Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6195125
Actualizado: fai 13 horas 50 min

Origen y auge de las lumpenburguesías latinoamericanas

Xov, 05/05/2016 - 08:00
Jorge Beinstein, AlaiNet

A raíz de la llegada Mauricio Macri a la presidencia se desató en algunos círculos académicos argentinos la reflexión en torno del “modelo económico” que la derecha estaba intentando imponer. Se trató no solo de hurgar en los curriculum vitae de ministros, secretarios de estado y otros altos funcionarios sino sobre todo en la avalancha de decretos que desde el primer día de gobierno se precipitaron sobre el país. Buscarle coherencia estratégica a ese conjunto fue una tarea ardua que a cada paso chocaba con contradicciones que obligaban a desechar hipótesis sin que se pudiera llegar a un esquema mínimamente riguroso. La mayor de ellas fue probablemente la flagrante contradicción entre medidas que destruyen el mercado interno para favorecer a una supuesta ola exportadora evidentemente inviable ante el repliegue de la economía global, otra es la suba de las tasas de interés que comprime al consumo y a las inversiones a la espera de una ilusoria llegada de fondos provenientes de un sistema financiero internacional en crisis que lo único que puede brindar es el armado de bicicletas especulativas.

Algunos optaron por resolver el tema adoptando definiciones abstractas tan generales como poco operativas (“modelo favorable al gran capital”, “restauración neoliberal”, etc.), otros decidieron seguir el estudio pero cada vez que llegaban a una conclusión satisfactoria aparecía un nuevo hecho que les tiraba abajo el edificio intelectual construido y finalmente unos pocos, entre los que me encuentro, llegamos a la conclusión de que buscar una coherencia estratégica general en esas decisiones no era una tarea fácil pero tampoco difícil sino sencillamente imposible. La llegada de la derecha al gobierno no significa el reemplazo del modelo anterior (desarrollista, neokeynesiano o como se lo quiera calificar) por un nuevo modelo (elitista) de desarrollo, sino simplemente el inicio de un gigantesco saqueo donde cada banda de saqueadores obtiene el botín que puede obtener en el menor tiempo posible y luego de conseguido pugna por más a costa de las víctimas pero también si es necesario de sus competidores. La anunciada libertad del mercado no significó la instalación de un nuevo orden sino el despliegue de fuerzas entrópicas, el país burgués no realizó una reconversión elitista-exportadora sino que se sumergió en un gigantesco proceso destructivo.

Si estudiamos los objetivos económicos reales de otras derechas latinoamericanas como las de Venezuela, Ecuador o Brasil encontraremos similitudes sorprendentes con el caso argentino, incoherencias de todo tipo, autismos desenfrenados que ignoran el contexto global así como las consecuencias desestabilizadoras de sus acciones o “proyectos” generadores de destrucciones sociales desmesuradas y posibles efectos boomerang contra la propia derecha[1]. Es evidente que el cortoplacismo y la satisfacción de apetitos parciales dominan el escenario.

En la década de 1980 pero sobre todo en los años 1990 el discurso neoliberal desbordaba optimismo, el “fantasma comunista” había implotado y el planeta quedaba a disposición de la única superpotencia: los Estados Unidos, el libre mercado aparecía con su imagen triunfalista prometiendo prosperidad para todos. Como sabemos esa avalancha no era portadora de prosperidad sino de especulación financiera, mientras la tasas de crecimiento económico real global seguían descendiendo tendencialmente desde los años 1970 (y hasta la actualidad) la masa financiera comenzó a expandirse en progresión geométrica. Se estaban produciendo cambios de fondo en el sistema, mutaciones en sus principales protagonistas que obligaban a una reconceptualización. En el comando de la nave capitalista global comenzaban a ser desplazados los burgueses titulares de empresas productoras de objetos útiles, inútiles o abiertamente nocivos y su corte de ingenieros industriales, militares uniformados y políticos solemnes, y empezaban a asomar especuladores financieros, payasos y mercenarios despiadados, la criminalidad anterior medianamente estructurada comenzaba a ser remplazada por un sistema caótico mucho más letal. Se retiraba el productivismo keynesiano (heredero el viejo productivismo liberal) y comenzaba a instalarse el parasitismo neoliberal.

El concepto de lumpenburguesía Existen antecedentes de ese concepto, por ejemplo en Marx cuando describía a la monarquía orleanista de Francia (1830-1848) como un sistema bajo la dominación de la aristocracia financiera señalando que “en las cumbres de la sociedad burguesa se propagó el desenfreno por la satisfacción de los apetitos más malsanos y desordenados, que a cada paso chocaban con las mismas leyes de la burguesía , desenfreno en el que, por la ley natural, va a buscar su satisfacción la riqueza procedente del juego, desenfreno por el que el placer se convierte en crápula y en que confluyen el dinero, el lodo y la sangre. La aristocracia financiera, lo mismo en sus métodos de adquisición, que en sus placeres, no es más que el renacimiento del lumpenproletariado en las cumbres de la sociedad burguesa”[2]. La aristocracia financiera aparecía en ese enfoque claramente diferenciada de la burguesía industrial, clase explotadora insertada en el proceso productivo. Se trataba, según Marx, de un sector instalado en la cima de la sociedad que lograba enriquecerse “no mediante la producción sino mediante el escamoteo de la riqueza ajena ya creada”[3]. Ubiquemos dicha descripción en el contexto del siglo XIX europeo occidental marcado por el ascenso del capitalismo industrial donde esa aristocracia navegando entre la usura y el saqueo aparecía como una irrupción históricamente anómala destinada a ser desplazada tarde o temprano por el avance de la modernidad. Marx señalaba que hacia el final del ciclo orleanista “La burguesía industrial veía sus intereses en peligro, la pequeña burguesía estaba moralmente indignada, la imaginación popular se sublevaba. París estaba inundado de libelos. “La dinastía de los Rothschild”, “Los usureros, reyes de la época”, etc. en lo que se denunciaba y anatematizaba, con más o menos ingenio, la dominación de la aristocracia financiera” [4].

Resulta notable ver aparecer a los Rothschild como “usureros”, imagen claramente precapitalista, cuando en las décadas que siguieron y hasta la Primera Guerra Mundial simbolizaron al capitalismo más sofisticado y moderno. Karl Polanyi los idealizaba como pieza clave de la Haute Finance europea instrumento decisivo, según él, en el desarrollo equilibrado del capitalismo liberal, cumpliendo una función armonizadora poniéndose por encima de los nacionalismos, anudando compromisos y negocios que atravesaban las fronteras estatales calmando así la disputas interimperialistas. Describiendo a la Europa de las últimas décadas del siglo XIX Polanyi explicaba que: “los Rothschild no estaban sujetos a un gobierno; como una familia, incorporaban el principio abstracto del internacionalismo; su lealtad se entregaba a una firma, cuyo crédito se había convertido en la única conexión supranacional entre el gobierno político y el esfuerzo industrial en una economía mundial que crecía con rapidez”[5].

Lo que para Marx era una anomalía, un resto degenerado del pasado, para Polanyi era una pieza clave de la “Pax Europea”, del progreso liberal de Occidente quebrado en 1914. La permanencia de los Rothschild y de sus colegas banqueros durante todo el largo ciclo del despegue y consolidación industrial de Europa demostró que no se trataba de una anomalía sino de una componente parasitaria indisociable (aunque no hegemónica en ese ciclo) de la reproducción capitalista. Por otra parte el estallido de 1914 y lo que siguió desmintió la imagen de cúpula armonizadora, estableciendo acuerdos, negocios que imponían equilibrios. Sus refinamientos y su aspecto “pacificador” formaban parte de un doble juego peligroso pero muy rentable, por un lado alentaban de manera discreta toda clase de aventuras coloniales y ambiciones nacionalistas como por ejemplo las carreras armamentistas (y de inmediato pasaban la cuenta) y por otro las calmaban cuando amenazaban producir desastres, pero esa sucesión de excitantes y calmantes aplicadas a monstruos que absorbían drogas cada vez más fuertes terminó como tenía que terminar: con un gigantesco estallido bajo la forma de Primera Guerra Mundial.

El concepto de “lumpenburguesía” aparece por primera vez hacia fines de los años 1950 a través de algunos textos de “Ernest Germain” seudónimo empleado por Ernest Mandel haciendo referencia a la burguesía de Brasil que el autor consideraba una clase semicolonial, “atrasada”, no completamente “burguesa” (en el sentido moderno-occidental del término). Fue retomado más adelante, en los años 1960-1970 por André Gunder Frank generalizándolo a las burguesías latinoamericanas[6]. Tanto Mandel como Gunder Frank establecían la diferencia entre las burguesías centrales: estructuradas, imperialistas, tecnológicamente sofisticadas y las burguesías periféricas, subdesarrolladas, semicoloniales, caóticas, en fin: lumpenburguesas (burguesías degradadas).

Pero ese esquema empezó a ser desmentido por la realidad desde los años 1970 con la declinación del keynesianismo productivista y sus acompañantes reguladores e integradores. Se desató el proceso de transnacionalización y financierización del capitalismo global que desde comienzos de los años 1990 (con la implosión de la URSS y la aceleración del ingreso de China en la economía de mercado) adquirió un ritmo desenfrenado y una extensión planetaria. Mientras se desaceleraba la economía productiva crecía exponencialmente la especulación financiera, una de sus componentes principales, los productos financieros derivados equivalían a unas dos veces el Producto Bruto Mundial en el 2000 y representaban en 2008 unas 12 veces el Producto Bruto Mundial, por su parte la masa financiera global (derivados y otros papeles) equivalía en ese momento a una 20 veces el Producto Bruto Mundial. Hegemonía financiera apabullante que transformó completamente la naturaleza de la elites económicas del planeta, la desregulación (es decir la violación creciente de todas las normas), el cortoplacismo, las dinámicas depredadoras, fueron los comportamientos dominantes produciendo veloces concentraciones de ingresos tanto en los países centrales como en los periféricos, marginaciones sociales, deterioros institucionales (incluidas las crisis de representatividad).

Todo ello se ha agravado desde la crisis financiera de 2008 confirmando la existencia de una lumpenburguesía global dominante (resultado de la decadencia sistémica general) cuyos hábitos de especulación y saqueo enlazan con ascensos militaristas que potencian su irracionalidad, los Estados Unidos se encuentran en el centro de esa peligrosa fuga hacia adelante. Escalada militar en el Este de Europa, Medio Oriente y Asia del Este acompañada por claros síntomas de descontrol financiero donde por ejemplo el Deustche Bank acumula actualmente unos 75 billones de dólares en productos financieros derivados[7], papeles altamente volátiles que representaban en 2015 unas 22 veces el Producto Bruto Interno de Alemania y unas 4,6 veces el Producto Bruto Interno de toda la Unión Europea, del otro lado del Atlántico solo cinco grandes bancos norteamericanos (Citigroup, JP Morgan, Goldman Sachs, Bank of America y Morgan Stanley) acumulaban derivados por cerca de 250 billones de dólares[8], equivalentes a 3,4 veces veces el Producto Bruto Mundial o bien unas 14 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos. Imaginemos las consecuencias económicas globales del muy probable desplome de esa masa de papeles, mientras tanto los grandes lobos de Wall Street juegan alegremente al poker admirados por pequeñas aves carroñeras de la periferia deseosas de “abrirse al mundo” y participar del festín.

América Latina América Latina no ha quedado fuera de esa mutación de carácter global. Existe un consenso bastante amplio en cuanto a la configuración de las elites económicas latinoamericanas durante las dos primeras etapas de la “modernización” regional (es decir su integración plena al capitalismo) entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX: la agro-minera-exportadora con sus correspondientes “oligarquías” seguida por el llamado período (industrializante) de sustitución de importaciones con la emergencia de burguesías industriales locales. Especificidades nacionales de distinto tipo muestran casos que van desde la inexistencia de “segunda etapa” en pequeños países casi sin industrias hasta desarrollos industriales significativos como en Brasil, Argentina o México con burguesías y empresas estatales poderosas. Desde prolongaciones industriales de las viejas oligarquías hasta irrupciones de clases nuevas , advenedizos no completamente admitidos por las viejas elites hasta integraciones de negocios donde los viejos apellidos se mezclaban con los de los recién llegados.

En torno de los años 1960-1970 el proceso de industrialización fue siendo acorralado por la debilidad de los mercados internos y su dependencia tecnológica y de las divisas proporcionadas por las exportaciones primarias tradicionales, apabullado por un capitalismo global que impuso ajustes y destruyó o se apoderó de tejidos productivos locales. La transnacionalización y financierización globales se expresaron en la región como desarrollo del subdesarrollo, firmas occidentales que pasaron a dominar áreas industriales decisivas mientras bancos europeos y norteamericanos hacía lo propio con el sector financiero, al mismo tiempo se agudizaba la exclusión social urbana y rural. La llamada etapa de industrialización por sustitución de importaciones había significado el fortalecimiento del Estado y en varios casos importantes la “nacionalización” de una porción significativa de las elites dominantes con la emergencia de burguesías industriales nacionales inestables, pero eso comenzó a ser revertido desde los años 1960-1970 y el proceso de colonización se aceleró en los años 1990.

Lo que ahora constatamos son combinaciones entre asentamientos de empresas transnacionales dominantes en la banca, el comercio, los medios de comunicación, la industria, etc. rodeados por círculos multiformes de burgueses locales completamente transnacionalizados en sus niveles más altos rodeados a su vez por sectores intermedios de distinto peso. Los grupos locales se caracterizan por una dinámica de tipo “financiero” combinando a gran velocidad toda clase de negocios legales, semilegales o abiertamente ilegales, desde la industria o el agrobusiness hasta el narcotráfico pasando por operaciones especulativas o comerciales más o menos opacas. Es posible investigar a una gran empresa industrial mexicana, brasileña o argentina y descubrir lazos con negocios turbios, colocaciones en paraísos fiscales, etc. o a una importante cerealera realizando inversiones inmobiliarias en convergencia con blanqueos de fondos provenientes de una red-narco a su vez asociada a un gran grupo mediático. Las elites económicas latinoamericanas aparecen como una parte integrante de la lumpenburguesía global, son su sombra periférica, ni más ni menos degradada que sus paradigmas internacionales. Muy por debajo de todo ese universo sobreviven pequeños y medianos empresarios industriales, agrícolas o ganaderos que no forman parte de las elites pero que si consiguen ingresar al ascensor de la prosperidad inevitablemente son capturados por la cultura de los negocios confusos, si no lo hacen se estancan en el mejor de los casos o emprenden el camino del descenso.

Aunque cuando estudiamos a esas elites rápidamente descubrimos que su dinámica puramente “económica” solo existe en nuestra imaginación, un negocio inmobiliario de gran envergadura seguramente requiere conexiones judiciales, políticas, mediáticas, etc., por su parte para llegar a los niveles más altos de la mafia judicial es necesario disponer de buenas conexiones con círculos de negocios, políticos, mediáticos, etc. y ser exitoso en la carrera política requiere fondos y coberturas mediáticas y judiciales. En suma, se trata en la práctica de un complejo conjunto de articulaciones mafiosas, grupos de poder transectoriales vinculados a, más o menos subordinados a (o formando parte de) tramas extra-regionales a través de canales de diverso tipo: el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, un mega banco occidental, una red clandestina de negocios, alguna empresa industrial transnacional, etc.

A comienzos del siglo XX la elites latinoamericanas formaban parte de una división internacional del trabajo donde la periferia agropecuaria-minera exportadora se integraba de manera colonial a los capitalismos centrales industrializados, en aquellos tiempos Inglaterra era el polo dominante[9]. Luego llegó el siglo XX y su recorrido de crisis, guerras, revoluciones y contrarrevoluciones, keynesianismos, fascismos, socialismos… pero al final de ese siglo todo ese mundo quedaba enterrado, triunfaba el neoliberalismo y el capitalismo globalizado y cuando este entró en crisis en América Latina emergieron y se instalaron las experiencias progresistas que intentaron resolver las crisis de gobernabilidad con políticas de inclusión social a sistemas que eran más o menos reformados buscando hacerlos más productivos, menos sometidos a los Estados Unidos, más igualitarios y democráticos. Las elites dominantes se pusieron histéricas, aunque no habían sido seriamente desplazadas perdían posiciones de poder, se les escapaban de las manos negocios suculentos y su agresividad fue en aumento a medida que la crisis global dificultaba sus operaciones. Por su parte los Estados Unidos en retroceso geopolítico global acentuó sus presiones sobre la región intentando su recolonización. Al comenzar el año 2016 los progresismos han sido acorralados como en Brasil o Venezuela o derrocados como en Paraguay o Argentina, Obama se frota las manos y sus buitres se lanzan al ataque, los capriles y macris cantan victoria convencidos de que estamos retornando a la “normalidad” (colonial), pero no es así; en realidad estamos ingresando en una nueva etapa histórica de duración incierta marcada por una crisis deflacionaria global que se va agravando acompañada por señales alarmantes de guerra.

Las éĺites dominantes locales no son el sujeto de una nueva gobernabilidad sino el objeto de un proceso de decadencia que las desborda, peor aún esas lumpenburguesías aportan crisis a la crisis más allá de sus manipulaciones mediáticas que tratan de demostrar lo contrario, creen tener mucho poder pero no son más que instrumentos ciegos de un futuro sombrío. Aunque la declinación real del sistema abre la posibilidad de un renacimiento popular, seguramente difícil, doloroso, no escrito en manuales, ni siguiendo rutas bien pavimentadas y previsibles.
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Notas:
[1] Jorge Beinstein, "Serra contra o Mercosul: o auge das direitas loucas na América Latina" http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/Serra-contra-o-Mercosul-o-auge-das-direitas-loucas-na-America-Latina%0D%0A/6/15507
[2] Carlos Marx, “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850”, en Carlos Marx-Federico Engels, Obras Escogidas, Tomo I, páginas 128-129, Editorial Progreso, Moscú 1966.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Karl Polanyi, “The Great Transformation.The Political and Economic Origins of Our Time”, Bacon Press, Boston, Massachusetts, 2001.
[6] Andre Gunder Frank, “Lumpenburguesía: lumpendesarrollo”, Colección Cuadernos de América, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1970.
[7] Tyler Durden, "Is Deutsche Bank The Next Lehman?", Zero Hedge, http://www.zerohedge.com/news/2015-06-12/deutsche-bank-next-lehman
[8] Michael Snyder, "Financial Armageddon Approaches", INFOWARS, http://www.infowars.com/financial-armageddon-approaches-u-s-banks-have-247-trillion-dollars-of-exposure-to-derivatives/
[9] "La inversión de las naciones industriales, en especial de Inglaterra, fluyó hacia América Latina. Entre 1870 y 1913, el valor de las inversiones británicas aumentó de 85 millones de libras esterlinas a 757 millones, una multiplicación casi por nueve en cuatro décadas. Hacia 1913, los inversores británicos poseían aproximadamente dos tercios del total de la inversión extranjera". Skidmore, Thomas E. y Smith, Peter H., "Historia contemporánea de América Latina. América Latina en el siglo XX", Ed. Grijalbo. 4a. edición, España, 1996.

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Trump, el bufón peligroso que se le impuso a la cúpula republicana

Xov, 05/05/2016 - 03:10
David Brooks, La Jornada

El bufón peligroso conquistó al Partido Republicano y ahora es el presunto candidato presidencial, lo cual genera no solo preocupación entre las cúpulas políticas y económicas, sino mayor temor entre inmigrantes, musulmanes aquí y alrededor del mundo, y representará un mayor desafío para México ante sus amenazas de construir un muro como sus ataques contra el Tratado de Libre Comercio.

Donald Trump tiene el camino despejado para obtener la nominación de su partido después de que ayer su último contrincante, el gobernador de Ohio John Kasich, se retiró de la contienda. Antenoche, después de ganar las primarias en Indiana por un amplio margen, el senador Ted Cruz abandonó la batalla.

No puede ser, ¿cómo es posible que Trump logre imponerse en este país? es la reacción en boca de millones, incluyendo la cúpula de su propio partido, gran parte de la clase política estadounidense y los “expertos”. Hay consternación sobre cómo un multimillonario sin ninguna experiencia política, conocido más por su estrellato en un “reality show”, ex dueño del concurso Miss Universo, logró imponerse frente a la oposición de todo el establishment de su partido, las cúpulas económicas, y los grandes medios.

Muchos hoy se dedican a buscar la respuesta, ver hacia atrás, recordar cómo habían descartado sus posibilidades de llegar a este punto y en qué y cómo se equivocaron. Pero más que nada, la gran pregunta es, ¿y ahora qué?

Un amplio sector de la cúpula republicana había apostado todo en descarrilar a Trump durante meses, y su última jugada era evitar que alcanzara acumular los mil 237 delegados necesarios para obtener la nominación, y con ello provocar una “convención negociada” donde se lograría coronar a otro candidato.

Pero con sus últimos seis triunfos aplastantes en fila, incluyendo Indiana el martes, y el retiro de los últimos dos contrincantes, esa estrategia es mucho menos probable.

Ante ello, algunas partes del partido se están rindiendo y subordinando al nuevo rey. Otras figuras reconocidas del partido reiteran que “nunca, jamás, apoyarán a Trump, mientras algunos están tan repugnados que incluso están abiertamente hablando de apoyar desde ahora a la presunta candidata demócrata Hillary Clinton. Mark Salter, veterano estratega del senador republicano John McCain, expresó por Twitter ayer: “estoy con ella”. Varios más, desolados, afirman que el triunfo de Trump representa la destrucción de su partido.

Mientras tanto, agrupaciones inmigrantes suenan la alarma, organizaciones musulmanas denuncian que el mensaje de Trump ya ha provocado múltiples crímenes de odio y actos de intimidación contra musulmanes estadounidenses y extranjeros y grupos de derechos civiles y de la mujer reiteran sus mensajes de repudio.

Pero vale entender qué es lo que ha impulsado a Trump para llegar a este punto. Casi todos los analistas coinciden en que el nivel de desencanto, hasta ira, de las bases republicanas contra la cúpula política es mucho mayor de lo que se pensaba, y Trump fue el mejor posicionado para darle expresión como alguien que no se percibía como parte de esa cúpula y un no-político -y su atrevimiento de desenmascarar la corrupción del sistema electoral al no necesitar los fondos de intereses empresariales o de millonarios, ya que es un multimillonario, resonó entre una amplia parte de las bases.

A la vez, su mensaje económico populista -aparte de sus bárbaros comentarios sobre inmigrantes, musulmanes y mujeres- es algo que también resonó más de lo esperado. Dan Pfeiffer, ex asesor del presidente Barack Obama, comentó al Washington Post que Trump “tiene el mensaje reformista económico populista más puro, el mejor mensaje republicano que hemos visto en mucho tiempo - anti libre comercio, anti Wall Street, anti gran dinero en la política, eso es muy poderoso”, advierte.

En su discurso triunfal al ganar Indiana anoche, Trump hizo la referencia ya automática a la construcción del “muro hermoso” en la frontera con Mexico, y su promesa de poner a “America primero”. Pero también subrayó su mensaje económico, afirmando que Clinton sería una malísima presidente ya que no entiende el comercio, “su marido promulgó tal vez el peor acuerdo comercial en la historia del mundo. Se llama NAFTA.

He visto lo que ha hecho de primera mano, y ha sido una carnicería. Vamos a hacer que regresen esos empleos, y vamos a mantener esos empleos aquí”. En el pasado, ha prometido desmantelar este tipo de acuerdos comerciales, rompiendo con el consenso sobre libre comercio de la cúpula de ambos partidos.

El mensaje económico es parecido en general al del precandidato demócrata Bernie Sanders sobre cómo las políticas de la elite política han devastado a la clase media y los trabajadores y con ello el “sueño americano”, aunque no comparten las propuestas para reformarlo, El inesperado éxito de ambos, según algunos analistas, es fruto del desencanto y frustración popular después de más de tres décadas de políticas neoliberales promovidas por ambos partidos. Durante varios años, una mayoría ha opinado que el país procede “sobre un carril equivocado”.

Sin embargo, y a diferencia marcada con Sanders, Trump tiene el nivel más alto de desaprobación entre la opinión pública, con 7 de cada 10 estadunidenses percibiéndolo de manera negativa.

Por ello, a estas alturas muchos intentan consolarse con indicaciones de que Clinton como Sanders derrotarían fácilmente a Trump en las elecciones presidenciales generales en noviembre (de hecho, el socialista democrático le gana a Trump con una mayor ventaja que Hillary), y muchos aseguran que será muy difícil que Trump ocupe la Casa Blanca.

Pero lo mismo decían cuando arrancó su campaña hace 11 meses frente a otros 16 contendientes republicanos.

Por eso, el bufón ya no le da risa a nadie, y es más peligroso que nunca.

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Críticas en Alemania por el rescate a Grecia: el objetivo fue salvar a la banca europea

Mér, 04/05/2016 - 21:30

Jörg Rocholl, presidente del European School of Management and Technology, con sede en Berlín, sentencia tras analizar el destino de las ayudas concedidas a Grecia que "esos paquetes financieros han servido fundamentalmente para rescatar a los bancos europeos".

Las ayudas del primer y segundo rescate sumaron 215.900 millones de euros. Según los investigadores del ESMT sólo 9.700 millones fueron para reforzar el presupuesto público heleno. Es decir, de toda la ayuda prestada sólo el 5% fue ayuda directa para que Atenas pudiera seguir cumpliendo con sus gastos corrientes. El resto fue directo a pagar vencimientos de deuda e intereses.

Como recoge el diario alemán Handelsblatt, el informe del ESMT muestra que unos 87.000 millones se utilizaron para devolver deuda emitida en el pasado en manos de bancos europeos. Otros 52.300 millones de euros fueron para pagar los intereses de deuda que aún no había vencido y 37.300 millones fueron directos a recapitalizar a los bancos helenos.

Es cierto que para ser justos hay que explicar que los intereses y la 'renovación' de la deuda que vence suman una de las mayores partidas de gasto de los presupuestos de cualquier país. De modo, que con el rescate se ayudó a Grecia para que pudiese cumplir con sus obligaciones financieras. Lo cuestionable del asunto es que fueron los contribuyentes europeos los que financiaron ese programa de rescate, que a la postre benefició a los acreedores griegos: la banca europea.

Rocholl comenta que "los contribuyentes europeos rescataron a los inversores privados", evitando que Grecia impagase su deuda, un movimiento que no ha mejorado la economía griega, pero sí los balances de los bancos.

Marcel Fratzscher, director del German Institute for Economic Research (DIW por sus siglas en alemán), asegura que "Grecia estaría en una mejor situación ahora, si en 2010 se hubiera implementado una quita de la deuda griega, se hubiera evitado mucho sufrimiento para Grecia y para Europa en su conjunto", explica el economista alemán.

Ahora han sido los contribuyentes los que han sufrido las pérdidas. De los 37.300 millones que sirvieron para rescatar a los bancos griegos, la mayor parte se ha evaporado. Desde que se recapitalizaron estas entidades en 2013, los bancos han perdido alrededor del 98% de su valor en bolsa. Parece harto complicado que puedan devolver ni una mínima parte de esas ayudas.

El rescate de Grecia tal y como se ha efectuado podría no haber sido una decisión óptima. Quizá reconocer que la deuda pública helena era insostenible y reconocer una quita y reestructuración desde un principio hubiera sido menos doloroso. Aunque también es cierto que el camino tampoco hubiera sido sencillo, puesto que los costes de financiación tras anunciar una quita suelen ser muy elevado, por lo que Atenas hubiera tenido que ajustar también su presupuesto.
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Ver El cinismo del FMI en el caso de Grecia

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Raíces de la crisis y de la gran recesión

Mér, 04/05/2016 - 12:21
Alejandro Nadal, La Jornada

En un artículo reciente, el economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, Maurice Obstfeld, confiesa que el panorama económico global le parece difícil de entender. El funcionario examina las causas y efectos del colapso en los precios del petróleo y pregunta: ¿por qué los bajos precios del crudo no han sido un estímulo para la economía mundial? Su respuesta y análisis son evidencia de los limitados alcances de la teoría económica convencional para entender la crisis y la dinámica macroeconómica del capitalismo contemporáneo.

A partir de junio del 2014 el precio de petróleo sufrió una caída de más de 60 por ciento (unos 70 dólares estadounidenses). Pero en ese lapso se siguió frenando el crecimiento de las principales economías del planeta. Obstfeld señala que esa combinación (precios de crudo a la baja y estancamiento) ha confundido a los economistas del FMI.

En el pasado los cambios bruscos en el precio del crudo siempre han tenido efectos contracíclicos: cuando hay incrementos en esos precios, el crecimiento se frena y viceversa. Según Obstfeld los precios bajos debieran conducir a menores costos de producción y mayores niveles de actividad, mayor contratación de fuerza de trabajo y menor inflación. Lo que sucede es que los economistas del FMI se quedaron con las explicaciones superficiales de la estanflación, es decir, de la coexistencia de estancamiento con inflación, que marcó la década de los años 1970. La tesis estándar sobre aquél episodio es que los altos precios del crudo se tradujeron en altos costos de producción, reducción del nivel de actividad y altos precios para cubrir los costos crecientes.

Por eso los economistas del Fondo siempre han pensado que una reducción en el precio del principal insumo energético debería estar actuando como un poderoso estímulo económico. Y sin embargo la reducción de precio coincide con la actual fase de lento crecimiento. Pregunta Obstfeld: ¿cómo es eso posible?

La explicación la encuentra en el límite cero de la tasa de interés. Hoy los bancos centrales ya no pueden reducir más la tasa de interés (aunque Obstfeld prefiere ignorar el tema de la tasa de interés negativa) y la reducción en la inflación debido a la disminución de costos de producción tiene un efecto inesperado porque provoca un aumento en términos reales de la tasa de interés. Según Obstfeld eso comprime la inversión y la demanda y contrarresta el efecto de la disminución de costos. De manera simétrica, dice Obstfeld, el aumento de precios del petróleo podría tener un efecto expansivo al reducir la tasa real de interés.

En pocas palabras, para los economistas del FMI el nuevo villano es el límite cero de la tasa de interés. Esto estaría provocando el efecto perverso de que el descenso en los precios de crudo no actúa como un estímulo para la actividad económica. Y si los bajos precios de petróleo persisten podríamos ver un tsunami de quiebras en las empresas petroleras que apostaron a que los precios altos se mantendrían por largo tiempo, lo que podría dislocar todavía más al sector financiero. Obstfeld concluye que se necesita un apoyo a la demanda (vía la política fiscal), además de introducir más reformas estructurales (el tema de siempre en el FMI).

Son muchos los economistas que insisten hoy en las dificultades que entraña el límite cero de la tasa de interés. Lo cierto es que después de siete años de tasas de interés cercanas a ese límite la economía mundial no sólo no puede recuperarse de la crisis, sino que parece querer instalarse en un estancamiento secular. Como dice Thomas Palley, ahora resulta que el problema de las economías capitalistas es el del límite cero de la tasa de interés, como si todos los problemas estructurales del capitalismo no tuvieran nada que ver con el estancamiento.

En realidad, esta discusión ignora un punto fundamental: las economías capitalistas caminan por un sendero de contracción inexorable de su ritmo de crecimiento desde hace ya varias décadas. Esto es algo que se puede comprobar fácilmente con cualquier serie de datos. Lo más importante es que este proceso ha venido acompañado de una tendencia a la baja en las tasas de rentabilidad sobre el capital invertido. Los estudios de Michael Roberts, Andrew Kliman y Peter Jones, por ejemplo, revelan que la tasa de ganancia (calculada a costos históricos) pasó de 45 por ciento, su nivel más alto en 1948, a 32 por ciento en 2011. Esta tendencia histórica a la baja ha tenido un efecto importante sobre la inversión porque en una economía capitalista el factor determinante clave de la inversión es la rentabilidad. Y esto es lo que explica la tendencia inexorable hacia el estancamiento.

Desde esta perspectiva, ni la inestabilidad financiera, ni la desigualdad o el subconsumo son lo que explica la crisis de 2008. Y si bien la deflación y la austeridad son factores importantes detrás de la extensión de la gran recesión, la crisis y su profundidad se explican por las contradicciones intrínsecas del capitalismo. Sin duda el régimen neoliberal ha intensificado algunas de estas contradicciones, pero las raíces de la crisis son más profundas.

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El silencio cómplice de Obama y Hillary en Brasil

Mér, 04/05/2016 - 08:00
Emir Sader, Público

Nunca Estados Unidos ha estado tan aislado en el continente como en este siglo. Desde que Lula fue elegido presidente de Brasil en 2002, la política exterior del país, liderada por Celso Amorim, frenó la firma del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) e inició un proceso de consolidación y expansión de los proyectos de integración regional que terminarían por aislar —como nunca antes— a Estados Unidos en América Latina.

Por su parte, la elección de Néstor Kirchner en Argentina en 2003 permitió que los dos gobiernos más importantes de América del Sur constituyeran un eje alrededor del cual se fortaleció el Mercosur, se fundó Unasur, el Consejo Sudamericano de Defensa, y así hasta llegar a la Celac, que hizo por primera vez realidad la doctrina Monroe en América Latina.

Frente a esta realidad, los sucesivos gobiernos de EEUU han tratado de incentivar —sin gran éxito— polos alternativos, como por ejemplo la Alianza para el Pacífico, centrada en México, Perú y otros gobiernos neoliberales del continente. Sin embargo, después de intentar erigir a México como alternativa neoliberal en la región, ha visto fracasar rápidamente el gobierno de Peña Nieto. Algo similar a lo sucedido con el gobierno de Sebastián Piñera en Chile.

Mientras tanto, EEUU ha seguido actuando en todos los márgenes posibles, propiciando golpes blancos en Honduras y Paraguay. En el caso de Honduras, sin ir más lejos, el rol de Hillary Clinton fue al parecer decisivo. Así al menos se infiere de las acusaciones que la candidata ha recibido en los debates de las primarias demócratas, acusaciones que ella misma ha admitido confirmando su participación en el golpe.

Pese a su aislamiento en el continente, EEUU hacía lo posible por convivir con los diferentes gobiernos brasileños. Obama se valía de su buen talante para exaltar a Lula llamándole “the guy”, en cambio, se la vio con Dilma a la hora de justificar las escuchas ilegales en el gobierno de Brasil. Hillary visitó a Dilma supuestamente con la intención de aprender de las experiencias de éxito en materia de políticas sociales puestas en marcha en Brasil, pese a que más bien se trataba de darle un barniz progresista a su campaña, que necesitaba consolidar su apoyo entre la comunidad negra y los latinos con el fin de triunfar en las primarias.

La inesperada elección de Mauricio Macri abrió las puertas al sueño norteamericano para romper el eje de integración entre los gobiernos de Brasil y Argentina. Después de negarse a intervenir para evitar el absurdo de la acción arbitraria de un juez norteamericano en favor de los fondos buitres, Obama corrió a visitar al nuevo presidente argentino para expresar la complacencia de EEUU para con el nuevo rumbo económico de Argentina y su disposición de abrir una nueva fase en las relaciones entre los dos países.

Frente al golpe blanco en curso en Brasil, el silencio, tanto del presidente norteamericano como de la favorita para sucederlo, es ensordecedor. Mientras pretende aparecer como defensor de la democracia frente a regímenes como los de Venezuela y Cuba, cuando se esboza el golpe blanco más importante que se ha vivido hasta la fecha en el continente, tanto Obama como Hillary no logran esconder que su silencio es la señal que evidencia que ha habido un intento de sacar al PT del gobierno por la vía de un golpe.

