Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5182125
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Jean Tirole y el arte de la regulación inocua

Mér, 22/10/2014 - 09:01
Alejandro Nadal, La Jornada

El poder de las grandes corporaciones en los mercados de todo tipo de bienes es uno de los rasgos más importantes de la economía mundial. Cualquiera pensaría que la teoría económica le habría dedicado tiempo y recursos para analizar las fuentes de este poder estratégico de las grandes corporaciones, así como de sus consecuencias. Hay que pensar dos veces.

El Premio Nobel de Economía fue otorgado a Jean Tirole por su trabajo sobre las corporaciones y su poder de mercado. El comunicado del comité Nobel indica que las aportaciones de Tirole facilitan la corrección de las fallas de mercado que permiten a las grandes corporaciones desplegar su poderío y lucrar con sus resultados negativos (altos precios a los consumidores o a empresas improductivas). En realidad, la obra de Tirole se inscribe en la vieja tradición de no cambiar el paradigma central de la teoría económica sobre las bondades del mercado.

Las investigaciones de Jean Tirole sobre organización industrial están marcadas por tres graves problemas. El primero es que todos sus modelos son de equilibrio parcial, en los que se analiza una sola rama de la economía (se supone que lo que sucede en el resto de la economía no afecta lo que acontece en la rama objeto de estudio). Esto equivale a suponer que el resto de la economía se encuentra en una posición de equilibrio. Con estos supuestos las relaciones interindustriales dejan de ser un problema.

Todo esto es asombroso, pero bastante común y corriente en el trabajo de la academia porque se busca rescatar y mantener a salvo los grandes dogmas de la teoría dominante. Tirole no es una excepción. Su forma de proceder es la de todos los economistas neoclásicos: consiste en ir relajando las condiciones restrictivas de los modelos medulares de la teoría para nunca poner en peligro los dogmas de la teoría dominante.

El segundo problema es que en sus modelos, basados en la teoría de juegos, los agentes conocen las estrategias de todos los demás agentes. El mismo Tirole agrega al final de su libro Teoría de organización industrial una nota sobre equilibrios de Nash en la que señala que también Debreu asume que todos los agentes conocen las estrategias de los demás. Debreu es coautor del modelo Arrow-Debreu, el caballito de batalla de la teoría dominante (y un portentoso fracaso en sí mismo). Es la forma que tiene Tirole de decir, miren, me pueden criticar, pero Debreu hace lo mismo.

Precisamente por tratarse de modelos organizados alrededor de la teoría de juegos, en el análisis de Tirole no existe el tiempo. La razón es que los modelos de teoría de juegos son a-temporales. Por ese motivo Tirole es incapaz de realizar un análisis sobre la dinámica del mercado. Aquí ya tenemos un problema doble: el trabajo de Tirole es poco interesante para analizar la estructura del mercado y nada útil para estudiar su dinámica.

El tercer problema se deriva de los anteriores. Los modelos de Tirole ignoran los canales de competencia entre las empresas en una misma rama. Aunque el libro de Tirole contiene una sección sobre interacción estratégica, su contenido se limita a una reconsideración de los modelos estándar de la ortodoxia. Esos modelos no permiten un análisis en el que las interdependencias sean tomadas en cuenta de manera realista. En realidad, aquí Tirole lleva a cabo su tarea de ir relajando supuestos en los modelos ortodoxos que ha heredado con el objeto de ir observando su comportamiento. Eso puede parecer muy sensato, pero al final del día lo único que se tiene es una versión más sofisticada de los modelos viejos e inservibles.

No es sorprendente que las recetas sobre regulación económica sean inocuas. Los grandes grupos corporativos siempre verán con buenos ojos los trabajos de reguladores amistosos.

Tirole complementó su trabajo de organización industrial con un análisis de la dimensión financiera de las empresas en un libro sobre teoría de las finanzas coporativas (publicado en 2006). Esto es un paso en la dirección correcta porque el campo de la organización industrial siempre estuvo separado de los aspectos de tesorería, endeudamiento y capitalización de las empresas. Desgraciadamente, Tirole descansa buena parte de su análisis en el desprestigiado teorema Modigliani-Miller. Este teorema (que se enseña en muchas escuelas de negocios y de economía) dice que bajo ciertos supuestos restrictivos el nivel de endeudamiento de una empresa no es relevante porque lo único que importa es el valor de los activos de una empresa, no la manera en que están siendo financiados. Por supuesto, el teorema Modigliani-Miller no dice nada relevante en un mundo de apalancamiento desmesurado y de bancos de inversión que operan con derivados exóticos. Al amparo del teorema Modigliani-Miller los responsables de política macroeconómica ignoraron las estructuras de endeudamiento de empresas y bancos. La crisis financiera demuestra su error. Podemos disculpar a Tirole porque no tiene credenciales en teoría macroeconómica, lo que no le impide hacer recomendaciones audaces sobre el mercado laboral en Francia.

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Jean Tirole y por qué debemos entender el poder del mercado

Lun, 20/10/2014 - 14:16
Matthew Lynn, El Economista

Si preguntase qué economista francés era más probable que ganara el premio Nobel de economía este año, la mayoría de la gente, de ocurrírsele algún destinatario, le habría respondido que Thomas Piketty, autor del éxito de ventas El capital en el siglo XXI. Sin embargo, el galardón le ha correspondido a Jean Tirole. Aunque Tirole es mucho menos conocido para el gran público, en realidad es un premiado mucho más merecedor.

El quid de su trabajo se ha centrado en el poder del mercado de las grandes empresas y cómo debe controlarse para que trabajen para los consumidores y no al revés. No es un asunto que llene tantos titulares como la desigualdad pero es mucho más importante.

En realidad, necesitamos entender el poder del mercado más que nunca, por tres motivos. Los gobiernos faltos de efectivo han vendido sus oligopolios naturales y necesitan control. Internet ha dado luz a una nueva estirpe de corporaciones con un poder abrumador. Y la globalización ha creado una serie contada de empresas mega caps y bancos que escapan al alcance de casi cualquier regulador nacional.

Estudiar regulacionesEs fácil confundir el apoyo al mercado libre con el apoyo a los grandes negocios y es una trampa en la que caen muchos defensores normales de los mercados abiertos. Sin embargo, son dos cosas distintas. Desde que Adam Smith escribiera La riqueza de las naciones, prevenir el abuso del mercado ha estado en el corazón de la economía. Dejadas a sus anchas, las empresas crecen en exceso y acumulan demasiado poder, y en cuanto lo hacen levantan barreras de entrada que las protegen de la incomoda competencia nueva.

Tirole ha dedicado su carrera a estudiar la regulación de monopolios en sectores como las telecomunicaciones y la banca, mediante conceptos que incluyen la teoría del juego y contractual, para ayudar a los reguladores a diseñar mejores políticas para controlar a las corporaciones poderosas. Les ha exigido que abandonen las soluciones simplistas como los controles de precios y que también se resistan a diseñar regímenes regulatorios únicos que engloben diferentes tipos de empresas.

Al contrario, les pide que elaboren soluciones aptas para el sector en cuestión y basadas en un análisis de cómo funcionan las empresas que pertenecen a él. Su trabajo carece de grandilocuencia para los ideólogos de izquierdas y derechas pero Tirole se ha concentrado en las soluciones prácticas y en el análisis de por qué unas cuantas empresas han escarbado tanto poder de mercado. Hay tres motivos por los que su obra es más relevante que nunca.

Ola de privatizacionesEl primero es que todavía no hemos asumido la ola de privatizaciones que empezó con los gobiernos de Reagan y Thatcher en los años ochenta. Sectores enteros, como las telecomunicaciones, el agua, la electricidad, los aeropuertos y los trenes, monopolios por naturaleza o en los que sólo puede haber unos cuantos agentes, se han vendido al sector privado. La privatización fue, en muchos sentidos, un tremendo éxito y eso explica por qué, una vez empezada en Gran Bretaña y Estados Unidos, se generalizó en el resto del mundo.

Las empresas privadas eran mucho más dinámicas y ofrecían un servicio mucho mejor al cliente que las controladas por el estado. La situación tenía muchas ventajas pero también creó un grupo de oligopolios que no siempre ofrecen los mejores precios ni invierten todo lo que deberían en el futuro, ni tratan a sus clientes con toda la atención que haría falta. La competencia pura y dura no va a disciplinarlos porque en algunos sectores brilla por su ausencia, ahora y siempre. Pocas ciudades cuentan con dos empresas de agua y no muchas son lo suficientemente grandes como para tener más de un aeropuerto. La cuestión es cómo regularlas para que trabajen para los consumidores y no se limiten a embaucarlos.

Además, Internet parece el lugar idóneo para los monopolios. Google para las búsquedas, Amazon para los libros y cada vez más para otras áreas del minoreo, PayPal para los pagos, eBay para subastas, Apple para la música y los teléfonos, etc. La web escupe empresas con una cuota de mercado tan aplastante, tantos datos sobre sus clientes y tanto control sobre sus proveedores que parecen más poderosas que cualquier Estado. Tirole advierte de que mientras el mercado siga abierto no habrá problemas. De hecho, si las empresas web dominantes abusan de su posición, pueden encontrarse enseguida reducidas por una empresa nueva, más lista y audaz.

Gigantes de la webEs el caso de los gigantes de la web, que disfrutan de un poderío breve que no dura mucho. Hace algunos años, nos preocupábamos por Microsoft y antes por IBM pero ninguna de ellas parece importar ahora. Aun así, debemos conocer mejor cómo han adquirido tanto poder esas empresas y si hay que hacer algo para mantenerlas bajo control. Por último, la globalización ha creado una serie de mega caps que escapan al control nacional. Pagan muy pocos impuestos y prestan poca consideración a las leyes locales. Si no les gusta algo, simplemente se trasladan a una jurisdicción más amable.

Los grandes bancos son un ejemplo de ello y parte de la obra más reciente de Tirole se ha centrado en la cultura de las bonificaciones, que sin duda sorprenderá a muchos como un ejemplo del fracaso del mercado. Puede que haya una clase de empresas que ya no operen en el sector público, como Standard Oil hace un siglo, que eran demasiado grandes y necesitaban romperse pero no puede darse siempre por hecho que sólo porque una empresa se gestione de forma privada y se enfrente a la competencia no va a necesitar regulación.

La economía no se ha ganado mucha gloria en los últimos años. No predijo la crisis financiera de 2008 y ha ofrecido pocas herramientas para arreglar el estropicio que dejó tras de sí. No obstante, hacer que los mercados funcionen con más eficiencia sigue siendo la mejor manera de garantizar el crecimiento y economistas como Tirole que estudien cómo lograrlo contribuyen mucho más que otros colegas más prominentes.

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Alemania empuja a Europa a una tercera recesión

Lun, 20/10/2014 - 08:31
Hace seis años, tras la caída de Lehman Brothers, los líderes europeos se reunieron en París para discutir una respuesta conjunta al tsunami financiero que se avecinaba. Francia y otros países impulsaron la creación de un fondo europeo para contener el impacto de la crisis. Sin embargo, Angela Merkel descartó un enfoque común e insistió en que cada país ideara su propio plan para combatir la que ha resultado ser la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30. Y ahora que Alemania empuja a Europa a su tercera recesión, confirmamos el descalabro de las malas decisiones económicas impulsadas por un egoísmo ciego y malsano.

Desde el estallido de la crisis, no se escatimaron recursos para el sistema financiero, apoyándolo con más de 30 billones de dólares, mientras el resto de los sectores económicos han debido luchar con las secuelas de la crisis. Los 30 billones de dólares inyectados al sistema financiero, permitieron superar los problemas a gran parte de la banca, desatando una euforia en los mercados bursátiles que, solo en los últimos dos años, se incrementaron entre un 50 por ciento, como el CAC francés, y un 80 por ciento como el Ibex español (ver gráfica), o un 65 por ciento como el Dax alemán. Todo esto mientras la economía real se mantenía estancada y los niveles de desempleo seguían por las nubes.

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Recuerdo de Eric Hobsbawm

Dom, 19/10/2014 - 08:01

Muerto hace ahora dos años, el insigne historiador Eric Hobsbawm fue tutor en el Cambridge de los años 50 del gran ensayista escocés, Neal Ascherson, al que consideró siempre “acaso el estudiante más brillante que he tenido. La verdad es que no le enseñé gran cosa. Sólo tuve que dejarle que trabajara”. En este artículo publicado meses después de la muerte de Hobsbawm, Ascherson evoca las circunstancias tan singulares en las que ambos trabaron conocimiento.

Neal Ascherson, Sin Permiso

El mayor favor que me hizo Eric Hobsbawm en 60 años de amistad tuvo lugar en los primeros momentos de nuestro encuentro inicial. Para lo que suelen ser estos encuentros, fue inusual para ambos. Yo me comporté con un tono de ebrio melodrama e hipócrita autocompasión en los que no he vuelto a recaer desde entonces. A cambio, Eric, normalmente tan bondadoso e imperturbable, me lanzó un relámpago de ferocidad política que no he vuelto a encontrar de nuevo en su conversación conmigo o con ninguna otra persona.

Yo acababa de llegar al King's College de Cambridge sólo unas semanas antes. Como muchos estudiantes de la época, venía directamente de las fuerzas armadas, en mi caso de servir con los Royal Marines en una pequeña guerra bautizada con inquietud como "la emergencia malaya". ¿Qué se suponía que podía hacer con esa experiencia? Los hombres con los que había compartido peligros en la jungla merecían toda mi lealtad y afecto; yo pensaba que Alejandro de Macedonia había llevado a hombres así desde el mundo conocido hasta Asia. Y sin embargo, cada mes que pasaba en Malasia me confirmaba que estábamos defendiendo un imperio de injusticia.

Las guerrillas comunistas ("bandidos" para las autoridades coloniales) extraían su fuerza de la ingente clase trabajadora china que trabajaba duramente en las minas de estaño y plantaciones de caucho propiedad de europeos. Aunque muchos de ellos llevaban generaciones enteras en el país, no tenían derechos de ciudadanía ni acceso a la educación pública, mientras que la promesa de independencia para Malasia – cínicamente anunciada para alentar la resistencia contra la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial – había quedado aparcada tras el retorno de la paz. ¿Sería que estaba yo en el bando equivocado? Y si yo podía albergar semejante pensamiento sin hacer nada al respecto, ¿en qué me convertía eso?

Iban a celebrar una fiesta en el salón. Parecía que algunos se habían vestido para la ocasión o llevaban afectadas túnicas y togas diseñadas por ellos mismos. Inseguro y a la defensiva en esos primeros días en Cambridge, decidí – hoscamente – lucir mi medalla, una miniatura del servicio general naval con el broche de "Malasia". Todos bebimos demasiado vino tinto. Luego, los estudiantes se dirigieron a las habitaciones de sus profesores preferidos. "¿Por qué no te vienes donde Eric? Justo al otro lado del patio, en el edificio Gibbs".

Yo era estudiante de Historia, de manera que ya sabía que Eric Hobsbawm se dedicaba a la historia económica y que era un hombre brillante y comunista. Unos pocos meses antes, yo había estado matando comunistas y ellos habían tratado de hacer lo propio conmigo. ¿Tenía eso algún sentido en el King's College de Cambridge?

Subí dando tumbos por una obscura escalera de madera hasta una habitación llena de jóvenes risueños y de parloteo (por lo que vi, no había mujeres) y me sirvieron más vino. Inmediatamente se me acercó un hombre esbelto con gafas y pelo claro, con unos cuantos estudiantes detrás de él. Reconocí vagamente a uno de ellos, un norteamericano, pero desconocía su nombre.

Eric me inspeccionó. Todo un espécimen, desde luego.

-"¿Qué medalla es esa que lleva usted puesta?"

-"Es la medalla de campaña de mi servicio militar. Por servicio activo en la emergencia malasia".

Eric se echó hacia atrás y me echó otro vistazo. Dijo entonces, bruscamente, pero sin violencia: "¿Malasia? Debería avergonzarse de llevar eso puesto".

Creo que no dije nada en absoluto. Recuerdo haberme fijado en los estudiantes que nos rodeaban, con los ojos desorbitados de asombro. Luego salí de la habitación, dando tumbos por la negrura de las escaleras, y salí al inmenso patio en el que estaba empezando a llover.

Estuve un rato dando vueltas al patio en la obscuridad, derramando lágrimas rabiosas. Estaba bebido y cada vez más empapado, pero después de un rato, busqué la miniatura de la medalla, me la quité y la deslicé en el bolsillo de mi chaqueta. Nunca volví a lucirla.

Eric se convirtió enseguida en mi supervisor, y poco a poco en amigo mío. Con losGauloises y el whisky llegó la confianza; alguna gente de las que lo saben todo es además deshonesta, pero Eric nunca fingía. Decía exactamente lo que pensaba, con una seriedad que no se veía ensombrecida por lo detallado de sus conocimientos. Sus juicios eran con frecuencia severos, pero nunca desagradables. Nunca mencionamos nuestro primer encuentro ni la medalla.

Muchos años después, conocí a Daniel Ellsberg (responsable de la filtración de los Papeles del Pentágono en 1971) y descubrí que había estado en el King's mucho tiempo atrás. Hablamos de Eric y dijo Daniel: "Pero también podía ser cruel. Una vez le vi decirle a un joven veterano que acababa de volver de Malasia que debería avergonzarse de lucir su medalla. El chico quedó conmocionado".

Entonces me acordé del estudiante norteamericano que había en la sala. Y dije: "Ese chico era yo. ¿Conmocionado? Ya estaba avergonzado de llevar esa medalla y por eso la tenía puesta. Me hacía falta que alguien me dijera que estaba avergonzado para poder así afrontar mi pasado e intentar en serio conciliar sus contradicciones. Eric Hobsbawm me enseñó muchas cosas buenas, pero ninguna mejor que esa".
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Ver en este blog: Entrevista Eric HobsbawmUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Alemania y Francia ante el riesgo de una década perdida

Dom, 19/10/2014 - 00:08
Frente a la amenaza de un estancamiento económico prolongado, el ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, y su homólogo galo, Emmanuel Macron, han solicitado consultas a dos profesores de la Escuela Hertie de Gobernación en Berlín: el economista francés Jean Pisani-Ferry y su colega alemán Henrik Enderlein, en cartas separadas a las que tuvo acceso el diario The Wall Street Journal. Europa corre el riesgo de una década perdida con bajo crecimiento, deflación, alto desempleo y alto endeudamiento .

La tarea de los expertos es medir los riesgos de estas tendencias recesivas, e identificar una estrategia que ayude a cerrar la brecha entre las posturas de los dos gobiernos en sus respectivas políticas económicas para reanimar el crecimiento. Más precisamente, deberán identificar las iniciativas que Berlín y París tendrán que llevar a cabo para el 2017 con el fin de modernizar y reforzar sus economías. Las estadísticas actuales revelan que Europa ha caído en la trampa 3D, de Deflación, Deuda y Desempleo, lo que afectará el consumo, la inversión y el crecimiento.

Según la cifra del Ministerio de Economía de Alemania, la producción industrial en el país se redujo en agosto en un 4 por ciento: es la caída más drástica desde enero del 2009. Los volúmenes de órdenes industriales bajaron un 5,7%, también batiendo los récords del año 2009. "No hay recesión en Alemania, se trata de una ralentización del crecimiento", insiste a nivel oficial el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. "Nosotros, en Alemania, no tenemos razón para una hipérbola nerviosa e histérica", subraya y pronostica un crecimiento del PIB del 1,5% para este año.

En cuanto a Francia, el nivel de los precios del consumidor en septiembre siguió bajando y se redujo en un 0,4% respecto a agosto, según informa el Instituto Nacional de Estadísticas (Insee). La inflación batió el récord de octubre del 2009, cuando en el país había deflación. Según los pronósticos de la Comisión Europea, en 2015 la inflación anual en Francia tampoco acelerará mucho y llegará solo al 1,1%.

Con todo esto, París encabeza la coalición de los países de la UE que abogan por liberalizar las políticas del Banco Central Europeo y una estimulación más activa del consumo. Su otro blanco es suavizar las regulaciones para los presupuestos: corresponder a los niveles dictados del déficit desemboca en reducir los gastos, lo que agrava la situación con la demanda consumidora. Berlín, a su vez, está totalmente en contra de la estimulación activa a la economía de la zona euro por parte del BCE y rechaza la idea de los eurobonos.

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¿Qué es lo que Estados Unidos quiere de Brasil?

Sáb, 18/10/2014 - 14:15
La gran disputa electoral en Brasil ha vuelto a poner en el tapete los intereses de Estados Unidos en América del Sur. Aislado con el proyecto de la Alianza para el Pacífico, sus intereses han vuelto a aparecer más claramente con los dos candidatos opositores en Brasil: Marina Silva y Aécio Neves.

Prioridad de acuerdos bilaterales –claramente, en primer lugar, con Estados Unidos–, debilitando todos los proyectos de integración regional –del Mercosur a la Celac, pasando por la Unasur, en primer lugar. Es decir, cambio de la inserción internacional de Brasil que, al moverse, con el peso que ha adquirido, significaría el más grande cambio en las relaciones políticas regionales desde la elección de la serie de gobiernos antineoliberales a lo largo de la primera década del nuevo siglo.

En lo interno, un giro radical hacia políticas de mercado, con duro ajuste fiscal, que debilitaría el rol del Estado. Arminio Fraga, el comandante económico de Aécio Neves, dijo cosas muy significativas, que estuvieron de moda cuando él participaba en el gobierno de Cardoso: que el salario mínimo es muy alto (sic) en Brasil, frenando con ello la retomada del crecimiento de la economía. Que un cierto nivel de desempleo es saludable (sic), claramente para debilitar la capacidad de negociación de los trabajadores. Que los bancos públicos han crecido demasiado, etcétera etcétera. Todas melodías para los oídos de los economistas, instituciones y gobiernos ortodoxos, en primer lugar, Estados Unidos.

Sería un nuevo gran viraje en la economía brasileña, similar al que se dio con Cardoso, con la diferencia de que en aquel momento había realmente un descontrol inflacionario, mientras ahora la inflación está bajo control, alrededor de 6 por ciento al año. A pesar de la campaña terrorista de la midia respecto de los riesgos inflacionarios, aunque ese nivel sea menos que la mitad de la inflación que Cardoso entregó a Lula (12.5).

Sería un viraje netamente conservador, neoliberal, antipopular, entreguista, con todas sus letras. El riesgo sirve para reafirmar a los que dudaban, como los intereses de la política externa brasileña se choca frontalmente con la de Estados Unidos y como el modelo de desarrollo económico con distribución de renta es contradictorio con los intereses del gran empresariado brasileño.

Los trámites de la campaña electoral brasileña reafirman cómo el gran empresariado, en bloque, no sólo se opone, sino se juega por entero en contra del gobierno, subiendo la Bolsa de Valores de Sao Paulo conforme hay encuestas favorables a Dilma y bajando netamente cuando se da lo contrario. Como los voceros de la gran midia nacional e internacional, los del FMI, del gobierno de Estados Unidos, no dejan de expresar confianza y esperanza en la candidatura que defiende expresamente sus intereses.

Todo lo que Estados Unidos quiere es que Brasil cambie radicalmente de política, de inserción internacional, de modelo económico, de discurso político, de alianzas en la región y en el mundo. Todo lo que Estados Unidos quiere es que el candidato de la oposición haga retornar el modelo del gobierno de Cardoso y la política subserviente respecto a Washington.

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Sexo, drogas y prostitución sacan a Italia de la recesión económica

Ven, 17/10/2014 - 04:09
Italia técnicamente ya no está en recesión económica debido a la entrada de datos de actividades ilegales en las estimaciones macroeconómicas. Si bien el Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT) confirmó que "en el segundo trimestre de 2014, en relación con la estacionalidad y calendario ajustado, el volumen del producto interno bruto (PIB) se redujo en un 0,2 por ciento", el crecimiento del PIB, tras un descenso de un 0,1 por ciento, acabó el primer trimestre del año cerca de cero.

Esto significa que Italia ha evitado su tercera recesión potencial en los últimos seis años, un alivio para el Gobierno del primer ministro Matteo Renzi, que ha estado luchando con las reformas, manteniendo un déficit bajo de conformidad con los compromisos ante la Unión Europea.

Los ingresos de mercado no declarados podrían reducir aún más la aparente deuda italiana con respecto al PIB. ISTAT anunció en mayo que a partir de octubre incluiría los ingresos obtenidos por "actividades ilegales: tráfico de drogas, prostitución y servicios de contrabando (cigarrillos o alcohol)" en su cálculo del PIB. Las estimaciones actuales de la agencia europea de estadística, Eurostat, sugieren que todo ello podría sumar hasta un 2% al PIB de Italia.

El nuevo sistema conocido como 'Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales' (ESA 2010), un "marco contable compatible a nivel internacional de la Unión Europea", se estableció con el objetivo de facilitar las comparaciones de datos, independientemente de si los países tenían la venta de drogas o la prostitución legalizadas. Los países que ya han hecho legal esta práctica, como los Países Bajos y Hungría, incluyen los ingresos de ambos 'negocios' en su PIB.

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La nueva tormenta que se cierne sobre la economía mundial

Xov, 16/10/2014 - 13:01
Ahora que comienza a hacerse evidente que la zona euro entrará en su tercera recesión desde el año 2008, se confirma que las políticas aplicadas por los principales bancos centrales del mundo han creado las condiciones ideales para un nuevo tsunami financiero. Los datos publicados por Eurostat esta semana señalan que la producción industrial de Alemania cayó un 4 por ciento en agosto (y un 1,8 por ciento en toda la zona euro) y que esta tendencia continuó en septiembre, con la mayor caída desde el 2009. Poco antes, el FMI había reducido su pronóstico de crecimiento para Alemania este año desde 1,9 hasta 1,4 por ciento.. y se verá obligado a volver a rebajar sus pronósticos para éste y el próximo año.

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El FMI no aprende nada de las lecciones de la historia

Mér, 15/10/2014 - 12:11
Alejandro Nadal, La Jornada

La reunión anual del Fondo Monetario Internacional la semana pasada en Washington es reveladora, en el peor de los sentidos, de la incapacidad de sus funcionarios para educarse a partir de las lecciones de la historia. En pocas palabras, el FMI no ha podido aprender nada útil sobre los orígenes y naturaleza de la crisis de 2008. Los aires de importancia y serenidad que adopta la directora gerente del FMI, la señora Lagarde, no engañan a nadie.

Todos los que siguieron la reunión de cerca pudieron darse cuenta. La economía mundial tiene ya seis años desde que el colapso de Lehman Brothers en 2008 llevó al sistema financiero mundial al borde de la desintegración. La supuesta recuperación es un recurso retórico que manejan los políticos y sus acólitos en la academia. Ni siquiera los grandes beneficiarios del casino en el que se convirtió la economía mundial hablan de recuperación. En el concilio anual del FMI algunos hablaban sotto voce cuando se referían a las perspectivas de una nueva erupción del volcán financiero.

Los participantes en la reunión de Washington saben que ninguna de las causas estructurales de la crisis de 2008 ha sido atendida. Y las tres características centrales de la economía mundial que llevaron a la crisis se mantienen firmes, paralizando a los participantes en los tradicionales cónclaves anuales. Las lecciones siguen siendo ignoradas.

Primero, la desigualdad sigue siendo el elemento clave del modelo de acumulación de capital del neoliberalismo. Por esa razón, el endeudamiento ha resurgido como el motor del crecimiento en las economías desarrolladas.

El FMI maneja bien la retórica de combate a la desigualdad, pero todas sus recomendaciones para afrontar la crisis intensifican la desigualdad. Por ejemplo, entre las reformas estructurales que impulsa se encuentra la desregulación del mítico mercado laboral. Esas medidas destruyen las defensas y el poder de negociación de la clase trabajadora, agravando la mala distribución del ingreso. La señora Lagarde debe saber que si algo permitió una mejor distribución del ingreso en los años dorados del capitalismo mundial fue la presencia de sindicatos fuertes que pudieron nivelar el terreno de las negociaciones salariales a nivel macroeconómico. Pero ve con horror los mecanismos de defensa de la clase trabajadora.

También desaprueba la directora gerente del FMI una política fiscal que mantenga una estructura impositiva redistributiva. Y, por si fuera poco, tampoco ve con buenos ojos el gasto público que se traduzca en inversiones para bienestar social. En síntesis, Lagarde desaprueba todos los componentes de la política macroeconómica que contribuyeron en los años cincuenta y sesenta a mantener una estructura menos desigual en la sociedad.

Segundo, según datos del FMI los desequilibrios globales que antecedieron a la crisis se han reducido. En especial, el FMI destaca el hecho de que el déficit en Estados Unidos (y su contraparte, el superávit en China y Japón) se ha recortado significativamente. Pero eso se debe a la contracción económica y la reducción en la demanda en la economía estadunidense a raíz de la crisis. Esa reducción en los desequilibrios no se debe a la presencia de un mecanismo de ajuste en la economía mundial. De hecho, los desequilibrios persisten en la zona euro y el mismo FMI reconoce que su presencia constituye un elemento desestabilizador. Decir que las cosas han mejorado porque la crisis provocó una brutal contracción de la demanda es equivalente a pensar que el incendio se terminó porque cuando arrasó con todo también acabó con el material inflamable.

Tercero, el dominio que ejerce el capital financiero perdura y no se han regulado sus peores rasgos. Las prioridades de la política macro siguen siendo las del capital financiero y no las de la economía real. La falta de regulación de los flujos de capital y la carencia de controles sobre las prácticas de gran opacidad que se realizan todos los días en los mercados financieros sigue siendo una de las asignaturas pendientes más importantes.

El cónclave del FMI se pareció más a una reunión de bomberos que están preocupados por los incendios que se avecinan y que perciben que no tienen las herramientas para detenerlos. La reunión del FMI recuerda las congregaciones de la Liga de las Naciones en la década de los años treinta. Los diplomáticos ahí reunidos creían haber aprendido las lecciones de la Primera Guerra Mundial y por ello estaban genuinamente interesados en evitar una nueva conflagración. Pero no tenían instrumentos para hacerlo por una razón: su análisis de la situación estaba equivocado y las lecciones que creían haber derivado del conflicto armado de 1914 no eran las relevantes. Algo similar sucede en el FMI.

La función objetivo del modelo de acumulación neoliberal es muy sencilla. Se trata de maximizar la parte del pastel que le toca al uno por ciento superior en la escala social. La combinación desigualdad+capital financiero desembocará en otra gran crisis más temprano que tarde. Pero el FMI no puede aprender la lección.

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Jean Tirole: Un Nobel de Economía para la regulación del mercado

Mar, 14/10/2014 - 14:22
La Academia Sueca de Ciencias, que en materia de Economia suele dar dos pasos hacia atrás y uno hacia adelante este año premió el trabajo de Jean Tirole, un economista francés que desde 1980 investiga la manera de frenar el predominio de las grandes empresas que han llevado al mundo a un desequilibrio total. Mientras el año pasado la academia sueca premiaba, junto al trabajo de Robert Shiller y Lars Hansen, la Hipótesis de los mercados eficientes, de Eugene Fama, este año ha premiado una obra que va completamente en la dirección opuesta, y que versa sobre el predominio de las grandes empresas y la competencia imperfecta que impera en los mercados. Sobre estos tópicos centrales de la competencia imperfecta y la información asimétrica que desafía los conceptos de la competencia perfecta, sugerimos los post ¿Qué son los Monopolios y la "Competencia imperfecta"? e Información asimétrica y mercados imperfectos: por qué la economía no funciona como se dice.

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Afganistán, las interminables intervenciones del exterior

Lun, 13/10/2014 - 06:17
Immanuel Wallerstein, La jornada

¿Cuándo comienza esta historia? Es difícil decidirlo. La historia moderna comenzó en el siglo XIX, cuando los británicos y los rusos pelearon en el gran juego, compitiendo por influir y controlar Afganistán. Lucharon directamente y mediante apoderados afganos. Los británicos piensan haberlo hecho mejor, pero esto fue en gran medida una mera ilusión. Yo diría que fue un empate.

En la década de los 60, el juego recomenzó con la llegada al poder de un gobernante que buscó instituir una nueva Constitución liberal. Fracasó, pero abrió el camino para que emergieran partidos a la izquierda y a la derecha. Su sucesor, Mohamed Daoud, fue derrocado en 1978 por el Partido Democrático del Pueblo de Afganistán (PDPA), en la actualidad un partido comunista. El PDPA estableció un régimen totalmente laico, con igualdad total para las mujeres. Había recomenzado el gran juego. La Unión Soviética respaldó el régimen del PDPA y Estados Unidos (sucesor de Gran Bretaña) respaldó a los mujaidines que lucharon contra él y en favor de un régimen islamita.

En 1979, la Unión Soviética envió tropas para ayudar a que el régimen del PDPA se mantuviera en el poder. La intervención soviética resultó contraproducente y eventualmente los soviéticos retiraron las últimas de sus tropas hacia febrero de 1989. No obstante, el PDPA se las arregló para mantenerse hasta 1992. Durante los cuatro años siguientes, varios grupos que se habían opuesto al régimen del PDPA lucharon unos con los otros. Un grupo que emergió con fuerza se llamaba a sí mismo Talibán y buscó reunificar el país bajo una estricta ley de la sharia en un régimen encabezado por el Mullah Omar. El régimen talibán fue especialmente rudo con las mujeres, casi encerrándolas en sus hogares, y clausuró todas las oportunidades educativas.

Septiembre de 2001 fue un momento fatídico. Los talibanes pudieron asesinar al único oponente principal que les quedaba en Afganistán dos días antes del ataque de Al Qaeda en Estados Unidos el 11 de septiembre. La serpiente le había despertado a Estados Unidos.

Habiendo ayudado a los mujaidines a volverse una fuerza importante para combatir la influencia soviética, ahora se encontraban con que este grupo estaba en el poder en Afganistán y daba refugio a Osama Bin Laden, el presunto perpetrador de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Así que de nuevo llegaba una importante intervención del exterior, esta vez de Estados Unidos contra los talibanes. La situación geopolítica se tornó bastante complicada. Los principales aliados estadunidenses en la región –Pakistán y Arabia Saudita– respaldaban a los talibanes. Los principales oponentes de Estados Unidos en la zona –Irán y Rusia– se alinearon con Estados Unidos en su oposición a los talibanes.

La estrategia estadunidense fue la de ayudar a instalar a Mohamed Karzai como gobernante interino y luego como presidente electo de un nuevo régimen. La mayor virtud de Karzai era ser pashtún en términos étnicos, y por tanto de la misma tierra que era corazón de las fuerzas talibanes. El problema, de nueva cuenta, era que la serpiente podía despertar. Al paso de los años, Karzai comenzó a estar más y más incómodo con el papel de Estados Unidos y en particular con sus métodos militares. Para 2012, era ya abiertamente muy crítico de Estados Unidos y hablaba de negociaciones políticas con los talibanes.

El presidente estadunidense Barack Obama había llegado al poder en 2009, llamando guerra buena a la intervención en Afganistán (en contraste con la de Irak). Sin embargo, también prometió retirar todas las fuerzas estadunidenses (o casi todas) para el momento en que abandonara el cargo. Esto resultó ser una vana promesa en tanto las fuerzas talibanes crecieron constantes en fuerza y el gobierno y el ejército afganos no fueron lo suficientemente fuertes para contener a los resurgentes talibanes. Estados Unidos quiso dejar tropas en el país para entrenamiento pero Karzai se negó a firmar el protocolo que habría permitido que las tropas estadunidenses permanecieran.

No obstante, en 2014 Karzai se bajó al final de su segundo periodo en el cargo y permitió elecciones entre Ashraf Ghani (visto como el preferido de Karzai para sucederlo, además de ser pashtún) y Abdullah Abdullah (cuya madre es étnicamente tajik, la etnicidad con la que él se identifica). Abdullah había sido un fiero oponente de Karzai. Los resultados de la elección presidencial fueron muy cuestionados. Pero al final Ghani y Abdullah entraron en el frágil acuerdo de compartir el poder: Ghani como presidente y Abdullah como el equivalente a un primer ministro. Muchos observadores son escépticos de que el acuerdo dure mucho tiempo.

Ghani prometió firmar el protocolo con Estados Unidos que Karzai no quiso, tomando a la vez algo de distancia de Estados Unidos. Ghani mismo pasó muchos años en Estados Unidos, tiene la ciudadanía afgana, pero también la estadunidense y ha trabajado por años en el Banco Mundial. No es un radical en modo alguno.

Ghani llamó de inmediato a negociar con los talibanes, como lo había hecho Karzai. Los talibanes lo rechazaron con prontitud, y su vocero dijo: Ashraf Ghani fue designado por los estadunidenses en la Embajada. Es un títere y no tiene derecho a invitarnos a unas pláticas de paz.

Afganistán ha continuado rechazando, durante dos siglos, las intervenciones del exterior, de forma abierta y encubierta. Siempre que los intrusos extranjeros parecían haber ganado, pronto se daban cuenta que no habían obtenido nada. Peor aún, sus intervenciones parecen voltear en su contra a los afganos a los que apoyaban. Hay pocas razones para asumir que los extranjeros logren más ahora que en el pasado. ¿Pero se dan cuenta de esto quienes intervienen desde fuera?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El capitalismo contra la salud mundial

Ven, 10/10/2014 - 19:22
Xavier Caño Tamayo, Alainet

En la vieja Europa se dispara una alarma. Ha llegado el ébola. En Madrid, una enfermera que cuidó a un sacerdote enfermo de esa fiebre hemorrágica letal ha contraído la enfermedad. El ébola ha saltado de la empobrecida África a la desarrollada Europa.

Más allá de los miedos de los países desarrollados, ébola, malaria, sida, cólera, sarampión y el mismo ébola matan en silencio a millones de personas. Especialmente en África. Millones.

En 1976 se identificó el virus del ébola como causante de una enfermedad especialmente peligrosa, pero 38 años después, la enfermedad sigue ignorada por los países desarrollados y no se sabe de nadie que investigue en serio para curarla o prevenirla. Mientras aumentan los infectados y los muertos. Pero curar esa dolencia, ni las otras citadas no es negocio, por eso no se investiga.

Las empresas farmacéuticas no tienen interés alguno en hallar medicamentos y vacunas contra las letales enfermedades que azotan a los países pobres. Y, por su parte, las poderosas farmacéuticas gastan en publicidad y mercadotecnia el doble de lo que invierten en investigación y desarrollo.

Que el espíritu y voluntad del muy capitalista sector farmacéutico es conseguir cuantos más beneficios, mejor y nada más, lo ratifica el consejero delegado del gigante de los medicamentos, Bayer, Marijn Dekkers: “Bayer desarrolla medicamentos para los pacientes occidentales que pueden permitírselo”. Más claro, agua cristalina.

La negligencia y abandono de investigaciones contra enfermedades de los pobres tiene que ver directamente con la búsqueda de beneficios. Los pobres no pueden pagar las medicinas que les curarían y, por tanto, no hay negocio.

La mortandad por enfermedades que castigan sobre todo a países empobrecidos tiene mucho que ver también con los ‘ajustes estructurales’ a los que obliga el Fondo Monetario Internacional si los estados africanos, por ejemplo, quieren obtener créditos del Banco Mundial. Esos ‘ajustes’ son especialmente privatizaciones de lo público y rebajas de gasto social, especialmente en sanidad. Mientras la Organización Mundial de la Salud indica que el gasto público mínimo en sanidad pública ha de ser un 15% de los presupuestos generales, en África la media es un 5%.

Otra actuación capitalista es crear enfermedades que solo existen en la codiciosa voluntad del sector farmacéutico. Las farmacéuticas presentan como enfermedades procesos naturales de la vida humana como menopausia, timidez, tristeza por hechos o pérdidas dolorosas o pérdida de potencia sexual a partir de cierta edad. ‘Enfermedades’ que han de medicarse, claro, y no con fármacos baratos. Para lograr ese engaño universal, cuentan con la persuasión o soborno de algunos médicos y sobre todo con enormes inversiones en mercadotecnia y publicidad para enredar al público, haciéndole creer que problemas vitales normales son patologías que se curan con píldoras.

El psiquiatra estadounidense Allen Frances ha declarado como práctica funesta también la creciente medicalización de la vida en psiquiatría. Por su parte, el Nobel de Química de 2009, Thomas Steitz, ha denunciado que “grandes farmacéuticas han cancelado sus investigaciones de antibióticos porque curan a la gente y esas empresas no quieren curar a la gente sino vender fármacos que haya que tomar toda la vida”. Es otro gran fraude de uno de los sectores más potentes del sistema, el farmacéutico, que muestra claramente su innegable amoralidad.

Que el sector farmacéutico es capitalismo puro lo indica que, en la lista de las 500 mayores empresas del mundo, los beneficios de las 10 mayores farmacéuticas superan los de las otras 490 empresas de esa relación. El remate de la calaña del capitalismo a partir de ese potente sector lo expresa la monja y médico internista catalana, Teresa Forcades, quien, en su obra Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas afirma que “en 2000 y 2003, la casi totalidad de grandes compañías farmacéuticas pasaron por los tribunales de Estados Unidos, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas fueron condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares de multa. En cuatro casos las farmacéuticas implicadas (TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer) reconocieron su responsabilidad en actuaciones criminales que pusieron en peligro la salud y vida de miles de personas”.

Por tanto es completamente correcto del todo asegurar que el capitalismo perjudica seriamente la salud.
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Ver también El ébola en España y las miserias de la crisis
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El FMI confirma que no hay perspectivas de recuperación económica

Xov, 09/10/2014 - 12:33
La caída de la producción industrial de Alemania en un 4% y de las ventas al detalle durante agosto es una clara señal de la debilidad económica europea. El desempeño de agosto es el peor desde principios de 2009, cuando la economía mundial aún estaba conmocionada por el colapso de Lehman Brothers. Si bien las empresas alemanas advierten que esta cifra tiene carácter estacional producto de las vacaciones, lo cierto es que el segundo trimestre fue bastante más debil que el primero, poniendo seriamente en tela de juicio la recuperación económica de Europa. Los datos muestran un declive paulatino y persistente que se confirma con las sucesivas revisiones a la baja del FMI y el Banco Mundial. Ambas instituciones volvieron a reducir sus pronósticos de crecimiento para 2014 y 2015 en 0,4 puntos porcentuales desde su estimación de abril.

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El impacto del ébola en la economía mundial

Xov, 09/10/2014 - 04:47
El Banco Mundial ha estimado en 32 mil 600 millones de dólares el impacto del virus ébola a la economía mundial, si la enfermedad que asola a Guinea, Liberia y Sierra Leona se extiende a los países vecinos de África occidental. La evaluación del impacto económico en esas tres naciones ya es grave y podría ser catastrófico si se convierte en una crisis de salud más expansiva. “Con el potencial de infligir costos económicos masivos en Guinea, Liberia y Sierra Leona y el resto de sus vecinos de África occidental, la comunidad internacional debe encontrar maneras de conseguir obstáculos logísticos y atraer a más personal médico capacitado, más camas de hospital y mucho más apoyo a la salud y el desarrollo para ayudar a detener el Ébola”, dijo Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial. El funcionario agregó que el costo económico del brote actual de los países afectados y el mundo “se pudo evitar con una prudente inversión para fortalecer los sistemas de salud“. Como hay dudas de que el brote pueda ser contenido para finales de año, el informe del BM se divide en dos partes. El reporte estima que el impacto económico podría superar los 9 mil millones dólares si la enfermedad se contiene rápidamente en los tres países más afectados, pero podría llegar a los 32 mil 600 millones si pasa mucho tiempo para contener el virus y si éste se extiende a los países vecinos.

La Organización Mundial de la Salud calcula que el Ébola ha matado a más de 3 mil 400 personas en África occidental y ha infectado a por lo menos el doble.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Cortándole el pico a los buitres

Mér, 08/10/2014 - 19:55
Joseph Stiglitz y Martin Guzman, Project Syndicate

En medio de la disputa entre la Argentina y los “fondos buitre” que son tenedores de los bonos emitidos por este país, ha surgido un amplio consenso relativo a la necesidad existente de tener mecanismos de reestructuración de la deuda soberana (MRDS). De lo contrario, el dictamen del juez federal estadounidense Thomas P. Griesa que ordena que Argentina pague a los buitres en su totalidad (después de que el 93% de los otros tenedores de bonos acordaron una reestructuración) dará rienda suelta a comportamientos oportunistas que sabotearán las reestructuraciones futuras.

Muy recientemente, la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA) recomendó nuevas cláusulas para los bonos de deuda pública. Aunque la propuesta de la ICMA deja sin resolver los cientos de miles de millones de bonos suscritos bajo las antiguas condiciones, el nuevo marco dice, en efecto, que la interpretación de Griesa estuvo ​​equivocada, y reconoce que mantener firme dicho dictamen haría que sea imposible llevar a cabo reestructuraciones.

Las cláusulas contractuales propuestas por la ICMA clarifican la cláusula pari passu que estaba en el corazón del confuso dictamen de Griesa. La intención de la cláusula – un componente estándar de los contratos de bonos soberanos – fue siempre asegurar que el país emisor trate a los tenedores de bonos de forma idéntica. Pero siempre se ha reconocido que los acreedores séniores – por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional – reciben un trato diferente.

Griesa no pareció captar el entendimiento común de la cláusula. Después de que Argentina entró en moratoria de su deuda soberana en el 2001, los fondos buitres compraron bonos en moratoria en el mercado secundario a una fracción de su valor nominal, y luego demandaron el pago completo de los mismos. Según la interpretación de pari passu de Griesa, si Argentina pagó los intereses que adeudaba a los acreedores que aceptaron la reestructuración, tenía que pagar a los buitres en forma completa – incluyendo todos los intereses vencidos y el capital.

El negocio de los buitres se hizo posible, en parte, por el litigio sobre la llamada defensa Champerty – que se basa en una doctrina británica del derecho consuetudinario de larga data, misma que más tarde fue adoptada por las legislaturas estatales de Estados Unidos; esta doctrina prohíbe la compra de una deuda con la intención de presentar una demanda. Argentina es simplemente la víctima más reciente en la larga batalla legal de los buitres por cambiar las reglas del juego con el fin de poder aprovecharse de los países pobres que tratan de reestructurar sus deudas.

En 1999, en Elliot Associates, LP v. Banco de la Nación y la República of Perú, el Segundo Tribunal del Circuito de Apelaciones determinó que la intención del demandante al comprar la deuda con descuento fue recibir la totalidad del pago o en caso contrario demandar. Entonces, el tribunal dictaminó que la intención de Elliot, porque era contingente, no cumplía con el requisito Champerty.

Aunque algunos otros tribunales aceptaron la estrecha lectura de la defensa Champerty por parte del Segundo Circuito, los buitres no estuvieron satisfechos y se fueron a la legislatura del Estado de Nueva York, misma que en el 2004 de manera efectiva eliminó la defensa Champerty con relación a cualquier compra de deuda superior a $500.000. La decisión es contradictoria a las formas de entendimiento de acuerdo a las cuales ya se habían emitido cientos de miles de millones de dólares de deuda.

Los inversores que adquieren deuda soberana en mora con grandes descuentos no deberían esperar repago en su totalidad; el descuento es una indicación de que el mercado no espera eso, y es sólo a través de litigios que uno podría esperar recibir cualquier suma que se acerque a dicho repago en su totalidad.

Un cambio importante en el marco jurídico, como lo es la eliminación de la defensa Champerty, es un cambio de facto en los “derechos de propiedad”, un cambio en el que los deudores pierden, y los acreedores– es decir los buitres – quienes compran los bonos con la intención de demandar si no se les paga lo que quieren, ganan. Por tanto, los buitres se enriquecieron injustamente, y esto ocurre por partida doble con la novela y la interpretación injustificada de la cláusula pari passu.

¿Serán las denominadas cláusulas de acción colectiva (CAC) – otro aspecto de la “reforma” ICMA dirigido a cortar el pico a los buitres – las que salven la situación? En muchos países, las CAC establecen que si, por ejemplo, dos tercios de los inversores aceptan la propuesta de reestructuración de una empresa (o de un país), los otros inversores están obligados a estar de acuerdo. Este mecanismo evita retenciones especulativas que se resistan al proceso de reestructuración y exijan un rescate. Sin embargo, no hay cláusulas CAC para deudas soberanas suscritas en muchas jurisdicciones, lo que hace que se deje el campo abierto para los buitres.

Es más, las cláusulas CAC no son la panacea. Si lo fuesen, no hubiese la necesidad de leyes nacionales de quiebra, que expliquen en detalle los temas relativos, por ejemplo, a la prioridad y el trato justo. Sin embargo, ningún gobierno ha determinado que las cláusulas CAC sean adecuadas para resolver reestructuraciones internas. Así que ¿por qué deberíamos pensar que ellas bastarían en el mundo mucho más complejo de las reestructuraciones de las deudas soberanas?

En particular, las CAC sufren del problema de la “agregación”. Si una CAC requiere, por decir, del 75% de los tenedores de cada clase de bonos, los buitres podrían comprar el 26% de una sola clase de bonos y bloquear todo el proceso de reestructuración. La reciente reestructuración de la deuda griega tuvo que enfrentarse a este problema.

El nuevo marco de la ICMA parece proporcionar una salida: la mayoría calificada se define por la aceptación del monto de capital total agregado de los títulos de deuda en circulación de todas las series afectadas. Las decisiones de la mayoría calificada serían vinculantes para todos los demás inversores.

Sin embargo, esto también plantea un problema: los acreedores más recientes, llamados también acreedores junior, podrían votar a favor de ser tratados de manera igualitaria cual si fuesen acreedores más antiguos o sénior. ¿Qué recursos tendrían los acreedores más antiguos en dicho caso? En el tribunal de quiebra, tendrían motivos para oponerse, y el juez tendría que ponderar los valores en su tenencia.

Estos asuntos son especialmente importantes en el contexto de reestructuraciones de deuda soberana, ya que quienes reclaman derechos sobre los recursos de un país incluyen no solo a los acreedores formales; otros también – por ejemplo, los pensionistas – podrían llegar a no ser pagados si los tenedores de bonos son pagados en su totalidad. El capítulo 9 del Código de Quiebras de Estados Unidos (que se aplica a las entidades públicas) reconoce estos derechos – a diferencia de Griesa y los buitres.

Hoy, la comunidad internacional se enfrenta a dos retos. Uno de ellos es hacer frente a los cientos de miles de millones de dólares de deuda suscrita bajo las antiguas cláusulas, dicha deuda que no puede ser reestructurada según el dictamen de Griesa. El segundo es decidir sobre las cláusulas que deberían imponerse en el futuro.

La comunidad inversora realizó una propuesta seria. Sin embargo, los cambios de esta magnitud deben estar basados en las discusiones entre los acreedores y los gobiernos deudores – y se necesita más que simplemente ajustar a las clausulas de los acuerdos. Una iniciativa en las Naciones Unidas para fomentar el establecimiento de MRDS está recibiendo el apoyo de prominentes economistas tanto del ámbito académico como del de la práctica profesional. Los esfuerzos a nivel mundial son buenos primeros pasos para remediar el daño a los mercados financieros internacionales que los tribunales estadounidenses han infligido. En aras de una economía mundial sana, los buitres deben ser disciplinados.

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Neoliberalismo en Ayotzinapa

Mér, 08/10/2014 - 16:08
Alejandro Nadal, La Jornada

Los crímenes en contra de los estudiantes normalistas rurales de Ayotzinapa tienen la huella de un modelo económico en el que los jóvenes campesinos y su cultura son redundantes. Es decir, no hay lugar para los jóvenes campesinos que aspiran a una vida digna y en libertad. La juventud de Ayotzinapa se ha rebelado y los poderes establecidos han respondido.

En realidad, más que un modelo económico (con su mezcla absurda de políticas económicas) deberíamos hablar de un estilo de vida en el que la solidaridad es despreciable. La razón es que bajo el neoliberalismo se lleva al extremo la idea de que la sociedad es un apéndice del mercado y que las relaciones mercantiles son la esencia de la naturaleza humana. En Ayotzinapa los jóvenes han manifestado su rechazo a esta forma de deshumanización.

En el neoliberalismo encontramos lo que Polanyi describe con claridad: en lugar de que las relaciones de mercado estén incrustadas en un marco de relaciones sociales, son las relaciones sociales las que se encuentran subordinadas al predominio de las leyes del mercado. Llevado todo esto al extremo en el neoliberalismo el resultado es que todas las instituciones sociales terminan siendo moldeadas para adaptarse a las necesidades del mercado.

Aquí encontramos el problema central de nuestro tiempo. En su lucha, los jóvenes de Ayotzinapa pugnan por mantener una escuela normal rural abierta. Es un instrumento de vida y de cambio social. Los gobiernos estatales y federal, así como la cúpula empresarial, han buscado por todos los medios satanizar y castigar a los estudiantes. Les parece que ceder en lo que piden los jóvenes es demasiado peligroso para su idea de orden social.

Y es que en el neoliberalismo, el sentido de la moral y la justicia debe reducirse al lenguaje de los contratos de negocios. El signo monetario de las ganancias y las pérdidas es lo único que importa. El mercado y el capital subordinan todo a su lógica, y los poderes no pueden permitir que alguien se atreva a desafiar ese orden de cosas. En Ayotzinapa los estudiantes han rechazado un mundo en el que la dignidad se mide en dinero.

El neoliberalismo lleva hasta sus últimas consecuencias la noción de que la sociedad no existe, como tampoco existen las clases sociales. Lo único que existe es un conglomerado de individuos, todos ellos egoístas: en ese conglomerado la ética de la solidaridad se reemplaza por la práctica del egoísmo en la perpetua búsqueda del triunfo personal. Y como el único y máximo espacio de interacción entre individuos es el mercado, las relaciones humanas son tasadas en términos monetarios y todo lo que no sea dinero es secundario o irrelevante.

Se dice sin cesar por los que alaban este sistema que en él los individuos son libres porque el Estado no restringe su conducta. Pero la realidad es que la libertad termina por irse a la basura en un mundo en el que lo único que importa es lo que puede ser cuantificado en dinero. O como dice Jack Nicholson en un diálogo del clásico film Easy Rider, es difícil ser libre cuando uno es comprado y vendido en el mercado.

Los estudiantes de Ayotzinapa saben todo esto y buscan una opción distinta. Desde el poder primero les impusieron la violencia del mercado y criminalizaron su protesta, pero los estudiantes no se rindieron. Hoy el poder les envía un proyecto de intimidación por el terror. Los estudiantes tampoco se han doblegado. La tensión y el peligro aumentan porque el poder no perdona esta afrenta.

La izquierda institucional lleva años entregada a los pactos y a la lógica de conseguir votos como fin supremo. Por eso es hoy copartícipe de este crimen. Es más, si algo ha demostrado la izquierda oficial es que no tiene ningún interés de promover la construcción de caminos de resistencia. Tampoco está interesada en abrir nuevos espacios de cultura, educación y reflexión que permitan a las clases oprimidas defenderse de la embestida neoliberal.

El desempeño de la izquierda oficial ha dejado una secuela de confusión sobre metas e instrumentos de lucha. Al final del día encontramos una buena dosis de desmoralización y de desmovilización. Es de esperarse que las luchas puntuales, como la de Ayotzinapa, se convertirán en puntos focales de reorganización política. Pero por el momento, no es exagerado afirmar que la izquierda institucional dejó al pueblo de México en un estado de indefensión frente a la agresión desde los poderes establecidos. Es trágico, pero lo que hoy existe como izquierda oficial en sus diversos tonos ha mostrado una vez más su incapacidad para recuperar la iniciativa y para abrir alternativas eficaces para la batalla política.

La lucha de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa tiene una historia y es la de todos nosotros. Es la lucha por convertirnos en actores de nuestra propia historia. Y eso es lo que el terror y la militarización de la represión en su contra busca quitarles. Por eso el asalto del que han sido víctimas es una agresión contra todos nosotros. Eso es lo que configura un crimen de Estado. ¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!

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El Banco Mundial advierte que América Latina se encuentra en "plena desaceleración"

Mér, 08/10/2014 - 07:00
La economía latinoamericana se encuentra "en plena desaceleración", con un crecimiento estimado de 1,2% para 2014 y 2,2% para 2015, lastrada por las recesiones de Argentina y Venezuela, y la baja expansión de Brasil, según ha indicado el economista jefe del Banco Mundial (BM), Augusto de la Torre. Para América Latina el crecimiento no volverá a los niveles de la década pasada de entre el 4% y el 5% anual, por lo que se anticipan dificultades y tensiones para mantener la senda de reducción de la pobreza extrema ey la incorporación de la población a la clase media, dos de los grandes logros sociales de la región.

Durante la presentación del informe del BM Desigualdad en una América Latina en bajo crecimiento, el funcionario ha subrayado que el frenazo regional se debe en gran medida a la situación en Venezuela y Argentina, que registran crecimientos negativos de -2,9% y -1,5%, respectivamente, y Brasil, que apenas se expandirá un 0,5%. Otros países de a región crecerán por encima del 4% este año: Panamá, Bolivia, Colombia, Ecuador, Nicaragua y Paraguay, confirmando que cada vez se ve mayor heterogeneidad en el desempeño económico de la región.

De la Torre tiñó su discurso de cierto optimismo al enmarcar esta ralentización en el contexto general de los mercados emergentes que han visto reducido su ritmo de crecimiento, dado el descenso de los precios de las materias primas y la menor demanda de China, destacando que por primera vez en la historia reciente, la región no seguirá un ciclo de bonanza y crisis del tipo que acostumbraba a generar un retroceso económico de muchos años, gracias especialmente a la mayor estabilidad macroeconómica.

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El FMI proyecta para América Latina el menor crecimiento desde el año 2009

Mér, 08/10/2014 - 00:00

El Fondo Monetario Internacional ha presentado sus Perspectivas de Crecimiento Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) en Washington, donde las economías latinoamericanas han sufrido importantes revisiones a la baja. De acuerdo a estas proyecciones, el crecimiento para América Latina y el Caribe caerá hasta el 1,3% en 2014, con una recuperación tenue el año que viene cuando alcanzará una expansión del 2,2%. Las proyecciones del FMI se han rebajado en un 0,7% para 2014 y en cuatro décimas para 2015, reflejando "factores externos" como una debilidad en las exportaciones y el deterioro en las divisas así como una variedad de restricciones generadas por las distintas políticas económicas internas.

Ante ese panorama, el FMI desaconsejó cualquier modificación en la política monetaria a largo plazo y advirtió de que no hay espacio para un mayor estímulo fiscal, "especialmente en los países con finanzas públicas débiles". Como en sus anteriores informes, el Fondo abogó por emprender "reformas estructurales centradas en crear las condiciones para una mayor productividad y gasto de capital" y afrontar "deficiencias en la educación, en la provisión de infraestructuras y en el entorno de negocios". "Sin reformas de ese tipo, el crecimiento podría seguir siendo decepcionante respecto a las altas expectativas que creó la pasada década, así como poner en riesgo los importantes avances sociales que ha logrado la región", alertó el organismo.

Las dos principales economías de la región, México y Brasil, siguen creciendo a velocidades dispares: la primera avanzará hasta el 2,4% en 2014 y hasta el 3,5% en 2015; mientras que el gigante sudamericano solo crecerá un 0,3% este año, y repuntará hasta el 1,4% el año siguiente. El escenario en Brasil se debe, según el FMI, a que "el aumento de crédito sigue ralentizándose", sumado a "la débil competitividad, la poca confianza empresarial y unas condiciones financieras más restringidas, con tasas de interés crecientes hasta abril de 2014".

