Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4316125
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Goldman Sachs abre operaciones en Chile

Xov, 28/03/2013 - 14:22
Paul Walder, Punto Final

Hacia finales de febrero, el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs inició sus operaciones en Chile con un capital de modestos 289 millones de pesos. La noticia, pese a la buena recepción que le dio la prensa financiera local, refrescó la memoria de no pocos lectores: Goldman Sachs no sólo es uno de los mayores bancos de inversión del mundo, sino que fue uno de los causantes del desastre financiero de Estados Unidos en 2008. El estado actual de la economía mundial no es ajeno a las corruptas y oscuras operaciones de esta institución.

Goldman Sachs ya realizaba actividades en Chile desde su filial en Buenos Aires. Pero es comprensible el paso que ha dado al cruzar la cordillera. Bajo la tramoya de los negocios globalizados en el marco del neoliberalismo a ultranza, Chile, pese a ser un mercado pequeño, lleva la delantera en América Latina. Las declaraciones del gerente de la firma para sus operaciones en la región, reproducidas por la prensa especializada, corroboran esta afirmación: “La banca de inversión puede desempeñarse muy bien en Chile, lo mismo que la colocación de acciones y gestión de riqueza privada. Pero lo más interesante es que en los últimos años hemos visto al capital chileno jugar un papel mucho más prominente, en cuanto a financiamiento, en Latinoamérica”.

Vale recordar a este protagonista del desastre financiero de 2008. Como banco de inversión, tiene un verdadero prontuario y no sólo en la crisis de las subprimes , sino también como detonador de la crisis griega, que en estos momentos tiene a buena parte de Europa pendiendo de un hilo. Un documental titulado Inside Job ( Trabajo Confidencial , completo en Youtube) desenreda la pringosa maraña entre el poder político y financiero: a cargo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos estaban altos ejecutivos de Goldman Sachs, que iban y venían desde los salones de la Casa Blanca a las oficinas financieras. Así se ha manejado la economía mundial durante las últimas décadas. El documental narra que Ronald Reagan nombró secretario del Tesoro a Donald Regan, ex director general de Merrill Lynch, en tanto pocos años después, durante la administración de Bill Clinton, en ese mismo cargo le sucedió Robert Rubin, que venía de Goldman Sachs. Tras su paso por el gobierno, regresó al sector financiero, esta vez a Citigroup. Una verdadera puerta giratoria del oro y los millones.

El caso más reciente, y por cierto más escandaloso, es el de Henry Paulson, ex presidente de Goldman Sachs y más tarde secretario del Tesoro de Bush. En medio de la catástrofe y durante la administración de Obama, el Congreso de Estados Unidos evacuó un informe sobre los responsables de la crisis. Entre bancos y otras agencias, Goldman Sachs aparece con papel protagónico. Esta firma, dice, “especialmente bajo la presidencia de Henry Paulson (poco antes de ser nombrado por Bush) mitigó los efectos de la caída del mercado de las subprimes ” potenciando la creación y difusión de productos tóxicos, con la complicidad de las agencias de calificación. Como resultado de estas operaciones, la economía estadounidense expresa hoy todo el contraste neoliberal, con un aumento histórico de la pobreza y concentración de la riqueza.

En suma, el 16 de abril de 2010 la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos acusó a Goldman Sachs de fraude por las hipotecas subprime . Se trata de una información pública. Hasta Wikipedia lo corrobora: “La Comisión considera que están en el centro del fraude Fabrice Tourre, vicepresidente de Goldman, y señala también a Paulson, gestor principal del fondo de inversión libre ( hedge fund ) Paulson&Co. Se considera a Goldman Sachs uno de los actores principales en el ocultamiento del déficit de la deuda griega”.

¿Qué interés puede tener este banco en Chile? Mucho. Bien sabemos que éste es el paraíso de la desregulación financiera, lo que significa que los flujos de capitales entran y salen como Pedro por su casa. Pero no solo es la utopía del mercado hecha realidad, también es hoy un paraíso para tahúres y especuladores financieros, el combustible actual del fuerte crecimiento en el consumo y la economía, el que debiera, como en buen año electoral, prolongarse por lo menos hasta noviembre.

La máquina financiera está que arde, fenómeno celebrado por el empresariado, el consumidor y, cómo no, por el gobierno. Un proceso febril que poco tiene que ver con el cauteloso y también angustioso paso del capitalismo mundial, en franco deterioro. Hay flujos especulativos que ingresan a hacer sus negocios en la Bolsa, en la construcción, en el mercado cambiario en un proceso complejo y riesgoso -una clásica burbuja especulativa- que tiene ya las características de un casino financiero, el escenario perfecto para Goldman Sachs.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Chipre, un paraíso perdido

Xov, 28/03/2013 - 02:01
Alejandro Nadal, La Jornada

El episodio más reciente de la crisis económica coloca a los llamados paraísos fiscales en el centro de la escena. Chipre es una pequeña economía y un gran dolor de cabeza, pero lo esencial es que ha revelado una vez más la importancia de estos espacios en la economía mundial: la globalización neoliberal no hubiera podido desarrollarse sin la ayuda de estos instrumentos de la acumulación financiera.

Comenzamos con una definición: un paraíso fiscal es un espacio económico con gravámenes muy bajos (o cero) sobre capitales y sus rendimientos. También ofrecen un entorno regulatorio muy débil sobre todo tipo de transacciones financieras (especialmente las realizadas con derivados) y mantienen el secreto bancario de manera casi absoluta sobre titulares de cuentas y beneficiarios, así como del origen y destino de los depósitos y retiros. En suma, es el campo ideal para evadir impuestos e introducir recursos de procedencia ilegal a los flujos convencionales de la economía mundial. Si la crisis en Chipre adquiere relevancia es porque estamos en presencia de uno de los paraísos fiscales más importantes del mundo.

Y aquí viene lo bueno. Es precisamente porque Chipre estaba en buena posición para seguir desempeñando su papel de nirvana fiscal que la pequeña isla fue admitida en la esfera del euro en 2008. Leyó usted bien. No es un accidente el que Chipre forme parte hoy de la eurozona.

Esto no debería sorprender. El gran programa de la globalización financiera descansa de manera fundamental en la presencia de paraísos fiscales. Como era de esperarse, aunque parecen pequeñas estas economías tienen sector financieros súper desarrollados. En conjunto se calcula que tienen depositados alrededor de 13 billones (castellanos) de dólares y le dan refugio a unas 2 millones de entidades corporativas del mundo entero.

Ese tipo de magnitudes ya nos dice algo importante sobre los paraísos fiscales. No se trata de segmentos marginales de la economía mundial sino de una dimensión que forma parte de su estructura íntima. Más que un simple instrumento para evadir impuestos, estos pequeños cielos fiscals son un componente clave del sector financiero mundial y de sus operaciones de rutina. En el desarrollo del capital financiero, los paraísos fiscales son el espacio privilegiado de la gestión especulativa porque facilitan las operaciones de arbitraje (es decir, aquéllas en las que los agentes escogen instrumentos financieros y divisas en función de diferencias entre tipos de cambio y tasas de interés real). Desde esta perspectiva, es claro que los paraísos fiscales han sido esenciales en la globalización financiera. Y por lo tanto, también jugaron un papel importante en la gestación de la crisis financiera mundial.

En la típica lista de los países que se consideran paraísos fiscales abundan las islas soleadas y los principados mediterráneos. La enumeración tradicional incluye casi siempre en primer lugar las islas Caimán, Bermudas, Bahamas, Barbados, Antigua, Mónaco, San Marino y Lichtenstein. Pero la lista es mucho más extensa y contiene a países como Luxemburgo, Suiza, Panamá, Singapur y Hong Kong. De hecho, un análisis más cuidadoso sobre la estructura y dinámica del capital financiero revela que existen paraísos fiscales un países mucho más importantes. En Estados Unidos existen espacios que cumplen con la definición de paraíso fiscal que hemos apuntado arriba. Los estados de Nevada y Delaware reúnen todos los requisitos para ser miembros del selecto club de paraísos fiscales. Es más, en Estados Unidos no se gravan los pagos de intereses y ganancias de capital percibidos por no residentes. Por ese motivo, los análisis más rigurosos sobre paraísos fiscales incluyen en sus listas a economías como Estados Unidos y el Reino Unido. Recientemente Alemania ha defendido el secreto bancario a ultranza de los paraísos fiscales.

Los paraísos fiscales también han servido como instrumentos de presión para moldear la política fiscal de todo el mundo. Cuando arrancó el proceso de globalización financiera a finales de la década de los 70, las tasas marginales máximas del impuesto al ingreso de las personas físicas y de las empresas en los países desarrollados promediaban 67 y 50 por ciento, respectivamente. En la actualidad esas tasas promedio son 40 y 27 por ciento. En muy buena medida esa reducción de la presión fiscal se debe a la presencia de los paraísos fiscales como alternativa de un trato fiscal mucho muy benigno.

La ‘solución’ a la crisis en Chipre ha destapado el basurero de la globalización financiera. Cuando se introdujo la moneda común en Europa se insistió mucho en sus ventajas porque se reducirían los costos de transacción. Lo que no se dijo es que los diversos paraísos fiscales en la eurozona se encargarían de multiplicar los beneficios derivados de la especulación. Es buen momento para recordar las palabras de John Milton cuando nos recuerda en El paraíso perdido cómo vendrán los lobos crueles que sólo buscan saciar su vil ansia de ambición y lucro".
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Ver también:
Chipre será el laboratorio europeo para la jibarización de la banca
La hipocresía de Bruselas en el caso de Chipre

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Michel Husson: el choque chipriota

Mér, 27/03/2013 - 13:33
Michel Husson, Chepoli

El plan urdido por el Eurogrupo para Chipre es una demostración de la violencia de las políticas europeas y de la capacidad de los dirigentes europeos para agravar la crisis que se supone deben gestionar. No han dudado en poner en entredicho su respeto de la propiedad privada –concretamente su compromiso de garantizar los depósitos bancarios inferiores a 100.000 euros– en nombre de un principio superior: hacer pagar a los ciudadanos los platos rotos de la crisis. En el caso de Chipre se hallaban ante un país pequeño (con el 0,2 % del PIB europeo), pero que necesitaba, para recapitalizar sus bancos, una “ayuda” de 15.800 millones de euros, casi el equivalente a su PIB anual.

Esto se explica por el enorme volumen de los activos bancarios de Chipre: 150.000 millones de euros, o sea, casi nueve veces el PIB del país. Este dato ilustra su función de puerto de escala para las inversiones rusas “circulantes”, que no recalan en Chipre más que para ser reinvertidas en Rusia; así, más del 50 % de las inversiones en el sector inmobiliario ruso provienen de Chipre, que es el segundo inversor extranjero en Rusia.

El plan inicial preveía una ayuda de 10.000 millones de euros, condicionada a la recaudación de 5.800 millones con cargo a los depósitos bancarios con arreglo al siguiente reparto: 2.000 millones con cargo a los depósitos de menos de 100.000 euros y 3.800 millones a los que superan esa cifra. Sus efectos habrían sido catastróficos, con una enorme merma del poder adquisitivo, pero el mero anuncio de la medida bastó para provocar un pánico bancario y un pulso entre Rusia y la Unión Europea. La presión popular condujo felizmente al rechazo del plan, pero el mal ya está hecho y las consecuencias son difíciles de prever: no cabe descartar una repercusión sobre la situación griega, e incluso española, pues a partir de ahora la expropiación parcial de los depósitos bancarios entra dentro del ámbito de lo posible.

La verdadera cuestión consiste en saber qué habría que haber hecho. La idea de hacer pagar a los oligarcas rusos es paradójicamente subversiva, pues las instituciones europeas legitiman un proyecto consistente en hacer pagar la factura de la crisis a quienes se han beneficiado del capitalismo financiero y no al pueblo, que no es para nada responsable de la crisis. Se podría recaudar la misma suma imponiendo una tasa del 15 % (y no del 9,9 %) sobre los depósitos de más de 100.000 euros. Esto implicaba a la larga el abandono de la condición de “paraíso fiscal” de Chipre, pero el país podría pasar a explotar otros recursos, en particular las reservas de petróleo y gas descubiertas recientemente y sanear en parte su situación financiera.

Los dirigentes europeos daban muestras últimamente de un optimismo obsceno al afirmar que la crisis de las deudas estaba ahora bajo control, olvidando el precio que hay que pagar para “tranquilizar” a los mercados financieros, a saber, el saqueo de países enteros, en particular de Grecia. El choque chipriota demuestra, sin embargo, que nada está hecho y que la troika está dispuesta a llevar al absurdo la violencia de sus políticas. La lección que podemos sacar es doble: que únicamente las resistencias sociales pueden responder a esta violencia y que no han desaparecido las ocasiones para movilizarse. Pero necesitan apoyarse en una alternativa radical que pasa por la anulación de las deudas ilegítimas, la fiscalidad de las rentas del capital (que solo tributan al 10 % en Chipre, por cierto), la socialización de la banca y, a escala europea, una lógica de solidaridad. Chipre podría dar un ejemplo, no con una salida del euro que no arreglaría nada, sino más bien con medidas de ruptura en este sentido, que llegaran hasta emisión directa de moneda por su banco central.
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Tomado de Viento Sur

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Los PIIGS: ¿Quiénes son los cerdos de Europa?

Mér, 27/03/2013 - 12:09

La crisis económica está golpeando con intensidad en Europa. Y en el sur del continente, los llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) se llevan la peor parte. Un programa debate con: Julio Rodríguez (economista), Fernando Luengo (profesor de Economía), Fernando Díaz Villanueva (negocios.com), Juan Carlos Monedero (profesor de Ciencias Políticas), Tanía Sánchez (diputada de la Asamblea de Madrid) y Pedro Montes (economista). Este es un debate por televisión del programa Fort Apache.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Chipre será el laboratorio europeo para la jibarización de la banca

Mar, 26/03/2013 - 14:41
Como ha sido la tónica a lo largo de estos cinco años de crisis, el optimismo inicial del "rescate" a Chipre permitió prolongar un relajado desayuno mientras las bolsas trepaban el 1,5% y 2 por ciento anunciando el fin de las calamidades. Sin embargo, la alegría no alcanzó a llegar a la hora de almuerzo cuando las palabras del Presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, advertían que el programa de rescate de Chipre representaba el nuevo patrón que asumiría la UE para los problemas bancarios de la Eurozona.

Aunque Dijsselbloem debió después retractarse (como está ocurriendo cada vez más a menudo en el orwelliano mundo europeo), lo cierto es que dio a conocer realmente el nuevo plan de la troika para enfrentar la crisis: la confiscación de depósitos y la aplicación de quitas a los ahorrantes tal como se hará en los dos bancos chipriotras. Esta idea confirma que los bancos chipriotas se han tomado como un laboratorio para este nuevo experimento de la Troika.

El Laiki Bank será borrado del mapa y sus ahorrantes pueden perder todo su dinero; el Cyprus Bank sobrevivirá pero absorberá la pesada mochila por 9 mil millones de euros que el Laiki tiene con el BCE. El cierre de Laiki Bank, nacido en 1901 y que contaba con más de 300 sucursales en Chipre, Rusia, Ucrania, Reino Unido, Malta y Serbia, entre otros, ha pasado completamente inadvertido por la prensa. Un banco que sobrevivió dos guerras mundiales, guerras civiles y dictaduras no ha logrado superar la crisis del euro y su caída recuerda muy cercanamente la quiebra de Lehman Brothers, banco que también formaba parte de la historia de un país.

Si bien Dijsselbloem tuvo que correr a desmentirse cuando las bolsas europeas se hundían por debajo del 2 por ciento (el Ibex llegó a caer un 2,7 por ciento y cerró con un descenso de 2,27 por ciento, impulsando también al alza de la prima de riesgo que retornó a los 360 puntos), sus palabras develan la crudeza de las alternativas que está barajando la Troika para enfrentar la crisis. La banca europea está sobreapalancada y sus activos superan varias veces el PiB de los países (ver gráfica), situación que ejerce enorme presión por la vía de los intereses y el pago de la deuda.

Los riesgos de una banca "demasiado grande"
La reducción de la banca es el primer paso al reordenamiento financiero que debe producirse en la Eurozona. Chipre, Irlandia y Malta tienen una banca equivalente a más de 7 veces el PiB de sus países, lo que es un buen negocio para los bankeros en los momentos de auge, pero que implica la ruina de estos países en los momentos de crisis. El efecto riesgo que ostenta una banca demasiado grande para caer es crucial dado que en su caída puede arrastrar a un país completo como ha quedado demostrado en Chipre.

Por otra parte, una banca sobreapalancada como la que ostentan varios países europeos, es una banca que opera bajo el esquema ponzi, es decir que requiere de la constante inyección de dinero fresco para su funcionamiento. A la hora que se corta el suministro de dinero fresco, como ha ocurrido desde el estallido de la crisis, viene el colapso total que se propaga rápidamente a la esfera de la economía real y que puede provocar una década perdida. Los bancos centrales han suplido ese suministro de dinero con grandes inyecciones de liquidez que al servir sólo para enmascarar los balances han transferido el apalancamiento al sector público entorpeciendo la salida real de la crisis.

Por eso que el debate sobre cual debe ser el tamaño adecuado de la banca respecto al PiB de los países es el que está en el eje del plan de jibarización bancaria de Chipre. Y por eso que Chipre es un laboratorio en el cual se pondrán a prueba estas medidas. Al igual que Chipre con el Laiki, varios países europeos deberán hacer desaparecer a parte importante de su banca quebrada dado que mantenerlas artificialmente a flote arrastra costos excesivos e indeseables que ni los gobiernos ni los contribuyentes se pueden permitir.

Hasta el momento, la banca se ha mantenido artificialmente a flote por los rescates de los gobiernos y de los bancos centrales. Pero este camino ya se ha agotado y no ha conducido a ningún tipo de recuperación: sólo ha incrementado la deuda de los países que han debido consolidarla con draconiamos recortes presupuestarios que a su vez han acelerado el proceso recesivo en la economía real. La milagrosa transformación de deuda privada en deuda pública ha provocado el perverso efecto de instalar a la deuda pública como el origen de los problemas, cuando es ampliamente sabido que los problemas son de la deuda privada.

Por eso que las entidades que son demasiado grandes para caer (como los grandes bancos) constituyen un verdadero problema para la economía de un país, dado que su colapso provoca un quiebre sistémico en todo el funcionamiento económico. La crisis demostró que la banca no es capaz de garantizar los propios riesgos que asume y esto indica que la banca debe reducirse ya sea por la vía de su tamaño (como se pretende hacer con los grandes bancos) o por la vía de su cierre, como ha ocurrido con el Laiki. Este nuevo experimento tiene el abierto riesgo de que si la gente corre a sacar sus ahorros, precipitará el colapso de un sistema que está en bancarrota. Por ello que tarde o temprano se aplicarán nuevos controles de capital en los países europeos, demostrando que están entre la espada y la pared y que la crisis no hará más que seguir expandiéndose.
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Artículo publicado en El Blog Salmón

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Chipre: un desastre

Mar, 26/03/2013 - 03:37
León Bendesky, La Jornada

El Fondo Monetario Internacional ha seguido las pautas de 147 crisis bancarias desde 1970. La más reciente, y que se despliega ahora mismo con mucha intensidad, ocurre en Chipre.

Con esto se pone una vez más en entredicho el sistema europeo de la unión monetaria y la existencia misma del euro; la capacidad del Banco Central Europeo de establecer una unión bancaria y un esquema de supervisión único para los bancos de la eurozona; la prelación de las deudas en casos de quiebra de un banco. Se exhibe la debilidad de los bancos europeos, que ha sido el asunto central tratado por el Comité de Supervisión Bancaria que se conoce como Basilea III (que ya se aplica en México), y niega lo que se veía ya como un retorno a la estabilidad financiera de la zona y hasta del crecimiento del producto, aun en un entorno esencialmente de ajuste basado en la austeridad presupuestal.

Hay un elemento novedoso en esta crisis y que es muy relevante para el funcionamiento del sistema bancario tal y como es ahora, sobre todo en cuanto a las condiciones que se supone deben sostener la estabilidad financiera y reducir los riesgos llamados sistémicos. Este elemento es el seguro de depósitos.

El plan de rescate bancario y de la deuda pública que quieren imponer la Unión Europea, el BCE y el FMI (la Troika), pero especialmente el gobierno alemán en Chipre incluye la aplicación de un impuesto a los ahorros. Se debate si este debe afectar a los depósitos en exceso de 100 mil euros por banco, que es la cifra que cubre el seguro a cada depositante o, incluso, a aquellos de menor cuantía. También se discuten las tasas de ese impuesto y que en el caso de los depósitos de mayor cuantía podría ser de hasta 20 por ciento. No es, claramente, una cuestión menor.

Ese seguro equivale al que fue constituido en México luego de la creación del IPAB tras la crisis de 1995. Hoy, los depósitos asegurados en el país equivalen a 400 mil Unidades de Inversión (UDI’s), alrededor de un millón 972 mil pesos, por persona y por banco. Y, según dice textualmente ese instituto: En el remoto caso que algún banco llegara a presentar problemas financieros... es el encargado de establecer los mecanismos para que los ahorradores recuperen, de ser el caso, el resto de su dinero lo más pronto posible.

Eso mismo es lo que ahora está en duda en Chipre. Se ha criticado severamente la decisión de apuntar al seguro de depósitos como instrumento para financiar internamente parte del rescate bancario, que se estima en un total de 17 mil millones de euros. El producto generado en ese país es de apenas 23 mil millones de dólares y representa 0.2 por ciento del PIB de los países que están en la zona del euro.

La crisis bancaria en Chipre está centrada en dos bancos grandes. Tiene los mismos orígenes del problema más general que existe en la zona euro; es decir, lo ocurrido desde 2008 y con epicentro en Estados Unidos. Pero en este caso hay ciertas particularidades. Los bancos chipriotas empezaron a extender sus actividades luego de su entrada al euro en enero de 2008, tanto internamente –de modo apreciable en el sector inmobiliario– y también en otros países. Pero han sido los depósitos provenientes de Rusia los que han creado la hipertrofia del sistema y que ha servido también para lavar mucho dinero. Los activos de los bancos alcanzaron 800 por ciento del PIB en 2011. La deuda del país, si se considera el rescate bancario, llegaría a representar 149 por ciento del PIB.

Han sido los grandes bancos de esa región los que han alertado sobre las consecuencias que una corrida bancaria en Chipre podrían tener en otros lugares. El ministro de Economía español, Luis de Guindos, dijo al respecto que los depósitos bancarios son sagrados, pero tenerlo que decir es ya un asunto preocupante viniendo de uno de los responsables de salvaguardarlos en un país con una crisis muy grave del sector financiero.

El agua está para chocolate en Europa, la gente desconfía de los bancos y de sus gobiernos, a las presiones económicas por la recesión se añade, cada vez más, el deterioro social. Las estadísticas de esta situación: desempleo, desahucios, reducción de las pensiones y mayor pobreza son verdaderamente llamativas, sobre todo, para el conjunto de los países que habían alcanzado un mayor nivel de bienestar y que están en la parte occidental del continente.

El factor ruso complica las condiciones de esta crisis y pone en evidencia el origen del dinero y cómo y desde dónde se mueve; las limitaciones grandes que tiene la regulación financiera, incluyendo las medidas de prevención de lavado de dinero y, en general, la estabilidad financiera no sólo de la región, sino a escala global.

El caso chipriota, aun considerando el muy pequeño tamaño de la economía, la magnitud del rescate que necesita –bastante menor al que requiere Grecia y, claro está, de los que podrían exigir Italia o España– muestra la fragmentación política que hay en Europa y las grandes restricciones institucionales y de gobernanza que hay en la Unión Europea. También pone en un primer plano el modo en que opera el gobierno alemán, líder de facto de todo ese orden político-económico regional.

El FMI argumenta que en las 147 crisis bancarias que ha seguido desde hace más de 40 años, en ninguna de ellas ha habido pérdidas para los ahorradores. Lo que no se puede decir es que los ahorradores y el resto de los habitantes de los países donde han ocurrido esas crisis no paguen un enorme costo, puesto que los recursos para los rescates salen del erario, aumenta la deuda pública y presiona los presupuestos imponiendo un costo social sumamente desigual entre la población y por un largo periodo. Eso lo sabemos bien en México y desde hace mucho tiempo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Dani Rodrik: Gobiernos nacionales, ciudadanos globales

Lun, 25/03/2013 - 15:05
Dani Rodrik, Project Syndicate

No hay nada que ponga más en peligro la globalización que el enorme vacío de gobernanza -la peligrosa disparidad entre el alcance nacional de la responsabilidad política y la naturaleza global de los mercados de bienes, capital y muchos servicios -que se ha abierto en las últimas décadas. Cuando los mercados trascienden a la regulación nacional, como ocurre con la actual globalización de las finanzas, el resultado es el fracaso del mercado, la inestabilidad y la crisis. Pero forzar la reglamentación en las burocracias supranacionales, como la Organización Mundial del Comercio o la Comisión Europea, puede tener como resultado un déficit democrático y una pérdida de legitimidad.

¿Cómo puede cerrarse este vacío de gobernanza? Una opción consiste en reestablecer el control democrático nacional sobre los mercados mundiales. Es difícil y huele a proteccionismo, pero no es imposible ni necesariamente perjudicial para una globalización saludable. Como planteo en mi obra, La Paradoja de la Globalización, ampliar el alcance para que los gobiernos nacionales mantengan la diversidad normativa y reconstruyan los raídos acuerdos sociales mejoraría el funcionamiento de la economía mundial.

Sin embargo, las élites políticas (y la mayoría de los economistas) están a favor de reforzar lo que eufemísticamente se denomina "gobernanza mundial". Según esta opinión, reformas como las que mejoran la eficacia del G-20, incrementan la representatividad del Consejo Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, e intensifican los estándares de capital establecidos por el Comité de Basilea sobre Supervisión Bancaria, serían suficientes como para proporcionar un sólido respaldo institucional para la economía mundial.

Pero el problema no sólo estriba en que estas instituciones globales sigan siendo débiles. También consiste en que son organismos intergubernamentales, una colección de Estados miembros más que agentes de ciudadanos globales. Como su responsabilidad ante los electorados nacionales es indirecta e incierta, no generan la lealtad -y con ello la legitimidad- política que las instituciones verdaderamente representativas exigen. De hecho, el esfuerzo de la Unión Europea ha puesto de manifiesto los límites de la construcción de la comunidad política transnacional, incluso entre un conjunto de países comparativamente limitado y similar.

En definitiva, todo acaba con los ejecutivos y los parlamentos nacionales. Durante las crisis financieras, eran los gobiernos nacionales los que rescataban a los bancos y a las empresas, recapitalizaban al sistema financiero, garantizaban las deudas, flexibilizaban la liquidez, cebaban la bomba fiscal y pagaban los subsidios de desempleo y beneficencia, y asumían la culpa por todo lo que iba mal. En las memorables palabras de Mervyn King, el ex gobernador del Banco de Inglaterra, los bancos mundiales son "internacionales en vida, pero nacionales en la muerte".

Pero quizá haya otro camino, uno que acepte la autoridad de los gobiernos nacionales pero intente reorientar los intereses nacionales en una dirección más global. El avance por ese camino exige que los ciudadanos "nacionales" empiecen a verse cada vez más como ciudadanos "globales", con intereses que van más allá de las fronteras de su Estado. Los gobiernos nacionales son responsables ante sus ciudadanos, al menos en principio. Así, cuanto más global se haga la percepción de los intereses de estos ciudadanos, más globalmente responsable será la política nacional. ¿Un sueño imposible? Puede que parezca un sueño imposible, pero algo parecido lleva algún tiempo ocurriendo. La campaña mundial de condonación de la deuda para los países pobres estaba dirigida por organizaciones no gubernamentales que lograron movilizar a los jóvenes de los países ricos para que presionaran a sus gobiernos. Las compañías multinacionales son plenamente conscientes de la eficacia de estas campañas ciudadanas y se han visto obligadas a aumentar su transparencia y cambiar su estilo de prácticas laborales por todo el mundo. Algunos gobiernos han ido tras líderes políticos extranjeros que habían cometido delitos contra los derechos humanos, logrando un considerable apoyo popular nacional. Nancy Birdsall, presidenta del Centro para el Desarrollo Global, cita el ejemplo de un ciudadano de Ghana que prestó testimonio ante el Congreso de Estados Unidos en la esperanza de convencer a los funcionarios estadounidenses para que presionaran al Banco Mundial a cambiar su postura en materia de cuotas de usuario en África. Estos esfuerzos de abajo arriba para "globalizar" los gobiernos nacionales son los que tienen el mayor potencial de incidir en las políticas medioambientales, especialmente las destinadas a mitigar el cambio climático, el problema global más intratable de todos. Resulta interesante que algunas de las iniciativas más importantes para acabar con los gases de efecto invernadero y promover el crecimiento ecológico sean producto de las presiones locales.

Andrew Steerm, presidente del Instituto para los Recursos Mundiales, señala que hay más de 50 países en vías de desarrollo que en la actualidad están implementando costosas políticas encaminadas a reducir el cambio climático. Desde la perspectiva del interés nacional, carece por completo de sentido, habida cuenta de que el problema es patrimonio mundial.

Algunas de estas políticas se han visto impulsadas por el deseo de conseguir una ventaja competitiva, como en el caso del apoyo que China presta a las industrias ecológicas. Pero cuando los votantes se dan cuenta globalmente y tienen conciencia medioambiental, una buena política climática también puede ser buena política.

Pensemos en California, que a principios de este año lanzó un sistema de comercio de derechos de emisión que pretende reducir las emisiones de carbono a los niveles de 1990 para el año 2020. Mientras las acciones mundiales se mantenían atascadas en limitar las emisiones, los grupos ecologistas y los ciudadanos preocupados lograron imponer el plan frente a la oposición de los grupos empresariales, y el gobernador republicano de Estado en aquel momento, Arnold Schwarzenegger, lo elevó a rango de ley en 2006. Si demuestra tener éxito y sigue siendo popular, podría convertirse en modelo para todo el país.

Las encuestas mundiales, como el Estudio de Valores Mundiales (World Values Survey) indican que sigue habiendo mucho campo por cubrir: la ciudadanía global autoexpresada tiende a ir entre 15 y 20 puntos porcentuales por detrás de la ciudadanía nacional. Pero el vacío es inferior para los más jóvenes, las personas con mayor formación académica y las clases profesionales. Quienes se consideran en la cima de la estructura de clase tienen una mentalidad significativamente más global que quienes se consideran de las clases bajas.

Evidentemente, "ciudadanía global" siempre será una metáfora, porque jamás habrá un gobierno mundial que administre una comunidad política mundial. Pero cuanto más pensemos cada uno en nosotros como ciudadanos globales y expresemos nuestras preferencias como tales a nuestros gobiernos, menos tendremos que perseguir la quimera de la gobernanza global.

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¿Después de 20 años, la economía peruana está mejor que la chilena?

Dom, 24/03/2013 - 22:21
Ante la afirmación del FMI sobre que el Perú superó las cifras de Chile, este artículo publicado en el diario peruano El Comercio hace un repaso a los número de ambos países.

La semana pasada el FMI informó que la economía peruana había superado por primera vez en tamaño a la de Chile, después de poco más de dos décadas. El Perú se ubicó en el quinto lugar en Sudamérica, medido por su PBI a precios de paridad de compra (PPP por sus siglas en inglés). Chile, quedaba en la casilla seis.

El PBI, medido por los precios de paridad de compra, es el indicador más utilizado para efectuar comparaciones entre distintas economías, pues evita las distorsiones que genera el tipo de cambio en un año en particular.

Bajo esa premisa y luego de la medición efectuada por el FMI, el producto bruto interno (PBI) peruano llegó en el 2012 a US$ 325.000 millones, mientras que el de Chile fue de US$319.000 millones. Eso fue lo que alborotó al país.

La noticia del triunfo se regó por todos lados, pero con mayor euforia aquí, en la tierra de los incas. Algunos congresistas salieron de inmediato a celebrar en los medios –como si se tratase de una goleada en eliminatorias–. Lo mismo hicieron organizaciones civiles e incluso figuras cercanas al sillón presidencial. ¿Tan seguros estaban? Mira las cifras

Juego de números Si bien es positivo que el Perú escale más posiciones en el contexto económico mundial, no solo se debe evitar la complacencia –como refirió el propio ministro de Economía, Miguel Castilla-, sino, sobre todo, la soberbia.

Pero el FMI no quedó allí, vaticinó también que este año el PBI peruano crecería de nuevo más que el chileno, como ha venido ocurriendo en los últimos 12 años (salvo en el 2001). Otra noticia que alentó más nuestro ego. Pero cuando se ven las cosas con tranquilidad y de manera objetiva, sin caer en triunfalismos, la realidad se pinta de manera diferente. “Es relativa”, diría un sonriente ex ministro de Economía, Pedro Pablo 
Kuczynski.

Si observamos bien, el PBI nominal del Perú llegó en el 2012 a US$200 mil millones, versus US$268 mil millones de Chile. “Sin duda, hemos progresado, pero las cifras del PBI per cápita revelan aún que hay diferencias entre ambas economías”, afirma el jefe del Departamento de Economía de la Universidad del Pacífico, Carlos Casas.

El ingreso per cápita del Perú se ubica hoy en US$10.506 y recién en tres años más podría pasar a US$12 mil, mientras que en Argentina o Chile en el mismo plazo rondarían los US$20 mil, explica el socio y director ejecutivo de Econsult de Chile, José Ramón Valente. En declaraciones al diario “La Tercera” de ese país, afirmó que ese objetivo dejaría a Chile muy cerca de ser un país desarrollado.

Valores económicos
Chile maneja hoy exportaciones por US$80.027 millones; las peruanas alcanzan los US$45.321 millones. Es decir, poco más de la mitad. Las importaciones en el 2012 alcanzaron también en Chile la suma de US$67.883 millones y las peruanas, US$37.112 millones.

En minería, el Perú proyecta para los próximos cinco años un crecimiento en inversiones de US$10.000 millones, y se estaría desarrollando una cartera de proyectos por más de US$53.000 millones.

Para los próximos 10 años, los emprendimientos mineros de Chile se estiman en más de US$45.000 millones, mientras que su cartera de proyectos suma US$41.426 millones.

Y en cuanto a infraestructura, el Perú maneja un déficit muy grande: para igualar a Chile tendría que invertir unos US$50.000 millones en obras; es decir, un 74,2% de las reservas internacionales que hoy tiene y que suman US$67.348 millones.

Chile tiene menos reservas, al igual que Argentina. Las chilenas suman solo US$43.200 millones, pero han mostrado igualmente cierto crecimiento en los últimos años.

Además de estos, hay también otros indicadores que deberían tomarse en cuenta para este análisis y son los de pobreza, posibilidades de consumo, salud y educación, entre otros valores.

En el caso de Chile, la pobreza se redujo en los últimos 24 años (11% al 2011), según la CEPAL. En el Perú, esta se mantiene aún por encima del 20%. Una cifra que puede generar aún muchos problemas, según afirma el profesor de Economía de la Universidad ESÁN, Jorge Guillén.

En este punto hay dos factores que debemos advertir: primero, en el Perú somos 30 millones de habitantes, y en Chile, solo 17; segundo, el territorio chileno es menos accidentado que el nuestro, razones que influyen directamente sobre la calidad de vida de los pobladores.

Calidad de vida
Las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó el 2011 un Informe sobre Desarrollo Humano. Noruega ocupó el primer lugar, Chile el puesto 44 (40 en el informe publicado ayer) y Perú el 80.

Los peruanos se sustentan en una esperanza de vida de 74 años, un tiempo promedio de escolaridad de 8,7 años, un tiempo esperado de escolaridad de 12,9 años y un ingreso nacional per cápita de US$8.389.

Chile tiene una esperanza de vida de 79 años, un promedio de escolaridad de 9,7 años; un tiempo esperado de escolaridad de 14,7 años y un ingreso per cápita de US$13.329.

El Perú ha crecido, es indudable, pero hasta ahora no hemos sido capaces de garantizar un crecimiento y desarrollo humano con posibilidad de vida digna para todos. Existe una esperanza: políticas de inclusión social con igualdad de oportunidades.

¿Qué falta?
Para llegar a superar a Chile deben pasar entre 15 y 20 años, creciendo anualmente 3% más con respecto a Chile. La fórmula para lograr un mayor desarrollo humano en el Perú es relativamente simple: crecimiento macroeconómico con generación de empleo, instituciones eficientes y gobernabilidad democrática.

Lo complicado es cómo se complementen y se retroalimenten estos factores. Para ello se requiere de un estado moderno que funcione como correa de transmisión entre la economía y la política, y que pueda concordar y coordinar también con el sector privado y la sociedad civil.

Tomado de El Comercio

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Juan Torres López y su artículo censurado en "El País": Alemania contra Europa

Dom, 24/03/2013 - 16:03
Este artículo del académico Juan Torres López fue publicado por el diario El País y luego retirado de su página web en una abierta expresión de censura informativa. Esta es la explicación que da El País sobre la censura de este artículo. Afortunadamente la semana pasada no ocurrió lo mismo con el análisis de José Carlos Diez, que afirmaba que cada día se confirma que no hay indicios de vida inteligente en Europa. La reacción de El País y la censura a un artículo que cuestiona los desastrosos planes de Angela Merkel para enfrentar la crisis, confirman plenamente que "no hay vida inteligente en Europa" (a nivel de liderazgo, se entiende). A continuación cuelgo el artículo completo del profesor de la Universidad de Sevilla, Juan Torres López

Alemania contra Europa
"Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis.

Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.

Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).

Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania.

Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional.

La tragedia es la enorme connivencia entre los intereses financieros paneuropeos que dominan a nuestros gobiernos, y que estos, en lugar de defendernos con patriotismo y dignidad, nos traicionen para actuar como meras comparsas de Merkel."

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Chipre: Un cisne negro

Dom, 24/03/2013 - 03:30
Jorge Altamira, ArgenPress

Es cierto que la isla de Chipre no fue nunca, en el último siglo y medio, un lugar especialmente pacífico, cruzada por dos guerras mundiales, el desmembramiento del imperio turco, las crisis de Medio Oriente y las revoluciones y guerras civiles en los Balcanes. ¿Podría ahora añadir a sus laureles el desencadenamiento de una corrida bancaria en Europa y un poco más allá? Es lo que creen muchos que no tienen el hábito de dejarse llevar por el pánico. Por de pronto, las autoridades chipriotas han decidido no correr más riesgos, por lo que establecieron un corralito bancario, que ha sido prorrogado en forma sucesiva hasta el próximo martes.

¿Pero cuál es el ‘tamaño’ del problema? En principio no debería ser inquietante, pues el PBI de la isla es de apenas 20 mil millones de euros, un 4% del de Argentina -y, como sabemos, la humanidad sobrevivió al ‘defol’ criollo de 2001. Ocurre, sin embargo, que Chipre no solamente es un paraíso de la naturaleza sino también un “paraíso fiscal”. Por eso, los depósitos en sus bancos son superiores a los 80 mil millones de euros, un 350% del PBI-¡un monto superior al del sistema bancario de Argentina, en 2001! Así que en materia de magnitudes, el sistema bancario de la isla equivale al de toda la Argentina en la época de la convertibilidad. En Chipre se lava dinero ilegal de todo el mundo: unos 25 mil millones de euros provienen del extranjero- sin incluir a Rusia, que suma otros 30 mil millones. Es plata de la evasión fiscal y del narcotráfico. Una buena parte de los fondos restantes responden a ciudadanos griegos, que cruzaron el mar para curarse en salud. Precisamente porque opera más como un ‘paraíso fiscal’ que como una nación, ese dinero se encuentra invertido en cualquier lado menos en Chipre, incluida la deuda pública de Grecia. Parte del ‘defol’ bancario obedece a esto, ya que la deuda pública de Grecia fue ‘defolteada’ varias veces. El capital financiero es un sistema de vasos comunicantes, no solamente cuando se empina sino especialmente cuando se desploma. A toda esta hipoteca, hay que añadir la deuda pública de la propia Chipre, apenas inferior a los 20 mil millones de euros de su PBI- lo cual excluye la posibilidad de que las finanzas chipriotas puedan ir al rescate de los bancos. En tanto la deuda bancaria en títulos privados es reducida -menos de dos! mil millones de euros- con la deuda pública ocurre lo contrario. No es casual entonces que la Comisión Europea se haya lanzado, para enjugar la bancarrota, sobre los depósitos bancarios, dejando a los bonistas fuera de la tormenta.

Impuesto a los depósitos
Lo que desata el alerta roja en el sistema bancario mundial, es la decisión del FMI y del Banco Central Europeo de financiar el rescate de los bancos con un impuesto a los depósitos, incluidos aquellos inferiores a cien mil euros, que se encuentran asegurados por ley en los países de la zona euro. El monto necesario para el rescate fue evaluado en 17 mil millones de euros, de los cuales los depositantes deberían poner siete mil millones. La carga establecida inicialmente fue de 9,70% sobre los depósitos no asegurados y un 6,5% sobre los que sí lo están. Para casi la totalidad de los analistas financieros la medida rompe un compromiso legal en toda Europa y amenaza con producir una corrida bancaria, como la que ya ocurre en Chipre, en las naciones más golpeadas de la zona monetaria del euro. El primer ministro de Rusia, Medvedev, anticipó que tomaría represalias por los perjuicios que debería ocasionar a los ciudadanos de su país -sin la menor mención a que serían evasores impositivos de su propio Estado. La población chipriota ha vaciado las cajas automáticas de los bancos hasta lo posible, y ha empezado a salir a la calle. Es que nadie asegura tampoco que la cifra estimada del rescate sea la final, lo cual proyecta nuevas confiscaciones. El banco Laiki, por ejemplo, segundo en tamaño, está quebrado sin remedio. En estas condiciones, el corralito bancario deberá convertirse en definitivo y Chipre deberá arreglarse con ‘patacones’. Sería una salida indecorosa y anárquica del euro, sin que medie una decisión soberana ni un plan alternativo.

La crisis chipriota deja en evidencia que los depósitos bancarios han quedado a merced de la crisis y que el Estado tampoco puede cumplir con su promesa de rescate con los depósitos inferiores a los cien mil euros. “El rescate de Chipre ha demostrado -dice un columnista del Financial Times (18/3)- que las naciones acreedoras insistirán para que de ahora en más cualquier rescate bancario deba ser co-financiado por los depositantes”. Esta conclusión es una invitación al retiro en masa de los depósitos en los bancos. Los casos de España e Italia son contundentes, pues no tienen la menor posibilidad de salir a un rescate de sus propios bancos; a falta de dinero público, el rescate del Bankia en España, por ejemplo, se realizó mediante garantías ofrecidas por el Estado español al BCE - que una correcta contabilidad debería incorporar al monto de la deuda pública española. Desde el lanzamiento del rescate, sin embargo, el Bankia no hace sino perder dinero. Existe, por otro lado, una relación simbiótica entre bancos y Estados, pues los primeros tienen en sus tesoros las deudas públicas de los gobiernos que deberían encargarse de rescatarlos. Una corrida bancaria dejaría a los bancos y al Estado colgados de un pincel. La deuda pública española, bien contada, supera el ciento por ciento del PBI, mientras que la privada es de arriba del 250% del mismo. Los depósitos asegurados en toda Europa alcanzan la friolera de siete billones de euros (siete millones de millones). “Desde la crisis de 2007, el endeudamiento de los gobiernos, las empresas no financieras y las familias aumentó en treinta billones de dólares -informa el diario paulista Valor (18/3)- (lo cual) representa un 40% del PBI mundial”. Como ocurre con el cuento del kirchnerismo, el pregonado desendeudamiento mundial (‘deleveraging’) resultó en un aumento fenomenal de la deuda pública y privada.

“Unión bancaria”
La confiscación chipriota tampoco es un rayo en cielo sereno. La ‘troika’ constituida por la Comisión Europea, el FMI y el BCE, ya venía advirtiendo que el dinero público y la emisión de moneda no podían seguir asumiendo las operaciones de rescate. En España, por ejemplo, fueron confiscadas unas llamadas acciones preferentes del Bankia, que no eran otra cosa que dinero de depositantes que fueron ‘persuadidos’ de convertirlas en acciones. En Holanda, el gobierno no pagó los bonos no asegurados cuando procedió en febrero a la nacionalización de uno de sus bancos. El rescate del Anglo Irish, en Irlanda, se financió en parte con el dinero de bonistas ‘senior’- o sea asegurados. Es cierto que, en algunos casos, la quita a los bonistas es ficticia, porque sus bonos ya se cotizaban a nivel basura como consecuencia de la crisis. Lo de Chipre es, sin embargo, un gran salto hacia adelante, y por eso no es casual que se experimente con una economía menor.

Lo que está en juego en todo esto es el diseño del sistema bancario europeo en el curso de la presente crisis. Los países de la zona euro están discutiendo una “unión bancaria”, que por un lado es predicada como el establecimiento de un seguro continental de los depósitos de los bancos, pero por el otro apunta a establecer una ley de quiebras para el conjunto bancario de la zona euro. Chipre es un conejillo de Indias de la “unión bancaria”; por eso el Financial Times (18/3) asegura que “el destino de la Isla fue sellado en Alemania”. Lo que se busca es concentrar el negocio bancario, o sea liquidar a la entidades que no puedan financiar el seguro contra quiebras, y a partir de aquí proceder a una “unión fiscal”, que colocaría la deuda pública bajo la supervisión de los grandes bancos. Una corrida bancaria, en las circunstancias actuales, podría dar por tierra con estos planes, pero al mismo tiempo sería la vía ‘rápida’ para concretarlos. La época de las concentraciones bancarias graduales está superada. El capital no tiene otra alternativa que jugar con fuego. Un editorial del Financial Times advierte que la confiscación de depósitos en Chipre, “no va a llevar a los bancos a una reestructuración inmediata”.

Es cierto que los diarios traducen optimismo cuando se trata de Estados Unidos y China, pero se trata de una operación de ‘lobby’. Un ex funcionario de finanzas de Clinton y de Obama observa que “en el recuerdo, las crisis son un concatenamiento de desastres. Pero en los hechos se desenvuelven como momentos de pánico separados por espacios de tiempo largos separados por una calma aparente” (FT, 18/3). Alude a la supuesta calma que se adjudica al momento actual, y aprovecha para advertir sobre el peligro inminente que representa Francia. El Banco de Basilea, que supervisa al sistema bancario internacional, es menos condescendiente, pues advierte que sus “datos están señalando una continua debilidad macroeconómica en las economías más avanzadas” (Financial Times).

Vasos comunicantes
Las crisis de la envergadura de la que se inició en 2007 tienen una lógica interna que no es reconocida por la mayoría de los observadores. Desde el momento en que plantean una reestructuración en profundidad de las relaciones entre las clases (o sea, un sometimiento en mayor escala de la fuerza de trabajo), los períodos de ‘calma’ o incluso de ‘recuperación’, además de inevitables, entran en contradicción con la necesidad íntima de la crisis. Es que al debilitar la ofensiva de ajuste, austeridad y reestructuración, las llamadas ‘calmas’ o ‘recuperaciones’ ofrecen una posibilidad de recuperación al movimiento obrero, allí donde este no haya podido enfrentar con suceso, hasta ese momento, la ofensiva capitalista. También otorga algún respiro a la pequeña burguesía, mientras prepara, por esos medios, los nuevos estallidos. Lejos de ser un anticipo de la salida a la crisis, anuncian por el contrario su agudización. Los vasos comunicantes también valen para las masas: después de haberse convertido en refugio para el dinero que escapaba de Grecia, la bancarrota de Chipre, cuya población es en su mayoría griega, ha reanimado la crisis política en Grecia. En el plano político ocurre otro tanto: los regímenes políticos acentúan su corrosión en los periodos de aparente tregua.

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Crisis, rescates y corralitos en la Unión Europea

Sáb, 23/03/2013 - 15:34
Hedelberto López Blanch, Rebelión

Cada día se hace más tangible que los rescates realizados desde mayo de 2010 a Grecia, Irlanda, Portugal, España y Chipre, solo han beneficiado a los bancos mientras la crisis se extiende con más profundidad en esos países y sus poblaciones sufren los embates del desempleo, los desahucios, la disminución del poder adquisitivo y la pobreza.

Datos publicados antes de la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno realizada en Bruselas los días 14 y 15 de marzo sobre crecimiento y competitividad, confirmaban la recesión de varios países en 2012 como consecuencia directa de las medidas de austeridad que entorpecen el crecimiento.

En Italia, a la incertidumbre política que vive el país tras las elecciones, la agencia de calificación Fitch le rebajó un escalón debido a que en el cuarto trimestre de 2012 el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo otro 0,9%. La recesión se mantiene sin visos de mejoría al contabilizar esa nación seis semestres consecutivos de PIB con cifras negativas.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que Portugal cerró el año 2012 con un decrecimiento del 3,2% del PIB tras caer otro 1,8% en el último trimestre lo que se asegura es la peor recesión desde 1975. Su ya debilitada economía vio como aumentaba el desempleo al 16,9%, mientras bajaban las exportaciones y la demanda interna de la población, muy afectada por las medidas de austeridad.

España, envuelto su Ejecutivo en denuncias sobre corrupción, se debate en una persistente crisis económica. El PIB en 2012 tuvo un decrecimiento de 1,4% que ha sido acompañado por un inmenso malestar entre la población que ha realizado centenares de manifestaciones en todo el país.

Los desahucios, el desempleo que ya sobrepasa el 26%, las privatizaciones en sectores como la salud y la educación y la caída del poder adquisitivo son parte de ese holocausto económico que padecen hoy los españoles.

Y de Grecia qué se puede decir. Esta pequeña ovejita desamparada en el contexto de la Unión Europea fue la primera seleccionada por la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y la Comisión Europea) para sus experimentos neoliberales.

Pese a las “ayudas”, el país helénico lleva cinco años consecutivos de una recesión galopante y en el cuarto trimestre de 2012 el PIB se desplomó un 5,7%.

Ahora el turno le ha tocado a Chipre, pequeña isla en el mar Mediterráneo, a la que se le ha otorgado un empréstito de 10.000 millones de euros tras sufrir su PIB una contracción el pasado año de 2,4% y se espera que en 2013 sea 3,5% negativo.

Pero antes observemos los rescates en euros, recibidos por cinco miembros de la Unión Europea y tras ver los datos anteriores podríamos preguntarnos que han significado y para qué han servido: Grecia 219.000 millones de euros; Irlanda 90.000; Portugal 78.000; España 40.000 (puede llegar a 100.000) y Chipre 10.000.

Para recibir el préstamo, la pequeña Isla con una tercera parte ocupada por Turquía y con solo 800.000 habitantes, deberá aceptar medidas onerosas no solo para la soberanía nacional sino también para la independencia financiera de su población.

Todos los analistas aseguran que resulta “insólita e increíble la exigencia de que los chipriotas vean confiscados una parte de los ahorros que tienen depositados en los bancos”, una condición que jamás se había impuesto a ninguno de los países rescatados desde el comienzo de la crisis.

La medida, acordada bajo presión de los poderosos gobiernos de Alemania y Francia, prevé que el Estado chipriota se quede con el 6,75% de los depósitos inferiores a 100.000 euros y a partir de esa cifra, con el 9,9%, con el objetivo de recaudar 5.800 millones de euros, que serán invertidos en el saneamiento de las entidades financieras.

La troika se ha extremado con Chipre pues acorralar, o mejor dicho, confiscar una parte de los ahorros de los depositantes, viola el principio de seguridad jurídica y deteriora la confianza en las instituciones financieras.

Desde que surgió la crisis en 2008, la Unión Europea se había comprometido a respetar y garantizar los depósitos bancarios y por eso, al establecer un corralito similar al que sufrió Argentina cuando la crisis neoliberal de finales de 1990 y principios de 2000, está violando las llamadas reglas para los rescates.

Ante semejante amenaza, los bancos cerraron sus puertas, los cajeros quedaron bloqueados y decenas de miles de ciudadanos no pudieron retirar sus ahorros, a la par que tomaron medidas para impedir una estampida masiva de capitales.

Claro, las medidas iban mucho más allá del corralito y del gravamen para los depósitos, pues el empréstito que solo beneficia a los bancos para que no entren en bancarrota, obligaba a Nicosia a un ajuste del 4,5% del PIB, que incluye recortes del gasto, privatizaciones y alzas de impuestos, con el consecuente desempleo y rebajas de salarios.

Cientos de manifestantes se agolparon en las afueras del Parlamento cuyos miembros debían decidir si aprobaban o no las imposiciones financieras de la troika. El resultado fue de 36 votos en contra y 19 abstenciones que cerraron por el momento la incertidumbre de los chipriotas y deja la duda sobre la entrega del rescate a este miembro de la Eurozona para evitar la bancarrota de sus bancos.

Antes de la votación, la Unión Europea había amenazado con retener la “ayuda” si los depositantes de Chipre no compartían el costo del rescate.

Así las cosas, Chipre se debate entre la espada y la pared, y mientras se discute la línea a seguir por el gobierno del conservador Nikos Anastasiadis, lo cierto es que a los pobladores de la pequeña isla mediterránea le espera una larga recesión que al parecer será profunda.

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La crisis abre un abismo entre las clases altas y bajas en España

Sáb, 23/03/2013 - 01:29
Los ricos en España ganan hasta siete veces más que los pobres. Esto supone uno de los indicadores de desigualdad más altos de la Unión Europea, según el informe que ha presentado hoy Cáritas, en el que alerta de que esta distancia ha crecido un 30% en los últimos años. Para explicar estas diferencias, la ONG ha comparado la renta media del 20% de la población más rica con la del 20% más pobre.

La organización denuncia en su trabajo Desigualdad y derechos sociales Análisis y perspectivas que uno de los peores efectos de la crisis es “el incremento severo de la desigualdad social que nos muestra una sociedad fracturada”.

Al analizar el comportamiento de la renta per cápita, el informe constata que las cifras actuales son muy similares a las que existían hace más de diez años. Es decir, la renta de 18.500 euros que en promedio recibieron los españoles en 2012 es muy similar a la de hace diez años, pero con la pérdida adquisitiva que supone el aumento de los precios e impuestos en estos años. Desde 2007, la renta media ha caído un 4%, mientras que los precios se han incrementado en un 10%, lo que ha provocado un deterioro de las rentas de los ciudadanos españoles sin parangón en las últimas décadas.

Para los autores del informe, el rasgo más preocupante de la evolución de la renta en la crisis es el aumento sin precedentes de la desigualdad en su distribución, ya que desde 2006 los ingresos de la población con rentas más bajas han caído cerca de un 5% en términos reales cada año, mientras que el crecimiento correspondiente a los hogares más ricos ha sido el mayor de toda la población.

Pobreza y protección social
El porcentaje de hogares en los que todos sus miembros activos están sin trabajo ha aumentado, del 2,5%, a más del 10% del total. En términos absolutos, ha pasado de 380.000 hogares antes de la crisis a más de 1.800.000 a finales de 2012.

Según Cáritas, los datos del Instituto Nacional de Estadísticas tasan en un 26,8% el porcentaje de personas en situación de pobreza y exclusión social. Esta pobreza va aparejada de un aumento de hogares sin ingresos que se han duplicado en los últimos cinco años, siendo ya de 630.000. De hecho, casi la mitad de las familias no podría afrontar gastos imprevistos.

Los recortes y las dificultades para acceder a servicios sociales fundamentales son otros problemas que se constatan en el informe. Una de cada tres personas sin empleo no recibe prestación de ningún tipo. Las ejecuciones hipotecarias o las restricciones en la aplicación de la Ley de Dependencia terminan por teñir de negro este panorama desolador de la España de 2013.

Como conclusión, el informe de Cáritas, constata que el nivel de aseguramiento de la sociedad se ha debilitado y las políticas de austeridad han generado más vulnerabilidad en la sociedad. La ONG reivindica que se garantice los derechos sociales de los más débiles.

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Así se roba el oro Barrick Gold

Xov, 21/03/2013 - 22:22

Osiris de León, OCMAL

En la pasada semana, el pueblo dominicano quedó sísmicamente estremecido, cuando se dio a conocer que la Dirección General de Aduanas Dominicanas había retenido un embarque de Doré (aleación de oro y plata), procedente de la nueva colonizadora minera Barrick Gold, debido a que la empresa minera se negaba a que las paletas, herméticamente selladas, fuesen abiertas, como debe ser, para fines de revisión y verificación aduanal, bajo el ridículo alegato de que los sellos sólo podían ser abiertos en Canadá, lugar hacia donde se exportaba el Doré.

Sin embargo, la retención del embarque de Doré, que podría ser el No.21 de los últimos seis meses, cada uno realizado del mismo modo, sirvió para descubrir uno de los fraudes más escandalosos cometidos por la industria minera contra nuestro país, ya que inteligentemente en el manifiesto de embarque se consignaba a Estados Unidos como lugar de origen del Doré, lo que podría pasar desapercibido frente al ciudadano común, pero no ante los ojos de quienes sabemos de minería.

Quizás pocos dominicanos conocen que Barrick Gold opera 13 minas de oro en los Estados Unidos, y si el oro dominicano es exportado hacia Canadá como originado en Estados Unidos, se sobrestima la producción de sus minas en USA y se subvalúa la producción de oro dominicano, y para fines de recuperación de su triple inflada inversión dominicana, para fines de alcanzar su tasa interna de retorno del 10%, y para fines del pago al Estado Dominicano del 28.75% de Participación en la Utilidades Netas (PUN), ese oro no cuenta, porque oficialmente nunca se produjo aquí porque nunca se exportó como originado en la Rep. Dominicana, y así la Barrick nunca tendría que pagar por ese oro.

Y usted diría, pero claro que el oro se produjo aquí y se exportó, porque la planta metalúrgica de Cotuí está operando a plena capacidad desde el último trimestre del año 2012, y tiene capacidad para moler diariamente 24,000 toneladas métricas de mineral sulfuroso, lo que indica que si el mineral enviado a molienda contiene 2 gramos de oro por tonelada, y la recuperación alcanza el 91%, se obtienen 1,400 onzas de oro diariamente, pero si el mineral enviado a molienda contiene 4 gramos de oro por tonelada, se obtienen 2,800 onzas de oro por día, sin variar el proceso ni los costos operativos, pudiendo enviar mineral de 5 y 6 gramos de oro por tonelada, y ahí es donde comienzan los trucos.

La primera parte del truco se inicia cuando la empresa envía a molienda mineral rico de 4 gr. Au/ton, pero reporta mineral normal de 2 gr. Au/ton, y engaña diariamente al Gobierno con 1,400 onzas de oro que las exporta hacia Canadá como producidas en Estados Unidos, y que a los precios actuales representaría unos 850 millones de dólares al año que se llevaría a escondidas sin que el dueño del oro reciba nada. La segunda parte del truco se monta cuando la Barrick anuncia públicamente que en sus primeros años va a producir unas 625,000 onzas de oro anualmente, cuando en realidad va a producir más de un millón de onzas de oro anualmente, pero para que los números cuadren, la diferencia excedente tiene que ser exportada discretamente como originada en sus minas de Estados Unidos, y esa producción de oro no entra en la contabilidad dominicana. Por eso en el manifiesto de embarque del Doré se puso como país de origen: Estados Unidos, lo que hasta ahora había contado con la complicidad de personal aduanal.

La tercera parte del truco está en el uso de la palabra Doré en el manifiesto de embarque, pues Doré es un término genérico aplicable a toda aleación de oro y plata, pero sin especificar cuánto es oro y cuánto es plata, lo que le permite a la Barrick jugar a su discreción con las cantidades de oro y de plata que coloca en cada embarque, y reportar al Gobierno lo que ella quiera, pues mientras el oro hoy está a US$1,600/onza, la plata se cotiza a US$29/onza, es decir, el oro hoy está costando 55 veces más que la plata, y así en cada embarque gran parte del oro caro se exporta disfrazado como plata barata.

Lamentablemente la Dirección General de Aduanas Dominicanas no tiene cómo determinar cuánto oro y cuánta plata va en cada embarque de Doré, pues sólo el laboratorio químico puede determinarlo y para ello hay que tomar muestras del metal y analizarlas mediante espectro fotómetro, cosa que Aduanas no tiene, aunque puede encargar estudios a laboratorios privados nacionales y extranjeros.

Es importante destacar que la retención de este embarque no respondía a una inspección aleatoria, como quiso decir Aduanas, sino a una firme decisión presidencial correctamente adoptada para presionar a la empresa minera y obligarla a que se siente a renegociar un Contrato que le deja a ella el 97% de los beneficios reportados y a los dominicanos el 3%, pero como se puede ver, gracias a los trucos, lo reportado tiende a ser la mitad de lo realmente producido, y así los indígenas de Quisqueya estamos siendo nuevamente engañados por los colonizadores que desde hace 500 años han venido a buscar oro.

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Chipre: rescatar un paraíso fiscal

Mér, 20/03/2013 - 18:01
Alejandro Nadal, La Jornada

La pequeña isla en el Mediterráneo oriental es apenas responsable del 0.2 por ciento del PIB de la Unión Europea. Pero la arquitectura del nuevo plan de rescate para Chipre hace renacer el miedo sobre el futuro del euro. ¿Cómo es esto posible?

Adelantando conclusiones, el plan de rescate para Chipre conlleva tres grandes peligros. Primero, destruye las expectativas que se tenían sobre la unión bancaria propuesta para la eurozona. Además de los problemas de supervisión sobre los bancos, la crisis chipriota revela que los banqueros son sagrados, los depósitos no. Segundo, reaviva los temores de efectos de contagio sobre otros países en la eurozona, entre ellos Italia y España, esta vez en el comportamiento de los depositantes. Tercero, abre un nuevo flanco en el teatro de la crisis europea al involucrar a Rusia.

La economía chipriota ha sufrido gravemente por la crisis europea. Sus dos principales bancos sufrieron fuertes pérdidas por la restructuración de la deuda en Grecia y la recesión llevó al colapso la recaudación. El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades, regresó el pasado fin de semana de Bruselas con un paquete de rescate. El acuerdo para este pequeño país planteaba grandes dificultades. Primero, la deuda no incluye grandes tenedores de bonos que pudieran ser candidatos en un esquema de restructuración al estilo griego. Segundo, cualquier recorte en el principal de los bonos soberanos significaría la quiebra de bancos chipriotas que son los más expuestos. Así que se optó por otro enfoque.

A cambio de una inyección de 10 mil millones de euros el gobierno en Nicosia se comprometió a establecer un impuesto sobre depósitos bancarios. Según este plan las cuentas de más de cien mil euros deberían pagar 9,9 por ciento, mientras que por debajo de ese monto pagarían 6,75 por ciento. Se esperaba que el monto recaudado alcance los 5 mil 800 millones de euros. Al escribir estas líneas se ha anunciado que el parlamento chipriota ha rechazado el proyectado impuesto y con ello se ha desintegrado el plan de rescate.

Pero independientemente del curso que tomen los acontecimientos (con un nuevo plan de rescate), el drama chipriota ha revelado varios ángulos desagradables sobre la crisis europea y sobre la naturaleza de la unión monetaria.

La base de la economía chipriota está precisamente en los servicios financieros: el tamaño del sector bancario es 8,35 veces el PIB de la isla. Para ser más claros, hace años Chipre se convirtió en un gigantesco paraíso fiscal en el que se pueden abrir cuentas bancarias con rapidez, discreción y bajo costo. La minimización de costos fiscales se acompaña de la posibilidad de penetrar la esfera del euro. Por eso hay más de mil 400 empresas rusas registradas en Chipre, incluídas algunas de las más grandes, como Gazprom, Norilsk y Lukoil. Las operaciones de lavado de dinero también se facilitan, por lo que se piensa que Chipre es un espacio favorito para la mafia rusa.

El gobierno ruso, con Vladimir Putin al frente, ha dejado claro su enojo y desacuerdo con lo que considera un impuesto confiscatorio. Y es que se calcula que los depósitos de personas y empresas rusas en la isla ascienden a unos 30 mil millones de dólares, aproximadamente 40 por ciento de los depósitos. Se dice que en realidad Chipre ha sido desde hace años el caballo de Troya que ha usado la mafia rusa para penetrar la zona del euro. No por nada hace poco Moscú otorgó a Chipre un crédito por 2 mil 500 millones de euros y ya está involucrado en las empresas que han descubierto grandes reservas de gas natural en la ZEE de Chipre.

Desde luego, el acuerdo con la troika iba acompañado de las demás condiciones que han estado hundiendo a Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda. La austeridad fiscal (4.5 por ciento del PIB) y la contracción salarial profundizarían la recesión. Pero el impuesto sobre los depósitos es lo que más llama la atención y destapa el basurero que es el proyecto neoliberal de unión monetaria en Europa.

La troika ha mostrado sus cartas y debe estar furiosa. Se han ensayado muchas opciones en la crisis europea, pero hasta ahora se había evitado imponer un gravamen sobre depósitos bancarios porque estas medidas se consideran confiscatorias. Y es cierto que algo de eso tiene esta disposición. Pero como los bancos chipriotas han estado reciclando recursos enviados por las grandes compañías (y la mafia) rusas, la troika decidió que esta vez los depositantes podrían soportar el costo del ‘rescate’. Al hacerlo mostraron que hasta los depositantes ocupan un lugar secundario en sus prioridades.

El rechazo del parlamento chipriota al plan de rescate servirá para mantener contentos a los grandes ‘inversionistas’ rusos en la isla. Parece que el objeto de rescate de todos, incluídos los parlamentarios, es el status de paraíso fiscal. La troika no sólo castiga a pueblos enteros con tal de salvar a los bancos, también está comprometida con el rescate de paraísos fiscales, aunque tenga que traicionar algunos de sus principios (si es que los tuvo alguna vez).

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Puede la crisis de Chipre desatar el próximo Lehman Brothers?

Mér, 20/03/2013 - 15:03
Como era previsible, el parlamento chipriota ha rechazado la quita a los depósitos de los ahorrantes, dejando en suspenso no solo el rescate a la banca de ese país, sino también su permanencia a la moneda única. Si se pensaba que Grecia podía ser el primer país en salir del euro, encendiendo con ello la mecha del colapso de la moneda única, ahora esta acción se traslada a Chipre, un país que es diez veces más pequeño que Grecia, y que ha destapado todos los requisitos para hacer reventar a la moneda única con una fuerza más devastadora que la desatada por la quiebra de Lehman Brothers hace cuatro años y medio.

Lea el artículo en El Blog Salmón

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¿Puede la civilización sobrevivir al capitalismo?

Lun, 18/03/2013 - 14:43
Noam Chomsky, La Jornada

Hay capitalismo y luego el verdadero capitalismo existente. El término capitalismo se usa comúnmente para referirse al sistema económico de Estados Unidos con intervención sustancial del Estado, que va de subsidios para innovación creativa a la póliza de seguro gubernamental para bancos demasiado-grande-para-fracasar.

El sistema está altamente monopolizado, limitando la dependencia en el mercado cada vez más: En los últimos 20 años el reparto de utilidades de las 200 empresas más grandes se ha elevado enormemente, reporta el académico Robert W. McChesney en su nuevo libro Digital disconnect. Capitalismo es un término usado ahora comúnmente para describir sistemas en los que no hay capitalistas; por ejemplo, el conglomerado-cooperativa Mondragón en la región vasca de España o las empresas cooperativas que se expanden en el norte de Ohio, a menudo con apoyo conservador –ambas son discutidas en un importante trabajo del académico Gar Alperovitz. Algunos hasta pueden usar el término capitalismo para referirse a la democracia industrial apoyada por John Dewey, filósofo social líder de Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del XX. Dewey instó a los trabajadores a ser los dueños de su destino industrial y a todas las instituciones a someterse a control público, incluyendo los medios de producción, intercambio, publicidad, transporte y comunicación. A falta de esto, alegaba Dewey, la política seguirá siendo la sombra que los grandes negocios proyectan sobre la sociedad. La democracia truncada que Dewey condenaba ha quedado hecha andrajos en los últimos años. Ahora el control del gobierno se ha concentrado estrechamente en el máximo del índice de ingresos, mientras la gran mayoría de los de abajo han sido virtualmente privados de sus derechos.

El sistema político-económico actual es una forma de plutocracia que diverge fuertemente de la democracia, si por ese concepto nos referimos a los arreglos políticos en los que la norma está influenciada de manera significativa por la voluntad pública. Ha habido serios debates a través de los años sobre si el capitalismo es compatible con la democracia. Si seguimos que la democracia capitalista realmente existe (DCRE, para abreviar), la pregunta es respondida acertadamente: Son radicalmente incompatibles. A mí me parece poco probable que la civilización pueda sobrevivir a la DCRE y la democracia altamente atenuada que conlleva. Pero, ¿podría una democracia que funcione marcar la diferencia? Sigamos el problema inmediato más crítico que enfrenta la civilización: una catástrofe ambiental. Las políticas y actitudes públicas divergen marcadamente, como sucede a menudo bajo la DCRE. La naturaleza de la brecha se examina en varios artículos de la edición actual del Deadalus, periódico de la Academia Americana de Artes y Ciencias.

El investigador Kelly Sims Gallagher descubre que 109 países han promulgado alguna forma de política relacionada con la energía renovable, y 118 países han establecido objetivos para la energía renovable. En contraste, Estados Unidos no ha adoptado ninguna política consistente y estable a escala nacional para apoyar el uso de la energía renovable. No es la opinión pública lo que motiva a la política estadunidense a mantenerse fuera del espectro internacional. Todo lo contrario. La opinión está mucho más cerca de la norma global que lo que reflejan las políticas del gobierno de Estados Unidos, y apoya mucho más las acciones necesarias para confrontar el probable desastre ambiental pronosticado por un abrumador consenso científico –y uno que no está muy lejano; afectando las vidas de nuestros nietos, muy probablemente. Como reportan Jon A. Krosnik y Bo MacInnis en Daedalus: Inmensas mayorías han favorecido los pasos del gobierno federal para reducir la cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero generadas por las compañías productoras de electricidad. En 2006, 86 por ciento de los encuestados favorecieron solicitar a estas compañías o apoyarlas con exención de impuestos para reducir la cantidad de ese gas que emiten... También en ese año, 87 por ciento favoreció la exención de impuestos a las compañías que producen más electricidad a partir de agua, viento o energía solar. Estas mayorías se mantuvieron entre 2006 y 2010, y de alguna manera después se redujeron. El hecho de que el público esté influenciado por la ciencia es profundamente preocupante para aquellos que dominan la economía y la política de Estado. Una ilustración actual de su preocupación es la enseñanza sobre la ley de mejora ambiental, propuesta a los legisladores de Estado por el Consejo de Intercambio Legislativo Estadunidense (CILE), grupo de cabildeo de fondos corporativos que designa la legislación para cubrir las necesidades del sector corporativo y de riqueza extrema. La Ley CILE manda enseñanza equilibrada de la ciencia del clima en salones de clase K-12. La enseñanza equilibrada es una frase en código que se refiere a enseñar la negación del cambio climático, a equilibrar la corriente de la ciencia del clima. Es análoga a la enseñanza equilibrada apoyada por creacionistas para hacer posible la enseñanza de ciencia de creación en escuelas públicas. La legislación basada en modelos CILE ya ha sido introducida en varios estados.

Desde luego, todo esto se ha revestido en retórica sobre la enseñanza del pensamiento crítico –una gran idea, sin duda, pero es más fácil pensar en buenos ejemplos que en un tema que amenaza nuestra supervivencia y ha sido seleccionado por su importancia en términos de ganancias corporativas. Los reportes de los medios comúnmente presentan controversia entre dos lados sobre el cambio climático. Un lado consiste en la abrumadora mayoría de científicos, las academias científicas nacionales a escala mundial, las revistas científicas profesionales y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC). Están de acuerdo en que el calentamiento global está sucediendo, que hay un sustancial componente humano, que la situación es seria y tal vez fatal, y que muy pronto, tal vez en décadas, el mundo pueda alcanzar un punto de inflexión donde el proceso escale rápidamente y sea irreversible, con severos efectos sociales y económicos. Es raro encontrar tal consenso en cuestiones científicas complejas. El otro lado consiste en los escépticos, incluyendo unos cuantos científicos respetados –que advierten que es mucho lo que aún se ignora–, lo cual significa que las cosas podrían no estar tan mal como se pensó, o podrían estar peor. Fuera del debate artificial hay un grupo mucho mayor de escépticos: científicos del clima altamente reconocidos que ven los reportes regulares del PICC como demasiado conservadores. Y, desafortunadamente, estos científicos han demostrado estar en lo correcto repetidamente. Aparentemente, la campaña de propaganda ha tenido algún efecto en la opinión pública de Estados Unidos, la cual es más escéptica que la norma global. Pero el efecto no es suficientemente significativo como para satisfacer a los señores.

Presumiblemente esa es la razón por la que los sectores del mundo corporativo han lanzado su ataque sobre el sistema educativo, en un esfuerzo por contrarrestar la peligrosa tendencia pública a prestar atención a las conclusiones de la investigación científica. En la Reunión Invernal del Comité Nacional Republicano (RICNR), hace unas semanas, el gobernador por Luisiana, Bobby Jindal, advirtió a la dirigencia que tenemos que dejar de ser el partido estúpido. Tenemos que dejar de insultar la inteligencia de los votantes. Dentro del sistema DCRE es de extrema importancia que nos convirtamos en la nación estúpida, no engañados por la ciencia y la racionalidad, en los intereses de las ganancias a corto plazo de los señores de la economía y del sistema político, y al diablo con las consecuencias. Estos compromisos están profundamente arraigados en las doctrinas de mercado fundamentalistas que se predican dentro del DCRE, aunque se siguen de manera altamente selectiva, para sustentar un Estado poderoso que sirve a la riqueza y al poder.

Las doctrinas oficiales sufren de un número de conocidas ineficiencias de mercado, entre ellas el no tomar en cuenta los efectos en otros en transacciones de mercado. Las consecuencias de estas exterioridades pueden ser sustanciales. La actual crisis financiera es una ilustración. En parte es rastreable a los grandes bancos y firmas de inversión al ignorar el riesgo sistémico –la posibilidad de que todo el sistema pueda colapsar– cuando llevaron a cabo transacciones riesgosas. La catástrofe ambiental es mucho más seria: La externalidad que se está ignorando es el futuro de las especies. Y no hay hacia dónde correr, gorra en mano, para un rescate. En el futuro los historiadores (si queda alguno) mirarán hacia atrás este curioso espectáculo que tomó forma a principios del siglo XXI. Por primera vez en la historia de la humanidad los humanos están enfrentando el importante prospecto de una severa calamidad como resultado de sus acciones –acciones que están golpeando nuestro prospecto de una supervivencia decente. Esos historiadores observarán que el país más rico y poderoso de la historia, que disfruta de ventajas incomparables, está guiando el esfuerzo para intensificar la probabilidad del desastre. Llevar el esfuerzo para preservar las condiciones en las que nuestros descendientes inmediatos puedan tener una vida decente son las llamadas sociedades primitivas: Primeras naciones, tribus, indígenas, aborígenes. Los países con poblaciones indígenas grandes y de influencia están bien encaminados para preservar el planeta. Los países que han llevado a la población indígena a la extinción o extrema marginación se precipitan hacia la destrucción. Por eso Ecuador, con su gran población indígena, está buscando ayuda de los países ricos para que le permitan conservar sus cuantiosas reservas de petróleo bajo tierra, que es donde deben estar. Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá están buscando quemar combustibles fósiles, incluyendo las peligrosas arenas bituminosas canadienses, y hacerlo lo más rápido y completo posible, mientras alaban las maravillas de un siglo de (totalmente sin sentido) independencia energética sin mirar de reojo lo que sería el mundo después de este compromiso de autodestrucción. Esta observación generaliza: Alrededor del mundo las sociedades indígenas están luchando para proteger lo que ellos a veces llaman los derechos de la naturaleza, mientras los civilizados y sofisticados se burlan de esta tontería. Esto es exactamente lo opuesto a lo que la racionalidad presagiaría –a menos que sea la forma sesgada de la razón que pasa a través del filtro de DCRE.

(El nuevo libro de Noam Chomsky es Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian)

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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“Son los Estados los que han construido el sistema neoliberal en el que vivimos"

Sáb, 16/03/2013 - 18:40
En contra de la percepción de que son los mercados quienes han conquistado los Estados y les dictan las políticas a seguir, los pensadores franceses Christian Laval y Pierre Dardot defienden en su libro 'La nueva razón del mundo', que son los Estados quienes han introducido en la economía, en la sociedad y hasta en su propio seno, la lógica de la competencia que rige el modelo neoliberal.

La exigencia de la universalización de esta lógica excede las fronteras del Estado, alcanzando directamente a la vida personal de cada individuo que dentro de este sistema se ve obligado a establecer relaciones de tipo capitalista consigo mismo y con los demás. Rebeca Mateos Herraiz habló con Christian Laval con motivo de la presentación de su libro en España. Y este es el diálogo recogido en Periodismo Humano

-“No hemos terminado con el neoliberalismo”, primera frase con la que nos encontramos nada más comenzar a leer su libro. ¿Cuál es el error, según su opinión, de que tal afirmación se haya escuchado tan a menudo en los últimos años a consecuencia de la crisis por la que atravesamos?

-Desde 2008, algunos autores muy famosos como Joseph Stiglitz han anunciado el final del neoliberalismo. Su diagnóstico defendía que el neoliberalismo iba a desvanecerse cuando descubriésemos las consecuencias desastrosas a las que nos conducía. En nuestro libro tratamos de demostrar que eso no es así a partir de un análisis histórico del neoliberalismo, en el que se concluye que más allá de ser el neoliberalismo una doctrina, es un sistema de normativas en las cuales está inmersa toda la sociedad, también quienes nos dirigen. Se trata de un sistema que se impone tanto a los dirigentes, como a quienes dirigen. Lo observamos hoy día en Europa con todos los gobiernos, sean de derecha o de izquierda, que se están viendo obligados a seguir las normas que ellos mismos se han dictado: la regla de oro del equilibrio presupuestario, la estabilidad monetaria, la lucha contra la inflación… todo ello nos está llevando a consecuencias sociales desastrosas.

-En este sentido, afirman en su libro que lejos de acarrear un debilitamiento de las políticas neoliberales, la crisis ha llevado a un refuerzo brutal de las mismas, es más, y leo textual: “La creencia de que la crisis financiera es el clarín del final del capitalismo neoliberal es la peor de las creencias”, ¿explique por qué?

-La crisis del neoliberalismo atrae aún más neoliberalismo. Ya estamos muy lejos de las predicciones de 2008 que nos anunciaban el fin de este sistema. Actualmente vemos que las normas del neoliberalismo están más asentadas que nunca en la sociedad en la que vivimos.

-“La economía es el método. El objetivo es cambiar el alma”. Margareth Thatcher 1988. ¿Este era el espíritu del paradigma socioeconómico que iba a hegemonizar el final del siglo XX hasta nuestros días? ¿En qué situación nos encontramos en la actualidad?

-Desde entonces hasta ahora han empeorado bastante las cosas. Como hemos profundizado más en las normas neoliberales que gobiernan la sociedad, cada persona en sí misma ha quedado prisionera de esta lógica, y cada vez más, estamos atados a las normas que nos rigen en la actualidad.

-¿Esa es la nueva razón-mundo de la que hablan en su libro, que se impone a todos los ámbitos sociales llegando afectar incluso a la gestión de la vida privada de cada uno de nosotros?

-Afecta a la vida, a la gestión del planeta, a la del equilibrio de las relaciones sociales… y nos lleva a una situación catastrófica. Por eso el concepto ‘razón-mundo’, es un concepto que se puede entender hasta con un sentido irónico ya que más bien sería la ‘desrazón-mundo’, porque con esta lógica llegamos a situaciones absurdas.
Cuando utilizamos el término ‘razón’ es en el sentido de una lógica normativa, una lógica de normas generales dentro de la construcción del sistema hegemónico en el que nos encontramos y que ha conseguido extender a todos los ámbitos sociales, la normativa de las reglas del mercado que se rigen por la competencia. Esto conlleva que cada uno de nosotros gestionemos nuestra vida privada, del mismo modo que se gestiona una empresa, es decir, tratando de sacar el máximo rendimiento posible, incluso, en las relaciones personales. Eso implica cierta subjetividad que afecta a nuestra propia intimidad.
Un ejemplo de ello es cómo se está transformando la relación entre estudiantes y los estudios. Suben las tasas universitarias, considerando así la educación como una inversión, lo que implica que posteriormente habrá un retorno financiero de la misma. Se establece de este modo una subjetividad financiera, que conlleva que cada uno de nosotros establezca consigo mismo una relación de tipo capitalista. Lo mismo ocurre con la vivienda y con la salud, ahora que tanto se habla del capital salud. Lo que significa que el neoliberalismo se ha introducido en todos los ámbitos sociales, hasta llegar a convertirse en una forma de vida.

-Afirman en su libro que sólo entendiendo esta compleja racionalidad se le podrá oponer una verdadera resistencia y encontrar nuevos caminos hacia otro porvenir, ¿en qué punto nos encontramos en este sentido en Europa actualmente?

-Este tipo de sistema no apela a la consciencia ni menos a la adhesión. Todos estamos dentro de la sociedad, con lo cual, nadie escapa del sistema dominante que es el regido por las reglas neoliberales. Ahora bien, a todo sistema dominante le corresponde su resistencia.
El sistema neoliberal es un sistema que funciona de manera oblicua, insidiosa, que no pasa por mandamientos objetivos enunciados, y puesto que tiene como efecto el hecho de que nos obliga actuar de manera individual y no colectiva, a la resistencia le es muy difícil organizarse. En este sentido, vivimos continuamente enfrentándonos a situaciones esquizofrénicas y pongo un ejemplo: cuando tenemos la necesidad de elegir un hospital si nos encontramos enfermos, ¿cómo lo hacemos? A pesar de estar a favor de la defensa de la sanidad pública, individualmente nos vemos obligados a elegir un buen hospital, más allá de que sea público o privado. Lo mismo sucede a la hora de elegir un colegio para nuestros hijos, independientemente de que estemos a favor de la enseñanza pública, si no hay un colegio público que nos parezca bueno, al final, acabaremos acudiendo a la enseñanza privada tal y como nos marcan las reglas del mercado.

Esto es consecuencia de las normas que los propios gobiernos han dado a nuestras sociedades, basadas en la competencia del mercado, abaladas por el poder ejecutivo y judicial, y cuyo fin es sacar el máximo rendimiento posible de todo. Ante una situación en concreto de elegir un hospital o una universidad, nos vemos en la obligación de actuar como hombres o mujeres económicos y decidimos en función de nuestro nivel de renta, incluso si estamos a favor de la igualdad y este tipo de conceptos muy bonitos en la teoría, pero que en la práctica muchas veces no llevamos a cabo porque el sistema nos obliga a actuar como hombres o mujeres económicos individuales.

-En contra de lo que se ve como una percepción inmediata de que son los mercados quienes, desde el exterior, han conquistado los Estados y les dictan las políticas a seguir, son ciertamente los Estados -empezando por los más poderosos- los que han introducido y universalizado en la economía, en la sociedad y hasta en su propio seno, la lógica de la competencia y el modelo de la empresa. ¿Ponga ejemplos concretos que nos ayuden a entenderlo mejor?

-Las fronteras entre lo público y lo privado desaparecen. El Estado ha sido quien ha proporcionado las reglas del mercado que luego se han extendido a otros ámbitos sociales. Nos equivocamos al hablar del poder del capital, porque son los propios Estados los que han dotado a los mercados de la lógica que hoy impera.

No es una causa, sino un efecto. Por ejemplo, ¿quién permite a las agencias de dotación ser la instancia de disciplina que son? Son los Estados quienes se apoyan sobre esas agencias de dotación para legitimar las políticas que han puesto en marcha.

El ordoliberalismo es la forma alemana del neoliberalismo surgida entre la década de 1930 y 1940, que se impondrá tras la guerra el la República Federal Alemana alemán mostraba que el Estado tenía que actuar para mantener el orden del mercado y eso es precisamente hoy el fundamento de la Unión Europea.

El ordoliberalismo se diferencia del neoliberalismo en que en éste último, los Estados son los que otorgan una normativa jurídica y política al orden del mercado, legitimándolo y quedando así sometidos a él.

Se llega a la implementación de un principio inscrito en la Constitución Europea: la competencia entre las economías europeas, combinado con la existencia de una moneda única gestionada por un banco central garante de la estabilidad de los precios.

-Marx, Weber y Polanyi ya decían que el mercado no actúa sólo, sino que siempre es apoyado por los Estados. Las teoría de estos autores, ¿lejos de ser anacrónicas son necesarias tenerlas en cuenta para tratar de comprender lo que sucede actualmente?

-Todos estos autores clásicos dijeron que los Estados fueron claves para la creación del capitalismo. Existe una trampa cuando criticamos el neoliberalismo como el fanatismo del mercado y es considerar que las reglas del mercado surgen de forma espontánea, sin tener en cuenta que detrás de ello existe toda una normativa jurídica y política que lo dota de sentido y lo mantiene vivo. No hay que subestimar al adversario (sonríe). Aquellos que siguen diciendo que el mercado se regula por sí mismo nos tratan de mostrar una fachada, pero hay que saber mirar detrás. La Comisión Europea, la Corte Europea… son quienes han dotado de una normativa jurídica-política al tipo de sociedad que hoy rige en Europa. Son los Estados quienes han construido el sistema neoliberal en el que vivimos.

Muchas personas en Francia con este libro han descubierto que el sistema neoliberal en el que vivimos se ha construido y no lo que nos quieren hacer creer: que surge de forma espontánea Esto demuestra hasta qué punto desconocíamos nuestra historia.

-Por eso la necesidad de refundar Europa, según su libro, no puede ser implementado por una instancia gubernamental, ni siquiera puede ser monopolio de un Parlamento. Sólo puede ser el acto de los propios ciudadanos Europeos. ¿Cómo hacerlo?

-No vivimos actualmente sólo en una crisis económica y social, vivimos en una crisis de refundación de Europa. De forjar los propios cimientos de una nueva Europa.

Toda la rigidez, la disciplina, las normas nos han llevado a un tremendo fracaso. La ‘democracia’ europea se ha creado y sustentado a costa de la mutilación de una parte de la sociedad. La construcción de Europa se ha llevado a cabo mediante una normativa rígida basada en la competencia del mercado y nos han hecho creer además, que lo construido es inamovible e intocable para la ciudadanía, convirtiendo la democracia en innaccesible para la mayor parte de la sociedad.

Actualmente estamos en pleno proceso de revolución democrática. Prueba de ello es lo que los españoles han llamado ‘Democracia Real’ y que viene a poner en tela de juio el marco normativo neoliberal. Esta ‘Democracia Real’ implica que los ciudadanos tienen el derecho de cambiar el marco normativo legal si es lo contrariamente opuesto de lo que significa la democracia. Existen dos maneras posibles de hacerlo: que los responsables europeos sean capaces de reconducir las reglas para favorecer el crecimiento económico y mantener el empleo, o si eso no sucede, habrá una posible explosión social y política, y por tanto histórica. Podría significar la ruptura del marco normativo en el que nos encontramos.

Se necesitará una coordinación nacional e internacional de un movimiento social, lo que supondrá que la población deberá superar el momento de resignación en el que vive en su día a día.

Lo más difícil será institucionalizar la autonomía frente al sistema. Porque no podemos apoyarnos más sobre los partidos políticos, lo que supone que tenemos que ser capaces de inventar una alternativa creíble y viable. Estamos ante una situación difícil porque las antiguas formas de socialismo están agotadas, lo que hace que estemos ante una situación curiosa: por un lado hay una grave crisis del neoliberalismo, pero también de la alternativa. De ahí la gran tarea que tienen los intelectuales europeos: por un lado debemos hacer lo que estamos haciendo, realizar un análisis de la situación y por otro lado, estar coordinados con los movimientos sociales para trabajar juntos en la redefición de los criterios de un mundo postcapitalista, que no signifique una regresión en las libertades individuales y que favorezca el desarrollo de las capacidades de cada uno, para poder vivir en armonía. Hay un inmenso trabajo intelectual que hacer, al mismo tiempo que se desarrolla el movimiento democrático y social en la calle.

-¿Lo difícil es que estamos fragmentados y no tenemos objetivos comunes sobre los que luchar? ¿Está de acuerdo en que la desobediencia civil no violenta organizada debe ser el camino?

-La línea directriz debe ser coherencia en objetivos y supone proponer una alternativa válida a la vigente. Las antiguas formas políticas de izquierda, el comunismo y el socialismo, están agotadas. Necesitamos encontrar nuevas formas.

Debe haber una coordinación de luchas, pero también de experiencias que sean distintas e incluso opuestas totalmente a la lógica dominante. Hay que trabajar sobre el tema de lo ‘común’, la comunidad. Si el neoliberalismo ha llegado a través de un constructivismo, tenemos que crear nuevas normas, nuevas instituciones, que se basen sobre principios distintos. Según nuestro punto de vista el suyo y el de Pierre Dardot, el otro autor del libro 'La nueva razón del mundo', lo que faltaría por hacer es volver a definir este principio del ‘común’, que en la teoría histórico-social ha aparecido en distintos momentos en los que podía representarse como vida humana, libre y dinámica. Pienso por ejemplo en el socialista francés Proudon, que hacía de la fuerza colectiva propia, la esencia de la sociedad.

-¿Dónde ha estado la izquierda europea todo este tiempo?

-Se reinventa, de vez en cuando hay nuevos partidos que aparecen, como el ‘Frente de Izquierda’. Pero lo que es más impactante es la descomposición de la socialdemocracia. No tiene espacio propio ya, debido a que ha participado en la construcción de la reglas neoliberales. Francia es un claro ejemplo de ello. En 10 meses el nuevo presidente Hollane, ha cumplido perfectamente todos los objetivos marcados desde Europa: austeridad, competitividad, inflación… y en esos 10 meses se ha olvidado por completo de las promesas electorales hechas en su día, que decían lo contrario a lo que está haciendo.

-Según su libro, no nos enfrentamos a un simple “desencanto democrático” pasajero, sino a una mutación mucho más radical cuya gran aptitud se pone de manifiesto en la desimbolización que afecta a la política, ¿quizás en una situación como nunca antes había vivido Europa desde que alcanzó la democracia?

-Estamos actualmente hablando de una salida de la democracia. Estamos entrando en una era postdemocrática a nivel institucional.

Hoy en día la democracia se ha descompuesto, ya no provoca satisfacción a la gran mayoría de la ciudadanía. Las políticas democráticas se han desarmado, han perdido por completo su iniciativa propia, sólo siguen órdenes que vienen del exterior. Pero no creo que los pueblos se puedan deshacer de este modelo de estructura política y social de forma tan sencilla. A pesar de eso y de que las manifestaciones son intermitentes y desorganizadas, existe una cierta revolución social que está en marcha, incluso no estando coordinada.

-En su libro no las encuentro pero ¿cree que existen razones para el optimismo?

-Todo sistema hegemónico genera resistencia, esa resistencia tiene que reinventar nuevas maneras de actuar, de ser… de manera objetiva. La gente sin trabajo, que está en la precariedad más absoluta, se está viendo obligada a tejer nuevos lazos solidarios lo que puede desembocar en una nueva explosión social.

Salvando las distancias, como ejemplo está la invención del socialismo entre 1820-1850, aunque son momentos históricos muy diferentes que hay que saber diferenciar.

Esperemos que del ‘común’, que de la nueva racionalidad del ‘común’, se constituya, se elabore este sistema político nuevo. A lo largo de la historia se ha pensado muchas veces en la insistencia humana basada en el criterio de lo colectivo y el bien común. Es en eso en lo que tenemos que pensar en el futuro. El común debe ser algo instituido por reglas y basarse en la cooperación entre individuos, no en la competencia.

Existe un eje histórico muy importante desde finales del siglo XVIII con el cual tenemos que reconectar, para pensar en la nueva sociedad como una cooproducción de reglas, que serán las mismas que reorganicen las relaciones entre individuos. Se trata de volver a pensar nuevas formas sociales a partir de experiencias muy concretas, como internautas, jóvenes artistas… que pongan en común sistemas de normas no en pequeño comité, sino a nivel social, y así, poder elegir juntos las nuevas reglas democráticas de conducta que regirán la nueva sociedad.

La nueva racionalización del común está elaborándose por todas partes actualmente en el mundo, a pesar de que todavía es imprecisa. Por ejemplo, el movimiento altermundialista que nos permite repensar el uso del planeta para el bien común. Hay una necesidad histórica de reinventar una gestión nueva, porque estamos ante un sistema productivista que no es viable, empezando porque los recursos del planeta son limitados. Hay una obligación absoluta de inventar algo nuevo, lo que nos da un impulso de esperanza para que la humanidad no se aboque al suicidio colectivo en las próximas décadas y actúe de manera revolucionaria, no necesariamente violenta. Se deberán inventar nuevas formas de compartir el planeta. Esto hará que se desemboque en otra razón-mundo.
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Sobre los autores:
Christian Laval es profesor de Sociología en la Universidad de París X Nanterre y director del programa en el Collège international de philosophie. También es miembro del Centro Bentham e investigador asociado del Instituto de la Fédération Syndicale Unitaire. Está especializado en la filosofía utilitarista de Jeremy Bentham, sobre el cual ha publicado varias obras, como La escuela no es una empresa (2004), y en el análisis de las políticas educativas de inspiración neoliberal. Actualmente participa en las revistas Revue du MAUSS y Cités et La Pensée. Entre sus trabajos recientes destacan: L’Homme économique, Essai sur les racines du néolibéralisme (2007), La nouvelle école capitaliste (2011) y Marx au combat (2012).
Pierre Dardot es docente y filósofo especializado en la obra de Marx y Hegel. Junto a Christian Laval, fundó en 2004 el grupo Question Marx. En colaboración con este autor ha publicado varios libros sobre Marx y su obra, como Sauver Marx? (2007) y Marx, Prénom: Karl (2012), que han despertado el interés de los grupos de izquierdas en diversos países.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El problema no es la falta de recursos sino el control de tales recursos

Ven, 15/03/2013 - 14:43
Vicenç Navarro, Público.es

Thomas Malthus era un economista que creía que el número de recursos existentes en el planeta era limitado, fijo y constante. De ahí que creyera que el crecimiento de la población llegaría a un nivel en que no habría recursos para alimentar y sostener tanta gente, creándose un desastre.

La evidencia histórica muestra claramente que tal supuesto era y continúa siendo erróneo. Como bien mostró Barry Commoner, el fundador del movimiento ecológico progresista (ver mi artículo “Lo que los medios españoles no dijeron sobre el fundador del movimiento ecologista mundial”), tal argumentación subestima la capacidad de la humanidad de redefinir lo que se llaman recursos. La producción de alimentos es un ejemplo claro de ello. Hoy los Estados de los países de alto nivel de desarrollo económico pagan a los agricultores para que produzcan menos, pues hay una súper abundancia de alimentos a nivel mundial. El problema no es de producción, sino de distribución de tales alimentos.

Pero la abundante evidencia científica que existe en contra de las tesis maltusianas no parece frenar su promoción, que constantemente se reproduce, incluso en el movimiento ecológico conservador, que considera que el crecimiento económico en sí es negativo, pues está consumiendo los recursos que continúan percibiéndose como limitados, ignorando, de nuevo, la capacidad de la humanidad de redefinir las categorías “recurso” y “crecimiento económico”.

Una economía puede crecer a base de inversiones militares, por ejemplo, o puede crecer a base de proveer servicios a las personas discapacitadas. Y hay una enorme necesidad de que crezcan aquellos sectores que tienen como objetivo atender a las necesidades humanas. La evidencia científica muestra claramente que el problema no es el crecimiento económico (que supuestamente absorbe gran cantidad de recursos), sino el tipo de crecimiento. El crecimiento económico puede destruir o puede crear recursos, dependiendo del contexto político y económico que configura tal crecimiento.

Pero el maltusianismo no para, y continúa machacando, pues sirve intereses, independientemente de la motivación de aquéllos que –con muy buenas intenciones- lo reproducen. La nueva versión ahora es la opuesta a la malthusiana que, a pesar de su oposición a la tesis original de centrar el problema en la falta de recursos, ahora se traslada al polo opuesto, es decir, centrar el problema en la escasez de población. Me explico. El descenso de la fertilidad, un fenómeno que se está generalizando –especialmente en el mundo occidental-, resultado, en parte, del aumento del nivel de vida (y descenso de la mortalidad infantil) a nivel mundial, está presentándose como un fenómeno alarmante, pues se nos dice ahora que el envejecimiento de la población lleva a un desastre, sin aclarar mucho por qué es un desastre. A lo máximo que se llega en esta predicción catastrófica es a que la Seguridad Social no podrá sostenerse. Habrá demasiados pensionistas por cotizante, y esto nos llevará a una situación insostenible, a no ser que se reduzcan dramáticamente las pensiones o se privaticen (argumento que es claramente promovido por los intereses financieros que quieren meterle mano a las pensiones públicas, el caudal de dinero más importante en nuestros países).

Como he mostrado en varios trabajos (y expandido en un libro de pronta publicación escrito con Juan Torres, y titulado Lo que debes saber para que no te roben la pensión ), tal argumento ignora muchos hechos que niegan las tesis catastrofistas. Y una de ellas es el crecimiento de la productividad que explica que, en aquellos sistemas públicos de pensiones financiados a través de cotizaciones sociales, lo que un trabajador producirá irá en aumento, creándose mayor riqueza, y con ello mayores recursos para financiar la Seguridad Social. Dean Baker, uno de los economistas estadounidenses más conocedores de los sistemas de pensiones, indica que en caso de que la productividad creciera en EEUU un 1,5% por año (una estimación muy conservadora), la productividad del trabajador sería en 2035 un 40% superior a la actual (“The Story of Population Growth: Servants and Their Bosses”), suficiente cantidad para financiar el crecimiento del número de pensionistas. Es interesante ver como los catastrofistas que antes veían venir una catástrofe en China, resultado de su elevado crecimiento demográfico (que consideraban desmesurado), ahora se alarman de que, al revés, la tasa de fertilidad ha bajado tanto en China que tendrán un enorme problema con tantos pensionistas, al no haber suficientes jóvenes que los mantengan.

El problema de China (y de España) no es que hayan demasiados ancianos o pocos jóvenes. El problema es que no hay suficientes puestos de trabajo, y que los que trabajan tienen pocos ingresos, debido a los bajos salarios. Ahora bien, lo que les preocupa a muchos de estos catastrofistas no es que haya demasiados ancianos, sino que la disminución de gente joven crea una escasez de trabajadores que condicione y determine la necesidad de aumentar los salarios. Ahí está su preocupación. Durante todos estos años de aplicación de las políticas neoliberales hemos visto un descenso a nivel mundial de las rentas del trabajo, y ello a pesar de un continuado aumento de la productividad laboral, que ha ido aumentando la riqueza económica de los países, sin que los trabajadores, sin embargo, se beneficiaran de ello. El aumento de la riqueza se ha concentrado en las rentas muy superiores que derivan sus ingresos de la propiedad del capital. Y ahí está el problema. La lucha de clases ganada en bases diarias a nivel mundial por el capital es la que está creando el problema de la sostenibilidad de las pensiones. No es ni la transición demográfica ni la falta de recursos. Es la enorme concentración de la riqueza, derivada de una súper explotación del mundo del trabajo, la que está creando la enorme crisis de los Estados del Bienestar, incluyendo la Seguridad Social. Si los salarios fueran mas altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían. Así de claro.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Slavoj Zizek y una revisión crítica del concepto de plusvalía y el capitalismo

Ven, 15/03/2013 - 04:50
En este fragmento de un libro que acaba de aparecer(*), Slavoj Zizek avanza en una revisión crítica –sobre la base del psicoanálisis– del concepto marxista de ideología y llega a una pregunta crucial: en qué consiste la diferencia, absoluta, entre el capitalismo y todos los modos de producción que lo precedieron en la historia.

En el Seminario 11, Lacan se refiere a la paradoja muy conocida de Chuang Tzu, quien, después de soñar que era una mariposa, ya despierto se pregunta si él no es la mariposa que sueña ser Chuang Tzu. Según Lacan, éste tenía razón al hacerse esa pregunta: en primer lugar, porque “es lo que prueba que no está loco, que no se toma por alguien absolutamente idéntico a sí mismo”; en segundo lugar, porque “precisamente cuando era mariposa, se aferraba a alguna raíz de su identidad –que era y es en su esencia, esa mariposa que se pinta con sus propios colores– y por esa vía, en la última raíz, él era Chuang Tzu”. La primera razón corresponde a la exterioridad de la red simbólica que determina la identidad del sujeto: Chuang Tzu es Chuang Tzu porque lo es “para los demás”, porque esa identidad le fue conferida por la red intersubjetiva de la que él forma parte: estaría loco si pensara que los otros lo tratan como Chuang Tzu porque él ya es Chuang Tzu en sí mismo, independientemente de esa red simbólica. La verdad del sujeto se decide fuera, el sujeto “en sí mismo” es una nada, un vacío sin ninguna consistencia.

Ahora bien, reducir al sujeto al vacío, sin ninguna verdad más que la verdad exterior, “disolverlo” en la red simbólica, ¿es todo lo que podemos decir de él? ¿Acaso el “contenido” del sujeto se reduce a lo que es para los demás, a las determinaciones simbólicas, a los títulos, a los mandatos que se le han conferido? El sujeto dispone, a pesar de todo, de un modo de dar consistencia a su identidad más allá de los títulos, las referencias que lo sitúan en la red simbólica universal, una manera de Ser-ahí en su carácter “patológico”, en su particularidad absoluta: la fantasía. En el objeto fantasmático, el sujeto “se aferra a alguna raíz de su identidad”: Chuang Tzu tenía razón al tomarse por una “mariposa que sueña que es Chuang Tzu”, pues la mariposa es el objeto que constituye el marco, el esqueleto de su identidad fantasmática. En ese sueño que llamamos la “realidad” sociosimbólica, él es Chuang Tzu, pero en lo real de su deseo es la mariposa; todo su Dasein, su existencia, consiste en “ser la mariposa”.

A primera vista, la paradoja de Chuang Tzu no hace sino invertir de manera simétrica la relación llamada “normal” entre la vigilia y el sueño: en lugar de Chuang Tzu que sueña que es una mariposa, tenemos una mariposa que sueña que es Chuang Tzu. Pero, como lo subraya Lacan, esta simetría es engañosa: Chuang Tzu despierto puede tomarse por el Chuang Tzu que en su sueño es una mariposa, pero, cuando es una mariposa, no puede preguntarse “si, cuando es el Chuang Tzu despierto, no es la mariposa que está soñando que es” (Lacan), vale decir, no puede tomarse por la mariposa que, en su sueño, es Chuang Tzu. La ilusión no puede ser doble, simétrica, porque en ese caso estaríamos en la situación insensata descripta por Alphonse Allais: Raoul y Margherite, los amantes, se dan cita en el baile de máscaras; estando en el baile creen reconocerse y buscan intimidad en un rincón apartado, se quitan las máscaras y, ¡sorpresa!, “los dos lanzan al mismo tiempo un grito de estupor. Ninguno de los dos reconoce al otro. El no era Raoul y ella no era Margherite”. (Encontramos la misma paradoja en varias historias de ciencia ficción contadas desde el punto de vista del protagonista, quien descubre gradualmente que todas las personas que lo rodean no son seres humanos sino autómatas con apariencia de personas; el golpe de efecto final consiste en que el héroe termina descubriendo que él mismo también es un autómata.)

El psicoanálisis está, por lo tanto, lejos de la ideología del “sueño universalizado” en el sentido de “la realidad entera no es más que una ilusión”; el psicoanálisis insiste en ese resto, esa roca, ese “núcleo duro” que escapa al espejismo universalizado de las apariencias; la única diferencia con el “realismo” ingenuo que cree en la “realidad dura de los hechos” estriba en que, según la teoría analítica, ese “núcleo duro” se anuncia justamente en el sueño. Unicamente en el sueño uno se acerca a lo real, a esa Cosa traumática que es el objeto causa del deseo, es decir, solo en el sueño uno está al borde de la vigilia y se despierta justamente para poder continuar durmiendo, para evitar el encuentro con lo real. Al despertar, uno se dice “era sólo un sueño”, cegándose al hecho decisivo de que, precisamente, como seres despiertos, no somos más que “la conciencia de ese sueño” (Lacan).

Lo mismo puede decirse del famoso “sueño ideológico”: uno intenta en vano salir de ese sueño abriendo los ojos a la realidad, porque justamente, en cuanto sujetos de una mirada que llamamos “objetiva”, “desideologizada”, “liberada de las ilusiones ideológicas”, sobria, la que “toma los hechos tales como son”, no somos más que la conciencia de su sueño ideológico. La única manera de salirse es confrontarse con lo real que se anuncia en él; por ejemplo, no “liberándose de los prejuicios contra los judíos” y “mirándolos tales como son en realidad” –la vía más segura para seguir siendo, sin advertirlo, prisionero de esos prejuicios–, sino interrogándose sobre la manera en que esa figura del judío toca cierto conflicto irresuelto de lo real de nuestro deseo.

Esta cuestión nos impone redefinir radicalmente el concepto de ideología. En la perspectiva marxista predominante, la ideología se entiende como “falsa conciencia”, invertida, que disimula la esencia efectiva de las relaciones sociales que están detrás de ella; se busca la esencia oculta, las relaciones sociales efectivas (por ejemplo, las relaciones de clase disimuladas por el universalismo de los derechos formales burgueses). Pero si uno concibe el campo social como una estructura que se articula alrededor de su propia imposibilidad, está obligado a definir la ideología como un edificio simbólico que oculta, no una esencia social escondida, sino el vacío, lo imposible alrededor de lo cual se estructura el campo social. Es por ello que la “crítica de la ideología” ya no intenta penetrar hasta la esencia oculta: subvierte un edificio ideológico a fin de denunciar, entre sus elementos, el que representa su propia imposibilidad. En la perspectiva marxista predominante, la mirada ideológica es una mirada parcial que ciega a la totalidad de las relaciones sociales, mientras que, en la perspectiva analítica, la ideología denuncia, antes bien, una totalidad que quiere borrar las huellas de su imposibilidad. No hace falta subrayar que esta diferencia corresponde a la que separa el concepto marxista del concepto freudiano del fetichismo: en el marxismo, el fetiche disimula la red positiva de las relaciones sociales, en tanto que en Freud el fetiche disimula la falta (la “castración”), alrededor de la cual se articula la red simbólica.

Del hecho de que lo real sea lo que siempre retorna en el mismo lugar surge además otra diferencia, no menos decisiva, entre las dos perspectivas. Desde el punto de vista marxista, el procedimiento ideologizante por excelencia es el de la eternización y de la universalización falsa: una coyuntura que depende de la constelación histórica concreta se presenta como condición eterna, universal, o bien, un interés particular se presenta como interés universal. El procedimiento crítico ideológico debe precisamente denunciar esta falsa universalidad, detectar en el Hombre en general al hombre burgués; en los derechos burgueses universales, la forma que hace posible la explotación capitalista; en la familia nuclear patriarcal, una forma históricamente limitada y de ninguna manera una constante universal, etcétera. No obstante, parece que, en la perspectiva analítica, uno debería, antes bien, cambiar los términos y definir el procedimiento ideológico más “astuto” como el de la historización apresurada. La apuesta última de la crítica y la relativización histórica de lo que llamamos la “familia patriarcal”, del “edipismo” y del “familiarismo” analíticos, ¿no es justamente permitirnos eludir el “núcleo duro” de la familia que se anuncia en esas formas, lo real de la Ley, la roca de la castración? Dicho de otro modo, si la universalización apresurada propone una Imagen casi universal cuya función es cegarnos a su determinación historico-simbólica, la historización apresurada nos ciega al núcleo real que retorna como lo mismo a través de las diversas historizaciones/simbolizaciones.

Por consiguiente, lo que falla en el edificio teórico marxista, centrado en la lectura sintomática del texto ideológico, es la dimensión de lo real. Trataremos de demarcar esa falta a partir de los callejones sin salida del concepto marxista de la plusvalía.

Plus de gozar y plusvalía
La prueba de la pertinencia del gesto de Lacan que modeló el concepto de plus de gozar a partir del concepto marxista de la plusvalía, es decir, la prueba de que la plusvalía de Marx efectivamente anuncia la lógica del objeto a (minúscula) en cuanto plus de gozar, es ya la fórmula clave mediante la cual Marx, en el tercer tomo de El capital, trata de fijar el límite lógico histórico del capitalismo: “El límite del capital es el capital mismo, vale decir, el modo de la producción capitalista”.

Esta fórmula abre dos posibilidades de lectura. La primera, habitual, historicista evolucionista, entiende este límite en el nivel del modelo desafortunado de la dialéctica de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción como la dialéctica del “contenido” y de la “forma” (véase el “Prefacio” a la Crítica de la economía política). Ese modelo sigue la metáfora de la serpiente que, de cuando en cuando, se de-sembaraza de su piel, demasiado estrecha y adherida: se propone como móvil último del desarrollo social, como su constante, por decirlo así, natural, automática, el crecimiento incesante de las fuerzas productivas (en la regla reducida al desarrollo de las técnicas), al cual suceden, con un retraso mayor o menor, como momento inerte, las relaciones de producción. Así, hay épocas en las que las relaciones se equilibran con las fuerzas; luego, cuando las fuerzas se desarrollan y superan el marco de las relaciones, ese marco llega a ser un obstáculo a su desarrollo ulterior hasta que la revolución vuelve a equilibrar las relaciones y las fuerzas reemplazando las antiguas relaciones por otras nuevas, correspondientes al nuevo estado de las fuerzas. Vista en esta perspectiva, la fórmula del capital entendido como su propio límite significaría, sencillamente, que las relaciones de producción capitalistas, que primeramente habían hecho posible el desarrollo rápido de las fuerzas productivas, han llegado a ser en cierto punto un impedimento para su desarrollo ulterior, que esas fuerzas han crecido más allá de su marco y exigen una nueva forma de relaciones sociales.

El mismo Marx está lejos, por supuesto, de semejante representación vulgar evolucionista; para comprobarlo, basta con examinar los pasajes de El capital donde trata la relación entre la subsunción formal y la subsunción real del proceso de producción bajo el capital: la subsunción formal precede a la real, es decir, el capital subsume primero el proceso de producción tal como lo ha encontrado (el artesanado, etcétera) y solo después, sobre esa base, cambia gradualmente las fuerzas productivas, dándoles la estructura que le conviene; contrariamente a la llamada representación vulgar, es, pues, la forma de las relaciones de producción lo que impulsa el desarrollo de las fuerzas productoras de su “contenido”.

Aquí habría que hacerse una pregunta completamente ingenua: ¿dónde se encuentra ese punto –aunque ideal– a partir del cual se puede decir que las relaciones de producción capitalista se han convertido en un impedimento al desarrollo de las fuerzas productivas? O bien, el reverso de la misma pregunta: ¿cuándo se puede hablar de que hay una concordancia entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción en el marco del modo de producción capitalista? Un análisis severo nos lleva a una sola respuesta posible: nunca. En esto precisamente difiere el capitalismo de los modos de producción previos; en estos últimos, uno puede hablar de períodos de “acuerdo” durante los cuales el proceso de la producción y de la reproducción se desarrolla según un movimiento circular apacible, y períodos durante los cuales la contradicción entre las fuerzas y las relaciones se agrava; mientras que en el capitalismo esta contradicción, la discordia fuerzas/relaciones, forma parte de su “concepto mismo” (con la forma de la contradicción entre el modo social de producción y el modo individual, privado, de apropiación). Esta contradicción es lo que obliga al capital a ampliar permanentemente su reproducción, a de-sarrollar incesantemente sus condiciones de producción, a diferencia de los modos de producción previos cuya (re)producción, en su estado “normal”, tiene la forma de un movimiento circular. Pues bien, si esto es así, la lectura evolucionista de la fórmula del capital entendido como su propio límite no alcanza: no se trata de ninguna manera de que, en cierto punto, el marco de las relaciones de producción frenen el desarrollo ulterior de las fuerzas productivas, sino que, por el contrario, ese límite inmanente, esa “contradicción interior” es lo que impulsa al capitalismo a desarrollarse permanentemente. El movimiento “normal” del capitalismo es revolucionar permanentemente sus condiciones de existencia: desde el comienzo, “corrompe”, está marcado por una contradicción, por una distorsión, un de-sequilibrio inmanente y, por esta razón misma, cambia y se desarrolla sin cesar; el desarrollo incesante es la única manera de soportar, de resolver cada día, nuevamente, la contradicción fundamental, constitutiva, que lo caracteriza. Lejos de frenarlo, su límite se vuelve, pues, el móvil de su desarrollo. He aquí la paradoja del capitalismo, su recurso último; es capaz de transformar su dificultad, su impotencia misma, en fuente de poder y de crecimiento; cuanto más “corrompe”, tanto más se agrava su contradicción inmanente y tanto más debe revolucionarse para sobrevivir.

De esto se desprende claramente el vínculo entre la plusvalía –“causa” que pone en movimiento el proceso de producción capitalista– y el plus de gozar, objeto-causa del deseo: la topología paradójica del movimiento del capital, el bloqueo fundamental que se resuelve y se reproduce a través de una actividad frenética, la potencia excesiva como la forma misma de una impotencia fundamental, ese paso inmediato, esas coincidencias del límite y el exceso, de la falta y el excedente, ¿no son las del objeto-causa del deseo, ese excedente, ese resto que traduce una falta constitutiva?

Todo esto Marx “lo sabe perfectamente, pero aun así”: de todas maneras, en el pasaje decisivo del “Prefacio” a la Crítica de la economía política, hace como si no lo supiera al describir el paso del capitalismo al socialismo en los términos de la mencionada dialéctica vulgar de las fuerzas productivas y las relaciones de producción; cuando las fuerzas se desarrollan por encima de cierta medida, las relaciones capitalistas pasan a ser el obstáculo de su de-sarrollo ulterior, lo que pone en el orden del día la revolución socialista que debe volver a establecer relaciones que concuerden con las fuerzas, reestablecer las relaciones de producción que hagan posible un desarrollo acelerado de las fuerza productoras como fin en sí mismo. ¿Cómo no detectar en esto el hecho de que tampoco Marx lograba dominar las paradojas del plus de gozar? Y la venganza irónica de la historia para este fracaso es que hoy existe una sociedad para la que parece valer aquella dialéctica evolucionista de las fuerzas y de las relaciones: el “socialismo real”. ¿No es ya, en efecto, un lugar común decir que el “socialismo real” ha hecho posible el proceso de industrialización rápida pero que, desde el momento en que las fuerzas productivas alcanzaron cierto grado de desarrollo (el que necesitó el paso a lo que se llama la “sociedad posindustrial”), las relaciones del “socialismo real” comenzaron a frenar el crecimiento?
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* Fragmento de El más sublime de los histéricos, que distribuye en estos días ed. Paidós.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Francisco I, un Papa del sur compenetrado con la hegemonía del norte

Xov, 14/03/2013 - 13:49
Julio Gambina, ArgenPress

La Iglesia es parte del poder mundial, y no sólo del poder económico. La Iglesia disputa históricamente el consenso de la sociedad. Es una realidad a considerar en tiempos de crisis capitalista, considerada también una crisis de civilización, ya que esta civilización contemporánea está ordenada por el régimen del capital, o sea, por la explotación del hombre por el hombre, por la depredación de la Naturaleza.

Cuando el sistema mundial estaba desafiado por el avance de los pueblos y el socialismo (como forma que intentaba ser alternativa del orden mundial) se abrió camino la teología de la liberación, en abierta confrontación con el poder institucional de una Iglesia retrógrada. Así, la Iglesia de los pobres se mostraba desde el sur del mundo, más precisamente desde Nuestramérica. La Iglesia oficial no podía negar este rumbo que se abría paso entre los curas de base y habilitó un gran debate mundial en el seno de la Iglesia.

Los rumbos de la ofensiva popular tocaban la puerta de la Institución. La respuesta contemporánea de la Institución Iglesia fue acompañando la ofensiva capitalista para recuperar el poder del régimen del capital. Esa ofensiva se materializó en los 80´ contra el socialismo y los pueblos, abriendo el camino al poder reaccionario de los Ratzinger y los Bergoglio.

Hace 40 años que el neoliberalismo se ensayó en nuestros territorios con las dictaduras y el terrorismo de Estado, para luego extenderse por todo el orbe. La Iglesia en la Argentina, salvo honrosas y escasas excepciones acompañaron a la genocida dictadura en ese parto neoliberal, aunque ahora hablen contra la pobreza y la ética.

Un PAPA polaco llegó a la Iglesia para acompañar el principio del fin de la experiencia socialista, aunque se discuta el mismo carácter de aquella experiencia. El capitalismo mundial necesitaba del Este de Europa. Alemania así lo entendió. Estados Unidos también. Sin el este de Europa, aún ya abandonado el proyecto socialista originario, el mundo dejó de ser bipolar y se constituyó el rumbo unipolar del capitalismo, transnacional y neoliberal.

El rumbo unipolar está siendo desafiado por el cambio político en Nuestramérica y el resurgir del socialismo, sea de la mano de la revolución cubana o por los procesos específicos que emergen en algunos países (Venezuela o Bolivia), incluso en variados movimientos políticos, sociales, intelectuales, culturales, en nuestra región.

Con la muerte de Chávez y millones movilizados para constituirse en sujetos por el cumplimiento del legado revolucionario y socialista de Hugo Chávez, la Iglesia lanza al ruedo el símbolo de un Jefe de la Iglesia nacido en el sur y compenetrado con el proyecto del norte.

El PAPA argentino, Francisco I, viene a cumplir el proyecto del poder mundial para disputar el consenso de la sociedad, especialmente de los pueblos. No solo se trata de sustentar posiciones contrarias al matrimonio igualitario, o contra el aborto, ampliamente difundidas por el obispo Bergoglio, sino de gestar una conciencia de disciplinamiento hacia el orden contemporáneo, reaccionario, de dominación transnacional.

Nuestramérica es hoy laboratorio del cambio político. La Iglesia institución quiere intervenir en este proceso, y no para empujar esos cambios, sino para frenarlos. La disputa es por las conciencias. Es una batalla de ideas, por el cambio, o por el retroceso. Les preocupa el efecto Chávez en la región. Les preocupa la sucesión política en Venezuela y la capacidad de extender el rumbo socialista. Necesitan disputar el consenso.

Pero, por más intentos institucionales por acompañar la ofensiva del capital contra el trabajo, los trabajadores y los sectores populares, incluida la iglesia de los pobres, el movimiento religioso popular, persiste en la búsqueda por organizar la sociedad del vivir bien (Bolivia), el buen vivir (Ecuador), el socialismo cubano, o la lucha por la emancipación social de gran parte de la sociedad de abajo en Nuestramérica.

El PAPA Francisco I viene por lo suyo. Los pueblos debemos continuar nuestra búsqueda y experimentación por una nueva sociedad, por otro mundo posible, ese que se construye en la continua lucha contra la explotación, por la emancipación social, contra el capitalismo y el imperialismo, por el socialismo.
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Ver en Página12: Errar es divino

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