Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6302125
Actualizado: fai 20 horas 3 min

Deutsche Bank: "El BCE y sus errores se han convertido en la mayor amenaza para la Eurozona"

Mér, 08/06/2016 - 17:50

David Folkerts-Landau, economista jefe de Deutsche Bank, cree que el BCE se ha embarcado en una política totalmente errónea. Unos tipos de interés muy bajos y el programa de estímulos o quantitative easing han desalentado a los países de la Eurozona a proseguir con las reformas estructurales. Ahora, "los riesgos de nuevos cracs están por todas partes". El BCE y "sus errores se han convertido en la amenaza número uno para la existencia de la Eurozona", asegura Flokerts-Landau.

El Banco Central Europeo ha reducido los tipos de interés al 0%, a la par "que se ha embarcado en un programa de compras masivas de deuda soberana de países de la Eurozona (QE). Pero los que venden esa deuda soberana al BCE no han invertido ni gastado ese dinero, lo han dejado en depósitos en sus bancos, y esos bancos a su vez lo han vuelto a depositar en el BCE", explica el economista alemán. "No hay duda de que si todo esto no funciona para estimular el crecimiento y la inflación, el próximo paso será el conocido helicóptero del dinero. Los futuros estudiantes de historia monetaria estudiarán estos sucesos mientras sacuden sus cabezas con incredulidad... Estos errores de política monetaria han convertido al BCE en la mayor amenaza para la existencia de la Eurozona a largo plazo: Esto parece contradictorio ya que el BCE aseguró 'estar listo para hacer cualquier cosa' por la supervivencia de la Eurozona. Pero intentando estimular el crecimiento y la inflación con menores tipos y comprando bonos, está acabando con los incentivos para las reformas estructurales", asegura Folkerts-Landau. Este economista sostiene que ahora los riegos de que se produzcan nuevos cracs "están por todas partes". El crecimiento es anémico y la inflación no remonta, mientras tanto pocos países han implementado medidas reales para reducir su deuda pública, "Italia no sería sostenible sin la ayuda del OMT (Outright Monetary Transactions-compra de bonos) del BCE. Así, el Banco Central Europeo falla en su deber de promover la sostenibilidad económica y la estabilidad financiera".

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Crisis y creación monetaria de los bancos

Mér, 08/06/2016 - 13:11
Alejandro Nadal, La Jornada

Hay dos modelos básicos para hablar de las funciones de los bancos en una economía moderna. El primero es el de intermediación de fondos prexistentes (fondos prestables). Tiene una larga tradición en la historia de la teoría económica. El segundo es el de creación monetaria.

El primero es una fantasía que nada tiene que ver con la realidad. El segundo sorprende por sus implicaciones.

Si usted le da un micrófono a un economista para que hable sobre los bancos, es casi seguro que comenzará su discurso refiriéndose a los bancos como intermediarios entre los ahorradores y los demandantes de capital. En su historia los bancos comerciales privados aparecerán como simples intermediarios entre ahorradores y aquellos agentes que demandan capital para gastarlo, ya sea en actividades productivas (los empresarios) o para financiar su consumo. El banco central es el único encargado de emitir dinero y controla toda la oferta monetaria.

El modelo estándar que permite introducir esta concepción sobre los bancos dice que en cualquier economía existe un mercado especial en el que se ofrece ahorro y se demanda capital. Los ahorradores y los inversionistas llegan al mercado de fondos prestables y el juego de la oferta y la demanda establece un precio de equilibrio que se llama tasa de interés. Ese mercado está organizado alrededor de los bancos. Éstos son instituciones muy útiles, porque ponen en contacto a los ahorradores y los demandantes de capital. Los primeros depositan sus ahorros en los bancos, y éstos les pagan una tasa de interés (llamada pasiva). A su vez, los bancos prestan a los demandantes de capital esos recursos y cobran una tasa de interés (llamada activa). La diferencia entre esas dos tasas es lo que constituye las ganancias del banco.

Esta concepción sobre el papel de los bancos no tiene ningún fundamento teórico ni empírico. Pero a los voceros del capital les resulta muy funcional por varias razones. Quizá la más importante es que la historia suena lógica y es aceptada por la mayoría del público. Los bancos reciben depósitos de recursos reales que existen previamente y los prestan a los demandantes. Todo suena muy lógico, pero nada tiene que ver con lo que acontece en la realidad.

Hace un año Zoltan Jakab y Michael Kumhof, economistas del Fondo Monetario Internacional y del Banco de Inglaterra, respectivamente, publicaron un estudio en el que destruyen esa anacrónica e inconsistente visión sobre el papel de los bancos en una economía monetaria capitalista (Consultar el documento). El texto tiene cuatro conclusiones centrales.

Primero, en el mundo real los bancos proveen financiamiento mediante la creación de dinero. Los bancos ofrecen préstamos, pero no necesitan tener en sus bóvedas los fondos necesarios para otorgar crédito. La causalidad se invierte: los préstamos hacen a los depósitos, no la a inversa.

Segundo, la rentabilidad de los bancos proviene de la cantidad de crédito que pueden generar. La actividad de creación monetaria de los bancos se incrementa cuando la economía está en la fase ascendente de un ciclo: las expectativas sobre el crecimiento y las oportunidades de negocios son buenas y el banco participa gustoso del entusiasmo, porque cada nuevo deudor aumenta su rentabilidad. la actividad bancaria es intensamente procíclica.

Lo que sí se necesita es que el dinero creado por los bancos tenga amplia aceptación entre el público. Eso se logra por el hecho de que los bancos aceptan los medios de pago creados por ellos mismos (cheques, tarjetas de débito, etc.) y por un elemento adicional que es la tercera conclusión del estudio: el banco central tiene el compromiso de poner a disposición del sector bancario las reservas que éste demanda. Las reservas no son la causa de los préstamos, sino su consecuencia.

La cuarta conclusión es automática, aunque es difícil de entender para los economistas formados en la escuela tradicional. El nuevo crédito sirve para promover inversiones y consumo. Es combustible para la actividad económica, y eso genera ingresos y ahorro. Es decir, el ahorro es una consecuencia del crédito, no su causa.

Esta visión sobre la moneda endógena creada por la actividad bancaria no es nueva. Es anterior a Keynes, y hoy es compartida por los economistas post keynesianos. Desde luego, esta perspectiva analítica permite explicar con mayor claridad la dominación del sector financiero en el mundo económico. Y también arroja luz sobre la naturaleza de la crisis y de la fase deflacionaria, por la que hoy atraviesan las principales economías del mundo. El colapso en el crédito marcó el giro de la economía mundial a partir de 2008 y anuncia los nuevos candidatos a ser golpeados de manera todavía más brutal en los meses que vienen.

Mientras gobiernos y bancos centrales insistan en pelear la batalla de la crisis deflacionaria con instrumentos derivados de su modelo anacrónico sobre fondos prestables, el colapso económico no podrá ser superado.
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Ver: Cómo los bancos crean dinero de la nada

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El Banco Mundial recorta hasta el 2,4% sus proyecciones de crecimiento global

Mér, 08/06/2016 - 07:01

El Banco Mundial alertó el martes desde Washington sobre el estancamiento que sufre en estos momentos la economía global. Un frenazo instigado en su mayor parte por la caída en los precios de las materias primas y que ha llevado a la institución a rebajar sus previsiones de crecimiento en cinco décimas en los últimos seis meses hasta el 2,4%.

Un porcentaje que supone el menor crecimiento registrado desde la Gran Recesión de 2009 si lo comparamos con las perspectivas que coteja el Fondo Monetario Internacional y una expansión nula con respecto al año pasado, una señal más que aviva el atrofio de la actividad económica que sufre el planeta.

Una situación fomentada en gran parte por el tísico crecimiento que registran las economías avanzadas, el excesivo abaratamiento de las materias primas, pese a que el crudo ha subido más de un 80% desde los mínimos alcanzados a mediados de febrero, la debilidad en el comercio mundial y el desvanecimiento de los flujos de capital.

De hecho, la mitad de la rebaja en las perspectivas de crecimiento, que a comienzos de año alcanzaban el 2,9%, está instigada por los países exportadores de materias primas. Algunos, como Venezuela o Brasil sufrirán una contracción del 10,1% y el 4% respectivamente en sus economías este año, una losa que hace que el crecimiento de las naciones exportadoras de petróleo y otras materias se haya reducido hasta un tercio de lo previsto en enero.

"El débil crecimiento pone de manifiesto la vital importancia para que los países establezcan políticas que impulsen el crecimiento económico", indicó Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial. "El crecimiento se está desacelerando de forma importante en los países exportadores de materias primas", reiteró.

En este sentido, no sólo Brasil se convierte en una losa para Latinoamérica, que encadena por primera vez en más de tres décadas, dos años consecutivos en recesión, sino que otros exportadores de petróleo, como Rusia, sufrirán este año una recesión más profunda de lo inicialmente previsto, con una contracción del 1,2% tras haber hecho lo propio el año pasado con un crecimiento negativo del 3,7%.

Sin embargo, los mercados emergentes y las economías en desarrollo importadores de productos básicos se han adaptado mejor que los países exportadores, aunque los beneficios derivados de los precios más bajos de la energía y otros productos básicos no se han concretado rápidamente.

Según las previsiones, estas economías se expandirán un 5,8% en 2016, lo que representa una pequeña baja respecto del 5,9% estimado para 2015. Pese al turbulento arranque de año en China, el Banco Mundial pronostica un crecimiento del 6,7% en 2016, tras el 6,9% que se registró el año pasado.

Desde la institución alertan sobre el aumento significativo del crédito al sector privado, intensificado por un período de bajas tasas de interés y más recientemente el aumento de las necesidades de financiación, una situación genera riesgos potenciales para varios mercados emergentes y economías en desarrollo.

"El rápido aumento de la deuda privada en varias economías emergentes y en desarrollo indica que es necesario actuar con cautela", recomendó el economista jefe del Banco Mundial quien estimó que tras un período de rápido aumento del endeudamiento, no es inusual observar que los préstamos bancarios en mora, como porcentaje de los préstamos brutos, se cuadruplican.

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La metedura de pata de la reforma laboral francesa

Mar, 07/06/2016 - 21:16

Thomas Piketty, Sin Permiso

Mientras las tensiones sociales amenazan con bloquear a Francia y el gobierno sigue negándose al diálogo y la negociación, su propuesta de legislación laboral se revela cada vez más como lo que es: una metedura de pata terrible, uno más de un periodo presidencial perdido, y tal vez el más grave. El gobierno nos quiere hacer creer que paga el precio por ser reformador, y que tiene que luchar solo contra el conservadurismo. La verdad es muy diferente: en este tema, como en otros antes, quienes ostentan el poder multiplican sus improvisaciones, mentiras y chapuzas.

Lo hemos visto ya en el caso de la competitividad. El gobierno comenzó suprimiendo - erróneamente - las contribuciones de los empleadores decididas por el gobierno anterior, antes de poner en marcha un increíble mecanismo para reembolsar a las empresas en forma de rebajas fiscales la parte que las empresas habían contribuido el año pasado, con una gran pérdida de credibilidad relacionada con la falta de legibilidad y durabilidad del dispositivo. Por el contrario, habría que haber puesto en marcha una ambiciosa reforma de la financiación de la seguridad social.

Falta de preparación y cinismo Con la ley de trabajo nos enfrentamos a la misma mezcla de falta de preparación y de cinismo. Mientras que el desempleo ha aumentado de manera constante desde el año 2008, con un medio millón de parados más (2,1 millones de solicitantes de empleo Clase A a mediados de 2008, 2,8 millones a mediados de 2012, 3,5 millones a mediados de 2016), no se debe a que la legislación laboral de repente se ha vuelto más rígida. Es porque Francia y la zona euro han causado por la excesiva austeridad una recaída absurda de la actividad en 2011-2013 , por debajo de Estados Unidos y del resto del mundo, convirtiendo así una crisis financiera llegada del otro lado del Atlántico en una larga recesión europea. Si el gobierno comenzara por admitir sus errores, y sobre todo saca las lecciones necesarias para una reforma democrática en la zona del euro y des sus criterios presupuestarios, sería mucho más fácil hacer los debates imprescindibles para llevar a cabo las reformas que necesita Francia.

Es particularmente lamentable que el derecho del trabajo tenga que ser debatido. El creciente uso de los contratos de duración determinada (CDD) por las empresas francesas nunca ha reducido el desempleo. Ya es hora de adoptar un sistema de bonus-malus que permita poner coto a los empleadores que abusan de la precariedad y del desempleo. De manera más general, hay que restringir el uso de los CDD a los casos que realmente se justifiquen y hacer de los CDI la norma para las nuevas contrataciones, teniendo como contrapartida una aclaración de las condiciones de ruptura del contrato, que a menudo incluyen demasiadas incertidumbres tanto para empleados como para empleadores. Hay condiciones para una reforma equilibrada, basada en la negociación; pero por desgracia, el gobierno ha sido incapaz de proponerla al país.

El debate se centra ahora en el artículo 2 de la Ley del Trabajo, que tiene como objeto convertir los convenios de empresa en la norma habitual, con la posibilidad de desviarse tanto de los acuerdos sectoriales como de la legislación nacional, en particular en lo que respecta a la organización de las horas de trabajo y el pago de horas extras. El asunto es complejo y no se presta a respuestas simples, como muestra también el volumen del proyecto de ley (588 páginas para todo el proyecto, incluyendo 50 páginas para el art. 2). Obviamente, algunas decisiones muy específicas sobre las pausas y los horarios solo pueden ser tomadas a nivel de empresa. Por el contrario, hay otras, más estructurales, tienen que decidirse a nivel nacional, porque de lo contrario la competencia generalizada entre las empresas podría conducir al dumping social. Por ejemplo, los países que no tienen una legislación nacional ambiciosa sobre las vacaciones pagadas tienden a tomar muy pocas vacaciones, a pesar del crecimiento histórico de los salarios, lo que puede ser colectivamente absurdo.

