Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6344125
Actualizado: fai 12 horas 51 min

La Alianza del Pacífico , Caballo de Troya de la Doctrina Monroe

Mér, 22/06/2016 - 19:23

Germán Gorraiz López, Attac

La importancia de la Alianza del Pacífico fue destacada por el analista y economista Jorge González Izquierdo, quien dijo a la AFP que este bloque en lo político “es un contrapeso al grupo que quiso formar el presidente Hugo Chávez de Venezuela”, en alusión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. Así, tras una fachada neoliberal, se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítca cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región, en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador,Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) , siguiendo la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: [...] armas [...] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean [...] (son la) guerra política y la guerra económica.” Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas: debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.

Brzezinski, México y CubaEn el discurso de Obama ante el pleno de la VI Cumbre de las Américas celebrado en Cartagena (Colombia) en el 2012, recordó que la Carta Democrática Interamericana declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla, por lo que intervendremos cuando sean negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada”, advertencia extrapolable a Ecuador y Venezuela.

Por otra parte, la revista Foreign Policy, ( edición de enero-febrero, 2012), publicó un análisis de Brzezinski titulado “After America” (”Después de América”), donde analiza la tesis de la decadencia de los EEUU debido a la irrupción en la escena global de nuevos actores geopolíticos (China y Rusia) y de sus posibles efectos colaterales en las relaciones internacionales. Respecto a México, Brzezinski afirma que “el empeoramiento de las relaciones entre una América (EEUU) en declinación y un México con problemas internos podría alcanzar niveles de escenarios amenazantes”. Así, debido al “caos constructivo” exportado por EEUU y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EEUU.

En cuanto a Cuba, las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejan intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington aunque reflejan el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, no siendo descartable la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander, pudiendo reeditarse la Crisis de los Misiles (octubre 1962).

¿Hacia el final de Petrocaribe?Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe) y según las autoridades venezolanas, el país exporta 100.000 barriles diarios a los países del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dólares, de la cual una parte se paga en “efectivo” y el resto estaría subsidiado. La nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina. Así, según la agencia EFE, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en una conferencia sobre energía y cambio climático en el centro de estudios Atlantic Council de Washington afirmó que “si Petrocaribe llegara a caer debido a los acontecimientos en Venezuela, podríamos acabar con una grave crisis humanitaria en nuestra región”. Asimismo, el pasado enero, el Gobierno estadounidense celebró una Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe en la que instó a los países de la región a diversificar sus fuentes de energía, confiar más en las inversiones privadas y reducir así su dependencia de Petrocaribe. Por otra parte, China habría asumido el reto de construir el Gran Canal Interoceánico en Nicaragua para sortear el paso del estrecho de Malaca, (dicho estrecho es vital para China al ser la ruta principal para abastecerse de petróleo pero se habría convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas), por lo EEUU procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas.

Venezuela como víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-RusiaEn Venezuela, asistimos a una imposible cohabitación política y a una división casi simétrica de la sociedad venezolana que será aprovechado por EEUU para implantar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y la posterior petición al Ejército para que se erija en “salvador de la Patria”, plan diseñado por la CIA y que contando con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU), podría llegar a finiquitar el régimen post-chavista. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China), por lo que no sería descartable un intento de golpe de mano inmediato de la CIA contra Maduro.

Brasil y Argentina, los nuevos gendarmes neoliberales de SudaméricaBrasil forma parte de los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $) y el objetivo inequívoco de Putin sería neutralizar la expansión de EEUU en el cono sur americano y evitar la posible asunción por Brasil del papel de “gendarme de los neoliberales” en Sudamérica, pues Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina ya que le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial.

Recordar que la decisión de la presidenta brasileña Dilma Rousseff de posponer su visita de Estado a Washington (decisión avalada por los principales asesores de Rousseff, entre ellos su antecesor y mentor Lula da Silva), entrañó el riesgo de una peligrosa confrontación entre las dos grandes potencias del continente americano, pues según Lula “los americanos no soportan el hecho de que Brasil se haya convertido en un actor global y en el fondo, lo máximo que ellos aceptan es que Brasilia sea subalterno, como ya lo fue”. Así, Rousseff tras afirmar que “el espionaje ilegal representa una violación de soberanía incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”, exigió a Estados Unidos explicaciones convincentes de las razones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para presuntamente violar las redes de computadoras de la petrolera estatal Petrobras y tras su enérgico discurso en la apertura de la 68 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), se habría granjeado la enemistad de la Administración Obama que procederá a la implementación del “caos constructivo” en Brasil para desestabilizar su mandato presidencial (impeachement).

Respecto a Argentina, el Gobierno norteamericano felicitó efusivamente a CFK por su victoria electoral a través del portavoz para los asuntos de América Latina de EEUU, William Ostick quien transmitió la voluntad de la administración de Obama de “trabajar productivamente” con el gobierno argentino tras los últimos desencuentros entre ambas administraciones. No obstante, en el encuentro privado que mantuvieron en Cannes CFK y Obama en el marco del G-20, la mandataria argentina no habría sido sensible a las tesis de Obama y no habría aceptado la reanudación de ejercicios militares conjuntos con EE.UU en territorio argentino coordinados por EEUU, (pues de facto habría significado la ruptura de la nueva doctrina militar diseñada para la región por los gobiernos que suscribieron la UNASUR, cuyo primer Secretario General fue precisamente Néstor Kirchner) por lo que CFK se habría convertido en un elemento incómodo para la estrategia fagocitadora de EEUU. Así, tras la victoria de Macri, asistiremos al ingreso de Argentina en la Alianza del Pacífico, quedando tan sólo Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Brasil como países díscolos a las tesis de una EEUU que procederá a implementar la política del Big Stick o “Gran Garrote”, (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”. Estaríamos pues en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola desestabilizadora cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en esta década) y que tendrán a Honduras y Paraguay como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos “que protagonizará EEUU en esta década en el nuevo escenario panamericano, con lo que el concepto de Patria Grande expuesto por Manuel Ugarte en su libro homónimo de 1922 quedará como utopía inalcanzable.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El Brexit y el futuro del neoliberalismo en Europa

Mér, 22/06/2016 - 14:44

Alejandro Nadal, La Jornada

Mañana se decide en el Reino Unido la permanencia o la salida de la Unión Europea. Es una decisión histórica. El futuro de Europa y hasta de la economía mundial pueden estar en juego. Por eso el debate ha sido intenso y, frecuentemente, indecoroso.

Uno de los principales temas que atraviesa la discusión es el de la migración y por ello las acusaciones de racismo han ido y venido entre los que participan en esta controversia. Y si bien el tema de la migración es importante, lo es también la otra gran vertiente del debate: el futuro del neoliberalismo en Europa.

Quizás el punto más trascendental en el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE es el de los poderes centralizadores de la Comisión en Bruselas. Ese organismo promovió la aplicación de la mezcla de políticas macroeconómicas más ineficaz que se conoce como respuesta a una crisis que no vio venir y que, por consiguiente, tampoco pudo prevenir. Rindiendo pleitesía a los dogmas más queridos del neoliberalismo y, en especial, al de la austeridad fiscal, la Comisión es culpable de uno de los desastres históricos más espectaculares en Europa desde la segunda guerra mundial. Su terca oposición a una política fiscal flexible que podría haber contribuido a enfrentar la crisis es hoy un ejemplo de libro de texto sobre cómo agravar una recesión. La destrucción de la vida de millones de personas en todo el continente, en especial en los países de la cuenca del Mediterráneo, es resultado de su soberbia e incompetencia, así como la de sus aliados en el Banco Central Europeo (y, dicho sea de paso, en el Fondo Monetario Internacional). Por eso una de las preguntas que se hace buena parte de la izquierda en el Reino Unido es fácil de comprender: ¿por qué permanecer en un esquema neoliberal que ha sido responsable de la destrucción de la economía europea?

El proyecto de integración europea fue visto por algunos como una fuerza que podría balancear y frenar los peores abusos del capitalismo en el Reino Unido. Pero el Tratado de Maastricht firmado en 1993 ya consagraba los principios del neoliberalismo en el plano macroeconómico, en especial las limitaciones al déficit fiscal. Y como la regla sobre déficit fiscal no es otra cosa que un mandato para recortar el gasto público (afectando directamente a rubros como salud, educación, vivienda y un medio ambiente sano), en realidad, se traduce en un ataque directo a los derechos sociales.

Posteriormente, con el Tratado de Lisboa de 2007 (en vigor desde 2009) aumentó el poder centralizador de varios organismos de la UE y, en especial, de la Comisión en materia de política macroeconómica al consagrarse el objetivo de la estabilidad de precios como la principal prioridad.

Vale la pena recordar que el Tratado de Lisboa fue un subterfugio para fijar a Europa en una trayectoria rígida de neoliberalismo. Así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue un arma para amarrar las reformas neoliberales impuestas en México por el gobierno de Salinas, Lisboa fue el instrumento para reintroducir por la puerta trasera lo que se había querido imponer a través del proyecto de constitución europea. Ese proyecto fue rechazado en 2005 por sendos referendos en Francia y en Holanda. El proyecto constitucional tuvo que ser abandonado pero sus principios centralizadores y dogmas neoliberales fueron mantenidos en el Tratado de Lisboa. Así que aquí viene otra pregunta de la izquierda en el Reino Unido: ¿por qué confiar en las posibilidades del gradualismo para ir democratizando poco a poco la estructura de la integración neoliberal en Europa? Hay que ser optimistas, pero no ingenuos.

La verdad es que la Unión Europea no fue concebida para promover y beneficiar un proyecto social. Los derechos sociales arrancados al capital en la posguerra inmediata fueron desmantelados de manera sistemática, sobre todo a partir de Maastricht. Desde entonces, las prioridades fueron la desregulación comercial y financiera, la flexibilidad laboral (y su secuela de salarios estancados), así como la privatización de servicios públicos. Lo que hay que tener claro es que la destrucción del estado de bienestar no era una moda o una tendencia pasajera. Se basa en un proyecto que el capital buscó hacer realidad en toda Europa, concebida como espacio de rentabilidad y no como ambiente democrático. Y en su andamiaje institucional esa Europa neoliberal descansa en cuerpos de funcionarios que no tienen que rendir cuentas porque no han sido elegidos por nadie. Eso sí, están fuertemente comprometidos con los principios del neoliberalismo a ultranza. ¿Qué no se lo dijeron a Varoufakis con toda claridad? ¡Ninguna votación democrática puede ir contra los tratados y las reglas de la integración europea!

El futuro del neoliberalismo en la Unión Europea depende de muchos factores. Un eventual triunfo del Brexit podría convertirse en un golpe a los poderes centralizadores en la UE. Pero para cambiar el proyecto neoliberal lo que se necesita es un cambio radical en el paisaje político desde las bases nacionales en los estados miembros de la Unión Europea.

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Brexit: el futuro del neoliberalismo en Europa

Mér, 22/06/2016 - 14:44

Alejandro Nadal, La Jornada

Mañana se decide en el Reino Unido la permanencia o la salida de la Unión Europea. Es una decisión histórica. El futuro de Europa y hasta de la economía mundial pueden estar en juego. Por eso el debate ha sido intenso y, frecuentemente, indecoroso.

Uno de los principales temas que atraviesa la discusión es el de la migración y por ello las acusaciones de racismo han ido y venido entre los que participan en esta controversia. Y si bien el tema de la migración es importante, lo es también la otra gran vertiente del debate: el futuro del neoliberalismo en Europa.

Quizás el punto más trascendental en el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE es el de los poderes centralizadores de la Comisión en Bruselas. Ese organismo promovió la aplicación de la mezcla de políticas macroeconómicas más ineficaz que se conoce como respuesta a una crisis que no vio venir y que, por consiguiente, tampoco pudo prevenir. Rindiendo pleitesía a los dogmas más queridos del neoliberalismo y, en especial, al de la austeridad fiscal, la Comisión es culpable de uno de los desastres históricos más espectaculares en Europa desde la segunda guerra mundial. Su terca oposición a una política fiscal flexible que podría haber contribuido a enfrentar la crisis es hoy un ejemplo de libro de texto sobre cómo agravar una recesión. La destrucción de la vida de millones de personas en todo el continente, en especial en los países de la cuenca del Mediterráneo, es resultado de su soberbia e incompetencia, así como la de sus aliados en el Banco Central Europeo (y, dicho sea de paso, en el Fondo Monetario Internacional). Por eso una de las preguntas que se hace buena parte de la izquierda en el Reino Unido es fácil de comprender: ¿por qué permanecer en un esquema neoliberal que ha sido responsable de la destrucción de la economía europea?

El proyecto de integración europea fue visto por algunos como una fuerza que podría balancear y frenar los peores abusos del capitalismo en el Reino Unido. Pero el Tratado de Maastricht firmado en 1993 ya consagraba los principios del neoliberalismo en el plano macroeconómico, en especial las limitaciones al déficit fiscal. Y como la regla sobre déficit fiscal no es otra cosa que un mandato para recortar el gasto público (afectando directamente a rubros como salud, educación, vivienda y un medio ambiente sano), en realidad, se traduce en un ataque directo a los derechos sociales.

Posteriormente, con el Tratado de Lisboa de 2007 (en vigor desde 2009) aumentó el poder centralizador de varios organismos de la UE y, en especial, de la Comisión en materia de política macroeconómica al consagrarse el objetivo de la estabilidad de precios como la principal prioridad.

Vale la pena recordar que el Tratado de Lisboa fue un subterfugio para fijar a Europa en una trayectoria rígida de neoliberalismo. Así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue un arma para amarrar las reformas neoliberales impuestas en México por el gobierno de Salinas, Lisboa fue el instrumento para reintroducir por la puerta trasera lo que se había querido imponer a través del proyecto de constitución europea. Ese proyecto fue rechazado en 2005 por sendos referendos en Francia y en Holanda. El proyecto constitucional tuvo que ser abandonado pero sus principios centralizadores y dogmas neoliberales fueron mantenidos en el Tratado de Lisboa. Así que aquí viene otra pregunta de la izquierda en el Reino Unido: ¿por qué confiar en las posibilidades del gradualismo para ir democratizando poco a poco la estructura de la integración neoliberal en Europa? Hay que ser optimistas, pero no ingenuos.

La verdad es que la Unión Europea no fue concebida para promover y beneficiar un proyecto social. Los derechos sociales arrancados al capital en la posguerra inmediata fueron desmantelados de manera sistemática, sobre todo a partir de Maastricht. Desde entonces, las prioridades fueron la desregulación comercial y financiera, la flexibilidad laboral (y su secuela de salarios estancados), así como la privatización de servicios públicos. Lo que hay que tener claro es que la destrucción del estado de bienestar no era una moda o una tendencia pasajera. Se basa en un proyecto que el capital buscó hacer realidad en toda Europa, concebida como espacio de rentabilidad y no como ambiente democrático. Y en su andamiaje institucional esa Europa neoliberal descansa en cuerpos de funcionarios que no tienen que rendir cuentas porque no han sido elegidos por nadie. Eso sí, están fuertemente comprometidos con los principios del neoliberalismo a ultranza. ¿Qué no se lo dijeron a Varoufakis con toda claridad? ¡Ninguna votación democrática puede ir contra los tratados y las reglas de la integración europea!

El futuro del neoliberalismo en la Unión Europea depende de muchos factores. Un eventual triunfo del Brexit podría convertirse en un golpe a los poderes centralizadores en la UE. Pero para cambiar el proyecto neoliberal lo que se necesita es un cambio radical en el paisaje político desde las bases nacionales en los estados miembros de la Unión Europea.

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El Brexit, una campaña salpicada por la xenofobia

Mér, 22/06/2016 - 07:30
Marcelo Justo, Página 12

A tres días del referendo sobre Europa, el brutal asesinato de la diputada laborista Jo Cox el jueves pasado dejó a los Brexit a la defensiva y produjo ayer la primer defección de alto calibre. La Baronesa Warsi, ex ministra del gobierno de Cameron, señaló que podía haber razones económicas para abandonar la Unión Europea (UE), pero el “odio y la xenofobia” con que se había llevado adelante la campaña la obligaban a cambiar de bando. “Mentiras, xenofobia y odio: esa es la razón por la que dejo “dejar” la Unión Europea”, tuiteó.

Las encuestas siguen cabeza a cabeza, pero los europeístas de “Remain” descontaron la dramática desventaja que se insinuó la semana pasada y empezaron, en la recta final, a sacar media cabeza a sus rivales. La bolsa y la libra esterlina, con esa erótica hipersensibilidad que tienen para estos fenómenos, cerraron ayer al alza recuperando el terreno perdido en la última semana.

El líder del nacionalista británico antieuropeo UKIP, Nigel Farage, que ha personificado en los últimos cinco años la campaña para dejar la UE, reconoció el impacto del asesinato de Cox que lo obligó a retirar un incendiario afiche desplegado poco antes del hecho. En la imagen avanzaba una densa marea humana de inmigrantes de Siria bajo un slogan que decía “Breaking point. We must break free of the EU and take back control of our borders”(Punto de Ruptura. Tenemos que liberarnos de la Unión Europea y recuperar el control de nuestras fronteras”).

En un intento de despegarse de las acusaciones que le llovieron por el afiche, citado por Warsi como una razón fundamental para cambiarse de bando, Nigel Farage señaló a ITV que el asesinato le había cambiado el sentido a esa imagen. “Cuando mostré el afiche no hubo polémica. Pero después ocurrió una tragedia. Lo que está haciendo el primer ministro y la campaña de ‘Remain’ es mezclar la acción de un loco con las razones que tiene la mitad de los británicos que quieren recobrar el control de nuestras fronteras”, dijo el líder de los UKIP.

El tema inmigratorio y el tono apocalíptico han sido centrales en la campaña de los “Brexit”, sea del UKIP o del abundante contingente conservador que le dio la espalda a Cameron. El afiche encapsulaba en toda su brutalidad el estilo del “mundo post-fáctico” de las campañas políticas modernas, más centradas en la captura de percepciones y prejuicios que en un debate basado en hechos.

La imagen en cuestión no era de una embarcación de refugiados cruzando el Canal de la Mancha rumbo al Reino Unido sino una foto en la frontera de Croacia y Eslovenia. El referendo no podría hacer nada por detener esa marea aún si los Brexit ganaran por 20 puntos porque los refugiados en cuestión eran sirios, no europeos. Nada de eso importó la mañana en que se publicitó el afiche con el objetivo de reproducirlo ad infinitum en los noticieros del resto del día. Pero poco después de la una de la tarde, la realidad golpeó con toda su contundencia cuando un desequilibrado mental fascinado con la ultraderecha británica, Thomas Muir, asesinó a Cox, una líder proeuropeísta con una historia de lucha a favor de los inmigrantes.

En su primera presentación ante la justicia el sábado, Muir, dejó más salpicados a los Brexits con el veneno de la xenofobia. Cuando el juez le preguntó su nombre, contestó, “Death to traitors, freedom for Britain”, (Muerte a los traidores, libertad para los británicos) que, en la segunda línea más que en la primera, coincidía con uno de los ejes de campaña de los Brexit. En el homenaje parlamentario a Cox ayer, varios diputados no pudieron evitar las lágrimas y todos coincidieron en elogiar el espíritu de la diputada laborista que, según el primer ministro David Cameron, “le salvó la vida a mucha gente con su trabajo por Siria, Sudán y el Congo”. El laborista Stephen Kinnock, que compartía oficina con Cox, apuntó al afiche de la discordia. “Solo puedo imaginar su reacción al ver ese afiche que demonizaba a cientos de desesperados refugiados, entre ellos niños aterrorizados y hambrientos que huían de Estado Islámico y las bombas rusas. Jo entendía el impacto que tenía la retórica y hubiera respondido con toda su fuerza a esa mezcla deliberada de cinismo y desesperación”, indicó Kinnock.

Las encuestas siguen parejas, pero todavía no han medido el impacto del asesinato. Al igual que los inversores, los tomadores de apuestas se inclinan ahora por el campo pro-europeo. El tono con que habló Farage en las distintas entrevistas que le hicieron era el de alguien amargo y desilusionado ante esa trampa de último momento que la hacía la realidad. Aún así, más allá del resultado, está claro que el tema europeo ha expuesto un Reino Unido cada vez más fragmentado a nivel social y geográfico. Inmigrantes y Europa se han convertido en símbolos de una profunda polarización entre norte y sur, campiña y ciudad, y, más importante aún, entre una Inglaterra euroescéptica y una Escocia, Irlanda del Norte, y, en menor medida Gales, proeuropeas.

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El Brexit abre la crisis política británica

Mar, 21/06/2016 - 19:30
Isidro López, Püblico.es

Lo que está sucediendo en el Reino Unido en estos días resulta francamente impresionante e inesperado. El referéndum sobre la salida de la UE ha hecho estallar el sistema de partidos y, acto seguido, en un país que parecía pacificado desde hacía décadas se ha desencadenado una dinámica política de extraordinaria visceralidad que ha terminado con la reaparición de la violencia política, el terrible asesinato fascista de Jo Cox.

La primera conclusión acerca del asunto es constatar la fuerza que ha tenido el sistema de partidos turnista británico para contener un malestar social que, evidentemente, no ha nacido con el referéndum sobre el Brexit y que, sólo tangencialmente, tiene que ver con la cuestión europea. La cuestión europea únicamente ha eliminado los ejes sobre los que giraba la política británica. Ha convertido a los partidos, con partidarios del Remain y del Leave en todos los campos, en entidades superfluas que responden a fuerzas sociales externas a ellas.

Dentro de las muchas aristas que tienen estas fuerzas desencadenadas se pueden señalar algunas cosas. El euroescepticismo de las élites inglesas solo puede ser entendido como una fuerza de negociación dentro de la Unión Europea. Desde los tiempos del cheque británico a principios de los años ochenta, el Reino Unido ha amenazado con su salida para provocar transformaciones en un sentido neoliberal de la Unión. Legislaciones fundamentales sobre movimientos de capitales y mercado interior tienen origen británico, mas en concreto en la City. Tanta importancia tienen estas presiones, que frente a un cierto lugar común dominante que señala a Alemania y su escuela ordoliberal como constructora del proyecto neoliberal europeo, más bien se debe hablar de un proyecto conjunto británico y alemán.

La propia convocatoria de este referéndum tiene que ver con la intención del gobierno de Cameron de atacar las leyes migratorias internas y sus derechos asociados por la UE. La medida se produce en un contexto, común a toda la Europa central, de creciente xenofobia provocada por el “no hay para todos” de las políticas de austeridad. Y, por supuesto, cómo en todo el continente y en buena parte del mundo, esta situación viene marcada por la total incapacidad del capitalismo financiero para articular un ordenamiento social digno de tal nombre. Eso si, parece claro que lo que era un ejercicio rutinario de presión sobre la Unión se le ha ido seriamente de las manos a Cameron, hasta el punto de haber dinamitado temporalmente el sistema político británico.

Obviamente no sólo hay euroescepticismo entre las élites, con este jamas se hubiera llegado a la situación de polarización actual. El campo de batalla político que se ha dibujado en las últimas semanas son las feroces capas obreras o post obreras británicas, y especificamente las inglesas, ya que en Escocia han dejado bien claro que son pro Unión Europea, por movimiento reflejo ante cualquier imagen del nacionalismo inglés. Pero lo cierto es que hoy, un amalgama de posiciones que van desde el rechazo popular vagamente proteccionista (como nos ha recordado Trump, la antimigración es una variante del proteccionismo), hasta el revival colonial proto fascista, pasando por el desden aristócratico tory. En conjunto todas estas fuerzas forman algo así como un “bloque histórico” anti-europeo.

Frente a ellos se sitúa el poder financiero, el mismo que se ha beneficiado enormemente de la ambiguedad euroesceptica y de la dualidad libra-euro, amenazando con lanzar fuertes ataques sobre la libra si gana el Brexit. Ataques que, por un lado, no hay que tomarse del todo a broma, y, por otro, nos recuerdan que no es indispensable estar en el Euro para estar sometidos al chantaje financiero. Existe también una clase media urbana con altos niveles de cualificación que aunque ha sufrido el ataque conjunto del endeudamiento y la precariedad se sigue viendo a sí misma como cosmopolita, marcando un abismo con las clases populares que están por debajo de ellos en el país de Europa donde las divisiones en la estructura social son mas drásticas y culturalmente marcadas.

Precisamente este último parece ser el eje que ha hecho estallar la campaña del referéndum y le ha dado una visceralidad que sería inusitada en el contexto de otros países europeos. Frente a situaciones como la griega o la española, la Union Europea tiene escasa fuerza material en la definición de la situación de las clases populares británicas y lo que estamos viendo se parece mucho más a un conflicto interno mediado por la cuestión europea, esta última mas en forma de constructo cultural que otra cosa. Un poco a la manera del “Que pasa con Kansas” de Thomas Frank y su lucha de clases puesta del revés, el enfrentamiento se ha centrado entre las clases medias y las clases populares. Cosmopolitas/multicultis frente a nacionalistas/proteccionistas. Nada representa mejor este conflicto, en gran medida inane desde el punto de vista de la transformación social, que la flotilla de Bob Geldof, el millonario progre bienpensante frente a los pescadores, imagen idealizada del pueblo honesto trabajador, capitaneados por el oportunismo instrumentalizador de Nigel Farage en pleno Támesis.

Más allá del resultado del próximo jueves, que parece evidente será favorable a la permanencia, y en el que parece haber sido decisiva la muerte de Jo Cox, este referéndum ha abierto una brecha en la sociedad británica que será difícil de cerrar en los próximos años. En definitiva, también en Reino Unido avanza la crisis política.

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"Todos deben saber que Obama y Hillary Clinton causaron el surgimiento del Estado Islámico"

Mar, 21/06/2016 - 13:10

Mientras los estadounidenses se enfrentan una vez más a la amenaza del terrorismo inspirado por el Estado Islámico, ahora "le toca a Donald Trump y a los líderes republicanos asegurarse de que todos sepan cómo Hillary Clinton causó este lío", escribe en un artículo para el portal Breitbart el periodista de investigación Lee Stranahan. Para este periodista, "una clave para detener esta larga pesadilla del terrorismo islámico internacional es recordar a los votantes estadounidenses todos los días entre ahora y noviembre que las decisiones de política exterior de Barack Obama y Hillary Clinton provocaron el surgimiento del Estado Islámico" Stranahan recuerda que cuando Barack Obama asumió el cargo de presidente en 2008 con Hillary Clinton como secretaria de Estado, uno de sus primeros pasos en la política exterior fue su discurso en El Cairo, Egipto, donde afirmó, en presencia de los miembros de los Hermanos Musulmanes, que "una nueva era había comenzado en la actitud de EEUU hacia el islam".

Lo que siguió después fue la ola de levantamientos de la primavera árabe en toda la región, que, a pesar de ser considerados inicialmente "movimientos audaces de gente desesperada por la libertad", fueron, de hecho, "una forma para los islamistas de destronar a los dictadores militares más laicos de la región". En opinión de Stranahan, el factor más importante que condujo a la aparición del Estado Islámico fue el intento fallido de derrocar al presidente sirio, Bashar al Assad. "EEUU llamó abiertamente al derrocamiento de Al Assad a pesar de que estaba claro que el resultado de este derrocamiento sería la toma del control por los grupos islamistas". Ahora le toca a Donald Trump y los líderes republicanos asegurarse de que todos sepan cómo Hillary Clinton causó este lío. Stranahan señala que "Siria demostró ser resistente" a los esfuerzos de Obama y Clinton de cambiar el régimen, a pesar de que EEUU suministró armas a los llamados 'rebeldes' que finalmente acabaron en las manos de grupos islamistas.

Sin embargo, la situación en el país creó las condiciones para el surgimiento del Estado Islámico. Mientras tanto, en Irak, "las continuas retiradas" de las tropas estadounidenses bajo la vigilancia de Hillary Clinton "crearon otro vacío de poder que permitió al Estado Islámico ganar más tierras y recursos". Según Stranahan, los medios de comunicación "no han hecho nada para explicar todo esto al pueblo estadounidense". No obstante, prosigue, no basta con quejarse de los medios de comunicación ya que "las apuestas son demasiado altas".

A juicio del periodista, lo que tienen que hacer ahora la campaña de Donald Trump y el Partido Republicano es "darse cuenta de que la pelota está en su cancha cuando se trata de llevar a los estadounidenses la verdad".

"El peligro real aquí es que los republicanos están tan acostumbrados a perder la batalla de relaciones públicas que se rinden antes de que comience", lamenta el periodista.

Sin embargo, subraya, "es necesario que haya un compromiso inmediato" del Partido Republicano con decir la verdad. "De lo contrario, Clinton volverá a marcar la política exterior de EEUU por cuatro años más", asevera Stranahan.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Grexit, Brexit, Mexit

Mar, 21/06/2016 - 07:01
León Bendesky, La Jornada

Este es un periodo de salidas, las exit. Las medidas políticas para integrar, impulsadas durante mucho tiempo, ceden paso a las propuestas de separación. Puede aproximarse este proceso a partir de las contradicciones que provocan las fuerzas económicas globales, que repercuten en aquellas que definen a los renovados nacionalismos.

El caso griego se suscitó por la crisis de 2008, que expuso la enorme fragilidad de esa economía, mal administrada y plagada de vicios, pero que servía a las necesidades de colocación de deuda de los bancos comerciales de los países más ricos de Europa, alemanes principalmente. Esto se hizo al amparo de las autoridades encargadas de regular y supervisar a escala nacional y regional.

Las cargas sociales del enorme ajuste fiscal que se ha impuesto en Grecia no consiguen abatirse y el reordenamiento de los procesos productivos y las cuentas públicas no cuajan. Ante las constantes insuficiencias de los rescates por el gobierno de la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, la economía sigue prácticamente en ruinas. Hace apenas unos días se aprobó un nuevo rescate (de 8.4 mil millones de dólares), junto con medidas adicionales de reducción de la deuda del gobierno para evitar la quiebra. Todo esto se ha repetido ya varias veces en años recientes y con la austeridad son la clave para gestionar la debacle griega.

De la posibilidad de una salida de Grecia de la UE (Grexit) se habló mucho en el apogeo de la crisis; por ahora se ha apocado. Sin embargo, las condiciones sociales son opresivas, crecen las presiones derivadas de los refugiados provenientes de Medio Oriente y queda por ver el efecto que puede generar una salida de Gran Bretaña de la UE, que se votará el próximo 23.

El Brexit es un nuevo embate contra el proceso de integración regional, que ha sido fuertemente castigado desde 2010. Así lo indican las posturas de los países del ala oriental, como Hungría y Polonia. Los votantes y los políticos que favorecen la salida son numerosos, y el resultado de la votación es incierto.

En breve, el Brexit ofrece promover la salida de la UE hacia 2019 y, al mismo tiempo, contender con el gobierno sito en Bruselas sobre la política migratoria, cuyos efectos rechaza una segmento relevante de la población. Este es uno de los pilares en que se sustenta la postura para abandonar. En ese lapso habría que negociar un acuerdo de exclusión de los tratados de la unión.

El gobierno del primer ministro David Cameron ha advertido que la salida de la UE generaría un gran agujero fiscal (de unos 30 mil millones de libras esterlinas) por las repercusiones en la producción, la competitividad, las inversiones y el efecto adverso en el papel de Londres como centro financiero internacional. Se espera que haya un deterioro en el ritmo del crecimiento económico, argumento que comparte el FMI.

Si gana el Brexit se abrirá un periodo de reacomodo tanto en Gran Bretaña como en la UE. El referendo tiene carácter consultivo, de recomendación, no de mandato. Lo siguiente es un asunto eminentemente político y de amplio alcance.

El Brexit pone de manifiesto aspectos mucho más extensos que la mera economía o el carácter de la democracia regional impuesta en Europa. Convergen en este conflicto cuestiones que tienen que ver con el carácter y la definición del problema nacional, y la identidad colectiva. En este sentido, el historiador Simon Schama pregunta si de lo que se trata es de la historia y de las instituciones, si es que éstas son, en alguna medida, excepcionales, nacidas y formadas en la insularidad.

Concluye diciendo que la cuestión álgida en este momento se remite a la cuestión clave de ¿quiénes somos? Y esta no es, por cierto, una reflexión superficial, pues abarca, en términos lógicos, la pregunta sobre quiénes son los otros, sean europeos también o migrantes que huyen de la barbarie. Bárbaros son muchos argumentos que se oyen de un lado y del otro en Europa; también lo es el asesinato de la parlamentaria Jo Cox.

México, que no es una isla, está igualmente metido de lleno en una contienda política que involucra un tema de salida: Mexit. La campaña de Donald Trump para alcanzar la nominación del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos tiene un ángulo muy específico que atañe a la reconsideración de los términos del TLCAN que cree perjudicial para los intereses de su país. Esto incluye de modo decisivo la abultada migración ilegal que se registra y que lleva a levantar the wall.

Se retoma la vieja posición original de Ross Perot en la campaña presidencial de 1992 contraria al libre comercio con México. Y no son irrelevantes en este caso los planteamientos de Bernie Sanders en su notoria campaña que desde la izquierda propone modificar las pautas de tal convenio. Estos argumentos han orillado las posiciones de Hillary Clinton, quien se opone, en el discurso cuando menos, al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Cuestiones de carácter distinto enmarcan las tres formas de exit aquí expuestas, pero confluyen en la línea de segregar y discriminar. Es un nuevo vuelco hacia el aislamiento y nuevas formas de confrontación. Independientemente de los evolución de estos casos, el mensaje ya está lanzado y es parte del escenario político de crecientes fricciones.

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El FMI y su mea culpa sobre el fracaso de sus políticas

Lun, 20/06/2016 - 18:01
“Sin auge no hay inflación; si la economía se mantiene deprimida no hay que inquietarse por las consecuencias inflacionarias de crear dinero”
(Paul Krugman) Javier Suazo, Alainet

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en una publicación reciente (Neoliberalism: Oversold) ha reconocido que sus políticas de ajuste recesivo y de corte neoliberal han contribuido a reducir el ritmo de crecimiento del PIB y a una mayor desigualdad, en el entendido que está también contribuye a un bajo PIB. Aunque el problema de la desigualdad económica y social se ha generalizado en el mundo, dicho reconocimiento de la insuficiencia de las políticas no necesariamente conduce a su abandono por la Institución ya que, como en el caso de Honduras, siguen aplicándose para aumentar (disminuir) el PIB y contribuir a reducir (aumentar) la pobreza y desigualdad.

Existen, al menos, seis (6) aspectos en los cuales el FMI ha fallado. El primero es la creencia generalizada en muchos de sus funcionarios, que la inflación es un problema monetario como lo apuntó Milton Friedman. Todo el desarrollo teórico y la evidencia empica aportada por los economistas Cepalinos, y Aníbal Pinto en particular, acerca de las raíces estructurales de la inflación latinoamericana y la necesidad de un enfoque heterodoxo fueron desechadas siguiendo este argumento que se convirtió en ideología. El FMI incluso ha recomendado contraer el gasto público para bajar la inflación cuando, como señala Paul Krugman, la economía está en recesión.

El segundo es la apuesta a un régimen cambiario flexible. Un tipo de cambio libre y sin controles por el Banco Central estimula las exportaciones y encarece las importaciones, con lo cual se disminuye el déficit en la balanza comercial, además de reducir el gasto agregado y disminuir a la vez el déficit del gobierno. Según éste argumento, la devaluación es un instrumento virtuoso que incluso permite que las empresas puedan competir ya que los salarios se rezagan por la inflación, o sea por el impacto del aumento del costo de los alimentos y servicios públicos. En Latinoamérica la alta dependencia de bienes importados frente al fracaso de los procesos de integración económica y comercial, se ha ensanchado con la devaluación acelerada y más bien en vez de cerrar la brecha externa esta ha aumentado volviendo a los países más dependientes.

El tercero es la apuesta al equilibrio fiscal privilegiando instrumentos de política fiscal como la reducción del gasto público, congelamiento de salarios, despido de trabajadores y aumento de impuesto indirectos. Muy poco se habla de respetar un techo de gasto de inversión publica para no afectar los niveles de empleo productivo, aprobación de tasas impositivas que graven el patrimonio, la riqueza y las transacciones financieras; eliminación de exoneraciones y exenciones fiscales a sectores y grupos empresariales como ejemplo la maquila, turismo, zonas francas y comidas chatarras; es decir, vigencia de tasas impositivas que gravan los mecanismos de obtención de mayores ingresos por grupos económicos que estimulan el aumento de la desigualdad económica y social.

Un cuarto es un fiel ciego en los mecanismos de mercado. Se parte de la premisa que el Estado es ineficiente y, por tanto, el gobierno debe dar paso a los empresarios en la administración de las empresas publicas con la privatización; igual, eliminar los subsidios y controles que frenan “supuestamente” el libre comercio. La privatización se ha dado en un marco de procesos pocos trasparentes y corruptos con la venía del FMI, donde las empresas públicas son vendidas a precios de “gallo muerto” a empresas de maletín (algunas ligadas al capital transnacional) con la participación de capital nacional producto del narcotráfico y la corrupción; otras a empresas transnacionales en condiciones leoninas para el país. La eliminación de subsidios y restricciones al comercio ha conducido por un lado, al aumento del número de hogares vulnerables y en riesgo social y, por el otro, a una avalancha de productos importados subsidiados que vuelven crónico el déficit en las cuentas externas y comprometan los recursos públicos al aumentar la demanda de importaciones de bienes y servicios.

El quinto es el interés del FMI por la eficacia de los programas y proyectos de compensación social, frente a los impactos negativos de las políticas de ajuste y estrategias fallidas como la ERP y ODM. Se busca focalizar la política social en los más pobres e indigentes, como un medio para que los niños y niñas no dejen de asistir a las escuelas, se sometan al control de salud y talla y permita a los padres de familia, en especial las madres solteras, disminuir la carga que implica el aumento del costo de los servicios públicos y canasta de alimentos, el deterioro del salario real y falta de empleo permanente.

Esta bonificación de la política social como una política de Estado que implica el cumplimiento de una condicionalidad de los gobiernos con el FMI ( si no se cumplen las metas fiscales y financieras no hay fondos para la compensación social o, en su defecto, los recursos son menores), ha sido un fracaso por la filtración (no pobres como beneficiarios), la falta de programas de apoyo complementario que ataque causas estructurales como la falta de producción y acceso masivo de alimentos y demás servicios de apoyo a las familias como crédito, tecnologías, asesoría de mercados, innovaciones, etc.

Finalmente se apuesta, siguiendo la tradición del enfoque institucionalista, al respeto por los países de los derechos de propiedad y protección de la inversión extranjera, sin que se visualicen los daños causados a los recursos naturales y salud de la población. Esta protección y otorgamiento de concesiones se da un marco institucional poco trasparente con políticos y funcionarios corruptos que trasgreden las leyes y vulgarizan los mecanismos de expresión de demanda de la población y la participación ciudadana en el ciclo de diseño, aprobación, ejecución y evaluación de los proyectos.

El reconocimiento del FMI del fracaso de las políticas de ajuste neoliberales debe reflejarse en un cambio del marco conceptual y operativo de actuación de la institución, pero sobre todo en políticas fiscales, monetarias, financieras y comerciales alternativas, que posibiliten devolver parte de lo mal apropiado por los países y empresas transnacionales, grupos económicos y financieros, fracciones de clase al interior de los países, empresarios, militares, políticos y dirigentes obreros y campesinos que se han visto favorecidos con la aplicación de dichas políticas de ajuste y reforma estructural. Caso contrario, este informe del fracaso del neoliberalismo será otra declaratoria de culpabilidad que queda en papel.

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Israel y su guerra del agua con Palestina

Lun, 20/06/2016 - 08:30

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Israel, cada vez más aislado con uno de los peores regímenes criminales del planeta, se enfoca a que padezcan sed casi 3 millones de habitantes de Cisjordania, aglomerados en 5 mil 860 kilómetros cuadrados y desconectados territorialmente de casi 1.9 millones de sus hermanos de Gaza, hacinados y calcinados en 360 kilómetros cuadrados superlativa cárcel humana terráquea.

Mekorot, siniestra empresa estatal (sic) de agua de Israel –de fuertes vínculos con el fallido México neoliberal itamita–, impide el acceso al agua potable de decenas de miles de palestinos en Cisjordania.

No basta que el estado racista/ apartheid de Israel practique su infanticidio contra los palestinos de Gaza, con el fin de expoliar sus pletóricas reservas de gas (http://goo.gl/AYmjCp). Ya había previsto en mi libro Guerras globales del agua, el apartheid acuífero global de Israel (http://goo.gl/k33BqJ).

El exitoso portal Russia Today –prohibido en Argentina por el neoliberal filosionista Macri, quien teme la crítica a sus ex acciones– entrevistó a Ramzi Baroud (RB), editor de The Palestine Chronicle, sobre la guerra del agua de Israel contra los palestinos.

RB comenta que el objetivo de Israel y su castigo colectivo consiste en que los condenados palestinos no tengan acceso al agua y así asegurar que no desarrollen su economía que depende entre 14 a 20 por ciento de la agricultura, por lo que negarle el agua destruye sus cosechas, concomitante a una “crisis humanitaria (http://on.rt.com/7fv8)”. ¡La nueva guerra agrícola de Israel!

RB fustiga que la tragedia de todas las tragedias es que el agua que retienen los israelíes sea de Palestina. Israel roba el agua de los palestinos de los acuíferos de Cisjordania.

Desde hace 68 años, Israel libra varias guerras del agua en todas las fronteras con sus vecinos usurpados: Siria, Líbano, Egipto, Cisjordania/Gaza, habiendo concluido solamente un plausible acuerdo con Jordania por el reparto del río Jordán.

El primer Netanyahu anexó las Alturas del Golán de Siria con el fin de controlar el mar de Galilea (http://goo.gl/fPywwe).

The Times of Israel abordó hace tres años el complot etíope-israelí para desviar las aguas del Nilo azul (nota: una de sus dos ramas), cuando los expertos advierten que la construcción de la Gran Presa Renacimiento de Etiopía –la mayor en África que alteraría el trayecto del Nilo azul– podría destruir la agricultura egipcia (http://goo.gl/H9uAm9)”. ¡Otra guerra agrícola de Israel!

La prensa árabe atribuye a Israel la instigación de la presa etíope que afectaría a 5 millones de campesinos egipcios, cuando las empresas israelíes han firmado contratos para controlar la distribución de su energía.

Avigdor Liberman, quien debería estar en tratamiento siquiátrico en lugar de la cancillería de Israel, había amenazado de bombardear la presa Aswan e inundar Egipto. ¡Uf!

¿Las dos franjas azules de la bandera israelí simbolizan los ríos Nilo y Éufrates (que baña Turquía, Siria e Irak) cuando sus guerras del agua comportan un carácter paleo-bíblico/mitológico/irredentista que atenta con el vapuleado derecho internacional?

La oficina del primer ministro palestino Rami Hamdallah denunció que Israel libra una guerra del agua contra los palestinos; los colonos de asentamientos ilegales israelíes gozan de servicio ininterrumpido del líquido, mientras los palestinos son obligados a gastar enormes cantidades de dinero para comprar lo que es suyo (http://goo.gl/m98DuU)”. ¡No, bueno! Mekorot, principal abastecedor (sic) de agua a villorrios y ciudades palestinos, es acusada de manipular el abasto, lo cual deja a decenas de miles de palestinos sin agua potable durante el noveno mes sagrado lunar islámico del ayuno diurno del Ramadán.

Jamal Dajani, subalterno del pemier palestino, condenó las prácticas de Mekorot como inhumanas y ultrajantes cuando Israel no solamente se adueña sistemáticamente de la tierra palestina y usurpa sus recursos naturales, sino que rehúsa conceder a los palestinos el derecho al agua, cuando varias partes de territorios ocupados por Israel no han recibido el recurso por más de 40 días, donde familias enteras viven con un mínimo de 2 litros y hasta 10 litros por día, lo que obliga a su racionamiento y se agrava con el ardiente verano.

Israel niega (sic) haber cortado el abasto a Cisjordania (http://goo.gl/OAmqYK) y Mekorot, que suple 80 por ciento del agua potable de Israel y 70 por ciento de su abasto, tergiversa que es resultado de la escasez (¡supersic!) del abasto del hídrico en Cisjordania.

¿Por qué no sufren la misma escasez los casi 600 mil (¡supersic!) colonos ilegales israelíes, quienes consumen de cinco a 175 veces más que los palestinos en Cisjordania, dependiendo de la zona boicoteada por Mekorot?

Mekorot ha sido denunciada por su apartheid acuífero global (http://goo.gl/93GjSC).

Ciudad de la Plata, provincia de Buenos Aires, suspendió su acuerdo con Mekorot (http://goo.gl/t85aR1) que aplica por doquier el síndrome de la fétida “ley Korenfeld (http://goo.gl/8bk3wN )”.

El sesgado y mendaz DiarioJudio.com publicitó hace dos años que Mekorot tenía a su cargo “rehabilitar (sic) los acuíferos mexicanos (http://goo.gl/C5cMjI)”.

Mekorot y Conagua, todavía teledirigida por el deshonesto Korenfeld –quien compite con su esposa Sandra Kershenobich en saquear a México (http://goo.gl/tDifll)–, establecieron la segunda fase para solucionar (sic) problemas hídricos en México, en la comarca lagunera y el centro de México, y propondrán una solución para el acuífero Cuautitlán-Pachuca (http://goo.gl/CNXQ9d).

Mekorot también participa(rá) en el estudio del acuífero profundo de Iztapalapa en la Ciudad de México, donde su gobierno aceptó 10 mil millones de pesos de préstamo del tóxico Banco Mundial para la subrepticia privatización del agua (http://goo.gl/C7RZfY).

Suena esquizofrénico que Mekorot se posicione para evitar la carestía del agua a escala global, incluyendo el colonizado México neoliberal itamita, mientras en Cisjordania matan de sed a los palestinos.

¿A poco Mekorot y su pestilente socio Korenfeld tratarán mejor a los mexicanos de Iztapalapa/Cuautitlán/Pachuca que a los palestinos de Gaza/Cisjordania?

Mekorot tiene como objetivo “controlar el mercado global del agua (http://goo.gl/ucfbxq)” y ya colocó sus codiciosos ojos en los 800 mil millones de dólares que costarán los daños por el monetizado cambio climático y el abasto de agua fresca en las próximas décadas, cuando la demanda global se incrementará 55 por ciento, según la OCDE, dirigida por el tamaulipeco Ángel Gurría, sempiterno títere de la banca israelí.

Más allá de sus suculentos negocios de venta masiva de armas, software, seguridad, y su control de inmobiliarias burbujeantes y de la mayor parte de la banca (Reserva Federal, Wall Street, la City, etcétera), al unísono de la formación/exportación/adoctrinamiento de banqueros neoliberales centralbanquistas (Brasil, Argentina, Perú y México), su verdadero meganegocio será el ominoso control del agua desde Cisjordania hasta Iztapalapa: espeluznante dictadura global del implacable apartheid acuífero de Israel.

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La matanza en Orlando, primera prueba para Trump y Clinton

Lun, 20/06/2016 - 07:00

David Brooks, Rebelión

Con el trasfondo del fuego de las armas, dentro y fuera del país, arrancan en los hechos las elecciones generales encabezadas por los virtuales candidatos presidenciales que comparten en común la desaprobación de la mayoría del electorado y oposición interna dentro de sus propios partidos.

La virtual candidata presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y su contraparte, el republicano Donald Trump, tuvieron su primera prueba como posibles ocupantes de la Casa Blanca al reaccionar a la matanza en Orlando.

El incidente fue hecho a la medida para Trump y su retórica de odio, temor y xenofobia. Cuando se reveló que el responsable de 49 muertes era hijo de inmigrantes afganos y que había jurado lealtad a Isis (también conocido con las siglas EI, de Estado Islámico), Trump afirmó que eso comprobaba que había tenido la razón desde hace casi un año, cuando propuso cerrar la puerta a inmigrantes de países musulmanes, y poner a esas comunidades aquí bajo vigilancia.

Reiteró e incluso amplió su propuesta de cerrar las puertas al ingreso de musulmanes al país, junto con otros que provienen de regiones del mundo, “donde hay una historia comprobada de terrorismo contra Estados Unidos…” A la vez, acusó a Clinton y al presidente Barack Obama de políticas que permitieron tal desastre, y hasta insinuó, una vez más, que Obama tiene intereses sospechosos (o sea, la vieja acusación de que Obama no es estadunidense y tiene simpatías musulmanas, si es que no es uno de ellos).

Clinton deploró estas declaraciones, las calificó de "peligrosas y racistas", y afirmó que lo que dice Trump es vergonzoso.

Obama, en una feroz condena a las declaraciones de Trump, acusó que está promoviendo ideas peligrosas parecidas a las de los tiempos más oscuros de este país en que se atacó a inmigrantes y comunidades religiosas.

Lo que no se resaltó es que ambos candidatos coincidieron en cuál debería ser la respuesta estadunidense en el exterior: más muertes. Trump y Clinton hablaron de la necesidad de intensificar los bombardeos contra Isis en Irak y Siria (aun cuando no se ha demostrado un vínculo directo u operativo entre Isis y Omar Mateen, el responsable de la matanza en Orlando, más que su declaración de lealtad a esa organización).

Pero dentro de este país, todo esto reveló de nuevo las grietas internas del Partido Republicano, cuando sus líderes fueron obligados a lamentar públicamente las declaraciones de Trump sobre los musulmanes y el presidente. De hecho, el distanciamiento empezó la semana pasada con las declaraciones de Trump contra el juez Gonzalo Curiel –afirmó que no podía ser imparcial en el caso de una demanda por fraude en contra de la Universidad Trump porque era "un mexicano" (Curiel nació en Indiana de padres inmigrantes mexicanos)–, cuando varios líderes prominentes del partido, incluido el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, habían sido obligados a denunciar esos comentarios como "racistas".

Hoy, el gobernador republicano de Maryland declaró que no votará por Trump. El segundo en rango de la mayoría republicana del Senado, John Cornyn, declaró que no comentará más sobre Trump hasta después de la elección general en noviembre, mientras el líder del Senado, Mitch McConnell, dijo que no hablaría sobre Trump hoy, después de sus comentarios. Hay una lista creciente de legisladores republicanos que han indicado su renuencia y hasta su negativa a votar por el presunto candidato de sus partido.

Trump afirmó hoy que el liderazgo republicano debe quedarse en silencio si no apoyan sus posiciones políticas, y amenazó que tal vez tendrá que realizar su campaña presidencial sin ellos.

Todo esto después de que dos ciudades en Texas se negaran a autorizar mítines para Trump, y que el magnate haya expulsado al Washington Post del cuerpo de prensa que cubre sus actividades.

Por el lado demócrata, el aún precandidato insurgente Bernie Sanders sigue prometiendo que su revolución política continuará, que no suspenderá su campaña y aún se rehúsa a respaldar a Clinton. Afirma que su objetivo ya no es competir por la nominación, sino transformar profundamente al Partido Demócrata (algo sobre lo cual abundará en un discurso ante simpatizantes en vivo por Internet este jueves).

Esto, a pesar de que Clinton y Sanders sostuvieron una reunión privada el martes supuestamente para iniciar un diálogo sobre cómo enfrentar a Trump de manera conjunta. De hecho, más de 75 por ciento de los demócratas desea que Sanders tenga un papel mayor en formular las posiciones del partido, y casi dos tercios opina que Clinton lo debería elegir como su candidato para la vicepresidencia, según una encuesta de Reuters/Ipsos.

Por lo tanto, los demócratas tampoco han logrado superar sus divisiones, sobre todo entre una cúpula de corte neoliberal y la insurgencia socialdemócrata encabezada por el ahora precandidato progresista más exitoso de la historia moderna de la política electoral estadunidense.

Ni en su casa los quieren

Una nueva encuesta del Washington Post/ABC News registra que los virtuales candidatos de los dos partidos nacionales son los más impopulares en unas tres décadas en que se ha empleado esta medida: siete de cada 10 adultos estadunidenses tienen una opinión desfavorable de Trump, mientras 55 por ciento opina negativamente de Clinton.

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La salida democrática de la crisis política brasileña

Dom, 19/06/2016 - 07:56

Emir Sader, La Jornada

Brasil no será el mismo país después de esta profunda y prolongada crisis, que no ahorró a ninguna institución política, pero sobretodo cuestionó la legitimidad del mismo sistema político. Brasil saldrá mejor o peor, más democrático o más autoritario.

Saldrá peor si el golpe se consolida, porque el período democrático de la historia brasileña tendría un cierre de ruptura, con una banda de políticos aventureros asaltando al Estado sin votos, sin legitimidad, buscando deshacer todos los avances logrados en los últimos años. Habrá sido la consagración del método del golpe, de la falta de respeto a la voluntad democrática de la mayoría.

Pero Brasil saldrá mejor si se impone una solución democrática de la crisis. Si se une a las más grandes movilizaciones populares y a los argumentos irrefutables en contra del golpe y a favor de la democracia, con una solución política que combine respeto a la democracia con la legitimación de la consulta popular.

En entrevistas a programas de televisión y blogs alternativos, Dilma reafirmó su derecho a retomar en su plenitud la presidencia de Brasil, para la cual fue elegida democráticamente, pero, al mismo tiempo, revelando comprensión de la dimensión de la crisis brasileña, reiteró que “Brasil necesita de un nuevo pacto social por medio del voto”.

No un voto que sustituya el mandato legítimamente conquistado por ella, pero sí uno que reafirme los caminos que Brasil debe seguir a partir de una crisis tan profunda como esta. Lo cual supone una derrota del golpe en la votación en el Senado, el 16 de agosto, esto es que no logren los 2/3 de los votos, para que Dilma reasuma plenamente la presidencia del país para, a partir de ahí, consultar al pueblo sobre los caminos a seguir. En lo esencial, si el pueblo quiere nuevas elecciones o no.

Dilma se ha reunido con los movimientos sociales para discutir el sentido de cada una de las alternativas planteadas. Ella se dispone a hacer una carta compromiso con el programa que desarrollaría en la continuidad de su gobierno, que contaría con Lula como su coordinador y tendría, como principal cambio respecto de lo que ella estaba desarrollando, la retomada de la política económica típica de los gobiernos del PT, de desarrollo económico con distribución de renta.

Lo más importante es buscar y encontrar una salida política democrática a la crisis, mostrar que el golpe no es camino para el país, que no aguanta los retrocesos que se quieren imponer. Mostrar que, más allá de las movilizaciones y de los argumentos, hay capacidad de articulación política para imponer una salida democrática a la crisis, que parece interminable.

Se trata de impedir el plan de los golpistas, que consiste en obtener dos tercios de los votos en el Senado y seguir, de forma acelerada a partir de ahí, el desmonte del patrimonio público nacional, de los derechos de los trabajadores, de los recursos para las políticas de educación y salud, de la política externa soberana, de todo lo positivo que se logró en estos años, llegando al 2018 con un país desecho, reordenado según los dictámenes estrechos del mercado controlado por el capital especulativo.

Se vislumbra así una vía de derrota de los golpistas en el Senado, en caso de que la propuesta del plebiscito agregue a senadores en número suficiente para impedir que el golpe vuelva a tener dos tercios de los votos, lo cual permitiría el retorno de Dilma a la presidencia y la convocatoria del plebiscito, que tendría que ser aprobada por el Congreso. Es una posibilidad, la única concreta que se puede vislumbrar, de derrota del golpe y de reafirmación de la democracia en Brasil. En caso de darse, el país saldría más fuerte, la democracia renovada, el pueblo más confiado y decidido a tomar otra vez en sus manos el destino de Brasil.

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La ética del político, de Maquiavelo a la corrupción actual

Sáb, 18/06/2016 - 18:17
Augusto Klappenbach, Público

Max Weber, un prestigioso sociólogo alemán, publicó hace años un ensayo en el que distinguía dos tipos de éticas: la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a las decisiones morales orientadas por una serie de principios incuestionables: por ejemplo, la obligación de respetar la vida, de decir la verdad, de cumplir las promesas. La segunda, por el contrario, mira más a los resultados que provoca la acción: del cumplimiento de esos principios pueden seguirse consecuencias no deseadas, a veces con grave daño para personas inocentes. Piénsese, por ejemplo, en las víctimas que pueden producirse por respetar la vida de un peligroso psicópata, sobre todo si ejerce el poder, o decir la verdad cuando va a ser usada para perjudicar a un inocente.

Este conflicto lo plantea Weber referido especialmente al terreno político. Un gobernante, dice él, se ve en ocasiones dividido entre el deber de mantener sus principios éticos y la necesidad de conseguir resultados difícilmente compatibles con la pureza moral. Podemos preguntarnos hoy, por ejemplo, si debe ordenar el derribo de un avión comercial cuando puede servir para un atentado terrorista o si debe denunciar un caso de corrupción cuando al hacerlo provocará que obtengan el poder sus enemigos y la corrupción aumente.

Hace más de quinientos años Maquiavelo sostuvo una postura que tiene relación con la de Weber, aunque no se identifica con ella. Para él, la única obligación de un político es mantener el orden y la seguridad del Estado, para lo cual la condición principal consiste en conservar el poder. Y si para ello tiene que matar, mentir, engañar, traicionar y cometer cualquier injusticia debe hacerlo si es necesario para el bien del Estado. Se ha dicho que para Maquiavelo el fin justifica los medios. No es exactamente así: él no dice que el fin perseguido convierta a los medios malos en medios buenos, sino que los medios malos deben utilizarse si son necesarios para conseguir el fin, aunque sigan siendo malos.

En cualquier caso, y sin entrar en el complejo problema de las relaciones entre la vida personal y la vida pública, no habría que caer en el error de pensar que los políticos tienen derecho a una moral distinta a la de los simples ciudadanos. No se entiende la razón por la cual Weber presenta la ética de la responsabilidad como competencia especialmente de la acción política: cualquier decisión moral, privada o pública, tiene que armonizar los principios con las consecuencias, aunque no sean las mismas las que produce la vida personal que la vida pública. Las perplejidades de un político ante algunas decisiones difíciles a las que se enfrenta por su cargo no son cualitativamente distintas a las de cualquier ser humano enfrentado a un conflicto complicado, aun cuando afecten a un mayor número de personas. Las convicciones y la responsabilidad son dimensiones inseparables (aunque a veces difíciles de conciliar) de la experiencia ética, ya que los principios morales no son recetas sino principios generales que no ahorran a nadie -ni al político ni al ciudadano de a pie- la tarea de armonizarlas con los resultados de la acción para tomar una decisión justa. Una virtud a la que los antiguos llamaban “prudencia”. Por otra parte, cuando Maquiavelo defiende el uso de cualquier medio para conservar el poder, olvida que el uso de los medios contamina necesariamente el fin. Más aun cuando los medios que se utilizan implican la manipulación de lo que Kant llamaba “fines independientes”, es decir, seres humanos. Afirmar lo contrario y conceder a la acción política un estatuto moral distinto de aquel que rige en la vida cotidiana implica conceder a los Estados un poder totalitario, con licencia para violar los derechos de los ciudadanos a los que el Estado representa. Sería el triunfo de la abstracción, que es el supuesto de todo absolutismo político.

Todos los Estados totalitarios han concedido a su líder, y por extensión a sus equipos de gobierno, el privilegio de gozar de una moral propia, de la que no pueden participar los ciudadanos de a pie. El culto a la personalidad, del que disfrutaron personajes tan distintos como Hitler, Stalin, Mao y entre nosotros Franco, implica la aceptación por parte del pueblo de que el líder encarna la voluntad de los ciudadanos, de que su poder es incuestionable y está más allá del bien y el mal. Hobbes afirmaba incluso que el Príncipe no está sujeto a las cláusulas del contrato social que le ha otorgado el poder. Hoy, en general, no llegamos tan lejos, pero el funcionamiento interno de los partidos políticos mantiene una considerable distancia con los valores y preferencias de los ciudadanos que los han votado y tienden a generar sus propias normas. Sin duda, la democracia directa es imposible en sociedades como las nuestras, y no se trata de postular regímenes asamblearios que terminan muchas veces en manos de quienes tienen la habilidad de gestionarlos antes que en la expresión de la voluntad general. Pero en los últimos tiempos han salido a la luz las debilidades de un sistema representativo que ha separado radicalmente la vida interna de los partidos políticos de las opiniones y necesidades de sus representados. Ha cundido entre la gente la convicción de que los partidos buscan sus propios intereses antes que la fidelidad a los compromisos con sus votantes y esa convicción genera un peligroso descrédito de la política en general. Se trata de una variante suavizada de la atribución weberiana de una moral para uso de los políticos.

Porque toda institución, y especialmente aquellas que se dedican a gestionar el poder, tienden a generar una endogamia que se reproduce y se gobierna con normas propias, frecuentemente al margen de la sociedad a la que pertenecen y a la cual se supone que deben servir. Por poner un ejemplo, sospecho que los protagonistas de los frecuentes casos de corrupción que se han descubierto en las instituciones públicas no practicaban sus fechorías con la misma actitud interior que un delincuente de a pie. Creo que de algún modo estaban convencidos de que su pertenencia al grupo de los elegidos les concedía ciertas prerrogativas para recibir prebendas y utilizar el dinero público que ellos mismos hubieran considerado indefendibles en otras circunstancias, en las que el robo y la estafa no gozaran de esta inmunidad.

En España y en varios países de nuestro entorno se han producido reacciones populares que no se dirigen a lograr objetivos concretos ni a protestar contra determinadas leyes sino a cuestionar el funcionamiento de nuestro sistema representativo. La consigna “¡no nos representan!”, insistentemente repetida en el movimiento del 15M, no implica necesariamente una postura anarquista o antisistema sino una protesta contra partidos que se encerraron en su propio funcionamiento, olvidando que se les ha contratado para hablar en lugar de sus votantes. Creo que el político que suponga que tiene derecho a regirse por una ética propia, distinta de aquella del común de los mortales, haría bien en dedicarse a otra cosa.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La ética del político

Sáb, 18/06/2016 - 18:17
Augusto Klappenbach, Público

Max Weber, un prestigioso sociólogo alemán, publicó hace años un ensayo en el que distinguía dos tipos de éticas: la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a las decisiones morales orientadas por una serie de principios incuestionables: por ejemplo, la obligación de respetar la vida, de decir la verdad, de cumplir las promesas. La segunda, por el contrario, mira más a los resultados que provoca la acción: del cumplimiento de esos principios pueden seguirse consecuencias no deseadas, a veces con grave daño para personas inocentes. Piénsese, por ejemplo, en las víctimas que pueden producirse por respetar la vida de un peligroso psicópata, sobre todo si ejerce el poder, o decir la verdad cuando va a ser usada para perjudicar a un inocente.

Este conflicto lo plantea Weber referido especialmente al terreno político. Un gobernante, dice él, se ve en ocasiones dividido entre el deber de mantener sus principios éticos y la necesidad de conseguir resultados difícilmente compatibles con la pureza moral. Podemos preguntarnos hoy, por ejemplo, si debe ordenar el derribo de un avión comercial cuando puede servir para un atentado terrorista o si debe denunciar un caso de corrupción cuando al hacerlo provocará que obtengan el poder sus enemigos y la corrupción aumente.

Hace más de quinientos años Maquiavelo sostuvo una postura que tiene relación con la de Weber, aunque no se identifica con ella. Para él, la única obligación de un político es mantener el orden y la seguridad del Estado, para lo cual la condición principal consiste en conservar el poder. Y si para ello tiene que matar, mentir, engañar, traicionar y cometer cualquier injusticia debe hacerlo si es necesario para el bien del Estado. Se ha dicho que para Maquiavelo el fin justifica los medios. No es exactamente así: él no dice que el fin perseguido convierta a los medios malos en medios buenos, sino que los medios malos deben utilizarse si son necesarios para conseguir el fin, aunque sigan siendo malos.

En cualquier caso, y sin entrar en el complejo problema de las relaciones entre la vida personal y la vida pública, no habría que caer en el error de pensar que los políticos tienen derecho a una moral distinta a la de los simples ciudadanos. No se entiende la razón por la cual Weber presenta la ética de la responsabilidad como competencia especialmente de la acción política: cualquier decisión moral, privada o pública, tiene que armonizar los principios con las consecuencias, aunque no sean las mismas las que produce la vida personal que la vida pública. Las perplejidades de un político ante algunas decisiones difíciles a las que se enfrenta por su cargo no son cualitativamente distintas a las de cualquier ser humano enfrentado a un conflicto complicado, aun cuando afecten a un mayor número de personas. Las convicciones y la responsabilidad son dimensiones inseparables (aunque a veces difíciles de conciliar) de la experiencia ética, ya que los principios morales no son recetas sino principios generales que no ahorran a nadie -ni al político ni al ciudadano de a pie- la tarea de armonizarlas con los resultados de la acción para tomar una decisión justa. Una virtud a la que los antiguos llamaban “prudencia”. Por otra parte, cuando Maquiavelo defiende el uso de cualquier medio para conservar el poder, olvida que el uso de los medios contamina necesariamente el fin. Más aun cuando los medios que se utilizan implican la manipulación de lo que Kant llamaba “fines independientes”, es decir, seres humanos. Afirmar lo contrario y conceder a la acción política un estatuto moral distinto de aquel que rige en la vida cotidiana implica conceder a los Estados un poder totalitario, con licencia para violar los derechos de los ciudadanos a los que el Estado representa. Sería el triunfo de la abstracción, que es el supuesto de todo absolutismo político.

Todos los Estados totalitarios han concedido a su líder, y por extensión a sus equipos de gobierno, el privilegio de gozar de una moral propia, de la que no pueden participar los ciudadanos de a pie. El culto a la personalidad, del que disfrutaron personajes tan distintos como Hitler, Stalin, Mao y entre nosotros Franco, implica la aceptación por parte del pueblo de que el líder encarna la voluntad de los ciudadanos, de que su poder es incuestionable y está más allá del bien y el mal. Hobbes afirmaba incluso que el Príncipe no está sujeto a las cláusulas del contrato social que le ha otorgado el poder. Hoy, en general, no llegamos tan lejos, pero el funcionamiento interno de los partidos políticos mantiene una considerable distancia con los valores y preferencias de los ciudadanos que los han votado y tienden a generar sus propias normas. Sin duda, la democracia directa es imposible en sociedades como las nuestras, y no se trata de postular regímenes asamblearios que terminan muchas veces en manos de quienes tienen la habilidad de gestionarlos antes que en la expresión de la voluntad general. Pero en los últimos tiempos han salido a la luz las debilidades de un sistema representativo que ha separado radicalmente la vida interna de los partidos políticos de las opiniones y necesidades de sus representados. Ha cundido entre la gente la convicción de que los partidos buscan sus propios intereses antes que la fidelidad a los compromisos con sus votantes y esa convicción genera un peligroso descrédito de la política en general. Se trata de una variante suavizada de la atribución weberiana de una moral para uso de los políticos.

Porque toda institución, y especialmente aquellas que se dedican a gestionar el poder, tienden a generar una endogamia que se reproduce y se gobierna con normas propias, frecuentemente al margen de la sociedad a la que pertenecen y a la cual se supone que deben servir. Por poner un ejemplo, sospecho que los protagonistas de los frecuentes casos de corrupción que se han descubierto en las instituciones públicas no practicaban sus fechorías con la misma actitud interior que un delincuente de a pie. Creo que de algún modo estaban convencidos de que su pertenencia al grupo de los elegidos les concedía ciertas prerrogativas para recibir prebendas y utilizar el dinero público que ellos mismos hubieran considerado indefendibles en otras circunstancias, en las que el robo y la estafa no gozaran de esta inmunidad.

En España y en varios países de nuestro entorno se han producido reacciones populares que no se dirigen a lograr objetivos concretos ni a protestar contra determinadas leyes sino a cuestionar el funcionamiento de nuestro sistema representativo. La consigna “¡no nos representan!”, insistentemente repetida en el movimiento del 15M, no implica necesariamente una postura anarquista o antisistema sino una protesta contra partidos que se encerraron en su propio funcionamiento, olvidando que se les ha contratado para hablar en lugar de sus votantes. Creo que el político que suponga que tiene derecho a regirse por una ética propia, distinta de aquella del común de los mortales, haría bien en dedicarse a otra cosa.

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Francia: ¡bienvenida la lucha de clases!

Ven, 17/06/2016 - 17:08

Maciek Wisniewski, La Jornada

En Las luchas de clases en Francia (1850) –una serie de artículos publicados luego como panfleto separado (1895)–, Carlos Marx, analizando las grandes transformaciones políticas por las que a mitad del siglo XIX pasa este país, describe la lucha de clases como “política ejercida en ‘terreno ideológico’ y en ‘disfraces ideológicos’”. Hoy, desde luego, seguimos en el terreno ideológico e incluso –por la contraofensiva del neoliberalismo– quizás más que nunca.

Seguimos, también, en el teatro de los disfraces. En la escena política francesa destacan las patéticas figuras de François Hollande y Manuel Valls, que sólo andan de socialistas para representar mejor los intereses clasistas de la patronal y del gran capital. Pero después de varios años de aburrimiento y tras oscuros meses de desmovilización por las amenazas del terror y miedo inducido desde el Estado, finalmente se caen las máscaras.

Las intensas movilizaciones sindicales –huelgas, piquetes, bloqueos, hasta luchas en las barricadas– y el surgimiento del movimiento Nuit debout en respuesta a la neoliberal reforma laboral que aumenta horas de trabajo, facilita despidos, anula la negociación colectiva y contratos por rama gremial, arrastrando a los trabajadores de vuelta al siglo XIX y tiempos de Marx, constituyen un nuevo capítulo en las luchas de clases en Francia.

Tras dos meses y medio del estallido de Nuit debout son otra vez los sindicatos los que tienen la iniciativa. Hace unas semanas, Stathis Kouvelakis hizo una observación crucial: hay que ver qué sector será la locomotora de las movilizaciones actuales, el papel que en otros ciclos de protesta cumplían trabajadores de refinerías y ferrocarrileros (The Jacobin).

¿La locomotora?

Curioso: es justamente en Las luchas... donde Marx incluye la famosa aseveración las revoluciones son las locomotoras de la historia, que casi 100 años más tarde Walter Benjamin encuentra tan problemática.

Tal vez la frase –acorde con el dictum benjaminiano– debería ser entonces: “hay que ver qué sector será capaz de ‘jalar el freno de emergencia’”; sea como sea, en la cabeza están otra vez los refineros y los ferrocarrileros. Los primeros paralizando el suministro de combustible en todo el país y los segundos –en la huelga abierta desde hace dos semanas– deteniendo la mitad de conexiones locales y 80 por ciento de trenes rápidos (TGV). Detienen incluso el tren especial en que viaja el trofeo de la Eurocopa 2016, una pasajera bocanada de aire que el gobierno aprovecha para desviar la atención interna e internacional de las protestas.

Tiene razón David Fernbach, aunque en varios aspectos se queda corto: Las luchas... es un documento formidable. Allí Marx por primera vez trata de explicar el presente usando su método materialista y empieza a desarrollar de manera sistemática conceptos para analizar el fenómeno de la lucha de clases: una lucha de grupos cuya existencia e intereses son determinados por las relaciones de producción (en: Karl Marx, Surveys from exile, 2010, p. 9).

Afina su argumento.

Hasta ahora –incluso recién en Manifiesto comunista (1848)– habla sólo de dos clases (la burguesía y el proletariado), pero estudiando a Francia descubre una rica variedad de ellas y de sus "fracciones", sobre todo las que conforman el "bloque de poder". Al final resultará que la lucha de clases es posible precisamente porque no hay solo dos clases, sino más elementos que no encajan, y que el conflicto se da porque luchan por encajar o porque otros luchan por apropiarse de ellos.

Hablando de la democracia representativa –y tratando de responder a una pregunta: ¿cómo es posible que una minoría de clase propietaria logra gobernar a los demás?– enfatiza que ésta nace como un producto de la lucha de clases y que en ella tendrá su fin. Negar esto o tener ilusiones de lo contrario es para él un ‘“cretinismo parlamentario’: una epidemia que se propagó ampliamente por Europa a partir de 1848”. Si bien Marx no desecha la democracia parlamentaria (sic), tampoco defiende mucho el sufragio universal (sic) –un fenómeno marginal en su tiempo (p. 13-14)–, prefiriendo criticar el poder mágico que le atribuyen los sectores dominantes que acostumbran contraponer "reglas abstractas de justicia a los resultados inmediatos de la lucha de clases".

Cuando en 1848 el gobierno de Lamartine niega al pueblo de las barricadas parisinas el derecho de declarar una (nueva) república, diciendo que sólo la mayoría de los franceses tiene esta facultad, que hay que esperar su voto y que todo esto es una usurpación, Marx responde con una amarga ironía: La burguesía permite al proletariado sólo un tipo de usurpación: la de la lucha (The class struggles..., en: Surveys from exile, p. 42).

He aquí un déjà vu: el otro día a los manifestantes que en las calles de París demandan el retiro de la ley laboral, el primer ministro Valls les dice: ¡La democracia no es la calle! ¡La democracia es el voto! (Libération).

¡Vaya ironía!

Lo dice el mismo político que –frente a la resistencia en las filas de su propio Partido Socialista (cuyo nombre sin embargo ya no engaña a nadie...)– no se anima a poner dicha propuesta a un debate parlamentario y sujetarla a la votación, como debería ser, sino opta por pasarla por decreto (¡sic!), un mecanismo antidemocrático por excelencia.

Y él mismo, cuya (im)popularidad –73 por ciento de desaprobación vs 18 por ciento de aprobación– contrasta con la opinión de 72 por ciento de los franceses que rechazan la nueva ley (Le Figaro). Pero por supuesto, hay que esperar el voto y todo lo contrario sería una usurpación, dirán los defensores de la democracia procedural contagiados del virus del cretinismo parlamentario que aún no se extinguió en las Europas (y hasta se propagó por el mundo). Esperar, esperar, esperar... mientras las clases dominantes pasan por debajo de la mesa reformas antipopulares sin posibilidad de ser aprobadas ni siquiera en los parlamentos controlados por su propio bloque de poder.

Se mire como se mire en 2016, igualito que en los tiempos de Marx, el único tipo de usurpación que la burguesía permite a la clase trabajadora es la de la lucha.

En efecto: ¡bienvenidos de vuelta al siglo XIX!

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La economía mundial cada vez se parece más a la de los años 30

Ven, 17/06/2016 - 13:00
Para entender qué está pasando en la economía mundial, eche la vista atrás unos 80 años. Como en la década de los 30 del pasado siglo, el crecimiento está estancado porque las compañías no quieren invertir, todo el mundo espera que la inflación siga baja, y los gobiernos están retirando los estímulos fiscales.

El detonador de la actual situación fue la crisis financiera, que nos ha dejado una resaca de deuda y desapalancamiento que coincide además con regulaciones bancarias más estrictas que, a su vez, exacerban las presiones deflacionistas. Se mire como se mire, es algo muy parecido a lo que ocurría antes de la Segunda Guerra Mundial, como pone de manifiesto un informe realizado por Morgan Stanley.

"Creemos que el actual entorno macroeconómico tiene una gran cantidad de puntos en común con el de los años 30, así que se pueden sacar lecciones particularmente relevantes para el día de hoy", explican. "La similitud crítica entre los años 30 y el ciclo que comenzó en 2008", explican, "es que el shock financiero y los niveles relativamente altos de endeudamiento cambiaron la propensión al riesgo del sector privado y les empujaron a equilibrar sus balances".

Es decir, que las empresas no sólo no se endeudan para acometer nuevas inversiones, sino que se emplean a fondo para reducir su apalancamiento. Y como en los años 30, esto puede llevar a un periodo de debilidad prolongada y de expectativa de baja inflación. El peligro es que si los bancos centrales se mueven demasiado rápido subiendo tipos, o si los gobiernos recortan su gasto público, se podría desencadenar un frenazo aún mayor.

"En 1936 y 1937, el endurecimiento prematuro y súbito de las políticas monetarias y fiscales llevó a Estados Unidos a una recaída en la recesión y la deflación en 1938. Hoy, mientras el crecimiento se recupera, los gobiernos están procediendo a endurecer la austeridad fiscal, y eso ha contribuido a provocar una ralentización en el crecimiento en los últimos trimestres", según el informe.

La cuestión ya es objeto de debate abierto. Si en diciembre a la Reserva Federal le llovieron las críticas por subir los tipos de interés por primera vez en nueve años demasiado pronto, en febrero los líderes de las principales economías mundiales prometían que sus gobiernos seguirían intentando reanimar la demanda.

Pese a esas buenas palabras, desde entonces los únicos que parecen estar haciendo los deberes son los bancos centrales, que han continuado sus políticas de hiperestimulación monetaria en todo el mundo. Pero ya es hora, según los analistas que firman el estudio de Morgan Stanley, de que los que tienen el grifo del gasto se pongan a la tarea.

La conclusión es simple: "Activar la política fiscal podría desencadenar un círculo virtuoso en el que el sector privado invierta de nuevo y se estimule así la creación de empleos y con ella el crecimiento de la renta".
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La economía de Estados Unidos no logra salir del atolladero

Ven, 17/06/2016 - 08:00

Ariel Noyola Rodríguez, Alainet

El mercado laboral de Estados Unidos ha vuelto a tropezar. El pasado mes de mayo, la nómina no agrícola añadió 38 mil nuevos puestos de trabajo cuando los inversionistas de Wall Street esperaban un incremento por encima de 160 mil. Janet Yellen, la presidenta del Sistema de la Reserva Federal, no tuvo otra alternativa que dejar intacta la tasa de interés de referencia después de la reunión de junio del Comité Federal de Mercado Abierto. El riesgo de una nueva recesión en Estados Unidos es más amenazante que nunca, aunque los medios de comunicación occidentales insistan en promover la idea de que los principales peligros son la desaceleración económica de China y el posible abandono del Reino Unido de la Unión Europea.

Después de la reunión más reciente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), realizada a mediados de junio, la presidenta de la Reserva Federal (FED), Janet Yellen, anunció que la tasa de interés de referencia permanecería intacta, esto es, en un rango entre 0,25 y 0,50 por ciento. Con ello, todo parece indicar que la FED no volverá a subir el costo del crédito interbancario a un día hasta antes del próximo mes de septiembre.

En definitiva, la propaganda del Gobierno de Barack Obama para convencernos de la “plena recuperación” de la economía norteamericana ha vuelto a caer en el descrédito. Ya pasaron más de seis meses desde que la FED elevó la tasa de interés de los fondos federales (‘federal funds rate’) y hasta el momento no existen señales que anticipen un nuevo incremento.

En repetidas ocasiones, la FED ha ajustado a la baja sus proyecciones de crecimiento de la economía: mientras que en marzo estimó una tasa de expansión para este año entre 2,1 y 2,3 por ciento, recientemente la redujo a un rango entre 1,9 y 2 por ciento. La economía va en caída libre, apenas en diciembre de 2015 el pronóstico de crecimiento de la FED para 2016 oscilaba entre 2,3 y 2,5 por ciento.

Es indudable, la creciente debilidad de la economía más poderosa del Grupo de los 7 (G-7) ha obligado a las autoridades monetarias a actuar con cautela, pues cualquier movimiento en falso incrementaría los riesgos de acentuar las tendencias recesivas, esta vez con altas posibilidades de combinarse con deflación (caída de precios).

El primer trimestre del año la tasa de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía estadounidense a duras penas alcanzó 0,80 por ciento. La recuperación del mercado de trabajo por su parte, continúa siendo demasiado frágil aunque se presuma como el principal logro de las políticas implementadas por la FED. Recordemos que en diciembre pasado, cuando la FED elevó en 25 puntos base la tasa de interés de referencia, la tasa de paro oficial se ubicaba en 5 por ciento, una cifra que a decir de algunos integrantes del FOMC, avizoraba una situación de “pleno empleo”.

Sin embargo, hoy sabemos que el banco central encabezado por Janet Yellen se equivocó. Los últimos datos no dejan lugar a sospechas: los vientos de una nueva recesión son muy amenazantes. El pasado mes de mayo la nómina no agrícola añadió solamente 38 mil puestos de trabajo, fue el incremento más bajo desde el año 2010. Por añadidura, los datos de marzo y abril fueron revisados a la baja, los empleadores contrataron 59 mil personas menos a lo reportado originalmente.

Por eso ningún integrante del FOMC salió a festejar que la tasa de desempleo empleo cayera a 4,7 por ciento cuando, en paralelo, la tasa de participación laboral descendió a 62,6 por ciento: miles de personas abandonaron la búsqueda de trabajo ante la falta de oportunidades. Es que la tasa de desempleo oficial oculta el subempleo masivo, si se contabilizaran tanto a las personas que están ocupadas en puestos de trabajo de tiempo parcial así como a aquellas que han abandonado recientemente el mercado laboral, las cifras cambiarían por completo. Hay alternativas de medición, la metodología U-6 que sí considera estos dos rubros, ubica la tasa de desempleo en 9,7 por ciento, esto es, representa más del doble de la tasa de paro oficial.

Cabe destacar que la falta de dinamismo de la economía estadounidense es consecuencia fundamentalmente de la extrema debilidad de la inversión empresarial, producto a su vez de una tasa de rentabilidad del capital demasiado baja, o por lo menos insuficiente para poner en marcha nuevas plantas productivas, capaces de generar empleo masivo y con ello, detonar un proceso recuperación de largo aliento. Sucede que los empresarios norteamericanos se resisten no solamente a invertir sino también a elevar los salarios, situación que ha impedido apoyar un incremento sustantivo de la inflación: el índice de precios al consumidor (CPI, por sus siglas en inglés) aumentó apenas 1,1 por ciento en términos anuales el mes pasado.

La imagen de una economía boyante parece cada vez más lejana luego de que el Conference Board de Estados Unidos, la institución encargada de supervisar la competitividad en escala mundial, dio a conocer que la economía norteamericana sufrirá este año la primera contracción de su nivel de productividad de las últimas tres décadas. Ante la falta de innovación, la productividad estadounidense se desplomará 0,2 por ciento. “El año pasado parecía que estábamos entrando en una crisis de productividad, ahora estamos a la mitad de ella”, sentenció Bart van Ark, el economista en jefe del prestigioso centro de investigaciones.

Pese a todo, los medios de comunicación tradicionales insisten en promover la idea de que las señales de alerta para la FED están localizadas fuera de territorio estadounidense. En un primer momento nos dijeron que la desaceleración económica de China representaba uno de los principales peligros para el mundo, más recientemente, nos han puesto sobre aviso de las fuertes turbulencias financieras que vendrán en caso de que el Reino Unido se decida a abandonar la Unión Europea (el llamado ‘Brexit’).

Muy pocos se han atrevido a indagar sobre la alta peligrosidad que representa Estados Unidos para la economía global: según las estimaciones de Deutsche Bank, el principal banco de inversiones del Continente europeo, la probabilidad de que la Unión Americana caiga en recesión durante los próximos doce meses es ya de 55 por ciento. Todo apunta a que más temprano que tarde, la dramática realidad económica terminará por imponerse frente a la tergiversación informativa.

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Ginebra empieza a notar el final del secreto: los bancos se marchan

Xov, 16/06/2016 - 22:25
Los bancos norteamericanos y europeos están saliendo poco a poco, pero de forma inexorable, de la principal plaza financiera suiza: Ginebra. Los crecientes obstáculos al secreto bancario se han sumado a un franco demasiado fortalecido, al estrechamiento de los márgenes bancarios por los bajos tipos de interés y, en general, a la mayor presión regulatoria, y todos esos factores están alejando a algunas entidades del paraíso para evasores.

En el centro de esta reducción del atractivo de Suiza para quienes tienen algo que ocultar están las investigaciones fiscales iniciadas tanto por Estados Unidos y Francia (en esta última ha tenido mucho que ver, por cierto, la lista Falciani) y un nuevo sistema de intercambio de información automática entre gobiernos que está derrumbando de facto el legendario secreto bancario suizo.

El cantón de Ginebra, casi en la frontera con Francia y muy cerca de Italia, es uno de los dos centros financieros del país junto a Zurich. El peso de los bancos en su economía es tal que hasta el 17% de su PIB regional procede directamente del sector financierto. Pero esta posición está en riesgo conforme el número de entidades se reduce.

Si en 2008 eran 140 los bancos con sede junto al lago Lemán, en 2015 se habían reducido a 119. El número de empleados ha caído por su parte el 9% y al terminar el año se quedaba en menos de 19.000, frente a los casi 21 de finales de 2011.

El impacto se nota ya en el mercado inmobiliario, donde las mejores oficinas no encuentran inquilino, y en el de servicios. El Grand Hotel Kempinksi, de cinco estrellas, cuenta ahora con la mitad de huéspedes de empresas del sector financiero que hace 18 meses, y las tarifas para clientes business han caído cerca de un 10%.

Y no sólo los bancos internacionales se marchan. Hasta el gigante nacional UBS Group está procediendo en estos momentos a cerrar su unidad de mercados de Ginebra, y cerca del 10% de sus empleados que hasta ahora trabajaban en esa ciudad se trasladarán a Zúrich.

"Muchos de los bancos están aún enredados en (las nuevas) cuestiones legales y regulatorias y no tienen la capacidad para centrarse en desarrollar nuevos negocios. El primer trimestre del año ha sido el más complicado de la historia, quizá superado sólo por el clímax de la crisis financiera", explica Christian Hintermann, de KPMG.

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Los «Amigos de Siria» se reparten la economía siria antes de haber conquistado el país

Xov, 16/06/2016 - 16:32
Como prueba de que la preocupación de Occidente por Siria no tiene nada que ver con los nobles motivos proclamados, como la democracia y la protección de los civiles, la Conferencia de Amigos (sic) del pueblo sirio prepara un plan de saqueo económico aplicable en cuanto logren ocupar el país. Conforme a la mejor tradición colonialista, un Grupo de Trabajo –copresidido por Alemania y los Emiratos Árabes Unidos– estudia cómo repartir los despojos de Siria cuando logren vencerla. La OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo están vendiendo la piel del oso… antes de haberlo cazado.

Voltaire

Un grupo autoproclamado Un «Grupo de Trabajo» internacional se reunió por primera vez en Abu Dabi la semana pasada bajo la copresidencia de Alemania. Su trabajo consiste en poner en marcha una serie de medidas económicas urgentes después de la caída del régimen de Assad.

Este «Grupo de Trabajo» («Working Group on Economic Recovery and Development of the Friends of the Syrian People») fue creado el 1º de abril, en Estambul, por el «Grupo de Amigos del Pueblo Sirio». Se trata de una alianza de Estados occidentales y pro-occidentales que han luchado junto a la oposición en la guerra civil siria y que cooperan fundamentalmente con el Consejo Nacional Sirio (CNS), una organización en el exilio. Este «Grupo de Amigos del Pueblo Sirio» no ha sido legitimado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Lo mismo sucede con su «Grupo de Trabajo», que se ha autoproclamado «Foro Central» para las medidas económicas necesarias [1].

Alemania es el principal responsable Como explica el diplomático alemán Clemens von Goetze, quien dirigió la reunión realizada al final de la semana pasada junto a su homólogo de los Emiratos Árabes Unidos, el «Grupo de Trabajo» no fue creado solamente para aportar ayuda urgente después de la caída del régimen: «El momento es favorable para abrir al país perspectivas a largo plazo» [2]. Para Clemens von Goetze el modelo a seguir es el del Plan Marshall, mediante el cual Estados Unidos aportó ayuda para la reconstrucción a los aliados occidentales.

El «Grupo de Trabajo» ha creado varios subgrupos que deben dedicarse a temas precisos. En la repartición internacional del trabajo sobre la que los Estados miembros se pusieron oficialmente de acuerdo, Alemania es responsable del aspecto «Política económica y reforma». En ese tema se habla explícitamente de «estrategias a largo plazo» [3] que deberían favorecer el paso «de una economía centralista a una economía de mercado», según se puede leer en los informes.

Para ello, el «Grupo de Trabajo» instituye una «Secretaría» a cuya disposición Alemania y los Emiratos Árabes Unidos tienen la intención de poner respectivamente 600 000 euros. El probable director de esa «Secretaría» es el alemán Gunnar Walzholz, quien fue el último jefe del Kreditanstalt für Wiederaufbau (KfW) en Afganistán [4].

El bastón y la zanahoria Conforme a lo confirmado por un participante en la reunión de la semana pasada, las medidas que se aplicarán bajo la responsabilidad de Alemania responden a una serie de objetivos a corto plazo. Por ejemplo, los programas económicos deben atraer a las fuerzas que, dentro de Siria, «todavía no participan totalmente en la insurrección o aún dudan en apoyarla» [5]. Esos programas constituyen un antídoto a las sanciones que –no mediante estímulos sino a través de presiones– apuntan a incitar también a empresarios leales a pasarse al otro bando. Sobre ese tema, el «Grupo de Trabajo» ha declarado que las sanciones podrían levantarse «en cuanto alcancen sus objetivos, o sea después de la caída de Assad, que se vería favorecida por un cambio de bando de los medios económicos interesados» [6].

