Jaque al neoliberalismo

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El capital financiero saquea Río de Janeiro

Sáb, 28/06/2014 - 14:10
Raúl Zibechi, La Jornada

En menos de una década Río de Janeiro está padeciendo tres grandes eventos que modifican su fisonomía: los Juegos Panamericanos en 2007, la Copa del Mundo en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016. Esa sucesión de megaeventos deportivos en tan poco tiempo es aprovechada por el capital financiero para remodelar una de las ciudades más bellas del mundo, donde obtiene enormes ganancias y provoca daños irreparables a los más pobres.

Este mes el Comité Popular de la Copa y las Olimpiadas de Río lanzó el cuarto dossier titulado Megaeventos y violaciones de los derechos humanos en Río de Janeiro (se puede bajar de comitepopulario.wordpress.com). A lo largo de 170 páginas analiza las principales consecuencias que están teniendo sobre la ciudad y su población, a la vez que pone al descubierto quiénes se benefician con las millonarias obras que imponen, entre otras, la FIFA y el Comité Olímpico Internacional.

Los megaeventos deportivos marcan el retorno de la forma más violenta de menosprecio de los derechos a la vivienda en la ciudad, puede leerse al comienzo del dossier. Se trata de una limpieza social que consiste en relocalizar a los pobres para abrir oportunidades de negocios a las grandes empresas, en zonas nobles como Barra da Tijuca, Jacarepaguá y el centro histórico, mientras los traslada a zonas lejanas donde deben remprender sus vidas desde la nada. Hasta ahora son casi 5 mil familias desplazadas de 29 comunidades, estando otras 5 mil amenazadas de desalojo.

El Comité de la Copa apoya con estudios y análisis a las comunidades desalojadas, pero sus miembros también ponen el cuerpo para resistir a las excavadoras que derriban viviendas. Las mujeres están a la cabeza de la resistencia, como Inalva Britos, en Vila Autódromo, y Alessandra en el morro da (cerro de la) Providencia. En los barrios populares las mujeres venden comida en el vecindario o hacen artesanías, estrategia de sobrevivencia que no van a poder continuar en los desolados barrios del programa Mi Casa Mi Vida. Resistir es cuestión de vida.

Río es la ciudad más afectada por la especulación inmobiliaria. El precio de las viviendas subió 65 por ciento entre 2011 y 2014, frente a un promedio de 52 por ciento en Brasil. El precio de los alquileres subió 43 por ciento, frente a 26 por ciento en São Paulo. La lista de obras es impresionante: dos estadios (el Olímpico y Maracaná), la Villa Olímpica y el Puerto Maravilla; seis líneas de trenes livianos, ampliación del metro y de las autopistas o vías rápidas urbanas: todo financiado con dineros públicos.

Sólo la remodelación en Río, de Maracaná demandó mil 50 millones de reales (470 millones de dólares). El presupuesto de obras aumentó 65 por ciento desde lo presupuestado en 2010, alcanzando la astronómica cifra de mil 500 millones de dólares sólo para las obras del Mundial y las Olimpiadas. Las principales beneficiarias son las grandes constructoras: Odebrecht, OAS, Camargo Corrêa y Andrade Gutierrez. Casualmente, las que mayores aportes hacen a los partidos políticos en las campañas electorales.

Maracaná ha sido remodelada completamente por Odebrecht, que conserva además la apetecida gestión del recinto. Comparte con Andrade Gutierrez la construcción y gestión de la Villa Olímpica, con OAS la gestión del estado Olímpico, y así hasta 20 grandes obras en Río de Janeiro, cientos en las 12 ciudades sedes del Mundial, incluyendo nuevos aeropuertos y hoteles. Sólo la nueva Terminal 3 del aeropuerto de Guarulhos (São Paulo) tuvo hasta ahora un costo de mil 500 millones de dólares.

Nada de esto se puede hacer sin represión. La ocupación por el ejército del Complexo da Maré (130 mil habitantes en 16 favelas), hasta que termine el Mundial, es apenas la acción más conocida por la población. Esta semana el gobierno del estado de Río informó de la incorporación de ocho nuevos blindados para el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), que serán utilizados en los operativos de “pacificación de las favelas” (O Globo, 24/06/14).

En los cuatro meses previos al Mundial, la Secretaría de Estado de Río informó de 4 mil 250 internaciones forzosas de personas en situación de calle, quienes son trasladadas a un albergue a 70 kilómetros del centro de la ciudad, donde, según el dossier de los Comités de la Copa, son alojados en condiciones precarias y sufren prácticas de tortura.

Río de Janeiro se está convirtiendo en una ciudad cada vez más cara y desigual, señala el dossier del Comité de la Copa. Una ciudad fracturada, conflictiva, como sucedió en el reciente carnaval, cuando más de 70 por ciento de los 14 mil recolectores de basura entraron en huelga. Luego de ocho días de duro conflicto y descalificaciones, una de las categorías peor pagadas obtuvo un aumento de 37 por ciento en su salario base, que aun así es de apenas 500 dólares. Pese a las presiones, aún se mantiene el enorme campamento de 4 mil personas organizado por el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo) a tres kilómetros del estadio Itaquerão.

Cuando se lleva disputada la mitad del Mundial, las manifestaciones han descendido y la cantidad de personas movilizadas es menor que en las semanas previas. Aun así, las protestas están lejos de desaparecer. Nadie olvida el éxito de las jornadas de junio de 2013, que consiguieron frenar los aumentos del boleto de transporte urbano, pero que en realidad cuestionaban el modelo de ciudad que va imponiendo el capital con apoyo de una amplia coalición de partidos.

Un reciente comunicado del MTST, que mantiene un campamento de 400 personas frente a la cámara municipal en demanda de vivienda popular, asegura que su lucha no comenzó con el Mundial ni se terminará cuando finalice. Reafirmamos que el gran legado del Mundial fue la especulación inmobiliaria y la exclusión urbana.

Después de julio, cuando el balón deje de rodar y se apaguen los fuegos de artificio mediáticos, los brasileños volverán a su vida cotidiana, pagando precios abusivos por un transporte pésimo. La resistencia al extractivismo urbano recién comienza.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Del Sur al Norte: crisis de la deuda y programas de ajuste

Ven, 27/06/2014 - 14:14

Eric Toussaint, CADTM

Este texto pone en evidencia las similitudes de las políticas impuestas a los pueblos del Norte y del Sur del planeta a partir del gran giro neoliberal de los años 1980. Si bien fue escrito en julio de 2000, ningún retoque es necesario para presentar y analizar el desarrollo de los acontecimientos del período 1980-2000 en materia de austeridad y de endeudamiento. Su contenido tiene la ventaja de mostrar que las políticas aplicadas progresivamente a partir de 2008 en Grecia, en Europa occidental y en los Estados Unidos constituyen la profundización de una ofensiva iniciada tres decenios antes. Los argumentos utilizados por los gobiernos y los organismos internacionales que los aplican no han cambiado verdaderamente, lo mismo que las recetas utilizadas.

A partir de los años 1980, la crisis del endeudamiento público, tanto de los países del Tercer Mundo y del Este como de los países industrializados, ha sido sistemáticamente utilizada para imponer políticas de austeridad en nombre del ajuste |1|. Acusando a sus predecesores de haber vivido “por encima de sus posibilidades” recurriendo demasiado fácilmente al empréstito, la mayor parte de los gobiernos en funciones desde entonces han infligido progresivamente un “ajuste” de los gastos públicos, los sociales en particular, como si se tratara de ajustar un cinturón apretándole uno o dos agujeros.

Por lo que se refiere al Tercer Mundo y el Este, el formidable crecimiento de la deuda pública comenzó a finales de los años 1960 y desembocó en una crisis de pagos a partir de 1982. Este endeudamiento tiene responsables. Se encuentran esencialmente en los países más industrializados: los bancos privados, el Banco Mundial y los gobiernos del Norte que prestaron literalmente a espuertas centenares de miles de millones de eurodólares y de petrodólares.

Para colocar sus excedentes de capitales y de mercancías, esos diferentes actores del Norte prestaron a tasas de interés muy bajas. La deuda pública de los países del Tercer Mundo y del Este fue así multiplicada por doce entre 1968 y 1980. En los países más industrializados, el endeudamiento público aumentó igualmente con fuerza durante los años 1970, al intentar responder los gobiernos al final de los “treinta gloriosos” años de posguerra con políticas keynesianas de relanzamiento de la máquina económica.

Un giro histórico se emprendió en 1979, 1980, 1981, con la llegada al poder de Thatcher y de Reagan, que a partir de entonces aplicaron a gran escala las políticas soñadas por los neoliberales.

De entrada, procedieron en particular a una muy fuerte subida de las tasas de interés, que obligó a los poderes públicos endeudados a transferir a las instituciones financieras privadas montantes colosales. A partir de ese momento, a escala planetaria, el reembolso de la deuda pública constituyó un poderoso mecanismo de bombeo de una parte de las riquezas creadas por los trabajadores asalariados y los pequeños productores en beneficio del capital financiero.

Esas políticas, dictadas por los neoliberales, iniciaban una formidable ofensiva del capital contra el trabajo. Endeudados, los poderes públicos se pusieron a reducir los gastos sociales y de inversión, para “equilibrar” las cuentas; luego, recurrieron a nuevos préstamos, para hacer frente a la subida de las tasas de interés: es el famoso efecto “bola de nieve”, vivido en los cuatro puntos del planeta durante los años 1980. Es decir, un aumento mecánico de la deuda causado por el efecto combinado de las tasas de interés elevadas y de los nuevos préstamos necesarios para el reembolso de los préstamos anteriores.

Para pagar la deuda pública, los gobiernos se sirvieron abundantemente de los impuestos, cuya estructura fue modificada de forma regresiva en el curso de los años 1980-1990: la parte de los ingresos fiscales provenientes de los impuestos sobre las rentas del capital disminuyó, mientras que aumentaba la parte de los ingresos provenientes de los impuestos sobre el trabajo asalariado, de una parte, y sobre el consumo de masas, vía la generalización del IVA y el aumento de los impuestos indirectos, de otra.

En definitiva, el Estado quitó a los trabajadores y a los pobres para dar a los ricos, al capital: exactamente lo contrario de una política redistributiva, que debería ser, sin embargo, la preocupación principal de los poderes públicos…

La crisis de la deuda pública de los años 1980 está íntimamente ligada al proceso de desreglamentación que preside la mundialización neoliberal. En efecto, el aumento colosal del endeudamiento público, a finales de los años 1960 y comienzos de los años 1980 fue pareja con el desarrollo del mercado de los “eurodólares”, es decir una de las primeras etapas de la desreglamentación del sistema monetario internacional y de los mercados de cambios.

Importancia estratégica del ajuste estructural en los países de la periferia Las políticas de ajuste estructural comenzaron a ser aplicadas en los países de la periferia justo después del estallido de la crisis de la deuda en agosto de 1982. Constituyeron la prosecución, bajo una forma nueva, de una ofensiva que había comenzado unos quince años antes.

¿Qué estaba en juego en esta ofensiva? Para los estrategas de los gobiernos del Norte y de las instituciones financieras multilaterales a su servicio, comenzando por el Banco Mundial, imperativamente había que responder a un desafío, la pérdida de control sobre una parte creciente de la periferia: entre los años 1940 a los 1960, se fueron sucediendo las independencias asiáticas y africanas, el bloque del Este europeo se había ampliado, las revoluciones china, cubana y argelina habían triunfado, habían aparecido políticas populistas y nacionalistas, puestas en marcha por regímenes capitalistas de la periferia -del peronismo argentino al partido del Congreso indio de Nehru, pasando por el nacionalismo nasseriano-… En definitiva, nuevos movimientos y organizaciones se habían desarrollado un poco en todas partes a escala internacional, constituyendo otros tantos peligros para la dominación de las principales potencias capitalistas.

Los préstamos masivos concedidos, a partir de la segunda mitad de los años 1960, a un número creciente de países de la periferia (comenzando por los aliados estratégicos, el Congo de Mobutu, la Indonesia de Suharto, el Brasil de la dictadura militar, llegando hasta países como Yugoslavia y México) juegan el papel de lubrificante de un poderoso mecanismo de recuperación del control. Esos préstamos concretos tenían por objetivo el abandono por esos países de su política nacionalista y una conexión más fuerte de las economías de la periferia al mercado mundial dominado por el centro. Se trata igualmente de asegurar el aprovisionamiento de las economías del Centro en materias primas y en combustibles. Poniendo los países de la periferia progresivamente en competencia los unos con los otros, incitándoles a “reforzar su modelo exportador”, el objetivo era hacer bajar los precios de los productos que exportaban y, por consiguiente, reducir los costes de producción en el Norte y aumentar en él la tasa de ganancia. Se trataba en fin, en un contexto de ascenso de las luchas de emancipación de los pueblos y de guerra fría con el bloque del Este, de reforzar la zona de influencia de los principales países capitalistas. Ciertamente, no se puede afirmar que hubo por parte de los bancos privados, del Banco Mundial y de los gobiernos del Norte, la puesta en marcha de un complot. Pero no deja de ser cierto que un análisis de las políticas seguidas por el Banco Mundial y por los principales gobiernos de los países industrializados en materia de préstamos a la periferia muestra claramente que esos actores perseguían objetivos estratégicos |2|…

La crisis que estalla en 1982 es el resultado del efecto combinado de la bajada de los precios de los productos exportados por los países de la periferia hacia el mercado mundial y de la explosión de las tasas de interés. De un día para otro, hay que pagar más con ingresos que disminuyen. De ahí, el estrangulamiento. Los países endeudados anuncian que están confrontados a dificultades de pago. Los bancos privados del centro se niegan inmediatamente a conceder nuevos préstamos y exigen que se les paguen los antiguos. El FMI y los principales países capitalistas industrializados adelantan nuevos préstamos para permitir a los bancos privados recuperar su apuesta y para impedir una sucesión de quiebras bancarias.

Desde esa época, el FMI, apoyado por el banco Mundial, impone los planes de ajuste estructural. Un país endeudado que se niega al ajuste estructural se ve amenazado con la detención de los préstamos del FMI y de los gobiernos del Norte. Se puede afirmar sin riesgo a equivocarse que quienes, a partir de 1982, proponían a los países de la periferia que dejaran de pagar sus deudas y que constituyeran un frente de los países deudores tenían razón. Si los países del Sur hubieran instaurado ese frente, habrían sido capaces de dictar sus condiciones a acreedores desesperados.

Al optar por la vía del reembolso, bajo las horcas caudinas del FMI, los países endeudados han transferido hacia el capital financiero del Norte el equivalente de varios planes Marshall. Las políticas de ajuste han implicado el abandono progresivo de elementos clave de la soberanía nacional, lo que ha desembocado en un aumento de la dependencia de los países concernidos hacia los países más industrializados y sus multinacionales. Ninguno de los países que haya aplicado el ajuste estructural ha podido sostener de forma duradera una tasa de crecimiento elevada. Las desigualdades sociales han aumentado en todas partes. Ningún país “ajustado” constituye una excepción.

Los nuevos préstamos concedidos por el FMI desde 1982 persiguen tres objetivos: 1) establecer las reformas estructurales impuestas por el ajuste; 2) asegurar el reembolso de la deuda contratada; 3) permitir progresivamente a los países endeudados tener acceso a los préstamos privados vía los mercados financieros.

¿En qué consiste este “ajuste”?El ajuste estructural comprende dos grandes tipos de medidas. Las primeras son medidas de choque (generalmente la devaluación de la moneda y la subida de las tasas de interés en el interior del país concernido). Las segundas son reformas estructurales (privatización, reforma fiscal, etc.). Las devaluaciones impuestas por el FMI han alcanzado regularmente tasas del 40% al 50%. Intentan hacer más competitivas las exportaciones de los países concernidos, de forma que aumenten las entradas de divisas necesarias para el reembolso de la deuda. Otra ventaja, no despreciable desde el punto de vista de los intereses del FMI y de los países más industrializados: provocan una bajada del precio de los productos exportados por los países del Sur.

Para estos últimos tienen efectos más negativos: engendran una explosión del precio de los productos importados en su propio mercado y deprimen por ello la producción interna. Así, no solo sus costes de producción aumentan, tanto en la agricultura como en la industria y el artesanado -esto tanto más en la medida que incorporan ya numerosos recursos importados como consecuencia del abandono de las políticas “autocentradas”-, sino que el poder de compra de la gran masa de sus consumidores se estanca (el FMI prohíbe toda indexación de los salarios). Además, esas devaluaciones provocan un agravamiento de las desigualdades en el reparto de las rentas, pues los capitalistas, que disponían de liquidez, tomaron cuidado de comprar divisas extranjeras antes de su aplicación. Así, en el caso por ejemplo de una devaluación del 50%, el valor de su liquidez se duplicaba.

La política de tipos de interés elevados, por su parte, no hace sino aumentar la recesión interna: el campesino o el artesano, que debe pedir prestado para comprar los recursos necesarios para su producción, duda en hacerlo o reduce su producción por falta de medios.

Por el contrario, el capital rentista prospera. El FMI justifica estos tipos elevados afirmando que atraerán a los capitales extranjeros de los que tiene necesidad el país. En la práctica, los capitales que son atraídos por tales tipos son volátiles y toman rumbo a otros cielos al menor problema o cuando aparece una mejor perspectiva de ganancia.

Otras medidas de ajuste específicas de los países de la periferia: la supresión de los subsidios a ciertos bienes y servicios básicos y la contrarreforma agraria. En la mayor parte de los países del Tercer Mundo, la alimentación básica (pan, tortilla, arroz…) está subvencionada para impedir fuertes subidas de precios. A menudo este es también el caso en lo que se refiere al transporte colectivo, la electricidad y el agua. El FMI y el Banco Mundial exigen sistemáticamente la supresión de tales subsidios, lo que provoca un empobrecimiento de los más pobres y algunas veces revueltas por hambre.

En materia de propiedad de la tierra, el FMI y el Banco Mundial han lanzado una ofensiva a largo plazo que intenta hacer desaparecer toda forma de propiedad comunitaria. Es así como han obtenido la modificación del artículo de la Constitución mexicana que protegía los bienes comunales (ejidos). Y uno de los grandes temas sobre los que trabajan hoy estas dos instituciones es la privatización de las tierras comunitarias o estatales en el África subsahariana…

Medidas de ajuste comunes al Norte y al SurLa reducción del papel del sector público en la economía, la disminución de los gastos sociales, las privatizaciones, la reforma fiscal favorable al capital, la desreglamentación del mercado de trabajo, el abandono de aspectos esenciales de la soberanía de los Estados, la supresión de los controles de cambio, el estímulo del ahorro-pensión por capitalización, la desreglamentación de los intercambios comerciales, el impulso de las operaciones bursátiles... Todas esas medidas son aplicadas en el mundo entero a dosis que varían según las correlaciones de fuerzas sociales. Lo que llama la atención es que desde Malí a Inglaterra, de Canadá a Brasil, de Francia a Tailandia, de Estados Unidos a Rusia se constata una profunda similitud y una complementariedad entre las políticas llamadas de "ajuste estructural", en la periferia, y las bautizadas en el centro como de "saneamiento", "austeridad" o "convergencia". En todas partes, la crisis de la deuda pública ha servido de pretexto para el lanzamiento de tales políticas. En todas partes el pago de la deuda pública representa un engranaje infernal de transferencia de las riquezas en beneficio de los detentadores de capital.

François Chesnais resume la situación en unas frases: "Los mercados de títulos de deuda pública (los mercados obligaciones públicas), puestos en pie por los principales países beneficiarios de la mundialización financiera y luego impuestos a los demás países (sin demasiadas dificultades muy frecuentemente) son, según dice incluso el propio Fondo Monetario Internacional, la piedra "angular" de la mundialización financiera. Traducido a un lenguaje claro, es exactamente el mecanismo más sólido, puesto en pie por la liberalización financiera de transferencia de riquezas de ciertas clases y capas sociales y de ciertos países hacia otros. Atacar a los fundamentos del poder de las finanzas supone el desmantelamiento de esos mecanismos y, por tanto, la anulación de la deuda pública, no solo la de los países más pobres, sino también la de todos los países cuyas fuerzas sociales vivas se niegan a que el gobierno continúe imponiendo la austeridad presupuestaria a los ciudadanos para pagar los intereses de la deuda pública" |3|.

Los planes de ajuste estructural y demás planes de austeridad constituyen una máquina de guerra que intenta destruir todos los mecanismos de solidaridad colectiva (desde los bienes comunes al sistema de pensión por reparto) y someter todas las esferas de la vida humana a la lógica mercantil. El sentido profundo de las políticas de ajuste estructural es la supresión sistemática de todas las trabas históricas y sociales al libre despliegue del capital para permitirle proseguir su lógica de beneficio inmediato, cualquiera que sea su coste humano o medioambiental.

Hay que romper con esta lógica, abandonar las políticas de ajuste estructural, en cualquier lugar que se apliquen, y reconstruir un conjunto de mecanismos de control del capital de forma que se dé prioridad a la Humanidad. De ahí la importancia de crear colectivamente, gracias a solidaridades Norte/Sur, Este/Oeste, nuevas redes de lucha ciudadana. Las múltiples resistencias de las que este libro se hace eco pueden desembocar en un nuevo proyecto emancipador.
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Notas:
|1| Fuente: este texto constituye la Introducción de Éric Toussaint al libro colectivo FMI: Les peuples entrent en Résistance, Edición del Cetim, Ginebra, 2000. El libro fue realizado en colaboración con ATTAC y la Asociación Internacional de Técnicos, Expertos e Investigadores (AITEC). Libro completo: http://cadtm.org/Du-Sud-au-Nord-crise-de-la-dette en la parte abajo o http://www.cetim.ch/fr/documents/PAS-texte.pdf
|2| Para un análisis más en profundidad, leer: Éric Toussaint, La bolsa o la vida, Editorial Clacso, Buenos Aires, 2006, http://cadtm.org/La-bolsa-o-la-vida Textos completos (en el sitio web de Clacso): http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/touss/touss.html Éric Toussaint, Banco Mundial : El golpe de estado permanente, Editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2007 Ver tambien Éric Toussaint y Damien Millet, 60 preguntas 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco mundial, Editorial Gobierno Bolivariano de Venezuela/Centro Internacional Miranda, Caracas, 2011, http://cadtm.org/60-preguntas-60-respuestas-sobre,6891
|3| François Chesnais, Tobin or not Tobin, L’Esprit frappeur, París, 1998.

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La interminable guerra de Irak

Ven, 27/06/2014 - 09:01

Angel Guerra Cabrera, AlaiNet

La interminable y multidimensional guerra de Estados Unidos por controlar los hidrocarburos, otros recursos naturales estratégicos y los fondos financieros de otros países, lo ha conducido a utilizar prácticas de una ferocidad y una ausencia de escrúpulos sin límites. El cinismo con que lleva a cabo sus políticas de terror de Estado en nombre de la democracia, los derechos humanos o las “guerras” contra el terrorismo y el narcotráfico no tienen precedente. Ha implantado una tiranía mundial que pisotea las normas del derecho internacional establecidas desde la paz de Westfalia (1649) y vulnera sin contemplaciones los principios legales emanados de la Carta Magna (1215), todos ellos articulados en su Constitución.

Con esta guerra Washington trata también de acosar y cercar militar y económicamente a una China que lo desplaza como primera potencia económica mundial y a Rusia, cuya alianza con la primera crea un formidable polo de poder económico y militar, reforzado por la cooperación con los otros Brics.

A la vez persigue liquidar la lucha de los pueblos y los estados que no se subordinan a sus dictados y defienden su independencia y soberanía. En Medio Oriente, salvo Siria, ya ha destruido literalmente a todos los estados independientes. Ello da una medida del peligro que se cierne sobre los países de América Latina y el Caribe agrupados en el Alba, Unasur y Mercosur e impulsores de un esfuerzo de unidad latino-caribeña como Celac, que produce pesadilla en Washington. Aunque en Venezuela, por su liderazgo latinoamericano y sus incomparables reservas de hidrocarburos la internacional de las derechas concentra esfuerzos descomunales para derrocar su gobierno legítimo ningún país escapa en nuestra región a los planes de reconquista o recolonización de Washington.

Pero sea en la ex Yugoslavia, Afganistán, Venezuela, Argentina, Ucrania, Libia, Siria -y ahora, de repente, nuevamente en Irak-, la impudicia y la hipocresía de esta política exige a los pulpos mediáticos justificarla a sus audiencias cautivas con narrativas fantasiosas, sin lugar en el tiempo ni en el espacio reales. Inventan o reciclan nuevos membretes en cuestión de horas: “terroristas”, la “soledad de los estudiantes venezolanos”, los “expertos económicos sobre Argentina”, o los abnegados luchadores por la democracia en la plaza Maidán, o el caso de intercambiables comodines, un día nobilísimos y admirables rebeldes en Siria y al siguiente bestiales y sanguinarios yihadistas en Irak. Goebbels moriría de envidia.

¿Cómo se explica que una banda de “fundamentalistas islámicos” conquiste en horas una tercera parte de Irak sin apenas resistencia por las fuerzas del gobierno? Nadie más indicado para responderlo que Estados Unidos, creador de esta legión internacional de lunáticos y mercenarios entrenados por la CIA y otros servicios occidentales y armados con un río de dólares sauditas, cataríes y turcos para destruir al Estado sirio y, por consiguiente, golpear duro a Irán, y eliminar a las Fuerzas Patrióticas Libanesas agrupadas en torno a Hezbolá. Se suponía que Washington había organizado con tanto esmero al ejército y la seguridad iraquíes que ya estaban listas según Obama para asegurar la paz y la estabilidad del país.

Es evidente que a los hombres del llamado Estado Islámico de Irak y Levante se han unido otras fuerzas sunitas dentro de ese país no necesariamente fundamentalistas. Entre otras razones por el hartazgo con la escandalosa corrupción y la política sectaria del gobierno chiita de Nuri al-Maliki.

De la misma manera que pueden haberlo hecho muchos entre los miles de combatientes del ejército de Sadam Hussein y de funcionarios baasistas mandados masivamente al desempleo por los yanquis tan pronto inició la ocupación, también agraviados por el sectarismo religioso.

Pero fue Estados Unidos quien aplicó la carta sectaria desde el comienzo de la intervención para su plan de desmembramiento de Irak y Medio Oriente según fronteras confesionales. Como la corrupción. Hay muchos miles de millones de dólares para la “reconstrucción” de Irak cuyo paradero aún desconocen los auditores del gobierno federal. Súmese la repartición entre los amigotes de los jugosos contratos donde cientos de compañías como la Hallyburton de Dick Cheney hicieron su agosto... sin reconstruir nada.

Los gobiernos patriotas y fuerzas populares de América Latina deben mirarse en el espejo de Medio Oriente, unirse “como la plata en las raíces de los Andes” y endurecer sus puños.
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Ver también: Los petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Deuda externa, fondos buitres y criminalidad financiera transfronteriza

Ven, 27/06/2014 - 08:01
Hugo Ruiz Diaz Balbuena, CADTM

Entre 1976 y 1999, la deuda pública argentina estuvo cifrada en la suma de unos 85 mil millones de dólares. Un verdadero festín de corrupción, robo y saqueo para el capital financiero internacional y los grupos económicos nacionales subordinados al proyecto político neoliberal

Como lo demostró fehacientemente en el 2000 la Sentencia llamada Olmos, la deuda externa argentina está intrínsecamente tachada de nulidad y de ilegitimidad. Es el caso típico de la llamada Deuda Odiosa.

Sin embargo, a pesar de la claridad y calidad de la sentencia penal del Juez Ballesteros, de la demostración objetiva de la responsabilidad de los grupos económicos nacionales e internacionales, de la del FMI y del Banco Mundial, la misma no recibió un seguimiento serio ni ninguna aplicación concreta.

Como es sabido, Argentina llegó al colapso institucional-político-económico-financiero en el 2001; un verdadero tsunami que puso al Estado y a los poderes públicos al borde de la descomposición total.

Lo que le alcanza de nuevo hoy a Argentina, no es un problema argentino y limitado a ella. Es un problema mucho más de fondo: es un problema de política internacional de paradigmas de organización internacional, de paradigmas de integración, de paradigmas entre soberanía y subordinación, dependencia o independencia, autodeterminación o satelización.

El “fallo” del juez norteamericano no es una decisión propiamente judicial- aunque se guarden las apariencias jurisdiccionales- , sino un juicio político ideológico bajo ficción de aplicaciòn de reglas jurídicas internas. Es un fallo que intenta legitimar el sistema de criminalidad financiera internacional.

¿Qué camino tomar? Hoy es Argentina, mañana serán de nuevo Perú, España, Grecia, Irlanda, Portugal, Italia, República del Congo, Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.…

Es en el contexto político en que se da el “fallo” que Evo Morales expresó su solidaridad con Argentina y rechazó cualquier decisión de tribunales extranjeros que atenten contra la soberanía en la región.

Correctamente afirmó que este “fallo” es un acto de agresión financiera y económica, lo cual vuelve a poner en el tapete el tema de la definición de la agresión económica como medio e instrumento para liquidar proyectos de independencia y de desarrollo autónomo de los pueblos de la región. El realidad, como lo señaló Evo Morales con este “fallo” la criminalidad financiera transfronteriza y los especuladores no sólo pretenden” provocar nuevas crisis financieras” en los países de la región , sino conducir de nuevo hacia proyectos políticos de privatización de empresas públicas rentables y al saqueo de recursos naturales.

Asimismo, el presidente Mujica observó que el verdadero objetivo de los fondos buitres son los recursos naturales estratégicos argentinos, en particular, el yacimiento de Vaca muerta. Es decir, una nueva entrega de recursos públicos a empresas trasnacionales.

El MERCOSUR sentó una postura a favor de Argentina manifestando “su más absoluto rechazo a la actitud de dichos fondos, cuyo accionar obstaculiza el logro de acuerdos definitivos entre deudores y acreedores y pone en riesgo la estabilidad financiera de los países”. Los presidentes agrupados en el MERCOSUR expresaron su “solidaridad y apoyo a la República Argentina en la búsqueda de una solución que no comprometa su desarrollo y el bienestar de su pueblo, en consonancia con sus políticas de desarrollo nacional”. Por su parte la CELAC recordaron la Declaración de La Habana, adoptada por la II Cumbre realizada los días 28 y 29 de enero de 2014 en la expresaron la necesidad de contar con “instrumentos que posibiliten acuerdos razonables y definitivos entre acreedores y deudores soberanos” y que permitan hacer frente a problemas de sustentabilidad de deuda de forma ordenada.

Como vemos, el problema de la deuda externa sigue siendo un problema político-estratégico que puede poner de nuevo en jaque el esfuerzo de integración en toda la región. Aun cuando el problema de Argentina con los fondos buitres haya sido objeto de tratamiento en bloques como MERCOSUR y CELAC, las declaraciones y posiciones asumidas no bastan. Es un imperativo pasar a la acción con la puesta en marcha de una nueva arquitectura financiera y económica regional y con un mecanismo autónomo de solución de controversias en la región. Es necesario que un foro como la UNASUR tome medidas concretas contra los actos de corporaciones financieras criminales internacionales como la Elliot y Asociados y contra su cabeza visible Paul Singer y otros responsables.

Pero la mejor manera de confrontar a esta criminalidad financiera transfronteriza es haciendo funcionar de una vez por todas el BANCO DEL SUR.

Asimismo, más que nunca es de nuevo de actualidad desplegar una campaña continental por el no pago de deudas odiosas, nulas e ilegítimas y por una auditoría minuciosa de la deuda externa con la participación directa de la ciudadanía. Asimismo, es tiempo que los procesos penales contra los responsables de esta situación lleguen a su fin y que sean condenados debidamente, incluyendo a los más altos dirigentes, técnicos y burócratas del FMI y del Banco Mundial.

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FMI propone un plan de fontanería financiera para vigilar los flujos de dinero

Xov, 26/06/2014 - 15:26
El Fondo Monetario Internacional se está dando cuenta que las políticas monetarias laxas y los planes de flexibilización cuantitativa no han llevado al mundo a la "recuperación a tres velocidades", que prometía Madame Lagardé el año pasado, sino más bien a un estancamiento global. Esto es porque la relación entre la estabilidad financiera y la política monetaria es más caprichosa e inestable de lo que se piensa. No depende de una tasa de interés artificiosa, que además usualmente está manipulada, sino más bien de los vaivenes de la economía real. La gran lección de esta crisis, y que los organismos financieros se niegan a reconocer, es que el sistema financiero no es nada sin la economía real. De ahí que un informe del FMI publicado esta semana haga referencia a la "plomería" o "fontanería financiera" necesaria para cubrir los riesgos que están incubando las políticas de los bancos centrales.
El informe en cuestión se titula Financial Plumbing and Monetary Policy y señala que las posiciones apalancadas tienden a limitar las decisiones de política monetaria. Es decir que en una situación global fuertemente apalancada como la existente en la pre y post crisis, las decisiones de política monetaria han resultado completamente ineficaces, No debe sorprender que a siete años del estallido de la crisis se diga ahora que las políticas monetarias han sido ineficaces. Es cierto: no han apuntalado la economía y en cambio han potenciado los problemas previamente existentes como la incubación de burbujas. El problema radica en que desde los años 80 con todos los paradigmas monetaristas se hizo pensar que la política monetaria era capaz de resolver todos los problemas de una crisis. Y la figura de Alan Greenspan en los años 90 ayudó a reafirmar esta posición.

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La economía del fraude inocente

Xov, 26/06/2014 - 09:00
Alejandro Nadal, La Jornada

¿Cómo puede ser inocente un fraude? En su último libro, La economía del fraude inocente (publicado en 2004), el gran economista John Kenneth Galbraith aclara el misterio. La idea de fraude inocente nos remite a una serie de análisis y supuestos equivocados que han sido adoptados por los economistas convencionales, es decir, los que sirven a los poderes establecidos. Esos análisis se han erigido en mitos y causan daños incalculables.

La presunción de inocencia proviene de una doble crítica a dichos economistas. Para Galbraith, esos economistas convencionales no sólo están equivocados, sino que son demasiado torpes para darse cuenta de sus errores. Es decir, pueden perpetrar el fraude pero son incapaces de entender lo que están haciendo. Y si por acaso alguno de estos economistas oficiales aclara que sí entiende lo que está haciendo, entonces la presunción de inocencia se remplaza por una acusación de alevosía, premeditación y ventaja.

Entre los fraudes inocentes que cultivan los economistas convencionales se encuentra el uso del término sistema de mercado para referirse al capitalismo. Galbraith sabía muy bien que estos dos términos no son sinónimos y que el origen del capitalismo se basa en una profunda distorsión del funcionamiento de los mercados. No sólo impera en el capitalismo una forma de circulación monetaria que nada tiene que ver con la circulación de mercancías en el mercado, sino que en el capitalismo el trabajo y la naturaleza se convierten en mercancías. El mercado es la tierra en la que crece el capitalismo como una maleza que todo lo invade. Al contrario de lo que se piensa comúnmente, el capitalismo acaba por destruir el mercado.

El libro de Galbraith identifica otros ejemplos de fraude inocente perpetrados por economistas oficiales. Uno muy importante es la distinción entre sector privado y sector público. En realidad, nos dice Galbraith, los intereses de las grandes corporaciones son ahora la prioridad para los planes y políticas de los gobiernos. Tiene razón y si hubiera podido continuar con su análisis (el libro se publicó cuando tenía 94 años y le faltaban dos para morir) hubiera señalado que a nivel de la política macroeconómica, los ministerios del tesoro y hacienda, así como los bancos centrales, han subordinado las prioridades de la política fiscal y monetaria a los dictados del capital financiero. La pretendida ‘autonomía’ del banco central es otro fraude inocente. En la política económica es difícil distinguir dónde termina el sector público y dónde comienza el sector privado.

Quizás el mejor ejemplo de fraude inocente en política económica es la idea de que el banco central es capaz de controlar la oferta monetaria en una economía. Éste ha sido uno de los mitos más acendrados en la teoría y en la práctica económica y tuvo un segundo aire cuando Milton Friedman revivió las tesis tradicionales de la teoría monetaria. Es bien sabido que para los monetaristas el gobierno siempre debe mantener un balance fiscal y si es necesario, debe intervenir en la economía sólo a través de la política monetaria. Inicialmente y con el fin de controlar la inflación, eso significaba mantener la oferta monetaria creciendo de manera gradual al ritmo de la actividad económica. Se suponía que esa debía ser la regla de oro del banco central. Irónicamente, el problema para los monetaristas es que nunca supieron encontrar la medida adecuada de la masa monetaria para su planteamiento de política económica. Así, no sorprende que en Estados Unidos la Reserva federal nunca hubiera sido capaz de encontrar la forma de controlar las medidas de masa monetaria con las que estuvo experimentando durante casi treinta años.

Ahora sabemos que Paul Volcker fue el último director de la Reserva federal que intentó controlar de manera directa la oferta monetaria. Después de varios años intentando dominar la oferta monetaria, en 1986 la Fed, todavía bajo la tutela de Volcker, abandonó la lucha y aceptó lo que los banqueros ya sabían: que la oferta monetaria la determinan los bancos comerciales privados.

La política monetaria sufrió un cambio radical. Se transformó en una política que utiliza tasas de interés como instrumento principal en lugar de buscar controlar la oferta monetaria. La cantidad de moneda en circulación dejó de ser la variable clave para tratar el tema de la inflación y en su lugar se prefirió hablar de ‘expectativas inflacionarias’. El trabajo de Lucas vino a rematar las cosas: el gobierno no debe intervenir jamás en la vida económica porque los agentes son capaces de prever el efecto de dicha intervención y pueden cancelarlo con sus propias acciones. Es la ‘teoría económica’ que aprendieron los tecnócratas mexicanos en su visita a las universidades estadunidenses en la década de los años setenta.

El fraude inocente nos hace recordar a Fedro en los Diálogos: la credibilidad de alguien que cometió un fraude vergonzoso nunca será restaurada, aunque diga la verdad. De todos modos, los economistas del sistema nunca dirán la verdad.

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PIB de Estados Unidos se contrae a un ritmo anual de -2,9%, la mayor caída trimestral en 5 años

Mér, 25/06/2014 - 17:03

La economía de Estados Unidos se contrajo a un ritmo mucho mayor que lo estimado previamente en el primer trimestre para registrar su peor desempeño en cinco años, como muestra la gráfica, demoliendo la creencia de que la primera economía del planeta ha tenido una recuperación sólida. El Departamento de Comercio indicó hoy que el producto interno bruto cayó a una tasa anual de -2.9 por ciento, en lugar del -1,0 por ciento que se había informado en mayo, y del +0,1 por ciento estimado en abril.
Si bien los problemas de la economía se han culpado a un invierno inusualmente frío y a una sequía de larga data que asola Estados como Texas o California, donde se recupera el agua de las duchas y sanitarios para volver a emplearla, la magnitud de la caída sugiere muchos otros factores en juego más allá de los relacionados al clima. Estados Unidos se enfrenta a lo que hemos llamado un estancamiento secular, o de largo plazo, por la debilidad de su sector industrial, los enormes bolsones de desempleo y la existencia mayoritaria del llamado "trabajo precario", un fantasma que también se ha incrustado en Europa con las débiles señales de crecimiento y el nulo repunte del empleo. Aunque los gobiernos digan lo contrario y lancen cifras optimistas, el empleo nunca más volverá a los niveles existentes antes de la crisis desatada en 2008.

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Schäuble y el BCE confirman los temores de nueva burbuja inmobiliaria global

Mér, 25/06/2014 - 14:13

Las históricamente bajas tasas de interés que mantienen los principales bancos centrales del mundo (BCE, Reserva Federal, Banco de Japón, Banco de Inglaterra) no han hecho más que incubar las enormes burbujas especulativas que he apuntado aquí y aquí. Todo hace temer que estamos nuevamente al borde del inminente estallido de una nueva crisis financiera, como anunciamos el año pasado. Quienes ahora confirman la burbuja inmobiliaria que se ha hinchado a nivel global son nada menos que el ministro de finanzas de Alemania, Wolfgang Schauble, y el Vice Presidente del BCE, Vitor Constancio. Constancio advirtió el lunes las devastadoras consecuencias de las políticas implementadas por su propia casa: El dinero barato ha llevado a exagerar las inversiones en bienes raíces, provocando el sobrecalentamiento inmobiliario en varias ciudades europeas.

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La contraofensiva de la derecha internacional contra Argentina

Mér, 25/06/2014 - 08:30
Emir Sader, Página 12

La nueva acción de los fondos buitre en contra de Argentina es parte de una contraofensiva más amplia de la derecha internacional en contra de los países progresistas de America latina. Conducida por sus principales voces en los medios –Financial Times, Wall Street Journal, The Economist, El País–, atacan sistemáticamente a esos gobiernos, que no han aceptado los dictámenes del Consenso de Washington. Y por eso mismo han logrado sortear la recesión capitalista internacional, que se ha instalado ya hace más de 6 años en el centro mismo del sistema, arrasando los derechos sociales, sin plazo para terminar.

Por eso los países latinoamericanos que siguieron creciendo y distribuyendo renta, disminuyendo la desigualdad que aumenta exponencialmente en el centro del sistema, son un factor de perturbación, son la prueba concreta de que otra forma de enfrentar la crisis es posible. Que se puede distribuir renta, recuperar el rol activo del Estado, apoyarse en los países del Sur del mundo y resistir a la crisis.

Por eso la contraofensiva actual, que busca demostrar que ya no habría más espacio para que la economía de esos países siguiera creciendo; que los avances en las políticas sociales no serían tales; que el tema de la deuda no estaría todavía resuelto. Es crucial para las grandes potencias intentar voltear esta alternativa al Consenso de Washington.

La formidable arquitectura de renegociación de la deuda argentina nunca fue asimilada por ellos. Quieren que sea un mal ejemplo para Grecia, Portugal, España, Egipto, Ucrania y tantos otros países aprisionados en las trampas del FMI. Tienen que demostrar que los dictados de la dictadura del capital especulativo son ineludibles.

La nueva ofensiva en contra de Argentina tiene que ser contestada por todos los gobiernos latinoamericanos que son, en distintos niveles, igualmente víctimas del capital especulativo, que se resiste a reciclar las inversiones productivas que necesitamos. Es hora de que los gobiernos de los otros países de la región no sólo acompañen a las misiones argentinas, sino que también asuman la disposición de imponer impuestos a la libre circulación del capital financiero. Una medida indispensable, urgente, que sólo puede ser asumida por un conjunto de países en forma de unidad.

Asimismo, Brasil puede ayudar a Argentina –como fue sugerido recién por un economista brasileño– ofreciéndose como país para girar los pagos a acreedores. Argentina remitiría los recursos y Brasil haría el pago a los acreedores legítimos, sin posibilidad de ser confiscados. Una pequeña ayuda, que puede permitir a la Argentina pagar a los acreedores –el 92 por ciento del total– que han aceptado los términos de la renegociación.

Una renegociación que por los criterios vigentes en casi todos los países determina que, cuando dos terceras o tres cuartas partes acuerdan los términos del rescate, los otros automáticamente tienen que aceptarlos. Es tiempo de que América latina formalice ese criterio.

Tantos países del mundo han mirado hacia América latina para entender cómo han podido sacarse de encima sus deudas externas. Ellos mismos miran ahora hacia Argentina porque saben que se juega aquí mucho más que simplemente el 7,6 por ciento de la deuda remanente. Se juega la soberanía de los países frente a los que quieren doblegarlos con el peso de las deudas contraídas por los gobiernos sumisos al FMI y a sus voceros.

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El fallo de la Corte Suprema de EEUU y los “fondos buitres”, paradigma de la estafa de la deuda pública

Mar, 24/06/2014 - 16:00
María Elena Saludas, CADTM

El lunes 16 de junio 2014, la Corte Suprema de Estados Unidos se expidió con un fallo adverso hacia Argentina, dando a conocer su decisión de no abordar el caso sobre un supuesto trato discriminatorio del Estado argentino entre los bonistas que ingresaron al canje y los que eligieron la vía del litigio.

Apenas 48 horas después el máximo tribunal decidió levantar la suspensión (stay) de las medidas cautelares “pari passu” (tratamiento igualitario entre acreedores). Esta cláusula conocida, también, como RUFO (Rights Upon Future Offers), que vence en enero de 2015, garantiza a quienes ingresaron al canje de deuda (2005/2010) recibir iguales mejoras que las que reciban los holdouts (los que no ingresaron).

La suspensión levantada hubiera permitido al Gobierno negociar con los “fondos buitres” un acuerdo mejor (al ofrecido en los canjes anteriores) sin que haya una catarata de juicios contra el país, amparados en la cláusula "pari passu". Es decir, que existe la posibilidad de que el 92,4% de los acreedores, que sí ingresaron al canje, inicien demandas para obtener pagos semejantes que, según estimó el Ministro de Economía Alex Kicillof, “podrían superar los 100 mil millones de US$” (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/248948-68419-2014-06-19.html).

El levantamiento de la suspensión cierra la posibilidad de una negociación, entrando a un “default técnico”, ya que, bloquea el intento anunciado por el Ministro de Economía de la Argentina (Kicillof) de cambiar la jurisdicción de pago de los bonos para el próximo 30 de junio 2014 e incluye, también, alternativas de embargos sobre bienes del Estado.

La estrategia de negociación y pago (porque somos “pagadores seriales” y las “deudas hay que honrarlas”) era y es la propuesta del Gobierno, apoyada por el arco político opositor (salvo contadas excepciones) que incluso viajaron a Washington, en un acto vergonzante de entrega, para reforzar lo que denominaron “una causa nacional”.

Toda esta explicación, que suena compleja, es la que circula en la “mass media” con el agregado de los opinólogos de turno, en su mayoría economistas sistémicos que tuvieron que ver también, con el proceso de endeudamiento (blindaje, megacanje). Como dice un economista amigo “en economía todo pareciera complejo pero, lo que hay que resolver es sólo una ecuación: quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores”.

Hoy, vaya paradoja, estamos al tope de debate sobre la Deuda Pública en Argentina. Nunca ha corrido tanta tinta al respecto. Sin embargo, no se está debatiendo lo que queda al desnudo a partir de estos acontecimientos: la deuda es un cáncer, cuánto más pagamos más debemos y es un instrumento de dominación.

Y, lo lamentable, también, es que se está desaprovechando una extraordinaria oportunidad, de explicar y probar con claridad la ilegitimidad e ilegalidad de la Deuda Pública Argentina. Este “default técnico”, en el que es probable que entremos, debería transformarse en una decisión unilateral de suspensión de pago de la Deuda Pública, incluso dejar sin efecto el acuerdo con el Club de París, hasta tanto se realice una auditoría integral, con participación ciudadana, que determine que parte de la misma es ilegal e ilegítima. Lo que podría ser además, un ejemplo para el mundo entero, ya que permitiría, articular luchas y formar un “club de deudores”. Así, como los poderosos del planeta se unen en instituciones como el G8, el G20, el Club de París es preciso y, con urgencia, que los pueblos se unan para luchar contra este injusto sistema que explota tanto a los pueblos, como a la naturaleza a partir de diferentes mecanismos, uno de ellos es la Deuda Pública.

¿Por qué es preciso auditar inmediatamente? Porque este instrumento nos permitirá poner en evidencia las irregularidades y la estafa de la deuda pública argentina. Parte de estos estudios ya han sido realizados. Contamos con la investigación conocida como causa “Olmos”, a partir de la sentencia de la misma se dio por probada la ilicitud de la Deuda Externa contraída durante el período 1976/82 y, se estableció la responsabilidad de los funcionarios de la dictadura que la contrajeron y la corresponsabilidad de las Instituciones financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que aprobaron préstamos ilícitos y fraudulentos |ver aquí| . La deuda de este período, a través de las sucesivas reestructuraciones, continua vigente y, es parte importante de la deuda del reciente acuerdo con el Club de París (9.700 US$), a pesar de que podría haber sido declarada su nulidad absoluta de acuerdo a la doctrina de “deuda odiosa”.

Haciendo un poco de historia: recordemos que en 1976, año en que usurpa el gobierno la dictadura cívico- militar, la deuda externa era de unos 8.000 millones de US$. Sólo 7 años después, cuando retorna la democracia, la deuda era de 45.000 millones de US$. O sea, en años de la dictadura la deuda pública se multiplicó por cinco. Dicha deuda se contrajo para: financiar la fuga de capitales y para costear la represión sobre el movimiento obrero con el objetivo de diezmar el alto grado de organización popular y generar terror en el conjunto de la población. Durante este período las deudas privadas, también fueron estatizadas.

Como señalábamos, al comienzo de la democracia (1983) la deuda externa alcanzaba la cifra de 45.000 millones de US$. Llegamos así, a la década de los años ´90 con total hegemonía neoliberal, con la convertibilidad (1 peso = 1 dólar), las privatizaciones: para pago de la deuda, siguiendo el recetario del FMI y el BM y, con las conocidas consecuencias de desempleo estructural, marginación, empobrecimiento, desarticulación del aparato productivo y la extranjerización de la economía. La Deuda Externa, en ese período alcanza la cifra de 147.000 millones US$. Vale recordar, también, que el famoso Plan Brady (´93/94) dio comienzo al endeudamiento con bonos para financiar déficits fiscales, de esta forma se modifica el tipo de acreedor, de Bancos a tenedores de Bonos (Fondos de Inversión; Previsionales… etc).

Llegamos así al 2001 con el estallido de la convertibilidad, la recesión y la profunda crisis económica que lleva a la caída del gobierno de De la Rua (Alianza). El gobierno provisorio que lo sucede declara el no pago de la deuda en manos privadas (54% del total), aunque no incluye la deuda con las Instituciones Financieras Internacionales (BM, FMI y BID) que siguieron percibiendo, rigurosamente, los pagos entre 2001 y la renegociación con canje de bonos de 2005.

La suspensión unilateral, que duró 38 meses, fue uno de los factores que contribuyeron para que el Estado saliera de la asfixia financiera que le imponían los servicios de la deuda y, estar en mejores condiciones para enfrentar la crisis económico-social.

Con el objetivo, siempre, de regresar al mercado internacional de capitales se inicia el Canje 2005 y, posteriormente su reapertura en 2010, lo que permite cambiar deuda por bonos atados a la inflación y al crecimiento. Si bien, con estos canjes hubo una quita del 43,3%, esta quita fue compensada con creces en pocos años, en especial a través de los pagos de los cupones ligados al crecimiento del PBI. A partir de mecanismo del canje gran parte de la deuda externa termina transformándose, vía bonos, en deuda intra-Estado: ANSES (Administración Nacional de Seguridad Social) / Banco Central R.A. / Banco Nación Argentina).

Este breve recorrido histórico tiene dos objetivos. Primero, explicar lo que son los “fondos buitres”: fondos de inversión que luego del default de 2001 compraron sus bonos a un 20% de su valor nominal y rechazaron la propuesta de Canje 2005/2010. El más relevante, en esta oportunidad, es el fondo financiero especulativo NML Elliot (Paul Singer) que, en 2008, compró bonos defaulteados, emitidos durante el Blindaje y el Megacanje, por 42 millones de dólares y, en 2014, a partir de una tasa de retorno del 1608% de ganancia, el valor de esos bonos se eleva a más de 800 millones de dólares. Es importante aclarar, que pudieron demandar a la Argentina ante un Juez neoyorquino a partir de los derechos que el Estado Nacional concedió a los acreedores al momento de emitir los bonos.

Entre los derechos concedidos por el Estado Nacional están: la prórroga de jurisdicción a Nueva York, la renuncia a oponer la inmunidad soberana o la cláusula de acreedor más favorecido. Estos derechos que son una constante respecto al endeudamiento de los ´90 y, también, durante la década kirchnerista deben ser anulados. La prueba de sus efectos los tenemos hoy. Sin embargo, con la idea de darle “tranquilidad” a los acreedores y seguridad a las inversiones externas directas (IED) se mantuvieron sin modificar, siendo que son una entrega de Soberanía jurisdiccional y legislativa. Hoy, se hace referencia a este tema como una de “las herencias del neoliberalismo”.

Efectivamente, esta cláusula, tiene su origen en la modificación del Código de Procedimiento Civil y Comercial de la dictadura cívico militar, pero no existe una sola explicación válida para justificar la no modificación de la misma cuando hubo oportunidad de hacerlo, por ejemplo, a fines de noviembre de 2013, cuando se debatió y aprobó la reforma y unificación del nuevo Código Civil y Comercial. Teniendo en cuenta que durante estos debates hubo testimonios de organizaciones y movimientos que durante años vienen denunciando esta situación y que aconsejaban su modificación: http://ccycn.congreso.gov.ar/export/hcdn/comisiones/especiales/cbunificacioncodigos/ponencias/buenosaires/pdfs/155_Javier_Echaide.pdf Es un gran error ceder la jurisdicción a Nueva York, como en este caso, como así también, en el caso de resolución de controversias entre inversionista y Estado que remite al CIADI (Tribunal del Banco Mundial) en cumplimiento de las clausulas que contiene, el capítulo de Inversiones, de los más de 50 Tratados Bilaterales de Inversión (TBIs) que Argentina tiene firmados y que continúan en vigencia.

En segundo lugar, este breve recorrido histórico intenta poner en evidencia que cuanto más pagamos más debemos. Que la Deuda Pública es un condicionante de nuestra economía y, que el supuesto “desendeudamiento público” no ha sido tal. Ya que, según la propias declaraciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, desde 2003 a la fecha, se pagaron 173.733 millones de US$. Sin embargo, pese a esos pagos, partiendo de una deuda en 2002 de 144.212 millones de US$, hoy la misma asciende a la suma de 240.000 millones de US$. Lo que demuestra, claramente, que la deuda es una gigantesca estafa, un mecanismo de succión de recursos producidos por trabajo argentino. Su origen es ilegal e ilegitimo y, ya la hemos pagado varias veces.

Desde el gobierno y la oposición sistémica se coincide en que hay que regresar al mercado internacional de capitales y para ello hay que hacer buena letra. Por ese motivo en los últimos meses se efectuó el pago de 5 demandas internacionales en el CIADI presentadas por empresas transnacionales (677 millones de US$), se indemnizó a REPSOL por la “nacionalización” del 51% del capital accionario de YPF (más de 10.000 millones de US$ entre capital e intereses), se acordó de manera secreta con el Club de París (9.700 millones de US$).

Sin embargo, este buen comportamiento solo parece servir para que a los 240.000 millones de US$ de deuda pública haya que incorporarle lo reclamado por los “fondos buitres” (15.000 millones de US$ si se incorporan los que aún no están litigando), con la posibilidad, también, que haya que sumar más de 100.000 millones de US$ producto de las demandas de los acreedores que se acogieron a las reestructuraciones del 2005/2010. Clara evidencia de que la solución no es seguir pagando.

Reiteramos lo manifestado al comienzo. Como primera medida, es preciso suspender los pagos de la deuda pública hasta tanto una Auditoria integral y con participación ciudadana determine qué tramos de la misma son ilegales e ilegítimos. Ejemplo emblemático, en este sentido, es el camino marcado por Ecuador, cuando en 2007 por decreto 472 del presidente Rafael Correa, dispuso una Auditoría de la Deuda Pública, llevada adelante por una comisión especial (CAIC) que permitió calificar de “ilegal, ilegítima y corrupta” a parte de la deuda externa. En nuestro país, reiteramos, contamos para esta medida, con el invalorable aporte hecho por Alejando Olmos en la denominada causa “Olmos”, donde en la sentencia se dio por probada la ilicitud de la Deuda Externa contraída durante el período 1976/82. Como así también, causas penales que se llevaron adelante con pruebas contundentes vinculadas a los canjes de deuda, al plan Brady y, en especial, al Megacanje que incrementó la deuda en más de 55.000 millones de dólares.

Por otro lado, es preciso denunciar y desmontar el andamiaje jurídico que permite remitirse a tribunales extranjeros cediendo, de esta forma, soberanía a favor de los fondos buitres, de los fondos de inversión especulativa, de las corporaciones transnacionales, cuyo objetivo es el lucro, cada día más exacerbado, en el marco de la profunda crisis capitalista global.

Nuestro país debe transitar hacia una política de autonomía e independencia, que podría generalizarse, si en la región se retoman algunos temas de agenda como puede ser el debate de una Nueva Arquitectura Financiera, con la puesta en real funcionamiento del Banco del Sur y con la creación de un Fondo del Sur. Este Fondo se podría constituir con el aporte de las reservas de cada país de Nuestramérica y, su objetivo sería de financiar alternativas al actual modelo productivo que estén al servicio de las necesidades de los pueblos y no al servicio de los intereses de las corporaciones transnacionales.

Denunciar la estafa que significa la deuda pública es parte, también, de este proceso de denuncia del actual modelo productivo agro –exportador – extractivista. No se puede pensar que durante este siglo XXI tendremos alimentos cuando sólo se prioriza el monocultivo de soja transgénica, en mano de corporaciones transnacionales o cuando se habla de industrialización de la ruralidad y no de Soberanía Alimentaria. No se puede pensar que tendremos Soberanía Energética firmando acuerdos con grandes petroleras como Chevron (la más contaminadora del planeta) para la extracción de petróleo y gas no convencional a partir de la depredadora técnica de fractura hidráulica.

Urge poner en debate estos temas a partir de campañas de sensibilización y consultas populares. Tenemos un acumulado histórico de experiencias en este sentido. Centenares de mesas de votación se instalaron en 2001 cuando se puso en marcha el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO) por un Seguro de Empleo y Formación. Muchas más en el 2003, cuando después de años y meses de instalación del tema, llevamos adelante la Consulta Popular contra el ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas) donde votaron más de 2.300.000 personas. Es preciso retomar estas prácticas que han dejado huella en nosotros/as.

Desde la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) se está impulsando la iniciativa de una Campaña hacia una Consulta Popular por la Soberanía sobre los Bienes Comunes. Se comienzan a unir y apropiarse de ella cientos de movimientos sociales, ambientales, religiosos, políticos, de pueblos originarios, mujeres y jóvenes. El objetivo es poner en debate el actual modelo de desarrollo, que es funcional al pago de una ilegítima e ilegal Deuda Pública, que está vinculado, estrechamente, al modo de inserción global de nuestros países (del Sur global). Que nos lleva, también, a luchar contra la ideología del Libre Comercio (LC) en todas sus formas: Tratados Bilaterales de Inversión (TBIS), CIADI, TLC Unión Europea / MERCOSUR.

Esta es una manera de ejercitarnos en prácticas reales de democracia participativa. La democracia es práctica, es acción colectiva. Impulsar estas campañas nos ayuda a preguntarnos quiénes deciden, si tenemos Soberanía Energética, Financiera, Alimentaria o si tenemos que construirlas en un proceso hacia la Soberanía Popular y la Emancipación Social.

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El mundo desarrollado no seguirá por delante mucho tiempo

Mar, 24/06/2014 - 14:22
Matthew Lynn, El Economista

Crecimiento flojo, problemas estructurales, una losa para el crecimiento global... Podría ser la descripción de las grandes economías como EEUU, Europa o Japón, pero últimamente describe cada vez más a los mercados emergentes. Según la empresa de información financiera Markit, la divergencia entre las economías desarrolladas y emergentes, medida según el índice de actividad empresarial, ha alcanzado su máximo nivel desde 2005.

No sólo se ha ensanchado la brecha sino que también ha sufrido una reversión importante. Si históricamente los mercados emergentes iban por delante, ahora las posiciones han cambiado y el mundo desarrollado se expande más deprisa y a un ritmo más acelerado que las economías más jóvenes de Asia, África y Europa del este. Eso podría reflejar la situación de los últimos años pero no durará. Casi todo el mundo desarrollado está rebotando de unos niveles muy deprimidos, mientras que unas cuantas grandes economías emergentes atraviesan un bache. Los mercados emergentes volverán a destacar pronto.

Durante la mayor parte de los últimos treinta años, los inversores han seguido unas normas muy simples sobre la economía mundial y dónde invertir. El mundo desarrollado presentaba un crecimiento relativamente bajo pero lo compensaba con un alto grado de seguridad. Los emergentes ofrecían un crecimiento mucho mayor, aunque también menos estable. La elección era: crecimiento o estabilidad. Este año, eso se ha revertido. Los datos del PMI de Markit del mundo desarrollado se elevaron en mayo a sus niveles más altos desde febrero de 2011.

Desplome de confianzaLos emergentes, por el contrario, sufrieron un desplome en su confianza. La brecha entre ambos es ahora la mayor en nueve años y el mundo desarrollado es el que va por delante. Los días en que los BRIC, los Next-Eleven y los MINTS (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) se preparaban para dominar la economía mundial parecen de otra época. El crecimiento se ha reducido drásticamente en todos esos países y las bolsas han rendido mal. Pongamos a Alemania y Polonia, por ejemplo, dos países muy cercanos y miembros de la UE. El índice DAX alemán ha duplicado con creces su valor desde 2009. El índice Warsaw polaco sólo creció un 50% en el mismo periodo y lleva estancado seis meses. Lo mismo ocurre con casi todos los mercados emergentes si los comparamos con sus vecinos desarrollados.

Hasta marzo, el índice MSCI de mercados emergentes había marchado por detrás del mundo desarrollado tres años seguidos. Lo fundamental es si es un dato pasajero o representa un cambio duradero. ¿Podrá el mundo desarrollado reafirmar su supremacía histórica? Hay varias razones para pensar que su superioridad puede durar un tiempo. Con Barack Obama, EEUU ha desistido de ser el vigilante policial del resto del mundo. Con razón o sin ella el resultado van a ser muchas más guerras pequeñas y desagradables. Y eso inevitablemente salpica a los mercados.

Ya lo hemos visto en Ucrania y ahora en Irak. El mercado ruso cayó en picado por el conflicto en Ucrania y su economía empieza a contraerse. Irak no es un gran mercado pero su vecina Turquía se verá arrastrada por el caos en la región. Además de todo eso, muchos mercados emergentes se dan de bruces con problemas del mundo desarrollado. China tiene que conformarse con un crecimiento del 5% al 7%, en vez de más del 10%. Ningún país puede crecer a ese ritmo para siempre. Muchos de los que se clasifican como mercados emergentes (Taiwán y Corea del Sur), no están "emergiendo" realmente en ningún sentido de la palabra. En realidad, son economías desarrolladas y se enfrentan a los mismos retos que Europa y Norteamérica. Brasil, India y Rusia, se han visto alzados por el ascenso de los precios de las materias primas y el traslado de fábricas al extranjero pero no han hecho el trabajo duro de la reforma estructural para crear sus propias industrias.

Todos esos factores han reducido el crecimiento en lo que una vez fueron economías calientes. Y aun así, a medio plazo, los mercados emergentes se reafirmarán de nuevo. La razón es sencilla: las grandes tendencias siguen de su lado. A excepción de China, tienen una demografía mejor, con una mano de obra más joven y cada vez más formada. Tienen menos deudas y un sistema de bienestar más simple y barato, con menos normativas. Sus costes son menores y su tasa de ahorro mayor. Al final, todo eso se sumará en forma de un crecimiento más fuerte que el de las economías maduras, muy endeudadas, del mundo desarrollado.

De hecho, lo que ha ocurrido es que el mundo desarrollado se recupera de la grave depresión del año 2009, muy lentamente. Gran parte de la eurozona ha atravesado una depresión estilo años treinta y ahora está comenzando a salir de ella. Un repunte puede ser muy fuerte pero no equivale a crecimiento duradero en el tiempo. Para cualquiera, aparte de los operadores a corto plazo, los mercados se equivocan. La brecha entre los mercados desarrollados y emergentes se volverá a cerrar y, con el tiempo, los nuevos países en crecimiento tomarán de nuevo la delantera. Al inversor que se coloque en el lado bueno de esa operación le irá bien, aunque tendrá que ser paciente.

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Papa Francisco lanza un audaz ataque contra los cárteles de la mafia y el crimen organizado

Mar, 24/06/2014 - 10:00

Aunque se sabe desde hace cientos de años que la Iglesia Católica lava dinero de la mafia y de los grandes evasores de impuestos como un paraíso fiscal cualquiera, ninguna de sus máximas autoridades había emprendido una lucha tan frontal en contra de estos cárteles que asolan Italia, como lo acaba de hacer el Papa Francisco. El asesinato del pequeño de 3 años, Nicola Campologo, junto a su abuelo Giuseppe Iannicelli, luego que sus padres fueran encarcelados por tráfico de drogas y delataran a parte del clan, ha conmovido a Italia. Los cuerpos del pequeño y de su abuelo fueron hallados carbonizados en el interior de un coche. El Papa Francisco realizó una visita a esta zona y a los parientes de las víctimas durante el fin de semana, ocasión en la que repudió los hechos, iniciando una cruzada frontal contra estos cárteles, declarando que todos los mafiosos serán excomulgados automáticamente de la Iglesia Católica.
Si bien Joseph Ratzinger señaló que "el infierno no existe", y que los procesos de excomulgación deben seguir un riguroso protocolo, no dejan de ser audaces las palabras del Papa Francisco en contra de la mafia y el crimen organizado. Estas deben ser las palabras más duras que pronuncia un Sumo Pontífice en contra de las corporaciones fuera de la ley. No lo hizo ni Juan Pablo II (Karol Wojtyla) en el Valle de los Templos de Agrigento, ni Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) cuando en octubre de 2009 visitó la Catedral de Calabria y dio la bendición papal en la boda de Catherine y Daniel Ionetti Condello, hijos de dos importantes miembros del clan Reggini.

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¿Por qué tienen tanto poder los fondos buitre?

Lun, 23/06/2014 - 20:01
Oscar Laborde, Página 12

El respaldo a Argentina por la renegociación de la deuda fue masivo: la declaración de Bolivia del Grupo de los 77 + China, numerosos países europeos y suramericanos, voceros del gobierno estadounidense, 100 legisladores británicos, bancos extranjeros y nacionales, son algunas de las expresiones cuantitativa y cualitativamente más importantes del mundo en respaldar nuestra posición ante el juez Thomas Griesa. Se sumó a esto la delegación de legisladores argentinos, de diferentes partidos y posiciones ideológicas, que viajaron a Estados Unidos a exponer una postura de conjunto en defensa de los intereses nacionales. Sin embargo el juez, la Cámara de Apelaciones y la Corte terminaron siendo funcionales a los planteos de los holdouts que no entraron en los dos canjes que se concretaron durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Surge entonces el interrogante sobre el poder y el alcance que hoy tiene el capital financiero en la vida misma y cotidiana de la gente. Vale entonces tener presente que el objetivo del capital no es producir sino acumular como ya hace décadas se definiera, y los hechos y no las teorizaciones han demostrado que está dispuesto a hacerlo a cualquier costo, sin medir las consecuencias. En el capitalismo actual la hegemonía del financiero sobre el productivo es cada vez más evidente y dañina.

El centro del debate no es la deuda argentina, el default, la fragilidad griega, o la posibilidad de que algunos países logren salir de sus crisis históricas y recurrentes. El capital financiero se constituye en un esquema de poder que maneja bancos, empresas, tecnologías, recursos energéticos, fábricas de armamentos, medios de comunicación, y por lo tanto gobiernos, expresados en cada lugar del planeta en sus tres poderes esenciales: ejecutivo, legislativo y judicial.

Frente a la aparición de los Brics, de un nuevo modelo de integración latinoamericana, e inclusive de otros centros bancarios o de negocios internacionales, estos grupos practican una suerte de “terrorismo financiero”, destruyendo todo lo que pueda significar construcciones políticas o económicas que amenacen su posición dominante. Han logrado una gigantesca transferencia de capitales de los sectores productivos a los especulativos, impulsado los TLC, y financiado los golpes suaves y duros, sin importar los costos en vidas humanas y la destrucción de sociedades y países. Existe en la práctica un nuevo orden jurídico y económico-financiero, por sobre los gobiernos y las representaciones democráticas.

Ante la derrota de Álvaro Uribe en Colombia, se estrechan las posibilidades de una invasión militar a Venezuela y la apropiación de su petróleo; por lo tanto la estrategia se dirige a socavar los avances en la integración latinoamericana haciendo estallar sus economías; allí donde algunas naciones han logrado desarrollos sin endeudarse, ni permitir la injerencia de los organismos multilaterales de crédito en sus políticas.

El capital financiero y especulativo ha puesto a la Argentina y a otros países, con este fallo de Griesa, en una situación que no abre un abanico de posibilidades, sino que estrecha gravemente las alternativas que los gobiernos, cualquiera sea su signo político-ideológico, tienen para afrontar esta situación. Suramérica tiene una agenda pendiente con la concreción del Banco del Sur y la elaboración de herramientas y consensos internacionales que permitan elaborar medidas concretas para impedir la hegemonía del capital financiero en un mundo donde el 1 por ciento de la población detenta el 40 por ciento de la riqueza del mismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La FIFA siempre gana y este año se embolsará más de 2.600 millones de dólares

Dom, 22/06/2014 - 09:30

La Copa del Mundo 2010 generó 3.660 millones de dólares en ingresos para la FIFA, mientras que los gastos llegaron apenas a los 1.300 millones, según sus propios documentos financieros. Eso significa un buen beneficio de 2.360 millones de dólares, y un aumento de 7,3% respecto a 2006 y de 22,8% respecto a 2002. Si el Mundial de 2014 tuviera una tasa similar de incremento, la FIFA se beneficiará aproximadamente $ 2.610 millones de dólares por el torneo.

De los casi US$ 4 mil millones en los ingresos de la Copa del Mundo de 2010, el 65,9% provino de la venta de derechos de televisión (US$ 2.410 millones) y el 29,3% provino de la venta de los derechos de comercialización (1.070 millones dólares). Los ingresos restantes provinieron de la venta de derechos de hospitalidad y derechos de licencia.

Los mayores costos de la FIFA incluyeron 348 millones dólares en premios para los países participantes y asociaciones miembros, seguida de US$ 326 millones a Sudáfrica por su comité organizador y un programa de legado de la Copa Mundial, y $ 214 millones en los costos de producción de televisión.
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Tomado de Business InsiderUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Argentina ante el chantaje financiero de los fondos buitres

Dom, 22/06/2014 - 09:01

Son numerosas las instituciones y organismos que han expresado su preocupación por las implicaciones de la decisión adoptada por la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos de exigir al gobierno argentino el rembolso a los llamados “fondos buitres” –capitales especulativos que, por decisión propia, quedaron excluidos de las restructuraciones de deuda externa realizadas por el país sudamericano en 2005 y 2010– y prohibirle que siga efectuando pagos en Nueva York a otros acreedores en tanto no cubra el 100 por ciento de los pasivos referidos, que equivalen a 7 por ciento de su deuda externa total y que están, en su mayor parte, en manos de las firmas NML Capital y Aurelius.

Como se recordará, tras el desastre de las administraciones encabezadas por Carlos Saúl Menem, Argentina cayó en suspensión de pagos en 2001. Desde entonces, algunos títulos de deuda pública del país fueron adquiridos muy por debajo de su valor por NML Capital, Aurelius y otras administradoras de “fondos buitres”, que desembolsaron cerca de 6 por ciento de lo que ahora pretenden cobrar. Un ejemplo de esta clase de operaciones –realizadas en Nueva York, razón por la cual es de la jurisdicción de la justicia estadunidense– es la efectuada por NML: en 2008 compró títulos vencidos en 48 millones de dólares y ahora pretende cobrar 832 millones.

Cuando en el gobierno de Néstor Kirchner Argentina renegoció su deuda y logró quitas de cerca de la mitad de los pasivos, la mayor parte de tenedores de bonos (93 por ciento) aceptaron la propuesta, en tanto que una minoría de especuladores la rechazó y desde entonces ha venido reclamando el pago de la totalidad de los pasivos: unos mil 500 millones de dólares.

El gobierno argentino se niega a cumplir lo ordenado por el máximo tribunal de Estados Unidos porque ello implicaría echar abajo las renegociaciones de deuda realizadas en la década pasada y daría pie al resto de los acreedores a cobrar la totalidad de los pasivos. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló, en un mensaje televisivo, que no está en duda la voluntad de pago de su gobierno pero que “hay que distinguir una negociación de una extorsión”, en referencia al condicionamiento impuesto por la Corte de Washington en el sentido de que o le paga a los “fondos buitres” o se le prohíbe que pague al resto de los acreedores.

La jefa de Estado abrió la posibilidad de efectuar los pagos en Buenos Aires, en vez de realizarlos en Nueva York, aunque técnicamente ello implicaría una suspensión de pagos para los empréstitos contraídos bajo la legislación estadounidense y un canje de títulos por otros nuevos, sujetos a los tribunales argentinos.

Diversos gobiernos –como los de Francia, Brasil y México– y organismos internacionales -como el FMI- han abogado por la postura argentina y, sin embargo, el máximo tribunal estadounidense se empeñó en dar la razón a los especuladores. Con ello ha creado una circunstancia de grave incertidumbre en las finanzas mundiales, no sólo por la posibilidad de que la nación austral caiga, así sea contra su voluntad, en suspensión de pagos, sino porque el fallo sienta un precedente que pone en peligro la definitividad de las restructuraciones de deuda externa de otras naciones y abre la posibilidad de que algunos acreedores que las habían aceptado exijan, por la vía jurídica, la anulación de lo acordado.

“No es un problema económico, financiero o jurídico, sino la convalidación de un modelo de negocios a escala global que va a traer tragedias inimaginables”, señaló la presidenta Fernández de Kirchner, y tiene razón: al ponerse del lado de los fondos buitres, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos ha otorgado un enorme poder al principal factor de riesgo para la de por sí precaria estabilidad financiera mundial: la especulación.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Economía post-crisis

Ven, 20/06/2014 - 10:30
Robert Skidelski, Project Syndicate

El la elección del Parlamento Europeo del mes pasado, los partidos euroescépticos y extremistas ganaron el 25% del voto popular. Las victorias más resonantes se registraron en Francia, el Reino Unido y Grecia. Estos resultados fueron ampliamente, y correctamente, interpretados como una señal del grado de descontento entre una elite europea arrogante y los ciudadanos comunes.

Más inadvertidos, porque son menos obvios desde un punto de vista político, son los murmullos intelectuales de hoy, cuya manifestación más reciente es el libro Capital in the Twenty-First Century del economista francés Thomas Piketty, una acusación fulminante a la creciente desigualdad. Tal vez estemos siendo testigos del inicio del fin del consenso capitalista neoliberal que ha prevalecido en todo Occidente desde los años 1980 -y que, para muchos, condujo al desastre económico de 2008-2009.

Particularmente importante es el creciente descontento de los estudiantes de economía con los programas universitarios. El descontento de los estudiantes importa, porque la economía ha sido durante mucho tiempo el faro político de Occidente.

Este descontento nació en el "movimiento económico post-autista", que comenzó en París en 2000, y se propagó a Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. La principal queja de sus seguidores era que la economía convencional que se les enseñaba a los estudiantes se había convertido en una rama de las matemáticas, desconectada de la realidad.

La revuelta progresó poco en los años de la "Gran Moderación" de los 2000, pero revivió luego de la crisis de 2008. Dos vínculos importantes con la red anterior son el economista estadounidense James Galbraith, hijo de John Kenneth Galbraith, y el economista británico Ha-Joon Chang, autor del éxito editorial 23 Cosas que no te cuentan sobre el capitalismo.

En un manifiesto publicado en abril, estudiantes de economía en la Universidad de Manchester defendían una estrategia "que comienza con los fenómenos económicos y luego les brinda a los estudiantes un kit de herramientas para evaluar de qué manera las diferentes perspectivas pueden explicarlos", en lugar de con modelos matemáticos basados en presunciones irreales. Notablemente, Andrew Haldane, director ejecutivo para Estabilidad Financiera en el Banco de Inglaterra, escribió la introducción.

Los estudiantes de Manchester sostienen que "la corriente convencional dentro de la disciplina (teoría neoclásica) ha excluido toda opinión disidente, y podría decirse que la crisis es el último precio de esta exclusión. Enfoques alternativos como la economía post-keynesiana, marxista y austríaca (así como muchos otros) han quedado marginados. Lo mismo puede decirse de la historia de la disciplina". En consecuencia, los estudiantes tienen escasa conciencia de las limitaciones de la teoría neoclásica, mucho menos de las alternativas.

El objetivo, según los estudiantes, debería ser "conectar las disciplinas dentro y fuera de la economía". La economía no debería estar divorciada de la psicología, la política, la historia, la filosofía y demás. Los estudiantes son específicamente proclives a estudiar cuestiones como la desigualdad, el papel de la ética y la justicia en la economía (a diferencia del foco prevaleciente en la maximización de las ganancias) y las consecuencias económicas del cambio climático.

La idea es que este tipo de intercambio intelectual ayude a los alumnos a entender mejor los fenómenos económicos recientes y mejorar la teoría económica. Desde este punto de vista, todos saldrían beneficiados con la reforma de los programas de estudio.

El mensaje más profundo es que la economía convencional es, por cierto, una ideología -la ideología del libre mercado-. Sus herramientas y presunciones definen sus temas. Si asumimos una racionalidad perfecta y mercados completos, estamos impedidos de explorar las causas de los fracasos económicos en gran escala. Desafortunadamente, esas presunciones tienen una profunda influencia en la política.

La hipótesis de mercados eficientes -la idea de que los mercados financieros, en general, evalúan los riesgos de manera correcta- brindó el argumento intelectual para una amplia desregulación de la banca en los años 1980 y 1990. De la misma manera, las políticas de austeridad que Europa utilizó para combatir la recesión del 2010 en adelante estaban basadas en la idea de que no había más recesión que combatir.

Esas ideas estaban emparentadas con las opiniones de la oligarquía financiera. Pero las herramientas de la economía, como se las enseña hoy en día, ofrecen poco margen para investigar los vínculos entre las ideas de los economistas y las estructuras de poder.

Los alumnos "post-crisis" de hoy tienen razón. ¿Entonces qué es lo que mantiene en funcionamiento el aparato intelectual de la economía convencional?

Para empezar, la enseñanza y la investigación económica está profundamente inmersa en una estructura institucional que, como sucede con todos los movimientos ideológicos, recompensa la ortodoxia y castiga la herejía. Los grandes clásicos de la economía, desde Smith hasta Ricardo y Veblen, no se enseñan en las aulas. El financiamiento a la investigación se asigna sobre la base de la publicación de diarios académicos que abrazan la perspectiva neoclásica. La publicación en estos diarios también es la base de cualquier promoción.

Es más, se ha convertido en un principio rector que cualquier avance hacia una estrategia más abierta o "pluralista" en cuanto a la economía presagia una regresión a modos de pensamiento "pre-científicos", de la misma manera que los resultados de la elección del Parlamento Europeo amenazan con revivir un modo más primitivo de la política.

Sin embargo, las instituciones y las ideologías no pueden sobrevivir por simple conjuro o recordatorios de horrores pasados. Tienen que enfrentar el mundo contemporáneo de la experiencia vivida.

Por ahora, lo mejor que puede lograr la reforma de los programas de estudio es recordarles a los alumnos que la economía no es una ciencia como la física, y que tiene una historia mucho más rica de la que se puede encontrar en los libros de texto estándar. En su libro La economía del bien y del mal, el economista checo Tomáš Sedláček demuestra que lo que llamamos "economía" no es más que un fragmento formalizado de una gama mucho más amplia de pensamiento sobre la vida económica, que va desde la épica sumeria de Gilgamesh hasta las metamatemáticas de hoy.

Por cierto, la economía convencional es una destilación lastimosamente estrecha del saber histórico sobre los temas que aborda. Debería aplicarse a cualquier problema práctico que pueda resolver; pero sus herramientas y presunciones siempre deberían estar en una tensión creativa con otras ideas vinculadas al bienestar y al florecimiento humano. Lo que se les enseña a los estudiantes hoy ciertamente no merece su estatus imperial en el pensamiento social.

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Se desintegra el Estado títere de Irak

Mér, 18/06/2014 - 15:13
Alejandro Nadal, La Jornada

El avance de los militantes del Estado Islámico de Irak y el Levante (Isil, por sus siglas en inglés), la toma de Mosul y Tikrit y la desbandada del ejército iraquí, con su espectáculo de uniformes y equipos tirados a la orilla del camino, muestran el fracaso de Washington en su afán de mantener un protectorado en Bagdad. Los republicanos y los demócratas se echan ya la culpa mutuamente.

La realidad es que desde que Washington decidió la invasión de 2003 se sabía que la desintegración de Irak era cuestión de tiempo. Estados Unidos gastó 20 mil millones de dólares en tratar de construir un ejército que se ha desintegrado frente al ISIL. No cabe duda, hoy el mapa en medio oriente está siendo redibujado.

En 1916 los embajadores de Inglaterra y Francia, sir Mark Sykes y François Georges-Picot, respectivamente, firmaron un acuerdo secreto que dividía en zonas de influencia y protectorados casi todo el medio oriente. La primera guerra mundial estaba en pleno pero se veía venir el desmembramiento del imperio otomano y esas dos potencias coloniales no querían desaprovechar la oportunidad. El acuerdo Sykes-Picot colocó a Siria y Líbano (y una franja que llegaría hasta la ciudad de Mosul y la frontera con lo que más tarde sería Irán) en la zona de influencia de Francia. Los ingleses se quedarían con un enorme territorio que abarca las fronteras actuales de Jordania e Irak.

El trazo de las fronteras ignoró los criterios culturales, demográficos y orográficos, lo que explica las perfectas líneas rectas que trazaron los señores Sykes y Picot. Irak quedó como una aglomeración de poca consistencia entre tres comunidades asentadas en distintas partes de su territorio, kurdos en el norte, sunitas en el centro y la mayoría chiíta en el centro y sur. Esa mezcla explosiva estuvo contenida por diversos gobiernos autoritarios, incluyendo el de Saddam Hussein. La invasión estadounidense de 2003 rompió el dominio de la minoría sunita y abrió oportunidades de venganza para la mayoría chiíta. El actual ‘presidente’ Nouri al-Maliki ha calentado los ánimos con su retórica anti-sunita.

El Isil nace en la guerra de Siria. Inicialmente tiene un vínculo fuerte con al-Qaeda pero desde 2013 rompió con esta organización y adquirió su propia identidad: su líder Abu Bakr al-Baghdadi pudo articular un amplio movimiento de alrededor de 10 mil militantes que comparten el objetivo de establecer un Estado islámico en Siria y partes de Irak. Las fronteras de esta nueva entidad política nada tendrían que ver con las nítidas rectas de los acuerdos Sykes-Picot.

En un alarde propagandístico, hace unos días, militantes del Isil destruyeron una parte de la frontera entre Siria e Irak. La brecha abierta con un tractor permitió el paso de una caravana de hummers abandonados por las fuerzas iraquíes en plena fuga. Los líderes del Isil saben hacer su propaganda: el simbolismo indicaría que su organización es capaz de romper con la herencia del colonialismo y redibujar el mapa en medio oriente.

Al día de hoy el Isil ocupa un 35 por ciento del territorio de Irak y controla una buena parte de sus campos y pozos petroleros. Sin embargo, muchos de esos pozos no están operando desde hace mucho y la mayor parte de la producción iraquí de crudo se encuentra en los campos del sur del país, fuera del alcance del Isil. Queda por verse si el ISIL puede o desea llegar a tomar Bagdad. Sus líneas de abastecimiento se alargarían peligrosamente. Además, es muy probable que el peso conjunto de unidades armadas iraníes y de la población chiíta sea demasiado para los militantes del Isil. Pero más allá de esta fase del conflicto, una cosa es cierta: gracias a las acciones del Isil y el colapso de la autoridad de al-Maliki, la frontera entre Siria e Irak nunca será lo que fue.

Para Estados Unidos el desplome de Irak no pudo venir en peor momento. A lo largo de todo el medio oriente los focos rojos se encienden. En Egipto sigue flotando en la atmósfera un tufo a golpe de estado. En Siria la guerra perdura, siempre con la amenaza de desbordar hacia Líbano. Israel mantiene su ocupación de los territorios palestinos y una postura belicosa. En Afganistán subsiste otro estado títere a punto de desmoronarse.

¿Cómo afectará todo esto a la economía mundial? Hasta ahora el impacto no ha sido muy importante. Pero todo puede cambiar si el conflicto produce un desajuste en la producción petrolera en Irak. En ese caso las correas de transmisión actuarían de manera directa y el golpe no ayudaría a las inversiones, crecimiento y reducción del desempleo. Es todavía muy temprano para saber con certeza lo que ocurrirá.

Lo más grave es la perspectiva de una guerra sectaria de gran magnitud. Frente a la ofensiva del ISIL se entiende el llamado de autoridades religiosas a la población chiíta para tomar armas y defenderse. Pero esto puede desembocar en una guerra civil y masacres mucho más grandes que las que siguieron a la invasión estadunidense. Ese es el verdadero legado tóxico de la invasión estadounidense de Irak en 2003.

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El hincha, dócil cliente del fútbol neoliberal

Mér, 18/06/2014 - 08:00

Paul Walder, Punto Final

Hay algo en el fútbol que rebasa a los otros deportes, para elevarlo a la categoría de pasión de las masas. Está relacionado con la comunidad, con el juego colectivo, con la necesidad de pertenencia, identidad e integración. Pero expresa también, como escribía Ignacio Ramonet hace unos años, el drama de los perdedores, porque en el fútbol siempre habrá más perdedores que ganadores, a lo cual podríamos agregar que siempre, y por muy campeón que sea un equipo, estará la oportunidad de la derrota. El fútbol tiene que ver con la vida misma.

Por eso es el deporte de los pobres, identificados con su equipo como si fuera su propio destino. Amar al equipo es, decía Ramonet, aceptar la derrota y el pesar. ¡Qué partido no es sufrimiento! Y es precisamente esta pena, bastante más frecuente que la alegría, la que concita la unidad. Somos leales pese a toda la adversidad, permanecemos juntos, nunca estaremos solos. Así lo dice el himno del Liverpool FC, club proletario británico: “You will never walk alone” (Nunca caminarás solo).

Es éste el aspecto del fútbol que ha atraído a los políticos, que lo aman y también le temen. Porque los hinchas dan su vida por su equipo, que trasciende y se funde de una manera compleja con la identidad nacional. Levantar la bandera chilena o de cualquier país en el estadio es una representación patriótica que expresa en esos momentos no solo sentimientos de profundo nacionalismo, sino aún más: es también un ritual guerrerista, expresado como rostros pintados, que lleva a enfrentamientos y sacrificios. El estadio, y también las calles después de un partido, se convierten en un espacio para las más extremas representaciones nacionalistas. Un acto litúrgico como pocos en la sociedad moderna.

Es por ello que este deporte, pero especialmente lo que rodea al deporte, hipnotiza a los políticos y atrae a publicistas, inversionistas y especuladores. El fútbol hoy es sin duda un combustible de alto octanaje calentado por los gobiernos y los grandes capitales. Mueve miles de millones y ha sido intervenido por democracias o terribles dictaduras, como el mundial en Argentina, en 1978.

Desde hace unas décadas, el fútbol con sus enormes potencialidades aun cuando no ha perdido sus rasgos originarios, está controlado y guiado por los grandes poderes, el político y en especial el comercial. Tanto, que hoy como espectáculo de masas mueve, según estimaciones, unos 500 mil millones de dólares anuales. Para hacer una necesaria comparación, es lo que factura la industria farmacéutica, uno de los cuatro rubros más rentables del mundo junto con las armas, las drogas y el sexo.

El ingreso de los grandes capitales al fútbol es lo que ha mutado al deporte en negocio, tal como ha hecho la mercantilización con tantos otros sectores, en nuestro caso, desde la salud a la educación. Este proceso de negocios por un lado convierte a los deportistas en activos que se ofrecen en los mercados de valores, en tanto al público se le entrega un producto o servicio canalizado a través de la televisión y otros operadores de la industria del espectáculo. En medio de este proceso se produce, como en tantas otras actividades abiertas al régimen neoliberal, una concentración del mercado: pocos ganadores en un mundo de perdedores.

Como ha escrito Eduardo Galeano ( El fútbol a sol y sombra , 1995), “el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue”.

El estado y sus inversiones en el gran circo Lo que ha saltado en Brasil no es solo la mercantilización del fútbol y toda su ritualidad, sino la connivencia entre el poder político y el económico. El “no va más” del fútbol mercantilizado bajo la lógica neoliberal emerge desde el país más futbolizado del planeta y durante el Mundial más grande del mundo. La mezcla entre política y espectáculo, fusión denunciada en los 60 por Guy Debord, llega a su clímax cuando se filtran las ingentes inversiones que ha hecho el Estado brasileño en infraestructura de estadios y afines. Brasil 2014 ha costado más caro que Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 juntos, denuncian colectivos sociales brasileños. El gobierno de Dilma Rousseff, al gastar en esta infraestructura que indirectamente favorece a los auspiciadores, publicistas, grandes equipos y, por cierto, a la FIFA, les quita a los millones de pobres los necesarios recursos para mejorar la educación, la salud o el transporte público.

Los cálculos de gastos iniciales para organizar el mundial apuntaban a unos 3.500 millones de dólares en inversiones públicas, pero con el tiempo las estimaciones ascendieron a niveles de escándalo, como publica el sitio contasabertas.com.br . Sólo los estadios para las doce sedes que recibirán a 32 selecciones del mundo, han requerido una inversión de 3.500 millones de dólares. Con el resto de las inversiones, el total asumido por el Estado es de unos 13 mil millones de dólares.

De acuerdo a ese sitio, además de la citada inversión en estadios hay 4.300 millones de dólares en transporte urbano, 3.400 en aeropuertos, 950 millones en seguridad, 350 millones en puertos y 200 millones en telecomunicaciones. Una ingente inversión que gran parte de la ciudadanía denuncia como innecesaria y que directa e indirectamente está subsidiando al sector privado y los grandes negocios. Así queda expresado en el discurso gubernamental cuando dice que la organización de la Copa del Mundo generará ingresos con la llegada de 600 mil turistas, a través de la publicidad, el transporte o los hoteles.

El reclamo de las organizaciones y ciudadanos brasileños es por esta vinculación entre los dueños del fútbol, representados en la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), los grandes capitales y el gobierno. El mundial ha sido organizado por la clase gobernante para que las grandes corporaciones pudieran lucrar, al mismo tiempo que el país se expusiera al mundo como una nación tranquila y próspera. De tal manera, y tras el gran espectáculo, las inversiones privadas fluirán en el futuro. Es el mundial como gran evento de negocios, público y privado. Para ello, organizaciones denuncian que desde 2010 el Estado ha venido subsidiando al sector de la construcción para la edificación de estadios.

El malestar de los brasileños no amaina con estas declaraciones. Porque quienes se están beneficiando de estas inversiones son tanto las grandes corporaciones como la FIFA, que ya ha obtenido como adelanto 1.300 millones de dólares en ganancias solo por la venta de entradas, derechos de transmisión y merchandising . Vale aquí la pena citar el precio de las entradas: para los partidos de Chile, como el que jugará el 18 de junio contra España en el Maracaná, éstas van desde 475 mil a un millón 200 mil pesos. Por cierto que hay para millonarios, entre dos y tres millones de pesos chilenos, según se ofrecen en el sitio de ventas online viagogo.com.

La función de la FIFA en el mundial va mucho más allá. La ONG Inspira_ction ha impulsado una campaña para transparentar los gastos y operaciones de la federación que dirige desde 1998 el suizo Joseph Blatter, así como los de las grandes corporaciones y el Estado brasileño en la organización del Mundial. La FIFA, denuncia Inspira_ction, puso como condición al Estado brasileño exenciones fiscales a las empresas que de una u otra manera participan en el Mundial. Estos beneficios tributarios restarán a los ingresos fiscales entre 200 y 500 millones de dólares, según los cálculos. Esto es posible gracias a la ley del 20 de diciembre de 2010 que rige el Mundial de Fútbol, en la que se especifica que tanto la FIFA como sus empresas subsidiarias y asociadas estarán exentas de pagar los impuestos que les corresponderían normalmente. Podrán comprar y vender, importar y exportar libremente desde suministros médicos, trofeos, medallas, equipos técnicos a materiales de construcción.

Chile, futbol y clientela En Chile, el fútbol no ha estado libre de los influjos neoliberales. Es, desde hace tiempo, un espacio de negocios principalmente explotado por los clubes, las empresas concesionarias de estos clubes y la Asociación Nacional de Fútbol Profesional. En torno a este núcleo de negocios giran desde los canales de televisión a todo el espectro de auspiciadores y publicistas. Para darnos una primera idea de la magnitud del negocio, el Canal del Fútbol (CDF), la señal por cable formada por los clubes del fútbol chileno, generó el año pasado 51 millones de dólares. La mayor parte de este monto se distribuye entre los tres principales clubes, Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. El resto se reparte entre los otros equipos de Primera y Primera B. Un negocio que apunta hacia el reforzamiento de los grandes clubes en desmedro de los más débiles y los de regiones. La lógica del mercado al favorecer la rentabilidad y el espectáculo, genera desequilibrios y desigualdad. Lo que observamos en tantas otras áreas de la economía se aplica también al fútbol.

La especulación financiera no es ajena al fútbol y toma cuerpo en la compra y venta de jugadores. Esta lógica mercantil no puede estar mejor expresada que en la Memoria de una de las concesionarias de los equipos, convertidos en sociedades anónimas y cuyas acciones, como cualquier otro valor comercial de cualquier otro sector de la economía, se ofrece en la Bolsa de Valores. En la Memoria de Azul Azul, la sociedad anónima tras el club deportivo de la Universidad de Chile, y cuyo presidente es José Yuraszeck, el empresario que hizo su fortuna con las privatizaciones de las eléctricas durante la dictadura, puede leerse lo siguiente: “Los avances obtenidos en el ámbito financiero durante 2013 también confirman que nuestro club cuenta con una sólida posición para proyectarse deportivamente y con éxito hacia el futuro. En el último año tuvimos ventas por $15.428 millones, y logramos una utilidad después de impuestos de $124 millones. Mientras, el ingreso total obtenido por ventas y/o arriendos de jugadores fue de $2.154 millones netos. Ello incluyó la venta de Matías Rodríguez al club U.C. Sampdoria, de Italia, la de Charles Aránguiz al club Granada, de España y el arriendo de los derechos de Eugenio Mena al club Santos, de Brasil, entre otros”.

La especulación es financiera pero también en el espectáculo. Estar en los primeros lugares de la tabla es rentable, no sólo por el alza en el valor de los jugadores sino porque se especula con el espectáculo mismo. Sube el rating y el ingreso publicitario. Este año la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), organización formada por los clubes, firmó un contrato con el banco Scotiabank como nuevo sponsor del campeonato nacional. Scotiabank le pagará diez millones de dólares por los próximos cinco años.

Ante este buen negocio, el hincha es espectador y también cliente. Consumirá créditos bancarios, insumos para asados, vestuario, bebidas y, por cierto, televisores. La Cámara Nacional de Comercio (CNC) recuerda que durante el Mundial de Sudáfrica de 2010 la venta de televisores aumentó en un 90 por ciento. Ante el Mundial que comienza el 12 de junio, las ventas ya han duplicado las del año pasado. En este rubro, el tamaño sí que importa: las mayores ventas, dicen en el retail , corresponden a los nuevos Smart TV y a aquellos sobre las 46 pulgadas. Es decir, de 300 mil pesos hacia arriba.

En enero pasado el diario.es publicó una entrevista al entrenador argentino Angel Cappa, ex del Real Madrid y FC Barcelona, entre otros, en que admite, no sin tristeza, el trance actual del fútbol: “Desde hace mucho tiempo el fútbol se lo han quitado a la gente y se lo han dado al negocio. El capitalismo se ha apoderado del fútbol y le ha impuesto sus valores. A la gente se la ha echado de los estadios con precios de entradas prohibitivos y con el pago en la televisión. Ahora el fútbol, que nació en los barrios porque es el deporte más barato que existe, se ha convertido en un juego -ya no un deporte- de elites aunque para la gente sigue siendo su pasión, su sentimiento”.

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Los más ricos ocultan 8 billones de dólares en paraísos fiscales

Mar, 17/06/2014 - 17:57

Gabriel Zucman es profesor asociado en la London School of Economics (LSE) y uno de los discípulos del célebre Thomas Piketty, el gurú de la desigualdad. Su misión ha sido calcular lo más certeramente posible la cantidad de dinero que se evade a través de paraísos fiscales: casi 8 billones de dólares que distorsionan la economía mundial y atan de manos a los Gobiernos a la hora de afrontar sus políticas económicas.

El enfoque de Zucman es distinto, tal y como recoge The New York Times, ya que en lo que se ha fijado es en las diferencias entre los activos y los pasivos de los balances internacionales. Al contener muchos más pasivos, las cuentas no cuadraban; la explicación siempre ha sido los paraísos fiscales. Multinacionales e individuos acaudalados "esconden" sus activos para evitar el ojo del fisco.

La que nunca se había estimado con demasiada exactitud era a cuánto ascendía la evasión fiscal global. Tras analizar los datos que han publicado recientemente Suiza y Luxemburgo, este economista estima que actualmente hay aparcados unos 7,6 billones de dólares en paraísos fiscales, es decir, el 8% de la riqueza personal total mundial. Y, además, asegura que son unos cálculos conservadores.

Zucman cree que si este dinero fuera registrado y propiamente gravado, los ingresos fiscales de los Estados aumentarían en más de 200.000 millones de dólares anuales. Y esos datos ni siquiera incluyen la elusión fiscal que practican algunas multinacionales, una cantidad que podría ser todavía mayor. De hecho, según sus cálculos, el 20% de los beneficios de las empresas estadounidenses son trasladados a paraísos fiscales y las prácticas evasivas reducen en un tercio los ingresos fiscales del Gobierno por este concepto.

De hecho, las prácticas fiscales de este tipo se han vuelto tan comunes desde los años 80 que el impuesto de sociedades efectivo en EEUU ha caído desde el 30 al 15% aunque el tipo nominal no ha cambiado en ese mismo tiempo. Recientemente, el think tank español Fedea recogía los estudios de Zucman a nivel español, que estiman que los españoles tendrían unos 144.000 millones de euros en paraísos fiscales, lo que supondría que solo en España se pierden 7.400 millones de euros en impuestos.

Estos números son lo suficientemente grandes como para poner en cuestión algunos lugares comunes que se han extendido en los últimos años, como por ejemplo que China se haya convertido en el "dueño" del mundo o que Europa y EEUU estén realmente tan endeudados como podría parecer. La idea de un mundo rico endeudado es "una ilusión creada por los paraísos fiscales", defendía Zucman en un trabajo publicado el año pasado.

Otro efecto de los paraísos fiscales es que subestiman la desigualdad real que hay en el mundo, dado que solo las multinacionales y la gente que tiene como mínimo 50 millones de dólares pueden permitirse las estructuras necesarias para esconder su dinero en un paraíso fiscal. Además, pagan menos impuestos que un trabajador corriente, por lo que la desigualdad crece todavía más.

"Hubo un cambio profundo de actitud en los años 80", mantiene Zucman en declaraciones al diario neoyorquino. "En los 50, los 60 y los 70 los impuestos eran mucho más altos, pero no se consideraba normal tratar agresivamente de reducir tu factura de impuestos o incluso evadir", añade. Y apunta a la llegada al poder de Ronald Reagan y la idea de que el Gobierno es una 'bestia' que debe morir de inanición.

Además de reducir los ingresos públicos, estos esquemas tienen otro problema. Al no reflejar la realidad en estadísticas, disminuye la capacidad de los gobernantes para gestionar. Erosiona el respeto por la ley y desincentiva la creación de empleo, ya que da beneficios a aquellos que trasladan al extranjero su riqueza y sus empresas en lugar de invertir en los países donde obtienen sus ingresos.

¿Cómo se podría controlar este fenómeno? Zucman apunta a que se están dando pasos correctos respecto a límites del secreto bancario, pero que se necesita un enfoque internacional para acabar con el problema. Por ello la medida más importante sería un registro financiero global que monitorice la riqueza de la misma manera que hoy en día se registran las propiedades en EEUU. "Si no puedes medir la riqueza, es casi imposible gravarla", explica Zucman.

Un registro de este estilo haría imposible que las multinacionales se atribuyeran de manera fraudulenta beneficios en paraísos fiscales que correspondan a los países en los que los obtengan y donde deberían pagar sus respectivos impuestos. Una misión difícil, pero que según este economista se podría plantear ya con un gran acuerdo entre EEUU y la Unión Europea dentro del tratado de libre comercio que están negociando actualmente.

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Deuda de Estados Unidos alcanza un nuevo récord y llega a los 60 billones de dólares

Mar, 17/06/2014 - 09:01

La deuda de Estados Unidos ha alcanzado un nuevo récord y suma casi 60 billones de dólares demostrando que los estadounidenses no han aprendido de la crisis de 2008. De acuerdo a datos de la Reserva Federal de St Louis publicados por Michael Snyder, Estados Unidos acumula 59,4 billones de dólares de deuda, incluidos el Gobierno, los individuos y las empresas.

"Es una cifra que es difícil de explicar con palabras", señala Michael Snyder en su artículo en InfoWars. "Por ejemplo, si usted se gastara cada día 80.000 millones de dólares desde el nacimiento de Jesucristo hasta hoy, aún no habría gastado 59,4 billones".

La mayor parte de esta deuda se ha acumulado en las últimas décadas. "Hace 40 años la deuda total de EE.UU. era de cerca de 2,2 billones de dólares; de alguna manera en las últimas cuatro décadas hemos hecho que la deuda de EE.UU. haya alcanzado una cifra 27 veces mayor. Es una locura", señala Snyder. "Vivimos en la 'burbuja de deuda' más grande de la historia y no es posible que esto acabe bien".

Lo que más llama la atención es el aumento de la deuda privada. El fuerte crecimiento de la deuda personal permite predecir una recesión en el futuro mejor que el aumento de la deuda pública, el desequilibrio de negocio, u otros factores. En los últimos 3 años la deuda individual aumentó en un 22%, alcanzando el pasado mes de abril un récord histórico de 3,8 billones. "Después de la recesión se puso de moda frenar los gastos y terminar con el crédito", señala Snyder. Y advierte: "Estamos cometiendo los mismos errores que antes".

"El problema es que cuanto más deuda tenemos, mayor parte de ingresos futuros serán usados para pagar la deuda y el interés, lo que reduce las sumas que podríamos gastar en productos", señala James Butler en 'Independent Voters Network' (IVN). "Ello va a frenar la economía; eventualmente, los efectos negativos de la deuda superarán el efecto positivo de los gastos, lo que provocará una recesión o algo peor".

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