Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4851125
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La tiranía de la deuda en el imperio de los acreedores

Xov, 23/01/2014 - 01:18
El antropólogo estadounidense David Graeber, líder del movimiento 'Occupy Wall Street', reexamina en la obra 'En deuda' los violentos cimientos económicos del capitalismo, y describe la deuda como una herramienta de los Estados para controlar a los ciudadanos y emplaza a una condonación de los créditos

El mundo necesita condonar todas las deudas existentes. Tanto las internacionales como la de los consumidores. De esta manera, se “aliviría sufrimiento” y la humanidad recordaría que el “dinero no es inefable”, que “pagar los propias deudas no es la esencia de la moralidad” y que la democracia es el sistema que permite a las personas ponerse de acuerdo para buscar lo mejor para todos. Esta es la “propuesta” que lanza el antropólogo estadounidense David Graeber, líder del movimiento Occupy Wall Street, en su ensayo En deuda, una historia alternativa de la economía (Ariel) [Debt: The First 5000 Years]

La propuesta de Graeber, doctor en Antropología y profesor del Goldsmiths de Londres, no es producto de una genialidad propia, siquiera de una observación de la realidad económica del mundo occidental, sumido en una grave crisis de deuda desde 2008. Graeber repasa la historia de la economía mundial desde la antigua Mesopotamia hasta la actualidad a lo largo de 516 de páginas, en las que reexamina los orígenes de diferentes mitos y aseveraciones que el sistema ha convertido en verdades indiscutibles como el origen del capitalismo o el propio concepto de deuda.

La premisa que da lugar al análisis de la historia económica es contundente. Tras la explosión de la crisis en 2008 quedó patente que “la historia que se había contado a todo el mundo durante la última década se había revelado como una inmensa mentira”. Por lo que Graeber considera imprescindible iniciar un “auténtico debate público acerca de la naturaleza de la deuda, del dinero y de las instituciones financieras que han acabado teniendo el destino del mundo en sus manos”. Un debate indispensable en las puertas de un cambio de era, según Graeber. “Cada vez más, parece que no tenemos otra opción”.

El análisis de Graeber, reconocido anarquista, arranca desde la propia raíz del asunto. El origen de la economía. La teoría tradicional explica el nacimiento de la economía a través de El mito del trueque. Una vaca por 40 gallinas. Para Groeber el trueque no es más que “un subproducto colateral del uso de monedas practicado por personas acostumbradas a transacciones en metálico cuando por una u otra razón no tenían acceso a moneda”. Pero la confusión histórica no es casual. Adam Smith, en su obra La riqueza de las naciones (1776), acude al trueque para señalar la economía como un mero intercambio, como dos partes de un contrato.

Smith y los posteriores historiadores de la economía olvidan adrede, a juicio de Graeber, que la historia del mercado y de la deuda, y del capitalismo por extensión, están ligadas a la guerra, la conquista militar, la esclavitud o el tráfico de personas. Remarca Graeber que la deuda y el mercado no han existido sin la compañía de una institución fuerte, ya sea ley sharia, la monarquía de origen divino, o el Imperio romano que imponen a ciudadanos o súbditos que imponga determinados tributos, impuestos y dé valor a las deudas adquiridas.

La diferencia entre los dos conceptos resulta fundamental para conseguir una definición del concepto “capitalismo”. Si partimos de que la economía surge del intercambio el capitalismo puede ser conceptualizado como un sistema que “permite a quienes tienen ideas potencialmente comercializables reunir recursos para hacer realidad”. Por tanto, incluyendo todo lo anteriormente descrito, el capitalismo no sería más que el sistema en el que los que poseen capital manda e imponen condiciones sobre los que no lo tienen.

Para Groeber, la economía como tal surge en el momento en el que en la antigua Mesopotamia se iniciaron a contabilizar por escrito las deudas. En todas y cada una de las experiencias humanas en sociedad, argumenta Groeber, ha existido la deuda. Sin embargo, las diferentes civilizaciones, como la romana o la griega, quienes también se vieron envueltas en diferentes crisis de deuda, insistieron en “suavizar el impacto, eliminar abusos evidentes como la esclavitud por deudas” o “emplear los botines del imperio para proporcionar todo tipo de beneficios extra a sus ciudadanos pobres a fin de mantenerlos más o menos a flote pero que nunca cuestionaran el propio concepto de deuda”. Asimismo, otras sociedades aplicaban una especie de año Jubileo en el que se borraban todas las cuentas y se reiniciaban las cuentas para que las bases sociales del sistema no se sublevaran.

El imperio capitalista, forjado durante los últimos 500 años, aprendió esta lección. A través de la deuda, sus principales potencias establecieorn una jerarquía mundial condenando a una gran mayoría del mundo a una esclavitud eterna (en este punto el autor pone como ejemplo la historia de Haití, pero sabía cómo mantenerse. El sistema en una "situación de conflicto de clases" límite que ponía en peligro su propia viabilidad, debido al auge del comunismo en el período de entreguerras y tras la Segunda Guerra Mundial, supo repartir “los botines del imperio de la deuda” entre los ciudadanos de los países dominantes. Tal y como hizo Roma o Atenas para superar sus respectivas crisis de deuda.

En el caso de que las instituciones no respondieran a tiempo a la situación de crisis se corría el peligro de una sublevación popular. “A lo largo de la mayor parte de la historia, cuando ha aparecido un conflicto abierto entre clases, ha tomado la forma de peticiones de cancelación de deudas: la liberación de quienes se contraban en la servidumbre por ellas y, habitualmente, una redistribución más justa de las tierras”, escribe.

El sistema aplicó las tesis keynesianas y “suspendió la guerra de clases”. “Para explicarlo crudamente: a las clases trabajadoras y blancas de los países de Atlántico Norte, de Estados Unidos a Alemania, les ofrecieron un trato. Si acordaban dejar de lado las fantasías de cambiar radicalmente la naturaleza del sistema, se les permitiría mantener sus sindicatos, disfrutar de una amplia gama de ventajas sociales (...)”, explica.

La conquista neoliberalSin embargo, en 1979 con la llegada de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder en Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente, el sistema capitalista volvió a mutar y el “trato quedó deshecho”. Así quedó explícito en el ataque conjunto que ambos dirigentes lanzaron a los sindicatos de trabajadores. En ese momento, el sistema buscó que todos los ciudadanos se convirtieran en “rentistas”, que jugaran en el mercado y, al mismo tiempo, les “animó a pedir préstamos”. Lo llamaron la “democratización de las finanzas” o "neoliberalismo", Groeber no duda en calificarlo como “el imperalismo de la deuda”.

En este sistema los ciudadanos son “minúsculas corporaciones, organizadas en torno a la misma relación entre inversor y ejecutivo: entre la fría y calculadora matemática del banquero y el guerrero que, endeudado, ha abandonado cualquier noción personal de honor para convertirse en una especie de máquina desgraciada”. Sin embargo, esta forma de capitalismo también ha fracasado y ha llegado a su fin porque está demostrando cada día que transcurre desde el inicio de la crisis que todo es “una flagante mentira”.

No obstante, a diferencia de otras fases de la historia el Estado o el Imperio no ha actuado para defender a la población de los acreedores. Muy al contrario, ha obligado a los “deudores pobres” a rescatar a los “deudores ricos” y ha modificado las normas para proteger a los acreedores de manera que el pago de la deuda por parte de los pobres sea obligatoria. “Resulta que no todos tenemos que pagar nuestras deudas, sólo algunos”, analiza.

Reiniciar el sistema Por ello, Groeber emplaza a “limpiar la pizarra [de deudas] a todo el mundo y volver a comenzar”. La manera de organizarse en esta nueva etapa aún es desconocida. La alternativa no lo tendrá fácil, recuerda Groeber, quien señala que durante los últimos treinta años la sociedad ha presenciado “la creación de un vasto aparato burocrático para la creación y mantenimiento de la desesperanza” cuyo objetivo es asegurarse de que “los movimientos sociales no crezcan, florezcan o propongan alternativas”. “Cualquier idea de cambiar el mundo parece una fantasía vana e infundada”, apunta.

El primer paso de la nueva forma de organización social está señalado. “Limpiar la pizarra de deudas”. Después, apunta Groeber habrá que continuar debatiendo. “Lo que sí sabemos es que la historia no ha acabado y que surguirán con total seguridad nuevas y sorprendentes ideas”, concluye.
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Tomado de publico.es, artículo escrito por Alejandro TorrúsUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El capital en el sanatorio de Davos

Mér, 22/01/2014 - 19:57
Alejandro Nadal, La Jornada

Los ricos y famosos se dan cita en Davos para el Foro Económico Mundial. La reunión de este año se inició ayer con una retórica manipuladora. El triunfalismo sigue intacto, pero ahora se encuentra convenientemente atemperado. Se impone el mensaje central de que la economía mundial se recupera. Pero ese anuncio es suavizado con un alarde de falsa humildad, pues se reconoce que hacen falta estructuras de gobierno para encauzar mejor la globalización. Nada mejor para desviar la atención que admitir que la globalización neoliberal tiene algunas fallas y que es necesario corregirlas.

Desde hace tres años se habla con insistencia en Davos de los retoños verdes, testimonio de la recuperación de la economía mundial. Esos supuestos brotes van desde la reducción en el desempleo en Estados Unidos hasta el hecho de que ya no se habla de la salida de Grecia de la esfera euro. Se dice que otras señales de que la crisis es historia son el tímido repunte en la economía estadunidense y el anuncio de que la Reserva Federal seguirá reduciendo su programa de compras de activos e inyección de liquidez. Por último, se insiste en que el dinamismo de los mercados emergentes constituye un factor prometedor para la economía mundial. Los personajes que se dan cita en el carnaval de Davos se regocijarán al escuchar sus fantasías sobre la globalización. Pero el resto del mundo se estremecerá al entender el mensaje: las cosas no van a cambiar, el estancamiento llegó para quedarse un buen rato y la desigualdad seguirá empeorando.

El análisis de los signos vitales de la economía mundial confirma que los brotes verdes son una ilusión óptica. Primero, la economía de Estados Unidos ha ingresado en una fase de semi-estancamiento que durará varios años. La principal causa es que los agentes no terminan de salir del sobre-endeudamiento y la reducción del apalancamiento seguirá frenando el consumo. El sistema financiero estadunidense mantiene la misma estructura que generó la crisis. Además, la guerra contra los salarios seguirá siendo el factor clave para explicar el desplome de la demanda agregada y la caída en la inversión productiva.

Al crecimiento mediocre le seguirá un profundo deterioro del mercado laboral en Estados Unidos. El desempleo amplio (que incluye a los que abandonaron la búsqueda de empleo y a los que desean un empleo de tiempo completo pero no lo encuentran) hoy rebasa 14 por ciento. Vaya retoño verde.

La desigualdad en Estados Unidos expresa el fracaso de la teoría neoliberal de que la riqueza termina por filtrarse de las capas más ricas a los pobres. O como dijo el maestro de cinismo, la teoría del goteo (trickle-down) siempre es válida porque en la medida en que los caballos de los ricos coman abundantemente, a su paso siempre dejarán algunos granos en los montones de estiércol.

La economía en Europa no está mejor. Mientras la integración neoliberal no se modifique de raíz, el estancamiento persistirá. La asimetría europea está peor que nunca. Alemania mantuvo el crecimiento del PIB per cápita, pero el resto de Europa está estancada o en caída libre (sobre todo Grecia, España, Portugal, Italia y hasta Francia). La austeridad frenó el crecimiento y llevó a un problema de desempleo estructural inédito.

China tiene un problema de fuerte adicción al crédito. El capitalismo chino no es distinto: el endeudamiento ha sido el motor del crecimiento, pero el exceso terminó por crear una cascada de burbujas que constituye grave amenaza para toda la economía. Las reformas en China deben pasar por un aumento de la demanda agregada doméstica. Pero eso pasa por aumentar salarios, lo que restaría competitividad internacional. Aún si dicha transformación estructural es exitosa (y eso está por verse) en la transición el crecimiento será mucho menor al experimentado en las últimas dos décadas.

El principal problema de la economía china es el exceso de capacidad instalada. El indicador clave es el nivel de capacidad instalada ociosa que alcanza el 20 por ciento en una muestra de 3 mil 500 empresas industriales. Los peores ejemplos están en la industria de cemento, aluminio, vidrio, construcción naval y acero. Para afrontar esta parte del problema la directiva china ha impuesto condiciones severas, entre las que destacan el freno a nuevas inversiones. No es la mejor receta para promover el crecimiento.

Así que quedan los (muy) mal llamados mercados emergentes. India y Brasil no pueden constituirse en motores de la economía global. Ambas economías enfrentan serios problemas internos. En Davos se hablará de México e Indonesia, como los nuevos chicos del barrio. Pero ni son tan nuevos ni están en buena salud. Sus contradicciones les impiden crecer de manera sostenida.

La importante novela de Thomas Mann La montaña mágica (1924) se desarrolla en el sanatorio Berghof en Davos. Ahí iban los consentidos del sistema a curarse, como le recordara Naphta a Hans Castorp. Hoy el capitalismo mundial es el que necesita una cura, pero no la encontrará en Davos.

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China triplica sus reservas de oro en 4 años a 2.790 toneladas

Mér, 22/01/2014 - 15:30
Aunque el Banco Popular de China no ha reportado sus tenencias oficiales de oro desde el año 2009, cuando señaló que llagaban a 1.054 toneladas, se espera que pronto anuncie que sus reservas de oro se han triplicado en apenas cuatro años. Esto espera Jeffrey Nichols, director general de American Precious Metals Advisors. Según Nichols, el Banco Popular deberá anunciar en breve que sus reservas de oro se han elevado a 2.710 toneladas, como indica Shanghai Daily.
China será entonces oficialmente el país con las terceras mayores reservas de oro después de Estados Unidos y Alemania. Sin embargo, es discutible si las reservas de oro alemanas de aproximadamente 3.400 toneladas almacenadas en los bancos centrales de Nueva York, Londres y París están disponibles. Durante el último año la Reserva Federal ha suministrado sólo el 5 por ciento del total de las 300 toneladas de oro que el Bundesbank quiere tener de regreso en Francfort.
Las tenencias de oro del banco central de China en 2009 eran sólo el 1 por ciento de las reservas totales. Pero desde 2009 China ha aumentado rapidamente sus tenencias de oro. Entre 2009 y 2011 las incrementó en 654 toneladas, en 2012 en 388 toneladas y el año pasado en más de 640 toneladas. El oro para el Banco Popular de China proviene principalmente de la producción nacional. La demanda de oro el año pasado superó las 1.000 toneladas. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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ONU advierte que la economía mundial no recuperará el nivel anterior a la crisis antes de 2015

Mér, 22/01/2014 - 13:46
La economía mundial creció un 2,1% en 2013, lo que supone la tasa de crecimiento más baja desde 2009, cuando terminó la fase aguda de la crisis financiera, según un informe de los expertos de la ONU sobre las perspectivas de desarrollo económico mundial (WESP, por sus siglas en inglés). Para 2014 los autores del estudio predicen un aumento del crecimiento de hasta el 3%, y para 2015 de hasta el 3,3%.

Según WESP, el principal obstáculo para un crecimiento más rápido sigue siendo la baja actividad de los participantes en el comercio mundial (su crecimiento en 2013, según datos preliminares, ascendió al 3,1%). El volumen de las importaciones en EE.UU. y la UE está todavía por debajo de los niveles anteriores a la crisis, lo que limita el ritmo del crecimiento de las economías en desarrollo dependientes de estos mercados, especialmente de los países del bloque BRICS. Así, la tasa media del crecimiento de estas economías en 2014 podría alcanzar el 5,6% (incluyendo un 7,5% en China y un 2,9% en Rusia), lo que está muy por debajo de los niveles previos a la crisis (alrededor del 8% de crecimiento anual del PIB).

Sin embargo, los principales riesgos para la economía mundial, según los autores del informe, son las consecuencias negativas del cierre de los programas de la flexibilización cuantitativa del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos: los expertos ya han diagnosticado un aumento en las tasas de préstamos a largo plazo y el crecimiento de las tasas de los préstamos extranjeros para los países en desarrollo.

La afluencia de capital en las economías de rápido crecimiento, provocada por una fuerte caída de las tasas de interés y las tasas de crecimiento en los países desarrollados, durante el plazo comprendido entre 2008 y 2012 alcanzó el 85%, pero en 2013 el volumen de estas inversiones se redujo hasta el 12%. Por otro lado, los especialistas indican la amenaza que suponen los bajos ritmos de la inflación, que podría convertirse en deflación, lo que causaría dificultades para que la zona euro salga de la crisis.

Además, actualmente la recuperación del consumo –que es necesaria para acelerar el crecimiento– se obstaculiza por una tasa alta de desempleo que, según los expertos de la Organización Internacional del Trabajo, está en su pico: alrededor del 6% de promedio mundial y hasta el 27% en algunos países de la UE.

"Muchos sectores siguen siendo rentables, pero los ingresos no están dirigidos al desarrollo de la producción y a la creación de nuevos puestos de trabajo, sino a los mercados de valores", señalan los expertos de la OIT. Por lo que la ONU pide a los Gobiernos invertir en reeducación del personal y creación de puestos de trabajo entre los jóvenes.
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Ver Informe de la ONUUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Por qué a la economía europea le fue mucho peor que a la de Estados Unidos?

Mar, 21/01/2014 - 23:25
Mark Weisbrot, The Guardian

Si se compara la recuperación económica de los Estados Unidos desde la Gran Recesión con la de Europa –o más específicamente con los países de la Eurozona– las diferencias son notables y aleccionadoras. La recesión estadounidense técnicamente duró alrededor de un año y medio, desde diciembre de 2007 hasta junio de 2009, aunque por supuesto para los 20,3 millones de desempleados o subempleados de Estados Unidos la recesión aún no terminó. La Eurozona tuvo una recesión de plazo similar, desde enero de 2008 hasta abril de 2009, pero luego cayó en una más larga recesión en el tercer trimestre de 2011 que duró cerca de otros dos años, y de la cual recién podría estar saliendo en la actualidad.

Esto conlleva una gran diferencia en la vida de las personas. En la Eurozona, el desempleo está cerca de niveles record de 12,1 por ciento; mientras que en Estados Unidos actualmente es de 6,7 por ciento. A pesar de no ser una medición exhaustiva, estos números son comparables. Por supuesto, en España y Grecia el desempleo es 26,7 y 27,8 por ciento, respectivamente, con un desempleo joven intolerable de 57,4 y 59,2 por ciento.

¿Cómo se explican esas diferencias?

Estados Unidos fue el epicentro de la crisis financiera mundial y la recesión en 2008. Pero los hacedores de política de este país respondieron a la recesión con políticas diferentes de las de Europa. La más importante fue la política monetaria. La Reserva Federal bajó las tasas de interés de corto plazo a alrededor de cero en 2008 y las ha mantenido allí desde entonces. La Fed también mostró su intención de mantener estas tasas de interés por un largo tiempo y, aventurándose en territorios sin explorar, se involucró en tres rounds de “relajamiento monetario” (quantitative easing) de más de 2 billones de emisión de dinero. Esto le posibilitó al organismo estimular la recuperación a través de una baja en la tasa de interés de largo plazo, incluyendo la crucial tasa de hipotecas, la cual ayudó a la recuperación del mercado inmobiliario.

Luego de algunos estímulos en ambas áreas, los gobiernos de la Eurozona se involucraron en un ajuste presupuestario más temprano y mayor que el de los Estados Unidos, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha mostrado una clara relación entre el ajuste fiscal y el reducido crecimiento del Producto Bruto Interno.

Ahora la pregunta es por qué nuestras hermanas y hermanos europeos han sido tan desafortunados de estar sometidos a unas políticas económicas mucho más brutales que las que experimentó Estados Unidos. Hay algunas razones simples, pero fundamentales. Lo más importante es la responsabilidad o, mejor dicho, la falta de responsabilidad de las instituciones que toman las decisiones. En Europa está la llamada “troika”, integrada por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y –reclutado más recientemente– el FMI. Estas instituciones no responden tan directamente a los ciudadanos de la Eurozona, especialmente a los de aquellos países más victimizados (España, Grecia, Portugal, Irlanda e Italia), como lo hacen la Reserva Federal, el Congreso y el Poder Ejecutivo ante los ciudadanos estadounidenses. Mucho de esto les debe sonar familiar a los argentinos que atravesaron la recesión de 1998-2002 y donde el gobierno tuvo que amenazar con defoltear al FMI para poder retornar a políticas económicas tendientes al crecimiento.

Aun peor, las autoridades europeas han impulsado una agenda política que involucra aprovechar la crisis para promover ciertas “reformas” que los ciudadanos de los países afectados nunca votarían. Esta no es una teoría conspirativa: en el paper “Consejo de Política Macroeconómica y consultas del artículo IV: El caso de la Unión Europea”, una revisión de 67 reportes del FMI sobre 27 países de la Unión Europea desde 2008 a 2011, mostré un diseño consistente: reducir el tamaño del gobierno, reducir el poder de negociación de la fuerza laboral, cortar gastos de pensiones y salud e incrementar la oferta de mano de obra.

Por ejemplo, en los 27 países de la Unión Europea el FMI recomendó ajustes de presupuesto, con recortes en el gasto por sobre incrementos de impuestos. En 15 países hubo recomendaciones sobre el área de salud: 14 fueron para recortar gastos. En 22 de los 27 países hubo recomendaciones para recortar jubilaciones. En la mitad de los países el FMI también aconsejó sobre la legislación laboral: en todos ellos la recomendación fue reducir la protección al empleo, reduciendo las opciones de indemnización por discapacidad, recortar las compensaciones por desempleo, aumentar la edad de jubilación y descentralizar las convenciones colectivas de trabajo.

El FMI no es una entidad independiente y los directores europeos tienen influencia en materia de políticas europeas. Por lo tanto, estos papeles nos indican la agenda política de la “troika”, no sólo del FMI. Entonces no es sorprendente que se registren los cambios de política que hemos visto en los últimos años en los países más débiles de la Eurozona, como Grecia, donde el gasto real en salud fue recortado en más del 40 por ciento; o Portugal, donde el número de trabajadores del sector privado con cobertura de contratos sindicalizados se redujo de 1,9 millón a 300 mil. Pero quizá lo aún más notable: esta evidencia muestra por qué el Banco Central Europeo permitió estas crisis financieras tan severas y repetidas en la Eurozona, que impactan sobre la propia Eurozona y la economía mundial por casi tres años. En julio de 2012, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dijo estas famosas palabras: “Lo que sea necesario”. Las cuales fueron respaldadas unas semanas más tarde por el nuevo programa “Outright Monetary Transactions”, que puso fin a la amenaza de un colapso financiero.

Hasta entonces, las autoridades europeas vieron a la crisis como una oportunidad para implementar sus “reformas”. Como el FMI lo pone en el “Reporte 2009”, “la experiencia histórica indica que la consolidación fiscal exitosa fue generalmente lanzada en el medio de problemas económicos o en las primeras etapas de la recuperación”.

Todo esto no se toma como un ejemplo en la recuperación de Estados Unidos. Es desgraciado que en Estados Unidos haya menos gente empleada que hace seis años y una menor proporción de trabajadores empleados de la que había en cualquier momento de los ’80 y es innecesario que el gobierno desacelere el crecimiento con recortes presupuestarios. Todo esto cuando la deuda federal tiene una carga de interés neto de menos del uno por ciento del ingreso nacional, que es casi tan bajo como en la era post Segunda Guerra Mundial. No obstante, la experiencia de la Eurozona muestra cuán peor puede ser cuando se pierde la mayoría del control sobre el diseño de las políticas económicas más importantes de gobierno.

Luego de que más de veinte gobiernos europeos hayan caído durante esta crisis prolongada, el ritmo de este ajuste presupuestario destructivo está finalmente reduciéndose: desde cerca del 1,5 por ciento del Producto Interno Bruto en 2012 al 1,1 por ciento en 2013 al 0,35 por ciento en 2014. Pero quién sabe cuántos más años le llevará alcanzar niveles normales de empleo. Así es como la democracia luce en la Eurozona en términos económicos, operando a duras penas en dolorosa cámara lenta.
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Mark Weisbrot es Codirector del Center for Economics and Policy Research, www.cepr.netUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Fin al milagro económico chino?

Mar, 21/01/2014 - 12:10
El gigante asiático pierde fuerza. Su crecimiento no es tan sólido como en los años 80, 90 y la primera década de este siglo. La segunda mayor economía del mundo creció en el cuarto trimestre de 2013 un 7,7 por ciento, una décima menos del 7,8 por ciento del tercer trimestre, en un nivel que es el menor de los últimos 14 años. La producción industrial, el comercio exterior y la demanda interna siguen disminuyendo. La razón: una economía mundial débil y los propios problemas estructurales de China, como su deuda pública y el inminente pinchazo a su burbuja inmobiliaria y financiera, algo que puede hundir aún más la economía.
Si bien la economía china creció 7,7 por ciento durante 2013 y esta cifra representa dos décimas por encima del objetivo del gobierno, la tendencia general, como muestra la gráfica, es a una desaceleración gradual en la velocidad del crecimiento. Así, mientras en 2010 la tasa de crecimiento se situó en 10,4 por ciento; en 2011 alcanzó el 9,2 por ciento; el 7,8 por ciento en 2012 y el 7,7 por ciento en 2013.

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Bancos europeos necesitan nuevo socorro por 770 mil millones de euros

Lun, 20/01/2014 - 16:47
Aunque los líderes europeos señalan que la crisis se bate en retirada, la situación de la banca es mucho más compleja de lo que les gustaría aceptar. En Alemania, Francia e Italia hay bancos que están al borde de la quiebra y la debilidad de la economía puede hacerlos desaparecer en los próximos meses. Por eso que las pruebas de estrés que se apliquen son cruciales para determinar la salud del sistema. Hasta el momento los test de estrés realizados a la banca europea han resultado demasiado blandos y condescendientes, con exigencias de reservas de apenas el 3 por ciento (o un apalancamiento de 33 veces), que niegan la realidad de un sistema que está al borde del abismo.

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La élite financiera esconde 20 billones de dólares en paraísos fiscales

Lun, 20/01/2014 - 09:00

Los activos que los multimillonarios y grandes empresas tienen depositados en paraísos fiscales de todo el mundo para evadir impuestos llegan aproximadamente a 20 billones de dólares, de acuerdo a cálculos realizados por economistas de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, encabezados por Jeffrey Sachs. Sachs, director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, responsabilizó del hecho a los políticos que autorizan los acuerdos internacionales de este tipo y al Gobierno del Reino Unido, ya que los destinos claves de los capitales en fuga son sus territorios: las islas Vírgenes Británicas, las islas Caimán y las Bermudas.

"Es un abuso de la confianza pública", señala Jeffrey Sachs. "La gente más rica de Estados Unidos y Europa, así como las megacompañías, tienen sus ingresos pero, en vez de pagar los impuestos que deberían pagar como ciudadanos decentes, los depositan en estos paraísos fiscales. Lo hacen con la aprobación de los políticos, desde luego, que usan esto para pagar las contribuciones a sus campañas electorales". Estas prácticas deben pararse, dice Sachs. "No se trata solo de intercambio de información. Esto no es suficiente. Se trata de poner fin al abuso en sí. Creo que el mundo está despertando al escándalo de la situación fiscal internacional".

Cabe destacar que la cifra de 20 billones de dólares calculada por Sachs (Us$20.000.000.000.000) se diferencia mucho de las estimaciones de otras consultoras. Boston Consulting Group, por ejemplo, dio la cifra de 8,5 billones de dólares depositados por la élite mundial financiera en los paraísos fiscales en el año 2012 y pronosticó que aumentará hasta 11,2 billones de dólares para 2017.

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Caída del índice Baltic Dry en 40% confirma desaceleración del comercio mundial

Dom, 19/01/2014 - 09:00
La caída del 36 por ciento en lo que va de año de uno de los principales indicadores del transporte marítimo, no solo indica el peor inicio de año en más de tres décadas para el comercio mundial, sino que confirma la caída del comercio internacional que adelantó la Unctad el año pasado. Esta caída en el comercio mundial es lo que ha significado para Alemania su peor tasa de crecimiento en cuatro años. El índice Baltic Dry, es uno de los indicadores claves para el transporte marítimo y promedia los costes de 23 rutas marítimas. Este índice pasó de los 2.113 puntos del 2 de enero a los 1.370 puntos con que cerró el 15 de enero, como muestra la gráfica.
El índice Baltic Dry se considera un barómetro del comercio mundial dado que refleja la tasa diaria del transporte marítimo en mover materias primas secas a granel (donde el barco es el envase) como mineral de hierro, carbón y cereales. Este indicador tiene su mesa de operaciones en la City de Londres a través del Baltic Exchange y es el mejor punto de referencia para el transporte de carga marítima. Se clasifica de acuerdo a las toneladas de las naves: Capesize (más de 100 mil toneladas; el 10 por ciento de la flota mundial y el 62 por ciento del tráfico a granel), Panamax (60.000-80.000 toneladas, 19 por ciento de la flota mundial; 20 por ciento del tráfico a granel); Supramax (45.000-59.000 toneladas, 37 por ciento de la flota mundial, 18% del tráfico), y Handysize (15.000-35.000 toneladas, el 34 por ciento de la flota mundial; 18% del tráfico). El indicador general del movimiento de estas materias primas secas ha caído un 40 por ciento desde fines del año pasado.

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La ideología que reproducen las "ciencias económicas"

Sáb, 18/01/2014 - 12:58
Vicenç Navarro, Público.es

No hay plena consciencia de que el lenguaje que se utiliza hoy en las ciencias económicas (donde el pensamiento neoliberal es dominante), y que aparece en el discurso hegemónico en los medios de información de mayor difusión, reproduce unos valores que quedan ocultos en la narrativa de esta área de conocimiento. Por ejemplo, es frecuente que se escriba en fórums políticos y económicos que las derechas (fuerzas conservadoras y liberales) priorizan a los mercados como los determinantes del comportamiento económico y financiero, mientras que las izquierdas enfatizan más las intervenciones públicas del Estado para la configuración de las prioridades en los espacios financieros y económicos. En esta dicotomía se ocultan o ignoran varios hechos esenciales.

Uno es que la palabra “mercados” quiere decir, en realidad, los propietarios y gestores del capital, es decir, las grandes empresas que dominan las distintas áreas de la actividad económica, dentro de las cuales las financieras han adquirido un gran protagonismo. Cuando las derechas acentúan que tienen que ser los mercados los que definan las prioridades sociales, están en realidad diciendo que son los propietarios y gestores de las grandes empresas los que tiene que tener la primera y última palabra en las decisiones que afectan a la gobernanza del país. Esta versión aparece con toda crudeza en la famosa expresión que “lo que es mejor para Citibank (en España, el Banco de Santander o Repsol) es también lo mejor para el país”.

Este punto de vista, sin embargo, se presenta por lo general en una terminología menos directa y más sutil. Se dice que es a los “mercados” (sin utilizar el término capitalistas) a los que se debe obedecer. Los brutales ataques al Estado del Bienestar en los países periféricos de la Eurozona (que tienen el gasto público social por habitante más bajo de la UE-15), con reducción del gasto público, se presentan como necesarios para seguir la disciplina fiscal dictada por los “mercados”. Y la bajada de salarios (que están entre los más bajos de la UE-15) se presenta como necesaria para responder a los “mercados”, haciendo a España más competitiva. Si usted, lector, se lee los documentos del gobierno español, de la Comisión Europea, del Banco Central Europeo y del Banco de España, verá estas expresiones utilizadas constantemente. El mensaje es que hay que responder a los mercados. En realidad, lo que quieren decir (pero no se atreven a decirlo) es que hay que hacer lo que los propietarios y gestores de las grandes empresas y muy en especial las financieras digan que tiene que hacerse.

A algunas voces, sin embargo, se les escapa lo que piensan y lo dicen sin tapujos. Así, uno de los arquitectos de las políticas desarrolladas por el gobierno Thatcher, en una entrevista en 1991 (“Former Thatcher adviser Alan Budd spills the beans on the use of unemployment to weaken the working class - sound familiar?” entrevista de Adam Curtis, junio de 1991), indicó que era necesario utilizar este tipo de terminología para ocultar los objetivos reales. Decía este personaje, Alan Budd, que es muy, pero que muy necesario, que crezca el desempleo, pues este es un objetivo muy deseado a fin de debilitar a la clase trabajadora y así favorecer a los propietarios del capital. “Lo que hicimos, utilizando la terminología marxista, fue crear una crisis del capitalismo, recreando un gran ejército de reserva –la población desempleada– lo que permitió ampliar beneficios a los grandes empresarios a partir de entonces”. Les aseguro que los economistas neoliberales del gobierno actual, así como un gran número de gurús económicos y financieros de gran visibilidad mediática, sin o con chaquetas llamativas, piensan igual, aunque lo dicen de una manera más elaborada y más sutil. Lo definen como requerimientos de los mercados.

La educación económica en nuestro país Esta narrativa en la cultura económica es dominante (con notables excepciones) en la cultura académica española. En realidad, gran parte de la enseñanza económica se basa en este entendimiento. El énfasis es en los mercados, dando prominencia a la necesidad de que sean estos los que determinen las prioridades de la sociedad. Con ello se da prioridad a reproducir la distribución de poder, basada en la propiedad y gestión del capital. Como bien ha dicho Paul Krugman, hoy, en la mayoría de Departamentos de Economía de las universidades de EEUU, la economía que se enseña es “lo que el 1% de renta superior del país desea que se haga”. Una situación idéntica ocurre en España (de nuevo, con notables excepciones).

Esta situación se ha incluso acentuado más en los últimos treinta años, durante los cuales la influencia del capital, y muy en especial del capital financiero, en el desarrollo de las “ciencias económicas” ha sido muy acentuado. De la misma manera que la industria farmacéutica tiene una enorme influencia en la cultura académica de las ciencias médicas, a través del patrocinio de congresos, de revista científicas, de financiación de centros de investigación, de cátedras en la universidad, de pagos y donaciones a médicos, vemos que la banca y las grandes empresas tienen una enorme influencia en los centros académicos de economía, a través de idénticos procesos.

Más recientemente este intervencionismo es incluso más directo, como es el caso de Fedea, o el caso de sus cátedras, financiadas por las grandes empresas financieras e industriales. En todas ellas se promueve la doctrina neoliberal, sin ningún disimulo, gozando de grandes cajas de resonancia ofrecidas por los medios de información, altamente dependientes de la banca para su propia supervivencia. Ni que decir tiene que dichos medios, muy de vez en cuando, permiten voces críticas a fin de presentarse como abiertos y plurales. Pero su mayor misión, que cumplen exitosamente, es propagar la doctrina económica del 1%, que es el neoliberalismo.

En realidad, los gurús económicos neoliberales de gran visibilidad mediática gozan de una inmunidad que no tiene ninguna otra profesión. Ejemplos hay muchos. Supóngase que un famoso profesor de medicina se hubiera hecho famoso a base de promocionar un producto farmacéutico y que, después de ser ampliamente promocionado, se descubriera que los informes científicos que ese médico había presentado eran falsos, llenos de errores y manipulaciones. Les aseguro que lo más probable es que este médico, además de perder su credibilidad, quedara marginado, expulsándoselo de los comités científicos, y podría incluso perder su cátedra.

Pues bien, esto ha pasado recientemente con unos famosos economistas de prestigiosos centros académicos (Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff). Su famoso “hallazgo” era que un país, en el caso de que fuera indisciplinado en sus cuentas públicas y alcanzara una deuda pública de más del 90% del PIB, entraría en un declive muy acentuado. Este “hallazgo” fue ampliamente utilizado por todas las instituciones, altamente influenciadas por la banca, desde el BCE hasta la Comisión Europea, asimismo como el Banco de España y el gobierno español, para imponer políticas de austeridad a las clases populares. Pues bien, un Departamento (marginado por su heterodoxia en el mundo académico de EEUU) de Economía de la Universidad de Massachusetts mostró que había muchos errores y/o manipulaciones en el trabajo que había producido ese hallazgo. Pues bien, los dos autores continúan teniendo la misma visibilidad mediática, tanto en EEUU como en España, mientras que los economistas que mostraron dichos errores no están ni se les espera en ninguno de los fórums o medios donde la sabiduría convencional se reproduce.

Consecuencias del dominio de los mal llamados mercados Otro error que se presenta en esta dicotomía mercados versus Estado es asumir que las derechas favorecen a los mercados y desfavorecen al Estado, mientras que las izquierdas favorecen al Estado a costa de los mercados. Ya he escrito críticamente sobre esta falsa dicotomía en un artículo reciente (ver “El contexto político del crecimiento de las desigualdades”, en Público 02.01.14), pero la importancia del error me obliga a enfatizarlo de nuevo.

La evidencia empírica de que las derechas son tan favorables a las intervenciones públicas, o incluso más, que las izquierdas, es abrumadora. Y los datos hablan por sí solos. Los “mercados”, es decir, los propietarios y gestores del capital son los mayores beneficiarios de las intervenciones de los Estados. Andy Haldane, Director Ejecutivo de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra, ha calculado que el subsidio público (pagado con fondos del Estado) a los bancos más importantes del mundo fue equivalente a 70.000 millones de dólares de media cada año (durante el periodo 2002-2007), cantidad multiplicada varias veces a partir del 2007, inicio de la crisis (citado en “How High Inequality Plus Neoliberal Governance Weakens Democracy”, por Robert Wade en Challenge, Nov-Dic 2013). Y en España, el apoyo público pagado por el Estado a la banca y otras instituciones financieras alcanzó la abrumadora cantidad de cerca de 220.000 millones de euros desde 2007. Ninguna otra institución ha sido tan subvencionada como la banca, cuyos comportamientos especulativos fueron ampliamente responsables de la crisis actual, de la cual fueron rescatados, de nuevo, con fondos públicos, sin que su salvación haya resuelto el problema de falta de crédito que las pequeñas y medianas empresas están sufriendo. En realidad, y tal como ha indicado Joseph Stiglitz, con los fondos que se han gastado los Estados para salvar a los propietarios y gestores del capital financiero, se podrían haber creado bancos públicos que habrían garantizado la accesibilidad al crédito. El hecho de que ello no haya ocurrido es consecuencia de la enorme instrumentalización de los Estados por la banca, lo cual ha alcanzado niveles hiperbólicos en el gobierno actual de España, uno de los que ha impuesto políticas de mayor austeridad a las clases populares en la UE-15.

Las desigualdades, tema desconocido en las teorías económicas Consecuencia de lo dicho en la sección anterior es el hecho de que los Estados, instrumentalizados por el capital, han sido los responsables de las enormes desigualdades que han estado ocurriendo desde los años ochenta, crecimiento que apenas ha aparecido en la literatura de las “ciencias económicas”. En realidad, algunos no solo las ignoraron y desconocieron, sino que las ocultaron deliberadamente por considerarlas perniciosas. Así, Robert Lucas, Profesor de Economía de la Universidad de Chicago, conocido como uno de los fundadores del neoliberalismo económico y Premio Nobel de Economía en 1995, indicó que “una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico…. en realidad, venenosa para tal conocimiento, es el estudio de temas de distribución…” (Robert Lucas, “The Industrial Revolution: Past and Future”. Annual Report 2003 Federal Reserve Bank of Minneapolis, May 2004). El estudio de las desigualdades de renta y propiedad no es un tema frecuente o bien conocido en los análisis que se centran en la eficiencia y eficacia de los llamados “mercados”. Y ello es consecuencia de que los propietarios y gestores del capital, máximos beneficiarios de estos conocimientos, no quieren que se conozcan las causas y consecuencias de su riqueza. Durante el periodo 2009-2012, el periodo de mayor crisis en EEUU, la renta del 1% más rico de EEUU absorbió el 95% del crecimiento total de la renta, y los ingresos de los propietarios y gestores de las 500 compañías más grandes de EEUU pasaron a representar 324 veces más que el salario promedio.

A lo máximo que el conocimiento económico llega es al análisis de la pobreza, centrándose más en los pobres que en las causas de la pobreza. Es común oír o ver la expresión de que “no me importan las desigualdades o que la gente sea tan rica como pueda. Lo único que me importa es la pobreza”. El problema con este dicho, muy común entre economistas liberales, es que las desigualdades y la pobreza están íntimamente relacionadas. La enorme concentración de las rentas se hace a costa de las rentas de los demás sectores de la población. La distribución de las rentas de un país no responde a causas económicas, sino políticas. En estos años de crisis, mientras que las rentas del 1% de la población han crecido desmesuradamente, la renta media de las familias estadounidenses ha descendido un 4%. Y ello, como consecuencia de las políticas públicas realizadas por el Estado. Ha habido lo que se llama un impacto Robin Hood, “Robin de los bosques”, al revés, es decir, una redistribución de las rentas de la mayoría a la minoría, debido a la enorme influencia de esta minoría sobre el Estado, y que se traduce tanto en las políticas fiscales como en otros tipos de intervenciones públicas (como los subsidios a la banca) que sistemáticamente favorecen a los sectores más pudientes de la población.

El factor más importante para explicar el nivel de las desigualdades existentes en un país es el grado de influencia que los instrumentos del capital tienen sobre el Estado (tanto central como autonómico o local). En los países como EEUU y España, donde esta influencia es muy marcada, las desigualdades y la pobreza son mayores que en los países, como en el norte de Europa, donde tal influencia ha sido menor (donde, hasta hace poco, el mundo del trabajo tenía mayor influencia en Europa). No es por casualidad tampoco que los países más desiguales sean también los países con menos calidad democrática (como EEUU y España), donde el grado de insatisfacción de la mayoría de la población hacia las llamadas instituciones representativas es mayor. La concentración de las rentas y de las riquezas aumenta la influencia política y mediática de los grupos más pudientes de la sociedad, causa del deterioro de las instituciones democráticas. EEUU y España son un claro ejemplo de ello. Es precisamente la instrumentalización de los Estados por el capital lo que está generando una de la rebeliones pro democracia existente hoy en el mundo (ver mi artículo “La revolución democrática a nivel mundial".

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El nuevo mapa de la pobreza en Europa

Sáb, 18/01/2014 - 09:00
Marcelo Justo, BBC Mundo

A más de cinco años del comienzo de la gran recesión del siglo XXI, Europa exhibe un nuevo mapa de la pobreza.

En la eurozona, Grecia vive “al borde de una catástrofe humanitaria”, España tiene tres millones de personas que sobreviven con ingresos mensuales de menos de 307 euros (US$417), las cifras oficiales de Portugal colocan a un 18% de la población por debajo de la línea de la pobreza, y en países fundadores del proyecto paneuropeo como Italia, el número de pobres se duplicó entre 2007 y 2012.

La situación va más allá de la llamada periferia. En Alemania casi ocho millones de personas sobreviven con unos 450 euros (US$611) mensuales de salario y, por fuera del euro, en Reino Unido, los bancos de alimentos, administrados por organizaciones caritativas, se han multiplicado por 20.

Los datos de la agencia de estadísticas europea, Eurostat, o del Banco Mundial, coinciden con los de ONGs que luchan contra la pobreza como Oxfam.

“Hay un nuevo mapa de la pobreza como consecuencia de las medidas de austeridad. Desde el aumento del desempleo hasta el desalojo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar están contribuyendo a este nuevo panorama”, señaló a BBC Mundo la directora de Oxfam Internacional, Natalia Alonso.

¿Qué es ser pobre en Europa?La pobreza se mide en términos absolutos y relativos. En el primer caso se trata de una virtual incapacidad de supervivencia. En el segundo es relativa al ingreso promedio y las expectativas de una época (no tener heladera o electricidad o agua corriente, etc.) que puede ser diferente en Europa que en América Latina, a principios del siglo XX o del XXI.

En Reino Unido la ONG Trussell Trust suministra dos semanas de alimentación de emergencia en más de 400 bancos de alimentos.

En 2011-2012, unas 128.697 personas recurrieron a estos bancos. En 2012-2013 la cifra casi se triplicó: 346.992.

“Es gente que tiene que elegir entre comer y prender la calefacción. Gente que come una vez al día. Padres que apenas comen para alimentar a sus hijos. Muchas veces uno se olvida lo fácil que es caer en esa situación. Pérdida de empleo, una cuenta muy alta de electricidad, una reducción de los beneficios sociales, dramas familiares y una persona se queda con poco o nada. A esto se suman salarios bajísimos, empleos temporales o de medio tiempo que hace que la gente entre y salga de situaciones de extrema necesidad”, señaló a BBC Mundo Chris Mould, director de la Trussel Trust.

En Reino Unido se ha acuñado el término “pobreza energética” (fuel poverty) para un creciente porcentaje de la población que sobrevive el eterno y durísimo invierno británico sin calefacción, porque no pueden hacer frente a las cuentas.

Geraldine Pool, diagnosticada con depresión, divorciada, con un hijo y sin trabajo es una de las personas que no pueden prender la calefacción este invierno y han recurrido a los vales de los bancos de comida del Trussell Trust.

“Con el vale me dieron carne y pescado envasado, pasta, azúcar, leche, té. Eso me ayudó a sobrevivir por un tiempo. Pero no puedo prender la calefacción: no podría pagar las cuentas. No tengo agua caliente, así que para bañarme tengo que calentar el agua y asearme como puedo”, señaló a BBC Mundo.

Los PIIGS Según Eurostat, en 2012 unos 124 millones de personas -24.8% de los 28 países de la UE- estaban en “peligro de pobreza o exclusión social”, definición que incluye tanto la pobreza relativa como la absoluta. En 2008 la cifra era del 17%.

Esta situación es particularmente visible en los países más golpeados por la crisis de la eurozona y los programas de ajuste, agrupados bajo el burlón acrónimo de PIIGS (“Pigs” es cerdos en inglés y abarca a Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España).

El economista griego Costas Lapavitsas, académico de la Universidad de Londres, y autor de “Crisis in the Eurozone”, describe la situación en su país.

“Grecia vive una crisis humanitaria peor que la Argentina del fin de la convertibilidad en 2002. Ha crecido la pobreza absoluta y relativa. El sistema de salud ha colapsado, la gente no puede prender la calefacción, los bancos de comida están a la orden del día”, señaló a BBC Mundo.

Es una historia que parece sacada de una moderna picaresca de la pobreza, uno de cada diez hogares griegos a los que se les cortó el suministro eléctrico el año pasado por no abonar las cuentas recurrió a la inventiva, “colgándose” ilegalmente del suministro general para poder tener acceso a luz y energía eléctrica.

En Italia, el presidente del Instituto de Estadísticas, el ISTAT, Antonio Golini, indicó al Parlamento en octubre que la pobreza pasó de 2,4 millones a 4,8 millones entre 2007 y 2012.

Con una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 1,8% en 2013 no hay mejora a la vista.

“Pero esto va más allá de los PIIGS. Está pasando en el centro. En Francia, por ejemplo”, subraya Costas Lapavitsas.

Vivir con menosEn septiembre del año pasado el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (INSEE) reveló que en 2011 la pobreza en Francia afectó al 14,3% de la población total, su nivel más alto desde el año 1997.

Según el INSEE unas dos millones de personas viven con menos de 645 euros por mes (US$877), unos 3,6 millones tienen problemas de vivienda y unos 3,5 millones reciben ayuda alimentaria.

El caso más emblemático de esta “pobreza de los ricos” es Alemania, exhibido siempre como modelo a seguir en la eurozona por su crecimiento económico y su flexibilización laboral.

La cara oscura de este crecimiento son los casi ocho millones de personas que sobreviven con los llamados minijobs que dan unos 450 euros mensuales (US$611) y prestaciones sociales nulas.

Desde los orígenes de la flexibilización germana con el gobierno social demócrata de Gehrard Schroeder en 2002 hasta su actual versión con la canciller Angela Merkel, los bancos de alimentos se han triplicado de 310 a 906.

Una situación similar se da en otro de los modelos de sociedad equitativa de antaño, Holanda.

En diciembre la Agencia Oficial de Estadísticas señaló que en 2012 el porcentaje de holandeses que vivía por debajo del umbral de la la pobreza había saltado al 9,4%, equivalente a unos 664.000 hogares. En 2010 el porcentaje era el 7,4%.

No a todos les va malEn 2007 Europa era ya más desigual que en 1970: esta realidad se ha profundizado vertiginosamente desde entonces.

Según el Observatorio de la Realidad Social de la organización católica Cáritas, el número de millonarios en España aumentó en un 13% entre mediados de 2012 y 2013 hasta superar las 400.000 personas.

En 1976, el presidente de la tercera entidad bancaria española ganaba ocho veces más que el empleado medio; hoy gana 44 veces más.

“En Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, España y el Reino Unido se ha visto un crecimiento de los niveles de desigualdad comparables con el 16% de aumento en Bolivia en los seis años que siguieron al programa de ajuste de los 90. En estos países europeos o el 10% más rico gana más o el 10% más pobre gana menos o ambas cosas”, señaló a BBC Mundo desde Oxfam Natalia Alonso.

El impacto no es sólo social o humanitario: el mismo modelo de crecimiento europeo de la posguerra está en juego.

Este modelo incluyente y con fuertes tendencias niveladoras en los social permitía un crecimiento basado en un alto consumo doméstico. El modelo no ha desaparecido, pero está en crisis.

“Si no cambian estas políticas, Europa necesitará 25 años para recuperar el nivel de vida que gozaba antes de la crisis. Hay un desmantelamiento de un modelo en marcha. Hoy la desigualdad en Reino Unido es igual que en Estados Unidos”, indicó Alonso a BBC Mundo.

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Stiglitz: "El euro ha sido un error, y los políticos no han sabido encontrar una salida"

Sáb, 18/01/2014 - 00:52
El premio Nobel y ex economista jefe del Banco Mundial, Joseph Stiglitz, describió el euro como un problema fundamental de Europa. De acuerdo a esta reseña de Economic Times, Stiglitz señaló que "el euro ha sido un error, y los líderes europeos aún no saben qué hacer con ese error". El autor de libros como El malestar de la globalización y Cómo hacer que la globalización funcione, participó en la conferencia "La crisis financiera global y su impacto en las economías de los países en desarrollo", organizada por la UNESCAP (Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico de las Naciones Unidas), y desarrollada en Nueva Dehli junto a José Antonio Ocampo, Nagesh Kumar, y Kevin Gallagher, entre otros. Según Stiglitz, Europa y Estados Unidos estaban en el corazón del problema tras el colapso de Lehman Brothers hace cinco años, y aunque en la actualidad muchos celebran que Europa volverá a la senda del crecimiento durante este año, hay que decir que será un crecimiento muy pequeño. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del PIB del uno por ciento, "pero el FMI se equivoca en todos sus pronósticos".

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Joseph Stiglitz: Malestar avanzado

Ven, 17/01/2014 - 09:00
Joseph Stiglitz, Project Syndicate

La economía recibe a menudo el mote de «ciencia lúgubre» y durante la última media década ha honrado firmemente su reputación en las economías avanzadas. Desafortunadamente, el año próximo no traerá alivio.

El PBI per cápita real (ajustado por inflación) en Francia, Grecia, Italia, España, el Reino Unido y Estados Unidos es menor que antes de la Gran Recesión. De hecho, el PBI per cápita griego cayó casi el 25 % desde 2008.

Hay unas pocas excepciones: Después de más de dos décadas, la economía japonesa parece estar experimentando un giro bajo el gobierno del primer ministro Shinzo Abe, pero, con la herencia de deflación que se acumula desde la década de 1990, el camino de regreso será largo. El PBI real per cápita alemán fue mayor en 2012 que en 2007, aunque un aumento del 3,9 % en cinco años no es algo de lo que se pueda alardear demasiado.

En otras partes, sin embargo, las cosas son verdaderamente lúgubres: el desempleo se mantiene testarudamente alto en la zona del euro y la tasa de desempleo de largo plazo en EE. UU. aún excede por mucho sus niveles previos a la recesión.

Parece que el crecimiento volverá este año a Europa, aunque con tasas verdaderamente anémicas: el Fondo Monetario Internacional proyecta un aumento anual del producto del 1%. De hecho, los pronósticos del FMI han resultado excesivamente optimistas una y otra vez: el Fondo predijo un crecimiento del 0,2% para la zona del euro en 2013, cuando probablemente el resultado sea una contracción del 0,4 %; y un crecimiento del 2,1 % para EE. UU., que parece haber resultado más próximo al 1,6 %.

Con los líderes europeos comprometidos con la austeridad y moviéndose a ritmo glacial para ocuparse de los problemas estructurales debidos a los errores de diseño institucional de la zona del euro, no sorprende que las perspectivas sean tan lóbregas para el continente.

Pero, del otro lado del Atlántico hay motivos para un silencioso optimismo. Los datos revisados para EE. UU. indican que su PBI real creció a una tasa anual del 4,1% durante el tercer trimestre de 2013, al tiempo que la tasa de desempleo por fin llegó al 7% en noviembre: su menor nivel en cinco años. Media década de escasa construcción se ha ocupado en gran medida del exceso de edificación que se produjo durante la burbuja inmobiliaria. El desarrollo de vastas reservas de energía de pizarra (shale) dio a Estados Unidos un impulso en dirección a su tan ansiada meta de independencia energética y redujo los precios del gas a mínimos récord, lo que permitió un atisbo de reanimación de la producción manufacturera. Y la bonanza del sector de alta tecnología se ha convertido en la envidia del resto del mundo.

Aún más importante es que un mínimo de sanidad se ha incorporado al proceso político estadounidense. Los recortes presupuestarios automáticos –que redujeron el crecimiento de 2013 hasta en 1,75 puntos porcentuales respecto de lo que hubiera sido sin ellos– continúan, pero de manera mucho más atenuada. Además, la curva de costos de atención sanitaria –una importante fuente de déficits fiscales en el largo plazo– ha cedido. Ya la Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que el gasto en Medicare y Medicaid (los programas gubernamentales de atención sanitaria para ancianos y pobres, respectivamente) para 2020 estará aproximadamente el 15% por debajo del nivel proyectado en 2010.

Es posible, e incluso probable, que el crecimiento estadounidense en 2014 sea lo suficientemente rápido como para crear más puestos de trabajo de los necesarios para los nuevos ingresantes a la fuerza laboral. Como mínimo, debiera caer la enorme cantidad (aproximadamente 22 millones) de quienes desean un empleo de tiempo completo y no han podido encontrarlo.

Pero debemos poner freno a nuestra euforia. Una cantidad desproporcionada de los puestos de trabajo que están siendo creados son de baja remuneración, tal es así que el ingreso mediano (el de quienes se encuentran en el medio) continúa disminuyendo. Para la mayoría de los estadounidenses no hay recuperación: el 95 % de los beneficios va al 1% más rico.

Incluso antes de la recesión, el capitalismo al estilo estadounidense no funcionaba para una gran parte de la población. La recesión solo puso más al descubierto sus asperezas. La mediana del ingreso (ajustada por inflación) aún es menor que en 1989, casi un cuarto de siglo atrás; y la mediana del ingreso de los hombres es menor que hace cuatro décadas.

El nuevo problema estadounidense es el desempleo de largo plazo, que afecta a casi el 40% de los desempleados, sumado a uno de los sistemas de seguro contra el desempleo más pobres entre los países avanzados, con beneficios que habitualmente finalizan a las 26 semanas. Durante las depresiones, el Congreso estadounidense extiende esos beneficios y reconoce que la situación de los desempleados no es tal porque no buscan empleo, sino porque no hay empleos que encontrar. Pero ahora los congresistas republicanos se rehúsan a adaptar el sistema de desempleo a esta realidad. Con el receso por los feriados, el Congreso entregó al desempleo de largo plazo el equivalente a un telegrama de despido: a inicios de 2014, los casi 1,3 millones de estadounidenses que perdieron sus beneficios de desempleo en diciembre quedaron abandonados a su suerte.

Mientras tanto, uno de los principales motivos por los que actualmente la tasa de desempleo estadounidense es tan baja es que muchas personas han abandonado la fuerza laboral. La participación en la fuerza de trabajo se encuentra en niveles que no se veían desde hace más de tres décadas. Algunos dicen que esto refleja en gran medida la demografía: una mayor porción de la población en edad laboral tiene más de 50 años de edad y la participación en la fuerza de trabajo siempre ha sido menor entre este grupo que en cohortes más jóvenes.

Pero esto simplemente cambia el problema: la economía estadounidense nunca fue buena para reentrenar a sus trabajadores. Los trabajadores estadounidenses son considerados productos básicos descartables, se los deja de lado si no pueden mantenerse al día con los cambios tecnológicos y el mercado. La diferencia ahora es que estos trabajadores ya no constituyen una pequeña fracción de la población.

Nada de esto es inevitable. Es el resultado de malas políticas económicas e incluso peores políticas sociales, que desperdician el recurso más valioso del país –su talento humano– y causan inmenso sufrimiento a las personas afectadas y sus familias. Ellos desean trabajar, pero el sistema económico de EE. UU. les ha fallado.

Así que, con el Gran Malestar que continuará en Europa en 2014 y la recuperación en EE. UU. que excluirá a todos excepto a los más ricos, considérenme lúgubre. A ambos lados del Atlántico, las economías de mercado han fallado a la mayoría de sus ciudadanos. ¿Cuánto tiempo más se puede seguir así?

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Alemania decepciona con su PIB más bajo en 4 años

Xov, 16/01/2014 - 22:53

La economía alemana no pudo ganar impulso en el cuarto trimestre de 2013 y creció solo un 0,25 por ciento en relación al cuarto trimestre de 2012, completando así el nivel anual más bajo desde la recesión de 2009 cuando esta economía se desplomó -5,1 por ciento. El producto interno bruto de Alemania (PIB) creció un 0,4 por ciento en 2013, por debajo del 0,7 por ciento de 2012, el 3,3 por ciento de 2011 y el 4 por ciento de 2010. La economía alemana marca así un profundo retroceso, principalmente por la caída de las exportaciones y dando cuenta que la recesión en la zona euro aún persiste. Las cifras fueron publicadas esta mañana por la Oficina Federal de Estadística de Berlín, Destatis.

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¿Es viable el capitalismo sin burbujas?

Mér, 15/01/2014 - 17:29
Alejandro Nadal, La Jornada

Parece ser que la economía de Estados Unidos está atrapada en un proceso de estancamiento secular. Muchos economistas coinciden con este diagnóstico. Se pronostican por lo menos 15 años de lento crecimiento y alto desempleo. ¿Cómo se puede romper esa inercia?

Para empezar, una aclaración. El desempleo en Estados Unidos disminuyó de 7 a 6.7 por ciento entre noviembre y diciembre del año pasado. ¿No contradice eso el pronóstico sobre el largo periodo de estancamiento en Estados Unidos? El desempleo se redujo porque un número elevado de desempleados abandonó o no inició la búsqueda de empleo. Por definición el desistimiento implica una reducción en el número de desempleados. La reducción del desempleo se explica por la desesperanza de los desempleados y no por una economía en expansión.

El espectro del estancamiento secular preocupa a economistas como Larry Summers (ex jefe de asesores de la Casa Blanca con Obama) y Paul Krugman (premio Nobel de economía). Summers ha alertado sobre el peligro de ver a la economía estadunidense (y de Europa) entrar en un proceso de estancamiento similar al de Japón a partir de 1991.

Summers piensa que en el futuro la economía de Estados Unidos podría no crecer sin la ayuda de burbujas o episodios inflacionarios en los precios de distintos tipos de activos. Su análisis utiliza la noción de una tasa natural de interés, especie de tasa de interés de largo plazo para la época dorada del capitalismo (y una idea vieja cuyos orígenes se remontan a la obra de Wicksell). Según Summers, las tasas de interés de la Reserva Federal en la última década no han podido aproximarse a la tasa natural: esto significa que aún con tasas bajas, la economía no ha podido crecer y lo único que permite la expansión son las burbujas que son un incentivo para aumentar la tasa de inversión.

Esta línea de análisis es sorprendente. ¿Cómo pueden ser las burbujas algo bueno para la economía?

Las burbujas son episodios en los que de manera persistente el precio de un activo excede de manera significativa el valor neto de los beneficios que puede generar. Las burbujas se forman cuando la compra de un activo se realiza no con base en la tasa de ganancia asociada con dicho activo, sino porque se anticipan mayores precios futuros de dicho activo (y se espera encontrar alguien a quien vender el activo). La formación de burbujas implica una retroalimentación positiva (expectativas de aumentos de precios conducen a aumentos de precios). Cuando el precio de esos activos se reduce abruptamente, la burbuja ha reventado.

Durante la gestión de Greenspan en la Reserva Federal se adoptó la visión de que mientras no se presentaran riesgos para la economía, la Fed reduciría las presiones inflacionarias (regla de Taylor). En un contexto de riesgos financieros severos la Fed podría desviarse de la regla de Taylor: así sucedió con la crisis en Asia (1997), Rusia (1998), del Nasdaq (2001) y la burbuja de bienes raíces (2007). Hoy se acepta que la presencia de burbujas en los precios de activos importantes (bienes raíces o títulos financieros) entrañan serios problemas a escala macroeconómica.

La Fed mantiene una postura asimétrica frente a la presencia de burbujas. Durante la fase de expansión de una burbuja la Fed ha decidido no aumentar la tasa de referencia para desinflar la burbuja (la razón es que las burbujas pueden tardar años en formación y un instrumento como la tasa de interés carece de la precisión para dirigirse a los sectores afectados). En cambio, al reventar la burbuja la Fed piensa que debe responder inmediatamente y reducir la tasa de interés para mitigar el impacto adverso en la economía.

Pero ahora lo que dice Summers es que las burbujas son indispensables para crecer en presencia de tasas de interés cercanas a cero. Sólo que las burbujas entrañan varios problemas. El más importante (no el único) es que las burbujas tienen efectos regresivos en la distribución del ingreso. El crecimiento entre 2002-2007 estuvo basado en una gran burbuja que solamente benefició a los súper ricos.

Summers y Krugman consideran que el estancamiento secular en Estados Unidos puede deberse a factores demográficos (envejecimiento de la población), a un ritmo más lento de cambio tecnológico (lo que es una circularidad), a un dólar sobrevaluado o al déficit comercial (y a la manipulación cambiaria de China). Pero nunca mencionan la brutal desigualdad del ingreso y el estancamiento en los salarios (Krugman se acerca al mencionar tímidamente la necesidad de contar con más redes sociales, pero no le alcanza el aliento para hablar de salarios).

Lo que necesita una economía capitalista madura para crecer es un proceso redistributivo que permita sustentar la demanda agregada de manera duradera. Eso se puede lograr con un proceso redistributivo que reduzca drásticamente la desigualdad y un programa de largo plazo de gasto público que modernice la infraestructura y conserve el medio ambiente. La palabra salarios está fuera del alcance de Summers y Krugman. Preferible hablar de burbujas.

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Los más ricos del mundo sumaron en 2013 medio billón de dólares a su riqueza

Mar, 14/01/2014 - 05:17
Las 300 personas más adineradas del planeta se hicieron incluso más ricas en 2013, sumando unos 524.000 millones de dólares al valor montante de su riqueza. Así lo computaron los expertos de Bloomberg a partir de sus propias estimaciones. Las mayores ganancias fueron obtenidas en el sector de alta tecnología, que creció un 28% a lo largo del año. Pese a un intenso desarrollo, allí los líderes son los mismos que en los últimos dos o tres años: Bill Gates, Larry Ellison, Jeff Bezos, Larry Page, Sergey Brin y Mark Zuckerberg.

Gates, el fundador y presidente de Microsoft, es también el mayor ganador del año en la lista general de los ricos. La fortuna del magnate estadounidense, de 58 años, aumentó unos 15.800 millones y llegó a 78.500 millones, según los datos de Bloomberg. En mucho, eso se debe al crecimiento, un 40%, del valor de sus acciones del gigante informático, pero también se benefició de las acciones del Ferrocarril Nacional de Canadá y la empresa del sector alimenticio, Ecolab, que asimismo estaban en alza. En mayo del año pasado Bill Gates recuperó, y desde entonces retiene el título, de la persona más rica del mundo.

El segundo en la lista de los mayores ganadores del año pasado es Sheldon Adelson, fundador de Las Vegas Sands. La compañía de la industria lúdica más grande del mundo y otros proyectos agregaron 14.400 millones de dólares al valor de sus activos. Eso se debe al crecimiento del 71% de las acciones de su red de casinos y los crecientes ingresos de la misma en China, especialmente en Macao.

Por otro lado, el otrora más rico, Carlos Slim, fue el que más perdió en 2013: 1.400 millones de dólares. Su empresa América Móvil, la operadora de telefonía más grande del continente, se desvalorizó un 12% en los tres primeros meses del año, después de que el Congreso de México aprobara desmantelar su dominio del mercado. El empresario mexicano, de 73 años, sigue por delante del brasileño Jorge Paulo Lemann, la segunda persona más rica de América Latina. De toda la clasificación de los 300 solo 70 multimillonarios registraron alguna pérdida neta durante el año pasado.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bachelet y la crisis económica: una advertencia desde la izquierda

Lun, 13/01/2014 - 16:43
José Miguel Ahumada y Hassan Akram, El Mostrador

Hoy día nadie niega que Chile cambió. Las movilizaciones estudiantiles de 2011 desataron una ola de presión social. Se vio conminada tanto la democracia de los acuerdos que había dominado Chile desde la transición como el andamiaje institucional que la apoyaba. La consigna de los estudiantes: “Somos la generación sin miedo”, se extendió a toda la sociedad chilena y se empezó a cuestionar aquella institucionalidad autoritaria a través de la cual la ideología neoliberal había logrado sobrevivir el fin de la dictadura.

El futuro gobierno de Michelle Bachelet nos promete una importante reforma al modelo neoliberal. Eso por lo menos es lo que piensan sus seguidores en la izquierda de la Nueva Mayoría (particularmente el PC, pero también los progresistas del PS, DC y PRSD). También deben pensar lo mismo los que transfirieron su voto hacia ella desde las filas de los 17,41% que votaron por candidatos a su izquierda en la primera vuelta. Bachelet ya ha dicho que quiere enfrentar la espantosa desigualdad en Chile (que hace que algunos chilenos vivan con niveles de ingreso de Noruega, y otros, de Angola), pero el gran enigma es si va a poder concretar una agenda de políticas públicas capaz de superar el problema.

Las demandas son muchas: una Nueva Constitución, reforma tributaria, un nuevo Código Laboral, educación gratuita y una transformación del sistema de AFP. Desde el comando de la Nueva Mayoría la estrategia es de cautela. Los equipos programáticos, coordinados por Alberto Arenas, han intentado zanjar una visión moderada, procurando lograr los cambios con el menor costo político posible. El problema para el comando de Michele Bachelet es que tendrá que complacer a grupos muy diversos, desde los estudiantes radicalizados de la CONFECH hasta los empresarios del ENADE.

La falsa seguridad de la moderación Para triunfar en este juego de malabarismo el equipo de Bachelet está haciendo un frío análisis de costo-beneficio. Los costos son las demandas populares, las políticas que reducen la desigualdad y aseguran la paz social. Los beneficios son el dinamismo y crecimiento de la economía. El cálculo que hace el comando es cuánto tiene que pagar en términos de políticas redistributivas para asegurar la gobernabilidad y no poner en peligro el tan anhelado alto crecimiento. Según esta visión, si el gobierno paga demasiado en términos de redistribución, va a socavar la confianza de los empresarios y conminar la inversión.

Los pragmáticos dentro de la Nueva Mayoría piensan que su moderación va a proteger a Michelle Bachelet. Piensan que reduciendo la profundidad de los cambios va a asegurar la estabilidad macroeconómica y, por ende, la estabilidad y sustentabilidad en el tiempo de las transformaciones sociales. Sin embargo, la realidad internacional indica justamente lo contrario: no es el radicalismo sino la moderación la que hace imperdurables las transformaciones sociales.

Hoy día están en bastante mal estado los países que tenían gobiernos de la izquierda moderada durante la última década del siglo pasado y la primera década de éste. La mayoría de los países europeos están sufriendo alto desempleo y un estancamiento general (EE.UU. está pasando por algo similar, aunque menos drástico). La austeridad fiscal impuesta tras la crisis financiera global está destruyendo el Estado de Bienestar y aumentando la desigualdad y pobreza en un continente que tenía fama por su pacto social. Sin embargo, el desmoronamiento de las transformaciones sociales igualitarias de la Vieja Europa no es el resultado de un radicalismo irresponsable (alto gasto fiscal y políticas redistributivas). Más bien, la realidad europea demuestra que es la moderación de la izquierda de la “tercera vía” frente a la herencia neoliberal lo que causa crisis y socava las reformas sociales.

En el caso del Reino Unido, el gobierno supuestamente de izquierda de Tony Blair hizo un gran esfuerzo de acercarse al sector financiero y nunca revocó la desregulación de la época de Margaret Thatcher. Esta moderación “pragmática” sembró la bomba de tiempo que explotó en la crisis bancaria. En Francia fue el propio Partido Socialista bajo François Mitterrand el que, en pos de la famosa “moderación”, promovió la desregulación financiera que terminó destruyendo el modelo social. Algo similar pasó en EE.UU., donde la dominación de los intereses de Wall Street y el sector financiero durante el mandato de Bill Clinton impusieron el desmantelamiento de la regulación bancaria del New Deal (particularmente la famosa ley Glass-Stegall), que ayudó en la creación de la burbuja financiera que sigue debilitando la economía global. En todos estos casos, la moderación frente a la visión neoliberal no promovió sino que destruyó la tan anhelada estabilidad económica.

Peor aún, otro resultado de esta moderación es que hoy día los electorados europeos culpan a los partidos de izquierda (que gobernaban cuando la crisis explotó) por los problemas económicos, a pesar de que son el resultado de la desregulación neoliberal. De forma similar, en EE.UU. hay mucho descontento con el Partido Demócrata porque su cercanía con el sector financiero ha impedido políticas keynesianas serias que (como nos explica el premio Nobel en economía Paul Krugman) acabarían con la crisis. En este contexto de debilidad de la izquierda (causada por su moderación y asociación con políticas neoliberales), la derecha ha ganado con su discurso respecto a que la crisis es el resultado de un gasto fiscal irresponsable.

El análisis económico demuestra claramente que hay una crisis fiscal porque los Estados tuvieron que rescatar a los bancos desregulados, pero la culpa (según el discurso hegemónico) la tiene el Estado de bienestar, no la falta de regulación. No importa que hasta España (el país más acusado de irresponsabilidad fiscal) tuviera un superávit fiscal antes del rescate bancario. Los hechos verdaderos son irrelevantes: la moderación de la izquierda no sólo permitió una crisis de desregulación sino que también fortaleció el discurso neoliberal con su negligencia. ¿Podría pasar algo similar en Chile?

La crisis económica de la Reforma Tributaria y Educacional “¿Y si la bonanza del cobre resulta ser transitoria?”, se preguntó, hace un tiempo, el economista de Cambridge José Gabriel Palma. A pesar del boom de las exportaciones y del alto precio del cobre, Chile hoy ha entrado en un déficit de la cuenta corriente del 4% del PIB. Palma ha llamado a esa situación “el caballo de Troya” que Piñera le regalará a Bachelet. El boom exportador actual depende, en su mayor parte, de la especulación sobre el precio del cobre, y el radical aumento de las importaciones se ha condensando básicamente en bienes de consumo (éstos se han más que cuadruplicado desde el 2003) en vez de en bienes de capital que aumentarían la producción nacional. En síntesis: tenemos un boom que carece de sólidas bases materiales que lo hicieran perdurable en el tiempo (al estilo asiático). Por eso la especulación financiera e importaciones improductivas han desembocado en un déficit de la cuenta corriente, caldo de cultivo para una futura crisis (¿no nos recuerda esta situación el contexto pre-crisis de 1982, de financiarización de la economía, importaciones improductivas, déficit de cuenta corriente unidas a un clima de optimismo y euforia?).

Como hemos visto, quienes construyen la crisis prácticamente nunca son los que la pagan. El peligroso escenario económico hoy en Chile fue el producto de casi cuatro décadas de políticas neoliberales, pero si la burbuja llegara a reventar en los próximos años, será la Nueva Mayoría la que tendrá que dar las respuestas, poner la salida a la crisis como prioridad en la agenda y comenzar a recibir el ataque de la derecha culpando de la crisis a las políticas reformistas de Bachelet.

La fuerza económica de una crisis puede hacer perdurar el régimen y bloquear reformas a pesar de la derrota del modelo en el plano de la hegemonía. Peor aún, la crisis puede no sólo impedir reformas, sino, paradójicamente, fortificar el modelo en el plano político.

Sería la perfecta oportunidad, para la derecha, de rearmarse políticamente. Sólo pensemos en qué dirían: “El gobierno de Piñera finalizó con un PIB per cápita de casi US$20.000 y una tasa de crecimiento de 6% anclada en un marco institucional ordenado y estable, mientras que el gobierno actual, producto de sus políticas (cambio constitucional, reforma educacional y tributaria), generó una inestabilidad institucional que colaboró en acentuar la crisis”.

¿Qué hacer? Las políticas sociales sólo son perdurables en el tiempo con un régimen económico que tienda a la industrialización (por eso hoy la literatura de desarrollo económico habla de la necesidad de vincular Estado de Bienestar con un Estado Desarrollista) y no con un orden precario y cortoplacista como el actual. En Chile, políticas sociales deben ir aparejadas con políticas industriales.

Hoy tenemos oportunidades para comenzar a caminar por ese camino. Recuperar el cobre es un objetivo medular si de transformación productiva hablamos. Junto a una fuerte reforma tributaria, los recursos del cobre abren las puertas a una masa de excedentes esenciales para no sólo implementar sólidas políticas sociales, sino para elaborar nuevos proyectos de transformación productiva que colaboren en superar las ventajas comparativas estáticas que Chile hoy posee (recursos naturales). El Estado, tanto en EE.UU. como en los países Asiáticos, ha sido un empresario innovador esencial para el establecimiento de inversiones en nuevos sectores. Un Estado con recursos, fuerte y con un bloque político decidido, puede abrir el espacio para la emergencia de nuevas ventajas comparativas dinámicas.

No hablamos sólo de aumentar el royalty minero. Debemos tener un Estado que no le tenga miedo a utilizar sus propias herramientas. Se deben (y hoy comienza a surgir la base política para aquello) activar políticas comerciales y arancelarias que permitan proteger temporalmente nuevos sectores. Aprendamos de lo que han hecho los países desarrollados, no de lo que nos dicen que hagamos.

Sólo con un Estado con acceso a importantes recursos, sin miedo a sus propias capacidades e instrumentos y con voluntad política de ser un empresario que pueda crear nuevos sectores dinámicos se podrá generar una matriz productiva que “proteja” a la economía chilena de la especulación y dependencia y construya una base material propicia para consolidar un Estado de bienestar.

La Nueva Mayoría sólo puede hacer que sus reformas sociales sean perdurables en el tiempo si extiende sus políticas hacia el sector productivo. Se debe ser capaz de vincular desarrollo social con desarrollo económico y tener la voluntad de reconocer el hecho evidente: en el escenario económico de hoy, radicalizar las políticas (esto es, encaminarlas a intervenir en el terreno donde se concentra el poder económico) es condición necesaria para mantener sus reformas vivas. Hoy por hoy, la única forma de mantenerse en el mismo lugar, es avanzando.

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La era del petroyuan

Lun, 13/01/2014 - 15:18
Oscar Ugarteche y Ariel Noyola Rodríguez, Alainet

El siglo XXI es testigo de una creciente disputa entre grandes potencias por el control de recursos naturales estratégicos (minerales, agua, biodiversidad y toda fuente de energía primaria) y la creación de nuevas divisas. China, que ya se convirtió en el primer importador mundial de petróleo conforme a las mediciones de corto plazo de la Agencia Internacional de Energía (AFP, 10/10/2013) tendrá un papel protagónico. Su participación será 40% de la demanda global de energía para 2040. La consultora Wood Mackenzie calcula que 70% de la demanda petrolera china se satisfará mediante importaciones para 2020, un aumento de 146% que implicaría un gasto aproximado de 550,000 millones de dólares (mdd).

De ahí que Pekín haya decidido apostar por un mayor acercamiento con Medio Oriente y una mayor inversión en la zona amazónica y del Caribe a fin de asegurar sus fuentes de suministro. En diciembre de 2013, el ministro de relaciones exteriores chino Wang Yi, realizó una visita a Riad (capital de Arabia Saudita), sede del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que integra a seis petromonarquías (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos) en el marco de una gira por la región que incluyó a Palestina, Israel, Argelia y Marruecos. En 2013, el presidente Xi Jinping visitó México, el Caribe y Suramérica, siempre con el tema energético presente.

El deslizamiento de Pekín hacia Medio Oriente se ha producido por la pérdida de credibilidad de la política exterior estadounidense en la región tras su “viraje estratégico” en Siria e Irán (2013) y los pasos en falso en Afganistán (2001), Irak (2003), Egipto y Libia (2011). Arabia Saudita entró de la mano de Estados Unidos financiando a los opositores y perdió confirmando que no está comprometido con ellos (Financial Times, 07/01/2014). Ahora podrían querer jugar a ganador con China a través de una mayor cooperación económica bilateral (China Daily, 23/09/2013). Tienen 140 empresas chinas operando en la construcción de infraestructura, las telecomunicaciones y la industria petroquímica en proyectos que suman 18,000 mdd (Asharq Al-awsat, 20/11/2013). Como para coronar su visita, Wang convocó al príncipe Saud al-Faisal a iniciar negociaciones para establecer una Zona de Libre Comercio entre China y el CCG.

China quiere comerciar petróleo en yuanes. La moneda de cotización y comercialización del petróleo y los metales es una cuestión de distribución mundial de riesgo y de poder. El crecimiento exponencial del mercado de derivados a partir de 1994 aumentó la volatilidad en los mercados de renta variable en general y de commodities en particular bajo el argumento de “diversificar el riesgo”. El riesgo hoy está en operar en dólares.

En el mercado de futuros de petróleo y de commodities operan dos tipos de inversionistas: los que adquieren contratos de futuros para estabilizar el precio de compra/venta determinando hoy las condiciones y posponiendo la ejecución de la operación a “futuro”; y los que especulan, que son los bancos de inversión a cuenta propia o a cuenta de terceros. Actualmente hay tres mercados de futuros de petróleo en el mundo y están dolarizados: el London Intercontinental Exchange Futures Market de Londres; el Nymex de Nueva York y el Dubai Futures Exchange de Dubai. Todos bajo control mayoritario de la banca de inversión de origen estadounidense. Apuestas especulativas en el mercado de futuros podrían estar inflando en al menos 50% el precio del petróleo según diversos especialistas.

Mientras que el Tesoro de Estados Unidos ha introducido un creciente “riesgo cambiario” a través de su política monetaria y crediticia; China parece dispuesta a contrarrestar esta situación con la emisión de futuros denominados en yuanes a través de la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE por sus siglas en inglés). En un primer momento, la meta es posicionar a la SHFE como el mercado de referencia petrolero para los países de Chiang Mai + 3. De acuerdo con el presidente de la SHFE, Yang Maijun: “China es el único país en el mundo que es a la vez productor, consumidor e importador de petróleo. Con lo cual reúne todas las condiciones necesarias para establecer un exitoso mercado de futuros de petróleo” (Reuters, 21/11/2013). Los dados se han tirado.

La SHFE aún no lo específica, pero en caso de que los futuros en el mercado de Shanghái puedan ser adquiridos por inversionistas no asiáticos, éstos aumentarán de facto el uso del yuan en el mercado petrolero mundial. La consecuencia previsible será una reducción de la demanda global de dólares y la consecuente apreciación de las monedas del resto. Esto es delicado tomando en cuenta que la economía mundial marcha bajo un contexto de estancamiento que bordea la deflación. La era del petroyuan está por comenzar.

Ver también: Los petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La explosión de las desigualdades

Sáb, 11/01/2014 - 09:01
Bernardo Kliksberg, Página 12

El 2013 fue un año mediocre para la economía mundial, muy difícil para los hambrientos del mundo, los jóvenes desocupados y las clases medias en caída en Europa.

Pero fue nuevamente muy bueno para los billonarios. Según Bloomberg, los 300 mayores aumentaron sus fortunas en 524 mil millones de dólares, 1746 millones de dólares promedio cada uno.

Como sus fortunas crecen cada vez más, la desigualdad crece.

Así lo informan algunos de los bancos que los atienden. Según el Global Wealth Report 2013, del Credit Suisse Group, el uno por ciento más rico tiene ya el 46 por ciento de los activos mundiales. El 50 por ciento de menores ingresos, el uno por ciento.

Otro banco suizo, el UBS, produjo el World Ultrawealthreport 2013. Llama ultra ricos a los que tienen más de 30 millones de dólares como mínimo. Son 200 mil. Tienen un promedio de 139 millones de dólares. Subieron su patrimonio el último año en dos trillones, más que el Producto Bruto de la India.

Especialista en lujo, Gillon dice: “Lo que ganaron sólo este año les permitiría comprar todos los relojes suizos hechos en los últimos 50 años o pagar las suites de lujo disponibles en el mundo por todas las noches de los próximos 30 años”. Preocupado por venderles, informa que el 32 por ciento de su riqueza es líquida, y que “la paradoja es que tienen el dinero, pero necesitan inspiración y educación para el consumo de lujo”.

Frank escribió Richistan (2007). Siguió a las familias de ultra ricos y concluyó que “las familias de los ultra ricos, vengan del país que vengan, tienen más en común entre sí que con los vecinos de su país”.

Christie Freeland entrevistó a los muy ricos y publicó Plutócratas. El ascenso de los superricos y la caída de todos los demás (2013).

El uno por ciento más rico tenía en 1970 el 10 por ciento del ingreso americano y ahora, el triple. Se estima que 93 por ciento de las ganancias en la recuperación posterior a la crisis del 2009/10 fueron al uno por ciento más rico de EE.UU.

Freeland narra que la mayoría de los muy ricos que entrevistó viajaban el 50 por ciento del año. También, entre otras historias de sus “gastos”, narra el caso del dentista de súper ricos al que envían el jet para que venga a atenderlos.

La desigualdad importa La 1/35.000 ava parte de la población tiene cerca de la mitad del producto bruto mundial. Tres mil millones de pobres, ingresos anuales de 730 dólares. Ambas cuestiones están interrelacionadas, que es lo que omite la crónica usual sobre los billonarios.

Obama llamó a la desigualdad (4/12/13) “el desafío que definirá nuestro tiempo”. Señaló que piensa dedicar el resto de su presidencia a reducirla. Mostró que un niño que nace en el 20 por ciento más pobre tiene una posibilidad en 20 de llegar al tope. Pero uno que nace en el 20 por ciento más rico, tiene un 66 por ciento de posibilidades de permanecer allí.

The New York Times editorializa que lleva “a recesiones más frecuentes, más endeudamiento en los hogares, y más cinismo y desesperanza”.

Entre las prácticas que la han acelerado están la degradación del salario mínimo y promedio, la acción monopólica, la especulación financiera y la elusión de impuestos por las transnacionales.

Los grandes intereses económicos no se dedican sólo a viajar, procuran defender el statu quo. The New York Times (28/12/13) refiere la “labor” de Craig Pirrong, profesor de Finanzas en la Universidad de Houston: “Mientras las empresas de energía y los intermediarios consiguieron fortunas comprando y vendiendo petróleo y otras materias primas, se posicionó como el duro defensor de los especuladores financieros... y rutinariamente ha dejado fuera de sus pronunciamientos públicos en favor de la especulación que ha tenido beneficios financieros de especuladores”. Otro de los defensores más citados de la especulación en los mercados agrícolas es Scott Irwin, de la Universidad de Illinois. Los montos especulativos pasaron de 13 billones en 2003 a 317 billones en 2008, e influyeron en la distorsión de precios, con efectos sobre el hambre de millones. Cuando se les preguntó a ambos profesores sobre sus vínculos financieros con los especuladores, dijeron que eso no influía en sus opiniones.

Algo pasa en América latina En Centroamérica, 1025 millonarios tienen 137 mil millones de dólares. Son el 0,041 por ciento de una población de 43 millones de habitantes, con la mitad en pobreza extrema y 7,7 millones de desnutridos (El País, 29/9/23). Según el Informe del UBS, en Guatemala los 245 ultra ricos aumentaron su patrimonio de 28 mil a 30 mil millones de dólares en 2013. La cifra de desnutrición infantil sigue estacionada en el 48 por ciento. Mueren 20 madres cada 100 mil nacidos vivos (en Canadá 8) y sólo terminó la secundaria el 12,6 por ciento de las mujeres y el 17,4 por ciento de los hombres.

En Honduras hay 215 ultra ricos, que también subieron sus fortunas de 28 a 30 mil millones de dólares en 2013. Como los de Guatemala, pagan muy pocos impuestos. Mueren 100 madres cada 100 mil nacidos vivos y sólo termina la secundaria el 20,7 por ciento de las mujeres y el 18,8 por ciento de los hombres.

Algo está cambiando en América latina, porque el informe sobre los ultra ricos dice que “es la única región en donde bajaron en número y en patrimonio”.

Tienen “viento de cola” en contra, el reclamo masivo de los pueblos por equidad, en el que se han apoyado en países como Brasil, Argentina, Uruguay y otros las enérgicas políticas de protección social, suba de los salarios mínimos, apoyo a las pymes, regulación estatal y otras que ponen límites a la “ultra riqueza”.

Uno de sus efectos principales, al reducir la desigualdad, es que mejoran la calidad moral de la sociedad.

Así pensaba el padre de la economía de mercado, Adam Smith, que escribió en 1756: “La disposición a admirar y casi idolatrar a los ricos y poderosos, y despreciar a las personas de condición pobre y humilde, es la más grande y universal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.

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Europa en la trampa 3D: desempleo, deuda y deflación

Ven, 10/01/2014 - 14:24
Cuando a mediados de los años 90 se desató en Japón una oleada deflacionaria, los líderes de Europa y Estados Unidos atribuyeron el hecho a una más de las tantas peculiaridades niponas. La deflación en los últimos 70 años fue vista como una pesadilla lejana y ya extinta y apenas ocupa una linea en los libros de texto de la economía convencional. La corriente monetarista se encargó de erradicar el término señalando que la política monetaria tenía las herramientas precisas para evitar las crisis y evitar ese extraño fenómeno de la deflación.
Sin embargo, ahora que la inflación en la eurozona continúa su proceso a la baja, comienza a aumentar el riesgo real de una seria caída en la trampa deflacionaria. A nivel de toda la zona euro los precios terminaron el 2013 con una inflación de 0,8 por ciento, muy por debajo de la meta del 2 por ciento establecida por el Banco Central Europeo (BCE), como ilustra la gráfica 1. Los precios en España terminaron con un ascenso anual de 0,2 por ciento (gráfica 2), mientras en Grecia registraron una caída de -2,9 por ciento (gráfica 3). Esto indica que la deflación, o caída sistemática de los precios, comienza a extenderse por Europa en momentos en que el BCE ha agotado toda su batería de recursos.

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