El espejismo de unos convenios de empresa equilibrados Sobre la cuestión de los acuerdos de empresa, algunos pensaban que su crecimiento en Alemania en la década del 2000 fue una de las claves del éxito actual del modelo alemán (véase por ejemplo este estudio). El debate está abierto, y es legítimo. Pero hay que hacer hincapié en dos puntos. En primer lugar, hay que recordar que el buen comportamiento del empleo en Alemania se explica en parte por el nivel inusualmente alto de su superávit comercial, más de 8% del PIB como media en los últimos 5 años. En otras palabras, cada vez que Alemania produce 100 euros de bienes o equipos, el país solo consume e invierte 92 euros en Alemania. Para el registro, simplemente no hay ningún ejemplo histórico de una economía de este tamaño con un superávit comercial tan importante y duradero.

Es cierto que esto se explica en parte por los puntos fuertes del modelo industrial y social alemán, incluyendo su excelente integración en los nuevos circuitos de producción de Europa central y oriental tras la ampliación europea en la década del 2000, pero es también debido a la excesiva moderación salarial, que probablemente se ve agravada por el aumento de los acuerdos de empresa y la competencia generalizada entre los centros de producción, lo que en última instancia significa hacerse con parte de la actividad económica de los vecinos. Si se pretendiera extender tal estrategia a toda Europa, por definición estaría condenada al fracaso: nadie en el mundo podría absorber ese superávit comercial. Eso agravaría la tendencia actual, que conduce directamente a nuestro continente un régimen de bajo crecimiento, deflación de los salarios y alto endeudamiento.

A continuación, y lo más importante, uno de los puntos fuertes del modelo alemán son sus sindicatos fuertes y representativos. Dada la debilidad de los sindicatos franceses y de su implantación, parece ilusorio pretender desarrollar acuerdos equilibrados a nivel de empresa. En estas circunstancias, sería mejor volver a escribir el artículo 2, con el fin de favorecer los acuerdos sectoriales, que teniendo en cuenta la realidad actual del sindicalismo francés es el nivel más pertinente y más prometedor. Como han mostrado los trabajos de Thomas Breda , los delegados sindicales están prácticamente ausentes de la mayoría de las empresas francesas, no sólo de las más pequeñas, sino también de las medianas, en parte debido a la discriminación salarial de las que son objeto. Aquí nos encontramos con una cultura de la conflictividad muy apreciada por muchos empresarios franceses, como acaba de ilustrar el jefe de la patronal Medef con sus insultos estúpidos a la CGT. En el norte de Europa, hace décadas que los representantes de los sindicatos desempeñan un papel importante en los consejos de administración (un tercio de los puestos en Suecia, la mitad en Alemania), y las empresas han aprendido a utilizar en su favor la mayor implicación de los trabajadores en sus estrategias corporativas. Este modelo de cogestión, inventado después de la Segunda Guerra Mundial, podría mejorarse aún más en el futuro; por ejemplo, permitiendo a los empleados votar en las juntas generales de accionistas, que se convertirían en asambleas mixtas, lo que permitiría nombrar a administradores capaces de representar proyectos de desarrollo apoyados por ambas partes. Pero Francia se encuentra todavía en su infancia en la etapa de la negociación social y la democracia económica.

Pasar por alto las elecciones sindicales De manera más general, la principal debilidad de la ley de trabajo es no tomar suficientemente en cuenta la debilidad de los sindicatos franceses, y cómo resolverlos. Peor aún: la ley de trabajo contiene disposiciones que podrían debilitar aún más a los sindicatos y sus delegados. Esto es particularmente cierto cuando se trata de los referendos de empresa previstos en el artículo 10. El objetivo es permitir a los empleadores convocar un referéndum - y en condiciones que a menudo se asemejan a un chantaje – sobre acuerdos que habrían sido rechazados por sindicatos que representan hasta el 70% de los empleados de la compañía en las últimas elecciones sindicales en la empresa. Se entiende que a la CFDT le pueda convenir en algunos casos particulares: con un 30% de los votos se puede pasar por alto a los otros sindicatos, especialmente a la CGT, y negociar un acuerdo directamente con el empleador. Sin embargo, esta manera de pasarse por alto las elecciones sindicales - que tienen lugar cada cuatro años - es dar marcha atrás en relación a los tímidos avances democráticos que han supuesto las recientes reformas de la representación sindical en 2004-2008, y que por primera vez dan a los sindicatos con el 50% de los votos el papel decisivo en la firma de acuerdos de empresa (mientras que el sistema anterior permitía que cada uno de los cinco sindicatos históricos de 1945 pudiese firmar acuerdos, independientemente de su representación en la empresa, lo que no tuvo apenas éxito dado el modelo social francés). Todos los ejemplos extranjeros lo demuestran: la democracia económica tiene necesidad de entidades intermedias. No se conseguirá sacar a Francia de la crisis poniendo en contra y frustrando a la mayor parte de los sindicatos y el cuerpo social del país.

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Se vende Blackwater, la polémica empresa de los soldados mercenarios en Irak

Mar, 07/06/2016 - 13:11

Constellis, la propietaria de la empresa de servicios de seguridad militar de EEUU Academi (antes Blackwater), ya ha entablado negociaciones para su venta por cerca de 1.000 millones de dólares incluyendo la deuda, según han confirmado varias fuentes cercanas a la operación. El proceso de desinversión pondrá a prueba, tanto en lo financiero como por lo que respecta a la reputación, el atractivo para los inversores de una empresa polémica por sus servicios de soldados a sueldo y que de hecho fue fundada por veteranos de las fuerzas especiales de EEUU en la primavera de 2003, para aprovechar la creciente demanda de servicios privados en Irak tras la invasión estadounidense.

La venta de Constellis se produce justo cuando el viento ha cambiado de dirección para la que en otros tiempos fuera la niña mimada del Pentágono, en un mercado en el que cada vez hay más competencia y que está socavando la rentabilidad de sus operaciones con mercenarios (la mayor parte de sus 8.000 asalariados son antiguos militares) en 25 países de todo el planeta. La compañía apenas ha comenzado a recuperarse de un débil rendimiento financiero en 2015, gracias a la reducción de costes y un nuevo equipo de gestión que ha revisado su política comercial, como ha reconocido la calificadora Moody's.

La historia de Blackwater, fundada en su caso en 1997, cambió para siempre en 2007 cuando se conoció que varios de sus mercenarios habían asesinado a 14 civiles indefensos en Irak. Eso obligó a Erik Prince, su fundador, a cambiar el nombre por el de Xe Services. Pero el rebranding no fue suficiente. En 2010 Erik Prince 'vendió' la compañía a Forte Capital Advisors and Manhattan Strategic Ventures -controlada por un amigo de su familia-, que la rebautizó de nuevo como Academi y se comprometió a manejar la polémica empresa bajo una confusa política de responsabilidad social corporativa.

En 2014 la firma de mercenarios no tuvo más remedio que aceptar una fusión con su competidora Triple Canpoy para formar Constellis, que ahora se vende y que aún cuenta en su consejo de administración con pesos pesados de la política y las finanzas de Estados Unidos como el ex Fiscal General John Ashcroft y Red McCombs, el multimillonario propietario del gigante de la publicidad Clear Channel Communications.

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Identifican el arma “de alta tecnología” con la que indujeron cáncer a Hugo Chávez

Mar, 07/06/2016 - 12:10

Una investigación documental iniciada con el objetivo de aclarar las circunstancias de la muerte del expresidente de Venezuela Hugo Chávez en marzo de 2013 habría hallado el arma “de alta tecnología” que Estados Unidos supuestamente implementó a partir de enero del 2003 para inducirle un cáncer al exlíder del país bolivariano, informa el portal web de noticias Aporrea.

Según detalla el portal, la “nanoarma” fue desarrollada mediante “nanotransportadores o nanocápsulas con direccionamiento controlado que contenían nanopartículas inductivas con aceleradores de metástasis de dosis controlada”.

Aporrea aclara que se trata de un arma multifuncional, ya que es capaz de inducir “varias enfermedades mortales, entre ellas un infarto y aquellas que causan daños cerebrales, como un accidente cerebro-vascular”. Además, según el sitio web, al estar fabricada mayoritariamente con compuestos biodegradables, el arma es invisible, y gran parte de sus compuestos son eliminados del cuerpo por las vías urinarias.


El arma con que asesinaron al líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, fue presuntamente utilizada contra siete presidentes latinoamericanos; uno de ellos, Néstor Carlos Kirchner, murió de un infarto, y cinco sobrevivieron. El portal llama la atención al hecho de que solo murieron los expresidentes Kirchner y Hugo Chávez, quienes se enfrentaron “con firmeza y valentía” a George Bush cuando fue derrotado con su Área de Libre Comercio para las América ALCA, en el año 2005 en Mar del Plata, Argentina.

Aporrea resalta que “no fue casualidad que cinco presidentes latinoamericanos —Fernando Armindo Lugo Méndez, Dilma Vana da Silva Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner y Hugo Rafael Chávez Frías— estuvieran enfermos de cáncer en menos de tres años”, en 2009, 2010 y 2011.

Esta no es la primera declaración de las autoridades venezolanas sobre la naturaleza artificial de la enfermedad que Chávez contrajo en 2011. En particular, el vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, denunció a mediados de mayo que Hugo Chávez fue asesinado por querer acabar con la “dictadura del dólar”. Según Istúriz, el cáncer que puso fin a la vida del exjefe de Estado ―que se había convertido en el “blanco fundamental” y el “enemigo número uno de los grandes centros financieros del mundo”― fue inducido.

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El golpe de estado en Brasil y el ‘retroceso’ de Washington en América Latina

Mar, 07/06/2016 - 07:01

Mark Weisbrot, CEPR

Claro está que el Poder Ejecutivo del Gobierno de Estados Unidos favorece el golpe de Estado en curso en Brasil, a pesar de que se haya cuidado de evitar cualquier respaldo explícito hacia el mismo. La primera muestra fue el encuentro entre Tom Shannon, el funcionario número 3 del Departamento de Estado de EEUU, y quien sin duda está encargado de manejar esta situación, junto al senador Aloysio Nunes, uno de los líderes del juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff en el Senado brasileño, el 20 de abril. Mediante la celebración de esta reunión tan solo tres días después de que la Cámara Baja de Brasil votó a favor de destituir a la presidenta Rousseff, Shannon le enviaba una señal a los gobiernos y a diplomáticos en toda la región y en el mundo de que para Washington el juicio político es más que aceptable. Nunes le devolvió el favor al encabezar un esfuerzo (siendo el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Brasil) para suspender a Venezuela del Mercosur, el bloque comercial suramericano.

Es mucho lo que está en juego para las principales instituciones de política exterior de EEUU, las cuales incluyen las 17 agencias de inteligencia, el Departamento de Estado, el Pentágono, la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad Nacional, junto a los comités de política exterior del Senado y de la Cámara. Un enorme cambio geopolítico se llevó a cabo en los últimos 15 años, en los que la izquierda latinoamericana pasó de no gobernar ningún país a liderizar la mayoría de los países de la región. Por diversos motivos históricos, la izquierda en América Latina tiende a favorecer la independencia nacional y la solidaridad internacional, y por lo tanto está menos dispuesta a ir de la mano con la política exterior estadounidense. Recuerdo la primera vez que vi a Lula da Silva. Fue en Porto Alegre, Brasil, en el año 2002. Le hablaba a una multitud en el Foro Social Mundial, de pie bajo una enorme pancarta que decía "Dile No a la guerra imperialista en Irak".

Lula es un buen diplomático, y mantuvo una buena relación personal con George W. Bush durante sus presidencias contiguas. Pero transformó la política exterior de Brasil, y contribuyó al desarrollo regional de una política exterior independiente. En 2005, en Mar del Plata, Argentina, los gobiernos de izquierda enterraron el "Área de Libre Comercio de las Américas" (ALCA) patrocinado por Estados Unidos, poniéndole así fin al sueño estadounidense de un acuerdo comercial hemisférico basado en reglas diseñadas en Washington. Brasil, bajo el Partido de los Trabajadores (PT) también respaldó firmemente a Venezuela contra los repetidos intentos por parte de EEUU de aislar, desestabilizar, e incluso derrocar a su gobierno. El primer viaje al exterior de Lula después de su reelección en 2006 fue a Venezuela, donde apoyó al presidente Hugo Chávez en su propia campaña de reelección. El gobierno del PT también apoyó los esfuerzos regionales para anular el golpe militar respaldado por EEUU en Honduras, y se opuso con éxito la ampliación del acceso de Estados Unidos a las bases militares en Colombia en 2009. Y fueron muchos en la clase dirigente de la política exterior estadounidense (incluyendo a la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton) quienes no apreciaron el papel del Gobierno de Brasil en ayudar a organizar un acuerdo de canje de combustible nuclear destinado a resolver el conflicto con Irán en 2010, a pesar de que en realidad se hizo por sugerencia de Washington.

La Guerra Fría de Washington nunca culminó en América Latina, y ahora ve su oportunidad para un "retroceso". Brasil es un gran premio, como lo evidencia el nuevo canciller del gobierno interino, José Serra, quien se lanzó sin éxito a la presidencia, primero contra Lula (2002) y luego contra Dilma (2010). Se espera que utilizará su posición actual — si es que el actual gobierno sobrevive — como especie de trampolín hacia un tercer intento por la presidencia.

En su campaña presidencial de 2010, Serra se esforzó sobremanera a modo de demostrar su lealtad a Washington. Acusó al gobierno boliviano de Evo Morales, de ser cómplice del narcotráfico y atacó al gobierno de Lula por sus intentos de resolver la disputa nuclear con Irán. Los criticó igualmente por unirse al resto de la región en no reconocer al gobierno de Honduras tras el golpe, e hizo además campaña contra Venezuela.

Este es el tipo de persona que a Washington tan desesperadamente le gustaría ver a cargo de la política exterior de Brasil. Aunque las corporaciones obviamente sean grandes jugadoras en la política exterior de EEUU, y que se encargan textualmente de redactar gran parte de los acuerdos comerciales como el NAFTA y el TPP, el principio rector que orienta la política exterior de Washington no es el beneficio a corto plazo sino el poder. Los mayores decisores, hasta llegar a la Casa Blanca, se preocupan ante todo por lograr que los demás países se alineen con la política exterior estadounidense. No apoyaron la consolidación del golpe militar en Honduras porque el presidente de Honduras, Manuel Zelaya haya aumentado el salario mínimo, pero sí debido a que encabezaba un gobierno vulnerable de izquierda que formaba parte de la misma alianza amplia que incluía a Brasil bajo el PT. Estos gobiernos todos se apoyaban entre sí y cambiaron las normas de la región, de modo que incluso los gobiernos que no eran de izquierda como el de Colombia, bajo Juan Manuel Santos, en buena medida le seguían la pauta a los demás.

Es esto lo que Washington quiere cambiar en este momento, y existe mucha emoción en este paradero del Norte en cuanto a las perspectivas de "un nuevo orden regional", que en realidad no es más que el viejo orden regional del siglo XX. No tendrá éxito — ni siquiera si nos guiamos por sus propios criterios de medirlo — no más del que logró tener George W. Bush con su visión de una remodelación de Oriente Medio al invadir Irak. Sin embargo, puede ayudar a hacer mucho daño en su intento.

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Después de enriquecer al 1% y empobrecer a millones... el FMI admite que el neoliberalismo es un fracaso

Lun, 06/06/2016 - 22:44
Benjamin Dangl, CounterPunch

La semana pasada un departamento de investigación del Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo público un informe en el que admite que el neoliberalismo ha sido un fracaso. El informe, titulado Neoliberalism: Oversold? (¿se han exagerado los meritos del neoliberalismo?), es una esperanzadora señal de la muerte de esa ideología. El FMI está atrasado solo unos 40 años. En relación con el informe, Naomi Klein tuiteó: “Entonces, los multimillonarios creados [por la ideología] devolverán el dinero, ¿no es así?”. Muchos de los hallazgos del informe que sacude el centro mismo de la ideología neoliberal se hacen eco en lo que sus críticos y víctimas vienen diciendo desde hace varias décadas.

“En lugar de promover el crecimiento”, dice el informe, las políticas de austeridad propiciadas por el neoliberalismo han hecho que se reduzcan las regulaciones para limitar el movimiento de capitales y que, de hecho, “aumente la desigualdad”. Esta desigualdad “podría por sí misma debilitar el crecimiento...”. Por lo tanto, dice el informe “los responsables políticos deberían estar mucho más abiertos a la redistribución [de la riqueza] de lo que lo están”. Sin embargo, el informe omite mencionar algunos aspectos notables de la historia y el impacto del neoliberalismo.

El FMI sugiere que el neoliberalismo ha sido un fracaso, pero ha funcionado muy bien para el 1 por ciento de la población mundial, algo que ha sido siempre el propósito del FMI y el Banco Mundial. Tal como informó Oxfam a principios de este año, el 1 por ciento más rico del mundo posee tanta riqueza como el resto de la población del planeta (del mismo modo, la periodista de investigación Dawn Paley ha comprobado en su libro Drug War Capitalism (la guerra capitalista contra la droga) que la guerra contra la droga, lejos de ser un fracaso, ha sido un éxito enorme para Washington y las corporaciones multinacionales).

El informe del FMI ha elegido a Chile como caso de estudio del neoliberalismo, pero no menciona ni una sola vez que allí se aplicaron sus puntos de vista económicos durante la dictadura de Pinochet –respaldada por Estados Unidos–, una omisión muy importante de los investigadores, que no ha sido casual. Es un conocido tópico que en toda América latina, el neoliberalismo y el terrorismo de Estado han ido siempre de la mano.

En 1977, en su Carta abierta a la Junta Militar Argentina, el valiente periodista argentino Rodolfo Walsh denunció la represión de ese régimen, una dictadura que organizó el asesinato y la desaparición de más de 30.000 personas.

“No obstante, estos acontecimientos, que conmueven la conciencia del mundo civilizado, no constituyen el mayor sufrimiento infligido al pueblo argentino, tampoco la peor violación de los derechos humanos que ustedes han cometido”, escribió Walsh respecto de la tortura y los asesinatos. “Es en la política económica de este gobierno donde uno advierte no solo la explicación de los crímenes, sino una gigantesca atrocidad que castiga a millones de seres humanos: la miseria planificada... No tienen más que darse una vuelta de unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que esa política ha convertido la ciudad en una ‘Villa Miseria’ de 10 millones de personas.”

Tal como lo demuestra vividamente Noami Klein en su Shock Doctrine, esta “miseria planificada”, formaba parte de la agenda que el Fondo Monetario Internacional ha impulsado durante décadas.

Un día después de que Walsh enviara por correo la carta a la Junta, fue capturado por el régimen, asesinado, quemado y su cadáver arrojado a un río, es decir, una víctima más de los millones de ellas que el neoliberalismo se llevó por delante.
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Ver: Es oficial: el neoliberalismo existe; El gran error y el gran dolor causado por el neoliberalismo; ¡Insólito!: el FMI fustiga la sobrestimación del neoliberalismo global

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El gran error y el gran dolor causado por el neoliberalismo promovido por los conservadores, liberales y socioliberales

Lun, 06/06/2016 - 12:01
Vicenç Navarro, Público

Si usted, lector, lee la prensa económica o las páginas económicas de la prensa en general, habrá visto que en bastantes países se han introducido prácticas bancarias mediante las que las instituciones financieras, en lugar de pagar intereses por el dinero que el ciudadano deposita en el banco, cobran a este para guardarle el dinero. Es lo que llaman intereses negativos. Y usted se preguntará: ¿por qué lo hacen? Y la respuesta a esta pregunta varía según el economista al cual usted pregunte. Las llamadas “ciencias económicas” no son tan científicas como la mayoría de la población cree. La respuesta a la pregunta que usted se hace dependerá de los valores que tenga el economista que le responda.

Una respuesta muy frecuente que le darán es que hoy hay en el mundo muchísimo dinero. En realidad, hay tanto que no se sabe qué hacer con él. Y, para los ricos, es más seguro tener el dinero depositado en el banco que tenerlo debajo de la almohada en su domicilio. Y tendrá que admitir que la respuesta tiene cierta lógica. Ahora bien, lo que usted es probable que hiciera si tuviera mucho dinero sería que, en lugar de poner su dinero debajo de la almohada o en un banco, intentaría utilizarlo, bien invirtiéndolo, bien comprando propiedades que le generaran renta ahora o más adelante, o aumentando el consumo. Y esto es precisamente lo que la mayoría de economistas también le dirán. Y puesto que el problema mayor que tienen hoy las economías desarrolladas es la escasa demanda, parece lógico que se tomen medidas para aumentar el consumo. De ahí que las autoridades públicas intenten que, en lugar de guardar el dinero, la gente lo utilice comprando. Es importante, por lo tanto, que los bancos, en lugar de pagarle unos intereses por sus depósitos, incrementando el ahorro, le cobren a usted cuando usted quiera guardar su dinero en el banco, porque lo que el Estado quiere es que usted lo gaste en lugar de guardarlo.

Esta explicación parece lógica. Pero hay un gran fallo, y es asumir que el que no aumente el consumo en el país sea porque no hay suficiente dinero en circulación, lo cual no es difícil de ver que no es cierto. En realidad los bancos centrales, incluyendo el BCE, han estado imprimiendo más y más dinero (miles de millones de euros) y, en cambio, la economía permanece estancada. A decir verdad, los bancos ya han estado proveyendo dinero con préstamos a intereses negativos durante mucho tiempo. Si los intereses del dinero que usted ha depositado en el banco son más bajos que la inflación (que es lo que ha ocurrido durante bastante tiempo), usted está perdiendo dinero en su depósito bancario. Los bancos le estaban prestando dinero a unos intereses negativos.

Por qué la política monetaria es dramáticamente insuficiente Y ahí el gran error de los talibanes neoliberales. Creerse que la economía puede configurarse a base de la cantidad de dinero que hay en el mercado (que depende, entre otros factores, de la cantidad de dinero que imprime el Banco Central, que es lo que se llama política monetaria) es estar profundamente equivocado. Ello no quiere decir que sea completamente erróneo. Hay un elemento de verdad, pero solo un elemento, y ahora es un elemento muy poco importante. Lo cual no quiere decir que los bancos no pudieran ayudar en el estímulo de la economía. Pero hoy, la banca privada no lo hace. Lo que debería hacer el Banco Central es dar (es decir, darlo a intereses muy bajos) dinero a los Estados (una cantidad que pueda regularse) y que estos prestaran directamente a las familias y a las pequeñas y medianas empresas a intereses bajísimo, lo cual no hacen, pues todo lo hacen a través de la banca privada, que en su mayor parte utiliza este dinero para fines especulativos.

Y ello lo hace no porque los banqueros sean mala gente (aunque muchos sí que lo son, por ser súper avariciosos y no siempre honestos con sus clientes), sino porque la rentabilidad de la inversión es mucho mayor en estas inversiones especulativas que no en lo que se llama inversiones productivas (en la producción de bienes y servicios). Y además no se fían de las pequeñas y medianas empresas, pues no las ven muy seguras. En otras palabras, el problema no es la falta de dinero sino los canales por los que se distribuye tal dinero. En realidad las grandes empresas nunca han tenido tanto dinero. Pero tienen un gran problema: no tienen donde depositarlo. Y de ahí que los bancos les pidan dinero para guardárselo.

¿Cuál es, pues, el problema? Créame que, aunque usted, lector, no lo verá frecuentemente en los medios (porque estos están controlados por los bancos, al estar muy endeudados), el problema mayor es la falta de demanda de bienes y servicios, porque la población no tiene dinero para comprarlos. Y el que no tenga dinero es porque la mayoría de la población consigue sus ingresos a base del trabajo, es decir, en forma de salarios u otras formas de compensación relacionadas con el trabajo. Ahí está el punto clave. Las rentas derivadas del trabajo (como porcentaje de todas las rentas) han ido descendiendo, mientras que las rentas del capital han ido creciendo. Y este es el problema gravísimo, más silenciado y ocultado hoy en la prensa española. Y si cree que soy paranoico, muéstreme dónde ha leído usted artículos que hablen de ello. Puede que lo haya visto en algún artículo solitario, pero es la excepción que confirma la regla.

Y que no lo haya visto no se debe a que los periodistas sepan la verdad y la oculten. Esto pasa, pero no es lo más frecuente. Es más la ignorancia que la mentira lo que predomina en los medios económicos (aunque en algunos fórums es al revés). Es muy fácil de ver lo que está ocurriendo. En realidad yo ya predije lo que pasaría en mi libro de Ariel Sociedad Económica en el año 1997 (Neoliberalismo y Estado del bienestar). Que no haya suficiente demanda no es porque los salarios sean demasiado altos (supuestamente frenando la competitividad), sino porque, al revés, son demasiado bajos. Y contribuyen a ello los recortes de gasto y empleo públicos (que en España son de los más bajos de la UE-15, el grupo de países con semejante nivel de desarrollo al nuestro). En realidad, tales recortes disminuyen la demanda de una manera muy sustancial. Hoy la escasez de la demanda es el mayor problema en la Eurozona (y muy en especial en el sur de Europa), y es responsable del estancamiento económico y el bajísimo crecimiento económico. Y este estancamiento económico está causado, a su vez, por la bajada en picado de la inversión productiva (en la UE-15 ha bajado un 8,4% en el año 2000 a un 6,8% en el 2014, y en España todavía peor, de un 7,5% a un 5,7% durante el mismo periodo). El descenso en áreas como la investigación y el desarrollo ha sido también muy notable. En realidad, las políticas de reformas laborales (llevadas a cabo por los gobiernos PSOE y PP, y aplaudidas por el partido Ciudadanos), que han tenido como consecuencia la bajada de salarios y el aumento de la precariedad, y las políticas de austeridad y recortes realizadas y aplaudidas por tales partidos han tenido un impacto muy, pero que muy negativo, causando primero la Gran Recesión, y retrasando más tarde, la recuperación económica.

¿Está cambiando la sabiduría convencional neoliberal? Sí, fuera, pero no en España, donde hay un retraso muy notable, debido al enorme dominio de los medios de información por parte de fuerzas conservadoras y neoliberales. Tanto la dirección del FMI como incluso el Presidente del BCE han indicado que las políticas monetarias son insuficientes, y que se requiere estimular la economía mediante medidas fiscales. Ahora bien, lo que entienden por medidas fiscales es reducir los impuestos, con lo cual consideran que estimularán la economía, lo cual es cierto, pero solo hasta cierto punto, puesto que las bajadas de impuestos por regla general benefician más a las rentas superiores que a la mayoría de la población, y los primeros tienen ya tanto dinero que lo que reciben como bajada de impuestos lo guardan y no lo consumen, al contrario que la mayoría de la población, que tiene mucho menos y gasta casi todo lo extra que recibe. De ahí que la mejor manera de estimular la economía sea revertir casi 180º las reformas contraproducentes que se han estado imponiendo a la población. En realidad, el Presidente Roosevelt sacó a EEUU de la Gran Depresión con un incremento enorme del gasto público, mediante inversiones públicas muy necesarias en el país, el establecimiento de la Seguridad Social y facilitando la sindicalización para que aumentaran los salarios. Hoy esto es lo que se necesita en España. Y por desgracia, ni el PP, ni el PSOE, ni Ciudadanos están proponiendo algo semejante a ello. Y las propuestas del PSOE no se distancian suficientemente de las políticas públicas que siguieron sus antecesores. Y ahí está el problema. Hoy la necesidad mayor de a economía es estimular la economía mediante un aumento muy notable de la inversión pública en las áreas sociales, energéticas e industriales, creando buen empleo. Y un aumento muy notable de los salarios, revirtiendo las reformas laborales para reforzar a los sindicatos en lugar de debilitarlos, como han hecho las reformas laborales del PSOE y del PP, aplaudidas por Ciudadanos. De no hacerlo, iremos en el mismo camino de Grecia, a la cual han impuesto la continuidad de ls reformas neoliberales. Y tal cambio de políticas es posible en contra de lo que se indica en los círculos económicos y políticos donde se reproduce la sabiduría convencional. Portugal es un ejemplo donde la coalición gobernante de izquierdas ha parado tales políticas. Y España podría ser otro. En realidad, los días de la austeridad están contados pues existe hoy una rebelión en los países de la Eurozona (véase lo que ocurre en Francia) frente a tales políticas que han dañado tanto a las clases populares. La victoria en las próximas elecciones del 26 de junio de una coalición de partidos progresistas antiausteridad sería un paso muy importante para revertir el austericidio presente. Piénseselo, puesto que su voto puede determinar que se continúe con estas políticas desastrosas o que se reviertan en dirección contraria a la que se ha estado imponiendo. Así de claro.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La crítica del FMI al neoliberalismo levanta polvareda

Lun, 06/06/2016 - 07:01
El reciente artículo del Fondo Monetario Internacional (ver aquí y aquí) en el que se sostiene una visión crítica de las políticas neoliberales implantadas desde los años 80, especialmente la austeridad fiscal, impulsadas por la propia institución en los últimas dos décadas, ha generado sorpresa e irritación en el ámbito económico.

"Neoliberalismo: ¿promocionado en exceso?", es el título del documento divulgado en el número de junio de la revista trimestral de la institución y escrito conjuntamente por Jonathan Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, economistas del Departamento de Investigación del Fondo, que señalan directamente el desmedido celo por la reducción de los déficit fiscales a toda costa, la desregulación financiera impulsada desde los 80 y la poca atención prestada al acuciante problema de la desigualdad de ingresos su resultado nefasto.

"En concreto en el caso de la consolidación fiscal, los costes a corto plazo de una menor producción y bienestar así como el mayor desempleo han sido minimizados, y la conveniencia de los países con amplio espacio fiscal de simplemente vivir con alta deuda y permitir que los ratios de deuda declinen orgánicamente a través del crecimiento son infravalorados" Los recortes del gasto y el aumento de la recaudación fiscal, políticas popularizadas bajo el término de austeridad, han sido elementos clave defendidos por el Fondo como parte de sus recetas económicas, y han marcado el diseño de los recientes programas de rescate a Portugal o Grecia, así como anteriores en Indonesia o Argentina.

El FMI, institución creada en 1944 y buque insignia de la ortodoxia de la economía de libre mercado, no suele ser muy dado a reconocer errores y entrar en el espinoso ámbito de la autocrítica. "Hay aspectos de la agenda neoliberal que no han ofrecido los resultados esperados", subraya sin embargo en esta ocasión.

Ostry y sus colegas sostienen que "los beneficios en términos de mayor crecimiento parecen bastantes difíciles de establecer cuando se mira a un amplio grupo de países" y a la vez los costos "en términos de creciente desigualdad son prominentes". "Un aumento en la desigualdad daña el nivel y la sostenibilidad del crecimiento".

Como era de esperar, las reacciones en el ámbito económico no tardaron en aparecer.

"El FMI se une a las críticas al neoliberalismo. ¿Qué demonios está pasando?, afirmó en su cuenta de Twitter Dani Rodrik, profesor de Economía Política Internacional de la Universidad de Harvard y conocido por su posición crítica ante los efectos de la globalización.

La activista canadiense Naomi Klein y autora del libro "No Logo", en el que carga contra la cultura del consumo, señaló en la misma red social con ironía que dado que "el FMI admite que el neoliberalismo es un fracaso, ahora todos los multimillonarios que ha ayudado a crear van a devolver su dinero, ¿verdad?".

Como era de esperar, uno de los comentarios más contundentes provino del diario Financial Times (propiedad de BlackRock, la mayor gestora de fondos financieros del mundo), que se tomó a pecho el artículo y decidió dedicarle un editorial llamado "Un inapropiado mea culpa del neoliberalismo".

"Tratando de ser moderno, el FMI en su lugar parece fuera de contexto como un hombre de mediana edad llevando un gorra de béisbol del revés"... relata el FT, la "Biblia" de la economía de mercado, sobre el revisionismo del Fondo. Para el diario financiero, además, con estos argumentos la institución dirigida por Christine Lagarde "da auxilio a regímenes opresivos en todo el mundo que se posicionan como cruzados contra el neoliberalismo, subyugando a su población con medidas económicas ineficaces" Inquieto por el revuelo originado por un artículo al que no se le había dado gran difusión, el propio Fondo salió al paso esta semana y trató de rebajar los ánimos.

En una entrevista en la página web de la institución, su economista jefe, Maury Obstfeld, señaló que se había "malinterpretado" el contenido del documento al agregar que se trata más bien de "un proceso de evolución, y no de revolución" sobre los fundamentos económicos.

No obstante, Obstfeld, reputado economista de la Universidad de California, en Berkeley, y que se unió al FMI en septiembre pasado en sustitución de Olivier Blanchard, reconoció que "el shock producido por la crisis financiera llevó a un amplio replanteamiento de la política macroeconómica y financiera en la comunidad académica global", algo de lo que la institución "forma parte".

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Grecia lo privatiza todo, desde hoteles a playas e islas

Lun, 06/06/2016 - 03:35

Tras el último acuerdo con la UE y el FMI, que prevé destinar 10.300 millones de euros a las arcas griegas, Atenas subastará 71.000 bienes de propiedad pública en lo que será el mayor plan de privatización de Europa.

La extensa lista incluye hoteles y playas, islas y aeropuertos, ferrocarriles y campos de golf, así como sedes olímpicas, puertos, carreteras, propiedades históricas, entre otros bienes de propiedad pública. Se espera que el catálogo se amplíe en los próximos meses.

Según publica 'The Guardian', los griegos ven el plan como una "depredación total" y un golpe más a su dignidad, y reaccionan "con furia y desprecio".

El director de la agencia de privatización griega encargada de deshacerse de estos bienes, Stergios Pitsiorlas, calcula que para 2018 la liquidación de activos puede reportar 6.000 millones de euros.

De esta forma, Pitsiorlas pronostica que la venta del antiguo aeropuerto de Ellinikon concluirá en junio, lo que llevará los ingresos de las ventas estatales por encima de los 2.000 millones de euros este año.

Al mismo tiempo, el plan de reforma integral aprobado por el Parlamento griego el pasado 22 de mayo incluye la creación de un nuevo 'superfondo' de privatización, que administrará las propiedades estatales y acelerará su venta.

"No hay nada que no vayamos a entregar", lamenta Maria Ethymiou, dueña de un pequeño negocio que refleja el ánimo de los griegos.

"Los alemanes se van a llevar todo. He oído que hasta las playas están en venta", prosigue Ethymiou para preguntarse: "¿Esta es la Europa que queremos? ¿Esta es la Europa unida de nuestros sueños?".

Varios diputados también han criticado el proyecto, calificándolo de "un delito". Pitsiorlas, veterano militante de izquierdas, es consciente del enfado e incluso admite que "en algunos aspectos, los críticos tienen razón". El responsable heleno de las privatizaciones señala a 'The Guardian' que la verdad "está en algún lugar a medio camino entre ambas posiciones".

"Pero hay una indignidad mucho peor, la indignidad de ser forzado a depender de los prestamistas extranjeros", prosiguió el responsable del fondo. "Si queremos, como un buen partido de izquierda, ayudar a los trabajadores, si queremos detener los recortes de los salarios y las pensiones y el aumento de los impuestos, tenemos que encontrar dinero en alguna parte, tenemos que desarrollar nuestra economía", añadió.

Por otro lado, el plan se ha ganado también los elogios de las personas menos esperadas. "Si Tsipras quiere sobrevivir en el mundo de la política y dar un giro de 180 grados y pasarse definitivamente al centroizquierda, debe hablar el idioma de los negocios, de la inversión, del crecimiento y de la extroversión", aseguró Dimitris Kerides, profesor de ciencias políticas en la Universidad Panteion de Atenas y cercano al partido opositor de centroderecha Nueva Democracia.

"Pitsiorlas es un hombre de negocios. Es capaz y tiene confianza en sí mismo. Para la derecha, es el mejor de los mejores de la izquierda", agregó.

"Tenemos que salir del lugar en el que estamos. El acuerdo de la semana pasada ofrece un rayo de esperanza, pero tenemos que apurarnos y hacer los cambios que sean necesarios con rapidez", aseguró, a su vez, el propio Pitsiorlas.

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¡Insólito!: el FMI fustiga la sobrestimación del neoliberalismo global

Dom, 05/06/2016 - 18:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La tripleta del Departamento de Investigación del FMI –su vicedirector, Jonathan D. Ostry; su jefe de división, Prakash Loungani, y el economista Davide Furceri– (http://goo.gl/9CEcVO) llega con mucho retraso a la fastidiosa conclusión de que algunas (sic) políticas neoliberales han incrementado la desigualdad, en lugar de promover el crecimiento, lo cual pone en riesgo la expansión duradera.

Nunca citan el libro del economista galo Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI (https://goo.gl/Yy6ML2), el cual es probable que marque en el corto plazo el rumbo ideológico de la muy cuestionada teoría económica en todo su alucinante caleidoscopio.

Después de haber descuartizado a Thomas Piketty como doctrinario, aburrido y erróneo en sus estadísticas, el mismo Financial Times, portavoz del neoliberalismo global con The Economist –ambos controlados por BlackRock (http://goo.gl/ntbvWY)–, juzga que sus sensatas teorías están recibiendo validación (sic) de los inversionistas bursátiles en contra de la creciente desigualdad financiera cuando se ha gestado una rebelión de los accionistas contra los pagos excesivos a los ejecutivos de Deutsche Bank, Goldman Sachs, Citigroup y BP (http://goo.gl/0S3XAE).

Hoy los ciudadanos que votan a los dos lados del Atlántico Norte se rebelan contra la ortodoxia económica neoliberal, genuina teología medieval, que ha aplicado sin miramientos el FMI a partir del nefario experimento del binomio thatcherismo /reaganomics de la década de los 70 del siglo pasado.

Justin Trudeau en Canadá, Jeremy Corbyn en Gran Bretaña y Bernie Sanders y Donald Trump en EEUU no son fenómenos aislados en la anglósfera donde Wall Street y sus banksters han aniquilado a la otrora próspera clase media (http://goo.gl/bcxJep).

La matriz operativa del neoliberalismo global en el Atlántico Norte –EEUU y Gran Bretaña– es obligada a correrse a la izquierda, mientras sus vasallos de Latinoamérica sucumben al caduco modelo financierista neoliberal pinochetista.

Se ha generado un “fracking financierista/economicista” entre el G-7 y sus súbditos en Latinoamérica, quienes se han volcado en forma disfuncional y asincrónica al fétido neoliberalismo: el cuarteto Peña/Carstens/Aspe/Videgaray (estos últimos tres, itamitas) en México; Macri en Argentina, y en Brasil Ilan Goldfajn, ex empleado del FMI y BM nacido en Israel (http://goo.gl/1KRi4o), nombrado gobernador del banco central por el polémico ministro de Finanzas Henrique Meirelles, instrumento de Wall Street (http://goo.gl/VlsJH3), quienes en su conjunto aceleran el desmantelamiento nacional mediante la nueva tónica del triple golpe mediático/jurídico/ financierista.

Los tres principales economistas del FMI colocan en la picota al neoliberalismo –en particular, el aplicado a Latinoamérica– por provocar desigualdad y austeridad fiscal: Existen aspectos de la agenda neoliberal que no han dado los resultados esperados (sic). Llegan a inquietantes conclusiones: la creciente desigualdad ha socavado el crecimiento económico.

La tripleta rememora el júbilo de Milton Friedman, de la Universidad de Chicago, en 1982, cuando proclamó al pinochetismo neoliberal de Chile milagro económico. La revista propagandista de Televisa alucinó también que Chile era el “modelo a seguir (http://goo.gl/o8uVTc)”, quizá por beneficiar al sionismo financierista.

Las ínfulas esotéricas (La mano invisible de Adam Smith, del siglo XVIII) y los oráculos estrafalarios del neoliberalismo global se sustentan en dos principales ejes: 1. La competitividad creciente mediante la desregulación y la apertura de los mercados domésticos, incluidos los financieros, a la competencia foránea y 2. Un pequeño papel para el Estado conseguido mediante la privatización y los límites a la capacidad del gobierno para acumular deuda y librar déficits fiscales.

Si el México neoliberal itamita ha sido el modelo cacareado a seguir ahora, pues resultó en un soberano fracaso cuando, en fechas recientes, se desplomó seis lugares en el índice de competitividad, sin contar la lastimosa devaluación del peso: 60 por ciento en la etapa aciaga del súper corrupto Videgaray Caso.

La tripleta maneja en su lecho de Procusto estadísticas alegres sobre la bondad del experimento de Chile que 34 años más tarde –desde 1982– se encuentra en un sitial menos que mediocre, como ya había anticipado Rudiger Dornbusch (una economía de quinto nivel), maestro en el MIT de los entreguistas itamitas Aspe y Videgaray.

Con todo y las maromas pinochetistas/neoliberales de la tripleta del FMI, el desplome del cobre, importado primordialmente por China, ha pegado con severidad a Chile cuando ocupa el anodino sitial 45 en la economía global (424 mil 300 millones de dólares en poder adquisitivo), casi a la par de Hong Kong (46) y Kazajstán (44), y detrás de Venezuela (38), Colombia (32), Argentina (26), México (12) y Brasil (8), y muy cerca de Perú (48), según la CIA (https://goo.gl/vmSbRR).

Un grave error de los zelotes del FMI es que se enfocan únicamente a Chile y a su fallido modelo pinochetista neoliberal friedmanita y dejan de lado al restante tanto de 188 miembros del FMI como de los 192 países de la ONU.

Resulta y resalta que la liberalización de los flujos de capital no siempre es conveniente y depende de si los países han alcanzado algún umbral de desarrollo financiero e institucional.

El punto de vista del FMI ha también cambiado a una mayor aceptación de controles (¡supersic!) para lidiar con la volatilidad de los flujos de capital cuando su libre flujo no es siempre un apropiado objetivo final.

La evidencia del daño económico proveniente de la desigualdad sugiere que los hacedores de la política deben estar más abiertos a la redistribución de lo que ahora son y en algunos casos, las consecuencias indeseables de la distribución tendrán que ser remediadas (sic) mediante impuestos y gasto gubernamental (¡supersic!) para redistribuir el ingreso.

No ocultan que el incremento en la desigualdad fue engendrado por la apertura financiera y la austeridad que pudieron haber socavado el crecimiento cuando existe ahora una fuerte evidencia (sic) de que la desigualdad puede, en forma significativa, disminuir tanto el nivel como la durabilidad del crecimiento.

En la mira se encuentran los flujos de capital de corto plazo (los ominosos capitales golondrinos/especulativos) cuando las políticas de austeridad generan costos (sic) sustanciales de bienestar social debido a los canales del ofertismo, pero que también lastiman la demanda, y así empeoran el empleo y el desempleo.

Concluyen que no existe un modelo que se ajuste a todos, en específico, en referencia a la consolidación fiscal y a los límites de la deuda, cuando existen países que han reducido su tasa de deuda, pero que no les evita reducir su riesgo a una crisis.

El agónico neoliberalismo pinochetista pide a gritos una sepultura civilizada antes de que siga provocando mayores estragos a la valetudinaria humanidad.

¡Vivir para creer: el FMI arroja a la basura 41 años de carnicería financierista debido a que alcanzó a sus controladores en el Atlántico-Norte!

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La desaparición de los derechos sociales en la UE

Dom, 05/06/2016 - 07:30

Vicenç Navarro, Público

Uno de los principios básicos que Jacques Delors había enunciado para crear un sentido de pertenencia a la UE era crear una comunidad europea, identificando la pertenencia a tal comunidad con el ejercicio de derechos sociales aplicados a toda ella. Incluso el concepto de establecer un pasaporte europeo tenía como objetivo el de ir avanzando en esta línea en el desarrollo de tal comunidad.

Hoy, sin embargo, la Unión Europea está yendo en dirección contraria, es decir, se está diluyendo y destruyendo esta percepción de pertenencia. Uno de los primeros pasos en esta dirección ha sido la aceptación por parte de las autoridades europeas correspondientes de la demanda del gobierno conservador británico, liderado por el Sr. Cameron, como condición para permanecer en la Unión Europea, de que los ciudadanos de la Unión Europea que emigren y trabajen en el Reino Unido no tengan los mismos derechos sociales, como el seguro de desempleo, hasta después de una larga estancia en el país. Se establece así la categoría de trabajador extranjero, dentro de la UE, con distintos derechos a los que tienen los trabajadores locales.

Esta medida ya ha dado pie a otra propuesta, incluso más dura, por parte –nada menos- que del gobierno Merkel, en Alemania, el país que, por cierto, se ha beneficiado más de la supuesta libre circulación de trabajadores dentro de la UE. Nada menos que la Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, la socialdemócrata Andrea Nahles (que fue, en su día, la dirigente de las juventudes del Partido Socialdemócrata, y gran esperanza de las izquierdas de tal partido), ha propuesto que los trabajadores extranjeros procedentes de otros países de la UE tengan que haber vivido en Alemania durante cinco años antes de recibir los derechos sociales relacionados con el trabajo. Y, con cierto cinismo, ha dicho que “yo apoyo completamente la libertad de movimientos, pero no la libertad de acceso a los derechos sociales, lo cual es distinto”.

De esta manera se establecen tres tipos de trabajadores. Uno, los trabajadores locales. Otro los extranjeros procedentes de la UE. Y un tercero que incluye los refugiados, inmigrantes de países que no son de la UE. Ni que decir tiene que esta división reforzará el mundo empresarial, pues la falta de unidad de derechos imposibilita la unidad de acción de los instrumentos en defensa de la clase trabajadora, tales como los sindicatos, que se sienten debilitados con estas divisiones, aprovechadas cínica y constantemente por el mundo empresarial.

El ataque frontal al mundo del trabajo Pero esta disolución de los derechos sociales ha alcanzado su máxima expresión en la nefasta (y no hay otra manera de definirlo) decisión de la Tribunal de Justicia de la UE, tomada en el periodo 2007-2008, que indica que la libertad económica de los empresarios en Europa tiene prioridad sobre los derechos sindicales a los convenios colectivos. Es sorprendente (y es un indicador de la enorme debilidad de los sindicatos) que no haya habido movilizaciones generales frente a tal decisión (ver Esther Lynch, “If Europe Takes Trade Union Rights For Granted… We Risk Losing Them”, Social Europe Journal, 09.05.16). Ni que decir tiene que tal decisión de dicho tribunal viola la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948, que indica que “toda persona tiene el derecho a formar y/o formar parte de un sindicato para la protección de sus intereses”. Ahora bien, la Europa que era el sueño de las fuerzas progresistas se está transformando en una pesadilla.

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Ha muerto Mohamed Ali, el deportista del siglo

Sáb, 04/06/2016 - 21:32

El exboxeador estadounidense y tres veces campeón de los pesos completos Mohamed Ali murió durante esta madrugada en un hospital de Phoenix a los 74 años. Había sido internado el jueves por problemas respiratorios: Su estado era bueno y se esperaba que permaneciera poco tiempo en el hospital. Sin embargo, en las últimas horas, su salud empeoró de manera drástica.

Ali se había retirado del boxeo en 1981 y padecía de Parkinson, enfermedad que le fue diagnosticada en 1984. Fue uno de los más grandes del deporte y se lo gritaba al mundo una y otra vez. Fue el boxeador más famoso de todos los tiempos y considerado el "deportista del siglo", "el más grande": "The Greatest". Fue un ídolo, un artista en el ring. Su estilo elegante y ligero sobre el cuadrilátero y sus reflejos únicos lo convirtieron en un mito.

Con su manera de boxear, Ali revolucionó su deporte. Con los brazos sueltos colgando al costado, sin guardia alguna, provocaba a los rivales. Pero las piernas eran tan rápidas como los puños. "Flotaré como una mariposa y picaré como una abeja", describió en una ocasión.

También un hombre que se reveló contra las injusticias y se enfrentó a los poderosos, incluso poniendo en riesgo su carrera deportiva. Denunció el racismo y la guerra de Vietnam. Y su negativa a ser reclutado como soldado en 1967 para combatir en la guerra del sudeste asiático le costó una suspensión de tres años sin boxear.

Después su regreso a principios de los años 70, las peleas ante Joe Frazier, Ken Norton y George Foreman se convirtieron en fenómenos globales que espectadores de todo el mundo vieron sin importar la hora que fuera en sus países. También fue derrotado, como ante Frazier en 1971 y Norton en 1973. El último de sus 61 combates (56 victorias, 37 KO y cinco derrotas) fue también conmovedor. El 11 de diciembre de 1981 perdió contra el candiense Trevor Berbick, en una pelea que pasó a los anales como el "Drama en las Bahamas".

"Fue más grande que el presidente de Estados Unidos. Fue la persona más famosa del mundo", dijo George Foreman, uno de los grandes rivales de Ali. "Soy el más grande", repetía Ali, quien había nacido con el nombre de Cassius Clay y se lo cambió por considerar que ese nombre "era de esclavos" y tras convertirse al islam en 1964, año en que destronó al entonces campeón mundial Sonny Liston, que era considerado imbatible. "He sacudido el mundo", dijo tras su victoria.

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson en 1984 lo definió como "una prueba de Dios". En los últimos años, Ali se dejó ver pocas veces en público. Sentado casi siempre en una silla de ruedas, apenas podía hablar. "Un días vas a morir -decía el credo de Ali-. Así que prepárate para ir al cielo y para vivir eternamente feliz."

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En Brasil se disputa el futuro de América Latina

Sáb, 04/06/2016 - 14:00

Emir Sader, La Jornada

Con el gobierno de Mauricio Macri se ha roto el eje de los procesos de integración en América Latina, constituido por la alianza entre Brasil y Argentina, que distanciaba al continente de la influencia de Estados Unidos. Con el riesgo de que Brasil también se sume a la tendencia asumida por el gobierno argentino se revertiría esa influencia haciendo que el continente pasara a sumarse al predominio mundial del neoliberalismo, que afecta particularmente a Europa, de forma devastadora, entre otras regiones del mundo.

El gobierno de Macri camina para volverse la referencia central del neoliberalismo en América Latina. El gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto, candidato anterior a servir como modelo de esas políticas en el continente, ha fracasado tempranamente. El estilo empresarial de Sebastián Piñera también ha fracasado en Chile. Álvaro Uribe también se ha desgastado como referencia de la política estadounidense en el continente.

La inesperada victoria de Macri fue velozmente saludada por Washington como superación del estilo de confrontación de Cristina Kirchner y recibió rápidamente una visita de Obama, quien no se ha cansado de elogiar la política económica de Macri.

La eventual destitución de Dilma Rousseff y el final de la experiencia de gobierno del PT en Brasil aparece, para la derecha latinoamericana, como lo que sería un viraje histórico. La similitud de las políticas del presidente interino de Brasil con las de Argentina representaría un retorno a lo que esos dos países y prácticamente la totalidad del continente a vivido en los años 90, con resultados económicos y sociales desastrosos para todos los países que las han aplicado.

El desenlace de la disputa todavía vigente en Brasil será decisivo para el futuro de toda la región. Si Brasil se suma efectivamente a la corriente hoy representada por Argentina –en la cual están México y Perú, entre otros países–, el continente pasaría a asumir al neoliberalismo como su corriente predominante. Independientemente de lo que ocurra en Venezuela, Ecuador y Bolivia tendrán dificultades para sobrevivir, mientras el Mercosur, así como la Unasur y la Celac bajarán su perfil y la OEA volverá a recuperar protagonismo en el continente.

Si, al contrario, el interinato de Michel Temer no tiene continuidad y Rousseff vuelve a la presidencia o, por alguna otra vía, se convoca a nuevas elecciones y la continuidad de los gobiernos progresistas es garantizada, Argentina tendrá en Brasil un contrapunto fuerte en la región. El mismo Macri ya ha demostrado que buscaría convivencia amistosa con un gobierno con esos rasgos y las demás administraciones de la región podrían contar con Brasil como aliado.

Son dos destinos muy diferentes, hasta contrapuestos. El continente podría seguir exhibiendo gobiernos en la contramano del neoliberalismo, que devasta gran parte del mundo, en un caso. O se sumaría dócilmente y sin protagonismo internacional alguno, como ocurría en la década de 1990.

Por todo ello los ojos del continente –así como los de EEUU– se vuelven hacia Brasil, escenario de una dura disputa entre el retorno a políticas centradas en el mercado o de una retomada continuidad y profundización de las políticas de afirmación de los derechos de todos, con desarrollo económico y distribución de la renta. Latinoamérica concluirá así este año crucial con fisonomía distinta de la que tenía al comenzar 2016: la cara del retroceso neoliberal o la de la disputa de dos modelos contradictorios, con Argentina y Brasil representando esas alternativas.

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La ilusoria independencia del BCE

Sáb, 04/06/2016 - 07:11

Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Un compromiso con la independencia de los bancos centrales es una parte vital del credo que se supone que deben defender los responsables "serios" de la política económica (privatización, "flexibilidad" del mercado laboral y demás). Ahora bien, ¿de qué se espera que sean independientes los bancos centrales? La respuesta parece obvia: de los gobiernos.

En este sentido, el Banco Central Europeo es el banco central independiente por excelencia: ni un solo gobierno lo respalda y se le está expresamente prohibido apoyar a alguno de los gobiernos nacionales de los cuales es el banco central. Y, sin embargo, el BCE es el banco central menos independiente del mundo desarrollado.

La dificultad clave es la cláusula de "no rescate" del BCE -la prohibición de ayudar al gobierno de un estado miembro insolvente-. Como los bancos comerciales son una fuente esencial de financiamiento para los gobiernos miembro, el BCE está obligado a negarles liquidez a los bancos domiciliados en miembros insolventes. En consecuencia, el BCE se basa en reglas que le impiden desempeñarse como prestador de último recurso.

El talón de Aquiles de este acuerdo es la falta de procedimientos de insolvencia para los miembros del euro. Cuando, por ejemplo, Grecia se volvió insolvente en 2010, los gobiernos alemán y francés le negaron a su gobierno el derecho de incumplir el pago de deuda en poder de bancos alemanes y franceses. El primer "rescate" de Grecia se utilizó para sanear a los bancos franceses y alemanes. Pero esto agravó la insolvencia de Grecia.

Fue en este momento cuando la falta de independencia del BCE quedó totalmente expuesta. Desde 2010, el gobierno griego ha dependido de una secuencia de préstamos que nunca podrá devolver para mantener una fachada de solvencia. Un BCE verdaderamente independiente, que adhiriera a sus propias reglas, debería haberse negado a aceptar como aval todos los pasivos por deuda garantizados por el estado griego -bonos del gobierno, títulos del Tesoro y los más de 50.000 millones de euros (56.000 millones de dólares) de pagarés que los bancos de Grecia emitieron para mantenerse a flote.

Por supuesto, esta negativa le bajaría la persiana a los bancos griegos y conduciría de inmediato a la salida de Grecia de la eurozona, porque el gobierno se vería obligado a emitir su propia liquidez. La única alternativa sería una reestructuración significativa de la deuda para poner fin a la insolvencia de Grecia. Desafortunadamente, el establishment político de Europa, reacio a adoptar alguna de estas opciones, ha optado por prolongar la insolvencia de Grecia -que, según dice, ha sido resuelta a través de nuevos préstamos.

La aceptación actual por parte del BCE de la farsa de prolongar y fingir que exigen los acreedores de Grecia ha echado por tierra su afirmación de que es independiente. Para mantener abiertos a los bancos de Grecia, y aceptar su aval garantizado por el gobierno, el BCE está obligado a otorgarle a la deuda griega una exención de su régimen de no insolvencia. Y, para mantener apretada la soga que Grecia tiene al cuello, Alemania insiste en que esta exención esté condicionada a su aprobación -o, en la jerga de la zona euro, que el Eurogrupo de ministros de Finanzas de la eurozona confirme que "la consolidación fiscal y el programa de reformas de Grecia están en marcha".

De modo que, en verdad, son los políticos los que le dicen al BCE cuándo cortarle la liquidez a todo un sistema bancario. Si bien el BCE puede afirmar que es independiente frente a gobiernos periféricos insolventes, está absolutamente a merced de los gobiernos de los países acreedores de Europa.

Para ilustrar el enigma del BCE, vale la pena revisar el trato brindado por los acreedores al gobierno griego electo en enero de 2015. En diciembre de 2014, ya era evidente que el gobierno anterior estaba en las últimas y que el partido izquierdista Syriza iba camino al poder. El presidente del banco central de Grecia, un brazo del BCE, "predijo" que los mercados estaban enfrentando una restricción de liquidez, dando a entender que una victoria de Syriza tornaría inseguro el sistema bancario -una declaración que sería insensata si no estuviera pensada para desatar una corrida bancaria.

Para cuando yo fui nombrado ministro de Finanzas en febrero de ese año, después de la victoria electoral de Syriza, la corrida bancaria estaba en pleno auge y las acciones, en caída libre. La razón, por supuesto, era el conocimiento común de que Alemania, que se oponía vehementemente a nuestro gobierno, estaba a punto de apagar la luz verde requerida por el BCE para mantener las exenciones que le permitían aceptar el aval griego.

Con la intención de estabilizar la situación, volé a Londres para ofrecerles a los financistas un mensaje de moderación y políticas sensatas con respecto a las reformas y a la reestructuración de la deuda. A la mañana siguiente, la bolsa rebotó un 13%, las acciones de los bancos subieron más del 20% y la corrida bancaria paró.

Aquel día, el BCE, presionado por Alemania, rescindió una parte importante de su exención, cortando así el acceso directo de los bancos griegos al BCE y desviándolos a un financiamiento más costoso del banco central de Grecia (la llamada asistencia de liquidez de emergencia). Como era de esperar, los precios de las acciones se desplomaron y la corrida bancaria volvió con fuerza, lo que generó una fuga de depósitos del sistema por 45.000 millones de euros en los meses siguientes. Mientras tanto, Alemania y otros acreedores comenzaron a presionar a Grecia para aceptar nuevas medidas de austeridad como el precio a pagar por revertir la decisión "del BCE".

Esta no fue la única intervención del BCE motivada por consideraciones políticas. Igualmente agresiva fue su decisión de recortar la inversión de los bancos griegos en títulos del Tesoro del gobierno, dándoles instrucciones de rechazar refinanciaciones de la deuda. Eso disminuyó la capacidad de mi ministerio de pagarle al Fondo Monetario Internacional, que seguía insistiendo con recortes drásticos de las pensiones y con la eliminación de las últimas protecciones para los trabajadores griegos.

Durante cinco meses, mientras la soga del BCE seguía ajustándose, rechazamos las exigencias de Alemania y del FMI de mayor austeridad. Finalmente, el cese completo de toda liquidez a los bancos de Grecia en junio de 2015 obligó a su cierre. Luego de esto sobrevino la presión final para dividir a nuestro gobierno y obligar al primer ministro a renunciar -cosa que hizo, a la vez que aceptó el último préstamo de prolongar y fingir por 85.000 millones de euros.

Casi un año después, los acreedores de Grecia pedían una austeridad aún mayor a cambio de más préstamos. En ese momento, el presidente del banco central de Grecia (que había desatado la corrida bancaria original en diciembre de 2014) dijo públicamente que la postura de nuestro gobierno hasta junio de 2015 causó la pérdida de depósitos por un valor de 45.000 millones de euros, los consiguientes cierres de bancos y los nuevos créditos de prolongar y fingir. El abusador culpaba a la víctima y el BCE abiertamente abrazaba su papel de sicario de sus jefes políticos: los acreedores.

El diseño actual de la eurozona hace imposible la independencia del BCE. Peor aún, la pretensión de independencia sirve como una hoja de parra para intervenciones que no son impulsadas por motivaciones políticas, pero que también son absolutamente inconsistentes con los principios de la democracia liberal.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Escalada estadounidense contra China

Ven, 03/06/2016 - 07:11

Manlio Dinucci, Voltaire

«La revolución científica que condujo a la desintegración del átomo exige también una revolución moral.» Con esta frase histórica –proveniente de los ordenadores de los speech-writer de la Casa Blanca– culminó Obama su viaje a Asia, donde proclamó, desde Hiroshima, la voluntad de «trazar una vía que conduzca a la destrucción de los arsenales nucleares».

Pero la Federación de Científicos Estadounidense desmiente esa voluntad, demostrando que la administración Obama redujo el número de ojivas nucleares estadounidenses menos que sus predecesoras.

Estados Unidos posee hoy en día 4 500 ojivas nucleares estratégicas –de las cuales 1 750 están listas para su lanzamiento–, más 180 ojivas «tácticas» desplegadas en Europa y también listas para su lanzamiento, más otras 2 500 retiradas pero no desmanteladas. Sumando los medios nucleares de Francia y Reino Unido, la OTAN dispone de 5 015 ojivas nucleares, con 2 330 de esos artefactos listos para ser utilizados. O sea, la OTAN tiene más ojivas nucleares que Rusia (4 490, con 1 790 listas para el lanzamiento) y que China (300 ojivas nucleares, ninguna de ellas lista para ser utilizadas).

La administración Obama –según documentaba el New York Times en su edición del 21 de septiembre de 2014– adoptó un plan de 1 000 millones de dólares que prevé la fabricación de otros 400 misiles balísticos intercontinentales, 12 submarinos y 100 bombarderos estratégicos de ataque nuclear. Con vista a la «modernización» de las ojivas nucleares, incluyendo las que están almacenadas en Italia, Estados Unidos está expandiendo, en suelo estadounidense, un complejo nacional que se compone de 8 grandes instalaciones y laboratorios, cuyo personal se eleva a más de 40 000 personas. Después haber reactivado la carrera armamentista en el sector nuclear, Obama acaba de proclamar en Hiroshima su deseo de eliminar no sólo las armas nucleares sino también la guerra misma. Recordando que «la gente común no quiere más guerras», Obama dijo que «lo que tenemos que cambiar es nuestra mentalidad misma sobre la guerra, para prevenir los conflictos gracias a la diplomacia».

En ese mismo momento, en Washington, el Pentágono acusaba a China de desplegar sistemas de defensa en el Mar de China Meridional para «controlar ese mar y limitar nuestra capacidad de desplazarnos en la región Asia-Pacífico», región donde Estados Unidos está aumentando su presencia militar, basándose en un plan que prevé también el despliegue, en las fronteras de China y de Rusia, de navíos y bases Aegis similares a las que Estados Unidos ya tiene en Europa, con rampas de lanzamiento capaces de utilizar tanto misiles interceptores como misiles de ataque nuclear.

Mientras que unidades navales lanzamisiles estadounidenses navegan por el Mar de China Meridional, la US Navy prepara en el Pacífico el ejercicio naval más grande del mundo: Rimpac 2016. Filipinas ya puso a disposición de Estados Unidos 5 bases militares y Australia se prepara para recibir bombarderos estratégicos estadounidenses de ataque nuclear. La posición de Washington cuenta con el respaldo total de los demás países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Reino Unido e Italia) que, reunido en Japón, exigió la «libertad de navegación y sobrevuelo» en el Mar de China Meridional y Oriental, confirmando al mismo tiempo las sanciones contra Rusia por la «agresión» de Ucrania, mientras que la Unión Europea confirma las sanciones contra Siria.

La estrategia contra Rusia que Estados Unidos y la OTAN aplican en Europa está sólidamente vinculada con la que Estados Unidos aplica contra China y Rusia en la región Asia-Pacífico, con la complicidad de Japón, que está asumiendo un papel militar cada vez más importante. En ese mismo marco estratégico se inserta la visita de Obama en Vietnam, país al que Estados Unidos le levanta el embargo para comenzar a entregarle armamento, en lo que constituye una nueva maniobra contra China.

A todo eso se unen los Peace Corps, cuya conexión con la CIA es harto conocida, que ahora irán a Vietnam a enseñar inglés, o más bien “estadounidense”, y la Universidad Fulbright, que abrirá una sede en Ciudad Ho Chi Minh para dar a los jóvenes vietnamitas una «instrucción de clase mundial».

Después de haber perdido la guerra frente la heroica resistencia de Vietnam, Estados Unidos vuelve hoy a la carga… con otras armas.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El G7, Hiroshima y... Trump

Xov, 02/06/2016 - 22:24

Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada

Como tantas veces en el pasado, ahora la cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Isa-Shima, en la península Nagoya, sede del mayor de los santuarios del sintoísmo, fue más comentada y quizá más trascendente por lo que ocurrió en sus márgenes y alrededores que por su propio contenido y conclusiones. Éstas apenas se apartaron de lo habitual en las reuniones anuales del ‘consejo de administración’ de la economía mundial. Desde el año pasado, reunido en el castillo bávaro de Elmau y con el supuesto de que la crisis ha quedado atrás, el G7 ha intentado retomar esa función, es decir, volver a actuar como antes de la Gran Recesión. Esta vez, la ‘declaración de los líderes’ se extiende por 32 páginas y puede leerse como una actualización de la agenda global. El documento pone al día la visión de Abe, Cameron, Hollande, Merkel, Obama, Renzi y Trudeau ante los principales desafíos multilaterales a los que hacen frente. Los enumeran en el primer párrafo del preámbulo: crecimiento modesto y vulnerable; conflictos geopolíticos más severos y repetidos; terrorismo y desplazamientos forzados en busca de refugio, que afectan el ambiente económico mundial. El aumento del extremismo violento y de las acciones terroristas es también amenaza para un orden mundial regido por reglas y para los principios y valores comunes de la humanidad. La visión que se presenta dista de ser tranquilizadora, aun sin incluir el armamentismo nuclear y el calentamiento global, que merecían ser mencionados en esa primera enumeración.

Se afirma que la mayor prioridad corresponde al crecimiento global. Se reitera, sin embargo, que junto a las políticas de expansión de demanda y fomento de la producción, debe priorizarse también la sostenibilidad de la deuda y la continuidad de las reformas estructurales. Por casi 10 años, el G7 se ha mostrado incapaz de alcanzar un consenso sobre políticas activas de crecimiento y empleo, sin de inmediato contrapesarlo con compromisos por la estabilidad y la confianza. Por los días de la cumbre de Isa-Shima circuló un ensayo, aparecido en el número de junio de Finance & Development, la revista del FMI, que afirma que al menos dos componentes de la agenda neoliberal –la liberalización de los movimientos de capital y las políticas de consolidación fiscal– han resultado en buena medida contraproducentes, al elevar la desigualdad y, como resultado, afectar el ritmo y permanencia del crecimiento. Qué lástima que los sherpas, o cualquiera que redacte las declaraciones de los líderes del G7, no considere este tipo de análisis que aparece con cada vez mayor frecuencia, incluso en círculos conservadores.

A la cumbre del G7 acudieron también los presidentes de siete países subdesarrollados o, si se prefiere, economías emergentes: Hasina, de Bangladesh; Itno, de Chad; Widodo, de Indonesia; Sisoulith, de Laos; O’Neill, de Papúa Nueva Guinea; Sirisena, de Sri Lanka, y Phuc, de Vietnam (que acababa de recibir a Obama y podrá adquirir sin restricciones armamento estadounidense). El récord oficial de la cumbre es el portal www.japan.go.jp/g7/summit. El único testimonio de la presencia en Isa-Shima de estos siete distinguidos huéspedes es una serie de fotografías. Literalmente, atravesaron medio mundo, en algún caso al menos, para tomarse la foto. De lo que discutieron con los líderes de los países opulentos no quedó constancia alguna.

Entre el cúmulo de actividades paralelas de Obama, que vivía su última aparición en estas cumbres, la que atrajo atención mundial fue la visita a Hiroshima, la primera de un presidente estadunidense en funciones desde los ataques atómicos de 1945. La presidencia de Obama puede trazarse desde el discurso de Praga, en abril de 2009, hasta la oración de Hiroshima, en mayo de 2016: dos declaraciones retóricas contra las armas nucleares, apartadas de los hechos. Durante su gestión, de hecho se paralizó el desmantelamiento de los arsenales atómicos, se aceleró el avance de la modernización y perfeccionamiento de las armas nucleares y se mantuvo una cerrada oposición a las iniciativas para prohibir o declarar ilegales las bombas atómicas. Obama ha sido quizá el líder que, en estos años, ha hablado con mayor elocuencia en favor de un mundo liberado de la amenaza atómica y el que más ha contribuido a que esta amenaza se mantenga y se torne más ominosa.

En una conferencia de prensa al término de la cumbre, Obama fue interrogado sobre la coyuntura electoral en su país y, como era inevitable, sobre Trump. Declaró que los líderes con los que había conversado seguían de cerca la evolución de la campaña y en particular los señalamientos de Trump. “No están seguros acerca de qué tan en serio tomarlos –dijo, según la versión del FT del 26 de mayo– sino más bien desconcertados, nerviosos (rattled) ante el personaje. Y con buenas razones, porque muchas de las declaraciones que ha hecho revelan ignorancia de los asuntos mundiales o una actitud displicente o un interés en conseguir tuits y titulares, sin pensar realmente y con cuidado qué se requiere para conservar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos y qué se necesita para mantener al mundo en un equilibrio adecuado.” Rara vez, estando en el exterior, un político estadounidense había comentado de esta manera una circunstancia político-electoral interna.

En realidad, es alarmante la naturalidad con que se ha asumido en EEUU que Trump será candidato y la displicencia –para usar el término de Obama– con que empieza a contemplarse la posibilidad de que sea presidente. Figuras políticas que hace algunas semanas lo execraban –en una contienda republicana marcada por el insulto y la vulgaridad en que se especializaron, citados por orden alfabético, Cruz, Rubio y Trump– empiezan a atribuirse al último virtudes tan inesperadas como inexistentes. Parece empezar a organizarse una gran operación de manejo de opinión orientada a que se le considere un candidato ‘normal’.

Nada más alejado de las nociones usuales que, por ejemplo, la actitud de Trump ante el calentamiento global y sus designios destructivos frente al Acuerdo de París, adoptado en la COP21. En el discurso de Bismarck, Dakota del Norte, el 26 de mayo, delineó, en trazos muy burdos, una política de energía que en los años 70 del siglo pasado ya hubiese parecido obsoleta, por su concentración en los combustibles fósiles, y cuyo objetivo proclamado, establecer a EEUU como actor dominante del sector energético mundial, es por completo fantasioso. Los aficionados a la ciencia ficción de tercera clase pueden ver la grabación de la perorata en el NYT de la fecha mencionada.

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Joseph Stiglitz: "El euro tal y como está constituido es inviable"

Xov, 02/06/2016 - 16:31
Álvaro Guzmán Bastida, Contexto y Acción

Joseph Stiglitz (Indiana, 1943) no es ningún radical. Su carácter, revestido de un optimismo prudente, y su impresionante currículum, hacen de él un hombre de orden, como mucho un reformista. Y aún así, el premio Nobel, que fuera economista jefe del Banco Mundial a finales de los años noventa después de haber presidido el Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton, se ha convertido en un enérgico crítico del establishment. Para alguien de su pedigrí, tomar partido a favor del “no” en el referéndum griego sobre el rescate, o clamar contra los acuerdos de libre comercio, la explotación de los trabajadores, la ‘extorsion’ de los fondos buitre a las naciones endeudadas y lo que él llama la “depravación moral” del sector financiero, sugiere un renovado ímpetu progresista, o quizá una revelación. Y sin embargo, las posiciones de Stiglitz no han cambiado demasiado --es el mundo en el que las mantiene el que lo ha hecho. La incesante derechización de la ortodoxia económica, junto al crecimiento de la desigualdad, sitúan a este profesor de la Universidad de Columbia en abierta contradicción con sus supuestos aliados, e incluso con sus colegas. No parece importarle demasiado. Stiglitz recibe a CTXT en su oficina en Columbia para hablar de su nuevo libro, The Great Divide: Unequal Societies and What We Can Do about Them (2015), que trata las causas, consecuencias y peligros de la creciente brecha entre ricos y pobres. Y por qué nada de eso es inevitable.

La desigualdad constituye el principal foco de atención de su trabajo. Sus tres últimos libros y su tesis doctoral hablan de ella. ¿Por qué debería preocuparnos?

Hay muchas y poderosas razones morales. En los últimos diez años la investigación ha empezado a poner de manifiesto lo negativa que resulta la desigualdad para la sociedad. Resulta mala incluso para los de arriba, que se convierten en personas diferentes -más endiosadas- gracias a ella. Como economista, me centro en estudiar por qué la desigualdad es mala para el rendimiento económico.

¿A qué se refiere cuando dice que la economía en su conjunto paga un alto precio por la desigualdad?

Crece más despacio y de manera menos sostenible. Incluso al 1% más pudiente debería preocuparle la desigualdad, por su propio interés. El periodo posterior a la segunda Guerra Mundial fue el de más rápido crecimiento económico y el de crecimiento más igualitario. Existe un un amplio consenso en torno a que ambos hechos estaban relacionados. Es decir, que fue el periodo de crecimiento económico más rápido precisamente porque las ganancias se compartieron.

Eso parece desacreditar la teoría del derrame económico...

Exacto. El ‘Trickle-down economics,’ o la economía del derrame, claramente no funciona. Nadie en su sano juicio defiende ya esos postulados. La pregunta es: ¿Cómo de mala es la desigualdad para la economía? Obviamente depende de su magnitud y de cómo se genera. Esto incluye la desigualdad creada por el poder monopolístico, o la desigualdad generada cuando los de abajo no tienen acceso a la educación, y por tanto la sociedad no utiliza todo el potencial de sus recursos humanos. Este tipo de desigualdades, características de Estados Unidos y, cada vez más, de Europa, constituyen un lastre para la economía.

En la introducción a The Great Divide escribe que, incluso desde niño, sentía que Estados Unidos no era la tierra de oportunidades que prometía ser. Explica también que el sueño americano se ha convertido en un mito, y que los motivos de la desigualdad son políticos. ¿Qué tipo de políticas han conducido al aumento y a la expansión de la desigualdad a lo largo su vida?

En primer lugar, el país nunca fue lo que nos han vendido. Me di cuenta de eso con mucha intensidad a medida que iba creciendo: nunca fue una tierra de igualdad, de oportunidades para los afroamericanos. La esclavitud acabó en la Guerra Civil, pero hoy seguimos mirando hacia otro lado ante la opresión y la falta de oportunidades, presentes todavía, como recuerda, con tanta fiereza, el movimiento Black Lives Matter. Ha sucedido algo más: nos hemos vuelto un país segregado económicamente. En otras palabras, los ricos blancos viven con ricos blancos, los pobres viven con otros pobres. Tenemos un sistema educativo ‘localista’, financiado por impuestos locales a la propiedad, de modo que si vives en una comunidad pobre te tocan colegios pobres, lo que da lugar a lo que yo llamo la transmisión intergeneracional de las ventajas y desventajas.

Lo contrario al sueño americano...

Sí. Después de la segunda Guerra Mundial algunos países europeos intentaron, con mucho esfuerzo, romper las barreras de clase. Creo que el problema en EEUU es que dimos por hecho que esas barreras no existían, y las dejamos crecer.

Volviendo a la educación, usted describe cómo la desigualdad se perpetúa desde la guardería hasta la universidad. ¿Puede explicarlo?

Es fácil entenderlo pensado en un sitio como Columbia, una de las universidades de élite de este país. Como la mayoría de las universidades de élite, en el proceso de admisión no nos fijamos en la situación financiera del candidato. Se admite a estudiantes independientemente de su situación económica, y tenemos un fondo de dotación lo suficientemente grande como para compensar la diferencia entre el coste, que es de 70.000 dólares, y lo que la familia puede pagar. Muy generoso, en teoría. Pero cuando uno analiza las universidades de élite, donde el dinero no debería suponer una barrera, resulta que el porcentaje de la mitad más pobre de la población es de un 8% o 9%. ¿Cómo es posible? Estas universidades son una ganga. Si perteneces a la mitad más pobre, pueden darte 70.000 dólares al año. ¿Por qué la gente no acude en masa? La respuesta es que no han ido a los institutos que les preparan para entrar en estas universidades, y no han ido porque antes no fueron a los colegios adecuados. Y no fueron a esos colegios porque antes no fueron a preescolar y tampoco a las guarderías necesarias. Todo esto está relacionado con la segregación geográfica, y lo irónico de la llamada meritocracia es que se basa en que la gente adquiera las competencias necesarias para tener éxito en esa meritocracia, y los padres ricos pueden dar grandes ventajas a sus hijos.

También habla de las prácticas rentistas y la “financiarización” como motores de la desigualdad. ¿Por qué señala estas dos?

La rama de la teoría económica inspirada en los mercados competitivos --que lo explica todo a través de factores de oferta y demanda-- no es un buen marco de referencia. En nuestra sociedad, hay mucha explotación, de diversos tipos –racial, de género, del poder monopolístico, en forma explotación de los trabajadores, los problemas de la gobernanza corporativa... Esto pone de relieve todos los fracasos del mercado. Una estadística que ilustra este hecho es que la productividad laboral ha seguido creciendo de forma bastante continua, pero hasta 1973 los sueldos y la productividad se movían en paralelo. Esto es lo que cabría esperar. Sin embargo, desde mediados de los años setenta la productividad sigue creciendo al mismo ritmo, pero los salarios se han estancado. ¿Por qué?

¿Cuál es su respuesta?

El poder de los monopolios aumenta los precios y por tanto baja los sueldos reales, y el eliminar la negociación colectiva los reduce aún más, lo que asfixia a los trabajadores. Así es cómo se debilita a los sindicatos. Dirigimos la globalización para que los trabajadores compitan con los trabajadores en China. Hay un sinfín de maneras en las que las reglas de juego han cambiado en perjuicio de los trabajadores, y el rentismo es uno de esos componentes.

¿La “financiarización” es otro?

El sector financiero ha crecido de un 2,5% a un 8% del PIB, y no hay ninguna prueba de que esto haya mejorado el rendimiento de la economía. Estos tipos son los maestros de la extracción de rentas, y han perfeccionado sus habilidades para quitar el dinero a la gente sin contribuir al progreso social. Crean riqueza arriba, pero también crean miseria abajo.

¿Cómo lo hacen?

Mediante préstamos abusivos, discriminando a las minorías, con las prácticas abusivas de las tarjetas de crédito, la usura… Cambian las leyes en su propio beneficio. En Estados Unidos, si pides un crédito de estudiante, no puedes cancelar la deuda aún estando en bancarrota casi en ningún caso. ¿Quién sería capaz de diseñar una estructura legal así? Los bancos. Eso es oprimir a los de abajo, y el dinero está yendo de abajo arriba. Además, han cometido innumerables fraudes. No terminaría nunca con la letanía de las cosas que han hecho. Jugaron un papel crucial al cambiar el marco económico entero para impulsar el cortoplacismo y la extracción de rentas rápidas en vez de invertir en la gente.

Usted ha analizado el modo en que funciona el sistema fiscal contra la reducción de la desigualdad. ¿Qué propone para combatir la evasión?

Los paraísos fiscales no son un acto de la naturaleza. De hecho, los crea el Congreso. Hemos creado un marco legal para que los ricos y las empresas, dentro de la ley, no paguen impuestos. Pero esto se puede cambiar. Se podría decidir que a aquellos que tienen el dinero en un territorio que huele mal se les impongan unos impuestos disuasorios. Por ejemplo, puedes decirle a cada americano que tiene que declarar toda su riqueza a nivel global, también la que tenga en las Islas Caimán. Ya que estas no están sujetas a los principios de transparencia, vais a pagar un sobreimpuesto del 80%. Así acabaríamos con los paraísos fiscales en una noche.

Algunos aducen que si en un país como España se subieran los impuestos esto crearía una huída de capitales, porque siempre va a haber un sitio al que los ricos puedan llevar su dinero para no declararlo. Usted está diciendo que eso solo pasa porque permitimos que pase.

Exactamente. Si Europa se uniese y actuase unida en esto, podría resolverlo fácilmente. La mayoría de países europeos tienen un sistema de impuestos basado en la residencia, y si eres residente en las Islas Caimán no tienes que pagar impuestos en España. Esto se podría cambiar diciendo “si tienes un negocio en España, pagas tus impuestos ahí. Y si no quieres hacer negocios en España, puedes irte del país”.

Ha dado argumentos parecidos sobre la evasión fiscal de las grandes empresas. Cuando Apple o Google pagan impuestos en Irlanda usted afirma que se les debería cobrar por su actividad y no por su residencia física.

Creo que hay que tratarlas como a una organización unitaria. Tú pagas impuestos en Estados Unidos sobre tus ingresos globales, y si puedes probar que has generado esos beneficios en Irlanda, legítimamente… Si tienes mil personas trabajando ahí, y eso corresponde al 5% de tu fuerza de trabajo, de acuerdo, generas el 5% de tus beneficios y pagas el 5% ahí. Pero si no es el caso vamos a cobrarte nosotros. Es perfectamente comprensible que si uno tiene mucho dinero y poder de presión intente que el Congreso apruebe leyes y cree un marco que te permita evadir impuestos. Pero es fácil desmontar eso. El que quiera hacer negocios en Estados Unidos o en Europa, que pague impuestos.

Como economista jefe del Banco Mundial, estuvo en una posición privilegiada para juzgar los efectos de la globalización. ¿Estamos ante un juego de suma positiva, en el que la mayoría sale ganando?

Todo depende de cómo la gestionemos. Algunos acuerdos comerciales en marcha, como el TTIP o el TTP, tienen como resultado una suma negativa. Son un intento por parte de las multinacionales de cambiar las reglas del juego para beneficiarse a expensas del resto de la sociedad, aunque el beneficio neto para la economía global sea negativo. Una muestra de esto son los apartados referentes a las medicinas. Han intentado usar los acuerdos comerciales para impulsar a la gran industria farmacéutica a expensas de los genéricos. Todos perdemos, excepto las farmacéuticas. Los demás pagamos el precio más alto. No están haciendo más investigación, y las pérdidas de todos son mayores que los beneficios de las grandes farmacéuticas.

Usted defiende que la desigualdad de ingresos está relacionada con la desigualdad de oportunidades. ¿Cuál es la prueba? Le pregunto esto porque algunos afirman que la desigualdad no supone un problema, siempre que haya igualdad de oportunidades.

Cuando uno compara los datos de diversos países, aquellos que tienen un nivel alto de desigualdad tienen un bajo nivel de igualdad de oportunidades, medido de cualquier manera estándar. Eso es un hallazgo empírico.

¿Con igualdad de oportunidades, quiere decir...?

Movilidad social. La medida estándar es la correlación entre los ingresos y la educación de los padres y los hijos. Hay otras maneras de hacerlo, por ejemplo, ¿cuál es la proporción de aquellos que están en el cuartil de abajo que consiguen llegar al cuartil de arriba? Ahí tenemos un patrón sistemático.

¿Por qué pasa eso?

Los padres que tienen dinero pueden dar a sus hijos más oportunidades educativas. Las sociedades que reducen la desigualdad de oportunidades han hecho más esfuerzos para convertir la educación pública en una herramienta igualitaria, empezando por la educación preescolar.

Ha mencionado el movimiento Black Lives Matter. Hay mucho debate sobre las injusticias del sistema judicial en EEUU. Usted opina que también están conectadas a la desigualdad...

Sí, de muchas formas. Si eres rico en este país, tienes un sistema de justicia. Si eres pobre, tienes otro sistema de justicia bien diferente. Si tienes una onza de marihuana –te caen cinco años de cárcel. Si robas dinero de manera deshonesta en el sistema bancario, lo que es un robo, un fraude masivo --nadie ha sido condenado. Tenemos un sistema legal que protege a los ricos y manda a la cárcel a los pobres. La pregunta es ¿cómo toleramos esto y qué podemos hacer para cambiarlo?

En los primeros años de Obama en el poder, escribió que la recuperación económica fue diseñada por el 1% y para el 1%. ¿Cómo podría haber sido una recuperación distinta si la hubiese elaborado usted?

En aquel momento propuse que en vez dar 700.000 millones de dólares a los bancos, se los diésemos a los propietarios de casas. Aprobemos una ley de bancarrota que permita a los propietarios pobres que han sido víctima de los abusos de los bancos reestructurar sus deudas y mantener su casa. Pero les regalamos el dinero a los bancos, y estos no lo prestaron, por lo que no se generó demanda en la economía. Si le das el dinero a la gente pobre, se lo gasta. Eso genera demanda.

Considera que la propia crisis de 2008 tuvo su origen en la desigualdad. ¿Por qué?

Porque el crecimiento de la desigualdad supuso que el dinero iba hacia los de arriba. Y los que están arriba no gastan tanto como los que están abajo. La demanda bajó. En vez de atacar la raíz del problema y hacer algo sobre la desigualdad, Bernanke y Greenspan dijeron “tenemos una economía débil, resolvamos el problema creando una burbuja inmobiliaria insostenible”.

Cuando dice que la burbuja fue la respuesta a la desigualdad, ¿ve alguna señal de que algo así pueda estar pasando ahora?

Sí. Deberíamos haber atacado directamente la desigualdad, y en el peor de los casos, haber usado la política fiscal para estimular la economía. Construir carreteras, colegios... En vez de eso, confiamos en la política monetaria para estimular la economía. Ahora tampoco estamos haciendo mucho en términos de igualdad. No estamos haciendo política fiscal, sino política monetaria. ¿Qué hace la política monetaria? Tipos de interés bajos, lo que crea burbujas. Ahora, unas buenas políticas monetarias dirían “voy a crear liquidez, pero voy a asegurarme de que el dinero va a parar a inversiones nuevas y productivas”. Esto se podría usar para crear trabajos, para crear empleo, para crear inversión real, para modernizar la economía global…

A través del Estado. El Estado debería involucrarse...

O, por ejemplo, la Reserva Federal podría decir “solo vamos a prestar dinero a los bancos que presten a las pequeñas y medianas empresas que estén creando puestos de trabajo. No vamos a prestar dinero a los bancos que presten a otros países para crear burbujas o a fondos de capital riesgo”.

¿Y ahora nadie pone esas condiciones?

No hay condiciones, así que el dinero va hacia quienes están dispuestos a pagar más, y ahí es donde están las burbujas. Pero esta es una burbuja “mejor”. La burbuja inmobiliaria fue la peor posible – todos estaban dentro, y por eso cuando se rompe, hace daño a todos. Esta es una nueva burbuja tecnológica, así que va a hacer daño a muchos ricos.

¿Pero no tanto a la sociedad?

La sociedad saldrá dañada, pero no tanto como con la burbuja inmobiliaria.

Usted sostiene que la desigualdad llevó a la crisis y que hay más desigualdad después de esta. ¿No hemos aprendido de Piketty que eso es una tendencia natural del capitalismo, salvo en casos excepcionales, como después de una guerra?

Sí, y ahí es dónde no estoy de acuerdo con él. Todo tiene que ver con la aprobación de leyes. No tenemos porqué discriminar a los afroamericanos. No tenemos porqué tener leyes que digan que los banqueros que cometen fraude pueden salir libres, o que toleran el poder de los monopolios, y abusos como que un consejero delegado pueda robar todo el dinero a su empresa. Yo diría que eso es un sucedáneo del capitalismo, un capitalismo falso. Creo que donde Piketty y yo estaríamos de acuerdo es en que hay una tendencia en el capitalismo político, en un mundo en el que hay tanta desigualdad, de crear leyes donde...

Las desigualdades económicas nos llevan a…

…las desigualdades políticas, que a su vez nos llevan a otras leyes que hacen crecer este tipo de abusos. Eso es una violación de una economía de mercado. Es la perversión del capitalismo, causada por esa desigualdad política.

¿Qué le hace pensar que un candidato como Bernie Sanders abogue por muchas de las cosas que usted defiende, desde la financiación de las campañas a la educación pública?

Sí, y su política hacia los bancos y todo eso… Me siento levemente esperanzado. La magnitud del apoyo que ha suscitado entre la gente joven es espectacular. Creen que hay una alternativa viable, y saben que el dinero importa, pero tal vez… el poder de la gente importa más. Va a ser una batalla dura, y puede que todavía no hayamos llegado al punto de indignación que necesitamos para conseguirlo. La situación actual es insostenible, pero el peligro es la reacción que ofrece Trump por el otro lado. Aunque está claro que para grandes grupos de americanos el sistema actual no está funcionando.

Menciona la indignación. ¿Cree que la única manera de romper el círculo de desigualdad política que alimenta la desigualdad económica y viceversa es la movilización desde abajo?

Sí, la indignación. En las elecciones de 2012 hubo una gran desafección. Mucha gente estaba tan enfadada con la manera en la que Bush y Obama habían gestionado la crisis que se desvincularon de la política. En 2016 creo que el enfado ha crecido todavía más, y que la figura adecuada ha aparecido.

¿La figura adecuada?

Quiero decir Bernie Sanders, para capturar eso (la indignación). Puede que no sea suficiente.

Recuerdo escucharle decir, en 2013 o 2014, que al que había que expulsar del euro era a Alemania y no a los países del sur. ¿Qué le hizo pensar eso? ¿Ha cambiado de opinión?

Es un argumento económico simple. El euro, tal y como está constituido, con Alemania negándose a apoyar reformas necesarias, incluida una unión bancaria, es inviable. ¿Cuál es la mejor manera de romperlo? Si Alemania se va, el valor del euro bajaría y eso restablecería la competitividad en el resto de Europa. Hoy hay un desequilibrio porque Alemania es muy competitiva. Y las deudas… Si Grecia o Italia salen, el valor del euro subirá, y las deudas que tienen en euros serían muy difícil de pagar. Por lo tanto, que Alemania salga sería la salida menos traumática.

Pero si eso no pasa, lo que parece probable, ¿Se romperá el euro?

No creo que sea la mejor respuesta, pero es una respuesta mejor que el apaño que estamos viviendo.

Usted dijo que habría votado “no” en el referéndum griego, y que Grecia era el “chivo expiatorio” de la eurozona. ¿Qué le hicieron pensar los eventos que siguieron, con el gobierno Tsipras echándose atrás y aceptando austeridad?

El FMI y Alemania siguen peleando. El FMI ha dicho, acertadamente, que tiene que haber una restructuración de la deuda. Alemania dice que no, y otra vez a la casilla de salida… No se ha resuelto nada, en Grecia, España ni en Europa entera, y el programa está llamado a crear, mantener y extender la depresión en Grecia. No me puedo creer que los europeos sean tan crueles con otros europeos.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El rechazo de la clase trabajadora al establishment político-mediático de EEUU (y de España)

Xov, 02/06/2016 - 07:01
Vicenç Navarro, Público

En EEUU la sabiduría convencional promovida por el establishment político-mediático del país, y que se reproduce a través de los mayores medios de información, está descubriendo que algo falla en su análisis de la realidad de aquel país. Por un lado ha estado informando que la economía bajo la administración Obama ha estado funcionando muy bien, pero que muy bien. Se subraya que el sector privado ha ido creando puestos de trabajo –un total de 14,4 millones- año tras año, durante 73 meses seguidos. La tasa de desempleo, que era de mucho más del 10% de la fuerza laboral cuando Obama inició su mandato, ha bajado a un 5%, una de las más bajas que se haya conocido en los últimos treinta años. De estos datos, el establishment político-mediático del país concluye que la economía va bien, y que por lo tanto, la clase trabajadora (que en EEUU se la llama clase media) tendría que estar satisfecha.

Pero la enorme movilización de rechazo contra tal establishment por parte de la clase trabajadora (hay más ciudadanos de aquel país que se definen como miembros de la clase trabajadora que de las clases medias, situación que también se da en España), que queda reflejada en el inesperado triunfo del candidato republicano Trump, y en la sorprendente fuerza del candidato demócrata Sanders, cuestiona claramente esta percepción acrítica de la realidad que da una imagen excesivamente optimista de lo que está ocurriendo con la economía. Como también ha ocurrido en España, el porcentaje de la población adulta que trabaja ha descendido notablemente. Cerca de 3 millones de estadounidenses de 25 a 54 años han dejado de trabajar, y el número de trabajadores a tiempo parcial (que lo están por no poder conseguir un trabajo a tiempo completo) ha aumentado casi en dos millones. Y el hecho de que se hayan estado creando puesto de trabajo durante 73 meses consecutivos tiene escaso valor, pues no tiene en cuenta el tipo de trabajo que se crea, ni la tasa anual de crecimiento en esta creación de empleo.

No es la revolución digital lo que crea el precariado, sino el debilitamiento de la clase trabajadora En realidad, la calidad (estabilidad y nivel salarial) de los puestos de trabajo ha descendido marcadamente (una situación semejante está ocurriendo en España). Y como también ocurre en España, tal situación se atribuye (erróneamente) a la mecanización de los puestos de trabajo y a su digitalización. Se repite constantemente (y, de nuevo, erróneamente) que la clase trabajadora manufacturera creada por la revolución industrial está siendo sustituida por el precariado, resultado de la revolución digital, ignorando que no es la revolución digital la que crea el precariado, sino que lo hace el debilitamiento de los instrumentos de defensa de la clase trabajadora –partidos de izquierda y sindicatos-. La revolución (en realidad, contrarrevolución) neoliberal iniciada por el Presidente Reagan y continuada por todos los otros presidentes, incluido Obama, es lo que ha creado el precariado, creando el gran enfado popular hacia el establishmemnt político-mediático. Fue el Presidente Clinton, demócrata, el que desreguló la banca bajo la dirección de su Ministro de Finanzas, el banquero de Goldman Sachs, el Sr. Robert E. Rubin, y fue el Presidente Obama el que rescató a los bancos privados priorizando su supervivencia por encima de todo los demás.

Es cierto que, en contra de lo que ocurrió en la Eurozona, el Presidente Obama invirtió 1,4 billones de dólares en su estímulo económico, lo cual aminoró la Gran Recesión. Y ello explica que la economía se recuperara antes y sus indicadores fueran menos negativos que en la Eurozona, donde los talibanes neoliberales continúan gobernando. Pero incluso esta cifra de 1,4 billones, que parece impresionante, no lo es tanto como aparenta, pues cuando se divide por los ocho años de su manato, es equivalente solo a un 1% del PIB anual de EEUU. Podría haber hecho mucho más. Y ahí está la causa del enorme deterioro del mercado de trabajo y del rechazo radical por parte de la clase trabajadora frente al establishment político-mediático del país, siendo el éxito del candidato Trump un indicador de ello. En España, afortunadamente, este rechazo lo están canalizando nuevas fuerzas políticas de izquierdas, como En Comú Podem, En Marea, Compromís o Unidos Podemos, que están desarrollando alianzas de clase basadas en las clases populares y que se expanden a otros estamentos sociales, las cuales pueden llegar a alcanzar suficiente base social y electoral para permitir un cambio profundo en el país en dirección progresista. Esto es, hoy en España, una posibilidad si hay una movilización de las fuerzas y movimientos democráticos a favor de un cambio profundo, que el país necesita como el aire que respira. Pero ello pasa por un rechazo de las políticas que se han estado imponiendo (y digo imponiendo porque no estaban en las ofertas electorales) desde los partidos gobernantes.

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