Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger7055125
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La nueva tesis once

Sáb, 13/01/2018 - 14:14
Boaventura de Sousa Santos, Alainet

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Redactadas después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y cuyo máximo exponente era Ludwig Feuerbach. En la célebre undécima tesis, la más conocida de todas, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental en contraposición al conocimiento aplicado.

A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya sucedido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes.

El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturaleza-sociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades, dos sustancias en la terminología de Descartes, totalmente distintas e independientes una de la otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar, dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza, la naturaleza humana, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.

El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y esta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria de la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.

El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos. Es decir, la naturaleza en sentido amplio abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos.

De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. Esta fue la otra conversión de la que nunca habló el padre António Vieira (famoso jesuita portugués, 1608-1697), pero que está presupuesta en todas las demás de las que habló brillantemente en sus sermones. La apropiación pasó a ser el otro lado de la superexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurar la inferioridad “natural” de las mujeres, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y superexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo no pagado de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, a pesar de tan productivo como el otro, convencionalmente se consideró reproductivo para poderlo devaluar, una convención que el marxismo rechazó. Desde entonces, la idea de humanidad pasó a coexistir necesariamente con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba implicada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.

En ese marco, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –desde los chocantes niveles de desigualdad social a la crisis ambiental y ecológica, calentamiento global irreversible, desertificación, falta de agua potable, desaparición de regiones costeras, acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que pertenecemos a la naturaleza.

No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. Como he venido sosteniendo, la construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad. La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal en ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino epistemologías del Sur. En mi concepción, el sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el sur epistemológico vivieron y viven también en el sur geográfico.

Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía, sea ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, una exclusión abisal resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones desechables donde es posible la apropiación y la superexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy. Las epistemologías del Sur buscan rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, el lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo.

Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las epistemologías del Sur dan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos a la naturaleza. Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “La Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.

Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las epistemologías del Sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las epistemologías del Sur son un trabajo en curso y todavía embrionario. En mi propio caso, pienso que hasta hoy no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las epistemologías del Sur que voy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural, pero no he dado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal modo en la dualidad sociedad/naturaleza que sin la superación de esta dualidad ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.

En tal escenario, la nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: “Los filósofos, filósofas, científicos sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posible prácticas de transformación del mundo que liberen conjuntamente el mundo humano y el mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, cierto, pero tal vez nos sea más útil.
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- Boaventura de Sousa Santos, académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Inteligencia artificial: el futuro de la especulación financiera

Mér, 10/01/2018 - 12:34
Alejandro Nadal, La Jornada

El tema de la inteligencia artificial despierta grandes inquietudes. Algunas están relacionadas con complicaciones reales, como el de la pérdida de empleos. Otras se vinculan con el problema de si las máquinas podrían adquirir consciencia de sí mismas en la medida en que alcancen mayores niveles de inteligencia. Ese día no está tan próximo como algunos aficionados del tema creen. Pero eso no quiere decir que no existen razones para preocuparse.

¿Cómo definir la inteligencia artificial (IA)? En términos muy sencillos, se puede definir como una tecnología basada en la recopilación de grandes cantidades de datos para usarlos en un proceso de toma de decisiones con una finalidad determinada. Los datos deben estar relacionados con un tema específico y los parámetros que rodean las decisiones deben estar más o menos bien determinados para alcanzar el objetivo buscado.

Las aplicaciones de la IA ya se dejan sentir en todos los sectores de la economía. Pero su penetración en los mercados financieros es particularmente alarmante. En este terreno la inestabilidad y los incentivos perversos de los mercados han mostrado tener un espectacular poder destructivo en los decenios pasados. Y si los reguladores ya tienen dificultades para supervisar el mercado, con la IA sus problemas se están intensificando.

Hasta hace poco tiempo los métodos utilizados por los especuladores en el sector financiero se basaban en el análisis tradicional sobre rendimientos pasados de algún activo y las perspectivas sobre las empresas o agentes que lo habían puesto en circulación. A pesar de la experiencia de los corredores y los operadores financieros, los sentimientos del mercado nunca fueron fáciles de apreciar y cuando ocurría un tropezón las pérdidas de sus clientes se acumulaban.

Hoy se supone que los nuevos equipos y programas de IA ayudarán a evitar errores y reducirán pérdidas para los inversionistas. La gran diferencia con las herramientas del análisis tradicional estriba en la cantidad de datos que esta tecnología permite procesar y en la velocidad a la que se puede analizar esa montaña de información. Mientras el análisis convencional permitía tomar en cuenta un número limitado de mercados simultáneamente, las herramientas de la IA hacen posible considerar al mismo tiempo un gran número de mercados financieros de diferente naturaleza en todo el mundo.

Lo más importante es que la inteligencia artificial hace posible a los operadores identificar oportunidades de arbitraje que el análisis convencional simplemente era incapaz de reconocer. Con la ayuda de la IA hoy las operaciones de arbitraje se pueden llevar a cabo no sólo al interior de un solo mercado y con productos de la misma naturaleza, sino entre todo tipo de mercados y activos heterogéneos. Así, por ejemplo, el especulador puede hoy identificar oportunidades de arbitrajes entre productos complejos en los mercados de futuros de materias primas y en el mercado mundial de divisas en cuestión de segundos. Las recomendaciones sobre la composición de carteras de inversión están basadas en este tipo de estimaciones, pero la fortaleza de estas sugerencias depende de la inestabilidad general de los mercados financieros.

Es cierto que con la IA las comparaciones de precios probables de múltiples productos y la evolución de variables como tipos de cambio y riesgo cambiario, tasas de interés o inflación se llevan a cabo a una velocidad relámpago. Pero quizá en eso reside el enorme riesgo que esta tecnología conlleva para la estabilidad de los mercados financieros.

Algunos analistas piensan que el uso generalizado de la IA conducirá a una mayor eficiencia y reducirá la volatilidad en los mercados financieros, porque la intervención humana se reducirá a un mínimo. Pero esa creencia no tiene bases sólidas. Lo cierto es que la IA no cambiará la naturaleza de la instabilidad intrínseca de los mercados financieros. De hecho, debido a la velocidad con que se realizan los cálculos y estimaciones al usarse esta tecnología, las fluctuaciones en este tipo de mercados financieros pueden amplificarse. Y, por otra parte, los incentivos perversos que muchas investigaciones han identificado en la dinámica de formación de precios de activos financieros tampoco desaparecen con la IA.

Las computadoras ya están diseñando computadoras cada vez más inteligentes. El matemático John von Neumann vaticinó en 1958 que ese proceso recursivo podría desembocar en una inteligencia superior a la humana y en lo que denominó un punto de singularidad: un punto más allá del cual no sería posible la continuidad de los acontecimientos humanos tal y como los conocemos. Todo eso es posible, aunque probablemente faltan varios miles de años para que las máquinas evolucionen de ese modo. Pero si se hacen más inteligentes, ¿por qué habrían de seguir empecinadas en buscar ganancias económicas en la especulación ciega, en lugar de solucionar los problemas de la humanidad en este planeta?
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Fondos buitre: La plutocracia contra el pueblo

Mar, 09/01/2018 - 18:00
El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. El Sur financia al Norte, y especialmente a las clases dominantes de los países del Norte. El medio de dominación más poderoso es actualmente la deuda.
Jean Ziegler, El Salto

Warren Buffet, considerado por la revista estadounidense Forbes uno de los hombres más ricos del mundo, hace algunos años declaró a la CNN: "There's a class warfare, all right , but it's my class that's making war, and we're winning". O sea: "De acuerdo, existe una guerra de clases, pero es mi clase la que la hace y la está ganando".

El preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas comienza con estas palabras: "Nosotros, el pueblo de las Naciones Unidas". Por lo tanto, la tarea de proteger y garantizar los intereses colectivos de los pueblos, el bienestar universal, corresponde a la ONU —y más exactamente a los Estados aliados que firmaron esa carta el 20 de junio de 1945, en San Francisco—. Pero, actualmente, esos intereses se ven atacados por doquier por la clase de los plutócratas, la de los Warren Buffet. A los Estados les quitaron su capacidad normativa y su eficacia. De alguna manera lograron que los tenedores del capital financiero mundializado los hayan derrotado.

Mi más reciente combate, el que llevé contra los fondos buitre en las Naciones Unidas, ilustra esta realidad de forma paradigmática. Miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desde 2008, confieso no ser, ni por un instante, neutro en mi trabajo. Los derechos humanos son un arma formidable en manos de aquellos que quieren cambiar el mundo, aliviar los sufrimientos del otro, vencer a los depredadores. Y progresar en ese combate supone formar alianzas.

El pueblo de los países pobres se mata trabajando para financiar el desarrollo de los países ricos. El Sur financia al Norte, y especialmente, a las clases dominantes de los países del Norte. El medio de dominación más poderoso es actualmente el servicio de la deuda. Los flujos de capitales Sur-Norte tienen excedentes en relación a los flujos Norte-Sur. Los llamados países "pobres" pagan anualmente a las clases dirigentes de los países ricos mucho más dinero del que reciben de ellas, ya sea como inversiones, préstamos, ayuda humanitaria o la llamada ayuda al "desarrollo". El servicio de la deuda mantiene a los pueblos en la esclavitud y saquea sus recursos.
Este expolio aún se vio agravado, durante estas últimas décadas, con la aparición de los fondos buitre, llamados así por su característica de rapaces y carroñeros. Son fondos de inversiones especulativas, registrados en los paraísos fiscales y que están especializados en la compra de deudas, que desde hace largo tiempo se venden por debajo de su valor nominal, con el fin de obtener máximos beneficios. Estos fondos especulativos son propiedad de individuos extremadamente adinerados que se cuentan entre los más terribles depredadores del sistema capitalista. Logran disponer de botines de guerra de miles de millones de dólares. Comandan batallones de abogados capaces de abrir procedimientos en los cinco continentes, durante diez o quince años, si fuese necesario.

Los fondos buitre matan. Os damos un ejemplo: en 2002, y debido a una sequía espantosa, el hambre provocó la muerte de decenas de miles de seres humanos en Malawi. De los 11 millones de habitantes de ese país del sudeste de África, 7 millones se encontraban gravemente subalimentados. El Gobierno era incapaz de ayudar a las víctimas porque algunos meses antes había tenido que vender en el mercado los stocks de reserva de maíz (¡40.000 toneladas!) para pagar a un fondo buitre. Ese fondo había obtenido de un tribunal británico la condena de Malawi a pagar varias decenas de millones de dólares.

El editorialista del Financial Times, Martin Wolf, quien no es realmente lo que se puede llamar un revolucionario, sin embargo, escribió: "It is unfair to the real vultures to name the holdouts such since at least the real vultures perform a valuable task", o sea: "Dar el nombre de buitres a esos fondos es un insulto a los buitres, ya que éstos desempeñan una valiosa tarea". Y tiene razón: los buitres limpian los esqueletos de los animales muertos en las sabanas y evitan de ese modo la difusión de epidemias…

Bajo el impulso de Argentina, una de las víctimas de los fondos buitre, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pidió al Comité Asesor, por su resolución 27/30 del 26 de septiembre de 2014, un informe que responde a esta doble pregunta: "¿En qué medida y de qué manera las actividades de los fondos buitre violan los derechos económicos sociales y culturales de los pueblos agredidos? Llegado el caso, ¿qué nueva norma del derecho internacional habría que crear para acabar con esas actividades?".

Fui nombrado relator del Comité para responder a esa doble interrogación. Raramente en mi vida trabajé tanto como durante esos dos años: 2014 y 2015. Entregué mi informe el 15 de febrero de 2016. En el mismo explicaba que las actividades de los fondos buitre contravienen por definición la regla de la buena fe presente prácticamente en las legislaciones de los Estados de todo el mundo. Como testimonio, el ejemplo del código civil suizo: "Todas las personas tienen el deber de ejercer sus derechos y de ejecutar sus obligaciones según las normas de la buena fe. El abuso manifiesto no está protegido por la ley".

El Palacio de las Naciones en Ginebra, y la ONU en general, están plagados de espías. Todos los servicios secretos del mundo, sobre todo aquellos ligados a las grandes potencias, escuchan las conversaciones mejor protegidas, fotocopian documentos, pagan a funcionarios y actúan bajo la máscara de la diplomacia acreditada. Nada más normal, por lo tanto, que los agentes de los servicios occidentales (y otros) hayan estado informados de la más breve de mis conversaciones y del desarrollo de todas mis sesiones de trabajo.

La votación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estaba prevista para la sesión de septiembre de 2016. En la fortaleza de la embajada estadounidense de Pregny [cantón de Ginebra], a algunos centenares de metros del Palacio de las Naciones, sonó la alarma. Nuestros enemigos eran perfectamente conscientes de que se arriesgaban a una derrota. Conocían mis recomendaciones. Sabían que, muy probablemente, éstas serían aprobadas por el Consejo.

Entonces nuestros enemigos cambiaron de táctica, abandonaron el terreno de las Naciones Unidas y se replegaron en otra, ancestral, menos complicada y bien comprobada: la corrupción. Las elecciones tuvieron lugar en diciembre de 2015. El candidato designado por la coalición de izquierda, que debía proseguir el combate contra los fondos buitre, era el favorito según todas las encuestas. Pero finalmente fue derrotado por un político local de derecha. Éste había gastado sumas astronómicas para ganar la elección. Ni bien asumió su cargo, el nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri declaraba querer pagar sin retardo todas las demandas provenientes de los fondos buitre. ¡Y eso fue lo que hizo!

La prosperidad de los fondos buitre ilustra de manera caricaturesca el poder de la plutocracia. La acumulación de las mayores riquezas en manos de unos pocos, y por consiguiente la desigualdad que deriva, es posible gracias a la eliminación de la normativa estatal, la abolición del control a los bancos, la institución de monopolios privados, la proliferación de paraísos fiscales, etc. Dicha desigualdad conduce inexorablemente a la destrucción de la relación de confianza entre los ciudadanos y sus dirigentes. Cuando los Estados se debilitan y los oligarcas sin fe ni ley gobiernan el planeta, cuando un orden criminal sustituye al Estado de derecho, ¿Quién podría tener todavía la pretensión de proteger el bien público y el interés general?

Como escribe el sociólogo alemán Jürgen Habermas: "El desalojo de la política por el mercado se traduce en el hecho de que el Estado nacional pierde progresivamente su capacidad de recaudar impuestos, estimular el crecimiento y garantizar mediante esas medidas las bases esenciales de su legitimidad, no obstante esa pérdida no está compensada por ningún equivalente funcional […]. Enfrentados al riesgo de ver fugarse los capitales, los gobiernos nacionales se comprometen en una carrera loca hacia la desregulación para la disminución de costes, de donde resultan beneficios obscenos y diferencias inéditas entre los salarios, el crecimiento del desempleo y la marginación social de una población pobre siempre en aumento. A medida que las condiciones sociales de una amplia participación política son destruidas, las decisiones democráticas, aun adaptadas de un modo formalmente correcto, pierden su credibilidad".

Habermas plantea, siguiendo su razonamiento, la cuestión de transferencia de la soberanía: ¿Existen instituciones interestatales, capaces de tomar el relevo de los Estados debilitados y asumir la protección del bien público? Habermas piensa sobre todo en Europa. No estoy de acuerdo con él. Me parece evidente que la Unión Europea (UE) no puede aspirar al título de "democracia continental".

Tal como está organizada actualmente —y cualesquiera que hayan sido las ambiciones de sus fundadores— la UE es esencialmente un organismo de clearing, de coordinación y de potenciación de los intereses de las compañías transnacionales privadas. Numerosos signos lo acreditan, comenzando por el hecho de que la Comisión Europea esté, en la actualidad, presidida por Jean-Claude Junker, que asume hasta la caricatura su papel de buen servidor del capital transnacional. De 2002 a 2010, el hombre fue al mismo tiempo primer ministro de Luxemburgo, su ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo. En sus funciones negoció 548 acuerdos fiscales secretos, llamados tax rulings, con numerosas sociedades multinacionales bancarias, comerciales, industriales y de servicios. Esos tax rulings, como se les llama púdicamente, apuntan a favorecer la evasión fiscal.

Escribo estas líneas mientras centenares de miles de refugiados huyen de las carnicerías de las guerras de Siria, Irak y Afganistán. El 28 de julio de 1951 los Estados del mundo ratificaron la convención relativa al estatuto de los refugiados, llamada Convención de Ginebra, con la que se creó un nuevo derecho humano universal: el derecho de asilo. Quienquiera que esté perseguido en su país de origen por razones políticas, religiosas o raciales tiene el derecho inalienable de atravesar las fronteras y de presentar una demanda de protección y de asilo en un Estado extranjero. Pero, en estos momentos la Unión Europea está liquidando ese derecho. Se erigen muros, se impide que hombres, mujeres y niños que huyen de la tortura, la mutilación y la muerte puedan presentar una demanda de asilo. Habermas está equivocado. Evidentemente la UE no cumple la función de guardiana transestatal del bien público.
¿Qué pasa con la ONU? ¿Actúa mejor en esa cuestión?

Para abordar esas cuestiones, quiero colocarme bajo la autoridad de Antonio Gramsci y de su "optimismo de la voluntad". Ciertamente la ONU no va bien. También es cierto que uno se cruza en su sede con personajes infernales, detestables o malhechores. Y luego está esa legión de taciturnos burócratas, parásitos con salarios más que generosos. Toda esa gente, en la sombra, timorata, eternamente indecisa. Sin embargo, en su seno también se activan numerosas mujeres y hombres respetables, valientes y obstinados.

La ONU se mantiene potencialmente como la única fuente viva de la normalidad internacional. En sus predicaciones, a Lacordaire le gustaba citar esa evidencia, enunciada en El contrato social de Jean-Jacques Rousseau: "Entre el débil y el fuerte, es la libertad que oprime y la ley la que libera". Sí, los principios enunciados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos siempre serán el horizonte de nuestra historia, la utopía que guía nuestros pasos.

Unas últimas palabras sobre los fondos buitre. José Martí hacía esta constatación: "La verdad, una vez despierta, no vuelve a dormirse jamás". Paul Singer, a la cabeza de varios fondos buitre, ganó ciertamente contra el pueblo argentino y contra muchos otros pueblos de África, Asia y el Caribe. Pero él y sus semejantes fueron sacados de las sombras, puestos en evidencia. Se creó conciencia. Bajo las brasas acecha el fuego. Un día, otros llevarán el combate más lejos.



Jean Ziegler es sociólogo, miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Es también autor de numerosas obras, entre las cuales: Los nuevos amos del mundo y aquellos que se resisten (Ed. Destino, 2003), El imperio de la vergüenza (Taurus, 2006); El odio a Occidente (Ed. Península, 2010) o Destrucción masiva (Ed. Península, 2012).

Traducción del francés por Griselda Piñero.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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2018: Disputas geoestratégicas, dominación imperial y escenarios inciertos

Mar, 09/01/2018 - 13:05
El año 2017 reveló las crecientes contradicciones y tensiones del actual sistema mundo, derivado del dominio global del capital, crisis económica y las disputas por el control de los territorios de importancia estratégica. Rusia y China indudablemente fueron protagonistas claves para preservar cierta estabilidad en este mundo multipolar, amenazada por la pretensión imperial de viabilizar sus sueños de dominio de amplio espectro.Simona V. Yagenova, Alainet

El arribo del régimen trumpista viabiliza un nuevo ciclo de saqueo y despojo oligárquicos con políticas de empobrecimiento, debilitamiento de políticas sociales y desinversión en la clase trabajadora norteamericana, que afecta especialmente a la población afrodescendiente, los migrantes, y quienes viven de sus magros ingresos salariales. Quizás ningún presidente de este país ha sido tan franco en manifestar su ignorancia, su xenofobia, su racismo, su menosprecio de las mujeres y su afinidad con la supremacía blanca y pensamiento cuasi neofascista. Trump añade un ingrediente de riesgo para una ya inestable configuración global, dado que al actual régimen estadounidense le importa muy poco el multilateralismo, las leyes internacionales, los derechos humanos o la opinión de la comunidad internacional. Esto no constituye, como lo plantean algunos, los fundamentos de una política de aislamiento, sino revelan el descaro y la impunidad con que el imperio ha actuado históricamente; no obstante, constituye un cambio de coyuntura global en el que se intensifican los escenarios de riesgo, polarización e inestabilidad. Trump, rodeado de generales, oligarcas y la ultraderecha, y enfrentado por el establishment demócrata por diferencias tácticas en el manejo de la política interna y externa, cumple sin embargo a cabalidad los lineamientos del complejo industrial militar que aspira a recuperar control e influencia decisivo sobre América latina y el Caribe profundizando las atávicas políticas intervencionistas y chantajistas; ampliar la caotización- destrucción de Oriente Medio centrándose ahora en la desestabilización de Irán, y enfrentar la alianza China-Rusa que en materia económica-financiera es considerado una amenaza a sus intereses geoestratégicos de dominio global.

Si bien, en algunos temas la Unión Europea ha querido distanciarse de la política internacional del régimen trumpista, (Cambio climático, UNESCO, Cuba, Palestina, etc.), en lo fundamental sigue subordinada a su perspectiva geoestratégica, y no constituye un contrapeso significativo. El resurgimiento de los nacionalismos, el cuestionamiento al modelo de la UE, el crecimiento de la ultraderecha y la persistencia de una crisis económica que no parece tener posibilidades de solución a corto plazo, sin que emergiera una perspectiva distinta sobre el rol que la UE debe tener globalmente, parece indicar pocos cambios a corto plazo en su actuación en el escenario global. Son alentadoras la emergencias de movimientos políticos como Podemos en España, Left Unity en Gran Bretaña, La Francia Insumisa, el Movimiento 5 Estrellas y Poder para el Pueblo en Italia, entre otros, que surgen en respuesta a la crisis de la socialdemocracia europea, vigorosas luchas de los movimientos sociales y tienen la oportunidad de iniciar un nuevo ciclo de renovación en el pensamiento y práctica política de la izquierda europea.

A pesar de importantes luchas que libraron los pueblos en el mundo entero, motivadas por una heterogénea agenda de agravios causados por el actual complejo sistema de dominación nacional-global, se constatan importantes retrocesos en materia de derechos, el deterioro de los sistemas políticos democráticos, el crecimiento de la desigualdad, la destrucción de los bienes naturales, así como el empobrecimiento paulatina de las nuevas generaciones emergentes, aún en los países económicamente más desarrollados. Las protestas en sus múltiples y diversas formas no tienen la posibilidad de revertir este sistema de dominación global-nacional, si no están sustentadas en una estrategia política compleja y multi-escala que enfrenta los poderes, la base filosófica fundacional del sistema existente y construye una alternativa radicalmente distinta.

La ofensiva del capital contra el mundo del trabajo ha sido tan contundente que la informalización de las relaciones de trabajo, la sobreexplotación, las migraciones masivas, la precariedad e incertidumbre han sido “normalizadas” a tal grado que no se avizora dentro del marco del modelo existente ninguna posibilidad, ni voluntad de solución de esta problemática. El desempleo y la falta de perspectivas futuras, constituyen un terreno fértil para el reclutamiento de un creciente número de personas que trabajan para los capitales mafias, el crimen organizado, grupos mercenarios, ejércitos privados al servicio de las grandes corporaciones internacionales, o de grupos terroristas fundamentalistas o mesiánicos. Amplios territorios del mundo África, Asia, Oriente Medio, América Latina viven bajo el asedio de guerras patrocinadas por el imperio o la violencia destructiva de estos grupos armados con un dramático saldo de destrucción de vidas, millones de refugiados y desplazados y la destrucción de los tejidos socio-culturales. El capital en la actual fase de acumulación florece en base a la depauperización de las masas, la mercantilización de la vida y bienes naturales, así como las guerras, el negocio de la violencia, y la destrucción de vidas y territorios. Constituyen parte de una misma trama sistémica.

Las grandes corporaciones mediáticas y sus agentes comunicacionales desplegados en el mundo entero operan con cada vez mayor descaro, declarando la guerra contra quienes critican el sistema global, al imperio o las transnacionales, censuran realidades, inventan noticias, e inmersan a millones en sus tramas de banalidad, superficialidad, o realidades paralelas. Se trata nada menos que de un tejido de carácter dictatorial que no rinde cuentas a nadie y opera sin controles, y que acciona mano a mano con las organizaciones de inteligencias y espionaje global. Ambas constituyen una amenaza sin precedentes para quienes luchan en contra del capitalismo, por la democracia, los DDHH y un orden mundial distinto.

En este contexto global sombrío es menester reconocer explícitamente las victorias políticas de la Revolución Bolivariana de Venezuela, que no solamente enfrentó exitosamente una trama golpista compleja, multidimensional y global; derrotó políticamente a la oposición en tres procesos electorales y desactivó a los grupos armados violentos; mantuvo la inversión social en beneficio de la clase trabajadora a pesar de la guerra económica; inició un proceso constituyente para profundizar el proceso revolucionario e involucrar a la población en el debate y las propuestas; enfrentó con dignidad y derrotó la maniobra conspirativa-golpista de la OEA, destacó en el escenario internacional mediante una brillante diplomacia bolivariana en el seno de la ONU, en el MNOAL, en la OPEP, en ALBA, CELAC, OEA y en las relaciones bilaterales de importancia estratégica. Venezuela, indudablemente, constituye un ejemplo a seguir, y demuestra lo que es posible cuando haya una conducción política impecable, disciplina militante, claridad estratégica y una base filosófica-política revolucionaria.

Hubo retrocesos significativos en el propósito de avanzar en la construcción de una Patria Grande libre, soberana, equitativa, justa y revolucionaria. Si bien Cuba, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador, Nicaragua y en menor medida Uruguay se mantuvieron como un bloque de izquierda-progresista del subcontinente, y se destaca la actuación digna de los países del Caribe en la OEA frente a los planes intervencionistas; hubo marcados retrocesos en materia de derechos humanos y derechos económicos- sociales en Brasil y Argentina, y es previsible que sucede lo mismo en Chile con la victoria electoral de Piñeiro; en tanto que México, Guatemala, Perú, Colombia y Paraguay se subordinaron aun más a los directrices de Washington en actuaciones vergonzosas de servilismo que no se había visto en la región en tiempos recientes. El nuevo golpe de Estado, esta vez vía fraude electoral que se cometió en Honduras, sin que América Latina de manera contundente se hubiera pronunciado en contra, revela un cambio de correlación de fuerzas que benefician al intervencionismo imperial, al saqueo transnacional, constituyen una amenaza directa para los gobiernos progresistas, partidos de izquierda, movimientos sociales, y postergan los avances en la integración horizontal y solidario que se planteaba desde el ALBA o la integración más autónoma que se buscaba desde la CELAC.

La legitimación del descarado fraude electoral en Honduras (una nueva versión de Autogolpe) por parte de los EEUU y la Unión Europea, acompañado del injustificado silencio de la mayoría de los países latinoamericanos significa un nuevo parteaguas para la región centroamericana. Ratifica el derecho al golpismo en contra de proyectos políticos progresistas o de izquierda, constituye una amenaza directa para Nicaragua y El Salvador, envalentona a la ultraderecha, militares y la oligarquía rancia como la guatemalteca, significa importantes retrocesos en materia de exigibilidad en derechos humanos, institucionalidad democrática y justicia, y deja claro, que para la comunidad internacional lo que sucede en esta región del mundo es de poca relevancia para sus fines estratégicos. Indudablemente, desnuda la política de los EEUU hacia la región centroamericana y evidencia su incoherencia entre su práctica y el discurso. Debería generar profundos cuestionamientos a quienes aún creen que el imperio es un aliado para la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la depuración de la clase política guatemalteca, cuando en Honduras son precisamente estas fuerzas apoyados por EEUU que dieron el Golpe. Este segundo golpe de Estado profundizará aún más las fisuras en el sistema de dominación hondureño, radicalizará la oposición y enfrentará a un pueblo cada vez más politizado y harto de un sistema que es opresivo, empobrece y destruye la vida de la gente. La solidaridad de los pueblos latinoamericanos, y especialmente centroamericanos con el pueblo hondureño es más necesario que nunca, y constituye una responsabilidad política, ética y humana, individual y colectiva.

La pérdida de derechos siempre es una tragedia, porque el proceso de reconstitución es lento y mucho más complejo. Los retrocesos en materia de derechos, conquistados en cruentas batallas de los movimientos y fuerzas progresistas, obligan a construir un balance objetivo de los errores cometidos y redefiniciones en las estrategias de las fuerzas socio-democráticas y de izquierda. Exige una mejor comprensión de los mecanismos de reproducción del sistema de dominación existente y el diseño de estrategias adecuadas que los enfrentan en su complejidad en los distintos ámbitos y niveles; demanda mayor eficacia en la batalla ideológica política, requiere de la definición de una estrategia política-organizativa que permita encausar la rebeldía de nuestros pueblos hacia una nueva etapa revolucionaria, antiimperialista y socialista. En el contexto mundo actual, en la que se agrede los pueblos sin piedad, enfrentar al capital, a la política mercantilizada, al poder corporativo y al imperialismo es una responsabilidad histórica que debe impulsarse sin titubeos, pragmatismos políticos, ni fundamentalismos. Es finalmente el reto de retomar el camino de una revolución mundial.

Lo expresado por Fidel, aquel 1 de mayo del 2000 en la Plaza de la Revolución, cobra más vigencia que nunca. “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas[…].

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Protestas masivas contra la austeridad y la desigualdad social sacuden al régimen iraní

Sáb, 06/01/2018 - 19:18

Keith Jones, wsws

Irán está siendo sacudido desde hace seis días por las protestas contra los aumentos en los precios de los alimentos, el desempleo masivo, la creciente desigualdad social y el brutal programa de austeridad y represión política de la República Islámica.

Las protestas comenzaron el jueves pasado en la segunda ciudad más grande de Irán, Mashhad, y los centros vecinos de Neyshabur y Kashmar, luego se extendieron a la capital, Teherán, y más de tres docenas de otras ciudades y pueblos repartidos por todo el país.

Según fuentes gubernamentales, 21 personas, incluidos varios miembros de las fuerzas de seguridad, han muerto en enfrentamientos entre manifestantes y autoridades. No hay un recuento nacional de arrestos, pero un funcionario de Teherán admitió que 450 personas han estado detenidas en esa ciudad desde el sábado y 70 personas fueron arrestadas el domingo por la noche en Arak, una ciudad industrial a unos 300 kilómetros al suroeste de la capital.

El gobierno ha restringido, cuando no completamente bloqueado, las aplicaciones de redes sociales Telegram e Instagram, a fin de suprimir información sobre futuras protestas y el alcance del movimiento.

La escala y la intensidad de las protestas han sacudido al régimen burgués-clerical de Irán y ahora están incitando a sus facciones rivales a unirse para reprimir el desafío desde abajo. Durante el fin de semana, el presidente iraní Hassan Rouhani declaró que los iraníes tenían derecho a protestar pacíficamente y afirmó que su gobierno pronto tomaría medidas para abordar los agravios socioeconómicos de los manifestantes, y agregó: “No tenemos mayores desafíos que el desempleo”.

Pero sus ministros y portavoces de las agencias de seguridad ahora están prometiendo acabar con el movimiento de protesta, con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI) diciendo que está listo para usar un “puño de hierro”.

Al justificar la represión estatal, numerosos líderes iraníes —el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Ali Khamenei y el comandante general interino del CGRV Rasoul Sanayee ante el ex presidente “reformista” y aliado verde Mohammad Jatami— han acusado a los rivales estratégicos de Irán de incitar y brindar apoyo logístico de violencia. Al hacerlo, muchos han destacado las afirmaciones demagógicas de “apoyo” a las protestas del presidente estadounidense Donald Trump y del presidente israelí Benjamin Netanyahu y las amenazas del príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman de “llevar la guerra adentro de Irán”. Los tres abogan abiertamente por el cambio de régimen en Teherán y han amenazado repetidamente con hacer la guerra a Irán.

Pero la actual ola de protestas tiene un carácter de clase bastante diferente de las que se desarrollaron en 2009 bajo la bandera de la llamada Revolución Verde. Alentados por Washington, el New York Times, el presidente francés Sarkozy y otros líderes europeos, y atrayendo su apoyo de los sectores más privilegiados de la sociedad iraní, los Verdes trataron de revocar la reelección del presidente populista Mahmoud Ahmadinejad, sobre la base de acusaciones sin fundamento y artificiales de fraude electoral, y con el objetivo de instalar un régimen determinado a alcanzar un rápido acercamiento con el imperialismo estadounidense.

Con base en los mejores informes disponibles que se filtraron a través de la censura del régimen iraní o aparecieron en los medios occidentales, es evidente que la actual ola de protestas es, en esencia, una incipiente rebelión de la clase trabajadora.

Sin duda, las protestas son socialmente heterogéneas y hay mucha confusión política entre los participantes. Además, como era de esperar, los monárquicos y otros elementos de la derecha aliados con el imperialismo están tratando de engancharlos y desviarlos. Pero las protestas, aunque todavía no son un movimiento de masas, han estado compuestas principalmente por trabajadores, gente pobre y jóvenes. Están alimentados por la furia de clase profundamente arraigada en un país donde 3,2 millones de personas, o el 12,7 por ciento de la fuerza de trabajo, están oficialmente desempleados, la tasa real de desempleo juvenil es del orden del 40 por ciento y, según un informe reciente de IRCG, el 50 por ciento vive en la pobreza. Mientras tanto, la Base de Datos Mundial de Riqueza e Ingresos calcula (según datos de 2013) que el 1 por ciento de los iraníes monopoliza el 16,3 por ciento de todos los ingresos del país, solo 0,5 punto porcentual menos que todo el 50 por ciento inferior, mientras que el 10 por ciento gana el 48,5 por ciento.

Creciente oposición de la clase trabajadora
La actual ola de protestas estalló después de meses de creciente agitación obrera y manifestaciones populares, que incluyen recortes de empleos, falta de pago de salarios y la indiferencia de las autoridades hacia los millones cuyos ahorros han sido eliminados por el colapso de numerosas instituciones financieras no reguladas.

En septiembre pasado, por ejemplo, en Arak, los trabajadores de dos plantas industriales que fueron privatizadas en la década de 2000 se enfrentaron con la policía durante dos días después de que las fuerzas de seguridad intervinieran para disolver sus protestas contra el incumplimiento de sus empleadores de pagar los sueldos y primas del seguro médico. Según un informe de AgenceFrance-Presse, “protestas menores han estado burbujeando en las semanas previas al malestar actual” con “cientos de trabajadores del petróleo y camioneros protestando por el pago tardío de los salarios; los fabricantes de tractores en Tabriz contra el cierre de su fábrica; y los trabajadores de neumáticos de Teherán en bonos se retrasaron”.

Las protestas han sido tratadas con indiferencia por los medios de comunicación occidentales, mientras que las autoridades iraníes han hecho todo lo posible para desterrarlas.

En los días inmediatamente anteriores a la actual ola de protestas, una discusión intensa y generalizada enfureció a las redes sociales sobre el aumento de la desigualdad social. El desencadenante de este derramamiento de ira fue la presentación del último presupuesto de austeridad del gobierno. Aumentará los precios de la gasolina hasta en un 50 por ciento, al tiempo que recortará los pequeños pagos en efectivo que reciben los iraníes en lugar de los subsidios a los precios de energía, alimentos básicos y servicios esenciales que fueron eliminados entre 2010 y 2014.

El movimiento verde se centró casi exclusivamente en Teherán, en particular en los distritos más ricos del norte. En contraste, la actual ola de protestas ha sido mucho más amplia geográficamente, incluyendo ciudades y pueblos más pequeños y más pobres que han constituido la base política de Ahmadinejad y la llamada facción de “línea dura” de la élite política de la República Islámica, que combina la ortodoxia chiíta con llamamientos populistas a los elementos plebeyos de la sociedad iraní.

Aún más significativo, mientras los Verdes hablaban por ese ala de la burguesía iraní más ansiosa por llegar a un acuerdo con las potencias imperialistas y movilizar a sus egoístas partidarios de la clase media alta denunciando a Ahmadinejad por “derrochar” dinero en los pobres, el actual movimiento antigubernamental es impulsado por la oposición a la desigualdad social.

Los Verdes, que apoyaron por abrumadora mayoría las elecciones de Rouhani en 2013 y su reelección en mayo pasado, han rehuido las protestas actuales, con destacados representantes de los Verdes expresando su gran preocupación por el carácter “sin líder” de las protestas.

Por su parte, los manifestantes no hicieron ningún llamado específico para que los principales líderes verdes, los derrotados candidatos presidenciales de 2009, Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karroubi, sean liberados del arresto domiciliario. En su lugar, han adoptado consignas que desafían al régimen clerical burgués en su conjunto.

El programa de Rouhani de reconciliación con Washington y la austeridad
La aguda crisis social de Irán es producto de la implacable presión económica y militar estratégica de los EUA; incluyendo sanciones económicas mordaces; la crisis económica mundial y especialmente el colapso de los precios mundiales del petróleo; el fracaso del proyecto nacional burgués iraní independiente; y, por último pero no menos importante, las brutales medidas de austeridad que Rouhani ha implementado con el objetivo de cortejar la inversión occidental.

Señalando las consecuencias socialmente explosivas de las brutales sanciones económicas estadounidenses y europeas contra Irán, Rouhani y su mentor político, el difunto presidente y viejo defensor de una orientación estratégica hacia las potencias imperialistas occidentales Hashemi Rafsanjani, ganaron al ayatolá Jomeini y los otros componentes clave del régimen islámico para un cambio de rumbo en 2014, un nuevo intento de buscar un acuerdo con Washington y la Unión Europea.

Como en el caso de los Verdes cuatro años antes, esta política estaba ligada a un impulso renovado para eliminar lo que quedaba de las concesiones sociales hechas a la clase trabajadora a raíz de la Revolución de 1979. Durante los últimos cuatro años y medio, el régimen de Rouhani ha seguido adelante con la privatización y la desregulación, siguiendo las prescripciones de austeridad y favorable al mercado del FMI y volviendo a redactar las normas que rigen las concesiones petroleras para atraer a los gigantes petroleros europeos y estadounidenses.

Finalmente, en enero de 2016, las sanciones más severas para Estados Unidos y Europa fueron eliminadas o suspendidas a cambio de que Teherán desmantelara grandes partes de su programa nuclear civil. Pero en la medida en que la eliminación de las sanciones ha dado un impulso a la economía, los beneficios se han acumulado casi en su totalidad en los sectores más privilegiados de la población.

La respuesta de Rouhani, como lo demuestra el último presupuesto, es doblar la austeridad para las masas, al tiempo que aumenta los presupuestos de las instituciones religiosas y dirigidas por clérigos.

Como suele ser el caso, la apertura para la aparición repentina de la oposición social fue proporcionada por fisuras dentro de la élite gobernante. Las protestas antigubernamentales iniciales, que se organizaron bajo el lema “No a los altos precios”, fueron respaldadas al menos tácitamente por los opositores conservadores religiosos de Rouhani.

Esto, por supuesto, es completamente hipócrita. Los Principistas y otras facciones conservadoras de la elite gobernante han apoyado políticas similares pro-mercado y pro-grandes negocios y se unieron a sus “rivales reformistas” al imponer a Ahmadinejad el desmantelamiento, en sus últimos años en el cargo, de muchas de las políticas populistas que lo habían impulsado al poder contra Rafsanjani en 2005.

Una nueva etapa de la lucha de clases
Las protestas de la semana pasada anuncian una nueva etapa en la lucha de clases en Irán e internacionalmente. En todo el Medio Oriente, incluso en Israel, hay señales de una creciente oposición de la clase trabajadora. Lo mismo es cierto en Europa y América del Norte, donde las élites gobernantes han intensificado drásticamente el asalto a la clase trabajadora en la década transcurrida desde la crisis financiera mundial de 2008.

La cuestión crítica es la lucha para armar a la emergente oposición de la clase obrera global con una estrategia internacionalista socialista.

Los trabajadores y los jóvenes iraníes deben luchar por la movilización de la clase obrera como una fuerza política independiente en oposición al imperialismo y a todas las facciones de la burguesía nacional.

Hay que denunciar y aislar políticamente a cualquier fuerza derechista que defienda una orientación hacia Washington y/u otras potencias imperialistas dentro del movimiento antigubernamental. Es el imperialismo el que en el siglo pasado sofocó las aspiraciones democráticas y sociales de los pueblos del Medio Oriente, arrasó la región a través de un cuarto de siglo de guerras depredadoras, y hoy amenaza con embrollar al pueblo de Irán y a toda la región en una conflagración aún más sangrienta.

La burguesía iraní, según lo demostró durante más de un siglo remontándose a la Revolución Constitucional de 1906, es completamente incapaz de establecer una democracia genuina y la libertad respecto al imperialismo, porque para hacerlo requeriría una movilización revolucionaria de las masas de tales dimensiones que lo haría poner en peligro sus propios intereses y ambiciones egoístas de clase.

Los trabajadores y los jóvenes también deberían despreciar a los que denigran la lucha por el programa revolucionario y el liderazgo en la afirmación de que el surgimiento de las masas lo resuelve todo. Aprende la lección de la historia, incluida la “Primavera” de Egipto en 2011 y la Revolución iraní de 1979.

Treinta y nueve años atrás, el régimen respaldado por Estados Unidos y bañado en sangre del Shah fue arrastrado al basurero de la historia por un poderoso movimiento de masas liderado por la clase trabajadora. Pero la clase trabajadora estaba políticamente subordinada por el partido estalinista Tudeh y varias fuerzas de izquierda pequeñoburguesas a la llamada ala progresista de la burguesía nacional encabezada por el ayatolá Jomeini y el clero chií, que una vez que obtuvieron el control del aparato estatal, lo usaron rápidamente para reprimir salvajemente todas las expresiones de organizaciones de la clase obrera independiente y reestabilizaron el gobierno capitalista.

Hoy, un nuevo surgimiento de la clase obrera debe ajustar cuentas con el establishment político islámico, la burguesía iraní en su conjunto y el imperialismo como parte de una revolución socialista internacional.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Hacia una economía sin dinero? No tan rápido

Ven, 05/01/2018 - 03:51
Alejandro Nadal, La Jornada

Mucho se habla de la desaparición del dinero en efectivo en las economías modernas. Se dice con frecuencia que las nuevas tecnologías y plataformas electrónicas permiten realizar todas las transacciones cotidianas sin utilizar dinero líquido. De este modo, se pronostica que los nuevos y cada vez más versátiles teléfonos celulares, así como los más recientes sistemas de pagos electrónicos, no tardarán en eliminar el uso del efectivo en la economía.

La desaparición del uso de dinero en efectivo para transacciones corrientes significa el abandono del dinero público (el generado directamente por el banco central) y el dominio casi total del dinero creado por el sistema bancario privado. El dinero creado por los bancos comerciales privados ya es dominante en cualquier economía capitalista: el componente de dinero emitido directamente por el banco central en cualquier economía capitalista representa apenas 5 o 7 por ciento del total de la oferta monetaria. Así que un análisis de los agregados monetarios parecería confirmar la idea de que el dinero en efectivo está por desaparecer. Sin embargo, los datos sobre demanda monetaria no permiten llegar a esa conclusión.

Varios estudios han documentado recientemente el incremento en la demanda de dinero en efectivo en muchas economías importantes. Por ejemplo, en Inglaterra, Estados Unidos y los países de la zona euro la cantidad de efectivo detentado por el público (como proporción del PIB) se ha incrementado en los últimos años.

El año pasado se publicó una investigación por economistas del banco central de Austria sobre la demanda de dinero en efectivo (Clemens Jobst y Helmut Stix, cepr.org, documento 12327). Este estudio cubre el periodo 2001-2014 para una muestra de setenta países que son responsables de 96 por ciento del PIB mundial. También analiza la evolución de la demanda de efectivo en un grupo de cinco países y para los miembros de la eurozona desde finales del siglo XIX hasta 2015. Los principales resultados son contundentes. Primero, el aumento de la demanda de dinero en efectivo es un fenómeno general y no se restringe a unas cuantas monedas o divisas. Segundo, el incremento de esta demanda mundial es significativo, pues pasa de 6.5 a 8.5 por ciento del PIB entre 2001 y 2014. Tercero, el incremento se presenta tanto en las economías con divisas utilizadas como reservas internacionales, como en aquéllas en las que ese no es el caso. Finalmente, esta tendencia existe en economías ricas al igual que en economías pobres. Esto significa que el incremento de demanda de efectivo se presenta incluso en los países en los que existe una infraestructura física importante que facilita las transacciones sin dinero.

¿Cómo explicar este incremento de demanda de dinero en efectivo? Una posible explicación podría provenir de la caída generalizada en la tasa de interés, lo que implica que el costo de oportunidad de guardar dinero en efectivo (que no produce interés) se hace despreciable. Pero el análisis econométrico de Jobst y Stix muestra que sólo una parte del aumento de la demanda de efectivo puede explicarse por esta variable. A partir de 2007 deben haber entrado en juego otros factores que son responsables de ese incremento de demanda de dinero líquido. Y esos factores podrían ser la falta de confianza en los bancos, la expansión del sector informal (la economía sombra) o incluso el aumento de las actividades ilícitas (ligadas al blanqueo de dinero, por ejemplo). El estudio citado no encuentra en estos dos últimos elementos la causa del incremento en atesoramiento de dinero líquido.

Hay que aclarar que la cantidad de dinero líquido que es demandado para ser usado como medio de pago en transacciones es sólo una pequeña parte de la demanda total de efectivo. Este es un fenómeno que ha sido bien estudiado y, en términos generales, se sabe que apenas 15 por ciento de la demanda total de dinero líquido está ligada al motivo de transacciones. El resto está vinculado al atesoramiento con una finalidad de precaución. Este motivo de precaución se torna particularmente importante en los escenarios de incertidumbre.

Los datos de Jobst y Stix revelan que el motivo de precaución es el factor más importante que determina el crecimiento de la demanda de dinero en efectivo durante la crisis de 2008 y en los años siguientes. Esa conclusión se fortalece cuando se observa la expansión de dicha demanda en otros periodos de gran incertidumbre y desconfianza con respecto al sistema bancario (como por ejemplo en la década de los 1930).

La guerra en contra del dinero en efectivo va a continuar porque el espacio de las transacciones corrientes sigue siendo codiciado por el sistema bancario comercial y por sus acompañantes en el sector de telecomunicaciones. Pero mientras subsista la incertidumbre, la demanda de dinero líquido se va a mantener y en ciertos episodios podrá incluso aumentar. Y no hay que olvidar que la incertidumbre está íntimamente asociada a la inestabilidad que, como bien lo demostró Keynes, es una de las características intrínsecas del capitalismo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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33 tesis para una reforma de la disciplina de la economía

Mér, 03/01/2018 - 15:10
Rethinking Economics –New Weather Institute 29/12/2017

Introducción

Estas 33 Tesis, elaboradas por estudiantes, economistas y académicos reunidos por Rethinking Economics y el New Weather Institute, respaldadas por importantes economistas y dirigentes políticos, como la parlamentaria británica Caroline Lucas, resumen una detallada crítica de la corriente principal de la disciplina de la economía.

Economistas de renombre como Mariana Mazzucato, Kate Raworth, Steve Keen, junto a Sally Svenlen, estudiante de Rethinking Economics, tomaron parte en un acto presidido por Larry Elliott, jefe de la sección de Economía de The Guardian, en el que se debatieron las 33 tesis, junto a la petición de reformas.

El acto tuvo lugar el martes, 12 de diciembre, en el University College de Londres y a su término los participantes, público y estudiantes se encaminaron a las puertas de la London School of Economics donde dejaron fijadas sus Tesis y exigieron esa Reforma.

Caroline Lucas, diputada y dirigente del Partido Verde [del Reino Unido], “Rethinking Economics tiene toda la razón al afirmar que una disciplina económica mejor no sólo es posible sino esencial. Durante un tiempo ya excesivo, la corriente principal de la política ha rendido culto al altar de la economía neoliberal, como si fuera la única manera de hacer las cosas. Ese enfoque con anteojeras está claramente equivocado y es magnífico que Rethinking Economics esté ampliando el debate y vaya aportando ideas novedosas”.

Ha-Joon Chang, de la Universidad de Cambridge, y autor de 23 Things They Don’t Tell You About Capitalism and Economics: The User’s Guide [23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo, Debate, Madrid, 2012]: “La economía neoclásica desempeña el mismo papel que la teología católica en la Europa medieval: un sistema de pensamiento que argumenta que las cosas son lo que son porque tienen que serlo. Al igual que en la Reforma de hace quinientos años, los jóvenes economistas de Rethinking Economics están desafiando el monopolio intelectual, apelando a un enfoque más pluralista e interdisciplinar de la economía. Se trata de una intervención extremadamente importante y oportuna en una coyuntura que bien puede ser la última ocasión de salvar de sí misma a la corriente principal de la economía, y salvar al mundo de esa corriente principal. Préstenle atención”.

Steve Keen, autor de Debunking Economics, [La economía desenmascarada, Capitán Swing, Madrid, 2015]: “La economía necesita una revolución copernicana, y no digamos ya una Reforma. La teoría del equilibrio en economía debería acabar donde acabaron los epiciclos tolemaicos en astronomía”.

Victoria Chick, profesora emérita de Economía en el University College de Londres: “En la economía de hoy, en el camino a la verdad están como mediadores sus sacerdotes. La Reforma de la economía, en estas Tesis pegadas aen las puertas de la LSE, arguye que los estudiantes deberían leer las escrituras, en toda su extensa variedad, por sí mismos. Sabrán así que el Papa (ayer Samuelson, hoy Mankiw) no es infalible y que deben buscar la verdad en la competición de las ideas”.

Sir David King, FRS: “La oportunidad de y la necesidad de repensar los modelos económicos se ve estimulada por una serie de fallos manifiestos recientes. Las grandes amenazas del cambio climático y la destrucción ecológica. La crisis financiera de la deuda de 2007/8. El aumento de las diferencias en los niveles de renta de los más pobres y los más ricos de nuestras sociedades. El control de los medios por parte de un reducido número de individuos extremadamente ricos. En este contexto, el documento de las’33 Tesis’ es un estímulo para la acción y ha de ser pero que muy bienvenido”.

Kate Raworth, autora de Doughnut Economics: “Los estudiantes de Económicas de hoy en día se enfrentan a una profunda ironía. Al comprometerse a emplear años de su vida y una gran cantidad de dinero, lo primero que descubren es que tienen que volver a redactar el programa para que se adapte a los desafíos que saben que hay por delante. Sí, la economía está en crisis y lo último que necesita es una reforma insidiosa: es hora de una reforma de gran alcance. Escuchemos a los estudiantes: son el futuro de la economía y su mejor oportunidad de volverse de nuevo algo pertinente”.

Sally Svenlen, estudiante perteneciente a Rethinking Economics: “Hace quinientos años Martín Lutero dio principio a un movimiento que alteraría hasta sus cimientos las prácticas del sistema establecido. Hay muchísima gente que labora a diario a su modo para tratar de mejorar las prácticas económicas establecidas. Hemos reunido todas estas experiencias, ideas y energies en una sola declaración sobre cómo ha de cambiar el actual establishment económico. Es difícil ignorar la verdad cuando la tienes ahí colgando de la puerta”.

Los estudiantes de Rethinking Economics han protestado en sus estudios en los últimos cinco años. Desde marcharse de clase a publicar un manifiesto para la reforma del programa académico buscando apoyos, de elaborar su propio libro de texto a escribir The Econocracy, un libro sobre la historia y argumentos del movimiento.

Rethinking Economics

33 TESIS PARA UNA REFORMA DE LA DISCIPLINA DE LA ECONOMÍA
EL MUNDO SE ENFRENTA A LA POBREZA, LA DESIGUALDAD, LA CRISIS ECOLÓGICA Y LA INESTABILIDAD FINANCIERA…

Nos preocupa que la economía esté haciendo mucho menos de lo que podría para proporcionar intuiciones que ayuden a resolver estos problemas. Esto sucede por tres razones:

Primero, en el seno de la economía se ha desarrollado un insano monopolio intelectual. La perspectiva neoclásica domina de modo abrumador la enseñanza, la investigación, la asesoría política y el debate público. Muchas otras perspectivas que podrían proporcionar intuiciones valiosas se marginan y excluyen. Y esto no tiene que ver con que una teoría sea mejor que otra sino con la noción de que el progreso científico sólo avanza por medio del debate. En el seno de la economía, este debate ha fenecido.

Segundo, aunque la economía neoclásica haya realizado una aportación histórica y todavía resulte útil, hay enormes posibilidades de mejora, debate y aprendizaje de otras disciplinas y perspectivas.

Tercero, la corriente principal de la economía parece haberse vuelto incapaz de autocorregirse, desarrollándose más como fe que como ciencia. Con excesiva frecuencia, cuando las teorías y la evidencia llegan a entrar en conflicto, son las teorías las que se han mantenido y la evidencia la que se ha descartado.

Proponemos estas Tesis como desafío al insano monopolio intelectual de la corriente principal de la economía. Son ejemplos éstos de las fallas en las teorías de la corriente principal, de las intuiciones que tienen que ofrecer las perspectivas alternativas y de las formas en que un enfoque más pluralista puede ayudar a la economía a hacerse más eficaz y democrática. Es una afirmación de que es posible una economía mejor y una invitación al debate.

FINALIDAD DE LA ECONOMÍA

1. La finalidad de la economía la ha de decidir la sociedad. Ninguna meta económica puede separarse de la política. Los indicadores de éxito representan elecciones políticas.

2. La distribución de la riqueza y la renta son fundamentales para la realidad económica y así deberían serlo en la teoría económica.

3. La economía no está exenta de valores y los economistas deberían mostrarse transparentes acerca de los juicios de valor que hacen. Esto se aplica especialmente a esos juicios de valor que pueden no ser visibles para un ojo inexpero.

4. La política no ‘nivela’ el campo de juego, pero lo inclina en una dirección. Nos hace falta una discusión más explícita de qué género de economía queremos y de cómo alcanzarla.

EL MUNDO NATURAL

5. La naturaleza de la economía es que se trata de un subconjunto de la naturaleza, y de las sociedades en cuyo seno surge. No existe como entidad independiente. Las instituciones sociales y los sistemas ecológicos son, por tanto, centrales y no externos a su funcionamiento.

6. La economía no puede sobrevivir o prosperar sin insumos del mundo natural. O sin los muchos sistemas de soporte vital que proporciona la naturaleza. Depende de un flujo continuo de energía y material y actúa en el seno de una biosfera de delicado equilibrio. Una teoría económica que trate el mundo natural como algo externo a su modelo no puede comprender plenamente de qué modo la degradación del mundo natural puede dañar sus propias perspectivas.

7. La economía debe reconocer que la disponibilidad de la energía y recursos no renovables no es infinita, y el uso de estas reservas para acceder a la energía que contienen altera los equilibrios de energía agregada del planeta, ocasionando consecuencias tales como los trastornos climáticos.

8. No se puede ignorar la retroalimentación entre la economía y la ecología. Ignorarla hasta la fecha ha conducido a una economía global que opera ya fuera de los umbrales de viabilidad de la ecología que la alberga, pero requiere mayor crecimiento para funcionar. Pero la economía ha de anclarse en las constricciones objetivas de la ecología del planeta.

INSTITUCIONES Y MERCADOS

9. Todos los mercados están creados y configurados por las leyes, las costumbres y las culturas y se ven influidos por lo que hacen y por lo que no hacen los gobiernos.

10. Los mercados son resultado de las interacciones entre diferentes tipos de organismos públicos y privados (además de las del sector voluntario y la sociedad civil). Habría que dedicarle más estudio al modo en que se organizan en realidad estos organismos y a la manera en que funcionan y podrían funcionar las interrelaciomes entre ellas.

11. Los mercados son también más complejos y menos previsibles de lo que puede implicarse de las simples relaciones de oferta y demanda. La economía necesita una comprensión más profunda de cómo se comportan los mercados, y podría aprender de la ciencia de sistemas complejos, tal como se emplea en la física, la biología y la informática.

12. Las instituciones dan forma a los mercados e influyen en el comportamiento de los agentes económicos. La economía debe considerar por tanto las instituciones como parte central de su modelo.

13. Puesto que diferentes economías tienen diferentes instituciones, una política que funciona bien en una economía puede funcionar mal en otra. Por esta razón, entre muchas otras, resulta improbable que sea de ayuda proponer un conjunto universalmente aplicable de medidas políticas económicas que se base únicamente en la teoría económica abstracta.

TRABAJO Y CAPITAL

14. Se puede mostrar que salarios, beneficios y retornos sobre activos dependen de un amplio abanico de factores, entre ellos el poder relativo de trabajadores, empresas y propietarios de activos, y no simplemente en su aportación relativa a la producción. La economía necesita una comprensión más amplia de estos factores con el fin de informar mejor sobre aquellas elecciones que afectan a la porción de renta recibida por los distintos grupos de la sociedad.

NATURALEZA DE LA TOMA DE DECISIONES

15. Error, sesgo, reconocimiento de patrones, aprendizaje, interacción social y contexto son todos influencias importantes sobre el comportamiento que no están reconocidas en la teoría económica. La corriente principal de la economía necesita, así pues, una comprensión más amplia del comportamiento humano y puede aprender de la sociología, psicología, filosofía y otras escuelas de pensamiento.

16. La gente no es perfecta y no es posible la toma de decisiones económicas ‘perfectamente racionales’. Toda decisión económica que tenga algo que ver con el futuro implica algún grado de incertidumbre no cuantificable y requiere, por tanto, tener juicio. La corriente principal de la teoría económica y la práctica han de reconocer el papel de la incertidumbre.

DESIGUALDAD

17. En una economía de mercado, la gente que dispone de las mismas capacidades, preferencias y dotes no tiende a acabar con el mismo nivel de riqueza, sujeta sólo a una variación aleatoria. Los efectos de pequeñas diferencias en la suerte o las circunstancias pueden llevar aparejados resultados enormemente diferentes para gente semejante.

18. Los mercados muestran a menudo una tendencia a una desigualdad creciente. A su vez, las sociedades desiguales se desempeñan peor en toda una serie de indicadores de bienestar social. La corriente principal de la teoría económica podría hacer mucho más por comprender de qué modo y por qué sucede esto, y de qué forma puede evitarse.

19. La proposición según la cual a medida que un país se hace más rico, la desigualdad debe inevitablemente aumentar antes de que caiga, se ha demostrado falsa. Cualquier combinación de crecimiento del PIB y desigualdad es posible.

CRECIMIENTO DEL PIB, INNOVACIÓN Y DEUDA

20. El crecimiento es una opción política, tanto como económica. Si elegimos perseguir el ‘crecimiento’, entonces las preguntas – ‘¿crecimiento de qué, por qué, para quién, durante cuánto tiempo y cuánto es suficiente?’ – deben responderse de modo explícito o implícito.

21. La innovación no es externa a la economía, es parte inherente de la actividad económica. Nuestra comprensión del crecimiento del PIB puede mejorar si contemplamos la innovación como algo que sucede en un ecosistema en desequilibrio en constante evolución, configurado por el diseño de los mercados y por las interacciones entre todos los agentes en su seno.

22. La innovación tiene a la vez un ritmo y un rumbo. El debate sobre el ‘rumbo’ de la innovación requiere comprender la ‘finalidad’ del diseño de políticas.

23. La deuda privada también influye profundamente en el ritmo con que crece la economía, y sin embargo queda excluida de la teoría económica. La creación de deuda se suma a la demanda financiada por el crédito, y afecta tanto a los mercados de bienes como al de activos. No se pueden separar las finanzas y la economía.

DINERO, BANCOS Y CRISIS

24. La mayoría de la nueva moneda que circula en la economía la crean los bancos comerciales cada vez que realizan un nuevo préstamo.

25. La forma en que se crea el dinero afecta a la distribución de la riqueza en el seno de la sociedad. Por consiguiente, el método de creación del dinero debería entenderse como una cuestión política, no simplemente técnica.

26. Puesto que los bancos crean dinero y deuda, son agentes importantes en la economía. Y se les debería incluir en los modelos macroeconómicos. Los modelos económicos que no incluyen a los bancos no podrán predecir las crisis bancarias.

27. La economía necesita una comprensión mejor de cómo se pueden crear internamente la inestabilidad y las crisis en el seno de los mercados, en lugar de tratarlas como ‘shocks’ que afectan a los mercados desde fuera.

28. La financiarización tiene dos dimensiones: las finanzas cortoplacistas y especulativas, y la economía real financiarizada. Los dos problemas han de estudiarse conjuntamente.

ENSEÑANZA DE LA ECONOMÍA

29. Una buena formación en economía tiene que ofrecer una pluralidad de enfoques teóricos a sus estudiantes. Ello debería incluir no sólo la historia y filosofía del pensamiento económico sino también un amplio abanico de perspectivas actuales, tales como las institucionales, austriacas, marxistas, postkeynesianas, feministas, ecologistas, y de la complejidad.

30. La economía misma no debería ser un monopolio. Los cursos interdisciplinarios son claves para comprender las realidades económicas de las crisis financieras, la pobreza y el cambio climático. La política, la sociología, la psicología y las ciencias ambientales deben integrarse, por tanto, en el programa académico, sin que se las trate como adiciones inferiores a la teoría económica existente.

31. No debería enseñarse economía como un estudio neutral en valores de modelos e individuos. Los economistas tienen que estar versados en ética y política, así como ser capaces de involucrarse de modo significativo con la opinión pública.

32. Concentrarse abrumadoramente en la estadística y los modelos cuantitativos puede acabar cegando a los economistas frente a otras formas de pensar. Habría que apoyar a los estudiantes para explorar otros enfoques metodológicos, entre ellos la investigación cualitativa, la entrevista, el trabajo de campo y la argumentación teórica.

33. Por encima de todo, la economía ha de hacer más por alentar el pensamiento crítico y no premiar simplemente la memorización de teorías y la aplicación práctica de modelos. Hay que animar a los estudiantes a comparar, contrastar y combinar teorías, y a aplicarlas críticamente a estudios en profundidad del mundo real.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Macron dirige sus decretos laborales contra los trabajadores automotrices

Dom, 31/12/2017 - 19:37
Alex Lantier, wsws

El jueves, el fabricante de autos PSA Peugeot-Citroën anunció que está preparando despidos en masa y desregulados, como primer uso en una firma industrial grande de los decretos laborales del presidente francés, Emmanuel Macron. Las negociaciones con los sindicatos, cuya aprobación de los despidos es exigido por la nueva legislación, están programadas para el 9 de enero.

La decisión tomada por el segundo mayor fabricante de autos de Europa forma parte de una ofensiva internacional e implacable contra los puestos de trabajo, las condiciones laborales y los derechos sociales. Después del colapso de Wall Street del 2008 y la crisis global subsecuente, los Gobiernos alrededor del mundo derramaron billones de dólares en los cofres de los mismos bancos cuya especulación conllevó a la crisis. El Estado francés dedicó miles de millones de euros para rescatar a PSA y Renault y, en respuesta, los gigantes automotrices están realizando despidos para dirigir miles de millones más de la riqueza creada por la clase obrera a los bolsillos de los superricos.

Ampliamente visto con desdén como el “presidente de los ricos”, Macron impone una medida que busca devolver décadas en el tiempo a la clase obrera. La subsidiaria de PSA, Opel Vauxhall, ha decidido recortar 4500 empleos solo en Alemania, lo que sugiere que son decenas de miles de puestos que están en peligro alrededor de Europa. Una década después de que el rescate a las empresas automotrices de Detroit redujera los salarios de los nuevos trabajadores a la mitad, el objetivo de tales pasos es imponer ritmos de trabajo acelerados, mayor flexibilidad en los horarios y la transición a una fuerza laboral en gran medida compuesta por trabajadores temporales, que en Francia reciben poco más de €9 por hora.

A nivel internacional, la aristocracia financiera está alistando un ataque histórico contra la clase obrera el año siguiente. Siemens cerrará 15 000 plazas para aumentar miles de millones en ganancias, mientras que GE tiene en la mira 12 000 puestos de trabajo. Los Gobiernos europeos planean toda una serie de recortes sociales para poder costear aumentos de miles de millones de euros en sus presupuestos militares y en reducciones de impuestos que compitan con las promulgadas hace poco en Estados Unidos, las cuales redirigen $1,4 billones por la mayor parte a los ricos, y destruyen programas sociales y de salud esenciales.

Esta acometida provocara una oposición explosiva de dimensiones revolucionarias entre los trabajadores internacionalmente, lo que plantea cuestiones críticas de perspectiva y estrategia. Una lucha no puede ser librada con base en la búsqueda de un compromiso nacional con la burguesía: ninguno ni siquiera está siendo ofrecido. La única forma de ser victoriosos es mediante una lucha internacional contra el capitalismo, armada con una perspectiva revolucionaria y socialista y opuesta a las burocracias sindicales y los partidos políticos pequeñoburgueses que están alineados con el aparato estatal burgués.

La experiencia de los obreros en Francia ejemplifica esto claramente. Macron y su predecesor, el presidente François Hollande del Partido Socialista (PS), hizo caso omiso a la opinión pública para imponer este dictado de los bancos. El setenta por ciento de la población francesa se oponía a la legislación laboral del PS; sin embargo, el partido exoficialista reprimió las protestas de masas e invocó el estado de emergencia para desplegar a decenas de miles de policías a atacar las manifestaciones estudiantiles y las huelgas. Al mismo tiempo, la burocracia sindical encabezó una retirada cobarde en cara a la represión policial.

Las políticas de Macron carecen de cualquier pretensión a ser legítimas democráticamente. Habiendo quedado electo por default en mayo en medio de una desafección generalizada hacia la opción entre el reaccionario banquero Macron y la neofascista Marine Le Pen, su partido La República En Marcha (LRM) obtuvo una mayoría legislativa en comicios en junio en los que menos de la mitad del electorado decidió participar. LRM igualmente ha actuado como si contara con un amplio mandato popular para llevar a cabo despidos masivos, la evisceración de derechos sociales conquistados por varias generaciones de luchas obreras el siglo pasado.

Además de dejar grabadas las disposiciones claves del estado de emergencia en la ley antiterrorista y ordenar un suministro de armas antimotines para cuatro años, Macron ha impuesto en forma de decretos ejecutivos las medidas más impopulares que el PS había eliminado temporalmente de su ley laboral a fin de disminuir las protestas. Las órdenes de Macron incluyen la desregulación de despidos masivos que aprovecha ahora PSA. Permite, además, que las empresas echen a los obreros pese a operar con una alta rentabilidad, y denegarles a los despedidos beneficios de recapacitación o recontratación, independientemente de si la situación financiera de la compañía mejore.

No debería haber ilusiones en las burocracias sindicales y sus aliados en los partidos pseudoizquierdistas y pequeñoburgueses: no organizarán una oposición efectiva contra Macron. En julio del 2012, ya acordaron un contrato entreguista en la planta Sevelnord de PSA en el norte de Francia, celebrada en la prensa como el modelo para las fuerzas laborales compactadas del PSA del futuro. Jean-Pierre Mercier, miembro del partido Lutte Ouvrière (LO) y burócrata sindical al mando del cierre en el 2013 de la planta de PSA en Aulnay, es ahora el encargado del trabajo relacionado con PSA de la Confederación General del Trabajo (CGT) estalinista.

Los decretos de Macron oficializan la evolución de los sindicatos en órganos del Estado capitalista tras haber perdido cualquier base en la clase obrera. Más allá, son por la mayor parte subsidiados y controlados por la misma patronal, por lo que la ayudan a planificar y sancionar legalmente los despidos masivos y organizar referéndums sobre si aceptar o no recortes salariales para prevenir el cierre de plantas, entre otros ataques contra sus propios miembros.

Las huelgas y los piquetes de los trabajadores automotrices en Serbia y Rumanía, de los trabajadores de Siemens en Alemania, entre otros, son señales iniciales de la contraofensiva política de la clase obrera que la pondrá en un conflicto frontal con la burguesía y sus diversas agencias políticas. Cincuenta años después de que la huelga general de mayo y junio de 1968 desencadenara una ola de luchas revolucionarias alrededor de Europa, el resurgimiento de las luchas obreras tendrá un impacto en las condiciones de cada país, poniendo de manifiesto pronunciadamente la necesidad de construir organizaciones independientes de la clase obrera y su vanguardia revolucionaria.

Los trabajadores se enfrentan a la tarea de construir sus propias organizaciones y comités en sus lugares de trabajo y comunidades, independientes de y opuestas a los sindicatos y los partidos pequeñoburgueses, para discutir y organizar la oposición a los ataques que seguirán los decretos ilegítimos de Macron. Sus actividades tienen que estar conectadas con demandas anticapitalistas, antiimperialistas y socialistas claras que aborden las necesidades de las masas. Después de que en el 2008 las élites gobernantes inyectaran billones de dólares en los bancos prácticamente de un día para otro, queda claro que el argumento de que no hay dinero para abordar estas necesidades es absurdo y tiene que ser rechazado.

Estas organizaciones tendrán que luchar por defender los derechos sociales a nivel europeo e internacional. Ante una producción coordinada globalmente, los trabajadores automotrices no pueden en Europa Occidental no pueden tener vidas decentes cuando sus contrapartes en Serbia ganan €380 por mes o €140 en Túnez. Esta realidad recalca la bancarrota de las políticas orientadas nacionalmente de los sindicatos y partidos como LO y la urgencia de una nueva dirección política en la clase obrera: secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en cada país, luchando contra la guerra, la austeridad y la dictadura.

El CICI emprenderá una batalla para promover el surgimiento de organizaciones independientes de los trabajadores y para conectarlas con un movimiento internacional, socialista y antibélico por la lucha del poder estatal y la reorganización de la vida económica con base en atender las necesidades sociales, reemplazando a la farsa en quiebra de la Unión Europea con los Estados Unidos Socialistas de Europa.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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