El sueño de reconstituir un eje neoliberal en el corazón de América del Sur, tal y como había existido durante los gobiernos de Cardoso y Menem, parece hacerse realidad, aun de una forma hipotética, muy precaria y de corta duración en Brasil. Sería el punto de apoyo para aislar y tratar de derrotar los gobiernos con que los EEUU siempre se han incomodado más en la región –los de Venezuela, Bolivia y Ecuador—.

Una complicidad de escándalos con los golpistas demuestra cómo el Imperio siempre supo que la política del gobierno brasileño es esencial para la resistencia a su dominación de la región. El prestigio de EEUU en el continente está definitivamente mancillado, a lo que habría que añadir la decadencia económica norteamericana que no le permite ya competir frente a los grandes acuerdos de China y Rusia en toda la región. La política imperial norteamericana nunca ha dejado de embarcarse en las aventuras golpistas de la región, tal y como evidencia el vergonzoso silencio actual de Obama y Hillary.

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El cinismo del FMI en el caso de Grecia

Mar, 03/05/2016 - 21:30

Vicenç Navarro, Público

En agosto del pasado año 2015, y después de ocho meses de negociaciones entre el gobierno griego de Syriza y la Troika (el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea), el gobierno griego aceptó el rescate de 86.000 millones de euros, imponiendo medidas de enorme austeridad.

Hay que aclarar inmediatamente que los 86.000 millones de euros no eran para ayudar a Grecia, aunque predeciblemente se ofrecieron a Grecia bajo esta falsa pretensión de ayudarla. Estos 86.000 millones eran para pagar los intereses de la deuda pública griega, propiedad del FMI, de los bancos europeos y de los Estados europeos (incluido el español), que habían comprado tal deuda durante los años 2012, 2011 y antes. Y la Troika, para que le fueran devueltos por parte de Grecia estos 86.000 millones de euros, exigió del gobierno Syriza hacer unos enormes recortes de gasto público para conseguir el dinero con el que pagar el mal llamado rescate. Estas medidas incluyeron recortes en las pensiones, así como un incremento de los impuestos (sobre todo a las rentas inferiores, pues la Troika exigía que en lugar de subir los impuestos de los ricos se ampliara la base impositiva, lo cual quería decir, en lenguaje plano, que las rentas inferiores que no pagaban impuestos, los pagarían ahora).

También exigía un descenso de los salarios y más recortes de los servicios y el empleo públicos, además de vender las propiedades públicas, como aeropuertos, centros portuarios, compañías de electricidad y un largo etcétera. Exigía, además, que el déficit público del Estado se eliminara, pasando a tener un superávit equivalente a un 3,5% del PIB en 2018.

El gobierno Syriza intentó cumplir con estas exigencias. Su presidente, Alexis Tsipras, ha indicado que la expansión del gravamen impositivo significará un crecimiento de los ingresos al Estado equivalente a un 1% del PIB. Y las reformas de las pensiones, con recortes notables, también supondrán un aumento de ingresos de aproximadamente otro 1,5% del PIB. Y, como era fácil de predecir, tales recortes han creado un auténtico desastre. Una vez más, el sueño neoliberal se ha transformado en la pesadilla de las clases populares en Grecia. En lugar de ayudar a que la economía griega se recuperara, la ha derribado todavía más, lo cual era extraordinariamente predecible. Las medidas de austeridad han conducido al austericidio. Una exposición detallada de ello aparece en el excelente libro de Mark Weisbrot, uno de los economistas más lúcidos en el mundo occidental, cuyo reciente volumen se titula Fracaso. Lo que los “expertos” no entendieron de la economía global (publicado por Akal), y que les aseguro será ignorado por las páginas económicas de los mayores rotativos y por la prensa económica. La evidencia que Mark Weisbrot presenta es abrumadora. El problema económico mayor que tiene Grecia, y la Eurozona, es la falta de demanda. Y los dramáticos recortes de gasto público en tal país redujeron todavía más esta escasa demanda. Grecia nunca se recuperará, y el superávit del 3,5% del PIB (una cifra absurda y claramente inalcanzable) nunca se alcanzará. Y, mientras, el Estado continúa en déficit público. Y siguiendo el dogma neoliberal, la Troika continúa insistiendo en que haya más y más recortes.

Los papeles de WikiLeaks: el cinismo del FMI WikiLeaks acaba de publicar la conversación, que era supuestamente secreta, entre oficiales del FMI en sus sedes de Washington y Europa. Y, como era también predecible, refleja el cinismo de tales personajes. A pesar del claro deterioro de la economía griega, del cual son plenamente conscientes (resultado, como he dicho en el párrafo anterior, del colapso de su demanda domestica, como consecuencia del descenso de los salarios y de los recortes del gasto público), los personajes del FMI insisten en que el gobierno griego tiene que continuar y expandir las medidas neoliberales. Pero, conscientes de la impopularidad de estas medidas, tales personajes concluían que para que el gobierno griego continuara con los recortes y las bajadas de salarios había que aumentar la presión sobre el gobierno Tsipras para que aceptara continuar con las medidas de mayor austeridad.

En la conversación, tales personales se quejaban de que la Comisión Europea no estaba cooperando con la mano dura que estaba proponiendo el FMI y, para colmo, la Comisión estaba incluso explorando la posibilidad de que hubiera un recorte en los intereses de la deuda pública griega para facilitar el pago de tales intereses por parte del Estado griego. El FMI insistía en que, por el contrario, se debía obligar al gobierno Syriza a que hiciera estos cambios en la línea de mayor austeridad antes del mes de julio de 2016, por dos razones. Una es que –de seguir las cosas como estaban- Grecia no podría pagar los intereses de su deuda pública antes de esta fecha, y ello coincidiría con otro evento, con el que el FMI estaba súper preocupado: el referéndum del 23 de junio de este año en que la población del Reino Unido decidirá si se va o se queda en la Unión Europea. Si Grecia no pagara la cuota de intereses que le toca en aquella fecha y el Reino Unido votara salirse de la UE, habría una demanda de que Grecia también saliera de la Unión Europea, lo cual el FMI valora como muy negativo. De ahí la urgencia que los personajes del FMI veían en que se llegara a un acuerdo con el gobierno griego antes de la fecha fatídica del 23 de junio. Ni que decir tiene que el Sr. Wolfgang Schäuble, Ministro de Finanzas del gobierno alemán, estaba muy en contra de la reducción de los intereses de la deuda pública griega que la Comisión Europea estaba sugiriendo, y exigía que se obedeciera al FMI y que fuera esta institución la que designara y supervisara el rescate griego de su deuda.

Puesto que WikiLeaks distribuyó las conversaciones de tales oficiales del FMI, esta institución no puede negar el contenido de su plan para presionar a Grecia, que es de una dureza y de un cinismo extremo. Es obvio que lo que le interesa más y preocupa más al FMI no es Grecia, sino que se pague la deuda pública a sus acreedores, sin más. Que con ello destruyan a Grecia, parece que les importa un comino. Así de claro.

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The Economist advierte : “¡Los beneficios son demasiado elevados!”

Lun, 02/05/2016 - 19:40
No somos nosotros ni el gobierno quienes viven por encima de sus posibilidades, son los ultrarricos. Generar los megabeneficios de las grandes empresas no es sostenible ni social ni económicamente. El analista político Marc Vandepitte nos explica por qué y esboza cómo invertir la tendencia. "Es una guerra de clases, y es mi clase la que está ganando”
Warren Buffett (1) Es la cantinela de los últimos años: vivimos por encima de nuestras posibilidades, hemos creado agujeros que ahora hay que rellenar, no hay dinero para proyectos sociales, etc, etc. Para que la economía se vuelva a poner en marcha y crear empleo las empresas tienen que recibir más oxígeno, hay que reducir el Estado y la seguridad social. Por consiguiente, es necesario un “tax shift” [reforma fiscal] a beneficio de las empresas. Puede que temporalmente sea una carga pesada pero, según este razonamiento, si mejora la vida económica, a fin de cuentas nos beneficiaremos todos. Esta es la cantinela con la que nos bombardean los políticos y los laboratorios de ideas de derecha.

No es más que una enorme mentira, la realidad es lo contrario de lo que defienden. Actualmente a las empresas y, más precisamente, a las grandes empresas, no les falta oxigeno, más bien todo lo contrario, tienen demasiado. Sus beneficios nunca han sido tan altos como ahora. Durante el último cuarto de siglo la tasa de ganancia (2) de las empresas en Estados Unidos pasó del 9 % al 16 %. En ese mismo periodo de tiempo se duplicó su parte de riqueza nacional.(3) La tendencia es similar en Europa y Japón (4)

Una baza surrealista Según The Economist, sin duda el periódico más influyente del mundo y portavoz de la élite económica, los beneficios de los grandes negocios hoy son “anormalmente altos”, incluso “demasiado elevados para ser buenos” (5) En una economía sana la mayor parte de los beneficios van a nuevas inversiones, competencia obliga. Pero los actuales “megabeneficios” son tan importantes que las empresas no saben qué hacer con ellos. En 2015 el conjunto de las empresas estadounidenses obtuvieron unos beneficios récord de más de 1.600.000 millones de dólares, mientras que solo invirtieron 500.000 millones de dólares (6) Por consiguiente, el año pasado solo en Estados Unidos había un “excedente” de capital de más de 1.000.000 millones de dólares. A escala mundial se calcula que este excedente de capital es de 7.000.000 millones de dólares (7)

Para que se hagan una idea, esta cantidad equivale a los ingresos anuales totales de América del Sur y de África. También equivale a cincuenta veces la ayuda mundial al desarrollo. Este capital durmiente, junto con el dinero negro, es el que se oculta en Panamá y en otros paraísos fiscales. Esta cantidad descomunal nos permitiría crear decenas de millones de empleos, introducir la semana de 30 horas manteniendo el salario, aumentar los subsidios por encima del nivel de pobreza, etc.

Proporcionalmente, en el caso de Bélgica el excedente de capital equivaldría a unos 100.000 millones de euros. Una cantidad fabulosa con la que nuestros ultrarricos no saben qué hacer. Es treinta veces el agujero del presupuesto, que se querría recuperar a expensas de la población trabajadora. En España el excedente de capital equivaldría a 260.000 millones de euros, es decir, cuatro veces el plan de austeridad de Rajoy de 2012.

Por una parte cada vez se exprime más a las personas corrientes, mientras que en el otro extremo la oligarquía acumula unas fortunas a las que no da ningún uso, ¡es surrealista! ¿No hay dinero para las pensiones, la seguridad social, la enseñanza o la sanidad? La verdad es lo contrario, hay dinero a punta pala, pero se le quita a la población trabajadora y lo acapara la capa de los ultrarricos.

Las causas Grosso modo, hay tres razones para este fenómeno de los megabeneficios. En primer lugar, la tasa impositiva de las empresas se revisa sistemáticamente a la baja, a lo que hay que añadir unos regímenes fiscales preferenciales para las empresas más grandes. En 1990 la tasa impositiva en Estados Unidos se elevaba al 35%, hoy es solo del 20% (8). En Europa y Japón el descenso es aún más importante (9). En todas partes se alzan voces para bajar aún más esta tasa impositiva. Junto a esto tenemos la evasión y fraude fiscal que ahora conocemos vía los Offshore Leaks, Luxleaks, Swissleaks y otros Panama Papers. (10)

Segunda razón: la moderación salarial. En los últimos quince años los ingresos medios de los hogares estadounidenses ha bajado un 7% (11). En Europa la parte de los salarios en el PNB pasaba en ese mismo periodo del 62% al 58% (12). Salarios y beneficios son vasos comunicantes: cuanto más bajos son los salarios, más elevados son los beneficios y a la inversa (13).

La tercera causa es la formación de monopolios. Actualmente 147 superempresas controlan el 40% de la economía mundial y 737 “integradores sistema” controlan hasta el 80% de ella (14). Los integradores sistema son megaempresas que controlan el conjunto de la cadena de producción. Tienen una marca dominante, controlan la investigación y desarrollo, imponen los precios a las demás. Entorno a ellas organizan a una serie de empresas de subcontratación completamente subordinadas a sus intereses (15). Muchas ramas sectoriales evolucionan cada vez más hacia un mercado tipo “winner-takes-all” (el ganador se lo lleva todo), que permite a las empresas en cuestión cosechar megabeneficios (16). Estos beneficios les permiten comprar las subcontratas o a la competencia, lo que aumenta aún más el grado de concentración y el círculo se cierra.

La solución El semanario ultraliberal The Economist apenas se preocupa por los dueños de los capitales, que ganan fortunas a costa de los trabajadores. Pero en este momento la cultura de la depredación ha ido tan lejos, según el semanario, que la oligarquía económica y política corre peligro de perder su legitimidad. Se deduce, por ejemplo, de los buenos resultados obtenidos por Donald Trump y Bernie Sanders en las primarias presidenciales de Estados Unidos. Pero también en varios países europeos la cantidad de los votos de protesta llega a un nivel alarmante. Además, estos megabeneficios pueden llevarnos a una larga recesión. Unos capitales durmientes son poco beneficiosos para el crecimiento económico. El enfoque monetario vía unas tasas de interés bajas y unas inyecciones masivas de liquidez en los mercados financieros apenas han producido efecto y ya ha llegado a su límite. Se impone un enfoque diferente. (17)

Algunas personas proponen simplemente hacer trabajar más la máquina de imprimir billetes y dar a cada ciudadano varios millones de euros o de dólares. Así se acabaría con la espiral descendente de la deflación y la demanda económica se relanzaría con fuerza (18) Esto va totalmente en contra de la actual política de austeridad que nos imponen todas las elites políticas. El problema que plantea este tipo de remedio es que es desfavorable a los mercados financieros y que debe ser administrado por el Banco Central, que trabaja precisamente para las elites financieras.

Para atacar la enfermedad de frente se necesitan al menos cuatro elementos:

1. Para reanimar el inmenso capital durmiente hoy en día hay que gravar a los millonarios. Los ingresos de esta tasa permitirán lanzar un Plan Marshall económico y social que dinamizará la economía y aliviará problemas sociales.

2. Para evitar que en el futuro se creen megabeneficios se deben aumentar las tasas impositivas del capital y de forma draconiana. Según los cálculos, la tasa impositiva ideal para los ingresos muy grandes es de aproximadamente el 80% (19). Hay que prohibir inmediatamente regímenes de favor como los “rulings” (20) o los intereses nocionales (21). Habría que luchar seriamente contra la evasión y fraude fiscales. Para ello es indispensable un catastro de las fortunas.

3. Otra manera de prevenir los beneficios excesivos es aumentar la masa salarial. Para poder volver a unos beneficios “normales” (22), la masa salarial actual debe aumentar al menos un 5%. En el futuro la masa salarial deberá crecer proporcionalmente tanto a la duración de la vida como al aumento de la productividad.

4. Finalmente, solo acabando con la omnipotencia de estas megaempresas e “integradores sistema” es posible una solución estructural y duradera. Se quiera o no, con ello se toca el corazón mismo de nuestro sistema de acumulación.

Primavera social Las actuales oligarquías políticas occidentales no están dispuestas a considerar siquiera semejantes propuestas. Esporádicamente protestan aquí o allá contra la cultura de la depredación del 1% de los más ricos, pero en general solo es simbólico. En realidad, bailan al son de la alta sociedad. Si no lo hacen, es a ellas a quienes se chantajea, como ocurrió en Grecia el año pasado.

Habrá que instaurar otras relaciones de fuerza construidas desde abajo. En este sentido vemos signos prometedores: los movimientos en torno a Bernie Sanders, Podemos, Nuit Debout, … En tanto que principales organizaciones de la población trabajadora, los sindicatos desempeñarán un papel insustituible en la elaboración de estas relaciones de fuerza. Por consiguiente, no es casual si hoy son el blanco de los ataques.
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Notas:

1. http://www.washingtonpost.com/blogs/plum-line/post/theres-been-class-warfare-for-the-last-20-years-and-my-class-has-won/2011/03/03/gIQApaFbAL_blog.html
2. La tasa de ganancia es la relación entre la plusvalía y el capital invertido (después de deducir los impuestos).
3. ‘Too much of a good thing’, The Economist , 26 de marzo de 2016, p. 21-4, http://www.economist.com/news/briefing/21695385-profits-are-too-high-america-needs-giant-dose-competition-too-much-good-thing ; ‘Corporate Profits Grow and Wages Slide’, New York Times, 4 de abril de 2014, http://www.nytimes.com/2014/04/05/business/economy/corporate-profits-grow-ever-larger-as-slice-of-economy-as-wages-slide.html.
4. Entre 1980 y 2013 los beneficios de las 28.000 empresas principales pasaron del 7,6 % a casi el 10 % del producto mundial. Financial Times , 5 de enero de 2016, p.9; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/38587178-9824-11e5-95c7-d47aa298f769.html
5. The Economist, art. cit.
6. Se trata respectivamente de 1.640.000 millones de dólares y de 536.000 millones de dólares. https://research.stlouisfed.org/fred2/series/CP ;https://research.stlouisfed.org/fred2/series/W790RC1A027NBEA.
7. ‘Global firms sitting on $7 trillion war chest’, The Telegraph, 14 de agosto de 2014, http://www.telegraph.co.uk/finance/11038180/Global-firms-sitting-on-7-trillion-war-chest.html.
8. ‘Corporate Profits Grow and Wages Slide’, art. Cit.
9. http://taxfoundation.org/article/oecd-corporate-income-tax-rates-1981-2012.
10. Goeman E., ‘Tussen Luxleaks, offshoreleaks, Swissleaks en Panamapapers: Er is niets veranderd. Niets.’, http://www.dewereldmorgen.be/artikel/2016/04/12/tussen-luxleaks-offshoreleaks-swissleaks-en-panamapapers-er-is-niets-veranderd-niets.
11. https://research.stlouisfed.org/fred2/series/MEHOINUSA672N.
12. http://www.robert-schuman.eu/fr/questions-d-europe/0289-les-couts-salariaux-au-sein-de-la-zone-euro-une-relecture-des-divergences-de-competitivite-et ;https://www.nbb.be/doc/ts/indexation/annex13.pdf.

13. Fuente de los gráficos: ‘Corporate Profits Grow and Wages Slide’, art. cit.
14. http://arxiv.org/PS_cache/arxiv/pdf/1107/1107.5728v2.pdf; cf. http://www.forbes.com/sites/bruceupbin/2011/10/22/the-147-companies-that-control-everything/. Hoy en día de 5 a 10 empresas controlan más de la mitad del mercado mundial en sectores clave con la industria aeronáutica, la industria del automóvil, la informática, el equipamiento eléctrico, etc. Pero el sistema monopolístico también ha aumentado enormemente en otros sectores. Nolan P., Is China buying the world? , Cambridge 2012, http://digamo.free.fr/nolan122.pdf, pp. 18-20.
15. Nolan P., op. cit., pp. 16-7.
16. Financial Times, 16 de agosto de 2013, p. 7; http://www.ft.com/intl/cms/s/0/4dc7ab46-0424-11e3-a8d6-00144feab7de.html#axzz2efkXFsZ
17. ‘Fighting the next recession’, The Economist, 20 de febrero de 2016, p. 14-7; http://www.economist.com/news/briefing/21693205-policymakers-rich-economies-need-consider-some-radical-approaches-tackling-next.
18. Münchau del Financial Times lo presenta de la siguiente manera: “Un lanzamiento de [dinero desde un] helicóptero significa que el Banco Central Europeo imprimiría y distribuiría el dinero directamente a los ciudadanos. Si distribuyera, por ejemplo, 3.000.000 millones de euros o aproximadamente 10.000 € por ciudadano en cinco años, eso se ocuparía del problema de la inflación. Dinamizaría instantáneamente la demanda y aumentaría la inversión porque los proveedores habrían aumentado su capacidad de satisfacer este suplemento de demanda. Esta política pasaría por encima de los gobiernos y del sector financiero. Los mercados financieros la odirían, no les reportaría nada, pero, ¿a quién le importa?”, Financial Times , 7 de marzo de 2016 p.9, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/71fb848e-e210-11e5-8d9b-e88a2a889797.html. – Véase también http://www.investigaction.net/the-economist-met-en-garde-les-profits-sont-bien-trop-eleves/#sthash.oWeYPRO8.dpuf
19. ‘A True Progressivism’, The Economist, Special Report on World economy, 13 de octubre de 2012, p. 26; http://www.economist.com/node/21564410. Cfr. Piketty T., Saez E. & Stantcheva S., ‘Taxing the 1%: Why the top tax rate could be over 80%’, http://www.voxeu.org/article/taxing-1-why-top-tax-rate-could-be-over-80. Véase también http://www.investigaction.net/the-economist-met-en-garde-les-profits-sont-bien-trop-eleves/#sthash.oWeYPRO8.dpuf
20. Los llamados “Excess Profit Rulings” son una especie de régimen fiscal privilegiado que una empresa solo impone sobre una parte de los privilegios. Por ello en Bélgica han quedado exentos más de 2.000 millones de euros, lo que supone una pérdida para el Tesoro Público de 700 millones de euros: http://www.standaard.be/cnt/dmf20160127_02092867 . – Véase también http://www.investigaction.net/the-economist-met-en-garde-les-profits-sont-bien-trop-eleves/#sthash.oWeYPRO8.dpuf
21. Los intereses nocionales permite a aquellas empresas que han aportado unos fondos propios deducir una tasa ficticia de sus beneficios, lo que les permite pagar menos impuestos. Así es como en los diez últimos años se han dejado de cobrar 40.000 millones de impuestos: http://ptb.be/articles/10-ans-d-interets-notionnels-une-mesure-budgetairement-neutre-qui-deja-coute-40-milliards-d . – Véase también http://www.investigaction.net/the-economist-met-en-garde-les-profits-sont-bien-trop-eleves/#sthash.oWeYPRO8.dpuf
22. En los últimos 50 años la tasa de ganancia se elevaba de media al 10 %. En los últimos diez años la media es de más del 15%. ‘Too much of a good thing’, The Economist , 26 de marzo de 2016, p. 23. – Véase también http://www.investigaction.net/the-economist-met-en-garde-les-profits-sont-bien-trop-eleves/#sthash.oWeYPRO8.dpuf
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Fuente Investig'ACTION. Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Greenpeace filtra los documentos secretos del TTIP, el tratado que amenaza la vida humana a favor de las empresas

Lun, 02/05/2016 - 13:11

GreenPeace reveló el lunes documentos de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y la UE, que podrían complicar aún más un acuerdo denunciado por poner los intereses corporativos por encima de los sanitarios o medioambientales. Según el documento filtrado por GreenPeace, Washington trata de modificar el proceso legislativo de la UE en los asuntos más polémicos, relacionados con el medio ambiente y la salud. Estados Unidos persigue reducir los estándares de la regulación europea y la industria de los cosméticos y el uso de pesticidas en la agroindustria son dos de los ejemplos más evidentes.

"Estos documentos reflejan la magnitud y el alcance del intento de los Estados Unidos y la Unión Europea de anteponer los beneficios empresariales a los intereses de la ciudadanía. Ya es hora de que las negociaciones se detengan y de que comience el debate”, señaló Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España, sobre la filtración de las oscuras negociaciones del TTIP, el tratado de libre comercio entre EEUU y la UE, que han sido hechos públicos por la rama holandesa de la organización ecologista.

Según se desprende de los documentos filtrados –que corresponden a la mitad del borrador del texto de la ronda 13 de las negociaciones que tuvo lugar entre el 25 y el 29 de abril de 2016 en Nueva York–, el objetivo de EEUU sería el de cambiar las normativas europeas y los procesos legislativos de la UE para rebajar los niveles de exigencia que protegen a los usuarios y los consumidores en materias como la salud o el medio ambiente.

“Estos textos dan la razón a quienes han mostrado fuertes objeciones y a las organizaciones de la sociedad civil que han expresado que el TTIP supone una enorme transferencia de poder democrático hacia las grandes corporaciones”, afirma Soto.

Se trata de 248 páginas organizadas en 13 capítulos consolidados sobre el TTIP más una nota titulada “Estado táctico de las negociaciones TTIP – marzo de 2016”, que supondrían tres cuartos de los textos consolidados existentes, ya que la Comisión Europea afirmó tener ya 17 textos consolidados. Los textos consolidados son aquellos en los que EEUU y la Unión Europea tienen ya acuerdos, estos 13 capítulos ofrecen por primera vez púbicamente la posición de Estados Unidos.

Los documentos sobre el TTIP han estado en todo momento protegidos bajo fuertes medidas de seguridad, los representantes políticos elegidos democráticamente solo han podido consultarlos bajo vigilancia en una habitación custodiada, sin poder hacer copias o fotografías de ellos y habiendo firmado una cláusula de confidencialidad que les impedía comentarlos con otras personas.

Según informan desde Greenpeace, los documentos recibidos por la organización habían sido previamente tratados para que fuera posible identificar las copias individuales, por lo que, antes de hacerlos públicos, han procedido a eliminar todos los elementos y características que pudieran identificar la fuente. La organización afirma que son documentos auténticos tras analizarlos conjuntamente con la reconocida red de investigación alemana NDR, WDR y Süddeutscher Zeitung, que también investigó las filtraciones de Snowden y el escándalo de Volkswagen.

Las primeras conclusiones que se pueden extraer de los documentos en materia de protección del medio ambiente y de los consumidores, según Greenpeace, son las siguientes:

Las políticas de protección ambiental parecen haber sido eliminadas “Ninguno de los capítulos que hemos visto hacen referencia a la regla de Excepciones Generales. Esta regla consagrada en el acuerdo del GATT de la Organización Mundial del Comercio (OMC) hace casi 70 años permite a los estados regular las reglas de comercio ‘para proteger a los seres humanos, la vida animal y vegetal o la salud’ o para ‘la conservación de los recursos naturales no renovables’. La omisión de esta regla sugiere que ambas partes están creando un acuerdo que sitúa los beneficios económicos por encima de la vida, la salud y el medio ambiente.”

El final del Principio de Precaución “El principio de precaución, consagrado en el Tratado de la UE, no se menciona en el capítulo sobre Cooperación Regulatoria, ni en ningún otro de los 12 capítulos obtenidos. Sin embargo, sí se cita en varios capítulos la demanda de la delegación estadounidense de trabajar en un enfoque ‘basado en el riesgo’ que tiene como objetivo la gestión de sustancias peligrosas, en lugar de evitarlas. Este enfoque socava la capacidad de los reguladores de tomar medidas preventivas, por ejemplo en relación con la toxicidad de sustancias químicas como los disruptores endocrinos”.

Se abre la puerta a un mayor poder de las corporaciones “Al mismo tiempo que las propuestas amenazan el medio ambiente y la protección de los consumidores, las grandes empresas han conseguido lo que querían. El sector empresarial tiene oportunidades para participar en la toma de decisiones para intervenir en las primeras fases del proceso de toma de decisiones”.

“Mientras que la sociedad civil ha tenido un acceso escaso a las negociaciones, los documentos muestran muchos casos en los que la industria ha sido consultada y ha tenido un papel privilegiado en el proceso de toma de decisiones. Los documentos filtrados indican que la opacidad de la UE es debida a la influencia de los intereses de los poderes de la industria. En un informe público de la Unión Europea recientemente publicado se menciona una sola vez las aportaciones de los sectores industriales, mientras que los documentos filtrados hablan en repetidas ocasiones sobre la necesidad de nuevas consultas con la industria y mencionan explícitamente que se han recogido en los textos las aportaciones de estos sectores”.

Desde Greenpeace hacen una llamada a la ciudadanía, a políticos y empresarios para que se involucren en el debate del TTIP “de manera abierta y sin miedo”, y hacen una llamada a los negociadores políticos para que hagan públicos los textos completos, facilitando la discusión, así como a detener las negociaciones hasta que no respondan a las cuestiones pendientes ante la ciudadanía.

“¿Debemos actuar cuando tenemos la certeza de que nuestra salud y bienestar están en riesgo o debemos esperar a que daño esté hecho? ¿Nuestros gobiernos eran sinceros en la Cumbre del Clima de Paris cuando dijeron que harían lo necesario para proteger el planeta y mantener el ascenso de temperatura por debajo de 1,5 grados?”, se pregunta Miguel Ángel Soto, quien defiende que la protección ambiental no debe verse como una barrera al comercio, sino como un salvavidas para nuestra salud y la salud de las generaciones futuras.

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La jugada maestra detrás de la operación Panamá papers

Dom, 01/05/2016 - 20:28
Níkolas Stolpkin, Attac

Como bien es sabido, antes de tragar se debe masticar bien lo que se está llevando a la boca. Por estos días nos han dado de comer el famoso “Panamá papers” como la “filtración de documentos confidenciales más grande de la historia”, con “11.5 millones de documentos” de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca. En los documentos se revelaría cómo personas con grandes capitales relacionadas con la política, los negocios, el deporte y el espectáculo estarían “ocultando sus riquezas”. Poniendo énfasis en posible lavado de dinero y evasión de impuestos. Ayer, como bien recordarán, fueron las famosas filtraciones de Wikileaks, relacionadas con cables del Departamento de Estado estadounidense y sus embajadas por el mundo. Estas fueron reveladas por la gran prensa a finales del 2010, curiosamente un par de semanas antes de que cayera muerto Mohamed Bouazizi, cuya muerte desencadenaría lo que se denominaría como la “Primavera Arabe”. Llama mucho la atención la relación que estas “revelaciones” gustan tener con los grandes medios de comunicación occidentales y la función que han venido cumpliendo. Por ejemplo: las revelaciones de Wikileaks tuvieron un rol activo en la “Primavera árabe” que no deberíamos olvidar junto con los ataques cibernéticos de “Anonymous”, defensores de Wikileaks. No hay que olvidar que la difusión de aquellos cables, a través de los grandes medios, contribuyeron en parte a la desestabilización del Medio Oriente y el Magreb.

Hoy nuevamente tiene lugar esta relación documentos-grandes medios de comunicación, y que tal como ocurrió con los cables de Wikileaks, lo más probable es que cada cierto tiempo nos encontremos con muchas más “revelaciones”. Tal como si fuese una caja de pandora.

Operación “Panamá papers”Pero ¿de dónde proviene tamaña filtración? Todo lo que sabemos es que la información fue obtenida de una fuente anónima, progresiva y gratuitamente desde hacía más de un año, o un año aproximado, por el diario alemán Sueddeutsche Zeitung y que, para procesar tamaña cantidad de información, fue compartida benévolamente con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists – ICIJ), creada en 1997 por iniciativa del Center for Public Integrity.

¿Quién financia al Center for Public Integrity? Puras perlas. Las más destacables: Rockefeller Brothers Fund, Rockefeller Family Fund, Open Society Foundations, Ford Foundation, Carnegie Corporation of New York, etc.

¿Quién financia al ICIJ? Entre los más destacados se encuentran la Open Society Foundations y The Ford Foundation. La primera está directamente ligada con el conocido especulador financiero George Soros que, a su vez, es miembro activo del Council on Foreign Relations (CFR), la estructura más influyente de la política exterior estadounidense. La segunda es una fundación que históricamente ha estado relacionada con la CIA, y que le sirve de fachada, al igual que la USAID. Como bien algunos sabrán, George Soros se le conoce mucho por haber jugado un papel clave tanto en la conversión de los países socialistas de Europa al sistema capitalista (a finales de la década de los 80´) como en la “Revolución de las Rosas” en Georgia (2003). Y de la CIA no hay mucho que hablar, todos sabemos su papel que ni hace falta presentación. América Latina la conoce muy bien.

No es que pongamos en duda las “revelaciones” de millones de documentos en manos de la ICIJ. Lo que ponemos en duda es el objetivo que buscan tales “revelaciones”.

Todos sabemos que estas prácticas del gran capital y los paraísos fiscales existen, y desde hace mucho que existen, lo que nunca sabemos son los nombres de quienes han transferido activos a estos paraísos fiscales. Pues bien, con el “Panamá papers” se revelan los nombres que posee la firma Mossack Fonseca. El problema es que los medios, sin conocer aún los orígenes de esos activos, lo relacionan automáticamente con prácticas oscuras. ¿O caso los medios creen haber descubierto América?

Es así, entonces, como nos encontramos con una práctica habitual utilizada por los medios: condenar antes de investigar, o llámese “sensacionalismo mediático”.

Al principio podíamos ver una clara tendencia a centrarse en la imagen de Vladimir Putin, presidente de Rusia. Pero resulta ser que su nombre, tal como han indicado, no se encuentra en tales “revelaciones”. Por lo que ya podemos sospechar de que todo se trataría de distraer y que cada país se encargue de tener su propio circo en casa. Estados Unidos con la operación “Panamá papers” estaría reafirmando, por un lado, su propaganda hostil en contra de sus enemigos, tales como Rusia, China, Venezuela o Siria, para así seguir apostando por la desestabilización de aquellos gobiernos no alineados a las directrices de Washington. Todo lo demás serían “daños colaterales”.

Y quién sabe si dentro de aquella lista de los “Panamá papers” se encuentre Donald Trump o su círculo más intimo, y se vea perjudicado en su carrera por la presidencia de los Estados Unidos. Pero la información no es sacada al azar. Si Donald Trump está implicado, entonces podrían esperar el momento indicado. ¿Será la oportunidad para bajar a Donald Trump de la carrera presidencial?

El MensajeEl mensaje que está enviando el asunto “Panamá papers” es que los capitales ya no están seguros en paraísos fiscales como Panamá, el gran chivo expiatorio. Por lo que los grandes capitales podrían verse obligados a trasladar sus activos a un lugar más seguro y con menos restricciones.

Ahora bien, la pregunta sería dónde. Esta es la parte buena e interesante que hay que poner mucha atención. A principios del presente año (27 de enero) la afamada compañía de información financiera Bloomberg publicaba un interesante artículo firmado por Jesse Drucker, periodista de investigación, en el que destacaba que Estados Unidos se estaba convirtiendo en el “paraíso fiscal favorito de las grandes fortunas”. Según el artículo, el director de Rothschild & Co, Andrew Penney, aconsejaba a los grandes capitales a trasladar sus fortunas a Estados Unidos porque se había convertido en la “mejor opción”. Y efectivamente, ya existen firmas proveedores de servicios en paraísos fiscales que ya están trasladando sus clientes a Estados Unidos, señala. Pero ¿por qué Estados Unidos? Porque simplemente no está dispuesta a plegarse a las nuevas normativas de la OCDE firmadas en el 2014 (CRS o Norma de Información Común), la cual busca aumentar las medidas de control y transparencia para las cuentas bancarias depositadas en el extranjero. El artículo señala, y mucha atención aquí: “La firma (Rothschild & Co) dice que su desembarco en Reno (EEUU) responde al interés de las familias de todo el mundo por la estabilidad de EEUU”. Una economía que ha perdido influencia en estas últimas décadas… No estaría mal que le reanimara unas fuertes dosis de capital.

ConclusiónSaquen sus propias conclusiones. Nosotros ya sacamos las nuestras. Si bien EEUU está reafirmando su propaganda hostil contra sus enemigos, toda esta operación mediática titulada como “Panamá papers” trata más bien de una maniobra de “Shock” para que los grandes capitales se vean obligados a trasladar sus capitales a una zona segura y así, de paso, eliminar cierta competencia que pueda haber.

Por lo que podríamos especular de que habrá, o ya está ocurriendo, una significativa fuga de capitales a paraísos fiscales más seguros. Y como podrán notar, Estados Unidos es “la mejor alternativa”. Los periodistas de “investigación” o los grandes medios, por supuesto, no están interesados en monitorear alguna “fuga de capital”, sino en animar el circo, por lo que difícilmente saldrá algo de aquello en los medios.

Olvidémonos de si fulano o mengano aparece en los “Panamá papers”, todo ello es distracción, especialmente diseñado para el vulgo. Allá ellos lo que quieran seguir distraídos con el circo. Lo cierto es que mientras nos distraen otros sacan provecho.

La operación “Panamá papers” se trata de una maniobra inteligente para poder reactivar la alicaída economía de los Estados Unidos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La hipocresía de Occidente ante los paraísos fiscales

Sáb, 30/04/2016 - 21:18
Roberto Savio, Alainet

La publicación de los documentos de Panamá ha sido asimilada al cabo de unos días, como si de un escándalo cualquiera se tratase.

Tanto nos acostumbramos a los escándalos, que dejamos de distinguirlos, contribuyendo a una reacción pública general: todos son corruptos y la política es pura corrupción. De esto, por supuesto, se aprovecha la derecha radical y los partidos xenófobos, que no paran de crecer en todas las elecciones, a partir de Donald Trump en Estados Unidos a Nigel Farage en el Reino Unido. Farage rápidamente exigió la renuncia de Cameron, que se encuentra entre los usuarios de la oficina jurídica panameña Mossack Fonseca, responsable por asistir a más de 14.000 clientes en crear 214.488 empresas en 21 paraísos fiscales.

En algunos casos, como en el de Islandia, la indignación pública causó la dimisión del primer ministro. Pero por norma la reacción general siguió el modelo de Cameron: negar cualquier irregularidad y simplemente esperar que la indignación se disipe.

Los papeles de Panamá por supuesto recibieron un espacio muy destacado en los medios de comunicación, manteniéndose presentes varios días (nunca más de cinco). Pero los medios de comunicación hacen pocos esfuerzos para mirar más allá de los papeles de Panamá y averiguar la situación real de los paraísos fiscales. Si lo hubiesen hecho saldría a la luz una verdad muy incómoda: los mismos países que hablan públicamente en contra de esos paraísos, poco hacen para eliminarlos.

Para ejemplo, según revelan los papeles de Panamá, más de mitad de las empresas fantasmas creadas por Mossack Fonseca estaban registradas en las Islas Vírgenes Británicas. La lógica es la misma que en Panamá: una empresa paga una cuota de registro, después de eso una cuota anual (nunca más de 500 dólares) y por ley la empresa tendrá que pagar impuestos sólo por las actividades realizadas en el mismo país. Basta con no tener alguna actividad comercial en Panamá u otro paraíso fiscal para escapar completamente a las autoridades fiscales locales.

Está claro que las Islas Vírgenes Británicas son un territorio británico, al igual que las Bahamas, Bermudas, Turk y Caicos y por tanto, Londres podría obligar a estos territorios a cumplir las leyes internacionales en materia de transparencia y rendición de cuentas. Los documentos de Panamá se refieren simplemente a "una empresa en un solo lugar", nota el economista Gabriel Zucman, autor del libro “La riqueza oculta de las naciones: La plaga de los paraísos fiscales". "Por lo tanto” --añade Zucman-- “no pueden ser representativos de lo que está sucediendo en todo el mundo". Se desconoce el número total de empresas registradas con el intuito de evadir impuestos.

De hecho, Zucman estima que hoy en día en los paraísos fiscales se oculta la asombrosa cifra de 7,6 billones de dólares, un 8% de la riqueza financiera mundial. El economista nota que según el Financial Secrecy Index, publicado por la Red de Justicia Fiscal, con sede en Washington, Estados Unidos es uno de los principales paraísos fiscales, justo detrás de Suiza y Hong Kong.

Un excelente ejemplo de doble rasero. Después de revelarse que los bancos suizos ocultaban capitales norteamericanos (que llevó el Tesoro estadounidense a aplicarles una fuerte multa), en 2010 los EE.UU. aprobaron la Ley de Foreign Account Tax Compliance (ley de cumplimiento tributario de cuentas extranjeras), la cual requiere que todas las empresas financieras del mundo compartan datos sobre estadounidenses con cuentas en el extranjero. Pero al mismo tiempo los EE.UU. se niegan a firmar cualquier acuerdo de intercambio de información financiera con otros países.

El Sr. Kleinbard y la Sra. Lowe, del Global Financial Integrity, afirman que los bancos estadounidenses están plagados de dinero procedente de inversores extranjeros. Kleinbard, que era jefe de gabinete de del comité conjunto sobre impuestos del Congreso, declara: “EEUU exige que el resto del mundo revele cuando un americano tiene una cuenta en una institución extranjera, pero EEUU no devuelve el favor al no proporcionar información similar sobre inversores extranjeros en bancos norteamericanos a las jurisdicciones domésticas de aquellos”.

Pero, en realidad, el secreto de los bancos estadounidenses va más allá. De hecho, varios Estados americanos usan sus privilegios constitucionales para proteger a sus bancos, incluso del gobierno central. Heather A. Lowe, la asesora legal y directora de asuntos gubernamentales de Global Financial Integrity en Washington, advirtió que el problema estaba en cualquier Estado americano, no sólo en el más notorio. "Se pueden crear compañías anónimas en cualquier lugar en los Estados Unidos: El motivo por el que la gente conoce Delaware, Nevada y Wyoming es que esos estados hacen marketing a nivel internacional".

Por ejemplo, el secretario de Estado de Delaware ha subrayado en sus informes anuales que este esfuerzo de marketing ha permitido al "Estado conectar con miles de profesionales del derecho en docenas de países en todo el mundo que relatan el fenómeno de Delaware". Nevada contaba con un anuncio similar en la página web del Estado: ¿Por qué incorporar en Nevada? informes y requisitos de revelación mínimos. Accionistas no son registro público".

John Cassara, un ex agente especial del Departamento del Tesoro, escribió en el New York Times del 7 de abril sobre la frustración que los agentes fiscales sienten al tratar de investigar "quién o qué está detrás de esa empresa: básicamente te retiras. No importa si es el FBI, a nivel federal, estatal o local. Ni siquiera el Departamento de Justicia puede obtener la información. No hay nada que hacer." Cassara tuvo que abandonar una investigación en Nevada cuando encontraron una corporación que había recibido más de 3.700 transferencias electrónicas sospechosas, por un total de más de 381 millones de dólares.

Claramente, no se pueden establecer reglas para la gobernanza mundial cuando los países ricos e importantes tienen un doble rasero, y ni siquiera consiguen poner orden en su propio hogar. Pero la falta de gobernabilidad global se vuelve aún más evidente cuando descubrimos que los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) debaten la temática de impuestos globales excluyendo a todos los otros países del mundo.

El Grupo de los 77 y China, que cuenta con 134 miembros, ha pedido en repetidas ocasiones que la ONU desempeñe un papel más importante en la cooperación fiscal global, siempre en vano. Importa notar que en la lista de titulares de cuentas en Panamá encontramos un gran número de personalidades de los países árabes, China, Nigeria, Brasil y así sucesivamente. Pero hay un problema cultural, al que no se encuentra solución.

Las autoridades fiscales de los países de la OCDE consideran que en asuntos delicados, es mejor excluir a los países en desarrollo, porque su presencia facilitaría un mecanismo de negociación que podría dejar a los países de la OCDE en posición minoritaria. Adoptar ese mecanismo significaría reconocer que la gobernabilidad mundial se alcanza únicamente a través de un sistema de consulta y decisión democrático.

Sin embargo, tal reconocimiento no refleja en absoluto el estado de ánimo que prevalece en un mundo cada vez más fracturado. Por lo tanto, es más lógico esperar muchos más escándalos, seguidos de unos días de atención a los nombres involucrados, seguido de una recaída total, hasta que surja el próximo escándalo.

¿Cuánto tiempo puede durar este ciclo sin dañar los cimientos de la democracia? Difícil de predecir. Entretanto, algunos defensores del sistema actual ya afirmaron que los escándalos son la prueba de que la democracia está viva. Pero si la falta de confianza ciudadana en las élites políticas y económicas sigue aumentando, cuesta creer que tales escándalos ayuden a la democracia…

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Reflexiones al hilo de la crisis brasileña

Ven, 29/04/2016 - 13:42
Raúl Zibechi, La Jornada

Las clases dominantes del mundo decidieron, hace relativamente poco tiempo, desatar una guerra contra los pueblos para mantenerse en el poder en un periodo de cambios agudos. Decidieron que para desatar esa guerra las democracias son un obstáculo, y necesitan, del modo que sea, neutralizarlas, ponerlas a su servicio, así como a los gobernantes electos. En este punto no admiten la menor fisura.

Para deducir el pensamiento estratégico de los de arriba hay que ponerse en su lugar, ya que no lo suelen formular de forma abierta. Debemos preguntarnos qué haríamos si formáramos parte del uno por ciento que tiene asegurada la dominación.

La primera respuesta es que hay demasiada gente en el mundo y que el planeta no admite tanta población, si es que todos quisieran vivir, no ya como vive ese 1%, sino, por ejemplo, a nivel del 20-30% de mayores ingresos. El mundo diseñado para el dominio del 1% apenas tolera la mitad de la población actual del planeta. El resto sobra y ya no cuentan siquiera como productores de plusvalor, porque el sistema acumula robando. La cuestión es qué políticas se derivan de esta constatación.

La segunda es que el 1% abandonó el Estado de bienestar (o sucedáneos similares como los que tuvimos en América Latina) y no entra en sus planes revivirlo. Por lo tanto, las democracias que conocimos ya no son necesarias ni útiles para el tipo de sistemas políticos funcionales a la acumulación por desposesión/despojo/robo que estamos padeciendo. Su lugar lo ocupa la creciente militarización de las zonas pobres, como las periferias urbanas y todos aquellos espacios que las grandes multinacionales colonizan, desplazando pueblos enteros.

Por supuesto, el 1% jura fidelidad a la democracia y a sus valores, porque necesita ilusionar a buena parte de los de abajo sobre la importancia del voto y del sistema de partidos. Pero, por encima de esto, requiere una camada de personas que se desempeñen como representantes y que actúen como intermediarios entre ellos y el resto de la población. Como señala Immanuel Wallerstein, la dominación es estable cuando se asienta en tres partes y es inestable cuando hay sólo dos. Los sectores intermedios son claves para el sistema: desde las clases medias hasta las academias, pasando por los políticos y los grandes medios de comunicación.

En consecuencia, ocupar los escalones superiores del aparato estatal supone gestionar el modelo actual de acumulación/guerra contra los pueblos. De paso, conviene recordar que esta es una de las principales enseñanzas que nos dejan los gobiernos progresistas: dada la relación de fuerzas actual a escala mundial, desde los gobiernos se limitaron a gestionar el extractivismo desviando (en el mejor de los casos) recursos hacia los sectores populares sin tocar las bases del modelo.

El tercer gran objetivo del 1% es neutralizar todo movimiento de resistencia en su contra, desde los partidos de izquierda y progresistas hasta los movimientos antisistémicos. Aunque en periodos anteriores predominaba la negociación con los sindicatos y se toleraba que las izquierdas socialdemócratas ocuparan los gobiernos, en la nueva etapa que vivimos les parece necesario cerrar filas y evitar desviaciones en sus planes y proyectos de mantener a raya a los de abajo.

Cuando llegan al gobierno partidos o personas que –por su trayectoria o por los objetivos declarados– pueden salirse del libreto extractivista, crean las condiciones para neutralizarlos. Esto pasa por dos lugares. Uno es la domesticación, mediante la inserción de los nuevos gobernantes en las élites, algo que no es muy difícil de conseguir, ya que el sistema posee numerosas formas de cooptar/comprar a quienes se le resisten. La otra es la destitución de los gobernantes, en lo posible sin apelar a los clásicos golpes de Estado, sino a modos legales, aunque ilegítimos.

Estos días en Brasil podemos ver una combinación de ambas estrategias. Primero se domesticó, luego se destituye. El PT gobernó doce años aliado a multinacionales brasileñas súper explotadoras (como las grandes constructoras), que financiaron sus campañas electorales, viajes de sus dirigentes y numerosas prebendas.

Hacia los movimientos se aplican políticas sociales que buscan amansar a los de abajo con pequeñas transferencias monetarias que impactan en la pobreza, pero no en la desigualdad, y evitan la realización de reformas estructurales. El PT entregó menos tierras a los campesinos que el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardoso porque priorizó una alianza con el agronegocio que ocupa ahora el Ministerio de Agricultura.

¿Cuáles deberían ser las estrategias de los movimientos antisistémicos en vista de este panorama y a la luz de las experiencias de los últimos 15 años?

En primer lugar, pensar a largo plazo. Las pocas fuerzas que tenemos deben ser utilizadas con sentido estratégico, no para ganancias momentáneas y puntuales. Si concluimos que sufrimos una guerra contra los abajos, debemos pensar en cómo desgastar al sistema y evitar que éste nos desgaste. Es evidente que el ciclo progresista no los desgastó a ellos, pero debilitó a los movimientos.

Lo segundo es la convicción de que el peor camino que podemos tomar es gestionar las dificultades del sistema. No tengo dudas de que en algún momento habrá que apuntar hacia el Estado (para tomarlo o destruirlo, según las diversas posiciones existentes entre nosotros), pero, mientras el sistema sea fuerte, el gobierno es sinónimo de gestionar la acumulación por desposesión o la guerra contra los pueblos.

Creo que la mayor urgencia estratégica estriba en comprender el modelo extractivo de despojo. En ello hemos cometido gruesos errores (empezando por quien escribe), ya que hemos destacado apenas sus problemas ambientales y lo hemos abordado desde la economía y no desde la política. Si de verdad estamos ante una guerra, gestionar algunos aspectos del campo de concentración no es el mejor camino, porque debe ser destruido, ya que no es reformable.

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Los propios estadounidenses tendrán la palabra

Xov, 28/04/2016 - 19:41
Manuel E. Yepe, Alainet

El pueblo de Estados Unidos -se ha dicho muchas veces- es el único que podría llevar a cabo la titánica hazaña de hacer caer al imperio más poderoso y sanguinario que haya conocido la humanidad, que espera ansiosa ver a ese pueblo actuar para ofrecerle la solidaridad a que se hará acreedor.

Las frecuentes guerras asimétricas de Estados Unidos contra países incomparablemente mucho más pobres y militarmente débiles que la superpotencia única, despertaron la conciencia humanitaria de muchos estadounidenses que se ha manifestado enérgicamente en solidaridad con estos pueblos abusados.

La continuada exposición de vergonzosas violaciones de los derechos humanos de prisioneros, incluyendo torturas y gravísimos vejámenes en cárceles públicas o clandestinas estadounidenses diseminadas por el mundo, despertaron la conciencia de millones de estadounidenses que condenaron tales injusticias.

Sin embargo, como resultado de la manipulación y el engaño a que han estado sometidos en su fe religiosa o por la ingenuidad que durante años han inculcado en el ciudadano común de ese país los medios de publicidad y de prensa dominados por la élite corporativa y bancaria, los estadounidenses han sido sometidos durante más de un siglo al influjo de una orientación política neoconservadora con proyecciones fundamentalistas, que algunos consideran hoy su característica nacional.

Tras el derrumbe de la URSS y el bloque socialista europeo, que significó el fin de la Guerra Fría, el gobierno de Estados Unidos intensificó su guerra económica contra Cuba, que quedó como una espina en la garganta del imperialismo.

Con nuevas leyes, la codificación del conjunto de instrumentos destinados a ahogar económicamente a la isla y otras medidas dirigidas a “provocar escaseces, sufrimientos y el derrocamiento del gobierno cubano” según fueron definidos originalmente, más de medio siglo antes, los objetivos del bloqueo que Estados Unidos eufemísticamente llama “embargo”.

Fidel Castro, llamó al pueblo a “apretarse los cinturones” y prepararse para carencias y sacrificios mayores. Los cubanos respondieron cerrando filas en torno al líder de la Revolución y ya se han podido ver los resultados de la heroica resistencia. Triunfó la razón, la justicia, el patriotismo. Venció también la solidaridad internacionalista de innumerables personas en todo el mundo que han estimulado la proeza de los cubanos con su ayuda sincera y, por ello, son también dueños del éxito.

El mundo unipolar que siguió al fin de la Guerra Fría, con una única superpotencia que imponiendo sus egoístas intereses al resto del planeta y la globalización neoliberal impuesta a los pueblos, con su secuela de hambre, enfermedades, analfabetismo, degradación ambiental, discriminación, y tantos otros males que sufre la humanidad, puso de manifiesto que no es el fatalismo geográfico, ni una supuesta inferioridad racial, sino la esencia misma del orden burgués lo que determina estos males en las sociedades humanas.

El neoliberalismo, ordenamiento que el Norte disemina, impone en el Sur y recomienda como panacea para todas las desventuras de la humanidad, es precisamente la causa fundamental de los grandes males y los crueles desamparos en que viven los pueblos de los países pobres y los pobres en los países ricos.

El capitalismo neoliberal, con su proclamación del mercado y no del ser humano como eje absoluto del funcionamiento de la sociedad, ha multiplicado la miseria y ampliado las desigualdades a escala universal. Generador constante de crisis, el orden capitalista pretende ignorar que son las asimetrías las que las provocan y se las arregla siempre para descargar sus efectos en las personas humildes del planeta.

El sistema capitalista de relaciones, en vez de convocar a la cooperación y la solidaridad, llama a la competencia, el egoísmo y la ley del más rico.

Con la campaña de Bernie Sanders por lograr incluirse como candidato del partido demócrata en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, los estadounidenses han comenzado a oír hablar de muchas cosas que no se mencionaban en el pasado reciente.

Sanders ofrece poner fin a casi cuatro décadas de políticas neoliberales. Condena la avaricia de Wall Street, la corrupción del sistema electoral y político, y el robo del futuro de los jóvenes y de los trabajadores estadounidenses. Recuerda las gloriosas luchas por la igualdad, los derechos civiles y por los derechos laborales y de los inmigrantes.