Respecto a México, el FMI considera que está "recuperando el ritmo", pero "no lo suficientemente rápido como para compensar la debilidad que lo marcó al principio de 2014 y que estuvo motivada por una menor demanda externa y una actividad más lenta de lo esperado en el sector de la construcción". Sin embargo, cree que la economía se acelerará en 2015 gracias a "una recuperación más firme en Estados Unidos, un repunte en la actividad de la construcción a nivel nacional y los dividendos graduales de la reforma energética y de las telecomunicaciones que están en curso".

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El comercio de oro en China podría marcar el reinicio del sistema monetario internacional

Mar, 07/10/2014 - 01:00
El desarrollo del comercio del oro por China tiene el potencial de acercar e iniciar una reforma completa del sistema monetario internacional que acabaría con el dominio de las monedas tradicionales, de acuerdo al economista Jim Willie. La creación de la bolsa de oro de Shanghái –que es alternativa a la bolsa estadounidense Comex, usada para el comercio internacional de oro– representa el intento de China de obtener el control sobre el mercado del oro y acabar con la práctica de manipular el precio del metal a fin de proteger el dólar.

El control podría ser obtenido gracias a la creación de la infraestructura, que es una bolsa, y a poner el acento en la venta del oro físico en vez de instrumentos especulativos que no tienen que ver con las reservas físicas de oro. Desde 2012, la bolsa Comex permite finalizar las transacciones sin que el oro tenga que transportarse físicamente al nuevo propietario. Una vez que el nuevo propietario demandara ese oro y la entrega fallara se generaría una situación de miedo y los participantes del mercado huirían a una bolsa más segura, como la de Shanghái, que garantiza entregas físicas, indica Willie

Como consecuencia, todos los mecanismos especulativos utilizados en Comex para influir en el precio del oro desaparecerían, lo que llevaría al aumento del precio del oro hasta el doble del actual, o "precio real", según el citado experto. El efecto dominó provocaría la reevaluación de las monedas de reserva tradicionales y el caos financiero posterior exigiría un reinicio completo del sistema monetario del mundo, que podría volver al modelo del patrón oro. Varios expertos como Paul Craig Roberts ya advirtieron de esta posibilidad. Ciertos países como Rusia y China ya dedicaron esfuerzos a fortalecer sus posiciones ante una posible inestabilidad mientras EE.UU. apostó por atrasar el cambio por medio de guerras e intervenciones destinadas a debilitar a posibles rivales y proteger el modelo del petrodólar.

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Joseph Stiglitz: Los zombis de la austeridad europea

Dom, 05/10/2014 - 17:13
Si los hechos no encajan en la teoría, cambia la teoría”, dice el viejo adagio. Pero muy a menudo, es más fácil mantener la teoría y cambiar los hechos, o eso es lo que parece creer la canciller alemana Angela Merkel y otros líderes europeos partidarios de la austeridad. Aunque los hechos siguen mirándoles a la cara, ellos continúan negando la realidad.

La austeridad ha fracasado. Pero sus defensores están dispuestos a cantar victoria sobre la base de la evidencia más débil posible: la economía ya no se está hundiendo; por tanto, ¡la austeridad debe estar funcionando! Pero si ese es el punto de referencia, podríamos decir que saltar desde un acantilado es la mejor manera de bajar de una montaña; al fin y al cabo, ya se ha dejado de caer.

Sin embargo, todas las crisis llegan a su fin. El éxito o el fracaso, en consecuencia, no se debe medir por el hecho de que la recuperación se haya producido, sino por la rapidez con la que dicha recuperación se afiance y cuán extensos han sido los daños causados por la caída.

Visto en estos términos, la austeridad ha sido un desastre total y absoluto, desastre que se ha hecho cada vez más evidente a medida que las economías de la Unión Europea se enfrentan una vez más al estancamiento, —si es que no se enfrentan ya a la tercera recesión en siete años— con un desempleo que persiste en niveles récord y, en muchos países, con un PIB real per capita (ajustado según la inflación) en niveles que permanecen por debajo de los niveles anteriores a la crisis. Incluso en las economías que han funcionado mejor, como la de Alemania, el crecimiento desde la crisis de 2008 ha sido tan lento que en cualquier otra circunstancia sería clasificado como pobre.

Los países más afectados están en depresión. No hay otra palabra para describir economías como la española o la griega, donde casi una de cada cuatro personas —y más del 50% de los jóvenes— no puede encontrar trabajo. Decir que la medicina está funcionando porque la tasa de paro se ha reducido en un par de puntos porcentuales, o porque uno puede ver un atisbo de magro crecimiento, es similar a que un barbero medieval diga que una sangría está funcionando porque el paciente todavía no ha muerto.

Extrapolando el modesto crecimiento de Europa a partir del año 1980 en adelante, mis cálculos indican que en la actualidad los niveles de producción en la eurozona están más del 15% por debajo de donde hubiesen tenido que estar en caso de que no se hubiese producido la crisis financiera del año 2008. Eso implica una pérdida de aproximadamente 1,6 billones de dólares (1,3 billones de euros) solamente este año, y una pérdida acumulada de más de 6,5 billones de dólares (5,1 billones de euros). Aún más preocupante es el hecho de que la brecha se está ampliando, en vez de cerrarse (como sería de esperar después de una crisis, cuando el crecimiento suele típicamente ser más rápido de lo normal ya que la economía trata de ganar el terreno perdido).

En pocas palabras, la larga recesión está reduciendo el crecimiento potencial de Europa. Los jóvenes, que deberían estar acumulando habilidades, no lo están haciendo. Hay pruebas abrumadoras de que dichos jóvenes se enfrentan a la perspectiva de que los ingresos que alcancen durante su vida profesional serán significativamente menores a los que habrían obtenido si hubieran entrado en el mercado de trabajo en un periodo de pleno empleo.

Mientras tanto, Alemania está obligando a otros países a seguir políticas que debilitan sus economías —y sus democracias—. Cuando los ciudadanos votan en reiteradas ocasiones por un cambio de políticas —y pocas políticas les importan más a dichos ciudadanos que aquellas que afectan a su nivel de vida—, pero se les dice que estos asuntos se deciden en otra parte o que no tienen otra opción, tanto la democracia como la fe en el proyecto europeo se deterioran.

Francia votó a favor de un cambio de rumbo hace tres años. A pesar de ello, a los votantes se les ha dado otra dosis de austeridad proempresarial. Una de las propuestas más antiguas en economía es el multiplicador del presupuesto equilibrado: aumentar en sucesión los impuestos y el gasto público sirve para estimular la economía. Y cuando los impuestos se dirigen a gravar a los ricos y los gastos se dirigen a beneficiar a los pobres, ese multiplicador puede ser especialmente alto. Sin embargo, el llamado Gobierno socialista de Francia está bajando los impuestos de sociedades y reduciendo el gasto público, una receta que con casi toda seguridad va a debilitar la economía, pero que recibirá los parabienes de Alemania.

La esperanza es que los impuestos más bajos a las empresas estimularán la inversión. Esta idea es un auténtico disparate. Lo que está frenando la inversión (tanto en Estados Unidos como en Europa) es la falta de demanda, no los altos impuestos. En efecto, teniendo en cuenta que la mayor parte de la inversión se financia con deuda, y que los pagos de intereses son fiscalmente deducibles, el nivel de impuestos corporativos tiene poco efecto sobre la inversión.

Del mismo modo, se está alentando a que Italia acelere su proceso de privatizaciones. Pero el primer ministro Matteo Renzi tiene el sentido común de reconocer que la venta de los bienes nacionales a precio de saldo no tiene mucha razón de ser. Son las consideraciones a largo plazo, no las exigencias financieras a corto plazo, las que deberían determinar qué actividades se producen en el sector privado. La decisión debería basarse sobre de qué forma las actividades se llevan a cabo de manera más eficiente, sirviendo de la mejor manera a los intereses de la mayoría de los ciudadanos.

La privatización de las pensiones, por ejemplo, ha demostrado su alto coste en los países que han intentado el experimento. El sistema de atención sanitaria estadounidense, en su mayoría privado, es el menos eficiente del mundo. Estas son preguntas difíciles, pero es fácil demostrar que la venta de activos públicos a precios bajos no es una buena manera de mejorar la solidez financiera a largo plazo.

Todo el sufrimiento en Europa —infligido al servicio de un artificio hecho por el hombre, el euro— es aún más trágico por ser innecesario. A pesar de que se acumulan las pruebas de que la austeridad no funciona, Alemania y los otros halcones han redoblado su respaldo a dicha austeridad, apostando el futuro de Europa por una teoría desacreditada desde hace ya mucho tiempo. ¿Para qué seguir dándoles más pruebas de ese hecho a los economistas?
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Tomado de El PaísUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización