Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4860125
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Goldman Sachs advierte de la inminencia de una crisis global

Ven, 07/02/2014 - 13:31

Los signos de una desaceleración en la economía mundial se hacen patentes, y así lo demuestra este indicador de Goldman Sachs que dice que la contracción económica global cobra fuerza y hace la situación particularmente grave. De acuerdo a un reporte de Zero Hedge, la crisis global en la economía es más grave de lo esperado dado que se vive la convergencia de una desaceleración económica global, principalmente en Europa y en los mercados emergentes. El informe GLI establece que esta fase del enfriamiento global se detectó primero en septiembre del año pasado, pero ahora hay factores adicionales que han agravado la situación.

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Economía chilena crece a su menor ritmo desde la recesión 2008-2009

Xov, 06/02/2014 - 22:56

Tras conocerse el bajo dinamismo del Imacec de diciembre, que llegó a 2,6%, el mercado anticipa que el Banco Central de Chile podría recortar la tasa de interés en medio punto en la reunión de Política Monetaria de este mes. El impacto negativo del sector minero, asociado al bajo registro de producción en ese sector para el mes de diciembre, sigue confirmando la desaceleración económica de Chile. Exceptuando el primer trimestre de 2010 por el terremoto del 27F, el cuarto trimestre de 2013 sería el trimestre de menor crecimiento desde la recesión de 2008-2009.

Estos bajos niveles de actividad siguen siendo un argumento favorable para nuevos recortes de Tasa de Política Monetaria, algo en lo que el Banco Central puede actuar en la próxima reunión de política del mes de febrero. La Cámara de Comercio de Santiago (CCS) señaló que, con el Imacec de diciembre, "el cierre del año ratificó una mayor velocidad de desaceleración de la economía que la que esperaba el mercado, el que a comienzos de septiembre apostaba por un crecimiento del PIB por sobre el 4% para el último trimestre, muy por sobre el 2,7% que arrojan las cifras efectivas de Imacec del período". Con estos resultados, el Presidente Sebastián Piñera entregará al nuevo gobierno de Michelle Bachelet una economía que crece a su menor ritmo desde la crisis subprime de 2009. El Imacec de diciembre confirmó que la economía chilena se está enfriando, y más rápido de lo que anticipaba el mercado.

La actividad económica creció un 2,6 % en diciembre de 2013, con lo que en el año se acumuló una expansión de 4,0 por ciento. El PIB del cuarto trimestre habría aumentado solamente 2,7 por ciento, lo que sería el crecimiento más bajo desde el primer trimestre de 2010, periodo en que la economía fue golpeada por el terremoto de febrero de ese año. El bajo desempeño de la economía en 2013 estuvo determinado por la desaceleración de la demanda interna, particularmente por el fuerte ajuste experimentado por la inversión. 
 La menor expansión de la economía chilena obedecería básicamente a la reducción en el precio del cobre, la principal exportación del país; así como a una menor actividad interna producto del fin de las actividades de reconstrucción tras el terremoto de 2010.

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La pobreza oculta del milagro alemán

Xov, 06/02/2014 - 18:33
La sociedad alemana es más desigual que en el pasado. Unos 7,4 millones de trabajadores sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones de 450 euros mensuales. Y los bancos de alimentos se triplicaron.

Marcelo Justo, Página 12

Es la cuarta economía mundial, la segunda exportadora del planeta, locomotora de la Unión Europea y modelo a imitar en el mundo desarrollado. En medio de la larga crisis de la Eurozona, Alemania ha seguido creciendo. En medio del desempleo generalizado, tiene una tasa de desocupación del 6,9 por ciento. El presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, que suele despotricar por lo bajo contra la canciller Angela Merkel, es el primero en querer emular la reforma laboral germana. Con contadas excepciones casi nadie habla de la otra cara de la moneda. Unos 7,4 millones de trabajadores alemanes sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones que no pasan de los 450 euros mensuales. Según cifras oficiales, más de un 16 por ciento de la población se encuentra en “riesgo de pobreza”. Los bancos de alimentos se han triplicado entre 2002 y la fecha: hoy hay más de 900 en todo el país. Hasta desde el punto de vista del Producto Interno Bruto, el milagro deja que desear: entre 2002-2012 la economía germana creció un 1,2 por ciento de promedio. Página/12 dialogó con el jefe de investigación del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Hans Kundnani, sobre el modelo alemán.

–Los datos sociales de Alemania registran un claro retroceso. Que en Alemania se hayan triplicado los bancos de alimentos suena escandaloso.

–Esto tuvo que ver con la transformación económica que experimentó Alemania a partir de la llamada Agenda 2010, una reforma que impulsó el socialdemócrata Gerard Schröder. Alemania estaba considerada en ese momento como el enfermo de la economía europea con creciente desempleo y crecimiento nulo. Schröder introdujo una serie de reformas al Estado de Bienestar que bajó los beneficios sociales y flexibilizó el mercado laboral. El reto de fondo era la globalización y la competencia de China y los tigres asiáticos. Tales reformas ayudaron a los empresarios a ser más competitivos, pero el impacto fue incrementar la disparidad entre ricos y pobres, y aumentar la franja de alemanes pobres, sobre todo en lo que era Alemania oriental. Hasta ese momento Alemania se percibía a sí misma como una sociedad sin clases donde las disparidades eran mínimas. Hoy esta imagen ya no existe.

–El modelo alemán de la posguerra se basó en acuerdos entre empresarios y sindicatos avalados por el gobierno. Acá parecería que los empresarios forzaron la mano de los sindicatos.

–Los empresarios alemanes comenzaron a externalizar su producción en Hungría y Eslovaquia para abaratar costos. Esto forzó a los sindicatos a aceptar una moderación salarial para no perder más empleos. El resultado es que tampoco los que tienen trabajo se han beneficiado de este llamado “segundo milagro” alemán. De manera que los que no trabajaban vieron una caída de su nivel de vida por la reforma de la Seguridad Social, los que sí trabajaban tuvieron que moderar sus aspiraciones salariales y un tercer sector, los flexibilizados, mejoraron las cifras de empleo, pero crearon una nueva franja de pobreza. Esto explica en parte la reacción negativa que ha habido en la población alemana a los rescates a otros países europeos.

–Se supone que a pesar de los recortes fiscales, la Seguridad Social alemana sigue sirviendo para evitar niveles escandalosos de pobreza.

–El sistema de seguridad era muy generoso, pero hubo una fuerte reforma. Aun así, el sistema es más generoso que en el sur de Europa, pero los recortes se hicieron sentir. Otra cosa que hay que tomar en cuenta es que el costo de vida en Alemania es mucho más alto que en otras partes. De manera que si en términos absolutos puede parecer que con el Sistema de Seguridad los alemanes no están tan mal, en términos concretos el impacto es claro en el nivel de vida de la gente, en el aumento de la desigualdad y en la aparición de grupos de excluidos sociales. Los jóvenes están siendo particularmente afectados por esto.

–Este abaratamiento del costo laboral alemán ha tenido además un fuerte impacto en la Eurozona.

–En efecto. Se generó una creciente brecha entre el costo laboral de Alemania y el de otros países. En Alemania había una moderación salarial que no se daba en otros países, sea Italia o Francia. Pero además los empresarios alemanes se vieron favorecidos por la introducción del euro porque el marco alemán era mucho más fuerte. El euro funcionó como una devaluación que volvió a las empresas alemanas automáticamente más competitivas que otros países europeos.

–Muchas veces estos cambios son presentados como un resultado de la globalización, es decir, como algo que no tiene alternativa, una suerte de adaptarse o morir. Al mismo tiempo, aun suponiendo que ésta sea una realidad incontestable, lo cierto es que la gente está peor.

–Las economías en desarrollo son el gran desafío, en especial China y los llamados tigres asiáticos, todos países que pueden competir por el lado de los precios. Como Alemania sigue siendo una economía manufacturera y exportadora, esta competencia le era vital. Pero Alemania se concentró en competir demasiado por el lado de los precios, lo que requería abaratar costos, más que por el lado de la innovación. Este es un dilema que enfrentan todas las economías de-sarrolladas en la medida en que los países en desarrollo empiezan a competir a nivel internacional por los mismos mercados. Es decir, se podría haber usado la inversión para añadir valor agregado en términos de educación, innovación, etc. Esto no ha sucedido. La inversión es relativamente baja en Alemania. Esto se ve cuando se analiza la productividad de los países. El aumento de la productividad en Francia es mucho mayor que en Alemania.

–¿Qué pasa con esta población crecientemente marginalizada? ¿Estamos ante un problema social o ante algo que se puede convertir en un tema político?

–No creo que haya un riesgo inmediato de rebelión social en Alemania, pero está claro que estamos ante una sociedad mucho más desigual.

–Con el nuevo gobierno y la inclusión de los socialdemócratas en coalición con los demócratas cristianos de Angela Merkel, se está impulsando un salario mínimo y ciertas reformas sociales. ¿Cree que esto puede ayudar a revertir la situación?

–Con estas medidas por primera vez los trabajadores van a disfrutar del éxito de los empresarios. Como consecuencia de esto podrían incrementar su consumo, algo que beneficiaría al resto de la Unión Europea, siempre y cuando éste sea el resultado de esta mejora salarial, porque hay una fuerte tendencia al ahorro en Alemania y además no se puede garantizar que los consumidores elijan productos europeos. Por supuesto, por el lado de la derecha se han criticado estos cambios diciendo que con el salario mínimo la industria alemana es menos competitiva y se terminarán perdiendo puestos de trabajo.
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Los errores de las tesis del decrecimiento económico

Xov, 06/02/2014 - 16:01
Vicenç Navarro, Público.es

Una característica de los movimientos ecologistas en Europa es su enorme diversidad ideológica, lo cual se considera como una de sus fortalezas, cuando, a mi entender, podría ser una de sus debilidades. Un número considerable de ellos muestra una sensibilidad maltusiana, que asume que los recursos naturales, como por ejemplo, los recursos energéticos, son fijos, constantes y limitados, concluyendo con ello que el crecimiento económico es intrínsecamente negativo, pues consume unos recursos limitados que se irán agotando con el tiempo, creando una crisis global (ver mi artículo “El movimiento ecologista y la defensa del decrecimiento”). Estos movimientos han sido muy influenciados por Paul Ehrlich, el fundador del ecologismo conservador.

En Europa, sin embargo, parece desconocerse el movimiento ecologista de claras raíces socialistas (que lideró Barry Commoner, al que considero uno de los personajes más lúcidos que ha tenido el movimiento ecologista a nivel mundial). Barry Commoner alertó de las consecuencias reaccionarias que el maltusianismo puede tener. Y una de ellas es el movimiento a favor del decrecimiento, aun cuando, incluso ahí, depende de lo que se utilice para definir decrecimiento. El decrecimiento no es un concepto que pueda definirse sin conocer qué es lo que está creciendo o decreciendo. No es lo mismo, por ejemplo, crecer a base del consumo de energía no renovable, que crecer a base del consumo de energía renovable. Y no es lo mismo crecer produciendo armas que crecer produciendo los fármacos que curan el cáncer. El hecho de que haya una u otra forma de crecimiento es una variable política, es decir, depende de las relaciones de poder existentes en un país y de qué clases y grupos sociales controlan la producción y distribución de, por ejemplo, la energía. Barry Commoner solía mostrar cómo en Estados de EEUU en los que había habido gran consumo de energía contaminante no renovable, este consumo había variado a consumo de energía renovable, creando con ello incluso más crecimiento económico. El punto de debate no es, pues, crecimiento o no crecimiento, sino qué tipo de crecimiento, lo que es consecuencia de quién controla tal crecimiento. Este es el punto clave. Como señaló Commoner, las fuentes de energía han ido variando históricamente y ello no ha sido resultado de cambios tecnológicos (como por regla general se explica), sino de cambios políticos. Utilizar una forma u otra de energía es un proceso determinado políticamente.

El desconocimiento de la historia del socialismo Esta es la realidad ignorada por los maltusianos, que desconocen también el enorme debate que ha tenido lugar sobre este tema en la historia del socialismo. En los primeros albores de las revoluciones socialistas, se creyó que el socialismo era la lucha por la distribución de la riqueza creada por los medios de producción, a los cuales se los suponía intrínsecamente positivos, meros instrumentos del progreso. Fue más tarde que se cuestionó este supuesto (que alcanzó su máximo exponente en la Unión Soviética), pues estos medios de producción reflejaban también los valores de los que los habían diseñado. Una fábrica de automóviles, por ejemplo, refleja unos valores que determinan cómo, cuándo y dónde se realiza la producción de bienes y servicios en esa empresa. Y estos valores eran los dominantes en la sociedad capitalista que había creado dichos medios. La protesta frente a esta interpretación del socialismo quedó expresada en el famoso eslogan de que “el socialismo no es capitalismo mejor distribuido”. Mi libro (conocido en el mundo anglosajón) crítico del productivismo en la Unión Soviética, Social Security in the USSR, Lexington Books, 1977, criticó este productivismo, prediciendo, por cierto, el colapso del sistema soviético. El libro fue prohibido en la Unión Soviética, considerándoseme como persona non grata.

Uno de los puntos que subrayé en aquel libro era que el socialismo tenía que cambiar no solo la distribución de los recursos, sino la forma y tipo de producción. Y para que ello ocurriera era fundamental cambiar las relaciones de poder en el mundo de la producción (con la democratización de la producción, que es distinto a su estatalización) y cambiar el motor del sistema, de manera que el afán de lucro se sustituyera por el afán de servicio a las necesidades humanas, definidos democráticamente. Este fue uno de los debates más vivos que ha habido dentro de la sensibilidad transformadora socialista. Los debates sobre el significado de la revolución cultural china, por ejemplo, con la victoria en aquel país de los sectores capitalistas dentro del Estado chino, condujeron a la China actual, en donde el afán de lucro y el tipo de producción que condiciona han dominado aquel proceso, creando unas enormes desigualdades a la vez que crisis ecológicas.

Es obvio que un gran número de proponentes de las teorías del decrecimiento desconocen esta historia. Así, cuando Florent Marcellesi (“La crisis económica es también una crisis ecológica”, Público, 09.10.13) señala que el socialismo y el capitalismo son igual de insensibles a la necesidad de cambiar el tipo de producción y consumo, está ignorando estas discusiones dentro del socialismo. Es más, me pone a mí una etiqueta errónea, estereotipando lo que según él un socialista es y/o piensa. Me critica por pertenecer a la visión productivista del socialismo, visión que precisamente he criticado mucho antes y más intensamente que él. Marcellesi escribe “Vicenç Navarro afirma por ejemplo que ‘si los salarios fueran más altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían’”. Esta frase está extraída de un artículo mío que señalaba cómo salir de la crisis. Florent Marcellesi indica que ello no es suficiente para prevenir el supuesto agotamiento energético, y por lo tanto las crisis económicas y ecológicas, pues añade que “incluso si redistribuyéramos de forma equitativa las rentas entre capital y trabajo, y todos los medios de producción estuviesen en manos de los trabajadores, la humanidad seguiría necesitando los 1,5 planetas que consume hoy en día”.

Para llegar a esta conclusión (de que el cambio del proyecto capitalista a uno socialista no resuelve el problema, pues los dos, el capitalismo y el socialismo, creen en el crecimiento económico que agotará los recursos), Marcellesi asume erróneamente que yo estoy reduciendo el proyecto transformador (mi propuesta de cómo salir de la crisis) a una mera redistribución de los recursos, sin cambiar ni el tipo ni la forma de los medios de producción, ignorando no solo mis escritos, sino también la extensa bibliografía científica sobre la transformación del capitalismo al socialismo, cosa que ocurre con gran frecuencia entre ecologistas conservadores que, como he dicho antes, desconocen los intensos debates sobre los temas tratados derivados de otras sensibilidades políticas y de otros tiempos. Es obvio que Florent Marcellesi desconoce la historia del socialismo, y me pone en la casilla errónea (en la casilla productivista, a fin de poder llegar a sus conclusiones). Como he indicado, he sido una de las voces más insistentes en cambiar el tipo de producción en el proyecto de transformación socialista, y no se da cuenta de que la frase a la cual él hace referencia, sintetizando mi postura, tiene los dos elementos –democracia y cambio del motor del sistema- que rompen con el determinismo productivista que erróneamente me atribuye. No es mi objetivo polemizar con tal autor y ahora figura política, sino responder a críticas al socialismo basadas en un desconocimiento de su historia.

El determinismo energético no puede sustituir al determinismo político Otro punto que considero importante esclarecer es que los cambios de producción pueden ya ocurrir dentro del capitalismo. El socialismo no es un sistema económico-político que toma lugar el año A, día D, con la toma del Palacio de Invierno, sino que se hace y deshace diariamente ya en el capitalismo. Y es ahí donde todo el movimiento a favor del decrecimiento parece ignorar un hecho bastante elemental, y es, como he indicado anteriormente, que el problema no es el crecimiento, sino el tipo de crecimiento. De nuevo, Barry Commoner mostró cómo la utilización de nuevas tecnologías (cuya producción también determina el crecimiento económico) ha permitido poder utilizar ríos en EEUU que eran antes totalmente inhabitables. Y, una vez más, Barry Commoner muestra también como han aparecido muchas formas de energía, que son renovables, que sustituyen a las más tradicionales no renovables, y que también determinan el crecimiento. El problema no es que no haya formas de energía alternativa, sino que estas están controladas por los mismos propietarios que las no renovables. En un momento de enormes crisis, con crecimiento casi cero, que está creando un gran drama humano, las voces a favor del decrecimiento parecen anunciar que ello es bueno, pues así salvamos el planeta. No se dan cuenta de que están haciendo el juego al mundo del capital responsable de las crisis económica y ecológica.

Por último, varias aclaraciones a bastantes afirmaciones sorprendentes que se están haciendo por portavoces maltusianos sin ninguna evidencia que las avale. No es cierto que el encarecimiento del petróleo y de las materias primas se deba a su escasez. Y tampoco es cierto que la crisis hipotecaria se debiera al crecimiento del precio del petróleo. La crisis financiera ha sido muy estudiada y no puede atribuírsela al crecimiento del precio del petróleo y a la inflación que creó. Y tampoco es cierto que la crisis profunda de los países del sur de Europa se deba a la falta de energía. Este determinismo energético (que la energía es la que condiciona todo lo demás) ignora que son las relaciones de poder, derivadas de la propiedad de la producción y distribución de bienes y servicios, las que configuran la crisis actual (ver mi artículo “El conflicto capital-trabajo en las crisis actuales”, El Viejo Topo, octubre 2013). El hecho de que dichos países estén en crisis se debe al enorme poder que el capital tiene en ellos a costa del mundo del trabajo, poder que se manifiesta en el tipo de producción (incluida la de la energía que se utiliza y consume). La solución pasa por un cambio en estas relaciones de poder, con la democratización del Estado, que originaría no solo una nueva redistribución, sino una nueva producción. Y es en esta estrategia, donde el socialismo y el movimiento ecologista progresista pueden aliarse e incluso converger. Es una lástima que los escritos de Paul Ehrlich, que reflejan la visión conservadora maltusiana del ecologismo (y que paradójicamente recibió un premio de la Generalitat de Catalunya durante la época del tripartito), sean conocidos, mientras que los de Barry Commoner, el fundador del movimiento ecologista progresista en EEUU, apenas sean conocidos en nuestro país. Es un indicador más del conservadurismo que existe en la vida intelectual y política del país.
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Nota: Este artículo tiene una importante respuesta de Antonio Turiel en su blog The Oil Crash
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Los tiburones de Wall Street

Xov, 06/02/2014 - 14:29
Alejandro Nadal, La Jornada

En su intento por mitigar los efectos de la crisis financiera mundial, la Reserva Federal adoptó una postura de flexibilización monetaria desde 2008. Mantuvo tasas de interés cercanas a cero y abrió un programa de compras de títulos del Tesoro estadunidense para inyectar liquidez al sistema bancario y permitir el flujo de crédito a la economía. La realidad es que la inyección de liquidez mantuvo vivo el sistema de pagos interbancario, pero esos recursos nunca encontraron el camino del crédito a los consumidores y empresas. En cambio sí sirvieron para apuntalar una mayor actividad especulativa de los bancos y otros agentes financieros.

La política de mantener la tasa de interés de referencia en niveles cercanos a cero tuvo como propósito inflar los precios de los activos financieros y generar un espejismo de bienestar de la economía de Estados Unidos. La lógica de la Fed bajo la presidencia de Ben Bernanke era sencilla. Al mantener una política de tasas de interés cercanas a cero, el banco central buscó orientar a los inversionistas hacia espacios más rentables, en especial hacia los títulos financieros que se cotizan en la bolsa de valores. Ese movimiento provocaría un aumento en los precios de esos activos financieros y acciones. A su vez, ese incremento de precios generaría un efecto riqueza (o por lo menos la impresión de un efecto riqueza) en los participantes del mercado de valores. El aumento en los precios de acciones y otros títulos daría mayor confianza a los empresarios y la inversión aumentaría. Además, ese efecto riqueza induciría un incremento en el gasto de los consumidores porque aún los que no poseen títulos financieros percibirían a los aumentos del índice de cotizaciones en bolsa como señal de que los buenos tiempos están regresando. La demanda agregada se vería estimulada, la inversión le seguiría y la recesión quedaría atrás.

Pero la postura de la Reserva Federal tiene un gran problema: consiste en fomentar la especulación y no la inversión en la economía real. Para comprobar lo anterior hay muchos ejemplos, Uno de los más interesantes es el de las transacciones de alta velocidad. Esta modalidad del mercado financiero se lleva a cabo de manera automática por computadoras que compran y venden títulos o divisas, cobrando una muy pequeña comisión en cada transacción. Como el volumen de operaciones es gigantesco, las ganancias son enormes.

En el mercado financiero mundial, pero en especial entre Nueva York y Londres, una buena computadora y un programa adecuado pueden darle a un especulador una milésima de segundo de delantera frente al resto de la manada. Esa ventaja puede ser suficiente para generar un margen de unos cuantos centavos, pero si la operación se realiza millones de veces al día, las ganancias alcanzarán las decenas de millones. Por eso no sorprende que del total de transacciones en Wall Street hoy en día, alrededor del 60 por ciento constituyen operaciones de alta frecuencia o alta velocidad. Hasta cierto punto todo esto es normal, pues la especulación es la actividad principal en un casino, y en eso se ha convertido desde hace mucho el sistema financiero mundial.

El problema adicional es que las transacciones de alta frecuencia son un poderoso elemento desestabilizador. Cuando unos milisegundos de ventaja representan cientos de millones de dólares de ganancias, la carrera se gana con sistemas automáticos de gran velocidad. Por ello hoy las empresas más llamativas en Wall Street producen algoritmos que permiten identificar oportunidades especulativas a mayor velocidad. Pero esos algoritmos también son capaces de conducir un mercado financiero en un vuelo en picada cuando la especulación ordena vender activos en una estampida. Las computadoras y sus programadores son tan racionales como cualquier especulador de carne y hueso: cuando hay fuego, la carrera hacia la puerta de salida es lo más racional. Pero también es lo más catastrófico.

En 2010 se realizaron cuantiosas inversiones en infraestructura para transacciones financieras: se trata de poderosos servidores que procesan dichas operaciones y los cables de fibra óptica que constituyen la red mundial del sistema financiero. Estamos hablando de dos mil millones de dólares, sin contar el nuevo cable transatlántico que conecta Nueva York y Londres y que ha reducido en unas cuantas centésimas de segundo el lapso entre la recepción o envío de una orden de compraventa.

Pero los tiburones han demostrado tener cierto gusto por morder los cables de fibra óptica. Estos depredadores han llegado a arrancar pedazos de cable, provocando daños cuya reparación es muy costosa. Por supuesto, a los operadores en Wall Street lo que más preocupa es el freno que esto impone en las operaciones cotidianas de alta velocidad. Dicen algunos biólogos marinos que quizás los tiburones son sensibles a las vibraciones en estos cables porque se parecen a las de una presa en dificultades. Si esa teoría es correcta, los tiburones sí que saben reconocer a sus pares en Wall Street.

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Explosión de burbuja china puede desatar nuevo caos financiero mundial

Xov, 06/02/2014 - 05:12

El acuerdo milagroso de último minuto pudo evitar el primer default en China, pero la posibilidad de una crisis bancaria de alto calibre se mantiene latente. Los temores a una cadena de impagos en China amenazan con desestabilizar la precaria solidez del sistema bancario mundial.

En un reciente informe de Deutsche Bank, el analista del banco central de Alemania, Jim Reid, afirma estar mucho más preocupado por lo que está pasando en China que en cualquier otra región, como señala El Economista.

"De todas las historias la más fascinante gira en torno a un producto de inversión", señala Reid. El especialista se refiere al reciente peligro de crisis de impago en China, cuando el China Credit Trust, un 'banco en la sombra' (un sistema de intermediación de crédito al margen de la banca clásica y que escapa a la regulación y supervisión del sector) no fue capaz de devolver alrededor de 500 millones de dólares invertidos en Zhenfu Energy Group, una empresa minera que tras numerosas dificultades está al borde de la quiebra.

Al final, se alcanzó un acuerdo con los inversores, pero la historia podría hacer aflorar la desconfianza en el sistema. Si un pequeño producto de inversión no cumple sus compromisos, el resto del mercado actuará en consonancia, generando un auténtico pánico bancario. Reid advierte: "Hemos creado un 'monstruo de deuda' que ahora es tan grande y tan crucial para el funcionamiento del sistema financiero y de la economía que cualquier posibilidad de impago trata de minimizarse con respuestas políticas superagresivas".

"Para mí es un microcosmos de la fragilidad aún presente en los mercados financieros globales que una economía de nueve billones de dólares luche por evitar un impago de 500 millones de dólares", opina Reid.

Por eso, la cantidad en juego, 500 millones de dólares, puede parecer insignificante, pero no lo es. El impacto sobre la confianza podría ser grave. El valor de la banca en la sombra asciende a 51 billones de euros a nivel mundial, cifra que representa entre el 25% y el 30% del conjunto del sistema financiero y la mitad de los activos de la banca mundial.

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Costas Lapavitsas: "El euro ya ha fracasado"

Mér, 05/02/2014 - 15:00

El economista griego considera que la eurocrisis se ha trasladado a Francia y que en la periferia existe una sensación de estabilización porque se ha aceptado la austeridad impuesta por Berlín y Bruselas
Marius Fort, La Vanguardia

El economista griego Costas Lapavitsas es profesor en la Universidad de Londres SOAS y colaborador del diario británico The Guardian. A finales de enero visitó Barcelona invitado por grupos y movimientos de la izquierda catalana, con los que se reunió para debatir y reflexionar acerca de fenómenos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o la independencia de Catalunya. Es miembro del Research on Money and Finance (RMF) y ha publicado diversos libros sobre el funcionamiento de los mercados y política monetaria.

-Cuando le entrevisté por primera vez a finales de 2011 usted me dijo que el BCE no era la solución mágica a la crisis de la eurozona. Lo cierto es que después de las palabras de Mario Draghi en julio de 2012 - "El BCE está listo para hacer todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente" - la presión en muchos países, como en España, ha bajado notablemente. ¿Todavía opina que el BCE no es la solución?
-Sigo pensando que el BCE no es la solución. Lo que sucedió en 2011 y 2012 es que los países de la periferia aceptaron la austeridad exigida por Berlín y Bruselas. Aceptaron reducciones salariales y desempleo. Sus economías se encaminaron a una recesión. Se han estabilizado las finanzas públicas y se ha estabilizado en déficit exterior. La respuesta fundamental la ha otorgado la recesión.

-Pero, ¿algo sí que hizo el BCE, no es cierto?
-Por supuesto, el anuncio de Mario Draghi, que nunca ha sido llevado a cabo, ha sido capaz de pacificar los mercados financieros pero únicamente porque la recesión ha sido aceptada por la población en los países periféricos. El BCE no ha resuelto la crisis, la austeridad ha estabilizado la situación y lo ha hecho transformando la crisis financiera en una crisis de la economía real.

-¿Estamos lejos entonces de una solución estable a la crisis de la eurozona?
-Se ha estabilizado el déficit fiscal y el déficit exterior y, por consiguiente, los mercados financieros. Es cierto, es así. Pero la crisis se ha convertido en una crisis en la economía real. Falta crecimiento y hay desempleo y empobrecimiento.

-¿Se ha trasladado las crisis de la periferia a otros países?
-Así es. La eurocrisis se ha movido al corazón de la eurozona. Francia e Italia se enfrentan ahora a los mismos problemas que la periferia en 2010 y 2011. La crisis está ahora en Francia e Italia.

-¿Existe más desigualdad ahora que al inicio de la crisis?
-Por supuesto. Así es cómo se ha estabilizado la situación. Imponiendo la recesión, imponiendo austeridad, sin crecimiento, más empobrecimiento y enormes problemas sociales para la mayoría de la clase trabajadora.

-¿Nos podemos olvidar de ideas que hace un par de años sonaban con fuerza como la de un euro de dos velocidades?
-No creo que vaya a haber un euro a dos velocidades, ni dos euros diferentes. Creo que la política que procede de Berlín y Bruselas es la de la austeridad de todos los países de Europa. Y Francia se encuentra ahora en una situación imposible. El auténtico problema ahora de la eurozona es Francia. Tiene un gran brecha de competitividad con Alemania.

-¿Por qué?
-Esta brecha de competitividad que la periferia tenía respecto a Alemania en 2010-11 ahora se reproduce en Francia. Los salarios en Alemania se han congelado o subido un poco, los salarios en Francia han crecido en línea con la inflación y esta brecha hace muy difícil que la economía francesa pueda crecer de modo significativo. Si Francia se encamina hacia la austeridad, como la periferia, Europa se enfrenta a serios problemas. Una depresión. Y Francia se enfrenta a problemas sociales y políticos muy grandes. La crisis de la eurozona se ha movido al corazón del euro.

-¿Cómo ve el desarrollo de la crisis dentro de cinco años?
-Es dificil. La eurozona continuará inestable como en los últimos años. Será peor que ahora incluso debido a la tensión entre Francia y Alemania. La moneda no es sostenible, simplemente se ha estabilizado. Si la moneda común fracasa, la UE se enfrenta a una crisis enorme.

-¿Usted cree que el euro fracasará?
-El euro ya ha fracasado. Era un proyecto que se suponía que debía crear convergencia, crecimiento y solidaridad entre los pueblos de Europa; se suponía que debía crear un carácter común entre los europeos. El euro ha creado divergencias, recesión, pobreza, es como una camisa de fuerza para Europa, hace aumentar la tensiones nacionales y sociales en toda Europa. Sale adelante porque se inculca miedo. No creo que esto sea sostenible por mucho tiempo

-¿Cómo ve la situación de Grecia?
-Grecia es un desastre. En 2010 debería haber salido del euro y situar su economía en otra dirección. Debería haberse enfrentado a la crisis, por supuesto, y se hubiera recuperado pronto y ahora estaría creciendo. La catástrofe económica y social en Grecia es peor de la que sucedió en Argentina a finales de los 90 y principios de 2000. Es lo que pasa cuando estás dentro de esta estructura monetaria que es el euro.

-Éste ha sido su primer viaje a Barcelona. ¿Cómo valora cuestiones como la independencia de Catalunya?
-La situación en Barcelona es muy interesante desde muchos puntos de vista. Estoy muy sorprendido por la fuerza que tiene la idea de que la independencia de Catalunya proporciona una respuesta, una solución a la actual crisis. Estoy alucinado por la vitalidad de los movimientos sociales. Creo que el nivel de entendimiento de los problemas económicos de España y de Catalunya no son lo elevados que deberían ser.

-¿Por qué?
-Creo que debería existir más comprensión acerca de las implicaciones que supondría una eventual independencia en la economía catalana. Hay mucha complejidad que todavía no se comprende a nivel de la UE. Los movimientos sociales en Catalunya tienen que discutir más a fondo estos aspectos.

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El rescate bancario interminable

Mér, 05/02/2014 - 13:33
Antonio Sanabria, Diagonal

Un artículo del 17 de enero, recogido por el Blog Salmón, estimaba unas posibles necesidades adicionales de capital en la banca europea de hasta 767.000 millones de euros. Destacan la banca francesa y alemana con unas insuficiencias en torno a 285.000 y 200.000 millones de euros respectivamente, seguidas por la banca española, con algo más de 90.000 millones.

Los autores tomaron los datos publicados de 109 de los 130 bancos que desde noviembre quedarán bajo supervisión del Banco Central Europeo (BCE) para someterlos a las denominadas pruebas de resistencia. Básicamente se trata de partir de esos datos contables de las entidades para, sobre el papel, calcular mediante una serie de modelos estadísticos cómo evolucionarían ante diferentes escenarios adversos. Es de hecho lo que hará el propio BCE como paso previo a iniciar su labor supervisora.

¿Significa pues que los bancos europeos necesitarán nuevas ayudas públicas por esa misma cantidad? No necesariamente. Las posibles necesidades de capital habrían de ser cubiertas por las propias entidades. Sólo en el caso de que sus recursos fuesen insuficientes (cosa harto probable) se recurriría a ayudas públicas, bien desde el Estado de turno o bien mediante fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).

Dicho esto, cualquier prueba de resistencia no deja de ser una estimación a partir de una serie de supuestos de partida. El futuro es siempre más complejo y lo cierto es que los resultados pueden variar mucho según las hipótesis con que partan los modelos. Las pruebas de estrés europeas durante el verano de 2010 así lo evidencian. Entonces, siendo el caso español uno de los más detallados, con más de un 95% de su sector bancario a examen, se estimaron unas necesidades de capital de 1.835 millones de euros. Más de tres años y 63.558 millones del erario público después, sabemos que aquellos cálculos resultaron bastante más que optimistas.

Sobreendeudamiento Asimismo, por muy detalladas y fidedignas que fuesen las cuentas de un banco no dejan de ser una muestra estática, una fotografía, mientras que la realidad de su situación es dinámica. Así, por ejemplo un crédito viable hoy puede ser moroso mañana. Un cambio puntual puede generar movimientos imprevistos según sea la reacción de los inversores, muchas veces igualmente imprevisible e incluso irracional. Eso por no contar que el valor de muchos activos bancarios está fijado a partir de sus modelos internos.

Los propios resultados de las pruebas de resistencia pueden tener efectos sobre las necesidades de capital de las entidades. Es difícil saber si los resultados que obtenga el BCE serán muy distintos de los obtenidos en el estudio antes citado. En todo caso, su publicación no servirá para disipar dudas. Si los resultados son muy severos pueden amplificar la desconfianza y agravar el problema al dificultar más si cabe el acceso de los bancos a los mercados mayoristas de crédito, mientras el valor de sus acciones se desploma en bolsa. Pero si son interpretados como demasiado blandos, esa incredulidad se trasladaría igualmente hacia mayores tensiones financieras. En ambos casos se lograría justo lo contrario al pretendido fin de dar confianza a los mercados.

La solución no pasa por lograr un resultado creíble ni tampoco acertar en una cifra que no se puede predecir. Los test pueden tener algunos efectos positivos, al intentar los bancos mejorar su situación para salir lo mejor posible en la foto, pero no deja de ser algo transitorio. Lo cierto es que el problema se enfoca justo al contrario. No se trata de adivinar cuánto de más se va a necesitar, sino partir de un diagnóstico del problema y determinar cómo revertir la situación. Estamos ante una crisis bancaria por sobreendeudamiento privado sin precedentes históricos conocidos, dentro y fuera de la eurozona. Por tanto, ante una situación de este tipo no queda otra que realizar importantes quitas de esa deuda privada impagable en lugar de socializarla, establecer una represión financiera y tributación sobre el patrimonio y el capital a fin de financiar de manera fiscalmente progresiva y plantear grandes programas de inversión pública que prioricen la creación de empleo y mejoren la distribución de la renta.

Es imposible que la banca se sanee de manera viable con unas cifras de paro y precariedad como las actuales. Pero se trata también de poner fin a un modelo bancario y financiero absolutamente insostenible. Según cifras de Eurostat, para mantenerlo vigente llevamos en estos cincos años más de 526.000 millones de euros sólo en concepto de ayudas públicas directas a los bancos en la Eurozona, o más de 675.000 millones de euros si contamos toda la UE. La nueva estimación de 767.000 millones de nuevas necesidades de capital nos recuerda cómo toda esta larga travesía sólo servirá para, al fin, volver otra vez al principio. Cambiar lo que haga falta para que todo siga igual.

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Inversores huyen de mercados emergentes y desatan pánico global

Mér, 05/02/2014 - 01:02

La volatilidad ha vuelto a poner nerviosos a los mercados financieros y está desatando nuevas tormentas monetarias que amenazan echar por tierra la tibia recuperación económica. Este escenario parecía imposible hacia finales del año pasado, pero lo advertimos aquí y aquí. No sólo se empaña una débil recuperación, sino que se pone en serio peligro a los países que hasta el momento habían sorteado discretamente la crisis desatada hace seis años.

Desde mediados de enero, la tormenta monetaria sopla con fuerza sobre los países emergentes que han visto a sus monedas hundirse por los caprichosos deslices de los mercados de capitales. Las monedas de Argentina, Turquía, Rusia, India y Sudáfrica han sufrido fuertes ataques devaluatorios. Y si hasta hace poco los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) eran un refugio seguro para los inversores internacionales de todo tipo, los vientos han cambiado de dirección de manera notable, dando cuenta de la precariedad de todo el sistema. El Índice MSCI Emerging Markets ha caído un 7 por ciento desde principios de enero, el doble de la caída de los mercados europeos y estadounidenses.

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"Nos espera una crisis comparable a la rusa de 1917, pero a escala global"

Mar, 04/02/2014 - 09:00
Si nos fijamos en cómo se desarrolla la situación en la política mundial, no podemos hacer la vista gorda a los grandes cambios que están por venir, opina el economista Mijaíl Jazin. Según el analista económico, lo más importante es entender el comportamiento actual de la élite, es decir, de aquellas personas que pueden (aunque no siempre quieren) tomar las decisiones necesarias.

"Alguien puede estar en desacuerdo con el concepto de la caída de la élite financiera mundial o puede no creer en la continuación de la crisis económica, pero basta leer el reciente discurso de Obama ante la Asamblea General de la ONU o ante el Congreso para entender que los cambios son evidentes", afirmó Jazin en un artículo publicado en el portal ruso Worldcrisis.

La mencionada élite son aquellos que no quieren cambiar absolutamente nada. Su tarea es "evitar cualquier intento de cambiar algo en el sistema que les permite vivir bien". Jazin opina que este grupo consta de dos partes principales: financistas internacionales y la burocracia, tanto internacional como nacional.

En cuanto aparece una persona que simplemente mencione la necesidad de llevar a cabo algún cambio, este grupo trata de exterminarla con la máxima brutalidad, si no físicamente, sí en el marco de la vida social y política. No interpretan esas tentativas de cambio como un deseo de salir de la crisis, sino como un intento de cambiar la élite existente por otra.

"Como consecuencia, las posibilidades de llevar a cabo reformas están fuertemente limitadas, lo que tarde o temprano provoca una explosión", dijo Jazin. Según sus palabras, el ejemplo clásico de este tipo de "explosión" es la Rusia de 1917, cuando la falta de voluntad de la aristocracia de introducir cambios en el país provocó la muerte de este grupo social, y luego provocó cambios fundamentales en todo el Estado. Así, cree el economista, "existe una probabilidad muy elevada de que nos espere una crisis comparable a la del año 1917, solo que a escala global".

Jazin concluye que, cuanto más tratan los financieros y la burocracia de proteger el antiguo sistema -que está dando ya sus últimos pasos-, más brillante será la victoria de lo que él llama "islam político" y de otras fuerzas opositoras radicales que no ofrecen ninguna alternativa.

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Corrupción generalizada en Europa supera los 120.000 millones de euros

Mar, 04/02/2014 - 02:20

La corrupción en los 27 estados de la Unión Europea sigue siendo un grave problema y más de 120.000 millones de euros se desvían anualmente en las prácticas corruptas de los nexos político-empresariales. De acuerdo al informe entregado hoy (y con seis meses de retraso) por la comisario europea Cecilia Malmström, el 75 por ciento de la población cree que el problema es generalizado. La crisis financiera ha impulsado las malas prácticas y esto lo sufren los gobiernos con el descenso de la recaudación tributaria.
La corrupción afecta a todos los países de la UE y socava la confianza de los ciudadanos en las instituciones democráticas, perjudica a la economía y priva a los Estados de ingresos públicos que son muy necesarios. La adjudicación de las propuestas públicas y el financiamiento de los partidos políticos son dos frentes que propagan los negocios turbios, señaló hoy Cecilia Malmstrom en Bruselas. Pero también la corrupción se ha asentado en otros sectores, como la salud, donde muchos pacientes se ven obligados a pagar por debajo de la mesa para obtener los tratamientos necesarios.

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Los pobres del mundo

Dom, 02/02/2014 - 18:50
Osvaldo Bayer, Página 12

Basta leer los títulos de los diarios para volverse pesimista.

Se nos dijo siempre que el capitalismo solucionaba todos los problemas por sí mismo. ¿Cómo? He analizado los diarios alemanes de las últimas dos semanas. Partamos de la base que se sostiene que Alemania es el país más desarrollado y adelantado de Europa, por su organización y por ser el único que no ha sido sorprendido por la crisis. Pero esa tesis se derriba estrepitosamente cuando uno entra en detalles. Justamente, los dos diarios que analicé, uno es profundamente liberal-conservador y el otro social-liberal, sin decirlo, demuestran lo contrario. Se trata del General Anzeiger, principal diario de la zona renana, y el Frankfurter Rundchau, que llega a todo el país.

El 21 de enero pasado, este último titulaba “Globalmente más desocupados”, y señalaba el texto: “Según el informe anual de la Organización del Trabajo de Naciones Unidas en el 2013 se constataron 202 millones de personas sin trabajo, es decir, cinco millones más que en el 2012”. Y agrega: “La continua suba de la desocupación comenzó con el inicio de la crisis financiera del 2008 y seguirá así según estudios de la ONU”.

Sigamos, ahí no se termina. El General Anzeiger del 15 de enero titula “Impuestos contra la pobreza infantil”. Y expresa: “En Alemania, según opinión de la mayoría de sus habitantes, se hace muy poco por los niños pobres. Para lo cual se señala que hay que cobrar más impuestos a los ricos. Esto se expresó luego de una encuesta realizada por la Asociación de Ayuda al Niño”. Y justo en la misma página de este diario figura esta información: “Griegos ricos salvan miles de millones de euros”. En Grecia, el país que más sufre la crisis europea. Dice la nota: “De acuerdo a lo sostenido por el director de la SDOE (de Impuestos) ante el Parlamento, griegos de fortuna enviaron desde su país 54 mil millones de euros al exterior”. Y agrega que sobre esa suma nunca se pagaron impuestos.

Uno se pregunta, después de eso, ¿por qué el Mercado Común Europeo está ayudando financieramente a Grecia en su increíble crisis?

Pero volvamos a los niños. En el mismo diario, bajo el título “Problema dejado de lado” y el subtítulo “Alemanes que desean más interés en combatir la miseria de los niños”, se señala: “Niños que van a la escuela con el estómago vacío. Niños de cuarto y quinto grado que sólo con mucho empeño y dificultad pueden leer y escribir. Niñas y niños que no pueden concurrir a las piletas de natación para aprender a nadar, por falta de dinero. Desde años atrás se discute el problema pero hasta ahora la política no ha encontrado una estrategia exitosa”.

Wolfgang Büscher ha escrito que “La política no interviene en el problema, total los niños no votan”. De acuerdo con datos de la Fundación de Ayuda al Niño, “viven 2.800.000 niños y adolescentes en familias que perciben menos del sesenta por ciento de la entrada mínima que necesita una familia”.

El presidente de la Federación Alemana de Pagadores de Impuestos ha declarado que “hay suficiente dinero. Ni la República, ni las provincias ni las comunas tienen problemas, reciben el pago de impuestos necesarios. El único problema es por qué no se gastan esos dineros recibidos para terminar con los problemas sociales y familiares”.

Pienso: si esto ocurre en Alemania, un país tan organizado, qué ocurrirá en nuestra Latinoamérica con sus inmensas villas miseria y su enorme número de niños.

Un problema que tendrían que tratar todos los días los parlamentos del mundo y obligar así a los gobiernos a terminar con esa raíz de las violencias que son la pobreza y la desigualdad.

Pero en esto no se acaban los problemas. Leamos este título del General Anzeiger del 21/1/14: “Pobreza en la vejez. El riesgo crece”. Y de subtítulo: “Pronósticos sombríos para jubilados del futuro”. Y el texto: “Cada vez menos dinero para vivir. Los números son alarmantes y muestran la grieta que atraviesa a nuestra sociedad”. Y señala que así se expresa el Panorama 2013, documento de expertos sociales y estadísticos presentado hace pocos días. De acuerdo con él ha ido creciendo el riesgo de caer en la pobreza de las personas entre 55 y 64 años. Ese riesgo ha crecido, claramente, desde hace cuatro años del 17,7 por ciento al 20,5. Un promedio exactamente igual muestra el Informe para Jubilados de la Organización para el Trabajo Conjunto y Desarrollo (OECD).

Por su parte, la Fundación Bertelsmann ha presentado un estudio sobre el desarrollo en 129 países, con datos del 2011 al 2013. En él se concluye que “dada la gran diferencia entre ricos y pobres, se llevarán a cabo en los próximos años en muchas partes del mundo masivas protestas. En numerosas democracias, en los pasados años, se han registrado pasos atrás”. Además resalta que “en numerosas regiones del mundo, a pesar del crecimiento económico, se registra siempre un alto crecimiento de la pobreza y de limitaciones sociales. En la mayoría de los estados se benefician sólo las minorías elitistas. Al mismo tiempo, aumenta la resistencia. Por eso, en el futuro continuarán las protestas y revueltas ciudadanas”.

El ser humano no se rinde, continúa la lucha comenzada hace siglos. El único camino.

Pero, ante tanta mala noticia, hay una buena: en Alemania, el año pasado, las librerías vendieron más libros que en el 2012. Se detuvo así la decadencia de las librerías que venían perdiendo hace años. ¡La mejor noticia!

Aunque hay otra mala: a Alemania ha llegado la información que la multinacional alemana Kronberg y Schubert, radicada en la Argentina, ha despedido a 70 trabajadores –en su mayoría mujeres– de su fábrica de autopartes de Pilar y utilizó la policía argentina para reprimir a quienes habían iniciado un paro por mejores condiciones de trabajo, policía que fue ayudada por “barras bravas”. Los despedidos piden ayuda de los sindicatos alemanes ya que esa empresa tiene plantas también en este país, del que es originaria. Si esos trabajadores son oídos eso sí se llamaría “solidaridad internacional”.

Y después de una mala noticia, otra buena: acabo de recibir desde Buenos Aires dos tomos de la obra Derechos humanos, economía, política y sistema financiero, editada por la Comisión Nacional de Valores de la Argentina que preside Alejandro Vanoli. Investigación llevada a cabo por los investigadores María C. Perosino, Walter Bosisio y Bruno Napoli. En la obra se detalla el colaboracionismo del poder económico con la dictadura militar. Y aparece la lista de los empresarios y financistas secuestrados y/o desapoderados durante la última dictadura. Por fin una investigación tan profunda sobre algo que fue por muchos años callado. Además, el primer tomo se dedica al ciclo realizado en la propia Comisión sobre “Aportes a la construcción democrática en las sociedades contemporáneas”. Un aporte muy positivo a la vida democrática argentina.

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Inside Job, de Charles Ferguson

Sáb, 01/02/2014 - 17:27


Este es uno de los documentales que mejor explica la crisis financiera que estalló en septiembre de 2008, producto de la corrupción generalizada del sistema financiero. Fue realizado el año 2010 por Charles Ferguson y explora cómo los cambios en el entorno político y las prácticas bancarias abusivas incubaron la peor crisis financiera de la historia. La desregulación financiera, las privatizaciones y la generación de instrumentos financieros de precaria estabilidad permitieron la proliferacion de burbujas que llevaron al sistema a su colapso.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La dupla Di Caprio-Scorsese y el calígula de Wall Street

Sáb, 01/02/2014 - 09:00
Mi nombre es Jordan Belfort, el año en que cumplí 26, gané 49 millones de dólares. Esto realmente me molestó porque era tres menos que un millón a la semana” Jordan Belfort tiene 51 años y vive en una casa de tres dormitorios en California. Lejos están los tiempos en que ganaba cientos de millones de dólares y vivía en una enorme mansión en Hamptons, Long Island, con una flota de autos de lujo y un enorme yate que había pertenecido a Coco Chanel, y que hundió en el Mediterráneo. Belfort podía ganar varios millones de dólares en cosa de minutos por su maestría para vender basura como si se tratara de oro. Esto lo catapultó como el lobo de Wall Street y ganó tanto dinero que comenzó a guardarlo en los paraísos fiscales. La investigación por el lavado de dinero permitió detectar el fraude y armar las acusaciones contra Belfort.

Hoy Belfort vive de las charlas y de los seminarios sobre “ventas y persuasión”, por los que recibe 30.000 o 50.000 dólares, generosas sumas de dinero porque este hombre convence. Sin embargo, la mitad de lo que gana debe aportarlo a un fondo compensatorio para las víctimas de sus fraudes millonarios. Desde que fue condenado el año 2004, ha pagado apenas 10 millones de dólares de los más de 100 millones que debe devolver a sus víctimas, una tarea que se pone cuesta arriba. Su historia tal vez sería desconocida si en una de las prisiones donde estuvo recluído no hubiera conocido al comediante Tommy Chong, que se encontraba preso por un lío de drogas. Tras escuchar las historias de Belfort, lo convenció a escribir un libro. Por los derechos del libro y la película, Belfort ha recibido 2 millones de dólares. Su condena a 4 años fue rebajada a 22 meses por su colaboración con el FBI.

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Por acuerdo milagroso de último minuto, China evita primer default

Ven, 31/01/2014 - 14:07
La caída de la primera ficha de la burbuja financiera china deberá esperar. El anunciado default que promovía el gobierno en su linea de represión financiera fue esquivado por un acuerdo de último minuto con los inversionistas. La empresa fiduciaria China Credit Trust acordó reembolsar el capital inicial por completo, pero los inversionistas perderán el 70 por ciento del 10 por ciento anual de intereses que esperaban obtener. Como señalamos en este post, la banca en la sombra ofreció jugosos intereses por inversiones en el borde de la ilegalidad ofreciendo niveles de rentabilidad insostenibles.

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Microeconomía para todos

Ven, 31/01/2014 - 09:00
Paul Seabright, Project Syndicate

Las principales universidades del mundo llevan medio siglo enseñando microeconomía a través del lente del modelo de equilibrio general competitivo de Arrow‑Debreu. Este modelo, que formaliza una idea central de La riqueza de las naciones de Adam Smith, encarna la belleza, la simplicidad y la falta de realismo de los dos teoremas fundamentales del equilibrio competitivo, en contraste con el desorden y la complejidad de los cambios que han ido introduciendo los economistas en un intento de reflejar mejor el funcionamiento real del mundo. Dicho de otro modo, mientras los investigadores intentan comprender situaciones reales, que son complejas, a los estudiantes se los pone a analizar supuestos alejados de la realidad.

Este enfoque educativo surge en gran medida de la idea (razonable) de que para los estudiantes es más útil tener un marco para pensar los problemas económicos que una mescolanza de modelos. Pero el problema es que a esta idea se le vino a sumar otra noción más perniciosa: la de que a medida que las desviaciones respecto del modelo de Arrow‑Debreu se vuelven más realistas (y por ende más complejas), también se tornan menos adecuadas para su presentación en el aula. Dicho de otro modo, el pensamiento microeconómico “real” hay que dejárselo a los expertos.

Es cierto que los modelos básicos (por ejemplo, las teorías del monopolio y el oligopolio, la teoría de los bienes públicos o la teoría simple de la información asimétrica) tienen valor educativo. Pero pocos investigadores realmente trabajan con ellas. Las teorías sobre las que se basa la investigación microeconómica (contratos incompletos, mercados bilaterales, análisis de riesgos, elección intertemporal, señalización de mercado, microestructura del mercado financiero, tributación óptima y diseño de mecanismos) son mucho más complejas y demandan una habilidad excepcional para evitar la inelegancia. Por ello, suelen estar excluidas de los manuales.

De hecho, hace al menos dos décadas que los manuales de microeconomía casi no tienen cambios. Esto lleva a que los estudiantes de grado tengan problemas para entender incluso los resúmenes (abstracts) de los artículos que pueblan las revistas especializadas y que abordan las complejas representaciones de la realidad microeconómica. Y en muchas áreas (como la del análisis antimonopolio, el diseño de subastas, la tributación, la política medioambiental y la regulación industrial y financiera) se ha llegado a considerar que las aplicaciones a políticas prácticas son dominio exclusivo de los especialistas.

Pero no tendría que ser así. Es cierto que los modelos microeconómicos realistas son más complejos que sus contrapartes de manual idealizadas, pero para entenderlos no es imprescindible contar con años de experiencia en investigación.

Un ejemplo que viene al caso es el del análisis económico de mercados bilaterales, que supone la competencia entre plataformas cuyo principal “producto” consiste en conectar dos categorías de usuarios que se ofrecen mutuamente beneficios de red. En los mercados bilaterales, muchos de los supuestos típicos del análisis antimonopolio dejan de ser válidos: la entrada al mercado puede perjudicar a los consumidores, los contratos de exclusividad pueden aumentar la cantidad de empresas en el mercado y la fijación de precios por debajo del costo no es necesariamente predatoria.

Una reseña publicada por David Evans y Richard Schmalensee describe numerosas situaciones en las que aplicar los supuestos tradicionales puede llevar a error (algo que, por ejemplo, podría sucederle a un funcionario regulador que sólo posea título de grado). La moraleja es clara y dice: “No hagan esto en casa”.

Pero todas las diferencias de comportamiento entre los mercados bilaterales y los mercados tradicionales se pueden comprender usando herramientas sencillas de microeconomía elemental, como la distinción entre productos sustitutos y complementarios. Mientras que la colusión entre productores de sustitutos suele elevar los precios, los proveedores de productos complementarios se ponen de acuerdo para bajarlos. De modo que si dos plataformas que aparentemente ofrecen servicios similares son complementarias (por ejemplo, una de ellas conecta a los consumidores con un conjunto de usuarios que los ayuda a valorar más a otro conjunto de usuarios), la entrada al mercado puede ser perjudicial para los consumidores. De hecho, puede incluso ocurrir que dos plataformas sean complementarias respecto de un conjunto de usuarios y sustitutas para otro. Por ejemplo, las diferentes etapas de un torneo de fútbol televisado son complementarias para los espectadores y sustitutas para los anunciantes

Además, los acuerdos de exclusividad pueden aumentar la competencia, al permitir a dos plataformas ocupar nichos de mercado distintos, cuando en el otro caso una de ellas expulsaría a la otra. En síntesis, basta entender bien la diferencia entre productos complementarios y sustitutos y se podrá reproducir casi cualquier análisis de los modelos más elaborados (sin tener que afrontar el costo de contratar expertos). La microeconomía de grado debería dar herramientas a los estudiantes, no hacer que se sientan excluidos. Si bien el modelo de Arrow-Debreu tiene su valor (en concreto, porque permite explicar el surgimiento de orden en una economía no planificada), para los estudiantes es muy desalentador descubrir que aquello que se considera adecuado a su nivel de comprensión es escasamente aplicable a situaciones de la vida real. Una reorganización del plan de estudios de microeconomía permitiría transmitir un mensaje más alentador (y más exacto): que hasta las ideas complejas que elaboran los expertos pueden ser comprendidas y aplicadas por cualquier persona educada.

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Falsedades del pensamiento económico dominante

Xov, 30/01/2014 - 10:30
Vicenç Navarro, Público

Permítame, Sr. lector, que le hable como si estuviéramos tomando un café, explicándole algunas de las mayores falsedades que se le presentan a diario en la prensa económica. Debería ser consciente de que gran parte de los argumentos que se presentan en los mayores medios de información y persuasión económicos del país para justificar las políticas públicas que se están llevando a cabo, son posturas claramente ideológicas que no se sustentan en base a la evidencia científica existente. Le citaré algunas de las más importantes, mostrándole que los datos contradicen lo que dicen. Y también intentaré explicarle por qué se continúan repitiendo estas falsedades, a pesar de que la evidencia científica las cuestiona, y con qué fin se le presentan diariamente a usted y al público.

Comencemos por una de las falsedades más importantes, que es la afirmación de que los recortes de gasto público en los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios, vivienda social, y otros (que están perjudicando enormemente el bienestar social y calidad de vida de las clases populares), son necesarios para que no aumente el déficit público. Y se preguntará usted, “y, ¿por qué es tan malo que crezca el déficit público?”. Y los reproductores de la sabiduría convencional le responderán que la causa de que haya que reducir el déficit público es porque el crecimiento de este déficit determina el crecimiento de la deuda pública, que es lo que el Estado tiene que pagar (predominantemente a la banca, que tiene algo más de la mitad de la deuda pública en España) por haber pedido prestado dinero a la banca para cubrir el agujero creado por el déficit público. Se subraya así que la deuda pública (que se considera una carga para las generaciones venideras, que tendrán que pagarla) no puede continuar creciendo, debiéndose reducir recortando el déficit público, lo cual quiere decir para ellos recortar, recortar y recortar el Estado del Bienestar, hasta el punto de acabar con él, que es lo que está ocurriendo en España.

Los argumentos que se utilizan para justificar los recortes no son creíbles El problema con esta postura es que los datos (que la sabiduría convencional oculta o ignora) muestran precisamente lo contrario. Los recortes son enormes (nunca se habían visto durante la época democrática unos tan grandes), y en cambio, la deuda pública continúa y continúa creciendo. Mire lo que está pasando en España, por ejemplo, con la sanidad pública, uno de los servicios públicos más importantes y mejor valorados por la población. El gasto público sanitario como porcentaje del PIB se redujo alrededor de un 3,5% en el periodo 2009-2011 (cuando debería haber crecido un 7,7% durante el mismo periodo para llegar al gasto promedio de los países de semejante desarrollo económico al nuestro), y el déficit público se redujo, pasando del 11,1% del PIB en 2009 al 10,6% en 2012, y en cambio la deuda pública no bajó, sino que continuó aumentando, pasando del 36% del PIB en 2007 al 86% en 2012. En realidad, la causa de que la deuda pública esté aumentando se debe, en parte, a los recortes del gasto público.

¿Cómo puede ser eso?, se preguntará usted. Pues la respuesta es fácil de ver. El descenso del gasto público implica que disminuye la demanda pública y con ello el crecimiento y la actividad económica, con lo cual el Estado recibe menos ingresos por vía de impuestos y tasas. Y al recibir menos impuestos, el Estado debe endeudarse más, con lo cual la deuda pública continúa creciendo. Ni que decir tiene que el mayor o menor impacto estimulante del gasto público depende del tipo de gasto. Pero se está recortando en los servicios públicos del Estado del Bienestar, que son los que crean más empleo y que están entre los que estimulan más la economía. Permítame que repita esta explicación debido a su enorme importancia.

Cuando el Estado (tanto central como autonómico y local) aumenta el gasto público, aumenta la demanda de productos y servicios, y con ello el estímulo económico. Cuando baja, disminuye la demanda y desciende el crecimiento económico, con lo cual el Estado recibe menos fondos. Es lo que en la terminología macroeconómica se conoce como el efecto multiplicador del gasto público. La inversión y el gasto públicos facilitan la actividad económica, lo cual es negado por los economistas neoliberales (que se promueven en la gran mayoría de medios de mayor información y persuasión del país), y ello a pesar de la enorme evidencia publicada en la literatura científica (ver mi libro Neoliberalismo y Estado del Bienestar, Ariel Económica, 1997).

Otra farsa: nos gastamos más de lo que tenemos La misma sabiduría convencional le está diciendo también que la crisis se debe a que hemos estado gastando demasiado, muy por encima de nuestras posibilidades. De ahí la necesidad de apretarse el cinturón (que quiere decir recortar, recortar y recortar el gasto público). Por regla general, esta postura va acompañada con el dicho de que el Estado tiene que comportarse como las familias, es decir “en ningún momento se puede gastar más de lo que se ingresa”. El Presidente Rajoy y la Sra. Merkel han repetido esta frase miles de veces.

Esta frase tiene un componente de hipocresía y otro de falsedad. Déjeme que le explique el por qué de cada uno. Yo no sé cómo usted, lector, compró su coche. Pero yo, como la gran mayoría de españoles, compro el coche a plazos, es decir, a crédito. Todas las familias se han endeudado, y así funciona su presupuesto familiar. Pagamos nuestras deudas a medida que vamos ingresando los recursos que, para la mayoría de españoles, proceden del trabajo. Y de ahí deriva el problema actual. No es que la gente haya ido gastando por encima de sus posibilidades, sino que sus ingresos y sus condiciones de trabajo han ido deteriorándose más y más, sin que la población sea responsable de ello. En realidad, los responsables de que ello ocurra son los mismos que le están diciendo que tienen que recortarse los servicios públicos del Estado del Bienestar y también bajar los salarios. Y ahora tienen la osadía (para ponerlo de una manera amable) de decir que la culpa la tenemos usted y yo, porque hemos estado gastando más y más. Yo no sé usted, pero le garantizo que la mayoría de las familias no han estado comprando y amasando bienes como locos. Todo lo contrario.

La misma hipocresía existe en el argumento de que el Estado ha estado gastando demasiado. Fíjese usted, lector, que el Estado español ha estado gastando, no mucho más, sino mucho menos de lo que han gastado otros países de similar nivel de desarrollo económico. Antes de la crisis, el gasto público representaba solo el 39% del PIB, cuando el promedio de la UE-15 era un 46% del PIB. Ya entonces, el Estado debería haberse gastado como mínimo 66.000 millones de euros más en gasto público social para haberse gastado lo que le correspondía por su nivel de riqueza. No es cierto que ni las familias ni el Estado se hayan gastado más de lo que deberían. Y a pesar de ello, le continuarán diciendo que la culpa la tiene la mayoría de la población que ha gastado demasiado y ahora tiene que apretarse el cinturón.

También habrá usted escuchado que estos sacrificios (los recortes) hay que hacerlos “para salvar al euro” De nuevo, esta cantinela de que “estos recortes son necesarios para salvar al euro” se reproduce constantemente Ahora bien, en contra de lo que constantemente se anuncia, el euro no ha estado nunca en peligro. Ni tampoco hay la más mínima posibilidad de que algunos países periféricos (los PIGS, que incluye a España) de la Eurozona sean expulsados del euro. En realidad, uno de los problemas de los muchos que tienen estos países es que el euro está demasiado fuerte y sano. Su cotización ha estado siempre por encima del dólar y su elevado poder dificulta la economía de los países periféricos de la Eurozona. Y otro problema es que el capital financiero alemán les ha prestado, con amplios beneficios, 700.000 millones de euros y quiere ahora que los países periféricos los devuelvan. Si alguno de ellos dejara el euro, la banca alemana podría colapsar. Esta banca (cuya influencia es enorme) no quiere ni oír hablar de que estos países deudores se vayan del euro. Les aseguro que es lo último que desean.

Esta observación, que es obvia, no es un argumento, por cierto, a favor de permanecer en el euro. En realidad, creo que los países PIGS deberían amenazar con salirse del euro. Pero es absurdo el argumento que se utiliza de que España tenga que ver reducido el tiempo de visita al médico todavía más para salvar al euro (que es el código para decir, “salvar a la banca alemana y devolverle el dinero” que prestó consiguiendo enormes beneficios).

Estas son las falacias que constantemente se le exponen. Pero le aseguro que se le presentan sin que exista ninguna evidencia que las avale. Así de claro.

La causa de los recortes Y se preguntará usted, ¿por qué se hacen entonces estos recortes? Y la respuesta es fácil de ver, aunque raramente la verá en aquellos medios de información y persuasión. Es lo que solía llamarse “lucha de clases”, pero ahora aquellos medios no utilizan esta expresión por considerarla “anticuada”, “ideológica”, “demagógica” o cualquier epíteto que utilizan para mostrar el rechazo y deseo de marginalización de aquellos que ven la realidad según un criterio distinto, e incluso opuesto, al de los que definen la sabiduría convencional del país.

Pero, por mucho que lo quieran ocultar, esa lucha existe. Es la lucha (lo que mi amigo Noam Chomsky llama incluso guerra de clases –como expone en su introducción al libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, de Juan Torres, Alberto Garzón y yo) de una minoría (los propietarios y gestores del capital, es decir, de la propiedad que genera rentas) contra la mayoría de la población (que obtiene sus rentas a partir de su trabajo). Ni que decir tiene que esta lucha de clases ha ido variando según el periodo en el que uno vive. Era distinta en la época de nuestros padres y abuelos de la que está ocurriendo ahora. En realidad, ahora es incluso más amplia, pues no es solo de las minorías que controlan y gestionan el capital contra la clase trabajadora (que continúa existiendo), sino que incluye también a grandes sectores de las clases medias, formando lo que se llaman las clases populares, conjuntamente con la clase trabajadora. Esta minoría es enormemente poderosa y controla la mayoría de los medios de información y persuasión, y tiene también una gran influencia sobre la clase política. Y este grupo minoritario desea que se bajen los salarios, que la clase trabajadora esté atemorizada (de ahí la función del desempleo) y que pierda los derechos laborales y sociales. Y está reduciendo los servicios públicos como parte de esta estrategia para debilitar tales derechos. También es un factor importante la privatización de los servicios públicos, que es consecuencia de los recortes, y que permite la entrada del gran capital (y muy en particular del capital financiero-banca y de las compañías de seguros) en estos sectores, aumentando sus ganancias. Usted habrá leído cómo en España las compañías privadas de seguros sanitarios se están expandiendo como nunca antes lo habían conseguido. Y muchas de las empresas financieras de alto riesgo (que quiere decir, altamente especulativas) están hoy controlando grandes instituciones sanitarias del país gracias a las políticas privatizadoras y de recortes que los gobiernos están realizando, justificándolo todo con la farsa (y créanme que no hay otra manera de decirlo) de que tienen que hacerlo para reducir el déficit público y la deuda pública.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El reino del capital especulativo

Mér, 29/01/2014 - 22:51
Emir Sader, Página 12

Cuando el ciclo económico largo de la segunda posguerra empezó a agotarse, el diagnóstico triunfante fue que el crecimiento se había debilitado por excesivas reglamentaciones. En las palabras de Ronald Reagan, de solución el Estado pasaba a ser el problema.

Excesiva cantidad de reglamentaciones respecto a la circulación del capital, hacia empresas estatales, hacia contratación de mano de obra, frenaban el ímpetu invertidor del capital. Déjese fluir libremente el capital, levantando todas las normas que lo incomodan y volverán las inversiones, y con ella el crecimiento económico y todos ganarán, decían las propuestas vencedoras del ex presidente de Estados Unidos.

Y así han triunfado el diagnóstico y las soluciones neoliberales. Todo el arsenal neoliberal se puede sintetizar en desreglamentaciones: apertura de los mercados nacionales al mercado mundial, privatización de empresas estatales, contratación precaria de mano de obra.

Pero la propuesta neoliberal ignoraba una advertencia de Marx, según la cual el capital no está hecho para producir, sino para acumular. Liberado de trabas, los capitales no se concentraron en las inversiones productivas, sino que se trasladaron hacia donde ganan más, con menos impuestos y más liquidez: la especulación financiera. Se ha acumulado mucho más capital, con mucho menos producción.

Hubo un gigantesco proceso de transferencia de capitales, en escala mundial, del sector productivo al sector financiero. No es que haya empresarios productivos y otros especulativos. Todos los grandes grupos económicos tienen, en su cabeza, una institución financiera, que reparte las inversiones, haciendo que a menudo tengan más ganancias las provenientes de la especulación que las que vienen de la producción.

La razón de fondo por la cual el ciclo largo actual es recesivo reside precisamente en ese mecanismo de incentivo a la especulación financiera, con altas tasas de interés, canalizando los capitales hacia la compra y venta de papeles, que no produce bienes, ni empleos.

Es, a la vez, la traba fundamental a que las economías de los países puedan retomar ciclos de expansión. Se puede decir que los problemas comunes que hoy enfrentan países como Argentina, Venezuela, Brasil y otros de Latinoamérica, así como España, Grecia, Portugal, entre otros de Europa, se deben a esa fuerte tendencia especulativa y recesiva impuesta por los capitales financieros.

Aun creciendo, las economías latinoamericanas sufren las presiones recesivas provenientes del centro del capitalismo. Al igual que las economías europeas tiran alcohol al fuego, al buscar soluciones neoliberales a su crisis neoliberal.

La especulación financiera busca imponer un cerco a gobiernos como los de Argentina y Venezuela, obligándolos a devaluaciones –abiertas o no–, pero incrementando, a la vez, riesgos inflacionarios, que producen desgastes en los salarios, como es típico del cruel círculo vicioso que las economías latinoamericanas han vivido en un pasado reciente.

El gran tema contemporáneo de la era neoliberal es, por lo tanto, cómo quebrar la hegemonía del capital financiero en su modalidad especulativa, para transferir recursos masivos hacia las inversiones productivas. Las presiones mediáticas respecto a los riesgos inflacionarios no tienen por objetivo cuidar el poder de compra de los salarios, sino lograr que las tasas de interés se mantengan altas, favoreciendo las ganancias especulativas.

Aun con el inmenso desgaste del neoliberalismo por la profunda y prolongada crisis en el centro del capitalismo, del cual no logra salir, la hegemonía neoliberal sobrevive, sobre todo porque está anclada en el rol central del capital especulativo. Sin quebrar esa hegemonía, con vigorosas acciones reguladoras y de inversiones de parte de los Estados, así como de acciones coordinadas de procesos de integración regional –como los existentes en América del Sur, como el Mercosur, el Banco del Sur–, no será posible superar el reino del capital especulativo.

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¿Ha terminado la crisis en España?

Mér, 29/01/2014 - 17:19
Aunque el gobierno asegura que la crisis ha terminado, lo cierto es que estamos muy lejos aún de ver la luz al final del túnel. La última vez que España repuntó fue el año 2010 aprovechando, tal vez, el viento de cola del Mundial de Fútbol. Desde entonces, y con las medidas de austeridad implantadas por la troika, el crecimiento ha sido cada vez peor: el 2012 más bajo al 2011, el 2013 más bajo al 2012. Como muestra la gráfica, los planes de austeridad hundieron a España en una segunda recesión aún más prolongada que la de 2008-2009, dando cuenta de los errores de diagnóstico en la evaluación inicial de la crisis.

Si bien en 2014 puede revertirse la tendencia (y a esto se debe el optimismo del gobierno), hay que señalar que las perspectivas de crecimiento son muy débiles y el alto desempleo es una amenaza latente que tendrá efectos muy perniciosos en la cohesión social. El nivel de desempleo aún muestra los efectos de la reacción en cadena que propagó el estallido de la crisis financiera en el sector inmobiliario. El 27 por ciento de desempleo general y el 55 por ciento de desempleo juvenil no son cifras que puedan mejorar ni en un año, ni en dos, ni en cinco años. Lo que viene, por tanto, es un necesario cambio de paradigma en torno al consumismo y la plata dulce. Pero esta es una tarea que debe asumir Europa en su conjunto. La crisis financiera generada por el estallido de la burbuja inmobiliaria (con préstamos de gran laxitud a 40 años, que fueron solo un gran negocio para la banca), ha significado el derrumbe de los precios de la vivienda, la quiebra de grandes empresas y el origen del fantasma deflacionario que busca hundir los salarios.
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Muda de piel en el neoliberalismo maduro

Mér, 29/01/2014 - 14:00
Alejandro Nadal, La Jornada

Las crisis del capitalismo son como el cambio de piel de una serpiente. Cuando el animal ha crecido, la vieja piel que estorba debe ser abandonada. En los ofidios, la capa córnea de la epidermis es abandonada como un manto viejo que conserva la forma de su último ocupante. Pero la operación es regulada por cambios hormonales endógenos. La vieja camisa queda atrás como vestigio de una etapa de crecimiento mientras, emerge un animal revestido de una nueva y más eficaz envoltura.

El capital tiene una gran capacidad de adaptación que le permite abandonar las obsoletas estructuras epidérmicas cuando ya no le son funcionales. Por ejemplo, durante los años dorados de expansión capitalista (1945-1975) el capital no tuvo problema en adaptarse a una situación de bonanza para la clase asalariada. El aumento de salarios que acompañó al incremento de productividad sustentó el dinamismo de la demanda agregada. La inversión tuvo incentivos robustos porque la demanda se anunciaba estable y fiel. Pero al mismo tiempo el metabolismo profundo del capital llevó la tasa de ganancia al estancamiento y después al decrecimiento.

En la década de los años setenta se presentan todas las condiciones que exigen una muda de piel. El estancamiento en esos años se acompañó de un proceso inflacionario que el capital identificó como la peor amenaza. La coyuntura fue aprovechada para transformar el régimen de acumulación de la posguerra porque el capital ya lo percibía como obsoleto e incluso peligroso. El objetivo aparente fue terminar con la inflación, pero la intención era más profunda.

El trabajo es el contrario del capital. Pero mientras el capital encuentre espacios de rentabilidad adecuados en un esquema de acumulación apuntalado por una demanda agregada sólida, tolerar al contrario con salarios al alza no le representó mayor problema. Todo cambió cuando la tasa de ganancia decreció entre 1966 y 1978. En un contexto en el que las ganancias sufren, el capital no tuvo empacho en desmantelar el régimen de acumulación anterior. Para cuando la tasa de ganancias se recuperó en los años ochenta la serpiente ya ostentaba otra envoltura.

El explosivo aumento en las tasas de interés decretado por la Reserva Federal (bajo la dirección de Paul Volcker) en 1979 estuvo dirigido inicialmente a frenar las presiones inflacionarias. Pero el brutal incremento en los tipos de interés desencadenó una recesión mundial y provocó la crisis de la deuda de los años ochenta. Dicha crisis fue aprovechada para comenzar a cambiar las prioridades de política macroeconómica y para desmantelar las instituciones que habían sido funcionales en la posguerra. Muy pronto el capital se percató de que podía despojarse de la piel que había servido en la posguerra y que ahora era un estorbo.

La destrucción del estado de bienestar es la muda de piel que desemboca en el neoliberalismo. El proceso es complejo y ha sido distinto en cada país y ha estado marcado por las características de su historia. Por ejemplo, en México la destrucción arranca puntualmente en 1982 al declararse la insolvencia. La destrucción de las instituciones del Estado mexicano continúa hasta nuestros días. En Estados Unidos se dejaron en pie muchas instituciones ligadas al régimen de acumulación de la posguerra pero a partir de 1973 se frenó el aumento de los salarios. A partir de 1975 el endeudamiento de las familias se convirtió en uno de los pilares para sostener la demanda agregada y el salario dejó de ser el referente central para la reproducción de la fuerza de trabajo.

En Europa el proceso arranca en los años noventa. El Tratado de Maastricht no sólo convirtió a la Comunidad Económica Europea en Unión, sino que entronizó las prioridades neoliberales en la política macroeconómica. En 1999 se establece la unión monetaria y se consolida la victoria del capital financiero. Hoy el afianzamiento neoliberal es tan completo que puede imponer una gran falsificación histórica: la crisis financiera del sector privado es presentada hoy como una crisis de endeudamiento público. Los datos desmienten esta torcida visión de las cosas, pero los medios moldean la opinión pública a su antojo.

El cambio de piel le permite a la serpiente sobrevivir y crecer. Es igual con el capital. Pero ¿qué clase de criatura emerge de esta muda de piel? Por el momento parece ser que el capital financiero seguirá marcando el derrotero de la política económica. Sus prioridades han moldeado la respuesta a la crisis. Por un lado la austeridad y la consolidación fiscal profundizaron la recesión y el desempleo. Por el otro, la llamada flexibilidad monetaria sólo ha beneficiado a los bancos, al impedir que se desplome el sistema de pagos con dinero emitido por los bancos.

El capitalismo mundial en su nuevo ropaje enfrenta grandes desafíos. Pero entre sus tareas pendientes no se encuentra eliminar la desigualdad, ni abrir nuevas oportunidades a los desposeídos. Las clases trabajadoras tendrán que arrancarle al capital las condiciones para alcanzar esos objetivos.

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