Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6291125
Actualizado: fai 18 horas 28 min

Según el FMI, los beneficios del neoliberalismo se exageraron durante décadas

Lun, 30/05/2016 - 09:31

Vicente Nieves, El Economista

Las reformas neoliberales han predominado en el mundo desde 1980. El FMI y el Banco Mundial han sido dos de las instituciones que han aconsejado durante años a varios países para realizar ese tipo de reformas. El éxito de la economía chilena parecía avalar el buen funcionamiento de las reformas neoliberales, que, sin embargo, tras ser implementadas en decenas de países en desarrollo no parecen haber sido tan positivas como se esperaba. Lea aquí el artículo completo del FMI.

Tal y como describen Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la revista oficial del organismo Finance & Development, "esa agenda neoliberal no ofrece buenos resultados para todos los países".

"La agenda neoliberal se caracteriza por la desregulación y la apertura de los mercados domésticos, incluyendo los mercados financieros y la entrada de competencia extranjera. Además de reducir el papel del estado a través de la privatización y la limitación fiscal de incurrir en déficits y acumular deuda". También se fomenta la expansión del comercio internacional y la inversión directa para fomentar la transferencia de conocimientos.

Sin embargo, a pesar de que la teoría señala que estos cambios son positivos para el desarrollo económico, "hay aspectos de la agenda neoliberal que no han funcionado como se esperaba". Según estos economistas, no todos los países han logrado un crecimiento económico sostenido, mientras que sí se han producido incrementos de la desigualdad importantes, lo que a su vez ha erosionado el desarrollo de esos países.

La teoría Aunque la liberalización de la cuenta de capital se suele ver como algo positivo para la adaptación de los países a la globalización, no siempre tiene los efectos deseados. Teóricamente, la liberalización de las cuentas de capital debería permitir una asignación más eficiente del capital a escala mundial, de los países industriales ricos en capital a los países en desarrollo con poco capital. Los beneficios deberían ser generales: una tasa de rentabilidad más alta del ahorro privado en los países desarrollados y una mejora del crecimiento, el empleo y los niveles de vida en los países en desarrollo.

Es cierto que este paso permite la entrada de flujos de inversión directa que sirven para transferir conocimientos tecnológicos, capital humano y estimular el crecimiento a largo plazo. Pero la apertura también permite la entrada de 'inversiones en cartera', a través de las cuáles el inversor busca un rendimiento financiero que no suele tener efectos positivos sobre la economía real, además de eliminar las fronteras para que los bancos extranjeros presten dinero a los agentes de los países en desarrollo.

"Estas inversiones en cartera y flujos de deuda parece que ni estimulan el crecimiento ni permiten al país compartir los riesgos con sus parejas comerciales. Esto deja entrever que el crecimiento y el riesgo compartido producto de los flujos de capitales dependen del tipo de flujo que sea", sentencian los economistas del FMI.

Mientras que los beneficios son algo inciertos para algunos países, los costes se pueden ver representados por el incremento de la volatilidad económica y una mayor frecuencia de crisis financieras. Desde 1980, ha habido alrededor de 150 episodios de entradas netas de capital en más de 50 mercados emergentes; en un 20% de las veces, estos episodios han finalizado en crisis financieras, muchas de estas crisis están asociadas a fuertes descensos de la producción, como se muestra en la revista Finance & Development.

Guillermo de la Dehesa, economista y presidente del Centre for Economic Policy Research, explicaba en 2004 que "la rápida liberalización de los sistemas financieros y de los flujos de capital en muchos países en desarrollo en unos casos, voluntaria, en otros, recomendada por el FMI y el Banco Mundial, y en unos pocos, forzada por un determinado programa de dichas instituciones, ha ayudado al desencadenamiento de las crisis financieras recientes de algunos de estos países".

Y es que no hay rentabilidad sin riesgo, ni recompensa sin peligro: "La libertad de movimiento de capitales tiene, como toda libertad, sus peligros, ya que da mayores oportunidades a los individuos, las empresas y las instituciones financieras para tomar mayores riesgos, a veces imprudentes, que pueden producir crisis e incluso riesgos sistémicos".

La solución más adecuada Como explicaba De la Dehesa, "una liberalización rápida de la cuenta de capital de la balanza de pagos puede traer consigo más problemas que beneficios. Los países de la OCDE tardaron más de tres décadas en liberalizar sus cuentas de capital y se pensaba que los países en desarrollo, menos preparados para ello, la podrían llevar a cabo en menos de una década".

Los peligros asociados a una liberalización demasiado rápida de los movimientos de capital pueden reducirse otorgando un espacio prolongado de tiempo a los países que inicien el proceso y "mediante una combinación de políticas macroeconómicas sanas y estabilizadoras, para no incurrir en desequilibrios financieros agregados y de políticas de regulación, supervisión y control de las instituciones financieras que desarrollen los incentivos adecuados para asegurarse una eficiente gestión del riesgo".

El ajuste fiscal Por otro lado, esta corriente también aboga por un control fiscal para evitar elevadas cargas de deuda pública. Una deuda pública demasiado alta respecto al PIB puede lastrar el crecimiento y la confianza en el país. Pero intentar reducir la deuda puede tener unos efectos contraproducentes que lleven al país a una situación peor a la previa.

"Para obtener un nivel de deuda inferior, se necesita distorsionar el comportamiento económico elevando los impuestos de forma temporal o reduciendo el gasto público, o implementando ambas medidas. Los costes de incrementar los impuestos o recortar el gasto para reducir la deuda pueden ser mucho peores... Con esto tampoco queremos decir que un elevado nivel de deuda sea bueno para el crecimiento y el bienestar", señalan los economistas del FMI.

En resumen, los beneficios de algunas políticas de la agenda neoliberal "se podrían haber exagerado", sobre todo en el caso de la apertura financiera, que no sólo no parecen haber desembocado en los beneficios previstos sino que además podrían haber incrementado la desigualdad económica y erosionado el crecimiento. En el caso de la consolidación fiscal, se han subestimado efectos secundarios como "un menor crecimiento de la producción y Estado de Bienestar, y un mayor desempleo", destacan los economistas del FMI.

Para concluir, estos expertos aseguran que la desigualdad de ingresos generada por estas políticas termina socavando el crecimiento económico, que a la postre es el objetivo final de la agenda neoliberal. La apertura financiera y la austeridad pueden intensificar los ciclos económicos creando burbujas que se hinchan y explotan poniendo en peligro el crecimiento económico a largo plazo de estas naciones.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Contradicciones nucleares de Obama: va a Hiroshima y elude Nagasaki

Lun, 30/05/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Una de las características de la personalidad múltiple del presidente saliente Obama es su conducta contradictoria en general, y que resalta en el delicado tema nuclear, en particular.

Obama arribó a la Casa Blanca con las óptimas expectativas para resolver la grave crisis financiera de 2008 que heredó de su antecesor, y acabó arrojándose a las fauces de los lobos de Wall Street, a quienes rescató, en detrimento de los ahorros de la mayoría afectada de los ciudadanos, lo cual ha detonado estruendosamente en la revuelta en las atípicas primarias presidenciales.

De todos sus discursos, supuestamente amigables al Islam, desde Turquía hasta Egipto, sólo quedan cenizas y un Medio Oriente pulverizado.

El mundo que lega Obama es de un caos global, con intensas provocaciones a sus competidores Rusia y China, y que quizás estuvo al borde de desatar una tercera guerra termonuclear, como señaló el año pasado en Sarajevo el papa jesuita argentino Francisco, quien opera en sentido contrario al papa polaco rusófobo Juan Pablo II, gran aliado de los halcones de Washington.

El Papa jesuita ha optado por asombrosos acercamientos, en el sentido del Diálogo de Civilizaciones –que colisiona con el Choque de Civilizaciones huntingtoniano de los neoconservadores straussianos adictos a la guerra permanente– con el patriarca ruso Kiril de la Iglesia ortodoxa (http://goo.gl/IYeZS7) y la máxima autoridad del Islam sunnita, el Gran Imán de la mezquita Al-Azhar (http://goo.gl/6n0rBB).

Fui de los primeros equivocados en festejar el Premio Nobel de la Paz –inmerecido en retrospectiva; hoy se puede afirmar en forma categórica– que le otorgaron a Obama en forma prospectiva por su plausible aspiración a un mundo libre de armas nucleares.

¿Es Obama –quizás un Gorbachov ruso?– un presidente cándido, controlado por la maquinaria bélica de Wall Street, que busca más guerras con el fin de maximizar sus ganancias bursátiles?

¿O es un personaje falso y perverso de doble cara, muy dado a asestar puñaladas traperas, como se ha visto en sus relaciones tormentosas con los mandatarios de Rusia y China?

Es probable que la personalidad múltiple de Obama –un hombre muy inteligente, sin duda– se mueva a conveniencia, dadas las circunstancias, entre sus dos polos extremos que exhiben su conducta contradictoria.

Una suprema contradicción sicalíptica es que Obama ha programado dilapidar Un Billón de dólares para optimizar su arsenal nuclear, mientras evoca su hipócrita abolición (http://goo.gl/QhwquR).

No es sencillo gobernar la decadencia de EEUU, que requiere de gran pericia de maniobra cuando operan en forma simultánea los repliegues reales y los avances ficticios para no dejar vacíos geoestratégicos que empiezan a ser colmados por sus dos nuevos competidores, a quienes no se cansa de humillar: Rusia, que resucitó entre los muertos en la fase del zar Vlady Putin, y China, en la fase del ascenso irresistible del mandarín Xi.

El summum error geoestratégico de Obama fue haber acelerado la asociación estratégica entre Rusia y China, en contraste con la ruptura que propició Nixon entre los otrora dos aliados comunistas, en la década de los 70 del siglo pasado.

En forma sincrónica al despliegue de su ominoso escudo misilístico, diseñado para asfixiar a Rusia –desde Rumania, pasando por los países Bálticos hasta Polonia–, susceptible de incendiar a Europa, Obama realizó una visita histórica a Hiroshima: la primera de un presidente estadunidense después de 71 años del martirio nuclear, no muy lejos del Mar del sur de China, punto candente del planeta.

La misma semana de su gira al este de Asia, desde Vietnam a Japón, afloraron todas las flagrantes contradicciones, quizá deliberadas, de Obama, quien maneja garrote y zanahoria al mismo tiempo con sus dos manos, lo cual ha contribuido al caos global que ha fomentado cuando es el mejor informado de la ineluctable decadencia de EEUU.

Garrote de Obama en Vietnam, donde levanta el embargo de armas letales con el fin de contener a China y, tres días más tarde, zanahoria en Hiroshima, donde, mediante su poco creíble retórica seductora, insta a una revolución moral (sic) para abolir las armas nucleares (http://goo.gl/q35pWW).

Su discurso fue impecable, con antelación a su dureza contra Rusia y China que exhibió durante la cumbre del G-7 en Japón.

Más allá de su eviscerada retórica, cada vez menos seductora cuando se contrasta con los hechos, Obama cometió dos errores también históricos: 1. No pidió perdón por las víctimas y 2. Despreció a las víctimas de Nagasaki (74 mil muertos instantáneos), que eludió.

Tampoco Japón ha pedido perdón por sus atrocidades en Asia, en particular, en Nanjin (http://goo.gl/ALDgjn).

La visita de Obama a Hiroshima (140 mil muertos y 100 mil heridos de gravedad) fue necesaria, pero insuficiente, que ya desató la furia de las arpías del partido Republicano, del calado de Sarah Palin.

EEUU es el único país que ha lanzado dos bombas nucleares, específicamente sobre las ciudades mártires de Hiroshima y Nagasaki, lo cual fue innecesario porque el belicoso Japón imperial estaba a punto de rendirse seis días más tarde.

Conozco Hiroshima –donde participé como miembro del cuerpo de gobierno de IPPNW (Premio Nobel de la Paz 1985) a su congreso anual– y Nagasaki, la Roma de Japón, cuyo drama siempre me ha intrigado (http://goo.gl/Ga00cG).

Nagasaki, relevante ciudad católica de Japón, fue seleccionada de última hora debido al mal tiempo de Kokura, la otra ciudad programada para ser destruida que se salvó in extremis.

¿Por qué la crueldad de haber lanzado otra bomba nuclear, ésta más letal, de plutonio, el 9 de agosto en Nagasaki, tres días después de la bomba de uranio-235 de Hiroshima?

Los católicos de Nagasaki no entendieron la razón por la cual EEUU, superpotencia que alardea valores cristianos, aniquilaba a sus correligionarios.

Según archivos desclasificados por Gar Alperovitz, en su libro demoledor de falsedades, La decisión de usar la bomba atómica y la arquitectura del mito estadunidense (http://goo.gl/ITE9sE), Truman ordenó el doble lanzamiento nuclear para impedir la revancha de la Rusia zarista (derrotada en 1905), ya entonces como URSS, que se disponía a invadir Japón el 9 de agosto.

De acuerdo con la verdad histórica de EEUU y su propaganda muy bien aceitada, que siempre tiene a la mano una justificación para sus execrables crímenes de guerra, en ese entonces adujo que el doble lanzamiento nuclear fue para acortar la guerra y reducir el número de víctimas.

¿Se aniquiló innecesariamente a 214 mil japoneses en Hiroshima y Nagasaki para reducir un mayor número ulterior de muertos? ¡Vaya distorsión necrófila!

¿Cómo puede EEUU perorar, sin agotarse, sobre su triada perfecta de derechos humanos/democracia/libertad, después de Hiroshima y Nagasaki?

EEUU no podrá enarbolar los valores de la civilización hasta que se reconcilie con su conciencia nacional y con el resto del mundo, al que le debe una explicación sobre el lanzamiento innecesario de sus bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki y que parece haber olvidado el presente régimen nipón del pugnaz primer Shinzo Abe.

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El asalto al poder en Brasil

Dom, 29/05/2016 - 15:24
Emir Sader, Página 12

Después de ser derrotada cuatro veces sucesivamente y de tener todas las de volver a perder ante Lula en 2018, la derecha brasileña escogió un atajo para buscar desalojar al PT del gobierno. Valiéndose de que la totalidad del gran empresariado –al contrario de los que decían que el PT gobernaba para ellos– se ha alineado en contra de Dilma Rousseff, han constituido una inmensa caja de financiamiento privado –en la última elección en que ese tipo de apoyo rige en Brasil– para elegir el peor Congreso en la historia del país.

Esa mayoría legislativa terminó siendo decisiva para desalojar a Rousseff del gobierno, como se ha visto en la vergonzosa votación de la Cámara de Diputados, transmitida por televisión y vista también en el exterior, cuando un verdadero striptease ha revelado lo que es el Congreso brasileño hoy día. A pesar de que el parlamentarismo ha sido derrotado en las dos veces que ha ido a plebiscito en Brasil, el Congreso actuó de esa forma, sin ninguna razón para el impeachment de Rousseff, pero valiéndose de una mayoría legislativa de derecha para derrotarla.

No tardó mucho para que quedara claro cuál es la cuestión de fondo también en esta interminable crisis brasileña. Al comienzo, los medios internacionales reproducían lo que afirmaba la prensa brasileña, toda ella comprometida con el golpe, creyendo que el tema era la corrupción del gobierno y del PT.

Cuando la crisis se volvió aguda, los medios mandaron periodistas, quienes dieron cuenta de que la situación era exactamente inversa: son los corruptos quienes promueven el golpe en contra de una presidenta, sobre quien no hay ninguna acusación siquiera de involucramiento en casos de corrupción. Como resultado, nunca se había creado una unanimidad como la actual en contra del golpe y del gobierno interino de Michel Temer.

La cuestión de fondo al remover a los gobiernos del PT es el restablecimiento del modelo neoliberal en Brasil, como ocurre en Argentina. Más que nunca queda claro que esa es la disputa central de nuestro tiempo. El PMDD, que desplazó al PSDB –en crisis final– como partido de la derecha, que nunca había ganado una elección presidencial, asumió un programa radicalmente conservador, de restauración neoliberal y ahora intenta ponerlo en práctica. Busca desmontar todo lo positivo que se ha hecho desde 2003 en Brasil, que va de la retoma de los procesos de privatización, pasando por el recorte radical de recursos para políticas sociales, hasta llegar al ataque a los derechos de los trabajadores, así como a las garantías básicas, a los derechos de las mujeres y de los negros, a la cultura, entre otras víctimas de su acción predatoria.

El que sea el primer gobierno desde la dictadura que no tenga mujeres en el ministerio es sólo una expresión de la pandilla que asalta el poder en Brasil: hombres, blancos, adultos, machistas envueltos, en su gran mayoría, en procesos de corrupción, con trayectorias políticas indefendibles. Que el primer escándalo del gobierno de Temer, con la revelación de grabaciones hechas entre ellos mismos, revele que el golpe fue tramado para buscar frenar las investigaciones de corrupción, con la caída de uno de los principales coordinadores del golpe y del gobierno de Temer –Romero Jucá– confirma el sentido inmediato del golpe. Ello después de que el principal coordinador del golpe, Eduardo Cunha, también fue retirado de su cargo de presidente de la Cámara de Diputados.

Es realmente una bandilla aventurera, que se lanza al asalto del Estado colocándose al servicio de los grandes empresarios, de Estados Unidos, de los medios de prensa decadentes, para desalojar el PT del gobierno, buscar protegerse de los casos de corrupción. Temer ya afirmó que no le importa la popularidad –nunca la tuvo ni nunca la tendrá–, cree que presta un servicio al país poniendo las cosas en su lugar, es decir, todo al servicio del mercado.

Pero toda esa operación golpista, además de los rollos entre ellos mismos, se van revelando nuevas grabaciones, y del carácter profundamente antipopular, antidemocrático y antinacional de las medidas que el gobierno va anunciando, encuentra su obstáculo mayor en la más grande ola de manifestaciones populares que Brasil jamás ha vivido.

Jóvenes, mujeres, movimientos musicales, negros de las periferias, hinchas de futbol y movimientos culturales –que han ocupado las instalaciones del Ministerio de Cultura en las 27 provincias del país–, entre tantos otros, copan diariamente las calles del país con manifestaciones de denuncia del golpe, unificadas por el fuera Temer.

El mismo Temer se ha vuelto el hombre más odiado del país. No puede salir de su búnker en Brasilia. Tuvo que huir de su casa en Sao Paulo, cercada por manifestantes populares y sus vecinos. Hasta cuando fue al Congreso a presentar su plan de ajuste fiscal fue abucheado con el coro de golpista.

¿Qué puede pasar en un país tan convulsionado, en el que la crisis sólo se profundiza con el gobierno interino de Michel Temer? El Senado tiene que refrendar todavía el alejamiento de la presidencia de Rousseff, que mientras tanto circula por el país en que se desarrollan manifestaciones a su favor y goza de un apoyo como no había tenido antes, mientras Temer es repudiado por todos lados.

Es una situación paradójica que una presidenta sea sometida a un impeachment mientras su sustituto esté en esa situación. Mientras tanto las manifestaciones de derecha por las calles, que habían logrado reunir a mucha gente, especialmente de clase media alta y de la burguesía –nunca a nadie del pueblo–, han desaparecido, como avergonzadas porque la corrupción está concentrada en el gobierno, mientras la prensa discute cuáles serán los próximos miembros del gobierno que caerán en desgracia por revelaciones de casos de corrupción, de los cuales ocho tienen procesos en el Supremo Tribunal Federal.

Dure poco tiempo o sobreviva hasta 2018, el gobierno de Temer tratará de desmontar todo lo que pueda de patrimonio público y de derechos de la población. Ya ha dicho que va a sacar de programas sociales a 10 millones de familias, entre otras medidas crueles, y que abrirá la antesala a los capitales extranjeros. Cuánto logrará avanzar en esa aventura, depende de la continuidad y expansión todavía más grande de las manifestaciones populares –en las cuales la CUT tiene un rol fundamental, junto al MST y otros movimientos sociales–, así como de la capacidad de la izquierda para encontrar una salida que frene lo más pronto posible al gobierno de Temer.

El fuerte liderazgo de Lula, único gran dirigente popular de Brasil, es la variable determinante para desalojar a Temer del gobierno, sea logrando el regreso de Rousseff –en cuyo gobierno Lula tendría el rol de coordinador, cambiando la política económica– o como candidato favorito en elecciones anticipadas o en 2018. De ahí la concentración de ataques de la derecha en contra de él, sin ninguna prueba concreta pero intentando generar condiciones para alejarlo de la vida política. Porque en elecciones, Lula tiene todas las posibilidades de ganar, deshacer lo que están realizando y retomar el modelo de desarrollo económico con distribución de renta.

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¿Qué nos depara el aumento récord del precio del petróleo hasta 50 dólares por barril?

Sáb, 28/05/2016 - 23:02

Este jueves el precio del petróleo alcanzó los 50 dólares por barril por primera vez en siete meses, aunque posteriormente se instaló de nuevo en niveles inferiores a estas cifras debido a la preocupación de los inversores de que las ganancias sólidas pudieran fomentar una mayor producción y contribuir a la saturación global, informa 'Wall Street Journal'.

Así, el crudo estadounidense WTI para la entrega en julio se estableció en la Bolsa Mercantil de Nueva York en 49,59 dólares por barril, mientras que el crudo Brent, de referencia mundial, actualmente tiene un precio de 49,47 dólares por barril en el mercado de futuros de Europa ICE.

El movimiento por encima de 50 dólares fue visto como un momento clave por muchos analistas y operadores. Algunos ven la superación de esta línea como una señal de que los precios están subiendo y que se debe comprar, pero otros están considerando la posibilidad de que este nivel motive a los productores a aumentar la producción para vender más.

Con esperanzas de equilibrio En este sentido, el director de estrategias de productos básicos de TD Securities, Bart Melek, ha explicado que los precios siguen siendo un 89% superiores al mínimo del febrero de hace 13 años, gracias, sobre todo, a las interrupciones en la producción y a que algunos oleoductos, principalmente de Canadá, Nigeria e Irak, cortaron el suministro de petróleo hasta unos 3,4 millones de barriles por día en mayo. Por esto ahora muchos expertos ven que el mercado entra en equilibrio, poniendo fin a un largo período de exceso de oferta.

El gigante energético BP, por su parte, ha revisado al alza su precio de crudo supuesto para el próximo año entre 50 y 55 dólares, según informa la cadena BBC, mientras que a principios de este mes los analistas de Goldman Sachs declararon que los precios deberían mantenerse al nivel de 50 dólares para el resto de este año y aumentarán hasta 60 dólares por barril a finales del próximo.

Los analistas de la mayor empresa de servicios financieros del mundo, Citigroup, por su parte, han ido más allá vaticinando que los inventarios de crudo podrían caer durante un período concertado y que los precios podrían llegar a 65 dólares por barril a finales de 2017.

Perspectivas oscuras Sin embargo, en la compañía admiten que sigue existiendo un alto grado de precaución en estos cálculos, por lo que solo tienen "aproximadamente un 65% de confianza en esta trayectoria de los precios", debido a la preocupación por la perspectiva de la nueva ola de producción motivada por el aumento de precios.

Mientras tanto, el mayor operador del Departamento de Gestión Global del Riesgo del Grupo BBVA, Michael Nielsen, ha advertido que el mercado podría caer de nuevo en alrededor de 6-10 dólares una vez se alcancen los niveles de 51-52 dólares por barril, y el detonante de esta caída será el nuevo aumento de equipos de extracción en EE.UU., que disparará la producción de petróleo de esquisto.

Además, algunos expertos creen que hay pocos indicios de que los recortes actuales de la producción puedan compensar de manera constante el aumento de la producción establecido por la OPEP. Los miembros de la organización se reunirán la semana que viene, pero pocos esperan que esta reunión dé lugar a algún esfuerzo por reducir la producción y ayudar a los precios.

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Bruselas cortará el acceso a la información sobre el TTIP

Sáb, 28/05/2016 - 13:26

La campaña contra el TTIP, el tratado comercial que negocian EEUU y la UE, está cobrando fuerza. El episodio de la filtración, por parte de Greenpeace Holanda, de una serie de documentos de las negociaciones que habían sido mantenidos en secreto, provocó que este tratado llegara a conocimiento del gran público. Y las consecuencias ya están aquí: la Comisión Europea comunicó ayer que cortará el acceso -ya muy limitado- a los informes periódicos sobre la marcha de las negociaciones.

Tras meses de campañas de visibilización y presión por parte de organizaciones ecologistas, grupos pro transparencia y representantes políticos, que se quejaron de la absoluta opacidad que rodeaba a las conversaciones, la Unión Europea tuvo que habilitar las llamadas 'salas de lectura': espacios situados en los ministerios de todos los países miembros en los que se podía acceder -con una fuerte vigilancia y sin posibilidad de hacer copia alguna- a extractos de las negociaciones.

A partir de ahora, esta información sobre el “estado táctico” de las negociaciones sólo será transmitida de manera oral, según ha pedido la comisaria de Comercio de la UE y principal interlocutora europea en el TTIP, Cecilia Malström. Ecologistas en Acción, una de las organizaciones españolas más activas en la campaña anti tratado, informa de que esta decisión se tomó a instancias del representante estadounidense de política comercial, Michael Froman, según afirmaron delegados de la Comisión Europea en una reunión a puerta cerrada de expertos nacionales de comercio celebrada el pasado 20 de mayo.

Para Ecologistas, se trata de un “un hecho especialmente grave que confirma una vez más que Malmström actúa como brazo ejecutor de los intereses de las grandes empresas transnacionales y de EEUU. En palabras de Tom Kucharz, de la federación ecologista, “las restricciones de acceso a los documentos de las negociaciones del TTIP y los arreglos para la sala de lectura impiden a los miembros del Parlamento Europeo y de los Gobiernos y Parlamentos de los Estados miembros iniciar un análisis detallado del acuerdo”.

Para las organizaciones contra el TTIP esta medida de restricción informativa vulnera además una sentencia reciente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que daba la razón a la eurodiputada holandesa Sophie in 't Veld en su petición de acceso a un dictamen interno del Consejo Europeo. “El dictamen era sobre una recomendación de la Comisión Europea al Consejo acerca de las negociaciones entre la UE y EEUU por un acuerdo internacional destinado a poner a disposición del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos datos de mensajería financiera”, explica Kucharz.

La próxima reunión del acuerdo está prevista para los días 11-15 de julio en Bruselas. En la agenda, según han podido saber las organizaciones que piden el cierre del proceso, está la propuesta europea de regulación de nueve sectores, asuntos relacionados con la energía y las materias primas y modificaciones en las normativas sobre propiedad intelectual.

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La ofensiva contra Venezuela

Ven, 27/05/2016 - 23:25
Gilberto López y Rivas, La Jornada

Después de que se denunciara el documento del almirante Kurt W. Tidd, nuevo jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, hemos observado un silencio total de los grandes medios de comunicación en torno al comprobado injerencismo estadunidense como mentor de la derecha golpista venezolana y actor intelectual de la guerra declarada contra la revolución bolivariana, en particular contra el presidente constitucional Nicolás Maduro Moro. En la orquestada campaña del terrorismo mediático planetario han proliferado cientos de notas informativas y editoriales que destacan el carácter dictatorial y represivo del régimen de Maduro, y que coinciden plenamente con las recomendaciones del almirante Tidd de “mantener la campaña ofensiva en el terreno propagandístico, fomentando un clima de desconfianza, incitando temores, haciendo ingobernable la situación… reforzando la matriz mediática…” [TV, prensa, redes, circuitos radiales], y donde afirma que “en las actuales circunstancias, posicionar que Venezuela entra en una etapa de CRISIS HUMANITARIA [en mayúsculas en el original] por falta de alimentos, agua y medicamentos, hay que continuar con el manejo del escenario donde Venezuela está cerca del ‘colapso y de implosionar’ [sic], demandando de la comunidad internacional una intervención humanitaria para mantener la paz y salvar vidas.” Incluso la supuestamente aséptica agencia de televisión francesa TV Cinco se ha sumado servilmente a esta campaña, repitiendo cada noche en sus noticiarios las alarmantes, tergiversadas y editorializadas notas informativas sobre la proyectada catastrófica situación venezolana.

Por su parte, y cumpliendo el libreto del almirante Tidd, el patético secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro (que por lo que se observa busca retornar esta institución bajo su mandato al papel de ministerio de colonias de Estados Unidos, como identificara a esa organización en su momento Ernesto Guevara), lanzó sus encendidas diatribas contra el presidente Maduro, a quien acusó de traidor a su pueblo, reivindicando sin rubor las demandas de la oposición venezolana, en una acción de injerencia directa en los asuntos internos de Venezuela, totalmente impropia del máximo funcionario de una organización política regional, aun cuando se trate, en este caso, de la desprestigiada OEA. Como se desprende del documento del almirante Tidd, el secretario general ya había recibido su recomendación de viva voz, como se constata en el punto ocho del documento citado, que asienta: hay que insistir en la aplicación de la Carta Democrática [de la OEA], tal y como lo hemos convenido con Luis Almagro Lemes. Resulta paradójico, tras esta confesión del jefe castrense de Estados Unidos, que semejante personaje se atreva a concluir su diplomática declaración, dirigida coloquialmente a Nicolás Maduro, un jefe de Estado, con la siguiente bravata: Sé que te molesta la OEA y mi trabajo porque entre los Ceibos estorba un Quebracho. Lamento informarte que ni me inclino ni me intimido (sic). Un bravucón dirigiendo la OEA no disimula el alcance que tiene su encomienda, pues nunca los gamberros se han destacado por la delicadeza de sus expresiones.

Asimismo, varios solícitos ex presidentes han estado muy activos en la campaña en curso. Ya en abril de 2015, 26 ex presidentes de varios países de Iberoamérica, en una llamada Declaración de Panamá, considerada junta de la dignidad, con la presencia de las esposas de confesos delincuentes, como Leopoldo López y Antonio Ledezma, calificados presos políticos, se entrometieron de igual forma en la situación interna de Venezuela, criticando una grave crisis de derechos humanos. Entre los firmantes estaban Felipe Calderón, de México; Álvaro Uribe, de Colombia, y el neoencomendero José María Aznar, de España, quienes, eso sí, son reconocidos violadores de los derechos humanos de sus respectivos pueblos, e incluso con graves acusaciones en su contra como criminales de guerra, y, claro, vasallos de los intereses de Estados Unidos y de las corporaciones capitalistas, que ahora mantienen a muchos de ellos en sus nóminas. Así, por ejemplo, Álvaro Uribe, paladín de la democracia [en Venezuela], con un entorno familiar vinculado directamente al narcotráfico, reconocido organizador y cómplice de grupos paramilitares, tiene en su haber al menos 261 procesos penales. Otro de los jefes de Estado firmantes de la declaración fue Mireya Moscoso, ex presidenta de Panamá, quien horas antes de salir de su puesto decretó el indulto de tres terroristas de origen cubano y uno panameño, entre quienes se encontraba Luis Posada Carriles, autor intelectual del atentado contra un avión de Cubana de Aviación, en el que perdieron la vida 73 personas. En particular, el caso de México ilustra nítidamente el doble rasero de almirantes, gobiernos, ex presidentes y medios de comunicación masiva en el ámbito mundial. Si realmente estuvieran preocupados por la violación de los derechos humanos, ¿por qué no figura en sus documentos de trabajo, declaraciones y noticieros la catástrofe humana que nuestro pueblo ha sufrido en manos de regímenes represivos, corruptos y delincuenciales, como los del demócrata Felipe Calderón o de Enrique Peña Nieto? Un país militarizado, con crímenes de Estado y lesa humanidad como los de Iguala y Tlatlaya, con más de 160 mil muertos en una década de conflicto interno, disfrazado de guerra contra el narcotráfico, con más de 40 mil desaparecidos forzados, miles de desplazados internos y fuera de las fronteras y centenares de verdaderos presos políticos, no merece la atención mediática, porque este tipo de gobiernos, abogados de oficio de las corporaciones trasnacionales y socios subalternos en las estrategias imperialistas estadunidenses, no representan ningún peligro para la seguridad nacional de nuestros buenos vecinos.

Así, un componente significativo de la crisis venezolana proviene de la ofensiva oligárquico-imperialista desarrollada contra ese pueblo. Por ello, el presidente Maduro declaró al finalizar las recientes maniobras militares: “El pueblo de Venezuela es el único dueño de esta tierra, y más nunca esta tierra será esclava ni colonia de nadie… La decisión de combatir y defender la patria con la vida misma tiene que ser un mensaje claro ante los imperios del mundo”.

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Los falsos dogmas del neoliberalismo y por qué la gente los rechaza

Ven, 27/05/2016 - 13:01
Vicenç Navarro, Público

Uno de los dogmas que el pensamiento neoliberal (que domina los fórums económicos y políticos del país) promueve es que la globalización del comercio beneficia a todos los países que forman parte de los tratados que se han establecido para facilitarlo (WTO, NAFTA, TPP, y el próximo TTIP).

Constantemente se acentúa que entre los más beneficiados están los países mal llamados pobres, que consiguen un flujo de inversiones que les ayuda a salir de la pobreza. En realidad, y para reforzar la importancia del libre comercio, se acentúa que la práctica comercial conocida como proteccionismo (presentado como el polo opuesto al libre comercio) ha sido una de las causas de su estancamiento en la pobreza. Y se hace referencia frecuentemente a países como China, y ahora Vietnam, que eran altamente proteccionistas, y que, tras incorporarse a los tratados de libre comercio, han conseguido enormes tasas de crecimiento que no se habían conseguido con el proteccionismo que los caracterizaba en sus regímenes anteriores. Hasta aquí el dogma neoliberal, y lo defino como dogma porque se reproduce a base de fe y no a base de evidencia científica.

Pero antes de mostrar esta evidencia, quiero aclarar por qué hice la observación de “los mal llamados países pobres”. Los datos muestran que, por muy extraño que parezca, hoy no hay países pobres. Lo que sí que hay son países donde la mayoría de la población es pobre. Pero ello no quiere decir que estos países sean pobres. Haití y Bangladesh, dos de los países con un PIB per cápita más bajo, tienen los suficientes recursos para que la mayoría de la población no fuera pobre. Uno de los mayores problemas de estos dos países, por ejemplo, es la malnutrición. Y sin embargo, cada uno de ellos tiene la suficiente cantidad de tierra productiva para alimentar varias veces el tamaño actual de su población. El problema real en estos países no es, pues, la falta de recursos, sino el control de estos recursos, especialmente el control del mayor recurso en el caso agrícola, es decir de la tierra, que está en muy pocas manos, aliadas con intereses de los países ricos. Y esto no es –como los neoliberales insisten- un mero eslogan izquierdista, sino una realidad ampliamente documentada.

La escasa popularidad de tales tratados neoliberales El segundo punto que hay que subrayar es que los tratados llamados “de libre comercio” son sumamente impopulares en los países desarrollados. Sí que son populares entre las élites financieras, económicas y políticas de tales países, pero sumamente impopulares entre sus clases populares. La popularidad de los candidatos anti-establishment en EEUU, como Trump en la derecha y Sanders en la izquierda, se basa precisamente en la oposición de ambos candidatos (Trump republicano y Sanders demócrata) a tales tratados. La globalización, facilitada por dichos tratados, y el traslado de industrias a países mal llamados pobres, están destruyendo millones de puestos de trabajo en EEUU. La movilidad de empresas de EEUU a países subdesarrollados en busca de trabajadores con salarios más baratos provoca una gran destrucción de puestos de trabajo en EEUU y el colapso y desaparición de zonas industriales y de servicios previamente ricas, lo que ha creado este enfado popular contra el establishment político –tanto el republicano como el demócrata- que apoyó tales tratados. De ahí que la base electoral de Trump y de Sanders sea la clase trabajadora, cuyas condiciones de vida se han deteriorado dramáticamente estos años en la medida que se han ido extendiendo los tratados de libre comercio.

¿Resuelve el libre comercio el subdesarrollo en los países pobres? Frente a esta situación, los autores neoliberales (como el economista de cabecera de la televisión pública catalana, el Sr. Sala i Martín y otros que participan en las tertulias y los programas de difusión de información económica) señalan que el libre comercio está ayudando a los países pobres, creando puestos de trabajo y facilitando el crecimiento de la riqueza. Y utilizando este argumento, atribuyen a los tratados de libre comercio el desarrollo económico de los países pobres, citando, como dije antes, China y, ahora, Vietnam. Este es parte del dogma neoliberal que se reproduce y promueve en los medios de comunicación diariamente. Pero, de nuevo, los datos no confirman este supuesto. Mirémoslos. Y vayamos por partes.

1. No hay ningún país desarrollado en el mundo que no haya alcanzado el nivel de desarrollo actual sin que haya seguido políticas proteccionistas. EEUU ha sido y continúa siendo enormemente proteccionista (y un tanto igual ocurre entre los países de la Unión Europea). La industria aeronáutica, la industria automovilística, la industria agropecuaria, entre muchas otras, han contado siempre con enormes ayudas y subsidios del Estado federal, incluyendo inversiones masivas en la industria del automóvil y en la aeronáutica por parte del Departamento de Defensa. Como reconoció el Ministro de Defensa del Presidente Reagan, el Sr. Caspar Weinberger, EEUU tiene la política industrial más avanzada en el mundo occidental hoy. Y los subsidios federales a la agricultura son otro ejemplo.

2. Un tanto semejante ocurre con China. China continúa siendo altamente proteccionista. La mayoría de la banca, por ejemplo, está nacionalizada, siendo el Estado chino un Estado altamente intervencionista y proteccionista. Y un tanto parecido está ocurriendo en Vietnam. El gran crecimiento de China y Vietnam tuvo lugar en la época en la que la apertura al comercio internacional se hizo respetando y manteniendo grandes dosis de proteccionismo. Ahora bien, como bien ha indicado el gran analista del comercio internacional, el Profesor Dani Rodrik, en su artículo A Progressive Logic of Trade (Social Europe Journal, 15.04.16), el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP en sus siglas en inglés), el nuevo Tratado del Pacífico, al forzar a Vietnam a disminuir tal intervencionismo, debilitará, en lugar de facilitar, su crecimiento económico. La desaparición de este proteccionismo creará un enlentecimiento de su crecimiento económico. Si no se lo creen, esperen y lo verán.

El impacto negativo del libre comercio 3. Para aquellos países subdesarrollados que no tuvieron tales medidas proteccionistas, los tratados de libre comercio han tenido un impacto enormemente negativo, pues han provocado la destrucción de gran cantidad de puestos de trabajo, un número mayor de los que han sido creados por las inversiones facilitadas por los tratados de libre comercio. México es un ejemplo de ello. La pobreza y el desempleo han aumentado en este país como consecuencia del NAFTA (el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, EEUU y México), no al revés. Ahí están los datos para que los vean.

4. Las supuestas ventajas del libre comercio en los países pobres afectan positivamente a las rentas superiores relacionadas con el sector exportador (por regla general controlado por inversores extranjeros) y negativamente a las clases populares, pues el dinero público se invierte para facilitar la inversión extranjera a costa de inversiones orientadas a crear empleo en los sectores domésticos. De ahí que, aun cuando aparentemente haya un crecimiento económico notable, ello no quiere decir que el estándar de vida de las clases populares haya aumentado.

5. Un tanto igual ocurre en los países ricos. Los tratados de libre comercio son causa del crecimiento de las desigualdades de aquellos países, beneficiando a las rentas superiores (de aquellos profesionales cuyo trabajo no se traslada a otros países) pero desfavoreciendo a la mayoría de los trabajadores. EEUU y Alemania son un ejemplo de ello. El sector exterior está muy desarrollado a costa del sector doméstico, poco desarrollado, en parte como consecuencia del descenso de la demanda doméstica, resultado del descenso de los salarios.

La evidencia acumulada que apoya abundantemente cada uno de estos puntos muestra la falsedad del dogma neoliberal. El hecho de que, a pesar de ello, continúe promocionándose, es porque tales tratados benefician a las elites financieras e industriales de los países ricos así como a sus aliados en los países pobres (las clases de rentas altas de los países pobres que dependen de las inversiones extranjeras y del sector exterior para el sostenimiento de sus necesidades). Es esta alianza de clases la responsable de que el estándar de vida de las clases populares, tanto de los países ricos como de los pobres, esté estancado. Se necesitaría una alianza entre ellas para cambiar el sentido de tales tratados. Así de claro.

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Los Panama Papers y el sistema financiero mundial

Ven, 27/05/2016 - 07:11
Marco A. Gandásegui, Alainet

Este es el segundo artículo y último de una serie que se inició la semana pasada. Revisábamos una entrevista concedida por el profesor Michael Hudson, de la Universidad de Missouri (en Kansas), sobre el flujo de dólares de todo el mundo hacia EEUU. “Si usted echa un vistazo a las balanzas de pagos de los países que son llamados ‘paraísos fiscales’, fuera de EEUU, encontrará pasivos que se deben a EEUU. Si se detiene podrá ver la enorme cantidad de acciones norteamericanas, de bonos norteamericanos y de depósitos bancarios norteamericanos que vienen de esos llamados ‘paraísos’. Hudson concluye que es “la magnitud gigantesca de esos depósitos que mantiene a flote al dólar”.

El Congreso de EEUU maneja muy bien la lógica financiera. En la década de 1960 entendió que los delincuentes chicos y grandes y de todas las nacionalidades son la gente que dispone de la mayor liquidez en el mundo. Según Hudson, “esos delincuentes no quieren amarrar sus fortunas a propiedades. Las propiedades saltan a la vista, son de perfil alto, muy visibles. En cambio, las finanzas en la balanza de pagos se conocen como el invisible. Si usted es un delincuente, quiere que sus finanzas sean invisibles para poder mantenerlas a salvo. La inversión más segura es la compra de bonos del Tesoro de EEUU”.

Hudson afirma que el Congreso de EEUU “sabía que el grueso de los extranjeros tenedores de bonos del Tesoro eran delincuentes. Los congresistas concluyeron que necesitaban el dinero de los delincuentes, así que no legislaron para hacer retenciones y no gravaron fiscalmente a los tenedores de fortunas producto del crimen. Al contrario, convirtieron el crimen en una actividad libre de impuestos. Así fue que no se hacen preguntas sobre los activos de delincuentes camuflados en cuentas fiduciarias en los bancos norteamericanos”.

Hudson asegura que “fue bajo presión de EEUU que se configuró el actual sistema bancario internacional, a fin de facilitar el blanqueo de dinero procedente del capital acumulado en el tráfico de drogas. La causa de que norteamericanos y canadienses no figuren particularmente en los registros del buffete de Mossack y Fonseca (M&F) es que sus clientes no son norteamericanos”. El sistema fiscal panameño de territorialidad – que no le cobra impuestos a quienes desde Panamá hacen negocios en el extranjero - es considerado por Hudson como “un robo legal a la hacienda pública”.

Hudson propone una solución al lavado de dinero: “Hay que gravar fiscalmente a las empresas de EEUU conforme a sus ingresos a escala planetaria. Si usted sabe que una compañía como Exxon ingresa a EEUU mil millones de dólares, se le aplica el gravamen no importa dónde declaran los ingresos”. El profesor de Economía tendría que agregar que, en el caso de Panamá, este país estaría obligado a cobrar impuestos a sus nacionales no importa donde están ubicados sus negocios.

EEUU y Panamá comparten un problema. Washington tendría que gravar fiscalmente a Apple por todos los ingresos que tiene en Irlanda, jurisdicción que le permite evadir los impuestos que le debe al fisco norteamericano. Según Hudson, esto provocaría un choque de intereses entre monopolios y gobierno. Algo parecido pasaría en Panamá, a otra escala. Para financiar el presupuesto nacional habría que comenzar a gravar las ganancias de panameños obtenidas en el exterior. Además, cobrar impuestos de herencia, de depósitos bancarios y de bienes raíces urbanos.

Hudson cree que no hay condiciones políticas en EEUU para lograr ese objetivo. Tampoco es probable que en las condiciones actuales se produzcan cambios en Panamá. “Washington podría perseguir al pequeño ‘mequetrefe’ que se cuela por los grandes sumideros fiscales creados por la industria petrolera hace un siglo. Pero es muy difícil perseguir a los pequeños evasores fiscales sin capturar a los peces gordos. Y los peces gordos son nada menos que las mayores empresas transnacionales de EEUU”.

Hudson concluye que “no se resolverá el problema del lavado de dinero ni del tráfico de ilícitos, porque EEUU quiere sostener el dólar por la vía de atraer hacia su sistema bancario todo el dinero de origen criminal”. Hudson asegura que “el conjunto del sistema financiero de EEUU se ha hecho criminal para poder subsidiar sus pesados presupuestos militares. Por un lado, financian su presupuesto militar lavando el dinero de la ‘clase criminal’ mundial. Por el otro, deja libres de impuestos a las grandes compañías transnacionales, desde Apple hasta Exxon. Es evidente”.

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La falsa promesa de las tasas de interés negativas

Xov, 26/05/2016 - 17:29
Robert Skidelsky, Project Syndicate

Como biógrafo y estudioso de John Maynard Keynes, a veces me preguntan: “¿Qué pensaría Keynes sobre las tasas de interés negativas?”

Es una buena pregunta, una que recuerda un acápite del libro de Keynes La teoría general en el cual señala que si el gobierno para solucionar el problema del desempleo no puede pensar en algo que sea más sensato (por ejemplo, digamos, construir viviendas), se podría considerar como hacer algo enterrar botellas llenas de papel moneda y desenterrarlas nuevamente, en vez de no hacer nada. Probablemente, Keynes hubiese dicho lo mismo acerca de las tasas de interés negativas: son una medida desesperada que toman los gobiernos que no pueden pensar en ninguna otra medida.

Las tasas de interés negativas son simplemente el más reciente esfuerzo infructuoso desde que sobrevino la crisis financiera mundial del año 2008 para reactivar las economías a través de medidas monetarias. Cuando mediante el recorte de las tasas de interés a niveles históricamente bajos no se logró reactivar el crecimiento, los bancos centrales adoptaron la llamada flexibilización cuantitativa: la inyección de liquidez en las economías mediante la compra de bonos gubernamentales y otros bonos de largo plazo. Esta medida fue parcialmente beneficiosa; sin embargo, los vendedores en su mayoría se quedaron con el dinero en efectivo, en lugar de gastar o invertir dicho dinero.

Tengamos en consideración el ingreso a las políticas de tasas de interés negativas. Los bancos centrales de Dinamarca, Suecia, Suiza, Japón y de la eurozona, en su totalidad, se han dado el gusto de aplicarlas. La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra están siendo tentados a hacerlo.

“Tasas de interés negativas” es una frase aparentemente diseñada para confundir a todas las personas, menos a los expertos. En lugar de pagar intereses sobre las reservas en “exceso” que depositan los bancos comerciales en el banco central, el banco central grava estos depósitos. La idea es impulsar a que los bancos reduzcan sus saldos no utilizados e incrementen sus préstamos o inversiones. En el caso del Banco Central Europeo, hay una razón técnica: se desea incrementar la oferta de bonos de alta calidad para el programa de flexibilización cuantitativa que está en curso y es propugnado por su presidente Mario Draghi.

Esta política se supone que funciona mediante la alineación de la tasa de interés de mercado con la tasa de ganancia esperada, una idea derivada del pensamiento del economista sueco Knut Wicksell. El problema es que, teniendo en cuenta que hasta ahora se había creído que las tasas de interés nominales no podían caer por debajo de cero, la tasa de retorno esperada de un inversor por una nueva inversión puede caer fácilmente a cero o más abajo cuando se deprime la demanda agregada.

Las tasas de interés negativas son el último intento por eliminar las disparidades de incentivos para prestamistas y prestatarios. Hacer que sea más costoso para los bancos comerciales estacionar su dinero en el banco central debería reducir el costo de los créditos comerciales. El cálculo que se hace indica que será más sensato para un banco comercial poner su dinero en circulación, ya sea a través de colocación de préstamos o de compras de títulos-valores públicos y otros, en vez de pagar al banco central para que mantenga en sus arcas dicho dinero.

Sin embargo, tal como el Banco Mundial ha señalado, las tasas negativas pueden tener efectos indeseables. Ellas pueden erosionar la rentabilidad bancaria por el estrechamiento de los márgenes de tasas de interés. También pueden alentar a que los bancos asuman riesgos excesivos, dando lugar a la creación de burbujas de activos. Las tasas de interés sobre depósitos más bajas pueden causar que grandes sectores de la economía se conviertan en sectores que funcionan fundamentalmente con dinero en efectivo, mientras que al mismo tiempo las compañías de seguros y pensiones pueden tener dificultades para cumplir con sus obligaciones a largo plazo debido a una tasa nominal fija.

Pero, aparte de estos problemas, el verdadero argumento en contra de las tasas de interés negativas es la locura de depender de la política monetaria por sí sola para rescatar y sacar a las economías de sus condiciones deprimidas. Keynes lo expresó en pocas palabras: “Si nos tienta afirmar que el dinero es la bebida que estimula al sistema hacia la actividad, debemos recordar que hay muchos deslices entre la copa y el labio”. Vale la pena recordar su lista de “deslices”

“Pese a que se puede esperar un aumento en la cantidad de dinero ... para reducir la tasa de interés, esto no sucederá si las preferencias de liquidez del público están aumentando más que la cantidad de dinero; y pese a que se puede esperar una disminución en la tasa de interés ... para aumentar el volumen de inversión, eso no sucederá si [las expectativas de ganancias] están cayendo más rápido que la tasa de interés; y pese a que se puede esperar un aumento en el volumen de inversión ... para aumentar el empleo, puede que esto no llegue a suceder si la propensión al consumo está en caída”.

Efectivamente. Los economistas están ahora ocupados inventando nuevas formas ingeniosas de magia monetaria para cuando falle la más reciente política: gravar las tenencias de efectivo, o incluso abolir por completo el dinero en efectivo; o, en el otro extremo, proporcionar a la población con dinero recién impreso a través de “caídas desde helicópteros”.

La verdad, sin embargo, es que la única manera de garantizar que el “dinero nuevo” se ponga en circulación es hacer que el gobierno lo gaste. El gobierno podría pedir prestado el dinero directamente al banco central y utilizarlo para construir casas, renovar los sistemas de transporte, invertir en tecnologías de ahorro de energía, y así sucesivamente.

Lamentablemente, este tipo de financiación monetaria de los déficits públicos es por el momento un tabú. Es contrario a las normativas de la Unión Europea – y se oponen al mismo todos los que consideran que las dificultades fiscales posteriores a la crisis que atraviesan los gobiernos son “una oportunidad para reducir el tamaño del papel del Estado”.

Pero si es del todo cierto que al estar entrando en un período de “estancamiento secular” y de creciente falta de trabajo, tal como Larry Summers y otros han argumentado, es ineludible para el Estado desempeñar un papel de mayor inversión. Acontecimientos posteriores a la crisis del año 2008 muestran claramente que la política monetaria por sí sola no puede lograr un nivel de actividad económica que se acerque a su potencial. El Estado tiene que estar involucrado.

Es secundario que el gasto de capital aparezca ya sea en los libros del gobierno central o en el balance general de un banco de inversión independiente (como yo preferiría). Las tasas de interés negativas son simplemente una distracción que nos aleja de un análisis más profundo de lo que salió mal – y de lo continúa saliendo mal.

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Cómo el crecimiento de las desigualdades causó la Gran Recesión

Xov, 26/05/2016 - 07:05
Vicenç Navarro, Público

Una de las causas más importantes de que ocurriera la Gran Recesión y de que esta fuera tan larga, fue el gran crecimiento de las desigualdades, resultado de la aplicación de las políticas públicas que se conocen como políticas neoliberales. Tales políticas públicas incluyeron, por un lado, las reformas laborales que tenían como objetivo la reducción de los salarios, y por el otro, la aplicación de la ortodoxia liberal encaminada a reducir los déficits públicos mediante medidas de austeridad y reducción del gasto público. Ambas políticas determinaron el enorme problema de la falta de demanda doméstica y, como consecuencia, el escaso crecimiento económico.

Por otra parte, la reducción de la capacidad adquisitiva de la población causó el elevado endeudamiento de las familias trabajadoras y de las medianas y pequeñas empresas, con la consiguiente expansión e hipertrofia de la banca (caso muy claro en España, donde el tamaño del sector es tres veces más grande –en términos proporcionales– que en EEUU), que invirtió predominantemente en actividades especulativas (debido a la menor rentabilidad de la economía productiva, resultado del escaso crecimiento económico) que ha consumido recursos que podrían haberse aplicado a fines más productivos y necesarios que los especulativos que han dominado, como he indicado, el comportamiento de tal sector financiero.

Esta situación podía prevenirse, pero el establishment político-mediático no lo permitió La evidencia empírica y científica que apoya la tesis expuesta en el párrafo anterior es abrumadora y contundente, lo cual explica que incluso un gran número de organismos internacionales, responsables de haber promovido tales políticas, como el Fondo Monetario Internacional o la OCDE, estén, por fin, cuestionando la aplicación de tales medidas neoliberales, que todavía se reproducen y promueven en la mayoría de países de la Eurozona. En España tal cuestionamiento no ha ocurrido todavía, en parte debido a la muy limitada diversidad ideológica de los mayores medios de información y persuasión.

La enorme falta de diversidad ideológica de estos grandes medios (claramente influenciados por la banca -cuyos créditos los sostienen-) explica que en España todavía la sabiduría convencional esté estancada en tal pensamiento. Es extraordinario que aún hoy los gurús económicos mediáticos de clara orientación neoliberal (con chaquetas llamativas, o sin ellas) continúen siendo promovidos en aquellos medios, cuando la falsedad de sus teorías es tan fácil de ver mirando la realidad que nos rodea.

Los datos, fácilmente accesibles, están ahí para todo aquel que quiera verlos. En la gran mayoría de países en Norteamérica y en la Unión Europea, las desigualdades han crecido enormemente. Las rentas del trabajo (de las que deriva la mayoría de la demanda) han ido bajando como porcentaje de la renta total de los países, mientras que las rentas del capital han ido subiendo, un fenómeno generalizado, como acabo de indicar, en los países a los dos lados del Atlántico Norte (EEUU y la Eurozona), pero con especial intensidad en los del sur de Europa, incluyendo España.

La continuidad en la aplicación de estas políticas explica el escaso impacto que las medidas tomadas por los Estados, y promovidas por el establishment europeo (el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Eurogrupo) y el Banco Central Europeo, han tenido en recuperar el buen funcionamiento de la economía de la Eurozona. En realidad, tales medidas (el deterioro del mercado de trabajo y la austeridad del gasto público) han aumentado todavía más las desigualdades y han retrasado todavía más la recuperación económica de estos países.

Las medidas monetarias: la falsa solución de los neoliberales En su mayor parte, las intervenciones de tales establishments europeos han sido de tipo monetario. Es decir, el Banco Central Europeo ha imprimido mucho y mucho dinero y lo ha distribuido a través del sistema financiero, que quiere decir predominantemente a través de los bancos, a unos intereses bajísimos, creyendo que el mayor problema de la economía era que no había suficiente dinero para que la población comprara y aumentara la demanda. Pero esta estrategia ignoraba que los canales que utilizaba para distribuir tal dinero –es decir, la banca privada- no compartían el mismo objetivo, puesto que su mayor objetivo era aumentar sus beneficios, y no necesariamente resolver los problemas de las familias o de las pequeñas y medianas empresas.

La banca utilizó tal dinero (además de para aumentar sus propios beneficios) para especular, comprando, por ejemplo, deuda pública, con la confianza que, en caso de que las burbujas creadas por tales comportamientos (como las burbujas inmobiliarias y las de deuda pública) explotaran, el Estado la rescataría, como así ha ocurrido. Las fuerzas conservadoras y liberales, que siempre critican las intervenciones del Estado para garantizar el bienestar de la ciudadanía, aplaudieron y dieron apoyo al mayor acto de beneficencia pública que haya ocurrido en el siglo XXI: la beneficencia a la banca, conocido como “el rescate a la banca”.

