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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6635125
Actualizado: fai 11 horas 1 min

El rescate de Monte dei Paschi no resolvería los problemas de la banca italiana

Lun, 19/12/2016 - 08:31

Giovanni Legorano

Una nacionalización del maltrecho Banco Monte dei Paschi di Siena parece cada vez más probable. Sin embargo, el rescate del banco toscano —que podría producirse esta semana— no resolverá los problemas que afectan a los bancos italianos.

Algunos están urgiendo a Roma a que aproveche la ocasión para iniciar un amplio saneamiento del sistema bancario, que cuenta con una cartera de 360.000 millones de euros en activos tóxicos y es uno de los menos rentables de Europa. “Los problemas de algunos bancos concretos pueden resolverse”, indica Giovanni Bossi, presidente ejecutivo de Banca Ifis SpA. “Pero es necesario completar la reforma del modelo de negocio de los bancos italianos”.

Sin embargo, con la excepción de un posible apoyo a un conjunto de pequeños bancos, en condiciones críticas, es improbable que haya una intervención a nivel sectorial. Para mantenerse a flote, Monte dei Paschi está haciendo un último esfuerzo desesperado por captar 5.000 millones de euros para finales de este año. Para ello, el banco tiene previsto canjear deuda por capital y realizar una venta de acciones esta semana, según fuentes al tanto. Ambas transacciones podrían durar como mucho un par de días, indicaron las fuentes.

Si el banco no logra reunir el dinero que necesita de los inversionistas privados, el Estado italiano intervendrá y rescatará al banco, dijo esta semana una fuente del Tesoro.

Pero según la normativa europea, este rescate o cualquier esfuerzo de sanear el sistema bancario local no puede realizarse sin imponer pérdidas a los accionistas y a los bonistas. Esta opción es dura para cualquier Gobierno italiano, ya que cerca de 30.000 millones de euros en bonos junior de los bancos, con elevado riesgo, están en manos de inversionistas particulares.

La idea de celebrar elecciones en Italia el año próximo y la posibilidad de un auge de los partidos populistas dispuestos a oponerse a los planes del Gobierno de ayudar a los bancos reduce las probabilidades de que el Ejecutivo tome medidas audaces más allá de Monte dei Paschi en este momento, incluido el nuevo Gobierno interino italiano.

Además, las políticas promulgadas por el anterior Gobierno para impulsar el sector todavía tienen que ganar tracción.

Los bancos italianos se enfrentan a problemas en múltiples frentes. La economía casi se ha estancado y no se espera que crezca más de 1% en los próximos años, y el modelo ultratradicional de los bancos italianos ofrece pocas esperanzas de acabar con el dolor que las bajas tasas de interés provocan en el sector financiero europeo.

Todo esto ha reducido el margen de intermediación de los bancos y la feroz competencia está reduciendo los tipos de los préstamos. De hecho, los bancos italianos han visto cómo sus ingresos derivados de la actividad crediticia caían en un tercio desde 2008, según la consultora Prometeia SpA.

Al mismo tiempo, el tipo de interés de los depósitos en Italia no están cambiando mucho, y los bancos pagan un punto porcentual más que el tipo de referencia a un año, según Barclays .

Mientras tanto, los costos siguen siendo altos. Los bancos italianos, que emplean a 350.000 personas, invirtieron 64% de sus ingresos en gastos operativos, frente a 50% de las entidades españolas y 60% de los bancos griegos. Los costosos paquetes de despido y los rígidos contratos de empleo desaceleran los esfuerzos para reducir los costos de los bancos, que han caído 2% en el último año.

El resultado de todo esto es que la rentabilidad sobre fondos propios de los bancos italianos era de 4,8% el año pasado, frente a 14% de los bancos irlandeses o el 8,3% de la banca gala.

Mientras, los préstamos morosos han seguido aumentando y los persistentes problemas económicos de Italia han llevado a más compañías a la quiebra. Sin embargo, los escasos beneficios de los bancos son demasiado exiguos como para cubrir las pérdidas que provocarían las rebajas de valor.

Esto ha hecho que los bancos sean reacios a traspasar sus préstamos a los inversionistas dispuestos a comprarlos a precios reducidos. Aunque este año se vendieron 20.000 millones de euros en préstamos morosos, sólo representaron 6% de todos los activos tóxicos.

Según la Autoridad Bancaria Europea, más de 16% de los préstamos en Italia son morosos, el triple que la media europea.

Los esfuerzos de UniCredit SpA, el mayor banco de Italia y que cuenta con más préstamos tóxicos que ningún otro banco europeo, para solventar sus problemas ponen de manifiesto la escasez de capital que tienen las entidades italianas. El martes, el banco —que tiene 77.000 millones de euros en créditos morosos— dijo que rebajaría en 75% el valor de sus préstamos más tóxicos y de aquéllos con una improbabilidad de pagar de 40%. El banco ahora debe captar 13.000 millones de euros para cubrir en parte esas pérdidas generadas con las rebajas de valor.
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The Wall Street Journal
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La crisis sistémica global y algunos manotazos desesperados

Dom, 18/12/2016 - 11:11
Jorge Beinstein, Alainet

A partir de la victoria de Trump los medios de comunicación hegemónicos han lanzado una avalancha de referencias al “proteccionismo económico” del futuro gobierno imperial y en consecuencia al posible inicio de una era de desglobalización.

En realidad la instalación de Trump no será la causa de esa desglobalización anunciada sino más bien el resultado de un proceso que dio su primer paso con la crisis financiera de 2008 y que se aceleró desde 2014 cuando el Imperio ingresó en un recorrido descendente irresistible.

Desde el punto de vista del comercio internacional la desglobalización viene avanzando desde hace aproximadamente un lustro. Según datos del Banco Mundial en la década de los 1960 las exportaciones representaron en promedio el 12,2% del Producto Bruto Global, en la década siguiente pasaron al 15,8%, en los años 1980 llegaron al 18,7% pero hacia fines de esa década el proceso se aceleró y en 2008 alcanzó su máximo nivel cuando llegó el 30,8%, la crisis de ese año marcó el techo del fenómeno a partir del cual se produjo un descenso suave que se acentuó desde 2014-2015 (1). La propaganda acerca de que las economías se internacionalizaban cada vez más, condenadas a exportar porciones crecientes de su producción fue desmentida por la realidad desde 2008 y ahora la globalización comercial comienza a revertirse.


Pero las dos décadas de globalización acelerada fueron principalmente un movimiento de financierización, de hegemonía total del parasitismo financiero sobre el conjunto de la economía mundial, su centro motor se encontraba en los Estados Unidos, extendiendo sus fortalezas hacia el conjunto de Occidente y el socio oriental Japón. Los llamados “productos financieros derivados”, negocios especulativos altamente volátiles, verdadero corazón del sistema, llegaban en el año 1999 a unos 80 billones (millones de millones) de dólares, aproximadamente dos veces y media el Producto Bruto Mundial, luego esa masa se expandió vertiginosamente y en 2008, un poco antes del desastre financiero tocaba los 683 billones de dólares, casi 12 veces el Producto Bruto Mundial de ese año. Allí alcanzó su techo histórico, creció luego muy poco en términos nominales de tal manera que hacia fines de 2013 llegaba a los 710 billones de dólares (9,3 veces el Producto Bruto Global de ese año), fue el comienzo del desinfle ya que en diciembre de 2015 había caído a 490 billones (6,6 veces el Producto Bruto Global de 2015). La oligarquía financiera había entrado en declinación lo que acentuó su canibalismo interno y sus tendencias depredadoras no solo en la periferia sino también en el centro del sistema.


A esos procesos económicos se agregó una profunda crisis geopolítica, el expansionismo político-militar del Imperio fue frenado en su principal territorio de operaciones: Asia. Los dos rivales estratégicos de Occidente: China y Rusia, estrecharon su alianza y fueron arrastrando hacia su espacio a grandes, medianos y pequeños estados de la región: desde India, hasta Irán, pasando por las naciones de Asia Central. Los recientes giros de Turquía y Filipinas alejándose de la influencia norteamericana y acercándose al espacio chino-ruso marcan desde el Mar Mediterráneo y desde el Océano Pacífico, en los dos extremos geográficos de Eurasia, el declive de la dominación periférica del imperialismo occidental. El fracaso estadounidense en Siria señala el principio del fin de su omnipotencia militar.

Sin embargo la decadencia de Occidente no implica el seguro ascenso de los capitalismos de estado ruso y chino como nuevos amos del mundo, la crisis está llegando a China, su crecimiento se va desacelerando, Rusia se encuentra en recesión, ambas potencias son afectadas por la declinación de los mercados occidentales y de Japón, sus principales clientes. Tratan entonces de compensar esas pérdidas extendiendo sus negocios y acuerdos políticos hacia la periferia, especialmente hacia el espacio asiático. Tal vez el más ambicioso proyecto chino sea el de la “Nueva Ruta de la Seda”, gigantesca masa de inversiones en infraestructura y sistemas de transporte terrestre y acuático distribuidas en Asia apuntando hacia la integración comercial del espacio eurasiático, llegaría a unos 890 mil millones de dólares según Financial Times (2). Esa cifra podría ser comparada con la del Plan Marshall que a valores actuales representaría cerca de 130 mil millones de dólares, China estaría empujando hacia esa zona inversiones equivalentes a más de seis planes Marshall.

El problema es que todas esas economías que China busca integrar están siendo golpeadas por la crisis, la caída de los precios de las materias primas deprime al conjunto de la periferia, acorralan a Rusia, a Irán, a las repúblicas centroasiáticas... mientras Europa declina.

La crisis es global, obedece a la dinámica del capitalismo como sistema planetario, a su degeneración parasitaria que degrada tanto a los países centrales como a los periféricos, emergentes o no.

América Latina es ahora víctima de esos cambios. En su repliegue hacia el patio trasero histórico imperial los Estados Unidos vienen allí ejecutando una estrategia flexible y arrolladora de reconquista y saqueo que en unos pocos años ha conseguido desplazar a los gobiernos de Honduras, Paraguay, Brasil y Argentina, acorralar a Venezuela y poner de rodillas a la cúpula de la insurgencia colombiana. Sin embargo esa reconquista se produce en el marco de la crisis económica, social-institucional, cultural y geopolítica de Occidente que lleva hacia el pantano a los regímenes lacayos del continente. Las victorias derechistas en Paraguay, Argentina o Brasil anuncian profundas crisis de gobernabilidad, donde sus “gobiernos”, en realidad bandas de saqueadores, generan con sus acciones grandes destrucciones del tejido económico e inevitablemente el ascenso de protestas sociales masivas y crecientes. Dicho de otra manera, la actual arremetida derechista no es el comienzo de la reconversión colonial de la región, de la instauración de un nuevo orden elitista sino de una etapa de desorden, de rebeliones populares amenazando a las élites dominantes.

Mientras tanto la desglobalización sigue su curso, las élites dominantes del planeta buscan desesperadamente preservar sus posiciones, acentúan sus disputas internas, empiezan a producir salvadores pragmáticos de todo tipo. Así es como ha irrumpido un personaje grotesco como Donald Trump buscando combinar xenofobia, concentración de ingresos, reindustrialización y recomposición del esquema geopolítico global. O los neofascismos europeos emergentes y los ya instalados en América Latina. Se trata de tentativas ilusorias de recomposición de sistemas decadentes profundizando al mismo tiempo el saqueo, dinámica parasitaria ya vista a lo largo de la historia humana acompañando, acelerando las declinaciones imperiales.
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Notas:
(1) World Bank, “World development Indicators”, 17-11-2016
(2) James Kynge, “How the Silk Road plans will be financed”, Financial Times, Mai 9, 2016

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El trasfondo cínico de la “posverdad”

Sáb, 17/12/2016 - 15:01
María Márquez Guerrero, Público

Cuando Eric Alterman y David Roberts aplicaron el término posverdad (R. Keyes 2004) al discurso político, se referían a los actos de manipulación por parte de los representantes políticos, quienes, sin ningún escrúpulo, mentían para conseguir sus objetivos. La invención de la existencia de armas químicas en Iraq o la negación del cambio climático eran claros ejemplos de posverdades. En su origen, por tanto, el término apareció como eufemismo. Concebida de este modo, como disfraz de la mentira, la posverdad aludía a una realidad discursiva tan antigua como la Retórica clásica. Efectivamente, desde que aparece la Retórica en el siglo V a.C., la verdad fue desplazada por la verosimilitud, auténtico objetivo del discurso político, pues la finalidad de la retórica política es el poder, para cuya conquista pueden ser más eficaces las falacias que los silogismos (Gallardo-Paúls y Enguix Oliver)

Como es sabido, la política es una realidad mediática (que conocemos a través de los medios) y mediatizada (condicionada por ellos), hecho que condiciona su inmersión en una lógica comercial (P. Charaudeau): como trata de dirigirse a un blanco constituido por la mayor cantidad posible de receptores, debe formular lo que se denomina una “hipótesis baja” sobre el grado de saber de este; como consecuencia, buscará conmover emocionalmente al destinatario con un discurso muy simple que, a ser posible, active primitivas estructuras mentales (G. Lakoff) que refuerzan la identificación, el sentido de pertenencia. De ahí que, con mucha frecuencia, el discurso político abandone el plano argumentativo, las pruebas racionales y la descripción objetiva de los hechos para vestirse de relato. Entonces ya no se rige por las reglas de la lógica, presentación de datos-pruebas, y verificación mediante el contraste con la realidad, sino que se conforma según las pautas del relato de ficción, donde la exigencia de verdad ha sido sustituida por cierta coherencia interna que hace creíbles, una vez situados en el plano de lo ficticio, la acción y la propia creación de los personajes. En esta labor de narrativización juegan un papel muy importante todo tipo de recursos retóricos, como la metáfora, la metonimia o la hipérbole. De hecho, el discurso político es, en sí mismo, una gran operación metonímica en la medida en que los medios seleccionan (Teoría de la agenda-setting) aquellas zonas de la realidad que desean iluminar y ocultan el resto. Hipérboles, metáforas, metonimias contribuyen a la configuración de ese mundo intermedio o pseudorrealidad mediática donde vivimos.

Aceptada la mentira como herramienta discursiva con una finalidad persuasiva (G. Lakoff), puede ocurrir que el divorcio entre el discurso de los políticos y lo que ocurre en la vida real de los ciudadanos sea tan radical que conduzca a su “desarticulación” o “dislocación” (E. Laclau y Ch. Mouffe), a una desconcertante “espiral del cinismo” (J. N. Capella y K. Jamieson), que despierta la desconfianza y el distanciamiento. Todos somos testigos recientes de cómo la verdad es sustituida por secuencias narrativas (verdaderas “retahílas” que venden humo, intrigas dosificadas en serie, con los correspondientes recuerdos de capítulos anteriores) donde casi todo vale, incluida la mentira en todas sus manifestaciones: la contradicción entre las palabras y los hechos, o entre enunciados presentes y otros anteriores; la falta de verdadera intencionalidad en los compromisos; la oscuridad o el silencio (cfr. “La espiral del cinismo”, Público 20/03/2016)

Hace ya, pues, muchos siglos que la mentira, en todas sus formas, es parte constitutiva del discurso político. Entonces… ¿qué hueco expresivo viene a cubrir la palabra posverdad? Si el eufemismo puede explicar el nacimiento del término, cabe preguntarse por las causas recientes de su recuperación después de 12 años de vida silenciosa. La conmoción social producida por la victoria de Trump o el Brexit han encontrado en el término, elegido como palabra del año por el Diccionario de Oxford, una expresión capaz de dar cuenta de las “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Parece interesante analizar si en el uso actual de la expresión se ha producido algún desplazamiento semántico con respecto a su valor original.

En principio, la mayoría de los artículos de prensa sobre el tema justifican la necesidad de recuperar el neologismo por la gran diferencia cuantitativa que se observa en nuestra época con respecto a otras anteriores en el uso de la mentira. De hecho, se ha convertido en lugar común hablar de época de la posverdad. No parece creíble, sin embargo, que los políticos de hoy mientan más que sus antecesores. La clave no parece estar en una sorprendente mutación de la naturaleza humana, sino más bien en los medios tecnológicos que tenemos a nuestro alcance. En este sentido, hoy el término aparece invariablemente asociado al uso de las redes sociales, que tienen la potencialidad de amplificar y expandir al infinito una noticia cualquiera gracias a la utilización de un criterio algorítmico en la selección, y como consecuencia de un ritmo tan vertiginoso en la producción que hace imposible su verificación.

Viendo las cosas con más detalle, se observa que los cambios en la designación no son solo cuantitativos. Para empezar, a diferencia de la definición original, que ponía el foco en el carácter del discurso (verdadero / falso) y en los sujetos que lo producían (la Administración Bush, los políticos que negaban el cambio climático), la de Oxford centra la atención en los receptores, esa opinión pública movida más por las emociones y creencias que por las razones. Ahora no se destaca el acto de la mentira en sí misma, sino la actitud de la población, para quien la verdad habría dejado de ser algo relevante, comportándose al modo del “electorado fascinado” de U. Eco, que no solo admite el engaño como parte natural de la política, sino que además parece aceptarlo gustosamente. En nuestra opinión, esta teoría del “receptor cínico” proyecta el cinismo de los representantes a los representados, pues la falta de interés por los aspectos racionales y objetivos del discurso puede explicarse por otros factores, entre ellos, la citada espiral del cinismo, que ha generado desconfianza, indiferencia y apatía en la población. Desprovisto el discurso político de todo apoyo argumentativo y desarraigado de lo real, no es nada extraño que la intención de voto se vea determinada por motivaciones irracionales: “Las creencias no necesitan ser coherentes para ser creíbles” (Bauman)

Por otra parte, la gran cantidad de publicaciones sobre el tema, que se han sucedido justo tras la victoria de Trump, revelan un cambio en la naturaleza del sujeto “posverdadero”, esto es, en el agente de la mentira. En principio, el término se refería al discurso elaborado por los medios de comunicación del sistema, que difundían las consignas del poder (E. Alterman). “La diferencia ahora consiste en que el Diccionario Oxford no sitúa la posverdad como un arma a disposición de la clase política dominante, sino como un poderosísimo y descontrolado recurso de los súbditos” (R. Amón, El País, 17/11/2016) A estas alturas, se diría que el tema en cuestión no tiene que ver con la reivindicación de la verdad, sino más bien con el monopolio de la mentira. Efectivamente, si leemos con detalle las publicaciones, observamos que la alarma social que lleva al reconocimiento del neologismo nada tiene que ver con el hecho mismo de mentir o con el aumento escandaloso de las mentiras, sino con la naturaleza del actual sujeto de la posverdad, las redes sociales: “… en el pasado las grandes mentiras eran una construcción nacional que sólo podían ser creadas por los aparatos de propaganda estatales. Mientras que la actual fragmentación de las fuentes de información, especialmente las promovidas por las redes sociales, permite mentir en gran escala a provocadores, agitadores, mercenarios y activistas…” (J. Fontevecchia, Perfil, 25/09/2016).

Es sabido que las redes sociales suponen un enorme apoyo, pero también una gran amenaza para los medios tradicionales, los cuales han perdido la exclusividad como fuentes primarias de información. Internet supone la transformación de las relaciones de poder (Gallardo-Paúls y Enguix Oliver), la instauración de una nueva lógica política (Innerarity). Las redes establecen marcos de debate, y, en esta medida, intervienen también en el establecimiento de la agenda, y, frente a los medios tradicionales, ofrecen inmediatez, rapidez y acceso directo a los datos, desintermediación. Todo esto supone la alteración del sistema comunicativo, y, en definitiva, del control discursivo que permite el acceso al poder. Ciertamente, puede afirmarse que los medios han perdido gran parte del poder de distribuir sus noticias. Doce años después de su creación, Facebook, con 1.800 millones de usuarios y unas ventas publicitarias de 27.000 millones de dólares al año, puede considerarse como el medio de información por excelencia del planeta, y, en principio, no dispone de límites o regulaciones externas.

La posverdad renace justo en el momento en que las redes se van consolidando cada vez más como actores políticos que producen información, generan debate social y logran movilizar a la población de forma imprevisible. Ante tal subversión en el mundo de la comunicación, los medios tradicionales han actuado culpando a Facebook del triunfo de Trump, lo cual supone una sobrevaloración del poder de las redes y una minusvaloración de la libertad y capacidad de reflexión del electorado. ¿De verdad puede afirmarse que el triunfo de Trump se debe simplemente a la difusión de mentiras por Facebook? Causas más profundas, como la gran crisis económica y social que afecta al país, la tasa creciente de paro por la destrucción del tejido industrial o la precarización de la vida en todos los niveles han podido condicionar un voto “antisistema”, una reacción negativa contra lo establecido. No obstante, ante la presión del grupo dominante que ostenta el poder, Zuckerberg ha anunciado un plan de siete puntos contra las noticias falsas en Facebook (R. Jiménez Cano, El País, 21/11/2016) en el que se contempla la actuación de grupos humanos externos (especialmente procedentes de los medios de comunicación tradicionales) que intervendrían en la selección y verificación de las noticias. Nada se dice, sin embargo, acerca de los criterios que se utilizarán para determinar el carácter verdadero o falso de un texto. Hay quien ha propuesto incorporar a sus algoritmos “excepciones para medios que invierten en información, son sometidos a controles de calidad y rinden cuentas” (D. Alandete, El País, 27/11/2016). En el fondo, “se trata de corregir el rumbo de la promoción de noticias” (R. Jiménez Cano, El País, 16 /11/2016), esto es, de seguir monopolizando la selección de temas y su enfoque discursivo.

Lógicamente, quienes defienden la existencia de una época de la posverdad presuponen una anterior en la que lo objetivo, lo racional y la verdad eran criterios dominantes. El término, claramente valorativo, opone una hipotética Edad de la luz, ya agotada, frente a la actual Edad Oscura. En este sentido, la necesidad de recuperar el concepto no tiene que ver tanto con el deseo de reivindicar la verdad como con la frustración de ciertas expectativas: “el Brexit o la victoria de Donald Trump constituyen dos posverdades en la medida en que “una y otra noticia han sobrepasado cualquier expectativa ortodoxa o racional…” (R. Amón, El País, 17/11/2016)

A la vista de todo esto, se diría que la actual cruzada por “la verdad” de los medios tradicionales esconde el intento desesperado de mantener el control de la información y la continuidad en el poder. Tampoco esto es nada nuevo. En la base de toda esta teorización late la imagen de un electorado primitivo, nada reflexivo, apático y fácilmente manipulable que se mueve ligero por las redes sociales sin la necesidad de depender de la intermediación del periodismo profesional para comunicarse con la sociedad. La palabra posverdad da forma al temor por la falta de intermediación, que puede dejar las decisiones políticas relevantes al “errático e histérico humor de las masas que hasta hoy creen controlar” (J. Fontevecchia, Perfil, 25/09/2016). No hablamos de la verdad, sino del monopolio en la distribución de la información, de límites a la libertad de expresión y comunicación. Del mismo modo, la permanente descalificación de lo emocional, que sirve de base al ataque contra el populismo y a las iniciativas plebiscitarias, no deja de ser una coartada para la censura. Los espectaculares avances de la neuropsicología no nos permiten ya hoy mantener la dicotomía razón / emoción, ideas / sentimientos. Ya lo decía Gabriel Miró, “Nadie burle de estas realidades de nuestras sensaciones donde reside casi toda la verdad de nuestra vida”.

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Michael Moore se suma a protesta nacional contra Donald Trump

Ven, 16/12/2016 - 16:54

El cineasta Michael Moore anunció que se suma a la protesta nacional que se llevará a cabo el día del nombramiento de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, previsto para el 20 de enero. Moore y activistas del país promueven un llamado a la resistencia para impedir, en aras de la seguridad nacional, que Trump asuma el poder el mes próximo.

Aunque el republicano ganó en las urnas, su triunfo no será oficial hasta que los 538 miembros del Colegio Electoral certifiquen los resultados, cuando se reúnan en sus respectivas capitales y en Washington, el 19 de diciembre. En un apasionado mensaje en la cadena MSNBC, Moore pidió que al menos 37 electores republicanos tengan valor y voten por un tercer candidato, de ser necesario. Dirigiéndose a los electores, Moore advirtió: Ustedes nos están poniendo en peligro al colocar a Donald Trump en la presidencia (...); no nos hagan esto, no lo hagan, es demasiado peligroso y sus compatriotas estadounidenses se lo agradecerán si no lo hacen. Demuestren que les importa su país. Este hombre (Trump) no asiste a las reuniones diarias sobre seguridad nacional, cuando debería hacerlo, explicó el cineasta.

El director del documental Masacre en Columbine teme que la presunta negligencia de Trump provoque atentados que cobren la vida de estadounidenses. Por otro lado, en declaraciones a The Hollywood Reporter comentó que si por alguna terrible casualidad Trump aparece para ser juramentado el 20 de enero, estaré allí ayudando a liderar la protesta nacional. Si por alguna terrible casualidad Trump rinde juramento, estaré allí ayudando a dirigir la protesta nacional y hacer lo que me corresponde como ciudadano, indicó sin precisar qué tipo de actividades realizará. Moore dirigió el documental TrumpLand, en el que pronosticó la victoria de Trump, cuando pocos pensaban que tenía una oportunidad. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Grecia avanza hacia una nueva crisis de deuda

Xov, 15/12/2016 - 09:00

La crisis de Grecia se acerca a un momento que podría ser crucial tras un año de relativa calma, ya que el gobierno, que está perdiendo apoyo, se ve en la obligación de hacer frente a las inflexibles demandas de los acreedores. El partido de gobierno, el izquierdista Syriza, está considerando la opción de convocar elecciones anticipadas en 2017 porque cada vez cree menos posible lograr concesiones en cuanto a un alivio de la deuda o la austeridad por parte de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

Según fuentes helenas, aún no se ha tomado la decisión de convocar elecciones. El gobierno revisará el estado de las negociaciones en enero tras pedir a los acreedores nuevamente que se muestren más flexibles.Los comicios permitirían a Syriza --si no a Grecia-- escapar a las presiones de un impopular programa de rescate cuya dureza ha hecho caer a un gobierno heleno tras otro desde que comenzó la crisis en 2009. El líder de Syriza y primer ministro griego, Alexis Tsipras, como sus predecesores, pugna por cumplir los estrictos objetivos fiscales en un país asolado por la recesión y temeroso de la austeridad.

Una renovación de la crisis de deuda de Grecia en 2017 supondría otra prueba para la cohesión de la Unión Europea, cuyo sistema político afronta el reto de superar a los populistas euroescépticos en un conjunto de elecciones nacionales el próximo año. Los gobiernos europeos no quieren reavivar el drama heleno, pero tampoco quieren hacer concesiones a Atenas para evitarlo.

Tsipras, que mantendrá reuniones con los mandatarios de Alemania y Francia en los próximos días, sorprendió a los griegos y los acreedores del país la semana pasada con regalos fiscales que se consideran preparatorios de unas elecciones. Prometió a 1,6 millones de pensionistas una bonificación de Navidad de entre 300 euros y 800 euros. Además, suspendió el aumento previsto del IVA en las islas del Egeo que han recibido gran número de refugiados de Medio Oriente. Las autoridades de la UE señalaron que estudiarán si las promesas de Tsipras son compatibles con los compromisos del rescate de Grecia.

Si hubiera elecciones anticipadas el próximo año, fuentes de Syriza esperan una derrota del partido y un nuevo Gobierno liderado por la formación conservadora Nueva Democracia. Las fuentes señalan que su objetivo en los eventuales comicios sería evitar ser barridos, algo que consideran una posibilidad si se mantienen demasiado en el poder sin lograr concesiones de los acreedores.

Las negociaciones realizadas este mes han demostrado a los líderes helenos que están atrapados entre las exigencias de sus acreedores más poderosos: Alemania y el Fondo Monetario Internacional.

Berlín sólo está dispuesto a comprometerse a reducciones menores de la deuda griega y el FMI insiste en que deben realizarse reformas políticamente onerosas, como recortes de las pensiones, sobre todo si Alemania insiste en que Grecia debería tener un mayor superávit presupuestario.

El FMI, que no desea que se le culpe de la austeridad, ha señalado que sería menos severo con Grecia si Europa redujera el objetivo fiscal. Además, insiste en que siga la desregulación de las leyes laborales helenas, lo cual Syriza ha considerado un ataque inaceptable a los ya de por sí reducidos derechos de los trabajadores.

Las autoridades alemanas están de acuerdo con el FMI en que Grecia necesita mayores reformas económicas, pero no están de acuerdo con el fondo en lo referente a la deuda griega. Alemania cree que no hace falta tomar una decisión sobre si hay que reestructurar la enorme cantidad de créditos de rescate al país y cómo hay que hacerlo hasta que el programa concluya en 2018. El FMI, por su parte, considera la deuda helena claramente insostenible y desea que Berlín concrete ahora qué tipo de alivio está dispuesto a ofrecer, aunque las decisiones finales no se tomen hasta 2018.

Si no hay un compromiso entre el FMI y Alemania --algo que no se logra desde principios de 2015-- es probable que los gobiernos griegos sigan teniendo que hacer frente a exigencias de recortes dolorosos sin apenas recompensa.
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Alquimistas y banqueros

Mér, 14/12/2016 - 09:30
Alejandro Nadal, La Jornada

La lucha entre el poder político y el mundo de las finanzas es antigua. La historia europea está llena de episodios en los que banqueros y reyes intercambiaron golpes, muy frecuentemente por interpósita persona, a través de cardenales y generales.

Cuando irrumpe el capitalismo lleva en su código genético la esencia del capital financiero. Sus herramientas contables eran parecidas a las técnicas de los templos de los financieros y banqueros, pero estaban ligadas a una nueva forma de circulación. La producción de mercancías necesitaba que los capitalistas pudieran adelantar el dinero que para comprar insumos y contratar fuerza de trabajo. Cuando las operaciones se hicieron más complejas y se requirieron recursos para inversiones de más largo aliento, los bancos también evolucionaron.

Los bancos siempre operaron reconociendo recíprocamente los títulos que emitían. Gradualmente esta matriz de vínculos se hizo más densa hasta convertirse en un sistema que entrelazaba todas las relaciones económicas. En esa etapa de su desarrollo los bancos sufrieron una metamorfosis extraordinaria. De simples auxiliares de la empresa capitalista los bancos se convirtieron en regidores de la circulación monetaria. La fuerza detrás de esta mutación se encuentra en un hecho sencillo: al emitir títulos que eran reconocidos por todos los demás bancos, el sistema bancario se convirtió en la fuente de crédito par excellence de toda economía capitalista.

Para enfrentar el poder de los bancos, los estados europeos fueron creando sus propios bancos para seguir financiando sus guerras y aventuras coloniales. En 1668 se creó en Suecia el primer banco central, el Riksbank, organizado para desempeñar el papel de tesorería que requería el gobierno. En 1694 nació el Banco de Inglaterra, con las mismas funciones. Estos bancos también desempeñaban el papel de cámara de compensación para los bancos privados, lo que agilizaba y fortalecía su rol dominante en la economía. En algunos casos, como en el de la Banque de France, establecida por Napoleón en 1800, la finalidad del banco central incluía el mitigar el desorden monetario y controlar la inflación. En muchos casos los bancos centrales son entidades híbridas formadas con la participación de los bancos privados, pero poco a poco se convirtieron en prestamistas de última instancia y sus billetes se consolidaron a escala nacional como dinero de alto poder (capaz de extinguir cualquier deuda).

Pero los bancos privados siguieron su desarrollo y al surgir la divisa dominante emitida por el banco central se convirtieron en los administradores del dinero de alto poder. Es decir, los bancos comerciales privados no pueden emitir los billetes de la divisa nacional porque el banco central tiene el monopolio de esa actividad. Lo único que pueden hacer los bancos privados es emitir títulos (como cheques) y poner en circulación líneas de crédito. Pero esos títulos emitidos por los bancos privados son simples promesas de que el deudor pondrá a disposición del acreedor en cierta fecha una determinada cantidad de dinero emitido por el banco central.

Cuando un banco comercial privado otorga un crédito y abre una cuenta al nuevo cliente, lo único que hace es crear la obligación para este nuevo deudor de entregar al banco una suma de dinero de alto poder (más los intereses) en un plazo convenido. Aunque el deudor del banco nunca ve los billetes de alto poder, sí queda obligado a entregarle dinero base al banco. Y si los alquimistas buscaban la fórmula para crear oro de la nada, los banqueros sí encontraron la forma de crear dinero de la nada.

Hoy los bancos privados controlan la oferta monetaria que hace girar las ruedas de la economía. Cierto, para prevenir las crisis los bancos centrales imponen la obligación a los bancos de mantener reservas de dinero base. Pero los bancos privados tienen un poder extraordinario y son sus operaciones pro-cíclicas lo que constriñe al banco central a proporcionarles el dinero base para mantener las reservas necesarias.

Cuando ocurre una crisis como la de 2008, las cosas quedan más claras. Los bancos privados sabían que en caso de un colapso el banco central los respaldaría con una inyección de liquidez, sin importar la calidad de sus hojas de balance. Eso es lo que ha sucedido en Estados Unidos y en Europa donde los bancos centrales han inyectado cantidades astronómicas de liquidez para el rescate de los bancos.

Hoy el capitalismo sigue mutando rápidamente y la lucha entre el mundo financiero y el poder político se ha intensificado. El populismo derechista o ‘fascismo post-moderno’ ha identificado al enemigo, los banqueros y financieros, y en eso ha leído correctamente el sentimiento popular. Pero presentarse como protector del pueblo frente al poder de banqueros y financieros no garantiza que la defensa sea efectiva. Más temprano que tarde, los que así se presentan (como Trump) tendrán que negociar con el poder financiero y probablemente le otorgarán importantes concesiones.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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No hay que llorar por la muerte de los acuerdos comerciales

Mar, 13/12/2016 - 08:00
Los acuerdos comerciales más nuevos incorporan reglas que están esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos políticos legítimos Dani Rodrik, Project Syndicate

Las siete décadas que transcurrieron desde el fin de la Segunda Guerra Mundial fueron una era de acuerdos comerciales. Las principales economías del mundo estuvieron en un estado perpetuo de negociaciones sobre comercio y concluyeron dos acuerdos multilaterales importantes a nivel global: el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por su sigla en inglés) y el tratado que estableció la Organización Mundial de Comercio. Por otra parte, se firmaron más de 500 acuerdos comerciales bilaterales y regionales –la gran mayoría de ellos desde que la OMC reemplazó al GATT en 1995–.

Las revueltas populistas de 2016 casi con certeza pondrán fin a esta actividad frenética de firma de acuerdos. Si bien los países en desarrollo pueden aspirar a implementar acuerdos comerciales más pequeños, los dos principales acuerdos sobre la mesa, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés) y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), están prácticamente muertos tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

¿Qué propósito tienen realmente los acuerdos comerciales? La respuesta parecería obvia: los países negocian acuerdos comerciales para alcanzar un comercio más libre. Pero la realidad es considerablemente más compleja. No es sólo que los acuerdos comerciales de hoy se extienden a muchas otras áreas de políticas, como la salud y las regulaciones sobre seguridad, las patentes y los derechos de propiedad intelectual, las regulaciones para cuentas de capital y los derechos de los inversores. Tampoco resulta claro si realmente tienen mucho que ver con el libre comercio.

La argumentación económica estándar para el comercio es doméstica. Habrá ganadores y perdedores, pero la liberalización comercial agranda el tamaño de la torta económica en casa. El comercio es bueno para nosotros y deberíamos eliminar cualquier impedimento por nuestro propio bien –no para ayudar a otros países–. De modo que el comercio abierto no requiere ningún cosmopolitanismo; sólo precisa los ajustes domésticos necesarios para asegurar que todos los grupos (o por lo menos los políticamente poderosos) puedan participar en los beneficios generales.

Para las economías que son pequeñas en los mercados mundiales, la historia termina aquí. No tienen ninguna necesidad de acuerdos comerciales, porque el libre comercio, para empezar, los favorece (y no tienen poder de negociación frente a los países más grandes).

Los economistas ven una justificación para los acuerdos comerciales en los países grandes porque esos estados pueden manipular sus términos de comercio –los precios mundiales de los bienes que exportan e importan–. Por ejemplo, al imponer un arancel a las importaciones, digamos, de acero, Estados Unidos puede reducir los precios a los que los productores chinos pueden vender sus productos. O, al gravar las exportaciones de aviones, Estados Unidos puede aumentar los precios que los extranjeros tienen que pagar. Un acuerdo comercial que prohíba estas políticas proteccionistas puede ser útil para todos los países porque, de no existir, todos podrían terminar colectivamente perjudicados.

Pero es difícil cuadrar este razonamiento con lo que sucede con los acuerdos comerciales reales. Aunque Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones de acero chino (y muchos otros productos), el motivo no parece ser reducir el precio mundial del acero. Librado a sus propios medios, Estados Unidos preferiría subsidiar las exportaciones de Boeing –como lo ha hecho a menudo– que gravarlas. Por cierto, las reglas de la OMC prohíben los subsidios a las exportaciones –que, en términos económicos, son políticas que benefician a todos– sin aplicar restricciones directas a los impuestos a las exportaciones.

De manera que la economía no nos ayuda mucho a entender los acuerdos comerciales. La política parece un camino más alentador: las políticas comerciales de Estados Unidos en materia de acero y aviones probablemente encuentren una mejor explicación en el deseo de los responsables de las políticas de ayudar a esas industrias específicas –que tienen una fuerte presencia lobista en Washington– que en sus consecuencias económicas generales.

Los acuerdos comerciales, suelen decir quienes los proponen, pueden ayudar a controlar este tipo de políticas ineficientes haciendo que a los gobiernos les resulte más difícil dispensar favores especiales a industrias con conexiones políticas. Pero este argumento tiene un punto ciego. Si las políticas comerciales están esencialmente diseñadas por el lobby político, ¿acaso las negociaciones de comercio internacional no estarían también a merced de estos mismos lobbies? ¿Y pueden las reglas comerciales redactadas por una combinación de lobbies domésticos y extranjeros, en lugar de sólo lobbies domésticos, garantizar un mejor resultado?

Sin duda, los lobbies domésticos tal vez no obtengan todo lo que quieren cuando tienen que lidiar con lobbies extranjeros. Una vez más, los intereses comunes entre los grupos industriales de diferentes países pueden derivar en políticas que consagran la captación de renta a nivel global.

Cuando los acuerdos comerciales giraban en gran medida alrededor de los aranceles a las importaciones, el intercambio negociado de acceso a los mercados en general producía menores barreras a las importaciones –un ejemplo de los beneficios de los lobbies que actúan como contrapesos mutuos–. Pero también existen muchos ejemplos de connivencia internacional entre intereses especiales. La prohibición de la OMC a los subsidios a las exportaciones no tiene una explicación económica real, como ya dije anteriormente. Las reglas sobre anti-dumping también son explícitamente proteccionistas en su intención.

Estos casos perversos han proliferado más recientemente. Los acuerdos comerciales más nuevos incorporan reglas sobre "propiedad intelectual", flujos de capital y protecciones a la inversión que están esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos políticos legítimos. Estas reglas ofrecen protecciones especiales a los inversores extranjeros que suelen entrar en conflicto con regulaciones sobre salud pública o medio ambiente. Hacen que a los países en desarrollo les resulte más difícil acceder a la tecnología, gestionar los flujos de capital volátiles y diversificar sus economías a través de políticas industriales.

Las políticas comerciales impulsadas por un lobby político e intereses especiales domésticos son políticas proteccionistas. Pueden tener consecuencias proteccionistas, pero ese no es su motivo. Reflejan asimetrías de poder y fallas políticas al interior de las sociedades. Los acuerdos comerciales internacionales pueden contribuir sólo de manera limitada a remediar estas fallas políticas domésticas, y a veces las agravan. Para abordar las políticas proteccionistas hace falta mejorar la gobernnacia doméstica, no establecer reglas internacionales.

Tengamos esto en mente cuando lamentamos la muerte de la era de los acuerdos comerciales. Si administramos bien nuestras propias economías, los nuevos acuerdos comerciales serán esencialmente redundantes.

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La mayor empresa de armamentos pierde 3.500 millones de dólares por tuit de Donald Trump

Lun, 12/12/2016 - 17:01

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un tuit en el que asegura que los costes del programa del avión F-35 están "fuera del control" y eso bastó para que las acciones de Lockheed Martin —la compañía que fabrica esa aeronave— se desplomaran de manera brusca y perdieran más de 4 por ciento en cosa de segundos. Hasta el momento, los datos indican que esa firma ha perdido 3.500 millones de dólares por esa única publicación de Trump, informa The Independent.
El F-35 es una aeronave estadounidense de quinta generación cuyo programa ya ha costado al país más de 1.500 millones de dólares, 1.000 millones más de lo previsto en un principio. Además, el proyecto de ese bombardero lleva más de siete años de retraso y muchos políticos norteamericanos consideran que es demasiado polémico. El proyecto del F-35 ya ha sido catalogado como el programa armamentístico más caro de la historia. Diversos especialistas destacan que el F-35 tiene deficiencias importantes, como que no está preparado para combatir en las distancias cortas. Asimismo, el hecho de que fuera planeado como un caza sigiloso e indetectable podría sacrificar sus habilidades de combate y limitar su movilidad y capacidad de bombardeo.

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Las consecuencias del machismo: el subdesarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar

Dom, 11/12/2016 - 22:20
Vicenç Navarro, Público

España es uno de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) que tiene un menor gasto público social por habitante. Y ello no se debe a que sea un país pobre (no lo es, pues ya antes de la crisis su PIB per cápita era el 94% del PIB per cápita del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE que tienen mayor riqueza en la UE), sino al gran dominio que las fuerzas conservadoras y liberales han tenido y continúan teniendo sobre el Estado español. En realidad, el gasto público social (que incluye transferencias y servicios públicos, como sanidad, educación o servicios sociales, entre otros) per cápita era solo el 74% del promedio de la UE-15. Si hubiera sido el 94%, el Estado del Bienestar se habría gastado 66.000 millones más de lo que se gastaba.

En otro trabajo (El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Anagrama, 2006) documenté cómo la raíz del subdesarrollo social de España se debe al enorme poder que la clase dominante de este país, es decir, los propietarios y gestores de sus mayores entidades financieras y económicas (y que derivan sus rentas de la propiedad del capital), y las clases medias de renta superior, han tenido y continúan teniendo en el desarrollo de las políticas fiscales (altamente regresivas) que determinan la pobreza de ingresos a las arcas de Estado. Poder de clase es el factor determinante de dicho retraso social de España.

Pero la parte menos desarrollada del Estado del Bienestar español son las transferencias y servicios públicos orientados hacia las familias. Servicios tales como escuelas de infancia y servicios domiciliarios para las personas discapacitadas están muy poco desarrollados en España, y la causa de tal subdesarrollo es otro tipo de poder, además del poder de clase. Me estoy refiriendo al poder de género dominante, es decir, al machismo. En España, cuando decimos familia en realidad queremos decir mujer, pues son las mujeres las que juegan un papel clave en el cuidado de los miembros de la familia, sean niños o niñas, jóvenes (que viven en casa de sus padres hasta que tienen 32 años como promedio), esposos o compañeros y ancianos. Y además de tanto cuidado, el 52% de las mujeres también trabajan en el mercado laboral. Las mujeres españolas cubren las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar.

Todos estos datos permiten concluir que la cultura política dominante en España, que retóricamente da tanta importancia a la familia, se caracteriza por una gran hipocresía. En tal discurso oficial se pone a la familia (a la mujer) en un pedestal, para luego crucificarla. Si alguien cree que estoy exagerando, léase mi libro antes citado. Las mujeres españolas tienen tres veces más enfermedades debidas al estrés que los hombres. Poder de clase (clasismo) y poder de género (machismo) es lo que está causando esta situación.

Los costes económicos del machismo El gran domino de los hombres (que proceden en su mayoría de las clases más pudientes) en las estructuras de poder explica este subdesarrollo de las transferencias y servicios públicos a las familias. Pero tanta insensibilidad, además de crear un problema humano enorme, está también creando un problema demográfico y otro económico enormes. España tiene una de las fertilidades (número de nacidos por cada mujer fértil) más bajas de la UE-15, aun cuando a la mayoría de familias españolas les gustaría tener dos niños o niñas; el promedio es de solo 1,3, que es una cifra menor de lo que se requeriría para que se equilibrara el descenso de la población debido a la mortalidad. Si muere más gente de la que nace, la población desciende. Si a ello se le suma el creciente sentimiento anti-inmigración que se está esparciendo por toda Europa, se puede concluir que la población española ira descendiendo de tamaño.

Pero tanto machismo está creando también un problema económico enorme, del cual el establishment (expresión anglosajona que quiere decir la estructura de poder) político-mediático que gobierna el país no es ni consciente. Parte de la escasa creación de empleo se debe precisamente al escaso desarrollo del Estado del Bienestar en España (incluyendo los servicios de ayuda a las familias). Solo una persona de cada diez personas adultas en España trabaja en los servicios públicos (incluyendo los servicios públicos del Estado del Bienestar) cuando en Suecia es uno de cada cinco. En contra de lo que proclaman los economistas liberales (que son la mayoría de los gurús mediáticos), el sector público está subdesarrollado en España.

Y lo que es ignorado por parte del establishment político-mediático del país es que empleo crea la demanda para más empleo, una situación particularmente acentuada con el empleo de las mujeres, pues alguien tiene que hacer las labores que el ama de casa realiza cuando esta se incorpora al mercado del trabajo. Se ha calculado que la entrada de cada mujer al mercado de trabajo crea la necesidad de 0,3 puestos de trabajo para que otras u otros deban realizar la labor que ella realizaba en casa.

Las desigualdades de género retrasan económicamente al país Pero existe otra situación ignorada por aquel establishment, y es que la equidad es necesaria para la eficiencia económica. Hoy la mujer española recibe por el mismo trabajo solo el 81% de la retribución bruta media por hora trabajada de los hombres, según Eurostat, siendo el tercer país con la mayor brecha salarial de la UE-15. Ello se debe a muchos factores, pero uno de ellos es que la mujer interrumpe su vida laboral con mayor frecuencia que el hombre. Hay más mujeres a tiempo parcial que hombres, situación que se justifica en la ideología dominante como consecuencia de que la mujer tiene mayores responsabilidades familiares que el hombre. Y la continuidad laboral en el mismo puesto de trabajo es también menor en la mujer que en el hombre, explicándose con el mismo argumento. Pero ello tiene un coste no solo humano, como indiqué antes, sino también económico, puesto que si las mujeres tuvieran la misma tasa de participación en la fuerza laboral que los hombres, el PIB aumentaría un 6%, siendo una de las causas mayores de crecimiento económico que podría tener el país. De ahí que las correcciones necesarias para conseguir la igualdad (incluyendo la de género) sean enormemente necesarias tanto por razones éticas como sociales y económicas.

La necesidad del cuarto pilar del Estado del Bienestar Y de ahí que una de las políticas públicas más importantes sea la de facilitar la integración de la mujer en el mercado de trabajo mediante el establecimiento de un derecho universal de acceso a los servicios de ayuda a la familias que incluyeran las escuelas de infancia y los servicios domiciliarios a la personas con dependencia, lo cual ha pasado a conocerse como el cuarto pilar del Estado del Bienestar, expresión que generé yo en una discusión que tuve con el que era entonces el candidato a la presidencia de España, el Sr. Josep Borrell, al cual asesoré en aquellos momentos. Estábamos él y yo sentados en un bar de Sants (Barcelona), cerca de la estación, preparando su programa electoral, cuando la silla en la que yo me sentaba se rompió, quebrándose una pata. Aproveché aquella ocasión para indicar a Borrell que el Estado del Bienestar de España era como aquella silla. Tenía ya tres patas (el derecho a la sanidad, el derecho a la educación y el derecho a la pensión –derecho todavía limitado-), pero le faltaba una cuarta pata, que era el derecho a los servicios de ayuda a las familias, que debían incluir el derecho a las escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en este país- y servicios domiciliarios a las personas dependientes. Fue así como nació la expresión “el cuarto pilar del Estado del Bienestar”, que ha hecho fortuna, aun cuando se limita a los servicios domiciliarios, excluyéndose las escuelas de infancia, lo cual fue un enorme error del gobierno Zapatero. El establecimiento de los servicios domiciliarios ha sido un gran paso, aunque su financiación ha sido muy insuficiente, insuficiencia que ha alcanzado niveles escandalosos durante los años de gobierno del PP.

La promoción pública de tales servicios es una de las políticas públicas más necesarias hoy en España, a fin de mejorar la calidad de vida y bienestar de las clases populares, aumentando además su capacidad adquisitiva, corrigiendo el déficit de salarios de las mujeres y creando empleo. Existen muchos trabajos de investigación que muestran que aquellos países que tienen más desarrollados estos servicios tienen un porcentaje mayor de mujeres integradas en el mercado de trabajo, y menos diferencias salariales entre mujeres y hombres. Los países escandinavos (Suecia, Noruega y Dinamarca) son los que tienen menos diferencias salariales entre hombres y mujeres, y mayor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar, mientras que EEUU, Japón y los países del sur de Europa tienen más diferencias salariales y menor desarrollo del cuarto pilar del Estado del Bienestar. Por desgracia, el establishment político-mediático no ve tales servicios como una inversión necesaria y urgente, escogiendo en su lugar invertir en trenes de alta velocidad que benefician solo a un sector minoritario del país (predominantemente hombres de las clases dominantes).

Ni que decir tiene que para que ocurran tales cambios se necesita una revolución cultural en el país, corresponsabilizando a los hombres en las tareas familiares. La mujer sueca dedica 28 horas a la semana a tareas familiares. El hombre dedica 22 horas. En España son 48 y 8 respectivamente. Y usted, lector sabe quién hace qué. Pero sepa que el enorme machismo tiene un coste económico, creando un enorme sufrimiento (recuerde las enfermedades por estrés) y una gran insuficiencia económica. Hoy, la eliminación del machismo es una de las tareas más importantes desde el punto de vista social, así como económico de este país. Las evidencias de que el gran retraso social y económico de España se debe precisamente al poder de la clase y del género dominantes son enormes. Así de claro.

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La OPEP acuerda recorte histórico en producción de petróleo

Dom, 11/12/2016 - 16:41

A partir del primero de enero los nueve países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, más 11 países no miembros, entre ellos México y Rusia, reducirán su producción de petróleo como parte de un acuerdo global para aliviar el exceso de oferta que ha mantenido bajos los precios del petróleo durante los útimos 24 meses. La OPEP y los 11 países no miembros acordaron este sábado en Viena recortar su producción de crudo en un total de 558 mil barriles diarios. Se trata del primer acuerdo global desde 2001 para disminuir el bombeo de crudo en conjunto. La cifra quedó por debajo del objetivo inicial de 600 mil bpd, pero aun así es la mayor contribución que han hecho hasta ahora.

Este recorte es adicional al de 1.2 millones de bpd anunciado por la OPEP el pasado 30 de noviembre y fue concretado después de casi un año de discusiones dentro de la organización. La rebaja acordada recientemente por la OPEP representa una reducción de 4.45 por ciento y busca bajar a 32.5 millones de barriles diarios la oferta, a fin de estabilizar el mercado petrolero global. A ello se añaden ahora los recortes de México –país que hace un esfuerzo particular, puesto que su producción ya está en declive–, Rusia, Kazajistán, Malasia, Omán, Azerbaiyán, Bahrein, Guinea Ecuatorial, Sudán del Sur, Sudán y Brunei. Ahora, la atención del mercado de centrará en el cumplimiento del trato. El acuerdo, que entrará en vigor en enero de 2017, tendrá una duración de seis meses, con posibilidad de renovarlo por seis meses más.

El ministro de Energía de Rusia, Alexander Novak, dijo que su país recortará la producción de crudo desde los niveles de octubre de este año, de 11 mil 247 millones de barriles de petróleo por día (bpd). Al 31 de marzo de 2017, la reducción de suministros de Moscú totalizaría 200 mil bpd y finalmente llegará a 300 mil bpd. El acuerdo de este sábado acelerará la estabilización del mercado, reducirá la volatilidad y atraerá nuevas inversiones, auguró.

En tanto, el líder de la OPEP, Arabia Saudita, sostuvo que podría reducir su bombeo por debajo del umbral de 10 millones de bpd. El ministro de Energía del reino, Khalid al-Falih, declaró que su país está dispuesto a negociar una extensión del pacto global, que entra en vigor el primero de enero, luego de los primeros seis meses. Arabia Saudita disminuirá el bombeo en 486 mil bpd, pero Falih agregó ayer que Riad podría colaborar con recortes más profundos. En total, los países de la OPEP habían acordado, antes de la reunión del sábado, reducir 1.2 millones de bpd de su suministro.

Muchos países que no pertenecen a la OPEP, como México y Azerbaiyán, afrontan una caída natural de su producción de crudo y existen dudas acerca de que su compromiso represente verdaderamente un disminución de la oferta. Desde que los miembros de la OPEP decidieron recortar su producción la semana pasada, los precios del barril han subido alrededor de 15 por ciento, sin embargo, no esperan que se produzcan nuevas alzas. Los países miembros de la OPEP son Argelia, Angola, Ecuador, Gabón, Irán, Irak, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos y Venezuela.

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Referendo a la italiana y crisis bancaria

Sáb, 10/12/2016 - 08:00

Alejandro Nadal, La Jornada

El sistema bancario en Italia es como un espagueti súpercocinado y mal sazonado. No se encuentra el comienzo ni el fin de cada fina tira de pasta. Todas enredadas parecen una serpiente de mil cabezas, pero todas están infectadas de un mismo mal, su cartera vencida. Lo grave es que, como Italia es la tercera economía de la Unión Europea, una crisis bancaria en ese país sería una amenaza mortal para el euro y no podrá ser barrida abajo de la alfombra.

Para el primer ministro Matteo Renzi el referendo del domingo pasado sobre reformas constitucionales habría otorgado un diseño más dinámico a la administración pública para salir de la parálisis política y el estancamiento económico. Pero los críticos de las reformas objetaron la mayor centralización del poder político y económico que resultaría de ganar el sí. El resultado fue aplastante: alrededor de 60 por ciento de los votantes rechazaron las reformas propuestas. En algunas regiones donde el desempleo es más elevado (por ejemplo en el Mezzogiorno) el rechazo alcanzó 70 por ciento.

¿Qué tiene que ver esto con los bancos italianos y el euro? Sumida en el estancamiento y el desempleo, Italia afronta además la más grave inestabilidad bancaria de su historia. La verdad es que la economía italiana no se ha recuperado de la crisis de 2008. Desde 2009 la economía italiana ha sufrido una contracción mayor a 10 por ciento y el año pasado apenas creció 0.8 por ciento, lo que ha ido agravando el problema de la cartera vencida que hoy alcanza los 400 mil millones de euros (alrededor de 20 por ciento del PIB).

Después de varios intentos fallidos para rescatar y colocarlos nuevamente en pie, los bancos italianos siguen su descenso al infierno de los números rojos. Entre los bancos más importantes con problemas graves se encuentran Monte dei Paschi di Siena (el banco más antiguo del mundo), Banco Popolare y Unicredit. Todos tienen coeficientes de cartera vencida a capital (más reservas) superiores a 100, lo que significa que no tienen suficientes recursos para cubrir sus pérdidas.

Cuando estalló la crisis financiera muchos bancos italianos estuvieron comprando bonos del gobierno, práctica promovida en su momento por el Banco Central Europeo (BCE). Pero la crisis en Grecia demostró que esa no era una buena idea y el BCE y la Unión Europea (UE) dieron marcha atrás cuando se percataron que el nivel de apalancamiento del gobierno italiano era excesivo. Hoy la política sobre rescates en la UE busca impedir que un gobierno preste ayuda para recapitalizar sus propios bancos y fomenta la idea de que en caso de crisis los primeros en absorber pérdidas sean los inversionistas de dichos establecimientos. Las nuevas reglas pretenden evitar los rescates perversos en los que la irresponsabilidad de los dueños de bancos es recompensada con recursos fiscales mientras la deuda privada se convierte en deuda pública. Esto tiene algo de sentido pero los rescates privados ignoran las interdependencias del sistema bancario y las consecuencias sistémicas de un colapso en uno de los grandes bancos.

La irritación que las nuevas reglas han provocado en Italia es considerable porque existen cientos de miles de pequeños inversionistas que compraron papeles de los bancos deteriorados y hoy ven sus ahorros amenazados. Esto explica una parte del voto de castigo en contra del primer ministro italiano en el referéndum pasado.

Para superar el obstáculo impuesto por las nuevas reglas de la UE, Renzi y su ministro de finanzas Pier Carlo Padoan adoptaron la idea de crear un banco malo, es decir, un banco privado capaz de comprar la cartera tóxica de los bancos italianos más expuestos. El resultado fueron dos fondos especiales, Atlante I y II, para recapitalizar y comprar cartera vencida, respectivamente. Pero los Atlantes no tienen los recursos suficientes para afrontar un problema de esta magnitud. Además de la falta de transparencia en sus decisiones sobre cuáles bancos debían ser ayudados, los fondos no pudieron tranquilizar a los mercados que suponen tendrá que venir tarde o temprano otra inyección de fondos públicos, con lo que la deuda pública aumentará y con ello los problemas de su financiamiento en los mercados de capitales internacionales.

El gobierno italiano y el euro afrontan un serio dilema. Los fondos Atlante (el banco malo) no han podido llevar a cabo el salvamento de los bancos. Pero tampoco es evidente que un gobierno que se ahoga en un pantano de deudas pueda seguir operando este rescate con fondos públicos (la relación deuda-PIB en Italia supera 132 por ciento, lo que ubica a este país en segundo lugar después de Grecia). Y tampoco se ve la salida por el lado de una inyección de recursos de países como Alemania.

La crisis de la banca italiana es también la crisis de los bancos europeos cuyas acciones se han desplomado este año. Así que aunque ya no es válido aquello de que todos los caminos conducen a Roma, lo cierto es que hoy la crisis de los bancos europeos pasa por Italia.

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Se cumplen 20 años de Democracy Now! el medio independiente más influyente en EEUU

Xov, 08/12/2016 - 10:30
Noam Chomsky, Harry Belafonte y Patti Smith, entre otros, festejaron dos décadas de Democracy Now!, el medio independiente progresista más influyente de Estados Unidos, dedicado a dar voz a los sin voz y romper silencios oficiales en un noble experimento que nació para durar nueve meses en nueve estaciones de radio, y que ahora transmite diariamente en más de mil 400 estaciones de radio y televisión en Estados Unidos bajo la dirección de Amy Goodman y Juan Gonzalez.

¿Dónde reside el corazón rebelde?, es la pregunta clave de nuestros tiempos, comentó Belafonte, legendario músico y activista que fue parte de círculo íntimo del reverendo Martin Luther King Jr, en el acto en la Iglesia Riverside, al señalar que la lucha es incesante contra las fuerzas de reacción. Bienvenidos al Cuarto Reich, tal vez es lo que se necesita decir aquí, comentó, y recordó que él combatió a Hitler en la Segunda Guerra Mundial, sólo para regresar a este país para luchar por el derecho al voto de los afroestadunidenses. Hoy, afirmó, se tiene que continuar. Hay muchos traseros que patear ahora: ¡hagámoslo!

Belafonte señaló que la victoria de los indígenas en Standing Rock logró parar la máquina, y es una llamada a todos de que la máquina puede ser parada; eso me da consuelo. Hoy día, reafirmó, el corazón tiene que dar mayor espacio para la rebelión.

Chomsky, después de ofrecer un devastador análisis sobre cómo la humanidad está en el precipicio de su propia destrucción ante las dos mayores amenazas existenciales del deterioro ambiental planetario y el peligro de guerra nuclear, dejando casi sin aliento al público que llenó la iglesia en esta ciudad, ofreció algunas palabras esperanzadoras al final. A pesar de la elección de Donald Trump –lo cual dice que no lo sorprendió–, indicó que justo por las grandes luchas sociales a lo largo de la historia estadunidense hoy día el país es mucho más civilizado que hace 50 años en cuanto a derechos y libertades civiles de minorías, mujeres y más. Por lo tanto, los que luchan hoy empiezan desde un plano más elevado y, por lo tanto, hay mayor oportunidad de organizar el cambio necesario.

Recordó que las luchas históricas empiezan desde el inicio de un país que fue fundado “sobre el exterminio de indígenas y la esclavitud, fuente de la riqueza inmensa aquí y en Europa… O sea, cuando Trump habla de hacer grande otra vez a Estados Unidos, pues no era tan grande”. Pero la gente no se rindió, aun en circunstancias mucho más difíciles que las actuales. El proceso electoral reveló cosas positivas, como la masiva votación de los jóvenes contra Trump, pero, aún más importante, su apoyo a la precandidatura de Bernie Sanders, “un fenómeno extraordinario, alguien que se llamaba socialista –lo que antes era una palabra sucia en este país– sin apoyo de los medios, de los ricos y más, y quien casi conquistó a uno de los dos partidos nacionales, en gran medida impulsado por los jóvenes… ahora los jóvenes tienen en sus manos la tarea de crear una sociedad civilizada aquí”.

En el acto, Amy Goodman, fundadora y directora de Democracy Now! (www.democracynow.org) –proyecto que gira en torno a un noticiero diario de una hora, más un sitio digital y también producción de documentales–, recordó la historia de esta iniciativa periodística dedicada a estar en el terreno y a acudir “adonde está el silencio… pero donde suele ser poco silencioso, ya que hay esfuerzos de organización, de gritos de resistencia, baile y más, tanto en este como en otros países”.

Juan Gonzalez, copresentador con Goodman de Democracy Now!, reconocido periodista y columnista famoso del Daily News de Nueva York, activista en las huelgas estudiantiles contra la guerra en Vietnam, uno de los fundadores de los Young Lords (organización latina hermana de las Panteras Negras), dijo estar orgulloso de que este medio noticioso de bases, que nació para dar voz a los sin voz, al ofrecer noticias disidentes y alternativas para expresar la verdad ante el poder, hoy día es una institución entre los medios progresistas.

El actor Danny Glover comentó que ante esta nueva realidad política, “todos tenemos tecnología, pero la clave son los esfuerzos de organización; esto necesita algo desde el fondo de nuestros corazones… tenemos que estar armados con información de Democracy Now! y proceder con más fuerza que nunca”.

El músico Tom Morello resumió el sentir de muchos cuando dijo que el programa me hace sentir menos solo, y ante la nueva realidad protofascista de este país, invitó a todos a cantar el himno progresista de Woody Guthrie This land is your land con todos sus versos subversivos. Patti Smith declaró que los jóvenes de hoy están por crear los cambios más revolucionarios en la historia, y cantó: estaba soñando/que la gente tiene el poder/de redimir el trabajo de los ilusos; su himno de La gente tiene el poder.
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La Jornada

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A fin de cuentas, Fidel Castro tuvo razón sobre el papel de EEUU en América Latina

Mar, 06/12/2016 - 10:12

Mark Weisbrot, CEPR

Las reacciones en torno a la muerte de Fidel Castro Ruz han puesto de manifiesto las diferentes formas en que se percibe en todo el mundo al revolucionario cubano y por mucho tiempo jefe de Estado. La mayor parte del mundo ve con admiración a Castro y a Cuba como protagonistas de un hito heroico, al levantarse contra un imperio intimidatorio y de inmenso poder, en defensa de su soberanía nacional, y todavía haber vivido para contarlo. Sin hablar de las millones de personas que se han visto beneficiadas por la ayuda que prestan los médicos y el personal de salud cubanos, junto a otros actos de solidaridad internacional quizá inigualables en la historia moderna, sobre todo tratándose de una nación del nivel de ingresos y del tamaño de Cuba..

En las entrañas de la potencia intimidatoria, las cosas lucen de otro modo. No solo nos referimos a las declaraciones poco corteses por parte de Donald Trump acerca del fallecimiento de Castro, las cuales son fieles a su estilo y buscan complacer a la menguante pero todavía influyente base republicana de cubano-americanos de derecha en Florida. Citemos el subtítulo del New York Times (la traducción de la versión en inglés) en su obituario dedicado a Fidel: “El Sr. Castro trajo la guerra fría al hemisferio occidental, atormentó a 11 presidentes estadounidenses y llevó brevemente al mundo al borde de una guerra nuclear”. Detengámonos por un momento en un simple elemento de este humor involuntario: ¿quién fue en realidad quien trajo la guerra fría a este hemisferio? Pocos años antes de la Revolución cubana, Washington derrocó al gobierno democráticamente electo de Guatemala, bajo el falso pretexto de que constituía una cabeza de playa para el comunismo soviético en el hemisferio. Ese acto marcó el comienzo de casi cuatro décadas de dictadura y de una violencia de Estado espantosa, la cual sería luego calificada como genocidio por la ONU. En 1999, el presidente Bill Clinton pidió disculpas por el papel de EE.UU. en dicho genocidio.

Pero lo que en realidad valida la visión de Castro ― que coincide con la interpretación de la mayor parte del mundo ― en torno al enfrentamiento de EE.UU. contra Cuba, aún más que las cuatro primeras décadas del bloque por parte de EE.UU. y demás intervenciones contra Cuba, es lo que ha ocurrido en América Latina en el siglo XXI. En esta época, los gobiernos de izquierda llegaron al poder mediante elecciones democráticas a una escala sin precedentes. Los gobiernos de izquierda fueron electos, y en ciertos países reelectos, primero en Venezuela, luego en Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Honduras, Chile, Nicaragua, Ecuador, Paraguay y El Salvador. Algunos de los nuevos presidentes habían sido perseguidos, encarcelados o torturados bajo las dictaduras apoyadas por EE.UU. Y todos coincidían con la opinión de Fidel Castro en cuanto al papel de Estados Unidos en América Latina..

Aunque la Unión Soviética ya había quedado en el pasado por más de una década, la "guerra fría" a la que Cuba se enfrentaba resultó estar vivita y coleando en el siglo XXI. La postura de Washington hacia la mayoría de estos gobiernos era hostil y parecía querer dotarse de oportunidades para deshacerse de los mismos por cualquier medio que fuera necesario. Por supuesto, ya no se trataba de 1960; por lo cual ya no se podrían declarar bloqueos u organizar campañas de invasión como se hizo con Cuba. No obstante, EE.UU. participó en el golpe de Estado de 2002 en Venezuela y apoyó otros intentos fuera del marco de la ley para deshacerse de su gobierno. Washington también hizo todo a su alcance para ayudar a consolidar el golpe militar de 2009 en Honduras, y Hillary Clinton admitió en su libro de 2014 haberse esforzado con éxito para evitar que el presidente democráticamente electo, Manuel Zelaya, volviera a su cargo. El Gobierno de EE.UU. también ayudó a consolidar el golpe de Estado parlamentario en Paraguay en el año 2012..

EE.UU. también le ha brindado su respaldo al reciente resurgimiento de la derecha en América Latina. Cuando Mauricio Macri asumió el cargo de presidente de Argentina en diciembre de 2015, la gestión de Obama levantó su bloqueo a los préstamos concedidos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros órganos multilaterales de financiación, que había puesto en marcha contra el anterior gobierno de izquierda. El juez de Nueva York que había puesto en situación de rehenes a más de 90% de los acreedores de Argentina en nombre de los fondos buitre de EE.UU. también levantó su medida, que dejó así en evidencia un acto político. La gestión de Obama también hizo patente su apoyo al reciente golpe de Estado parlamentario en Brasil..

Resulta que Fidel Castro siempre tuvo razón sobre la política de Estados Unidos hacia América Latina. Es asombrosa la continuidad de dicha política, desde lo más alto de la guerra fría hasta el mismísimo momento actual, dado lo mucho que ha cambiado el mundo. Lo anterior debería hacer que cualquiera se pregunte qué tanto habrán tenido que ver con todo esto la ex Unión Soviética o cualquiera de los demás pretextos que nos han sido expuestos para justificar la intervención de EE.UU. en el hemisferio a lo largo de las últimas seis décadas; por ejemplo, los “derechos humanos”..

Puede que esta vergonzosa realidad atraiga mayor atención ahora que contamos con un presidente electo que habla y actúa como el matón que EE.UU. de hecho ha sido en América Latina durante tanto tiempo. Las cuestiones de óptica tienen su importancia. El gobierno de Obama fue por lo menos igual de malo que el de George W. Bush en el caso de este hemisferio. (La apertura de relaciones con Cuba ciertamente representa un cambio histórico y constituye un reconocimiento de que 55 años de bloqueo no han logrado el deseado cambio de régimen. Sin embargo, se trata menos de un cambio de política que un giro hacia un medio potencialmente más eficaz para lograr el mismo objetivo). No obstante, George W. Bush recibió una cobertura mucho peor que el presidente Obama, lo cual sin duda hizo cierta diferencia..

Por primera vez en muchos años, EE.UU. ahora cuenta con aliados importantes en América del Sur que consideran que los intereses regionales de Washington son idénticos a los suyos. Se trata de los nuevos gobiernos de derecha de Brasil, Argentina y Perú. Eso ya había puesto a Washington en pie de lucha bajo la actual gestión. Trump ha dado a entender que sería más agresivo contra Cuba, aunque no queda claro si querría frenar los intereses empresariales estadounidenses que desde hace muchos años han deseado la apertura del país isleño. Pero vendrá siendo un aliado mucho menos digerible públicamente para los nuevos gobiernos de derecha de la región..

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El “efecto Macri” y la caótica situación de Argentina

Mar, 06/12/2016 - 07:30

Cuando en diciembre del año 2015 Mauricio Macri tomaba posesión de su gobierno, prometió que para el segundo semestre de 2016 se comenzarían a registrar los primeros cambios económicos de su programa de gestión. A un año del mandato de Macri, Argentina experimenta una complicada crisis económica y social. Un panorama difícil se produjo luego de las primeras acciones del gobierno, la devaluación, las altas tasas de interés contra la reactivación económica y el ajuste del sector público tuvieron como consecuencia la caída de la actividad económica. Una de las principales consecuencias directas del desplome económico fueron los despidos de carácter masivo.

En noviembre de 2016 se registraba un aumento de 127 mil argentinos desempleados más a los ya existentes a inicio de año, según cifras del sistema de Seguridad Social de Argentina, 7 mil 719 pertenecen al sector público y 119 mil 876 al sector privado. Aunque no se conoce con exactitud una cifra de los despidos generados en el año, algunas fuentes especulan con que ya sobrepasan los 300 mil argentinos desempleados a solo un año de gobierno de presidente Mauricio Macri.

Veto de la Ley Antidespidos Bajo fuertes críticas y protestas sociales en mayo de 2016 el presidente de Argentina, Mauricio Macri, dejó sin efecto la Ley Antidespidos. En mayo de 2016 el presidente de Argentina procedió al veto de la Ley Antidespidos. Foto Oscar Alerta. El líder de Cambiemos consideró que esta ley entorpecería las brechas para generar nuevos empleos, expresando que este tipo de proyecto de ley “quieren trabar el progreso” y “no le permiten avanzar”.

La Ley Antidespidos tenía como propuesta declarar la emergencia ocupacional por seis meses, en los cuales un trabajador despedido sin causa, puede solicitar su reincorporación inmediata o percibir doble indemnización. Ahora con el veto los empresarios tienen vía libre para practicar el despido masivo que se viene experimentando a 12 meses de tomado el poder por Muricio Macri. Sin dudas la gestión de Cambiemos no favorece la actual situación que enfrenta el país. Mucho distan las promesas lanzadas por Macri aquel 10 de diciembre cuando en su toma de posesión prometió al pueblo argentino “elevar la mirada optimista sobre el borrón y cuenta nueva” del comportamiento económico en Argentina.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La guerra racial, el capitalismo y la ideología

Dom, 04/12/2016 - 13:00

Maciek Wisniewski, La Jornada

Hace unos meses, analizando el ascenso de Trump, Franco Bifo Berardi apuntaba que el causante de ello era el mismo truco que una vez usó Hitler [las comparaciones entre ambos son erróneas, pero la similitud en cuestión, correcta] (Verso blog, 3/6/16). A los alemanes empobrecidos y humillados por la agresión financiera anglofrancesa posguerra (las reparaciones) Hitler les dijo: “¡no sois ‘trabajadores-perdedores’ [explotados/desempleados]; sois ‘arios-ganadores’!” Este cambio de autopercepción y sustitución de la solidaridad gremial (socialismo/comunismo) por la particularidad racial (nacionalsocialismo) es la misma táctica que hoy –en tiempos de la política identitaria– usan Trump y la extrema derecha en Europa. A la gente empobrecida y humillada por la agresión financiera multinacional poscrisis (la austeridad) y las décadas del neoliberalismo le dicen: “no sois trabajadores derrotados, sois ‘raza blanca’ que se levantará de sus rodillas”.

2. También para Zygmunt Bauman, el secreto de la victoria de Trump –que en su momento descartaba Bifo...– estaba en casar la política identitaria con la “ansiedad (angst) económica” que consumía a lo que queda de la clase trabajadora y media –condensando incluso todos los aspectos de su inseguridad existencial–, ofreciéndoles un arreglo rápido a su sufrimiento: la expulsión de los –étnicamente diversos– migrantes (l‘Espresso, 11/11/16).

3. Del mismo modo que Mike Davis llamó a resistir la tentación de sobreinterpretar la llegada de Trump como el 18 de brumario o el 1933 [norte]americano y mirar a EU y las cifras de estas elecciones (The Jacobin, 16/11/16), Vijay Prashad trazó las raíces del lema Make America great again –con su inherente racismo: hoy el país sufre, y florecía cuando los blancos estaban en control– a la política estadunidense: casando la retórica de Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión de los 30, que prometía dar la voz a los olvidados, con la de R. Nixon, que tras los disturbios raciales de 1968 hablaba de una mayoría silenciosa –los blancos que lamentaban el fin formal del racismo (¡sic!)–, Trump pintó la imagen de un olvidado alienado económicamente y racialmente dirigiendo el resentimiento por el carril cultural contra los migrantes y minorías étnicas responsables por la desaparición de los empleos (Alternet, 9/11/16).

4. A la contranarrativa de Hillary Clinton/Obama de que America was already great, los votantes de las regiones abandonadas desde el clintonismo (fly-over country) y arrasadas por la desindustrialización y la globalización (rust belt), inclinándose por Trump, dijeron no tanto: muchos se identificaban con su racismo y misoginia apuntadas a las dos principales figuras demócratas, pero otros (swing-voters) se tapaban las narices y votaban desde lo económico.

5. Thomas Frank –que en What’s the matter with Kansas? (2004) demostró cómo los trabajadores blancos acabaron apoyando a conservadores cuyas políticas económicas eran opuestas a sus propios intereses, y en Listen, liberal (2016), cómo liberales abandonaron a la clase trabajadora– señaló la negación suicida, el moralismo elitista y el desprecio clasista/racista de los propios demócratas: Clinton asumía que los trabajadores no apoyaban a Trump, y si lo hacían era sólo por su racismo irracional; así les negaba la capacidad de analizar/saber de dónde venía su pobreza, los juzgaba de antemano y los descartaba por racistas y deplorables (subestimando su voto de protesta). “Pero su rabia –subraya Frank– era muy racional, aunque Trump sea su vocero dudoso [falso]” (The Guardian, 9/11/16).

6. Naomi Klein ya lo predijo: los liberales culparían a todo por la derrota de H. Clinton –desde la FBI hasta el racismo– para no mencionar el neoliberalismo (desregulación, privatización, austeridad, libre comercio) y la ultrarica clase de Davos (cuyo miembro y candidata era Hillary). “Mucha gente está sufriendo y Trump le habla a este sufrimiento; lo hace atacando a gente de color y migrantes; demonizando a musulmanes y degradando a mujeres, pero el ‘neoliberalismo de élite’ no tiene nada que ofrecer a este dolor: es su causa” (La Jornada, 10/11/16).

7. ¿Es clase o raza [y género]? Es todo a la vez, aunque la solidaridad y organización deben partir desde la primera (racismo y sexismo han sido históricamente herramientas de división en la fábrica y hoy –en tiempos del identitarismo– lo siguen siendo también en sus afueras). Lo entendió el reverendo J. Jackson cuando buscaba en los 80 la nominación presidencial; interrogado en Baltimore, el gran centro industrial, como conseguiría el voto de un obrero blanco, dijo que haciéndole ver que tiene más en común con un obrero negro por ser los dos obreros, que con su jefe por ser blanco.

8. Si –aparte de ser herramientas del empoderamiento– la raza [y/o género] ya servía[n] para dividir (el capital), manipular (Trump) o empujar la narrativa del mal menor (H. Clinton), ahora sirve(n) también para el lavado de errores: para los liberales, la única explicación aceptable de rechazo a las bondades de la globalización es racismo [y sexismo], que tapa la historia de cómo era posible que Trump lanzara su guerra racial (neoliberalismo) y mantiene su llama.

9. Jodi Dean: la política identitaria en estas elecciones apuntaba –de ambos lados– a la continuación, no abolición del capitalismo; su versión liberal suprimiendo la historia del anticapitalismo radical negro y feminismo comunista demolía, no fomentaba la solidaridad, mientras la diversidad que defendía era sólo la de los exitosos/celebrities multiculturales; la inclusión de trabajadores en ella era guerra de clases que a la vez blanqueaba y vilipendiaba al resto de la clase trabajadora para legitimar las mismas políticas que hacen sufrir a la gente de color (Verso blog, 26/11/16).

10. Según Bifo, la guerra entre el globalismo neoliberal y el nacionalismo antiglobalista nos llevará a una tragedia. Igual y sí. Pero igualmente trágico era que –tras décadas del neoliberalismo– la única elección en el país más desarrollado del mundo fue entre las guerras imperiales afuera (H. Clinton) y la guerra racial en casa (Trump). O nos salva la izquierda capaz de articular las ansiedades modernas desde la solidaridad y lo universal, o sálvese quien pueda.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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