Jaque al neoliberalismo

Distribuir contido
Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger4315125
Actualizado: fai 7 horas 19 min

El PIB de la zona euro se contrajo el 0,9% en 2012

Xov, 14/02/2013 - 15:36

La crisis se profundiza en la zonaeuro y la comunidad de 17 países se adentra en la recesión económica. Según la primera estimación publicada hoy por Eurostat, el Producto Interior Bruto de la UE-17 cayó el -0,6% en el cuarto trimestre de 2012 respecto a los tres meses anteriores, cuando la contracción fue del -0,1%. El dato es peor de lo que se esperaba dado que se había previsto un retroceso intertrimestral del 0,4 por ciento. Con esto, la economía de la región se anota tres trimestres consecutivos de descenso, siendo la última lectura la peor. De hecho, no se registraba una contracción de tal magnitud desde el primer trimestre de 2009, cuando aún humeaba el colapso de Lehman Brothers.
En términos intetanuales, el PIB de la Eurozona retrocedió un 0,9%, acelerando la caída del 0,6% de los tres meses anteriores. De acuerdo al informe de Eurostat, diez países de la zona euro se encuentran en recesión y ni las grandes economías comunitarias se han librado de este flagelo. Holanda y Finlandia acumulan también dos trimestre seguidos de retrocesos en su economía. Entre los países de la Eurozona cuyos datos están disponibles, sólo Estonia (+0,9%) y Eslovaquia (+0,2%) lograron mantener una cierta expansión de su actividad entre octubre y diciembre, aunque a menor ritmo que en el tercer trimestre.
En total, ocho de los 27 países europeos se encuentran en recesión: República Checa, España, Italia, Chipre, Hungría, Holanda, Portugal, Eslovenía y Finlandia. Bélgica, Dinamarca, Francia y el Reino Unido están con un pie en esta foto y Alemania también puede incorporarse en los próximos meses. Alemania tuvo un descenso de -0,6 por ciento en el cuarto trimestre de 2012, España de -0,7; Italia de -0,9 y Portugal de -1,8 por ciento. Aunque falta conocer los datos de Grecia, todo indica que su caída será superior al -6 por ciento. Con estos datos, la caída interanual de España llegó al -1,8 por ciento. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Joseph Stiglitz: La autocomplacencia en un mundo sin líderes

Mér, 13/02/2013 - 04:01
Joseph Stiglitz, Project Syndicate

La reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos ha perdido parte de su atractivo de antes de la crisis. Al fin y al cabo, antes del colapso de 2008, los capitanes de las finanzas y la industria podían pregonar las virtudes de la mundialización, la tecnología y la liberalización financiera, que al parecer anunciaba una nueva era de crecimiento incesante. Todo el mundo compartiría los beneficios, siempre y cuando hiciera “lo correcto”... Ahora todo eso es cosa del pasado, pero Davos sigue siendo un buen sitio para tener una idea del zeitgeist mundial.

Huelga decir que los países en desarrollo y con mercados en ascenso ya no miran a los países avanzados como en otros tiempos, pero una observación de un ejecutivo de una compañía minera de un país en desarrollo captó el espíritu del cambio. En respuesta a la desesperación sincera de un experto en desarrollo por qué tratados comerciales injustos y promesas incumplidas de ayuda hayan costado a los países desarrollados su autoridad moral, replicó: “Occidente nunca tuvo autoridad moral alguna”. El colonialismo, la esclavitud, la fragmentación de África en pequeños países y una larga historia de explotación de los recursos pueden ser asuntos del pasado lejano para sus perpetradores, pero no para quienes sufrieron sus consecuencias.

Si hay un asunto que interesó más que ningún otro a los dirigentes reunidos fue la desigualdad económica. El cambio en el debate desde hace tan sólo un año parece espectacular: ya nadie menciona siquiera el concepto de economía de goteo y pocos están dispuestos a sostener que hay una estrecha congruencia entre las contribuciones sociales y los beneficios privados.

Si bien la comprensión de que los Estados Unidos no son la tierra de las oportunidades que durante mucho tiempo han afirmado ser es tan desconcertante para los otros como para los americanos, la desigualdad de oportunidades a escala mundial es aún mayor. La verdad es que no se puede afirmar que el mundo es “plano” cuando un africano medio recibe una inversión en su capital humano de unos centenares de dólares, mientras que los americanos ricos reciben regalos de sus padres y la sociedad de más de medio millón de dólares.

Un momento culminante fue el discurso de Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, quien subrayó el marcado cambio habido en su institución, al menos en la cima: profunda preocupación por los derechos de las mujeres, mayor insistencia en la vinculación entre desigualdad e inestabilidad y reconocimiento de que la negociación colectiva y el salario mínimo podían desempeñar un papel importante en la reducción de la desigualdad. ¡Ojalá los programas del FMI en Grecia y en otros países reflejaran plenamente esos sentimientos!

La Associated Press organizó una sesión sobre tecnología y desempleo que hizo reflexionar mucho: ¿pueden los países (en particular los del mundo desarrollado) crear nuevos puestos de trabajo –y, en particular, buenos–, en vista de que la tecnología moderna ha substituido a los trabajadores por robots y otras máquinas en toda tarea rutinaria?

En conjunto, el sector privado en Europa y los Estados Unidos no ha podido crear muchos puestos de trabajo buenos desde el comienzo del siglo actual. Incluso en China y en otras partes del mundo con sectores manufactureros en aumento, las mejoras de la productividad –con frecuencia relacionadas con procesos automatizados que destruyen puestos de trabajo– representan la mayor parte del aumento de la producción. Quienes más sufren las consecuencias de ello son los jóvenes, cuyas perspectivas viales resultarán gravemente perjudicadas por los extensos períodos de desempleo que afrontan actualmente.

Pero la mayoría de los participantes en Davos dejaron de lado esos problemas para celebrar la supervivencia del euro. La nota dominante fue de autocomplacencia o incluso optimismo. El “impulso de Draghi”, la idea de que el Banco Central Europeo, con sus profundas bolsas, querría y podría hacer todo lo necesario para salvar el euro y a cada uno de los países afectados por la crisis, parecía haber funcionado, al menos por un tiempo. La calma temporal supuso cierto apoyo para quienes afirmaban que lo necesario, por encima de todo, era el restablecimiento de la confianza. Se abrigaba la esperanza de que las promesas de Draghi fueran una forma no onerosa de infundir dicha confianza, porque nunca se tendría que cumplirlas.

Los críticos repitieron una y otra vez que las contradicciones fundamentales no estaban resueltas y que, para que el euro sobreviviera a largo plazo, tendría que haber una unión fiscal y bancaria, la cual requeriría más unificación política que la que la mayoría de los europeos está dispuesta a aceptar, pero gran parte de lo que se dijo en las reuniones y en torno a ellas reflejaba una profunda falta de solidaridad. Un funcionario gubernamental de muy alto nivel de un país del norte de Europa ni siquiera posó el tenedor cuando un serio comensal de una cena señaló que ahora muchos españoles comen de lo que consiguen en los cubos de la basura. Deberían haber hecho las reformas antes, respondió, y siguió comiendo su filete.

Los pronósticos del FMI sobre el crecimiento hechos públicos durante la reunión de Davos ponen de relieve hasta qué punto ha quedado el mundo disociado: se espera que el crecimiento del PIB en los países industriales avanzados sea el 1,4 por ciento este año, mientras que los países en desarrollo siguen creciendo a una sólida tasa de 5,5 por ciento.

Mientras los dirigentes occidentales hablaban de una nueva insistencia en el crecimiento y el empleo, no ofrecieron políticas concretas que respaldaran esas aspiraciones. En Europa se insistía sin cesar en la austeridad, junto con autofelicitaciones por los avances logrados hasta ahora y una reafirmación de la determinación de continuar con el mismo rumbo que ahora ha sumido a toda Europa en la recesión y al Reino Unido en una desaceleración con triple recesión.

Tal vez la nota más optimista procediera de los mercados en ascenso: aunque el riesgo de la mundialización era el de entrañar una nueva interdependencia, por lo que unas políticas económicas equivocadas en los Estados Unidos y en Europa podían torpedear las economías de los países en desarrollo, los mercados en ascenso que han tenido más éxito han gestionado la mundialización lo bastante bien para sostener el crecimiento pese a los fallos de Occidente.

Con los EE.UU. políticamente paralizados por las pueriles rabietas políticas de los republicanos y Europa centrada en velar por la supervivencia del mal concebido proyecto del euro, la falta de una dirección mundial fue una queja importante expresada en Davos. En los veinticinco últimos años, hemos pasado de un mundo dominado por dos superpotencias a otro dominado por una sola y ahora a un mundo multipolar y sin dirigentes. Aunque podemos hablar del G-7 o del G-8 o del G-20, la denominación más idónea es la de G-0. Vamos a tener que aprender a vivir y prosperar en este nuevo mundo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

China desbanca a Estados Unidos como potencia comercial

Mar, 12/02/2013 - 04:44

China desbancó a Estados Unidos como potencia comercial y se conviertió en la nación comercial más importante del mundo por volumen de exportaciones e importaciones durante el año pasado. Mientras la suma de las importaciones y exportaciones de Estados Unidos ascendió el año pasado a 3,82 billones de dólares, según informó el Departamento de Comercio del país norteamericano , la administración de aduanas de China informó que el comercio total de su país alcanzó los 3,87 billones de dólares. Pero mientras China tuvo un superávit de 231.100 millones de dólares en el comercio anual, Estados Unidos acumuló un déficit de 540.632 millones de dólares.

China se está convirtiendo en el socio comercial más importante para países europeos como Alemania, y los países emergentes como Brasil o México. Sin embargo, el volumen general de la economía China es menos de la mitad de la economía de Estados Unidos. En 2011, el producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos llegó a 15 billones de dólares, mientras que el de China ascendió a 7,3 billones. Es notable que una economía de tan solo una fracción del tamaño de la economía de Estados Unidos tenga un volumen de comercio tan elevado.

China tiene las mayores reservas mundiales de moneda extranjera, es el mayor consumidor de energía, cuenta con el mayor mercado mundial de automóviles y también se convirtió en el mayor exportador de mercancías en el año 2009 y mantiene esta posición hasta ahora. Estados Unidos, por su parte, sigue siendo el mayor importador del mundo y así lo demuestra la gráfica de su balanza comercial.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Una alternativa económica al capitalismo expoliador de libre mercado

Lun, 11/02/2013 - 12:57
Thomas Hedges, TruthDig

En 1649, un grupo de comunistas ingleses comenzó a cuestionar la noción de propiedad privada formando una agrupación conocida como el "movimiento de los comunes". Durante ese periodo inestable de la historia de Inglaterra, el movimiento presentaba un nuevo concepto económico, en el cual la tierra, los pozos de agua y otros recursos eran considerados patrimonio común. Este grupo evitaría que un pequeño grupo de gente se apoderara y consolidara derechos sobre elementos básicos para la vida, como el agua y los alimentos. En una celebración anual, que también cumplía con el propósito de protestar, formaban un círculo alrededor del pueblo y cavaban o nivelaban cualquier cerco que indicara propiedad privada. Se los comenzó a llamar los "niveladores" (levelers) o "cavadores" (diggers).

El movimiento, que fue reprimido en 1651 por los terratenientes y el Concejo de Estado, ha resurgido en la década pasada. Permaneció en hibernación durante tantos años porque representa una amenaza esencial a la economía moderna al poner las necesidades de la comunidad en el eje central de la sociedad por encima de los intereses individuales.

Los comunes luchan contra la privatización de los recursos principales, como la pesca de la langosta en Maine o el manejo de los campos de pastoreo en Mongolia, basándose en que los colectivos deben regular la extracción. Se evita de ese modo la explotación porque ningún individuo tiene más derechos que el otro sobre los recursos.

"[Los comunes] ofrecen una manera intelectualmente coherente de hablar sobre valor inalienable, para el que nosotros no tenemos vocabulario", dijo David Bollier, autor de La riqueza de los comunes, a fines de enero en una conferencia organizada por la Fundación Heinrich Böll, en Washington D.C.

Bollier dice que es una manera de introducir formalmente los aspectos "políticos, de gestión pública, culturales, personales y hasta espirituales" de la vida en nuestro sistema económico, el que ahora solamente considera el valor monetario.

Agrega: "Podemos decir que es una metafísica diferente de la del estado liberal moderno, que considera al individuo como el único agente".

El movimiento de los 'comunes' es una reacción al capitalismo expoliador de libre mercado. Rechaza la noción de que los recursos, espacios y otros bienes son meramente un medio para conseguir riqueza. Condena la privatización de las obras públicas, como los medidores de estacionamiento de Chicago, que permite que la empresa (sovereign wealth fund, fondo de inversiones) que los controla aumente las tarifas.

Cuando una economía le asigna bienes valiosos a entidades privadas, los derechos de propiedad serán inevitablemente consolidados en manos de un puñado de instituciones poderosas que controlarán esos recursos.

Para evitarlo, dice, necesitamos proteger los bienes comunes con reglas que prohíban la propiedad privada de esos recursos esenciales. Sin embargo, no es un espacio que va a ser libre para todos; debe tener regulaciones y reconocimiento estatal para evitar que sea explotado por grupos privados.

El "movimiento de los comunes" introduce un "rol de auto-gobierno organizado en oposición al gobierno; aunque ambos puedan ser complementarios", dice Bollier. "La comunidad administra los recursos y tiene interés en evitar que otros diezmen las provisiones porque la licencia pertenece al público", agrega.

Pero los bienes comunes no se circunscriben a los recursos naturales sino que también incluyen la ciencia, el internet y otras tecnologías.

El internet se ha convertido en el campo de una feroz batalla entre los defensores de la comunidad que quisieran diseñar foros abiertos y libres, y las compañías que buscan controlar los contenidos mediante leyes como Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect IP Act (PIPA). Muchos programadores ceden sus derechos de propiedad intelectual al público mediante las licencias General Public (Público en General) y Creative Commons (Comunidad Creativa), las que permiten que el público acceda y contribuya a los foros de manera gratuita. También sirven para evitar el uso de información personal con fines comerciales, como sucede con Facebook.

Además, los medios privados son los dueños, a través de patentes, de un quinto del genoma humano. La empresa Myriad Genetics radicada en Salt Lake City, por ejemplo, es dueña del gen de susceptibilidad al cáncer de mama, lo que les garantiza el monopolio del control de investigación oncológica. Esto desalienta la búsqueda de nuevos tratamientos, circunstancia que podría paralizar los avances médicos.

El tema tiene mayores alcances aún: Monsanto usa organismos genéticamente modificados para desplazar a las semillas naturales, las compañías embotelladoras de agua están privatizando las napas subterráneas y las compañías de software se apoderan de derechos de propiedad intelectual de algoritmos matemáticos que otros no pueden usar después.

"Enclosure [el cercamiento de los campos abiertos] es despojo", dice Bollier en referencia a patentes y propiedad privada. Es un proceso mediante el cual los poderosos convierten un recurso comunal en una commodity de mercado... Esto se llama desarrollo.

"Lo raro sobre los bienes comunes es que son invisibles porque no forman parte ni del mercado ni del estado", dice Bollier. "No se visualizan como valiosos y no son reconocidos porque tienen muy poco que ver con derechos de propiedad para el mercado o con poder geopolítico... pero se estima que hay unos dos mil millones de personas en el mundo cuyas vidas dependen de bienes comunes, como pesca, bosques, agua de riego y otros recursos."

Paradójicamente, el mercado neoliberal, no comprende el fin detrás de los bienes comunes. Nuestro sistema actual es unidimensional, y está diseñado para ponerle un precio a todo.

Durante años, expertos en sustentabilidad han buscando maneras de introducir moderación y conservación en el modelo neoliberal mediante incentivos como tope y canje (cap and trade). Pero las compañías prefieren pagar costos adicionales hasta que deje de ser económicamente viable, demostrando que en un sistema privatizado, la gente está dispuesta a pagar multas mientras que estas no afecten sustancialmente las ganancias.

"Hay un encanto en cumplir con parámetros económicos microeconómicos y neoliberales en su propio terreno", dice Carroll Muffett, moderadora del debate y presidente del Centro por Leyes Internacionales del Medioambiente. "Para decir 'si quieren ponerle un precio a todo, aquí está el precio para esto y miren cuán caro es'... pero para mí el peligro es: ¿Es correcto jugar en su propio terreno? Hay un compromiso inherente en ello que consiste en entregar algo que está más allá de una etiqueta con el precio."

Hasta hace poco, Bollier y Muffet dijeron que había mucho espacio de maniobra para que el libre mercado se expandiera. Pero como las necesidades básicas de agua, energía y alimento están siendo sobreexplotadas o se van extinguiendo a causa del cambio climático, las empresas se han dado cuenta de que sus escasas opciones para mantener sus ganancias involucran la extracción de los escasos recursos de las comunidades del Tercer Mundo. Es una prueba para determinar qué es más valioso para el neoliberalismo: el dinero o la vida.

Muffett dice que la cuestión ya fue dilucidada cuando se construyó en Sudáfrica la estación de energía de carbón Medupi Power Station. Una evaluación de la estación de energía proyectaba que no habría suficiente agua para mantener el funcionamiento de la empresa y para satisfacer las necesidades de la comunidad local. La napa subterránea adyacente a la estación está tan sobrecargada que ya no llega al mar. La compañía Eskom propuso recanalizar el agua de otra napa subterránea para el funcionamiento básico de la estación y usar el agua local para el sistema de filtrado de la estación. Se aumentaría el precio del agua a la comunidad para evitar que "ladrones" acaben con el recurso.

"El consumo furtivo de agua se debe a que la gente necesita consumir agua dulce y regar sus cultivos de subsistencia", dice Muffet.

"Ponerle un precio a ese recurso de la comunidad es perder de vista el punto fundamental. El agua no tiene precio. Si te doy un galón de agua y tu me das mil dólares. Yo no puedo beber mil dólares."

Tanto Bollier como Muffet dicen que esto es el resultado de una economía basada en las ideas filosóficas de Thomas Malthus y John Locke, cuyo modelos no garantizan el derecho a la existencia. Para existir uno debe tener dinero. Esto se convierte en la característica que define la vida.

"Este es el riesgo de la perspectiva natural del capital", dice Muffet. "Es como decir, 'si me das mil dólares, me das un sustituto para las abejas, los agentes de polinización, para la tierra donde están enterrados mis ancestros'. Pero eso no tiene sustituto".
__________
Tomado de Rebelión. Traducción de Silvia Arana

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Bretton Woods III y los desequilibrios económicos

Lun, 11/02/2013 - 05:35
Sanjeev Sanyal, Project Syndicate

Muchos analistas y observadores creen que los desequilibrios globales que caracterizaron a la economía mundial en los años anteriores a la crisis de 2008 esencialmente se disiparon. Pero, si bien es cierto que los excedentes de cuenta corriente de China y los déficits de Estados Unidos de alguna manera se moderaron desde entonces, ¿los desequilibrios realmente se corrigieron? Más importante aún, ¿la economía global post-crisis puede experimentar crecimiento y equilibrio a la vez?

Para responder estos interrogantes, es importante entender la dinámica subyacente de los desequilibrios. La cuenta corriente de un país es la diferencia entre su tasa de inversión y su tasa de ahorro. En 2007, Estados Unidos tenía una tasa de ahorro del 14,6% del PBI, pero una tasa de inversión del 19,6%, lo que generó un déficit de cuenta corriente. Por el contrario, China tenía una tasa de inversión fija del 41,7% del PBI y una tasa de ahorro del 51,9%, lo que se tradujo en un gran excedente.

Desde 2007, el déficit de cuenta corriente de Estados Unidos se achicó, pero no por una tasa de ahorro más elevada. Más bien, el déficit externo se vio restringido por un colapso de la actividad de inversión, mientras que la tasa de ahorro general de Estados Unidos cayó por debajo del 13% del PBI, debido a un empeoramiento de las finanzas gubernamentales. Mientras tanto, la tasa de ahorro de China sigue estancada en un nivel alto. El excedente se redujo porque la inversión subió incluso más, a aproximadamente al 49% del PBI. En otras palabras, los norteamericanos ahorran menos hoy que antes de que estallara la crisis, y los chinos invierten aún más.

Cualquier recuperación futura de la economía de Estados Unidos casi con seguridad reanimará la actividad de inversión. Las empresas estadounidenses pospusieron el gasto de capital tan necesario y, en un país donde los aeropuertos y los puentes están en un estado deplorable según los estándares de un país desarrollado, la inversión en infraestructura también es crucial. De hecho, es muy probable que una reanimación del crecimiento derive en mayores déficits de cuenta corriente, incluso si mejora la tasa de ahorro y la producción doméstica de energía recorta las importaciones de petróleo y gas.

China tiene el problema opuesto. Para sostener el crecimiento, necesita seguir invirtiendo la mitad de su PBI anual de 9 billones de dólares -una tarea para nada fácil tratándose de un país que ya tiene autopistas y aeropuertos novísimos-. De hecho, en los próximos diez años, conforme China intente llevar la cadena de valor a los servicios y se adapte a una fuerza laboral que se contrae, sus requisitos de inversión se reducirán -y su tasa de inversión caerá marcadamente.

Por supuesto, la tasa de ahorro de China también decaerá, pero la experiencia de Japón desde los años 1980 demuestra que una caída pronunciada en la inversión puede generar excedentes de cuenta corriente importantes y persistentes, incluso cuando la tasa de ahorro cae y la moneda se aprecia. De hecho, una moneda más fuerte paradójicamente puede alimentar excedentes externos, a la vez que desalienta la inversión en industrias orientadas a las exportaciones.

La implicancia es que la economía global post-crisis no se caracterizará por el equilibrio, sino por un retorno a desequilibrios macroeconómicos importantes. Sin embargo, si bien muchos economistas considerarán esto problemático, la historia demuestra que los desequilibrios simbióticos fueron una característica prácticamente de todos los períodos de expansión económica global.

El Imperio Romano tuvo un déficit comercial persistente con India durante siglos. Aunque la resultante salida de oro causó una degradación monetaria en el Imperio Romano, el comercio indo-romano siguió siendo la columna vertebral de la economía global.

De la misma manera, España tuvo déficits persistentes en los siglos XVI y XVII, pagados por la plata proveniente de los Andes. La resultante ola de liquidez causó un apogeo global que benefició a las economías desde la Inglaterra isabelina hasta la India de Mughal. Y 1870-1913, otro período de rápido crecimiento y globalización, no se caracterizó por el desequilibrio; estuvo financiado por el Reino Unido, que actuaba como el "banco" del mundo.

En los últimos 60 años, Estados Unidos apuntaló el crecimiento global con déficits de cuenta corriente persistentes. Según el sistema de Bretton Woods, Estados Unidos tuvo déficits que permitieron la reconstrucción de Europa y Japón, arrasados por la guerra. A cambio, Europa financió los déficits de Estados Unidos.

El sistema estalló cuando los países europeos, particularmente Francia, decidieron dejar de financiar esos déficits. Pero el modelo económico persistió: las economías asiáticas se pusieron a financiar los déficits de Estados Unidos, a la vez que usaron el mercado estadounidense para crecer rápidamente. China es el último y mayor beneficiario del modelo económico conocido como "Bretton Woods II".

Claramente, los períodos de crecimiento global están casi siempre caracterizados por desequilibrios simbióticos. Pero, si bien cada uno de estos episodios se caracterizó por distorsiones macroeconómicas causadas por los desequilibrios, duraron años, o incluso décadas. De modo que el verdadero interrogante es cómo será la próxima generación de desequilibrios simbióticos.

Es probable que China pronto vuelva a tener excedentes de cuenta corriente muy grandes -potencialmente, lo suficientemente grandes como para financiar a Estados Unidos y para que todavía quede mucho para el resto del mundo-. A medida que este capital empiece a fluir por el sistema financiero global, volverá a inflar la economía.

En el sistema de "Bretton Woods III", China dejará de ser "la fábrica del mundo" para convertirse en "el inversor del mundo". Al igual que todos los sistemas desequilibrados, tendrá sus distorsiones, pero el acuerdo podría durar muchos años.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Los seis grados que podrían cambiar el mundo

Dom, 10/02/2013 - 19:31


El cambio climático ha comenzado a ser reconocido como un fenómeno cuya existencia ya no es cuestionable. Tras años de disputas entre organizaciones ambientalistas y los gobiernos de los países desarrollados (principales emisores de contaminantes a la atmósfera) el tema ha comenzado a ser considerado. Pero aún muy tibiamente, pese a que el tiempo se agota para salvar los ecosistemas. Este documental aborda el peligro del cambio climático y advierte que las medidas para frenar el deterioro ambiental podrían llegar demasiado tarde. En la actualidad, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanza las 394 partes por millón (ppm). Los modelos más desarrollados sobre cambio climático indican que sólo por debajo de las 450 ppm de CO2 se tiene una alta probabilidad de mantener el incremento de temperatura dentro del rango de los dos grados centígrados. Los científicos consideran que ese umbral no debe ser rebasado si se quiere evitar un cambio climático catastrófico, como un aumento de la temperatura en 6 grados. Para aumentar significativamente la probabilidad de permanecer por debajo de dicho umbral, la economía mundial debe limitar sus emisiones para el periodo 2000-2050 a 886 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2). En la primera década del siglo se emitieron 321 GtCO2, así que ya solamente nos queda un volumen disponible de 565 gigatoneladas para el periodo 2010-2050... y ese límite puede ser rebasado en esta década. La hecatombe ecológica comienza a hacerse visible en el sureste asiático donde decenas de islas han sido tragadas por los océanos. En 10 años, podrían correr la misma suerte varias centenas más. Hay que ver este documental de National Geographic para comprender los estragos del cambio climático que está ocurriendo ante nuestras propias narices.
_________
Ver más sobre el Cambio climáticoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Las deudas soberanas buscan su tribunal

Sáb, 09/02/2013 - 14:32
Roberto Bissio, RTM

El retorno a Argentina de la fragata Libertad, después de meses de reclusión en un puerto africano, no fue solo un triunfo político de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sino también una victoria para quienes proponen la creación de un tribunal internacional para las deudas soberanas.La creación de un “mecanismo de reestructura de la deuda soberana” fue originalmente propuesta por el economista turco Yilmaz Akyuz en el año 2000 y retomada luego por la entonces vicedirectora del FMI, Anne Kruger, para evitar las incertidumbres jurídicas que aprovechan de forma oportunista los llamados “fondos buitre”.

Cuando un país está en crisis y se sospecha que tal vez no cumpla con sus obligaciones de deuda externa, estos fondos compran a los ahorristas asustados sus bonos a precio de remate para después intentar cobrar el cien por ciento de su valor nominal por la vía judicial.

Así, después del default (cese de pagos) de 2001, Argentina negoció con la mayoría de los acreedores privados el canje de sus bonos por otros papeles con un valor entre treinta y sesenta por ciento menor. Elliot Associates, un fondo buitre oficialmente domiciliado en las islas Caimán, se negó a aceptar el canje y el año pasado, aprovechando la presencia en un puerto de Ghana de la fragata Libertad, un velero de instrucción de la marina argentina, solicitó a un juez local el embargo del buque para rematarlo y cobrarse su deuda. Después de meses de retención en África, la fragata pudo finalmente volver a Argentina el 9 de enero pasado, cuando el Tribunal Internacional del Mar, con sede en Hamburgo, decidió que, como barco de guerra que es, la Libertad es inembargable, al igual que las embajadas.

A pesar de este triunfo, para evitar un potencial y bochornoso embargo del avión presidencial Tango Uno, la presidenta argentina resolvió utilizar una aeronave de alquiler en su actual gira por Asia.

Mientras tanto, y como los bonos que Elliot compró a veinte centavos por cada dólar establecían en su letra chica la jurisdicción de la ciudad de Nueva York para potenciales litigios, los “buitres” lograron que un juez neoyorquino decretara en primera instancia que Argentina debe pagar el total del valor nominal de estos papeles, unos 1,600 millones de dólares. No se trata solo del escándalo de que Elliot cobre a precio de oro lo que compró como basura, sino de las otras consecuencias. Si Argentina paga, todos los acreedores que aceptaron recortes podrían reclamar un trato igual y exigir demasiados billones de dólares. Si Argentina no paga, la justicia de Nueva York decretaría la existencia de un default y podría embargar cualquier propiedad o cuenta bancaria de la República Argentina en Estados Unidos.

El caso puede llegar hasta la Corte Suprema de Justicia. Lo que está en juego no es solo la economía argentina, sino la posibilidad de reestructuración de cualquier otra deuda soberana en el futuro. Una eventualidad nada improbable, considerando la evolución de la crisis europea. Y, además, si Elliot triunfara, la posición de Nueva York como plaza financiera se vería comprometida, ya que los países emisores de bonos preferirán hacerlo desde Londres, donde la legislación y jurisprudencia es menos tolerante con los fondos buitre.

No es tan sorprendente, entonces, que a pesar de las notorias diferencias políticas, la posición argentina haya sido defendida públicamente por el Departamento de Estado y por la propia Anne Kruger.

El Financial Times ha editorializado, a partir de este litigio, sobre la necesidad de un tribunal internacional de deuda, que a juicio de este influyente diario debería ubicarse en el FMI, de manera similar a como los arbitrajes sobre inversiones se localizan en el Banco Mundial.

Esta tesis ha sido tajantemente refutada por Nick Dearden, líder de la campaña por un Jubileo de la deuda, con el argumento de que nadie podría tomar en serio a tal tribunal “si se aloja en uno de los mayores acreedores del mundo”, ya que “ningún juicio es creíble si el acusador designa al juez y al jurado”.

Un tribunal de deuda realmente imparcial podría compensar las asimetrías de poder que existen entre deudores y acreedores y que permite a los últimos imponer condiciones devastadoras para las sociedades de los países deudores.

Aplicando los derechos económicos, sociales y culturales, el tribunal podría decidir sobre un mínimo de servicios sociales que un país debe garantizar antes de pagar a los acreedores externos o aceptar que algunas deudas son “odiosas” y por lo tanto nulas, tales como las contraídas por dictadores para reprimir a sus propios pueblos. Ambos principios ya existen en la legislación de Estados Unidos, pero el Congreso va a cuestionar como pérdida de soberanía la posibilidad de que una instancia internacional decida por encima de la justicia norteamericana.

¿Puede funcionar un tribunal internacional de deuda creado sin Estados Unidos? El antecedente de la Corte Penal Internacional, establecida en 2002, hace pensar que sí. Aunque Washington no la integra, respeta sus decisiones y hasta le envía casos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Por qué te callas ahora? La pregunta de un Coronel de Ejército que molesta a la monarquía española

Sáb, 09/02/2013 - 01:32
Recordando la famosísima frase que le dirigiera el monarca español al Presidente venezolano Hugo Chávez, "¿Por qué no te callas?", el coronel del ejército español, Amadeo Martinez Inglés, se la devuelve ahora al monarca en relación con la gran estafa multimillonaria protagonizada por su yerno Iñaki Urdangarin. Esta carta fue publicada el 6 de diciembre de 2011 en Kaos en la red y ha provocado profundo malestar en la monarquía española. El Rey Juan Carlos pide ahora un año de cárcel para el coronel Amadeo Martínez por la carta que reproduzco a continuación

¿Por qué te callas ahora? Por Amadeo Martinez Inglés

Sí, sí, regio suegro del atlético Urdanga; divino monarca enviado por el Espíritu Santo a este bendito país para velar por la democracia, la felicidad, la salud y el bienestar de sus sufridos ciudadanos; rey sin par que crees provenir del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo haces de la pérfida bocamanga del genocida Franco.

Sí, tú, último representante en España de la banda de borrachos, puteros, idiotas, descerebrados, cabrones, ninfómanas, vagos y maleantes que a lo largo de los siglos han conformado la foránea estirpe real borbónica culpable del atraso, la ignorancia, la degradación, la pobreza, el odio y la miseria generalizada de centenares de generaciones de españoles; presunto (estamos en un Estado de derecho aunque no lo parezca) malversador de fondos públicos para pagar francachelas sexuales; corrupto máximo en un país donde, desgraciadamente, la corrupción se mama desde la cuna; impune muñidor de una descomunal fortuna personal que nadie en este país sabe de donde ha salido; vil autogolpista castrense en aquél recordado 23-F que organizaste in extremis para salvaguardar tu detestable corona franquista; fratricida confeso (o presunto asesino) en tu juventud; reo de un delito de alta traición a la nación española al pactar en 1975 con el Departamento de Estado norteamericano, ostentando interinamente la Jefatura del Estado español por enfermedad del dictador Franco, la entrega vergonzante a Marruecos de la totalidad de la antigua provincia española del Sahara Occidental (territorio bajo administración española, según la ONU) en evitación egoísta de una guerra con ese país que hubiera puesto en peligro tu tambaleante corona; corresponsable, en consecuencia, del espantoso genocidio posterior (más de tres mil víctimas) cometido por el rey alauí, Hassan II, para dominar el inmenso territorio abandonado por España... tú que mandas callar a voz en grito a jefes de Estado extranjeros.

¿Por qué callas ahora? ¿Por qué no hablas, y cuanto antes, a los españoles? Primero ¡faltaría más! de las andanzas presuntamente delictivas (los jueces hablarán próximamente) de tu deportivo yerno, ese caradura integral que se ha valido de su matrimonio (con el, seguramente, también delictivo consenso de su gentil esposa) y de la impunidad casi absoluta de que ha gozado hasta ahora la llamada familia real española, para apropiarse de millones de euros del erario público. Con la gentil colaboración de políticos y altos cargos de las derrochadoras y detestables administraciones públicas de este país (central y autonómicas).

Y en segundo lugar, supremo líder de la ya amortizada monarquía franquista del 18 de julio, y ya va siendo hora, háblanos de todas las irregularidades y presuntos delitos cometidos por tu regia persona, algunos de los cuales acabo de señalar y que este humilde mortal (o plebeyo, como quieras) ha denunciado repetidas veces en los últimos años ante las Cortes Españolas, única institución que puede entender de los mismos en base a la absoluta impunidad constitucional de la que gozas gracias a tu amado generalísimo, el tercer dictador más sanguinario de la historia europea después de Hitler y Stalin. Presuntos delitos de los que más tarde o más temprano tendrás que responder ante el pueblo español y que, no te quepa la menor duda, ocuparán algún día páginas y páginas en la triste historia de este país de la modélica transición y gaitas parecidas.

Porque, amigo monarca, ya conoces los populares dichos: "A todo cerdo le llega su San Martín" y "El tiempo coloca a cada uno en su lugar". Y a ti, y a toda tu familia y parentela más o menos cercana de enchufados, vagos y maleantes de toda laya, parece ser que está a punto de llegaros esa suculenta y tradicional onomástica de ancestral raíz gastronómica a la vez que el justiciero "devenir temporal de la historia" os arrincona sádicamente contra vuestro propio latrocinio y contra vuestra y escandalosa corrupción; decidido a bajaros a todos a las negras profundidades del infierno político y social.

El largo tiempo del vino (Vega Sicilia, naturalmente) y las rosas de palacios y lujosas residencias veraniegas (más de siete lustros), gastándoos a espuertas el escaso dinero de los amados y tontorrones súbditos, toca a su fin. Y todos, absolutamente todos los componentes de esa tu despreciable familia real, tendréis que comparecer algún día ante la justicia; unos, como el atlético y descerebrado deportista de elite que creyó que le había tocado la bonoloto cuando la infantita de marras le eligió como dulce esposo de su particular cuento de hadas, muy pronto, porque las pruebas son irrefutables y porque, aunque torpe y lenta, la bella diosa ciega celtibérica de la balanza de oro, no podrá esta vez mirar para otro lado y tendrá que castigar como se merece tanto derroche, tanto latrocinio y tanta vagancia familiar e institucional; otros, como las infantitas borbónicas casadas o separadas temporalmente de sus parejas, que se dejan querer cobrando espectaculares sueldos millonarios de grandes empresas españolas y multinacionales y que, con tribunales o sin ellos, pronto tendrán que renunciar a tanta bicoca; y tú, todavía rey franquista de todos los españoles, aún protegido como estás por la larga mano del dictador y por la nefasta herencia constitucional de unos cuantos pelotas de intramuros del régimen (padres de la patria, qué risa) que parieron una Carta Magna a tu medida haciéndote divino e inviolable... no te confíes demasiado que el horno no está para bollos y muy pronto pintarán bastos en las calles y avenidas de muchas ciudades españolas.

¡Deja ya de hacerte el muerto! ¡Deja ya de emplear medios del Estado (aviones militares y demás) para acudir a grandes premios de Fórmula I o torneos internacionales de tenis a la par que eludes con total desvergüenza las escasas y ridículas obligaciones de tu medieval cargo...y habla! Cuéntanos a los españoles si conocías o no las presuntamente delictivas andanzas de tu todavía yerno, el Urdanga ése, y por qué te hiciste el sueco si, como es de cajón, las conocías. Y, también, nos pones al corriente de a cuanto asciende a día de hoy tu amañada fortunita, de como se desarrollaron (sin entrar en detalles morbosos, desde luego) tus pícaras alegrías amatorias con cargo a los fondos reservados del Estado español, de como transcurrió el tortuoso día (23-F del 81) en el que salvaste a todos los españoles... y de todas las demás guarrerías personales y familiares cometidas en tu ya largo reinado. Así los españoles nos iremos enterando de todo ello sin tener que acudir a Internet y los jueces y los diputados electos del Partido Popular del hoy "muy asustado y mudo Rajoy" podrán ir tomando nota. Para cuando haga falta, naturalmente...

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

En busca de una solución a la crisis de la deuda

Ven, 08/02/2013 - 12:01
Martin Khor, Rebelión

El tema de la deuda externa se ha impuesto con mucha fuerza como consecuencia de la crisis en Europa, en la que varios países tuvieron que ser rescatados para evitar la moratoria en el pago de sus préstamos. El año pasado, algunos países europeos, y en especial Alemania, insistieron en que los acreedores privados compartieran la carga de resolver la crisis griega. Tuvieron que hacer un “recorte” de alrededor de la mitad de lo que se les debía.

Cada vez se hace más evidente la insuficiencia de los rescates, en que se dan nuevos préstamos a los países endeudados para que puedan mantenerse al día con el pago de los antiguos. E incluso pueden ser contraproducentes cuando enfrentan un problema de insolvencia y no solo de falta de liquidez temporal.

La reestructuración de parte de la deuda de Grecia con los acreedores privados es un ejemplo de lo que hay que hacer. Sin embargo, la reestructuración ad hoc adoptada en este caso no es suficiente. Es necesario un marco más sistemático para que los países al borde del incumplimiento puedan acceder a una renegociación adecuada, con principios acordados internacionalmente.

Sin este marco, la reestructuración unilateral de la deuda probablemente será caótica, como cuando un país se ve obligado por circunstancias desesperadas a declarar la cesación de pagos y proponer su propia reestructuración, con resultados inciertos en cuanto a que sus acreedores acepten los términos. Aún si la mayoría acepta el “recorte” propuesto (por ejemplo, que se pague treinta o cincuenta centavos por cada dólar adeudado), una minoría puede rechazarlo y alterar así todo el ejercicio. El actual caso judicial llevado adelante por un “fondo oportunista” contra la reestructuración de la deuda de Argentina es un claro ejemplo.

A pesar de que la crisis de la deuda ahora tiene a Europa como epicentro, numerosos países en desarrollo pronto podrían estar en la misma situación. Debido a los efectos de la desaceleración económica mundial, en que los precios y los ingresos por exportaciones comienzan a verse seriamente afectados, varios se están volviendo vulnerables. En un número creciente de ellos las reservas de divisas están menguando y solo podrán costear menos de tres meses del valor de sus importaciones.

En un reconocimiento de la agudización de la crisis mundial, la Asamblea General de las Naciones Unidas realizó en octubre en Nueva York una reunión especial sobre la crisis y reestructuración de las deudas soberanas en la que se hizo énfasis en las lecciones aprendidas y las propuestas de mecanismos para su solución.

En mi intervención señalé que es absolutamente necesaria la creación de un sistema internacional coordinado de renegociación de la deuda. Hay muchas debilidades en la situación actual de los sistemas voluntarios, como la inclusión de un elemento de distribución de la carga en las cláusulas de acción colectiva de los contratos de préstamo o en las renegociaciones unilaterales de los países. Estos procedimientos voluntarios pueden ser inadecuados o caóticos e impredecibles, ya que no cuentan con el beneficio de un sistema internacionalmente acordado. Por eso es importante realizar nuevos esfuerzos para encontrar una solución internacional, como un mecanismo de renegociación de la deuda legal.

En las últimas tres décadas, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) ha analizado los elementos de un sistema soberano internacional. Este modelo pionero se basa fundamentalmente en los principios de la ley de bancarrota de Estados Unidos, cuyos principios pueden aplicarse a todos los países a través de un mecanismo de reestructuración de la deuda legal con alcance internacional.

Los elementos de un sistema de este tipo son los siguientes:
  1. Un país que enfrenta dificultades puede declarar una suspensión temporal del pago de la deuda externa, lo que le da un respiro para formular un plan de pagos adecuado que debe cubrir todos los pagos de la deuda, ya sea que la dificultad se origine en problemas de solvencia, en los que debe ser reducida, o de liquidez, en cuyo caso debe ser refinanciada.
  2. Hay una suspensión automática de las demandas legales de los acreedores, para evitar una situación en la que varios de éstos compitan por una solución o hagan fila para demandar al país.
  3. Debería crearse un panel independiente de expertos jurídicos y económicos para hacer frente a las cuestiones derivadas de la suspensión, incluida una evaluación de la situación de los países. Los acreedores no deben participar en el panel, ya que tienen un interés directo en el asunto.
  4. El país que adopte una suspensión temporal tendría que realizar también controles selectivos para evitar la fuga de capitales que pueden resultar de la paralización de los pagos de la deuda.
  5. Deberían otorgarse nuevos préstamos al país deudor, conocidos como “préstamos en situaciones de atraso”, para que pueda seguir aplicando políticas de desarrollo económico y social.
  6. Los nuevos préstamos contratados después de la suspensión deben tener estatus de jerarquía, para facilitar la aparición de nuevos acreedores y nuevos préstamos.
  7. El proceso de reestructuración de la deuda debe incluir el refinanciamiento de los préstamos existentes, sobre todo si solo se trata de un problema de liquidez, y la amortización parcial o la cancelación de la misma si se trata de un problema de solvencia. Los términos deben ser el resultado de las negociaciones entre el país deudor y los acreedores.
Si no logran llegar a un acuerdo pueden recurrir al arbitraje a través de un panel independiente que sea una parte importante del sistema.

Las Naciones Unidas están, en mi opinión, en condiciones de tomar la iniciativa en este ejercicio para establecer un mecanismo de renegociación de la deuda legal. A esta conclusión llegaron también otros ponentes de la reunión especial, entre ellos el secretario general de la Unctad, Supachai Panitchpakdi, y el economista Kenneth Rogoff, profesor de Políticas Públicas de la Universidad Harvard.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Una guía turística de Luis Sepúlveda sobre España y sus "chorizos"

Xov, 07/02/2013 - 16:55
Luis Sepúlveda, Le Monde Diplomatic

Como medio mundo sabe España es uno de los destinos turísticos preferidos, y aunque estemos en invierno el paisaje de terrazas con sangría, chorizo, procesiones, chorizo, sol, chorizo, una cloaca mediterránea, chorizo, gente simpática, chorizo, y alegría contagiosa al ritmo de palmitas se mantiene inalterable.

Y aunque las temperaturas son, según los termómetros, bajas en esta época del año, el ambiente está bastante caldeado, tal vez para que los chorizos se conserven de manera ideal. El turista notará de inmediato que España es el primer productor mundial de chorizos, y que en este rubro productivo se omite la participación del cerdo, nobles animales que no merecen ninguna comparación con la materia prima de la que están hechas los chorizos españoles.

Notoria es la variedad “Chorizo Royal” con denominación de origen en la Casa Real y cuyo gran exponente es el yerno del rey, Iñaqui Undargarín, un sujeto sin profesión conocida, salvo la de chorizo, que al amparo de la monarquía creó junto a su abnegada esposa e Infanta de España, una organización filantrópica sin fines de lucro, recibió varios millones de euros del erario público y, por esas cosas de la vida totalmente ajenas a su voluntad, aparecieron desviados a cuentas en bancos suizos y empresas inexistentes que, de pura casualidad, aparecían a nombre suyo y de la Infanta.

Estas casualidades ofuscaron bastante a los habitantes del simpático y acogedor país que ostenta los títulos de campeones mundiales de fútbol, campeones de Europa del mismo deporte, y campeones olímpicos en recortes sociales, en recortes de educación, de salud, de investigación científica y paraíso del despido libre y gratuito. Casi seis millones de españoles en paro pueden hoy dedicar su tiempo a la contemplación de las bellezas naturales, y 52 de cada cien jóvenes menores de 30 años disponen de todo el tiempo libres imaginable gracias a la política laboral de un gobierno que, dotado de una mayoría absoluta, aumenta cada día la monstruosa cifra de personas que descienden monte abajo, desde la clase media a la pobreza y de ahí a la miseria.

Hace unos pocos días, un periódico español publicó una noticia inquietante: desde hace muchos años los dirigentes del Partido Popular, heredero directo del franquismo y hoy en el gobierno, cobraban unos extras en dinero negro, y que eran repartidos generosamente por un hombre de honor a toda prueba, un genuino caballero español llamado Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, ex senador, e imputado por una posible financiación ilegal del partido. Unos días más tarde, otro periódico publicó varias hojas de un cuaderno de contable, en las que aparecen meridianamente detallados los pagos extra a los honorables dirigentes, entre los que hay ex ministros, ex secretarios generales, y el actual presidente del gobierno, don Mariano Rajoy. Con estas noticias nació otra variedad de chorizo; el Chorizo de Mierda.

Don Mariano Rajoy, perdedor de dos elecciones, para ganar votos propuso que los extranjeros que viven en España suscribieran un contrato por el que se comprometían a respetar y seguir las costumbres españolas, pero sin indicar cuáles. No estaba claro si los marroquíes, ecuatorianos, japoneses, alemanes o británicos residentes en España debían, merced a ese contrato, sumarse con algarabía a la rancia costumbre de matar a puñaladas un toro en Tordesillas, o a lanzar cabras vivas desde algún campanario antes de entregarse con frenesí a la danza del pasodoble “suspiros de España”. Lo que sí quedó claro, es que don Mariano Rajoy es un seguidor fiel de algunas tradiciones taurinas, sobre todo le entusiasma la figura de Don Tancredo, un sujeto que, en alguna corrida, descubrió que permaneciendo quieto, muy quieto, en silencio, muy en silencio, ningún toro se fijaría en él y no sufriría el menor contratiempo.

La figura de Don Tancredo se convirtió en el estilo de gobierno de Rajoy, y para no arriesgarse a un percance en sus escasas intervenciones en el parlamento, o ante la prensa, decidió que el eufemismo era, o debía ser, una de las costumbres más caras de España.

El turista que visite este encantador país tendrá que comprar un diccionario de la Nueva Lengua Española, pues sólo así podrá entender que el acto de entregar 100 mil millones de euros a la banca privada, con cargo a los presupuestos del Estado, y que se paga reduciendo a mínimos los gastos en salud, educación, servicios sociales y todo aquello que es propio de un país civilizado, se llama “recapitalización del sistema financiero”. Al despido casi gratuito y sustentado en la perspectiva de reducción de beneficios se le llama “reforma laboral o flexibilidad del trabajo”. A la privatización de los hospitales públicos se le llama “externalización”, y se llama “reforma de la educación” al regreso de los crucifijos a las aulas, al remplazo de la asignatura de educación para la ciudadanía por clases de religión católica. El turista que visite este simpático país, encontrará que todos los días, a todas horas, multitudes de españoles y españolas llenan las calles portando tijeras de cartón, letreros que dice “no hay pan para tanto chorizo”, lo que evidencia que este es el país de la fiesta y la alegría infinita ofrecido en los catálogos de turismo.

Y encontrará costumbres extrañas, por ejemplo, entre los miles que hurgan en los contenedores de basura buscando algo que echarse a la boca, verá algunos –pocos por ahora, pero en aumento- que se aplastan ellos mismos los dedos con las tapas de los contenedores al tiempo que declaman: yo fui uno de los gilipollas que dio mayoría absoluta a estos chorizos de mierda.

Para facilitar la comprensión del turista me permito indicar que, en ningún caso, el gobierno quiso restar legitimidad y competitividad al Chorizo de Mierda. Las aseveraciones de doña María Dolores de Cospedal, secretaria general del Partido Popular y presidenta de Castilla-La Mancha, con sus repetidos “no me consta” cuando alguien le hablaba de la irrupción pública del Chorizo de Mierda, lema que fue repetido como un mantra por toda la cúpula del Partido Popular, deben ser tomadas como una simpática frase folclórica. Sabido es que la señora Cospedal adora vestirse de lagarterana cuando asiste a las procesiones, y suele decir “no me consta” con la misma naturalidad con que dice ¡vivaspaña!, ¡ole la madre que me parió! o ¡guapa! al paso de un monigote de escayola con aspecto de mujer sufriente.

Tampoco el turista debe sentirse confundido al leer que don Mariano Rajoy, en Alemania, al ser consultado por la lista de chorizos de mierda que aparecen en el libro de contabilidad “b” de Luis Bárcenas, dijera: “nada es cierto, salvo alguna cosa”.

Dicen las lenguas viperinas que al señor Rajoy, durante su visita a Chile, se le contagió la desconcertante locuacidad de Sebastián Piñera. Puede ser, pero lo más probable es que ese “nada es cierto, salvo una cosa” obedece más bien a su afán de decir algo, sino trascendente al menos de cierto interés, alguna vez en su vida.

Y la frase ha tenido éxito. Tanto, que hasta la Conferencia Episcopal empieza a preocuparse ante el surgimiento de evangelios apócrifos, que en la parte donde dios le dice a Caín: “me han dicho que primero mataste a un pobre burro, y que empleaste una de sus quijadas para matar a tu hermano Abel”, el pérfido Caín responde: nada es cierto, salvo alguna cosa.

Hoy, cientos de miles de estudiantes salieron a las calles en una huelga masiva que paralizó el 92 % de la actividad escolar, pidiendo la derogación de la nueva ley de educación, y la dimisión del ministro del ramo. Según el gobierno, solamente el 12% del alumnado secundó la huelga. La respuesta de los estudiantes es: nada es cierto, salvo alguna cosa.

Turistas del mundo, bienvenidos a España, el país del chorizo, el país de los indultos garantizados a los defraudadores y a los policías que torturan hasta frente a las cámaras de seguridad de las comisarías, el país del no me consta, al país cabreado, tan cabreado, que está a punto de arder y no habrá bomberos que apaguen el fuego de la más justa de las iras.

6 de febrero de 2013

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

¿Existe una crisis sistémica en la banca?

Xov, 07/02/2013 - 16:15
Han pasado cinco años y medio desde aquel 6 de agosto de 2007 que marcó la quiebra del American Home Mortgage Investment Corp provocando una reacción en cadena de toda la banca mundial que culminó con la caída de Lehman Brothers. Con sus 150 años de vida, Lehman Brothers era un banco protagonista de la historia de Estados Unidos: superó la guerra de Secesión, las dos guerras mundiales, Corea, Vietnam y Al-Qaeda. Pero no logró sobrevivir a la crisis financiera y se fue a pique. Desde entonces, la banca no ha dejado de temblar provocado serios espasmos, catarsis e implosiones que, pese al masivo apoyo de los gobiernos, continúan propagando el miedo y la incertidumbre global.
________
Lea el artículo en El Blog Salmón
Imagen | Karen BryanUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Notas para otro sistema económico y social

Xov, 07/02/2013 - 02:01

Umberto Mazzei, ArgenPress

El mundo atraviesa un momento de grandes cambios. Los vencedores de la Segunda Guerra Mundial polarizaron el mundo entre la receta marxista-leninista y la receta liberal ricardiana. Ese dualismo se presentó como si no hubiese otras opciones, una especie de bipartidismo global. Ambos sistemas fracasaron. Es hora de estudiar otras escuelas del pensamiento económico y político, para dar un nuevo rumbo.

La versión socialista de la Unión Soviética comenzó a ir mal cuando el gobierno de Leonid Brezhnev (1968-1982) aumentó el presupuesto de las industrias militares a expensas del resto de la economía y del bienestar social. Luego asumió una guerra de Afganistán que no podía ganar. El adversario estaba equipado, entrenado y financiado por Estados Unidos, que estaba fuera de alcance, a menos de incurrir en una guerra atómica. Muerto Brezhev, vino Mihail Gorvachev, un iluso, sino otra cosa, que entregó a sus aliados sin garantías, se abrió al neo-liberalismo y Rusia vendió a precio vil las empresas del Estado a testaferros de Wall Street.

En Inglaterra y Estados Unidos, la política la dirigen los intereses financieros desde fines del siglo XVIII y la función de Banco Central las ejercen bancos privados. En Gran Bretaña el Bank of England la ejerce desde 1844 (Bank Charter Act). En Washington un grupo de grandes bancos privados, llamado Reserva Federal, usurpó esa función a la Secretaría del Tesoro, en 1913. En ambos la política económica la dictan los llamados “Lobbies” y descuella la industria de armamento, que la orienta hacía el aumento incesante del gasto militar. Ambos sectores quitan recursos al resto de la economía real para mantener dos mundos fantásticos: el de fabulosas fortunas virtuales y el de amenazas imaginarias.

En la post-guerra, la presencia del marxismo-leninismo como ideología en el poder hizo elevar los salarios e institucionalizar la protección social de los trabajadores, principalmente en Europa, donde la Unión Soviética estaba cerca y había poderosos partidos comunistas. Esa amenaza potencial orientó la política del Estado hacia la conciliación de intereses laborales y empresariales. La desaparición del bloque soviético desencadeno la codicia. En Gran Bretaña y Estados Unidos eso produjo alucinaciones que llevaron al despeñadero socio económico. El cuento de que la libertad total a la codicia personal lleva a la prosperidad colectiva, es falso.

La economía real se erosionó y está en vida artificial desde 2008. Es un caso de esquizofrenia: la gente de bienes y servicios reales (99%) vive una recesión, pero los dueños (1%) de las empresas en finanzas y defensa reciben jugosos bonos y dividendos. Sucede que con deuda pública se dio dinero a los bancos (“quantitative easing”) para re-inflar las bolsas de valores y el pago se cargó a los contribuyentes. Eso pudo haber sido un nuevo comienzo si las prácticas y políticas hubiesen cambiado, pero siguen igual y conducen inexorables a la crisis terminal.

Aún no hay conciencia pública de que vivimos un fallo masivo del sistema económico y político impuesto por Wall Street y la City de Londres, con su victoria de 1945. Los síntomas del colapso sin embargo son claros y el más grave es el laboral, porque los salarios mantienen el consumo. En Estados Unidos el desempleo oficial es un 8%, pero sus estadísticas esconden muchos datos (1) y el desempleo real anda en 18%, y creciendo. En Gran Bretaña la cifra oficial es 8,4%, pero excluye a 3 millones sub-empleados, con pocas horas semanales y a 4 millones del llamado “precariat”: gente en auto empleo casual, que pudiera definirse auto-desempleada. (2)

Desde 2008, el rescate de los bancos costó a Estados Unidos más de 19 billones (3) - cifra superior en un tercio de su PIB - que se usaron en nuevas apuestas del sector financiero y no para movilizar la economía. Los hogares perdieron $1,1 billón de su valor, más otros billones perdidos en inversiones y fondos de pensión. Ahora, familias que fueron de la clase media toman sopas en las cocinas de caridad. Estos inocentes pagan los riesgos absurdos en que incurrió la codicia de los banqueros y del complejo militar-industrial.

La ética socio-económica
La responsabilidad social de la economía es un asunto ético que ya separaba a Adam Smith de David Ricardo. Smith habla de un “lucro excesivo”, contrario al interés social y parasitario; Ricardo lo ve como meta económica y es el enfoque del neo-liberalismo de Milton Friedman; es lo que enseñan en los Business Schools como Economía. Es un asunto ético. Gregory Bateson ( Mind and Nature) ya dijo que “ La ética de lo optimo y la ética de lo máximo son dos éticas totalmente distintas”. La ética de lo óptimo enfatiza la calidad y se expresa con la satisfacción. La ética de lo máximo es adictiva y tiene una sola regla: más es mejor.

Los excesos son siempre tóxicos y es lo que mata la economía norteamericana y el sistema económico vigente. “La maximización de una sola variable -nos dice Bateson- típicamente termina en patología”. Una economía sana mantiene equilibrio en la prosperidad de los distintos sectores; cuando se favorece el crecimiento sólo de un par de ellos, hay una situación parasitaria. Es el caso del sector financiero y de la industria de armamento que piden por un lado austeridad económico-social y por otro crean dispendiosas guerras innecesarias.

En su agonía el sistema desmantela la economía del Estado de bienestar europeo. La banca europea pide más fondos para mantener el valor de sus malas apuestas e impone su gente en los gobiernos. Se eliminan puestos de trabajo, se precarizan el empleo y se privatiza servicios públicos. Como dice Boaventura de Sousa en su Historia de la Austeridad: “El objetivo es volver a la política de clase pura y dura, o sea, al siglo XIX”, a la del liberalismo ricardiano, a la Inglaterra descrita por Charles Dickens.

Hay otras doctrinas
En el siglo XIX prevaleció un enfoque de la economía como ciencia cuyo objetivo primario no son las ganancias del trabajo, sino las del capital invertido… y aún, sólo el de algunos. Pero también hubo quienes pensaron en las ganancias de los trabajadores y esas ideas fueron aplicadas -tímidamente- en la Europa anterior al colapso de la Unión Soviética. Ahora se les trata de ignorar y hoy sus obras son difíciles de encontrar en las bibliotecas universitarias. Su falta es que miran la prosperidad nacional como un objetivo superior a la ganancia individual; un criterio objetable para las empresas apátridas que financian centros académicos y cuya visión económica se enfoca a las ganancias trimestrales.

El primero fue el ginebrino Jean Charles de Sismondi, que publicó “Nuevos Principios de Economía Política” en 1818. Allí acuño el término proletario - que luego usó Marx- para designar a quien con su prole garantiza la mano de obra. Criticó a Ricardo y señaló que las ganancias a expensas de salarios es una política miope, porque se necesitan buenos salarios para que se consume la producción; fue también el primero en pedir la intervención del Estado para evitar los abusos capitalistas y en hablar de lucha de clases. (4)

Sismondi predijo la crisis que aqueja hoy a Estados Unidos y otros países, gracias a gobiernos cómplices. Habló de la sobreproducción que lleva al imperialismo y a exprimir el consumo con deuda sobre salarios futuros. Ahora se llama “Economía de la Oferta” y es Economía de la Deuda. Sismondi culpó la sobreproducción del distanciamiento entre valor útil del bien y su valor de cambio, que impulsa el consumo a crédito que crea una deuda esclavizante. Algo que sucedía en Inglaterra y Estados Unidos desde la primera mitad del siglo XIX. En esa época era deuda en la tienda del empleador, ahora son tarjetas de crédito. Esa tragedia se describe en la novela futurista “The Iron Heel”(1906), de Jack London.

Desde entonces los excesos congénitos y visibles del capitalismo y el papel del Estado para corregirlos han inspirado propuestas concretas, que se puede clasificar en dos tesis básicas.

El grupo de Karl Marx y sus seguidores, considera al capitalismo irredimible e inmerso en un proceso dialéctico fatal que lo lleva a su propia destrucción violenta. Lo remplaza una sociedad sin propiedad individual.

Creo que Marx y sus seguidores son utópicos cuando basan su tesis violenta en la solidaridad proletaria. La solidad es precaria entre gente que lucha por sobrevivir y más si se les niega la aspiración a la seguridad de tener hogar propio. La solidaridad de clase existe, pero entre los muy ricos. A pesar de eso, el marxismo es válido como método de estudio socio-económico y tiene aportes básicos para una propuesta que remplace al ricardismo puro o neoliberalismo.

El otro grupo piensa que el capitalismo es utilizable en beneficio de la sociedad con políticas de control; además de Sismondi, descuellan Friederich List, Werner Sombart, Max Weber, Wilfredo Pareto, John Maynard Keynes y en reversa Deng Xiaoping, en China.

Creemos que este segundo grupo es más realista y coincide con un postulado de la ciencia política, mencionado antes por Sismondi, Iturbide, Sarmiento y otros: En cosas de Estado los saltos son efímeros. Se progresa por evolución, como en la naturaleza, y las instituciones que perduran reflejan las circunstancias, la cultura y las ideas de sus ciudadanos.

Este grupo de autores también fue influyente. List, impulsó la industrialización de Alemania; John Maynard Keynes desarrollo la función económica del salario; Weber y Pareto orientan aún la economía social. Sombart (5) acuñó el término capitalismo (Marx no lo usa) y el concepto de la destrucción creativa, que usó su alumno Joseph Schumpeter. Su trabajo más célebre no existe en inglés porque la Universidad de Princeton, tiene el derecho exclusivo (6) y no lo hace.

Hay otros autores importantes que podemos estudiar: Vasili Leontief, Nicolai Kondratieff, Joseph Schumpeter, Jon Elster, John Roemer y la venezolana Carlota Pérez cuyo libro “Las Revoluciones Tecnológicas y el Capital Financiero” (7) cubre 250 años de historia y muestra que los cambios y las revoluciones técnicas tienen una notable regularidad y obligan al rediseño institucional social y político. Vivimos uno de esos momentos.

Notas:
1) No se cuentan los desempleados que dejan recibir su seguro de deséemelo aunque sigan sin trabajo. Se cuentan como empleados a los desocupados que trabajan algunas pocas horas semanales a destajo. Hay unos 50 millones en Estados Unidos que viven bajo el nivel calificado de pobreza. Morris Berman, Why America Failed.
2) The Guardian, John Philipott: We need employment statistics that confront political spin. 16 January 2013.
3) Es el término internacional y español; los anglosajones les dicen trillions.
4) Economie politique (1815), Nouveaux principes d'économie politique (1819).
5) El Capitalismo Moderno (Der Moderne Kapitalismus, 1902 y su última versión en 1927.
6) Fuente: fr.wikipedia.org/wiki/Werner Sombart
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Capital financiero y cambio climático

Mér, 06/02/2013 - 21:29
Alejandro Nadal, La Jornada

Las fuerzas del capital financiero harán muy difícil frenar el cambio climático. Algunos dicen que la estructura del sector financiero no facilitará la transición a una economía baja en carbono. El problema es más grave: el sistema financiero es un potente obstáculo para prevenir una catástrofe derivada del calentamiento global.

Para apreciar los alcances del peligro es importante recordar algunos datos. En la actualidad, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanza las 394 partes por millón (ppm). El CO2 es el gas de efecto invernadero más común (no es el único, ni el más potente). Los modelos más desarrollados sobre cambio climático indican que sólo por debajo de las 450 ppm de CO2 se tiene una alta probabilidad de mantener el incremento de temperatura dentro del rango de los dos grados centígrados. Los científicos consideran que ese umbral no debe ser rebasado si se quiere evitar un cambio climático catastrófico.

Estudios científicos consideran que para aumentar significativamente la probabilidad de permanecer por debajo de dicho umbral la economía mundial debe limitar sus emisiones para el periodo 2000-2050 a 886 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2). En la primera década del siglo se emitieron 321 GtCO2, así que ya solamente nos queda un volumen disponible de 565 gigatoneladas para el periodo 2010-2050.

Datos de la organización Carbontracker Initiative revelan que si se extrajeran y quemaran las reservas mundiales conocidas de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) tendríamos emisiones superiores a las 2 mil 795 GtCO2. Es decir, esas reservas contienen cinco veces más carbono que el tope arriba mencionado de 565 GTCO2. Extraer y usar esas reservas podría llevar la concentración de CO2 en la atmósfera a las 700 ppm, lo que cambiaría el planeta tal y como lo conocemos.

Ahora bien, las reservas de combustibles fósiles de las 200 empresas más importantes de carbón, petróleo y gas en el mundo (empresas que cotizan en bolsas de valores) tienen reservas con un potencial de carbono de 745 GtCO2. Es decir, si estas empresas extraen y queman sus reservas estaríamos rebasando con 180 GtCO2 el volumen que nos queda disponible para el periodo 2010-2050 (las 565 GtCO2 arriba mencionadas). El problema es todavía más serio porque estas cifras no incluyen a las empresas estatales y tampoco toman en cuenta las gigantescas reservas de gas natural de los esquistos en Estados Unidos y numerosos otros países.

El problema es que las reservas detentadas por estas compañías se encuentran asentadas en sus libros y hojas de balance con un enorme valor monetario. Un avalúo de estas empresas asume que esas reservas serán efectivamente realizadas, lo que significa que serán extraídas y utilizadas. Desde el punto de vista contable a nadie le importa un pepino si la utilización de esas reservas es suficiente para sobrepasar el peligroso umbral de los dos grados centígrados. El cambio climático no es un concepto contable.

Para decirlo de otro modo, si existiera una autoridad capaz de aplicar la restricción de las 565 GtCO2 para los próximos cuarenta años, estas compañías solamente podrían quemar unas 150 GtCO2. El resto, carbono no inyectado a la atmósfera, serían activos sin valor y se traducirían en pérdidas colosales para los inversionistas que han comprometido recursos en esas empresas.

Esas 200 empresas del mundo de la energía fósil tienen un valor en bolsa equivalente a 7.42 billones (castellanos) de dólares. Los países con mayor potencial de gases invernadero en las reservas de compañías que cotizan en bolsa son Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido. Y en las bolsas de valores de Londres, Sao Paulo, Moscú, Toronto y del mercado australiano hasta 30 por ciento de la capitalización de mercado está vinculada a combustibles fósiles.

Estamos en presencia de un conflicto de dimensiones históricas: de un lado está la comunidad científica advirtiendo no quemar esas reservas de combustibles fósiles y del otro están las empresas e inversionistas que tienen interés en realizar sus activos (extraer y usar esas reservas). ¿Quién prevalecerá? En los últimos 30 años, el sector financiero del mundo ha sido capaz de dominar a la política macroeconómica. En efecto, las prioridades de la política monetaria y fiscal del mundo entero responden hoy (incluso en medio de la crisis) a las necesidades del capital financiero. ¿Por qué tendría que ser distinto en el ámbito de la política sobre cambio climático?

En la actualidad carecemos de un régimen regulatorio internacional que permita pensar que la economía mundial podrá reducir su huella de carbono en la atmósfera a la velocidad que se requiere. El Protocolo de Kioto es una entelequia y lo único que queda es un ‘compromiso’ para llegar a un acuerdo en 2015 que deberá entrar en vigor en 2020. En el sector financiero anidan fuerzas que se opondrán con todo a un acuerdo que evite el peligro del cambio climático catastrófico.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Mario Draghi y Deutsche Bank envueltos en el fraude del banco más antiguo del mundo

Mér, 06/02/2013 - 18:28

El Banco italiano Monte dei Paschi di Siena nació 20 años antes que Cristobal Colón zarpara hacia el nuevo mundo y cuando Miguel Angel aún no nacía y Leonardo DaVinci tenía apenas 20 años y aún no creaba sus grandes frescos. Fue fundado por la Magistratura de la República de Siena en 1472, tres siglos antes de que existiera la idea de una Italia unificada, y por ello se le considera el banco más antiguo del mundo aún en funcionamiento, con 3 mil sucursales, 33 mil empleados y 4,5 millones de clientes... Pues bien, este banco que sobrevivió a la guerra italiana, que vio la rendición de Siena a España en 1555, que superó las pestes y los ataques de plagas, la campaña de Napoleón y la segunda guerra mundial, está envuelto en un escándalo de grandes proporciones por el uso de derivados financieros, que no solo involucran a los ejecutivos que dejaron hace un año su cargo, sino también a Mario Draghi y el Deustche Bank por ocultar información y hacer préstamos fraudulentos.

Lea el artículo en El Blog Salmón
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El caso Bárcenas en el contexto de la crisis de la Segunda Restauración Borbónica

Mér, 06/02/2013 - 02:01
Antoni Domènech, G. Buster y Daniel Raventós, Sin Permiso

Después de la avalancha de datos comprometedores que se desprenden de la libreta de Barcenas con la supuesta contabilidad B del Partido Popular, hay quien se extraña del desmentido absoluto, primero, de la secretaria general del PP, Dolores Cospedal; después, del presidente del partido y del Gobierno, Mariano Rajoy. ¿Qué otra cosa pueden hacer? Por definición, la contabilidad B no existe, como ha dejado tautológicamente claro la auditoria interna del PP. La menor concesión en este sentido supondría reconocerlo todo. La única estrategia de defensa es, por lo tanto, a todo o nada, por abrumadoras que sean las revelaciones y los datos servidos por los dos principales diarios del Reino, el derechista El Mundo y el centrista El País. Ni que decir tiene: para pasmo del país, incluidos los votantes del PP.

A pesar de que diferentes dirigentes del PP han confirmado hechos y cifras que aparecen consignados en las libretas de Barcenas; de que coincidan apuntes con partidas de la trama Gürtel -entre ellas las aportaciones vía el PP gallego-; de que sean inexplicables los incrementos patrimoniales con los sueldos declarados; y de que, en fin, fuera desde hace años un secreto a voces en ciertos círculos políticos, empresariales y periodísticos. La apelación in angustiis a la “presunción de inocencia” no es sino la consecuencia ineluctable del desmentido absoluto, cuando ya se ha abierto la causa y judicializado el caso; cuando ya no se puede hablar más que delante del propio abogado.

Tampoco viene de nuevas esta decisión de la cúpula del PP. Sigue la misma táctica defensiva adoptada frente a la trama Gürtel. Cuando Barcenas tuvo que defenderse, el PP le sufragó el coste de su defensa jurídica, hasta que el juez Pedreira, del Tribunal Superior de Madrid, archivó el caso en septiembre del 2011. Y coche oficial y despacho en la sede de Génova. Una desarbolada Sáenz de Santamaría, no sabiendo ya qué reponer a los periodistas el pasado viernes tras el Consejo de Ministros, puso en prenda sus años de trabajo junto al probo Rajoy; le salió una periodista respondona con que también había trabajado muchos años con Bárcenas, al parecer sin enterarse de nada.

La responsabilidad política se pretende aplazar hasta la conclusión penal, confiando en las dificultades del procedimiento y en la lentitud de la justicia española, y sobre todo, especulando con que los testigos se achanten. Para establecer una cadena de responsabilidades, los testigos tienen que declarar que las distintas contabilidades son auténticas…o hacerse responsables de alguna de ellas como propia. Además, una parte de los delitos habría prescrito y siempre se puede confiar en condicionar la propia investigación. No en vano la fiscalía anticorrupción fue purgada en su totalidad después del caso Gürtel por el nuevo gobierno Rajoy. Y hasta el momento, el nuevo equipo sigue sin encontrar conexión entre las evidentes ilegalidades del caso Barcenas y la alegada doble contabilidad del PP para trasladarlas al juez Ruz de la Audiencia Nacional.

¿Por qué se ha filtrado ahora la libreta de Barcenas? La explicación más inmediata es la petición en marzo del 2012 de la fiscalía anticorrupción de que se reabriese en la Audiencia Nacional la causa archivada seis meses antes por el Tribunal Superior de Madrid. El descubrimiento de más de 22 millones de euros en cuentas en Suiza, de la hacienda La Moraleja en Argentina (la segunda agroindustria de Salta), de ingresos bancarios líquidos sospechosos, no solo establecían una conexión con la trama Gürtel, sino que dejaban entrever que quizá fuera ésta una parte de la trama Barcenas. En tal caso, la única defensa posible pasaba por exigir la intervención del propio gobierno del PP para condicionar el proceso de investigación y sus consecuencias legales con la amenaza chantajista de dejar en evidencia la conexión directa entre la trama Barcenas y la contabilidad del PP. Exactamente el mismo mecanismo de defensa al que han recurrido los distintos implicados en la larga lista de casos de corrupción relacionados con la financiación de los partidos políticos (Filesa, Naseiro, Palau…), de nepotismo institucional, o aun el que afecta al yerno del Rey, Iñaki Urdangarín.

La corrupción y la economía política de la Transición: el cártel criminógeno formado por las grandes empresas del Ibex y los grandes partidos dinásticos La explicación de esas generalizadas prácticas chantajistas de autodefensa, no puede, empero, reducirse a la puñalada de pícaro ni a la astucia del picapleitos. Pues lo que revelan esas prácticas es más bien la complicidad colectiva del cártel formado por los beneficiarios del sistema económico y social de la corrupción articulado políticamente por el régimen de la Segunda Restauración borbónica. La ley de financiación de los partidos políticos de 1987, reformada en 1997 tras los escándalos del PSOE, y a cuyo amparo el PP ha recibido en diez años donaciones anónimas de 17,5 millones de euros, sigue obligando al deslegitimado Tribunal de Cuentas a testificar en su informe del 2007 -el último realizado y el último año en el que eran legales las donaciones anónimas- que ese mismo anonimato no le permite comprobar si las donaciones se hacen conforme a la ley.

La naturaleza institucional de esa corrupción echa sus raíces en el capitalismo oligopólico de amiguetes en que se transformó la estructura de poder empresarial heredada del franquismo con las privatizaciones de la Transición tan bien descritas por periodistas económicos como Mariano Guindal o historiadores académicos como Mercedes Cabrera y Fernando del Rey). Tan es así, que hasta publicistas liberal-conservadores tan notorios como Guillermo De la Dehesa se ven obligados a reconocerlo con la boca pequeña y la mirada estrábica (como si fuera un problema de corporativismo urgido de “liberalización”). En un reciente artículo recuerda que solo el 4,5% de los contribuyentes declaran a Hacienda ingresos anuales superiores a los 60.000 euros; que una de las consecuencias de una economía sumergida del 25% del PIB es una recaudación por el IVA más de punto y medio inferior a la media de la UE; que el 36% de todos los billetes de 500 euros circulantes en la UE se hallan en el Reino de España; y que ocupa el lugar 30 en la lista de Transparencia Internacional, por detrás de Chipre y Botswana. En un non sequitur sensacional, tras ese diagnóstico de bien arraigada corrupción generalizada de la sociedad española, el j’accuse de De la Dehesa apunta, no al manifiesto cártel criminógeno formado por las grandes empresas del Ibex y los principales partidos (PP y PSOE y CiU), sino a los nuevos enemigos de la derecha de ahora: el sistema de financiación autonómico y los sindicatos, con notorio olvido, ni que decir tiene, de la escandalosamente baja presión fiscal.

Lo cierto es que el mecanismo más importante de transferencia de rentas desde los asalariados a los grandes capitalistas y rentistas ha operado a plena luz del día, a través del rescate y reestructuración de las cajas de ahorro y del crédito moroso y tóxico al sector inmobiliario de toda la banca (con la creación, a cargo del erario público, del “banco malo”), justificando las políticas de austeridad y la emisión de deuda pública en la que apalancar la privada. Su disparador han sido los decretos de Guindos de febrero y mayo del 2012, y su último episodio, la venta por 1 euro a Caixabank del nacionalizado y rescatado Banco de Valencia, a un coste para el erario público de 6.000 millones de euros. La lectura política del mensaje a los sectores granempresariales catalanes transmitido por semejante operación, en medio del debate soberanista catalán, es suficientemente obvia. Prueba, en cualquier caso, hasta que punto es recurrente la utilización de los grandes -y menos grandes- intereses económicos para intervenir políticamente al margen del sistema democrático. Y a la inversa, cómo se pervierten, o clientelar o nepóticamente, las instituciones políticas democráticas para satisfacer los intereses económicos extractivos de que se nutre la corrupción.

En este contexto, las cantidades que aparecen recogidas en las 14 páginas de la libreta de Barcenas no pueden verse sino como pequeños vasos capilares de un tumor sistémico de dimensiones ignotas, pero verosímilmente enormes. Los partidos políticos de alternancia del régimen -o si se quiere, como en la Primera Restauración, los partidos “dinásticos”-, lejos de ser instrumentos de formación y canalización de la voluntad popular y de articulación del debate democrático, se han convertido en mecanismos de mediación entre distintos intereses extractivo-corporativos (sobre todo inmobiliarios y financieros) presentes en la vida económico-social del Reino todo, desde la aldea hasta la Corte, y nunca mejor dicho. Ello es que el presente enconamiento de la pugna de intereses en el seno de la elite político-económica dinástica dominante -uno de los rasgos más determinantes de la grave crisis económica presente y de su agravamiento por las políticas pro-cíclicas de austeridad- daña gravemente los puntos de soldadura que, con distintos altibajos, mantenían unido al cártel dinástico oligárquico y se fugan irrepresables, uno tras otro, distintos casos concretos de corrupción hasta ahora mal que bien contenidos por un tácito pacto de silencio colectivo. Lo hemos visto en Cataluña, cuando tras las fracasadas operaciones contra Gas Natural y la propuesta de fusión de Caja Madrid y La Caixa, iniciado el debate soberanista, se filtran a la prensa las acusaciones de corrupción contra las familias Pujol y Más, al mismo tiempo que se regala a La Caixa, a costa del sufrido contribuyente, el Banco de Valencia. Lo hemos visto en la Comunidad de Madrid: en los conflictos que han enfrentado inveteradamente a Aguirre y Gallardón, y ahora, con la privatización de la sanidad. O a escala municipal, en la interminable saga de comisiones en el sector de la construcción, que sigue goteando día a día. Para acabar en la relación entre el entramado institucional autonómico y los negocios extractivos de la Fundación Noos de Urdangarín, utilizando el nombre y los asesores de la Casa Real.

Lo cierto es que, más allá de las incautas teorías conspirativas internas espontáneamente fabuladas por sus protagonistas y por sus portavoces (ver aquí y aquí), la quiebra del consenso del cártel político-económico dinástico cristalizado en la Transición no ha sido compensada por la imponente mayoría absoluta parlamentaria lograda por una de sus patas políticas, el PP. Una mayoría absoluta hoy seriamente dañada y erosionada en el favor de la opinión pública, pero que constituye todavía el principal, sino el único, activo político operativo de aquel cártel dinástico de la Segunda Restauración.

Los cuatro ejes de la crisis del régimen de la Segunda Restauración Tenemos, en primer lugar, la crisis del sistema financiero, gestionada por el gobierno Zapatero y el gobierno Rajoy inequívocamente a favor de los intereses de una oligarquía financiera que será la gran beneficiaria de la desamortización de las cajas de ahorro desamortizadas, nacionalizadas y privatizadas. Hemos asistido en muy pocos años al acelerado y gagantuesco proceso de saqueo y concentración del capital financiero, cuya lista de perdedores se cuenta por centenares de miles de inversores grandes y medianos, así como de pequeños ahorradores, según ha podido verse en el caso de las participaciones preferentes.

Está, en segundo lugar, la larga y agónica recesión-cum-depresión de 5 años, que gracias a las políticas de austeridad amenaza con agravarse y prolongarse indefinidamente: un persistente estrangulamiento del crédito (mientras la banca privada devuelve al BCE, acaso prepósteramente, 44.000 millones, cuyo pretendido fin era precisamente trasladarlos en forma de empréstito a las pequeñas y medianas empresas y a los hogares); un paro del 26%; una desocupación juvenil que rebasa ya holgadamente el 60%; y para terminar en algún lado, un aumento de la pobreza hasta el 21,1%. Datos que obligan, quieras que no, a una reconfiguración radical de los tradicionales equilibrios de intereses corporativistas pugnaces del cártel dinástico. La erosión acelerada del ya más que modesto Estado social español y su progresiva substitución por redes de beneficencia, en buena medida en manos de la Iglesia Católica, sólo refuerza la estructura caciquil y corrupta.

En tercer lugar, la crisis de la deuda soberana, en el marco de la zona euro que, aunque la intervención ad hoc del BCE ha conseguido estabilizar temporalmente con unas tasas de interés alrededor del 5% y un diferencial por encima de 320 puntos, puede volver a situar al Reino al borde del abismo en los próximos meses, y abocar al gobierno a la petición formal de intervención como consecuencia de la situación en otros países periféricos (Grecia, Italia, Portugal…) o del propio corazón de la Eurozona (Alemania, Francia, Holanda…).

Tenemos, en cuarto lugar, la crisis del sistema de financiación autonómico, ligado a la gestión de las políticas de austeridad y de la deuda pública, que ha supuesto a la vez un agravamiento de las desigualdades territoriales en el ejercicio de los derechos sociales de ciudadanía y la erosión final de la legitimidad del pacto autonómico de la Transición como sucedáneo de una solución democrática de la cuestión nacional, sobre todo en Cataluña y en el País Vasco.

Cuatro escenarios posibles de la evolución de la crisis del régimen dinástico Que en la consciencia popular esta aguda crisis de régimen se exprese en la reivindicación del “derecho a decidir”, ya sea sobre la política de austeridad aplicada por el Gobierno Rajoy en la forma de un referéndum -como exigen los sindicatos obreros y la Cumbre Social-, ya sea sobre la inveterada cuestión nacional en Cataluña, constituye un índice muy visible de hasta qué punto se ha roto el mecanismo de legitimidad y representación política del régimen: con mayor o menor fortuna, con mayor o menor consecuencia, lo que se busca es la solución de los problemas a través de ejercicios directos de una soberanía popular que se percibe -con toda la razón del mundo-secuestrada por unas elites extractivas tan incompetentes como inmorales.

Es verdad: la actual crisis del cártel dinástico dominante -que eso es lo que refleja políticamente, y por lo magnífico, el caso Barcenas- no tiene otra salida efectiva y razonable, por muchos parches que se quieran -y se puedan- aplicar, que la dimisión del gobierno Rajoy y la convocatoria de elecciones generales. Sólo que, en tal caso, lo más que probable es que la incontestable evidencia de la crisis general del régimen proporcionada por la caída de Rajoy exigiera, con las elecciones, la apertura de un proceso constituyente rupturista.

Es evidente que la táctica de judialización del caso Barcenas es dilatoria, no busca sino ganar tiempo. Puede sostenerse en la aplastante mayoría parlamentaria del PP obtenida en noviembre de 2011 y la evidente falta de una alternativa política robusta, incluida la mera alternancia del otro polo político del cártel dinástico. Las encuestas son muy reveladoras al respecto. La fuerte caída del PP en más de 14 puntos registrada hace pocas semanas, se convierte ahora, con el caso Barcenas, en un desplome que le situaría por debajo del 24%. La caída del PSOE de Rubalcaba en más de 5,4 puntos respecto del resultado obtenido en las últimas elecciones -que ya era el peor resultado del PSOE de la Segunda Restauración- se estabiliza ahora en el 23,5%. Los dos partidos “dinásticos” de alternancia quedarían hoy claramente por debajo hoy del 50%. Pero un “gobierno de unidad nacional”, o pactos de estado para apoyar parlamentariamente a la deslegitimada mayoría del PP, o un “gobierno técnico”, que en la práctica sería lo mismo aunque contase con el apoyo de la fortalecida UPyD, abrirían crisis internas incontrolables en todos los partidos implicados. El gobierno resultante sería incapaz, como evidentemente lo es ya el gobierno Rajoy, de seguir imponiendo las políticas de austeridad a medio plazo exigidos por distintos motivos por las elites políticas europeas y por las patronales españolas. Al resolverse finalmente a exigir la dimisión de Rajoy, después de 72 horas de dudas y desconcierto, Rubalcaba lo ha dicho con toda claridad: “El Sr. Rajoy es un lastre, debe abandonar la presidencia”. Hay que añadir con la misma contundencia que, para cualquier alternativa de izquierda o de centroizquierda, el lastre es él.

Las otras dos alternativas, tanto un gobierno de coalición del PSOE con CiU y PNV -la fórmula del Prieto de la Guerra Fría que han hecho suya tanto el felipísmo como el rubalcabismo en el PSOE-, como un frente amplio de las izquierdas (PSOE, IU, ICV, ANOVA, ERC…), abrirían la crisis definitiva del régimen empezando o por la cuestión territorial o por la cuestión social, para terminar en cualquier caso confluyendo y sumándose ambas.

Vale la penda insistir: lo que actúa por el momento como motor de la crisis del régimen de la Segunda Restauración son sus múltiples contradicciones endógenas, más que su cuestionamiento por fuerzas exógenas: a pesar de la importancia de las movilizaciones sociales, la oposición social y política al cártel dinástico sigue careciendo de una alternativa política creíble. De ahí que lo más probable sea la sucesión de “soluciones” improvisadas y maniobras dilatorias de emergencia, antes y aun después de unas nuevas elecciones. Se puede recordar, sin otro ánimo que el de la ilustración por la vía del ejemplo, el precedente histórico de la crisis de la Primera Restauración: iniciada con la primera huelga general obrera en agosto de 1917 y con el fracaso de la Asamblea de Parlamentarios, se canalizó en 1923 con una “solución técnica” -la dictadura de Primo de Rivera-, hasta la crisis final de 1929-31.

Sea ello como fuere, la tendencia general observada ahora es cada vez más transparente, y no es improbable que en poco tiempo se despeje el horizonte de unas elecciones generales anticipadas (que ya apoyan el 54% de los votantes en general y el 21% del PP). La encuesta del CIS de diciembre de 2012 y la de Metroscopia de enero de 2013, antes de que estallase la actual crisis por el caso Barcenas, ya apuntaban a un negro pesimismo en relación a la crisis económica y a una desconfianza mayoritaria en cuanto a su gestión por el Gobierno Rajoy (84%). El periodista Fernando Garea lo resumía así hace poco más de dos semanas: “Rajoy es el presidente con el mayor poder real de la historia constitucional y, al mismo tiempo, el que tiene menos apoyo popular y más baja estimación de voto” (EP,13-1-2013). Ahora, el 58% de los votantes del PP no se cree las explicaciones de Rajoy, y el 54% pide cambios en la cúpula del partido.

Por eso sería un tremendo error aceptar sin más que la derecha, tanto en España como en Cataluña, puedan temporalmente canalizar la actual crisis de régimen con unos meros pactos anticorrupción, que rápidamente derivarían en pactos de Estado para seguir aplicando las políticas de austeridad. Es el “derecho a decidir”, en este caso a través de unas elecciones anticipadas, lo que debe situarse en primer plano, más allá de la dimisión de Rajoy.

Mientras las redes sociales convocan espontáneamente las protestas en la calle frente a las sedes del PP, a la espera de que la izquierda política y sindical organizada comience a hacerlo, la agenda gubernamental prevista se eriza de obstáculos, como la visita mañana a Alemania de Rajoy, el debate sobre el estado de la nación el 20-21 de febrero (que la Izquierda Plural ya ha propuesto convertir en un acto de reprobación) y las previstas movilizaciones de marzo de los sindicatos y la Cumbre Social. Configurar una alternativa política creíble es la tarea pendiente de las izquierdas. No hay tiempo que perder. Así pues: sin pausas, sin vanidades, sin raposerías.
________
Antoni Domènech es el editor de SinPermiso. Gustavo Buster y Daniel Raventós son miembros del Comité de Redacción de SinPermiso

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Corrupción política provoca el retorno de los miedos sistémicos y el euro vuelve a estar en peligro

Mar, 05/02/2013 - 22:57

La agitación provocada por los aludes de corrupción de la casta política ha revertido la tendencia iniciada en septiembre del año pasado con las declaraciones de Mario Draghi y ha vuelto a desatar los miedos sistémicos. En septiembre del año pasado el presidente del BCE dijo que se jugaría el todo por el todo para defender la estabilidad del euro. Y esta promesa totalmente inaudita para el Banco Central Europeo, había comenzado a rendir sus frutos y a convocar una aparente calma en los mercados. La prima de riesgo fue quitando presión al financiamiento público mientras el Ibex35 salía del pantano en que había caído en marzo del año pasado cuando se hundió por debajo de los 8.000 puntos. Por algo Mario Draghi fue considerado a principios de este año como el salvador del euro.

El Blog Salmón

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Estados Unidos demanda a S&P por su responsabilidad en la crisis financiera

Mar, 05/02/2013 - 16:48

El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda civil contra la agencia de medición de riesgos Standard&Poor´s, propiedad de McGraw-Hill Companies, por su presunta responsabilidad en la crisis financiera global desatada en 2008, tras una investigación iniciada hace dos años. En su demanda, el Departamento de Justicia acusa a la agencia de "inflar deliberadamente" la calificación de los activos financieros de alto riesgo que provocaron pérdidas por más de 5.000 millones de dólares. Esta es la primera acción legal que emprende el Gobierno estadounidense contra una calificadora internacional por su supuesta actividad especulativa. En concreto, acusa a S&P de inflar en 2007 las calificaciones de bonos hipotecarios, lo que llevó al estallido de la burbuja inmobiliaria y, como consecuencia, a la grave crisis financiera un año después.
La prensa estadounidense adelantó anteriormente que los fiscales de varios estados estudiaban unirse a la demanda. El diario The New York Times informó además que la Fiscalía de Nueva York inició una investigación independiente por los mismos hechos y que, por otro lado, el Gobierno decidió actuar por la vía judicial después de fracasar las negociaciones con la calificadora. A su vez, la agencia declaró que la demanda carece de fundamento real o legal alguno, al tiempo que lamentó que sus calificaciones no se pudieran adecuar a la situación cada vez más deteriorada del mercado hipotecario estadounidense. La situación para Standard & Poors se pone cuesta arriba. Recordemos que en noviembre, la Corte Federal de Justicia de Australia condenó a la entidad a indemnizar a 13 municipios australianos las pérdidas millonarias que les provocó la compra de un producto financiero avalado por la calificadora.
__________
Ver más información en El País
Ver más sobre las Agencias de Calificación
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Paul Krugman: Es hora de abandonar la obsesión por el déficit

Lun, 04/02/2013 - 08:01
Paul Krugman, El País

Hace tres años, a la política económica le sucedió algo terrible, tanto en Estados Unidos como en Europa. Aunque lo peor de la crisis financiera había pasado, la economía en ambos lados del Atlántico seguía deprimida y con un paro muy elevado. Pero la élite política del mundo occidental decidió en bloque por algún motivo que el paro ya no era un problema crucial y que reducir los déficits presupuestarios debía ser la prioridad absoluta.

En varias columnas recientes he sostenido que, de hecho, la preocupación por el déficit se ha exagerado y he documentado los intentos cada vez más desesperados de los cascarrabias del déficit por mantener vivo el miedo. Hoy, sin embargo, me gustaría hablar de una clase de desesperación diferente pero relacionada: los frenéticos esfuerzos por encontrar algún ejemplo, en algún lugar, de políticas de austeridad que hayan tenido éxito. Porque los defensores de la austeridad fiscal —los austerianos—, además de amenazarnos, han hecho promesas: la austeridad, afirmaban, evitaría la crisis y conduciría a la prosperidad.

Y que nadie acuse a los austerianos de carecer de romanticismo; de hecho, llevan años buscando al señor Buendolor.

La búsqueda empezó con un apasionado romance entre los austerianos y la República de Irlanda, que recurrió a los recortes drásticos del gasto poco después de que su burbuja inmobiliaria estallase, y que durante algún tiempo se puso como ejemplo perfecto de virtud económica. Irlanda, aseguraba Jean-Claude Trichet, del Banco Central Europeo, era el modelo para todos los países endeudados de Europa. Los conservadores estadounidenses fueron aún más lejos. Por ejemplo, Alan Reynolds, miembro del Instituto Cato, decía que las políticas de Irlanda mostraban el camino que también debía seguir Estados Unidos.

Los elogios de Trichet se produjeron en marzo de 2010; en aquel momento, Irlanda tenía una tasa de paro del 13,3%. Desde entonces, cada pequeño repunte de la economía irlandesa ha sido acogido como una prueba de que el país se está recuperando (pero el mes pasado, el índice de desempleo era del 14,6%, tan solo un poco por debajo del máximo que alcanzó a principios del año pasado).

Después de Irlanda le tocó a Reino Unido, donde el Gobierno del partido conservador —al son de las alabanzas de muchos expertos— recurrió a la austeridad a mediados de 2010, influido en parte por la creencia de que las políticas irlandesas eran un éxito descomunal. A diferencia de Irlanda, Reino Unido no tenía necesidad de adoptar medidas de austeridad: como cualquier otro país avanzado que emite deuda en su propia moneda, era y sigue siendo capaz de conseguir préstamos a unos tipos de interés más bajos que nunca. No obstante, el Gobierno del primer ministro David Cameron insistió en que se necesitaba una restricción fiscal estricta para apaciguar a los acreedores y que esta impulsaría la economía al inspirar confianza.

Lo que realmente se produjo fue un estancamiento económico. Antes de su giro hacia la austeridad, Reino Unido se estaba recuperando más o menos al mismo ritmo que EE UU. Desde entonces, la economía de EE UU ha seguido creciendo, aunque más despacio de lo que nos gustaría; pero la economía británica ha estado encallada.

A estas alturas, era de esperar que los defensores de la austeridad se hubiesen planteado la posibilidad de que algo falle en sus análisis y recomendaciones políticas. Pero no. Han seguido buscando nuevos héroes y los han encontrado en los pequeños países bálticos, en Letonia en concreto, un país que domina de manera asombrosa la imaginación austeriana.

Bien mirado, esto tiene cierta gracia: las políticas de austeridad se han aplicado en toda Europa, pero el mejor ejemplo de éxito que los austerianos son capaces de encontrar es un país con menos habitantes que, por ejemplo, Brooklyn. Aun así, el FMI ha publicado hace poco dos informes sobre la economía letona, y realmente ayudan a poner en perspectiva esta historia.

Para ser justos con los letones, tienen algo de lo que enorgullecerse. Después de pasar por una recesión tan grave como la Gran Depresión, su economía ha conocido dos años de crecimiento estable y disminución del paro. Sin embargo, a pesar de ese crecimiento, solo han recuperado una parte del terreno perdido tanto en relación con la producción como con el empleo (y la tasa de paro sigue siendo del 14%). Si esta es la idea que tienen los austerianos de un milagro económico, verdaderamente son hijos de un dios menor.

Ah, y si vamos a invocar la experiencia de los países pequeños como prueba de qué políticas económicas funcionan, no olvidemos el verdadero milagro económico que es Islandia, que estuvo en el ojo del huracán de la crisis financiera pero que, gracias a haber adoptado políticas no ortodoxas, se ha recuperado casi por completo.

¿Y qué lección sacamos de la búsqueda un tanto patética de ejemplos de éxito de la austeridad? La lección es que la doctrina que ha dominado el discurso económico de la élite es errónea desde todos los puntos de vista. No solo hemos estado gobernados por el miedo a unas amenazas inexistentes, sino que nos han prometido recompensas que no se han materializado y nunca lo harán. Es hora de olvidarnos de la obsesión por el déficit y volver a afrontar el verdadero problema, es decir, el de un paro inaceptablemente elevado.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El territorio como espacio emancipatorio

Lun, 04/02/2013 - 07:05
¿Seremos capaces de ganarle al capitalismo salvaje? El fracaso del modelo neoliberal pone en alerta la encrucijada del futuro que se juega hoy. Raul Zibechi enfatiza algunos puntos en este artículo publicado en La Jornada

Los movimientos de base territorial, rurales y urbanos, integrados por indígenas y afrodescendientes, campesinos y sectores populares, jugaron un papel decisivo en la resistencia y deslegitimación del modelo neoliberal. Desde sus territorios lanzaron formidables ofensivas que abrieron grietas en el sistema de partidos sobre el que se asienta la dominación y modificaron el escenario geopolítico regional. De modo directo e indirecto, influyeron en lo local, lo nacional, regional y global.

Han jugado y jugarán también un papel decisivo en la construcción de un mundo nuevo. Si ese mundo, como señala Immanuel Wallerstein, será el resultado de una infinidad de acciones nanoscópicas, las pequeñas mariposas capaces de construirlo habitan territorios en los que resisten y en ellos pueden construir relaciones sociales diferentes a las hegemónicas. No es con manifestaciones ni declaraciones, por más masivas y necesarias que sean, como se crea el socialismo, sino con prácticas sociales en espacios concretos. Territorios en resistencia que son a la vez espacios en los que va naciendo lo nuevo.

Hasta ahí, son temas que hemos venido debatiendo en los últimos años. El capitalismo puede ser derrotado si somos capaces de expropiarle los medios de producción (y de cambio) en un largo proceso. Pero la cuestión no se agota allí. El sistema aprendió a desorganizar, diluir, cooptar y aniquilar por la fuerza (todo junto, no una u otra acción) a los sujetos nacidos y arraigados en la resistencia territorial. La combinación de fuerza bruta (militar y policial) con políticas sociales para combatir la pobreza es parte de esa estrategia de aniquilación.

Ante esta situación compleja y difícil, crece la tentación de replegarse de los territorios en los que nacieron múltiples sujetos colectivos, buscando lugares más propicios donde seguir creciendo. A veces se apuesta por lo sindical, otras a lo estudiantil y en otras por lo electoral. Un debate de este tipo atraviesa sobre todo a movimientos en Argentina, Chile, Paraguay y Perú, aunque está presente en casi todos los países.

Es cierto que lo territorial por sí solo no alcanza. Que debe incluir formas diferentes de hacer política donde la gente común decida y ejecute; que hace falta crear formas de poder distintas a las estatales; que para garantizar la autonomía territorial es imprescindible asegurar la sobrevivencia material, o sea salud, educación, vivienda y alimentación para todos y todas.

Pero no podemos olvidar que los territorios son claves para la lucha por un mundo nuevo por dos razones, digamos, estratégicas: se trata de crear espacios donde podamos garantizar la vida de los de abajo, en todas sus multifacéticas dimensiones; y porque la acumulación por despojo o guerra –que es el principal modo de acumulación del capitalismo actual– ha convertido a los movimientos territoriales en el núcleo de la resistencia. La mutación del capitalismo que conocemos como neoliberalismo es guerra contra la vida.

A ellas se podría agregar un tercer argumento: sólo es posible resistir en las relaciones tejidas en torno de valores de uso, ya sean materiales o simbólicos. Si sólo nos movemos en las esferas de los valores de cambio, nos limitamos a reproducir lo que hay. Cerrados los poros de la vida en las fábricas por el posfordismo, es en los territorios, barrios, comunidades o periferias urbanas donde –aun esos mismos trabajadores– se vinculan entre sí en formas de reciprocidad, ayuda mutua y cooperación que son relaciones sociales moldeadas en torno del intercambio de valores de uso.

No es una cuestión teórica y por lo tanto sólo se puede mostrar. Se conoce y se practica, o no se entiende. Resistir hoy es proteger la vida y construir vida en territorios controlados colectivamente. El punto es que si abandonamos los territorios, ganaron los de arriba. Y en este punto no hay dos caminos. Sólo queda hacerse fuertes y autónomos allí, neutralizando las políticas sociales que quieren destruir lo colectivo salvando al pobre individualmente.

El pueblo mapuche resiste desde hace cinco siglos aferrándose a sus territorios. Así derrotaron a los conquistadores españoles, y en ellos se repusieron de la derrota que les infligió la República criolla en la guerra de exterminio conocida como Pacificación de la Araucanía en la segunda mitad del siglo XIX. En sus territorios aguantaron el diluvio de la dictadura pinochetista y las políticas antiterroristas de la democracia, debidamente condimentadas con políticas sociales para someter con migajas lo que no pudieron con palos.

No es la excepción sino la regla. Chiapas, Cauca, Cajamarca donde se resiste el Proyecto Conga, Belo Monte, El Alto o el conurbano de Buenos Aires, entre muchos otros, muestran que la combinación de guerra y domesticación son los modos de esterilizar las resistencias. Lo que diferencia esos territorios es que allí existen los modos de vida heterogéneos sobre los cuales es posible crear algo distinto a lo hegemónico. No nos engañemos: esa posibilidad no existe hoy ni en las fábricas ni en los demás lugares donde todo son valores de cambio, desde el tiempo hasta las personas.

Por eso las políticas sociales se han territorializado, porque los gestores del capital percibieron que allí venían perdiendo pie ante el nacimiento de sujetos integrados por los que no tienen nada que perder: mujeres, hombres y jóvenes sin futuro en este sistema, aquellos que por el color de su piel, su cultura y su modo de ser no tienen cabida en las instituciones, ni siquiera en las que se reclaman de izquierda o defensoras de los trabajadores. Allí sólo existen como representados, o sea como ausentes.

No hay alternativas al trabajo territorial, ni atajos para hacer más corto y soportable el camino. La experiencia reciente muestra que es posible doblegar el cerco del sistema contra nuestros territorios, superar el aislamiento, sobrevivir y seguir adelante. Persistir o no, es una cuestión de pura voluntad.
_____________
Tomado de La Jornada

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Quinto mes de deflación en Europa

Lun, 04/02/2013 - 03:20

La estimación flash de la agencia de estadísticas europea Eurostat señaló que la inflación de la zona del euro en enero fue de 2,0%, desde el 2,2% en diciembre. Esta estimación no está desagregada por país, pero la agencia alemana Destatis anunció una estimación flash para la inflación (armonizada) de Alemania de 1,9%, desde 2.0% en diciembre. Los precios van a la baja en Europa. La deflación cobra fuerza.
__________
Vía La Carpeta Monetaria
Ver: El fantasma de la deflación recorre EuropaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización