Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5346125
Actualizado: fai 10 horas 1 min

El equipo de Charli Hebdo, mártir en su lucha contra la estupidez

Sáb, 10/01/2015 - 19:53
Alejandro Teritelbaum, ArgenPress

La sátira literaria que existe por lo menos desde Aristófanes, suele ser un instrumento de lucha contra la estupidez. Especialmente la sátira iconoclasta como la practicó desde hace decenios Charlie Hebdo, primero con el nombre de Hara Kiri.

Iconoclasta de todos los poderes: religiosos, políticos, económicos y sociales, para tratar de sacudir las neuronas de la gente cómodamente instalada en sus creencias y certidumbres y en la reverencia de sus íconos, religiosos o seculares.

No es exacto que Charlie Hebdo se haya dedicado especialmente a ridiculizar a la religión musulmana.

Mucho antes de arremeter contra ésta, 'Charlie-Hebdo', que entonces se llamaba 'Hebdo hara-kiri', lo hizo contra los poderes públicos y las personalidades francesas. Fue incluso prohibido, en 1970, por haber anunciado en portada, en 1970, la muerte del general Charles de Gaulle (el principal ícono de los franceses) con el siguiente titular:"Baile trágico en Colombey: un muerto".

Y lo siguió haciendo hasta ahora, con ilustraciones totalmente irreverentes referidas a los sucesivos presidentes franceses, a las autoridades de otros países, a la religión católica y a la judía. La gente mal informada cree que se dedicó solamente a la religión musulmana porque las sátiras sobre ésta suscitaron reacciones virulentas de los fundamentalistas (denuncias ante la justicia, amenazas y atentados anteriores a la matanza del siete de enero) que tuvieron trascendencia pública que por cierto llegó también a los quizás nunca tuvieron en sus manos un ejemplar de la revista.

La variedad de los objetivos de la sátira de Charlie Hebdo se puede comprobar si se busca en Internet las 1000 “tapas” de Charlie Hebdo entre 1992 y 2011 : “images correspondant à les 1000 une de charlie hebdo”.

Uno de los miembros de la redacción asesinados es Bernard Maris, economista también iconoclasta que se burló siempre de los economistas al servicio del sistema que nunca aciertan en sus previsiones y dan doctas (y falsas) explicaciones después que se produjeron los acontecimientos.

Escribió numerosos libros con esa orientación, entre ellos:

-Economistas por encima de toda sospecha o la gran mascarada de las predicciones;
-Los siete pecados capitales de los universitarios;
-Carta abierta a los gurus de la economía que nos toman por imbéciles.

La libertad de expresión ha sido bastardeada por el sistema dominante. Eso no quiere decir que no haya que defenderla con uñas y dientes porque, la experiencia lo demuestra, es indispensable para conquistar una sociedad sin clases y también para que ésta sea sustentable y no fracase, como ha ocurrido con el “socialismo real”.

De modo que el equipo de Charlie Hebdo merece el respeto y el homenaje sin reservas de todos los que, sin telarañas en la cabeza, aspiran a que no prospere el giro a la derecha de una parte de la población que se advierte en muchas regiones del mundo y que los pueblos emprendan decididamente el camino de la liberación de las ideologías (seculares y religiosas) dominantes y del yugo capitalista.

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El petróleo como arma geopolítica

Sáb, 10/01/2015 - 09:01
Manlio Dinucci, Red Voltaire

Mientras la caída del precio del petróleo pone contra las cuerdas a una Rusia que, ya en crisis por causa de las sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea, ve disminuir los ingresos provenientes de sus exportaciones energéticas, Estados Unidos está convirtiéndose en el mayor productor mundial de crudo –en lugar de Arabia Saudita– y pronto será no sólo autosuficiente sino que estará también en condiciones de garantizar a la Unión Europea petróleo y gas en abundancia y además barato. Eso es lo que nos dicen los medios de prensa. Una historia que vamos a confrontar aquí con los datos de la realidad partiendo de la siguiente interrogante: ¿Por qué han bajado los precios del petróleo?

Esta caída se debe no sólo a factores económicos, como la contracción de la demanda mundial, sino también a factores geopolíticos. Ante todo, a la decisión de Arabia Saudita, el mayor exportador mundial –seguida de Rusia–, de mantener un nivel de producción elevado para que, al aumentar la oferta, disminuya el precio del crudo. ¿Qué interés tiene Arabia Saudita en esa maniobra, que puede reducir sus propios ingresos provenientes del petróleo? Afectar a otros países exportadores, principalmente a Rusia, Irán y Venezuela.

Riad puede darse el lujo de realizar esa maniobra porque los costos de extracción del crudo saudita se hallan entre los más bajos del mundo, 5 o 6 dólares el barril, mientras que la extracción de un barril de petróleo en, por ejemplo, el Mar del Norte cuesta más de 26 dólares.

La idea de que la maniobra de Riad pueda estar dirigida contra Estados Unidos, donde ha comenzado el bum del petróleo de esquistos, carece de lógica. En primer lugar porque Estados Unidos sigue importando petróleo saudita, cuya calidad conviene a las refinerías estadounidenses, mientras que el petróleo de esquistos sustituirá el que se importaba de Nigeria, de Angola y de Argelia. Y además porque la maniobra sobre el precio del petróleo es resultado de un acuerdo entre Washington y Riad basado en la estrategia tendiente –en primer lugar– a debilitar y aislar a Rusia. En ese contexto se inserta el boom del petróleo y del gas extraídos, en Estados Unidos, de los esquistos bituminosos mediante la técnica de fracturación hidráulica, o sea desbaratando la roca de los estratos profundos mediante el uso de agua mezclada con diversas sustancias químicas.

Se trata de una técnica muy costosa. Según la Agencia Internacional para la Energía, extraer petróleo de las arenas de esquistos cuesta entre 50 y 100 dólares por barril mientras que extraer un barril de petróleo en el Medio Oriente cuesta unos 10 dólares. Según los expertos, la extracción del gas de esquistos es económicamente interesante cuando el precio internacional del petróleo sobrepasa los 70 dólares por barril. Pero desde junio el barril el precio del barril de petróleo ha sufrido un descenso del 40%, así que el precio del barril anda por los 60 dólares, y puede seguir bajando.

¿Cómo es posible entonces que se mantenga el boom? Porque Estados Unidos –o sea, el Estado federal– está dedicando miles de millones de dólares a estimular esa actividad, en la que se han implicado generalmente pequeñas compañías petroleras. Resulta significativo comprobar que las mayores compañías se mantienen fuera de ese negocio, entre otras cosas porque los yacimientos que se explotan mediante la técnica de fracturación hidráulica se agotan mucho antes que los yacimientos convencionales.

También hay que tener en cuenta que esa técnica de extracción provoca muy graves daños al medioambiente, daños cuyos costos recaen sobre las colectividades locales. Muchas de ellas se oponen, hasta ahora con poco resultado, al uso de sus territorios para la extracción de petróleo y de gas de esquistos.

Así que el boom petrolero estadounidense tiene como locomotora los objetivos geopolíticos de Washington: por un lado, perjudicar a Rusia y otros países, y por otro lado, hacer que los aliados europeos sustituyan las compras de productos energéticos rusos por los que provienen de Estados Unidos.

El hecho es que Estados Unidos, que es el mayor importador de crudo del mundo, no puede garantizar a Europa los volúmenes de petróleo y de gas natural que garantiza Rusia, ni tampoco a los precios que practica Rusia. Todo esto no pasa de ser un bluff o, como dicen los españoles, un “farol” en el «póker americano» de la guerra.

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La nueva Santa Cruzada

Sáb, 10/01/2015 - 00:01
Manlio Dinucci, Red Voltaire

La matanza perpetrada en las oficinas de la publicación satírica Charlie Hebdo, en París, sigue despertando asombro entre los analistas y cronistas del mundo entero. Mientras la prensa francesa denuncia a coro el terrorismo islamista, observadores de otros países –como Manlio Dinucci, en el diario italiano Il Manifesto– ven en ese crimen una manipulación orquestada por los servicios secretos occidentales.

Se mueven y disparan como verdaderos comandos. Nada de ráfagas, para no desperdiciar municiones. Sólo uno a dos disparos para cada víctima, como el policía ya herido y ultimado en el suelo de un solo tiro por el asesino que pasa a su lado, vuelve al automóvil y, antes de abordarlo, recoge con toda calma un zapato deportivo –que habría podido servir de prueba mediante un análisis de ADN.

Sin embargo, cuando esos mismos individuos, después de haber dado muestras de una preparación digna de un comando de fuerzas especiales, cambian de vehículo, «olvidan» en el primer auto –según la versión de la policía– un documento de identidad. Y así firman oficialmente el atentado. En pocas horas, el mundo entero conocerá sus nombres y sus biografías: «dos delincuentes de poca monta, radicalizados, conocidos de la policía y los servicios de inteligencia franceses».

Ante los hechos que están siendo definidos como «el 11 de septiembre de Francia», no podemos menos que recordar lo sucedido en el momento del 11 de septiembre estadounidense, cuando –sólo unas horas después del atentado contra las Torres Gemelas– rápidamente circulaban los nombres y biografías de las personas designadas como autores de los hechos y miembros de al-Qaeda. También en Estados Unidos, en el momento del asesinato del presidente Kennedy, el presunto asesino fue descubierto de inmediato. Y lo mismo sucedió en Italia, con la masacre de la Piazza Fontana. Resulta por lo tanto legítima la sospecha de que, detrás del atentado perpetrado en Francia, pueda estar el largo brazo de los servicios secretos.

Los dos presuntos autores de la matanza de París, si son ciertas sus biografías, pertenecen al mundo subterráneo creado por los servicios secretos occidentales –incluyendo los de Francia– que en 2011 financiaron, entrenaron y armaron en Libia diversos grupos islamistas, que poco antes eran calificados de terroristas.

Entre esos grupos se hallaban precisamente los primeros núcleos del futuro Emirato Islámico y los servicios secretos occidentales les proporcionaron el armamento a través de una red organizada por la CIA –según una investigación del New York Times publicada en marzo de 2013– cuando, después de haber participado en el derrocamiento de Muammar el-Kadhafi, fueron enviados a Siria para tratar de derrocar al presidente Assad y posteriormente para atacar Irak, en el preciso momento en que el gobierno de al-Maliki se alejaba de Occidente y se acercaba a Pekín y Moscú.

El Emirato Islámico, nacido en 2013, recibe financiamiento de Arabia Saudita, Qatar, Kuwait y Turquía, países que además –al igual que Jordania– le facilitan el tránsito a través de sus territorios. Y no hay que olvidar que los países que acabamos de mencionar son todos estrechos aliados de Estados Unidos y de las demás potencias occidentales, incluyendo a Francia. Lo cual no significa que la masa de miembros de los grupos islamistas, a menudo provenientes de diferentes países occidentales, tengan conciencia de esa complicidad. En todo caso, es altamente probable que tras los terroristas se escondan agentes secretos occidentales y árabes especialmente entrenados en la realización de ese tipo de operaciones.

Aún a la espera de nuevos elementos que puedan aclarar el verdadero origen de la masacre perpetrada en Francia, resulta lógico que nos preguntemos: ¿Quién se beneficia con todo esto?

La respuesta se deduce de lo que declaró Nicolas Sarkozy, quien –cuando era presidente de Francia– fue uno de los principales artífices del respaldo a los grupos islamistas que participaron en la guerra de agresión contra Libia. Sarkozy calificó el atentado perpetrado en Francia de «guerra declarada contra la civilización, cuya responsabilidad es defenderse».

Se busca así convencer a la opinión pública de que Occidente está en guerra contra quienes quieren destruir la «civilización» –lo cual implica que es Occidente quien representa la «civilización»– y que por ello tiene que defenderse aumentando sus fuerzas militares y enviándolas a todos los lugares donde surja esa «amenaza».

Se trata así de transformar el dolor de las masas por las víctimas de la masacre en movilización a favor de la guerra. El David, cubierto en Florencia con un velo negro en señal de duelo, está llamado ahora a empuñar la espada de la nueva Santa Cruzada.

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Piketty llama a no tener miedo a Podemos y Syriza, y a inspirarse en ellos

Ven, 09/01/2015 - 11:00
El economista francés Thomas Piketty aseguró ayer que Podemos y Syriza son partidos pro europeos y que habría que inspirarse en ellos para encontrar mejores soluciones a la crisis de Europa. Piketty advirtió además que de seguir la economia mundial como ha sido en los últimos 30 años, en unas pocas décadas más toda la riqueza del mundo pertenecerá a las grandes fortunas y culpó de ello a las privatizaciones y a la crisis financiera, que ha aumentado la desigualdad.

En una conferencia-coloquio en la que fue presentado por el periodista Miguel Ángel Aguilar que fue precedida de un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el atentado al semanario satírico Charlie Hebdo, Piketty comentó que si los más ricos crecen dos y tres veces más que el resto, en cincuenta años la riqueza del mundo pertenecerá a lo más acaudalados y eso, ha dicho, "debería detenerse en algún momento". Piketty se pregunta cuándo va a pararse esta concentración de la riqueza y lamenta que no haya "una fuerza natural" que permita que esta aglutinación se detenga en "un punto razonable".

Sin miedo a Podemos y SyrizaEl economista francés señaló que las nuevas formaciones políticas, como Podemos, en España, o Syriza, en Grecia, son partidos "pro europeos" y, por eso, no se les debería tener miedo sino que habría que inspirarse y unirse a ellos para encontrar una mejor solución para Europa. Piketty hizo una alusión a Francia y auguró que en las próximas elecciones el Frente Nacional podría ocupar posiciones importantes y eso sería "desastroso". También dijo que el nivel de hipocresía de las elites puede ser impresionante e hizo hincapié en que la política más importante para reducir la desigualdad es invertir en educación.

Piketty admitió que está horrorizado con el dato de que la inversión que destina Europa para sostener su sistema universitario es mucho menor a la que se destina para pagar los intereses bancarios. También subrayó "el caos" en Europa al tener rentabilidades diferentes en las deudas nacionaes. Por ello, aboga por compartir la rentabilidad y añadió que Francia e Italia han sido "muy egoístas" en 2011 y 2012 por disponer de rentabilidades muy bajas y no querer compartirlas con España o Grecia. "Mientras no haya confianza, se mantendrá el estancamiento, señaló, al tiempo que ha dicho que cambiar los tratados políticos es posible".

Las dificultades de EuropaPiketty precisó que "la complicación" de Europa es que los países son demasiado pequeños en comparación con la economía mundial "y las economías pequeñas tienden a actuar de una manera que está en contradicción con sus valores sociales". En su opinión, esto ha repercutido en que se penaliza a los contribuyentes que "no se pueden ir", es decir, trabajadores y rentas medias lo que provoca que hoy los grupos menos cualificados se sientan abandonados por sus gobiernos. Para Piketty, estas "soluciones nacionalistas" se ven como una solución pero, en realidad, "no lo son". Por eso el economista pide que las instituciones europeas se transformen mientras las decisiones fiscales se concentren en las mismas manos.

Piketty también ha criticado la privatización y que algunos países de la zona euro estén cerrando escuelas y hospitales para pagar a deudores privados. En esta línea se refirió a España para asegurar que ahí los pagos de intereses "superan el presupuesto de todas las universidades públicas" y eso, ha dicho, "no parece la estrategia correcta para preparar el futuro".

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¿Quién está detrás del atentado contra Charlie Hebdo?

Xov, 08/01/2015 - 22:00
En este reportaje, la televisión francesa France24 mutila el video original para que televidentes no vean el momento en que los atacantes ultiman al policía herido. Numerosos franceses denuncian el islamismo y manifiestan en las calles en reacción contra el atentado perpetrado en París contra el semanario satírico Charlie Hebdo. Por su parte, Thierry Meyssan observa que la interpretación yihadista carece de sentido. Aunque sería más conveniente para él sumarse al coro de quienes denuncian una operación de al-Qaeda o del Emirato Islámico en París, Thierry Meyssan expone una hipótesis diferente, pero mucho más peligrosa.

Thierry Meyssan, Red Voltaire

El 7 de enero de 2015, un comando irrumpe en la sede parisina de Charlie Hebbo y asesina 12 personas. Otras 4 víctimas han sido reportadas en estado grave. En los videos se oye a los atacantes gritar «¡Allah Akbar!» y afirmar después que han «vengado a Mahoma». Una testigo, la dibujante Coco, afirmó que los individuos decían ser de al-Qaeda. Eso ha bastado para que numerosos franceses denuncien el hecho como un atentado islamista. Pero esa hipótesis es ilógica.

La misión del comando no coincide con la ideología yihadista En efecto, los miembros o simpatizantes de grupos como la Hermandad Musulmana, al-Qaeda o el Emirato Islámico [1] no se habrían limitado a matar dibujantes ateos. Habrían comenzado por destruir los archivos de la publicación en presencia de las víctimas, como lo han hecho en la totalidad de las acciones que perpetran en el Magreb y el Levante. Para los yihadistas, lo primero es destruir los objetos que –según ellos– ofenden a Dios, antes de castigar a los «enemigos de Dios».

Y tampoco se habrían replegado de inmediato, huyendo de la policía, sin completar su misión. Por el contrario, la habrían realizado hasta el final aunque eso les costase la vida.

Por otro lado, los videos y varios testimonios muestran que los atacantes son profesionales. Están acostumbrados al manejo de armas y sólo disparan cuando es realmente necesario. Su indumentaria tampoco es la de los yihadistas sino más bien la que caracteriza a los comandos militares.

Su manera de ejecutar en el suelo un policía herido, que no representaba un peligro para ellos, demuestra que su misión no era «vengar a Mahoma» del humor no muy fino de Charlie Hebdo.

el vídeo censurado por la televisión francesa donde los asesinos rematan en el suelo y con brutal salvajismo a un policía heridoObjetivo de la operación: favorecer el inicio de una guerra civil Los atacantes hablan bien el idioma francés y es muy probable que sean franceses, lo cual no justifica la conclusión de que todo sea un incidente franco-francés. Por el contrario, el hecho de que se trata de profesionales nos obliga a separar estos ejecutores de quienes dieron la orden de realizar la operación. Y nada demuestra que estos últimos sean franceses.

Es un reflejo normal, pero intelectualmente erróneo, creer que conocemos a nuestros agresores en el momento en que acabamos de sufrir la agresión. Eso es lo más lógico, tratándose de la criminalidad común y corriente. Pero no es así cuando se trata de política internacional.

Quienes dieron las órdenes que llevaron a la ejecución de este atentado sabían que estaban provocando una ruptura entre los franceses de religión musulmana y los franceses no musulmanes. El semanario satírico francés Charlie Hebdo se había especializado en las provocaciones antimusulmanas, de las que la mayoría de los musulmanes de Francia han sido víctimas directa o indirectamente. Si bien los musulmanes de Francia no dejarán seguramente de condenar este atentado, les será difícil sentir por las víctimas tanto dolor como los lectores de la publicación. Y no faltarán quienes interpreten eso como una forma de complicidad con los asesinos.

Es por eso que, en vez de considerar este atentado extremadamente sanguinario como una venganza islamista contra el semanario que publicó en Francia las caricaturas sobre Mahoma y dedicó reiteradamente su primera plana a caricaturas antimusulmanas, sería más lógico pensar que se trata del primer episodio de un proceso tendiente a crear una situación de guerra civil.

La estrategia del «choque de civilizaciones» fue concebida en Tel Aviv y Washington La ideología y la estrategia de la Hermandad Musulmana, al-Qaeda y el Emirato Islámico no predica provocar una guerra civil en «Occidente» sino, por el contrario, desatar la guerra civil en el «Oriente» y separar ambos mundos herméticamente. Ni Said Qotb, ni ninguno de sus sucesores llamaron nunca a provocar enfrentamientos entre musulmanes y no musulmanes en el terreno de estos últimos.

Por el contrario, quien formuló la estrategia del «choque de civilizaciones» fue Bernard Lewis y lo hizo por encargo del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Esa estrategia fue divulgada posteriormente por Samuel Huntington, presentándola no como una estrategia de conquista sino como una situación que podía llegar a producirse [2]. El objetivo era convencer a los pueblos de los países miembros de la OTAN de que era inevitable un enfrentamiento, justificando así el carácter preventivo de lo que sería la «guerra contra el terrorismo».

No es en El Cairo, en Riad ni en Kabul donde se predica el «choque de civilizaciones» sino en Washington y en Tel Aviv.

Quienes dieron la orden que llevó al atentado contra Charlie Hebdo no estaban interesados en contentar a yihadistas o talibanes sino a los neoconservadores o los halcones liberales.

No debemos olvidar los precedentes históricos Tenemos que recordar que durante las últimas décadas hemos visto a los servicios especiales de Estados Unidos y de la OTAN
- utilizar en Francia la población civil como conejillos de Indias para experimentar los efectos devastadores de ciertas drogas [3];
- respaldar a la OAS para asesinar al presidente francés Charles De Gaulle [4];
- proceder a la realización de atentados “bajo bandera falsa” contra la población civil en varios países miembros de la OTAN [5].

Tenemos que recordar que, desde el desmembramiento de Yugoslavia, el estado mayor estadounidense ha experimentado y puesto en práctica en numerosos países su estrategia conocida como «pelea de perros», que consiste en matar miembros de la comunidad mayoritaria y matar después miembros de las minorías para lograr que ambas partes se acusen entre sí y que cada una de ellas crea que la otra está tratando de exterminarla. Fue así como Washington provocó la guerra civil en Yugoslavia y, últimamente, en Ucrania [6].

Los franceses harían bien en recordar igualmente que no fueron ellos quienes tomaron la iniciativa de la lucha contra los yihadistas que regresaban de Siria e Irak. Por cierto, ninguno de esos individuos ha cometido hasta ahora ningún atentado en Francia ya que el caso de Mehdi Nemmouche no puede catalogarse como un hecho perpetrado por un terrorista solitario sino por un agente encargado de ejecutar en Bruselas a 2 agentes del Mosad [7] [8]. Fue Washington quien convocó, el 6 de febrero de 2014, a los ministros del Interior de Alemania, Estados Unidos, Francia (el señor Valls envió un representante), Italia, Polonia y Reino Unido para que inscribieran el regreso de los yihadistas europeos como una cuestión de seguridad nacional [9]. Fue sólo después de aquella reunión que la prensa francesa abordó ese tema dado el hecho que las autoridades habían comenzado a actuar.

Expresándose por primera vez en francés para dirigir un mensaje a los franceses, John Kerry denuncia un ataque contra la libertad –cuando su país no vacila, desde 1995, en bombardear y destruir las estaciones de televisión que le molestan, tanto en Yugoslavia como en Afganistán, en Irak y en Libia– y celebra la lucha contra el oscurantismo.

No sabemos quién ordenó este ataque profesional contra Charlie Hebdo pero sí sabemos que no debemos precipitarnos. Tendríamos que tener en cuenta todas las hipótesis y admitir que, en este momento, su objetivo más probable es dividirnos y que lo más probable es que quienes dieron la orden estén en Washington.
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Notas:
[1] También conocido bajo su acrónimo árabe como Daesh y designado –por razones de propaganda– como ISIS por la administración estadounidense, el autoproclamado Emirato Islámico es el grupo que se identificaba anteriormente como Emirato Islámico en Irak y el Levante (EIIL).
[2] «La “guerra de civilizaciones”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de diciembre de 2004.
[3] «Cuando la CIA utilizaba ciudadanos franceses como conejillos de India», por Hank P. Albarelli Jr., Red Voltaire, 30 de marzo de 2010.
[4] «Cuando el stay-behind quiso derrocar a De Gaulle», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 28 de agosto de 2009.
[5] «Les Armées Secrètes de l’OTAN», por Daniele Ganser, éd. Demi-Lune. Los lectores pueden ver la traducción al español de esa obra publicada por capítulos en el sitio de la Red Voltaire.
[6] «El representante adjunto de la ONU en Afganistán expulsado de su puesto», «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) y Red Voltaire, 3 de octubre de 2009 y 24 de febrero de 2014.
[7] «El caso Nemmouche y los servicios secretos atlantistas », por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 9 de junio de 2014.
[8] Algunos citarán, en contraposición, los casos de Khaled Kelkal (1995) y de Mohammed Mehra (2012) como casos de «lobos solitarios» vinculados a yihadistas, pero que no tienen nada que ver con Siria ni con Irak. Desgraciadamente, estos 2 individuos fueron eliminados por las fuerzas del orden, lo cual hace imposible la verificación de las teorías oficiales.
[9] «Siria se convierte en “tema de seguridad interna” para Estados Unidos y la Unión Europea», Red Voltaire, 8 de febrero de 2014
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Ver también: Los terroristas entrenados por la CIA y el Mossad insertos en el Estado IslámicoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Thomas Piketty: "En 50 años toda la riqueza del mundo será de las grandes fortunas"

Xov, 08/01/2015 - 15:39
El economista francés Thomas Piketty ha advertido hoy de que en 50 años toda la riqueza del mundo pertenecerá a las grandes fortunas y ha culpado de ello a la privatización y a la crisis financiera, que ha aumentado la desigualdad.

En una conferencia-coloquio en Madrid en la que fue presentado por el periodista Miguel Ángel Aguilar y precedida de un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en el atentado al semanario satírico Charlie Hebdo, Piketty ha comentado que "si los más ricos crecen dos y tres veces más que el resto, en cincuenta años la riqueza del mundo pertenecerá a lo más acaudalados y esondebería detenerse en algún momento".

Piketty se pregunta cuándo va a pararse esta concentración de la riqueza y ha lamentado que no haya "una fuerza natural" que permita que esta aglutinación se detenga en "un punto razonable". Este economista, que recientemente se situó en el centro de la polémica por renunciar a medalla de la Legión de Honor de Francia, tras considerar que no corresponde al Gobierno francés decidir quién es honorable, ha planteado "la transformación" del sistema fiscal, de manera que se requiera menos dinero a las rentas medias y a los trabajadores.

Piketty ha precisado que "la complicación" de Europa es que los países son demasiado pequeños en comparación con la economía mundial "y las economías pequeñas tienden a actuar de una manera que está en contradicción con sus valores sociales". En su opinión, esto ha repercutido en que se penaliza a los contribuyentes que "no se pueden ir", es decir, trabajadores y rentas medias, lo que provoca que hoy los grupos menos cualificados se sientan abandonados por sus gobiernos.

Piketty también ha criticado la privatización y que algunos países de la zona euro estén cerrando escuelas y hospitales para pagar a deudores privados. En esta línea se ha referido a España para asegurar que los pagos de intereses "superan el presupuesto de todas las universidades públicas" y eso "no parece la estrategia correcta para preparar el futuro".
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Los terroristas entrenados por la CIA y el Mossad insertos en el Estado Islámico

Mér, 07/01/2015 - 23:00
Más de 2000 terroristas entrenados por Estados Unidos y el régimen de Israel se han unido al grupo terrorista que se identifica como Emirato Islámico (Daesh, en árabe, y anteriormente EIIL), informó en diciembre el sitio web de inteligencia militar israelí DEBKAfile. Según ese sitio web israelí, esos combatientes del grupo terrorista autodenominado «Brigadas de Mártires de Yarmuk» fueron entrenados en Jordania, durante 2 años, por agentes estadounidenses, en su mayoría expertos de la CIA, con apoyo del ejército israelí y su servicio secreto, el Mossad.

