Jaque al neoliberalismo

Distribuir contido
Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4316125
Actualizado: fai 23 horas 40 min

La austeridad pasa por el banco central

Mér, 13/03/2013 - 16:44
Alejandro Nadal, La Jornada

Obama dice no estar contento con los recortes fiscales de 85 mil millones de dólares que tuvo que aplicar la semana pasada. Es comprensible su desagrado, pero lo cierto es que el único desacuerdo de Obama ha sido sobre el monto de los recortes, no sobre la idea misma de contraer el gasto. En realidad, la discusión ha estado mal enfocada desde el principio. El problema no es si el gasto fiscal está abultado, sino por qué no existe una agencia capaz de financiarlo.

Vamos por partes. Estos recortes fiscales forman parte de un programa para reducir el nivel de endeudamiento en más de 1.5 billones (castellanos) de dólares a lo largo de los próximos 10 años. Las reducciones en el gasto público afectan todo tipo de programas y dejarán una huella profunda sobre la actividad económica. El crecimiento del PIB se reducirá en 1.5 puntos porcentuales este año. Para una economía que está apenas creciendo al 2 por ciento, este es un duro golpe.

El objetivo de estas medidas es reducir el endeudamiento del gobierno federal. El programa de recortes se extiende a lo largo de nueve años para disminuir la deuda del gobierno federal que hoy asciende a alrededor de 16 billones (castellanos nuevamente) de dólares. Pero ¿de donde surge esta deuda? ¿Por qué tiene que pedir prestado el gobierno de Estados Unidos? Mucha gente piensa que ese gobierno tiene su banco central, la Reserva Federal, y que puede imprimir su propio dinero. Casi habría que decir que si el gobierno estadunidense pudiera imprimir (su propio) dinero para financiar su déficit, la deuda sería cero.

El artículo I, párrafo octavo de la Constitución federal de Estados Unidos establece que el Congreso de ese país tiene el poder de acuñar moneda y regular su valor. ¿Por qué tiene que pedir prestado el gobierno? La respuesta es que en 1913 se creó el sistema de la Reserva federal y ese año el gobierno de aquel país delegó su poder de creación de moneda de alto poder a la Fed (como se la llama coloquialmente).

En el fondo, la Reserva Federal es una entidad creada por y para los bancos privados de Estados Unidos. Está encargada de la emisión de billetes que son prestados al gobierno en Washington (así como a los estados y a los municipios). Esto es lo que explica que el gobierno federal en Estados Unidos tenga esa deuda de 16 billones (castellanos) de dólares por la que pagó en 2011 unos 454 mil millones de dólares de intereses. Lo cierto es que cuando el gobierno en Washington quiere gastar mil millones de dólares por encima de lo que le queda disponible lo único que tiene que hacer es imprimir bonos del Tesoro por ese monto y vendérselos a la Reserva federal. Ésta crea mil millones de dólares de la nada (con unos teclados de la computadora) y paga por esos bonos acreditando ese monto a la cuenta del Tesoro. Y los bonos se colocan en el sistema de bancos privados y otros agentes en una subasta de la Fed (lo que hace que la deuda sea detentada en buena medida por entidades del mismo gobierno, así como por entidades extranjeras). En síntesis, hoy la deuda del gobierno estadunidense es unas cinco mil veces más grande que lo que era cuando se creó el sistema de la Reserva Federal.

En los últimos años Ben Bernanke, presidente de la Fed, ha dicho que le preocupa el déficit fiscal de Estados Unidos. Pero Bernanke prefiere olvidar que uno de sus ilustres predecesores, Marriner Eccles (presidente de la Fed entre 1934 y 1948) aconsejaba al gobierno un mayor déficit para sacar a la economía de la gran depresión. Bajo su mando, la Fed financió la gigantesca deuda de la segunda guerra a tasas de interés muy bajas, lo que permitió una rápida recuperación en la posguerra. Lo que sucedía en ese tiempo es que la Reserva federal pudo mantenerse más independiente de los intereses del capital financiero que hoy dominan a la Fed.

En realidad, la Fed no es más que la punta del iceberg. Los bancos privados a los que respalda tienen la capacidad de crear dinero de la nada y prestarlo a todo tipo de entidades, desde particulares para comprar un auto, hasta empresas para comprar una planta de aluminio, pasando por el gobierno de alguna ciudad que necesita pagar algunas obras municipales. Por eso la carga de la deuda total de Estados Unidos, privada y pública, asciende a unos 55 billones (castellanos) de dólares. Y la Reserva federal genera las reservas que los bancos van necesitando al ampliar sus operaciones (de préstamos).

El endeudamiento del gobierno federal en Estados Unidos, al igual que el de los gobiernos de Europa y de muchas partes del mundo, no es una casualidad. Proviene de decisiones políticas que cerraron la puerta al control soberano sobre el principal objeto económico de nuestros tiempos, el dinero. El resultado es un sistema financiero basado en una pirámide de endeudamiento que siempre exigirá más sacrificios. Episodios como el de los recortes introducidos la semana pasada no sólo no sirven para resolver el problema de la deuda, sino que ayudan a perpetuarlo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La catástrofe griega en tres generaciones de trabajadores

Mar, 12/03/2013 - 23:37
James Petras analiza en este artículo a las tres generaciones que hoy conviven bajo el mismo techo en Grecia: abuelos, padres e hijos, al tiempo que afirma que "la prolongada depresión capitalista –que nunca acaba y sigue empeorando- ha provocado una profunda ruptura en el ciclo de vida y en las experiencias vitales".
James Petras, ANRed

Introducción
Grecia se enfrenta al sexto año de la peor crisis económica europea con un desempleo del 30% (el 52% en el caso de los jóvenes) que está deshaciendo su tejido social; el índice de suicidios se ha disparado y más del 80% de la población ha visto reducido su nivel de vida.

Las relaciones familiares e intergeneracionales han quedado muy resentidas y las certezas anteriores han desaparecido. Se producen protestas masivas a diario causadas por la incertidumbre, el miedo y la ira. Se han convocado más de una docena de huelgas generales en las que han participado desde escolares a octogenarios que luchan desesperadamente para conservar los últimos restos de dignidad y su supervivencia material.

La Unión Europea y sus colaboradores griegos saquean el tesoro público, liquidan el empleo, los salarios y las pensiones, ejecutan hipotecas de hogares y elevan los impuestos. Los presupuestos familiares se reducen a la mitad o la tercera parte de niveles anteriores.

Cada vez es más habitual que tres generaciones convivan bajo el mismo techo, y a duras penas sobrevivan con las pensiones menguadas de los abuelos y algunos hogares están al borde de la miseria. La prolongada depresión capitalista –que nunca acaba y sigue empeorando- ha provocado una profunda ruptura en el ciclo de vida y en las experiencias vitales de abuelos, padres e hijos. Este artículo se centrará en ello.

La ruptura intergeneracional se puede comprender mejor en el contexto de las diferentes "experiencias de vida" de las tres generaciones. Nos centraremos en las experiencias laborales, políticas, familiares y de tiempo libre.

Experiencia laboral: los abuelos
Las familias de los abuelos procedían en la mayoría de los casos de áreas rurales o pequeñas ciudades y emigraron durante el periodo posterior a la guerra civil (1946-49), asentándose muchos de ellos en los suburbios pobres de Atenas. La mayor parte de los miembros de estas familias apenas había completado la educación secundaria y encontraron trabajos mal pagados en empresas textiles, de construcción y públicas. Apenas existían sindicatos y los pocos que había eran semiclandestinos y estaban sometidos a una dura represión por los regímenes derechistas apoyados por EE.UU. A finales de la década de los sesenta, los abuelos se comenzaron a inclinarse por los partidos de "centro-izquierda" y reactivaron la actividad sindical. Esto fue especialmente notorio entre los trabajadores de las factorías de montaje y del sector público y en las industrias de electricidad, telecomunicaciones, puertos y transportes. El golpe de estado de 1967, apoyado por Estados Unidos, y la junta militar resultante (1967-1973) tuvieron como resultado la prohibición de la actividad sindical y las negociaciones colectivas, por un lado, y la estimulación del crecimiento económico basado en la inversión extranjera y el clientelismo corporativo por el otro.

La lucha clandestina contra la dictadura, la revuelta estudiantil, la infame masacre de la Universidad Politécnica (1973) y la caída de la dictadura militar tras su golpe abortivo en Chipre "radicalizaron" a los abuelos. La legalización de los partidos políticos y los sindicatos produjo un resurgir de las organizaciones obreras, de sus luchas y avances sociales. La caída de la Junta trajo consigo un aumento de los salarios. La incorporación a la Unión Europea y el flujo masivo de "fondos de cohesión social" produjeron una expansión del empleo en el sector público y un aumento del clientelismo de los partidos políticos que se extendió mucho más allá de los tradicionales regímenes derechistas.

La seguridad del empleo, las pensiones y el aumento de las indemnizaciones por despido crearon una mano de obra relativamente segura y estable, excepto en los sectores manufactureros, perjudicados por las importaciones de los "socios" europeos más industrializados.

En 1981, el triunfo del movimiento socialista panhelénico, el Pasok, puso en marcha una legislación social populista y aumentos salariales que sirvieron de sustituto de una auténtica socialización de la economía. Los beneficios económicos y de seguridad social fueron constantes, acumulativos y produjeron un aumento en los niveles de vida. Los abuelos se apuntaron a los sindicatos, sus dirigentes negociaban mejoras salariales y de las condiciones laborales y afrontaban el futuro con un relativo optimismo: un retiro cómodo, una mejor educación para sus hijos, un modesto apartamento ya pagado y un coche pequeño. Estaban deseosos de disfrutar de su tiempo libre con familiares, amigos y vecinos. O al menos eso parecía en vísperas de la Catástrofe Griega de 2008.

Como veremos, el progreso económico griego se levantó sobre cimientos podridos: préstamos de la UE obtenidos gracias a cuentas fraudulentas, un tesoro público saqueado por los cleptócratas de los dos principales partidos e inversiones "públicas" en proyectos mastodónticos improductivos con socios empresariales corruptos. En pocas palabras, los "años dorados" del retiro confortable de los abuelos estaban basados en la ilusión de que medio siglo de avances sociales y laborales darían por fruto una vida digna.

Los padres: trabajar y disfrutar pagando luego
Los padres nacieron en la ciudad, tuvieron una educación mejor que los abuelos y recibieron la enorme influencia del espíritu consumista que penetró en Grecia. Entraron a formar parte del mercado laboral a comienzos de los noventa. Se consideraban a sí mismos más "europeos", menos nacionalistas, con menor conciencia de clase y menor participación en las luchas sociales que la generación anterior. Su interés por los deportes y las celebridades así como por su propio avance social impidió que participaran en las grandes luchas sociales de los abuelos. Disfrutaron de mejoras salariales mediante negociaciones de arriba abajo. No prestaron atención al grotesco enriquecimiento de la cleptocrática élite política socialista e ignoraron el aumento de la deuda, tanto pública como personal, que "financiaba" sus vacaciones en el extranjero, la segunda vivienda y los coches alemanes de importación. Pagaban generosamente a los tutores que preparaban a sus hijos para las pruebas de entrada a la universidad. Su futuro estaba asegurado por las estadísticas oficiales cada vez más optimistas (falsificadas) y las evaluaciones positivas de los expertos de la UE. Los sindicatos y las asociaciones empresariales se centraban exclusivamente en los aumentos de salario, de ingresos, de créditos baratos y de acceso a los últimos juguetes tecnológicos del momento.

Los padres hablaban inglés, eran partidarios de una integración europea aún mayor y rechazaban las dudas y las críticas de los abuelos hacia la OTAN y las guerras promovidas por Israel, a las desigualdades dentro de la UE y a los efectos de la liberalización económica. Ignoraron las críticas vertidas contra los estrechos vínculos entre los cleptócratas del Pasok, los banqueros propios y extranjeros, los propietarios de yates y los plutócratas millonarios.

El cinismo era su "reacción moderna" ante la omnipresente corrupción y el creciente endeudamiento. Mientras ellos tuvieran lo suyo, ¿por qué desafiar al statu quo? Con la llegada de la Catástrofe Griega, los padres lo perdieron todo: empleo, seguridad social, casas, coches y vacaciones. Los que habían sido "europeístas" se convirtieron de repente en críticos virulentos de los eurobanqueros –la Troika-, que ordenaban a los padres sacrificar todo lo que poseían para salvar a los gobernantes cleptocráticos, los millonarios evasores de impuestos y los banqueros endeudados. La catástrofe económica fue erosionando hasta hacer añicos la conciencia consumista "europea moderna" de los padres de clase media y trabajadora con movilidad ascendente.

Primero sufrieron sucesivos recortes salariales y luego perdieron la seguridad del empleo, cuando se produjeron despidos masivos con y sin indemnización.

La consternación, el miedo y la incertidumbre dieron paso a la certeza de estar frente al pelotón de ejecución financiero. Fueron conscientes de estar atrapados en una interminable caída libre. Se echaron a la calle y descubrieron que toda su generación y toda su clase estaban desarraigados y desechados. Los padres descubrieron que no valían nada y que tenían que manifestarse y luchar para reafirmar su propia valía.

Los hijos: ¿quién trabaja?
La inmensa mayoría de los hijos está desempleada: a comienzos de 2013, más del 55 % no ha tenido nunca un empleo. Su número aumenta día a día y semana tras semana, mientras familias enteras se empobrecen y los hogares se desintegran. La asistencia escolar ha disminuido, mientras las posibilidades de empleo se desvanecen y el espectro del desempleo masivo de larga duración acecha cada día. Las posibilidades de que los jóvenes formen parejas estables y nuevas familias han desaparecido.

Se ha multiplicado la "cultura de la calle" y los salones recreativos se han convertido en un lugar de encuentro más que de juego. Se ha reducido la asistencia a conciertos pop y se acude masivamente a las manifestaciones de protesta. Ahora, la creciente politización y radicalización de los hijos comienza en la escuela media y se profundiza en las escuelas técnicas y secundarias y en la universidad.

Muchos jóvenes cercanos a los treinta nunca han tenido empleo, ni se han marchado de casa de sus padres o sus abuelos, por lo que no pueden planear un matrimonio futuro o formar una familia. La falta de experiencia laboral supone la ausencia del compañerismo ligado al trabajo y de afiliación sindical. En su lugar ha cobrado importancia la solidaridad informal del grupo de semejantes. Las perspectivas de trabajo se centran en la emigración, o en la búsqueda ajetreada de un trabajo ocasional miserable o en unirse a la lucha. Hoy en día vagabundean por las calles llenos de ira, desesperación y una profunda frustración. A medida que pasan los años, los hijos cada vez votan más por la Izquierda (Syriza) pero están hartos de la ineficaz oposición parlamentaria, las manifestaciones rituales y los foros sociales sin trascendencia, por los que desfilan conferenciantes radicales locales y extranjeros que exponen teorías sobre la crisis, pero que siempre han tenido un trabajo y un sobre a fin de mes. La inmensa mayoría de jóvenes sin empleo cree que "prometer no cuesta nada". Los intelectuales, los políticos de nueva izquierda y los griegos del extranjero no tienen nada que ver con su experiencia cotidiana ni les ofrecen soluciones tangibles. Por eso los hijos se han unido a la guerrilla urbana anarquista. De momento, son pocos los hijos desempleados que han acudido a la llamada neonazi del Amanecer Dorado. Pero no simpatizan mucho con el apoyo de la Izquierda a los inmigrantes en busca de empleo, especialmente cuando en sus barrios sufren los abusos de camellos y proxenetas albaneses, de Oriente Próximo y de los Balcanes.

Experiencia política: los abuelos y el legado radical
La trayectoria política de los abuelos difiere enormemente de la de su progenie. Muchos de sus propios padres habían sido guerrilleros en el movimiento de liberación nacional dirigido por los comunistas que llegó a contar con un millón de miembros (ELAS-ELAM). Lucharon contra el ejército ocupante de los fascistas italianos y los alemanes nazis y tomaron parte activa en la guerra civil. Tras la intervención angloamericana y la derrota de los insurgentes, cientos de miles de griegos fueron enviados a campos de concentración o de trabajos forzados, donde muchos murieron. Una salvaje represión cayó sobre campesinos y habitantes del mundo rural que fueron expulsados de sus tierras. Sus propiedades fueron confiscadas y millones emigraron a las ciudades en busca de anonimato y empleo. Cuando el partido comunista fue prohibido, muchos de sus miembros y antiguos miembros se unieron a los "partidos progresistas", la EDA, en busca de una alternativa.

Los abuelos tuvieron su bautismo político con el renacimiento de la "política populista" a comienzos de los sesenta, promovida por el partido de Unión de Centro. Tras el golpe de Estado de 1967, tuvieron que hacer frente a seis años de gobierno militar respaldado por Estados Unidos (1967-1973). Bajo la junta militar, algunos abuelos participaron en actividades políticas y sindicales clandestinas. Cuando ésta cayó, la mayoría de los abuelos se unieron al partido socialista recién creado por un radicalizado Andreas Papandreu. El decenio posterior a la Junta fue un periodo de intenso debate político donde proliferaron los libros, conferencias, revistas, periódicos, foros y acontecimientos culturales populares de inspiración marxista, anteriormente prohibidos. Mikis Theodorakis, el gran compositor comunista, atraía a sus conciertos a decenas de miles de personas, incluyendo muchos trabajadores, evocando escenas parecidas a los actos en los que Pablo Neruda leía poesía a miles de trabajadores y campesinos en Chile. En las elecciones de 1981, los abuelos votaron en abrumadora mayoría por la izquierda: el Pasok consiguió más del 50 % de los votos y los comunistas casi el 15 %. Casi dos terceras partes de los griegos y más del 80 % de los trabajadores votaron por el socialismo (¡o eso es lo que ellos creían!). Los abuelos celebraron la derrota de la extrema derecha y el fin de más de medio siglo de gobiernos nazis, norteamericanos y militares derechistas. Los abuelos tenían grandes esperanzas en que Papandreu cumpliera su promesa de "socializar" la economía. Veían en la ascendencia electoral de la izquierda un preludio de la ruptura con la OTAN y una transición hacia un estado del bienestar socialista independiente. A pesar de la celebración de diversas conferencias socialistas y sindicalistas de asistencia masiva sobre "autogestión obrera de una economía socializada" y de la quiebra de montones de empresas privadas endeudadas, Papandreu afirmó que "la crisis" impedía "una inmediata transición al socialismo"; defendió la recuperación de la derecha capitalista, pues según él solo entonces podrían ponerse en marcha políticas socialistas. Con ello, ignoraba el hecho de que fue la propia crisis capitalista la que condujo a su elección. Muchos abuelos se sintieron defraudados, pero Papandreu, con hábiles discursos propios de demagogia de balcón, propuso una serie de importantes aumentos salariales, legalizó y amplió los derechos laborales y puso en marcha y mejoró las prestaciones sociales y las pensiones. Los abuelos se conformaron con las reformas populistas y la moderación del proceso político. A partir de mitad de los ochenta, los abuelos siguieron votando socialista, aunque ahora solo para mantener los beneficios económicos y la ampliación de la coberturas sociales en sanidad y pensiones.

Bajo el liderazgo de Papandreu, el Pasok degeneró hasta convertirse en un "tábano" sin trascendencia dentro de la OTAN. Su entusiasta incorporación a la CEE y el mantenimiento de las bases militares norteamericanas en su territorio acabó con los últimos vestigios de antiimperialismo de los abuelos. Estrecharon su campo de mira y se centraron en el Pasok como una maquinaria política clientelista, necesaria para asegurar el empleo y garantizar sus pensiones.

Con la llegada de la catástrofe económica en 2008 y los recortes sociales salvajes puestos en marcha por el absolutamente inepto, corrupto y reaccionario George Papandreu hijo, los abuelos sintieron las primeras ondas sísmicas de inestabilidad y la amenaza de perder sus pensiones seguras de vida. En 2010, abandonaron por completo su apoyo al Pasok. El descubrimiento de casos de corrupción y el recorte de un 35 % de las pensiones empujó a los abuelos a las calles en protestas masivas. Posteriormente, una mayoría votó por el nuevo partido de izquierdas, la coalición Syriza.

Los abuelos han recorrido un círculo completo: la nueva radicalización coincide con el retorno de un gobierno derechista autoritario, bajo el dictado colonial de la Troika europea. Pero ahora sus pensiones tienen que mantener a tres generaciones. Una vez más, la búsqueda de un nuevo partido político cobra tanta urgencia como durante el periodo inmediatamente posterior a la caída de la junta militar.

Los padres y las políticas de movilidad descendente
Los padres alcanzaron su mayoría de edad política durante el apogeo del clientelismo electoral. En los noventa votaron al Pasok, aunque sin los ideales o las ilusiones de sus padres, los abuelos; tampoco participaron en ninguna lucha histórica. Votaron a los candidatos y los partidos que les facilitaban acceso al crédito y a préstamos a bajo interés al tiempo que les adjudicaban concesiones lucrativas dentro de una administración pública muy politizada. Los padres no solían abordar los aspectos ideológicos de mayor calado. Creían que los debates sobre "capitalismo frente a socialismo" eran un anacronismo. Estudiaron inglés y utilizaban anglicismos en su discurso y sus escritos. No volvieron a prestar atención a las consecuencias negativas de la pertenencia a la OTAN y a la Unión Europea. Los grandes temas eran los Juegos Olímpicos que organizaría Grecia y cómo sacar el máximo provecho de los presupuestos desorbitados y el gasto generalizado. Los dirigentes del Pasok dieron ejemplo escamoteando su parte de cada contrato de construcción, amañando las cuentas, evadiendo impuestos y asesorándose con Goldman Sachs sobre cómo acumular deudas y convertir los déficit en superávit. Cuando estalló la crisis económica, los padres no estaban preparados. En un principio intentaron racionalizarla, con la esperanza de que "la crisis" sería temporal, que llegarían nuevos préstamos para su rescate; que ellos –especialmente el sector público- no se verían afectados. Cuando la Catástrofe se instaló, los padres abandonaron su apatía e indiferencia: las decisiones políticas que se tomaban ahora afectaban a sus salarios, sus beneficios sociales y su capacidad de hacer frente a las hipotecas y las deudas de sus tarjetas de crédito. La conformidad cínica se vio reemplazada en primer lugar por la incertidumbre y la ansiedad. Cuando el régimen del Pasok dejó caer la guillotina y refrendó los despidos masivos de trabajadores públicos y la reducción de salarios, los padres empezaron a protestar ante "sus" líderes y, ante la carencia de resultados, les castigaron en las urnas. La mayor parte se desplazó hacia la izquierda, apoyando a Syriza, con la esperanza tanto de regresar al pasado como de construir un nuevo futuro socialista.

Los hijos y la política del "No future"
Los hijos han alcanzado la mayoría de edad política sin ninguna experiencia previa de lucha o de movilidad ascendente. Están atascados al fondo o en perpetuo descenso. Al no haber tenido nunca trabajo ni oportunidad alguna, pasan a la acción para afirmar su existencia, su presencia y su capacidad de reaccionar ante las sucesivas oleadas de ataques salvajes a su vida cotidiana respaldados por la UE. Se unen a padres y abuelos en marchas multitudinarias que afirman la solidaridad intergeneracional. Pero solo ellos llevan la carga de no haber pertenecido nunca a ningún partido político o sindicato ni haber experimentado "la buena vida". Nunca recibieron préstamos ni favores políticos, pero ahora se les exige que sacrifiquen su futuro con el fin de enriquecer a los acreedores, los evasores de impuestos y los cleptócratas. Su sabiduría política se basa en el conocimiento visceral de que toda la clase política está podrida; y tienen sus propias dudas sobre aquellos políticos que abandonaron el Pasok, se unieron a Syriza y ahora dicen ser sus salvadores. Dieron la espalda a esos politólogos y periodistas que hablan una lengua y elaboran un discurso completamente al margen de su experiencia cotidiana. Se preguntan, francamente, si el lenguaje fabulado de un filósofo italiano muerto (Gramsci) podrá sacarles de la catástrofe. Los teóricos extranjeros vienen, se van, y la vida cada vez se hace más desesperada. Algunos creen que solo quienes arrojan un cóctel Molotov pueden aportar cierta luz temporal al oscuro túnel de su experiencia diaria. Los hijos más combativos participan en batallas callejeras y se apuntan al bloque negro (black bloc). Los menos audaces buscan en Internet formas de reubicarse; piensan que es preferible emigrar a los centros imperiales que sufrir toda la vida en esta colonia saqueada y devastada.

Los abuelos: El regreso a la familia extendida
La comida del domingo era un sello distintivo de la época de los abuelos: la familia se juntaba alrededor del cordero asado con patatas, una ensalada campesina con queso feta y aceitunas y dulces de postre.

Los abuelos mantuvieron la costumbre hasta que la Catástrofe acabó con otra "estupenda tradición familiar", como con el resto de cosas placenteras. Tres generaciones viviendo juntas, bajo un mismo techo, de una sola fuente de ingresos (la pensión menguante del abuelo) no es una situación que permita mantener buenas relaciones. Los ahorros disminuyen, las deudas se acumulan y la frustración provoca conflictos y rencores. Ocasionalmente, la ira se dispara contra los seres más próximos. La falta de independencia produce discusiones; los préstamos familiares no se devuelven. Las comidas se convierten en el momento para contar las penalidades. Las bromas ligeras, el buen humor y las historietas desaparecen en un miasma de preocupaciones sobre la próxima comida, el precario presupuesto familiar y la búsqueda infructuosa de empleo.

Las comidas han pasado a ser un momento para reflexionar sobre las tensiones de la supervivencia cotidiana.

Los padres: La familia como precaria red de seguridad
Los padres se preguntan, ¿qué pasará cuando muera mi padre y desaparezca su pensión? ¿Cómo podemos sobrevivir cinco personas cuando el régimen, presionado por la Troika, ha reducido a la mitad la pensión de mi padre? ¿Cómo pueden vivir dos familias con 500 euros al mes? Lo único que separa a muchos padres de la miseria absoluta es la familia extendida, pues los recortes sociales han reducido las pagas por desempleo y los ahorros están agotados.

Antes de la Catástrofe, los padres y sus mujeres se juntaban con otras parejas en la taberna, el viernes o el sábado por la noche, para escuchar música tradicional y disfrutar una buena mesa repleta de aperitivos, una garrafa de buen vino y muchas risas. A diferencia de los abuelos, que eran clientes del panadero y el carnicero del barrio, los padres hacían la compra en supermercados y centros comerciales multinacionales, signos de "modernidad europea" y buena "relación calidad-precio" y pagaban con sus tarjetas de crédito.

Las vacaciones en Londres son ya un lejano recuerdo. La casa familiar en el Egeo hace tiempo que se vendió para poder pagar deudas. Como mucho, pueden aspirar a una escapada de fin de semana a las atiborradas y contaminadas playas de Ática huyendo de los calores de agosto.

Los hijos: La familia está donde la encuentras
Las familias se han convertido en algo sombrío, ya no son un refugio frente al duro mundo exterior: en casa siempre hay motivos para quejarse. Los hijos vienen y se van. Escuchan música solos en su habitación. ¿Quién quiere llevar a la novia a un dormitorio diminuto, bajo la mirada de desaprobación de la abuela y caras largas por todas partes? Se van a la esquina, bajan al centro de Atenas, al barrio de Exarchia (1) y pasan el rato en un portal o un salón recreativo, o se echan al hombro una bandera negra en una manifestación contra toda la podrida mierda, contra los ladrones, banqueros y acreedores. Si su profesor se atreve a hablar de "democracia y deberes cívicos" –muy pocos lo hacen, pues incluso sus empleos están en peligro- una tímida risilla da paso a un tsunami de carcajadas e insultos; las clases se interrumpen y los compañeros de colegio se juntan para compartir ratos de amistad íntima, ausente en la sombría austeridad de sus hogares desintegrados.

¿Quién anima a su equipo de fútbol? ¿Quién se burla del farsante Papandreu, de la cara de cerdito de Venizelos (2), de los vampiros Stournaras y Samaras (3)...? Los políticos apestan como un pescado podrido al que no se acerca ni el gato más hambriento. Los hijos asisten a los mítines de Syriza. Todo está muy bien, hacen claras denuncias con llamadas a la acción... pero ¿otra manifestación? ¿Otro llamamiento para "captar jóvenes”? Los hijos piensan: "Nos sentamos por aquí, nunca en las primeras filas; les escuchamos, parecen conocerse unos a otros; hablan en códigos que solo comprenden ellos... Así que salimos, damos vueltas, nos fumamos un porro, gorroneamos una cerveza, o nos juntamos con los amigos y hablamos de lo nuestro".

El paternalismo, el patriarcado y la devoción filial están acabados. Las relaciones ocasionales sin perspectivas a largo plazo son la nueva realidad.

El ocio: Los abuelos y el café como refugio
Los abuelos tienen sus cafés favoritos en el barrio. En sus paseos dejan atrás montones de locales clausurados (más de 160.000 quiebras desde el inicio de la Catástrofe). En estos días, una taza de café es el pase que permite sentarse a una mesa, con un mazo de cartas manoseadas que aún muestran cierto color en los reyes y las reinas. Hubo un tiempo en que, en el trascurso de una tarde, un abuelo podía invitar a copas de ouzo (4) y surtidos de aperitivos –queso Kasseri y aceitunas- a sus compañeros de juego. Luego los golpes del dominó y los movimientos rápidos de las fichas de backgammon resonaban en el ruidoso café, lleno de humo. Ahora, el camarero se mueve entre los parroquianos buscando alguna propina olvidada en una mesa. Incluso los camareros profesionales se encuentran desorientados para sobrevivir en una habitación llena de supervivientes. ¿Dónde está la generación que reemplace a los abuelos? Los padres no tendrán una pensión que pague la posibilidad de sentarse en una mesa a tomar un café.

El ocio: Los padres y el final del ocio en Europa
Hubo un tiempo en que los padres pasaban largas horas en Internet, leyendo publicidad de consumo con un fondo de música pop cantada en inglés, mientras planeaban las excursiones de fin de semana. Los domingos veían los partidos de fútbol en la tele, para discutirlos el lunes en el almuerzo con los colegas o compañeros de trabajo. No era una vida lujosa, pero era una rutina cómoda. El tiempo libre, que se pasaba con los amigos o la familia, los compañeros de trabajo y los vecinos, suponía un agradable respiro de las tensiones del trabajo diario, una escapada hasta la playa o a alguna posada rural a cenar el fin de semana.

Ahora, con la Catástrofe, el tiempo libre es forzoso y abundante: no hay trabajos estresantes, no hay ni trabajo ni dinero. Las monedas tintinean al fondo del bolsillo, quizá suficientes para comprar un litro o dos de gasolina para poder llamar a puertas cerradas que no contestan o que tienen clavadas anuncios de quiebra. ¿A quién ir a ver y dónde acudir?

Hay otro acto político donde se puede saludar a los amigos, envidiosos de quienes todavía tienen trabajo o de quienes reparten invitaciones para la comida. Hay marchas de protesta y se vive la cordialidad y solidaridad del momento. Hay explosiones de abucheos a los trajeados cleptócratas, agazapados en el Congreso o deslizándose subrepticiamente por la puerta de atrás después de aprobar otra pena de muerte –la llaman "orden de austeridad"- condenando al suicidio a otra docena de personas la próxima semana. El tiempo libre ahora no es placentero, es preocupante: ¿quién pagará las facturas médicas de los abuelos, las inyecciones de insulina, los honorarios escolares de los hijos, los gastos del coche? Bueno, al menos los pagos de la hipoteca ya no cuentan: el apartamento ha sido embargado. El padre está "liberado" de esa obligación, por eso duerme con su esposa en una habitación libre de casa de los abuelos. Esas veladas haciendo el amor se han convertido ahora en noches insomnes de profunda ansiedad. Cuando al fin se duerme inquieto, tiene pesadillas paranoicas –o reales- de persecuciones por oscuros laberintos, corriendo por todos lados sin dirección aparente, sin conocer las calles, los edificios o la gente. El propósito de la vida se ha desvanecido, junto con los recuerdos de excursiones felices y planes futuros. Ahora, la necesidad principal es encontrar trabajo, eso lo domina todo. El padre tiene que afrontar que se acaban sus prestaciones de desempleo. ¿Tendrá que hacer cola junto con su familia, para conseguir un plato de sopa? ¿De Syriza o de Amanecer Dorado? ¿Cuál de los partidos ofrece un muslo de pollo con la sopa?

El ocio: los hijos y la lucha en la calle
Era divertido ir por ahí después de la escuela: los chistes, los porros, los abrazos y besos en público... Los viajes en ferry con mochilas y los ratos estudiando con los amigos... los exámenes, los cursos difíciles y la ansiedad por tener que elegir una carrera dentro de unos años. Esas "preocupaciones" han desaparecido. La catástrofe ha eliminado el "curso difícil", las dudas a la hora de escoger carrera... ahora hasta los profesores se han ido de las aulas –una liberación involuntaria- los despidos han reducido las ofertas. El futuro de los hijos está echado a perder... así que cualquier "carrera" puede servir.

"Los mayores ladrones no son los que roban un banco, sino los dueños del banco", contaba un estudiante de filosofía a una multitud de hijos mientras les enseñaba cómo fabricar un cóctel Molotov. Otro estudiante, éste de ciencias exactas, calculaba el número de veces que los académicos revolucionarios locales y extranjeros habían mencionado la "crisis" en una hora y planteaba una ecuación que equivalía a cero resultados positivos. La pérdida de perspectivas de futuro y el peso de una vida hogareña sombría están eliminando cualquier resto de respeto por un sistema político y legal que impone miseria, indignidad y humillaciones para poder pagar a los acreedores extranjeros. "Les pagamos, de modo que puedan sentarse al sol en nuestras playas, comprar nuestras casas, comer nuestra comida, bañarse en bolas en nuestro océano y decirnos que somos perezosos y que nos merecemos la miseria que tenemos".

Los hijos tímidos, joviales o asustadizos están creciendo rápidamente. La madurez empieza a los quince. La asistencia a manifestaciones antes aún. Luego las ideas políticas radicales. ¿Y después qué, "hombrecito"?

Los hijos forman un ejército cada vez mayor de desempleados y están madurando rápidamente. En la actualidad están dispersos. Algunos quieren salir, irse de Grecia... pero la mayoría se quedarán. ¿Conseguirán organizarse e ir más allá de la actual oposición electoral, diseñar un nuevo movimiento radical que rompa con el podrido sistema electoral represivo? ¿Se convertirán en los militantes de un nuevo movimiento de resistencia heroico? ¿Cuál de los nietos escalará las paredes del parlamento desafiando a los colaboradores coloniales y a sus amos de la Troika? ¿Quién levantará la bandera de una nueva Grecia libre, independiente y socialista?
______________
Notas del Traductor:
1) Barrio estudiantil del centro de Atenas, núcleo de movimientos contestatarios y anarquistas.
2) Vicepresidente y Ministro de Finanzas de junio de 2011 a marzo de 2012, líder actual del Pasok (sucesor de Papandreu).
3) Respectivamente, ministro de finanzas y primer ministro actual (y líder del partido Nueva Democracia).
4) Licor con fuerte sabor dulce y olor a regaliz usado en bodas y fiestas familiares.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Países Brics crearán su propio banco de fomento y desarrollo

Lun, 11/03/2013 - 12:28
Esta idea bien puede poner por las cuerdas a la hegemónica banca mundial encabezada por el dólar

Roberto Bissio, Retem

La creación de un banco de desarrollo, con un capital inicial de 50,000 millones de dólares, será el principal anuncio de la reunión cumbre que los BRICS realizarán en Durban, Sudáfrica, del 25 al 27 de marzo. “BRIC”, que en inglés suena como “ladrillo”, es una sigla inventada en el 2001 por un analista de Goldman Sachs para designar al conjunto de Brasil, Rusia, India y China: cuatro grandes potencias no pertenecientes al club de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en París.

Las autoridades de estos países comenzaron a reunirse a nivel de ministros y luego de jefes de Estado a partir de la crisis financiera desatada en 2008 en Wall Street. En las últimas reuniones se ha incorporado Sudáfrica, con lo que pasaron a llamarse BRICS, o también BRIC-5, lo que podría dejar abierta la puerta a un futuro Bric-9 con la incorporación de otros países “emergentes” populosos como México, Indonesia, Nigeria o Turquía.

Desde la primera cumbre, en 2009, los BRICS han reclamado reformas profundas en el Banco Mundial y en el FMI, para tener mayor incidencia en la conducción de la economía mundial. Los BRICS totalizan una población de tres mil millones de habitantes y sus economías combinadas suman quince billones de dólares al año, prácticamente lo mismo que el producto de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos tiene diecisiete por ciento de los votos en el FMI y el Banco Mundial -y con ello poder de veto, ya que todas las decisiones importantes requieren ochenta y cinco por ciento de los votos-, mientras que el total de los BRICS no llega a doce por ciento.

El nuevo Banco-BRICS “será el cemento del espíritu de cooperación” del grupo y le dará a éste “una base institucional tangible”, más allá de las declaraciones comunes, dijo a la agencia Inter Press Service (IPS) el empresario Sandile Zungu, secretario del Consejo Negro de Negocios de Sudáfrica.

Este espíritu de cooperación deberá manifestarse en dos decisiones de gran valor simbólico: la ubicación de la sede y la moneda de cuenta. Si bien los aportes iniciales de los miembros son iguales, la economía china es mayor que la de los otros cuatro países juntos, y es dable esperar que este peso se sienta en ambas decisiones. Ya se rumorea que la sede podrá ser Shanghai y que las operaciones se contabilizarán en renminbis y no en dólares. China avanza así hacia la conversión de su moneda en un instrumento de reserva internacional, tal como hoy lo son el dólar, el euro, el yen, la libra esterlina y el franco suizo.

Además de los 10,000 millones de dólares iniciales que contribuirá cada miembro, el Banco-BRICS buscará atraer capitales de otras fuentes y sus créditos se destinarán a financiar el comercio con los BRICS y a obras de infraestructura en los países miembros y en otros países en desarrollo.

“Las necesidades de la economía global son tan grandes”, dice Kaushik Basu, asesor-jefe del ministerio indio de Finanzas, “que un nuevo banco de desarrollo no les quita nada” al Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo o los de los propios miembros, como el BNDES de Brasil.

El Banco Mundial ha estimado en 90,000 millones de dólares por año la “brecha” entre el financiamiento que África necesita y el dinero disponible en la actualidad. Por su parte, la economista Hannah Edinger, investigadora jefe del grupo consultor Frontier Advisory, estima que los propios BRICS necesitarán quince billones de dólares de inversión en infraestructura en los próximos veinte años.

Pero Windsor Chan, subgerente del China Construction Bank en Johanesburgo, se mostró menos cauto al hablar con la prensa sudafricana: a su juicio, el Banco-BRICS “proveerá una alternativa financiera a los países no-occidentales sin las agendas políticas que obstaculizan su desarrollo económico”.

Una de las áreas donde esta independencia de las fuentes financieras tradicionales puede representar una enorme diferencia es en la energía nuclear. Cincuenta de los sesenta y seis reactores nucleares en construcción en el mundo están en los BRICS, recuerda Anthony Butler, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Ciudad del Cabo. Y después de los últimos desastres en centrales atómicas, las aseguradoras ya no quieren saber de operaciones tan grandes e incontrolables y los bancos privados no están dispuestos a arriesgar su pellejo en este tipo de empresas.

La planta nuclear de Kundankulam en India, explica Butler, fue construida con tecnología rusa siguiendo un modelo financiero diferente. Moscú concedió un préstamo “blando” de largo plazo e interés fijo y bajo, y asumió los riesgos del proyecto, con lo cual el gobierno indio no tuvo que ofrecer garantías soberanas. El Banco-BRICS sería el canal ideal para este modelo de financiamiento intergubernamental basado en las empresas estatales.

El nuevo banco se ubica así en las antípodas del Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP) que propone el presidente Barack Obama. En uno de sus puntos más polémicos, el TPP quiere limitar, precisamente, a las grandes empresas estatales en el sector energético, ya sea nuclear o petrolero, las mismas que el Banco-BRICS busca fortalecer.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Países Brics crearán su propio banco

Lun, 11/03/2013 - 12:28
Roberto Bissio, Retem

La creación de un banco de desarrollo, con un capital inicial de 50,000 millones de dólares, será el principal anuncio de la reunión cumbre que los BRICS realizarán en Durban, Sudáfrica, del 25 al 27 de marzo. “BRIC”, que en inglés suena como “ladrillo”, es una sigla inventada en el 2001 por un analista de Goldman Sachs para designar al conjunto de Brasil, Rusia, India y China: cuatro grandes potencias no pertenecientes al club de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en París.

Las autoridades de estos países comenzaron a reunirse a nivel de ministros y luego de jefes de Estado a partir de la crisis financiera desatada en 2008 en Wall Street. En las últimas reuniones se ha incorporado Sudáfrica, con lo que pasaron a llamarse BRICS, o también BRIC-5, lo que podría dejar abierta la puerta a un futuro Bric-9 con la incorporación de otros países “emergentes” populosos como México, Indonesia, Nigeria o Turquía.

Desde la primera cumbre, en 2009, los BRICS han reclamado reformas profundas en el Banco Mundial y en el FMI, para tener mayor incidencia en la conducción de la economía mundial. Los BRICS totalizan una población de tres mil millones de habitantes y sus economías combinadas suman quince billones de dólares al año, prácticamente lo mismo que el producto de Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos tiene diecisiete por ciento de los votos en el FMI y el Banco Mundial -y con ello poder de veto, ya que todas las decisiones importantes requieren ochenta y cinco por ciento de los votos-, mientras que el total de los BRICS no llega a doce por ciento.

El nuevo Banco-BRICS “será el cemento del espíritu de cooperación” del grupo y le dará a éste “una base institucional tangible”, más allá de las declaraciones comunes, dijo a la agencia Inter Press Service (IPS) el empresario Sandile Zungu, secretario del Consejo Negro de Negocios de Sudáfrica.

Este espíritu de cooperación deberá manifestarse en dos decisiones de gran valor simbólico: la ubicación de la sede y la moneda de cuenta. Si bien los aportes iniciales de los miembros son iguales, la economía china es mayor que la de los otros cuatro países juntos, y es dable esperar que este peso se sienta en ambas decisiones. Ya se rumorea que la sede podrá ser Shanghai y que las operaciones se contabilizarán en renminbis y no en dólares. China avanza así hacia la conversión de su moneda en un instrumento de reserva internacional, tal como hoy lo son el dólar, el euro, el yen, la libra esterlina y el franco suizo.

Además de los 10,000 millones de dólares iniciales que contribuirá cada miembro, el Banco-BRICS buscará atraer capitales de otras fuentes y sus créditos se destinarán a financiar el comercio con los BRICS y a obras de infraestructura en los países miembros y en otros países en desarrollo.

“Las necesidades de la economía global son tan grandes”, dice Kaushik Basu, asesor-jefe del ministerio indio de Finanzas, “que un nuevo banco de desarrollo no les quita nada” al Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo o los de los propios miembros, como el BNDES de Brasil.

El Banco Mundial ha estimado en 90,000 millones de dólares por año la “brecha” entre el financiamiento que África necesita y el dinero disponible en la actualidad. Por su parte, la economista Hannah Edinger, investigadora jefe del grupo consultor Frontier Advisory, estima que los propios BRICS necesitarán quince billones de dólares de inversión en infraestructura en los próximos veinte años.

Pero Windsor Chan, subgerente del China Construction Bank en Johanesburgo, se mostró menos cauto al hablar con la prensa sudafricana: a su juicio, el Banco-BRICS “proveerá una alternativa financiera a los países no-occidentales sin las agendas políticas que obstaculizan su desarrollo económico”.

Una de las áreas donde esta independencia de las fuentes financieras tradicionales puede representar una enorme diferencia es en la energía nuclear. Cincuenta de los sesenta y seis reactores nucleares en construcción en el mundo están en los BRICS, recuerda Anthony Butler, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Ciudad del Cabo. Y después de los últimos desastres en centrales atómicas, las aseguradoras ya no quieren saber de operaciones tan grandes e incontrolables y los bancos privados no están dispuestos a arriesgar su pellejo en este tipo de empresas.

La planta nuclear de Kundankulam en India, explica Butler, fue construida con tecnología rusa siguiendo un modelo financiero diferente. Moscú concedió un préstamo “blando” de largo plazo e interés fijo y bajo, y asumió los riesgos del proyecto, con lo cual el gobierno indio no tuvo que ofrecer garantías soberanas. El Banco-BRICS sería el canal ideal para este modelo de financiamiento intergubernamental basado en las empresas estatales.

El nuevo banco se ubica así en las antípodas del Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico (TPP) que propone el presidente Barack Obama. En uno de sus puntos más polémicos, el TPP quiere limitar, precisamente, a las grandes empresas estatales en el sector energético, ya sea nuclear o petrolero, las mismas que el Banco-BRICS busca fortalecer.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Un documental sobre la historia de Venezuela

Lun, 11/03/2013 - 10:00
Interesante documental sobre 200 años de historia venezolana, el "caracazo" y la revolución bolivariana.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Noam Chomsky: ¿Quién es dueño del mundo?

Lun, 11/03/2013 - 03:17
David Barsamian: El nuevo imperialismo estadounidense parece ser sustancialmente diferente a la variedad más antigua en que Estados Unidos es una potencia economía en declive y por lo tanto está viendo menguar su poder e influencia políticos.
Noam Chomsky: Yo pienso que hablar sobre la declinación estadounidense debería tomarse con reservas. Es en la Segunda Guerra Mundial cuando Estados Unidos realmente se convirtió en una potencia mundial. Había sido la economía más grande del mundo por mucho desde antes de la guerra, pero era una potencia regional en cierta forma. Controlaba al Hemisferio Occidental y había hecho algunas incursiones en el Pacífico. Pero los británicos eran la potencia mundial.

La Segunda Guerra Mundial cambió eso. Estados Unidos se convirtió en la potencial mundial dominante. Estados Unidos tenía la mitad de la riqueza del mundo. Las otras sociedades industriales estaban debilitadas o destruidas. Estados Unidos estaba en una posición de seguridad increíble. Controlaba el hemisferio, y tanto el Atlántico como el Pacífico, con una enorme fuerza militar.

Por supuesto, eso declinó. Europa y Japón se recuperaron, y tuvo lugar la descolonización. Para 1970, Estados Unidos había descendido, si se le quiere llamar así, a alrededor del 25 por ciento de la riqueza del mundo; aproximadamente como había sido, digamos, en los años 20. Seguía siendo la potencia mundial abrumadora, pero no como había sido en 1950. Desde 1970, está bastante estable, aunque por supuesto hubo cambios.

En la última década, por primera vez en 500 años, desde la conquista española y portuguesa, Latinoamérica ha empezado a hacer frente a algunos de sus problemas. Empezó a integrarse. Los países estaban muy separados unos de otros. Cada uno estaba orientado por separado hacia el Oeste, primero Europa y luego Estados Unidos.

Esa integración es importante. Significa que no es tan fácil tomar a los países uno por uno. Las naciones latinoamericanas pueden unificarse en defensa contra una fuerza exterior.

El otro acontecimiento, que es más importante y mucho más difícil, es que los países de Latinoamérica están empezando individualmente a enfrentar sus enormes problemas internos. Con sus recursos, Latinoamérica debe ser un continente rico, particularmente Sudamérica.

Latinoamérica tiene una enorme cantidad de riqueza, pero está muy altamente concentrada en una élite pequeña, regularmente europeizada y a menudo blanca, y existe al lado de una enorme pobreza y miseria. Hay algunos intentos de empezar a hacer frente a eso, lo cual es importante – otra forma de integración – y Latinoamérica de alguna manera se está apartando del control estadounidense.

Se habla mucho sobre el cambio del poder mundial: India y China van a convertirse en las nuevas grandes potencias, las potencias más ricas.

De nuevo, uno debería ser bastante reservado al respecto.

Por ejemplo, muchos observadores comentan sobre la deuda estadounidense y el hecho de que gran parte de ella está en manos de China. Hace unos años, en realidad, Japón tenía la mayor parte de la deuda estadounidense, ahora superada por China.

Además, todo el marco para la discusión de la declinación de Estados Unidos es engañoso. Se nos enseña a hablar sobre un mundo de estados concebidos como entidades unificadas y coherentes.

Si uno estudia la teoría de las relaciones internacionales, hay lo que se llama la escuela “realista”, que dice que hay un mundo de estados anárquico, y que los estados buscan su “interés nacional”. Eso es en gran parte mitología. Hay algunos intereses comunes, como la supervivencia. Pero, en su mayor parte, la gente dentro de una nación tiene intereses muy diferentes. Los intereses del director ejecutivo de General Electric y del conserje que limpia sus pisos no son los mismos.

Parte del sistema doctrinal en Estados Unidos es la pretensión de que todos somos una familia feliz, que no hay divisiones de clases, y que todos estamos trabajando juntos en armonía. Pero eso es radicalmente falso.

En el siglo XVIII, Adam Smith dijo que la gente que posee la sociedad hace las políticas: los “mercaderes y manufactureros”. El poder de hoy está en las manos de las instituciones financieras y las multinacionales.

Estas instituciones tienen un interés en el desarrollo chino. Así que si usted es, digamos, el director ejecutivo de Walmart o Dell o Hewlett-Packard, se siente perfectamente contento de tener una mano de obra muy barata en China trabajando bajo condiciones horribles y con pocas restricciones ambientales. En tanto China tenga lo que se llama crecimiento económico, está bien.

En realidad, el crecimiento económico de China es un poco un mito. China es en gran medida una planta de ensamblaje. China es un exportador importante, pero aun cuando el déficit comercial estadounidense con China ha aumentado, el déficit comercial con Japón, Taiwán y Corea ha descendido. La razón es que se está desarrollando un sistema de producción regional.

Los países más avanzados de la región –Japón, Singapur, Corea del Sur y Taiwán– envían tecnología avanzada, partes y componentes a China, la cual usa su fuerza laboral barata para ensamblar productos y enviarlos fuera del país.

Y las corporaciones estadounidenses hacen lo mismo: Envían partes y componentes a China, donde la gente los ensambla y exporta los productos finales. A esto se le llama exportaciones chinas, pero son exportaciones regionales en muchos casos y, en otros, es realmente un caso en que Estados Unidos se está exportando a sí mismo.

Una vez que rompemos el marco de los estados nacionales como entidades unificadas sin divisiones internas dentro de las mismas, podemos ver que hay un cambio del poder mundial, pero es de la fuerza laboral mundial a los dueños del mundo: el capital transnacional, las instituciones financieras mundiales.
____________
Tomado de FuturoMX
Ver también: Las causas materiales de la crisis

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El impacto de los recortes presupuestarios de EE.UU.

Sáb, 09/03/2013 - 14:18
Martin Khor, Retem

El llamado “secuestro de los presupuestos” en Estados Unidos marcó un nuevo fracaso en las relaciones entre el presidente Barack Obama y los republicanos en el Congreso. Como no lograron llegar a un acuerdo en torno a cómo reducir el déficit presupuestario, el gobierno tuvo que introducir recortes en los gastos de este año del orden de 85.000 millones de dólares.

El término “disfuncional” se utiliza ahora muy comúnmente para describir el sistema de gobierno de Estados Unidos, en el que el punto muerto entre el presidente y el Congreso, y la animosidad entre los partidos Demócrata y Republicano, han bloqueado leyes, políticas y acuerdos.

Lo más visible de esta disfuncionalidad es la incapacidad del gobierno de hacer frente a la política económica, sobre todo en lo que tiene que ver con cuánto y cómo reducir el déficit presupuestario.

Los republicanos partidarios de la línea dura están obsesionados con recortar el gasto público para reducir el déficit fiscal. Por otro lado, destacados e influyentes economistas keynesianos, como Paul Krugman y Joseph Stiglitz, argumentan que reducir el gasto público en medio de una economía débil empujaría al país a una nueva recesión.

El propio Obama está a favor de reducir el déficit, pero quiere que se haga de una manera equilibrada, aumentando los ingresos fiscales a través del aumento de los impuestos a los sectores más ricos -o eliminando las lagunas legales que les permiten evadir impuestos- y de recortes de gastos menores que no afectan a los sectores pobres.

El tema del “secuestro de los presupuestos” comenzó en 2011. El presidente propuso entonces que, si no se lograba un acuerdo con el Congreso, el 1 de marzo entrara en vigor una lista de recortes automáticos y específicos de gastos. Los recortes presupuestarios fueron elegidos deliberadamente para que resultaran tan malos como para que el Congreso no les permitiera entrar en vigor. O al menos eso pensaba Obama. Él usaría esto para conseguir un equilibrio entre los aumentos de los impuestos y los recortes de gastos más pequeños que él tenía en mente. Pero, al final, los republicanos doblaron la apuesta, y los recortes de gastos entraron en vigor: 1,2 billones de dólares durante diez años, comenzando con 85.000 millones este año fiscal.

Los efectos se sentirán no solo en Estados Unidos sino también en los países en desarrollo. Estos incluyen el impacto negativo en el crecimiento mundial y los recortes previstos a la ayuda destinada a los países pobres.

Este recorte llega en un mal momento, ya que las economías ricas están en una senda decreciente. La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el grupo de treinta y cuatro países ricos, anunció que el PIB de sus miembros cayó a un índice anual de 0,6 por ciento en el último trimestre de 2012. La Comisión Europea, por su parte, predijo que las economías de la eurozona se contraerán un 0,3 por ciento este año, lo que podría llegar a ser un pronóstico optimista, dada la reciente incertidumbre política en Italia.

Los recortes en el gasto en Estados Unidos se sumarían a la tendencia contractiva en los países ricos. Por otro lado, el continuo debilitamiento de las economías occidentales tendrá efectos adversos sobre las exportaciones y el turismo, así como sobre las remesas de los trabajadores y de los ingresos de los países en desarrollo.

Hay otra dimensión más directa del “secuestro de presupuestos” para el mundo en desarrollo. Los recortes del gasto fiscal afectarán el presupuesto de ayuda a los países pobres y los programas de desarrollo, como el suministro de medicamentos y alimentos, según un informe de la agencia Inter Press Service (IPS).

El nuevo secretario de Estado, John Kerry, reveló que el Departamento de Estado y su agencia de cooperación USAID tendrían que recortar 2.600 millones de dólares de su presupuesto de 2013. Los recortes incluyen a la asistencia humanitaria y los programas mundiales de salud. Por ejemplo, Estados Unidos reduciría su contribución al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.

Kerry se ha dirigido al Congreso afirmando que este recorte reduciría la capacidad de Estados Unidos de proporcionar ayuda alimentaria a dos millones de personas y la USAID tendría que dejar, reducir o no iniciar la prestación de asistencia a millones de personas afectadas por desastres. Además, esta situación “impediría seriamente” los esfuerzos de reducción de la mortalidad infantil relacionada con el sida.

Jeremy Kadden, de InterAction, una alianza de ONG de ayuda a los países en desarrollo, manifestó: “Estos recortes costarán muchas vidas. Hemos realizado avances muy significativos en los últimos diez años, logrando que numerosas personas mejoren realmente sus vidas, y esto sería un enorme retroceso que devastaría a numerosas personas”. Se estima que los recortes en el presupuesto tendrían como consecuencia que alrededor de tres millones de niños pierdan el acceso a la educación básica que reciben en la actualidad, que dos millones de personas puedan dejar de recibir ayuda alimentaria o la reciban en menor medida, mientras que seiscientos mil niños perderían asistencia nutricional.

A diferencia del Reino Unido, donde el gobierno de David Cameron decidió no reducir su presupuesto de ayuda pese al enorme recorte en el presupuesto general del gobierno, en el “secuestro de presupuestos” de Estados Unidos no hay exenciones para los gastos en el extranjero.

Los pobres se verán afectados. Alrededor de seiscientas mil mujeres y niños dejarán de recibir ayuda alimentaria. El recorte de 26,000 millones de dólares de los programas domésticos afectará los programas nacionales de salud, educación, lucha contra las drogas, el cuidado de los parques nacionales y los programas de socorro por el huracán Sandy. Las familias de bajos ingresos también se verán perjudicadas por los recortes en los subsidios a la vivienda pública, que podrían afectar a más de ciento veinte mil familias pobres, según The Guardian.

Los Institutos Nacionales de la Salud, que sufrirán un recorte presupuestario del cinco por ciento, están cancelando becas de investigación. Se recortarán otros 16,000 millones de dólares que afectarán al programa Medicare, así como a programas de agricultura y prestaciones por desempleo. Los principales recortes, sin embargo, serán en el presupuesto militar, que en 2013 bajará 43.000 millones de dólares, en una reducción de 500.000 millones de dólares a lo largo de diez años, acordado en 2011.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Europa destaca desarrollo social de Venezuela con Chávez

Mér, 06/03/2013 - 15:32
La Unión Europea (UE) lamentó la muerte del presidente venezolano Hugo Chávez y alabó su contribución al desarrollo social del país sudamericano. También Rajoy y Hollande destacaron la figura de Chávez.
"La Unión Europea ha recibido con pesar la noticia... Venezuela se ha destacado por su desarrollo social y por contribuir a la integración regional de América del Sur", dijeron el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, el miércoles en un mensaje de pésame dirigido al vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro.
Por su parte, el jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, expresó a Venezuela su pésame por la muerte del presidente Hugo Chávez, al que calificó de "una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea" en el país latinoamericano.

El gobernante conservador español manifestó además "en estos momentos de duelo" la voluntad de su gobierno de seguir trabajando con el país latinoamericano "en el fortalecimiento de los vínculos bilaterales" y en las relaciones "de profunda amistad" entre los dos países.
El presidente francés, François Hollande, envió también sus condolencias al pueblo venezolano por la muerte del presidente Hugo Chávez, del que elogió su "innegable voluntad de luchar por la justicia".
"Más allá de su temperamento y sus orientaciones, que no eran compartidas por todos, el presidente fallecido se destacaba por una voluntad innegable de luchar por la justicia y el desarrollo", señaló Hollande en un comunicado del Elíseo.
El mandatario socialista consideró además que Chávez pasará a la historia como un personaje que "marcó profundamente la historia de su país" y se mostró "convencido" de que "Venezuela sabrá manejar este momento difícil de forma democrática y pacífica".
___________
Tomado de Deutsche Welle
Ver también Líderes latinoamericanos muestran su pesar por la muerte de Hugo ChávezUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Muere el más carismático líder latinoamericano

Mér, 06/03/2013 - 04:01

Atilio Borón

Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.

Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.

Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC. Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez!

¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La corrupción vaticana

Mar, 05/03/2013 - 02:01
Jaime Richart, ArgenPress

Erasmo de Rotterdam publica en 1511 el ensayo "Stultitiae Laus", traducido al castellano como "Elogio de la locura". Inspirado en "De triumpho stultitiae" del italiano Faustino Perisauli, hace un elogio satírico de las supersticiones, de la ceguera y la demencia asociadas, de las prácticas piadosas y corruptas de la Iglesia Católica, así como de la locura de los pedantes (entre los que se incluye el propio Erasmo). El ensayo termina con una sencilla exposición de los verdaderos ideales cristianos. El autor había regresado recientemente de Roma profundamente decepcionado y se había lamentado de la evolución que veía en la Curia Romana...

Aparte del elogio satírico y como tema de fondo que recorre el ensayo, Erasmo atribuye a la facilidad del individuo para engañarse a sí mismo (la estulticia) su capacidad para soportar esta vida descarnada. Yo mismo escribí en 1986 un opúsculo titulado "Elogio de la hipocresía" en el que sostengo que, al igual que el autoengaño hace más soportable a la persona la vida, la hipocresía -la diplomacia degradada- juega un papel esencial para la paz social. Gracias a la hipocresía y al autoengaño la sociedad ha ido distanciándose progresivamente de la caverna y de la horda. El salvaje, ni miente ni engaña. Sin embargo hoy, si el ser humano se engaña a sí mismo para escapar al eventual espanto de su existencia, ya no tolera el engaño ajeno, y menos el de políticos y clerigalla corruptos que mienten al decir solemnemente que están ahí para mirar por su interés...

Lo que nos permite constatar el "Elogio de la locura" es que la corrupción de la Curia no es de hoy: nació corrupta y nunca ha dejado de ser corrupta. Lo que ha sucedido es que a lo largo de los siglos sólo podía saberse algo (y eso entre las castas superiores) por testimonios particulares y aislados que nunca llegaban lejos y apenas salían de los círculos juramentados. Callar, ocultar y disimular quienes estaban y están al tanto de lo que sucedía y sucede intramuros, forma parte de la pompa de sus miembros, incluidos los papas. Sucede allí lo que en todos los círculos de poder, religioso o civil, constituido o fáctico. Pero es que ni un ápice han cambiado las cosas desde los tiempos de Erasmo, por más que la desinformación hoy imposible haya solapado la miseria moral, la estulticia eramista y la depravación vaticanas. Una cosa es que no trascendiera la corrupción, y otra que no existiese. El poder en sí mismo, es corrupto: por acción o por omisión. Y el poder encapsulado en el Vaticano, humano, no es excepción. La honestidad es cosa de miembros aislados a los que el poder mantiene de distintas maneras alejados del foco infeccioso...

Y si digo esto con rotundidad es porque no creo que sea necesario disponer de fuentes más o menos fiables, o tener una dilatada experiencia vital. Basta una natural intuición y un somero conocimiento histórico y antropológico de los grupos humanos que detentan el poder. La mayor parte de la ciudadanía despierta, lo sabe. Nadie de quienes pasan o se hacen pasar por íntegros formando parte del poder, se libra del estigma de la corrupción. Repito, por acción o por omisión. El engaño y el disimulo son los soportes. En todo caso ¿cuánto, de los que estáis leyendo esto y os consideráis íntegros, creéis que podríais durar en los entresijos del poder, de la clase que sea, sin constituiros en azote de la corrupción con fracaso seguro, sin ser destruidos, sin mirar a otra parte -la otra manera ruin de ser corrupto-, o sin huir del poder: lo que ha hecho Ratzinger?

Hay una rendija por donde puede entrar alguna brisa que barra la corrupción. El fenómeno inédito que ha irrumpido en el mundo, modificando profundamente los parámetros del engaño y las posibilidades de desmontarlo: la Internet y las redes sociales que han dado un vuelco al marco y sentido de la sociedad tradicional. El entibado que sostiene el poder empieza a tambalearse, y debido a ello se siente cada vez más inseguro. Y si persiste aquella disposición de siempre del individuo para engañarse a sí mismo, a partir de un cierto nivel de inteligencia ha desaparecido en él la tolerancia a dejarse engañar. Y como todos hemos elevado considerablemente ese nivel informativo e intelectivo individual y colectivamente, quienes desde el poder civil o religioso antes practicaban el ocultismo cerrando los canales de la información para hurtar la verdad a su antojo, hoy día están comprobando que eso ya no les es posible. No obstante, abrasados de codicia o de voluntad de poder, los dirigentes vaticanistas, los dirigentes de las naciones por separado y los prestidigitadores de las finanzas y de la economía mundial siguen apoyándose en la estulticia eramista del ser humano. Por eso aún no se percatan de la enorme fuerza que las masas, sin necesidad de emplear la violencia material, empiezan a cobrar gracias a las modernas tecnologías. Esa fuerza, frente al poder civil, se traduce en la práctica en la protesta sin pausa, en forma de gota malaya, y frente al poder religioso, en la deserción progresiva y masiva de los fieles.

Da la sensación de que empieza un mundo invertido; un mundo en el que los que carecían de verdadero talento se han infiltrado en la política para acaparar “la razón” sin posibilidad, hasta ayer, de respuesta. Pero hoy las redes sociales les van empequeñeciendo cada día, descubriendo poco a poco el hueso sin carne de su estupidez. Cada vez se hace más visible que su "razón" sólo dependía del boato y de la brutalidad de gendarmes y guardaespaldas. Pero la "razón", ya, es patrimonio de todos y está principalmente del lado de la ciudadanía...

Por todo ello ¿cómo es posible que en estos tiempos no se percaten ni el Vaticano entero ni el papa saliente, de que el lujo y la ostentación de que vienen haciendo gala durante los mil quinientos años que tiene el catolicismo es un insulto a la humanidad doliente, a la humanidad sensible y a la humanidad juiciosa que ya nadie soporta? ¿Cómo pueden extrañarse de que retroceda de manera escandalosa el catolicismo? Y retrocederá más. Retrocederán su pensamiento, los feligreses y las vocaciones. Hasta tal punto que harán absurda o ridícula la institución. Pues, ¿no es ya una certeza cegadora que para creer en Dios, para dialogar con Él y reconfortarse de Él, sobran los intermediarios, el aparato de la Curia y el papado? Tras su ancestral tendencia persecutoria de infieles y tras sus intrigas y maquinaciones seculares dentro de los muros del Vaticano, llegan noticias de corrupción generalizada de varios cardenales y especialmente de los papables italianos... El Vati-sex y la pederastia de sus clérigos son leit motiv de conductas que ya no pueden olvidarse. No es que de repente se sepa que la Curia está corrupta, como ha comprobado el Ratzinger intelectual, es que la Curia siempre lo ha sido.

Concluyamos que efectivamente la estulticia nos permite vivir sin desesperar. Más y mejor que la fe en un ser hipotético supremo. Porque este milenio es el milenio de la “Verdad”. Y aunque seguirán intentando engañarnos, cada día es mayor el desprecio tanto hacia los que detentan el poder político y económico, como hacia el religioso de la Curia vaticana. Está a punto de sentarse en su trono "Petrus Romanus", el último papa. Y con él llega el final de los tiempos, según uno de sus santos: San Malaquías. Amén.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Recuperar la política económica

Lun, 04/03/2013 - 19:36
Alejandro Nadal, Sin Permiso

Para decirlo suavemente, el desempeño del capitalismo a escala mundial ha dejado mucho que desear. De manera más clara, frente a nuestros ojos tenemos un desastre desarrollándose en cámara lenta. No sólo el crecimiento ha sido mediocre y el problema de la desigualdad se ha agravado, sino que las crisis se hicieron más comunes y agudas. Los desequilibrios económicos mundiales se intensificaron y hoy constituyen uno de los factores más importantes de inestabilidad e incertidumbre. El sector financiero se expandió de manera absurda y en lugar de que las agencias reguladoras le tengan bajo control, pudo someter a la política económica a sus necesidades.

Frente a este panorama se fue consolidando algo muy engañoso: la idea de que las economías nacionales son entidades que se auto-regulan, que mantienen equilibrios saludables y casi bajo ninguna circunstancia requieren de la intervención del gobierno para enderezar el camino. Esta idea es muy vieja entre los economistas que mantuvieron la fe en las virtudes del mercado. Esos economistas en muchos casos estuvieron muy bien apoyados por contribuciones millonarias que les permitieron “amplificar el mensaje sobre la libertad de los mercados”. Un buen ejemplo es el de Milton Friedman y, en especial, en su libro Capitalismo y libertad, pieza literaria de extraordinaria debilidad intelectual y brutal virulencia ideológica. No por nada fue uno de los libros de cabecera de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

Esa idea permitió el renacimiento de la vieja idea (pre-Keynesiana) de que los gobiernos no pueden y no deben intentar perseguir objetivos como el crecimiento o el pleno empleo. De acuerdo con esa visión de las cosas un gobierno debe limitarse a controlar la oferta monetaria y a mantener un equilibrio en las cuentas fiscales con el fin de allanar el camino a la inversión privada que, guiada por el supuestamente eficaz mecanismo de mercado, permitiría alcanzar senderos de crecimiento estable. Personajes como Robert Lucas, con su esquema aberrante de “expectativas racionales” (una entelequia que equivale a decir que en la economía no hay incertidumbre) contribuyeron a dar una supuesta legitimidad científica a modelos inconsistentes.

El capitalismo no configura economías bien portadas con armonía social y prosperidad compartida. La inestabilidad de sus principales agregados es su rasgo esencial. Una de sus características más peligrosas es su capacidad para mantener altos niveles de desempleo durante prolongados periodos de tiempo. Finalmente, es en los periodos de aparente calma y estabilidad cuando se gestan en su seno las severas crisis que han marcado toda su historia.

Por eso, en una economía capitalista se necesita un gobierno capaz de determinar el nivel óptimo de gasto para estabilizar la inversión, el crecimiento y el empleo. Esto requiere definir y aplicar un nivel adecuado de imposición fiscal y la correcta asignación de un gasto público conforme a las prioridades que un esquema democrático determine. Al mismo tiempo, se requiere que el gobierno tenga la capacidad de financiar un desequilibrio entre el gasto público y los ingresos fiscales a través del banco central. Finalmente, para evitar que una economía capitalista termine por explotar en una crisis terminal, el gobierno debe estar dotado de instrumentos regulatorios sobre el sistema financiero y bancario. Al fin de cuentas, las funciones de creación monetaria deben estar sometidas al control de agencias públicas sujetas a una responsabilidad política ante órganos democráticamente electos.

Uno de los objetivos centrales de la política económica es establecer los parámetros de la distribución del ingreso pues el salario no es un precio que se fija en un imaginario mercado laboral. Sólo en un marco de política económica responsable es posible determinar el nivel adecuado de otras variables clave de la vida económica como la tasa de interés y el tipo de cambio. La primera no es el precio que permite un equilibrio en el inexistente mercado de ‘fondos prestables’. El segundo no es el mecanismo de ajuste del desequilibrio en la balanza comercial.

Los tratados de libre comercio y de integración económica en el mundo neoliberal son instrumentos para eliminar la política económica. En Europa los tratados de Maastricht y Lisboa son los mejores ejemplos. Su objetivo fue dotar a los países signatarios de una moneda común al tiempo que se les imponía un candado en materia de política fiscal. Ese esquema no sólo les impide emitir su propia moneda, decidir sobre el tipo de cambio o la tasa de interés. Tampoco podían determinar el nivel de gasto que consideraran necesario. Todo eso redujo a los países de la eurozona al nivel de regiones subordinadas a una autoridad central.

El capitalismo con crecimiento estable y salarios reales en expansión es cosa del pasado. Lo de hoy es el estancamiento, el desempleo masivo y la pobreza. Urge recuperar la política económica para por lo menos intentar subsanar las carencias más groseras del capitalismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La Unión Europea quiere que España se ajuste más el cinturón

Dom, 03/03/2013 - 23:38

Los ministros de Economía de la zona euro analizarán mañana lunes 4 de marzo el segundo informe de la troika (formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) para determinar si España cumple las condiciones exigidas a cambio del rescate de 40.000 millones para la banca.

Este segundo informe de la troika, que todavía no es público, es el resultado de la visita que los inspectores hicieron a Madrid entre el 28 de enero y el 1 de febrero. Su conclusión preliminar fue que los apretones financieros emprendidos por el Gobierno de Mariano Rajoy avanzan “a buen ritmo”, pero que se requieren “más progresos” en materia de ajuste fiscal y reformas estructurales.

Además, la troika exigió a España que extreme la vigilancia sobre los bancos que han recibido ayudas públicas europeas para garantizar que cumplen los planes de reestructuración pactados con Bruselas y garantizar un plan de negocios “sólido” y “creíble” para el banco malo que gestiona los activos inmobiliarios tóxicos (Sareb).

El Gobierno espera que el Eurogrupo confirme que España “ha cumplido las condiciones en su totalidad”. “Medidas por su amplitud y calendario, eran muy ambiciosas y hemos sido capaces de cumplir todo y a tiempo”, señalan desde el ministerio de Economía.

El vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, presentará a los ministros las previsiones económicas de invierno del Ejecutivo comunitario, que para España pronostican una contracción del 1,4% para este año, con un paro del 27% y un déficit del 6,7%, en lugar del 4,5% pactado con la UE.

El Eurogrupo comenzará a discutir las consecuencias de este nuevo escenario para el ritmo de ajuste fiscal de cada país, pero todavía no se espera ninguna conclusión. Habrá que esperar a que Eurostat certifique en abril las cifras de déficit de cada país en 2012, por lo que las decisiones no llegarán hasta el Eurogrupo de mayo. Rehn ha anunciado que dará más tiempo a España para corregir su déficit -incluso dos años- si se confirma que cumplió con el esfuerzo exigido en 2012.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Impuestos, paraísos fiscales, bancos y zonas de libre comercio

Sáb, 02/03/2013 - 14:08
Rober Gonpane, La Marea

¿Queremos un estado pequeñito y barato o un estado lo suficientemente grande como para garantizar a la ciudadanía seguridad, justicia, sanidad, educación, pensiones y un mínimo vital para que a nadie le falte lo más básico?

Después de responder a esta pregunta, y no antes, habría que empezar a hablar de cómo financiar ese estado; de fiscalidad, fraude, evasión y, cómo no, de paraísos fiscales. Mi respuesta está clara: yo no creo que el mercado se regule solo. Los estados deben ser lo suficientemente fuertes como para imponer un régimen fiscal que financie los servicios sociales que presta y consiga una justa redistribución de la riqueza, que nada tiene que ver con la caridad o la responsabilidad social corporativa. Al evitar la acumulación de la riqueza en las clases dominantes no se les está librando del pecado capital de la avaricia; se está salvando al capitalismo de uno de sus principales fallos de diseño.

Pierre Joseph Proudhon allá por 1840 en su libro ¿Qué es la Propiedad? afirmaba que “¡La propiedad es imposible!”. Yo no puedo asumir una afirmación tan categórica y contraria a la contumaz realidad histórica, pero sí considero que el capitalismo necesita, aunque lo ignora, una Justicia Fiscal Global (JUFIGLO, eje central en ATTAC) para evitar que la acumulación de riqueza en una pequeña parte de la población termine parando la máquina. Y es que, además, esta acumulación de riqueza ya no es tan inofensiva como cuando se escondía formando fabulosos tesoros. Enormes cantidades de dinero controladas por un reducido grupo de operadores globales se mueven libremente en el Casino Financiero Global, especulando con una amplísima gama de activos financieros, que van desde las materias primas más básicas (energía, metales, cosechas…) hasta los complicados productos del surrealista mercado de derivados.

El sentido tradicional de los paraísos fiscales ya no sirve en el siglo XXI. Los medios tecnológicos y la liberalización de los mercados a escala global, permiten a los bancos ofrecer plataformas de negociación financiera sin intermediación, totalmente opacas a la fiscalidad de los estados. Los bancos llevan los Paraísos Fiscales a las puertas mismas de todas las grandes corporaciones y fortunas del planeta; y si pongo mayúsculas, es para que, de una vez, dejemos de asociar los segundos con playas paradisíacas y pensemos en lo que realmente son.

Los estados, asfixiados por la deuda, tratan de luchar contra el fraude y la evasión fiscal para cuadrar sus cuentas y no tener que recurrir a más recortes que empeoren aún más su imagen ante los votantes (los acuerdos FATCA entre EEUU, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España, para intercambiar datos fiscales, entraron en vigor el pasado uno de enero). Sin embargo, la banca ha creado mecanismos de negociación tan complejos (banca en la sombra o Shadow Banking, Dark Pools…) que las agencias tributarias no pueden hacer casi nada porque la injusta, ineficaz e insostenible globalización comercial y financiera neoliberal impide un control efectivo mientras existan fronteras permeables.

La Unión Europea, para los euroescépticos, nunca tuvo que ser más que un simple Acuerdo de Libre Comercio, un EFTA (European Free Trade Agreement) similar al NAFTA que comparten EEUU, México y Canadá. Y ahora nos sorprenden con la creación de una zona de libre comercio entre Europa y EEUU; como si no tuviéramos bastante con la competencia fiscal intracomunitaria, el abuso de las multinacionales con los precios de transferencia entre sus sedes y los cambios de residencia fiscal de ciudadanos ilustres a países amigos como Luxemburgo o Rusia con el caso de Gérard Depardieu.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Una breve historia de la banca

Sáb, 02/03/2013 - 01:05

Comparto este trozo de historia que he recibido vía mail:

La banca en Cataluña (Taula de Canvi) apareció durante el reinado de Jaime I El Conquistador (1213-1276). La legislación romana y goda que regían este negocio fue sustituida.
Estos son algunos de los articulos de esta legislación bancaria:
El 13 de febrero de 1300 se estableció que cualquier banquero que se declarara en bancarrota sería humillado por todo el pueblo, por un voceador público y forzado a vivir en una estricta dieta de pan y agua hasta que devolviese a sus acreedores la cantidad completa de sus depósitos.
El 16 de mayo de 1301 se decidió que los banqueros estarían obligados a obtener fianzas y garantías de terceras partes para poder operar, y a aquellos que no lo hicieran no se les permitiría extender un mantel sobre sus cuentas de trabajo. El propósito de ello era señalar a todo el mundo que estos banqueros no eran tan solventes como aquellos que usaban manteles, es decir, que estaban respaldados por fianzas. Cualquier banquero que rompiera esta regla (por ejemplo, que operase con un mantel, pero sin fianza) sería declarado culpable de fraude.

Sin embargo, a pesar de todo, los banqueros pronto empezaron a engañar a sus clientes.
Debido a esos engaños, el 14 de Agosto de 1321 se estableció que aquellos banqueros que no cumpliesen inmediatamente sus compromisos, se les declararía en bancarrota, y si no pagasen sus deudas en el plazo de un año, caerían en desgracia pública, lo que sería pregonado por voceros por toda el pueblo. Inmediatamente después, el banquero sería decapitado directamente enfrente de su mostrador, y sus propiedades vendidas localmente para pagar a sus acreedores.
Existen evidencias documentales de que esto se cumplia.
Por ejemplo, el banquero catalán Francesc Castelló, fue decapitado directamente frente a su mostrador en 1360, en estricto cumplimiento de la ley.

A TOMAR NOTA...
¿Por quien empezamos?
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El estado de crisis permanente

Lun, 25/02/2013 - 21:42
Andrea Fumagalli, Alfabeta2

Si Atenas llora, Esparta no ríe. Los países europeos mediterráneos ya han vertido amargas lágrimas. En 2012 la imposición forzosa (o mejor dicho, golpista, en el caso de Italia) de políticas de austeridad provocó un empobrecimiento que no tiene precedentes de la postguerra a hoy. Pero ni siquiera a Sparta, es decir a Alemania, le va bien. Lo que está ocurriendo es el inicio de un círculo vicioso en el que los países económicamente más fuertes se ven envueltos en una espiral recesiva que se autoalimenta continuamente. Tras resistir dos años a la crisis de la deuda europea, aprovechándose del debilitamiento del euro que ha permitido exportaciones más competitivas fuera de la eurozona, ahora también Alemania empieza a mostrar los primeros signos de una posible crisis. El gobierno alemán ha revisado a la baja las estimaciones de crecimiento previstas para el 2012 y 2013, acercándose a niveles de estancamiento, cayendo por primera vez las ventas al por menor.

En 2013 entramos en el sexto año de la crisis. Ni siquiera la gran crisis de 1929-30 duró tanto. A partir de 1933 (tras cuatro años) la economía estadounidense comenzó a recuperarse. En esa época, la salida de la crisis se vio favorecida por la definición de una nueva governance social y política llevada a cabo, si bien parcialmente y a menudo de modo contradictorio, mediante nuevos mecanismos de acumulación y valorización que el advenimiento del paradigma taylorista había producido.

Actualmente no se entreve nada de esto. Es evidente que la governance capitalistica impuesta por los mercados financieros ha fracasado, aún habiendo obtenido grandes resultados al plasmar y definir las nuevas modalidades de valorización y las nuevas formas de mando y jerarquía actuales. Tal governance consistía en nuevas funciones económicas asumidas por los mercados financieros, con el paso de una economía monetaria de producción (aquella del paradigma taylorista-fordista) a una economía financiera de producción (aquella del biocapitalismo cognitivo): redefinición continua de la unidad de medida del valor (una vez que el patrón oro cayó con el colapso de Bretton Woods) y, por tanto, financiación de la inversión privada; asegurador social de la vida como resultado de la financiarización, y consecuente privatización, de los sistemas de bienestar; instrumento de crecimiento económico y regulador de la distribución de la renta gracias a los procesos de expropiación de la cooperación social y a su endeudamiento, y multiplicador financiero de la demanda final.

La condición para que tal governance pudiese garantizar estabilidad era una continua, ilimitata expansión de los propios mercados financieros, capaces de producir (plus)valor siempre superior a los efectos mudables y negativos sobre la demanda causados por la creciente concentración de las rentas y por la expropiación de la riqueza social producida por el «común». Dado que esta condición no puede persistir indefinidamente, la inestabilidad estructural que se deriva sólo puede ser políticamente y socialmente gobernada recurriendo a shock exógenos, dictados por la emergencia de turno. En otras palabras, la governance se da en la emergencia. A principios del siglo xxi la emergencia era la guerra al terrorismo. Hoy la emergencia se da por la propia crisis de los mercados financieros y por los Estados europeos. La crisis deviene instrumento de governance y, por tanto, es permanente. Esto significa que la emergencia ha terminado y la crisis se convierte en «norma».

El estado de crisis permanente significa que estamos ante una crisis de la valorización capitalista. A pesar de los intensos procesos de restructuración organizativa y tecnológica que han ampliado la base de la acumulación, imponiendo –detras del chantaje de la necesidad– la puesta en valor de la vida, del tiempo de vida y de la cooperación social humana, la valorización actual, precisamente porque se basa solamente en la expropiación externa de la vida y del «común» humano, sin ser capaz de organizarlo, no se transforma en aumento de plusvalor. El proceso de financiarización sí ha permitido una poderosa «acumulación», pero no ha sido capaz de traducirse en valorización directa y real. Esta es la contradicción central que está en la base de la crisis actual. A pesar de todos los intentos (desde la adulación, desde el imaginario, al chantaje, el castigo, a la mercantilización total), la vida humana puesta en valor produce de todas formas un excedente que escapa al control capitalista, un excedente que no se transforma en valor económico, es decir, que no es posible medir en términos capitalistas.

En un contexto semejante no es posible ninguna política «reformista», lo que se traduce también en crisis política e institucional. No existen condiciones para definir un nuevo New Deal compatible con la actual economía financiera de producción, a diferencia de lo sucedido en los años Treinta del siglo pasado. La salida de crisis sólo puede darse en un contexto postcapitalista. Pero de esto hablaremos más adelante.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Los peligros globales de la adicción al juego de los banqueros

Dom, 24/02/2013 - 22:12

El estallido financiero de 2008 reveló una economía global muy parecida a un casino en el que se apostaban gigantescas sumas de dinero con el mismo grado de información y certeza que tiene el que elige un número o un color en la ruleta.

Marcelo Justo, BBC Mundo
Una arquitectura financiera montada sobre la especulación –elemento sustancial del mundo del dinero– precisa operadores capaces de poner la propia casa sobre la mesa siguiendo una corazonada.

El caso de Kweku Adoboli, el operador que le hizo perder más de 2.000 millones de dólares al banco suizo UBS, es paradigmático. En su reciente juicio en Londres se reveló que Adoboli había perdido unos US$200.000 de su propio dinero (más de la mitad de su salario anual) y que vivía endeudado con los prestamistas diarios que financian el mundo de las apuestas.

Un colega suyo, John Hughes, despedido del UBS por fuertes sospechas de colaboración en el fraude, fundó una página de internet de apuestas de fútbol, "Best of Mates". Sorprendido por las preguntas que le hacía la prensa, Hughes señaló que su nueva carrera en el mundo del juego constituía un "uso apropiado de mis habilidades".

Un exoperador de Wall Street que trabajó con Goldman Sachs, Merril Lynch y el Deutsche Bank, John Mc Bride Coates, hoy un neurocientífico de la Universidad de Cambridge, escribió "The Hour Between Dog and Wolf: Risk Taking, Gut Feelings and the Biology of Boom and Bust", un estudio de la psicología y las bases hormonales de la conducta de los operadores. "En sus momentos de euforia ganadora, los operadores tienen los síntomas clásicos de la manía. Una fuerte tendencia al autoengaño, un exceso de confianza, una inclinación irresistible a tomar decisiones cada vez más arriesgadas", indicó a BBC Mundo. En el centro de esa meca financiera global que es Londres, la "National Problem Gambling Clinic" es una clínica especializada en adictos al juego.

Un 20% de los 2.000 que ha tratado desde su fundación en 2008 son operadores financieros. A diferencia de otros adictos al juego, tienen dos rasgos salientes: son todos hombres y tienen entre 28 y 42 años.

Una explosión de testosterona
Los estudios de John Mc Bride Coates lo llevaron a una evaluación de dos variables hormonales fundamentales que dominan la conducta de los operadores: el nivel de testosterona y el cortisol, regulador del estrés. En un seguimiento de 17 operadores de la City de Londres durante ocho días consecutivos Coates halló una clara correlación de estas hormonas y el rendimiento de los operadores. "Tanto en animales como en humanos la testosterona está vinculada con la persistencia, el riesgo, y la temeridad de cara a lo nuevo, todas cualidades muy útiles para un operador. Pero si la testosterona supera un cierto umbral o se mantiene crónicamente elevada, el efecto es el contrario porque está también vinculada con la impulsividad, la búsqueda de sensaciones y la adopción de riesgos excesivos", indicó a BBC Mundo. El cortisol tiene el efecto contrario: promueve una actitud defensiva protectora del organismo frente al estrés. El estudio halló que en momentos de volatilidad o incertidumbre los niveles de cortisol aumentan afectando las decisiones que adoptaban los operadores.

En ambos casos el estudio pone en entredicho una premisa de los mercados financieros: la racionalidad de los mercados. Un pilar de esta premisa es la teoría de la elección racional por la cual se asume que un individuo actúa evaluando sensatamente costos y beneficios para llegar a una acción que maximiza un beneficio. "En realidad el riesgo que adoptan los operadores es mucho más inestable e impredecible de lo que asumen los economistas. La biología es fundamental en este proceso", señaló a BBC Mundo Coates. Igualmente importante es la Psicología social. En el juicio a Adoboli quedó claro que el objetivo primordial de su conducta no era el dinero como fin sino como símbolo de estatus en una cultura en la que el respeto y la autoestima estaban directamente vinculadas a las ganancias.

"Adoboli quería ser reconocido entre sus pares como el que más ganaba", indicó al Financial Times la directora de la National Problem Gambling Clinic de Londres Henrietta Bowden-Jones.

La estructura y los peligros
Crisis como el estallido financiero de 2008 son de una complejidad tal que cualquier perspectiva corre el peligro del reduccionismo, o sea, la simplificación de un fenómeno a una sola variable. Lo cierto es que, sea para testosteronas desinhibidas o psicologías psicopáticas, la desregulación financiera de los años 80 abrió una caja de pandora.

Si uno toma como punto de partida 1995, cuando un operador, Nick Leeson, provocó el derrumbe del banco de inversiones más antiguo del mundo, el Barings, observa que ha habido por lo menos 10 estafas ejecutadas por un miembro de la misma entidad financiera por un monto superior a los US$500 millones de dólares.

Si a esto le suma la manipulación de la Tasa Libor –referencia para billones de dólares en transacciones financieras por año– incurrida por operadores entre 2005 y 2008, que están costando miles de millones de compensación a los alrededor de 20 bancos investigados, está claro que el sistema mismo está en entredicho.

El economista John Christensen, director de Tax Justice International, experto en regulación financiera, cree que la arquitectura financiera actual estimula esa tumba del jugador de azar que es el riesgo excesivo. "Hay un incentivo y expectativa de ganancias fabulosas que afecta a todos los estamentos de un banco, desde los accionistas y la gerencia hasta los operadores. Esta expectativa estimula el riesgo para el cumplimiento de objetivos que son de por sí desorbitantes" El mismo sobredimensionamiento que el sector financiero ha adquirido en relación al conjunto de la economía muestra el peligro de esta estructura. El mercado de un opaco instrumento financiero, los derivados, alcanzó en 2007, año previo al estallido del Lehman Brothers, la friolera de US$596 billones: el PIB de Estados Unidos se encuentra en torno a los 13 billones.

Y ni siquiera es necesario imaginar un ejército de adictos a las apuestas sobrecargados de testosterona para producir tsunamis globales. Con un porcentaje reducido de casos individuales se ha borrado del mapa un banco (Barings), se ha puesto contra las cuerdas a otro (UBS) y se ha cuestionado el sistema internacional en su conjunto (Libor). En este contexto el manejo del riesgo financiero sigue siendo una bomba de tiempo de la actual economía global.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Puede una idea de hace 200 años ayudar a la crisis europea?

Ven, 22/02/2013 - 15:53

¿Por qué la imagen de Alexander Hamilton aparece en el billete de 10 dólares sin haber sido presidente de Estados Unidos? En el billete de 1 dólar está George Washington; en el de 5 dólares Abraham Lincoln; en el de 20 dólares Andrew Jackson, en el de 50 dólares Ulises Grant, y en el de 100 dólares Benjamín Franklin, que si bien no fue presidente del país fue presidente del Estado de Pennsylvania, además de ser inventor y héroe de la independencia.
La Razón de que Hamilton comparta este honor junto a estos héroes es muy relevante, y aporta elementos de gran interés para el “problema” de la deuda que aflige a los países europeos. Asi lo entienden algunos académicos que sugieren seguir el ejemplo de Hamilton para resolver el “problema” de la deuda europea. Pero veamos primero quien fue Hamilton, y qué hizo por la política económica de Estados Unidos.

Lea el artículo en El Blog Salmón

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Las lecciones que Europa puede aprender de la crisis de la deuda de América Latina

Xov, 21/02/2013 - 16:03
A América Latina y el Caribe le tomó 25 años recuperar los niveles sociales previos a la crisis de la deuda de los años 80 y 14 años en recuperar el nivel del producto interno bruto per cápita, según la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, Alicia Bárcena, al inaugurar en Ciudad México la conferencia por el 30 aniversario de la crisis de deuda externa en la región. En esta cita, Bárcena señaló que "esa crisis de la deuda latinoamericana marcó un punto de inflexión para la región, cuyas consecuencias fueron inclusive más graves y de mayor alcance para América Latina y el Caribe que las derivadas de la reciente crisis financiera global".

La conferencia fue organizada por la CEPAL, la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Alicia Bárcena añadió que durante la década de los 80 el crecimiento del producto interno bruto (PIB) fue muy variable, alcanzando en promedio 1,7% anual, mientras que los salarios reales cayeron 34% entre 1980 y 1990. Durante los años 90 el crecimiento tendió a recuperarse y llegó en promedio a 3,1% anual. Como resultado de este magro desempeño económico, que incluyó también un aumento del desempleo, la incidencia de la pobreza se elevó considerablemente en los primeros años. "Las consecuencias de la crisis de deuda también implicaron en varios casos una modificación muy profunda de las estrategias de desarrollo, del rol que debieran jugar el Estado y los actores privados en la economía y la protección social"... Esto demostró que "se requiere una visión más amplia de la estabilidad macroeconómica, cuyos objetivos no se limiten a la reducción de la inflación y el equilibrio de las finanzas públicas, sino que se extiendan a la esfera real de la producción, incluidas la magnitud y la estabilidad del ritmo de crecimiento de la economía y el empleo", declaró Bárcena. En su opinión, la política macroeconómica debe incluir objetivos de mejora de la distribución del ingreso y de cambio estructural, la estabilidad real y estabilidad nominal deben retroalimentarse de manera positiva. Bárcena destacó que "es el momento de repensar el desarrollo, de plantearnos una agenda de futuro, cuyo pilar sea una nueva arquitectura estatal que se oriente hacia un cambio estructural virtuoso para la mayor igualdad con base en la titularidad de derechos a los ciudadanos". A su juicio, "es ahora cuando se puede poner los cimientos para crear más productividad por la vía de la industrialización con innovación y el empleo con derechos plenos para el desarrollo sostenible". En la conferencia participaron reconocidos académicos de la región y profesionales que enfrentaron la crisis de los 80 desde sus respectivos gobiernos. También contó con la participación de Enrique Iglesias, secretario iberoamericano; Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF; Verónica Villarespe, directora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Jan Peter Schemmel, director de GIZ en México.

Enrique Iglesias indicó que se deben tomar en cuenta varios pilares para analizar el tema de la crisis: el sistema económico internacional, los niveles de contagio dada la gran expansión de las finanzas mundiales, la sicología donde encontramos corrientes optimistas y pesimistas y el rol del Fondo Monetario Internacional (FMI). Enrique García señaló que América Latina tuvo que reconocer que el problema no era de liquidez, sino de solvencia. "Aprendimos la lección en una forma bastante dura", dijo, agregando que la región "aún no sale de la trampa", y que si se quiere resolver el problema será necesario crecer a 6%, además de fortalecer las instituciones, crear infraestructura y fomentar una transformación productiva.

Villarespe precisó que el problema de la deuda fue un pretexto para la introducción de nuevas políticas que permitieron concentrar aún más el ingreso en la región y, a 30 años de la crisis, llamó a recuperar las enseñanzas que dejó para cada uno de los países. Por su parte, Jan Peter Shemmel, de GIZ, reconoció que hacer una sesión de análisis de la deuda en América Latina es muy relevante a la luz de lo que ocurre ahora en Europa. "Europa sí puede aprender de América Latina", señaló el funcionario alemán.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El peligroso espejismo de la autonomía de los bancos centrales

Mér, 20/02/2013 - 15:00
Alejandro Nadal, La Jornada

Hace cuarenta años, en enero de 1973, se aprobó una nueva ley para el banco central en Francia. La ley 73-7 del Banco de Francia contenía disposiciones críticas sobre la independencia del instituto monetario. Su artículo 25 es especialmente relevante por el giro que ha tomado la crisis en Europa. Dicho precepto prohibía al Banco de Francia otorgar financiamiento al gobierno.

Esta regla representó una transformación histórica de gran calado y dejó al Estado a merced del sistema bancario internacional. En lugar de utilizar la capacidad de creación monetaria del banco central, el gobierno francés se embarcó en un nuevo camino que estaría marcado por grandes dificultades. Incidentalmente, cuando la ley se aprobó el presidente francés era Georges Pompidou, quien fue director de la Banca Rothschild entre 1956 y 1962, hecho que levantó muchas sospechas sobre los motivos para aprobar la nueva ley del banco de Francia.

La ley francesa fue precursora en el largo proceso de desregulación financiera que comenzó en la década de los setenta. Muchos otros países adoptarían el mismo principio en los años siguientes, aunque las modalidades específicas en cada caso fueron cambiando. El entorno económico que rodeó este acontecimiento estuvo marcado por la decisión del entonces presidente Nixon en 1971 de suspender las operaciones de compra y venta de oro por parte del tesoro estadunidense. Esa medida terminó con los días de la convertibilidad del dólar y destruyó el sistema de Bretton Woods de tipos de cambio fijos establecido en 1944. Poco tiempo después, el secretario del Tesoro, John Connally, escandalizó a un grupo de líderes europeos preocupados por que el nuevo régimen para el dólar podría transmitir la inflación de Estados Unidos a Europa. Connally les espetó: Es nuestra divisa, pero es su problema. Evidentemente eso no ayudó a tranquilizar a los financieros y banqueros europeos.

El derrumbe de Bretton Woods trajo aparejadas grandes transformaciones en el sistema financiero. El nuevo régimen de tipos de cambio flexibles representaba un riesgo importante para cualquier inversionista que ahora podría sufrir pérdidas por las variaciones en las paridades. Pero al mismo tiempo, dicho sistema abría grandes oportunidades para la especulación en los mercados de divisas. Para protegerse de los nuevos riesgos y aprovechar las oportunidades de especulación se necesitaba una importante desregulación financiera y, en especial, se requería abolir las restricciones a los flujos de capital entre países. Esto era indispensable para realizar arbitrajes que harían posible obtener ganancias derivadas de los diferenciales en tasas de interés, inflación y movimientos en las paridades.

Las operaciones internacionales de la banca hicieron cada vez más difícil la tarea de regular la oferta monetaria por parte de los bancos centrales. Las restricciones sobre topes en tasas de interés, composición de la cartera de préstamos y los requisitos de reservas y encaje legal eran ahora fácilmente evadidos y se prefirió eliminarlos poco a poco. En ese contexto también se consideró necesario cambiar el régimen legal de los bancos centrales y pronto se comenzó a manejar la idea de que era necesario hacerlos autónomos para protegerlos de los políticos y evitar la monetización de los déficit en el gasto público. También se dijo que esto permitiría a los bancos centrales preservar la estabilidad de precios. Ahora sabemos que nunca existió la estabilidad macroeconómica, pero a finales de la década de los ochenta la retórica sobre independencia del banco central era machacada en la prensa, como si la mencionada autonomía representara el remedio para todos los males del sistema económico.

Al concretarse la unión monetaria en Europa, las leyes nacionales sobre autonomía del banco central fueron remplazadas por el artículo 104 del tratado de Maastricht y el artículo 123 del tratado de Lisboa. Estas disposiciones prohíben de manera explícita cualquier tipo de créditos por el Banco Central Europeo y por los bancos centrales nacionales a los gobiernos y autoridades regionales o locales de los países miembros. Y este tipo de restricciones no se limita a los países europeos. Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional revela que en dos terceras partes de una muestra de 152 países el banco central tiene prohibido hacer préstamos al gobierno. De este modo se acabó por someter a las finanzas públicas al escandaloso sistema que permite a los bancos privados crear dinero de la nada, prestarlo y cobrar intereses.

El resultado ha sido la colosal expansión en el pago de intereses de los gobiernos a los bancos privados. Datos de Eurostat revelan que los países de la Unión Europea destinaron más de 370 mil millones de euros a pagar intereses a bancos comerciales en 2011, lo que equivale a 2,9 por ciento del PIB de la UE. La autonomía de los bancos centrales es un espejismo detrás del cual se esconde la subordinación de las finanzas públicas a la banca comercial.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Presiones explosivas en el sistema monetario internacional

Lun, 18/02/2013 - 13:41
Alejandro Nadal, Sin Permiso

Entre las causas de la crisis global se encuentran algunos elementos estructurales de la economía mundial. Uno de los más importantes es el defectuoso sistema monetario internacional. Mientras no se corrija su estructura, y en especial el papel hegemónico del dólar estadounidense, persistirán las fuentes de tensiones económicas y la recuperación se hará más difícil.

La supremacía del dólar se explica por varios factores. Es la herencia de la conferencia de Bretton Woods (1944) en la que se consagró al dólar como ancla del sistema de tipos de cambio fijos y pieza clave del sistema monetario internacional. Este esquema otorgó una enorme ventaja para Estados Unidos, pero constituye un factor de desequilibrio internacional de gran importancia.

A partir de 1945 la organización de la economía mundial permitía a Estados Unidos importar lo que quisiera y pagar con unos papelitos verdes que decían In God We Trust. Claro, al principio la economía estadounidense mantuvo un superávit comercial porque las economías europea y japonesa habían sido devastadas por la guerra. Pero ya para los años 60 las cosas cambiaron: la balanza comercial de Estados Unidos se deterioró y desde entonces no dejó de agravarse su posición deficitaria.

Frente al déficit estadounidense surgieron países que mantuvieron un superávit constante en sus relaciones comerciales con el gigante norteamericano. Esos países constituyeron reservas en dólares pero también empezaron a reciclar sus dólares en la misma economía de Estados Unidos. Eso incrementó la demanda de todo tipo de activos financieros en ese país, incrementándose el precio de dichos activos y reduciéndose la tasa de interés. De esta forma los hogares y empresas en Estados Unidos pudieron incrementar su demanda mientras conservaban una engañosa sensación de buena salud económica.

Desde 1973 los salarios dejaron de crecer y el endeudamiento se convirtió en el principal instrumento de los hogares para mantener su nivel de vida. El salario dejó de ser la base de la reproducción de la fuerza de trabajo y la demanda agregada se sostuvo de manera artificial, ayudada también por episodios de inflación en los precios de activos como casas y títulos bursátiles. Estas burbujas permitían incrementar la demanda durante algún tiempo, aunque al reventar causaban grandes daños.

El déficit externo también aumentó porque la demanda de activos financieros en Estados Unidos contribuía a apreciar el dólar: las exportaciones desde Estados Unidos se encarecían mientras las importaciones se abarataban. Este estado de cosas redujo la inflación y benefició al consumidor estadounidense, pero también contribuyó al desmantelamiento de la industria manufacturera estadounidense.

Estados Unidos se fue convirtiendo en el consumidor de última instancia de la economía mundial. Los países que tenían problemas para incrementar su demanda agregada (como Alemania y China) fueron dependiendo cada vez más de la inagotable capacidad de compra de Estados Unidos. El dólar siguió siendo la moneda de reserva por excelencia (más de 60 por ciento de las reservas mundiales de divisas) y hoy los países acreedores poseen billones de dólares en activos emitidos por el gobierno estadounidense y por Wall Street. En esas condiciones, a nadie le conviene que Estados Unidos se someta a la llamada disciplina del mercado para enderezar su déficit externo.

En plena crisis mundial renace la pregunta sobre lo que permitiría reformar el sistema monetario internacional. Una posible respuesta está en el aumento de la demanda agregada de los países con superávit, lo cual tendría que hacerse aumentando los salarios en esas economías. Los autores post-Keynesianos piensan que eso permitiría contar con otras fuentes de crecimiento económico sin tener que descansar en el consumidor estadounidense.

Sin embargo, aún en ese caso los ajustes internacionales no serían tan fáciles. En primer lugar hay que recordar los orígenes del problema: el estancamiento en los salarios en los años setenta no fue una casualidad. El recorte en los gastos salariales fue la respuesta del capital a la caída en la tasa de ganancia de la década anterior. ¿Será posible que las economías de Estados Unidos, Alemania y ahora China introduzcan esquemas de aumento salarial? Eso parece casi imposible, sobre todo en el contexto actual en el que el costo de la crisis se le ha cargado a los trabajadores.

En segundo lugar, los flujos de capital característicos de la economía mundial no facilitan el ajuste de las cuentas externas de un país. Es falso que el sistema de tipos de cambio flexibles permita dicho ajuste porque los flujos de capital perturban el proceso que debiera llevar a eliminar los desequilibrios. Precisamente el esquema neoliberal de economía abierta hace que los flujos de capital generen una apreciación cambiaria en el momento en que más se necesita una devaluación.

El sistema monetario internacional debe reformarse de raíz. De lo contrario seguirá siendo fuente de presiones explosivas en la economía mundial.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización