Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5483125
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Desde el principio el euro fue un fraude y una máquina de mentiras

Sáb, 16/05/2015 - 07:00


La mirada más aguda sobre la crisis del euro está en este documental de Michael Wech realizado en 2012 que muestra cómo el euro fue desde el principio un gran fraude y una máquina de mentiras. Todos engañaron y todos mintieron para ocultar los desequilibrios monetarios de la zonaeuro. No sólo Grecia hizo fraude cuando recurrió a Goldman Sach para el maquillaje de sus cuentas, sino también Alemania y Francia cuando engañaron al público con cifras de falsos déficit para no trasgredir "los criterios de la estabilidad monetaria”.
El documental sigue la historia del euro desde 1996 con las primeras y tensas reuniones entre Helmut Kohl y Jacques Chirac. Desde un principio se supo que el euro debía ser para un grupo seleccionado de países y que por ningún motivo podrían formar parte de la moneda única países como Grecia, Portugal, Bélgica, España o Italia. Así se lo hicieron ver a Helmut Kohl Holanda y Austria. Pero Alemania quería tener a su lado a Francia, para borrar los horrores de la guerra, y Francia quería tener a su lado a Italia. Las trampas y apuestas por quien formaría parte de la moneda única son recreadas en esta conversación que sostienen en Verona, en la primavera de 1996, Theo Waigel, ministro de finanzas de Alemania y su homólogo griego Yannos Papantoniou:

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Alan Greenspan y el grave error de no quitar a tiempo el alcohol de la fiesta

Ven, 15/05/2015 - 08:30
Hemos repetido en varias ocasiones la frase de William McChesney "Hay que quitar el alcohol de la fiesta antes que ésta se anime demasiado". McChesney ha sido tal vez el mejor presidente que ha tenido la Reserva Federal de Estados Unidos. Supo imponer autoridad y dar fuerza al mito de que los bancos centrales son los que crean la oferta monetaria. Le bastaba conocer la base monetaria y mantener a raya a los banqueros, quitándoles el alcohol de la fiesta cada vez que se excedían y abusaban con los créditos. La frase alude a la perspicacia de la autoridad monetaria para actuar antes que el sistema se emborrache y colapse.
Lejos de la impecabilidad de McChesney, Alan Greenspan siempre funcionó al revés. Dio riendo suelta a la exuberancia irracional convencido de que su rol de prestamista de última instancia le permitiría apagar cualquier incendio que se desatara en el sistema financiero. Así hizo funcionar a la economía durante los años 90. Asi neutralizó la crisis mexicana de 1994 (salvando a los empresarios estadounidenses establecidos en México que se habían quedado sin liquidez). Así enfrentó la crisis asiática de 1997 y la quiebra de Long Term Capital Mangement de 1998. Darle a la imprenta era lo que único que sabía Greenspan, convencido de su rol de "prestamista de última instancia". Por eso lo llamaban "El Maestro"

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Pánico en la élite financiera ante colapso del sistema

Xov, 14/05/2015 - 22:13

No solo Warren Buffett ha declarado que los activos bursátiles están sobrevalorados. Bill Gross, el principal gestor de bonos del planeta también llegó a esa conclusión, advirtiendo que "el mercado alcista de los bonos, que ha durado 35 años, llegará pronto a su fin". En esa misma línea Robert Shiller, el ganador del Nobel, señaló que el mercado de los bonos se encuentra en niveles "irracionalmente altos". La burbuja de la deuda mundial se ha hinchado a mas de 76 billones de dolares (U$7600000000000), mientras que las tasas de interés no han sido nunca tan bajas por un período tan prolongado de tiempo. Esto genera una enorme tensión que está sacudiendo los mercados de bonos en Alemania y Estados Unidos cuyo impacto comienza a elevar el costo de la deuda. Toda la burbuja del mercado de bonos amenaza con desplomarse y arrastrar a la baja a todo el mercado.

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Las ignoradas y/o silenciadas causas de la gran recesión

Xov, 14/05/2015 - 12:30
Vicenç Navarro, Público.es

En los últimos años se han ido publicando toda una serie de informes que coinciden en mostrar que algo preocupante y alarmante ha estado ocurriendo en la distribución de las rentas en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (ver Determinants of functional income distribution – Theory and empirical evidence, International Labour Organization, 2013; Global Wage Report 2012/13. Wages and equitable growth, International Labor Organization; Effects of Globalization on Labor’s Share in National Income, Anastasia Guscina, Inernational Monetary Fund, 2006). Estos y otros trabajos coinciden en que:
  1. Las rentas derivadas del trabajo han ido disminuyendo (como porcentaje de todas las rentas) desde finales de los años setenta y principios de los años ochenta. Aunque este descenso ha ocurrido en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y la Unión Europea), ha sido más marcado en los países europeos que en los países de Norteamérica (EEUU y Canadá). En Alemania y en Francia ha sido bastante acentuado (un descenso de 9 puntos), aunque en España ha sido incluso mayor (10 puntos).
  2. Este descenso de las rentas del trabajo ha ido acompañado de un aumento de las rentas del capital (como porcentaje de todas las rentas).
  3. Las rentas que han crecido en mayor medida dentro de las rentas derivadas del capital han sido aquellas rentas procedentes de la propiedad del capital financiero.
  4. De las rentas del capital no financiero, un porcentaje muy elevado de ellas, un 35%, ha sido en forma de pago de dividendos (a los accionistas) a costa de subfinanciar las compensaciones salariales.
  5. El énfasis en pagar dividendos ha determinado un cambio de actitud del mundo empresarial, enfocado en conseguir la máxima cantidad de beneficios lo más pronto posible (short-term benefits). Los gerentes de las grandes empresas han enfatizado el corto plazo, en lugar del largo plazo, en su comportamiento gerencial. Como consecuencia, los propietarios y gerentes del gran capital no financiero han expandido su dimensión financiera, comprando activos financieros, diluyéndose la línea de expansión entre capital financiero y capital productivo. La gran mayoría de las empresas de automóviles, por ejemplo, financiaron sus propias ventas, convirtiéndose en empresas también financieras, que se expanden a costa de invertir en productos financieros.
  6. El hecho de que las rentas del trabajo hayan descendido como porcentaje de todas las rentas quiere decir que las rentas del capital han crecido más rápidamente que las rentas del trabajo, como resultado de que el aumento de la riqueza y de la renta total se ha distribuido de una manera muy desigual, favoreciendo sistemáticamente, durante este periodo 1980-2014, a las rentas del capital sobre las del trabajo. Es decir, que el mundo del capital ha ido consiguiendo más y más renta a costa del mundo del trabajo.
El contexto político de los cambios económicos Los informes no analizan el contexto político de estos cambios. Pero cualquier observador de la vida política del mundo capitalista desarrollado puede ver que las causas más importantes de lo que estaba ocurriendo (véanse mis libros Neoliberalismo y Estado del bienestar. Ariel Económica, 1997; y Globalización económica, poder político y Estado del bienestar, Ariel Económica, 2000) eran las intervenciones públicas de los Estados que, a partir de los gobiernos del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en Reino Unido, se extendieron por la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte, es decir, EEUU y la Europa occidental. Estas intervenciones, conocidas como neoliberales, fueron la respuesta del mundo del capital a las conquistas laborales y sociales que el mundo del trabajo había conseguido durante la época dorada del capitalismo (1945-1980). Consistían en lo que llaman “la flexibilización de los mercados laborales”, que es el término utilizado para definir la posibilidad de despedir a los trabajadores y debilitar a los sindicatos, con un aumento de la precariedad y una disminución de los salarios, destruyendo puestos de trabajo, lo que genera desempleo (una de las medidas más eficaces para disciplinar al mundo del trabajo). También, y como parte de su objetivo de debilitar a este último, estas políticas públicas recortaban derechos sociales, además de derechos laborales. El neoliberalismo no es, pues, ni más ni menos, que las prácticas en defensa del mundo del capital a costa del mundo del trabajo. Y el aumento de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo es un indicador de ello.

La crisis económica consecuencia del dominio del mundo del capital sobre el mundo del trabajo Esta reducción de las rentas del trabajo determinó un descenso de la demanda doméstica, puesto que la mayoría de esta está generada por el consumo popular, que depende de los salarios y del tamaño de la población asalariada. Cuando estos bajan, la demanda doméstica se resiente.

Ahora bien, dos hechos ocurrieron que permitieron que el descenso de las rentas del trabajo no causara un mayor descenso de la demanda doméstica del que tuvo lugar. El crecimiento económico fue menor en el periodo neoliberal (1980-2014) que en el periodo anterior (1945-1980) en la mayoría de países capitalistas desarrollados, pero habría sido incluso menor si no hubiera acontecido la reunificación alemana, por una parte, y el gran crecimiento del capital financiero, por otra. La primera implicó una enorme inversión pública en aquel país, lo que, debido a la centralidad de la economía alemana en Europa, estimuló toda la economía europea (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, julio de 2013). Lo segundo -el gran crecimiento del sector financiero- fue resultado directo de la necesidad de las familias (y de las pequeñas y medianas empresas) de endeudarse, como consecuencia del descenso de las rentas del trabajo. De ahí el punto 3 enunciado anteriormente, es decir, que las rentas procedentes del capital financiero hayan crecido muy rápidamente durante el periodo neoliberal. Es más, la relativamente baja rentabilidad de la economía productiva, es decir, de la economía que produce bienes y servicios (debido precisamente al descenso de la demanda), explica que las rentas del mundo del capital –como los beneficios empresariales- hayan ido más y más a inversiones especulativas del capital financiero, lo cual explica los puntos 4 y 5. Es decir, la actividad especulativa ha ido amentando mucho más rápidamente que la actividad productiva. Y ahí está el origen de la Gran Recesión que, al explotar las burbujas especulativas (sean las burbujas que sean), quebró el sistema financiero -altamente especulativo-, generando la crisis más aguda que hayamos conocido desde la Primera Gran Depresión a principios del siglo XX. El colapso del sistema financiero permitió ver el enorme problema económico que estaba siendo ocultado por el crecimiento económico generado por las burbujas, y que era el gran vacío de la demanda (con el agravante de que ahora, a este problema de escasez de demanda se le ha sumado un enorme endeudamiento, tanto privado como público).

Las soluciones necesarias y urgentes son fáciles de ver Las soluciones son, en realidad, muy fáciles de ver. La evidencia acumulada históricamente –tanto en la manera como se salió de la Gran Depresión en los años treinta y cuarenta, y como en la manera como Europa se recuperó después de la II Guerra Mundial- muestra que se tendría que hacer un giro de casi 180º en las políticas públicas que se han seguido, con un gran aumento de las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital, y muy en especial de las rentas del capital financiero, que están hipertrofiadas. España es un claro ejemplo de ello: el sector financiero es tres veces superior, en términos proporcionales, al existente en EEUU, absorbiendo un número excesivo de recursos. En realidad, la banca debería considerase un servicio público –que podría o no ser una banca pública, de la misma manera que los taxis, que son privados, realizan un servicio público- que, como condición de su existencia, debería ser la de proveer crédito. El sector público bancario, por cierto, debería también extenderse, corrigiendo la situación actual en la que España tiene uno de los sectores bancarios públicos más pequeños de la UE-15, y es a la vez uno de los países donde es más difícil conseguir crédito. Naturalmente, la banca privada, que tiene excesivo poder en este país, controlando gran parte de los medios, se opondrá radicalmente a estas medidas, lo cual exigiría tomar medidas públicas que impidieran la instrumentalización de las instituciones políticas y mediáticas por parte de dicho poder fáctico (como ocurre en España, incluyendo Catalunya), medida urgente y necesaria para sanear la democracia española.

El Estado, tanto central como autonómico y local, debería comprometerse a alcanzar el pleno empleo, con salarios -como promedio, más altos- y condiciones laborales mejores (incluyendo el descenso del tiempo de trabajo), potenciando el poder del mundo del trabajo –tanto en el lugar de trabajo (incluyendo sistemas de cogestión y/o cooperativismo) como en la negociación colectiva-. Hoy España tiene enormes necesidades –como en las áreas del Estado del bienestar y en las ambientales- que necesitan grandes inversiones públicas, encaminadas además a llenar enormes vacíos que estimulen a la economía.

Estas son las medidas que deberían centrar las políticas económicas de un gobierno progresista. Ni que decir tiene que ello se facilitaría si cambiaran las coordenadas de poder europeas, con un cambio muy marcado de las sensibilidades políticas que hoy dominan Europa (conservadores y neoliberales), las cuales también dominan España (incluyendo Catalunya). Un punto central es el cambio del Banco Central Europeo (BCE), que debería convertirse en un banco Central en lugar de un lobby de la banca, como he señalado en múltiples ocasiones.

Una última observación. Se me dirá que, sin cambios en la Eurozona, España no puede hacer los cambios que sugiero. El hecho de dar importancia determinante de lo posible a causas externas –la externalización de responsabilidades- caracteriza a aquellas voces que insisten en que no hay alternativas posibles a las que se imponen desde Frankfurt (sede del BCE), Bruselas (sede de la Comisión Europea), Berlín (sede del gobierno Merkel) o Madrid (sede del gobierno PP), lo cual no es del todo cierto (ver libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, Navarro, V., Torres, J. y Garzón, A.). Zapatero podría haber conseguido más dinero manteniendo el impuesto de patrimonio (2.100 millones de euros) o anulando las rebajas del impuesto de sucesiones (2.552 millones de euros), que congelando las pensiones (1.200 millones de euros). Rajoy hubiera conseguido casi el mismo dinero, 6.000 millones de euros, revirtiendo la bajada del impuesto de sociedades de las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan el 0,12% de todas las empresas), que recortando la sanidad pública. El hecho de que escogieran una alternativa en lugar de otra no se debió a razones externas, sino a unas de muy internas: el grado de influencia diferencial sobre el Estado de distintos colectivos que están en el país. Ni que decir tiene que las causas externas son importantes, pero no puede concluirse como está ocurriendo hoy en España que sin un cambio en la Eurozona es muy poco lo que puede hacerse en España (incluyendo Catalunya). Esto es lo que las fuerzas conservadoras y liberales quieren que la gente se crea para así justificar las políticas que están imponiendo a la ciudadanía sin que tengan ningún mandato popular para así hacerlo.

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Los bancos lideran el mundo, y ¿quien dirige a los bancos?

Xov, 14/05/2015 - 07:30

La hegemonía de EE.UU. en el mundo se basa en el monopolio de su Sistema de la Reserva Federal, cuyos accionistas son grandes bancos que incluyen no sólo entidades financieras de Wall Street, sino también de Europa. ¿Pero a quién realmente pertenecen estos bancos?

Durante la crisis financiera mundial entre los años 2007 y 2009 la Reserva Federal distribuyó varios préstamos por más de 16 billones de dólares a los bancos que son sus principales accionistas. Es decir, la lista de los beneficiarios de los préstamos fue efectivamente la lista de los principales accionistas de la Reserva Federal.

Los dueños del dinero se entregaron préstamos a sí mismos, es decir, a los bancos que son los principales accionistas de la Reserva Federal. A principios de esta década bajo una fuerte presión del Congreso de los Estados Unidos se llevó a cabo una auditoría parcial de la Reserva Federal, y el verano de 2011 los resultados fueron dados a conocer. Esta es la lista de los principales bancos europeos y estadounidenses que recibieron el dinero; entre paréntesis se indica la cantidad en miles de millones de dólares): Citigroup (2500); Morgan Staley (2004); Merril Lynch (1949); Bank of America (1344); Bear Sterns (853); Goldman Sachs (814); JP Morgan (391) y Lehman Brothers (183); los británicos Barclays PLC (868); Royal Bank of Scotland (541); Bank of Scotland (181); los suizos Credit Swiss (262) y UBS (287); el alemán Deutsche Bank (354) y el francés BNP Paribas (175). La lista completa se puede ver aquí

De acuerdo a Valentín Katasonov, del Fondo de Cultura Estratégica, el núcleo del sistema bancario de Estados Unidos está representado por seis grandes bancos: Bank of America, JP Morgan Chase, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Wells Fargo y Citigroup. Estos bancos ocupan las primeras líneas de las calificaciones de los bancos en indicadores tales como la cantidad de bienes de capital controlado, depósitos, capitalización de utilidades, etc. Si se alinean los bancos en términos de activos, en el primer lugar está JP Morgan Chase (2.075 mln. de dólares, al final de 2014). En términos de capitalización ocupa el primer lugar Wells Fargo (261,7 mln. de dólares. otoño 2014). En este indicador Wells Fargo llegó en primer lugar no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo (aunque en términos de activos en los Estados Unidos, tomó el cuarto lugar, y en el mundo no está ni siquiera entre los veinte primeros).

Hablando de quiénes son los accionistas de los accionistas de la Reserva Federal, la mayor parte del capital de estos seis bancos está en manos de los llamados 'accionistas institucionales', es decir, todo tipo de empresas financieras. Entre ellos se encuentran también bancos, lo que indica que hay una participación cruzada, como indica el portal del Fondo de Cultura Estratégica.

Algunos bancos de Wall Street tienen también accionistas individuales que normalmente son los altos ejecutivos del banco, tanto en activo como jubilados. Pero numerosos analistas creen que el núcleo accionario de los bancos de Wall Street se compone de tan solo cuatro empresas financieras: Vanguard Group, State Street Corporation, FMR (Fidelity) y Black Rock. Otras empresas no pertenecen a la categoría de accionistas principales o están controladas directamente o a través de una cadena de intermediarios por las cuatro empresas mencionadas. Por lo tanto, se trata de las empresas que ejercen el control real sobre el sistema bancario mundial.

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Stephen King: "La economía mundial es como un transatlántico sin botes salvavidas"

Mér, 13/05/2015 - 19:36

Stephen King, economista jefe de HSBC, cree que tras la Gran Recesión la economía es como un funambulista que intenta mantener el equilibrio sobre una cuerda pero debajo no tiene una red para detener su caída, si esta se produce. Según King, los bancos centrales y los gobiernos se han quedado sin munición para combatir la próxima crisis económica. La próxima recesión será una lucha titánica para los políticos.

Tal y como señalan en Business Insider, King ha explicado en una carta a los clientes que "la economía mundial es un transatlántico sin botes salvavidas. Si se produce otra recesión podría ser un golpe realmente duro para políticos y economistas".

Y es que "mientras en anteriores recuperaciones las política fiscal y la monetaria contaban con mucho margen de maniobra para reponer la munición, esta recuperación se está caracterizando por la persistente escasez de munciones. Este es el mayor problema. En todas las recesiones desde 1970, la Reserva Federal ha tenido margen para recortar los tipos de interés como mínimo en cinco puntos porcentuales. Este estímulo usado de forma tradicional está ahora totalmente descartado". En el actual contexto económico de bajo crecimiento es difícil que se vuelvan a ver unos tipos de interés oficiales elevados.

King señala que estamos lejos de la recuperación, y que la próxima recesión puede estar a la vuelta de la esquina. Existe cuatro factores que pueden desatar una nueva recaída de la producción y del empleo:
  • -El aumento de los salarios puede erosionar los beneficios de las empresas y afectar a la productividad. A su vez, las familias y los negocios registrarían una pérdida de confianza en la economía adelantando el "estallido de la burbuja de acciones".
  • -Las aseguradores y los fondos de pensiones no conseguirán cumplir en el futuro con sus obligaciones. Esto desatará una especie de histeria por intentar hacer líquidos todos los activos que tienen los agentes, que se verán obligados a vender a cualquier precio.
  • -El colapso de la economía en China y la debilidad de las materias primas también podría provocar el colapso económico de varios países emergentes, un escenario posible mientras que el dólar mantenga su fortaleza.
  • -La Reserva Federal podría causar la próxima recesión a través de un incremento de los tipos de interés. El máximo organismo monetario de EEUU puede repetir el mismo error que cometiera el BCE en el año 2011 o el Bando de Japón en el año 2000.
Las palabras de Stephen King son contundentes pero no aportan nada que no sepan los lectores de este blog. Hemos advertido que la economía mundial se tambalea en una cuerda floja al borde del abismo; que el impacto global de la desaceleración China puede ser dramático para los países emergentes, y que un leve movimiento al alza en la tasa de interés de la Reserva Federal sería la chispa de la próxima crisis financiera, y que la salida de Grecia del euro puede ser el próximo Lehman Brothers. La verdad es que nunca la situación de la economía mundial había sido tan alarmante, y con múltiples focos de ruptura. El modelo capitalista de los últimos 30 años se cae a pedazos. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Poder y política en los tiempos de la crisis

Mér, 13/05/2015 - 15:08

Alejandro Nadal, La Jornada

La idea de que el mercado libre surge ‘naturalmente’ (y su corolario que cualquier intervención estatal sobre las relaciones de mercado es ‘artificial’) es falsa y peligrosa. La realidad es que el mercado es una criatura del poder del estado. Los arquitectos de la nueva generación de acuerdos comerciales lo saben bien.

Hoy se están negociando en secreto los dos acuerdos comerciales más grandes de la historia del neoliberalismo: el Acuerdo transpacífico de asociación económica (ATP) y la Asociación transatlántica para el comercio y la inversión (ATCI). Son acuerdos extraños porque después de la gran orgía de liberalización comercial de los años noventa es difícil concebir qué más se puede hacer para abrir las puertas del libre comercio. La retórica sobre desatar las fuerzas del crecimiento económico se antoja anacrónica en el contexto de una globalización neoliberal que desembocó en el estancamiento y la crisis. Y es que los nuevos acuerdos no tienen casi nada que ver con el libre comercio y casi todo con el objetivo de acrecentar y consolidar el poder de las corporaciones gigantes que dominan la economía del planeta.

La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca. El poder de las grandes corporaciones es real, mientras que la política se deja para asuntos más o menos secundarios de la vida pública. Los partidos pueden o no debatir temas triviales, pero las grandes corporaciones son las dueñas del poder y lo hacen sentir a través de su control sobre sus espacios de rentabilidad en materia de salud, alimentación o medio ambiente.

Datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) revelan que el 80 por ciento de las importaciones de Japón no tiene ningún gravamen arancelario. Para países como Malasia o Chile, Francia o Perú, los datos arrojan un cuadro similar: los aranceles se encuentran en niveles históricamente bajos. Es más, muchas barreras no tradicionales también se eliminaron desde la Ronda Uruguay (1986-1994) y nadie puede afirmar hoy que constituyen un obstáculo para el libre comercio.

Si la apertura comercial ya es un hecho en los países de la cuenca del Pacífico y de Europa, ¿cuál es la finalidad de estos nuevos tratados comerciales?

El objetivo debe verse no en términos de eliminar obstáculos, sino en función de acrecentar el poderío de las grandes corporaciones y empresas transnacionales que hoy son responsables de una buena parte del flujo de intercambios comerciales internacionales. Esas entidades son ejes de concentración de un poder que les permite orientar y manipular espacios legislativos, así como servirse de organismos regulatorios en el ejecutivo en muchos, por no decir todos los países del mundo.

Es importante recordar que la crisis global no sólo afecta al sector financiero. La crisis afecta tasas de rentabilidad y cubre con una nube de incertidumbre el futuro de cualquier inversión en los sectores extractivos, manufacturas y servicios. Por eso los nuevos acuerdos comerciales se concentran en capítulos relacionados con la posibilidad de extender las rentas cuasi-monopólicas que les dan los altos coeficientes de concentración en los mercados mundiales de todo tipo de productos. Lo que realmente interesa a las empresas transnacionales que promueven la nueva agenda de la liberalización comercial es permitir el despliegue de su comportamiento estratégico.

El capítulo sobre patentes del acuerdo del ATP permitirá extender la duración de patentes (más allá de los veinte años que hoy se han acordado en casi todos los países) y ampliar el ámbito de los objetos patentables. Esta extensión de los poderes monopólicos que confieren las patentes tiene repercusiones graves sobre la regulación en el sector salud, la alimentación y el medio ambiente. Además, los abusos de las corporaciones se multiplicarán en materia laboral y en todo lo que tenga que ver con su capacidad para mantener y extender sus rentas monopólicas. Los nuevos acuerdos abrirán el camino a los cultivos transgénicos, eliminarán regulaciones que estorban el fracking y quitarán obstáculos a la especulación financiera.

Lo más importante en los nuevos acuerdos tiene que ver con el espacio extra judicial que se abre a las corporaciones. Éstas podrán demandar a gobiernos cuando sientan que alguna medida o regulación afecta negativamente la rentabilidad de sus inversiones. Esto recordará a los gobiernos quien manda. Definitivamente la democracia y el mercado nacional no sólo no son aliados, sino que son enemigos.

La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca, como bien señala Zygmunt Bauman. Estamos viendo nacer un nuevo tipo de estado diseñado para mejor servir a las grandes corporaciones. Todo esto recuerda el análisis de Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel: La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos. Por eso en el interregno no hay espacio para eso que llamamos democracia.

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Nace la primera moneda virtual respaldada en oro

Mér, 13/05/2015 - 08:30

El quiebre de Bretton Woods y el decreto unilateral por parte de Estados Unidos de terminar la convertibilidad del dólar en oro, el 15 de agosto de 1971, está en los orígenes de la actual crisis financiera. Desde ese momento, Estados Unidos inundó el planeta de billetes verdes que sólo dicen "In God We Trust" (en dios confiamos), dado que las monedas fiduciarias se basan en la confianza de la comunidad. Pero nunca una moneda fiduciaria había abusado tanto de la confianza del público. La confianza ha desaparecido y el billete verde no es lo que era y muchos anticipan su pronta extinción.

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España: capitalismo de “amiguetes” y corrupción institucionalizada

Lun, 11/05/2015 - 14:00
Xavier Caño Tamayo, Red Voltaire

Rodrigo Rato, quien fue poderoso vicepresidente económico de José María Aznar, fue arrestado durante horas, registrados su despacho y domicilio exhaustivamente por la Agencia Tributaria y acusado de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes. El encontronazo de Rato con la justicia no es nuevo en su familia. Su padre, Ramón Rato, fue condenado en 1967 a 3 años de prisión por el Juzgado Especial de Delitos Monetarios, por evadir dinero a Suiza. También se condenó al hermano de Rodrigo, Ramón Rato Figaredo a 2 años de prisión y a su tío Faustino a una multa de 5 millones de pesetas por complicidad.

Más allá de la significación del personaje o de que el espectáculo mediático de su detención responda a una guerra interna del Partido Popular, el hecho es grave porque ratifica que la corrupción es ilimitada. Presunta, por supuesto. No son casos extraordinarios ni aislados: es que el sistema está podrido. “La naturaleza institucional de la corrupción tiene sus raíces en el capitalismo oligopólico de amiguetes en que se transformó el poder empresarial heredado del franquismo con las privatizaciones de la transición”, explican Doménech, Raventós y Búster. Las políticas económicas de la transición y corrupciones derivadas generaron un bloque formado por grandes empresas del Índice Bursátil Español (Ibex 35) y parte de las cúpulas del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), convertido en cártel favorecedor de la corrupción. Por eso cabe buscar el origen de la corrupción en las descomunales privatizaciones de un potente sector público, perpetradas en la pretendidamente modélica transición con la consiguiente formación de poderosos oligopolios. Iniciadas sin dudarlo por Felipe González al frente de gobiernos del PSOE y continuadas con entusiasmo por los gobiernos de Aznar.

Un nada modélico sistema de concesión de contratos públicos multimillonarios, esa estructura de multinacionales montadas a partir de sólidas empresas públicas privatizadas, más una política económica y fiscal que han dado y dan posición dominante y privilegiada a grandes empresas del Ibex 35 son base de la corrupción. En ese escenario de privatizaciones desatadas cuajó el capitalismo oligopólico de amiguetes que hizo nacer una nueva minoría rica y privilegiada que controla buena parte de la economía del Reino de España. Minoría que copó el Ibex 35 y se sumó como clase dominante a los restos de la aristocracia terrateniente (que esquilma Extremadura y Andalucía desde siglos), a grandes accionistas bancarios, altos cargos financieros y grandes propietarios de la industria.

Ese capitalismo corruptor y corrompido ha hecho nacer y crecer una economía sumergida de la cuarta parte del producto interno bruto (PIB) y también que más de un tercio de billetes de 500 euros que se mueven por Europa lo hagan en España. Maletines con cientos de miles o millones de euros para enjuagues y sobornos. O apuntes contables y movimientos financieros ocultos de cuentas opacas. Lo que coloca a este Reino en el nada admirable puesto 37 en la lista de Transparencia Internacional, tras Taiwán, Chipre o Botsuana, más corrompidos que este Reino, y con 60 de índice de percepción de corrupción, a mucha distancia de 100 que es cuando no hay corrupción. Porque esa poca transparencia significa que hay mucha corrupción. Corrupción rentable, por cierto, porque la minoría que controla la economía ha visto crecer últimamente sus beneficios un 67 por ciento.

Y mientras la minoría rica privilegiada se enriquece aún más (tanto legalmente con políticas austeras de saqueo y recortes sociales, como delictivamente con la corrupción), crecen de forma escandalosa el empleo precario y los trabajadores con empleo pero que siguen siendo pobres. Crecen desigualdad y pobreza, porque, por ejemplo, de enero a marzo de este año se destruyeron 114 mil puestos de trabajo y hoy aún hay 5 millones 444 mil 600 desempleados, 71 mil más que en diciembre de 2011, cuando el Partido Popular ocupó el gobierno. Así lo asegura la última Encuesta de población activa (EPA) que envía al traste la fábula de la recuperación.

La corrupción no son sólo unos pocos casos, tampoco es cuestión privada de los corruptos, como repiten hasta el tedio portavoces del Partido Popular y del gobierno. Ni es sólo cuestión penal. La corrupción es un letal problema económico, social y político, institucional por ser parte del sistema. Y, para acabar con la corrupción, hay que cambiar el sistema político y económico. De raíz.

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Un plan de acción para la recuperación de Grecia

Lun, 11/05/2015 - 08:01
Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Los meses de negociaciones entre nuestro gobierno y el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo han producido pocos avances. Una de las razones es que todas las partes se están centrando demasiado en los compromisos que debe conllevar la próxima inyección de liquidez y no lo suficiente en una visión de cómo Grecia puede recuperarse y desarrollarse de forma sostenible. Si hemos de salir del estancamiento actual, tenemos que apuntar a lograr una economía griega saludable.

Para alcanzar una recuperación sostenible es necesario emprender reformas sinérgicas que destraben el considerable potencial del país y permitan su desarrollo mediante la eliminación de los cuellos de botella en varios ámbitos: inversión productiva, otorgamiento de créditos, innovación, competencia, seguridad social, administración pública, poder judicial, mercado laboral, producción cultural y, por último pero no menos importante, la gobernabilidad democrática.

Estos siete años de deflación por sobreendeudamiento, agravada por la perspectiva de una austeridad sin fin, han diezmado la inversión privada y pública y obligado a los bancos, sumidos en un estado de gran fragilidad y ansiedad, a dejar de otorgar préstamos. Ante una situación en que el gobierno no tiene margen de maniobra fiscal y los bancos griegos se encuentran agobiados por la morosidad, es importante movilizar los activos restantes del estado y destrabar el flujo del crédito bancario a las partes sanas del sector privado.

Para lograr que la inversión y el crédito vuelvan a niveles que permitan que la economía entre en velocidad de arranque, será necesario crear dos nuevas instituciones públicas que trabajen codo a codo con el sector privado y las instituciones europeas: un banco de desarrollo que aproveche los activos públicos y un "banco malo" que permita al sistema bancario salir de la gran carga que significan sus activos improductivos y volver a dar crédito a las empresas rentables y orientadas a la exportación.

Imaginemos un banco de desarrollo que apalanque garantías comprendidas por el patrimonio que el estado haya conservado tras las privatizaciones, además de otros activos (por ejemplo, bienes raíces) que fácilmente se puedan valorizar (y convertir en garantías) mediante la reforma de sus derechos de propiedad. Imaginemos también que este banco vincula el Banco Europeo de Inversiones y los 315 mil millones de euros (350 mil millones de dólares) del plan de inversiones propuesto por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con el sector privado de Grecia. En lugar de verse como una venta de liquidación para llenar agujeros fiscales, la privatización sería parte de una alianza por el desarrollo del país entre los sectores público y privado.

Imaginemos además que el "banco malo" ayuda al sector financiero (que en medio de la crisis ha sido recapitalizado generosamente por los atribulados contribuyentes griegos) a cambiar su carga heredada de morosidad y desatascar su entramado financiero. Como consecuencia del efecto beneficioso del banco de desarrollo, regresarían los flujos del crédito y las inversiones a los hasta ahora áridos terrenos de la economía griega, ayudando con el tiempo a que el banco malo vaya dando utilidades y se convierta en "bueno".

Por último, imaginemos el efecto de todo esto sobre el ecosistema financiero, fiscal y de seguridad social de Grecia: si las acciones de los bancos suben con rapidez, se irían reduciendo y extinguiendo las pérdidas sufridas por nuestro Estado debido al rescate financiero, a medida que se vaya valorizando el patrimonio que tiene en ellos. Mientras tanto, los dividendos del banco de desarrollo se canalizarían a los tan sufridos fondos de pensiones, que fueron abruptamente descapitalizados en 2012 (debido al "recorte" a su cartera de títulos del estado griego).

En este escenario, la tarea de reforzar la seguridad social se completaría con la unificación de los fondos de pensiones, el aumento de las contribuciones por el alza del nivel de empleo, y el regreso al sector formal de los trabajadores condenados a la informalidad por la brutal desregulación del mercado laboral durante los años oscuros del pasado reciente.

Es fácil imaginar una Grecia en fuerte recuperación como resultado de esta estrategia. En un mundo de rendimientos extremadamente bajos, se la vería como una excelente oportunidad y recibiría un flujo constante de inversión extranjera directa. Pero, ¿por qué esto habría de ser diferente de las entradas de capital previas a 2008 que impulsaron el crecimiento financiado por el endeudamiento? ¿Podría realmente evitarse otro esquema Ponzi en lo macroeconómico?

Durante la era de crecimiento a lo Ponzi, los bancos comerciales canalizaron los flujos de capital en un frenesí de consumo, mientras que el estado lo hacía en una orgía de adquisiciones sospechosas y un descarado despilfarro. Para asegurarnos de que esta vez sea diferente, Grecia tendrá que reformar su economía social y su sistema político. La creación de nuevas burbujas no es la idea que nuestro gobierno tiene del desarrollo.

Esta vez, en cambio, el nuevo banco de desarrollo tomaría la iniciativa en la canalización de los escasos recursos generados por el país hacia inversiones productivas bien seleccionadas, como empresas emergentes, compañías de tecnologías de la información que utilicen talento local, empresas agro-orgánicas pequeñas y medianas, compañías farmacéuticas orientadas a la exportación, iniciativas para atraer a la industria cinematográfica internacional hacia lugares de filmación locales, y programas educativos que aprovechen la producción intelectual y los incomparables sitios históricos de Grecia

. Mientras tanto, las autoridades reguladoras griegas estarían muy atentas a cómo se otorgan los préstamos comerciales, al tiempo que el freno a la capacidad de endeudamiento impediría a nuestro gobierno volver a caer en los viejos y perniciosos hábitos que acabaron causando déficits primarios en las cuentas fiscales. Los carteles, las prácticas de facturación anticompetitivas, las profesiones colegiadas insensatamente y una burocracia que tradicionalmente ha convertido al estado en una amenaza pública pronto descubrirían que nuestro gobierno es su peor enemigo.

En el pasado, las barreras para el crecimiento se debieron a una alianza impía entre los intereses oligárquicos y los partidos políticos, prácticas de contratación escandalosas, clientelismo, medios de comunicación que han sufrido intervenciones de forma permanente, bancos demasiado complacientes, autoridades fiscales débiles y un poder judicial sobrecargado y temeroso. Sólo la brillante luz de la transparencia democrática puede eliminar esos obstáculos, y nuestro gobierno está decidido a ayudarla a relucir.

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Corrupción de OHL financia a Aznar y al FAES

Dom, 10/05/2015 - 22:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Las prácticas delincuenciales de la poderosa constructora española OHL, ahora en su pestilente filial mexicana, cuyo director, José Andrés de Oteyza, provocó la grave crisis petrolera de 1981 con José López Portillo, se suma a la epidemia de corrupción de los dirigentes del Partido Popular (PP) infectado en su alma desde la burbuja inmobiliaria de José María Aznar (http://goo.gl/ncNcFs ) –que develé hace 7 años– pasando por su estratega Antonio Solá (http://goo.gl/Cv4gHb) hasta el fondomonetarista Rodrigo Rato (http://goo.gl/k5CduF).

Apenas OHL había sido imputada por el amaño de una concesión de un hospital en Baleares (http://goo.gl/Zf0eyX) y su soborno al circuito mexiquense no es el primero ni el único lugar donde es atrapado en su peaje político para transitar sus negocios crapulosos (http://goo.gl/ziamDQ) donde ha participado la cúpula del PP, partido consolidado de bandidos y blanqueadores aliado con el PAN de Fox y Calderón, lo cual devela toda una inducida geopolítica de la corrupción bajo la cobertura cómplice de un sector del Partido Republicano (el ex vicepresidente bushiano Dan Quayle), cuyo gozne lo representa el hipercorrupto Aznar entre el triángulo de España/Latinoamérica (LA) y la banca israelí-anglosajona.

Aznar fue uno de los principales promotores de la guerra de Bush/Blair en Iraq, mientras el PP ha infestado a LA con los negocios mefíticos de las trasnacionales españolas desde Banco Santander (http://goo.gl/TukPjH) –implicado en narcolavado (http://goo.gl/W9IfBG)– pasando por Telefónica hasta la petrolera Repsol (http://goo.gl/NrG9BJ).

La dualidad y bidireccionalidad político-empresarial entre Aznar y OHL rebasa el binomio dialéctico construcción/ destrucción de la burbuja inmobiliaria en España en beneficio final de la banca israelí-anglosajona y forma parte de la intoxicación ideológica de LA mediante la fundación (sic) FAES que preside Aznar para cerrar el círculo vicioso.

Durante las diligencias penales de los inmundos papeles de Bárcenas, el desparpajado mandamás de OHL, Juan Miguel Villar Mir –ex ministro de Hacienda en 1975 durante la presidencia de Carlos Arias, el carnicerito de Málaga, en el primer gobierno del zoocida rey Juan Carlos, quien ya abdicó–, reconoció haber donado 450 mil euros a FAES (http://goo.gl/t7p2df).

El megalavado de los papeles de Bárcenas –cuentas manuscritas del anterior secretario del PP durante 19 años con depósitos en Suiza (http://goo.gl/3gf9m8)– llevaba doble contabilidad que registraba los donativos (http://goo.gl/PVKcjy), donde apareció mágicamente Villar, el mandamás de OHL. ¿Tuvieron que ver los 609 contratos otorgados en su mayoría por el PP a OHL por casi 8 mil millones de euros?

La cara dura del desconstructor de conciencias Villar consiste en negar todo desde los papeles de Bárcenas hasta el circuito mexiquense. EL PP, Aznar y FAES constituyen la diabólica trinidad del fascismo neoliberal iberoamericano de corte franquista/pinochetista. FAES es el laboratorio de ideas (y sobornos) del PP desde 1989. Publicita promover la libertad (sic) occidental, la democracia (sic) y el humanismo (sic) bajo el modelo del neoliberalismo (sic) y la alianza de EU (sic) con Europa.

Profesa una obsesión por la competitividad que comparte con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) (http://goo.gl/GBsmhU), que indujo al golpismo pinochetista para privatizar Pemex con su locuaz y pugnaz empleado Juan Pardinas Carpizo.

Hace cuatro años el periodista catalán Oriol Malló había desnudado al “Cártel Español” donde señala a Valentín Díez Morodo, consejero de OHL, como su “primer representante (http://goo.gl/d7vJ6n)”. Díez Morodo es dueño, entre otros dones, del equipo de futbol Toluca, que forma parte del circuito mexiquense y su peaje político.

Dos zedillistas, el otrora centralbanquista Carlos Ruiz Sacristán (de la pútrida Sempra Energy) y Jesús Reyes-Heroles González-Garza, forman parte del consejo local de OHL que nunca ha investigado la filial mexicana de Transparencia Internacional (http://goo.gl/Ypz0XN) remunerada con la privatización de Pemex.

Los Cuadernos de Pensamiento Político (http://goo.gl/Uihvn4) de FAES exhiben sus infectas alianzas en LA y sus interesadas filias/fobias que tienen gran parecido con una de las conspicuas editoriales de Televisa (http://goo.gl/5bgE66). Amén del organigrama de sus seis departamentos, detenta cuatro unidades especializadas, entre las que destaca el Instituto Popular Iberoamericano que desarrolla y fortalece los lazos entre España y LA. FAES ostenta que más de 670 personas de 20 países iberoamericanos han pasado por los programas de visitantes y han constituido redes de ex becarios en México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Argentina y Chile.

¿Cuál será la opaca red de becarios de FAES en México? ¿Existe correlación entre los becarios indoctrinados con las obras de OHL o el narcolavado de banco Santander o las tratativas espurias de Repsol? En su enjambre destacan las Redes de Luchadores por la Libertad de Cuba y 9 universidades de LA, entre ellas un instituto mexicano (http://goo.gl/HP6Uc5).

FAES despliega su poder en los multimedia (News Corp. y Televisa) y, en semejanza a su patrón Aznar –que incriminó a sus adversarios en forma infame por el ataque terrorista del 11 de marzo de 2004, a tres días de las elecciones españolas (http://goo.gl/gwwqhv)–, suele ser mendaz y falaz.

Al bushiano fiscalista Aznar no lo detiene nada y sus andanzas sulfurosamente radiactivas destilan la conectividad político-empresarial iberoamericana con el panista Javier Lozano (íntimo de Calderón) y los intereses legales estadunidenses de DLA Piper representada por Jeffrey Davidoff, ex embajador en México (http://goo.gl/C0DSyq).

La triada PP/FAES/Aznar (http://goo.gl/gosLaf) rebasa la unidimensionalidad iberoamericana para conectarse a escala del poder global al omnipotente Committee on the Present Danger (http://goo.gl/WDTakm) –donde abunda la fauna de neoconservadores straussianos/bushianos–, al Center for Transatlantic Relations, a News Corp. y al fondo buitre Cerberus, que dirige el polémico israelí-estadunidense Steve Feinberg (http://goo.gl/uZcebm).

Un consejero de una editorial de Televisa formó parte tanto del Committee on The Present Danger como de la Comisión Trilateral (http://goo.gl/CvO2F7). Antes del fondo buitre Cerberus, Aznar había cumplido su misión especial y espacial en Centaurus, polémico fondo especulativo anglosajón (http://goo.gl/MveU42).

La diabólica trinidad PP/FAES/Aznar y el “Cártel Español” constituyen en última instancia un instrumento de hegemonía multidimensional en LA de los omnipotentes sectores militares de EEUU vinculados a los neoconservadores straussianos/bushianos, donde resalta el centro Paul Nitze School of Advanced International Studies (SAIS), división de la Universidad Johns Hopkins, desde donde Paul Wolfowitz encabezó el diseño del Nuevo siglo estadounidense para complacer a Netanyahu, primer ministro de Israel.

El “Cártel Español” de OHL e Imco es más que un soborno a su circuito mexiquense: subsume toda una geopolítica de la corrupción.

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El trabajo: una historia benjaminiana

Dom, 10/05/2015 - 07:00
Maciek Wisniewski, La Jornada

Walter Benjamin (1892-1940) –incluso ya cuando descubrió a Marx para su filosofía y crítica cultural, expandiendo luego las fronteras del marxismo– no le prestó ninguna atención especial a la cuestión del trabajo. Simplemente no era su principal tema de interés.

Pero la historia de su vida –como las historias de tantos de nosotros que, viviendo bajo el capitalismo, estamos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir– estuvo íntimamente entrelazada con este asunto.

Los fantasmas de inseguridad y precariedad, los problemas financieros y laborales, acechaban al autor de las Tesis sobre la historia desde el principio hasta su muerte suicida; su vida en este sentido –y en sus propias palabras– era una permanente ruina y catástrofe.

Cuando sus planes de emprender una carrera universitaria de tiempo completo se vieron finalmente frustrados (en un momento, incapaz de mantener a su esposa e hijo, tuvo que volver a vivir con sus padres), la única fuente estable de ingresos eran sus colaboraciones para la radio, en aquel entonces una nueva oportunidad laboral para los knowledge workers (véase: Radio Benjamin, Verso, 2014, 424 pp.).

Si bien él mismo menospreciaba este trabajo, sólo para el dinero –una de las razones por las que sus programas cayeron en el olvido–, aquellos años fueron para él una época de una rara y preciada seguridad, encima en los tiempos de la Gran Depresión de los años 30 (y el único momento en que tuvo a un verdadero jefe: su amigo Ernst Schoen, director artístico de la Radio Francfort); la llegada de los nazis al poder –entre otros, gracias al desem­pleo rampante– lo dejó otra vez sin un empleo fijo y lleno de pensamientos sombríos (Ibid., p. xx).

Entre sus programas hay dos sobre el trabajo: uno de los jóvenes y el mercado laboral; otro de cómo relacionarse con un jefe. Ambos –más allá de los cambios en las modalidades del trabajo– tocan problemas que siguen siendo actuales, sobre todo a la luz de la crisis en curso.

Carousel of jobs (p. 283-291). ¿No es la imagen de un carrusel muy apta para hablar de lo que siente un joven a punto de escoger una carrera, contemplando todos los pros y contras?, preguntaba Benjamin, y añadía: ¡Pero qué tan graves y opresivas se volvieron estas cuestiones a raíz del desempleo en Europa!

Si bien antes, en una era más idílica –continuaba–, el lema era el hombre correcto en un lugar preciso, ahora el lugar preciso era donde uno tenía oportunidad de quedarse. ¿Suena familiar?

Sin duda lo es hoy para millones de jóvenes europeos de la generación perdida, a quienes el sistema es incapaz de ofrecer oportunidades de planear y/o desarrollar sus vidas y carreras, contando con un buen salario y seguridad social.

Y que –si tienen suerte– deben conformarse con cualquier trabajo, por más precario que sea; como los jóvenes en España, donde el paro juvenil es mayor de 50 por ciento (Público, 23/4/15)

Pero no sólo es problema de Europa: en México por ejemplo siete de cada 10 jóvenes tienen un empleo informal y su tasa de desempleo es del doble a la media nacional (La Jornada, 27/2/15).

Para Michael Roberts, marxista inglés que analizando los ciclos capitalistas subraya que entramos en una gran recesión, esto ya es una brecha generacional. Por ejemplo, él y otros nacidos entre 1946 y 1965 son una lucky generation que creció en una era más idílica, en que el capital, gozando de altas tasas de ganancia después de la guerra, era capaz de ofrecerle más concesiones al trabajo y repartir la riqueza de manera más igual.

Pero ante la caída de la tasa de ganancia a partir de los años 70, la contraofensiva neoliberal empujó por los recortes de salarios, derechos y prestaciones, flexibilizando el trabajo y promoviendo el autoempleo The Next Recession).

Los jóvenes nacidos entre 1980 y 2000 –la generación del milenio– ya fueron entrenados en estas nuevas modalidades, a punto de asegurar ellos mismos que no desean estabilidad –¡sic!–, empleo, ni salario fijo, prefiriendo ser sus propios jefes (véase La Jornada, 30/4/15).

Si bien esta postura se parece a un noble afán de liberarse de las restricciones laborales/corporativas, en realidad es parte del proceso de alienación y despojo –de lo que el sistema ya no es capaz ni está dispuesto a ofrecer– sólo disfrazado de libre elección.

A pay rise?! Whatever gave you that idea! (pp. 292-303). Fue uno de sus modelos experimentales de escuchar, ideados para enseñarle al radioescucha cómo lidiar con las situaciones conflictivas. Éste era una historia de dos empleados –uno menos y otro más astuto– que pedían a su jefe un aumento.

Sólo el segundo, gracias a una táctica inteligente –diseñada por el propio Benjamin, algo bastante irónico, dadas sus propias incapacidades en este tema...–, lo logró, y a pesar de los tiempos como estos (¡la crisis de los años 30!).

Una historia parecida –pero en forma de una carrera de obstáculos (véase)– narró Georges Perec (1936-1982) en su novela, también convertida en un programa de radio, donde la solicitud de un aumento refleja la neurosis de una mente corporativa (The art of asking your boss for a raise, Verso, 2011, 96 pp.).

¿Y hoy? ¿Quién se atrevería a pedir un aumento hoy? Cuando la nueva normalidad es trabajar más por menos dinero, tolerar la creciente disparidad de ingresos –en los años 70 un director ejecutivo cobraba 30 veces más que un trabajador promedio; hoy, 300 veces más (Economic Policy Institute Report, 2014)– y aceptar los recortes salariales en nombre de combatir a la crisis y crear nuevos empleos.

Pero como bien subraya Michel Husson, un destacado marxista francés, bajar salarios para crear empleo nunca ha funcionado y es una estafa (Público, 27/8/13).

Mientras tanto, el carrusel de la austeridad –puesto en movimiento justamente para bajar los salarios, estándares laborales y asfixiar aún más al mundo de trabajo– sigue girando.

Algunos jóvenes parados o subempleados le oponen resistencia, como aquellos jóvenes griegos que apoyaron a Syriza; aunque otros, por la misma frustración, decidieron apoyar a la neonazi Aurora Dorada.

Otros decorados; la misma historia que en los tiempos de Benjamin.

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La maldición de los rascacielos

Dom, 10/05/2015 - 00:33

El mundo está en medio de un auge de rascacielos. El año pasado, cerca de 100 edificios de más de 200 metros de altura fueron construidas, más que nunca antes. Este año la capital de China dará la bienvenida a la Torre de Shanghai, que será el segundo edificio más alto del mundo. Arabia Saudita está construyendo Union Tower, que será el edificio más alto del mundo (y el doble de la altura del Centro Mundial de Comercio de Nueva York, el edificio más alto de Estados Unidos). ¿Asegura un oscuro presagio este frenesí de la construcción para la economía mundial? Varios académicos y expertos citados por The Economist, han sostenido la tesis de "la maldición de los rascacielos", aunque una nueva investigación la pone en duda.

En 1999 Andrew Lawrence, de Dresdner Kleinwort Benson, un banco de inversión, identificó la que llegó a ser conocida como la "maldición de los rascacielos". Lawrence notó una curiosa correlación entre la construcción de los edificios más altos del mundo y las crisis económicas. La inauguración del edificio Singer y la Torre Life Metropolitan de Nueva York, en 1908 y 1909 respectivamente, más o menos coincidió con el pánico financiero de 1907 y la posterior recesión. El Empire State Building abrió sus puertas en 1931, en medio de la Gran Depresióny pronto fue apodado el "Empty State Building". Las Torres Petronas de Malasia se convirtió en el edificio más alto del mundo en 1996, justo antes de la crisis financiera asiática de 1997. El Dubai Burj Khalifa, actualmente el edificio más alto del mundo, abrió sus puertas en 2010 en medio de la crisis financiera global.

Los Rascacielos pueden ser altamente rentable, ya que permite habilitar un gran espacio a partir de un limitado pedazo de tierra. Pero en algún momento los pisos adicionales dejan de ser un buen negocio, ya que los costos marginales -por más ascensores y acero- aumentan más rápido que los ingresos marginales (rentas o ventas). William Clark (economista) y John Kingston (arquitecto), escribieron en 1930, que la altura de maximización de beneficios de un rascacielos en el centro de Nueva York en la década de 1920 era de 63 plantas. (La altura ideal probablemente no es muy diferente hoy en día.) Por lo tanto, los récord de rascacielos pueden ser vistos como una indicación de que algún entusiasta inversor está sobreestimando los probables resultados futuros de su nueva construcción.

De hecho, los constructores pueden levantar torres de alturas récord a pesar de que saben que son económicamente ineficientes. Hay, después de todo, un cierto cachet a tener un edificio muy alto con su nombre en él. En 1998, el magnate Donald Trump presentó un plan para construir el edificio residencial más alto del mundo, y logró hacer realidad su capricho: "Siempre he pensado que Nueva York debe tener el edificio más alto del mundo", proclamó. Si este tipo de proyectos pueden obtener financiación, es una muestra de que los mercados financieros están fuera de control y tarde o temprano sufrirán una fuerte corrección. La Torre del señor Trump abrió justo cuando estalló la burbuja de las puntocom.
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Tomado de The Economist
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Europa pone fin al secreto bancario y acelera la represión financiera

Ven, 08/05/2015 - 08:00

En medio de la peor crisis financiera de la historia la Unión Europea está aplicando medidas que parecieran estar sacadas de las páginas más oscuras de la novela de George Orwell, 1984. La idea del economista de Harvard, Kenneth Rogoff, de terminar con el dinero en efectivo está cobrando fuerza al interior de los líderes de la UE con la misma rapidez con la cual su trabajo sobre la deuda desató los planes de austeridad. De nada sirvió demostrar la manipulación de datos realizada por Rogoff y Reinhardt para llegar a las conclusiones que favorecían la aplicación de los planes de empobrecimiento draconiano. Esta vez, junto al economista jefe de Citigroup han deslizado la receta perfecta para los planes de Jean Claude Juncker: terminar el secreto bancario y acabar con la privacidad del contribuyente con nuevas medidas de represión financiera.

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Las cifras de la deuda

Xov, 07/05/2015 - 17:07
Jérôme Duval, elsalmoncontracorriente.es/

La nueva publicación del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), Las cifras de la deuda 2015, ahora disponible en español, francés e inglés, constituye un documento de especial relevancia para cualquier persona que quiere investigar o simplemente tener a su alcance herramientas para combatir las desigualdades, consecuencias de un sistema capitalista devastador basado en el endeudamiento.

Tal y como establece el manifiesto político de la red internacional del CADTM, «tanto en el Norte como en el Sur del planeta, la deuda constituye un mecanismo de transferencia de riquezas creadas por los trabajadores y trabajadoras y los pequeños productores y productoras a favor de los capitalistas. El endeudamiento es utilizado por los prestamistas como un instrumento de dominación política y económica». Ahí se pueden observar desigualdades enormes recordando el famoso lema “somos el 99%” del movimiento Occupy Wall Street, de la ’clase pueblo’ en contra de la clase capitalista, el poderoso 1% restante. Así, la publicación recopila muchísimos datos como el que nos dice que “En 2013, el 0,7 % de la población mundial acaparaba el 41 % de la riqueza mundial mientras que el 68,7 % de la población tenía une riqueza conjunta de apenas el 3% del total mundial.”

En la misma línea, aprendemos que “en el continente africano, el 0,01% de la población se reserva el 60% del PIB africano”. ¡Una desigualdad tan explosiva solo puede provenir de una explotación brutal! Como mencionan los autores, los planes de ajuste estructural y otros planes de austeridad ligados a préstamos, “constituyen una máquina de guerra que tiene por objetivo destruir todos los mecanismos de solidaridad colectiva y someter todas las esferas de la vida humana a la lógica mercantil.” Estos mecanismos de endeudamiento obedecen a intereses imperialistas y son utilizados para someter y vigilar a los gobiernos y sus pueblos.

Como en las ediciones anteriores [3], el CADTM persigue el doble objetivo de proponer, por una parte, un análisis crítico y riguroso y, por otra, una denuncia de los fines y resultados nefastos del “sistema deuda” en todos los países. La lectura del documento, enriquecido con numerosas tablas y gráficos, nos lleva a entender cómo los ricos acreedores acaparan las riquezas producidas en detrimento de la mayoría de la población, nos permite desmontar el discurso dominante y luchar para acabar con el lastre de la deuda. Pues, contrariamente al discurso mediático y las afirmaciones de los dirigentes europeos, el actual incremento de la deuda pública en Europa fue posterior al sobreendeudamiento privado: Ha sido primero una crisis de la deuda privada que luego se transformó en crisis de deuda pública vía la socialización de pérdidas.

Las cifras de la deuda 2015 describe una breve historia de la crisis de la deuda (aumento de la deuda pública desde finales de los años 1960 hasta la crisis de la deuda y cesación de pagos en 1982) y los dos factores principales que llevaron a los pueblos de los PED a la trampa de la deuda: aumento de intereses y bajada de precios de materias primas. Dos tendencias que todo indica que podrían volver a repetirse. Se subraya también el rol y nefasto impacto que tienen los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial o el Club de París) y los grandes grupos financieros internacionales sobre el desarrollo de los países, comprometiendo la soberanía y la democracia. La regla ’un dólar, un voto’, que persiste tanto en el FMI como en el Banco mundial desde su creación, pone en evidencia la supremacía de la potencia de los EEUU en aquellas instituciones, otorgándole el mayor derecho de voto al país norteamericano, lo que impide cualquier cambio que contravenga a sus intereses. También, en otra sección, se apunta al fracaso de la iniciativa de PPME (Países Pobres Muy Endeudados) lanzada en 1996 por el Banco Mundial y el FMI que concierne a tan sólo un 11% de la población total de los Países en Desarrollo (PED) y que no consiguió aliviar los desembolsos de estos países hacia sus acreedores.

El informe también aborda diversos aspectos estructurales o coyunturales. Temas cruciales como la salida al escenario mundial de China como país acreedor, las crisis alimentaria y climática, los fondos buitre, el carácter regresivo de la fiscalidad y, como consecuencia, la falta de recaudación tributaria de los ingresos y rentas altas, las desigualdades salariales de género y otros factores que no hacen más que desembocar en una mala repartición de la riqueza, profundizando las desigualdades generadoras de endeudamiento, la extrema pobreza y el hambre para millones de personas.

Si nos centramos en los recursos destinados al reembolso de la deuda, observamos una hemorragia sangrante de capitales hacia los acreedores. A menudo, una parte importante de este reembolso cabe bajo la definición de deuda odiosa y, según el derecho internacional, no debería ser reembolsada por haber sido contraída en ausencia de consentimiento de la población, en ausencia de beneficio para ella y en conocimiento por parte de los acreedores. A pesar de que muchos países siguen reembolsando esas deudas odiosas (y piden nuevos préstamos para eso, o sea se endeudan para reembolsar antiguas deudas), la foto a nivel global nos enseña una barbaridad poco difundida en manuales escolares o en medios que se autoproclaman “de información”: Los denominados países en desarrollo (PED) destinan más dinero a sus acreedores ubicados en “países desarrollados” - o mejor dicho industrializados - que lo que reciben en préstamos o donaciones, y no la inversa como en principio cabría esperar. En concreto, entre 1985 y 2012, las Administraciones Públicas de los PED transfirieron a los países industrializados del norte, el equivalente a 2,5 veces el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Se trata de una transferencia neta de recursos negativa, ya que el deudor ha transferido una cantidad de dinero mayor a sus acreedores que la recibida como nuevos créditos. Este concepto es clave a la hora de contestar ¿Quién debe a quién?

Así, durante el periodo 1985 – 2000, las administraciones públicas de los países de África del norte, de África subsahariana y de Oriente Medio reembolsaron 61.000 millones de dólares más de lo que habían recibido durante ese mismo periodo. Los montos totales de la deuda externa de estos países en su conjunto se multiplicaron por 73 entre 1970 y 2012 mientras pagaron 145 veces la cantidad inicial que se debía en 1970. Se trata de una hemorragia sangrante. El CADTM nos advierte que esas transferencias deberían resultar aún más negativas si tomamos en cuenta en el análisis lo que podríamos añadir como la fuga de capitales, el coste de la fuga de cerebros, un cálculo del saqueo de los recursos naturales, etc.

Por otra parte, aberraciones reveladas en este precioso documento, como el hecho de que, para el año 2012, los PED reembolsaron a los acreedores 182.000 millones de dólares, mucho más que los 133.000 millones de dólares que “recibieron” como Ayuda oficial al desarrollo (AOD), permite relativizar el discurso paternalista occidental. Así, por ejemplo, la ayuda para el desarrollo para Oriente Medio en 2012 fue a parar casi en su totalidad al pago del servicio de la deuda externa. En 2012, la repatriación de los beneficios de las empresas en África, el continente más empobrecido del planeta, representó el 5% de su PIB contra el 1% de la Ayuda pública al desarrollo. Además, cabe distinguir entre ayuda real y ayuda fantasma, sabiendo que una gran parte de dicha “ayuda” esta compuesta de alivio de deuda y, como simple ejercicio contable, nunca llega a los países empobrecidos, supuestos destinatarios.

Al respecto de los países de Europa, se menciona a los bancos rescatados con ayudas públicas, sus beneficios privados y el enorme aumento de sus activos que pone en riesgo la estabilidad de las economías europeas. En España vemos cómo la parte del gasto público dedicado al pago de los intereses de la deuda casi se duplicó, pasando de 3,9% en 2008 al 6,4% en 2012, mientras el presupuesto afectado a educación y sanidad disminuyó (entre 2009 y 2011) un 13% y un 11% respectivamente. En Grecia, para “honrar” el pago de la deuda, la masa salarial del sector público pasó de 24.500 millones de euros a 15.800 millones entre 2009 y 2013 con cerca de 277.000 empleos menos. La prohibición a los bancos centrales de actuar como prestamistas ante los Estados (artículo 21.1 del estatuto del BCE) no hace más que encarecer la financiación por parte de dichos Estados. Así lo menciona el estudio citando a Olivier Bonfond: “...si Bélgica hubiera podido tener prestamos al 1% del Banco Central, la deuda pública habría pasado del 135% del PIB en 1992 al 34% del PIB en 2012 (…) Bélgica habría ahorrado 248.000 millones de euros entre 1992 y 2012.”

En fin, la moratoria, la auditoría ciudadana de la deuda y la anulación de la parte definida como ilegítima son expuestas como respuestas posibles y necesarias a la crisis que padecemos. La auditoría ciudadana debe poner en evidencia las sumas dedicadas al pago de una deuda en muchos casos odiosa, ilegal, insostenible o ilegítima, en detrimento de los derechos y necesidades fundamentales de la población. Se pone el ejemplo del informe del Colectivo para una auditoría ciudadana de la deuda pública francesa (CAC) que llegó a la conclusión de que el 59% de la deuda francesa resulta ilegítima por provenir principalmente de regalos fiscales y de unos tipos de interés excesivos.

Estos procesos de auditorías pueden ayudar a los países endeudados a tomar una decisión unilateral y soberana, dado que tienen poco control sobre su deuda, ya que a menudo, ésta se expresa en otras monedas o está sujeta a la legislación de otros países (cuyas jurisdicciones son, con frecuencia, más favorables a los acreedores). El CADTM lo reivindica como una respuesta necesaria a la hora de retomar la soberanía perdida, permitiría a los pueblos decidir sobre la utilización de sus recursos provenientes de su trabajo y reconquistar un poder popular en el sentido verdaderamente democrático.

Pero el CADTM no quiere pararse aquí y plantea la lucha contra el “sistema deuda” en el marco de una resistencia por un mundo liberado de todas formas de opresión y explotación. “Atacar a los fundamentos del poder de las finanzas significa el desmantelamiento de esos mecanismos y, por lo tanto, la anulación de la deuda pública”, interpela François Chesnais (Tobin or not Tobin, L’Esprit Frappeur, Paris, 1998) en una cita, pues aquí, la lectura de este documento constituye un avance de comprensión y conciencia del problema que padecen los pueblos, siendo un primer paso hacia la acción.
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Las Cifras de La Deuda 2015

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Crisis de liquidez es la nueva amenaza de la economía mundial

Xov, 07/05/2015 - 08:00
Mientras la crisis de Grecia sigue sin resolverse y se intensifica la presión por la deuda, la liquidez del sistema financiero se adelgaza creando nuevos miedos en los mercados. Puede resultar una paradoja que la crisis financiera en ciernes sea desatada por una crisis de liquidez en momentos en los bancos centrales de todo el mundo han vertido fuertes inyecciones de liquidez para luchar, entre otras cosas, con la deflación. El volumen de estas inyecciones alcanza la histórica cifra de 20 billones de dólares (U$D 20000000000000), más del 25 por ciento de todo el PIB mundial. Pero la evolución de los mercados financieros y su delgadez de crédito, unido al precario nivel de crecimiento, es el presagio de que la falta de liquidez anuncia sombríos tiempos por delante.

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¿Cambiará la estrategia de Syriza?

Mér, 06/05/2015 - 14:47
Alejandro Nadal, La Jornada

El 25 de enero el pueblo griego votó por un partido político que ofreció terminar con el absurdo paquete de ajuste pero sin abandonar la unión monetaria. La estrategia de negociación de Syriza con sus socios en Europa y el FMI ha estado basada en la idea de que estos dos objetivos son conciliables. La dureza en las negociaciones, especialmente en Riga, capital de Letonia, ha demostrado que esta estrategia ha llegado a su límite.

Para Syriza es posible dar fin al régimen de subordinación económica impuesto por la troika (Banco Central Europeo, la Comisión de la UE y el Fondo Monetario Internacional) sin salir de la unión monetaria. Por otra parte, la mayoría del electorado griego no desea ver a su país retirarse de la unión monetaria. Las encuestas antes y después de las elecciones confirman que Syriza no hubiera salido victorioso si en su campaña hubiera ofrecido salir del euro.

Por eso en las negociaciones sobre el futuro de Grecia en la eurozona los líderes de Syriza han siempre señalado que no tienen un mandato para salir de la esfera del euro. Pero la pregunta que hoy se hacen algunos miembros de Syriza (entre ellos Costas Lapavitsas) es si esa restricción no es un estorbo para avanzar en las negociaciones. El endurecimiento de las posturas de los acreedores y la troika es un llamado a enfrentar la realidad. El gobierno de Tsipras no está en un seminario académico en el que un análisis más o menos robusto permite salir adelante.

La realidad es que el equipo negociador de Syriza ha estado convencido de que con un discurso racional podría convencer a sus interlocutores de las instituciones (palabra que se introdujo para no hablar más de la troika) sobre las bondades de proceder a una restructuración de la deuda griega y a un relajamiento de las condiciones del paquete de reformas (especialmente en lo relativo al superávit primario). Grecia podría aspirar a regresar a la senda de crecimiento y el castigo sobre el pueblo griego se reduciría notablemente. A cambio, Grecia permanecería en la unión monetaria, con lo que se evitaría el riesgo de contagio y el surgimiento de dudas existenciales sobre el futuro del euro.

La verdad es que el planteamiento es poco realista. La idea de que la unión monetaria se podría reformar desde adentro, conduciendo a un esquema de integración más saludable y digamos, amistoso para con los pueblos de Europa es una meta apreciable. Pero el análisis de los requisitos macroeconómicos medulares que constituyen los fundamentos de la unión monetaria, así como de la posición de debilidad en la que se encontró Syriza tan pronto llegó al gobierno, indica claramente que ese objetivo no se puede alcanzar sin cambios más profundos en el paisaje político europeo.

A finales de febrero Syriza tuvo que llegar a un acuerdo que extendió por cuatro meses el arreglo existente con las instituciones. Pero a cambio el nuevo gobierno cedió mucho terreno: en materia de austeridad aceptó un superávit adecuado y no realizar acciones unilaterales que pudieran comprometer las metas fiscales del acuerdo. Ese fue un mal arreglo y Syriza deberá enfrentar las próximas negociaciones con un esquema distinto. En especial, deberá comenzar a pensar seriamente en romper la camisa de fuerza que representa el ideal de reformar desde adentro a la unión monetaria.

Mientras Syriza insista en dejar fuera del marco de sus posibilidades salirse de la esfera del euro y recuperar su autonomía monetaria, las autoridades y las élites europeas le seguirán sometiendo a un duro castigo. No podrá obtener liquidez para seguir funcionando y el sistema de pagos griego seguirá siendo un rehén de las instituciones, como ya lo han demostrado los últimos desplantes de la señora Merkel y las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo. Parecería que la estrategia de las clases dominantes en Alemania y Europa consiste en mantener a Grecia en la cámara de tortura por un largo tiempo.

La salida del euro entraña un alto costo, especialmente porque la moneda sucesora sufriría automáticamente una fuerte devaluación. Pero es importante compararla con el costo de la devaluación interna que ya ha conducido a la crisis humanitaria de la que hablan los líderes de Syriza. Además, el sector externo griego no es tan vulnerable como algunos piensan. Por otra parte, el establecimiento de controles sobre flujos de divisas y movimientos de capitales ayudaría a mantener la devaluación dentro de límites tolerables. Adicionalmente, habría que considerar inmediatamente la nacionalización de la banca o, por lo menos, la intervención gerencial de todos los bancos.

Entre las ventajas de la salida de la camisa de fuerza que actualmente representa el euro no sólo está la recuperación de la autonomía monetaria (y fiscal), sino también la restructuración de la deuda griega, tanto en lo que concierne a los montos de principal, como en la renegociación de plazos y tasas de interés. La negociación se podría llevar a cabo ya sin sufrir la presión que la troika ha venido imponiendo a su gusto.

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Nouriel Roubini: El dólar se une a la guerra de divisas

Mér, 06/05/2015 - 07:00
Nouriel Roubini, Project Syndicate

En un mundo en el que la demanda interna de muchas economías avanzadas y mercados en ascenso es débil, las autoridades han sentido la tentación de impulsar el crecimiento económico y el empleo inclinándose por el crecimiento propiciado por las exportaciones. Para ello, hace falta una divisa débil y políticas monetarias ortodoxas y heterodoxas que provoquen la necesaria depreciación.

Desde el comienzo de este año, más de veinte bancos centrales de todo el mundo han relajado la política monetaria, siguiendo el ejemplo del Banco Central Europeo y del Banco del Japón. En la zona del euro, los países de la periferia necesitaban la debilidad de la divisa para reducir sus décifits exteriores y hacer arrancar el crecimiento, pero la debilidad del euro desencadenada por la relajación cuantitativa ha aumentado aún más el superávit por cuenta corriente de Alemania, que ya ascendía a un enorme ocho por ciento del PIB el año pasado. Como los superávits exteriores están aumentando también en otros países del núcleo de la zona del euro, el desequilibrio general de la unión monetaria es grande y va en aumento.

En el Japón, la relajación cuantitativa fue el primer “arco" de la “Abenomía”, el programa de reformas del Primer Ministro, Shinzo Abe. Su lanzamiento ha debilitado profundamente el yen y ahora está empezando a aumentar los superávits comerciales.

La presión exterior a que ha estado sometido el dólar de los Estados Unidos debida a la adopción de la relajación cuantitativa por parte del BCE y el Banco del Japón ha sido intensa. El dólar se ha fortalecido también frente a las divisas de los países avanzados exportadores de productos básicos, como Australia y el Canadá, y las de muchos mercados en ascenso. En esos países, la bajada de los precios del petróleo y de los productos básicos ha desencadenado depreciaciones de las divisas que están contribuyendo a proteger el crecimiento y los puestos de trabajo de los efectos de unas exportaciones menores.

El dólar ha subido también frente a divisas de los mercados en ascenso con fragilidades económicas y financieras: déficits fiscales y de cuenta corriente, aumento de la inflación y desaceleración del crecimiento, grandes acumulaciones de deuda interna y externa e inestabilidad política. Incluso China permitió brevemente que su divisa se debilitara frente al dólar el año pasado y un lento aumento de la producción puede tentar al Gobierno a dejar que el renminbi se debilite aún más. Entretanto, el superávit comercial vuelve a aumentar, en parte porque China esta inundando los mercados mundiales con su oferta de productos básicos sobrantes, como el acero.

Hasta época reciente, las autoridades de los EE.UU. no estaban demasiado preocupadas por la fuerza del dólar, porque las perspectivas de crecimiento de los Estados Unidos eran mayores que las de Europa y del Japón. De hecho, al comienzo de este año había esperanza de que la demanda interna de los EE.UU. fuera lo bastante fuerte este año para apoyar el aumento del PIB en casi un tres por ciento, pese a la fortaleza del dólar. Unos menores precios del petróleo y una menor creación de empleo –se pensaba– mejorarían los ingresos disponibles y el consumo. El gasto en bienes de capital (excluido el sector energético) y la inversión en vivienda se fortalecerían con el crecimiento acelerado.

Pero ahora la situación parece diferente y las autoridades de los EE.UU. se están poniendo cada vez más nerviosas respecto del tipo de cambio. El dólar se apreció mucho más rápidamente de lo que se esperaba y, como indican los datos correspondientes al primer trimestre de 2015, las repercusiones de las exportaciones netas, la inflación y el crecimiento han sido mayores y más rápidas de lo que daban a entender los modelos estadísticos de las autoridades. Además, no ha llegado a materializarse una fuerte demanda interna, el aumento del consumo fue débil en el primer trimestre y el gasto en bienes de capital y la inversión en vivienda fueron aún más débiles.

A consecuencia de ello, los EE.UU. se han incorporado de hecho a la “guerra de las divisas” para impedir una mayor apreciación del dólar. Los funcionarios de la Reserva Federal han empezado a hablar explícitamente del dólar como un factor que afecta a las exportaciones, la inflación y el crecimiento netos. Y las autoridades de los EE.UU. han empezado a mostrarse cada vez más críticas con Alemania y la zona del euro por adoptar políticas que debilitan el euro y eludir las que impulsan la demanda interna: por ejemplo, el estimulo fiscal temporal y un aumento más rápido de los salarios.

Además, a la intervención verbal seguirán medidas normativas, porque el crecimiento más lento y la inflación baja –en parte, desencadenados por un dólar fuerte– inducirán a la Reserva Federal a tardar más en abandonar la política de tipo de interés cero y hacerlo más lentamente de lo esperado. Así se corregirán algunas de las subidas recientes del dólar y se protegerá el crecimiento y la inflación contra los riesgos de empeoramiento.

Las fricciones sobre las divisas pueden acabar provocando más adelante fricciones comerciales y las guerras de divisas pueden acabar en guerras comerciales, lo que podría crear problemas a los EE.UU. en su intento de concluir el Acuerdo de Asociación Transpacífico. La incertidumbre sobre si el gobierno de Obama podrá conseguir votos suficientes en el Congreso para ratificar el AAT se ha complicado, además, por una propuesta de legislación que impondría aranceles a los países que practiquen la “manipulación de la divisa”. Si se impusiera la introducción de ese vínculo entre las políticas comercial y monetaria en el AAT, los participantes asiáticos se negarían a adherirse a él.

Si la mayoria de los gobiernos aplicaran políticas que impulsasen el crecimiento mediante la demanda interna, en lugar de medidas exportadoras encaminadas a empobrecer al vecino, el mundo sería más próspero, pero, para ello, tendrían que depender menos de la política monetaria y más de unas políticas fiscales apropiadas (como, por ejemplo, un mayor gasto en infraestructuras productivas). Incluso las políticas de ingresos que aumentan los salarios –y, por tanto, la renta y el consumo de los trabajadores– son una fuente mejor de crecimiento interno que las depreciaciones de las divisas (que reducen los salarios reales).

La suma de todos los balances comerciales del mundo es igual a cero, lo que significa que no todos los países pueden ser exportadores netos y las guerras de divisas acaban siendo juegos de suma cero. Ésa es la razón por la que la entrada de los Estados Unidos en la liza era sólo cosa de tiempo.
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Ver también Una guerra de divisas global y en toda la regla

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Los nocivos efectos de los tratados de libre comercio

Mar, 05/05/2015 - 13:30
Andrés Peñaloza, Alainet

En abril se reportaron protestas internacionales contra los tratados de libre comercio (TLC´s), esas malditas constituciones que otorgan plenos derechos y garantías a los inversionistas privados y empresas transnacionales pero nulas obligaciones.

Los convocantes –fundamentalmente organismos no gubernamentales, sindicatos y partidos políticos en 45 países- pronosticaban unas 750 acciones alrededor del orbe. Aunque la mayoría de manifestaciones se registraron en ciudades europeas como Berlín, Múnich; Leipzig, Stuttgart, Francfort, Madrid, Varsovia, Praga, Helsinki, entre otras, también se habían planeado acciones en ciudades de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Burkina Faso, Zimbabue, Pakistán y Bangladesh.

En países de la Unión Europea crece el rechazo social a las negociaciones gubernamentales-corporativas, para suscribir un Tratado de Libre Comercio e Inversiones Trans-Atlántico entre los Estados Unidos y la Unión Europea (Transatlantic Trade and Investment Partnership –TTIP-), dirigido a socavar derechos humanos, ambientales, de cuidado a la salud y al consumidor, de democracia y soberanía, mediante la supresión de las barreras aduaneras, liberalizaciones en servicios y homologación normativa entre Estados Unidos y Europa.

Además del TTIP, las convocatorias llamaban a protestar contra otros tratados de libre comercio como el tratado en comercio de servicios (en inglés Trade in Services Agreement, TISA de la Organización Mundial de Comercio –OMC-), un acuerdo para liberalizar el comercio de servicios que afecta a 23 países, incluidos Estados Unidos, la UE, Uruguay, México, entre otros.

En México, la resistencia a los TLC´s se produjo desde el momento en que se hicieron públicas las intenciones de adherir al país a la zona de libre comercio establecida por Estados Unidos y Canadá en 1989. Una vez concretado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el alzamiento zapatista en el sureste mexicano el 1 de enero de 1994, fecha en que se prometía el ingreso al “primer mundo” con la entrada en vigor de este tratado de muerte, saqueo, militarización y sufrimiento para millones de compatriotas pero también de herman@s centroamerican@s que intentan todos los días cruzar la frontera hacia los Estados Unidos.

¿Dónde están los empleos seguros y bien pagados y sus beneficios multiplicadores que iban a traer las inversiones extranjeras y el comercio liberalizado en los TLC´s? Se preguntan, sin saber pero intuyendo las respuestas, los más de un millón de damnificados del libre comercio que intentan abrazar el “sueño americano” devenido en víacrucis y a menudo en un verdadero infierno.

Justo el sábado 18 de abril, coincidente con la jornada internacional contra los TLC´s y los Tratados Bilaterales de Inversión –TBI- (en México conocidos como APPRIS: acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones) arribó el contingente del Víacrucis del Migrante Fronteras Aliadas, encabezando por el cura Alejandro Solalinde y unos 300 migrantes, en su mayoría de países del istmo centroamericano, a la basílica de Guadalupe.

Tras sortear los intentos policiacos para impedirles salir de Ixtepec, Oaxaca hacia la capital mexicana los participantes en el Víacrucis del Migrante Fronteras Aliadas cargan cruces de madera para simbolizar el martirio que les representa la política migratoria teleciana, actualmente expresada en el Plan Frontera Sur, y denunciar los atropellos, vejaciones, violaciones, secuestros y asesinatos de los que son víctimas, al transitar por suelo mexicano, cuyo gobierno ha criminalizado al migrante al asumir dócilmente el papel de contención impuesto por el gobierno estadunidense en el marco del TLCAN y su extensión militar, conocido eufemísticamente como Alianza para la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

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Economía: una ciencia cada día más sombría

Mar, 05/05/2015 - 02:30
Bradford DeLong, Project Syndicate

En los últimos 25 años ha habido un acalorado debate entre los economistas más destacados del mundo sobre si la naturaleza del ciclo económico sufrió un cambio fundamental tras el fin de los “gloriosos 30 años” siguientes a la Segunda Guerra Mundial, en que la economía se caracterizó por un rápido crecimiento, pleno empleo y una cierta tendencia hacia una inflación moderada. Se han planteado tres visiones distintas al respecto.

El primero en exponer su punto de vista fue Larry Summers en 1991 con su influyente artículo titulado “¿Cómo se debería determinar la política monetaria de largo plazo?”. En él, manifiesta no estar convencido de que haya cambiado la realidad económica subyacente, por lo que plantearía un enfoque más bien técnico: un intento de llamada de atención para evitar que se repitan las perturbaciones inflacionarias ocurridas en los años 70 y que marcaron el fin de los años de gloria. Su recomendación era fortalecer la independencia tecnocrática de los bancos centrales. Los políticos tendrían a su cargo la tarea de fijar objetivos, pero evitando gestionar los detalles de la economía ni imponer reglas estrictas cuyo fracaso sería inevitable ante circunstancias inesperadas. Summers argumentaba que los tecnócratas estaban en una posición mucho mejor para llevar adelante las políticas, apuntando a un 2 a 3% de inflación anual.

El debate continuó con el artículo publicado por Paul Krugman en 1998, “Ha vuelto: la crisis japonesa y el regreso de la trampa de liquidez” y su libro “El retorno de la economía de la depresión”, editado al año siguiente. Krugman planteó que los bancos centrales ya habían logrado fijar las expectativas inflacionarias en niveles bajos, pero sin haber podido reactivar una economía que, en Europa y Estados Unidos, había vuelto al patrón de “economía de la depresión” anterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus rasgos predominantes eran la escasez de demanda agregada, riesgos deflacionarios, crisis financieras y trampas de liquidez.

Entonces Ken Rogoff entró al ruedo con un comentario sobre el artículo de Krugman. Desde su punto de vista, lo que Krugman describía como un retorno de largo plazo a la “economía de la depresión” era una situación temporal producida por deficiencias en la capacidad de regular y limitar adecuadamente la acumulación de deuda. Este fenómeno, que identificó como la causa de las turbulencias económicas, acaba inevitablemente en catástrofe, y el único modo de evitar esto sería un doloroso desapalancamiento y quitas de deuda heterodoxas que los gobiernos habrían de aplicar.

Otros destacados economistas, como Joseph Stiglitz, Ben Bernanke y Martin Feldstein, han contribuido al debate, pero en su mayoría no han definido sus posturas claramente, manteniéndose más bien en una superposición “schroedingeriana”: algunas veces escribiendo como si creyesen que los años gloriosos de posguerra no hubieran acabado y otras veces argumentando opiniones que recuerdan a las de Krugman, Summers o Rogoff.

Hoy se ha llegado a un cierto grado de consenso. No tiene mucho sentido cuestionarse si han llegado a su fin o no esos días de gloria. En la actualidad son inútiles los modelos y enfoques desarrollados para entender el ciclo económico de posguerra y su tendencia hacia una inflación moderada. Los desacuerdos entre los economistas reflejan no tanto el estado de la economía sino la interrogante de si las políticas macroeconómicas pueden ofrecer remedios eficaces.

Summers ha abandonado más o menos su creencia de los bancos centrales pueden e incluso deben evitar el regreso de la economía de la depresión. Puede que, allá por 1991, los bancos centrales hubieran sido capaces de encarnar el ideal tecnocrático de gestión de los ciclos macroeconómicos que él esperaba, pero no lograron hacerlo. Y pocos banqueros centrales parecen tener buenas ideas sobre los cambios institucionales que podrían fortalecer su capacidad de lograr esa misión.

Desde el punto de vista de Summers, que comparto, los gobiernos tienen que asumir mayores responsabilidades en la toma de riesgos, la planificación de largo plazo y la inversión. De hecho, los gobiernos que tienen la suerte de emitir en las monedas de reserva mundiales pueden asumir este papel sin sobrecargar a los futuros contribuyentes con niveles de deuda excesivos.

Sin embargo, aunque Summers y Krugman crean ahora que las políticas fiscales más expansivas pueden hacer un gran bien, Rogoff sigue adhiriendo a la posición minskyniana que ha caracterizado su pensamiento desde por lo menos 1998: para alcanzar un buen desempeño macroeconómico es necesario regular las finanzas y limitar la acumulación de deuda en tiempos de auge. Resulta peligroso intentar remediar un exceso de deuda privada emitiendo grandes cantidades de deuda estatal “segura”. Después de todo, la deuda privada también se consideraba segura cuando se emitió.

Sean cuales sean las políticas (micro o macro) que acaben por funcionar mejor para abordar los problemas económicos actuales, hay algo que se ha vuelto muy claro: el optimismo ha dejado de estar en boga.

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