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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6575125
Actualizado: fai 10 horas 19 min

El plan C de EEUU en Siria: guerra furtiva de baja intensidad contra Rusia

Lun, 17/10/2016 - 03:37
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La fractura geopolítica global es notoria en los multimedia de las grandes potencias del Olimpo. Las noticias, que reflejan sus concomitantes intereses, también están fracturadas.

Los poderosos multimedia de Estados Unidos (EEUU) están más obsesionados en los deleznables escándalos eróticos de Donald Trump, a quien buscan descarrilar antes del último debate, que en la alarmante situación geopolítica global en la que opera Barack Obama antes de despedirse.

En su aplastante mayoría, los multimedia de EEUU están obscenamente controlados por el alicaído establishment dual de los partidos Demócrata y Republicano, lo cual se subsume en la anacrónica Santa Alianza de sus dos nuevas dinastías de los Clinton y los Bush que exorciza en forma peligrosa al zar Vlady Putin y coloca a Rusia en la picota.

¿Cual será el costo postelectoral para la salud nuclear del planeta, de la viciosa rusofobia de los seguidores de la pugnaz Hillary Clinton?

Los multimedia de Europa, en franca derrilección, se encuentran encapsulados en su declive existencial, mientras sus homólogos chinos son los más optimistas del planeta cuando exaltan la octava cumbre de los BRICS en Goa (India) y su anhelo pacífico multipolar, boicoteados en forma pueril por sus colegas occidentales.

Después de los perturbadores ejercicios de movilización en refugios atómicos de 40 millones (sic) de ciudadanos rusos, casi su cuarta parte poblacional, del 3 al 7 de octubre pasado –también boicoteados por Occidente, que se refocila con su síndrome de la negación–, los multimedia de Rusia ostentan un pesimismo espeluznante ante la inminencia de un pérfido ataque nuclear de Obama, quien ejerce al máximo su legendaria duplicidad.

Dmitry Kiselyov, que muchos sitúan como portavoz del zar Vlady Putin, en un reciente programa de Vesti Nedelyi de la televisión rusa, sentenció que la conducta ofensiva contra Rusia comporta una dimensión nuclear cuando Moscú reaccionará con nervios de acero al plan B de EEUU (https://goo.gl/USWR9s).

El analista Alexander Kirov, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, adujo que la grave situación en Siria parece similar a la crisis de Suez de 1956, o a la crisis de los misiles de 1962, y advirtió que Siria puede llevar a más serias consecuencias.

Los puntos de colisión entre EEUU y Rusia son múltiples y variados. Van desde la guerra cibernética hasta los ominosos tres puntos calientes geopolíticos en pleno despliegue en su dimensión curvilínea desde el mar Báltico pasando por el mar Negro hasta el mar Mediterráneo: 1. La triada de Países Bálticos/Polonia/Kaliningrado (Rusia), donde la ofensiva misilística de la dupla EEUU/OTAN ha llevado a la réplica análoga de Rusia; 2. Ucrania, donde los rusófobos de Kiev han vuelto a recalentar los frentes rusófilos de Donetsk y Lugansk, y 3. Siria, donde la inminente caída de Alepo impactará la caleidoscópica correlación pentapolar regional de fuerzas de sus principales actores multidimensionales: Turquía/Irán/Arabia Saudita (AS)/Egipto/Israel.

En cualquiera de los tres puntos incandescentes e indecentes de marras se puede desencadenar una colisión directa entre EEUU y Rusia que desembocaría en una tercera guerra mundial nuclear.

Hoy es más conspicuo el contencioso sirio cuando tanto la CIA como Ashton Carter, secretario del Pentágono, han amagado intervenir en Siria con un abanico de opciones militares, mientras Obama –al menos que no se trate de un reparto teatral de roles entre el policía malo y el policía bueno del barato maniqueismo hollywoodense– se acaba de pronunciar por una salida diplomática, la cual cobró fuerte intensidad este fin de semana desde Lausana (Suiza) –donde los cancilleres John Kerry, de EEUU, y Sergei Lavrov, de Rusia, después de su dramática ruptura, se vuelven a reunir solos y en conjunto con sus homólogos de Turquía, AS, Qatar e Irán –hasta Londres, donde Gran Bretaña, Francia y Alemania participarán en las tratativas.

En los circuitos geoestratégicos globales se presupone que el plan A de Obama versa sobre un condominio con Rusia para resolver por la vía diplomática el contencioso sirio.

En una ocasión John Kerry había amagado con un plan B para Siria que dejó perplejos a los geoestrategas rusos.

Alastair Crooke, ex espía británico y ex asesor de política exterior de la Unión Europea (antes del Brexit), hoy a cargo del relevante portal Conflicts Forum en Beirut, explaya la existencia de un plan B de EEUU mediante el cual sus superhalcones del Pentágono y la CIA buscan escalar la guerra en Siria, al tiempo que fomentan “una nueva guerra fría con Rusia” que está a punto de descolgar un resonante triunfo de alcances estratégicos en Alepo.

El ex espía Crooke asevera que Paul Ryan, líder camaral del Partido Republicano, forma parte del “bloque de la guerra fría”, quien ha catalogado al zar Vlady Putin de adversario y agresor (sic) que no comparte los intereses de EEUU.

También Hillary Cinton pertenece al “bloque de la guerra fría”, lo que explica la dualidad promiscua de los partidos Republicano y Demócrata consolidada por sus dos disfuncionales dinastías de los Bush y los Clinton que están a punto de aniquilar sexualmente al locuaz Trump, pero no al trumpismo, consustancial a la guerra civil larvada que padece EEUU.

A juicio de Crooke, el plan B de EU, en connivencia con sus aliados regionales y los yihadistas de Al-Qaeda/Al Nusra/Ahrar al Sham –transmutados y permutados por la distorsionada lingüística geopolítica israelí-anglosajona–, debían capturar Alepo, lo cual hubiera forzado a Rusia e Irán a desembarazarse del presidente sirio Bashar El-Assad, con el corolario del cambio de régimen.

Si existió un plan B, pues no fue el de EU, sino el de Rusia, que está punto de descolgar un resonante triunfo con su ayuda para conseguir la expulsión por la vía diplomática, luego de intensos bombardeos aéreos, del último reducto yihadista en el noreste de Alepo, que obliga a Obama a regresar a su fariseo plan A de su condominio con Moscú.

Sin tapujos, Crooke demuestra que EU busca la protección de Al Qaeda cuando siempre “maniobró para frenar a Rusia y Siria para debilitar a los yihadistas (https://goo.gl/gJOaMs)”.

Mike Whitney, asiduo del crítico portal Counterpunch, alega la existencia de un bélico plan C furtivo de EU que coincide con la letra inicial C del apellido de Ashton Carter, pugnaz secretario del Pentágono: una guerra de baja intensidad con el fin de empantanar a Rusia, al estilo del plan Brzezinski en Afganistán, que desembocó en la disolución del imperio soviético (https://goo.gl/xvRLtx).

El plan C es furtivo porque evita una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y libra bombardeos encubiertos (sic) sin el conocimiento (sic) de la opinión pública.

Fue justamente lo que sucedió con el bombardeo accidental (la moda) en la ciudad siria de Der Ez-Zor el 17 de septiembre pasado, que cobró la vida de 62 soldados sirios y favoreció en forma tangencial a los yihadistas, lo cual enfureció a Rusia, que todavía no se acostumbra a la legendaria duplicidad de Obama, quien, dependiendo de las circunstancias, juega con sus tres planes: A, B y C.

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Deutsche Bank: ¿momento Lehman o momento brexit?

Dom, 16/10/2016 - 20:06
Paula Bach, La izquierda diario

Hace unos días presentamos un primer análisis de Juan Chingo sobre la situación del Deutsche Bank. Acercamos aquí un segundo enfoque que combinando puntos de contacto y matices en la caracterización, aborda la situación del banco previa al episodio actual, el lugar de la multa norteamericana, de las tasas de interés negativas y de las elecciones alemanas en el destino del Deutsche.

Es sabido que el Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania –la economía más fuerte de Europa-, sufrió hace no muchos días severas pérdidas bursátiles y enfrenta una situación de extrema debilidad financiera. El valor de sus acciones tocó el pasado viernes un piso histórico en la bolsa del Frankfurt, recuperando terreno unas horas más tarde. Los activos del banco ascienden a 1,8 billones de euros –el equivalente a la mitad del PBI alemán de 2015- y fue calificado por el Fondo Monetario Internacional como la institución que presenta mayor riesgo sistémico por delante del HSBC o del Crédit Suisse- dentro de los “too big to fall” (demasiado grande para caer).

La intención del Departamento de Justicia de Estados Unidos de penar al banco con una multa de 14.000 millones de dólares por sus prácticas ilegales con hipotecas subprime entre 2005 y 2007, colocó al Deutsche en primera plana. Pero la situación crítica del banco no se generó de un día para otro ni es el simple producto de la multa norteamericana. El Deutsche –en un sentido como la Reserva Federal- se encuentra entre las dos hojas de una tijera que se cierra. Esas dos hojas son las de la economía real y la de la política que contribuyen a su tiempo a entender el sentido e interpretar el lugar de la presión norteamericana.

Estado de cosasEl Deutsche Bank es un banco de inversión que además de cotizar en la bolsa de Frankfurt, lo hace en la de Nueva York. La actividad de la institución está centrada en operaciones de capital, compra y venta de valores y financiación y asesoramiento a grandes empresas. Tal como lo detalla el balance del banco del primer semestre del año, el Deutsche cuenta con un activo total de 1,8 billones de euros y recursos propios de primera categoría por aproximadamente 60 mil millones. La relación entre ambos valores que arroja un escaso 3,4% se conoce como razón de apalancamiento e indica la calidad del capital bancario y su capacidad para asumir pérdidas. Esta relación muestra que el banco está apalancado en alrededor de 30 veces sus activos de primera categoría.

Sin embargo, como resaltan Ángel Berges y Fernando Rojas en una nota de El País de España –y como también puede verse en el balance- si se toma en cuenta lo que se conoce como “razón de solvencia”, la situación del banco mejora. La razón de solvencia -cuestionada de todos modos por su capacidad de medir el verdadero perfil de riesgo- se calcula como la relación entre los activos de primera categoría y el activo total ahora ponderado por el nivel de riesgo –APR, en la jerga financiera. En el caso del Deutsche esta relación se aproxima al 11% y se explica porque su “activo ponderado por el nivel de riesgo” ronda apenas el 20% del activo total. Es cierto que el Deutsche mejoró su relación de solvencia desde el año 2009. En aquel año y según The Economist, la razón de solvencia alcanzó un alarmantemente bajo 2,4%, evolucionando hasta el 5,5% a mediados de 2012 y consiguiendo más tarde el actual valor de alrededor del 11%. Aunque esta relación favorece al banco respecto de la razón de apalancamiento, lo muestra como el de mayor debilidad, si se la compara con la razón de solvencia de las restantes entidades sistémicas de la eurozona.

Por otra parte, el Deutsche posee una alta especialización en productos derivados, es decir, en productos financieros cuyo precio se construye a partir de la evolución de los de otros productos como por ejemplo acciones, bonos o materias primas. El Deutsche posee derivados por un valor aproximado de 75 billones de dólares, equivalentes a un 11% del mercado total de derivados internacionales que se calcula en alrededor de 650 billones –el monto varía según el criterio que se utilice- semejantes a alrededor de unas 9 veces el PBI mundial. No hay que perder de vista que el banco se maneja con altos niveles de derivados hace años por lo que el riesgo de catástrofe no radica directamente en aquellos instrumentos sino en los contrariedades que provienen de la economía real y pueden derribar ese “House of cards”. Gran parte de los activos que subyacen a los derivados son tóxicos y en caso de derrumbe, podrían adquirir un rol comparable al de las hipotecas subprime en la crisis de 2008.

Sinergia y tasas negativasDe hecho la aceleración de la crisis del Deutsche coincide temporalmente y se vincula a los asuntos emparentados con la economía real. Más concretamente, a los límites de lo que hemos denominado la sinergia entre el crecimiento chino y de los países “emergentes” por un lado y las medidas monetarias expansivas de los países centrales, por el otro. Como ya en febrero de este año sintetizaba el periódico financiero Invertia: la desaceleración china es una fuente de preocupación para la economía alemana ya que Berlín es el tercer socio comercial de Pekín por tamaño. Además la crisis migratoria que tiene a Alemania como uno de los países preferidos de destino, puede suponer un regalo envenenado. La mano de obra barata siempre es bienvenida pero la opinión pública está poniendo sobre la mesa la idea de cerrar fronteras y acabar con Schengen, cuestión que podría ser mortal para la exportadora Alemania y para el Deutsche Bank.

El menor impulso de la economía mundial y las presiones deflacionarias derivadas, lastendencias contractivas del comercio internacional, entre otros factores, condujeron al artificio de las tasas de interés nominales negativas. Cuando un banco central define una tasa de interés nominal negativa significa que literalmente les cobra a los bancos comerciales por una parte de las reservas depositadas en la institución. El objetivo consiste en alentar a los bancos a prestar a las empresas a fin de reactivar la economía y combatir la deflación. En los hechos, en el curso del fatídico año 2014 –cuando los signos de sinergia positiva comenzaron a retroceder- primero el Banco Central Europeo y luego Suiza –con objetivo distinto- accedieron a tasas de interés nominales negativas. La medida fue imitada por Japón a principios del corriente año. Pero el intento de impulsar la economía mediante tasas de interés negativas no sólo no arroja los resultados benéficos deseados sino que se traduce en un deterioro de la rentabilidad bancaria.

Alrededor de 6 billones de dólares de deuda soberana europea y japonesa que inunda los bancos, arroja ahora un rendimiento por debajo de cero incluyendo una parte importante de los bonos de la deuda alemana a largo plazo. Esta cuestión se combina con la tendencia declinante de los precios de las materias primas –que comenzó en 2014, más allá de los diversos movimientos coyunturales- subyacentes a gran parte de los derivados. Los factores que afectan directamente la rentabilidad, repercuten a su vez depreciando las acciones de los bancos. No por casualidad, las últimas medidas monetarias implementadas por las autoridades monetarias de Japón apuntan, en primera instancia, a mejorar la rentabilidad bancaria.

El Deutsche devino una de las principales “víctimas” de una banca europea que –amenazada por múltiples crisis-, recorrió un proceso de recuperación más crítico y oscilante que el de sus pares norteamericanos. Durante el año 2015 la institución –obligada a invertir, según The Wall Street Journal, gran parte de su superávit de depósitos alemanes en bonos soberanos del país- arrojó pérdidas por 6.800 millones de euros, anunció un plan de 9.000 despidos y la retirada de diez mercados, entre ellos México, Argentina y Chile. Además ya en septiembre del año pasado el Deutsche anticipó a sus accionistas la ausencia de rentabilidad durante los ejercicios 2015 y 2016. En el primer semestre de este año –y antes de la multa norteamericana- las acciones del banco ya habían acumulado una caída cercana al 45% y su valor bursátil representaba el 25% de su valor en los libros contables. A su vez los denominados CDS –Credit Default Swaps- del Deutsche Bank que son seguros cuyo valor varía inversamente a la confianza que el “mercado” deposita en el banco, ya en julio de este año se habían incrementado un 150%.

¿Momento brexit?Si la situación del Deutsche viene siendo lacerada por las consecuencias de la “economía real” sobre los bancos, los dos últimos golpes recibidos este año provienen de un enlace entre economía y política o dicho de otro modo, derivan de la política entendida como “economía concentrada”.

Como señala The Economist en una nota de mediados de julio, si el Deutsche parecía una víctima improbable del brexit, quince días después de que los británicos votaran “Leave”, el banco sufría las consecuencias y sus acciones se derrumbaban un 27%. El mayor prestamista alemán, grafica el semanario, quedaba cerca de la situación nada halagüeña de los bancos británicos o italianos. En aquel momento sus acciones tocaron un mínimo histórico que fue superado por la reciente caída del pasado viernes. La misma nota del semanario británico recuerda que aunque a mediados de julio el precio ya había abandonado aquel piso, el Deutsche aún cotizaba en bolsa sólo una cuarta parte del supuesto valor neto de sus activos –ubicándose muy por detrás de sus pares. Se trata de círculos viciosos en los que la economía transformada en política termina afectando nuevamente a la economía.

Dentro de las múltiples causas que pueden haber motivado el actual episodio de la “multa” –por un monto casi equivalente al valor bursátil del Deutsche- es difícil dejar por fuera la cercanía de las elecciones y las tendencias “globalofóbicas” que anidan en el sentir de amplios sectores sociales norteamericanos. No parece demasiado exótico asociar de algún modo el accionar del organismo a un “gesto electoral”. Las actuales elecciones norteamericanas abundan –más que otras- en gestos que no necesariamente se desprenden de los intereses –inmediatos, al menos- del capital hegemónico. Después de todo, también la supuesta oposición al Acuerdo Transpacífico y la promesa de no avanzar en el nonato Tratado Comercial y de Inversión (TTIP), están fabricadas con gestos al electorado y no con intereses directos del capital “global”.

El monto de la multa es ya objeto -por supuesto- de una negociación que promete ser extensa y al son de la cual bailarán seguramente las acciones y la salud del Deutsche. No es esperable que el establishment norteamericano y alemán ni sus fracciones de capital más concentradas, impulsen una nueva hecatombe internacional que lograron ahuyentar luego de Lehman. Pero otra vez “la política” se presenta como heredera de ocho años de crisis sin catástrofe y crecimiento extremadamente mediocre en los países centrales. Hace pocos días la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Ángela Merkel, sufrió una dura derrota en las elecciones regionales de Berlín quedando por detrás de la fuerza de extrema derecha xenófoba, Alternativa para Alemania. Las elecciones se consideraban un test respecto de la “dadivosa” política migratoria de Merkel que como citamos más arriba, derivó en un “regalo envenenado”.

Entre las deslocalizaciones y la utilización local de los migrantes como mano de obra barata, se gesta un caldo de cultivo xenóbono en amplias franjas de la población que identifican a los trabajadores extranjeros como causa del empeoramiento de sus condiciones de vida. Resultó el móvil fundamental del triunfo del brexit y es la esencia del discurso de Trump. Pero a la vez, amplios sectores de la población deducen que un rescate bancario -como podría ser el salvataje del Deutsche- derivaría en beneficios para las altas finanzas y recortes de gastos sociales. De hecho existe una gran oposición interna a un eventual rescate estatal del mayor banco alemán que pone contra las cuerdas a una Merkel en proceso de digestión de la reciente derrota, un importante antecedente para las elecciones generales de 2017.

El resultado concentrado de los pasados años pos Lehman pone en contradicción –hasta cierto punto- las necesidades inmediatas de las “élites políticas” con los intereses estratégicos de las “élites económicas”. Quizás lo más interesante de todo este asunto es que una reedición de un “momento Lehman” –es decir una situación que reproduzca lo ocurrido tras la quiebra del banco de inversión norteamericano- se vuelve en parte difícil de imaginar después de haber corrido tanta agua bajo el puente. No es que no pueda ocurrir una catástrofe financiera sino que es difícil pensar que vaya a suceder por la decisión consciente de “no rescatar” como pasó con Lehman. Lo nuevo es que a ocho años de aquella catástrofe, un eventual rescate del Deutsche –que intentarán evitar por todos los medios- podría costarle por ejemplo las elecciones a Merkel y derivar en fenómenos políticos desconocidos. Por supuesto en toda esa maraña está inscripta la posibilidad de nuevos estallidos financieros y la imposibilidad de una gestión tan ordenada de la crisis como hasta el momento. En términos generales y abstractos, ya no puede pensarse en un golpe proveniente exclusivamente de “la economía” porque los últimos ocho años acabaron colocando también a “la política” en el centro de la escena.

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El mundo va hacia la derecha, pero también hacia la izquierda

Dom, 16/10/2016 - 07:01
Emir Sader

Como los medios dan gran difusión a las olas de derecha y, especialmente, de extrema derecha, proyectan una imagen de que el mundo va hacia la derecha. Lo cual tiene elementos de verdad, pero está lejos de dar cuenta de todas las tendencias, complejas, del mundo contemporáneo.

El gran viraje a la derecha se ha producido hace algunas décadas, con el fin del campo socialista y la hegemonía neoliberal en el mundo. La fuerza de este modelo lo ha hecho cooptar a partidos socialdemócratas por todo el mundo y fuerzas nacionalistas, como fue el caso en Mexico y Argentina. La proyección de Estados Unidos como única superpotencia mundial expresó esos cambios de forma global.

De forma más reciente, otros fenómenos parecen apuntar a un nuevo ciclo de fortalecimiento de la derecha. La crisis migratoria que llegó a Europa ha expandido la extrema derecha, llegando hasta Escandinavia, mientra se consolidaba en Francia y se desarrollaba en Alemania y otros países. La votacion del Brexit y la candidatura de Donald Trump en EEUU, así como el cambio de gobierno en países como Argentina y Brasil, es tomado como ejemplos de una nova ola derechista en el mundo.

Lo cual no es errado, pero no puede ser tomado como única expresion de las tendencias actuales, ni tampoco ser agregado a expresiones de derecha sin más. El fenómeno de Trump no es más importante, en perspectiva, que el de Sanders, primer candidato con un discurso anticapitalista que logra un apoyo sorprendente en las primarias demócratas, movilizando a nuevas generaciones como ningún otro lo había logrado. Al Brexit se puede contraponer el surgimiento de Jeremy Corbin, el nuevo líder de izquierda del Partido Laborista inglés. En la misma crisis europea, han surgido, por primera vez, fuerzas con capacidad de disputar la hegemonía a los partidos tradicionales, como Syriza, en Grecia, y Podemos, en España, aun con las dificultades típicas de la austeridad todavía predominante en el continente.

Aun fenómenos como el Brexit o el apoyo de Trump son expresiones catalizados por la derecha del descontento de amplios sectores de la clase obrera de esos países con la globalización, cuya reacción puede volver a los cauces progresistas. Al igual que la extrema derecha ha logrado, en varios países europeos, capitalizar el descontento de sectores populares contra el euro, pero que puede volverse hacia la izquierda, en caso de que ésta salga de la trampa de la política de unidad europea, con el eje en la moneda única y la correspondiente política de austeridad.

Los grandes temas de la derecha están desgastados en la opinión pública mundial, sea el modelo neoliberal, siempre derrotado en las elecciones europeas, como la hegemonía global de EEUU, que ha diseminado las guerras en el mundo. Los discursos con acogida popular son los del papa Francisco, Pepe Mujica, Lula, Evo Morales, Trudeau y Sanders, no los de Angela Merkel, el FMI o el Banco Mundial.

En América Latina, donde la derecha ha recuperado capacidad de iniciativa, ha tumbado gobiernos; en el caso de Brasil lo ha hecho contra inmensas movilizaciones y ha instalado a un gobierno sin ningún respaldo popular, mientras el único líder político nacional con prestigio es Lula.

En los países donde sigue gobernando la derecha hace años, como México y Perú por ejemplo, no hay gobernante que se mantenga con prestigio más que uno o dos años al comienzo de su mandato, para después ver a sus candidatos derrotados en las elecciones siguientes. Mientras los líderes populares con perdurabilidad en el continente son de izquierda: Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Lula o Cristina Kirchner.

Lo que hay es un debilitamiento de las alternativas conservadoras de la derecha tradicional, así como las representadas por los partidos socialdemócratas en Europa, o el mismo Partido Demócrata en EEUU, lo que hace surgir opciones a la izquierda, pero tambien a la derecha.

En Escandinavia se ha terminado la hegemonía tradicional de la socialdemocracia, que pierde bases obreras incluso frente a las emergentes fuerzas de la extrema derecha. En el conjunto de Europa hay una pelea entre las alternativas de extrema derecha y las de las nuevas izquierdas, frente al agotamiento de los bipartidismos tradicionales.

En la misma América Latina, la disputa es entre los viejos y fracasados esquemas neoliberales de la derecha y la capacidad de renovación y recuperación de fuerza de la nueva izquierda, que representa a las fuerzas posneoliberales. Nadie pronostica un buen futuro para los nuevos intentos neoliberales, permitiendo que la izquierda recupere capacidad de acción, por el enorme respaldo popular que la lucha contra el neoliberalismo posee.
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Nobel de Literatura para Bob Dylan

Sáb, 15/10/2016 - 07:00
David Brooks

Nadie sabe quién es aunque casi todos conocen su nombre, y rehúsa ser vocero de nadie aunque millones a lo largo de medio siglo le han dado la palabra, sin su literatura musical es imposible entender a este pueblo, y sus cantos rescatan para todos la ira y la tristeza, el amor y desamor, la indignación, la soledad y la solidaridad en este país.

Durante más de medio siglo dice que ha sido un trabajador con una herramienta. A los 22 años contó al famoso entrevistador Studs Terkel: mi vida es la calle en que camino; la música, la guitarra, es sólo mi herramienta, y que su trabajo no es más ni menos que el de alguien que hace pasteles, o que corta árboles o construye techos.

Dylan siempre es proclamado como la voz de la generación de protesta. Pero en su libro de memorias Chronicles-Volume One cuenta que cuando unos radicales en busca del "Príncipe de la Protesta" fueron a verlo a su casa, él tenía muy poco en común, y sabía aún menos, sobre una generación de la cual supuestamente yo era la voz.

Dylan se ha encargado de evadir su identidad impuesta. Desde joven ha engañado a entrevistadores inventado cuentos, y confundido a los expertos sobre su vida. Pero nunca ha podido deshacerse de su perfil mítico; más bien, su intento de escapar de esa identidad a veces sólo la ha nutrido. Nadie sabe si a veces es a propósito o no. Juega con eso, pero no con la música, ni con los cuentos de lo que ve a su alrededor.

Pocos artistas han tenido tanta influencia sobre la conciencia colectiva de este país. Su obra es parte integral de la narrativa nacional.

La noticia de que Dylan es el nuevo Premio Nobel de Literatura es un antídoto contra la cruda bajeza de esta coyuntura electoral en Estados Unidos. Sin embargo, el anuncio provocó el mismo debate que ha acompañado a este artista desde sus inicios, de que no es quien debería ser. Fue primero elogiado como una nueva voz del folk, sólo para interrumpirla con una guitarra eléctrica y un giro hacia el rock; fue declarado la voz de la generación de los sesenta, pero sigue siendo un músico contemporáneo que rehúsa ser voz de nadie; ha intentado de mil maneras escapar de las definiciones impuestas, y durante años persiste la controversia sobre si la obra de Dylan es literatura o no, y si no habían escritores más merecedores que alguien tan ronco y sin pretensiones intelectuales, alguien que apenas habla. ¿No eres de esos que creen que Dylan es un poeta, ¿verdad?, preguntó Gore Vidal en una entrevista con La Jornada hace varios años. Hoy varios expresaron alguna versión de esto, pero todos, aunque rehúsen confesarlo, en algún rincón de su cabeza están murmurando, silbando o cantando la literatura de Dylan. En sus primeros años de artista, Dylan escribió sobre las inquietudes y furias de la generación de los sesenta, desde el movimiento antiguerra hasta los derechos civiles, y fue parte integral de la ruta sonora de lo que se llamaba la contracultura, de los que se dedicaron a romper las convenciones. Fue inmediato, pero no se atoró en la inmediatez. Su literatura musical nació radical, y su héroe (una vez dijo que era mi primer y mi último héroe) fue el legendario cantautor radical Woody Guthrie, a quien vino a conocer en Nueva York poco antes de su muerte. Varias de sus canciones se volvieron himnos de los movimientos sociales de los sesenta: Blowin’ in the Wind, The Times They are a’ Changin’, A Hard Rain is Going to Fall , entre otras. Se escuchaban en cafés y cantinas, en asambleas, mítines y manifestaciones. Siguen vigentes todas hoy día. De repente se escuchan entre niños, o entre veteranos de demasiadas luchas sociales, o algunos que están apenas aprendiendo sobre la historia reciente de su propio país.

La furia antiguerra de Masters of War (Maestros de Guerra, ver versión de Eddie Vedder) o With God on Our Side sigue, casi medio siglo después, tristemente vigente.

Dylan fue un príncipe poético del reino insurgente de música del Greenwich Village en Nueva York, un movimiento que tendría impacto nacional e internacional, donde desde muy joven sus canciones fueron interpretadas por músicos desde Jimi Hendrix, Joan Baez, The Band, The Byrds, Nina Simone y Johnny Cash, entre tantos más. Su influencia fue fundamental para una diversidad de músicos, desde Pet Townshend de The Who a Lou Reed, Patti Smith, David Bowie, Bruce Springsteen, Pearl Jam, Ani DiFranco, entre incontables más.

Pero no se quedó ahí, sino que atravesó por gran universo de géneros, empezando con el folk pero pasando por el rock, country, blues, gospel y, hace poco años, hasta música de la era de Sinatra. Dylan no ha dejado de moverse, jamás ha quedado atrapado en el pasado.

En un discurso al aceptar un premio en 2015, recordó que su primer productor le advirtió que “no había precedente para lo que estaba haciendo, que estaba yo adelantado para mi tiempo… o atrasado”, y que si eso era cierto, el público tardaba de tres a cinco años en alcanzarlo, pero el problema era que cuando el público me alcanzaba, yo ya estaba tres a cinco años más adelante; entonces se complicaban las cosas.

Comentó que “estas canciones mías las veo como obras de teatro de misterio, como las que Shakespeare veía cuando estaba creciendo… Estaba en los márgenes antes, y creo que están en los márgenes ahora. Y suenan como a que han recorrido un duro camino”. Explicó que sus canciones no brotan de la nada, sino que “todo salió de la música tradicional: música tradicional folk, rocanrol tradicional y música de big band…. Todas estas canciones están conectadas, que no los engañen. Simplemente abre una puerta diferente, de una manera diferente; nada más es diferente, pero dice lo mismo”.

Celebró a “artistas radicales que cimbraron la esencia misma de la humanidad… Radicales hasta el tuétano [que hacen] canciones que te llegan hasta los huesos….”.

Dylan es un camaleón, disfrazado pero siempre de sí mismo; jamás pretende ser otro. A sus 75 años de edad sigue en gira de conciertos, grabando, y escribiendo. Su voz a veces reaparece, a veces no. A veces canta de cosas místicas, otras de la vida de un obrero o de repente resucita algo viejo. Nunca se sabe.

Por alguna razón, preferiblemente misteriosa (para evitar algún análisis académico), Dylan da voz a los anónimos perdidos en el sueño/pesadilla estadounidense. A pesar de que rehúsa ser vocero, sus palabras revelan tanto una historia contemporánea individual y colectiva de este pueblo, como las grandes tensiones de una vida durante un día. Canta-cuenta historias. El nuevo premio Nobel es único o, como escribió Ann Powers en el New York Times hace años: En verdad no había necesidad de otros Dylans, porque Dylan siempre se ha renovado a sí mismo.
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La Jornada
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Globalización: la última fiesta

Mér, 12/10/2016 - 11:32
Alejandro Nadal, La Jornada

La reunión semianual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Washington, la semana pasada, podría pasar a la historia como la velada del funeral de la globalización neoliberal. Como en esas ocasiones, los discursos en memoria del difunto se suceden como colecciones de aburridos panegíricos fúnebres. Pero por más conjuros que se pronunciaron sobre los despojos mortales de la globalización neoliberal, el cadáver insepulto no quiso resucitar.

Ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales tuvieron que afrontar una larga serie de indicadores macroeconómicos negativos. No sorprende entonces que las estimaciones sobre crecimiento global que ha realizado el Banco Mundial se sitúen en el rango de 2 por ciento. Proviniendo de alguien tan sesgado en favor de los beneficios que atraería la globalización neoliberal, esos datos constituyen una señal de que las cosas no andan bien en la economía mundial. Otro indicador contundente es que las economías de los llamados mercados emergentes experimentarán tasas de crecimiento de 0.4 por ciento debido al colapso en el precio de las materias primas. O sea, estamos en medio del estancamiento.

Para empezar, la Organización Mundial de Comercio (OMC) reveló que el comercio internacional crecerá este año a la tasa más baja desde 2007. El volumen de comercio apenas crecerá 1.6 por ciento. Ese anuncio hiere también el punto de honor de la OMC porque en abril de este año el pronóstico de crecimiento era de 2.8 por ciento. Y dentro de este panorama desagradable sobresale un dato alarmante: las importaciones de las 20 economías más importantes del mundo como proporción de su producto interno bruto se han reducido durante los últimos cuatro años.

Los esfuerzos por consolidar nuevos acuerdos comerciales para cubrir macroregiones (como la cuenca del Pacífico o el Atlántico norte) se han enfrentado a obstáculos insospechados. En el caso del acuerdo para el Atlántico norte es posible que el freno que impuso Francia hace un mes sea el coup de grâce.

El volumen de inversión extranjera directa (IED) en las economías ricas del planeta (el G-20) apenas alcanzó la suma de 646 mil millones de dólares (mmdd) en 2015. Esa cifra es 40 por ciento inferior al monto más alto registrado antes de la crisis. El riesgo y la incertidumbre siguen siendo determinantes para la IED, pero los flujos de capital de corto plazo (inversiones de cartera) también siguen sufriendo el impacto de un entorno incierto y volátil.

Las menores tasas de crecimiento se traducirán en mayor presión en el mercado laboral y problemas por el lado de los ingresos fiscales. El actual presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kin ha señalado que el crecimiento económico es el motor más importante para reducir la pobreza. Ese enunciado habría que examinarlo con mayor detenimiento, pero una cosa es certera: el mal desempeño de la economía mundial organizada todavía alrededor de la política económica neoliberal no significa nada bueno para la realización de las metas del desarrollo sustentable. Por lo mismo, para el cónclave en Washington la prioridad número uno es promover el crecimiento económico y romper este ciclo depresivo que ya dura demasiado.

¿Cómo proponen los jerarcas de la política económica salir del estancamiento? Una buena síntesis del tipo de propuestas es lo que ofrece Agustín Carsterns, presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (organismo del FMI) y gobernador del Banco de México. Sus recomendaciones se reducen a tres. Primero, mantener la política monetaria acomodaticia en las economías avanzadas. Segundo, utilizar la política fiscal cuando sea posible. Tercero, seguir avanzando en las reformas estructurales. Pero la política monetaria no ha podido reactivar el crédito por el excesivo endeudamiento. En materia de política fiscal la austeridad ha sido el dogma dominante. Y las reformas estructurales se refieren a seguir por el rumbo de la política neoliberal que dio como resultado la crisis global. Los altos funcionarios del FMI no acaban de entender la naturaleza de la crisis que hoy está hundiendo a la economía mundial en el estancamiento.

La crisis de deflación que hoy presenciamos es resultado de poderosas inercias derivadas del súper endeudamiento que mantuvo artificialmente los niveles de crecimiento del decenio anterior a la crisis. Los niveles de endeudamiento a escala macroeconómica son extraordinarios y se sitúan en el orden del 225 por ciento del PIB mundial. Unas dos terceras partes corresponden al sector privado (hipotecas y préstamos corporativos). Es evidente que estamos frente a un círculo vicioso en el que el estancamiento hace difícil que los agentes paguen sus deudas, pero el excesivo endeudamiento conduce a un freno en la demanda y la inversión. Hay que añadir que los episodios de volatilidad estarán agravando esta situación en los próximos años. La crisis deflacionaria se traduce en lo que ya se está comenzando a llamar la Larga Depresión. Habría que organizar una última gran fiesta de despedida de lo que fue la globalización neoliberal.

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Sexo, mentiras y cero debate entre Hillary y Trump

Mar, 11/10/2016 - 08:01

Hillary Clinton y Donald Trump sostuvieron su segundo debate –más bien combate– presidencial en medio de la peor crisis de la campaña del republicano. El enfoque no estuvo tanto en la economía, las guerras, la lucha antiterrorista o el cambio climático, sino en el sexo, las mentiras, las videograbaciones y los correos electrónicos.

A un mes de la elección general del 8 de noviembre, y ante un éxodo sin precedente de políticos republicanos de la campaña de su candidato, que incluyen llamados a que se retire de la contienda, como resultado de declaraciones grabadas hace una década que revelan su agresión sexual contra mujeres, Trump necesitaba rescatar su campaña mientras Clinton buscaba hundirlo lo más posible.

El resultado fue un combate inusualmente personal en lo que suelen ser foros civiles –ni la mano se dieron al inicio– donde se evita cuestionar la calidad moral de cada contendiente. Esta noche Trump amenazó con encarcelar a Clinton si llega a la presidencia, mientras ella dijo que él estaba descalificado para ocupar la presidencia por sus comentarios no sólo contra mujeres, sino contra mexicanos, musulmanes y discapacitados, entre otros.

El debate que se realizó en San Luis tuvo un formato diferente llamado town hall, como asamblea del pueblo, en el que los candidatos respondieron preguntas de votantes indecisos que estaban alrededor del escenario y no sólo de los dos moderadores, Martha Raddatz, de ABC, y Anderson Cooper, de CNN.

El asunto de los comentarios de agresión sexual de Trump que han descarrilado su campaña desde el viernes pasado se abordó al inicio. Raddatz señaló que ese tema ha sido el más consultado en Internet de toda la contienda electoral a lo largo de los últimos 12 meses.

Trump reiteró su defensa de que fueron comentarios de vestidor y agregó: “no estoy orgulloso de ello… estoy avergonzado. Lo odio”, sólo para de inmediato tratar de desviar la atención hacia otro tema, afirmando que acabaré con el Isis. A la vez, acusó que nadie en la historia de la política ha sido más abusivo de mujeres que Bill Clinton. De hecho, como prólogo al debate, Trump sorprendió a todos esta noche al transmitir una breve conferencia de prensa unos 90 minutos antes del gran evento, en la que se rodeó de cuatro mujeres que han acusado anteriormente a Bill Clinton y su esposa de maltrato, incluyendo hostigamiento o agresiones sexuales. Las acciones hablan más fuerte que palabras. El señor Trump podría haber dicho algunas malas palabras, pero Bill Clinton me violó y Hillary Clinton me amenazó, afirmó Juanita Broaddrick, una de las mujeres. Todas después asistieron al debate, donde el ex presidente y su hija estaban entre el público.

Cooper insistió sobre si de verdad había cometido los actos sobre los que hablaba en la videograbación, ya que eso era agresión sexual, pero Trump sólo repitió su defensa de vestidor y continuó desviándose hacia otros temas. Pero subrayó: “yo tengo gran respeto por las mujeres… y las mujeres tienen gran respeto por mí”.

Por su parte, Clinton dijo: “lo que todos vimos y oímos el viernes fue a Donald hablando de mujeres, lo que piensa de las mujeres, lo que les hace a las mujeres… representa justo quién es”. Acusó que ha insultado a mujeres, hizo comentarios denigrantes contra una ex Miss Universo y ha hablado de manera abusiva contra inmigrantes, afroestadunidenses, latinos y otros; eso no es lo que somos. Indicó que con otros candidatos ha tenido diferencias, pero “nunca he cuestionado si alguien es apto para ser presidente… él no está calificado para ser presidente”. Afirmó que como país tenemos grandeza porque somos buenos.

Aunque sí abordaron algunos temas de política –comercio, energía, inmigración, Siria, Rusia y refugiados–, en los cuales los candidatos reiteraron sus posiciones de siempre, lo que marcó la noche fueron los inusitados ataques personales durante más de hora y media de combate verbal.

Esto incluyó tal vez algo sin precedente en tiempos modernos: la amenaza de una persecución legal. En torno al tema del manejo de los correos electrónicos de Clinton cuando era secretaria de Estado, y repitiendo la acusación de que ella destruyó 33 mil de ellos, Trump asombró al afirmar que no pensaba decir esto, pero lo voy a decir, y odio decirlo, pero si gano, voy a dar instrucciones a mi procurador general de poner un fiscal especial para indagar tu situación.

Clinton reviró: qué bien que alguien con el temperamento de Donald Trump no esté a cargo de nuestra ley en nuestro país. Trump replicó: Porque tú estarías en la carcel.

Ambos intercambiaron acusaciones y repitieron que el otro debe estar avergonzado de sí mismo por varios engaños y maniobras. En una, Trump recordó que Bernie Sanders había dicho que Clinton tenía mal juicio, y añadió que no entendía por qué el ex contrincante se había sumado al bando del diablo, o sea, Clinton. Más tarde afirmó: ella tiene tremendo odio en su corazón.

Un momento que llamó la atención fue cuando una musulmana estadunidense preguntó qué haría cada candidato ante la islamofobia que se ha generado en el país. Trump dijo que primero había que llamar las cosas como son, que hay una amenaza proveniente de terroristas radicales islamitas, y que era responsabilidad de la comunidad musulmana en este país reportar el odio que está ocurriendo.

Clinton respondió que la retórica demagógica de Trump sobre musulmanes no ha sido útil, ya que ha dividido comunidades, y que sus declaraciones son una herramienta de reclutamiento para las fuerzas del Isis.

En cuanto a su posición contra el ingreso de refugiados, Trumpo advirtió que eso era un caballo de Troya de todos los tiempos.

Ambos repitieron sus posiciones sobre Rusia; Clinton afirmó que los rusos han sido acusados de buscar influir en las elecciones estadunidenses y que “Wikileaks es parte de eso” –en su contra a través de los “hackeos recientes”–, mientras Trump lo puso en duda. Ella dijo que estaba dispuesta a confrontar a Vladimir Putin, insinuando que Trump era su aliado. Él reviró que cada vez que algo malo ocurre, ella acusa a Rusia.

Sobre si ha pagado impuestos federales, tema con el que fue golpeado hace una semana, cuando el New York Times obtuvo documentos que indican que era posible que hubiera evitado hacerlo durante casi 20 años empleando subterfugios legales, Trump sorprendió al confirmar que sí empleó la ley para beneficiarse, pero no ofreció mayores detalles.

La última pregunta era sobre si cada uno tenía algo bueno que decir del otro, o algo que respetaban. Clinton dijo: sus hijos. Él dijo que admiraba que ella nunca se rinde. Se dieron fríamente la mano y sus jefes de campaña de inmediato declararon que su candidato/a había triunfado.
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La Jornada

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El fin de la economía mundial tal y como la conocemos

Dom, 09/10/2016 - 18:19
Mientras EEUU y el resto del mundo discuten sobre las enfermedades de Hillary Clinton y los comentarios sexistas de Donald Trump, la economía de EEUU, Japón y Europa se está derrumbando y podría no soportar una nueva crisis, asegura Bob Honnelly, columnista de Salon. "Existen evidencias crecientes de que el consenso posterior a la II Guerra Mundial que creó el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se está desmoronando, y al mismo tiempo, la economía mundial está enfrentando 'vientos en contra' que se han estado gestando por décadas", explica metafóricamente el experto.

Los números y el crecimiento económico a nivel mundial siguen cayendo y los principales banqueros de Europa, Japón y EEUU no tienen nuevas ideas para volver a los índices de crecimiento anteriores a 2008. Ahora, el peligro de que se produzca una recesión global combinada con una deuda pública y privada de miles de billones de dólares está más latente que nunca. ​Noticias como el posible rescate financiero que podría necesitar el Deutsche Bank o el hecho de que los ingresos de dos tercios de la población, en 25 países con economías avanzadas, no hayan crecido e incluso hayan descendido, solo ayudan "a que desaparezca la fe en la creencia neoliberal, posterior a la II Guerra Mundial, de que solo índices crecientes de intercambio comercial a nivel mundial, posibles gracias al Banco Mundial y al FMI, son el camino hacia una prosperidad masiva". Ejemplo de esto es el resultado del referéndum del Brexit, detalla Honnelly.

En EEUU, "el modelo de comercio globalizado promovido por el Banco Mundial y el FMI como la base de un mundo más próspero ha sido rechazado por muchos de los votantes, que lo consideran un timo, habiendo sido testigos del declive de muchas ciudades norteamericanas que fueron alguna vez centros de innovación e industria", prosigue el artículo. Esa desindustrialización, junto a la acumulación de bienes por parte de unos pocos y a la increíble deuda estatal de EEUU, es lo que ha permitido que Trump, con su discurso populista, se pusiera a la cabeza del partido republicano, revela el columnista. "No puedes evitar sentir que estamos en un tren sin frenos", resume Honnely.

Por ahora, a pesar de los años de estímulo económico y de tasas de interés al 0% que siguieron a la gran recesión, los índices de crecimiento económico continúan en niveles históricamente bajos, no solo en EEUU, sino también en Japón y Europa. Esta semana, el Banco Mundial y el FMI se reúnen, un año después de que el FMI advirtiera acerca de un 'exceso de préstamos' en los mercados emergentes valorado en 3,3 billones de dólares. Por otro lado, la deuda nacional de EEUU en 2015 alcanzó los 19 billones de dólares. Mientras tanto, en el mundo aún hay 1.200 millones de personas que viven en extrema pobreza —con menos de 1,25 dólares al día—, y la brecha entre ricos y pobres continúa creciendo dramáticamente. ​"Mientras tanto —dice para concluir el analista—, en un mundo paralelo, alejado del mundo que está al borde de sufrir una burbuja de deuda mundial, EEUU se concentra en los correos perdidos de Hillary Clinton y en los impuestos no pagados por Donald Trump".
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¿Cómo le ponemos un alto al viraje político a la derecha?

Dom, 09/10/2016 - 00:23
Immanuel Wallerstein, La Jornada

Esta es una cuestión que la gente de izquierda y centroizquierda ha estado preguntándose por algún tiempo ya. De modos diferentes, la pregunta se hace en América Latina, en buena parte de Europa, en los países árabes e islámicos, en África austral y en el noreste asiático. La pregunta es de lo más dramática porque, en muchos de estos países, esto sigue a un periodo donde hubo virajes significativos hacia la izquierda.

El problema para la izquierda son las prioridades. Vivimos en un mundo en que el poderío geopolítico de Estados Unidos está en constante decadencia. Y vivimos en un mundo donde la economía-mundo está reduciendo seriamente los ingresos del Estado y los personales, de tal modo que los estándares de vida de la mayor parte de la población mundial están cayendo. Éstos son los constreñimientos de cualquier actividad para la izquierda. Constreñimientos que la izquierda así no puede afectar.

Crecientemente, hay movimientos emergentes que hacen su llamado denunciando a los principales partidos políticos de centro. Estos movimientos llaman a promover políticas transformadoras radicalmente nuevas. Pero hay dos clases de tales movimientos: uno que podríamos llamar la versión de derecha y el otro la versión de izquierda. La versión de derecha podemos hallarla en la campaña presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, la campaña contra las drogas de Rodrigo Duterte en Filipinas, el partido Ley y Justicia en Polonia y muchos otros. En cuanto a la izquierda, la prioridad número uno es evitar que tales movimientos tomen el poder del Estado. Estos movimientos son básicamente xenofóbicos y excluyentes y utilizarán su control del Estado para aplastar a los movimientos de izquierda.

Por otra parte, existen movimientos de izquierda que también se han estado organizando sobre la base de políticas transformadoras radicalmente nuevas. Éstas incluyen el intento de Bernie Sanders de obtener la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el intento de Jeremy Corbyn de retornar al Partido Laborista británico a su respaldo histórico hacia el socialismo, Syriza en Grecia y Podemos en España, y muchos otros. Por supuesto que cuando estos movimientos se acercan a la obtención del poder, la derecha mundial (de corriente dominante o la que es radicalmente anti-establishment) se une para eliminarlos o forzarlos a modificar sus posturas de modos importantes. Esto fue lo que ocurrió con Syriza.

Así que esta segunda prioridad tiene sus limitaciones en sí mismas. Se ven forzados a volverse otra versión de los partidos de centroizquierda o social demócrata. Esto tiene una función: limita el daño a corto plazo para los estratos más pobres, minimizando el daño. Pero no ayuda a la transformación.

El objetivo de mediano plazo de establecer un nuevo sistema-mundo que sea relativamente democrático y relativamente igualitario requiere acciones políticas de otro tipo. Requiere que en todas partes se organice desde el nivel más abajo de la política y de ahí ir construyendo alianza hacia arriba, en vez de que se baje a partir del poder del Estado. Éste ha sido el secreto de la fuerza reciente de los movimientos antiestablishment de derecha.

Lo que hará posible que la izquierda establezca un sistema sucesor de nuestro actual sistema capitalista, ahora en decadencia definitiva, es una habilidad para combinar la política de alianzas de corto plazo que minimizan el daño que los presupuestos apretados le hacen a los estratos más pobres, una fiera oposición a que el control del Estado lo obtengan los movimientos antiestablishment de ala derecha, y la continua organización de la izquierda mundial de abajo hacia arriba en lo político. Esto es muy difícil y requiere una claridad constante en el análisis, opciones morales firmes para la clase de otro mundo posible que queremos y decisiones políticas tácticas con sabiduría.

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¿Tiene arreglo la economía de Venezuela?

Sáb, 08/10/2016 - 00:05
Mark Weisbrot, CEPR

Los medios de comunicación internacional nos han bombardeado desde hace tiempo con artículos y editoriales (muchas veces difíciles de distinguir entre ellos) sobre el “colapso” de la economía venezolana. Los reportajes han estado dominados por historias sobre la escasez de alimentos y de medicinas, las colas de horas para comprar productos básicos, los salarios que han sido erosionados por la inflación de tres dígitos e incluso de disturbios por la comida.

La sabiduría convencional ofrece una serie de argumentos predecibles para explicar el “caos económico” actual: el “socialismo” fracasó — sin importar que la gran mayoría de los empleos creados durante los años de Chávez (1999–2013) fueron en el sector privado y que el tamaño del Estado ha sido mucho menor que en Francia. Se dice que el experimento completo fue un fracaso desde sus inicios. Las nacionalizaciones, las políticas antiempresariales, el gasto excesivo durante los años de altos precios de petróleo y el colapso posterior de esos precios del petróleo en 2014 fueron los que definieron el destino de Venezuela. La espiral en descenso continuará hasta que los chavistas sean expulsados del poder, a través de elecciones o de un golpe de Estado (a la mayoría de los defensores de esta línea de pensamiento no parece importarles de cual manera).

La realidad es algo más complicada. Primero, el experimento bolivariano fue bastante exitoso hasta el 2014. A partir de 2004, después de que el Gobierno de Chávez tomó el control de la industria nacional de petróleo, hasta 2014, el ingreso per capita real subió un 2% al año. Esto significó un enorme cambio con respecto al horrendo declive de largo plazo que hubo durante los veinte años previos a Chávez, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) per capita se contraía un promedio anual del 1,2%. Durante ese mismo periodo (2004–2014), la pobreza se redujo el 49% y la pobreza extrema el 63% — y esto es solo considerando los ingresos monetarios. Se triplicó el número de personas mayores de sesenta años perceptoras de jubilación, y millones de venezolanos obtuvieron acceso a servicios de sanidad y de educación. Son las ganancias percibidas durante esta década del chavismo las que explican como el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pudo ganar 41% de los votos en las elecciones para la Asamblea Nacional en diciembre 2015, a pesar de la importante escasez de productos de consumo, una inflación del 180% y una profunda recesión.

En cuanto a la espiral de caída económica de los últimos tres años: ¿era inevitable? Y ¿es irreversible hasta que el PSUV pierde el poder? Para dar respuesta a estos interrogantes debemos evaluar cómo llegó a esta situación Venezuela y cómo podría salir de ella.

Durante el otoño de 2012, y nuevamente en febrero de 2013, el Gobierno redujo bruscamente la disponibilidad de divisas extranjeras. Fue durante este periodo que se disparó la escasez de productos básicos, al mismo tiempo que la inflación y el precio del dólar en el mercado negro. La tasa de cambio oficial, a la cual el Gobierno vendía la gran mayoría de los dólares generados por las ventas del petróleo, estaba en 6,3 bolívares fuertes (Bs) por dólar. Pero el mercado paralelo ya existía y la escasez de dólares a tasa oficial impulsó su alza en el mercado paralelo. Y al mismo tiempo, el precio más elevado del dólar en el mercado paralelo hizo subir la inflación dado que incrementa el precio de los bienes importados.

Y al subir la inflación, más personas quieren comprar dólares, porque perciben el dólar como un activo seguro que no perderá su valor ante la inflación. Pero esto presiona el precio del dólar al alza en el mercado paralelo, lo cual incrementa aún más la inflación. Este ciclo continúa, generando una espiral “inflacionaria-depreciativa”. En octubre de 2012, la inflación estaba en un 18% y el cambio en el mercado paralelo estaba en 13 Bs por dólar. Para finales de 2015 la inflación anual alcanzó un 180% y el cambio en el mercado paralelo 833 Bs por dólar. La escasez de bienes de consumo como de otros bienes también contribuyó a alimentar esta espiral, la cual a su vez acentuó la escasez.

A finales del primer trimestre de 2014, la economía venezolana ya estaba en recesión, a pesar de que el precio internacional del petróleo se ubicaba en más de 100 dólares por barril. En enero de 2015 el precio había caído a 48 dólares por barril y siguen más o menos igual hoy en día. Esto redujo los ingresos del Gobierno en un porcentaje similar y entonces el Gobierno acudió a imprimir dinero para cubrir sus gastos. Esta creación de dinero no tenía por qué acelerar la inflación necesariamente, pero en el contexto de la espiral inflacionaria-depreciativa ciertamente lo hizo. De esa manera la inflación aumentó aún más rápidamente.

Desde finales del pasado mes de marzo, el mercado paralelo ha caído de su máximo de más de 1.211 Bs por dólar a aproximadamente 1.025 al día de hoy, tras haber subido fuertemente durante más de tres años. Al mismo tiempo, el Gobierno permitió que subiera el precio del dólar en un tercer mercado, denominado SIMADI o DICOM. Éste se establece en la actualidad en aproximadamente 640 Bs por dólar, o sea más de 60% de la tasa del mercado paralelo. Esto, sin embargo, no significa que la economía va por el camino de la estabilización. Primero, la tasa de cambio paralelo sigue siendo 100 veces superior a la tasa oficial de 10. Segundo, uno de los elementos fundamentales que ha frenado la espiral inflacionaria-depreciativa ha sido la profundización de la recesión. Hay mucha menos gente personas con recursos para adquirir dólares, y muchos están gastando sus ahorros en dólares para cubrir sus necesidades básicas. Lo cual ha empujado el precio del dólar, en el mercado paralelo, a la baja.

Esto significa que la economía venezolana no puede recuperarse con el sistema de cambio actual. Está atascada en la recesión. Adicionalmente, el sistema de cambios múltiples, con sus grandes diferencias entre las tasas, crea un incentivo inmenso para la corrupción. Cualquier persona que tenga acceso a dólares oficiales puede multiplicar sus ingresos por 100 simplemente vendiéndolos en el mercado paralelo, al cual casi todo el mundo tiene acceso.

El sistema de cambio oficial, sin embargo, es solo una de las maneras a través de las cuales se pierden los recursos en divisas del Gobierno. Incluso después del reciente incremento del precio de la gasolina, ésta sigue costando aproximadamente 6 Bs por litro — o sea, aproximadamente un centavo del dólar — a tasa SIMADI. La electricidad y el gas también están fuertemente subsidiados. Estos subsidios le cuestan al Gobierno más del 13% de su PIB. A modo de comparación, el ingreso total del Gobierno federal de Estados Unidos procedente de los impuestos sobre la renta (individual y corporativa) en 2015 fue aproximadamente del 10,6% del PIB. Al mismo tiempo, hay controles de precios que son difíciles o imposibles de mantener en la situación económica actual. En 2015, los precios de consumo en general subieron un 180%, pero los precios de los alimentos, que están controlados, subieron un 300%. Esto es una clara demostración de que los controles de precios no están funcionando.

Millones de venezolanos obtienen sus ingresos a través de algún tipo de arbitraje: por esperar horas en colas para obtener una pequeña asignación de alimentos subsidiados y luego revenderlos; por comercializar divisas en el mercado paralelo; por vender bienes robados. Incluso una dictadura que tuviera un poder considerable de represión para atacar todas las transacciones ilegales, tendría dificultades para mantener una economía que funcione bien con esta magnitud de distorsión en los precios. Pero Venezuela no es una dictadura; de hecho el Estado es muy débil en cuanto a la limitación de sus cuerpos policiales

Tomando en cuenta esta situación, está claro que son necesarias serias reformas para volver a activar la economía. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) congregó a un grupo de economistas, coordinados por el ex presidente de la República Dominicana Leonel Fernández, que presentó una serie de propuestas (revelación completa: yo soy uno de los miembros de este grupo).

La reforma necesaria más evidente es la unificación del sistema de múltiples tasas cambiarias. Esto se debe hacer muy rápidamente, de una sola vez. El Gobierno puede subastar una cantidad fija de dólares cada día, permitiendo que su precio sea establecido por la oferta y la demanda. Aunque esto pueda sonar preocupante a muchas personas, el precio del dólar sin duda se establecería considerablemente por debajo de la tasa del mercado paralelo actual de aproximadamente 1.000. Una tasa flotante es también la única manera de evitar el despilfarro de las escasas reservas de divisas por intentar mantener (en vano) una tasa fija sobreevaluada.

Tomando en cuenta que las devaluaciones generalmente provocan un incremento de los precios, sería necesario proteger a la gente de cualquier subida de precios de productos básicos, incluyendo los alimentos. Esto se podría lograr a través de la masificación del sistema gubernamental actual de “Tarjetas de Misiones Socialistas”, el cual podría ofrecer descuentos importantes que compensen cualquier aumento de precios. Este sistema tendría que activarse antes de la unificación de las tasas de cambio.

Los subsidios a la energía podrían luego ser eliminados gradualmente en el transcurso de los 18 meses siguientes. Para que sea aceptable económica y políticamente, la recaudación adicional del Estado por el incremento de los precios de la energía debería ser depositada en las tarjetas. Esto constituiría una ganancia neta para la gran mayoría de los venezolanos. Algunos controles de precios, incluyendo los que no permiten que los productores cubran sus gastos, serían eliminados.

Otras medidas para proteger la calidad de vida de las personas sería indexar los sueldos a la inflación y crear un programa temporal de obras públicas para generar empleo. Estas se podrían financiar con un impuesto sobre el lujo, parecido al que existe en Colombia, y un impuesto sobre las transacciones financieras.

El Gobierno puede vender parte de sus activos internacionales para ayudar a financiar esta transición. Al mismo tiempo deberá reestructurar su deuda para reducir los 17.000 millones de dólares que le corresponde pagar en el transcurso de los próximos dieciocho meses (intereses y principal).

Todo esto se puede hacer, incluso con los precios actuales del petróleo, porque Venezuela ya ajustó su nivel de importaciones a la caída de los precios del petróleo, que proveen más del 90% de los ingresos en divisas del país. Esto ha sido un ajuste enorme; las importaciones cayeron en más del 50% desde 2012. A modo comparativo, Grecia redujo sus importaciones en un 28% después de más de seis años de depresión.

Esto significa que la parte difícil del ajuste — que le exige a la gente que rebaje su estándar de vida para poder reducir fuertemente las importaciones — ya se ejecutó. Ahora hay que ajustar los precios relativos para lograr la recuperación. El resultado es que Venezuela podría volver bastante rápidamente al crecimiento económico sin necesidad de pasar por la recesión prolongada que crea normalmente un ajuste neoliberal.

Una parte de la izquierda, incluyendo a miembros del Gobierno y de la base del partido del Gobierno, el PSUV, rechazan estas reformas económicas. Estiman que se trata de un “paquetazo”, parecido al del FMI u otras reformas neoliberales que en el pasado han incrementado la pobreza. Estiman que mantener una tasa de cambio fija es “socialista” y que una tasa de cambio flotante es una reforma de “libre mercado”. Pero en realidad, el mercado negro es uno de los mercados más destructivos que existen; es el “capitalismo salvaje” que Hugo Chávez denunciaba. (El mismo Chávez permitió que la moneda venezolana flotase en febrero 2002, y las reservas de divisas subieron a pesar de la fuerte inestabilidad política de la época). Y recordemos el apoyo del FMI a tipos de cambio fijos y sobreevaluados con resultados desastrosos en Argentina, Brasil, Rusia y varios países asiáticos en los últimos años del siglo XX.

No hay nada de neoliberal en un programa de Gobierno que genera empleo, protege los sueldos de la inflación (algo que no ha sucedido desde que la inflación comenzó a dispararse hace casi cuatro años), ofrece subsidios a gran escala para los alimentos y productos básicos y protege a la población de la carga asociada generalmente al ajuste de los precios relativos.

Aún así existen personas en la izquierda que piensan que Venezuela se puede recuperar sin arreglar sus desequilibrios más fundamentales y destructivos. El 1 de septiembre, Alfredo Serano, un asesor del Gobierno, publicó un artículo con ocho “tesis económicas” sobre Venezuela. En 2700 palabras, no se menciona ni una sola vez el sistema de cambio disfuncional de Venezuela.

Al mismo tiempo, el Gobierno de EEUU — que lleva 15 años promoviendo un “cambio de régimen” en Venezuela — busca desestabilizar aún más la economía. En marzo de 2016, el presidente Obama declaró nuevamente que Venezuela presentaba una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional” de Estados Unidos e impuso sanciones económicas. Las sanciones en sí no son importantes económicamente, pero sí envían un mensaje a los inversionistas que saben lo que le pasa a los países que son etiquetados como amenazas a Estados Unidos. La administración de Obama también ha presionado a las instituciones financieras estadounidenses a no hacer negocios con Venezuela.

Los medios de comunicación internacionales y sus fuentes habituales también están jugando su papel de siempre, y algunos reportes ampliamente difundidos resultaron ser falsos. En 2015, se difundieron informes que reportaban que la tasa de pobreza se había incrementado en un 76%, cuando esto era prácticamente imposible. El FMI, que tiene una larga historia de generar pronósticos influenciados políticamente, predijo que el PIB se contraería en un 10% el año pasado, cuando en realidad fue solo de un 5,7%. Los medios de comunicación han reportado que las proyecciones de inflación del FMI estarán en el orden del 720% este año, aunque es probable que estas estén lejos de esa cifra. El hecho de que los periodistas sientan la necesidad de exagerar la situación, incluso en medio de la peor crisis económica a la que Venezuela se ha enfrentado en décadas, es una indicio más de la hostilidad de los medios de comunicación hacia el país. No obstante, incluso durante gran parte del crecimiento económico entre 2003 y 2008, cuando el empleo estaba aumentando rápidamente y la pobreza se estaba desplomando, era difícil encontrar alguna publicación positiva sobre Venezuela en los principales medios de comunicación.

Debe quedar claro, sin embargo, que la economía venezolana no se recuperará, incluso si los precios del petróleo llegasen a subir rápidamente, sin importantes reformas para resolver los más graves desequilibrios económicos.

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El Banco Central Europeo cambia algunas de sus propuestas neoliberales sin excusarse por el daño causado

Xov, 06/10/2016 - 22:43
Vicenç Navarro. Público

A lo largo de mi larga vida académica he visto con frecuencia que ideas que se consideraban radicales terminaban por aceptarse tras algún tiempo, dependiendo el tiempo de respuesta de la flexibilidad de las instituciones encargadas de actuar en las áreas donde se presentaban las supuestamente radicales propuestas. En España, debido al enorme conservadurismo y rigidez del establishment financiero-político-mediático que gobierna el país, se necesita mucho más tiempo para que tal establishment acepte propuestas que son de mero sentido común, pero que son consideradas como demasiado radicales.

Algo está pasando hoy en Europa, en algunas instituciones enormemente poderosas de carácter financiero, que confirma lo que estoy diciendo. Me estoy refiriendo al reciente cambio del Banco Central Europeo, que ha pasado de ser uno de los mayores proponentes de que se reduzcan los salarios a apoyar tal incremento. Ni que decir tiene que el Banco Central Europeo no ha explicado por qué apoya esta medida ahora, y no antes, ni tampoco ha pedido disculpas por el enorme daño que ha causado proponiendo (y en muchas ocasiones imponiendo) bajadas salariales que era fácil de ver que, además de dañinas, eran totalmente contraproducentes para alcanzar la recuperación económica. Veamos los datos.

¿Qué ha pasado hasta ahora? Estamos todavía saliendo de una de las crisis más grandes que han ocurrido en España y en el resto de Europa, definida como la Gran Recesión (que, en realidad, para millones de españoles y europeos debería definirse como la Gran Depresión), en la que, a pesar de lo que dice la sabiduría convencional, todavía estamos estancados. La causa de esta Gran Recesión (o Gran Depresión) es sumamente fácil de ver (y era, por lo tanto, igualmente fácil de prevenir, como algunos así hicimos –tal como el lector puede ver en mi libro Globalización económica, poder político y Estado del Bienestar, publicado por Ariel Económica en el año 2000, siete años antes de que comenzase la crisis). La causa más importante de la Gran Recesión fue la aplicación de las políticas neoliberales iniciada a los dos lados del Atlántico Norte en los años ochenta (con el presidente Reagan, seguido por los gobiernos Bush, Clinton y Bush junior, en EEUU, por la Sra. Thatcher y el Sr. Blair en el Reino Unido, y por el Sr. Schröder en Alemania, entre otros), políticas que eran ni más ni menos que un ataque frontal por parte del mundo del capital al mundo del trabajo, promoviendo reformas laborales que tenían como objetivo reducir los salarios, y llevando a cabo políticas de austeridad que intentaban reducir o desmantelar el Estado del Bienestar, creando con ello una gran inseguridad e inestabilidad entre la clase trabajadora, eje de las clases populares.

El enorme descenso de los salarios como una de las causas de la Gran Recesión Como era fácil de predecir, estas políticas de reducción de los salarios y recortes del gasto público crearon un enorme problema de demanda doméstica que afectó negativamente al crecimiento económico (ver mi artículo “Marx llevaba bastante razón”, Público, 01.08.16). El gran crecimiento del endeudamiento, causado por la disminución de los salarios, aumentó el tamaño del capital financiero, que al ver su rentabilidad disminuida en las inversiones en la economía productiva (como consecuencia de la escasa demanda), invirtió en la economía especulativa, creando burbujas que al explotar determinaron la enorme crisis financiera. Los datos, fácilmente obtenibles, muestran claramente los orígenes de tal crisis. Léanse mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante (Anagrama, 2015) y lo verán. El hecho de que los datos que avalan estas tesis sean fácilmente accesibles, sin embargo, no quiere decir que sean fácilmente visibles en los principales medios de información y persuasión, influenciados en su gran mayoría por el capital financiero, que quiere decir la banca.

Todo el enorme sufrimiento causado por la aplicación de estas políticas públicas, que han beneficiado única y exclusivamente a sectores muy minoritarios de la población (el famoso 1%, que es la manera ahora de definir estos días a la clase capitalista, es decir, a los propietarios y gestores de las grandes empresas financieras, industriales y de servicios), era fácilmente previsible. Y fue totalmente perjudicial para la gran mayoría de la población y también, por cierto, para la equidad y eficiencia del sistema económico. En contra de lo que sostiene el pensamiento económico neoliberal dominante, la inequidad no favorece la eficiencia económica. Todo lo contrario, la perjudica, como muestran los datos (ver mi último libro).

Cómo la sabiduría convencional neoliberal está cambiando, sin admitir que las tesis que defendía son insostenibles en base a la evidencia existente Miren por donde, ahora, casi diez años después de iniciarse la crisis, algunos de los mayores arquitectos de las políticas promovidas por el establishment europeo -tales como el Sr. Draghi, el presidente del Banco Central Europeo- han indicado que las políticas monetarias –que incluyen imprimir más y más dinero- no han sido suficientes para estimular la economía (lo cual es sumamente fácil de entender, pues este dinero imprimido por el BCE no va a los que lo necesitan, es decir, a los ciudadanos o a los Estados (excepto indirectamente ahora, a través de los mercados secundarios), sino primordialmente a los bancos y a las grandes empresas, que lo guardan o utilizan para optimizar sus beneficios, sin que ello implique un mejoramiento de la demanda doméstica). De ahí que el Sr. Draghi haya recomendado que se suban los salarios, lo cual algunos, muy pocos, habíamos sugerido desde que se inició la crisis, pues era fácil de ver que el gran enlentecimiento del crecimiento económico era, en parte, resultado del descenso de la demanda doméstica, consecuencia del descenso salarial.

Pero hay otras intervenciones que todavía no se han reconocido como necesarias, aunque les aseguro que lo harán en los próximos años. Me estoy refiriendo a la masiva inversión pública, con intención de crear empleo y estimular también la demanda doméstica. A lo máximo a lo que el establishment europeo (las instituciones que gobiernan la Eurozona) ha llegado ha sido al Plan Juncker, que es un estímulo para que sea el capital privado el que invierta, lo cual es dramáticamente insuficiente. Seguro que perderemos un par de años más antes de que el establishment europeo se dé cuenta de que tales inversiones son clave para la resolución de la Gran Recesión, como fueron clave para la resolución de la Gran Depresión.

Comparando la sabiduría convencional en Europa con la existente en EEUU En este sentido, es interesante ver lo que está pasando en EEUU y compararlo con lo que está pasando en le Unión Europea. La teatralidad de las elecciones en EEUU (que, debido, en parte, a la figura atípica de Trump, ha centrado el debate en aquel país) ha ignorado los análisis de los programas económicos y sociales de los candidatos, que tienen diferencias pero también semejanzas, algunas de ellas especialmente relevantes para el debate (o mejor dicho, no debate) que ocurre en la UE. Me refiero a la coincidencia en los programas de los dos partidos mayoritarios de priorizar las inversiones públicas en la infraestructura física del país. Los dos partidos proponen una masiva inversión pública para no solo mejorar una estructura física muy olvidada en el país, sino también para crear buen empleo, con puestos de trabajo bien pagados.

Así, la Sra. Clinton ha prometido gastarse más de 270.000 millones de dólares (algo más de 240.000 millones de euros) en, además de mejorar el sistema educativo y el acceso a tal sistema por parte de las clases populares, mejorar también las infraestructuras del país (que incluyen carreteras, puertos, transporte ferroviario, transformación energética, la estructura de internet de alta velocidad, y otras que se consideran necesarias), y cuyas deficiencias son, en parte, causa del enlentecimiento de la productividad del país. Y el Sr. Trump ha prometido, predeciblemente, gastarse el doble de lo que ha prometido la Sra. Clinton en la infraestructura física.

El Sr. Trump, como era de prever, no indica cómo lo financiará. La Sra. Clinton sí que lo hace: lo programa, en parte, con un impuesto añadido de sociedades sobre las compañías estadounidenses que tienen parte de su producción en el extranjero. Hoy las políticas de apoyo a la globalización económica están desacreditadas en EEUU, y se apoyan medidas que en la UE se definirían y denunciarían como proteccionistas. Es interesante notar, en este aspecto, el cambio de 180º que ha experimentado el Sr. Lawrence Summers, que fue en su día el equivalente al Ministro de Fianzas del presidente Clinton (y arquitecto de la desregulación financiera en EEUU, una de las causas de la crisis financiera). De ser un gran entusiasta de la desregulación y la movilidad de capitales, ha pasado a favorecer hoy la regulación, siendo, a la vez, uno de los mayores defensores de la inversión pública masiva. Y a aquellos conservadores y liberales que protestan por tal incremento del gasto público, subrayando (como siempre hacen) que estaríamos creando una deuda que recaería sobre nuestros hijos y nietos (uno de los argumentos más utilizados por un gurú economista neoliberal de gran visibilidad mediática en Catalunya, miembro del Consejo de Gobierno del Banco de España), Summers responde indicando que sería imperdonable no invertir para dejar a nuestros hijos y nietos una infraestructura mucho mejor de la que hoy existe. Es más, por fin el Sr. Summers reconoce que el gobierno federal puede pedir prestado tanto dinero como quiera, a unos intereses bajísimos (un 1%), que serían más que pagables, pues tales inversiones provocarían un crecimiento de la productividad que originaría un aumento de un 3% de los ingresos al Estado federal, lo que permitiría pagar fácilmente esta deuda.

Tal argumento aplica también, por cierto, al Estado español y a sus CCAA. He indicado en repetidas ocasiones que España tiene uno de los sistemas bancarios privados más grandes, y uno de los sistemas bancarios públicos més pequeños en la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo capitalista desarrollado. Sería de desear que ello se revertiera. Por paradójico que parezca, el problema de España no es la falta de dinero, sino los canales privados (la banca privada) en los que circula. Es probable que ello cambie, sobre todo consecuencia de cambios en la cultura política y económica del país, hoy extraordinariamente conservadora que ha estado dañando el bienestar de las clases populares, y que está originando, como respuesta, una protesta generalizada que terminará transformando este país en caso de que las nuevas fuerzas políticas sean capaces de canalizarla. Es extraordinario, en este sentido, lo que se ha conseguido ya en un periodo muy corto. Pero los lentos cambios en la vía parlamentaria deberían ir acompañados con amplias movilizaciones en defensa de los intereses de las clases populares presionando para que se realicen aquellos cambios necesarios. En realidad, el hecho de que el BCE hoy pida un aumento de los salarios es una respuesta directa al temor de que los movimientos de protesta (a los dos lados del espectro político) se vayan expandiendo por todo el territorio europeo. Una vez más, aparece claro el dicho de que detrás de todo cambio de política económica, monetaria y/o financiera, hay cambios y presiones políticas. Son las variables políticas las que determinan los fenómenos económicos, y no al revés. Así de claro.

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Stiglitz: "Sin reformas habrá que abandonar el euro para salvar el proyecto europeo"

Xov, 06/10/2016 - 13:40
El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz señaló este miércoles que "sin reformas, el euro no continuará dentro de unos años", ya que para que la moneda común funcione necesita que los países miembros compartan instituciones como la garantía de depósitos o las prestaciones por desempleo.

Durante la presentación a los medios de su nuevo libro "El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa", Stiglitz argumentó que "Europa está ante un precipicio y corre el riesgo de caerse", por lo que tiene que optar aumentar o reducir la integración.

Para el premio Nobel de economía, la solución está en "reconocer que el euro tiene que cambiar" y poner en marcha "instituciones" comunes, como la garantía de depósitos, las prestaciones por desempleo o las emisiones de deuda.

"El euro nació defectuoso desde el principio", porque se basaba en la esperanza de que la moneda común impulsara el proyecto europeo cuando Europa no contaba con las condiciones necesarias ni creó las instituciones requeridas. Este problema se debe en parte al momento en que se creó la moneda única, marcada por una "gran fe en los mercados", lo que hacía pensar que todo funcionaría si los Gobiernos se limitaban a mantener el déficit y la deuda por debajo del 3% y del del 60% del PIB, respectivamente, cifras en su opinión "sin base económica".

Este sistema ha llevado "más a la divergencia que a la convergencia", ya que, tras la crisis, los países ricos "son aún más ricos" y los pobres, más pobres, ya que, cuando surgen problemas económicos, el dinero va de los segundos a los primeros. Así, en lugar de conducir a la prosperidad, la moneda común ha tenido "el efecto contrario": la debilidad de la solidaridad política.

El economista ha insistido en que el problema está en las estructuras, más que en las decisiones políticas -donde también se han producido errores-, y que las instituciones necesitan una reforma, "no solo las de cada Estado miembro, sino también las de la propia Eurozona".

Stiglitz ha urgido a poner en marcha estos cambios porque, "si no se realizan las reformas, es posible que haya que abandonar la moneda para salvar el proyecto europeo". En ese sentido, ejemplifica lo ocurrido con el brexit: "cuando hay mucha gente desempleada (...) vota de manera que podría no gustarte y todo esto constituye una amenaza para las democracias".

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La ominosa escalada nuclear de EEUU y Rusia

Xov, 06/10/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Las de por sí tensas relaciones entre EEUU y Rusia se deterioran a pasos acelerados y se han complicado en el fatídico mes de octubre previo a la elección presidencial (https://goo.gl/Sk7LH6).

Una sorpresa de octubre –desde los perturbadores Wikileaks (https://goo.gl/joSWJa), pasando por atentados selectivos hasta un descalabro bursátil– es susceptible de incidir en el resultado presidencial de EEUU, así como los teatros de batalla del binomio Siria/Irak repercutirían en forma notable cuando la caída de Alepo (norte de Siria) dañaría la imagen de Obama y su candidata Hillary Clinton, con el corolario del beneficio a Donald Trump.

En contrapunto, el inicio de la captura nada sorprendente de Mosul (norte de Irak) el 19 de octubre –fecha del último debate– gratifica a Hillary, quien ha exacerbado su legendaria rusofobia, al únisono de su portavoz oficioso The New York Times, que ha exorcizado al Estado de Putin como “fuera de la ley (https://goo.gl/cYhfPX)”. ¿Cual ley neoyorquina: la de Goldman Sachs o la del saduceo Ben Caifás?

Ya había relatado los tres primeros días amenazadores de la última semana de septiembre, cuando EEUU y Rusia escalaron su retórica incandescente e indecente, que alcanzó niveles paroxísticos los días iniciales de la primera semana de octubre, cuando EEUU suspendió las charlas con Rusia sobre el cese al fuego en Siria, a consecuencia del asfixiante sitio al reducto del sector oriental de Alepo, a punto de caer en favor de la coalición de Rusia/Siria/Irán/Hezbolá.

Por lo menos EEUU y Rusia no han cesado sus canales de comunicación para impedir un choque aéreo en el cielo sirio, que, advierte Debka, presunto portal del Mossad adicto a la técnica Hasbara –expuesta en el aleccionador documental La ocupación de la mente estadunidense: la guerra de relaciones públicas de Israel en EEUU (https://goo.gl/gdj22a), en la abarrotada Cineteca Nacional–: existe un sentimiento en Washington y Moscú por igual de que un choque militar entre EEUU y Rusia es inevitable (sic).

Sin subestimar las óptimas relaciones entre el zar Vlady Putin y el premier de Israel, Bibi Netanyahu, en forma asombrosa el portal sionista Debka culpa a EEUU (¡supersic!) del deterioro debido a su bombardeo intencional contra el ejército sirio en Deir-Ez-Zor –que socorrió a los yihadistas en forma accidental–, que pudo haber sido un sabotaje del Pentágono o la CIA (https://goo.gl/YzUc2q).

Algo sabrán en el Kremlin de las aviesas intenciones bélicas del Pentágono o la CIA o del mismo simulador Obama, ícono de la duplicidad, para que la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajarova, haya amenazado de cambios terribles, tectónicos en toda la región en caso de una nueva agresión directa de EEUU contra Damasco y el ejército sirio (https://goo.gl/Yey9tV).

Rusia ya instaló el sistema S-300 de defensa misilística en la base naval de Tartús, en Siria (https://goo.gl/7WkswO), y coloca hasta el 7 de octubre a 40 millones de ciudadanos en 5 mil abrigos nucleares como “ejercicio militar (https://goo.gl/2Xrv0L)”. ¡Super-Uf!

Maria Zajarova imputó a un lobby sin especificar –que va desde los súper-halcones del Pentágono, pasando por la CIA, hasta la tríada de la banca Rothschild/Soros/Goldman Sachs que apoya a Hillary– de incitar a la confrontación con Rusia, colocada en forma insólita en el corazón del debate presidencial (https://goo.gl/X0BD8Y).

¿Está rebasado Obama? Suena inverosímil comprar esta temeraria hipótesis. O más bien: ¿tenía previsto Obama, mediante su proverbial duplicidad, el cambio del régimen de Bashar como su sorpresa de octubre para impulsar a Hillary?

Si la colisión entre EEUU y Rusia a nivel de batallas convencionales es atroz, su funesto deterioro a nivel nuclear regresó 16 años atrás: tanto con las insolentes amenazas de Ashton Carter, secretario del Pentágono –quien anunció la modernización de su panoplia nuclear para disuadir a Rusia (https://goo.gl/pdLpJE)– como con la contraofensiva del zar Vlady Putin, quien, siete días después, suspendió un tratado con EEUU que usa(ba) el excedente de plutonio para los reactores, en lugar de la fabricación de más ojivas nucleares.

Putin, demonizado en forma pueril por el aparato propagandístico de EEUU, alegó como motivo los actos inamigables de EEUU que han roto la estabilidad estratégica, en clara alusión a la escalada nuclear de Ashton Carter.

El congelamiento del acuerdo del plutonio va acompasado de varias condiciones rusas que seguramente serán rechazadas por Obama: levantamiento de sanciones contra Rusia por el contencioso de Ucrania, con pago de compensaciones a Moscú; reducción de la presencia militar de EEUU en los países de Europa oriental miembros de la OTAN a los niveles de hace 16 años, y rechazo a la hostil Enmienda Magnitsky (https://goo.gl/ISouvs), lo cual en su conjunto altera toda la geoestrategia de asfixia contra Moscú en casi una generación (https://goo.gl/f2B4T7).

El Kremlin propina un tremendo golpe a toda la falsa política de desnuclearización de Obama que le valió su hoy grotesco Premio Nobel de la Paz, visto en retrospectiva.

El magnífico acuerdo sobre la disposición del excedente de plutonio de hace 16 años –¡cuyas 34 toneladas métricas pueden servir para fabricar 17 mil bombas atómicas!– fue refrendado hace seis años y de cierta manera marca(ba) el barómetro de las relaciones de las dos superpotencias nucleares.

Michel Chossudovsky, director del relevante portal Global Research, diagnostica que el mundo se encuentra en una peligrosa encrucijada, cuando Rusia como EEUU se preparan para una guerra nuclear (https://goo.gl/k6Quxb).

Al economista Michel Chossudovsky no se le escapa que la modernización del arsenal nuclear de EEUU (https://goo.gl/buA3iV), pregonada por el pugnaz Ashton Carter, representa un gran negocio multimillonario y una bonanza financiera para los principales contratistas de defensa de Estados Unidos, que incluyen Boening, Lockheed Martin y Northrop Grumman, que son también firmes apoyadores de la postura de Hillary Clinton en relación con un posible primer golpe nuclear contra Rusia, China, Irán y Norcorea. ¿Los cuatro juntos o cada uno por su lado?

Michel Chossudovsky evalúa también los preparativos de Rusia, cuya división de fuerzas estratégicas de misiles en la región Tver, su parte más occidental, pronto será rearmada con el sistema de misiles Yars, de carácter móvil terrestre, que sustituirá a los de por sí devastadores misiles balísticos intercontinentales Topol.

El despliegue de los nuevos misiles móviles Yars de Rusia seguramente constituye la contraofensiva al obsesivo avance misílístico de EEUU y la OTAN desde Polonia hasta Rumania, que en forma hilarante sus publicistas aducen que sirven para defenderse de un ataque proveniente de… Irán.

¡Nada más falta que sus propagandistas alucinen que fue para defenderse de los pingüinos de la Antártida!

Le asiste toda la razón a Willian Perry, anterior secretario del Pentágono, quien advierte que una mayor inversión en armas nucleares incrementará el riesgo de una catástrofe atómica en el futuro.

Tremendo mes de octubre que se quedó sin sorpresas. ¡Urge que EEUU y Rusia regresen a la mesa de negociaciones!

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La familia Trump va de cacería

Mér, 05/10/2016 - 17:45
Alejandro Nadal, La Jornada

Ayer un viento frío recorrió la sabana y los bosques de África. El mundo decidió no brindar a los elefantes y leones la máxima protección que es capaz de otorgar la Convención sobre Comercio de Especies Amenazadas (Cites, por sus siglas en inglés). La masacre de estos animales continuará y dentro de poco podría ser demasiado tarde para evitar su extinción.

La población de elefantes en África está declinando a un ritmo alarmante en la gran mayoría de los territorios de distribución. A pesar de ese dato, los delegados de la Cites decidieron que los elefantes deben seguir estando sujetos a un régimen de doble listado, que contradice los principios biológicos de la convención. Las poblaciones que se encuentran en la mayor parte del territorio africano seguirán estando en el Apéndice I, que prohíbe todo tipo de comercio de estos animales y sus productos (o sea, el marfil principalmente). Pero las poblaciones de elefantes en Namibia, Zimbabue y Sudáfrica permanecerán en el Apéndice II, que permite un comercio regulado.

Se afirma que las poblaciones de elefantes en estos tres países están en aumento y que por esa razón no deben estar en el Apéndice I. Pero eso es falso. Muchas poblaciones de elefantes en Namibia cruzan la frontera con Angola frecuentemente y no se puede afirmar que están en aumento. Además, los datos desagregados del censo de elefantes para Sudáfrica y Zimbabue no indican que exista un crecimiento constante. Las poblaciones de estos tres países siguen afectadas de una anotación que por el momento impide la reanudación del comercio. Pero la perspectiva de legalizar el comercio internacional permanece abierta mientras no se coloque a todas las poblaciones bajo el amparo del Apéndice I.

Los leones, por su parte, también sufrieron un descalabro. A pesar de estar gravemente amenazados permanecerán en el Apéndice II, sujetos a comercio regulado. De este modo se ha consagrado el apoyo a la terrible práctica de la crianza para la cacería (sobre todo en Sudáfrica) y el comercio de huesos de león (para una supuesta demanda de medicina tradicional en Asia). La cacería de leones es uno de los más terribles aspectos del tráfico de animales en lo que se ha dado en llamar la industria de vida silvestre.

La votación en estos dos casos se fue por el lado negativo a causa del voto en bloque de la Unión Europea. Es la temible Comisión en Bruselas la que dicta cómo se ha de votar en este foro. Sí, leyó usted bien, la misma Comisión Europea que hundió a Grecia y que ha destruido el proyecto de una Europa republicana y democrática. La misma que está capturada por intereses corporativos y financieros que viene a Sudáfrica a cambiar votos a favor de la industria de vida silvestre por favores en el mundo de los negocios. Por cierto, para los curiosos, México también votó en contra de la protección máxima para los elefantes.

A la familia de Donald Trump le gusta la cacería de piezas mayores en África. Elefantes, leones, búfalos, leopardos y cocodrilos son algunas de las especies que han sido cazadas por los vástagos del magnate, que hoy pretende ocupar la Casa Blanca. Las fotografías de los hijitos de Trump con sus trofeos de caza están disponibles para quien quiera verlas en Internet.

La sonrisa del cazador con su víctima siempre me ha impresionado. ¿De qué rayos se están riendo? ¿Será que experimentaron por un momento el miedo a ser devorados o aplastados por estos animales? El miedo a la muerte podría desencadenar la estúpida sonrisa que caracteriza esas fotografías del cazador. Pero en la mayoría de los casos el deporte de la cacería ya no representa ningún peligro para el cazador armado con rifles de alto poder y mira telescópica. Además, por si acaso, un cazador profesional siempre acompaña a los turistas que quieren matar por diversión.

Entonces, ¿por qué la sonrisa? En verdad, matar a un animal por diversión está cargado de una simbología que nos remite a la ideología del dominio y el poder sobre la vida y la muerte. En su acepción original la palabra trofeo se refiere a un premio por haber dominado a un enemigo o por haberlo vencido en una batalla. Es una palabra que reenvía a las hazañas en una guerra y nos habla de conquista y de las formas más extremas de explotación.

Hoy la cacería de trofeo en el mundo es una industria que atiende los caprichos de una minoría elitista que encuentra gratificación para su machismo matando animales incapaces de defenderse. La diversión derivada de destruir a un animal se acompaña de arrebatarle sus colmillos, cornamenta o melena. Son los despojos de una guerra en contra del mundo animal que todavía tiene sus connotaciones coloniales.

Sudáfrica ocupa probablemente el primer lugar en el mundo cuando hablamos de cacería de trofeos. Es hasta cierto punto entendible. Los propietarios de las tierras en las que se practica este deporte son los mismos que las ocupaban en la época del apartheid. Y si antes no tenían el menor respeto por los derechos humanos ¿cómo se puede esperar que harían el salto conceptual para respetar los derechos de los animales?

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El interminable túnel español

Mar, 04/10/2016 - 16:00
José Blanco, La Jornada

España está en un túnel interminable. Como México, aunque por vías harto ­distintas. Finalmente se consumó lo que era más que previsible. Los barones del PSOE encabezados por José Luis Cebrián y Felipe González, acompañados por Susana Díaz, Alfonso Guerra González, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono Martínez, Manuel Chaves González y otros pocos barones y baronesas más, decidieron matar a Pedro Sánchez, el ahora ex secretario general del PSOE, para entregar el gobierno a una de las peores derechas, y de las más corruptas que haya tenido España: el Partido Popular de Mariano Rajoy.

El pecado mayor de Pedro Sánchez fue sostener hasta su fin que con Rajoy no iría ni a la esquina. Al mismo tiempo Sánchez tenía dificultades mayores para hacer gobierno en alianza con Podemos, justamente por las presiones de todo tipo que recibía de esos mismos barones de su partido. Sánchez y Pablo Iglesias, de Podemos, habían llegado a un acuerdo sobre su mayor diferencia que era el trato con los independentistas de Cataluña y del País Vasco. Podemos y PSOE –más otros partidos pequeños– habrían podido formar un gobierno de coalición con un programa de lo posible, conjuntamente. Ciertamente es de advertirse de los fuertes riesgos de un gobierno de coalición como el señalado para sostener un Ejecutivo mínimamente estable, pero el PP en la oposición habría sido neutralizado en el congreso de los diputados y la situación de España hubiera sido una muy otra. Ello, además, quizá habría tenido un impacto positivo para frenar a las derechas de Europa que continúan avanzando.

¿Todo ello hubiera creado una situación crítica en Europa? Desde luego que sí, pero de una índole del todo distinta de la que ahora vive la Unión Europea (UE).

El primero de octubre El País, el periódico fundado por Cebrián, tronó en su editorial: Salvar al PSOE. El cese inevitable y legítimo de Pedro Sánchez es la única salida para el partido. Esa posición al día siguiente tomaría forma en la comisión ejecutiva federal del PSOE: todo estaba decidido. Entre otras lindezas, el editorial decía: Cualquier dirigente político cabal lo hubiera hecho sin dudarlo. Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso. ¡Felipe González y sus secuaces hablando de escrúpulos!

¿Cuáles eran los últimos horrores cometidos por Sánchez?: pues que el PSOE había perdido en las elecciones autonómicas de Galicia y del País Vasco. ¿Todos los españoles ignoran que en las seis anteriores elecciones europeas celebradas en España, el PP ha sido la opción preferida de los gallegos y que especialmente en el mundo rural gallego adoran a su paisano Mariano Rajoy? ¿Ignoran que Euskadi tiene su propia identidad nacional? ¿Sánchez se merece este infame trato por El País en las condiciones de elección de esas dos regiones?

Los barones provocaron una debacle en la comisión ejecutiva federal con la renuncia de 17 de los 38 integrantes para forzar la renuncia de Pedro Sánchez. ¿En qué condiciones ocurrió esto? Sánchez llegó a la reunión de la comisión con la propuesta de poner a votación celebrar un congreso extraordinario y unas elecciones primarias en octubre para renovar la dirigencia y que la militancia se pronunciara sobre dar viabilidad a la formación de un gobierno encabezado por Rajoy, o pronunciarse por una tercera elección en diciembre. La comisión, a mano alzada, rechazó la propuesta de Sánchez, decidió constituir una comisión gestora y celebrar un congreso extraordinario para ¡renovar la dirigencia! Todo indica que con la comisión gestora y la mayoría de la cúpula del PSOE se abstendrá en el Congreso de los Diputados a fin de que Rajoy cuente con los votos para formar gobierno. Sánchez no tenía otra puerta de salida que presentar su renuncia. Con todo, la votación contra Sánchez fue por una mínima diferencia y mil indicios hablan de un apoyo amplio de la militancia del PSOE al ahora ex secretario. Esta militancia sabe quién es Rajoy.

Sánchez fue elegido en su momento en elecciones primarias en las que votó toda la militancia del PSOE. La noticia del resultado la dio el periódico La Vanguardia en julio de 2014 de este modo: “Pedro Sánchez gana las primarias del PSOE y será el nuevo secretario general. El madrileño gana en 12 comunidades. Arrasa en Andalucía y se impone en federaciones como Euskadi, Comunidad Valenciana y Madrid. Madina (que ahora encabezará la ‘comisión gestora’) ganó en Catalunya”. Ahora un puñito de barones y baroncitos deciden por toda la militancia del PSOE para entregar el poder a Rajoy.

Por ahora el túnel español no se sabe adónde conduce, pero el futuro no es de paz y felicidad. Unidos Podemos será una oposición feroz, y en un suspiro ha logrado, en su primera incursión en elecciones generales, romperle el espinazo a un bipartidismo neoliberal y corrupto. Los jóvenes, han dicho algunos dirigentes regionales del PSOE, votaron Podemos. Acaso en algunos años esta sea una lucecita al final de un túnel que tiene mil ramificaciones por toda la UE.

Aunque todas estas conjeturas, puestas en el contexto de la tensión creciente entre Estados Unidos de un lado y Rusia y China de otro, es un pleito tal vez de una importancia demasiado pequeña.

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La hora de la economía colaborativa

Lun, 03/10/2016 - 07:01
Ignacio Ramonet, Público

La economía colaborativa es un modelo económico basado en el intercambio y la puesta en común de bienes y servicios mediante el uso de plataformas digitales. Se inspira en las utopías del compartir y de valores no mercantiles como la ayuda mutua o la convivialidad, y también del espíritu de gratuidad, mito fundador de Internet. Su idea principal es: “lo mío es tuyo” (1), o sea compartir en vez de poseer. Y el concepto básico es el trueque. Se trata de conectar, por vía digital, a gente que busca “algo” con gente que lo ofrece. Las empresas más conocidas de ese sector son: Netflix, Uber, Airbnb, Blabacar, etc. Treinta años después de la expansión masiva de la Web, los hábitos de consumo han cambiado. Se impone la idea de que la opción más inteligente hoy es usar algo en común, y no forzosamente comprarlo. Eso significa ir abandonando poco a poco una economía basada en la sumisión de los consumidores y en el antagonismo o la competición entre los productores, y pasar a una economía que estimula la colaboración y el intercambio entre los usuarios de un bien o de un servicio. Todo esto plantea una verdadera revolución en el seno del capitalismo que está operando, ante nuestros ojos, una nueva mutación.

Imaginemos que, un domingo, usted decide realizar un trabajo casero de reparación. Debe perforar varios agujeros en una pared. Y resulta que no posee un taladrador. ¿Salir a comprar uno un día festivo? Complicado… ¿Qué hacer? Lo que usted ignora es que, a escasos metros de su casa, viven varias personas dispuestas a ayudarle. No saberlo es como si no existieran. Entonces, ¿por qué no disponer de una plataforma digital que le informe de ello… que le diga que ahí, muy cerca, vive un vecino dispuesto a asistirlo y, al vecino, que una persona necesita su ayuda y que está dispuesta a pagar algo por esa ayuda? (2).

Tal es la base de la economía colaborativa y del consumo colaborativo. Usted se ahorra la compra de un taladrador que quizás no vuelva a usar jamás y el vecino se gana unos euros que le ayudan a terminar el mes. Gana también el planeta porque no hará falta fabricar (con lo que eso conlleva de contaminación del medio ambiente) tantas herramientas individuales que apenas usamos, cuando podemos compartirlas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay unos 80 millones de taladradores cuyo uso medio, en toda la vida de la herramienta, es de apenas 13 minutos… Se reduce el consumismo. Se crea un entorno más sostenible. Y se evita un despilfarro porque, lo que de verdad necesitamos, es el agujero, no el taladrador…

En un movimiento irresistible, miles de plataformas digitales de intercambio de productos y servicios se están expandiendo a toda velocidad (3). La cantidad de bienes y servicios que pueden imaginarse mediante plataformas online, ya sean de pago o gratuitas (como Wikipedia), es literalmente infinita. Solo en España hay más de cuatrocientas plataformas que operan en diferentes categorías (4). Y el 53% de los españoles declaran estar dispuestos a compartir o alquilar bienes en un contexto de consumo colaborativo.

A nivel planetario, la economía colaborativa crece actualmente entre el 15% y el 17% al año. Con algunos ejemplos de crecimiento absolutamente espectaculares. Por ejemplo Uber, la aplicación digital que conecta a pasajeros con conductores, en solo cinco años de existencia ya vale 68.000 millones de dólares y opera en 132 países. Por su parte, Airbnb, la plataforma online de alojamientos para particulares surgida en 2008 y que ya ha encontrado cama a más 40 millones de viajeros, vale hoy en Bolsa (sin ser propietaria de ni una sola habitación) más de 30.000 millones de dólares (5).

El éxito de estos modelos de economía colaborativa plantea un desafío abierto a las empresas tradicionales. En Europa, Uber y Airbnb han chocado de frente contra el mundo del taxi y de la hostelería respectivamente, que les acusan de competencia desleal. Pero nada podrá parar un cambio que, en gran medida, es la consecuencia de la crisis del 2008 y del empobrecimiento general de la sociedad. Es un camino sin retorno. Ahora la gente desea consumir a menor precio, y también disponer de otras fuentes de ingresos inconcebibles antes de Internet. Con el consumo colaborativo crece, asimismo, el sentimiento de ser menos pasivo, más dueño del juego. Y la posibilidad de la reversibilidad, de la alternancia de funciones, poder pasar de consumidor a vendedor o alquilador, y viceversa. Lo que algunos llaman “prosumidor”, una síntesis de productor y consumidor (6). Otro rasgo fundamental que está cambiando –y que fue nada menos que la base de la sociedad de consumo–, es el sentido de la propiedad, el deseo de posesión. Adquirir, comprar, tener, poseer eran los verbos que mejor traducían la ambición esencial de una época en la que el tener definía al ser. Acumular “cosas” (7) (viviendas, coches, neveras, televisores, muebles, ropa, relojes, cuadros, teléfonos, etc.) constituía la principal razón de la existencia. Parecía que, desde el alba de los tiempos, el sentido materialista de posesión era inherente al ser humano. Recordemos que George W. Bush ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en 2004, prometiendo una “sociedad de propietarios” y repitiendo: “Cuantos más propietarios haya en nuestro país, más vitalidad económica habrá en nuestro país”.

Se equivocó doblemente. Primero porque la crisis del 2008 destrozó esa idea que había empujado a las familias a ser propietarias, y a los bancos –embriagados por la especulación inmobiliaria–, a prestar (las célebres subprimes) sin la mínima precaución. Así estalló todo. Quebraron los bancos hipotecarios y hasta el propio Lehman Brothers, uno de los establecimientos financieros aparentemente más sólidos del mundo… Y segundo, porque, discretamente, nuevos actores nacidos de Internet empezaron a dinamitar el orden económico establecido. Por ejemplo: Napster, una plataforma para compartir música que iba a provocar, en muy poco tiempo, el derrumbe de toda la industria musical y la quiebra de los megagrupos multinacionales que dominaban el sector. E igual iba a pasar con la prensa, los operadores turísticos, el sector hotelero, el mundo del libro y la edición, la venta por correspondencia, el cine, la industria del motor, el mundo financiero y hasta la enseñanza universitaria con el auge de los MOOC (Masive Open Online Courses o cursos online gratuitos) (8).

En un momento como el actual, de fuerte desconfianza hacia el modelo neoliberal y hacia las elites políticas, financieras y bancarias, la economía colaborativa aporta además respuestas a los ciudadanos en busca de sentido y de ética responsable. Exalta valores de ayuda mutua y ganas de compartir. Criterios todos que, en otros momentos, fueron argamasa de utopías comunitarias y de idealismos socialistas. Pero que son hoy –que nadie se equivoque– el nuevo rostro de un capitalismo mutante deseoso de alejarse del salvajismo despiadado de su reciente periodo ultraliberal.

En este amanecer de la economía colaborativa, las perspectivas de éxito son inauditas porque, en muchos casos, ya no se necesitan las indispensables palancas del aporte de capital inicial y de búsqueda de inversores. Hemos visto cómo Airbnb, por ejemplo, gana una millonada a partir de alojamientos que ni siquiera son de su propiedad.

En cuanto al empleo, en una sociedad caracterizada por la precariedad y el trabajo basura, cada ciudadano puede ahora, utilizando su ordenador o simplemente su teléfono inteligente, proveer bienes y servicios sin depender de un empleador. Su función sería –además de compartir, intercambiar, alquilar, prestar o regalar– la de un intermediario. Cosa nada nueva en la economía: ha existido desde el inicio del capitalismo. La diferencia reside ahora en la tremenda eficiencia con la que –mediante poderosos algoritmos que, casi instantáneamente, calculan ofertas, demandas, flujos y volúmenes–, las nuevas tecnologías analizan y definen los ciclos de oferta-demanda.

Por otra parte, en un contexto en el que el cambio climático se ha convertido en la amenaza principal para la supervivencia de la humanidad, los ciudadanos no desconocen los peligros ecológicos inherentes al modelo de hiperproducción y de hiperconsumo globalizado. Ahí también, la economía colaborativa ofrece soluciones menos agresivas para el planeta.

¿Podrá cambiar el mundo? ¿Puede transformar el capitalismo? Muchos indicios nos conducen a pensar, junto con el ensayista estadounidense Jeremy Rifkin (9), que estamos asistiendo al ocaso de la 2ª revolución industrial, basada en el uso masivo de energías fósiles y en unas telecomunicaciones centralizadas. Y vemos la emergencia de una economía colaborativa que obliga, como ya dijimos, al sistema capitalista a mutar. Por el momento coexisten las dos ramas: una economía de mercado depredadora dominada por un sistema financiero brutal, y una economía del compartir, basada en las interacciones entre las personas y en el intercambio de bienes y servicios casi gratuitos… Aunque la dinámica está decididamente a favor de esta última.

Quedan muchas tareas pendientes: garantizar y mejorar los derechos de los e-trabajadores; regular el pago de tasas e impuestos de las nuevas plataformas; evitar la expansión de la economía sumergida… Pero el avance de esta nueva economía y la explosión de un nuevo modo de consumir parecen imparables. En todo caso, revelan el anhelo de una sociedad exasperada por los estragos del capitalismo salvaje. Y que aspira de nuevo, como lo reclamaba el poeta Rimbaud, a cambiar la vida.

NOTAS: (1) Léase Rachel Botsman y Roo Rogers: What’s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption, Harper Collins, Nueva York, 2010. (2) En España, existen varias plataformas dedicadas a eso, por ejemplo: Etruekko (http:// etruekko.com/) y Alkiloo (http://www.alkiloo.com/). (3) Consúltese: www.consumocolaborativo.com (4) El diario online El Referente, en su edición del 25 de octubre de 2015, ha recogido las principales start-ups dedicadas a los viajes, la cultura y el ocio, la alimentación, el transporte y el parking, la mensajería, las redes profesionales, el intercambio y alquiler de productos y servicios, los gastos compartidos, los bancos de tiempo, la tecnología e Internet, la financiación alternativa y fintech, la moda, los deportes, la educación, la infancia, el alquiler de espacios, los pisos compartidos y otras plataformas de interés. http://www.elreferente.es/tecnologicos/directorio-plataformas-economia-colaborativa-espana-28955 (5) Airbnb ya vale más que Hilton, el primer grupo de hostelería del mundo. Y más que la suma de los dos otros grandes grupos mundiales Hyatt y Marriot. Con dos millones de alojamientos en 191 países, Airbnb se coloca por delante de todos sus competidores en capacidad de alojamiento a escala planetaria. Airbnb cobra el 3% del precio de la transacción al propietario y entre el 6% y el 12% al inquilino. (6) El concepto de prosumidor aparece por vez primera en el ensayo de Alvin Toffler, La Tercera Ola (Plaza&Janés, Barcelona, 1980), que define como tal a las personas que son, al mismo tiempo, productores y consumidores. (7) Las Cosas (Les Choses, 1965) es una novela del autor francés Georges Perec. La primera edición en español (trad. de Jesús López Pacheco), fue publicada en 1967 por Seix Barral. En 1992, Anagrama la reeditó con la traducción de Josep Escué. Es una crítica de la sociedad de consumo y de la trivialidad de los deseos fomentados por la publicidad. (8) Desde hace dos años, unos seis millones de estudiantes se han puesto a seguir gratuitamente cursos online, difundidos por las mejores universidades del mundo. http://aretio.hypotheses.org/1694 (9) Jeremy Rifkin, La sociedad de coste marginal cero: El Internet de las cosas, el procomúnUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Shimon Peres, un Nobel de la Paz con un pasado de sangre y muerte

Dom, 02/10/2016 - 23:00
Robert Fisk, The Independent

Cuando el mundo escuchó que Shimon Peres había muerto, gritó: ¡Pacifista! Pero cuando yo escuché que había fallecido, pensé en sangre, fuego y asesinatos.

Vi los resultados: bebés descuartizados, refugiados dando alaridos, cuerpos achicharrados. Era un lugar llamado Qana, y la mayoría de los 106 cadáveres –la mitad eran niños– yacen ahora bajo el campamento de la ONU donde fueron destrozados por proyectiles israelíes en 1996. Yo estaba en un convoy de ayuda de la organización justo afuera de esa aldea del sur de Líbano. Los proyectiles zumbaban arriba de nuestras cabezas y caían sobre los refugiados arracimados allá abajo. Duró 17 minutos.

Shimon Peres, que competía en la elección para ser primer ministro israelí –puesto que heredó cuando su predecesor Yitzhak Rabin fue asesinado–, decidió elevar sus credenciales militares antes del día de la elección asaltando Líbano. El ganador conjunto del Premio Nobel de la Paz usó como excusa el disparo de cohetes Katyusha sobre la frontera israelí por el Hezbolá. De hecho, esos cohetes fueron represalia por la muerte de un muchacho libanés en una trampa explosiva dejada, según sospechaban, por una patrulla israelí. No importaba.

Unos días más tarde, soldados israelíes en Líbano fueron atacados cerca de Qana y se vengaron abriendo fuego sobre la aldea. Sus primeros proyectiles dieron en un cementerio que usaba el Hezbolá; los demás cayeron directamente en el campamento del ejército de paz de la república de Fiji en Líbano, donde cientos de refugiados recibían albergue. Peres anunció: no sabíamos que varios cientos de personas estaban concentradas en ese campo. Fue una amarga sorpresa para nosotros.

Era mentira. Los israelíes ocuparon Qana durante años después de su invasión de 1982, tenían videos del campamento, incluso hicieron volar un dron sobre el lugar durante la masacre de 1996, hecho que negaron hasta que un soldado de la ONU me dio su video del dron, del cual publicamos tomas en The Independent. La ONU había advertido repetidas veces a Israel que el campo estaba repleto de refugiados.

Esa fue la contribución de Peres a la paz en Líbano. Perdió la elección y probablemente nunca pensó mucho en Qana. Pero yo no olvidé. Cuando llegué a las puertas de la ONU, éstas chorreaban sangre en torrentes. Podía olerla. Se derramó sobre nuestros zapatos y se adhirió a ellos como pegamento. Había brazos y piernas, bebés sin cabeza, cabezas de ancianos arrancadas. El cuerpo de un hombre colgaba en dos pedazos de un árbol en llamas. Lo que quedaba de él ardía. Una chica, sentada en las gradas del cuartel, sostenía el cadáver de un hombre de cabello gris, rodeándolo con sus brazos y meciéndolo mientras gemía sin cesar: Mi padre, mi padre. Si ella vive todavía –hubo otra masacre en Qana en los años posteriores, esta vez de la fuerza aérea israelí–, dudo que la palabra pacifista cruce por sus labios.

Hubo una investigación de la ONU, la cual expresó en su estilo soso que no creía que la matanza hubiera sido un accidente. El informe fue tildado de antisemita. Mucho después, una valiente revista israelí publicó una entrevista con los soldados de artillería que dispararon en Qana. Un oficial se refirió a los aldeanos como nada más que un montón de árabes (arabushim en hebreo). “Mueren unos cuantos arabushim, no hay daño en eso”, declaró. El jefe de estado mayor de Peres se mostró casi igual de despreocupado: “No conozco otras reglas del juego, ya sea para el ejército (israelí) o para los civiles…”

Peres llamó a su invasión libanesa Operación Uvas de la Ira, frase que, si no fue inspirada por John Steinbeck, debió de haber venido del Deuteronomio: Por fuera desolará la espada, dice el Capítulo 32, y dentro de las cámaras el espanto: así al joven como a la doncella, al niño de pecho como al hombre cano. ¿Podría haber mejor descripción de aquellos 17 minutos en Qana?

Sí, claro, Peres cambió en años posteriores. También cuando murió Ariel Sharon –cuyos soldados observaron la masacre perpetrada por sus aliados cristianos libaneses en los campamentos de Sabra y Chatila, en 1982–, dijeron que era un pacifista. Por lo menos no le dieron el Nobel de la Paz.

Peres se volvió partidario de una solución de dos estados, aun cuando las colonias judías en tierra palestina –que alguna vez apoyó con fervor– siguieron creciendo.

Cuenten, si pueden, cuántas veces la palabra paz se usará en los obituarios de Peres en los próximos días. Y luego cuenten cuántas veces aparece la palabra Qana.

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El Pentágono pagó 540 millones de dólares para crear videos falsos sobre Irak y Al Qaeda

Dom, 02/10/2016 - 20:11
Una verdadera teleserie de desinformación y falsedad patrocinó El Pentágono para justificar la sanguinaria presencia de las tropas estadounidenses en Bagdad desde 2003
Una controvertida empresa británica especializada en relaciones públicas, producción de video y limpieza de imagen recibió desde el año 2004 más de 500 millones de dólares del Departamento de Defensa de EEUU por confeccionar videos falsos de acciones terroristas. Así lo demuestra una investigación periodística realizada en conjunto entre el semanario The Sunday Times y la ONG The Bureau of Investigative Journalism (Oficina de Periodismo de Investigación).

Según cita el portal The Daily Beast, los investigadores han podido confirmar transacciones por valor de 540 millones de dólares entre el Pentágono y la compañía Bell Pottinger, con sede en Londres, y consiguieron entrevistar a un antiguo empleado de la empresa, Martin Wells.

Wells, especialista en procesamiento de video, relató que lo contrataron en 2004, poco después de que Estados Unidos y el Reino Unido impusieran una Administración leal en Irak, invadido un año antes. Su equipo se trasladó a Bagdad y trabajaba cerca del aeropuerto, en un edificio altamente protegido del distrito conocido como Camp Victory, con áreas de acceso restringido. Los materiales audiovisuales que producían eran de tres tipos.

El primer producto eran videos propagandísticos que daban una imagen negativa de la red terrorista de Al Qaeda. El segundo eran noticias confeccionadas de tal manera que pudieran pasar por fragmentos de informativos de un canal de televisión árabe.

Con estos fines los montadores disminuían la definición de los videos disponibles, normalmente sobre atentados perpetrados por Al Qaeda, y luego los editaban como si fueran parte de un archivo de noticias. Posteriormente les ponían voz en árabe y los distribuían entre canales de televisión iraquíes y del resto de Oriente Medio.

La tercera parte de sus actividades y la "más sensible" consistía en falsificar videos de propaganda de Al Qaeda. Wells relató a los periodistas cómo confeccionaban estos videos. El equipo recibía instrucciones muy precisas sobre qué clase de trama era necesaria fabricar; se le indicaba también que utilizara algún metraje de Al Qaeda, que el video debía tener unos 10 minutos de duración y que debía ser entregado con un formato y un sistema de codificación concretos.

El trabajo estaba bien pagado. Uno de los fundadores y expresidente de Bell Pottinger dijo a The Sunday Times que la mayor parte del dinero transferido desde Washington cubría los gastos de producción, pero la junta directiva de la empresa podía repartir más de 19 millones de dólares en honorarios.

Las transferencias a la empresa figuraban en las cuentas del Pentágono entre las partidas destinadas a las "operaciones de información y psicológicas". La investigación ha determinado que los vídeos modificados se distribuían en discos compactos en Oriente Medio y permitían a la CIA buscar a presuntos simpatizantes de la red terrorista, puesto que contenían un código escondido que permitía identificar las direcciones IP de los ordenadores personales en los cuales los veían.
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Ver La Sociedad Europea de Física desmonta la versión de EEUU y explica que el 11-S fue una demolición controlada
¿Cuánto costaron los vídeos anti Al Qaeda encargados por EEUU?
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Epidemia de bancarrotas asola a Estados Unidos

Ven, 30/09/2016 - 15:18

La economía de EEUU no va tan bien como parece a primera vista. La política crediticia poco perspicaz de la Reserva Federal ha provocado una enorme ola de quiebras de corporaciones norteamericanas. Actualmente, un 'tsunami' de bancarrotas está azotando a las empresas del país pese a la aparente buena situación en el mercado de valores. De acuerdo con los datos del Instituto Americano de Bancarrota y la compañía Epiq Systems, en agosto, el número de peticiones de quiebra aumentó en un 29% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento se debe a la conducta no muy inteligente de la Reserva Federal estadounidense, que ha venido implementando durante varios años una política de intereses bajos y créditos baratos. Como resultado, hasta julio de 2016, los bancos del país concedieron préstamos a las corporaciones por un monto de más de dos billones de dólares. Esta cifra es un 30 % mayor que la de 2008, año en que explotó la enorme burbuja financiera, provocando el caos en los mercados bursátiles de todo el mundo. En cuanto a la situación de hoy, las quiebras actuales indican que estamos aproximándonos al fin de otro ciclo crediticio, puesto que las compañías ya no pueden afrontar sus grandes deudas. Durante largos años, los empresarios creyeron las promesas de Wall Street de que pronto arribarían los buenos tiempos y se dejaron atraer por los cantos de sirena de los créditos a bajo interés. De manera que no es sorprendente que las empresas hayan solicitado y adquirido tantos créditos que ya no pueden soportar. Ahora todas ellas están recogiendo los frutos de su conducta, dado que el paraíso prometido no ha llegado. Paralelamente, las deudas acumuladas arrastran a las empresas al precipicio. Prueba de ello es la epidemia de bancarrotas que sufre Estados Unidos. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Epidemia de bancarrotas asota a Estados Unidos

Ven, 30/09/2016 - 15:18

La economía de EEUU no va tan bien como parece a primera vista. La política crediticia poco perspicaz de la Reserva Federal ha provocado una enorme ola de quiebras de corporaciones norteamericanas. Actualmente, un 'tsunami' de bancarrotas está azotando a las empresas del país pese a la aparente buena situación en el mercado de valores. De acuerdo con los datos del Instituto Americano de Bancarrota y la compañía Epiq Systems, en agosto, el número de peticiones de quiebra aumentó en un 29% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este incremento se debe a la conducta no muy inteligente de la Reserva Federal estadounidense, que ha venido implementando durante varios años una política de intereses bajos y créditos baratos. Como resultado, hasta julio de 2016, los bancos del país concedieron préstamos a las corporaciones por un monto de más de dos billones de dólares. Esta cifra es un 30 % mayor que la de 2008, año en que explotó la enorme burbuja financiera, provocando el caos en los mercados bursátiles de todo el mundo. En cuanto a la situación de hoy, las quiebras actuales indican que estamos aproximándonos al fin de otro ciclo crediticio, puesto que las compañías ya no pueden afrontar sus grandes deudas. Durante largos años, los empresarios creyeron las promesas de Wall Street de que pronto arribarían los buenos tiempos y se dejaron atraer por los cantos de sirena de los créditos a bajo interés. De manera que no es sorprendente que las empresas hayan solicitado y adquirido tantos créditos que ya no pueden soportar. Ahora todas ellas están recogiendo los frutos de su conducta, dado que el paraíso prometido no ha llegado. Paralelamente, las deudas acumuladas arrastran a las empresas al precipicio. Prueba de ello es la epidemia de bancarrotas que sufre Estados Unidos. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Shimon Peres, traficante de armas, genocida y premio Nobel de la Paz

Xov, 29/09/2016 - 16:03
Carlos de Urabá, Rebelión

Szymon Perski, nacido en Wisniew (Polonia) y mejor conocido como Shimón Peres, acaba de morir en Tel Aviv a la edad de 93 años. A este extranjero invasor del territorio palestino se le considera uno de los padres fundadores del estado sionista de Israel.

Su familia hizo aliyah a Tel Aviv en el año 1934. Desde temprana edad se enroló en la Haganah tomando parte en sus “gloriosas” actividades terroristas. Participa de manera sobresaliente en la guerra Árabe-Israelí cumpliendo a cabalidad su función de asesino y sicario. Israel precisaba desocupar el territorio palestino para acoger al pueblo elegido por Yahvé. Por sus destacadas dotes organizativas Ben Gurion le encargó el papel de acelerar al máximo la carrera armamentística del nuevo estado judío. Shimón Peres era el responsable directo del programa nuclear israelí (Dimona) y el intermediario en la compra de los cazabombarderos Mirage franceses. Israel pretendía así erigirse en potencia regional y disuadir a sus enemigos de cualquier posible agresión. A tal punto llegó su gran amistad con el gobierno de Francia que tenía un despacho secreto en el palacio del Elíseo.

Shimón Peres fue un extraordinario relaciones publicas y forjó una profunda amistad con los más destacados líderes mundiales. Supo mover con inteligencia las fichas de la diplomacia a favor de la causa sionista. Gracias a este laborioso trabajo Israel ha visto legitimada su soberanía sobre un territorio ilegítimamente ocupado.

Shimón Peres ocupó importantes cargos en el gobierno de Israelí: ministro de Defensa (guerra), ministro de Relaciones Exteriores, Primer Ministro y por último presidente de Israel. Por lo tanto es el directo responsable de las agresiones y bombardeos, ejecuciones extrajudiciales y violación de los derechos humanos que ha sufrido durante décadas al pueblo palestino. Él ha sido la cabeza pensante del terrorismo de estado en su máxima expresión. Peres fue quien nombró a Ariel Sharon para que comandara las tropas del Tzahal que invadieron el Líbano. Las mismas que posteriormente cometieron la masacre de Sabra y Chatila. Siempre permaneció en la sombra para guardar las apariencias y dar la imagen de un hombre justo y honorable.

Shimón Peres contribuyó enormemente a cimentar la alianza estratégica con el gobierno racista Sudafricano de Pieter Botha. Israel colaboró muy estrechamente en el desarrollo del programa nuclear Surafricano. Sus diabólicos proyectos se hicieron realidad cuando en aguas del Atlántico sur realizaron una prueba atómica secreta (operación Phenix).

En el currículum de Shimón Peres hay que señalar sus relaciones amistosas con regímenes dictatoriales como los de Augusto Pinochet en Chile, Ríos Montt en Guatemala, Videla en Argentina, con D´Aubuisson de Arena en el Salvador, Somoza en Nicaragua y posteriormente con los gobiernos ultraderechistas colombianos de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. EEUU en su ofensiva anticomunista utilizó a Israel para que asesorara militarmente y proveyera de armas a sus aliados.

Shimón Peres se distinguió como uno de los miembros más destacados del movimiento sionista mundial y ficha clave del lobby judío (que es el principal valedor de Israel en los EEUU). En incontables oportunidades negoció con Washington el aumento de la ayuda militar con el fin de consolidarse como la potencia más temida de Oriente Medio. Él afirmaba que Israel es la primera línea de fuego del occidente civilizado en su enfrentamiento contra el “terrorismo islámico”

Shimón Peres ha sido en realidad uno de los mayores traficantes de armas a nivel mundial. Un título adquirido gracias a que ejerció el papel de representante exclusivo de la industria bélica israelí -una de las más pujantes del mundo-

Astutamente intervino junto a Isaac Rabin en el proceso de paz palestino- israelí en el que pactaron con Yasser Arafat los tristemente célebres “acuerdos de Oslo” Por tal motivo obtuvo el premio Nobel de la Paz (compartido con Yasser Arafat) Durante el tiempo que ocupó la silla de Primer Ministro dio luz verde a las más sangrientas operaciones militares como “las Uvas de la Ira” en el sur del Líbano, o los indiscriminados bombardeos contra la Franja de Gaza y Cisjordania.

Israel prepara las honras fúnebres de este “ángel exterminador”. Seguramente a su postrer despedida asistirán los más importantes líderes mundiales y personalidades de reconocido prestigio. Por ley hay que rendirle un merecido homenaje a tan ilustre “apóstol de la paz”. Dirán los sepultureros que esta es una pérdida irreparable para el mundo libre que lucha por preservar los valores de la libertad y la democracia.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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