Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5532125
Actualizado: fai 8 horas 21 min

La protesta contra los partidos predominantes

Sáb, 13/06/2015 - 23:30
Immanuel Wallerstein, La Jornada

En los países donde existen elecciones impugnadas, comúnmente hay dos partidos predominantes que se consideran cercanos al centro o en los alrededores de la visión de los votantes en dicho país. En los últimos años ha habido un número relativamente grande de elecciones donde un movimiento de protesta gana la elección o por lo menos gana los suficientes escaños como para que deba conseguirse su respaldo de modo que pueda gobernar un partido predominante.

El ejemplo más reciente de esto es Alberta, en Canadá, donde el Nuevo Partido Democrático (NPD), compitiendo en una plataforma razonablemente hacia la izquierda, de un modo inesperado y sorprendente, desbancó del poder a los Conservadores Progresistas, partido de ala derecha que había gobernado la provincia sin dificultad por muy largo tiempo. Lo que hizo de este hecho algo más sorprendente fue que Alberta tiene la reputación de ser la más conservadora provincia de Canadá, y es la base del primer ministro canadiense, Stephen Harper, en el cargo desde 2006. El NPD ganó inclusive 14 de 25 escaños en Calgary, la residencia y bastión del propio Harper.

Alberta no es el único caso. El Partido Nacional Escocés (PNE) arrasó en las elecciones en Escocia, tras una historia de ser un partido marginal. El ultraderechista partido polaco Justicia y Ley derrotó al candidato de lo que se había considerado un partido conservador pro-negocios, la Plataforma Cívica. Syriza, en Grecia, haciendo campaña con una plataforma anti-austeridad, está ahora en el poder, y el primer ministro, Alexis Tsipras, lucha por alcanzar sus objetivos. En España, Podemos, otro partido que combate la austeridad, de manera constante sube en las encuestas y parece empeñado en dificultar –si no es que impedir– que permanezca en el poder el gobierno del partido conservador, el Partido Popular. India está celebrando un año en el poder de Narendra Modi, que compitió en una plataforma que se dedicó a desbancar del poder a los partidos y las dinastías del establishment.

Estas plataformas de protesta, todas, tienen algo en común. Todas utilizaron una retórica de campaña que podríamos llamar populista. Esto significa que aseguraron estar luchando contra las élites del país, aquellas con demasiado poder que ignoran las necesidades de una vasta mayoría de la población. Estas plataformas enfatizaban las brechas (en salud y bienestar) entre las élites y todos los demás. Deploraban la caída del salario real de los estratos medios. Enfatizaron la necesidad de proporcionar empleos, usualmente en instancias en las que ocurría un aumento significativo del desempleo.

Además, estos movimientos de protesta siempre señalaron la corrupción en los partidos en el poder y prometieron ponerle un freno, o al menos reducirlo. Y todo esto, junto, lo presentaron como un llamado al cambio, a un real cambio. No obstante, tenemos que mirar más de cerca estas protestas. No son, de ningún modo, parecidas. De hecho, hay una división fundamental entre ellas, algo que notamos tan pronto como miramos el resto de su retórica. Algunos de estos movimientos de protesta se sitúan a la izquierda –el NPD en Alberta, Syriza en Grecia, Podemos en España, el PNE en Escocia. Y algunos están claramente a la derecha: Modi en India, el Partido Justicia y Ley en Polonia. Quienes se sitúan a la izquierda enfocan sus críticas, centralmente, en torno a aspectos económicos. Los situados a la derecha primordialmente hacen aseveraciones nacionalistas, por lo común con énfasis xenófobo. Aquellos a la izquierda quieren combatir el desempleo con políticas gubernamentales que promuevan la creación de empleos, incluida, por su puesto, una mayor colecta fiscal entre los más acaudalados. Quienes se sitúan a la derecha quieren combatir el desempleo evitando la migración, aun al punto de expulsar a los migrantes.

Una vez en el poder, a estos movimientos de protesta –sean de izquierda o derecha– les resulta muy difícil cumplir las promesas populistas que hicieron para resultar electos. Las grandes corporaciones tienen instrumentos importantes con los cuales limitar las medidas que se tomen contra ellas. Actúan a través de esta entidad mítica llamada mercado, auxiliadas e instigadas por otros gobiernos e instituciones internacionales. Los movimientos de protesta encuentran que, si empujan muy duro, el ingreso del gobierno se reduce, por lo menos en el corto plazo. Pero para quienes votaron por ellos, el corto plazo es la medida de su aprobación continua. El día de gloria de los movimientos de protesta corre el riesgo de estar muy limitado. Así que entran en arreglos, lo que enoja a la mayoría militante de sus simpatizantes.

Uno debe recordar siempre que los simpatizantes de un cambio en el gobierno son siempre una multitud abigarrada. Algunos son militantes que buscan un extenso cambio en el sistema-mundo y en el papel que su país juega en éste. Algunos sólo están hartos de los partidos predominantes tradicionales, que son vistos como que se cansaron y dejaron de ser responsivos. Algunos dicen que un nuevo grupo en el poder no puede hacer nada peor que quienes estaban antes. En resumen, estos movimientos de protesta no son un ejército organizado, sino una inestable alianza flotante de muchos grupos diferentes.

Son tres las conclusiones que podemos extraer de esta situación. La primera es que los gobiernos nacionales no tienen un poder ilimitado para hacer lo que quieren. Están en extremo constreñidos por la operación del sistema-mundo en su totalidad.

La segunda conclusión es que, no obstante, pueden hacer algo para aliviar los pesares de las personas ordinarias. Pueden hacerlo, precisamente mediante reasignaciones del ingreso vía impuestos y otros mecanismos. Tales medidas minimizarán las penurias de quienes son los beneficiarios. Los resultados pueden solamente ser temporales. Pero de nuevo les recuerdo que vivimos todos en el corto plazo y que cualquier ayuda que podamos obtener en el corto plazo es un avance, no un retroceso.

La tercera conclusión es que si un movimiento de protesta va a ser un participante serio en el cambio del sistema-mundo no debe limitarse a un populismo cortoplacista, sino que debe involucrarse en una organización de mediano plazo que afecte la lucha mundial en este periodo de lucha sistémica y de transición a un sistema-mundo alternativo, uno que ya comenzó y está en curso.

Es solamente cuando los movimientos de protesta de izquierda aprenden cómo combinar las medidas de corto plazo, que minimizan las penurias, con los esfuerzos de mediano plazo por inclinar la lucha bifurcada en pos de un nuevo sistema, que podremos tener la esperanza de arribar al resultado que deseamos: un sistema-mundo relativamente democrático y relativamente igualitario.

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Grecia ¿el último acto de Europa?

Sáb, 13/06/2015 - 13:00
Joseph Stiglitz, Project Syndicate

Los líderes de la Unión Europea siguen embarcados en un juego en la cuerda floja con el Gobierno griego. Grecia ha cumplido con mucho más de la mitad de las exigencias de sus acreedores. Sin embargo, Alemania y otros tenedores de deuda griega cotinúan exigiendo que este país firme un programa de política económica que ha demostrado ser un fracaso, y que pocos economistas alguna vez pensaron que podría, llegaría o debería ser implementado.

La oscilación en la posición fiscal de Grecia, que va desde un gran déficit primario a un superávit fue un hecho casi sin precedentes, pero la exigencia que pide que el país alcance un superávit primario del 4,5% del PIB fue desmedida. Lamentablemente, en ese primer momento en el que la “troika” –la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional– incluyó esta exigencia irresponsable en el programa financiero internacional para Grecia, las autoridades del país no tuvieron más remedio que adherirse.

La insensatez de continuar promoviendo este programa es particularmente aguda hoy en día, tomando en cuenta la disminución del 25% de su PIB que Grecia ha sufrido desde el inicio de la crisis. La troika calculó erróneamente los efectos macroeconómicos del programa que impuso. Según los pronósticos publicados, creían que, mediante la reducción de los salarios y la aceptación de otras medidas de austeridad, las exportaciones griegas aumentarían y la economía podría volver rápidamente al crecimiento. Creían, también, que la primera reestructuración de la deuda llevaría a la sostenibilidad crediticia.

La troika se equivocó en sus pronósticos, en repetidas ocasiones. Y no por poco, sino por mucho. Los votantes de Grecia tenían razón al exigir un cambio de rumbo, y su gobierno está en lo correcto al negarse a firmar un programa profundamente defectuoso.

Una vez dicho esto, sí existen posibilidades de llegar a un consenso: Grecia ha expresado de manera clara su voluntad de participar en reformas continuas, y ha agradecido la ayuda de Europa para la implementación de algunas de ellas. Una dosis de la realidad por parte de los acreedores de Grecia – sobre lo que se puede lograr, y sobre las consecuencias macroeconómicas de las diferentes reformas fiscales y estructurales – podría constituirse en la base para un acuerdo que sería bueno no sólo para Grecia, sino para toda Europa.

Algunas personas en el continente, especialmente en Alemania, parecen ser indiferentes a una salida de Grecia de la eurozona. Afirman que el mercado ya tiene “amortizada” una ruptura de ese tipo. Hay autores que incluso sugieren que sería buena para la unión monetaria.

Creo que tales opiniones subestiman significativamente tanto los riesgos actuales como futuros que están involucrados. Un grado similar de indiferencia se hizo evidente en Estados Unidos antes del hundimiento de Lehman Brothers en septiembre del año 2008. Hacía mucho que se conocía la fragilidad de los bancos de Estados Unidos, por lo menos desde la quiebra de Bear Stearns en el mes de marzo anterior. No obstante, debido a la falta de transparencia (que en parte, a su vez, se debió a la debilidad de la regulación), tanto los mercados como los formuladores de políticas no sopesaron plenamente los vínculos entre las instituciones financieras. De hecho, el sistema financiero mundial aún siente las réplicas del terremoto que significó la caída de Lehman. Y los bancos aún siguen sin ser transparentes, y por lo tanto se encuentran en riesgo. Todavía no conocemos el alcance pleno de los vínculos entre las instituciones financieras, incluyéndose los vínculos que emergen de los derivados no transparentes y las permutas de incumplimiento crediticio.

En Europa, ya podemos ver algunas de las consecuencias de la regulación inadecuada y del diseño defectuoso de la propia eurozona. Sabemos que la estructura de la moneda única promueve la divergencia, no la convergencia: a medida que el capital y las personas con talento dejan las economías afectadas por la crisis, estos países se vuelven menos capaces de pagar sus deudas. En la medida que los mercados comprenden que una viciosa espiral descendente está integrada estructuralmente en el euro, las consecuencias para la próxima crisis se tornan profundas. Y otra crisis es inevitable: se encuentra en la naturaleza misma del capitalismo.

La maniobra relativa a la confianza realizada por el presidente del BCE, Mario Draghi, en la forma de su declaración del año 2012 acerca de que las autoridades monetarias harían “lo que sea necesario” para preservar el euro, ha funcionado hasta el momento. Pero el conocimiento de que el euro no es un compromiso vinculante entre sus miembros hará que sea mucho menos probable que tal maniobra funcione la próxima vez. Los rendimientos de los bonos podrían dispararse al alza, y ninguna cantidad de declaraciones para restablecer la confianza por parte del BCE y de los líderes europeos sería suficiente para bajarlos desde niveles estratosféricos, porque el mundo ahora sabe que no van a hacer “lo que sea necesario”. Como el ejemplo de Grecia ha demostrado, únicamente van a realizar miopes exigencias relativas a políticas electorales.

La consecuencia más importante, me temo, es el debilitamiento de la solidaridad europea. El euro se suponía que la fortalecería. En cambio, ha tenido el efecto contrario.

No es del interés de Europa –o del mundo– tener un país en la periferia de Europa, alejado de sus vecinos, sobre todo ahora, cuando la inestabilidad geopolítica es ya tan evidente. El vecino Oriente Próximo está en crisis; Occidente está tratando de contener a una Rusia que últimamente se ha vuelto agresiva; y China, que ya es el mayor ahorrador del mundo, el país más grande en cuanto al comercio exterior y la economía más grande en general (en términos de paridad de poder adquisitivo), confronta a Occidente con nuevas realidades económicas y estratégicas. Este no es un momento para la desunión europea.

Los líderes europeos se veían a sí mismos como visionarios cuando crearon el euro. Ellos pensaban que miraban más allá de las exigencias a corto plazo que normalmente preocupan a los líderes políticos.

Desafortunadamente, su comprensión de la economía se quedó corta frente a su ambición; y la política en aquel momento no permitió la creación del marco institucional que podría haber permitido que el euro funcione según lo previsto. A pesar de que se suponía que la moneda única iba a traer consigo prosperidad sin precedentes, es difícil detectar un efecto positivo significativo para la eurozona en su conjunto durante el período anterior a la crisis. En el período posterior a dicha crisis, los efectos adversos han sido enormes.

El futuro de Europa y del euro depende ahora de si los líderes políticos de la eurozona pueden o no pueden combinar una pizca de pensamiento económico con un sentido visionario de —y una preocupación por— la solidaridad europea. Probablemente empecemos a encontrar la respuesta a esta pregunta existencial durante las próximas semanas.

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Comenzó la reunión anual del poderoso y polémico Club Bildelberg

Sáb, 13/06/2015 - 12:24

El misterioso y poderoso grupo Bilderberg, que se reúne cada año a puerta cerrada, inició este jueves su encuentro anual que se extenderá hasta el domingo en un discreto hotel de Telfs-Buchen, cerca de Innsbruck, en el oeste de Austria. El club, que surgió en 1954 en el hotel Bilderberg (de ahí su nombre) en Holanda con el objetivo de “promover el diálogo entre Europa y Norteamérica”, tenía confirmada en su 63° reunión la presencia de 140 participantes procedentes de 22 países.

Con la fama de ser el “club secreto que elige a los líderes mundiales”, una de las leyendas atribuidas al grupo Bilderberg –aparte de una serie de teorías conspirativas- asegura que ningún líder estadounidense puede ingresar a la Casa Blanca si no asistió antes a una de sus reuniones. Eso al menos sucedió con John F. Kennedy y, más recientemente con Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama, que acudió al encuentro de junio de 2008, que se realizó en Virginia. Ese mismo año también concurrió Hillary Clinton. Además, como antecedente, Margaret Thatcher participó en la reunión de 1975 y cuatro años antes de que se convirtiera en primera ministra británica.

Algunos de los participantes de este encuentro son el primer ministro belga, Charles Michel; el ministro holandés de Finanzas y presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; el Presidente austríaco, Heinz Fischer; Laurence Boone, la consejera económica del Presidente francés François Hollande, y el alcalde de Burdeos y futuro candidato a las primarias de la derecha francesa, Alain Juppé. También asistirán el ex presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, el es secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, el ex director de la CIA David Petraeus, el ex presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, o el actual secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El grupo es presidido actualmente por el francés Henri de Castries, quien dirige la aseguradora Axa.

Al menos 2.100 policías austríacos y 300 alemanes fueron dispuestos para garantizar la seguridad de los participantes, y se decidió bloquear hasta el domingo la carretera de 25 kilómetros que lleva hasta el hotel. También se prohibió el sobrevuelo de aviones o helicópteros en un radio de 50 kilómetros. Pese a estas medidas, los grupos anti-Bilderberg prometen reunir entre 2.000 y 3.000 manifestantes el sábado en Telfs.
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Aumentan las movilizaciones y las huelgas en Alemania

Ven, 12/06/2015 - 14:33

Manuel Kellner, Viento Sur

En lo que llevamos de 2015 Alemania conoce un número de huelgas superior a las habidas a lo largo de todo el año 2014. Ninguno de los conflictos ha concluido aún.

En lo que se refiere a los conductores de trenes, el sindicato mayoritario en la Deutsche Ban AG, el EVB (vinculado a la confederación DGB), firmó un acuerdo que apenas va más allá de las propuestas iniciales de la patronal, sin mejora alguna en un tema tan importante como la jornada laboral y la GDL está a la espera de las propuestas de los mediadores. Si éstas no le convencen, planteará un referéndum entre su afiliación y el movimiento huelguístico podría desencadenarse de nuevo. Si la GDL obtiene un acuerdo superior al firmado por el EVB sería aplicado a toda la plantilla en función del reglamento que rige actualmente las relaciones laborales. Como el telón de fondo del conflicto es el intento del gobierno de restringir el derecho de huelga de los sindicatos minoritarios, es difícil imaginar que la GDL capitule sin más.

En el sector postal, el sindicato de servicios Ver.di, tras varias huelgas de advertencia y la huelga en la sección de paquetería, comenzó el pasado 8 de junio una huelga indefinida, en la que, más allá de las reivindicaciones salariales y de la jornada laboral semanal (36 horas en lugar de las 38,5 actuales), lo que prima es una reivindicación solidaria: exigir las mismas condiciones de trabajo para quienes en la sección de paquetería trabajan para "compañías externas" (UPS, Fedex, etc). Aquí también el acuerdo no parece estar cerca. La dirección del servicio postal privatizado (el Estado alemán no detenta más que el 20 % de las acciones) declara beneficios millonarios al tiempo que defiende la reducción de los salarios del personal subcontratado como indispensable para poder defenderse de la "competencia global". Lo cierto es que si las y los asalariados aceptasen esta lógica, el día de mañana, las víctimas serían otros sectores del servicio postal.

En cuanto al sector de la educación y a los trabajadores y trabajadoras de la asistencia social, el conflicto está en período de mediación, por lo que se ha vuelto al trabajo tras cuatro semanas de huelga. Pero puede que sea por poco tiempo, porque la patronal -la asociación de municipios- argumenta que las arcas públicas están vacías debido las restrictivas políticas presupuestarias que soportan desde hace muchos años. Las y los educadores exigen una revalorización-equiparación de su trabajo con quienes desempeñan una actividad similar en los servicios públicos, lo que implicaría un incremento medio de un 10%, en sus salarios.

Existen otras huelgas en otros sectores y uno se puede preguntar por qué sectores asalariados rompen ahora con la pasividad que dura desde hace mucho tiempo y se ponen en movimiento para defender sus reivindicaciones. En principio, ocurre en razón de una situación política general (la gran coalición del CDU-SPD, éste último como socio menor) que no ha permitido mejorar en nada la situación de la gente asalariada. Su única medida, el salario mínimo, quedó meridianamente claro desde el principio, que (debido a la cantidad "excepciones" que contempla) sólo favorecerá a una pequeño sector. Por tanto, la decepción es grande. Y de nuevo se crean fisuras entre el SPD y las direcciones sindicales, incluso si éstas no son muy combativas.

Por otra parte, -y esta es probablemente un razón más de fondo- existe una rabia contenida desde hace tiempo y un sentimiento de amargura entre los trabajadores y trabajadoras, sobre todo el sector servicios y, en especial, entre quienes padecen las políticas neoliberales de privatización que no han hecho mas que empeorar sus condiciones de vida y de trabajo así como sus perspectivas, que son cada vez más precarias.

Así pues, se trata de una tendencia de fondo en la sociedad, en la que los conflictos sociales se exacerban como reacción a una ofensiva patronal y gubernamental de largo alcance que, con una determinación y una ferocidad inusitada, cuyo objetivo es poner fin a lo que aún queda de las conquistas sociales. Esta ofensiva se desarrolla con firmeza y dureza y, hasta ahora, no había desencadenado una reacción parecida por parte de los trabajadores y trabajadoras. La ideología del consenso, del compromiso, comienza a astillarse.

En cualquier caso, aun no se puede hacer balance de las huelgas, porque las luchas continúan.

Por último, también asistimos al incremento de las movilizaciones. El 18 de marzo, 25 000 personas se manifestaron en Frankfort contra la inauguración del Banco Central de la UE; fue un día laboral, en la que la gente que trabaja no podía participar. A principios de junio 40 000 personas se movilizaron en Baviera contra la cumbre del G7 reunido en el Castillo de Elmau, a quince kilómetros de Garmish-Partenkirchen . Y para el 20 de junio, Attac-Alemania anuncia 100 000 manifestante en Berlín para protestar contra las instituciones europeas -como se conoce a la Troika rebautizada-, y su política contra el pueblo griego y de cara a las y los inmigrantes. Aunque la cifra que anuncia Attac puede ser muy optimista, lo probable es que sea una manifestación masiva.

En todo caso, no hay que olvidar que la DGB (Confederación general de sindicatos) llamó a sumarse a las manifestaciones que se desarrollaron en Frankfort y Baviera y que para el 13 de junio ha convocado manifestaciones masivas en cuatro ciudades alemanas (Colonia, Hanover, Dresde y Nuremberg) en apoyo a la equiparación de los trabajos sociales con el lema ¡Es la hora de actuar!.
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Ver Nueva huelga de Ferrocarriles en Alemania por bajos salariosUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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En medio de la corrupción política, parte en Chile la 44ª edición de la Copa América

Xov, 11/06/2015 - 21:31
Este jueves arranca en Chile la 44ª edición de la Copa América de fútbol, el torneo más antiguo del mundo aún en vigencia, en que participan las selecciones nacionales de América del Sur más dos equipos invitados. El campeonato se lleva a cabo por séptima vez en Chile, entre el 11 de junio y el 4 de julio. El partido inaugural de la Copa América 2015 enfrenta en Santiago a la selección chilena con el seleccionado de Ecuador y se juega esta noche a las 2030 hrs. Será el primer encuentro de los 26 que se jugarán en el marco del torneo.
A lo largo de estos 44 campeonatos, Chile es el segundo país con más Copa América organizadas: 7. El primero es Argentina con 9. Chile es también el equipo que ha disputado más partidos en la Copa América: 167. Chile nunca ha sido campeón de la Copa América, pero ha terminado en el podio en cinco de las seis ediciones en que fue local. Datos históricos indican que Sergio Livingstone es el jugador que más partidos ha disputado en la Copa América: 34, entre 1941 y 1953; mientras que Enrique Hormazábal, con 10 goles, es uno de los goleadores históricos de la Copa América (seis en 1955 y cuatro en 1956).
Este evento deportivo se produce en momentos en que Chile se encuentra atónito frente a los casos de corrupción que envuelven a la clase política y empresarial. Pagos oscuros y secretos por cientos de millones de dólares que han ido a dar a los bolsillos de quienes manejan los hilos del poder, acrecentando la profunda desigualdad asentada en Chile. Los casos Penta, Caval y SQM, entre otros, tienen a Chile entre la perplejidad y la indignación, que no se olvidarán con tres semanas de fútbol.

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Emir Sader: América Latina y la tercera oleada de inmigrantes europeos

Xov, 11/06/2015 - 15:15
Emir Sader, Alainet

La novedad en los ciclos migratorios es su inversión en las relaciones de Europa con América Latina. Desde que ha empezado la crisis internacional del capitalismo, en el 2008, baja el número de inmigrantes latinoamericanos hacia Europa, una significativa parte de ellos retorna a sus países de origen y – la novedad más grande – surgió una nueva ola de inmigración europea hacia América Latina.

Una de las regiones más ricas del mundo – incluso por la explotación de América Latina -, Europa extermina su generoso Estado de bienestar social. Empieza a poner en práctica el slogan de una campaña del PP de Cataluña: “Ya no hay para todos”.

Surge una nueva ola de inmigración, esta vez de europeos hacia América Latina. Como no hay plazo para que se termine la prolongada y profunda recesión que las políticas de austeridad han producido y, por otra parte, hay gobiernos en América Latina que, por no seguir esa receta, han mantenido y extendido sus políticas sociales, el continente se vuelve de nuevo atractivo para los europeos.

¡Que sean bienvenidos! Han estado por aquí, una primera vez, con la espada y la cruz, como colonizadores. (Como expresaba un cartel de ecuatorianos en España, hace algunos años; “Estamos aquí, porque ustedes han estado allá.”). Han explotado nuestros recursos, han diezmado a las civilizaciones indígenas, han introducido la esclavitud. Salieron, varios siglos después, expulsados, para que fuéramos políticamente independientes y pudiéramos terminar con la esclavitud.

La segunda ola de inmigración europea fue muy distinta: trabajadores, que vinieron a buscar mejores condiciones de vida y ayudaron a constituir nuestras clases trabajadoras. Han traído su calor humano, sus culturas, sus experiencias de vida y de lucha. Han traído ideologías anarquistas, socialistas, comunistas, capacidad de organización y espíritu de lucha. Se han quedado y hacen parte de nuestras vidas, de nuestros mundos, de nuestras culturas.

Más recientemente la llamada globalización promovió salidas masivas de latinoamericanos buscando trabajo en Europa. Hasta que la crisis actual ha frenado esas salidas y ahora ese movimiento se ha invertido.

Bienvenidos, europeos que llegan hasta aquí. Están encontrando, por lo menos en algunos países, un clima distinto al de Europa y al de gran parte del mundo. Basta con decir que por aquí los haitianos – que llegan por decenas de miles a Brasil – son acogidos, se les entrega documentos de identidad y de trabajo, se trata de obtenerles empleos y casas. Son atendidos en la misma embajada brasileña en Haití, que facilita documentos para sus largos viajes.

Gran cantidad de extranjeros son legalizados en algunos de nuestros países, todos los años, a pesar de existir todavía un alta proporción que todavía viven sin documentos y trabajan en condiciones infrahumanas. Pero se denuncian esas condiciones y se avanza en la superación de esas condiciones de trabajo.

Encuentran aquí, en algunos países, cambios sociales fundamentales, porque hay gobiernos que no se orientan por la centralidad del mercado y por los que en Europa llaman de austeridad. Las políticas sociales son la prioridad. Hay modelos de desarrollo económico con distribución de renta, hay combate a la pobreza, la desigualdad y la miseria como nunca había habido en el pasado.

Es justamente a esos países de nuestro continente que los inmigrantes europeos vienen. Porque de nada les serviría venir a países que reproducen las políticas que los han expulsado de sus países. Preferiríamos que ustedes no necesitaran venir, sabemos que nuestro lugar natural es nuestro país. Pero los recibimos con todo el cariño y la solidaridad que ustedes se merecen. Que muchos de nosotros, huyendo de las dictaduras recibimos de ustedes.

Lo que más queremos de Europa es de nuevo ver a ese continente desarrollar políticas de bienestar social, como lo ha hecho tan bien durante varias décadas. Pero quédense aquí cuanto tiempo quieran, tratamos de tratarlos de la mejor manera posible. Somos solidarios con ustedes y con la nueva izquierda europea, que desarrolla políticas con las cuales nos identificamos mucho.

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Empleo precario: adiós al reloj de oro

Mér, 10/06/2015 - 12:18
Alejandro Nadal, La Jornada

Durante la crisis en los años 80 se intensificó el debate sobre desempleo en los países capitalistas desarrollados. Eran los años de la llamada recesión Volcker, en honor del presidente de la Reserva Federal cuya decisión de incrementar la tasa de interés provocó una recesión mundial. En Estados Unidos se habló mucho de redundancias en el mercado laboral y de las dificultades para conseguir un ajuste. Pero nadie estaba preocupado por la inestabilidad y la precariedad del empleo. Durante los años ochenta se esperaba que con la recuperación todo volvería a la normalidad y las grandes empresas del capitalismo moderno restablecerían su capacidad de generación de empleos estables.

Pero al regresar el crecimiento económico en la década de los 90, el mercado laboral no se comportó como en los mejores años de la historia del capitalismo. Todo había cambiado: había mucho menos probabilidades de obtener empleos que estuvieran vinculados a la idea de hacer carrera en una de esas grandes empresas emblemáticas de la era dorada del capitalismo (1945-1975). Algo extraño estaba ocurriendo con el famoso mercado laboral.

En los años radiantes de la acumulación capitalista obtener un empleo en una gran empresa era sinónimo de iniciar una carrera. La trayectoria podía ir desde los niveles más modestos en el escalafón hasta los puntos más altos en la jerarquía de la misma compañía. La mayor parte de la vida laboral de una persona se desarrollaba en la misma industria y frecuentemente en una sola empresa. El camino trazaba de manera puntual el ciclo de vida de cada empleado. La mitología capitalista contaba que al final de su carrera, el gerente le entregaría un clásico reloj de oro en reconocimiento a sus servicios de varias décadas. La jubilación y una pensión decente, con cuidados médicos, le esperaban a la salida.

Todo eso se ha ido para siempre. El proyecto de hacer carrera en una empresa desapareció hace más de 20 años. Desde entonces aumentó la preocupación por la mala calidad del empleo, la inestabilidad y lo precario de las condiciones de trabajo. En la actualidad, la mayor parte de los integrantes de la fuerza de trabajo en una economía capitalista habrá estado en muchos empleos antes de que le llegue la hora de la jubilación. Y no habrá reloj de oro al final de esa trayectoria.

Esta transformación en el mundo del empleo es resultado de múltiples causas. Una de ellas (pero no la única) es el cambio tecnológico, que en el capitalismo conlleva la expropiación del saber obrero y su incorporación en máquinas y procesos productivos. Así la incorporación de la microelectrónica abrió las puertas a la manufactura flexible y a la fragmentación de los procesos de producción en todo tipo de industrias. De manera complementaria las innovaciones en el campo de las llamadas técnicas de la información hicieron posible la dispersión de las distintas etapas de la producción al interior de una industria.

Para la producción capitalista todo esto ofrecía oportunidades atractivas en su gestión de los procesos productivos y la reducción de costos de todo tipo. En el ámbito de los costos laborales las oportunidades resultaron ser muy atractivas.

Se piensa que la lucha contra las organizaciones laborales comienza bajo la presidencia de Reagan. En realidad los antecedentes vienen desde antes: en 1947 la ley Taft-Hartley limitó la acción de las organizaciones obreras en Estados Unidos, prohibió las huelgas de solidaridad y debilitó su influencia política. También hay que observar que mucho antes del éxodo hacia China se presentó la relocalización de plantas e industrias completas de ciudades como Chicago, Cleveland y Detroit, en el norte, hacia ciudades del sur y suroeste de Estados Unidos (como Atlanta, Birmingham y Houston). El capital se desplazó hacia ciudades en las que la legislación laboral era más flexible (es decir, francamente hostil a las organizaciones obreras).

En la década de los 90 el desplazamiento de empleos fue hacia los nuevos espacios en países como México, China, Vietnam, Indonesia y Malasia. Los salarios de hambre y las condiciones de trabajo (inseguras e insalubres) revelan la tristemente célebre carrera al sótano. La enorme pérdida de empleos en la industria manufacturera en Estados Unidos es el resultado de una transformación estructural que muy pocos analistas pudieron predecir.

Europa pudo mitigar parcialmente los efectos de la transformación, pero la crisis está cambiando todo esto. La recuperación llevará a nuevos territorios los patrones de ocupación y empleo, espacios en los que los llamados Mac-empleos de mala calidad serán cada vez más importantes. La estructura del empleo en México refleja estas tendencias a escala mundial. Las características son precarización, inseguridad, inestabilidad, escasa remuneración y condiciones peligrosas sin responsabilidad para el empleador.

Estas tendencias tienen otras dos dimensiones: hacia el desempleo creciente y la declinación política de la clase trabajadora. Regresaremos sobre estos temas.

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Banco HSBC despedirá a 50 mil trabajadores en todo el mundo

Mér, 10/06/2015 - 02:11

El banco británico HSBC, incriminado en operaciones de lavado de dinero en Europa y Estados Unidos, anunció que recortará 50.000 puestos de trabajo en todo el mundo, reduciendo el tamaño de su negocio de banca de inversión y eliminando las filiales de bajo rendimiento en Turquía y Brasil. HSBC dijo que reducirá sus costos en hasta 5 mil millones de dólares anuales dentro de dos años, y estudiará si debe trasladar su sede de Gran Bretaña a finales de año.

El banco, que tiene operaciones en 73 países, ha eliminado decenas de empresas de bajo rendimiento en los últimos años, ya que pretende reducir los costos y reducir su riesgo. HSBC señaló que reducirá de 12.000 a 13.000 empleos como resultado de la racionalización y la automatización de procesos en el banco. Un adicional de 7000 a 8000 reducciones se aplicará por el cierre de sucursales y la eliminación de funciones de back office. HSBC espera reducir su número de sucursales en un 12 por ciento.

Al igual que muchos de sus rivales, HSBC está tratando de reducir la cantidad de activos de mayor riesgo en su balance, incluyendo el tamaño de su mercado en la banca global, para centrarse en negocios estratégicos y rentables. HSBC dijo que reduciría los llamados activos ponderados por riesgo, una medida del riesgo del capital que posee, en un 25 por ciento, o alrededor de $ 290 mil millones. La mitad de estas reducciones serpa en la banca de inversión.

Los planes anunciados este martes son las mayores reducciones de empleo en HSBC desde 2011. Un número de rivales de la entidad, incluyendo Barclays, Credit Suisse y Royal Bank of Scotland, han anunciado planes similares para reducir el tamaño de su fuerza de trabajo y eliminar las empresas de riesgo. El anuncio de HSBC se produce pocos días después de la renuncia de los ejecutivos jefes de Deutsche Bank, Anshu Jain y Jürgen Fitschen. Deutsche Bank está siendo investigado por lavado de dinero y todo apunta a que este banco también ha ayudado a evasores fiscales.

Como vemos, los bancos más grandes del mundo están en serias dificultades y eso perjudica al empleo, y también a la inversión, es decir, a toda la actividad económica.
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Ver más en The New York Times, Público.es
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El enorme daño causado por las ineficaces políticas de austeridad

Mar, 09/06/2015 - 13:52
Vicenç Navarro, Alainet

Existe hoy un debate en el mundo anglosajón que tiene una gran relevancia para España y que, sin embargo, no ha aparecido en sus medios de mayor difusión. Se centra en si las políticas públicas de austeridad (que consisten en recortes del gasto público y en la disminución de los salarios) han sido eficaces o no para recuperar la economía, ayudándola a salir de la Gran Recesión. A un lado de este debate está Niall Ferguson, que desde las páginas del Financial Times ha indicado que sí que han sido eficaces, mostrando el crecimiento económico de su país, el Reino Unido, del 2,6% del PIB en el año 2014, como prueba de ello (ver “The UK Labour party should blame Keynes for their election defeat”, Financial Times, 10.05.15). Según este autor, tales medidas de austeridad impuestas por el gobierno conservador del Sr. Cameron han causado esta recuperación, recobrando el crecimiento económico. Es interesante señalar que el Presidente Rajoy también ha acentuado que la “recuperación económica”, con una tasa de crecimiento del PIB español del 1,4% en el año pasado, muestra que sus políticas de austeridad han sido necesarias y eficaces para que la economía española saliera de la Gran Recesión.

En el otro lado del debate existen varios autores, de los cuales el más conocido es Robert Skidelsky, que postula que lejos de ser eficaces, tales políticas han retrasado enormemente la recuperación económica, causando un gran sufrimiento entre la población que no ha servido para nada (ver “Niall Ferguson’s Wishful Thinking”, Social Europe Journal, 28.05.15). Lo que este autor indica es que para medir la eficacia de estas políticas no basta con mostrar que existe ahora crecimiento económico, sino que también hay que tener en cuenta el tiempo que se ha tardado para que la economía crezca de nuevo. Según Skidelsky, las políticas de austeridad, lejos de ser eficaces para recuperar el crecimiento, lo que han hecho ha sido retrasarlo. Muestra cómo en todos los años en que la austeridad ha sido el eje central de las políticas públicas ha habido un estancamiento del crecimiento económico, y cómo solo cuando tales políticas se han relajado la economía ha crecido de nuevo. En realidad, tales políticas han dejado en tan mal estado a la economía británica que no se recuperará, alcanzando los niveles anteriores al inicio de la crisis (2008), hasta dentro de nueve o diez años a partir de ahora. Definir estas políticas como exitosas es, según tal autor, absurdo. Lejos de ser eficaces, han causado un daño enorme, no solo en sufrimiento humano, sino también en términos económicos. Lo mismo podría decirse en el caso español, en el que, como resultado de tales políticas, ha habido un enorme retraso en la recuperación económica, prediciéndose que hasta dentro de diez o incluso quince años no se recuperarán los indicadores previos a la crisis.

La deuda pública ha continuado creciendo La reducción de la economía, consecuencia de la larga recesión, ha generado un crecimiento de la deuda pública, pasando (durante el periodo de austeridad) de ser en el Reino Unido de un 69% del PIB a un 80%, lo contrario precisamente de lo que se intentaba con los recortes del gasto público y la reducción del déficit público. De nuevo, una situación idéntica ha ocurrido en España. A pesar de los grandes recortes de gasto público, incluyendo el gasto público social, la deuda pública en España se ha disparado, llegando casi a ser del 100% del PIB. Definir esta situación como exitosa es abusar de la flexibilidad del lenguaje, reflejando una capacidad de manipulación que debería denunciarse. Como bien señala Skidelsky, la experiencia histórica muestra claramente que la mejor manera de reducir la deuda pública es estimular el crecimiento económico, precisamente a base de aumentar el gasto público. El caso más conocido es la salida de EEUU de la Gran Recesión. Y un tanto semejante ocurrió en el Reino Unido. En este país, la deuda pública pasó de representar el 240% del PIB en 1945 al 64% en 1970, después de 25 años de crecimiento económico. Esta experiencia justifica, por cierto, la resistencia por parte del gobierno de Syriza a continuar aplicando las políticas de austeridad que el establishment neoliberal europeo y el FMI continúan insistiendo que se apliquen en Grecia.

Este debate debería darse también en España, donde tales políticas de austeridad han creado un desastre (y no hay otra manera de definirlo) que es incluso mayor que en el Reino Unido, resultado de no controlar su propia moneda (caso que no ocurre en el Reino Unido, que tiene su propia moneda y su banco central). De ahí que la crisis haya sido mayor en España que en el Reino Unido, y el tiempo de recuperación vaya a ser mucho más largo y extenso que en aquel país. Y a esto el establishment financiero, económico, político y mediático lo llama Recuperación. No tienen vergüenza.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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50 países pactan en secreto un tratado aún más antidemocrático y neoliberal que el TTIP

Lun, 08/06/2015 - 15:32

Carlos Enrique Bayo, Público.es

El secretista tratado de libre comercio TTIP entre EEUU y la UE parecía imbatible como Caballo de Troya de las multinacionales. Pero en realidad es casi una cortina de humo para tapar la verdadera alianza neoliberal planetaria: el Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios entre medio centenar de países, incluida España, que no sólo se está negociando en el más absoluto de los secretos sino que se pretende que siga clasificado, oculto al conocimiento público, durante otros cinco años cuando ya haya entrado en vigor y esté condicionando el 68,2% del comercio mundial de servicios.

El nivel de encubrimiento con el que se elaboran los artículos y anexos del TiSA –que cubren todos los campos, desde telecomunicaciones y comercio electrónico hasta servicios financieros, seguros y transportes– es incluso superior al del Trans-Pacific Partnership Agreement (TPPA) entre Washington y sus socios asiáticos, para el que se prevén cuatro años de vigencia en la clandestinidad. Sin embargo, Público ha accedido –gracias a su colaboración con Wikileaks–, en exclusiva para España, a los documentos originales reservados de la negociación en curso, donde queda patente que se está construyendo un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global.

Los asociados periodísticos de Wikileaks que participan junto a Público en esta exclusiva mundial son: The Age (Australia), Süddeutsche Zeitung (Alemania), Kathimerini (Grecia), Kjarninn (Islandia), L'Espresso (Italia), La Jornada (México), Punto24 (Turquía), OWINFS (Estados Unidos) y Brecha (Uruguay).

Además, el TiSA es impulsado por los mismos gobiernos (EEUU y los de la UE) que impusieron el fallido modelo financiero desregulado de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que provocaron la crisis financiera global de 2007-2008 (el crash del casino bursátil mundial simbolizado por el hundimiento de Lehman Brothers) que arrastró a las economías occidentales y todavía estamos pagando tras casi un decenio de austeridad empobrecedora, recortes sociales y rescates bancarios. Y lo que precisamente trata de imponer este nuevo pacto neoliberal mundial es la continuidad e intensificación de ese sistema, en beneficio desorbitado de las grandes compañías privadas transnacionales y atando las manos de gobiernos e instituciones públicas.

Esos objetivos son evidentes en la intención de mantener el tratado secreto durante años, puesto que así se impide que los gobiernos que lo ejecutan tengan que rendir cuentas ante sus parlamentos y ciudadanos. También es patente la intención fraudulenta de esa negociación clandestina por su descarada violación de la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, que requiere trabajos preparatorios y debates previos entre expertos y académicos, agencias no gubernamentales, partidos políticos y otros actores… algo a todo punto imposible cuando la elaboración de un acuerdo se efectúa en estricto secreto y a escondidas de la luz pública.

Por el momento, los gobiernos implicados en la negociación secreta del TiSA son: Australia, Canada, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea, en representación de los 28 países miembros de la UE, pese a ser un organismo no electo por sufragio universal. Además, entre los socios hay tres paraísos fiscales declarados, que participan activamente en la elaboración de los artículos, especialmente Suiza.

Los textos de la negociación secreta del TiSA que ahora desvela Wikileaks muestran que lo que se pretende es eliminar todos los controles y obstáculos para la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo todo límite a sus instituciones y cualquier restricción a sus productos innovadores, a pesar de que fueron precisamente esos inventos financieros, como los derivados o los CDS (credit default swaps) –auténticas apuestas sobre posibles quiebras–, los que generaron la burbuja bursátil mundial que al estallar en 2007-2008 destruyó los fundamentos económicos de las potencias occidentales y obligó al rescate de esas entidades con cientos de miles de millones en fondos públicos.

Hace un año, Wikileaks ya filtró una pequeña parte de la negociación del TiSA (el anexo referido a Servicios Financieros, a fecha 19 de junio de 2014), pero hasta hoy no se había tenido acceso a las actas de las negociaciones secretas sobre todos los aspectos que cubrirá el futuro acuerdo: Finanzas (lo acordado a 23 de febrero de 2015), Telecomunicaciones, Comercio Electrónico, Transporte Aéreo y Marítimo, Distribución y Envíos, Servicios Profesionales, Transparencia, Movimientos de Personas Físicas, Regulaciones Nacionales Internas, Servicios Postales Universales… Público ha tenido incluso acceso a las notas internas sobre las negociaciones con Israel y Turquía para que se adhiriesen al tratado secreto, algo que en cambio se negó a China y Uruguay cuando lo solicitaron, probablemente temiendo que filtrarían los contenidos del pacto en cuanto comprendieran el alcance de lo que se pretende.

Es revelador el listado de las naciones latinoamericanas que participan en el TiSA, todas ellas fieles aliadas de EEUU como Colombia, México y Panamá (paraíso fiscal que es muy activo en la negociación), así como la exclusión no sólo de los países bolivarianos sino incluso de Brasil y otras potencias regionales de las que Washington no se fía. En realidad, todas las potencias emergentes del llamado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) han quedado apartadas del tratado secreto, precisamente porque serán las que más pierdan al aplicarse las condiciones pactadas.

No cabe duda de que se busca impedir el debate que reclamaron muchos países, sobre todo Ecuador, tras el crash financiero sobre las razones que lo provocaron y las soluciones para que no vuelva a producirse. EEUU, Canadá, Australia, Suiza y la UE se opusieron frontalmente incluso a las conclusiones de la Comisión Stiglitz de la ONU, en 2009, negándose a aceptar la evidente relación entre la desregulación bancaria/bursátil y la crisis, y en 2013 bloquearon todo intento de discutirlo en el seno de la OMC.

Entre lo más sarcástico del contenido del TiSA que ahora sale a la luz está la exigencia de transparencia total a las autoridades nacionales, que deberán anunciar de antemano y abrir a discusión previa todas las regulaciones y normativas que se dispongan a aplicar, asegurando así que las grandes corporaciones y los lobbies comerciales internacionales tengan tiempo y recursos para contrarrestar, modificar o incluso impedir esas decisiones soberanas en función de sus intereses.

Una imposición a los estamentos públicos que exigen los que no sólo pactan en secreto su propio modus operandi, sino que incluso pretenden que sus acuerdos ya en vigor permanezcan durante años como top secret, negando a los órganos de la soberanía popular hasta el conocimiento de las reglas que van a aplicar los gobiernos de cada país en sus relaciones internacionales.

En cambio, los acuerdos del TiSA –que se negocian al margen del Acuerdo General de Comercio en Servicios (GATS) y de la OMC–toman en cuenta todas y cada una de las exigencias de la industria financiera de Wall Street y la City londinense, así como los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, para las que el tratado no sólo no es secreto sino su propio engendro. Como alertó hace meses la catedrática de Derecho de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), Jane Kelsey, "el mayor peligro es que el TiSA impedirá a los gobiernos fortalecer las reglas del sector financiero".

Diseñado en estrecha consulta con ese sector financiero mundial, el TiSA obligará a los gobiernos firmantes a apuntalar y ampliar la desregulación y liberalización bursátil causantes de la crisis; les quitará el derecho de mantener y controlar los datos financieros dentro de sus territorios; los forzará a aceptar derivados crediticios tóxicos; y los atará de manos si tratan de adoptar medidas para impedir o responder a otra recesión inducida por el neoliberalismo. Y todo ello será impuesto por unos acuerdos secretos, sin que la opinión pública se pueda enterar de los verdaderos motivos que arrastran su sociedad a la ruina.

A menos que los órganos de la soberanía popular impidan este golpe de Estado económico mundial.
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Ver también: Wikileaks: TISA reducirá la soberanía regulatoria de los países Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Wikileaks: TISA reducirá la soberanía regulatoria de los países

Lun, 08/06/2015 - 13:48
Tania Molina Ramírez, Faurumex

En su etapa más reciente, el borrador del Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) que negocian en secreto cincuenta gobiernos, entre ellos el de México, y que pretende regular de manera supranacional servicios de salud, agua, financieros, telecomunicaciones, transparencia y transporte, entre otros, plantea que los países firmantes den a los proveedores de servicios financieros extranjeros el mismo trato que a los nacionales. El instrumento, por añadidura, pasaría por encima de regulaciones establecidas por diversas naciones por razones culturales, sociales, ambientales (como para enfrentar el cambio climático) o de desarrollo y establecería, en caso de que llegue a firmarse, la facultad de “tribunales ‘comerciales’ privados” de decidir la forma en que los países regulan actividades que son fundamentales para el bienestar social”.

Lo anterior se desprende de los borradores secretos de la negociación del TISA proporcionados a La Jornada por WikiLeaks, así como del análisis de los documentos realizado por esa organización fundada por Julian Assange. Se trata de los anexos relativos a servicios financieros, regulación nacional, transparencia y telecomunicaciones, entre otros, y que fuero entregados a este diario, en exclusiva para México, y a otros cinco medios de Europa y América.

“Servicios turísticos, de salud y medio ambiente, así como finanzas, telecomunicaciones y transporte, forman parte crucial de la vida cotidiana (y) los gobiernos las regulan con varios objetivos; sin embargo, el TISA los trata como transacciones comerciales entre un proveedor y un consumidor, dentro de un mercado que debería estar sujeto a una regulación suave y basada en el mercado”, señala el documento de Wikileaks. El TISA, agrega, “va contra las regulaciones que restringen el tamaño y la forma de los mercados locales de servicios (acceso al mercado), y aquellas que discriminan a las empresas extranjeras (trato nacional)”.

El convenio en negociación incluye, en su rubro de “transparencia”, una cláusula por la cual los gobiernos firmantes se comprometerían a informar acerca de regulaciones antes de que éstas entren en vigor, a fin de que los consorcios extranjeros puedan tener conocimiento de ellas y, señala WikiLeaks, con el propósito de “dar a los intereses comerciales la oportunidad de cabildear a favor o en contra de las propuestas”.

En abril y junio del año pasado La Jornada informó de versiones previas del borrador del acuerdo, que también le fueron proporcionadas por WikiLeaks. Se señalaba entonces que alertaba ya entonces que la negociación, impulsada inicialmente a principios de 2013 por Estados Unidos y Australia, era respuesta a “los repetidos fracasos en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por lanzar una nueva fase de liberalización del comercio internacional, conocida como Ronda Doha”. En los tratos participan, además de los ya señalados, Canadá, Chile, Taiwán, Colombia, Costa Rica, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Noriega, Nueva Zelanda, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Corea del Sur, Suiza, Turquía y la Unión Europea, que representa los intereses de 28 naciones. Significativamente, ningún gobierno integrante del grupo BRICS –Brasil, India, China, Rusia y Sudáfrica– toma parte en las negociaciones.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La nueva geopolítica del petróleo

Dom, 07/06/2015 - 17:49
Ignacio Ramonet, Attac.es

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a mediano plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y amenazar su hegemonía solitaria a escala planetaria. Por ello Washington instauró secretamente, desde principio de 2000, una desconfianza estratégica respecto de Pekín.

El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior estadounidense considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la guerra fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra superpotencia, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: Un solo planeta, una sola superpotencia.

En consecuencia, Washington no cesa de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia oriental para intentar contener a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples conflictos de los islotes con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la séptima flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia estadounidense refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y Birmania.

Esta política prioritaria de atención hacia el Este extremo y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de oriente próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres campos. Primero, en el militar: Washington está implicado en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la organización Estado Islámico. Segundo, en el diplomático, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Tercero, el de la solidaridad, especialmente respecto de Israel, para el cual Estados Unidos sigue siendo una especie de protector en última instancia.

Esta sobreimplicación directa de Washington en la región (particularmente después de la guerra del Golfo, en 1991) mostró los límites de la potencia americana, que no ha podido realmente ganar ninguno de los conflictos en los cuales se implicó fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un costo astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.

Actualmente Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance planetario. Por tanto, la alternativa es la siguiente: o continúa implicándose en el pantanal de oriente próximo en conflictos típicos del siglo XIX o se concentra en la urgente contención de China, cuyo impulso fulgurante podría anunciar la decadencia a medio plazo de Estados Unidos.

La decisión de Obama es obvia: debe enfrentar el segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de oriente próximo.

Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en oriente próximo hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la guerra fría? Para esta pregunta la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo. Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en petróleo, a finales de los años 40, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en obsesión estratégica estadunidense. Ello explica parcialmente la diplomacia de los golpes de Estado de Washington, especialmente en oriente medio y en América Latina.

En el cercano oriente, en los años 50, en la medida en que el viejo imperio británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el imperio americano lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus hombres. Sobre todo en Arabia Saudita e Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadunidense en la época.

Hasta hace poco la dependencia de Washington del petróleo y del gas de oriente próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse del cercano oriente? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado fracking aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo costo es más elevado que el del petróleo tradicional) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos, que en promedio superaron 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por tanto, puede ahora por fin considerar la posibilidad de retirarse del cercano oriente. A condición de cauterizar rápidamente varias heridas que a veces datan de más de un siglo.

Por esa razón Obama retiró casi la totalidad de sus tropas de Irak y Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia. Y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marcha forzada un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear. Y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes del cercano oriente para pasar a otra cuestión (China) y olvidar las pesadillas de oriente próximo.

Todo este escenario se desarrolló perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, a alrededor de 100 dólares por barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares por barril).

Aquí es donde Arabia Saudita decidió intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire del cercano oriente, sobre todo si antes Washington establece un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán. Acuerdo que los sauditas consideran demasiado favorable a Irán y que, según la monarquía wahabita, expondría a los sauditas y más generalmente a los sunnitas, a convertirse en víctimas de lo que llaman el expansionismo chiíta. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos sauditas se encuentran en zonas de población chiíta.

Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudita decidió usar el crudo para sabotear la estrategia estadunidense. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de crudo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo los precios del petróleo bajaron 50 por ciento. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente, hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).

Esta política dio un duro golpe al fracking. La mayoría de los grandes productores estadunidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario estadunidense, que había generosamente ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas off shore. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar por no ser rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.

Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudita son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera de permitir un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente). Pero sin que superen los límites que permitirían al fracking y a los yacimientos marítimos a gran profundidad recomenzar la producción. De este modo Riad se convirtió en el árbitro absoluto en materia de precio del crudo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países, entre los cuales figuran Rusia, Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etcétera).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del fracking podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos y, por tanto, el regreso a la dependencia del cercano oriente (también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Privatización global del agua por megabancos de Wall Street y el Banco Mundial

Dom, 07/06/2015 - 16:27
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El muy crítico portal Project Censored –con sede en la Universidad estatal de Sonoma, uno de los 23 campus del sistema público universitario de California– comenta que el Banco Mundial (BM) adoptó una política de privatización del agua con un precio de pleno costo, cuando el “consumo global del líquido se duplica cada 20 años, más de dos veces la tasa del crecimiento de la población humana (http://goo.gl/Ny0TrV)”.

Según la ONU, más de mil millones de personas carecen ya de acceso al agua potable fresca. En caso de persistir estas tendencias, en 2025 la demanda del agua fresca aumentaría 56 por ciento que la presente cantidad asequible.

Las megatrasnacionales estadounidenses, como Monsanto y Bechtel (la mayor constructora de EEUU), intentan monopolizar el abasto de agua en el mundo, por lo que buscan el control de los sistemas mundiales de agua y su abasto.

Project Censored refiere que una de las grandes batallas por la privatización global del líquido se escenificó en Bolivia, donde fracasó hasta ahora debido a la revuelta ciudadana que impidió el cobro por la captura de lluvia.

El investigador Jo-Shing Yang revela la identidad de los megabancos de Wall Street y la City/Londres que han iniciado el asalto de los países en el planeta entero para privatizar el recurso: Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup/Banamex, UBS, Deutsche Bank, Credit Suisse, Macquarie Bank, Barclays Bank, Blackstone Group, Allianz y HSBC (http://goo.gl/wY77xp).

Tales megabancos están consagrados a la especulación de los derivados financieristas que equivalen a un mínimo de 20 veces el PIB global.

Valen algunas precisiones a la excelente investigación de Jo-Shing Yang: Blackstone está ligado genealógicamente a Black­Rock, que dirige el israelí-estadunidense Larry Fink (http://goo.gl/QC5VLg).

Se recuerda que el organigrama de la triada financierista Blackstone/BlackRock/Evercore Partnership (Protego) se despachó con la cuchara grande de la privatización exógena del petróleo del cada vez más fallido “México neoliberal itamita (http://goo.gl/WlOYm7)”, a costa de la extinción gradual de Pemex (http://goo.gl/qlHkmw).

Los megabancos israelí-anglosajones consideran el agua una “materia prima crítica (critical commodity)”, mucho más importante que el petróleo. Ya en 2008 la polémica Goldman Sachs –con crapulosos fraudes a cuestas en todo el planeta– calificó el agua como el petróleo del próximo siglo y uno de los “cinco grandes riesgos globales (http://goo.gl/D39cB8)”.

Goldman Sachs explota las carencias del género humano para sacar enormes ganancias, por lo que lleva(ba) colectados más de 10 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura que incluyen al agua y cuyo supernegocio ascendía hace siete años a estratosféricos 425 mil millones de dólares. Junto a Blackstone, Goldman Sachs ha incursionado en la adquisición de muchas empresas consagradas al agua.

Para Willem Buitler, principal economista de Citigroup/Banamex en 2011, el agua es un activo de clase que será eventualmente la más importante materia prima física que empequeñecerá al petróleo, cobre, las materias primas agrícolas y los metales preciosos.

En la conferencia Inversiones del agua, de 2008, Citigroup/Banamex identificó las 10 principales tendencias del sector hidráulico: 1) sistemas de de­salinización, 2) tecnologías de reutilización, 3) instalaciones/producción, 4) membranas de fil­tración, 5) desinfección ultravioleta, 6) tecnologías de trata­miento de agua de lastre, 7) ósmosis para la desalinización, 8) tecnologías de eficiencia, 9) sistemas de tratamiento punto de uso y 10) competidores chinos. Se desprende que cada una de las 10 tendencias representa un rubro multimillonario de lucro pantagruélico.

A mi juicio, EEUU libra(rá) una guerra del agua contra China –mediante su privatizacion tangencial– cuando Pekín enfrenta una grave carestía con 20 por ciento de la humanidad y el control de sólo 7 por ciento del abasto global de agua, además de una clase media demandante de agua embotellada.

Para Citigroup/Banamex, el letal fracking (fractura hidráulica) constituye una oportunidad lucrativa, ya que genera demanda masiva de agua y sus servicios. La desgracia de la humanidad es la felicidad financierista para Citigroup/Banamex, que admite que el “80 por ciento del agua del fracking no puede ser reutilizada ya que es de tres a 10 veces más salada que el agua de mar”.

The New York Times expone a las entidades financieristas que han colectado 250 mil millones de dólares para inversiones en infraestructura, primordialmente en agua (http://goo.gl/N8JqqG): Goldman Sachs, Morgan Stanley (que fichó al ex director de Pemex: Jesús Reyes-Heroles González Garza, http://goo.gl/JUN5AX), Credit Suisse, KKR y el Grupo Carlyle (vinculado al nepotismo dinástico de los Bush y a su empleado local Luis Téllez Kuenzler).

New Scientist revela la identidad (http://goo.gl/p06ycx) de la plutocracia bancaria (uno por ciento) que controla al mundo (99 por ciento) y que, coincidentemente, se encuentra detrás de la privatización global del agua.

Russia Today devela las cuatro entidades financieristas condensadas que controlan a los megabancos privados que dominan a su vez a la Reserva Federal: BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity (http://goo.gl/UjlfE3).

Existen señalamientos polémicos de que los banqueros esclavistas Rothschild controlan a estas cuatro entidades financieristas cupulares –BlackRock, State Street, Vanguard Corp. y FMR/Fidelity– que dominan a su vez a las principales 500 empresas globales de Fortune (http://goo.gl/uF7142).

El término agua es muy amplio para los financieristas de la banca israelí-anglosajona de Wall Street/la City, ya que incorpora los derechos acuíferos –el derecho a extraer mantos freáticos y ríos–, terrenos con agua en la superficie o subterrá­neos –lagos y estanques–, proyectos de de­salinización, purificación de agua y tecnologías de trata­miento, irrigación, fracking, mantenimiento y construcción –acue­ductos, agua embotellada–, etcétera.

En mi reciente participación en el Congreso mexicano, durante el foro El campo en México, la reforma pendiente, alerté a los legisladores sobre los alcances geoestratégicos/regionales/locales de la privatización del agua y su amenaza a la seguridad nacional y a la inhumana dislocación de 30 millones de miserables campesinos locales (https://goo.gl/2ygZMD). A propósito, el portal texano-israelí Stratfor amenazó que “México se quedará sin agua si no la privatiza (http://goo.gl/z3fMKQ)”.

En mi conferencia en Ciudad Neza advertí sobre el impacto a los asentamientos irregulares y a la propiedad catastral por la perniciosa ley Korenfeld, que favorece los interses de la empresa estatal Mekorot de Israel mediante sobornos al equipo íntimo del premier Netanyahu (http://goo.gl/DpgNlF).

Ante la depredación financierista de Wall Street y la City, hoy la última batalla, que libran los humanistas que quedan en nombre del último reducto de la democracia en vías de extinción, es el agua: principal botín plutocrático del siglo XXI.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bradford DeLong: A los modelos económicos hay que ponerlos en su sitio

Dom, 07/06/2015 - 08:01
Bradford DeLong, Project Syndicate

Cuando los políticos recurren a los economistas para pedirles consejo, esperan que este esté basado en datos científicos, no en disputas académicas o asunciones políticas. Al fin y al cabo, las políticas que deben poner en marcha tienen implicaciones reales para gente real. Por desgracia, la ciencia sólida no es siempre lo que mueve el análisis político y las recomendaciones de políticas públicas.

En una reciente crítica de lo que él llama la “matematización” de la economía moderna, Paul M. Romer, de la Universidad de Nueva York, considera que los economistas deben tomar medidas para expulsar el faccionalismo académico y la política de la llamada “ciencia lúgubre”. Romer basa su argumento en el actual debate en su campo sobre el papel que las ideas tienen en la promoción del crecimiento económico.

A Romer le preocupa principalmente la tendencia de algunos economistas a defender que lo que es verdadero sobre ciertos tipos de teoría lo es para todas las teorías, y, en consecuencia, aplicable al mundo real. Como ejemplo de esa tendencia, Romer cita el trabajo del economista de la Universidad de Chicago Robert Lucas, quien, en su ensayo de 2009 Ideas y Crecimiento, rechaza la idea de que los libros o proyectos pueden tener un papel en el crecimiento económico. “Puede ‘incluirse’ algún conocimiento en libros, diseños, máquinas y otros tipos de capital físico, y sabemos como incorporar capital a un modelo de crecimiento”, defiende Lucas, “pero también sabemos que eso, por si solo, no provee un motor de crecimiento sostenido”.

El problema es que la afirmación de Lucas solo es cierta para los modelos de crecimiento económicos definidos de forma que los rendimientos de ese capital “incluido” tienden a cero a medida que el capital se acumula. Pero como el propio Romer anota, hay muchos modelos en los que esto, sencillamente, no es cierto. Lo que Lucas define como una verdad general —que el camino al crecimiento económico no puede pasar por crear y adquirir ese tipo de conocimiento “incluido” en libros, diseños y máquinas— se sostiene en la escasamente cuestionada decisión de centrarse en unos pocos modelos económicos.

La decisión de Lucas podría de alguna manera justificarse si los modelos elegidos por él fuesen los únicos correctos. Pero, por supuesto, no es así. Además de criticar a aquellos que sacan conclusiones generales de casos especificos, Romer señala a los que consideran que los modelos económicos solo permiten una única forma de interacción y un único modo de toma individual de decisiones.

Romer rechaza por principio la asunción de que la única interacción permisible en los modelos de crecimiento económico es el comprar y vender bienes y servicios al precio actualmente ofrecido por el mercado. Yo añadiría mi objeción a dar por hecho que la toma individual de decisiones solo se basa en expectativas racionales.

Asunciones como esas pueden ser adecuadas como una base en la que construir modelos que nos permitan comprender el mundo, pero solo si los procesos del mercado estuviesen correctamente estructurados de forma exacta, de manera que todas las desviaciones de los que no aceptan el precio de mercado tal cual y los que tienen expectativas aparte de las racionales pudieran hacerse imperceptibles a nivel agregado. El saber si hay procesos que cumplen esos criterios, y, si los hay, cuáles son y cuándo funcionan, es una cuestión empírica. Afirmar que todos los procesos del mercado han de estructurarse así es una fechoría teorética.

Y está ampliamente extendida. En el campo de la teoría del crecimiento, Romer ve como la actual generación de economistas neoclásicos publica ensayo tras ensayo imponiendo las restricciones teóricas necesarias para un equilibrio en el que todos aceptan el precio del mercado. Como correctamente señala, esos ensayos son inútiles salvo para avanzar la posición de sus autores en los juegos de prestigio académico.

Mientras, en mi campo, la macroeconomía, veo como economistas, banqueros, industriales, tecnócratas y políticos afirman que las políticas que los Gobiernos pueden implementar para acelerar la recuperación económica deben ser demasiado arriesgados cuando no contraproducentes. Al fin y al cabo, esa es la clase de predicciones que resulta de un modelo con una clase de expectativas racionales muy reducida.

Al mismo tiempo, debemos reconocer que el problema que señala Romer no es nuevo. Hace unos días me encontré con críticas a las políticas monetarias y fiscales expansivas escritas por el economista canadiense Jacob Viner y el francés Étienne Mantoux. Ambos consideraban en los años treinta del siglo pasado (¡en plena Gran Depresión!) que los esfuerzos gubernamentales por impulsar el empleo invariablemente terminarían en una inflación indeseada e injustificada, y que probablemente reducirían la producción a largo plazo.

Lo más deprimente de la discusión de Romer es lo improbable que es que se le preste atención. Puede que Romer convenza a los economistas académicos que sean más prudentes antes de hacer afirmaciones sobre el conjunto de las teorías del crecimiento económico. Pero es menos que evidente que los banqueros, industriales, tecnócratas y políticos —que son los responsables de las políticas que impactan en la vida de la gente— vayan a hacer lo mismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Michael Hudson: Hay que desafiar la operación saqueo de Ucrania

Sáb, 06/06/2015 - 22:21
[La ministra de finanzas ucraniana Natalie Jaresko acaba de confirmar lo que todo el mundo sabe: Ucrania no tiene forma de evitar el impago del servicio de su deuda externa de 41.000 millones de dólares (40,6% del PIB). Un grupo de inversores privados, acreedores de 9.000 millones -entre ellos Franklin Templenton, Black Rock y Allianz- han propuesto una reestructuración de 15.800 millones en cuatro años, consistente en extender el plazo de la deuda, saquear las reservas para pagar 4 mil millones de aquí a 2019 y otro tanto en 2020. Si no se llega a un acuerdo en dos semanas, el FMI no podrá hacer efectivo un nuevo rescate del país por 17.500 millones de euros, lo que significará la quiebra del país. Sin embargo, el gobierno de Kiev exige una reducción sustancial del principal de la deuda y su restructuración en dos tipos de bonos (de los 29 actuales). A diferencia de Grecia, el ministro de finanzas alemán, Wolfang Schaüble, ha declarado que: “Estamos de acuerdo de que hay que apoyar la negociación de la reestructuración de la deuda ucraniana, que debe llegar a termino”. Ucrania debe a Rusia otros 3 mil millones de dólares y ha mantenido el servicio de la deuda hasta ahora gracias en buena medida a bonos por valor de mil millones de dólares garantizados por la Agencia Internacional de Desarrollo de EE.UU. Ucrania sufre una segunda “terapia de choque” neoliberal, después de la de 1991, con una caída del 20% del PIB y una inflación del 61%.]
Michael Hudson, Sin Permiso

El colapso de Ucrania desde el golpe de Estado de febrero de 2014 se ha convertido en una excusa para el saqueo. La víctima colateral de este “agarra lo que puedas y corre” han sido los trabajadores. A muchos trabajadores simplemente no se les paga, y lo que realmente se paga suelen ser salarios tan bajos que son ilegales. Los empleadores acumulan todo el dinero que tienen en sus empresas y lo transfieren lo más lejos posible – mejor al extranjero, y siempre en divisas extranjeras.

Los atrasos salariales son cada vez peores, porque como Ucrania se acerca al impago de su deuda de 10 mil millones de euros, los cleptócratas y los empresarios están abandonando el barco. Saben que los préstamos extranjeros se han agotado y que el tipo de cambio se hundirá aún más. El anuncio la semana pasada de la Rada de que ha destinado 8 mil millones de euros del servicio de la deuda para financiar un nuevo ataque militar a la región oriental exportadora del país ha sido la última gota para los acreedores extranjeros e incluso el FMI. Sus préstamos han ayudado a apoyar el tipo de cambio de la hryvnia el tiempo suficiente para que los banqueros, los hombres de negocios y los especuladores puedan sacar todo el dinero que tienen y tantos euros o dólares como puedan antes del colapso inminente de la economía del país en junio o julio.

En esta situación pre-quiebra, vaciar la tienda significa no pagar a los trabajadores ni las facturas. Los atrasos salariales han alcanzado los 2 mil millones de hryvnias, adeudados a más de medio millón de trabajadores. Ello ha obligado a la Federación de Sindicatos de Ucrania a concentrar piquetes ante el Consejo de Ministros el miércoles 27 de mayo. Están convocadas más manifestaciones para los próximos dos miércoles, 3 y 10 de junio. De acuerdo con el secretario adjunto de la federación sindical, Serhiy Kondratiuk, "el salario de subsistencia actual de 1,218 hryvnias es un 60% menor que el salario mínimo legal en Ucrania, que es calculado por el Ministerio de Política Social. ... El salario de subsistencia en el país debe superar las 3.500 hryvnias al mes, pero el gobierno se niega a un diálogo social para revisar las normas". [1]

Un escenario amenazante Con las cuentas bancarias vacías, las empresas ucranianas se convertirán en meros cascarones. Con la economía de Ucrania quebrada, los únicos compradores con dinero fresco son europeos y americanos. Vender a los extranjeros es, pues, la única manera que tienen los administradores y propietarios para conseguir recuperar algo: mediante pagos en moneda extranjera en cuentas en el extranjero, lejos de cualquier fiscalización o control en Ucrania. La privatización y la fuga de capitales van de la mano.

Lo mismo ocurre con la mano de obra que cambia de empleador. Los nuevos compradores reorganizan los activos que adquieren, declaran las viejas empresas en quiebra y borran de su contabilidad sus atrasos salariales, junto con cualquier factura que adeuden. Las empresas reestructuradas declararán que la quiebra ha finiquitado cualquier deuda con los trabajadores de las antiguas empresas (privadas o públicas). Es muy parecido a lo que hacen los inversores de adquisiciones corporativas en Estados Unidos para acabar con las obligaciones heredadas de pensiones y otras deudas. Alegarán que hay que "salvar" la economía de Ucrania y "hacerla competitiva".

La Operación Buitre El golpe de Estado de Pinochet en Chile fue un ensayo general de todo esto. La junta militar, respaldada por Estados Unidos, seleccionó como objetivos a neutralizar a dirigentes sindicales, periodistas y potenciales líderes políticos, así como a profesores universitarios (cerrando todos los departamentos de economía de Chile a excepción del de la Universidad Católica, que seguía la doctrina económica de "libre mercado" de la Escuela de Chicago). No se puede imponer el "libre mercado" que defiende la Escuela de Chicago, después de todo, sin adoptar medidas totalitarias.

A los estrategas estadounidenses les gusta designar estas conspiraciones con nombres de aves rapaces: Operación Phoenix en Vietnam y Operación Cóndor en América Latina, que tenían como objetivo la eliminación de intelectuales y militantes “izquierdistas”. Se ha puesto en marcha un programa similar en la Ucrania rusófona. No sé la palabra código que se utiliza, así que vamos a llamarla Operación Buitre.

Para los dirigentes sindicales el problema no es sólo cobrar los salarios atrasados, sino sobrevivir con un salario digno. Si no protestan, simplemente no se les paga. Por eso están organizando una movilización neo-Maidan explícitamente a favor de los asalariados, de manera que los francotiradores del Sector Derecha de la junta no puedan acusar a los manifestantes de ser pro-rusos. Los sindicatos se han protegido buscando el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Confederación Sindical Internacional en Bruselas.

La táctica más eficaz para hacer frente a la corrupción que está permitiendo la falta de pago de salarios y pensiones es centrarse en el apoyo exterior del actual régimen, sobre todo el FMI y la UE. Apoyarse al mismo tiempo en las reivindicaciones laborales para exigir también otras reformas, como la prohibición de la venta de tierras, materias primas, servicios públicos u otros activos ucranianos a compradores extranjeros y exigir que gobiernos menos corruptos puedan revertir estas ventas y privatizaciones en el futuro.

A favor de los trabajadores juega el hecho de que el FMI ha violado su Convenio Constitutivo al otorgar préstamos para fines militares. Tan pronto como recibió su último préstamo, Poroshenko anunció que intensificaba su guerra contra el Este. Esto hace que el préstamo del FMI se asimile a lo que los juristas llaman una deuda odiosa: deudas de una junta que toma el poder, saquea las reservas y otros activos públicos del gobierno, y que los futuros gobiernos deben pagar a pesar de ser un robo.

La lucha de los sindicatos por un salario digno no es sólo en relación con los atrasos salariales, sino también para poner en marcha un plan de recuperación que proteja la economía de una política neoliberal como la que se ha aplicado en Grecia y Letonia. Los estrategas estadounidenses han estado discutiendo como denunciar los 3 millones de dólares que Ucrania debe a Rusia como una "deuda odiosa"; o, tal vez, clasificarla como "ayuda externa" y, por lo tanto, que no sea legalmente exigible. Por irónico que parezca, el Instituto Peterson de Economía Internacional, George Soros y otros “guerreros fríos” han proporcionado a futuros gobiernos de Ucrania un repertorio de motivos legales para reconstituir su economía sin la carga de la deuda externa, permitiendo que el gobierno este en condiciones de pagar los salarios y pensiones atrasadas.

La alternativa de los acreedores internacionales es obligar al gobierno ucraniano a que pague a los tenedores de bonos extranjeros, al FMI y la Unión Europea en primer lugar, y que solo después defienda sus derechos soberanos para evitar su autodestrucción.
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Notas:
[1] “Trade unions to picket government weekly from May 27, 2015,” Interfax.
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HSBC limpia su lavado de dinero con 38 millones de euros

Sáb, 06/06/2015 - 08:00

HSBC pagará a las autoridades de Ginebra 40 millones de francos suizos (38 millones de euros), para que la justicia de ese país cierre la investigación que lleva sobre el lavado de dinero realizado por el banco británico. Pese a que esta es la multa más elevada aplicada a un banco en Suiza, en rigor, es primera vez que se multa a un banco en Suiza, constituye una pequeña fracción de las multas aplicadas por Estados Unidos a UBS o Credit Suisse. También es una suma insignificantre frente a los 1900 millones de dólares que cobró la justicia de Estados Unidos a este banco por el mismo delito. Pero además, ésta es una resolución inédita que pone precio a la liberación de un crimen grave como es el lavado de dinero. HSBC ha comprado en una módica suma su inocencia para dejar de ser investigado.

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Nuevo estudio del FMI señala que la deuda no es un problema

Ven, 05/06/2015 - 07:00

El sometimiento a los estrictos planes de austeridad impuestos por el FMI ha quedado en entredicho con un nuevo informe de la misma institución que señala que los países pueden vivir con la deuda y además tienen todos los incentivos para mantenerla en lugar de reducirla. Este informe hace trizas la tesis del FMI que obligaba a los países endeudados a asumir draconianas políticas de austeridad para impulsar el crecimiento y reconoce que las políticas de ajuste han tenido efectos perversos sobre los déficit públicos. Tal como ocurrió con el Mea culpa del FMI por subestimar los multiplicadores fiscales, esta vez, un grupo de investigadores de la institución con sede en Washington reconocen que los países pueden vivir con su deuda dado que los costos de mantenerla es una mejor opción a los costos de intentar reducirla.

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Pánico financiero en Qatar por posible suspensión del Mundial 2022

Xov, 04/06/2015 - 07:01

La renuncia de Joseph Blatter al mando de la FIFA se ha convertido en un foco de suspenso en Qatar, país que está gastando 200 mil millones dólares (el 90 por ciento de su PIB) para acoger la Copa del Mundo de 2022, y que ahora se enfrenta a la perspectiva de perderlo. El índice de la bolsa de Qatar cayó este miércoles un 3,2 por ciento ante los temores de que Qatar pierda los derechos a ser sede del próximo mundial de Fútbol. El índice se redujo en 400 puntos, hasta los 11.800 puntos, antes de recuperarse. Al cierre, el índice de referencia de la segunda mayor bolsa de referencia del mundo árabe fue un 1,3 por ciento menor que el cierre del martes. El emirato de Qatar invierte en vista de la Copa del Mundo de 2022 en numerosos proyectos de infraestructura. La mayoría de las empresas que se benefician de los programas de inversión cotizan en la bolsa de valores en Qatar.

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Las lecciones de la crisis según Stanley Fischer

Mér, 03/06/2015 - 11:00
Alejandro Nadal, La Jornada

¿Cuáles son las enseñanzas de las crisis macroeconómicas de los pasados 20 años? Es el tema de un importante discurso pronunciado por Stanley Fischer (SF), vicepresidente de la Reserva Federal estadounidense y uno de los economistas más influyentes en el desarrollo de la teoría macroeconómica. Su discurso revela los estrechos límites al interior de los que se desarrolla el pensamiento macroeconómico neoclásico.

SF comienza recordando la crisis mexicana de 1994 y la descripción que hiciera de ella Michel Camdessus (en aquel tiempo director gerente del FMI) como la primera crisis económica del siglo XXI. Fischer señala que esa descripción era correcta por tratarse de la primera crisis de una ‘economía emergente’ que se gestaba en la cuenta de capital y no en la cuenta corriente de la balanza de pagos. SF prefiere ignorar el hecho de que el desequilibrio en la cuenta corriente (con un déficit de 7.7 por ciento del PIB) mostraba la bancarrota del paquete de política económica neoliberal. Ese modelo sigue vigente y está basado en la apertura comercial a ultranza y en una desregulación absoluta para la inversión extranjera y la cuenta de capital. El modelo está íntimamente hermanado con la volatilidad, la especulación y la inestabilidad y eso explica el estancamiento de los pasados 25 años de la economía mexicana.

Fischer también recuerda las crisis en Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Rusia, Brasil, Turquía y Argentina. Pero no dice nada sobre los orígenes o causas de estos episodios y pasa rápidamente a examinar las principales enseñanzas que podemos derivar de las crisis. En realidad, la primera es la más importante y la más reveladora.

Según SF esa lección es la siguiente: no es cierto que cuando la tasa de interés es igual a cero la política monetaria deja de tener efectos y la prueba es que mediante la política de flexibilización monetaria la Reserva Federal ha podido continuar con una postura expansiva. De acuerdo con SF, esta política funcionó bien y condujo a la recuperación. A Fischer le resulta cómodo no mencionar la mediocre tasa de crecimiento que marca la muy lenta recuperación de la economía estadounidense. También le conviene no hablar del mal desempeño del mercado laboral, disfrazado por la salida de la fuerza de trabajo de un alto número de personas.

Sin duda la política de adquisición de activos de la Reserva ha tenido un impacto sobre las reservas y las utilidades de los bancos y en la bolsa de valores, pero no ha desembocado en un incremento significativo del crédito en la economía real. Y es que la política de flexibilidad cuantitativa nunca tuvo por objeto reducir la tasa de interés y aumentar el crédito bancario a la economía real. La finalidad de la flexibilización monetaria fue aumentar las reservas excedentes en los bancos con el fin de mitigar las perturbaciones que se estaban observando en el sector financiero. Y la versión europea de este enfoque de política monetaria no es muy diferente.

En realidad Fischer debería decir con claridad que la política de flexibilización monetaria es y siempre ha sido un instrumento para sacar a flote a los bancos y al sector financiero en general. Eso explica por qué la política de la Reserva Federal no ha podido regresar a la economía estadounidense a los niveles de actividad que prevalecían antes de la crisis.

Por cierto, Fischer es un creyente en la historieta según la cual los ahorradores se encuentran con los demandantes de capitales en el mercado de fondos prestables y que la tasa de interés es el precio que conduce al equilibrio entre oferta y demanda de dichos fondos. Esta es una fábula que esconde la función de creación monetaria de los bancos y les hace aparecer como simples intermediarios. En esta historia el multiplicador bancario es el indicador clave sobre expansión del crédito a partir de un sistema de reserva fraccionaria. El nulo impacto de la flexibilización monetaria en el crédito se observa en la evolución del multiplicador bancario que se desplomó en 2008 y que ha mantenido su tendencia a la baja (de un coeficiente cercano a 1.1 en 2008 a 0.65 en 2014).

Los precios de todo tipo de activos en la Bolsa de Valores de Nueva York se han incrementado, pero no porque la economía real se encuentre en buena salud. Ese incremento en precios está relacionado con la política de compra de activos de la Reserva Federal y se parece demasiado a una burbuja que el día de mañana tendrá que reventar. Pero Fischer no dedica ni media frase a la necesidad de regular el sector financiero, sus productos exóticos (y tóxicos) y la especulación que les acompaña.

El capitalismo mundial es una bestia insaciable que está continuamente mutando. En las décadas recientes el reinado del capitalismo financiero se ha consolidado. Y si algo nos han enseñado las crisis de las pasadas dos décadas es que la política macroeconómica se mantiene subordinada a sus dictados.
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Ver discurso de Stanley Fischer: What have we learned from the crises of the last 20 years?Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bancos del Reino Unido, Estados Unidos, Israel y Suiza en el escándalo de la FIFA

Mér, 03/06/2015 - 09:01
El cerco comienza a cerrarse en torno a los principales dirigentes de la FIFA y la presión de la investigación se hace insostenible. Joseph Blatter renunció a la presidencia de la institución, a cuatro días de haber sido reelegido por otros cuatro años al frente del fútbol mundial, producto de las acusaciones que lo envuelven en el escándalo de soborno y extorsión. The New York Times informó este martes que Blatter estuvo involucrado junto a Jérôme Valcke, el Director de Marketing de la FIFA, en un soborno de 10 millones de dólares el año 2008, relacionado con el Mundial de Sudáfrica 2010. Blatter y sus asesores señalan que ese dinero fue para "ayudar a Sudáfrica a realizar el Mundial", y además "crear un fondo para desarrollar el fútbol en el Caribe".

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