Consecuencias de la liberalización Berlín, que durante mucho tiempo colaboró con el régimen de Assad, estimuló desde hace años la privatización de la economía siria, que ahora aparece como objetivo del «Grupo de Trabajo». En 2006, la organización alemana de cooperación GTZ (la actual GIZ) puso en marcha, especialmente con ese objetivo, un programa llamado «Apoyo a la reforma económica siria». Según se explicó, «el gobierno sirio había decidido en 2000 pasar a la economía social de mercado», pero «las instituciones implicadas carecían de conocimientos». De ahí el apoyo de la GTZ [7] a la reforma. Se afirmaba que, «gracias a los efectos esperados sobre los ingresos y el empleo», la reforma «mejoraría las condiciones de vida de la población siria».

Pero nada sucedió después de ese anuncio. Por el contrario, el International Crisis Group confirmó el año pasado que la apertura del mercado sirio tuvo efectos «extremadamente negativos» para la artesanía local. Eso fue particularmente válido para la ciudad de Duma, cerca de Damasco, donde vivían numerosos artesanos. La liberalización los puso al borde de la ruina y el resultado fue que rompieron con el régimen [8]. En este momento, Duma parece ser un bastión de la oposición y momentáneamente, en enero pasado, llegó a estar totalmente bajo control de los rebeldes.


Proyectos También puede leerse en la «National Economic Vision» que el jefe del Buró Económico del CNS, Osama al-Kadi, presentó la semana pasada al «Grupo de Trabajo», reunido en Adu Dabi bajo la dirección de Alemania, que la liberalización mejorará el nivel de vida «sólo a largo plazo». Hay que crear primero condiciones de confiabilidad para las inversiones extranjeras, aumentar la «productividad» de los trabajadores sirios, acelerar el establecimiento de empresas industriales, reformar el sector bancario y buscar mercados, sobre todo en el extranjero. El «Marshall Syrian Recovery Plan», que debería comenzar lo más pronto posible, podrá atraer una cantidad bastante grande de inversiones directas occidentales. En el futuro, la «Secretaría» del «Grupo de Trabajo» bajo la dirección de Alemania ayudará a aplicar ese plan en cuanto Assad sea derrocado y tan pronto exista un nuevo régimen en Damasco.

Como hace algunos años en Kosovo El CNS, que colabora estrechamente con Occidente en el marco del «Grupo de Trabajo» y cuyo personal se propone para asumir después funciones de dirección, encuentra una seria oposición entre los propios opositores sirios. Esa estructura está bajo control de la Hermandad Musulmana, cuya posición en el seno del CNS suscita la fuerte hostilidad de numerosos opositores de tendencia laica. Por otro lado, el hecho que los líderes del CNS apuestan públicamente por una intervención militar occidental suscita el descontento de importantes sectores de la oposición siria.

Por el contrario, el Comité Nacional de Coordinación (CNC), una agrupación de organizaciones opositoras dentro de Siria, al que Occidente no toma en consideración, se ha pronunciado resueltamente en contra de las operaciones militares occidentales.

Radwan Ziadeh, «director de Relaciones Exteriores» del CNS, quien –al igual que Osama al-Kadi– trabaja para el Syrian Center for Political and Strategic Studies, ya se pronunció en varias ocasiones a favor de operaciones similares a las de Kosovo afirmando que «Kosovo muestra como Occidente puede intervenir en Siria». Ya en julio de 2011, Radwan Ziadeh era invitado del ministerio alemán de Relaciones Exteriores, y en febrero pasado lo invitaba el Financial Times [9]. Poco después afirmó que las milicias del Ejército Sirio Libre tenían que desempeñar el mismo papel que la UCK en Kosovo [10].

Según german-foreign-policy.com, opositores sirios han viajado recientemente a Kosovo para informarse sobre la acción de la UCK en 1999 [11]. La «masacre de Hula» podría tener la misma significación que la «masacre de Racak», perpetrada [en Kosovo] a principios de 1999.

Pero ya en aquel momento [en 1999], existían sospechas de que [la «masacre de Racak»] era una manipulación destinada a justificar la guerra, algo que nunca fue seriamente desmentido. En todo caso, ya nada se oponía a una intervención de la OTAN.

German Foreign Policy
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Notas:[1] Chairman’s Conclusions. Second Conference of The Group of Friends of the Syrian People, Istanbul, 1/4/2012
[2] “Donors Mull Marshall Plan for Post-Conflict Syria”, www.naharnet.com, 25/5/2012
[3] “Assad verbreitet Zuversicht”, www.faz.net, 24/5/2012
[4] El KfW (Banco para la Reconstrucción) fue creado por la autoridad ocupante anglo-estadounidense en Alemania, en 1948. Se le confió el paso de la economía nacional-socialista a la economía de mercado y la aplicación del Plan Marshal. Hoy en día, el KfW tienen como presidentes de pleno derecho a los ministros alemanes de Economía y de Finanzas, Philipp Rosler y Wolfgang Schauble.
[5] “Donors Mull Marshall Plan for Post-Conflict Syria”, www.naharnet.com, 25/5/2012
[6] Chairmen’s Conclusions of the International Meeting of the Working Group on Economic Recovery and Development of the Group of Friends of the Syrian People, Abu Dhabi, 24/5/2012
[7] Unterstützung der syrischen Wirtschaftsreform, www.gtz.de
[8] Popular Protest in North Africa and the Middle East (VI): The Syrian People’s Slow Motion Revolution, International Crisis Group Middle East/North Africa Report No 108, 6/7/2011
[9] “Kosovo shows how the West can intervene in Syria”; www.ft.com 14/2/2012
[10] “Radwan Ziadeh: Have We Learned Nothing From the Nineties? Syria is the Balkans All Over Again”, www.tnr.com, 22/3/2012
[11] «La Russie proteste contre l’entrainement de factieux syriens au Kosovo» [En español, Rusia protesta el entrenamiento de facciosos sirios en Kosovo], Réseau Voltaire, 25 de mayo de 2012.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La salida democrática de la crisis brasileña

Xov, 16/06/2016 - 11:30

Emir Sader, Publico

Brasil no será el mismo país después de esta profunda y prolongada crisis. Una crisis que no salvó ninguna institución política, pero sobre todo, una crisis que cuestionó la legitimidad del sistema político. Brasil saldrá mejor o peor, más democrático o más autoritario.

Saldrá peor si el golpe se consolida, ya que habría una ruptura dentro del período democrático de la historia brasileña, con una banda de políticos aventureros asaltando el Estado sin votos, sin legitimidad y tratando de deshacer todos los avances logrados en los últimos años. Habrá sido por tanto la consagración del método del golpe, debido a la falta de respeto a la voluntad democrática de la mayoría.

Pero Brasil saldrá mejor si se impone una solución democrática de la crisis. Es decir, si a las grandes movilizaciones populares y a los argumentos irrefutables en contra del golpe y a favor de la democracia se une un remedio político que combine el respeto a la democracia con la legitimación de la consulta popular.

En varias entrevistas a diferentes canales de televisión y blogs alternativos, Dima reafirmó su derecho a retomar la presidencia del país, puesto que se le otorgó democráticamente, pero que, al mismo tiempo, dada la magnitud de la crisis brasileña, señaló que Brasil necesitaba “un nuevo pacto por el voto”.

No un voto que sustituya el mandato legalmente alcanzado por Dilma, sino uno que reafirme los caminos que Brasil debe seguir a partir de una crisis tan profunda como ésta. Esto supone una derrota del golpe en la votación en el Senado, el 16 de agosto para que los golpistas no logren los 2/3 de los votos y así Dilma reasuma plenamente la presidencia del país. A partir de ahí, ella consultará al pueblo sobre los caminos que deben seguir. En otras palabras, si el pueblo quiere nuevas elecciones o no.

Rousseff se ha reunido con los movimientos sociales para discutir el futuro de cada una de las alternativas planteadas. Ella está dispuesta a presentar una carta de compromiso con el programa que llevaría a cabo en caso de que continuase en el gobierno. Uno en el cuál estuviera incluido Lula como coordinador y en el que se retomaría la política económica típica de los gobiernos del PT para impulsar el desarrollo económico con la distribución de renta.

Lo más importante es buscar y encontrar una vía democrática para salir de la crisis y mostrar que el golpe no es el camino correcto, ya que los que plantean esta medida no cuentan los retrocesos que se quieren imponer. Hay que demostrar que, más allá de las movilizaciones y de los argumentos, hay una capacidad de articulación política para imponer una salida democrática, algo que parece interminable.

Se trata de impedir el plan de los golpistas: obtener los 2/3 de los votos en el Senado y seguir, de forma acelerada, el desmonte del patrimonio público nacional, de los derechos de los trabajadores, de los recursos para las políticas de educación y salud, de la política externa soberana, de todo lo positivo que se ha logrado estos años y llegar a 2018 con un país rehecho y reordenado según los dictámenes del mercado controlado por el capital especulativo.

Se vislumbra así la derrota de los golpistas en el Senado. En el caso de la la propuesta del plebiscito de agregar senadores para impedir que el golpe vuelva a tener los 2/3 de los votos, permitiría el retorno de Dilma a la Presidencia y la convocatoria del plebiscito, que aún tendría que ser aprobada por el Congreso. La derrota del golpe y la reafirmación de la democracia en Brasil es la única posibilidad concreta que se puede vislumbrar. En caso de darse, el país saldría más fuerte, la democracia estaría renovada y el pueblo estaría más conforme y decidido para tener en sus manos el destino de Brasil.

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La Fed pospone la subida de tipos y rebaja las previsiones de crecimiento

Mér, 15/06/2016 - 23:07

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal estadounidense (Fed) ha mantenido en su reunión de junio los tipos de interés en un rango objetivo de entre el 0,25% y el 0,50%, donde se sitúan desde el pasado mes de diciembre. En esta ocasión, todos los miembros del FOMC han votado a favor de mantener los tipos en este rango relativamente bajo. Incluso Esther L. George, que en la reunión de abril abogó por incrementar un cuarto de punto los tipos, ha votado a favor de mantenerlos en esta ocasión.

El FOMC reconoce que "aunque la tasa de paro ha disminuido, las ganancias de empleo han disminuido. Por otro lado, el gasto de los hogares sigue fortaleciéndose". En este contexto, el Comité ha decidido mantener los tipos en el rango del 0,25 y el 0,5%. La orientación de la política monetaria sigue siendo acomodaticia, por lo tanto apoyando una mejora de las condiciones del mercado laboral y recuperar la tasa de inflación del 2%".

Esta reunión de junio también incluía la publicación de nuevas proyecciones macroeconómicas por parte del organismo monetario, que por otra parte han sido revisadas levemente a la baja. El PIB de EEUU crecerá un 2% en 2016 cuando en marzo se había anunciado un crecimiento del 2,2%. En 2017 el incremento será del 2% también, al igual que en 2018.

Por otro lado, la proyecciones para la tasa de paro se mantienen en el 4,7% para 2016 y 4,6% para 2017, pero para 2018 ha sido revisada al alza en 0,1 puntos porcentuales hasta el 4,6%, cuando en las anteriores previsiones se había pronosticado una tasa de paro del 4,5% para 2018.

Por el contrario, las previsiones de inflación se han revisado al alza para el año 2016. La Fed pronostica un incremento de los precios del 1,4% para el próximo año, lo que supone un incremento de 0,2 puntos porcentuales respecto a las anteriores previsiones. Sin embargo, el organismo ha dejado sin cambios las proyecciones de 2017 y 2018, cuando la inflación crecerá un 1,9 y 2% respectivamente.

Yellen reconoció que el referéndum del 'Brexit' fue uno de los asuntos discutidos en la reunión del banco central y aseguró que se tuvo en cuenta para mantener sin cambios los tipos de interés por las "importantes consecuencias" que podría tener.

"Fue uno de los factores para tomar la decisión de hoy (...) (El 'Brexit') podría suponer importantes consecuencias sobre los mercados financieros", aseguró Yellen en la rueda de prensa posterior al comunicado de la Fed, que mantuvo los tipos de interés de referencia en el nivel actual del 0,25% y 0,50%. Para la presidenta del banco central estadounidense, una eventual salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) afectaría "las perspectivas económicas globales y de EEUU. La vulnerabilidad en la economía global se mantiene. Las percepciones y el apetito de riesgo de los inversores pueden cambiar de manera abrupta".

En sus últimas comparecencias públicas, Yellen ha advertido de manera reiterada sobre las repercusiones económicas del 'Brexit' y sus efectos sobre la "confianza de los inversores".

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