Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4855125
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La americanización de la Unión Europea

Lun, 17/02/2014 - 12:00
Vicenç Navarro, Sistema Digital

No hay plena conciencia en amplios círculos progresistas de nuestro país de que lo que está pasando en Europa es la “americanización de este continente”, resultado de la generalización de políticas públicas de claro corte neoliberal que los gobiernos europeos están aplicando e imponiendo a sus poblaciones, siguiendo el mandato de la Troika, es decir, del Fondo Monetario Internacional (FMI), de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo. Europa occidental era percibida internacionalmente como la Europa social y la Europa democrática, punto de referencia de las fuerzas progresistas que deseaban desarrollar el Estado del Bienestar a través de procesos democráticos. Esta visión había tenido siempre un componente de idealización. Ahora bien, había un componente de realidad, sobre todo cuando se contrastaba con la experiencia en EEUU, donde el capitalismo se manifiesta con toda su crudeza, con escasa protección social y con una democracia sumamente limitada. Pues, bien, lo que está ocurriendo en esta Europa social y democrática es la pérdida de su identidad y peculiaridad, perdiendo su dimensión social y diluyendo su compromiso democrático.

Veamos en primer lugar qué está ocurriendo en EEUU. Y lo que aparece más rápidamente es la enorme concentración de las rentas y riquezas en un grupo muy, pero que muy pequeño de la población (que deriva sus rentas de la propiedad del capital), a costa del empobrecimiento de todos los demás, es decir, de la mayoría de la población, que obtiene sus rentas del trabajo. Indicadores de ello son los siguientes:

1. El 1% de la población recibió el 95% de todo el crecimiento de las rentas generado durante el periodo 2009-2012.

2. El 60% de los puestos de trabajo que han desaparecido durante la Gran Recesión eran buenos puestos de trabajo, es decir, bien pagados, mientras que el 59% de los nuevos puestos de trabajo son puestos de trabajo con salarios bajos. Es decir, los puestos de trabajo con salarios bajos (y muy bajos) están sustituyendo a los puestos de trabajo medianamente y/o bien pagados. En 2020 se calcula que casi la mitad de los puestos de trabajo tendrán salarios bajos o muy bajos.

3. Los beneficios de las grandes corporaciones han alcanzado niveles record. Las financieras han sido las más beneficiadas. 4. Las rentas del capital han subido, como porcentaje del PIB, como nunca antes habían subido, mientras que las rentas del trabajo han bajado a porcentajes nunca vistos antes.

5. Según los estudiosos más respetados en el estudio de rentas en EEUU, Thomas Piketty y Emmanuel Saez, durante los últimos treinta años (iniciándose en la era Reagan) el porcentaje de las rentas que ha ido al 1% más rico de EEUU se ha doblado (y el que ha ido al 0,1% se ha triplicado).

6. Esta concentración de las rentas que proceden del capital en un sector muy minoritario de la población se ha traducido en un crecimiento muy notable de su influencia política y mediática, que se ha traducido en políticas públicas que le han beneficiado enormemente. Las áreas de especial influencia han sido las políticas fiscales y las áreas de desregulación del capital, consiguiendo una gran desregulación en el manejo y utilización de este capital.

7. Contribuyendo a este descenso masivo de las rentas derivadas del trabajo, está la estabilidad y descenso del salario mínimo.

8. La relación entre lo que en EEUU se llama Corporate America (el 1% de la población) y la clase política ha alcanzado niveles de complicidad nunca vistos antes en EEUU. Dicha complicidad ha alcanzado tal nivel que la corrupción ha dejado de definirse como tal. En realidad, la compra de políticos por parte de empresas financieras, industriales o de servicios es legal, y no se considera corrupción. De esta manera, uno de los sistemas políticos más corruptos de la OCDE aparece como uno de los menos corruptos, pues la compra de políticos no es ilegal y es una práctica común y generalizada en EEUU.

Esta es la situación en EEUU, donde el dominio del capital es casi absoluto, que está apareciendo también en la Unión Europea, y muy en especial en los países del sur de Europa (incluyendo España) donde las fuerzas progresistas son muy débiles y están constantemente divididas.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El tiempo de la Gran Transformación y de la Corrupción General

Lun, 17/02/2014 - 07:00
Leonardo Boff, El Ciudadano

Normalmente las sociedades se asientan sobre el siguiente trípode: la economía, que garantiza la base material de la vida humana para que sea buena y decente; la política, por la cual se distribuye el poder y se organizan las instituciones que hacen funcionar la convivencia social; y la ética, que establece los valores y normas que rigen los comportamientos humanos para que haya justicia y paz y para que se resuelvan los conflictos sin recurrir a la violencia. Generalmente la ética viene acompañada de un aura espiritual que responde por el sentido último de la vida y del universo, exigencias siempre presentes en la agenda humana.

Estas instancias se entrelazan en una sociedad funcional, pero siempre en este orden: la economía obedece a la política y la política se somete a la ética.

Pero a partir de la revolución industrial en el siglo XIX, más exactamente a partir de 1834 en Inglaterra, la economía empezó a despegarse de la política y a soterrar a la ética. Surgió una economía de mercado de forma que todo el sistema económico fuese dirigido y controlado solamente por el mercado libre de cualquier control o de un límite ético.

La marca registrada de este mercado no es la cooperación sino la competición, que va más allá de la economía e impregna todas las relaciones humanas. Pero ahora se creó, al decir Karl Polanyi, «un nuevo credo totalmente materialista que creía que todos los problemas podrían resolverse con una cantidad ilimitada de bienes materiales» (La Gran Transformación, Campus 2000, p. 58). Este credo es asumido todavía hoy con fervor religioso por la mayoría de los economistas del sistema imperante y, en general, por las políticas públicas.

A partir de ese momento, la economía iba a funcionar como el único eje articulador de todas las instancias sociales. Todo iba a pasar por la economía, concretamente, por el PIB. Quien estudió en detalle este proceso fue el filósofo e historiador de la economía antes mencionado, Karl Polanyi (1866-1964), de ascendencia húngara y judía y más tarde convertido al cristianismo de vertiente calvinista. Nacido en Viena, desarrolló su actividad en Inglaterra y después, bajo la presión macarthista, entre Toronto en Canadá y la Universidad de Columbia en Estados Unidos. El demostró que «en vez de estar la economía embutida en las relaciones sociales, son las relaciones sociales las que están embutidas en el sistema económico» (p. 77). Entonces ocurrió lo que él llama La Gran Transformación: de una economía de mercado se pasó a una sociedad de mercado.

Como consecuencia nació un nuevo sistema social, nunca habido antes, donde no existe la sociedad, solo los individuos compitiendo entre sí, cosa que Reagan y Thatcher van a repetir hasta la saciedad. Todo cambió, pues todo, realmente todo, se vuelve mercancía. Cualquier bien será llevado al mercado para ser negociado con vistas al lucro individual: productos naturales, manufacturados, cosas sagradas ligadas directamente a la vida como el agua potable, las semillas, los suelos, los órganos humanos. Polanyi no deja de anotar que todo esto es «contrario a la sustancia humana y natural de las sociedades». Pero fue lo que triunfó, especialmente en la posguerra. El mercado es «un elemento útil, pero subordinado a una comunidad democrática» dice Polanyi. El pensador está en la base de la «democracia económica».

Aquí cabe recordar las palabras proféticas de Karl Marx en La miseria de la filosofía, 1847: «Llegó, en fin, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se volvió objeto de cambio, de tráfico y podía venderse. El tiempo en que las propias cosas que hasta entonces eran co-participadas pero jamás cambiadas; dadas, pero jamás vendidas; adquiridas pero jamás compradas –virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia, etc.– en que todo pasó al comercio. El tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal, o para hablar en términos de economía política, el tiempo en que cualquier cosa, moral o física, una vez vuelta valor venal es llevada al mercado para recibir un precio, en su más justo valor».

Los efectos socioambientales desastrosos de esa mercantilización de todo, los estamos sintiendo hoy por el caos ecológico de la Tierra. Tenemos que repensar el lugar de la economía en el conjunto de la vida humana, especialmente frente a los límites de la Tierra. El individualismo más feroz, la acumulación obsesiva e ilimitada debilita aquellos valores sin los cuales ninguna sociedad puede considerarse humana: la cooperación, el cuidado de unos a otros, el amor y la veneración por la Madre Tierra y la escucha de la conciencia que nos incita para bien de todos.

Cuando una sociedad como la nuestra, entorpecida por culpa de su craso materialismo, se vuelve incapaz de sentir al otro como otro, solamente como eventual productor y consumidor, está cavando su propio abismo. Lo que dijo Chomsky hace días en Grecia (22/12/2013) vale como llamada de alerta: «quienes lideran la corrida hacia el precipicio son las sociedades más ricas y poderosas, con incomparables ventajas como Estados Unidos y Canadá. Esta es la loca racionalidad de la ‘democracia capitalista’ realmente existente.”

Ahora cabe aplicar el There is no Alternative (TINA): No hay alternativa: o mudamos o pereceremos porque nuestros bienes materiales no nos salvarán. Es el precio letal por haber entregado nuestro destino la dictadura de la economía transformada en un “dios salvador” de todos los problemas.

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Pete Seeger: El hombre que plantó muchas semillas

Dom, 16/02/2014 - 19:30

Ralph Nader, Sin Permiso

Después de 94 años, el 27 de enero de 2014, el mundo perdió a Pete Seeger. El mundo es el que menos ha sufrido con esta pérdida. Los elogios para este gigante de la canción popular y heraldo de todas las causas justas, están llegando de todo el mundo. Se le celebra por haber participado una vez tras otra en protestas de masas, por cantar canciones tan trascendentes (Esta tierra es tu tierra; Venceremos; ¿Dónde se han ido todas las flores?) que se cantan en muchos idiomas en todo el mundo y por su ejemplo y motivación a millones de personas y niños.

Pete Seeger superó a la mayor parte de sus críticos y adversarios. En su famoso banjo de cinco cuerdas había grabado: "Esta máquina cerca al odio y le obliga a rendirse."

Nada menos que el Wall Street Journal, después de reproducir un feo comentario sobre el radicalismo de juventud de Seeger, escribió: "trovador, agitador de chusma, espina en el costado de los acomodados y complacientes, premio de los Medios de Comunicación Nacional de las Artes, estadounidense idealista y hombre de familia, Seeger mantuvo lo que el Sr. Springsteen llama su "optimismo desagradable' hasta el final de su vida".

En un festival de la canción en el Madison Square Garden para celebrar el 90 cumpleaños de Seeger, Springsteen añadió: "Pete Seeger decidió que sería un recordatorio itinerante y cancionero de toda la historia de Estados Unidos. Que sería un archivo viviente de la música y de la conciencia de Estados Unidos".

Conocí y hablé con Pete Seeger un par de veces y puedo dar fe de su determinación constante y de su contagioso espíritu edificante. Todo lo anterior da la talla de este hombre auténtico y su rara combinación de carácter, personalidad, intuición, ambición y enfoque.

Su carácter brilló cuando fue citado ante la poderosa Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes (HUAC) en agosto de 1955, junto con otros artistas y actores críticos, que se negaron a tomar la salida más fácil e invocar la Quinta Enmienda contra la autoincriminación. En su lugar, se hizo vulnerable a una acusación posterior al invocar la Primera Enmienda y su derecho a la libertad de expresión, de petición y de reunión.

Después de rechazar las pruebas del Comité sobre sus simpatías políticas y sus creencias, sugirió que se discutiese sobre la música que a los miembros del Comité les parecía tan objetable. Ofreció sin éxito cantar sus canciones, allí y entonces, ante la sorpresa de unos políticos de mandíbula apretada.

"Creo", les dijo, "que hacer estas preguntas a cualquier americano es totalmente inapropiado, sobre todo en estas circunstancias". En aquellos días fue un gesto muy valiente.

Pagó el precio, cuando fue procesado y condenado antes de ganar su apelación. En esos años de la caza de brujas de "commie symps" por los fanáticos McCarthy, su carrera casi se derrumbó. Las cadenas de televisión le prohibieron durante más de una década, las compañías discográficas le rehuían; los conciertos menguaron. ¿Qué hizo? Continuó grabando, viajando entre la gente común por todo el país, aprendiendo su música y cantando en las esquinas, en locales sindicales, en glesias, escuelas y lo que llamó "junglas de vagabundos".

Rompió con la popular banda que había formado – The Weavers - después de que grabaran un anuncio de cigarrillos Lucky Strike. Más recientemente, de acuerdo con su productor, Jim Musselman, y sello discográfico (Appleseed Recordings - http://appleseedmusic.com/) , rechazó una oferta de BP de $ 150,000 a cambio de utilizar una de sus canciones en un comercial, a pesar de que podría haber dado el dinero a una ONG.

Como complemento de este recio carácter, Seeger poseía una personalidad impresionante y funcional. Su capacidad de recuperación de reveses, adversarios ideológicos y especialistas de la calumnia era legendaria. Porque nunca dejó que su ego se interpusiera en el camino y le hundiese y comprendía el contexto general de los cambios sociales y la forma en que podía usar su fama para amplificar los esfuerzos del pueblo por la paz, la justicia, el medio ambiente y otras exigencias de la buena vida. Contribuyó poderosamente a ello que estuvo casado durante setenta años con la incondicional Toshi.

"La clave para el futuro del mundo", comentó en 1994, "es encontrar las historias optimistas y hacer que se conozcan". En el 2009 dijo que su tarea era "mostrar a la gente que hay un montón de buena música en este mundo , y que si se utiliza bien, puede ayudar a salvar el planeta". Su mayor esperanza era que las mujeres enseñaran sabiamente a sus hijos. Hace tres años, ganó un Grammy por su álbum, "Los niños del mañana".

Su conexión con públicos de todo tipo, en EE UU y en el extranjero, buscaba de la manera más natural que participasen y cantasen. Para el Sr. Seeger, no se trataba de la canción o el cantante - esos eran los medios - se trataba de la propia experiencia de la audiencia.

No le gustaba el sonido abrumador del rock que ahogaba las letras. Las letras, creía, eran lo que necesitaba ser comunicado y, por tanto, debían ser escuchadas, cantadas y comprendidas. Por esa razón evitó las guitarras eléctricas y otros instrumentos electrificados.

En su biografía, escrita por David Dunaway, titulada Cómo puedo dejar de cantar: Pete Seeger, el Sr. Seeger se refiere así a las tradiciones rurales. "Me gustó el tono vocal estridente de los cantantes, el baile vigoroso. Las palabras de las canciones tenían toda la carne de la vida. Su humor tenía gracia, no era trivial. Su tragedia fue real, no sentimental ".

Arlo Guthrie, hijo del gran Woody Guthrie, un mentor de Seeger, toco con Pete durante casi cincuenta años. En una entrevista de la revista Time Arlo habla de su magia para conseguir que la audiencia se "relajase y cantase con él. Tenía lo ojos entreabiertos y apenas podía creer lo que estaba pasando. Se limitaba a mover la mano y la gente cantaba... Si no se ha visto no se cree. Era casi como si tuviera un sexto sentido que permitiese desencadenar ese tipo de respuesta. En toda mi vida no he conocido a ninguna otra persona, en ningún país, continente o ciudad, capaz de hacer lo mismo. Ni de lejos".

Su intuición creció gracias a un vasto conocimiento de la historia de América, una memoria sorprendente y lo que un reportero llamó "un vasto repertorio de baladas, espirituales y blues".

El interés de Seeger abarcaba casi todas las causas por la justicia social que surgieran de la gente y algunas que él mismo ayudó a iniciar, como la oposición a las guerras y la limpieza de los ríos. Sabía de lo que cantaba, por ejemplo, cuando se inspiró en su amado Río Hudson. Con su famoso velero de 106 pies, el Clearwater, bogó con sus músicos arriba y abajo del Hudson despertando energías cívicas y alentando protestas que consiguieron reducir en gran medida la contaminación del histórico río. Una y otra vez, el Clearwater navegaba con adultos y niños para que pudieran apreciar el río, aprender, cantar, y comprometerse a luchar contra los que contaminaban el Hudson, como General Electric con sus vertidos de PBC. Los niños, relató Musselman, volvían a casa motivados por los nuevos conocimientos adquiridos y urgían a los padres a actuar. El trabajo realizado con el Clearwater es ahora un modelo a seguir en la lucha contra la contaminación de otros ríos.

Este hombre, a quien le gustaba dirigir coros y dar conciertos benéficos para los oprimidos y los disidentes, imponía el silenció en su audiencia para cantar alegremente a continuación. Imagínense a las bandas actuales, atronadoras, ensordecedoras, que provocan en sus fans reacciones frenéticas, ruidosas, sudorosas, con un sonido que ahoga las letras. Esa nunca fue la visión de Seeger. Afortunadamente deja tras si cientos de horas de música que estimula tanto los oídos como endulza o alertas las mentes.

Musselman cuenta un significativo ejemplo de cómo Pete Seeger se comunicaba con la audiencia. Cita a Seeger: "Nelson Mandela salió de la cárcel para ser presidente de su país sin disparar un solo tiro. El Muro de Berlín cayó sin disparar un solo tiro. ¿Y alguien creyó que habría paz en Irlanda del Norte? Siempre hay esperanza cuando se trata de un cambio social poco probable".

"Pete plantó muchas semillas en todo el mundo", concluye Musselman. Por eso el legado de Pete Seeger sigue vivo.

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¿Hasta qué punto son frágiles los mercados emergentes?

Dom, 16/02/2014 - 09:00
Kenneth Rogoff, El País

Los valores y los tipos de cambio de los mercados emergentes vuelven a estar sometidos a una intensa presión bajista, pero ¿son estas economías tan frágiles como los operadores de Bolsa mundiales parecen temer? La respuesta breve, para unos pocos es, probablemente “sí”, pero para la mayoría, “aún no”.

En el caso de la mayoría de los países, lo que estamos viendo es una recalibración, porque los inversores han incorporado el riesgo de que el PIB de China crezca más despacio, que la Reserva Federal de Estados Unidos empiece a endurecer las condiciones monetarias más rápidamente y el retroceso normativo en muchos países socave el crecimiento potencial. Al mismo tiempo, el gran cambio de Europa al pasar a un superávit comercial (factor decisivo que sustenta la nueva estabilidad de la región) y la profunda depreciación del yen japonés son algunos de los innumerables factores que presionan a los países que intentan poner freno a sus déficits por cuenta corriente.

Parece que fuera ayer cuando los analistas de Goldman Sachs celebraban el milagroso crecimiento de los BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y el Foro Monetario Internacional (FMI), en su Perspectivas de la economía mundial de abril de 2013, preveía una recuperación mundial con tres velocidades y encabezada por los mercados emergentes.

¿Qué ha ocurrido? El culpable más popular es la Reserva Federal, que ha empezado a reducir progresivamente su muy experimental política de “relajación cuantitativa”, es decir, las compras de activos a largo plazo encaminadas a apoyar el crecimiento superando lo que se podía conseguir con tipos de interés nominales de valor cero. Pero el papel de la Reserva Federal es, casi con toda seguridad, exagerado.

Entre otras cosas, la retirada de la Reserva Federal refleja en parte una confianza cada vez mayor en la economía de Estados Unidos, lo que debería entrañar un mercado de exportación más fuerte para la mayoría de las economías emergentes. Además, el ligero endurecimiento de la Reserva Federal ha ido acompañado de la tendencia a una política monetaria más relajada en la zona euro y Japón; así pues, en general, la política monetaria de los países avanzados sigue siendo muy acomodaticia.

La incertidumbre sobre la senda de crecimiento de China es más importante. Durante más de un decenio, el sensacional crecimiento de China ha alimentado un notable auge de los precios que ha venido bien a las autoridades de los mercados emergentes exportadores de productos básicos, desde Rusia hasta Argentina. Recuerden cómo los argentinos se burlaban del “Consenso de Washington”, pro mercado, y a favor del “Consenso de Buenos Aires”, intervencionista.

Ahora no tanto. La del crecimiento a corto plazo de China es una pregunta aún sin respuesta, cuando sus nuevos dirigentes están intentando poner freno al insostenible auge alimentado por el crédito. Hasta hace poco, los mercados mundiales no habían parecido reconocer que fuese siquiera posible un retroceso del crecimiento. Desde luego, si se produce una pausa en el eufórico crecimiento chino, la agitación actual de los mercados en ascenso parecerá un simple hipo en comparación con el terremoto que vendrá a continuación.

Hay otros fundamentos notables, aunque menos trascendentes, en esa combinación. La revolución del gas de esquisto en EE UU está cambiando la ecuación energética mundial. Exportadores de energía como Rusia están sintiendo la presión bajista de los precios de las exportaciones. Al mismo tiempo, una energía con un coste bajísimo en Estados Unidos afecta a la competitividad de los productores asiáticos, al menos de algunos productos, y con la reforma del sector energético por parte de México, la diversidad de presiones que afectan a las manufacturas asiáticas aumentará; este país ya está beneficiándose de las presiones a los costes en China.

La Abeconomía en Japón es también importante para algunos países, pues la profunda depreciación del valor del yen presiona a Corea en particular y a los competidores asiáticos de Japón en general. A largo plazo, un resurgimiento de Japón beneficiaría, naturalmente, a las economías de la región.

La estabilidad en la zona de euro tal vez haya sido el más importante factor positivo que ha sostenido la confianza de los mercados en el año pasado, pero, como los países periféricos están alcanzando el equilibrio de la cuenta corriente y algunos países septentrionales, como Alemania, acumulan superávits enormes, la otra cara de la moneda ha sido el deterioro de los superávits de los países emergentes, lo que ha intensificado sus vulnerabilidades.

Sin embargo, el núcleo de los problemas de los países emergentes es el retroceso normativo y político. A ese respecto, hay diferencias importantes entre ellos. En Brasil, los intentos del Gobierno de debilitar la independencia del banco central y entrometerse en los mercados energético y crediticio han menoscabado el crecimiento.

Turquía está sufriendo desafíos graves a sus instituciones democráticas, además de las presiones del Gobierno al banco central. La falta de instituciones fuertes e independientes en Rusia ha dificultado la irrupción de una clase empresarial para que contribuyera a la diversificación de la economía.

En India, la independencia del banco central sigue siendo bastante fuerte; con el Banco de Reservas de India —su banco central— acaricia ahora la idea de pasar a un régimen con objetivos concretos de inflación. Pero un periodo continuado de políticas populistas ha debilitado la senda de crecimiento y ha exacerbado la inflación.

No obstante, algunos mercados emergentes están avanzando y podrán beneficiarse de la tormenta financiera si mantienen el rumbo. Aparte de México, países como Chile, Colombia y Perú están bien situados para beneficiarse de las inversiones hechas en el plano institucional. Pero, naturalmente, las nuevas instituciones pueden tardar decenios —y a veces más— en consolidarse.

Así pues, ¿hasta qué punto son frágiles los mercados emergentes en general? A diferencia de lo que ocurría en el decenio de 1990, en el que estaban generalizados los tipos de cambio fijos, ahora la mayoría de los países tienen tipos flexibles que amortiguan las sacudidas. De hecho, se puede interpretar el drama actual en parte como un reflejo del funcionamiento de dichos amortiguadores.

Los valores de los mercados emergentes pueden haber caído en picado, pero también eso es un amortiguador de sacudidas. La verdadera cuestión es qué ocurrirá cuando se trasladen esas turbulencias a los mercados de deuda. Muchos países han acumulado reservas importantes y ahora están emitiendo más deuda en su moneda. Naturalmente, la opción de ir reduciendo la deuda mediante la inflación no es una panacea.

Seguro que sobrevendrán otros dramas, lamentablemente.
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Ver también: Inversores huyen de mercados emergentes y desatan pánico globalUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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China planea el túnel submarino más largo del mundo: 123 kilómetros

Sáb, 15/02/2014 - 17:03

China está planeando construir una nueva maravilla de la ingeniería: el túnel submarino más largo del mundo con 123 kilómetros a través del Golfo de Bohai. Desde la construcción de la Gran Muralla, China ha realizado los megaproyectos de ingeniería más importantes: los puentes más largos del mundo, los rascacielos más altos y actualmente con la mayor red de trenes de alta velocidad. El túnel bajo el agua eliminaría la distancia actual de 1.400 kilómetros que separa los puertos terrestres de Dalian y Yantai en el noreste del país y podría ser completado para el 2026, de acuerdo a lo que indica el diario China Daily.

El túnel sería dos veces más largo que los récords anteriores: el Eurotúnel entre Inglaterra y Francia, con una longitud de 50 kilómetros (abierto en 1994) y el Túnel Seikan en Japón, con casi 54 kilómetros de longitud (abierto en 1988). El trabajo podría comenzar el próximo año y su coste se estima en 220 mil millones de yuanes (26.500 millones de euros). Este proyecto se encuentra en conversaciones desde el año 2009.

Este nuevo túnel consistiría en tres pistas paralelas e incluiría una línea de ferrocarril. Permitiría acortar el tiempo de viaje entre Dalian, en la provincia de Liaoning y Yantai, en la provincia de Shandong, que hoy toma más de ocho horas, a poco más de 40 minutos. Sin embargo la mayor preocupación de los planificadores es la seguridad. El túnel se encontraría en una zona altamente sísmica. En 1976, la ciudad de Tangshan fue destruida entre las provincias de Shandong y Liaoning por un fuerte terremoto. Según las cifras oficiales en ese momento murieron 242.000 personas.

Ver más en Telegraph, China Daily
China bate su propio récord y construye el puente más largo del mundo Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Ahora la banca va tras los fondos de pensiones de 500 millones de europeos

Ven, 14/02/2014 - 19:30

La confiscación de los fondos de pensiones para impulsar las inversiones en Europa parece cosa de tiempo. Pero de muy poco tiempo. Es tal la escasez de dinero de la banca (pese a las cuantiosas inyecciones de liquidez al sistema financiero, vaya paradoja), que ahora se piensa recurrir a los ahorros de toda una vida de 500 millones de europeos para impulsar la economía.

Como he anticipado en otros post, la caída de la inversión en Europa ha llegado a niveles que no dan ninguna garantía de un futuro aceptable, ni vivible. Los riesgos que explican el desplome del crédito y la inversión los vimos con detalle en este post. Como se indicó respecto a la "solución de Chipre", la confiscación de depósitos de los ahorrantes se perfila como única salida. Sin embargo, nada se dice de confiscar los depósitos de aquellos que hacen de Europa un paraíso fiscal o un lugar de tránsito para el lavado de dinero o el contrabando de armas o droga. Y el lavado de dinero mueve recursos que perfectamente podrían terminar con la crisis. Pero no hay voluntad política para tomar la dirección correcta y se deja actuar a los paraísos fiscales a su libre arbitrio.

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La sangría de la clase media continúa en EEUU: uno de cada tres estadounidenses sumergido en la pobreza

Xov, 13/02/2014 - 17:06
Un nuevo informe del censo muestran que cada vez más personas están sufriendo episodios de pobreza en la mayor economía del mundo. La CNBC aclara que estos individuos no quedan atrapados por debajo de la línea de pobreza para siempre, pero el número de personas que pasa a formar parte de las rentas más bajas es mucho mayor de lo que pensamos.

De acuerdo con los datos del censo, uno de cada tres estadounidenses experimentaron una temporada de pobreza entre 2009 y 2011, pero sólo una fracción de esas personas quedaron atrapados en dicho grupo durante esos tres años.

El informe de la Oficina del Censo encontró que el 31,6 por ciento de los estadounidenses vivió en el umbral de poberza por lo menos dos meses entre 2009 y 2011 frente al 27,1 por ciento entre 2005 y 2007. La recesión económica en EEUU destartaló los pilares del crecimiento entre finales de 2007 y mediados de 2009. Los que cayeron por debajo del umbral de la pobreza también permanecieron en el más tiempo. La media ascendió a una media de 6,6 meses entre 2009 y 2011 en comparación con 5,7 meses registrados entre 2005 y 2007.

Esta mirada de las estadísticas mensuales de pobreza es diferente del informe anual de pobreza que elabora la Oficina del Censo, que considera la proporción de la población cuyo ingreso total anual cayó por debajo del umbral de la pobreza. Para un sólo individuo, el umbral anual de la pobreza fue de 11.720 dólares en 2012. Para una familia de cuatro personas, incluyendo dos niños, era de 23.283 dólares.

Ver: Thomas Piketti: El capitalismo y la democracia no son compatibles Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Thomas Piketty: El capitalismo y la democracia no son compatibles

Xov, 13/02/2014 - 09:00

El capitalismo y la democracia son conceptos que no van bien juntos, según sugiere el más reciente libro del economista francés Thomas Piketty, una de las publicaciones más esperadas en materia económica y política a nivel mundial. El libro Capital en el siglo XXI ha sido descrito por medios franceses como "un buldócer político y teórico", que desafía la ortodoxia de izquierda y de derecha con el argumento de que el empeoramiento de la desigualdad es un resultado inevitable del capitalismo de libre mercado.

Thomas Piketty, profesor en la Escuela de Economía de París, no se detiene ahí. Sostiene además que la dinámica inherente del capitalismo impulsa las poderosas fuerzas que amenazan la estabilidad de las sociedades democráticas, según cita The New York Times.

El capitalismo, según Piketty, enfrenta tanto a los países modernos como a los emergentes con un dilema: los empresarios son cada vez más dominantes sobre los que poseen solo su propio trabajo. Según Piketty, mientras que las economías emergentes pueden sobreponerse a esta lógica en el corto plazo, en el largo plazo "cuando quienes deciden los salarios establecen su propio sueldo, no hay límite", a menos que se impongan "tasas de impuestos confiscatorios".

Piketty muestra que el crecimiento económico moderno y la difusión del conocimiento nos han permitido evitar las profundas desigualdades predichas por Karl Marx. Pero la humanidad no ha sido incapaz de eliminar las desigualdades como se pensó tras el optimismo generado tras la segunda guerra mundial, y el capitalismo amenaza con generar desigualdades extremas que despiertan el descontento y socavan los valores democráticos. Sin embargo, Piketty señala que la acción política ha frenado las peligrosas desigualdades el pasado, y que puede hacerlo de nuevo.

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La disyuntiva europea: o derrota al neoliberalismo o agravará su crisis

Xov, 13/02/2014 - 01:39

Eduardo DiCola, Buenos Aires

A pesar de la resistencia popular el gobierno de Portugal por urgencias económicas insiste en vender 85 cuadros de Miró. El Primer Ministro italiano Letta anunció la privatización del correo, del astillero Fincantieri y parte del paquete accionario de Alitalia. En tanto Fiat, nave insignia de la industria italiana dejó de tener su domicilio fiscal en Italia. En España 80.000 propiedades recuperadas de los españoles desahuciados fueron puestos en manos de fondos buitre de EEUU. La principal estación del metro (subte) de Madrid “Puerta del Sol” por 3 millones de Euros fue rebautizada con el nombre de una empresa de telefonía celular, llamándose ahora estación “Vodafone Sol”. En Alemania crece la desigualdad y la necesidad de incrementar los planes de asistencia social.

De la mano de la crisis se fortalecen los movimientos de reafirmación nacionalista. Cataluña, el País Vasco, el norte de Italia, Escocia con referéndum para el corriente año. Movimientos independentistas como el Bávaro en Alemania, el Flamenco en Bélgica o el Sardo en Cerdeña, son solo algunos ejemplos del creciente consenso social que estos movimientos están ganando.

Con nuestras propias características esa historia ya la vivimos. Por entonces la condición de “sudacas” era suficiente argumento para que el Primer Mundo explicara nuestras desgracias. Nosotros como nietos vendimos las joyas de la abuela. Europa está recorriendo el mismo camino y por su larga existencia histórica, como bichoznos no solo enajenan los bienes de sus abuelos sino que además los de sus trastatarabuelos, tatarabuelos y bisabuelos.

La especulación financiera internacional y los poderes económicos hiper-concentrados aprehendieron a la política poniéndola a disposición de sus intereses. Formaron una tecnocracia que con la sola diferencia de matices justifican la pertenencia a distintos partidos, pero que en lo sustancial sostienen las mismas ideas económicas y defienden iguales intereses. Es la derrota de la política. Primero cooptaron a la dirigencia y sus partidos, los usaron en su propio beneficio y ahora con el argumento de la ineficiencia y corrupción los señalan como únicos responsables.

Pero lo que ocultan esos poderes económicos es que las riquezas que faltan en las economías en crisis están acumuladas en billones (doce ceros en nuestro lenguaje) de dólares en los paraísos fiscales, muchos de los cuales están en el propio continente europeo y otros en sus colonias de ultra mar.

Raymond Baker en el libro Capitalism´s Achilles Heel (El Talón de Aquiles del Capitalismo) ya calculaba en el 2005 que entre US$1,1 y 1,6 billones atraviesan ilegalmente las fronteras. A ese monto lo desagrega y dice que el 3% proviene de la corrupción, de un 30 a 33% de actividades delictivas y aproximadamente un 65% de fraudes empresarios como la evasión fiscal, manipulación de precios, transacciones falsas, precios de transferencias abusivos, entre otros.

En ese escenario los gobiernos y con ellos los partidos oficialistas van acumulando en su contra un creciente malestar social. La pérdida de consenso a su vez no es canalizada políticamente por el propio desprestigio de los opositores. Están pagando las consecuencias de haber abandonado las ideas como elemento de cohesión, organización y construcción de poder social que les permita decidir con independencia de la presión de los grupos corporativos nacionales y multinacionales. Los partidos mayoritarios se están desmembrando. Peor aún, han perdido hasta el instinto de supervivencia. Europa está jugando con fuego, avanza hacia densos y peligrosos nubarrones.
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*Ex Diputado Nacional de ArgentinaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Pesadillas infantiles en la ley de la demanda

Mér, 12/02/2014 - 15:35

Alejando Nadal, La Jornada

Los lectores han estado bombardeados por la retórica de que el mercado abierto y sin restricciones es algo muy positivo. Esta es una poderosa arma ideológica que se repite en todas las discusiones importantes. Trátese de la privatización de activos públicos o de un tratado de libre comercio, siempre se escucha la misma canción sobre la eficiencia del mercado.

En lo que sigue los lectores podrán aprender un resultado de la teoría económica que subvierte todas las afirmaciones de los profesores de economía seguidores del neoliberalismo. Por algo no se enseña en las universidades.

Toda la teoría neoclásica del mercado descansa en una idea que parece tener sentido: cuando sube el precio de un producto, se reduce la demanda del mismo. Y viceversa, cuando el precio cae, la demanda crece. Es la primera lección de economía. Al alumno se le pone el ejemplo de Juanita y su demanda de, digamos, blusas. Cuando aumenta el precio de las blusas, Juanita compra menos blusas. Cuando baja ese precio, Juanita compra hasta dos blusas y así sucesivamente.

Al estudiante de economía se le dice que sumando todos los individuos como Juanita, se puede determinar la demanda total en el mercado de blusas: la demanda de mercado de un bien se reduce al aumentar el precio de ese artículo y viceversa. A esto se le llama la ley de la demanda. Al decir que la curva a nivel de mercado se comporta igual que la curva individual de Juanita, el profesor de economía actúa como prestidigitador que de un sombrero saca al conejo del proverbial truco de magia.

Acto seguido se dice que hay que tomar en cuenta la oferta: los productores de blusas aumentan la oferta cuando aumenta el precio y la reducen cuando éstos caen. Para terminar, se afirma que hay un precio al que la oferta de blusas es exactamente igual a la demanda de blusas. En ese punto tenemos un equilibrio: el mercado ha conciliado los planes de los consumidores y de los productores. Pero no tan rápido.

El ejemplo de Juanita suena aceptable, ¿verdad? Es algo casi intuitivo. Pero lo intuitivo suele ser engañoso.

Hasta aquí el análisis se ha restringido al caso de una sola persona y de un solo bien. También se ha aceptado el supuesto de que podemos sumar la demanda de los demás agentes de la economía y a introducir otros bienes sin problema. Pero esos supuestos no se justifican.

Resulta que cuando empezamos a tomar en cuenta a más agentes y bienes en la economía ya no es posible determinar la demanda del mercado. La razón es sencilla. Cuando vimos el ejemplo de Juanita y las blusas, hicimos abstracción de los demás bienes y, por lo tanto, del impacto de las variaciones de precios de las blusas sobre los demás mercados. Pero ahora que tomamos en cuenta a los demás bienes y agentes en la economía tenemos que aceptar que las variaciones de precios afectan la distribución del ingreso. ¿Por qué? Porque un aumento de precios en bienes que un agente posee aumenta su riqueza (o su flujo de ingresos) y al revés (cuando se reduce el precio de los bienes en su dotación).

Los economistas conocen desde hace mucho el llamado efecto sustitución. Cuando aumenta el precio del café los consumidores reducen su demanda de ese bien y le sustituyen con otros bienes como té. Pero con frecuencia se olvidan del efecto riqueza: cuando aumenta el precio de los bienes que un agente tiene en su patrimonio aumenta su riqueza o, si se prefiere, el flujo de ingreso que recibirá en el futuro por el nuevo cambio en los precios. Eso se traduce en un nuevo problema: en virtud de que el aumento de precios trae aparejado un incremento en el ingreso de algunas personas, resulta que esos sujetos pueden ahora darse el lujo de cambiar sus planes de demanda. Y ahora pueden adquirir los bienes cuyos precios están aumentando.

Pero eso es un desastre porque ya no se puede afirmar que la demanda de un bien determinado se reduce al aumentar su precio. Debido a que el cambio de precios altera el ingreso, puede ser que la demanda de un bien cuyo precio aumentó crezca o permanezca inalterada.

¿Qué implicaciones tiene todo esto? Pues sencillamente que ya no es posible decir nada sobre la formación de los precios de equilibrio y no se puede andar por ahí pregonando las virtudes del mercado. Casi nada de lo que dicen los economistas tiene sentido una vez que tomamos en cuenta las implicaciones del efecto del cambio de precios sobre la distribución del ingreso. Y no sólo eso: tampoco es posible pasar a construir los ‘agentes representativos’ que tanto gustan en la teoría macroeconómica neoclásica.

Entre 1971 y 1974 se publicaron los teoremas de Sonnenschein, Mantel y Debreu que sustentan los resultados mencionados arriba. Estos autores buscaban demostrar que sí se podía construir la teoría del mercado a partir de un agente aislado que se comportara como el ejemplo de Juanita. Encontraron el resultado contrario. Pero eso no se enseña en los libros de texto de las universidades. No sea que los niños vayan a tener pesadillas y no duerman bien.

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Fitch advierte de un posible default en Ucrania

Mar, 11/02/2014 - 20:45

Las circunstancias políticas y económicas que empeoran en Ucrania han llevado a la agencia de calificación Fitch a rebajar la deuda ucraniana del nivel B a CCC, que prácticamente es el último peldaño antes del default. La nueva calificación es peor que la de Grecia, y Fitch advierte sobre una futura inestabilidad financiera en el país. La intensificación de la tensión política y económica es tal que el incumplimiento de la deuda pública es lo más probable. La economía ucraniana ha seguido recibiendo duros golpes a medida que las protestas se intensifican en Kiev, la capital de Ucrania.

La deuda externa es de 140.000 millones de dólares, casi el 80% del producto interno bruto del país, y hay señales emergentes de estrés en el sistema bancario. La demanda de efectivo en moneda extranjera se ha elevado, lo que puede conducir a una mayor depreciación de la tasa de cambio. "Estos acontecimientos plantean riesgos de liquidez y calidad de activos, dada la gran cantidad de deuda en moneda extranjera en los balances del sector privado", indica Fitch.

El Banco Central de Ucrania está aprovechando las reservas del país para pagar la deuda que se acumula con rapidez. Las reservas internacionales se redujeron un 12,8% hasta los 17.800 millones de dólares en enero, la cifra más baja desde 2006, según datos publicados por el Banco Central. En general, en 2013 las reservas internacionales se redujeron un 16,8%, perdiendo un total de 4.100 millones de dólares.

El Banco Central ha intervenido para reducir la depreciación de la grivna, que ha caído de manera significativa mientras que el presidente Víctor Yanukóvich y la oposición no logran alcanzar un acuerdo, y los manifestantes siguen enfrentándose en Kiev después de 3 meses de disturbios.

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Continúa enfriamiento de la economía chilena

Mar, 11/02/2014 - 10:01

Según la Encuesta de Expectativas Económicas publicada por el Banco Central para febrero, la proyección de crecimiento de Chile en 2014 será de 3,8%, cayendo del 4% que aumentó en 2013. Esto llevaría a que el BC reduzca a 4,25% la Tasa de Política Monetaria (TPM) en febrero y la bajaría otros 25 puntos base en un plazo de cinco meses. La inflación, en tanto, llegaría a un 0,2% en febrero y se ubicaría en 3,0% en un plazo de once meses, de acuerdo a las respuestas de 50 encuestados por el emisor.

Se estima que la tasa clave de la política monetaria se ubicaría en 4,0% hacia fines de año. Además, las estimaciones indican que el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) habría registrado un alza interanual del 2,6% en enero pasado, acercándose al peor registro desde julio de 2011 cuando subió 2,6%. Por su parte, el tipo de cambio alcanzaría los $550 por dólar en dos meses y se mantendría en ese nivel en los siguientes once meses.

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Le Economía Política de la Felicidad

Lun, 10/02/2014 - 17:00
Vicenç Navarro, Sistema Digital

Uno de los libros que está causando más interés en muchos círculos anglosajonas es el escrito por el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Notre Dame en EEUU, Benjamin Radcliff, titulado The Political Economy of Human Happiness. Le aconsejo al lector que lo lea. Le aportará datos que puede utilizar para desmontar el aparato ideológico de sensibilidad neoliberal que, sorprendentemente, todavía domina la mayoría de páginas económicas de los mayores medios de información y persuasión de nuestro país. Y digo sorprendentemente porque uno esperaría que, considerando el enorme fracaso que han tenido las políticas promovidas por el pensamiento neoliberal, este dogma y doctrina habría perdido visibilidad mediática, como consecuencia de su falta de credibilidad científica. Pero no es así. Y día tras día este mensaje neoliberal continúa promoviéndose. Y uno de los elementos de este mensaje es que a menos gasto público o a menor intervención del Estado, mayor es la eficiencia económica y mayor es el bienestar y también la felicidad de la población.

Lo que el profesor Radcliff hace es analizar los tipos de intervención del Estado, desglosando las distintas dimensiones del sector público así como las diferentes regulaciones públicas que inciden sobre el bienestar de la población, y muy en particular del mundo del trabajo. Este análisis detallado del Estado y de sus intervenciones es muy necesario para poder analizar con detalle y rigor las distintas formas de intervención pública. Y con este estudio, que se centra en países de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo, se demuestran varios hechos:
  1. Que aquellos países que tienen servicios públicos universales (es decir, que sirven a toda la población), tales como sanidad, educación y servicios sociales, son más felices (tienen un porcentaje mayor de la población que se encuentra satisfecha y feliz con su vida) que aquellos países que no tienen tales servicios, siendo sustituidos por servicios asistenciales o de beneficencia, cuyo acceso depende de la capacidad adquisitiva de la población.
  2. Que aquellos países que se gastan más por habitante en cada uno de estos servicios tienen mayor felicidad que aquellos que se gastan menos.
  3. Que los países gobernados durante más tiempo desde los años cuarenta por partidos más favorables al intervencionismo redistributivo a favor de las rentas del trabajo (es decir, partidos de centroizquierda o izquierda) son más felices que aquellos que favorecen las rentas del capital (partidos de derecha o centroderecha).
  4. Que las políticas neoliberales afectan negativamente a los niveles de felicidad de la población.
Soy consciente de que algunos lectores de este artículo creerán que este libro es un documento político al servicio de un ideario político. Pero se equivocan. Los datos están ahí, con una metodología de trabajo muy rigurosa, intentando analizar qué otras variables podrían haber intervenido en el resultado que presentan. Y, una por una, excluye otras explicaciones que se han dado para explicar estos hechos, mostrando que no son sostenibles en base a los datos.

Esta última observación es importante, pues existe la costumbre en los medios de información de intentar aparentar objetividad, presentando lo que ellos llaman los dos lados de la misma moneda. Es decir, que intentan presentar un equilibrio, mostrando países de tradición conservadora y liberal y países de tradición socialdemócrata (que mantiene esta tradición) como países de elevada felicidad, concluyendo que la felicidad no tiene signo político. El fallo de estas conclusiones es que los datos no lo muestran. Aquellas sociedades que son más solidarias y tienen menos desigualdades permiten y facilitan el desarrollo de la felicidad mucho más que aquellas que no lo son. Así de claro.

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Banco Central de los bancos centrales advierte de un crash en el sistema financiero

Lun, 10/02/2014 - 11:00

Los mercados emergentes han incubado una enorme burbuja de crédito desde el año 2008 que ahora podría estar a punto de estallar como consecuencia de la contracción económica global. Así lo indica esta vez el último informe publicado por el Banco de Pagos Internacionales (Bank for International Settlements, BIS), con sede en Suiza. El banco central de los bancos centrales del mundo señala que los mercados emergentes son hoy más vulnerables a un shock de tipos de interés de lo que eran durante la crisis asiática de 1997, que se propagó rápidamente por Asia y América Latina con la crisis rusa y la crisis brasileña de 1998. Esta vez el BIS advierte que ha habido una masiva expansión del crédito hacia los bancos y las empresas de los países en desarrollo, lo que les deja expuestos a los riesgos del inminente aumento de los costos del dinero que comenzará a aplicar la Reserva Federal en Estados Unidos.

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La próxima crisis financiera será la peor de los últimos 200 años

Sáb, 08/02/2014 - 16:31

De acuerdo a una información publicada en infowars, el mundo pronto se agitará en una crisis financiera que no ha tenido precedentes en la historia de la humanidad. La causa podría el rechazo de las economías desarrolladas a cumplir con su responsabilidad fiscal, que es uno de los atributos más importantes de la fortaleza de una economía. La falta de responsabilidad fiscal es un signo seguro de serios problemas económicos en el futuro. Al aislar el apartado fiscal y analizar los saldos presupuestarios de los Gobiernos, sin contar el gasto militar de 11 países desarrollados desde 1816, los expertos han llegado a la conclusión de que la humanidad se enfrentará a una crisis financiera que no ha tenido precedentes en últimos siglos.

Se ha revelado que el saldo presupuestario global actualmente ha caído a niveles bajos, nunca antes vistos, lo que, según el portal, evidencia la llegada de un pronto desastre fiscal. De acuerdo con los analistas, la situación ha empeorado tanto a causa de ocho factores: 1. En gran parte del mundo la Gran Depresión provocó una ampliación gradual del papel del Estado.
2. Los funcionarios públicos no lograron establecer una estructura sostenible para las redes de protección social y no se reflejó en las cuentas, en parte, al esconder los verdaderos costos de sus programas bajo la alfombra.
3. Los políticos derrochadores fueron instigados por los economistas, que estaban más que felices de ofrecer teorías poco realistas que desembocaron en consecuencias no intencionadas.
4. Cuando los economistas lograron desprenderse de las antiguas amarras de los viejos tiempos de la disciplina presupuestaria (los primeros 150 años del período analizado), los políticos responsables se convirtieron en prácticamente inelegibles.
5. Los banqueros centrales suprimieron los mecanismos normales (y sanos) del mercado para obligar a la responsabilidad fiscal, al recortar las tasas de interés, y comprando deuda pública.
6. Los reguladores llevaron aún más a los mercados fuera de la ecuación, al gratificar a los bancos privados por conceder préstamos a los Gobiernos, mientras que los políticos y los banqueros centrales suscribieron efectivamente los riesgos de los banqueros privados.
7. Las políticas monetarias también alentaron el crecimiento peligroso del crédito privado y otros excesos financieros, lo que resultó en reveses que destruyeron el presupuesto, como en la estanflación y las crisis bancarias.
8. Las decisiones presupuestarias se realizaron sin tener en cuenta el carácter inevitable de estos reveses, porque los economistas ejercieron una enorme influencia en el proceso de elaboración del presupuesto, suponiendo una utopía ingenua de la expansión económica sin fin, concluyen los analistas.
En el lado positivo, creen los expertos, un desastre fiscal debería ayudar a desencadenar los cambios necesarios que podrían acabar con el circulo vicioso de la deuda, incluida la pública y privada, y retornar a las actitudes económicas conservadoras.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Emir Sader: Ataques especulativos

Ven, 07/02/2014 - 20:28
Emir Sader, Página 12

Argentina y Venezuela en particular, pero todos las economías –de América latina, de los llamados emergentes y de los otros países también– sufren ataques del capital especulativo. Es un rasgo estructural del período neoliberal del capitalismo. El capital financiero, que había nacido para apoyar la inversión productiva, en este período histórico se ha autonomizado y ganado el rol hegemónico en el capitalismo. El sistema bancario no se dedica prioritariamente a financiar las inversiones productivas o a la investigación o incluso al consumo, sino a comprar y a vender papeles, en una actividad estrictamente especulativa.

Es un capital que recibe tratamiento preferencial porque las tasas de interés son más altas que las tasas de ganancia, se gana más en las Bolsas de Valores que financiando al capital productivo. Se pagan menos impuestos, porque los gobiernos, necesitados de atraer esos capitales, los favorecen con menor tributación. Y gozan de enorme liquidez, pudiendo desplazarse hacia otras plazas, cuando les convenga, por razones financieras y/o políticas.

Disponen, asimismo, de gran capacidad de presión politica sobre gobiernos. Ni siquiera necesitan abandonar un país, les basta con amenazar hacerlo para que puedan contar con concesiones –como el alza de las tasas de interés, por ejemplo– a su favor. En los años ’90 una empresa norteamericana de asesoría de los capitales especulativos alcanzó, en un ataque de sinceridad, a aconsejar: “Participen de la fiesta, pero quédense cerca de la puerta”. La “fiesta” eran los procesos de privatización, los juegos de préstamos a tasas de interés muy altas, las compras de empresas quebradas.

En muchos países del continente esa fiesta ya no está, pero la hegemonía del capital financiero a escala mundial sigue presionando para canalizar capitales hacia la especulación, en detrimento de las inversiones productivas. Diariamente oímos las cifras astronómicas de las Bolsas de Valores, que no han producido ni un bien, ni un empleo, sólo han acentuado el proceso de concentración de renta.

Nuestros países encuentran dificultades para defenderse de esa acción predatoria de los capitales financieros. El Banco del Sur es todavía un proyecto naciente, que no logra articular estrategias de conjunto para la región, que puedan llevarla a tomar medidas de defensa respecto de esos ataques especulativos. Las mismas monedas nacionales son más débiles frente a las maniobras –especialmente del dólar–, que si fuera posible construir una moneda común para la integración regional. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dice que su país está dispuesto a abandonar la dolarización, pero no puede volver al sucre, tendría que hacerlo en el marco de una moneda regional.

Esa es la pelea más grande que enfrentan los países que buscan construir alternativas al modelo neoliberal. Un modelo centrado en la hegemonía del capital financiero, en su modalidad especulativa. Una propuesta de que nuestras sociedades serán reducidas a sus mercados, que todo sea mercancía, que todo se venda, que todo se compre, que todo tenga precio, a expensas de los derechos de las personas.

La conformación más amplia y más homogénea del nuevo Mercosur es el espacio privilegiado para que la región pueda tener proyectos de integración de carácter económico, tecnológico, financiero, educativo y de comunicación, entre otros. Para ello es indispensable imponer un nuevo ritmo al Mercosur, dejando atrás el período en que las corporaciones brasileñas y argentinas simplemente disputan mercados entre sí. Como decía el ex canciller brasileño Celso Amorim –actual ministro de Defensa–, “no se trata de disputar el mercado de heladeras entre argentinos y brasileños, sino de construir la heladera del Mercosur”.

Al igual que, para que la región pueda defenderse en mejores condiciones de las presiones recesivas que llegan del centro del capitalismo y desde adentro mismo de nuestros países, es indispensable que Unasur resuelva de una buena vez el tema de su dirección, para retomar su rol fundamental en América del Sur. En el momento mismo en que la propuesta de la Alianza para el Pacífico pierde su empuje, con la perspectiva más integradora en la región que pretende impulsar Michelle Bachelet a su política exterior y el debilitamiento de las otras economías de ese proyecto, quebrar la hegemonía del capital especulativo es la condición decisiva para que nuestros países puedan retomar un ciclo económico expansivo, esta vez bajo proyectos de integración regional más amplios.

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Goldman Sachs advierte de la inminencia de una crisis global

Ven, 07/02/2014 - 13:31

Los signos de una desaceleración en la economía mundial se hacen patentes, y así lo demuestra este indicador de Goldman Sachs que dice que la contracción económica global cobra fuerza y hace la situación particularmente grave. De acuerdo a un reporte de Zero Hedge, la crisis global en la economía es más grave de lo esperado dado que se vive la convergencia de una desaceleración económica global, principalmente en Europa y en los mercados emergentes. El informe GLI establece que esta fase del enfriamiento global se detectó primero en septiembre del año pasado, pero ahora hay factores adicionales que han agravado la situación.

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Economía chilena crece a su menor ritmo desde la recesión 2008-2009

Xov, 06/02/2014 - 22:56

Tras conocerse el bajo dinamismo del Imacec de diciembre, que llegó a 2,6%, el mercado anticipa que el Banco Central de Chile podría recortar la tasa de interés en medio punto en la reunión de Política Monetaria de este mes. El impacto negativo del sector minero, asociado al bajo registro de producción en ese sector para el mes de diciembre, sigue confirmando la desaceleración económica de Chile. Exceptuando el primer trimestre de 2010 por el terremoto del 27F, el cuarto trimestre de 2013 sería el trimestre de menor crecimiento desde la recesión de 2008-2009.

Estos bajos niveles de actividad siguen siendo un argumento favorable para nuevos recortes de Tasa de Política Monetaria, algo en lo que el Banco Central puede actuar en la próxima reunión de política del mes de febrero. La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) señaló que, con el Imacec de diciembre, "el cierre del año ratificó una mayor velocidad de desaceleración de la economía que la que esperaba el mercado, el que a comienzos de septiembre apostaba por un crecimiento del PIB por sobre el 4% para el último trimestre, muy por sobre el 2,7% que arrojan las cifras efectivas de Imacec del período". Con estos resultados, el Presidente Sebastián Piñera entregará al nuevo gobierno de Michelle Bachelet una economía que crece a su menor ritmo desde la crisis subprime de 2009. El Imacec de diciembre confirmó que la economía chilena se está enfriando, y más rápido de lo que anticipaba el mercado.

La actividad económica creció un 2,6 % en diciembre de 2013, con lo que en el año se acumuló una expansión de 4,0 por ciento. El PIB del cuarto trimestre habría aumentado solamente 2,7 por ciento, lo que sería el crecimiento más bajo desde el primer trimestre de 2010, periodo en que la economía fue golpeada por el terremoto de febrero de ese año. El bajo desempeño de la economía en 2013 estuvo determinado por la desaceleración de la demanda interna, particularmente por el fuerte ajuste experimentado por la inversión. 
 La menor expansión de la economía chilena obedecería básicamente a la reducción en el precio del cobre, la principal exportación del país; así como a una menor actividad interna producto del fin de las actividades de reconstrucción tras el terremoto de 2010.

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La pobreza oculta del milagro alemán

Xov, 06/02/2014 - 18:33
La sociedad alemana es más desigual que en el pasado. Unos 7,4 millones de trabajadores sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones de 450 euros mensuales. Y los bancos de alimentos se triplicaron.

Marcelo Justo, Página 12

Es la cuarta economía mundial, la segunda exportadora del planeta, locomotora de la Unión Europea y modelo a imitar en el mundo desarrollado. En medio de la larga crisis de la Eurozona, Alemania ha seguido creciendo. En medio del desempleo generalizado, tiene una tasa de desocupación del 6,9 por ciento. El presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, que suele despotricar por lo bajo contra la canciller Angela Merkel, es el primero en querer emular la reforma laboral germana. Con contadas excepciones casi nadie habla de la otra cara de la moneda. Unos 7,4 millones de trabajadores alemanes sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones que no pasan de los 450 euros mensuales. Según cifras oficiales, más de un 16 por ciento de la población se encuentra en “riesgo de pobreza”. Los bancos de alimentos se han triplicado entre 2002 y la fecha: hoy hay más de 900 en todo el país. Hasta desde el punto de vista del Producto Interno Bruto, el milagro deja que desear: entre 2002-2012 la economía germana creció un 1,2 por ciento de promedio. Página/12 dialogó con el jefe de investigación del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Hans Kundnani, sobre el modelo alemán.

–Los datos sociales de Alemania registran un claro retroceso. Que en Alemania se hayan triplicado los bancos de alimentos suena escandaloso.

–Esto tuvo que ver con la transformación económica que experimentó Alemania a partir de la llamada Agenda 2010, una reforma que impulsó el socialdemócrata Gerard Schröder. Alemania estaba considerada en ese momento como el enfermo de la economía europea con creciente desempleo y crecimiento nulo. Schröder introdujo una serie de reformas al Estado de Bienestar que bajó los beneficios sociales y flexibilizó el mercado laboral. El reto de fondo era la globalización y la competencia de China y los tigres asiáticos. Tales reformas ayudaron a los empresarios a ser más competitivos, pero el impacto fue incrementar la disparidad entre ricos y pobres, y aumentar la franja de alemanes pobres, sobre todo en lo que era Alemania oriental. Hasta ese momento Alemania se percibía a sí misma como una sociedad sin clases donde las disparidades eran mínimas. Hoy esta imagen ya no existe.

–El modelo alemán de la posguerra se basó en acuerdos entre empresarios y sindicatos avalados por el gobierno. Acá parecería que los empresarios forzaron la mano de los sindicatos.

–Los empresarios alemanes comenzaron a externalizar su producción en Hungría y Eslovaquia para abaratar costos. Esto forzó a los sindicatos a aceptar una moderación salarial para no perder más empleos. El resultado es que tampoco los que tienen trabajo se han beneficiado de este llamado “segundo milagro” alemán. De manera que los que no trabajaban vieron una caída de su nivel de vida por la reforma de la Seguridad Social, los que sí trabajaban tuvieron que moderar sus aspiraciones salariales y un tercer sector, los flexibilizados, mejoraron las cifras de empleo, pero crearon una nueva franja de pobreza. Esto explica en parte la reacción negativa que ha habido en la población alemana a los rescates a otros países europeos.

–Se supone que a pesar de los recortes fiscales, la Seguridad Social alemana sigue sirviendo para evitar niveles escandalosos de pobreza.

–El sistema de seguridad era muy generoso, pero hubo una fuerte reforma. Aun así, el sistema es más generoso que en el sur de Europa, pero los recortes se hicieron sentir. Otra cosa que hay que tomar en cuenta es que el costo de vida en Alemania es mucho más alto que en otras partes. De manera que si en términos absolutos puede parecer que con el Sistema de Seguridad los alemanes no están tan mal, en términos concretos el impacto es claro en el nivel de vida de la gente, en el aumento de la desigualdad y en la aparición de grupos de excluidos sociales. Los jóvenes están siendo particularmente afectados por esto.

–Este abaratamiento del costo laboral alemán ha tenido además un fuerte impacto en la Eurozona.

–En efecto. Se generó una creciente brecha entre el costo laboral de Alemania y el de otros países. En Alemania había una moderación salarial que no se daba en otros países, sea Italia o Francia. Pero además los empresarios alemanes se vieron favorecidos por la introducción del euro porque el marco alemán era mucho más fuerte. El euro funcionó como una devaluación que volvió a las empresas alemanas automáticamente más competitivas que otros países europeos.

–Muchas veces estos cambios son presentados como un resultado de la globalización, es decir, como algo que no tiene alternativa, una suerte de adaptarse o morir. Al mismo tiempo, aun suponiendo que ésta sea una realidad incontestable, lo cierto es que la gente está peor.

–Las economías en desarrollo son el gran desafío, en especial China y los llamados tigres asiáticos, todos países que pueden competir por el lado de los precios. Como Alemania sigue siendo una economía manufacturera y exportadora, esta competencia le era vital. Pero Alemania se concentró en competir demasiado por el lado de los precios, lo que requería abaratar costos, más que por el lado de la innovación. Este es un dilema que enfrentan todas las economías de-sarrolladas en la medida en que los países en desarrollo empiezan a competir a nivel internacional por los mismos mercados. Es decir, se podría haber usado la inversión para añadir valor agregado en términos de educación, innovación, etc. Esto no ha sucedido. La inversión es relativamente baja en Alemania. Esto se ve cuando se analiza la productividad de los países. El aumento de la productividad en Francia es mucho mayor que en Alemania.

–¿Qué pasa con esta población crecientemente marginalizada? ¿Estamos ante un problema social o ante algo que se puede convertir en un tema político?

–No creo que haya un riesgo inmediato de rebelión social en Alemania, pero está claro que estamos ante una sociedad mucho más desigual.

–Con el nuevo gobierno y la inclusión de los socialdemócratas en coalición con los demócratas cristianos de Angela Merkel, se está impulsando un salario mínimo y ciertas reformas sociales. ¿Cree que esto puede ayudar a revertir la situación?

–Con estas medidas por primera vez los trabajadores van a disfrutar del éxito de los empresarios. Como consecuencia de esto podrían incrementar su consumo, algo que beneficiaría al resto de la Unión Europea, siempre y cuando éste sea el resultado de esta mejora salarial, porque hay una fuerte tendencia al ahorro en Alemania y además no se puede garantizar que los consumidores elijan productos europeos. Por supuesto, por el lado de la derecha se han criticado estos cambios diciendo que con el salario mínimo la industria alemana es menos competitiva y se terminarán perdiendo puestos de trabajo.
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Los errores de las tesis del decrecimiento económico

Xov, 06/02/2014 - 16:01
Vicenç Navarro, Público.es

Una característica de los movimientos ecologistas en Europa es su enorme diversidad ideológica, lo cual se considera como una de sus fortalezas, cuando, a mi entender, podría ser una de sus debilidades. Un número considerable de ellos muestra una sensibilidad maltusiana, que asume que los recursos naturales, como por ejemplo, los recursos energéticos, son fijos, constantes y limitados, concluyendo con ello que el crecimiento económico es intrínsecamente negativo, pues consume unos recursos limitados que se irán agotando con el tiempo, creando una crisis global (ver mi artículo “El movimiento ecologista y la defensa del decrecimiento”). Estos movimientos han sido muy influenciados por Paul Ehrlich, el fundador del ecologismo conservador.

En Europa, sin embargo, parece desconocerse el movimiento ecologista de claras raíces socialistas (que lideró Barry Commoner, al que considero uno de los personajes más lúcidos que ha tenido el movimiento ecologista a nivel mundial). Barry Commoner alertó de las consecuencias reaccionarias que el maltusianismo puede tener. Y una de ellas es el movimiento a favor del decrecimiento, aun cuando, incluso ahí, depende de lo que se utilice para definir decrecimiento. El decrecimiento no es un concepto que pueda definirse sin conocer qué es lo que está creciendo o decreciendo. No es lo mismo, por ejemplo, crecer a base del consumo de energía no renovable, que crecer a base del consumo de energía renovable. Y no es lo mismo crecer produciendo armas que crecer produciendo los fármacos que curan el cáncer. El hecho de que haya una u otra forma de crecimiento es una variable política, es decir, depende de las relaciones de poder existentes en un país y de qué clases y grupos sociales controlan la producción y distribución de, por ejemplo, la energía. Barry Commoner solía mostrar cómo en Estados de EEUU en los que había habido gran consumo de energía contaminante no renovable, este consumo había variado a consumo de energía renovable, creando con ello incluso más crecimiento económico. El punto de debate no es, pues, crecimiento o no crecimiento, sino qué tipo de crecimiento, lo que es consecuencia de quién controla tal crecimiento. Este es el punto clave. Como señaló Commoner, las fuentes de energía han ido variando históricamente y ello no ha sido resultado de cambios tecnológicos (como por regla general se explica), sino de cambios políticos. Utilizar una forma u otra de energía es un proceso determinado políticamente.

El desconocimiento de la historia del socialismo Esta es la realidad ignorada por los maltusianos, que desconocen también el enorme debate que ha tenido lugar sobre este tema en la historia del socialismo. En los primeros albores de las revoluciones socialistas, se creyó que el socialismo era la lucha por la distribución de la riqueza creada por los medios de producción, a los cuales se los suponía intrínsecamente positivos, meros instrumentos del progreso. Fue más tarde que se cuestionó este supuesto (que alcanzó su máximo exponente en la Unión Soviética), pues estos medios de producción reflejaban también los valores de los que los habían diseñado. Una fábrica de automóviles, por ejemplo, refleja unos valores que determinan cómo, cuándo y dónde se realiza la producción de bienes y servicios en esa empresa. Y estos valores eran los dominantes en la sociedad capitalista que había creado dichos medios. La protesta frente a esta interpretación del socialismo quedó expresada en el famoso eslogan de que “el socialismo no es capitalismo mejor distribuido”. Mi libro (conocido en el mundo anglosajón) crítico del productivismo en la Unión Soviética, Social Security in the USSR, Lexington Books, 1977, criticó este productivismo, prediciendo, por cierto, el colapso del sistema soviético. El libro fue prohibido en la Unión Soviética, considerándoseme como persona non grata.

Uno de los puntos que subrayé en aquel libro era que el socialismo tenía que cambiar no solo la distribución de los recursos, sino la forma y tipo de producción. Y para que ello ocurriera era fundamental cambiar las relaciones de poder en el mundo de la producción (con la democratización de la producción, que es distinto a su estatalización) y cambiar el motor del sistema, de manera que el afán de lucro se sustituyera por el afán de servicio a las necesidades humanas, definidos democráticamente. Este fue uno de los debates más vivos que ha habido dentro de la sensibilidad transformadora socialista. Los debates sobre el significado de la revolución cultural china, por ejemplo, con la victoria en aquel país de los sectores capitalistas dentro del Estado chino, condujeron a la China actual, en donde el afán de lucro y el tipo de producción que condiciona han dominado aquel proceso, creando unas enormes desigualdades a la vez que crisis ecológicas.

Es obvio que un gran número de proponentes de las teorías del decrecimiento desconocen esta historia. Así, cuando Florent Marcellesi (“La crisis económica es también una crisis ecológica”, Público, 09.10.13) señala que el socialismo y el capitalismo son igual de insensibles a la necesidad de cambiar el tipo de producción y consumo, está ignorando estas discusiones dentro del socialismo. Es más, me pone a mí una etiqueta errónea, estereotipando lo que según él un socialista es y/o piensa. Me critica por pertenecer a la visión productivista del socialismo, visión que precisamente he criticado mucho antes y más intensamente que él. Marcellesi escribe “Vicenç Navarro afirma por ejemplo que ‘si los salarios fueran más altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían’”. Esta frase está extraída de un artículo mío que señalaba cómo salir de la crisis. Florent Marcellesi indica que ello no es suficiente para prevenir el supuesto agotamiento energético, y por lo tanto las crisis económicas y ecológicas, pues añade que “incluso si redistribuyéramos de forma equitativa las rentas entre capital y trabajo, y todos los medios de producción estuviesen en manos de los trabajadores, la humanidad seguiría necesitando los 1,5 planetas que consume hoy en día”.

Para llegar a esta conclusión (de que el cambio del proyecto capitalista a uno socialista no resuelve el problema, pues los dos, el capitalismo y el socialismo, creen en el crecimiento económico que agotará los recursos), Marcellesi asume erróneamente que yo estoy reduciendo el proyecto transformador (mi propuesta de cómo salir de la crisis) a una mera redistribución de los recursos, sin cambiar ni el tipo ni la forma de los medios de producción, ignorando no solo mis escritos, sino también la extensa bibliografía científica sobre la transformación del capitalismo al socialismo, cosa que ocurre con gran frecuencia entre ecologistas conservadores que, como he dicho antes, desconocen los intensos debates sobre los temas tratados derivados de otras sensibilidades políticas y de otros tiempos. Es obvio que Florent Marcellesi desconoce la historia del socialismo, y me pone en la casilla errónea (en la casilla productivista, a fin de poder llegar a sus conclusiones). Como he indicado, he sido una de las voces más insistentes en cambiar el tipo de producción en el proyecto de transformación socialista, y no se da cuenta de que la frase a la cual él hace referencia, sintetizando mi postura, tiene los dos elementos –democracia y cambio del motor del sistema- que rompen con el determinismo productivista que erróneamente me atribuye. No es mi objetivo polemizar con tal autor y ahora figura política, sino responder a críticas al socialismo basadas en un desconocimiento de su historia.

El determinismo energético no puede sustituir al determinismo político Otro punto que considero importante esclarecer es que los cambios de producción pueden ya ocurrir dentro del capitalismo. El socialismo no es un sistema económico-político que toma lugar el año A, día D, con la toma del Palacio de Invierno, sino que se hace y deshace diariamente ya en el capitalismo. Y es ahí donde todo el movimiento a favor del decrecimiento parece ignorar un hecho bastante elemental, y es, como he indicado anteriormente, que el problema no es el crecimiento, sino el tipo de crecimiento. De nuevo, Barry Commoner mostró cómo la utilización de nuevas tecnologías (cuya producción también determina el crecimiento económico) ha permitido poder utilizar ríos en EEUU que eran antes totalmente inhabitables. Y, una vez más, Barry Commoner muestra también como han aparecido muchas formas de energía, que son renovables, que sustituyen a las más tradicionales no renovables, y que también determinan el crecimiento. El problema no es que no haya formas de energía alternativa, sino que estas están controladas por los mismos propietarios que las no renovables. En un momento de enormes crisis, con crecimiento casi cero, que está creando un gran drama humano, las voces a favor del decrecimiento parecen anunciar que ello es bueno, pues así salvamos el planeta. No se dan cuenta de que están haciendo el juego al mundo del capital responsable de las crisis económica y ecológica.

Por último, varias aclaraciones a bastantes afirmaciones sorprendentes que se están haciendo por portavoces maltusianos sin ninguna evidencia que las avale. No es cierto que el encarecimiento del petróleo y de las materias primas se deba a su escasez. Y tampoco es cierto que la crisis hipotecaria se debiera al crecimiento del precio del petróleo. La crisis financiera ha sido muy estudiada y no puede atribuírsela al crecimiento del precio del petróleo y a la inflación que creó. Y tampoco es cierto que la crisis profunda de los países del sur de Europa se deba a la falta de energía. Este determinismo energético (que la energía es la que condiciona todo lo demás) ignora que son las relaciones de poder, derivadas de la propiedad de la producción y distribución de bienes y servicios, las que configuran la crisis actual (ver mi artículo “El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales”, El Viejo Topo, octubre 2013). El hecho de que dichos países estén en crisis se debe al enorme poder que el capital tiene en ellos a costa del mundo del trabajo, poder que se manifiesta en el tipo de producción (incluida la de la energía que se utiliza y consume). La solución pasa por un cambio en estas relaciones de poder, con la democratización del Estado, que originaría no solo una nueva redistribución, sino una nueva producción. Y es en esta estrategia, donde el socialismo y el movimiento ecologista progresista pueden aliarse e incluso converger. Es una lástima que los escritos de Paul Ehrlich, que reflejan la visión conservadora maltusiana del ecologismo (y que paradójicamente recibió un premio de la Generalitat de Catalunya durante la época del tripartito), sean conocidos, mientras que los de Barry Commoner, el fundador del movimiento ecologista progresista en EEUU, apenas sean conocidos en nuestro país. Es un indicador más del conservadurismo que existe en la vida intelectual y política del país.
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Nota: Este artículo tiene una importante respuesta de Antonio Turiel en su blog The Oil Crash
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización