Jaque al neoliberalismo

Distribuir contido
Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5012125
Actualizado: fai 7 horas 11 min

Fábulas de los economistas: fondos prestables

Mér, 11/06/2014 - 17:00
Alejandro Nadal, La Jornada

Uno de los cuentos de hadas que los economistas leen antes de dormirse es el de los fondos prestables y la tasa de interés. Les encanta por muchas razones. Tiene ramificaciones hacia otras historietas fantásticas y eso les debe dar una sensación de seguridad de que su mundo de ilusiones tiene fundamentos sólidos. Lástima que una y otra vez su ensoñación se interrumpe por el brutal ruido del mundo real.

La historia tiene una trama sencilla (es su único atractivo). El argumento arranca en un mundo imaginado por el clásico maestro cuentista Jean Baptiste Say: había una vez una economía en la que todos los agentes vendían sus bienes para obtener dinero con el que procedían inmediatamente a comprar otros productos. La razón es que, decía Say, no consumimos dinero y, cuando los agentes demandan dinero a cambio de lo que venden, en realidad están demandando otras mercancías por sus bienes.

En aquel mundo idílico se supone que las crisis por deficiencia en la demanda no existen. La venta de bienes y servicios (incluido el trabajo asalariado) es la fuente de un ingreso que sirve para financiar compras pues el objetivo final de todos los agentes sería adquirir bienes para consumirlos. Desde entonces, este cuento de hadas lleva el nombre de su autor y se llama la ley de Say según la cual la oferta crea su propia demanda. Aunque hoy muy pocos economistas admitirían en público su aceptación de la ley de Say, muchos recurren a ella de manera implícita para aplacar su nostalgia por aquéllos tiempos de caballeros andantes.

El cuento se fue desarrollando para afrontar la crítica de quienes objetaron que si unos agentes decidían acumular o ahorrar, retirarían dinero de la circulación y eso crearía desajustes que podrían desembocar en una crisis. Pero como la tradición cuentista no escatima recursos cuando se trata de salvar el mundo idílico de sus ensoñaciones, se dijo que el problema se resolvía con un mercado especial en el que se afrontan la oferta y la demanda de fondos prestables.

Esa terminología es de D. H. Robertson, otro cuentista, digo, economista, que en 1940 insistía en recuperar el análisis de Keynes para reintegrarlo a la tradición narrativa ortodoxa. Keynes, que tenía poca paciencia con las historietas para antes de dormir, escribió que el análisis de Robertson carecía de valor y era intolerablemente aburrido.

Según el cuento de los fondos prestables, si algunos agentes deciden ahorrar parte de su dinero, la gran circulación de mercancías no se ve afectada porque sus ahorros serían canalizados nuevamente hacia la economía productiva a través de ese mercado especial de capitales.

Y aquí es donde hace su entrada otro personaje: la tasa de interés. Esta es la variable que permitiría equilibrar la demanda y la oferta de fondos prestables. En la tradición narrativa fantástica de los economistas, la tasa de interés se presenta con el ropaje de una variable endógena porque se determina, como todo lo demás, por las fuerzas del mercado. El mundo es así porque la naturaleza así lo hizo y cualquier intento por manipular la tasa de interés es una osadía que se paga muy caro porque equivale a trastocar el orden natural del mercado.

Lo cierto es que si crece el ahorro no aumenta la cantidad de fondos prestables. Si alguien deposita mil pesos en la cuenta de mi banco, éste puede prestarlos. Si ahorro cien, mi banco transfiere novecientos a otras cuentas en otros bancos y sólo puede prestar los cien restantes. Y como lo mismo va a suceder con las cuentas de los otros bancos, ¿cómo aumentaría la oferta de fondos prestables? Todas las transferencias interbancarias mueven dinero de una cuenta a otra (y todas están consolidadas en una única cuenta a través de la cámara de compensación). Las diversas combinaciones de ahorro y gasto no tienen ningún efecto sobre el acervo de fondos prestables.

La fábula del mercado de fondos prestables niega lo más importante: los bancos no necesitan depósitos para realizar préstamos. La función de creación monetaria de los bancos comerciales es la fuente de crédito en la actualidad: los préstamos son los que crean los depósitos.

La realidad es brutal y terca. La crisis de 2008 es el mejor testimonio para desmentir los cuentos de hadas de los economistas. Tenemos sobreproducción en todos los renglones y mercados en desequilibrio por doquier. Y ¿el mercado de fondos prestables?

El Banco Central Europeo (BCE) redujo hace unos días sus tasas de referencia, incluso una de ellas a un nivel negativo. No es un mercado de fondos prestables lo que fija la tasa de interés como precio para equilibrar la oferta y demanda de capitales, es la autoridad monetaria, una instancia política que puede o no estar subordinada a los bancos o a una supervisión de interés social.

El libro de macroeconomía de Greg Mankiw, profesor en Harvard, mantiene firme su fe sobre el mercado de fondos prestables. ¿Hasta cuándo dejarán los economistas de contaminar la mente de los estudiantes?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Dinero barato hunde la rentabilidad de la deuda europea al nivel más bajo en 250 años

Mér, 11/06/2014 - 09:01

Las medidas del "dinero barato" adoptadas por Mario Draghi desde que asumió la jefatura del Banco Central Europeo han expandido las asimetrías de la zona euro generando nuevas burbujas. Mientras el desempleo y el crecimiento han mantenido su debilidad desde 2012, la euforia bursátil de los mercados financieros ha propagado un aumento continuo de los índices y una inusitada confianza en la deuda pública. El rendimiento de los bonos de deuda no ha hecho más que descender en los últimos dos años y hoy se encuentra en los mínimos históricos de los últimos 225 años para España y 270 años para Francia.
Tan bajo se encuentran los tipos de interés de los bonos de deuda soberana, que los bonos españoles con vencimiento a diez años se encuentran por debajo del rendimiento equivalente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados "los más seguros del planeta". La evolución de la deuda española es sorprendente cuando se observa desde una perspectiva de largo plazo. Parecen lejanos los tiempos cuando el bono español a 10 años arreciaba el 7 por ciento, cuando eso era hace apenas dos años. Hoy España tiene el rendimiento más bajo desde 1789, el año de la Revolución Francesa, con 2,502 por ciento. Para Francia, los rendimientos a 10 años alcanzaron 1,654 por ciento, un mínimo histórico para toda la serie de datos que se remonta a 1746.

Leer más
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Nouriel Roubini: la crisis entra en nueva fase con el contragolpe del nacionalismo

Mar, 10/06/2014 - 14:36
Nouriel Roubini, Project Syndicate

En el momento inmediatamente posterior a la crisis financiera mundial de 2008, el éxito de las autoridades en impedir que la “gran recesión” se convirtiera en la “gran depresión II” mantuvo a raya las peticiones de proteccionismo y las medidas aislacionistas, pero ahora ha llegado la reacción contra la mundialización y la mayor libertad de circulación de bienes, servicios, capital, mano de obra y tecnologías que la acompañó.

Ese nuevo nacionalismo adopta formas económicas diferentes: obstáculos al comercio, protección de activos, reacción contra la inversión extranjera directa, políticas que favorecen a los trabajadores y las empresas nacionales, medidas antiinmigración, capitalismo de Estado y nacionalismo en materia de recursos. En la esfera política, están subiendo los partidos populistas, antimundialización, antiinmigración y, en algunos casos, claramente racistas y antisemitas.

Esas fuerzas aborrecen la sopa de letras de instituciones de la gobernación supranacional –la UE, las NN.UU., la OMC y el FMI, entre otras– que requiere la mundialización. Incluso la red Internet, epitome de la mundialización durante los dos últimos decenios, corre el riesgo de resultar balcanizada a medida que países más autoritarios –incluidos China, Irán, Turquía y Rusia– intentan limitar el acceso a los medios de comunicación social y reprimen la expresión libre.

Las causas principales de esas tendencias están claras. Una recuperación económica anémica ha brindado una oportunidad a los partidos populistas, que promueven políticas proteccionistas, para achacar al libre comercio y a los trabajadores extranjeros el prolongado malestar. Si a ello sumamos el aumento de la desigualdad en materia de ingresos y riqueza en la mayoría de los países, no es de extrañar que se haya generalizado la impresión de que se trata de una economía en la que el ganador se lleva toda la banca, los beneficiados son sólo las minorías privilegiadas y se distorsiona el sistema político. En la actualidad, tanto las economías avanzadas (como los Estados Unidos, donde una financiación ilimitada de las autoridades democráticamente elegidas por parte de intereses empresariales financieramente poderosos es una simple corrupción legalizada) como en los mercados en ascenso (donde los oligarcas dominan con frecuencia la economía y el sistema político) parecen estar al servicio de minorías.

En cambio, para las mayorías sólo ha habido un estancamiento prolongado, con una reducción del empleo y unos salarios estancados. Donde la inseguridad económica resultante para las clases trabajadoras y medias es más acuciante es en Europa y en la zona del euro, en muchos de cuyos países los partidos políticos –principalmente de derechas– superaron en votos a las fuerzas centrales en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado fin de semana. Como en el decenio de 1930, cuando la “gran depresión” propició la aparición de gobiernos autoritarios en Italia, Alemania y España, una tendencia similar podría estar en marcha.

Si no se recupera pronto el aumento de los ingresos y de los puestos de trabajo, los partidos populistas podrían acercarse más al poder en el nivel nacional de Europa y los sentimientos anti-UE podrían paralizar la integración económica y política europea. Peor aún: la zona del euro podría volver a estar en riesgo; algunos países (el Reino Unido) podrían salir de la UE; otros (el Reino Unido, España y Bélgica) podrían acabar desmembrándose.

Incluso en los EE.UU. se ve que la inseguridad económica de una gran clase marginal blanca que se siente amenazada por la inmigración y el comercio mundial está influyendo cada vez más en las facciones de extrema derecha y del Tea Party dentro del Partido Republicano. Esos grupos se caracterizan por el nativismo económico, las inclinaciones antiinmigración y proteccionistas, el fanatismo religioso y el aislacionismo geopolítico.

Se ve una variante de esa dinámica en Rusia y en muchas partes de la Europa oriental y del Asia occidental, donde la caída del Muro de Berlín no dio pasó a la democracia, la liberalización económica y un rápido aumento de la producción, sino que regímenes nacionalistas y autoritarios llevan en el poder la mayor parte del último cuarto de siglo aplicando modelos de crecimiento propios del capitalismo de Estado, que sólo garantizan unos resultados económicos mediocres. En ese marco, no se puede separar la desestabilización de Ucrania por parte del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, de su sueño de encabezar una “Unión Eurasiática”, intento mal disimulado de recrear la antigua Unión Soviética.

También en Asia resurge el nacionalismo. Los nuevos dirigentes del Japón, China, Corea del Sur y ahora de la India son nacionalistas políticos en regiones en las que las disputas territoriales siguen siendo graves y se están enconando agravios históricos muy antiguos. Dichos dirigentes –además de los de Tailandia, Malasia e Indonesia, que avanzan en una dirección nacionalista similar– deben abordar imperativos importantes en materia de reformas estructurales para poder reavivar el crecimiento económico en disminución y, en el caso de los mercados en ascenso, evitar la trampa de los ingresos medios. El fracaso económico podría contribuir a intensificar aún más las tendencias nacionalistas y xenófobas... e incluso desencadenar conflictos militares.

Entretanto, Oriente Medio sigue siendo una región empantanada en el atraso. La “primavera árabe”, desencadenada por un crecimiento lento, un elevado desempleo juvenil y una desesperación económica generalizada, ha dado paso a un largo invierno en Egipto y en Libia, donde las opciones substitutivas son un regreso de los caudillos autoritarios y el caos político. En Siria y el Yemen hay una guerra civil; el Líbano y el Iraq podrían afrontar una suerte similar; el Irán es a un tiempo inestable y peligroso para otros países y el Afganistán y el Pakistán parecen cada vez más Estados fallidos.

En todos esos casos, el fracaso económico y la falta de oportunidades y esperanzas para los pobres y los jóvenes están fomentando el extremismo religioso y político, el resentimiento contra Occidente y en algunos casos un terrorismo declarado.

En el decenio de 1930, la incapacidad para prevenir la “gran depresión” facilitó la llegada al poder de regímenes autoritarios en Europa y Asia, lo que acabó propiciando el estallido de la segunda guerra mundial. Esta vez el daño causado por la gran recesión está sometiendo a las economías avanzadas a un estancamiento prolongado y creando grandes dificultades para el crecimiento estructural en los mercados en ascenso.

Es un terreno ideal para que el nacionalismo político y económico arraigue y prospere. Se debe ver la reacción actual contra el comercio y la mundialización en el marco de lo que, como sabemos por experiencia, podría venir a continuación.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Paul Krugman: Sobre la negación de la desigualdad

Dom, 08/06/2014 - 06:52
Paul Krugman, El País

Hace algún tiempo publiqué un artículo titulado Los ricos, la derecha y los hechos en el que describía los esfuerzos por negar, obedeciendo a motivos políticos, lo evidente: el fuerte aumento de la desigualdad en Estados Unidos, sobre todo en lo más alto de la escala de ingresos. Probablemente no les sorprenderá oír que he descubierto un montón de malas prácticas estadísticas en las altas esferas.

Tampoco les sorprenderá saber que casi nada ha cambiado. Los sospechosos de rigor no solo siguen negando la evidencia, sino que insisten en desplegar los mismos argumentos desprestigiados: la desigualdad no está aumentado realmente; bueno, vale, sí está aumentando, pero da igual porque tenemos mucha movilidad social; en cualquier caso, es buena, y cualquiera que insinúe que es un problema es un marxista.

Lo que quizá les sorprenda es en qué año publiqué el artículo: 1992.

Lo cual me lleva a la última escaramuza intelectual, provocada por un artículo de Chris Giles, redactor jefe de economía de The Financial Times, arremetiendo contra la credibilidad del libro éxito de ventas de Thomas Piketty, titulado El capital en el siglo XXI. Giles afirma que el trabajo de Piketty comete “una serie de errores que distorsionan sus descubrimientos”, y que, de hecho, no hay pruebas claras de que la concentración de la riqueza esté aumentando. Y como casi todos los que hemos seguido estas controversias durante años, me dije: “Ya estamos otra vez”.

Como era de esperar, Giles no ha salido bien parado del debate subsiguiente. Los supuestos errores eran en realidad la clase de ajustes de datos normal en cualquier investigación basada en diferentes fuentes. Y la afirmación crucial de que no hay ninguna tendencia clara a una mayor concentración de la riqueza descansaba en una falacia conocida, una comparación de peras con manzanas de la cual los expertos han advertido hace tiempo, y que yo identifiqué en el mencionado artículo de 1992.

A riesgo de dar demasiada información, la cuestión es ésta. Tenemos dos fuentes de datos tanto sobre la renta como sobre la riqueza: los sondeos, en los que se pregunta a la gente sobre sus finanzas, y los datos fiscales. Los datos de los sondeos, si bien son útiles para seguir la pista de los pobres y de la clase media, subestiman manifiestamente las rentas más altas y la riqueza, hablando en líneas generales, porque es difícil entrevistar a suficientes multimillonarios. Por tanto, los estudios acerca del 1%, el 0,1% y demás se basan principalmente en los datos fiscales. Sin embargo, la crítica publicada en The Financial Times comparaba cálculos antiguos de concentración de la riqueza basados en datos fiscales con cálculos recientes basados en sondeos, lo cual ocasiona una distorsión inmediata que impide identificar una tendencia al alza.

En suma, este último intento de desacreditar la idea de que nos hemos convertido en una sociedad muchísimo más desigual ha quedado desprestigiado por sí solo. Y era de esperar. Hay tantos indicadores independientes que apuntan a un fuerte aumento de la desigualdad, desde los precios por las nubes de las propiedades inmobiliarias de más alto nivel hasta el apogeo de los mercados de bienes de lujo, que cualquier afirmación de que la desigualdad no está aumentando tiene que basarse casi por fuerza en un análisis erróneo de los datos.

Con todo, la negación de la desigualdad persiste, prácticamente por las mismas razones por las que persiste la negación del cambio climático: hay grupos poderosos muy interesados en negar los hechos, o cuando menos en crear una sombra de duda. De hecho, pueden estar seguros de que la afirmación de que “todos los números de Piketty están equivocados” se repetirá hasta el infinito aunque se derrumbe rápidamente al ser sometida a escrutinio.

Dicho sea de paso, no estoy acusando a Giles de ser un sicario de la plutocracia, a pesar de que haya algunos autoproclamados expertos que se ajusten a esa definición. Y no hay nadie cuyo trabajo esté más allá de toda crítica. Pero cuando se trata de asuntos con carga política, los detractores del consenso tienen que ser conscientes de sí mismos; tienen que preguntarse si de verdad buscan la honestidad intelectual o si lo que están haciendo en realidad es actuar como duendes de la preocupación, desacreditadores profesionales de los credos liberales. (Por extraño que parezca, en la derecha no hay duendes que desacrediten los credos conservadores. Es curioso cómo funciona la cosa).

Por tanto, esto es lo que necesitan saber. Sí, la concentración tanto de renta como de riqueza en manos de unas cuantas personas ha aumentado enormemente a lo largo de las últimas décadas. No, la gente receptora de esas rentas y propietaria de esa riqueza no es un grupo en continuo cambio: la gente se desplaza con bastante frecuencia de la base del 1% a la cima del siguiente percentil y viceversa, pero eso de pasar de mendigo a millonario y de millonario a mendigo rara vez ocurre (la desigualdad de los ingresos medios a lo largo de varios años no está muy por debajo de la desigualdad en un año determinado). No, los impuestos y las ayudas no cambian significativamente el panorama; de hecho, desde la década de 1970, las grandes rebajas de impuestos en el extremo superior han provocado que la desigualdad después de impuestos aumente más deprisa que la desigualdad antes de impuestos.

Esta imagen incomoda a algunos porque favorece las demandas populistas de impuestos más altos para los ricos. Pero las buenas ideas no necesitan ser vendidas con engaños. Si el argumento en contra del populismo descansa en afirmaciones falsas sobre la desigualdad, habría que considerar la posibilidad de que los populistas tengan razón.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La falsedad de los argumentos a favor de las políticas de austeridad

Sáb, 07/06/2014 - 16:19
Vicenç Navarro, Rebelión
Hace unas semanas debería haberse celebrado el aniversario del famoso descubrimiento de lo que se definió como un “error” cometido por dos grandes gurús de la economía neoliberal, los profesores Reinhart y Rogoff (R+R), ambos economistas de la Universidad de Harvard, en su trabajo (definido como el más influyente que haya habido en círculos políticos y económicos en los últimos diez años) utilizado por la Comisión Europea para mostrar la necesidad de recortar el gasto público a fin de salir de la crisis. El portavoz económico de la Comisión Europea, el Sr. Olli Rehn, lo presentó como el trabajo definitivo que mostraba la sabiduría de las recomendaciones que hacía la Comisión Europea de reducir el gasto público (predominantemente el social), que los gobiernos, y muy en especial el español, el gobierno Rajoy (y antes el gobierno Zapatero), siguieron a pies juntillas. R+R habían documentado que cuando la deuda pública alcanzaba más del 90% del PIB, el crecimiento económico de un país bajaba. De ahí se deducía que tenía que reducirse el déficit y la deuda públicos por todos los medios, incluyendo los recortes de gasto público, el social inclusive. Ni que decir tiene que aquel trabajo fue tomado por los economistas neoliberales (que predominan en los grandes medios de información y persuasión) como la Biblia económica. Y, cómo no, las páginas económicas de los mayores rotativos citaron dicho trabajo (procedente de dos académicos pertenecientes a instituciones que gozaban de gran prestigio y que les daban credibilidad). Y, predeciblemente, los mal llamados “centros de investigación económica” como Fedea (financiados por la banca y grandes empresas), promovieron dicha visión a través de sus publicaciones, como Nada es gratis.

Pero hace un año, en abril de 2013, un estudiante de doctorado del departamento de Economía de la Universidad de Massachusetts, Thomas Herndon, miró los datos y vio una manipulación clara de los mismos, que inmediatamente se justificó por parte de R+R y de sus innumerables apologistas como un mero error de cálculo. Los profesores Michael Ash y Robert Pollin, directores de la tesis del estudiante, miraron lo que estaba pasando y concluyeron, con el estudiante, que aquello era mucho más que un mero error de cálculo. Era una burda manipulación. Resulta, después de todo, que no era cierto que la austeridad que se estaba imponiendo fuera necesaria, pues tampoco había evidencia de que el tamaño del déficit público y de la deuda pública fueran las variables causales del bajo crecimiento. En realidad, los profesores Michael Ash y Robert Pollin (de la Universidad de Massachusetts), mostraron que era el escaso crecimiento económico el que causaba el déficit público y el crecimiento de la deuda pública, y no al revés, como señalaban R+R. De hecho, los datos y la realidad en España muestran claramente que los hallazgos de Ash y Pollin llevaban y llevan razón. En España, el déficit público y la deuda pública han ido aumentando aun cuando el déficit público ha ido disminuyendo.

Pero los talibanes partidarios del austericidio no son permeables a los datos. Y ello se debe a que sirven a intereses muy poderosos –y, en primer lugar, al capital financiero, es decir, a la banca- que continúan repitiendo día tras día las teorías de R+R. Ello explica que las políticas continúen aplicándose y que R+R continúen publicando en los mayores rotativos. Su prestigio y credibilidad (que deberían estar por los suelos) continúan intactos.

Pero la realidad acaba siempre imponiéndose. En más y más países, y aunque no en Europa, se están abandonando las políticas de austeridad, pues se ha visto que han sido enormemente perjudiciales para las clases populares, creando una Gran Recesión. El último ejemplo es Japón. Este país ha terminado con el austericidio y le ha ido muy bien. Japón, que tenía y continúa teniendo una de las deudas públicas más elevadas en el mundo capitalista desarrollado, aumentó espectacularmente su gasto público, siguiendo políticas expansivas que estimularon el crecimiento económico y la creación de empleo. Hay muchos aspectos de sus políticas que son criticables y mejorables. Pero el hecho es que, mediante una gran expansión del gasto público, uno de los países con mayor deuda pública ha visto a esta reducirse a base del aumento del crecimiento económico.

Pero en la UE no hay mane ra de que ello ocurra. El control de la gobernanza de la UE por parte del capital financiero es casi absoluto. En realidad, a lo máximo a lo que la socialdemocracia ha llegado es a que los gastos de educación y R&D no se incluyan en el cálculo del déficit público de los Estados, una medida aconsejable, pero DRAMÁTICAMENTE INSUFICIENTES. ¿Por qué no cambian y piden políticas auténticamente expansivas, como fue el New Deal a principios del siglo XX en EEUU, o el Plan Marshall, después de la II Guerra Mundial en Europa? ¿No se dan cuenta de que estas políticas están llevándonos a un desastre? Parece que no se dan cuenta de la enormidad de la crisis, causada por las políticas neoliberales incluyendo el austericidio.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La imposibilidad del crecimiento exige un nuevo sistema económico

Ven, 06/06/2014 - 03:56
George Monbiot, CommonDreams

Imaginemos que en 3030 A.de C. las posesiones totales del pueblo de Egipto llenaban un metro cúbico. Propongamos que esas posesiones crecieron 4,5% por año. ¿Qué tamaño hubiera tenido esa pila al llegar la Batalla de Actium en 30 A.de C.? Es el cálculo hecho por el banquero de inversiones Jeremy Grantham (1). La trayectoria de la tasa de crecimiento compuesto muestra que la erosión del planeta solo acaba de comenzar. Simplemente no podemos seguir por el mismo camino.

Continuemos, adivina. ¿Diez veces el tamaño de las pirámides? ¿Toda la arena del Sahara? ¿El océano Atlántico? ¿El volumen del planeta? ¿Un poco más? Es 2.500 trillones (10 elevado a 18) de sistemas solares (2). No precisa mucho tiempo, al considerar ese resultado, para llegar a la paradójica posición de que la salvación reside en el colapso.

Tener éxito es destruirnos. Fracasar es destruirnos. Es el aprieto que hemos creado. Ignora si es necesario el cambio climático, el colapso de la biodiversidad, el agotamiento del agua, del suelo, de los minerales, del petróleo; incluso si todos estos problemas se desvanecieran milagrosamente, la matemática de la tasa de crecimiento compuesto hace que la continuidad sea imposible.

El crecimiento económico es un artilugio del uso de combustibles fósiles. Antes de que grandes cantidades de carbón fueran extraídas, cada aumento en la producción industrial iba acompañado por una caída en la producción industrial, ya que el carbón vegetal o los caballos de fuerza requeridos por la industria reducían la tierra disponible para cultivar alimentos. Cada revolución industrial anterior colapsó, ya que el crecimiento no podía ser sustentado (3). Pero el carbón rompió este ciclo y posibilitó –durante algunos siglos– el fenómeno que ahora llamamos crecimiento sostenido.

No fue ni el capitalismo ni el comunismo lo que posibilitó el progreso y las patologías (guerra total, la concentración sin precedentes de la riqueza global, destrucción planetaria) de la modernidad. Fue el carbón, seguido por el petróleo y el gas. La meta-tendencia, la narrativa madre, es la expansión alimentada por el carbono. Nuestras ideologías son meros argumentos secundarios. Ahora, a medida que las reservas más accesibles han sido agotadas, tenemos que saquear los rincones ocultos del planeta para sustentar nuestra imposible proposición.

El viernes, unos pocos días después que científicos anunciaron que el colapso del hielo de la Antártida poniente es ahora inevitable (4), el gobierno ecuatoriano decidió que la perforación por petróleo continuaría en el corazón del parque nacional Yasuní (5). Había hecho una oferta a otros gobiernos: si le daban la mitad del valor del petróleo en esa parte del parque, dejaría su suelo intacto. Puede ser interpretado como chantaje o como comercio justo. Ecuador es pobre, sus depósitos de petróleo son ricos: ¿por qué, argumentó el gobierno, debiera dejarlos intactos sin compensación cuando todos los demás están perforando hasta el último círculo del infierno? Pidió 3.600 millones de dólares y recibió 13 millones. El resultado es que Petroamazonas, una compañía con un pintoresco historial de destrucción y derrames (6), penetrará ahora uno de los sitios con mayor biodiversidad del planeta, en el cual se dice que una hectárea de selva tropical contiene más especies que las que existen en todo el continente de Norteamérica (7).

La compañía petrolera Soco del Reino Unido espera ahora penetrar el parque nacional más antiguo de África, Virunga, en la República Democrática del Congo (8); uno de los últimos baluartes del gorila de montaña y el okapi, de chimpancés y elefantes de bosque. En Gran Bretaña, donde acaban de ser identificados potenciales 4.400 millones de barriles de petróleo de esquisto (shale) en el sudeste (9), el gobierno fantasea con la idea de convertir los frondosos suburbios en un nuevo delta del Níger. Con este fin está cambiando las leyes de trasgresión para posibilitar la perforación sin consentimiento y generosos sobornos a gente local (10, 11). Estas nuevas reservas no solucionan nada. No terminan nuestra hambre de recursos; la exacerban.

La trayectoria del crecimiento compuesto muestra que la erosión del planeta acaba solo de comenzar. A medida que el volumen de la economía global se expande, todo sitio que contenga algo concentrado, poco usual, precioso, será buscado y explotado, sus recursos extraídos y dispersados, las diversas y diferenciadas maravillas del mundo reducidas al mismo rastrojo gris.

Alguna gente trata de resolver la imposible ecuación con el mito de la desmaterialización: la afirmación de que a medida que los procesos se hacen más eficientes y los artefactos son miniaturizados, usamos, en suma, menos materiales. No hay señales de que esto esté sucediendo. La producción de mineral de hierro ha aumentado 180% en diez años (12). El organismo comercial Forest Industries nos dice que “el consumo global de papel se encuentra a un nivel alto récord y seguirá aumentando”. (13) Si, en la era digital, no reducimos siquiera nuestro consumo de papel, ¿qué esperanza existe para otros productos de consumo?

Consideremos las vidas de los súper ricos, que fijan el ritmo del consumo global. ¿Están reduciendo el tamaño de sus yates? ¿Sus casas? ¿Sus obras de arte? ¿Su compra de maderas finas, de peces raros, de piedras raras? Los que cuentan con los medios necesarios compran casas cada vez más grandes para almacenar la creciente acumulación de cosas que no vivirán lo suficiente para usar. Por acumulación inadvertida, se usa cada vez más superficie del planeta para extraer, fabricar, y almacenar cosas que no necesitamos. Tal vez no sea sorprendente que hayan vuelto a aparecer fantasías sobre la colonización del espacio – que nos dicen que podemos exportar nuestros problemas en lugar de resolverlos (14).

Como señala el filósofo Michael Rowan, las inevitabilidades del crecimiento compuesto significan que si la tasa de crecimiento predicha el año pasado para 2014 (3,1%) se mantiene, incluso si fuésemos a reducir milagrosamente el consumo de materias primas en un 90% retardamos lo inevitable en solo 75 años (15). La eficiencia no resuelve nada mientras el crecimiento continúa.

El fracaso inescapable de una sociedad basada en el crecimiento y en su destrucción de los sistemas vivos de la Tierra son los hechos apabullantes de nuestra existencia. Como resultado casi no son mencionados en ninguna parte. Constituyen el gran tabú del Siglo XXI, los temas garantizados para enajenar a amigos y vecinos. Vivimos como si estuviésemos atrapados dentro de un suplemento dominical: obsesionados por la fama, la moda y los tres elementos básicos aburridos de la conversación de clase media: recetas, innovaciones y centros turísticos. Cualquier cosa que no sea el tópico que demanda nuestra atención.

Declaraciones de lo exageradamente obvio, los resultados de una aritmética básica, son tratados como distracciones exóticas e imperdonables, mientras la proposición imposible según la cual vivimos es considerada como tan sana y normal y poco interesante que no vale la pena mencionarla. Es como se mide la profundidad de este problema: según nuestra incapacidad de llegar a discutirla.
_______
Referencias:
1. www.theoildrum.com
2. Grantham expresó este volumen como 1057 metros cúbicos. En su trabajo We Need To Talk About Growth, Michael Rowan lo tradujo como 2.500 trillones (1018) de sistemas solares. (http://persuademe.com.au/need-talk-growth-need-sums-well/). Esta fuente menciona el volumen del sistema solar (si es considerado como una esfera) como 39.629.013.196.241,7 kilómetros cúbicos, lo que es aproximadamente 40 x 1021 metros cúbicos. Multiplicados por 2.500 trillones (1018), esto da 1041 metros cúbicos. Por lo tanto, a menos que tenga la cifra equivocada para el volumen del sistema solar o haya confundido mis unidades, lo que es eminentemente posible, la traducción de Michael Rowan parece estar subestimada. Sin embargo, me basaré en su cifra, ya que no tengo mucha confianza en la mía. Agradecería cualquier mejora, comentario o corrección.
3. EA Wrigley, 2010. Energy and the English Industrial Revolution. Cambridge University Press.
4. http://www.theguardian.com/environment/2014/may/12/western-antarctic-ice...
5. http://www.theguardian.com/environment/2014/may/23/ecuador-amazon-yasuni...
6. http://www.entornointeligente.com/articulo/2559574/ECUADOR-Gobierno-conc...
7. http://www.theguardian.com/world/2013/aug/16/ecuador-approves-yasuni-ama...
8. http://www.wwf.org.uk/how_you_can_help/virunga/
9. http://www.theguardian.com/environment/2014/may/23/fracking-report-billi...
10. http://www.telegraph.co.uk/earth/energy/fracking/10598473/Fracking-could...
11. http://www.theguardian.com/environment/2014/may/23/fracking-report-billi...
12. Philippe Sibaud, 2012. Opening Pandora’s Box: The New Wave of Land Grabbing by the Extractive Industries and the Devastating Impact on Earth. The Gaia Foundation. http://www.gaiafoundation.org/opening-pandoras-box
13. http://www.forestindustries.fi/industry/paper_cardboard_converted/paper_...
14. https://www.globalonenessproject.org/library/articles/space-race-over
15. Michael Rowan, 2014. We Need To Talk About Growth (And we need to do the sums as well.) http://persuademe.com.au/need-talk-growth-need-sums-well/
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Los efectos imprevistos de la bazuca de Draghi

Xov, 05/06/2014 - 14:56
Matthew Lynn, El Economista

¿Cuánto? ¿Cuándo? ¿Con qué activos? Son muchas las preguntas sin respuesta sobre la flexibilización de la política monetaria que se espera que el Banco Central Europeo presente hoy, pero dos cosas están claras: a la Eurozona no le quedan más opciones que embarcarse en algún tipo de flexibilización cuantitativa (lo que algunos analistas ya han calificado de gran bazuca) y no saldrá como el BCE o casi todos los analistas esperan.

La flexibilización cuantitativa en la eurozona tendrá grandes repercusiones en los mercados y las economías, como ocurrió cuando se imprimió dinero en EEUU, Reino Unido y Japón, pero muchas será en lugares imprevistos o por lo menos no donde lo espera el BCE. Europa del este experimentará una burbuja de activos, el valor de la libra esterlina crecerá, EEUU subirá tipos antes de lo previsto, Alemania le cogerá el gusto a imprimir dinero y el oro se hundirá todavía más en un mercado bajista.

Lo que seguramente no haga, o al menos no en un grado importante, será sacar a la economía europea de la recesión.

Si Mario Draghi no hace algo para flexibilizar la política monetaria confundirá las expectativas y podría desperdiciar su credibilidad. A los mercados se les ha hecho creer que actuará. Con el resto de la economía global en recuperación, la situación en la Eurozona sigue siendo difícil. La economía holandesa volvió a contraerse en el último trimestre y la francesa estuvo plana. Ni siquiera el crecimiento alemán parece tan sano como antes. La inflación está muy por debajo del objetivo y los precios podrían caer pronto en términos absolutos. Si el BCE no actúa ahora para contrarrestarlo, ¿cuándo lo hará?

Las posibilidades La forma de la flexibilización aún no está clara. Lo más probable es que sea un recorte de los tipos de interés, seguido de tipos negativos (es decir, los bancos tendrían que pagar por el privilegio de depositar su efectivo en el BCE). O podría ocurrírsele un plan específico de préstamos directos a las empresas, como hizo el Banco de Inglaterra. Lo más radical sería comprar activos o intervenir en los mercados de divisas. Flexibilización cuantitativa pura y dura. La historia de la impresión de dinero por un banco central en Japón, EEUU y el Reino Unido nos dice que no funciona como se espera. El plan es levantar la economía de la eurozona, pero lo más probable es que afecte a cualquier otro sector.

Éstos son los cinco efectos que puede provocar:

Una burbuja de activos en Europa del este. Con la flexibilización cuantitativa el dinero salpica a las economías vecinas. Se bombeará a los bancos de la eurozona con dinero nuevo del banco central pero no necesariamente acabará prestado a pequeñas empresas de España o Portugal. Lo más probable es que encuentre el camino hacia los mercados especulativos cercanos. Los emergentes de Europa del este están moribundos desde la crisis de 2008 pero la flexibilización cuantitativa en Europa lanzará un boom de sus activos y, en particular, los inmobiliarios.

La libra esterlina subirá como la espuma. Los mercados de divisas detestan que los bancos centrales impriman dinero. Los inversores saldrán del euro y casi todos se pasarán a su alternativa más próxima, que será la libra. El Reino Unido crece más rápido que el resto de Europa y el Banco de Inglaterra habla de subir los tipos el año que viene. Paradójicamente, la fuerza de la libra (y la caída resultante de la inflación) pospondrá esa subida aunque, por lo menos durante un año, la libra estará en alza.

Los tipos de interés de EEUU subirán más deprisa. La Reserva Federal todavía no ha decidido cuándo subirá los tipos. La liquidez creada por el BCE se abrirá paso hacia el resto del mundo y gran parte acabará en EEUU. Eso hará parte del trabajo que hacía el programa de impresión de dinero de la Fed. Esto facilitará a la Fed retirar su flexibilización cuantitativa más rápido de lo que nadie se espera y empezará a subir tipos sin que se produzcan efectos especialmente dañinos porque la flexibilización cuantitativa de la eurozona tomará el relevo al trabajo de la Fed.

Los alemanes le cogerán el gusto a la flexibilización cuantitativa. No hacemos más que leer sobre la fobia alemana a imprimir dinero por la hiperinflación de los años veinte. Puede que sea verdad pero en 2014 el BCE logrará reducir el tipo de cambio. Eso ayudará a los exportadores (que, casualmente, son casi todos alemanes). Sus rendimientos subirán y también los precios de las acciones de las grandes empresas de exportación (también alemanas). En 2015, el DAX se pondrá por las nubes y también la riqueza del alemán medio. ¿Resultado? Empezarán a pensar que la flexibilización cuantitativa es estupenda. A todos le gustan las cosas que les hacen ricos con poco esfuerzo aparente.

El oro entrará en un mercado bajista puro y duro. Desde que se habla de que el BCE está a punto de lanzar un programa masivo de flexibilización cuantitativa. ¿Qué le ha pasado al oro? Se ha hundido el precio. Ha bajado de 1.300 dólares/onza en mayo a 1.245 dólares ahora. Tal vez se haya roto el eslabón. Si la idea cobra fuerza, el oro estará en apuros y, en lugar de debilitarse sin más, podría hundirse en un mercado bajista completo.

Lo único que no es probable es la recuperación sostenida de la economía de la eurozona. Los demás activos subirán y la generosidad del BCE llenará los bolsillos de los inversores que se coloquen en el lado bueno de la operación, como ocurrió con la Fed y el Banco de Japón en el pasado.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Todos los datos de interés que quería saber sobre China y no se atrevía a preguntar

Xov, 05/06/2014 - 09:01

El diario The Business Insider ha recopilado una serie de datos interesantes de la segunda economía más grande del mundo, que —según los expertos— pronto podría eclipsar a Estados Unidos. Como suele olvidarse que en China vive casi el 20% de la población mundial, los datos de su producción alimentaria e industrial, así como las ganancias de sus millonarios y sus reservas de recursos naturales, reflejan sumas estratosféricas.

1. Palillos chinos y árboles
Veinte millones de árboles son talados cada año para satisfacer la demanda de los palillos, ya que este país consume más de 80.000 millones de pares de palillos desechables al año. Los árboles que se talan tardan en crecer alrededor de 20 años.

2. Los rieles y la Tierra
Las líneas de ferrocarril de China, si se juntan, podrían dar la vuelta a la Tierra dos veces. Se calcula que la longitud de los rieles asciende a 93.000 kilómetros, mientras que la circunferencia de la Tierra es de 40.075 kilómetros.

3. Muertes por fumar
Cerca de un millón de chinos mueren cada año a causa del cigarrillo, lo que representa una cantidad mayor a la población de Chipre (872.000). La Organización Mundial de la Salud estima que para el año 2050 el tabaco matará a 3 millones de chinos cada año.

4. Millonarios chinos
Las 20 personas más ricas de China suman un valor total de 145.100 millones de dólares, una cantidad mayor al PIB de Hungría que tiene un PIB nominal de casi 130.000 millones de dólares.

5. Calcetines para todo el mundo
Cerca de 8.000 millones de pares de calcetines se producen anualmente en el distrito de Datang, lo que alcanzaría para entregar un par de calcetines a todas las personas del planeta entero y sobrarían aún millones más.

6. Suicidios
La tasa de suicidios es más del doble que la de EE.UU. China tiene una tasa de 22,2 suicidios por cada 100.000 personas, mientras que en EE.UU. esta tasa es de 10,3.

7. Un solo huso horario
China tiene más o menos el mismo tamaño continental que EE.UU., pero tiene solo una zona horaria. China tuvo hasta 1949 cinco zonas horarias diferentes, pero en ese año el presidente Mao Tse Tung decidió tener solo una para promover la unidad nacional. Esto significa que en algunas partes de China suele amanecer a las 10 am.

8. Producción agrícola y ganadera
La producción agrícola total de China se ha triplicado desde 1978, mientras que la producción ganadera aumentó cinco veces desde entonces, según el portal The Mother Jones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el Gran Salto Adelante de Mao en la década de los 60 llevó al país a descuidar la producción alimenticia, provocando una hambruna y la muerte de millones de personas.
Aunque en la actualidad China puede alimentar a casi el 25% de la población mundial, cabe destacar que su población es casi el 20% de la población total del planeta.

9. El carbón
Las reservas de carbón de China pesan unos 575 millones de ballenas azules. Con 115.000 millones de toneladas de carbón, China tiene las terceras reservas del mundo. Esta nación, además, representa el 46% de la producción mundial de carbón y el 49% del consumo mundial.

10. El cemento
En los últimos dos años China produjo más cemento del que produjo EE.UU. en todo el siglo XX. En la actualidad este país asiático es el mayor productor de cemento del mundo, y produce y utiliza alrededor del 60% del cemento mundial.

11. Gas natural
Las reservas de gas natural de China equivalen al volumen de unos 1.240 millones de piscinas de tamaño olímpico. Con 109,3 billones de pies cúbicos (3,095 billones de metros cúbicos) de gas, China cuenta con una de las mayores reservas del mundo de este recurso natural.

12. Fideos instantáneos
El consumo anual de fideos instantáneos de China es suficiente para alimentar a toda Argelia (38,7 millones de personas) con tres comidas al día durante un año. China consumió 42.500 millones de paquetes de fideos instantáneos en 2011.

13. Carne de cerdo
China consumió 52 millones de toneladas de carne de cerdo en 2012, lo que equivale al peso de 5.200 Torres Eiffel.

14. La mitad de los cerdos del mundo vive en China.
Con las cifras mencionadas y siendo el mayor consumidor de carne de cerdo del mundo, no es sorpresa que 475 millones, o sea la mitad de los cerdos del mundo, residan en China.

15. Cuevas como casas
Se estima que más de 30 millones de personas en China viven en cuevas, lo que significa una cantidad cercana a la población de Arabia Saudita. Según varias informaciones, el presidente de China, Xi Jinping, vivió casi siete años en una cueva cuando fue exiliado a la provincia de Shaanxi durante la Revolución Cultural de Mao.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El próximo crash en las bolsas mundiales

Mér, 04/06/2014 - 22:01
Juan F Valls en La prisión mental...

Las medidas de expansión monetaria llevadas a cabo por los bancos centrales con el objetivo de paliar la crisis financiera desatada en 2008 se han mostrado completamente ineficaces. El inmenso rescate a la banca privada realizado mediante inyecciones de liquidez y compra de activos tóxicos no se ha transformado en suficiente crédito para las empresas de la economía real, sino que se ha utilizado para rellenar ficticiamente los agujeros de los balances y comprar acciones. La banca privada y los fondos de inversión han multiplicado y recanalizado buena parte de dicho dinero fiat hacia los mercados financieros, es decir, lo han mantenido en última instancia bajo su control impidiendo que escapara de su esfera de acumulación. Sin embargo, esto no responde tan solo a su interés individual, en tanto que agentes, en mantener su cuota de poder en la red del mercado global, sino también a las dudas sobre el futuro crecimiento de la economía real y a la mayor rentabilidad potencial que ofrecen los mercados financieros, donde el riesgo permite una especulación de cuantiosas y rápidas ganancias… o pérdidas.

Desde 2009, las principales bolsas occidentales han mantenido una tendencia alcista que no se corresponde con el estado de la economía real. Los precios de las acciones aumentan incesantemente y no dejan de batir máximos históricos, incluyendo los de pasadas burbujas. Pero el elevado desempleo, la creciente desigualdad y, en definitiva, la escasa capacidad de compra de las masas de asalariados no pueden dar lugar a beneficios empresariales crecientes en la economía real, ni siquiera en el sector tecnológico de Internet, cuyos importantes ingresos por publicidad no dependen directamente de las rentas del trabajo. En el sur de Europa, además, las políticas de austeridad han asfixiado a los ciudadanos y estos ya no pueden consumir ni aun supliendo con deuda su escaso salario, pues apenas se conceden préstamos. De hecho, la economía europea es un polvorín. No solo se prolongará el estancamiento hasta la próxima década, sino que a esto se unirá también un esperable colapso fiscal, que abarcará a todos los estados alineados en el bloque estadounidense.

Lea el artículo en La prisión mentalUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Destrucción de la demanda aviva los temores de deflación y pone presión a Mario Draghi

Mér, 04/06/2014 - 13:01

La inflación en la zona del euro continuó su senda descendente y alcanzó en mayo el 0,5 por ciento, desde el 0,7% de abril, alejándose cada vez más del objetivo meta establecido por el BCE en 2 por ciento (ver gráfica). Esta nueva caída confirma la perspectiva de una espiral deflacionaria que sería perjudicial para la economía europea. Se espera, por tanto, que el Banco Central Europeo actúe este jueves para dar vida a la debilitada economía europea presentando tal vez por primera vez tasas de interés negativas. Incluso las más drásticas medidas como la compra de valores siguiendo el modelo de la Fed están sobre la mesa.
Se espera que el BCE reduzca la tasa de interés al 0,1 por ciento, desde el 0,25 por ciento actual, estableciendo un nuevo mínimo histórico para el costo del dinero. Más audaz resulta un análisis de Societe Generale que sostiene que el BCE establecerá por primera vez una tasa negativa de -0.1 por ciento para castigar a los bancos que depositan el dinero en el BCE en vez de inyectarlo en la economía. Se espera que el BCE aplique una tasa de penalización al dinero que la banca comercial retiene en depósitos al BCE, con el objetivo de que ésta aumente la financiación de empresas.

Leer más
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La monarquía del capital financiero

Mér, 04/06/2014 - 10:01
Alejandro Nadal, La Jornada

Los reyezuelos van y vienen. Unos duran más que otros. Todos son un adorno anacrónico, pero algunos tienen menos suerte y terminan abdicando en condiciones más o menos oprobiosas. Pero, ¿y el capital financiero? ¿Podría abdicar? ¿Quién sería el heredero?

En la economía mundial se lleva a cabo uno de los experimentos más importantes. Consiste en saber si el capital financiero puede sobrevivir a sí mismo. Hay mucho en juego. El resultado último del experimento podría ser una economía mundial en estancamiento durante décadas o una reedición de los peores días de la crisis, con la amenaza del colapso del sistema financiero mundial.

Vale la pena examinar los antecedentes del experimento. Primero, la lógica del capital financiero impuso sus condiciones a las inversiones en los sectores reales (no financieros) de la economía, regulando plazos y determinando cuáles sectores debían ser abandonados (o castigados) y cuáles debían ser promovidos. El delirio del capital financiero ha contaminado toda la actividad económica y por ello tenemos una sobrecapacidad invertida en todas las industrias importantes del mundo, mientras sectores estratégicos de actividad se encuentran abandonados (agricultura sustentable).

Segundo, la economía mundial ha estado dominada por el capital financiero desde hace por lo menos un cuarto de siglo. Las prioridades de la política económica en todos los países del mundo están dictadas por las preferencias del capital financiero. Todo está subordinado a los objetivos dictados por el capital financiero.

Pero la hegemonía del capital financiero estuvo en el corazón de la crisis de 2008 y llevó el contagio hasta sus últimas consecuencias. Así que es importante saber en qué estado se encuentra el capital financiero en la actualidad.

La verdad es que una parte se encuentra disfrutando de ganancias extraordinarias, mientras otra se mantiene en dificultades. El capital más directamente vinculado con la esfera de la especulación pura atraviesa por un buen momento. La bolsa de valores en Estados Unidos, por ejemplo, va muy bien: el índice Standard & Poor’s aumentó 20 por ciento en el último año y ya ha superado el nivel histórico que alcanzó en 2007. Mientras la economía real de Estados Unidos permanece medio estancada, la nueva burbuja especulativa adquiere dimensiones desproporcionadas. Por todo el mundo, las principales plazas financieras acusan los mismos resultados. En Inglaterra, por mencionar otro ejemplo, el índice FTSE ha superado ya el récord histórico que tuvo en 1999.

Los mercados de valores, títulos y sus derivados se mantienen en una carrera ascendente que no guarda relación con lo que sucede en la economía real. El sistema regulatorio sigue siendo tan ineficiente y débil como el que había antes de la crisis. La mayor parte de los especuladores sabe muy bien que la nueva burbuja va a estallar en algún momento, pero no mañana. Si la especulación es el detonador, la inyección de liquidez que proporciona la reserva federal es el combustible del nuevo desenfreno. Por eso, cuando la Fed anunció sus planes para reducir la flexibilidad monetaria el mercado financiero se estremeció. No hay nada en la economía real que justifique el crecimiento desorbitado de los índices de precios y cotizaciones en las principales bolsas de valores del mundo. Estamos en presencia de un casino monumental.

En cambio, los bancos siguen en mala salud porque su papel en la economía es diferente. En un contexto deflacionario (que todavía no está superado) los bancos no tienen incentivos para realizar préstamos. La inversión también decae y eso contribuye a erosionar más las ganancias de los bancos. Por supuesto, algunas reformas en el sistema regulatorio orillaron a los bancos a abandonar actividades (de mayor riesgo) que habían sido muy lucrativas y sus hojas de balance fueron afectadas de manera importante por la obligación de aumentar sus índices de capitalización y reducir el apalancamiento. Todo esto conspira en contra de una recuperación en la economía real porque los bancos seguirán resistiéndose a incrementar el crédito. Lo cierto es que ahora la rentabilidad neta de los bancos en Europa, por ejemplo, permanece muy por abajo de los promedios históricos.

La historia económica revela que las recesiones financieras tienen efectos más profundos y duraderos que las recesiones que se originan en la economía real (no financiera). Por eso la experiencia de esta crisis conduce a dos importantes lecciones. Primero, la regulación de los bancos no debe ser un tema pasajero y su recapitalización debe provenir antes que nada de sus propias ganancias. Segundo, el tema de si los bancos deben ser propiedad pública es de gran importancia y no debe ser un tabú.

La lección de este experimento es sencilla. No se trata solamente de que el capital financiero abdique al trono. Se trata de abolir la monarquía en la que la lógica financiera domina el resto de la economía. El sucesor debe ser el control social sobre la actividad financiera y bancaria.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Europa incluirá la prostitución y el tráfico de drogas para salvar la economía

Mér, 04/06/2014 - 00:00

A partir de septiembre, España, Italia y el Reino Unido incluirán en sus estimaciones del PIB los ingresos que aportan actividades ilegales como el tráfico de drogas o la prostitución. Según algunos cálculos preliminares, este cambio aportará al PIB español como mínimo 10.000 millones de euros, mientras que la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido cuantifica en 10.000 millones de libras (12.280 millones de euros) la contribución de estas actividades al PIB británico. ¿Salvará esta polémica medida la economía europea?

Lo de España, Italia y el Reino Unido no será nuevo para Europa dado que Estonia, Austria, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Noruega, ya contabilizan la aportación de la prostitución y las distintas formas de tráfico ilegal de bienes y servicios a sus respectivas economías. Grecia trató de implementar la medida en 2006, pero el dinero procedente de la prostitución, las drogas y el lavado de dinero disparó el PIB en un 25% de la noche a la mañana. Bruselas consideró que era un escándalo y rechazó las cifras revisadas.

No obstante, si bien en la teoría la llamada 'economía sumergida' puede traer a los países europeos grandes éxitos, es poco probable que la situación cambie para mejor teniendo en cuenta que los traficantes y proxenetas no son muy escrupulosos a la hora de pagar los impuestos. Por eso esta no es una solución a la desaceleración económica de Europa y si en un país las personas se ven obligadas a trabajar clandestinamente, no se puede pensar que sea una recuperación saludable. Por otra parte, no se entiende muy bien el razonamiento de los legisladores que apuestan por algunos nichos de la economía sumergida pero ignoran otros.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Jeffrey Sachs: Nuestra última oportunidad para salvar el planeta

Mar, 03/06/2014 - 19:13

Jeffrey Sachs, Project Syndicate

La Humanidad ya casi se ha quedado sin tiempo para abordar el cambio climático. Los científicos han señalado que un aumento de la temperatura de dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales colocará a la Tierra en un terreno peligroso y desconocido. Sin embargo, actualmente vamos camino de un aumento de cuatro grados o más en este siglo. Ha llegado la última oportunidad para actuar.

Dicha oportunidad se producirá en diciembre de 2015 en París, cuando los gobiernos del mundo se reúnan para la vigésima primera reunión anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, pero esa vez será diferente. O los gobiernos acuerdan la adopción de medidas decisivas, como han prometido, o volveremos la vista atrás y veremos 2015 como el año en el que la salud climática se nos deslizó entre los dedos. En 1992, los gobiernos del mundo aprobaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y prometieron evitar “la peligrosa interferencia antropogénica [inducida por el hombre] en el sistema climático” reduciendo la tasa de emisión de los gases que provocan el efecto de invernadero, en particular el dióxido de carbono, pero, aunque el tratado entró en vigor en 1994, la tasa de emisiones de dichos gases, incluido el CO2, ha aumentado en realidad.

En 1992, con la combustión mundial de carbón, petróleo y gas, más la producción de cemento, se lanzaron 22.600 millones de toneladas de CO2 al aire. En 2012, el año más reciente sobre el que disponemos de datos comparables, las emisiones ascendieron a 34.500 millones de toneladas. En lugar de controlarlo, la Humanidad ha acelerado el cambio climático inducido por el hombre.

Ahora ése es el mayor problema moral de nuestro tiempo. La utilización de combustibles fósiles en todo el mundo amenaza a los pobres, que son los más vulnerables al cambio climático (aunque los ricos son la causa principal), y a las generaciones futuras, que heredarán un planeta ya inhabitable en muchos lugares y con el abastecimiento de alimentos sometido a crisis en gran escala.

Estamos causando ese daño en una época en la que los adelantos tecnológicos permiten al mundo substituir los peligrosos combustibles fósiles por fuentes energéticas con escasas emisiones de carbono, como, por ejemplo, la eólica, la solar, la nuclear y la hidroeléctrica y reducir la repercusiones de los combustibles fósiles utilizando la tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. El Papa Francisco recientemente lo ha expresado perfectamente: «Salvaguardar la Creación», ha dicho, «porque, si destruimos la Creación, ¡la Creación nos destruirá a nosotros! ¡No debemos olvidarlo nunca!»

Sin embargo, para los muchos intereses poderosos existentes el cambio climático sigue siendo un juego cuyo objetivo es retrasar lo más posible la adopción de medidas. Las gigantescas compañías de combustibles fósiles han seguido presionando entre bastidores contra el paso a la utilización de una energía con escasas emisiones de carbono y han utilizado su inmensa riqueza para comprar informaciones en los medios de comunicación destinadas a sembrar la confusión. El imperio de medios de comunicación de Rupert Murdoch en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y otras partes destaca por el papel particularmente cínico que desempeña en la difusión de propaganda anticientífica.

Aun así, la política del cambio climático puede estar cambiando para mejor, como lo refleja el contundente mensaje del Papa. El fin del estancamiento podría llegar ponto por las seis razones siguientes. En primer lugar, el mundo está dándose cuenta de la calamidad que estamos causando. Aunque la máquina de propaganda de Murdoch produce un torrente diario de falsedades anticientíficas, el público ve también sequías prolongadas (ahora en partes del Brasil, California y el Sudeste asiático, por citar sólo algunos lugares), inundaciones enormes (recientemente en Bosnia y Servia) y olas de calor letales (en muchas partes del mundo). En segundo lugar, los ciudadanos del mundo no quieren morir en medio de las llamas. La opinión pública ha logrado hasta ahora bloquear la construcción del oleoducto Keystone XL, que aceleraría la producción de arenas petrolíferas del Canadá, perspectiva escandalosa en vista de que ni el Canadá ni los EE.UU. se han comprometido aún con un plan climático.

En tercer lugar, puede que nos esperen crisis climáticas más graves. Este año podría haber un muy intenso El Niño, cuando las aguas del Pacífico oriental se calientan y provocan trastornos climáticos mundiales. Un gran El Niño ahora sería aún más peligroso de lo habitual, porque se sumaría a la tendencia general al aumento de las temperaturas mundiales. De hecho, muchos científicos creen que un gran El Niño podría hacer que 2015 fuera el año más cálido de la Tierra.

En cuarto lugar, tanto los EE.UU. como China, los dos mayores emisores de CO2, están empezando por fin a ponerse serios.El gobierno del Presidente Barack Obama está intentando parar la construcción de dos nuevas centrales eléctricas de carbón, a no ser que estén equipadas con tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. Por su parte, China ha comprendido que su profunda dependencia del carbón está causando una contaminación y una niebla tóxica tan devastadoras, que está provocando una pérdida enorme de vidas, pues la esperanza de vida se ha reducido nada menos que en cinco años en las regiones con un enorme consumo de carbón.

En quinto lugar, las negociaciones de París están comenzando por fin a atraer la atención mundial, tanto del público como de los dirigentes mundiales. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido a los dirigentes políticos que asistan a una cumbre especial en septiembre de 2014, catorce meses antes de que se celebre la reunión de París, para lanzar unas negociaciones intensivas. La red de expertos de las NN.UU. que yo dirijo, Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, hará público un importante informe el próximo mes de julio sobre cómo puede descarbonizar su sistema energético cada una de las economías más importantes.

Por último, los avances tecnológicos en materia de sistemas energéticos con escasas emisiones de carbono, incluidos los sistemas fotovoltaicos, los vehículos eléctricos, la captura y el almacenamiento de carbono, las centrales nucleares de cuarta generación con dispositivos de seguridad enormemente perfeccionados, contribuyen a la transición a una energía de bajo costo y escasas emisiones de carbono tecnológicamente realistas, con unos enormes beneficios consiguientes para la salud humana y la seguridad planetaria. A partir de este otoño, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible creará una plataforma con el fin de que todos los ciudadanos mundiales participen en la ardua misión de salvar el planeta. Dicha Red ofrecerá en línea y gratuitamente un curso introductorio al cambio climático y después organizará en línea una “negociación” mundial sobre un acuerdo climático planetario.

Esperamos que centenares de miles, tal vez millones, de ciudadanos interesados de todo el mundo participen en línea para indicar el camino a los políticos. El control del cambio climático es un imperativo moral y una necesidad práctica... demasiado importantes para dejarlos en manos de los políticos, las grandes compañías petroleras y sus propagandistas de los medios de comunicación.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La burbuja del euro explotará si no se detiene

Mar, 03/06/2014 - 05:18
Matthew Lynn, El Economista

En Francia, el país que creó la Unión Europea y el euro, los votantes han respaldado a un partido que se propone acabar con todo ello. En Gran Bretaña, otro partido entregado a salir de la UE fue el primero en las urnas y se ha convertido en una fuerza política de masas. En España aparecen nuevos partidos anti-austeridad y Alemania ha instalado en el cargo a sus primeros políticos opuestos a la moneda única. Por todo el continente, los políticos que hacen campaña contra la mayor integración necesaria para que el euro funcione han obtenido grandes victorias.

A medio plazo, la zona euro se ha vuelto ingobernable. Pero hay un dato curioso: a los mercados por lo visto les da igual. Las acciones han subido, los bonos apenas se han movido y los rendimientos se sitúan en niveles mínimos históricos. Por supuesto, los mercados podrían tener razón en el sentido de que las elecciones no son más que un ruido de fondo, sin importancia a largo plazo pero lo más plausible es que esto sea una burbuja.

Si la definición del mercado que sufre de exuberancia irracional es aquél que cierra los oídos a las malas noticias y sólo cree en lo que quiere creer, los mercados de la Eurozona han llegado a ese punto. La UE y el euro podrían estar condenados aunque, paradójicamente, por el momento hay una fiebre de compras. Esta burbuja, como todas las demás, podría durar algún tiempo.

Catástrofe para la moneda única Los resultados de las elecciones europeas del fin de semana sólo se pueden interpretar como una catástrofe para la moneda única. Fueron los políticos franceses los que originalmente diseñaron la UE y su presidente Mitterrand quien abogó por el euro. Ahora, ese mismo país ha votado al Frente Nacional de Marine Le Pen, que ha prometido restaurar el franco.

Gran Bretaña ha votado al Partido de la Independencia del Reino Unido, la primera agrupación nueva que lidera unos comicios nacionales desde hace más de un siglo. Los partidos anti-UE han triunfado en las urnas griegas y en Dinamarca.

En Alemania, el escéptico Alternativa por Alemania ha salido elegido por primera vez, en un primer paso hacia otorgar respetabilidad a la oposición del euro en el país. En España, hasta ahora inmune al populismo anti-UE, los partidos opuestos a la austeridad que exige la membresía del euro han logrado importantes victorias. Los partidos establecidos han visto cómo su porcentaje de votos caía del 81% al 49%. Alemania y España están en la situación de Gran Bretaña y Francia hace una década: comienzan el recorrido hacia la victoria en las urnas de los partidos anti-UE.

El parlamento europeo podrá tener poca influencia pero los votos todavía cuentan porque para sobrevivir a medio plazo, la Eurozona necesita más integración. Hace falta una unión bancaria completa para que se pueda rescatar a las entidades financieras que lo necesiten y el sistema no se desmorone. También es necesaria una política fiscal común para que el gasto tributario pueda nivelar los altibajos entre las regiones y países (en lugar de que un país como Alemania prospere mientras otros como Italia siguen anclados en una recesión permanente). En resumidas cuentas, la moneda única necesita un gobierno único que la apoye. La Eurozona debe ponerse manos a la obra enseguida.

Pero no lo hará. Los partidos anti-UE no han obtenido mayoría absoluta en el parlamento ni tienen demasiado poder y los gobiernos nacionales pueden seguir avanzando hacia la integración si quieren pero, en una democracia, el electorado importa. ¿Cuántos políticos querrán presentar a sus ciudadanos un plan de unión bancaria cocinado en Bruselas? Para eso que dimitan y se pongan a buscar trabajo. Se ahorrarían la molestia de que les echen en las urnas. Cualquier medida importante hacia la integración requerirá cambios de tratados que deben ratificarse en referendo en casi todo el continente. Y no se aprobará ninguno, ni ahora ni en un futuro próximo.

La Eurozona no se integrará más y sin más integración, no puede sobrevivir. Se anquilosará en una depresión constante hasta que los países se cansen del crecimiento cero y el desempleo masivo, y empiecen a separarse. Fin de la historia. Los mercados parecen pintar otro cuadro. Las acciones europeas subieron el lunes por la mañana según se iban conociendo los resultados. El mercado italiano creció más del 2,5% por el alivio de que al cómico convertido en político Beppe Grillo no le haya ido mejor. Y se ha duplicado desde las profundidades de la crisis del euro. El DAX ascendió a su máximo histórico, al igual que el CAC-40 francés. Los mercados de bonos europeos han sido aún más fuertes. España, casi en la quiebra hace tres años, puede pedir prestado casi tan barato como EEUU. El rendimiento de un bono griego a diez años bajó al 6,5%. En 2012 superaba el 30%.

Una locura. Cualquiera que compre el CAC-40 se introduce en un mercado donde el partido más popular promete un cambio caótico de moneda, junto a una muralla proteccionista de barreras arancelarias. Lo que ocurra con las acciones de Airbus o L'Oreal mejor ni pensarlo. El que compre bonos griegos está apostando por un país con deudas crecientes, todavía en recesión y que acaba de votar a la extrema izquierda y la extrema derecha, deshaciéndose de los moderados. Más nos valdría llevarnos el dinero al casino (y de paso nos divertimos un rato).

Una burbuja es un mercado que ha dejado de mirar los hechos y sólo se escucha a sí mismo. Si el mercado actuase con racionalidad, se fijaría en los resultados electorales, admitiría que implican que el euro tiene problemas a medio plazo y empezaría a revalorar las acciones y los bonos en consecuencia. No es lo que está ocurriendo. Al contrario, los activos de la zona euro se han vuelto una burbuja autopropulsada, con una ola de dinero global y la especulación cada vez más frenética de que el Banco Central Europeo desatará su propia versión de la flexibilización cuantitativa el mes que viene. Lo que hemos aprendido de las burbujas en las dos últimas décadas es que pueden durar mucho tiempo. A ésta especialmente le queda mucha vida aunque, como todas las demás, un día explotará. Si los resultados electorales no han parado la estampida hacia los activos de la zona euro, nada lo hará (al menos en los próximos años). Paradójicamente, todavía se puede ganar mucho dinero en Europa, aunque sólo los inversores lo bastante inteligentes como para marcharse a tiempo

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Autoritarismo del siglo XXI: ¿quién es el enemigo?

Mar, 03/06/2014 - 00:57
Daniel Inclán, América Latina en Movimiento"El enemigo no puede ser atacado directamente. Si lo aproximamos frontalmente el enemigo es impenetrable. Si al enemigo lo aproximamos frontalmente debemos reconocerlo vencedor. Para continuar victorioso el enemigo requiere nuevos enemigos frontales. Ésos no existen; entonces el enemigo los inventa. Ésta es la oportunidad que aguardamos para emprender incontables ataques laterales. Así es la estrategia de la resistencia."
John Berger, De A para X. Una historia de cartas. Vivimos en un contexto autoritario que afecta el conjunto de las relaciones sociales en sus estructuras y sus prácticas. El autoritarismo contemporáneo lejos está de ser una renovada versión de los fascismos históricos o de los procesos contrarrevolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. Ante lo que estamos es un nuevo orden social que reorganiza las relaciones interestatales y las relaciones sociales de los distintos países; su fundamento es la militarización de la vida cotidiana a través de múltiples mecanismos, que no se reducen a la presencia de cuerpos armados, legales o ilegales, en la mayoría de los espacios públicos. La militarización de las distintas formas sociales sigue un modelo de capas interactuantes que intentan atravesar todas las estructuras de la vida social, en las que ocupa un lugar privilegiado la presencia de cuerpos militares o de segmentos militarizados (“The overarching focus of this vision is full spectrum dominance –achieved through the interdependent application of dominant maneuver, precision engagement, focused logistics, and full dimensional protection”, Joint Vision 2020).

Este nuevo autoritarismo es resultado de al menos cuatro grandes transformaciones estructurales en la vuelta de siglo. La primera transformación está en el cambio de estrategia global estadounidense, que desde los años noventa dirige sus empresas militares al control de los recursos estratégicos y a la construcción de una “democracia internacional” acorde con las necesidades del libre mercado. En este proceso el papel de las fuerzas armadas estadounidenses se modificó; junto a la invasión de países y la administración de guerras en las que se convirtió en el coordinador de los cuerpos internacionales de paz, hay una campaña de intervención cívico-policiaca a través del entrenamiento de las fuerzas represivas locales, estatales o privadas, que complementan los proyectos de desarrollo económico transnacionales, localizados en las regiones donde están los bienes naturales estratégicos.

El segundo cambio es la transformación de las relaciones intercapitalistas, que modificaron la composición del bloque económico hegemónico. A pesar de los traspiés económicos, Estados Unidos es la potencia hegemónica mundial, la financiarización de la economía depende del papel estadounidense; al mismo tiempo, las empresas domiciliadas en Estados Unidos, amparadas bajo sus leyes, tienen una ventaja comparativa en los sectores estratégicos de la economía mundial. La internacionalización de la economía mundial sigue subordinada, en gran medida, a la intervención de los Estados para la defensa de los monopolios; y Estados Unidos sigue siendo el Estado más fuerte del orbe, no sólo por su capacidad militar, sino por su poder político que logra reorganizar la diplomacia internacional.

Junto con el poderío estadounidense hay intentos de reestructuración de los bloques económicos, que aspiran a contrarrestarle peso, sin lograr una autonomía absoluta. En parte porque el papel hegemónico se construye también a través de las agencias internacionales (FMI, BM, OCDE, OMC), desde las que se diseñan y administran los proyectos económicos e imponen una agenda global, apuntalando el poderío estadounidense.

La tercera transformación es la presencia de una movilización popular abigarrada, en la que se mezclan distintas demandas sociales y múltiples formas de lucha. Ante la crisis de los estados de bienestar y la avalancha de proyectos neoliberales, se han producido múltiples estrategias de resistencia, que no se adaptan a las viejas formas de organización política, el sindicato, la confederación o la guerrilla, si bien éstas siguen existiendo ya no son las que sirven de referente para la movilización popular. Desde la vuelta de siglo hay un nuevo ciclo de protestas sociales, en ocasiones con demandas perentorias o coyunturales, en ocasiones con proyectos de transformación de las estructuras sociales. Dentro de estos hay un amplio grupo de movilizaciones que construyen o intentan construir otro tipo de relaciones con el territorio, en abierta oposición a los mecanismos de territorialización del capitalismo. Este tipo de procesos de resistencia son los que más incomodan a la construcción del orden mundial, porque cuestionan, resisten y proponen alternativas al modelo dominante. La cuarta mudanza es la inminente crisis orgánica de la civilización capitalista. Las múltiples dimensiones de la crisis obligan a reconfigurar el orden de poder internacional, para asegurar la flexibilidad del poder económico y su incesante acumulación de capitales. En esta crisis, la lucha por los recursos estratégicos para la sobrevivencia del modelo de civilización capitalista es cada vez más intensa. Se resaltan de la crisis su dimensión ecológica y el impacto que ésta genera en la alimentación humana y en el desplazamiento de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida. Al mismo tiempo hay un claro agotamiento de las formas seculares de convivencia, que ponen en cuestión la validez de las instituciones políticas occidentales. Ante estas transformaciones el autoritarismo del siglo XXI intenta contener los estallidos y las amenazas en el corto plazo para la reproducción del sistema.

La instalación del nuevo orden autoritario Estos cuatro grandes cambios han motivado una reestructuración profunda de la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos. Un elemento clave es la modificación en la configuración discursiva y práctica del enemigo que se pretende combatir. Durante el proceso de contrainsurgencia la doctrina de seguridad nacional, inaugurada en el gobierno de Kennedy, configuraba al enemigo como la amenaza comunista a la democracia occidental. La expresión sintética de este peligro era el guerrillero, el combatiente insurgente, que por la vía de las armas intentaba desestabilizar el orden local para instalar la semilla del comunismo. Esta doctrina se acompañaba de proyectos de desarrollo local para desestabilizar a las fuerzas populares que apoyaban a los distintos grupos insurgentes, en este proceso jugaba un rol central la USAID.

Para la doctrina de seguridad nacional, expuesta por Robert McNamara, secretario de defensa estadounidense en la década de los años sesenta (The essence of security), el pueblo solidario con los guerrilleros era el verdadero enemigo; junto al exterminio de las fuerzas beligerantes se necesitaba modificar las condiciones que hacían posible una aceptación social de la insurgencia armada. El enemigo debía ser exterminado, no sólo derrotado en el terreno militar. El proceso de exterminio del enemigo seguía dos argumentos; el primero señalaba que la procedencia del enemigo era exógena, es decir, que era resultado de la infiltración internacional con el objetivo de desestabilizar el orden local. El segundo argumento se servía de una metáfora médica para señalar que la presencia de los subversivos contaminaba el resto del cuerpo social, por lo que era necesario extirparlo.

La doctrina de seguridad nacional estadounidense ha cambiado su perspectiva (Field Manual 3-24. Counterinsurgency). El enemigo ya no es el pueblo afín a las demandas de la subversión comunista; ahora lo es todo aquel sector de la sociedad que exprese manifiesta o explícitamente una oposición a las reglas de funcionamiento del capitalismo internacional. El enemigo ya no es resultado de una infiltración externa, producto de una conspiración comunista internacional. El enemigo es expresión de un desarreglo de las fuerzas locales, que aprovechando los contextos de inestabilidad económica o política ejerce una acción que “pone en peligro” a la nación en su conjunto y, en casi todas las ocasiones, convirtiéndose en un peligro para la región y, por tanto, una amenaza para la libertad y la democracia. Ahora el enemigo se construye como aquel que no respeta los “valores democráticos” y que busca imponer por la fuerza formas de socialidad que no son consensuadas por las mayorías a través de los canales institucionales (el voto universal, la representatividad de poderes y el respeto a las leyes). El nuevo enemigo es el terrorista, una figura social que se esconde detrás del anonimato, que usa la violencia desmesurada con el único objetivo de atemorizar poblaciones. Esta figura se hace concreta en aquellas personas que usan la fuerza para resistir la imposición de un proyecto económico o político, en toda colectividad que defienda su territorio, sus tradiciones y que no tolere la violación de derechos.

Uno de los espacios donde esta configuración del enemigo ha tenido grandes repercusiones es en la esfera del derecho, tanto en sus formas nacionales como en su dimensión internacional. Se ha transitado de la imposición de derechos militares a la militarización del derecho. Durante los procesos de contrainsurgencia, en los que los golpes de Estado fueron la herramienta político-militar para desarticular las movilizaciones locales, se instaló el estado de excepción como principio legal. Una forma propia de un contexto de guerra, llamada en ese entonces no-convencional, pero que seguía, al menos formalmente, los principios jurídicos de la guerra, como la suspensión de la división de poderes y el control del ejecutivo en manos de las fuerzas armadas. Este proceso presuponía el reconocimiento de fuerza beligerante a las distintas guerrillas, pretexto para legitimar la presencia de militares en el poder. En la vuelta del siglo las cosas cambiaron, se empezó a legalizar el estado de excepción, militarizando el derecho nacional e internacional. Los criterios de estado de emergencia se volvieron positivos, permitiendo la violación legalizada de derechos sin la necesidad de suspender todo el estado de derecho. Las leyes permiten construir situaciones de emergencia jurídica dentro del marco legal vigente. Los terroristas pueden ser tratados fuera del derecho general y sometidos a una estructura legal particular. Lo que en términos formales presupone una contradicción al principio universal de todo derecho positivo.

El nuevo enemigo En este proceso se construyó otra imagen del enemigo, ya no es más el enemigo político subversivo que toma las armas, hay una caracterización ambigua de aquel que no respeta las leyes y que por tanto puede ser puesto en un régimen de excepción. A diferencia del subversivo comunista, que también era un sujeto ambiguo en su definición, el sujeto terrorista no tiene ningún rasgo de proyecto político o parapolítico. Su caracterización reduce al mínimo toda posible expresión de politicidad. Lo que caracteriza al terrorista, según la nueva doctrina de seguridad nacional, es el uso clandestino y premeditado de la violencia dirigida a objetivos no combatientes para sembrar el miedo y el terror como forma de coaccionar a los gobiernos o a la sociedad.

El enemigo sigue siendo la población en su conjunto, sobre todo aquellas partes que se movilizan y resisten los proyectos político-económicos dominantes; lo que ha cambiado son las armas para combatirla. A diferencia de la guerra de contrainsurgencia de los años sesenta y setenta, desde la vuelta de siglo se construye una estrategia de lucha que abarca todos los niveles de la vida social. Junto con los ejércitos, los policías y los cuerpos de seguridad privados viajan antropólogos y sociólogos. Al enemigo se le vence conociéndolo (“viewing the adversary through one’s own eye” The U.S. Army Functional Concept for Intelligence, 2016-2028), y eso no lo hacen las fuerzas armadas, lo hacen académicos. La antropología y la sociología son instrumentos que pueden ser más efectivos que las armas de fuego. Una vieja práctica colonial, la de conocer las formas de vida de la sociedad por dominar, se recicla y se integra al autoritarismo contemporáneo que busca “derrotar” a los procesos terroristas mediante el control total de las formas sociales particulares.

Las balas no logran estabilizar las condiciones sociales para la instalación de proyectos económicos, por eso se utilizan medios de disuasión y conocimiento de las poblaciones locales a través de distintos saberes. Lograr la estabilidad necesaria para los proyectos económicos o políticos tiene como principio la división de la población para que ella misma se enfrente a los terroristas, para que sean los locales, dirigidos por los militares estadounidenses, los que enfrenten al enemigo interno. A la división interna de la sociedad agredida, y la colaboración de una parte de ella con las fuerzas estadounidenses la llaman acción unificada (Unified action is the synchronization, coordination, and/or integration of the activities of governmental and nongovernmental entities with military operations to achieve unity of effort. Field Manual 3.0. Operations).

De la construcción de la imagen del terrorista no sólo participa el orden jurídico internacional y sus adaptaciones locales, juegan un papel central los medios de comunicación. Junto con las leyes punitivas que hacen cotidiano el derecho militar, hay una fuerte campaña mediática por construir un sentido común en torno a la figura del terrorista, como aquella entidad asocial incapaz de manifestar sus demandas por las “vías institucionales” y “democráticas”. El proceso mediático contribuye a la construcción de la imagen difusa del terrorista; su representación sigue el principio de no referir a humanos, sino a figuras genéricas, sin rostro y sin identidad. La metáfora es la de un cuerpo sin identidad, sujeto sin historia, cuya única marca de diferenciación es su actuar fuera del “estado de derecho”. Este es el enemigo del poder hegemónico en el siglo XXI.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Miembros del Congreso reaccionan contra la política fallida de Obama hacia América Latina

Lun, 02/06/2014 - 17:54
Mark Weisbrot, Últimas Noticias

En lo que constituye una impresionante irrupción de cordura en Washington, existe finalmente cierta reacción por parte del Congreso contra la extrema derecha y el “centro” en cuanto a la política de los EEUU hacia Venezuela y América Latina – algo que no había ocurrido bajo la sombra del macartismo que ha prevalecido durante años. Una carta de miembros del Congreso dirigida este martes al Presidente Obama expresó un fuerte rechazo hacia la legislación que impondrá sanciones económicas contra funcionarios venezolanos. En un año electoral en el que los políticos no ganan nada poniéndole un parado a los bravucones del recién fusionado lobby anti-cubano y anti-venezolano, este hecho es significativo. Pero aún más impactantes fueron algunos de los puntos presentados en la misiva con relación a la política de los EEUU en la región.

Los miembros del Congreso destacaron que el gobierno de los EEUU habitualmente “toma en cuenta las opiniones de los gobiernos de Europa o África en esas regiones”, y plantearon que se hiciera lo mismo con América Latina. Ahora bien, esto puede parecer un lugar común, pero la Casa Blanca y el Departamento de Estado toman decisiones y acciones de forma cotidiana sobre asuntos regionales sin consulta alguna a otros gobiernos. Como ejemplo está la decisión inicial por parte del Secretario de Estado, John Kerry, de no reconocer los resultados de la elección presidencial del año pasado en Venezuela – que luego tuvo que revertir bajo la presión de Suramérica. Las varias acciones por parte del gobierno de EEUU en apoyo al gobierno golpista de Honduras en el 2009 – y que fueron fuertemente rechazadas en la región – son otro ejemplo más de las acciones unilaterales que han originado tanto resentimiento en el hemisferio.

En un gesto que sin duda enfurecerá a la derecha, la carta también pidió que el gobierno de Obama aceptara al embajador de Venezuela y designara al suyo para Venezuela. Los miembros del Congreso también resaltaron: La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la Organización de los Estados Americanos (por un voto de 29 a 3) todas han emitido declaraciones que brindan su apoyo de diversas formas al gobierno venezolano y hacen un llamado a respetar las instituciones democráticas del país. Varios presidentes y gobiernos, incluyendo a Michelle Bachelet de Chile, han hecho advertencias públicas contra los intentos de derrocar por la fuerza al gobierno democráticamente electo de Venezuela.Recalcamos que se trata de un intento por insertar los puntos de vista de la mayoría de los gobiernos en el hemisferio en el discurso público, una singularidad en el Congreso. UNASUR emitió un comunicado [PDF] la semana pasada donde “rechaza la iniciativa legislativa que persigue imponer sanciones unilaterales a funcionarios del Estado venezolano, lo cual vulnera el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados, afecta negativamente este diálogo y es un obstáculo para que el pueblo venezolano pueda superar sus dificultades con independencia, en paz y democracia.”

Lo que hace tan importante esta comunicación es que representa el primer reconocimiento por parte los miembros del Congreso – incluyendo a figuras del liderazgo democráta, como Jan Schakowsky (Coordinador adjunto en jefe), John Conyers (demócrata de rango en el Comité judicial de la Casa) y Jim McGovern (copresidente de la Comisión Tom Lantos para los Derechos humanos) – de que la hostilidad de EEUU hacia Venezuela está aislando a Washington en el hemisferio. Por supuesto, cualquiera que no haya estado en un coma durante los últimos 12 años debería saberlo. Sin embargo, la política exterior de los EEUU está sumida en la negación.

Esta iniciativa en particular, de imponer sanciones económicas a funcionarios venezolanos, emana de la extrema derecha del espectro político acá: una alianza de neoconservadores y del lobby anti-cubano/anti-venezolano. El gobierno de Obama se opuso a estas sanciones durante una audiencia en el Senado el 8 de mayo sobre la legislación. La audiencia se asemejó a un circo, teniendo apenas como testigos invitados a conocidos aborrecedores de Venezuela – lo cual no sorprende, puesto que el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el senador Robert Menéndez, es un obsesionado de línea dura con el cambio de régimen en Cuba. (También se ha visto involucrado en un par de escándalos de tráfico de influencias en el transcurso del año, donde uno de los mayores contribuyentes a su campaña – un doctor de Miami a quien el senador le ha hecho favores – alcanzó un record nacional de más de $20 millones recibidos en un año del programa nacional de seguro de salud, Medicare).

La fractura entre la gestión de Obama y varios dinosaurios en el Congreso reflejó la fractura dentro de la oposición en Venezuela. En su testimonio ante el Senado, la más alta funcionaria del Departamento de Estado para el hemisferio, Roberta Jacobson, se opuso a las sanciones, sosteniendo que sus aliados en Venezuela no las suscriben. Por el contrario, senadores como Menéndez y Marco Rubio, simpatizaron más con quienes en la oposición boicotean el diálogo y buscan el derrocamiento del gobierno.

Pero esta fractura es ante todo táctica – por lo menos en Washington – y el Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha alternado entre dar su apoyo a una u otra facción de la oposición. La semana pasada asomó que posiblemente apoyaría las sanciones.

Los esfuerzos de Washington para desestabilizar al gobierno de Venezuela durante los últimos 12 años nunca han sido una serie de eventos aislados, sino que forman parte de una estrategia general de “contención” y “repliegue” en la región. Hasta el día de hoy, el establishment de la política exterior acá todavía no ha aceptado que el giro de la región hacia gobiernos más independientes y de izquierda supone un cambio permanente, como lo fue la superación de las dictaduras durante la última década del siglo 20. Por supuesto que Venezuela es un blanco grande, ya que reposa sobre las más grandes reservas de petróleo del mundo, y como consecuencia siempre será un actor clave en la región. Pero Washington quisiera deshacerse de todos los gobiernos de izquierda, y esa gente lo ve como una meta realista en el mediano a largo plazo.

Por estas razones, la misiva de los congresistas esta semana representa un avance decisivo, al reconocer que la política de EEUU hacia Venezuela forma parte de una estrategia general cuyo efecto ha sido el creciente aislamiento de EEUU en la región. Los EEUU no cuentan con embajadores ni en Bolivia ni en Ecuador, además de Venezuela, y sus relaciones con Brasil han estado en su punto más bajo durante décadas, mucho peores que en los años Bush. Si estos miembros del Congreso provocan un nuevo debate, el gobierno de Obama – y sus aliados de derecha – con seguridad lo perderá.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

David Harvey, Thomas Piketty y la contradicción central del capitalismo

Dom, 01/06/2014 - 14:18

Michael Roberts, The Next Recession

David Harvey es un reconocido profesor marxista de Antropología y Geografía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Harvey es bastante crítico del libro de Piketty. Reconoce que Piketty proporciona datos de gran importancia sobre la desigualdad de la riqueza y de los ingresos en las principales economías capitalistas desde que el capitalismo se convirtió en el modo dominante de producción y las relaciones sociales desde 1750. "Lo que Piketty sí muestra estadísticamente (y deberíamos estar en deuda con él y sus colegas por eso) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir cada vez mayores niveles de desigualdad. Esto, para muchos de nosotros, no es noticia. Era, además, exactamente la conclusión teórica de Marx en el Tomo I de El Capital".

Pero, como apunta Harvey, Piketty nada dice sobre las crisis recurrentes de producción y de inversión del capitalismo. Piketty "no nos dice por qué la crisis de 2008 se produjo y por qué está tomando tanto tiempo para tantas personas para salir de debajo de la doble carga del desempleo y de millones de casas perdidas en una prolongada ejecución hipotecaria. No ayuda a entender por qué el crecimiento es actualmente tan lento en EE.UU. en comparación con China, y por qué Europa está bloqueada en una política de austeridad y de una economía de estancamiento".

Entonces Harvey nos dice que todo lo que Piketty tenía que hacer era leer a Marx. Si lo hubiera hecho, dice Harvey, habría encontrado que "en el Volumen 2 de El Capital de Marx (que Piketty tampoco ha leído y festivamente descarta) Marx señaló que la afición del capital a bajar los salarios en algún momento restringiría la capacidad del mercado para absorber el producto del capital". Entonces Harvey dice que la explicación de las crisis en el capitalismo se encuentra en el Volumen 2 de El Capital de Marx, y no en el volumen 1 o 3.

En realidad, no hay una explicación de las crisis recurrentes del capitalismo que se encuentre en el Volumen 2. Es sobre todo en el Volumen 3, con la esquematización de Marx de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer (LTCTG) y sus contra-tendencias.

La explicación alternativa por el “subconsumo” de Harvey no es nueva en él. En su nuevo libro, que parece que vale la pena leer y no he leído todavía, Harvey destaca lo que él ve como "las contradicciones en el corazón del capitalismo - dirigirse, por ejemplo, a acumular capital más allá de los medios para invertirlo, su imperativo de utilizar los métodos más baratos de producción que lleva a consumidores sin medios de consumo... "

De hecho, la posición de Harvey es que la ley de Marx de la rentabilidad es irrelevante para la explicación de las crisis. Esto le lleva a afirmar que la dirección neo-liberal para aumentar los beneficios en la década de 1980 no fue "dictada por cualquier ley matemática" (lo que probablemente significa la ley de Marx de la rentabilidad). Cita a Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que confesó 'en un momento de descuido' que las políticas de lucha contra la inflación de la década de 1980 resultaron ser "una muy buena manera de aumentar el desempleo, y el aumento del desempleo fue una manera extremadamente deseable de reducir la fuerza de la clase obrera... lo que se montó en términos marxistas fue una crisis del capitalismo, que recreó un ejército de reserva de mano de obra y ha permitido a los capitalistas hacer grandes ganancias desde entonces" (Budd). Verdaderamente esta cita me hace pensar que la agenda neo-liberal fue en mucho restaurar la rentabilidad que había llegado a los mínimos de la posguerra a finales de los años 1970. Pero al parecer, según Harvey, la profunda recesión, de doble caída, en la década de 1980, que devaluó y destruyó capital y restauró la rentabilidad no tenía nada que ver con eso. En lugar de ello " todo era política".

Harvey critica a Piketty por no haberse fijado en que la restricción en la participación de los salarios, y el potencial 'subconsumo' que podría crear fue superado por un aumento masivo de la deuda de las familias: "¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta cuestión. En la década de 1990 eludieron la respuesta con una gran expansión del crédito, incluyendo la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados de alto riesgo ("subprime"). Pero la burbuja de activos resultante fue obligada a estallar como lo hizo en 2007-8 derribando a Lehman Brothers y el sistema de crédito con él. "Por lo tanto las crisis son producto de la falta de demanda. Las burbujas del crédito pueden compensar, pero sólo por un tiempo.

Harvey puntualiza que "Las crisis no son eventos singulares. Aunque tienen sus factores desencadenantes evidentes, los movimientos tectónicos que representan tardan muchos años en resolverse ... Con la perspectiva del tiempo, no es difícil de encontrar abundantes signos de problemas por venir mucho antes de una crisis estalla en vista completa. "Pero para él, los signos de la crisis no se encuentran en ningún movimiento de la rentabilidad, sino en crédito, porque "la financiarización global de la deuda- saturada y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de 1980 como una forma de resolver los conflictos con el trabajo, al facilitar la movilidad geográfica y la dispersión, produjo su desenlace con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008".

Harvey identifica correctamente el defecto clave de Piketty como "una definición errónea del capital. El capital es un proceso, no una cosa. Se trata de un proceso de circulación en el que a menudo el dinero se utiliza para hacer más dinero - aunque no exclusivamente - a través de la explotación de la fuerza de trabajo. Todo el pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se basa en una tautología. La tasa de rendimiento del capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que se produce y no por lo que pasó en su producción". Este es un destaque que James Galbraith y otros, entre ellos yo, han hecho sobre Piketty: no reconocer que el capital no es "la riqueza". Y esto hace la diferencia. Como dice Harvey, si sacamos la vivienda y la riqueza inmobiliaria de la medida del capital, la previsión de Piketty de un rendimiento estable de "capital", que es más alta que la tasa de crecimiento de la tendencia a largo plazo no se sostiene.

En un nuevo documento, Esteban Maito muestra precisamente eso. Usando los propios datos de Piketty, descubre que es la ley de Marx de la tendencia de la tasa de ganancia a caer en el tiempo lo que se confirma por la evidencia, no un retorno estable de Piketty. Explica que "en la perspectiva de Piketty, el capital no está relacionado con la producción o el proceso de valorización. Como sinónimo de la palabra "riqueza", cualquier bien o servicio intercambiable en el mercado es capital. Pero las tendencias descritas por Marx se refieren a la producción capitalista. En este sentido, cualquier evaluación de la teoría marxista, aunque su validación empírica, tiene que considerar este aspecto básico en su análisis. De tal manera, "las viviendas" no deben ser consideradas como parte del capital, como bienes de consumo particulares en lugar de los medios de producción. Consideraciones similares pueden establecerse en otros casos como "los activos financieros" (un circuito puro MM') o "la tierra".

De hecho, durante el último período (desde el máximo alcanzado a mediados de 1960), el retorno, incluso de Piketty, del capital, ha tendido a caer, en línea con la tasa de ganancia marxiana, porque la tierra y la propiedad residencial se han vuelto menos significativos como parte de la riqueza en comparación con las máquinas y la propiedad no residencial.

La ley de Marx de la rentabilidad explica la contradicción central del capitalismo, no la erre ("r") de Piketty, ni 'la falta de medios de consumo' de Harvey.
_______
Tomado de Sin PermisoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Thomas Piketty y el debate sobre la desigualdad

Ven, 30/05/2014 - 09:01
Marcelo Justo, Página 12

La polémica sobre el economista francés Thomas Piketty se ha convertido en sinónimo de debate sobre la desigualdad. Con un sorprendente tercer lugar en las ventas de Amazon en Estados Unidos a casi tres meses de salir a la venta, con una segunda edición en camino, han aparecido críticas a presuntas incongruencias en los datos de El Capital en el siglo XXI que buscan minar la tesis fundamental del libro, que sostiene que la creciente desigualdad del capitalismo es inherente al sistema.

Según publicó el viernes pasado Chris Giles, editor económico del diario Financial Times, en la primera plana del diario, Piketty comete errores en las proyecciones que hace para épocas en las que no había información, en el método que usa para distintos países y en un uso tendencioso de las estadísticas para probar su principal tesis.

La nota del Financial Times produjo una avalancha de cables y comentarios en los principales diarios de derecha del mundo anglosajón que tomaron el veredicto de Giles como la definitiva descalificación del libro de Piketty. La excepción a este regodeo fue un medio de incuestionable filiación capitalista: la revista The Economist. Según el semanario británico, las críticas de Giles eran cuestionables y muchos de los detractores del libro no se habían tomado el trabajo de leerlo e ignoraban que la mayoría de los datos provenían del World Top Income Database, un índice que nadie cuestiona. “Hay un par de errores que parecen ser de transcripción o de ajustes hechos a datos que requieren una evaluación del investigador”, subraya el semanario británico.

El fundamento para la tesis principal del libro, sostenida con un voluminoso examen de datos de los últimos 300 años, es que la riqueza ha aumentado a mayor velocidad que el crecimiento económico en estos tres siglos y que eso ha impactado en la desigualdad que, de seguir así, será en este siglo XXI semejante a la que existía en el victoriano siglo XIX. La crítica más sólida que se ha hecho a esta tesis viene por izquierda y es que, lejos de exagerar el estado de cosas, Piketty subestima la real dimensión de la desigualdad.

Según James Henry, autor de The price of offshore revisited y profesor de la Universidad de Columbia, el gran error de Piketty es el cálculo que hace sobre la riqueza oculta en guaridas o paraísos fiscales. “Hay unos 21 millones de millones de dólares ocultos en guaridas fiscales. La mitad de esta suma está en manos de las 91.000 personas más ricas del mundo, un 0,001 por ciento de la población mundial, que controla una tercera parte de toda la riqueza mundial. Piketty ha subestimado esta cifra. Este es el principal cuestionamiento que se le puede hacer. El resto es trivial”, indicó Henry a Página/12.

En la carta de respuesta a Giles que publicó el mismo Financial Times Piketty reconoce la necesidad de una mejor contabilización de esa riqueza oculta. “En realidad es muy posible que mis propias estimaciones no tomen plenamente en cuenta la riqueza offshore o en guaridas fiscales, algo que profundizaría la desigualdad”, señala el economista. Los datos de Piketty provienen de otro investigador de la Paris School of Economics, Gabriel Zucman, quien estima en unos 8 millones de millones de dólares la riqueza oculta en las guaridas fiscales, cálculo hecho en base a los datos disponibles macroeconómicos (balanza de pagos, por ejemplo) y los activos financieros, dejando fuera todo otro tipo de acumulación de riqueza (yates, obras de arte, etc.)

Sumándose a la polémica en la edición del matutino británico The Guardian este lunes, Paul Mason, editor económico del Channel 4 británico, señaló que las críticas de Giles (y las de otros medios de derecha) se basan en erróneas cifras oficiales. “Las conclusiones del Financial Times apenas se diferencian de las de Piketty en el análisis de Suecia y Francia. Lo hacen en el del Reino Unido y Estados Unidos. La razón es obvia. Desde tiempos inmemoriales los ricos tienen una especial aversión a declarar su riqueza. Con la reestructuración capitalista de 1979 se ha promovido la acumulación de riqueza oculta que obligó a Piketty a una mezcla de datos de herencia y encuestas junto a cálculos”, escribe Mason. Ni siquiera las cifras oficiales son congruentes. El HMRC, oficina impositiva del Reino, estima que el 10 por ciento más rico del Reino Unido tiene un 70 por ciento de la riqueza. La Oficina Nacional de Estadísticas, en cambio, estima que sólo tienen el 44 por ciento. El crecimiento de las guaridas o paraísos fiscales desde los ‘70 ha vuelto mucho más impreciso el cálculo de la riqueza (patrimonio personal que incluye depósitos, acciones, inmuebles, etc). El de los ingresos es mucho más rastreable: la diferencia genera todo tipo de incongruencias en la recolección de datos.

En Estados Unidos, Sam Pizzigati, del Institute for Policy Studies de Washington, habla de una “paradoja americana” para explicar este desfasaje. “Entre los datos que tenemos sobre la desigualdad de ingresos y de riqueza hay una profunda desconexión que equivale a una paradoja. El análisis de la curva de ingresos nos dice que ha habido un enorme crecimiento de la desigualdad entre los más ricos y el resto. Pero cuando analizamos la desigualdad de riqueza, vemos que la diferencia es ínfima. La explicación más lógica de esta diferencia es la riqueza oculta en paraísos fiscales. Si no, habría que pensar que esta gente se gasta 5000 dólares en cenas cada noche del año”, señaló Pizzigati a Página/12.

El impacto de este desfasaje en los niveles de desigualdad de una sociedad queda en claro en un estudio específico sobre Argentina, “Fuga de Capitales III (2002-2012)”, que halló un aumento del coeficiente de Gini de 0,42 a 0,49 puntos una vez que se corrigen las encuestas oficiales para incluir los ingresos no declarados y se contabilizan los fondos fugados a paraísos fiscales. “Si aceptamos que el stock fugado alcanza los 400 mil millones de dólares, equivalente a 15 veces el nivel de reservas del Banco Central, el coeficiente de desigualdad salta entonces de 0,43 a 0,49. Muchos piensan que en realidad la suma es aún mayor si se toman en cuenta las manipulaciones contables de empresas multinacionales y otros factores. Pero aún con esta cifra ‘conservadora’, vemos que el salto que da la medición de la desigualdad neutraliza los avances logrados en una mejor distribución del ingreso por el crecimiento económico y las fuertes políticas sociales del gobierno argentino durante el período 2003-2010”, indicó a Página/12 uno de los autores del informe, Jorge Gaggero.

En momentos en que, como se ha visto en las elecciones europeas, se está pagando un alto precio por desatender a estas tendencias profundas, convendría que el debate que se ha disparado con la publicación del libro de Piketty no sea ignorado con argumentos endebles.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La burbuja de derivados alcanza un máximo histórico y amenaza la economía global

Ven, 30/05/2014 - 08:01

La burbuja mundial de los derivados financieros continúa hinchándose y ya es un 20% más grande de lo que era antes de la crisis financiera de 2008, señala Michael Snyder en su blog The Economic Collapse. Para Snyder esta es la mayor burbuja financiera que se haya dado jamás en el mundo, y cuando finalmente estalle será una auténtica pesadilla para el sistema financiero del planeta.

Según el Banco de Pagos Internacionales, el total de derivados alcanza los 710 billones de dólares, aunque otras fuentes estiman que la cifra es mucho mayor. Para hacernos una idea de las dimensiones, se estima que el PIB de EE.UU. para el 2014 será de unos 17 billones de dólares.

La cifra ya roza niveles incomprensibles y puede que esta burbuja no tarde en reventar. Sin embargo, en lugar de tomar cartas en el asunto y castigar a los grandes bancos por su conducta imprudente, nuestros líderes permiten que tanto las entidades bancarias como la burbuja de los derivados sigan creciendo. Snyder señala que los grandes bancos de Wall Street son actualmente un 37% más grandes de lo que eran antes del estallido de la crisis en 2008.

"En algún momento esta burbuja de derivados va a estallar y los bancos quebrarán. Cuando llegue ese día, enfrentaremos una crisis que hará que la de 2008 parezca un picnic", indica Snyder.

¿Qué es un derivado financiero? Los instrumentos financieros derivados son contratos cuyo precio depende del valor de un activo, el cual se denomina comúnmente 'subyacente' de dicho contrato. Estos activos pueden ser bonos, acciones, materias primas, índices bursátiles o divisas. Inicialmente este tipo de productos financieros pretendían eliminar la incertidumbre que generaba la fluctuación del precio de los productos. No obstante, en la actualidad forman parte de un sistema de especulación. Según Snyder, un derivado no tiene ningún valor intrínseco, "es esencialmente una apuesta".

La gente apuesta todo lo que uno pueda imaginar y Wall Street se ha transformado en el casino más grande de la historia del planeta. Después de la última crisis financiera, los políticos prometieron que mantendrían bajo control el comercio de los derivados. Sin embargo, el tamaño de la burbuja de los derivados no solo no ha disminuido, sino que ha alcanzado un nuevo máximo histórico.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Argentina y la deuda: el acuerdo en París bien valió el desvelo

Xov, 29/05/2014 - 21:00
Después de una maratónica reunión que implicó casi veinte horas de negociaciones, el ministro Kicillof concluyó un acuerdo con los representantes del Club de París: Se reconocen 9700 millones de dólares de deuda a pagar en cinco años. El primer desembolso será de 1150 millones en los primeros doce meses. A través de un comunicado oficial, el Club de París informó que el monto consolidado del pasivo será cancelado “a través de una estructura flexible”.
Tomás Lukin, Página 12

Argentina y el Club de París alcanzaron un acuerdo para regularizar la deuda en default arrastrada con esos países. Luego de una prolongada reunión en la capital de Francia que se extendió durante más de diecisiete horas, los miembros del foro de acreedores y el equipo económico se pusieron de acuerdo en el mecanismo de pago. Como anticipó Página/12, la deuda se cancelará a lo largo de los próximos cinco años y contempla un desembolso inicial en efectivo por 1150 millones de dólares: un pago inicial en concepto de capital de 650 millones de dólares se realizará en julio de 2014 y los restantes 500 millones de dólares se entregarán en mayo de 2015. Como solicitó Argentina, el FMI no participará de la operatoria. El acuerdo estableció un pago mínimo que deberá afrontar Argentina por año y fijó un criterio de pagos adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del Club. Si durante el plazo de cinco años, las inversiones adicionales fueran insuficientes para cubrir la deuda total, el país puede posponer los vencimientos hasta dos años.

“Con el acuerdo alcanzado Argentina cierra un capítulo más de la triste historia del sobreendeudamiento que condujo al default. El esquema de pagos acordado reduce sensiblemente el costo financiero de esta deuda impaga, que actualmente acumula intereses y punitorios a una tasa promedio cercana al 7 por ciento. El acuerdo asumido garantiza la sustentabilidad de los pagos de los compromisos financieros como un todo, es compatible con el perfil de vencimientos que tiene el país en el futuro y no implica condicionalidad alguna para llevar adelante sus políticas económicas.El acuerdo constituye un paso importante para promover la inversión en Argentina”, afirmó el ministro Kicillof a través de un comunicado.

La conducción del foro estuvo a cargo del director general del Tesoro francés, Ramón Fernández, pero también participaron del convite representantes de todos los acreedores, ya que las soluciones deben alcanzarse por consenso. El Club de París está compuesto por 19 países, pero los pasivos impagos de la Argentina corresponden a 15 miembros más Israel, que es miembro adherente del grupo. Alemania y Japón concentran el 60 por ciento de la deuda total. Sigue Holanda, Italia y Estados Unidos, con acreencias que no superan el 8 por ciento del total cada uno. El resto son pasivos más pequeños.

Pasar a un cuarto intermedio y retomar las conversaciones sin alcanzar el principio de acuerdo habría frustrado los avances logrados en la jornada. Por eso, los funcionarios argentinos buscaron sostener abierto el diálogo hasta lograr el consenso de todos los miembros. Desde el equipo económico consideran que el acuerdo propuesto por Argentina es favorable, ya que promueve inversiones productivas en el país a cambio de la cancelación del pasivo en cuotas. Dependiendo del mecanismo de pago que se establezca, por ejemplo si contempla la entrega de bonos, el Gobierno deberá enviar al Congreso un proyecto de ley que permita instrumentar la operación.

Concretar la salida del default con el grupo de acreedores soberanos forma parte del proceso de regularización de pasivos encarado por Argentina después de la crisis de 2002. No es el primer intento. A lo largo de los últimos años se registraron diferentes tentativas que fueron abortadas: en septiembre de 2008, CFK anunció que se cancelaría en un pago con reservas del Banco Central por 6706 millones de dólares. A los pocos días del anuncio cayó el banco Lehman Brothers y se desató una grave crisis internacional. Frente al estallido, primó la precaución y se dejó el pago en suspenso. Los intentos de 2010 y 2011 tampoco prosperaron.

Cerrar un acuerdo relajaría las condiciones para acceder al crédito externo. El equipo económico considera que los requerimientos de divisas están cubiertos este año. Por eso, advierte que el objetivo no es allanar el camino para una inminente emisión de deuda externa en el mercado internacional. No obstante, en el corto plazo destrabaría restricciones financieras para los flujos de Inversión Extranjera Directa.

Los funcionarios arribaron el martes por la noche a París y todavía no tienen fecha de regreso. Como sucedió en la visita previa de febrero, Kicillof y el secretario de Finanzas, Pablo López, contaron con la asistencia del embajador ante la Unión Europea, Hernán Lorenzino, y el coordinador de la Unidad de Reestructuración de Deuda, Adrián Cosentino. “Vamos a ser implacables en que el acuerdo sea sustentable y no condicione el crecimiento económico con inclusión”, enfatizó Kicillof en febrero, cuando regresó de su primer viaje a Francia. Una parte del moderno edificio del Ministerio de Economía francés se introduce sobre el Sena y las instalaciones cuentan con un embarcadero que permiten a los funcionarios galos trasladarse en lancha hacia otras dependencias gubernamentales, aunque el equipo económico se trasladó por las calles de París.

Alrededor de la mitad de los compromisos impagos son previos a 1983, fundamentalmente tomados durante la última dictadura militar. El 9 por ciento de la deuda corresponde al gobierno de Raúl Alfonsín, mientras que el 42 por ciento restante se asumió durante los mandatos de Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Sin contar el principio de acuerdo alcanzado ayer, Argentina ya realizó siete renegociaciones. La primera fue en 1956, durante el gobierno de facto de Aramburu, y marcó el nacimiento del Club de París. El resto de los acuerdos se alcanzaron en 1965 (Illia), 1985 y 1987 (Alfonsín) y las restantes en 1989, 1991 y 1992 (Menem). La larga historia con el Club escribirá hoy un nuevo capítulo.
_______
Ver: Argentina saldará su deuda de 9700 millones de dólares con el Club de ParísUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización