Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5184125
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Notas sobre el estado de la economía capitalista mundial tras siete años de crisis

Ven, 19/09/2014 - 17:11
François Chesnais, Alencontre

El 16 de julio de 2007, el banco de inversiones Bear Stearns anunció la quiebra de dos de sus filiales de inversión de alto riesgo (hedge fund). Su propagación mundial no se hizo esperar. A las pocas semanas, el 9 de agosto, BNP-Paribas cerraba, a su vez, tres fondos de alto riesgo en situación de quiebra. De Alemania llegó la noticia de las grandes dificultades que atravesaban varios bancos regionales (Landesbank) a los que el Deustsche Bank, que se suponía libre de sospecha, había vendido títulos basura bajo la forma de "productos estructurados" que incluían prestamos hipotecarios irrecuperables. Así comenzó la primera fase de la crisis económica y financiera mundial, la de los títulos llamados "subprime". Quince días más tarde en Londres y Nueva York el mercado de los préstamos a corto y muy corto plazo (money market) quedaba paralizado e incluso bancos muy importantes dejaron de realizar préstamos compartidos over-night (préstamos para cerrar cuentas formalmente en equilibrio). A partir de principios de septiembre, uno de los indicadores claves de la coyuntura financiera mundial, a saber, la tasa de interés londinense sobre los préstamos a muy corto plazo, el Libor, aumentaba fuertemente y no bajaba a pesar de la intervención coordinada de los bancos centrales. El 27 de septiembre de 2007, el séptimo banco británico, el Northern Rock, que se había implicado mucho en los préstamos hipotecarios, quebraba y era puesto bajo control estatal (una forma incorrecta de nombrar la "nacionalización", que no es sino una forma acabada de la socializar las pérdidas a cargo de las y los trabajadores-contribuyentes)/1. Más tarde, en marzo de 2008 llegó la quiebra de Bear Stearns y su recompra a precio de saldo por la JP Morgan Chase y en septiembre de 2008 la quiebra de Lehmann Brothers. La intervención de la Fed [Banco central de los EE UU] y del gobierno americano así como la de sus homólogos europeos evitó una crisis financiera sistémica mundial. Pero la amplitud de la superproducción (que el recurso generalizado e intensivo al crédito había ocultado durante años) no les permitió evitar que la economía estadounidense entrara en recesión seguida, unas semanas después, por la de muchos otros países; sobre todo los de la Unión Europea. La caída de la producción y de los intercambios mundiales a partir de finales de 2008 y durante todo el 2009 no se detuvo mas que por el apoyo que dio el Partido Comunista chino a continuar con la acumulación en China, lo que tuvo un enorme efecto de arrastre momentáneo en los principales países proveedores de materias primas y de alimentos; sobre todo de America del Sur.

¿Dónde nos encontramos siete años después del inicio de la crisis? Los informes publicados anualmente por las dos principales organizaciones financieras internacionales: el Global Financial Stability Report (informe sobre la estabilidad financiera en el mundo) publicado en abril de 2014/2 y el informe anual del BPI (Banco de pagos internacional) publicado a finales de junio de este año/3 permiten evaluarlo mejor que ningún otro. Estos informes analizan el estado actual del sistema capitalista mundial desde el prisma de las políticas monetarias impulsadas en los distintos ámbitos del sistema estatal mundial, del punto muerto en el que se encuentran y del comportamiento de los inversores financieros en las zonas particularmente vulnerables del sistema global. Ambos informes merecen un poco de atención, situarlos en una perspectiva histórica más amplia y un cuadro analítico apropiado. Para los responsables de la política monetaria, que se ha convertido en el instrumento principal, cuando no único, de intervención económica, el dilema central en estos momentos es el siguiente: sin el recurso permanente (desde 2008) a "políticas monetarias de inyección de liquidez" (las quantitative easing) América del Norte y Europa habrían continuado en recesión y ni siquiera habrían conocido las tasas de crecimiento débiles que han alcanzado. Este flujo de dinero no ha servido para relanzar las inversiones sino sólo para satisfacer a los inversores financieros. "Impresión desconcertante de desacoplamiento entre el dinamismo de los mercados y los cambios subyacente en la economía mundial" Son los términos que empleo el BPI para caracterizar la situación económica mundial y constatar el fracaso de las "políticas monetarias de inyección de liquidez" de las que esta institución, y aún más el FMI realizan un balance muy negativo. La constatación del fracaso es importante: inversores que vuelven a lanzarse a especulaciones arriesgadas y muy desestabilizadoras para toda una serie de países cuando la economía mundial aún se encuentra en una situación de atonía y acechada por la deflación en el sector industrial. Es preciso situar esta constatación en el contexto histórico y el marco analítico siguiente: la inmensa acumulación de capital ficticio, cuyas operaciones en el sector hipotecario fueron la chispa que desencadenó la crisis mundial en 2007 y que le dieron el aspecto de una crisis financiera, sólo se vio empañada por la recesión mundial de 2009-2010. Pasado el momento de pánico y salvado el sistema financiero mundial, los inversores financieros han cogido el toro por los cuernos y con la ayuda de las "políticas monetarias de inyección de liquidez", han vuelto a sus operaciones especulativas de los tiempos pasados. Al mismo tiempo, las respuestas dadas a las causas fundamentales de la crisis mundial, empezando por la sobreacumulación y la superproducción en diferentes puntos del sistema mundial, apenas ha dado resultados.

Fruto de un proceso de centralización/concentración industrial y bancaria de una amplitud sin precedente (y que aún continúa y se acentúa), el capital financiero constituye un bloque diferenciado. Está compuesto por los llamados "grupos industriales" (producción manufacturera, servicios, agroindustria y minas), los inmensos grupos de distribución (Wal-Mart, Carrefour, Tesco) y las sociedades financieras -grandes bancos, aseguradoras, fondos de pensiones y hedge funds- cuyo "trabajo" consiste en valorizar el dinero que se ha convertido en capital a causa de la centralización en sus manos y, también, a "fabricarlo" mediante mecanismos crediticios que las finanzas han puesto a su disposición. Con la mundialización y la financiarización del capital, son el ámbito operativo y los modos de valorización del capital de este tercer componente los que se han convertido, al igual que en 1929-1933, pero a un grado infinitamente mayor, en el elemento que concentra las fundamentales contradicciones capitalistas: sobreacumulación y funcionamiento eficaz de la baja tendencial de la tasa de beneficio. La concentración de la propiedad del capital como capital mobiliario (acciones y obligaciones), combinada con la búsqueda de la máxima movilidad de títulos y los derechos que les corresponden (la liquidez de Keynes) constituyen el fundamento del inaudito desarrollo del mercado de acciones y obligaciones, de divisas y de los "activos derivados" de los títulos. Las acciones y los títulos de la deuda -sea pública, de empresas u hogares- no constituyen capital desde el punto de vista de la acumulación entendida como ampliación de la producción/4. Se trata de títulos de deuda o de acciones "a cuenta", que dan derecho a la apropiación de fracciones de la plusvalía. Su gestión queda en manos de los bancos, de los inversores "institucionales" (aseguradoras y fondos de pensiones) y de los hedge funds cuyos beneficios están vinculados al "resultado" de las transacciones efectuadas. Su acumulación específica es fruto de un proceso cuyos orígenes se remontan a finales de los años 1960 y a cuyo reforzamiento han contribuido, en primer lugar, el servicio de la deuda; en segundo lugar, las inversiones en los sistemas de pensiones por capitalización; y, finalmente, el servicio de la deuda de los países capitalistas avanzados. Es en los años 1980 cuando comienza a darse el desacoplamiento entre el crecimiento de los activos financieros y el del PIB mundial.

Fuente: Gráfico (1980-2010) que muestra el diferencial entre el crecimiento de los activos financieros y el del PIB mundial, según Leda Paulani, basado en las cifras de McKinsey Global Institute, publicadas en marzo de 2009 y marzo de 2010

Más adelante volveremos a analizar el comportamiento de las curvas al final del período. Por el momento se trata de subrayar que una vez lanzada, la acumulación financiera se desarrolla mediante el juego de mecanismos de apropiación y de crecimiento endógeno que le son propios. Los efectos más importantes son la bola de nieve de los intereses que los Estados deben pagar como servicio de las deudas públicas y la perpetuación de las situaciones de endeudamiento de los países que se deriva de ella. Ambas permiten apreciar la diferencia entre una relación de crédito en la que la deuda se extingue a través del reembolso y la del endeudamiento de los países que se organiza de forma que jamás tenga fin. El reforzamiento del poder de los acreedores es en sí mismo un factor que modifica las relaciones políticas y económicas en beneficio del capital y a expensas del trabajo. Sus efectos se multiplican por la liberalización y la mundialización del capital que aumenta el peso de los accionistas en las decisiones en lo que respecta al nivel "aceptable" de los beneficios y la distribución de los dividendos. La puesta en pie de lo que se denomina "la gobernanza de la empresa" y el "valor accionarial" ha incrementado la presión sobre los directores de empresa para que aumenten la tasa de explotación, y ha aumentado la parte del valor total producido que se apropian los propietarios del capital. En fin, desde los años 1990 y, especialmente, durante el relanzamiento de la economía estadounidense por el sector inmobiliario tras el crasch bursátil de 2001, a ello se le han añadido los intereses, absolutamente minúsculos en comparación con las dos fuentes mencionadas, percibidos a través de los préstamos hipotecarios.

Hipertrofia de los "mercados" y fetichismo del dinero Solo se ha consumido una fracción de la masa total de la plusvalía apropiada bajo forma de interés y de dividendos. Por muy elevado que haya sido (y continúe siéndolo) el tren de vida de quienes se designa hoy en día como el "1%"/5 y por muy importantes que sean sus gastos, la mayor parte de lo que los estratos sociales más ricos han acaparado ha sido confiado a los gestores de fondos de inversión y otra parte ha ido a la especulación inmobiliaria/6. Se puede contrastar su situación con la de los beneficiarios de los fondos de pensión y de los fondos de ahorro salarial. Estos últimos se han visto severamente golpeados durante el crash bursátil de setiembre de 2008. Es el caso de los países europeos con pensiones en el mercado financiero que sufrieron fuertes pérdidas en 2011/7. Cantidades enormes de plusvalía no reinvertidas en la producción ni consumidas que, por tanto, jamás salieron de la esfera de los mercados de activos y de las transacciones financieras, han venido a inflar a lo largo de los años la masa de sumas denominadas "capital" que los bancos y los gestores de fondos han tenido que tratar de "valorizar" en esos mercados cada vez con mayores dificultades. En el capitalismo financiarizado, la sed de plusvalía sobre la que Paul Mattick ha insistido en sus comentarios sobre Marx/8, agudiza la competencia entre los gestores y les empuja a la búsqueda de "innovaciones financieras". En un momento x, por muy grande que sea la tasa de explotación, no puede haber mas que una cantidad determinada, limitada, de plusvalía que los propietarios de títulos puedan disputarse entre ellos, mientras que el cobro de intereses sobre determinados activos (sobre todo las hipotecas) dan lugar a montajes cada vez más arriesgados. Los "beneficios financieros" forman parte de la categoría analizada por Marx en sus capítulos sobre el interés. Éste, en la variedad de formas que puede revestir, viene deducido del beneficio industrial que tiene su origen en la explotación de la fuerza de trabajo/9.

Los años 2000 conocieron una fuerte expansión de la emisión de nuevas formas de títulos, los "productos estructurados", que estuvieron en el corazón de la crisis de 2007-2008. Este fenómeno se correspondía simultáneamente con la necesidad del capital estadounidense de apoyar la actividad productiva mediante la extensión lo más amplia posible del crédito y, por parte de los bancos, de inventar formas de valorización generadoras de beneficios financieros. Desde el punto de vista de la acumulación entendida como la expansión o renovación de las capacidades de producir mercancías y, por consiguiente, de creación de valor, las acciones y las obligaciones constituyen ya capital ficticio. El sistema financiero ha creado algunos de ellos cuyo grado de "ficción" no ha dejado de aumentar. El capital-dinero que emprende el ciclo reducido A-A’ engendró desde las primeras etapas de su centralización en el siglo XIX lo que Marx denominó el fetichismo del dinero, que crea, entre quienes detentan títulos, la ilusión ficticia de la autonomización de los mercados en los que desarrollan sus operaciones mediante mecanismos de apropiación que subyacen al nivel de la producción y de intercambio. La hipertrofia del sistema financiero, que se manifiesta de forma tan clara en la arquitectura de las plazas financieras, ha reforzado cualitativamente su apariencia dominante y el sentimiento de autonomía entre los broker. A medida que avanzaban los años 1990, lo que Alan Greenspan definió como "la exuberancia irracional de los mercados" antes de que hiciera todo lo posible por reforzarla (el "toque de Greenspan") se apropió de los inversores hasta que estalló la crisis de 2008; la única que, reconocen, les puso los pies sobre la tierra.

Es a partir de ahí que tenemos que referirnos al gráfico 1. Si los bancos y los fondos de inversión han absorbido colectivamente las pérdidas a partir de 2007 y si se ha rozado la crisis sistémica en 2008, la caída del monto global de activos financieros se frenó a partir de 2009. En 2010 crece de nuevo gracias al servicio de los intereses sobre los títulos de la deuda pública cuyo volumen ha crecido enormemente a causa de los planes de rescate/10. Algunos grandes bancos y muchos pequeños hedge funds quebraron. Independientemente de quienes se beneficiaron de las pensiones en el mercado financiero, en el seno de las finanzas ha habido ganadores y perdedores. La concentración cada día mayor del sistema bancario, sobre la que volveremos más adelante, ha sido una de sus consecuencias. Pero globalmente, en todo caso, los gobiernos y los bancos centrales han logrado que los bancos no sólo sean rescatados, sino que en la medida que posean títulos de la deuda pública se beneficien de un flujo regular de beneficios y puedan dictar sus condiciones. En función de los planes de rescate del 2008 y de las políticas monetarias impulsadas desde entonces, actualmente volvemos a estar en presencia de una masa de capital-dinero tan grande, cuando no mayor, que antes y que se trata de valorizar impulsando el ciclo A-A’. Por ello han vuelto a aparecer los préstamos de mucho riesgo, tal como lo constatan el FMI y el BPI. Hablando de "la sombra proyectada por la Gran Depresión financiera de la que la economía mundial tiene dificultades para salir" y de su "herencia omnipresente", el BPI se ve obligado a mencionar "el, comparativamente, elevado nivel de paro en las economías afectadas por la crisis en un momento en el que se afianza el crecimiento de la producción", pero también "el desajuste entre la extraordinaria euforia de los mercados financieros y la atonía de las inversiones", que se encuentra en una dependencia cada vez mayor de los bancos centrales"/11.

Las recientes previsiones de crecimiento Retomando la expresión del BPI, volvamos a la "evolución subyacente de la economía mundial". Las previsiones publicadas por la OCDE en mayo de 2014 anticipan un crecimiento de la economía mundial del 3,9% para 2014, un 0,2% más baja que la realizadas en noviembre de 2013. Por el momento, se mantiene la previsión del 3,9% para 2015, pero el resumen del informe previene de los "importantes riesgos que acechan a las previsiones de referencia, orientadas a la baja a pesar de la mejora de las perspectivas". Y la OCDE precisa: "Ni el alcance de la desaceleración, ni la fragilidad del sistema bancario en China se pueden evaluar con certeza. También subsisten riesgos debidos a la posible interacción de la vulnerabilidad financiera de determinadas economías de los mercados emergentes y la futura normalización de la política monetaria en los EE UU. Por lo demás, los acontecimientos de Ucrania acentúan la incertidumbre geopolítica"/12. La OCDE hace votos para que el "abandono de las políticas de ajuste monetario" se retrasen más aún a pesar de los crecientes riesgos identificados por el FMI y el BPI que abordaremos en detalle más abajo. The Economist comparte esta posición/13. Este punto de vista ha prevalecido en la zona euro: el 5 de junio el BCE anuncio una nueva reducción del interés para los préstamos realizados a los bancos/14, que ha pasado del 0,25 (en vigor desde novimebre de 2013) al 0,15% a partir del 11 de junio. Aquí está el fundamento y la fragilidad de la "recuperación" en la UE.

Como se ve las estimaciones de la OCDE incluyen a China y Rusia. La globalización financiera y la variedad y rapidez de los mecanismos de contagio de la crisis son la expresión a nivel financiero de que el marco de la crisis actual lo constituye "el mercado mundial", que ya no se reduce, como señaló Marx, "a la noción misma del capital y su movimiento", sino que se extiende al ámbito de las finanzas, las inversiones y las transacciones financieras. Por lo tanto, todo análisis que quiera ser pertinente debe partir, en la medida de lo posible, de la economía mundial como punto de partida, aún cuando los datos no sean completos. Es lo que han tratado de hacer los informes de la CNUCED desde hace algunos años y que ahora intenta hacer la OCDE en el gráfico 2 al igual que el FMI en su informe.

Sobreacumulación y tasa de beneficio El debate sobre el impase de las políticas monetarias en el seno de las organizaciones financieras no puede ser apreciado en su justa medida mas que si se plantea claramente que no se trata de una crisis financiera sino de una gran crisis económica mundial. Crisis que expresa las contradicciones más fundamentales del capital y muestra el fracaso y el fin del modo en el que el capital bajo hegemonía americana ha tratado de contener estas contradicciones al mismo tiempo que las agravaba. La acumulación de capital ficticio sobre un período de tiempo tan largo y, por consiguiente, la hipertrofia de los mercados financieros mundializados, tiene como consecuencia que la expresión de estas contradicciones en la esfera financiera sea más importante, adquiriendo formas más variadas y complicadas que en el curso de las tres grandes crisis anteriores. Al lado de las bolsas y de los bancos (en los que se concentraron los episodios financieros de la crisis de 1929 -crash de Wall Street- a 1932-33 -crisis de bancos en los Estados Unidos y Alemania-) se han ampliado el tipo de inversores y los mercados de títulos que hacen más complicada la gestión de la dimensión financiera de la crisis por parte de los bancos centrales.

Más allá de las características específicas de cada gran crisis, la sobreacumulación del capital y la superproducción de mercancías constituyen siempre su característica central. En la crisis actual, también. La insaciable sed de plusvalía por parte del capital y el hecho de que el capital "quiere que se produzca exclusivamente para él cuando los medios de producción deberían servir al desarrollo continuo de la vida social"/15, junto con la competencia de los oligopolios en el mercado mundial, explican que las crisis sean siempre crisis de sobreacumulación de las capacidades productivas, cuyo corolario es la sobreproducción de mercancías. Esta sobreacumulación y sobreproducción tienen por referencia la tasa de beneficio mínima a la que los capitalistas están dispuestos a invertir y a producir. La amplitud de la sobreacumulación está en función del recurso al endeudamiento de los EEUU y de los países de la OCDE que ha prolongado la acumulación desde 1998, ocultando el movimiento subyacente de la tasa de beneficio y retrasando el inicio de la crisis. En el caso de China han jugado a la vez tanto la creación de capacidades de producción mediante la inversión directa de los grupos estadounidenses y japonenses (China, "el taller del mundo") como los mecanismos de sobreacumulación específicos arraigados en la competencia entre fracciones del aparato dirigente del Partido Comunista chino a nivel de las regiones y de las grandes ciudades. A partir de 2008, también ha jugado un papel importante, la masiva intervención estatal coordinada por muchos de los gobiernos del G20 a fin de preservar las posiciones de sus grupos industriales, sobre todo en los países con un fuerte peso de la industria del automóvil. La sobreacumulación y la sobreproducción se manifestaron, por tanto, bajo la forma de localización de nuevas inversiones, sobre todo de grupos europeos, en los grandes mercados "emergentes" (China, India, Brasil), de una fuerte acentuación de la competencia y, en un número creciente de sectores, de una guerra de precios en la que la reducción de los salarios y la creciente precarización del empleo constituyen los instrumentos esenciales para el capital. Los gobiernos y los dirigentes de las organizaciones internacionales, con la OMC a la cabeza, se felicitan del débil ascenso del proteccionismo. Pero siempre ha habido, y aún sigue existiendo de forma creciente, una "exportación del paro" de los países más "competitivos" hacia los que lo son menos.

Las estimaciones cifradas de la sobreacumulación sólo existen para un pequeño número de industrias/16. La del acero es una de ellas. Un estudio reciente estima que la sobrecapacidad de producción en ese sector es de alrededor de 500 millones de toneladas a nivel mundial/17, concentradas fundamentalmente en China pero presentes, también, en Japón, Rusia, Corea del Norte y la UE. Los juicios en marcha en la OMC a causa del dumping se han multiplicado ya que la industria del acero es una de las que la inversión directa en el extranjero es débil y donde la exportación de mercancías conlleva simultáneamente la exportación del "paro" hacia otros países. Sólo la sobrecapacidad de producción de China supone 300 millones de toneladas; es decir, el equivalente a la capacidad total de la UE/18. En las sesiones de la Asamblea Nacional Popular de marzo de 2014, el acero, el cemento y el vidrio fueron los principales industrias citadas en situación de sobrecapacidad absoluta en el informa del nuevo jefe del PCC Li Keqiang. Otros estudios chinos distinguen lo que ellos denominan "sobrecapacidad en relación a la demanda externa". Un informe de los industriales de Hunan establece una lista en cuya cabeza se encuentra el textil, la ropa, el calzado, pero también industrias sofisticadas como la eólica y los equipos fotovoltaicos donde existe el riesgo de proteccionismo/19.

En los Estados Unidos donde la crisis hipotecaria fue fruto de una superproducción, muy especulativa, de viviendas, basada en mecanismos de titularización, acompañada de la formación de sobrecapacidades en la industria de la construcción, los efectos de estos mecanismos aún perduran, aunque se considere que el hundimiento del mercado inmobiliario tocó fondo en 2013. En Europa, España está en la misma situación. Y, más en general, desde 2009 en muchas industrias los cierres de las plantas y los despidos han conducido a la destrucción de medios de producción y puestos de trabajo que vienen a engordar el número de parados en las empresa de acabado pero también, fuertemente, en las subcontratas. En la industria del automóvil, los dirigentes de los grupos nacionales y extranjeros consideran que los cierres son aún insuficientes. En junio de 2013, 58 fábricas funcionaban por debajo del 75% de su capacidad/20. La cifra dada sobre el antiguo bastión obrero de Mirafiore de la Fiat en Turin fue incluso del 16%. Es preciso interpretar esta cifra. En una industria en la que los cierres son producto de estrategias de reestructuración y reconfiguración interna permitidas por la doble libertad de inversión directa y de reimportación de la producción de las plantas situadas en el extranjero, la cifra sólo expresa el hecho de que la producción ha sido retirada poco a poco para hacer fracasar la combatividad obrera tras haber obtenido la firma de acuerdos "mayoritarios" con ciertos sindicatos. Acuerdos que sirven de punto de referencia para otras empresas del grupo. Un ejemplo perfecto de la "deslocalización por desplazamiento de las nuevas inversiones" es el de Renault, que abrió una gran factoría en Marruecos de donde reimportaba una gran parte de la producción hacia Francia y la UE. Cuando el patrón de Ford declara que las sobrecapacidad aún son muy elevadas en Europa no hace otra cosa que anunciar que va a continuar cerrando plantas y que otros grupos harán lo mismo/21.

No voy a entrar aquí en el debate sobre las estimaciones estadísticas de la evolución de la tasa de beneficios (sobre todo porque para hacerlo uno mismo tiene que ser capaz de "producir curvas"): ni para la fase precedente de 2007-2008, ni para la actualidad, en la que determinados cálculos a partir de cifras estadounidenses ofrecen un nuevo incremento de la tasa de beneficio, lo que indiscutiblemente es el caso para el núcleo duro del capital financiero; a saber: los grupos que cotizan en Bolsa y no solamente en los Estado Unidos. Me limitaré a observar que su nivel -el de la tasa de beneficio- no es lo suficientemente elevado como para animar a los grandes grupos manufactureros y a los de servicios tomados en conjunto, a invertir de nuevo a una escala que tenga efectos sobre la tasa de crecimiento. Mi interpretación es que existe un debilitamiento de los factores señalados por Marx para contrarrestar la tendencia a la baja de la tasa de beneficio. Existen diversos procesos en marcha. Sería necesario un artículo entero para una análisis profundo, así que me limitaré a generalizar sobre tres puntos/22. En primer lugar, desde hace ya 15 años, el capital se beneficia de una fuerte tasa de explotación (punto I) como fruto combinado de la puesta en competencia de los trabajadores de los distintos países y continentes y de la informatización de los procesos de trabajo en todos los sectores, sin que ahora haya certezas de que ese proceso se vaya a dar al mismo ritmo que antes. Un estudio de Natixis, por ejemplo, constata " un debilitamiento tendencial del crecimiento de la productividad global de los factores tanto en EE UU como en Europa " y lo sitúa incluso como la "causa de la crisis"/23. En segundo lugar, la dimensión de la sobrepoblación relativa a escala mundial (punto IV) es tal que, lejos de jugar en el sentido de un incremento de la tasa de beneficio, el paro masivo y la pauperización se convierten en una fuente de costo para el capital (debido, por ejemplo, al costo de los controles de los flujos migratorios y de los efectos desestabilizadores de las guerras regionales, aún cuando determinados grupos capitalistas se beneficien de ellos). Por último, en lo que concierne a la reducción del precio de los elementos del capital constante (punto III), si bien es efectiva para los bienes de equipo en sentido amplio (incluyendo la informática), globalmente el movimiento es inverso para la energía y muchas de las materias primas. A estos tres puntos es necesario añadir un cuarto sobre el que no hay discusión. Si el comercio exterior permite a tal o cual segmento nacional del capital frenar la tendencia a la baja de la tasa de beneficio, ahora, con la configuración del mercado mundial ya no existe, ni para el capital ni para nadie, nada de "exterior".

No estando en perspectiva ninguna mejora -aunque sea mínima- y dado que el capital ficticio es mayor que nunca, las instituciones monetarias internacionales y los bancos centrales se sitúan en primera línea. Y lo están sobre todo porque la liberalización y la desregulación económica, con el efecto agravante de la deudas pública planteadas como imborrables, la política monetaria se ha convertido en el único instrumento de política macroeconómica.

Garantía de rescate permanente para los bancos y crecimiento basado en la continua inyección de liquidez "Pasar de los mercados impulsados por la liquidez a los mercados impulsados por el crecimiento": esa es la traducción más fiel del subtítulo en inglés del informe del FMI ("Moving from Liquidity-to-Growth-Driven Markets"), del que en francés no existe más que un resumen al que le falta el subtítulo pero también la claridad y el mordiente del original. El hilo conductor es el siguiente: la votación por el Congreso de los EE UU del TARP (plan Paulson) evitó que la brutal crisis de finales de 2008 se transformara en una crisis sistémica mundial. El rescate de varios grandes bancos y de aseguradoras así como el apoyo otorgado a General Motors y Chrysler, seguido de medidas de rescate similares en Europa y del nuevo plan bajo el mandato de Obama, sin olvidar las medidas adoptadas en China por el PCC, permitieron poner freno a la recesión mundial. Pero los mecanismo mundiales de valorización del capital por apropiación de la plusvalía ha dependido permanentemente de la inyección continua de moneda por parte del Fed y de otros bancos centrales.

Empecemos por la garantía de rescate de la que se benefician los mayores bancos. El tercer capítulo del informe del FMI contiene un apartado titulado "¿A cuanto llega la subvención implícita de la que se benefician los bancos considerados como demasiado importantes para evitar que quiebren? ("How big is the implicit subsidy for banks considered too important to fail?")/24. Como se dice al final del informe, este apartado no ha provocado muchos comentarios. Oculto tras un lenguaje diplomático, el FMI constata que la amplitud de los fondos puestos a disposición de los bancos importantes a nivel sistémico (systemic important banks ) en 2008 "ha dejado pocas dudas en cuanto a la voluntad de los gobiernos de salvarlos de la quiebra. Lo que ha reforzado el estímulo para que crezcan en tamaño, de manera que juntos, con el apoyo ocasional dado por los gobiernos a las fusiones bancarias, el sector se ha concentrado en muchos países en donde antes no lo estaba". Las estadísticas que apoyan esto muestran que el poder de las finanzas no es un fantasma. La concentración bancaria no ha hecho más que aumentar/25. La proporcióndel total de activos de los tres bancos más importantes se sitúa alrededor del 65% en España y Francia y del 60% en el Reino Unio /26. Evidentemente, en paralelo, los "gobiernos han lanzado reformas financieras" (ratios de liquidez más exigentes, una mayor supervisión bancaria, etc.). Trabajan siempre en la misma dirección, tal y como lo dice el FMI, que concluye: "en cualquier caso, la probabilidad anticipada de que los bancos importantes a nivel sistémico serán rescatados en caso de quiebra sigue siendo fuerte en todos los países". En el terreno cuantitativo, "las subvenciones públicas siguen siendo elevadas, más en la zona euro que en los EEUU". Una de sus consecuencias es la "distorsión de la competencia". Al igual que existen diferencias en las tasa de interés sobre los préstamos a los Estados también existen diferencias a favor de los bancos que gozan del apoyo gubernamental/27.

Desde 2007 la inyección de moneda bajo las modernas formas de funcionamiento de "producción de dinero" (compra de bonos del Tesoro y de activos financieros, incluidos los hipotecarios) ha conocido un crecimiento exponencial. Lo que se anunció en el tercer trimestre de 2008 como una respuesta específica y coyuntural a una crisis excepcional, a partir de 2009 se ha convertido en un crecimiento de liquidez puro y duro. Es lo que muestra el gráfico V.1c del informe del BPI. Desde 2007, el volumen de activos de los bancos centrales "se ha más que duplicado (…) para alcanzar una cantidad sin precedentes de 20 billones de dólares (más del 30% del PIB mundial)"/28. En el caso de la Fed, a cuyo balance se puede acceder fácilmente desde julio de 2014, sobre un activo total de 4,4 billones de dólares, 2,4 billones están en bonos del tesoro y títulos de deuda pública, y 1,6 billones se encuentran bajo la forma de títulos hipotecarios. Es ahí donde se encuentra la explicación de la mejora que experimenta la economía estadounidense desde 2012/28. En los países centrales, los préstamos a los bancos han sido, por decirlo de alguna manera, gratuitos. A todo lo largo de ese período y aún en 2013, "los bancos centrales de las economías avanzadas han mantenido sus tipos de referencia nominales casi a cero y sus tipos reales a nivel negativo" (ver gráficos V.1ª y V.1b del informe citado del BPI. Estos gráficos se encuentran en la web del BPI en el PDF del Informe anual, en el apartado de gráficos).

"Eficacidad débil" y efectos perversos de las políticas monetarias en los países centrales Es obligado constatar, escribe el BPI, "la débil eficacia de las políticas monetarias"/30. Los ejemplos son numerosos. En el caso de los grupos industriales, las tasas de interés muy bajas les permitían comprar sus propias acciones en bolsa para mantener las cotizaciones/31. De ese modo, esos grupos no se ven obligados a echar mano de los fondos de reserva y sus departamentos financieros pueden servirse de los mismos para realizar inversiones especulativas como lo hacen los fondos financieros. En lo que respecta a los bancos, el principal objetivo fue utilizar las tasas de interés reales muy bajas o negativas para reconstituir sus fondos propios en los balances "oficiales". En la zona euro, por ejemplo, en 2011 la banca obtenía créditos del BCE al 1% y prestaba a Estados como el griego al 6% o más/32.

Georges Papandreu lo constató amargamente antes de ser desembarcado por Angela Mekel y Nicolas Sarkozy en el G20 de Cannes por haber insinuado recurrir a un referéndum. Actualmente, los bancos (al igual que los fondos de inversión) prestan a los Estados a tasas bastante más bajas, incluso a las "economías que se encuentran en recesión y qe presentan, si damos credibilidad al BPI, riesgos de suspensión de pagos reales"/33. Pero como todo el mundo lo sabe, no prestan a las pequeñas y medianas empresas ni a las familias. Conocíamos "las recuperaciones sin empleo", y desde 2009 conocemos recuperaciones (débiles) sin "crédito"/34.

La debilidad del crédito a las empresas y a los hogares viene acompañada de un proceso en el que su efecto es incrementar de nuevo la fragilidad financiera del sistema. De entrada, ha habido un nuevo impulso del shadow banking, es decir, "la finanza de la sombra" o sistema bancario "paralelo". "El papel de los establecimientos financieros no bancarios, escribe el BPI, se ha incrementado a medida que la intermediación del mercado crecía en importancia tras la retirada de los bancos. Las sociedades de gestión de activos, cuyas carteras se han expandido rápidamente estos últimos años, constituyen en adelante una importante fuente de crédito". Lo que omite recordar el BPI, al igual que muchos otros informes/35, es que una buena cantidad de estas "sociedades de gestión de activos" son filiales de los grandes bancos, llamados, "comerciales". Las operaciones de estas filiales "no se muestran" en los balances de la casa matriz, pero estos bancos tienen un pie en el sistema "paralelo"/36. Ya hemos visto sus consecuencias para el sistema en los años 2007-2008. La garantía de rescate casi total de la que gozan los grandes bancos no puede más que animarles a volver a recurrir a filiales de riesgo. De forma más general, constata el BPI, "los inversores institucionales han absorbido volúmenes excepcionales de nuevas obligaciones emitidas por empresas, en particular aquellas de calificación débil. El volumen de emisiones brutas en el segmente de altos rendimiento ha subido en flecha, pasando de una media trimestral de 30 millardos de dólares antes de la crisis a 90 millardos de dólares por trimestre en 2013. Y todo ello en una economía mundial con un crecimiento muy débil.

La finanza en la sombra y la burbuja inmobiliaria China El sistema financiero chino no está aún totalmente integrado en el sistema mundial. A excepción del mercado bursátil de Shanghai cuyas cotizaciones se siguen con interés en otros centros bursátiles, sigue habiendo un grado de división (estancamiento) entre sus mercados financieros y el mercado mundial. Pero el grado de financiarización de la economía china y la dimensión de su sector inmobiliario hacen que la situación macroeconómica global haya devenido tan sensible a su comportamiento como en los antiguos países capitalistas. Es la razón por la que el informe del FMI se ocupa de ello en su apartado global. Lo hace en términos diplomáticos, pero al menos espera que el Banco Central proceda a la "mejora de su capacidad de gestión de los imprevisibles movimientos en la demanda de liquidez, para garantizar la puesta en pie lo más rápido posible de un sistema de garantía de depósitos, así como la liberalización de los mecanismos para establecer los tipos de interés y, en fin, para consolidar el marco institucional necesario a fin de abordar las quiebras de las instituciones financieras". Como se ve, una agenda considerable. El FMI también exige que se ponga fin a las "garantías implícitas" de la que gozan los bancos y las autoridades municipales y regionales. Es importante que los inversores y los prestamistas al final de la cadena estén prevenidos que deberán soportar el "coste de sus precedentes excesos "/37.

Estas advertencias y recomendaciones se explican fundamentalmente por la formación en unos pocos años de un sistema bancario en la sombra, un "shadow banking system a la China", así como por el crecimiento de los préstamos de alto riesgo, sobre todo en el sector inmobiliario, que ponen de manifiesto las contradicciones y los impases que se acumulan en el proceso de acumulación en China/38. En todos los sistemas financieros existe una gran porosidad en el sistema bancario "normal" y en ninguna parte el sistema "bancario a la sombra" (lo que en Francia se denomina "la finanza a la sombra") se ha desarrollado sin la participación de los bancos. El FMI describe el mecanismo made in China. La banca hace préstamos a una sociedad financiera llamada "trust". Acto seguido ayuda a esta sociedad financia a reembolsar este préstamo permitiéndole pedir créditos o invertir valores de sus clientes ricos". La entidad financiera promete a sus clientes rendimientos mucho más elevados de los que corresponden a sus depósitos. Estos se componen de préstamos hechos a sociedades inmobiliarias y a los ayuntamientos para inversiones inmobiliarias. Los títulos emitidos tienen vencimientos muy cortos de tal manera que su emisión y su reembolso generan una volatilidad extrema. El efecto impulsor de estas sociedades financieras se estima, "de forma conservadora", en un 35%/39.

En el sector inmobiliario la contradicción específica a la que se confronta el PCC es la de conciliar la lucha contra las transacciones inmobiliarias, que son una de las principales fuentes de ingresos (y de corrupción) de las municipalidad, con el incremento de los precios que son factores de tensión social (compra y alquiler de vivienda)/40 y, haciendo eso, evitar el gran riesgo de pinchar la burbuja financiera, arrastrando con ella a las sociedades financieras y a los bancos. La perspectiva, incluso la probabilidad, aunque no se pueda poner fecha, de un doble crash inmobiliario y financiero, hace que la situación china sea seguida con mucha atención/41. El FMI distingue lo que denomina los contragolpes internacionales iniciales - primera ronda de desbordamientos financieros transfronterizos- (first-round cross-border financial spillovers), que considera serán limitados debido a la integración inconclusa de China en la mundialización financiera, de los efectos macroeconómicos que seguirán al crash financiero cuyos efectos podrían afectar fuertemente a otras economías.

Las economías emergentes, terreno de predilección de los fondos y punto neurálgico de los choques financieros El "apetito del riesgo" de los inversores y su "búsqueda de rendimiento" (expresión empleada por el BPI once veces en su capítulo IV) han hecho de los mercados financieros de los países llamados "emergentes" el terreno propicio de los diferentes tipos de fondos de inversión. La brutalidad de su movimiento de desvinculación en 2013, cuando la FED dio a entender que podría aumentar ligeramente sus tipos de referencia, llevó al FMI a consagrar un capítulo entero de su informe a la vulnerabilidad de los mercados financieros emergentes, excepto China e India en aquellos momentos. El FMI identifica a los diferentes inversores y detalla sus estrategias. Llega a la conclusión de que "la nueva mezcla en la cartera de los inversores globales puede hacer de estas carteras más sensibles a las condiciones financieras globales. La parte de los flujos de las obligaciones más volátiles ha aumentado, y una participación extranjera mayor en los mercados financieros nacionales puede transmitir una nueva inestabilidad. La inversión creciente por parte de los inversores institucionales, que generalmente se comportan de forma estable en los períodos de estabilidad, es bienvenida, pero estos inversores se pueden retirar de forma más pronunciaba y duradera en caso de un shock extremo. Incluso si las condiciones macroeconómicas domésticas tienen su importancia, el comportamiento retraido de los inversores persiste y no se ha mejorado desde hace quince años"/42.

Los más peligrosos son los fondos comunes de inversión (Mutual Funds) y las sociedades de inversión de capital variable (SICAV). Reagrupadas bajo el nombre de "global retailers", en 2013 detentaban el 20% de las obligaciones de los países emergentes y mostraban una volatilidad extrema en la gestión de sus carteras. Los Mutual Funds americanos y japoneses son sociedades autónomas y no filiales de grupos bancarios (como en Francia, sobre todo) sobre las que existe información abundante. El informe del FMI les consagra numerosas paginas.

El FMI teme el comportamiento de los fondos de inversión en caso de "shock extremo". No ofrece una definición concreta pero el término parece incluir eventos con un grado de gravedad muy inferior a los que conoció el sistema financiero mundial en 2007 y 2008. Lo que puede interpretarse como un signo de su gran fragilidad. En mayo de 20013, la Fed dio a entender que podría comenzar a incrementar sus tasa de referencia. Esto dio lugar a ventas masivas en los mercados de bonos (lo que se denominó como "desplome del mercado de bonos" que se produce cuando los inversores venden sus títulos en previsión de tener que pedir prestado al Banco Central a un interés más elevado). El BPI ofrece una cronología detallada de lo que pasó a continuación en las economías emergentes. En ella identifica dos olas de "desvinculación generalizadas" (fuga de capitales) en los mercados emergentes.

La primera (de mayo a principios de setiembre de 2013) fue desencadenada por un "shock mundial": las desvinculaciones masivas sobre el mercado obligatorio tras el anuncio de la ralentización de la compra de activos por la Reserva Federal. El segundo (de noviembre 2013a junio2014) fue fruto de la evolución macroeconómica en las economías emergentes. El primer episodio recuerda las crisis financieras mexicana, asiática y rusa de los años 1990 en las que se dieron múltiples combinaciones de fuga de capitales, hundimiento de los mercados financieros y caída del valor de las divisas. "De naturaleza brutal y generalizada, escribe el BPI, (ésta) se caracterizó por fluctuaciones violentas del precio de los activos (…) Cuando la ola de liquidación se propagó de las economías avanzadas a las economías emergentes, éstas últimas conocieron una brusca reversión del flujo de cartera, sobre todo en junio de 2013. Sus acciones bajaron por encima del 16%, antes de estabilizarse en julio, mientras que el rendimiento de los bonos soberanos aumentaros en más de 100 puntos básicos, bajo el efecto de las crecientes preocupaciones sobre el riesgo soberano". Se dio una "desconexión, indiferenciada, que tocó simultáneamente a numerosas monedas de las economías emergentes y que derivó en depreciaciones en cadenas en un contexto de fuerte volatilidad"/43.

Las monedas de África del Sur, Brasil, India, Indonesia y Turquía se depreciaron en más de un 10% en relación al dólar. Brasil, India, Indonesia y Rusia perdieron en conjunto más de 10 millardos de dólares de sus reservas. La segunda ola de desconexión fue más larga y diferenciada. En setiembre y octubre de 2013, las economías emergente se recuperaron menos que las avanzadas y el nerviosismo de los inversores afectados se intensificó, endureciéndose las condiciones de los préstamos. "El rendimiento de los bonos de Estado y los diferenciales de rendimiento continuaron elevados en un contexto de persistencia de la fuga de capitales". Las presiones sobre los tipo de cambio de los países más expuestos alcanzaron la cima en enero de 2014; el banco central de Argentina tuvo que depreciar el peso y perder más del 10% en un solo día/44.

¿Hacia nuevas sacudidas financieras? En la mayoría de las grandes economías "emergentes", el endeudamiento privado sigue siendo muy inferior al alcanzado en los antiguos países industriales. Sin embargo, desde febrero de 2014 hemos visto artículos y notas en la prensa financiera que se inquietan ante la posibilidad de que en ellos se produzcan crisis bancarias. Por supuesto, en China, en función de la situación que hemos descrito más arriba, pero también en Singapur y en Australia/45. La quiebra y reestructuración reciente del banco portugués Espíritu Santo ha aportado una nueva demostración de la fuerte opacidad de los bancos de la zona euro así como de su capacidad para escapar a los "test de riesgo" que se hacen para mostrar la situaciones más o menos exacta de su balances. El caso del Banco Espíritu Santo también ha puesto en evidencia los vínculos entre la "actividad bancaria" y la "finanza mafiosa"/46.

En Nueva York, en un segmente mucho más importante de las finanzas, los analistas financieros se inquietan de la formación de una nueva burbuja sobre las acciones en las empresas de "tecnología punta"/47. Más en general, desde hace algunas semanas se ha desarrollado un vivo debate en torno al realismo y la sostenibilidad del nivel de las cotizaciones en los principales mercados financieros. Estas son las consecuencias de la existecia de aumentos vertiginosos de capitales que están a la búsqueda de inversiones y movimientos especulativos que les reporten beneficios.

La constatación de la atonía del crecimiento mundial, a pesar de las "políticas monetarias de inyección de liquidez", lleva a las organizaciones financieras internacionales a exigir con insistencia a los gobiernos que dejen de depender de los bancos centrales. "La política monetaria está demasiado solicitada desde hace mucho tiempo" insiste el BPI/48. En la introducción, llama a la "puesta en práctica de políticas específicas"/49 que son responsabilidad de los gobiernos. Y mas adelante, de rezar el consabido rosario: "fortalecimiento de la oferta", "saneamiento de los balances" y "reformas estructurales"/50. Necesariamente, su combinación varia de un país a otro, pero la mayoría de las veces consiste en la desreglamentación de sectores protegidos, como los servicios, la profundización en la flexibilidad del mercado de trabajo, el incremento de la tasa de actividad y la reducción del la hipertrofia del sector público"/51. En la zona euro, las y los trabajadores y las capas populares de Grecia, Portugal y España conocen el significado de estas palabras. Al igual que los de Rumanía, Bulgaria y los países de la ExYugoslavia. Estas políticas ponen en el punto de mira de quienes son enviados por Frankfurt, Bruselas y Washington -los "hombres de negro"- para reafirmar la determinación de los gobiernos locales en caso de vacilación, las condiciones de reproducción social de amplias capas sociales. En Francia, para no hablar mas que del país desde donde escribo este artículo, el combate anticapitalista y antiimperialista del pueblo comienza en su propia país, contra su propio gobierno y contra sus bancos, en el que un componente central es la lucha contra la ilegitimidad y por el no pago de la deuda pública/52.
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Alencontre. Tomado de Viento Sur
Traducción: VIENTO SUR

Notas:
1/ Para una primera apreciación "en caliente" en otoño de 2007, ver François Chesnais "Sur la portée et le cheminement de la crise financière", La Brèche-Carré rouge, n°1, décembre 2007.
2/ International Monetary Fund, Global Financial Stability Report—Moving from Liquidity- to Growth-Driven Markets,Washington D.C., April 2014).
3/ Banque des règlements internationaux, 84ième Rapport annuel, 29 juin 2014.
4/ La teoría sobre el capital ficticio está desarrollada por Marx en los capítulos XXV et XXIX del libro III de El Capital.
5/ Alain Bihr et Roland Pfefferkorn (dir.), Dictionnaire des inégalités, Paris, Armand Colin, 2014.
6/ La dimensión de esta especulación fue tal que los hogares más ricos pidieron créditos para beneficiarse de ella. Ver el gráfico p. 33 dans Eric Toussaint, Bancocratie, Editions Aden, Bruxelles, 2014.
7/ OECD, Pension Markets in Focus, October 2009, Issue 6, http://www.oecd.org/finance/private-pensions/43943964.pdf y para el Reino Unido inter alia , Daily Telegraph 7 Oct. 2011 http://www.telegraph.co.uk/finance/...
8/ Paul Mattick, Crises et théories des crises, Editions Champ Libre, Paris, 1976.
9/ Marx, El Capital, vol. III, capítulos XXI et XXII.
10/ Financial Globalization, Retreat or Reset ? McKinsey Global Institute, mars 2013 : "Despues de que la crisis financiera de 2008 y la recesión mundial pusieran fin a tres décadas de expansión de los mercados de capitales y de los mercados bancarios globales", en 2010 "el crecimiento ha vuelto alimentado por la expansión de las economías en desarrollo pero, también, debido al crecimiento de 4,4 millardos de las deudas soberanas".
11/ BRI, 2014, p. 23.
12/ OCDE, Economic Outlook, 6 May, 2014, http://www.oecd.org/eco/outlook/economicoutlook.htm
13/ " Don’t raise interest rates ", The Economist, 21juin 2014.
14/ Ver el artículo de Eric Toussaint, "Super Mario", 8/08/2014 http://vientosur.info/spip.php?article9389.
15/ Marx, El Capital, libro III, tomo 6, pg. 263.
16/ Esta parte del artículo actualiza los datos presentados en mi artículo de 2012 "Aux racines de la crise économique mondiale", Carré rouge, n°46 en la web de A L’Encontre.
17/ Surging Steel Imports Put Up To Half a Million U.S. Jobs at Risk, Economic Policy Institute Briefing Paper, n° 376, 14 May 2014
18/ http://www.ibtimes.com/china-steel-overcapacity...
19/ Textile and Apparel: traditional external demand overcapacity in the industry, the development of counter-measures, 2012, http://www.fyjhx.cn/en_US/news/html/18.html Documento de gran interés que detalla lo que se pide al Estado central y al gobierno regional y que introduce la cuestión de la inversión directa que va al extranjero.
20/ Unprofitable Auto Plants Multiply in Europe, Wall Street Journal, June 18, 2013.
21/ Ford chief Alan Mulally warns on European overcapacity, Financial Times, May 25, 2014
22/ Marx, El Capital, vol. III, capítulo XIV.
23/ Natixis, Recherche économique, Flash Economie, 27 août 2013 – N°. 586
24/ FMI, 2014, op. cit., pag.- 101 y siguientes.
25/ Sobre la cuestión del apoyo incondicional, o casi, de los gobiernos a los bancos y sus efectos sobre la concertación bancaria, mucho más fuerte en Europa que en otras partes, ver “Is Europe Overbanked?” European Systemic Risk Board, Reports of the Advisory Scientific Committee, n°4, June 2014. Este informe es de tonalidad muy neoclásica, pero contiene mucha información muy útil. http://www.esrb.europa.eu/pub/pdf/asc/Reports_ASC_4_1406.pdf
26/ FMI, gráfico 3.4 (pag. 106). En la misma página, el gráfico 3.3 muestra el crecimiento a partir de 1997 e incluso entre 2007 y 2012 de los activos de los seis grandes grupos bancarios, entre ellos cuatro europeos (Barclays, BNP Paribas, Deutsche Bank et HSBC).
27/ FMI, 2014, p, 106-109.
28/ BRI, 2014, p.94.
29/ Ver gráficos publicados por la Fed de Saint-Louis cuyas formas son particularmente instructivas: http://research.stlouisfed.org/fred2/series/WALCL, http://research.stlouisfed.org/fred2/series/WSHOTS et http://research.stlouisfed.org/fred2/series/MBST
30/ BRI, 2014, p. 100.
31/ FMI, 2014, p. 5
32/ El mecanismo es el de las LTRO (Long Term Refinancing Operations) de la BCE.
33/ FMI, 2014, p. 26.
34/ FMI, 2014, p. 100.
35/ Es lo que ha hecho la Comisión Europea: http://ec.europa.eu/internal_market/bank/docs/shadow/green-paper_fr.pdf
36/ Existe un análisis correco de los participantes en el shadow banking en Wikipédia. Ver http://fr.wikipedia.org/wiki/Finance_de_l’ombre
37/ FMI, 2014, p, x.
38/ Resulta útil consultar el libro de Mylene Gaulard, Karl Marx à Pékin, Les racines de la crise en Chine capitaliste, Demopolis, Paris, 2014. 39/ FMI, 2014, p. 32. 40/ Mylène Gaulard, L’évolution du marché de l’immobilier chinois, un révélateur des difficultés rencontrées par les collectivités locales, Perspectives chinoises, 2013/2, http://perspectiveschinoises.revues.org/6526.
41/ Una noticia de Reuters anunció que el órgano de prensa pública China News Services informó el 17 de marzo que la sociedad Zhejiang Xingrum Real Estate debía 2,4 millardos de yuans (27 millones de euros) a 15 bancos y 1,1 millardos a inversores particulares. Wang Ruillin, encargado de negocios inmobiliarios en la ciudad, declaró por su parte que el propietario Zhejiang Xingrun y su hijo fueron arrestados por corrupción. Tras esta informaciçon, el índice del sector inmobiliario en la bolsa de Shanghai retrocedía el 0,9% hacia las 7:25 h GMT. Las acciones de los promotores, tales como Beijing Capital Development, Xingye Resources y Poly Real Estate bajaron paralela y respectivamente; 3,87%, 3,16% y 2,82%.
42/ FMI, 2014, p. 67. Remontar quince años es como remontar a 1998, año del pico de la crisis asiática y de la rusa.
43/ BRI, 2014, p. 29.
44/ La cuestión de los "fondos buitre" y la extensión territorial de la jurisdición de los tribunales estadounidenses en largos períodos exige un tratamiento más extenso del que podemos abordar aquí.
45/ http://www.forbes.com/sites/jamesgruber/...
46/ Ver el artículo de Marine Orange y las investigaciones a las que nos remite http://www.mediapart.fr/journal/international...
47/ Ver, por ejemplo, http://blogs.wsj.com/moneybeat.../
48/ BRI, 2014, p. 23
49/ BRI, 2014, p. 3
50/ BRI, 2014, p. 23
51/ BRI, 2014, p. 17.
52/ Ver el informe reciente del Collectif pour un audit citoyen de la dette publique, Que faire de la dette publique en France? que se puede consultar en la web de Attac-France. Los nuevos cálculos que realiza concluyen, ajustándose sólo a las tasas de interés pagadas para la deuda y los beneficios fiscales, que es ilegítima en un 59%. En mi libro Les dettes illégitimes. Quand les banques font main basse sur les politiques publiques, Raisons d’Agir, Paris 2012, amplié la problemática para introducir el tema de los gastos financiados, sobre todo los referentes a la producción de armas y grupos Dassault y Thalès.
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El tiempo: un bien escaso en la economía mundial

Ven, 19/09/2014 - 08:01
Paula Bach, Rebelión

Las intervenciones estatales posteriores al estallido de la crisis de 2008 derivaron en un crecimiento mundial de la economía lento y desigual. Tanto las secuelas de aquellas intervenciones como las tensiones que se instalaron en la arena geopolítica, vuelven a rebotar hoy sobre las tendencias de la economía.

Estancamiento secular es el pronóstico de una reciente publicación que reúne artículos del ex Secretario del Tesoro norteamericano, L. Summers, además de Eichengreen, Krugman, Gordon y otros. El economista francés Thomas Piketty, augura en su Best Seller El Capital en el siglo XXI, un débil crecimiento de la economía mundial para las próximas décadas que daría lugar a desigualdades sociales similares a aquellas de la Belle Époque. El actual vicepresidente de la Fed, Stanley Fisher, se lamenta de que desde 2007-9 "Cada año hemos tenido que explicar a mitad de año cómo el crecimiento global ha sido menor del previsto sólo seis meses atrás".

Como señala Summers en el citado trabajo, la economía norteamericana creció a un promedio de 2% durante los últimos cinco años a pesar de haber partido de un estado de profunda depresión. Anota también que aunque el riesgo de disolución de la Eurozona ya pasó, su crecimiento es gélido y nadie espera que vaya a acelerarse durante los próximos años. La performance norteamericana es inusualmente baja si se la compara con el promedio bastante más elevado de 3,3% durante décadas anteriores. Es cierto que pensado en abstracto, a este ritmo, no podría descartarse que Estados Unidos volviera a los niveles precrisis en unos 8 o 9 años, restituyendo la salud al círculo virtuoso con China y traccionando a la débil economía europea. No es menos cierto, sin embargo, que el tiempo es hoy el bien más escaso de la economía mundial. La carrera contra reloj entre factores coyunturales y estructurales se produce en un contexto que hace temer por la salud de los tibios avances de coyuntura.

La mejora relativa de la economía norteamericana y el descenso de la desocupación permiten la continuidad del tapering (reducción paulatina de los estímulos monetarios) y el plan de incrementos en la tasa de interés para un futuro cercano. Estas medidas buscan desactivar una burbuja en curso. Sin embargo la debilidad de la inversión, los salarios que se encuentran por debajo de los niveles precrisis y el raquitismo de la economía mundial, hacen temer por la incluso débil recuperación norteamericana una vez retirado el pulmotor. La discusión respecto de los verdaderos niveles de la desocupación como síntoma del grado efectivo de la recuperación, se colocó en el centro temático de la Reserva Federal. En Japón las políticas de estímulo estatal conocidas como Abenomics, permitieron salir de la recesión. Pero su contratara es la gigantesca deuda pública del país que está en la base de un reciente incremento del IVA. El aumento -amén de la promesa de un boom de consumo que nunca ocurrió- determinó una fuerte contracción de la economía japonesa que en el segundo trimestre cayó un 6,8% frente a igual período de 2013. El riesgo de burbujas y el incremento de la deuda pública y privada que permitió evitar un escenario al estilo década del ’30, se está transformando hoy en un freno para la recuperación de los países centrales.

Si la relativa estabilización de la economía dio paso a un incremento de las tensiones geopolíticas, esas tensiones están provocando actualmente un efecto rebote sobre la economía. Alemania que a principios de año tenía un pronóstico de crecimiento del 0,8% según datos del FMI, empezó a sufrir las consecuencias del conflicto entre Rusia y Ucrania así como de los acontecimientos en Medio Oriente, enfrentando una desaceleración en el segundo trimestre. Desde la anexión de Crimea, bancos alemanes y franceses, comprometidos en negocios con Moscú, sufrieron importantes pérdidas. El pronóstico de crecimiento del conjunto de la UE que elabora el FMI bajó del 1,1 al 0,6% para este año. El cruce de sanciones entre la UE, Estados Unidos y Rusia amenaza con empeorar la situación. Rusia es el quinto importador mundial de productos agroalimentarios y ya tomó medidas para contrarrestar las sanciones que Occidente le impuso para forzarla a abandonar su apoyo a los separatistas ucranianos. La intención de Rusia de cambiar sus proveedores por Ecuador, Brasil, Chile y Argentina, podría tener un fuerte impacto en Europa debido a que Alemania, España, Polonia y Lituania son importantes distribuidores de alimentos en Rusia. Si esos productos a consecuencia de una menor salida, comenzaran a circular en superior volumen al interior de la UE, podrían incrementar las presiones deflacionarias ya existentes. El crecimiento europeo es demasiado débil y la inflación es demasiado baja. Como consecuencia y como lo hizo saber Draghi en Jackson Hole, en el Banco Central Europeo está en discusión la posibilidad de aplicar nuevas medidas de estímulo monetario. Esto ocurriría si los datos de la inflación de agosto se acercaran en forma clara a un escenario de deflación. Lo nuevo es que esta vez la desaceleración está golpeando ya no sólo a la periferia sino también a los países del centro de Europa.

Tanto los riegos que entrañan las medidas monetarias como las consecuencias de la inestabilidad de la política mundial sobre la economía, están asociadas a las fallas estructurales que puso de manifiesto la crisis de 2008. Entre ellas la escasa inversión, la continuidad del crecimiento ilimitado de los activos financieros o la debilidad de la hegemonía norteamericana. Si es cierto que el capitalismo se encuentra en una fase en la que sólo puede crecer mediante burbujas, como diagnosticara hace un tiempo Summers y si las burbujas deben ser controladas porque generan permanente riesgo de estallido, el pronóstico de estancamiento secular es casi una deducción lógica. Esta idea se apoya en la existencia relacionada de un bajo crecimiento del PBI y los precios, junto a muy reducidos tipos de interés. Cuestión que plantea el riesgo de que cualquier adversidad se vuelva inmanejable, por la imposibilidad de reducir aún más las tasas así como por el peligro de un incremento de las deudas en términos reales en un panorama cargado de presiones deflacionarias. La ausencia de tiempo se explica por ese conjunto de fallas estructurales abiertas que determinan que la coyuntura no pueda actuar de manera efectiva sobre el largo plazo. Y en esa carrera de velocidades se debe anotar también la perspectiva de recomposición de la subjetividad obrera y de los sectores explotados y oprimidos, que al calor de la crisis está dando sus primeros pasos.

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Fiestas Patrias con Electrodomésticos

Ven, 19/09/2014 - 07:01
En estas Fiestas Patrias que vive Chile y que todo el país celebra con gran devoción, y un tanto enajenado de lo que ocurre en el resto del mundo, cuelgo uno de mis temas favoritos del gran grupo Electrodomésticos publicado hace diez años en al álbum La nueva canción chilena: Has sabido sufrir: Y a continuación el recital que Electromésticos ofreció el año pasado en el Teatro Municipal de Santiago Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Emir Sader: Lo que está en juego en Brasil

Xov, 18/09/2014 - 17:08
Desde que, como una de sus primeras posturas internacionales, el gobierno de Brasil –encargado, junto con Estados Unidos, de concluir las negociaciones del ALCA– ha bloqueado el proyecto estadunidense de una área de libre comercio, las posiciones de los dos países han comenzado a distanciarse. Desde entonces, las diferencias sólo han aumentado.

Las decisiones recientes sobre el BRICS han cristalizado la inserción de Brasil en un proyecto de creación de un mundo bipolar, que es lo que más contradice y contraría a Washington. Barack Obama ha tratado de minimizar las diferencias, pero ni siquiera el envío de Joe Biden a Brasil ha logrado que Dilma Rousseff definiera una fecha para la visita a Estados Unidos, suspendida frente a las denuncias de espionaje por este país.

De repente Estados Unidos ve aparecer una candidata a presidenta –que ya llegó a verse como favorita– que plantea, en el plano internacional, todo lo que a Washington le gustaría. Bajar el perfil del Mercosur y establecer acuerdos bilaterales –se supone que, antes de todo, con Estados Unidos–, elogiar a la Alianza para el Pacífico, criticar las decisiones del BRICS, así como subestimar el rol de Unasur y del Consejo Sudamericano de Defensa, entre otros organismos internacionales que hoy son pilares esenciales de la política exterior brasileña.

No es simple imaginar las consecuencias de una eventual victoria de Marina Silva, a partir de esas posiciones. Seria el más amplio avance de Estados Unidos en mucho tiempo, después de su aislamiento cada vez más grande en América Latina y en el sur del mundo. Eso es, en primer lugar, lo que está en juego en las elecciones de Brasil y que las hace tan importantes.

Pero de forma complementaria y coherente, Marina Silva pretende darle vuelta al modelo económico empezado con el gobierno Lula y continuado por Dilma Rousseff. Ha anunciado su pretensión de darle independencia al Banco Central, con el conocido argumento de que lo sacaría de las influencias, como si las influencias del mercado y de los mismos bancos privados fueran técnicas y no políticas.

A eso se suma un equipo netamente neoliberal, con un ministro de Fernando Collor de Mello y de Cardoso, así como la heredera del Banco Itaú, uno de los más grandes bancos privados de Brasil. Y el anuncio de que bajaría el perfil del Presal, el gigantesco plan de exploración de petróleo en aguas profundas que el gobierno actual lleva a cabo.

Lo que está en juego en Brasil en estas elecciones es si el país sigue como aliado esencial de América Latina y del sur del mundo o si vuelve a ser un satélite de Estados Unidos. Además está en juego también saber si el modelo de crecimiento económico con distribución de la renta sigue adelante o será sustituido por modelos de ajuste fiscal, con retracción del Estado y centralidad del mercado.

En un país que ganó tanta proyección internacional desde el gobierno de Lula, por la prioridad del combate al hambre y de los procesos de integración regional e intercambio sur-sur, esos avances son los que están en juego. Después de un lanzamiento espectacular de su candidatura, Marina ve estancado su crecimiento y ha empezado a perder votos: Dilma Rousseff ha vuelto a ser la favorita para ganar. Pero la disputa está todavía abierta, así como quién gana y quién pierde en las elecciones brasileñas.
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Tomado de La Jornada
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Referendo en Escocia: neoliberalismo vs socialismo

Mér, 17/09/2014 - 19:58
Alejandro Nadal, La Jornada

Mañana 18 de septiembre se llevará a cabo el referendo más importante en los 300 años de vida del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Escocia irá a las urnas para decidir si se mantiene como parte de esa unión política o si se convierte en un Estado independiente.

Para Londres, el triunfo de los independientes representa una seria amenaza. Por eso combate la campaña a favor del sí con todas sus fuerzas. La prensa de negocios y la BBC no han escatimado recursos para asustar al electorado y orientarlo hacia el voto negativo. Lo cierto es que la disminución de influencia política sería un duro golpe para Londres, pero es en el frente económico donde el poderío británico se vería más afectado, entre otras cosas por la pérdida de una buena parte de los recursos de los campos de petróleo y gas del Mar del Norte.

Para los partidos independentistas el referendo ofrece una oportunidad única para recuperar la independencia de Escocia y establecer un gobierno democrático de centro-izquierda que permita escapar de las garras del neoliberalismo que Londres y, más especialmente, la City, han impuesto a los 5.3 millones de escoceses.

Hace 25 años se sometió a voto el tema de la devolución de algunos poderes a Escocia. El resultado fue negativo. En aquel tiempo se argumentó que el tamaño de Escocia hacía inconcebible la independencia, como si la auto-determinación de un pueblo fuera cuestión de economías de escala. En 1997 se aprobó en otro referéndum la creación del parlamento escocés, con poderes limitados. Pero en ese parlamento no se puede discutir el desempleo, los derechos sindicales, los salarios, la desigualdad, los recortes al gasto en salud y educación, o la regulación financiera y bancaria.

Ese parlamento tampoco pudo debatir las aventuras militares de Tony Blair en Irak y Afganistán. Hoy no puede opinar sobre la base de submarinos nucleares Trident en la margen derecha del río Clyde o la nueva gesta que prepara Londres en el norte de Irak.

El debate económico sobre el referendo ha girado alrededor de la viabilidad de una Escocia independiente. Los argumentos van y vienen, pero los datos son bastante contundentes. La economía escocesa sería fuerte y diversificada.

Los yacimientos del Mar del Norte fueron abiertos hace 50 años, pero las reservas que corresponderían a una Escocia independiente anuncian una producción rentable para las próximas dos o tres décadas. Lo más probable es que una Escocia independiente procedería a nacionalizar la industria petrolera y gasera, siguiendo el exitoso ejemplo noruego en donde siempre se mantuvo el control público sobre este sector. Aunque hay dificultades metodológicas para medir los flujos de comercio internacional en Escocia, si se incluyen las exportaciones de crudo y gas, el saldo de la cuenta corriente del nuevo país independiente sería superavitario.

La recaudación fiscal en Escocia alcanzó los 57 mil millones de libras esterlinas en el ejercicio fiscal 2011-12, lo que representa casi 10 por ciento de los ingresos tributarios del Reino Unido. La estructura impositiva es esencialmente regresiva, lo que agrava el problema de la desigualdad económica, pero una nueva política fiscal permitiría revertir las tendencias negativas, reorientar el gasto público, promover el desarrollo industrial, científico y tecnológico.

Hoy el debate económico sobre la independencia está centrado sobre la divisa de una nueva Escocia independiente. Hay tres vías posibles. La primera implica seguir usando la libra esterlina. La desventaja es que la nueva república habría entregado el control de su política monetaria a Londres y la regulación del sistema bancario y financiero escaparía a las autoridades escocesas. La tasa de interés en el nuevo espacio económico estaría fuertemente afectada por esta falta de control monetario y hasta la política fiscal se vería constreñida. Esta es la propuesta del Partido nacionalista escocés, pero esa vía implica permanecer en la zona de influencia de la City y quedarse en el neoliberalismo.

La segunda es la adopción del euro como divisa del nuevo país. Se parece a la anterior por la falta de control de la política monetaria y es rechazada por todos en Escocia porque equivale a adoptar las posturas neoliberales de Maastricht y Lisboa. El esquema que condujo a la eurocrisis no puede ser una referencia en materia de política macroeconómica en Escocia.

La tercera vía estaría basada en una moneda propia basada en un régimen de flotación semi-regulada. Las nuevas autoridades monetarias tendrían que organizar la transición, pero en principio nada impide la adopción de una nueva moneda que permita recuperar el control soberano de los principales instrumentos de la política macroeconómica. Muy probablemente esta nueva postura estaría cercana a un esquema de corte demócrata-socialista al estilo Noruega.

El referendo en Escocia pone frente a frente la opción de extraviarse en el neoliberalismo o la de avanzar en la dirección del control social sobre la inversión.

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Olivier Blanchard: "Llegamos al peor rincón oscuro que podíamos haber imaginado"

Lun, 15/09/2014 - 10:01
La actual crisis financiera ha llevado a numerosos economistas a pensar en algo que no toma en cuenta la teoría económica de los mercados perfectos: aquellos rincones y, sobre todo, aquellas esquinas oscuras que no toma en cuenta la ciencia económica. En la teoría los mercados son perfectos, eficientes y transparentes y tienen capacidad para enfrentar shocks dado que se autorregulan con rapidez. Esto es lo que dice la Teoría de las Expectativas Racionales y La hipótesis de los mercados eficientes, que han recibido sendos Premios Nobel de Economía. Sin embargo, a 6 años del estallido de la crisis se ha comprobado que los mercados no tienen ninguna capacidad para autorregularse!. Y estas palabras, que dan cuenta claramente de que la visión económica de los últimos 40 años ha sido errónea, y que hemos formulado desde hace 6 años en este blog, han sido ahora dichas por el Economista Jefe del FMI, Olivier Blanchard. En su artículo de Septiembre en el FMI, Where Danger Lurks, Cuando el peligro acecha, rebela su preocupación de que la teoría económica no prestó atención a esos rincones oscuros donde la economía funciona "monstruosamente mal", donde no hay para nada competencia y mercados perfectos. "Hasta la crisis financiera mundial de 2008 -escribe Blanchrd -, los principales macroeconomistas estadounidenses habían tomado una visión cada vez más benigna de las fluctuaciones económicas en la producción y el empleo. La crisis ha dejado en claro que esta visión estaba equivocada y que requiere de una reevaluación profunda". Leer másUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Lo que oculta la investigación sobre el MH17: el avión fue derribado por un caza ucraniano

Lun, 15/09/2014 - 02:53

Pese a que Europa y Estados Unidos han pretendido silenciar las verdaderas causas que derribaron el vuelo de Malaysian Airlines MH17, y la prensa mundial ha tendido una cortina de humo a este macabro hecho, en los medios independientes se cuestiona la "verdad oficial" que transmite Europa y Estados Unidos. Ángela Merkel y Barack Obama prohibieron dar a conocer las conversaciones entre el piloto de avión y la torre de control ucraniana, dado que ahí está la clave de lo ocurrido. Pero como Estados Unidos acusó a Rusia a los cinco minutos de ser el culpable de la caída del avión, tal como acusó a Osama Bin Laden del derribo de las torres gemelas a los cinco minutos de ocurrido, esa es la versión que Alemania y Estados Unidos defenderán a toda costa. Las investigaciones militares, sin embargo, dan cuenta de una realidad diferente y que confirman parte de lo planteado en La guerra financiera contra Rusia podría tener un invitado no deseado. Los siguientes datos corresponden al informe del experto militar rumano, piloto y excomandante adjunto del aeropuerto militar Otopeni, Valentin Vasilescu, publicado en Global Research. Vasilescu comenta el informe de la investigación sobre las razones de la caída del Boeing 777, el pasado 17 de julio.

1. “Las imágenes disponibles muestran que las piezas de los restos del avión fueron perforadas en numerosas partes. El modelo del daño del fuselaje del avión y de la cabina es consistente con lo que se podría esperar de una gran cantidad de objetos de alta energía que penetraron el avión desde el exterior.”
Vasilescu:“Los MiG-29 del ejército ucranio están armados con el cañón de 30 milímetros GSh-301, que dispara 1.500 proyectiles por minuto. El cañón estaba cargado con 150 proyectiles que contienen una aleación de tungsteno. Esos proyectiles pasan a través de los objetivos, dejando rastros de una forma perfectamente circular. No estallan dentro de la cabina, no son incendiarios, pero pueden matar a la tripulación y destruir la cabina, lo que puede ser visto en la presencia de agujeros con bordes que se abren hacia afuera en el tabique opuesto. En los cartuchos de cinta para el cañón de 30 milímetros GSh-301 se insertan también unos pocos obuses explosivos-incendiarios, que estallan dentro de la cabina, produciendo fragmentos con grandes velocidades que salen del fuselaje del avión en el área de la cabina, como metralla producida por la detonación de la ojiva de un misil tierra-aire. Los disparos fueron hechos por un piloto de caza experimentado, quien apuntó solo a la cabina. Esto es demostrado por el hecho de que la sección de fuselaje posterior de la cabina permaneció intacta. No hubo agujeros que podrían haber sido causados por metralla.

2. “El Boeing 777-200 se rompió en el aire probablemente como resultado de daño estructural causado por una gran cantidad de objetos de alta energía que penetraron el avión desde el exterior… Los parámetros de los motores del avión eran consistentes con la operación normal durante el vuelo”.
Vasilescu: “El Boeing malayo MH-17 fue derribado por el cañón de un avión MiG-29, en lugar de un misil. En este caso los misiles aire-aire están equipados con buscadores de calor que apuntan a la parte más caliente del avión, es decir los motores. El Boeing derribado tenía la cabina destruida”. No hubo daños a los motores del Boeing hasta que las alas (donde están ubicados los motores) se estrellaron en el suelo. No hubo una gruesa columna o condensación blanca a una altura de diez kilómetros de la superficie, que debería haber sido causada por el lanzamiento de un misil aire-aire.

3. “Es probable que este daño haya resultado en una pérdida de integridad estructural del avión, llevando a una ruptura durante el vuelo”.
Vasilescu: “La muerte de la tripulación y la despresurización de la cabina hizo que el Boeing girara instantáneamente, y el avión se dividiera en piezas a una altura de dos mil metros. El avión, como lo muestran las cajas negras, colapsó en el aire, pero esto solo es posible en caso de un picado vertical desde la altura de diez mil pies, cuando se excede el máximo límite de velocidad. Si el avión gira, la tripulación es frecuentemente incapaz de controlarlo. También puede ocurrir una despresurización instantánea de la cabina”.

4. “La grabadora de voz de la cabina, y la grabadora de datos de vuelo y los datos del control de tráfico aéreo sugieren todos que el vuelo MH-17 procedió normalmente hasta 13:20:03 (UTC), después de lo cual terminó abruptamente… Una escucha completa de comunicaciones entre miembros de la tripulación en la cabina registrada en la grabadora de voz de la cabina no reveló señales de ninguna falla o situación de emergencia.”
Vasilescu:“Si un avión tan grande como el Boeing 777 de Malaysia Airlines hubiera sido alcanzado por un misil tierra-aire, la tripulación habría podido advertir a los servicios de control de tráfico de la situación a bordo. Pero no vemos nada semejante en los registros.” Además, el MH-17 volaba con rumbo 118º. El caza MiG-29 se acercaba con sus cañones en la dirección perpendicular al avión MH-17 (118 + 90 = 208). Esto corresponde a la dirección del sol a 16:21 hora local. Nadie en los medios ha mencionado una cosa básica relacionada con el Boeing 777. Los controles de vuelo del piloto son transmitidos a la cabina con circuitos eléctricos como en un vuelo controlado por ordenador. La tripulación no puede controlar el avión, en caso de destrucción de los elementos de transmisión que controlan el timón de dirección y el estabilizador, colocados ambos en la cola del avión. Un cortocircuito en el sistema eléctrico en la cabina, como resultado del fuego de cañón, discapacitó el transponedor y la estación de radio.

En la conferencia de prensa del Ministro de Defensa de la Federación Rusa del 21 de julio de 2014, el Jefe del Estado Mayor General y el Jefe de la Fuerza Aérea, Teniente General Andrey Kartopolov e Igor Makushev probaron la existencia de un avión ucranio que habría detenido el vuelo de Malaysia Airlines, tres minutos antes del accidente, estimando la distancia que lo separaba de MH-17 en 3-5 km.

Pero el Doc. 4444 (Reglas de Procedimientos Aéreos para Servicios de Navegación Aérea) emitido por la Organización Internacional de Aviación Civil, Artículo 7.4.4 indica que la mínima distancia permitida entre dos aviones se basa en su turbulencia. El Boeing 777 (peso 299.370 kg) pertenece a la categoría de avión pesado (H – Heavy). Entre esa categoría de aviones y un caza como el MiG-29 (peso 10-20 t), se requiere que los controladores de tráfico aéreo creen una distancia de por lo menos 9,3 km. ¿Fue un error o una acción deliberada de los controladores de tráfico aéreo de Ucrania posicionar el caza ucranio a 3 km de distancia del vuelo MH-17? Cuando el Boeing 777 fue derribado, se encontraba a 48 km del punto de navegación Tamak, en el proceso de trasferir el control de vuelo de la región de control de Dnepropetrovsk (que es responsable por el espacio aéreo en Ucrania oriental) a la región de control de Rostov-na-Donu (el comienzo del espacio aérea ruso).

El mismo Documento 4444, Capítulo 7.5 (transferencia de control por radar) obliga a agencias del control de tráfico aéreo civil y militar ucranio (ACT) a una distancia mínima que permite la separación de radar entre el vuelo MH-17 y el caza ucranio, lo suficiente para asegurar la transferencia segura del avión civil al ACT ruso. Según el Documento 4444, la separación normal para aviones de la categoría H, seguida por el caza es por lo menos 11,1 km (fig. VI-VI-1A y 1B).

Los ucranios derribaron el avión, cuando el Boeing era trasferido por el ACT ucranio al ACT de los rusos.

Gracias a la evidencia presentada claramente, es posible que las autoridades civiles y militares ucranias estuvieran cooperando para derribar el Vuelo MH-17 desde un caza ucranio. ¿Por qué ocultan la ICAO y Eurocontrol esta flagrante violación de las reglas de navegación? Antes que el piloto del caza pudiera apuntar y abrir fuego hacia la sección de cabina del B-777, que es una sección de seis metros de largo, de una longitud total de 64,8 metros, el B-777 debía entrar entero en la línea de vista del piloto del caza. El instrumento de avistamiento hace automáticamente cálculos que dan al piloto todos los parámetros necesarios para los proyectiles que alcanzaron el fuselaje del vuelo MH-17. La mejor manera de alcanzar la cabina era acercarse de modo casi perpendicular a la dirección del vuelo MH-17. En este caso el piloto del caza tenía las condiciones apropiadas para prepararse para disparar de la distancia de 900 metros al B-777. Si la velocidad de aproximación del caza ucranio era de aproximadamente 280-300 metros por segundo, la repetición del ataque era imposible, y el piloto del caza ucranio tenía 3-4 segundos para todas esas maniobras. Esto podría ser el resultado de docenas de horas de entrenamiento en simuladores y condiciones de vuelo similares a aquellas existentes cuando el vuelo MH-17 fue derribado.
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Ver también: Estados Unidos aprovecha derribo del MH17 para arrebatar a Rusia el mercado energético de Europa

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El Capital según Karl Marx

Dom, 14/09/2014 - 09:01

Mientras Adam Smith es conocido como el autor del concepto de “la mano invisible” del mercado y ser uno de los principales teóricos del capitalismo, Karl Marx ha pasado a la historia como el mayor crítico de este sistema económico dado que la mano invisible del mercado no existe. El mercado está gobernado por los intereses de una oligarquía que se ha apropiado de la sangre y los músculos de gran parte de la población. Este documental realizado por el canal Encuentro explica la importancia de la obra de Karl Marx y por qué el capitalismo encierra en sí mismo la génesis de su propia destrucción.

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Noam Chomsky: La visión del búho de Minerva

Dom, 14/09/2014 - 07:01
No es agradable contemplar los pensamientos que deben de pasar por la mente del búho de Minerva cuando, al caer la noche, ella emprende la tarea de interpretar la era de la civilización humana, que ahora tal vez se acerque a su nada glorioso final. La era comenzó hace casi 10 mil años en la Media Luna Fértil, que se extendía desde las tierras entre el Tigris y el Éufrates a través de Fenicia hacia la costa oriental del Mediterráneo, y de allí al valle del Nilo, a Grecia y más allá. Lo que ocurre en esa región ofrece dolorosas lecciones sobre las profundidades a las que la especie es capaz de descender.

La tierra entre el Tigris y el Éufrates ha sido escenario de indecibles horrores en años recientes. La agresión de George W. Bush-Tony Blair en 2003, que muchos iraquíes compararon con las invasiones mongolas del siglo XIII, fue un golpe letal más. Destruyó mucho de lo que sobrevivió a las sanciones de la ONU impulsadas por William Clinton contra Irak, condenadas por genocidas por los distinguidos diplomáticos Denis Halliday y Hans von Sponeck, quienes las administraban antes de renunciar en señal de protesta. Los devastadores informes de Halliday y Von Sponeck recibieron el tratamiento que se suele dar a los hechos indeseables.

Una consecuencia terrible de esa invasión se muestra en la guía visual a la crisis en Irak y Siria del New York Times: el cambio radical de los vecindarios en que convivían diversas religiones, en 2003, a los actuales enclaves sectarios, atrapados en un odio profundo. Los conflictos incendiados por la invasión se han extendido y ahora reducen toda la región a escombros.

Gran parte de la zona del Tigris y el Éufrates está en manos del Isil y su autoproclamado Estado Islámico, sombría caricatura de la forma extremista del Islam radical que tiene asiento en Arabia Saudita. Patrick Cockburn, corresponsal de The Independent en Medio Oriente y uno de los analistas mejor informados sobre el Isil, lo describe como una horrible organización, en muchos sentidos fascista, muy sectaria, que mata a todo el que no cree en su particular versión rigurosa del Islam.

Cockburn destaca también la contradicción en la reacción occidental al surgimiento del Isil: esfuerzos por cortar su avance en Irak, junto con otros para socavar al principal opositor del grupo en Siria, el régimen brutal de Bashar Assad. Entre tanto, una importante barrera a la propagación de la plaga del Isil en Líbano es Hezbolá, odiado enemigo de Estados Unidos y su aliado Israel. Y para complicar más la situación, Estados Unidos e Irán tienen ahora en común una justificada preocupación por el ascenso del Estado Islámico, como otros en esta región tan conflictiva.

Egipto se ha hundido en uno de sus tiempos más oscuros bajo una dictadura militar que continúa recibiendo apoyo de Washington. Su destino no fue escrito en las estrellas: durante siglos rutas alternativas han sido bastante viables, pero no con poca frecuencia una pesada mano imperial ha bloqueado el camino.

Luego de los renovados horrores de las semanas pasadas, debe ser innecesario comentar sobre lo que emana de Jerusalén, considerada un centro moral en la historia remota.

Hace 80 años, Martin Heidegger ensalzó a la Alemania nazi por aportar la mejor esperanza de rescatar la gloriosa civilización de los griegos de manos de los bárbaros de Oriente y Occidente. Hoy los banqueros alemanes aplastan a Grecia bajo un régimen económico diseñado para mantener la riqueza y el poder que poseen.

El probable fin de la era de la civilización se atisba en el borrador de un nuevo informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC), el observatorio, conservador en general, de lo que ocurre en el mundo físico.

El informe concluye que incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero conlleva el riesgo de impactos graves, generalizados e irreversibles para las personas y los ecosistemas en las próximas décadas. El planeta se acerca a la temperatura en la que la pérdida de la vasta capa de hielo sobre Groenlandia será incontenible. Eso, junto con el derretimiento del hielo del Antártico, podría elevar los niveles del mar hasta inundar ciudades importantes y planicies costeras.

La era de la civilización coincide de cerca con la edad geológica del holoceno, que comenzó hace unos 11 mil años. El periodo anterior, pleistoceno, duró 2,5 millones de años. Ahora, científicos sugieren que una nueva era empezó hace 250 años, llamada antropoceno, en la cual la actividad humana ha tenido un impacto dramático en el mundo físico. El ritmo de cambio de las edades geológicas es difícil de pasar por alto.

Un índice del impacto humano es la extinción de especies, que ahora se estima del mismo ritmo que hace 65 millones de años, cuando un asteroide golpeó la Tierra, lo cual se presume que fue la causa del fin de la era de los dinosaurios, que abrió el camino a la proliferación de mamíferos pequeños y, a la larga, de los humanos modernos. Hoy los humanos somos el asteroide que condena a gran parte de la vida a la extinción.

El informe del PICC reafirma que la vasta mayoría de reservas conocidas de combustibles deben quedar en el suelo para evitar riesgos intolerables a las generaciones futuras. Entre tanto, los principales consorcios energéticos no ocultan su objetivo de explotar esas reservas y descubrir otras.

Un día antes de presentar un resumen de las conclusiones del panel, el New York Times reportó que grandes existencias de granos en el medio oeste de Estados Unidos se pudren porque los ferrocarriles están ocupados transportando los productos del boom petrolero de Dakota del Norte a los puertos de embarque hacia Asia y Europa.

Una de las consecuencias más temidas del calentamiento global antropogénico es el derretimiento de las regiones de hielo permanente. Un estudio en la revista Science advierte que incluso temperaturas ligeramente más elevadas (menos de las previstas para los próximos años) podrían comenzar a derretir la capa de hielo, con posibles consecuencias fatales para el clima global.

Arundhati Roy sugiere que la metáfora más apropiada para la insania de nuestros tiempos es el glaciar Siachen, donde soldados indios y paquistaníes se han matado en el campo de batalla de más altitud en el mundo. El glaciar se está derritiendo y revela miles de proyectiles de artillería usados y tambores de combustible vacíos, hachas para hielo, botas viejas, tiendas y muchos otros desperdicios que miles de combatientes humanos generan en conflictos sin sentido. Y mientras los glaciares se derriten, India y Pakistán enfrentan un desastre indescriptible.

Triste especie. Pobre búho.
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Este notable artículo de Noam Chomsky fue tomado de La Jornada. Recomiéndalo

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Bolsas cierran con pérdidas generalizadas

Sáb, 13/09/2014 - 01:30
Pérdidas generalizadas en los principales parqués de EEUU. Después de varias sesiones bajo la amenaza, el Dow perdió por fin el nivel de los 17.000 puntos, tras bajar un 0,36% hasta los 16.988. El S&P 500 lo tuvo aún peor y al sonar la campana marcaba los 1.986 enteros, con una caída del 0,57%. El Nasdaq 100 también cayó (un 0,57%) y cierra la semana en los 4.069 puntos. La pérdida de soportes del Dow Jones y del Standard & Poor's plantea un nuevo escenario en el que la consolidación podría convertirse en corrección.

Ni siquiera los sólidos datos de ventas minoristas y de confianza en EEUU consiguieron animar las bolsas durante la jornada de ayer. Y eso que el indicador de consumo marcó su séptimo mes consecutivo de avances y también su mayor subida mensual desde abril. Al final de la jornada todos los sectores de Wall Street terminaron con descensos, entre los que destacaron el energético (-1,53%), el de telecomunicaciones (-0,56%), el de materias primas (-0,54%) el tecnológico (-0,52%) o el financiero (-0,38%). La inmensa mayoría de los treinta valores del Dow Jones cerraron con pérdidas, encabezados por la petrolera Exxon Mobil (-1,29%), la operadora Verizon (-1,24%), la multinacional Coca-Cola (-1,17%) y la tecnológica Intel (-1,14%).

Al otro lado de la tabla lideró las ganancias el banco de inversiones Goldman Sachs (1,2%), por delante del banco JPMorgan (0,45%), la multinacional McDonald's (0,41%), Johnson & Johnson (0,03%) y Nike (0,02%). Fuera de ese índice, las acciones del gigante Apple subieron un 0,23 % tras anunciar que los pedidos del nuevo iPhone que arrancaron la pasada medianoche han alcanzado ya "un nivel récord" aunque sin especificar cuántos.

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El estancamiento económico en la zona euro

Ven, 12/09/2014 - 13:33
Domènec Ruiz Devesa, Sistema Digital

En la página nueve del semanario económico de referencia en el mundo, The Economist, nada sospechoso por otro lado de tentaciones heterodoxas, y publicado el pasado día 30 de agosto de 2014, se puede leer el siguiente extracto que me permito traducir al castellano: “En las últimas semanas a los países de la eurozona les está entrando agua en el barco una vez más. Su Producto Interior Bruto (PIB) colectivo se estancó en el segundo trimestre: Italia recayó en la recesión, el PIB francés fue plano y hasta la poderosa Alemania sufrió una inesperada y sustancial caída en la producción (…) entretanto, la inflación ha disminuido hasta alcanzar niveles peligrosamente bajos, de alrededor del 0,4 por ciento, muy por debajo del objetivo de cerca del 2 por ciento del Banco Central Europeo, alimentando miedos entorno a que la zona en su conjunto caiga presa de una deflación persistente”.

En efecto, siete años después del estallido de la crisis de los títulos hipotecarios de alto riesgo en los Estados Unidos de América, la Unión Europea sigue siendo incapaz de superar definitivamente la crisis económica con un claro relanzamiento del crecimiento y del empleo, con lo que ello supone de desafección al gran proyecto europeo de paz y estabilidad continental y de auge de peligrosos populismos a derecha e izquierda, que amenazan con devolver a los europeos al período de Entreguerras. Es importante recordar que fue la Gran Depresión que se inicia en 1929 y el recurso a los proteccionismos frente a la cooperación internacional lo que sirvió de caldo de cultivo de los nacionalismos y los totalitarismos que llevarían a los europeos a la Segunda Guerra Mundial, el más destructor de los conflictos desarrollados en el Viejo Continente. El horror absoluto que representa Auschwitz llevó a aquella generación de la posguerra a poner en marcha la integración europea de una vez por todas, como la única garantía de una paz irreversible que hiciera imposible que se repitieran hechos semejantes. Así, el 9 de mayo de 1950 el ministro de asuntos exteriores francés, Robert Schuman, bajo inspiración de Jean Monnet, propuso a los países europeos la puesta común de la producción del carbón y del acero, los principales ingredientes de las maquinarias bélicas, como primer paso para el establecimiento de una federación europea. Desde entonces, los Estados miembros de la Unión Europea no han entrado en guerra entre sí, ni en general con otros Estados europeos. Desde este punto de vista, los casi 65 años de paz ininterrumpida en la Europa comunitaria es un logro que no puede ser subestimado.

Al mismo tiempo, la Unión Europea ha sido además de un factor de paz, un motor de prosperidad económica, al menos hasta la década de los setenta del siglo pasado. A partir de ese momento, coincidiendo con la quiebra del sistema monetario de Bretton Woods en 1973, el inicio de la globalización financiera facilitada por la revolución tecnológica, y el predominio de la ideología neoliberal, Europa ha experimentado un crecimiento económico inferior al del período precedente, al tiempo que han aumentado las desigualdades socioeconómicas y se ha instalado como elemento permanente del paisaje el paro estructural. Solamente la expansión que se ha desarrollado de finales de los noventa a finales de los dos mil ha supuesto un paréntesis en esta tendencia secular de estancamiento económico, demostrándose por otro lado su insostenibilidad al basarse en una colosal burbuja financiera.

Éste es por tanto el gran reto de la Europa unida, pues sin crecimiento y bienestar la paz social e internacional está amenazada. Y sin embargo se sigue sin estar a la altura del mismo, salvo por la actuación del Banco Central Europeo (BCE), quien el pasado 4 de septiembre de 2014 una vez más exprimió la política monetaria a su extremo, reduciendo el tipo de interés (el precio del dinero) a un inédito 0,05 por ciento además de anunciar nuevas compras de bonos públicos y privados para inyectar liquidez a empresas y familias. Esta nueva batería de medidas debe ser bienvenida, y su impacto será positivo. Pero el mensaje que el BCE está mandando a los líderes europeos y en concreto a la canciller de Alemania es más profundo aun. Le está diciendo que la política monetaria no da más de sí y de que es necesaria una nueva política fiscal que impulse el crecimiento. Mientras tanto, la señora Merkel sigue repitiendo el mantra del ajuste con fe religiosa, como si con ello se conjurara la tozuda realidad, línea política que parece compartir el presidente del Gobierno español a cambio de una presidencia del Eurogrupo, que en cualquier caso no estará vacante al menos hasta el verano de 2015.

Entre tanto, el coro de voces a izquierda y derecha que reclama bien una senda de ajuste del déficit público más larga para no dañar el crecimiento y las políticas de bienestar, bien un plan europeo de inversiones que reduzca el altísimo paro, o ambas medidas a la vez, es cada vez mayor. Lo que es evidente es que en escenario de crisis de la demanda agregada en el que los Estados no tienen margen de maniobra fiscal, es responsabilidad de la Unión Europea desarrollar una política anti-cíclica. De ahí que la sociedad civil organizada haya propuesto a través de la Iniciativa Ciudadana Europea el New Deal 4 Europe, un programa de inversiones públicas a financiar por los impuestos del carbono y a las transacciones financieras internacionales[1], mientras que el nuevo presidente de la Comisión Europea, señor Juncker, ha propuesto un plan de gasto público-privado por valor de 300.000 millones de euros. Por su parte, el ministro polaco de finanzas proponía en las páginas de El País un esquema similar basado en un fondo de capital con aportaciones de los estados[2].

En definitiva, Europa necesita un nuevo Plan Marshall para iniciar una nueva etapa de crecimiento y bienestar económico. Y la Comisión Europea no necesita el permiso de Alemania para llevarlo a cabo, pues tiene la capacidad de emitir deuda pública como en su día hiciera la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en los años cincuenta. El presidente Juncker, incluyendo a su recién propuesta lista de comisarios, debe demostrar a los ciudadanos europeos que lo han votado que va actuar como jefe de un verdadero Gobierno y no como secretario ejecutivo del Consejo Europeo. La puesta en marcha del plan de inversiones anticrisis y su financiación con deuda e impuestos comunitarios es la prueba del nueve. De ello depende la pervivencia del proyecto de integración europea y la definitiva superación de los fantasmas del pasado.
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Notas:
[1]Véasehttp://www.newdeal4europe.eu/it/. Para aportar la propia firma a esta Iniciativa Ciudadana Europea:https://ec.europa.eu/citizens-initiative/REQ-ECI-2014-000001/public/index.do?lang=es
[2]Véasehttp://elpais.com/elpais/2014/09/05/opinion/1409914490_172739.html
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Argentina: ¿capitalismo sin reglas o reglas al capital?

Xov, 11/09/2014 - 15:01
José Steinsleger, La Jornada

En el infausto 2001 (golpe técnico de Estado de George W. Bush, caída de las Torres Gemelas, inicios de la guerra de Afganistán), Argentina cerró el año con 11 mil movilizaciones de protesta, violentos saqueos a supermercados, agresiones a políticos y funcionarios públicos, y el famoso corralito, que impedía a los ahorristas y trabajadores extraer su dinero de los bancos.

A mediados de diciembre, el presidente Fernando de la Rúa (líder de una alianza que terminó en aquelarre político de saldos varios) huyó de la Casa Rosada en helicóptero. Pero los tres gobernantes que lo relevaron constitucionalmente en el cargo no alcanzaron a contener la indignación popular. En tanto, miles de familias de la ubérrima, opulenta, hermosa Buenos Aires pernoctaban a la intemperie junto con las arrimadas del suburbio que habían recorrido decenas de kilómetros. Y en las madrugadas, todas libraban violentas discusiones acerca de quién había llegado primero a los contenedores de basura de los restaurantes.

De su lado, los medios entrevistaban a miles de jóvenes que, haciendo filas que pegaban varias vueltas a las manzanas de las embajadas de Italia, España o Estados Unidos, invocaban la doble nacionalidad, o tramitaban visas en busca de nuevos horizontes. Desesperación y desenlace de 27 años de capitalismo salvaje, puro, duro, sangriento en el que sus víctimas, no necesariamente pobres o indigentes a ojos vistas, hacían trepar vertical y exponencialmente la curva de suicidios.

En mayo de 2003, un ignoto político de bajo perfil, gobernador de la provincia patagónica de Santa Cruz, se impuso en los aguados y tensos comicios presidenciales de 2003. Néstor Kirchner, líder del Frente para la Victoria (FPV), obtuvo el segundo lugar de la primera vuelta, ubicándose, paradójicamente, detrás del máximo responsable del desastre nacional: Carlos Menem. Sin embargo, frente al clima reinante, el ganador optó por no presentarse a la segunda vuelta. Y así, Kirchner llegó a la presidencia con 22.4 por ciento de los votos.

En el discurso de posesión, Kirch­ner dijo: “No he llegado hasta aquí para pactar con el pasado ni para que todo termine en un mero acuerdo de cópulas dirigenciales. No voy a ser presa de las corporaciones. Tenga el pueblo argentino la certeza de que quien les habla está decidido a dar vuelta la página de la historia… Mis convicciones no las voy a dejar en nombre del pragmatismo en la puerta de entrada de la Casa Rosada”.

Días después, la conductora derechista de un programa de televisión preguntó al nuevo presidente: ¿Se viene el zurdaje? Kirchner respondió: Hablar en esos términos le costó 30 mil desaparecidos al país. Se viene más democracia.

Pocos creían. Porque en 2003, 60 por ciento de los argentinos se debatían en la pobreza, que entre los menores de 14 años ascendía a 75 por ciento, y hasta 80 por ciento en las paupérrimas provincias del norte y noreste. La deuda externa triplicaba las exportaciones, el sueldo de 50 por ciento de los trabajadores del sector privado no alcanzaba a cubrir la canasta básica de alimentos y la desocupación rondaba 20 por ciento.

En junio, el titular del FMI, Horst Kohler, aterrizó en Buenos Aires para conocer al presidente e instarlo a firmar un acuerdo con el organismo cuyo rol consiste en oficiar de policía financiera del Banco Mundial. Kirchner le respondió: No voy a firmar algo que el país no pueda cumplir.

Días después, en el salón oval de la Casa Negra, entre bromas va, bromas viene, Bush le aconsejó que acordara con el FMI, sin ayuda de Estados Unidos. El jefe del imperio comentó que Lula le caía bien, aunque él era de derecha y el brasileño de izquierda. Con desenfado, Kirchner respondió: No se preocupe, yo no tengo ese problema porque soy peronista, y me puedo entender con los dos. Sin captar la ironía, Bush remató: “Claro… usted es de ‘centro’”.

Observación que, curiosa y literalmente, continúan repitiendo hasta hoy las izquierdas clasistas que se dicen anticapitalistas. Pero veamos las cosas conjurando las trampas de una geometría analítica que insiste en alinearse con las anacrónicas ideas de Euclides. ¿Izquierda, centro, derecha? Como se dice en Argentina, Néstor Kirchner fue a los bifes, poniendo alma y cuerpo en la redistribución del ingreso. Cosa imposible de afrontar poniéndole metas a la inflación. Mirando de frente a los ojos de millones de sacrificados en el altar neoliberal, les dijo: no hay otra salida.

En septiembre, en la reunión de Dubai, Kirchner llegó a un acuerdo con el FMI. Pero sobre la mesa arrojó los naipes de sus propias reglas del juego: pagar la deuda y cumplir con los tenedores de bonos, con una quita de 75 por ciento. Los nigromantes del poder real respondieron: ¡Ja! Kirchner les advirtió: Es mejor que se apuren a aceptar.

Luego, en la ONU, manifestó: “Nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda alguna a los que están muertos… Que el éxito o fracaso de las políticas económicas se mida en términos de crecimiento, equidad, pobreza y desempleo”. Y luego vino la frase que llenó de esperanza a los argentinos: Somos los hijos de las madres y las abuelas de Plaza de Mayo.

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Cambio climático: una trayectoria rígida y peligrosa

Xov, 11/09/2014 - 14:09
Alejandro Nadal, La Jornada

Hace dos semanas se filtró a la prensa un borrador del último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Se trata de un documento preliminar, pero el mensaje es claro: el riesgo de provocar daños severos e irreversibles sobre el clima es real y urge reducir de manera drástica las emisiones de gases invernadero. Este llamado de atención de los científicos contrasta de manera brutal con el desinterés de los gobiernos y grandes corporaciones que dominan la economía mundial.

La versión final del documento filtrado deberá discutirse en una conferencia en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 23 de este mes. Convocada por Ban Ki-moon, esa reunión deberá reunir a líderes de gobierno y del sector privado para discutir acciones concretas orientadas a disminuir las emisiones en el corto plazo. Pero parece que muy pocos jefes de Estado y gobierno asistirán. Eso no debe sorprender.

El mundo carece hoy de un marco regulatorio sobre cambio climático y el proceso de negociaciones para alcanzar compromisos políticos vinculantes es un caos. La cumbre de Nueva York es esencialmente una reunión para conversar. La COP20 de Lima en diciembre sólo permitirá avanzar en un borrador para un nuevo tratado sobre cambio climático. Habrá que esperar hasta la COP21 (París, 2015) para ver qué clase de engendro emerge de este larguísimo proceso de componendas y transacciones.

Los resultados del quinto informe de evaluación del IPCC indican que el calentamiento en el sistema climático es un fenómeno indiscutible y algunos de los cambios observados en las últimas seis décadas no tienen precedente desde hace miles de años. El calentamiento se observa en la atmósfera y los océanos; el volumen de hielo y la cantidad de nieve se han reducido y el nivel del océano se ha incrementado.

Los estudios del IPCC muestran que las observaciones anteriores están correlacionadas con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El principal GEI es el bióxido de carbono (CO2) y proviene principalmente del uso de combustibles fósiles y procesos industriales, y en menor grado de la deforestación y cambios de uso de suelo. El inventario de GEI incluye otros gases más potentes en su capacidad de retener radiación infrarroja (como el metano) y aunque es necesario reducir esas emisiones, la principal contribución al cambio climático es la del CO2.

El informe señala que las emisiones no están reduciéndose. Es más, hay indicaciones de que están aumentando más rápidamente. Como dicen algunos analistas, no sólo estamos caminando en la dirección equivocada, sino que lo estamos haciendo de manera acelerada.

Quizás la conclusión más llamativa del informe tiene que ver con las reservas de hidrocarburos y su destino final. Alrededor del 80 por ciento de los combustibles fósiles que se sabe existen bajo diversas formas en el subsuelo tendrían que quedarse donde están para evitar rebasar el umbral de un calentamiento de 2 grados centígrados (con respecto a la temperatura promedio anterior a la revolución industrial). Es decir, cuatro quintas partes de las reservas de combustibles fósiles tendrían que quedarse bajo suelo.

La economía mundial adoptó hace muchas décadas un perfil energético que depende totalmente de los combustibles fósiles. Cambiar la infraestructura asociada a ese perfil es un proceso costoso y lento. No sólo se necesita desarrollar fuentes alternativas de energía. También se requieren cambios en la forma de transportar y de consumir esa energía. Pero los grandes consorcios del sector energético se han comprometido con ese perfil tecnológico y no están preparadas para cambiarlo antes de haber amortizado sus inversiones. Los cambios tendrían que introducirse también en una larga lista de bienes de consumo duradero.

Pero hay algo más. Las grandes corporaciones del sector energético mundial siguen gastando miles de millones de dólares en exploración y extracción de combustibles fósiles. Y si por arte de magia se adoptara la decisión de dejar el 80 por ciento de las reservas en el subsuelo, esas compañías tendrían que aceptar la anulación de billones de dólares de sus activos que son el valor de esas reservas. Las ramificaciones de un cambio radical en la estructura financiera de estas empresas son muy amplias y conllevan una profunda transformación del sistema financiero.

La resistencia al cambio proviene no sólo de una rigidez en la infraestructura de bienes de producción y consumo, también proviene del sector financiero. Y si alguien piensa que la cancelación de activos es una simple operación contable, hay que recordarle que el dominio del capital financiero es el rasgo principal de la etapa actual del capitalismo mundial.

La economía mundial permanece encerrada irremediablemente en una trayectoria de crisis y será difícil cambiar de rumbo. Sólo una movilización ciudadana masiva a escala planetaria podría forzar el cambio para transitar por un sendero menos peligroso.

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El dolar es el principal enemigo de la economía de Estados Unidos

Mér, 10/09/2014 - 13:21

La posición de dólar como moneda de reserva mundial es una de las principales causas del estancamiento económico de Estados Unidos. La acumulación de dólares que hace el resto del mundo lleva al billete verde a una constante presión revaluatoria que termina asfixiando sus exportaciones e incentivando las importaciones y destruyendo miles de empleos que debilitan la economia de Estados Unidos. Este es el lado más oscuro de la guerra de divisas, donde Estados Unidos siempre llevará las de perder, dado que al ser el dólar la moneda de reserva todos los países buscarán los mecanismos para atesorar dólares y hacer que éste se mantenga elevado. El resto del mundo puede articular mecanismos más eficientes para devaluar sus monedas y esta es una ventaja que no posee el dólar. Recordemos que tras el quiebre de Bretton Woods el dolar se convirtió en la moneda de reserva sin ningún respaldo en oro ni en nada. Esto favoreció a Estados Unidos cuando su sector industrial permitía generar abultados superávit en la balanza comercial. Pero a medida que Japón, primero, y China, después, comenzaron a dar vuelta la balanza comercial, Estados Unidos comenzó a ceder terreno sin pensar que ser dueño de la divisa podría ser un arma de doble filo.

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Hay una crisis global en el empleo: se necesitan 600 millones de puestos de trabajo

Mar, 09/09/2014 - 22:53
El objetivo de crecimiento mundial del 2%, marcado por el G20 para este año, debe ir acompañado de la creación de empleo de calidad y protección social y laboral, señala un informe presentado hoy en Melbourne por tres organismos internacionales. "Hay una crisis mundial en el empleo", sentencia el Banco Mundial. "Reavivar el crecimiento económico también depende de la recuperación de la demanda y, en este sentido, requiere una fuerte creación de empleo y un aumento salarial", según el documento preparado para la reunión de ministros de Empleo del G20 que se celebrará del 10 al 11 de septiembre en Melbourne.

El texto presentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial (BM) también alerta que, "a pesar de algunas mejoras recientes, la brecha laboral se mantendrá de forma significativa en varias economías del G20 hasta al menos el 2018". El informe "Mercados laborales G20: previsiones, retos claves y respuestas políticas" indica que "la sustancial brecha laboral y la persistente debilidad en la calidad de los empleos, salarios e ingresos son parte de los factores que contribuyen a la caída de la demanda agregada a través del impacto negativo en el consumo agregado, las inversiones, el ingreso y gasto gubernamental".

Así se alude a uno de los debates del G20 en torno al actual déficit de la demanda agregada a nivel mundial, que muchos economistas consideran como un factor que explica la recuperación desigual y débil, así como el lento crecimiento económico. El estudio también pide que se incluya en los Planes de Empleo del G20 el fortalecimiento de políticas laborales activas y los sistemas de protección social, abordar las desigualdades, los bajos salarios y la pobreza de los trabajadores.

"Necesitamos crear unos 600 millones de trabajos adicionales en todo el mundo en los próximos doce meses para mantener las tasas de empleo estables y hacer frente al crecimiento de la población", recomendó en un comunicado Nigel Twose, jefe de la delegación del BM a la reunión del G20 en Melbourne. La crisis financiera internacional y la lenta recuperación de varios países del G20 han dado como resultado altas tasas de desempleo y una merma en los ingresos de los trabajadores porque se recortó la tasa de crecimiento de los salarios reales hasta en un 2%, de acuerdo al documento, que recuerda la ampliación de la brecha entre el crecimiento de los salarios y la productividad laboral. "Hay pocas dudas de que existe una crisis mundial en el empleo", remarcó Twose.

En varios países del G20, especialmente en las economías emergentes, el enfoque también se centra en el empleo informal, el subempleo y la pobreza de los trabajadores, porque el grupo tiene más de cien millones de personas en el paro y 447 millones que viven con menos de dos dólares al día (1,55 euros). "Uno de los hallazgos más preocupantes que se emanan de este documento es que más de la mitad de la fuerza de trabajo en los países emergentes del G20, que es una cifra impactante de 837 millones de trabajadores, son pobres o estuvieron ligeramente por encima de la línea de la pobreza el año pasado", subrayó Twose.

La calidad del trabajo es otro de los retos dentro de las economías avanzadas del G20 que se suma a los bajos salarios, la inseguridad laboral y la calidad del ambiente laboral. El G20, bajo la presidencia australiana, aprobó en febrero pasado impulsar el objetivo de crecimiento del 2% por encima de las previsiones en los próximos cinco años, de cara a la cumbre de sus líderes celebrarán en noviembre en la ciudad de Brisbane, en el noreste de Australia. Los miembros del G20 son la Unión Europea, el G7 (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia), Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Suráfrica y Turquía.

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Buitres sobre Argentina, la crisis del dólar y Nueva York

Lun, 08/09/2014 - 19:35
Oscar Ugarteche, Ariel Noyola Rodríguez, Alainet

Paul Singer, el propietario de NML Capital, le hizo, sin querer, un enorme favor a la humanidad. En un par de meses, deslegitimó por completo las reglas de la Arquitectura Financiera Internacional (AFI) existente y, de paso, fortaleció el respaldo de la mayoría del mundo a favor de Argentina. En ese sentido, la carta dirigida el pasado 25 de agosto al Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, firmada por los economistas Joseph Stiglitz, Robert Solow, Dani Rodrik y José Antonio Ocampo, entre otros, y el ex primer ministro canadiense Paul Martin, constituye una parte del comienzo de una campaña global para transformar los mecanismos de reestructuración de deuda soberana. La otra parte es la iniciativa impulsada por el grupo G77 más China (integrado por más de 130 países) para elevar a la Asamblea General de Naciones Unidas una iniciativa de reforma al respecto.

Por un lado, se ha puesto nuevamente en cuestión la institucionalidad edificada al término de la segunda posguerra bajo mandato estadounidense. En segundo lugar, y más importante todavía, el agravio en contra de Argentina detonó un amplio consenso en torno a la necesidad de realizar una reforma profunda de la AFI, al día de hoy basada en las leyes de Nueva York y sujeta a los tribunales de dicha ciudad, con contratos denominados en dólares y con fallos aplicados universalmente. Es decir, el embate de los buitres contra Argentina precipitó la crisis de confianza en el dólar como instrumento de crédito y de Nueva York como espacio jurisdiccional privilegiado para resolver reestructuraciones de deuda futuras.

Hoy es evidente que los fondos buitres constituyen el sector más agresivo del capital financiero. A través de complejas maniobras jurídicas y especulativas apoyadas casi siempre por funcionarios públicos de alto nivel, los fondos buitres han puesto contra la pared en las últimas dos décadas a varios gobiernos soberanos (República del Congo, Panamá, Perú, Argentina, etc.). El modus operandi consiste en exigir pagos completos más intereses devengados en momento críticos por títulos de deuda comprados en gran descuento. En el caso argentino, en 2005 y 2010 aproximadamente 92% de los acreedores aceptaron los canjes de deuda propuestos por el gobierno después de la crisis de 2001. Sin embargo, 0.45% del 7% restante de los acreedores que no llegó a un acuerdo (holdouts), compró bonos por un valor de 40 millones de dólares que ahora pretenden cobrar de manera abusiva en más de 1,300 millones de dólares.

Por esa razón, y ante el temor de que los buitres cobren nuevas víctimas, el canciller argentino Héctor Timerman, acompañado del ministro de Economía Axel Kicillof, anunció el viernes 29 de agosto en Buenos Aires que el grupo G-77 más China había aprobado de manera unánime presentar una propuesta ante la ONU a fin de establecer un nuevo marco regulatorio. Kicillof detalló: “el resto de los países nos ha pedido que transmitamos esta experiencia para que nunca más pase lo de Griesa, nunca más pase un reclamo como el que formula Singer […] los fondos buitres son un parásito del sistema financiero internacional que tiene que desaparecer". El próximo martes 9 de septiembre, se presentará la iniciativa: “Si la mayoría vota afirmativamente, en menos de un año Argentina habrá dado al mundo una Convención para resolver en forma justa, equitativa y no bajo amenazas de un sistema que pueda establecer un juez o un país, sino con base a lo que resuelvan todos los Estados miembros de la ONU”, detalló el ministro argentino (Xinhua, 30/08/2014).

De otro lado, un día anterior al anuncio del gobierno argentino, la Asociación Internacional del Mercado de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés), que integra a más de 450 miembros entre bancos, emisores de deuda e inversionistas de más de 52 países, hizo pública la idea de generalizar las cláusulas de acción colectiva incorporadas en los contratos. De este modo, el nuevo marco regulatorio transformaría de jure las relaciones entre deudores y acreedores. Por un lado, haría valer la voluntad expresa de las tres cuartas partes de los acreedores en situaciones de controversia y por otro lado, neutralizaría de facto los ataques por parte de los fondos buitres. El siguiente paso consiste en que los gobiernos nacionales adopten de manera inmediata la nueva reglamentación. Lamentablemente, los cambios no incluirían a Argentina ya que no son de carácter retroactivo. Hay, por tanto, dos pistas de reforma abiertas, o más Estado a través de Naciones Unidas o más Mercado con el ICMA. Parece imposible para el sistema internacional volver al status quo previo al fallo de Griesa.

Ambas iniciativas ocurren un mes después de que Argentina había sido declarada en default parcial por parte de la Corte de Nueva York. En conclusión, el conflicto entre los buitres y Argentina aceleró el declive de Nueva York como el centro articulador del sistema financiero internacional y puso sobre la mesa la necesidad de implementar reglas más universales, justas y transparentes. Mientras tanto, los fondos de George Soros y Citibank mantienen juicios abiertos con el Bank of New York apreciándose así que la AFI ya no beneficia a los inversionistas mayoritarios ni asegura la estabilidad del sistema global.

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Los buitres y su libra de carne

Lun, 08/09/2014 - 14:05
Noé Jitrik, Página 12

En una nota publicada en este mismo diario propuse, hace un tiempo, una lectura algo diferente de las habituales de El mercader de Venecia. Tal como lo veía entonces, para Shakespeare el haber colocado lo sórdido y cruel en un judío prestamista era en realidad secundario y, seguramente, un lugar común de la época o, desde una perspectiva teatral, no desdeñable en un habilísimo cultor del género, un personaje que podía generar de inmediato un efecto caricatural y una inmediata respuesta de un público sensible a los estereotipos.

Pero conjeturé que no se quedaba en eso; más bien, así lo entendía, estaba situándose en una zona de múltiples significaciones para su época. Por empezar, si lo que daba lugar al conflicto dramático era un compromiso asumido por un mercader –que no era Shylock–, Antonio, un veneciano ennoblecido por una multitud de virtudes, con un prestamista lleno de defectos, salvo el poder de la argumentación, en realidad ponía en escena un enfrentamiento que le habría encantado señalar a Marx y a sus infinitos comentadores: las dificultades de un sistema comercial –Antonio afronta temporales y remisos clientes– que ya había sentado sus reales en esa Italia preburguesa, con un incipiente sistema financiero: Shylock tiene dinero y lo presta, no es complicado conjeturar que se trata del punto de partida de la creación de los bancos que, no es inútil recordarlo, ganan porque prestan.

Además, ese choque supone el conflicto entre un mundo feudal, de señores que visten bien y pasan su tiempo seduciendo jovencitas o batiéndose en duelo por fruslerías, con un mundo que comienza a perfilarse, que va a ser el mundo que conocemos aunque el atuendo de quien lo encarna y la religión que profesa sean antiguos, lo que también supone un choque entre un poder basado en promesas y linajes con un poder creciente que descansa en una laboriosa y oscura acumulación, fundamento mismo del capitalismo moderno.

Muchas otras posibilidades de lectura nos ofrece generosamente ese texto, que durante siglos ha sido considerado no sólo polémico sino incluso antisemita. Una más de las que mencioné: la conversión de la judía al anglicanismo por la vía del amor enfrenta a la rigidez católica. ¿Sería una solución “blanda” del “problema judío”, como lo diría Sartre siglos después, frente a la “dura” crueldad de la Inquisición?

Y, por último, la humillación del judío: mientras con alegre regocijo se celebra el triunfo judicial y el del amor, fracasa el oscuro, pero invencible –según Freud– deseo del dinero. Desde luego que lo que Shakespeare no podía prever era que, siglos después, la modernidad financiera terminaría por ganar la partida. Eso lo vemos ahora.

De todo ello hice un breve relato, pero dejé de lado un aspecto importante de la obra, el esplendor del ingenio de Shakespeare que tocó más cuerdas de la vida social, lo cual no deja de reconocerse. Es la cuestión de la ley, nada menos. Quiero tomar esta situación porque, me parece, tiene que ver con lo que estamos viviendo en la actualidad en nuestro castigado, por la ley, país.

Cuando todas las intrigas previas culminan y los plazos se han vencido, Shylock quiere que se ejecute el contrato, o sea que si Antonio no paga, le quiten una libra de carne. No se sabe qué hará si la obtiene, pero si al prestar el dinero eso quedó planteado y Antonio lo aceptó, creyendo seguramente que no se llegaría a ese punto, o que era inverosímil que se llegara a ello, cuando declara que no puede pagar Shylock reclama y, en consecuencia, debe intervenir un juez, el Dux, para que se cumpla con la ley. Si el juez no lo hace desvirtúa su función y, por lo tanto, el sistema pone en evidencia su debilidad. Porcia, personaje de otra intriga, se disfraza de hombre y con ese atuendo viene como abogado a terciar; con el aplauso de Shylock, que celebra la prudencia de ese ficto abogado, le da la razón, sostiene que hay que cumplir y cuando el juez está por bajar el martillo dice algo así como “pero...una libra de carne, ninguna gota de sangre”.

Esta ingeniosa salida pone en cuestión la problemática de la ley. Las leyes, no es ninguna novedad, regulan las relaciones sociales y, por lo tanto, son imprescindibles para la vida social; sintetizan las situaciones individuales y, por lo tanto, están situadas en un terreno general; para aplicarlas hay que interpretarlas y ahí está el juez y lo que gravita en su interpretación. Si no tiene en cuenta lo que puede acarrear su aplicación literal o si su interpretación está contaminada por lo que se llama “conflicto de interés”, su juicio puede acarrear lo contrario de lo que la ha inspirado. El Dux se detiene, el prestamista reclamador termina por ser acusado, triunfa la sabiduría y el sistema jurídico prueba que no es ciego ni sordo y que está al servicio de lo humano.

No parece arbitrario traspolar el esquema veneciano al escenario de Nueva York. El juez Griesa aplica la ley literalmente; para los abogados hace lo que tiene que hacer pero a pedido de los fondos buitre que vienen a ser el Shylock de esta comedia y la Argentina el Antonio al que le quieren sacar un poco más que una libra de carne. Pero, ya sea por una natural simpatía por los ricos, ya porque no ve más allá que la letra de la ley, ya porque está senil, el juez, impermeable, ciego y sordo, ignora que su dictamen puede salpicar mucha sangre, eso que había debido considerar que sucedería para que su interpretación de la ley fuera tan sabia y responsable como para justificar el poder que se le ha concedido. Cree seguramente, y con él muchos juristas, que si no lo hace así el sistema se derrumbará, pero no se da cuenta de que ocurrirá lo contrario, o sea que el sistema, al ser injusto por el impresionante daño que esa decisión puede provocar, se desvirtúa, deja de ser confiable y respaldo de la vida social para convertirse así en un enemigo de una sociedad a la que cree defender y respetar.

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Lo mejor del capitalismo se ha acabado para los países ricos… y lo mismo pasará con los pobres hacia 2050

Dom, 07/09/2014 - 13:01
Paul Mason, Sin Permiso

Una de las ventajas de tener una élite global es que ellos al menos saben lo que está pasando. Nosotros, las masas engañadas, puede que tengamos que esperar decenas de años hasta saber quiénes son los pedófilos en puestos de poder, y que banqueros son delincuentes o están en quiebra. Pero se supone que las élites lo saben en tiempo real, y que sobre esa base han de hacer predicciones precisas.

Hasta qué punto se ha vuelto esto difícil quedó demostrado la semana pasada cuando la OCDE publicó sus previsiones para la economía mundial hasta 2060. Según las mismas, ese crecimiento se ralentizará en unos dos tercios de su ritmo actual, la desigualdad aumentará de modo masivo y existe un gran riesgo de que el cambio climático empeore las cosas. Pese a todo esto, afirma la OCDE, el mundo será cuatro veces más rico, más productivo, más globalizado y tendrá mejor formación. Si uno es de los que se debaten tratando de racionalizar las dos mitades de esa previsión, no hay en ese caso que preocuparse: lo mismo le pasa a algunos de los economistas más capacitados del planeta.

El crecimiento mundial se ralentizará hasta un 2.7%, afirma este organismo de expertos con sede en París, porque el efecto derivado de alcanzar igual nivel que ha impulsado el crecimiento en el mundo en vías de desarrollo– crecimiento de la población, educación, urbanización – se irá agotando. Antes incluso de que eso pase, el semiestancamiento de las economías avanzadas significa una media global a largo plazo en los próximos 50 años de un crecimiento de sólo el 3%, lo que es poco. El crecimiento de los empleos de alta cualificación y la automatización de los empleos significa, en la proyección principal, que la desigualdad crecerá en un 30%. Hacia 2060, países como Suecia tendrán niveles de desigualdad como los que se ven actualmente en los EE. UU.: pensemos en Gary, Indiana, en el extrarradio de Estocolmo.

El conjunto de la proyección se completa con el riesgo de que los efectos económicos del cambio climático empiecen a destruir el capital, el litoral y la agricultura en la primera mitad de siglo, recortando el crecimiento del PIB mundial hasta en un 2,5% y el 6% en el sudeste asiático.

La parte más desolada del informe de la OECD no se encuentra en lo que proyecta sino en lo que da por sentado. Da por sentado, en primer lugar, un rápido aumento de la productividad, gracias a la tecnología de la información. Tres cuartos de todo el crecimiento esperado provienen de esto. Sin embargo, esa presunción es, tal como dice con un eufemismo el informe, "elevada cuando se compara con la historia reciente".

No hay absolutamente ninguna certeza de que toda la revolución de la información de los últimos 20 años vaya a derramarse en cascada en sectores aun más productivos y que creen más valor. La OCDE declaró el año pasado que, si bien Internet probablemente había impulsado la economía norteamericana hasta en un 13%, los efectos económicos más generales eran probablemente más amplios, algo imposible de medir y no captado por el mercado. El veterano economista norteamericano Robert Gordon ha sugerido que el empuje de productividad de la tecnología de la información es real, pero está ya agotado. De cualquier modo, existe un riesgo bastante elevado de que ese escaso 3% de crecimiento previsto se acerque al 1%.

Y luego está problema de las migraciones. Para que funcione el supuesto principal, Europa y los EE.UU. han de absorber cada uno 50 millones de emigrantes de aquí a 2060, y el resto del mundo desarrollado ha de absorber otros 30 millones. Sin ellos, la mano de obra y la base fiscal se contraen de tal modo que los estados quiebran.

El riesgo principal que muestra la OECD es que los países en desarrollo progresen tan rápidamente que la gente deje de emigrar. Un riesgo más evidente – tal como lo señala el voto de un 27% al Frente Nacional en Francia y las alborotadas multitudes que insultan a los inmigrantes en la frontera de California – es que no acepten la emigración las poblaciones del mundo desarrollado. Eso, sin embargo, no se considera.

Y ahora imaginemos el mundo del supuesto principal: Los Angeles y Detroit se parecen a Manila: abyectos barrios de chabolas junto a rascacielos protegidos, la mano de obra del Reino Unido, una mezcla de ancianos blancos y jóvenes emigrantes recién llegados, los empleos de ingresos medios prácticamente desaparecidos. Si naces en 2014, entonces para 2060 serás un abogado de 45 años o un camarero de 45 años. No habrá mucho entremedias. El capitalismo entrará en su cuarta década de estancamiento y entonces – si no hemos hecho nada respecto a las emisiones de carbono – empezarán a sentirse las repercusiones verdaderamente graves del cambio climático.

La OCDE le envía al mundo un mensaje claro: en lo que respecta a los países ricos, se ha terminado lo mejor del capitalismo. Para los países pobres – que hoy experimentan el oropel y la neblina de la industrialización – se habrá acabado para 2060. Si queréis mayor crecimiento, dice la OCDE, tenéis que aceptar una mayor desigualdad. Y viceversa. Hasta para alcanzar una magra tasa media de crecimiento global del 3%, tenemos que hacer "más flexible" el trabajo, y la economía más globalizada. A esos inmigrantes en desbandada sobre las vallas de Melilla, junto a Marruecos, tenemos que darles la bienvenida, en masa, a un ritmo de dos o tres millones anuales en el mundo desarrollado durante los próximos 50 años. Y tenemos que conseguir esto sin que el orden global se fragmente.

Ah, y está el problema fiscal. El informe apunta que, con la polarización entre rentas altas y bajas, tendremos que pasar – como sugiere Thomas Piketty – a los impuestos sobre la riqueza. Aquí el problema, según señala la OCDE, estriba en que los activos – ya se trate de un caballo campeón de carreras, una cuenta bancaria secreta o el copyright del logotipo de una marca – tienden a ser intangibles y a mantenerse por tanto en jurisdicciones dedicadas a esquivar los impuestos a la riqueza.

La recomendación de la OCDE – más globalización, más privatización, más austeridad, más migraciones y una tasa a la riqueza, si es que podemos conseguirla– tendrá su importancia. Pero no para todo el mundo. La lección última del informe es que, más tarde o más temprano, surgirá una alternativa al "más de lo mismo". Porque las poblaciones armadas de teléfonos inteligentes y con un acrecentado sentido de los derechos humanos, no aceptarán un futuro de elevada desigualdad y reducido crecimiento.

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Paul Krugman: "Hay tufillo a desesperación en Europa"

Dom, 07/09/2014 - 09:01
Paul Krugman, El País

El jueves, el Banco Central Europeo anunciaba una serie de nuevas medidas que iba a tomar para tratar de impulsar la economía de Europa. El anuncio tenía un tufillo a desesperación, lo cual era tranquilizador. Europa, que está en peor situación económica que durante la década de 1930, se encuentra sin lugar a dudas atrapada en un torbellino deflacionario, y es bueno saber que el BCE es consciente de ello. Pero puede que la revelación haya llegado demasiado tarde. No está nada claro que las medidas que hay ahora sobre el tapete sean lo bastante contundentes para invertir el sentido de esa espiral deflacionaria.

Y ahí estaríamos nosotros, si no fuera por Bernanke. En Estados Unidos, las cosas distan de ir bien, pero parece que (al menos por ahora) hemos escapado a la clase de trampa que amenaza a Europa. ¿Por qué? Una posible respuesta es que la Reserva Federal empezó hace años a hacer lo que debía, al comprar billones de dólares en obligaciones, a fin de evitar la situación a la que se enfrenta ahora su homólogo europeo.

Se puede alegar, y yo lo haría, que la Reserva debería haber hecho todavía más. Pero sus responsables han sido víctimas de ataques feroces durante todo este tiempo. Expertos, políticos y plutócratas los han acusado una y otra vez de "degradar" el dólar, y nos advertían de que la inflación iba a dispararse de un momento a otro. El repunte de la inflación que predijeron no se ha producido pero, a pesar de haberse equivocado un año tras otro, casi ninguno de esos detractores ha reconocido su error, y ni siquiera han cambiado de cantinela. Y la pregunta que me he estado haciendo es por qué. ¿Qué empuja a un sector poderoso de nuestra clase política —llamémoslo el comité de la deflación— a exigir políticas de restricción del crédito incluso en una economía deprimida y con poca inflación?

Una cosa está clara: como tantas otras cosas hoy día, la política monetaria se ha convertido en gran medida en un asunto partidista. No solo porque los mensajes sobre la degradación del dólar provengan casi exclusivamente de la derecha del espectro político; la paranoia de la inflación se ha convertido, hasta un punto llamativo, en una cuestión de corrección política conservadora, de manera que incluso algunos economistas que deberían ser más sensatos se han unido al coro. Así que podemos concretar más la pregunta: ¿por qué la gente de derechas odia la expansión monetaria, aun cuando se necesita desesperadamente?

Una de las respuestas reside en el poder de la verdadez, expresión de justa fama acuñada por Stephen Colbert para referirse a cosas que no son ciertas, pero se lo parecen a algunos. "La Reserva Federal está imprimiendo dinero, el hecho de imprimir dinero genera inflación y la inflación siempre es mala" es una afirmación falsa por partida triple, pero a mucha gente le parece verdadera. Y sí, la tendencia a preferir la verdadez a una verdad más compleja está y ha estado casi siempre relacionada con el conservadurismo político, y esta tendencia se intensifica aún más en una época en la que algunos líderes políticos extraen sus teorías monetarias de las novelas de Ayn Rand.

Otra respuesta es el interés de clase. La inflación ayuda a los deudores y perjudica a los acreedores, mientras que con la deflación sucede lo contrario. Y los ricos tienen muchas más probabilidades que los pobres de ser acreedores, de tener dinero en el banco y obligaciones en la cartera, en vez de hipotecas y saldos pendientes en la tarjeta de crédito. En la época dorada de finales del siglo XIX, la élite se movilizó en masa para derrotar a William Jennings Bryan, que pretendía sacar a Estados Unidos del patrón oro; el coste de la campaña electoral, expresado como porcentaje del PIB, fue mucho más alto en 1896 que en cualquier otra elección presidencial, anterior o posterior. ¿Se están movilizando hoy los ricos de manera similar en contra de la política del crédito barato?

Por lo que yo sé, no tenemos pruebas fehacientes de ello. Sin duda, hay muchos inversores ricos entre la multitud que denuncia la degradación del dólar, pero no sabemos con certeza lo representativos que son; y se podría argumentar que a los grandes inversores les deberían gustar las políticas expansivas de la Reserva, que han sido muy beneficiosas para la Bolsa. Pero puede que los ricos no confíen en esa conexión, en parte porque la inflacionaria década de 1970 fue muy mala para los mercados bursátiles. Y sabemos a ciencia cierta que los muy ricos tienen más tendencia que el resto de los ciudadanos a considerar que el déficit presupuestario es nuestro mayor problema, aun cuando la austeridad fiscal probablemente sea perjudicial para sus ganancias. Por tanto, es probable que el interés de clase aparente también sea una motivación clave para el comité de la deflación.

Una nota al margen: los ricos de Europa no son tan ricos ni tan influyentes como los estadounidenses pero, no obstante, los intereses de los acreedores son todavía mayores que en Estados Unidos porque los países acreedores, Alemania en concreto, han acabado dictando las políticas de toda Europa.

Y es importante que entendamos que el dominio que ejercen los intereses de los acreedores a ambos lados del Atlántico, respaldado por doctrinas económicas falsas pero que generan una atracción visceral, ha tenido consecuencias trágicas. Nuestras economías se han debilitado a causa de la penosa situación de los deudores, que se han visto obligados a recortar drásticamente el gasto. Para evitar una depresión profunda y prolongada, necesitamos políticas que contrarresten ese lastre. Pero, en vez de eso, lo que tenemos es la obsesión con los peligros del déficit presupuestario y la paranoia de la inflación. Y una depresión económica que no se acaba nunca.
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Ver: La influencia de Ayn Rand sobre Alan Greenspan y su génesis en la crisis financieraUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Mario Draghi confirma la debilidad de la economía europea

Ven, 05/09/2014 - 16:59
El Banco Central Europeo no sorprendió a nadie con su última pócima milagrosa de volver a reducir cada uno de sus tres principales tipos de interés y dos nuevos programas para la compra de valores respaldados por activos y bonos garantizados emitidos por los bancos de la eurozona. Hay preocupación de que el período deflacionista puede persistir durante más tiempo de lo pensado y poner en peligro la recuperación económica de la zona euro. Draghi reconoció que “hemos visto un empeoramiento de las perspectivas de inflación a mediano plazo, y el movimiento a la baja en varios indicadores muestran que la recuperación ha perdido impulso." Lo que no se animó a decir Mario Draghi, es que la economía europea se encamina a una nueva recesión y que los últimos movimientos de ficha del BCE van rumbo a ninguna parte. La política monetaria está cada vez más arrinconada en el descrédito y la incompetencia dado que tras seis años de crisis no ha podido dar con un camino fiable para la recuperación económica verdadera. Si a esto sumamos la desaceleración en picada que sufre China y Japón, y la debilidad inserta en Estados Unidos, donde, de acuerdo a Janet Yellen, casi la totalidad del empleo creado en ese país en los últimos años es de carácter precario y temporal, podemos esperar que nos hallamos en las puertas de una nueva recesión global. De esta nueva crisis los principales culpables serán los bancos centrales, y las políticas de los gobiernos que dieron rienda suelta a los planes de austeridad que ordenó Angela Merkel. Como al parecer existe eso que algunos llaman “justicia divina”, no deberá sorprendernos cuando el próximo país que siga a Francia e Italia en su nueva entrada en recesión sea Alemania, país que ya comienza a sufrir signos de fatiga con una tasa de desempleo en aumento.

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