Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger7115125
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Motores económicos de la destrucción ambiental

Xov, 29/03/2018 - 03:34
Alejandro Nadal, La Jornada

La semana pasada el Panel intergubernamental sobre biodiversidad y servicios de ecosistemas (Ipbes, por sus siglas en inglés) dio a conocer cuatro importantes informes sobre el deterioro ambiental. Se trata de las evaluaciones más importantes sobre el estado del medio ambiente en los pasados 10 años y cubren las regiones de Asia-Pacífico, África, América y Europa-Asia central. Las noticias son alarmantes: la pérdida de biodiversidad está a la par del cambio climático como una de las amenazas más graves para la humanidad. Ambos problemas actúan en retroalimentación y se fortalecen mutuamente en un círculo vicioso.

Cada una de las megarregiones cubiertas por los equipos del Ipbes presenta señales de severos daños en todos los ecosistemas. La pérdida de biodiversidad está acompañada de un grave deterioro en la calidad de los suelos y de una marcada degradación en los acuíferos y cuerpos de agua. Por ejemplo, para África el Ipbes concluye que hacia finales de siglo se habrán extinguido la mitad de las especies de aves y mamíferos del continente debido al cambio climático. El informe señala que se han deteriorado más de 500 mil kilómetros cuadrados en el continente debido a la sobrexplotación, erosión, salinización y diversas formas de contaminación. Y se espera que la presión sobre el medio ambiente se intensifique, porque la población en África pasará de mil 250 a 2 mil 500 millones de personas.

En el continente americano, el informe del Ipbes concluye que en promedio la biodiversidad se ha reducido 31 por ciento en toda la región a lo largo de los pasados cinco siglos, pero el cambio climático va a empeorar la situación. Si las tendencias no cambian, para 2050 se habrá perdido otro 10 por ciento de especies. En general, las malas noticias se repiten una y otra vez para las cuatro regiones que cubren los informes del Ipbes. El mensaje general es que la destrucción ambiental provocada por la actividad económica alcanza dimensiones planetarias y pone en peligro la supervivencia de la especie humana.

Sin duda alguna estos estudios tienen una gran importancia para el diseño y aplicación de políticas. Pero es precisamente en la intersección entre actividad económica y daños ambientales donde se encuentra el punto más débil de los estudios del Ipbes.

En efecto, para los arquitectos de los diagnósticos del Ipbes el tema de los motores del deterioro ambiental es su talón de Aquiles. El equipo medular que realizó el estudio conocido como la Evaluación del milenio sobre los ecosistemas (dado a conocer en 2004) es el mismo que promovió la creación del Ipbes. Ya desde aquel trabajo habló de los motores del deterioro ambiental, pero se limitó a encontrarlos en el crecimiento económico y demográfico. Esto es problemático por varias razones.

Una de ellas es que desde hace más de 40 años la economía mundial viene sufriendo una caída en la tasa de crecimiento. En 1964 se expandió a una tasa de 6.7 por ciento, pero en 2015 el crecimiento se había reducido a 2.6 por ciento. A lo largo de esos 50 años la economía global ha sufrido cinco grandes recesiones y siempre la recuperación presentó tasas de crecimiento inferiores a las de la recuperación en la crisis anterior. A lo largo de todo el periodo se observa una tendencia constante hacia menores tasas de expansión. Y ahora viene la pregunta: ¿esa ralentización fue buena para el medio ambiente? La evidencia a nuestro alrededor es clara y los estudios del Ipbes lo constatan: el deterioro ambiental ha continuado intensificándose a lo largo de estos cinco decenios.

El tema del aumento de la población también amerita un análisis más cuidadoso. Y es que la tasa de crecimiento demográfico también ha manifestado una caída muy importante en los decenios anteriores, pasando de 2 a 1.1 por ciento entre 1963 y 2015. Claro que ahora el volumen de la población total hace que el incremento anual sea comparable al de hace 50 años, pero se espera una tasa de 0.5 por ciento en 2050. Hoy, quizás, los fenómenos demográficos más importantes son la urbanización y la migración. Más de la mitad de la población mundial vive ya en ciudades y la tasa de incremento de la población urbana es de 1.5 por ciento. Y ese proceso tiene fuertes implicaciones ambientales por la adopción de patrones de consumo que muchas veces son insostenibles.

Desgraciadamente, hoy los estudios del por ciento no contienen un capítulo dedicado a los motores de la degradación ambiental. Da la impresión de que se quieren evadir las preguntas clave, que se acercan a las definiciones de prioridades políticas. Por ejemplo, en materia de agricultura se dice que es necesario promover prácticas de agricultura sustentable, pero se hace a un lado el hecho de que la pequeña agricultura campesina ha estado bajo un terrible ataque desde hace décadas por los gobiernos neoliberales en el mundo entero. Se necesita ir más allá de las generalidades para abordar un análisis desagregado y con una mejor definición. Sólo así será posible desentrañar las fuerzas económicas que están detrás de la destrucción ambiental.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Saskia Sassen: “No es el 1%; un 30-40% es súper rico, el resto se empobrece”

Mér, 28/03/2018 - 13:16
Entrevista a un referente internacional de las ciencias sociales, quien advierte, visto el contexto político actual, que “lo de la nación, el país, etc., se ha vuelto el instrumento que camufla la falta de coraje por parte de las clases políticas para enfrentarse a los cambios”

Alexis Rodríguez-Rata, La Vanguardia

Define su trabajo como una labor de “monje”. Pero no para de viajar. Acuñó el término de ciudad global y desde entonces nunca más ha desaparecido de nuestro vocabulario. Critica las desigualdades que nos trae el nuevo siglo, muy urbanas, pero, a la vez, con privilegiados globales, y lo hace con una irónica sonrisa en la cara. Habla español con acento argentino, aunque sea neerlandesa, viva y trabaje en Nueva York y a lo largo de unos pocos intercambios de correos haya volado ya dos veces a Londres.

Saskia Sassen (La Haya, Países Bajos, 1949), catedrática de Sociología de la Universidad de Columbia y premio –entre otros– Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, habla de urbanismo, inmigración, globalización… Siempre del siglo XXI. O sobre expulsiones. De las ciudades y del mundo que está –y ha venido para quedarse.

Nació en los Países Bajos, creció en Argentina e Italia, estudió en Francia y ha desarrollado su carrera en EEUU ¿El ejemplo del ciudadano global moderno?

Esa imagen del ciudadano global es un poco exagerada… Viví en muchos países y crecí en seis idiomas, pero a cada paso fue importante pertenecer al lugar donde estábamos –a Buenos Aires, a Roma… No era simplemente navegar en esos espacios, también era arraigarse, lo que te permite valorar (y criticar) el conjunto de los elementos que construyen esa situación. Y en ese sentido, es algo muy diferente de lo que hace, necesita o busca el turista o el visitante.

Señala que hoy hay ciudades globales, con élites globales, una privilegiada burocracia transnacional y, por debajo de todos ellos, una base más estática, inmóvil y no global. ¿Las ciudades y economías actuales deben elegir por ser globales o no contar? ¿Hay salida a este ‘juego’?

Yo lo veo más bien como una especie de espacio operacional complejo marcado por sistemas avanzados en lo personal, lo internacionalizado, etcétera y que combina todos esos elementos con el apoyo de vectores globales –algunos buenos, y otros meramente extractivos. Y estos últimos son un problema. Hay trabajadores mal pagados en paralelo a un sistema global de nuevas clases altas; un sector muy avanzado, globalizado y que maneja muchas fuentes de dinero y de poder, como el de las finanzas, que se instala en partes de la ciudad a través de toda una serie de elementos materiales (los edificios, las infraestructuras de comunicación, etc.) mientras que las personas que trabajan en los hogares de esas nuevas clases de alto nivel profesional se tornan en trabajadores estratégicos, pero no en el espacio de la típica familia de clase media.

Habla de una nueva época. Y de una nueva economía global. De una sociedad que deja de ser industrial para centrarse en la ‘financiarización’ y en sus plusvalías (o beneficios) y que “no necesita” al trabajador. ¿Es la hora de pensar en un ‘hombre nuevo’?

Este paso lo dimos en estos últimos 20 años. Es un desastre. No estoy segura de cuál es la próxima fase, pero la corriente de extracción de esta plusvalía de tantos elementos de la ciudad es tan extrema… Ahora vamos a la recuperación de la ciudad como espacio para movilizar y hacer visible el poder de los sin poder. A la ciudadanía de la ciudad.

Históricamente (y América Latina es un ejemplo) cuando la crisis afecta a la clase media, es cuando se dan protestas, revoluciones, etc. ¿Es previsible una oleada de cambios? ¿Las ciudades volverán a ser el epicentro de las revueltas por las necesidades insatisfechas?

Yo creo que sí, también por el encaje ecológico, que ha traído nuevas geografías en juego.

Del criticado 1% al 30-40%
En alguna ocasión ha dicho: “Antes un rico podía acabar pobre” (por los costes de inversión, innovación o la incertidumbre de la época industrial). “Hoy no.” ¿Se ha ahondado en la desigualdad entre las personas y las ciudades más que entre las naciones, regiones, Estados o bloques de Estados?

Así es. La mayor diferencia ahora no es entre países, ¡sino entre clases sociales de un país dado! Ese es un cambio importante.

¿Lo que antes era distinguir entre Norte y Sur, a ricos y pobres y en un sistema-mundo, ahora lo ocupa un “sur global” como ha mencionado en alguna ocasión?

Sí, con nortes y sures en su interior, islas urbanas de riqueza y bienestar como era típico de ciudades en desarrollo y no ‘urbes-islas’ en su conjunto. En las ciudades se levantan nuevos muros invisibles. Formaciones de élites y sectores depredatorios se dan en casi todos los países. En África tenemos élites ricas, no tan grandes y tan ricas como las de EE.UU., Rusia, etc. Pero están. Y funcionan también en modalidad extractiva; no para construir un país, como lo fue cuando las colonias se volvieran independientes. Hoy hay un nivel de ‘extractivismo’ de las familias ricas que es un horror.

En varias publicaciones ha señalado que el 1% de los más ricos frente al 99% restante (que tanto denunció Occupy Wall Street o el 15-M) siempre ha existido; que hoy el cambio es que la antigua clase media cada vez existe menos porque, o se pertenece al 30-40% más pudiente (con una clase media y alta que nunca ha vivido como hoy) o a una clase media baja y baja que cada vez es más pobre. ¿Volvemos a un mundo dividido en bloques de dos clases? ¿Es por ello ‘previsible’ el nacimiento de nuevos movimientos sociopolíticos?

Así lo pienso. A nivel de ciudad no es tanto el 1% súper rico –que es un factor negativo para el acceso a la vivienda, el presupuesto municipal, etc. –, sino que ahora hay un 30-40% que es súper rico mientras el resto se vuelve pobre. ¡Lo que antes era un espacio para tres familias en un edificio ahora es para una persona! Eso ha expulsado a mucha gente clase media modesta fuera del centro y de donde solían vivir.

En 2011 en La Vanguardia expresó: “Nacionalistas de verdad sólo lo son las clases medias”. Pero dice que ésta, como tal, va desapareciendo. Y sin embargo vuelve el nacionalismo. ¿Qué significa?

Bueno, son las clases medias modestas y las clases trabajadoras, que ambas han perdido mucho en este cambio que comienza ya en la década de 1980 y lentamente ha mostrado el horror que es.

¿Qué control democrático es posible en este contexto ‘glocal’, local y a la vez global, pero ya no tan nacional como lo era hasta hace poco y en el que se ha basado hasta el momento nuestra democracia liberal?

Podemos usar algunos instrumentos existentes, pero habrá que inventar nuevas modalidades. Vemos surgir nuevas generaciones de jóvenes orientados a otras esperanzas e intereses –lo ecológico, lo digital, lo internacional… Les interesa mucho menos la idea de tener un coche, o, si lo necesitan para llegar a sus puestos de trabajo, no es con la misma fantasía del coche que vimos por generaciones. Y sólo es un ejemplo.

En sus trabajos destaca que hay un mundo de ciudades globales que se conectan entre sí a través de diversas instituciones internacionales. Y sin embargo, ¿cómo encaja eso con el renovado debate sobre el papel de los Estados y las naciones –un debate particularmente encendido en Catalunya y España, pero también Escocia y Reino Unido, etc.? ¿Es una polémica que emana de la crisis de un mundo que ya va hacia otro, de las dudas entre lo viejo y lo nuevo?

Aquí hay varios vectores en juego. La gran ciudad ha ganado importancia económica porque los sectores ricos y altamente productivos (que puede también ser producción negativa, como las altas finanzas) necesitan la ciudad, y no de la modalidad de nuestro pasado inmediato sino de una modalidad completamente diferente. Es lo que yo llamo la intermediación.

La globalización, históricamente, ha evolucionado según la actualidad internacional. En particular por sus conflictos: se detiene en 1914 con la primera guerra mundial, el posterior auge nacionalista y la guerra fría; vuelve a finales de los años 80 y ya 90. ¿Puede volver a frenarse hoy, como algunos denuncian, por la victoria del America firstde Trump, el Brexit, el auge de los partidos de extrema derecha y populismos en Europa, etc.?

Lo veo viable y también alarmante. A nivel retórico, lo de la nación, el país, etc., se ha vuelto un poco el instrumento que camufla la falta de un análisis serio y de un proyecto de reformas; de la falta de coraje por parte de las clases políticas para enfrentarse a los cambios casi subterráneos (de los cuales no se habla mucho) que estamos viendo. Ha habido cambios profundos que a menudo no son captados en los lenguajes convencionales o familiares, y que por ende ni siquiera vemos… Sabemos que algo ha cambiado pero nos falta el vocabulario para describirlo. Entonces caemos fácilmente en retóricas como que los inmigrantes, o la izquierda, etc., nos están arruinando la ciudad, el país…

El capitalismo moderno ha ido en paralelo a la industria. Ahora estamos inmersos en un mundo de servicios y de consumismo. ¿Qué nuevas políticas, instituciones o partidos nos trae? ¿O la respuesta es sólo mirar a lo nuevo con ‘miedo’ respecto a lo ‘viejo y conocido’ aunque luego no podamos comportarnos como en el pasado?

Muchos países se han quedado paralizados por estos cambios. Las clases políticas no encuentran la nueva clave, y, de ahí, también, que algunos sectores de la ciudadanía expresen que los inmigrantes son el problema. Las clases políticas dicen “sí” porque es lo más fácil. No hacen sus deberes; no explican las lógicas más profundas que se ponen en juego.

En las ciudades se levantan muros casi invisibles
Barcelona, como le pasa a otras ciudades sea con gobiernos más progresistas o más conservadores, vive una dicotomía: se compite a nivel global por atraer el talento y la actividad económica internacional, pero con reivindicaciones paralelas sobre sus consecuencias sobre, por ejemplo, la lengua, por imponerse el inglés; las costumbres, por proliferar –por dar un ejemplo– las cadenas de comida rápida transnacionales; la ley local, por adaptarse los reglamentos a la competitividad global… ¿Es inevitable? ¿Podría agravarse?


Como contexto histórico permíteme hacer hincapié en que estamos viviendo una fase extrema. Pero no es permanente. Vendrán otros ciclos económicos. Lo importante es no perder el proyecto de ciudad. Y Barcelona lo tiene. Este es un periodo extremo en que la desigualdad en parte –pero no completamente– surge de nuevas modalidades de economía y sociedad. Algunas pueden modificarse, y otras requerirían cambios fundamentales –por ejemplo, relocalizar más y más de lo que producimos en vez de importarlo todo desde el otro lado del mundo. A nivel retórico, yo digo que hay que empezar a liberarse de las franquicias, que son un mecanismo extractivo. ¿Necesito una multinacional para tener una taza de café en mi barrio? No. Si necesito un ordenador o máquina de trabajo, ahí quizá sí la necesite. El problema de las franquicias es, además, doble: extrae la capacidad de consumo de un barrio y de una ciudad, y se la lleva a las oficinas centrales, fuera del barrio o del vecindario; a su vez, concentra en ese centro las capacidades de un sector –el que vende las flores o el café no necesita saber casi nada si es una franquicia, mientras que si es un negocio local hay que saberlo todo.

De hecho, usted ha escrito sobre las “ciudades en guerra, la inseguridad global y la resistencia urbana”. ¿Estamos en guerra? ¿Ha vuelto, por decirlo de alguna forma, la ‘guerra fría’ ahora “entre” ciudades y no entre Estados o naciones?

Yo no diría que las ciudades están en guerra… aunque a algunos sectores económicos y políticos les guste hablar de enemigos, en particular por cuestiones económicas. Pero es más bien para obtener beneficios para sus negocios, lanzar alertas para lograr lo que quieren… Las ciudades están siendo invadidas por los turistas, las grandes empresas y sus reclamaciones a los gobiernos municipales, etc. Sectores extractivos que ven que la ciudad es un espacio de donde pueden extraer plusvalías. Por ejemplo, grandes corporaciones construyen modestos apartamentos para luego destinarlos a Airbnb y hacer que un hogar también se preste a alguien por una semana. En Manhattan es un negocio.

La ciudad infinita
En la organización urbana internacional tenemos el centro, la periferia, luego la zona metropolitana y siguiendo de forma casi ininterrumpida hasta la siguiente zona de influencia metropolitana. Pienso en Barcelona, Nueva York, Shanghái y cada vez más ciudades. ¿Es un peligro o una oportunidad? ¿Qué es el centro y la periferia en el mundo hoy?

Esto se vuelve un poco inevitable en muchos lugares. Hay maneras de manejarlo que permiten espacios multimodales y no la modalidad de América Latina, con una ciudad en el centro y una interminable periferia… Pero esto requiere de voluntad y recursos, y de ambos estamos escasos.

¿El mundo cada vez es más urbano y se espera que siga siéndolo? ¿Hay límite?

Sí. Hemos llegado a un punto donde necesitamos distinguir entre la ciudad y el espacio construido concentrado. Una ciudad con 150 millones de habitantes no es una ciudad… Puede, si lo hacen bien, verse como muchas ciudades en un espacio vasto, con muchos nodos. Pero si vemos lo que está pasando en ciertas partes del mundo, es simplemente una expansión continua que genera espacios de desesperación… Es espacio construido, pero no ciudad. La ciudad real es un espacio donde se mezclan historias, jerarquías, los pobres, los ricos, los amigos y los enemigos. Una ciudad que funciona es una especie de milagro, donde tantas corrientes diversas que en otra situación podrían –generalmente– llevar a un conflicto, coexisten, en parte porque las ciudades requieren de una especie de distancia mental de los particulares, las variedades y los detalles.

Quizá porque solemos simplificar, cada época histórica y sistema económico preponderante en cada momento se ha reflejado en una ciudad: Londres, París, Nueva York… ¿cuál es la ‘ciudad del mañana’ que representa este mundo que usted analiza?

El emergente nivel de articulación entre espacios específicos ya no es cuestión de todo un territorio nacional como en las conquistas de los ingleses o españoles de hace siglos. Hoy son alineamientos distintos. No hay una ciudad imperial. Hay muchas ciudades que son nodos estratégicos. Y todas son parciales; necesitan a otras ciudades en toda una variedad de combinaciones.
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China advierte a Gran Bretaña y Estados Unidos que “abandonen la confrontación y el pensamiento de la era de la Guerra Fría”

Mér, 28/03/2018 - 02:31

Más de 20 países se han unido al Reino Unido para expulsar a los diplomáticos rusos después del intento de asesinato del agente doble Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury. Moscú niega con vehemencia la responsabilidad y ha prometido una “respuesta dura” a las expulsiones.
Sin embargo, la condena mundial iniciada por Estados Unidos y el Reino Unido va en aumento en una desquiciada campaña de sin razón (ver imagen). Por eso la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo que el caso “debería manejarse adecuadamente a través del diálogo entre el Reino Unido y Rusia sobre la base de aclarar los hechos”, imitando el énfasis ruso en exigir pruebas.

Hua Chunying añadió: “Los países interesados ​​deben cumplir seriamente las normas básicas del derecho internacional y las relaciones internacionales y evitar tomar medidas que intensifiquen las contradicciones... Con la comunidad internacional actual enfrentando muchos desafíos, todos los países deberían abandonar la mentalidad de la Guerra Fría, abandonar la confrontación, trabajar juntos para salvaguardar la paz mundial, la estabilidad y la tranquilidad, y trabajar juntos para construir un nuevo tipo de relaciones internacionales de respeto mutuo. imparcialidad, justicia y cooperación de beneficio mutuo “.

Chunying también dijo que China “se opone firmemente a cualquier uso de armas químicas” al tiempo que expresa que su partido está “muy preocupado por el estado actual de las cosas”. Su intervención se produce cuando Australia e Irlanda se unen a la confrontación contra Rusia que ha expulsado a más de 130 diplomáticos rusos, incluidos 60 expulsados ​​por Estados Unidos. El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, dijo que su país estaba expulsando a dos diplomáticos rusos a quienes describió como oficiales de inteligencia no declarados. Les dieron siete días para abandonar Australia.



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China negocia activamente con EEUU para evitar una guerra comercial

Mar, 27/03/2018 - 03:01

Los mercados bursátiles respiraron este lunes y con razón. El gobierno Chino ha iniciado una sólida campaña para reducir las tensiones comerciales con EEUU y tanto el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, como el Representante de Comercio, Robert Lighthizer se encuentran en arduas conversaciones con los representantes chinos para limar las asperezas desatadas tras los anuncios de Donald trump. De acuerdo a informaciones de Bloomberg Radio, Beijing ha comprometido aumentar sus compras de semiconductores desde EEUU, reduciendo sus ordenes de compra a Corea del Sur y Taiwán, en un esfuerzo por ayudar a reducir el superávit comercial de 380 mil millones de dolares que mantiene con EEUU.

Desde Beijing han surgido también señales de que el gobierno de Xi Jinping está buscando sentarse a negociar con Washington para evitar una escalada del conflicto, que en la última semana, tras los dichos de Trump, golpeó a los mercados mundiales. El gobierno de Donald Trump aplicó un arancel de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, eximiendo temporalmente a varios países de la medida pero dejando el foco puesto especialmente sobre China. La semana pasada el gobierno de Trump anunció un impuesto de 25% para las importaciones de productos tecnológicos chinos, por un valor de hasta 60 mil millones de dolares. China contraatacó imponiendo aranceles a los productos estadounidenses por un valor de 3 mil millones de dólares, lo que desató temores en los mercados ante una inminente guerra comercial a escala global.

Según un reporte de Wall Street Journal, la Casa Blanca envió la semana pasada una carta Beijing pidiendo a las autoridades locales que reduzcan los aranceles a los autos fabricados en EEUU, compre más semiconductores elaborados en ese país y de a las empresas estadounidenses un mayor acceso a su mercado financiero. China anunció que antes de mayo finalizará el plan de nuevas regulaciones que permitan a los grupos financieros internacionales adquirir participaciones mayoritarias en las compañías financieras del gigante asiático. ¿Se diluirán las amenazas de "guerra comercial"? Al menos, los mercados bursátiles tendrán una semana de fiesta.
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La guerra fría nunca nos abandonó

Lun, 26/03/2018 - 04:17
Marcos Roitman Rosenmann, La Jornada

La caída del muro de Berlín pareció anunciar una nueva era en las relaciones internacionales. Ese 9 de noviembre de 1989 marcaba un punto de inflexión. El telón de acero, así bautizado por Winston Churchill, se fundía en historia. El mundo se debatía entre la incredulidad y la incertidumbre. Atrás quedaban décadas de enfrentamientos. Los muertos de uno y otro lados se enterraban sin solución de continuidad. Dos años más tarde otro suceso desbordó la imaginación. La URSS entraba en colapso. Su último presidente, Mijail Gorbachov, renunciaba al cargo el 25 de diciembre de 1991. Parecía ser broma de mal gusto, regalo de navidades. La Perestroika y el Glasnost se fundieron en un camino sin retorno.

Boris Yeltsin, miembro de la nomenclatura, cuya renuncia al PCUS le granjeó las simpatías de Estados Unidos, asumió el mando. Desde 1990 fungía de presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Tras un papel protagónico en hacer fracasar el golpe de Estado en agosto de 1991 ilegalizó el PCUS y disolvió la KGB, firmando la sentencia de muerte del Estado soviético. Instalado como hombre fuerte en el Kremlin, dio la bienvenida a la Federación Rusa. Se iniciaron las reformas. Fue el camino de regreso al capitalismo. Privatizaciones, desregulación, apertura financiera y comercial, desmembramiento territorial. La nomenclatura se recicló en la nueva oligarquía. Estados Unidos y sus socios cantaron victoria. El comunismo había sido derrotado política y militarmente. La guerra fría concluía con el triunfo aplastante de las doctrinas liberales. Otro ciclo histórico se abría paso: la era de la globalización. Un mundo nuevo, tres veces nuevo, dirá el entonces primer ministro británico Tony Blair, emergía de las cenizas de la URSS. El enemigo mutaba en amigo.

Samuel Huntington, miembro del Consejo de Seguridad Nacional, asesor del ex presidente Lyndon Johnson, ideólogo de los bombardeos B-52 sobre la población del Vietnam en 1968, redactó en 1993 su propuesta para el dominio unilateral de Estados Unidos. El mundo, vaticinó, vivirá un choque de civilizaciones. Proteger a Occidente, deshacerse de la democracia y garantizar el poderío militar sobre potencias emergentes era el paso siguiente. Todos coincidían. La posguerra fría quedó inaugurada entre abrazos y brindis. La humanidad se redefinió. El miedo a un holocausto nuclear entró en barbecho. La aniquilación mutua era un mal sueño, del cual se despertaba para abrazar la paz mundial. Bastaba ver cómo los países del Este renegaban de su pasado y se reconvertían al capitalismo.

El Pacto de Varsovia, brazo militar del extinto bloque soviético, nacido en 1955 para hacer frente a la OTAN, se disolvía sin pena ni gloria. Mientras tanto, la OTAN, creada en 1949, se refundó para hacer frente al choque de civilizaciones. Países provenientes del Pacto de Varsovia solicitaron su incorporación. En 1999 fueron declarados miembros de pleno derecho. Hungría, Polonia y la naciente República Checa. Antes enemigos, ahora aliados estratégicos. En 2004 lo hicieron Bulgaria, Rumania y Eslovenia. La guerra de los balcanes (1991-2001) desmembró Yugoslavia y Checoslovaquia. De sus entrañas, nuevos Estados se sumaron al tratado. En 2009 lo hicieron Croacia y Albania. En 2017, Montenegro. Ni sombra de la guerra fría. Rusia no suponía un problema. La balanza de poder se mostraba equilibrada. Las áreas de influencia dibujaban un mapa en calma chicha. Otros actores entraron en escena. Los llamados países emergentes redefinían el punto de mira. Nuevas guerras, socios y enemigos. La sempiterna lucha por el control de las materias primas, el calentamiento global, los Estados fallidos, dibujaron un cuadro nada halagüeño. 2001 y los atentados contra las Torres Gemelas marcaron el punto de no retorno. Se reavivaron fantasmas. Estados Unidos emprendió una nueva cruzada. Esta vez fueron muchos los frentes abiertos, rescatando la lucha anticomunista, si alguna vez la abandonó. El interregno de la administración Obama, con su política de acercamiento y distensión, se diluye. Donald Trump reaviva los principios de la guerra fría. El apoyo a procesos desestabilizadores, argumentario belicista, acompañado del ideario de la doctrina de la seguridad nacional, cobra fuerza. La OTAN se convierte en el gendarme mundial. Los escenarios de guerra en África, Asia y la activación de los golpes de Estado en América Latina, así como los procesos de involución política en Europa, marcan la agenda.

Estados Unidos supo jugar con los tiempos para reactivar a su antojo la guerra fría. Bastaba instalar en la Casa Blanca a un fundamentalista, al estilo de Ronald Reagan, para darle consistencia. Donald Trump fue el elegido. Su decisión de abandonar unilateralmente el Tratado de Misiles Antibalísticos redita la nunca concluida guerra fría. Rusia, ya no la URSS, se convierte en el enemigo. A éste se suman Corea del Norte, China, Irán y, desde luego, Venezuela.

El nombramiento de John Bolton como consejero de seguridad nacional, adalid de la guerra contra Irak, contrario a los acuerdos con Irán, defensor de una invasión a Corea del Norte y de imponer sanciones comerciales a China, es una muestra. Rusia se reinventa como enemigo. La respuesta al abandono del tratado antimisiles no se hizo esperar. Vladimir Putin hizo pública la creación del nuevo misil crucero indetectable, capaz de romper el escudo antimisiles de Estados Unidos. Asimismo, las acusaciones de injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadunidenses responden a esta nueva guerra fría, en la cual el enemigo adopta mil caras, desde el terrorismo islámico hasta la estrategia china por imponer su dominación, esta vez inundando el mundo con sus productos. En definitiva, la guerra fría siempre estuvo entre nosotros. Nunca nos abandonó. Más bien se camufló bajo la globalización neoliberal.

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Lo que viene tras el escándalo de Facebook: la campaña para censurar internet

Dom, 25/03/2018 - 13:45
Andre Damon, wsws

En una semana repleta de importantes acontecimientos sociales y políticos, ningún otro tema ha sido objeto de tanta atención en la prensa estadounidense como el escándalo alrededor de la relación de Facebook con Cambridge Analytica, la compañía de datos electorales previamente asociada con el director de campaña de Trump, Stephen Bannon.

El New York Times ha destacado el tema en su artículo principal en tres de los últimos cinco días y con artículos en la primera plana todos los días de esta semana. El resto de la prensa dominante le seguido el paso, promoviendo una campaña —sin ninguna popularidad evidente— para que los usuarios dejen la red social, incluso con su propia etiqueta, #DeleteFacebook (#BorraFacebook). Consecuentemente, el precio de las acciones de Facebook ha caído 11 por ciento, borrando alrededor de $50 mil millones de su capitalización bursátil.

La explotación de datos personales de aproximadamente 50 millones de usuarios de Facebook por parte de Cambridge Analytica plantea inquietudes serias sobre privacidad. Sin embargo, la tempestad de críticas en los medios desatada por la publicación sincronizada de dicha historia por el New York Times y The Guardian tiene motivos mucho más oscuros y nefastos. Utilizando el escándalo de los datos para uso electoral como una cubierta, la prensa, colaborando con las agencias de inteligencia y los líderes demócratas en el Congreso, busca crear un clima apto para una supresión de la oposición política en la mayor red social del mundo.

Desde el punto de vista de las campañas electorales burguesas, las operaciones de recolección masiva de datos son la norma. En el 2012, la campaña de reelección de Obama hizo esencialmente lo mismo que Cambridge Analytica, animando a que los usuarios bajaran una aplicación de Facebook que recolectaba la información de toda su lista de contactos, llegando a 190 millones de perfiles. En ese momento, se reportó dicha práctica ampliamente, pero fue celebrada por los principales medios noticieros como evidencia de la innovación y vanguardia de las campañas.

Más allá, pese a tener acceso a la enorme base de información que Cambridge Analytica obtuvo de Facebook, la campaña de Trump no optó por utilizarla ya que tenía acceso a una base de datos mucho más grande, comprensiva y precisa del Comité Republicano Nacional.

Contando con cientos de millones de dólares en efectivo de donantes multimillonarios más ricos que nunca, las campañas electorales burguesas emplean en la actualidad a cientos, sino miles, de funcionarios, muchos con grados avanzados en informática y estadística, para minar, cuantificar y analizar datos privados, con el objetivo de influenciar y transformar las opiniones políticas de los votantes.

Estas operaciones eclipsan sobradamente la presunta “injerencia” de los “rusos” en las elecciones presidenciales del 2016, la cual, según el informe de Facebook entregado a la comisión de inteligencia del Senado, consistió en la compra de unos $100.000 en anuncios de Facebook antes y después de las elecciones.

Dado el rol minúsculo de Cambridge Analytica en la campaña electoral, ¿a qué se debe la abrumadora campaña en la prensa sobre “Borrar Facebook”? Las cuestiones reales detrás de la campaña se pueden ver en otro reporte publicado en la primera plana del New York Times del miércoles, bajo el título “Hartos, los docentes en Oklahoma podrían hacer la próxima huelga”, donde advierte que el movimiento de huelgas docentes que comenzó en West Virginia, amenaza con expandirse a Oklahoma, Arizona y otros estados.

El artículo nota que “varios grupos de Facebook” han estado “presionando para una huelga” y que “las bases docentes” han estado utilizando esa red social para organizarse por fuera del marco de los sindicatos magisteriales.

El crecimiento de la oposición obrera es el verdadero blanco de la ofensiva de la prensa contra el presunto fallo en el manejo de datos de Facebook. El objetivo de la campaña mediática en cuestión es crear una atmósfera propicia para la introducción de medidas de censura aún más explícitas.
En varias entrevistas respondiendo a las acusaciones, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, y su directora de operaciones, Sheryl Sandberg, contradiciendo sus posturas anteriores, endosaron clamorosamente un proyecto de ley siendo considerado en el Congreso dirigido contra “la injerencia extranjera” en la política estadounidense. El método sería restringir severamente la compra de anuncios políticos, una de las pocas avenidas que les quedan a los medios noticieros independientes para atraer a una mayor audiencia en Facebook.

“Estamos abiertos a la regulación. Trabajamos junto a legisladores en todo el mundo”, comentó Sandberg en CNBC. Por su parte, Zuckerberg le dijo a CNN que le “encantaría ver” regulaciones dirigidas en contra de los anuncios en Facebook presuntamente comprados por “rusos”.

En su entrevista para CNN, Zuckerberg prometió redoblar los esfuerzos de Facebook para combatir a “aquellos que intentan sembrar discordia”. Dijo que la empresa “mejorará en rastrear y emplear herramientas de inteligencia artificial para poder escanear y observar mucho de lo que sucede”. Indicó estar dispuesto a aceptar más regulaciones gubernamentales para la compañía, lo que se traduce a una mayor integración de Facebook en el Estado y sus agencias de inteligencia.

Luego, añadió que Facebook ahora cuenta con “15.000 personas trabajando en seguridad y revisión de contenidos”, una cifra que llegará a 20.000 para fines del año.
El impactante reconocimiento de que, con base en el reporte de 25.000 empleados en total a principios del año, la mayoría del personal se encarga de revisar y censurar el contenido de los usuarios. Para una compañía que dedicada nominalmente a ayudarles a los usuarios a compartir información y aprender del mundo, Facebook está siendo transformado en un instrumento de represión policial y censura. La prensa procura crear el clima político para seguir la implementación de censura masiva en la plataforma social en línea más grande del mundo.

Detrás del escenario, la campaña fue acompañada por el anuncio de Google de una “iniciativa noticiosa” cuyo objetivo es censurar a medios noticieros independientes como el World Socialist Web Site y promover a fuentes de noticias “confiables”, como el New York Times y el Washington Post. Este anuncio marca una escalada significativa en las medidas que han tomado desde que Google cambió su algoritmo de búsquedas en abril del año pasado y que han conllevado una caída masiva en el tráfico de búsquedas a sitios izquierdistas, socialistas y contra la guerra.

Los trabajadores que están asumiendo una lucha en defensa de sus trabajos, salarios y condiciones laborales tienen que ver esta marcha hacia la censura por lo que es: no solo una amenaza existencial a la libertad de expresión protegida constitucionalmente, sino un esfuerzo para aplastar tanto los esfuerzos de autoorganización como la lucha por librarse de las ataduras de la burocracia sindical.

Urgimos a todos los trabajadores y jóvenes que comprenden la importancia de esta lucha a contactar al World Socialist Web Site y a unirse a su campaña contra la censura del Internet. Para exponer la campaña cada vez más extensa de censura y para organizar una resistencia, el World Socialist Web Site , los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social, y el Partido Socialista por la Igualdad están organizando encuentros en todo Estados Unidos con el tema “Organizando la resistencia a la censura del Internet”, además de una conferencia en Detroit el 22 de abril, “El resurgimiento de la lucha de clases y la batalla contra la censura del Internet”. Urgimos a nuestros lectores a atender estas reuniones, darles la publicidad más amplia posible y contactar al WSWS para organizar una reunión en tu área.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El tardío Mea Culpa de Facebook

Sáb, 24/03/2018 - 13:01
J. Jaime Hernández, La Jornada

Mark Zuckerberg, el presidente ejecutivo de Facebook, ha lanzado un tardío Mea Culpa con la esperanza de disipar los nubarrones de tormenta que, en el curso de las últimas horas, le han costado perdidas millonarias en Wall Street y una lluvia de amenazas de demandas colectivas.

A pesar de sus promesas, sobre un mayor control para salvaguardar los datos de millones de usuarios en todo el mundo, las razones para dudar de la sinceridad Zuckerberg son muchas.

Entre otras, su largo silencio y su conveniente indiferencia. Porque, a pesar de que desde hacía mucho tiempo se habían denunciado las vulnerabilidades de Facebook y algunos habían dejado constancia de la colaboración de esta empresa con la exitosa campaña de Donald Trump en 2016, nadie hizo nada por corregir el rumbo que hoy la tiene al borde del descrédito internacional.

Para nadie es un secreto que, desde hace tiempo, el ambiente en el seno de Facebook se había tornado irrespirable.

Los reclamos de quienes criticaban el papel jugado por la organización en la elección de Trump en noviembre de 2016, se habían traducido en una lluvia de peticiones para ser trasladados a otras empresas filiales de Facebook como WhatsApp e Instagram.

¿Que como se enteraron de la colaboración de algunos de los empleados de Facebook en la campaña de Donald Trump?.

Muy sencillo, por las declaraciones del propio Brad Parscale, el principal responsable de la estrategia digital de Donald Trump.

Parscale, quien ha sido confirmado para dirigir la campaña digital de Trump hacia el 2020, es por cierto uno de los más cercanos amigos de Jared Kushner, el yerno del presidente quien, a su vez, es un interlocutor de excepción ante el gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto.

En octubre de 2017, es decir, casi un año después de la inesperada victoria de Donald Trump, Parscale reveló al programa 60 minutos de la cadena CBS, que empleados de Facebook que simpatizaban con el partido republicano y la candidatura de Trump, se sumaron a su equipo para mostrarle todo el potencial de esa plataforma para arrastrar el mayor número de votos en estados clave como Michigan, Filadelfia y Wisconsin.

La suma de estos empleados de Facebook, con la gigantesca base de datos del Comité Nacional Republicano (NRC) y la inapreciable colaboración de Cambridge Analytica, una empresa con participación mayoritaria de Robert Mercer, el multimillonario detrás de los fondos de alto riesgo y del portal noticioso de extrema derecha Breibart News, hicieron el resto.

A pesar de que Parscale ha negado el uso de técnicas de “microtargeting” o de “micro trazado” para alentar el voto entre el electorado blanco y conservador, o para desalentarlo entre electores de raza negra o latina, lo cierto es que gracias a la colaboración de Cambridge Analytica, y la gestión de Steve Bannon, director de estrategia de Trump, las operaciones para suprimir el voto tuvieron un gran éxito entre “liberales blancos, mujeres jóvenes y afroamericanos”.

Todo esto fue posible precisamente gracias a la colaboración de Cambridge Analytica, que se aprovechó de las vulnerabilidades de Facebook para convertirlo en su Caballo de Troya.

Su intervención en la base de datos fue de tal magnitud que hoy ya muchos la consideran como la principal causa de un cáncer que se ha incrustado en la credibilidad de una empresa que difícilmente se recuperará en el corto o mediano plazo.

Otro elemento que hace dudar de la sinceridad de Zuckerberg, es la naturaleza misma del modelo de negocios que lo ha convertido en el sexto hombre más rico en el planeta. Un modelo que apuesta por la monetarización de la base de datos de los usuarios en beneficio de poderosas firmas comerciales, es decir, los grandes aliados de Zuckerberg.

Habría que decir que la monetarización de la base de datos ha sido posible gracias al papel desempeñado por los algoritmos, esa herramienta de la inteligencia artificial que hoy se encarga de descifrar nuestros deseos o aspiraciones. O explotar el valor exponencial de nuestros miedos, obsesiones, inclinaciones sexuales o de nuestra orientación política.

Los expertos definen al algoritmo como ese conjunto ordenado y finito de operaciones que permiten hallar la solución de un problema. Cómo por ejemplo, qué candidato elegir en un momento de coyuntura, o que tipo de zapatos nos vienen mejor para evitar lesiones a largo plazo.

No es que el uso de los algoritmos sea algo nuevo en el mundo de la prospección política. De hecho, durante la campaña de Barack Obama a la presidencia, el uso de estas herramientas permitió a sus estrategas hacer un minucioso micro trazado del alma electoral para sacar el mayor provecho posible la noche de su histórica victoria electoral en noviembre de 2007.

Gracias a los algoritmos y a la suma de un conjunto de expertos en demografía, sociología y matemáticos, Barack Obama fue capaz de penetrar hasta el último rincón de la América profunda para rebañar hasta el último de los votos.

La estrategia, que incluía la realización de más de 60 mil ensayos matemáticos por día, a partir de un complejo algoritmo, fue caracterizada por la experta en información y tecnología de la Universidad de Princeton, Zeynep Tufekci, como “una batalla entre machetes y espalpelos”.

Una definición que marcó la victoria de la poderosa armada tecnológica de Barack Obama sobre la vieja técnica electoral de los republicanos.

Desde entonces, esta estrategia llegó para quedarse y marcar el inicio de la era de los algoritmos aplicados a los patrones de conducta en el terreno electoral.

Casi una década más tarde de esa gran victoria de Obama sobre los viejos ejércitos de los republicanos, Robert Mercer y Steve Bannon, decidieron potenciar esa misma estrategia a través de Cambridge Analytica que se encargó de bucear y sacar el mayor provecho posible de la base de datos de Facebook, explotando al máximo los miedos y resabios del hombre blanco y conservador.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la posibilidad de una alianza “benéfica” o inocente de partidos políticos o instituciones electorales de todo el mundo con Facebook, resulta tan arriesgada como cuestionable.

Y es que, gracias a empresa como Facebook, o Google o Amazon, la vieja creencia de que nuestra libertad a elegir ha ido en aumento, hoy esta más cuestionada que nunca.

Nuestra ancestral capacidad para separar el grano de la paja parece haberse encogido en ese horizonte del marketing electoral por culpa de los algoritmos de última generación, de programas y aplicaciones de espionaje, y por esos expertos de la llamada “arquitectura del comportamiento”.

Todos ellos empeñados en convertir nuestra libertad a elegir el mejor desodorante, o el mejor candidato a presidente, en una mera ilusión en pleno siglo XXI.

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China construye el túnel de viento hipersónico más potente del mundo

Sáb, 24/03/2018 - 11:01

China ha afirmado que está construyendo "el túnel de viento hipersónico más rápido del mundo" para utilizarlo en el desarrollo de una nueva generación de aviones superrápidos, que podrían volar de Pekin a Nueva York en dos horas. Según Xinhua, el túnel aerodinámico, de 265 metros de longitud, se podría emplear para probar aviones hipersónicos capaces de viajar a velocidades de hasta 25 Mach (30.625 kilómetros por hora), lo que es 25 veces la velocidad del sonido. Para comparar, actualmente la generación más rápida de aviones de combate puede viajar a un máximo de 2,5 Mach

Los túneles de viento sirven para probar cómo el aire pasa sobre un objeto sólido, con lo que los diseñadores pueden mejorar la aerodinámica o reducir los puntos de estrés cuando los objetos alcanzan altas velocidades, destaca el portal Phys.org.

La Academia de Ciencias de China ya simuló un vuelo de avión hipersónico en su túnel de viento actual a velocidades "que van desde 5 y hasta 9 Mach", según Han Guilai, especialista de la institución. El investigador indicó que "el nuevo túnel ayudará a la aplicación técnica de la tecnología hipersónica al duplicar el entorno de vuelos extremadamente hipersónicos".

En febrero se publicó una investigación china que reveló un modelo de avión capaz de transportar gente y carga desde Pekín a Nueva York en dos horas. Phys.org señala que el potente túnel de viento chino podría utilizarse también para probar la tecnología de misiles hipersónicos. Anteriormente, el Pentágono mostró preocupación por el hecho de que "Rusia y China desarrollen de manera agresiva las capacidades hipersónicas", un nuevo tipo de armas contra las que EEUU no podría defenderse por el momento.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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China está en mejor posición para sobrevivir a la guerra comercial que EEUU, asegura Joseph Stiglitz

Ven, 23/03/2018 - 18:30

China se encuentra en una mejor situación que Estados Unidos para sobrevivir a una guerra comercial. Así lo considera el economista ganador del premio Nobel Joseph Stiglitz, que considera que el gigante asiático cuenta con las herramientas y los recursos necesarios para ayudar a los afectados por las consecuencias de la guerra comercial, mientras que EEUU no.

"Tiene reservas por valor de 3 billones de dólares, que puede utilizar para ayudar a los afectados", explicó el prestigioso economista, en declaraciones a Bloomberg. "Estados Unidos no tiene un marco económico que permita responder a los particulares que se verán afectados por la guerra comercial", aseguró.

Además, Stiglitz recomendó a China que no muestre debilidad frente a un 'abusón' como el presidente Donald Trump, porque acabaría pidiendo más y más. "Cuando tienes enfrente a un brabucón como Trump no es bueno responder de manera débil", aseguró.

Trump anunció el jueves aranceles a importaciones chinas por 60.000 millones. De este modo, Trump y su equipo cumplen con las amenazas y gravará las importaciones de determinados bienes procedentes del gigante asiático. Los aranceles afectarán a unos 1.300 productos, cuyo valor supone el 10% de todas las exportaciones de China a EEUU.

En respuesta, China ha anunciado que está considerando imponer aranceles de hasta 3.000 millones de dólares (2.400 millones de euros) a las importaciones de algunos productos de EEUU para compensar las pérdidas causadas por los aranceles impuestos por Washington sobre las importaciones de acero y aluminio de China.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Abandonar Facebook no es tan fácil y rápido como parece

Ven, 23/03/2018 - 08:30
Andrew Griffin, The Independent

La campaña #DeleteFacebook se propaga con rapidez por toda la Internet en la medida en que los usuarios dejan el sitio en protesta porque sus datos personales fueron usados y manipulados. Pero la gente podría tener dificultades para abandonar Facebook, debido, entre otros factores, al arraigo. Dejar de usar la red social y retirarse del sitio por completo es algo mucho más difícil.

Facebook no sólo rastrea a la gente cuando utiliza esta herramienta, sino que muchas otras redes tienen botones que direccionan hacia el sitio y la compañía es capaz de averiguar cosas sobre las personas sin conocerlas, tan sólo confiando en la información que dieron sus contactos.

Para ocultar algo de esta información, o al menos comprender lo que sucede, es posible descargar extensiones del buscador, como Ghostery, que encuentra rastreadores y dice a los usuarios los mecanismos que otros están usando para espiarlos en la web. Pero incluso eso podría no ser suficiente para impedir que los datos de las personas estén al alcance de las redes sociales, dado que otros ya han revelado esos datos al buscador sin que los usuarios lo sepan.

El servicio Messenger de Facebook, por ejemplo, hace que sea muy difícil para cualquiera que quiera inscribirse no dar datos de sus contactos.

Cuando lo hacen, esto los vincula de inmediato a su cuenta, y reportes sugieren que todo esto contribuye a crear un "perfil de sombra" que incluye datos y que no puede ser visto por los usuarios, pero sí por Facebook para lograr un rastreo más profundo.

Más aún, Facebook ya se ha apropiado de una forma de usar Internet en general y de maneras de comunicación entre personas. Dejar la red significa renunciar a importantes servicios y páginas y aislarse. Arvind Rajan, ejecutivo tecnológico de San Francisco, quien desactivó su cuenta el lunes pasado, descubrió de pronto que tiene que crear nuevos nombres de usuario y contraseñas para acceder a diversas aplicaciones y páginas. Eso se debe a que siempre ingresaba desde su cuenta de Facebook.

Afirmó que esto es una molestia, pero "no el fin del mundo"; y debido a que le molestó mucho la torpe respuesta de Facebook a las acusaciones en su contra, los inconvenientes valen la pena.

Para otros usuarios que quieren dejar la red pueden sentir que no hay alternativas reales. ¿Twitter? Demasiado volátil y público. ¿Instagram? ¡Huy! Es propiedad de Facebook. ¿Snapchat? Es para menores de 25 años, en cuyo caso probablemente ni siquiera tienen cuenta de Facebook, para empezar.

Facebook conecta a 2 mil 200 millones de usuarios y alberga a comunidades que se han convertido en poderosas redes. Ninguna compañía está cerca de alcanzar la amplitud y profundidad de estas conexiones, gracias en parte a la tendencia de Facebook de aplastar o tragarse a sus competidores.

Precisamente lo que más conviene a Facebook es que sus usuarios sientan que es el único lugar en que pueden conectarse con otros. ¿Dónde más verán las abuelas las fotografías de sus nietos lejanos? ¿Dónde van a encontrar apoyo a las cuatro de la mañana las madres de recién nacidos con otras personas en su misma situación?

"Mi única reticencia es que hay cientos de fotografías que he publicado durante 13 años de mi vida a las que perdería acceso. Si hubiera forma de recuperar esas fotos desactivaría mi cuenta de inmediato", dijo en un correo electrónico Daniel Schwartz, quien vive en Atlanta.

Personas que quieran eliminar sus perfiles pueden encontrar problemas inesperados en el sentido de que Facebook es integral para muchas actividades, dijo Ifeoma Ajunwa, profesora de comportamiento organizacional en la Universidad de Cornell.

"Es cada vez más difícil que la gente elimine su perfil en Facebook debido a que no sólo es una plataforma de medios sociales, sino una suerte de plaza central del pueblo", señaló. Los padres pueden enterarse fácilmente del horario de los partidos de futbol de sus hijos y saber a qué hora recogerlos con sólo consultar una página de Facebook, por ejemplo. Muchos negocios también agendan sus reuniones por ese medio. “Es cada vez más difícil para la gente concentrase si no está en Facebook", dijo Ajunwa.

No hay indicios, hasta ahora, de que haya una desbandada de usuarios dejando la red social, y los anunciantes van a donde hay más ojos, por lo que tampoco han abandonado Facebook.

La firma investigadora eMarketer no ha variado sus estimaciones globales sobre la publicidad que se destinará a Facebook este año y que se incrementará 22 por ciento hasta alcanzar 49 mil millones de dólares. Aún así, "si se obligara a Facebook a cambiar la forma en que usa los datos personales o la forma en que funciona su publicidad, los anunciantes estarían menos enamorados de la red", indicó Debra Aho Williamson, analista de eMarketer.

No es de extrañar que Facebook no haga fácil salirse de su plataforma. Para desbaratar definitivamente una cuenta se necesita hacer una petición a la compañía. El proceso puede tardar varios días y si uno entra a su cuenta durante este tiempo la solicitud es cancelada. Puede tomar hasta 90 días el borrarlo todo. Hay una forma menos permanente de salir que es desactivar la cuenta lo cual esconde el perfil de todo mundo, pero le permite al usuario regresar si cambia de parecer.

Lili Orozco, de 28 años, gerente de la compañía de equipos de aire acondicionado de su familia en Watkinsville, Georgia, canceló su cuenta en diciembre. Le molestó mucho descubrir que cada nueva aplicación que descargaba le preguntaba por sus contactos de Facebook. Si bien trataba de mantenerse en contacto con la gente, le irritaban las teorías de conspiración que sus compañeros de la preparatoria compartían. "Las falsedades se extienden en Facebook con más facilidad que las verdades", indicó. Ahora obtiene sus noticias por Twitter y comparte fotografías con sus amistades vía Instagram.

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Facebook y Trump en las redes: la campaña publicitaria (que no electoral) de un troll

Xov, 22/03/2018 - 02:31
El uso electoral de Facebook como factor clave de la campaña de Donald Trump era algo archisabido. Ahora estalla el escándalo y “descubrimos” que usando las redes somos “ratas de laboratorio” y objeto de una manipulación masiva. Aquí apenas actualizamos el contenido del libro Dietética Digital sobre la estrategia digital que llevó a “agente naranja” a la Casa Blanca.Víctor Sampedro, Público

Donald Trump explotó con habilidad que las redes están al servicio del marketing, que viralizan los contenidos más sensacionalistas y que perfilan votantes muy espefícicos, registrando, además, sus reacciones en tiempo real. Aprovechando todo esto, Trump se autopromocionó en plan trol. Provocó a sus oponentes y rentabilizó sus reacciones. Linchó a sus contrincantes en el partido republicano y, luego, desalentó a los seguidores de Hillary Clinton. Recibió casi tres millones menos de votos que ella, pero desmovilizó el voto demócrata en estados decisivos para ganar.

El marketing electoral quiere recabar votos, no alfabetizarnos políticamente. Pretende que votemos, si estamos a favor del candidato publicitado. Y que nos abstengamos, si estamos en contra. Resulta difícil que un ciudadano cambie la orientación de su voto. Es mucho más sencillo desmotivarle para que se abstenga. Convencernos de votar a un candidato con el que discrepamos requiere más tiempo que una campaña electoral. La estrategia más eficaz consiste en infundir dudas y desanimarnos para que en la jornada electoral nos quedemos en casa. A ser posible, delante de una pantalla.

A Trump, como buen trol, no le interesaba debatir los temas de la agenda demócrata. Se dedicó a indignar a sus oponentes y hacerse visible con su cólera. No quiso persuadirles, sino desincentivarles. Se reía de ellos, mientras confesaba sin rubor e incluso alardeaba de ignorar asuntos clave. Se contradecía sin opiniones fundamentadas. Supo publicitarse a costa de sus contrarios. Generó tanta controversia que les agotó. Celebraba cómo perdían la compostura y fuelle en la campaña. La suya cortocircuitó el debate electoral y desconectó a los adversarios.

Clinton despertaba recelos entre amplios sectores de voto demócrata. Trump les quitó las ganas de apoyarle ofreciendo un espectáculo indignante que, sin embargo, embelesaba a sus seguidores. Alejó de la campaña a los desafectos con estrambotes que les resultaban repugnantes. Y luego les apartó de las urnas.

La estrategia de conjunto aunaba dos vías convergentes para un trol. Por una parte, Trump convirtió todo su discurso en autobombo, propaganda de su genio y figura: puro despliegue de una marca presidencial con pegada. No trató nunca de dialogar sino de acaparar visibilidad. Por otra parte, orientó su propaganda en un sentido negativo. En vez plantear un programa de gobierno, desahució a sus adversarios. Les tachó de incompetentes o de estar demasiado corrompidos para llevar a cabo sus proyectos. Ni siquiera les dejó presentarlos en condiciones.

Cuando la publicidad se impone a la información electoral, la manipulación campa a sus anchas. La propaganda pretende anular nuestra capacidad crítica. Algunos anuncios plantean una realidad tan falsa y peligrosa que están obligados a advertirnos que debemos consultar a un experto (p.e. los fármacos) y a no imitar lo que nos muestran (p.e. piruetas con coches). Si la publicidad ocupa el debate electoral y los anuncios se confunden con noticias, al votante se le plantean opciones opuestas al juicio de los expertos y cargadas de aventurismo.

La victoria de Trump fue el tercer susto de una serie de referéndums que se celebraron en 2016. Tuvieron resultados inesperados, se ganaron por escaso margen y el resultado fue difícil de gestionar. En junio venció el Brexit, decidiendo la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En octubre ganó el no al proceso de paz en Colombia. Y un mes más tarde Trump llegaba a la Casa Blanca. Eran campañas publicitarias, no plebiscitarias. Soliviantaron y engatusaron al demos en lugar de informarle y ofrecerle debates fundamentados.

En los tres casos, la opción ganadora mostraba incongruencias y planteaba riesgos. Se había formulado de modo impreciso y sin avales. Era fruto de unas campañas publicitarias que despreciaban a especialistas competentes y animaban a hacer experimentos temerarios. Hubo quien concluyó que la ciudadanía no sabía (y, por tanto, no debía) decidir cuestiones tan importantes y “complicadas”.

Quienes inhabilitan a los norteamericanos (como antes a británicos y colombianos… y antes que a ellos a tantos otros) para votar temas trascendentes obvian la intoxicación que sufrieron. No falla el público sino la información, desplazada por espectáculo propagandístico. Lo que implica una grave manipulación. El show publicitario arrincona las noticias y se arroga su credibilidad. Pero en una noticia, el periodista establece un pacto con el público: los hechos y testimonios son veraces, los ha contrastado.

Los publicitarios, sin embargo, persuaden a través de la seducción; con placer o miedo. Nos convencen apelando al deseo, no a la razón. La propaganda antepone el sentimiento, porque desvirtúa la realidad: glorifica lo que promociona; como Trump a sí mismo. Denigra o minusvalora la competencia, como Trump a sus contrarios.

Y en un contexto de saturación, un mensaje negativo llama la atención más que otro positivo. De ahí la opción del multimillonario de producir toda la autopropaganda posible que devaluase y demonizase a la competencia. Es todo lo que sabe y desea hacer un trol. Facebook se lo puso en bandeja. Y Trump puso los millones.

El magnate norteamericano destinó la mayor parte de sus fondos al marketing online. Las televisiones ya retransmitían sus mítines, auténticos reality shows, la secuela del que había protagonizado durante más de una década. Y la prensa “seria” le criticaba, confiriéndole así entidad como candidato. Lograda la notoriedad, desmovilizó cuantos votantes demócratas pudo.

Conociendo al detalle a quién se dirige, un anuncio multiplica su efectividad exponencialmente. Arrogándose la credibilidad interpersonal que ofrecen las redes digitales, se dispara aún más. El marketing online analiza infinidad de datos y reacciones para identificar votantes concretos y generar mensajes a su medida, reajustándolos según su impacto en tiempo real.

El jefe de la campaña digital de Trump, Brad Parscale (recompensado por Trump para dirigir la campaña en 2020), afirmó que se apoyaron en Facebook porque es “una plataforma en la que los usuarios están dispuestos y enseñados a hacer click, a tomar partido y a darte retroalimentación. Es una plataforma diseñada para decirte lo que la gente quiere y rechaza”. Lo afirma alguien que hizo experimentos masivos para diseñar la publicidad online más agresiva y personalizada de la historia. Manejó 250 millones de perfiles con 5.000 datos por perfil. Así customizó al candidato-troll, igual que una marca adapta un producto para distintos grupos de consumidores.

El equipo de Trump comprobaba la eficacia de hasta 50.000 variantes de sus noticias-anuncios en un solo día. Durante el último debate electoral, los algoritmos del equipo de análisis de datos lanzaron 175.000 versiones distintas del mensaje del candidato. 175.000 variaciones de un anuncio, personalizado al límite: con ciertos términos, vídeos o fotos, un color u otro… Facebook proporcionó información detallada de votantes “dispuestos y enseñados a hacer click”. Con cada pulsación, definían más sus rasgos, aumentaban su vulnerabilidad.

El nivel de precisión de los perfiles electorales llega al punto de identificarlos en bloques de edificios e incluso el domicilio. Los voluntarios de Trump y Clinton, que visitaban votantes para pedirles apoyo, emplearon una aplicación de móvil que señalaba en qué hogares tenían más posibilidades de éxito. Así concentraban los esfuerzos en los individuos con una personalidad o tendencias psicológicas más receptiva. Pero el Big Data también revelaba conexiones imprevistas.

El cruce de datos masivos manifiestó relaciones insospechadas entre rasgos del electorado, que indicaban vías de persuasión más eficaces que el puerta a puerta. Por ejemplo, los seguidores de The Walking Dead y otras teleseries de zombies se mostraban más favorables a la construcción del muro con México. Esto permitió a Trump bombardearles, junto a otros públicos afines, con temas específicos. Los convertía en un núcleo duro de partidarios de medidas que, en principio, parecían insensatas. Y luego se normalizaban entre el electorado.

Clinton invirtió en marketing online el doble de presupuesto, pero Trump se aplicó a fondo y metió casi todos sus fondos en FB y Twitter. Dividió la población en 32 tipos y se concentró en 17 estados claves para su victoria. Esto le brindó el éxito, no en votos pero sí según el sistema electoral. Clinton solo ganó en 20 estados y en Washington D.C. Por su parte, Trump triunfó en 30 estados y sumó en el Colegio Electoral (la instancia que nombra al ocupante de la Casa Blanca) 34 votos más de los necesarios. Logró victorias clave, muy ajustadas en varios estados con una diferencia mínima.

Fue posible por la explotación del Big Data: los datos ingentes que generamos en las redes sociales sin ningún control ni conciencia. No nos conectan con las amistades (que muchas veces ni nos leen) sino, indefectiblemente, con los centros de poder económico y político.

La inconsciencia del público es aprovechada por políticos sin conciencia. Concretamente, por el populsimo autoritario y la nueva extrema derecha. Esto revelan las filtraciones de Chris Wylie, ex trabajador de Cambridge Analytica, escogido por el ex vicepresidente, Steve Bannon, líder de la Alt-Right). Un extremista de la nueva derecha, líder del primer gabinete de Donald Trump. La matriz británica de Cambridge Analytica, Strategic Communications Laboratories, también diseñó la campaña del ultraderechista UKIP (United Kingdom Independence Party) a favor del Brexit.

Las redes hacen campañas publicitarias, no electorales. Que ya no distingamos entre esos dos adjetivos, señala el éxito de su estrategia. Las redes favorecen al trol que quiere hacerse presente y consigue ocupar el centro del espectáculo. Desplaza a sus adversarios fuera de escena. Y también a gran parte del público. Aquellos a quienes el show les resulta demasiado indigno e indignante. Mientras otros muchos no se lo toman en serio, pero se contagian y viralizan sus astracanadas y desafueros.

La propaganda negativa esparció tanta basura, tanto meme y memez viral, que ahuyentó a los opositores de las urnas. De hecho, Hillary perdió mucho más voto del que Trump ganó, respecto a anteriores candidatos demócratas y republicanos. Jóvenes profesionales liberales, negros y mujeres fueron los objetivos a batir. Recibían, a traves de FB noticias falsas, ajustadas y exclusivas para su perfil. Otros sectores, leían “noticias” diferentes. Anuncios y mentiras personalizados, indistinguibles, viralizados ad nauseam en cámaras de eco, cada vez más polarizadas.

¿Democracia? Sí, pero con menos votos. Y sin diálogo entre los candidatos. Tampoco entre los electores. El triunfo en las redes se alcanza fabricando mayorías electorales, enfrentando a los votantes y provocando la huida del contrario. Expulsándole del show.

Cayeron embelesados ante las pantallas de Trump quienes habían sido olvidados (y despreciados) por el periodismo convencional. Dependiente, primero, de las fuentes oficiales del partido demócrata y republicano. Y, luego, de los likes y retuits en su versión digital. Con cierta razón, el electorado no encuentra diferencia entre noticias y spots. Los gabinetes de prensa y la publicidad no ofrecen evidencias sino juicios de valor, emociones y sensaciones.

El mensaje electoral cambia según convenga en un flujo autopromocional que quiere secuestrar nuestra atención. No guarda coherencia con la realidad. Pero, un buen espectáculo acapara y cautiva, globos oculares. Entretiene y encandila. Está hecho a medida, gracias a los datos que regalamos a Facebook y que la plataforma no se molesta demasiado en proteger. Perdido el sentido de la realidad, la democracia parece haber enloquecido. Retomemos el control sobre nuestros teclados. Empecemos clickando en deletefacebook.com.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Bitcoin se asemeja a la burbuja punto com, pero el colapso se desarrolla 15 veces más rápido

Mér, 21/03/2018 - 20:45

El gigante bancario estadounidense Morgan Stanley pronosticó un final extremo para el fenómeno bitcoin, y lo comparó con la burbuja tecnológica de 2000. Pero esta vez, según el banco, los eventos escalarán mucho más rápido. Hace unos 18 años, el Nasdaq se recuperó del 250 al 280 por ciento en sus períodos más "exuberantes" antes de los mercados bajistas, al igual que el mercado de criptomonedas, dijo Morgan Stanley en una nota a sus clientes. "Solo que el rally de bitcoins fue alrededor de 15 veces la velocidad", dijo Sheena Shah, estratega de Morgan Stanley, citado por CNBC.

Desde su surgimiento en 2009, Bitcoin ha visto cinco mercados a la baja con caídas de precios de entre 28 y 92 por ciento. En la caída más reciente, el bitcoin perdió casi un 70 por ciento en valor desde el pico de diciembre de $ 20,000. Hay similitudes con el comportamiento del Nasdaq en el 2000. "El mercado bajista del Nasdaq del 2000 tuvo cinco caídas de precios, promediando una cantidad sorprendentemente similar de 44 por ciento", dijo Shah.

Un aumento en los volúmenes de negociación podría ser otro indicador del próximo colapso de Bitcoin, agregó el analista de Morgan Stanley. "El repunte de seguimiento tanto para bitcoin como para el Nasdaq siempre vio la caída de los volúmenes de negociación", dijo Shah. "El aumento en los volúmenes de comercio no es, por lo tanto, una indicación de más actividad de los inversores, sino más bien una prisa por salir".

Bitcoin subió un 2,88 por ciento el martes, cotizando cerca de la marca de los $ 8,500. Su rival ethereum estaba cayendo un 0,25 por ciento en el momento de escribir y se cotizaba a $ 529. La mayoría de las criptomonedas se negociaron más alto, con la ficha digital qtum ganando más. Qtum subió un 31 por ciento y aumentó como la vigésima criptomoneda más grande, de acuerdo con las estimaciones de Coinmarketcap.
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Crisis profunda, recuperación mediocre

Mér, 21/03/2018 - 12:00
Alejandro Nadal, La Jornada

La prensa internacional de negocios se encuentra confundida. Por una parte festeja las noticias económicas que parecen indicar que vivimos una recuperación firme y duradera. Por ejemplo, recientemente celebró la nueva de que la economía de Estados Unidos había cumplido 92 meses de crecimiento económico ininterrumpido. Los titulares se escribieron en automático: "La recuperación se consolida".

Pero, por otro lado, esa misma prensa recibe con desaliento todas aquellas informaciones susceptibles de mostrar que el desempeño económico sigue siendo mediocre.

El primer lugar de los titulares con las buenas noticias está invariablemente reservado para el crecimiento del PIB en Estados Unidos. Sin embargo, el crecimiento en 2017 apenas alcanzó 2.3 por ciento y ese nivel de expansión fue más bajo que el rebote que siguió a la pasada recesión. Muchos comentaristas piensan que los recortes a los impuestos introducidos por la administración Trump permitirán alcanzar un crecimiento superior. La realidad es que el efecto se dejará sentir por una única ocasión el año que viene y, además, con las cicatrices que ha dejado la crisis financiera no es del todo seguro que ese efecto sea significativo.

Otra muy bien recibida pieza de información es la que concierne a la caída del desempleo a niveles históricos. Desgraciadamente, casi nunca se informa que una parte importante de los nuevos empleos generados por la recuperación corresponde a puestos de baja calidad, sin beneficios y sin perspectivas de largo aliento. Y tampoco hay espacio en las noticias, salvo raras excepciones, para decir que esa medida de desempleo es la más estricta y que si se consideran los demás aspectos del mercado laboral se podrá observar que la reducción en la tasa de desempleo también depende en buena medida de la salida de mucha gente de la fuerza de trabajo. Es decir, muchos que han buscado empleo infructuosamente durante demasiado tiempo han preferido abandonar la búsqueda activa de empleo y, de acuerdo con las estadísticas laborales, han dejado de calificar como desempleados en sentido estricto. Para decirlo como los nuevos macroeconomistas clásicos, esos ya no son desempleados y hoy están de vacaciones.

El boletín de noticias casi nunca tiene espacio para informar que los salarios siguen estancados. Esta preocupante tendencia, que perdura desde la primera mitad de la década de los 70, no es revertida por las fuerzas que hoy nos llevan por el camino de la recuperación. La deficiencia crónica en la demanda agregada que este comportamiento de los salarios ha traído aparejada ha tenido que ser compensada mediante múltiples episodios de inflación en los precios de diferentes tipos de activos o burbujas. Pero aún ese tipo de episodios no fue suficiente y los hogares tuvieron que recurrir al endeudamiento para mantener sus niveles de consumo y de vida. Hoy, el mediocre ritmo de crecimiento que marca esta recuperación se debe en buena medida al desendeudamiento que practican los distintos agentes de la economía mientras buscan equilibrar sus hojas de balance.

La prensa de negocios tampoco elabora sobre el tema una postura de política monetaria, que ya cumple nueve años de mantenerse en la región de las tasas de interés cercanas a cero. El acrónimo en inglés para esta postura, ZIRP, ha estado presente en todo el debate sobre la recuperación. Pero ahora que la Reserva Federal (Fed) ha comenzado a incrementar la tasa de interés de referencia, tal pareciera que el tema de la normalización ha desplazado al ZIRP.

Todavía no se alcanza la meta de inflación que la Fed considera adecuada para una expansión saludable, y cualquier signo que parezca indicar fragilidad en la recuperación es visto con recelo. Todo el mundo contiene la respiración mientras el Comité de Operaciones Abiertas de la Fed ajusta su calendario de incrementos futuros de la tasa de interés. Otra señal de que todavía estamos lejos de los festejos para celebrar el fin de la crisis.

Además, si bien es cierto que en Estados Unidos se detuvo el programa de flexibilización cuantitativa desde octubre de 2014, para esa fecha la Reserva Federal ya había acumulado más de 4.5 billones (castellanos) de dólares en su hoja de balance. Ese programa de compras de activos sirvió más que nada para apuntalar a los bancos y para canalizar recursos hacia la especulación. No se utilizó para incrementar el crédito al consumo y la inversión productiva. De todos modos, toda esa liquidez que se inyectó al sistema financiero no se ha podido reabsorber y sigue impulsando los espíritus animales en la bolsa de valores. Y a todo esto, habría que señalar también que en Europa todavía ni siquiera se termina la flexibilización (aunque el Banco Central Europeo ha bajado el ritmo en la compra de activos) y se está más lejos de comenzar el periodo de normalización.

El escenario no es brillante para el futuro inmediato de la economía mundial, por más que la prensa de negocios quiera ofrecer un bonito paisaje para hacernos olvidar las cicatrices profundas que quedan después de la crisis.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Quince años del inicio de la guerra de Irak

Mér, 21/03/2018 - 11:30
Patrick Martin, wsws

La noche del 20-21 de marzo del 2003, las fuerzas armadas de Estados Unidos y Reino Unido iniciaron una invasión ilegal y no provocada de Irak, un país con 26 millones de habitantes. Con lluvias de bombas y misiles sobre las ciudades iraquíes y el cruce de tanques y vehículos armados desde Kuwait, el presidente estadounidense, George W. Bush, puso en marcha una guerra de agresión cuyas consecuencias catastróficas marcan la política global de hoy.

El World Socialist Web Site describió el resultado de la masacre del pueblo iraquí como un “sociocidio”, la destrucción deliberada de la infraestructura completa de una civilización moderna (ver: “The US war and occupation of Iraq—the murder of a society”). Desde entonces, catástrofes similares han asolado Siria, Libia y Yemen, como un resultado directo de la continuación y expansión de las agresiones estadounidense bajo el sucesor demócrata de Bush, Barack Obama. Actualmente, Donald Trump amenaza con añadir a Irán y Corea del Norte a la lista.

Según las cifras actualizadas del Proyecto de Costos de Guerra patrocinado por el Watson Institute of Internacional and Public Affairs en la Universidad Brown, las guerras en Irak y Afganistán han matado a 370.000 personas directamente y 800.000 personas indirectamente (con Irak representando el grueso del total). Otras estimaciones del número de fallecidos, basadas en investigaciones de mortandad y otros indicadores de salud pública, alcanzan hasta los 2,4 millones de personas.

La guerra en Irak fue iniciada por el presidente Bush y el primer ministro británico, Tony Blair, con base en mentiras premeditadas y flagrantes: que el presidente iraquí, Saddam Husseín, tenía “armas de destrucción masiva” y estaba amenazando a la población mundial; y que se encontraba en una alianza con el movimiento Al Qaeda de Osama bin Laden, el cual llevó a cabo los atentados terroristas del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.

La verdad —conocida en el momento por los propagandistas del imperialismo— era que Husseín nunca tuvo más que las armas químicas primitivas que las mismas potencias europeas y EEUU le habían suplido para emplear durante la guerra entre Irak e Irán durante los años ochenta. Su incipiente programa nuclear, además, había sido clausurado por completo bajo supervisión de EEUU y las Naciones Unidas. Y Husseín era inflexiblemente hostil hacia los fundamentalistas sunníes de Al Qaeda, quienes intentaron derrocar su régimen nacionalista secular.

El motivo real de la guerra, como explicó el WSWS, era tomar control de los recursos petrolíferos de Irak, entre los más ricos del mundo, y asegurarle al imperialismo estadounidense una posición estratégica dominante en Oriente Próximo, la fuente de la mayor parte de las exportaciones mundiales del crudo. Esto, a su vez, le daría a Washington un dominio sobre las cruciales fuentes de petróleo de sus principales rivales en Europa y Asia.

Con respecto al derecho internacional, la invasión estadounidense-británica de Irak constituyó un acto criminal, una violación explícitamente injustificada de los derechos iraquíes como una nación soberana. En conformidad con los principios establecidos por el juicio de Nuremberg, el cual declaró el planeamiento y el lanzamiento de una guerra de agresión como el crimen supremo perpetrado por los nazis, del cual fluyeron el Holocausto y sus otros crímenes, Bush, Blair, el vicepresidente Cheney y sus asistentes Colin Powell, Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice debieron haber sido todos enjuiciados como criminales de guerra y apresados de por vida.

Junto a ellos en la banca de acusados, habrían estado los comentaristas y editores de la prensa que divulgaron las mentiras de la Administración de Bush y sumergieron a la opinión pública estadounidense bajo propaganda de guerra, como parte de un esfuerzo concertado y deliberado para suprimir la masiva oposición a la guerra.

El New York Times protagonizó esta campaña, con su corresponsal Judith Miller funcionando como canal principal para las acusaciones oficiales de “armas de destrucción masiva” y con su columnista Thomas Friedman declarando que “no hay ningún problema con una guerra por petróleo”. Por su parte, el columnista del Washington Post, Richard Cohen, escribió que la presentación de Colin Powell de “evidencia” fabricada de reservas de armas químicas iraquíes, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, fue “tan fuerte, tan convincente” que “no queda otra opción” más que ir a la guerra.

Diametralmente opuesto a las apologías complacientes de la prensa corporativa, el World Socialist Web Site llevó a cabo una exposición continua de las mentiras del Gobierno de Bush, al tiempo que buscaba impulsar la oposición de masas contra la guerra reflejada en demostraciones masivas sin precedentes por todo el mundo, involucrando a decenas de millones durante los meses del ataque estadounidense-británico.

En una declaración el 21 de marzo del 2003, el presidente editorial del WSWS, David North, comparó este ataque no provocado contra un país prácticamente indefenso a la invasión nazi de Polonia en septiembre de 1939. También afirmó que, al igual que los nazis, el Gobierno de Bush se había embarcado en un curso que solo podía llevar a una catástrofe:
“Sea cual fuere el resultado de las primeras etapas del conflicto que ha comenzado, el imperialismo estadounidense tiene una cita con el desastre. No puede conquistar el mundo. No puede reimponer las cadenas coloniales a las masas de Oriente Próximo. No encontrara en la guerra una solución viable a sus malestares internos. Al contrario, las dificultades imprevistas y el crecimiento de la resistencia generada por la guerra recrudecerán todas las contradicciones de la sociedad estadounidense”.Esta advertencia fue completamente confirmada. El impacto de la guerra en la sociedad estadounidense fue devastador. El mencionado Proyecto de Costos de Guerra pronosticó en noviembre del 2017 que, para cuando acabe el año fiscal en setiembre del 2018, el Gobierno federal estadounidense habrá gastado o comprometido $5,6 billones en las guerras post 11 de setiembre, con el grueso relacionado a Irak, incluyendo pagos médicos y de discapacitados para veteranos por el resto de sus vidas.

Más allá, dado que los Gobiernos de Bush y Obama financiaron sus guerras por medio de préstamos en vez de impuestos a los ricos, las cuentas federales han asumido intereses que eventualmente llegarán a los $8 billones, más que el costo de las guerras en sí. En otras palabras, Wall Street absorberá tal cantidad de ingresos adicionales de las guerras que les ha impuesto al pueblo estadounidense y al mundo.

Mientras que murieron 4.800 soldados estadounidenses en Irak, el costo humano es mucho mayor. Se estima que un millón de los dos millones de soldados que fueron desplegados en Irak y Afganistán han emitido solicitudes y han comenzado a recibir beneficios por discapacidades, incluyendo a cientos de miles con trastornos por estrés postraumático y lesiones por traumas al cerebro.

Existen otras consecuencias igual de perjudiciales para la sociedad estadounidense en su conjunto. Han sido desmenuzados los derechos democráticos para fortalecer el Estado de seguridad nacional que se dedica a la vigilancia masiva de toda la población estadounidense, incluyendo las telecomunicaciones, el Internet y las redes sociales. La sociedad entera ha sido saturada con violencia, no solo la de Irak, sino del cuarto de siglo de agresiones militares virtualmente ininterrumpidas en Oriente Próximo, Asia Central, la antigua Yugoslavia, África, y —quizás pronto— el Extremo Oriente.

Los esfuerzos para mantener una posición de dominio global fuera de toda proporción del peso real de Estados Unidos en la economía global —con EEUU gastando más en su ejército que los siguientes doce países combinados— ha sido la fuerza motriz para los recortes en los gastos sociales que han erosionado la educación, el estado de la infraestructura, el acceso a la salud y otras necesidades sociales.

Otra consecuencia de la Guerra de Irak ha sido el surgimiento del aparato militar y de inteligencia al centro del escenario político de EEUU. Criminales de guerra de Irak y Afganistán como Kelly, Mattis y McMaster dirigen la política nacional de seguridad del Gobierno de Trump. Al mismo tiempo, una inundación de operadores militares y de las agencias de inteligencia está tomando cargo del Partido Demócrata, casi todos veteranos de Irak y Afganistán. La mayoría no era soldados rasos, sino comandantes, agentes de las Fuerzas Especiales, o agentes de inteligencia, quienes comparten tanto la perspectiva política y la responsabilidad criminal de aquellos que organizaron e instigaron las guerras.

El quinceavo aniversario de la guerra ha sido poco mencionado en los medios de comunicación de EEUU, los cuales prefieren hacer caso omiso a los crímenes del imperialismo y a su propia complicidad. Consideran esto aún más necesario ya que los mismos métodos utilizados para legitimar la guerra contra Irak están siendo empleados actualmente para instigar una calamidad peor: una campaña de provocación y agresión contra Rusia, cuya lógica apunta a una guerra total involucrando armas nucleares.

De hecho, la campaña en marcha contra Rusia está basada en mentiras todavía más endebles y transparentes que contra Irak, con Vladimir Putin sustituyendo a Saddam Husseín como blanco de demonización. El presunto envenenamiento ruso del espía británico Sergei Skripal se ha convertido, según esta narrativa, en el equivalente a las “armas de destrucción masiva” de Saddam Husseín. Asimismo, el secretario de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson, ha tomado el papel de Colin Powell en presentar las “pruebas” de la necesidad de escalar la confrontación con el régimen en la mira de Washington y Londres.

Sin embargo, no han pasado en vano estos quince años. En todo el mundo, hay una audiencia cada vez mayor para la única voz consistente de oposición a las guerras imperialistas, el World Socialist Web Site. La perspectiva marxista avanzada por el WSWS muestra el camino a seguir para la clase obrera internacional. La lucha contra la guerra hoy necesita la construcción del Partido Socialista por la Igualdad en Estados Unidos y sus partidos hermanos por todo el mundo, como parte del Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

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Consultora Cambridge Analytica robó datos de Facebook para llevar a Trump a la presidencia

Mar, 20/03/2018 - 10:08

David Brooks, La Jornada

Cambridge Analytica, la consultora política que se atribuye el triunfo de Donald Trump, no sólo ha usado datos personales de millones de personas obtenidos de Facebook sin permiso, sino también ha recurrido a sobornos, chantaje y prostitutas en su trabajo secreto en más de 200 elecciones por el mundo, incluido México.

El ejecutivo en jefe de la consultoría, Alexander Nix, ya conocía México desde antes de fundar Cambridge Analytica con el ex estratega de Donald Trump, Steve Bannon, y un multimillonario derechista. El británico inició su carrera profesional como analista financiero de Baring Securities en sus oficinas en México antes de retornar a la matriz de Cambridge, Strategic Communications Laboratories (SCL), en Reino Unido, en 2003.

La revelación, el pasado fin de semana, de que Cambridge Analytica cosechó las cuentas personales de decenas de millones de usuarios de Facebook sin autorización, ha llevado a que legisladores estadounidenses pidan una investigación a fondo, mientras la empresa ya está en la mira de la indagatoria encabezada por el fiscal especial Robert Mueller y, del otro lado del Atlántico, también está bajo el escrutinio en Inglaterra por su papel en el referendo del Brexit.

Las acciones de Facebook sufrieron este lunes un desplome de alrededor de 7 por ciento en la Bolsa de Valores, equivalente a unos 40 mil millones de dólares de su valor de mercado, y su fundador, Mark Zuckerberg, y otros directivos están enfrentando una crisis de relaciones públicas y políticas como resultado de las revelaciones. Anoche se divulgó que Alex Stamps, el oficial en jefe de seguridad de información de Facebook, se retirará de la empresa después de desacuerdos internos sobre el papel de la empresa para controlar la desinformación.

Mientras tanto, todo ha intensificado la preocupación sobre si esta operación se ha empleado en otras partes (aproximadamente un tercio de la población mundial tiene una cuenta en Facebook), y en qué elecciones y cómo operó esta empresa.

Una investigación encubierta de Channel 4 News (Gran Bretaña) reveló este lunes que esta empresa especialista en la manipulación digital de elecciones no se limita sólo a eso, sino también a cosas mucho más antiguas en el mundo del poder, como sobornos y chantaje, al crear situaciones comprometedoras para políticos, incluida la contratación de trabajadoras sexuales, pero en combinación con Internet.

Los jefes de Cambridge Analytica fueron grabados en video de manera secreta en unas tres reuniones con quien pensaban era representante de un cliente potencial (un rico de Sri Lanka que deseaba manejar a políticos en su país) pero que en realidad era un reportero encubierto. Las reuniones se realizaron en hoteles de lujo en Londres entre finales de 2017 y principios de este año, donde los ejecutivos explicaban sus servicios.

Alexander Nix detalló a su potencial cliente cómo su empresa opera secretamente en campañas electorales en varias partes del mundo, incluso por medio de subcontratistas o una red de empresas fantasma, y en algunas ocasiones sencillamente presentándose como estudiantes que realizan proyectos de investigación o turistas.

Ya que muchos de los clientes no quieren ser vistos trabajando con una empresa extranjera, explicó que frecuentemente se establecen identificaciones y sitios web falsos. Tengo mucha experiencia en esto.

A veces, para ciertas operaciones, se subcontrata a empresas de ex espías británicos e israelíes, quienes han logrado hacer tareas en varios países sin que nadie se dé cuenta de que estaban ahí, explica orgullosamente Nix.

Cuando el cliente le pregunta qué servicios ofrecían para obtener información privada que se podía usar contra opositores políticos, Nix comentó que en algunos casos se envía a alguien que pretende ser un inversionista en bienes raíces, por conducto del cual ofrecemos un monto grande de dinero al candidato para financiar su campaña a cambio de terrenos, por ejemplo, y grabaremos todo, borraremos la cara del nuestro, y lo subimos a Internet. O también está la posibilidad de enviar a algunas chicas a la casa del candidato, señalando fríamente: las ucranianas son muy bellas; encuentro que eso funciona muy bien.

Mark Turnbull, otro ejecutivo, director administrativo del brazo de política global de Cambridge Analytica, explica cómo una vez que se obtiene información dañina contra opositores, se sube de manera discreta a las redes sociales: “Lo ponemos en la vía sanguínea del Internet, y entonces, nada más observamos cómo crece, dándole un empujoncito cada rato (...) Tiene que ocurrir sin que nadie piense, ‘eso es propaganda’, porque en el momento que piensas eso, la próxima pregunta es ‘quién lo colocó’”.

Al despedirse al final de una de las reuniones, Nix comenta a su potencial cliente: estamos acostumbrados a operar por diferentes vías, en la sombras.

En las reuniones, los ejecutivos informaron que Cambridge Analytica y SCL había trabajado en más de 200 contiendas electorales en el mundo, por ejemplo “México, Argentina y Brasil –esa fue grande”, dice Turnbull– también en India, República Checa, Nigeria y Kenia. En esta última detallan cómo participaron en las dos pasadas elecciones del presidente Kenyatta, incluso hasta elaborando su plataforma política. El reportaje, es la segunda de tres partes sobre Cambridge Analytica.

Poco después de su transmisión, un vocero de la empresa rechazó el uso de maniobras ilegales o no éticas, y aseguró que no usa material no verídico para cualquier propósito.

Esta controversia estalló el fin de semana, después de que The Observer de Londres y el New York Times revelaron que, a partir de las elecciones intermedias de 2014 en Estados Unidos, Cambridge Analytica cosechó información personal y privada de más de 50 millones de usuarios de Facebook sin el permiso de éstos, en lo que es una de las filtraciones de datos más grande en la historia de la empresa.

Con el acceso a los datos de Facebook, la empresa logró explotar la actividad de medios sociales de un enorme segmento del electorado, y con ello desarrolló su estrategia para la elección de Trump en 2016.

La empresa fue contratada por el equipo de campaña de Trump por recomendación de Jared Kushner, yerno del ahora presidente, y Steve Bannon, quien entonces estaba en la junta directiva de Cambridge Analytica.

Quien guió el trabajo de la empresa para la elección presidencial de 2016 fue Brad Parscale, entonces director digital de la campaña de Trump y recién nombrado encargado de la campaña de relección del magnate en 2020.

Por ahora, no se sabe si la empresa será contratada de nuevo por Trump, y algunos señalan que, con todas estas revelaciones, muchos clientes posiblemente se distanciarán y que su director, Nix, podría perder la corona de rey –o uno de los reyes– del imperio político-digital.

Hasta ahora, no se conocen las dimensiones del trabajo que Cambridge Analytica dice que realizó en México, ni con qué nombre, ni para quién.

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La escasez de agua podría afectar a 5.000 millones de personas para 2050, advierte el informe de la ONU

Mar, 20/03/2018 - 04:10

Más de 5.000 millones de personas podrían sufrir escasez de agua para el año 2050 debido al cambio climático, el aumento de la demanda y los suministros contaminados, según un informe de la ONU sobre el estado del agua en el mundo.El exhaustivo estudio anual advierte sobre el conflicto y las amenazas de civilización a menos que se tomen medidas para reducir el estrés en ríos, lagos, acuíferos, humedales y embalses.

El Informe Mundial sobre el Desarrollo del Agua, publicado en Brasilia, dice que es posible un cambio positivo, especialmente en el sector agrícola clave, pero solo si se avanza hacia soluciones basadas en la naturaleza que dependan más del suelo y los árboles que el acero y el hormigón.

"Durante demasiado tiempo, el mundo ha recurrido primero a la infraestructura construida por humanos, o 'gris', para mejorar la gestión del agua. Al hacerlo, a menudo ha dejado de lado el conocimiento tradicional e indígena que adopta enfoques más ecológicos", dice Gilbert Houngbo, presidente de ONU Agua, en el prefacio de la evaluación de 100 páginas. "Ante el consumo acelerado, el aumento de la degradación ambiental y los impactos multifacéticos del cambio climático, claramente necesitamos nuevas formas de gestionar las demandas competitivas en nuestros recursos de agua dulce".

Los humanos usan alrededor de 4,600 kilómetros cúbicos de agua cada año, de los cuales el 70% se destina a la agricultura, el 20% a la industria y el 10% a los hogares, dice el informe, que se lanzó al inicio del Trienal World Water Forum. La demanda global se ha multiplicado por seis en los últimos 100 años y continúa creciendo a una tasa del 1% cada año.

Esto ya está creando tensiones que crecerán en 2050, cuando se prevé que la población mundial alcance entre 9,4 mil millones y 10,2 mil millones (frente a los 7,7 mil millones actuales), con dos de cada tres personas viviendo en ciudades. Se prevé que la demanda de agua aumentará más rápido en los países en desarrollo, mientras el cambio climático pondrá un énfasis adicional en los suministros porque hará que las regiones húmedas sean más húmedas y las regiones secas más secas.

La sequía y la degradación del suelo ya son el mayor riesgo de desastres naturales, dicen los autores, y es probable que esta tendencia empeore. "Se puede decir que las sequías son la mayor amenaza individual del cambio climático". El desafío ha sido más evidente este año en Ciudad del Cabo, donde los residentes enfrentan severas restricciones como resultado de una sequía en 384 años. En Brasilia, el anfitrión del foro, cerca de 2 millones de personas tienen sus grifos apagados una vez cada cinco días debido a un período seco inusualmente prolongado.

Para 2050, predice el informe, entre 4.800 millones y 5.700 millones de personas vivirán en áreas con escasez de agua durante al menos un mes cada año, frente a los 3.600 millones actuales, mientras que el número de personas en riesgo de inundación aumentará a 1600 millones, de 1200 millones.

En los cinturones de sequía que abarcan México, el oeste de América del Sur, el sur de Europa, China, Australia y Sudáfrica, es probable que las precipitaciones disminuyan. La escasez no puede compensarse con suministros de agua subterránea, un tercio de los cuales ya están en peligro. Tampoco es probable que la construcción de más presas y embalses sea una solución, porque tales opciones están limitadas por la sedimentación, la escorrentía y el hecho de que se han identificado sitios más rentables y viables en los países desarrollados.

La calidad del agua también se está deteriorando. Desde la década de 1990, la contaminación ha empeorado en casi todos los ríos en África, Asia y América Latina, y se espera que siga deteriorándose en las próximas dos décadas, principalmente debido a la agricultura escorrentía de fertilizantes y otros productos agroquímicos que cargan suministros de agua dulce con nutrientes que conducen al crecimiento de patógenos y ahogo de floraciones de algas. La industria y las ciudades también son un problema importante. Aproximadamente el 80% de las aguas residuales industriales y municipales se descargan sin tratamiento.

Fundamentalmente, el informe enfatiza un cambio del manejo de cuencas hacia un enfoque geográfico más amplio que toma en cuenta el uso de la tierra en áreas distantes, particularmente bosques. Aunque los agricultores han visto durante mucho tiempo los árboles como un drenaje en el suministro de agua, los autores reconocen los estudios más recientes que muestran que la vegetación ayuda a reciclar y distribuir el agua. Esto fue evidente en la sequía de São Paulo de 2014-15, que las autoridades del agua y los científicos de la ciudad han relacionado con la deforestación de la Amazonía.

La clave del cambio será la agricultura, la mayor fuente de consumo de agua y contaminación. El informe hace un llamado a la "agricultura de conservación", que haría un mayor uso del agua de lluvia en lugar del riego y regularizaría la rotación de cultivos para mantener la cobertura del suelo. Esto también sería crucial para revertir la erosión y la degradación, que actualmente afecta a un tercio de las tierras del planeta, según un estudio diferente de la ONU el año pasado.

Quizás el mensaje más positivo del informe es que el ahorro potencial de tales prácticas supera el aumento proyectado de la demanda mundial de agua, lo que aliviaría los peligros del conflicto y proporcionaría mejores medios de subsistencia para los agricultores familiares y la reducción de la pobreza.

Las soluciones basadas en la naturaleza pueden ser personales, como baños secos, o cambios amplios en el paisaje en prácticas agrícolas. El informe contiene varios estudios de casos positivos que muestran cómo los entornos y los suministros pueden mejorar como resultado de los cambios de política. En Rajasthan, más de 1.000 aldeas afectadas por la sequía fueron apoyadas por estructuras de recolección de agua a pequeña escala, mientras que un cambio hacia las prácticas tradicionales de preservación del suelo en la cuenca Zarqa en Jordania se acredita con una recuperación de la calidad del agua en manantiales locales.

Los autores enfatizan que el objetivo no es reemplazar toda la infraestructura gris, porque hay situaciones en las que no hay otra opción, por ejemplo, en la construcción de embalses para abastecer a las ciudades. Pero instan a una mayor adopción de soluciones ecológicas, que a menudo son más rentables y sostenibles. También fomentan un mayor uso de "bonos verdes" (una forma de financiación que apunta a recompensar inversiones sostenibles a largo plazo) y más pagos por servicios ecosistémicos (efectivo para comunidades que conservan bosques, ríos y humedales que tienen un beneficio más amplio para la medio ambiente y sociedad).

Audrey Azoulay, directora general de la Unesco , que encargó el informe, señaló que dos tercios de los bosques y humedales del mundo se han perdido desde el comienzo del siglo XX, una tendencia que debe abordarse.

"Todos sabemos que la escasez de agua puede provocar disturbios civiles, migraciones masivas e incluso conflictos dentro y entre los países", dijo. "Garantizar el uso sostenible de los recursos del planeta es vital para garantizar la paz y la prosperidad a largo plazo".

El Foro Mundial del Agua es la mayor reunión individual de políticos, empresas y ONG involucradas en la gestión del agua. Se lleva a cabo en el hemisferio sur por primera vez y se espera que atraiga a 40,000 participantes.

Entre ellos se encuentran activistas indígenas y otros de base que creen que el evento está demasiado cerca del gobierno, la agricultura y los negocios. Están organizando un foro alternativo en Brasilia que pone mayor énfasis en la gestión comunitaria del agua como recurso público. gratuito.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Militarización de la política exterior de Trump: adopta postura bélica de Israel vs. Irán

Lun, 19/03/2018 - 07:47

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

El nombramiento esperado desde hace cinco meses del saliente director de la CIA, Mike Pompeo –acérrimo enemigo de Julian Assange y Edward Snowden–, formado en la escuela de guerra West Point y hoy flamante titular del Departamento de Estado, militariza la alicaída diplomacia de Estados Unidos (EEUU) en la fase belicosa de Trump en todos los rubros políticos y comerciales, tanto al interior como al exterior.

Los civiles vinculados a Trump de su primero y segundo círculos se desmoronan: la lista es larga, donde resaltan su yerno, el talmúdico Jared Kushner, y su asistente privado John McEntee (investigado por fraude criminal), degradados por el general Kelly, quien les impide ya su acceso a la Casa Blanca.

La defenestración del secretario de Estado –despedido mediante un humillante tuit de Trump–, el texano Rex Tillerson, había sido anunciada desde que tildó a Trump de “idiota ( moron)” por abogar la proliferación de armas nucleares de EEUU.

Tillerson, con Exxon Mobil –joya geoestratégica de las petroleras de EEUU– había mantenido una relación cordial con el zar Vlady Putin, llegando a tener asociaciones estratégicas para la extracción del petróleo en el Ártico, convertido hoy en uno de los ominosos escenarios de una conflagración nuclear entre EEUU y Rusia.

Sumados al artefacto del Russiagate –operativo montado por el espía británico Christopher Steele– la defenestración de Tillerson del mortecino Departamento de Estado y el arribo del ex director de la CIA a la que militarizó al máximo, Mike Pompeo, adicto al belicismo supremacista de Israel, se agudiza el alejamiento con Rusia cuando la devaluada primera ministra británica, Theresa May, reanuda la guerra fría de Gran Bretaña (GB) con Rusia bajo el alegato del envenenamiento del desertor ex espía ruso Sergei Skripal, lo cual llevó a la impactante expulsión de 23 diplomáticos rusos.

Quizá esta abrupta decisión de la malhadada May, del Partido Conservador en caída libre electoral, trate de impedir que el probable próximo primer Jeremy Corbyn, del Partido Laborista, intente reactivar las relaciones sanas con Moscú. En la fase de la posverdad y la preguerra cualquiera puede perorar lo que sea sin necesidad de evidencias con tal de justificar su agenda bélica.

La postura de Pompeo como director de la CIA militarizada al máximo fue muy hostil a Irán, a la que comparó en forma absurda con los yihadistas (https://goo.gl/XUAFdn), y a la que atiborró de los peores dicterios, superando las invectivas del premier israelí Netanyahu.

No son ningún secreto las notables diferencias de opinión entre Trump y Tillerson sobre el acuerdo nuclear con Irán del 5P más 1: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (que incluyen a EEUU) más Alemania (https://goo.gl/LCV7u6).

Trump –quien carga a cuestas con su preocupante derrota electoral en Pensilvania, pese a todas sus maniobras tarifarias– declaró que no estaba de acuerdo en el negociador abordaje pacífico sobre Irán y contra quien Pompeo exhibe una postura aún más pugnaz que Netanyahu.

La guerra de Israel contra Irán hasta el último soldado de EEUU (sic) iniciará contra los aliados del país persa: Líbano y la guerrilla chiíta Hezbolá, además de la parte de Siria que domina Teherán, donde la CIA militarizada al máximo está armando su clásica escenografía de armas químicas: mendacidades que fueron desechadas por Tillerson antes de ser defenestrado.

CNBC alega que antes de su despido, Tillerson se apartó de la Casa Blanca al decir que el veneno usado contra un ex espía en GB era de procedencia rusa, lo cual “rompió con la Casa Blanca que ha declinado nombrar a Rusia en particular (https://goo.gl/ukE2tp)”. ¿Por qué se habrá alejado Tillerson de sus anteriores socios rusos? Tampoco se puede eliminar la conjetura de que, a sabiendas de su inminente despido, Tillerson haya adoptado la postura de la premier May sobre el envenenamiento del desertor ex espía ruso Skripal.

En Tel Aviv festejan la santa alianza de Netanyahu con el antiraní Pompeo: “nueva darling de Israel (https://goo.gl/tE2UYB)”, mientras Israel Katz, ministro de Espionaje, lo felicitaba jubilosamente por Twitter.

Desde 2014, dos años antes de que Trump apareciera en el radar electoral, Pompeo, entonces representante del Partido Republicano por el estado de Kansas, era de la idea de que los golpes militares contra las instalaciones nucleares de Irán eran más efectivos que el abordaje diplomático (https://goo.gl/uZ1GgY).

Para Paul Craig Roberts –ex asistente de la Secretaría del Tesoro con Reagan– el cese de Tillerson, así como la llegada de Pompeo al Departamento de Estado y la promoción de la célebre torturadora Gina Haspel al mando de la CIA militarizada al máximo indican que el complejo militar y de seguridad ha apretado las tuercas al régimen trumpiano. No habrá más lenguaje de normalizar las relaciones con Rusia, cuando “la combinación del lobby israelí [nótese el primer lugar], los neoconservadores [en su aplastante mayoría de origen israelí-estadunidense] y el complejo militar y de seguridad han demostrado ser demasiado poderosos para impedir que la paz pueda ser establecida entre dos potencias nucleares”.

Según Roberts, tales “tres fuerzas –el lobby israelí, los neoconservadores y el complejo militar y de seguridad– son los que gobiernan” en EEUU, cuando “Israel está determinado a usar al ejército estadounidense para desestabilizar a Siria e Irán con el fin de aislar a Hezbolá y cortar el apoyo y abastecimiento de la milicia. Los neoconservadores apoyan los intereses de Israel y su propio deseo de hegemonía de Washington en el mundo. El complejo militar y de seguridad intenta mantener la amenaza rusa como justificación para su presupuesto y poder.

Roberts, quien conoció muy de cerca a los británicos durante un cuarto de siglo, desecha las “historias [sic]” del Russiagate y el envenenamiento del desertor ex espía ruso Skripal y juzga que el mundo se encuentra ante una agenda extremadamente peligrosa, cuando “las nuevas armas rusas otorgan a Moscú una superioridad militar sobre EEUU”, lo cual es sabido por China e Irán (https://goo.gl/LtQMkr).

El asesor de Seguridad Nacional de Trump, general H.R. McMaster –muy cercano a George Soros, uno de los supremos enemigos de Trump–, está en vías de ser defenestrado.

CBS afirma que también el general John Kelly está a punto de ser despedido (https://goo.gl/t3etjo). What is going on?

Para que Trump y Pompeo cancelen en forma unilateral el acuerdo nuclear con Irán –con el fin de complacer a Netanyahu con sus guerras contra Líbano, Siria e Irán (https://goo.gl/bzpfq4)– necesitarán despedir también al general James Mattis, secretario del Pentágono, y/o al general Joe Dunford, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Conjuntas de EEUU, quienes favorecen la vigencia del acuerdo nuclear con Irán.

El general Joseph Votel, jefe del Comando Central de EEUU, manifestó ante un panel del Senado compartir la postura de Mattis y Dunford (https://goo.gl/bTExu1).

¿Quién gobierna hoy EEUU, arrumbado en pleno caos y con el botón nuclear más suelto que nunca?Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Se ha recuperado Europa del colapso financiero de 2008?

Sáb, 17/03/2018 - 14:32
Steve Keen

No hay duda de que Europa se está recuperando, y esos factores han sido parte de eso. Pero también lo es otro elemento que los economistas, especialmente el propio Krugman, continúan ignorando: el crédito. No solo la crisis de Europa, sino también la de Estados Unidos y el Reino Unido en 2008, se debió a un colapso en la demanda basada en el crédito. De hecho, Europa ha regresado en gran parte porque el crédito ha vuelto: los consumidores y las empresas europeas (y estadounidenses y británicos) vuelven a pedir prestado y liberan ese dinero prestado en sus economías, lo que aumenta la demanda y reduce el desempleo. Esto significa que la recuperación solo puede continuar mientras los hogares y las empresas puedan seguir endeudándose. Sin embargo, dado que los niveles de deuda privada aún son altos en comparación con el PIB, no pasará mucho tiempo antes de que las tarjetas de crédito nacionales estén agotadas al máximo. Entonces el préstamo se detendrá y la recuperación se agotará.

Entonces, ¿por qué los economistas no están advirtiendo de este lado oscuro en la nube de plata de la recuperación económica? Es porque no creen que el crédito sea importante, y lo ignoran cuando hacen predicciones sobre hacia dónde irá la economía. Su lógica es que el crédito simplemente transfiere el poder de gasto de una persona a otra, por lo que los cambios en el nivel de la deuda privada solo afectan a la economía si el prestatario tiene patrones de gasto sustancialmente diferentes para el prestamista. Para utilizar aquí el propio lenguaje de Krugman, el aumento de la deuda privada solo afectará la demanda si los prestatarios son "personas impacientes" que gastan mucho, mientras que los prestamistas son "personas pacientes" que gastan muy poco. Esto implica que los grandes cambios en la deuda privada solo deberían tener pequeños efectos en la macroeconomía.

Podría obtener todo lo teórico aquí y probar por qué esta creencia es falsa, pero es bastante fácil mostrar lo que el biólogo Thomas Huxley describió una vez como "no hay visión más triste en el mundo", que es "ver una hermosa teoría asesinada por un hecho brutal" . "Si la teoría de que el crédito no importa fuera cierta, entonces el crédito y el desempleo no estarían relacionados entre sí. ¡Pero son! Aquí está el asesinato de esta hermosa teoría por un hecho brutal digno de la decapitación de Game of Thrones: señoras y señores, les doy la relación entre el crédito (el cambio anual de la deuda privada, medido como porcentaje del PIB) y el desempleo en España, entre 1990 y julio de 2017 (el último trimestre para el cual hay datos sobre la deuda del Banco de Pagos Internacionales).

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Detectan partículas de plástico en agua embotellada de varias marcas

Ven, 16/03/2018 - 13:05

El agua embotellada de conocidas marcas de todo el mundo está contaminada con partículas de plástico cuyos peligros para la salud aún se desconocen. Científicos analizaron el agua de más de 250 botellas en nueve países (Brasil, México, China, Estados Unidos, India, Indonesia, Kenia, Líbano y Tailandia), bajo la coordinación de Sherri Mason, profesora de la Universidad Estatal de Nueva York en Fredonia, de acuerdo con un resumen del estudio publicado en la plataforma periodística Orb Media.

Se halló plástico en 93 por ciento de las muestras de agua embotellada de marcas como Epura, Evian, Aqua, Aquafina, Dasani, Bisleri, Gerolsteiner, Minalba, Wahaha, Nestle Pure Life y San Pellegrino. Entre los restos de plásticos hallaron partículas de polipropileno, nylon y tereftalato de polietileno (PET), usado para hacer tapas de botellas. En promedio, encontraron en las botellas de un litro de agua 10.4 partículas de una medida cercana a los 0.10 milímetros. Las partículas más pequeñas eran más abundantes: 314.6 por litro de agua de media.

El agua en botellas de vidrio también contenía microplásticos, señala el estudio. Se desconoce el alcance de los riesgos que representan estas partículas para la salud humana, pero hay una relación con ciertos tipos de cáncer, con la disminución de la cantidad de espermatozoides e incluso con el aumento de algunas enfermedades como el trastorno del déficit de atención o el autismo, declaró Sheri Mason.

Según la experta en microplásticos, se ha determinado que estas diferentes afecciones están relacionadas con la presencia de productos químicos sintéticos en el medio ambiente. "Sabemos que los plásticos constituyen un medio para que esas sustancias entren en nuestro cuerpo", explicó. Un estudio anterior, también publicado por Orb Media, había mostrado que en el agua de grifo también estaban presentes partículas de plástico, aunque en cantidades más pequeñas. El agua del grifo, en general, es mucho más segura que la embotellada, afirmó Mason.

El estudio se realizó a lo largo de tres meses empleando una técnica desarrollada por la Escuela de Química de la Universidad de East Anglia (UEA), en Inglaterra, que permite visualizar micropartículas de plástico gracias a un colorante luminiscente. "Se nos pidió supervisar los resultados y la metodología de forma independiente, para asegurarnos de que el estudio es sólido y creíble, explicó Andrew Mayes, científico de la Escuela de Química de la UEA. Según el experto, los resultados son coherentes.

Jacqueline Savitz, directora para América del Norte de Oceana, una organización no gubernamental que lucha contra la contaminación del océano, dijo que el estudio proporcionaba una razón más para limitar la producción de botellas de plástico. "Es más urgente que nunca hacer que esos envases sean cosa del pasado", declaró Savitz, cuya organización no participó en el estudio.

La Federación Nacional de Agua Envasada y Embotellada (Fnece) de Francia aseguró en un comunicado que el agua producida y vendida en Francia era de la más alta calidad. El organismo subrayó que no existía una metodología oficial para analizar microplásticos ni un consenso científico. La Asociación Internacional de Agua Embotellada consideró que esta investigación no se apoya en una ciencia confiable y no ha sido revisado por pares, como es habitual en el campo de las publicaciones científicas.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El desconocido y/o ocultado origen del día internacional de la mujer

Xov, 15/03/2018 - 13:49
Vicenç Navarro, Publico

Es una lástima que no se haya explicado en los mayores medios de información españoles los orígenes de la celebración del 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer (DIM), aunque a la luz del enorme énfasis en despolitizar la fiesta y el movimiento feminista que ha existido en tales medios puede entenderse dicho silencio. En realidad, las mujeres que iniciaron el movimiento que condujo a que el 8 de marzo fuera el día que a nivel mundial celebrara la causa feminista fueron mujeres profundamente politizadas, de fuertes convicciones socialistas, que querían celebrar la lucha de las mujeres trabajadoras contra su opresión y doble explotación, como mujeres y como trabajadoras. Tales mujeres, que iniciaron dicho movimiento, vieron que la lucha por la emancipación de la mujer estaba relacionada con la lucha por la liberación de la clase trabajadora. Sostuvieron que, bajo el capitalismo, la explotación de género y la explotación de clase estaban nítidamente relacionadas.

¿Qué pasó en un 8 de marzo?

El 8 de marzo de 1908, las trabajadoras de la fábrica textil Cotton, en Nueva York, se declararon en huelga para protestar por las pésimas condiciones de trabajo, cerrándose en la fábrica. El dueño cerró las puertas de la fábrica y se prendió fuego al edificio, en un acto que causó la muerte de 129 mujeres trabajadoras. El humo del incendio era violeta, el mismo color de las telas que trabajaban las mujeres. Ello explica que tal color sea el color de la enseña del movimiento feminista.

Fue así como se inició la lucha para conseguir el derecho de las mujeres a sindicalizarse, consiguiéndolo un año después. Las mujeres socialistas que lo consiguieron habían también hecho suya la lucha para conseguir el voto para la mujer.

La heroica lucha de las trabajadoras norteamericanas se dio a conocer en todo el mundo. Y fue más tarde cuando tal fecha fue declarada como el Día Internacional de la Mujer, para recordar la lucha de aquellas mujeres. Las que primero lo propusieron fueron mujeres socialistas europeas, mujeres pertenecientes a la II Internacional Socialista, que se constituyeron en una asociación, dentro de dicha Internacional, llamada International Socialist Women’s Conference (ISWC). Fue en 1910 que tal ISWC propuso que el 8 de marzo fuera declarado el Día Internacional de la Mujer, lo cual fue aprobado por la II Internacional Socialista.

Las raíces socialistas del DIM

Tal día -8 de marzo- y tal fiesta tuvieron un significado especial en 1917, en Rusia, pues aquel día mujeres trabajadoras en la ciudad de Petrogrado, celebrando el día internacional de la mujer, salieron a la calle pidiendo paz y pan, lo que originó una huelga global en aquella ciudad que se convirtió en una insurrección, iniciándose los pasos para que ocurriera más tarde la Revolución Bolchevique. Pravda, el diario bolchevique, escribió que tal movimiento de las mujeres fue la chispa que inició la revolución. Decía Pravda que “el primer día de la revolución fue el día de la mujer… las mujeres… decidieron el destino de las tropas; fueron ellas las que fueron a los barracones, hablaron con los soldados, y estos se unieron a la Revolución… ¡Mujeres, las saludamos!”.

Y más tarde en 1922, en honor de los hechos del 8 de marzo de 1917, el Estado soviético declaró el 8 de marzo como el día internacional de la mujer (DIM), un día que fue establecido como festivo nacional desde entonces en todos los países socialistas. Más tarde fue aceptado como DIM por las Naciones Unidas.

Tal día también fue celebrado por los partidos de sensibilidad socialdemócrata (que más tarde tuvieron su máxima expresión en los países escandinavos), donde las mujeres socialistas jugaron un papel clave en el desarrollo de lo que las feministas de hoy llamarían los servicios públicos del cuidado. Una de estas personas fue Alva Myrdal, que tuvo un enorme impacto en el desarrollo de esta dimensión del Estado del bienestar en Suecia, dimensión que en España recibiría el nombre de servicios de atención a la familia, como las escuelas de infancia de infancia y los servicios domiciliarios (y que yo he llamado el cuarto pilar del bienestar, completando los otros tres pilares: el derecho a la sanidad, a la educación y a las pensiones), que han caracterizado a estos países del norte de Europa (ver “El cuarto pilar del estado del bienestar”, Público, 15.10.09).

El modelo feminista liberal y sus limitaciones

Donde los derechos de las mujeres (y de los trabajadores) fueron siempre más limitados fue en EEUU. El inicio de la Guerra Fría tuvo un impacto negativo sobre la conmemoración de tal día, pues dejó de celebrarse en gran número de países cuyos gobiernos identificaron esa festividad con la tradición socialista (bien fuera la leninista o la socialdemócrata). También se dejó de celebrar el 1º de Mayo como el día del trabajo. Y ha sido solo desde hace unos veinte años que tal día (8 de marzo) ha pasado a ser, de nuevo, un día de celebración y reivindicación (no así el 1º de Mayo, que continúa prohibido). Como bien dice Mary Davis, profesora de historia del trabajo de la University of London, en su artículo del cual he extraído parte de los hechos citados en este artículo, “The origins of International Women’s Day”, publicado en la revista People’s World (08.03.18), tal fecha fue una fecha que intentaba homenajear a todas las mujeres que lucharon para liberar a la mujer trabajadora de su doble explotación, como mujer y como trabajadora.

La ausencia de una cultura socialista en la vida política y cultural de Estados Unidos explica, en parte, su escasa politización en grupos y movimientos sociales de carácter contestatario y profundamente transformador. Sus logros en cuanto al desarrollo de políticas públicas que benefician a las mujeres han sido enormemente limitados. Los derechos de la mujer (y de los trabajadores) son muy escasos.

Las organizadoras de la Huelga de Mujeres eran herederas de las que fundaron el 8 de marzo como DIM

El manifiesto convocando a la huelga feminista en España es heredero de tales movimientos. Convocar la huelga del 8 de marzo de este año estaba claramente inspirado por los orígenes de las mujeres que establecieron el 8 de marzo como el DMI. Su identificación del patriarcado y el capitalismo como los adversarios de la liberación de la mujer encaja perfectamente con los orígenes de este movimiento. Y tal definición está cargada de razón. La idea fundamental del proyecto socialista es el establecimiento de una sociedad en la que el principio básico sea “a cada persona según su necesidad, y de cada persona según su habilidad”. Este principio es opuesto al principio capitalista liberal que sostiene que a cada persona según sus ingresos, siendo el mercado, y no el conjunto de la sociedad, el que define la distribución de los recursos. De ello se derivan diferencias muy notables entre las políticas públicas con objetivos feministas inspiradas por los partidos de tradición socialista (sean socialdemócratas o comunistas), que enfatizan la intervención del Estado, y las políticas públicas feministas inspiradas por partidos conservadores y liberales, las cuales priorizan su carácter privado y en defensa del mercado. Los datos empíricos fácilmente accesibles muestran las diferencias en las políticas públicas seguidas por las sensibilidades socialistas, por un lado, y las capitalistas liberales, por el otro. Han sido los primeros -los partidos de tradición socialista- los que siempre han hecho suyos la universalidad de beneficios para hombres y para mujeres, incluyendo los derechos laborales, sociales y políticos de la ciudadanía, y los que, como parte de su compromiso con la igualdad, han sido más sensibles hacia la causa feminista. De ahí que tales derechos estén más desarrollados en los países nórdicos de Europa, donde aquellos partidos han gobernado durante periodos más largos de tiempo. Y han sido los partidos conservadores y liberales los que han promovido menos derechos para la mujer y para las trabajadoras. El caso citado de EEUU es un claro ejemplo de ello. Es el país con menos derechos para las mujeres en el mundo capitalista desarrollado. Solo un ejemplo: el derecho a la baja por maternidad con sueldo completo apenas existe, y tiene el tiempo y el salario más bajos de tales países.

Como ya he dicho anteriormente, es bien sabido que una de las políticas públicas que ha sido promovida con mayor intensidad por las feministas socialistas es lo que definí en su momento como el cuarto pilar del bienestar, que incluye las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios (que permitan a la mujer combinar su proyecto profesional con su responsabilidad familiar). Estas y otras políticas públicas están muy desarrolladas en los países del norte de Europa, y en cambio están poco desarrolladas en el sur y en EEUU. Y así, muchas otras intervenciones. De ahí que las autoras del manifiesto convocando la huelga la semana pasada del 8 de marzo llevaban toda la razón. Ni que decir tiene que mucho queda por hacer en los países donde las izquierdas son más poderosas, pero es un error ignorar que las coordenadas políticas juegan un papel clave en la configuración de los derechos de las mujeres (y de los hombres). Querer despolitizar estos movimientos es querer cambiar sus orígenes y su carácter transformador.

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