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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5481125
Actualizado: fai 6 horas 59 min

Bancos centrales planean drásticas restricciones al uso del dinero en efectivo

Lun, 04/05/2015 - 07:30

Los bancos centrales están planeando restricciones drásticas del dinero en efectivo para evitar las corridas bancarias y la intensificación de la guerra de divisas. Las ideas de Kenneth Rogoff y Willem Buiter, presentadas en este post, están cobrando fuerza y a fines de este mes se realizará una importante reunión en Londres con representantes de los principales bancos centrales del mundo para trazar el camino hacia el fin del dinero en efectivo. Terminar con las transacciones de dinero en efectivo es una de las acciones más enérgicas contra el lavado de dinero y la evasión fiscal. Pero esta guerra contra el efectivo puede acrecentar aún más la dictadura financiera.

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Gobierno de EEUU por fin admite que el fracking provoca sismos

Dom, 03/05/2015 - 20:30

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Un reciente reporte del Monitoreo Geológico de EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) de su gobierno identificó ocho estados en la región central y oriental, donde las operaciones de fracking han derivado a incrementos dramáticos de terremotos debido primordialmente a la inyección del agua de desecho en las operaciones de excavación en los pozos subterráneos al activar placas tectónicas que en algunos casos eran desconocidas (http://goo.gl/MCMd2h). Se trata del mismo hallazgo de Oklahoma extrapolado a siete estados adicionales.

El letal fracking (fracturación hidráulica) perfora rocas en profundidad para extraer petróleo/gas shale (esquisto) mediante la inyección de grandes cantidades de agua y sustancias químicas desconocidas.

William Ellsworth, geofísico del USGS, sentencia que se trata de añejas placas tectónicas que no sabemos siempre donde se encuentran. Ahora resulta que se desconocen las placas tectónicas afectadas y las misteriosas sustancias químicas inyectadas. La sismicidad consustancial al fracking ya había sido expuesta por The New York Times, específicamente en Oklahoma (http://goo.gl/jE74fl).

Lo relevante del alarmante reporte es que proviene del mismo gobierno de EU y su agencia científica USGS (http://goo.gl/YrBAZY), con funciones de investigación de hallazgo de hechos carente de responsabilidad regulatoria (léase: sin dientes) con sede en Reston (Virginia) y más de 9 mil funcionarios.

La gráfica del USGS, de 1973 a 2014, es impactante por el número acumulado de terremotos que se dispararon en forma exponencial a partir de 2009.

EcoWatch reproduce el perturbador reporte (http://goo.gl/CO3bqO) y fustiga a los negadores de los terremotos de la omnipotente industria del petróleo/gas, como el multimillonario Harold Hamm, pionero del fracking, quien ha presionado a los funcionarios de Oklahoma a ocultar los hallazgos científicos de la correlación del fracking con los sismos (http://goo.gl/evlL0U).

Entre 1973 y 2008 existió un promedio de 21 terremotos de una magnitud menor a tres grados, pero a partir de 2009 –¡el año funesto del fracking!– hasta 2013, la región analizada experimentó 99 sismos por año superiores a tres grados. Sólo en Oklahoma se escenificaron 585 sismos en 2014, mucho más que en los pasados 35 años combinados.

Son por lo menos ocho estados los afectados por el incremento exponencial de la sismicidad en regiones donde los terremotos eran raros: Oklahoma, Texas, Ohio, Alabama, Arkansas, Colorado, Kansas y Nuevo México.

Sólo Oklahoma, Texas y Ohio han acaparado la atención, mientras Texas y Nuevo México comparten frontera con México, donde el gobierno neoliberal itamita y su disfuncional Congreso –a quienes importa un bledo el ambiente y la vida de los ciudadanos– han adoptado la cómoda política del avestruz para no importunar los intereses petroleros/gaseros de BlackRock y las trasnacionales anglosajonas (http://goo.gl/bucD6J).

USGS identificó 17 zonas dentro de los ocho estados que se encuentran en peligro particular debido al número creciente de los sismos inducidos. El riesgo es mayúsculo para los habitantes que viven cerca. El modelo del USGS exhibe la “intensidad de un potencial terremoto inducido en el periodo de un año, a diferencia de sus previos estudios que operaban en un lapso mayor a 50 años (el promedio de vida de un edificio, usado para propósitos de seguros, códigos de construcción y planes de respuesta de emergencia).

EcoWatch expone que el “Escalofriante incremento de sismos por fracking obliga a Kansas a tomar medidas (http://goo.gl/ttgED0)”. Las ondas concéntricas de choque desde el epicentro de Kansas alcanzan la frontera de México, cuyo gobierno misántropo no ha tomado ninguna medida preventiva al respecto.

Según el USGS, el incremento de la sismicidad coincide con la inyección de agua de desperdicio en los yacimientos profundos de desecho en varias localidades y gran parte del agua de desperdicio, subproducto de la extracción de petróleo y gas, es utilizada en forma rutinaria por la inyección a los yacimientos.

Ante la contundencia de la evidencia científica del reporte del USGS, al día siguiente el Monitoreo Geológico de Oklahoma –agencia estatal lubricada por los intereses pecuniarios de la industria del petróleo/gas, representado por el poderoso Instituto de Petróleo Estadunidense (http://goo.gl/5WIWPF)– fue orillado a aceptar que es “muy probable que la mayoría de los recientes sismos, en particular en la parte central y norcentral de Oklahoma, es desencadenada por la inyección del agua producida en los yacimientos de desecho (http://goo.gl/hoYfuI)”.

El gobierno de Oklahoma, que preside la fundamentalista (literal) Mary Fallin, del Partido Republicano y anterior vendedora de bienes raíces, se ha fracturado como reflejo del mismo fracking, ya que las dos ramas del gobierno han optado por medidas diametralmente opuestas: el Ejecutivo admite la causal de los sismos por fracking, mientras los anticientíficos legisladores, marionetas de la omnipotente industria del petróleo/gas, han llegado, mediante dos enmiendas, a castrar y frustrar la protesta de los ciudadanos sobre su destino sísmico.

¡Cómo se parecen las dos enmiendas de los corruptos legisladores de Oklahoma a la anticientífica ley Korenfeld para privatizar el agua en México (http://goo.gl/dN8Cya)!

Heather Smith, del rotativo británico The Guardian, después de exponer que finalmente el “gobierno de EEUU acepta que el fracking provoca sismos”, pregunta por qué tardaron tanto en reconocerlo (http://goo.gl/O9wPyU). Comenta que en comparación a sus previas declaraciones, el reporte del USGS es una abrupta voltereta de sus posturas previas y considera que todavía es un documento relativamente suave, ya que aconseja mayor investigación, en lugar de tomar acciones específicas.

Hasta donde sé las universidades públicas de México y sus institutos/departamentos de geología/geofísica –UNAM (http://goo.gl/LhvTA4), IPN (http://goo.gl/pIaTjQ ) y BUAP (http://goo.gl/vYdt8c)– no se han pronunciado sobre los efectos deletéreos del fracking en la transfrontera, lo cual no se le puede exigir al ITAM: centro teológico neoliberal anticientífico que carece de un departamento de geología que confunde con el medieval financierismo antihumano.

El clan itamita de Baillères, que promueve el zoocidio de la salvaje tauromaquia, es uno de los principales beneficiados de la reforma neoliberal energética y su fracking (http://goo.gl/tCZx1L).

Lo más grave es que el gobierno neoliberal mexicano y su falsificado Pacto por México pretenden ahora itamizar a las universidades públicas –en particular a la UNAM– mediante la incrustación en sus es­tructuras estratégicas pedagógicas de topos proselitistas del ITAM, cuya terminal tarea desinformativa consistirá en desviar la atención ciudadana y científica de los sismos provocados por el fracking en la sensible zona estresada por carencia de agua del noreste mexicano.

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Cambio climático amenaza con extinguir a una de cada seis especies

Dom, 03/05/2015 - 19:40
Como advertíamos hace seis años en el post El cambio climático y el "palo de hockey", un reciente estudio de investigadores de la revista Science recogido por New York Times da cuenta de que una sexta parte de todas las especies animales y vegetales de la Tierra podría star en peligro de extinción debido al cambio climático. Este es un tema que ha sido completamente ignorado y que, como indica el catedrático Vicenç Navarro, ha sido uno de los temas más negados por el neolibelarismo, la corriente económica que domina el mundo desde fines de los años 70.

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¿El mercado de valores es otra burbuja?

Dom, 03/05/2015 - 18:21
Dean Baker, Sin Përmiso

El mercado de valores se ha recuperado claramente desde los mínimos alcanzados durante la crisis financiera. Todos los principales índices están en máximos históricos o cerca de ellos. Esto ha hecho que muchos analistas estén preocupados por una nueva burbuja en el mercado de valores. Pero estas preocupaciones están fuera de lugar.

Antes de ir a los datos, debería aclarar que no tengo miedo de advertir sobre burbujas. A finales de los noventa, avisé clara y repetidamente sobre la burbuja bursátil. Sostuve que era probable que el colapso condujera a una recesión, el final de los excedentes presupuestarios de la era Clinton, y plantearan graves problemas para las pensiones. Durante la última década también he estado advirtiendo acerca de los peligros de la burbuja inmobiliaria desde el año 2002.

Reconozco los peligros de las burbujas y he estado a la vanguardia de los que han llamado la atención sobre ellas. Sin embargo, es necesario analizar la situación de forma calmada y no gritar «fuego» cada vez que alguien enciende un cigarrillo.

En primer lugar, no hay que preocuparse porque los índices bursátiles alcancen máximos históricos; eso es lo que deberíamos esperar de ellos. A menos que estemos en una recesión, esperamos que la economía crezca. Si los beneficios crecen más o menos en sintonía con la economía, entonces debemos esperar que el mercado de valores crezca aproximadamente en sintonía con la economía, ya que de lo contrario estaríamos viendo una relación decreciente entre el precio y los beneficios en el mercado. A pesar de que eso puede suceder en un año en concreto, pocos pronosticarían una relación continuamente decreciente entre el precio y los beneficios.

Esto significa que debemos esperar que los índices bursátiles alcancen nuevos máximos regularmente. Solo tenemos que preocuparnos si el mercado de valores supera el crecimiento de la economía. Aparentemente, hay ciertos fundamentos para preocuparse en esta área. La relación entre el valor del mercado de valores y el PIB fue de 1,75 a finales de 2014. Esta cifra está muy por encima de la media observada a largo plazo, que es de aproximadamente 1, y solo un poco por debajo de la relación de 1,8 a finales de 1999, cuando el mercado se acercaba a los picos máximos de la burbuja.

Vale la pena señalar que este ascenso se da principalmente en el valor de nuevas empresas. El S&P 500 se sitúa tan solo un 40 por ciento por encima del pico que alcanzó en el 2000, mientras que la economía ha crecido aproximadamente un 80 por ciento. Esto no significa que las empresas nuevas necesariamente estén sobrevaloradas. Podría llegar a darse el caso de que las empresas más antiguas perdieran cuota de mercado y beneficios rápidamente en favor de los recién llegados durante la próxima década.

Si miramos más allá del PIB, hacia los beneficios empresariales, el argumento sobre la existencia de una burbuja se vuelve mucho más débil. En 1999, las ganancias después de impuestos eran del 4,7 por ciento del PIB. En comparación, eran un 6,3 por ciento del PIB en 2014, y más de 7 por ciento en 2012 y 2013. Tomando el número de un solo año, supone una relación entre el precio y los beneficios de 27,7 a finales de 2014 en comparación con los 38,7 en 1999. Aún así es alta en términos históricos, pero muy por debajo de los picos alcanzados en la burbuja.

Que esta cifra resulte ser excesiva dependerá en gran parte de si esta cuota de ganancia extraordinariamente alta es una anomalía o si se trata de la nueva normalidad. Mi suposición (y mi esperanza) es que sea en gran medida anómala, y si se permite que el mercado de trabajo se tense aún más, entonces vamos a ver un retroceso en los salarios. Pero si el reparto de los beneficios se mantiene cerca de su nivel actual, parece haber pocos fundamentos para preocuparse por una burbuja en el mercado.

Hay otro factor importante que debemos tener en cuenta en la evaluación de las cotizaciones bursátiles. La tasa de interés de los bonos del Estado a 10 años ha estado rondando alrededor de un poco menos del 2 por ciento. En comparación, estaba por encima del 6 por ciento a finales de 1999. Esto importa en gran medida a la hora de evaluar si el mercado está en una burbuja, ya que es necesario conocer cuál es la alternativa. En 1999, con una tasa de inflación de algo más del 2 por ciento, la tasa de interés real de los bonos a largo plazo estaba cerca del 4 por ciento. En comparación, con una inflación actual de apenas un 2 por ciento, la tasa de interés real es cercana a cero.

Aquí también existe una pregunta importante sobre las tendencias futuras. Si las tasas de interés suben, entonces ese aumento debe tener algún impacto negativo en el mercado de valores. Pero aquellos que han estado pronosticando un gran aumento en las tasas de interés se han equivocado durante los últimos cinco años y es probable que sigan equivocándose en el futuro. Sin duda, es plausible que haya alguna tendencia al alza (esa es mi apuesta), pero dada la debilidad de la economía, es probable que pasen muchos años antes de que veamos algo parecido a una tasa del 6 por ciento a largo plazo.

En resumen, no parece haber muchos fundamentos para la preocupación por una caída del mercado. Sin embargo, con la relación entre el precio y los beneficios muy por encima de los niveles normales, incluso sin asumir ninguna otra caída en los repartos de los beneficios, no hay manera de que los inversores vean algo parecido al 7 por ciento de rendimiento real de los activos, lo que ha sido el promedio histórico. Pero dados los bajos rendimientos disponibles en otros lugares, los accionistas pueden estar bastante satisfechos con un rendimiento real en el rango del 4 al 5 por ciento.

En los noventa, la burbuja bursátil condujo a la economía a través del efecto riqueza gracias al impulso del consumo, y la tasa de ahorro alcanzó entonces un mínimo histórico. La burbuja también impulsó un aumento de las inversiones en alta tecnología. En la última década, la burbuja generó riqueza inmobiliaria produciendo un auge del consumo aún mayor y un aumento de la construcción residencial.

Es difícil defender que las valoraciones actuales del mercado están impulsando la economía. El consumo es algo elevado en relación con la renta disponible, pero no se desvía enormemente de la línea marcada por la experiencia pasada. Y no hay un aumento de la inversión en su conjunto, aunque el gasto de algunos medios sociales podría ser erróneo.

Esto significa que si el mercado cayera de repente un 20 a 30 por ciento, veríamos a algunos accionistas descontentos, pero es poco probable que se hundiera la economía. No es la Tercera Ronda de la burbuja económica.

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¿Qué está pasando en Baltimore y otros centros urbanos en EEUU?

Dom, 03/05/2015 - 02:01
Vicenç Navarro, Público.es

Para explicar la agitación social que está ocurriendo en EEUU (siendo los hechos acecidos en Baltimore el último ejemplo de ello), la mayoría de los medios de información en España, se ha centrado en el tema racial, presentando dicha agitación como un caso más de conflicto racial entre blancos y negros. Tal énfasis en el tema racial es importante pero, sin embargo, insuficiente para entender lo que está ocurriendo en EEUU. En Baltimore, la mayoría del establishment político –incluyendo la alcaldesa y el Consejo Municipal- y la mayoría de policías son de raza negra. Y, sin embargo, la gente que está protestando -la mayoría también de raza negra- lo hace frente y en oposición a este establishment y a esta policía. Veamos los datos.

En primer lugar, es cierto que la raza juega un papel clave en la vida política, cultural y social de aquel país. Es una variable –la raza- que configura predominantemente dos países: el EEUU blanco y el EEUU negro. Según una encuesta publicada recientemente en el Washington Post (citada en “Race, Hope and Organizing in the Rust Belt”, Z Commentaries, 28.04.15), el 75% de los estadounidenses de raza blanca no tiene en su red de amigos a ninguna persona negra (o asiática o hispana), un porcentaje idéntico, por cierto, al que indican los estadounidenses de raza negra en cuanto a tener amigos blancos. Para valorar estos datos es importante saber que los negros en EEUU pasan nueve veces más tiempo con blancos que estos con negros (“pasan” incluye relaciones de trabajo, en el comercio o de ocio). Estos datos muestran claramente que hay dos Estados Unidos, el blanco y el negro, con una difícil relación entre ellos.

Ahora bien, esta manera de ver EEUU (que es la mayoritaria en los medios) es insuficiente, pues no incluye otra variable que debería considerarse, y que es la clase social de unos y otros. Y aquí quisiera aclarar que, en contra de lo que indica la sabiduría convencional en aquel país (que es la producida y promocionada por la estructura de poder de EEUU), que niega la existencia de clases sociales (reduciendo la estructura social a “ricos”, “clase media” y “pobres”, poniendo a la gran mayoría de la población en la categoría clase media), EEUU tiene una estructura social muy semejante a la de cualquier país europeo, es decir, tiene una clase capitalista (a la que se conoce en EEUU como Corporate Class), una pequeña burguesía, una clase media y una clase trabajadora (que es, tanto objetiva como subjetivamente, la mayoría de la población, tanto negra como blanca. Así es como se define la mayoría de la población de ambas razas cuando se les pregunta por su pertenencia a la “clase alta”, “clase media” o “clase trabajadora”).

El gran deterioro del bienestar de la clase trabajadora blanca y, sobre todo, negra Lo que hemos estado viendo en estos años de crisis y supuesta recuperación en EEUU es también lo que veremos (en realidad, ya lo estamos viendo) en la Unión Europea, incluyendo en España. Y no es ni más ni menos que una enorme polarización de las rentas (con un enorme crecimiento de las rentas del capital a costa de un enorme decrecimiento de las rentas del trabajo, es decir, de la mayoría de la población). Jack Rasmus, uno de los economistas más interesantes hoy en EEUU, acaba de publicar unos datos sobre la evolución de las rentas del capital y las rentas del trabajo durante la llamada Recuperación, que son impactantes y abrumadores (“USA: How the Rich Get Richer”). El promedio de las rentas familiares que derivan sus rentas del trabajo (es decir, de los salarios) ha ido bajando y bajando desde el año 2009 cuando, en teoría, la economía estadounidense inició su recuperación. Este descenso ha sido particularmente acentuado entre los 100 millones de familias trabajadoras, que han visto cómo se reducía, además de su estabilidad laboral (aumentando su precariedad), su trabajo, consecuencia de que se han estado destruyendo puestos de trabajo, lo que ha determinado que el porcentaje de la población ocupada (tasa de ocupación) haya bajado. La gran mayoría de la población negra (conocida como afroamericana) pertenece a los sectores con menor nivel salarial entre la población ocupada, habiendo sido particularmente afectada por este declive tan notable del mundo del trabajo. Barrios de clase trabajadora negra, cuya población trabajaba en la manufactura y la construcción (como ocurre en muchos barrios obreros negros en Baltimore), hoy están enormemente deteriorados. Es más, la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación de raza, paradójicamente, ha contribuido más a este deterioro, pues ha facilitado que las familias negras pertenecientes a la pequeña burguesía y a la clase media de renta media alta hayan abandonado los barrios donde estaban ubicados antes (y donde convivían con la clase trabajadora), desplazándose a los suburbios donde las clases más pudientes están ubicadas. Donde antes había suburbios blancos, ahora hay suburbios blancos y suburbios negros. Como consecuencia, los barrios tradicionalmente negros son más uniformes en cuanto a su clase social: la mayoría es clase trabajadora ocupada y, sobre todo, desocupada.

Por otra parte, las rentas del capital se han disparado. El 1% de las familias, las más pudientes, que derivan sus rentas del capital, han aumentado sus ingresos de una manera casi obscena por su cantidad. Estas rentas derivan en gran parte del enorme incremento de los beneficios empresariales, habiéndose incrementado 3.7 billones de dólares (trillones en EEUU) durante los años de crisis. Estos beneficios son de las empresas que producen bienes y servicios, y se han conseguido a base de la disminución de los salarios y de lo que llaman aumento de productividad, que ha significado un enorme incremento de la tasa de explotación, y que ha incluido una gran destrucción de puestos de trabajo y la sustitución de buenos salarios por bajos salarios. De nuevo, las familias negras han sido las más afectadas, pero no han sido las únicas.

Pero a estos 3.7 billones se debe añadir otro billón de dólares (trillón en EEUU) que procede de las rentas derivadas de la actividad financiera, cuya rentabilidad se ha disparado debido a la enorme especulación con los productos financieros. Los super-ricos, que obtienen beneficios como consecuencia de una enorme explotación del mundo del trabajo, no invierten en actividades que puedan crear empleo, sino en actividades especulativas, alcanzando un total de ingresos de 4.7 billones, que están arruinando el país y el bienestar de la mayoría de la población.

El problema no es solo el 1%, como dice el Occupy Wall Street Movement Naturalmente que este 1% requiere para mantener su enorme dominio en la sociedad, tanto sobre el Estado como sobre la sociedad civil, incluyendo los medios de comunicación, de otro 10 ó 15% de la población (pequeña burguesía y clase media de renta alta), que juega un papel clave en la reproducción del poder de ese 1%. Y este es el grupo más beneficiado por la ley antidiscriminatoria, consecuencia de lo cual hoy tiene su sector de raza negra. El Presidente Obama, que era un abogado, más tarde senador, y ahora Presidente, es un claro ejemplo de ello. Esta clase media profesional de renta alta tiene intereses de clase comunes con sus homólogos de raza blanca. Hoy, la estructura de poder político en la ciudad de Baltimore es de raza negra y la mayoría de la policía es también de raza negra, así como lo son la alcaldesa y el jefe de la policía. Y la policía es percibida en estos barrios obreros negros como una institución de represión, lo que explica las tensiones frecuentes en estos barrios, donde la criminalidad es la respuesta individual, antisocial e incívica del joven negro que no ve ningún otro futuro. Vean la excelente serie “The Wire”, y entenderán mejor lo que pasa en estos barrios.

Este artículo no puede terminar aquí, pues hay también cambios que permiten un atisbo de esperanza. En realidad, la crítica que puede hacerse a “The Wire” es que transmite una sensación extremadamente pesimista, pues aquellos barrios de Baltimore fueron también los que iniciaron el movimiento –que se extendió al resto de EEUU- para el salario decente, categoría distinta y superior al salario mínimo, exigiendo a las autoridades públicas que en sus contratos incluyeran salarios decentes. Lucharon y ganaron. Y lo hicieron aliándose con trabajadores blancos, siguiendo la filosofía política de la Rainbow Coalition, iniciada y liderada por Jesse Jackson (el discípulo predilecto de Martin Luther King), que consistió en establecer alianzas entre todos los grupos sociales, razas y etnias que consiguieron una movilización sin precedentes en EEUU (causa de que el candidato Jesse Jackson ganara el 40% de los delegados al Congreso del Partido Demócrata en 1984). Fui asesor de Jesse Jackson en aquellos años y pude ver con mis propios ojos lo que puede ocurrir en EEUU cuando los distintos componentes raciales y étnicos del mundo del trabajo se alían. Y lo que ocurrió con la campaña del salario decente es un ejemplo de ello. En este aspecto, el racismo es el mayor obstáculo para que dicha alianza se establezca. Pero la agitación social y racial que ocurre hoy en los centros urbanos de EEUU muestra también los límites de las políticas representativas simbólicas, que llevaban a la conclusión de que elegir a un Presidente negro beneficiaría a la población negra, o que la posible elección de una Presidenta beneficiará a las mujeres. Sin desmerecer la importancia de los símbolos, la realidad muestra que estas políticas son dramáticamente insuficientes. Necesarias, pero, repito, muy insuficientes, puesto que la realidad muestra que la mayoría de la clase trabajadora negra no se ha beneficiado necesariamente de haber tenido un Presidente negro. Sin desmerecer algunas de las políticas sociales progresistas de la Administración Obama, el hecho es que la situación del mercado de trabajo se ha deteriorado de una manera muy marcada durante la crisis, incluyendo los años de gobierno del Presidente Obama, y las desigualdades sociales y de renta se han disparado, como consecuencia de tal deterioro. Es más, los rescates bancarios, que han favorecido claramente a las altamente concentras rentas del capital financiero, han disparado todavía más tales desigualdades, habiendo generado una protesta generalizada que ha llevado a una situación conflictiva que ha abierto toda una serie de interrogantes.

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La vía islandesa ante la crisis financiera

Sáb, 02/05/2015 - 16:38
«No escuchar a los mercados financieros sino al pueblo», ha declarado el presidente de Islandia, Olaf Ragnar Grimsson, refiriéndose a la opción aplicada en su país ante la grave crisis financiera de 2008. Ante la crisis similar que hoy enfrenta la Unión Europea y el rápido restablecimiento de la economía islandesa, ¿no sería lógico preguntarse si las soluciones que necesitan los pueblos europeos también pueden ser similares a las que impuso la ciudadanía en la «Tierra del Hielo».

Werner Wüthrich, Red Voltaire

El gobierno de Islandia anunció recientemente a la Comisión Europea y al Consejo Europeo el retiro de su pedido de adhesión à la Unión Europea. El gobierno de los socialdemócratas y los verdes había solicitado dicha adhesión en abril de 2009, después de que la crisis financiera de Estados Unidos afectara catastróficamente a los bancos islandeses. Pero las negociaciones fueron congeladas luego del restablecimiento –sorprendentemente rápido– de Islandia de esa crisis y a raíz de la elección de un nuevo gobierno.

El ministro de Relaciones Exteriores, Gunnar Bragi Sveinsson, señaló en su sitio web que: «Los intereses de Islandia están mejor fuera de la Unión Europea.» Y la población islandesa no aprobaría la incorporación del país a la Unión Europea ya que los últimos años le han permitido darse cuenta de lo que ha sido capaz de lograr por sus propios medios.

Islandia es una isla con 350.000 habitantes situada en el Océano Atlántico. Dispone de abundantes zonas de pesca. Su población practica algo de agricultura con mucha cría de ovejas y el país está recibiendo cada vez más turistas, que llegan al país atraídos por sus bellezas naturales y sus fuentes de aguas termales. Una vida agradable.

En muchos sentidos, Islandia ocupó un lugar importante en los titulares durante la última crisis. La crisis golpeó a ese país con mucha más fuerza que a otros. En 2008, la acumulación de deudas –en el apogeo de la crisis– era mucho más grande que en los países del sur de la Unión Europea. Mientras que en Grecia la deudas se elevaban al 175% del Producto Interno Bruto (PIB), las deudas de Islandia –principalmente las de los bancos– eran 10 veces superiores al PIB, o sea 1000%, conformando un escenario realmente catastrófico. Sin embargo, 7 años después, Islandia presenta nuevamente una economía relativamente saludable. ¿Cómo se explica eso?

Durante los años finales del anterior milenio, Islandia se caracterizaba por sus muy altas tasas de crecimiento. Aquello no tenía nada que ver con los resultados de la pesca sino con los tres grandes bancos de Islandia, que se habían implicado en un arriesgado juego y habían convertido la isla en una plaza financiera global. Estos tres grandes bancos islandeses atraían, por ejemplo, diversos fondos de ahorros extranjeros proponiéndoles tasas de interés elevadísimas y con aquel dinero emprendían inversiones de alto riesgo en el mundo entero. Al principio, lo hicieron con éxito. Los responsables de aquellos bancos asumieron una imagen de «modernos» y «abiertos» y rompieron con las tradiciones de sus propios bancos y de la profesión bancaria, hasta que se cumplió el proverbio que dice que «tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe».

La ruptura y la caída se produjeron hace 7 años, desembocando rápidamente en la quiebra de los tres grandes bancos de Islandia.

Existía una controversia en cuanto a la manera de enfrentar las deudas exteriores de los tres bancos islandeses. Según la doctrina occidental, el Estado y los contribuyentes tenían que asumir la responsabilidad, al menos en parte. Se trataba principalmente de los fondos llamados Icesave. Como filial online de la nacionalizada Landsbanki, durante años Icesave había atraído con elevadas tasas de interés a numerosos pequeños ahorristas extranjeros cuyo dinero no estaba cubierto por el seguro de depósitos islandés.

Principalmente Gran Bretaña y los Países Bajos, de donde venían la mayor parte de los fondos extranjeros, exigieron que el Estado islandés reembolsara esos fondos. Eran unos 4 000 millones de euros: alrededor de 12 000 euros por cada habitante de Islandia. El gobierno islandés negoció con ambos países y estos concedieron tasas bajas y alargaron los plazos para el reembolso. El Parlamento islandés aceptó el resultado de las negociaciones y adoptó, el 30 de diciembre de 2009, una ley que regulaba las modalidades de reembolso.

Pero entonces el pueblo islandés salió a las calles con sus cacerolas y expresó su inconformidad por tener que echarse a cuestas una responsabilidad que no era suya. Los especuladores extranjeros tenían que enfrentar las consecuencias de sus propios actos. En definitiva, esos especuladores habían obtenido como mínimo un 10% de su dinero.

Las pancartas y pasquines de los manifestantes planteaban la siguiente interrogante: «¿Es moral y jurídicamente justificable atribuir simplemente el riesgo al Estado y los contribuyentes?». La inicitiava ciudadana Defence organizó manifestaciones oponiéndose a la medida. Recogió más de 60 000 firmas –entre 350 habitantes– y exigió un referéndum popular. La ciudadanía asedió la residencia presidencial encendiendo bengalas rojas, para dar de la manera más visible posible una señal de «Alto» a aquella política.

El presidente de la República, Olaf Ragnar Grimsson, oyó la voz del pueblo y ordenó la organización del referéndum. «La base de nuestro Estado islandés consiste en que el Pueblo es el juez supremo de la validez de las leyes. Por tanto he decidido, de conformidad con la Constitución, transferir la decisión sobre la ley en cuestión al pueblo», anunció el presidente de la República. En marzo de 2010, el 93% de los votantes dijeron «No» al pago de las deudas bancarias por el Estado islandés.

Gran Bretaña y los Países Bajos aceptaron entonces, a falta de algo mejor, la renegociación del pago de las deudas de los bancos. En un nuevo acuerdo, Islandia obtuvo concesiones suplementarias y mejores condiciones de pago. El pago se alargó hasta 2046, lo cual implicaba que la próxima generación también tendría que asumirlo. El Parlamento islandés aceptó, el presidente de la República convocó un nuevo referéndum popular. En abril de 2011, el pueblo rechazó también la nueva proposición. ¿Qué hacer?

Los islandeses resolvieron el problema de los bancos de la siguiente manera:

- los 3 grandes bancos tuvieron que anunciar su quiebra;
- Landsbanki y su banco online fueron nacionalizados;
- los dos otros bancos fueron divididos en un «Nuevo Banco» y un «Viejo Banco»;
- el «Nuevo Banco» –dotado de nuevos capitales– asumió actividades necesarias dentro del país, como las operaciones de pago, el funcionamiento de los cajeros automáticos (ATM), un servicio de otorgamiento de créditos, etc.;
- el «Viejo Banco» heredó montones de deudas y todos los negocios extranjeros con una gran cantidad de activos tóxicos, cuya liquidación se concretó mediante un procedimiento de quiebra.

De esa manera, se mantuvo el acceso de la población a sus ahorros y los cajeros automáticos siguieron funcionando en todo momento. Los bancos fueron rebautizados. El banco Kaupthing hoy se llama Arion y el banco Glitinir ahora se llama Islandsbanki. Los tres bancos, hoy parcialmente en manos extranjeras, ahora se limitan a la realización de operaciones bancarias tradicionales dentro del país.

Este proceso de bancarrota nos recuerda el desastre de Swissair, que dio lugar a la rápida fundación de una nueva pequeña empresa –Swiss–, hoy bajo control de Lufthansa, mediante la cual los activos que quedaban de la primera compañía y la importante acumulación de deudas fueron objeto de una liquidación total durante el proceso de quiebra.

La vida se había hecho difícil en Islandia desde el inicio de la crisis. La corona islandesa perdió su valor. Aumentaron los precios y disminuyó el salario real. Se disparó el costo de la vida. Aumentó el desempleo. Los resultados económicos ya habían disminuido en un 7% en 2009. El gobierno necesitó un préstamo del FMI, ascendente a 10 000 millones de dólares, para sobrevivir en aquellos tiempos difíciles. Y, como de costumbre, el FMI puso condiciones. Pero el gobierno de los socialistas y verdes rechazó una política de liquidación en el sector social. A pesar de ello logró cumplir el programa del FMI.

Países amigos, como Noruega y Suecia, ayudaron aportando dinero. Hubo aumentos de los impuestos para la población, se acentuó la progresión del impuesto sobre los ingresos y se aplicó una serie de medidas poco ortodoxas para reducir las deudas. Por ejemplo, todos los créditos vinculados a monedas extranjeras fueron declarados ilegales. El gobierno ofreció a las empresas programas especiales de restructuración de sus deudas. Hubo reducciones de deudas para los créditos inmobiliarios. Los pequeños propietarios obtuvieron reducciones de los pagos que debían realizar. Para proteger la moneda e impedir la fuga de capitales, el gobierno introdujo controles de la circulación de los capitales, controles que aún se mantienen en vigor. Las personas que salen del país sólo pueden cambiar una cantidad limitada de euros.

El FMI respetó las medidas que el gobierno islandés adoptó. Incluso propuso al ministro islandés de Finanzas, Steingrimur Sigfusson, convertirse en principal responsable del FMI para la cuestión griega, proposición que Sigfusson rechazó.

La crisis no duró mucho en Islandia. La política enérgica, respaldada por el pueblo, arrojó resultados rápidamente. El turismo y la industria pesquera se beneficiaron grandemente con la reducción de la moneda islandesa. Islandia se volvió barata. Importó menos bienes de consumo caros pero aumentó la producción nacional. Tres años después de la caída en un 7% que se había registrado en 2009, se produjo un aumento de 3% –más que la media de la Unión Europea. Desapareció la inflación y la tasa de desempleo es hoy de un 4% –como en Suiza. Ya no hay desempleo entre los jóvenes, contrariamente a lo que sucede en otros países. La agencia Fitch aumentó de nuevo la nota de solvencia de Islandia, lo cual justificó resaltando «el éxito alcanzado mediante respuestas poco ortodoxas a la crisis».

Por otro lado, la decisión tomada en 2013 por el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio –que por una vez se pronunció a favor del pueblo– fue de gran utilidad ya que fue rechazada la responsabilidad del Estado en las deudas bancarias extranjeras.

¿Por qué Islandia se recuperó con tanta rapidez? La voz del pueblo fue un factor decisivo. Los islandeses no sólo tomaron las decisiones correctas en los dos referendos. La población también participó activamente en los acontecimientos y siempre lo hizo de forma no violenta. Creando sitios web originales, la ciudadanía se defendió de los intentos de Gran Bretaña tendientes a presentar a los islandeses como terroristas para poder congelar sus cuentas bancarias en territorio británico. Además, los islandeses pusieron manos a la obra y lograron meter en cintura su economía nacional.

La población también impidió que los responsables de los malos manejos de los bancos recibiesen, como en otros países, enormes sumas de dinero al dejar sus cargos. Muchos de ellos hoy enfrentan graves acusaciones ante los tribunales. Una comisión investigadora del Parlamento publicó un informe de 2 000 páginas que señala a una treintena de dirigentes de bancos, miembros del gobierno y del Banco Central como principales responsables de la debacle financiera. La Corte Suprema juzgó recientemente a 4 de ellos condenándolos a penas de entre 5 y 6 años de cárcel por haber realizado manipulaciones fraudulentas del mercado y por abuso de confianza, siendo estos los castigos más duros que se hayan pronunciado nunca antes en Islandia en materia de criminalidad económica.

La propia moneda fue decisiva en el salvamento del país. El drástico descenso de la corona islandesa no condujo al naufragio que auguraban algunos profetas financieros sino que fue la condición previa decisiva para el rápido restablecimiento. Actualmente, la corona islandesa se ha estabilizado en alrededor de un 30% por debajo de su valor anterior a la crisis. ¡Otros países podrían inspirarse en ese resultado! Para un miembro de la eurozona, abandonar la moneda común europea abriría un camino similar.

El éxito de la vía islandesa para salir de la crisis bancaria se diferencia radicalmente de la vía centralista de la Unión Europea, dirigida desde arriba, que consiste en salvar los bancos y «administrar las deudas» y que mantiene artificialmente vivos los bancos quebrados y hace caer la responsabilidad sobre los hombros de los contribuyentes.

Islandia contradice claramente la idea de que no existe otra alternativa que el salvamento de los grandes bancos, considerados como «Too big to fail» [Demasiado grandes para quebrar]. Pero si otros países no pueden copiar exactamente la vía de Islandia, esta los inspira a buscar valientemente nuevos caminos. Y también muestra cómo un pequeño país puede, con su propia moneda, conservar con orgullo su lugar en el mundo globalizado de la finanza.

Los problemas financieros no pueden ser resueltos por una pequeña élite y a puertas cerradas. La población y los contribuyentes pueden ayudar de manera constructiva a encontrar el camino del éxito. El hecho que el FMI haya pedido al ministro islandés de Finanzas que ayude a controlar la crisis de la deuda en Grecia habla por sí mismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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A 40 años de la victoria del pueblo vietnamita sobre los Estados Unidos

Sáb, 02/05/2015 - 08:00

En abril de 1975 el pueblo de Vietnam culminaba su ofensiva contra las tropas estadounidenses y concluía así la guerra y empezaba el camino a la reunificación del país. El proceso bélico había comenzado primero con la expulsión de los franceses y luego con la injerencia norteamericana que mantenía el control territorial de la parte sur de la nación.

Historias heroicas, ejemplos de luchas y resistencias se contaban a lo largo del mundo, mostrando el ejemplo de un pueblo y de un partido –con la conducción de Ho Chi Minh- que habían logrado sintetizarse en las banderas de liberación nacional y social de su patria.

Quedaron allí los efectos de los gases utilizados por las tropas yanquis, las bombas sin implosionar pero que, sólo en la Provincia de Quang Tri, ocasionaron casi 6800 muertos posteriormente, millares de familias deshechas.

Sin embargo de esta gesta memorable es necesario sacar conclusiones y realizar un aprendizaje de conjunto.

El imperialismo utilizó allí miles de hombres y toda su tecnología más efectiva puesta al servicio de la maquinaria militar, pero no pudo contra la organización, la unidad y el objetivo estratégico que se había planteado el pueblo vietnamita.

Estados Unidos tomó nota en serio de la situación. Ya en la televisión no se verían más los féretros de los caídos en Afganistán, Irak o cualquier otro conflicto en el mundo. Aceitó su táctica comunicacional y comenzó a esbozar y concretar la idea de que todo combatiente o militante político que resiste es un terrorista. Y lo masificó en sus diarios, canales de TV, películas, series, y toda actividad de propaganda que realizara.

Comprendió que no necesariamente la saturación de tropas en un territorio garantiza el triunfo. Perfeccionó sus mecanismos de inteligencia, desarrolló toda la tecnología del espionaje y generó armas en función de esos nuevos mecanismos; pero por sobre todo diseño la estrategia de los golpes suaves, metodologías de contrainformación, uso de Ongs para insertar recursos, discursos y la generación de condiciones que llevaran al desgaste a los gobiernos populares, luego que las atrocidades cometidas por las dictaduras militares que fomentó, las hicieran inviables como formas de gobierno, especialmente en América Latina.

Los movimientos populares, progresistas y revolucionarios en el mundo, a la luz de los acontecimientos, parece que no hubieran hecho una lectura correcta de las enseñanzas de la guerra de Vietnam.

En muchos casos sólo se quedó en la euforia y el homenaje permanente, pero poco se aprendió y aplicó de los ejemplos de unidad, organización, resolución de contradicciones y por sobre todo del análisis de un contexto que estaba cambiando raudamente.

Sin embargo, el pueblo vietnamita, superada la etapa de la reunificación, comenzó a reconstruir el país y a generar las condiciones para que su población acceda a un mejoramiento integral de su calidad de vida y a índices de prosperidad como nunca había tenido.

Queda entonces pendiente seguir revisando la guerra de Vietnam en su perspectiva histórica, analizando las etapas que fue atravesando, pero rescatando, por sobre todo, que es posible derrotar al imperialismo, aún frente a su rostro más feroz y sangriento.

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China, megapotencia financiera

Ven, 01/05/2015 - 12:00
Ignacio Ramonet, Le Monde Diplomatic

Contrariamente a lo que muchos piensan, China se halla aún lejos de representar un auténtico rival para Washington. En 2015, Estados Unidos sigue ejerciendo una indiscutible dominación hegemónica sobre el planeta. Tanto en el dominio militar (fundamental) como en varios otros sectores determinantes, en particular el tecnológico (Internet) y el soft power (cultura de masas). Lo cual no significa que China no haya realizado prodigiosos avances en los últimos treinta años. Nunca en la historia, ningún ­país creció tanto en tan poco tiempo.

Sin embargo, el “Imperio del medio” sigue siendo un Estado ‘emergente’, con gigantescas bolsas de pobreza en diversas zonas del interior y con un Producto Interior Bruto por habitante (PIB/per capita, en 2013) de apenas 6.800 dólares, semejante al de, por ejemplo, Namibia, República Dominicana o Perú; muy inferior al de, por ejemplo, España (30.000 dólares), Francia (42.000) o Estados Unidos (53.000). Pero su masa demográfica es tan enorme (casi mil quinientos millones de habitantes) que su peso económico global está alcanzando niveles inauditos. De hecho, desde diciembre de 2014, en términos de poder adquisitivo global de su población, China es ya la primera potencia económica del planeta. Su economía representa el 16,5% de la economía mundial, frente al 16,3% de Estados Unidos que ocupaba ese puesto de “primera potencia económica” desde 1872...

Poco a poco, y a pesar de sus considerables flaquezas, Pekín va configu­rándose efectivamente como la única potencia capaz de establecer, a medio plazo, una verdadera ‘rivalidad estratégica’ con Washington. El presidente Barack Obama no se equivoca cuando identifica a China como el país que podría disputarle a Estados Unidos –en la segunda mitad del siglo XXI–, su hegemonía planetaria.

En esa perspectiva, decidida a rivalizar con Estados Unidos en un sector en el que éstos aparecían como intocables, China acaba de abrir un nuevo frente, esta vez contra el poderío financiero norteamericano. Con la reciente creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) –al que España se adhirió el pasado 14 de abril–, Pekín aporta una nueva prueba de sus ambiciones.

Este Banco quiere rivalizar nada menos que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, o sea las dos principales instituciones financieras planetarias creadas bajo los auspicios de Washington al final de la Segunda Guerra Mundial en el marco de los Acuerdos de Bretton Woods (1) y controladas desde entonces por Estados Unidos y el campo occidental. El AIIB competirá además con el Banco Asiático de Desarrollo (BASD, por sus siglas en inglés), creado en 1966, y muy controlado por Japón. Por eso, ni Tokio, ni Washington se han adherido –por ahora– al AIIB aunque han fracasado rotundamente en su intento por disuadir a sus principales aliados de hacerlo.

El plazo impuesto por Pekín para ser “miembro fundador” del AIIB se terminaba el pasado 31 de marzo. Y a esa fecha ya se habían adherido unos 57 países, entre ellos los BRICS (Brasil, Rusia, la India y Sudáfrica), así como algunos de los principales socios de Estados Unidos como Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Países Bajos, Australia, Corea del Sur, Israel, etc. Lo cual constituye una enorme victoria diplomática de Pekín y un paso más en la vía para imponerse como potencia financiera internacional.

La creación del AIIB es asimismo la consecuencia de las críticas constantes contra el FMI, y que este organismo no ha sabido corregir. En particular en lo que concierne al voto. Como se sabe, para adoptar una decisión importante en el seno del FMI es necesario el 85% de los derechos de voto. Lo cual significa que Estados Unidos (que dispone del 16,74% de los votos) posee en realidad un derecho de veto. La Unión Europea también, si todos sus miembros (que disponen, juntos, de más del 30% de los votos) se unen. Mientras que, por ejemplo, China sólo tiene el 3,81% de los votos, la India el 2,81% y Brasil el 2,50%...

Este sistema tan inequitativo de votación permite que el FMI sea, desde 1945, un ‘agente objetivo’ del capitalismo en su versión ultraliberal, partidario a ultranza de las privatizaciones, de los ‘ajustes estructurales’ (como el que se le impuso a América Latina y África en los años 1980 y 1990, y que se le impone hoy a Grecia), de la desregulación financiera y de la desregulación del trabajo.

Además, bajo el pretexto de “lucha contra la corrupción” y “de promoción de la moralidad financiera”, el Banco Mundial y el FMI (cuyos dos precedentes Directores gerentes fueron Rodrigo Rato y Dominique Strauss-Kahn...) se niegan a favorecer las inversiones para el desarrollo de las infraestructuras de muchos países emergentes.

En el nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) ningún Estado, ni siquiera China, tendrá derecho de veto. Por vez primera, en un proyecto financiero de esta envergadura, las grandes potencias occidentales sólo dispondrán de un papel secundario. Mientras que el papel de los actores regionales será ­determinante.

El AIIB surge también, en el marco de una arquitectura financiera mundial alternativa, como una pieza que se añade al Banco de Desarrollo de China (creado por Pekín en 1994) y que le acaba de prestar 3.500 millones de dólares a la empresa estatal brasileña Petrobras, muy afectada por la caída de los precios del petróleo y por un enorme escándalo de corrupción (2). Y al Nuevo Banco de Desarrollo BRICS (New Development Bank BRICS, NDB BRICS) (3), creado el 15 de julio de 2014 con ocasión de la VI cumbre de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica) que tuvo lugar en Fortaleza (Brasil). La sede del NDB BRICS está –no podía ser de otra manera– en Shanghái (China) y su capital inicial es de 100.000 millones de dólares. Sus principales objetivos son: favorecer una mayor cooperación financiera y fomentar un mejor desarrollo de los Estados emergentes. O sea, los objetivos del Banco Mundial... Otro de sus propósitos, reivindicado por Pekín, es reducir la dependencia de estos Estados con respecto a los bancos crediticios occidentales y al dólar.

La batalla de la moneda es otro aspecto de la ofensiva china por la hegemonía mundial. De tal modo que, por ejemplo, todos los financiamientos realizados por el Banco AIIB este año, unos 50.000 millones de dólares, lo son en yuans chinos. Las reservas de Pekín en divisas extranjeras ascienden a 3,7 billones de dólares... Pero las fluctuaciones del ‘billete verde’ estadounidense y las flaquezas del euro hacen que China desee disponer de su propia divisa, y quiera imponerla como divisa internacional. Más de un millar de bancos en unos 85 países utilizan ya el yuan en sus transferencias. En África, el yuan es, desde hace tiempo, un instrumento fundamental de la política china de inversiones. Nigeria, Ghana, Zimbabue y Sudáfrica, por ejemplo, son algunos de los países que han adoptado el “billete rojo” como moneda de pago internacional y de reserva. El volumen de los intercambios comerciales de Pekín con los países africanos alcanzó, en 2014, unos 200.000 millones de dólares, o sea más del doble de los intercambios de África con Estados Unidos (4).

Con América Latina también se han incrementado de manera espectacular los intercambios comerciales (entre 2000 y 2013, se multiplicaron por 22). En 2013, el volumen comercial total China-América Latina alcanzó los 275.000 millones de dólares. Y se estima que esta cifra se duplicará al finalizar esta década. En los próximos diez años, China invertirá 250.000 millones de dólares en América Latina, anunció el presidente  Xi Jinping, en enero pasado en Pekín, durante el primer Foro Ministerial entre China y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Las cifras de los créditos chinos a América Latina son menos destacadas, pero también reflejan la inaudita expansión de la potencia financiera asiática y sus intereses prioritarios en petróleo, minerales y productos agrícolas. De 2005 a 2014, esos créditos sumaron 119.000 millones de dólares. Y de ese total, casi la mitad (56 300 millones de dólares) se concedió a Venezuela, que posee las mayores reservas de hidrocarburos del mundo. Le siguen Brasil y Argentina, grandes exportadores de soja, con 22 000 y 19 000 millones de dólares, respectivamente (5).

Desde el inicio del siglo XXI, China viene aumentando sus inversiones directas en el exterior, alcanzando una media de 200.000 millones de dólares al año. Su potencia de fuego inversionista sigue siendo menor que la de Estados Unidos (367.000 millones de dólares en 2012), pero ya le está empezando a morder los talones. Con cierto “pánico estratégico”, Washington ve acercarse la hora en que China se impondrá también como megapotencia financiera.
________
Notas:
(1) Los Acuerdos de Bretton Woods se firmaron al final de una Conferencia internacional que reunía a los cuarenta y cuatro países aliados y que tuvo lugar en esa ciudad estadounidense de New Hampshire del 1 al 22 de julio de 1944. Ampliamente inspirados por el economista británico John Maynard Keynes, los Acuerdos dibujaron las grandes líneas de lo que sería el Sistema financiero internacional después de la guerra, organizado en torno al dólar; y crearon dos influyentes organismos: el FMI y el Banco Mundial.
(2) Cf. L’Agefi, París, 22 de abril de 2015.
(3) Les Echos, París, 14 de julio de 2014.
(4) Le Monde, París, 15 de abril de 2015. (5) Léase, Mario Osava: “China penetra en América Latina con créditos a países en penurias”, IPS, Roma, abril de 2015
(5) Léase, Mario Osava: “China penetra en América Latina con créditos a países en penurias”, IPS, Roma, abril de 2015

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Estados Unidos crece un magro 0,2% y le echa la culpa al frío

Xov, 30/04/2015 - 12:55

Lejos del 1 por ciento que había pronosticado el mercado y los principales medios especializados, la economía estadounidense creció un magro 0,2 por ciento durante el primer trimestre de 2015. La anémica cifra estuvo muy por debajo de la tendencia observada el año pasado y se culpa de ésto al fuerte descenso de las exportaciones (caída en el comercio mundial), la inversión fija, el gasto del gobierno.... y el frío, dado que este invierno fue uno de los más gélidos de la historia. Los efectos del cambio climático que tanto se han negado a ver en Estados Unidos, comienzan a hacerse visibles: terremotos, huracanes, temperaturas extremas han trastornado la antigua normalidad. Y esto afecta, por cierto, a la economía. Entre enero y marzo el producto interno bruto de la principal economía del planeta creció a su tasa más baja desde el cuarto trimestre de 2012.

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La desaceleración de China, nueva normalidad de la economía

Xov, 30/04/2015 - 08:00
Michael Spence, Project Syndicate

Todo indica que las dos economías más grandes del mundo, Estados Unidos y China, atraviesan una desaceleración secular. Pero todavía quedan grandes dudas sobre sus trayectorias futuras de crecimiento, lo cual incide seriamente en cuestiones de valoración de activos, riesgo y política económica. Aparentemente, Estados Unidos se estabiliza en una tasa de crecimiento real (ajustada por inflación) de alrededor del 2% anual (aunque la cuestión de si es superior o inferior al potencial de la economía todavía es objeto de arduo debate). En cuanto a China, parece ir rumbo al 6 o 7% que el año pasado el gobierno señaló como “nueva normalidad” de la economía. Algunos observadores coinciden en que ese valor es sostenible durante una década más o menos, siempre que el gobierno implemente un conjunto integral de reformas en estos próximos años. Pero otros prevén que el crecimiento del PIB chino seguirá una tendencia declinante con posibilidad de aterrizaje forzoso.

Sin duda, hay motivos para preocuparse. Estados Unidos y China se enfrentan a un panorama económico más difícil creado por el crecimiento lento e incierto de Europa (uno de los principales socios comerciales de ambos países). Además, tanto Estados Unidos como China (y de hecho, toda la economía mundial) padecen una escasez de demanda agregada que crea presiones deflacionarias. En su intento de combatirlas reduciendo los tipos de interés, los bancos centrales provocan sin darse cuenta reapalancamiento (una pauta de crecimiento insostenible), sobrevaluación de activos (con cierto riesgo de corrección a la baja, dado el poco crecimiento) y devaluaciones (que no hacen más que trasladar la demanda global de un país al otro, pero no la aumentan).

Para China, cuyo crecimiento económico todavía depende hasta cierto punto de los mercados externos, este entorno es particularmente difícil, sobre todo cuando la devaluación del yen y el euro erosiona todavía más la demanda de exportaciones. Pero aun sin la crisis de los principales mercados externos, no sería realista esperar que una economía de ingresos medios grande y compleja como la china pueda crecer por encima del 6 o 7%.

Sin embargo, tras la crisis económica global, China insistió en mantener unas altísimas tasas de crecimiento del 9% durante dos años, para lo que se apoyó en el estímulo fiscal, enormes inyecciones de liquidez y una detención temporal de la apreciación del renminbi. Si el gobierno hubiera hablado de “nueva normalidad” antes, las expectativas se hubieran condicionado de otro modo. Se habría desalentado la inversión desmedida en ciertos sectores, reducido la incobrabilidad de préstamos y contenido el exceso de apalancamiento en el sector corporativo, al tiempo que se habrían evitado distorsiones de precios de los commodities. El crecimiento se hubiera frenado igual, pero con mucho menos riesgo.

En la situación actual, en cambio, China se enfrenta a serios problemas. El bajo crecimiento de la demanda externa y el hecho de que ya tiene una gran cuota de mercado en muchos productos impiden a China en lo inmediato basar su economía en un aumento de las exportaciones. Y si bien a más largo plazo apoyar las inversiones de socios comerciales en infraestructuras (especialmente por medio de la iniciativa denominada “Un cinturón, una ruta”) puede ayudarla a fortalecer los mercados externos, esto no es sustituto para la demanda agregada interna.

Las inversiones pueden impulsar un crecimiento sostenible sólo mientras no haya una caída drástica de la rentabilidad. Para las inversiones públicas, esto implica que el valor actual del incremento en la trayectoria futura del PIB (calculado con una tasa de descuento social) sea mayor que la inversión misma.

La buena noticia es que el disciplinamiento del mercado parece estar eliminando las inversiones poco rentables. Y todo indica que la inversión seguirá en auge mientras crezca la base de capital de la economía.

Pero para impulsar la demanda, China también necesita aumentar el consumo de las familias y mejorar la provisión de servicios de más valor. Los últimos datos sugieren que a pesar de los recientes aumentos salariales, el consumo apenas equivale a un 35% del PIB. Dada la alta tasa de ahorro de las familias (alrededor del 30% de la renta disponible), la renta disponible per cápita es más o menos igual a la mitad del PIB per cápita. Es cierto que una ampliación de los programas de seguridad social y una oferta más variada de opciones de ahorro e inversión podrían ayudar a reducir el ahorro preventivo e impulsar el consumo. Pero lo que realmente se necesita es un cambio en la distribución de ingresos hacia las familias.

Sin un esfuerzo concertado para aumentar la participación de las familias en la renta total del país y el peso del consumo en la demanda agregada, el crecimiento de la oferta de servicios y bienes de consumo seguirá siendo inadecuado. En particular, para sostener un crecimiento inclusivo sería útil una expansión del sector servicios, ya que es una fuente importante de creación de empleo.

Otro problema fundamental es la caída del sector inmobiliario chino, que el año pasado experimentó un veloz descenso del ritmo de construcción y de los precios.Un aumento de presiones sobre empresas constructoras ya muy apalancadas podría generar préstamos incobrables (y por tanto, un riesgo considerable) tanto en la banca tradicional como en la informal.

Por suerte, el relativamente bajo endeudamiento de las familias chinas implica que es improbable un deterioro de balances como el que hubo en algunos países avanzados durante la crisis y que provocó una inmensa caída de la demanda, incluso si la desvalorización de las propiedades no se detiene. Esto también indica que queda algo de margen para impulsar la demanda aumentando el crédito al consumo.

Hay otros motivos de esperanza. Los salarios chinos están en alza, se están por implementar medidas de protección de depósitos y sus tipos de interés se están desregulando. Además, crece la oferta de instrumentos de inversión basados en Internet. La creación de nuevas empresas en el sector servicios (sólo el año pasado se pusieron en marcha 3,6 millones) está generando empleo, en parte gracias a un nuevo marco mejorado de otorgamiento de licencias. Y las plataformas virtuales facilitan un aumento del consumo, a la vez que amplían el acceso a mercados y la financiación para empresas más pequeñas.

La dirigencia china debería apuntar a acelerar y aprovechar estas tendencias, en vez de insistir con el estímulo fiscal y monetario. Ya hay suficiente inversión pública, y ampliarla ahora sería redirigir demanda agregada en la dirección equivocada. En tanto, el ya excesivo apalancamiento de las empresas desaconseja un aumento indiscriminado del crédito.

Cualquier estímulo fiscal ahora debe concentrarse en mejorar los servicios públicos, alentar el consumo y aumentar los ingresos de las familias. Acelerar la expansión del seguro social estatal puede ayudar a reducir con el tiempo el ahorro de los hogares. En términos más generales, China debe aprovechar sus enormes reservas para generar ingresos o beneficios que aumenten la proporción de renta que las familias consideran seguro gastar. Puesto que la inversión privada sigue sobre todo la demanda, es probable que tales medidas reviertan su actual tendencia declinante.

La economía china todavía puede desacelerarse más. La dirigencia del país debe hacer lo necesario para que, de suceder tal cosa, no se perciba como una tendencia secular, ya que ello podría dañar los dos elementos que más necesita la economía: consumo e inversión.

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Las contradicciones de herr Schäuble

Mér, 29/04/2015 - 12:51
Alejandro Nadal, La Jornada

La probabilidad de que Grecia salga de la unión monetaria europea aumentó significativamente la última semana. La reunión de ministros de finanzas de la eurozona en Riga, capital de Latvia, muestra que el gobierno de Atenas se enfrenta a un bloque compacto y que le será muy difícil convencer a los poderes europeos sobre la necesidad de cambiar la política macroeconómica en Grecia.

El encono y tono mordaz de los ministros de finanzas contra Varoufakis, ministro griego de finanzas, tenía un objetivo claro: mostrar que las pretensiones del gobierno de Syriza no tienen futuro. El mensaje fue un ultimátum y los ministros de finanzas lograron que Tsipras lo remplazara con Euclides Tsakalotos, el nuevo jefe del equipo negociador.

Entre paréntesis, creo que los ministros de la eurozona nunca le perdonaron a Varoufakis que les hablara con un lenguaje que desconocen. Ese lenguaje es el de la macroeconomía. Imagínense, hablar de los orígenes y causas de la crisis, cuando todos saben que se trata de un cataclismo provocado por la ineptitud de los gobiernos. ¡Qué mal gusto!

La señal desde Riga es que se acerca la salida de Grecia de la esfera del euro. Y si alguien tiene dudas, que vea la conferencia del ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schäuble, en la Brookings Institution, en Washington, hace unos días (brookings.edu). Su visión sobre la crisis y la economía mundial es reveladora.

Para empezar, Schäuble atribuye las causas de la crisis a la política monetaria y fiscal. El ministro alemán piensa que el problema de las economías capitalistas en las últimas dos décadas es que el crecimiento se ha sustentado en el endeudamiento creciente y en ciclos crediticios que tienen una fase de auge y otra de declinación y crisis. Los ejemplos que presenta son la experiencia de Japón hasta 1991 y las crisis financieras en Asia en 1997, así como el ciclo que conduce a la última crisis financiera en 2007. En conclusión, Schäuble sostiene que se ha buscado una fuente de crecimiento artificial en las políticas monetaria y fiscal y lo único que se ha logrado encontrar es un promotor de los ciclos de endeudamiento y crisis.

Consistente con este diagnóstico Schäuble piensa que el plan de recuperación en Europa sí funciona y que la prueba está en el crecimiento en España, Portugal e Irlanda. Esta expansión está conduciendo a la reducción en el desempleo. Vaya, hasta Grecia estaría comenzando a funcionar mejor: su crecimiento es positivo y ya tuvo un superávit primario. El corolario de todo esto es que el problema central en Europa, según Schäuble es el riesgo moral de ayudar a gobiernos irresponsables (léase Grecia).

El ministro alemán parece ignorar que el sistema crediticio y el endeudamiento es esencial para una economía capitalista. No se trata de un aditamento superfluo, sino de un componente medular del capitalismo. Pero Schäuble piensa que la estabilidad macroeconómica y el orden en las cuentas públicas son la clave para el crecimiento sostenido a largo plazo: la estabilidad genera expectativas favorables de largo plazo y esto permite salir del crecimiento por endeudamiento.

Pero después de criticar la práctica de recurrir al crédito en demasía para crecer, Schäuble nos informa que lo que se busca con el plan de ajuste y reformas es permitir a Grecia tener acceso ¡a los mercados financieros! Vaya, parece que se le enredó el guión al experto ministro alemán de finanzas. Por un lado nos dice que el crecimiento ha dependido del sobrendeudamiento y de los ciclos crediticios inherentes al sistema financiero, pero para Grecia hay que buscar su regreso al tenebroso mundo de los mercados financieros.

Schäuble ignora que aún las inversiones basadas en sanas expectativas de largo plazo tienen que recurrir al sistema crediticio y que es así como funciona una economía capitalista. Pero hay que informarle que los mercados financieros no tienen la propiedad que los cuentos de hadas (léase los textos de macroeconomía) les atribuyen. No son estables y tampoco pueden medir el riesgo con distribuciones normales de probabilidades porque ese mundo no existe, independientemente de cómo se forman las expectativas de los inversionistas.

Otro punto clave es la explicación sobre el superávit alemán en cuenta corriente. Según Schäuble se explica por el precio del petróleo y la apreciación del dólar. ¿De verdad creerá que estos factores coyunturales explican el desequilibrio europeo de los últimos años? Quizás lo más alarmante es la relación que establece el ministro alemán entre este superávit alemán (el mayor del mundo) y la dimensión geopolítica en la que destaca la confrontación con la Rusia de Putin. Según Schäuble hay que vencerla con el poderío económico de Alemania pues es lo que permite aplicar sanciones económicas que le duelan a Rusia.

Para estos funcionarios alemanes es claro que la Unión Europea debe responder a las necesidades del poderío alemán. Más allá del lenguaje alarmista, todo esto recuerda la descripción que hiciera la revista New Statesman de Angela Merkel como el líder alemán más peligroso desde Hitler.

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Origen, patología evolución y superación del capitalismo

Mér, 29/04/2015 - 08:00
Leopoldo de Gregorio, Attac.es

Aunque fueron muchos los autores que desde el medioevo observaron, definieron y trataron de superar los efectos que en las economías causaban sus crisis, sólo Marx nos dio a conocer científicamente que éstas, como origen, estaban radicadas en lo que él, en sus diversas acepciones llamó plusvalías.

De antiguo se entendía como algo congénito que una inversión debía tener una rentabilidad; una categoría de lo connatural que al no contemplar la importancia que en sus transacciones tenía el trabajo, sólo la vinculaban con las correlaciones que concurren en el proceso comercial que era preciso materializar para la evolución y el desarrollo de la especie…

Ya Hobbes definió como una utopía un modelo de socio-economía que denominó como de mercado simple, especificándolo como un prototipo en el que “todo el mundo intercambia mercancías; que éstas hacen pasar lo que era poder de inversión en unos, en una resultante que constituye la posesión de otros.” “ que al ser las transacciones que entre sí se han de hacer constituyen tan solo productos, este intercambio mercantil no puede ser un medio por el cual se puedan obtener ganancias haciendo pasar algunos de los poderes ajenos a sus propios usos.

Con lo cual la ganancia que obtienen cada uno de ellos consiste en el mayor beneficio que se consigue al producir una cosa para el cambio, en vez de producirla para sí.” (C.B. Macpherson, La Teoría Política del Individualismo Posesivo. Editorial Fontanela, pág. 65).

Este modelo no sólo es utópico; en función de que es falso que en este intercambio mercantil no se obtengan ganancias, no podemos considerarlo como un prototipo en el que lo obtenido sea deseablemente distribuido; y que consecuentemente no se hayan suprimido las desigualdades que se generan como acumulación. Lo que para Marx era preciso concienciar era la trascendencia que tenían aquellos factores relacionados con la producción y la distribución; unos factores que condicionaban la existencia de aquéllos que no participaban en los anteriormente mencionados intercambios mercantiles. Concienciar que los egresos que se hubieran de aportar (para con el trabajo facilitar el desarrollo de sus trapicheos), constituía un simple factor de producción.

Ocurre que como consecuencia de la asunción por parte de los trabajadores de esta concienciación, (y una vez que los operadores del intercambio mercantil fueron conscientes que la compleja apropiación de una parte del trabajo no abonado estaba generando una contestación), los que con anterioridad se habían considerado exclusivamente como propietarios, terratenientes o rentistas, dejaron de contemplar la relación interesadamente seudo-patriarcal con la que hasta ese momento habían venido explotando a los que se encontraban bajo su égida, se adscribieron el rango y los comportamientos que caracterizan al capitalista. Tuvieron que asumir las relaciones y las obligaciones que dimanaban del trabajo enajenado; y en este contexto, al tener que admitir que esta situación condicionaba en cierta forma las conductas que los poseedores de los medios habían venido desarrollando, para poder asegurar y compensar las demandas llevadas a cabo por los trabajadores decidieron que era preciso ir mucho más allá de la pragmática que regulaba exclusivamente el intercambio. Sobre todo, tras su apercibimiento de que debido a la concienciación que había inculcado Marx, esta concienciación había cristalizado en un nuevo orden social.

En un principio se recurrió al fordismo y al taylorismo. Después, cuando se observó que los rendimientos dimanantes de la plusvalía relativa conllevaba una disminución asimismo relativa con respecto al proceso de inversión, se utilizó como llave con la que superar la imposibilidad de que la oferta se equiparara a la demanda, haciendo uso de un incremento desusado de las acreditaciones; se pospuso el pago ad futuro de lo que en el presente no podía ser consumido. Y todo esto con independencia de estar condenados a continuar este proceso, so pena de ser eliminados; un proceso que demandaba un continuo incremento de la estructura productiva.

Es por ello por lo que Marx aseveró que “el capitalismo sólo puede existir como una esfera que para mantenerse ha de estar supeditada a un proceso de acumulación.” Algo que socialmente es tan insostenible como lo es para la física la imagen siguiente: A este respecto adjunto unos fragmentos de una obra no comercializada que lleva por título ¿Es posible otra economía de mercado? Dice lo siguiente:

“Entiendo que la actividad racional del individuo se mueve por la identificación que en él suscita lo que puede ser aprehendido. Sin embargo, esta racionalización, al pretender trascender en el tiempo, incorpora al proceso un componente que perturbando la interinidad que debiéramos asociar a dicha identificación, va más allá de lo que ésta debería estar representando. Se está ejerciendo sobre ella una injerencia de naturaleza posesiva. A mi entender, de la misma manera que somos capaces de considerar un bien y, reflexivamente pretender resolver su bondad “anexionándonoslo”, es dable conseguir que esa concienciación que nos identifica con el mismo podemos despejarla, si la proyección que en el espacio y en el tiempo representa, la sabemos encauzar de forma que en sus efectos desempeñe una influencia exclusivamente temporal. Estimo que la tendencia hacia la posesión, esa sempiterna inclinación en la que todos estamos implicados, podemos controlarla, siempre que la tengamos que asumir como algo utilizable; algo que al fundirse en nosotros en su uso, unifique y armonice nuestra realidad con la realidad en la que tengamos que desenvolvernos” “Cuando en nuestra sociedad reclamamos como natural el derecho a poseer (es decir, nuestro derecho a la propiedad privada), estamos demandando algo más que el derecho a su uso. Estamos intentando conseguir una substantividad extrínseca; una materialización que al no poder ser incorporada a nuestro ser, va más allá de nuestro natural derecho a considerarla como algo posesible. Nosotros debemos entender que de una forma biológica y hasta psicológica, dependemos de nuestro mundo exterior y que por tanto, necesitamos satisfacer nuestras carencias en las singularidades que para repararlas podemos encontrar en lo que nos rodea. Sin embargo, tenemos que advertir que lo que nosotros tendríamos que demandar de ese mundo exterior, debería ser la cumplimentación de un gozo o la satisfacción de una necesidad; que cuando pretendemos materializar el disfrute de la mayor parte de nuestras demandas, estamos asumiéndolo como la idealización de las cosas en las que se fundamentan; cuando nunca podrán ser las cosas en sí mismas. Lo que nosotros generalmente demandamos no es la complacencia inmediata que en ellas podamos encontrar; lo que invariablemente pretendemos, es que esas cosas sigan estando ahí para que podamos seguir potencialmente disfrutándolas. Ahora bien, aunque aparentemente esta permanencia constituye una razón que supuestamente asegura lo que hubiera de ser nuestro futuro, debido a que hay que conformarla a través de un acaparamiento que obligatoriamente nos tiene que enfrentar con los demás, ésta no es la manera más idónea de conseguir los fines que con nuestra identificación con la cosa poseída hubiéramos pretendido lograr.” Nada ha engañado más a nuestra sociedad que el argumento relativo a la existencia de aquella mano invisible. Y esto, por dos razonamientos a cual más significativo. El primero, porque con ella se nos intentó mostrar la capacidad autorreguladora del libre mercado: el segundo, porque con esta autorregulación se asumía la existencia de una libertad que por contrahecha resultaba inexistente. Y para demostrarlo no es necesario recurrir a demasiados ejemplos. Con respecto al primero, los rebalses de una producción que al no poder ser consumidos constituyen la base de las crisis convencionales. Con respecto al segundo, la existencia de un proceso de acumulación que al estar fundamentado en la utilización de un sector poblacional que para subsistir tiene que alienar su fuerza de trabajo, es totalmente incompatible con esa libertad; un proceso que al no existir hogaño como una concienciada oposición, ha permitido que el Capitalismo la utilizara como una forma de compatibilizar una tendencia relativa a la baja de los salarios con respecto al incremento de la productividad. Como queda demostrado si observamos que entre 1999 y 2011, el aumento de la productividad del trabajo medio en las economías desarrolladas ha sido más de dos veces superior al de los salarios medios; un aumento de la productividad que por otra parte no ha servido para que se produjera una reducción de la jornada laboral. Lo único que ha conseguido ha sido un decremento del número de trabajadores.

Y es curioso porque esta realidad choca frontalmente con la tan traída y tan llevada curva de Kuznets; una curva en la que se describe la tendencia a una reducción de los desequilibrios en la distribución de la renta debido al incremento del crecimiento económico; una curva en la que teniendo que ser asumido como cierto que este crecimiento posibilita una mejora en las familias con menores rentas, a tenor de las diferencias que se suscitan entre los más necesitados y las que obtienen rentas superiores es totalmente incompatible con la reducción de estos desequilibrios.

Para entender las razones que conlleva ese desmedido afán de acaparar riquezas hemos de convenir en que una gran parte de nosotros llevamos en nuestro ADN los mismos componentes que caracterizaron a Fagin. Utilizamos a nuestros semejantes de igual manera a aquélla que éste empleó al hacer uso de unos necesitados que por haber devenidos sujetos de una pésima distribución de las riquezas se veían obligados a colaborar con el que interesadamente le ofrecían un cobijo. Y para contrarrestar la patología que nos condiciona de una manera subjetiva hemos utilizado la cultura, la represión, el pasotismo y en última instancia aquellas prácticas que Marx pretendió superar con la modificación de las relaciones sociales de producción y de distribución.

Aun siendo cierto que según Freud “la Historia del hombre es la historia de su represión.” que “La cultura restringe no sólo su existencia social, sino también la biológica, no sólo partes del ser humano sino su estructura instintiva” lo que no es dable tener que aceptar es que esta Historia tenga necesariamente que ser tan cenicienta. Los hombres inventaron el zapatito de cristal, la calabaza convertida en carroza y la existencia de un príncipe azul que solo por serlo daba color a nuestras vidas. Es cierto que la historia determina lo que haya de ser nuestras culturas, pero no es menos cierto que en función de que éstas generalmente conllevan una serie de rasgos que como las religiones y el lenguaje establecen fronteras, lo que hasta ahora ha sido nuestra Historia, no ha sido más que un cúmulo de desencuentros culturales.

Examinando nuestro comportamiento a lo largo de esa Historia podemos darnos cuenta que desde el momento en el que los hombres dejaron de practicar la caza (que hasta entonces les había servido como medio de vida) y comenzaron a ejercer el pastoreo y la agricultura; es decir, desde el momento en que empezaron a ejecutar el acto represivo de renunciar al disfrute inmediato de las cosas -al obligarles los condicionamientos que demandaban su nuevo estilo de vida a posponerlo en el espacio y en el tiempo -, se originó una transformación social de enorme importancia. Lo que hasta entonces tuvo que ser una comunidad (debido a la necesidad de forjar una unión que proveyera a los miembros que pudieran componerla de una manera de afrontar su indefensión), se transformó en una asociación en la que la persona adquirió un carácter de individualidad que actualizando sus ancestrales propensiones, le confirió la convicción de ser una singularidad enfrentada con aquélla en la que anteriormente se había desenvuelto. La noción que como grupo había estado experimentando el individuo se metamorfoseó en un conglomerado de subjetividades que dejaron de contar como partes necesarias en el desarrollo de su comunidad. Es más, me atrevería a decir que ante la disminución de dependencias que en su nueva forma de ganarse la vida lograron alcanzar, incluso llegó a diluirse la vigencia de esa noción de grupo que anteriormente estuvieron manteniendo (a no ser que ese grupo representara una proyección de su propio yo; una proyección puesta al servicio de sus intereses subjetivos). Y las consecuencias de esta subjetividad, (suavizando el ascetismo con el que trató de sortearlas Freud), Herbert Marcuse intentó exorcizarlas a tenor de la natural desublimación represiva que supuestamente habría de traer la revolución tecnocrática. Lo que ocurre es que esta revolución ni tuvo ni tiene una naturaleza desublimadora. Como consecuencia de un subjetivismo que han puesto a su servicio los avances de la ciencia, se ha producido lo que con toda su crudeza menciona Pedro Luís Angosto en su artículo “La izquierda, la ignorancia y el pueblo” Han servido para derruir los valores que antaño adscribimos a nuestras culturas. Han provocado“la dejación de las funciones educativas consustanciales al Estado moderno; se ha producido, gracias sobre todo a la televisión y sus millones de mensajes directos y subliminares, un tipo de ciudadano que no merece ese nombre, grosero, autista, egoísta, déspota, insolidario, un tipo que cree que él y los suyos son sujetos de todo tipo de derechos y de obligación ninguna, un tipo que mide sus triunfos en relación a los fracasos ajenos, un ser que cuya forma de vida primaria ha llegado a modificar el urbanismo de muchas ciudades, ciudades que se han llenado de reservas para la buena gente en forma de urbanizaciones cerradas, de jardines privados robados al espacio público, de colonias periféricas ultravigiladas dónde sólo ellos, los nuevos notables, tienen cabida.” Hemos llegado a un punto en el que como consecuencia de las inconsecuencias de este modelo, una parte substancial de nuestros jóvenes ni estudian ni trabajan. ¿Qué futuro les espera? ¿Cómo sacian sus ansias de consumo en una sociedad en la que abundan los recursos? ¿Cómo podemos esperar que su conducta discurra por los cánones que otrora conformaron nuestras culturas?

Y ocurre lo mismo con la forma de superarlas con las que nos catequizó Norman O. Brown. Aquéllas con las que se nos arengó (sin ninguna indulgencia para con los aspectos positivos que deben caracterizar a una cultura), que la forma de solventar los contrariedades con las que tenemos que enfrentarnos se encontraba en nuestra disposición a asumir una completa desmitificación de nuestros condicionamientos culturales.

Pero es que si con la transformación del modelo económico que dimanó de la Revolución Industrial no logramos conformar una sociedad mejor (puesto que en gran medida no se dieron las pautas para que los individuos pudieran ejercer la iniciativa privada); si observando las secuelas de lo que hemos dado en llamar “revolución tecnocrática”; si advertimos que con ella hemos podido conseguir tan solo una transformación de las estructuras del poder; si constatamos que la pérdida de los valores que constituyen lo que haya de ser nuestra cultura está llevando a nuestra juventud a una manera de afrontar la vida que pretende simplemente discurrir por ella en la conformación de una manera erótica de concebir la realidad; en la forja de un ego Dionisiaco que nos lleve a tener que observar (como escribió Nicola Chiaromonte en “Encuentro”) que “los jóvenes nacidos después de 1940 se encuentran viviendo en una sociedad que ni ejerce ni merece respeto”, ¿podemos esperar ser redimidos por un modelo que hasta ahora sólo ha sido una reposición de caras nuevas que con su apalancamiento en el Poder indefectiblemente se tornan caras viejas?

Con independencia de los efectos adversos que suelen acompañar al progreso, tenemos que reconocer que sin éste, todavía estaríamos viviendo en las cavernas; lo cual nos posa una serie de preguntas que obligándonos a tener que buscarles una respuesta, aunque por su variedad y su importancia deberían ser analizadas una a una, en función del cometido que debo perseguir con estas líneas me obliga a limitar a solo una la que debo sacar a la palestra. Con ella me refiero a ese prácticamente unánime reconocimiento de que para que en el ámbito de la economía este progreso pueda materializarse es necesario invertir parte de los beneficios obtenidos como nuevas inversiones; llevar a cabo la reinversiones que nos permitan materializar los anillos que Böhn Bawerk nos mostró en su Teoría Positiva del Capital; hacer que la economía se dinamice; aunque tan sólo dure esa dinamización en tanto en cuanto los efectos de la acumulación no vuelvan a ralentizar esta dinámica. Y aunque es cierto que con el aumento de la complejidad se incrementan unos rendimientos con un mayor valor añadido, no es menos cierto que con ello no logramos salirnos del bosque. En un modelo en el que los beneficios obtenidos a través de una mayor actividad económica no sean equitativamente repartidos no se puede esperar que esta bonanza justifique la que a éste se le haya de adscribir. El bosque hay que contemplarlo desde fuera. Dentro, incluso psicológicamente formamos parte de nuestro entorno; estamos condicionados por lo que somos; y así es muy difícil ver lo que ocurre fuera de nosotros.

Desde dentro sólo estamos constatando que este progreso, en su busca de continuos e incrementados beneficios, evoluciona de una forma que en función de su naturaleza y como consecuencia del patrocinio que sobre él ejercen los que representativamente dicen gobernarnos, nos confina a unos espacios cada vez menos transitables. Lo cual nos lleva de nuevo a preguntarnos ¿si la ortodoxia es generalmente positiva cuando su utilización es la base de un modelo socialmente razonable, cuando es empleada para garantizar la existencia de una tiranía, no es obligatorio hacer uso de la heterodoxia? Cuando esa ortodoxia está al servicio de las desigualdades, con la acumulación no sólo se detrae de la sociedad lo que debe ser comunitario, se crea una situación en la que se excluye a los que no son necesarios para seguir incrementando las riquezas. Cuando en función de esta ortodoxia se postula que para superar las crisis es necesario ser más competitivos, la propuesta de los empresarios es la de utilizar unas máquinas inteligentes que les permitan con menores costes incrementar el PIB; (y aquí me viene a la memoria el hecho de que debido al un aumento de la productividad y una legislación laboral que sólo ha repartido miseria, el pregonero de las raíces vigorosas y sus adlátares nos “alumbren” que ese incremento del producto interior bruto es la prueba de que estamos saliendo de la crisis. En nombre de una competitividad fundamentada en la necesidad de comerciar con los mercados ubicados en el Exterior, el progreso se sitúa en contraposición a los derechos de los trabajadores.

Como muy bien apunta Marco Antonio Moreno en su bitácora Jaque al neoliberalismo (ver post completo aquí) “El estancamiento de los salarios en los países desarrollados pese al continuo aumento de la productividad confirma que una parte cada vez mayor del ingreso es recaudada por la clase capitalista mientras el porcentaje relativo que reciben los trabajadores sigue disminuyendo.... “En general, en el grupo de las economías desarrolladas, el crecimiento del salario real va a la zaga del crecimiento de la productividad laboral en el período 1999 a 2013.” Es decir, incluso en épocas de bonanza los salarios reales han estado descendiendo.Actualmente estamos viendo como el sumo sacerdote y sus escribas están pregonando a bombo y platillo que la crisis es cosa del pasado; que la prima de riesgo ha caído por debajo de los cien puntos básicos (como si fuera en el templo de estos fariseos donde radica esta caída); que el consumo está repuntando (sabiendo que ante el desplome salarial, el descenso del total de las horas trabajadas, y el festival de las horas extras no abonadas, las empresas se han visto obligadas a incrementar sus ventas a crédito). Y este consumo marginal, al estar hipotecándonos todavía más, nos va a pasar factura. Tanto a nosotros como a los que lo publican como una señal de bonanza.

¿Ante la descomposición y el olor a podrido que se desprende de este modelo, no creéis que debemos abrir las ventanas y hacer nuestra aquella frase que decía?: “Nosotros somos aquéllos a quienes hemos estado esperando.”Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Escalada de Estados Unidos y la OTAN en Europa

Mar, 28/04/2015 - 19:52
La tensión militar va en aumento en Europa, donde la OTAN multiplica las maniobras bélicas alrededor del territorio ruso. Con el increíble despliegue militar de esos juegos de guerra, Washington y Bruselas esperan compensar la inferioridad tecnológica de la alianza atlántica. Contrariamente a lo que se cree, el armamento y la capacidad de producción de armas de Estados Unidos y la OTAN son superiores a los de Rusia y China… pero sólo en cantidad.

Manlio Dinucci, Red Voltaire

Noble Jump es el nombre de la maniobra de la OTAN que se desarrolló desde el 7 hasta el 9 de abril de 2015 en Alemania, Holanda, la República Checa y otros 8 países europeos, donde en 48 horas fueron movilizados miles de soldados de la «fuerza de punta» de muy alta rapidez operativa, que forma parte de la «Fuerza de Respuesta» de 30.000 soldados. La segunda fase de Noble Jump se desarrollará del 9 al 20 de junio en Polonia, donde se desplegarán tropas provenientes de Alemania, Holanda, la República Checa y otros Estados.

Así se prepara la maniobra Trident Juncture 2015, que debe desarrollarse en Italia, España y Portugal –del 28 de septiembre al 6 de noviembre– con la participación de unidades terrestres, aéreas y navales y de fuerzas especiales de todos los países de la OTAN. Con la participación de 25.000 personas, esta será –según el mando de las fuerzas estadounidenses en Europa– «la mayor maniobra de la OTAN desde la caída del muro de Berlín» y pondrá a prueba las capacidades de la «Fuerza de Respuesta», cuyo papel –según un vocero de la OTAN– es «responder a una crisis antes de que comience». En otras palabras, estamos hablando de la «guerra preventiva».

La dirección de esa maniobra estará en manos del JFC Naples, el Mando Conjunto de la OTAN con sede en Lago Patria (Nápoles, Italia) bajo las órdenes del almirante estadounidense Mark E. Ferguson III, quien funge simultáneamente como comandante de las fuerzas navales de Estados Unidos en Europa y de las fuerzas navales del AfriCom [el Mando de las fuerzas estadounidenses en África].

Como declara el general estadounidense Philip M. Breedlove –Comandante Supremo de las fuerzas aliadas en Europa, o sea el más alto jefe militar de la OTAN, nombrado siempre por el presidente de Estados Unidos– estas maniobras constituyen «un claro indicio de que nuestra Alianza tiene la capacidad y la voluntad de responder a los desafíos contra la seguridad que están surgiendo en nuestros flancos sur y oriental».

O sea, que la OTAN tiene la capacidad y la voluntad de emprender –desde sus bases en Europa– nuevas guerras en el norte de África y en el Medio Oriente, donde ya se prepara otra intervención militar en Libia, y en el este de Europa. Es evidente que, en el «flanco oriental», la OTAN –después de haber provocado la crisis ucraniana– refuerza cada vez más la presión sobre Rusia.

La mayor maniobra naval de la OTAN correspondiente a la serie Joint Warrior, que apunta contra Rusia, se desarrolla actualmente en Escocia –desde el 11 hasta el 24 de abril– con la participación de más de 50 navíos de guerra, de 70 cazabombarderos de 14 países y de un grupo naval bajo comando italiano.

En el Mar Negro, donde ya se desarrolló en marzo una maniobra de la OTAN en la que también participó Italia, varios navíos de guerra de Estados Unidos navegan en los límites de las aguas territoriales rusas. Cuando un cazabombardero ruso, que no portaba armamento pero sí estaba equipado para la guerra electrónica, sobrevoló el destructor lanzamisiles USS Donald Cook, el Pentágono protestó contra «esta acción provocadora rusa que viola los protocolos internacionales» [1].

Pero sí son legales, a los ojos de Washington, los drones estadounidenses Global Hawk que sobrevuelan el Mar Negro y Ucrania. También es legal la llegada a Ucrania de un convoy estadounidense de la 173ª Brigada Aerotransportada de Estados Unidos con armamento y material de guerra para la operación Fearless Guardian, nombre que cubre el entrenamiento durante 6 meses de 3 batallones (de clara inspiración nazi) pertenecientes a la Guardia Nacional ucraniana, entrenamiento que será garantizado por unos 300 paracaidistas estadounidenses. A esos paracaidistas estadounidenses hay que agregar los cientos de instructores militares provenientes de Gran Bretaña y Canadá. Ottawa también está garantizando a Kiev imágenes de alta definición captadas por su satélite Radarsat-2 con fines militares.

¿Y Alemania? Mientras que aparenta seguir una línea diferente a la de Washington al conversar con Moscú, Alemania participa por otro lado en las maniobras de la OTAN contra Rusia, bajo las órdenes de Estados Unidos, y al mismo tiempo arma a Lituania ofreciéndole incluso cañones automotores Panzerhaubitze 2000, que disparan 12 proyectiles de 155 milímetros por minuto, con un alcance que fluctúa entre 30 y 40 km. Los mismos que utilizó Alemania durante la guerra de la OTAN en Afganistán.

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La Diplomacia económica como arma

Mar, 28/04/2015 - 12:24
La guerra es sólo la continuación de las politicas con la suma de otros medios.
Klaus von Clausewitz (Vom Kriege). Umberto Mazzei, Rebelión

Creo que estamos en una tercera guerra mundial que decidirá si el futuro es unipolar anglosajón o multipolar. El aspecto bélico de la lucha se hace por intermediarios, porque una confrontación directa entre los protagonistas resultaría en derrota mutua. El dinero es el nervio de la guerra (Thomas More), la estrategia es agotar económicamente los adversarios; el arma es la diplomacia económica.

Putin propone compartir con Europa los recursos de la Unión Económica Euro-Asiática, para crear una entidad económica de Lisboa a Vladivostok. Eso es la peor pesadilla anglosajona, porque la economía mundial basada en el dólar dejaría de ser y Europa continental regresaría como potencia protagonista. Esa propuesta tan ventajosa para la Unión Europea debiera despertar el entusiasmo europeo, pero su clase política sirve un interés distinto al de sus pueblos, por ello colaboró en el golpe de estado en Kiev, que desestabilizó a Ucrania, su vecina, y pone en riesgo su más segura conexión energética.

Los Estados Unidos tomaron el relevo de Gran Bretaña en servir los mismos intereses financieros y heredaron la misma política de sembrar conflictos, que justifican bases e invasiones en todas partes. Los excesos cometidos con la emisión desaforada de dólares inorgánicos que alimentan el alza de los valores en la bolsa desvincularon el sector financiero del resto de la economía que muestra indicadores negativos. El dólar debe mantener su rol de moneda excepcional e imprescindible porque su uso es un tributo mundial que se paga a los Estados Unidos. La red de acuerdos de libre comercio -ahora de asociaciónes océanicas- propuestos por Estados Unidos, tiene la función esencial de mantener el uso del dólar como referencia de valor. Es para mantener esa ventaja avasallante que hoy propone dos acuerdos ambiciosos, negociados en secreto: el Trans-Pacific Partnership Agreement (TTP) y el Trans-Atlantic Trade and Investmente Partnership (TTIP). En el primero excluye a China; en el segundo excluye a Rusia.

Esta semana ha sido testigo del inicio de una ola de protestas populares contra esas dos iniciativas de la diplomacia económica norteamericana. El día 21 de abril manifestaban en Washington los sindicatos y muchos congresistas demócratas contra el Trans-Pacific Partnership (TPP). El día 19 de abril en toda Europa se protestaba contra el Trasatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), apenas después que el Congreso de Estados Unidos autorizara, el 17 de abril, el llamado Fast Track, para negociarlo.

Ese llamado Fast Track, cuyo nombre oficial es «autorización para negociar comercio» , vino esta vez con una curiosa condición. La Sección 8, sobre Soberanía, dice que todos los acuerdos comerciales de Estados Unidos no son vinculantes para Estados Unidos, cuando contradigan una norma suya presente o futura. Con lo cual los acuerdos son obligatorios sólo para los otros socios, pero obligan a Estados Unidos sólo cuando quiere. Para asegurar mejor esa exepción, el Congreso se otorga a si mismo la facultad de sentenciar si el caso es parte del derecho internacional. Los vasallos tienen los derechos que su señor tenga a bien reconocerles.

China por su parte ha tenido mucho éxito con su propia red de acuerdos de libre comercio y de asociación económica, en que se comercia también en remimbis. En particular el Regional Comprehensive Economic Partnership, que excluye a Estados Unidos, pero incluye economías importantes del Pacífico como Japón, India, Corea del Sur, Australia e Indonesia. Otra iniciativa china es un fondo de $40 millardos para crear infraestructura de transporte y cooperación industrial en los países asiáticos que atraviesan a versión terrestre o marítima de la Nueva Ruta de la Seda.

En el área financiera de la diplomacia económica suceden movimientos estratégicos. Desde la Conferencia de Bretton Woods, en 1944, Estados Unidos tuvo poder de veto en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Mundial y los bancos de desarrollo regional. Los préstamos allí imponen medidas inspiradas por la filosofía neoliberal favorable a los intereses de las grandes empresas. Paises como China, que ahora es la primera economía mundial, desean actualizar el valor de los votos en esos organismos financieros internacionales, pero Estados Unidos lo veta. Esa rigidez llevó a la creación de dos nuevos organismos financieros: el New Development Bank ($40 millardos) de los BRICS y del Asian Infraestructure Investment Bank (57 países, $50 millardos) del que son socios todos los países de importancia financiera, salvo Japón y Estados Unidos.

El contenido de los acuerdos de asociación Aunque se negocien en secreto, el contenido de los acuerdos que propone Estados Unidos a la cuenca del Pacífico y a la Unión Europea es conocido, porque no se negocia nada, sino la adhesión, como en los contratos con bancos. Estados Unidos viene imponiendo a sus socios el mismo texto desde el TLCNA (NAFTA) con México y Canadá en 1994. Usó el mismo modelo para Jordania, Chile, Centroamérica (CAFTA), Marruecos, Colombia y un largo etcetera. Cuando quiso expanderlo a nivel regional, con el ALCA, pero fue rechazado con firmeza, en Buenos Aires, por los países del Mercosur, además de Bolivia, Ecuador y Venezuela.

La principal desventaja de esos acuerdos, que pretenden ser varios y son siempre el mismo, es que imponen el neoliberalismo como única política económica y miran sólo a la ganancia de las grandes empresas internacionales. Los rasgos más salientes son cuatro.

En comercio exigen una apertura a la exportacion subsidiada de productos agrícolas de Estados Unidos –incluso OGM- que acaban con la agricultura local. Eso destruye también la fuente de la cultura nacional y provoca éxodo campesino hacia ciudades donde su hacinamiento genera miseria y delincuencia o empuja a la emigración desesperada. Es el caso de México y América Central.

En Propiedad Intelectual imponen normas que prolongan los monopolios que otorgan las patentes, para producir productos farmacéuticos y agroquímicos. Eso retraza la fabricación de medicinas genéricas baratas y encarece el cuidado de la salud pública. En agroquímicos aplaza o encarece el uso de nuevos productos con perjuicio de la productividad y rendimiento agrícola.

En inversión extranjera, se mira como inversión extranjera la simple compra por un ente extranjero de acciones en una empresa nacional, sin nuevo aporte; sea aumento de capital, nueva technología, infraestructura o nuevos empleos. El Estado receptor debe abrir las puertas y garantizar el éxito de la inversión y deberá responde ante árbitros extranjeros por cualquier cambio que afecte la ganancia de la empresa inversora. Por ejemplo, la Occidental Oil obtuvo una sentencia contra Ecuador por US$2,3 millardos, porque tribunales ecuatorianos le aplicaron leyes ecuatorianas contra corrupción.

En comercio de servicios, esos acuerdos cambian el enfoque usado en la OMC de «lista positiva», que abre sólo los sectores mencionados en una lista, por un enfoque de «lista negativa» donde lo que no esté negado queda abierto. Eso abre todos los servicios del porvenir y quita el derecho a diseñar futuras políticas de desarrollo nacional. Es notable que en ellos Estados Unidos especifica que el acuerdo no compromete a los estados y sólo vincula al Distrito de Columbia y Puerto Rico.

Perspectiva de la Diplomacia Económica Desde el siglo XVI los anglosajones, bajo la etiqueta de libertad de comercio, practican el imperialismo económico. Fue el caso de la Compañia Inglesa de las Indias Orientales, la primera Big Corporation, que mandaba a los señores de la India, Pakistán, Bangladesh, Myanmar y SriLanka. Es significativo que la bandera de Estados Unidos se idéntica a la usada por la CIIO/ BEIC, salvo por el cuadrante superior, donde las estrellas substituyen el Union Jack.

Lo que se negocia hoy en foros multilaterales de fondo económico, como OMC, OMPI, FMI, Banco Mundial, OMS, OIT, implica casi siempre una erosión de soberanía; la reducción de espacios para políticas económicas y sociales autónomas. Exigencias más drásticas se hacen en tôdos los acuerdos bilaterales con las etiquetas de libre comercio, cooperación económica o en los de asociación regional.

La percepción clásica de que los acuerdos internacionales reflejan y consolidan un Status Quo, no se aplica a la Diplomacia Económica. La iniciativa aquí tiende a alterar el Status Quo. Se le altera negociando normas internacionales que tendrán consecuencias políticas, económicas y sociales al interior de los países. Las normas no siempre versan sobre asuntos económicos. Las negociaciones sobre comercio de servicios son sobre cambios en códigos legales internos. Las negociaciones en la OMPI son sobre futuros privilegios y monopolios privados. La OIT se mueve entre coaliciones de gobiernos, empresarios y sindicatos. Los organismos financieros internacionales suelen negociar decisiones políticas junto con sus préstamos. La Ronda Doha de la OMC, iniciada para acabar con el subsidio de exportaciones agrícolas, ahora gira sobre futura apertura agrícola, industrial y de servicios.

El uso de estrategias económicas para debilitar al adversario antes de iniciar una guerra es antigua. En época recientes la diplomacia usa sanciones económicas desde la Sociedad de las Naciones. Lo novedoso es que se obligue a un grupo de países soberanos a imponer a otro sanciones económicas que también perjudican sus propios intereses económicos. Es el caso de la Unión Europea imponiendo sanciones a Rusia y un caso claro de «matar dos pájaros de un tiro». ¿Cui bono?

El pillaje, el botín, los tributos y el crédito han sido siempre acciones económicas usadas para mantener una supremacía. Emmanuel de Waresquiel dice en su Fouché (2014) que Napoleón financiaba sus guerras con el pillaje y los ingleses las suyas con endeudamiento. Los Estados Unidos usan ambos.

Conclusión La diplomacia económica debiera merecer mucha más atención por parte de las cancillerías, porque su rol e incidencia en la política internacional es real, concreto y determinante; es el arma principal de la guerra en curso. En su lucha por prolongar su hegemonía, Estados Unidos cuenta con gran fuerza militar, pero hay adversarios a quienes no se puede aplicar. Su potencia tiene un punto débil y es el dólar, imprescindible para mantener su arsenal, y vulnerable por la falta de un respaldo de valor real y el gran cúmulo de deudas. Por ello teje una red de acuerdos que impongan el uso del dólar, junto con su sistema de distribuir la riqueza. Los países que prefieren un mundo multipolar moderno, distinto al surgido de Bretton Woods, construyen otro mundo económico paralelo y esperan el resultado, mientras modernizan sus ejércitos. Si vis pacem, para bellum.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Rodrigo Rato, ex director del FMI y segundo de Aznar, enjuiciado por corrupción y lavado de dinero

Lun, 27/04/2015 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Rodrigo Rato (RR) –ex director del FMI, ministro de Economía y viceprimer ministro en el gobierno del controvertido Aznar– fue detenido por blanqueo, fraude y alzamiento de bienes. La noticia dio la vuelta al mundo y valió la portada, con varios artículos alusivos, del Financial Times (http://goo.gl/NlOrTw): el más reciente (sic) escándalo de RR, uno de sus barones, vino en el peor momento para el atribulado Mariano Rajoy y el PP en vísperas de varias elecciones (http://goo.gl/x1I1xX).

Se desploma el hoy impresentable RR, máxima figura financierista de España durante una generación en el pináculo de la estructura del poder español, que sigue a la extraña abdicación de su zoocida monarca. Los votantes abandonan en forma masiva al PP debido a la pandemia de sus corrupciones, lo cual podría beneficiar el ascenso irresistible del movimiento contestatario antineoliberal Podemos.

RR se ha vuelto pestífero y la ciudadanía, que sufre una de sus peores crisis económicas, lo increpa y humilla en las calles como delincuente (http://goo.gl/EwTxiF). ¿Se puede deslindar el blanqueo nupcial de RR con el fiscalista Aznar, su socio en el gobierno neoliberal del PP?

El caso de RR es congénito ya que su padre fue sentenciado a 3 años de cárcel por fraude y evasión fiscal.

En espera de la exhumación de su connivencia bipolar con el PSOE, la hipercorrupta dualidad, que no duplicidad, de RR y Aznar colaboró en la atroz irrupción de Banco Santander, Telefónica y Repsol en Latinoamérica (LA), que alerté hace 7 años: “¿Aznarización pirata de los ‘tesoros’ de Petrobras y Pemex?” (http://goo.gl/NrG9BJ).

RR es un Midas al revés: lo que toca lo aniquila, quizá para amparar las oscuras cuentas subrepticias del PP y sus socios políticos y literarios en LA que promueven el salvaje neoliberalismo que beneficia a las trasnacionales españolas: Banco Santander, Telefónica y Repsol (de la que buscó ser director Calderón: íntimo del PP y su estratega Antonio Solá, quien manejó varias elecciones nauseabundas en México). En forma poco usual, el mismo FMI realizó una crítica demoledora a la actuación de RR en su fase previa a la grave crisis del 2008 (http://goo.gl/XXnIki).

La auditoría del FMI fustigó que las deficiencias internas impidieron prevenir la crisis de 2008, cuando bajo la conducción de RR, “el FMI no anticipó la crisis, su ritmo ni su magnitud y (…) no pudo advertir a sus miembros”. El vilipendiado FMI puso como ejemplo a seguir alguna de las prácticas más destructivas (sic), desoyó las señales de alerta y tuvo una doble vara de medir. Mientras era muy duro con los países emergentes, se mostraba complaciente con los países ricos, en especial EEUU, que acabó siendo el foco de la crisis. So what?

No distingo cual sea la diferencia de RR con sus antecesores en el manejo del FMI unipolar que tiene las horas contadas. Director de la mefítica Bankia –rescatado por el gobierno hipercorrupto del PP con 8 mil millones de euros–, RR renunció cuando la insolvencia alcanzó su cuello nada blanco.

La contabilidad mafiosa de Bankia en la mágica etapa de RR –quien usó sin recato sus tarjetas negras (sic) de crédito– evaporó 4 mil millones de euros, mientras otras fuentes externan un boquete azorante de 20 mil millones de euros que se ignora su destino terminal. ¿Fueron a dar a los bolsillos de Aznar y sus socios literarios en LA, colmados de preseas para honrar sus hipócritas libertad, democracia y derechos humanos?

Bloomberg seleccionó a RR como el peor ejecutivo empresarial del 2012, mientras sus fétidos escándalos y su vida lasciva orillaron a su eyección del PP donde destila(ba) insufrible olor a azufre. Después de dejar Bankia, RR apareció nada mágicamente en Banco Santander, donde cobraba por asesorías 200 mil euros al año, al igual que en Telefónica, con varios cadáveres metafóricos en el clóset, donde opera el foxiano Gil Díaz, controvertido secretario itamita de Hacienda e íntimo de Israel.

El nombramiento del tránsfuga saltimbanqui RR en el consejo consultivo de Banco Santander, el mayor banco de la eurozona, causó estupefacción (http://goo.gl/WKCSM0) cuando todos eran felices brindando cervezas al por mayor con Antonino Fernández, ex director de Grupo Modelo de México (http://goo.gl/RRhKER). Mejor aquí le paro.

¡Cuantos favores de blanqueo bidireccional ha de deber Banco Santander al lavador fondomonetarista RR!

Banco Santander –en especial su turbio consejo de administración en México (http://goo.gl/TukPjH)– fue detectado por su narcolavado (http://goo.gl/W9IfBG) sin ser inquietado por la selectivamente daltónica y cíclope Secretaría de Hacienda en la etapa aciaga de Videgaray.

El boquetazo de Bankia tiene mucha semejanza con el narcolavado y los desvíos rocambolescos de Lehman Brothers, Bernie Madoff y Banco Stanford, donde brotan muchos blanqueadores mexicanos sin ser tampoco incomodados.

El bushiano Aznar, accionista privilegiado de los fondos buitre Cerberus, que enjuagó los bonos tóxicos de Bankia, definió a RR como el mejor ministro de Economía de la democracia (sic) y lo entronizó como artífice del milagro español (http://goo.gl/vJgI7Q). ¡Que cómico!

Hace dos años aduje que el neoliberalismo español es consubstancialmente delincuencial, donde abrevan Banco Santander/Telefónica/Repsol con la cobertura democrática del PP para legitimar las rapiñas masivas a su subyugada ciudadanía (http://goo.gl/Vj05ov), extensivas a LA, como destapó el derrumbe delictivo de Antonio Solá, estratega (sic) del truculento PP (http://goo.gl/TNkyOO).

El PP, que resultó un partido consolidado de bandidos y blanqueadores, es gemelo simbiótico del PAN, de sus dos ex presidentes Fox y Calderón, y su prolífica camada literaria subsidiada, así como de partidos y organizaciones (v.gr FAES) de extrema derecha fascistoide de LA.

¡La cleptocracia con cobertura literaria de los libertinos garabatos de sus letrinas!

Durante el lapso de la detención de su socio lavador RR, Aznar vino a México, como si aún vendiera espejitos del siglo XVI, a anunciar su santa alianza con el hermano del ex priísta y hoy panista Javier Lozano, quien ha participado desde el tétrico Fobaproa/IPAB en todos los entreguistas esquemas antimexicanos (http://goo.gl/C0DSyq).

El FMI, quintaesencia del pernicioso neoliberalismo global, es un nido proliferativo de bandoleros, cuyos tres recientes directores han sido implicados en fechorías crapulosas: RR, Strauss-Kahn y Christine Lagarde (http://goo.gl/EDv86U).

El PP del lavador RR y su socio Aznar, condimentado con el sulfuroso Solá, es la imagen degenerada del putrefacto neoliberalismo del FMI que implementa en España y LA para beneficiar el inmundo bandolerismo financierista de sus trasnacionales y sus adscritos políticos y literatos muy bien lubricados que luego se transmutan a neobanqueros para perpetuar el circuito vicioso de la piratería global con su burlesco travestismo democrático publicitado en forma mendaz por los multimedia que controlan, como Televisa (http://goo.gl/69Nh75).

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El imperio de los robots en Stiglitz y en Marx

Dom, 26/04/2015 - 20:39
Branko Milanovic, Sin Permiso

Siempre es instructivo hablar con Joe Stiglitz. En una conversación que tuvimos en París, luego de su charla en la Conferencia INET [The Institute for New Economic Thinking], me observó que la elasticidad de la sustitución entre capital y trabajo mayor que 1 –un supuesto habitual en el libro de Piketty El capital en el siglo XXI— combinada con un progreso tecnológico que no cayera como maná del cielo, sino que se desarrollara en respuesta a los precios de los factores, traería consigo un proceso explosivo que sólo podría terminar con un capital en posesión de todo el ingreso neto de un país. ¿Cómo?

Supóngase que tenemos un tipo de interés dado, r (de un 5%, pongamos por caso, como a menudo supone Piketty), y un salario dado, w. Supóngase que con esa proporción de los precios de los factores resulta rentable invertir en procesos más intensivos en capital (en procesos, esto es, que reducen el coste por unidad del producto). Así, los capitalistas reemplazarán trabajo con capital y las proporciones C/T y C/producto crecerán. Puesto que la sustitución de T por C es mayor que 1, r sólo decrecerá ligeramente, mientras que los salarios (w)crecerán sólo ligeramente. Aun cuando los precios de los factores, siendo rígidos, no variarán mucho, tendrían que seguir moviéndose ligeramente en punto a hacer aún más atractivos los procesos de intensificación de capital. De modo que se diera una nueva ronda de acrecida inversión en capital, la cual, de nuevo, haría crecer las proporciones C/T y C/producto con sólo unos mínimos efectos en los precios.

Eso continuará ronda tras ronda, hasta que el entero producto sea producido prácticamente usando sólo capital y, acaso, una ínfima cantidad de trabajo. Tanto r como w seguirán casi igual que al comienzo, pero en vez de, pongamos por caso, 100 máquinas y 100 trabajadores, lo que tendremos al final serán 100 robots y un trabajador. Casi todo el producto pertenecerá a los propietarios de capital. El alfa de Piketty se acercará a 1.

De aquí que, en mi interpretación, lo que Stiglitz sostiene es que la elasticidad de sustitución superior a 1 combinada con progreso tecnológico endógeno conduce finalmente a un equilibrio explosivo. Ahora bien, esta es, como dicho, una interpretación mía, y es muy posible que Stiglitz no esté de acuerdo o que yo me haya perdido algo.

Lo cierto es que, luego de hablar con Joe, de regreso al hotel, pensé en otra cosa. ¿No es eso, en un cierto sentido, casi lo contrario, y en otro sentido, muy similar a aquel proceso, apuntado por Marx, de crecimiento de la “composición orgánica del capital” que habría de llevar a la eutanasia del capitalista (por servirnos del léxico de Keynes en un marco marxista)? En Marx, el supuesto es que más procesos de intensificación de capital son siempre más productivos. De modo que los capitalistas tienden a acumular más y más capital y a substituir el trabajo (de modo muy similar a lo que acabamos de ver en el ejemplo de Stiglitz). Eso, en un marco marxista, significa que cada vez hay menos trabajadores y que éstos, obviamente, producen cada vez menos plusvalía (absoluta): y esa plusvalía menguada en relación con una acrecida masa de capital significa que cae la tasa de beneficio.

¿Cómo afectará al capitalismo el auge de los robots? Joseph Stiglitz y Karl Marx nos proporcionan algunas claves.

El resultado es idéntico, si ponemos el proceso marxiano en un marco neoclásico y suponemos que la elasticidad de sustitución es menor que 1. Entonces, simplemente, r va cayendo en cada ronda sucesiva de inversión intensiva en capital, hasta aproximarse a cero. Como escribió Marx, cada capitalista individual tiene interés en invertir en procesos más intensivos en capital, a fin de vender más barato que los otros capitalistas, pero cuando todos hacen lo mismo, la tasa de beneficio cae para todos. De modo que lo que hacen, a fin de cuentas, es “quitarse del negocio”, o más exactamente, moverse hacia una tasa cero de beneficio.

¿Cuáles son las similitudes y las diferencias entre los dos resultados? En ambos casos, el trabajo será reemplazado por capital a un grado extremo, de manera que en ambos casos el grueso de la producción la llevarán a cabo robots. El empleo será insignificante. En Marx, el equilibrio último se daría con un r cercano a cero y un w (el supuesto de Marx) a nivel de subsistencia, evidentemente con un enorme “ejército de reserva de desempleados”. En el caso de Stiglitz, los capitalistas terminarían con un r igual y embolsándose todo el producto neto. En el equilibrio de Stiglitz, el único trabajador subsistente tendrá un salario mayor, pero nadie más tendrá empleo.

El ingreso neto, en el equilibrio marxiano, será bajo porque sólo el trabajo produce “nuevo valor”, y puesto que muy pocos trabajadores tienen empleo, el “nuevo valor” será bajo (con independencia de lo alta que sea la tasa de plusvalía que los capitalistas consigan extraer). Para visualizar el equilibrio marxiano, imaginemos a miles de robots trabajando en una gran factoría y a un solo trabajador controlándolos, siendo de un solo año la vida útil de los robots: eso significa que hay que reemplazar continuamente los robots, es decir, unos enormes costos anuales de depreciación y reinversión. La composición del PIB sería muy interesante. Si el PIB total es 100, podríamos tener un consumo = 5, una inversión neta = 5 y una depreciación = 90. Viviríamos en un país con un PIB per capita de 500.000 dólares, pero 450.000 dólares serían de depreciación.

Para ver cómo funciona esto, imaginemos que se tienen unos ingresos de 1.100 dólares anuales ganados para poder comprar un ordenador portátil que cuesta 1.000 dólares y cuya vida útil –todo el mundo está de acuerdo— es de un año. Cada año tienes que gastar el grueso del ingreso en reemplazar el ordenador portátil, y el ingreso neto disponible se mantiene pequeño. Para hacer las cosas peor, supóngase que, con cada año que pasa, en la medida en que compites con otros tipos con ordenadores portátiles, necesitas incrementar en un 5% el número de ordenadores portátiles; tu ingreso neto irá descendiendo, aun cuando vives en una cornucopia de ordenadores portátiles.

El equilibrio de Stiglitz, en ciertos sentidos, tiene una apariencia muy similar: tendríamos las mismas factorías inmensas atestadas de miles de robots, pero su producto marginal sería elevado y todo el producto neto se lo apropiarían los capitalistas.

Para el trabajo, en ambos casos, no resta casi nada, por el sencillo motivo de que prácticamente nadie tiene empleo. Una utopía harto negativa, sea como fuere. Pero no del todo: en el caso de Stiglitz, podríamos cargar con impuestos a los capitalistas y usar ese ingreso para tener a los potenciales trabajadores felices disfrutando de mucho ocio, mirando TV y jugando divertidos juegos en sus ordenadores portátiles. En el equilibrio marxiano, el ingreso neto sería bajo, aun cuando viviríamos en un mundo rebosante de complicadas máquinas. Así que no habría mucho que redistribuir. ¿Con qué se quedan ustedes?

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Economistas de Harvard y Citigroup llaman a eliminar el dinero en efectivo

Dom, 26/04/2015 - 08:55

La profunda crisis que vive el sistema financiero tiene a la economía en un callejón sin salida. Los bancos centrales han agotado todo su arsenal de políticas de estímulo y la economía permanece estancada. A siete años del estallido de la crisis y las cuantiosas inyecciones de liquidez, el dinero sigue sin fluir, y la promesa de la recuperación se ha desvanecido. El precario equilibrio entre inflación y deflación tarde o temprano se romperá. Para muchos, el problema es el dinero y las múltiples operaciones que escapan a su control: desde la creación de dinero de la nada por parte de la banca, a los abusos de los paraísos fiscales y los contrabandistas. Tarde han detectado los inconvenientes de los paraísos fiscales, el lucrativo negocio del lavado de dinero, la evasión y los fraudes fiscales a gran escala.
Por eso que la idea de terminar con el dinero en efectivo ha comenzado a tomar fuerza en el último año. Si inyectar cientos de miles de millones de euros y dólares a la economía no la ha reanimado, significa que el dinero se va justamente al lado oscuro donde no queda ninguna huella de su uso. Para evitar esta metástasis que deja en estado de coma a la economía, Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, y Willem Buiter, economista jefe de Citigroup, están proponiendo la abolición del dinero en efectivo. Ambos son de la opinión de que las actuales tasas de interés negativas a los depósitos no están significando un repunte de la economía dado que los grandes capitalistas evaden impuestos al transar sus operaciones en efectivo. Rogoff recuerda el caso de una redada realizada contra los barones de la droga en México, donde se encontraron 250 millones de dólares contantes y sonantes.

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Las leyes fundamentales de la estupidez humana

Sáb, 25/04/2015 - 02:50
En 1988 el historiador y economista italiano Carlo Maria Cipolla publicó su obra Allegro ma non troppo en la cual realizó un análisis económico, demográfico e histórico sobre la estupidez humana. No fue su trabajo más formal, ni el que le dió mayor prestigio académico a su contundente obra (ver bibliografía completa), pero fue una muestra de gran originalidad y creatividad. Cipolla fue un autor prolífico, creativo y con diversidad de intereses. Su autoridad fue siempre reconocida en la historia económica, especialmente en la historia del dinero y de la población. Trabajó también en la historia de la tecnología, la alfabetización y los sistemas sanitarios, y obtuvo numerosos reconocimientos y honores, desde el doctorado honorífico en medicina por la universidad de su Pavía natal, hasta la membresía en la Royal Historical Society of Great Britain, la American Academy of Arts and Sciences, y la Accademia dei Lincei, a la que había pertenecido Galileo.

A continuación, una síntesis de su obra Allegro ma non troppo, tomada de la página de Eumed

Primera Ley Fundamental de la Estupidez Humana: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación

A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que: personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;

día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos. La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo σ.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión. El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores "de cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.

Tercera Ley Fundamental (o de Oro): Una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

El análisis de costes y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada uno de los cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o coste (-) que causa a los demás, podemos definir y estimar las coordenadas de los siguientes tipos: Desgraciado (D): aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás. Inteligente (I): aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás. Bandido (B): aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás. Estúpido (E): aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo. Distribución de Frecuencia La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido en cualquier actividad o empresa. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costes y beneficios causados sobre sí mismos y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente digresión:

Consideraremos un "bandido perfecto" aquel que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al coste que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro cien euros sin causarle ningún coste adicional. Esta situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde. El "bandido perfecto" quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante B.

Sin embargo los bandidos perfectos son relativamente escasos. Es más frecuente que haya bandidos inteligentes (Bi) que obtienen más beneficios que los costes que causan, o bandidos estúpidos (Be), que para obtener algún beneficio causan un coste alto a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los cristales de un coche para robar su radio o el que asesina a alguien para irse a pasar un fin de semana en Montecarlo.

El poder de la estupidez Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la oportuna defensa.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque: generalmente el ataque nos coge por sorpresa.

incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, no es posible organizar una defensa racional porque el ataque, en sí mismo, carece de cualquier tipo de estructura racional. El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido es consciente de que es un bandido y el desgraciado incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Pero al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su poder devastador.

No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Es extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro.

Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez por la candidez de los desgraciados.

A veces hasta se puede caer en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque: está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez y

da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún más allá de lo originalmente supuesto. Uno puede hacerse la ilusión de que está manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y destruido sin remedio. A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables. Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo "macro", según el cual, en lugar del bienestar individual, se toma en consideración el bienestar de la sociedad, definido, en este contexto, como la suma algebraica de las condiciones del bienestar individual. Es esencial para efectuar este análisis una completa comprensión de la Quinta Ley Fundamental. No obstante, es preciso añadir que de las cinco leyes fundamentales, la Quinta es, de largo, las más conocida. El corolario de la ley dice así:
El estúpido es más peligroso que el bandido. La formulación de la ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo, tal como hemos anunciado anteriormente, la ley y su corolario tienen profundas implicaciones de naturaleza "macro". Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece. El gráfico 3 muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o debajo de dicha línea implican pérdidas sociales netas.

El profesor Carlo M. Cipolla, erudito historiador que ha investigado intensamente la sociedad clásica romana, la sociedad medieval y muchas otras de la antigüedad, está perfectamente cualificado para afirmar, como hace, que el coeficiente σ es una constante histórica. ¿Por qué entonces unas sociedades prosperan y otras entran en decadencia? Depende exclusivamente de la capacidad de los individuos inteligentes para mantener a raya a los estúpidos.

Más aún: en las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a σ; sin embargo, en el resto de la población Cipolla observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez. Y entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los desgraciados incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción σ y conduce al país a la ruina.
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Tomado de Eumed.net
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Un nuevo acuerdo para Grecia

Ven, 24/04/2015 - 22:56
Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Tres meses de negociaciones entre el gobierno griego y nuestros socios europeos e internacionales produjeron grandes coincidencias sobre las medidas necesarias para dejar atrás años de crisis económica y generar una recuperación sostenida en Grecia. Pero todavía no produjeron un acuerdo. ¿Por qué? ¿Qué hace falta para lograr una agenda de reformas viable y mutuamente convenida?

Los griegos y nuestros socios ya coincidimos en muchas cosas. El sistema impositivo de Grecia necesita una remodelación, y hay que independizar a las autoridades fiscales de influencias políticas y corporativas. El sistema de pensiones está enfermo. Se han cortado los circuitos crediticios de la economía. El mercado laboral fue devastado por la crisis y está profundamente segmentado, y el crecimiento de la productividad se estancó. Se necesita una modernización urgente de la administración pública y un uso más eficiente de los recursos públicos. Hay grandes trabas a la creación de nuevas empresas. La competencia en los mercados de productos es deficiente. Y los niveles escandalosos de desigualdad a los que se llegó impiden la unión de la sociedad en pos de las reformas esenciales.

Pero más allá de este consenso, quedan todavía dos obstáculos por superar para acordar un nuevo modelo de desarrollo para Grecia. En primer lugar, debemos coincidir en el modo de encarar la consolidación fiscal. En segundo lugar, necesitamos una agenda de reformas integral y compartida que posibilite esa trayectoria de consolidación e inspire confianza en la sociedad griega.

Por el lado de la consolidación fiscal, la cuestión inmediata es el método. La “troika” de instituciones (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) usan hace tiempo un método de inducción regresiva: ponen una fecha (por ejemplo, el año 2020) y un objetivo para el cociente deuda nominal/PIB (por ejemplo, 120%) que se considera prerrequisito para que Grecia pueda endeudarse en los mercados de divisas a tasas razonables. Después, calculan el superávit primario que se necesitará cada año, retrocediendo desde el plazo fijado hasta el presente, bajo supuestos arbitrarios respecto de los índices de crecimiento, la inflación, la recaudación de las privatizaciones, etcétera.

Nuestro gobierno considera que este método da lugar a una “trampa de austeridad”. Convertir la consolidación fiscal en la necesidad de alcanzar un cociente de deuda predeterminado en una fecha futura predeterminada implica buscar superávits primarios cuyo efecto sobre el sector privado impedirá lograr los índices de crecimiento presupuestos y, por lo tanto, seguir la trayectoria fiscal planeada. Es esta, precisamente, la razón del fracaso estrepitoso de los planes de consolidación fiscal ya aplicados en Grecia.

La posición de nuestro gobierno es que hay que abandonar el método de inducción regresiva. En cambio, debemos trazar un plan prospectivo basado en supuestos razonables sobre superávits primarios que serán compatibles con las tasas de crecimiento de la producción, las cifras de inversión neta y el aumento de las exportaciones necesarios para estabilizar la economía de Grecia y su cociente de deuda. Si esto implica que en 2020 la relación deuda/PIB será mayor que 120%, entonces se idearán formas de racionalizar, reperfilar o reestructurar la deuda, teniendo siempre presente el objetivo de maximizar el valor actual efectivo devuelto a los acreedores. Además de convencer a la troika de que el análisis de endeudamiento sostenible debe evitar la trampa de austeridad, el segundo obstáculo por superar es la “trampa de las reformas”. El programa de reformas anterior (que nuestros socios insisten en defender contra nuestra decisión de revertirlo) se basaba en devaluación interna, reducción salarial y de las pensiones, pérdida de protecciones laborales y privatización de activos públicos a precios máximos.

Nuestros socios creen que con el tiempo funcionará. A una mayor caída de los salarios le seguirá un aumento del nivel de empleo. La reducción de las pensiones será la cura para un sistema de pensiones enfermo. Y privatizar los activos públicos a precios más altos permitirá el pago de una deuda que muchos (en privado) consideran insostenible.

En cambio, nuestro gobierno cree que este programa fracasó y dejó a la población cansada de reformas. La mejor prueba de su fracaso es que, a pesar de una inmensa caída de salarios y costos, el crecimiento de las exportaciones se amesetó (la eliminación del déficit de cuenta corriente se debe exclusivamente al derrumbe de las importaciones).

Seguir con los recortes salariales no ayudará a las empresas exportadoras, que están atrapadas en la falta de crédito. Y seguir reduciendo las pensiones no resolverá la causa real de los problemas del sistema jubilatorio (bajo nivel de empleo y altos niveles de empleo no declarado). El único resultado de esas medidas sería dañar todavía más el ya tensionado tejido social de Grecia e imposibilitarlo de ofrecer el apoyo que nuestra agenda de reformas necesita con urgencia.

Los desacuerdos actuales con nuestros socios no son insuperables. Nuestro gobierno está decidido a racionalizar el sistema de pensiones (por ejemplo, limitando el retiro anticipado), avanzar con la privatización parcial de activos públicos, encarar el problema de los préstamos incobrables que traban los circuitos crediticios de la economía, crear una comisión tributaria totalmente independiente y alentar la creación de empresas. Las diferencias que subsisten tienen que ver con la forma de entender la relación entre las diversas reformas y el entorno macro.

No quiere decir que no podamos llegar a un acuerdo en poco tiempo. El gobierno griego quiere una trayectoria de consolidación fiscal razonable y reformas sobre cuya importancia todos estemos de acuerdo. Es nuestra tarea convencer a nuestros socios de que buscamos objetivos estratégicos, no tácticos, y de que nuestro razonamiento es válido. La tarea de ellos es renunciar a una metodología que fracasó.

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Günter Grass: la muerte de un ciudadano público

Ven, 24/04/2015 - 20:24
Maciek Wisniewsk, La Jornada

Según las agencias, Günter Grass (1927-2015), el gran escritor alemán, poeta, escultor y dibujante, premio Nobel de Literatura (1999), falleció el pasado 13 de abril tras sufrir una infección seria (Ap, 13/4/15). Pero según Bernard-Henri Lévy, Grass murió ya hace tres años, cuando se atrevió a criticar el programa nuclear israelí y calificar a Israel de amenaza a la paz mundial (La primera muerte de Günter Grass, El País, 15/4/12). El filósofo francés tuvo la galantería de escribir primera, pero supongo que con la muerte pasa lo mismo que con otras cosas que realmente importan: la primera es la que cuenta. O al menos eso le hubiera gustado a Lévy y a otros detractores que Grass se ganó abriendo su boca grande a lo largo de las décadas, incomodando, rompiendo silencios y tabúes. Neal Ascherson: Decía cosas que otros no querían escuchar y a veces exageraba un poco (The Guardian, 18/4/15). Fue su manera de llamar la atención, que tenía tanto que ver con su particular y desbordado estilo literario.

Confrontaba a los alemanes con su pasado y herencia nazi; abogaba por cerrar las heridas de posguerra y restablecer las relaciones con Polonia (viniendo de la ciudad libre de Dánzig –hoy Gdansk– y de madre cachuba/polaca); acompañó al canciller Willy Brandt (1969-1974) en su histórico viaje a Varsovia en que éste reconoció las fronteras post 1945 y se arrodilló en el Monumento de los Héroes del Gueto (un gesto simbólico hacia las víctimas del Holocausto que a muchos alemanes les pareció... excesivo); criticaba al mundo por no hacer nada por el desarme nuclear; censuraba al imperialismo estadunidense y soviético, al capitalismo –desde el reformismo socialdemócrata, pero con una mirada bastante aguda– y al comunismo; se solidarizaba con los movimientos de liberación nacional; apoyaba a los disidentes del bloque soviético y defendía a Cuba y Nicaragua; se oponía a la unificación de Alemania –un nuevo Anschluss– diciendo que el horror incomparable de Auschwitz excluye la posibilidad de un solo Estado; luego denunciaba que la limpieza anticomunista resultó ser más dura que el proceso de la desnazificación; abandonó la SPD cuando el partido tomó un giro conservador/neoliberal; se oponía a la guerra en Irak (2003); salía en defensa de las minorías (romaníes y kurdos), naciones enteras (criticando el trato a los griegos, supuestos causantes de la eurocrisis) y medio ambiente (contrastando el pillaje humano con la sabiduría del mundo animal); criticaba a la canciller Merkel por su visión de la democracia al estilo del mercado y su cobardía ante el espionaje de Washington; lamentaba la pérdida de toda una generación de jóvenes europeos (y recordaba 6 millones de parados que llevaron a Hitler al poder); fustigaba los lobbies financieros; abogaba por el asilo a Snowden y advertía que en los múltiples conflictos AD 2015 hay síntomas de la tercera guerra mundial.

Todas estas intervenciones –no libres de contradicciones y/o exageraciones– harían de él un clásico intelectual público, si no fuera por su deliberado antintelectualismo, fruto de su desilusión con la generación anterior de intelectuales pro nazis (Goebbels era un intelectual) y el desencuentro con el movimiento del 68, que tildó de deshonesto (observando cómo algunos de sus hijos –¡Lévy!– se volvieron intelectuales del poder, se entiende...). Grass era más bien un ciudadano público que enturbiaba las conciencias y ponchaba las burbujas del triunfalismo. En una de sus últimas entrevistas subrayaba: Hay que decir las cosas como son. Y dudo que podamos dejarlas libradas exclusivamente a lo intelectual ( El País, 14/4/15). Su lema era: El ciudadano debe mantener la boca abierta. Pero en un caso la mantuvo cerrada casi hasta el final. Nunca ocultó su nazi-entusiasmo juvenil –una autocrítica en que edificó su posición moral–, pero no dijo que también estuvo en la Waffen-SS, revelación tardía ( Pelando la cebolla, 2006; How I spent the war, en: The New Yorker, 4/5/07) que cayó como una bomba. Hasta la izquierda quedó dividida: Christopher enfant terrible Hitchens –otro hijo del 68– lo tildó de bocón e hipócrita; José Saramago o John Berger –tomando en cuenta su trayectoria y su propia explicación– lo defendieron. Timothy Garton Ash, sin ahorrarle críticas concluía que perdió una oportunidad de confesarse en los años 60 y luego sólo quería decirlo antes de morirse ( The New York Review of Books, 16/8/07). Así que cuando publicó un poema-denuncia, Lo que hay que decir ( El País, 3/4/12), criticando a Israel por querer bombardear Irán, a Alemania por venderle submarinos capaces de transportar armas nucleares y a Occidente por su hipocresía, sus detractores la tenían fácil (¡Grass es un cripto-nazi y un cripto-antisemita!). No les importaba que su crítica se centraba en Netanyahu, que diabolizaba a Irán con fines electorales (un cínico show que repitió este año), y que allí dónde exageró –por ejemplo era poco plausible el uso de armas atómicas en ataque preventivo a las instalaciones nucleares– bastaba corregirlo con calma, tal como hizo Uri Avnery, uno de los pocos ciudadanos públicos en Israel (Günter, the terrible, en: Counterpunch, 13-15/4/12).

Una excepción al anti-intelectualismo de Grass fue su excelente diálogo con Pierre Bourdieu (1930-2002), el gran sociólogo francés: un intercambio entre un ciudadano y un intelectual público, dos especies en vías de extinción. Ambos defendían la literatura y la sociología desde abajo (escritas desde el punto de vista de las víctimas) y fustigaban el avance del neoliberalismo; aseguraban que iban a seguir con sus bocas abiertas, a pesar de su tiempo limitado ( The Nation, 15/6/00). Grass –mirando atrás y haciendo la memoria histórica– insistía en eso hasta el final: Vi cómo se desmoronaba la República de Weimar y cómo surgió Hitler porque hubo pocos ciudadanos que la defendieran; por eso siento que necesito comprometerme políticamente como ciudadano, siendo autor y artista. Por eso abro muchas veces la boca aunque haya mucha gente que quiere cerrármela. Hasta ahora no lo ha conseguido ( El País, 14/4/15). Sólo la muerte lo consiguió.
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Ver: Günter Grass: "La Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado"Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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