Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5959125
Actualizado: fai 2 horas 31 min

8 países que pueden abandonar la paridad con el dólar

Sáb, 26/12/2015 - 13:26
Los bajos precios del petróleo han reducido las reservas de los países productores y en 2016 muchos países se verán obligados a cancelar la política de la fijación rígida de sus monedas con respecto al dólar. La caída del precio del crudo en un 60% desde junio de 2014 ha mermado sus divisas y en 2016 la situación no hará más que empeorar. Por eso, muchos países que dependen de sus exportaciones se verán obligados a terminar con la fijación y devaluar sus monedas. Uno de estos casos es el de la moneda azerbaiyana, el manat, que perdió más de la mitad de su valor frente al dólar el lunes, después de que el país decidiera abandonar la paridad con la moneda estadounidense. Los bajos precios del petróleo han afectado a las reservas del país, mientras que la devaluación del yuan chino y el rublo ruso han dificultado a sus exportadores la posibilidad de competir en el mercado. De la misma manera y por razones similares, el Banco Nacional de Kazajistán abandonó en agosto la paridad del tenge con el dólar, permitiendo la libre flotación de su moneda. Otras monedas que enfrentan fuerte presión son:

El rial saudí: Según informó en agosto The Wall Street Journal, algunos fondos de cobertura están apostando contra el rial ante la expectativa de que el reino abandone la paridad con el dólar. Arabia Saudita es el mayor exportador de petróleo del mundo y la principal fuerza de la OPEP. El sector petrolero representa alrededor del 80% de los ingresos presupuestarios del país. En la actualidad 1 dólar se transa en 3,75 rial.

El dinar kuwaití: Kuwait, es el séptimo mayor exportador de petróleo y "depende casi totalmente del petróleo", lo que convierte a la moneda del país en una de las más vulnerables de toda la región. De transarse en 3,7 dinar por dólar en junio del año pasado hoy lo hace en 3,2 dinar por dolar lo que indica una devaluación de 14 por ciento.

El dírham de los Emiratos Árabes Unidos. Al igual que la mayoría de otros países de la península Arábiga, la rica economía de los Emiratos Árabes Unidos está respaldada por las exportaciones de recursos energéticos, pese a que las autoridades de este país están tratando de diversificar su economía.

El rial catarí: A diferencia de otros países árabes, alrededor de la mitad de la economía de Catar se basa en sectores no petroleros, como la construcción, la manufactura y los servicios financieros. Este factor hace que el país sea algo menos vulnerable a la caída los precios del petróleo, pero es poco probable que resuelva por completo el problema.

El kwanza angoleño. El año pasado Angola devaluó su moneda dos veces para hacer frente a la caída del precio del crudo. Este país es el octavo mayor exportador del petróleo en el mundo, por lo que unos precios débiles podrían aumentar aún más la presión sobre la moneda nacional.

El bolívar venezolano. Los cambios políticos en Venezuela pueden afectar al sistema de tipo de cambio del país latinoamericano. Venezuela es un importante exportador de petróleo y miembro de la OPEP cuya economía está experimentando serios problemas debido a la caída de los precios.

El dinar argelino. Este año, el dinar argelino ha registrado una fuerte devaluación. Este país es el decimoquinto mayor exportador de petróleo en el mundo, por lo que se enfrenta a los mismos problemas que los países mencionados anteriormente. Su moneda se ha devaluado un 33 por ciento.

El dólar de Hong Kong. Hong Kong puede tener serias dificultades económicas si no cambia el sistema monetario. La economía de esta región no depende tanto del valor de las materias primas, pero el sector turístico puede verse afectado por una moneda excesivamente fuerte en comparación con la devaluación de otras monedas de la zona. También puede empeorar la situación en el sector financiero. Si Hong Kong no devalúa la moneda le será aún más costoso importar recursos energéticos y otras materias primas.

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Multa récord a Toshiba por su millonario fraude contable

Sáb, 26/12/2015 - 04:56
Este año 2015 ha sido el de la vergüenza para el capitalismo. Fraudes de todo tipo y en todos los países han mostrado el verdadero rostro del mundo empresarial. Esta vez el fraude millonario fue en Japón.Aquí, la Agencia de Servicios Financieros (FSA) impuso una multa de 7.370 millones de yenes (unos 55 millones de euros) a la empresa Toshiba por su fraude contable, lo que supone la mayor sanción impuesta por el regulador en el país asiático. La multa fue solicitada a la FSA el pasado 7 de diciembre por la Comisión de Vigilancia de Valores y Cambios (SESC) de Japón. La sanción responde al grave fraude contable cometido por la empresa en el cual sobrestimó entre 2007 y 2014 sus ingresos por ventas en 224.800 millones de yenes (1.706 millones de euros). La compañía también infló su resultado operativo en 155.200 millones de yenes (1.178 millones de euros), lo que supone uno de los mayores escándalos financieros en Japón de los últimos años.

Como se puede ver una vez más la multa es pequeña en comparación a las enormes ganancias que tuvo la empresa por el engaño. Pero esta es la multa más alta que impone la FSA y está muy por encima de los aproximadamente 1.600 millones de yenes (12 millones de euros) con que se castigó al fabricante de maquinaria pesada IHI en 2008 por inflar sus cuentas del ejercicio anterior. Toshiba se encuentra ahora sumida en un proceso de reestructuración y por el momento prevé registrar unas pérdidas récord de 550.000 millones de yenes (4.175 millones de euros) al término de este ejercicio, que concluye el próximo 31 de marzo. También prevé incurrir en unas pérdidas operativas de 340.000 millones de yenes (2.581 millones de euros). Este déficit se deberá sobre todo a los costes de este proceso de reestructuración por el cual el grupo ha anunciado también la reducción de su plantilla en unas 10.600 personas, de las cuales 4.800 corresponden a sus operaciones fuera de Japón. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Argentina oscilando entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa

Ven, 25/12/2015 - 08:25
Jorge Beinstein, La Jornada

Ha sido señalado hasta el hartazgo que por primera vez en un siglo el 10 de Diciembre de 2015 la derecha llegó al gobierno sin ocultar su rostro, sin fraude, sin golpe militar, a través de elecciones supuestamente limpias, se trataría de un hecho novedoso.

Es necesario aclarar tres cosas:

En primer lugar resulta evidente que no se trató de “elecciones limpias” sino de un proceso asimétrico, completamente distorsionado por una manipulación mediática sin precedentes en Argentina activada desde hace varios años pero que finalmente derivó en un operativo muy sofisticado y abrumador. Consumada la operación electoral la presidenta saliente fue destituida unas pocas horas antes de la transmisión del mando presidencial mediante un golpe de estado “judicial” demostración de fuerza del poder real que establecía de ese modo un precedente importante, en realidad el primer paso del nuevo régimen.

Esto nos lleva a una segunda aclaración: el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la última dictadura militar), implementó una política internacional que distanció al país del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no generó una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales, mediáticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego hábil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravilló al kirchnerismo, lo llevó por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando así hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los límites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido mediático componentes de una lumpenburguesía que aprovechó el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad económica de los años del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder mediático retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a “la negrada” enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trató entonces de una simple manipulación mediática manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los más profundo del alma del país burgués.

La tercera observación es que el fenómeno no es tan novedoso. Si bien es cierto que el proceso de manipulación electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deberíamos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina había sido moldeada por cerca de un siglo de república oligárquica (que no fue abolida durante el período de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia mítica de una época donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estables. Constituye una curiosa casualidad cargada de simbolismo pero lo cierto es que fue el presidente “cautelar-instantáneo” Federico Pinedo impuesto por la mafia judicial el encargado de entregar el bastón presidencial a Macri. Federico Pinedo: nieto de Federico Pinedo, una de la figuras más representativas de la restauración oligárquica de los años 1930, bisnieto de Federico Pinedo Rubio intendente de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX y luego diputado nacional durante un prolongado período como representante del viejo partido conservador. Seguir la trayectoria de esa familia permite observar el ascenso y consolidación del país aristocrático colonial construido desde mediados del siglo XIX. El lejano descendiente de aquella oligarquía fue el encargado de entregar los atributos del mando presidencial a Mauricio Macri, por su parte heredero de un clan familiar mafioso de raiz italo-fascista[1], instaurador de un “gobierno de gerentes”. Los avatares de un golpe de estado instantáneo establecieron un simbólico lazo histórico entre la lumpenburguesía actual y la vieja casta oligárquica.

La crisis El contexto económico internacional viene dado por una crisis deflacionaria motorizada por el desinfle de las grandes potencias económicas. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón navegando entre el crecimiento anémico, el estancamiento y la recesión, China desacelerando su crecimiento y Brasil en recesión sobredeterminan una coyuntura marcada por el enfriamiento de la demanda global lo que deprime los precios de las materias primas y estanca o achica los mercados de productos industriales. En suma un panorama mundial negativo para un país como la Argentina principalmente exportador de materias primas y en menor escala de productos industriales de mediano-bajo nivel tecnológico.

Ante ese ciclo internacional adverso, desde el punto de vista teórico la economía Argentina para no caer en la recesión debería apoyarse cada vez más en la expansión y protección de su mercado interno, su tejido industrial, su autonomía financiera. Sin embargo el gobierno de Macri inicia su mandato haciendo todo lo contrario: achicando el mercado interno mediante la reducción drástica en términos reales de salarios y jubilaciones, aumentando el endeudamiento externo, desprotegiendo al grueso de la estructura industrial. A ello apuntan sus decisiones económicas iniciales como la megadevaluación, la eliminación o disminución de impuestos a las exportaciones, la suba de las tasas de interés, la liberalización de importaciones, y pronto la eliminación de subsidios a los servicios públicos con el consiguiente aumento de sus tarifas. Se trata de una gigantesca transferencia de ingresos hacia los grupos económicos más concentrados (grandes exportadores agrarios, empresas y especuladores financieros poseedores de fondos en dólares, etc.), de un saqueo descomunal que se irá prolongando en el tiempo al ritmo de las subas de precios, las depresiones salariales, las devaluaciones y los tarifazos. Crecerá la desocupación, la pobreza y la indigencia, la concentración de ingresos avanzará (ya está avanzando) rápidamente, el crecimiento económico nulo o negativo serán inevitables.

Según ciertos expertos estaríamos embarcados en una vorágine completamente irracional marcada por la declinación del grueso de la industria y la desintegración de la sociedad resultado de la aplicación ortodoxa de recetas neoliberales “equivocadas”. Pero el gobierno no se equivoca, actúa según la dinámica de una lumpenburguesía portadora de una racionalidad instrumental cuyo fin no es otro que el de la acumulación rápida de riquezas saqueando todo lo que se le cruza en el camino. La racionalidad de los bandidos dueños del poder no es la del desarrollo económico armonioso y general que anida en la cabeza de ciertos economistas.

Así es como hemos pasado de una versión suave de la política económica contra-cíclica (desde el punto de vista de la tendencia de la economía global) a una política pro-cíclica que se incorpora con notable ferocidad a la degeneración general (financiera, institucional, ideológica, etc.) del mundo capitalista.

El progresismo gobernó entre 2003 y 2015 restableciendo la gobernabilidad del sistema. Todo anduvo bien mientras la bestia lamía sus heridas en un contexto de relativa prosperidad recomponiéndose del terremoto de los años 2001-2002. Pero desde 2008 las cosas fueron cambiando: el achatamiento del crecimiento económico exacerbó su voluntad por acaparar una porción mayor de la torta, en ese sentido el 10 de diciembre de 2015 puede ser visto como el punto de inflexión, como un salto cualitativo del poder draculiano de las elites dominantes inaugurando una etapa de decadencia de la sociedad argentina. Las fuerzas entrópicas, devastadoras, lograron imponer su dinámica.

Dos escenarios Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduración (degeneración) de las elites dominantes de Argentina convertidas en jaurías depredadoras coincidentes con el fenómeno global de financiarización y decadencia. Basta con echarle una mirada al gobierno y sus respaldos donde sobreabundan personajes acusados de ser delincuentes financieros como Prat Gay, Melconian o Aranguren, o “padrinos” como Cristiano Rattazzi, Paolo Roca, Franco Macri (y su hijo-presidente) o de otros señalados como agentes de la CIA como Susana Malcorra o Patricia Bullrich[2], para percibir que la tragedia local no es más que un apéndice periférico de un capitalismo global embarcado en una loca carrera liderada por lobos de Wall Streeet, militares delirantes y políticos corruptos destruyendo países enteros, triturando instituciones, saqueando recursos naturales imponiendo un proceso de destrucción a escala planetaria.

La lumpenburguesía argentina, su articulación mafiosa en la cúpula del poder (empresario, judicial, mediático) y sus prolongaciones institucionales y abiertamente ilegales ha dejado de ser la fuerza dominante en las sombras, jaqueando, condicionando, bloqueando, imponiendo, para asumir abiertamente el gobierno. Esto puede ser atribuido a varios motivos entre otros a la inexistencia de un elenco de “políticos” con capacidad de decisión como para implementar el mega-saqueo en curso, entonces son los gerentes los que deben hacerse cargo de manera directa del Poder Ejecutivo, es decir “técnicos” completamente ajenos al embrollo electoral.

El nuevo esquema resulta sumamente eficaz a la hora de adoptar medidas contundentes contra la mayoría de la población pero aparece muy poco útil para amortiguar el inevitable descontento popular (incluido el de una porción significativa de incautos votantes de Macri). Las camarillas sindicales podrán durante un corto período generar inacción, algunos políticos provinciales empujarán en el mismo sentido; los medios masivos de comunicación buscarán distraer, confundir, justificar (ya lo están haciendo) intensificando la campaña de idiotización pero todo eso es insuficiente frente a la magnitud del desastre en curso.

Por otra parte el carácter lumpen, inestable del régimen macrista afectado por previsibles disputas internas, golpes financieros, turbulencias exógenas de todo tipo propias de un sistema global a la deriva y además (principalmente) presionado por una base social cuyo descontento irá ascendiendo como una avalancha gigantesca, va dejando al descubierto la única alternativa posible de gobernabilidad mafiosa.

Se trata de la formación de un sistema dictatorial con rostro civil y de configuración variable. Tiene claros antecedentes internacionales recientes. Viene guiado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y se apoya en la llamada doctrina de la Guerra de Cuarta Generación cuyo objetivo central es la transformación de la sociedad objeto de ataque en una masa amorfa, degradada, acosada por erupciones “desprolijas” de violencia caótica y en consecuencia impotente ante el saqueo. Irak, Libia, Siria aparecen como experiencias de manual extremas y lejanas. Por el contrario México o Guatemala son paradigmas latinoamericanos a tener en cuenta aunque la especificidad argentina aportará seguramente rasgos originales. Tenemos que pensar en una combinación pragmática de distintas dosis de represión directa “clásica”, judicialización de opositores sindicales, políticos, etc., bombardeo mediático (diversionista y/o demonizador), represión clandestina, incentivos a la rivalidades intrapopulares (cuanto más sanguinarias mejor), irrupción de bandas que aterrorizan a la población (como las “maras” en América Central o los batallones de narcos de México), fraudes electorales, etc. De ese modo Argentina entraría de lleno en el siglo XXI signado por el ascenso del capitalismo tanático.

Sin embargo esa estrategia no se puede instalar plenamente de un día para otro. Requiere tiempo y una cierta pasividad inicial de las bases populares. Además encontraría serias dificultades ante una sociedad compleja como la Argentina, con un amplio abanico de clases bajas y medias portadoras de culturas, capacidad de organización, de historias que desde la mirada superficial de los gerentes financieros y de los expertos en control social no aparecen como amenazas visibles (o aparecen como resistencias o nostalgias impotentes) pero que constituyen latencias, bombas de tiempo de enorme poder que pueden estallar en cualquier momento. Este desafío desde abajo converge con el temor de los de arriba a puebladas inmanejables conformando grandes interrogantes gelatinosos que generalizan la incertidumbre en las elites, deterioran su psicología.

La no viabilidad de ese escenario siniestro, su posible empantanamiento, dejaría abierto el espacio para el desarrollo de un segundo escenario: el de una crisis de gobernabilidad mucho más devastadora que la de 2001. En ese caso la fantasía elitista de la recomposición dictatorial-mafiosa del poder político no habría sido otra cosa que una ilusión burguesa acompañando al fin de la gobernabilidad, al comienzo de un período de alta turbulencia, de desintegración social de duración impredecible. El progresismo tan despreciado por las elites y sus preservativos de clase media habría sido un paraíso capitalista destruido por sus principales beneficiarios.

Como vemos el infierno mafioso no es inevitable aunque no deberíamos subestimar la capacidad operativa de sus ejecutores locales y su mega padrino imperial, los Estados Unidos están lanzados a la reconquista de su patio trasero latinoamericano.

¿Hacia dónde va esta historia?: la resistencia popular tiene la respuesta.
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Notas:
[1] Horacio Verbitsky, "A las Malvinas en subte. El rol de la P-2, los Macri, FIAT y TECHINT en la guerra de 1982", http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190366-2012-03-25.html
[2] ARGENTINA: la nueva ministra de Exteriores pertenece a la CIA, según Diosdado Cabello.
- El presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Diosdado Cabello, declaró que la canciller argentina, Susana Malcorra, pertenece a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés). “Estuvo aquí, la recibí yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al señor (Mauricio) Macri”, presidente electo de Argentina, subrayó Cabello en su programa semanal de los miércoles, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
- También Patricia Bullrich reporta a “la agencia” y probablemente lo hagan otros y otras, como Laura Alonso. El rumor que corre es que Macri prácticamente no conoce a Malcorra y que le fue impuesta telefónicamente por el Departamento de Estado. - Pájaro Rojo, 11/12/2015, http://pajarorojo.com.ar/?p=20433

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¿Normalización de relaciones entre Cuba y EEUU?

Xov, 24/12/2015 - 20:41
Una eventual normalización con Estados Unidos sólo podrá alcanzarse luego de un proceso largo y difícil, afirman las autoridades cubanas. Lo que ha logrado el restablecimiento de relaciones diplomáticas a un año de anunciarse es poco más que crear un canal de diálogo fluido entre las partes sin que casi ninguna de las medidas de carácter agresivo contra Cuba haya sido suprimida por Washington. Un paso positivo pero muy lejos de reparar las principales afrentas que configuran la política de ese país hacia Cuba.

Un ejemplo de lo complejo del proceso es la crisis política entre países centroamericanos que ha creado el embotellamiento en Costa Rica y en la frontera de ésta con Panamá de aproximadamente 8 mil cubanos que esperan llegar a Estados Unidos.

Como editorializaba esta semana The New York Times, los privilegios migratorios únicos de que gozan los cubanos comienzan a crear problemas a Estados Unidos y a otros países, que en contraste tratan de una manera severa a los migrantes de los demás países, incluyendo niños. El diario añadió que la aplicación de la Ley de Ajuste Cubano es un obstáculo en el proceso de normalización de relaciones con Cuba y que si el Congreso no hace algo, Obama posee facultades ejecutivas para abstenerse de aplicarla.

La crisis estalló cuando en noviembre San José otorgó a los cubanos visas de tránsito y les abrió la frontera de Nicaragua sin contar con este país, lo que llevó a las autoridades nicaragüenses a devolverlos al otro lado y a declarar que no les permitiría de nuevo el paso. A la negativa se sumaron los gobiernos de Guatemala y Belice.

Casi todos habían comprado un boleto aéreo a Ecuador y, aprovechando la visa turística por tres meses que les otorgaba ese país hasta hace unos días, contrataban a una banda de traficantes que por entre 8 mil y 10 mil dólares per cápita los llevaba hasta territorio estadounidense.

Los isleños no van a trabajar en la pizca de frutas, el servicio doméstico, o los mataderos de animales, como la gran mayoría de sus congéneres centroamericanos o mexicanos que escapan hacia el vecino del norte de la miseria, el desempleo, la ignorancia, la ausencia de servicios públicos, o los desmanes de los cuerpos de seguridad y las mafias.

Lo suyo es cruzar, con todas las garantías, los puentes de la frontera común mexicano-estadounidense y llegar a las garitas de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos pasaporte cubano en mano. A diferencia de los migrantes del resto del mundo, en poco tiempo tendrán en sus manos la green card, ninguna autoridad los perseguirá y recibirán al año y un día el derecho automático a la residencia en la potencia del norte. Son algunos beneficios que les otorga la Ley de Ajuste Cubano de 1966.

Es el premio que Washington reserva a los cubanos –casi todos bien instruidos o con preparación técnica– siempre que viajen ilegalmente hasta su territorio, o deserten de misiones gubernamentales, científicas, deportivas o artísticas. Eso sí, deberán solicitar asilo político sin que nadie les pida demostrar la presunta –y por demás inexistente– persecución de que fueron objeto en la isla.

Estados Unidos ha utilizado el tema migratorio como arma política contra Cuba desde 1959. Recibió a los asesinos, torturadores y malversadores de la dictadura de Batista que huían de la justicia revolucionaria y llegaban ilegalmente a sus costas. Ni ellos ni los bienes robados le fueron devueltos nunca a Cuba.

Luego Washington estimuló el éxodo de la burguesía, de sectores de la pequeña burguesía y profesionales universitarios, con el propósito de desangrar a la isla de talentos.

Esta migración cobró cada vez más un carácter económico. Como dicen muchos de los cubanos entrevistados en Costa Rica y Panamá, su motivación para el viaje es comprar un carro, tener una vida mejor, vivir mejor.

Quién podría negar que estas sean razones legítimas para viajar aun cuando todo se reduzcan al final a disfrutar aunque sea un pedacito del ideal consumista. En Cuba, abierta al turismo masivo y con cientos de miles de cubanos viajando anualmente, ejerce importante influencia el sentido común neoliberal, incluyendo en primer término el consumismo desenfrenado.

Es este estado de cosas el que empuja a los cubanos a marchar a Estados Unidos, que, a la vez, continúa aplicando el bloqueo, causa principal por la que Cuba no puede tomar la senda del desarrollo económico.

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Latinoamérica registrará recesión del 0,4% en 2015 y crecerá 0,2% en 2016

Mér, 23/12/2015 - 21:30
América Latina y el Caribe cerrará el 2015 con una recesión del 0,4% y crecerá solo un 0,2 % el próximo año, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El organismo precisó en su balance preliminar anual de las economías de la región que la recesión prevista para este año se debe principalmente al complejo escenario externo. Venezuela (-7,1%) y Brasil (-3,5%) liderarán las caídas del producto interno bruto (PIB), mientras que República Dominicana será el país que más crecerá, con un 6,6 %.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo al presentar el informe que la región muestra una gran heterogeneidad, con América del Sur en números rojos (-1,6), debido a la caída de las exportaciones de materias primas, y Centroamérica y el Caribe con un mayor dinamismo. Según las previsiones de la Cepal, el país suramericano que más crecerá este 2015 será Bolivia (4,5%), seguido por Colombia (3,1%), Paraguay (2,9%) y Perú (2,8%). Las economías de Chile y Argentina se expandirán un 2,0%, la de Uruguay un 1,5% y la de Ecuador un 0,4%.

La zona de Centroamérica y México cerrará el 2015 con un crecimiento económico del 2,9%. República Dominicana lidera en esta región con 6,6 %, seguido de Panamá (5,9 %), Nicaragua (4,0 %) y Cuba (4,0%). También crecerán las economías de Guatemala (3,9%), Honduras (3,4%), Costa Rica (2,7%), México (2,5%), El Salvador (2,4%) y Haití (2,0%), según las previsiones de la Cepal. El Caribe crecerá este año un 1,0% con San Cristóbal y Nieves al frente (5,2%), y Granada (3,4%), mientras Dominica será el único país de esa zona con números negativos, con una recesión del 2,7%.

De cara al 2016, la Cepal prevé una leve mejoría y América Latina y el Caribe se expandirá un 0,2%, aunque América del Sur seguirá en recesión (-0,8%) lastrada por Venezuela (-7,0%) y Brasil (-2,0%). Según las previsiones del organismo, Bolivia liderará de nuevo la expansión suramericana (4,5%), seguido por Perú (3,4%), Colombia (3%) y Paraguay (3%). Chile crecerá un 2,1 %, Uruguay un 1,5 %, Argentina un 0,8 % y Ecuador un 0,3 %, precisó el informe de la Cepal.

Las economías de Centroamérica avanzarán un 3% con Panamá al frente (6,2%) y el Caribe registrará un crecimiento del 1,6%.

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¿Quién gana y quién pierde con la devaluación del peso argentino?

Mér, 23/12/2015 - 19:04
Guillermo Nova, Medium

El levantamiento del llamado “cepo cambiario” ha sido una de las primeras medidas que ha implantado el recién elegido presidente argentino Mauricio Macri, con lo que deja atrás las ambigüedades sobre su programa económico que tuvo durante la campaña electoral.

La primera reacción a esta medida es que el peso argentino sufrió el pasado jueves una devaluación del 42 por ciento frente al dólar según la tasa de cambio oficial del Banco Central, justo un día después de que se liberaran los controles cambiarios que existían desde 2011.

Los valores oficiales, de 9,7 pesos por dólar, y los del mercado paralelo, donde se cotizaba a 14,7 pesos, confluían ahora en un cambio único. Algunos pronostican que pronto se quedarán sin trabajo “los arbolitos”, como se conoce a los vendedores informales de divisa, que se sitúan en la céntrica calle Florida de Buenos Aires.

Mientras, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, señaló que “no se puede vivir en un país con tantos tipos de cambio diferentes”. En los últimos cuatro años se crearon siete tipos de cambios distintos para el dólar.

Ante posibles dudas de los ahorradores, las autoridades monetarias aseguran que cuentan con las reservas suficientes “para poder intervenir con firmeza en el mercado” frente a posibles subidas fuertes de la divisa estadounidense.

Pero los argentinos son escépticos a este respaldo. El monto de operaciones de cambio fue muy bajo el primer día sin controles, tan solo se cambiaron 125 millones de dólares una cifra que significa la mitad que las que se realizaron el último día sin restricciones.

Hasta ahora los argentinos cambiaban de pesos a dólares bajo una autorización de la agencia nacional de recaudación fiscal, conocida como AFIP, que calculaba la cantidad que un ahorrador podía comprar en dependencia de su salario y las contribuciones fiscales que había realizado. Ahora podrá cambiar hasta 2 millones de dólares mensualmente sin justificación.

Las arcas del Banco Central tienen unas reservas que llegan a los 26.000 millones de dólares, una cantidad insuficiente para mantener el ritmo económico por lo que no se descarta que el gobierno de Macri impulse un “blanqueo impositivo” o dicho en otras palabras perdonar fiscalmente a los que sacaron capitales al exterior si deciden retornarlos a Argentina. Algunos expertos pronostican ingresos superiores a los 15.000 millones de dólares en las próximas semanas.

Se impone el modelo agroexportadorEn un primer momento, la devaluación genera beneficios a los sectores financieros y exportadores. En Argentina 30 empresas engruesan el 65 por ciento de las exportaciones del pais. Casi todos los productos que manejan tienen los precios fijados internacionalmente en dólares, por lo que en el mercado interno aumentarán en pesos al mismo tiempo que lo hace el ajuste cambiario.

Pieza central de la estrategia de Macri es que los costos se muevan mucho menos en lo inmediato, de esa forma se busca generar un alto beneficio y sostener la rentabilidad empresarial.

Los dueños del campo argentino están entre los grandes beneficiados de la victoria de Macri, quien les levantó las retenciones al trigo, el maíz y la carne, y también bajó en cinco puntos la cotización a la soja. Con estas medidas las empresas agroexportadoras recibirán una plusvalía adicional de entre 4.000 y 8.000 millones de dólares.

Aroma a los 90 A primera vista los perjudicados van a ser los que viven de su salario. El ambiente se empieza a caldear. “Los trabajadores no estamos dispuestos a perder el poder adquisitivo”, ha afirmado Hugo Moyano, el dirigente del poderoso gremio de camioneros, quien advirtió que quieren un aumento salarial del 28 por ciento para compensar la depreciación del peso y la inflación.

Ante una posible conflictividad social de los sindicatos, Macri ya movió ficha y nombró al frente de la Superintendencia de Servicios de Salud a José Luis Scervino, un hombre de la máxima confianza de José Luis Lingeri, dirigente de la Central General de Trabajadores (CGT), quien manejará más de 7.000 millones de pesos de las obras sociales.

Fin de un cicloLa victoria de la derecha argentina es parte de una tendencia latinoamericana en la que los días de bonanza de la expansión de las economías emergentes habían tocado límites.

Macri se enfrenta a la contracción económica internacional, teniendo que presentar resultados positivos en el ámbito interno durante su mandato. Si no llegan los buenos tiempos tendrá que explicar porque sus soluciones no resolvieron los problemas a una amplia mayoría del pueblo argentino.

Para frenar un posible desangre social ya se hacen promesas de no reprivatizar las industrias que Cristina había renacionalizado y además mantener los programas sociales.

En otro escenario, la derrota de Scioli le abrió las puertas a Cristina para ser la candidata en 2019, tal vez su última oportunidad electoral. Máximo Kirchner, elegido diputado, tiene en cambio su gran oportunidad de representar desde la oposición parlamentaria como una posible alternativa de gobierno en el futuro.

Macri promete que no faltarán dólares en el país. ¿De dónde los va a sacar? Pues pidiéndolos prestados a bancos privados internacionales como JP Morgan, Deutsche Bank, Citibank, HSBC, y Goldman Sachs. Volvemos a los tiempos de la deuda externa.

¿Terminará Macri como Fernando De la Rúa saliendo de la Casa Rosada en helicóptero?

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La discreta construcción de un Estado policiaco

Mér, 23/12/2015 - 14:01
Alejandro Nadal, La Jornada

Estados Unidos vive desde hace décadas enredado en una maraña de guerras que bien merecen el nombre de ‘guerras imperiales’. ¿Cómo es posible, preguntarán algunos ingenuos, que una república democrática, en la que predomina la división de poderes, se embarque en varias aventuras militares interminables y simultáneas?

Las declaraciones de guerra eran antiguamente un acto de gran solemnidad. Se anunciaban en medio de un grave protocolo y de acuerdo con un ceremonial diseñado para animar sentimientos de patriotismo. Pero hoy todo ha cambiado. Las guerras aparecen en la pantalla de televisión y la gente ya ni se pregunta ¿cuándo comenzó esta guerra?

La última vez que Estados Unidos declaró formalmente la guerra contra una potencia enemiga fue en 1941 después del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Los conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak y ahora en contra del Estado islámico, todos ellos no son formalmente guerras.

Hoy las guerras se autorizan vía el presupuesto. Por ejemplo, el Congreso estadounidense acaba de aprobar un descomunal paquete presupuestal para el Pentágono. Se trata del presupuesto para el año fiscal 2016 que supera los 572 mil millones de dólares (mmdd) y si está lejos de ser el más alto en la historia de las fuerzas armadas de Estados Unidos, sí es un mal presagio para las guerras en curso y las que vienen. Hay además un regalo de más de 111 mmdd para proveeduría y adquisiciones, además de 50 mmdd para investigación y desarrollo experimental (un incremento de más de 13 mil millones de dólares con respecto del año anterior).

En esta lluvia de dinero para el Departamento de la Defensa se incluyen 58 mil millones de dólares para un rubro con las siglas misteriosas de GWOT/OCO que significan la famosa guerra global contra el terrorismo y el renglón de operaciones contingentes en el extranjero. El presidente del poderoso Comité de asignaciones presupuestales de la Cámara de Representantes, el señor Hal Rogers, afirma que este presupuesto proporciona los recursos y entrenamiento para que nuestras tropas puedan llevar a cabo exitosamente sus operaciones y puedan combatir a nuestros enemigos alrededor del mundo.

La nueva ley presupuestal contiene más de 2 mil páginas. Es difícil navegar en su interior y, por supuesto, casi imposible captar las sutilezas legales que vienen inmersas en este voluminoso texto. Es ya práctica común del poder ejecutivo en muchos países enviar documentos muy voluminosos para la aprobación del legislativo y así filtrar disposiciones que de otro modo serían rechazadas. Para fines de supervisión de las actividades del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas, es indispensable escudriñar todo el texto, casi renglón por renglón. Muy pocos congresistas están dispuestos a realizar este trabajo.

Hal Rogers también ha señalado que el paquete del Pentágono incluye recursos para combatir la amenaza real del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL). ¿Significa eso que el poder legislativo le está dando una autorización al ejecutivo para involucrar a las fuerzas armadas estadounidenses en una guerra en contra del Estado Islámico? Eso significaría que el ejecutivo tendría de hoy en adelante los poderes para hacer la guerra en contra de la extraña entidad en el norte de Irak y Siria.

En principio, el poder del presidente estadounidense para hacer uso de la fuerza militar está limitado por la constitución (el congreso es la única entidad que puede declarar una guerra). Pero a raíz de los abusos durante la administración Nixon (en especial las noticias sobre los bombardeos secretos en Camboya) el Congreso aprobó la llamada Resolución de poderes de guerra en 1973. De acuerdo con esta ley, no es posible inferir de una simple asignación presupuestaria la autorización para el uso de la fuerza, a menos que dicha asignación vaya acompañada de una autorización explícita para la introducción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las hostilidades.

Pero las asignaciones presupuestales han sido interpretadas en numerosas ocasiones como una forma de consentir el uso de la fuerza o, lo que es igual, para hacer la guerra sin una declaración formal por parte del Congreso. Un precedente muy importante se encuentra en las asignaciones presupuestales para desarrollar hostilidades en Kosovo en el año 2000. Las asignaciones presupuestales fueron interpretadas por el consejo legal de la oficina del procurador como luz verde para la guerra. Hoy nadie en Washington está preocupado por la forma discreta en que se autorizan y prolongan las guerras interminables en las que ya está envuelto Estados Unidos.

Este proceso de deterioro en materia de derecho constitucional y de descomposición de los elementos esenciales de la vida republicana en Estados Unidos no es casualidad. Es cierto que el deterioro comenzó antes de que se instaurara el neoliberalismo, pero el proceso se ha intensificado de manera notable con la expansión del sector financiero y, desde luego, con la crisis global de 2008. Hoy la construcción del estado policiaco sigue su curso en Estados Unidos.

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¿Son gratis las mejores cosas de la vida?

Mér, 23/12/2015 - 02:01
Yanis Varoufakis, Sin Permiso

Varoufakis contesta a la pregunta planteada por el diario The New York Times Lo mejor de la vida, la felicidad, sólo puede ser un subproducto de algo que es auténticamente bueno (a saber, una buena acción, una noche de sueño reparador, el amor) y está ausente de cualquier mercado. Las cosas que vienen en segundo lugar como mejores, hacia las que nos volvemos por impotencia o desesperación, son caras porque ningún precio puede aproximarse al valor de las mejores cosas.

Tratar de substituir la auténtica felicidad con algún objeto o servicio adquiridos es el equivalente de substituir el sopor provocado por una píldora para dormir con una noche de sueño reparador. En el siglo XIX, algunas revistas norteamericanas publicaban esta definición: “La felicidad es como una mariposa, que siempre parece más allá de nuestra alcance cuando se la persigue; pero que, cuando nos sentamos tranquilamente, puede posarse sobre nosotros”. ¡Abandonar esta búsqueda materialista no cuesta nada en absoluto!

Si se condena la búsqueda de la felicidad como contraproducente, ¿cuál debería ser nuestra guía? El optimista que hay dentro de mí cree que hay algo innato en los seres humanos que, como el mecanismo que da pie a que los girasoles sigan al sol a lo largo del cielo, puede ayudar a desatar nuestro lado creativo. Porque sí. Con la felicidad como subproducto no buscado, la mariposa que se nos posa suavemente en el hombro.

Ay, las sirenas del diario esfuerzo pueden distraernos y convertirnos en consumidores a los que les gusta lo que compran, compran lo que creen que les gusta y acaban aburridos e insatisfechos, permanentemente incapaces a la hora de concretar la naturaleza de su descontento y confirmación viviente de lo razonado por Mark Twain acerca de la “multiplicación sin límite de innecesarias necesidades”.

Por otro lado, Dorothy Parker dijo que deberíamos “cuidarnos de los lujos y las necesidades se cuidarán por si solas”. Por supuesto, las necesidades se cuidan de sí mismas sólo para aquella gente que pertenece al minúsculo segmento de la sociedad en el que se reproduce el privilegio. Una sociedad civilizada le proporciona a todo el mundo condiciones que otorguen libertad vigorosa y creativamente para buscar sus propias metas. Pero para que esto suceda, cada uno ha de tener libertad frente al miedo, el hambre y la explotación, así como disponer, de acuerdo con Virginia Woolf, de “una habitación propia”.

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Elecciones en España: la agonía del bipartidismo

Mar, 22/12/2015 - 07:00
Atilio Borón, Página 12

Con las elecciones de ayer el orden político posfranquista parece haber llegado a su fin. Este reposaba sobre un bipartidismo en el cual el Partido Popular, el heredero directo del franquismo, y el PSOE, convergían en un consenso eminentemente conservador que muchos analistas y publicistas edulcoraron calificándolo de “centrista” y que, perversamente, erigieron como el modelo a imitar por las nacientes democracias latinoamericanas en la década de los ochenta. En realidad esa convergencia hacia el centro no era tal: la preservación de la monarquía y los privilegios de la Iglesia Católica, la invisibilización de la historia de la república, la impunidad de los crímenes de la dictadura franquista, la adhesión a la OTAN, la indigna sumisión a la hegemonía estadounidense, y la capitulación ante el gran capital y, más recientemente, ante la Troika que realmente gobierna en Europa definen una agenda que sólo como producto de una malintencionada confusión podría ser caracterizada como de centro. Al igual que ocurre en la Argentina y el resto de América latina, la noción de “centro” es un eufemismo para evitar decir “derecha”. Este proyecto no sólo se desmoronó en España a causa del impacto de la crisis capitalista y su inusual virulencia sino también debido al descubrimiento de una trama mafiosa de corrupción que mientras empobrecía a la ciudadanía y condenaba a uno de cada cinco españoles al desempleo enriquecía escandalosamente a la oligarquía financiera e industrial.

A partir de los resultados conocidos anoche no hay sino una chance de formar un gobierno: una gran coalición entre el PP y el PSOE, pero esto sería la institucionalización del proceso de putrefacción del segundo –antaño referencia obligada de la clase obrera española– y su conversión en un partido neoliberal más; y de confesión de impotencia política del primero, que para gobernar tendría que asociarse a su otrora rival histórico. Es la vieja España, aquella que según el hermoso verso de Antonio Machado podía helarte el corazón, la que parece a punto de morir. Pero hay momentos históricos en los que, recordaba Gramsci, “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”. Y esta es la situación que hoy presenta España. Hay síntomas que preanuncian la llegada de lo nuevo, pero por ahora este carece de la fuerza suficiente para derrotar definitivamente el viejo orden. Tal vez el PP y el PSOE sellen esa alianza. Sus homólogos lo hicieron en Alemania y hoy, en Nuestra América, lo están haciendo en Venezuela, donde los socialdemócratas y socialcristianos, adecos y copeyanos, se sientan en torno a la MUD para acabar con la revolución bolivariana.

Pero si tal cosa ocurriera en España los días del PSOE estarían contados. Podemos y sus aliados han logrado 69 escaños en el Congreso de Diputados, pero con una estrategia electoral más inteligente y unitaria –incorporando a Izquierda Unida en la coalición de izquierdas y abandonando el absurdo macartismo del que Podemos hizo gala durante la campaña– esta coalición podría haber desplazado al PSOE del segundo lugar y convertirse en el eje de cualquier alternativa de gobierno. Esto no tiene nada de ilusorio pues esta coalición logró plasmarse en Cataluña y obtuvo la primera mayoría; y entró en segundo lugar en Madrid, Valencia, Navarra y Galicia e hizo una estupenda elección en el País Vasco. Para resumir: la unidad de las izquierdas no ocurrió esta vez, pero la lección parece que ha sido aprendida: la unidad paga. En ese sentido, el discurso del líder de Podemos, Pablo Iglesias, al darse a conocer los resultados reflejó un viraje hacia la izquierda de sus titubeantes definiciones anteriores, cuando eludía definirse como tal. Y lo hizo incorporando dos innovaciones originarias en la experiencia de la izquierda latinoamericana. La noción de una España Plurinacional, como Bolivia; y el voto de confianza ciudadano a mitad de mandato, lo que la Constitución Bolivariana designa como “referendo revocatorio”. Estas son propuestas que conmueven hasta sus cimientos el consenso conservador dominante durante cuarenta años en España, con un gobierno como el del PP que cosechó la repulsa de dos de cada tres españoles y que, por lo tanto, no puede desconocer el rotundo mensaje que le enviara la ciudadanía española.

La inestabilidad y la incertidumbre serán los signos de los tiempos que se vienen. Los observadores no dejan de apelar al adjetivo “histórico” para definir al momento actual. Sectores políticos que carecían por completo de representación parlamentaria en el estado español ahora cuentan con un bloque de 69 diputados. No es suficiente para decir que se abre un nuevo período histórico, o se produce un cambio de época; pero, sin duda, es un alentador punto de partida. Habrá que ver qué es lo que hacen y cómo actúan esos representantes de la voluntad popular y si demuestran su capacidad para sortear las trampas que las democracias burguesas le tienen reservadas a quienes pretenden cambiar al mundo para hacerlo mejor.

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El gran robo de la banca griega

Lun, 21/12/2015 - 08:00
Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Desde el año 2008, los rescates bancarios implicaron una transferencia significativa de las pérdidas privadas a los contribuyentes en Europa y Estados Unidos. El último rescate de la banca griega se constituye en una historia aleccionadora sobre cómo la política – en este caso, la de Europa – está orientada hacia la maximización de las pérdidas públicas favoreciendo cuestionables beneficios privados.

En el año 2012, el insolvente Estado griego se prestó 41 mil millones de euros (45 mil millones de dólares, o el 22% del menguante ingreso nacional de Grecia) de los contribuyentes europeos para recapitalizar a los insolventes bancos comerciales del país. Para una economía que estaba atrapada en las garras de una deuda insostenible e inserta dentro de la asociada espiral de deuda-deflación, el nuevo préstamo y la austeridad rigurosa a la que dicha deuda se condicionada se constituyeron en su bola con cadena. Por lo menos, a los griegos se les prometió, que este rescate aseguraría, de una vez por todas, a los bancos del país.

En el año 2013, una vez que el tramo de los fondos fue trasferido por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el fondo de rescate de la eurozona, a su franquicia griega, el Fondo Helénico de Estabilidad Financiera (FHEF), el FHEF bombeó aproximadamente 40 mil millones de euros hacia los cuatro bancos “sistémicos” a cambio de acciones sin derecho a voto.

Unos meses más tarde, en el otoño del año 2013, se orquestó una segunda recapitalización, mediante una nueva emisión de acciones. Para hacer que las nuevas acciones sean atractivas para los inversores privados, la “troika” de acreedores oficiales de Grecia (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) aprobó la oferta de dichas acciones a un notable 80% de descuento sobre los precios que el FHEF, actuando a nombre de los contribuyentes europeos, había pagado unos meses antes. Crucialmente, se impidió la participación del FHEF, imponiéndose así a los contribuyentes una dilución masiva de su participación en el capital.

Percibiendo potenciales ganancias a expensas de los contribuyentes, los fondos de cobertura extranjeros se apresuraron a invertir para aprovechar de dicha situación. Como para demostrar que sí se entendía la incorrección involucrada, la troika obligó al gobierno de Grecia a que otorgara inmunidad procesal a los miembros de la junta del FHEF frente a eventuales procesos penales por no participar en la nueva oferta de acciones y por la resultante desaparición de la mitad de la inyección de capital de 41 mil millones de euros de los contribuyentes.

La troika festejó el interés mostrado por los fondos de cobertura como prueba de que su rescate bancario había inspirado la confianza del sector privado. Pero la ausencia de inversores a largo plazo reveló que el ingreso de capitales fue puramente especulativo. Los inversionistas serios entendían que los bancos permanecían en serios problemas, a pesar de la gran inyección de fondos públicos. Al fin de cuentas, la Gran Depresión de Grecia había causado que el porcentaje de préstamos no rentables (PNR) se eleve al 40%.

En febrero del año 2014, meses después de la segunda recapitalización, la empresa de gestión de activos Blackrock informó que el volumen creciente de préstamos no rentables necesitaba de una tercera recapitalización de gran magnitud. Hasta junio de 2014, el FMI filtraba informes sobre que se necesitaban más de 15 mil millones de euros para restaurar el capital de los bancos – mucho más dinero del que aún quedaba en el segundo paquete de rescate de Grecia.

A finales del año 2014, cuando al segundo rescate de Grecia se le acaba el tiempo y el dinero en efectivo, y el gobierno nutría otros 22 mil millones de euros de pagos de deuda sin financiamiento para el año 2015, a los funcionarios de la troika no les quedó ninguna duda: para continuar fingiendo que el “programa” griego estaba yendo por buen camino, se requería de un tercer rescate.

El problema con obligar a aceptar un tercer rescate tenía dos frentes. En primer lugar, el gobierno de Grecia amigable con la troika había apostado su supervivencia política sobre la promesa de que el segundo rescate del país se completaría hasta diciembre de 2014 y sería el último rescate. Varios gobiernos de la eurozona habían garantizado la avenencia de sus parlamentos haciendo la misma promesa. Fue por esta razón que dicho gobierno se derrumbó y, en enero de 2015, nuestro gobierno, liderado por el partido Syriza, fue elegido con un mandato de desafiar la propia lógica sobre la que se fundamentaban estos “rescates”.

En mi calidad de ministro de finanzas del nuevo gobierno había tomado una postura firme sobre que cualquier nueva recapitalización de los bancos debería evitar los obstáculos de las dos primeras. Los nuevos préstamos deberían ser garantizados solamente después de que la deuda de Grecia se declarara como viable, y no iba a inyectar nuevos fondos públicos en los bancos comerciales, a menos que y hasta que, se establezca una institución con un propósito especial – un “banco para préstamos malos” – con el fin de hacer frente a los préstamos no rentables de dichos bancos.

Lamentablemente, la troika no estaba interesada en una solución racional. Su objetivo era aplastar a un gobierno que se atrevió a desafiarla. Y, la troika sí logró aplastarnos al diseñar una corrida bancaria de seis meses de duración, que provocó al cierre de los bancos griegos en el mes de junio, y llevó a que el primer ministro Alexis Tsipras se rinda y acepte un tercer préstamo de rescate de la troika en el mes julio.

El primer paso importante fue la tercera recapitalización de los bancos en el mes de noviembre. Los contribuyentes aportaron otro 6 mil millones de euros a través del FHEF; sin embargo, nuevamente se les impidió comprar las acciones ofrecidas a inversores privados.

Como resultado, a pesar de inyecciones de capital de aproximadamente 47 mil millones de euros (41 mil millones de euros en el año 2013 y otra de 6 mil millones de euros en el 2015), los contribuyentes vieron como su participación en el capital se redujo desde un nivel de más del 65% a menos del 26%, mientras que los fondos de cobertura y los inversores extranjeros (por ejemplo, John Paulson, Brookfield, Fairfax, Wellington, y Highfields) se hicieron del 74% del capital de los bancos por la insignificante suma de 5,1 mil millones de euros de inversión. A pesar de que los fondos de cobertura habían perdido dinero desde el año 2013, la oportunidad de hacerse cargo de todo el sistema bancario de Grecia por una suma tan insignificante demostró ser algo irresistiblemente tentador.

El resultado es un sistema bancario que sigue inundado de préstamos no rentables, y que permanece golpeado por una continua recesión. Y, con la más reciente ronda de recapitalización, el costo de la postura firme de la troika en cuanto a apegarse a la práctica de préstamos de rescate que extienden y fingen, simplemente, se hizo más alto. Nunca antes en la historia los contribuyentes aportaron tanto a tan pocos para tan poco.

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Guerra global de divisas de la Fed de EEUU: América Latina en la lona

Dom, 20/12/2015 - 16:36
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El histórico fin de la era del dinero barato que operó la Reserva Federal de Estados Unidos en forma unilateral mediante el alza de un cuarto de punto de las tasas de interés repercute con cataclísmicos daños colaterales e implicaciones geopolíticas profundas al restante del catatónico planeta, en particular a América Latina (AL).

La Fed representa de facto el único banco central global: conglomerado de bancos privados de Wall Street que aplican políticas monetarias estatales/federales que resultan globales debido a la perniciosa hegemonía del dolarcentrismo: el máximo poder de EEUU, al unísono de su panoplia multifacial del Pentágono, Hollywood, los multimedia y el grupo cibernético Gafat (Google/Apple/Facebook/Amazon/Twitter).

Ambrose Evans-Pritchard, feroz palafrenero de la Casa Real británica, pondera los altos riesgos de la aventura del alza por la Fed cuando “los cementerios de la política global están sembrados con los centralbanquistas, quienes han elevado las tasas a prisa, para solamente retractarse después de haber empujado a sus economías a la recesión o después de haber realizado un mal juicio sobre las poderosas fuerzas deflacionarias en el mundo post-Lehman (http://goo.gl/3ysCWl)”. Se refiere a la quiebra de Lehman Brothers en 2008, que sumió a EEUU y, por ende, al mundo en su grave crisis que aún no ha sido resuelta.

Los ejemplos de Evans-Pritchard son ilustrativos desde las dos fallidas alzas del Banco Central Europeo de 2011 que casi llevó al colapso a la unión monetaria hasta el curso reverso de Suecia, Dinamarca, Corea del Sur, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Israel y Chile.

El alza no es solamente un vulgar incremento, sino que comporta también un singular ritmo cuando la Fed tiene contemplado elevar las tasas en forma gradual a lo largo de 2016 para alcanzar 1,375 por ciento (http://goo.gl/Qn7f5s).

¿Aguantarán el mundo y el México neoliberal itamita otras cuatro alzas consecutivas de un cuarto de punto cuando a la primera llevó a la quiebra a ICA, una de las principales constructoras de AL? Fue lastimoso que el Financial Times (FT) –que teledirige sin desparpajo la política petrolera y monetaria del México neoliberal itamita– haya anunciado dos días antes el alza local de las tasas a 3,25 por ciento.

FT sentencia que la economía del México neoliberal itamita está esclavizada a la política monetarista de EU cuando en lugar de apretar las tuercas necesita relajarlas (http://goo.gl/Z7EdDn).

El New York Times se lamenta de que la atadura de México a la política monetaria de EEUU “haya devaluado al peso cerca de 30 por ciento en menos de una semana (http://goo.gl/FuTxGx)”.

Hasta Stratfor (https://goo.gl/6800XF) –la CIA empresarial tras bambalinas– admite que la Fed maneja en forma egoísta y unilateral las tasas sin miramiento al estado cataléptico del restante del planeta que afecta(rá), a mi juicio, primordialmente a la Unión Europea y a China: dos de los principales motores del crecimiento global.

Según Peter Spence, de The Telegraph, los países más expuestos son Brasil, Chile y Sudáfrica y los mercados emergentes pudieran ser particularmente vulnerables cuando muchos de ellos han amasado enormes cantidades de deuda que pudieran ser inmanejables. (Nota: como es el caso del parasitario Grupo Monterrey: desde Cemex hasta Alfa.)

Brasil y Sudáfrica pertenecen a los vapuleados BRICS, lo cual abona a la teoría de que el alza por la Fed tiene la intención colateral de golpearles de lleno ya que también Rusia es apaleada por la abrupta disminución de los ingresos petroleros a los límites de 35 dólares el barril, mientras la divisa china yuan/renmimbi será aporreada hasta una devaluación proyectada de 30 por ciento (http://goo.gl/CvY58m).

Así funciona la guerra multidimensional que ha decretado EEUU para arrinconar al resto del planeta.

Zhang Yi, de la agencia noticiosa Xinhua, comenta que China puede muy bien lidiar con el alza, ya que el dinero será necesario para invertir en los “trenes de alta velocidad, satélites y supercomputadoras que ahora fabrica China (http://goo.gl/tTsjJB)” y no solamente en juguetes.

En forma hipócrita, la israelí-estadunidense Janet Yellen, que jefatura la Fed –cuyo vicegobernador es extrañamente Stanley Fisher, ex mandamás del Banco central de Israel– se dice sorprendida por el desplome del petróleo que acompañó al alza y predijo que existen límites (sic) debajo de los cuales los precios del petróleo eran improbables de caer.

Ya había señalado que los yihadistas habían colocado el límite a 15 dólares en el que rematan el barril expoliado que venden a Israel (http://goo.gl/5XZI56). Evans-Pritchard considera que el momento del alza es propicio debido a cuatro años de recortes presupuestales y de una tasa de desempleo que ha caído 5 por ciento.

Más allá de las triviales y aburridas medidas monetaristas, existe un panorama turbio, ya que la manufactura de EEUU no es nada boyante y el crecimiento de su PIB nominal no despunta de un mediocre 3 por ciento anual.

Tampoco el mercado laboral es tan apretado como parece y no faltan analistas que consideren que la Fed eche reversa.

Otros analistas aducen que el verdadero apretón sucedió hace dos años cuando la Fed cesó de comprar 85 mil millones de dólares al mes bajo el esquema de la facilitación monetaria (quantitative easing: QE).

Más allá de las piruetas y alquimias de los casi siempre equivocados monetaristas, el verdadero problema radica en los 9 billones de dólares (trillones en anglosajón) de deuda foránea que incurrieron en la demencia de endeudarse en dólares y que desde julio de 2014 ha llevado a una revaluación inédita de casi 20 por ciento del superdólar que ha perpetrado una carnicería en los mercados emergentes supeditados a las aplastadas materias primas, con los consecuentes cambios de regímenes que operan desde Venezuela hasta Argentina.

A ocho días de ascender a la presidencia, el Macri-neoliberalismo sumió la riqueza de Argentina a niveles de Guinea Ecuatorial después de su superdevaluación de más de 30 por ciento, según FT, mientras en Brasil, el ministro de Finanzas, el israelí-brasileño Joaquim Levy, renunció después de haber conseguido la degradación de los bonos a niveles chatarra de la máxima economía de AL, por la descalificada calificadora Fitch. ¿Nos encontramos ante una guerra global de divisas operada por la Fed contra el resto del mundo catatónico y atónito? La única divisa respetable que se ha revaluado ha sido el superdólar que ha propinado severas palizas a todos sus competidores.

La divergencia es atroz, ya que EEUU efectúa su apretón (léase: sequía crediticia que encarece el valor del dinero), mientras China y Europa luchan por mantener un relajamiento monetario que, de paso, devalúa sus divisas respectivas. ¿Conviene a EEUU un superdólar que comprará a precio de remate los activos, más que nada, de los mercados emergentes, como México, que rematará sus principales activos petroleros en las aguas profundas en el Golfo de México en beneficio de las cuatro petroleras anglosajonas Exxon, Chevron, Shell y BP?

Nada está predeterminado y el alza de la Fed metió en forma riesgosa al mundo a un incierto mapa aún por navegar.

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Cambio climático: el camino a recorrer tras la Cumbre de París

Sáb, 19/12/2015 - 12:49
Amy Goodman y Denis Moynihan, Democracy Now

El 12 de diciembre, casi 200 países aprobaron el llamado “Acuerdo de París”. Este documento de 32 páginas de extensión detalla minuciosamente el nuevo plan oficial de la humanidad para hacer frente a la crisis que supone el cambio climático. Las negociaciones para llegar al acuerdo se llevaron a cabo en un complejo fuertemente protegido ubicado en la zona parisina de Le Bourget. En virtud del “estado de emergencia” declarado tras los atentados terroristas que el 13 de noviembre provocaron la muerte de 130 personas en París, en todo el territorio francés estaban prohibidas las manifestaciones. Pese a ello, hubo activistas que no acataron la prohibición, también en virtud de un “estado de emergencia”, frase con la que describen la situación del clima del planeta. Durante las dos semanas de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático se llevaron a cabo manifestaciones, por momentos violentamente reprimidas por la policía, en las que personas de todo el mundo pidieron un tratado justo, ambicioso y vinculante a fin de evitar las peores consecuencias del cambio climático.

Dos días después del término de las negociaciones, el periodista británico George Monbiot sostuvo en Democracy Now!: “Lo que veo es un acuerdo sin plazos ni objetivos, con vagas y leves aspiraciones. Veo muchas palmadas en la espalda, mucha auto-felicitación, pero veo muy poco en términos del contenido real que se requiere para evitar el colapso de clima”.

La postura de George Monbiot es opuesta a la de muchas personas comprometidas con la causa ambiental, quienes consideran el resultado de las negociaciones como un avance positivo. Michael Brune, director ejecutivo de Sierra Club, dijo: “Casi todos los países del mundo se comprometieron ya sea a reducir su propio nivel de emisiones de carbono o a poner un tope al aumento de sus emisiones. Hubo también un reconocimiento explícito de que aquello a lo cual se comprometieron no es suficiente y por tanto se estableció un proceso para evaluar el grado de avance que se alcanza y comprometerse entonces a efectuar mayores reducciones de forma ininterrumpida en los años siguientes”.

La cumbre comenzó con el mayor encuentro de jefes de estado de la historia. El Dr. Hoesung Lee, presidente del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático ( IPCC , por sus siglas en inglés), organización de casi 2.000 científicos que publica el consenso de la comunidad científica mundial sobre el cambio climático, se dirigió a los líderes y enunció: “El clima ya está cambiando y sabemos que ello se debe a la actividad humana. De continuar de esta manera, nos arriesgamos a enfrentar impactos cada vez más graves e irreversibles: aumento del nivel del mar, sequías e inundaciones cada vez peores, escasez de agua y alimentos, aumento de los flujos de inmigración y refugiados a causa del clima, para mencionar solamente algunos”. En casi todos los rincones del planeta, las conclusiones de la ciencia que estudia el clima se aceptan como un hecho. Estados Unidos, principal país contaminante en la historia y sede de algunas de las compañías de extracción de combustibles fósiles más poderosas y políticamente influyentes a nivel mundial, es el único lugar donde se da crédito a quienes niegan el cambio climático. Los especialistas en clima del IPCC proporcionaron distintos escenarios posibles frente al calentamiento global en los que describen de qué manera podría ser el mundo si el planeta alcanzara una serie de distintas temperaturas. Ya nos encontramos 1° Celsius por encima de la temperatura promedio de la era preindustrial y enfrentamos impactos devastadores. El principio rector del Acuerdo de París es la promesa de mantener “el aumento de la temperatura promedio del mundo muy por debajo de los 2° Celsius (lo que equivale a 3,6° F) en relación a los niveles preindustriales y desarrollar esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5° Celsius (o 2,7º F) por encima de los niveles preindustriales”.

Esta diferencia, en apariencia pequeña, resulta de suma importancia. Con una rápida descarbonización de la economía mundial, con un rápido pasaje a energías renovables no contaminantes podríamos limitar el aumento de la temperatura a 1,5° Celsius. En ese escenario, los pequeños países insulares podrían sobrevivir al aumento del nivel del mar que se prevé. Con un aumento de 2° Celsius, el hielo polar se derrite, el agua se calienta y por tanto se expande y el nivel del mar se incrementa 91 cm. Varios pequeños países insulares, como Maldivas o las Islas Marshall quedarían completamente sumergidos y desaparecerían. El objetivo de limitar el aumento de temperatura a un grado y medio por encima del nivel de la era pre-industrial se incluyó en el Acuerdo de París, pero como destaca George Monbiot: “Es como si se hubieran permitido adoptar 1,5° Celsius como objetivo al que aspirar ahora que esa meta ya es casi imposible de alcanzar”.

La periodista y activista Naomi Klein habló también sobre el acuerdo. Klein sostuvo: “Pasará por encima de los límites cruciales establecidos por los científicos y pasará también por encima de los límites de la equidad. Sabemos, haciendo cálculos y sumando los objetivos que las principales economías presentaron en París, que esos objetivos nos llevan a un futuro muy peligroso. Nos llevan a un futuro con un calentamiento de 3 a 4 grados Celsius”.

Asad Rehman, de Amigos de la Tierra, describió el límite de la equidad del que hablaba Naomi Klein: “Se trata de dar apoyo a los más vulnerables, las personas más pobres, que son quienes ya están perdiendo sus vidas y medios de sustento y que son quienes van a enfrentarse a impactos climáticos cada vez peores, principalmente por responsabilidad de los países ricos y desarrollados que han crecido y se han enriquecido gracias a la contaminación con carbono”. En el Acuerdo de París, a este apoyo se le llama “Pérdidas y daños”, que en los hechos significa un sistema de compensaciones de índole financiera por parte de los países ricos a los países pobres que sufren los graves impactos del cambio climático. Rehman agregó: “Los países ricos responsables de esta crisis pretenden ahora trasladar la carga de la responsabilidad de los ricos a los pobres. Mi gente habla del legado de Obama en lo que refiere al cambio climático. Desafortunadamente, el legado que dejará en este sentido es un cáliz de veneno para los pobres, al hacerles pagar realmente los impactos del cambio climático”.

Una amplia coalición de organizaciones de acción contra el cambio climático prometieron un agresivo año de acciones directas orientadas a precipitar el fin de la era de los combustibles fósiles. Como me dijo Kumi Naidoo, de Greenpeace: “La mayoría de los que formamos parte de las organizaciones de la sociedad civil, nunca hablamos del ‘camino hacia París’, siempre hablamos del 'camino que pasa por París'.
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Tomado de RebeliónUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Fukushima acrecienta la ley de Murphy

Ven, 18/12/2015 - 13:19
Robert Hunziker, CounterPunch

La ley de Murphy ha encontrado un hogar permanente en Fukushima: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Por ejemplo, el cesio radioactivo presente en los túneles de Fukushima se disparó de repente hace poco en más de 4.000 veces las medidas similares de hace un año. Este espeluznante/inmenso incremento en los niveles de radiación alcanzó los 482.000 becquerelios por litro. TEPCO está tratando de investigar el motivo de ese enorme y anómalo aumento (“Radiation Spikes in Fukushima Undergrounds Ducts”, NHK World, 9 diciembre 2015). En el transcurso de un año, un aumento de 4.000 veces sea donde sea no es, ni augura, nada bueno.

No sólo eso sino que la barrera construida en la planta de energía nuclear de Fukushima, para impedir que con un poco de suerte el agua contaminada no se filtre al océano, está escorándose y ha llegado a tener una grieta de aproximadamente 483 metros de longitud a lo largo de su base. El muro tiene 805 metros de largo y 29,8 metros bajo tierra.

En efecto, una barrera oceánica: “Los niveles más altos de radiación desde el accidente nuclear de Fukushima, Japón, en 2011, están apareciendo en el océano frente a la costa oeste de América del Norte, informaron los científicos de la Woods Hole Oceanographic Institution” (“Higher Levels of Fukushima Radiation Detected Off West Coast”, Statesman Journal, 3 diciembre 2015). Afortunadamente, hasta ahora, los niveles detectados se mantienen todavía por debajo de los límites de seguridad establecidos por el gobierno de EEUU.

Mientras tanto, TEPCO lucha con uno de los desastres más desconcertantes de todos los tiempos con una cifra media de más de 7.000 trabajadores diarios. Las dificultades para conseguir trabajadores en el lugar son inimaginables. Se ha llegado a contratar por las calles a personas sin techo para que hagan los trabajos de descontaminación más peligrosos.

Las Olimpiadas de 2020 en Tokio Más vale que la situación mejore cuanto antes porque las Olimpiadas están previstas para 2020, lo que me trae a la mente el peligroso corión perdido, el derretido núcleo caliente chisporroteante de la planta 2, pero afortunadamente, crucemos los dedos, no ha ido a parar al suelo esparciendo los letales isótopos de forma irregular y extendiéndose por todas partes. Sin embargo, nadie sabe dónde se encuentra este Desaparecido Corio-Wally del Mundo Nuclear.

Mientras tanto, Greenpeace/Japón acusa a la Agencia Internacional de la Energía Atómica de rebajar los riesgos que para la salud supone el desastre de Fukushima de 2011 y denuncia que está actuando de común acuerdo con el primer ministro japonés en un intento por “normalizar” el desastre (“Greenpeace Japan: IAEA Downplays Dangers of Fukushima Disaster”, Sputnik News, 9 febrero 2015). ¡De prisa, de prisa, las Olimpiadas se acercan!

Un enfoque astuto del problema de la excesiva radiación consiste en aumentar los “límites permisibles”: “El nivel anual permisible de exposición a la radiación ha sido peligrosamente aumentado en Japón tras el accidente del 11 de marzo. Para quienes habitan en las áreas afectadas, se ha incrementado de 1 milisievert (mSv) a 20 mSv. El gobierno aumentó el límite anual de exposición a la radiación de los trabajadores nucleares de 100 mSv a 250 mSv en ‘situaciones de emergencia’”, según declaraciones de Mitsuhei Murata, director ejecutivo de la Japan Society for Global System and Ethics y exembajador japonés en Suiza (“Nuclear Diaster and Global Ethics”, UN World Conference on Disaster Risk Reduction, 16 marzo 2015).

Cuando se aumentó el “nivel permisible” de radiación, la Asociación Médica de Japón afirmó: “No está nada clara la base científica utilizada para decidir ese aumento de 1 mSv a 20 mSv”.

Además, según Physicians for Social Responsability, no hay un nivel seguro de radiación. Y a propósito de la situación de Fukushima: “En el caso de los niños, es inadmisible que se incremente el nivel permitido a 20 milisieverts (mSv). Los 20 mSv exponen a un adulto entre 500 al riesgo de padecer cáncer ; en el caso de los niños, esta dosis les expone a un riesgo de padecer cáncer de 1 entre 200. Y si están expuestos a esta dosis durante dos años, el riesgo es de 1 entre 100. En modo alguno este nivel de exposición puede considerarse ‘seguro’ para los niños”.

Estudios recientes confirman que la “exposición a bajos niveles de radiación puede provocar cáncer”, en concreto: “No importa que las personas estén expuestas a dosis bajas prolongadas o a altas y agudas, la asociación observada entre la dosis y el riesgo serio de padecer cáncer es similar por unidad de dosis de radiación” (Fuente: British Medical Journal: “Low Doses of Ionizing Radiation Increase Risk of Death from Solid Cancers”, Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, OMS, 21 octubre 2015).

En agudo contraste con la posición de Japón, los círculos oficiales de Chernobyl tienen una opinión diferente sobre la “exposición anual de radiación permisible”, en concreto: “El límite radioactivo que prohibía que la gente viviera en la zona de 30 kilómetros alrededor de la zona de exclusión de la planta nuclear de Chernobl se fijó en 5 mSv/año cinco años después del accidente nuclear. Más de 100.000 personas fueron evacuadas de esa zona y nunca volverán” (Greenpeace/Japón). ¡Jamás de los jamases!

Las consecuencias de los desastres nucleares no desaparecen fácilmente. Por ejemplo, Chernobyl está ya enfrentándose a una nueva crisis. La durabilidad del deteriorado sarcófago original, que está pudriéndose, expira en los próximos doce meses. Sin embargo, el nuevo sarcófago que lo reemplazará, la cúpula metálica más grande del mundo, no se podrá acabar a tiempo porque andan escasos de fondos (615 millones de euros).

Además de los conflictos internos de Ucrania con ciudadanos prorrusos, el país tiene graves dificultades financieras. Todo esto equivale a poner más “palos en la rueda” contra la proliferación de reactores nucleares (Por cierto, China tiene sobre la mesa 400 reactores en proyecto). ¿Quién está seguro de que un reactor deteriorado no termine en manos de un país con apuros económicos? ¿Qué pasará entonces?

Ucrania cuenta, de momento, con quince reactores nucleares que siguen en pie entre el silbar de las balas y los cohetes de gran alcance. Es posible, de forma lamentable, que Ucrania se haya convertido en el polvorín de un holocausto nuclear en medio del fuego de cañón, del estrépito de los tanques y de los misiles tierra-aire. Ahí está, por ejemplo, el caso del vuelo 17 de Malaysia Airlines derribado por un misil, al parecer por accidente, el 17 de julio de 2014, en el que murieron las 298 personas que iban a bordo.

Mientras tanto, volviendo a Japón, el aumento del nivel anual de exposición permisible ante la radiación no ha escapado a la atención internacional. Según el Dr. Ian Fairlie, ex director del Secretariado del Comité CERRIE sobre Riesgos Internos de Radiación del gobierno del Reino Unido: “El gobierno japonés ha llegado demasiado lejos, hasta el punto de aumentar el límite de radiación para los ciudadanos japoneses de 1 MSv a 20 mSv al año, mientras sus científicos se esfuerzan para convencer a la Comisión Internacional para la Protección Radiológica (ICRP, por sus siglas en inglés) de que acepte este enorme incremento”.

Pero, esperen un momento; el Comité Olímpico Internacional (COI) ha designado ya a Tokio para las Olimpiadas de 2020. ¿Es posible que el COI esté poniendo el carro delante de los bueyes, muy, muy por delante?

En cuanto al recién establecido límite más alto aceptable japonés para la radiación: “Eso no sólo no tiene rigor científico, también es inadmisible”, (Dr. Fairlie, “Unspoken Death Toll of Fukushima: Nuclear Disaster Killing Japanese Slowly”, Sputnik International, 8 agosto 2015). Después de todo, a partir de una base fáctica, los términos “sin rigor científico e inadmisible” son acusaciones fuertes.

Sin embargo, el COI ha aprobado ya Tokio 2020 y gentes de todo el mundo estarán haciendo planes para asistir. Con todo, si el COI está de acuerdo con las caprichosas condiciones respecto a la radiación de Japón, entonces, ¿debería estar también todo el mundo de acuerdo? Bien…

Todo ello me trae a la mente lo siguiente: Si un canario en el pozo de la mina avisa del sucio vientre que se esconde en la planta de energía nuclear, es decir, adhiriéndonos a la ley de Murphy, que las cosas que pueden ir mal, irán mal, entonces, ¿qué ocurre con las potenciales consecuencias de las grandes plantas nucleares en zonas de guerra? ¿Cómo se aplicaría la ley de Murphy en una zona de guerra? La respuesta más cómoda es: Ni se te ocurra pensarlo siquiera.

Aun así, los 430 reactores nucleares que hay en el mundo son “tremendos blancos perfectos”. Según el exembajador Murata, los reactores nucleares son “el problema más grave de seguridad del mundo”.

Así pues, Fukushima puede ser algo más que el niño del poster sobre la fragilidad de la energía nuclear frente a las fuerzas extremas de la naturaleza; es también el niño suplente del poster al que acechan los peligros del terrorismo y de las zonas de guerra cuando “todo lo que puede salir mal, saldrá mal”, por ejemplo, un avión derribado sobre Ucrania.

Los reactores nucleares son tan peligrosos como las armas nucleares (Murata)

Se han lanzado cohetes hacia las instalaciones nucleares en Israel. “Hamas reivindicó su responsabilidad de los cohetes, afirmando que había intentado alcanzar el reactor nuclear. Militantes de las Brigadas Qasam de Hamas dijeron que habían lanzado cohetes de largo alcance M-75 en dirección a Dimona” (The Jerusalem Post, 9 julio 2014).

Como he mencionado anteriormente, Ucrania alberga quince reactores nucleares en medio de una zona de guerra. ¿Qué pasaría si un misil, de forma accidental o deliberada, impacta sobre un reactor nuclear? ¿Aporta Fukushima alguna pista sobre las consecuencias de un desastre así?

Suponiendo que Fukushima sea realmente un indicador de lo notablemente bien que los desastres nucleares se ajustan a la ley de Murphy, probablemente implique que “las cartas están ya echadas”.

P.S.: “El futuro de los Juegos Olímpicos está en riesgo. Como creo en el espíritu de los Juegos Olímpicos y en el Movimiento Olímpico estoy abogando por una retirada honorable a fin de que Japón dedique los máximos esfuerzos en controlar la crisis de Fukushima”, Mitsuhei Murata, exembajador del Japón en Suiza y director ejecutivo de Japan Society for Global System and Ethics, Tokio, 28 octubre 2015.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La gran promesa de París debilitada por sórdidas cuestiones económicas

Ven, 18/12/2015 - 07:01
George Monbiot, The Guardian

En comparación con lo que podría haber sido, se trata de un milagro. En comparación con lo que debería haber sido, se trata de un desastre.

En el estrecho marco dentro del cual han tenido lugar las conversaciones por el clima de Naciones Unidas en París, el borrador obtenido es un gran éxito. El alivio de las delegaciones y las felicitaciones que ellas mismas se han hecho al saludar el texto final reconocen el fracaso de Copenhague de hace seis años, cuando las conversaciones superaron todos los tiempos previstos antes del fiasco final. El acuerdo de París todavía está aguardando la aprobación formal, pero el límite de 1,5 ºC de calentamiento global al que se aspiraba, después de que esta exigencia fuese rechazada durante tantos años, puede ser visto –siempre dentro de este marco– como una rotunda victoria. En este sentido y en otros, el texto final tiene más fuerza que la que muchos pensaban.

Desde fuera de ese marco, el texto tiene otra apariencia. Yo dudo que cualquiera de los negociadores crea que como resultado de las conversaciones el calentamiento global no superará los 1,5 ºC. Tal como lo reconoce el preámbulo del acuerdo y a la vista de la debilidad de las promesas que los gobiernos llevaron a París, incluso el límite de 2 ºC es tremendamente ambicioso. Aunque algunos países negociaron con buena fe, es probable que los resultados reales nos conduzcan una crisis climática peligrosa para todos, y letal para muchos. Nuestros gobiernos hablan de no cargar con una deuda a las generaciones futuras; pero han acordado justamente cargar a nuestros sucesores con una herencia mucho más peligrosa: el dióxido de carbono procedente de la continua quema de combustibles fósiles y, en el largo plazo, el impacto que esto producirá en el clima del planeta Tierra.

Con un calentamiento de 2 ºC, grandes zonas del mundo serán menos habitables. Es probable que los habitantes de esas regiones se enfrentarán a fenómenos extremos: peores sequías en algunos lugares, peores inundaciones en otros, tormentas más intensas y, posiblemente, graves disminuciones en la provisión de alimentos. Numerosas islas y zonas de costa marítima de muchas partes del mundo corren el peligro de desaparecer bajo el agua.

Una combinación de acidificación del agua del mar, muerte de colonias de corales y derretimiento del hielo ártico harían colapsar las cadenas tróficas marinas. En tierra, las selvas tropicales retrocederían, los ríos se secarían y aumentaría la desertización. La extinción en masa podría ser el sello distintivo de nuestra época. Tal como fue definido por los delegados con sus aplausos, este es el aspecto que tendrá el éxito.

E, incluso en sus propios términos, ¿qué aspecto tendría el fracaso? Bueno, el fracaso también es posible. En tanto los primeros borradores especificaban fechas y porcentajes, el texto final solo apunta a “alcanzar el pico de emisión de gases de efecto invernadero tan pronto como sea posible”. Esto puede significar tanto cualquier cosa como nada.

Para ser justos, el fracaso no pertenece a las conversaciones de París, sino a la totalidad del proceso. Un calentamiento máximo de 1,5 ºC, hoy día una aspiración y un objetivo improbables, era absolutamente realizable en 1995, cuanto tuvo lugar, en Berlín, la primera conferencia por el clima de Naciones Unidas. Han pasado 20 años de indecisiones provocadas por la acción –directa, encubierta y a menudo siniestramente descarada– por parte del lobby de las corporaciones de los combustibles fósiles junto con la escasa disposición de los gobiernos para explicar a sus votantes que el pensamiento a corto plazo –u oportunista– tiene consecuencias en el largo plazo. Todo esto ha hecho que la ventana de oportunidad esté ahora casi cerrada. Las conversaciones de París han sido las mejores que ha habido hasta ahora. En sí mismo, esto es una terrible acusación.

Con todo lo progresista que pueda ser el resultado de la COP21 en comparación con todo lo anterior, nos deja con un acuerdo –cómicamente– chueco. Mientras que la mayor parte de las negociaciones relacionadas con otras situaciones en el mundo buscan resolver ambos extremos del problema, la de Naciones Unidas referida a la cuestión climática se ha centrado exclusivamente en el consumo de los combustibles fósiles, pero se ha desentendido de su producción.

En París, los delegados han acordado solemnemente la disminución de la demanda de estos combustibles, mientras que cada uno de los países productores trata de maximizar su suministro. Incluso, el gobierno de Reino Unido se ha impuesto una obligación legal –con la Ley de Infraestructuras de 2015– para “maximizar la reactivación económica” del sector productor de crudo y gas de Reino Unido. La extracción de combustibles fósiles es un hecho fuerte. Pero el acuerdo de París está lleno de hechos débiles: promesas que pueden olvidarse o deshilacharse. Mientras los gobiernos no se comprometan a dejar los combustibles fósiles donde están –es decir, bajo tierra–, continuarán debilitando el acuerdo al que acaban de llegar.

Con Barck Obama en la Casa Blanca y un gobierno que todo lo controla supervisando las negociaciones en París, el acuerdo es todo lo bueno que es posible conseguir en estos tiempos. Ninguno de los posibles sucesores del presidente de Estados Unidos mostrará tanto compromiso. En países como Reino Unido, las grandes promesas en el extranjero son debilitadas por las sórdidas reducciones de gastos en casa. Cualquier cosa que pase a partir de ahora no será vista con buenos ojos por las próximas generaciones.

Por lo tanto, sí, dejemos que los delegados se feliciten unos a otros por un acuerdo que es mejor que el que podía esperarse. Y dejémosles que lo suavicen con un pedido de disculpas a todos aquellos que serán traicionados por él.
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Tomado de RebeliónUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Quienes ganan con el electroshock económico de Macri?

Xov, 17/12/2015 - 16:44
Alfredo Serrano Mancilla, Celag.org

Macri despeja el enigma en pocos días. El sentido económico de Cambiemos es cada día más evidente. Apenas una semana de gobierno y la derecha argentina se ha apresurado a no dejar ninguna duda acerca del modelo económico que pretende para los próximos años. Lo primero y principal fue ponerse al lado del campo argentino, esto es, de las pocas grandes empresas agroexportadoras. La medida ha sido levantar las retenciones al trigo, el maíz y la carne, y bajar cinco puntos en la alícuota que paga la soja. Esto significa que el Presidente Macri le permite a las grandes firmas agroexportadoras una plusvalía adicional entre 4.000 y 8.000 millones de dólares. A partir de ahora, se vuelve a la época de la súplica. Lo que prevalecerá es el ruego a estos grandes poderes económicos para que sean “buenos y generosos” y quieran ayudar a la República ingresando una parte de este nuevo botín. La soberanía queda absolutamente enterrada por esta nueva/vieja idea del “pedir por favor” a los que verdaderamente tienen un gran poder económico. Los dólares vuelven a manos de los dueños de las grandes propiedades del campo argentino. Ellos serán los verdaderos hacedores de la política cambiaria. Eso que llaman mercado pero que no lo es. Más bien se trata de unas pocas personas, con nombres y apellidos, que vuelven a ostentar el poder monopólico de la divisas en Argentina. Ellos decidirán cuándo y cómo se gasta, en qué, para qué, a favor de quién, de qué modelo económico. El objetivo es un revival para el siglo XXI: un modelo económico dependiente del sector agroexportador, muy reconcentrado en pocas manos, con un patrón de inserción desigual en el mundo.

Para que la ecuación económica-política sea perfecta, lo siguiente ha sido levantar el cepo cambiario. Esto se traduce en liberalizar el mercado cambiario. De nuevo, el eufemismo de la libertad hace sus estragos. Libertad quiere decir que solo aquellos que tengan un grandísimo poder económico podrán tener capacidad real para determinar el tipo de cambio. Pero lo que se anuncia discursivamente es otra cosa bien diferente. Lo que se vende es que ahora todos los argentinos podrán tener acceso libre a los dólares, hasta dos millones al mes por persona. No es necesario ni siquiera decir que este importe solo está al alcance de unos pocos, de muy pocos. ¿Quién puede acceder a esta cantidad mensualmente?

De esta forma, se elimina el limite establecido de la época kirchnerista que pretendía gestionar controladamente el acceso al dólar para la ciudadanía. Es evidente que esta medida fue muy controversial porque a nadie le gusta que le restrinjan el acceso libre a todos los dólares que le permita su capacidad adquisitiva. Sin embargo, esto fue más que necesario fundamentalmente porque así se pudo llevar a cabo una política de asignación de divisas más efectiva a favor de otro modelo económico más inclusivo, garantista de derechos sociales, más soberano en sectores estratégicos, y más preparado para emprender el camino industrializador de la sustitución de importaciones. El uso del dólar es la clave para discutir este tema con seriedad. Toca decidir si dejamos que el dólar pueda ser retirado por quién quiera, cómo quiera, cuándo quiera; o si por el contrario se establecen medidas a favor de un uso más desarrollista.

Macri no deja lugar a dudas. Lo que quiere es que el dólar sea de acceso libre para todos los que puedan acceder. Que no significa para todos los argentinos. Esto implica inmediatamente que a partir de este momento sean unos pocos, aquellos que ostenta una gran capacidad económica, los que puedan marcar el nuevo tipo de cambio. Ellos serán los que decidan cuál es el precio del dólar. El Banco Central queda sustituido por no mas de diez grandes empresarios (del campo). Así, la devaluación está garantizada. La trampa es perfecta. Los mismos que salen ganando con la eliminación de la retención del campo (más dólares en su poder) son los que pueden ahora marcar el tipo de cambio; y obviamente, son los mismos que salen ganando con una devaluación. Así que si hoy se cambian 10 pesos argentinos por un dólar, desde mañana en adelante esta relación será creciente. Se prevé que el piso mínimo de esta relación cambiaria sea de 14. Así ganan los exportadores que podrán cambiar cada dólar que exportan por un valor superior. Y en el otro lado, están los de siempre, la mayoría que verá afectada su poder adquisitivo. La devaluación encarece las importaciones: por cada dólar importado, ahora todo valdrá más caro porque se necesitarán más pesos para comprar lo mismo. Por lo tanto, el modelo económico es claro: devaluación que jode a la mayoría para favorecer a una minoría.

Y para culminar este circulo vicioso, Macri promete que no faltarán dólares en el país. ¿Cómo? ¿De dónde los van a sacar? Muy fácil. Pide prestado dólares a la gran banca privada internacional (ya comprometidos por los bancos JP Morgan, Deutsche Bank, Citibank, HSBC, Goldman Sachs). Esto quiere decir que toda esta fiesta le costará a los argentinos más deuda externa, es decir, deuda eterna.

Así es cómo Cambiemos, la alianza macrista, ha comenzado a cambiar Argentina: endeudándola, haciéndola dependiente de muy pocos empresarios agroexportadores, y seguramente, empobreciendo a la mayoría por culpa de una injusta devaluación.

No hay ningún cabo suelto en esta verdadera ruta macrista del dólar.

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Fin de una época de política monetaria

Xov, 17/12/2015 - 12:05
Orlando Delgado, La Jornada

La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido incrementar la tasa de referencia 25 puntos base, elevándola de 0.25 por ciento anual a 0.50. Con ello terminan siete años en los que esa tasa estuvo en su límite mínimo. Al ubicarse en ese nivel la política monetaria convencional, la que actúa moviendo las tasas de referencia y en operaciones de mercado abierto, se encontró en una situación en en la que si la economía no reaccionaba como se esperaba ya no podía reducir más la tasa, de modo que ese banco central carecía de instrumentos convencionales para conseguir sus propósitos macroeconómicos.

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en agosto de 2007, la Fed decidió utilizar todas las herramientas a su alcance para restablecer el funcionamiento de los mercados financieros. La primera medida fue inyectar liquidez, es decir, comprar instrumentos financieros a diferentes plazos para detener el pánico. Acompañaron a la Fed en esta ación los bancos centrales de Inglaterra, Japón y el Europeo. Pronto fue evidente que se requerían medidas de mayor alcance. La Fed decidió reducir la tasa de interés de referencia para las operaciones financieras, con el fin de que los mercados pudieran recuperar su capacidad de intercambiar instrumentos a tasas normales. Pese a sucesivas reducciones los mercados no reaccionaban, de modo que en un plazo relativamente breve la llevó a su límite inferior de prácticamente cero. Con ello el sistema financiero se colocó en la trampa de la liquidez.

La economía estadunidense estuvo en recesión 18 meses, todo 2008 y el primer semestre de 2009. A partir de entonces empezó una lenta recuperación que no fue capaz de generar empleos en la medida que se requería para reducir la tasa de desempleo. El mandato de la Fed, la menor tasa de inflación consistente con la menor tasa de desempleo posible, la obligó a ocuparse de que la economía recibiese los estímulos monetarios necesarios al alcance de su banco central para que se crearan empleos nuevos que permitieran abatir la tasa de desempleo a niveles compatibles con una economía como la estadunidense. La Fed decidió usar instrumentos de política monetaria no convencional para estimular un crecimiento que permitiera reducir la tasa de desempleo a niveles de 5-6 por ciento.

Empezó entonces la política de relajamiento cuantitativo, consistente en compras de valores financieros, primero de corto plazo y luego de largo plazo, con el fin de que los bancos recuperasen liquidez y pudieran restablecer los flujos crediticios a la economía. Esta política tuvo que ampliarse ante la resistencia de los agentes económicos, de modo que el QE1 se volvió QE2 y se mantuvo un buen tiempo. Esta política monetaria no convencional no fue recibida con beneplácito. En muchas latitudes se le consideró inadecuada. Entre los banqueros centrales ocurrió un fuerte debate sobre su pertinencia. Sin embargo poco a poco importantes bancos centrales se fueron incorporando a esta política de relajamiento cuantitativo: primero fue el Banco de Inglaterra, luego el de Japón y finalmente el reticente Banco Central Europeo.

Esos sucesivos reconocimientos de la pertinencia de medidas no convencionales por banqueros centrales relevantes, sin embargo, no lograron que su aceptación fuera generalizada. En otros bancos centrales la ortodoxia siguió al mando de la política monetaria. Un ejemplo destacado entre los ortodoxos a ultranza es el Banco de México y su gobernador, Agustín Carstens. Para ellos la crisis financiera estallada hace más de ocho años no cuestionó el funcionamiento de la política monetaria y de la manera de concebir las responsabilidades del banco central en una economía. Persisten en la idea de que el banco central debe tener un mandato único: lograr estabilidad de precios. Se niegan a aceptar que la economía estadunidense, en la que ocurrió la crisis inmobiliaria que provocó la más importante complicación económica global en los últimos cincuenta años, se ha recuperado mucho mejor que las europeas o la japonesa.

El fin de una época de política monetaria llegó. La Fed demoró el incremento de la tasa de referencia porque su economía no lograba reducir el nivel de desempleo a los límites establecidos. Hace unos meses volvió a detener ese incremento ante las dificultades chinas y de otros países emergentes. Finalmente lo ha hecho. ¿Qué hará ahora el Banco de México: seguirá la decisión de la Fed y aumentará un poco la tasa de interés o mantedrá un tiempo más los nivele actuales?

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Después de casi una década la Fed inicia el despegue de los tipos de interés

Xov, 17/12/2015 - 07:00

La Reserva Federal anunció este miércoles el despegue de las tasas de interés de corto plazo por primera vez en casi una década desde el rango de 0% a 0,25% al rango de 0,25% a 0,5%. Esta es una de las decisiones más esperadas de los últimos tiempos tras casi 7 años de mantener la tasa de fondos federales en el cero por ciento para apoyar la recuperación económica luego de la peor crisis financiera sufrida por Estados Unidos desde la Gran Depresión de los años 30. La decisión fue dada a conocer por Janet Yellen en este comunicado de la Fed). Si bien la subida de tipos es muy pequeña, el aumento de 0,25 puntos porcentuales es importante porque marca el principio del fin del dinero fácil. La Reserva Federal necesita volver a la normalidad tras siete años de luchar con el estancamiento económico. Su decisión afectará a millones de inversionistas y ahorradores de todo el mundo, especialmente a quienes se han endeudado en exceso en estos últimos siete años dado que el costo del crédito tendrá su primer giro al alza.

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Los amos del dinero imponen su ley

Mér, 16/12/2015 - 16:39
Ariel Noyola Rodríguez, Contralínea

A lo largo de 2015, las pérdidas de los mercados bursátiles sumaron cientos de miles de millones de dólares. El mundo de los negocios se puso a temblar cuando a inicios de agosto la bolsa de valores de Shanghái cayó durante varias jornadas consecutivas. Solamente entonces se puso en evidencia que las vulnerabilidades de la economía mundial no se restringían a Estados Unidos y la Unión Europea.

Aunque ya pasaron más de 7 años desde la quiebra de Lehman Brothers, todo apunta a que la crisis global todavía no toca fondo, pues conforme pasan las semanas cobra nuevas víctimas, de un sector a otro, de una región geográfica a otra. Como consecuencia de la creciente desaceleración de Asia-Pacífico, los países emergentes cuyos ingresos dependen de la exportación de materias primas (commodities) se encuentran hoy en un serio predicamento.

El canal de contagio (de la crisis) de los países industrializados hacia los emergentes ya no es únicamente por la vía comercial –si bien cabe destacar que el Baltic Dry Index (BDI), uno de los principales indicadores del transporte marítimo y un dato fundamental para medir la actividad comercial en términos reales, registra su peor desempeño de las últimas 3 décadas–, sino sobre todo a través de las finanzas.

De acuerdo con una investigación publicada en octubre por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), que analiza los datos de 30 países, este año las salidas de capitales de los residentes en los países emergentes alcanzarán más de 1 billón de dólares. Es el monto más dramático desde la crisis asiática de 1998. No hay duda de que la euforia bursátil del Sur global no será más.

Es que los inversionistas que venían comprando bonos de deuda soberana de los países de América Latina y Asia-Pacífico, así como títulos respaldados en commodities, en la actualidad están llenos de miedo e incertidumbre. Ya no consideran seguro obtener elevados dividendos apostando en activos financieros de alto riesgo.

Ahora nada les resulta más seguro que volcar sus inversiones hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos. A pesar de su enorme deuda pública, nadie cree que Washington vaya a declararse en bancarrota en el corto plazo, eso llevaría a que el dólar viera debilitado su estatus de moneda de reserva, y con ello, la hegemonía de Estados Unidos sería herida de muerte. Resulta una contradicción que aún con los graves problemas de la economía estadunidense, la confianza en el dólar apenas se haya visto mermada desde la crisis de 2008, si bien es cierto que hay otras monedas, como el yuan, que han visto incrementada su influencia de modo considerable.

En estos momentos el dinero nuevamente está regresando a casa, a sus verdaderos dueños, a los bolsillos de los magnates de Wall Street. Eso explica la caída de los tipos de cambio y los mercados de valores de los países emergentes. Sin embargo, ese dinero o bien se va a atesorar, o bien se va a utilizar para llevar a cabo fusiones y adquisiciones (mergers & acquisitions) de empresas, mas no se invertirá de forma masiva en las actividades productivas y, por lo tanto, el mercado laboral de Estados Unidos estará aún muy lejos de superar su degradación estructural.

Ante el pánico cada vez más generalizado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) insiste en que las autoridades monetarias de Estados Unidos deben actuar con cautela. Ante los altos niveles de deuda en escala mundial, que está denominada fundamentalmente en dólares, la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, ha sugerido en varias ocasiones que Estados Unidos debe postergar hasta por lo menos 2016 el incremento de la tasa de interés de los fondos federales (federal funds rate).

Si bien los datos más recientes del mercado laboral de Estados Unidos parecen mejores que antes, eso no implica de ningún modo que la economía de aquel país goce de una recuperación sostenida. La deuda privada se mantiene muy elevada en Estados Unidos, lo mismo la de las empresas que la de las familias. Miles de estadunidenses no encuentran empleos de tiempo completo, únicamente a tiempo parcial, la mayoría de las ocasiones muy mal pagados y sin prestaciones sociales de calidad. Los más desafortunados sobreviven a expensas de los seguros de desempleo y los cupones de alimentos.

En contraste, gracias a las políticas del gobierno, los bancos estadounidenses han logrado incrementar sus niveles de capitalización. Asimismo, aumentaron su apalancamiento financiero (es la relación entre crédito y capital propio invertido en una operación financiera), con lo cual, está claro que más que proveer recursos crediticios a las pequeñas y medianas empresas, se han dedicado a realizar apuestas especulativas en el mercado bursátil. Con todo, tal como lo apunté en mi entrega anterior, ese auge también se ha venido agotando a gran velocidad. Según los datos de los propios bancos de Estados Unidos, sus niveles de ganancias apuntan a la baja.

Visto desde una perspectiva global, el gran riesgo está en que cualquier decisión precipitada puede apuntalar las tendencias recesivas (depresivas) en otros países. Paul Mason, editorialista del diario británico de The Guardian, cita a los economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), para quienes es este “un mundo en el que los niveles de deuda son demasiado elevados, el crecimiento de la productividad es demasiado débil y los riesgos financieros son demasiado amenazadores”.

En el caso del Continente Europeo, por ejemplo, ante la extrema debilidad del crecimiento y la inflación negativa (deflación) que ha golpeado a varias naciones de la periferia, el banco central de la unión monetaria se ha declarado dispuesto a llevar a cabo medidas extraordinarias si la situación económica continúa su deterioro.

Lo mismo sucede con Japón, después de que el primer ministro, Shinzo Abe, puso en marcha un ambicioso programa de recuperación, que incluyó tanto estímulos monetarios como fiscales, y un conjunto de “reformas estructurales” a fin de incrementar la productividad, la segunda economía más importante de la región asiática cayó en recesión técnica el tercer trimestre de este año.

Es así como tres de los bancos centrales más poderosos del mundo divergen en sus planes de política monetaria, mientras que por un lado en Estados Unidos se están preparando para elevar el costo del crédito, por otro lado en Europa y Japón se alistan a lanzar programas de inyección de liquidez mucho más agresivos. Con ello, es evidente que la volatilidad de los mercados financieros no disminuirá, sino que tenderá a aumentar durante los próximos meses.

En definitiva, no existe consenso entre las grandes potencias sobre el tipo de políticas monetarias que deben ponerse en marcha para combatir la recesión mundial. Así se puso de manifiesto en la cumbre del Grupo de los 20 (G20, integrado por las 20 economías más poderosas del mundo) llevada a cabo a mediados de noviembre en la ciudad de Antalya, Turquía.

No obstante, en lo que sí hay acuerdo entre los principales líderes mundiales es en seguir agudizando las condiciones de explotación de la clase trabajadora mediante nuevas “reformas estructurales”. En cambio, las reformas orientadas a regular las actividades financieras globales carecen de dientes afilados y su ejecución progresa muy lentamente. Los fondos depositados en los paraísos fiscales siempre son intocables. Es el reflejo que muestra la misma imagen desde París, Berlín, Londres, Bruselas, Washington, Tokio y el grueso de los países emergentes: los amos del dinero imponen su ley.

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Nuevos territorios para la tasa de interés

Mér, 16/12/2015 - 11:57
Alejandro Nadal, La Jornada

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunciará hoy miércoles un alza en la tasa de interés. Hace nueve años que la Fed redujo la tasa de interés a un nivel cercano a cero en respuesta a la crisis financiera. ¿Cómo afectará la economía esta medida y qué repercusiones se pueden esperar a nivel mundial?

En la Fed pesa mucho el espectro de una recaída de la economía, provocada por un incremento prematuro de la tasa de interés. Los signos de recuperación siguen siendo erráticos, por lo que el aumento que se pronostica es pequeño y de seguro no rebasaría un cuarto de punto porcentual.

La Fed interpreta de modo positivo los signos vitales de la economía estadunidense. El crecimiento o es espectacular y este año apenas alcanzará 2.5 por ciento, pero eso es mucho mejor que el promedio de 0.3 por ciento para el periodo 2007-2011. Esto se compara favorablemente con el desempeño de otras economías desarrolladas. Pero el aumento en la tasa de interés podría frenar el mediocre crecimiento de la economía estadunidense.

Quizás el indicador más importante para la Fed es la tasa de desempleo. El nivel de desocupación se redujo de 10 a 5 por ciento entre 2009 y 2015, pero las cosas cambian si se toman en cuenta las medidas más amplias de desempleo (disponibles en www.bls.gov). Por ejemplo, considerando la población que trabaja tiempo parcial pero quisieran hacerlo de tiempo completo, el indicador de desempleo se eleva a más de 10 por ciento.

Una de las malas señales que la Reserva Federal está tomando en cuenta tiene que ver con el estancamiento en los salarios. En 2006 la tasa de crecimiento de los sueldos reales en actividades productivas fue de 4 por ciento, pero a partir de ese año los aumentos salariales cayeron y hoy están creciendo a un mediocre ritmo de 2 por ciento, muy por debajo de los incrementos en productividad.

En el terreno de la deflación la situación es delicada. El sobrendeudamiento no se ha eliminado y se podría esperar que un poco de inflación ayude a los deudores a solventar mejor sus deudas. Por eso la Fed tiene un objetivo para la inflación de 2 por ciento. Esta meta no se está cumpliendo y en la actualidad la tasa de inflación se sitúa en 1.25 por ciento. En realidad, y este es un punto sobre el cual hay desacuerdos dentro de la Fed, los síntomas de la deflación no han desaparecido. La coexistencia de estas señales con el supuesto buen desempeño en materia laboral son objeto de un debate acalorado.

Uno de los efectos más importantes del incremento en la tasa de interés será el fortalecimiento del dólar. La apreciación de la moneda estadunidense ya se ha dejado sentir con la simple perspectiva de un aumento moderado en la tasa de interés. Pero el fortalecimiento del dólar tendrá efectos negativos sobre las exportaciones estadunidenses. De mediados del año pasado a la fecha las exportaciones han caído en alrededor de 20 mil millones de dólares. Las ganancias de las empresas más grandes en Estados Unidos dependen mucho de las exportaciones y un dólar fuerte les afectará negativamente.

Una reducción en las exportaciones de manufacturas podría tener graves repercusiones. En contraste con los signos positivos que para la Fed justifique el aumento en la tasa de interés, todos los indicadores revelan que la industria manufacturera se encuentra en plena recesión (desde octubre 2014). La fortaleza del dólar seguramente va a empeorar la situación y podría intensificar las distorsiones sectoriales que ya sufre la economía estadunidense.

En el plano internacional la decisión de la Fed tendrá consecuencias significativas. Un dólar fuerte contribuye a la caída en los precios de casi toda la gama de mercancías básicas o commodities, comenzando con el precio del petróleo (cuyo precio se encuentra denominado en dólares). Esto tiene muy desagradables repercusiones sobre los países exportadores de materias primas. Las divisas de las llamadas economías emergentes ya se han visto vapuleadas por la apreciación del dólar. En México la devaluación ya acumula 15 por ciento en este año y en el caso de Brasil el efecto ha sido devastador (pues se combina con el colapso de su principal mercado en China). El impacto sobre empresas que se han endeudado en dólares podría ser devastador.

Japón, China, Europa y Estados Unidos están aplicando políticas monetarias en direcciones opuestas. Mientras la Fed anuncia su modesto incremento en tasas de interés, el Banco central europeo ha anunciado que extenderá su política de compra de activos (60 mil millones de euros mensuales hasta 2017) y mantendrá una tasa cero e incluso negativa.

Hay que esperar mayores distorsiones en la economía mundial y una intensificación en la volatilidad en el sector financiero. Al final de cuentas el impacto internacional podría repercutir negativamente sobre la economía estadunidense. Definitivamente el capitalismo mundial se adentra en un nuevo territorio.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La banca recortó 100 mil empleos en 2015 y anuncia más despidos en 2016

Mér, 16/12/2015 - 08:01

Los grandes bancos de Europa y Estados unidos recortaron 100.000 puestos de trabajo en 2015 y se esperan otras decenas de miles de recortes en los próximos meses con los anuncios de BNP Paribas, Barclays y DeutscheBank. La ola de despidos iniciada en 2007 tras el estallido de la burbuja inmobiliara en Estados Unidos aún no se detiene. Los recortes de 2015 ascienden a más del 10% de la plantilla total de los principales bancos de Europa y Estados Unidos, que incluyen HSBC, Morgan Stanley, Standard Chartered, Royal Bank of Scotland y Credit Suisse, entre otras. Si desde el estallido de la crisis en Estados Unidos se han recortado más de 400 mil empleos vinculados al sistema financiero, se espera que en los próximos años la banca recorte el 50 por ciento de sus empleos. El más reciente anuncio de despidos lo realizó la semana pasada el holandés Rabobank, que aplicará 9.000 nuevos recortes en enero. Le seguirá Morgan Stanley con la reducción de 1.200 empleos de su banca de inversión, Barclays con 19 mil recortes de empleo, y Deutsche Bank con la disminución de 10.000 puestos de trabajo.

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