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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5962125
Actualizado: fai 1 día 7 min

Arabia Saudita: ¿quién lanza la primera piedra?

Mér, 06/01/2016 - 18:01
Robert Fisk, The Independent

Cuando Arabia Saudita, con ayuda de David Cameron, fue electa al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en 2013, todos lo consideramos una farsa. Ahora, pocas horas después de que los sauditas musulmanes sunitas cortaron la cabeza a 47 de sus enemigos –entre ellos un prominente clérigo musulmán chiíta–, esa designación resulta grotesca. Desde luego, el mundo de los derechos humanos está escandalizado, y el chiíta Irán habla de un castigo divino que destruirá a la casa de Saud. Multitudes atacan la embajada saudita en Teherán. ¿Qué hay de nuevo?

Durante siglos se han buscado de distintas maneras castigos divinos y seculares contra gobernantes de Medio Oriente, el más reciente contra Bashar al Assad de Siria, quien según el ministro francés del Exterior no merece vivir en este planeta. Desde hace mucho tiempo los sauditas instan a los estadunidenses a cortar la cabeza a la serpiente iraní, pero obviamente se han conformado, al menos por ahora, con cortársela al jeque Nimr al Nimr. Pero ni todos los gritos y aullidos detendrán el flujo de petróleo de los pozos sauditas ni evitarán que los amigos del reino sigan usando evasivas para disculpar sus escándalos.

Las ejecuciones son asunto interno, tal vez un paso retrógrado, y sin duda sucesos que no contribuyen a la paz en Medio Oriente. Toda esta verborrea clásica, debo añadir, de Crispin Blunt, el presidente conservador del Comité Selecto de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes británica, se produjo horas después de la decapitación en masa. También declaró al Canal 4 británico que tenemos que juzgar cuándo es apropiado intervenir con los sauditas en tales cuestiones. Seguro que sí. Yo apostaría a que nunca. Después de todo, no es posible hacer ondear las banderas a media asta cuando el último rey de Arabia Saudita fallece de muerte natural, y después ponerse nervioso cuando los sauditas comienzan a rebanar el pescuezo a sus enemigos.

Sin embargo, hay un pequeño paso que quienes protestan, se indignan y rugen por la reciente carnicería saudita podrían considerar, si se calman lo suficiente para concentrarse en la letra pequeña. Porque la resolución que instituyó el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas –al que los sauditas se enorgullecen de pertenecer– prescribe que todos los miembros electos al mismo deben mantener los más altos estándares en la promoción y protección de los derechos humanos. Más al caso, la Asamblea General de la ONU, que elige a los miembros que ocuparán los 47 lugares del consejo, tiene la facultad de suspender, mediante votación de dos tercios, los derechos y privilegios de cualquier miembro del consejo que con persistencia haya cometido violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos durante su ocupación del cargo.

Pero he aquí la dificultad. Haciendo a un lado a los serviles líderes occidentales que objetarían la menor insinuación en ese sentido contra Arabia Saudita –David, obviamente, junto con sus contrapartes de Francia, Alemania, Italia, de hecho toda la Unión Europea y Estados Unidos (por supuesto)–, y a cualquier beneficiario de la generosidad saudita, tendríamos que atestiguar el absurdo voto de Irán contra el reino. Irán, vean ustedes, ha colgado a unos 570 prisioneros –entre ellos 10 mujeres– tan sólo en la primera mitad de 2015. Eso quiere decir dos linchamientos diarios de criminales y enemigos de Dios, cifras que exceden a las de los pobres sauditas, que hace apenas dos años ponían anuncios solicitando más verdugos oficiales. En marzo, seis sunitas fueron ejecutados en Irán en un ahorcamiento en masa.

En otras palabras, el que lance la primera piedra –frase que sería literal si el talibán aún tuviera el poder en Afganistán– haría mejor en mirar su propio historial. Y muy aparte de Estados Unidos (28 ejecuciones en 2015, sin contar ataques con drones, matanzas selectivas y otros asesinatos extrajudiciales), tenemos que recordar que en el Consejo de Seguridad de la ONU podemos encontrar defensores tan vigorosos de los derechos humanos como China y Rusia.

Así que los sauditas tienen poco de qué preocuparse por parte de la ONU, de Estados Unidos o de Dave. Hasta la revolución.

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Arabia Saudita vs Irán: la placa tectónica del petróleo de Qatif

Mér, 06/01/2016 - 15:09
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La escalada entre Arabia Saudita –primera potencia petrolera global, con una población de 27.7 millones: 80 por ciento sunitas y 20 por ciento chiítas concentrados en Qatif y su Provincia Oriental – e Irán –81.8 millones; país indoeuropeo de mayoría chiíta y segunda potencia gasera global –, es mucho más geopolítica que religiosa y/o étnica, como distorsiona la balcanizadora narrativa israelí-anglosajona.

Cuando el sha de Irán reinó impávido, Arabia Saudita fue su gran aliado bajo la férula de Estados Unidos (EEUU). Hoy la compleja escalada entre Riad y Teherán refleja la fractura global, el incendio del Gran Medio Oriente, y la contienda por los liderazgos del mundo islámico y la OPEP.

La fractura geoestratégica de EEUU con Rusia/China es concomitante a la trampa demográfica de Brzezinski/Stratfor mediante la “carta islámica (http://goo.gl/gXDSoj)” para desestabilizar las entrañas del RIC (Rusia, India y China).

Rusia cuenta con 20 por ciento de tártarossunitas; India, país nuclear, es hoy la máxima potencia numérica islámica (20 por ciento de su población), y China ostenta 10 millones de uigures/mongoles sunitas, parte de los pueblos túrquicos, en la superestratégica provincia autónoma de Xinjiang, pletórica de gas y uranio.

El ex primer ministro israelí general Ariel Sharon trazó al Gran Medio Oriente con una línea horizontal, desde Marruecos hasta Cachemira (hasta donde alcanzaron las protestas contra Arabia Saudita), y una línea vertical desde el Cáucaso –el bajo vientre de Rusia– hasta el cuerno de África.

La Organización de la Conferencia Islámica de 57 países, exhibe mil 600 millones de feligreses –¡22 por ciento del género humano! – cuyo 80 por ciento es sunita –que no es tan homogéneo debido a sus escuelas jurídicas de interpretación del Corán– y un casi 20 por ciento chiíta, que tampoco es uniforme debido a sus múltiples sectas (alawitas de Siria, hutíes/zayditas de Yemen, alevis de Turquía, ismaelitas de India, etcétera).

Destacan las minorías chiítas en India, Pakistán y Afganistán (desestabilizada por el megajuego geoestratégico de EEUU contra el RIC).

La cartografía de los mundos árabe e islámico resalta la mayoría del chiísmo en Irak (85 por ciento), Bahréin (85 por ciento), Líbano (50 por ciento), hasta sus pletóricas minorías en India, Pakistán/Afganistán.

Alrededor de 400 millones de chiítas se encuentran en 100 países y 80 por ciento se asientan en cinco: Irán (81.8 millones), India (45.4 millones), Pakistán (42.5 millones), Irak (24.5 millones) y Turquía (20 millones).

Más allá de la disputa por el liderazgo religioso del mundo islámico entre Irán y Arabia Saudita –custodio de los sitios sagrados de La Meca y Medina–, Riad ha perdido a dos privilegiados aliados sunitas –Saddam Hussein, quien gobernaba a la mayoría chiíta en Irak (imagen en espejo en Siria de Bashar el Assad, que representa 15 por ciento de la población alawita frente a 80 por ciento de sunitas) y Hosni Mubarak de Egipto, arrasado por la artificial primavera árabe instigada por EEUU y Gran Bretaña–, mientras Irán ha extendido su influencia a varios puntos del mundo árabe: Líbano, con el Hezbolá; Siria, con los alawitas en guerra contra Arabia Saudita/Turquía/Qatar; Yemen, donde Arabia Saudita libra una guerra contra los hutíes, y Bahréin, donde Riad intervino militarmente para sofocar la rebelión de la mayoría chiíta (http://goo.gl/8p6NTX).

La escalada de Arabia Saudita e Irán llegó a un punto casi paroxístico con la muerte masiva de peregrinos iraníes en La Meca, reportada como estampida por Riad y fustigada por Teherán como un deliberado asesinato de cerca de 500 peregrinos persas (https://goo.gl/zpQKKc), entre quienes se encontraba el anterior embajador de Irán en Líbano (http://goo.gl/lHTqAl).

Más allá de lo consabido e interpretado, además de los planes de multibalcanizaciones de Irán y Arabia Saudita propalados por el Pentágono (http://goo.gl/gwl9pJ) y el NYT (http://goo.gl/2ps2Y6), cabe rastrear tres pistas radiactivas: 1) las reservas de divisas de las seis petromonarquías árabes del golfo Pérsico que contemplaron lanzar el gulfo (http://goo.gl/UZ6XUc); 2) la paridad fija del riyal, la divisa saudita, al dólar (http://goo.gl/x2fuU2), y 3) el petróleo de Qatif.

No es el mejor momento para que Arabia Saudita e Irán prosigan su escalada cuando Riad consolida su sucesión e Irán (con 109 mil millones de dólares de reservas frente a cerca de 650 mil millones de dólares de Arabia Saudita) anhela el inminente levantamiento de las sanciones para recuperar sus 150 mil millones de dólares embargados por EEUU, a cambio de la desactivación de su proyecto nuclear.

Las 47 ejecuciones contabilizaron 43 sunitas terroristas –yihadistas y de Al Qaeda, quienes buscan derrocar a la casa real de Saud– y otros cuatro chiítas: el prelado Nimr al-Nimr –oriundo de Qatif, venerado por los jóvenes y quien amenazó con una secesión– con otros tres clérigos, lo cual detonó la furia del chiísmo universal cuando Hezbolá acusó a EEUU de encontrarse detrás de las decapitaciones.

Stratfor, centro texano-israelí que se ostenta como la CIA en la penumbra, comenta que la controversia sobre el prelado al-Nimr “ha estado hirviendo durante años (https://goo.gl/rQfx2w)”: detenido en julio de 2012 por incitar a los activistas chiítas en la región petrolera y Provincia Oriental de mayoría chiíta en Arabia Saudita cuando, durante la primavera árabe, Riad ya había intervenido en Bahréin, su pequeño vecino de mayoría chiíta, para reforzar el orden sunita en la península arábiga.

En similitud a la guerra de Irak e Irán para desangrar tanto al sunita Saddam Hussein como a la revolución islámica chiíta del ayatola Jomeini, EEUU vendió armas a ambas partes para desangrarlas. ¿Busca ahora EEUU repetir su clásico modelo hemorrágico a Arabia Saudita e Irán?

Ambrose Evans-Pritchard, feroz portavoz de la casa real británica, enuncia que la colisión de Arabia Saudita con Irán se acerca al punto peligroso del mercado del mundo petrolero.

Evans-Pritchard asevera que la agravada minoría chiíta, 15 por ciento (sic) de la población de Arabia Saudita, “se encuentra sobre los gigantes (¡supersic!) campos petroleros sauditas en la Provincia Oriental, donde destaca la ciudad de Qatif (http://goo.gl/tVOK8U)”.

Cita a Alí al-Ahmed, director del Instituto de Asuntos del Golfo, con sede en Washington, quien expone que Qatif es el centro neurálgico de la industria petrolera saudita, la gran estación central donde 12 oleoductos desembocan juntos para abastecer las inmensas terminales de petróleo en Ras Tanura y Dharan, y son vulnerables a ataques de pisa y corre (http://goo.gl/3HOKTe).

Evans-Pritchard destaca que la mayor parte de los 10.3 millones de barriles al día de producción de Arabia Saudita, vigilada por 30 mil guardias, atraviesa el corazón chiíta, que ahora hierve con furia, cuya interrupción de unos pocos días puede provocar un pico del petróleo –a 200 dólares o más el barril–, y gestar una crisis económica global.

¡El maná geopolítico por el que suspiran los especuladores de hedge funds de Wall Street/La City (Londres)!

Hay que seguir con microscopio electrónico las posturas de Turquía (única potencia sunita de la OTAN), Pakistán (única potencia nuclear sunita) y Egipto (máxima potencia militar árabe), que ha adoptado una prudente actitud neutral, más por sus lazos recientes con Rusia y China y su repulsión a los Hermanos Musulmanes –patrocinados por Turquía y Qatar– que por su amor a Irán.

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Precios del petróleo: el colapso de la OPEP

Mér, 06/01/2016 - 12:31
Alejandro Nadal, La Jornada

En los pasados 18 meses el colapso de los precios internacionales de petróleo alcanzó dimensiones dramáticas. Entre junio y diciembre de 2014 la cotización cayó de 114 a 60 dólares por barril (para el Brent). Pero el brutal desplome no se detuvo: a lo largo de 2015 la tendencia a la baja se mantuvo y hoy los precios del petróleo se encuentran en los niveles más bajos desde 2008.

La incertidumbre que rodea el mercado internacional de petróleo es notable. Lo que antes podría considerarse algo normal hoy aparece como extraño y difícil de acomodar en viejos moldes analíticos que se han hecho obsoletos. La Agencia Internacional de Energía calcula que la sobreoferta mundial de crudo rebasa los 2 millones de barriles diarios. Pero en diciembre pasado los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidieron incrementar el tope superior de su producción de 30 a 31.5 millones de barriles diarios a sabiendas de que se mantiene una oferta excedente a nivel mundial.

En un interesante artículo publicado hace un año, el economista en jefe de Gavekal Dragonomics, Anatole Kaletsky, se preguntaba si el precio de 50 dólares el barril sería el piso para una recuperación de las cotizaciones o si sería un nuevo techo. Para muchos analistas el nivel de 50 dólares por barril se presentaba como un trampolín para futuros aumentos en el precio del crudo. En cambio, para otros la cota de 40 dólares se anunciaba como un techo que sería muy difícil de sobrepasar. El debate se agudizó en los primeros meses de 2015, cuando se consolidó la tendencia a la baja.

Hoy las interrogantes sobre el precio del crudo son interesantes porque las respuestas podrían decir mucho sobre el futuro de la economía mundial. En las últimas seis décadas cada recesión mundial ha sido precedida por un incremento notable en los precios del petróleo. Y cuando el precio del crudo se ha reducido en 40 o 50 por ciento y ha permanecido en esos niveles por más de medio año, la economía mundial ha respondido con un crecimiento vigoroso.

Pero hoy las cosas han cambiado radicalmente. Los bajos precios del crudo no son presagio de una nueva fase de crecimiento. Los países y regiones que podrían ser fuentes de dinamismo se encuentran atrapados en el estancamiento. En las economías más ricas el desendeudamiento de los consumidores no concluye y sigue su tortuoso camino porque los salarios no se han recuperado. En Estados Unidos se presenta un círculo vicioso: el proceso de eliminar deudas se hace lento porque el crecimiento de la economía es mediocre y el crecimiento sufre porque el desendeudamiento frena la expansión de la demanda. En Europa la disfuncional política macroeconómica frena y distorsiona la economía regional. La política fiscal se encuentra hincada en el altar de la austeridad, mientras que la política monetaria mantiene la inyección de recursos al sector financiero. Y países como China y Brasil (así como los demás mercados emergentes) se encuentran en graves dificultades. Se comprende por qué se habla de un estancamiento secular cuando se analizan las tendencias regionales y sub-regionales.

Quizás todo esto explica por qué Arabia Saudita ha preferido una estrategia de ampliación de su franja de mercado vía una guerra de precios en lugar de mantener las cotizaciones del crudo en niveles altos. En casos de oligopolios concentrados en los que la diversificación del producto no es posible, la entrada de nuevos competidores siempre representa una amenaza para los viejos productores ya establecidos. Esto es más claro cuando el volumen de la demanda crece despacio o cuando los nubarrones de una contracción asoman en el horizonte. Y eso es exactamente el escenario al que se ha enfrentado Arabia Saudita; de ahí que haya optado por declararle la guerra a los nuevos productores estadounidenses basados en la tecnología de fracking, que ya estaban comenzando a inundar el mercado mundial.

Pero destruir la capacidad de producción de nuevos productores a través de una guerra de precios toma tiempo. El desplome en los precios que ha provocado Arabia Saudita ya ha tenido un efecto significativo en las empresas estadounidenses en las regiones donde se encuentra el petróleo de esquistos. Pero Riad quiere asegurarse. Por eso ha recortado el gasto público, preparándose para una campaña más larga de lo que esperaban muchos analistas.

La ejecución de 47 personas en Arabia Saudita, entre ellas Nimr al-Nimr, el más importante representante de la comunidad chiíta en ese país, ha desencadenado la peor crisis con Irán. En otros tiempos se hubiera esperado que esta confrontación entre los dos miembros de la OPEP llevaría a una falta de cooperación dentro del cártel petrolero. La ironía esta vez coloca a los dos rivales en la misma esquina, pues Irán también buscará aumentar su producción cuando entre en vigor el acuerdo nuclear (y se levanten las sanciones) para poder vender lo más que pueda a sus clientes tradicionales en China, India, Japón y Corea del Sur. El colapso de la OPEP es un hecho.

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Brasil se enfrenta a su peor y más larga recesión en 115 años

Mér, 06/01/2016 - 08:01

La economía de Brasil se dirige a su recesión más profunda en más de cien años a medida que la actividad económica se debilita y los precios de las materias primas continúan su desplome. La mayor economía de América Latina entró en recesión en 2015 y puede permanecer en números rojos hasta 2017. El año pasado la economía brasileña se contrajo casi un 4 por ciento anual y en 2016 se espera una caída de 3,5 por ciento que podría declinar al 1 por ciento en 2017. De acuerdo a una encuesta semanal del banco Central brasileño reseñada por Bloomberg, todo va mal para Brasil y la recesión actual se prolongará al menos por otros 6 trimestres. Será la recesión más larga para el gigante latinoamericano desde que existen estadísticas económicas, es decir, desde 1901.
Los principales impulsores de la crisis brasileña han sido la caída de los precios de las materias primas, la desaceleración de la demanda de China, el fortalecimiento del dólar en el mercado mundial, la devaluación del yuan y, por supuesto, la crisis política interna. Como resultado, la séptima economía del mundo se enfrenta a una inflación de dos dígitos, al aumento del desempleo y a una caída de la demanda interna que golpea todos los sectores. Como el consumo ha representado el 50 por ciento del PIB en los últimos 10 años, la inflación está erosionando el poder adquisitivo y amplificando el descenso de la actividad económica.

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Mercados caen como castillo de naipes por desaceleración y estancamiento global

Mar, 05/01/2016 - 10:30

El peor inicio de año para las bolsas de todo el mundo> no hace más que dar cuenta de los duros desafíos económicos que estarán presentes en este 2016, de volatilidades y turbulencias que tienen a los mercados en modo pánico. El año comenzó con el desplome bursátil en China y fue seguido por Japón, Korea del Sur, Hong Kong, Europa, Estados Unidos y América Latina. El estornudo de la bolsa de Shanghai contagió al resto del mundo demostrando que el nerviosismo de los mercados está para quedarse. Esta nueva fase de la crisis iniciada a mediados del año pasado con el desplome de China se intensifica. Lo que estamos viendo es la implosión de todas las burbujas que se hincharon como parte de los excesos financieros sin precedente en el período de la euforia y el descontrol. A medida que los riesgos han comenzado a hacerse visibles y que el estancamiento se consolida, el pánico se apodera de los mercados.

Este esquema básico a lo Dorian Gray que parecía ofrecer la eterna juventud, es el responsable de la euforia permanente que hinchaba burbujas y elevaba el valor de los activos. La nueva realidad deflacionaria instalada en 2015 está poniendo en suspenso los pilares fundacionales del modelo capitalista. El nerviosismo reseñado en marzo del año pasado en ¿Qué encenderá la chispa de la próxima crisis financiera?, se ha acrecentado con la irrupción de potenciales aristas de choque: desde las acciones del Estado Islámico a las de Arabia Saudita, pasando por el desplome de las materias primas, la desaceleración China o el hundimiento del petróleo.

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Roubini revela cuando podría llegar el final de Europa

Mar, 05/01/2016 - 07:24

Nouriel Roubini es profesor de Economía en la Universidad de Nueva York, pero además es uno de los economistas más populares del momento por haber anticipado la Gran Recesión iniciada en 2008. Ahora, Roubini asegura que Europa y sus políticas están llevando al Viejo Continente hacia la "desintegración, la balcanización y la divergencia".

En un artículo publicado en Project Syndicate, Roubini explica que "la salida de Grecia de la Eurozona no se ha evitado, sólo se ha detenido en el tiempo". El país heleno debe cumplir con una serie de medidas y reformas que terminarán enfrentando a Atenas con sus acreedores.

El día que Grecia decida abandonar la Eurozona o sea expulsada "podría dar comienzo el fin del área monetaria y de la UE, ya que los inversores comenzarán a preguntarse qué miembro podría ser el próximo en salir", lo que agitará los mercados, las primas de riegos y, por ende, el coste de financiación de países que usan una misma divisa.

"Si Grecia se marcha de la Eurozona y de la Unión Europea, el Reino Unido podría ser el próximo. Y es que las probabilidades de que se produzca un 'Brexit' se están multiplicando desde hace un año... Si el Reino Unido se marcha de la UE otras piezas del dominó podrían caer. Escocia podría decidir abandonar el Reino Unido. Esto inspiraría otros movimientos separatistas (tal vez empezando por Cataluña). Finalmente, algunos países nórdicos querrían seguir los pasos del Reino Unido y creerán que están mejor fuera" de la Unión Europea.

Por otro lado, el economista de origen turco también señala la inmigración, el terrorismo y el control de las fronteras como grandes riesgos que pueden llevar a Europa hacia la desintegración. Los millones de migrantes procedentes de Oriente Medio y África que llaman a las puertas de Europa pueden desencadenar conflictos entre los países miembros de la Unión Europea: "Si Europa no es capaz de encontrar una solución coordinada a este problema y no crea una frontera exterior, el Acuerdo de Schengen se derrumbará y las fronteras internas de la UE volverán a aparecer", sentencia el profesor de la Universidad de Nueva York.

Además, varios partidos populistas de ultra-derecha están aprovechando la llegada de estas personas para crecer en sus países. Mientras que otros partidos populistas de izquierdas utilizan la austeridad y la desigualdad para hacer lo propio, lo que supone otro riesgo desequilibrador más para un continente ya de por sí inestable: "Syriza tiene el poder en Grecia; en Portugal se ha establecido una coalición de izquierdas; mientras que las elecciones en España podrían conducir al país hacia la inestabilidad y la escasez de certeza". Mientras tanto, los partidos anti-musulmanes siguen ganando fuerza en Francia, Dinamarca, Finlandia o Suecia.

"Europa necesita más cooperación, integración, solidaridad y compartir riesgos. Sin embargo, los europeos parecen estar abrazando el nacionalismo, la balcanización, la divergencia y la desintegración", culmina Roubini.

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Yanis Varoufakis: «La principal amenaza para el capitalismo es el capitalismo mismo».

Dom, 03/01/2016 - 20:01
Se presenta como economista marxista y se distinguió por ser el principal contradictor de Alemania y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, durante la crisis griega. El exministro griego de Economía, Yanis Varoufakis – que dimitió del gobierno de Alexis Tsipras en julio tras el referéndum sobre el tercer plan de rescate –, estaba invitado el martes [8 de diciembre] por la tarde a un TEDGlobal celebrado en Ginebra.
Las siguientes declaraciones fueron recogidas por Frédéric Koller para el diario ginebrino Le Temps.

El capitalismo está en crisis, dice usted. Pero, ¿de qué capitalismo estamos hablando, del anglosajón, el alemán, el chino?
Desde luego, hay muchas formas de capitalismo. Por mi parte, hablo del capitalismo como sistema global, que está en crisis desde 2008. Es la crisis más larga y más seria que hemos vivido desde hace 200 años. Hay similitudes con algunos aspectos de la crisis de los años 1920–1930. Pero los responsables de los bancos centrales son hoy más hábiles a la hora de responder a ella.

¿Qué es lo que resulta disfuncional?
Un ejemplo: en los Estados Unidos y en Europa, estos tres últimos meses el montante total de las inversiones se ha elevado a cerca de 34.000 millones. Al mismo tiempo, más de 50.000 millones siguen ociosos sin nada que hacer en el sistema financiero. Por un lado, tenemos una deuda extremadamente elevada ; por el otro, tenemos una enorme cantidad de dinero inutilizado, que no se invierte, que queda en el circuito de las instituciones financieras. Es un derroche extremo, y eso explica en gran medida la situación de Europa. Los bancos centrales han fracasado y están cada vez más lejos de sus objetivos. En Occidente, Japón incluido, hasta un 30% de quienes tienen entre 18 y 50 años está en situación de desempleo. Se trata de una crisis de envergadura para el capitalismo. Se podría seguir con el catálogo. Todo lo que tenía sentido hasta 2008 ya no lo tiene. Tenemos una crisis de inversión, una crisis de deuda, una crisis de ese dinero que está ocioso. Nunca hemos tenido un volumen de ahorro tan elevado en Europa y un volumen tan débil de inversiones. Este es el problema.

¿Cuál es su remedio? ¿Hay que salir del capitalismo, es reformable?
La izquierda ha tenido siempre el proyecto de substituir el capitalismo por el socialismo. Ese proyecto murió en 1991. Sencillamente, no estaba en situación de levarlo a buen término. La mayor amenaza al capitalismo es el capitalismo mismo. Puede usted observarlo en Europa. Europa no está amenazada por la izquierda. Hasta un pequeño país dirigido por la izquierda, en el que yo era ministro de Economía, ha acabado por tomar medidas muy conservadoras, simplemente para tratar de estabilizarlo para los bancos. Este diálogo debería haberse producido hace un siglo cuando la izquierda tenía un proyecto para substituir al capitalismo. Pero el socialismo ha muerto. Dicho esto, si esperamos que el mercado obre un milagro y coordine una salida para esta crisis, vamos sin más a fracasar.

¿Qué hacer?
La solución no puede venir sólo del mercado, hay que tener a la gente en cuenta. Los mercados están prisioneros de profecías autocumplidas que agravan los problemas. ¿Por qué no hay inversiones? ¿Por qué los inversores, los industrialas, los que controlan esos billones durmientes, temen que si invierten el dinero, no acudirá la demanda que lo haga rentable. Dado que no invierten, no hay demanda, y eso confirma sus expectativas negativas de que no habrá demanda. El mercado no hace más que repetir este esquema. Al mismo tiempo, los estados están paralizados, son incapaces de actuar. Los estados miembros de la zona euro están ya fiscalmente al límite, no pueden pedir pedir más prestado para gastar más. Los Estados Unidos son casi ingobernables con un Congreso que bloquea a la Casa Blanca. China ya está bastante intervenida y no puede hacer ya más.
Nos hace falta una coordinación política racional en el plano del G20, sin la cual va a acabar sucediendo algo terrible. En la década de 1930, fue la guerra finalmente la que tuvo como resultado una coordinación de la política de intervención. La innovación tecnológica interviene en el plano de la microeconomía. Esos progresos son a la vez muy prometedores y muy inquietantes. Los nuevos cambios de la productividad y los aparatos que facilitan el trabajo son la clave del futuro. Este puede revelarse sombrío o agradable. La diferencia vendrá de la forma en que nuestros gobiernos, sobre todo en el plano del G20, respondan a los retos.

El marxista que es usted preconiza una solución política…
Todo es política. La cuestión estriba en saber si se trata de una acción política racional o no, si está coordinada. Comprar un «ipod», un «smartphone» o un automóvil son actos políticos. El problema con el mercado es que todos estos actos políticos no están bien coordinados. El capitalismo no es duradero, pero la izquierda ha desperdiciado todas las ocasiones que ha tenido, y todos los modelos teóricos, para substituir al capitalismo. Pero el capitalismo – ese es mi lado marxista – es un sistema contradictorio que produce su propia Némesis deconstruyendo el orden social.

Volvamos a la innovación: ¿cómo hacerla «agradable» a sus ojos?
Tomemos el ejemplo de las impresoras 3D, una tecnología descentralizada basada en Internet, que va a hacer cada vez más improbable la supervivencia de las empresas que hoy existen. ¿Por qué tenemos necesidad de empresas ? Por razones de constancia y de escala de producción, pero ese se vuelve cada vez más redundante. El modelo de capitalismo de empresas se ve cada vez más minado por los productos de esas empresas. Sabiendo que vamos a asistir a una descomposición del poder de las empresas, la cuestión consiste actualmente en saber qué es lo que va a reemplazarlas. ¿Vamos hacia un escenario de segunda era del maquinismo, con un fracaso masivo en producir suficiente demanda para los productos de estas máquinas o encontraremos una vía en la que reestructuremos la forma en la que mantenemos relaciones entre nosotros y relaciones con las máquinas para producir y compartir la prosperidad que estas tecnologías hacen posible? Es una cuestión política. No se puede resolver por medio de abogados ni por medio de compradores ni de vendedores. Hace falta un esfuerzo por parte de los gobiernos, de los actores del mercado financiero, así como del mundo empresarial. Hay que crerar algo nuevo, y acaso se le llame postcapitalismo. En todos los casos, el tipo de acuerdo que resulte de ello será enormemente inestable.

¿Cómo explica usted que los Estados Unidos, parangón del capitalismo, sea el país que mejor se ha recuperado desde 2008 siendo a la vez el principal crítico de la austeridad en Europa?
Los norteamericanos son pragmáticos. No son de los que tiran el dinero. Cuando Richard Nixon se dio cuenta, a finales de las años 60, de que el sistema de Bretton Woods estaba muerto (un sistema inventado por los norteamericanos en los años 40), acabó con él. Los Estados Unidos creen que hay que eliminar lo que ha fracasado. Comprenden que hay que acabar con una deuda insostenible. Entienden que hay que substituir una arquitectura financiera que se ha desfondado. A la inversa, el capitalismo europeo, dado que es bastante más oligárquico, es bastante menos capaz de autocríticas. En el caso griego, los norteamericanos, sean representantes del gobierno o de Wall Street, están completamente de acuerdo conmigo cuando digo que los problemas de Grecia desde 2010 son imputables a los banqueros. No es más que simple sentido común.

¿Se siente decepcionado por que Alexis Tsipras prosiga la misma política que sus predecesores con un tercer plan de ayuda europea?
Evidentemente, esa es la razón por la que dimití. Está claro que estoy en contra, pero no quiero personalizar, la política debe seguir siendo civilizada. Este tercer plan es el mismo que el primero o el segundo. Se prolonga la crisis, se ahonda, pretendiendo que se va a resolver pidiendo prestado a los estados banqueros todavía más dinero de acuerdo con condiciones que nos arruinan. Todavía tendrán que pasar diez años para que nos demos cuenta de que esto no puede funcionar.

Ha declarado usted que la política de austeridad de la que es adalid Alemania se dirigía en realidad a Francia. ¿Qué quiere usted decir exactamente?
Lo que he dicho es que la implosión de las finanzas mundiales en 2008 ha actualizado las fragilidades de la arquitectura del euro. Las reglas sobre las cuales había acuerdo eran imposibles de respetar, pues estaban mal concebidas. Antes que plantearse la cuestión de qué nuevas reglas necesitamos para que funcione, Europa se ha quedado en la negación. Fue el primer periodo durante el cual Bruselas, Frankfurt y Berlín trataban sólo de apagar un incendio. Fue una simple gestión de crisis. Más recientemente, el Banco Central Europeo, gracias a Mario Draghi, que es el operador más hábil de Europa, ha logrado contener los incendios con un cierto éxito. Eso permite ganar tiempo. Los políticos empiezan a reflexionar. París y Berlín están de acuerdo en mejorar la arquitectura, hay una necesidad de unidad política a causa de la unión monetaria.
Pero hay una diferencia de importancia en lo que se refiere a saber qué tipo de unión política es necesaria: los franceses quieren bastante más reciclaje de los superávits de la zona euro hace aquellas partes que son deficitarias, los alemanes quieren más disciplina. Hay un conflicto directo. En esta lucha a Grecia se le ha reservado el papel de laboratorio. ¿Por qué este desorden? Puesto que su relación es problemática, su diálogo no progresará.

¿Va a terminar por imponerse la salida de grecia del euro [Grexit]?
No. Jamás he apoyado el «Grexit» ni he utilizado este argumento como mercadeo. Hace años que digo que no debíamos haber entrado en el euro. Pero desde el momento en que estamos dentro, hay que resolver el problema. Creo por contra que deberíamos proceder a una suspensión de pagos de nuestra deuda. Cuando se tiene una deuda insostenible, lo que no se puede pretender es que se puede gestionar. Habría que volver a poner en solfa un acuerdo que no funciona, según todas las evidencias.

Hoy saluda usted el valor de la señora Merkel en su gestión de la crisis de los refugiados…
Nada me regocija más en principio que ver a un oponente político que hace algo bueno. Creo que es mi deber transmitir mis felicitaciones a la señora Merkel. Ha estado absolutamente brillante al dar pruebas de humanismo en un universo sombrío.

Berlín dice que puede mostrarse generoso porque el presupuesto del estado está controlado. ¿No le da eso la razón a su gestión económica?
Eso no tiene nada que ver con el presupuesto. ¿Por qué habría que tener un presupuesto equilibrado? Las familias deben tener un presupuesto equilibrado, pero eso no sirve de nada en el caso de un país. Los Estados Unidos no han tenido jamás un presupuesto equilibrado desde su revolución. Lo que hace falta es un presupuesto duradero. Los estados no tienen que reembolsar su deuda, todo lo que tienen que hacer es refinanciarla. Mientras dirijas una política fiscal responsable y crezca tu PIB, se puede mantener un poco de déficit. Si Merkel tuviera un déficit superior al 3%, ¿habría hecho regresar a los refugiados, les habría cerrado las fronteras al acercarse? No lo creo.

Suiza ha puesto fin al secreto bancario. ¿Qué piensa usted de la cooperación entre Berna y Atenas en materia de intercambio de información fiscal? ¿Está usted satisfecho de cómo se desarrolla?
No. Queda mucho por hacer. Yo tenía muy buena relación de trabajo con mi homóloga suiza [Eveline Widmer-Schlumpf] y estaba dispuesto a cooperar con aquellos griegos que hicieran una declaración voluntaria de sus cuentas en Suiza. Pero hubiera querido que la transparencia anunciada para 2018 se aplicara desde ahora. A todo el mundo se le dice que la transparencia se la ha impuesto a Suiza la Unión Europea. ¿Por qué no aplicarla inmediatamente ? Habría sido estupendo que mi ministerio –mientras era yo ministro – hubiera tenido acceso a los datos de los ciudadanos griegos, al montante de sus haberes en los bancos suizos. Eso habría facilitado la persecución de los defraudadores y ayudado a nuestro presupuesto. Esto nunca llegó a suceder, nunca. Suiza podía haberlo hecho mucho mejor.

Según sus informaciones, ¿cuánto dinero griego hay en las arcas suizas?
No lo sabemos.
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Tomado de Sin PermisoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La izquierda del siglo XXI es antineoliberal

Dom, 03/01/2016 - 16:30
Emir Sader, La Jornada

La izquierda realmente existente es una categoría histórica, que varía conforme las condiciones concretas de lucha. Ya fue una izquierda de clase contra clase, que incluía a corrientes anarquistas, socialistas y comunistas. Ya fue antifascista, conforme las corrientas de ultra derecha se fortalecían, especialmente en Europa. Ya fue democrática y popular, socialista, conforme las fuerzas propias que tenía y los enemigos a enfrentar.

Conforme el capitalismo ha ingresado en su era neoliberal y ha asumido la centralidad de las tesis del libre comercio, de la mercantilización, se planteó a la izquierda el desafío de la ruptura con el modelo neoliberal y la construcción de alternativas superadoras de ese modelo, que se han denominado posneoliberales.

Hace década y media esa perspectiva no estaba clara. las ONG, algunos movimientos sociales e intelectuales planteaban la lucha en el nuevo periodo como una lucha antipolítica, anti-Estado, anti-partidos, proponiendo como su centro una sociedad civil, con límites no claramente definidos frente al liberalismo. Proponían que los movimientos populares mantuvieran una autonomía respecto a la política, al Estado, a los partidos. Han impuesto esa orientación como predominante en los foros sociales mundiales, con algunos movimientos como los piqueteros argentinos y los zapatistas mexicanos, como los ejemplos de esa orientación.

Una década y media después, el campo de lucha quedó mucho más claro, no sólo teóricamente, sino principalmente en el campo político concreto. Las fuerzas que se han fortalecido –especialmente en América Latina, pero tambien en Europa – han sido las que han centrado su lucha en la superación del neoliberalismo. Han redefinido el papel del Estado, en lugar de oponerse a él. Han recuperado el lugar de la política y de los partidos, en lugar de rechazarlos. Tesis como las de Tony Negri y de John Holloway sobre el carácter reaccionario del Estado y la posibilidad de transformar el mundo sin tomar el poder, entre otras, personificaban esas teorías, que han quedado superadas por la realidad, mientras el FSM se ha vaciado en manos de las ONG.

Son los gobiernos que han logrado un inmenso proceso de democratización social, en países como Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, eligiendo y religiendo gobiernos con amplio apoyo popular, los que han surgido como las referencias de la izquerida en el siglo XXI. Han logrado la hazaña de avanzar a contramano de las corrientes predominantes en el capitalismo en escala mundial, disminuyendo la miseria, la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

Se han proyectado así como el eje y la referencia de la izquierda en escala mundial, con líderes reconocidos como Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. La realidad concreta ha probado quien tenía razon en el debate sobre la naturaleza de la izquierda en el nuevo periodo histórico.

Mientras esos liderazgos se han afirmado, las que debieran ser las referencia han desaparecido –como es el caso que debiera ser paradigmático del autonomismo piquetero– o han quedado reducidos a la intrancendencia, como es el caso de los zapatistas. Todo ha pasado sin que los intelectuales que han propuesto a esa vía como alternativa hayan mínimamente hecho un balance de ese fracaso. Como son intelectuales desvinculados de la práctica política concreta no tienen responsabilidades por lo que han escrito ayer y se dedican a otras tesis.

Muchos de ellos, fracasadas las tesis autonomistas, se han dedicado a la crítica de los gobiernos que han avanzado concretamente en la superacion del neoliberalismo. Sin captar el caracter nuevo de esos gobiernos, los han tildado de traidores, de extractivistas, de neodesarrollistas, muchas veces aliándose con la derecha –la verdadera alternativa a esos gobiernos– contra las fuerzas progresistas en esos países. No han captado la naturaleza essencialmente antineoliberal de esos gobiernos. Algunos intelectuales, latinoamericanos o europos, pretenden ser la conciencia crítica de la izquierda latinoamericana, con sus posiciones desvinculadas de las luchas y las fuerzas concretas, sin que sus tesis hayan desembocado en la construcción de ninguna fuerza alternativa. Las opciones a los gobiernos posneoliberales –como queda claro en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Bolivia, en Ecuador– siguen siendo las viejas fuerzas de la derecha, mientras que las posiciones de ultra izquierda siguen en sus posturas críticas, sin ninguna injerencia en las luchas concretas. No por acaso sus defensores son intelectuales, que hablan desde sus cátedras académicas sin ningún arraigo en las fuerzas sociales, políticas y culturales reales.

Mientras tanto, los únicos gobiernos que han avanzado en la superación de las políticas de centralidad del mercado, de eliminación de los derechos sociales, en la subordinacion a la hegemonía imperial estadunidense, han sido los que han sabido definir la centralidad de la lucha contemporánea como la lucha antineoliberal.

No sólo en América Latina, incluso en Europa, la definición de la centralidad de las luchas contemporáneas de la izquierda alrededor de la superación del modelo neoliberal, se impone, sea en España, en Portugal, en Grecia, con la conciencia de que al lucha contra la austeridad es la forma que asume en Europa la lucha antineoliberal, relegando otras posiciones a los libros y a las cátedras académicas.

Incluso en el momento en que gobiernos posneoliberales enfrentan dificultades reales para pasar de la primera a una fase más avanzada de sus luchas, las posiciones ultra izquierdistas, que hablan del fracaso de esos gobiernos, no explican su propio fracaso, al no lograr construir ninguna fuerza alternativa a esos gobiernos, lugar ocupado por fuerzas de derecha. Hablan de fin de ciclo, cuando lo que se presenta no es la superación de un ciclo, sino formas de recomposición conservadora, de retroceso neoliberal, que no superan un ciclo, sino, al contrario, se proponen retroceder a un ciclo anterior.

La izquierda del siglo XXI es, así, antineoliberal: es la que logra construir fuerzas concretas, alternativas bajo la forma de gobiernos, de plataformas, de grandes liderazgos contemporaneos. El resto son palabras que el viento lleva, sin cambiar ni la realidad y, al parecer, ni la cabeza de los que las escriben y son derrotados junto con ellas.

La historia de la izquierda contemporánea está escrita y protagonizada por los que logran avanzar en la construccion de alternativas concretas al neoliberalismo.
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Ver en este Blog, El origen del neoliberalismo

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Carnicería en Arabia Saudita

Dom, 03/01/2016 - 13:11
Robert Fisk, La Jornada

La orgía de decapitaciones de Arabia Saudita –47 en total, entre ellas la del erudito clérigo chiíta jeque Nimr Baqr al-Nimr, seguida por una justificación coránica de las ejecuciones– fue digna del Estado Islámico EI). Tal vez era la idea.

Porque este extraordinario baño de sangre en la tierra de la monarquía musulmana sunita Al Saud, que llevaba la clara intención de enfurecer a los iraníes y a todo el mundo chiíta, una vez más sectarizó un conflicto religioso que el EI ha hecho tanto por promover.

Todo lo que faltó fue el video de las decapitaciones, aunque las 158 ejecutadas el año pasado en el reino estaban perfectamente a tono con las enseñanzas wahabitas de ese grupo. La frase de Macbeth, la sangre tendrá sangre, se aplica sin duda a los sauditas, cuya guerra al terror, al parecer, ahora justifica cualquier cantidad de sangre, sea sunita o chiíta.

Pero, ¿con qué frecuencia los ángeles de Dios misericordioso se aparecen al ministro saudita del Interior, el príncipe heredero Muhammad bin Nayef? Porque el jeque Nimr no sólo era un viejo sagrado. Pasó años como erudito en Teherán y Siria, era un reverenciado líder chiíta de las oraciones del viernes en la provincia saudita de oriente y un hombre que se mantenía al margen de los partidos políticos, pero exigía elecciones libres y era detenido y torturado con regularidad –según su relato– por oponerse al gobierno sunita wahabita saudita.

El jeque Nimr decía que las palabras eran más poderosas que la violencia. La enigmática insinuación de las autoridades de que no había nada sectario en el baño de sangre de este sábado –sobre la base de que decapitaron a sunitas y chiítas por igual– fue clásica retórica del EI.

Después de todo, el EI corta la cabeza a apóstatas sunitas sirios y soldados iraquíes con la misma dedicación con que masacra chiítas. El jeque Nimr habría recibido de los esbirros del Estado Islámico exactamente el mismo trato que tuvo de los sauditas, si bien sin la farsa de un juicio seudolegal que suscitó la queja de Amnistía Internacional.

Pero la matanza de este sábado representa mucho más que el odio saudita hacia un clérigo que se regocijó de la muerte del ex ministro del Interior Nayef Abdul-Aziz Al-Saud, padre de Muhammad bin Nayef.

La ejecución del jeque Nimr revigorizará la rebelión hutí en Yemen, país que los sauditas invadieron y bombardearon el año pasado en un intento por destruir el poder chiíta allí. Ha enfurecido a la mayoría chiíta en Bahrein, gobernado por los sunitas. Y los propios clérigos iraníes han afirmado que la decapitación causará el derrocamiento de la familia real saudita.

También presentará a Occidente el más vergonzoso de los problemas de Medio Oriente: la persistente necesidad de humillarse con servilismo ante los ricos autócratas del Golfo a la vez que expresa inquietud por la grotesca carnicería. Si el EI hubiera cortado la cabeza a sunitas y chiítas en Raqqa –en especial la de un sacerdote chiíta problemático como el jeque Nimr– de seguro David Cameron habría tuiteado su disgusto ante un acto tan odioso. Pero el hombre que humilló la bandera británica para marcar la muerte del último rey del ridículo Estado wahabita usará evasivas al abordar este episodio de cabezas cercenadas.

Por muchos hombres sunitas de Al Qaeda que también hayan perdido la cabeza, literalmente, ante verdugos sauditas, la pregunta se hará tanto en Washington como en capitales europeas: ¿se proponen los sauditas destruir el acuerdo nuclear iraní obligando a sus aliados occidentales a apoyar incluso este escándalo reciente? En el mundo obtuso en el que viven –en el que el joven ministro de la Defensa que invadió Yemen detesta al ministro del Interior–, los sauditas aún glorifican a la coalición antiterrorista de 34 naciones en su mayoría sunitas que supuestamente forman una legión de musulmanes opuestos al terror.

Sin duda las ejecuciones son una forma sin precedente de dar la bienvenida al Año Nuevo. Sin embargo, fuera de las implicaciones políticas, existe una pregunta obvia que hacer a la casa de Saud, que busca perpetuarse: ¿acaso los gobernantes del reino han perdido el juicio?

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Recordando la crisis de 1973 para entender la crisis actual

Dom, 03/01/2016 - 02:33
Arsinoé Orihuela Ochoa, Rebelión

El liberalismo de la segunda posguerra –que alcanzó altas tasas de crecimiento en las economías industriales avanzadas– entró en una fase de crisis a finales de los 60’s, principios de los 70’s. En este contexto se consignaron ciertos fenómenos sintomáticos de una crisis de gran envergadura: los desequilibrios fiscales en las economías occidentales (Gran Bretaña, por ejemplo, tuvo que ser rescatada por el Fondo Monetario Internacional en 1975), la descontinuación del patrón oro como base universal de las unidades monetarias, el aumento meteórico de las tasas de inflación y desempleo (cerca del 13 y el 9 por ciento respectivamente), el colapso del valor de los activos (acciones, bienes, ahorros), y en general un hundimiento estrepitoso de las tasas de crecimiento y acumulación.

La pregunta urgente en ese contexto era básicamente cómo reanudar el proceso de acumulación de capital.

Cabe recordar que la acumulación no es un capricho de una clase o grupo social: es un imperativo categórico del capitalismo. Sin acumulación de capital las bases del modo de producción capitalista se deterioran irremediablemente. Pero, ¿qué es exactamente un patrón de acumulación? José Valenzuela Feijóo explica: “Un patrón de acumulación constituye una unidad o totalidad orgánica, es decir, real. Por lo tanto no se puede explicar por la simple suma de sus partes. No es menos cierto que en cuanto totalidad real, debe responder a cierta estructuración objetiva jerárquica. Y esto es lo que nos debe permitir el hallazgo de su matriz o determinante esencial. En este sentido podríamos ensayar una definición breve que vaya un poquito más allá (o más acá) que la de entenderlo ‘como una modalidad de acumulación, históricamente determinada’. Podríamos por ejemplo, decir que un patrón de acumulación constituye una unidad específica entre formas específicas de acumulación, producción y realización de la plusvalía ” (Feijóo, 1990). Atendamos entonces “la matriz o determinante esencial”, y la forma específica de “acumulación, producción y realización de la plusvalía” dominante en la presente era.

El capitalismo (forma general de producción de plusvalía) puede continuar sus ciclos de reproducción con poco o nulo crecimiento, pero no sin acumulación (forma específica de producción de plusvalía). De hecho, el neoliberalismo (unidad específica de acumulación) es un ejemplo paradigmático de este horizonte. Si bien las políticas neoliberales solucionaron parcialmente el problema de la acumulación (sólo parcialmente, pues nunca consiguieron evitar las crisis económicas constantes), en materia de crecimiento estas políticas sufrieron un revés palmario. E incluso allí donde las potencias económicas registraron un crecimiento relativamente alto, la característica dominante de estos casos extraordinarios fue el empobrecimiento. Es un fenómeno económico que se conoce como “crecimiento empobrecedor”, y que refiere a procesos de crecimiento-acumulación marcados por el signo de la centralización de la renta, en claro detrimento de la redistribución.

El dilema era cómo reactivar el proceso de acumulación en un contexto de escaso o nulo crecimiento, y agotamiento o crisis terminal de un patrón de acumulación otrora exitoso (fordista o pacto corporativo o alianza capital-trabajo). Basta decir que la solución que se alzó victoriosa fue el neoliberalismo: es decir, la solución de ciertas élites económicas. En este sentido, se trató de una respuesta de las clases altas a la crisis. En atención a la esterilidad de la solución corporativista se acudió a la solución neoliberal. Pero naturalmente en beneficio de ciertas élites añejas y otras en ascenso. En efecto, “en cuanto totalidad real” el patrón neoliberal de acumulación es inseparable de una “cierta estructuración objetiva jerárquica”.

Si el patrón de acumulación fordista se basó en un acuerdo entre la clase obrera organizada (sindicatos) y el capital, el patrón neoliberal de acumulación se basa, por el contrario, en una radical fractura de esa alianza. La naturaleza de las políticas correspondientes a este patrón revela palmariamente ese divorcio. La flexibilización laboral apunta en esta dirección cismática, al igual que todo el recetario de políticas macroeconómicas consustanciales al ideario neoliberal: políticas monetarias restrictivas, disposiciones fiscales orientadas a gravar el consumo básico, desregulación de los capitales, liberalización de las economías nacionales, privatización de las empresas e instituciones estatales etc.

Se tiene que insistir: la primacía y triunfo indiscutido del patrón neoliberal de acumulación no fue el resultado de una probabilidad social o científicamente certificada. Fue una decisión cupular, vinculatoria con una “cierta estructuración objetiva jerárquica”, que consistió en la sustitución de las fórmulas aliancistas de la acumulación fordista en franca crisis terminal (producción en masa, estandarización, contratación colectiva, regulación estatal, socialización del bienestar), por otra estrategia en provecho irrestricto de la gran industria, el comercio oligopólico, y especialmente la alta finanza. A decir de Pierre Bourdieu: “La globalización económica [o neoliberalización]… es el producto de una política elaborada por un conjunto de agentes y de instituciones y el resultado de la aplicación de reglas deliberadamente creadas para determinados fines, a saber la liberalización del comercio (trade liberalization), es decir, la eliminación de todas las regulaciones nacionales que frenan a las empresas y sus inversiones. Dicho de otra forma, el mercado mundial es una creación política (como lo había sido el mercado nacional), el producto de una política más o menos conscientemente concertada” (Bourdieu, 2001). El neoliberalismo se distingue de otras “formas específicas de acumulación” por una estratégica disposición estructural: a saber, la transferencia de los costos de la crisis al trabajo y a los segmentos poblacionales mayoritarios.

Y en esas andamos, en las vísperas de un 2016 poco alentador.

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El negocio de la guerra: el neoliberalismo militar

Sáb, 02/01/2016 - 15:33
Jordi Calvo Rufanges, Centre Delàs

El ciclo económico militar responde al punto de vista económico de la economía de defensa, también llamado “ciclo armamentista”. En cualquier caso, ambos nombres se refieren al ciclo que describe la ruta de la producción de armas desde la decisión de invertir presupuesto público militar para cubrir la supuesta necesidad de armas y su uso final.

El principio real del ciclo comienza en los argumentos y discursos que legitiman la necesidad de armas y de los ejércitos, los que dependen de la identificación de las amenazas a la seguridad de un país y la defensa de justificar altos niveles de militarización y armamento. De este modo, las doctrinas de seguridad desarrolladas por los gobiernos –directamente influenciadas por los informes de defensa, seguridad, conflictos y centros de paz; popularmente conocidos como think tanks establecen un cierto nivel de armamento y desarrollo militar de una determinada sociedad.

Además del motivo de la influencia permanente de los grupos de presión en las políticas de un país, la necesidad de mantener las fuerzas armadas depende de la cultura de defensa, la educación militarizada, la historia y la tradición armamentística-militar, y la tolerancia de las armas en la sociedad. También tenemos que considerar el rol de la sociedad civil y el hecho de que los movimientos sociales pueden determinar los niveles de armamento y militarismo.

El supuesto de necesitar mantener las fuerzas armadas abre el camino a decisiones políticas estrictamente relacionadas con el ciclo económico militar o armamentista, así como decisiones en los presupuestos militares que vienen determinadas por discursos, doctrinas y otros puntos de vista militares sobre las necesidades de defensa de un país. El gasto militar incluye investigación y desarrollo (I+D militar) de las nuevas armas y su producción en la industria de defensa, que está financiada en parte por el presupuesto público. Por lo tanto, cuando se trata de gasto militar, I+D militar e industria militar, tenemos que prestar atención no sólo a los presupuestos de los estados, sino también a los presupuestos de otros ministerios como el de industria. En conjunto, estos financian todo el negocio del ciclo económico-militar. Otros elementos que forman parte de este ciclo son el comercio de armas y las entidades financieras que financian todo el ciclo económico-militar, teniendo un rol destacable los accionistas de empresas de armamento y los bancos que financian las exportaciones de armas y la producción militar en general.

Por otra parte, el término “complejo militar-industrial” procede del discurso de despedida del presidente Eisenhower en 1961, quién lo utilizó para referirse a los lobbystas con mayor influencia en la Casa Blanca. El llamado complejo militar-industrial está formado por un conjunto de personas y de organizaciones empresariales y políticas, entre ellos, oficiales militares de alto rango de los departamentos y/o ministerios de defensa, que tienen el deseo de influir en las decisiones sobre la política militar, incluyendo la compra de armamento.

Una serie de empresas, así como gran cantidad de individuos, incluyendo políticos y personal de los departamentos gubernamentales relacionados con las empresas militares, están involucrados en el llamado complejo militar-industrial, que puede influir desde la industria de defensa a los departamentos de Interior y comercio exterior. En el ámbito de la Administración, pueden formar parte del complejo militar-industrial los altos mandos de las Fuerzas Armadas, quienes disfrutan de estrechas relaciones con la industria armamentística. Estos ejercen influencia y presión en relación al incremento de arsenales, número de armas y el equipamiento militar. Tienen, por tanto, la habilidad para incidir en la política nacional e internacional de un país determinado. Cuando se da el caso en que un miembro de las Fuerzas Armadas o un ejecutivo de la industria militar accede a responsabilidades políticas o viceversa (incluso algunas veces puede ser la misma persona), se da lo que ha sido denominado como el fenómeno de las puertas giratorias en el sector de defensa.

El ciclo económico-militar puede generar dinámicas políticas y económicas que pongan a un país y a su economía en una situación ideal para quien obtiene beneficios de este ciclo, en el que la economía de defensa se convierte en una economía de guerra permanente. Es importante analizar y entender el ciclo económico como tal: gasto militar, industria de armas, exportaciones y financiación de armas. Las compañías y los individuos que forman parte activa del ciclo económico-militar componen el complejo militar-industrial, el cual se beneficia principalmente de las guerras.

En definitiva, el negocio de la guerra se explica con el ciclo de economía militar que se basa –como muchos sectores de la economía– en la lógica neoliberal, el mercado libre, la privatización y la reducción de las regulaciones. Esto causa actitudes estrictamente relacionadas con el enriquecimiento personal y la maximización del beneficio económico de la industria de defensa, formando el llamado militarismo neoliberal. Además, el negocio de la guerra va más allá de las armas y del sector de defensa. La guerra necesita muchos recursos, no sólo armas y ejércitos, también logística, transporte, alimentos, limpieza, servicios de interpretación y seguridad privada. También existen guerras de codicia, las cuales no sólo se basan en el poder sino también en los recursos: petróleo, coltán, diamantes y cualquier material que se pueda comprar y vender en el mercado. Los beneficios económicos son parte de la guerra y las guerras se producen para extraer beneficios.

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Europa: Un continente a la deriva

Xov, 31/12/2015 - 20:28
Raúl Zibechi, Rebelión

Observada desde el Sur, la Unión Europea aparece desdibujada. El continente que jugó fuerte en América Latina en la década de las privatizaciones neoliberales, haciéndose con empresa estratégicas, parece haber perdido su propio perfil cuando el mundo atraviesa su mayor crisis de dominación.

“Quien lleva la batuta en Europa es Alemania y tiene una gran complementariedad económica con Rusia”, sostiene el analista geopolítico Alfredo Jalife. El aserto no sólo pega en la diana sino que consigue explicar lo sucedido en 2013, el año de inflexión donde la Unión Europea terminó por someterse a la política del Pentágono de cerco a Rusia para conseguir un cambio de régimen, o sea su aniquilamiento como potencia geopolítica global.

Zbigniew Brzezinsky -ex asesor de Seguridad Nacional de Carter y consultor de Obama- hizo su apuesta al factor militar señalando en un tuit, a principios de febrero de 2015, que “un pequeño contingente de tropas de Estados Unidos en los países bálticos en forma continua deberá hacer más reticente a Putin para que no cometa algo estúpido”.

En Europa central se juega una vez más una partida de ajedrez entre Occidente y Oriente, con repercusiones para todo el mundo. No por casualidad, la mayor parte de las 850 bases militares de Estados Unidos están en Europa. En total, son 342 instalaciones del Pentágono en suelo europeo, de ellas 179 en Alemania, 58 en Italia (aunque varias fuentes aseguran que superan el centenar) y 27 en Inglaterra.

Cuando existía la Unión Soviética el discurso occidental decía que esas instalaciones tenían por objetivo defender a Europa de una eventual invasión del Pacto de Varsovia. Cuando desapareció el régimen soviético y Rusia se convirtió en un país capitalista, los soldados y las bases siguieron en su lugar, no para defender a Europa sino para mantenerla ocupada, o sea dentro del área de influencia de los Estados Unidos.

¿QUIEN DIJO EURO? Desde el fin de la segunda guerra mundial, Europa es rehén de Estados Unidos. Ni siquiera la creación de la Unión Europea ha podido fortalecer a la región que a través de la moneda única buscó hacer escuchar su voz en el mundo.

El euro se introdujo en los mercados el 1 de enero de 1999 con vocación de convertirse en alternativa al dominio del dólar. Comenzó operando a 1,17 frente al dólar, alcanzó su pico de 1,59 dólares por euro en julio de 2008. En poco tiempo se convirtió en la segunda moneda de reserva del mundo. Pero la crisis de la zona euro, más política que económica, provocó el hundimiento de su cotización que en diciembre de 2015 se sitúa en torno a 1,09.

En paralelo, el yuan chino comenzó a desplazar tanto al euro como al dólar y terminó siendo aceptado por el FMI. A fines de noviembre, el FMI incorporó el yuan en los Derechos Especiales de Giro (la canasta de divisas creada en la década de 1960 para complementar las reservas oficiales de sus miembros) pese a la oposición de los funcionarios estadounidenses. El yuan se convirtió en la segunda moneda más utilizada en el financiamiento comercial y la cuarta en los pagos transfronterizos, ya que el Banco Popular de China tiene cuarenta acuerdos bilaterales de permuta de divisas con otros tantos bancos oficiales del mundo.

El 18 de diciembre el Congreso de Estados Unidos aceptó a regañadientes que el FMI reformara el sistema de cuotas con la incorporación del yuan, siendo “el cambio más importante dentro del FMI desde 1944, el año en que se construyeron los acuerdos de Bretton Woods”, según el economista Ariel Noyola (Russia Today, 21 de diciembre de 2015).

Lo cierto es que el FMI necesita recursos y sólo China se los puede aportar. Por eso luego de cinco años de negativas los parlamentarios estadounidenses dieron su brazo a torcer. China es el gran vencedor al convertirse en el tercer país con más poder por detrás de Estados Unidos y Japón. Los votos de China pasan de 3,8 a 6%, mientras Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido disminuirán su participación. No se trata de un cambio radical, ya que Estados Unidos mantiene su poder de veto, sino de un cambio gradual que anticipa otros mayores.

Democracia o Estado de Excepción Por primera vez desde su creación, el think tank situado en Francia, Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), sostiene que Europa ha perdido el tren de la democracia y su capacidad de liderazgo. Por eso sostiene que el viejo continente ingresó en un período de oscuridad cuyo destino es ser gobernada por “los nietos de Hitler, Petain, Mussolini…” (Geab N° 100, diciembre de 2015).

Esa fue la anticipación formulada en 2009 por su director, Franck Biancheri, si Europa no conseguía democratizarse. Días atrás el filósofo Giorgio Agamben volvió sobre tu tema favorito en un artículo titulado “Del estado de derecho al estado de seguridad” (Le Monde, 23 de diciembre de 2015). Sostiene que la prolongación del estado de emergencia a raíz de los atentados en Francia es parte de la transformación del Estado que estamos presenciando: “Es crucial, primero que nada, desmentir el propósito de las mujeres y hombres políticos irresponsables, según los cuales el estado de emergencia sería un escudo para la democracia”.

Recuerda que el estado de emergencia fue el dispositivo mediante el cual los poderes totalitarios se instalaron en Europa en las décadas de 1920 y 1930. “Cuando la gente se sorprende de los crímenes que pudieron cometerse impunemente en Alemania por los nazis, se olvida de que estos actos eran perfectamente legales, porque el país estaba sometido al estado de excepción y las libertades individuales estaban suspendidas”, reflexiona Agamben.

La cuestión es tanto más grave cuando las democracias occidentales están caminando hacia un “Estado de seguridad”, porque en la coyuntura actual “las razones de seguridad han tomado el lugar de aquello que se llamaba, en otro tiempo, la razón de Estado”. Invocando a Hobbes, argumenta que “el contrato que transfiere los poderes al soberano presupone el miedo recíproco y la guerra de todos contra todos: el Estado es aquello que viene precisamente a poner fin al miedo. En el Estado de seguridad, este esquema se invierte: el Estado se funda duraderamente en el miedo y debe, a toda costa, mantenerlo, pues extrae de él su función esencial y su legitimidad”.

La actual política de seguridad no aspira a impedir los actos terroristas, algo prácticamente imposible, “sino a establecer una nueva relación con los hombres, que es la de un control generalizado y sin límite”. Como la seguridad trabaja con el miedo, no se trata de impedir el terrori sino de administrarlo. “Se ve así a los países proseguir una política extranjera que alimenta el terrorismo que se debe combatir en el interior y mantener relaciones cordiales e incluso vender armas a Estados de los que se sabe que financian las organizaciones terroristas”.

Ante el paradigma de la seguridad caen la certeza judicial como criterio de verdad, por los informes policiales y los medios que dependen de la policía. La despolitización de los ciudadanos cierra el círculo del deslizamiento hacia un “Estado policíaco” que sería una de las características de los estados actuales. Algo que no deja de sorprender en Europa, que hasta hace poco tiempo se había mantenido al margen de las involuciones democráticas en curso.

Un año fatídico Según el LEAP, en Europa “las tendencias progresistas y reaccionarias estuvieron equilibradas hasta setiembre”, pero luego de la oleada inmigratoria y los atentados en París se produjo un brusco giro a la derecha. El miedo es el sentimiento dominante, que está empujando a buena parte de la sociedad hacia posiciones extremas, como lo muestran los resultados del Frente Nacional en Francia y el triunfo en Polonia de “un dinosaurio del mundo de ayer”, en referencia a la victoria del partido ultra conservador Ley y Justicia, que llevó a la presidencia a Andrzej Duda.

La reforma para quitarle poderes al Tribunal Constitucional levantó una oleada de preocupaciones en Bruselas que pidió “respeto al estado de derecho”, ya que las medidas adoptadas afectan la independencia de los jueces. El presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz, mostró su preocupación por la situación que vive Polonia con declaraciones en las que dijo que la llegada al gobierno de Ley y Justicia “tiene carácter de golpe de Estado” (Deutsche Welle, 23 de diciembre de 2015).

No es el único caso que muestra los desvaríos europeos. Meses atrás militares británicos dijeron que “un gobierno de Jeremy Corbyn podría enfrentar un motín del Ejército si intenta rebajarlos”, en referencia a su propuesta de retirarse de la OTAN o reducir las fuerzas armadas (The Independent, 20 de setiembre de 2015). “Habría renuncias masivas en todos los niveles y se enfrentaría a la perspectiva muy real de un evento que sería efectivamente un motín”, acotó un oficial de alta graduación. En tanto, el primer ministro francés, el socialista Manuel Valls, pronosticó “una guerra civil” en caso de que el Frente Nacional ganara las elecciones (The Telegraph, 11 de diciembre de 2015).

Ni qué hablar de las permanentes amenazas a las propuestas de independencia para Cataluña por parte del rey y la amenaza de utilizar a las fuerzas armadas si se convocara un referendo. El LEAP asegura que “una especie de colusión entre los sectores público y privado está teniendo lugar amenazando las libertades civiles, con el consentimiento de las poblaciones cada vez más aterrorizadas”.

El punto de inflexión fue 2013. Fue el año del golpe de Estado contra el gobierno de Ucrania, cuando la Unión Europea aceptó que grupos armados en la plaza Euromaidan –con evidente apoyo de los Estados Unidos- mataran decenas de civiles y policías hasta forzar la caída del presidente electo Víktor Yanukóvich. Bruselas participó de la conspiración urdida por Washington, con la excusa que los ucranianos querían ingresar a la Unión Europea, cuando en realidad se trataba de instalar un régimen anti ruso en las fronteras de Rusia.

La ofensiva de los neoconservadores estadounidenses contra el presidente Vladimir Putin, así como contra el sirio Bachar al Asad, es en los hechos una apuesta para revertir militarmente su decadencia, bloquear la Ruta de la Seda comercial entre China y Europa y reordenar el mapa de Medio Oriente a favor de Israel. En todo caso, una actitud que Bruselas no hubiera tolerado en otros países.

La fuerza de las armas sólo puede ser contenida, y eventualmente enfrentada, por potencias que tengan una visión clara del mundo, por gobiernos que cuenten con respaldo ciudadano y tengan la decisión para afrontar los conflictos. Por el momento, sólo Rusia, China, Irán, y parcialmente la India, parecen estar a la altura de los desafíos lanzados.

Tiempos oscuros Hasta 2013 el gobierno ruso “mostraba un deseo de europeización”, con apertura en derechos humanos y la organización de competiciones deportivas, jugando un papel moderado en la crisis siria. “Putin estaba jugando con las reglas europeas, con el deseo de ser reconocido como un igual”, pero “la forma en que él y su país fueron tratados en 2014, lo obligaron a inclinarse hacia China, relegar sus esfuerzos en el campo de los derechos humanos, desarrollar el mayor desprecio por los europeos…y ahora que coincidimos con su punto de vista, Europa tiene que jugar con sus reglas” (Geab N° 100, diciembre 2015).

Una parte sustancial de los males que padece Europa, tanto la demencial política de buscar un cambio de régimen en Rusia como el empeño en derribar gobiernos en Medio Oriente que ha provocado la oleada de refugiados, se habrían evitado si Bruselas hubiera puesto límites a las políticas agresivas de Washington. Incluso los destrozos del Estado Islámico. serían considerablemente menores si Europa le hubiera dicho a la cara a la Casa Blanca que no jugara con fuego. Para eso hubieran sido necesarios liderazgos sólidos, capaces de enfrentar tormentas como las que desató Estados Unidos contra el euro, primero, las economías europeas luego, y poco después contra Rusia.

Frente a Turquía, se repiten los rasgos de irresolución y debilidad endémicos, tolerando groseras violaciones de los derechos humanos. No es, empero, una historia nueva. El ascenso del nazismo que Bertold Brecht inmortalizara en su obra “La resistible ascensión de Arturo Ui”, enseña que los errores del pasado vuelven a cometerse toda vez que domina una dirigencia “pusilánime e irresoluta”, como destaca el think tank francés, que concluye con una afirmación tremenda: “En cualquier caso, la democracia no está en el programa de Francia en los próximos años”. No lo dicen un puñado de anarkopunks sino uno de los más serios centros de pensamiento europeos.

Sólo cabría agregar dos cuestiones. Una, que el descarrilamiento de las democracias parece ser el camino que seguirá toda Europa, cuyos dirigentes están cada vez más distanciados de los ciudadanos, como lo puso en evidencia el referendo griego y las presiones sobre el gobierno de Syriza.

La segunda, es que tratándose del islam y de los inmigrantes, ni Francia ni Europa se caracterizaron nunca por un comportamiento democrático ni humanitario. Tal vez sea conveniente echar un vistazo al pasado inmediato –no ya a la masacre de argelinos en París, en octubre de 1961- sino a lo sucedido en Argelia cuando el moderado FIS (Frente Islámico de Salvación) ganó democráticamente las elecciones municipales de 1990 con el 64 por ciento de los votos. En 1991, para evitar que ganaar en la segunda vuelta, se dio un golpe con apoyo de Paris, por el que se instaló el estado de excepción (voilá!) y se anuló el proceso electoral. El país de las Luces alentó la guerra civil que sobrevino y supuso una degollina en la que murieron 200 mil argelinos.

Tres años atrás el Frente Nacional abrió su oficina en la Escuela Nacional de Administración (ENA) de París, “que forma en los últimos 143 años las elites políticas francesas, desde los ministros hasta los presidentes de todas las tendencias políticas” (Le Point, 27 de agosto de 2015). Es evidente que las ideas que defiende el Frente Nacional no sólo no van a evaporarse, sino que tienden a arraigarse en uno de los estados más fuertes e influyentes de Europa. ¿Habrá que tocar fondo, como sucedió en setiembre de 1938 con los Acuerdos de Munich, para que comience una reacción de abajo arriba?

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Ha muerto Edward Hugh, el economista que predijo la crisis del euro

Xov, 31/12/2015 - 07:47

Como si las malas noticias de este 2015 no fueran suficientes, acabo de enterarme de la muerte de Edward Hugh, uno de los economistas que predijo la crisis financiera y el colapso del euro. Triste día. Edward falleció este martes 29 de diciembre justo cuando cumplía los 67 años. Nació en Liverpool en 1948 y vivió en Cataluña desde 1990. Estudió economía en la London School of Economics pero fue atraído tempranamente por la filosofia, la ciencia, la sociología y la literatura. Alguien que siente pasión por la teoria de cuerdas, el bosón de Higgs o las complejas teorías sociales de Karl Marx, dificilmente puede ser atrapado por la parafernalia simplista de los modelos económicos que siempre ven más cuando en verdad hay menos.

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Justicia suiza bloquea 13 cuentas bancarias vinculadas al escándalo de la FIFA

Xov, 31/12/2015 - 07:00

Como parte de la solicitud de asistencia juridica mutua entre Estados unidos y Suiza por el escándalo de corrupción que envuelve a la FIFA, la Oficina Federal de Justicia de Berna bloqueó este miércoles 13 cuentas bancarias con aproximadamente 80 millones de dólares correspondientes a personeros de la FIFA, el órgano rector del fútbol mundial. Al mismo tiempo, funcionarios judiciales suizos entregaron a los investigadores estadounidenses los documentos relativos al uso de estas cuentas bancarias. Esta es la primera evidencia que aporta Suiza y que envuelve a los máximos dirigentes del organismo como Joseph Blatter y Michel Platini.
En el escándalo destapado hace siete meses y que dejó a la FIFA al nivel de la mafia, 14 integrantes del organismo fueron acusados por la justicia de Estados Unidos de soborno, fraude electrónico, extorsión y lavado de dinero. La investigación iniciada por el FBI y la División Criminal del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos, señaló la existencia de una red criminal destinada a negociar maliciosamente los acuerdos comerciales y los derechos de transmisión de los partidos así como todo lo vinculado a la producción y visibilidad de los eventos. Sólo la empresa Nike alega haber pagado más de 40 millones de dólares en sobornos para convertirse en el único proveedor del uniforme, calzado y accesorios del equipo de Brasil.

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China pondera el acercamiento de EEUU con Rusia

Xov, 31/12/2015 - 03:37
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Dejo en el tintero la trascendental visita del primer ministro de India, Narendra Modi, a Rusia y su asombrosa escala a Pakistán, lo cual sacó de quicio a los maniqueos estrategas de EEUU, quienes se encuentran anclados en su añeja guerra fría, cuando el mundo evoluciona en forma vertiginosa a un nuevo orden tripolar (http://goo.gl/swM3zq) entre EEUU/Rusia/China, en el que no se puede desdeñar a potencias ascendentes como India, mientras periclitan la Unión Europea (en plena delicuescencia) y Japón (en catatonia), y deja en la incógnita el devenir de Brasil.

El reciente contacto de EEUU con Rusia –reflejado en la espectacular visita del secretario de Estado, John Kerry, al Kremlin para desactivar el polvorín sirio, después de haber operado un acercamiento en Sochi, la plaza turística predilecta del zar Vlady Putin, por el contencioso de Ucrania– ha desatado comentarios de toda índole tanto en EEUU como en China.

Mientras en EEUU, círculos estratégicos del más alto nivel civil y militar exhortan a una nueva détente (distensión) con Rusia (http://goo.gl/4pMJBl), China no se queda atrás y pondera “cuánto tiempo puede perdurar la conciliación entre EEUU y Rusia (http://goo.gl/Kq8W5L)”.

No se trata de conciliación –un término muy poderoso–, sino de una pausa táctica.

Dejo atrás todas las vociferantes imprecaciones de los superhalcones y neoconservadores straussianos de EEUU contra el encomiable acercamiento de EEUU con Rusia y que, en forma pueril, han demonizado al zar Putin, a mi juicio, el Bismark del siglo XXI.

No iré tan lejos como The Washington Post, infestado de neoconservadores straussianos, a fustigar que Obama capituló a los pies de Putin (https://goo.gl/hqqVQf), pero, en aras del apaciguamiento entre las dos máximas superpotencias nucleares, lo más benigno que puedo asentar es que la Casa Blanca diluyó su muy embriagante vino bélico. Como solía decir el gran sabio chino Confucio: La verdad está en los hechos. Dejemos en el olvido la guerra de propaganda de corte hollywoodense con técnica Hasbara de EEUU contra Rusia y concretémonos a los hechos. Y qué mejor que citar a Liu Zhun, del rotativo chino Global Times, quien evalúa la relevante visita conciliadora (sic) de John Kerry al Kremlin.

Liu es seguidor de los preceptos del inconmensurable Confucio y sentencia que el máximo punto culminante de la visita de Kerry es el compromiso de Washington en los temas de Siria para cortejar (¡supersic!) la cooperación de Moscú.

¿Vende EEUU a Siria y a Ucrania juntos para alejar a Rusia de China? Too little too late?

Liu Zhun no aborda la grave confrontación de EU y Rusia por el Ártico ni el ominoso derribo del avión ruso en la transfrontera turco-siria por un miembro de la OTAN: Turquía, que puede ser balcanizada por un tácito reparto entre el ruso Lavrov y el estadunidense Kerry, dos diplomáticos a carta cabal, quienes pueden reconfigurar el nuevo mapa de Medio-Oriente para sustituir los caducos acuerdos franco-británicos de Sykes-Picot de hace 100 años. El analista chino juzga que con la ayuda de Rusia, el gobierno sirio realiza progresos significativos para sobreponerse al Estado Islámico (EI) de los yihadistas, lo cual brinda a Moscú preponderancia para permanecer y ejercer su influencia en Medio-Oriente.

Aduce que, pese a sus reticencias, Washington encontró que es imposible (sic) expulsar a Rusia de la arena medio-oriental. ¡Menos de Ucrania!

En espera de la transcendental conectividad geopolítica del corredor chiíta que va del mar Caspio al oriente del mar Mediterráneo –tanto con los alawitas de Siria como con los chiítas del Hezbolá en Líbano-Sur–, lo real es que, mientras EU desvanece su legendaria hegemonía en Medio-Oriente, Rusia conecta un superestratégico eje marítimo que va de Sebastopol (Crimea) pasa por los puertos sirios de Tartús/Latakia hasta el “nuevo canal de Suez (http://goo.gl/e64ssn)”.

Según Liu Zhun, como consecuencia de la carnicería de minusválidos en San Bernardino –donde ha emergido en forma perturbadora la conexión israelí, de acuerdo con estrujantes divulgaciones del rotativo británico Daily Mail (http://goo.gl/uwvqM1)– la Casa Blanca debe haber entendido que no puede luchar sola contra el terrorismo, especialmente de los yihadistas del EI.

Arguye que dada la posición volátil de Washington en los temas de Medio-Oriente y la tendencia a colocar sus propios intereses geopolíticos por encima de la paz regional, la cooperación de EU con Rusia confronta desafíos graves tanto al exterior como al interior. Concluye que no podemos todavía saber si esta cooperación soportará la prueba del tiempo.

Vuelvo a insistir en que el saliente presidente Obama no desea llegar hasta una tercera guerra mundial, que ineluctablemente sería nuclear, y prefiere dejar la putrefacción del (des)orden global a su sucesor(a), quien a partir de la noche del primer martes de noviembre de 2016 deberá decidir si opta por una guerra, que no va a ganar, o por el juicioso reparto del mundo con sus dos adversarios que se ha ganado a pulso y en forma insensata: Rusia y China.

No puede existir un nuevo orden mundial sin Rusia y China, cuando EU, en declive relativo, no está en condiciones de ejercer, menos imponer, su otrora hegemonía unipolar. As simple as that!

Hasta The New York Times acepta que “Rusia se rearma para una nueva era y se reafirma en la escena mundial (http://goo.gl/bNMt0D)”.

Quizá dicha cooperación entre Rusia y EU llegue al reparto del pastel sirio cuando los estrategas de EU controlarían sus daños mediante la balcanización de Levante con la creación de dos nuevos estados que dominaría: Kurdistán y Sunnistán –éste avalado por Turquía y las seis petromonarquías árabes–, dejando el restante de la ración regional a Rusia e Irán. Tal es el edulcorado proyecto de la RAND (http://goo.gl/uF0sjG).

Cui Heng –del Centro de Estudios Rusos en la Universidad Normal del Este de China– considera que el aislamiento de Rusia por EU puede llegar a su fin cuando EU ha tirado la toalla para un cambio de régimen en Siria y ha tenido que buscar algún acuerdo con Rusia, lo cual, a mi juicio, se traducirá de dos maneras: 1) el progreso de las negociaciones en Ginebra sobre el futuro de Siria y la identidad de los contendientes: unos presentables, otros impresentables, y 2) el avance en el teatro de batalla de los aliados de Bashar al-Assad, en forma inversa al irredentismo del EI.

Según Cui Heng, las dos recientes visitas de Kerry a Rusia este año se enfocaron en la crisis de Ucrania y en el proceso de paz en Siria, lo que “muestra en apariencia que Washington intenta cambiar su política de aislar a Rusia (http://goo.gl/vO7LgN)”.

Cita a Angela Stent, experta sobre Rusia, quien enuncia que el aislamiento de Rusia no puede continuar, cuando EU debe “encontrar una vía para tratar a Rusia como gran jugador en la crisis siria (http://goo.gl/eD9bvD)”.

Queda pendiente la grave confrontación entre Turquía y Rusia en la que intenta intermediar nada menos que Irán, cuando Egipto se ha acercado en forma espectacular a Rusia. The great game goes on!

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Tras cuatro décadas, China termina oficialmente la política del hijo único

Mér, 30/12/2015 - 18:52
Después de casi cuatro décadas, China ha terminado oficialmente su política del hijo único con la firma de una ley que permitirá a todas las parejas casadas tener un segundo hijo. Este es un intento de hacer frente a una fuerza laboral que envejece y a una población que disminuye, un drama que envuelve a gran parte del mundo occidental. El cambio fue anunciado en octubre por el gobierno y entrará en vigencia el 1 de enero de 2016.
La política del hijo único fue instituida por el gobierno chino en 1979 tras la muerte de Mao Tse-Tung como una medida de planificación familiar que buscaba superar la pobreza extrema. Según las autoridades, de no haberse aplicado la medida, China tendría hoy más de 1.800 millones de habitantes y no los 1.400 millones actuales. La restricción permitió mejorar muchos indicadores sociales como el ingreso per cápita, la esperanza de vida (actualmente en 75 años), el acceso a la educación o la reducción de la pobreza, que pasó de 600 millones de personas en los años 80 a los 70 millones de la actualidad.

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Crisis, recuperación y capital

Mér, 30/12/2015 - 12:16
Alejandro Nadal, La Jornada

Los años dorados del capitalismo mundial siguen siendo un espejismo para mucha gente. Se piensa, por ejemplo, que después de la Gran Recesión, como se le ha bautizado a la actual crisis, regresará un tiempo de mayor crecimiento, más empleo, mejores salarios y un aumento generalizado en el bienestar. Este es el mito de la recuperación.

La realidad es que la crisis global que arranca en 2008 no es una simple desviación de un camino que debería conducir a mayor bienestar para todo mundo. Es, en realidad, otra trayectoria. Algunos rasgos del paisaje los conocemos y nos son familiares, pero este nuevo sendero conduce a lugares desconocidos y peligrosos.

La crisis global ha ido transformándose desde que nació en 2008. Primero se presentó como un descalabro en una parte de los mercados financieros en Estados Unidos. Las autoridades monetarias y fiscales pensaron que era posible contener el problema y limitar los daños al mercado hipotecario. Las técnicas financieras que rodearon el desarrollo del mercado inmobiliario hicieron eso imposible: los vehículos de inversión mezclaron créditos buenos con préstamos imposibles de rembolsar y la securitización condujo estos productos tóxicos a todos los rincones del mercado financiero en el mundo. El apalancamiento y las operaciones con otros productos derivados hicieron el resto. La metástasis de la crisis en el mercado hipotecario fue la primera etapa de la crisis. En septiembre de 2008 Lehman Brothers inició el procedimiento de concurso mercantil por quiebra, porque tenía una exposición desmedida en el mercado hipotecario. La decisión política de dejar caer a este banco de inversión sacudió los cimientos del sistema financiero mundial y mostró su fragilidad y la profundidad de sus interdependencias. La crisis no sólo se había transformado, también había invadido la economía del planeta entero.

En unos cuantos meses la crisis dejó sentir sus efectos en Europa y aquí pasó por su segunda mutación: de una crisis generada en y por el sector privado, la hecatombe mudó de piel. Los medios y la corta memoria hicieron que mucha gente pensara que la causa de la crisis estaba en el sector público y su derroche de dinero fácil. Todo esto vino a reforzar el catálogo ideológico del neoliberalismo y la catástrofe económica fue presentada como una crisis de deuda soberana. La historia que sigue es bien conocida, con los esquemas de austeridad fiscal hundiendo cada vez más a las economías europeas en una recesión más profunda y duradera.

En su tercera etapa la crisis llega a China, la gigantesca economía que había sido presentada como un triunfo indiscutible del capitalismo. Sus tasas de crecimiento anual llegaron a alcanzar hasta 17 por ciento en algunos años, lo que fue presentado como un éxito portentoso por la prensa de negocios internacional. China se convirtió en el mejor ejemplo de las virtudes del capitalismo, sacando a millones de personas de la pobreza. Pero la realidad siempre ha sido más compleja.

Es cierto que a primera vista la crisis llegó a China mediante el colapso de sus mercados de exportación más importantes. Pero casi todos los datos sobre la estructura de la economía del gigante asiático muestran que China ya estaba en serios problemas desde hacía más tiempo.

Un proceso de acumulación de capital puede avanzar muy rápido, pero ese desarrollo se presentará normalmente con grandes distorsiones intersectoriales, por una parte, y entre el sector real y el sector financiero, por la otra. China nunca fue una excepción. Si duró tanto tiempo el experimento chino fue porque los controles sobre el sector financiero se mantuvieron firmes hasta hace una década y los planes de inversión en el sector industrial también fueron administrados desde los comités del partido. Pero en los pasados cinco lustros la sobreinversión en todos los sectores y ramas de la actividad económica se llevó a cabo de manera desbocada, y hoy China es un ejemplo a escala histórica de niveles altísimos de capacidad instalada ociosa. O sea que China es un ejemplo, en efecto, pero de la inestabilidad que trae aparejada consigo el capitalismo. Este fue el año en que los chinos descubrieron que su versión del capitalismo no es distinta.

La economía mundial se adentra en un periodo de estancamiento que puede ser largo. Quizás habría que decir que no hay por qué alarmarse. Este es el sendero normal de una economía capitalista. Las fuerzas contradictorias que impulsan la acumulación de capital son las que también se erigen en obstáculos a la expansión económica. El destino de la economía capitalista ha sido objeto de preocupación desde que nace la economía política. Para Ricardo, en el interior del proceso de acumulación de capital se gestan fuerzas que conducen a una caída en la tasa de ganancia. Y para otros autores, como Sismondi, la competencia y la producción para un mercado ampliado podían conducir a distorsiones y desequilibrios como los que hemos descrito aquí. La crisis económica no es una desviación anormal, sino el signo más puro de la naturaleza del sistema capitalista.

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Argentina y Brasil: ¿De aliados a rivales?

Mar, 29/12/2015 - 14:58
Emir Sader, Público

Lo que mas asustó en la primera aparición pública internacional formal de Mauricio Macri como nuevo presidente de Argentina, fue su insistencia en plantear el tema de Venezuela, exactamente de la misma forma que EEUU. Fue una novedad. Nunca ningún país lo había hecho. La avaliación que hizo sobre Venezuela podría haber encontrado coincidencias con la de algunos gobiernos, pero la decisión de hacer de ese tema, en esos términos, la primera propuesta del nuevo Gobierno argentino, a sabiendas de que no tendría posibilidad de aprobación, ni siquiera contaría con apoyos, representa una postura que viene a introducir y destacar los elementos de diferencia y de conflicto en el seno del Mercosur.

La pregunta que pasaron a plantearse otros gobiernos es si el nuevo Ejecutivo argentino se propone a representar los intereses – hoy aislados y debilitados – de Estados Unidos en los procesos de integración regional y presentarse como alternativa a Brasil para EEUU en la región.

La consolidación y extensión de los procesos de integración regional – del Mercoal a Unasur, hasta Celac – han tenido su eje sólido en las excelentes relaciones de amistad, coincidencias y hermandad entre los gobiernos de Néstor y Cristina Kichrner, con los de Lula y Dilma. No habría mejor manera de debilitar esos procesos que afectar a la alianza estratégica entre los gobiernos de la región. El desempeño de la nueva ministra de Relaciones Exteriores no le ayudó para nada en su aparición pública, indigna de la importancia que la política exterior argentina había adquirido, levantando dudas sobre cómo se comportaría su Gobierno frente a temas tan trascendentales como los fondos buitre y las Islas Malvinas.

Muy lejos habían quedado los tiempos en que los países del continente – en especial las tres mayores potencias económicas, Argentina, Brasil y México – tenían que renegociar sus deudas externas con los acreedores y no contaban con la solidaridad de los otros gobiernos. Así, los acreedores jugaban con unos gobiernos en contra de los otros, haciendo concesiones a unos, cuando alguno de los otros gobiernos se encontraba con mayores dificultades, para aislarlo todavía mas.

Nos hemos acostumbrado, desde la elección de Néstor y de Lula, al período de mejores relaciones entre los dos países, envueltos en disputas desde finales del siglo XIX, como potencias adversarias y concurrentes.

En el nuevo período, inaugurado por Néstor y por Lula, las buenas relaciones políticas entre los gobernantes han permitido resolver las divergencias existentes, dejando a un lado las disputas entre empresarios de los dos países para promover, por encima de todo, la identidad y la confianza entre los dos gobiernos.

El factor externo que puede cambiar ese clima es el de las nuevas relaciones de Argentina con Estados Unidos. Macri debe viajar a EEUU y ser recibido por Obama, a quien no le será difícil alimentar la vanidad del nuevo presidente argentino encontrando formas de sugerir que tenga relaciones privilegiadas con Washington, empezando por acercamientos económicos entre ambas naciones. No serán “relaciones carnales” como las de Menem, pero algo similar, correspondiente a la situación de aislamiento de EEUU respecto a América del Sur. Tentaciones de acuerdos económicos bilaterales, condenas sistemáticas a Venezuela, que compra consensos hasta ahora existentes en el Mercosul y en Unasur, marcarían esas nuevas relaciones.

La situación no es tan simple para el nuevo Gobierno argentino, porque no es posible compatibilizar tratados de libre comercio con EEUU y el Mercosul, con quien la economía argentina tiene estrechos lazos, así como con la economía brasileña, para que permita algún tipo de ruptura radical por parte del Gobierno de Macri.

Pero también es posible imaginar que EEUU – con Obama o con algún gobierno todavía más conservador, demócrata o republicano – pueda querer tener de su parte a uno de los principales países de la región, inserto en los procesos de integración de América del Sur; un Gobierno que defienda sus posiciones, como ocurrió en Asunción. Se produciría seguramente una polarización entre Argentina y Brasil – como ya se ha dado en esa reunión – y los dos países ejes de la integración regional dejarían de ser aliados para volverse rivales. Una posibilidad que no es fácil de visualizar hoy día, pero que puede, en el futuro, y en función de cómo evolucione la situación política en la región, volverse una realidad.

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A costa del déficit, Arabia Saudita arrasa con la competencia y toma ventaja en la guerra del petróleo

Mar, 29/12/2015 - 06:26

El bajo precio del petróleo en el mercado mundial ha creado un enorme agujero en el presupuesto estatal de Arabia Saudita. El mayor productor mundial de petróleo sigue aumentando su producción para "no perder cuota de mercado", según dice, aunque pierde dinero. Si antes el precio estaba manipulado por los especuladores, como fue con todas las materias primas, ahora es el principal productor mundial el que impone el precio a la baja en el mercado. Poco importa que esto implique números rojos por un período de tiempo.
Oficialmente, Arabia Saudita señaló que el déficit presupuestario se elevó a 98 mil millones de dólares en 2015, cifra equivalente al 16 por ciento del producto interno bruto del país. Este alto y repentino incremento del déficit no podría tenerlo ningún país europeo porque recibiría los castigos de la UE, la CE y el BCE. Los saudíes pueden hacerlo porque en ello son soberanos. En todo caso, para contrarrestar los números rojos, la familia real aplicará un amplio programa de austeridad con un presupuesto mucho más tacaño para el 2016, pero en el cual no reducirá ni un ápice su abultado gasto militar que ejecuta en las guerras de Yemen y Siria.

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El legado de Joe Hill, Woody Guthrie y Pete Seeger, y cómo la música puede ser muy peligrosa para el capitalismo

Lun, 28/12/2015 - 17:18
David Brooks, La Jornada

Se acaba un año triste, espantoso, feo, casi inaguantable en este país: odio, temor, xenofobia y racismo con tintes fascistas, brutalidad e impunidad oficial, además de desastres naturales, guerras no naturales y crisis humanitarias, ambientales y de derechos humanos, mientras los políticos ofrecen más de lo mismo o algo peor. O sea, uno de esos años en que un periodista sólo recuerda que tenía que reportar cosas intolerables sólo para descubrir que demasiados de nosotros nos estamos acostumbrando a aguantar lo inaceptable.

Pero este año que se acaba también hubo ecos de una historia que se cuenta menos, que casi nunca se incluye en las listas de fin de año, esa historia donde lo más noble insiste en cantar a pesar de todo, en medio de todo, que invita no a un fin, sino siempre a un principio.

En 2015 se recordó el centenario de la muerte de Joe Hill, trabajador inmigrante (sueco) que se convirtió en una figura rebelde legendaria, conocida tanto por organizar a mineros, estibadores y trabajadores madereros para el gran sindicato anarquista International Workers of the World o IWW, como por sus canciones y caricaturas que acompañaron estas grandes luchas. Fue considerado tan peligroso por los dueños de minas de cobre y otros que decidieron culparlo de un homicidio que no cometió y por el cual fue fusilado por el estado de Utah en 1915. Entre sus últimas palabras figuran las que envió en un telegrama al líder del IWW: No pierdan el tiempo llorando por mí. ¡Organicen!, lema que se volvió el grito de batalla en luchas sociales en este país. Poco después de su muerte, miles se sumaron a una procesión funeral en Chicago y al llegar al cementerio con sus cenizas se ofrecieron discursos en inglés, sueco, ruso, polaco, español, italiano, alemán y húngaro, entre otros idiomas.

Una canción famosa sobre Hill se ha cantado por décadas (tal vez su versión más conocida es la de Joan Baez, la cual interpretó en Woodstock). Cuenta cómo años después Hill apareció en el sueño de un compañero para decirle que nunca había muerto, y que: desde San Diego hasta Maine, en cada mina y fábrica/donde los trabajadores estallan en huelga y se organizan/ahí encontraras a Joe Hill, me dice. http://media.smithsonianfolkways.org /liner_notes/folkways/FW02039.pdf

Ciertos cantantes, aparentemente, son considerados un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. A finales de 2015 también se divulgaron más detalles de cómo Pete Seeger, el legendario cantante folk que casi al final de su vida fue galardonado con el máximo premio nacional de las artes por el presidente Bill Clinton, fue vigilado y perseguido por el gobierno federal. Documentos oficiales recién obtenidos por la revista Mother Jones registran cómo la FBI espió a Seeger desde los años 40 hasta mediados de los 60, todo empezó en 1943, cuando era soldado y se atrevió a escribir una carta de protesta ante propuestas para deportar a miles de japoneses-estadounidenses a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Desde ahí, el espionaje sobre Seeger por la FBI incluyó a otros músicos que trabajaban con él, incluido el gran cantautor Woody Guthrie (el agente encubierto que lo fue a visitar observó que en su guitarra tenía escrito el lema: Esta máquina mata a fascistas, algo que anotó en su informe la FBI como evidencia de que Guthrie cantaba propaganda comunista). Otro reporte enviado al jefe del buró J. Edgar Hoover calificó a Seeger de potencialmente subversivo y como un idealista cuya devoción a ideologías radicales es tal como para hacer cuestionable su lealtad a Estados Unidos. Seeger fue víctima del macartismo en los años 50, algo que frenó su carrera musical. Pero continuó convocando las voces de miles en coros de protesta y solidaridad en los movimientos por los derechos civiles, las luchas sindicales, las protestas contra las guerras y las intervenciones; también ayudó a abrir el camino para Bob Dylan e inspirar a incontables artistas comprometidos con la justicia social, incluido Bruce Springsteen. Las revelaciones de este año comprueban que, a veces, la música puede ser muy peligrosa. (www.motherjones.com/politics/2015/12/pete-seeger-fbi-file).

Hubo otras sorpresas en 2015 que, de alguna manera, comparten armonías con Hill y Seeger. Nadie en las últimas décadas hubiera pronosticado que un proclamado socialista sería uno de los principales contendientes a la presidencia de Estados Unidos. La palabra socialista era una de las más sucias o execrables en el vocabulario general de este país desde antes de los tiempos de Joe Hill. Ahora Bernie Sanders, quien esta captando mayor apoyo que Donald Trump entre el electorado, sigue sorprendiendo a la cúpula política de este país al llamar a una revolución política para rescatar la democracia tomada en rehén por ese 1 por ciento más rico. Con Sanders y, en parte por el legado simbólico y real de Ocupa Wall Street (algunos de sus veteranos participan en la campaña de Sanders), para millones en este país, capitalista es ahora una palabra sucia.

Ecos de Seeger y Hill se escucharon a lo largo de 2015 en las calles por todo el país, en las voces de cientos de miles del nuevo movimiento de derechos civiles Black Lives Matter, en luchas contra el cambio climático (Seeger fue uno de los pioneros del nuevo activismo ambiental estadunidense desde los 70) en actos de resistencia de maestros en Chicago y otros lugares contra reformas privatizadoras, en campañas nacionales por la dignidad laboral encabezadas por jornaleros inmigrantes en Immokalee, Florida; desde trabajadores que ganan el salario mínimo por todo el país, hasta las luchas de inmigrantes en defensa de sus derechos humanos, y estudiantes que están levantando sus voces después de un largo silencio en las universidades.

Aunque se tuvo que reportar el ruido tan feo de este año, también se escuchó – al mismo tiempo– un canto diferente, conmovedor, que invitaba, convocaba, expresaba algo noble. Tal vez otros más se sumarán a este coro en 2016.

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