Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5965125
Actualizado: fai 12 horas 30 min

¿Quienes ganan con el electroshock económico de Macri?

Xov, 17/12/2015 - 16:44
Alfredo Serrano Mancilla, Celag.org

Macri despeja el enigma en pocos días. El sentido económico de Cambiemos es cada día más evidente. Apenas una semana de gobierno y la derecha argentina se ha apresurado a no dejar ninguna duda acerca del modelo económico que pretende para los próximos años. Lo primero y principal fue ponerse al lado del campo argentino, esto es, de las pocas grandes empresas agroexportadoras. La medida ha sido levantar las retenciones al trigo, el maíz y la carne, y bajar cinco puntos en la alícuota que paga la soja. Esto significa que el Presidente Macri le permite a las grandes firmas agroexportadoras una plusvalía adicional entre 4.000 y 8.000 millones de dólares. A partir de ahora, se vuelve a la época de la súplica. Lo que prevalecerá es el ruego a estos grandes poderes económicos para que sean “buenos y generosos” y quieran ayudar a la República ingresando una parte de este nuevo botín. La soberanía queda absolutamente enterrada por esta nueva/vieja idea del “pedir por favor” a los que verdaderamente tienen un gran poder económico. Los dólares vuelven a manos de los dueños de las grandes propiedades del campo argentino. Ellos serán los verdaderos hacedores de la política cambiaria. Eso que llaman mercado pero que no lo es. Más bien se trata de unas pocas personas, con nombres y apellidos, que vuelven a ostentar el poder monopólico de la divisas en Argentina. Ellos decidirán cuándo y cómo se gasta, en qué, para qué, a favor de quién, de qué modelo económico. El objetivo es un revival para el siglo XXI: un modelo económico dependiente del sector agroexportador, muy reconcentrado en pocas manos, con un patrón de inserción desigual en el mundo.

Para que la ecuación económica-política sea perfecta, lo siguiente ha sido levantar el cepo cambiario. Esto se traduce en liberalizar el mercado cambiario. De nuevo, el eufemismo de la libertad hace sus estragos. Libertad quiere decir que solo aquellos que tengan un grandísimo poder económico podrán tener capacidad real para determinar el tipo de cambio. Pero lo que se anuncia discursivamente es otra cosa bien diferente. Lo que se vende es que ahora todos los argentinos podrán tener acceso libre a los dólares, hasta dos millones al mes por persona. No es necesario ni siquiera decir que este importe solo está al alcance de unos pocos, de muy pocos. ¿Quién puede acceder a esta cantidad mensualmente?

De esta forma, se elimina el limite establecido de la época kirchnerista que pretendía gestionar controladamente el acceso al dólar para la ciudadanía. Es evidente que esta medida fue muy controversial porque a nadie le gusta que le restrinjan el acceso libre a todos los dólares que le permita su capacidad adquisitiva. Sin embargo, esto fue más que necesario fundamentalmente porque así se pudo llevar a cabo una política de asignación de divisas más efectiva a favor de otro modelo económico más inclusivo, garantista de derechos sociales, más soberano en sectores estratégicos, y más preparado para emprender el camino industrializador de la sustitución de importaciones. El uso del dólar es la clave para discutir este tema con seriedad. Toca decidir si dejamos que el dólar pueda ser retirado por quién quiera, cómo quiera, cuándo quiera; o si por el contrario se establecen medidas a favor de un uso más desarrollista.

Macri no deja lugar a dudas. Lo que quiere es que el dólar sea de acceso libre para todos los que puedan acceder. Que no significa para todos los argentinos. Esto implica inmediatamente que a partir de este momento sean unos pocos, aquellos que ostenta una gran capacidad económica, los que puedan marcar el nuevo tipo de cambio. Ellos serán los que decidan cuál es el precio del dólar. El Banco Central queda sustituido por no mas de diez grandes empresarios (del campo). Así, la devaluación está garantizada. La trampa es perfecta. Los mismos que salen ganando con la eliminación de la retención del campo (más dólares en su poder) son los que pueden ahora marcar el tipo de cambio; y obviamente, son los mismos que salen ganando con una devaluación. Así que si hoy se cambian 10 pesos argentinos por un dólar, desde mañana en adelante esta relación será creciente. Se prevé que el piso mínimo de esta relación cambiaria sea de 14. Así ganan los exportadores que podrán cambiar cada dólar que exportan por un valor superior. Y en el otro lado, están los de siempre, la mayoría que verá afectada su poder adquisitivo. La devaluación encarece las importaciones: por cada dólar importado, ahora todo valdrá más caro porque se necesitarán más pesos para comprar lo mismo. Por lo tanto, el modelo económico es claro: devaluación que jode a la mayoría para favorecer a una minoría.

Y para culminar este circulo vicioso, Macri promete que no faltarán dólares en el país. ¿Cómo? ¿De dónde los van a sacar? Muy fácil. Pide prestado dólares a la gran banca privada internacional (ya comprometidos por los bancos JP Morgan, Deutsche Bank, Citibank, HSBC, Goldman Sachs). Esto quiere decir que toda esta fiesta le costará a los argentinos más deuda externa, es decir, deuda eterna.

Así es cómo Cambiemos, la alianza macrista, ha comenzado a cambiar Argentina: endeudándola, haciéndola dependiente de muy pocos empresarios agroexportadores, y seguramente, empobreciendo a la mayoría por culpa de una injusta devaluación.

No hay ningún cabo suelto en esta verdadera ruta macrista del dólar.

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Fin de una época de política monetaria

Xov, 17/12/2015 - 12:05
Orlando Delgado, La Jornada

La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido incrementar la tasa de referencia 25 puntos base, elevándola de 0.25 por ciento anual a 0.50. Con ello terminan siete años en los que esa tasa estuvo en su límite mínimo. Al ubicarse en ese nivel la política monetaria convencional, la que actúa moviendo las tasas de referencia y en operaciones de mercado abierto, se encontró en una situación en en la que si la economía no reaccionaba como se esperaba ya no podía reducir más la tasa, de modo que ese banco central carecía de instrumentos convencionales para conseguir sus propósitos macroeconómicos.

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en agosto de 2007, la Fed decidió utilizar todas las herramientas a su alcance para restablecer el funcionamiento de los mercados financieros. La primera medida fue inyectar liquidez, es decir, comprar instrumentos financieros a diferentes plazos para detener el pánico. Acompañaron a la Fed en esta ación los bancos centrales de Inglaterra, Japón y el Europeo. Pronto fue evidente que se requerían medidas de mayor alcance. La Fed decidió reducir la tasa de interés de referencia para las operaciones financieras, con el fin de que los mercados pudieran recuperar su capacidad de intercambiar instrumentos a tasas normales. Pese a sucesivas reducciones los mercados no reaccionaban, de modo que en un plazo relativamente breve la llevó a su límite inferior de prácticamente cero. Con ello el sistema financiero se colocó en la trampa de la liquidez.

La economía estadunidense estuvo en recesión 18 meses, todo 2008 y el primer semestre de 2009. A partir de entonces empezó una lenta recuperación que no fue capaz de generar empleos en la medida que se requería para reducir la tasa de desempleo. El mandato de la Fed, la menor tasa de inflación consistente con la menor tasa de desempleo posible, la obligó a ocuparse de que la economía recibiese los estímulos monetarios necesarios al alcance de su banco central para que se crearan empleos nuevos que permitieran abatir la tasa de desempleo a niveles compatibles con una economía como la estadunidense. La Fed decidió usar instrumentos de política monetaria no convencional para estimular un crecimiento que permitiera reducir la tasa de desempleo a niveles de 5-6 por ciento.

Empezó entonces la política de relajamiento cuantitativo, consistente en compras de valores financieros, primero de corto plazo y luego de largo plazo, con el fin de que los bancos recuperasen liquidez y pudieran restablecer los flujos crediticios a la economía. Esta política tuvo que ampliarse ante la resistencia de los agentes económicos, de modo que el QE1 se volvió QE2 y se mantuvo un buen tiempo. Esta política monetaria no convencional no fue recibida con beneplácito. En muchas latitudes se le consideró inadecuada. Entre los banqueros centrales ocurrió un fuerte debate sobre su pertinencia. Sin embargo poco a poco importantes bancos centrales se fueron incorporando a esta política de relajamiento cuantitativo: primero fue el Banco de Inglaterra, luego el de Japón y finalmente el reticente Banco Central Europeo.

Esos sucesivos reconocimientos de la pertinencia de medidas no convencionales por banqueros centrales relevantes, sin embargo, no lograron que su aceptación fuera generalizada. En otros bancos centrales la ortodoxia siguió al mando de la política monetaria. Un ejemplo destacado entre los ortodoxos a ultranza es el Banco de México y su gobernador, Agustín Carstens. Para ellos la crisis financiera estallada hace más de ocho años no cuestionó el funcionamiento de la política monetaria y de la manera de concebir las responsabilidades del banco central en una economía. Persisten en la idea de que el banco central debe tener un mandato único: lograr estabilidad de precios. Se niegan a aceptar que la economía estadunidense, en la que ocurrió la crisis inmobiliaria que provocó la más importante complicación económica global en los últimos cincuenta años, se ha recuperado mucho mejor que las europeas o la japonesa.

El fin de una época de política monetaria llegó. La Fed demoró el incremento de la tasa de referencia porque su economía no lograba reducir el nivel de desempleo a los límites establecidos. Hace unos meses volvió a detener ese incremento ante las dificultades chinas y de otros países emergentes. Finalmente lo ha hecho. ¿Qué hará ahora el Banco de México: seguirá la decisión de la Fed y aumentará un poco la tasa de interés o mantedrá un tiempo más los nivele actuales?

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Después de casi una década la Fed inicia el despegue de los tipos de interés

Xov, 17/12/2015 - 07:00

La Reserva Federal anunció este miércoles el despegue de las tasas de interés de corto plazo por primera vez en casi una década desde el rango de 0% a 0,25% al rango de 0,25% a 0,5%. Esta es una de las decisiones más esperadas de los últimos tiempos tras casi 7 años de mantener la tasa de fondos federales en el cero por ciento para apoyar la recuperación económica luego de la peor crisis financiera sufrida por Estados Unidos desde la Gran Depresión de los años 30. La decisión fue dada a conocer por Janet Yellen en este comunicado de la Fed). Si bien la subida de tipos es muy pequeña, el aumento de 0,25 puntos porcentuales es importante porque marca el principio del fin del dinero fácil. La Reserva Federal necesita volver a la normalidad tras siete años de luchar con el estancamiento económico. Su decisión afectará a millones de inversionistas y ahorradores de todo el mundo, especialmente a quienes se han endeudado en exceso en estos últimos siete años dado que el costo del crédito tendrá su primer giro al alza.

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Los amos del dinero imponen su ley

Mér, 16/12/2015 - 16:39
Ariel Noyola Rodríguez, Contralínea

A lo largo de 2015, las pérdidas de los mercados bursátiles sumaron cientos de miles de millones de dólares. El mundo de los negocios se puso a temblar cuando a inicios de agosto la bolsa de valores de Shanghái cayó durante varias jornadas consecutivas. Solamente entonces se puso en evidencia que las vulnerabilidades de la economía mundial no se restringían a Estados Unidos y la Unión Europea.

Aunque ya pasaron más de 7 años desde la quiebra de Lehman Brothers, todo apunta a que la crisis global todavía no toca fondo, pues conforme pasan las semanas cobra nuevas víctimas, de un sector a otro, de una región geográfica a otra. Como consecuencia de la creciente desaceleración de Asia-Pacífico, los países emergentes cuyos ingresos dependen de la exportación de materias primas (commodities) se encuentran hoy en un serio predicamento.

El canal de contagio (de la crisis) de los países industrializados hacia los emergentes ya no es únicamente por la vía comercial –si bien cabe destacar que el Baltic Dry Index (BDI), uno de los principales indicadores del transporte marítimo y un dato fundamental para medir la actividad comercial en términos reales, registra su peor desempeño de las últimas 3 décadas–, sino sobre todo a través de las finanzas.

De acuerdo con una investigación publicada en octubre por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés), que analiza los datos de 30 países, este año las salidas de capitales de los residentes en los países emergentes alcanzarán más de 1 billón de dólares. Es el monto más dramático desde la crisis asiática de 1998. No hay duda de que la euforia bursátil del Sur global no será más.

Es que los inversionistas que venían comprando bonos de deuda soberana de los países de América Latina y Asia-Pacífico, así como títulos respaldados en commodities, en la actualidad están llenos de miedo e incertidumbre. Ya no consideran seguro obtener elevados dividendos apostando en activos financieros de alto riesgo.

Ahora nada les resulta más seguro que volcar sus inversiones hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos. A pesar de su enorme deuda pública, nadie cree que Washington vaya a declararse en bancarrota en el corto plazo, eso llevaría a que el dólar viera debilitado su estatus de moneda de reserva, y con ello, la hegemonía de Estados Unidos sería herida de muerte. Resulta una contradicción que aún con los graves problemas de la economía estadunidense, la confianza en el dólar apenas se haya visto mermada desde la crisis de 2008, si bien es cierto que hay otras monedas, como el yuan, que han visto incrementada su influencia de modo considerable.

En estos momentos el dinero nuevamente está regresando a casa, a sus verdaderos dueños, a los bolsillos de los magnates de Wall Street. Eso explica la caída de los tipos de cambio y los mercados de valores de los países emergentes. Sin embargo, ese dinero o bien se va a atesorar, o bien se va a utilizar para llevar a cabo fusiones y adquisiciones (mergers & acquisitions) de empresas, mas no se invertirá de forma masiva en las actividades productivas y, por lo tanto, el mercado laboral de Estados Unidos estará aún muy lejos de superar su degradación estructural.

Ante el pánico cada vez más generalizado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) insiste en que las autoridades monetarias de Estados Unidos deben actuar con cautela. Ante los altos niveles de deuda en escala mundial, que está denominada fundamentalmente en dólares, la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, ha sugerido en varias ocasiones que Estados Unidos debe postergar hasta por lo menos 2016 el incremento de la tasa de interés de los fondos federales (federal funds rate).

Si bien los datos más recientes del mercado laboral de Estados Unidos parecen mejores que antes, eso no implica de ningún modo que la economía de aquel país goce de una recuperación sostenida. La deuda privada se mantiene muy elevada en Estados Unidos, lo mismo la de las empresas que la de las familias. Miles de estadunidenses no encuentran empleos de tiempo completo, únicamente a tiempo parcial, la mayoría de las ocasiones muy mal pagados y sin prestaciones sociales de calidad. Los más desafortunados sobreviven a expensas de los seguros de desempleo y los cupones de alimentos.

En contraste, gracias a las políticas del gobierno, los bancos estadounidenses han logrado incrementar sus niveles de capitalización. Asimismo, aumentaron su apalancamiento financiero (es la relación entre crédito y capital propio invertido en una operación financiera), con lo cual, está claro que más que proveer recursos crediticios a las pequeñas y medianas empresas, se han dedicado a realizar apuestas especulativas en el mercado bursátil. Con todo, tal como lo apunté en mi entrega anterior, ese auge también se ha venido agotando a gran velocidad. Según los datos de los propios bancos de Estados Unidos, sus niveles de ganancias apuntan a la baja.

Visto desde una perspectiva global, el gran riesgo está en que cualquier decisión precipitada puede apuntalar las tendencias recesivas (depresivas) en otros países. Paul Mason, editorialista del diario británico de The Guardian, cita a los economistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés), para quienes es este “un mundo en el que los niveles de deuda son demasiado elevados, el crecimiento de la productividad es demasiado débil y los riesgos financieros son demasiado amenazadores”.

En el caso del Continente Europeo, por ejemplo, ante la extrema debilidad del crecimiento y la inflación negativa (deflación) que ha golpeado a varias naciones de la periferia, el banco central de la unión monetaria se ha declarado dispuesto a llevar a cabo medidas extraordinarias si la situación económica continúa su deterioro.

Lo mismo sucede con Japón, después de que el primer ministro, Shinzo Abe, puso en marcha un ambicioso programa de recuperación, que incluyó tanto estímulos monetarios como fiscales, y un conjunto de “reformas estructurales” a fin de incrementar la productividad, la segunda economía más importante de la región asiática cayó en recesión técnica el tercer trimestre de este año.

Es así como tres de los bancos centrales más poderosos del mundo divergen en sus planes de política monetaria, mientras que por un lado en Estados Unidos se están preparando para elevar el costo del crédito, por otro lado en Europa y Japón se alistan a lanzar programas de inyección de liquidez mucho más agresivos. Con ello, es evidente que la volatilidad de los mercados financieros no disminuirá, sino que tenderá a aumentar durante los próximos meses.

En definitiva, no existe consenso entre las grandes potencias sobre el tipo de políticas monetarias que deben ponerse en marcha para combatir la recesión mundial. Así se puso de manifiesto en la cumbre del Grupo de los 20 (G20, integrado por las 20 economías más poderosas del mundo) llevada a cabo a mediados de noviembre en la ciudad de Antalya, Turquía.

No obstante, en lo que sí hay acuerdo entre los principales líderes mundiales es en seguir agudizando las condiciones de explotación de la clase trabajadora mediante nuevas “reformas estructurales”. En cambio, las reformas orientadas a regular las actividades financieras globales carecen de dientes afilados y su ejecución progresa muy lentamente. Los fondos depositados en los paraísos fiscales siempre son intocables. Es el reflejo que muestra la misma imagen desde París, Berlín, Londres, Bruselas, Washington, Tokio y el grueso de los países emergentes: los amos del dinero imponen su ley.

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Nuevos territorios para la tasa de interés

Mér, 16/12/2015 - 11:57
Alejandro Nadal, La Jornada

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anunciará hoy miércoles un alza en la tasa de interés. Hace nueve años que la Fed redujo la tasa de interés a un nivel cercano a cero en respuesta a la crisis financiera. ¿Cómo afectará la economía esta medida y qué repercusiones se pueden esperar a nivel mundial?

En la Fed pesa mucho el espectro de una recaída de la economía, provocada por un incremento prematuro de la tasa de interés. Los signos de recuperación siguen siendo erráticos, por lo que el aumento que se pronostica es pequeño y de seguro no rebasaría un cuarto de punto porcentual.

La Fed interpreta de modo positivo los signos vitales de la economía estadunidense. El crecimiento o es espectacular y este año apenas alcanzará 2.5 por ciento, pero eso es mucho mejor que el promedio de 0.3 por ciento para el periodo 2007-2011. Esto se compara favorablemente con el desempeño de otras economías desarrolladas. Pero el aumento en la tasa de interés podría frenar el mediocre crecimiento de la economía estadunidense.

Quizás el indicador más importante para la Fed es la tasa de desempleo. El nivel de desocupación se redujo de 10 a 5 por ciento entre 2009 y 2015, pero las cosas cambian si se toman en cuenta las medidas más amplias de desempleo (disponibles en www.bls.gov). Por ejemplo, considerando la población que trabaja tiempo parcial pero quisieran hacerlo de tiempo completo, el indicador de desempleo se eleva a más de 10 por ciento.

Una de las malas señales que la Reserva Federal está tomando en cuenta tiene que ver con el estancamiento en los salarios. En 2006 la tasa de crecimiento de los sueldos reales en actividades productivas fue de 4 por ciento, pero a partir de ese año los aumentos salariales cayeron y hoy están creciendo a un mediocre ritmo de 2 por ciento, muy por debajo de los incrementos en productividad.

En el terreno de la deflación la situación es delicada. El sobrendeudamiento no se ha eliminado y se podría esperar que un poco de inflación ayude a los deudores a solventar mejor sus deudas. Por eso la Fed tiene un objetivo para la inflación de 2 por ciento. Esta meta no se está cumpliendo y en la actualidad la tasa de inflación se sitúa en 1.25 por ciento. En realidad, y este es un punto sobre el cual hay desacuerdos dentro de la Fed, los síntomas de la deflación no han desaparecido. La coexistencia de estas señales con el supuesto buen desempeño en materia laboral son objeto de un debate acalorado.

Uno de los efectos más importantes del incremento en la tasa de interés será el fortalecimiento del dólar. La apreciación de la moneda estadunidense ya se ha dejado sentir con la simple perspectiva de un aumento moderado en la tasa de interés. Pero el fortalecimiento del dólar tendrá efectos negativos sobre las exportaciones estadunidenses. De mediados del año pasado a la fecha las exportaciones han caído en alrededor de 20 mil millones de dólares. Las ganancias de las empresas más grandes en Estados Unidos dependen mucho de las exportaciones y un dólar fuerte les afectará negativamente.

Una reducción en las exportaciones de manufacturas podría tener graves repercusiones. En contraste con los signos positivos que para la Fed justifique el aumento en la tasa de interés, todos los indicadores revelan que la industria manufacturera se encuentra en plena recesión (desde octubre 2014). La fortaleza del dólar seguramente va a empeorar la situación y podría intensificar las distorsiones sectoriales que ya sufre la economía estadunidense.

En el plano internacional la decisión de la Fed tendrá consecuencias significativas. Un dólar fuerte contribuye a la caída en los precios de casi toda la gama de mercancías básicas o commodities, comenzando con el precio del petróleo (cuyo precio se encuentra denominado en dólares). Esto tiene muy desagradables repercusiones sobre los países exportadores de materias primas. Las divisas de las llamadas economías emergentes ya se han visto vapuleadas por la apreciación del dólar. En México la devaluación ya acumula 15 por ciento en este año y en el caso de Brasil el efecto ha sido devastador (pues se combina con el colapso de su principal mercado en China). El impacto sobre empresas que se han endeudado en dólares podría ser devastador.

Japón, China, Europa y Estados Unidos están aplicando políticas monetarias en direcciones opuestas. Mientras la Fed anuncia su modesto incremento en tasas de interés, el Banco central europeo ha anunciado que extenderá su política de compra de activos (60 mil millones de euros mensuales hasta 2017) y mantendrá una tasa cero e incluso negativa.

Hay que esperar mayores distorsiones en la economía mundial y una intensificación en la volatilidad en el sector financiero. Al final de cuentas el impacto internacional podría repercutir negativamente sobre la economía estadunidense. Definitivamente el capitalismo mundial se adentra en un nuevo territorio.

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La banca recortó 100 mil empleos en 2015 y anuncia más despidos en 2016

Mér, 16/12/2015 - 08:01

Los grandes bancos de Europa y Estados unidos recortaron 100.000 puestos de trabajo en 2015 y se esperan otras decenas de miles de recortes en los próximos meses con los anuncios de BNP Paribas, Barclays y DeutscheBank. La ola de despidos iniciada en 2007 tras el estallido de la burbuja inmobiliara en Estados Unidos aún no se detiene. Los recortes de 2015 ascienden a más del 10% de la plantilla total de los principales bancos de Europa y Estados Unidos, que incluyen HSBC, Morgan Stanley, Standard Chartered, Royal Bank of Scotland y Credit Suisse, entre otras. Si desde el estallido de la crisis en Estados Unidos se han recortado más de 400 mil empleos vinculados al sistema financiero, se espera que en los próximos años la banca recorte el 50 por ciento de sus empleos. El más reciente anuncio de despidos lo realizó la semana pasada el holandés Rabobank, que aplicará 9.000 nuevos recortes en enero. Le seguirá Morgan Stanley con la reducción de 1.200 empleos de su banca de inversión, Barclays con 19 mil recortes de empleo, y Deutsche Bank con la disminución de 10.000 puestos de trabajo.

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España se vende a precio de saldo a chinos, jeques árabes y millonarios europeos

Mar, 15/12/2015 - 19:40

"España está en venta", "España se vende... y es barata", "España es una ganga para los inversores extranjeros", anunciaban los titulares de los medios españoles en 2013.

Atraídos por las dificultades de este país afectado por la crisis económica, comenzaron a llegar los inversores extranjeros. Por su parte, el Estado les seguía el juego, deshaciéndose de sus propiedades a precio de saldo. En junio de 2013, el Gobierno sacó a la venta más de 15.000 de sus inmuebles, entre ellos algunos edificios singulares.

Dos años después, muchas cosas han cambiado, pero la tendencia general parece mantenerse: España sigue en venta y los inversores extranjeros aún aprovechan esta situación. Por ejemplo, el hombre más rico de China, Wang Jianlin, quiere adquirir Marina d'Or, el mayor complejo turístico de España, para sumarlo a la colección de las compras que ya ha realizado en el país ibérico: desde el 20% de las acciones del club de fútbol Atlético de Madrid hasta el emblemático Edificio de España, ubicado en la capital.

En julio, otro grupo chino, Tzaneen International, ofreció una suma ridícula —10.000 euros— para hacerse con el aeropuerto de Ciudad Real, un lugar cuya construcción costó alrededor de 450 millones de euros.

Tan atractivas son algunas ofertas y tal es el interés de los clientes foráneos que, en algunos pueblos de España, ya solo se habla inglés. Mientras tanto, la mitad de la deuda pública española en circulación se encuentra en manos de inversores extranjeros no residentes. Les detallamos estos y otros ejemplos a continuación.

Wang Jianlin, el hombre más rico de China y fundador del grupo Wanda, está negociando la compra del complejo turístico valenciano de Marina D'Or, construido en 1983 con el objetivo de convertirse en la mayor ciudad de vacaciones de Europa. Su grupo empresarial está negociando la adquisición del 75% de las acciones de este núcleo vacacional situado en las localidades de Oropesa del Mar y Cabanes (Castellón, Comunidad Valenciana) por una cantidad próxima a los 8.200 millones de yuanes —cerca de 1.200 millones de euros—, según informó el digital español El Confidencial citando al 'Diario del Pueblo' chino.



Es posible que Wang Jianlin, el fundador y presidente del grupo, ya haya visitado junto con otros representantes de la compañía esta 'ciudad de vacaciones', que cuenta con un campo de golf, un parque temático, cinco hoteles y balnearios, entre otras infraestructuras.

De efectuarse, no sería la primera compra del empresario chino en España: en 2014 adquirió el emblemático Edificio de España de Madrid por 265 millones de euros y este año se hizo con el 20% del capital del Atlético de Madrid por unos 50 millones.

Estas negociaciones tienen lugar de manera paralela a las conversaciones que el magnate mantiene con las autoridades españolas para construir un complejo de viviendas en el suroeste de la capital, en el marco de la denominada 'operación Campamento'.

A menudo, el factor clave para adquirir un objeto en España es que tiene un precio económico. En este sentido, las infraestructuras millonarias que, en un momento determinado, no se terminaron como consecuencia de la crisis económica, son un verdadero filón de oro. Se trata de obras faraónicas en las que se invirtieron muchos millones de euros y que, además, requerían grandes gastos de mantenimiento: aeropuertos vacíos, museos sin obras de arte, vías férreas sin pasajeros...



Un claro ejemplo es el polémico caso del Aeropuerto Central de Ciudad Real, la primera instalación privada de este tipo en España, que permanece cerrado desde 2012 a causa de su baja rentabilidad y la falta de inversión.

Aunque las autoridades nunca han ofrecido información oficial sobre el coste de su construcción, las estimaciones más razonables barajan cantidades entre 600 y 900 millones de euros. Sin embargo, durante una subasta pública que se celebró el pasado mes de julio, el grupo chino Tzaneen International, que realiza inversiones en proyectos de infraestructura, presentó una oferta escandalosa —10.000 euros— para lograr su adquisición, una cantidad muy por debajo del precio de salida, que era de 40 millones. A través de un comunicado, esta firma aseguró que planeaba invertir entre 60 y 100 millones de euros para desarrollar el aeropuerto y convertirlo en un nudo de comunicación entre las empresas chinas y europeas. Esta polémica compra no se cerró, pero se trata de un caso bastante representativo de cómo los inversores extranjeros se tratan de aprovecharse del fracaso de un proyecto.

Uno de los sectores más interesantes para los foráneos sigue siendo el negocio inmobiliario. La calidad de vida de España, el clima, una fácil conexión aérea con sus países de origen y, de nuevo, los precios bajos, provocan que los inversores extranjeros tengan cada vez más viviendas en el país.


Además, conforme a la ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, aprobada en 2013, el Gobierno español facilita permisos de residencia a los extranjeros que compren viviendas en España por importe igual o superior a 500.000 euros.

Según un estudio de TM Grupo Inmobiliario, que ha analizado los perfiles de los compradores habituales de viviendas en la costa mediterránea, el mayor colectivo lo forman los inversores británicos (el 18,62% de las adquisiciones realizadas por extranjeros), seguidos por los franceses (9,39%), alemanes (7,25%), belgas (6,90%), italianos (6,13%), rusos (5,83%), suecos (5,83%), chinos (4,14%) y noruegos (3,74%).

Por lo general, se trata de clientes de alto nivel adquisitivo que aprovechan la oportunidad proporcionada por la crisis para comprar una segunda residencia en España a un precio atractivo. Geográficamente, las zonas que más les atraen son las provincias isleñas, Madrid y las zonas mediterráneas.


Más allá de los apartamentos y las casas, España seduce a los inversores extranjeros con una oferta insólita: aldeas y pueblos enteros que cuestan "la mitad del precio de una plaza de garaje en Londres", según el titular de un reportaje del diario 'The Daily Mail'.

Y es que en España hay muchas localidades que necesitan repoblarse para no caer en el olvido. Con el fin de evitar que eso suceda, muchas localidades se venden a precios irrisorios.

Así, por tan sólo 60.000 euros es posible comprar un pueblo entero bien conservado. Un caso: en la provincia gallega de Lugo venden una aldea deshabitada y con edificaciones por 62.000 euros. El precio depende, básicamente, de la cantidad de propiedades, del estado de conservación y de su ubicación. Por ejemplo, la localidad de Proceda, situada en el Parque Nacional de Picos de Europa (Cantabria) y con 3.052 metros cuadrados construibles, cuesta 1,5 millones; por supuesto, el precio es negociable.

Sin embargo, estos dos pueblos no son los únicos, sino que hay aldeas a la venta por toda España, según el periódico español 'El País'. Galicia es la comunidad autónoma en donde esperan comprador más pueblos (35), aunque los interesados también pueden encontrar otras poblaciones disponibles en Aragón, Cataluña y Castilla y León.

Varias localidades casi vacías también venden casas y terrenos a precios simbólicos porque sus alcaldes tratan de atraer a nuevos habitantes. En algunas de ellas, el metro cuadrado sólo cuesta cinco euros.

Un dato curioso: en muchos pueblos españoles sólo se habla inglés. ¿Por qué? El 50% de las casas y aldeas abandonadas las adquieren personas extranjeras —principalmente ciudadanos estadounidenses, alemanes y franceses— y la demanda internacional cada vez es mayor.

En estos lugares algunos buscan un entorno excepcional donde poder trabajar a distancia; otros estiman que son una buena inversión o una oportunidad para comenzar un negocio rural; algunos, simplemente desean retirarse a un entorno tranquilo.

"Las personas que se interesan por estos parajes se sienten ataídas por el clima, porque han venido durante sus vacaciones de verano, porque les interesa la inversión o porque en su país no podrían realizar una operación similar y aquí cuentan con muchas ayudas", contó a RT Elvira Fafian, que trabaja en la inmobiliaria Aldeas Abandonadas. "La inversión inmobiliaria está en plena ebullición. Actualmente, en el sector terciario (oficinas, centros comerciales, logística...) alcanza los 6.000 millones de euros", cuenta al diario 'Cinco Días' Rafael Merry del Val, el presidente de Savills, consultora británica que opera en España desde hace 25 años.

El responsable de Savills indica que "estamos viendo mucho capital asiático, canadiense —que es una novedad—, algo menos de EE.UU. y bastante británico y latinoamericano". Merry del Val asegura que "los inversores extranjeros confían en cualquier activo inmobiliario que se encuentre en España, incluso en el suelo, que es el más 'maldito' de nuestro sector".



Más allá de los sectores turístico e inmobiliario, un área que ha cautivado a varios millonarios extranjeros es el fútbol español. De este modo, clubes como el Málaga, el Valencia o el Atlético de Madrid son algunos ejemplos de este fenómeno que, al parecer, va en aumento.

En otoño de 2014, Peter Lim, un millonario de Singapur, se convirtió en el propietario del Valencia y, por tanto, en el primer dueño extranjero en la historia del club, al adquirir alrededor del 70% de sus acciones por una cantidad que rondó los 100 millones de euros. A principios de este año, el ya mencionado magnate chino Wang Jianlin también compró un 20% de las acciones del Atlético de Madrid por 45 millones. A su vez, desde 2010 el Málaga CF pertenece al jeque Abdullah ben Nasser Al Thani, miembro de la familia real catarí, mientras que otros clubes, como el Racing de Santander o el Deportivo Alavés, también estuvieron en manos extranjeras.

¿Por qué los millonarios foráneos están interesados en los equipos españoles? Un análisis de Europa Press indica que una de las principales razones es, sin duda, el prestigio de la Liga, que está considerada como uno de los mejores torneos de clubes de fútbol del mundo.

Otro factor que incentiva a los inversores tiene que ver con la crisis, que ha provocado que los clubes españoles sean más accesibles que, por ejemplo, los ingleses, y representen una buena posibilidad de inversión.

"En España, el fútbol mueve mucho dinero, maneja cantidades importantes en fichajes y, por tanto, para los empresarios extranjeros resulta atractivo invertir en la compra de jugadores y clubes ya que, además de obtener una rentabilidad, les permite adquirir una relevancia social y un impacto publicitario muy interesantes para sus negocios", asegura Sandalio Gómez, profesor del Iese y experto en gestión de entidades deportivas.

Por su parte, el profesor de economía financiera de la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana, explica que este deporte "otorga proyección: no es igual ir a una ciudad y comprar su polígono industrial que su equipo de fútbol. Además, en los palcos de los estadios puedes conocer a las autoridades locales y a otros personajes públicos".

Por el contrario, los millonarios españoles no muestran tanto interés y prefieren invertir en sectores con menos riesgo: los problemas financieros y las deudas acumuladas de muchos clubes han generado mala fama al fútbol.

El apetito de los extranjeros por España está lejos de limitarse a los casos citados y los inversores asiáticos mantienen su actividad en el mercado español.

En estos momentos, el grupo chino HNA parece estar a la caza de oportunidades: tras convertirse en el mayor accionista de la cadena hotelera NH, está negociando la compra de casi la mitad de las acciones de Globalia, propietaria de Air Europa, la única compañía aérea 100% española. Asimismo, acaba de adquirir el 42,3% del capital social del RCD Espanyol —otro club de fútbol— y busca obtener una participación en la constructora OHL.

A finales de septiembre, otra empresa china, Bright Food, cerró la compra de la empresa catalana Miquel Alimentació, el mayor distribuidor mayorista de productos de alimentación en España.

Incluso el gigante de distribución El Corte Inglés, considerado como un referente de la economía española, vendió este verano un 10% de su capital al jeque catarí Hamad Bin Jassim Al Thani quien, con esta maniobra, entró en el consejo de administración de la compañía.

En definitiva, casi el 40% de la industria española pertenece a empresas de capital extranjero, según los datos más recientes de El Confidencial. En esta misma línea, a finales del pasado mes de junio más de la mitad de la deuda pública española en circulación —un 53,09%— estaba en manos de inversores extranjeros no residentes, de acuerdo con los datos publicados por la Secretaría General del Tesoro.

"Se vende España", vuelven a anunciar los titulares de los periódicos. En realidad, lleva años en venta.
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Tomado de Actualidad RTUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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España se vende a precio de saldo a chinos, jeques y millonarios europeos

Mar, 15/12/2015 - 19:40

"España está en venta", "España se vende... y es barata", "España es una ganga para los inversores extranjeros", anunciaban los titulares de los medios españoles en 2013.

Atraídos por las dificultades de este país afectado por la crisis económica, comenzaron a llegar los inversores extranjeros. Por su parte, el Estado les seguía el juego, deshaciéndose de sus propiedades a precio de saldo. En junio de 2013, el Gobierno sacó a la venta más de 15.000 de sus inmuebles, entre ellos algunos edificios singulares.

Dos años después, muchas cosas han cambiado, pero la tendencia general parece mantenerse: España sigue en venta y los inversores extranjeros aún aprovechan esta situación. Por ejemplo, el hombre más rico de China, Wang Jianlin, quiere adquirir Marina d'Or, el mayor complejo turístico de España, para sumarlo a la colección de las compras que ya ha realizado en el país ibérico: desde el 20% de las acciones del club de fútbol Atlético de Madrid hasta el emblemático Edificio de España, ubicado en la capital.

En julio, otro grupo chino, Tzaneen International, ofreció una suma ridícula —10.000 euros— para hacerse con el aeropuerto de Ciudad Real, un lugar cuya construcción costó alrededor de 450 millones de euros.

Tan atractivas son algunas ofertas y tal es el interés de los clientes foráneos que, en algunos pueblos de España, ya solo se habla inglés. Mientras tanto, la mitad de la deuda pública española en circulación se encuentra en manos de inversores extranjeros no residentes. Les detallamos estos y otros ejemplos a continuación.

Wang Jianlin, el hombre más rico de China y fundador del grupo Wanda, está negociando la compra del complejo turístico valenciano de Marina D'Or, construido en 1983 con el objetivo de convertirse en la mayor ciudad de vacaciones de Europa. Su grupo empresarial está negociando la adquisición del 75% de las acciones de este núcleo vacacional situado en las localidades de Oropesa del Mar y Cabanes (Castellón, Comunidad Valenciana) por una cantidad próxima a los 8.200 millones de yuanes —cerca de 1.200 millones de euros—, según informó el digital español El Confidencial citando al 'Diario del Pueblo' chino.



Es posible que Wang Jianlin, el fundador y presidente del grupo, ya haya visitado junto con otros representantes de la compañía esta 'ciudad de vacaciones', que cuenta con un campo de golf, un parque temático, cinco hoteles y balnearios, entre otras infraestructuras.

De efectuarse, no sería la primera compra del empresario chino en España: en 2014 adquirió el emblemático Edificio de España de Madrid por 265 millones de euros y este año se hizo con el 20% del capital del Atlético de Madrid por unos 50 millones.

Estas negociaciones tienen lugar de manera paralela a las conversaciones que el magnate mantiene con las autoridades españolas para construir un complejo de viviendas en el suroeste de la capital, en el marco de la denominada 'operación Campamento'.

A menudo, el factor clave para adquirir un objeto en España es que tiene un precio económico. En este sentido, las infraestructuras millonarias que, en un momento determinado, no se terminaron como consecuencia de la crisis económica, son un verdadero filón de oro. Se trata de obras faraónicas en las que se invirtieron muchos millones de euros y que, además, requerían grandes gastos de mantenimiento: aeropuertos vacíos, museos sin obras de arte, vías férreas sin pasajeros...



Un claro ejemplo es el polémico caso del Aeropuerto Central de Ciudad Real, la primera instalación privada de este tipo en España, que permanece cerrado desde 2012 a causa de su baja rentabilidad y la falta de inversión.

Aunque las autoridades nunca han ofrecido información oficial sobre el coste de su construcción, las estimaciones más razonables barajan cantidades entre 600 y 900 millones de euros. Sin embargo, durante una subasta pública que se celebró el pasado mes de julio, el grupo chino Tzaneen International, que realiza inversiones en proyectos de infraestructura, presentó una oferta escandalosa —10.000 euros— para lograr su adquisición, una cantidad muy por debajo del precio de salida, que era de 40 millones. A través de un comunicado, esta firma aseguró que planeaba invertir entre 60 y 100 millones de euros para desarrollar el aeropuerto y convertirlo en un nudo de comunicación entre las empresas chinas y europeas. Esta polémica compra no se cerró, pero se trata de un caso bastante representativo de cómo los inversores extranjeros se tratan de aprovecharse del fracaso de un proyecto.

Uno de los sectores más interesantes para los foráneos sigue siendo el negocio inmobiliario. La calidad de vida de España, el clima, una fácil conexión aérea con sus países de origen y, de nuevo, los precios bajos, provocan que los inversores extranjeros tengan cada vez más viviendas en el país.


Además, conforme a la ley de Apoyo a los Emprendedores y su Internacionalización, aprobada en 2013, el Gobierno español facilita permisos de residencia a los extranjeros que compren viviendas en España por importe igual o superior a 500.000 euros.

Según un estudio de TM Grupo Inmobiliario, que ha analizado los perfiles de los compradores habituales de viviendas en la costa mediterránea, el mayor colectivo lo forman los inversores británicos (el 18,62% de las adquisiciones realizadas por extranjeros), seguidos por los franceses (9,39%), alemanes (7,25%), belgas (6,90%), italianos (6,13%), rusos (5,83%), suecos (5,83%), chinos (4,14%) y noruegos (3,74%).

Por lo general, se trata de clientes de alto nivel adquisitivo que aprovechan la oportunidad proporcionada por la crisis para comprar una segunda residencia en España a un precio atractivo. Geográficamente, las zonas que más les atraen son las provincias isleñas, Madrid y las zonas mediterráneas.


Más allá de los apartamentos y las casas, España seduce a los inversores extranjeros con una oferta insólita: aldeas y pueblos enteros que cuestan "la mitad del precio de una plaza de garaje en Londres", según el titular de un reportaje del diario 'The Daily Mail'.

Y es que en España hay muchas localidades que necesitan repoblarse para no caer en el olvido. Con el fin de evitar que eso suceda, muchas localidades se venden a precios irrisorios.

Así, por tan sólo 60.000 euros es posible comprar un pueblo entero bien conservado. Un caso: en la provincia gallega de Lugo venden una aldea deshabitada y con edificaciones por 62.000 euros. El precio depende, básicamente, de la cantidad de propiedades, del estado de conservación y de su ubicación. Por ejemplo, la localidad de Proceda, situada en el Parque Nacional de Picos de Europa (Cantabria) y con 3.052 metros cuadrados construibles, cuesta 1,5 millones; por supuesto, el precio es negociable.

Sin embargo, estos dos pueblos no son los únicos, sino que hay aldeas a la venta por toda España, según el periódico español 'El País'. Galicia es la comunidad autónoma en donde esperan comprador más pueblos (35), aunque los interesados también pueden encontrar otras poblaciones disponibles en Aragón, Cataluña y Castilla y León.

Varias localidades casi vacías también venden casas y terrenos a precios simbólicos porque sus alcaldes tratan de atraer a nuevos habitantes. En algunas de ellas, el metro cuadrado sólo cuesta cinco euros.

Un dato curioso: en muchos pueblos españoles sólo se habla inglés. ¿Por qué? El 50% de las casas y aldeas abandonadas las adquieren personas extranjeras —principalmente ciudadanos estadounidenses, alemanes y franceses— y la demanda internacional cada vez es mayor.

En estos lugares algunos buscan un entorno excepcional donde poder trabajar a distancia; otros estiman que son una buena inversión o una oportunidad para comenzar un negocio rural; algunos, simplemente desean retirarse a un entorno tranquilo.

"Las personas que se interesan por estos parajes se sienten ataídas por el clima, porque han venido durante sus vacaciones de verano, porque les interesa la inversión o porque en su país no podrían realizar una operación similar y aquí cuentan con muchas ayudas", contó a RT Elvira Fafian, que trabaja en la inmobiliaria Aldeas Abandonadas. "La inversión inmobiliaria está en plena ebullición. Actualmente, en el sector terciario (oficinas, centros comerciales, logística...) alcanza los 6.000 millones de euros", cuenta al diario 'Cinco Días' Rafael Merry del Val, el presidente de Savills, consultora británica que opera en España desde hace 25 años.

El responsable de Savills indica que "estamos viendo mucho capital asiático, canadiense —que es una novedad—, algo menos de EE.UU. y bastante británico y latinoamericano". Merry del Val asegura que "los inversores extranjeros confían en cualquier activo inmobiliario que se encuentre en España, incluso en el suelo, que es el más 'maldito' de nuestro sector".



Más allá de los sectores turístico e inmobiliario, un área que ha cautivado a varios millonarios extranjeros es el fútbol español. De este modo, clubes como el Málaga, el Valencia o el Atlético de Madrid son algunos ejemplos de este fenómeno que, al parecer, va en aumento.

En otoño de 2014, Peter Lim, un millonario de Singapur, se convirtió en el propietario del Valencia y, por tanto, en el primer dueño extranjero en la historia del club, al adquirir alrededor del 70% de sus acciones por una cantidad que rondó los 100 millones de euros. A principios de este año, el ya mencionado magnate chino Wang Jianlin también compró un 20% de las acciones del Atlético de Madrid por 45 millones. A su vez, desde 2010 el Málaga CF pertenece al jeque Abdullah ben Nasser Al Thani, miembro de la familia real catarí, mientras que otros clubes, como el Racing de Santander o el Deportivo Alavés, también estuvieron en manos extranjeras.

¿Por qué los millonarios foráneos están interesados en los equipos españoles? Un análisis de Europa Press indica que una de las principales razones es, sin duda, el prestigio de la Liga, que está considerada como uno de los mejores torneos de clubes de fútbol del mundo.

Otro factor que incentiva a los inversores tiene que ver con la crisis, que ha provocado que los clubes españoles sean más accesibles que, por ejemplo, los ingleses, y representen una buena posibilidad de inversión.

"En España, el fútbol mueve mucho dinero, maneja cantidades importantes en fichajes y, por tanto, para los empresarios extranjeros resulta atractivo invertir en la compra de jugadores y clubes ya que, además de obtener una rentabilidad, les permite adquirir una relevancia social y un impacto publicitario muy interesantes para sus negocios", asegura Sandalio Gómez, profesor del Iese y experto en gestión de entidades deportivas.

Por su parte, el profesor de economía financiera de la Universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana, explica que este deporte "otorga proyección: no es igual ir a una ciudad y comprar su polígono industrial que su equipo de fútbol. Además, en los palcos de los estadios puedes conocer a las autoridades locales y a otros personajes públicos".

Por el contrario, los millonarios españoles no muestran tanto interés y prefieren invertir en sectores con menos riesgo: los problemas financieros y las deudas acumuladas de muchos clubes han generado mala fama al fútbol.

El apetito de los extranjeros por España está lejos de limitarse a los casos citados y los inversores asiáticos mantienen su actividad en el mercado español.

En estos momentos, el grupo chino HNA parece estar a la caza de oportunidades: tras convertirse en el mayor accionista de la cadena hotelera NH, está negociando la compra de casi la mitad de las acciones de Globalia, propietaria de Air Europa, la única compañía aérea 100% española. Asimismo, acaba de adquirir el 42,3% del capital social del RCD Espanyol —otro club de fútbol— y busca obtener una participación en la constructora OHL.

A finales de septiembre, otra empresa china, Bright Food, cerró la compra de la empresa catalana Miquel Alimentació, el mayor distribuidor mayorista de productos de alimentación en España.

Incluso el gigante de distribución El Corte Inglés, considerado como un referente de la economía española, vendió este verano un 10% de su capital al jeque catarí Hamad Bin Jassim Al Thani quien, con esta maniobra, entró en el consejo de administración de la compañía.

En definitiva, casi el 40% de la industria española pertenece a empresas de capital extranjero, según los datos más recientes de El Confidencial. En esta misma línea, a finales del pasado mes de junio más de la mitad de la deuda pública española en circulación —un 53,09%— estaba en manos de inversores extranjeros no residentes, de acuerdo con los datos publicados por la Secretaría General del Tesoro.

"Se vende España", vuelven a anunciar los titulares de los periódicos. En realidad, lleva años en venta.
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China socorre al yuan frente al dólar a través de una nueva cesta multidivisa

Mar, 15/12/2015 - 08:00
Antonio Lorenzo, El Economista

El viejo remedio de cambiar sobre la marcha los sistemas de medición ayudar a cambiar la percepción de las cosas cuando éstas no marchan como se espera. Y eso, poco más o menos, es lo que está ocurriendo en China. El menor ritmo de crecimiento del coloso tiene en vilo no solo a su gobierno y a sus autoridades monetarias, sino también al resto de las potencias del mundo.

Ante esa situación, que parece reafirmarse de un trimestre para otro, el ejecutivo que lidera Xi Jinping ha optado por retocar los tipos de referencia que existen entre el yuan y una cesta de las principales monedas del mundo. Eso ocurrió la noche del pasado viernes, cuando el departamento responsable de divisas de China (El China Foreign Exchange Trade System CFETS, por sus siglas en inglés) publicó un comunicado del que se desprendía que la segunda mayor economía del mundo publicaría un nuevo baremo para dotar de estabilidad a su política monetaria.

En concreto lanzó un nuevo índice del tipo de cambio efectivo del yuan para acortar las diferencias respecto al dólar, agravadas severamente durante las dos últimas semanas. Si el pasado 30 de noviembre el yuan cotizaba a 102,93 puntos, lo que significaba un repunte de casi el 3% respecto al cierre del año pasado, en apenas 13 días ha perdido todo lo ganado y se ha desplomado el mismo porcentaje respecto al dólar. Ante ese riesgo, la CFETS salió al paso para precisar que "aunque el yuan se haya devaluado frente al dólar desde principios de año, también es cierto que se ha revalorizado modestamente frente a otras divisas internacionales".

Peso de cada monedaPor ese motivo, si antes la cesta de monedas de referencia estaba formada por 11 divisas, ahora lo estará con 13. Además se altera el peso de cada moneda de referencia en el conjunto de la cesta. Así, a partir de ahora el dólar reduce su peso en el conjunto al representar este nuevo índice un 26,4%, mientras que el euro crece al 26,4% y el yen se fija en un 14,7%. El mensaje fue entendido al instante por los inversores, que comprendieron el empeño del Gobierno chino por reducir los vínculos respecto al dólar y a la política que marca la Reserva Federal estadounidense.

En el referido documento, el Banco Popular de China se limitó a indicar que la nueva tasa sería de "gran importancia", tal y como apuntó ayer The Wall Street Journal en su edición online. El objetivo de esta maniobra consiste en desviar el foco de atención que hasta el momento acaparan las fluctuaciones del yuan respecto al dólar. Las comparaciones entre las dos monedas perjudican severamente a la asiática, y la situación podría empeorarse ante un más que posible incremento de los tipos de interés en los Estados Unidos.

Yuan debilitadoEl yuan se ha estado debilitando frente al dólar en los últimos días, presionado sobre todo por los temores del mercado ante la desaceleración del crecimiento en China y un esperado aumento en las tasas de interés en Estados Unidos. De esa forma, el yuan cotizaba en 102.93 puntos el pasado 30 de noviembre, con un alza del 2.93% respecto al cierre del 2014. En ese mismo periodo, el yuan ha caído 3% frente al dólar. Y grandes males, grandes remedios, como es el caso de cambiar la configuración de la cesta multidivisa para así esquivar las comparaciones adversas respecto al dólar.

Por lo pronto, los inversores han interpretado la creación del nuevo índice que valora el yuan chino frente a una cesta amplia de divisas como una señal de que China quiere reducir el vínculo con el dólar y devaluar más todavía la paridad entre las dos monedas. El mercado también ha entendido que la devaluación de la paridad del yuan chino frente al dólar como una señal de que China tiene recursos para revertir la situación, aunque sea de forma artificiosa. Por ese motivo, el yuan offshore cedió un 0,3% hasta 6,5205 por dólar, el nivel más bajo desde abril 2011.

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Tiempos oscuros en Estados Unidos

Lun, 14/12/2015 - 19:31
David Brooks, La Jornada

Fascistas, neoliberales, racismo, xenofobia, desempleo, un mar de armas y sangre, bombardeos, tiroteos, angustia, temor/terror, impunidad, fraude, corrupción, hambre y, para acabarla de joder, promesas apocalípticas de fundamentalistas y por el otro, pronósticos apocalípticos hechos por ambientalistas progresistas, y todo esto en el dizque país más rico, poderoso y avanzado del mundo. A veces uno sólo busca la salida de emergencia.

Son tiempos oscuros en Estados Unidos. No necesariamente se nota en la superficie, todos andan en su rutinas ordinarias como si nada. Está toda la escenografía de la temporada: la inaguantable cacofonía de la música navideña, los consumidores en su frenesí comercial, las iglesias preparan los ritos sagrados de estos días, se promocionan regalos poco sagrados, como videojuegos de guerra y operaciones especiales, en los cuales para ganar el jugador tiene que aniquilar a todos (no se habla de esa guerra real en que bombardean, sin mensaje navideño, a pueblos del otro lado del mundo), mientras los mensajes de paz y armonía inundan todo y los noticieros reportan lo opuesto. Todo para festejar a ese pobre inmigrante/refugiado sin techo y sin papeles de una región llamada Medio Oriente, quien seguramente hoy día estaría en la lista no fly y sería interrogado cada vez que cruzara la frontera, y quien sería atacado por políticos y fundamentalistas cristianos que, en su nombre, lo crucificarían por oponerse a sus políticas.

El temor al terrorismo ha regresado a los mismos niveles de justo después del 11 de septiembre de 2001, según las encuestas más recientes, y eso ha llevado a que el tema del terror recupere el primer lugar en el debate político nacional.

Por otro lado, un nuevo informe del Centro de Investigación Pew documenta que la clase media, el pilar de este país, la esencia del sueño americano, la definición oficial de este país (la clase media más grande del mundo, etcétera) se ha desvanecido en las últimas cuatro décadas y ya no es mayoría. Esto, junto al fenómeno clave de los últimos años en este país: la concentración de riqueza más extrema desde los años previos a la gran depresión, y sus consecuencias mortales para cualquier cosa que se pueda llamar democracia, explican mucho el fenómeno de Donald Trump o Ted Cruz, de la demagogia que está llegando a extremos considerados fascistas.

Y esos políticos –utilizando el temor y la angustia económica– alimentan la embestida contra los inmigrantes, sobre todo los indocumentados y las comunidades musulmanas. Según una de las principales organizaciones musulmanas del país (CAIR), los ataques, actos de intimidación y discriminación contra esta comunidad se han multiplicado en días recientes. Una mezquita y un restaurante fueron incendiados, una cabeza de cerdo fue aventada contra otra mezquita; son sólo algunas de las últimas noticias.

Mientras tanto, el fenómeno de la violencia armada dentro de este país, sus expresiones en los cada vez más comunes tiroteos masivos, y las repetidas instancias de la violencia policiaca y judicial contra grupos minoritarios de este país, ya son parte de la vida cotidiana aquí.

Pero entre tantas tinieblas, de repente asoman rayos de luz.

El hecho de que Bernie Sanders, proclamado político socialista, esté compitiendo por la candidatura presidencial del Partido Demócrata con un nivel de apoyo superior al que se registra para el ultraderechista Trump ofrece algo esperanzador. Sanders ya ha logrado que el tema de la desigualdad económica sea uno de los ejes del debate político nacional.

Por otro lado, el surgimiento del nuevo movimiento nacional Black lives matter (Las vidas negras importan) ya ha sacudido partes de la cúpula política tanto a nivel local como nacional, y ha colocado el asunto de la injusticia racial –sobre todo en el ámbito de seguridad pública y judicial– como tema prioritario en el país.

El despertar de estudiantes en universidades públicas y privadas en un movimiento contra la discriminación racial y de género marca un nuevo momento de la disidencia tan vital de la juventud en esta y cualquier coyuntura.

Agrupaciones cristianas, judías y musulmanas han organizado actos de solidaridad en varias ciudades y pueblos a lo largo del país, en repudio a los mensajes xenofóbicos. Agrupaciones de inmigrantes de todos los sectores también se están sumando.

En el ámbito laboral continúan las luchas por salarios y condiciones dignas, desde los campos de jitomate en Florida, y los trabajadores de comida rápida en todo el país hasta los Walmart. A la vez, en los frentes de lucha sobre medio ambiente, en el de vivienda, de educación (contra reformas muy parecidas a las impuestas en México), defensa de libertades civiles, en contra de la guerra, hay señales de vida en el enfrentamiento contra la agenda del 1 por ciento y de su ala derechista.

En el ámbito cultural –cine, televisión, música y artistas de esquinas y calles de la ciudad– también se ofrecen pruebas de que existe suficiente inteligencia y una furia moral necesaria para volver a la luz en medio de tanta oscuridad. De hecho, es tal vez por ahí donde se pueda descubrir una salida de emergencia no para huir de la realidad, sino huir hacia la realidad, como diría Graham Greene. Es ahí donde se puede sentir el pulso de algo que se atreve a enfrentar lo feo, perverso y engañoso con verdad, nobleza y belleza.

Por ahora, el momento en Estados Unidos es claroscuro.

Pero, mientras escribo esto, hay un joven que explica con deleite la filosofía de Derrida y Benjamin, y otro canta una canción de Bruce Springsteen: “donde el camino es oscuro y la semilla está sembrada/Donde la pistola está amartillada y las balas están frías/Donde las millas están marcadas en sangre y oro/Te encontrare más adelante en el camino…. Más adelante sobre el camino/Donde la ruta es oscura y la noche es fría/Una mañana soleada nos levantaremos, lo sé/Y te encontraré un poco más adelante sobre el camino”.

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La concentración de la riqueza es el problema

Lun, 14/12/2015 - 09:01
Julián López y Fernando Luengo, Sin Permiso

Mientras que la mayoría de la población ha sufrido un continuo deterioro de sus condiciones de vida –caída de los salarios, prolongación de las jornadas laborales, destrucción de empleo, reducción del gasto social público y aumento de los impuestos indirectos- una minoría se ha enriquecido, conquistando nuevos privilegios. Como resultado de ello, la desigualdad se ha disparado en los últimos años.

Abundan los estudios al respecto. Entre otros, los realizados por instituciones tan conservadoras como el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Uno de los más interesantes es el que cada año realiza el Credit Suisse, que lleva por título Global Wealth Report y que se centra en la distribución y la concentración de la riqueza a escala nacional e internacional.

La concentración de la riqueza es notablemente superior a la del ingreso; de ahí el interés de poner el acento en la primera. Un indicador habitualmente empleado para medir la desigualdad es el Índice de Gini, que puede tomar valores comprendidos entre 0, mayor equidad, y 1, mayor inequidad. En España, este indicador alcanza el valor de 0,35, según Eurostat, si se centra en la renta, y asciende hasta el 0,67 si considera el patrimonio neto de los individuos, siguiendo los datos que ofrece el Credit Suisse

Con la crisis, el proceso concentrador se ha intensificado en la economía española. Así, el 10% más rico ha pasado de acumular el 52% de toda la riqueza en 2007 al 55,6% en 2014. Si tenemos en cuenta al 1% de los adultos con mayor patrimonio neto, los datos son aún más contundentes: del 22,6% en 2007 ha pasado a disponer del 27% del patrimonio neto total en 2014. Parece claro, por tanto, que no sólo se han distribuido de manera desigual los costes de la crisis económica, sino que ésta ha sido una oportunidad de las elites – sin duda bien aprovechada- para enriquecerse.

Esta histórica concentración de riqueza representa un pesado fardo para superar la crisis. Va de la mano de una creciente capacidad de las minorías privilegiadas para hacer valer sus intereses en las instituciones y en la política. Nada nuevo en el horizonte. De hecho, son los lobbies empresariales y las grandes corporaciones las que han determinado, en buena medida, la agenda del proyecto europeo. Pero en estos años de turbulencia hemos asistido a un incontenible avance de la concentración de la riqueza en las capas más poderosas de la población, derribando todos los diques de contención. Los rescates concedidos con dinero de todos a los grandes bancos (principales responsables de la crisis), los beneficios fiscales de los que disfrutan las grandes empresas y fortunas, así como el bloqueo de las iniciativas encaminadas a la reestructuración de la deuda son sólo algunos significativos ejemplos de la influencia política que los grandes propietarios atesoran.

No es ningún secreto que los intereses de esa minoría de millonarios y multimillonarios están estrechamente vinculados a la industria financiera (cuya desbordante expansión está en el origen de la crisis). El propio Global Wealth Report así lo reconoce: “Mientras que la base de la pirámide de riqueza está ocupada por población procedente de diferentes países en periodos vitales distintos, los individuos poseedores de un patrimonio neto millonario y multimillonario están fuertemente concentrados en ciertas regiones y países, y tienden a compartir estilos de vida similares, participando en los mismos mercados mundiales de bienes de lujo, incluso aunque residan en distintos continentes. La cartera de activos de estos individuos tiende además a asemejarse, centrándose en activos financieros y, particularmente, participaciones accionariales de compañías públicas negociadas en mercados internacionales” (GWR, 2014, P.26). Es más, como señala el mismo informe, existe una profunda imbricación entre la creciente desigualdad patrimonial en los últimos años y la posesión de activos financieros: “Aunque existen razones por las cuales la desigualdad de riqueza podría estar siguiendo un camino secular ascendente, las variaciones en años consecutivos están fuertemente vinculadas a la importancia relativa de los activos financieros en la cartera de los hogares (...). Hay fuertes motivos para pensar que el aumento de la desigualdad desde 2008 está fundamentalmente relacionado con el aumento de los precios de las acciones y el tamaño de los activos financieros en Estados Unidos y otros países con altos niveles de riqueza” (GWR, 2014, p.12). Sólo en este contexto cabe entender las políticas aplicadas desde el BCE– tanto la reducción de los tipos de interés como la flexibilización cuantitativa- , que persiguen, antes que nada, el saneamiento de los balances bancarios y alimentar la economía basada en la deuda.

La consideración de estos mismos intereses es esencial para analizar el sesgo de las denominadas reformas estructurales que se han impuesto en la periferia europea y que tienen en la desregulación del mercado laboral uno de sus elementos centrales. Su impacto sobre el empleo ha sido mínimo, pero sí han conseguido lo que, sin duda, era su objetivo fundamental: debilitar el poder de negociación de los trabajadores y de las organizaciones sindicales. De esta manera, se ha consolidado un mecanismo de acumulación de capital sustentado en la intensificación de la explotación de la fuerza de trabajo.

Por todo ello, para salir de la crisis es imprescindible introducir en la agenda política la reducción de la concentración de la riqueza. Sólo así será posible recuperar la política para la ciudadanía, impulsar un ambicioso programa de transformaciones estructurales y, en definitiva, llevar a cabo políticas económicas permeables a los intereses de las mayorías sociales.

Reducir los privilegios de las elites pasa, entre otras cosas, por: a) introducir una fiscalidad progresiva sobre la renta, los beneficios, los patrimonios y las grandes fortunas; b) llevar a cabo una reforma laboral que empodere a los trabajadores y asegure la negociación colectiva; c) aplicar una profunda transformación del sistema financiero que regule los mercados opacos, prohíba los productos especulativos de alto riesgo e introduzca un cortafuegos legal entre las actividades de banca comercial y de inversión, creando además una potente y eficaz banca pública; d) avanzar hacia una progresiva desconcentración y desmonopolización de los sectores estratégicos de la economía; e) promover una regulación de las retribuciones de los altos ejecutivos y de las prácticas corporativas que alimentan las actuales disparidades de ingreso; y e) impulsar una reestructuración de la deuda en la que los acreedores y los grandes accionistas asuman su responsabilidad.

Este es el camino que será necesario recorrer para aliviar la concentración de renta y riqueza, si queremos crear las condiciones para surja otra economía, más solidaria, más equitativa y, por esa razón, más eficiente. No será fácil, ni será rápido, pero este es el cambio que necesitamos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Hacia el nuevo orden geofinanciero: yuan chino entra al FMI y Rusia prepara su rublo-oro

Dom, 13/12/2015 - 13:43
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La divisa china, el yuan/renminbi, es ya la tercera divisa de reserva del FMI, lo cual acelera la reconfiguración del nuevo orden geofinanciero del siglo XXI anómalamente dominado por el dolarcentrismo que le confiere a EEUU un bono hegemónico (¡9.36 por ciento del PIB global!)y su bélico financierismo unipolar (http://goo.gl/haiDOx).

La incrustación del yuan/renminbi a la anterior canasta cuatripartita de divisas del FMI –dólar, euro, libra esterlina y yen nipón– había sido impedida por EEUU que controla la mayoría de votos y vetos del FMI.

Hoy en la canasta pentapartita de los Derechos Especiales de Giro (DEG) –la divisa virtual del FMI–, la ponderación del yuan/renminbi es de 10.92 por ciento, se coloca en el tercer sitial y desplaza tanto al yen nipón (8.33 por ciento) como a la libra esterlina (8.09 por ciento), mientras acelera su internacionalización y otorga vida artificial al agónico FMI (http://goo.gl/15vF4K).

El yuan/renminbi representa la única divisa de los países emergentes en el FMI y pronto competirá frente a la proporción de los DEG del euro (30.9 por ciento) y el dólar (42.9 por ciento).

La incorporación del yuan, hoy tercera divisa omnipotente global, quizá haya valido un quid pro quo entre Washington y Pekín cuando EEUU intenta alejar a China de los brazos militares y gaseros de Rusia.

China ostenta las mayores reservas de divisas del mundo: poco menos de 4 billones (trillones en anglosajón, https://goo.gl/7qTg0f), y su PIB medido por su poder adquisitivo desplazó a EEUU y está empatada con la Unión Europea en plena delicuescencia (https://goo.gl/4jkuZD). China se posiciona como potencia geofinanciera de primer orden.

En mi portal aduje que “era cuestión de tiempo para que China hubiese lanzado un sucedáneo al disfuncional FMI que tenía tres opciones: 1) esperar en forma agónica el resultado de una guerra entre EEUU y China; 2) ser desplazado en forma gradual por las enormes reservas de China, y 3) negociar la incorporación del yuan, lo cual denota la profunda fragilidad de las finanzas anglosajonas, específicamente de Gran Bretaña y EEUU que aún no salen de su grave crisis de 2008 (http://goo.gl/SVopIW)”.

El FMI (léase EEUU) eligió la tercera opción.

El connotado geopolitólogo alemán-estadunidense F. William Engdhal comenta que “ambos China y Rusia han entendido (…) que el papel del dólar como la divisa de mayor reserva mundial es su talón de Aquiles económico (http://goo.gl/uh97TW)”.

Expone la guerra de divisas que experimentó Rusia a finales de 2014 cuando Wall Street y la Oficina de Inteligencia Financiera y Terrorismo de la Secretaría del Tesoro de EEUU –por cierto, jefaturada por el israelí-estadunidense David S. Cohen, hoy segundo mandamás de la CIA (https://goo.gl/sWFOIZ)– desplomaron el rublo en medio del acuerdo sauditaestadunidense para colapsar el precio del petróleo mundial”. ¡Misma ecuación que en 1986, cuando el petróleo se desplomó a 10 dólares el barril!

A propósito, el británico Alastair Crooke, director de Conflicts Forum, reportó que China evitó el colapso del rublo.

Eso fue hace un año y ahora Rusia y China se encaminan en forma tranquila hacia la puerta de salida de dólar, juzga Engdhal, quien arguye que, “en forma irónica, debido al papel del dólar, los bancos centrales de China, Rusia, Brasil y otros países diametralmente opuestos a la política exterior de EEUU, son forzados a comprar deuda estadunidense del Tesoro en dólares, de facto financiando las guerras de Washington que tiene como objetivo dañarles”.

Los colosales contratos a 30 años de compra del gas ruso por China serán realizados en yuanes lo cual significa el inicio de una aceleración de la desdolarización.

El pasado 27 de noviembre, el Banco Central Ruso incluyó al yuan en sus reservas oficiales, en detrimento del dólar que, consistía antes en 44 por ciento, además de 42 por ciento en euros y un poco más de 9 por ciento en libras esterlinas.

Se hace camino al andar y en sólo un año el intercambio entre yuanes y rublos alcanzó 3 mil millones: un incremento de 400 por ciento.

Engdhal insiste en que desde que Nixon –aconsejado por David Rockefeller y su emisario personal en la Secretaría de Tesoro, Paul Volcker– desacopló al dólar del patrón oro en agosto de 1971, los rumores persisten de que las cámaras de oro de Fort Knox están vacías y que nadie se atreve a verificar.

En forma oficial, la Reserva Federal ostenta poseer 8 mil 133 toneladas de reservas en oro, antes que Alemania, que cuenta con 3,381 toneladas. Pero, cuando en 2012, el gobierno alemán pidió a la Reserva Federal el retorno de su oro en custodia, EEUU rechazó devolver sus lingotes –bajo el pueril pretexto de que no podían diferenciar los lingotes alemanes de los estadounidenses–, lo cual incrementó las sospechas.

En medio del megaescándalo aurífero, EEUU repatrió unas ínfimas cinco toneladas del oro alemán y anunció que necesitaría hasta 2020 (sic) para completar las 300 toneladas requeridas.

Mientras China representa el primer país minero del mundo, Rusia ha sustituido de lejos a Sudáfrica como el tercer país en minas de oro.

Rusia ha dejado atrás la aciaga etapa del colapso de la URSS cuando todavía disponía de 2 mil toneladas de oro y que periclitaron hasta 343 toneladas con Boris Yeltsin. Fue cuando Viktor Gerashchenko, mandamás de Gosbank, confesó sin desparpajo a la Duma que ignoraba el paradero (sic) del oro ruso. No comment!

El economista Sergey Glazyev, consejero del zar Vlady Putin, ha propuesto que el Banco Central de Rusia compre cada onza de oro de las minas rusas como atractiva garantía al precio del rublo con el fin de incrementar la tenencia estatal del oro, lo cual evitaría que el Banco Central tenga que comprar oro por dólares en los mercados internacionales.

Engdhal aduce que una alternativa de Rusia y China al dólar en la forma de un rublo y yuan apuntalados por el oro podían empezar la salida en bola de nieve del dólar”, lo cual causaría una severa declinación de la habilidad por EEUU de usar el papel de su reserva del dólar para financiar sus guerras con el dinero ajeno.

Para EEUU cualquier atentado a su hegemonía dolarcéntrica significa un casus belli: los casos de Saddam Hussein y su osadía de exigir euros en lugar de dólares por su petróleo y de Muammar Kadafi, quien se atrevió a lanzar su dinar-oro.

A mi juicio, el atrevimiento de las seis petromonarquías árabes del golfo Pérsico en proyectar el lanzamiento del gulfo (http://goo.gl/itfyQL), hoy paralizado y todavía sin cobertura oro, puede significar su desestabilización cuando entre todas comprenden 908 mil 739 millones de dólares de reservas –sólo Arabia Saudita detenta 81 por ciento (732 mil 400 millones de dólares)–, lo cual constituye un suculento manjar para EEUU, que debe resarcir a Irán con 150 mil millones de dólares a principios de 2016 por el levantamiento de las sanciones del P5+1.

EEUU, con minúsculas reservas de 130 mil 100 millones de dólares (¡menos que México y menor cantidad de la que debe pagar a Irán!), carcome las de las seis petromonarquías vendiéndoles cuantiosas armas para sus guerras teledirigidas.

No son lo mismo Saddam y Kadafi sin el escudo nuclear que ostenta Rusia para cubrir su rublo-oro.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La evolución del trabajo

Dom, 13/12/2015 - 08:01
Dani Rodrik, Project Syndicate

A mediados de diciembre, las Naciones Unidas publicarán su nuevo informe anual de desarrollo humano. El tema de este año es la naturaleza del trabajo: de qué manera la globalización económica, las nuevas tecnologías y las innovaciones en organización social están transformando nuestro modo de ganarnos la vida. El panorama que se abre ante los países en desarrollo, en particular, es decididamente incierto.

Para la mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, el trabajo es mayormente desagradable. A lo largo de la historia, los países se enriquecieron a costa de una enorme cuota de trabajo penoso. Y la riqueza da a algunas personas una oportunidad de tener trabajos mejores.

Gracias a la Revolución Industrial, nuevas tecnologías en tejido de algodón, producción de hierro y acero, y transporte crearon por primera vez en la historia un incremento sostenido de la productividad laboral. Primero en Gran Bretaña a mediados del siglo XVIII, luego en Europa Occidental y Norteamérica, hombres y mujeres se mudaron en masa desde el campo a las ciudades para satisfacer la creciente demanda de mano de obra de las fábricas.

Pero durante décadas, los trabajadores disfrutaron poco de los beneficios del aumento de productividad. Trabajaban largas jornadas en condiciones asfixiantes, alojados en viviendas atestadas e insalubres, y con poco crecimiento de sus ganancias. Algunos indicadores, como la altura media de los trabajadores, sugieren que por un tiempo puede incluso que los niveles de vida hayan empeorado.

Con el tiempo, el capitalismo se transformó y sus beneficios comenzaron a repartirse más ampliamente. Esto se debió en parte a un alza de los salarios, resultado natural del agotamiento del excedente de trabajadores rurales. Pero además, los trabajadores se organizaron para defender sus intereses; los industrialistas, temerosos de una revolución, cedieron. La clase trabajadora obtuvo acceso a derechos civiles y políticos.

A su vez, la democracia puso más límites al capitalismo. Las condiciones de empleo mejoraron conforme convenios negociados o impuestos por ley llevaron a una reducción de la jornada laboral, una mejora de las condiciones de trabajo y beneficios familiares, sanitarios y de otra índole. La inversión pública en educación y capacitación aumentó la productividad de los trabajadores y les dio más libertad de elegir.

En consecuencia, la participación de los trabajadores en los excedentes de las empresas aumentó. Los empleos fabriles no se hicieron más agradables, pero la aparición de empleos de oficina hizo posible un nivel de vida de clase media, con todas sus posibilidades de consumo y oportunidades de estilos de vida.

A la larga, el avance tecnológico obró en contra del capitalismo industrial. La productividad de la mano de obra en las industrias manufactureras aumentó mucho más rápido que en el resto de la economía, haciendo posible producir la misma cantidad o más de acero, automóviles y dispositivos electrónicos con mucha menos mano de obra. De modo que los trabajadores “excedentes” se pasaron a las industrias de servicios: por ejemplo, educación, salud, finanzas, entretenimiento y administración pública. Así nació la economía post-industrial.

El trabajo se volvió más agradable para algunos, pero no para todos. Quienes tuvieran capacidades, capital y conocimiento para prosperar en la edad post-industrial encontraron en los servicios oportunidades extraordinarias. Banqueros, consultores e ingenieros ganaban salarios mucho más altos que sus antepasados en la era industrial.

Además, el trabajo de oficina permitió un grado de libertad y autonomía personal que las fábricas nunca ofrecieron. La jornada laboral era larga (quizá más que en las fábricas), pero los profesionales de servicios disfrutaban de un control mucho mayor de su vida diaria y sus decisiones laborales. Y aunque maestras, enfermeras y camareras tal vez no ganaran ni cercanamente lo mismo, también ellas se liberaron del rutinario trabajo mecánico de los talleres.

Pero para los trabajadores menos capacitados, los empleos del sector servicios implicaron renunciar a los beneficios negociados del capitalismo industrial. La transición a una economía de servicios fue generalmente acompañada por un debilitamiento de los sindicatos y las normas sobre protección del empleo e igualdad salarial, lo que menoscabó seriamente el poder de negociación y la estabilidad laboral de los trabajadores.

De modo que la economía post-industrial abrió una nueva grieta en el mercado laboral, entre los ocupantes de empleos estables, bien pagos y satisfactorios y los ocupantes de empleos fugaces, mal pagos e insatisfactorios. Dos factores determinaron la proporción de cada tipo de trabajo, y con ella la magnitud de la desigualdad producida por la transición post-industrial: el nivel educativo y de habilidades de la fuerza laboral y el grado de institucionalización de los mercados laborales en el sector servicios (además del manufacturero).

La desigualdad, la exclusión y la dualidad se hicieron más pronunciadas en los países donde las habilidades estuvieran mal distribuidas; muchas industrias de servicio tendieron al “ideal” de manual del mercado de disponibilidad inmediata. El ejemplo típico de este modelo es Estados Unidos, donde muchos trabajadores necesitan varios empleos para ganarse la vida.

La inmensa mayoría de los trabajadores todavía vive en países de ingresos bajos y medios, donde estas transformaciones todavía deben darse. Pero hay dos razones para creer que su futuro no será necesariamente igual.

La primera es que nada impide introducir condiciones de trabajo seguras, libertad de asociación y negociaciones colectivas en una etapa más temprana del desarrollo que la que ha sido la norma histórica. Así como la democracia política no necesita esperar a que aumenten los ingresos, la introducción de una fuerte normativa laboral no tiene por qué ir por detrás del desarrollo económico. Los trabajadores de los países de ingresos bajos no deben ser privados de derechos fundamentales en nombre del desarrollo industrial y el éxito exportador.

La segunda es que las fuerzas de la globalización y el avance tecnológico se han combinado para modificar la naturaleza del trabajo fabril en una forma que hace muy difícil o imposible repetir la experiencia industrializadora de los cuatro tigres asiáticos o de las economías europeas y norteamericanas antes de ellos. Muchos de los países en desarrollo (tal vez la mayoría) se están convirtiendo en economías de servicios sin haber antes creado un sector fabril importante, en un proceso que he denominado “desindustrialización prematura”.

¿Será la desindustrialización prematura una bendición impensada que permita a los trabajadores de los países en desarrollo eludir la rutina del trabajo fabril?

De ser así, no está claro cómo se construirá un futuro semejante. Una sociedad donde la mayoría de los trabajadores puedan ganarse la vida como cuentapropistas (comerciantes, profesionales independientes o artistas) poniéndose sus propias condiciones de empleo solamente es posible cuando la productividad de toda la economía ya es muy elevada. Los servicios de alta productividad (como la TI o las finanzas) necesitan trabajadores bien capacitados, a diferencia de lo que abunda en los países pobres.

De modo que hay buenas y malas noticias para el futuro del trabajo en los países en desarrollo. Gracias a las políticas sociales y los derechos laborales, los trabajadores se volverán actores plenos de la economía en un estadio mucho más temprano del proceso de desarrollo. Al mismo tiempo, es probable que el motor tradicional del desarrollo económico (la industrialización) funcione a media máquina. La combinación resultante (altas expectativas de la sociedad y baja capacidad de producir ingresos) será un gran desafío para todas las economías en desarrollo del mundo.

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Cómo se ve el panorama del futuro próximo

Dom, 13/12/2015 - 02:01
Oscar Ugarteche, Alainet

El problema de la economía internacional está centrado en el impacto de las políticas de ajuste en las economías líderes: Japón, Estados Unidos y Europa. La caída del consumo en estas economías tiene un efecto depresivo en la demanda de materias primas y de comercio internacional en general.

Lo que eso significa es que los precios de las materias primas son precios débiles, sujetos a vaivenes financieros y que los exportadores de materias primas la están pasando mal, con tasas de crecimiento menores de lo que eran hace cinco años.

El otro lado de los precios de las materias primas son las tasas de interés que, estando en niveles negativos desde hace casi ocho años, están impactando sobre los niveles de arbitraje que se están llevando a cabo. Esto es serio porque levantó exageradamente los precios y ahora los deprime, mucho más allá de lo que lo harían la oferta y demanda reales.

Al otro lado, el consumo de bienes finales ha bajado en los tres espacios mencionados y eso ha impactado sobre el comercio exportador de China, que crece liderado por exportaciones. Todos han indicado que las exportaciones no lideran más el crecimiento pero el tiempo de virar las políticas de exportadoras orientadas al mercado interno no es corto ni sencillo. Para virar se necesita que los salarios suban, el empleo crezca y la tasa de inversión se mantenga alta, orientada a actividades internas.

China tiene una tasa de crecimiento muy alta, no obstante lo que dice la prensa occidental, pero el largo enfriamiento mundial está afectando su comercio. No hay nada que indique que este largo enfriamiento occidental vaya a recuperarse, a pesar de que la prensa occidental habla del auge europeo cuando pasa de 0.3 a 0.4% de crecimiento y de recesión cuando la economía china desciende de 7.1% a 7%. Ese tipo de manejo desinformativo lo que hace es encubrir el desconcierto que hay con lo que pasa y con las teorías que lo sostienen. Si todo estuviera bien, Estados Unidos no habría pasado al segundo lugar en la economía mundial medido en paridad de poder adquisitivo (PPP, por sus siglas en inglés) según el CIA World Factbook, ni Gran Bretaña hubiera descendido del segundo lugar en el mundo al décimo primero entre 1975 y 2015.

Hay un problema de incomprensión y de desconcierto de cómo hacerlo. Si Janet Yellen anuncia que el FED (Reserva Federal estadounidense) sube la tasa de interés, el consumo en Estados Unidos se cae, y el PIB con él. La tasa de crecimiento del consumo es frágil y muy volátil. Si no lo hace, los bancos se meten en un lío. No pueden estar más tiempo con tasas de interés cero que no les permite prestar. Les permite invertir y hacer arbitraje, pero no prestar y sin préstamos no hay inversión real ni recuperación de la tasa de inversión. Quizás por esto es que se ha visto tanto fraude en los mercados cambiarios, de commodities y de tasas de interés. Es la desesperación por tener ganancias a toda costa, aunque deban pagar multas multimillonarias. Pero eso no puede ser indefinido. Los nueve bancos más grandes han pagado 300 mil millones de dólares en multas en los últimos tres años. Eso equivale a la suma del PIB del Perú más Ecuador más Panamá; o Colombia más Ecuador.

Las tasas de interés Nunca en la historia la tasa de interés ha sido negativa por tanto tiempo. Esto no pasaría de ser un dato anecdótico si no fuera porque tarde o temprano debe regresar a su nivel histórico del 6%. ¿Se puede sostener una tasa tan alta con crecimientos que rondan entre 0 y 2% en las economías líderes? O diremos, las ex economías líderes. Hay un problema allí. Si Estados Unidos sube su tasa y no Europa ni Japón, entonces el dólar se fortalece aún más y se debilita más a Europa y a Japón. Como Estados Unidos casi no exporta en relación a su PIB (11% del PIB), no le interesa mucho el asunto. A la inversa, comprar barato en dólares es mucho más importante sobre todo si se compra la planta productiva del mundo, que es la idea del TPP y TTIP (Acuerdo de Asociación Transpacífico y Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, respectivamente); y los derechos para brindarle los servicios al mundo.

Si se mira el PIB de Estados Unidos, es más fuerte que el crecimiento de Europa o Japón, pero es como decir que un paciente con cáncer al páncreas está mejor que uno con leucemia, o alguna otra enfermedad muy grave.

El resto del mundo empresarial que ha tomado dinero prestado en dólares, euros y yenes a tasas cero va a resentir cuando éstas suban a, digamos, 3%. La cartera de los bancos en ese momento va a sentir el peso de operaciones efectuadas en un mercado distorsionado. Por eso los bancos prestan muy poco para producción y lo hacen más para consumo a tasas muy altas

El negocio de la guerra La escalada de la guerra es evidente. Lo que comenzó como la invasión a Irak, montada como una película sobre una gran aventura para ver si Estados Unidos conseguía agilizar el multiplicador fiscal, no lo logró. Sí logró agilizar los índices precio/ganancias de las empresas que cotizan en bolsa que están relacionadas a las actividades de defensa y alta tecnología de comunicaciones y transporte. Así, los índices financieros suben, mientras el PIB no va a ninguna parte y el desempleo se maquilla detrás de las personas que dejaron de buscar empleo.

La política de sembrar vientos ha dejado una cosecha de tempestades que ha regresado a casa y Europa se ha convertido en el primer blanco. Como en Siria, Europa es un blanco para Estados Unidos, que se lo quiere sacar de encima para quedarse en una relación bilateral con China; y es un blanco para los sectores musulmanes más radicales, que son gente joven, pobre, que no tiene nada que perder. Todos recordamos que fue la CIA quien inventó Al Qaeda para frenar la presencia rusa en Afganistán hace treinta años. Se les fue de las manos. La multiplicidad de grupos derivados de ese radicalismo ha abierto una guerra de guerrillas mundial que es fenomenal para las empresas de alta tecnología, pero fatal para la vida cotidiana en Europa, hasta ahora. Esto es, fuera de Oriente Medio, donde en nombre de la democracia ahora hay regímenes religiosos intolerantes en casi todas partes donde se produjo una de esas insurrecciones “democráticas”. Extraña definición de democracia.

Lo que está claro es que el multiplicador fiscal de estas guerras de guerrillas es inexistente. Los PIB no crecen en ninguno de los países occidentales metidos en la guerra, arrastrados por el gasto en defensa. En cambio, los efectos sobre desplazamientos poblacionales derivados de la guerra están a la vista. Hay tantos desplazados como en la segunda guerra mundial. Estados Unidos sembró vientos en Medio Oriente y las tempestades llegaron a las costas europeas. La mitad de Siria está desplazada.

América Latina La navegación por instrumentos de los bancos centrales de América Latina parece estarse alineando con la próxima reconversión del Banco Central de la República Argentina a la línea “correcta”. El único problema es que si el mundo no crece, por lo dicho al inicio, América Latina tampoco, y se puede retornar a las políticas que tenía Argentina antes y que la llevaron a la crisis del 2001, y eso no va a garantizar crecimiento económico.

Esa es la desesperación en el Perú en la campaña electoral. Los tres candidatos de derecha que podrían ganar están atados al mantra de la eficiencia del mercado, a pesar de haber pasado por el 2008 con los ojos abiertos y haber visto cómo el “mercado” fue rescatado. México es un caso patético donde la falta de crecimiento va acompañada por la necesidad de darle un margen de ganancia a los inversionistas de corto plazo en un mercado desregulado e integrado con Estados Unidos. Así, las probabilidades que suban la tasa de interés en América Latina cuando suba en Estados Unidos son todas, con el impacto negativo sobre el consumo mexicano y del resto. Los efectos en Brasil están a la vista.

Sea quien sea el gobernante, no va a haber mucho crecimiento económico. Lo peligroso es que dejemos de pensar y se sienten los bancos centrales sobre teorías que no están teniendo resultados en las economías más avanzadas. El proceso crítico que se inició en el 2008 ya llegó a América Latina y está para quedarse hasta que se relance la economía mundial, salvo que alguien retome la idea de mercados internos en América Latina, como lo ha hecho Bolivia.

En suma, no se ve bien ni está claro el horizonte. Lo cierto es que marchamos hacia el futuro con la derecha a pie firme, y con la garantía de mayor concentración del ingreso y tasas muy bajitas de crecimiento que podrían converger con las europeas en el mediano plazo.

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Ucrania, bajo la injerencia del FMI, se hunde en la recesión

Sáb, 12/12/2015 - 21:10
Jérôme Duval, Diagonal

Parece que no importara que la política del FMI que se disemina por el mundo provoque caos social como en Grecia o en cualquier otro país, puesto que el objetivo es siempre el mismo: reforzar el capital privado a expensas de los bienes y servicios sociales. Y el FMI, cuya sede está en Washington, sigue en Ucrania a pesar de ser una institución tan despreciada por su fuerte implicación en la ola de las desastrosas privatizaciones en Europa del Este, durante la transición postcomunista a comienzos de los 90. Desde el inicio de la crisis, en noviembre de 2008, Ucrania figura entre los primeros países europeos que cayó en la ratonera del FMI, después de Islandia, Georgia y Hungría.

Debido a un poderoso movimiento insurreccional que llevó a la destitución del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich, el nuevo Gobierno transitorio, establecido el 27 de febrero de 2014, ofreció al FMI la oportunidad de administrar una severa cura de austeridad al pueblo ucraniano. Sin siquiera esperar a las elecciones, se desarrollaron unas opacas negociaciones con ese Gobierno no elegido, que desembocaron en la adopción de políticas ultraliberales a cambio de un préstamo del FMI.

Para el actual primer ministro Arseni Iatseniuk, no existiría ninguna alternativa a las órdenes del FMI. Ya en octubre de 2008, cuando era presidente del Parlamento, Iatseniuk declaraba respecto al programa del FMI: “No tenemos otra elección. No es una cuestión política, es una cuestión vital para la actividad del país”. Cinco años y medio más tarde, en marzo de 2014, Arseni Iatseniuk, convertido en primer ministro del Gobierno transitorio, afirmó con respecto a un inminente programa de austeridad del FMI: “El Gobierno aceptará todas las condiciones fijadas por el FMI, porque no tenemos otra elección”.

Con el nuevo Gobierno del oligarca y multimillonario Petro Poroshenko, investido presidente de Ucrania en junio de 2014 con la promesa de poner fin a la guerra en tres meses, pocos cambios se pueden esperar, ya que mantiene a Arseni Iatseniuk en las funciones de primer ministro. Ucrania continúa su ruta dentro del monorraíl liberal de las políticas de austeridad dictadas por el FMI. A los ojos del poder establecido y cualquiera que sea el precio a pagar, no hay ninguna otra opción válida. Reinando, por lo tanto, el famoso dogma de Margaret Thatcher, “There is no alternative”.

Sin embargo, todos los indicadores económicos del país, que está bajo el yugo de la institución acreedora, se vuelven rojos. La deuda pública del Estado aumentó más de dos veces en menos de dos años, y pasó de 480.000 de grivnas (UAH) el 31 de diciembre de 2013 a 1 185 millones el 30 de abril de 2015. El producto interior bruto (PIB) sufrió una caída del 6,8% en 2014 (pasó de 180 000 millones de dólares en 2013 a 130 000 millones en 2014).

En 2015, el PIB por habitante alcanzó al de Sudán, cerca de 2 100 dólares. El país vio cómo sus reservas en divisas se hundieron a menos de la mitad (-63%) en 2014 –estaban bajo el umbral de 10 000 millones de dólares por primera vez en diez años– con el fin de mantener la moneda nacional, la grivna, que tuvo una fuerte caída con respecto al dólar, y financiar así ocho meses de campaña contra los rebeldes prorrusos en el este del país –conflicto que ya produjo más de 8 000 muertos en 18 meses–.

Reestructuración de la deuda y sumisión Después de cinco meses de negociaciones, los principales acreedores privados de Ucrania, reunidos en un comité liderado por el fondo de inversiones Franklin Templeton, obtuvieron un acuerdo con Kiev para reestructurar la deuda. El acuerdo conseguido a fines de agosto de 2015 prevé una disminución del 20% de la deuda pública en manos del sector privado (que alcanza los 18 000 millones de dólares), o sea cerca de 3 600 millones de dólares, y un alargamiento de cuatro años del plazo de reembolso de 11 500 millones de dólares.

Franklin Templeton, que posee cerca de 6 500 millones de dólares en títulos (un tercio de las euro-obligaciones ucranianas), firmó un contrato con el fondo de inversiones Blackstone que aconsejará a ese grupo de acreedores privados durante esas negociaciones.

Blackstone, responsable en España de especulaciones inmobiliarias y de expulsiones de viviendas por falta de pago, también es bien conocido en Grecia, ya que aconsejaba a acreedores privados en 2012.

Este fondo de inversiones difunde sus consejos a los mismos acreedores privados frente a otros países deudores como Ucrania. Por otro lado, Ucrania, como Grecia hace unos años, está representada por el banco Lazard durante esas negociaciones de la deuda. En otras palabras, Ucrania se encuentra arrinconada entre los mismos actores ávidos de beneficios que hundieron a Grecia en una crisis sin precedentes: por un lado, Lazard que aconsejó –indudablemente muy mal– a Grecia y por el otro, el fondo de inversión Blackstone, que representó tan bien a los acreedores en Grecia. ¿Con los mismos, comenzamos de nuevo?

El secretario del Tesoro estadounidense, Jack Lew, dio la bienvenida al acuerdo que “ayudará a mejorar las finanzas públicas ucranianas y proveer a las autoridades de un margen de maniobra para ejecutar su ambicioso programa de reformas (…) apoyado de todo corazón por Estados Unidos”. No se puede ser más claro en cuanto a la voluntad del FMI y de su accionista mayoritario, Estados Unidos: el alivio de la deuda, ridículo con respecto a los futuros nuevos préstamos, sólo permite proseguir los reembolsos con intereses y la aplicación de medidas capitalistas. Si a los oligarcas les va bien, por el contrario, el pueblo ucraniano no ha conseguido salir de la crisis.

La deuda con Rusia Por otra parte, Rusia, que rechazó participar en la reestructuración de la deuda privada liderada por Franklin Templeton, exige el pago de 3 000 millones de dólares –que constituye el primer tramo desembolsado en 2013, de un acuerdo de préstamos de 15 000 millones de dólares concedido por Putin al expresidente Yanukóvich) que vencen el 20 de diciembre de 2015. Pero Rusia, que no tiene derecho a veto en el FMI –solamente tiene el 2,39% de derechos de voto en el FMI– no lo tendrá fácil para que se la escuche por sobre esas euro–obligaciones sometidas a la ley británica.

El FMI desea urgentemente modificar sus propias reglas con el fin de poder proseguir con su plan de ayuda a Ucrania aunque ésta no reembolse su deuda con Moscú. En efecto, según sus propios estatutos, la institución no está autorizada a prestar a un país miembro que se encuentre en cesación de pagos de su deuda (default). El FMI controlado desde su creación por Estados Unidos, exige una liberalización desmesurada de Ucrania, incluso si tal cosa se parezca más a un descenso a los infiernos.

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COP21, metas y geoingeniería

Sáb, 12/12/2015 - 14:10
Silvia Ribeiro, La Jornada

Uno de los temas más álgidos en la reunión global de la Convención de Naciones Unidas sobre el cambio climático que finaliza hoy 12 de diciembre en París (COP21), fue la definición de una nueva meta de calentamiento global que no se podría sobrepasar. Países insulares y otros del tercer mundo, desde hace años plantean que no sobrevivirán un calentamiento global mayor a 1,5 grados centígrados, ya que su territorio desaparecería por el aumento del nivel del mar y otros desastres. Razones más que atendibles, que se suman a que esos países no son los que han causado el cambio climático.

La temperatura global promedio aumentó 0.85 grados centígrados en el último siglo, la mayor parte en los últimos 40 años, a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de dióxido de carbono (CO2) y otros gases, causadas por el uso de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), mayoritariamente para la producción de energía, sistema alimentario agro-industrial, urbanización y transportes. Si sigue el curso actual, la temperatura aumentará hasta 6 grados centígrados a fin del siglo XXI, con impactos tan catastróficos que no es posible predecirlos.

En el proceso hacia la COP21 y hasta su inicio, el texto borrador de negociación contemplaba fijar una meta de aumento global de 2ºC hasta el año 2100, cifra que de todas maneras era combatida por los principales emisores.

Sorpresivamente, países del Norte, que son los principales culpables del caos climático, entre ellos Estados Unidos y Canadá, así como la Unión Europea, anunciaron en la COP21 que apoyarían una meta global de máximo 1,5 grados centígrados. Según estimaciones científicas, esto implicaría reducir sus emisiones en más 80 por ciento hasta 2030, a lo cual los gobiernos de los países del Norte se niegan rotundamente. ¿Por qué ahora dicen aceptar una meta de 1,5 grados centígrados? Como es predecible, sus razones no son limpias y ocultan escenarios que agravarán el caos climático: se trata de legitimar el apoyo y subsidios públicos de tecnologías de geoingeniería y otras de alto riesgo, como nuclear, así como el aumento de mercado de carbono y otras falsas soluciones. Cualquiera que sea la meta que se fije en el llamado Acuerdo de París, no tendrá costos para los que sigan contaminando. La Convención aceptó desde antes de la COP21, que los planes de reducción de gases no son vinculantes. Son contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional, por lo que cada país declara intenciones, no compromisos obligatorios. La suma de las contribuciones que ha declarado cada país hasta octubre 2015, resulta ya en un aumento de la temperatura de 3 a 3,5 grados centígrados al año 2100. Y esto ni siquiera es lo que realmente harán –que puede ser mucho peor– sino lo que declaran. Por tanto, aunque la meta global sea baja, los planes reales están a la vista y la catástrofe sigue en marcha.

Sumarse en el discurso a una meta aparentemente baja, no cambia los planes presentados, pero les da a esos gobiernos razones para argumentar que deben apoyar técnicas de geoingeniería, como almacenamiento y captura de carbono (CCS por sus siglas en inglés), técnica que proviene de la industria petrolera y que presentan como capaz de absorber CO2 de la atmósfera e inyectarlo a presión a gran profundidad en fondos geológicos terrestres o marinos, donde según afirma la industria, quedaría para siempre.

La tecnología existía bajo el nombre recuperación mejorada de petróleo o en inglés, Enhanced Oil Recovery. Es para empujar las reservas profundas de petróleo, pero no se desarrolló porque no es viable ni económica ni técnicamente. Rebautizada como CCS, la misma tecnología se vende ahora como solución al cambio climático. Así, los gobiernos tendrán que subsidiar las instalaciones (para cumplir las metas de la Convención), las empresas podrán extraer y quemar aún más petróleo y encima cobrar créditos de carbono por supuestamente secuestrar y almacenar gases de efecto invernadero.

CCS no funciona en realidad, sólo hay tres plantas operativas en el mundo, fuertemente subsidiadas con fondos públicos, además de algunas planeadas y otras cerradas por escapes de gas o fallas. No obstante, gobiernos e industrias que lo promueven aseguran que podrán compensar con estas técnicas el aumento de emisiones, para llegar a emisiones netas cero: no para reducir emisiones, sino para compensarlas con CCS, de esta forma la suma sería cero. Aseguran además que si a esto agregan el desarrollo de bioenergía a gran escala, con inmensos monocultivos de árboles y otras plantas para producir bioenergía, y luego entierran el carbono producido (lo llaman BECCS, bioenergía con CCS), resultará en emisiones negativas, con lo cual podrían incluso vender la diferencia a otros. Un muy lucrativo negocio para que los que provocaron el cambio climático sigan emitiendo gases, con mayores subsidios de dinero público. David Hone, de Shell, argumenta abiertamente en su blog en la COP21, la necesidad de lograr una meta de 1.5 grados, para apoyar el desarrollo de CCS, BECCS y otras técnicas de geoingeniería. (http://tinyurl.com/nkaqbcv)

Como estas tecnologías no funcionarán, sino que aumentarán el cambio climático, en unos años nos propondrán otras tecnologías de geoingeniería aún más riesgosas, como el manejo de la radiación solar. Desde ya, tenemos que desmantelar su discurso. No se trata de reducir, no se trata de metas bajas, no se trata de enfrentar el cambio climático. No son soluciones. Son mentiras.

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Eliodoro Matte Larraín: de la filantropía empresarial a la alcantarilla moral

Sáb, 12/12/2015 - 07:01
Eliodoro Matte Larraín, el último de los patriarcas vivos de una línea oligárquica que se remonta a los orígenes del capital en Chile sale defenestrado del think tank neoliberal CEP, financiado por él mismo. Matte, no sólo ha sido conspirador y golpista, sino que su empresa, la CMPC, ha estado en el centro de la colusión y el lucro. Desde el CEP Eliodoro venía predicando la filantropía y la responsabilidad social empresarial, pura retórica y marketing para un linaje famoso por el lucro y conspiración.

Paul Walder, El Ciudadano

De todos los grandes consorcios económicos nacionales el grupo Matte es el fiel depositario de todos aquellas gallardías propias de la oligarquía chilena atesoradas durante los últimos dos siglos. Matte, a diferencia del pragmatismo comercial, financiero y político de los grupos económicos creados y amasados por inmigrantes tardíos, mantiene trazos propios del siglo XIX, claro que muy bien encubiertos bajo las políticas neoliberales y globalizadoras del XXI. Es la más vieja raigambre, enclavada desde los orígenes de la historia nacional en un espacio difuso y corrupto que se ha extendido desde los negocios al mismo corazón del Estado chileno. Un espacio nuclear y compacto, compuesto por unas pocas familias endogámicas, por la cual ha transitado de forma más o menos intacta un tipo de pensamiento que ha caracterizado a la clase dominante chilena durante estas centurias.

Familias ultracatólicas y conservadoras en lo cultural y en lo político, no han escatimado ni gastos ni conspiraciones para mantener a punta de pistola y tanques el país que sus antepasados conquistaron y el orden que tanto les ha beneficiado. El rol que la familia de Eliodoro Matte, el renunciado presidente del centro de Estudios Públicos (CEP) jugó durante la desestabilización del gobierno de Salvador Allende y el golpe de Estado a través de la campaña de la Papelera y El Mercurio, ha quedado como una evidencia del modo de acomodo y existencia en la sociedad e historia chilena de esta familia, así como su participación en el gobierno de la posterior dictadura militar. Como muestra viviente, Patricia Matte, una de las figuras de este linaje, fue una destacada funcionaria del gobierno de Augusto Pinochet.

Ya en los albores del siglo XIX aparecen la familia Matte como unas de las dueñas del país. Uno de los primeros y conspicuos miembros fue Domingo Matte Mesías, terrateniente, banquero y político vinculado al partido monttvarista de mediados del XIX, junto a figuras como Cornelio Saavedra, Agustín Edwards McClure y Rafael Sotomayor. Fue diputado en dos ocasiones, por Valdivia y por Santiago.

Unos de sus hijos, el abogado Eduardo Matte Pérez, defensor de las grandes corporaciones de la época y destacado político, pasó a la historia por una de sus locuciones, la que resume muy bien el espíritu oligárquico presente hasta nuestros días. Eduardo Matte, que fue diputado, senador y ministro en los gobiernos de Balmaceda y Jorge Montt, dijo, con meridiana claridad, que “los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”. Cuando en pleno siglo XXI oímos a las futuras generaciones Matte repetir más o menos lo mismo, vemos que la historia no parece evolucionar por ciertas elites en estas tierras.

Pero los orígenes del clan como tal datan de las primeras décadas del siglo pasado, cuando Luis Matte Larraín fundó la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, hoy la CMPC, empresa que durante el siglo pasado fue uno de los mayores y más poderosos conglomerados económicos nacionales. Un sobrino del fundador, Eliodoro Matte Ossa, entró en 1961 al directorio de la CMPC invitado por Arturo Matte Larraín y por el presidente empresario de entonces, Jorge Alessandri Rodríguez. Eliodoro Matte Ossa no sólo fue director de la Papelera, sino que ya ampliaba sus negocios hacia otros rubros: corredor de la bolsa, presidente de Cemento Melón y del entonces Banco Sudamericano.

Eliodoro y el golpe de 1973 Hacia 1976, ya tras el golde de Estado, asume el directorio de la CMPC su hijo, Eliodoro Matte Larraín, ingeniero comercial de la Universidad Católica con un MBA en la Universidad de Chicago. A partir de entonces, y bajo el alero de la dictadura, todo es expansión. En 1981 Eliodoro asumió la gerencia general de la CMPC y controlaba sus inversiones en las áreas financiera (Banco Bice) y forestal (Mininco). Un tiempo más tarde y tras el proceso de privatizaciones ingresaría en los sectores energético (Colbún) –que conduce su hermano Bernardo- portuario y telecomunicaciones (Entel). Patricia, socióloga de la Universidad Católica, formaba parte del staff de la dictadura en lo que entonces se llamó Odeplán. La vieja trenza oligárquica que combinaba negocios, política y Estado, marchaba otra vez a la perfección.

Un perfil del heredero lo traza el economista Hugo Fazio en “El Mapa Actual de la Extrema Riqueza”. “Eliodoro Matte tiene una activa presencia pública, expresando los intereses del gran empresariado, como presidente del Centro de Estudios Públicos (CEP). También ha ocupado cargos directivos en la Corporación de la Madera y en la Sofofa. Su hermano Bernardo Matte por mucho tiempo se constituyó en uno de los pilares de la carrera política de Andrés Allamand. Su relación se inició en el colegio Saint George donde militaban en la Juventud Nacional; también fue líder de la Secretaría Nacional de la Juventud durante el régimen de Pinochet y militó en Renovación Nacional hasta 1992”.

La familia es activa mecenas de organismos conservadores católicos y neoliberales. Eliodoro ha formado parte del directorio de la Universidad Finis Terrae, ligada a Legionarios de Cristo, Patricia participa del ultraconservador Instituto Libertad y Desarrollo, cuyo consejo comparte con los ex ministros de Pinochet, Carlos Cáceres, Hernán Felipe Errázuriz y Hernán Büchi, de la Sociedad de Instrucción Primaria, en tanto Bernardo es vicepresidente de la Fundación Paz Ciudadana que preside Agustín Edwards.

Desde esta trenza de poder, Eliodoro Matte, y como lo han hecho históricamente sus antepasados, intentó presionar, esta vez sin éxito, a uno de los poderes de Estado para que agilizara la investigación del caso Karadima, sacerdote con el que él y su familia tenían una larga relación. Como escribió Carlos Peña entonces en El Mercurio, Matte “visitó al fiscal para interceder por Karadima y al esgrimir su amistad como un antecedente que legitimaba su acto, cedió además a esa pulsión que caracteriza a la élite tradicional: la creencia de que, bajo ciertas condiciones, les corresponde a sus miembros certificar quién vale la pena y es digno de confianza, y quién, en cambio, es merecedor de sospecha”.

Ante el escándalo público, Eliodoro Matte tuvo que retroceder y actuar de forma inédita para su alcurnia. En una carta enviada al mismo diario, ofreció sus disculpas públicas “en perfecta conciencia de que todos los que ostentamos de una u otra forma alguna autoridad o poder debemos ser extremadamente cuidadosos al ejercerlo”. Tal vez algo ha cambiado en Chile desde los tiempos de Eduardo Matte Pérez, algo que la familia Matte tardó en percibir. Como más tarde dijo a El Mostrador el abogado querellante del caso Karadima, Juan Pablo Hermosilla, “el que yo tenga dinero y sea un empresario exitoso y que sea una de las personas más ricas de Chile, no significa que tenga una categoría distinta al más pobre de los pobres”.

Magnates mundiales en un país de pobres Porque si concentran poder, también mucho dinero. El patrimonio de esta familia lo ha llevado en diversas ocasiones a integrar los primeros lugares del grupo de los multimillonarios del mundo del ranking Forbes. Tanto, que hacia finales del 2009, en medio de la crisis financiera mundial, la prensa económica levantó al grupo como el principal consorcio chileno en cuanto al volumen de su fortuna. Tras la crisis, Forbes ubicó a principios del año 2011 al clan Matte en el puesto 77 entre los magnates mundiales, con una fortuna de 10.400 millones de dólares. Otro informe, también de inicios del año y realizado por Compass Group, le otorgó a los Matte un patrimonio superior a los 25 mil millones de dólares, menor que el clan Luksic (49 mil millones) y Angelini (36 mil millones), pero mayor que Paulmann (17 mil millones) y muy similar a Falabella (26 mil millones).

Y van por más. Los resultados de las grandes sociedades anónimas insuflan el proceso de concentración de la riqueza, aumentando de manera impúdica éstas y otras fortunas. Una clara muestra de este proceso de concentración lo exhibieron las ganancias de las grandes corporaciones, las que aumentaron un 45 por ciento promedio el año pasado. Entre estas empresas, ENTEL aumentó sus utilidades en un 22 por ciento y la Papelera ganó un 144 por ciento más que el 2009.

La presión oligárquica Con esta portentosa posición económica y política, la influencia que ejerce este grupo sobre los poderes el Estado, los medios de comunicación y los actores privados queda expresada en diversos procesos y eventos que hoy salen a la luz pública. Desde sus posiciones en el sector forestal y la industria de pulpa de celulosa, emplazados en territorio mapuche, los Matte, a través de sus enclaves ideológicos y su cercanía con los hoy partidos en el poder, tienen y han tenido una importante responsabilidad en la dirección que han tomado las políticas del Estado chileno en esa zona.

En el catastro forestal del Instituto Nacional de Estadísticas se hallan plantaciones de árboles por 6,5 millones de hectáreas a lo largo del país. De este total, más de la mitad están explotadas en el territorio mapuche: la región del Bío Bío, con 1,3 millones; Araucanía, con 650 mil y Los Lagos con 1,37 millones. El negocio forestal está firmemente anclado en esta zona y posee, como vemos, unos 3,6 millones de hectáreas, muchas de ellas reivindicadas por comunidades mapuches como terrenos ancestrales. La CMPC del grupo Matte, que es la cabeza de serie de las forestales de este consorcio, tuvo ingresos por 637 millones de dólares el 2010, y Celulosa Arauco, de Angelini, ingresos por más de 700 millones de dólares.

Los negocios del sector forestal, bien vale recordar, tienen sus orígenes en la dictadura bajo el subsidio forestal o Decreto Ley 701, afortunadamente congelado gracias al escándalo de colusión de papel higiénico.. Una idea que se enmarcó como una forma de neocolonización de la zona mapuche al estimular la instalación de estos nuevos modos productivos empresariales.

La defensa de estos negocios, generada desde los think tank neoliberales financiados por el grupo Matte, como el CEP y el Instituto Libertad y Desarrollo (L&D), tienen cobertura amplificada en El Mercurio y llegada privilegiada en los centros de decisiones del Estado.

Hacia mediados del año pasado, L&D escribió: “Actualmente, la región está viviendo un aumento sostenido de ataques indígenas, de modo que es importante que el Gobierno, aún cuando esfuerzos por terminar con la huelga de hambre, no ceda a presiones ilegítimas porque ello importaría entregar una señal de debilidad a las comunidades y a la sociedad civil en general que, a la larga, agravaría el conflicto. Las políticas de fondo deben apuntar a la integración de las comunidades indígenas y en entregarles igualdad de oportunidades, capacitación y libertad para emprender, superando de este modo la pobreza que les aflige, con pleno respeto a la institucionalidad vigente y sus tradiciones”.

Ninguna referencia a las reivindicaciones territoriales, como podemos ver. Porque, dice L&D, “el verdadero problema de las comunidades tiene relación con la pobreza, el desempleo, la falta de educación y las erráticas políticas que han generado frustración y desconfianza en las comunidades.

Y si es así en la defensa del negocio forestal, es igual en el área energética en la justificación de Hidroaysén y las termoeléctricas. “Chile inevitablemente requerirá de fuertes inversiones en centrales termoeléctricas y en plantas hidroeléctricas para poder responder a los crecientes requerimientos de energía eléctrica, demanda que no es posible satisfacer más que en un porcentaje menor con ERNC (Energías Renovables No Convencionales). Las decisiones para el desarrollo a futuro deben tener presente esta realidad”.

¿Quién lo dice? Los institutos financiados por los Matte. Las políticas levantadas por el Estado chileno en los territorios mapuche, en energía y medio ambiente han sido diseñadas a la medida de éste y otros grupos económicos por estos centros ideológicos. Una defensa orquestada de sus intereses y de su versión de la historia chilena.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Alec Baldwin, un activista por el cambio climático en la COP21

Ven, 11/12/2015 - 18:39


El actor estadounidense Alec Baldwin, destacado activista por el cambio climático y la defensa del medio ambiente, participó en la COP21 de París para entregar un premio a las comunidades indígenas de Indonesia, Africa Central y Sudamérica por su trabajo en la conservación de los bosques. "Uno de los grandes factores para detener el calentamiento global consiste en cuidar los bosques", dice Baldwin. El actor, que comparte su trabajo cinematográfico con un programa de debate político en la televisión de Estados Unidos, fue entrevistado el domingo pasado por Max Keyser en una caminata nocturna por los Campos Eliseos. Baldwin resaltó la labor de las comunidades indígenas en la conservación del medio ambiente y recordó que su asociación viene trabajando para que las voces de los pueblos indígenas sean escuchadas. Notable Baldwin. Fue una de las pocas celebridades que llegó a París dado que muchas se abstuvieron tras los atentados del 13 de noviembre.
En la segunda parte del programa, Max Keyser entrevista a Chris Ellis, del proyecto ProTip, y las monedas digitales. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El precio del petróleo cae a su nivel más bajo en 11 años

Ven, 11/12/2015 - 12:30

La cotización del petróleo ha caído hasta 34,8 dólares por barril, el mínimo desde julio de 2004, debido a la política de precios bajos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El precio del crudo ha perdido -0,5 dólares y ha caído hasta 34,8 dólares por barril, su mínimo de los últimos 11 años. Según el informe oficial de la agrupación, se trata de la cotización más baja desde principios del julio 2004, cuando vendía el petróleo a 34,75 por barril. Esta cantidad, que se obtiene al calcular la media aritmética del precio total del petróleo producido y vendido por los 12 miembros del cartel, es muy inferior a la cotización interanual de 2014, que era de 96 dólares por barril, y casi tres veces menor que los 105 dólares que alcanzó el año previo. La OPEP produce más de una tercera parte del crudo mundial y está aplicando una política bajista de precios sin reducir su producción. Sin embargo, las economías de algunos países están muy afectadas por ese abaratamiento. En ese grupo destacan Venezuela y Ecuador, que abogan por recortar la producción conjunta para impulsar los precios de sus exportaciones petroleras. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Isis quiere que ataquen a musulmanes

Ven, 11/12/2015 - 11:46
Robert Fisk, La Jornada

Ahora que se supone que todos estamos involucrados en la batalla mundial contra nuestro peor enemigo desde Hitler (no, no se trata del cambio climático, claro, sino del Isis) es momento de entender cómo funcionan las fuerzas de la ley, el orden y la seguridad que se supone nos protegen, y cómo éstas pueden hacer más por reclutar musulmanes europeos para la causa extremista que todos los videos de Isis juntos.

Se trata de la historia de cómo la policía, debido a la ignorancia y el racismo, provocó que el Isis le mandara mensajes burlones a un joven que probablemente hace más por prevenir el terror en las calles de Bruselas que nadie más.

Montasser al De’emeh es un académico palestino, escritor y ciudadano belga, que además es especialista en una materia en la que los policías ahora se creen expertos: la radicalización o la proliferación interna de los terroristas de Isis.

De’emeh dirige un centro cuya misión es captar radicales y tratar de alejarlos de su obsesión con el culto a Isis. Una labor importante en Bélgica, que ha enviado a 350 combatientes a Siria, proporcionalmente más que cualquier otra nación europea. También es coautor de un libro muy aclamado sobre el Isis titulado La caravana de la yihad: un viaje a las raíces del odio.

De’emeh es bien conocido en Bélgica. Ha sido filmado por equipos de televisión en sus viajes por Bruselas; además ha sido entrevistado por el diario The Washington Post y medios belgas.

La semana pasada, el experto conducía hacia su hogar después de hablar ante parlamentarios belgas flamencos cuando fue detenido por la policía. No hubo problema. De’emeh es el tipo de persona del que tenemos que cuidarnos en estos días peligrosos de matanzas de Isis y discursos dignos de director de escuela estilo Hilary Benn.

Al menos eso se pensaría.

Según De’emeh, iba en dirección a su hogar en Molenbeek (el mismo Molenbeek que ahora se considera semillero del terror de Isis) cuando se le detuvo en un puesto de vigilancia policial. Él lo consideró normal, pues los ataques de París habían ocurrido semanas atrás y Bélgica estaba en estado de emergencia.

Los policías me pidieron mis papeles, me relata De’emeh. “Se los di sin problema. Me preguntaron cuántos idiomas hablo. Les dije que holandés, francés, inglés y árabe. Uno de ellos me dijo: ‘Aquí en Bélgica no nos gusta que se hable en árabe’. No fueron amables. Preguntaron qué había en mi auto y encontraron ejemplares de mi libro La caravana de la yihad. Un policía me dijo: “aquí en Bélgica no le permitimos tener este libro en su auto. Aquí no tenemos yihad’.

Me hicieron salir del coche y poner las manos sobre el techo del vehículo. Me pidieron la clave de mi teléfono y no se las di. Abrieron mi teléfono, le sacaron la tarjeta de memoria, escribieron algunos números y me la devolvieron. Luego revisaron todos mis papeles y los arrojaron de nuevo al interior del auto. Algunos cayeron en el pavimento, continuó.

De’emeh, ya indignado, reclamó a los policías. Les dije que acababa de dar un discurso ante el Parlamento sobre la radicalización. Que estoy al frente de un centro que se encarga de liberar a la gente de Isis. Durante dos años lo he estado haciendo. Trato de desradicalizar a esta gente. Pero Isis quiere que cosas así sucedan. Quieren que la policía amenace a los musulmanes y se comporte así. Socavan nuestra labor y ayudan a Isis.

La policía local trató de dar excusas por este pequeño incidente. Vimos que personas habían filmado puestos policiales y militares desde su automóvil. Presumiblemente se trató del equipo de televisión que ha documentado el trabajo de De’emeh.

También acusaron al experto de haber incitado a transeúntes contra la policía, lo cual viola la ley en Bélgica.

Pero lo peor estaba por venir. De’emeh comenzó a recibir mensajes de Isis.

Se reían de mí. Me escribieron que ahora yo iba a ver lo que pasa cuando la gente se opone a Isis. Uno de los mensajes decía: ¿Qué te pasó, eh? ¿Tienes problemas? Isis estaba muy complacido con lo ocurrido. Quieren que esto nos pase a los musulmanes. Quieren que la policía ataque a los musulmanes. Quieren una guerra entre los musulmanes europeos y el resto de la población.

La ironía de todo esto sería demasiado obvia. Los policías belgas tendrían que haber estado leyendo el libro de De’emeh en vez de condenar al autor por llevar ejemplares en su auto. Debían haber tenido que aprender de él en vez de humillarlo.

Pero una vez que se dice a la gente que está viviendo con temor, una vez que se ha recurrido al estado de emergencia, todas las reglas normales de la sociedad se tiran a la basura.

Yo sí me pregunté, mientras veía el grotesco debate de nuestro Parlamento sobre los bombardeos contra Siria (y que tuvo más que ver con destruir a Corbyn que con la destrucción de Isis): ¿qué le espera a Gran Bretaña?

¿Otro ataque en Londres, mismo que hoy nuestros amos parecen considerar algo inevitable, pues será la represalia por la ampliación de nuestra enclenque guerra anti Isis en Siria? Y de ser así, ¿debemos esperar nuevas leyes para ayudar a las autoridades de seguridad a ir más allá de la intervención de teléfonos y rastreo digital que ya fueron aceptados como ley?

Después de la victoria de Dave, ¿notaron cómo cambió su retórica? Primero fue la urgencia en el debate por cortarle la cabeza a la serpiente, frase, por cierto, que los sauditas usaban en referencia a Irán. Luego, un repentino llamado a la paciencia. Después de toda esta prisa por votar, salió con que la guerra tomará tiempo. ¿Estos son nuestros valores ahora?

Ciertamente, cada vez que proclamamos que nuestros valores están siendo atacados logramos hacerle mayor daño a dichos valores. Y eso es lo que De’emeh dice que es exactamente lo que quiere Isis.

Todo esto es lo que arriesgamos para que Dave pueda mandar a unos cuantos a la batalla en Siria y Hilary Benn pueda vanagloriarse de sus certificaciones contra el fascismo.

Sí. Ya todos entendimos el mensaje.

¡Chocks away!*
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*Término usado por la aviación británica durante la Segunda Guerra Mundial para indicar que una nave despegaría. Se refiere a retirar las cuñas que se usan como freno para las llantas del tren de aterrizaje de un avión. (N de la T)
© The Independent. Traducción: Gabriela FonsecaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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