Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5132125
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Gaza: los designios de Israel

Xov, 07/08/2014 - 18:21
Alejandro Nadal, La Jornada

El objetivo de la ofensiva israelí en Gaza se presenta, según Tel Aviv, en términos militares. Se trata, de acuerdo con los comunicados oficiales, de una embestida para cancelar la capacidad de las milicias Al-Qassam de Hamas de lanzar cohetes en contra de asentamientos en territorio israelí. Pero la desmesura de los ataques de las fuerzas de Israel hacen pensar en otro tipo de designios y de empresa. En realidad el objetivo es anular la esperanza y enfatizar el mensaje de que el pueblo palestino no tiene alternativa, carece de salida y debe abandonar cualquier expectativa sobre el surgimiento de un Estado autónomo.

Desde el punto de vista estrictamente militar, la ofensiva israelí en Gaza ha fracasado. Su objetivo no se cumplió. Las milicias de Hamas no han sido destruidas y conservan la capacidad de lanzar cohetes hacia asentamientos en Israel.

En el plano politico la ofensiva de Israel también fracasó. En los escombros de las escuelas de Gaza se hallan también los restos de la argumentación israelí sobre su derecho a defenderse. Es cierto que el orden jurídico internacional consagra el derecho de un Estado a protegerse frente a una agresión. Pero ese derecho se encuentra sujeto a varias disciplinas: la respuesta debe guardar proporcionalidad con la agresión y no debe acompañarse de crímenes de guerra o contra la humanidad. Israel ha violado ambas restricciones.

Es una historia conocida que se remonta hasta los orígenes. Al cumplirse 30 años de la fundación del Estado de Israel (1948) se abrieron los archivos de las fuerzas armadas, del Ministerio de Asuntos Extranjeros y de organizaciones como Haganah, con lo que fue posible hacer una nueva lectura de los hechos. Lo que descubrieron los historiadores es que la visión estándar sionista sobre el nacimiento del Estado israelí y la guerra de cinco décadas en contra de sus vecinos árabes no tenía nada de desinteresada y estaba marcada por graves sesgos y simplificaciones.

Los nuevos historiadores llevaron a cabo un análisis diferente sobre las raíces históricas de cinco decenios de guerras, masacres y relocalización forzada de pueblos enteros. Los trabajos de Avi Shlaim, Benny Morris, Ilán Pappe y Simha Flapan marcan un hito en este debate.

Según Shlaim, los hallazgos del nuevo análisis pueden sintetizarse alrededor de cinco vertientes de análisis: la postura británica al finalizar el mandato inglés en Palestina, la guerra de 1948, las causas del éxodo del pueblo palestino, los objetivos de los árabes y las razones del impasse político que vivimos hasta nuestros días.

Según la versión oficial sionista el gobierno británico trató de impedir la creación del Estado de Israel. Sin embargo, los nuevos historiadores han mostrado que Londres más bien fue un obstáculo a la creación de un Estado palestino. Su análisis también pudo mostrar que contrario a lo que señala la versión oficial, los estados árabes estuvieron divididos y no tenían un plan coordinado para destruir a Israel.

Durante la guerra de 1948 alrededor de 711 mil palestinos tuvieron que huir de los territorios que serían parte de Israel. Según la versión sionista, el nuevo Estado les pidió que se quedaran y se convirtieran en ciudadanos de pleno derecho. Según los nuevos historiadores, inicialmente un número de palestinos abandonó voluntariamente sus casas y tierras, pero un número mayor de palestinos fue expulsado de sus aldeas en una operación de limpieza étnica. Este es el origen de la nakba o catástrofe palestina.

La versión sionista también sostiene que Israel ha estado siempre en desventaja, pero el análisis histórico revela que aún en 1948 ese no fue el caso. Habría que añadir hoy que Israel es el único poseedor de armas nucleares en Medio Oriente. Y, finalmente, el callejón sin salida en el que se encuentra la región no es producto de la intransigencia árabe, ya que en muchos casos los líderes de Israel han rechazado ofrecimientos de paz genuina de los países árabes. La ocupación ilegal de la margen occidental del río Jordán, la destrucción de casas de palestinos, las masacres de Sabra y Shatyla, así como el bloqueo ilegal de Gaza son algunos ejemplos claros (no los únicos) de la cerrazón israelí.

El potencial militar de Hamas es limitado y en ningún momento constituye una amenaza seria a la seguridad del Estado de Israel. Pero su presencia entraña un mensaje esencialmente político. Por el sólo hecho de existir, Hamas y sus milicias envían una señal de resistencia cotidiana a sus interlocutores en Israel y de promesa a sus seguidores en los territorios palestinos, no sólo en Gaza. Los cohetes de Hamas son condenables, pero también lo es el bloqueo inhumano que aplica Israel desde hace siete años en Gaza. La respuesta desmesurada de Israel, con sus ataques de artillería y bombas a escuelas y hospitales (refugios conocidos y bien identificados) revela que Tel Aviv está obsesionada por otras consideraciones. Su objetivo central es mantener al pueblo palestino sin esperanzas sobre su futuro. Al tratar de hundir al pueblo palestino en un cruel sistema de guetos, Israel se destruye a sí misma.

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La guerra de divisas escala a nueva guerra fría con final abierto

Mér, 06/08/2014 - 19:02
La guerra comercial que se ha levantado entre Rusia y Estados Unidos junto a sus aliados europeos comienza a tener efectos visibles. Las sanciones que Europa ha levantado contra Rusia y el bloqueo del Banco Mundial a los préstamos de la banca rusa han encontrado como represalia el bloqueo del mercado de capitales para la banca occidental y la prohibición para los aviones occidentales de cruzar cielo ruso. Las tensiones van en aumento a la hora de pensar en un eje Moscú-Pekin dado que China es visto como una amenaza para Washington al ser el mayor acreedor de Estados Unidos. En todo esto pesa la enorme deuda que acumula Estados Unidos y que supera los 60 billones de dólares. Si el eje asiático Moscú-Pekin fortalece sus relaciones con el mundo occidental se aceleraría la sustitución del dólar como moneda de reserva.

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La fase demencial del totalitarismo neoliberal

Mar, 05/08/2014 - 18:27
Alberto Rabilotta, Alainet

No hay que ser un experto para ver que en los últimos meses, y de manera cada vez más acelerada, el imperialismo estadounidense y sus aliados de la OTAN están tratando de crear todas las condiciones para transformar las relaciones internacionales en un nuevo teatro de confrontaciones con vistas a mantener el ya cuestionado sistema internacional unipolar y la hegemonía neoliberal.

Hace apenas tres años, cuando alboreaba la multipolaridad con los esfuerzos de creación de UNASUR y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con Rusia tratando de consolidar una región euroasiática y los BRICS explorando una alternativa a la tiranía neoliberal, el imperialismo se lanzó a la creación de nuevos focos de tensión, interviniendo en Libia –que en ese entonces era un país clave de una necesaria integración africana-, en Siria y en países de África, y relanzó con fuerza la subversión en varios países latinoamericanos.

En la segunda parte del 2013, cuando arreciaba la agresión intervencionista en Siria, el último gran país del Oriente Medio con un sistema en el que convivían diversos pueblos, culturas y religiones, en el marco de la reunión del G20 en San Petersburgo y gracias a la carta del papa Francisco, Rusia introdujo el tema de Siria, amenazada con bombardeos aéreos por parte de Estados Unidos y países de la Unión Europea por el supuesto e inventado uso de armas químicas por parte del gobierno sirio, y forzó una difícil negociación para frenar la amenaza de bombardeos a cambio de sacar el arsenal químico de Siria y destruirlo.

La firme posición rusa en el caso de Siria, que contó con el apoyo de China y la mayoría de países del mundo, mostró por primera vez que existían fuerzas capaces en la escena internacional para ponerle límite o término al sistema unipolar creado por EE.UU. desde el derrumbe de la Unión Soviética, y comenzar el restablecimiento de un orden multipolar, algo que para el imperialismo significaría el comienzo del fin de su proyecto de hegemonía neoliberal total.

No en vano desde el 2013, y en particular durante la primera parte del 2014 cuando la CELAC se formó, y en perspectiva de la reunión cumbre en Brasil el BRICS esboza sus intenciones de crear instrumentos financieros para liberarse del dólar, que directamente o a través de sus lacayos locales EE.UU. y sus aliados arreciaron sus intentos subversivos en Venezuela e incrementaron la desestabilización política, financiera y económica en otros países latinoamericanos.

Es en esta perspectiva de desestabilización, específicamente del gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que juega un importante papel la decisión y todo el actuar del juez Thomas Griesa de Nueva York para favorecer a los “fondos buitre”: esa decisión constituye una nueva arma del sistema judicial estadounidense para someter a los países deudores, que son mayoría en el mundo, a una ley estadounidense que siempre es interpretada de manera a satisfacer al gran capital.

Y desde enero pasado el imperialismo neoliberal puso en acción las fuerzas que desde hace años venía financiando, entre ellas los ultranacionalistas y neonazis, para crear un peligroso foco de tensión permanente en Ucrania, en la “puerta de entrada” de Rusia.

El rechazo del presidente constitucional Víctor Yakunovich a una integración con la UE que significaba la desindustrialización del país, disparó la operación para derrocarlo y reemplazarlo con uno que aceptaría, como ha sido el caso y muy rápidamente, el dictado de Washington, del FMI y de la OTAN, destruyendo a cañonazos y bombardeos la oposición interna en el Este del país, con el claro intento genocida de eliminar la población ruso-parlante, como dijo en la televisión un “periodista” ucraniano (1), y así recuperar esas tierras. No dijo, pero se puede asumir, que una vez “limpiadas” de “gente inútil” esos territorios servirían para instalar armamentos ofensivos de la OTAN y crear una constante amenaza directa a la seguridad de Rusia.

Para lanzar la reciente cruzada contra Rusia, como dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Moscú, Sergei Lavrov, “si no hubiera sido Ucrania, les aseguro, cualquier otro aspecto de la política interior o exterior de Rusia les hubiera servido de razón”. Lavrov lamentó que las buenas intenciones expresadas por los “socios occidentales en Europa” no resistan la inercia de la Guerra Fría que busca “llevar a todos los europeos bajo el techo de la OTAN y hacerlos que se dirijan a Rusia con un tono severo”. Esta miopía política, agregó, está basada en la intención de imponer su voluntad a toda costa, de adoptar sanciones contra quienes disienten y tomar represalias contra quienes están por “la independencia y no aceptan obedecer el orden mundial unipolar” (2).

Este orden unipolar permite a EE.UU. y sus aliados la impunidad criminal que se manifestó por enésima vez en la agresión, con bombardeos y fuerzas terrestres que mataron a cerca de dos mil personas, en la Franja de Gaza. Israel actúa impunemente gracias al apoyo político, diplomático y a las armas y datos de inteligencia estadounidenses, como confirman los documentos revelados recientemente por el informante Edward Snowden y publicados por el periodista Gleen Greenwald (3).

La ley estadounidense debe prevalecer. Estados Unidos, cuya existencia jamás fue amenazada por guerra alguna fuera de la guerra de Secesión, no posee más que una definición ideológica de sus enemigos: aquellos que no aman el modo de vida estadounidense, se encuentren donde sea, afirmaba en 2005 el historiador Eric Hobsbawm durante una conferencia en la Universidad de Harvard dedicada a destacar las diferencias entre la hegemonía estadounidense y la otrora hegemonía británica.

Este historiador argumentó que Gran Bretaña, como su hegemonía no dependía de la potencia imperial sino de su comercio, se adaptó más fácilmente a las derrotas políticas, como ya lo había hecho cuando tuvo su mayor derrota política, con la pérdida de las colonias en América. Y luego recordó que durante la Guerra Fría el crecimiento de las empresas estadounidenses en el mundo fue hecho bajo el padrinazgo del proyecto político de EE.UU., con el cual se identificarían muchos de los grandes patrones así como la mayoría de los estadounidenses. A cambio, dada su hegemonía mundial, la convicción de Washington de que la ley estadounidense debe prevalecer en las relaciones de los estadounidenses con el mundo adquirió una fuerza política considerable.

Y Hobsbawm concluyó la conferencia con una pregunta cuya respuesta es ahora evidente: ¿Retendrá EE.UU. esta lección o cederá a la tentación de mantener una posición que se erosiona apoyándose en la fuerza político-militar, engendrando así no el orden mundial sino el desorden, no la paz mundial sino la guerra, no el avance de la civilización sino la barbarie? (4).

Ahora el paseo por la realidad y el despertar de la “inteligencia social”. Por su naturaleza, que implica “desencajar” la economía capitalista de la sociedad y poner el Estado al servicio exclusivo de los grandes intereses económicos, financieros y comerciales, el imperialismo neoliberal no tiene otra alternativa que destruir toda forma de democracia y de soberanía popular y nacional. Su única opción es el totalitarismo. El intelectual húngaro Karl Polanyi, historiador de la economía, consideraba la idea de los “mercados autoregulados” a nivel mundial –el neoliberalismo- como una peligrosa utopía, y ya en 1945 advertía que EE.UU. tenía el basamento histórico e ideológico para intentar llevarla a cabo (5).

La utópica misión del neoliberalismo es instaurar un régimen universal basado en las leyes estadounidenses, como nos recuerda Hobsbawm, y para ello debe lograr que los Estados soberanos cedan su soberanía, acepten aplicar la ley estadounidense (¿No es lo que Griesa exige?) y derriben las barreras nacionales, para así convertirse en Estados garantes de un sistema al servicio exclusivo de los intereses económicos representados en los oligopolios financieros, industriales, comerciales, mineros, agroindustriales, entre otros más cuyas casas matrices están en EE.UU., la UE, Japón, Canadá y otros países de la órbita imperial.

Tal sistema no admite alternativas socioeconómicas, sean nacionales o regionales y estén o no basadas en el capitalismo, que impliquen la intervención activa de los Estados, grados de planificación socioeconómica y que los pueblos a través de los organismos políticos y sociales, actuando en democracia, tomen decisiones soberanas para defender legítimos intereses populares y nacionales.

Precisamente porque no puede tolerar competición alguna proveniente de otras alternativas socioeconómicas, ya que no tiene absolutamente nada de positivo que ofrecer a los pueblos, es que el neoliberalismo pudo desplegarse en toda su dimensión a partir del derrumbe de la Unión Soviética, cuando también se desplomó el orden mundial multilateral, y fue aplicado con particular saña en Rusia y demás ex países socialistas.

Una de las razones por las cuales el imperialismo neoliberal se lanzó en lo que parece una desbocada carrera para imponer su dictado a nivel mundial, es que en dos regiones muy importantes, América Latina y Eurasia, se han lanzado movimientos de integración económica, comercial, financiera y hasta monetaria. Y que estas iniciativas –que incluyen el BRICS en tanto que mecanismo de comunicación entre varias regiones-, han recibido nuevos impulsos políticos y están dando pasos hacia la creación de mecanismos para funcionar sin una subordinación al sistema neoliberal. Para el proyecto imperial estadounidense, que busca someter a todos los pueblos, estas iniciativas regionales deben ser destruidas.

El ministro de la Corte Suprema argentina Raúl Zaffaroni, al responder a la pregunta de Página/12 sobre qué reflexión le merece, como jurista y no como ministro de la Corte, la situación que plantean los llamados “fondos buitre”, dijo que “veo esto con un poco de miedo. Para decir la verdad, con mucho miedo. Como diría Galeano, todo parece patas arriba. Si trajésemos a alguien que hubiese dormido unas décadas, no podría entender nada. Tengo miedo por el mundo, esa es la verdad. El poder político, el de los Estados, está sobrepasado por el poder económico de oligarquías, de pequeños grupos de personas que manipulan a su gusto los medios de comunicación y el poder económico (…) Lo digo más claramente: siempre ha habido y es inevitable que haya vínculos y acuerdos entre los poderes político y económico, pero ahora el primero tiende a desaparecer o a ser manejado completamente por el segundo transnacionalizado”.

Más adelante, y al ser preguntado por qué nos encontramos hoy en tal situación, el ministro Zaffaroni responde que “esa es la segunda parte de la cuestión y respecto a la cual tenemos que pensar en el futuro. Nuestros propios gobiernos cedieron la soberanía nacional, sujetándonos a un tribunal provincial extranjero (en el caso del juez de Nueva York, Thomas Griesa) y a una Corte Suprema que declara no interesarle nada, en favor de unos especuladores con capacidad de pagar abogados y hacer lobbies (…) Creo que lo primero que debemos hacer con miras al futuro es reformar la ley y declarar imprescriptible la administración fraudulenta en prejuicio de los intereses nacionales en toda negociación internacional que comprometa sustancialmente la economía nacional. Sé que me colgarán cualquier cartel para descalificar esta opinión, pero el mundo penal internacional viene pensando estas cosas desde hace algún tiempo” (6).

El mismo 3 de agosto en Página/12, y quizás como prueba de que se está formando esa “inteligencia social” de que hablaba Karl Marx, el filósofo José Pablo Feinmann comienza su artículo enfatizando que “el capitalismo de las últimas décadas se ha manejado en el modo del vértigo”, descripción con la cual muchos analistas y periodistas estamos de acuerdo, y luego agrega que “el Imperio es el Imperio y no habla dialectos, no respeta la autonomía de los ‘polos’, arrasa con las identidades nacionales, los Estados nacionales () el orgullo europeo y las vidas iraquíes o las vidas de quienes se le opongan. No hay política multipolar, El capitalismo es un sistema totalizador. Lo fue desde 1492, cuando nace, y lo es hoy, más que nunca, por medio de la gran revolución de este tiempo, que no es la del proletariado marxista, sino, otra vez, la del burgués conquistador: la comunicacional” (7).

Todo lo anterior me parece señalar que el combate contra el imperialismo neoliberal es la tarea principal, y es una tarea urgente porque en su intento totalizador ha llegado a una fase demencial y mortal para nuestras sociedades y el planeta. Y justo cuando terminaba este artículo leí el esclarecedor análisis del filósofo Fernando Buen Abad Domínguez, “Multipolaridad” si pero anticapitalista”, del cual reproduzco una pequeña parte: “Pero el peligro de la confusión (hasta no tener claro de qué “multipolaridad” hablamos o habla cada cual) no anula la necesidad de quebrar el dominio del imperio yanqui. Tampoco implica cancelar -o satanizar- cualquier iniciativa, así sea parcial, que permita dar pasos adelante hacia la soberanía concreta mandatada por los pueblos. Sólo hay que asegurarnos de que tales pasos se dirijan hacia donde los pueblos mandan y no aparezcan los piratas reformistas que siempre tuercen caminos y veredas hacia sus reinos burocráticos plagados con gerentes serviles al capitalismo. La gracia radica en no caer en las trampas semánticas de las burguesías. La gracia está en no ilusionarse con falacias ni hacerse esclavo de ellas. Ese error nos ha costado mucho.”(8)
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Notas:
1.- "It’s perfectly simple. You need to kill 1.5 million people in Donbass". URL https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=S9SOVarOFJk
2.- Sergei Lavrov en entrevista con Itar-Tass. URL http://en.itar-tass.com/russia/743470
3.- Cash, Weapons and Surveillance: the U.S. is a Key Party to Every Israeli Attack, by Glenn Greenwald URL https://firstlook.org/theintercept/2014/08/04/cash-weapons-surveillance/
4.- Eric J. Hobsbawm, citas de las páginas 72 y 78 (capítulo tercero) de libro “L’Empire, la démocratie, le terrorisme”. André Versaille Editeur/Monde Diplomatique, 2009.
5.- Karl Polanyi, Capitalisme Universel ou Planification Régionale?, página 486 del libro Essais de Karl Polanyi, Éditions du Seuil, 2008.
6.-“Esto es un escándalo jurídico”, entrevista al ministro de la Corte Raúl Zaffaroni, Página/12 del 3 de agosto de 2014. URL http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-252153-2014-08-03.html
7.- José Pablo Feinmann, “La Sociedad de los Lobos”, http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-252149-2014-08-03.html
8.- Fernando Buen Abad Domínguez, Rebelión, 5 de agosto 2014, URL http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188114

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Cierra Espirito Santo y accionistas perderán su dinero

Lun, 04/08/2014 - 09:00
El gobierno de Portugal inyectó este domingo 5 mil millones de euros para evitar el colapso del Banco Espírito Santo tras una serie de escándalos financieros que impidieron el salvataje por la vía de la ampliación de capital. Carlos Costa, gobernador del Banco Central de Portugal, aseguró que se creará un banco malo para absorber todos los activos tóxicos del banco, mientras las empresas sanas serán agrupadas en el banco bueno que tendrá por nombre Novo Banco y estará alejado de la familia Espirito Santo.

El plan de rescate acordado con Bruselas fue provocado por pérdidas mucho mayores a lo esperado, y a lo reportado por el propio banco la semana pasada. Las pérdidas acabaron con los colchones de capital y las acciones se hundieron más de un 75 por ciento en la semana antes de ser suspendidas el viernes. Desde los 6,2 euros que tenía la acción a mediados de 2008, el viernes alcanzó una cotización de 10 euros. El BES será retirado de la bolsa de Lisboa y no volverá a cotizar desapareciendo de los mercados en forma definitiva. La gran novedad será que esta vez los accionistas perderán su dinero en lo que será el debut de las nuevas normas europeas destinadas a asegurarse de que los inversores, y no solo los contribuyentes, deberán hacer frente a las consecuencias cuando los bancos quiebran.

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Emir Sader: Hacia un modelo posneoliberal

Lun, 04/08/2014 - 07:59
Emir Sader, Página 12

Cuando se agotaba el ciclo largo expansivo del capitalismo, se impuso el debate sobre las razones de ese agotamiento y las formas de retomar el desarrollo económico. Triunfó la renacida versión del liberalismo, vocalizada en particular por Ronald Reagan, quien dijo que habría que suspender los límites a la libre circulación del capital, habría que desregular. El capital volvería a circular, habría inversiones, las economías volverían a crecer y todos ganarían.

Se promovió la libre circulación del capital en escala global, mediante la apertura de los mercados nacionales, la privatización de patrimonios públicos, la mercantilización de lo que antes eran derechos, la precarización de las relaciones de trabajo, la retracción del Estado y la centralidad del mercado. Pero lo que pasó fue distinto de lo previsto.

Es que, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir sino para acumular. Liberado de las trabas del período anterior, el capital se dirigió, masivamente, hacia la esfera financiera, donde gana más, tiene liquidez total y ejerce fuerte presión sobre los gobiernos. (Una agencia de apoyo a los especuladores una vez dijo literalmente: ‘Aprovechen la fiesta, pero quédense cerca de la puerta’.) A escala mundial se dio una gigantesca trasferencia de recursos del sector productivo al especulativo, con el capital financiero asumiendo el rol de sector hegemónico en la era neoliberal del capitalismo.

El bajo crecimiento o el estancamiento o incluso la retracción de las economías se debe justamente al hecho de que el sector hegemónico en la economía es un sector parasitario, que no produce bienes ni empleos. Es el capital financiero bajo su forma especulativa, que no financia el consumo, ni la investigación, ni tampoco la producción. Vive de la compra y venta de papeles.

Los fondos buitre son el ejemplo más radical de ese carácter parasitario del capital especulativo, típico de la era neoliberal. En ese caso, se han valido de la crisis de la deuda de los países latinoamericanos para imponer normas draconianas a gobiernos subalternos, parte fundamental de la herencia maldita recibida por los gobiernos antineoliberales. Préstamos a intereses brutales a cambio de renuncia a la soberanía nacional.

Así, aun los gobiernos que ha reaccionado en contra del neoliberalismo, empezando a construir alternativas a ese modelo agotado, tienen que enfrentar todavía esa herencia. Para la derecha sería señal de fracaso de los gobiernos progresistas, cuando en realidad son todavía rezagos de los gobiernos de la misma derecha.

Los Brics han empezado a apuntar hacia la alternativa: un Banco de Desarrollo para el Sur del Mundo, un fondo de apoyo frente a problemas que puedan enfrentar los países del sur del mundo. El conflicto actual con Argentina representa los estertores del modelo contra el cual fueron elegidos los gobiernos progresistas y frente al cual construyen un modelo posneoliberal.

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Lo de Argentina no es un default

Dom, 03/08/2014 - 19:15

Alfredo Zaiat, Pagina 12

El inédito acontecimiento financiero derivado de la orden del juez Thomas Griesa de bloquear el cobro del vencimiento de intereses de deuda soberana a bonistas del canje no es un default. No lo es en términos jurídicos, financieros y económicos. No se trata de un debate semántico, aunque sí político, como queda reflejado en cada una de las opiniones del elenco estable de economistas mediáticos. Para eludir la soberbia de los cultores de la ignorancia, es necesario precisar por qué y cuándo un país está en default.

La actual situación es extraordinaria, lo que ha habilitado un debate político o de bajo vuelo con fines electoralistas, como se expresa en la mayoría de las coberturas periodísticas, siendo los grandes medios promotores de esa campaña de desinformación. También ha gatillado los lugares comunes de la prensa internacional en la descripción del destino económico argentino. El default es una definición que excede la especulación de si es una estrategia política del Gobierno, que la vulgaridad analítica menciona como la pretensión oficial de negar la realidad o de convertir la situación en una gesta épica, o si es una excusa para concretar habituales negocios en el mercado financiero, como las sentencias de calificadoras de riesgo o las apuestas con los seguros contra default. Pese a la insistencia con títulos catástrofes o evaluaciones interesadas de hombres de negocios dedicados a la comercialización de información económica, no se está en presencia de una cesación de pagos de la deuda argentina. No lo es porque lo que está sucediendo a partir del fallo y la orden de cumplimiento de la sentencia Griesa, no ingresa en esa categoría. No existen antecedentes históricos de semejante extravagancia.

Es un evento que no reúne las condiciones de un default, a las que es fácil describirlas en base a antecedentes de la historia financiera mundial: en lo jurídico, incumplimientos en el contrato de emisión de bonos del deudor con el acreedor; en lo financiero, no pago de intereses y capital al vencimiento; y en lo económico, insolvencia del deudor. Nada de eso ha sucedido.

Las calificadoras de riesgo, el comité financiero de la asociación de swaps (por los seguros contra default), economistas locales y analistas internacionales seguirán insistiendo con la existencia de un default. Incluso ahora empezaran a atemorizar con la posibilidad de que los bonistas del canje puedan solicitar la “aceleración” del cobro del total de la deuda. Es el derecho que tienen, según el prospecto de emisión, si hay incumplimientos de parte del deudor. Si eligen ese camino, terminarán judicializando toda la deuda con legislación extranjera (28 mil millones de dólares) y no cobrarán nada porque Argentina defenderá en Tribunales lo que es obvio: no hubo default. Esos bonistas no deberían seguir consejos que están siendo alentados por analistas más interesados en la política doméstica electoral que en la lógica de las finanzas. Cualquiera que conozca cómo funciona el mercado de bonos sabe que el principal objetivo de los acreedores es cobrar los intereses y el capital; no litigar. A esto último se dedican los fondos buitre.

Como lo han mencionado en más de una oportunidad el ministro de Economía, Axel Kicillof, y la presidente CFK, e ignorado en tantas otras por los publicistas del fantasma del default, Argentina ha pagado en tiempo y forma los intereses del bono Discount bajo legislación argentina, estadounidense, japonesa e inglesa. El dinero lo han recibido los agentes encargados de distribuirlo entre los bonistas. Esos dólares ya no son de Argentina; pertenecen a los bonistas del canje. Por ese motivo la dupla Griesa-Singer no puede embargarlos porque, si bien hasta ahora ha estado afectando derechos de terceros, despojarlos de esos dólares tendría consecuencias no deseadas para esa sociedad juez-buitre.

En términos jurídicos de un contrato entre deudor y acreedor, Argentina ha cumplido con su parte. El default no es un concepto abstracto sino un término preciso, definido en el contrato de fideicomiso que vincula con la Argentina con el fiduciario, el Bank of New York Mellon, y los bonistas. No pagar teniendo los recursos y forzando una cesación de pagos voluntaria es una situación que no está contemplada en la legislación argentina, lo que sería contrario al orden público y una clara violación a los prospectos de emisión de deuda. No existe una causa jurídica para gatillar el default de los bonos. Es tan elemental el caso que ni los bonistas perjudicados ni las entidades financieras afectadas por Griesa-Singer hacen sus reclamos al país deudor, sino que las dirigen hacia el juez.

El 26 de junio pasado, Argentina ha pagado los servicios de capital e intereses de esos títulos de deuda bajo ley extranjera por el equivalente a 832 millones de dólares, de los cuales 539 millones están depositados en las cuentas números 15.098 y 15.002 del Bank of New York Mellon en el Banco Central argentino. El deudor ha girado los fondos para que sean recibidos por el acreedor. Por una orden judicial esa transferencia financiera ha quedado incompleta. Los bonistas locales y extranjeros con legislación argentina han recibido los dólares cursados a través de la Caja de Valores y del Citibank-Euroclear, respectivamente. El resto no pudo por una orden de Griesa que impide a los agentes pagadores entregarlos, ampliando su jurisdicción de Nueva York a Europa. El juez es tan expansivo que en la audiencia de anteayer reclamó que dejen de hablar en público funcionarios de un gobierno que no es el de Estados Unidos, extendiendo también su jurisdicción a la libertad de expresión de otro país.

En términos financieros, Argentina giró los dólares pero los bonistas no los tienen acreditados en sus cuentas. Es una irregularidad provocada por el juez, no por el deudor. Eso no es un default. Queda aún más evidente cuando se observa el recorrido de las cotizaciones de los títulos públicos, que apenas tuvieron leves caídas. Esos activos se desploman a unos pocos centavos cuando no se pagan. La explicación buitre es que esa caída no se produjo porque el mercado está a la expectativa de un acuerdo entre privados, o que en el 2015 deja de estar vigente la cláusula RUFO, lo que permitiría solucionar el tema, o que le queda poco tiempo al gobierno de CFK. Son sólo descargos para no reconocer que en términos financieros es grotesco denominar default el bloqueo Griesa.

Además de esos aspectos jurídicos y financieros mencionados, otro aún más relevante para caracterizar lo insólito de esta situación es que Argentina tiene solvencia económica para hacer frente a los vencimientos de deuda. Pagó el correspondiente al bono Discount, hizo lo mismo hace pocos días con la primera cuota del plan de refinanciación con el Club de París y tiene los recursos para los futuros vencimientos, con reservas en divisas en el Banco Central por más de 29 mil millones de dólares.

En términos económicos, Argentina tiene solvencia para pagar sus deudas. Como se sabe, la insolvencia del deudor es lo que provoca el default. Este requisito básico de la cesación de pagos no se cumple en este caso.

Ninguna de las condiciones (jurídicas, financieras y económicas) para definir un default están presentes en el caso argentino. Otro aspecto relevante es que tampoco existen las circunstancias del ciclo económico doméstico que hacen necesario interrumpir el pago de la deuda. Los defaults han permitido reestablecer el curso de la acumulación del capital a lo largo de toda la historia del capitalismo (de 1946 a 2006 hubo 169 cesaciones de pagos de países, según la investigación de Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart). Este recorrido está marcado por períodos de intensa acumulación, que llevan a la sobreexpansión empujada por el crecimiento del crédito y el aumento de los flujos de capitales. Las crisis bancarias se deben a que las fases alcistas son seguidas por crisis de sobreproducción, con violentas caídas de los precios. La acumulación de deudas por parte de los gobiernos, y su posterior liquidación violenta, no es ajena a esta dinámica, puesto que los defaults de las deudas externas de los países forman parte de la desvalorización de capitales que acompaña toda crisis. El repudio de las deudas es la vía para esas desvalorizaciones. Por eso para reestablecer la acumulación del capital se necesita del default y posterior reestructuración de las deudas. Eso es lo que ha sucedido en Argentina en 2001. Y eso hoy no es necesario en Argentina 2014, economía que no sólo no vive en una burbuja especulativa de deuda, sino que desde 2005 ha desplegado una intensa estrategia de cancelación neta de pasivos externos.

Entender la lógica de los defaults en la historia financiera mundial permite eludir a los promotores de la ignorancia, especialistas en construir la economía del miedo para que sectores vulnerables caigan en la trampa de defender intereses que no le son propios. Los defaults son el último eslabón del ciclo económico del auge económico y posterior manía especulativa. A fines de los sesenta, la relación entre el PBI mundial, o sea las riquezas en bienes y servicios generadas en un año en la economía, y el circuito monetario era de un ratio 1 a 1. Había correspondencia entre la producción y la masa de recursos financieros. Con la desregulación financiera global y la cada vez más sofisticada ingeniería especulativa, esa relación se distanció en una proporción de 1 a 10 hasta el estallido de la última crisis internacional. Esto significa la existencia de un considerable capital ficticio en circulación, que no tiene ninguna reciprocidad con la cantidad y valor de bienes y activos físicos. Ese capital se multiplica en la esfera de las finanzas por la tasa de interés o la valorización de activos bursátiles sin ser acompañado de una expansión similar de la inversión y de la actividad productiva. Un default viene a destruir ese dinero ficticio-monetario sin contrapartida en el valor de bienes tangibles. La depreciación de parte de ese capital ficticio hasta alcanzar un nuevo equilibrio es un proceso donde se precipitan quiebras, default de deudas, depresión de cotizaciones de acciones y bonos e inflación de bienes y activos refugios, como el oro u otros metales preciosos.

Por definición jurídica, financiera y económica, y fundamentalmente por el propio funcionamiento del ciclo económico del capitalismo, el acontecimiento financiero provocado por el juez Griesa en alianza con fondos buitre y el ejecutador de la sentencia Daniel Pollack es cualquier otra cosa menos un default.

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Neoliberalismo y fondos buitre

Sáb, 02/08/2014 - 16:28
Emir Sader, Alainet

Cuando se agotaba el ciclo largo expansivo del capitalismo, se impuso el debate sobre las razones de ese agotamiento y las formas de retomada del desarrollo económico. Triunfó la renacida versión del liberalismo, vocalizada en particular por Ronald, quien dijo que habría que suspender los límites a la libre circulación del capital, habría que desreglamentar. El capital volvería a circular, habría inversiones, las economías volverían a crecer y todos ganarían.

Se promovió la libre circulación del capital en escala global, mediante la apertura de los mercados nacionales, la privatización de patrimonios públicos, la mercantilización de lo que antes eran derechos, la precarización de las relaciones de trabajo, la retracción del Estado y la centralidad del mercado. Pero lo que pasó fue distinto de lo previsto.

Es que, como recordaba siempre Marx, el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Liberado de las trabas del período anterior, el capital se dirigió, masivamente, hacia la esfera financiera, donde gana más, tiene liquidez total y ejerce fuerte presión sobre los gobiernos. (Una agencia de apoyo a los especuladores, una vez concluyó sus sugerencias, diciendo, literalmente: Aprovechen la fiesta, pero quédense cerca de la puerta.) En escala mundial se dio una gigantesca trasferencia de recursos del sector productivo al especulativo, con el capital financiero asumiendo el rol de sector hegemónico en la era neoliberal del capitalismo.

El bajo crecimiento o el estancamiento o incluso la retracción de las economías se debe justamente al hecho de que el sector hegemónico en la economía es un sector parasitario, que no produce bienes, ni empleos. Es el capital financiero bajo su forma especulativa, que no financia el consumo, ni la investigación, ni tampoco la producción. Vive de la compra y venta de papeles.

Los fondos buitre son el ejemplo más radical de ese carácter parasitario del capital especulativo, típico de la era neoliberal. En ese caso, se han valido de la crisis de la deuda de los países latinoamericanos para imponer normas draconianas a gobiernos subalternos, parte fundamental de la herencia maldita recibida por los gobiernos antineoliberales. Préstamos a intereses brutales a cambio de renunciar a la soberanía nacional.

Así, aun los gobiernos que han reaccionado en contra del neoliberalismo, empezando a construir alternativas a ese modelo agotado, tienen que enfrentar todavía esa herencia. Para la derecha seria señal de fracaso de los gobiernos progresistas, cuando en realidad son todavía rezagos de los gobiernos de la misma derecha.

Los Brics han empezado a apuntar hacia la alternativa: un Banco de Desarrollo para el Sur del Mundo, un fondo de apoyo frente a problemas que puedan enfrentar los países del Sur del mundo. El conflicto actual con Argentina representa los estertores del modelo contra el cual fueron elegidos los gobiernos progresistas y frente al cual construyen un modelo posneoliberal.

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Lo que no se ha dicho sobre el nuevo banco de los países emergentes

Ven, 01/08/2014 - 20:13
Vicenç Navarro, Attac

La historia de los desastres (y no hay otra manera de definir las consecuencias de aplicar sus políticas) creados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) es larga. Esta institución, que en su configuración actual tiene el objetivo de defender los intereses del capital financiero (es decir, de las instituciones bancarias) a costa de los intereses de los Estados supuestamente ayudados por ella, tiene una larga lista de daños a las poblaciones de los Estados “ayudados” (y, muy en particular, a sus clases populares) a causa de las políticas impuestas a sus gentes (ver Los amos del mundo. Las armas del terrorismo financiero, Vicenç Navarro y Juan Torres, 2012).

Un caso claro ocurrió en 1997, cuando varios países asiáticos, afectados por una crisis financiera causada por la constante especulación de los mercados financieros, intentaron establecer su propio banco alternativo al FMI, que llamaron tentativamente el Fondo Monetario Asiático. Este intento fue inmediatamente vetado por el gobierno federal de EEUU, concretamente por su Ministro de Finanzas (Secretary of the Treasury), muy ligado a Wall Street, el centro bancario de EEUU. Como consecuencia de ello, tuvieron que seguir las políticas impuestas por el FMI, las clásicas y previsibles políticas neoliberales, con reformas que afectaron profundamente al bienestar de las poblaciones de los Estados “asistidos”, políticas que, como ahora también ocurre en la Eurozona, fueron ineficaces para resolver la enorme crisis económica y financiera. En realidad, la empeoraron, como también ha ocurrido en la Eurozona.

Como consecuencia, surgió con mayor intensidad la demanda de estos países y otros que habían sufrido las mismas políticas, de salirse del FMI y establecer un fondo alternativo. Tales países llegaron a la conclusión de que era prácticamente imposible cambiar el FMI, controlado por los intereses financieros estadounidenses y sus aliados europeos, intereses que, por cierto, afectaron también negativamente al bienestar de las poblaciones norteamericanas y europeas. No era, como siempre intentaron presentarlo los mayores medios de información, un conflicto entre EEUU y Europa frente al resto del mundo, sino los intereses financieros de las instituciones bancarias -que beneficiaban a sectores minoritarios en aquellos países- frente a la mayoría de las poblaciones de los países de distintos niveles de desarrollo económico. Lo que las políticas impuestas por el FMI mostraban era que los intereses particulares de las instituciones bancarias no eran los mismos ni tampoco coincidían con los intereses de las clases populares de los países desarrollados, ni con los intereses de las de los países emergentes. Como aparece en la enorme crisis financiera que EEUU y la Unión Europea están sufriendo, la realidad muestra que el enorme control por parte de las instituciones bancarias del FMI, del Banco Mundial y del Banco Central Europeo (BCE), está beneficiando a intereses muy particulares, distintos, y en realidad opuestos, a los intereses generales de la mayoría de las poblaciones (que son sus clases populares) de los países, tanto de los económicamente avanzados como de los de menor desarrollo económico. De nuevo, lo que está ocurriendo en la Eurozona (y, muy en particular, en su periferia) es un claro ejemplo de ello.

La situación en Ucrania y en 31 países “ayudados” por el FMISe sorprenderá el lector que aparezca de pronto en este artículo una referencia a Ucrania, un país que está sufriendo un conflicto bélico de enormes consecuencias. Pero la situación bélica, la guerra civil en aquel país, está ocultando otro desastre creado precisamente por el FMI. En aquel país, las políticas neoliberales impuestas por el FMI y su aliado, el BCE, están causando una enorme recesión, con un descenso de nada menos que de un 5% de su PIB, y con un gran crecimiento del desempleo. En realidad, de los 41 países que están recibiendo “ayuda” del FMI, 31 sufren una enorme recesión causada por las políticas de austeridad impuestas por el FMI y el BCE (ver el excelente artículo de Mark Weisbrot, “BRICS’ New Financial Institutions Could Break a Long-Standing and Harmful Monopoly”, en Center for Economic and Policy Research, 18.07.14).

De ahí la urgencia y necesidad de crear instituciones alternativas, como la creada por los países emergentes BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), abierta a otros países. Los medios, influenciados por el capital financiero estadounidense y europeo, han intentado minimizar la importancia de este desarrollo, considerándolo poco creíble. Su credibilidad, como institución financiera alternativa, sin embargo, está avalada, porque todos estos países tienen unos sistemas bancarios públicos. En realidad, un dato que por regla general no se conoce es que los países que han tenido mayores crisis financieras han sido aquellos en los que, en su sistema bancario, predomina el sector privado. Los casos claros son EEUU y la Eurozona, siendo incluso más acentuado el de la Eurozona, porque en esta zona el BCE no es un banco central, sino un lobby de la banca (ver mi artículo “El BCE, el lobby de la banca”, Público, 08.12.11). Ello deja a los Estados en una situación enormemente vulnerable, forzándolos a pagar unos intereses excesivos por su deuda. De ahí que la aparición de un fondo alternativo al FMI pueda significar un avance considerable en el intento de romper la mordaza que representa el FMI para todos los países, tanto los emergentes como los llamados países desarrollados.

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Los fondos buitres que acosan a Argentina también van por España

Ven, 01/08/2014 - 00:16

Los llamados «fondos buitres» son firmas que compran a bajo precio deudas impagables para tratar después de obligar los deudores a pagar la deuda comprada. El millonario Paul Singer es un especialista en ese tipo de “negocio”. Y hoy trata de consolidar su fortuna personal a expensas del pueblo de Argentina... y ya se vuelven hacia España.
Jérome Duval, Fatima Fafatale, Red Voltaire

El fondo buitre NML Capital, que junto a otros tiene a Argentina al borde de la suspensión de pagos, ya está devorando carroña en el mercado español. Elliott Management, fondo oportunista del multiespeculador estadounidense Paul Singer, ya se ha echado en el bolsillo 1.000 millones de euros en créditos fallidos de Bankia y 300 millones de euros del Banco Santander. Se estima que por ambas carteras ha pagado apenas 50 millones, según Auraree.com.

En marzo de 2013, la prensa económica española informaba que Elliott había adquirido al Grupo Santander una cartera de 300 millones de euros de créditos al consumo morosos de Santander Consumer Finance, con un descuento que ronda el 96%. El precio que pagó fue irrisorio: alrededor de 12 millones de euros, según el diario Cinco Días.

Elliott había adquirido al Grupo Santander una cartera de 300 millones de euros de créditos al consumo morosos de Santander Consumer Finance.

En agosto del mismo año 2013, Bankia, la entidad nacionalizada más beneficiada por el rescate a la banca española, lo que ha elevado considerablemente la deuda pública, informaba de que había vendido tres carteras de créditos fallidos por un volumen total de deuda de 1.353,9 millones de euros. En el hecho relevante comunicado a la CNMV, no informaba sobre a quién había vendido los préstamos, ni a qué precio. Pese a la evidente falta de transparencia, la prensa económica ha puesto nombres y números a la operación, de la que estima que “puede llevar un descuento del 95%”. Los compradores de las tres carteras fueron el buitre Cerberus –a quien asesora el hijo del expresidente del Gobierno, José María Aznar Jr.–, Elliott y la empresa de recobros no­ruega Lindorff. “La cartera estaba valorada en 1.354 millones, pero sólo apoquinaron 68”, publica Finan­zas.com. Nos hemos puesto en contacto con Bankia para confirmar estos extremos, y su respuesta ha sido que “por confidencialidad” nunca dan las cifras y “los compradores no quieren ser identificados”.

Pocos meses después, trascendía que Elliott compraba la firma de recuperación de deudas doméstica Gesif para convertirla en su base de operaciones en el mercado español. Su directora general era Melania Sebas­tián, exresponsable de Ges­tión de Información de Banca Co­mercial de Caja Madrid, quien seguiría en la usurera Gesif. Nótese cómo una exdirectiva de Caja Ma­drid hace de intermediaria entre la ya nacionalizada Bankia y el fondo buitre Elliott.

Qué ocurrió en Argentina Los fondos buitre hacen dinero aprovechándose de países en dificultades, como Argentina durante la crisis de 2001, para comprar deuda a bajo precio. Luego esperan el momento oportuno para obligarles a devolverla a un precio más alto vía judicial incluyendo intereses de demora y costas judiciales.

Así especulan sobre deuda pública, comprometiendo los gastos sociales que benefician a la gran mayoría de la población. Estos buitres eligieron el litigio tras haberse negado al formar parte del 93% de acreedores que aceptaron el canje con el Gobierno. Y ahora el juez del distrito de Nueva York, Thomas Griesa, prioriza el pago a los fondos buitre, lo que abre la puerta a una avalancha de demandas que podría desembocar en la suspensión de pagos en Argentina el 30 de julio. Como bien dice Julio C. Gambina, “nadie sabe en rigor a cuánto puede llegar la demanda de acreedores de la impagable deuda”, pero sabemos que el coste para el pueblo argentino puede ser catastrófico.

Pero, ¿quién está detrás de estos fondos buitre? NML Capital es una filial del fondo de inversión Elliott Management Corporation registrado en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. Es el imperio del millonario defensor del Partido Republicano estadounidense y cercano al Tea Party, Paul Singer.

Elliott especula, entre otras cosas, con deudas públicas, violando cualquier soberanía de los Estados y sus pueblos. Pero especula también con deudas privadas y llegó en 2011 a poseer dos millones de dólares de la de Lehman Brothers.

Singer fue el mayor financiador de la campaña presidencial de George W. Bush en 2004; también aportó a la campaña de Mitt Romney en 2012 y a la del alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani. Además, es el mayor financiador privado de la Policía de Nueva York. Así pues, como uno de los principales financiadores del Partido Republicano, juega un papel importante en la política estadounidense y, por lo tanto, también en la política internacional.

La fundación que lleva su nombre, The Paul E. Singer Foundation, lo elogia por su filantropía, su liderazgo en la expansión del libre comercio, su gestión a favor de la seguridad nacional de EE UU y para el “futuro de Israel”. Además, Sin­ger es el presidente del Manhattan Insti­tu­te for Policy Research [1].

NML llegó incluso a embargar la Fragata Liber­tad argentina en Ghana en octubre de 2012, exigiendo al Estado argentino alrededor de 370 millones de dólares por bonos impagados.

Respecto al caso argentino, NML es el principal financiador de la organización, American Task Force Argentina (AFTA), lobby que influye en el Congreso y la Justicia estadounidense perjudicando a Ar­gen­ti­na. Para hacernos una idea del poder de estos buitres, NML llegó incluso a embargar la Fragata Liber­tad argentina en Ghana en octubre de 2012, exigiendo al Estado argentino alrededor de 370 millones de dólares por bonos impagados.

Lo que esta pasando en Argen­tina es emblemático de lo que empieza a vivir Grecia, donde operan buitres como Dart Manage­ment, con sede en islas Caimán, que también actúa en el país latinoamericano. Ya en 1999, NML consiguió, por una sentencia de EE UU, el pago por parte de Perú de 58 millones de dólares por una deuda que el fondo había comprado por 11 millones. Hizo también negocio con la República Democrática del Congo.

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Atilio Borón: La barbarie infinita

Mér, 30/07/2014 - 01:26
Atilio Borón, Página 12

¿Qué está sucediendo en Gaza? El gobierno de Israel, un estado que somete a un injusto, cruel e inhumano bloqueo a un diminuto territorio palestino a orillas del Mediterráneo, decidió aplicar un escarmiento ejemplar por el asesinato de tres jóvenes colonos judíos presuntamente perpetrado por Hamas. Sin pruebas mínimamente convincentes y en medio de una sospechosa operación policial, Jerusalén acusó a esa organización de lo ocurrido con el propósito –como lo reconociera días atrás un apologista de Israel dentro de EE.UU., Zbigniew Brzezinski– de “agitar a la opinión pública en Israel para que justifique su ataque a Gaza”. Y eso fue lo que ocurrió: niños, ancianos, mujeres y hombres caen bajo el fuego de su metralla. Para Netanyahu y su gavilla en Gaza todos son terroristas, más allá de sus apariencias. Uno de los jerarcas de la dictadura genocida en la Argentina, Ibérico Saint Jean, dijo que “primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos”. El gobierno israelí invirtió esa secuencia y comenzó por la población civil, gente cuyo único crimen era vivir en Gaza, y cometió un delito al aplicar una penalidad colectiva para un crimen perpetrado por algunos individuos. Después de este brutal y aleccionador escarmiento invadieron Gaza para aniquilar a los terroristas y sus colaboradores. Israel sabe que el rudimentario y escaso armamento de Hamas apenas podía ocasionarle daños de alguna significación. Sus amenazas de destruir al Estado de Israel son bravuconadas que no se corresponden ni remotamente con su poder efectivo de fuego. Pero son muy útiles en la guerra psicológica: sirven para aterrorizar a la población israelí y así obtener su consentimiento para el genocidio y la ocupación de los territorios palestinos. Y también para que Estados Unidos y los países europeos aporten todo tipo de armamentos y amparen políticamente al régimen. Justamente en estos días Israel solicitó a Washington la entrega de 225 millones de dólares adicionales para financiar la producción de componentes de su escudo antimisiles, conocido como “Cúpula de Hierro”. El secretario de Defensa de EE.UU. remitió un mensaje al Senado y a la Cámara de Representantes urgiendo la rápida aprobación de la petición israelí. Si fuese aprobada la ayuda de EE.UU. para estos propósitos ascendería, sólo en 2014, a 500 millones de dólares. La ayuda militar, de cualquier fuente, que recibe Hamas es cero. La desproporción de fuerzas es tan flagrante que hablar de una “guerra” es una broma macabra. Lo dijo Marco Aurelio García, asesor especial de la presidenta Dilma Rousseff: “Lo que estamos viendo en Medio Oriente, por el amor de Dios, es un genocidio, es una masacre”.

Y es así porque Gaza no tiene ejército, no se le ha permitido que lo tenga. Israel tiene uno de los mejores del mundo, pertrechado con la más sofisticada tecnología bélica que le proporcionan Washington y las viejas potencias coloniales europeas. Gaza tampoco tiene una aviación para vigilar su espacio aéreo o una flota que custodie su mar y sus playas. Los drones y helicópteros israelíes sobrevuelan Gaza sin temor y disparan sus misiles sin preocuparse por el fuego enemigo, porque no hay fuego enemigo. Las nuevas tecnologías bélicas le han permitido “perfeccionar” lo que hizo Hitler en Guernica. En su furia asesina han bombardeado casas, escuelas, hospitales, recintos de la ONU. Sus poderosos aliados (cómplices de sus crímenes) convalidan cualquier atrocidad. Ya lo hicieron antes, y no sólo con Israel, y lo harán cuantas veces sea necesario. Su mala conciencia juega a favor de este plan genocida: callaron desvergonzadamente durante la Shoá perpetrada por Hitler ante la vista y paciencia de todo el mundo, desde el papa Pío XII hasta Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill. Callarán también ante el genocidio que metódica y periódicamente se está consumando en Gaza, porque matar palestinos a mansalva es eso: un genocidio. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional estableció en 1998 que “se entenderá por ‘genocidio’ cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a) matanza de miembros del grupo; b) lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”. El gobierno israelí incurre en los tres componentes de la definición. El problema para el Estado de Israel, al menos en su actual conformación, es que rara vez el genocidio ha sido un camino hacia la victoria. Hitler asesinó a seis millones de judíos en los hornos crematorios y terminó aplastado por sus enemigos. ¿Por qué pensar que este genocidio tendrá un resultado diferente? Es tal vez por eso que en la entrevista ya mencionada Brzezinski afirmó que con sus políticas Netanyahu “está aislando a Israel y poniendo en peligro su futuro en el largo plazo”.

Afortunadamente, dentro de Israel hay sectores que reprueban con durísimos términos la conducta seguida en Gaza: un grupo denominado “Judíos contra el genocidio”, el Partido Comunista de Israel junto con el Frente Democrático por la Paz y la (Hadash) han condenado los crímenes perpetrados en Gaza y plantean, además, la legitimidad de la resistencia de cualquier territorio ocupado. Pero hay otros que predican la aniquilación de los palestinos, como Ayelet Shaked, la diputada que instó a las fuerzas de ocupación a matar a las madres palestinas porque engendran serpientes terroristas. Y desde el gobierno israelí se trabaja para fomentar la deshumanización del “otro” árabe. Los grandes medios de comunicación y las escuelas enseñan a los niños israelíes a odiar a sus indeseables vecinos, degradados a la condición de una raza despreciable. Para involucrarlos en el esfuerzo bélico se los invita a que escriban mensajes de muerte en los misiles que lanzan sus fuerzas armadas. Otros niños serán los que caerán muertos por esos proyectiles amorosamente dedicados por sus contrapartes israelíes.

Este comportamiento es un escupitajo a la gran tradición humanista del pueblo judío, que arranca con los profetas bíblicos, sigue con Moisés, Abraham, Jesucristo y pasa por Avicena, Maimónides, Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Albert Einstein, Martin Buber hasta llegar a Erich Fromm, Claude Lévi-Strauss, Hannah Arendt y Noam Chomsky. O con extraordinarios judíos que enriquecieron el acervo cultural de la Argentina como León Rozitchner, Juan Gelman, Alberto Szpunberg y Daniel Barenboim, entre tantos otros que sería muy largo nombrar aquí. La traición a los grandes ideales que el judaísmo aportó a la humanidad no será gratuita. Con su criminal cobardía, con sus delitos de lesa humanidad, con sus prácticas propias del “terrorismo de Estado”, con la violación de la legalidad internacional (desacatando la resolución Nº 242, de noviembre de 1967, del Consejo de Seguridad de la ONU, que por unanimidad exige que Israel se retire de los territorios ocupados durante la Guerra de los Seis Días de 1967), las autoridades israelíes están infligiendo un durísimo golpe a la sustentabilidad a largo plazo del estado de Israel. Su aislamiento en la Asamblea General de la ONU es patético, ejemplificado por su sistemático y solitario acompañamiento a los Estados Unidos en las votaciones sobre el bloqueo impuesto a Cuba. Incluso sus más incondicionales amigos, como Mario Vargas Llosa, no ahorran críticas: después de visitar Gaza en 2005 dijo en el diario español El País: “Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí ... lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya. Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz”.

Parece poco probable que la infernal maquinaria bélica israelí pueda hacer un alto y reflexionar sobre el significado de esta traición a los ideales del humanismo judío. Un enfermizo racismo se ha apoderado de los círculos dominantes en la sociedad israelí que le inhibe reaccionar ante las monstruosidades perpetradas en contra de los palestinos en Gaza o ante la construcción de un ignominioso muro en Cisjordania, o ante la perpetuación y profundización de las políticas de usurpación y despojo colonial. Los horrores padecidos bajo el nazismo parecerían ser suficientes para justificar lo que es a todas luces injustificable e imperdonable. ¿Será así? Pero, en caso afirmativo, la cuestión es: ¿por cuánto tiempo? Pregunta pertinente si se recuerda el dictum de John Quincy Adams, sexto presidente de EE.UU. cuando dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”, una frase repetida hasta el cansancio por otro criminal de guerra, Henry Kissinger. Sería bueno que las autoridades israelíes, que dan por descontado un apoyo indefinido de Washington a sus políticas, meditaran sobre este asunto.

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Las contradicciones de la política monetaria en el corazón de la crisis financiera

Lun, 28/07/2014 - 14:51
Si tuviéramos que definir el estado actual de los mercados financieros habría que decir que están en un “coma alcohólico”. En los años 50, el presidente de la Reserva Federal William McChesney Martin acuñó la frase “hay que saber retirar a tiempo el alcohol de la fiesta antes de que ésta se anime demasiado”. McChesney definía así la principal labor de los banqueros centrales: tenían que subir las tasas de interés antes que la burbuja especulativa generada por las bajas tasas de interés inflara los precios más allá de lo razonable. Para McChesney, los mercados financieros no poseían el rol de la “autorregulación”, dado que justamente son la fuente de los mayores excesos.
La burbuja que viven hoy los mercados financieros es superior a la del año 2008 justamente por las bajas tasas de interés que están generando brutales distorsiones. Llevamos un largo tiempo planteando el problema de las burbujas especulativas, y el mes pasado, como apuntamos aquí, este tema fue advertido por el propio Banco de Pagos Internacionales. El BIS considera que las tasas de interés históricamente bajas que mantienen los principales bancos centrales del mundo, ha ayudado a incubar una constelación de burbujas financieras que amenazan con un tsunami devastador sembrando las semillas de la propia destrucción del sistema.

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A los mercados no les importa el mundo

Lun, 28/07/2014 - 12:00
Matthew Lynn, El Economista

Un avión que transportaba a unas 300 personas inocentes es derribado en una de las fronteras más peligrosas del mundo. Israel invade Gaza, reabre las heridas más profundas de Oriente Medio y podría provocar otro conflicto regional. A varios cientos de kilómetros, un levantamiento militar amenaza con convertir a Irak en un estado terrorista hecho y derecho. Al mundo no le han faltado motivos de preocupación en la última semana, ni catástrofes y conflictos a las noticias. ¿Y cómo han reaccionado los mercados financieros? Un par de bolsas han bajado y el oro dio uno de sus movimientos reflejos hacia arriba pero, en general, apenas registraron reacciones. Como si nada importante estuviera pasando.

Y en eso hay un mensaje interesante. A los mercados ya no les interesa lo que pase en el resto del mundo. Los días cuando la geopolítica podía afectar al precio de las acciones, los bonos, las materias primas o las monedas han quedado relegados al pasado. Hay dos explicaciones posibles: primero, que ya no hay más guerras o revoluciones que puedan cambiar drásticamente el panorama de la economía global y segundo, que los mercados están tan inflados de facilitación cuantitativa y dinero fácil de los bancos centrales que cualquier acontecimiento palidece de trivialidad por comparación. La verdad se sitúa en un punto intermedio. De todas formas, los inversores pueden ignorar sin miedo la guerra y la política a partir de ahora cuando estructuren su porfolio. El declive del interés de los mercados financieros en lo que ocurre en el mundo se hizo patente hace un tiempo. La Primavera Árabe que derrocó a gobiernos de todo Oriente Medio fue probablemente, la última serie de levantamientos en tener repercusiones reales y, sin embargo, se limitaba en gran medida a los índices fronterizos como el de Egipto, que no importan mucho en general.

Pero este año ha sido muy visible, y eso que en los últimos meses no ha faltado dramatismo. La anexión rusa de Crimea y posible invasión del este de Ucrania, constituye la primera gran redistribución de fronteras nacionales en Europa desde hace mucho y podría convertirse fácilmente en el inicio de un nuevo periodo de conflicto entre Rusia y Europa occidental, la salva inicial de otra guerra fría. También el levantamiento militar en Irak podría acarrear la creación de un estado islámico terrorista en un país con unas de las mayores reservas de petróleo en el mundo, y al que hace sólo una década Estados Unidos otorgaba tal importancia estratégica que lo invadió para derrocar lo que consideraba un régimen corrupto. La tensión entre israelíes y palestinos no es precisamente nueva. La última invasión de Gaza sólo es una etapa más en la larga y triste historia del conflicto. Aun así, sigue siendo una de las regiones más contenciosas del mundo y donde cualquier acción militar amenaza con una conflagración mayor. No hace tanto tiempo, cualquier suceso geopolítico como ésos habría provocado importantes oscilaciones en los mercados financieros. Tras los atentados del 11S en Washington y Nueva York, las bolsas se desplomaron. La invasión iraquí de Kuwait provocó una ola de ventas y los conflictos de Oriente Medio en los setenta mandaron el precio del petróleo por las nubes y hundieron la bolsa.

Ahora, los sucesos que hemos visto hace una semana se consideran de mínima importancia. El periodismo financiero es un negocio tan conservador como cualquier otro y no han faltado los titulares sobre el hundimiento bursátil desde el derribo del avión malasio pero, si miramos de cerca, lo interesante no fue que el mercado se moviera tanto sino tan poco. El dow, al igual que otras bolsas, perdió un 1 por ciento tras la noticia y enseguida recuperó las pérdidas un día después. Fue un movimiento modesto, típico de cualquier semana. Es cierto que el índice de Moscú hizo frente a más ventas, a raíz del endurecimiento de las sanciones de EEUU, pero apenas bajó del orden del 4 por ciento o 5 por ciento durante un par de días. Lo cierto es que apenas hubo reacciones dignas de mencionar. Los titulares fueron sólo un reflejo. Y ante esto hay dos explicaciones.

La primera es que en el mundo post-guerra fría, ninguno de esos conflictos locales regionales importan mucho. Nada de lo que ocurra en Ucrania afecta realmente al comercio mundial. Su economía es tan ínfima que no es un actor de verdad. Aunque se hunda en el caos y la guerra civil, las multinacionales no van a ganar menos dinero que antes. Casi lo mismo pasa en Irak, que tampoco es un mercado importante para nadie. Hasta Oriente Medio pierde su poder de influencia en la economía global. El petróleo es su único producto de interés pero con el desarrollo del gas de esquisto y la caída del precio de la energía solar, ya es mucho menos importante que antes. Si estalla una guerra, no tiene por qué afectar a la calidad de vida en el mundo desarrollado.

El segundo motivo es que los mercados se han desvinculado del mundo real. En los cinco últimos años, los impulsan los bancos centrales. Las decisiones de los tipos de interés o de si seguir imprimiendo dinero o no, importan mucho más que cualquier guerra regional. Mientras que el Fed o el BCE mantengan la liquidez barata, seguirán subiendo, pase lo que pase fuera. Ejércitos de analistas y gestores de los grandes fondos macro se ganan la vida analizando las tendencias geopolíticas y trasladando el dinero en consecuencia. Y, cada vez más, parece una pérdida de tiempo. Nada de lo que ocurra fuera le importa ya a los mercados. Una guerra entre China y Japón podría cambiarlo. O el colapso de la Unión Europea y la moneda única. Pero a menos que sea algo tan grande (y ambos sucesos son muy improbables), los inversores pueden dejar de preocuparse por las noticias del resto del mundo porque ninguna va a afectar a su porfolio.

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Piketty y las desigualdades económicas

Dom, 27/07/2014 - 08:01
Eduardo Olier, El Economista

En septiembre de 2013, el economista francés Thomas Piketty publicó en la editorial Seuil Le capital au XXIe siècle. En un principio, salvo en Francia, el libro pasó sin pena ni gloria, hasta su publicación en inglés el pasado mes de abril, donde se ha convertido en un fenómeno editorial. Se dice que ha vendido más de 400.000 copias en el mundo anglosajón después de que la edición francesa haya superado a la fecha los 100.000 ejemplares.

Piketty, aunque desconocido para muchos, no era la primera vez que abordaba el problema económico de las desigualdades. Sólo o en compañía de Emmanuel Saez había tratado este problema en varias ocasiones, y sus artículos eran ya conocidos en conferencias y revistas especializadas.

También, en la lejana fecha de 2002, junto con Daniel Cohen y Gilles Saint-Paul, editó The Economics of Rising Inequalities, publicado por Oxford University Press. Ahí se encuentran una docena de artículos sobre el problema de las desigualdades con autores tan reconocidos como Daron Acemoglu. Se puede asegurar que este último trabajo de Piketty no es, por tanto, ninguna ocurrencia de última hora.

Sin embargo, y especialmente en España, pocos han sido los que han defendido a este economista; quizás por no haber profundizado demasiado y venir influidos por las críticas nacidas en el mundo anglosajón, encabezadas por el gobernador del Banco de Inglaterra Mervyn King, y otros colegas como James Galbraith de la Universidad de Texas o Michael Husson del Institut de recherches économiques et sociales (Ires).

Se trata de críticas de economistas de corte neoliberal, que han visto en Piketty un ataque a la economía de mercado. O como el propio King aseguraba: "Piketty ha tratado de exacerbar los salones de intelectuales de izquierdas de Nueva York o de París". Sin embargo, casi nadie ha recordado el apoyo que este economista ha recibido de grandes personalidades de la economía, como son Paul Krugman, Lawrence Summers, Robert Solow o Joseph Stiglitz.

Como tampoco se ha citado un reciente estudio de la OCDE publicado el mayo pasado: Focus on Top Incomes and Taxation in OECD Countries: Was the Crisis a Game Changer?, accesible desde la web de esta institución, donde se consolidan, de alguna manera, los postulados de Piketty.

Basta ver en este estudio cómo las desigualdades se han acentuado en los últimos treinta años, con Estados Unidos a la cabeza; donde el 1% de los más ricos han doblado prácticamente su participación en la riqueza total, llegando casi al 20% de la misma. Con la particularidad de que los más ricos de este grupo, que constituye el 0,1% de los más afortunados, acumula en Estados Unidos el 8% de la riqueza total.

Una cifra muy superior al caso de Canadá, del Reino Unido o de Suiza, donde la cifra se mueve entre el 4% y el 5%. Mientras que en Francia, este mismo grupo alcanza el 3% de la riqueza, aproximadamente.

En otro orden, el estudio de la OCDE muestra que el 10% de los más ricos, obtienen su riqueza principalmente de las rentas del trabajo. Siendo necesario subir en la escala social para que sean las rentas de capital las que constituyan la base de esa riqueza. Y es que una de las circunstancias por las que se dan esas diferencias, aparte del fenómeno de la globalización, o de la propia financiarización de la economía, reside en el hecho de que las políticas fiscales han sido más favorables a los que más ingresan.

Una circunstancia sostenida igualmente por algunos estudios del Fondo Monetario Internacional; orientación que coincide con los postulados de Thomas Piketty, cuando hacia el final de su libro concluye que sería necesario un impuesto progresivo sobre el capital; que sugiere que debería implantarse a nivel global, o al menos en el seno de la UE. Un criterio demasiado socialista para algunos que no ven el deterioro de una sociedad que acumula tasas de desempleo imposibles de mantener, especialmente en los más jóvenes, a la vez que suma una creciente deuda pública sin hacer lo suficiente para reducir el gasto de esta naturaleza.

Donde parece, igualmente, que las recetas para salir de la última crisis financiera ha estado más dirigida a proteger a ciertas clases privilegiadas, más que buscar el bienestar de la gente. Lo que conduce a pensar en una suerte de crisis del capitalismo, cuyas contradicciones llevan a algunos a pensar que su suerte está echada, incluso considerando que el capitalismo se reinventa a sí mismo después de cada crisis, de acuerdo con la idea schumpeteriana de la destrucción creativa.

Donde otros intelectuales, como el profesor de la Universidad de Nueva York, David Harvey, sugieren equivocada si la innovación se dirige únicamente a crear desempleo, a la vez que se extraen rentas de capital asociadas a los derechos de propiedad intelectual. Lo que Harvey mantiene en su última obra: Seventeen Contradictions and the End of Capitalism; o como también se sostenía en varios de los capítulos del libro impulsado el año pasado por Craig Calhoun, director de la London School of Economics: Does Capitalism Have a Future? Lo cual nos lleva a la última propuesta de reforma fiscal: todo apunta a que será una oportunidad perdida.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La guerra financiera contra Rusia podría tener un invitado no deseado

Sáb, 26/07/2014 - 18:52
La Unión Europea y el Banco Mundial han desplegado toda su artillería financiera contra Rusia. La UE quiere aplicar sanciones por un valor de 10.000 millones de euros al año por la crisis de Ucrania, y el Banco Mundial ha procedido a bloquear todos los préstamos financieros a Rusia. Las sanciones económicas contra Rusia toman forma más allá de la geopolítica. Y que el Banco Mundial bloquee un préstamo a Rusia confirma a quien obedece este banco surgido tras el fin de la segunda guerra mundial (una de las instituciones de Bretton Woods) y que tiene su sede en Washington.
Las sanciones contra Rusia no se detienen aquí. De acuerdo con información de Bruselas, se aplicará a Rusia la prohibición de exportaciones a diversas industrias. Es decir, Rusia no podrá ofrecer sus productos en Europa, negándose a los europeos la posibilidad de acceder a los productos rusos. La santa inquisición de la UE no considerará sin embargo el gas. Rusia podrá seguir ofreciendo los fluidos de su gas a todos los países europeos.

Todas estas sanciones, con gas o sin gas, constituyen un duro golpe para la economía rusa. Sin embargo, y como señalamos en La guerra económica con Rusia podría tener un alto costo para Europa y Estados Unidos, es también un duro golpe para la economía europea dado que las medidas de boicot pueden volcarse como un boomerang contra Europa. Hasta ahora, las llamadas Fase I y Fase II de las sanciones contra Rusia no ha tenido un efecto significativo en la economía europea. Pero esto puede cambiar cuando se pase a la Fase siguiente. Rusia queda libre de cerrar las compuertas del gas para Europa y abrir paso a la creciente demanda energética de Asia, encabezada por China. Este hecho podría poner en serias dificultades a Europa.

Europa y el polvorín de UcraniaEn todo esto tiene especial relevancia la crisis de Ucrania. Pero, ¿quien mandó a desestabilizar al país, promovió un golpe de estado contra el presidente Viktor Yanukovich e instaló un gobierno títere? Merkel y Obama son los claros responsables de haber arrancado a un gobierno democráticamente elegido y haber instalado a Arseni Yatseniuk en el mando, un personaje de la linea neonazi que solo acrecentó las tensiones divisionistas en Ucrania, y obedeció fielmente las instrucciones de Alemania y Estados Unidos.

Yatseniuk obedeció tan bien las instrucciones de estos países que hoy tienen la hegemonia global que, tras las elecciones, fue confirmado como Primer Ministro del presidente Petro Poroshenko, el multimillonario a lo Berlusconi de la política ucraniana. El frente de batalla de Yatseniuk siguió la pauta de Merkel y Obama, y despidió a los principales cabecillas institucionales de la rebelión ucraniana. Muchos de estos cabecillas eran generales de ejército a cargo de las plataformas lanzadoras de misiles. Es decir, Yatseniuk ha sido el principal responsable de que estas plataformas misileras quedaran en manos de personal no calificado. Por eso Yatseniuk renunció a su cargo el jueves 24 de julio, una vez confirmada la complicidad del ejercito ucraniano en el caso del MH17, el avión de Malaysian Airlines que aparentemente fue derribado por uno de estos misiles. Como de esta operación Estados Unidos es 100 por ciento cómplice, debido a las presiones a Yatseniuk para que diera de baja a los Generales, el gobierno de Obama decidió cerrar el caso y declarar que el avión "fue derribado por error". Si bien hay aún muchas preguntas sin respuesta, no se descarta que el MH17 haya sido derribado directamente por un avión del ejército ucraniano con un misil aire/aire, dado el relativamente bajo nivel de daño en el fuselaje del avión. Un misil disparado desde tierra habría pulverizado todos los restos de ese avión que volaba a 10 mil metros de altura. Esta es justamente una de las preguntas que nadie ha realizado. Ademas, como revela la página de Human Rights Watch, las fuerzas militares del gobierno de Ucrania lanzan misiles a destajo y en forma indiscriminada en zonas pobladas, violando todos los derechos internacionales humanitarios. "Estos misiles -indica HRW- no pueden ser dirigidos con precisión por tanto no deben ser desplegados en zonas densamente pobladas por lo que su uso constituye un verdadero crímen de guerra".

¿Quien sabe disparar misiles?Ucrania posee misiles desde mucho antes de la caída del bloque soviético, pero nunca los había usado contra civiles y menos contra su propio pueblo. Esto da cuenta del desorden moral y la esquizofrenia que sufren algunos de los líderes europeos que encienden más la mecha a una crisis de múltiples raíces. La investigación en terreno de Human Rights Watch confirma que las fuerzas del gobierno de Ucrania fueron responsables de todos los ataques producidos entre el 12 y el 21 de julio: cuatro ataques cerca de la frontera con Rusia, dos ataques a edificios en el centro de Donetsk y otros dos en la periferia. El ángulo, la forma de los cráteres y el corte de devastación a los edificios da cuenta claramente del tipo de misil empleado y todo confirma que corresponde a las fuerzas de gobierno. A Yatseniuk le quedó grande el cargo, y lo peor fue que despidió al personal estratégico.

La valoración del personal estratégico es uno de los temas claves en todo tipo de organizaciones, sean empresas privadas o gobiernos. La regla indica que el personal estratégico, como aquel que sabe disparar y conducir los misiles, debe cuidarse como prioridad. Esta fue una de las reglas claves a las que faltó Yatseniuk: despidió a personal relevante que, tal vez "por error" atentó contra su propio pueblo. El problema es que también "por error", como señala el reporte del Departamento de Estado de Estados Unidos, se derribó un avión con casi 300 personas, el MH17.

Esto confirma que el mundo actual no está en las manos más lúcidas. Está en las manos de personajes que retuercen los hechos y que los manejan a su propia conveniencia política, sin importarle en nada la especie humana. Derribar aviones, saquear países, robar los fondos de pensiones parecen ser las reglas del juego en el mundo moderno. El problema es que todo esto pasa factura en un planeta que a la larga es más pequeño de lo que parece, y todo se puede revertir como un boomerang. Las sanciones contra Rusia, que pretenden dejarla en el inmovilismo total, pueden terminar pulverizando a Europa.
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Nota:
El resultado de la investigación del Departamento de Estado de Estados Unidos fue entregado en la madrugada del miércoles 23 por Associated Press y el blog financiero Zero Hedge publicó y actualizó la información. El misil habría sido disparado por la milicia pro-rusa, pero Rusia no estuvo directamente involucrada en el hecho http://www.zerohedge.com/news/2014-07-22/us-state-department-confident-mh17-mistakenly-downed-separatists-finds-no-direct-lin
Esto más bien corresponde a parte de la guerra interna que sufre Ucrania donde ha habido varios lanzamientos de misiles hacia la población por parte del gobierno de Kiev. Este tema ha sido informado en varios medios internacionales (ver Der Spiegel) y ha sido denunciado públicamente por Human Right Watch, como indico en el artículo, que ha acusado al gobierno de Poroschenko de crímenes de guerra. Los dos bandos tienen misiles y lo que derribó al MH17 habría sido un misil del sistema de defensa antiaérea tipo Buk, dado que la milicia no tiene forma de distinguir entre un avión de guerra y un avión comercial. Por eso se atribuye a "un error" el derribo del MH17, como indica el propio gobierno de Obama http://www.theguardian.com/world/2014/jul/22/mh17-eu-foreign-ministers-mh17-sanctions-russia-live-updates http://www.france24.com/en/20140723-flight-mh17-us-intelligence-ukraine-russia-mistake/
Como apunté en un comentario al post anterior, hasta el político republicano Ron Paul, candidato dos veces a la presidencia de EEUU y quien quiere terminar con la Reserva Federal y el sistema de dinero fiduciario ha expresado su molestia frente a lo que no informan los medios de comunicación sobre el MH17, y la sorprendente facilidad con que se acusa a Rusia y a Putin, tal como se hizo con Osama Bin Laden a los 5 minutos del desplome de las torres gemelas en septiembre de 2001: http://ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/july/20/what-the-media-won%E2%80%99t-report-about-malaysian-airlines-flight-mh17.aspx
La renuncia del primer ministro Arseni Yatseniuk, es el resultado del incremento de las tensiones divisionistas en Ucrania que no fueron apaciguadas por el uso de la fuerza que saltó a nivel global por el derribo del MH17.
Sobre las sanciones sobre Rusia que está promoviendo la UE y su negativo impacto en cada uno de los países, les dejo este cable de Reuters http://www.reuters.com/article/2014/07/23/us-ukraine-crisis-trade-idUSKBN0FS1IA20140723

Ver también: La guerra económica con Rusia podría tener un alto costo para Europa y Estados Unidos, Estados Unidos aprovecha derribo del MH17 para arrebatar a Rusia el mercado energético de Europa, Ucrania y el polvorín que desbordó las miserias de la Troika
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Este artículo fue publicado originalmente en El Blog Salmón
y reproducido en Attac.es

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Estado de excepción permanente, legado del Mundial

Sáb, 26/07/2014 - 04:14
Raul Zibechi, La Jornada

Cuando se trata de manifestaciones, todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario, reflexiona el Coletivo Intervozes acerca del trato de las grandes cadenas televisivas a las protestas contra el Mundial (Carta Capital, 22/7/14). La escalada represiva venía creciendo desde las grandes manifestaciones de junio de 2013, pero durante el mes del Mundial llegó a niveles alarmantes.

La actitud de la policía militar, la policía divil y el sistema judicial, sobre todo en Río de Janeiro, ha sido calificada como la instalación de un estado de excepción de hecho. El domingo 13 de julio se jugaba la final entre Alemania y Argentina. A la hora del partido se convocó una manifestación en la plaza Sáenz Peña, en el barrio de Tijuca, a unos dos kilómetros de Maracaná. Acudieron colectivos de las favelas en protesta por los abusos policiales, militantes de los comités populares contra el Mundial, autónomos, anarquistas, educadores en huelga y activistas de medios independientes.

La policía utilizó la táctica conocida como kettling, ya usada antes en São Paulo y Belo Horizonte, consistente en cercar a los manifestantes con barreras y agentes, dejándolos aislados e inmovilizados durante horas. Había cinco policías por manifestante. Un periodista del semanario uruguayo Brecha preguntó a un policía los motivos por los cuales estaba bloqueado dentro del cerco. Es la ley de la FIFA, fue la única respuesta (Brecha, 7/7/14).

Varios manifestantes fueron golpeados, incluyendo un reportero gráfico aporreado en el suelo. Les dispararon balas de goma, bombas de efecto moral, gas pimienta, y usaron sus garrotes.

La noche anterior a la final, el sábado 12, la policía arrestó a 19 militantes (de los 23 que tenían orden de captura) porque se presumía que realizarían actos vandálicos en la manifestación. Tres activistas a los que no pudieron detener solicitaron asilo en el consulado de Uruguay en Río, pero el gobierno del presidente José Mujica se los negó y les exigió que se retiraran del local.

Diversos organismos y personalidades reaccionaron con indignación ante esta escalada represiva. Desde octubre de 2013 la Delegación para la Represión de Crímenes Informáticos, de la Policía Civil de Río, venía investigando los movimientos que se destacaron en las protestas de junio de 2013 por medio de escuchas telefónicas, intervención de sus e-mails y la infiltración de agentes en las asambleas y manifestaciones.

Amnistía Internacional, la Orden de Abogados de Brasil, Justicia Global, la Asociación de Jueces por la Democracia y hasta el Partido de los Trabajadores, entre muchos otros, criticaron la represión. La Defensoría Pública de São Paulo denunció la intención de impedir el derecho a manifestarse y la actuación abusiva y desproporcionada de la Policía Militar (Brasil de Fato, 18/7/14).

La Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación (Abraji) aseguró que un periodista por día resultó agredido por la policía durante el Mundial. En total, 35 agredidos en un mes. Desde mayo de 2013, 210 periodistas fueron violentados, de los cuales 169 lo fueron por policías (Abraji, 14/7/14).

La casi totalidad de los detenidos preventivamente son liberados a los pocos días por falta de pruebas, pero son apresados de forma ilegal, sólo porque la policía sospecha que pueden cometer un delito, según denuncia el Manifesto de juristas contra la criminalización de las luchas sociales (Brasil de Fato, 21/7/14). La presunción de inocencia hasta que no existan pruebas fue hecha añicos por las policías y el sistema judicial.

Para el juez José Roberto Souto, con el propósito de asegurar la realización del Mundial se instaló en la sociedad brasileña una especie de estado de excepción, procediendo a una supresión temporaria del orden constitucional (Brasil de Fato, 22/7/14). En su opinión, fue la Ley General de la Copa, redactada por el gobierno y aprobada por el Parlamento para cumplirle a la FIFA, la que creó las condiciones para la criminalización de las protestas, incluyendo las huelgas laborales.

El sociólogo Rudá Ricci sostiene que uno de los principales legados del Mundial es el deterioro del estado de derecho y la legitimación de los abusos de la policía militar, que esta vez no se limitó a atacar a pobres y negros de las periferias y la emprendió contra estudiantes universitarios de clase media, con órdenes de búsqueda y captura expedidas como forma de intimidación. Considera que hay fuertes señales de cultura fascista en esta ofensiva contra los derechos democráticos fundamentales.

Bruno Cava, graduado en derecho y bloguero, parece sintonizar con el análisis de Giorgio Agamben sobre el estado de excepción. “Si en las favelas el poder punitivo elaboró históricamente la figura del traficante, en las protestas la demonización se da contra el vándalo o black bloc. El cerco de las plazas define el espacio de anomia, donde la violencia se separa del estado de derecho” (IHUOnline, 18/7/14).

En la favela la represión anuló desde siempre el estado de derecho; pero ahora esa lógica se desborda más allá para impedir las protestas, generar un clima de temor que inhiba a los militantes, advertidos que todo el peso del Estado les caerá encima. La dictadura no terminó, añade, sólo modificó sus límites, incluyendo ahora a todos los que protestan.

En Estado de excepción (un libro de rigurosa actualidad), Agamben señala que en todas las democracias occidentales la declaración del estado de excepción está siendo sustituida por una generalización sin precedentes del paradigma de la seguridad como técnica normal de gobierno (Adriana Hidalgo, 2004: 44). Tanto las crisis económicas como los megaeventos se han convertido en los laboratorios para dar un salto adelante en el control policial-judicial.

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La Cumbre de los BRICS y los Bancos del Sur

Ven, 25/07/2014 - 14:24
José Félix Rivas Alvarado, Rebelión

Cuando, en los albores del presente siglo, el recién elegido Presidente Chávez anunció la posibilidad de un mundo multipolar y plasmó su estrategia internacional bajo esta prognosis[1], el status quo de la arquitectura financiera internacional y la élite intelectual del pensamiento dominante, se burlaron descaradamente. Aún más cuando Hugo Chávez planteó la posibilidad de crear un Banco del Sur de América Latina, les sonó a una irreverencia propia de un iconoclasta radical.

Los poderosos tenían argumentos a su favor: el complejo industrial-militar había tomado bajo dominio imperial gran parte del territorio productor de petróleo; los precios de petróleo habían sido menguados, en gran parte por el debilitamiento de la OPEP; el capital financiero mostraba su enorme poder, vestido con una “exuberancia irracional”; el poder fáctico de los agentes (tiburones) de la arquitectura financiera internacional (Banco Mundial, FMI, Bancos de Inversión, Calificadoras de riesgo) decidían el destino de las economías “emergentes”. Lo que había emergido, a finales del siglo XX, del proceso de financiarización y de consolidación neoliberal era un mundo repartido por el poder de la tríada.

Más sin embargo, cuando avanzaron los tiempos de la Unión (más que la integración), del ALBA y se logró la victoria del ALCA en 2005, ya los tiburones del sistema financiero internacional habían prendido las señales de alerta y empezaron a mover sus piezas para boicotear la integración financiera.

A finales de 2005, el Presidente Chávez empezó hablar de “otro” Banco del Sur. Esta vez se refería a una geografía más amplia: el Sur de todos los países dependientes, periféricos y subdesarrollados. Además de América Latina, se sumaban África y parte importante de Asia.

En Washington, en las cómodas oficinas de los jerarcas del FMI, del BID y del FMI, los guardianes del Consenso Neoliberal, empezaron a murmurar como cuando el Sanedrín se sentía amenazado por un profeta blasfemo e irreverente.

La soberbia de los poderosos, a veces se convierte en una ventaja para las utopías porque, en un principio, éstas son subestimadas y despreciadas por aquellos. Eso nos da tiempo para construir conexiones y proyectos bajo la visión de la cooperación y la justicia.

La rebelión de las semiperiferias en un capitalismo-mundo cambiante Es por eso que la cumbre de los BRICS[2], celebrada en la ciudad brasilera de Fortaleza, tiene una importancia histórica y estratégica. Como señala Jorge Marchini, tales iniciativas, y especialmente el Banco de Desarrollo de los BRICS, “debe ser observado con la perspectiva de los actuales enormes cambios económicos y geopolíticos mundiales. Hay nuevos actores y cambios de posicionamientos relativos inciertos aun en pleno desarrollo”[3].

Se podría afirmar, que los miembros de los BRICS forman parte de lo que los seguidores de Immanuel Wallenstein llaman semiperiferias. En el caso de China, India y Rusia son semi-periferias de rango superior. Estos países actualmente tienen un rol en la división internacional del trabajo que hacen posible que surjan estrategias con altos grados de autonomía y de desconexión.

Desde una perspectiva histórica, importa resaltar que el desarrollo económico logrado por algunos estos países BRICS fue posible, con diferentes matices, por la herencia histórica donde destaca la existencia de la planificación y la presencia estratégica del Estado. Eso fue claro en el caso de la China y Rusia, y en menor grado (no despreciable) de India y Brasil. Brasil, que puede considerarse parte de la semiperiferia baja, es actualmente producto de la existencia histórica de un Estado y un una clase dirigente con estrategias de largo plazo. Destaca también que, el papel de la planificación en la fortaleza de China y Rusia es -en gran parte- resultado de la experiencia socialista, que permitió que estas regiones, siendo sociedades sumergidas en un atraso feudal, a inicios del siglo XX, dieran un salto importante en cuanto al desarrollo de las fuerzas productivas. No se pretende ocultar la transición al capitalismo que, durante la década de 1990, sufrieron las ex –repúblicas soviéticas, ni la estrategia ecléctica del Partido Comunista Chino a partir de los años 1980, ni menos aún el estilo de desarrollo adoptado por tales sociedades. Pero, tampoco se puede negar el papel del ensayo socialista que se dio en esas regiones y lo que son hoy estas economías.

Indudablemente, que el poder acumulado por las periferias superiores de los BRICS (China, India y Rusia) es también resultado de los cambios estructurales del capitalismo mundial en los últimos cuarenta y cinco años. La nueva división del trabajo los ubica –en forma subordinada- en las fábricas mundiales, junto con Estados Unidos, Canadá, Alemania y Japón, donde se concentra tecnología y capital, además de fuerza de trabajo.

Ese capitalismo mundial entro en crisis profunda en 2008, esto implico ajustes macroeconómicos en los principales economías centrales. Los daños colaterales de este proceso de “consolidación fiscal” que llevó a una mayor concentración y centralización del capital financiero, tenían como testigo el desempleo y familias que eran arrojadas de sus casas. Europa se estremeció cuando la fantasía organizada por la ideología del capital se vino abajo.

La llamada arquitectura financiera internacional mostró su verdadero rostro tras las máscaras. Los tiburones mostraron sus propósitos y los buitres su vocación. Las calificadoras de riesgo (Fitch Ratings, Standard and Poor’s y Moody’s) ocultaron información, manipularon sus evaluaciones en un abierto conflicto de intereses donde conspiraron con los bancos de inversión (Caso Lehman Brothers y caso Grecia); el Fondo Monetario Internacional, se convirtió en un escenario lo más parecido a la decadencia del imperio romano, dados los affaires y conspiraciones develadas, perdió una credibilidad que nunca tuvo; el Banco Central de Estados Unidos, la Reserva Federal, no dudo en financiar monetariamente a los dueños del poder, el capital financiero y las grandes empresas trasnacionales, rompiendo con uno de los dogmas más preciados de la liturgia neoliberal; los trabajadores europeos despertaron con el gobierno de la troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea) encima de sus espaldas, poderes fácticos que no dejan de pedir que los costos laborales continúen ajustándose a la baja. Esto hace posible que emerjan nuevas instituciones y nuevos arreglos, frente a los monopolios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional surgen nuevas instancias de financiamiento como el Banco de Desarrollo y el fondo de contingencia de los países BRICS y el Banco del Sur de Suramérica. Frente a la hegemonía del dólar, se empieza a tejer la plataforma que permita debilitarla, con la circulación internacional de renmimbi Chino y el rublo ruso. La participación de Brasil, hace que esta estrategia se exprese en un vasto espacio mundial. Tales países concentran una masa poblacional, tecnología, instituciones, recursos financieros e importantes recursos naturales. Por suerte, todos estos cambios encontraron a América Latina y el Caribe, y especialmente América del Sur, con experiencias de integración regional como el ALBA, la Unasur y la Celac. Estos espacios de la periferia, le dan –de arranque- un tremendo posicionamiento institucional en las grandes negociaciones que traman los poderes mundiales.

En este último sentido, los países agrupados en la Unasur y en la CELAC tienen el reto de jugar en conjunto, defendiendo el derecho a manejar en forma soberana sus políticas económicas (buscando alternativas a los condicionamientos del banco Mundial, del FMI y de la Banca de Inversión), negociando en bloque, enfrentando la tendencia a la reprimarización y a la extracción depredadora de sus recursos naturales, promoviendo una integración productiva que diversifique e integre las matrices productivas. Todo esto teniendo como prioridad la continuidad de las estrategias orientadas a mejorar las condiciones de vida de la población.

Es por eso que, la región debe sentirse identificada plenamente con la declaración de la cumbre de los países miembros del grupo BRICS que expresa: "la necesidad de alcanzar simultáneamente crecimiento, inclusión, protección y preservación”.

Por supuesto que algunas personas pensarán que esto puede ser retórica, pero los declarantes se verán atados a sus palabras cuando creen un Banco de Desarrollo que aspira tener 100 mil millones de dólares de capital. Por supuesto que los poderes financieros internacionales, que al principio descalificaron la posibilidad de crear un Banco de Desarrollo de los BRICS, luego tratarán de cooptarlo. De hecho, en 2012, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, afirmó que un "banco de los BRICS tendría dificultades para concretarse e igualar la destreza de su institución".

Sin duda alguna, una mirada retrospectiva que nos lleve a principios de este siglo, no dejará de sorprendernos al ver cómo han cambiado las cosas en este mundo, desde que Hugo Chávez se atrevió a mirar el futuro con la pupila cargada de historia, y a proponer una expedición por la utopía con los pies en la tierra madre de Nuestra América.
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Notas

[1] En los Lineamientos del Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007, el mundo multipolar y la integración regional se ubican como un objetivo estratégico dentro de uno de los cinco (5) equilibrios, el equilibrio internacional. Los objetivos estratégicos de este equilibrio eran, a saber: 1) Impulsar la multipolaridad de la sociedad internacional; 2) promover la integración latinoamericana y caribeña; 3) Consolidar y diversificar las relaciones internacionales; y, 4) Fortalecer el posicionamiento de Venezuela en la economía internacional. En el primer Plan Socialista 2007-2013 los objetivos de la multipolaridad, la integración regional y la diversificación de las relaciones internacionales forman parte de la directriz VII, La nueva geopolítica internacional. En el Segundo Plan Socialista 2013-2019, se plantea en el objetivo histórico IV, “Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar…”.
[2] BRICS es el acrónimo de los países que inicialmente formaron parte del grupo, Brasil, Rusia, India, China y luego se integró Suráfrica. Actualmente Argentina está promoviendo su inclusión en este bloque.
[3] Ver artículo de Marchini en http://tiempo.infonews.com/2014/07/13/editorial-128095-del-anuncio-hacia-las-definiciones-y-la-realidad.php

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El comercio mundial sigue en descenso: Índice Baltic Dry en mínimos históricos

Ven, 25/07/2014 - 07:01

Uno de los indicadores más importantes para el comercio mundial, el Baltic Dry Index (BDI), ha caído en forma continuada durante los últimos 18 meses alcanzando los niveles más bajos de los últimos 28 años. Este índice indica la demanda de transporte marítimo y por tanto el volumen del comercio a través de los océanos del mundo. Esta semana, como reporta el blog financiero Zero Hedge, ha alcanzado su nivel más bajo desde julio de 1986. El BDI ha mantenido una tendencia a la baja durante 18 meses, dando cuenta de la disminución de la demanda mundial de productos, y de las órdenes de carga para todo tipo de naves de transporte (portacontenedores y carga a granel).

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Informe de Desarrollo Humano señala que hay 2.200 millones de personas en la pobreza

Xov, 24/07/2014 - 22:10
Un reciente análisis del índice de desarrollo humano de la ONU indica que más de dos mil 200 millones de personas en el mundo son pobres o están al borde de la pobreza, lo cual implica que sufren carencias concurrentes en salud, educación y nivel de vida. El informe destacó que casi mil 500 millones de personas, de 91 países en desarrollo, viven en situación de pobreza multidimensional, y casi 800 millones se enfrentan al riesgo de caer en ella.

El reporte, que contiene las más recientes estimaciones del Índice de Desarrollo Humano del PNUD, aseveró que la pobreza multidimensional es mayor a la pobreza que sólo mide el nivel de ingresos, pues son sólo mil 200 millones las personas en el mundo que viven con 1,25 dólares diarios o menos, y destaca que “las vulnerabilidades persistentes constituyen una amenaza para el desarrollo humano y, a menos que se aborden de manera sistemática a través de políticas específicas y normas sociales distintas, el desarrollo humano no será ni equitativo ni sostenible”.

Titulado “Sostener el Progreso Humano: Reducir vulnerabilidades y construir resiliencia”, el texto señala que en todas las regiones el crecimiento en los niveles de desarrollo humano se está produciendo a un ritmo más lento. En Asia y la región del Pacífico, los Estados árabes y América Latina y el Caribe, la media de la tasa de crecimiento anual del índice se redujo de 2008 a 2013 en un 50 por ciento aproximadamente.

América Latina y el Caribe mantienen la cuota más elevada del mundo en cuanto a desigualdad de los ingresos, a pesar de registrar la mayor caída en desigualdad general durante este año. Asimismo, existe un gran nivel de inequidad en materia de educación, pues mientras las generaciones de edad más avanzada siguen enfrentándose al reto del analfabetismo, las más jóvenes tienen dificultades para pasar de la enseñanza primaria a la secundaria. Amenazas tales como las crisis financieras, las fluctuaciones en el precio de los alimentos, los desastres naturales y los conflictos violentos obstaculizan notablemente el progreso humano.
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Ver Informe sobre Desarrollo Humano 2014

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Fondos buitres en Argentina

Xov, 24/07/2014 - 21:25
Alejandro Nadal, La Jornada

Cuando un inversionista corre riesgos fuera de lo común con su cartera de inversiones, busca ser compensado con mayores rendimientos. En caso de bancarrota de sus deudores, ese inversionista tendrá que aceptar algunas pérdidas y los altos rendimientos servirán como contrapeso del riesgo enfrentado. Eso es la rutina en los mercados financieros desde tiempos inmemoriales. Pero en un fallo reciente, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos acaba de decidir en contra de esa práctica y ha colocado en dificultades al gobierno de Argentina.

La crisis de la deuda externa que sufrió Argentina entre 2000-02 condujo al país al peor quebranto en su historia. Para 2001 era prácticamente imposible mantener el servicio de la deuda (superior a 166 por ciento del PIB). Los acreedores recibieron durante algunos años rendimientos superiores al promedio de los mercados como compensación frente al riesgo de una moratoria. Aún en el momento de rendimientos más deprimidos, el margen frente a los bonos del Tesoro estadounidense era de unos tres puntos porcentuales.

En 2005 el gobierno argentino ofreció a sus acreedores una restructuración. Para ese año los bonos argentinos se cambiaban en el mercado secundario muy por debajo de su valor nominal y la gran mayoría de los acreedores aceptó las condiciones ofrecidas por el gobierno de Kirchner, accediendo a reducciones en el principal hasta de 75 por ciento (en realidad, las pérdidas para los acreedores fueron menores porque en el cálculo del principal se incorporaron los intereses no pagados). En total, entre 2005 y 2010 los tenedores de 93 por ciento de los bonos argentinos aceptaron la restructuración de la deuda. Desde entonces Argentina cumplió fielmente el calendario de pagos y redujo su deuda a 40 por ciento del PIB.

Pero una pequeña minoría de acreedores rechazó el arreglo. Sus bonos fueron adquiridos por fondos de inversión especializados en la compra de títulos con problemas para después buscar recuperar el total del valor nominal: esos fondos buscan convertir en 100 lo que compraron en 25. No por nada se les conoce como fondos buitres. Entre los que participaron en esta maniobra en el caso argentino se encuentran Aurelius Capital Management y Elliott Capital Management, fondos que usan prácticas depredadoras para recuperar sus inversiones de alto riesgo.

El argumento de la Suprema Corte estadounidense está basado en la cláusula de pari passu, que figura en todos los contratos de deuda externa y concursos mercantiles de quiebra. Esa cláusula otorga a los acreedores igualdad de derechos en relación a deudas similares del mismo emisor. Eso implica que si Argentina procede a pagar a un acreedor que aceptó restructurar su deuda, entonces deberá hacer lo mismo con los acreedores que rechazaron ese arreglo. Y como éstos no aceptaron quitas al principal, entonces Argentina deberá pagarles la totalidad de la deuda. El fallo de la Suprema Corte da derecho a los acreedores para apoderarse de activos de los deudores como forma de cobro.

Todo esto plantea un enredo legal de graves implicaciones macroeconómicas para el gobierno argentino. El fallo estadounidense implica que si Argentina paga a los acreedores que aceptaron la restructuración, por la cláusula pari passu debe también pagar a los que no la aceptaron. Pero en ese caso, según el tribunal estadounidense, esos acreedores tienen derecho a cobrar el total de la deuda. Sólo que los bonos que fueron restructurados contienen una cláusula que estipula que si Argentina concede en el futuro a un acreedor mejores condiciones sobre canje de deuda, esas condiciones deberán aplicarse a los tenedores de bonos restructurados. Esta cláusula de deudor más favorecido significa que los dueños de los bonos restructurados también tendrían derecho a reclamar la totalidad de la deuda y el proceso de restructuración quedaría anulado. Renacería la crisis de la deuda, con todas sus implicaciones para la economía y sociedad argentinas. Es posible que los ministros de la Suprema Corte estadounidense, tan acostumbrados a pensar en la aplicación extraterritorial de la legislación estadounidense, no estén conscientes de las implicaciones de su fallo.

Sin duda Argentina necesita ayuda, pero frente al tema de los fondos buitres, la ayuda de los BRICS brilla por su ausencia. Cierto, Buenos Aires y Beijing han firmado un acuerdo de intercambio de divisas que permite a la Argentina pagar importaciones de China en yuan, lo que da cierto respiro al país sudamericano en materia de reservas, pero en el fondo sólo se trata de un crédito para poder financiar ventas chinas. Desde hace tres años la economía argentina viene perdiendo dinamismo, en buena medida por la contracción de sus mercados de productos básicos. Todos los créditos otorgados por Xi Jinping durante su visita a Buenos Aires son préstamos atados que favorecen a compañías chinas en telecomunicaciones, energía nuclear y construcción de presas hidroeléctricas. Esta no es la ayuda que podría ahuyentar a los fondos buitres.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Cómo disminuir las desigualdades y salir de la crisis

Mér, 23/07/2014 - 17:56
Vicenç Navarro, El Plural

He indicado en artículos anteriores (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, julio de 2013) que el incremento de las desigualdades ha sido una de las principales causas de las crisis financiera y económica actuales. Las políticas neoliberales llevadas a cabo por los gobiernos Thatcher y Reagan primero, y extendidas más tarde a otros países, causaron una gran concentración de las rentas derivadas de la propiedad del capital a costa de un descenso muy marcado de las rentas del trabajo. Esto último determinó una disminución de la demanda y del crecimiento económico, con lo cual disminuyó el porcentaje de personas trabajando, a la vez que creció el desempleo. No es casualidad que los países más desiguales en Europa, como España y Grecia, estén también entre los que están en una situación económica peor.

De esta explicación de las causas de las crisis debería derivarse que la reducción de las desigualdades tendría que estar en el centro de las políticas económicas y sociales de los gobiernos de los países en crisis. Y una de las medidas más eficaces para reducir las desigualdades es llevar a cabo políticas de pleno empleo. No es tampoco casualidad que los países europeos con menos desigualdades (como los países escandinavos) tengan también menos desempleo, un mayor porcentaje de población empleada y que estén entre los que tienen un mayor crecimiento económico. La explicación de ello es que el pleno empleo aumenta las rentas del trabajo, disminuyendo proporcionalmente las rentas del capital, con lo cual disminuyen las desigualdades. Y puesto que el crecimiento de las rentas del trabajo estimula más la demanda y el crecimiento económico que el crecimiento de las rentas del capital, las políticas orientadas a incrementar las primeras ayudan al país a salir de la recesión, ese agujero que está dañando enormemente la calidad de vida de las clases populares.

La causa de que la creación de empleo origine este círculo virtuoso se debe a que el pleno empleo empodera al mundo del trabajo, permitiendo que aumente su seguridad y su nivel de exigencias. A menor desempleo, mayor es el nivel salarial. En EEUU, por ejemplo, una disminución de la tasa de desempleo de un 1% se traduce en un incremento de los salarios de los trabajadores de menor renta (las dos decilas inferiores) de un 12,4%.

Cómo conseguir el pleno empleo Una de las medidas más eficaces para alcanzar el pleno empleo son las inversiones públicas en infraestructura social y física del país. Así, si en España, en lugar de tener a una persona adulta de cada diez trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar (como educación, sanidad, escuelas de infancia, servicios asistenciales y otros) tuviéramos una de cada cuatro (como ocurre en Suecia), se crearían seis millones de puestos de trabajo, con lo cual se eliminaría el. Otra área en la que hay una gran necesidad es en la inversión en temas de mantenimiento y ahorro de energía, como en los sistemas de distribución eléctrica y en intervenciones encaminadas a la descontaminación. Todo ello crearía empleo, a la vez que se ahorrarían recursos. La administración Obama creó en el año 2009, con su estímulo de gasto, de 2 a 3 millones de puestos de trabajo en algunos de esos servicios, que mejoraron la situación económica del país (aunque el estímulo no fue suficiente, pues se necesitaban de 10 a 12 millones).

Otra medida es la subida de los salarios, siendo esta una de las mejores medidas para hacer crecer la demanda y estimular la producción de empleo. Para que ello ocurra es necesario que no haya desempleo, pues de haberlo, los trabajadores no se atreverán a ser exigentes y perderán capacidad de influencia. Igualmente eficaz para estimular el pleno empleo y con ello la demanda, es la reducción del tiempo de trabajo por trabajador. Esta es una de las causas del bajo desempleo en Alemania, el compartir las horas de trabajo. Así, si los nuevos puestos de trabajo (que resultarían de tener a uno de cada cuatro españoles trabajando en los servicios públicos del Estado del Bienestar) tuvieran jornadas de ocho horas en cuatro días en lugar de cinco, el número de estos nuevos puestos de trabajo sería de 9 en lugar de 6 millones.

También se ha propuesto como una medida incentivadora del crecimiento de la demanda la reducción de impuestos, la medida preferida por los políticos conservadores y liberales, como el actual gobierno Rajoy, cuya eficacia depende primordialmente del tipo de impuestos que se reduzcan y a qué grupo social dicha reducción afecte. Cuando las rebajas de impuestos afectan primordialmente a las rentas superiores y a las rentas del capital, tal como ha ocurrido en las rebajas de impuestos del gobierno español, tal medida no es una medida muy efectiva, pues, por regla general, los grupos sociales que se benefician con esas reducciones de impuestos son los grupos más pudientes, los cuales dedican el dinero extra que consiguen menos al consumo de lo que lo harían otros sectores de la población, menos afectados por dichas reducciones de impuestos.

La garantía de crédito La capacidad de endeudarse en términos razonables juega también un papel determinante en el estímulo de la demanda. El comportamiento especulativo de la banca es uno de los mayores obstáculos para la garantía del crédito, función que tradicionalmente había realizado la banca pero que, como consecuencia de su desregulación, ha dejado de hacer, habiendo perdido su razón social de ser. De ahí la importancia de establecer instituciones públicas que garanticen el crédito, gravando a la vez las actividades especulativas del sector financiero. Así pues, la continuidad del actual sistema financiero, cuyo objetivo principal es incrementar sus rentas a base de especulación, no sirve al propósito de facilitar el crédito, la demanda y la producción de empleo. Las políticas del gobierno Rajoy (y del gobierno anterior) en cuanto a mantener el sistema financiero actual son un obstáculo para alcanzar políticas de pleno empleo.

Estas medidas, detalladas en este artículo, jugarían un papel importante en la disminución de las desigualdades y en la recuperación económica, pero ninguna de ellas está siendo considerada por el gobierno español (excepto la reducción de impuestos).

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