:59
Pierre Beaudet, Europe solidaire

La matanza del 7 de enero en París quedará en la memoria como un acto criminal contra la libertad de expresión. Charb, Cabu y los demás animadores de Charlie-Hebdo nos habían hecho reflexionar durante muchos años con su humor corrosivo. Hoy, cuando la derecha y la extrema derecha les santifican como víctimas de los enemigos de la “civilización”, deben estar contemplando con una sonrisa forzada cómo, habiendo denunciado el colonialismo, resultan estar tan defendidos por los nostálgicos del colonialismo.

Esas mismas víctimas se revolverían también en su tumba leyendo a Christian Rioux (Le Devoir, 9 de enero) que lanza un llamamiento, en nombre de Moliere, en defensa de la “civilización” francesa, por no decir “occidental”, amenazada en su opinión por el islam radical. La Francia “moderna” es la hija de varios centenares de años de depredación colonial, que comenzaron con el “triángulo de la muerte” impuesto a África y a las Américas a partir del siglo XVII. Los regímenes franceses, incluyendo los que aparecieron después de la revolución de 1789 esclavizaron a millones de africanos. Perpetraron genocidios olvidados en las Américas. El capitalismo “moderno” tomó forma en aquellas horribles plantaciones que hicieron la fortuna de los mercaderes franceses. Luego, en el siglo XIX, Francia se lanzó a otras espantosas aventuras coloniales, en África del Norte y en Vietnam en particular, en las que centenares de miles de personas fueron muertas, despojadas, transformadas en semiesclavas. En esos países, se recuerda aún al ejército francés que tomaba como rehenes a las poblaciones en las zonas llamadas rebeldes para asfixiarlas con humo hasta la muerte. Recordemos también que el estado francés practicaba estas depredaciones en nombre de la “civilización” y del “progreso”, para salvar a los colonizados de la “barbarie”. Hasta en los años 1960, la Francia colonial hizo y deshizo a su antojo, a pesar de la oposición en la propia Francia, por parte de resistentes uno de cuyos herederos es Charli-Hebdo.

Hay que decir finalmente que las prácticas coloniales se han reproducido en la propia Francia. Los habitantes de las colonias hambrientas y desposeídas han afluido a Francia para ocupar los empleos con bajos salarios y condiciones miserables. Han contribuido con el sudor de su frente a esta Francia “moderna” y capitalista, sufriendo la represión cotidiana e incluso las matanzas, como el asesinato por la policía de decenas de manifestantes pacíficos en la calle para reclamar la independencia de Argelia, el 17 de octubre de 1961. Aún hoy, la discriminación es sistémica en esta Francia “civilizada”. El establecimiento de perfiles raciales contra los jóvenes de ascendencia árabe o africana está bien documentado, aunque no guste a algunos contadores de historias, lo que no quiere decir que de los 4-6 millones de inmigrantes en Francia todos conozcan malos tratos. Pero, plantearos la pregunta: ¿quién vive en las viviendas protegidas de los alrededores de París, Marsella y de los grandes centros urbanos? Id a ver. En muchas ocasiones, movimientos populares franceses, no solo los de la inmigración, han pedido cambios radicales, más allá de las bellas promesas.

Desde hace algún tiempo, Francia, desde Sarkozy a Hollande, ha decidido alinearse totalmente con la guerra sin fin orquestada por los Estados Unidos en nombre de la lucha contra el “terrorismo”. La Francia “civilizada” parece preferir defender “sus” inversiones en su coto cerrado postcolonial, particularmente en África, a la vez que participa en el apoyo de las dictaduras de Irak, Afganistán o Arabia Saudita. Para los “socialistas” franceses, se añade que todo esto se hace una vez más en nombre de la “civilización”, para “salvar a los indígenas”. En realidad, las exacciones del Estado Islámico o de Al Qaeda son aún “pálidas” si se comparan a lo que hacen los aviones americanos y sus ayudantes locales sobre el terreno, matando, violando y torturando a miles de iraquíes, de sirios, de palestinos, yemenitas o afganos…

¿Excusa esto a los partidarios del Estado Islámico? Ciertamente no. Además de violar los derechos con prácticas sectarias y criminales, estos movimientos, a fin de cuentas, hacen el juego a las potencias, puesto que les permiten pretender actuar para “salvar a los afganos”, por retomar un ejemplo bien conocido. Ahora bien, organizaciones populares en esa región del mundo luchan y resisten. Luchan en condiciones de una increíble adversidad a la vez contra regímenes podridos apoyados por los Estados Unidos y sus aliados-subalternos como Francia y Canadá, y contra organizaciones terroristas que se reclaman del islam político. No se las oye, no se las apoya. ¿Por qué?

Hoy, para ser leal a la tradición de Charlie-Hebdo, hay que impedir una deriva autoritaria y antiimigrante en nombre de la “civilización”. Hay que aislar elementos terroristas a la vez que se hacen fracasar las políticas sin fin puestas en pie por las potencias, y que están en la base de nuestro mundo a la deriva. Hay que llevar a cabo la batalla de las ideas contra la islamofobia reproducida a lo largo de la jornada por medios complacientes para acentuar el giro a la derecha. No será sencillo…

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Paul De Grauwe: Grecia, la rebelión de los deudores

Dom, 11/01/2015 - 16:07
Paul De Grauwe, Ivory Tower

La crisis de la deuda griega que estalló en 2010 ha vuelto, y otra vez amenaza la estabilidad de la zona euro. Esa crisis fue el resultado de dos factores. En primer lugar, de un gasto desenfrenado, tanto del sector privado como del sector público, en Grecia durante los años de auge de 2000-2010, lo que llevó a unos enormes niveles de deuda insostenibles. En segundo lugar, de los imprudentes préstamos a Grecia de los bancos del Norte de la zona euro. En ningún momento los banqueros del Norte se preguntaron si los griegos podrían devolver los préstamos.

La UE eligió resolver la crisis de la deuda castigado a los griegos y rescatando a los banqueros del Norte. Se impuso a Grecia un programa de austeridad punitiva, cuyos efectos son visibles en todas partes en ese país. Una disminución en el PIB de cerca del 25% desde 2010, un aumento del desempleo a un nivel que no hemos visto desde los años treinta, y el empobrecimiento de grandes sectores de la población griega.

Los bancos quedaron en gran medida impunes. Es cierto que hubo una reestructuración de la deuda griega en manos de inversores privados. Algunos bancos pagan el precio del crédito excesivo concedido a Grecia, pero la mayoría de los bancos escaparon ese destino trasladando sus perdidas griegas al sector público. Esos bonos de deuda están ahora en manos de los gobiernos nacionales y el Banco Central Europeo. Y estos quieren recuperar su dinero sin importarles las consecuencias para el pueblo y el sistema político griegos.

La versión oficial de este enfoque es que la estricta austeridad que se impuso a la población griega es inevitable y al final dará sus frutos. ¿Inevitable? Sí, por supuesto, si el objetivo es salvaguardar los intereses de los acreedores, entonces no queda más que una posibilidad: los griegos tienen que devolver hasta el último céntimo. ¿Funcionará al final? Sí, por supuesto, si la austeridad se mantiene el tiempo suficiente acabará produciendo y transfiriendo recursos desde Grecia hacia el Norte rico de la zona euro.

Esta versión, sin embargo, pierde de vista las convulsiones políticas provocadas por la miseria humana que ha provocado una austeridad tan estricta. Los millones de personas que son arrojadas a la miseria por los acreedores del norte de Europa no son sujetos pasivos. No sólo protestan en las calles, algo que los acreedores pueden sobrellevar fácilmente. También votan por los partidos políticos que les prometen una manera mejor de lidiar con el problema. Y estos son los partidos que están dispuestos a romper el orden político y social establecido.

Es terrible ver como la elite política europea ha estado viviendo en un capullo, incapaz de ver las implicaciones políticas y sociales de los programas de austeridad estricta que impusieron a países como Grecia (pero también a otros países de la periferia). Esa elite política todavía no ha aprendido la lección. La primera reacción del ministro alemán de Finanzas, tras el anuncio de nuevas elecciones en Grecia fue que había que mantener a toda costa la disciplina necesaria para continuar con el programa de ajuste.

¿Qué hacer? Mucho dependerá de los resultados de las elecciones en Grecia. El partido de extrema izquierda, Syriza, busca flexibilizar la dureza de los programas de austeridad y negociar una reestructuración de la deuda con las autoridades europeas. Es bastante sorprendente descubrir que estas reivindicaciones, de hecho, se basan en un análisis correcto del problema griego. A pesar de la austeridad, que ha sido extraordinariamente dura, la deuda pública griega ha aumentado y ahora excede el 170% del PIB. El peso de esa deuda es tan alta que los futuros gobiernos griegos no podrán continuar pagando los intereses que provoca.

En lugar de negar esta realidad, los ministros de Finanzas de la UE deben comenzar ha enfrentase a ella. Deberían empezar a pensar en la forma en la que puede ayudar a aliviar la carga de la deuda griega. Negar esta realidad condena a Grecia a muchos más años de miseria y fomentará aún más los movimientos políticos extremistas en el país.

El riesgo hoy es que los líderes políticos de la eurozona se niegan a aliviar la deuda griega (y la de otros países de la periferia). En ese caso, es inevitable una crisis profunda de la zona euro. Aunque Syriza no gane las próximas elecciones, los partidos extremistas lo harán en futuras elecciones. Esto va a ser muy perjudicial para la zona euro en su conjunto.

La historia nos enseña que después de una crisis de la deuda es imprescindible alcanzar un equilibrio entre los intereses de los acreedores y de los deudores. El enfoque unilateral que se ha adoptado en la zona euro, en la que los deudores se han visto obligados a soportar todo el peso del ajuste, casi siempre conduce a una rebelión de esos deudores. Es lo que está ocurriendo en Grecia. Sólo se puede frenar si los acreedores se atreven a enfrentarse a esta realidad.
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Tomado de Sin Permiso. Traducción de Enrique García

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El equipo de Charli Hebdo, mártir en su lucha contra la estupidez

Sáb, 10/01/2015 - 19:53
Alejandro Teritelbaum, ArgenPress

La sátira literaria que existe por lo menos desde Aristófanes, suele ser un instrumento de lucha contra la estupidez. Especialmente la sátira iconoclasta como la practicó desde hace decenios Charlie Hebdo, primero con el nombre de Hara Kiri.

Iconoclasta de todos los poderes: religiosos, políticos, económicos y sociales, para tratar de sacudir las neuronas de la gente cómodamente instalada en sus creencias y certidumbres y en la reverencia de sus íconos, religiosos o seculares.

No es exacto que Charlie Hebdo se haya dedicado especialmente a ridiculizar a la religión musulmana.

Mucho antes de arremeter contra ésta, 'Charlie-Hebdo', que entonces se llamaba 'Hebdo hara-kiri', lo hizo contra los poderes públicos y las personalidades francesas. Fue incluso prohibido, en 1970, por haber anunciado en portada, en 1970, la muerte del general Charles de Gaulle (el principal ícono de los franceses) con el siguiente titular:"Baile trágico en Colombey: un muerto".

Y lo siguió haciendo hasta ahora, con ilustraciones totalmente irreverentes referidas a los sucesivos presidentes franceses, a las autoridades de otros países, a la religión católica y a la judía. La gente mal informada cree que se dedicó solamente a la religión musulmana porque las sátiras sobre ésta suscitaron reacciones virulentas de los fundamentalistas (denuncias ante la justicia, amenazas y atentados anteriores a la matanza del siete de enero) que tuvieron trascendencia pública que por cierto llegó también a los quizás nunca tuvieron en sus manos un ejemplar de la revista.

La variedad de los objetivos de la sátira de Charlie Hebdo se puede comprobar si se busca en Internet las 1000 “tapas” de Charlie Hebdo entre 1992 y 2011 : “images correspondant à les 1000 une de charlie hebdo”.

Uno de los miembros de la redacción asesinados es Bernard Maris, economista también iconoclasta que se burló siempre de los economistas al servicio del sistema que nunca aciertan en sus previsiones y dan doctas (y falsas) explicaciones después que se produjeron los acontecimientos.

Escribió numerosos libros con esa orientación, entre ellos:

-Economistas por encima de toda sospecha o la gran mascarada de las predicciones;
-Los siete pecados capitales de los universitarios;
-Carta abierta a los gurus de la economía que nos toman por imbéciles.

La libertad de expresión ha sido bastardeada por el sistema dominante. Eso no quiere decir que no haya que defenderla con uñas y dientes porque, la experiencia lo demuestra, es indispensable para conquistar una sociedad sin clases y también para que ésta sea sustentable y no fracase, como ha ocurrido con el “socialismo real”.

De modo que el equipo de Charlie Hebdo merece el respeto y el homenaje sin reservas de todos los que, sin telarañas en la cabeza, aspiran a que no prospere el giro a la derecha de una parte de la población que se advierte en muchas regiones del mundo y que los pueblos emprendan decididamente el camino de la liberación de las ideologías (seculares y religiosas) dominantes y del yugo capitalista.

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El petróleo como arma geopolítica

Sáb, 10/01/2015 - 09:01
Manlio Dinucci, Red Voltaire

Mientras la caída del precio del petróleo pone contra las cuerdas a una Rusia que, ya en crisis por causa de las sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea, ve disminuir los ingresos provenientes de sus exportaciones energéticas, Estados Unidos está convirtiéndose en el mayor productor mundial de crudo –en lugar de Arabia Saudita– y pronto será no sólo autosuficiente sino que estará también en condiciones de garantizar a la Unión Europea petróleo y gas en abundancia y además barato. Eso es lo que nos dicen los medios de prensa. Una historia que vamos a confrontar aquí con los datos de la realidad partiendo de la siguiente interrogante: ¿Por qué han bajado los precios del petróleo?

Esta caída se debe no sólo a factores económicos, como la contracción de la demanda mundial, sino también a factores geopolíticos. Ante todo, a la decisión de Arabia Saudita, el mayor exportador mundial –seguida de Rusia–, de mantener un nivel de producción elevado para que, al aumentar la oferta, disminuya el precio del crudo. ¿Qué interés tiene Arabia Saudita en esa maniobra, que puede reducir sus propios ingresos provenientes del petróleo? Afectar a otros países exportadores, principalmente a Rusia, Irán y Venezuela.

Riad puede darse el lujo de realizar esa maniobra porque los costos de extracción del crudo saudita se hallan entre los más bajos del mundo, 5 o 6 dólares el barril, mientras que la extracción de un barril de petróleo en, por ejemplo, el Mar del Norte cuesta más de 26 dólares.

La idea de que la maniobra de Riad pueda estar dirigida contra Estados Unidos, donde ha comenzado el bum del petróleo de esquistos, carece de lógica. En primer lugar porque Estados Unidos sigue importando petróleo saudita, cuya calidad conviene a las refinerías estadounidenses, mientras que el petróleo de esquistos sustituirá el que se importaba de Nigeria, de Angola y de Argelia. Y además porque la maniobra sobre el precio del petróleo es resultado de un acuerdo entre Washington y Riad basado en la estrategia tendiente –en primer lugar– a debilitar y aislar a Rusia. En ese contexto se inserta el boom del petróleo y del gas extraídos, en Estados Unidos, de los esquistos bituminosos mediante la técnica de fracturación hidráulica, o sea desbaratando la roca de los estratos profundos mediante el uso de agua mezclada con diversas sustancias químicas.

Se trata de una técnica muy costosa. Según la Agencia Internacional para la Energía, extraer petróleo de las arenas de esquistos cuesta entre 50 y 100 dólares por barril mientras que extraer un barril de petróleo en el Medio Oriente cuesta unos 10 dólares. Según los expertos, la extracción del gas de esquistos es económicamente interesante cuando el precio internacional del petróleo sobrepasa los 70 dólares por barril. Pero desde junio el barril el precio del barril de petróleo ha sufrido un descenso del 40%, así que el precio del barril anda por los 60 dólares, y puede seguir bajando.

¿Cómo es posible entonces que se mantenga el boom? Porque Estados Unidos –o sea, el Estado federal– está dedicando miles de millones de dólares a estimular esa actividad, en la que se han implicado generalmente pequeñas compañías petroleras. Resulta significativo comprobar que las mayores compañías se mantienen fuera de ese negocio, entre otras cosas porque los yacimientos que se explotan mediante la técnica de fracturación hidráulica se agotan mucho antes que los yacimientos convencionales.

También hay que tener en cuenta que esa técnica de extracción provoca muy graves daños al medioambiente, daños cuyos costos recaen sobre las colectividades locales. Muchas de ellas se oponen, hasta ahora con poco resultado, al uso de sus territorios para la extracción de petróleo y de gas de esquistos.

Así que el boom petrolero estadounidense tiene como locomotora los objetivos geopolíticos de Washington: por un lado, perjudicar a Rusia y otros países, y por otro lado, hacer que los aliados europeos sustituyan las compras de productos energéticos rusos por los que provienen de Estados Unidos.

El hecho es que Estados Unidos, que es el mayor importador de crudo del mundo, no puede garantizar a Europa los volúmenes de petróleo y de gas natural que garantiza Rusia, ni tampoco a los precios que practica Rusia. Todo esto no pasa de ser un bluff o, como dicen los españoles, un “farol” en el «póker americano» de la guerra.

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La nueva Santa Cruzada

Sáb, 10/01/2015 - 00:01
Manlio Dinucci, Red Voltaire

La matanza perpetrada en las oficinas de la publicación satírica Charlie Hebdo, en París, sigue despertando asombro entre los analistas y cronistas del mundo entero. Mientras la prensa francesa denuncia a coro el terrorismo islamista, observadores de otros países –como Manlio Dinucci, en el diario italiano Il Manifesto– ven en ese crimen una manipulación orquestada por los servicios secretos occidentales.

Se mueven y disparan como verdaderos comandos. Nada de ráfagas, para no desperdiciar municiones. Sólo uno a dos disparos para cada víctima, como el policía ya herido y ultimado en el suelo de un solo tiro por el asesino que pasa a su lado, vuelve al automóvil y, antes de abordarlo, recoge con toda calma un zapato deportivo –que habría podido servir de prueba mediante un análisis de ADN.

Sin embargo, cuando esos mismos individuos, después de haber dado muestras de una preparación digna de un comando de fuerzas especiales, cambian de vehículo, «olvidan» en el primer auto –según la versión de la policía– un documento de identidad. Y así firman oficialmente el atentado. En pocas horas, el mundo entero conocerá sus nombres y sus biografías: «dos delincuentes de poca monta, radicalizados, conocidos de la policía y los servicios de inteligencia franceses».

Ante los hechos que están siendo definidos como «el 11 de septiembre de Francia», no podemos menos que recordar lo sucedido en el momento del 11 de septiembre estadounidense, cuando –sólo unas horas después del atentado contra las Torres Gemelas– rápidamente circulaban los nombres y biografías de las personas designadas como autores de los hechos y miembros de al-Qaeda. También en Estados Unidos, en el momento del asesinato del presidente Kennedy, el presunto asesino fue descubierto de inmediato. Y lo mismo sucedió en Italia, con la masacre de la Piazza Fontana. Resulta por lo tanto legítima la sospecha de que, detrás del atentado perpetrado en Francia, pueda estar el largo brazo de los servicios secretos.

Los dos presuntos autores de la matanza de París, si son ciertas sus biografías, pertenecen al mundo subterráneo creado por los servicios secretos occidentales –incluyendo los de Francia– que en 2011 financiaron, entrenaron y armaron en Libia diversos grupos islamistas, que poco antes eran calificados de terroristas.

Entre esos grupos se hallaban precisamente los primeros núcleos del futuro Emirato Islámico y los servicios secretos occidentales les proporcionaron el armamento a través de una red organizada por la CIA –según una investigación del New York Times publicada en marzo de 2013– cuando, después de haber participado en el derrocamiento de Muammar el-Kadhafi, fueron enviados a Siria para tratar de derrocar al presidente Assad y posteriormente para atacar Irak, en el preciso momento en que el gobierno de al-Maliki se alejaba de Occidente y se acercaba a Pekín y Moscú.

El Emirato Islámico, nacido en 2013, recibe financiamiento de Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Turquía, países que además –al igual que Jordania– le facilitan el tránsito a través de sus territorios. Y no hay que olvidar que los países que acabamos de mencionar son todos estrechos aliados de Estados Unidos y de las demás potencias occidentales, incluyendo a Francia. Lo cual no significa que la masa de miembros de los grupos islamistas, a menudo provenientes de diferentes países occidentales, tengan conciencia de esa complicidad. En todo caso, es altamente probable que tras los terroristas se escondan agentes secretos occidentales y árabes especialmente entrenados en la realización de ese tipo de operaciones.

Aún a la espera de nuevos elementos que puedan aclarar el verdadero origen de la masacre perpetrada en Francia, resulta lógico que nos preguntemos: ¿Quién se beneficia con todo esto?

La respuesta se deduce de lo que declaró Nicolas Sarkozy, quien –cuando era presidente de Francia– fue uno de los principales artífices del respaldo a los grupos islamistas que participaron en la guerra de agresión contra Libia. Sarkozy calificó el atentado perpetrado en Francia de «guerra declarada contra la civilización, cuya responsabilidad es defenderse».

Se busca así convencer a la opinión pública de que Occidente está en guerra contra quienes quieren destruir la «civilización» –lo cual implica que es Occidente quien representa la «civilización»– y que por ello tiene que defenderse aumentando sus fuerzas militares y enviándolas a todos los lugares donde surja esa «amenaza».

Se trata así de transformar el dolor de las masas por las víctimas de la masacre en movilización a favor de la guerra. El David, cubierto en Florencia con un velo negro en señal de duelo, está llamado ahora a empuñar la espada de la nueva Santa Cruzada.

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Piketty llama a no tener miedo a Podemos y Syriza, y a inspirarse en ellos

Ven, 09/01/2015 - 11:00
El economista francés Thomas Piketty aseguró ayer que Podemos y Syriza son partidos pro europeos y que habría que inspirarse en ellos para encontrar mejores soluciones a la crisis de Europa. Piketty advirtió además que de seguir la economia mundial como ha sido en los últimos 30 años, en unas pocas décadas más toda la riqueza del mundo pertenecerá a las grandes fortunas y culpó de ello a las privatizaciones y a la crisis financiera, que ha aumentado la desigualdad.

En una conferencia-coloquio en la que fue presentado por el periodista Miguel Ángel Aguilar que fue precedida de un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el atentado al semanario satírico Charlie Hebdo, Piketty comentó que si los más ricos crecen dos y tres veces más que el resto, en cincuenta años la riqueza del mundo pertenecerá a lo más acaudalados y eso, ha dicho, "debería detenerse en algún momento". Piketty se pregunta cuándo va a pararse esta concentración de la riqueza y lamenta que no haya "una fuerza natural" que permita que esta aglutinación se detenga en "un punto razonable".

Sin miedo a Podemos y SyrizaEl economista francés señaló que las nuevas formaciones políticas, como Podemos, en España, o Syriza, en Grecia, son partidos "pro europeos" y, por eso, no se les debería tener miedo sino que habría que inspirarse y unirse a ellos para encontrar una mejor solución para Europa. Piketty hizo una alusión a Francia y auguró que en las próximas elecciones el Frente Nacional podría ocupar posiciones importantes y eso sería "desastroso". También dijo que el nivel de hipocresía de las elites puede ser impresionante e hizo hincapié en que la política más importante para reducir la desigualdad es invertir en educación.

Piketty admitió que está horrorizado con el dato de que la inversión que destina Europa para sostener su sistema universitario es mucho menor a la que se destina para pagar los intereses bancarios. También subrayó "el caos" en Europa al tener rentabilidades diferentes en las deudas nacionaes. Por ello, aboga por compartir la rentabilidad y añadió que Francia e Italia han sido "muy egoístas" en 2011 y 2012 por disponer de rentabilidades muy bajas y no querer compartirlas con España o Grecia. "Mientras no haya confianza, se mantendrá el estancamiento, señaló, al tiempo que ha dicho que cambiar los tratados políticos es posible".

Las dificultades de EuropaPiketty precisó que "la complicación" de Europa es que los países son demasiado pequeños en comparación con la economía mundial "y las economías pequeñas tienden a actuar de una manera que está en contradicción con sus valores sociales". En su opinión, esto ha repercutido en que se penaliza a los contribuyentes que "no se pueden ir", es decir, trabajadores y rentas medias lo que provoca que hoy los grupos menos cualificados se sientan abandonados por sus gobiernos. Para Piketty, estas "soluciones nacionalistas" se ven como una solución pero, en realidad, "no lo son". Por eso el economista pide que las instituciones europeas se transformen mientras las decisiones fiscales se concentren en las mismas manos.

Piketty también ha criticado la privatización y que algunos países de la zona euro estén cerrando escuelas y hospitales para pagar a deudores privados. En esta línea se refirió a España para asegurar que ahí los pagos de intereses "superan el presupuesto de todas las universidades públicas" y eso, ha dicho, "no parece la estrategia correcta para preparar el futuro".

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¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo?

Xov, 08/01/2015 - 22:00
En este reportaje, la televisión francesa France24 mutila el video original para que televidentes no vean el momento en que los atacantes ultiman al policía herido. Numerosos franceses denuncian el islamismo y manifiestan en las calles en reacción contra el atentado perpetrado en París contra el semanario satírico Charlie Hebdo. Por su parte, Thierry Meyssan observa que la interpretación yihadista carece de sentido. Aunque sería más conveniente para él sumarse al coro de quienes denuncian una operación de al-Qaeda o del Emirato Islámico en París, Thierry Meyssan expone una hipótesis diferente, pero mucho más peligrosa.

Thierry Meyssan, Red Voltaire

El 7 de enero de 2015, un comando irrumpe en la sede parisina de Charlie Hebbo y asesina 12 personas. Otras 4 víctimas han sido reportadas en estado grave. En los videos se oye a los atacantes gritar «¡Allah Akbar!» y afirmar después que han «vengado a Mahoma». Una testigo, la dibujante Coco, afirmó que los individuos decían ser de al-Qaeda. Eso ha bastado para que numerosos franceses denuncien el hecho como un atentado islamista. Pero esa hipótesis es ilógica.

La misión del comando no coincide con la ideología yihadista En efecto, los miembros o simpatizantes de grupos como la Hermandad Musulmana, al-Qaeda o el Emirato Islámico [1] no se habrían limitado a matar dibujantes ateos. Habrían comenzado por destruir los archivos de la publicación en presencia de las víctimas, como lo han hecho en la totalidad de las acciones que perpetran en el Magreb y el Levante. Para los yihadistas, lo primero es destruir los objetos que –según ellos– ofenden a Dios, antes de castigar a los «enemigos de Dios».

Y tampoco se habrían replegado de inmediato, huyendo de la policía, sin completar su misión. Por el contrario, la habrían realizado hasta el final aunque eso les costase la vida.

Por otro lado, los videos y varios testimonios muestran que los atacantes son profesionales. Están acostumbrados al manejo de armas y sólo disparan cuando es realmente necesario. Su indumentaria tampoco es la de los yihadistas sino más bien la que caracteriza a los comandos militares.

Su manera de ejecutar en el suelo un policía herido, que no representaba un peligro para ellos, demuestra que su misión no era «vengar a Mahoma» del humor no muy fino de Charlie Hebdo.

el vídeo censurado por la televisión francesa donde los asesinos rematan en el suelo y con brutal salvajismo a un policía heridoObjetivo de la operación: favorecer el inicio de una guerra civil Los atacantes hablan bien el idioma francés y es muy probable que sean franceses, lo cual no justifica la conclusión de que todo sea un incidente franco-francés. Por el contrario, el hecho de que se trata de profesionales nos obliga a separar estos ejecutores de quienes dieron la orden de realizar la operación. Y nada demuestra que estos últimos sean franceses.

Es un reflejo normal, pero intelectualmente erróneo, creer que conocemos a nuestros agresores en el momento en que acabamos de sufrir la agresión. Eso es lo más lógico, tratándose de la criminalidad común y corriente. Pero no es así cuando se trata de política internacional.

Quienes dieron las órdenes que llevaron a la ejecución de este atentado sabían que estaban provocando una ruptura entre los franceses de religión musulmana y los franceses no musulmanes. El semanario satírico francés Charlie Hebdo se había especializado en las provocaciones antimusulmanas, de las que la mayoría de los musulmanes de Francia han sido víctimas directa o indirectamente. Si bien los musulmanes de Francia no dejarán seguramente de condenar este atentado, les será difícil sentir por las víctimas tanto dolor como los lectores de la publicación. Y no faltarán quienes interpreten eso como una forma de complicidad con los asesinos.

Es por eso que, en vez de considerar este atentado extremadamente sanguinario como una venganza islamista contra el semanario que publicó en Francia las caricaturas sobre Mahoma y dedicó reiteradamente su primera plana a caricaturas antimusulmanas, sería más lógico pensar que se trata del primer episodio de un proceso tendiente a crear una situación de guerra civil.

La estrategia del «choque de civilizaciones» fue concebida en Tel Aviv y Washington La ideología y la estrategia de la Hermandad Musulmana, al-Qaeda y el Emirato Islámico no predica provocar una guerra civil en «Occidente» sino, por el contrario, desatar la guerra civil en el «Oriente» y separar ambos mundos herméticamente. Ni Said Qotb, ni ninguno de sus sucesores llamaron nunca a provocar enfrentamientos entre musulmanes y no musulmanes en el terreno de estos últimos.

Por el contrario, quien formuló la estrategia del «choque de civilizaciones» fue Bernard Lewis y lo hizo por encargo del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Esa estrategia fue divulgada posteriormente por Samuel Huntington, presentándola no como una estrategia de conquista sino como una situación que podía llegar a producirse [2]. El objetivo era convencer a los pueblos de los países miembros de la OTAN de que era inevitable un enfrentamiento, justificando así el carácter preventivo de lo que sería la «guerra contra el terrorismo».

No es en El Cairo, en Riad ni en Kabul donde se predica el «choque de civilizaciones» sino en Washington y en Tel Aviv.

Quienes dieron la orden que llevó al atentado contra Charlie Hebdo no estaban interesados en contentar a yihadistas o talibanes sino a los neoconservadores o los halcones liberales.

No debemos olvidar los precedentes históricos Tenemos que recordar que durante las últimas décadas hemos visto a los servicios especiales de Estados Unidos y de la OTAN
- utilizar en Francia la población civil como conejillos de Indias para experimentar los efectos devastadores de ciertas drogas [3];
- respaldar a la OAS para asesinar al presidente francés Charles De Gaulle [4];
- proceder a la realización de atentados “bajo bandera falsa” contra la población civil en varios países miembros de la OTAN [5].

Tenemos que recordar que, desde el desmembramiento de Yugoslavia, el estado mayor estadounidense ha experimentado y puesto en práctica en numerosos países su estrategia conocida como «pelea de perros», que consiste en matar miembros de la comunidad mayoritaria y matar después miembros de las minorías para lograr que ambas partes se acusen entre sí y que cada una de ellas crea que la otra está tratando de exterminarla. Fue así como Washington provocó la guerra civil en Yugoslavia y, últimamente, en Ucrania [6].

Los franceses harían bien en recordar igualmente que no fueron ellos quienes tomaron la iniciativa de la lucha contra los yihadistas que regresaban de Siria e Irak. Por cierto, ninguno de esos individuos ha cometido hasta ahora ningún atentado en Francia ya que el caso de Mehdi Nemmouche no puede catalogarse como un hecho perpetrado por un terrorista solitario sino por un agente encargado de ejecutar en Bruselas a 2 agentes del Mosad [7] [8]. Fue Washington quien convocó, el 6 de febrero de 2014, a los ministros del Interior de Alemania, Estados Unidos, Francia (el señor Valls envió un representante), Italia, Polonia y Reino Unido para que inscribieran el regreso de los yihadistas europeos como una cuestión de seguridad nacional [9]. Fue sólo después de aquella reunión que la prensa francesa abordó ese tema dado el hecho que las autoridades habían comenzado a actuar.

Expresándose por primera vez en francés para dirigir un mensaje a los franceses, John Kerry denuncia un ataque contra la libertad –cuando su país no vacila, desde 1995, en bombardear y destruir las estaciones de televisión que le molestan, tanto en Yugoslavia como en Afganistán, en Irak y en Libia– y celebra la lucha contra el oscurantismo.

No sabemos quién ordenó este ataque profesional contra Charlie Hebdo pero sí sabemos que no debemos precipitarnos. Tendríamos que tener en cuenta todas las hipótesis y admitir que, en este momento, su objetivo más probable es dividirnos y que lo más probable es que quienes dieron la orden estén en Washington.
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Notas:
[1] También conocido bajo su acrónimo árabe como Daesh y designado –por razones de propaganda– como ISIS por la administración estadounidense, el autoproclamado Emirato Islámico es el grupo que se identificaba anteriormente como Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL).
[2] «La “guerra de civilizaciones”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de diciembre de 2004.
[3] «Cuando la CIA utilizaba ciudadanos franceses como conejillos de India», por Hank P. Albarelli Jr., Red Voltaire, 30 de marzo de 2010.
[4] «Cuando el stay-behind quiso derrocar a De Gaulle», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 28 de agosto de 2009.
[5] «Les Armées Secrètes de l’OTAN», por Daniele Ganser, éd. Demi-Lune. Los lectores pueden ver la traducción al español de esa obra publicada por capítulos en el sitio de la Red Voltaire.
[6] «El representante adjunto de la ONU en Afganistán expulsado de su puesto», «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) y Red Voltaire, 3 de octubre de 2009 y 24 de febrero de 2014.
[7] «El caso Nemmouche y los servicios secretos atlantistas », por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 9 de junio de 2014.
[8] Algunos citarán, en contraposición, los casos de Khaled Kelkal (1995) y de Mohammed Mehra (2012) como casos de «lobos solitarios» vinculados a yihadistas, pero que no tienen nada que ver con Siria ni con Irak. Desgraciadamente, estos 2 individuos fueron eliminados por las fuerzas del orden, lo cual hace imposible la verificación de las teorías oficiales.
[9] «Siria se convierte en “tema de seguridad interna” para Estados Unidos y la Unión Europea», Red Voltaire, 8 de febrero de 2014
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Ver también: Los terroristas entrenados por la CIA y el Mossad insertos en el Estado IslámicoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Thomas Piketty: "En 50 años toda la riqueza del mundo será de las grandes fortunas"

Xov, 08/01/2015 - 15:39
El economista francés Thomas Piketty ha advertido hoy de que en 50 años toda la riqueza del mundo pertenecerá a las grandes fortunas y ha culpado de ello a la privatización y a la crisis financiera, que ha aumentado la desigualdad.

En una conferencia-coloquio en Madrid en la que fue presentado por el periodista Miguel Ángel Aguilar y precedida de un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el atentado al semanario satírico Charlie Hebdo, Piketty ha comentado que "si los más ricos crecen dos y tres veces más que el resto, en cincuenta años la riqueza del mundo pertenecerá a lo más acaudalados y esondebería detenerse en algún momento".

Piketty se pregunta cuándo va a pararse esta concentración de la riqueza y ha lamentado que no haya "una fuerza natural" que permita que esta aglutinación se detenga en "un punto razonable". Este economista, que recientemente se situó en el centro de la polémica por renunciar a medalla de la Legión de Honor de Francia, tras considerar que no corresponde al Gobierno francés decidir quién es honorable, ha planteado "la transformación" del sistema fiscal, de manera que se requiera menos dinero a las rentas medias y a los trabajadores.

Piketty ha precisado que "la complicación" de Europa es que los países son demasiado pequeños en comparación con la economía mundial "y las economías pequeñas tienden a actuar de una manera que está en contradicción con sus valores sociales". En su opinión, esto ha repercutido en que se penaliza a los contribuyentes que "no se pueden ir", es decir, trabajadores y rentas medias, lo que provoca que hoy los grupos menos cualificados se sientan abandonados por sus gobiernos.

Piketty también ha criticado la privatización y que algunos países de la zona euro estén cerrando escuelas y hospitales para pagar a deudores privados. En esta línea se ha referido a España para asegurar que los pagos de intereses "superan el presupuesto de todas las universidades públicas" y eso "no parece la estrategia correcta para preparar el futuro".
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