El BCE, consciente de que sus medidas de imprimir dinero no repercutían en el ciudadano, estimuló la banca, proveyéndola con incluso más beneficio si aseguraba la disponibilidad de crédito, asumiendo que el problema para las empresas era su dificultad para poder conseguir dinero prestado. Y aun cuando había un elemento de verdad en esta interpretación del bajo crecimiento económico, el mayor problema no era este para las pequeñas y medianas empresa (que es la que produce mayor empleo). En realidad, si los empresarios no creaban empleo era, en gran medida, porque no había suficiente demanda de sus productos y servicios. Y ahí estaba y continúa estando el problema. En realidad, la deflación (el fenómeno de que los precios estén bajando por debajo del nivel considerado aconsejable) también es consecuencia de esta falta de capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población, que adquiere sus rentas a partir de su trabajo.

¿La “conversión” del Sr. Draghi del Banco Central Europeo? De ahí que incluso ahora el Sr. Draghi, Presidente del Banco Central Europeo, comience a preocuparse y haya comenzado a proponer a los Estados y al Eurogrupo que se establezcan políticas fiscales para estimular la economía, aceptando las limitaciones que las políticas monetarias tienen para conseguir tal estímulo. Por políticas fiscales se entienden aquellas intervenciones que expanden el consumo y la demanda, bien a través del aumento del gasto público, bien a través de la rebaja de impuestos.

Predeciblemente, los neoliberales, como el Sr. Draghi, se centran primordialmente en esta última medida (que, por regla general, es la preferida por los partidos liberales y conservadores, como el PP, Ciudadanos y Convergència), ignorando con ello la abrumadora evidencia de que esta medida (estimular la economía a través de la reducción de impuestos) es poco eficaz para estimular la economía, mucho menos eficaz que la inversión pública encaminada a crear empleo, medida que por lo general es desfavorecida por tales partidos, aunque la evidencia muestra que es la más eficaz para estimular la economía.

Y ahí está precisamente la solución que ni el PP, ni Ciudadanos (ni tampoco el PSOE) consideran, pues están estancados en el dogma neoliberal promovido por el gobierno alemán que está creando tanto dolor y sufrimiento entre las clases populares de los países de la Eurozona. Que el PP y Ciudadanos lo hagan es coherente con su ideología neoliberal promovida por el sector financiero. Pero la conversión del PSOE a este dogma ha sido la causa de su bajón electoral, como ha ocurrido con la socialdemocracia en Europa. El apoyo a la austeridad ha sido el austericidio de la socialdemocracia.

La rebaja de impuestos que estos partidos favorecen tiende a favorecer a las rentas superiores (que pagan más impuestos) que a las rentas inferiores (que pagan menos). De ahí que estas medidas suelan incrementar todavía más las desigualdades, causa del problema económico. Lo que debería hacerse es una mayor redistribución de los recursos mediante políticas impositivas de carácter redistributivo e inversiones públicas (encaminadas a crear buen empleo, estable y bien pagado), en la infraestructura social, energética y física del país. Fue así como la Administración Roosevelt sacó a EEUU de la Gran Depresión. Fue así también como los gobiernos de la Europa Occidental salieron de la gran crisis económica que existía en Europa al terminar la II Guerra Mundial (estimulados por el Plan Marshall), y debería ser así como tendríamos que salir de la crisis ahora. La solución es fácil de ver. Y en cambio se está continuando con las mismas políticas neoliberales que han sido un auténtico desastre.

Y la pregunta que debe hacerse es ¿por qué tales políticas continúan aplicándose? Podría argumentarse que parte del problema es la incompetencia de los llamados expertos económicos neoliberales. Pero tal explicación es insuficiente. La causa real es que tales políticas, aunque perjudican enormemente al bienestar de las clases populares, beneficia enormemente a los componentes de lo que en EEUU se llama la Corporate Class, la clase de los propietarios y gestores de las grandes empresas (equivalente en cada país al IBEX-35), que dominan la vida económica, política y mediática del país. Como he indicado en un párrafo anterior, en todos estos países donde se han estado aplicando estas políticas, el porcentaje de las rentas derivadas del capital ha incrementado a costa de que las rentas derivadas del trabajo hayan disminuido.

Hoy el mundo empresarial está consiguiendo lo que siempre soñó. Y ello como consecuencia de las políticas neoliberales que ha estado promoviendo, y que han sido impuestas (y digo impuestas, pues no estaban en su programa electoral) por partidos gobernantes a la población, claramente influenciados por aquel mundo empresarial con el cual tales partidos tienen una complicidad preocupante. Hasta que no se rompa esta complicidad, España (incluyendo Catalunya) no saldrá de la Gran Recesión. Así de claro.
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El nuevo espíritu del capitalismo

Xov, 26/05/2016 - 02:01
Ricardo Forster, Página 12 En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.
Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad.
La psicopolítica neoliberal está dominada por la positividad. En lugar de operar con amenazas, opera con estímulos positivos. No emplea la ‘medicina amarga’, sino el me gusta. Lisonjea el alma en lugar de sacudirla y paralizarla mediante shocks. La seduce en lugar de oponerse a ella. Le toma la delantera. Con mucha atención toma nota de los anhelos, las necesidades y los deseos (…). La psicopolítica neoliberal es una política inteligente que busca agradar en lugar de someter.”

Byung-Chul Han, Psicopolítica Hace unos años, cuando todavía no se había desatado la crisis de las hipotecas, la signada por la estrepitosa caída de Lehmann Brothers y que, desde el año 2008, sigue marcando duramente la travesía del capitalismo ultraliberal, en un notable libro de dos sociólogos franceses, Luc Boltanski y Ève Chiapello (El nuevo espíritu del capitalismo), podíamos leer, entre incrédulos y fascinados, las profundas transformaciones que se habían operado en el funcionamiento de la sociedad y de sus entramados económicos a partir de los años 80 y, sobre todo, desde la última década del siglo pasado. Boltanski y Chiapello se detenían, principalmente, a analizar y desmenuzar los cambios en el interior del mundo de las empresas, aguzaban su indagación para descifrar los procesos cultural-simbólicos que llevaron a dejar atrás los paradigmas fordistas en los que habían sido formados y formateados los cuadros gerenciales para poner en evidencia la profunda metamorfosis que viene signando la realidad empresarial desde las últimas tres décadas y que ha irradiado sobre los otros estratos de la sociedad. Lejos de los paradigmas contra los que se rebelaron los jóvenes de las décadas de 1960 y 1970, paradigmas sostenidos en el interior de la etapa productivista del capitalismo, allí incluso donde, en especial en los años que se abrieron a partir de la segunda posguerra, se expandió el Estado de Bienestar, lo que domina la escena de los últimos casi 40 años es la emergencia de un capitalismo de lo flexible asociado al impacto de la financiarización extrema de las relaciones económicas.

Combinando una rigurosa investigación de esta etapa hegemonizada por la financiarización del capital y hundiendo su bisturí crítico en los fundamentos ideológicos del neoliberalismo, los autores van mostrando de qué modo el discurso y la práctica del “nuevo espíritu” del capitalismo se fue apropiando de las experiencias y las propuestas contraculturales desplegadas en los años sesentas cuando la busca de un nuevo paradigma de libertad individual y de una violenta crítica a las formas autoritarias y jerárquicas de la sociedad burguesa dominaron la sensibilidad y las acciones de la generación de Mayo del 68. En todo caso, se afanan por comprender el paso de un capitalismo centrado en la producción y organizado a partir de estructuras verticales y jerárquicas a un capitalismo “de seducción” orientado hacia los placeres y el llamado al goce permanente capaz de introducir en la vida cotidiana la ficción de la diversidad, la libertad sin límites y la transgresión normativizada. Sus inquietudes están dirigidas a interrogar por la construcción de nuevas alternativas que logren sustraerse a esas formas de seducción que le ha permitido a la economía global de mercado imponer en casi todas las latitudes sus estructuras de dominación. Desafío de quienes siguen reivindicando ideales emancipatorios en la época en la que la lógica represiva y autoritaria del capitalismo ha mutado hacia prácticas capaces de enmascarar la actualidad de la desigualdad y la injusticia que, lejos de disminuir, se han multiplicado y acelerado a nivel planetario. “El capitalismo artístico –escribieron Gilles Lipovetsky y Jean Serroy– no hace pasar del mundo del horror al de la belleza radiante y poética”. En nuestra geografía sureña eso lo podemos comprobar al experimentar la diferencia que existe entre la publicidad de una “revolución de la alegría” propuesta por Cambiemos y la despiadada implementación de un programa de transferencia de recursos desde los sectores populares y asalariados a las grandes corporaciones financieras, a los dueños de la soja y a las empresas multinacionales. En todo caso, entre la ficción propagandística y la realidad de un aceleramiento de la desigualdad se ha colado una nueva y pujante maquinaria de producción intensiva de subjetividades sujetadas al engranaje del consumo infinito que encuentra su otro rostro en las nuevas formas de exclusión.

Veamos lo que destacan Boltanski y Chiapello: “No es difícil reconocer aquí (los autores están reflexionando sobre los cambios en la formación de los cuadros empresariales en los años 90) el eco de las denuncias antijerárquicas y de las aspiraciones de autonomía que se expresaron con fuerza a finales de la década de 1960 y durante la de 1970. De hecho, esta filiación es reivindicada por algunos de los consultores que, en la década de 1980, han contribuido a la puesta en marcha de los dispositivos de la nueva gestión empresarial y que, provenientes del izquierdismo y, sobre todo, del movimiento autogestionario, subrayan la continuidad, tras el giro político de 1983, entre su compromiso de juventud y las actividades que han llevado a cabo en las empresas, donde han tratado de hacer las condiciones de trabajo más atractivas, mejorar la productividad, desarrollar la calidad y aumentar los beneficios. Así, por ejemplo, las cualidades que en este nuevo espíritu son garantes del éxito –la autonomía, la espontaneidad, la movilidad, la capacidad rizomática, la pluricompetencia (en oposición a la rígida especialización de la antigua división del trabajo), la convivencialidad, la apertura a los otros y a las novedades, la disponibilidad, la creatividad, la intuición visionaria, la sensibilidad ante las diferencias, la capacidad de escucha con respecto a lo vivido y la aceptación de experiencias múltiples, la atracción por lo informal y la búsqueda de contactos interpersonales– están sacadas directamente del repertorio de Mayo de 1968. Sin embargo, estos temas, que en los textos del movimiento de mayo de 1968 iban acompañados de una crítica del capitalismo (y, en particular, de una crítica de la explotación) y de su anuncio de un fin inminente, en la literatura de la nueva gestión empresarial se encuentran de algún modo autonomizados, constituidos como objetivos que valen por sí mismos y puestos al servicio de las fuerzas que antes trataban de destruir. La crítica de la división del trabajo, de la jerarquía y de la vigilancia, es decir, de la forma en la que el capitalismo industrial aliena la libertad es, de este modo, separada de la crítica de la alienación mercantil, de la opresión de las fuerzas impersonales del mercado que, sin embargo, era algo que la acompañaba casi siempre en los escritos contestatarios de la década de 1970”.

Lo interesante de este análisis es, precisamente, que nos muestra de qué modo el sistema logró apropiarse de las críticas más radicales, en especial de aquellas que hacían hincapié en las formas autoritarias y jerárquicas que dominaban la esfera de la producción y del mundo económico, para, generando una metamorfosis sorprendente, ponerlas al servicio de la reconfiguración del propio capitalismo. Resulta imposible explicar la expansión cultural (y ya no sólo estructural-financiera) del neoliberalismo sin establecer estas genealogías y estos vínculos que, a simple vista, parecerían ser visceralmente contradictorios. ¿Cómo es posible que los movimientos contestatarios y anticapitalistas de los 60 y los 70 se hayan convertido en la materia prima para la refundación todavía más salvaje de la dominación burguesa sobre el conjunto de la sociedad? Seguramente es posible encontrar la respuesta en el meticuloso estudio que los autores realizan de la erosión que el nuevo individualismo libertario y hedónico generó en el interior de la vida de la sociedad de finales del siglo pasado y, sobre todo, de la “genial” apropiación que la nueva cultura empresarial fue capaz de hacer de las energías contestatarias que marcaron a una generación e hicieron inviable la persistencia de un modelo autoritario de organización de la sociedad (aunque también se llevó puesta, esta labor erosionante, el entramado comunitario para potenciar el híper individualismo). Pero, lo fundamental, fue la sagacidad con la que rápidamente comprendieron la fluidez que surgía entre las nuevas necesidades del capitalismo neoliberal y la ruptura de los límites, de las jerarquías y de las tradicionales y anquilosadas formas de organización del trabajo que estaban en la base de la crítica de los jóvenes rebeldes de los 60 y 70. Del mismo modo que, utilizando los cuantiosos recursos de los medios de comunicación y de la industria de la cultura, se desplegó un proceso de producción de subjetividad asociada a los valores emergentes de la nueva praxis individualista.

Del espíritu anticapitalista extrajeron aquellas características que se correspondían con las exigencias de la época de la fluidificación económica, de la imprescindible apertura de las fronteras mercantiles y de la radical financiarización del sistema económico que apostaba a lo flexible frente a lo sólido, a lo fugaz frente a lo permanente, a lo descentrado frente a lo orgánico, a lo horizontal frente a lo jerárquico. Bajo la impronta de un nuevo concepto de “libertad” (en gran medida extraído de la crítica de la generación del 68, lo que otros autores han llamado la “crítica artística del capitalismo”), el neoliberalismo fue modificando de cuajo las formas cultural-simbólicas y se preparó para producir una profunda mutación en la subjetividad. Difícil, por no decir imposible, desentrañar la emergencia de la “nueva derecha” (entre nosotros del macrismo) sin dilucidar las características centrales de esta etapa del capitalismo global.

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¿Por qué China no lanza su anunciada bolsa petrolera en Shanghai?

Mér, 25/05/2016 - 19:42

Alfredo Jalife-Rahme

La guerra multidimensional –excluyendo todavía la vía militar directa– de EEUU contra Rusia y China ha elevado su nivel en otros frentes y ahora se practica en forma obscena y directa en tres segmentos: 1) la guerra energética; 2) la guerra geofinanciera, y 3) la guerra de divisas, sin contar las otras confrontaciones, cibernética y de propaganda, en curso.

No fue menor el reciente anuncio timorato de relanzar la proyectada bolsa petrolera rusa de San Petersburgo, Spimex, que busca romper el supremacismo energético anglosajón y la hegemonía del dólar (http://goo.gl/jXNzzo), en paralelo a los amagos de independencia bursátil y liberación energética de China.

Bloomberg News destacó hace poco que la apertura de la bolsa petrolera de China en la plaza de Shanghai, donde operaría sus primeros contratos, arrastra los pies todavía después de más de 20 años de su anuncio (http://goo.gl/My2mfO).

El motivo aducido, poco creíble, es la volatilidad de los mercados, como si ello fuera algo novedoso, cuando es consustancial a la creación de burbujas del mercado neoliberal global, como acaba de confesar el francés centralbanquista Jacques de Larosière de Champfeu, malhadado ex director ejecutivo del FMI.

Anunciada para finales de 2015, la apertura de la bolsa petrolera de Shanghai –que contribuiría a romper el supremacismo energético anglosajón de la mercantilización del crudo por el Nymex y el IPE, respectivamente, en las plazas financieras de Nueva York y Londres– fue pospuesta hasta una fecha inespecífica de 2016, cuando ya han transcurrido cinco meses. Hace más de 20 años, el gobierno chino introdujo un contrato doméstico de crudo en 1993, que fue detenido un año más tarde en medio de la evaluación (sic) de su industria energética.

No hay que evaluar demasiado 20 años más tarde cuando las importaciones de China se han incrementado en forma sustancial: 7.9 millones de barriles al día (MBD): 8.3 por ciento más en lo que va del año y cuya mayoría sirve para almacenar sus reservas estratégicas (http://goo.gl/IfqVZp).

No es lo mismo la China de hoy que la de hace dos décadas, cuando apenas empezaba a despuntar en la geoeconomía global –en ese momento se encontraba incluso detrás de México– y aún no implementaba su trascendental asociación estratégica con Rusia, en la fase de rehabilitación y restauración relativas del zar Vlady Putin.

Hoy los diestros mosqueteros chinos, veinte años más tarde, se han posicionado como la primera superpotencia geoeconómica global (medido por el poder adquisitivo) y han establecido una asociación estratégica nuclear y gasera con Rusia –cuyos verdaderos alcances permanecen secretos– para impedir la humillante estrangulación por EEUU.

Como imagen en espejo, las exportaciones de Rusia a China rompieron récord (https://goo.gl/d1pjum), lo que (en)marca la complementariedad que se puede generar entre los dos proyectos de las nuevas bolsas petroleras: la rusa de San Petersburgo (Spimex) y la de Shanghai.

El zar Putin parece aplicar el apotegma biologista de que la función crea al órgano, como profirió a finales de 2014, durante la cumbre de la APEC en Pekín, antes de las asfixiantes sanciones de Obama y de la guerra contra el rublo (vía desplome del crudo): “El uso del rublo y el yuan podría reducir la influencia del dólar (https://goo.gl/96HMfA)”.

Casi un mes después de los anhelos tripolares de Putin, su feroz contrincante Obama –quien optó hasta ahora en forma eficiente y casi silenciosa por la guerra geofinanciera y la guerra de divisas, en lugar de las desastrosas aventuras militares– le propinó una tremenda paliza al rublo.

No será sencilla ni tersa la transición al nuevo orden tripolar entre EEUU, Rusia y China cuando los halcones –financieros y militares– de Washington se empecinan en su inviable unipolaridad.

China compite ya con EEUU como el mayor importador global de crudo y requiere no sólo establecer mayor influencia en la cotización del oro negro, sino también promover la utilización del yuan/renminbi, por lo que ha relajado las reglas que permiten la importación del petróleo a las refinerías “independientes (http://goo.gl/9zSW3g)”. No es nada desdeñable la participación de las refinerías chinas, que han llegado a procesar casi 10.6 MBD.

Más allá de la vulgar cuan reduccionista mercantilización del crudo, las coyunturas geopolíticas son cruciales para la toma de decisiones del gobierno chino, en la etapa de florecimiento/consolidación/salvaguarda por el mandarín Xi de su singular modelo mixto (público/privado).

Lu Feng, funcionario de Shanghai International Energy Exchanges, comentó que dicha bolsa energética debe concluir reglas y conductas de simulación mercantil –¡después de más 20 años!–, además de que requiere la aprobación de la Comisión Regulatoria de Valores Bursátiles de China.

Según Bloomberg, las turbulencias bursátiles y la volatilidad de los mercados financieros –donde descuellan tanto la guerra de divisas como la guerra geofinanciera entre el dólar y el yuan/renminbi que no se atreven a decir su nombre– han apaciguado las ansias del gobierno chino que necesita tener mayor influencia en la cotización del petróleo que controlan hoy en forma anómala las plazas de Nueva York y Londres.

¿Teme China a la guerra geofinanciera en boga que le pueden propinar sin misericordia las doblemente plazas financieras/energéticas de Nueva York y Londres?

En el más reciente encontronazo de guerra geofinanciera entre el dólar y el yuan/renminbi, China se vio obligada a desprenderse de un billón de dólares de sus reservas de divisas que siguen siendo las primeras del planeta, ahora disminuidas a 3 billones de dólares.

Gabe Collins, del portal The Diplomat (muy cercano a Japón), comenta que “el enfoque intenso sobre el auge del petróleo de Norteamérica (sic), Arabia Saudita y los yihadistas de Daesh/Isis oscurecen una importante tendencia (sic) energética emergente: la producción del petróleo de China está llegando a su pico (http://goo.gl/lalPO6)” –que explicaría su espectacular rebote reciente desde el desplome de 25 dólares el barril hasta los linderos de 50 dólares de hoy–, lo cual “tendrá implicaciones profundas en el mercado petrolero, ya que China no es sólo un importador masivo de crudo, sino que se encuentra también entre los cinco principales productores globales, detrás de EEUU, Rusia, Arabia Saudita y prácticamente empatada con Canadá (http://goo.gl/cbMkes)”.

Otro capítulo especial lo constituye el petróleo de esquisto (shale oil), del que China posee pletóricas reservas globales con un enorme potencial, según la muy sesgada EIA: 32 mil millones de barriles técnicamente recuperables.

¿Cómo responderá el presidente saliente Obama a las veleidades libertarias bursátiles de Rusia y China?

Por lo pronto, en el área del binomio ambiguo cuan confuso de cooperación/confrontación de Obama y el mandarín Xi, EEUU ha levantado en forma alarmante el embargo de venta de armas a Vietnam (http://goo.gl/EtY8dV), su antiguo enemigo, para confrontar a su nuevo rival: China.
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Cincuenta países endurecen el pacto secreto TiSA para entregar más servicios públicos al sector privado

Mér, 25/05/2016 - 17:30
Los cincuenta países que negocian el pacto secreto TiSA mantienen el rumbo para abrir las puertas de los servicios públicos al sector privado. A pesar de las crecientes críticas a la política comercial de la Comisión Europea en nombre de los 28, Bruselas ha fijado su posición en las conversaciones del acuerdo que afectará a prácticamente todos los servicios, desde los postales hasta los transportes, a pesar de la exigencia del Europarlamento a que el Trade In Services Agreement (TiSA, en inglés) deje fuera los servicios públicos. Y todo ello tiene lugar en una atmósfera de secretismo aún más densa que la que envuelve el TTIP.

Una nueva filtración de WikiLeaks muestra que las negociaciones han mantenido, e incluso endurecido en algunos aspectos, la línea denunciada el año pasado aquí y aquí. Uno de los documentos filtrados recoge la obligación de los estados de informar al resto de países -y por tanto a sus empresas- antes de aprobar normativas que puedan afectar a sus intereses comerciales. Y, mientras algunos de los estados negociadores piden acotar esta imposición, EEUU, Canadá y otros tantos exigen que se mantenga ante prácticamente cualquier escenario.

Esto afectaría incluso a las medidas adoptadas de urgencia por los respectivos gobiernos, ya que incumplirían la cláusula que obliga a dar una “oportunidad razonable” al resto de estados firmantes para hacer comentarios en base a sus intereses o los de sus empresas. El TiSA impone que las partes tengan “tiempo suficiente” para comentar, sin acotar ningún periodo temporal concreto, y establece que los estados “deben considerar” sus aportaciones.

Y, si EEUU logra imponer su posición, la obligación de dar cuentas al resto de estados se aplicaría a las regulaciones “a cualquier nivel de gobierno”, por lo que según los expertos de WikiLeaks esto obligaría hasta al más pequeño de los ayuntamientos a informar sobre las normativas que planee aprobar por su posible impacto en los intereses económicos y financieros de los inversores extranjeros.

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Pretender y extender: regresa la tragedia griega

Mér, 25/05/2016 - 14:00
Alejandro Nadal, La Jornada

Hace un año el gobierno de Alexis Tsipras a través de su ministro de finanzas, Yannis Varoufakis, presentó a las organizaciones de la troika (Banco Central Europeo, Comisión de la UE en Bruselas y el Fondo Monetario Internacional) un paquete de política económica para la economía griega. Lo más importante del conjunto de propuestas era el plan para restructurar la deuda griega. El documento buscaba salir del círculo vicioso de extender nuevos créditos a Grecia para sobrellevar la crisis y pretender que en el futuro cercano el endeudamiento iría reduciéndose.

La propuesta de Varoufakis contemplaba la generación de un superávit primario que pasaría de 0.8 por ciento del PIB en 2015 a 2 por ciento a partir de 2018 para estabilizarse durante la siguiente década. El superávit primario es lo que queda cuando a los ingresos del estado le restamos los rubros del presupuesto programable (antes del servicio de la deuda). No es otra cosa que la métrica del abandono de los rubros necesarios para el desarrollo social y económico.

La tasa de crecimiento que proyectaba la propuesta del gobierno de Tsipras era modesta para los primeros años y después se estabilizaría alrededor de 3 por ciento en promedio durante la siguiente década. Esta combinación de medidas permitiría reducir la proporción de la deuda con respecto al PIB para llevarla de 180 por ciento en 2015 a 127 por ciento del PIB para 2025. Los pagos por servicio de la deuda se irían reduciendo del 18 por ciento del PIB a niveles mucho más manejables.

Pero la troika propuso un plan distinto: nuevo rescate pero acompañado de nuevas y más fuertes medidas de austeridad fiscal. El gobierno de Tsipras sometió el nuevo plan a un referéndum general. El resultado del histórico ejercicio democrático del 5 de julio fue clarísimo: 62 por ciento de la población se manifestó en contra del plan propuesto por la troika.

Pero las urnas para el referéndum no fueron los únicos lugares en los que la gente podía manifestarse. Al mismo tiempo que la población rechazaba el plan de austeridad acudía ansiosa ante los bancos y los cajeros automáticos para retirar lo que quedaba de sus cuentas.

La troika decidió castigar a Grecia: el BCE restringió sus líneas de crédito de emergencia (para los bancos) y la Comisión en Bruselas exigió todavía más reformas y más austeridad. Por su parte, el FMI jugaba un doble juego. En efecto, mientras la retórica de la señora Lagarde hacía alusiones a la inefectividad de las medidas de austeridad y al hecho de que la deuda era insostenible, el FMI siguió (y ha seguido) insistiendo en las privatizaciones y demás reformas estructurales. Al día siguiente del referéndum Varoufakis renunció y apenas cuatro días después Tsipras dio a conocer un paquete de medidas que esencialmente recogía las condiciones de la troika. La capitulación del gobierno de Syriza frente a los poderes de la troika fue total.

¿Cómo se ha desempeñado la economía de Grecia desde que Tsipras decidió acatar el diktat de la troika? Las medidas de austeridad impuestas por la troika no han permitido crecer y tampoco han conducido a una reducción de la carga de la deuda. El PIB griego sufrió una contracción de 1.2 por ciento en el primer trimestre de este año (con respecto al primer trimestre del año anterior) y Grecia acumula ya tres trimestres consecutivos de sufrir una contracción económica.

Es decir, las cosas siguen empeorando. Los pronósticos del propio FMI indican que la deuda permanecerá en el rango de 180 por ciento del PIB hasta 2020 y que a partir de ese año volverá a crecer hasta llegar a 250 por ciento del PIB en 2055. Los requerimientos financieros del sector público para hacer frente a esta masa de endeudamiento ascenderían a cerca de 70 por ciento del PIB. Esta es una cifra escandalosa: la economía griega estaría destinando más de dos tercera partes del producto para pagar deudas.

Estas son las razones por las cuales el FMI considera que la deuda en Grecia no es sustentable y por las cuales se necesita un programa de restructuración de la deuda que sea más realista. Sin embargo, y aquí está el meollo de la cuestión, el FMI sostiene que Grecia debe mantener las metas de superávit primario de 3.5 por ciento anual. De este modo, la propuesta del Fondo significa ahogar a la economía griega al mismo tiempo que habla un lenguaje en apariencia más realista sobre la deuda. Es un doble juego absurdo en sus negociaciones para decidir si forma parte del tercer paquete de rescate o se mantiene al margen. Pero ese paquete es otro capítulo más de esa política del avestruz que consiste en extender el martirio de la economía griega y pretender que algún día vendrá la solución.

La tragedia en Grecia se va a volver a repetir. Los vencimientos que enfrenta Grecia para los próximos meses y la insolvencia de facto que ya existe son la prueba fehaciente de que el camino impuesto por la troika y el FMI conduce a una espiral deflacionaria y a una crisis más prolongada en la que el pueblo griego perderá todo.

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Tribunal de Estados Unidos pone 16 grandes bancos al borde de la quiebra

Mér, 25/05/2016 - 09:10
El Tribunal de Apelaciones de EEUU ha restaurado la demanda a 16 bancos internacionales por la manipulación de la tasa Libor, tipo de referencia mundial que se fija diariamente en Londres para determinar el interés que pagan los bancos entre sí. La demanda fue presentada por primera vez en 2011 y desde entonces muchos bancos llegaron a un acuerdo con la investigación, se declararon culpables y pagaron enormes multas. Sin embargo, el 2013 una juez de Manhattan, Naomi Reice Buchwald, inesperadamente rechazó la demanda.

La decisión actual del Tribunal permite a los demandantes, inversores privados e institucionales, volver a exigir enormes indemnizaciones por parte de entidades como los bancos estadounidenses JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup, los británicos Barclays, RBS o HSBC, los suizos UBS y Crédit Suisse, el francés Société Générale, el alemán Deutsche Bank, el japonés Bank of Tokio-Mitsubishi y la Asociación de Banqueros Británicos (BBA).

El mismo tribunal explica que reconoce que su decisión podría comportar la quiebra de estos bancos. No obstante, la restauración de la demanda no significa que la parte afectada tenga más probabilidades que antes de ganar el juicio. La investigación de la manipulación de la tasa Libor iniciada el 2012 llevó a que una decena de entidades, entre ellas Barclays y UBS, hayan sido multadas por un valor total de 10.000 millones de dólares. Más de 100 'traders' y corredores fueron despedidos o han abandonado el sector.

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Un nuevo Bretton Woods

Mér, 25/05/2016 - 07:00
José Blanco, La Jornada

Los vaticinios sobre una profundización grave de la crisis del capitalismo mundial menudean. Hablan de ello expertos de varios países desarrollados, lo hace también la OCDE o el FMI. Por supuesto, en el caso de las instituciones internacionales no se pronuncian esas brutales palabras (profundización grave del capitalismo mundial), sino sólo bajan las expectativas del crecimiento.

El principal culpable del presente es, por supuesto, China, porque está actualmente creciendo a una velocidad que nunca alcanzaron las grandes potencias (por arriba de 6 por ciento), debiendo hacerlo a la que nos tenían habituados hasta hace pocos años, en torno a 10 por ciento. Sus importaciones han caído, cuando eran el principal motor del crecimiento de la economía internacional, aunque exportaba más aún de lo que importaba y estaba acumulando unas reservas estratosféricas que tenían muy preocupadas al resto de las grandes potencias, especialmente a Estados Unidos, que no se cansaba de acusarla de manipular su tipo de cambio, sin ver la increíble pulcritud con que ha vapuleado al mundo con su sistema financiero y monetario.

Cada día uno puede hallarse con nuevas noticias sobre inventos en materia de instrumentos financieros, y mil recomendaciones diferentes, dependiendo de hacia dónde apunten los obuses financieros de Wall Street, el Fondo, o Washington mismo. Lo inesperado sucede cada día.

Todos saben que no existe un sistema financiero internacional, que le sirva al capitalismo mismo, como no existía antes de la Segunda Guerra Mundial. Al final de esa guerra, había que crear instituciones para el gobierno de la economía internacional y, en 1945, ahí estaba Estados Unidos como potencia incontestable (producía más de 50 por ciento del PIB industrial del mundo), y no le fue difícil convocar a la reunión que tuvo lugar en Bretton Woods e imponer un sistema para gobernar/dominar la economía internacional. Se inventaron el FMI, el Banco Mundial y el sistema monetario bautizado como oro-dólar. En 1945 por fin el mundo tenía un sistema monetario internacional, del que había carecido por varias décadas.

Ese sistema convirtió al dólar en la divisa internacional por excelencia, pero estaba, sin remedio, y rapidito, destinado al fracaso. A partir del fin de la guerra la economía mundial tuvo una impresionante ola de crecimiento, responsable de que el sistema oro-dólar tuviera una vida tan extremadamente breve. Un crecimiento así, significaba un crecimiento aceleradísimo de los intercambios. Entre mayor es el número de intercambios mayor es la necesidad de dinero en circulación. Claro, Estados Unidos se encargaría de proveerlo. Pero no existía otra forma para proveer de dólares al mundo, que no fuera la generación permanente y creciente de un déficit comercial por parte de Estados Unidos con el resto del mundo. Entre mayores los requerimientos de dinero fiduciario, más rápido trabajaban las máquinas de Estados Unidos fabricando el billete verde.

Irremediablemente, la relación oro-dólar de 35 dólares la onza, que se fijó en 1945 en Bretton Woods, se volvió insostenible. El mundo requería cantidades inmensas de la divisa para hacer sus intercambios, y Estados Unidos los proveía mediante las importaciones que realizaba. Inundado el mundo de dólares hacia fines de los años 60, Estados Unidos ya no poseía el oro necesario para devolver a cada tenedor de un dólar, 35 onzas de oro. Así que Nixon, el 15 de agosto de 1971, dijo al mundo no cambiaré un dólar más, por oro, y háganle como quieran.

El sistema oro-dólar murió y se le sustituyó por un conjunto de mecanismos brutalmente autoritarios. Todo se desreguló –se eliminaron las reglas que regían el patrón-oro–, y se le cambió por unas reglas que varían según las potencias y los bancos leen lo que ocurre a la economía mundial, especialmente a los países llamados desarrollados. Se dejó que los bancos fueran al mismo tiempo banca de inversión y banca comercial, que se inventaran todos los instrumentos de fraude y saqueo que salieran de esas mentes obtusas y perversas que tienen los banqueros, que crearan todo el dinero que quisieran por la vía del crédito; y en efecto, especialmente los grandes bancos han creado una inefable cantidad de dinero que la economía no puede ni podrá absorber productivamente. Los gringos se inventaron también unas instituciones cuyos patrones son los bancos, y que se llaman calificadoras, cada una de las cuales tiene sus propios criterios para calificar a los países, y esa calificación es la que obliga a que todo mundo se alinee a las políticas que dicen bancos y FMI que deben ajustarse, y que derivó del Consenso de Washington.

Washington es, para John Williamson, que armó en un papel el consenso, el conjunto de instituciones que residen en esa ciudad: FMI, Banco Mundial, la Reserva Federal, los think tanks de esas instituciones y del gobierno de Washington. Williamson recogió 10 tesis provenientes de ese conjunto en el cual él decía haber hallado un consenso. Ese consenso pasó a llamarse después en todo el mundo neoliberalismo. Y hoy, ese caos sin precedentes que es la economía mundial, es en realidad el hijo bastardo de los pésimos acuerdos de Bretton Woods.

Hoy por hoy, los mismos que dieron nacimiento al Consenso de Washington, y cientos o miles de sus simpatizantes en el mundo proponen como necesario un nuevo Bretton Woods. Son impensables las barbaridades de acuerdos que saldrían de un nuevo Bretton Woods. Pero sin duda estarían pensadas para preservar los intereses del uno por ciento.

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Noam Chomsky: Arabia Saudí es el “centro del extremismo islámico radical”

Mér, 25/05/2016 - 02:01

Amy Goodman: Estamos de gira en Chicago, Illinois. Soy Amy Goodman, continuamos con la segunda parte de nuestra conversación con el disidente político, lingüista y escritor de renombre mundial, Noam Chomsky, profesor emérito de la universidad Massachusetts Institute of Technology, donde ha dado clases durante más de medio siglo. Su último libro se titula "¿Quién gobierna el mundo?" Le preguntamos sobre el rol de Arabia Saudí en Medio Oriente.

Noam Chomsky: Es una larga historia. No tenemos mucho tiempo, pero la historia básica es que Estados Unidos, como ya hicieron los británicos antes, han sido propensos a apoyar el islamismo radical en contra del nacionalismo secular. Ese ha sido un tema recurrente en la estrategia imperialista durante mucho tiempo. Arabia Saudí es el centro del extremismo islámico radical. Patrick Cockburn, uno de los mejores analistas y uno de los mejor informados, apunta acertadamente que lo que él llama la "wahabismación" del Islam suní, la propagación de la extremista doctrina saudita del wahabismo en el Islam suní, en el mundo suní, es uno de los verdaderos desastres de la era moderna. No sólo es una fuente de financiación para el Islam extremista y radical y para sus ramificaciones yihadistas, sino también una fuente de adoctrinamiento, a través de mezquitas, clérigos, escuelas, ya sabe, madrazas, donde sólo se estudia el Corán, que se está extendiendo por todas las vastas zonas suníes de influencia saudí. Y hay más.

La misma Arabia Saudí tiene uno de los historiales más grotescos del mundo en lo que a derechos humanos se refiere. Las decapitaciones que lleva a cabo ISIS, que conmocionan a todo el mundo... creo que Arabia Saudí es el único país del mundo donde se practican decapitaciones de forma regular. Eso no es todo. Las mujeres no pueden conducir, entre muchas otras cosas. Y Arabia Saudí está fuertemente respaldada por Estados Unidos y sus aliados, Gran Bretaña y Francia. ¿Cuál es la razón de esto? Tiene mucho petróleo. Tiene mucho dinero. Se les puede vender una gran cantidad de armas, creo que miles de millones de dólares en armas. Y las acciones que están llevando a cabo, por ejemplo, en Yemen, las cuales usted mencionó antes, están provocando una inmensa catástrofe humanitaria en un país muy pobre, y también está estimulando el terrorismo yihadista a nivel global, naturalmente, con armas estadounidenses y británicas. Francia también está tratando de formar parte de esto. Esta es una historia muy desagradable.

La propia Arabia Saudí basa su economía no sólo en un recurso malgastado, sino que es un recurso que está destruyendo el mundo. Hay reportes que señalan que ahora están tratando de tomar algunas medidas, pero son pasos muy tardíos; deberían de haberse tomado hace 50 años, tratando de diversificar la economía. El país cuenta con recursos que no son destructivos, como la luz solar por ejemplo, que podría ser utilizada, y que hasta cierto punto es utilizada para energía solar. Pero es demasiado tarde y, probablemente, no se pueda implementar una alternativa. Ha sido una fuente de graves problemas globales, una sociedad horrible en sí misma, en muchos sentidos... y EEUU y sus aliados, así como Gran Bretaña antes que ellos, han estimulado el desarrollo de estos islamistas radicales a lo largo de todo el mundo islámico durante mucho tiempo.

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¿Cómo escapar del neoliberalismo del siglo XXI en América Latina?

Mar, 24/05/2016 - 22:01
Alfredo Serrano Mancilla, El Ciudadano

La restricción aprieta y la salida neoliberal está a la vuelta de la esquina. Siempre te atrapa de la misma manera: te llevan hasta el borde del precipicio y, desde ahí, toca elegir el mejor salto al abismo. A medida que crece la restricción externa, más difícil es huir del laberinto neoliberal en su versión más moderna. Los tentáculos del orden hegemónico global aparecen habitualmente como “auxiliadores” para superar cualquier emergencia. Así fue en el pasado y lo es ahora. Pero, esta vez, se presenta en versión siglo XXI, aprendiendo del pasado. Ya se acabó la era de ofertar todo como un paquetazo de ajuste social. La ayuda financiera es presentada sin aparente contrapartida, sin grandes virajes. Las políticas económicas salvadoras en materia cambiaria, precios, tributarias y monetarias tampoco asoman con descaro neoliberal. Se esconden en forma de grandes acuerdos, de alianzas con amistades (peligrosas). Estamos en otro momento histórico. Todo se hace más amigable.

Esta es la primera vez que el bloque de países progresistas ha de afrontar un ciclo tan prolongado de caída de los precios de las materias primas. Economías acostumbradas a funcionar con muchas divisas han de desafiar un nuevo estado de vacas flacas. No es momento para mirar hacia atrás. Seguramente hubieron errores en el pasado; pero también se llevaron a cabo políticas económicas exitosas en redistribución de la renta, garantías de derechos sociales, crecimiento (democratizado) del consumo interno, reapropiación de sectores estratégicos, recuperación de la soberanía, mejores condiciones de inserción geoeconómica. No obstante, la clave no está ni en vanagloriarse ni autoflagelarse por el pasado. El presente es lo que manda; y el futuro es lo que espera.

En ningún manual se encuentra la receta para encarar esta emergencia económica caracterizada por un frente externo adverso. La economía mundial no presenta síntomas de recuperación: ni los precios de los commodities, ni el comercio global y, mucho menos, la economía productiva global. Países como Venezuela, Ecuador o Bolivia enfrentan una situación inédita por la combinación conjunta de múltiples retos: a) no retroceder en materia social, b) sostener un patrón de consumo superior al del siglo pasado, c) gestionar una nueva estructura de clases sociales que cambió su matriz de demandas, d) no hipotecar el futuro ni ceder en clave de soberanía. Y todo ello hay que hacerlo ganando elecciones y venciendo la actual batalla que gira en torno a las expectativas de “estar mejor”.

El neoliberalismo del siglo XXI te extiende la mano con nuevas fórmulas. El gran Tratado de Libre Comercio se sustituye por acuerdos parciales; el ALCA por los “alquitas”. Cada país firma con quien puede para ver si así logra captar más divisas. De esta manera, se atomiza la región y se desanda todo lo que se avanzó en materia de integración regional. Los Tratados Bilaterales de Inversión se camuflan en blindajes particulares por cada inversión extranjera directa. La fragmentación geográfica de la producción mundial y sus cadenas globales de valor sirven para captar el mayor porcentaje posible de ganancia generada en cualquier proceso de transformación. La nueva economía del conocimiento y sus acuerdos de propiedad intelectual construyen nuevas cadenas de dependencia entre los países centrales y la periferia. Las translatinas son actores tan trascendentes como las transnacionales. La banca privada internacional y el FMI proponen prestamos con condiciones leoninas exigiendo como garantías expropiaciones de activos públicos. No resulta sencillo escapar de esta avalancha de rebajas en época de liquidación. La tentación neoliberal retorna aprovechándose de que nunca se fue del todo procurando injertarse definitivamente ahora que las contradicciones internas-externas florecen.

Ante cierto agotamiento relativo de la inventiva creadora de los procesos progresistas en materia económica, se corre el riesgo de “dejar hacer, dejar pasar” al neoliberalismo en su versión siglo XXI. Sin embargo, la política económica heterodoxa (postkeynesianismo, neomarxismo, feminismo, institucionalismo, escuela de regulación) otorga un gran ramo de posibilidades para huir de esta salida neoliberal. Lo primero es partir de varias premisas básicas: 1) la economía como un todo (y como la suma de sus partes), 2) la economía política está más presente que nunca, 3) no hay acierto económico sin una adecuada comunicación económica, 4) la eficiencia no debe estar reñida con la justicia social, 5) la economía también produce subjetividades, 6) la sociedad con mercado (pero no de mercado) es un hecho y, como tal, hay que definir qué vaya a ser. A partir de ahí, toca edificar un nuevo metabolismo económico capaz de sostener materialmente las revoluciones sociales que se han venido aconteciendo. He aquí algunas líneas para escapar del neoliberalismo 2.0.

Por un lado, la política tributaria ha de dejar de ser mera acompañante para convertirse en una herramienta decisiva en este dilema. Es necesario utilizar este motor frente a la emergencia económica por varias razones: a) hay que avanzar en soberanía tributaria (recaudar adentro lo que se necesite adentro), b) lo tributario ha de servir como incentivo para fomentar producción nacional, frenar importaciones y penalizar lo ocioso-improductivo-especulativo. Por otro lado, el sistema bancario ha de remar en la misma dirección del modelo de desarrollo productivo. Hay que regular las carteras de créditos evitando burbujas ineficientes y especulativas; se deben poner a funcionar las reservas excedentarias a favor de la economía productiva; hay que procurar nuevos mecanismos de ahorro interno. En materia cambiaria, se deben buscar mecanismos novedosos que logren amortiguar la supremacía del dólar: timbres cambiarios que resuelvan desequilibrios comerciales, bonos ahorros cambiarios que salvaguarden de ataques a la moneda, utilización de las divisas disponibles bajo criterios multiplicativos en la economía real. En lo comercial, es momento para repensar otras modalidades de intercambio en otras divisas con los BRICS.

De nada servirían estas políticas si no vienen acompañadas de un cambio del modelo productivo, no sólo produciendo nuevos bienes finales sino también considerando la fabricación de insumos productivos, verdaderos generadores del valor agregado. En este sentido, tampoco se debe descuidar quién produce (pequeños, medianos, grandes, transnacionales) y bajo qué condiciones laborales, y especialmente bajo qué objetivos: para satisfacer la demanda interna, privada o pública, o para exportar. Es hora de una nueva planificación productiva que, además, contemple los requerimientos de la política de compras públicas. Es imprescindible sintonizar la demanda del Estado con la nueva etapa productiva.

A pesar del mandamiento neoliberal, del “no hay alternativa”, sí que se puede tomar otra ruta económica para afrontar este desafío de época. Nadie dijo que iba a ser fácil.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Uno de los países más caros del mundo debate si debe regalar dinero a sus habitantes

Mar, 24/05/2016 - 20:35

El 5 de junio se celebrará en Suiza el referéndum que deberá decidir si el país adopta una renta básica universal, es decir, ofrecer un sueldo mensual a cada suizo simplemente por ser ciudadano, señala Bloomberg. La cantidad exacta de dinero que podría reemplazar los subsidios públicos en caso de que esta propuesta ganara en referéndum todavía se desconoce, pero se cree que ascendería a 2.500 francos suizos (2.522 dólares).

Aunque a primera vista la idea parece ser un acto de generosidad sin precedentes, hay que tener en cuenta que la vida en Suiza está muy lejos de ser barata, y disponer de 2.500 dólares al mes significa apenas superar el umbral de la pobreza.
Otro factor importante es que en Suiza no se necesitan muchos votos en apoyo de una iniciativa para celebrar un referéndum. Según los datos de las encuestas, cerca del 60% de los ciudadanos del país no quieren probar este mecanismo; tampoco simpatiza con la propuesta el actual Gobierno, que explica su escepticismo argumentando que la introducción de la renta básica universal podría traer consecuencias como un aumento de los impuestos y una escasez de mano de obra.

Sin embargo, pese a las críticas, históricamente, EEUU, Canadá y algunos países africanos han estudiado la posibilidad de introducir el ingreso garantizado, y actualmente la iniciativa se discute en Finlandia y los Países Bajos, que tienen previsto ponerla en práctica de manera experimental en varias ciudades.

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Categorías: Alterglobalización

El precio del fracaso de las políticas económicas

Mar, 24/05/2016 - 13:34
Jayati Ghosh, FrontLine

A los responsables de la aplicación de políticas económicas equivocadas e innecesarias nunca se les culpabiliza por ello, y siguen imponiendo su poder y habilidades en las instituciones de gobierno y las políticas económicas.

Gran parte de la discusión en los medios acerca de la economía mundial se basa hoy en día en la noción de lo "nuevo normal" o lo "nuevo mediocre", es decir, el fenómeno de un crecimiento económico lento, estancado o negativo en la mayor parte del mundo. Las noticias sobre generación de empleo son incluso peores, ya que casi no hay creación de empleos de buena calidad y el grueso de la población padece condiciones de creciente inseguridad material. Frente a esta situación se ofrecen todo tipo de explicaciones: que es la contracara de los avances tecnológicos, que se debe al crecimiento demográfico actual más lento, a un nivel insuficiente de inversiones a causa de las variaciones en los precios relativos del capital y la mano de obra, a las "recesiones de hoja de balance contable" generadas en muchos países por el sobreendeudamiento privado, a las políticas fiscales contractivas o restrictivas aplicadas por gobiernos a su vez excesivamente endeudados.

Sin embargo, la verdad es que estas explicaciones que dan cuenta de los procesos económicos como el resultado inevitable del juego de ciertas fuerzas externas al sistema que responden a una lógica propia y que están fuera del control social, son sumamente erradas e inoportunas. Antes que nada, le dan impunidad a las políticas económicas, y esto es tremendamente importante porque eso simplemente inhabilita la consideración de otras estrategias alternativas que podrían producir otros resultados.

Mark Weisbrot denuncia e impugna este engaño efectiva y exhaustivamente en su nuevo libro Failed: What the ‘Experts’Got Wrong About the Global Economy (Oxford University Press, Nueva York, 2015) [Ahora disponible en español: Fracaso: Lo que los 'expertos' no entendieron de la economía global (Akal, Madrid, 2016)]. Weisbrot señala: "Detrás de casi cualquier malversación económica prolongada existe una combinación de malas ideas caducas, incompetencia y la maligna influencia de poderosos intereses particulares" (página 2 [versión OUP; páginas 19 – 20 versión Akal). Desafortunadamente, tales pesadillas se prolongan e incluso se repiten en otros lugares, ya que aun cuando las lecciones de una catástrofe se aprendan, "las personas que toman las decisiones" por lo general no las aprenden o en todo caso no se las toman a pecho.

Los costos de este desacierto y fracaso son enormes para la ciudadanía: para los trabajadores que quedan desempleados o con empleos inestables, inseguros y con salarios bajos; para las familias cuyo acceso a los bienes esenciales y servicios sociales se reduce; para los agricultores y otros pequeños productores cuyas actividades simplemente dejan de ser rentables o viables financieramente; para quienes se ven empujados a la pobreza debido a la crisis y la inestabilidad, o quienes sufren más hambre; y para casi todas las personas que viven en sociedad, porque sus vidas se tornan más inseguras en muchos sentidos. A cientos de millones de personas de todo el mundo se les arruinó la vida como consecuencia de la aplicación activa de políticas económicas completamente equivocadas e innecesarias. Sin embargo, como la responsabilidad por estos fracasos no recae sobre quienes deberían asumirla, los culpables no sólo se salen con la suya, sino que pueden seguir imponiendo su poder y habilidades en las instituciones de gobierno y las políticas económicas. Ellos no pagan ningún costo por estos fracasos y desaciertos.

Tragedia en la eurozona Weisbrot ilustra esto con el revelador ejemplo de la tragedia económica aún en curso en la eurozona. El autor describe las fallas de diseño de la unión monetaria que determinaron que el Banco Central Europeo (BCE) no se comportase como un verdadero banco central para todos los países miembro, ya que no ofició como prestamista de último recurso para los países de la periferia europea que enfrentaban dificultades de pago cuando la crisis se desencadenó en 2009 – 10. Por el contrario, les impuso a estos países las medidas de austeridad más draconianas, que simplemente profundizaron su desplome económico y agravaron aún más sus problemas de sobreendeudamiento, tornándolas impagables.

Pasaron dos años antes que el presidente del BCE, Mario Draghi, prometiese "hacer lo que sea necesario para salvar al euro", y sólo lo hizo cuando la crisis ya amenazaba con sepultar a toda la Unión Europea y llevar a la unión monetaria al colapso. Cuando la sangría financiera se contuvo, quedó claramente en evidencia que las autoridades europeas y el BCE podrían haber intervenido mucho antes para reducir el daño en la periferia de la Eurozona, mediante políticas monetarias y fiscales. En otros países con bancos centrales propios como Estados Unidos y el Reino Unido, tales políticas fueron efectivamente aplicadas, y ese es el motivo que explica porqué esos países se recuperaron más rápidamente y con menos sufrimiento que el que aún persiste en algunos lugares de Europa.

¿Acaso no podría haberse hecho esto antes? ¿Por qué no fueron más realistas los primeros intentos de reestructurar la deuda en Grecia como para reducir la deuda a niveles que el país pudiese pagar? ¿Por qué cada intento de solucionar el problema llegó tan tardíamente, con tanta mezquindad y tan poca convicción que el problema se fue agravando progresivamente hasta llegar a destruir la trama misma de la vida social en los países afectados? ¿Por qué se les impuso a los ciudadanos más desafortunados toda la carga del ajuste, sin que se castigara o siquiera se les hiciera sentir el más mínimo dolor a los agentes financieros responsables de los desequilibrios que llevaron a la crisis?

Weisbrot sostiene que todo este episodio debería haber sido "una lección histórica sobre la importancia del control nacional y democrático de la política macroeconómica, o al menos para no ceder ese poder a personas e instituciones equivocadas" (página 4 [versión OUP; páginas 21 – 22 versión Akal). Lamentablemente, lo contrario parece haber ocurrido, con los medios y otros actores sacando conclusiones muy proclives a culpar a las víctimas. Weisbrot carga de hecho aún más las tintas cuando dice que esta crisis fue aprovechada por intereses particulares (incluso del Fondo Monetario Internacional o FMI) para obligar a los gobiernos de estos países a aplicar reformas económicas y sociales que de otro modo resultarían inadmisibles para sus electores.

El papel de los intereses particulares — especialmente del gran capital y el capital financiero — que presionan al máximo llevando al límite a las economías para imponer reformas neoliberales que operan a su favor, ya fue observado antes en muchos países, particularmente en los países en desarrollo que se vieron forzados a aceptar las condiciones del FMI. Los requisitos convencionales: ajuste fiscal o saneamiento presupuestario basado en recortes a las pensiones y del gasto social y en salud; reducción de funcionarios públicos; "flexibilización" del mercado laboral reduciendo efectivamente la protección a los trabajadores; recorte de los subsidios que benefician a los pobres, tales como los subsidios alimentarios, a la vez que se ofrecen más reducciones de impuestos y otros incentivos fiscales a los ricos, entre otras medidas.

Weisbrot observa que dichas políticas no son necesarias para salir puntualmente de una crisis (de hecho, en la mayoría de los casos son contraproducentes) ni tampoco conducen a largo plazo al desarrollo. El autor ofrece ejemplos concretos de países que optaron por otras políticas muy distintas que resultaron exitosas. El ejemplo más importante que ofrece es el de China, un país que siguió sistemáticamente una estrategia heterodoxa de industrialización liderada por el Estado, con un sistema bancario controlado por el Estado y un papel preponderante de las empresas estatales. Las políticas heterodoxas que siguió condujeron al crecimiento económico más rápido de la historia, sacaron a cientos de millones de chinos de la pobreza y también arrastraron consigo a otros países en desarrollo, debido a la gran demanda china de importaciones, rápidamente creciente.

Influencia del FMI Weisbrot reseña otros ejemplos exitosos de políticas heterodoxas que ayudaron a los países a salir de la crisis y mejorar las condiciones de vida de su población, como fue el caso de Argentina a mediados de la década de 2000, y de una amplia gama de otros gobiernos explícitamente progresistas en países latinoamericanos que siguieron enfoques alternativos para aumentar los ingresos salariales y el empleo formal a través de la intervención activa del Estado.

Un factor importante que favoreció su capacidad de aplicar políticas económicas heterodoxas fue el declive relativo del FMI y su poder en este período. Weisbrot sostiene que el FMI comenzó a perder influencia en 1998 a raíz de la crisis asiática, cuando se hizo evidente que su evaluación del problema y las soluciones propuestas habían sido completamente equivocadas. Los cambios geopolíticos y económicos ocurridos como consecuencia de esta pérdida de influencia del FMI fueron enormemente beneficiosos para la ciudadanía en estos países y ponen de manifiesto los grandes costos que aún pagan aquellos países que fueron forzados a vivir bajo la ortodoxia económica neoliberal.

Weisbrot cierra su libro con un pronóstico positivo (excepto para la eurozona, donde sugiere que el futuro cercano seguirá siendo de sufrimiento). Considera que "en el mundo en desarrollo, las políticas económicas y el ritmo de mejoría de las condiciones de vida probablemente se traduzcan en índices positivos en el futuro próximo" (página 236 [versión OUP]). Esto responde en gran medida a su confianza en que los instrumentos e instituciones multilaterales que le impusieron políticas ortodoxas a los países en desarrollo seguirán cayendo en decadencia y que estos países tendrán la libertad y la capacidad de fomentar y mantener las políticas heterodoxas que tanto les sirvieron en el pasado reciente.

Desdichadamente, esta confianza parece ahora excesivamente optimista. El año pasado presenciamos el repliegue de los "mercados emergentes" debido a la retirada del capital financiero mundial que emigró de esos países, y el fortalecimiento de instituciones e instrumentos (en los tratados de libre comercio e inversiones y otras agencias financieras) diseñados para reducir drásticamente la autonomía en la formulación de políticas nacionales. Estamos presenciando cambios políticos en varios países que indican un renovado predominio de enfoques económicos neoliberales basados en el 'libre cambio', que privilegian los intereses del gran capital. Incluso en China hay señales de confusión a medida que el proceso de crecimiento pierde impulso, con medidas recientes orientadas a una mayor liberalización financiera que podría tener enormes consecuencias para las estrategias económicas independientes en términos de su viabilidad futura.

Esto es hasta cierto punto deprimente, pero hace que la tesis principal de Weisbrot sea aún más relevante y apremiante. Cuando el modelo convencional de política económica fracasa, los costos de ese fracaso son enormes. Por eso es sumamente importante que más personas en todo el mundo sean conscientes de la existencia de otras estrategias económicas más democráticas y justas, y que exijan que sus gobiernos las adopten.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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