Son cosas que no se escuchaban hace mucho tiempo en Estados Unidos y que ojalá fueran la antesala de un cambio que solo a los estadounidenses corresponde promover.

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Keynes, el subversivo

Mér, 27/04/2016 - 13:33
Alejandro Nadal, La Jornada

El primer día de 1935 encontró a John Maynard Keynes escribiendo una carta para George Bernard Shaw. En la misiva señaló: Creo estar escribiendo un libro sobre teoría económica que revolucionará en gran medida la manera en que el mundo piensa sobre los problemas económicos. Mostrando cierta cautela agregaba en un paréntesis que ese resultado no se dejaría sentir inmediatamente, pero sí en los próximos 10 años. Quién le iba a decir que pasado el decenio, él estaría a punto de morir de manera prematura (a los 62 años) y que ya se habría iniciado un proceso contrarrevolucionario para distorsionar y aniquilar los principales descubrimientos de su obra.

Keynes tenía razón. Su obra fue revolucionaria. Y el mensaje central fue juzgado subversivo por la clase política y por la mayoría de sus colegas en el mundo académico. Ese mensaje puede sintetizarse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables y pueden mantener niveles de desempleo socialmente inaceptables durante largos periodos de tiempo.

La teoría de Keynes no se hizo en un día. La evolución puede resumirse en una de sus frases más célebres: el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente.

El mundo anterior a Keynes rechazaba la posibilidad de una crisis económica generalizada. Dominaba la idea según la cual la venta de mercancías sirve para financiar la compra de otras mercancías. Es decir, cuando una persona vende una mercancía lo hace para inmediatamente comprar otra mercancía con el ingreso obtenido. Esta idea recibe el nombre de ley de Say (por el economista francés del siglo XIX), y de aquí se desprende que todo el ingreso se gasta y lo que no se gasta se ahorra. De ahí que Keynes la redujo a la frase la oferta crea su propia demanda. Podría haber un problema de desequilibrio en un mercado particular, pero, a nivel de toda la sociedad, lo que deja de gastarse en un mercado se gastará en otro y siempre habrá, en el agregado, un equilibrio.

La obra de Keynes se basa en el principio de la demanda efectiva: la producción de mercancías se ajusta o depende de la demanda de mercancías. Esta idea implica una transformación radical: la actividad económica está determinada por la demanda, no por las limitaciones que pudieran encontrarse por el lado de la oferta (dotaciones de recursos o por la tecnología). La idea choca radicalmente con la ley de Say y el establishment no tardó en darse cuenta del peligro de este mensaje subversivo.

Keynes identificó los dos componentes de la demanda agregada, el consumo y la inversión. El consumo es más o menos estable, pero es insuficiente porque la propensión a consumir (cuando aumenta el ingreso) crece menos que proporcionalmente. La inversión, por su lado, puede colmar la brecha para alcanzar el pleno empleo (los inversionistas también demandan bienes y servicios para sus proyectos). Sin embargo, la inversión es inestable porque depende de las expectativas de los inversionistas y está condicionada por la incertidumbre, otro personaje clave en la obra de Keynes.

En 1932 Keynes pudo reconocer la relación de identidad entre los agregados macroeconómicos inversión y ahorro. Es uno de los más importantes descubrimientos de Keynes y hoy el análisis monetario permite identificar no sólo la naturaleza, sino el mecanismo a través del cual se explica esta identidad. Por la creación monetaria de los bancos privados, ya no se necesita una reducción en el consumo para tener un ahorro que pueda invertirse. El crédito bancario genera los depósitos y un incremento en la inversión provoca crecimiento del ingreso. Aquí se invierte la relación de causalidad. Hoy sabemos que el ahorro no precede a la inversión. El alto nivel de consumo, no del ahorro, es lo que lleva a mayor inversión y al crecimiento del ingreso.

Keynes mostró que aún con plena flexibilidad de precios en todos los mercados el desempleo puede mantenerse durante largos periodos de tiempo. Aun así, hoy se puede decir que el mundo de la macroeconomía se divide entre aquéllos que acompañan el análisis de Keynes y los que siguen insistiendo en que el problema del desempleo está provocado por algún tipo de rigidez. Típicamente se buscan las fuentes de rigidez en el mercado laboral (serían los sindicatos los villanos) o en las intervenciones del gobierno (que vendrían a distorsionar la bella obra de los mercados con precios flexibles). Frente a esta tontería se yergue la obra de Keynes: los precios flexibles en el mercado no sólo no resuelven el problema del desempleo, sino que pueden agravarlo.

Varios mensajes de Keynes irritan a los economistas convencionales e ignorantes. Pero hay uno que les parece intolerable porque atenta contra su creencia sacrosanta de que la esfera de lo económico es autónoma y no debe ser perturbada por nadie porque tiene la capacidad de autoregulación. Keynes demostró, por el contrario, que se necesita la intervención externa para poder estabilizar el funcionamiento de una economía capitalista.

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Los papeles de Panamá no se están distribuyendo enteramente. ¿Por qué?

Mér, 27/04/2016 - 08:00
Vicenç Navarro, Público.es

Aunque usted, lector, no lo haya leído en la prensa escrita en papel en España (me estoy refiriendo a los grandes rotativos del país), hay una crítica bastante generalizada en los países de Norteamérica y del norte de Europa hacia el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (International Consortium of Investigative Journalists, ICIJ) por no distribuir todo el material que se ha obtenido sobre los Papeles de Panamá. En lugar de ello, el ICIJ solo provee información con cuentagotas a medios de confianza que –según ellos- tienen que explicar cuáles son sus intereses y para qué fin desean tal información (ver artículo de Adam Johnson “Panama Papers’ Publishers Don’t Need to Sell Out WikiLeaks”, Fair, 05.04.2016). Según sus críticos, entre los que yo me incluyo, el ICIJ debería liberar toda la información, tal como hace WikiLeaks, dirigido por Julian Assange, que distribuye todos los documentos automáticamente cuando los recibe y analiza.

El argumento del ICIJ para no hacerlo es que distribuir toda la información que han recibido podría dañar a gente decente, poniéndolos a todos bajo el mismo prisma que a los indecentes. Su argumento es, pues, el de intentar proteger a las personas decentes (es decir, inocentes).

Pero tal argumento parece menospreciar al público en sí, pues este tiene ya el suficiente criterio para poder discernir al decente del indecente. Asumir que sea el mismo ICIJ el único que puede hacer tal distinción es arrogancia profesional, pues la población puede discernir ya qué es decencia y qué no lo es. Que sea el ICIJ el que insista en ser el que lo defina parece sospechoso, pues puede creerse que están ocultando una información valiosísima para fines políticos (dando más promoción a unos casos que a otros), tanto por parte del ICIJ como de los mayores medios de comunicación que canalizan dicha información, como ha sido en el caso español, conocido por la escasa credibilidad y limitadísima variedad ideológica de sus medios. Véase el informe Reuters sobre, entre otros aspectos, la credibilidad que tienen los medios en 12 países industrializados con regímenes democráticos, publicado por el Reuters Institute for the Study of Journalism de la Universidad de Oxford. La población española es de las que desconfían más de los medios de información.

El debate sobre WikiLeaks y sobre el ICIJ La distribución de todo el material liberado por WikiLeaks ha tenido un impacto enorme, incluso mayor del que WikiLeaks creía que tendría. La distribución de los documentos secretos del Pentágono y del Departamento de Estado en el año 2010 (que consiguió la soldado Chelsea Manning, hoy en prisión) mostró la gran cantidad de falsedades sobre las muertes de civiles causadas por el ejército estadounidense en su invasión de Irak. Tal información incrementó la presión para que tal ejército se retirara de Irak.

Paradójicamente el ICIJ ha criticado a WikiLeaks, indicando que tal comportamiento es irresponsable, pues puede dañar a inocentes, hecho que incluso el Pentágono ha negado que hubiera ocurrido al subrayar, en el juicio a la soldado Manning que había enviado a WikiLeaks tal material, que nadie había sido afectado negativamente o había visto su vida amenazada por la publicación de dichos papeles secretos.

La pregunta que debe hacerse al ICIJ es a quién considera tal asociación decente en el caso de los Papeles de Panamá. ¿Cuál es la necesidad que una persona decente deposite sus fondos en un lugar secreto, conocido por su laxitud fiscal? ¿No es el objetivo de tener un paraíso fiscal el esconder dinero? ¿A quién se intenta proteger? Y de ahí mi preocupación, que expresé en un artículo anterior (“Lo que no se dice ni se dirá de los papeles de Panamá”, Público, 11.04.2016). ¿A quién está intentando proteger el ICIJ? ¿Y a quién están intentando proteger los medios españoles? Parece ser que quieren proteger a la banca, que está metida en el fraude fiscal y en los paraísos fiscales hasta la médula, y de la cual depende en gran medida la viabilidad de dichos medios, todos ellos profundamente endeudados.

De ahí la importancia de la información que yo ya presenté en aquel artículo. Como decía yo, el ICIJ está financiado primordialmente por el Center for Public Integrity de EEUU, financiado a su vez por la Ford Foundation, el Carnegie Endowment, el Rockefeller Family Fund, la WK Kellog Foundation y George Soros, uno de las financieros que han hecho mayor fortuna a base de la especulación monetaria. Con el apoyo de este tipo de instituciones y de este tipo de personajes no es extraño concluir, como así hace el que fuera embajador del Reino Unido en Uzbekistán, Craig Murray, en su artículo “Corporate Media Gatekeepers Protect Western 1% from Panama Leak”, que “no espere el lector un reportaje auténtico y genuino. Los sucios secretos de las entrañas del mundo empresarial de las grandes corporaciones permanecerá desconocido”. Y así me temo pasará también en España.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Panamá y la criminalización del sistema financiero mundial

Mar, 26/04/2016 - 08:00
Sharmini Peries/Michael Hudson, CounterPunch

Sharmini Peries: En el plazo de una semana, los once millones de documentos denominados papeles de Panamá, publicados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, se han convertido en un nombre familiar para todos. Los documentos están relacionados con el bufete panameño de abogados Mossack Fonseca, que ayudó a abrir cuentas en el extranjero a algunos de los dirigentes más ricos y poderosos para que pudieran blanquear dinero y evadir impuestos.

El martes 12 de abril la policía panameña registró el bufete Mossack Fonseca buscando más documentos relacionados con actividades ilícitas. Pero, ¿qué es lo que esperaban encontrar, puesto que desde hace ya algún tiempo sabemos que el sector bancario, especialmente los ladrones de cuello blanco, en instituciones como el Credit Suisse y otros, utilizan las cuentas en el extranjero para evadir impuestos? ¿Quién está realmente detrás de la creación de estos mecanismos y vacíos legales para evadir impuestos?

El economista Michael Hudson expone que ciertos sectores de nuestra economía crearon Panamá como paraíso fiscal con tal objetivo. Hudson es un distinguido profesor e investigador de economía en la Universidad de Missouri, en Kansas City, y fue economista de la balanza de pagos en el Chase Manhattan Bank. Es autor de numerosos libros, el último que ha publicado es: “Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Bondage Destroy the Global Economy”.

Michael, vamos a comenzar con una breve historia sobre la creación de Panamá, de cómo EEUU se lo compró a Colombia y su importancia actual frente a los papeles de Panamá.

Hudson: Bien, Panamá se le arrancó a Colombia ante todo para poder tener un canal. Se creó de forma muy parecida a Liberia. No es realmente un país en el sentido de tener una moneda propia y un sistema propio de impuestos. Panamá utiliza dólares estadounidenses. Lo mismo hace Liberia. La verdadera historia no aparece en los papeles de Panamá. Lógicamente, los informadores se centran en los delincuentes que blanquean dinero. Pero Panamá no se diseñó para blanquear dinero. Se diseñó para blanquear las ganancias, sobre todo las procedentes de las industrias del gas y petróleo y de la industria minera.

Panamá y Liberia se distinguieron siempre por tener “banderas de conveniencia”. Los buques dedicados a transportar petróleo y minerales se registraban bajo las banderas de Panamá y Liberia o de algún otro país que utilizara el dólar estadounidense y no su propia moneda local.

De esto me enteré hace unos cuarenta años, cuando estaba haciendo un estudio de la balanza de pagos de la industria petrolífera. Me dirigí a Standard Oil, y su tesorero me fue guiando por su hoja de balance. Le dije que no podía averiguar si Standard Oil y el resto de las compañías petroleras obtenían sus ganancias al final de la producción o al final de la distribución, tras el refinado y la venta. Y me dijo: “Conseguimos nuestras ganancias justo aquí, en Nueva York, en la oficina del Tesorero”. Le pregunté qué es lo que quería decir y me explicó: “El petróleo que compramos a Arabia Saudí o en Oriente Próximo se lo vendemos a precios muy bajos a la compañía de barcos petroleros que está registrada en Panamá o Liberia”. Son países que no tienen impuestos sobre la renta porque no son verdaderamente un país. Las compañías petroleras venden después el crudo a distribuidores intermedios en EEUU o Europa, con un margen inmenso de beneficios.

Los beneficios son tan altos que a las refinerías o gasolineras que venden el petróleo no les queda prácticamente margen alguno para poder conseguir ganancias. Por tanto, las compañías petroleras no pagan ningún impuesto en Europa. Ni tampoco al gobierno estadounidense. Declaran que todos sus ingresos los consiguen en los buques petroleros, que están registrados en países que no gravan los ingresos.

Le dije que había mirado los informes de la balanza de pagos de la Reserva Federal y el Boletín del Tesoro. Que veía aquí a Europa, a Latinoamérica, a África y a Asia. Y que no conseguía encontrar dónde estaban las remesas de beneficios.

Me dijo que mirara la última línea que aparecía a la derecha en las tablas de países. Figuraba con el epígrafe de “Internacional”. Le pregunté si todos esos países de Europa y alguno más eran internacional. Me explicó que “Internacional” era una categoría especial para lo que era realmente una parte de EEUU en el extranjero. Son los centros bancarios de los paraísos fiscales, Panamá, Liberia, etc.

Así fue como descubrí que básicamente Panamá, y por lo tanto las compañías panameñas, se habían establecido inicialmente para registrar a los buques de transporte de petróleo y de minerales, para que diera la sensación de que se llevaban todos sus beneficios en el transporte del petróleo, el cobre o cualquier otro mineral, desde los países del tercer mundo a EE.UU. y Europa.

EEUU estuvo de acuerdo con esta forma de actuar. Así fue como la industria petrolera quedó realmente exenta de tributar desde la década de 1920. Cuando se creó el impuesto sobre la renta en 1913-14, se hizo con la intención de captar rentas económicas. Pero los extractores de las mayores rentas, las procedentes del petróleo, gas y minerales, consiguieron evadirse.

Peries: Michael, indicabas en uno de tus artículos que se te había acercado un agente del Departamento de Estado. Cuéntanos algo más de esa experiencia.

Hudson: Se trató de una persona que había trabajado en el Departamento de Estado y que había pasado al Chase. El problema que EEUU tenía en la década de 1960 era la Guerra de Vietnam. La totalidad del déficit de la balanza de pagos de EEUU en las décadas de 1950 y 1960, hasta los primeros años setenta, estaba causado por los gastos militares en el extranjero. O bien el dólar bajaba o EEUU tenía que vender oro. Eso fue lo que finalmente llevó a Nixon a declarar la inconvertibilidad del dólar en oro en 1971. Pero durante muchos años, EEUU luchó por no hacerlo.

Por tanto, el Departamento de Estado vino al Chase y dijo que había que buscar la manera de conseguir suficientes dólares para compensar el déficit militar. Y encontraron la forma de hacerlo. Se trataba de hacer de EEUU la nueva Suiza del mundo. Me pidieron que hicieran un cálculo de cuánto capital criminal hay en el mundo. Las cantidades que consiguen en secreto los narcotraficantes, los criminales, los dictadores. ¿Cuándo dinero va a parar a Suiza y cómo pueden los bancos estadounidenses conseguir ese dinero delictivo en EE.UU.?

El resultado final fue que el gobierno de EEUU se dirigió al Chase y a otros bancos y les pidió que se comportaran como buenos ciudadanos estadounidenses e hicieran de EEUU un lugar seguro para los criminales del mundo, para salvaguardar su dinero y apoyar al dólar en tal proceso.

Con anterioridad, al Chase le habían pedido que creara un banco en Saigón a fin de que el ejército y otras gentes no tuvieran que utilizar bancos franceses, que enviaban el dinero de vuelta a Francia donde terminaba en manos del general De Gaulle, que lo invertía en oro. El Chase dijo OK, vamos a ayudar a crear bancos.

Otros bancos hicieron lo mismo, no para evadir la ley, no para violar inicialmente la ley, sino para ser buenos ciudadanos y atraer el capital corrupto de todo el mundo. Lo mismo sucedió con las Indias Occidentales Británicas: las islas Caimán. Habían declarado su independencia, no para convertirse en un país real sino para atraer a Inglaterra la fuga de capitales, se reunieron de nuevo con el Imperio como colonia para poder servir como intermediarios del blanqueo de dinero. La idea era hacer que todo ese dinero fuera a EEUU o a su aliada, Gran Bretaña.

Todo este contexto puede rastrearse fácilmente. Si miras el dinero que va a Panamá y a otros centros bancarios de paraísos fiscales en el Caribe, nada de todo ese dinero se queda en Panamá. Se convierte en “deuda de EEUU en Panamá” u otros centros bancarios, principalmente en las sucursales bancarias estadounidenses en estas regiones.

Peries: Michael, quiero hacerte una pregunta. En los días siguientes se han planteado muchas preguntas sobre por qué en los documentos filtrados no aparecen los nombres de estadounidenses o canadienses. Algunos especulan en que se debe a que EE.UU no necesitaba paraísos fiscales porque ya son un paraíso fiscal. Estados como Nevada, Wyoming y Dakota del Sur son considerados la nueva Suiza de la evasión de impuestos. Explica cómo funciona el proceso, porque todo eso está interrelacionado.

Hudson: Normalmente no hay sólo uno o dos, sino que a menudo aparecen tres o cuatro centros como un “velo con varios niveles”. La idea es no poner dinero de forma directa en EEUU Imagina que eres un cleptócrata ruso o ucraniano y que quieres poner mil millones de dólares en un lugar seguro. No vas a ir a colocarlo directamente en una corporación de Delaware o de Wyoming. Aunque el dinero va a acabar allí. Pero si lo pones directamente, entonces el gobierno estadounidense y el banco dirían: “Espera un segundo. Aquí tenemos al presidente de Ucrania con mil millones de dólares, justo en nuestro sistema bancario”.

Así pues, lo que tienes que hacer es blanquear el dinero. Igual pasa con el cartel de la droga colombiano. No van a poner el balance del cartel a su nombre en un banco de Delaware. Tiene que pasar por muchas etapas. Por ejemplo, el dinero que sale de Ucrania y de Rusia va a Letonia, sobre todo a través de los bancos de Riga. Me he encontrados a tipos en Riga, estadounidenses, que prestan el servicio de montar quizá hasta 30 firmas para blanquear dinero. Después enviarán el dinero a las Indias Occidentales Británicas. De aquí pasará a Panamá, ya con identidad oculta, para acabar en una corporación de Delaware en su fase final.

Puedes mirar en las estadísticas de la balanza de pagos y encontrar deuda de sucursales bancarias, en Panamá, las Indias Occidentales Británicas o donde sea, que se adeudan a la oficina central en EE.UU. Puedes mirar y ver la cantidad de valores estadounidenses, de bonos estadounidenses, de depósitos bancarios estadounidenses que proceden todos de esas islas. La magnitud es tan enorme que esto es lo que ha servido para apoyar al dólar. El Congreso está precisamente detrás de todo esto. En la década de 1960 reconoció que, básicamente, los delincuentes son la gente que más líquido tiene del mundo. No quieren vincular su dinero con las propiedades, porque las propiedades son algo que se ve, algo visible. En las balanzas de pagos, las finanzas se llaman “Invisibles”. Si eres un delincuente, quieres que tus finanzas sean invisibles para mantenerlas a salvo. Y la inversión más segura es en bonos del Tesoro de EE.UU.

Por lo tanto, en la década de 1960 hubo la siguiente discusión en el Congreso: ¿Queremos imponer una retención de impuestos del 15% sobre los bonos del Tesoro, especialmente a los extranjeros? Señalándose que la mayoría de los extranjeros que tienen bonos del Tesoro son en realidad delincuentes. Así que el Congreso dijo: necesitamos el dinero de la delincuencia. No vamos a retener impuestos criminales. Vamos a hacer que el delito quede libre de impuestos. Vamos a gravar la industria estadounidense, vamos a gravar la mano de obra estadounidense, pero no a los delincuentes extranjeros porque necesitamos su dinero. Así pues, no vamos a retener lo que consiguen a través de sus cuentas fiduciarias en Delaware, que era el punto principal en aquella época, o en las sucursales de Nueva York o Londres de los bancos estadounidenses. Las sucursales londinenses de los bancos de EE.UU. eran los principales depositantes y la fuente de ingresos para el crecimiento del Chase, el Citibank y otros. Se llamaban eurodólares. Los eurodólares que fluían hacia esas sucursales procedían en gran medida del narcotráfico y del tráfico de armas y de los dictadores del tercer mundo en África y otros lugares.

Es decir, que bajo las presiones de EEUU., el sistema bancario internacional se creó para facilitar el blanqueo de dinero del capital procedente de la droga. La razón de que los estadounidenses y los canadienses no aparecieran de forma destacada en los registros del bufete panameño era porque su papel fue el de facilitar el blanqueo de dinero a los extranjeros y el de servir para que ocultaran la forma en que hacían dinero. Pero la industria petrolera no lo oculta. La industria petrolera declara todos los ingresos que consigue, y la industria minera declara todos los ingresos que consigue de las compañías panameñas, o liberianas, de transporte marítimo. Porque Panamá y Liberia no tienen impuestos sobre los ingresos, no hay obligaciones tributarias para los mismos. Se le roban con todas las de la ley al recaudador de impuestos, como lo puso de manifiesto el senador Hayakawa por California al decir que EE.UU. le había robado Panamá a Colombia con todas las de la ley.

Peries: ¡Guau! La gran pregunta que cabe hacer en todas estas discusiones y filtraciones es, ¿qué soluciones hay para este problema? ¿Puede ponerse algo en marcha que las facilite?

Hudson: Bien, la solución es gravar los ingresos de las empresas por todo el mundo. Si sabes que una compañía estadounidense como Standard Oil, Exxon ahora, consigue hacer X miles de millones de beneficios, tienes sencillamente que legislar que no importa dónde los declares, si en Panamá o en EE.UU. Vamos a tratar los ingresos que declaras de tus compañías panameñas de transporte marítimo como si los hubieras ganado en EE.UU. y vamos a gravarlos con las tasas de EEUU.

Sin embargo, esto explica por qué no va a haber una solución para el blanqueo de dinero. Si resolvieras el problema del blanqueo de dinero y gravaras a las empresas y sus beneficios mundiales, tendrías que gravar a Apple por todos los ingresos por los que está exento de tributar en Irlanda al utilizar ese país como centro de evasión fiscal, y tendrías que enfrentarte a los mayores intereses creados en EEUU.: los del petróleo, el gas y los monopolios.

No creo que ningún político sea lo suficientemente fuerte como para atraer aportaciones para su campaña de estos principales contribuyentes y al mismo tiempo imponerles impuestos. Van a ir a por el tipo sin importancia que se mueve entre los resquicios creados hace un siglo por la industria petrolera. Pero es difícil ir tras el tipo sin importancia y los pequeños evasores de impuestos sin atrapar al pez grande. Y el pez grande son las grandes corporaciones en EEUU.

Esa es la razón de que el problema no se resuelva. Y no va a resolverse porque lo que quiere en gran medida EEUU es apoyar al dólar atrayendo todo este dinero fraudulento, al igual que Inglaterra quiere apoyar a la libra esterlina convirtiéndose en el centro de la fuga de capitales de los mayores delincuentes del mundo, desde los cleptócratas rusos a los dictadores africanos a los blanqueadores de dinero asiáticos.

Todo el sistema financiero se ha ido convirtiendo básicamente en un sistema criminal mientras iba militarizándose para subvencionar el hecho de que países como EE.UU. y el Reino Unido tienen unos presupuestos militares enormes. Así es como financian su presupuesto militar, con el dinero blanqueado por los criminales de todo el mundo. La consecuencia es dejar que, a todas luces, las mayores compañías del mundo queden exentas de tributar, desde Apple a Exxon.

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La fanfarria neoliberal de radio Cooperativa

Lun, 25/04/2016 - 21:00

"Este no es un país neoliberal" dice Ernesto Ottone en radio Cooperativa y la interlocutora da un risa cómplice cuando lo que correspondería sería una gran carcajada. ¡Que mal está don Ernesto!. Chile no solo fue el primer país neoliberal del mundo sino que los gobiernos de la Concertación, con la complicidad del señor Ottone, mantuvieron todos los dictados neoliberales y dejó, desde la Salud a la Educación, a manos del mercado. Por algo hay una profunda crisis en la Salud y la Educación, como todo el mundo sabe. ¡Qué mal está el señor Ottone!. Deben ser los años. Los mismos que le pesan a Ricardo Lagos y toda la cáfila que cerró el círculo de lo iniciado por la dictadura: Aylwin y Frei, golpistas que entregaron el país a empresas extranjeras, en completa oposición a lo que hizo Salvador Allende, nacionalizarlas: impedir que manos extranjeras se apropiaran de los recursos naturales del país y que hoy, por su abusiva explotación se están agotando. Asimismo, y como periodista, se olvida la señora Rovaretti de las inundaciones que hubo la semana pasada en Santiago y cuya culpa fue, precisamente, de las empresas que fueron privatizadas en los gobiernos de la Concertación, que el señor Ottone defiende, y entregadas a empresas extranjeras. ¡Basta de engaños! Chile es un país neoliberal, subsumido hasta la médula por "asesores" como el señor Ottone, a quien de nada le sirven sus doctorados en Parìs, pues Francia entera está en contra del neoliberalismo y los dictados de Ottone. Basta ya de esta gente que no entiende nada de economía. Son los culpables del caos actual que hay en el mundo donde la desigualdad ha crecido a pasos agigantados -no solo por las ideas del señor Ottone- y donde la explotación del planeta no ha sido más que "pan para hoy y hambre para mañana". El señor Ottone defiende a usureros como Andrónico Luksic, que el modelo neoliberal ha permitido niveles de riqueza que escapan a la imaginación. El neoliberalismo ha sido el mejor aliado del capitalismo financiero que hoy domina al mundo y lo tiene esclavizado. Algo que no quiere ver el doctor Ottone. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Sin que nadie se dé cuenta, nos acercamos a la destrucción de nuestro planeta

Lun, 25/04/2016 - 17:07
Roberto Savio, Alainet


El 17 de abril los italianos fueron llamados a votos en un referéndum nacional para la extensión de licencias de extracción de gas y petróleo del mar. El gobierno, los medios informativos y los círculos económicos tomaron posiciones en contra del referéndum, proclamando que costaría 2.000 puestos de trabajo. Los proponentes del referéndum (entre los cuales 5 regiones) perdieron.

Italia ha seguido una tendencia común al finalizar la Cumbre del Cambio Climático (Paris, Diciembre 2015) en la que todos los países (incluida Italia) se comprometieron solemnemente a reducir las emisiones.

Dos semanas después de la cumbre, el Primer Ministro británico tomó la iniciativa de extender las licencias de extracción de carbón, explicando que estaban 10.000 puestos de trabajo en riesgo. Después fue la vez de India, que declaró que las licencias para plantas eléctricas a carbón serían aumentadas, pues el desarrollo del país está por delante de las preocupaciones ambientales.

La respuesta del gobierno polaco fue decir que no tenía ninguna intención de reducir la utilización de carbón polaco a corto plazo. Después, Hungría hizo una declaración semejante sobre su utilización de energía fósil. Mientras tanto, ninguna iniciativa significativa para el control de emisiones fue anunciada después de Paris.

También, todos los candidatos republicanos han anunciado que, una vez en la Casa Blanca, declararán muertos todos los acuerdos alcanzados en Paris, donde el presidente Barack Obama tuvo un papel importante. De hecho, existen muchas iniciativas republicanas en el Supremo Tribunal para anular medidas para limitar la polución tomadas por la administración. Finalmente, aun con diferentes acentos, todos los partidos xenófobos y de derecha radical han anunciado que no consideran los acuerdos de Paris como prioritarios.

La principal crítica de la comunidad científica a los acuerdos de Paris es que mientras que el objetivo de limitar el aumento global de temperatura desde el inicio de la era industrial a 2 grados centígrados (y aceptando que 1.5 grados hubiera sido un objetivo más realista), en realidad la suma de todos los objetivos individuales establecidos libremente por los países sería de al menos 3.5 grados.

La idea es que con más negociaciones, el objetivo de 2 grados finalmente emergería, gracias a nuevas tecnologías. Ahora surge una falla igualmente importante: No va a haber ningún control de la implementación del acuerdo hasta el año 2030. Hasta entonces, cada país va a ser responsable de implementar su proprio objetivo y también por la implementación de su compromiso.

Hubiera sido interesante ver una filosofía semejante a nivel de impuestos. Cada ciudadano decide cuanto debe pagar y es responsable por verificar que mantiene su compromiso hasta el año 2030. Solo en 2030 los mecanismos de verificación se activarían y estos no tendrán aplicaciones y penalidades. Lo único que lograrían es hacer público quien no ha cumplido con sus compromisos. Claro que los países industrializados como Italia o el Reino Unido -todavía lejos de reducir sus fuentes de polución - no son un buen ejemplo para países en vías de desarrollo que se están industrializando y ahora tienen que limitar sus emisiones por culpa de la polución emitida desde el siglo 19 por los países industrializados.

De hecho, según el Banco Mundial, los subsidios a las industrias de combustibles fósiles son de 88 mil millones de dólares al año. Según un informe del Overseas Development Institute, los países del g20 gastan 2 veces más - y con dinero público – de lo que las 20 mayores empresas privadas gastan en encontrar nuevas reservas de petróleo, gas y carbón. Mientras tanto, todavía falta finalizar el fondo de 100.000 millones de dólares establecido en Paris para ayudar a los países en vías de desarrollo en la adopción de nuevas tecnologías Claro que la verificación se va a ejecutar en 2030.

Todas las semanas recibimos datos alarmantes de cómo el clima se está deteriorando mucho más rápidamente de lo que pensábamos. Estoy hablando de las constantes noticias de catástrofes naturales. Hablamos de los alarmantes llamamientos de la comunidad científica mundial.

El Centro Nacional de la Restauración Climática ha publicado una especie de resumen de todos estos llamados, en un alarmante informe del profesor Kevin Andersen del Centro del Cambio Climático de Tyndall, Reino Unido, en el que dice: …según nuevos datos publicados por la Administración Nacional de la Atmosfera y los Océanos de los Estados Unidos, medidas tomadas en el observatorio de Mauna Loa en Hawaii muestran que la concentración de dióxido de carbono (CO2) saltó a 3.08 partes por millón (ppm) durante 2015, el mayor aumento anual en 56 años de investigación. 2015 fue el cuarto año consecutivo en el que la el CO2 creció más de 2 ppm. Los científicos están pasmados y aturdidos con “cifras de temperaturas sin precedentes de NASA para Febrero de 2016, que muestran un aumento de 1.65°C desde el comienzo del siglo XIX y de 1.9°C desde la era pre-industrial… Según el profesor Michael Mann esto significa que “no tenemos espacio en nuestro presupuesto de carbón para el objetivo de 1.5 grados y la oportunidad para mantener el objetivo de 2 grados se está desvaneciendo rápidamente, a no ser que el mundo empiece a cortar las emisiones rápida e inmediatamente. Las condiciones actuales de El Niño han contribuido para estas cifras sin precedentes, pero aun comparando con grandes Niños anteriores estamos delante temperaturas increíbles”. Para tener una visión de lo que nos espera en el futuro, basta mirar a Venezuela, donde los edificios públicos solo funcionan tres veces por semana para reducir el consumo de agua y energía.

Stefan Rahmstorf del Instituto para la Investigación del Cambio Climático de Potsdam dice que “en 2012, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos analizó detalladamente como una grave sequia en Siria - del 2007 al 2011 – fue un factor crucial para la guerra civil que empezó en 2011. Más de 3 millones de personas dejaron sus granjas para dirigirse a ciudades sobrepobladas y sin preparación, donde fueron inspirados por la Primavera Árabe a alzarse contra un régimen que no las ayudaba.

El periodista Baher Kamal, asesor de Inter Press Service para África y el Medio Oriente, publicó una serie en dos partes sobre el impacto del cambio climático sobre la las regiones del Medio Oriente y Norte de África, que deja claro que pueden quedar inhabitables en el año 2040. Por ejemplo, el Nilo podría perder 80% de su flujo de agua. Bahréin, Kuwait, Líbano, Palestina, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos están todos en gran riesgo. Pero también lo están Argelia, Iraq, Jordania, Libia, Marruecos, Siria, Túnez y Yemen.

El Dr. Moslem Shathout, vice-presidente de la Unión Árabe para la Astronomía y el Espacio, considera que los países árabes del Norte de África son de lejos los más afectados por las implicaciones del cambio climático global. Por otras palabras, debemos esperar grandes masas de poblaciones desplazadas en las costas del Mediterráneo, y por consecuencia, en Europa. La categoría de refugiados climáticos no existe bajo ninguna legislación.

Mientras que la población Europea era el 24% de la población mundial al principio del siglo XIX, va a ser solo 4% al finalizar el siglo corriente. Europa va a perder 40 millones de personas, que van a tener que ser reemplazadas por inmigrantes para mantener la productividad y el funcionamiento del sistema de pensiones.

La llegada de 1.3 millones de personas - dos tercios de las cuales jóvenes con educación – ha creado una enorme crisis política y quiebras en el proyecto Europeo.

Los refugiados climáticos van a tener variadas edades y muchos van a pertenecer al sector agrícola, el más conservador y de bajo nivel educativo en el mundo Árabe.

Tienen el Primer Ministro Italiano Matteo Renzi y el Primer Ministro Británico David Cameron – que por razones electorales tocó el tema de algunos puestos de trabajo perdidos en las industrias fósiles . ¿Alguna idea de cómo enfrentar este futuro inminente? Probablemente no, pero tampoco les importa. Este problema no se va a dar durante su gobierno.

Por eso el cambio climático no está en las agendas políticas como un tema prioritario. Los medio siguen los eventos, no los procesos, por eso no dan la voz de alarma. Mientras tanto, una y otra catástrofe lleva a grandes desastres…. Cuando todos se den cuenta que como va el dicho, Dios perdona siempre, los hombres a veces y la naturaleza nunca.

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El Banco Mundial solapa el blanqueo en los paraísos fiscales, según Oxfam

Lun, 25/04/2016 - 08:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Más allá de su patente selectividad criminal, los sulfurosos papeles de Panamá (http://goo.gl/EWfuty) expusieron la hipocresía retórica de los fogosos escritores neoliberales como Mario Vargas Llosa (http://goo.gl/fJA3bC) y sus asociados narcoliterarios de la misma cepa globalista: el banco Santander (http://goo.gl/Dz5lRV), atrapado in fraganti en los papeles mancillados, y el banco Stanford, que blanqueaba para la CIA en el paraíso fiscal caribeño de Antigua, vinculado al cártel del Golfo y a un efímero ex canciller foxiano (http://goo.gl/nGf4I9).

Los explosivos papeles de Panamá también han deshonrado las operaciones financieras de la Cruz Roja Internacional y la FIFA, cuando se ha vuelto una práctica vulgarmente común usar la fachada de entidades filántrópicas, caritativas y hasta de albergues de huérfanos para blanquear, al estilo del megaespeculador George Soros; del máximo defraudador de todos los tiempos, el israelí-estadounidense Bernard Madoff (http://goo.gl/t6JXeC), y de la fetidez de Mamá Rosa en Zamora, Michoacán, defendida por los empleados de Clío Tv de Televisa (http://goo.gl/vbukd9).

El delictivo bufete panameño de abogados Mossack Fonseca usó el aura protector de la Cruz Roja Internacional en su blanqueo global en 500 empresas evasoras de impuestos y/o lavadoras de dinero ilícito (https://goo.gl/C97mnV).

Según un reciente reporte de Oxfam (confederación internacional de 17 organizaciones no gubernamentales, fundada en Oxford en 1942, que realiza labores humanitarias en 90 países), el Banco Mundial también solapa el blanqueo en los paraísos fiscales (https://goo.gl/c7W9KX). De acuerdo con el perturbador reporte de Oxfam, “la mayor parte de las inversiones privadas del Banco Mundial están vinculadas a paraísos fiscales”.

El Banco Mundial engaña a los miserables países del África Subsahariana con la evasión de impuestos por alrededor de 100 mil millones de dólares estadounidenses al año, mediante empresas que usan paraísos y otros trucos de fuga contribuyente. Cuenta con un brazo armado financierista, International Financial Corporation (IFC), que otorgó préstamos en 2015 a 68 empresas privadas, con inversiones en la zona subsahariana, de las cuales 51 (¡84 por ciento!) usan los paraísos fiscales para evadir impuestos. ¡Qué bonito!

La confabulación delictiva del Banco Mundial es atroz, ya que promueve la utilización de piratas paraísos fiscales por la mayoría de las inversiones privadas, con quienes está asociada mediante cuentas evasoras de impuestos.

Lo mas cómico del caso es que el galeno sudcoreano-estadounidense Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, evoca en forma estruendosa sus falsas credenciales de combate a la corrupción… que promueve en los paraísos fiscales (http://goo.gl/w6CesZ). ¡Puro fariseísmo financierista!

De acuerdo con el código de conducta humanitaria, que no humanista, de Oxfam, carece de sentido que el Banco Mundial aliente a las empresas a invertir en el desarrollo, mientras se hacen de la vista gorda al hecho de que tales empresas podrían estar engañando a los países pobres con sus impuestos necesarios para combatir la pobreza y la desigualdad.

Se nota que en el neocolonialista Banco Mundial aún no leen el libro seminal sobre la desigualdad consustancial al neoliberalismo global: El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty (http://goo.gl/cb04Fa). En los recientes cinco años, el IFC, brazo armado financierista del Banco Mundial (http://goo.gl/bsZmS4), la mayor institución de desarrollo enfocada en forma exclusiva al sector privado en los países en vías de desarrollo, ha más que duplicado sus inversiones en empresas que usan los paraísos fiscales y que en 2015 alcanzó 2 mil 870 millones de dólares estadounidenses, en comparación con los previos mil 200 millones de 2010.

En un reporte previo, Oxfam había expuesto que las trasnacionales instaladas en África, la mayoría con bendición del vilipendiado Banco Mundial, hurtaban alrededor de 11 mil millones de dólares estadounidenses en impuestos cada año.

¿Qué tratativas lubricadas bajo la mesa paradisíaca fiscal existirán en forma bidireccional entre los proveedores de servicios humanitarios para el desarrollo unipersonal del Banco Mundial y sus cómplices empresas evasoras de impuestos? ¿Cómo andarán sus inversiones en los restantes cuatro continentes: v.gr. la polémica privatización del agua de la Ciudad de México? El blanqueo solapado por el Banco Mundial se ejerce en el pirata paraíso fiscal poco publicitado de la isla Mauricio (Mauritius en inglés, anterior base naval británica en el océano Índico, al este de Madagascar), que ostenta 32 mil entidades blanqueadoras, con uno de los mayores ingresos per cápita de África (but of course!).

Según Oxfam, “en 2015, 40 por ciento de los proyectos totales incluyeron empresas con una subsidiaria o matrices en Mauricio. Esto es a través de los clientes mismos o en forma indirecta mediante padrinos, socios técnicos u otros involucrados en el proyecto y, por consiguiente, que se benefician en forma indirecta de la inversión”.

Más aún: la diminuta isla Mauricio (con una superficie de 2 mil kilómetros cuadrados y 1.3 millones de habitantes) es ampliamente reconocida por facilitar inversiones de viaje redondo, que permite a las empresas y a los individuos llevar su dinero a los paraísos fiscales ocultadas como secreto financiero, y luego regresarlas a los países disfrazadas de inversión foránea directa (FDI, por sus siglas en inglés).

El viaje redondo permite cosechar el premio de los beneficios fiscales de que solamente gozan las inversiones foráneas. El dinero es sujeto a exenciones fiscales, más que a ganancias de capital o impuestos sobre el ingreso que deberían ser cargados en las inversiones domésticas. ¡Todas las facilidades del blanqueo global de evasión fiscal! De esta forma, “34 por ciento de la inversión total de India de 2000 a 2015 ha provenido de la pequeña isla de Mauricio, la mayor parte en el mismo edificio de la capital Port Louis (http://goo.gl/K2lwNq)”.

Por cierto, la isla Mauricio reclama la soberanía del archipiélago Chagos, hoy territorio británico, que se encuentra mil kilómetros al noreste y es sede de la superestratégica base militar estadounidense en Diego García (http://goo.gl/mRu5Sx), que funciona también como centro de tortura de la CIA (http://goo.gl/nEhLZy).

El cineasta y escritor británico Mark Donne comenta en forma desgarradora que por cada libra esterlina que recibe África como ayuda, pierde tres por la evasión fiscal en los paraísos de jurisdicción inglesa (http://goo.gl/8dgCrp). ¡Tremendo dato duro!

La insolencia del Banco Mundial es inigualable cuando sentencia que “el efecto de Los papeles de Panamá no será muy potente” con un efecto relativo en la economía de Panamá y de otros países de la región (http://goo.gl/KnziWw). ¡No, bueno!

En efecto, mientras perviva la piratería posmoderna de la desregulada globalización no cesará el criminal blanqueo global, su alma mater matricial, cobijada primordialmente por el financierismo israelí-anglosajón del conglomerado FMI/BM/Reserva Federal y la bancocracia de Wall Street y la City de Londres.

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Argentinos advierten que Macri está hipotecando al país

Dom, 24/04/2016 - 22:20

Argentina volverá a quedar sujeta a las condiciones que imponen el FMI y el capital internacional. La resolución de los fondos buitres es “una buena nueva para bancos globales y fondos buitre”, pero no para los sectores populares, adviertes economistas argentinos:

“Igual que pasó en la década de los 70 con los petrodólares, existe en el mundo desarrollado un fuerte excedente de liquidez que no condice con una economía en estado vegetativo; eso explica por sí solo por qué fue importante la oferta de divisas en la licitación de bonos que realizara en los mercados de Estados Unidos y en Londres el gobierno de (Mauricio) Macri, máxime cuando las tasas de corte superan en 12 veces las de la Reserva Federal (Estados Unidos) y en 8 la tasa Libor (Londres)”, explicó el economista Horacio Rovelli, de EPA (Economía Política para la Argentina), los resultados de la colocación de deuda del 18 y 19 de abril, que el gobierno nacional presentó como un éxito y una demostración de “confianza” en el país. “Igual que (José Alfredo) Martínez de Hoz, van a utilizar la deuda para hipotecar al país, sujetarlo al monitoreo del FMI y el capital internacional”, apuntó, en referencia a las consecuencias económicas y políticas de esta operación, comparada con la ejecutada entre 1976 y 1980 por el ministro de Economía de la dictadura cívico-militar encabezada por Jorge Rafael Videla.

Para las autoridades del gobierno, tanto desde el Ministerio de Hacienda y Finanzas como en palabras del Presidente, esta cancelación con los fondos buitre significa cerrar una etapa nefasta y abre una perspectiva económica muy auspiciosa, y así lo celebró. Rovelli, sin embargo, advirtió que “Argentina dejará abierta la posibilidad a los otros fondos que aún no han pactado, para que puedan ingresar a futuro a la propuesta de pago realizada, o bien seguirá sometida a los avatares que dicte la Justicia estadounidense o donde se dirima, en relación al universo del uno por ciento de inversores en default del 2001, que podrían seguir litigando. Ello sin contar el riesgo cierto de los fondos que sí entraron al canje de deuda (2005 y 2010), que litiguen ante el trato dispar, ya que ellos cobran con una quita del 65 por ciento del capital y a plazo, y los beneficiados por Macri, al contado efectivo y la suma que ellos quieren.”

Rovelli, de EPA, hizo un comentario adicional para señalar lo inequitativo que resultará esta política de endeudamiento. “Para asegurar la colocación de los nuevos títulos de deuda, el gobierno se supera a sí mismo y permite que los argentinos que quieran comprar más de dos millones de dólares en una sola operación puedan hacerlo, aunque solamente si destinan esas divisas a la compra de títulos públicos, con lo cual cierra el circuito. Para los argentinos de a pie: inflación, tarifazos, altas y leoninas tasas de interés en créditos inaccesibles, paritarias inciertas, flexibilización laboral y el fantasma de la desocupación y la marginalidad. Para los bancos y sus principales clientes, la posibilidad de superar la compra de dos millones de dólares por operación para hacer un gran negocio financiero”.

El economista de EPA, con amplia experiencia en cuentas nacionales y presupuesto, explicó además que se le va a pagar “generosamente a los fondos buitre una parte del nuevo endeudamiento, 12.500 millones de dólares, y los 4000 millones restantes lo convertirán en pesos, al tipo de cambio oficial, para que el Estado con esa plata pague deuda interna, su déficit provocado por la eliminación y reducción de las retenciones a la exportación, que es un sesenta por ciento de esa suma en un año”. Esa transferencia, que en consecuencia irá a las arcas de los sectores exportadores más concentrados, “serán fugados al exterior en el giro de utilidades de las empresas extranjeras que operan en nuestro país y que son las más grandes, las que más ganan y más facturan, y a través de la sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones”.

A su vez, Alejandro Otero, economista y dirigente del Frente Grande, al referirse a la oferta por más de 60 mil millones de dólares recibida por Argentina, para una demanda de dinero de 15 mil millones (inicialmente), señaló que “es como si convocaras a una fiesta y la cola para entrar da tres vueltas a la manzana; la fiesta es un éxito, pero hay que preguntarse qué ofreciste para semejante convocatoria, y la explicación, en este caso, es la tasa de interés del 7,2 por ciento, que es una tasa espectacular para una situación de exceso de liquidez en el mercado, cuando no hay quien quiera tomarla, porque la economía mundial está planchada”. Otero recordó que, “en el medio, además, aparecen los grandes bancos colocadores, el HSBC, JP Morgan, Citi, Santander y otros, embolsando importantes comisiones por obrar de intermediarios. Para estos bancos, y para los fondos buitre que cobran, esta aparición de Argentina en el mercado es una buena nueva, mientras que para otros, los sectores más vulnerables internamente, las noticias no son tan buenas, con medidas tardías e insuficientes, como la devolución del IVA y el refuerzo a las asignaciones a desempleados”.

Otero, especialista en temas fiscales (acaba de publicar, junto a Alfredo Iñíguez, el libro Elementos para una reforma tributaria en la Argentina), subrayó que, de los 16.500 millones de dólares que se captó con la emisión de deuda, “hay 12.500 millones que nunca van a entrar al país, porque se acreditan directamente a favor de los buitres”. El resto se destinaría a cubrir déficit y a un plan de inversiones en obra pública. “No se explicó en qué proporción ni a qué obras, pero se da a entender que no va a haber más ajustes por este año, ni reducciones de gasto público ni eliminación de subsidios. Y que con la obra pública quizás sea posible reactivar la economía, para salir del estado de estancamiento con inflación en el que existe el riesgo de estar entrando, que es el escenario más temido de cualquier gobierno”.

Al ser consultado sobre si esta inyección de dinero le daría al gobierno la chance de frenar el proceso inflacionario, y tener en el segundo semestre del año un horizonte de mayor estabilidad como asegura el ministro Alfonso Prat-Gay, Otero advirtió que “la política antiinflacionaria del gobierno no es el endeudamiento, sino la recesión”. Explicó que el brutal aumento de precios de los artículos de consumo, los tarifazos, la devaluación y el impacto de los despidos y suspensiones sobre el ingreso de los trabajadores, “va a tener por consecuencia una caída del consumo, y de esta forma el gobierno espera ponerle un freno a la inflación. Pero a un alto costo social, que quizás sea un problema más grave que la propia inflación”.
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Tomado de Página 12

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Brasil: nubarrones en el cielo, brasas en el suelo

Dom, 24/04/2016 - 18:02
Eric Nepomuceno, La Jornada

A estas alturas, no hay alma viva en Brasil que crea posible lograr que el Senado no emprenda un juicio político a la presidenta Dilma Rousseff.

La decisión será anunciada en las próximas dos semanas. La fecha prevista es el miércoles 11 o, como plazo máximo, el jueves 12. Se necesitan 41 votos de los senadores reunidos en el Pleno de la Casa, y todas las cuentas, incluso las del gobierno, indican que 46 de ellos ya están decididos por abrir el juicio. Revertir seis votos parece imposible. El mismo Partido de los Trabajadores (PT), junto con sus dos últimos aliados, considera que la batalla está perdida. Luiz Inacio Lula da Silva también: sabe que perdió, perdieron.

Aprobada la apertura, vendrá el juicio. Será un trámite lento, que podrá extenderse hasta 180 días. En esa etapa, Rousseff tendrá la última oportunidad de defenderse. Para destituirla definitivamente se necesita la llamada mayoría calificada, o sea los votos de 54 de los 81 senadores. Parte del gobierno y de los que siguen apoyando a la mandataria creen que son fuertes las posibilidades de impedir que ese número sea obtenido, lo que permitiría a Rousseff volver a asumir el sillón presidencial. Lula da Silva también, pero él y sus allegados indican que hay que pensar en el futuro o, más exactamente, en las elecciones de 2018.

La cuestión es saber qué pasará en el país mientras tanto. Una vez que se decida la apertura del juicio, Rousseff será alejada del puesto. Su lugar será ocupado por el vicepresidente Michel Temer, quien en semanas recientes conspiró de manera abierta contra la mandataria y, en los últimos días, dedica todas sus horas a componer el nuevo gobierno. Siquiera se habla de gobierno interino o provisional: se da por seguro que Temer llevará el timón del barco hasta el último día de 2018, cuando termina el lapso originalmente destinado a la mujer que fue electa, a bordo de 54 millones 500 mil votos, como la primera presidenta de Brasil.

El escenario que le espera a Temer es tenebroso. El país está literalmente quebrado. En parte, como resultado de políticas económicas profundamente equivocadas llevadas a cabo por Rousseff a partir de la mitad de su primer mandato. Pero en parte más importante aún debido a la irresponsabilidad de un Congreso que literalmente no la dejó gobernar desde el mismísimo primer día de enero de 2015, cuando comenzó su segundo periodo. Los resentidos por su victoria hicieron de todo para derrotarla.

La durísima crisis económica que el país enfrenta se traduce en un desempleo que ya alcanzó la tasa de 10 por ciento, lo que significa más de 10 millones de personas.

La crisis también se traduce en una fuerte retracción en la recaudación central, estatal y municipal, lo que hace que no haya dinero en ninguna parte. El estado de Río de Janeiro, por ejemplo, segunda mayor economía de Brasil, está literalmente en quiebra. Este mes, que llega a su final, no cobraron pensiones los jubilados del servicio público ni los funcionarios que tienen sueldos superiores a 600 dólares. Hay hospitales en ruinas y escuelas sin luz. El gobierno central, a su vez, retrasa gastos básicos, y de inversiones públicas mejor ni hablar. La recesión deberá rondar menos 4 por ciento del PIB en 2016, y no hay grandes expectativas de recuperación para el año que viene.

Pero no sólo la economía está en quiebra: también su sistema político. El dantesco espectáculo ofrecido el pasado domingo en la Cámara de Diputados, cuando se autorizó al Senado deliberar un juicio contra Rousseff, ha sido un claro ejemplo de su bajísimo nivel. Con más de 30 partidos políticos representados en el Congreso, es prácticamente imposible armar alianzas sólidas para gobernar. La inmensa mayoría de los partidos no son más que siglas de alquiler, que en épocas electorales negocian apoyo a cambio de beneficios y, claramente, dinero.

Bajo ese cielo de pesados nubarrones asumirá la presidencia Michel Temer. Trae sellada en la frente la palabra traidor. Será un presidente que carece, en principio, de legitimidad. Es, por cierto, un viejo zorro a la hora de negociar, siempre con base en acuerdos apenas susurrados. Queda por ver si eso será suficiente para darle nuevos ánimos a una economía que se encuentra profundamente sacudida, al borde de la parálisis.

Otra cosa que le espera a Temer son las calles. El PT y los demás partidos de izquierda ya anuncian una fuerte oposición en el Congreso. Los movimientos sociales y parte sustancial del electorado de izquierdas, por su lado, advierten que irán a las calles en protesta permanente contra quien consideran el usurpador de un puesto conquistado por decisión soberana de las urnas electorales. Se prevén huelgas generales, paros parciales, presión constante, un suelo en brasa.

Mi abuelo paterno, el viejo patriarca José Augusto Nepomuceno, tenía un humor singular. Cada vez que en mi primera juventud yo me enfrentaba a momentos difíciles, él me decía: Calma, hijo, calma: días peores vendrán.

Lo recuerdo a cada minuto. Días peores vendrán, y vendrán pronto, no hay dudas. Difícil es tener alguna calma…

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