Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5288125
Actualizado: fai 6 horas 16 min

El estancamiento de los salarios aumenta la brecha entre ricos y pobres según la OIT

Dom, 07/12/2014 - 16:50
El estancamiento de los salarios en los países desarrollados pese al continuo aumento de la productividad confirma que una parte cada vez mayor del ingreso es recaudada por la clase capitalista mientras el porcentaje que reciben los trabajadores sigue disminuyendo. Esto es resultado de la competencia corporativa cicatera y no de la mano de obra barata de China, asegura la Organización Internacional del Trabajo en este informe publicado el viernes.

Los salarios medios de los países desarrollados han crecido sólo un 0,4 por ciento desde el año 2009 a pesar de un aumento del 5,3 por ciento en la productividad de los trabajadores. A nivel mundial, los salarios están convergiendo lentamente hacia la baja, cerrando la brecha con los países pobres. El crecimiento de los salarios en las economías desarrolladas fue un 0,1 por ciento en 2012 y 0,2 por ciento en 2013, mientras que las economías en desarrollo registraron aumentos de 6,7 por ciento y 5,9 por ciento respectivamente.

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Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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TTIP Europa-Estados Unidos: tropezando con la misma piedra II

Ven, 05/12/2014 - 13:43
Leopoldo de Gregorio

No logro entender cuales son las razones por las cuales el ser humano tiende a tropezar una y mil veces...

El siguiente texto lo he entresacado de un artículo de Lucía Villa: En la madrugada del 2 al 3 de diciembre de 1984, un escape de gas en la fábrica de pesticidas de Union Carbide en la región de Bhopal, en India, provocó uno de los más graves desastres humanitarios y medioambientales de la historia. 24 toneladas de isocianato de metilo (MIC), un compuesto altamente tóxico y mortal, arrasaron todo resquicio de vida y recursos que quedaba en varios kilómetros a la redonda. Se calcula que entre 22.000 y 25.000 personas murieron a consecuencia de la fuga química y que más de 57.000 se vieron expuestas a niveles nocivos de este compuesto, que causó malformaciones y secuelas que en algunos casos han pasado de generación en generación. 30 años después, la empresa estadounidense propietaria de aquella fábrica, Union Carbide Corporation, ha eludido responder ante la justicia india mientras miles de personas siguen bebiendo el agua contaminada o padeciendo “enfermedades ginecológicas” e “infertilidad”.
Warren Anderson, director de Union Carbide en aquellos años, viajó a India días después de la catástrofe y fue arrestado, pero al ser puesto en libertad hasta que se celebrara el juicio huyó de India adonde nunca más regresó para enfrentar los cargos por homicidio. Aunque estaba considerado prófugo de la justicia en aquel país, murió el pasado septiembre con 92 años en una tranquila residencia de ancianos en Florida. Mientras tanto nos quieren vender que unos tribunales de arbitraje internacional nos van a proteger de los desafueros que en este TTIP puedan cometer las grandes empresas trasnacionales. Tanto europeas como norteamericanas.

En Europa también hay luchadores de sumo, pero lo que se avecina es que a los enanos sólo podremos encontrarlos en los cuentos.

Una vez establecidas las normas, ¿no nos hemos enterado (a pesar de las frases hechas de John Kerry), que EEUU no reconoce 70 convenios de la OIT? ¿Podemos creer a Ignacio García-Bercero, jefe negociador de la UE con EEUU cuando dice “No acordaremos nada que rebaje los estándares europeos”

Supongo que a tenor del millón de parados que originó el Acuerdo NAFTA entre México, Canadá y EEUU no se estará refiriendo a estos estándares. ¿Estaría involuntariamente queriendo exorcisar con la desinformación los estándares alcanzados en Perú como consecuencia de la globalización, al denunciar este país que uno de los resultados más complejos y críticos de este tipo de liberalización ha consistido en haber acentuado las diferencias entre los incluidos y los excluidos? ¿En que en la práctica se ha producido una concentración de la riqueza no conocida anteriormente? ¿El hecho de que Washington no haya reconocido los convenios anteriormente mencionados no nos está mostrando que a tenor de los intereses de las grandes empresas, la libertad sindical, la negociación colectiva, la formación profesional y entre otras, la seguridad en el trabajo son totalmente incompatibles con los objetivos que tan celosamente se están persiguiendo con el TTPI? ¿No conocemos que ando lo que ocurrió en el NAFTA, EEUU sólo firmó dos de los ocho convenios de la OIT? ¿En lo que se refiere al TTIP se comprometerá a firmarlos? Y si llegara a hacerlo (que lo dudo) ¿al conculcarse en este “Tratado” la soberanía e independencia de los Tribunales de los países implicados, una vez firmado, qué entidad nos habrá de asegurar que no haya una revisión permanente de sus cláusulas? Porque este supuesto ha sido tácitamente aceptado por las partes. ¿Conociendo que como consecuencia de las formalidades adscritas a este Tratado será materialmente imposible impugnarlo en su totalidad ¿con qué recursos contará la ciudadanía para hacer valer sus derechos? ¿En la entrevista que le hicieron al anteriormente mencionado García-Bercero, no nos es dable observar la transparencia con la que dejar de clarificar lo que en sí mismo encierra el TTIP?

A la pregunta, Qué avances concretos se han registrado en la negociación?
contestó Ya hemos concluido una primera fase, en la que ambas partes han expuesto sus objetivos. Se están discutiendo más de 20 asuntos. En todos hemos avanzado. Lo más difícil es lo que tenemos aún por delante: reconciliar posiciones y llegar a un acuerdo ambicioso y equilibrado. Aún queda bastante por hacer. Se trata, por ejemplo, de revisar la duplicación innecesaria en temas reglamentarios. La octava ronda se celebrará en febrero en Bruselas, pero antes habrá una reunión [la próxima semana] para asegurar que el nivel político está implicado.A la formulada, ¿Habrá cambios con esta Comisión? El presidente Juncker y la comisaria de Comercio, Cecilia Malmström, han discrepado sobre el mecanismo de resolución de conflictos entre inversores y Estados.
Nos ilustró con la siguiente respuesta No, ambos han dicho que ningún tribunal de arbitraje puede interferir con los procesos de jurisdicción nacional. El mandato de negociación que los Estados miembros entregaron a la Comisión deja claro que la inclusión o no de este instrumento en el acuerdo solo puede decidirse en una fase más avanzada de la negociación. ¿No están tratando de vendernos algo que nos presentan como un logro, pero que en función de su naturaleza sólo podemos concebirlo como tal a tenor de una esperanza y una fe que, como virtudes teologales, han de ser asumidas sin contestar lo que en sí mismas encierran?

Según Joaquín Estefanía este TTIP ha adquirido los rasgos que caracterizaron a Drácula; un vampiro que no podía soportar la luz del sol.

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El crecimiento de las desigualdades como causa de la crisis

Xov, 04/12/2014 - 13:24
Vicenç Navarro, Público

Europa está ya entrando en la tercera recesión en el corto periodo que va desde 2007 hasta ahora, periodo definido como la Gran Recesión. Y en EEUU, aunque el número y la intensidad de las recesiones han sido menores (debido a unas políticas públicas más intervencionistas que en la Unión Europea), la economía ha crecido mucho menos que en periodos anteriores. Las causas de tales recesiones se han ido acumulando desde finales de la década de los setenta en Europa y principios de los años ochenta en EEUU. Un elemento común en ambos lados del Atlántico Norte ha sido el enorme crecimiento de las desigualdades de riqueza y de rentas en cada una de estas zonas como resultado de un enorme desequilibrio de fuerzas entre el mundo del capital (es decir, de los propietarios y gestores de los mayores medios de producción, distribución y financiación –PG MPDF-, que ahora coloquialmente se llaman “el 1%”) y el mundo del trabajo (la gran mayoría de la población, que trabaja y que obtiene sus rentas a través de los salarios, MT). Este hecho, apenas visible en los principales medios de información, es consecuencia directa de las políticas públicas llevadas a cabo por la mayoría de los gobiernos en Norteamérica y en Europa a partir de la elección del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en el Reino Unido, iniciándose la época definida como “neoliberal”, terminando con ello el periodo 1945-1980, que fue conocido como el periodo dorado del capitalismo, donde la mayoría de gobiernos seguían políticas keynesianas.

Durante este periodo (1945-1980) había existido un Pacto Social entre el mundo del capital (PG MPDF) y el mundo del Trabajo (MT), en el cual este último aceptaba la propiedad de los medios de producción, por un lado, y los primeros aceptaban el aumento de los salarios y el establecimiento del Estado del Bienestar, por el otro. Este Pacto, que incluía un pacto en la distribución de la riqueza y de las rentas, fue roto, sin embargo, por los PG MPDF con la elección de aquellos gobernantes que en su nombre impusieron toda una serie de políticas encaminadas a debilitar al mundo del trabajo, a fin de bajar los salarios y reducir el Estado del Bienestar. Estas políticas se generalizaron bajo el argumento de que la globalización de la economía no permitía hacer otras políticas económicas y sociales. Fue así como las rentas del trabajo, como porcentaje de la renta nacional, disminuyeron considerablemente a partir de los años ochenta. Las rentas del trabajo bajaron de un 72,9% del PIB (promedio en el periodo de los años setenta) al 66,2% en el año 2012 en el conjunto de los países de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel económico al español). España fue el país donde las rentas del trabajo bajaron más, pasando del 72,4% al 59,4% durante el mismo periodo.

El descenso de la demanda y la escasa rentabilidad de la economía productiva Este descenso salarial creó un problema grave, pues tales rentas son, en cualquier país, las mayores fuentes del consumo, y, por lo tanto, del motor económico. De ahí que el crecimiento económico en la mayoría de países fuera, como promedio, más bajo en el periodo 1980-2012 que en el anterior 1945-1980. En realidad, este descenso del crecimiento en Europa Occidental hubiera sido incluso mayor si no hubiese sido por dos hechos que ralentizaron este descenso. Uno fue la reunificación alemana, que se financió a base de un gran crecimiento de su déficit público y que estimuló de una manera muy marcada a toda la economía europea (ver el artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, julio 2013). Y el otro hecho fue el enorme endeudamiento de la población. Al bajar los salarios, las familias tuvieron que endeudarse para poder mantener su nivel de vida. Este endeudamiento generó un enorme crecimiento de la banca y de lo que se llama el capital financiero (CF).

Estos dos hechos –la reunificación alemana y el endeudamiento de la población- ralentizaron el descenso de la actividad económica, pero no lo pararon. La demanda de bienes y servicios fue descendiendo y con ello la actividad económica. Ello significó que la rentabilidad de la economía productiva (es decir, los beneficios de las grandes empresas que producen bienes y servicios) no era tan elevada como en la época anterior y, lo que es incluso más importante, no era tan elevada, en términos comparativos, como la rentabilidad de las inversiones especulativas. De ahí que el capital financiero (es decir, la banca) invirtiera más y más en tales actividades, creando más y más burbujas, siendo la inmobiliaria la más reciente. Esta última burbuja, por cierto, era fácil de detectar, pues los salarios estaban estancados o incluso bajaban, mientras que los precios de la vivienda subían astronómicamente. Pero los reguladores de la banca –por regla general, muy próximos a ella- no la vieron, o mejor dicho, no la quisieron ver. Y así pasó. Cuando las burbujas explotaron el sistema financiero casi colapsó, y hubiera colapsado si no hubiera sido por el rescate público, que fue el mayor caso de “beneficencia” que cualquier Estado haya proporcionado a una institución. Y lo que alcanza ya niveles escandalosos es que, a pesar de los rescates públicos a la banca privada, esta continúe especulando, sin que el crédito esté o se le espere en las áreas que más se necesitan: familias y pequeñas y medianas empresas. La banca española ha recibido unos 130.000 millones de euros (sin contar con la financiación prácticamente gratuita del Banco Central Europeo). Y, a pesar de ello, el crédito ha ido descendiendo (más de 336.000 millones de euros menos que a finales de 2007).

El lector se preguntará por qué continúan las políticas públicas de recortes y de reformas laborales orientadas a reducir los salarios que se están imponiendo (y digo imponiendo porque no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes en España). Y la respuesta a esta pregunta no es económica, sino política. Es decir, la continuación de tales políticas se debe al enorme poder que tienen los establishments financieros y económicos del país, y los establishments políticos y mediáticos a los que influencian, poder que se ha conseguido a costa del debilitamiento del mundo del trabajo, que constituye la mayoría de la población. Es lo que el movimiento Occupy Wall Street en EEUU llama “el conflicto del 1% en contra de la mayoría de la población”. Las rentas de los PG MPDF han aumentado enormemente a costa del descenso de las del MT.

Ahora bien, la situación ha llegado a una inestabilidad económica y política tal que comienza a verse –incluso por parte de organismos muy próximos a los PG MPDF, como el Fondo Monetario Internacional, la OCDE y el Banco Central Europeo- que algo tiene que hacerse, como por ejemplo, estimular la economía mediante inversiones y aumentar la disponibilidad de crédito. Pero la manera como lo están haciendo tampoco lo resolverá, pues el eje de la solución es, precisamente, revertir las rentas aumentando las del MT a costa de las de los PG MPDF, al revés de lo que está ocurriendo.

¿Qué debería hacerse? Desde el punto de vista económico, la solución es muy fácil de ver: aumentar la demanda a base de aumentar los salarios (que en España son de los más bajos de la UE-15); aumentar el gasto público en la infraestructura del país, y muy en especial en la infraestructura social (España es el país con uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos de la UE-15); y aumentar el crédito (hoy España es uno de los países donde es más difícil encontrar crédito), esto último a base de expandir el sector de la banca pública (siendo el español uno de los sectores bancarios públicos más reducidos de la UE-15). Hoy España tiene un Estado pobre (el porcentaje de la población adulta trabajando en el sector público –incluyendo los servicios públicos del Estado del Bienestar, como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, entre otros-, es uno de los más bajos de la UE-15), con escaso desarrollo social, poco redistributivo y con menor desarrollo del sector financiero público. No puede salirse de la crisis sin revertir estos hechos.

Estas son las líneas generales de las propuestas hechas por el Profesor Juan Torres y yo en el documento Democratizar la economía para salir de la crisis mejorando la equidad, el bienestar y la calidad de vida. Una propuesta de debate para solucionar los problemas de la economía española, el cual, preparado a petición de Podemos, ha creado mucho revuelo (Podemos lo ha distribuido bajo el título Un proyecto económico para la gente, y ha creado una gran hostilidad). Es predecible que, cuando se hacen propuestas en este sentido, los medios y los portavoces de los partidos liberales y socioliberales que representan a los PG MPDF (las grandes empresas del IBEX-35) se alboroten y acusen a los que las proponen que van a destruir el país, identificando sus intereses particulares con los intereses generales, una identificación que es más que cuestionable.

Hoy España es uno de los países más desiguales de la UE-15. Y esta situación no es solo consecuencia, sino que es sobre todo la causa, de sus crisis económicas y financieras, como he señalado en este texto. El 1% de las personas más ricas tienen tanto como el 70% de toda la población. Las 20 mayores fortunas poseen tanta riqueza como el 30% más pobre de la población y la de tan solo 3 individuos duplica la del 20% más pobre de la población española. Y según el Profesor Castroviejo, al inicio de la crisis 1.400 personas controlaban recursos que equivalen al 80,5% de PIB, una situación que ahora posiblemente haya empeorado. Mientras, el total de la remuneración que perciben las personas asalariadas es hoy de 16.951 millones de euros menos que lo percibido a finales del 2007; la renta disponible de los hogares españoles es ahora 14.949 millones de euros más baja que la de finales del 2007; la deuda familiar se duplicó de 1997 a 2007; y la tasa de pobreza infantil en España es ya del 36,3% (la más alta de la OCDE después de México y EEUU).

Y, como si ello no fuera poco, varias instituciones internacionales como el FMI y la OCDE alertan que España está en situación de riesgo de sufrir de 15 a 20 años de desempleo masivo, de deuda impagable, y de recortes del gasto público y de salarios que nos llevarán a una extraordinaria precariedad. Estos son los resultados de las políticas públicas neoliberales, que continúan todavía hoy hegemonizando el pensamiento económico dominante promovido por las grandes compañías del IBEX-35, que son el centro de los PG MPDF españoles, y que se han beneficiado más de la crisis. Esta es la realidad ocultada en los mayores medios de información y persuasión existentes en España.

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Ayotzinapa y la respuesta de Peña Nieto

Mér, 03/12/2014 - 13:23
Alejandro Nadal, La Jornada

La declinación del imperio romano comienza después de la muerte de Marco Aurelio y estuvo marcada por el predomino de lo que los historiadores llaman el despotismo militar. Pero la fuerza armada y la represión no pudieron detener el deterioro institucional, político y moral. La caída de Roma era inevitable. Habiendo desaparecido la justicia de la lista de prioridades del cuerpo político, el proceso culminaría con la disolución, por más que una casta privilegiada pretendiera apoyarse en la violencia para dominar y sojuzgar.

En México el desgaste del gobierno acelera el proceso de disolución del Estado. Los signos están por doquier y, sobre todo, en el discurso del poder público. Cada vez que hablan los funcionarios públicos se observa su incapacidad para descifrar las señales que le envía la sociedad civil. El mejor ejemplo es el anuncio que hizo Peña Nieto de sus 10 medidas para mejorar la seguridad, la justicia y el estado de derecho. El contenido de cada una estas medidas es revelador de su falta de contacto con el mundo real.

En su conferencia en Palacio Nacional el 27 de noviembre el señor Peña Nieto anunció el envío de una iniciativa de reforma constitucional al Congreso para aprobar una ley contra la infiltración del crimen organizado en las autoridades municipales. Esta nueva legislación entregaría al gobierno federal la facultad de tomar el control de la seguridad en los municipios donde hubiere indicios de colusión entre la autoridad municipal y el crimen organizado. Por supuesto, esa reforma quita todo sentido al artículo 115 constitucional y destruye el régimen del municipio libre, uno de los pilares de la vida civil y política en México.

Además, esta medida descansa en un diagnóstico equivocado pues adjudica los abusos de autoridad y violación de los derechos humanos exclusivamente a las fuerzas de policía municipal. El corolario es claro: las fuerzas federales sí acatan la ley, están por arriba de la corrupción y se comportan dentro del estado de derecho. Tal pareciera que los abusos que han cometido policías federales y el propio Ejército no cuentan.

Las medidas de Peña Nieto incluyen una iniciativa para redefinir la competencia de cada autoridad en el combate a la delincuencia. Es decir, el gobierno confiesa que hasta el día de hoy la administración pública ha sido incapaz de organizarse para que cada órgano de gobierno pueda asumir la responsabilidad que le corresponde. La pregunta es obvia: ¿pues que ha estado haciendo la clase política mexicana todos estos años?

Además de sus 10 medidas, el señor Peña Nieto habló de una estrategia de desarrollo integral para reducir pobreza, marginación y desigualdad en Chiapas, Guerrero y Oaxaca. El vocabulario desgastado revela el mar de ignorancia en el que se sumerge el Poder Ejecutivo. Entre los principales elementos de esa estrategia se encuentra la creación de Zonas Económicas Especiales, terminología que reenvía a los esquemas adoptados en China e India para crear enclaves que permiten a grandes corporaciones intensificar la explotación de mano de obra. Vaya manera de abordar el problema de la marginación y la pobreza.

Entre esas zonas económicas se encuentra un corredor industrial interoceánico en el Istmo de Tehuantepec, pero nadie le dijo a Peña Nieto que ésa es una vieja estrofa del canto de las sirenas de hace varios sexenios. Y por supuesto, nadie le alertó que con el déficit fiscal que marca las finanzas públicas no hay ni cuatro pesos para asignarle a su gran estrategia de desarrollo integral regional.

La falta de contacto del gobierno con el mundo real es evidente en todas las medidas anunciadas. Pero es más clara en lo que Peña Nieto denomina justicia cotidiana. Entre los ejemplos de falta de justicia de todos los días mencionó al propietario al que no le pagan la renta y al consumidor que no recibe el producto por el que pagó.

Los ejemplos empleados por Peña Nieto son los del proyecto neoliberal. La justicia del casero es el mejor ejemplo de la mentalidad de estado censitario que impera en el gobierno: el Estado no es de todos, sino de los propietarios que aparecen en el censo como tales y no se tolerarán los abusos de los no inquilinos que no paguen la renta.

La justicia de todos los días se ejemplifica con el consumidor que no recibe la mercancía por la que ha pagado, poco importa que su vecino sea torturado o su hijo secuestrado y desaparecido. Mejor consumidores y agentes económicos que ciudadanos, es lo que nos dice el régimen todos los días. Para el gobierno los derechos del consumidor son preferibles a los del ciudadano (no que los ciudadanos tengan mucho poder de compra en estos tiempos). Vaya, tenemos una emergencia nacional y una seudoinvestigación con cero resultados. ¡En qué cabeza cabe poner de ejemplo los derechos del consumidor cuando hay 43 estudiantes desaparecidos!

Como dice Marco Aurelio en sus Meditaciones: el pueblo puede tener confianza porque su mejor venganza es no ser como los miembros de la clase política.

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Nouriel Roubini: El retorno de la guerra de divisas

Mér, 03/12/2014 - 02:10
La reciente decisión del Banco de Japón de extender la flexibilización cuantitativa marca el posible inicio de otra guerra de divisas. El intento japonés de debilitar el yen es una política de competencia desleal que ya alienta reacciones en Asia y el mundo.

Los bancos centrales de China, Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Tailandia, temerosos de perder competitividad respecto de Japón, están flexibilizando sus propias políticas monetarias (o lo harán pronto). Es probable que el Banco Central Europeo y sus homólogos de Suiza, Suecia, Noruega y unos pocos países centroeuropeos adopten la flexibilización cuantitativa u otras políticas no convencionales para evitar la apreciación de sus monedas.

Con la mejora del crecimiento en Estados Unidos y las señales de la Reserva Federal de que comenzará a subir los tipos de interés el próximo año, todo esto llevará a un fortalecimiento del dólar estadounidense. Pero si el crecimiento global no despega y el dólar se fortalece demasiado, puede ocurrir que la Reserva Federal decida demorar la suba de tasas y aplicarla más lentamente, para evitar una apreciación excesiva del dólar.

La causa de la reciente agitación monetaria es clara: el fuerte desapalancamiento público y privado deja la política monetaria como única herramienta para impulsar la demanda y el crecimiento. Al desapalancamiento se suma la austeridad fiscal, que frena el crecimiento en forma directa e indirecta. La caída del gasto público reduce la demanda agregada, mientras que la reducción de transferencias y el aumento de impuestos disminuyen la renta disponible y, por consiguiente, el consumo privado.

En la eurozona, el abrupto corte del flujo de capitales a la periferia y la imposición (apoyada por Alemania) de restricciones fiscales por parte de la Unión Europea, el FMI y el BCE puso una barrera enorme al crecimiento. En Japón, un aumento apresurado del impuesto al consumo suprimió la recuperación lograda este año. Estados Unidos padeció un intenso freno fiscal entre 2012 y 2014 por la activación de recortes automáticos del gasto y otras políticas impositivas y fiscales. Y en el Reino Unido, la consolidación fiscal autoimpuesta debilitó el crecimiento hasta este año.

A escala global, esta espiral recesiva y deflacionaria se agravó por el ajuste asimétrico de las economías deudoras y acreedoras. Los países con exceso de gasto, poco ahorro y déficit de cuenta corriente fueron obligados por los mercados a gastar menos y ahorrar más; obviamente, redujeron el déficit comercial. Pero la mayoría de los países en la otra situación (demasiado ahorro y poco gasto) no empezaron a ahorrar menos y gastar más, sino que sus superávits de cuenta corriente siguieron creciendo; esto debilitó aún más la demanda global y, por consiguiente, el crecimiento.

Mientras la austeridad fiscal y el ajuste asimétrico dañaban las cifras económicas, hubo que apelar a la política monetaria para sostener el endeble crecimiento debilitando las divisas y aumentando las exportaciones netas. Pero las guerras de divisas que siguen son, en parte, un juego de suma cero: si una divisa se debilita, otra tiene que fortalecerse, y si mejora la balanza comercial de un país, tiene que empeorar la de otro.

Claro que la flexibilización monetaria no es exactamente un juego de suma cero, ya que puede impulsar el crecimiento al elevar el precio de los activos (títulos y viviendas), reducir el costo financiero público y privado, y limitar el riesgo de caída de la inflación real y esperada. Dados el freno fiscal y el desapalancamiento privado, si estos últimos años no hubiera habido suficiente flexibilización monetaria, se hubieran producido recaídas recesivas a repetición (como ocurrió, por ejemplo, en la eurozona).

Pero la mezcla general de políticas ha sido subóptima: demasiada consolidación fiscal anticipada y demasiada política fiscal heterodoxa (que con el tiempo fue perdiendo eficacia). En las economías avanzadas, hubiera sido mejor reducir la consolidación fiscal en el corto plazo y aumentar la inversión en infraestructuras productivas, con un compromiso más creíble con hacer un ajuste fiscal en el medio y largo plazo, y menos flexibilización monetaria.

Uno puede llevar el caballo a la fuente de la liquidez, pero no obligarlo a beber. Cuando la demanda agregada privada está débil y la política monetaria heterodoxa termina pareciéndose a empujar una cuerda, hay buenos motivos para retardar la consolidación fiscal e invertir en infraestructuras públicas productivas.

Esta inversión ofrece rendimientos ciertamente mejores que los bajos tipos de interés que vemos en la mayoría de las economías avanzadas; y tanto estas como las emergentes tienen enorme necesidad de infraestructuras (excepto China, que ya invirtió demasiado). Además, la inversión pública funciona tanto por la demanda cuanto por la oferta. No solo impulsa la demanda agregada directamente, sino que también expande el potencial de producción, al aumentar el stock de capital productivo.

Por desgracia, la economía política de la austeridad llevó a resultados subóptimos. En tiempos de contracción fiscal, la primera víctima del recorte es la inversión pública productiva, porque los gobiernos prefieren proteger el gasto (a menudo ineficiente) en empleos públicos y transferencias al sector privado. Esto explica la lentitud de la recuperación global, en la mayoría de las economías avanzadas (salvo en parte Estados Unidos y el Reino Unido) y ahora también en los principales países emergentes (donde el crecimiento se desaceleró abruptamente los últimos dos años).

Las políticas correctas (menos austeridad fiscal en lo inmediato, más inversión pública y menos dependencia de la flexibilización monetaria) son exactamente lo opuesto de lo que hicieron las principales economías del mundo. No es de extrañar que el crecimiento global siga por debajo de las expectativas. En cierto sentido, hoy somos todos japoneses.
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Tomado de Project SyndicateUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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TTIP Europa-EE.UU.: tropezando con la misma piedra

Mar, 02/12/2014 - 08:01
Leopoldo De Gregorio

No logro entender cuales son las razones por las cuales el ser humano tiende a tropezar una y mil veces... Si con independencia de los problemas que nos ha ocasionado nuestras ataduras con la moneda única observamos los que se han generado como consecuencia de la existencia de una diferencias en la estructura empresarial de esta mal llamada Unión Europea en la que priman los conseguidores, no hace falta, a mi modo de entender lo que habrá de ocurrir, si como están siendo cocinados los acuerdos con EE.UU., se aliña con vinagre de un mal vino nuestra integración en el TTIP.

Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que se persigue con la instauración del TTIP es la progresiva liberación del comercio mundial (en este caso, entre la UE y EEUU), lo cual es falso de toda falsedad. Y es que el comercio, a tenor de los insignificantes aranceles que concurren entre estos dos sectores de la economía está lo suficientemente liberalizado para que sea preciso incrementarlo con las cláusulas que pudieran ser establecidas en un tratado con el que eliminar barreras.

Lo que verdaderamente se pretende conseguir con este engendro es reducir a cero la voz y el voto de la ciudadanía (que como nos muestra nuestra dependencia a los mandatos que pasan y proviene de Bruselas) han entregado los que dicen están representándonos. Con independencia de la unificación de un poder militar con el que controlar los destinos del mundo, comandado y al servicio de quien se encuentre en la cúspide el mando, lo que se busca racionalizar en este proceso, es una integración que le haga frente al avance de las economías emergentes.

Lograr con la conformación de un bloque sumiso y concienciado, el supuesto peligro que pudiera amenazar al Imperio en función de la emergencia de los BRICS. Y esto no se puede conseguir con unas estructuras económicas al servicio de la sociedad. Han de estar al servicio del Poder a través de las grandes empresas. De aquéllas cuyos tentáculos están extendidos por todas las partes del mundo.

Se requiere hacer entrega de nuestros derechos a estas hidras que han brotado en las testas de los que deberían gobernarnos para que el Imperio no sea puesto en peligro. Se esta tratando de eliminar las regulaciones que protegen a los trabajadores, a los consumidores, al medio ambiente y al pequeño empresario para conseguir incrementar los beneficios de las grandes empresas. ¿Por qué si no, se están guisando en los fogones reservados de estos cocineros los nuevos estándares que habrían de regir en las políticas europeas medioambientales? ¿Por qué si no promueven que las corporaciones de la información tengan un mayor acceso a las relaciones personales que se puedan producir entre los ciudadanos controlando y en su caso suprimiendo lo que hubiera de ser la libertad de expresión? ¿No resulta vomitivo que esta cresa que nos está vendiendo al capital y que por tanto deberíamos colocar detrás de unas rejas después de tratar de restringir nuestros derechos propongan una eliminación de las regulaciones que se interpongan en el sector de los servicios financieros?

¿Sois conscientes de lo que ocurrirá de ser aprobado el Mecanismo de Resolución de Disputas entre Inversores y Estados? Pues si no lo sabíais, sabed que con este mecanismo las corporaciones estarían garantizando sus derechos a llevar a los Estados ante unos tribunales de derecho mercantil (saltándose la jurisprudencia de los Estados), cuyos miembros se encontrarían bajo las directrices de las propias corporaciones que hubieran planteado los litigios. ¿Conocéis de la demanda interpuesta ante Argentina por uno de los buitres de la especulación como consecuencia de haber aceptado ésta las condiciones interpoladas por EE.UU. en lo que se refería al repudio de su Deuda? ¿Sabéis de la demanda que le hizo un tal Doe Run al Estado peruano por un importe de 800 millones de dólares con el argumento de que su empresa había recibido un trato injusto al exigirle el cumplimiento de las normativas medioambientales de este país?

Según expone José Anastasio Urra, de Comisión Justicia Fiscal y Financiera Global de Attac España en su artículo “Acuerdo Trasatlántico de Comercio e Inversión "El texto del TPP incluye 29 capítulos, sólo cinco de los cuales tratan del comercio. Los capítulos restantes se centran en los cambios que las empresas multinacionales no han sido capaces de aprobar en el Congreso, como las restricciones a la privacidad en Internet, el aumento de la protección de patentes, un mayor acceso a los litigios y una mayor desregulación financiera"

Como ejemplo de lo que se habría de derivar de los 24 capítulos restantes lo que se habrá de producir es que las multinacionales de la farmacopea, en nombre de la propiedad intelectual de sus productos estarían adquiriendo la posibilidad de ampliar la duración de sus patentes, imposibilitando a millones de personas la capacidad de acceder a medicamentos genéricos.

Esta es una muestra más de la libertad de mercado que este Tratado patrocina

Nos habla de “la entrada en la UE de los alimentos modificados genéticamente (OGM), la carne de ternera y el cerdo tratados hormonalmente con químicos nocivos para la salud humana e incluso cancerígenos, como la Somatotropina Bovina Recombinante o el Clorhidrato de Ractopamina, o el pollo esterilizado con cloro.” Unas disposiciones que explican el por qué este Tratado se está llevando a cabo entre bambalinas.

Y mientras tanto el PSOE argumenta: “no permitiremos que se toquen los derechos de los trabajadores. A pesar de que según el economista Marco Antonio Moreno nos informa (basándose en un estudio independiente del departamento de la Universidad de Massachussets) que la implantación de esta tratado conllevará la destrucción de 600.000 puestos de trabajo en Europa.

Para seguir argumentando que en cualquier caso, la aprobación de este tratado tendría que ser aprobado Por las Cortes. Por unas Cortes que en función de la disposición tanto del PP como del PSOE a sancionarlo lo que verdaderamente ratifica es que nos siguen tomando por idiotas.

Sabíais que las multinacionales se gastan cada año decenas de millones en “asesorar” a los indecentes que tuvieran que acceder a las demandas solicitadas por aquéllas?

¿Y qué pensáis de la fiscalidad con la que los Estados hubieran de obligar a estas multinacionales? ¿Cómo ha ocurrido con la banca, no serían demasiado grandes para imponerle una sanción que pudiera impedir sus desmanes? Como dice el mencionado Sr. Urra, “desde el nivel más ínfimo, en los ayuntamientos, hasta el nivel más elevado, en los organismos supranacionales, la clase política está vinculada estrechamente con la clase empresarial. En este contexto, el ciudadano medio está vendido de antemano ante una situación que no controla en absoluto.

Y mientras tanto seguimos durmiendo el sueño de los que esperan que el sistema onírico se lo pinten de colores.

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¿Por qué la UE quiere disolver Google?

Mar, 02/12/2014 - 00:05
Matthew Lynn, El Economista

El continente se hunde en la deflación, el paro aumenta sin descanso, la crisis de la deuda amenaza con hacer saltar por los aires a países como Italia y España, los jóvenes con talento se marchan en bandada de sus países en busca de trabajo, los partidos de extrema derecha suben en las encuestas tras años de depresión que han hecho estragos... No cuesta precisamente enumerar los desafíos económicos que apremian a la Unión Europea ahora mismo.

Y, sin embargo, la UE se ha propuesto solucionarlo todo... disolviendo Google. El Parlamento Europeo está entrando en calor para una pelea con el gigante de las búsquedas y ha atacado a su dominio de Internet. Sostiene que asfixia injustamente el crecimiento de las nuevas empresas tecnológicas autóctonas.

Menudo despropósito. No hay ningún indicio serio que sugiera que el poder de Google está sofocando de ninguna forma la economía europea y desde luego nada que ver con el peso insoportable de la burocracia y la presión fiscal. Peor aún, es una distracción. La UE debería dejar de preocuparse por un par de gigantes americanos y ponerse a pensar en cómo solucionar sus problemas.

El ataque europeo a Google lleva un tiempo cobrando fuerza. La UE investiga desde hace años la posición de mercado de la empresa, si se ha vuelto demasiado poderosa, si discrimina a sus rivales y, en ese caso, qué puede hacerse al respecto. Ahora el parlamento europeo parece dispuesto a llevarlo un paso más allá y se ha programado una votación sobre si se debe permitir a un motor de búsqueda participar en otras actividades comerciales.

Si se aprueba, Google tendrá que disolverse. Y si se disuelve en Europa, no sólo se vería perjudicada la empresa en sí (al fin y al cabo, la UE, con todos sus problemas, sigue siendo el mayor bloque económico del mundo) sino que sentaría un precedente preocupante para el resto del mundo. El Google que conocemos estaría acabado.

Primeros impactosNo sorprende que sus acciones hayan empezado a sufrir. De unos 600 dólares la acción allá por agosto, ahora no llega a los 540. Hay muchos motivos pero los ataques europeos son uno de ellos. Sería un error descartar la amenaza de la UE. La experiencia no le falta. En los noventa, lideró los ataques a Microsoft, que entonces consideraba la empresa informática dominante.

Al final, se ordenó a la empresa el pago de unas multas astronómicas y la oferta de versiones de Windows sin el reproductor de medios integrado. La cantidad de tiempo que dedicó Microsoft a luchar contra los desafíos reglamentarios en Europa podría haber contribuido a su eclipse gradual.

Desde luego, nadie puede negar que Google domina el mercado de las búsquedas. Posee más del 90% de ese mercado en muchos países. Los pingües beneficios que ha cosechado le han permitido adentrarse en decenas de sectores más, como los mapas, los sistemas operativos móviles y próximamente, tal vez, los coches sin conductor. Según los políticos que luchan en su contra, vulnera el funcionamiento de la competencia autóctona y podría estar usando su predominio para deshacerse de la competencia. Pero esta línea de ataque presenta dos problemas.

Uno es que aunque Google puede que domine las búsquedas y ha perfeccionado el ingreso en mercados nuevos, hay pocos indicios serios de que esté abusando de ese poder o incluso que pudiese hacerlo si quisiera. Lo único que está claro sobre Internet en los quince años que han pasado desde que se hizo de masas es que es el mercado más brutalmente competitivo jamás creado.

A las empresas les cuesta mucho abusar de su posición dada la increíble facilidad para los clientes de pasarse a la competencia. Por eso, la idea de que Europa no sea capaz de competir en Internet por culpa de que Google (o Amazon, Facebook, Apple, etc.) aplasta a la competencia es ridícula. No cabe duda de que a Europa se le ha dado muy mal crear nuevas empresas en la red. Londres ahora posee un foco tecnológico formidable, y Suecia y Finlandia han tenido algunos éxitos pero a la mayoría de los países europeos les ha ido mal. Alemania, un país que lideró el camino hacia la creación en el sector automovilístico, químico y eléctrico, ha defraudado especialmente.

¿Dónde están las pruebas que demuestren que la razón sea la discriminación de Google? Uber, Airbnb y decenas de nuevas empresas parecen estar triunfando. Si lo consiguen ellas, las empresas alemanas también podrían, le guste a Google o no. Lo segundo y más grave es que el problema que tiene la economía de la eurozona, sea cual sea, no es Google. Esta semana supimos que las ventas minoristas en Italia han vuelto a caer este mes y empujan al país más hacia la pobreza.

La economía francesa se congela e incluso la antaño poderosa locomotora alemana se está quedando sin gas. El paro juvenil supera el 50 por ciento en países como España y Grecia, y la cantidad de personas en todo el continente sin trabajo alcanza máximos históricos. Disolver Google no va a solucionar nada. Sería intrascendente.

Las dificultades de la UESi los legisladores comunitarios quieren entender por qué no surge ningún gigante tecnológico en Europa deberían centrarse en dos cosas. Para empezar, los niveles impositivos son demasiado altos, sobre todo para los empresarios. En Francia, François Hollande impuso brevemente un tipo del 75% al que fuera lo bastante incauto como para querer montar una empresa en ese país. Y en el resto del continente no es mucho mejor. Aunque los empresarios no se opongan, la burocracia y los impuestos salariales que acompañan a la fundación de una empresa les disuadirán.

Lo siguiente es que la demanda la está succionando de la economía una moneda que, por muy bien intencionada que sea, funciona con la misma eficiencia que Windows 95.

Cuesta mucho montar un negocio tecnológico en una economía que se encoge sin cesar todos los años. Si la UE quiere hacer algo, podría empezar a plantearse cómo abordar cualquiera de esos asuntos. Atacar a Google es una irrelevancia y, lo que es peor, da la impresión de estar haciendo algo cuando en realidad la economía se hunde en una depresión a gran escala.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Amartya Sen: La elección social y el bienestar social

Lun, 01/12/2014 - 08:00
Los seres humanos siempre han vivido en grupos, y la vida del individuo ha dependido, invariablemente, de decisiones grupales. Pero estas plantean serios desafíos, habida cuenta de que los intereses y las inquietudes de los miembros del grupo son dispares. ¿Cómo deberían tomarse las decisiones colectivas? Un dictador podría tratar de controlar cada aspecto de las vidas de la gente, ignorando las preferencias de todos excepto él mismo. Pero lograr semejante poder no es fácil. Y sobre todo, cualquier forma de dictadura se revela enseguida como un modo terrible de gobernar una sociedad.

Así que por razones tanto éticas como prácticas, las ciencias sociales llevan mucho tiempo investigando la forma en que las decisiones colectivas pueden reflejar los intereses de los miembros de una sociedad, incluso en aquellas que no son totalmente democráticas. Por ejemplo, en el siglo IV A.C., Aristóteles en Grecia y Kautilia en la India exploraron diversas posibilidades de la elección social, en sendos clásicos, la Política y la Economía (el título en sánscrito de la obra de Kautilia, Arthashastra, significa literalmente “la ciencia del bienestar material”).

El estudio de la elección social adquirió estatus de disciplina formal a fines del siglo XVIII, con los primeros trabajos de matemáticos franceses, en particular J. C. Borda y el Marqués de Condorcet. El clima intelectual de la época tenía una fuerte influencia de la Ilustración Europea, con su interés en la construcción razonada de un orden social y su compromiso con la creación de una sociedad atenta a las preferencias de la gente.

Pero muchas veces, las investigaciones teóricas de Borda, Condorcet y otros autores dieron resultados bastante pesimistas. Por ejemplo, Condorcet planteó la denominada “paradoja de la votación”, que muestra que hay situaciones donde la regla de la mayoría no sirve, porque cada una de las alternativas pierde en una votación frente a otra, de modo que ninguna vence a todas las demás.

La teoría de la elección social, en su forma sistemática moderna, debe sus rigurosos fundamentos al trabajo de Kenneth J. Arrow, expuesto en la disertación doctoral que dio en 1950 en la Universidad de Columbia. La tesis de Arrow contenía el famoso “teorema de imposibilidad”, un resultado analítico que asombra por su elegancia y alcance.

El teorema de Arrow demuestra que si se aplican ciertos criterios de razonabilidad mínimos al problema de derivar una elección social a partir de ordenamientos sencillos de las preferencias de los individuos, no habrá ningún procedimiento capaz de satisfacerlos a todos. En 1951 Arrow publicó un libro basado en su tesis, Elección social y valores individuales, que se convirtió de inmediato en un clásico.

Economistas, politólogos, filósofos de la ética y la política, sociólogos e incluso el público general advirtieron enseguida lo que parecía (y de hecho era) un resultado devastador. De pronto, el proyecto de racionalidad social concebido dos siglos antes por el pensamiento iluminista pareció condenado sin remedio, al menos a primera vista.

Es importante comprender por qué y cómo se llega al resultado de imposibilidad de Arrow. El análisis del razonamiento formal del teorema señala que cuando solo se tienen en cuenta los ordenamientos de preferencias de los individuos, problemas de elección social muy distintos pueden ser muy difíciles de diferenciar. Para colmo, una combinación de efectos de principios aparentemente inocuos, que en el discurso informal son habituales, reduce todavía más la utilidad de la información disponible.

De modo que resulta esencial, sobre todo para formular juicios sobre el bienestar social, comparar las ganancias y pérdidas de diferentes individuos y tomar nota de la riqueza relativa de cada uno, que no es inmediatamente deducible de sus preferencias respecto de las alternativas sociales. También es importante examinar qué tipos de conglomerados de preferencias plantearán problemas según el procedimiento de votación aplicado.

Sin embargo, el teorema de imposibilidad de Arrow terminó siendo un aporte muy valioso a la investigación de las condiciones que definen la democracia, que no se agotan en el mero recuento de votos (por más que es importante). Enriquecer la base informativa de la democracia y ampliar el uso del debate público racional puede contribuir significativamente a una democracia más viable, además de permitir una evaluación razonada del bienestar social.

La teoría de la elección social es hoy una disciplina muy amplia que abarca una variedad de cuestiones diferentes. ¿En qué circunstancias la regla de la mayoría producirá decisiones inequívocas y coherentes? ¿Cuán satisfactorios serán los resultados de distintos procedimientos de votación? ¿Cómo juzgar el bienestar general de una sociedad a partir de la diversidad de intereses de sus miembros?

Además, ¿cómo compatibilizar los derechos y las libertades de los individuos con el reconocimiento de sus preferencias generales? ¿Cómo medir la pobreza agregada de una sociedad a partir de la variedad de problemáticas y penurias de las personas que la forman? ¿Cómo obtener una valoración social de bienes públicos como el medio ambiente?

Más allá de estas preguntas, las intuiciones y los resultados analíticos que surgen de la teoría de la elección social pueden ser muy útiles para una teoría de la justicia (como expuse en mi libro de 2009 La idea de la justicia). Además, los hallazgos de la teoría de la elección social han servido en otras áreas no directamente relacionadas con ella, por ejemplo, el estudio de las formas y consecuencias de la desigualdad de género, o las causas y la prevención de las hambrunas.

La teoría de la elección social es amplia en alcance y relevancia. Más que desalentar la búsqueda de una racionalidad social, los profundos desafíos del teorema de imposibilidad de Arrow y las investigaciones que suscitó fortalecieron en gran medida nuestra capacidad de pensar racionalmente la toma de decisiones colectivas de la que dependen nuestra supervivencia y nuestra felicidad.
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Tomado de Project SyndicateUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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México duele

Dom, 30/11/2014 - 04:55
Emir Sader, Público

México fue el primer país en firmar un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (y en consecuencia, también con Canadá). Lo hizo en 1994, el mismo año en que explotaban la primera crisis neoliberal en el continente y la rebelión de Chiapas.

Eran señales de las consecuencias del camino que México escogía. Pero nada impidió que el país siguiera adelante —con fraudes electorales de por medio— en esa alianza subordinada con EEUU que, a la vez, distanciaba aún más a México de los otros países de América Latina.

El balance de los 20 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte no podría ser más negativo para México, favoreciendo ampliamente, a su vez, a los EEUU. El haber dedicado más del 90% de su comercio exterior a EEUU ha hecho que el estancamiento de la economía norteamericana frenara cualquier posibilidad de que México creciera. Y, principalmente, la adopción del modelo neoliberal ha hecho de México un país peor que antes, más desigual y con más pobreza y miseria.

No son sólo los efectos socialmente devastadores del modelo neoliberal, agudizados por la crisis recesiva internacional iniciada en 2008. México también es la puerta de entrada del narcotráfico al mayor mercado consumidor en el mundo, EEUU. Además de los graves daños que ese fenómeno produce en los países de Centroamérica —en particular Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala—, la articulación entre narcotráfico, corrupción y violencia en México produce un resultado de descomposición social y política del país.

A la fracasada “guerra contra el narcotráfico” del expresidente Felipe Calderón, le sigue la impotencia del Gobierno de Peña Nieto para enfrentar con un mínimo de eficacia la comunicación de esos fenómenos explosivos. Cuando se buscaban los cuerpos de los 43 estudiantes desaparecidos en el Estado de Guerrero, se han encontrado varias fosas de otros cadáveres, demostrando cómo ese macabro fenómeno se ha multiplicado a lo largo de los últimos años.

Mientras tanto, la izquierda mexicana se ha dividido todavía más que antes, con la salida del grupo de López Obrador del PRD (Partido de la Revolución Democrática) para fundar un nuevo grupo, con el nombre Morena (Movimiento de Regeneración Nacional). Movimiento que se suma al PRD y a los zapatistas como tres ejes diferenciados y con menos oportunidades todavía de volver a salir victoriosos en las elecciones presidenciales del país.

A todos los que amamos México nos duele profundamente ver la situación del país y su pueblo. En lugar de acercarse a los países latinoamericanos que combaten el neoliberalismo, que logran disminuir la desigualdad, aun en medio de la crisis recesiva mundial y del aumento de la desigualdad en el mundo, México sigue estrechando sus vínculos con EEUU, dando la espalda al continente con el que tiene tantos lazos esenciales.

México desangra por todos los poros, sin esperanza, con padres desesperados, sin aceptar la versión oficial sobre sus hijos, con profesores que no retoman sus clases sin sus 43 alumnos, con estudiantes que no se resignan a la desaparición de sus colegas. Un episodio que revela, todavía más que todos los anteriores, la relación promiscua entre las élites políticas de México, los narcotraficantes y los grupos armados que los protegen. Ojalá esta vez el pueblo mexicano tenga fuerzas para acabar con la situación que el neoliberalismo, la alianza con EEUU y el narcotráfico han llevado al país de Zapata, de Pancho Villa y de Lázaro Cárdenas.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El drama europeo

Sáb, 29/11/2014 - 04:53
Leopoldo de Gregorio

Hace ya más de un lustro que la ciudadanía reconoció que sus expectativas de lo que representaba Europa empezó a diluirse como un azucarillo. Que con una Europa en la que imperaban prioritariamente los intereses de las distintas nacionalidades (a los cuales había que aunarles unas culturas y unas lenguas que conformaban auténticas fronteras), no era posible materializar una verdadera unión. Que como consecuencia de una instauración del euro que impedía medidas con las que reparar los resultados dimanantes de unas estructuras productivas totalmente dispares, era imposible compensar los superavits de las cuentas corrientes de las economías que por su estructura productiva creaban productos de un mayor valor añadido. Que a través de las mencionadas demasías provocaron el endeudamiento de las que solamente procuraron el beneficio más inmediato; un desenlace que no sólo condicionó la existencia de sus ciudadanos, sino que les acusaron de haber vivido por encima de sus posibilidades.

Es cierto que en lo que se refiere a la adquisición de una vivienda, los hechos confirmaron este aserto. Lo que no se dijo fue que ante una situación en la que la banca ofertaba unas hipotecas que por lo dilatado de su duración (a pesar de los intereses con los que estaban gravadas) no eran más lesivas que lo que se había de pagar como alquiler, el hecho de endeudarse no había que imputárselo al deudor, sino en primer lugar a sin dar un palo al agua inundaron los mercados periféricos con los excedentes tanto de su política económica como de una política salarial que, extremadamente restrictiva, condicionaba la existencia de sus trabajadores. Con unos excedentes, que en función de la cultura del pelotazo que ya nos recomendó uno de nuestros más corruptos dirigentes, ocasionó la formación de una burbuja inmobiliaria que en función de la avenida de acreditaciones que llegó a comportar, generó en la vivienda unos precios que más tarde o más temprano tenían que reventar. Unos excedentes que debido a la demanda de la mano de obra que sustentada en el ladrillo, con independencia de su falta de especialización, indujo una elevación de los salarios que al restarnos competitividad, incrementó las diferencias que nos habían estado separando del resto de Europa. No podemos olvidar que desde el año 2000 al 2008 los salarios aumentaron en Alemania un 15%, mientras que en Italia lo hacían en un 30%, un 43% en España y un 49% en Irlanda.

Y como habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades teníamos que pagar por los excesos cometidos. Y yo digo ¿quiénes fueron los que cometieron los excesos? ¿Los que buscaron unos beneficios allende sus fronteras que entre otras cosas eran promanantes del encorsetamiento con el que nos constreñía el euro? ¿Los que en la busca de unos beneficios que en función de su obscenidad no podían prever que las hipotecas en las que se sustentaban constituían unas valoraciones que eran superiores al valor con el que tenía que estar representado el bien hipotecado? ¿Pueden reclamar sus derechos sobre los que fueron inducidos a vivir por encima de sus posibilidades, aquéllos que en la búsqueda de sus propios beneficios destruyeron las economías de los países menos desarrollados? Por lo visto parece que sí. Porque por una parte, estos “inducidos” están llamados no sólo a pagar la quiebra en la que consecuentemente se deberían encontrar estos embaucadores; asimismo, después de haber sido desahuciados, han de seguir pagando por lo que, en una situación a la que estos malhechores nos llevaron, lo hipotecado ya no les pertenece. Por la otra, porque los que buscaron una ganancia fácil en lo que en sus mercados no encontraran (e incluso me atrevería a decir, los que trataron de hipotecar a sus vecinos concediéndoles créditos, que conociendo la estulticia y los afanes de nuestros gobernantes y empresarios sabían que no iban a ser utilizados en la conformación de una reestructuración de nuestro modelo productivo no podrían reembolsar), consiguieron a través de coacciones que incluso el reintegro de sus acreditaciones fueran prioritarios a las necesidades de carácter más básicos que pudieran demandar los que además fueron denominados como PIIGS. Esa es la Europa que están diseñando estos bastardos. Tanto los nuestros como los ajenos. La de una Europa en la que los ciudadanos, como eslabón más débil de lo que tendría que ser una cadena, se les puede tensar alrededor del cuello para que, sin que pierdan el resuello, lleguen a asumir que no son más que simples componentes de un algo superior.

¿Y qué es lo que con esta a-política se ha conseguido?
En principio, las economías acreedoras estimaron que podrían continuar indefinidamente los mencionados superavits en función del continuado endeudamiento de los países de la periferia; pero al igual que ocurre con todas la burbujas, ésta también tenía que explotar. Y actualmente, junto al descalabro de las economías menos desarrolladas, las más pujantes están viendo cómo lo que venían produciendo lo tienen que consignar en sus respectivos inventarios. Desde hace tiempo he venido diciendo que esta Europa y este euro no nos sirve. Últimamente se está poniendo en tela de juicio si Alemania (y con ella, el Septentrión) deberían de abandonar el euro y conformar un euro nuevo con el que contrarrestar el deterioro que están sufriendo sus mercados. Y yo digo ¿después de haber observado que los efectos del subjetivismo de las partes dañan tanto a lo que habría de ser el supuesto dañado como al que hubiera ocasionado el daño, no nos encontramos tanto unos como otros atrapados en una ratonera? Porque en una situación en la que el nuevo euro se revalorizara ¿qué es lo que ocurriría con las ingentes acreditaciones en euros que figuran en los activos de los bancos alemanes? Teniendo en cuenta que tendrían que esperar que estas acreditaciones se fueran reduciendo ¿no les resultaría más rentable establecer una política económica que al ser más integradora, a la larga consiguiera conformar un bloque mucho más homogéneo y vigoroso? Y como consecuencia de esta revalorización ¿cómo podrían mantener el nivel de sus exportaciones no solo con los países periféricos, sino incluso con el resto del mundo? Y por último, en el día de hoy estamos viendo cómo ante la caída de los beneficios que dimanan de su productividad, Italia está ponderando su salida del Euro a mediados del 2015. Lo cual conllevaría que Francia, España, Portugal, Grecia y probablemente Bélgica estarían abocadas a seguir el mismo camino. Desde la crisis de 2008, Italia se ha hundido en una situación de estancamiento de su PIB que parece mucho más grave que la que se ha vivido en España. Visto lo cual no sólo tenemos que decirle a nuestros trileros, que mienten. Y este calificativo tenemos asimismo que adscribírselo a toda esa pandilla que calienta asientos en las instituciones europeas a tenor de su obediencia a las imposiciones del FMI y el Banco Mundial. Todos ellos sólo buscan satisfacer las exigencias de sus amos enfrentando a las partes que puedan estar demandando sus derechos. Y es por ello por lo que en una unidad en la que todos exclusivamente sean parte, el resultado sólo puede ser una suma de sus diferencias. El Norte se ve condicionado por la situación en la que se encuentra el Sur; y el Sur ante su incapacidad para remontar el vuelo tiene que liberarse del dogal que le está mediatizando. Todos se encuentran amarrados. ¿En este contexto y desdeñando los intereses subjetivos que desde las partes se puedan imponer, no resultaría mucho más positivo y al mismo tiempo objetivamente subjetivo alcanzar las bondades que se puedan conseguir a través de lo que fuera una verdadera Unión? Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Caída en el precio del petróleo deja al descubierto la grave situación de la economía mundial

Ven, 28/11/2014 - 13:40
La caída del 35 por ciento en el precio del petróleo en los últimos cinco meses es, sin duda, el mejor regalo navideño para muchos habitantes del planeta. Sin embargo, lo que oculta la caída en el precio del petróleo no es motivo de regocijo. Este descenso nos muestra la velocidad en que el gasto del consumidor está cayendo, con el tsunami financiero que conlleva la escalada de liquidaciones así como la desesperada situación de los países productores de crudo que ven cómo un tercio de su principal fuente de ingresos se ha desvanecido.
La Organización de Países Productores de Petróleo, OPEP, el cártel petrolero responsable del 30 por ciento de la producción mundial de petróleo, decidió ayer no reducir la producción a pesar del exceso de oferta, una decisión que pondrá más presión a la baja sobre los precios. La producción de la OPEP se mantendrá en 30 millones de barriles diarios hasta junio de 2015 y solo en la reunión que se celebrará en Viena el 5 de junio decidirá si aplica un recorte en la producción.

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Dani Rodrik y el misterio de la economía mexicana

Xov, 27/11/2014 - 13:02
Alejandro Nadal, La Jornada

El mediocre desempeño de la economía mexicana en los últimos años parece desconcertar a Dani Rodrik, titular de la cátedra Albert O. Hirschman de la Universidad de Princeton. Este profesor no es el peor de los economistas del establishment en Estados Unidos. Comparado con muchos otros, sobresale por su visión heterodoxa en muchos temas, incluyendo las medidas sobre regulación financiera. Así que resulta interesante examinar su respuesta a la pregunta de por qué la economía mexicana no puede crecer.

En un artículo reciente (en Project-Syndicate) Rodrik apunta que cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio para América del Norte se esperaba que México sería llevado hacia adelante en la ola creciente de la globalización. Esa esperanza fue anulada y el especialista concluye con una pregunta: ¿cómo explicar esa paradoja?

En su respuesta, Rodrik hace un análisis superficial, cae en todo tipo de contradicciones y deja claro que irse a dormir la siesta en lugar de revisar los datos es una pésima idea.

Para el profesor de Princeton la economía mexicana ha sido muy exitosa en dos aspectos claves. Primero, se ha consolidado como un fuerte exportador de manufacturas. Segundo, ha podido reducir la desigualdad económica en el frente interno. Entonces, se pregunta, ¿por qué no puede crecer la economía mexicana?

Veamos por partes el argumento de Rodrik. Nos dice que el TLCAN fue un éxito porque el comercio exterior total (importaciones más exportaciones) se incrementó de manera notable (se duplicó) desde 1994. Pero es como decir que el combate de box ha sido todo un éxito porque el número de golpes intercambiados se duplicó entre el primero y el décimo asalto sin preguntarse quién recibió la mayor parte de los trancazos. Con esa visión trivial Rodrik no puede observar que el superávit comercial que México alcanza con Estados Unidos no ha sido suficiente para contrarrestar el déficit que tiene el comercio exterior mexicano con el resto del mundo.

Para el profesor de Princeton resulta sorprendente observar que la mayor parte de las exportaciones mexicanas proviene de la industria manufacturera, especialmente a medida que se profundizó la integración con las cadenas de valor de Norteamérica. Pero la palabra clave que falta es maquiladora. Las exportaciones de manufacturas están íntimamente vinculadas a las importaciones y ello se debe precisamente a que la industria manufacturera mexicana sufre desde hace décadas del síndrome de las maquiladoras. Las exportaciones manufactureras mexicanas han dependido de las importaciones de componentes para ser ensamblados y acusan una débil vinculación con proveedores locales. Es decir, los eslabonamientos que tanta importancia tenían para Albert Hirschman no merecen ni una mención en passant por parte de Rodrik. Este economista no puede ver que la locomotora exportadora está desconectada de la economía cuyo crecimiento debiera impulsar.

En el frente interno Rodrik encuentra que la desigualdad se ha reducido debido a la política social y a las mejoras en el sector educativo. Sin duda existe toda una industria de investigadores que trabaja todo tipo de indicadores y metodologías para saber si la desigualdad se ha reducido en México. Pero el mismo Rodrik proporciona una pieza clave para el análisis: los salarios en México han crecido menos que en China y hoy el costo de la mano de obra es 20 por ciento inferior al país asiático. Y si viera los datos de la Encuesta nacional de ocupación y empleo vería que 60 por ciento de la población ocupada percibe hasta tres salarios mínimos. Sin duda el agudo analista tendría que mostrarnos cómo la política social permite contrarrestar la política de salarios de hambre.

Para terminar, Rodrik indica que será necesario hacer menos hincapié en la macroeconomía y poner más atención en los aspectos ingenieriles de la política industrial. Ignora así que las amarras y contradicciones del modelo neoliberal a nivel macroeconómico hacen impensable la aplicación de políticas sectoriales que permitan alcanzar el desarrollo con responsabilidad social. Su consejo es algo así como proceder a arreglar las cortinillas del baño cuando la casa se está derrumbando.

Rodrik concluye que no puede descifrar el enigma y que no hay una receta mágica para activar el proceso de crecimiento. Según el esforzado economista, lo que se necesita es un gobierno ágil, receptivo, capaz de actuar en varios frentes al mismo tiempo y que pueda aprender de los problemas de la economía real para responder con pragmatismo. Pero el misterio que tanto sorprende a Rodrik se aclara rápido cuando se observa que hace dos meses ocurrieron los asesinatos en Iguala y el secuestro de 43 normalistas de Ayotzinapa. Desde entonces, los más altos funcionarios del gobierno federal han mentido de manera sistemática y hoy simulan una investigación para matar el tiempo. El gobierno no es ni ágil, ni receptivo, ni capaz. Es parte de un estado fallido que nada puede hacer para alcanzar el desarrollo económico y social.

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Francia da un paso atrás en el TTIP

Mér, 26/11/2014 - 14:57
Daniel Ayllón, Attac

El proyecto del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP) de EEUU y la UE, que proyecta crear la mayor área comercial del mundo, empieza a hacer aguas. Si bien hace un mes el tratado apenas había recibido críticas políticas de peso, la polémica cláusula (ISDS, en sus siglas en inglés) que remite las disputas entre empresas y los Estados a un tribunal de arbitraje internacional –pieza clave que reivindican las multinacionales– le ha hecho perder apoyos en las últimas semanas. Primero fue el de los socialdemócratas del SPD, socios de gobierno alemán de Angela Merkel. El último ha sido Francia, que este lunes anunció por boca del secretario de Estado de Comercio, Matthias Fekl, que renunciará a firmar el tratado en 2015 señalando directamente al ISDS. Francia y Alemania alegan que los Estados pierden soberanía si se comprometen a aceptar automáticamente que las demandas de las empresas se lleven a un tribunal de arbitraje, socavando así las leyes nacionales.

Estas decisiones han generado tensiones en EEUU, que teme no cerrar el acuerdo antes de que comience la carrera electoral de 2016.

El tribunal de arbitraje es un mecanismo de garantías que permite a las multinacionales recurrir decisiones soberanas de los Estados si considera que pueden afectar a su actividad económica. Por ejemplo: al abrigo de otros acuerdos similares, como el Tratado sobre Inversiones Bilaterales de Australia con Hong Kong, la multinacional Philip Morris llegó a demandar al gobierno australiano por impulsar leyes de regulación del tabaco que, según la compañía, podrían afectar a sus negocios. Demandas similares ya han sufrido gobiernos como el de Ecuador, por parte de multinacionales petroleras...

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Tratado de Libre Comercio con EE.UU. destruiría 600 mil puestos de trabajo en Europa

Mér, 26/11/2014 - 09:01
El Tratado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos destruiría 600.000 puestos de trabajo y dar lugar a una pérdida de ingresos de hasta €5.000 por persona por año. Los ingresos tributarios y el producto interno bruto se reducirían considerablemente en todos los países europeos, mientras la recaudación de impuestos y los beneficios económicos se reducirían considerablemente.. Estos son los resultados del primer estudio independiente sobre el impacto del TLC TTIP elaborado por un departamento de la Universidad de Massachusetts, Estados Unidos.

El resultado es devastador para Europa y desmiente los estudios previos de la UE que hacen ver este TLC como una bendición para Europa. El estudio realizado por Jeronim Capaldo muestra que el TTIP no es sólo un ataque a las normas sociales, derechos laborales, protección del medio ambiente, a la agricultura sostenible y la democracia, sino también al empleo y el crecimiento de Europa. Capaldo ha basado su Estudio en el Modelo de Políticas Globales (GPM) de las Naciones Unidas, mientras que los estudios realizados por la Comisión Europea estarían basados ​​en suposiciones poco realistas. Los modelos utilizados para calcular una tasa de crecimiento del 0,05 por ciento por año, son de los años 1980 y 1990. Ellos asumen que los sectores "competitivos" de la economía se beneficiaron con la apertura del mercado, y que las pérdidas registradas en los otros sectores son compensadas con la caída de los salarios y el aumento del empleo.

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Banco BRICS: primer paso en la desdolarización de la economía mundial

Mér, 26/11/2014 - 03:50
El Banco de Desarrollo de los países BRICS constituye el primer paso en el proceso de desdolarización del sistema económico mundial, asegura el economista y exempleado del Banco Mundial Peter Koenig en un artículo publicado por Global Research'. Este banco podría actuar, de forma temporal, como entidad financiera central de los BRICS y, llegado el momento, estos podrían crear moneda propia. Dice Koenig: Los BRICS tienen un gran potencial para convertirse en una alternativa viable al sistema económico dominado por el dólar. La creación del Banco de Desarrollo BRICS es una indicación en este sentido. El banco temporalmente incluso podría actuar como un Banco Central BRICS y cuando llegue el momento emitir una nueva moneda, por ejemplo el Bricso. Juntos, los BRICS representan casi el 30% del PIB mundial y alrededor del 45% de la población mundial. Sin embargo, los Estados Unidos están utilizando todos los medios para desestabilizar a los BRICS uno por uno. En Brasil, aunque Dilma Rousseff ganó fácilmente la primera vuelta de las elecciones, Washington calumnió a su gobierno por la corrupción y el alto endeudamiento. A principios de julio de este año, después de reunirse con Vladimir Putin, Elvira Nabiullina, Gobernadora del Banco Central de Rusia, declaró en un evento internacional de medios de comunicación, justo antes de su reunión con el Gobernador del Banco Central de China en Beijing, "Estamos discutiendo con China y nuestros socios del BRICS el establecimiento de un sistema de swaps multilaterales que permitan la transferencia de recursos a uno u otro país, si es necesario. Una parte de las reservas de divisas se puede dirigir a este nuevo sistema. Esta fue la primera alianza internacional contra el dólar.

El Banco de Desarrollo concentrará sus esfuerzos en la modernización de la infraestructura social y del transporte, sistemas de distribución de energía y telecomunicaciones. También en la prospección, extracción y elaboración de recursos energéticos, incluidas alternativas procedentes de fuentes renovables.

En conjunto, los BRICS representan el 30% del PIB mundial y aproximadamente el 45% de la población total. Y constituyen una amenaza real para los intereses de EE.UU., atisba Koenig. Por ello, Washington se está empleando a fondo para desestabilizar la situación en estos países. Por ejemplo, EE.UU. acusaba recientemente al Gobierno de Dilma Rousseff de corrupto después de su victoria en la primera vuelta electoral, señala el economista.

"Ha llegado el momento de que nuevos sistemas económicos y monetarios sustituyan al Banco Mundial actual (Banco Mundial de Reconstrucción y Fomento), que es un esquema de casino rapaz de Wall Street denominado en dólares, que solo en los últimos 100 años ha contribuido en gran parte y se ha beneficiado, de dos guerras mundiales, el empobrecimiento del planeta, tanto en términos sociales como medioambientales". Este sistema está a punto de caer a un abismo aún más grande que la depresión de los años 30, asegura Koenig, y recuerda que actualmente seis bancos estadounidenses gestionan las dos terceras partes de todos los activos bancarios del mundo.

Según el economista, el sistema del BRICS puede ofrecer una alternativa más sana al del dólar, que imprime dinero cuando le conviene. Como uno de los ejemplos de este sistema viciado, Koenig ha mencionado la caída del rublo. Koenig considera que "no existe ninguna razón económica al margen de la propaganda antirrusa y la manipulación monetaria" que la justifique, ya que la economía rusa, a pesar de las sanciones, tiene fundamentos mucho más sólidos que la de EE.UU.

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El debate de Robert Mundell y Allan Meltzer sobre el futuro del euro

Mar, 25/11/2014 - 15:46
Dos economistas del otro lado del Atlántico discuten el futuro del euro. El primero es Robert Mundell, creador de la moneda única y premio Nobel en 1999 por sus trabajos sobre la optimización de los sistemas monetarios. El segundo es Allan Meltzer, asesor económico de Ronald Reagan en los años 80 y autor se uno de los más voluminosos tratados de la Reserva Federal (1.500 páginas). Mundell y Meltzer tienen posiciones diametralmente opuestas sobre el el futuro del euro.
Para Mundell, los países europeos más débiles confiaron excesivamente en sus devaluaciones para seguir siendo competitivos, con alta inflación y altas tasas de interés, pero lento crecimiento. El proceso devaluatorio y los acuerdos laborales permitían que los salarios subieran más rápido que los precios. La creación de la moneda única obligaba a los países periféricos a elevar la productividad y moderar los salarios para mejorar la competitividad. Según Mundell, el sentido del euro era ejercer la presión del mercado para desterrar las leyes restrictivas del trabajo que durante décadas fueron una institución europea y una maldición económica.

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La deuda como amenaza

Mar, 25/11/2014 - 03:00
Xavier Caño Tamayo, Alainet

Según el Banco de España, la deuda pública española es de algo más de un billón de euros. El 97,1% del PIB. Es decir, de toda la riqueza nacional. La deuda se ha triplicado desde que empezó la crisis; en 2007 era un 36% del PIB y hoy es casi el 100%. Una deuda que es impagable, una deuda que es imprescindible auditar y reestructurar.

En el Reino de España, los intereses de la deuda a pagar en 2015 sobrepasan los 35.000 millones de euros. Casi una quinta parte de lo que se ingresará por impuestos. De reducirse los intereses de la deuda pública, los países de la eurozona, España incluida, tendrían presupuestos con superávit. O, dicho de otro modo, si los gobiernos hubieran sido financiados por el Banco Central Europeo al interés con el que generosamente financia a la banca privada, la deuda pública europea sería mínima. Y es que la utilización de la deuda no es técnica, inocente, neutral ni imparcial. Los bancos han destinado el dinero barato del BCE para pagar los créditos con los que alimentaron la burbuja inmobiliaria y para comprar deuda pública con la que obtienen beneficios a costa del erario público.

Que la deuda sea impagable hace imprescindibles moratorias, reestructuraciones, suspensiones y quitas. Medidas normales en el capitalismo, como lo fueron en el feudalismo y antes. En la Babilonia de Hammurabí, hace cuatro mil años, hubo una treintena de reestructuraciones de deuda, incluidas cuatro anulaciones.

Pero no hay que ir tan lejos para comprobar que reestructuraciones y quitas de deuda son actuaciones frecuentes. Por el Acuerdo de Londres de 1953, 25 países acreedores aceptaron anular un 62% de la deuda externa alemana. Reducción que fue clave para la rápida recuperación y posterior desarrollo de la República Federal Alemana. Reinhart y Trebesch nos ofrecen algunos datos históricos sobre otras reestructuraciones de deuda cercanas; las amplias reducciones de deuda pública de Francia o Italia tras la conflagración mundial del 52% y 36% respectivamente respecto a su PIB de 1934. La deuda fue condonada en su mayor parte, olvidada y, tras la reestructuración, mejoraron las condiciones económicas y ambos países crecieron.

La reestructuración o anulación de deuda pública es voluntad política, no cuestión técnica. Como también es voluntad política decidir a quién beneficia una reestructuración de la deuda. ¿A la ciudadanía? ¿A la minoría que detenta el poder económico? La deuda pública se utilizó en los noventa para obligar a América Latina a aplicar políticas neoliberales. El mecanismo era sencillo: para lograr préstamos del Banco Mundial, había que cumplir las condiciones que imponía el FMI. Que eran ajustes estructurales (despidos masivos y patente de corso para el capital), privatizar todo lo público y rebajar salarios. Chantaje puro y duro.

Desde hace tres décadas, es política neoliberal aumentar el endeudamiento de la mayoría de países para controlarlos o incidir en sus políticas. En la vieja Europa la deuda ha aumentado extraordinariamente por los tratados de Maastrich y Lisboa que prohíben al Banco Central Europeo prestar directamente a los gobiernos, pero no a los bancos privados. Con la caída de ingresos del Estado, por las rebajas de impuestos a los que más poseen y más ganan, los gobiernos recurren a la banca privada que compra sus bonos de deuda a interés más alto. Es el mecanismo de aumento de la deuda pública en Europa y de control que cierra así el círculo del uso torticero de la deuda.

Puesto que el modo clásico de producción flaquea desde hace décadas para obtener los beneficios que pretendía la clase dominante, la deuda pública se ha convertido en manos del poder económico y de sus gendarmes (FMI, BCE, CE…) no solo en mecanismo de control político sino también en medio para conseguir esos anhelados beneficios. En modo de acumulación de capital. Como también lo son la austeridad fiscal por trasvase de rentas de las clases populares a las élites, la corrupción (apropiación ilegal directa del contenido de las arcas públicas) y la especulación financiera desaforada. Si la deuda pública es hoy medio de acumulación, es un modo de explotación y de dominio.

Por todo ello, hacer frente a la deuda, auditarla, reestructurarla y reducirla, pensando sobre todo en la gente, es obligatorio para defender los derechos de la mayoría, para empezar a cambiar las cosas y construir otro mundo posible más decente.

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El plan de Ángela Merkel para la salida del euro de Alemania

Lun, 24/11/2014 - 13:11
El euro no está funcionando y si alguien cree que funciona, al menos debe admitir que lo hace muy mal. Esta situación se puede arrastrar por mucho tiempo y generar una larga década perdida para toda Europa al estilo de Japón. Por eso, antes que sea demasiado tarde, un grupo de políticos alemanes está presionando para que Alemania se salga del euro. El plan secreto de Ángela Merkel se puede informar a Bruselas en cualquier momento dado que los alemanes no quieren seguir pagando las deudas y el derroche de sus vecinos del sur. Se piensa idear un mecanismo que permita devaluar la moneda a los países del sur de Europa (Portugal, España, Francia, Italia y Grecia) para ayudarlos a promover el crecimiento y la competitividad, y esto implica necesariamente la creación de un euro#2 que se separe del euro#1. El euro actual pasaría a ser la moneda de los países PEFIG, mientras el euro#2 sería la moneda de Alemania y los países del norte y podría ser visto como la resurrección del Deutsche Mark.

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La ola Podemos siembra la esperanza en Europa

Lun, 24/11/2014 - 04:23
Boaventura de Sousa Santos, Página 12

Los países del sur europeo son social y políticamente muy diferentes, pero están sufriendo el impacto de la misma política equivocada impuesta por Europa central y del norte a través de la Unión Europea (UE), con resultados desiguales pero convergentes. Se trata, en general, de perpetuar la posición periférica de estos países en el continente, sometiéndolos a un endeudamiento injusto en su desproporción, provocando la incapacidad del Estado y los servicios públicos, causando el empobrecimiento abrupto de las clases medias, obligando a los jóvenes a emigrar, reduciendo la inversión en educación e investigación, sin la cual no es posible salir del estatuto periférico. España, Grecia y Portugal son tragedias paradigmáticas.

Pese a que todos los sondeos muestran un alto nivel de insatisfacción e incluso rebelión frente a este estado de cosas, la respuesta política ha sido difícil de formular. Los partidos tradicionales de izquierda no ofrecen soluciones: los comunistas proponen salir de la UE, pero los riesgos que eso implica alejan a las mayorías; los socialistas se han desacreditado, en mayor o menor grado, por ser ejecutores de la política “austeritaria”. Se creó un vacío que lentamente se va llenando. En Grecia, Syriza, nacido como frente en 2004, se reinventó como partido en 2012 para responder a la crisis. Puede ganar las próximas elecciones. En Portugal, el Bloque de Izquierda (BE) nació cuatro años antes que Syriza, pero no supo reinventarse para responder a la crisis; y el vacío permanece. En España, el nuevo partido Podemos constituye la mayor innovación política en Europa desde el final de la Guerra Fría y, a diferencia de Syriza y el BE, no son visibles en él trazos de la Guerra Fría.

Para entender Podemos debemos remontarnos al Foro Social Mundial, a los gobiernos progresistas que emergieron en América latina en la década del 2000, a los movimientos sociales que llevaron a dichos gobiernos al poder, a las experiencias de democracia participativa –sobre todo a nivel local– en muchas ciudades latinoamericanas y, finalmente, a la Primavera Arabe. En suma, Podemos es el resultado de un aprendizaje a partir del sur que permitió canalizar creativamente la indignación en las calles de España. Es un partido de nuevo tipo, un partido movimiento, basado en estas ideas: las personas no están hartas de la política, sino de esta política; la abrumadora mayoría de los ciudadanos no se moviliza políticamente ni sale a las calles a manifestarse, pero está llena de rabia en casa y simpatiza con quienes se manifiestan; el activismo político es importante, pero la política tiene que hacerse con la participación de los ciudadanos; ser miembro de la clase política es algo siempre transitorio y esa cualidad no permite ganar más que el salario medio del país; Internet permite formas de interacción que antes no existían; los miembros elegidos para los Parlamentos no inventan temas o posiciones, vehiculizan los que provienen de las discusiones en las estructuras de base; la política partidaria tiene que tener rostros, pero no está hecha de rostros; la transparencia y la rendición de cuentas deben ser totales; el partido es un servicio de los ciudadanos para los ciudadanos y debe ser financiado por ellos y no por empresas interesadas en capturar al Estado y vaciar a la democracia; ser de izquierda es un punto de llegada y no un punto de partida y, por tanto, se demuestra en los hechos.

El código genético de Podemos consiste en aplicar a la vida interna de los partidos la misma complementariedad entre democracia participativa y democracia representativa que debe orientar la gestión del sistema político en general. Podemos es una versión particularmente feliz y potencialmente más eficaz de innovaciones políticas surgidas en diferentes partes del mundo, teniendo como telón de fondo el inconformismo ante el vaciamiento de la democracia representativa provocado por la corrupción y la captura de los partidos de gobierno por el capital. En Italia surgió en 2009 el Movimiento Cinco Estrellas, liderado por Beppe Grillo, con fuertes críticas a los partidos políticos y defendiendo prácticas de democracia participativa. Tuvo un éxito electoral fulgurante, pero sus posiciones radicales contra la política crean perplejidad respecto del tipo de renovación política que propone. En 2012 se creó en India el Partido del Hombre Común; de inspiración gandhiana y centrado en la lucha contra la corrupción, a favor de la democracia participativa. Un año después de su fundación llegó a ser el segundo partido más votado para la asamblea legislativa de Delhi.

¿Es posible que la ola Podemos se extienda a otros países? Las condiciones varían mucho de un país a otro. Por otro lado, Podemos no es una receta, es una orientación política general dirigida a acercar la política a los ciudadanos y a mostrar que esta aproximación nunca será posible si la actividad política se circunscribe a votar cada cuatro años a políticos que se apropian de los mandatos y los utilizan para sus propios fines.

Curiosamente, en Inglaterra acaba de crearse un partido, Left Unity, directamente inspirado por las ideas que subyacen a Syriza y Podemos. En Portugal, la ola Podemos es muy necesaria, pero no existe la misma tradición de activismo que en España. En Portugal, Podemos sería un partido diferente y hoy tendría poca repercusión. Portugal vive el momento Costa. A la luz de los pobres resultados del Partido Socialista (PS) en las últimas elecciones al Parlamento europeo, António Costa, alcalde de Lisboa, disputó con éxito por el liderazgo del partido, en elecciones primarias abiertas a militantes y simpatizantes: hubo mucha participación y se demostró que la distancia de los ciudadanos es sólo respecto de la política tradicional, sin horizonte de cambio ante una situación socioeconómica intolerable e injusta. El momento Costa hace que la ola Podemos en Portugal se dirija sobre todo a preparar el futuro: para colaborar con el PS, en caso de que éste tenga interés en una política de izquierda; o para ser una alternativa, en caso de que el PS pierda credibilidad, lo que fatalmente ocurrirá si se alía con la derecha. Por ahora, la segunda alternativa es la más probable.

¿Será posible que la ola Podemos llegue a América latina, devolviéndole la inspiración que recibió de su brillante primera década del siglo XXI? Sería importante que eso ocurriese en los dos grandes países gobernados por fuerzas conservadoras: México y Colombia. Allí, los esfuerzos para formular una nueva política de izquierda no consiguieron hasta ahora perforar el bloqueo de la política oligárquica tradicional. En el caso de México, hay que referir tentativas tan diversas como La Otra Campaña, por iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, o el movimiento político aglutinado alrededor de López Obrador; y en el caso de Colombia, el Polo Democrático y todas las vicisitudes por las que pasó hasta hoy.

En los países donde las fuerzas progresistas consiguieron grandes victorias en la primera década del siglo XXI y donde los partidos de gobierno fueron emanación de recientes luchas populares, podría pensarse que la ola Podemos tuvo allí su fuente y, por eso, nada nuevo puede suceder. Me refiero al Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, al Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, a la Alianza País en Ecuador y al Partido Socialista Unido en Venezuela. Son realidades políticas muy distintas pero parecen tener dos características comunes: buscan dar voz política a las clases populares en gran medida oprimidas por las clases dominantes; tuvieron éxito político y el ejercicio del poder puede estar desgastando la marca de origen (sea por vía del caudillismo, la corrupción, la rendición ante los imperativos del desarrollismo neoliberal, etcétera). En estos países, tal como en los otros dos países con gobiernos de centroizquierda basados en partidos más antiguos, Argentina y Chile, la ola Podemos, si llegara a tener alguna relevancia, tenderá a asumir dos formas: cambios profundos en el interior de estos partidos; y creación de nuevos partidos-movimiento o movimientos-partido impulsados por la misma dinámica interna de democracia participativa en la formulación de políticas y en la selección de dirigentes.

Como muestra el caso del AAP en la India, el impulso político que subyace a Podemos no es sólo un fenómeno de Europa del sur o América latina. Puede aparecer bajo otras formas en otros continentes y contextos. Un poco por todas partes, 25 años después de la caída del Muro de Berlín, los ciudadanos y las ciudadanas que creyeron en la promesa de la democracia, anunciada al mundo como el fin de la historia, están llegando a la conclusión de que la democracia representativa liberal alcanzó su grado cero, minada desde dentro por fuerzas antidemocráticas, viejas y nuevas oligarquías con poder económico para capturar el sistema político y el Estado, poniéndolos al servicio de sus intereses. Nunca como hoy se volvió tan evidente que vivimos en sociedades políticamente democráticas, pero socialmente fascistas. La ola Podemos es una metáfora para todas las iniciativas que buscan una salida política progresista al pantano en el que nos encontramos, una salida que no pase por rupturas políticas abruptas y potencialmente violentas.

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Jean-Claude Juncker deja a Europa en manos de las multinacionales

Dom, 23/11/2014 - 18:38
Adrián Levy Pernudo, AlaiNet

Unas 350 multinacionales habrían evadido impuestos a través de un sistema de ingeniería fiscal situado en Luxemburgo, según una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y un equipo de más de 80 profesionales de la información de 26 países. El escándalo Luxleaks afecta al actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien fue ministro de Finanzas y primer ministro del pequeño Gran Ducado entre 1995 y 2013.

La trama se desarrolla de la siguiente manera. Una consultora, en este caso, PWC -que forma el Big Four junto a Deloitte, KPMG y Ernst & Young- realiza acuerdos fiscales con el Estado para empresas determinadas. Unos acuerdos que permiten a dicha compañía conocer cuál será el tratamiento impositivo que va a recibir en Luxemburgo. Con el beneplácito de las partes, se abre un amplio abanico de posibilidades para una mínima tributación.

Imaginemos una compañía estadounidense que tiene beneficios en España, pero, ávida de no querer tributar el impuesto de sociedades a la Hacienda pública española, decide radicar su sede en Luxemburgo. Entonces su filial española llevará los beneficios al pequeño Gran Ducado sin tributación, ya que es un pago transfronterizo entre Estados miembros.

La segunda vía requiere de una matriz luxemburguesa que conceda préstamos a sus filiales en otros países. Las sociedades radicadas en Luxemburgo están exentas de impuestos sobre los ingresos por intereses y es aquí donde los beneficios obtenidos no tributados en otros países vuelven en forma de desorbitados intereses al origen, Luxemburgo. Incluso pueden atribuirse como gastos deducibles que desgraven en el país de la filial y, si los intereses se disparan por encima del beneficio sumado, la filial entra en pérdidas y se genera un crédito fiscal para reducir futuros impuestos.

De esta manera y con alguna otra argucia financiera ha actuado en los últimos años Luxemburgo, uno de los países fundadores de la Unión Europea, con la renta per cápita más alta del planeta según el Banco Mundial y un aceptable –y negociable- impuesto de sociedades del 29%.

Una actitud que, según fuentes comunitarias, ya había sido cuestionada. En concreto se abrieron dos expedientes contra Luxemburgo por posibles ayudas públicas ilegales en sus acuerdos fiscales con Fiat y Amazon. Pero existen otras dos investigaciones abiertas. Una contra Irlanda por acuerdos con Apple y otra contra Holanda por Starbucks.

Un grupo de euroescépticos, liderado por Nigel Farage, ha presentado una moción de censura contra Juncker en el Parlamento Europeo, apenas dos semanas después de haber tomado posesión de su cargo. Una iniciativa que se votará la próxima semana y que requiere mayoría de dos tercios de la cámara. Consideran a Juncker “directamente responsable” de los acuerdos firmados por Luxemburgo y le acusan de causar pérdidas de “miles de millones de euros” en ingresos tributarios al resto de Estados miembros. Sin embargo, tanto Populares como Socialistas europeos han mostrado su apoyo al presidente de la Comisión.

El portavoz comunitario, Margaritis Schinas, indicó que “si los esquemas de ayudas de Estado de Luxemburgo no se ajustan a las normas del mercado interior, se actuará”.

En una comparecencia ante los medios de comunicación, Juncker sostuvo que él no era el arquitecto de la estructura fiscal de Luxemburgo. Además, ha justificado su labor como primer ministro del país europeo ya que los tax rulings son “una práctica totalmente establecida en 22 países miembros de la UE”.

Algunos creen que la solución es la armonización fiscal en la Unión Europea. Incluso desde la Comisión se ha propuesto un proyecto de armonización de la base del impuesto sobre sociedades. El comisario de Economía y Fiscalidad, Pierre Moscovici, ha anunciado una directiva para 2015 que permitirá el intercambio automático de información entre países sobre decisiones fiscales con empresas.

Quien ha mostrado su disconformidad con las nuevas promesas europeas ha sido el actual primer ministro del pequeño Gran Ducado, Xavier Bettel. Incluso se ha mostrado favorable a aumentar el número de funcionarios que se encarguen de negociar los rulings.

Cada día amanece en Europa, un continente burocratizado y austericida que parece haber perdido sus valores fundamentales. Ya no es el momento estelar de Schuman y Adenauer. Ahora es tiempo de Juncker contra Juncker.
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Ver: La red capitalista que domina el mundo, Ex-funcionaria del Banco Mundial revela cómo la elite corporativa domina al mundoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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