Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6443125
Actualizado: fai 1 día 18 min

Joseph Stiglitz: del Brexit al futuro

Lun, 11/07/2016 - 16:25
Joseph Stiglitz, Project Syndicate

Pasará mucho tiempo antes de que Gran Bretaña y Europa asimilen, en su plenitud, las implicaciones del referéndum “Brexit” del Reino Unido. Las consecuencias más profundas, por supuesto, dependerán de la respuesta de la Unión Europea a la retirada del Reino Unido. En un principio, la mayoría de las personas asumieron que la UE no “se patearía a sí misma, autocastigándose”, al fin y al cabo, un divorcio amigable parece ser lo mejor para todos. Sin embargo, el divorcio – como pasa en muchos casos – podría llegar a ser problemático.

Los beneficios del comercio y la integración económica entre el Reino Unido y la EU son mutuos y si la UE tomó en serio su convicción de que una mayor integración económica es la mejor alternativa, sus líderes deberían buscar garantizar los vínculos más cercanos posibles teniendo en consideración las circunstancias. Sin embargo, Jean-Claude Juncker, el arquitecto de los mecanismos de evasión de impuestos corporativos masivos de Luxemburgo y en la actualidad Presidente de la Comisión Europea, está tomando una línea dura: “fuera significa fuera”, dice él.

Es posible que esta reacción precipitada sea comprensible, si se tiene en cuenta que Juncker puede llegar a ser recordado como la persona que presidió la etapa inicial de disolución de la UE. Él argumenta que para disuadir a otros países que pudiesen querer salir de la UE, se debe actuar de manera inflexible; y, se debe ofrecer al Reino Unido solamente un poco más de lo que ya está garantizado mediante los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio. En otras palabras, no se debe mantener unida a Europa por los beneficios que brinda, mismos que superan con creces los costos. La prosperidad económica, el sentido de la solidaridad y el orgullo de ser un europeo no son suficientes, según Juncker. Se debe mantener unida a Europa mediante amenazas, intimidación y miedo.

Esa posición ignora una lección enseñada tanto por el voto Brexit como por las elecciones primarias del Partido Republicano de Estados Unidos: grandes porciones de la población no tienen una vida próspera. La agenda neoliberal de las últimas cuatro décadas puede haber sido buena para el 1% en la cúspide de la pirámide, pero no lo fue para el resto. Yo predije tiempo atrás que, con el pasar del tiempo, llegaría el día en el que este estancamiento tendría consecuencias políticas. Ese día ya ha llegado.

A ambos lados del Atlántico, los ciudadanos culpabilizan a los acuerdos comerciales, señalándolos como una de las fuentes de sus males. Si bien esa es una simplificación excesiva, es comprensible. Los tratados comerciales de hoy en día se negocian en secreto, en estos tratados los intereses corporativos están muy bien representados, pero los ciudadanos o trabajadores de a pie están completamente excluidos. Como era de esperar, los resultados han sido parcializados: la posición de negociación de los trabajadores se ha debilitado aún más, agravando los efectos que tienen las leyes que socaban los derechos de sindicatos y empleados.

Si bien los tratados comerciales desempeñaron un papel en la creación de esta desigualdad, hubo mucho más que contribuyó a inclinar la balanza política en dirección al capital. Las normas de propiedad intelectual, por ejemplo, han aumentado el poder que tienen las compañías farmacéuticas para elevar los precios. Sin embargo, cualquier aumento en el poder de mercado de las corporaciones de hecho se traduce en una reducción de los salarios reales – hoy en día, el aumento de la desigualdad se ha convertido en una característica principal de la mayoría de los países avanzados.

A lo largo y ancho de muchos sectores, la concentración industrial es cada vez mayor – así como también lo es el poder del mercado. Los efectos de los salarios reales estancados y en descenso se han combinado con los efectos de la austeridad, lo que hace que se ciernan amenazas de recortes de los servicios públicos, de cuyas prestaciones sociales dependen grandes cantidades de trabajadores de medianos y bajos ingresos.

La incertidumbre económica resultante para los trabajadores, al combinarse con la migración, fermentó una pócima tóxica. El Occidente contribuyo a muchas de las guerras y opresiones de las que hoy son víctimas los refugiados. Proporcionar ayuda es una responsabilidad moral de todos, pero especialmente de las Potencias que en el pasado fueron colonizadoras.

Y, sin embargo, a pesar de que muchos podrían negarlo, un aumento en la oferta de mano de obra poco cualificada conduce – siempre y cuando se tengan curvas de demanda normales con pendientes negativas – a salarios de equilibrio más bajos. Y, cuando los salarios no se pueden bajar, o directamente no se los baja, el desempleo aumenta. Esto es más preocupante en los países donde la mala gestión económica ya ha dado lugar a un nivel alto de desempleo generalizado. Europa, especialmente en la eurozona, ha sido mal administrada durante las últimas décadas, hasta llegar al punto de que su desempleo promedio es de dos dígitos.

La migración libre dentro de Europa, de manera predecible, se traduce en que los países que han tenido un mejor desempeño en cuanto a la reducción del desempleo van a ser los países que terminen con una proporción de refugiados superior a la que se consideraría como equitativa. Los trabajadores de estos países asumen el costo de los salarios disminuidos y el aumento del desempleo, mientras que los empleadores se benefician de tener a disposición mano de obra barata. No es de extrañar que la carga de los refugiados recaiga sobre quienes tienen menor capacidad para llevar su peso.

Por supuesto, se habla mucho acerca de los beneficios netos de la migración de lugares menos poblados a lugares más poblados. En el caso de un país que proporciona a todos sus ciudadanos un bajo nivel de prestaciones garantizadas – es decir, niveles bajos de protección social, educación, salud y otros – eso sí puede ser cierto. Sin embargo, en países que proporcionan una red de seguridad social bastante decente es todo lo contrario.

El resultado de toda esta presión a la baja que se ejerce sobre los salarios y para incrementar los recortes en los servicios públicos ha aniquilado a la clase media, extrayendo sus entrañas; y ha tenido consecuencias similares en ambos lados del Atlántico. Los hogares de clase media y trabajadora no han recibido los beneficios del crecimiento económico. Ellos están conscientes de que los bancos son los causantes de la crisis del año 2008; sin embargo, acto seguido vieron que se destinaron miles de millones para salvarlos y montos triviales para salvar sus hogares y puestos de trabajo. Si se considera que el ingreso promedio real (ajustado por la inflación) de un trabajador a tiempo completo en EE.UU. está en un nivel más bajo del que estuvo hace cuatro décadas, la presencia de un electorado enojado no debería causar ninguna sorpresa.

Para añadir a todo esto, los políticos que prometieron el cambio no cumplieron con lo esperado. Los ciudadanos de a pie sabían que el sistema no era justo, pero se tuvieron que enfrentarse a la realidad de que el sistema es incluso más amañado de lo que habían imaginado, y perdieron la poca confianza que aún tenían en la capacidad o la buena voluntad de los políticos tradicionales para corregir dicha situación. Eso, también, es comprensible: los nuevos políticos compartían la visión de futuro de aquellos quienes habían prometido que la globalización beneficiaría a todos. Sin embargo, emitir un voto iracundo no resuelve los problemas, y puede hacer que una situación política y económica pase del sartén a las brasas. Esta apreciación también es válida con respecto a la respuesta que se da frente a dicho voto iracundo.

El pasado pisado es un principio básico en economía. A ambos lados del Canal de la Mancha, el ámbito político ahora debería dirigir sus esfuerzos a comprender cómo, dentro de una democracia, la clase política pudo hacer tan poco por abordar las preocupaciones de tantos ciudadanos. Todos y cada uno de los gobiernos de la UE deben ahora considerar la mejora del bienestar de los ciudadanos de a pie como su objetivo principal. Una mayor cantidad de ideología neoliberal no ayudará en lo absoluto. Y, debemos dejar de confundir los fines con los medios: por ejemplo, el libre comercio, en el caso de ser bien administrado, podría traer mayor prosperidad compartida; pero, si es mal administrado, sin lugar a dudas reducirá el nivel de vida de muchos ciudadanos – posiblemente de la mayoría.

Existen alternativas al actual régimen neoliberal, son alternativas que pueden crear prosperidad compartida, al igual que también hay alternativas – como por ejemplo la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión con la UE que propone el presidente estadounidense Barack Obama – que podrían causar muchísimo más daño. Hoy en día el desafío es aprender del pasado, con el fin de abrazar las alternativas mencionadas primero y evitar las segundas.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿El fin del capitalismo?

Dom, 10/07/2016 - 03:05
Luis González Reyes, Rebelión

¿Qué es el capitalismo? El capitalismo es un sistema económico que persigue la reproducción del capital. Esta reproducción se realiza mediante la inversión de dinero (D) en mercancías, maquinaria, materias primas, energía y fuerza de trabajo que generan bienes y servicios (M), con el objeto de conseguir con su venta más dinero (D'). Por lo tanto es obvio que, para que exista reproducción del capital, tiene que haber materia, energía y trabajadoras/es por una lado [1] y consumidoras/es por el otro.

Otra posible circulación sería D-D', en la que el dinero se invertiría en operaciones financieras para conseguir un beneficio mayor. En realidad, la circulación D-D' se apoya sobre la D-M-D'. La economía financiera lo que hace es detraer parte de la plusvalía de la economía productiva y multiplicarla aparentemente (crea más dinero, pero no más capital).

La cantidad que D' excede a D es la plusvalía. La primera forma de obtenerla es consiguiendo que los/as empleados/as trabajen produciendo más ingresos que los gastos. El capitalismo consigue esto por cuatro vías: alargar la jornada laboral, reducir los salarios, aumentar la cantidad de personas que trabajan e incrementar la productividad. Como las tres primeras tienen límites claros (los cuerpos humanos), el elemento central a largo plazo es el aumento de la productividad.

El incremento de la productividad se consigue con una mejor organización de los/as trabajadores/as (lo que podemos hacer en colectivo es mucho más que lo que conseguimos de forma individual y, por lo tanto, genera más plusvalor). También cuenta la intensidad/eficiencia del proceso de trabajo. Finalmente, es fundamental el uso de máquinas, que requieren consumos crecientes de materia y energía. Nuevamente, los cuerpos humanos ponen límites a las dos primeras formas de incremento de la productividad, por lo que históricamente ha sido imprescindible un incremento del uso de máquinas.

Hay otras formas de conseguir plusvalía que no es el trabajo asalariado. Se puede robar el trabajo ajeno mediante lo que se ha denominado “acumulación por desposesión”. En este caso, el capitalismo no crearía el valor de forma interna, sino que se lo arrancaría a quienes lo han creado fuera del sistema. Por ejemplo, el patentado de conocimientos colectivos y la apertura a los mercados capitalistas de economías que funcionaban bajo otras lógicas serían formas de acumulación por desposesión. Esto implica una extensión del capitalismo a más territorios y ámbitos de la vida.

El trabajo humano produce valor porque modifica la materia usando energía y conocimiento. Esto también lo hace la naturaleza produciendo por tanto valor. Así, la plusvalía también se consigue mediante la apropiación del trabajo de la naturaleza. Por ejemplo, el trabajo de fotosíntesis es enajenado por el propietario de la plantación de caña, o el de concentración de minerales es usurpado a través de la minería.

Para que todo esto sea posible es necesario que los seres humanos puedan trabajar en la reproducción del capital. Es decir, que las sociedades sean capaces de sostener la vida. Esto supone una ingente cantidad de trabajos de cuidados (higiene, alimentación, sostén emocional, crianza) que en muchos casos no generan plusvalía, pero sin los cuales es imposible que esta se produzca. El grueso de estas labores las realizan las mujeres en nuestro sistema patriarcal. Además, este sostenimiento de la vida requiere de unos ecosistemas que puedan realizar sus funciones (depuración del agua, sostenimiento del equilibrio climático, fertilización del suelo). Estos trabajos, además, son imposibles de retribuir por el capital [2].

De este modo, se pueden resaltar cinco condicionantes para el funcionamiento del capitalismo: i) materia y energía por un lado y consumidores/as por otro; ii) aumento de la productividad, lo que requiere un incremento del uso de máquinas, que a su vez necesita un mayor consumo de materia y energía; iii) extensión continuada del capitalismo; iv) explotar el trabajo realizado por la biosfera; y v) tener garantizada la reproducción de la vida.

¿Se está deteniendo la reproducción del capital? Como se aprecia en la figura, se está produciendo un descenso en la tasa de ganancias mundial, lo que señala dificultades crecientes para sostener la reproducción del capital.

Evolución de la tasa de beneficios mundial (pdf Michael Roberts)

Hasta los años 80, la ralentización de los incrementos de productividad había sido la causa principal del descenso en la tasa de beneficios. Esto se produjo por un periodo de exitosas luchas sociales en todo el mundo y, coyunturalmente, por el alza del precio del petróleo. Después, durante la fase neoliberal, el capitalismo logra sostener la tasa de beneficio aumentando la explotación en el trabajo asalariado (reducción de sueldos, aumento de la jornada, impuestos regresivos, desmantelamiento de servicios públicos, incorporación de más personas al mundo asalariado) y de la naturaleza (lo que incluye su mayor mercantilización). También fue determinante la fagocitación de más territorios en el sistema-mundo (entre los que destacaron Rusia y China), la inclusión de más facetas de la vida en la lógica del mercado capitalista, y la extensión de los ámbitos de actuación a nuevos espacios [3] y más funciones ecosistémicas.

Además, el sostenimiento de los beneficios requirió de una expansión gigantesca del crédito (de la deuda) para conseguir que el consumo siguiese aumentando. Esto permitió también crear la ilusión de que todo iba cada vez menor gracias al encadenamiento de burbujas especulativas. Pero, en realidad, esta especulación financiera no creó capital.

A pesar de todo, la productividad continuó descendiendo. En parte, porque la actividad empresarial se desvió a la compra de activos financieros y el pago de dividendos, en lugar de en maquinaria, pues esto era cada vez menos rentable. Pero también porque, desde 2005, se ha alcanzado el pico del petróleo convencional y esto ha conllevado un dificultad creciente de conseguir materia y energía abundante y barata.

¿Es posible una reactivación de la creación de valor? La crisis del 2007/2008, que abre la Gran Recesión y que tiene como trasfondo central la creciente incapacidad de reproducir el capital, se ha encarado con cuatro estrategias fundamentales que están chocando con límites insoslayables.

El intento neoliberal de extender el capitalismo a más ámbitos de la vida y a más territorios está llegando a su máximo, pues no quedan espacios suficientemente significativos que meter dentro de la lógica del capital. El “capitalismo de los pobres” [4] o tratados como el TPP, el TTIP, el CETA o el TISA se pueden leer como un desesperado intento de introducir dentro de la rueda de reproducción del capital los últimos reductos que quedan fuera. Aún si llegasen a tener éxito, no significarían un alivio real, pues el volumen del problema excede con mucho a las posibilidades de negocio que estas vías podrían abrir [5]. Además, para que exista un mercado globalizado hace falta petróleo abundante, barato y ligero, tres características que, está dejando de tener el crudo [6]. Un mercado global es central para permitir una mayor reproducción del capital, pues permite tener una economía de escala, y aumentar la especialización, la explotación laboral, el consumo y la capacidad de financiación.

Una medida característica de la Gran Recesión está siendo la creación ingente de dinero (deuda) mediante políticas como la quantitative easing. Lo que se persigue es sostener los niveles de consumo de las clases altas y de los grandes capitales. Pero esta medida está llegando a su límite. Primero porque, después de la creación de una cantidad nunca vista de dinero (deuda), no solo no se ha conseguido la reactivación, sino que las medidas están terminándose, pues no está nada claro que tenga sentido bajar los tipos de interés por debajo de 0%, que es básicamente donde están. Segundo, porque la deuda ha adquirido un volumen tan grande que es imposible que puedan generarse nichos de negocio suficientes para restituir una parte significativa [7]. De manera profunda, esto no es posible porque estamos en un “mundo saturado”, donde la biosfera ha sido ya ampliamente colonizada. Por lo tanto, lo que hay por delante es el sonoro estallido de nuevas burbujas.

Una tercera estrategia está siendo el aumento de los grados de explotación de las personas mediante una rebaja mayor en las condiciones laborales. Esto está produciendo la laminación de la clase consumista. Es decir, se aumentaría la productividad a costa de reducir el consumo, lo que impide recuperar la tasa de beneficios.

El cuarto grupo de medidas consiste en recrudecer la explotación de la naturaleza. Sin embargo, esto es cada vez más complicado pues, por ejemplo, los petróleos que quedan son los que están en el ártico, embebidos en rocas duras, en aguas ultraprofundas y/o de peor calidad. El capitalismo ya se ha apropiado de gran parte del trabajo realizado por la naturaleza.

Finalmente, una vía que no está explorando el capitalismo global más que parcialmente en China e India es la creación de un nuevo “Estado del Bienestar” que sostenga a otra clase consumista. Y no lo está haciendo porque esto es imposible. La construcción del “Estado del Bienestar” se produjo en un contexto de fuertes luchas sociales y, sobre todo, de un incremento fuerte de la productividad gracias a la explotación masiva de petróleo (pero no solo). Así, pudo haber altas tasas de benéfico y que parte de él recayera en las clases medias de los Estados centrales. Esto ahora es imposible.

Por si todo esto fuera poco, los mecanismos de reproducción de la vida están seriamente comprometidos. Estamos viviendo una crisis de los cuidados como consecuencia de la incorporación masiva de las mujeres al mundo asalariado en sociedades patriarcales (entre otros factores). También se está produciendo una pérdida de funciones ecosistémicas básicas.

¿Cuáles son los posibles escenarios futuros? Por lo tanto, si el capitalismo se caracteriza por la reproducción del capital y esta puede detenerse en un futuro cercano, los sistemas socioeconómicos que tengamos por delante podrían ser otros. En ellos, no habrá casi creación de riqueza y la base de la acumulación será el despojo. En todo caso, también serían factibles (aunque difíciles) nuevos capitalismos regionales.

En este escenario poscatpitalista, las estrategias de sostenimiento social de tipo “goteo” no son posibles. Estas abogan por un crecimiento y concentración de la riqueza y que, por efecto goteo, esto acabe redundando en toda la sociedad. Tampoco lo son las que buscan aumentar el tamaño de la tarta y remodelar algo el reparto de los trozos para conseguir una mejora social.

Solo hay dos opciones factibles en un contexto de fuerte reducción de la tarta. Una es que unas pocas personas consigan la fuerza suficiente para arrebatar a grandes masas los bienes de supervivencia básicos. Sería una opción que requiere un genocidio. La segunda es conseguir una redistribución real y profunda de la riqueza desposeyendo de ella a las clases altas.
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Notas:
[1] No existe nada parecido a la economía desmaterializada. Todos los datos empíricos muestran como el crecimiento económico requiere un incremento del consumo material y energético.
[2] El trabajo humano no pagado de sostenimiento de la vida puede rondar el 70-80% del PIB mundial. El de la biosfera podría ascender al 70-250% del PIB mundial.
[3] Como la estratosfera, las aguas ultraprofundas, los genes o la nanotecnología.
[4] En este paquete entrarían, por ejemplo, los microcréditos.
[5] Entre otras cosas, porque muchas (como los servicios públicos) ya están en gran parte dentro de la lógica del mercado capitalista.
[6] El transporte depende en un 95% del petróleo y es una fuente prácticamente imposible de sustituir en este sector.
[7] Desde 2007, la acumulación de deuda en el mundo ha crecido al 5,3% (mucho más que el PIB). Para recuperar una tasa de crecimiento del 3%, en 2010, 1,6 billones de dólares debían encontrar nichos de mercado. En cambio, en 1950 esta cifra era de 150.000 millones y en 1973 de 420.000 millones.

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Pánico inmobiliario de Reino Unido hace saltar todas las alarmas a la banca

Ven, 08/07/2016 - 20:11

Los fondos congelados de Reino Unido tejen una red imposible de desenmarañar. El pánico desatado en los fondos inmobiliarios británicos, que han decretado ya el cerrojazo e impiden a sus titulares recuperar lo invertido, ha centrado la atención sobre la vulnerabilidad del sector inmobiliario comercial, financiado mayoritariamente por bancos locales, pero cada vez más por bancos extranjeros y aseguradoras. La confianza de los consumidores británicos sufre su mayor caída en 21 años.

Los bancos británicos y sus sociedades inmobiliarias habían concedido unos 90.000 millones de libras (unos 105.000 millones de euros) en créditos al sector inmobiliario comercial a finales de 2015, según un estudio de la Universidad de Montfort.

Por su parte, los bancos alemanes, estadounidenses y de otros países muestran una exposición al sector de 55.000 millones de libras (58.000 millones de euros), tras haber incrementado sus inversiones en el sector desde la crisis financiera de 2008. Las aseguradoras, que antes de la crisis apenas tenían exposición, totalizaban 25.900 millones de libras (unos 30.000 millones de euros) en créditos.

Esto implica que todos ellos podrían verse afectados si la decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea desemboca en una ralentización en la inversión empresarial y reduce la demanda por oficinas y centros comerciales. El valor total de la deuda inmobiliaria comercial se situaba en 183.300 millones de libras (214.000 millones de euros) a cierre de 2015, según el estudio De Montfort.

La incertidumbre ha causado pánico entre los inversores en propiedades comerciales. La semana pasada, más de 18.000 millones de libras (21.000 millones de euros) de inversores en inmobiliaria comercial fueron congelados al suspenderse la negociación los fondos gestionados por M&G Investments, Standard Life Investments y Threadneedle Investments, entre otros.

Aunque los inversores minoristas son los que más pueden perder en un primer momento, algunos fondos han estado reduciendo el valor que pusieron en la propiedad- una señal de que probablemente bajará el precio.

La división de fondos de Legal & General y F&C Investments redujo el valor de sus fondos inmobiliarios en Reino Unido el jueves para disuadir a los inversores que quieran retirar su inversión.

"El mercado inmobiliario se basa en gran medida en la confianza", señala Danny Cox, broker de Hargreaves Lansdown. "Una vez que sufres una merma como esta, lleva tiempo recuperarse". Aunque la exposición de los bancos británicos al sector es alta -el año pasado supuso un 45% del crédito, según el informe-, ha bajado desde los más de dos tercios de hace una década.

Por su parte, los bancos alemanes tenían al cierre de 2015 más de 18.000 millones de libras (21.000 millones de euros) de préstamos al mercado inmobiliario británico, frente a los 10.500 millones (12.000 millones de euros) de sus homólogos estadounidenses, según De Montfort.

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Acumulación por exterminio

Ven, 08/07/2016 - 16:46
Raúl Zibechi, La Jornada

La evolución de la guerra en el último siglo, en relación con la población, nos ofrece pistas sobre el tipo de sociedad en que vivimos. Hasta la Primera Guerra Mundial los combates sucedían entre ejércitos nacionales, en las barricadas, donde se producían las grandes carnicerías que inflamaron la conciencia obrera. Afectaban a la población de manera indirecta, por la muerte masiva de hijos y hermanos. Cuando lo hacían de forma directa, eran las más de las veces efectos colaterales del conflicto o, en ocasiones, escarmientos para debilitar la moral de quienes peleaban en el frente.

Con la Segunda Guerra Mundial las cosas cambian de manera radical. Desde los bombardeos de Hamburgo y Dresde hasta las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, pasando por el bombardeo japonés a Chongqing hasta los campos de concentración alemanes, el objetivo pasó a ser la población. Hay un antes y un después de esa guerra y de los campos de concentración, como señala Giorgio Agamben, ya que tanto el campo como el bombardeo estratégico se convirtieron en paradigmas de la política y de la guerra modernas.

No se trata de la aparición de la aviación como forma central del combate. Al revés: la aviación se convierte en decisiva porque el objetivo pasa a ser la población. Vietnam es otro punto de inflexión. Es la primera vez que los muertos estadounidenses se cuentan por miles, con un impacto mucho mayor que en las guerras anteriores. A partir de ahí, la guerra aérea redobla su importancia para evitar entrar en el cuerpo a cuerpo con el inevitable saldo de bajas propias.

La acumulación por despojo (minería a cielo abierto, monocultivos como la soya y las megaobras) tiene una lógica similar a la guerra actual, no sólo por el uso de herbicidas ensayados en la guerra contra el pueblo vietnamita, sino por la propia lógica militar: despejar el campo de población para hacerse con los bienes comunes. Para despojar/robar, es necesario quitar del medio a esa gente tan molesta; es el razonamiento del capital, una lógica que vale tanto para la guerra como para la agricultura y la minería (http://goo.gl/OBH7an).

Por eso, es importante referirse al modelo actual como cuarta guerra mundial, como hacen los zapatistas, ya que el sistema se comporta de ese modo, incluyendo por supuesto la medicina alopática que se inspira en los principios de la guerra. Los argumentos del EZLN cuadran con los de Agamben, cuando señala que el dominio de la vida por la violencia es el modo de gobierno dominante en la política actual, en particular en las regiones pobres del sur global.

La brutal represión a los maestros en Oaxaca muestra la existencia de un totalitarismo disfrazado de democracia, que según Agamben se caracteriza por “la instauración, mediante el estado de excepción, de una guerra civil legal, que permite la eliminación física no sólo de los adversarios políticos, sino de categorías enteras de ciudadanos que por cualquier razón resultan no integrables en el sistema político (El Estado de excepción, p. 25). El mismo autor nos recuerda que desde los campos de concentración no hay retorno posible a la política clásica, aquella que estaba focalizada en la demanda al Estado y la interacción con las instituciones.

¿Cómo denominar una forma de acumulación anclada en la destrucción y muerte de una parte de la humanidad? En la lógica del capital, la acumulación no es un fenómeno meramente económico, de ahí la importancia del análisis zapatista que pone el acento en el concepto de guerra. Quiero decir que el tipo de acumulación que necesita el capital en el periodo actual, no puede sino ir precedido y acompañado estructuralmente de la guerra contra los pueblos. Guerra y acumulación son sinónimos, a tal punto que subordinan al Estado-nación a esa lógica.

El tipo de Estado adecuado para esa clase de acumulación/guerra es el punto débil de quienes analizan la acumulación por desposesión o el posextractivismo. En estos análisis, más allá del valor que poseen, encuentro varios problemas a ser debatidos para fortalecer las resistencias.

El primero es que no se trata de modelos económicos, solamente. El capitalismo no es una economía, es un sistema que incluye una economía capitalista. En su etapa actual, el modelo extractivo o de acumulación por robo no se reduce a una economía, sino a un sistema que funciona (desde las instituciones hasta la cultura) como una guerra contra los pueblos, como un modo de exterminio o de acumulación por exterminio.

México es el espejo en el que podemos mirarnos los pueblos de América Latina y del mundo. Los más de 100 mil muertos y las decenas de miles de desaparecidos no son una desviación del sistema, sino el núcleo del sistema. Todas las partes que integran ese sistema, desde la justicia y el aparato electoral hasta la medicina y la música (por poner apenas ejemplos), son funcionales al exterminio. Nuestra música y nuestra justicia (y así con todos los aspectos de la vida) son parte de la resistencia al sistema. Están desgajadas o separadas del mismo. No forman parte de un todo sistémico, sino que integran ya el otro mundo.

La segunda cuestión es que las instituciones estatales han sido formateadas por y para la guerra contra los pueblos. Por eso no tiene el menor sentido dedicar tiempo y energías en incrustarse en ellas, salvo para quienes crean (por ingenuidad o interés mezquino) que pueden gobernarlas a favor de los abajos. Este es quizá el principal debate estratégico que afrontamos en esta hora sombría.

En suma, crear y cuidar nuestros espacios y protegernos del arriba sin dejarnos seducir por sus escenarios, se torna en la cuestión vital de nuestros movimientos. Recordemos que, para Agamben, los recluidos en el campo son personas a las que cualquiera puede matar sin cometer homicidio. Esta forma de ver el mundo actual explica mejor los hechos de Ayotzinapa y Nochixtlán que los discursos sobre democracia y ciudadanía, que apelan a la justicia del sistema.

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Tony Blair mintió sobre Irak y sus supuestas armas de destrucción masiva

Xov, 07/07/2016 - 21:29
El informe Chilcot reveló que Tony Blair tergiversó el informe del Comité de Inteligencia británico -el que no afirmaba que Hussein tuviera armas de destrucción masiva- y se sumó a la guerra de Bush haciendo caso omiso de las consecuencias que tendría la invasión a Irak

Tony Blair se convenció a sí mismo –y a su país– de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y, sin considerar los informes de inteligencia, decidió participar de la invasión a Irak en 2003. Aun cuando no se había establecido un criterio claro que justificara la guerra, el Gobierno británico se decidió por la vía bélica sin haber agotado todas las opciones pacíficas. A grandes rasgos, éstas son las severas conclusiones del informe Chilcot, que hoy por fin vio la luz después de siete años de gestación.

En 2009, Sir John Chilcot, autoridad política de trayectoria y miembro del Consejo Privado del Reino Unido, tomó a su cargo la misión de elaborar un informe conocido como el ‘informe Chilcot’ (The Iraq Inquiry), una investigación para esclarecer los términos de la participación del país en la guerra de Irak.

Hoy, el informe reveló públicamente que el primer ministro británico estaba tan convencido de una supuesta presencia de armas de destrucción masiva, que envió tropas a Irak cuando todavía era posible resolver el conflicto por la vía diplomática. Sit John Chilcot concluyó que los servicios de inteligencia habían informado propiamente al mandatario de que no había pruebas concluyentes que justificaran una guerra, informa The Independent.

El informe Chilcot sobre la guerra también reveló que Blair y el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, estaban muy al tanto de que las consecuencias para Irak serían catastróficas y que el país descendería a un caos sectario después de la invasión –contrario a lo que declaró Blair en la investigación. El hecho de que el ex primer ministro británico mintiera para justificar la participación de Reino Unido en la guerra, ha causado controversia en el país por 13 años. Chilcot no habla de “mentira” textualmente, pero sí describe que Blair decidió ignorar deliberadamente los límites entre lo que él creía y los hechos que conocía sobre Irak.

Por su parte, el ex primer ministro alegó que los 12 volúmenes del informe prueban que, en el peor de los casos, su actuar fue simplemente un error. “El informe debería omitir acusaciones de mala fe, mentira o engaño. Ya sea que la gente esté de acuerdo o en desacuerdo con mi decisión de tomar acción militar contra Saddam Hussein, decidí de buena fe y basado en lo que creía que era lo mejor para los intereses del país”, declaró Blair en la investigación.

Pero Sir John Chilcot recalcó que los riesgos de conflictos internos, la inestabilidad regional y la expansión de Al-Qaeda en Irak, eran costos perfectamente visibles por las máximas autoridades políticas de las potencias beligerantes. “Cada uno era explícitamente identificable”, afirmó; pero aun así se tomó la decisión de preparar una invasión a Irak e ir tras Saddam Hussein.

Chilcot también hizo una crítica a los jefes del Joint Intelligence Committee, el comité de inteligencia británico, por permitir que Blair tergiversara lo que le habían informado.

En septiembre de 2002, el primer ministro presentó un expediente oficial del comité de inteligencia a la Cámara de los Comunes, en el que se informaba con precisión que no era posible afirmar a ciencia cierta que Hussein tuviera armas de destrucción masiva. Sin embargo, el documento venía con un prólogo firmado por el propio Blair, que afirmaba que “sin lugar a dudas” Irak mantenía armas de destrucción masiva en su poder. Chilcot declara que esta acción fue formulada deliberadamente para establecer lo que el mandatario creía, en lugar de la verdad. “Los juicios sobre el potencial de Irak en esa declaración y en el expediente, fueron presentados con una certeza injustificada”, señaló el director de la investigación.

Hussein había declarado que su régimen había destruido todas las armas químicas que tenía y que había usado en los años ’80. Pero el informe de Sir John Chilcot establece que ante una inminente invasión de Irak por Estados Unidos -independiente de lo que el Reino Unido decidiera- los jefes de inteligencia no fueron enfáticos en aclarar la posibilidad de que el gobierno iraquí estuviera diciendo la verdad.

Cuatro meses antes de la invasión, en noviembre de 2002, el gobierno iraquí anunció que ya no tenía armas de destrucción masiva, pero Blair se negó a creerlo. Hablando por teléfono con George W. Bush en diciembre, el jefe de estado británico dijo que las declaraciones le parecían “obviamente falsas” y que esperaba con un “cauteloso optimismo” que los inspectores de armas pudieran probar que Irak mentía.

El 18 de marzo de 2003, Tony Blair persuadió a la Cámara de los Comunes de dar el visto bueno para una acción militar, pero “al momento del voto parlamentario, las opciones diplomáticas no se habían agotado”, afirma Chilcot. Desde septiembre de 2002, informes del Ministerio de Relaciones Exteriores (FCO) y del Comité de Inteligencia habían indicado que una guerra en Irak provocaría un ambiente para la violencia y un clima de inestabilidad para el país.

Un informe del FCO sobre el islamismo en Irak, presagió el surgimiento de grupos como ISIS, uno de los principales focos de la violencia que actualmente arrasa con la región. El documento advertía que era probable que grupos armados buscaran identidades e ideologías a las cuales adherirse para basar sus movimientos con fines políticos.

Tres años después de terminada la guerra, ISIS se declaró califato en Irak y actualmente mantiene el control de amplios sectores del país, incluyendo su segunda ciudad principal, Mosul. El grupo se atribuyó el bombardeo del domingo pasado en Bagdad, un ataque que dejó 250 muertos, en lo que constituye el peor ataque desde la invasión occidental a Irak en 2003.

La Operación Telic, como se conoció la guerra de Irak en el Reino Unido, logró la ocupación del país, el derrocamiento de una dictadura y el establecimiento de un nuevo gobierno pro-estadounidense (o pro-occidente), pero jamás encontró las armas de destrucción masiva a las que hicieron alusión Bush y Blair y que justificaron una invasión sobre la base de una mentira. Finalizada la guerra en 2011, el panorama socio-político de Irak, lejos de estabilizarse, se había convertido en un caldo de cultivo de guerras internas, de grupos armados y de la perpetua intervención de las potencias de occidente. Un conflicto que sigue cobrado miles de víctimas.

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¿Cómo pueden existir los paraísos fiscales si tenemos al FMI, G7 y la OCDE vigilando?

Xov, 07/07/2016 - 21:00
El volumen que manejan las guaridas fiscales es según la OCDE de 240.000 millones de dólares anuales. Durante muchos años. Ese volumen hace que las arcas públicas de todos los estados se debiliten y disminuya la progresividad fiscal

Santiago González Vallejo, Mundo Obrero

En esta publicación no hay que argumentar el rechazo de lo que el propio capitalismo y sus rectores han creado y consolidado. Los paraísos o cuevas o guaridas fiscales (para señalar de forma más adecuada la ruindad de su objeto), están definidos por su opacidad –en lo que respecta a la ocultación de las personas físicas o jurídicas dueñas de los fondos depositados, y/o su origen, frecuentemente ligados a delitos-, y no pagar impuestos.

Los impuestos son una retracción de los ingresos de las personas para satisfacer los bienes y servicios públicos. El bienestar social, la educación, la sanidad, la previsión social, pero también la mutualización de limitar o hacer frente a riesgos sociales, ambientales o de seguridad, etc., se financian con impuestos. Hay una correlación entre impuestos y estado de bienestar. Porque si bien, los salarios, la negociación colectiva, son los ingresos directos de los trabajadores, los ciudadanos tienen otros ingresos ‘en especie’, los indirectos, que conforman todo un entramado de calidad de vida. Si no hay dinero, impuestos, se deterioran los servicios públicos, se privatizan –pasando al mercado y su distribución depende de la renta individual- o dejan de existir. Además, los impuestos facilitan una inversión colectiva que debe propiciar un desarrollo al país que favorece a todos y a su futuro.

La elusión fiscal de las multinacionales, cumplir la ley pero transferir los beneficios a territorios libres de impuestos, hace que éstas compitan deslealmente desde el plano fiscal con las pymes. Si McDonald's no paga impuestos, estará en mejor posición para expandirse que una pyme de restauración. Y eso nuestros rectores lo han apoyado. Pero las patronales, dirigidas por esas multinacionales, reclaman menor presión fiscal, pero obvian esa asimetría fiscal y no reclaman que las multinacionales paguen lo mismo que las pymes y así la ciudadanía más cercana, sus clientes, tengan un mayor nivel adquisitivo (salario directo e indirecto).

Hay otras derivadas económicas. El flujo financiero que pasa por la opacidad de los paraísos fiscales, por delitos y elusión fiscal de las multinacionales, vuelve a los circuitos financieros e industriales, por medio de fondos de inversión que practican el capitalismo especulador y de corto plazo que retuercen las relaciones laborales y fomentan la deslocalización.

El volumen que manejan las guaridas fiscales es según la OCDE de 240.000 millones de dólares anuales. Durante muchos años. Ese volumen hace que las arcas públicas de todos los estados se debiliten y disminuya la progresividad fiscal. Por eso, y por la guerra a la baja en los tipos fiscales al capital, cuando no a acuerdos específicos con multinacionales, como se ha visto en el país y periodo del actual presidente de la Comisión europea, Jean Claude Juncker.

La corrupción supone un sobrecoste y aumento de la deuda pública, alrededor de 120.000 millones de euros en la Unión Europea al año en detrimento del bienestar general. Ese hurto está amparado por la impunidad de las guaridas fiscales. Lo mismo se puede decir de otros delitos y negocios ilegales, tráfico de armas y personas, narcotráfico y delitos financieros.

Pero hay un gran volumen que transita por las guaridas financieras generados por empresas de gran prestigio, sean Google, Amazon, Microsoft, Apple, o empresas extractoras en los países en desarrollo o todas las meritorias primeras empresas españolas que cotizan en Bolsa que cuentan con 891 filiales en esas guaridas. No sólo es que haya evasión fiscal delictiva, es que los rectores económicos del FMI, el G7 y la OCDE y los gobiernos que las conforman han mirado a otro lado ante las prácticas de la elusión fiscal de las multinacionales y fraude de sus potentados con la necesaria complicidad del sector financiero. Y hay billones de dólares que no han sido declarados y han dejado de contribuir al bien común durante todos estos años.

Nuestros rectores económicos y legislativos han hecho leyes que facilitan crear empresas opacas impunes y salvaguardan la falta de transparencia financiera, siendo infructuosos los últimos intentos diseñados por la propia OCDE, quizá porque entre sus miembros, los países más ricos del mundo, cuentan con una importante entramado de centros que realizan ingeniería fiscal. Que el Primer ministro británico, ‘pillado’ en los papeles de Panamá, intente distraernos de su responsabilidad con una conferencia internacional contra la corrupción y, al mismo tiempo, no contemple eliminar la opacidad de 17 centros considerados guaridas fiscales, todos de soberanía británica (Jersey, Caimán,…) ni la forma de actuar de la propia City londinense dice casi todo del cinismo de los líderes. El presidente estadounidense Obama, a través del G7 mostró su preocupación por ese ‘fenómeno’, pero no puede mostrarse escandalizado por los papeles de Panamá cuando Estados Unidos rechaza compartir información bancaria, fiscal y financiera; la legislación financiera de Panamá esta plagiada de la del estado de Delaware, que le gana en domiciliación empresarial opaca -en un solo edificio de una planta figuran domiciliadas 285.000 sociedades; y este estado, junto con Dakota del Sur, Nevada y Wyoming son más opacos que los suizos y se disponen a ser anfitriones de las sociedades y potentados asustados de la brecha informativa de Panamá.

Todo esto hace que sea perentorio que la agenda política, sindical o de desarrollo contenga la lucha contra las guaridas fiscales. Desvelar el comportamiento de dirigentes empresariales, financieros, legisladores y gobernantes es fundamental. Movilizar a las Pymes contra sus desleales competidores. Compaginar la acción local, modificando la elección de los fabricantes de los productos que consumimos y cambiando nuestras cuentas bancarias a operadores financieros que no trabajen en guaridas fiscales; variar las condiciones en los concursos públicos locales para rechazar a empresas que tengan filiales o trabajen con guaridas fiscales, como lo acaba de hacer el Ayuntamiento de Barcelona o la región de Aragón, en el Estado español y en la propia negociación colectiva interesándonos por las actuaciones de las empresas donde trabajamos y plantear en nuestras organizaciones la lucha en ámbitos internacionales, reclamando el concurso de las Naciones Unidas.

Lo más rápido y fácil sería no dar personalidad jurídica a las empresas domiciliadas en los territorios de las guaridas, o gravar sustancialmente cualquier movimiento de fondos hacia o desde esos territorios.

Hay fórmulas para eliminarlos y mejorar la base imponible de todos los países. Falta voluntad política y para ello la ciudadanía debe exigir menos distracciones y ser más exigente con empresas, legisladores y políticos.

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“El sonambulismo liberal del pueblo negro está a punto de acabar”

Xov, 07/07/2016 - 18:13

En esta entrevista, Cornel West habla del neopopulismo de Bernie Sanders, del neofascismo de Donald Trump, y arrasa con el narcisismo miope que impidió cualquier tipo de crítica al neoliberalismo de Obama

George Souvlis, OpenDemocracy

El año pasado, cuando Bernie Sanders anunció su candidatura a las Primarias demócratas a la presidencia de los Estados Unidos, muy pocos creyeron que fuera a tener éxito. La mayoría asumió que la defensa pública de ideas como “socialismo democrático” o “revolución política” alejaría al electorado americano. Pero lo que vino fue una serie de increíbles victorias en varios Estados americanos.

Pocos pueden explicar mejor este cambio, así como el preocupante ascenso de Donald Trump, que el filósofo norteamericano Cornel West. Sus trabajo sobre el rol de la raza, el género y la clase en la sociedad americana, y su experiencia política como destacado militante del Democratic Socialists of America, le proporcionan una profunda comprensión del momento político, y de su significado para la izquierda. Su voz adquiere mayor peso aún en el escenario político actual, ya que Sanders lo eligió para formar parte de su plataforma en el Partido Demócrata.

George Souvlis (GS): ¿Cual es el legado de la administración Obama?

Cornel West (CW): Nos encontramos en una encrucijada en la historia de Estados Unidos. Tenemos que escoger entre un neofascista en ascenso (Trump), el neoliberalismo en decadencia de Clinton y el neopopulismo en ascenso de Sanders. Tanto el establishment demócrata como el republicano se están desintegrando. Obama es el último suspiro del neoliberalismo que surgió con Carter: una enorme respuesta a la crisis estructural de la economía global en los años setenta. Este intento de financiarización, privatización y militarización, nos ha traído profundos problemas, en la economía, la educación, la seguridad y la comunicación, y ha producido gran desigualdad, cultura superficial y corrupción generalizada en todos los ámbitos. Ambos partidos han sido cómplices.

Todavía queda mucho por ver de cómo seguirá la campaña de Sanders durante julio, y cómo sus simpatizantes críticos continuaremos después de julio.

GS: ¿Cómo analiza el fenómeno Trump?

CW: Donald Trump es un multimillonario pseudopopulista con sensibilidad autócrata, personalidad narcisista, y por tanto un neofascista en potencia. Su proyecto reúne una mezcla letal entre grandes bancos, maxi corporaciones, xenofobia que busca un chivo expiatorio (mejicanos, mujeres, musulmanes, negros y no heterosexuales), malestar económico y nacional junto con aspiraciones militaristas en el exterior. Este es el aspecto que tiene el fascismo a la norteamericana – ecos de It can’t happen here de Sinclair Lewis (1935), la novela clásica del fascismo americano.

GS: Bernie Sanders se describe a sí mismo como un socialista democratico. ¿Qué significa esa tradición para usted?

CW: A pesar de la autodescripción de Sanders como socialista democrático, su plataforma es un neopopulismo vintage (de antaño): uso del gobierno como aquel que viene a rescatar a los trabajadores y a los pobres aplastados por Wall Street y por la indiferencia de la clase media alta ante la desaparición de oportunidades para sus conciudadanos más desfavorecidos. Viendo el rescate del gobierno a Wall Street y cómo los grupos de presión protegen los intereses de las clases acomodadas, la fórmula neopopulista de Sanders es comprensible. Como socialista democrático, y por tanto compañero de mi querido hermano Bernie, no hay duda de que está dirigiendo una plataforma neopopulista, no socialista.

GS: ¿Si Sanders fracasa, cree que podría surgir un movimiento social de su campaña?

CW: Las campañas políticas no son movimientos sociales. Incluso las grandes campañas como las que hizo Jackson en los ochenta, Obama hace poco, o Sanders ahora, no son movimientos sociales. Tenemos que distinguir entre impulsos sociales, rebeliones sociales y movimientos sociales. Teniendo en cuenta el sistema de seguridad masiva y el estado carcelario, los movimiento sociales son escasos. El imperio americano es más propenso a la contra-revolución que a la revolución, a los movimientos de derecha que a los de izquierda. Esto se debe principalmente a las profundas raíces xenófobas del país y a las grandes raíces militaristas de su cultura. Por tanto, los impulsos sociales progresistas y las caóticas rebeliones sociales debe reconfigurar nuestras prioridades: para esto son cruciales las dimensiones moral y espiritual del activismo social: para mantener viva nuestra voluntad de luchar dentro y fuera del sistema aunque tengamos pocas posibilidades de victorias inmediatas.

GS: ¿Qué piensa de los debates sobre por qué el mensaje de Bernie Sanders no está calando bien entre los votantes negros?

CW: La población negra conforma el bloque social más progresista en asuntos como la economía, el racismo y la educación. Y Bernie Sanders es el candidato más progresista en estos aspectos. Hasta ahora, la población negra se ha mantenido ligada el proyecto neoliberal de los Clinton, por serles más familiar y conocido que el del relativamente desconocido Sanders. Los negros temen a Trump, pero se muestran reacios a cambiar hacia el poco conocido Sanders. Pero, como ya hemos explicado muchos, Adolph Reed Jr., y Michelle Alexander, la política militarista y neoliberal de los Clinton ha hecho mucho daño a la clase trabajadora y a los pobres aquí y en el exterior.

La alta visibilidad de los políticos negros neoliberales, expertos e intelectuales de los medios corporativos hacen que sea difícil para nosotros tener un impacto fuerte. Sin embargo, crecen las pruebas de que la máquina Clinton -disfrazándose de Obama- se está quedando sin gas. ¡El sonambulismo neoliberal en la América negra América del Negro está llegando a su fin!

GS: ¿Qué tipo de forma organizativa cree que adoptará Black Lives Matter en el futuro? CW: El surgimiento del movimiento Las vidas negras importan es un maravilloso ejemplo de nueva militancia que es signo de la incipiente desaparición del sonambulismo neoliberal en la América negra. Este impuso expone la podredumbre moral y espiritual de mucho del liderazgo negro político-tradicional, intelectual y religioso. El trepismo miope y el narcisismo crónico que impidieron cualquier crítica seria al neoliberalismo de Obama se ven ahora expuestos, por la valentía de toda esa gente joven que se mantuvo en pie frente a los tanques militares y mostrando su respeto hacia aquellos que habían caído bajo los disparos de un policía bajo el mando de un presidente, un fiscal general y un jefe de seguridad nacional negros. Menuda condena en la cara del poder neoliberal negro por parte de los activistas de Black Lives Matter.

Esto ha sido la punta del iceberg de un movimiento que se enfrenta a las elites negras, que se mantuvieron silenciosas optando por minucias simbólicas, mientras las vidas de negros pobres eran aplastadas. Martin King, Malcolm X y Fannie Loud Hamer claman desde la tumba y sonríen a los activistas de Black Lives Matter.
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Tomado de Viento Sur

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Los mitos neoliberales sobre la superioridad de lo privado sobre lo público

Xov, 07/07/2016 - 10:01
Vicenç Navarro, Público

En España, como resultado de la derechización de la gran mayoría de los principales medios de información (sean periódicos, radios o canales de televisión) del país, existe un sesgo neoliberal muy marcado entre los gurús mediáticos en las áreas económicas, que aparecen en programas de información económica, los cuales constantemente alaban las excelencias del sector privado, denunciando a su vez las supuestas ineficiencias y despilfarros del sector público. Frecuentemente estos economistas hacen referencia al modelo económico que suponen existe en EEUU (que erróneamente definen como liberal), señalando la superioridad de tal modelo sobre el modelo económico existente en la Europa Occidental, que ven estancado en las rigideces del sistema de regulación e intervencionismo público que frena la eficiencia y desarrollo económico de la Europa Occidental de este continente. Es casi imposible leer los diarios, oír la radio o ver la televisión sin que este mensaje de superioridad de lo privado sobre lo público se repita constantemente con una frecuencia machacona digna del mejor lavado de cerebro. Uno de los que tienen mayor visibilidad mediática en defensa de la economía privada versus la pública es el Sr. Sala i Martín, el economista neoliberal que la televisión pública catalana, TV3 (controlada por el partido neoliberal gobernante Convergència Democràtica de Catalunya), presenta explícitamente como “el economista de la casa”. Este economista neoliberal tiene un programa de una hora cada dos semanas en TV3 y recientemente hizo un programa con varios capítulos que le costó al contribuyente catalán nada menos que 400.000 euros (más IVA), programa que tenía como objetivo promocionar la visión neoliberal de la economía, haciendo un canto a las excelencias del mundo empresarial, acentuando el valor de la genialidad de los grandes emprendedores, y atribuyendo el éxito de las empresas más conocidas a la libertad que favorece el capitalismo. Este programa, Economia en Colors, se presentó de octubre a noviembre del 2015, habiendo recibido personalmente por cada capítulo 7.500 euros (4.500 como presentador más 3.000 como guionista), facturando un total de 60.000 euros. Es interesante notar que este programa, un canto al pensamiento liberal a favor del sector privado, se emitió en un medio público pagado por la ciudadanía a través de sus impuestos.

Otro gurú mediático es el Sr. Daniel Lacalle, asesor de La Sexta, entre otros medios que promueven tal mensaje con gran vocación apostólica, enfatizando constantemente los méritos de la propiedad, inversión y gestión privada sobre la pública. Aparece frecuentemente en los medios, y hace unos días escribió un artículo (“Entender lo que siempre es público”, La Vanguardia, 03.07.16) en donde criticaba el intento de los partidos de izquierdas de desprivatizar la compañía Aigües Ter-Llobregat (ATLL), privatizada por el gobierno catalán del partido liberal (Convergència), acusándoles de estar estancados en una ideología anticuada que conducía a la ineficiencia en los servicios públicos a la ciudadanía.

¿Qué hay detrás de Apple, Google y otros casos de éxito empresarial? Dicho pensamiento neoliberal (también activamente promovido por blogs de economía como Nada es Gratis, un panfleto financiado hasta hace poco por el IBEX-35) desconoce, ignora u oculta varios hechos básicos, tales como que el modelo económico de EEUU no es liberal, puesto que aquel modelo está basado en un enorme intervencionismo público. En realidad, el gobierno federal es uno de los gobiernos más intervencionistas que existen en el mundo occidental. Gran parte de los sectores económicos en EEUU han sido iniciados, y/o intervenidos, y/o establecidos por el gobierno federal. En un excelente libro (The Entrepreneurial State), Mariana Mazzucato, profesora de la Universidad de Sussex, desmonta, caso por caso, la definición del modelo económico estadounidense como liberal. Analiza, por ejemplo, los grandes éxitos de la economía estadounidense, como Apple, que se atribuyen, según el credo liberal, a la gran genialidad de Steve Jobs, presentado como ejemplo del rol central que juega el gran innovador, interpretación ampliamente promovida incluso por la industria cinematográfica con la película sobre Steve Jobs y en muchos libros y miles de artículos laudatorios de su figura.

La profesora Mazzucato muestra que Apple no habría existido si no hubiera sido por la activa intervención del Estado federal. En realidad, no solo Apple, sino toda la industria electrónica, no hubiera existido sin el gobierno federal, que financió en gran parte los “descubrimientos” que se atribuyen a los grandes emprendedores privados, incluyendo Steve Jobs. La autora señala en su libro el proceso de creación de Apple (paso a paso) y de los elementos innovadores que se atribuyen a esta empresa, mostrando cómo detrás de cada uno de ellos había un trabajo previo, financiado públicamente, y desarrollado ya sea en instituciones públicas o en privadas (financiadas públicamente). En realidad, fueron las Fuerzas Armadas del gobierno federal las que introdujeron el GPS positioning y los voice-activated “virtual assistants”, utilizados por Apple. Y fueron las mismas Fuerzas Armadas las que financiaron los primeros pasos de la industria electrónica del famoso Silicon Valley. Y fueron también fondos públicos los que financiaron el touchscreen así como el lenguaje HTML, también utilizados por Apple. Y fue, de nuevo, el propio gobierno el que prestó en términos súper favorables los primeros 500.000 dólares que Apple necesitó para establecerse como empresa.

Sin la intervención pública, las empresas privadas en muchos sectores innovadores no hubieran existido Una situación semejante ocurre con Google, compañía que ya en sus inicios recibió fondos públicos procedentes de la National Science Foundation, institución pública. Y no digamos ya con la industria farmacéutica, una de las industrias con mayor rentabilidad en EEUU, y que se ha beneficiado enormemente de la investigación básica financiada públicamente por los National Institutes of Health con un presupuesto de 30.000 millones de dólares al año, una investigación sin la cual la industria farmacéutica estadounidense tampoco hubiera existido. Y ha sido, de nuevo, el gobierno federal el que ha sido el mayor inversor en la industria aeronáutica, a través del gasto militar. En realidad, el complejo militar-industrial que centra la economía estadounidense en muchos de sus sectores, está financiado públicamente (ni que decir tiene que ninguno de estos datos aparece en las alabanzas al emprendimiento de los grandes genios empresariales promovidos por los gurús mediáticos neoliberales).

En base a estos y otros datos documentados en aquel libro, es cuestionable definir el modelo estadounidense como un modelo neoliberal. En realidad, una de las causas que están creando mayor enfado entre la población estadounidense es la toma de conciencia de que un gran número de las industrias altamente exitosas, que han sido apoyadas, cuando no financiadas, públicamente en sus orígenes (como Apple y Google), ahora estén evitando pagar impuestos en EEUU, situando las sedes de sus empresas en el extranjero.

Por cierto, gran parte de las empresas que ofrecen a nivel estatal en EEUU (nivel semejante al nivel autonómico en España) elementos básicos, como el agua, son públicas, como también ocurre en el continente europeo, y lo hacen a unos precios menores y a una calidad mayor que la que provee la empresa privada a la cual el Sr. Lacalle hace referencia. Ahora bien, le aseguro a usted, lector, que estos últimos datos raramente aparecen en los grandes medios de información y persuasión de este país. Así es España (incluyendo Catalunya).

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México: el retorno de los gemelos diabólicos

Mér, 06/07/2016 - 15:50
Alejandro Nadal, La Jornada

El gobierno mexicano afirma constantemente que las bases de la economía mexicana son sólidas. Éste es el mensaje subyacente de su retórica sobre los fundamentos de la economía. Pero mucha gente se pregunta: si eso verdad, ¿por qué no mejora mi situación?

La afirmación del gobierno parte de una premisa equivocada. En realidad los fundamentos no están sólidos. Un examen somero sobre el desempeño de los principales indicadores macroeconómicos revela debilidades decisivas. Lo más sobresaliente es quizás la magnitud y tendencias con el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y con el déficit de las finanzas públicas.

El déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos fue equivalente a 2.8 por ciento del PIB para 2015. Puede que para algunos este resultado negativo no represente un foco rojo o señal de alarma importante. Ciertamente está muy lejos del nivel desastroso que alcanzó en 1994 (7.6 por ciento del PIB) justo antes de estallar la crisis de diciembre de ese año. Pero si se observa que este indicador está muy por arriba del promedio histórico para el periodo 1980-2015 (1.8 por ciento) entonces empiezan a surgir las preguntas.

Dentro de la cuenta corriente el saldo de la balanza comercial sigue presionando en sentido negativo. El déficit comercial para abril de 2016 superó 2 mil millones de dólares (mmdd) y las exportaciones para el primer trimestre de este año cayeron 6.4 por ciento. Por supuesto, el colapso en el precio del petróleo y en la cantidad de crudo exportada juegan un papel importante en estas cifras. Las importaciones también se redujeron por varias razones, entre otras el deterioro de la paridad y el estancamiento en el que permanece la economía mexicana.

El déficit en la cuenta corriente adquiere un semblante más sombrío si se considera el desempeño de las exportaciones no petroleras dirigidas al sector manufacturero estadounidense. La balanza comercial de estas exportaciones está pronosticada para arrojar un saldo negativo de hasta 15 mmdd para 2016. A eso hay que añadir el hecho de que la producción de crudo mantiene una fuerte tendencia negativa (pasó de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 2.3 en 2015). Además, el rubro de inversión extranjera se mantiene en niveles mediocres, sobre todo si se le compara con otros de los mal llamados mercados emergentes. Otra gran promesa del TLCAN que tampoco se pudo concretar.

Lo más grave es la presencia del otro déficit, el de las finanzas públicas. En efecto, para 2015 el déficit primario alcanzó 3.5 por ciento del PIB. Cabe señalar que para el modelo neoliberal éste es uno de los peores datos. El déficit primario significa que los ingresos fiscales totales (tributarios y no tributarios) han sido inferiores al gasto programable (el gasto público neto de cargas financieras).

Desde luego, el gobierno anuncia que podrá generar un superávit primario en 2017, pero ya nadie le cree. Los supuestos para alcanzar dicho resultado son inalcanzables. Para empezar, los ingresos totales deberían aumentar significativamente y ese resultado no es para nada evidente. Por ejemplo, se pronostica un descenso de 25 por ciento en los ingresos petroleros y en cuanto a los ingresos tributarios, éstos tendrían que aumentar 6.7 por ciento para alcanzar un superávit primario. Ese resultado tampoco se ve factible.

El gobierno planea recortes de hasta de 8 por ciento en el gasto público para poder alcanzar su meta de superávit primario. Ese recorte es equivalente a 2 por ciento del PIB. Aún si el gobierno logra administrar su presupuesto para imponer ese recorte, el impacto sobre el nivel de actividad económica será negativo. Y dicho impacto recesivo sobre la economía afectará la recaudación fiscal. Este panorama en el que se ve difícil alcanzar superávit primario no le cae nada bien al capital financiero.

En los últimos cuatro años la relación deuda/PIB se ha seguido deteriorando y se proyecta que pasará de 37 a 48 por ciento del PIB entre 2012 y 2016, respectivamente. Aunque a nivel internacional ese indicador no se antoja desorbitado, lo que importa es la tendencia y ésta no se ve que pueda mejorar. En todo caso, los pronósticos sobre este indicador por parte de la Secretaría de Hacienda han sido irrealistas e invariablemente han sido desmentidos por la realidad.

Desde hace más de un cuarto de siglo el gobierno de México castigó a la población y generó un superávit primario. Ese resultado aplaudido por el capital financiero fue alcanzado a través de restringir el gasto público y eso explica el estancamiento en términos reales del gasto per cápita en salud, educación y en casi todos los rubros de lo que debe constituir una verdadera política de desarrollo. Es la versión mexicana del neoliberalismo austero. Los resultados están a la vista.

El retorno de los déficit gemelos es el mejor indicador de las contradicciones del modelo neoliberal impuesto en México desde hace casi tres décadas.

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El Brexit y la OTAN alimentan la histeria anti-rusa

Mér, 06/07/2016 - 08:01
Las reacciones de la OTAN ante el Brexit hay que interpretarlas teniendo en cuenta la visión de Estados Unidos sobre la alianza atlántica. Inicialmente, el objetivo de la OTAN era mantener la URSS a raya. Hoy en día, al contar Rusia con la superioridad en materia de guerra convencional, el objetivo de la alianza atlántica ya no es hacer la guerra. En este momento, el único objetivo de la OTAN es mantener la ocupación militar estadounidense en Europa occidental y central. Para justificar ese proyecto hay que alimentar la histeria anti-rusa.
Manlio Dinucci, Voltaire

Mientras la atención político-mediático se concentra en el Brexit y sobre la posibilidad de que otros países traten de salir de la Unión Europea, la OTAN sigue reforzando su presencia y su influencia en Europa. Al tomar nota del hecho que «el pueblo británico ha decidido abandonar la Unión Europea», el secretario general de la alianza atlántica, Jens Stoltenberg, asegura que «el Reino Unido seguirá desempeñando su papel dirigente en la OTAN». También afirma que, ante la creciente inestabilidad e incertitud, «la OTAN es más importante que nunca como base de la cooperación entre los aliados europeos y entre Europa y Norteamérica».

En momentos en que la Unión Europea se resquebraja y hasta pierde pedazos, debido a la rebelión de amplios sectores populares afectados por las políticas «comunitarias» y bajo el efecto de sus propias rivalidades internas, la OTAN se proclama, más explícitamente que nunca, base de la unión entre los Estados europeos. Y estos últimos se ven así sometidos a la coyunda y cada vez más subordinados a Estados Unidos, país que refuerza su posición como líder de este bloque militar.

La cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la OTAN, a celebrarse en Varsovia el 8 y el 9 de julio, fue preparada en un encuentro –los días 13 y 14 de junio– entre los ministros de Defensa, encuentro ampliado en el que también participó Ucrania, a pesar de que este último país no es oficialmente miembro de la OTAN. Los ministros de Defensa decidieron reforzar la «presencia avanzada» en el este de Europa, a las puertas de Rusia, con el despliegue de 4 batallones multinacionales en los países bálticos y en Polonia.

Ese despliegue podría ser rápidamente reforzado, como lo ha demostrado un ejercicio de la «Fuerza Avanzada» que incluyó el traslado de un millar de soldados y 400 vehículos militares de España a Polonia en 4 días. Con ese mismo objetivo se decidió aumentar la presencia naval de la OTAN en el Mar Báltico y el Mar Negro, en los límites de las aguas territoriales rusas. Al mismo tiempo, la OTAN enviará más fuerzas militares, acompañadas de aviones-radar AWACS, al Mediterráneo, el Medio Oriente y África.

En la misma reunión, los ministros de Defensa se comprometieron a incrementar en más de 3 000 millones de dólares los gastos militares de la OTAN en 2016 –gastos que, únicamente en presupuestos militares, constituyen más de la mitad de los gastos militares registrados a nivel mundial– y a seguir incrementando las asignaciones de fondos al sector militar durante los próximos años. Ese es el preludio de la inminente cumbre de Varsovia, que se plantea 3 objetivos fundamentales:
  • «fortalecer la disuasión», o sea las fuerzas nucleares de la OTAN en Europa;
  • «proyectar la estabilidad más allá de las fronteras de la Alianza», o sea enviar fuerzas militares al Medio Oriente, África y Asia, e incluso más allá de Afganistán;
  • «ampliar la cooperación con la Unión Europea», o sea acentuar la integración de las fuerzas europeas a la OTAN, bajo las órdenes de Estados Unidos
La crisis de la Unión Europea, abiertamente declarada con el Brexit, facilita el proyecto de Washington: llevar la OTAN a un nivel superior creando un bloque militar, político y económico –mediante el TTIP-EEUU-UE, también bajo las órdenes de Estados Unidos, contra el área euroasiática en ascenso basada en la alianza entre Rusia y China.

En ese marco, la afirmación del primer ministro italiano Matteo Renzi en el foro de San Petersburgo, cuando dijo que «la expresión “guerra fría” está fuera de la historia y fuera de la realidad, que la UE y Rusia vuelvan a ser excelentes vecinos», es trágicamente grotesca. El entierro del gasoducto South Stream Rusia-Italia y las sanciones contra Rusia, ambas cosas por orden de Washington, ya han representado para Italia la pérdida de miles de millones de euros.

Y los nuevos contratos firmados en San Petersburgo pueden volar en pedazos en cualquier momento en medio del campo minado de la escalada de la OTAN contra Rusia. Escalada en la que participa el gobierno de Matteo Renzi, quien, mientras dice que la guerra fría está fuera de la realidad, colabora en el despliegue en suelo italiano de las nuevas bombas atómicas estadounidenses para atacar Rusia.

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Hay vida después de Sanders: en busca del futuro político del movimiento

Mér, 06/07/2016 - 02:01
Dan La Botz, New Politics

El ambiente entre los 3 000 seguidores de Bernie Sanders reunidos en el McCormick Place de Chicago rezumaba un optimismo improbable. Muchas de las personas que intervinieron proclamaron, entre vítores de la multitud, que el movimiento había triunfado, a pesar de que Hillary Clinton, la candidata oficial del Partido Demócrata, haya obtenido la mayoría de los votos populares y cuente con el apoyo de la mayoría de delegados y superdelegados, además del respaldo del presidente Barack Obama, del vicepresidente Joe Biden y de la senadora Elizabeth Warren. Esta paradoja –entre la creencia del movimiento de Sanders de que hemos logrado algo muy importante y la clara victoria de Clinton en las primarias– marca el contexto contradictorio de esta conferencia de gentes, yo entre ellos, progresistas, radicales y socialistas que buscan una vía hacia el futuro.

Visión – ni organización, ni estrategia En el cavernoso centro de convenciones de McCormick Place, las sesiones plenarias de la Cumbre Popular se celebraron en una sala enorme, suficiente para albergar a 3 000 personas sentadas junto a grandes mesas redondas, con varias pantallas de gran tamaño que mostraban la imagen de las y los oradores. La conferencia parecía un congreso sindical o político, y prácticamente cada minuto del orden del día estaba organizado y planeado hasta el último detalle; la lista de oradores y los coloquios estaban programados para cubrir cada sesión. Los participantes podían acceder a la información y responder a las consultas mediante una aplicación creada para la ocasión. Este formato ofrecía un espacio muy limitado para el debate, salvo en las pocas discusiones de mesa y los descansos. Y tampoco hubo espacio para la espontaneidad y la creatividad, ni para formular propuestas. Si el movimiento Occupy había inspirado al movimiento de apoyo a Bernie, desde luego no inspiró esta Cumbre.

Hubo un contraste, por no decir choque, de culturas políticas cuando los liberados y afiliados del Sindicato Unificado de Enfermería (National Nurses United, NNU) y la comunidad y los cuadros de People’s Action (Acción Popular) sometieron a los activistas de base del movimiento de Sanders a un orden del día rígidamente estructurado. Pero incluso en este marco cundió un espíritu de independencia. Los “sanderistas” que habían acudido desde todos los rincones del país, de California a Nueva York, de Minnesota a Texas, con una media de edad de unos 40 años –muchos de cincuenta y sesenta años y montones de jóvenes, y alrededor de un 15% de gente de color– seguían, pese a la patente derrota de Sanders, llenos de entusiasmo y deseosos de seguir adelante con la “revolución política” y la lucha contra la “clase milmillonaria”.

Aunque la conferencia reflejó la amplitud de perspectivas del movimiento de apoyo a Sanders y ofreció oportunidades para el debate y la participación, nunca se concibió, para decepción de alguna gente, como una asamblea democrática capaz de tomar decisiones. Fue un intento de reflexionar sobre el movimiento y de plantear algunas ideas políticas más radicales, pero no pretendió formular una orientación de cara al futuro y tampoco lo hizo. Se trataba de materializar una visión, no una organización ni una estrategia.

¿Votar por Hillary? ¿Apoyar a candidatos progresistas? ¿Construir el movimiento? A lo largo de toda la conferencia, muchas de las personas que hablaron en el pleno dieron a entender –pese a no manifestarlo abiertamente– que debíamos votar por Hillary, apoyar a los candidatos de Bernie y construir el movimiento. Sin embargo, no estaba claro que todo el mundo iba a seguir el consejo. Cuando Dominique Scott, una estudiante de la Universidad de Misisipi, dijo en el pleno que ni Trump ni Clinton representaban a su movimiento ni sus valores –dando a entender que ella no votaría por Hillary–, hubo una gran ovación y gritos de apoyo. Muchos de los presentes no votarán por Hillary o en todo caso votarán por ella prácticamente contra su voluntad y saldrán del colegio electoral con un profundo sentimiento de indignación con el Partido Demócrata que los ha puesto en semejante aprieto.

Para plantear alternativas, algunos de los intervinientes propusieron que al margen de si uno vota o no a favor de Hillary, habría que apoyar a los candidatos de Bernie –quien afirma ahora que son 7 000– y a otros candidatos locales progresistas o, si los activistas lo prefieren, trabajar en los movimientos. La campaña de Sanders preconiza desde el principio el voluntariado, la autonomía y la confianza en que los activistas harán lo correcto, y este sentimiento también prevaleció en la Cumbre. A nadie le dijeron qué debía hacer a continuación, y esto supone tanto una fortaleza como una debilidad.

En una conferencia como esta, que no es el congreso fundacional de nada, el espíritu y el significado solo pueden captarse en las intervenciones de los oradores, las respuestas del público, los debates en los grupos, las mesas redondas organizadas entre los participantes y las conversaciones en los pasillos. No hay manifiesto ni proclama, no hay mociones ni resoluciones, de modo que lo que nos interesa es cómo suena el espíritu que reina en las salas y los pasillos, que nos rodea y que se abre camino, ora ágilmente, ora con torpeza, hacia el futuro. Así que ¿qué aspecto tenía, cómo se sentía y cómo sonaba ese “espíritu”?

Confluencia de movimientos La Cumbre reflejó la realidad del movimiento a través de la diversidad de las intervenciones sobre todas las cuestiones importantes de nuestra sociedad: racismo, patriarcado, el movimiento LGBTI, el trabajo y los problemas medioambientales, ante todo la economía basada en el carbono y el cambio climático. Los organizadores de la conferencia trataban sin duda de transmitir a los “sanderistas” la idea de que hace falta que todos los movimientos sociales confluyan para crear un único movimiento político más amplio que propugne un programa de conjunto por el cambio social, una idea que sugiere la necesidad de crear un partido político, aunque las cosas no iban por ahí.

La sesión plenaria de la noche del viernes la abrió RoseAnn DeMoro, directora ejecutiva del sindicato de enfermería NNU, el principal patrocinador de la Cumbre, cuya intervención, aparentemente inspirada en el joven Karl Marx y en David Harvey, pero formulada de la manera sencilla de alguien que se dedica todo el rato a hablar a enfermeros y enfermeras, se centró en cómo la economía política neoliberal ha destruido la humanidad de nuestra sociedad y ha puesto todo en venta, convertido todo en mercancía, no solo nuestro trabajo o nuestro consumo, sino incluso nuestro ocio. Su discurso sobre el neoliberalismo y el impacto del mismo en la economía fue sin duda el comentario más sofisticado sobre economía política que ha pronunciado un líder sindical en muchas décadas. Y DeMoro también dedicó un momento a mencionar que “los socialdemócratas suelen ser mala gente, normalmente te dejan en la estacada cuando piensas que están contigo, o sea, mucho cuidado” y que habíamos aprendido mucho en esta campaña sobre la “corrupción política generalizada en el Partido Demócrata”.

Juan Gonzalez, coorganizador de Democracy Now!, presentó acto seguido a los oradores y explicó su propia experiencia de cuando asistió, como activista estudiantil en la Universidad de Columbia, a la Convención del Partido Demócrata en 1968, en una época en que “el país parecía estar al borde de una guerra civil”. “Los del SDS/1 se negaron a votar”, dijo Gonzalez. “No quisimos apoyar a McCarthy. No quisimos votar por Humphrey. Nuestro lema era ‘Vota con los pies. Vota en la calle’. Quiero deciros que el lema era correcto, pero la táctica no. Retrospectivamente, no habría habido un cambio sustancial, pero sí habría habido un cambio positivo si no hubiera salido elegido Richard Nixon. Espero que aprendamos de nuestros errores, una nueva generación aprende de los errores del pasado.” El comentario de Gonzalez, que implicaba que hay que votar por Clinton, marcó la pauta de las intervenciones, pero el público no estuvo necesariamente de acuerdo. Cuando al final preguntó “¿Adónde vamos? ¿Reformamos? ¿Transformamos? ¿O derribamos y sustituimos por otra cosa?”, los miles de personas del auditorio corearon la última frase. Se tomaban en serio la idea de “revolución política”.

Naomi Klein, autora de La doctrina del shock y de Esto lo cambia todo, afirmó que era muy significativo que las enfermeras, que se dedicaban durante toda la vida a cuidar y curar a las personas, en el polo opuesto de la economía mercantilizada, tuvieran que encabezar este movimiento político y social. Tanto ella como la activista y actriz Rosario Dawson sugirieron que muchos de los presentes estaban relamiéndose de las heridas sufridas en las primarias y que las enfermeras estaban ayudando a curarlas. No solo curan a sus pacientes, exclamó Klein ante la muchedumbre, sino que gracias al patrocinio de esta conferencia estaban haciendo avanzar una acción humanitaria que podía curar las heridas del planeta y de nuestra sociedad. La alternativa al neoliberalismo, dijo Klein, es la esencia “holística y común” de nuestro movimiento. Explicó que la campaña de Sanders ha planteado la idea del socialismo, ha “empujado a Hillary a la izquierda y obligado a Donald Trump a hablar del libre comercio”.

John Nichols dijo a los “sanderistas” –sin explicar ni cómo ni por qué– que el movimiento “irá a más”. Adujo el viejo argumento de que Eugene Debs y Norman Thomas, candidatos del Partido Socialista, se habían presentado varias veces a las elecciones presidenciales, defendiendo las ideas del socialismo, de modo que cuando el Demócrata Franklin Delano Roosevelt resultó elegido a la Casa Blanca, muchos de sus programas socialistas se convirtieron en política gubernamental. “Siempre ganamos porque siempre vamos a más”, concluyó Nichols con grandilocuencia y alzando la voz al doble del volumen de los demás oradores. No tuvo en cuenta el contraargumento igual de venerable de que Roosevelt salvó el capitalismo y llevó al país a la segunda guerra mundial; de que el gobierno, el capital y el trabajo se fusionaron en uno durante el conflicto y resurgieron del mismo en una asociación que creó el sistema de dominación capitalista a que nos enfrentamos ahora. Claro que dijo demagógicamente al público lo que este quería escuchar, a saber, que habíamos ganado y que seguiríamos triunfando, supuestamente forzando a Clinton a poner en práctica nuestro programa, del mismo modo que otra generación había forzado a Roosevelt a hacerlo.

Este fue también el punto de vista de Frances Fox Piven, profesora de la Universidad de la Ciudad de Nueva York y autora, junto con Richard Cloward, del famoso libro Poor People’s Movements: Why they Succeed, How they Fail (1977). Defendió, como desde que se publicó el libro, que la gente vote al Partido Demócrata, pero construya un movimiento capaz de imponer un programa de reformas. “Necesitan que cooperemos”, señaló. “Hemos de amenazar con no cooperar”. Es esta opinión la que diferencia su perspectiva de la del pequeño número de militantes de extrema izquierda que asistían a la reunión y que, como yo mismo, no están interesados en “amenazar” y “cooperar” alternativamente con un partido del capital, sino en construir un partido de los trabajadores capaz, como dijo Juan Gonzalez, de “derribar y sustituir” el orden económico y político existente.

Aunque en su mayoría reflejaban la realidad del movimiento, los oradores también plantearon algunas ideas que no habían formado parte de la plataforma de Sanders y que tal vez eran nuevas para muchos de los “sanderistas”. Tobita Chow, de People’s Lobby, por ejemplo, se mostró en desacuerdo con la propuesta de Sanders de trocear los grandes bancos, defendiendo que en vez de ello se nacionalicen los bancos y otras grandes empresas. Necesitamos, dijo, el “control democrático” del sector financiero y de otras empresas. Asimismo propuso que el movimiento de Sanders se considere parte de un movimiento mundial de la clase trabajadora contra el neoliberalismo, y que se alíe con los trabajadores de Bangladesh, Vietnam y China.

Hacer política Hablaron algunos cargos electos: Jesus “Chuy” Garcia, miembro de la Comisión del condado de Cook; Nina Turner, ex senadora del Estado de Ohio, y Tulsi Gabbard, diputada al Congreso por Hawái. Mientras que Garcia y Turner, cada uno a su manera, expusieron posiciones progresistas sobre cuestiones políticas actuales, Gabbard introdujo una cuestión nueva en la conferencia, criticando duramente y condenando el papel de EEUU en Iraq, y su potente discurso antiintervencionistas estuvo en línea con la condena por parte de Sanders de los intentos de cambiar los regímenes desde fuera y se centró particularmente en la firme oposición a toda iniciativa militar en EEUU en Siria. Sin embargo, el problema que oculta todo esto es que Gabbard es islamófoba: está a favor de Israel, de Sisi (Egipto), de Asad (Siria) y de Modi (India).

Durante la conferencia, los representantes de People’s Action, muchos de ellos dirigentes de ONG (caritativas y de bienestar social, así como comités locales de apoyo electoral) propugnaron la idea de que el futuro del movimiento está en el apoyo a candidatos locales. Aparentemente se refieren al apoyo a candidatos Demócratas, pero las elecciones a cargos de nivel inferior también atraen a toda clase de activistas, ecologistas, sindicalistas, LBGTQ y negros que combaten el sistema carcelario. Algunos pueden retomar la propuesta y apoyar a candidatos independientes o socialistas, como ocurrió en la última elección en Chicago, donde se presentaron varios maestros de escuela y donde un activista de la comunidad latina, Jorge Mujica, se presentó como candidato socialista.

Las ausencias Una ausencia sorprendente fue la del Chicago Teachers Union (Sindicato de Enseñantes de Chicago, CTU), uno de los sindicatos más combativos del país, cuya huelga hace unos años y cuyas continuas manifestaciones masivas siguen enfrentándole con el alcalde Rahm Emmanuel y el establishment político y empresarial de la ciudad en torno a la cuestión de si el dinero ha de destinarse a los niños o a los bancos. Los organizadores de la conferencia invitaron a la presidenta del CTU, Karen Lewis, pero esta tenía otros compromisos, y entonces ya no intentaron negociar con la dirección del sindicato para hacerle un hueco en la Cumbre. Así que este sindicato estuvo ausente, aunque sin duda sí asistieron algunos maestros de Chicago.

También resultó curioso que el sindicato Communications Workers of America (Trabajadores de Comunicaciones de EEUU, CWA), que había manifestado su apoyo a la campaña de Sanders, tampoco patrocinara la reunión ni participara en ella como tal. Después de todo, el CWA es otro sindicato combativo que acaba de protagonizar una huelga de 18 días contra Verizon. Los enfermeros de la NNU se sumaron a los piquetes del CWA durante la huelga, pero por alguna extraña razón, las y los trabajadores de Verizon no se apuntaron a la Cumbre. Si además de los enfermeros hubieran estado presentes algunos centenares de maestros de Chicago y otros tantos miembros del CWA, la reunión habría tenido un cariz diferente.

Hubo una reunión del grupo "Trabajadores por Bernie", aunque se convocó a última hora y tuvo lugar a las siete de la mañana del domingo, siendo prácticamente un acto aislado. La cuarentena de dirigentes sindicales que asistieron hablaron de planes para el futuro, en especial sobre la creación de organizaciones políticas locales. Una vez Sanders ha quedado fuera de la carrera, nadie duda de que incluso los seis sindicatos nacionales que le apoyaron y los seis que se vieron presionados para que no apoyaran a nadie acabarán respaldando, junto con el resto del movimiento sindical, a Clinton. Claro que entre los sindicalistas que apoyan a Bernie y el resto del movimiento, no todos irán por ese camino. Chuck Zlatkin, asesor ejecutivo del presidente del American Postal Workers Union (Sindicato de Trabajadores de Correos, APWU), dijo que “la AFL-CIO/2 se ha convertido en un apéndice del Partido Demócrata y nuestros miembros están tan hartos de los Demócratas como de los Republicanos. Ninguno de los dos partidos nos sirve. Después de Bernie, ¿cómo creamos un partido de la clase obrera –porque somos el movimiento obrero–, tanto si es un tercer partido como un partido obrero o un partido del 99%?”

"Trabajadores por Bernie" ha creado una impresionante red sindical a escala nacional de apoyo a Sanders. Muchos miembros del grupo esperan que sea capaz de impulsar la continuación de la “revolución política” implicando significativamente al movimiento obrero. Este objetivo más amplio será sin duda mucho más difícil.

La extrema izquierda en la Cumbre Popular La debilidad de la extrema izquierda en la Cumbre saltaba a la vista. Democratic Socialists of America (DSA) estuvo representado por un centenar de miembros en la conferencia –muchos de ellos nuevos militantes jóvenes– y organizó una reunión de varias horas de duración antes de que comenzara el evento. El principal objetivo de DSA era incorporar a estos nuevos militantes a la organización y tener una presencia, pese a no ofrecer propuestas estratégicas sobre el futuro del movimiento.

Kshama Sawant, concejala del ayuntamiento de Seattle, estuvo presente, pese a que su grupo, Socialist Alternative, que se había implicado mucho en la campaña de Sanders, solo hubiera enviado a un puñado de miembros y no visibilizara tanto su presencia como en otras ocasiones. Sin embargo, celebraron al margen de la conferencia lo que pareció ser una reunión no oficial de unas 20 o 30 personas para discutir sobre alternativas a Hillary. La International Socialist Organization (ISO), que no había apoyado a Sanders en las primarias, instaló un puesto de información y envió a unos pocos miembros, pero no tuvo ninguna intervención organizada en la conferencia. Hubo miembros de otros grupos de izquierda, como el Communist Party USA y Solidarity, aunque no tuvieron una presencia organizada.

DSA tomó la iniciativa de organizar una reunión sobre el “socialismo democrático en una nueva época”, en la que debían intervenir, además de Sawant, Bhaskar Sunkara de Jacobin magazine y Debbie Medina de Brooklyn, miembro de DSA que se presenta candidata al Senado del Estado de Nueva York. Medina cayó enferma y fue sustituida por Frances Fox Piven. Sunkara explicó que deberíamos basarnos en la rica tradición socialista para desarrollar un programa político y construir un movimiento socialista amplio. Y mientras Sawant reclamó una acción política independiente, habló también de la petición de su grupo a Bernie de que se presentara como candidato independiente a la elección presidencial, y planteó la alternativa de Jill Stein, del Partido Verde, Piven opinó que la gente debía votar a Hillary y tratar de construir un movimiento que esta no pudiera ningunear. Cuando entraron en el debate otros grupos socialistas, la cosa se puso quisquillosa y, tal como me dijo un joven, por desgracia acabó “con una nota amarga”.

¿Y ahora qué? Los organizadores de la Cumbre no quisieron proponer ninguna forma organizativa para llevar adelante el movimiento, pese a que los activistas lo deseaban fervientemente, pero se plantearon propuestas en varios momentos de la conferencia. En la reunión aparte sobre política independiente, Bob Master, figura destacada tanto del CWA como el Working Families Party (Partido de las Familias Trabajadoras), propuso que NNU y las demás organizaciones patrocinadoras crearan una coordinadora nacional. En la reunión regional de Nueva York, Nancy Romer, activista sindical y ecologista, dijo que necesitamos crear una alianza de organizaciones y lanzar un par de campañas nacionales, quizás sobre cuestiones tales como los derechos de los votantes o la reforma de la financiación de las campañas electorales.

Todos reconocemos que con cada nueva efeméride política –la Convención del Partido Demócrata, la elección de un nuevo presidente, la toma de posesión del nuevo presidente–, lo más probable es que el movimiento vaya perdiendo cohesión, energía y adherentes. En todas partes se reclamaba una organización nacional, pero nadie sabe si esto va a ocurrir o no. La Cumbre Popular no marcó el camino a seguir, y tal vez la alternativa surja de las demandas de la convención de Filadelfia y las protestas en el exterior/3.
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Notas:
1/ Students for a Democratic Society (Estudiantes por una sociedad democrática, SDS) fue un movimiento estudiantil radical en EE UU en la segunda mitad de la década de 1960.
2/ AFL-CIO es la principal confederación de sindicatos de EE UU, formada en 1955.
3/ La Convención Nacional del Partido Demócrata, que proclamará la candidata a la elección presidencial, tendrá lugar del 25 al 28 de julio en Filadelfia.
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Tomado de Viento Sur

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Deutsche Bank, el banco más peligroso del mundo para el sistema financiero global

Mar, 05/07/2016 - 13:01

El banco alemán Deutsche Bank es la entidad financiera más peligrosa para el sistema financiero internacional, según una lista elaborada por el Fondo Monetario Internacional. Por detrás del banco germano y por delante de Santander, aparecen HSBC, Credit Suisse, JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of América, BNP Paribas y Santander.

El FMI, además, ha advertido sobre el alto grado de interconexión del sistema financiero alemán. Según el organismo dirigido por Christine Lagarde "parece que Deutsche Bank es el contribuyente neto más importante a los riesgos sistémicos, por delante de HSBC y Credit Suisse". El FMI añade que el grado de efectos colaterales derivados de una crisis es el sistema financiero alemán sería más elevado fuera que dentro del país.

"En particular Alemania, Francia, Reino Unido y EEUU son los países que pueden provocar más efectos colaterales externos en términos de pérdidas de capital como consecuencia de un shock financiero en sus sistemas bancarios", apunta el FMI. Según informa Europa Press, los bancos sistémicos son aquellos cuyos problemas de solvencia pueden hacer tambalear el sistema financiero internacional, aquellos a las que en el argot financiero anglosajón se les conoce como TBTF (Too Big To Fail).

En su estudio, el fondo cree que la "relativa importancia" de Deutsche Bank subraya la necesidad de una gestión del riesgo, de la "intensa" supervisión de los bancos sistémicos y de la monitorización de sus exposiciones externas. La filial de Banco Santander en Estados Unidos ha suspendido los test de estrés de la Reserva Federal, al igual que la filial americana de Deutsche Bank. Se trata de las dos únicas entidades de las 33 analizadas que no han pasado los exámanes del banco central de EEUU.

Las acciones de Deutsche Bank han liderado las pérdidas en el Dax, el principal índice bursátil de Alemania. Sus títulos han caído un 2,65%, hasta 12,33 euros, y se sitúan muy cerca de mínimos históricos. Desde hace meses, el mercado está descontando que DB tiene problemas financieros y que su modelo de negocio entraña grandes riesgos, pese a que desde la entidad se ha negado en repetidas ocasiones que tenga problemas.

Durante la primera quincena de febrero, muchos inversores compararon a DB con el banco americano Lehman Brothers, cuya quiebra provocó una crisis financiera en Estados Unidos que se esparció a todo el mundo. DB es un banco de inversión que ofrece servicios financieros globales, pero desde hace años se encuentra en el punto de mira de los inversores, y en los últimos meses está afrontando un profundo proceso de reestructuración.

En 2015, publicó pérdidas astronómicas de 6.800 millones de euros y, además, anticipó que 2016 no sería un buen año. Desde entonces, los inversores penalizan las débiles previsiones que transmitió la entidad para el presente ejercicio. “Haremos lo posible por evitar pérdidas en 2016 pero, por supuesto, no podemos asegurar aún que será así”, señaló el director financiero, Marcus Schenck.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Una nueva mirada a la renta básica

Mar, 05/07/2016 - 07:11
Robert Skidelsky, Sin Permiso

La explosión de la robótica ha dado nuevas alas a la demanda de una renta básica incondicional

Gran Bretaña no es el único país que ha celebrado un referéndum este mes. El 5 de junio, los suizos rechazaron de forma aplastante, por un 77% frente a un 23%, la proposición de que todos los ciudadanos tengan garantizada una renta básica incondicional (RBI). Pero ese resultado desigual no significa que la cuestión vaya a desaparecer pronto. La RBI es una mezcla un tanto incómoda de dos objetivos: el alivio de la pobreza y el rechazo del trabajo como finalidad de la definición de la vida. El primero corresponde a la política y su práctica; el segundo es filosófico o ético.

El argumento principal para la RBI como alivio de la pobreza es, como siempre ha sido, la incapacidad del trabajo remunerado disponible para garantizar una existencia segura y digna para todos. En la era industrial, el trabajo en la fábrica se convirtió en la única fuente de ingresos para la mayoría de la gente –una fuente que fue interrumpida por episodios de desempleo causados por la aparición de maquinaria industrial–. El movimiento obrero respondió exigiendo que la aceptación del mantenimiento en el lugar de trabajo se reflejara en la creación de un sistema de seguridad social: “Capitalismo de bienestar”.

El objetivo del capitalismo de bienestar fue explícitamente proporcionar a las personas un ingreso –normalmente a través de un seguro obligatorio agrupado– durante las interrupciones forzadas de trabajo. En modo alguno era el mantenimiento del ingreso visto como una alternativa a trabajar. Como la idea de la interrupción del trabajo se amplió para incluir a los discapacitados y las mujeres que tienen hijos, los derechos de mantenimiento de los ingresos aumentaron más allá de la capacidad de la seguridad social. En la década de 1980, el presidente Reagan y la primera ministra británica Thatcher inconscientemente ampliaron aún más el alcance de la asistencia social al desmantelar las leyes e instituciones destinadas a proteger los salarios y puestos de trabajo.

En este entorno de nueva precariedad del trabajo y el bienestar, la RBI se ve como una garantía de la renta básica, ya prometida por el trabajo y el bienestar, pero ya no con fiabilidad asegurada. Su fuente es la idea, que se halla en la Biblia y la economía clásica, de que el trabajo es una maldición que se hace sólo para ganarse la vida. Como la innovación tecnológica hace aumentar la renta per cápita, la gente necesitará trabajar menos para satisfacer sus necesidades.

Tanto John Stuart Mill como John Maynard Keynes miraban hacia un horizonte de crecimiento del tiempo libre: la reorientación de la vida lejos de lo meramente útil hacia lo bello y lo verdadero. La RBI proporciona un camino práctico para navegar en esta transición. Argumentar, sin embargo, que una fuente de ingresos independiente del mercado de trabajo está destinada a ser desmoralizadora es tan moralmente obtuso como históricamente inexacto. Si fuera cierto, tendríamos que abolir todos los ingresos heredados. La burguesía europea del siglo XIX fue en gran medida una clase rentista, y pocos cuestionaban su esfuerzo de trabajo. Virginia Woolf escribió la célebre frase de que una mujer que quería escribir ficción “debe tener dinero y una habitación propia”.

La explosión de la robótica ha dado nuevas alas a la demanda de una RBI. Según estimaciones fiables, será técnicamente posible automatizar entre un cuarto y un tercio de todos los puestos de trabajo actuales en el mundo occidental dentro de veinte años. Esto acelerará la tendencia a la precariedad del empleo y los ingresos.

Una objeción a la RBI como forma de reemplazar los ingresos de los puestos de trabajo que se perderán es que es inasequible. Esto depende en parte de qué parámetros se establezcan: nivel de la RBI, a qué beneficios (si es que hay alguno) sustituye, si sólo los nacionales o todos los residentes son beneficiarios, y así sucesivamente.

Pero este no es el punto principal. La abrumadora evidencia es que la parte del león de las ganancias de productividad en los últimos treinta años se ha ido a los muy ricos. Y eso no es todo: el 40% de las ganancias de flexibilización cuantitativa en el Reino Unido ha ido al 5% más rico de los hogares, no porque fueran más productivos, sino debido a que el Banco de Inglaterra dirigió su dinero en efectivo hacia ellos. Incluso una reversión parcial de esta tendencia regresiva para la riqueza y los ingresos financiaría un modesto ingreso básico inicial. Más allá de esto, un esquema de RBI se puede diseñar para crecer en línea con la riqueza de la economía. La automatización está aumentando los beneficios, ya que las máquinas que hacen redundante el trabajo humano no requieren salarios, sólo una mínima inversión en mantenimiento.

Si no cambiamos nuestro sistema de generación de ingresos, no habrá manera de cambiar la concentración de la riqueza en las manos de los ricos y los emprendedores excepcionales. Una RBI que creciera en línea con la productividad del capital aseguraría que los beneficios de la automatización van a la mayoría, no sólo a unos pocos.

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La retórica del neoliberalismo a la luz de los paraísos fiscales y la desregulación financiera

Lun, 04/07/2016 - 07:01
Mauro Andino Alarcón, El Ciudadano

Cuando en el año 2008, durante la reunión de la Asociación de Bancos de Paraísos Fiscales, OSGD [1] (sí, como lo leyó, tienen una asociación), su presidente Colin Powell (homónimo del ex Secretario de Estado de los EEUU) anunciaba: “Estamos contentos porque los países están aceptando cada vez más nuestras propuestas de transparencia” [2], nunca se imaginaron que el mapa del tesoro podría ser descubierto y que se divulgarían a nivel internacional los nombres y apellidos de los propietarios de las cuentas bancarias con ingresos de dudosa procedencia en paraísos fiscales, tal como se visualiza en los Panamá Papers.

Resulta que los dineros depositados en estas cuentas bancarias o las empresas de papel creadas en estos territorios, en su mayoría, carecen de principios éticos. Sus orígenes provienen de ingresos por evasión de impuestos, lavado de dinero, tráfico de armas, pagos a lobistas. Sí, al parecer los nuevos piratas encontraron dónde esconder sus botines.

Pero ¿por qué ocurrió esto ahora? ¿son nuevos los paraísos fiscales? ¿por qué se genera ahora el debate ético de los paraísos fiscales?

La historia de los paraísos fiscales data de hace más de 200 años. En 1815 en Viena, Austria, el Congreso aprobó la “neutralidad” de Suiza en cuanto a impuestos y secreto de información bancaria. El Estado estadounidense de Delaware en 1889 incorporó el secreto de información en la creación de empresas con la finalidad de contener los capitales que escapaban en busca de mejores rendimientos en el sistema financiero internacional. Precisamente, Delaware y Nevada han atraído aproximadamente 12 trillones de USD dólares de inversión extranjera en el marco de este tipo de medidas[3].

Durante la década de los ’80, muchos países aplicaron las conocidas recetas neoliberales promulgadas durante la era Reagan – Thatcher. La doctrina consistía en hacer más pequeños los Estados para que el mercado pudiera actuar libremente y sin regulaciones; así el mercado se encargaría de generar caudales de riqueza que se traducirían en bienestar para la población. La mayoría de los países adoctrinados vieron cómo sus recaudaciones tributarias disminuían aceleradamente por las exoneraciones de los impuestos y la poca capacidad de control de las Administraciones Tributarias. Los Estados se quedaban sin los recursos para poder cubrir las necesidades básicas de la población. Como resultado, se comenzaron a sentir los efectos devastadores de una pobreza indolente que contrastaban con una gran concentración de riqueza en pocas manos. Era evidente que algo no funcionaba bien.

En el año 2009, durante la crisis del Sistema Financiero y luego del gran rescate bancario, muchos de los flujos entregados para el salvataje de los bancos corrieron a esconderse nuevamente en los paraísos fiscales.

Es así que la economía capitalista comienza a presentar un síntoma al que la teoría neoliberal no podía responder. El modelo capitalista había sido emboscado desde su interior. Con la retórica liberal de “laissez-faire”, el capitalismo dejó al capital a merced de un sistema financiero que tenía todas las libertades para actuar. El excedente productivo –necesario dentro del modelo capitalista para producir las condiciones objetivas que combinada con la fuerza de trabajo generan productos que unas vez vendidos se convierten nuevamente en utilidades o excedente– se está desviando a otra función que no genera producción social. Las corrientes de los paraísos fiscales atrajeron, fuera de la costa y del control, a toda clase de capitales con la finalidad de ocultar la riqueza que no deseaba ser destinada a una función productiva o simplemente, riqueza mal habida. En fin, piratas son piratas.

Durante los últimos años, este desvío de capitales comienza a generar problemas. La mayor concentración de la riqueza genera ineficiencias productivas. La falta de inversión genera menor innovación y productividad, por ende menor competencia y mayor concentración del mercado, desempleo y menor generación de ingresos para ser distribuidos. Esto también reduce la capacidad de los países para poder solventar las políticas fiscales. Los presupuestos de los países no tienen los recursos adecuados para cubrir las necesidades básicas de la mayoría de la población de menos recursos y se incrementan las brechas sociales.

Sumado a lo anterior, los gobiernos de los países en desarrollo experimentan serias dificultades para recaudar impuestos a la renta o al consumo de la población pobre, habitualmente numerosa e incluso mayoritaria. Por lo general, esos impuestos son poco populares, costosos para recaudar, y a la vez empeoran los mismos déficits de necesidades fundamentales que supuestamente tienen que paliar. Sin embargo, esos mismos gobiernos también enfrentan dificultades al imponer impuestos a aquellos que podrían pagar. A través de mecanismos financieros, societarios sofisticados, los ciudadanos con mayores riquezas en los países y las corporaciones que operan en los mismos, eluden el pago de impuestos. El Boston Consulting Group estima que 31% de toda la riqueza financiera privada que se posee en África y Medio Oriente se encuentra fuera de esas regiones. En América Latina, 28% de la riqueza –un total de US$2.9 trillones– es conservada fuera de los países de la región, mientras que en Europa y Norte América el porcentaje es de 7,8 y 2 respectivamente. En el caso de Ecuador, según declaración del Director General del Servicio de Rentas, alrededor de USD 30.000 millones de capital se encuentran en paraísos fiscales.

Para recaudar impuestos sobre la renta y la plusvalía (ganancia de capital) producida por esta riqueza, los gobiernos dependen en gran medida de la “honestidad” de sus contribuyentes, ya que no tienen acceso a información sobre los holdings de los mismos en el extranjero.

Aún más inquietantes son las maneras en las que las multinacionales reducen su carga impositiva, generalmente creando subsidiarias adicionales en paraísos fiscales para que luego sus subsidiarias en países pobres contraten a las que están en los paraísos fiscales a fin de disminuir las ganancias tributables mientras se aumentan las ganancias libres de impuestos en los paraísos fiscales –acuerdos que implican facturación comercial falsa, precios de transferencia abusivos, o tasas infladas de consultoría o para registrar marcas, por ejemplo. La Global Financial Integrity estima que la facturación comercial falsa representa el 80% de los flujos financieros ilícitos de países en vías de desarrollo, que sumaron US$6.6 billones entre 2003 y 2012 y alrededor de US$1 billón solamente en el 2012.

La exacerbada concentración de la riqueza oculta en los paraísos fiscales genera este escenario preocupante en un mundo cada vez más desigual. Claramente, la reducción masiva en los déficits de los presupuestos se podría lograr al permitir que los países en desarrollo recauden un nivel de impuestos razonable de corporaciones multinacionales y de sus ciudadanos más pudientes. Se puede responsabilizar a varios grupos de agentes por la actual incapacidad de los países de recaudar impuestos. Están, por ejemplo, el secreto y las jurisdicciones de paraísos fiscales (incluyendo Suiza, Irlanda, el Reino Unido y Estados Unidos) que estructuran sus sistemas tributarios y legales de tal manera que fomentan el abuso tributario y protegen el secreto bancario en contra de las autoridades tributarias de los países menos desarrollados. Además de estas jurisdicciones deshonestas/corruptas, existen muchos individuos y corporaciones dentro de los países que erosionan la base tributaria del Estado al usar paraísos fiscales para evadir o reducir los impuestos sobre su riqueza y ganancias. Y existe un gran número de banqueros, abogados, contadores y lobistas “inteligentes” que inventan, implementan y legalizan esos “esquemas”. Algo no huele bien o algunas personas no huelen bien por más perfume que se pongan. Como decía el presidente estadounidense Abraham Lincoln “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Lo que se debería exigirse a los gobiernos es un gran pacto ético. Este debería contener la reforma del sistema internacional financiero y fiscal para que ya no pueda facilitar la evasión fiscal y el masivo flujo financiero ilícito de los países en vías de desarrollo. La clave para reducir la brecha tributaria y el déficit en cumplir con las necesidades fundamentales es la transparencia financiera global: la abolición de las empresas fantasma y cuentas anónimas, intercambios automáticos de información tributaria a nivel mundial, y el requisito de que en todos sus informes anuales auditados y sus declaraciones de ingresos, las corporaciones multinacionales reporten sus ventas, ganancias e impuestos pagados en todos los países y en cada jurisdicción en la que operan. Se deben implementar o fortalecer los impuestos al patrimonio no productivo. A esto se debe adicionar un pacto ético político como el propuesto en Ecuador, donde todos los candidatos a votación popular deben demostrar que no tienen riqueza en paraísos fiscales.

Ahora que ya se conoce el mapa del tesoro, no se debe dejar que los piratas sigan haciendo de las suyas. La presión y el control de los ciudadanos es imprescindible. [1] Offshore Group of Banking Supervisors. [2] The New Architecture of Capital, Jaime Pozuelo 2010 [3] Tax Havens are a Blessing, Mitchell 2008Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La muerte del M3

Sáb, 02/07/2016 - 18:12

Alfredo Apilánez, Rebelión “El sector financiero ha redefinido la democracia con afirmaciones de que la Reserva Federal debe ser “independiente” de representantes democráticamente elegidos, a fin de actuar como el lobista de la banca en Washington. Esto exime al sector financiero del proceso político democrático, a pesar de que la planificación económica actual está ahora centralizada en el sistema bancario. El resultado es un régimen de manejos entre poseedores de información privilegiada y la oligarquía”
Michael Hudson

“Sólo hace falta proteger los secretos pequeños. Los grandes se mantienen debido a la incredulidad de la opinión pública”
Marshall McLuhan
En vísperas del desplome financiero de 2007-2008 un terso, sucinto y aparentemente trivial comunicado de la suprema autoridad monetaria imperial desataba el pasmo entre los más avezados tiburones de las finanzas: “la decisión fue un shock para la comunidad financiera y, aparentemente, para otros bancos centrales que reportaron no haber sido consultados”. La insólita comunicación se realizó además con nocturnidad y alevosía. Como relata, con fina ironía, el analista Doug Gillespie: “El anuncio llegó a última hora de la tarde de un día en el que había cierre temprano en el mercado de bonos y en vísperas de una jornada vacacional en los mercados. Como mínimo, habría que calificarlo como extraño”.

Ante la supina indiferencia de los mass-media, la Reserva Federal de Estados Unidos –la fábrica de dólares, la moneda de reserva mundial (el 60% de las reservas de divisas y la moneda franca en el comercio de productos estratégicos)- anunciaba “vergonzantemente” que dejaba de publicar la estadística más completa de la oferta monetaria (cantidad de dinero y activos líquidos en circulación): “el M3 era probablemente la estadística más importante producida por la Fed y el mejor ‘controlador’ de la actividad económica y la inflación”. De nuevo Gillespie: “Muchos de nosotros creemos que las medidas de la cantidad de dinero son herramientas analíticas muy importantes. En este aspecto, el M3 es, con mucho, la más relevante. Empero, parece que la Reserva Federal disiente, aunque tampoco nos dice por qué”. En un mundo saturado de estadísticas sobre las más nimias fruslerías, ¿cómo es posible que la institución financiera más importante del planeta borre de un plumazo de su registro el más relevante de sus datos: la información sobre el dinero que fabrica? La conclusión de Gillespie acerca de las implicaciones de la añagaza no puede ser más desasosegante: “¿Acaso estoy sugiriendo que debe estar ocurriendo algo de naturaleza horrenda? Ciertamente, lo estoy haciendo”.

Durante los días de “vino y rosas”, previos al crack de las hipotecas subprime, la vorágine especulativa del castillo de naipes de entelequias financieras construido sobre los “hilillos de liquidez” de las cuotas hipotecarias de millones de estadounidenses se había reflejado en el extraordinario incremento de activos de riesgo –convenientemente empaquetados en “creativos” productos financieros y reciclados en cantidades masivas de nuevos préstamos- en manos de los bancos y fondos de inversión. El descomunal incremento de la oferta monetaria resultante que “capturaba” el M3 en vísperas de la hecatombe era la estimación más fiable de la colosal “estafa piramidal” –esparcida masivamente a los centros financieros mundiales por los bancos de inversión de Wall Street-que estaba teniendo lugar ante la complaciente mirada del “guardián del templo”.

Ante las crecientes “ondas sísmicas” que presagiaban el inminente desplome de la “estafa Ponzi” de productos financieros “derivados” y de hipotecas “basura”, que sostenía a duras penas el exangüe mercado inmobiliario estadounidense, urge la adopción de medidas “no convencionales”. La Fed, que con su política de tipos de interés bajos y de absoluta complacencia ante la “exuberancia irracional” -expresión acuñada por Mr. Greenspan, su gurú de los años de vacas gordas, cuya última decisión relevante, antes de poner pies en polvorosa en la antesala del fin de fiesta, fue precisamente la supresión del M3- de los “mercados” había procurado el combustible de la explosiva burbuja inmobiliaria, elimina de un plumazo el “chivato” que podría alertar del inevitable colapso. Mientras de cara a la galería todo eran loas a la robusta solidez de la primera economía del planeta y a la ausencia total de riesgo de desplome del mercado inmobiliario -trufadas de nada sutiles acusaciones de agoreros y Casandras a los que anunciaban el “canto del cisne” de los días de crecimiento desaforado basado en el “taumatúrgico” modelo de “prestar y vender”- los “fontaneros” del desastre se aprestaban a silenciar las señales de alarma: uno de los “precursores” de un crack financiero basado en “titulización” crediticia y apalancamiento exacerbado es la disminución del M3 ante el cierre del grifo de liquidez por parte de los inversores, alarmados por las montañas de “basura” que atiborraban los balances de los tambaleantes bancos de inversión de Wall Street –Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns, Morgan Stanley y Goldman Sachs, todos ellos aplastados por la implosión de la monumental burbuja especulativa-.

“Consecuentemente, el Consejo juzgó que los costes de recogida de datos básicos y de publicación del M3 superan los beneficios”. El “sanedrín” de las finanzas globales –haciendo gala de desfachatez y cinismo irrisorio a partes iguales- suprime su estadística estrella arguyendo que un ahorro de 500.000 dólares en la elaboración del agregado monetario más importante justifica sobradamente la desaparición del radar de billones de dólares en activos financieros. Los escasos observadores que se percatan de la fullería no dan crédito: “Las razones argüidas (para la supresión) son un completo disparate (…) Es increíble que la Fed incluso sugiera que 3,5 billones de dólares que desaparecen como por ensalmo no tienen relevancia alguna. Decir que no aporta información relevante es absurdo y el argumento del coste de recogida de datos es directamente un bulo”. La cosa adquiere otro cariz si la intención no era jugar limpio: “La M3 es donde se puede observar más claramente la intención de manipulación del mercado”.

Aunque la trapacería de ilusionismo de tres al cuarto no mereció -probablemente recibieran sutiles indicaciones al respecto- la más mínima atención de los tabloides, los hiperbólicos comentarios de los iniciados reflejaban la auténtica dimensión del asunto. Según relata David Chapman, “un reportero especialista en finanzas comparó esta decisión con el Nixon Shock –el cierre de la “ventanilla del oro”, en agosto de 1971-. El mencionado Capitán Garfio (sic) observa que la decisión de la Reserva Federal de suprimir la M3 significaba otra gran señal procedente de la máxima autoridad monetaria estadounidense de que las reglas del juego van a cambiar fundamentalmente, una vez más”.

Para esconder el “cuerpo del delito” –la enorme montaña de basura financiera a punto de colapsar- nada mejor pues que “matar al mensajero”. El “salvaje oeste” de la oferta monetaria recogido en el M3 –el llamado “dinero en la sombra”- era el “canario en la mina” de la inminente crisis financiera. Como explica Ellen Brown: “No hay duda de que la Fed y otros bancos centrales están –subrepticiamente- inundando de liquidez el sistema. Esto no se haría público hasta abril de 2006, momento en que la Fed tendría que reportar sobre la oferta monetaria”. Cual vulgar trilero a punto de ser descubierto, “la Fed optó por silenciar las sirenas de alarma. Anunció que, a partir de marzo de 2006, ya no presentaría informes sobre el M3”. Su supresión impidió observar la “aguda contracción” de liquidez ocurrida entre 2007 y 2008 (que reflejaba la creciente desconfianza de los agentes financieros hacia los sofisticados productos de los fondos especulativos) y permitía a la Fed seguir engañando al público proclamando la bonanza de la economía mientras –bajo cuerda- preparaba sus “bazookas ” de inyecciones masivas de “dinero fresco” para rescatar a los bancos too big to fall. Jire Sekar ofrece un relato sucinto de las consecuencias del “apagón” estadístico: “Si la Fed hubiera estado siguiendo los repos* en 2007-2008, lo que habría visto es la avenida de la crisis financiera un año antes de que se hiciera crítica (…) A principios de 2008, Shadowstats estimaba que la tasa del M3 empezaba a disminuir rápidamente al enfriarse la actividad en repos. Luego, en septiembre de 2008, el mercado de repos decidía que no era sensato prestar fondos adicionales a Lehman Brothers y el resto es historia”. Pero el “molesto” sensor estadístico ya no estaba ahí para reflejarlo.

La respuesta del flamante gobernador Ben “helicóptero” Bernanke a una “insolente” interpelación sobre el particular –realizada en el ámbito de una “humilde” (sic) investigación en el Congreso- refleja nítidamente la impunidad sarcástica del tramposo que maneja los hilos del cotarro: Senador Bunning: “Las conclusiones del informe M3 proporcionan información pertinente para el público: de economistas a inversores e industrias, usando todos las conclusiones del informe M3 para los pronósticos económicos, la inversión y las decisiones de negocio. (…) ¿Intentará cambiar esta política y comprometerse a mantener el informe M3 y sus conclusiones disponibles y abiertas al público? ¿Cuál es la justificación y razonamiento detrás de la decisión de la Reserva Federal de esconder al público la información del M3?”

Bernanke: “La reserva Federal no esconderá los datos del M3 al público, sino que ya no los recogerá ni tratará esa información”. ¡Qué reconfortante! Ciertamente, las reglas del juego habían cambiado de forma drástica, una vez más. La Fed proporcionó, a partir del Nixon Shock -“Estados Unidos jamás habría podido vivir como lo ha hecho, por encima de sus posibilidades, jamás habría podido drenar tres cuartas partes del ahorro y la riqueza mundiales si no hubiera tenido la moneda de referencia en los mercados de capitales, del petróleo, de los metales y del comercio mundial”- y del fin del boom de los “treinta gloriosos”, el combustible necesario -con su recién estrenada “manguera” de riadas de dólares sin respaldo metálico- para el sostenimiento de la menguante tasa de ganancia facilitando la creación de nuevos nichos de rentabilidad para los anémicos capitales fuera de la languideciente esfera productiva. En palabras de Mercatante: “la respuesta está en la falta de oportunidades para sostener una acumulación rentable, a pesar de la recuperación de los niveles de ganancia gracias a la ofensiva sobre los trabajadores en todo el mundo. Esta mayor ganancia, gracias al formidable aumento de la explotación del trabajo, no ha sido utilizada para invertir. La masa creciente de ganancias no invertidas fue principalmente distribuida en forma de rentas financieras, y es allí donde se encuentra la fuente del proceso de financiarización”. Las recurrentes burbujas de activos, la consiguiente hegemonía del rentismo –aquellos que viven de ingresos no ganados- favorecido por el “efecto riqueza” de la revalorización de bienes inmobiliarios y la explosión de la deuda para paliar la menguante demanda “solvente” de los empobrecidos asalariados son las claves del nuevo armazón “postfordista” de la acumulación de capital.

Desde el año 2008, en el cénit de la crisis que se llevó por delante a toda la banca de inversión de Wall Street, la Fed ha llevado a cabo el mayor programa en la historia de crecimiento de la masa monetaria: 4 billones de dólares en la llamada -en la equívoca jerga del, aparentemente neutro y aséptico, lenguaje financiero- “flexibilización o expansión cuantitativa (QE)”.

Tamaña inundación de liquidez -creada de la nada en los registros contables de la “fábrica de dólares”- ha fluido desde los saneados y redivivos –toda la “morralla” procedente de la burbuja fue dadivosamente adquirida por el patrón a cambio de dinero “fresquito” salido de sus pantallas de ordenador- gigantes de la banca estadounidense hasta el mercado de acciones y bonos poniendo los cimientos de nuevas y redobladamente virulentas burbujas de activos. Como explica Marco Antonio Moreno: “Las políticas de los bancos centrales han disparado la inflación en los mercados de activos y esto es lo que hace subir los precios de las casas, los bonos y las acciones. Pero este es el juego de los ricos. La clase media sigue con un ingreso estancado y cada vez con menos acceso al mercado”. La gigantesca “manguera” de liquidez ha llevado al paroxismo la maquinaria especulativa de los casinos financieros sin que el -proclamado por los propagandistas neoliberales como el motivo central de la política de “relajación” monetaria- “goteo” hacia la economía productiva hiciera acto de presencia. La insólita contracción de la M3 de los años post-crack –reflejada, a falta de datos oficiales, por las estadísticas “en la sombra”-, a pesar de la masiva inyección de dinero fresco de la Fed en los maltrechos balances de los bancos, hubiera resuelto el misterio del llamado “credit crunch” (contracción del crédito; a saber, la atonía de la economía real en contraposición a la renovada exuberancia irracional de las finanzas): “Es decir, la banca ha reducido de forma drástica la concesión de créditos a empresas y familias, con la consiguiente destrucción de oferta monetaria. En concreto, el crédito privado ha caído cerca de un 25% en el último año y medio pese a que la Fed ha comprado más de 1 billón de dólares en hipotecas de “baja calidad” al aletargado sistema financiero ”. Magnífico el resumen que hace John Williams de las profundas implicaciones de las heterodoxas medidas: “el exceso de liquidez de la flexibilización cuantitativa ayuda a los mercados de acciones y a las burbujas inmobiliarias que son las que mantienen el simulacro de crecimiento económico gracias al efecto riqueza de la revalorización de los activos y a la extraordinaria expansión de la deuda”.

El agudo congresista Ron Paul, padrino intelectual de la tendencia “libertariana” del Tea Party –inspirada en los economistas de la escuela “austriaca” de economía, herederos de los ultraliberales Hayek y Friedman y furibundos enemigos de todo lo que huela a manipulación externa de los “sagrados” mercados libres– mostraba – en una interpelación al ufano chairman Bernanke en 2010- su estupor por los trucos del rey Midas de las finanzas: “ustedes crearon ese dinero de la nada (1,3 billones de dólares de la primera QE) para dárselo a los bancos al 0% que luego adquieren bonos del tesoro y hacen un buen negocio con ello. Parece algo mágico, excepto para los millones de ciudadanos que perdieron sus hipotecas y sus casas”. ¡Tantas soluciones de beatíficos equilibrios competitivos y monsergas de libre comercio, desregulación financiera y sesudos manuales de teoría económica sobre las expectativas racionales y la autorregulación de los mercados; pero cuando de altas finanzas se trata…!

El retrato que hace Michael Hudson del nuevo paradigma de las finanzas modernas propiciado por la política dispendiosa de la “criatura de Jekyll island”** es insuperable: “Los bancos prestan dinero principalmente para transferir la propiedad de bienes inmuebles. También prestan dinero a los especuladores corporativos. Prestan dinero para comprar activos. Pero no prestan dinero a las empresas para invertir en equipos y contratar a más trabajadores. Todo lo contrario. Cuando prestan dinero a los especuladores corporativos para hacerse con las empresas, los nuevos compradores subcontratan mano de obra, reducen el tamaño de la fuerza de trabajo y tratan de exprimirla. También tratan de apoderarse de sus fondos de pensiones”.

Para comprobarlo, sirva de botón de muestra final esta excelente descripción -referida al veloz aumento de los precios de los alquileres de viviendas en 2015, como consecuencia de la reactivación de la burbuja inmobiliaria en la ciudad de Barcelona- que ilustra empíricamente los “daños colaterales” que las políticas descritas provocan en la agudización del rentismo, la exacerbada desigualdad de ingresos y en el extremo deterioro que el neoliberalismo “descreador de vida” produce en las condiciones que determinan el bien común: “El sector inmobiliario en España está alborotado por la entrada masiva de dinero de los llamados fondos buitre y por la avalancha turística. Todo empezó hace años con la máquina de creación de dinero bancario que inició la Reserva Federal de los EE.UU con el Quantitative Easing y el tipo de interés a cero para los bancos. Ahora, “el bazooka monetario” lo tiene Mario Draghi, que desde el BCE dispara compras masivas de deuda empaquetada- titulizada – por valor de 80.000 millones de euros al mes, una deuda que los bancos europeos y españoles no paran de generar. Hay dinero “bancario” a raudales y los tipos de interés a largo plazo se desploman. La máquina para rentabilizar “los activos” necesita más combustible y las autoridades monetarias y políticas alimentan la avidez por el riesgo financiero para mantener artificialmente los precios de esos activos para que eviten una nueva caída de todo el tinglado financiero internacional. Pero todos sabemos quién sale beneficiado”.

Ni que decir tiene que, hasta la fecha, el occiso “testigo incómodo” de las innovadoras políticas monetarias de la todopoderosa “criatura de Jekyll Island” no ha resucitado.
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Notas
*Los repos son préstamos a corto plazo, muchas veces overnight ( plazo inferior a un día), hechos a empresas financieras que están asegurados con valores en posesión de la empresa prestataria. Son una fuente crítica de financiación para los negocios de comercio y préstamo de la banca de inversión.
**La Isla de Jekyll existe y se encuentra en la costa de Georgia. Fue en ese lugar donde se planificó la creación de la Reserva Federal de Estados Unidos en 1910 mediante una reunión de los más prominentes banqueros del país llevada a cabo en el más alto secreto.
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Oleada de lugares comunes por Brexit

Ven, 01/07/2016 - 15:28
Robert Fisk, La Jornada

Gran Bretaña ha cambiado para siempre. Los europeos ya no ríen, ¿o sí? Y el capitán Cameron ya no dirigirá el barco, aunque se está hundiendo. Pero el espantoso lenguaje de los políticos y lectores de noticias del país demuestra que algunas características de nuestra carrera isleña persistirán hasta la eternidad.

La semana pasada, las palabras de todos ellos reflejaban el miserable estado en el que el (supuesto) Reino Unido ha caído.

Brexit fue un terremoto total, un momento sísmico, una sacudida sísmica, volcánica o un simple llamado de alerta.

Las primeras dos expresiones vinieron del parlamentario laborista Keith Vaz; el llamado de alerta, del ex secretario laborista de Negocios Chuka Umunna. Y prácticamente todo el mundo, desde parlamentarios conservadores hasta el corresponsal de la BBC en Irlanda del Norte, nos dijeron que estamos entrando en aguas desconocidas o territorio inexplorado, sin explicarnos por qué esos océanos del fin del mundo y esas tierras ignotas no habían sido puestas en el mapa hace mucho tiempo por Cameron, Johnson, Osborne y Farage, para no mencionar a la BBC, cuyo David Dimbleby anunció, portentosamente 12 horas después del Brexit, que un nuevo día había amanecido.

Bueno, maldita sea, claro que así fue. Pero, ¿qué nos hace farfullar esas necedades a la vista de esta tragedia o farsa?

Tomemos por caso a Diana Abbott, la amanuense de Jeremy Corbyn. Ella identificó un rugido de desafío contra Westminster, pero luego comenzó a repetir que habíamos entrado en una situación extremadamente desafiante y una situación muy desafiante, en la cual –el cielo nos libre– tendríamos que responder al desafío.

Cuando escuché eso, eché mano a mi fiel ejemplar del Watson’s Dictionary of Weasel Words, Contemporary Clichés, Cant and Management Jargon, manual de aguas negras verbales escrito por el australiano Dan Watson y publicado en Sydney hace 12 años, lectura esencial para todos los lectores y escuchas.

Y sí, allí está desafío (challenge), en la página 61: supuesto llamado a luchar o a hacer algo, como derrotar a Osama Bin Laden o resolver un crucigrama, pero en realidad un lugar común de la cortesanía o la jerga empresarial. Como en desafío fiscal (al que sin duda está sujeto el Reino Unido), o algo que debe hacerse para satisfacer las desafiantes demandas del cliente.

Corbyn, quien por ahora tiene un montón de demandas de clientes, avanzó inexorablemente hacia este horrible lenguaje cuando se refirió, en su primera reacción al voto Brexit, a los conjuntos de habilidades de los inmigrantes.

¿Quién escribió esta idiotez en su absurdo discurso? Las personas tienen habilidades, me informa el diccionario de Watson, pero no vienen en conjuntos; el autor cita un documento de consulta que insta al personal a desarrollar conjuntos de habilidades más amplios que los que tienen ahora.

Por supuesto, los lugares comunes ofenden porque sugieren que nosotros, el público, somos demasiado tontos para entender cualquier cosa a menos que nos la sirvan en una plasta diluida, aceitosa y amasada en exceso que carece por completo de imaginación.

Así, noté –40 veces sólo el 24 de junio– que políticos de todos los partidos, de Cameron para abajo (o quizá para arriba), anunciaban estar absolutamente seguros, consternados o abrumados por los sucesos. El ganador original del Premio Absolutamente, desde luego, fue lord Blair de Kut al-Amara, quien siempre lo combinó con completamente (como en estoy absoluta y completamente seguro… de que la advertencia de inteligencia/armas de destrucción masiva/desplegables en 45 minutos es verdadera). En verdad, debemos desconfiar absoluta y completamente de cualquiera que use la palabra absolutamente.

Cuando el terrible resultado se hizo evidente, nos presentaron una colección de cabezas parlantes que concluyeron (si eran pro Brexit) que la votación fue emocionante y que la gente ya había tenido bastante.

El gobernador canadiense del Banco de Inglaterra se asomó para decir al mundo que su institución tiene herramientas a su disposición para enfrentar la crisis (a la cual, desde luego, no pudo llamar crisis) y por tanto volvió a poner en juego la maldición de Watson. Herramienta es otra palabra de consultor, un implemento elaborado con una máquina para un propósito satisfactorio (arrancar maleza en el jardín, por ejemplo), la cual debe tener éxito. Siempre y cuando sea acompañada –como escuché al menos 12 veces– por una reflexión serena y mesurada. Debemos ir hacia delante (nuestro amado secretario del Exterior) y encontrar el camino correcto hacia delante (Corbyn de nuevo).

El corresponsal de la BBC en Varsovia comentó que los polacos padecen una palpable sensación de intranquilidad –bien puede ser, pero ¿por qué palpable?–, en tanto la doctora Sarah Wollaston (parlamentaria conservadora de Totnes, quien tuvo el buen sentido de dejar salir y adherirse a permanecer) buscaba una forma muy positiva de ir adelante después de una campaña divisiva.

¿Divisiva? Bueno, por poco me toman el pelo. Nuestros socios (es decir, los europeos a quienes acabamos de mandar al cuerno) debieron haber tenido una voz clave (sic) en el resultado, que habría enviado un mensaje muy claro (sic) a 130 mil trabajadores de los servicios de salud británicos. Correspondió al ex secretario del Gabinete Gus O’Donnell informar al mundo que se necesitan dos para bailar tango.

Esta gastada expresión infantiloide, usada por Reagan cuando afirmó que los rusos no querían hablar con él, y por Ehud Barak cuando intentó persuadir al mundo de que los palestinos no querían negociar la paz, es musitada generalmente por quienes nunca bailaron un tango en su vida (aunque estoy seguro de que el barón O’Donnell se sabe todos los pasos).

Le debemos al liberal demócrata Tim Farron haber explicado lo absolutamente destripado y descorazonado que estaba –descorazonado se habría oído mucho mejor sin la otra burrada– y concluir que es la hora de la unidad.

Y la hora, sin duda, de que todos los hombres buenos acudan en auxilio del partido.

David Eades, de la BBC, hasta nos dijo que el Brexit les dejaría un enorme nudo en la garganta –un quiste, tal vez, o un problema glandular– a muchos europeos, aunque sin duda serían los británicos los que estrían sufriendo el peor escenario de caso (Eric Pickles).

A su tiempo escucharíamos perorar sobre personas de carne y hueso, comunes y corrientes, decentes, lenguaje farragoso hasta lo sublime, junto con el desdén del mismo individuo hacia los grandes bancos mercantiles, las grandes empresas y la gran política, un poco parecido al del pequeño cabo del bigotito antes de que ganara poder para sí mismo hace más de ocho décadas.

Hubo otros momentos preocupantes, en especial cuando los políticos después del Brexit describieron con cuánta pasión sentían sus convicciones.

Pero mi Premio del Año a la Elocuencia, absoluta y completamente desprovista de lugares comunes, va para Laurence Lee, corresponsal de Al Jazeera en Londres. Afuera de Downing Street, se refirió indignado al lío que (Cameron) creó solito, y más tarde anunció con euforia a la cámara, luego del lastimero discurso de renuncia del capitán: Bueno, pero ya se va, ¿no? Pinche cierto, eso sí.

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Brexit, Trump y México

Ven, 01/07/2016 - 00:05

Orlando Delgado, La Jornada

La decisión de los ciudadanos británicos de abandonar la Unión Europea (UE) provocará cambios importantes en la economía global. Entre las explicaciones que se han ofrecido destaca que los trabajadores británicos asumieron que si su decisión iba a provocar pérdidas económicas éstas serían de los ricos y, particularmente, de los banqueros. Esta razón, seguramente relevante, pudiera trasladarse a la próxima elección en Estados Unidos, donde algunos sectores señalan que Clinton es la candidata de Wall Street, así como a la elección francesa luego de la reforma laboral de Hollande. En el fondo de esta consideración está la enorme concentración del ingreso que se ha generado desde la aplicación de las reformas de mercado.

Se ha documentado profusamente la brutal concentración del ingreso en el uno por ciento de la población y, más acusadamente en 0.1 por ciento. Este pequeño grupo de las diferentes sociedades, como la británica, la estadunidense y la mexicana, se ha apropiado de partes crecientes del ingreso nacional, a costa del bienestar de grandes segmentos de las poblaciones. Los discursos de las nuevas derechas, como Trump, Le Pen y muchos más, se nutren de las consecuencias vividas por amplios grupos de trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo por la relocalización de los procesos productivos hacia zonas de bajos salarios. Estas pérdidas de puestos de trabajo, sin embargo, implicaron incrementos significativos en las ganancias de los dueños de las empresas.

Se trata, como se podrá entender, de una nueva forma de globalifobia. No la que se desarrolla desde la resistencia de grupos de los países emergentes, que enunciaron que otro mundo era posible. Un mundo caracterizado por la solidaridad y la inclusión, opuesto precisamente al apropiamiento privado del excedente. Esta nueva globalifobia propone regresar a los tiempos en los que las empresas localizadas en las metrópolis exportaban mercancías manufacturadas a los países periféricos. Estas exportaciones eran producidas en aquellos países y, por ello, generaban puestos de trabajo que se remuneraban en condiciones adecaudas a patrones salariales que permitían que el sueño americano se concretase. Ese sueño americano se evaporó con la globalización neoliberal y ahora se busca reditarlo.

Este replanteo de la globalización, por supuesto, se acompaña del rechazo a la migración. Los migrantes laboralmente se localizan en estratos ocupacionales precarizados que, sin embargo, les remunera mejor que lo que conseguirían en sus países de origen. El planteo de que desplazan a los trabajadores estadunidenses o británicos no se sostiene, pero combinado con cuestiones de seguridad se convierte en un argumento político que resulta convincente para los trabajadores desplazados. El discurso de los ingleses que llamaban a salir de la UE, o de los que apoyan la candidatura de Trump, propone regresar a una etapa anterior del capitalismo, a un mundo que fue posible y que les favorecía.

Hay, por supuesto, otras razones para explicar el triunfo del Brexit. En el ámbito europeo quienes han dirigido la UE han concentrado sus esfuerzos en el control del déficit público, lo que ha obligado a reducir el gasto. De esta manera los recursos públicos destinados al bienestar social se han visto afectados. En el establecimiento del mandato de la austeridad han participado las corrientes políticas europeas tradicionales, es decir, la democracia cristiana y la socialdemocracia. Por ello la revuelta de las nuevas derechas se dirige al establishment político, cuestionando los intereses que están detrás de decisiones como las instrumentadas contra el gobierno griego de Syriza y contra el electorado que rechazó el programa de austeridad diseñado por la troika.

De consolidarse esta globalifobia, la perspectiva para nosotros es muy complicada. Los planteos proteccionistas de Trump y sus amenazas de construir un muro que selle la frontera que compartimos, dan cuenta de un propósito mayor: reubicar todo lo que manufacturamos en México para la industria estadunidense en Estados Unidos, lo que implicaría que desaparecieran cientos de miles de empleos en nuestro país. Además, su política migratoria expulsaría a centenas de miles de mexicanos que trabajan ilegalmente, los que carecerían de alternativas laborales en nuestro país. La pregunta obvia es: ¿qué está haciendo el gobierno mexicano para prepararse ante la posible llegada de Trump?

Esperar que no ocurra no parece una buena opción. Por lo pronto, lo que habría que plantearse es que se requiere enfrentar unidos esta amenaza. Consecuentemente habría que eliminar los focos conflictivos internos que existen para estar en condiciones de proponer un pacto político que ponga en el centro una propuesta para afrontar una nueva forma de recuperar lo que han perdido los trabajadores estadunidenses a costa de nosotros. Se trata de enfrentarnos juntos a otro mundo posible que será, sin duda, peor.

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Por qué los británicos dijeron no a Europa

Xov, 30/06/2016 - 13:01
John Pilger

El voto mayoritario de los británicos a favor de abandonar la Unión Europea fue un acto de democracia en estado puro. Millones de personas ordinarias se negaron a ser acosadas, intimidadas y despachadas despectivamente por personas supuestamente superiores de los principales partidos, por el mundo de los negocios y la oligarquía de la banca, y por los medios de comunicación.

En gran parte fue el voto de aquellas personas enfadadas y desmoralizadas por la enorme arrogancia de los apologistas de la campaña a favor de “permanecer” y del desmembramiento de una vida socialmente justa en Gran Bretaña. Los privatizadores apoyados por los conservadores y por los laboristas ha minado tanto el último bastión de las reformas históricas de 1945, el Sistema Nacional de Sanidad, que lucha por sobrevivir.

La advertencia se produjo cuando en ministro de Hacienda, George Osborne, personificación tanto del antiguo régimen británico como de la mafia de los bancos en Europa, amenazó con recortar 30.000 millones de libras de los servicios públicos si la gente votaba de manera equivocada. Era de un chantaje monumental.

Durante la campaña la inmigración fue explotada con un consumado cinismo no solo por parte de políticos populistas de la derecha lunática, sino también por parte de políticos laboristas que recurrían a su propia venerable tradición de promover y alimentar el racismo, un síntoma de corrupción no en la base sino en lo más alto. La razón de que millones de personas refugiadas hayan huido de Oriente Próximo (primero Iraq, ahora Siria) es las invasiones y el caos imperialista provocado por Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia, la Unión Europea y la OTAN. Antes de ello se había producido la salvaje destrucción de Yugoslavia. Antes, el robo de Palestina y la imposición de Israel.

Es posible que los salacot desaparecieran hace tiempo, pero la sangre no se ha secado nunca. Un desprecio decimonónico por países y pueblos en función de su grado de utilidad colonial sigue siendo el eje de la moderna “globalización”, con su perverso socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres: su libertad para el capital y la denegación de la libertad para el trabajo; sus pérfidos políticos y sus funcionarios politizados.

Todo esto ha llegado ahora a Europa y ha enriquecido a personas como Tony Blair y ha empobrecido y desempoderado a millones de personas. El 23 de junio los británicos dijeron ya basta.

El propagandista más eficaz del “ideal europeo” no ha sido la extrema derecha, sino una clase insoportablemente patricia para la que Reino Unido es el Londres metropolitano. Sus miembros más destacados se consideran a sí mismos tribunos liberales, ilustrados y cultivados del zeitgeist del siglo XXI, e incluso “majos”. En realidad son una burguesía con un insaciable gusto consumista y un viejo instinto de su propia superioridad. En su periódico, The Guardian, se han mofado día tras día de aquellas personas que pudieran siquiera considerar que la Unión Europea es profundamente antidemocrática, una fuente de injusticia social y de un virulento extremismo llamado “neoliberalismo”.

El objetivo de dicho extremismo es instalar una teocracia capitalista permanente que garantice una sociedad en la que haya una mayoría dividida y endeudada, gobernada por una clase empresarial, y una clase permanente de trabajadores pobres. Hoy en Gran Bretaña el 63 % de los niños pobres crecen en familias en las que trabaja un miembro. Se encuentran atrapados. Según un estudio, más de 600.000 personas que residen en la segunda ciudad de Gran Bretaña “sufren los efectos de la pobreza extrema” y 1.6 millones se deslizan hacia la miseria.

Los medios controlados por la burguesía, en particular la dominada por Oxbridge BBC, apenas reconocen esta catástrofe social. Durante la campaña del referéndum no se permitió que casi ningún análisis perspicaz se inmiscuyera en la estereotipada histeria sobre “salir de Europa”, como si Gran Bretaña estuviera a punto de ser arrastrada por corrientes hostiles a algún punto al norte de Islandia.

La mañana después del referéndum un periodista de radio BBC recibió a los políticos en su estudio como si fueran viejos amigotes. “Bien”, dijo a “Lord” Peter Mandelson, el desacreditado arquitecto del blairismo, “¿por qué esta gente lo desea tanto?”. “Esta gente” era la mayoría de los británicos.

El rico criminal de guerra Tony Blair sigue siendo un héroe para la clase “europea” de los Mandelson, aunque pocos lo reconocerían estos días. En un momento dado The Guardian calificó a Blair de “místico” y ha apoyado su “proyecto” de guerra depredadora. El día después de la votación el columnista Martin Kettle ofreció una solución brechtiana para la mala utilización que las masas hacen de la democracia. “Seguramente ahora podemos estar de acuerdo en que los referéndumes son malos para Gran Bretaña”, afirmaba el titular que encabezaba su artículo de una página. Ese “nosotros” no se explicitaba pero se entendía, lo mismo que se entendía el “esa gente”. “El referéndum ha conferido menos legitimidad a la política, no más”, afirmaba Kettle. “[...] el veredicto sobre los referéndumes debería ser firme. Nunca más”.

El tipo de crueldad al que aspira Kettle se encuentra en Grecia, un país que ahora está destrozado. Allí hicieron un referéndum y se ignoró el resultado. Como el Partido Laborista de Gran Bretaña, los dirigentes del gobierno Syriza en Atenas son producto de una clase media acomodada, extremadamente privilegiada y educada, preparada para la falsedad y la traición política del postmodernismo. El pueblo griego utilizó valientemente el referéndum para exigir a su gobierno que buscara “mejores condiciones” para el corrupto status quo en Bruselas que estaba destrozando la vida en el país. El pueblo griego fue traicionado, como los habrían sido los británicos.

El viernes la BBC preguntó al líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, si rendiría homenaje a Cameron, su compañero en la campaña de “permanecer”. Corbyn elogió de manera empalagosa la “dignidad” de Cameron y se refirió a su respaldo al matrimonio gay y al hecho de que pidiera disculpas a las familias irlandesas por el Bloody Sunday. No dijo nada del espíritu de división de Cameron, de sus brutales políticas de austeridad, de sus mentiras acerca de “proteger” el Servicio Sanitario. Tampoco recordó la política belicosa del gobierno Cameron: el despliegue de fuerzas especiales británicas en Libia y el suministro de bombarderos a Arabia Saudí, y por encima de todo, sus alusiones a la tercera guerra mundial.

Durante la semana del referéndum ningún político británico ni, que yo sepa, ningún periodista hizo alusión al discurso de Vladimir Putin en San Petersburgo con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de la invasión de la Unión Soviética por parte de la Alemania el 22 de junio de 1941. La victoria soviética, que costó 27 millones de vidas soviéticas y la mayoría de las fuerzas alemanas, ganó la Segunda Guerra Mundial.

Putin relacionó la actual concentración frenética de tropas y material de guerra de la OTAN en las fronteras occidentales de Rusia con la Operación Barbarossa del Tercer Reich. Los ejercicios de la OTAN en Polonia fueron los mayores desde la invasión nazi, esta Operación Anaconda había simulado un ataque a Rusia, se supone que con armas nucleares. La víspera del referéndum el colaboracionista secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió a los británicos que pondrían en peligro la “paz y seguridad” si votaban abandonar la Unión Europea. Es posible, solo posible, que los millones que le ignoraron, tanto a él como a Cameron, Osborne, Corbyn, Obama y al hombre que dirige el Banco, hayan roto una lanza en favor de la verdadera paz y democracia en Europa.
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Tomado de Rebelión. Traducción de Beatriz Morales Bastos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Condenan a prisión a los filtradores del caso LuxLeaks por el que 340 multinacionales evitaban impuestos

Xov, 30/06/2016 - 05:01

La Justicia luxemburguesa condenó a 12 y 9 meses de cárcel a los dos exempleados de la compañía PricewaterhouseCoopers (PwC), acusados de haber filtrado miles de documentos del escándalo fiscal LuxLeaks, aunque no ingresarán en prisión; mientras que el periodista francés Edouard Perrin, acusado de difundir la información, quedó absuelto de todos los cargos.

El exauditor de PwC Antoine Deltour, junto con otro exempleado, Raphaël Halet, ambos franceses, fueron acusados de filtrar cerca de 30.000 páginas de documentos sobre las resoluciones tributarias acordadas entre el Gran Ducado y 340 multinacionales. La Justicia luxemburguesa les impuso una multa de 1.500 y 1000 euros, respectivamente, informa el diario Luxemburger Wort.

El escándalo, revelado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), descubrió acuerdos secretos fiscales entre Luxemburgo y 340 multinacionales entre 2002 y 2010, entre ellos Pepsi, IKEA, AIG, Coach o Deutsche Bank, que permitieron a las empresas rebajar drásticamente sus impuestos, hasta menos de un 1% en lugar de 29%. Este escándalo salpicó directamente al actual presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, quien en aquel entonces era primer ministro de Luxemburgo, además de ministro de Finanzas.

Deltour fue acusado de haber robado documentos de la consultora antes de que la abandonara en 2010 y de revelar secretos empresariales y haber violado la confidencialidad profesional. El exauditor confió los documentos a Perrin, quien primero reveló la información en 2012 en un programa de la cadena de televisión pública France 2, y está acusado de complicidad en el robo de documentos, de la revelación de información confidencial y de violación del secreto profesional. El periodista galo se declaró no culpable al comienzo del juicio, que atrajo a unos 30 activistas delante del tribunal para expresar su solidaridad con los acusados. Deltour fue acusado además de haber manipulado a Halet, el otro exempleado de PwC, para que efectuara una segunda filtración de documentos.

La Federación Internacional de Periodistas (IFJ) lamentó que la sentencia dé una señal equivocada a posibles soplones y ponga "en gran riesgo la relación entre periodistas y sus fuentes".

"El impresionante trabajo realizado por el ICIJ y Edouard Perrin en este caso y el acto de valor de los denunciantes debe considerarse como uno de los mejores ejemplos de la forma en que los periodistas y sus fuentes pueden trabajar por el interés público", apuntó el presidente de IFJ, Philippe Leruth, quien advirtió que debe garantizarse la "plena protección" de los periodistas en sus relaciones con las fuentes.

El diputado de ICV en el Parlamento Europeo (PE) y miembro del comité de investigación de los Papeles de Panamá, Ernest Urtasun, consideró "escandalosa" la sentencia, que en su opinión "debería ser una llamada de atención clara sobre la necesidad de reconocer y proteger legalmente el papel de las personas que denuncian la corrupción política o empresarial". La portavoz de Izquierda Unida (IU) en el PE, Marina Albiol, dijo que las sentencias suponen "una grave amenaza al derecho a la información".

La filtración de este escándalo fue la más importante en materia de elusión fiscal hasta la publicación de los "Panamá Papers", en abril de este año.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El Brexit es nueva caída del muro de Berlín para Europa y un anti-Waterloo para UK

Xov, 30/06/2016 - 03:20
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La caída del muro de Berlín en 1989 impuso la unipolaridad geoestratégica de Estados Unidos (EEUU) y la tóxica globalización financierista, que sembró una descomunal desigualdad local/regional/global, aparejada de un magno desempleo y una austeridad ­asfixiante.

El Brexit, medio siglo después del desregulado y pernicioso thatcherismo y 27 años más tarde a la caída del muro de Berlín, emprende el doloroso trayecto de la desglobalización (http://goo.gl/I0mDXc) que implica cambios geoestratégicos que acentúan la tendencia dinámica de la multipolaridad.

El Brexit constituye la placa tectónica geoestratégica en movimiento que tendrá consecuencias profundas para el nuevo orden global que defino como tripolar entre EEUU, Rusia y China. En una visión de corto y mediano plazo, el Brexit equivale a la caída del muro de Berlín.

En una visión de largo plazo, al estilo de Fernand Braudel, el Brexit equivale a un anti-Waterloo: revierte el trayecto ascendente de Gran Bretaña (GB) desde su decisivo triunfo militar hace 201 años en la antigua Bélgica, sede hoy de la dislocada Unión Europea (UE).

Para el editorial del chino Global Times, “el futuro paisaje de la política global es probable que conlleve a cambios mayores, similares a los atestiguados en la historia geológica con la ruptura del antiguo supercontinente Gondwana hace 180 millones (sic) de años (http://goo.gl/41rDZe)”.

Las fichas geoestratégicas dispersas de la UE serán repartidas entre EEUU y Rusia (con China en el asiento de atrás). En los asertos selectivos de las tres superpotencias quizá se resuma el núcleo del nuevo orden global como consecuencia del Brexit: EEUU afirma que ganó Rusia; China asevera que ganó el dólar y perdió el euro, y Rusia asegura que ganó China. En forma premonitoria, tres días antes del Brexit, el malig­no megaespeculador George Soros –quien contribuyó a la demolición de la UE y el euro usando a los migrantes y los capitales golondrinos– vislumbraba ya a Rusia como la potencia global emergente, al unísono del desvanecimiento de la UE (http://goo.gl/wDxN9u). El primer ministro de Hungría, Victor Orban, había ya responsabilizado a Soros de propiciar la crisis migratoria del Medio Oriente para hundir a Europa (http://goo.gl/agnZPe). No fue gratuito que Soros haya sido de los principales ganadores del tsunami financiero causado por el Brexit al haber apostado al desplome de las acciones bursátiles y al alza del oro (http://goo.gl/jsFYcF). Ahora Soros apuesta aniquilar al principal banco alemán/europeo Deutsche Bank y así beneficiar a los banksters de Wall Street y la City (http://goo.gl/aCJ2p5). Mi artículo del año pasado resultó premonitorio: “Gran Bretaña abandona a EU por China: alianza geofinanciera con ‘holandización’, cuando la complementariedad de las máximas reservas de divisas de China con el know-how financierista de la City (Londres) construye el andamiaje multipolar para el nuevo orden geofinanciero del siglo XXI” (http://goo.gl/4Lkq48). No muy alejado de mi abordaje, Thierry Meyssan, director de Red Voltaire, arguye que el Brexit, apoyado por la Reina de Inglaterra y la reorientación de GB al yuan chino, equivale a la caída del muro de Berlín y representa la redistribución de cartas de la geopolítica mundial (http://goo.gl/ITH7Mt). En mi artículo anterior argumenté (http://goo.gl/AQR06U) sobre la “coincidencia geoestratégica de destino: el mismo día que la UE iniciaba su implosión, el Grupo de Shanghái (OSC) celebraba su 16 cumbre en Tash­kent (Uzbekistán), donde se reunieron el zar Vladimir Putin y el mandarín chino Xi, y aprobaron el protocolo de ingreso de dos grandes pesos pesados nucleares: India y Pakistán (https://goo.gl/BwTDva). ¡Fin de una era!” En realidad, se trató de dos coincidencias de destino geoestratégico, porque, al día siguiente del Brexit y despúes de haber concurrido a la cumbre 16 del Grupo de Shanghái en Tashkent, Putin realizó una visita de dos días a China, donde profundizó sus lazos estratégicos con Xi. Las dos coincidencias geoestratégicas en Eurasia –de Tashkent a Pekín– fueron escamoteadas por los desinformativos mass media del angustiado Occidente. Con su legendario sarcasmo, el zar Putin, siete días antes del Brexit, aceptó –en la reunión financiera de San Petersburgo– que probablemente EEUU sigue siendo la única superpotencia mundial, mientras se alistaba para trabajar con quien sea que gane este año la presidencia en Washington, aunque no quiere que los estadounidenses le digan cómo tiene que vivir (http://goo.gl/rPK4A9). El mismo día del Brexit ingresaron al Grupo de Shanghai dos potencias nucleares del subcontinente indio: India, dotada de 110 a 120 ojivas (http://goo.gl/tivcY7), y Pakistán, de 110 a 130 ojivas (http://goo.gl/cOF0ua).

Daily Times aduce que el ingreso de Pakistán al OSC es muy significativo en el escenario geopolítico cambiante (http://goo.gl/337f9e). Con menor entusiasmo que Pakistán, The Hindu exulta que India y Pakistán serán miembros plenos del OSC (http://goo.gl/6dMYb0). Se infiere que China apadrina a Pakistán y Rusia la imita con India.

No todo es color rosa en el Grupo de Shanghái, ya que, según Yang Jin, de la Academia de Ciencias Sociales de China, la “crisis financiera global, los precios alicaídos de las materias primas de primera necesidad (staple commodities) y el deterioro por las sanciones económicas aplicadas a Rusia han ejercido efectos negativos en la estabilidad (sic) y la economía de los miembros del OSC”, cuando las “grandes potencias (léase: EEUU y su plan Brzezinski) han intervenido profundamente en los asuntos regionales y perturbado los intereses conjuntos de los miembros del OSC”, lo cual “ha dificultado su cooperación circular y que, además del binomio de las superpotencias China y Rusia, ostenta la membresía de cuatro países centroasiáticos –Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– con un numero de disputas sobre territorio, recursos acuíferos y etnicidad (http://goo.gl/EuOfba).

¿Cuál será el ímpetu que dará la incorporación de dos potencias nucleares como India y Pakistán al Grupo de Shanghái, que no ha tenido el desarrollo esperado después de 16 cumbres? El grave problema del despliegue del OSC es que tiene que definir su objetivo primordial, cuando padece el dilema de formar un grupo de seguridad militar euroasiático para contrarrestar a la OTAN y/o integrar un vulgar bloque mercantilista.

La mayor coincidencia geoestratégica resultó el transcendental acercamiento entre el oso ruso y el dragón chino.

The People’s Daily afirma el compromiso de una asociación implacable (sic) entre China y Rusia (http://goo.gl/XfaZUU), mientras Cao Siqi comenta que China y Rusia fortalecen la estabilidad global y han alcanzado un consenso contra la hegemonía de EEUU (http://goo.gl/5rVsqy).

Un editorial de Global Times considera que la presión de EEUU estimula lazos más estrechos entre China y Rusia, cuando Washington es incapaz de derrotar al dragón chino y al oso ruso al mismo tiempo (http://goo.gl/vDDfMY). ¡Murió la vieja era; viva la nueva era!

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