Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5346125
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Primera derrota del neoliberalismo europeo

Sáb, 31/01/2015 - 05:42
Raúl Zibechi, Alai

El triunfo de Syriza coloca a la troika ante el dilema de la intransigencia, que puede ser el primer paso hacia la disgregación de la Unión, o el pragmatismo, que implica bajarse del programa de ajuste neoliberal. Para la nueva izquierda se abre un período luminoso pero, a la vez, lleno de obstáculos que pueden socavar su prestigio como alternativa al sistema.

“Grecia deja atrás cinco años de austeridad catastrófica, deja atrás el miedo y el autoritarismo, deja atrás cinco años de humillación y sufrimiento”, dijo Alexis Tsipras en el acto de la victoria en la noche del domingo, en la plaza Syntagma de Atenas, ante miles de votantes de Syriza.

“Grecia tiene que pagar su deuda porque eso forma parte de las reglas del juego en Europa”, declaró Bruno Coeuré, miembro del directorio del Banco Central Europeo (bce) apenas conocer el resultado. “No hay espacio para un juego unilateral en Europa”, agregó, enseñando las uñas en nombre de la mayor institución financiera europea.

Del mismo modo se pronunciaron los diferentes voceros de la troika, como se llama al trío integrado por el bce, el fmi y la Comisión Europea, que desde que comenzó la crisis griega vienen monitoreando las sucesivas reformas que exigieron al país. Sólo el presidente francés, François Hollande, esgrimió un tono más amable, al comprometerse a mantener estrechos vínculos con el nuevo gobierno griego “para promover el crecimiento y la estabilidad en la zona euro” (Xinhua, 26 de enero de 2015).

Con las horas, se fue imponiendo un clima menos agresivo hacia la nueva realidad griega. Es que el triunfo de Syriza fue arrollador. Alcanzó el 36,5 por ciento y 149 diputados (99 más 50 de premio al partido más votado), frente al 27,7 y 77 escaños de la derechista Nueva Democracia, del exprimer ministro Georgios Samaras. El tercer lugar lo ocupa el partió nazi Amanecer Dorado con 6 por ciento y 16 escaños. Deetrás el recién creado To Potami (El Rio) con 16 escaños, los comunistas con 15, los socialistas que conocieron su mayor debacle con 13 y los nacionalistas de derecha, Griegos Independientes, con otros 13 escaños.

A dos escaños de la mayoría absoluta, Syriza acordó con Griegos Independientes para que su líder, Alexis Tsipras, fuera ungido el mismo lunes como nuevo primer ministro. Llama la atención que la ultraderecha conserva sus votos pese a que la mayor parte de sus dirigentes están en la cárcel, así como la debacle socialista, incluyendo el monumental fracaso del ex primer ministro Yorgos Papandreu que con su Movimiento de los Socialistas Demócratas no consiguió el tres por ciento mínimo para ingresar al parlamento.

Cuesta arriba “El problema de los planes de Syriza es que pueden no ser lo suficientemente radicales”, puede leerse en la columna del Nobel de Economía Paul Krugman (The New York Times, 26 de enero de 2015). Semejante frase, escrita por un pensador liberal en el más importante diario estadounidense, debería ser motivo de reflexión para las autoridades europeas. Lo habitual sería que fuera pronunciada por radicales de izquierda que, sin embargo, hoy se muestran más bien pragmáticos y propensos a la negociación.

Según Krugman, para comprender el “terremoto político” griego hay que remontarse al 2010 cuando la troika impuso a Grecia “una combinación de austeridad y reforma”. El vendía al pueblo griego una fantasía económica que se tradujo en recesión, desocupación del 28 por ciento, desempleo juvenil del 60 por ciento, recortes salvajes de los servicios públicos y de los salarios. El país demorará años en volver a los niveles sociales anteriores a la crisis. Con esta política de austeridad, se esperaba reducir el gasto público y ahorrar lo suficiente como para pagar las deudas. No funcionó. “El gobierno griego está recaudando un porcentaje mucho más importante del piben impuestos, pero el pibha caído tanto que la recaudación tributaria se vino abajo”, escribe Krugman. El resultado es que la deuda griega no dejó crecer, hasta alcanzar un abrumador 175 por ciento del pib, cuando en 2009 era del 100 por ciento. Una historia bien conocida por los latinoamericanos. Sigue el Nobel: “Dos años después de que comenzara el programa griego, el fmi buscó ejemplos históricos donde los programas de tipo griego, habían tenido éxito. No se encontró ninguno”. Concluye que ese programa no podía funcionar nunca y que ahora las soluciones de Syriza pueden quedarse a medio camino.

Una pregunta se impone: ¿porqué la troika impuso un programa que sabía que no iba a funcionar? La respuesta más probable es que nunca buscó la recuperación de Grecia sino su subordinación política al sistema financiero que la misma troika representa. El portal estratégico francés dedefensa.org lo dice sin vueltas: “La sociedad griega ha sido sistemáticamente desestructurada y disuelta en nombre de la austeridad, en beneficio de las fuerzas sistémicas y de los entornos transnacionales, a la vez autores y beneficiarios de la operación” (Dedefensa.org, 27 de enero de 2015). La barbarie financiera que destruye naciones y personas, concluye el portal, está criando movimientos antisistema.

El futuro inmediato es negro para el nuevo gobierno. Entre febrero y julio se concentran vencimientos de deuda por más de 20.000 millones de euros y, hasta el final del año, las amortizaciones avanzan hasta 30.200 millones, lo que coloca a Tsipras contra la pared: o mantiene la austeridad del gasto público para poder pagar a los acreedores (no sólo violando sus promesas electorales sino condenando a los griegos a seguir pasando hambre) o declara la cesación de pagos.

El principal portavoz mediático del capital financiero, Financial Times, apunta que Tsipras debe elegir entre ser “Hugo Chávez, el líder populista venezolano y adversario regional de Estados Unidos” o seguir el ejemplo de “Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente brasileño que al llegar al poder gobernó más como reformista que como izquierdista radical” (Financial Times, 26 de enero de 2015). La demonización del gobierno de Syriza está servida.

Ucrania como telón de fondo En su primera medida de gobierno Tsipras suprimió ocho ministerios. El diputado y economista Yanis Dragasakis, asumió la vicepresidencia económica del gobierno y será el encargado de negociar con la troika. En su libro El Minotauro global sostiene que Estados Unidos es el responsable de la crisis al haber creado un sistema financiero que le permite vivir de los flujos de capital del resto de economías. El economista Yanis Varufakis, que fue asesor del gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu, asumió la cartera de Finanzas. La de Defensa fue la única que recayó a su aliado nacionalista.

Entre las primeras medidas, todas destinadas a aliviar la situación de los más pobres, figura el aumento del salario mínimo (de 684 a 751 euros), un proyecto de ley para retornar a la negociación colectiva de los salarios y otro “para que los contribuyentes reciban mejores términos para devolver sus deudas”, que no deben superar el 30 por ciento de sus ingresos (El Economista, 27 de enero de 2015). Además se prevé que unos 300.000 hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza reciban electricidad gratuita, muchos de los cuales han sido desconectados por impagos. Medidas apenas socialdemócratas que en el clima actual son tildadas como “radicales”.

Pero el tema central es la negociación de la deuda. El gobierno parece dispuesto a pagar y seguir en la zona euro, pero depende de la flexibilidad de los acreedores. El 60 por ciento de la deuda griega, 315.000 millones de euros, es con la Eurozona. Pero más de la mitad de esa cifra es deuda con Alemania, Francia e Italia. Habrá negociación. El punto son los plazos y las posibles quitas. Ni unos ni otros parecen beneficiarse de una cesación de pagos.

Sin embargo, el panorama regional es bien complejo. Días antes de las elecciones Brunello Rosa, director para Europa de Roubini Global Economics, destacó la relación que existe entre la caída del petróleo, su impacto en la economía rusa, el conflicto con Ucrania y la posible compra de bonos soberanos por parte del bce. El director del centro de análisis del economista Nouriel Roubini (ex asesor del fmi y del Tesoro estadounidense) destacó que “las repercusiones geopolíticas de una salida de Grecia del euro, podrá tener consecuencias imposibles de manejar”. Se refería a que si Grecia es expulsada de la zona euro, o la abandona, “Rusia podría salir al rescate de Grecia”, como sucedió con Islandia en 2008, “cuando su colapso financiero se mitigó gracias a la intervención rusa” (El Economista, 20 de enero de 2015).

La advertencia parece dirigida a la troika. Le está diciendo que no se olvide que Grecia tiene alternativas y que la intransigencia puede empujarla hacia Rusia. Pero la advertencia no tendría sentido fuera de un contexto en el que Europa (empujada por la Casa Blanca) ha hecho una frenética opción anti-rusa. Una Europa que ampara un gobierno lleno de neonazis como el de Kiev, surgido de un golpe de Estado pergeñado por Estados Unidos y bendecido por Berlín (véase la crónica “La guerra larvada de Ucrania”).

Sobre el tema, el reputado periodista Robert Parry, quien descubrió el Irangate, sostiene que The New York Times forma parte de la conspiración para confrontar Europa y Rusia al desinformar gravemente a sus lectores. El periódico omite “la extraordinaria intervención de Estados Unidos en los asuntos políticos de Ucrania” de la mano de neconservadores como la Fundación Nacional para la Democracia y la secretaria para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, seguido “con el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos el 22 de febrero de 2014, que derrocó al presidente electo Viktor Yanukovich y puso uno de los líderes elegidos de Nuland, Arseniy Yatsenyuk, como primer ministro” (Consortiumnews, 24 de enero de 2015).

Para el Times todo comienza con la “anexión” de Crimea, pasando por alto el referéndum abrumador por la unión con Rusia y obviando que “las tropas rusas estaban ya en Crimea como parte de un acuerdo con Ucrania para el mantenimiento de la base naval rusa en Sebastopol”. Se pregunta si Rusia podía permanecer pasiva ante la posibilidad de que armas nucleares en manos de ultraderechistas se instalen a kilómetros de su frontera. El problema, para Estados Unidos y para el mundo, es que si el Times piensa como el ultraconservador senador John McCain, queda poco margen para otra política que no sea la confrontación abierta.

¿Hacia la desintegración europea? Es posible que Roubini tuviera algo de esto en mente cuando alertó sobre la posible alianza de Grecia con Rusia. Recordemos que su fama se debe Roubini a sus acertadas previsiones sobre la crisis económica de 2008, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime. Es un ferviente anti-ruso y anti Putin, pero su temor es que la brecha entre la Unión Europea y su país “se está volviendo aún más polarizada” (Time, 13 de junio de 2015).

Un think tank del sistema como el que dirige Roubini, muestra cierta preocupación por la tendencia de la superpotencia a actuar en solitario mediante una amplia gama de mecanismos, que van “desde aviones no tripulados hasta un estilo de gobierno económico que incluye la amenaza de congelación de los activos de las naciones problemáticas (como Rusia o Irán), una estrategia que apoda la militarización de las finanzas”.

A nadie escapa que la Unión Europea, y el euro, están atravesando su peor momento al punto que pueden estllar. Aquí no valen las declaraciones, siempre engañosas, sino los hechos duros y puros. Alemania está repatriando sus reservas de oro. En 2014 fueron 120 toneladas, de ellas 35 fueron retiradas del Banco de Francia en París y 85 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York. Para 2020, Alemania tiene la intención de tener la mitad de sus reservas de oro en sus bóvedas, frente a sólo un tercio en la actualidad.

No es el único país europeo que está repatriando masivamente sus reservas. Según varios economistas, ese comportamiento obedece a desconfianza: “El almacenamiento de oro dentro del país puede ser cierto tipo de seguro en caso del retorno a las monedas nacionales en Europa. El hecho de que numerosos países quieran tener un seguro de este tipo significa que estos Estados consideran que hay una posibilidad real del colapso de la eurozona” (Russia Today, 20 de enero de 2015).

Desde que Estados Unidos desató la crisis en Ucrania, la eurozona va de mal en peor. En su resistencia a dar paso a un mundo multipolar, “Occidente en vez de salvarse, parece haber decidido salvar los mecanismos y los actores de su crisis omni-dimensional: los mercados financieros, los bancos, el dólar, la Otan, el unilateralismo, el democratismo ultraliberal”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab 91, 15 de enero de 2015). El tránsito hacia un mundo más equilibrado está bloqueado por la parálisis europea, agudizada con la crisis de Ucrania.

Sin embargo, el tránsito hacia ese mundo es inevitable, toda vez que Asia ya es el centro económico del mundo. Lo que está en juego es cómo quedará parada Europa, si consolidará su alianza con Rusia, y con China a través de la Ruta de la Seda o si, apuesta a seguir los dictados del sistema financiero centrado en la City de Londres y en Wall Street, en lo que el Geab considera “un suicidio colectivo que los europeos bien saben lo que significa”.

En una Europa empantanada, el triunfo de Syriza puede ser decisivo. Es la primera derrota del capital financiero. Abre una ventana de oportunidades para forzar un cambio de rumbo, una bifurcación capaz de convertir a Europa en una región más autónoma; capaz de elegir, sin chantajes, sus alianzas necesariamente diversas, sin someterse a ninguna potencia. Un camino que inevitablemente pasa por la democratización de las decisiones, algo que horroriza al capital financiero, devenido en principal obstáculo para la soberanía de los pueblos europeos.

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Tsipras anuncia el fin de la "política de sometimiento"

Xov, 29/01/2015 - 12:34

Rebelión
El primer ministro griego, Alexis Tsipras, defendió ante sus ministros este miércoles que los votantes le han autorizado para emprender un cambio "radical" que restaure la soberanía nacional, pero se ha comprometido a negociar con responsabilidad con los acreedores internacionales.

Tsipras, cuyo partido Syriza se quedó el domingo a dos escaños de la mayoría absoluta, dijo que evitará los antagonismos con los acreedores de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). "No entraremos en un enfrentamiento mutuamente destructivo pero no continuaremos con una política de sometimiento", aseveró al inicio del primer consejo de ministros del gobierno recientemente creado. El primer ministro añadió que espera tener una reunión "productiva" el viernes con el jefe del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

Tsipras señaló que el Gobierno perseguirá presupuestos equilibrados, pero no tratará de lograr "superávit irreales" para cumplir con la masiva deuda pública griega de más de un 175 por ciento del Producto Interior Bruto.

Las prioridades serán ayudar a los sectores más débiles de la sociedad, con políticas para atacar el clientelismo endémico y la corrupción en la economía, además de atajar el desempleo.

Primeras medidasAntes incluso del primer consejo de ministros, los integrantes del Gobierno tranquilizaron a los votantes asegurando que cumplirán con las promesas de campaña. Así, la prevista venta del 30 por ciento de las acciones de la Corporación Pública de Energía de Grecia (PPC), la mayor del país, ha sido paralizada con el fin de garantizar el acceso a la energía de las familias sin ingresos. También se frenarán las privatizaciones de puertos y aeropuertos, que según el nuevo Ejecutivo perjudican los objetivos sociales.

Los miembros del nuevo Gobierno prometieron también subir las pensiones para aquellos con bajos ingresos y devolver sus puestos a algunos de los funcionarios que fueron despedidos. También sigue en pie la promesa de subir el salario mínimo hasta los 751 euros brutos mensuales, la cifra en la que se encontraba antes de los recortes.

Tanto el Ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, como el de Economía, Yorgos Stathakis coincidieron al asegurar que las políticas de austeridad no benefician en nada a la economía y las cuentas del país, por lo que pidieron “pasar la página de la austeridad”, pues “es obvio que el país no puede beneficiarse si seguimos con esas políticas”.

Más contundente se mostró el ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía, Panayiotis Lafazanis, quien aseguró que se cancelarán de forma progresiva todas las leyes aprobadas por el dictado de la troika de acreedores. “Con nuestro Gobierno terminan dos cosas para siempre: termina la troika y progresivamente se cancelarán todas las leyes impuestas por la troika”, aseguró. Además anunció la paralización del proceso de privatización de la compañía pública de electricidad (DEI) que pasará a ser “una empresa de interés público que funcionará con criterios no lucrativos”. Igualmente señaló que “vamos a tratar de hacer la corriente más barata para impulsar la competitividad y ayudar a las familias”, dentro del plan que prevé dar electricidad gratis a 300 mil familias que se hallan bajo el umbral de la pobreza.

Desde el Ministerio de Interior, Nikos Vutsis, anunció que se concederá la ciudadanía a los niños extranjeros nacidos o criados en Grecia, los inmigrantes de segunda generación, al tiempo que decretó el cierre de las cárceles de máxima seguridad (tipo C) por vulnerar los derechos humanos.

En política exterior su titular, Nikos Kotzias, comenzó su andadura con un disenso con la Unión Europea, al aprobar esta una declaración contra Rusia sin informar ni acordar la posición con el gobierno griego. Por tal motivo Kotzias asistirá el jueves en Bruselas al Consejo extraordinario de Asuntos Exteriores de la UE, para tratar la cuestión del conflicto en Ucrania.

En el terreno educativo fue anunciada una profunda reforma por el Ministro de Cultura, Educación y Asuntos Religiosos, Aristidis Baltas, mientras que el responsable de Sanidad y Seguridad Social, Panayiotis Kurumplis, aclaró que el sistema público de salud volverá a ser gratuito y universal.

"Llegamos para cambiar radicalmente el modo en el que las políticas y la administración se hacen en este país", afirmó Tsipras durante su primer consejo de ministros. "Nuestra prioridad es también una nueva negociación con nuestros socios, buscando alcanzar una solución justa, viable y mutuamente beneficiosa para que el país salga del círculo vicioso de deuda excesiva y recesión", añadió.
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Tomado de Rebelión

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Chile, y su transición neoliberal al vacío

Xov, 29/01/2015 - 01:35
Paul Walder, Rebelión

El mundo alcanza los primeros 15 años del nuevo milenio y los chilenos cumpliremos en marzo 25 años bajo la “democracia” instalada por Augusto Pinochet. Un cuarto de siglo, tiempo suficiente para más de un capítulo de nuestra breve historia, un periodo escasamente relatado y aún menos reflexionado. Un tiempo aún innombrado y cuyas denominaciones, tales como transición, democracia binominal, tutelada o posdictadura, quedan suspendidas y reemplazadas por otras nuevas. Bajo esta aparente movilidad del tiempo político permanecen unas instituciones oxidadas, corroídas como una obsoleta maquinaria pesada.

25 años de transición al vacío. Un proceso que se ha diluido en su propia retórica repetitiva y circular. Expresiones, conceptos y preceptos como justicia, igualdad, progreso y desarrollo han terminado borrados y reemplazados por otras realidades traducidas como injusticia, desigualdad, abuso o lucro. El sueño neoliberal de libertades políticas y económicas inaugurado aquel 11 de marzo de 1990 ha terminado convertido en un corral electoral y financiero. Las libertades, reducidas a la oferta de un mercado concentrado y monopolizado.

Posdictadura, democracia tutelada, pero básicamente democracia neoliberal. Más que transición, permanencia y consolidación del Estado instaurado desde 1973 y sellado en la Constitución de 1980. La ratificación de ese espurio texto legal durante el gobierno de Ricardo Lagos es, además de un acto de sumisión, una constatación y una cristalización de ese proceso. La transición de la dictadura desembocó en la democracia neoliberal. El objetivo del golpe de Estado halla su sentido desde marzo de 1990.

Lo que observamos a partir de entonces está bien registrado y documentado. La Concertación y su paréntesis aliancista certifican desde los orígenes el objetivo del golpe, que ha sido una regresión a estructuras de propiedad propias o equivalentes al siglo XIX. Es éste el modelo, con rapiñas denominadas privatizaciones, que transita desde la dictadura a la acotada y torcida democracia.

A un cuarto de siglo del fin de esa transición y de la posterior conversión neoliberal de toda la clase política podemos observar cómo se asienta sobre esa herrumbrosa maquinaria estatal una sociedad en permanente crisis. Porque desde los albores de este proceso, desde eventos tan impresentables y dramáticos como un Pinochet en el Senado, un MOP Gate y un caso Chispas, desde las últimas privatizaciones y concesiones a las colusiones, desde La Polar al lucro universitario y al caso Penta, las instituciones creadas en dictadura permanecen a costa de una sociedad desorientada y en crisis.

Los hoy dueños del aparato político y económico, desde los directores de empresas y financistas a parlamentarios y gobernantes, se han esforzado por mantener sus privilegios y ganancias pese a toda la miseria social creada.

Han sido 25 años bajo las extremas contradicciones del modelo neoliberal. Un proceso que ha llevado no sólo a configurar una sociedad desigual e injusta sino a consolidar sus distorsiones y corrupciones en un modelo y una institucionalidad pétrea. Porque sólo bajo esas condiciones se ha podido mantener desde la dictadura un sistema de doble explotación, que bajo la ilusión de la compra a crédito nos aprieta como trabajadores y como endeudados consumidores.

En este trance que transcurre sobre los hombros del ciudadano, el modelo se defiende y autorregenera. Cambios que son apariencias, reformas retóricas, nuevos decorados para reforzar las estructuras y mantener inmutables las impúdicas tasas de ganancias. Un proceso incómodo de nuestra reciente historia, que ya ha desgastado y perdido a más de una generación. Un periodo que ante el evidente malestar ciudadano se empecina en esconder las llaves y cerrar las puertas y ventanas. Los dueños del capital y la elite privilegiada han puesto guardianes en las salidas en un momento que la desesperación y la rabia auguran una estampida histórica.

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Tsipras promueve un cambio radical para Grecia y Europa

Mér, 28/01/2015 - 19:30
Una de las ideas centrales que impulsó el partido Syriza para ganar las elecciones del domingo en Grecia es que la única forma de superar la crisis es reactivando el crecimiento económico, y ésto implica dar a los países más afectados y endeudados un descanso en el pago de sus deudas. Esta es una propuesta que Alemania, en particular, debe tomar en serio: reactivar el crecimiento en la zona euro solo se conseguirá con un sacrificio conjunto. El líder de Syriza, Alexis Tsipras, ha pedido una "conferencia de la deuda europea", una reunión cumbre en la que los líderes de la región abogen por reducir las obligaciones financieras de Grecia. Esta es una idea que tiene sentido.

Es muy poco realista esperar que Grecia pague su enorme deuda en su totalidad. La deuda griega es insostenible e impagable, y su volumen asfixia no solo a Grecia sino a toda Europa. Tsipras quiere renegociar los 240 mil millones de euros de la deuda y que los acreedores apliquen una quita del 30 por ciento. Esta idea es más realista y quitaría presión al nuevo gobierno griego. Pero Alemania se opone a reducir la deuda por el temor al contagio de que otros países sigan el ejemplo, e insiste en la austeridad fiscal severa. Es decir continuar en la misma senda de los últimos cinco años pese a sus desastrosos resultados. Al parecer, Alemania ha olvidado las lecciones de la historia.

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Grecia: furia contra la extinción de la luz

Mér, 28/01/2015 - 13:21
Alejandro Nadal, La Jornada

Las elecciones en Grecia han provocado un vendaval de esperanza. La democracia en Europa se erige hoy como una luz que rechaza extinguirse. Mientras el nuevo gobierno del partido de izquierda Syriza se organiza y el gabinete es confirmado, las implicaciones políticas y económicas comienzan a perfilarse.

La narrativa que los poderes establecidos han difundido sobre la irresponsabilidad del pueblo griego no tiene nada que ver con la realidad económica. Los bancos alemanes, franceses y holandeses lucraron con la burbuja que crearon en el espacio monetario europeo. Pero después de que reventara dicha burbuja, socializaron las pérdidas. El costo para el pueblo griego y, vale decir, para toda Europa es colosal. Hoy el pueblo griego está atravesando la espesa cortina de mentiras y con su voto ha colocado un gobierno en posición de poner un alto al oscurantismo neoliberal.

El equipo de economistas del nuevo gobierno en Atenas tiene una misión delicada que cumplir. La cartera del ministerio de Finanzas ha sido confiada al economista Yanis Varoufakis, un académico recién llegado al mundo de la política. Su trayectoria se concentró en la teoría de juegos, un universo de modelos abstractos donde el realismo económico es sacrificado en el altar de las matemáticas. Pero al pasar los años Varoufakis se percató de que había otra forma de pensar y hacer teoría y análisis económico, abandonó el limitado horizonte de la teoría de juegos y se trasladó al mundo de la teoría macroeconómica. Varoufakis terminó acercándose cada vez más a las posturas de la escuela post-keynesiana, cuerpo de análisis macroeconómico que rechaza las visiones fantásticas de la macroeconomía neoclásica y las remplazó con una visión rigurosa y realista sobre la dinámica de las economías capitalistas.

Pero Varoufakis no está solo. El equipo de negociadores que Atenas estará enviando al frente de batalla incluirá a Yanis Dragasakis, miembro del Partido Comunista griego que ha sido designado viceprimer ministro y cuyo rol incluye la coordinación de la política económica del nuevo gobierno. Dragasakis fue viceministro de finanzas de un gobierno interino entre 1989-1990. Giorgios Stathakis, otro académico de toda la vida y miembro del PC fue designado titular de una especie de súper ministerio económico encargado de desarrollo económico. Costas Lapavitsas es también un académico que se ha vinculado a los militantes de Syriza y mantiene una perspectiva post-keynesiana, con cierta influencia de marxismo.

En total, se trata de un grupo con fuertes conocimientos sobre la inestabilidad económica que caracteriza a cualquier economía capitalista. En vista de las difíciles negociaciones que tendrán que llevarse a cabo, la falta de experiencia en los corredores de la política del equipo de Syriza podría ser vista como una limitación. Sin embargo, será fuertemente compensada por el conocimiento de los mecanismos reales del mundo financiero y bancario. Está claro que la vieja clase política en Grecia, con su pereza mental y adicción a la corrupción y viejos sistemas clientelares, nunca entendió nada de lo que estaba pasando cuando el país ingresó a la unión monetaria o cuando estalló la crisis. Por eso su único reflejo fue hacer todo lo que se le indicó para socializar las pérdidas y trasladar el gravamen del endeudamiento especulativo al pueblo griego.

Buena parte de la prensa de negocios en Europa ha mantenido un tono estridente y ha señalado que el nombramiento de Varoufakis sólo confirma que Alexis Tsipras mantiene una estrategia de confrontación. Eso es falso. Varoufakis sabe muy bien que está entrando en un terreno delicado y sabrá manejarse con precaución. Pero lo que sí es cierto es que todo el equipo de Syriza está consciente de su responsabilidad histórica, no sólo frente a los votantes en Grecia, sino frente a Europa. La troika tendrá que aprender a ceder.

En realidad, el pueblo griego rechazó el domingo pasado un plan de austeridad que condujo a un desplome de 25 por ciento del PIB en cinco años, a un incremento de 190 por ciento en la tasa de desempleo, a una caída de 38 por ciento en los salarios, a un aumento de 98 por ciento en la pobreza, a un incremento de 43 por ciento en la tasa de mortalidad infantil y a una situación en la que el 30 por ciento de las empresas en funcionamiento hace seis años está hoy en bancarrota. Y, por si eso no fuera suficiente, la deuda como porcentaje del PIB pasó a 174 por ciento. Todo esto era previsible, por lo que los arquitectos de este programa de austeridad impuesto por la troika son culpables de un monumental acto de negligencia histórica.

La noche de la victoria electoral de Syriza el firmamento político en Europa se iluminó. Se ha abierto un nuevo capítulo en la lucha por rescatar a Europa de la pesadilla neoliberal. La batalla será dura y llena de peligros. Parafraseando el poema de Dylan Thomas, el nuevo ministro de finanzas anunció en su página (yanisvaroufakis.eu), la democracia en Grecia ha enfurecido en contra de la extinción de la luz.

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El Banco Mundial en el banquillo de los acusados

Mér, 28/01/2015 - 07:00
Nathalie Janne d'Othée, CADTM

A principios de diciembre del año pasado, el CADTM invitó a varias organizaciones a reunirse con Najib Akesbi, profesor e investigador marroquí actualmente en pleitos contra el Banco Mundial. El asunto merece atención, ya que era la primera vez que el Banco Mundial aceptaba una citación a comparecer… para finalmente invocar su inmunidad. El proceso, aunque no llegó a buen término, sin embargo suscitó algunas cuestiones en cuanto a la credibilidad y la rendición de cuentas de la institución financiera internacional.

El proceso era sobre una investigación denominada «Ruralstruc» llevada a cabo por el Banco Mundial. A finales de 2005 Najib Akesbi fue contactado por un investigador del IRAD francés, puesto a disposición del Banco Mundial para coordinar el programa de investigación en cuestión. Akesbi aceptó y se comprometió con sus colegas Mohamed Mahdi y Driss Benatya porque dicho programa se adaptaba al campo de investigación en el que se ocupan desde hace muchos años. El Instituto Agronómico y Veterinario Hassan II de Rabat, donde trabajan los investigadores, aceptó llevar a cabo la primera fase de la investigación, que elaboraba el marco en el cual se analizarían los datos de la segunda fase. Los resultados de esta primera fase fueron interesantes e incluso dieron lugar a una publicación en 2008. Para la segunda fase, el Banco Mundial llamó a una oficina de investigación marroquí para la fase operativa de recogida de tierra y análisis de los datos. Dicha oficina, por su parte, firmó un contrato de consultoría con los investigadores que habían trabajado en la primera fase. Los investigadores enseguida se dieron cuenta de que los datos recogidos no eran fiables debido a numerosas carencias en la fase de recolección de los datos y su tratamiento. Pidieron acceso a la base de datos con el fin de recuperar lo que se pudiera, pero se lo negaron. Tras repetir la petición, por añadidura les rescindieron el contrato. Y, más grave todavía, paralelamente los socios del Banco Mundial ordenaron a la oficina de investigación que modificara arbitrariamente los datos (es decir, que los falsificara) y los incluyera en el informe final a espaldas –y contra la voluntad- de los investigadores marroquíes.

Frente a esos actos tan graves, los investigadores acudieron a las instancias de «mediación y ética» del Banco Mundial, sin resultados. Después interpelaron a los otros socios del proyecto, entre ellos el CIRAD, la AFD y el FIDA, sin ningún resultado. Finalmente se dirigieron a los responsables políticos marroquíes (Gobierno, Parlamento) pero tampoco obtuvieron respuesta. Por lo tanto, en último recurso, Najib Akesbi y sus colegas optaron por los tribunales. La demanda es por «delito de falsedad; falsificación y uso de documentos falsos y usurpación de bienes y nombres», basándose en el hecho de que el Banco Mundial publicó un estudio donde ellos fueron «usurpados» y donde algunos resultados están falsificados (1).

¿A quién rinde cuentas el Banco Mundial? En primer lugar, y puesto que se sitúa en el marco de un proceso, se plantea una cuestión puramente jurídica: ¿Se puede juzgar al Banco Mundial? Cuando optaron por el proceso, los investigadores marroquíes y sus asesores jurídicos en primer lugar debieron evaluar la posibilidad, o no, de enjuiciar al Banco Mundial. Desde su creación solo una demanda por acoso de una empleada del Banco Mundial en Estados Unidos se ha conocido hasta ahora y el resto fue rechazado por la jurisdicción competente. Las actuaciones judiciales tenían, por el contrario, la mención siguiente: «Estamos convencidos de que los miembros del Banco Mundial han tenido la intención de suprimir la inmunidad del Banco solo para las acciones dirigidas a sus actividades externas y los contratos y no para las acciones provocadas por sus funcionarios» (2). Eso significaría, pues, que las acciones externas del Banco Mundial podrían someterse a juicio. Por otra parte, los demandantes se basan en una investigación efectuada por el CADTM que concluye que se puede juzgar al Banco Mundial según el artículo 7, sección 3 de sus propios estatutos: «Únicamente se podrá entablar acción judicial contra el Banco ante un tribunal que tenga jurisdicción en los territorios de un Estado miembro en donde el Banco posea una sucursal donde haya nombrado un agente para recibir requerimientos o notificaciones de requerimientos, o donde haya emitido o garantizado acciones ». Dado que el Banco Mundial posee una oficina en Rabat, está claro que se le puede enjuiciar. Después de dar muchas largas, la oficina del Banco Mundial de Rabat finalmente aceptó comparecer ante la justicia marroquí, lo que supone una primicia mundial. Pero ante el tribunal, sus abogados continuaron apelando a la inmunidad diplomática, invocando esta vez no los estatutos del Banco, sino «el acuerdo de sede», firmado con las autoridades marroquíes en 1998…

De hecho, detrás de esta cuestión puramente jurídica se plantea la cuestión más amplia de la rendición de cuentas de la institución. ¿A quién rinde cuentas el Banco Mundial? El Bélgica, la financiación del Banco Mundial está garantizada por el presupuesto de cooperación al desarrollo, mientras que el poder de decisión corresponde al SPF Finances. Bélgica suministra además una financiación estructural, que por lo tanto no está vinculada a los proyectos específicos, sino al funcionamiento global de la institución.

Una financiación global, una gestión híbrida, se juntan todos los elementos para que el control belga de los presupuestos asignados al Banco Mundial sea difícil. Ahora bien, las prácticas del Banco Mundial a menudo van en contra de las orientaciones defendidas por la cooperación belga.

Implicaciones en el ámbito de la agricultura Con el fin de evitar un juicio de intenciones, Najib Akesbi y sus colegas consideraron que esa no era la cuestión, pero los que falsificaron los datos de su informe debían explicar por qué cometieron un acto tan grave. Pero en cualquier caso está bien para sacar a la luz ese tipo de prácticas de la institución el enfoque que les ha empujado hasta el proceso. En efecto, el Banco mundial tiene una influencia considerable en las políticas, en especial las agrícolas, que llevan a cabo los gobiernos del Sur. Y el Banco Mundial promueve esencialmente la liberalización, la apertura de los mercados, en resumen todo para el mercado y los negocios. Una posición que a menudo va contra los derechos económicos y sociales de las poblaciones de los países que deben seguir sus recomendaciones. Durante una mesa redonda sobre la coherencia de las políticas para el derecho a la alimentación organizada en 2013 en el Parlamento Federal, las ONG ya sacaron a la luz la separación que existe entre la política belga en materia de apoyo a la agricultura familiar y la seguridad alimentaria (3), así como las prácticas del Banco Mundial, que consisten en alentar el acaparamiento de tierras. Las ONG también señalaron la falta de control por parte de los responsables políticos belgas de las políticas que lleva a cabo el Banco Mundial (4).

Recientemente, la campaña Nuestras tierras, nuestro negocio, lanzada por el Oakland Institute y seguida por numerosas organizaciones en todo el mundo (5), ha señalado el papel nefasto del nuevo programa Benchmarking the Business of Agriculture sobre el derecho a la alimentación de las poblaciones. Basado en el modelo del «Doing Business», está destinado a proporcionar a los inversores extranjeros un índice del grado de apertura del sector agrícola de los diversos países. Ese índice permitirá en particular conocer el nivel de facilidad con el cual un inversor puede adquirir las tierras en el país, favoreciendo así la suavización de las medidas administrativas y, como consecuencia directa, el acaparamiento de tierras. Ya se han realizado algunos estudios pilotos dirigidos al establecimiento de ese índice en una decena de países, entre ellos Marruecos. Imaginemos, pues, que los estudios en los que se basan esos índices pudieran estar mutilados como en el caso de los datos recogidos por la oficina de investigación en el programa «Ruralstruc». Las consecuencias podrían ser considerables.

El concepto de asociación del Banco Mundial Finalmente, el lugar de los investigadores del Sur en las investigaciones producidas por el Banco Mundial es igualmente discutible a la vista de las reacciones de la institución frente a las objeciones de Najib Akesbi y sus colegas. Más allá de las cuestiones jurídicas de la propiedad intelectual, es el concepto de asociación que defiende el Banco Mundial lo que se cuestiona. Cuando los investigadores del Norte y del Sur colaboran, este asunto demuestra que en última instancia solo la opinión de los primeros parece tomarse en cuenta. Ironía de la historia o pura hipocresía, la web del CIRAD, que llevaba la coordinación del proyecto, recuerda que el trabajo de investigación en el marco de «Ruralstruc» se efectuó con un «enfoque innovador» de «asociación con siete equipos nacionales que recoge, analiza los datos y participa en el debate de los resultados del programa en su país y a nivel internacional» (6).
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Notas:
(1) Para más información sobre los detalles del asunto de los investigadores marroquíes contra el Banco Mundial, ver la web del CADTM.
(2) Mendaro v. World Bank, US Court of Appeals, D.C Cir., Sept. 27, 1983 (717 F.2d 610).
(3) Ver Note stratégique pour le secteur de l’agriculture et de la sécurité alimentaire, octubre 2010.
(4) Ver el dossier elaborado con ocasión de la tabla redonda sobre el papel del Parlamento en la coherencia de las políticas para el derecho a la alimentación, organizado el 10 de junio de 2013 en el Parlamento Federal por la Coalición contra el Hambre (CNCD 11.11.11y 11.11.11) coalition contre la faim.
(5) Para la implicación de las organizaciones belgas francófonas, ver la web de la Plataforma Soberanía Alimentaria.
(6) Descripción del proyecto Ruralstruc en la web del CIRAD.

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Es doloroso vivir en medio del caos

Mar, 27/01/2015 - 13:50
Immanuel Wallerstein, La Jornada

El sistema-mundo está en serios problemas y está ocasionando malestar a la vasta mayoría de la población mundial. Los expertos y los políticos se aferran a un clavo ardiendo. Magnifican cada ocurrencia de las leves mejoras momentáneas, por lo común transitorias, de las varias medidas que estamos acostumbrados a utilizar.

En el lapso de más o menos un mes, de pronto se nos puede decir, al ir terminando el año calendario, que el mercado se veía mucho mejor en Estados Unidos, pese a haberse visto peor en Europa, Rusia, China, Brasil y otros muchos lugares. Pero conforme arribó el nuevo año hubo una seria caída en los precios de acciones y bonos en Estados Unidos. Fue ésta una voltereta rápida y marcada. Por supuesto, de inmediato los expertos dieron explicaciones, pero ofrecieron una amplia gama de ellas.

La cuestión real en cualquier caso no son los precios de los bonos o acciones en algún país. Es el panorama del sistema-mundo como un todo, que no me parece que se mire muy bien. Para nada. Comencemos con el principal indicador utilizado por los pensadores del establishment –las tasas de crecimiento.

Por tasas de crecimiento tendemos a querer decir precios en la bolsa de valores. Por supuesto, como sabemos y es obvio, muchas cuestiones diferentes a una mejora en la economía pueden conducir a una alza en los precios de la bolsa: primero que nada, la especulación. La especulación se ha vuelto tan fácil y está tan incrustada en las actividades diarias de los grandes operadores en el mercado mundial que hemos comenzado a asumir que esto no es sólo normal, sino más o menos deseable. En cualquier caso, tendemos a argumentar que no hay nada que alguien pueda hacer para detenerlos, si quisiéramos hacerlo. Esta última suposición es probablemente correcta, lo que justo es el problema.

En mi opinión, el único indicador que mide el bienestar de la economía-mundo y el bienestar de la vasta mayoría de la población mundial es el de las tasas de empleo. Hasta donde logro entender, el desempleo ha sido anormalmente alto por algún tiempo, si se mira el mundo como un todo. Es más, la tasa ha ido subiendo constante (no descendiendo) durante los últimos 30 o 40 años. Lo mejor que parecemos poder anticipar es que la tasa se estabilizará donde está. Revertir la tendencia no parece probable. Por supuesto, si uno mide las tasas de empleo país por país, éstas varían y oscilan. Pero a nivel mundial, la tasa de desempleo ha estado subiendo regularmente. La realidad es que hemos estado viviendo en medio de un sistema-mundo que oscila salvaje, y esto es muy doloroso. Las tasas de empleo no son las únicas tasas que oscilan. Sólo miden la más inmediata fuente de malestar. Las tasas de cambio entre divisas importantes pueden ser también una fuente visible de malestar para muchas personas de todos los niveles de ingreso. Hasta el momento, el dólar crece con rapidez vis-à-vis casi todas las otras divisas. Una tasa de cambio al alza favorece importaciones baratas y baja la inflación. Pero afecta a los exportadores, como ya sabemos, y pone en riesgo la deflación de más largo plazo.

Los costos de la energía también oscilan salvajes. El ejemplo más obvio es el petróleo. El precio estaba al principio en marcada subida por todo el mundo durante casi todo 2014, lo que brindó enormes ingresos y poder político a los países que eran productores (y a los Estados en América del Norte que eran productores). Luego, parece que de repente, se dijo que hubo una superabundancia en el mercado, y los precios de la energía comenzaron a catapultarse hacia abajo hasta un nivel bastante bajo. Aquellas estructuras políticas que habían aprovechado de la subida, ahora tuvieron que enfrentar un aumento en deuda soberana y ciudadanos infelices.

Con toda seguridad, hay un factor político involucrado en estos alocados vaivenes. Pero se ha sobredimensionado la capacidad, de aun los grandes productores como Arabia Saudita o Texas, para afectar los vaivenes en los precios. Estos vaivenes son como tornados que destrozan casas en su camino. En el proceso, las instituciones bancarias que le habían apostado a la dirección de los precios (en cualquier sentido) se encontraron en problemas radicales, y sin un respaldo garantizado de sus gobiernos.

Las alianzas geopolíticas son casi tan inestables como el mercado. Estados Unidos ha perdido su incuestionable hegemonía del sistema-mundo y nos hemos movido a un mundo multipolar. La decadencia estadunidense no comenzó recientemente, sino en 1968. Durante mucho tiempo fue una decadencia lenta, pero se hizo precipitada después de 2003, como resultado del desastroso intento de revertir la decadencia invadiendo Irak.

Nuestro mundo multipolar cuenta con 10-12 potencias con fuerza suficiente como para emprender políticas relativamente autónomas. No obstante, entre 10 y 12 es un número demasiado grande como para que alguna de ellas esté segura de que sus puntos de vista prevalecerán. El resultado es que estas potencias están barajando alianzas constantemente con tal de no verse desplazadas por las maniobras de las otras.

Muchas decisiones geopolíticas (si no es que casi todas) son imposibles de controlar, aun por los poderes más fuertes, porque no hay buenas opciones disponibles. Miren lo que está ocurriendo en la Unión Europea. Grecia está por celebrar elecciones, en las que parece que Syriza, el partido anti-austeridad, puede ganar. La política de Syriza es exigir una revisión de las medidas de austeridad impuestas a Grecia por una coalición de Alemania, Francia, el Fondo Monetario Internacional e indirectamente el Departamento del Tesoro estadunidense. Syriza dice que no quiere abandonar el euro y que no lo va a hacer.

Alemania dice que no será chantajeado por Grecia para alterar su política. ¿Chantajeado? ¿Puede la pequeña Grecia chantajear a Alemania? En un sentido los alemanes tienen razón. Con Syriza los griegos van a estar jugando bola ruda. La zona del euro no tiene previsiones acordadas ni para la retirada ni para la expulsión. Si las fuertes potencias intentan expulsar a Grecia de la zona del euro, un gran número de países pueden apresurarse a una retirada por buenas o malas razones.

Muy pronto la zona del euro podría no existir ya, y Alemania sería el perdedor individual más grande. Así, desde el punto de vista de Alemania (y de Francia), las exigencias de los griegos son una propuesta donde todos pierden. Hasta el momento Alemania mantiene su postura pero ha suavizado la amenaza de expulsión. Francia ha dicho que está contra la expulsión. Esto sirve a los objetivos de Syriza. Que en particular Alemania pierda sin importar que postura escoja ahora es una de las consecuencias políticas del caos.

El sistema-mundo se está autodestruyendo. El sistema-mundo se encuentra en lo que los científicos de la complejidad llaman una bifurcación. Éste significa que el sistema actual no puede sobrevivir, y que la real cuestión es qué lo reemplazará. Aunque no podemos predecir qué clase de nuevo sistema emergerá, podemos afectar la decisión entre las alternativas sustantivas disponibles. Pero sólo podemos esperar hacerlo mediante un análisis realista de los vaivenes caóticos existentes sin esconder nuestros esfuerzos políticos tras espejismos acerca de reformar el sistema existente o mediante intentos deliberados por ofuscar nuestro entendimiento.

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El desplome del edificio de Samuelson

Lun, 26/01/2015 - 21:00
Robert Skidelsky, Project Syndicate

Leer The Samuelson Sampler a la sombra de la Gran Recesión permite atisbar la mentalidad de una era pasada. El ejemplar refiere a las columnas semanales del difunto Paul Samuelson para la revista Newsweek de 1966 a 1973.

Samuelson, un premio Nobel, fue el decano de los economistas norteamericanos: su famoso libro de texto, Economics, tuvo 14 ediciones mientras su autor estaba en vida e introdujo a los futuros economistas del mundo a los rudimentos de su oficio. Si bien no fue el único inventor, sí fue el gran divulgador de la "síntesis neoclásica" -la combinación de la economía neoclásica y keynesiana que definió la corriente principal del campo durante 50 años.

Samuelson era un keynesiano convencido, aunque en un sentido limitado. El descartaba la mayor parte de los ataques de Keynes a la economía ortodoxa de sus tiempos por considerarlos innecesarios. Samuelson escribió "si Keynes hubiera comenzado por la simple declaración de que le parecía realista suponer que los salarios monetarios eran difíciles y resistentes a los movimientos descendentes… la mayoría de sus percepciones habrían seguido siendo igual de válidas". Para Samuelson, el aporte real de Keynes fueron las herramientas que les dio a los gobiernos para prevenir las depresiones.

Al leer The Samuelson Sampler, resulta extraordinario darse cuenta de cuán confiados estaban los economistas de su generación de que la Nueva Economía (como se llamaba a la estrategia keynesiana en Estados Unidos) había solucionado el problema de la depresión y el desempleo masivo. Como señalaba Samuelson en su introducción de 1973, "el espectro de una repetición de la depresión de los años 1930 se ha reducido a una probabilidad insignificante".

Es cierto, seguiría habiendo pequeñas fluctuaciones; pero, como escribió en 1966, las "Grandes Depresiones -caídas acumulativas que se alimentan de sí mismas- ciertamente se han extinguido". La razón era que los gobiernos ahora tenían las herramientas, especialmente la política fiscal discrecional, para chequear cualquier recesión incipiente. "Lo que importa sobre el presupuesto", dijo en 1970, "es si es inflacionario o deflacionario, no si es equilibrado o desequilibrado". En otras palabras, "Un déficit en una buena causa es buen negocio". ¿Cuántos economistas o políticos creen esto hoy?

Como los gobiernos sabían cómo detener las depresiones, los votantes insistirían en que utilizaran este conocimiento. "Si imprimir billetes puede salvar a los bancos y a las empresas de la ruina", sostuvo en 1966, "el electorado de hoy se asegurará de que cada partido en el poder lo haga".

Esto era independiente, pensaba Samuelson, de las preferencias ideológicas de quienes estaban en el poder. El republicano Richard Nixon fue elegido presidente de Estados Unidos en 1968 en base a una plataforma que hablaba de reducir los costosos programas de la Gran Sociedad de los demócratas. "Yo no soy un determinista económico", escribió Samuelson en noviembre de 1968. "Pero puedo predecir con confianza que Richard Nixon utilizará la Nueva Economía aunque sea por la simple razón de que los nuevos tiempos lo tornan ineludible".

Y así sucedió. En lugar de desinflar la economía, Nixon sacó a Estados Unidos del patrón oro en 1971 e impuso controles de salarios, precios e importaciones, proclamando sin rodeos "Ahora soy un keynesiano en economía".

Pero esa fue la última de las predicciones exitosas de Samuelson. Menos de una década después de que terminaran sus columnas de Newsweek, la Nueva Economía, que él había ensalzado como una incorporación permanente al conocimiento, escapaba de los ataques ideológicos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A pesar de su fe en que los votantes no permitirían un retorno a la depresión, la tercera victoria electoral de Thatcher, en 1987, se produjo inmediatamente después de que el desempleo del Reino Unido había alcanzado un pico de tres millones, el nivel más alto desde los años 1930.

¿Qué fue lo que salió mal entonces? "Lo que todavía debe resolverse dentro del gremio de los economistas", escribió Samuelson en 1969, "es la potencia cuantitativa apropiada de la política monetaria versus la política fiscal". Este interrogante finalmente fue resuelto a favor de la política monetaria.

Más importante aún, como señaló en 1970, era que "ni siquiera Keynes podía garantizar que la humanidad viviera feliz para siempre. Nos dejó con un problema sin resolver. ¿Cómo podemos tener pleno empleo y también estabilidad de precios?" A regañadientes, Samuelson concluyó que era necesario que hubiera controles permanentes sobre los precios y los salarios para frenar la inflación de costos. "Nuestra economía mixta", escribió en 1970, "no sabe cómo tener una política de ingresos satisfactoria que respalde la política monetaria y fiscal… Aquí reside entonces la frontera sin resolver de la economía moderna".

Era la misma frontera que Friedrich von Hayek había analizado antes en Camino de servidumbre en 1944. Hayek temía que las políticas deliberadas para mantener el pleno empleo condujeran a una creciente usurpación del estado en el libre mercado y la libertad política. Fue este miedo lo que condujo, de los años 1980 en adelante, al abandono gradual del sistema de políticas de la economía mixta -de hecho, al desmantelamiento de la propia economía mixta.

Samuel tenía razón a medias: los gobiernos sí saben cómo frenar una caída en otra Gran Depresión. Utilizaron este conocimiento en el otoño de 2008 y 2009, razón por la cual tuvimos sólo una Gran Recesión.

Sin embargo, contrariamente a lo que creía Samuelson, a los gobiernos los acosan los miedos a los grandes déficits fiscales. Con pocas excepciones, no han sido preparados para utilizar la política fiscal para sacar a sus economías de un estancamiento post-crisis. Por el contrario, han confiado en la expansión monetaria, que es políticamente más aceptable, pero también mucho más débil en sus efectos, ya que está socavada -como predijo Keynes- por el hecho de que "varias cosas pueden salir mal en el último momento".

Más importante aún, los gobiernos han abandonado el objetivo del pleno empleo; en consecuencia, todas esas pizcas de política intervencionista que antes se creían necesarias para mantener la actividad económica en un ritmo estable también han quedado al borde del camino. Se puede resucitar temporariamente la Nueva Economía para lidiar con situaciones extremas, pero los responsables de las políticas ya no toman precauciones para impedir que vuelvan a ocurrir situaciones extremas. Cómo hacerlo, preservando al mismo tiempo la libertad y la eficiencia, hoy es la "frontera sin resolver de la economía moderna".

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Syriza gana en Grecia y pone en jaque a Europa

Lun, 26/01/2015 - 12:01
La masiva elección griega a favor del movimiento Syriza ha sido un balde de agua fría para la troika y, especialmente, para Angela Merkel, la principal impulsora de los planes que han hundido a Europa en la peor de sus crisis. Syriza es el primer triunfo de un movimiento que se opone a los planes de austeridad y promueve la cancelación de la deuda pública por considerarla ilegítima. Es probable que este triunfo y la ceguera propia de la troika conduzca a unas negociaciones algo díscolas y desesperadas que pueden desembocar en una salida desordenada de Grecia del euro. Antes de que esto ocurra habrá una larga guerra de acusaciones de ida y vuelta.

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La fortaleza del dólar y el petróleo barato son las dos grandes amenazas para EEUU

Lun, 26/01/2015 - 10:01
Dos factores económicos que 'a priori' parecerían positivos para la economía de EEUU pueden convertirse en un lastre para la mayor potencia del mundo. La fortaleza del dólar y el desplome del precio del petróleo podrían disparar el déficit por cuenta corriente del país y acabar con el resurgimiento del sector industrial en EEUU.

El economista británico y profesor de la Universidad Sheffield, Jim O'Neill, explica en Bruegel que EEUU está en una situación inmejorable en estos momentos, pero que se ve amenazado por la apreciación del dólar y la caída de los precios del petróleo. La economía de EEUU crece con fuerza, el paro cae, el consumo aumenta y lo mejor de todo es que a pesar de todo ello el déficit por cuenta corriente (exportaciones menos importaciones, principalmente) es el menor de los últimos 15 años.

Pero este escenario podría comenzar a cambiar ya. O'Neill argumenta que "la teoría de economía internacional dice que siempre que la economía de EEUU ha crecido más deprisa que la del resto de países desarrollados las importaciones se han disparado", convirtiendo a los principales sectores del país en deudores del resto del mundo. Ahora mismo, EEUU está creciendo a un ritmo muy superior al del resto de economías desarrolladas, pero además la fortaleza del dólar y el petróleo barato pueden provocar que el déficit por cuenta corriente se multiplique rápidamente.

"El petróleo barato está incrementando la renta disponible de los ciudadanos de EEUU", una sociedad cuya cultura es 100% consumista como se puede comprobar en la composición del PIB del país, donde el consumo supone más del 70%. Por otro lado, la apreciación del dólar hace mucho más atractivas las importaciones, puesto que un dólar fuerte 'abarata' los bienes y servicios producidos en otros países con divisas diferentes al dólar. Los proveedores y las empresas comenzarán a comprar bienes y servicios extranjeros, más competitivos por la pérdida de valor de las divisas de sus países.

Este fenómeno se va a ver acrecentado por el aumento de la renta disponible de los estadounidenses. El problema es que el principal damnificado va a ser el sector industrial nacional: "La apreciación del dólar va a lastrar la economía de EEUU, acabando con el resurgimiento del sector industrial", que va a ver como sus ventas se resienten tanto en el exterior del país como dentro.

Además, el petróleo barato va a destruir miles de empleos en el sector del 'fracking', donde las inversiones ya se han detenido en seco. Por otro lado, este sector estaba permitiendo mejorar el déficit comercial del país, cada millón de barriles más que se producen en EEUU es un millón de barriles menos que se tienen que importar. Pero si este sector se resiente y su producción se reduce habrá que volver a importar más petróleo de Nigeria o Arabia Saudí, por ejemplo.

Todos estos factores pueden debilitar a medio plazo la economía de EEUU. Aunque O'Neill cree que los políticos de EEUU y los economistas de la Reserva Federal no van a permitir que todos los cambios que han permitido la recuperación en EEUU "se entreguen a la ligera".
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Tomado de El Economista

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Thomas Piketty: "El verdadero peligro para Europa es la hipocresía de Juncker y Merkel"

Dom, 25/01/2015 - 16:00
Recoge las declaraciones del economista francés el periodista Eugenio Occorsio, del diario italiano La Repubblica: "Con un gobierno de izquierda puede arrancar de Grecia una revolución democrática: ayudará a revisar la austeridad que ahoga a la Unión dedicando menos recursos a pagar la deuda pública y más al desarrollo"

"No comprendo porque las llamadas cancillerías europeas están tan aterrorizadas con la probable victoria de Syriza en Grecia. O mejor, lo comprendo, pero es hora de desmontar sus hipocresías". Thomas Piketty, que enseña en la Ecole d'Économie parisina, "el economista más acreditado de 2014", tal como lo ha definido el Financial Times, baja a la arena con toda su garra con un editorial publicado ayer por el diario Libération. "En Europa hace falta una revolución democrática" ha escrito, y lo repite fuerte y claro al telefono desde el aeropuerto de París, a punto de embarcarse para Nueva York, la ciudad que lanzó su "El capital en el siglo XXI" como libro del año gracias al respaldo del premio Nobel Paul Krugman.?

Profesor, Tsipras se ha abierto camino, sin embargo, abanderando el estandarte de la salida del euro...?

Sí, pero ahora ha suavizado mucho sus posiciones. Se ha revelado, por el contrario, como un líder fuertemente europeista, una postura que se asentará posteriormente si, como es probable, tiene que formar un gobierno de coalición, a la vista de que según los sondeos no tendrá más del 28% y, por tanto, 138 escaños, 12 menos de lo necesario para obtener mayoría. Como sabe, los aliados más probables son Potami, el partido de centro-izquierda recién formado, y la otra fuerza de izquierda democrática, Dimar, que les garantizarán otro 8-10%. Desde luego, Syriza hará valer sus posiciones en Europa, pero eso no será un mal, al contrario.??

Algo sucederá, en resumen. Pero ¿estamos seguros de que no será algo rompedor? Mire, consideremos la situación con realismo. La tension en Europa ha llegado a un punto tal que, de un modo u otro, estallará en el curso de 2015. Y son tres las alternativas: una nueva crisis financiera tremenda, la afirmación de las fuerzas de derecha que forman una coalición de la que se están poniendo las bases, centrada en el Frente Nacional en Francia y que incluye a la Lega Nord de ustedes y acaso a los 5 Stelle, o bien una sacudida política que venga de la izquierda: Syriza, los españoles de Podemos, el Partito Democratico italiano, lo que queda de los socialistas, por fin aliados y operativos. Usted, ¿qué solución elige? Yo, la tercera.??

La famosa "revolución democrática", en suma. ¿Cuáles deberían ser sus primeras acciones?

Dos puntos. Primero, la revisión total de la actual política basada en la austeridad que está ahogando cualquier posibilidad de recuperación en Europa, empezando por el sur de la eurozona. Y esta revisión tiene que prever como primerísima cosa una renegociación de la deuda pública, una ampliación de los plazos y, eventualmente, condonaciones de verdad de algunas partes. Es posible, se lo aseguro. ¿Se han preguntado porque Norteamérica va viento en popa, como la Europa que está fuera del euro, como Gran Bretaña? Pero ¿por qué Italia debe destinar el 6% de su PIB a pagar los intereses y sólo un 1% a la mejora de sus escuelas y universidades? Una política centrada solamente en la reducción de la deuda resulta destructiva para la eurozona. Segundo punto: una centralización en las instituciones europeas de políticas de base para el desarrollo común a partir de la fiscal y, a lo mejor, reorientar esta última gravando más las mayores rentas personales e industriales. En esos asuntos fundamentales se debe votar por mayoría y ya no por unanimidad, y vigilar después que todos se ajusten. Una mayor centralidad vale también en otros frentes, a semejanza de lo que se está empezando a hacer con los bancos. Sólo así se podrá homogeneizar la economía y desbloquear la fragmentación de 18 políticas monetarias con 18 tipos de interés, 19 desde el principio de enero con Lituania, expuesta al azote de la especulación. No darse cuenta de ello resulta miope y, lo que es peor, profundamente hipócrita".??

Las "hipocresías europeas" de las que hablaba al inicio: ¿a qué se refiere, más concretamente?

Vayamos por orden. El más hipócrita es Jean-Claude Juncker, el hombre al cual se ha entregado, de modo inconsciente, la Comisión Europea después de que haya llevado durante veinte años a Luxemburgo a una sistemática depredación de los beneficios industriales del resto de Europa. Ahora pretende hacerse el duro y dar un giro, todo con un plan de 300.000 millones que sin embargo sólo se financia para 21, y dentro de estos 21 la mayor parte son fondos europeos ya en vía de distribución. Habla de "efecto palanca" sin darse cuenta siquiera de qué está hablando. En el segundo puesto se sitúa Alemania, que finge haberse olvidado de la maxicondonación de sus deudas tras la II Guerra Mundial, que bajaron de golpe del 200 al 30% del PIB, lo que le permitió financiar la reconstrucción y el irresistible crecimiento de los años siguientes. ¿Adónde habría llegado si se hubiera visto obligada a reducir fatigosamente su deuda a golpe del 1 o 2 % anual, como se está obligando a hacer al sur de Europa? El tercer puesto en esta bochornosa clasificación de hipocresías le corresponde a Francia, que ahora se rebela ante la rigidez alemana, pero que estuvo en primera fila prestando apoyo a Alemania cuando se impuso la política de austeridad y pareció igualmente decidida cuando con el Fiscal Compact del 2012 se condenó a las economías más débiles a reembolsar sus deudas hasta el último euro, pese a la devastadora crisis de 2010-2011. Así que si se desenmascaran y aíslan estas hipocresías, se podrá reanudar el desarrollo europeo en el año que está a punto de comenzar. Y Syriza dará menos miedo.
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Tomado de Sin PermisoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El estado de la pobreza global

Dom, 25/01/2015 - 02:01
Kaushik Basu, Project Syndicate

La geografía económica del mundo está cambiando. La eurozona enfrenta el espectro de otra vuelta de estancamiento; Japón ha caído en una recesión, y Estados Unidos, a pesar del desempeño relativamente sólido en la última parte del año, ha generado temores en todo el mundo con su salida del alivio cuantitativo. Mientras tanto, las economías emergentes siguieron teniendo un buen desempeño. La India e Indonesia están creciendo en más del 5% anual; Malasia, 6%, y China, en más del 7%.

La magnitud del cambio global se puede ver cuando se toma en cuenta la paridad de poder adquisitivo (PPA) -una medición de la cantidad total de bienes y servicios que se pueden comprar con un dólar en cada país-. Según las cifras de 2011, difundidas a comienzos de este año, la India hoy es la tercera economía más grande del mundo en términos de PBI ajustado por PPA, delante de Alemania y Japón. Los datos también revelaron que China superaría a Estados Unidos como la principal economía del mundo en términos de PPA en algún momento de este año -un cambio que, según nuestras estimaciones, se produjo el 10 de octubre.

A pesar de este progreso, una gran proporción de gente en los países en desarrollo sigue siendo terriblemente pobre. En términos globales, la línea de pobreza se define como un ingreso diario de 1,25 dólar, ajustado por PPA -una línea que muchos critican por considerarla sorprendentemente baja -. Pero lo que realmente sorprende es que casi mil millones de personas -incluido más del 80% de las poblaciones de la República Democrática del Congo, Madagascar, Liberia y Burundi- viven por debajo de esa línea.

Una razón por la cual la pobreza global ha sido tan inextricable es que sigue estando mucho más allá de la vista de quienes no la viven, un problema prudentemente de otros. El hecho de que la mayoría de los participantes en los debates sobre la pobreza global -incluidos los lectores de esta columna- conozcan pocas personas, si es que las conocen, que viven debajo de la línea de pobreza es un indicio de la magnitud de la segregación económica mundial. Si la pobreza fuera transmisible, su incidencia, a esta altura, sería mucho más baja.

Afortunadamente, un coro de voces, no sólo de grupos de la sociedad civil, sino también de organizaciones internacionales, ha dado lugar a un movimiento global para poner fin a la pobreza. Hoy existe un creciente consenso de que la pobreza global no es sólo un problema de los pobres. Si bien la indignación moral es importante, no es suficiente cuando se trata de diseñar políticas. Los responsables de las políticas necesitan datos e, igualmente importante, la capacidad de analizarlos.

La primera tarea consiste en distinguir entre lo que es posible y lo que no. Por ejemplo, algunos han propuesto incluir la cláusula de empleo para todos los adultos en el marco que da continuación a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se dará a conocer en 2015. Este es un objetivo imposible. Todas las economías de cualquier tamaño razonable tendrán algún grado de desempleo. De hecho, una cantidad limitada de desempleo puede ayudar a promover el desarrollo. Declarar al "empleo" un derecho es despojar a la palabra "derecho" de su significado.

Luego debe reconocerse que las economías son complejas y están interconectadas. Consideremos, por ejemplo, una política de gobierno en la que se entregan subsidios, financiados con dinero recientemente emitido, a los residentes de 1.000 ciudades. Esto no necesariamente será un beneficio para la economía en su totalidad.

Inyectar dinero podría mejorar el estándar de vida en las ciudades que reciben los fondos, pero hacerlo bien puede elevar el costo de los alimentos en todo el país, lo que haría que los residentes de las ciudades no subsidiadas pasaran a ser pobres. El impacto macroeconómico de las micro-intervenciones es una razón importante por la que persistió la pobreza, a pesar de las intervenciones bien intencionadas para combatirla.

Otra razón por la que la pobreza perdura es una desigualdad persistente -y, en muchos lugares, cada vez mayor-. En 2013, el Banco Mundial, donde me desempeño como economista jefe, ayudó a incluir el término "prosperidad compartida" en el discurso cotidiano al declarar, por primera vez, que todas las sociedades deben hacer del progreso hacia ese objetivo su misión. Sin duda, siempre habrá una cierta cuota de desigualdad en el mundo; por cierto, como sucede con el desempleo, una cantidad limitada es deseable como motor de la competencia y el crecimiento. Pero no se puede más que condenar la desigualdad profunda y generalizada que existe hoy en día.

Según algunos cálculos estimativos, la riqueza de las 50 personas más ricas del mundo totaliza alrededor de 1,5 billón de dólares, el equivalente al 175% del PBI de Indonesia, o poco más que las reservas de moneda extranjera de Japón. Si asumimos que esta riqueza arroja un rendimiento del 8% al año, el ingreso anual de las 50 personas más ricas del mundo está cerca del ingreso total de los mil millones más pobres -en otras palabras, de quienes viven debajo de la línea de pobreza.

Este es un fracaso colectivo. Mientras nos encaminamos al 2015, debemos considerar políticas e intervenciones que pongan fin a esta desigualdad extrema. Debemos hacerlo no sólo por una sensación de justicia, sino también porque, en un mundo aquejado por estas disparidades extremas, sus residentes más pobres pierden su voz, inclusive cuando tienen el derecho de votar. La desigualdad extrema es, en definitiva, un ataque a la democracia.

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El paquete de estímulo más grande de todos los tiempos puede hacer fracasar al euro

Sáb, 24/01/2015 - 13:44
Es el mayor paquete de estímulo que se ha visto a lo largo y ancho de esta crisis financiera iniciada en 2008: 1,1 billones de euros (€ 1100000000000) equivalentes a compras por 60 mil millones de euros al mes hasta septiembre de 2016, 10 mil millones de euros más de lo que anticipamos previamente. Esto indica que el plan de Mario Draghi superó todas las expectativas y los inversionistas que gustan de las apuestas especulativas han comenzado a frotarse las manos... Sin embargo, las fuertes restricciones impuestas por Alemania pueden hacer quedar en nada el plan de estímulo y llevar al colapso a la moneda única.

Con esta masiva inundación de dinero barato el BCE busca combatir las presiones deflacionarias de la zona euro dado que la inflación entró de lleno en zona negativa. Mientras los precios de las materias primas siguen en descenso, las tasas de interés continúan en mínimos históricos y la economía aún no alcanza los niveles de producción del año 2007, la deflación continúa rampante sin que nada ni nadie ponga atención en ella. La deflación es un peligro monstruoso que hasta ahora se ha minimizado por la ceguera de la troika. Por eso el plan de Mario Draghi tiene un sustrato que lo hace necesario. Pero tal no sirva de nada.

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La escalada de la desigualdad y desempleo globales

Ven, 23/01/2015 - 15:12
En el marco de la 45° edición del Foro Económico Mundial de Davos, distintos estudios advierten sobre la creciente brecha entre ricos y pobres junto a un agalopado desempleo. El próximo año, el 1 por ciento más rico de la población mundial podría acumular tanta riqueza como el resto del planeta, al tiempo que hacia el 2019 el número de desocupados alcanzará las 212 millones de personas.

Este miércoles comenzó en la ciudad suiza de Davos en Foro Económico Mundial que reúne a más de 2.500 representantes de 140 países, entre ellos 40 jefes de Estado, para analizar los principales retos que enfrenta la economía global en medio de la ascendente crisis del capitalismo -una crisis que atraviesa múltiples, financiera, energética, alimentaria y ambiental-.

En este marco, la organización no gubernamental española Oxfam Intermón presentó un informe en el que advierte sobre la creciente desigualdad global y precisa que “para el año que viene el 1 por ciento más rico de la población mundial podría acumular tanta riqueza como el resto del planeta”, es decir 70 millones de personas frente a 7.000 millones. Mientras tanto, una de cada nueve personas del mundo no tiene suficiente para comer, y 1000 millones de personas sobreviven con menos de 1,25 dólares al día, destaca el estudio.

De acuerdo al informe, desde 2010 el 1 por ciento de los individuos más ricos del mundo ha incrementado su participación en el conjunto de la riqueza a nivel mundial, según los datos del Credit Suisse. Luego precisa que en 2014 el 1 por ciento más rico poseía el 48 por ciento de la riqueza mundial, mientras que el 99 por ciento restante debía repartirse el 52 por ciento.

Los más ricos de este 1 por ciento -los milmillonarios, poseedores de más de mil millones de dólares cada uno- incluidos en la lista de la revista estadounidense de negocios Forbes acumularon riqueza en este período “a un ritmo aún más rápido”, indica Oxfam.

Puntualiza además que en 2010 las 80 personas más ricas del mundo poseían una riqueza neta de 1,3 billones de dólares, mientras que en 2014 la riqueza conjunta de las 80 personas que encabezaban la lista Forbes ascendía a 1,9 billones de dólares, “lo cual supone un incremento de 600 mil millones de dólares en sólo cuatro años”.

En la actualidad, resalta el estudio, “estas 80 personas poseen la misma riqueza que el 50 por ciento más pobre de la población mundial; esto quiere decir que 3.500 millones de personas comparten la misma cantidad de riqueza que estas 80 personas enormemente ricas”.

Según el informe, como la riqueza del resto de la población no aumentó al mismo ritmo que la de las 80 personas más ricas, la participación de este grupo en la riqueza mundial creció, al igual que la brecha entre las personas muy ricas y el resto.

Cabe resaltar que el pasado año Oxfam denunció que las 85 personas más ricas del mundo poseían la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial. Esta cifra es ahora de tan sólo 80 personas, una disminución impresionante si se tiene en cuenta que en 2010 eran 388 personas las que concentraban la misma riqueza que la mitad más pobre. En términos netos, la fortuna de las 80 personas más ricas se ha duplicado entre 2009 y 2014.

El informe evidencia además cómo la riqueza extrema se transmite de generación en generación y cómo las élites dedican enormes recursos y esfuerzos a que los estándares globales se diseñen a su favor.

Más de un tercio de los 1645 milmillonarios incluidos en la lista Forbes heredaron gran parte o toda su fortuna. Asimismo, el 20 por ciento de los milmillonarios tiene intereses en los sectores financiero y de seguros, y vieron cómo su riqueza aumentó un 11 por ciento en los 12 meses anteriores a marzo de 2014.

En 2013, estos sectores de actividad emplearon 550 millones de dólares en financiar grandes lobbistas para influir sobre las políticas que se deciden desde Estados Unidos y la Unión Europea.

Durante el período electoral de 2012 en Estados Unidos, el sector financiero realizó contribuciones por valor de 571 millones de dólares a las campañas electorales de los dos principales partidos. En la Unión Europea se calcula que los lobbistas del sector financiero dedican 150 millones de dólares anuales a influir en sus instituciones.

Desempleo Por su parte, la Organización Internacional el Trabajo (OIT) señaló en la víspera del Foro que la desocupación a nivel mundial alcanza a 201 millones de personas y advirtió que en 2019 la cifra se ubicará en 212 millones de desempleados a consecuencia del lento crecimiento de los países.

“Desde el inicio de la crisis global, en el año 2008, se perdieron más de 61 millones de empleos”, señaló el director general de la OIT, Guy Ryder, en el marco de la publicación del estudio anual de la organización sobre la evolución de los mercados. “La crisis de empleo aún no pasó, no hay motivo para la autocomplacencia”, consideró Ryder a pesar de la leve mejoría de las potencias.

Para este año, la OIT prevé que la cifra de desempleados aumente en 3 millones y pronostica que para 2019 serán 8 millones más. El principal motivo, según la OIT, es que el crecimiento económico no alcanzó en casi ningún país el nivel que tenía antes del estallido de la crisis financiera, hace seis años.

Los jóvenes son los más afectados en esta situación, ya que casi 74 millones de personas de entre 15 y 24 buscaban trabajo en 2014.

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El BCE comprará bonos por un mínimo de 600 mil millones de euros

Xov, 22/01/2015 - 13:05
El Banco Central Europeo comprará bonos de los gobiernos por al menos 600 mil millones de euros a lo largo de 12 meses, en una copia exacta de lo que hizo la Reserva Federal en Estados Unidos con el plan de compra de basura tóxica por 50 mil millones de dólares al mes. Aunque los detalles para esta compra de bonos aún no se fijan, este plan supera las expectativas y comenzará en menos de 45 días. De acuerdo a The Wall Street Journal, esta operación de compra será al menos por un año, pudiéndose prorrogar a dos años.

Para poder hacer correr este plan de compra de bonos, Mario Draghi ha debido comprometerse ante las exigencias de Alemania, de que "ningún país debe ser responsable de las deudas de otro", lo que constituye una seria limitante del plan. Esto significa que cualquier operación vinculada a los bonos soberanos adquirido por el BCE deberá ser garantizada por el banco central y el país de que se trate, dado que Alemania no quiere ninguna redistribución indeseada de los riesgos financieros. Bajo este plan el banco central alemán, por ejemplo, no sería responsable de las pérdidas sufridas en la compra de bonos de Grecia o España.

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La democracia en Atenas y el espectro del Grexit

Mér, 21/01/2015 - 16:00
Alejandro Nadal, La Jornada

El domingo 25 de enero habrá elecciones en Grecia y no es exagerado afirmar que el mundo va a contener la respiración hasta conocer el resultado. Lo que está en juego es de extraordinaria importancia tanto para la crisis en Europa, como para la economía mundial. Las elecciones podrían ser el anuncio de un episodio determinante en la historia del capitalismo contemporáneo.

En 2010 los poderes establecidos en Europa impusieron en Grecia un esquema de austeridad como condición para rescatar la economía del atribulado país. La deuda se presentaba como insostenible (alcanzaba 129.7 por ciento del PIB) y el gobierno de Papandreou formalmente solicitó el rescate al Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Desde entonces estas instituciones han puesto a disposición de Atenas un total de 240 mil millones de euros para hacer frente a sus obligaciones financieras, pero al mismo tiempo han impuesto un paquete de intervención similar al utilizado en América Latina en la década de los años ochenta. El objetivo: rescatar a los bancos europeos más expuestos y, de este modo, socializar las pérdidas privadas. Al igual que en América Latina hace 30 años, esto requería el sacrificio de la población.

En 2010 la troika y la comunidad financiera estaban preocupados por la posible salida de Grecia de la unión monetaria. La perspectiva del posible contagio sobre España o Italia era suficiente para mantener toda la presión sobre el pueblo griego. Había que contener la crisis y asegurar el pago de vencimientos mientras se trasladaba el costo del rescate hacia los contribuyentes.

En los últimos cuatro años el gobierno griego ha buscado acatar los lineamientos del brutal programa económico impuesto por la troika. El presupuesto sufrió recortes extraordinarios, el salario mínimo se redujo más de 60 por ciento y el PIB sufrió una contracción superior a 30 por ciento. El desempleo supera la tasa de 26 por ciento y para los jóvenes este indicador supera 55 por ciento.

En diciembre pasado el gobierno griego anunció el nuevo presupuesto para este año afirmando que por primera vez se había alcanzado un presupuesto con balance positivo en 2014. La realidad es que ese resultado depende de un cálculo engañoso en el que se omitió incluir los gastos impuestos por la troika para capitalizar la banca. Como bien afirma Yanis Varoufakis, uno de los asesores económicos (y ahora también candidato a diputado) de Syriza, el programa impuesto a la nación griega equivale a una austeridad Ponzi porque mantiene las apariencias de que la deuda puede pagarse si se mantiene la austeridad, pero al fin de cuentas, la deuda sigue aumentando. Y en efecto, la deuda como porcentaje del PIB no sólo no se redujo, sino que aumentó y en 2014 alcanzó 174.9 por ciento. Para los candidatos de Syriza, la evidencia es innegable: la deuda es impagable.

¿Qué quiere Syriza frente a este panorama? En primer lugar, los dirigentes de Syriza, con Alexis Tsimpras a la cabeza, no plantean la salida del euro. Los asesores económicos del partido consideran que esta medida sería catastrófica e implicaría una devaluación automática de todos los activos, lo que a su vez acarrearía una enorme salida de capitales. En segundo lugar, Syriza propone la renegociación radical de la deuda externa que en los hechos llevaría a una cancelación de pasivos superior a 50 por ciento. Finalmente, Tsimpras rechaza absolutamente el programa de austeridad impuesto por la troika. Entre las primeras medidas que aprobaría el gobierno de Syriza se encuentra el aumento del salario mínimo, el arranque de un ambicioso programa de inversión pública y una serie de medidas concretas para aliviar las condiciones de emergencia de la población más necesitada.

La victoria de Syriza es probable y plantea una situación inédita en lo que va de la crisis europea. La salida de Grecia del euro no se descarta: el espectro del ‘Grexit’, neologismo formado de la combinación de las palabras Grecia y ‘Exit’, ha regresado. Si la troika rechaza una nueva negociación o si la señora Merkel denuncia las decisiones que Syriza adoptaría, la confrontación sería inevitable.

Hace unos días la Merkel señaló que su gobierno no quiere ver a Grecia abandonar el euro, pero al mismo tiempo afirmó que esperaba que Atenas mantuviera sus compromisos en referencia obvia al inhumano paquete de austeridad económica. En relación con la deuda griega, los acreedores y la troika rechazarán en una primera instancia cualquier petición de cancelación y a cambio propondrían la extensión del plazo de vencimiento a, digamos, 30 años. Esa contrapropuesta mantiene el súper oneroso pago de intereses sin proporcionar condiciones de crecimiento económico. Aquí es donde podría atascarse la negociación.

Los poderes establecidos en Europa hablan de los peligros derivados de las elecciones en Grecia. Se habla mucho de democracia en Europa, pero lo cierto es que hoy, como en los días de Pericles, la democracia griega es temida por sus enemigos.

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El FMI recorta las previsiones de crecimiento económico mundial

Mér, 21/01/2015 - 12:52
Como ha sido habitual en los últimos años, el Fondo Monetario Internacional ha recortado su proyección de crecimiento para el presente año dadas las menores expectativas en Europa, Rusia, Asia, China, Oceanía y América Latina. Casi todos los países, excepto Estados Unidos, crecerán menos de lo pronosticado en los informes anteriores. La economía mundial crecerá 3,5% en 2015, por debajo del ritmo de 3,8% proyectado en octubre, señala el FMI en su último World Economic Outlook (WEO) publicado este martes. Para el FMI el descenso en el precio del petróleo no generará un impulso a la expansión económica. EL FMI también recortó su estimación de crecimiento para el año 2017 al 3,7%, frente al 4,0% pronosticado en octubre. La debilidad económica, además de prolongar el descenso de la inflación por debajo del objetivo, está desafiando a los responsables políticos de toda Europa y Asia para llegar a nuevas formas que permitan estimular la demanda tras seis años de contracción después de la mayor crisis financiera global.

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Petróleo barato agudiza déficit presupuestario de Estados Unidos

Mér, 21/01/2015 - 03:06
La brusca caída de los precios del petróleo y del gas ha acentuado el déficit presupuestario de varias administraciones estadounidenses, advierte la publicación U.S. News & World Report. Las consecuencias de la caída del precio del crudo y del gas en el mercado mundial para la economía estadounidense pueden ser numerosas, sostiene el analista político Jason Gold.

En primer lugar, las sufrirán los estados energéticamente dependientes. Según la agencia calificadora S&P, el estado más vulnerable de Estados Unidos es Alaska. Un 87% de su presupuesto proviene del petróleo y minerales. Pero no es todo: el presupuesto para el año fiscal de 2014 se basó en un precio de 105 dólares por barril (el crudo Brent se cotizó este martes a 48,65 dólares). Un efecto inmediato sería el recorte en un 50% de los gastos en infraestructuras como puentes y carreteras, estima The New York Times.

En una situación parecida se encuentra el estado de Wyoming, donde la producción petrolera proporciona el 31% de los ingresos presupuestarios de acuerdo con un precio de 85 dólares por barril. El porcentaje 'petrolero' de los presupuestos de Nuevo México y Louisiana es de un 17% y un 13% respectivamente. Oklahoma, un gran productor nacional de petroleo y gas convencionales, al igual que Texas y Dakota del Norte (que han experimentado un auge económico debido a la exploración de los yacimientos de gas de esquisto), también pueden verse seriamente afectados, destaca Gold en su artículo en U.S. News & World Report.

Con todo, los costes bajos del petróleo y gas en el mercado tendrán algunos beneficiarios: permitirán ahorrar tanto a los ciudadanos ordinarios de EE.UU. como a compañías aéreas o líneas marítimas de carga. En general, el triste panorama económico al que se enfrenta Estados Unidos se deberá tanto a una inversión y producción reducidas como a los inevitables despidos y pérdidas, las cuales reducirán el poder adquisitivo de la población.

"Pelar las capas de la cebolla del precio del petróleo muestra que el problema va más allá de la emoción inicial sobre los bajos precios de la gasolina. El efecto dominó en las economías secundarias como el sector inmobiliario, los bancos locales y los servicios públicos será inevitable", concluye Gold.

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Joseph Stiglitz: Las políticas de la estupidez económica

Mar, 20/01/2015 - 19:35
Durante el 2014, la economía mundial se mantuvo estancada en la misma rutina en la que permanece desde que salió de la crisis financiera mundial de 2008. A pesar de se tomaron medidas gubernamentales aparentemente fuertes en Europa y Estados Unidos, ambas economías sufrieron recesiones profundas y prolongadas. La brecha entre dónde están y dónde hubiesen estado dichas economías si la crisis no hubiese entrado en erupción es enorme. En Europa, la brecha se acrecentó durante el transcurso del año.

A los países en desarrollo les fue mejor, pero incluso allí las noticias fueron sombrías. La más exitosas de estas economías, al haber basado su crecimiento en las exportaciones, continuaron su expansión tras la crisis financiera, incluso mientras sus mercados de exportación se esforzaban por superar sus dificultades. Sin embargo, su desempeño también comenzó a disminuir de manera significativa en el año 2014.

En 1992, Bill Clinton basó su exitosa campaña para alcanzar la presidencia de Estados Unidos en un slogan simple: “¡Es la economía, estúpido!”. Desde la perspectiva actual, en aquel entonces las cosas no estaban tan mal; hoy en día, los ingresos de una familia estadounidense típica son menores. Sin embargo, podemos inspirarnos en los esfuerzos de Clinton. El malestar que aflige a la economía mundial en la actualidad se podría reflejar en dos slogans simples: “Es la política, estúpido” y “Demanda, demanda, demanda”.

El estancamiento casi mundial que se vivió en el año 2014 fue creado por el hombre. En varias de las principales economías el estancamiento es el resultado de su política y sus políticas – que fueron las que ahogaron a la demanda. Ante la falta de demanda, la inversión y el empleo no se materializarán. Es así de simple.

En ningún otro lugar esta situación se muestra con mayor claridad que en la eurozona, misma que ha adoptado oficialmente una política de austeridad – recortes en el gasto público que aumentan las debilidades en el gasto privado. La estructura de la eurozona es en parte culpable de obstaculizar el ajuste al shock generado por la crisis; debido a la ausencia de una unión bancaria, no causó sorpresa que el dinero fugara de los países más afectados, lo que debilitó a sus sistemas financieros y refrenó los préstamos e inversiones.

En Japón, una de las tres “flechas” del programa para la reactivación económica del primer ministro Shinzo Abe se puso en marcha en la dirección equivocada. La caída del PIB que sobrevino tras el aumento en el impuesto al consumo en el mes de abril proporcionó aún más evidencia a favor de la economía keynesiana – como si no hubiese ya suficiente evidencia.

Estados Unidos introdujo la dosis más pequeña de austeridad, y este país ha disfrutado del mejor desempeño económico. Pero incluso en Estados Unidos hay aproximadamente 650.000 empleados del sector público menos en comparación al número de empleados antes de la crisis; normalmente, hubiéramos esperado que dicha cifra se incremente en unos dos millones. Como resultado, EE.UU., también, esta sufriendo, ya que tiene un crecimiento que es tan anémico que los salarios permanecen prácticamente estancados.

Gran parte de la desaceleración del crecimiento en los países emergentes y en desarrollo se refleja en la ralentización de China. China es ahora la mayor economía del mundo (en términos de paridad de poder adquisitivo), y ha sido durante mucho tiempo la principal contribuyente al crecimiento mundial. Sin embargo, el notable éxito de China ha generado sus propios problemas, que deben ser abordados más temprano que tarde.

Es bienvenido – y casi necesario – el desplazamiento de la economía china desde un enfoque en la cantidad a uno en la calidad. Y, a pesar de que la lucha del presidente Xi Jinping contra la corrupción puede causar que el crecimiento económico se desacelere aún más, ya que la parálisis va a afectar a la contratación pública, no hay ninguna razón para que Xi amaine sus esfuerzos. Por el contrario, existe la necesidad de abordar con igual vigor otras fuerzas que menoscaban la confianza en su gobierno – problemas ambientales generalizados, niveles altos y crecientes de desigualdad, y fraude del sector privado.

En resumen, el mundo no debe esperar que China sea quien apuntale la demanda agregada mundial en el año 2015. Al contrario, habrá un agujero aún más grande que llenar.

Mientras tanto, en Rusia, podemos esperar que las sanciones de Occidente ralenticen el crecimiento, causando efectos adversos en una Europa que ya está debilitada. (No se está argumentando en contra de las sanciones: El mundo tenía que responder frente a la invasión rusa de Ucrania, y los directores ejecutivos de las empresas occidentales que argumentan lo contrario, buscando proteger sus inversiones, han demostrado una preocupante falta de principios).

Durante los últimos seis años, el Occidente ha creído que la política monetaria puede salvar la situación. La crisis condujo hacia enormes déficits presupuestarios y creciente deuda, y el razonamiento fue el siguiente: la necesidad de desapalancamiento significa que la política fiscal debe ser dejada a un lado.

El problema es que las tasas de interés bajas no motivarán a las empresas a invertir si no hay demanda para sus productos. Las tasas bajas tampoco inspiran a las personas a endeudarse para consumir si están preocupadas por su futuro (y tienen razón para estarlo). Lo que la política monetaria puede hacer es crear burbujas de precios de los activos. Incluso podría apuntalar el precio de los bonos gubernamentales en Europa, previniendo de esta manera una crisis de la deuda soberana. Sin embargo, es importante entender claramente lo siguiente: la probabilidad de que las políticas monetarias laxas restauraren la prosperidad mundial es nula.

Esto nos lleva de nuevo a la política y las políticas. La demanda es lo que el mundo necesita más. El sector privado – incluso con el generoso apoyo de las autoridades monetarias – no va a proveer dicha demanda. Pero la política fiscal si puede hacerlo. Disponemos de una amplia variedad de inversiones públicas entre las que podemos elegir, inversiones que podrían producir grandes ganancias – mucho más altas que el costo real del capital – y que fortalecerían las hojas de balance de los países que las realizan.

El gran problema que enfrenta el mundo en el año 2015 no es económico. Sabemos cómo escapar de nuestro malestar actual. El problema es que nuestras políticas son estúpidas.
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Tomado de Project Syndicate Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El 1% más rico posee más de la mitad de la riqueza mundial

Mar, 20/01/2015 - 08:01
La riqueza que posee el 1% más rico de la población mundial (70 millones de personas), podría superar el año que viene la que acumulan conjuntamente los más de 7.000 millones de personas restantes (el 99 por ciento de la población), de acuerdo al último informe de Oxfam Tenerlo todo y querer más. Oxfam hizo público este informe ayer lunes en vísperas de la reunión anual del Foro Económico de Davos. Este es su primer párrafo: La riqueza mundial se concentra cada vez más en manos de una pequeña élite. Esta élite rica ha creado y mantenido su vasta fortuna gracias a las actividades que desarrollan por defender sus intereses en un puñado de sectores económicos importantes, como el financiero y el farmacéutico y de atención sanitaria. Las empresas de estos sectores destinan millones de dólares cada año a actividades de lobby dirigidas a favorecer un entorno normativo que proteja y fortalezca aún más sus intereses. La mayoría de las actividades de lobby que se llevan a cabo en Estados Unidos trata de influir sobre cuestiones presupuestarias y fiscales, es decir, sobre recursos públicos que deberían orientarse a beneficiar al conjunto de la ciudadanía, en lugar de reflejar los intereses de los poderosos lobistas.Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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