Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4859125
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Roma se tambalea al borde de la quiebra al estilo de Detroit

Mér, 05/03/2014 - 14:18

La intensificación de los flujos de caja negativos obligaron al recién electo primer Ministro de Italia Matteo Renzi a aprobar un decreto de urgencia para salvar a Roma de la quiebra. El rescate, de 570 millones de euros, proporcionará un alivio temporal a Roma y fue realizado en la forma de anticipos sobre ingresos futuros agrandando con ello el agujero presupuestario de la ciudad. A Roma no le quedaba otra alternativa que apelar a la magia contable para evitar la bancarrota.

Con este rescate, la ciudad puede continuar brevemente sus operaciones y pagar los sueldos de sus 25 mil funcionarios, y mantener con agua y luz los servicios públicos como el transporte y el retiro de la basura. Muchos parlamentarios insistían en que había que abandonar los trucos contables y declarar la quiebra de una vez. Sin embargo, esta idea resulta impensable. Si Italia, Francia, España, toda Europa, Estados Unidos, Japón y China sinceraran sus cuentas, el mundo sería barrido por el mayor tsunami financiero dado que muchas ciudades y países declararían su bancarrota. Todos los países están en la quiebra, o al borde de ella, mientras un puñado de 1.600 personas sigue engordando su riqueza. Son las desgracias del modelo económico vigente que cada día amplifica más la desigualdad y polariza más la riqueza y la pobreza.

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Ucrania, la nueva presa del FMI

Mar, 04/03/2014 - 15:44
Renaud Vivien, CADTM

El 26 de febrero las autoridades provisionales de Ucrania solicitaron un préstamo al FMI para reembolsar la deuda del país en plazo, es decir, 13.000 millones de dólares solo para este año. El FMI respondió positivamente y decidió enviar una misión de «expertos» a Ucrania para discutir las condiciones de dicho préstamo. Mientras el país está en plena ebullición, el reembolso de la deuda pública aparece como la prioridad absoluta de Kiev y sus acreedores. Para ellos, las necesidades de la población pasan a segundo plano. La situación incluso podría deteriorarse si se llega a un acuerdo con el FMI, que se halla en una posición de fuerza para imponer una cura de austeridad al pueblo ucraniano a cambio del préstamo.

Las dificultades financieras de Ucrania sobre el telón de fondo de la revuelta política son una nueva oportunidad para el FMI de imponer una terapia de choque, como hizo en Grecia, Portugal e Irlanda, aplicando tras el estallido de la crisis violentas medidas de austeridad dictadas por la troika, compuesta por el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo.

En esos países, el riesgo de fallar en el pago a los acreedores (principalmente los bancos privados) fue el punto de partida de la intervención del FMI y sus acólitos europeos. Así Grecia, Portugal e Irlanda, cuando ya no tuvieron acceso a los mercados financieros debido a las tasas de interés prohibitivas, se volvieron hacia la troika, que aprovechó para proponerles préstamos, ciertamente menos onerosos, pero acompañados de programas de austeridad conocidos con el nombre de «memorandos». La lista de medidas contenidas en dichos memorandos siempre es la misma: privatización de sectores estratégicos de la economía, reducción de los salarios, de las pensiones, aumento de impuestos desiguales como el IVA, despidos masivos en la función pública, recortes drásticos en los gastos sociales, etc.

Ahora Ucrania se encuentra en una situación similar, ya que está al borde de detener los pagos y razonablemente no puede pedir prestado en los mercados financieros tras la degradación de su nota por parte de las agencias de calificación. En la actualidad, para poder pedir prestado a corto plazo, Ucrania tendría que pagar una tasa de interés desorbitada del 34,5% frente al 5% de hace solo cinco meses. Por otra parte no puede contar con Rusia, que acaba de anular la segunda entrega de un préstamo de 15.000 millones de dólares tras la destitución del presidente Víktor Yanukóvich.

Así, actualmente Ucrania dispone de un débil margen de maniobra. Sin embargo el FMI en ningún caso puede formar parte de la solución a la vista de las dramáticas consecuencias de los programas de austeridad que impone a las poblaciones desde hace más de 30 años. Es el caso de Grecia, Irlanda y Portugal, así como de los países del Sur sometidos a los planes de ajuste estructural (PAS) desde principios de los años 80 y de los países de Europa del Este que sufrieron una terapia de choque administrada por el FMI en los años 90.

En vez de endeudarse con el FMI para regularizar sus deudas, Ucrania debería cuestionar la legalidad y la legitimidad de esas deudas que piensa pagar con el préstamo del FMI. El reembolso de las deudas públicas no es una obligación absoluta desde el punto de vista político y jurídico. No hay que olvidar que según el derecho público internacional los deberes de un Estado con respecto a su población están por encima de los compromisos adquiridos con sus acreedores y que el reembolso solo es obligatorio para las deudas «adquiridas en el marco de un acuerdo válido y legítimo» (1) como señala el experto de la ONU sobre la deuda Cepahas Lumina. Si las deudas son ilegales o ilegítimas Ucrania no tiene ninguna obligación de reembolsarlas y en consecuencia no existe ningún interés en endeudarse con el FMI.

Una auditoría de las deudas ucranianas permitiría identificar la parte ilegítima que debe anularse sin condiciones. La auditoría permite especialmente responder a estas preguntas: ¿Quién contrajo las deudas? ¿Esas personas tenían competencia jurídica para contratar esos préstamos? ¿Quién se benefició? ¿Los prestamistas pusieron condiciones al conceder los préstamos? ¿Esas condiciones violan el derecho nacional del país? ¿A cuánto se eleva el montante de los intereses acumulados por los prestamistas? ¿Cuáles son los proyectos financiados por la deuda?, etc.

A la vista de la urgencia, una respuesta inmediata podría ser la suspensión del reembolso de la deuda (con la congelación de los intereses) y la congelación de las negociaciones con el FMI a la espera (como mínimo) de los resultados de las próximas elecciones previstas para el 25 de mayo y de un auténtico debate público sobre las implicaciones de un préstamo del FMI y las alternativas al endeudamiento.

Los argumentos para decretar ese tipo de moratoria no faltan. Ucrania y sus acreedores podrían invocar «un cambio fundamental de circunstancias» tras el derrocamiento de Yanukóvich y la naturaleza provisional del gobierno establecido el 26 de febrero. Ahora solo hace falta voluntad política, tanto por parte de las autoridades provisionales de Ucrania como de la Unión Europea, que se declaren al lado del pueblo ucraniano…
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Nota:
(1) Principios directivos relativos a la deuda externa y a los derechos humanos, anexo del informe del experto independiente Cephas Lumina del 10 de abril de 2012 (A/HCR/20/23). Salvo mención contraria, las citas proceden de ese informe.

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Alemania y Estados Unidos han manipulado la crisis de Ucrania

Mar, 04/03/2014 - 09:00

La crisis que ha estallado en Ucrania tras el golpe de Estado de los neonazis de extrema derecha dirigidos por Estados Unidos y Alemania, y la intervención de Rusia en Crimea ha creado la confrontación internacional más peligrosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Todas las fuerzas militares se han puesto en alerta máxima desde una manera que no se ha visto desde los años 30. Las afirmaciones de que la disolución de la URSS marcó el fin de la era de las guerras y de las revoluciones del siglo 20 han volado en pedazos por los acontecimientos de los últimos días. Justo cien años después del estallido de la primera guerra mundial la humanidad se enfrenta a los peligros de la guerra y el fascismo.

La principal responsabilidad en la escalada de la crisis en Ucrania recae en Estados Unidos y Alemania. Ambos países, junto con sus aliados de la Unión Europea, han intervenido sistemáticamente para canalizar el descontento popular con el régimen corrupto del presidente Viktor Yanukovich detrás de las fuerzas nacionalistas y fascistas de extrema derecha. Su objetivo ha sido derrocar al gobierno electo e instalar un régimen alineado con el imperialismo occidental y dispuestos a participar en sus planes para el aislamiento geopolítico de Rusia.

La canciller alemana, Angela Merkel, se reunió con los líderes de la oposición de derecha y su partido, la Unión Demócrata Cristiana, ofreció apoyo financiero a su lider, el ex boxeador Vitali Klitschko. Altos funcionarios de la Unión Europea se reunieron con los líderes fascistas del partido Svoboda y sus bandas armadas en la plaza central de Kiev. Asimismo, la subsecretaria de Estado para Europa y Asia de Estados Unidos, Victoria Nuland, hizo al menos cuatro viajes a Kiev, uniéndose a los "manifestantes" neo-fascistas y sostuvo reuniones con las figuras de la oposición Vitali Klitschko, Arseni Yatsenyuk y el notorio líder Svoboda Oleh Tyahnybok. Nuland reconoció en diciembre que Estados Unidos había cedido 5 mil millones de dólares a Ucrania para acumular fuerzas aliadas a Estados Unidos en el país. La filtrada conversación telefónica de Nuland con el Embajador de Ucrania Geoffrey Pyatt, en la que discutieron la instalación de Yatsenyuk después de derrocar a Yanukovich, expone el grado en que Washington manipuló los acontecimientos en ese país.

No hay duda de que Rusia se enfrenta a una amenaza existencial. La integración de Ucrania en la expansiva alianza anti-Moscú puede hacer a Rusia más vulnerable a los ataques imperialistas. Las declaraciones del secretario de Estado de EEUU John Kerry condenando la "violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania" son de una hipocresía monumental. Kerry, que votó en 2002 para autorizar al presidente George W. Bush de invadir Irak en base a mentiras sobre las armas de destrucción masiva iraquíes, es un hecho que habla por si mismo. Sólo en los últimos 25 años, Estados Unidos ha invadido, bombardeado o derrocado gobiernos en Panamá, Granada, Somalia, Haití, Sudán, Serbia, Afganistán, Pakistán, Irak, Yemen y Libia. Ha llevado a cabo asesinatos y ataques cibernéticos contra Irán y está interviniendo masivamente para derrocar al gobierno de Siria.

Washington y Berlín, en la utilización de estas fuerzas para instalar un régimen títere y hacerse con el control efectivo sobre Ucrania, están avivando una explosión de las tensiones entre los diferentes grupos étnicos y religiosos que amenaza con eclipsar el baño de sangre que acompañó la desintegración de Yugoslavia en la década de 1990. Ese hecho también fue instigado con el apoyo de Estados Unidos y Alemania.
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Neonazis de extrema derecha se toman el poder en Ucrania

Lun, 03/03/2014 - 09:01

El grupo de neonazis que desempeñó un papel crucial en el golpe de Estado contra el presidente Yanukovych, ha tomado el control de Ucrania de acuerdo a este informe de BBC. El grupo de extrema derecha utiliza varios símbolos nazis y recibió el amplio apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos en el derrocamiento del presidente ucraniano.

Como señala la BBC, los extremistas de derecha jugaron un rol crucial en el golpe de Estado en Ucrania y se han tomado las calles de Kiev. Este movimiento encabezó la alianza contra el régimen de Yanukovich, y trabajó en una coalición liderada desde Alemania por el ex campeón de boxeo Vitali Klitschko.

Los mercenarios procedentes de Alemania encabezaron las manifestaciones en la plaza Maidan que provocaron más de cien muertes. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quieren buscar una pronta solución política a la crisis en la península de Crimea, un territorio que fue anexado a Rusia por los Zares en 1783 y que forma parte de la historia de Rusia como se puede apreciar en este post de David Stockman. Stockman sugiere a Obama "no meterse en lo que no nos incumbe", dado que, como indica el post, los conflictos de Ucrania, Crimea y Rusia son de larga data y tienen una historia muy anterior a la anexión de territorios realizados por Estados Unidos.

La crisis de Ucrania está avivando las tensiones entre Rusia y occidente y se puede convertir en una crisis mundial dado que Rusia comparte una importante franja de frontera con Ucrania. Kiev está a solo 500 kilómetros de Moscú y los extremistas de derecha que se han tomado las calles quieren también apropiarse de los reactores nucleares construidos por Rusia desde el año 2008 y que producen el 46 por ciento de la energía eléctrica del país.

Todo indica que estas tensiones pueden ir recrudeciendo por lo que su impacto en la economía mundial no tardará en llegar. Se estiman aumentos en el precio del petróleo y los comoddities y una fuerte volatilidad de la monedas dado que la sola idea de una guerra permite especular fuertemente con las principales divisas mundiales como el dólar, el euro, el yen y el yuan.
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Ver también Ucrania y el polvorín que desbordó las miserias de la troikaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Hacia la hegemonía posneoliberal

Dom, 02/03/2014 - 15:08
Emir Sader, Alainet

El movimiento de gobiernos progresistas en América Latina vino para superar y dar vuelta a la página del neoliberalismo. Tuvieron un comienzo en que se fueron sucediendo, conforme fueron fracasando los gobiernos neoliberales.

Han atacado los puntos más débiles del neoliberalismo: la desigualdad social, la centralidad del mercado, los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. La derecha de cada país y Washington, perdieron capacidad de iniciativa.

¿Qué iban a decir sobre políticas sociales que disminuyen la desigualdad, la pobreza, la miseria y la exclusión social, producidos por sus gobiernos a lo largo de tanto tiempo? ¿Qué podrían argumentar en contra de la acción del Estado para resistir a la recesión producida en el centro del capitalismo? ¿Cómo garantizar derechos sociales y desarrollo económico, sino impulsados desde el Estado, todavía más en época de recesión? ¿Qué argumentos podrían tener en contra de la intensificación del comercio con China y del comercio regional, dos sectores dinámicos en una economía mundial recesiva? ¿Qué pueden argumentar en contra de la extensión del mercado interno de consumo popular, que amplía el acceso de la gente a bienes fundamentales de consumo, a la vez que abre espacio de realización para la producción nacional?

Las derechas latinoamericanas, donde se han instalado gobiernos progresistas, han quedado reducidas a la inacción, a la oposición sin alternativas. Basta con decir que en los países en que se han aprovechado de gobiernos todavía débiles, para recuperar el poder- como en Honduras y Paraguay -, aun ahí lo han hecho por la vía de golpes blandos, hiriendo la misma institucionalidad construida por ellos.

Pero un revés de esa dimensión, propiciado por tantos gobiernos progresistas a la vez en América Latina, aislando como nunca a los Estados Unidos, no podría dejar de tener contraofensivas de parte de las derechas locales y de Washington. Las primeras reacciones fueron netamente golpistas, como el intento del 2002 en Venezuela, que fue el ejemplo más expresivo y que cerró el período de intentos golpistas de viejo estilo.

Enseguida vinieron otros intentos, más diversificados. Una modalidad que se repite siempre es el intento de tildar a los gobiernos de “corruptos”, que se asocia a la idea de que los partidos de izquierda se apropian del Estado para sus fines y de que toda fuente de corrupción viene del Estado. La ofensiva en contra del gobierno de Lula en 2005 es el mejor ejemplo de esta modalidad.

En Bolivia la derecha retomó la iniciativa teniendo como tema la reivindicación de la autonomía de provincias en contra del gobierno central de Evo Morales. Posteriormente, el tema ecológico fue utilizado por la oposición para apoyar a marchas en contra del gobierno.

En Argentina, la ofensiva del 2007 en contra del gobierno de Cristina Kirchner se centró en la elevación de impuestos –otro tema permanente de la derecha- a la exportación de la soya. Posteriormente, temas vinculados a la inflación y al desabastecimiento – al igual de lo que actualmente sucede en Venezuela – son los centros de las campañas opositoras.

La cuestión de la violencia y la seguridad pública es regularmente utilizada por los sectores conservadores en la perspectiva de sembrar pánico en la población y de demandar siempre actuaciones más duras –en lo policial y en lo penal– de los gobiernos y de los Estados.

El listado podría ser más largo y debiera ser, especialmente más detallado. Sin embargo nos basta para que podamos, en primer lugar, constatar que lo que la CEPAL llamara, en su momento, un período “fácil” de acumulación, ya fue superado. Las derechas se recomponen y contando con Estados Unidos, buscan recuperar la iniciativa. No tienen propuestas alternativas de gobierno, oscilan entre afirmar que harán lo mismo, pero “mejor”, o proponen formas distintas de retroceso a políticas neoliberales, de lo cual las oposiciones brasileñas son el ejemplo más claro, reivindicando el equipo económico del gobierno de Cardoso.

Lo que es cierto es que hoy los gobiernos posneoliberales han logrado un gran apoyo popular, centralmente por sus políticas sociales, determinantes en el continente más desigual del mundo. Los discursos políticos logran ciertos grados de consolidación de esos apoyos – lo que significa hegemonía -, pero cuando hay fallas en las políticas sociales, directamente por problemas en las áreas correspondientes o, indirectamente, por ejemplo, cuando procesos inflacionarios quitan capacidad de compra de los salarios, se pierden apoyos de la población.

Las políticas sociales, por esenciales que sean, permiten formas de consenso pasivo. De ahí las sucesivas victorias electorales, aun en medio de los monopolios privados de los medios de comunicación. Pero el paso de los consensos pasivos – aquellos en que, consultadas, las personas se pronuncian a favor de los gobiernos, por sus políticas de carácter popular – a consensos activos, en los que la gente dispone de argumentos a favor de esas políticas, de valores correspondientes a las formas de vida solidarias, y se dispone a organizarse y a movilizarse en su defensa, requiere estrategias específicas, de construcción de hegemonías alternativas.

Esos análisis tienen que tomar en cuenta el marco general de la hegemonía conservadora, incluyendo las formas de vida y de consumo exportadas por Estados Unidos y asumidas por amplias capas de la población, el monopolio de los medios de comunicación y los otros factores que componen el período histórico que vivimos en América Latina

Hay que denunciar siempre las maniobras de la derecha y de su gran aliado, el gobierno de los Estados Unidos, pero hay que tener conciencia que, cuando logran retomar iniciativa y logran imponer reveses a las fuerzas progresistas, es porque han encontrado errores de esas fuerzas. Es hora de un balance de las trayectorias recorridas por esos gobiernos, desde el triunfo de Hugo Chávez en 1998, pasando por todos los avances y los tropiezos desde entonces, en la perspectiva de la formulación consiente de estrategias de hegemonía pos neoliberales, tomando en cuenta las fuerzas propias y las de los adversarios, así como nuestros objetivos estratégicos.

Ellos siempre actuarán conforme a sus intereses y objetivos. Nos toca tener claros los nuestros, hacer balances constantes y actuar de forma coordinada en la perspectiva de nuestros objetivos.

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La crisis económica mundial: la Unión Europea en el ojo del huracán

Sáb, 01/03/2014 - 14:10
Nacho Álvarez Peralta, Colectivo Novecento

En septiembre de 2008 Lehman Brothers se declara en quiebra. La crisis de la economía mundial se evidencia ya entonces en toda su dimensión. Desde la II Guerra Mundial las economías desarrolladas no habían sufrido un colapso económico de tal magnitud. Así, los países de la OCDE experimentan en 2009 un desplome del PIB del -3,6%, contrayéndose la inversión empresarial en dicha zona un 12,3% y el comercio mundial un 20%.

Las causas de esta crisis hunden sus raíces en la especificad del modelo de crecimiento experimentado por las economías desarrolladas durante las últimas décadas. En la articulación de dicho modelo jugaron un papel esencial las medidas desplegadas por los gobiernos y las empresas desde comienzos de los años ochenta.

Estas contrarreformas neoliberales tenían por objetivo rescatar a la economía mundial de la crisis de rentabilidad que esta estaba sufriendo en ese momento. Así, el colapso de la ganancia empresarial en los años setenta —en parte consecuencia de las importantes luchas obreras de la década de 1960, en parte consecuencia del proceso de sobreinversión en unas economías con mercados saturados y maduros—, determinará el inicio de la ofensiva neoliberal. El objetivo no era otro que el de ampliar los marcos de valorización del capital, mercantilizando nuevos espacios económicos y cuestionando los “cuerpos extraños” a la lógica de la rentabilidad (como los servicios públicos o las empresas estatales).

De este modo, ya desde comienzos de los años ochenta los gobiernos de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Helmut Kohl comienzan a liberalizar las economías, a desreglamentar los distintos mercados y a privatizar las empresas y los servicios públicos. Dos son los resultados principales. Por un lado, se consolida la ralentización económica durante las décadas siguientes, así como un elevado desempleo. Este paro masivo explicará, junto con los procesos de flexibilización del mercado de trabajo, un crecimiento de los salarios inferior al de la productividad y, por tanto, la progresiva reducción del peso de estos en la renta nacional.

Por otro lado, la liberalización de los mercados financieros internacionales y la apertura externa de las economías desmantela el “corsé” que los poderes públicos habían impuesto a la banca y a los inversores financieros, sentando las bases del denominado proceso de financiarización. El capital financiero internacional es capaz de dirigir a partir de ese momento un modelo de crecimiento que pivota en torno a un patrón de distribución de la renta favorable a los beneficios empresariales y un drenaje de estos capitales hacia la esfera financiera en detrimento de la inversión productiva.

Sin embargo, a pesar del limitado crecimiento económico, las cotizaciones bursátiles se disparan en las economías de la OCDE durante las décadas de 1990 y 2000, el valor de las transacciones financieras se multiplica y los activos inmobiliarios se revalorizan intensamente. Esto es posible gracias al creciente endeudamiento de millones de empresas y hogares norteamericanos y europeos, que sostienen de este modo los niveles de consumo y de acceso a la vivienda. Así, el drenaje hacia el ámbito financiero de los capitales no invertidos en la actividad productiva —dada la mayor rentabilidad de la primera de estas esferas— conlleva la formación de enormes burbujas bursátiles y crediticias, divorciándose temporalmente el valor nominal de los distintos activos de su valor real.

La inestabilidad sistémica que genera un modelo de crecimiento como este es evidente, en la medida en que el divorcio entre las esferas productiva y financiera no puede ser sostenible. Los títulos bursátiles deben estar respaldados por beneficios reales, y los créditos financieros por ingresos que permitan devolver las deudas. Por ello, la acumulación de este “capital ficticio” toca a su fin en el momento en el que alcanza una dimensión tal que impide que los acreedores puedan seguir ejerciendo con normalidad sus derechos de cobro sobre los deudores. Esto es precisamente lo que sucede a partir del verano de 2007, momento en el cual la desvalorización de los “activos ficticios” acumulados sume a las economías desarrolladas en una intensa “recesión de balances”: los hogares, las empresas y las instituciones financieras tratan de desendeudarse simultáneamente, cortocircuitándose con ello el crédito, el consumo, la rentabilidad y la inversión.

Cuando estalla la crisis el nivel de endeudamiento de las principales economías del planeta es elevadísimo, sobre todo en el caso del endeudamiento privado: en 2008 Estados Unidos acumula deuda por valor del 290% de su PIB, Japón alcanza el 460%, Reino Unido el 380%, Alemania el 274%, Francia el 308% y España el 342%.

Ahora bien, la crisis —a pesar de tener una dimensión mundial— presenta una significativa particularidad en Europa. Esto llevará a que el ojo del huracán de la tormenta económica se sitúe a partir de 2009 en dicho continente, materializándose la tempestad en ataques a las deudas soberanas de los países de la periferia y en el propio cuestionamiento del euro.

Las razones que explican que la crisis económica esté siendo más intensa en la Unión Europea deben buscarse en la propia configuración de la moneda única, así como en la especificidad del proceso de sobreendeudamiento privado en la zona euro.

La construcción de un mercado unificado y una moneda común a partir de espacios económicos no integrados contribuyó a profundizar las asimetrías productivas y comerciales en esta área. La participación de buena parte de las economías europeas en una misma zona monetaria facilitó y abarató la financiación privada captada por los países periféricos (Grecia, Portugal o España, entre otros), debido a la libertad total de los flujos financieros intracomunitarios, a la “seguridad” propiciada por una moneda común y a unos tipos de interés reales muy reducidos fruto de los diferenciales de inflación entre los distintos países. Estas circunstancias permitieron que apareciesen economías “impulsadas por la deuda” (como España), que contribuyeron a dinamizar el limitado crecimiento de aquellas otras “impulsadas por las exportaciones” (como Alemania). Así, la moneda común posibilitó una mayor penetración de las exportaciones de los países centrales (Alemania, Austria, Países Bajos, Finlandia) en el resto de países, al tiempo que reciclaba los crecientes superávits comerciales de estos hacia la periferia y contribuía a propiciar burbujas crediticias, inmobiliarias y bursátiles en este último grupo de economías.

En caso de que no hubiese existido el euro, estas crecientes divergencias en las balanzas de pagos intraeuropeas no habrían quedado “invisibilizadas” ni se habrían prolongado tanto. Los mercados financieros, como sucedió en la crisis de 1993, habrían atacado las monedas nacionales de los países periféricos y estos habrían tenido que devaluar. El monto de endeudamiento externo acumulado tampoco habría sido tan elevado. La moneda común contribuyó por tanto a impulsar la lógica del capital financiero internacional, basada en la creciente acumulación de capital ficticio antes descrita y, con ello, en una valorización caracterizada por sus frágiles vínculos con la actividad productiva.

Para hacer frente a esta crisis la llamada troika —Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo— diseña la estrategia que presentamos en el siguiente capítulo, con el objetivo fundamental de garantizar la estabilidad del euro y de que no se desvaloricen ni se cuestionen los derechos de cobro de los acreedores.

Las implicaciones políticas de esta crisis, tanto a escala mundial como europea, son muy significativas. En primer lugar, la profundidad de la crisis evidencia la insostenibilidad en el tiempo de las “soluciones” que el sistema capitalista había encontrado a sus problemas de acumulación en la década de 1970. La crisis actual es por tanto la crisis del neoliberalismo, en un contexto en el que el sistema parece no tener ningún otro modelo de recambio para salir de esta situación.

Además la crisis revela, en el contexto europeo, la inviabilidad de que una zona monetaria unificada pueda garantizar la convergencia de las distintas economías que la integran, o los derechos sociales, en ausencia de un Estado que respalde dicha moneda. El papel histórico del euro no ha sido precisamente el de garantizar esta convergencia o los derechos sociales a escala europea sino, al contrario, el de institucionalizar las medidas neoliberales y, con ello, el permanente cuestionamiento de tales avances. Este papel se ha agudizado con la crisis hasta extremos antes inimaginables, como se ha podido comprobar en Grecia.

En definitiva, como veremos, ni las medidas neoliberales suponen un horizonte que permita vislumbrar algo diferente a la regresión económica y social que hoy día contemplamos, ni el proyecto de la Unión Europea –tal y como actualmente está formulado– parece albergar algo más que la institucionalización de dichos retrocesos.

Capítulo 1 del libro Lo llamaban democracia. De la crisis económica al cuestionamiento de un régimen político (Colectivo Novecento)
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Tomado de Colectivo NovecentoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La crisis del euro se extiende al norte de Europa

Sáb, 01/03/2014 - 03:09
La crisis del euro se está extendiendo a los países del norte de Europa. Bélgica, Finlandia, Austria, Noruega y Suecia han agudizado sus problemas financieros. Las calificaciones crediticias de Bélgica y Finlandia han descendido rápidamente mientras Austria enfrenta serios problemas con el Banco Hypo Alpe Adria que ha recibido 5 mil millones de euros del gobierno y está al borde de la quiebra. Francia enfrenta un alto endeudamiento y un crecimiento estancado. Noruega y Suecia han sufrido caídas en la producción industrial, el empleo y la demanda.

A decir verdad, Grecia, Chipre y España ya no están en la vanguardia de la crisis aunque los problemas que tienen estos países son de largo aliento. La crisis ha comenzado a desplazarse a los países del norte de Europa y esto no puede ser visto como una tempestad en un vaso de agua. Hace algunas semanas apuntábamos que las pruebas de estrés del Banco Central Europeo dan negativo a gran parte de la banca europea y que requieren capital fresco por 770 mil millones de euros.

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México, el nuevo referente de Estados Unidos

Ven, 28/02/2014 - 09:01
Emir Sader, Página 12

Hay un gran lobby mediático internacional –en que el grupo Prisa juega rol de motor– que, incomodado con el éxito de los gobiernos progresistas latinoamericanos y para defender los intereses de grandes corporaciones internacionales en la región, busca hacer de sus sueños realidad. La Alianza del Pacífico sería el sector dinámico de América latina y, como corolario, México y no Brasil, sería el gran líder continental.

La Alianza del Pacífico es la versión para el siglo XXI de otros proyectos fracasados de Estados Unidos para intentar extender a todo el continente un área de libre comercio. La primera versión fue el Nafta –Area de Libre Comercio de América del Norte–, firmado entre Estados Unidos, Canadá y México, en 1994, cuyos planes iniciales eran ir incorporando a países del continente, conforme sus gobiernos correspondieran a las normas del Consenso de Washington.

Después de México, Chile se presentó como el próximo pretendiente a ingresar al Nafta. Pero en el mismo año de la firma del acuerdo –1994– México vivió una gran crisis, la primera crisis específicamente neoliberal en América latina, al mismo tiempo que el levantamiento de Chiapas alzaba su grito que llamaba a la resistencia al neoliberalismo.

EE.UU. tuvo que cambiar su estrategia. No había cómo seguir invitando a países latinoamericanos a seguir a México en su opción, cuando los primeros resultados ya habían sido negativos. Washington elaboró entonces otra versión: el Area de Libre Comercio de Américas, ALCA.

Aparentemente el camino estaba despejado para que EE.UU. consolidara su hegemonía económica hacia el conjunto del continente. Sin embargo, a la crisis mexicana –1994–, seguiría la brasileña –1999– y la argentina –2001/2001–, mientras se extendían las movilizaciones continentales en contra del ALCA.

En su fase final, Brasil y EE. UU. debían concluir los acuerdos y poner en práctica el ALCA. Pero el fracaso de los gobiernos neoliberales y el rechazo de los latinoamericanos, mediante la elección de gobiernos de resistencia al área de libre comercio, empezaba a extenderse. Brasil sucedió a Venezuela y el cambio de gobierno –de Cardoso a Lula, en 2003– representó un freno al ALCA, porque el nuevo gobierno brasileño se opuso a concluir esos acuerdos.

La multiplicación de gobiernos antineoliberales en la región en los años siguientes –en Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador– constituyó un conjunto de gobiernos que, en lugar de firmar Tratados de Libre Comercio con los EE.UU., han privilegiado los procesos de integración regional –Mercosur, Unasur, Banco del Sur, Consejo Sudamericano de Defensa, ALBA, Celac, entre otros–.

Entonces EE.UU. cambió de estrategia y pasó a firmar acuerdos bilaterales con gobiernos de la región que han mantenido la opción por el libre comercio: Chile, Perú, Colombia, varios de Centroamérica y el Caribe.

Los países con gobiernos posneoliberales se han consolidado con gran apoyo popular, eligiendo y reeligiendo a sus presidentes, ya a lo largo de más de diez años en algunos casos, por lo menos siete u ocho años en otros, proyectando liderazgos populares en la región y hacia el mundo, disminuyendo la desigualdad, la pobreza y la miseria. Mientras que los otros han perpetuado la concentración de renta, la exclusión social, con gobiernos que se alternan, sin lograr la estabilidad política, el desarrollo social y la proyección internacional de políticas externas soberanas.

La Alianza del Pacífico es un nuevo intento norteamericano. Trajo a México de América del Norte y lo juntó con Colombia, Chile y Perú. No es un conjunto dinámico con prestigio y fuerza en la región, para empezar porque esos países no tienen gobiernos estables, ni tampoco han logrado disminuir la desigualdades, la pobreza y la miseria.

Como correlato al intento de proyectar a la Alianza del Pacífico está el difícil intento –en que se esmera particularmente El País– de promover a México como líder de América latina. Pero en más de dos décadas de neoliberalismo, México ha visto aumentar la pobreza, la miseria, la desigualdad y la exclusión social. Asimismo, la diseminación del narcotráfico ha multiplicado cruelmente la violencia en varias provincias del país. Para EE.UU., México es la referencia, porque es el país que sigue de forma más estricta las orientaciones de FMI y del Banco Mundial.

La Alianza del Pacífico es una alternativa para que EE.UU. intente superar su aislamiento en el continente pero, de ninguna forma, es alternativa para los países de la región que deseen superar las políticas exportadas por Washington, que efectos tan negativos ya han producido en Latinoamérica.

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¿Quién salvará a Ucrania de un 'default'?

Ven, 28/02/2014 - 06:31
El Parlamento de Ucrania eligió ayer el nuevo Gobierno, mientras la situación está lejos de calmarse. Con todo esto, el Estado tiene dos días para encontrar 5.000 millones de euros y evitar un colapso financiero, según el diario 'The Times'.

The Times postula que fue uno de los líderes más influyentes de la antigua oposición al presidente depuesto de Ucrania, Víktor Yanukóvich, quien voceó esta suma de 5.000 millones de euros (6.870 millones de dólares) ante una delegación de Gobiernos occidentales y puntualizó que la fecha límite es a finales de esta semana. Haciendo referencia a una fuente anónima entre los altos cargos diplomáticos de Occidente, el periódico británico detalla que esta cantidad es la suma de los 1.300 millones de euros que Kiev debe a Rusia por los suministros de gas y los 870 millones de euros de deuda al Fondo Monetario Internacional, y que el resto corresponde a los montos necesarios para pagar pensiones y salarios del sector público.

Según detalla la agencia de noticias UNIAN, Ucrania ya redujo las importaciones de gas ruso a un tercio, hasta 28 millones de metros cúbicos por día. Kiev explicó su decisión por la enorme deuda que tiene con Moscú, aunque insistió en que actualmente en el país no hay fríos severos y la población no sufrirá. La divisa nacional, la grivna, ha alcanzado su mínimo histórico, de 11,40 por dólar. Es la consecuencia de "la presión colosal de los disturbios masivos y la salida del presidente depuesto, Víktor Yanukóvich", asegura John Hardy, jefe del Departamento de Estrategias Monetarias de Saxo Bank, en su artículo en el portal slon.ru. Prácticamente todos los bancos que operan en el país han introducido un límite para sacar efectivo tanto de tarjetas como de cuentas.

Pekín, además, ha demandado a Kiev por 3.000 millones de dólares ante la Corte de Arbitraje Internacional de Londres, denunció el 25 de febrero Guennadi Moskal, vicepresidente del Comité Anticorrupción del Parlamento ucraniano, según recoge la agencia ucraniana de noticias UNIAN. Esta suma cubría los suministros programados de cereales a China. Sin embargo, Ucrania violó el contrato y suministró cereales solo por valor 153 millones de dólares, puntualiza Moskal.

Ucrania está en bancarrota: el tesoro estatal está vacío, anunció el pasado 24 de febrero el líder del partido Batkivschina, el nuevo jefe del gabinete, Arseni Yatseniuk, tras una serie de consultas con el Ministerio de Finanzas del país y el Banco Nacional. No dio ninguna cifra en concreto, pero calificó el déficit presupuestal de "desmesurado" y puntualizó que los pagos de salarios se han demorado ya en 10 días y que no hay dinero para cubrirlos, puntualiza el portal una-inform. ¿Donde buscar el dinero?

La ausencia de dinero en el tesoro ucraniano es una situación habitual desde la segunda mitad de 2013, durante todo este tiempo el presupuesto estatal se ejecutaba de la siguiente manera: todas las sumas recaudadas se dirigían de inmediato a cubrir los pagos pendientes, denuncia el diario ruso 'Kommersant', añadiendo que seguir con el esquema sería poco probable sin el apoyo financiero de Moscú.

"El empeoramiento de la situación política en Ucrania hace crecer los riesgos para la capacidad del Gobierno de saldar y servir sus deudas e incrementa la incertidumbre acerca de la continuidad del apoyo financiero por parte de Rusia en 2014. Teniendo en cuenta la falta de avances significativos positivos, que no esperamos que tengan lugar, el 'default' de Ucrania es muy probable", opinó la agencia de calificación crediticia S&P en un comunicado. De acuerdo con sus cálculos, a lo largo de todo el año 2014 Ucrania necesitará un total de 13.000 millones de dólares para poder pagar su deuda externa. Diferentes bancos inversionistas dan cifras aún más pesimistas: de entre 15.000 millones y 35.000 millones de dólares, según recoge 'Kommersant'. Moscú, por su parte, ya ha comunicado que está dispuesto a cumplir todos los acuerdos y contratos previos con Ucrania, pero reanudará la cooperación con el país solo cuando se forme un Gobierno basado en la Constitución, es decir, después de las elecciones fijadas para mayo, y ha paralizado la entrega de los créditos estipulados.

Las opiniones de los expertos sobre de dónde podría sacar Kiev las cantidades de dinero que necesita varían mucho. A pesar de que la UE ya anunció que está dispuesta a proporcionar 20.000 millones de euros como rescate a Kiev para realizar reformas, Janusz Lewandowski, el comisario europeo de Programación Financiera y Presupuestos, comunicó el 25 de febrero que el próximo mes de marzo la Unión puede conceder a Kiev solo 1.000 millones de euros y únicamente si recibe el programa de reformas acordado por Kiev con el Fondo Monetario Internacional (el programa supone unos recortes muy importantes en la esfera social). Lewandowski no hizo ningún comentario sobre las sumas restantes.

"El país se está acercando con pasos gigantes a un colapso económico bajo un vacío político. De momento ningún jugador externo acordó concederle préstamos, esto habría sido una locura", opina Tatiana Stanovaya, directora del departamento analítico del ruso Centro de Tecnologías Políticas, según recoge el portal slon.ru. Sin embargo, Zbigniew Brzezinski, uno de los ideólogos más destacados de la Guerra Fría y consejero de Seguridad Nacional del presidente estadounidense Jimmy Carter parece haber encontrado una solución. En su artículo para 'The Financial Times' ofrece "convencer" al 'top ten' de oligarcas ucranianos para que donen 1.000 millones de dólares cada uno para la rehabilitación financiera de su país. Como un método adicional, propone confiscar activos del presidente depuesto y miembros de su familia.

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La economía ucraniana ante una trampa del FMI y la UE

Xov, 27/02/2014 - 22:31
La drástica situación económica de Ucrania hace que las nuevas autoridades se encomienden a la bondad de Occidente y el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, esta parte patrocinadora condiciona la ayuda financiera con una serie de reformas que recaerán sobre la población.

Según las estimaciones del ministro interino de Finanzas, a día de hoy las arcas públicas necesitan unos 35.000 millones de dólares, una suma que espera recibir de los Gobiernos occidentales.

Pero en medio de la catastrófica situación política y económica que reina en Ucrania, Occidente reitera que no ofrecerá ninguna ayuda unilateralmente y pide a cambio algo que, al parecer, solo perjudicaría la difícil situación actual.

Así, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional está dispuesto a otorgar unos 16.000 millones de dólares con la condición de que Kiev apruebe una serie de reformas.
  1. 1. Aumentar la edad de jubilación en dos años para los hombres y en tres para las mujeres. Anular el derecho de jubilarse antes de la edad legal, así como suspender el esquema que estipula la doble cotización en los empleos que conlleven riesgo para la salud.
  2. 2. Anular el sistema que fija los pagos de pensiones especiales a científicos, funcionarios y gerentes de empresas públicas. Limitar el pago de pensiones a los empleados en edad de jubilación y fijar los 60 como edad para la jubilación de los militares.
  3. 3. Aumentar las tarifas del gas en un 50% para las empresas municipales y duplicarlas para los consumidores particulares, así como elevar las tarifas de electricidad en un 40% y autorizar el incremento de precios de acuerdo al repunte de la tarifa del gas.
Sin embargo, algunos expertos creen que las reformas impuestas desde el exterior no sirven para Ucrania y representarían un golpe para la economía y el bienestar de los ciudadanos. Según Joaquín Arriola, profesor titular de economía política de la Universidad del País Vasco, las reformas promovidas por el FMI conllevarían una pérdida de soberanía económica.

"Los programas de ajuste estructural que promueven el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea conducen en el corto plazo a un empobrecimiento de la población. La receta será la que se aplica siempre: reducción de salarios, venta de patrimonio público a empresas multinacionales… Es decir una pérdida de soberanía económica. Y, en tercer lugar, la apertura comercial, lo que supone un deterioro de la balanza comercial a corto plazo y se traduce en una intervención, más fuerte todavía de estos organismos internacionales. Es una trampa de la que es muy difícil salir, como demuestran los países de América Latina desde los años 80", recordó.

Aparte de los cambios que de poco sirven a los estándares de la economía ucraniana, según las revelaciones de WikiLeaks, las reformas fueron elaboradas con el consentimiento de EE.UU., que junto con la Unión Europea sigue insistiendo en que la única forma viable para las finanzas de Kiev es acudir al Fondo Monetario Internacional. Pero muchos destacan que a día de hoy no existen garantías de que si el pueblo no está contento con los cambios, no vaya a recurrir a los mismos métodos que ahora.

"Si la primera reacción del Gobierno es pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional, significaría que las nuevas autoridades ucranianas no pueden ejercer realmente la soberanía y el poder político. Será por tanto un Gobierno débil e incapaz de satisfacer las demandas de la población. Sin duda, la inestabilidad política será una constante en la información que vamos a recibir de Ucrania en los próximos meses y probablemente años", señaló.

De este modo, la ayuda monetaria que ofrece el FMI implicaría recortes y reformas que tienen un panorama poco alentador, frenando la euforia sobre los cambios políticos en el país.

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Los cambios del socialismo español durante la transición

Mér, 26/02/2014 - 13:26
Vicenç Navarro, Sistema Digital

En España siempre ha habido, a lo largo de su historia, dos concepciones de España. Una, la España de siempre, continuadora de la España imperial, basada en la Corona de Castilla (lo que explica que la lengua oficial de España sea el castellano), con una visión jacobina del Estado, dominado este por la Monarquía, el Ejército, la Iglesia y los poderes fácticos –económicos y financieros– que dominan la vida económica y política del país. Esta España, centrada en Madrid, la capital del reino, es la que tiene como himno la Marcha Real, y como bandera la bandera borbónica. Su jefatura ha ido variando de monarcas a dictadores, y de dictadores a monarcas. Su Estado nunca ha respetado la plurinacionalidad de España. Un indicador de esta visión de España se conserva todavía en su sistema de transporte ferroviario, de claro carácter radial. Ir de Barcelona a Madrid lleva dos horas y media en AVE. Ir de Barcelona a Bilbao, la misma distancia, lleva algo más de seis horas.

La otra visión de España es la republicana y pluricéntrica, que apareció (sin nunca poder desarrollarse), en sus inicios, durante las dos repúblicas, y que ofrecía el potencial de posibilitar otra España, una España más democrática, poliédrica y policéntrica y no radial, laica, plurinacional y federal. Ni que decir tiene que la II República no fue la máxima expresión de esta otra España. Pero sí que permitía poder desarrollar otra vía. Esta otra visión apareció en los programas de la futura España democrática de la mayoría de los partidos de izquierda, incluido el PSOE, en la clandestinidad. Así, el PSOE tenía en su programa el establecer una España federal, en la que cada nación tendría el derecho de autodeterminación (lo que ahora se llama derecho a decidir), definiendo el tipo de articulación con el Estado español que desearan. Este respeto a la plurinacionalidad de los Estados era una característica de las izquierdas.

De ahí que el PSOE, en una fecha tan reciente como octubre de 1974, subrayara en el Congreso de Suresnes que “la definitiva solución del problema de las nacionalidades y regiones que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento del derecho de autodeterminación de las mismas, que comporta la facultad de que cada nacionalidad y región pueda determinar libremente las relaciones que va a mantener con el resto de los pueblos que integran el Estado español” (Resolución sobre nacionalidades y regiones). Y más tarde, en el 27 Congreso del PSOE en diciembre de 1976, se aprobó que “el Partido Socialista propugnará el ejercicio libre del derecho a la autodeterminación por la totalidad de las nacionalidades y regionalidades que compondrán en pie de igualdad el Estado federal que preconizamos… La Constitución garantizará el derecho de autodeterminación”, manteniendo que “el análisis histórico nos dice que en la actual coyuntura la lucha por la liberación de las nacionalidades… no es opuesta, sino complementaria con el internacionalismo de la clase trabajadora”.

¿Qué pasó durante la transición? Pero este compromiso desapareció durante la Transición, y ello como resultado en gran parte de las presiones de la Monarquía y del Ejército. De ahí que la Constitución hable de España como la única nación, asignando al Ejército (que era sucesor en aquel momento del Ejército golpista que había realizado el golpe de militar en parte para evitar el establecimiento de la plurinacionalidad de España) la misión de garantizar su unidad. Creer que la Transición fue modélica y que fue el producto del pacto entre iguales es de una inmensa frivolidad. Las derechas, herederas de los vencedores de la Guerra Civil, controlaban todas las ramas del Estado y la gran mayoría de los medios de información, mientras que las izquierdas acababan de salir de la clandestinidad. No era posible que fuera un pacto consumado entre iguales. Y no lo fue. Las derechas dominaron el proceso y el producto que este determinó: una democracia muy limitada que no resolvió el enorme retraso social de España ni tampoco resolvió su problema nacional. Ni que decir tiene que la democracia, sobre todo en la época de gobierno del PSOE, significó un adelanto de gran valor e intensidad en la historia de España, donde la democracia ha sido una experiencia muy limitada. Y a pesar de los grandes avances desarrollados, el hecho es que el dominio del Estado por parte de las fuerzas conservadoras explica que el gasto público social por habitante sea todavía de los más bajos de la UE-15. Y el tema nacional continúa sin resolverse. Es cierto que el Estado ha sido descentralizado en las CCAA, estableciéndose el Estado de las Autonomías, pero este Estado no ha resuelto el tema nacional. Su “café para todos” no es, como a veces se afirma, una forma de federalismo. Todo lo contrario, diluye, cuando no niega, la plurinacionalidad del Estado. Es más, aun cuando las CCAA significaron una descentralización, el Estado continuó siendo de una normativización muy centralizada. Referirse al Estado español como un Estado federal no se corresponde con la realidad. He vivido en varios países federales y España no es como uno de ellos.

La situación en Catalunya: separatismo o redefinición de España Por extraño que parezca, en Catalunya el separatismo, en cuanto al deseo de establecer una Catalunya independiente de España, ha sido siempre un sentimiento minoritario. ERC, por raro que parezca, no fue un partido independentista hasta hace poco. Y el President Companys, que fue ministro del Gobierno republicano español, quería establecer un Estado catalán dentro de una federación española. La casi totalidad de las izquierdas catalanas (y las españolas) eran federalistas, no separatistas. Fueron las derechas y algunas voces de las izquierdas nacionalistas españolistas las que, intolerantes frente a cualquier otra visión de España que no fuera la suya, definieron a esas fuerzas políticas como separatistas o incluso anti España. Muchos de estos supuestos separatistas tienen banderas españolas republicanas y banderas catalanas en su tumba. Lo sé porque tengo familiares entre ellos. Murieron por Catalunya y por otra España distinta de la que tenemos.

De ahí que la gran mayoría de las izquierdas catalanas fueran siempre auténticamente y sinceramente federalistas. Y así lo habían sido las españolas hasta que vino la Transición. Ello creó claras tensiones entre el socialismo catalán y el español. El primero quería una España y policéntrica y no radial, que respetara el carácter nacional –es decir, que se la considerase como nación– de Catalunya. El tripartito claramente reflejó esta postura. Y ello no fue debido a la alianza con ERC (que había dejado de ser federalista y que se opuso al Estatuto de Catalunya), sino a la presión del PSC y de los herederos del PSUC (esta última siendo la fuerza política que mejor conjugó la lucha de clases con la lucha nacional). Fue el President Maragall (que siempre tuvo muy mala prensa en el establishment basado en la capital del Reino) el que introdujo el Estatuto que representaba, en su versión original, la postura alternativa y distinta a la España radial. La respuesta de la dirección del PSOE fue decepcionante. Incluso se insultó al President Montilla y a una de las dirigentes socialistas más populares (Manuela de Madre), presentándolos como contaminados por el nacionalismo catalán. Tras esta respuesta estaba la defensa acérrima del nacionalismo españolista, que es el más fuerte, dominante y asfixiante de todos los nacionalismos existentes en España, y que incluso niega ser nacionalista. Los “cepillados” para adaptar el Estatuto a la sacrosanta Constitución y el veto de sus elementos clave por el Tribunal Constitucional del Estado español, eran el indicador para muchos catalanes de que Catalunya nunca alcanzaría a tener la personalidad deseada dentro del Estado español. El enorme crecimiento del independentismo en Catalunya explica el redescubrimiento del federalismo por parte del PSOE, proponiéndose un tipo de federalismo tardío e insuficiente.

Añádase a ello el sinnúmero de artículos en los medios del establishment español, centrado en Madrid, que constantemente insultan a las fuerzas soberanistas, algunas independentistas y otras no, definiéndolas como “insolidarias”, “victimistas”, “egoístas” y una larga retahíla de epítetos que muestran su grado de insensibilidad. Por lo visto, el quejarse del enorme centralismo del sistema de transporte, o que todas las instituciones del Estado central español estén en Madrid, o que el permiso del ministerio se necesite para aprobar asignaturas en un programa docente, se presentan, predeciblemente, como características del “victimismo”. Y así un largo etcétera.

El hecho más llamativo de lo que ocurre en Catalunya De ahí el creciente hartazgo en Catalunya. El fenómeno más llamativo hoy en Catalunya es el número creciente de personas que se sienten españolas y de izquierdas que no creen que el Estado español tenga la capacidad de transformarse en un Estado auténticamente democrático y federal, con una democracia auténticamente representativa y participativa, con amplias formas de democracia directa, como referéndums, con una política fiscal progresiva, y con un Estado social más desarrollado que el que tiene. Y de ahí que muchos de ellos votarían hoy por la independencia de Catalunya.

Por cierto, que este rechazo y hastío se da también en España, donde el 82% de la población no cree que el Estado los represente. El famoso eslogan “no nos representan” del movimiento 15-M está ampliamente asumido por la mayoría de la población española. De ahí que haya una gran simpatía y afinidad a los dos lados del Ebro en su lucha para cambiar profundamente Catalunya y España. Ayuda a ello el hecho de que la gran mayoría de catalanes no son antiespañoles. El grupo mayor de los distintos grupos que se definen por su identidad son los catalanes que se sienten también españoles. Pero desear (como lo desea la gran mayoría de la población que vive en Catalunya) el derecho a decidir para Catalunya no es ser antiespañol, como maliciosamente se presenta en gran parte de los medios.

Una última observación. Creerse que el movimiento popular demandando el derecho a decidir es resultado de una campaña de la derecha catalana para ocultar sus políticas regresivas es no entender lo que ha estado ocurriendo en Catalunya y en España. No hay duda de que el gobierno catalán así lo intenta. Pero el movimiento surgió mucho antes, precisamente durante el tripartito, y continuará mucho después. En realidad, el sentimiento de empoderamiento que le ha dado a la población el éxito de las manifestacionesexplica que en caso de que el President de la Generalitat cediera y no convocara la consulta, quedaría desbordado por este movimiento, un movimiento que se está radicalizando pues lo que le mueve cada vez más es cambiar Catalunya también. Y es ahí donde las izquierdas catalanas debieran presentarse como lo que son, como las auténticas defensoras de Catalunya, es decir, de las clases populares de Catalunya, mostrando la falta de credibilidad de las derechas catalanas cuando se presentan como las grandes defensoras de Catalunya, llevando a cabo políticas sumamente dañinas para aquellas clases populares. Pero esta labor constantemente se ve dificultada cuando las izquierdas españolas continúan estancadas en su visión españolista de España (habiendo abandonado sus raíces), dificultando la redefinición del Estado español para representar mejor la España real. Dejar a las derechas la defensa de la soberanía de Catalunya es, llámese como se llame, un enorme error político y una renuncia a sus antepasados, pues fueron las izquierdas las que siempre lucharon en Catalunya y en España para que todas las naciones y regiones pudieran estar juntas voluntariamente y no por imposición. Si las izquierdas en España no dejan que la ciudadanía vote en una consulta, se disparará más y más el separatismo independentista, alejándose del socialismo.

Y una última petición. Los ánimos en España y en Catalunya están muy agitados y es casi imposible tener una conversación sin sarcasmos, insultos o notas ofensivas. Creo que, a lo largo de mi vida, he mostrado mi compromiso con Catalunya y con la España republicana, que heredé de mis antepasados. Presentar esta postura, distinta a la ortodoxia, me ha significado una enorme avalancha de ofensas. La clara falta de cultura democrática en nuestro país hace difícil sostener puntos de vista distintos a los que se suponen oficiales. Pero invito a mis compañeros socialistas del resto de España a que consideren que hay muchas maneras de entender España, y creo que la que han sostenido los equipos dirigentes del PSOE por muchos años dificulta el desarrollo del socialismo en aquellas partes del país que siempre fueron su granero.

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Ucrania y el polvorín que desbordó las miserias de la troika

Lun, 24/02/2014 - 19:20

En un temprano post del año 2008 advertíamos sobre el tambalente destino de la Europa del Este a la luz de la fuerte caída que se estaba producido en Ucrania. La crisis 2008/2009 significó un descenso para Ucrania del 15 por ciento y fue una de las más profundas del mundo. Sin embargo, la verdadera crisis de Ucrania fue tras el quiebre del bloque soviético, en 1990, que significó una caída en el PIB del 40 por ciento y un largo retroceso que se prolongó por casi una década. Pese a adoptar en los años 90 todas las tesis del libre mercado, las privatizaciones y las desregulaciones, Ucrania sucumbió a la indiferencia de Europa. El PIB de Ucrania se sitúa hoy en los niveles de mediados de los años 70, lo que indica que ha retrocedido cuatro décadas, en menos de 20 años.

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La geopolítica del cisma en Ucrania

Lun, 24/02/2014 - 14:52
Immanuel Wallerstein, La Jornada

Ucrania ha estado sufriendo un profundo cisma interno por algún tiempo ya. Éste amenaza con convertirse en una de esas feas guerras civiles que están ocurriendo en más y más países. Las fronteras de la Ucrania actual incluyen una grieta oriente-occidente que es lingüística, religiosa, económica y cultural, y cada bando es cercano a 50 por ciento del total.

El gobierno actual (que se supone dominado por la mitad oriental) es acusado de corrupción y autoritarismo por el otro bando en manifestaciones publicas. No hay duda de que esto es cierto, por lo menos en parte. Sin embargo, no queda claro que un gobierno dominado por la parte occidental pudiera ser menos corrupto o menos autoritario. En cualquier caso, el punto se propone internamente en términos geopolíticos: ¿debe Ucrania ser parte de la Unión Europea o tejer fuertes vínculos con Rusia?

Es, por tanto, quizá inesperado que YouTube muestre ahora una filmación donde la secretaria de Estado adjunto de Estados Unidos para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria Nuland, discutiendo la estrategia política estadunidense sobre Ucrania vis-à-vis con el embajador de Estados Unidos. En esta cinta, la señora Nuland plantea el punto como una pugna geopolítica entre Estados Unidos y Europa (y más en particular Alemania). Es capturada en la diatriba al momento de decir: que se jodan los europeos –los europeos, no los rusos.

Antes de proceder con el análisis, ofrezcamos un poco de compasión hacia todas las personas importantes del momento. En años recientes ha habido mucha discusión acerca de la pérdida de privacidad en las comunicaciones. Pero esta discusión siempre ha estado relacionada con la gente común que es objeto del espionaje de los gobiernos, en particular la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, parece que esta pérdida de privacidad ahora se extiende a gente como la señora Nuland. Hay mucha especulación acerca de quién intervino su conversación y quién la tornó viral en el YouTube. El punto es que la pobre señora Nuland ya no está a salvo al decir nada –o al menos nada que ella no quiera que el mundo entero sepa.

Echemos un vistazo a quién es Victoria Nuland. Ella es una superviviente de la clíque neoconservadora que rodeaba a George W. Bush, en cuyo gobierno ella servía. Su marido, Robert Kagan, es uno de los ideólogos mejor conocidos del grupo de neoconservadores. Es interesante entender qué está haciendo alguien como ella en una posición clave dentro del Departamento de Estado de la presidencia de Obama. Lo menos que él y el secretario de Estado John Kerry hubieran podido hacer era retirar a los neoconservadores de un papel así.

Ahora, recordemos cuál fue exactamente la línea neoconservadora en Europa durante los días de Bush. El entonces secretario de Estado, Donald Rumsfeld, fue famoso por decir de Francia y Alemania que eran la vieja Europa en contraste con lo que él consideraba la nueva Europa, es decir, países que compartían los puntos de vista de Rumsfeld entorno a la inminente invasión de Irak. Para Rumsfeld, la nueva Europa eran Gran Bretaña, especialmente, y Europa centro-oriental, los países que fueron alguna vez parte del bloque soviético. La señora Nuland parece tener esa misma percepción respecto de Europa.

Entonces déjenme proponerles que Ucrania es meramente una excusa conveniente o específica para una división geo-política mayor que no tiene nada que ver con su cisma interno. Lo que acosa a los Nulands de este mundo no es la absorción putativa de Ucrania por Rusia –una eventualidad con la que ella podría vivir. Lo que la acosa a ella y a quienes comparten sus puntos de vista es una alianza geopolítica de Alemania/Francia y Rusia. La pesadilla de un eje París-Berlín-Moscú ha amainado un poco desde su clímax en 2003, cuando los esfuerzos estadunidenses de hacer que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldara la invasión de Irak de 2003 fueron frenados por Francia y Alemania.

La pesadilla amainó un poco, pero sigue acechando justo bajo la superficie, y por alguna buena razón. Una alianza así tiene mucho sentido geopolítico para Alemania/Francia y Rusia. Y en geopolítica, lo que tiene sentido es una restricción a la que no puede afectarle mucho insistir en diferencias ideológicas.

Las opciones geopolíticas pueden torcerse por parte de los individuos que ostenta el poder, pero la presión ejercida por los intereses nacionales de largo plazo permanece fuerte.

¿Por qué tiene sentido un eje París-Berlín-Moscú? Hay buenas razones. Una es el viraje de Estados Unidos hacia un Pacífico-centrismo, lo que remplaza su larga historia de Atlántico-centrismo. La pesadilla de Rusia, como la de Alemania, no es una guerra China-Estados Unidos, sino una alianza China-Estados Unidos (una que incluyera a Japón y a Corea también). La única manera que tiene Alemania de disminuir esta amenaza a su propia prosperidad y poder es una alianza con Rusia. Y su política hacia Ucrania muestra precisamente la prioridad que le otorga a resolver los asuntos europeos incluyendo a Rusia, en vez de excluirla.

En cuanto a Francia, Hollande ha estado intentando encantar a Estados Unidos actuando como si fuera parte de la nueva Europa. Pero desde 1945 el gaullismo ha sido la postura geopolítica básica de Francia. Presidentes supuestamente no gaulistas como Mitterrand y Sarkozy, de hecho han proseguido políticas gaulistas. Y Hollande descubrirá pronto que no tiene mucha opción, sino la de ser gaullista. El gaullismo no es izquierdismo, sino el entendimiento de que es Estados Unidos lo que amenaza el papel geopolítico de Francia, y que Francia tiene que defender sus intereses abriéndose a Rusia para contrabalancear el poder de Estados Unidos.

¿Quién ganar este juego? Eso sigue por verse. Pero Victoria Nuland se asemeja un poco al rey Canuto al ordenarle a los mares que amainen. Y los pobres ucranianos pueden descubrir que son forzados a coser sus heridas internas, les guste o no.

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Ex-funcionaria del Banco Mundial revela cómo la elite corporativa domina al mundo

Dom, 23/02/2014 - 18:45

Karen Hudes es graduada de la escuela de leyes de Yale y trabajó en el departamento legal del Banco Mundial durante 20 años. De hecho, fue despedida por revelar información sobre la corrupción dentro del Banco Mundial, su puesto era el de “asesora jurídica superior”. Ella tuvo una perspectiva clara para visualizar como la élite domina el mundo, y la información que está revelando al mundo es absolutamente sorprendente. De acuerdo a Karen Hudes, la élite utiliza un núcleo hermético de instituciones financieras y mega-corporaciones que dominan el planeta.

La meta es controlar, nos quieren a todos como esclavos de la deuda, quieren a todos nuestros gobiernos esclavos a la deuda, y quieren a todos nuestros políticos adictos a las gigantes contribuciones financieras que ellos canalizan a las campañas. Como la élite también es dueña de todas los medios de información principales, esos medios nunca revelarán el secreto de que hay algo fundamentalmente errado en la manera en que nuestro sistema trabaja.

Recuerda, no es un paranoico de teorías de conspiración el que dice estas cosas. Esta es una abogada educada en Yale que trabajó en el Banco Mundial por dos décadas. El siguiente resumen de sus credenciales viene directo de su sitio web:

“Karen Hudes estudió Leyes en la Escuela de Leyes y Economía de la Universidad de Amsterdam. Ella trabajó en el Banco de Exportaciones e Importaciones de EUA de 1980-1985 y en el Departamento Legal del Banco Mundial de 1986-2007…”

Hoy, Hudes está intentando exponer el sistema financiero corrupto que la élite mundial utiliza para controlar las riquezas del mundo. En una entrevista con el “New American”, ella discute como estamos permitiendo a voluntad que este grupo de elitistas dominen por completo los recursos del planeta…

“Una ex-interina del Banco Mundial, ex-Asesora Jurídica Superior, Karen Hudes, menciona que el sistema financiero mundial es dominado por un pequeño grupo de figuras corruptas hambrientas de poder centralizadas alrededor de la Reserva Federal de EUA (corporación privada). La red, además, ha obtenido el control de los medios para cubrir sus crímenes, explica. En una entrevista con el New American, Hudes dice que busca aclarar muchos asuntos alrededor del Banco Mundial, ella fue despedida por sus esfuerzos. Ahora, junto con una red de “soplones”, Hudes está determinada a exponer y darle fin a la corrupción. Y ella está segura de su éxito.

Citando un explosivo estudio Sueco del 2011 publicado en el diario PLOS ONE en la “red de control corporativo global,” Hudes apuntó a un pequeño grupo de entidades — principalmente instituciones financieras y especialmente bancos centrales — ejercen una masiva influencia sobre la economía internacional detrás del telón. “Lo que realmente está sucediendo es que los recursos globales son dominados por ese grupo,” explicó, agregando que “los ladrones de poder corruptos” han logrado dominar también los medios. “A ellos se les está permitiendo hacerlo.”

Previamente, se ha escrito acerca del estudio Sueco que menciona Hudes. Fue conducido por un grupo de investigadores del Instituto Federal de Tecnología en Zurich, Suiza. Ellos estudiaron las relaciones entre 37 millones de compañías e inversionistas mundialmente, y lo que descubrieron es que hay una “super-entidad” de únicamente 147 mega-corporationes herméticamente estructuradas que controlan el 40% de toda la economía global…

“Cuando el equipo finalmente desenredó la red de adueñamiento, encontró que casi todo puede ser rastreado a esta “super-entidad” de 147 compañías aún más herméticas – cuya propiedad es adueñada por otros miembros de esa super entidad – que controla el 40% de las riquezas de la red. “En efecto, menos del 1% de las compañías controlan el 40% de toda la red mundial,” dice Glattfelder. La mayoría instituciones financieras. El top 20 incluye a Barclays Bank, JPMorgan Chase & Co, y The Goldman Sachs Group.”

Corporatocracia Pero la élite mundial no solo controla estas mega corporaciones. De acuerdo a Hudes, también dominan las organizaciones no-electas, que no responden a ningún país y que controlan las finanzas de virtualmente toda nación sobre la faz de la Tierra. El Banco Mundial, el FMI y los bancos centrales como la Reserva Federal literalmente controlan la creación y el flujo del dinero en el mundo.

En el ápice de este sistema se encuentra el Banco de Pagos Internacionales. Es el banco central de los bancos centrales, y en el vídeo en Inglés se puede escuchar a Hudes decirle a Greg Hunter lo siguiente…“No tenemos que esperar a que alguien despida a la Reserva Federal o al Banco de Pagos Internacionales … Algunos estados han empezado a reconocer la plata y el oro, metales preciosos, como moneda.”

Mucha gente ni siquiera a escuchado sobre el Banco de Pagos Internacionales, pero es una organización de extrema importancia. En un artículo anterior en Inglés, se describe como este “banco central del mundo” es literalmente inmune a las leyes de cualquier país…

“Una organización internacional inmensamente poderosa del cual la mayoría ni siquiera han escuchado, secretamente controla la producción de dinero del mundo entero. Es el llamado Banco de Pagos Internacionales, y es el banco central de los bancos centrales. Está ubicado en Basilea, Suiza, pero tiene sucursales en Hong Kong y en la Ciudad de México. Es esencialmente un banco central del mundo no-electo que tiene completa inmunidad de impuestos y leyes internacionales. Hasta Wikipedia admite que “no responde a ningún gobierno nacional.“ Hoy, 58 bancos centrales a nivel mundial pertenecen al BPI, y tiene, por mucho, mas poder en la economía de los EUA (o la economía de cualquier otro país) que cualquier político. Cada dos meses, los banqueros centrales se reúnen en Basilea para otra “Reunión de Economía Mundial”. Durante estas reuniones, se toman decisiones que afectan a todo hombre, mujer y niño en el planeta, y ninguno de nosotros tiene alguna palabra en lo que se decide. El Banco de Pagos Internacionales es una organización que fue fundada por la élite mundial, que opera en beneficio de la misma, cuyo fin es ser una de las piedras angulares del venidero sistema financiero global unificado.”

Este sistema no existe por accidente. De hecho la élite mundial ha estado desarrollando este sistema durante mucho tiempo. En un artículo en Inglés llamado “Quién dirige el mundo? Prueba sólida de que un grupo de elitistas son los maestros titiriteros“, se incluye una cita del profesor de historia Carroll Quigley, de Georgetown University, de uno de sus libros escrito en 1966 en el cual discute los planes de la élite para con el Banco de Pagos Internacionales…

“Los poderes financieros del capitalismo tenían otra meta, nada menos que crear un poder financiero global en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo como un todo. Este sistema funciona de una manera feudal en la cual los bancos centrales actúan en concierto, por acuerdos secretos concretados en frecuentes reuniones y conferencias privadas. El ápice del sistema es el Banco de Pagos Internacionales en Basilea, Suiza, un banco privado controlado por los bancos privados de distintos países, que a su vez están en manos privadas. “ Y eso es exactamente lo que tenemos hoy en día.

Tenemos un sistema de “neo-feudalismo” en el cual todos nuestros gobiernos están esclavizados a la deuda. Este sistema es gobernado por los bancos centrales y por el Banco de Pagos Internacionales, y sistemáticamente transfiere las riquezas del mundo fuera de nuestras manos hacia las manos de la élite mundial.

La mayoría de gente no sabe lo que sucede porque la élite mundial controla lo que vemos, escuchamos y pensamos. Hoy tenemos a 6 gigantes compañías de información global que controlan el 90% de las noticias y entretenimiento que observamos.

Este es el sistema insidioso que Karen Hudes busca exponer:

Fuente: http://xposethereal.com/news/world-bank-whistleblower-reveals-how-the-global-elite-rule-the-world.html
Ver también Definen empíricamente la red capitalista que domina al mundoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Ucrania y los intelectuales pro-imperialistas

Sáb, 22/02/2014 - 23:14
Alex Lantier, WSWS

La "Carta abierta sobre el futuro de Ucrania", emitida por un grupo de académicos y operarios de la política extranjera occidental, es una vil defensa de las actuales protestas de extrema derecha en Ucrania, las cuales son apoyadas por Washington y la Unión Europea (UE). Esta repite la vieja mentira de que la política de los EE.UU. y la UE es impulsada tan sólo por un desinteresado amor de la democracia y los derechos humanos; una mentira que ha sido repetida por más de un cuarto de siglo de guerras imperialistas e intervenciones en Europa del Este desde la disolución de la URSS en 1991.

Esta declara: "El futuro de los ucranianos depende ante todo de los mismos ucranianos. Ellos defendieron a la democracia y su futuro hace 10 años, durante la Revolución Naranja, y están en pie por aquellos valores hoy día. Mientras los europeos se desencantan con la idea de una Europa Común, la gente de Ucrania está luchando por ese ideal y por el lugar de su país en Europa. Defender a Ucrania de las tentaciones autoritarias de sus corruptos líderes pertenece a los intereses del mundo democrático".

La identidad de los representantes locales de las potencias imperialistas destruyen las pretensiones en la carta abierta de que las potencias imperialistas se encuentran luchando por la democracia. Estos se apoyan sobre un núcleo de unos cuantos miles de matones fascistas provenientes de la organización Sector de Derecha y el Partido Svoboda para derrocar al régimen ucraniano en una serie de protestas callejeras; reemplazarlo con un gobierno pro-UE hostil a Moscú; e imponer salvajes medidas de austeridad. Washington y la UE no luchan por la democracia, sino organizan una contrarrevolución social.

En Noviembre, el presidente ucraniano Viktor Yanukovych rechazó planes de integrar Ucrania dentro de la UE y llevar a cabo recortes sociales de decenas de miles de millones de dólares para hacer que los trabajadores paguen las deudas que Ucrania tenía con los más grandes bancos. En vez de ello, y temiendo una explosión de masivas protestas, aceptó un rescate de Rusia. Mientras protestas a favor y en contra del gobierno se abrían paso en partes de habla ucraniana y habla rusa respectivamente, la oposición de extrema derecha redobló sus esfuerzos.

Si bien la intervención de la UE amenaza a Ucrania con el colapso social y la guerra civil, la carta abierta pone a la realidad patas arriba, presentando a los desarrollos en Ucrania como una amenaza a la UE: "Aún no es tarde para que nosotros cambiemos las cosas para mejor y prevengamos que Ucrania se vuelva una dictadura. La pasividad ante el giro autoritario en Ucrania y la reintegración del país en una nueva y expansiva esfera imperial de Rusia plantea una amenaza a la integridad de la Unión Europea".

En realidad, ni Ucrania ni Rusia han amenazado con atacar a la UE. Es Ucrania -y su red de transporte de energía, estratégicas bases militares e industria pesada- el cual se encuentra emergiendo como uno de los premios mayores en un agresivo plan por parte del imperialismo estadounidense y europeo para saquear a la región y poner en la mira a Rusia. Si bien el imperialismo estadounidense y europeo amenaza con atacar a los principales aliados de Moscú en el Oriente Medio -Siria e Irán- ellos amenazan a su principal aliado en Europa del Este -Ucrania- con cambio de régimen o partición.

El plan de imponer una dominación imperialista sin límites sobre Europa del Este -que empezó después de la restauración del capitalismo y las crecientes intervenciones de la OTÁN y las guerras en Yugoslavia en los noventas- se encuentra en un nivel bastante avanzando. El siguiente paso ya está siendo puesto en marcha: cambio de régimen en Rusia, en dónde Washington está estudiando a una variedad de grupos étnicos -los chechenios, los tártaros, los circasianos- cuyos agravios puedan ser movilizados en contra de Moscú.

Esto ya es mencionado directamente en las principales secciones de la prensa occidental. El Financial Times de Londres escribió el Domingo: "El Sr. Yanukovych y el Sr. Putin son líderes de un tipo similar y con un modelo de gobierno similar. Si los ucranianos logran sacarlo del poder, los rusos se preguntarán por qué no deberían hacerle lo mismo al hombre del Kremlin".

Al alinearse a sí mismos con el programa (drive) de los EE.UU. y la UE para dominar a Europa del Este, los signatarios de la carta abierta aceptan los que han sido desde un punto de vista histórico los objetivos del imperialismo alemán. Berlín invadió dos veces a Ucrania en el siglo veinte, en 1918 y en 1941. Cabe remarcar que los títeres fascistas en Ucrania el día de hoy son los descendientes políticos de los fascistas ucranianos que ayudaron a llevar a cabo el holocausto en Ucrania y fueron aliados de los Nazis, cuya política era despoblar a Ucrania y preparar la colonización de los colonos alemanes mediante la exterminación en masa.

En la Conferencia de Seguridad de Munich de este año, los principales funcionarios alemanes han declarado que Berlín planea abandonar las restricciones al uso de su fuerza militar que ha obedecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las desastrosas consecuencias de las políticas auto-destructivas de la burocracia Soviética y la ingenua estrategia de Mijail Gorbachov mientras se disolvía la URSS -el creer que el concepto del imperialismo era una ficción inventada por el Marxismo- están emergiendo ante la vista de todos. Trotsky advirtió que la disolución de la URSS no sólo restauraría el capitalismo, sino que transformaría a Rusia en un feudo semi-colonial de las potencias imperialistas: "Una Rusia capitalista ni podría ocupar hoy la posición de tercera categoría al cual la Rusia zarista estaba predestinada por el curso de la guerra mundial. El capitalismo ruso hoy sería un capitalismo dependiente, semi-colonial y sin ninguna perspectivas. Rusia Número 2 ocuparía una posición entre Rusia Número 1 y la India. El sistema soviético con su industria nacionalizada y monopolio de comercio extranjero, a pesar de sus contradicciones y dificultades, es un sistema protectivo para la independencia económica y cultural del país".

Esta es la agenda que está siendo trazada por el imperialismo y sus agentes fascistas: hacer retornar a Rusia y Ucrania a un status semi-colonial por medio de la subversión interna, la guerra civil o la intervención militar externa. Procesos que amenazan con muerte a millones están siendo puestos en marcha.

Movilizar a la clase trabajadora en una lucha contra la guerra imperialista y la explotación neo-colonial es la tarea central en Europa del Este. Las respectivas advertencias deben ser hechas. Ante la ausencia de tal lucha, debido a la bancarrota y la poca popularidad de los regímenes oligárquicos de la región, hay muchas razones para pensar que determinadas bandas fascistas -apoyadas por los gobiernos imperialistas y con la cobertura política otorgada por académicos pro-imperialistas y los agentes diplomáticos- logren derrocar a los regímenes actuales.

Esto remarca el reaccionario rol de los signatarios de la carta abierta. Algunos son diplomáticos o agentes imperialistas "no-gubernamentales", como los ministros de relaciones exteriores Ana Palacio de España y Bernard Kouchner de Francia, y Chris Stone y Aryeh Neier del Open Society Institute del multimillonario George Soros y que posee vínculos con el Departamento de Estado de EE.UU. La mayoría, sin embargo, son académicos e intelectuales quienes están prestando sus nombres para otorgar credibilidad a la reacción de extrema derecha en Ucrania, por medio de una combinación de ignorancia aprendida y ceguera histórica.

Algunos de los nombres en la lista de signatarios evocan el arrepentimiento: entre estos, Fritz Stern, un historiador que alguna vez supo escribir sobre preguntas históricas en una manera seria.

Otros, como el del charlatán postmodernista Slavoj Zizek, no sorprenden a nadie. Ellos tan sólo confirman el alineamiento de las afluentes secciones de la clase media con el bandidaje imperialista y el reaccionario rol del pensamiento pseudo-izquierdista en entrenar a portavoces del imperialismo.

Décadas después de declarar guerra intelectual al marxismo en las universidades y en los medios, la vida cultural está en un estado desastroso. Estos estratos -hostiles a las concepciones marxistas del imperialismo y al rol de los intereses materiales que conducen sus políticas- son indiferentes a los crímenes del imperialismo; la destrucción de Faluya durante la ocupación estadounidense de Irak, la campaña asesina de los drones en Afganistán y Pakistán. Sus plumas, no obstante, entran en acción cuando los políticos de la UE excitan sus glándulas morales al denunciar a los regímenes en la mira de la intervención imperialista. Ellos pueden ser llevados de las narices incluso por detrás de fascistas, con unas pocas y vacuas invocaciones a los derechos humanos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Noam Chomsky: "Cómo arruinar una economía en tres sencillos pasos"

Sáb, 22/02/2014 - 16:38

Durante un simposio de economía en Boston, grabado en video y publicado en YouTube, Noam Chomsky explicó "cómo arruinar una economía y una sociedad" en tres sencillos pasos, poniendo como ejemplo el modelo de EE.UU. conducido por "líderes suicidas".

"Supongamos que por alguna razón perversa estamos interesados en arruinar una economía y una sociedad […] y para hacerlo más interesante, seleccionemos la sociedad más rica y poderosa de la historia, una con ventajas incomparables, una que tengamos a mano, concretamente, la nuestra propia", comenzó Chomsky su intervención.

El actual clima económico que vive EE.UU., se debe, en su opinión, a factores como los recortes en la financiación federal en investigación y desarrollo y la creciente brecha entre el 1% más rico del país y todos los demás ciudadanos.

"El sistema es tan disfuncional", explica, que ya no puede asignar el trabajo que es necesario hacer a las personas que están deseosas de hacerlo, usando los recursos disponibles, tal como sería posible "si la economía estuviera diseñada para cubrir las necesidades humanas".

"Esto no sucede [repentinamente] como un tornado, sino que es el resultado de políticas deliberadas desarrolladas durante aproximadamente la última generación", denuncia. En su opinión, se trata de políticas diseñadas para "asegurarse de que EE.UU. y otras economías caigan" arrastrando a una abrumadora mayoría de la población.

¿Pero cómo se arruina una economía tan poderosa como la estadounidense? En tres simples pasos, explica el profesor.

1. Recortando gastos en la investigación y el desarrollo dinámico patrocinado por el Estado que posibilita los avances en la tecnología de la información y la medicina.

2. Socavando la salud económica del país fomentando el crecimiento de las instituciones financieras, "dándoles rienda suelta a través de la desregulación y utilizando el poder del Estado para subestimar los riesgos".

3. Convenciendo al público de que los comportamientos alentados por las instituciones financieras son "racionales", y no tienen ningún impacto en el futuro. Los dirigentes de EE.UU. están llevando a cabo "políticas que ascienden [a la categoría] de suicidio económico", advirtió.
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Tomado de RT Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El apoyo de Estados Unidos a la oposición venezolana es un error

Ven, 21/02/2014 - 02:26

Los gobiernos de Estados Unidos nunca aprenden y esta vez están cometiendo con Venezuela los mismos errores que cometieron en Chile hace 40 años, con Salvador Allende: apoyar a la oposición con armas, dinero y francotiradores a cambio de futuras regalías con el petróleo y otros bienes públicos, como en Chile fue con la desnacionalización del cobre y la entrega del mercado a los capitales estadounidenses que propició la dictadura de Pinochet. El siguiente artículo de Mark Weisbrot fue publicado este martes 18 en The Guardian y reflexiona sobre la crisis que vive Venezuela y el apoyo de Estados Unidos a la derecha opositora al gobierno de Nicolás Maduro
Mark Weisbrot, The Guardian

¿Cuándo se considera legítimo tratar de derrocar a un gobierno elegido democráticamente? En Washington, la respuesta siempre ha sido simple: cuando el gobierno de Estados Unidos lo quiere. No es sorprendente que ese no sea el modo en que los gobiernos Latinoamericanos, generalmente lo vean.

El domingo, los gobiernos del Mercosur (Brasil, Argentina , Uruguay, Paraguay y Venezuela) emitieron un comunicado sobre las manifestaciones de la semana pasada en Venezuela. Describieron "los recientes actos de violencia" en Venezuela como "intentos de desestabilizar el orden democrático". Ellos dejaron muy claro dónde se encontraban. Estos gobiernos expresaron con claridad meridiana: su firme compromiso con la plena vigencia de las instituciones democráticas y, en este marco, rechazan las acciones criminales de los grupos violentos que quieren diseminar la intolerancia y el odio en la República Bolivariana de Venezuela como instrumento de lucha política.Se debe recordar que cuando manifestaciones mucho más grandes sacudieron Brasil el año pasado, no hubieron declaraciones de Mercosur o los gobiernos vecinos. Eso no es porque no amaran a la presidenta Dilma Rousseff, sino porque estas manifestaciones no parecían intentos de derrocar al gobierno democráticamente electo de Brasil.

El gobierno de Obama fue un poco más sutil, pero también dejó claro su posición. Cuando el secretario de Estado, John Kerry, expresa: "Estamos particularmente alarmados por los informes de que el gobierno venezolano ha arrestado o detenido a grandes cantidades de manifestantes antigubernamentales”, está tomando una posición política porque habían muchos manifestantes que cometieron crímenes: atacaron e hirieron a policías con trozos de hormigón y bombas molotov, quemaron vehículos, destrozaron e incendiaron edificios gubernamentales y cometieron otros actos de violencia y vandalismo.

Un portavoz del Departamento de Estado, en el anonimato, fue todavía más claro la semana pasada, cuando respondió a las protestas expresando preocupación por "el debilitamiento de las instituciones democráticas en Venezuela" por culpa del gobierno, y dijo que existía la obligación de "instituciones gubernamentales de ofrecer una respuesta eficaz a la necesidades económicas y sociales legítimas de sus ciudadanos". Ese vocero se estaba uniendo a los esfuerzos de la oposición para deslegitimar al gobierno, una parte vital de cualquier estrategia de "cambio de régimen".

Por supuesto, todos sabemos a quienes apoyan en Venezuela el gobierno de EE.UU. En realidad, no tratan de ocultarlo: hay 5 millones de dólares en el presupuesto federal de 2014 de los Estados Unidos para financiar actividades de la oposición en Venezuela y casi seguro, ésta es la punta del iceberg, que se suma a los centenares de millones de dólares más de apoyo abierto de los últimos 15 años.

Pero lo que hace importantes a estas declaraciones estadounidenses corrientes y enoja a los gobiernos de la región, es que le dicen a la oposición venezolana que Washington una vez más apoya el cambio de gobierno. Kerry hizo lo mismo en abril del año pasado, cuando Maduro fue elegido presidente y el candidato presidencial opositor Henrique Capriles afirmó que la elección fue fraudulenta. Kerry se negó a reconocer los resultados de los comicios. La agresiva postura antidemocrática de Kerry trajo una tan fuerte reprimenda de los gobiernos de América del Sur que se vio obligado a cambiar de rumbo y tácitamente reconocer al gobierno de Maduro. (Para aquellos que no siguieron estos eventos: no hubo ninguna duda sobre los resultados de las elecciones).

El reconocimiento de Kerry de los resultados electorales puso fin al intento de la oposición de deslegitimar al gobierno electo. Después que el PSUV, el partido de Maduro, ganó las elecciones municipales por un amplio margen en diciembre, la oposición fue derrotada. La inflación estaba en un 56% y había una gran escasez de bienes de consumo, sin embargo, una sólida mayoría había votado por el gobierno. Su elección no podía ser atribuida al carisma personal de Hugo Chávez, quien murió hace casi un año, ni tampoco era irracional. Aunque más o menos el último año ha sido difícil, los últimos 11 años (desde que el gobierno tiene el control sobre la industria petrolera) han traído grandes mejoras en los niveles de vida de la mayoría de los venezolanos que fueron marginados y excluidos por gobiernos anteriores. Había un montón de quejas sobre el gobierno y la economía, pero los ricos, los políticos de derecha que han dirigido a la oposición, no reflejaban sus valores ni inspiraban su confianza.

El dirigente opositor Leopoldo López (quien compite con Capriles por el liderazgo) ha descrito las manifestaciones actuales como algo que podría obligar a Maduro a renunciar a su cargo. Era obvio que había y sigue habiendo una manera no pacífica para que esto pudiera suceder. Tal como el profesor David Smilde de la Universidad de Georgia ha sostenido, el gobierno tiene todas las de perder frente a la violencia en las manifestaciones y la oposición tiene mucho que ganar. Antes del fin de semana pasado Capriles, inicialmente cauteloso en relación con una estrategia potencialmente violenta de "cambio de régimen" - al parecer desechó el programa. Según Bloomberg News, acusó al Gobierno de "infiltrar las protestas pacíficas" para convertirlas en centros de violencia y represión".

Mientras tanto, López provocaba a Maduro en Twitter después de que el gobierno cometió el error de amenazar con arrestarlo: "¿No tienes las agallas para arrestarme?" tuiteó el 14 de febrero:


Ojalá que el gobierno no vaya a morder el anzuelo. El apoyo de EE.UU. para el cambio de gobierno, sin duda inflama la situación, ya que Washington tiene tanta influencia dentro de la oposición y, por supuesto, en los medios de comunicación del hemisferio.

Transcurrió mucho tiempo para que la oposición aceptara los resultados de las elecciones democráticas en Venezuela. Intentaron un golpe militar, apoyado por los Estados Unidos en 2002 y cuando eso falló, trataron de derrocar al gobierno con una huelga petrolera. Perdieron un intento de recuperar la presidencia en 2004 y gritaron ¡fraude! y el año siguiente boicotearon las elecciones de la Asamblea Nacional sin ninguna razón. El fallido intento de deslegitimar las elecciones presidenciales del pasado mes de abril fue un retorno a ese pasado oscuro, pero no tan distante. Queda por ver hasta qué punto van a llegar esta vez para ganar por otros medios lo que no han sido capaces de ganar en las urnas y durante cuanto tiempo tendrán el apoyo de Washington para el cambio de gobierno en Venezuela.

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Empleo y formas de vida en el capitalismo contemporáneo

Mér, 19/02/2014 - 12:20
Alejandro Nadal, La Jornada

El capitalismo se nutre de empleo asalariado y declara su guerra sin cuartel a las formas de vida que no le están sometidas. Cualquier figura existencial que no esté sometida a las necesidades de valorización del capital es un espacio que debe ser conquistado. El capital nunca ha respetado la noción de formas de vida como un modo alternativo de existencia y desarrollo. Para el capitalismo, cualquier forma de vida no es más que un espacio de rentabilidad y debe ser primero conquistada y después sometida al proceso de valorización (o, si se prefiere, a un proceso de explotación).

Hace aproximadamente 30 años la economía mundial abandonó el esquema del Estado de bienestar y lo remplazó con el capitalismo de mercado libre. La historia de las fuerzas que motivaron esa transición es compleja, pero para 1984 la decisión ya había sido tomada y el viraje estratégico ya había comenzado. Los poderes establecidos justificaron esta transformación con una promesa de prosperidad y eso suponía dos cosas: una adecuada creación de empleos de buena calidad y una reducción sistemática de la desigualdad. Ninguno de estos objetivos ha sido alcanzado.

Hoy la economía mundial sufre una crisis de empleo y de formas de vida. El mercado laboral a escala mundial ofrece un panorama desolador y el desarrollo de formas de vida alternativas (por ejemplo, en la agricultura de pequeña escala) se encuentra sometido a un ataque despiadado. Basta observar lo que ha sucedido en el llamado mercado laboral mundial. La generación de empleos bien remunerados en las últimas tres décadas ha sido débil y se concentró en los más altos puestos directivos. En contraste, la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo perciben bajos salarios y las clases medias han sido comprimidas. La incertidumbre que rodea a los empleos mal remunerados es un mal crónico.

A pesar del aumento en la productividad, las remuneraciones de la clase trabajadora se han mantenido estancadas. En muchos países, las remuneraciones que reciben los empleos de menor calificación se mantienen en los niveles que tenían en 1970. La participación de los salarios en el producto nacional se ha desplomado en todos los países y, por lo tanto, la desigualdad se ha intensificado.

La tesis de que las remuneraciones se mantienen deprimidas en los empleos de menor calificación porque las nuevas tecnologías conllevan un sesgo en contra de esa clase de empleos es falsa. En realidad, en la mayoría de las economías capitalistas los salarios dejaron de aumentar en la década de los años setenta, mucho antes de que se iniciara el proceso de cambio tecnológico que caracterizó los años noventa. Así que la verdadera explicación de este estancamiento en los salarios radica en una transformación radical de la estructura institucional del régimen de acumulación de capital a escala mundial. Es decir, el estancamiento salarial está más vinculado a la lucha de clases que a cualquier otro factor.

Los poderes establecidos impusieron a partir de la segunda mitad de los años setenta, el abandono de las metas de pleno empleo, tributación progresiva, y de servicios de salud y educación de buena calidad para la mayoría de la población. Esos objetivos fueron remplazados por la estabilidad de precios, el balance presupuestal y la idea de que el mercado sería capaz de proporcionar crecimiento económico y empleos suficientes para la población. El supuesto central de este nuevo paradigma económico era que sería necesario eliminar las fricciones que impiden el buen funcionamiento de los mercados. Esa fue la justificación de la guerra en contra de los sindicatos y de toda la cultura de las clases trabajadoras.

La ‘liberalización’ del mercado de trabajo estuvo basada en la idea de que las reducciones en los costos laborales serían acompañadas por más inversiones y mayor generación de empleo. Esa es la postura de la teoría económica del primer cuarto del siglo XX, antes de la Gran Depresión y antes de que Keynes escribiera su Teoría General. Esa teoría de hace cien años fue desempolvada para justificar el gran viraje: lo más importante es que ignora que la demanda agregada es el gran motor de la inversión y que con salarios deprimidos, lo único que podría mantener la demanda creciendo sería el crédito y el endeudamiento.

La llamada globalización (de corte neoliberal) es el resultado de colocar a las masas trabajadoras en un plano de competencia a escala mundial. La deslocalización de instalaciones industriales, la fragmentación de procesos productivos para crear maquiladoras y el castigo aplicado a los sindicatos en el plano institucional (y judicial) marcaron la evolución del mal llamado ‘mercado de trabajo’.

La contrapartida de todo este proceso de degradación del trabajo y de destrucción de formas de vida alternativas es la expansión y dominio del capital financiero. De ahora en adelante la lucha a muerte será entre estos dos polos, trabajo y capital financiero. Triunfará el que esté mejor organizado y tenga mejor capacidad analítica.

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Banco Central de Chile baja a 4,25% la TPM y advierte posibles caídas futuras

Mér, 19/02/2014 - 07:00
El Banco Central de Chile no sorprendió y bajó ayer en 25 puntos la Tasa de Política Monetaria (TPM) a 4,25%. En su comunicado deslizó que podrían venir nuevas reducciones en el futuro y no se descarta que a mediados de año llegue a 4 por ciento. En su análisis previo, el Central dijo que se sigue esperando una recuperación del crecimiento de nuestros socios comerciales en los trimestres venideros, sustentada por el repunte de las economías desarrolladas, especialmente Estados Unidos.

En este sentido, informó que la inflación en dichas economías “sigue baja”, por lo que se anticipa una lenta normalización de su política monetaria. En los mercados emergentes, en tanto, ha aumentado la volatilidad, lo que se ha reflejado en movimientos de sus bolsas, primas de riesgo y en la depreciación de sus monedas. Durante el último mes aumentó el precio del petróleo, mientras que el del cobre se redujo levemente, constató la entidad. Respecto de Chile, el BC apunto que la economía local “ha continuado moderando su dinamismo”. “La actividad y la demanda interna han crecido por debajo de lo anticipado en el IPoM, particularmente en aquellos sectores relacionados con la inversión. La inflación se ubica en niveles en torno a la meta, lo mismo que las expectativas en el horizonte de proyección. El peso se ha depreciado, mientras que el ritmo de aumento de los salarios nominales muestra una moderación en meses recientes”, dijo el Central.

Ver más sobre el Banco Central de ChileUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Inicio de obras del Puente Chacao comenzarán en febrero de 2015

Mér, 19/02/2014 - 01:51

Las obras del puente sobre el canal de Chacao, que unirá a la Isla Grande de Chiloé con el continente, en un tramo de 2.750 metros de longitud, comenzarán en febrero de 2015, luego que la Contraloría General de la República ratificara que la empresa constructora será el consorcio extranjero OAS-Hyundai-Systra-Aas-Jakobsen, ganadora de la licitación ofrecida por el Ministerio de Obras Públicas. La obra costará 360 mil 134 millones de pesos (685 millones de dólares) y será el mayor puente colgante de América Latina.

En abril comenzarán los estudios previos a levantar la estructura del Puente Canal de Chacao, tales como sondajes, geotecnia, sismicidad y túnel de viento. El diseño de este puente que se ubica mil kilómetros al sur de Santiago de Chile, contempla tres pilares, de los cuales el más alto, de 199 metros, estará en la ribera norte del canal; el del centro, de 175 metros, tendrá una forma de “Y” invertida, que le dará mayor estabilidad; y el pilar del sur medirá 157 metros. El proyecto considera la contratación -en promedio- de 2 mil trabajadores al año para la ejecución de las obras, cuyo plazo estimado por la empresa es de 79 meses.

Esta es la animación presentada por el Ministerio de Obras Públicas sobre la construcción del puente:

Y este es el mapa del Canal de Chacao y su ubicación respecto a Puerto Montt y la Isla de Chiloé:
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