DEBKAfile explicó que esa defección repentina se produjo después de las negociaciones entre el líder de esa banda extremista, Musab Ali Qarfan, también conocido como Musab Zaytune, y el líder del Emirato Islámico, Ibrahim al-Samarrai, alias Abu Bakr al-Bagdadi. También indica que, a diferencia de los grupos terroristas presentes en la península egipcia del Sinaí, las «Brigadas de Mártires de Yarmuk» no han jurado lealtad a Daesh, sino que se trata de una alianza operativa.

Ese grupo terrorista, que lucha contra el gobierno sirio, estaba desplegado en unos 45 de los 76 kilómetros de la frontera de los territorios ocupados con Siria. Esto significa que ahora esa larga franja fronteriza podría hallarse bajo control del Emirato Islámico, lo que supondría una amenaza incluso para el régimen israelí. Por otra parte, estos terroristas también controlan parte de la frontera sirio-jordana. Por lo tanto, ahora el vínculo entre Jordania y el sur de Siria, que servía a los intereses estratégicos de Estados Unidos, también está en manos del Emirato Islámico.

En 2013, las «Brigadas de Mártires de Yarmuk» reivindicaron el secuestro de 25 cascos azules en la meseta del Golán.
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Tomado de Red VoltaireUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Charlie Hebdo y el nuevo ataque a la libertad de expresión

Mér, 07/01/2015 - 18:01
Dos hombres entraron a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo y dispararon y mataron a dos policías, dos empleados y ocho periodistas de esa publicación que, desde 2006, había sido amenazada permanentemente por incluir caricaturas contra los líderes religiosos, políticos y empresariales del mundo. El presidente François Hollande calificó este hecho como un "acto terrorista" y declaró duelo nacional y elevó al máximo el nivel de alerta en París. El titular del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) y rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, condenó "en nombre de los musulmanes" de Francia el "horror del crimen" y subrayó que "es inútil ver en ello una connotación religiosa".

La página web de la revista francés Charlie Hebdo muestra ahora la imagen de arriba. En francés, "Je Suis Charlie" no sólo se traduce como "Yo Soy Charlie", sino que también como "Yo sigo a Charlie". Este crimen ha provocado conmoción mundial dado que no sólo se trata de un asesinado a sangre fría de un grupo de personas, sino de un atentado contra la libertad de expresión. Sin embargo, no debemos permitir que los gobiernos occidentales manchen la memoria de aquellos que fueron asesinados para promover consignas vacías sobre la libertad. Justamente lo que menos representaba Charlie Hebdo eran lemas vacíos. Su estilo provocador era más poderoso que la dinamita y muchas de sus portadas eran verdaderos golpes al mentón a la cursilería de las políticas actuales y al conformismo ramplón de los grupos religiosos. Este atentado es un nuevo golpe a la libertad de expresión para confundir y acallar el descontento ciudadano. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Eurocrisis: bancos privados y crisis pública

Mér, 07/01/2015 - 11:33
Alejandro Nadal, La Jornada

La perspectiva de una victoria electoral de Syriza dentro de unas semanas en Grecia vuelve a plantear la necesidad de un análisis objetivo sobre la naturaleza de la crisis en Europa. La demanda de renegociar el paquete de austeridad que la troika impuso sobre Atenas desembocará en una confrontación política casi sin precedentes. Si no le tiembla la mano a los dirigentes de Syriza y sus asesores económicos, podrían desenmascarar la verdadera agenda de Alemania y sus bancos, inaugurando una nueva etapa en la lucha entre capital financiero y la democracia.

El 9 de mayo de 2010 se llevó a cabo una reunión en el Fondo Monetario Internacional para considerar el primer paquete de rescate por la crisis en Grecia. El tema central era el grado de participación del FMI, junto con el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión de la Unión Europea en dicho plan. La minuta de los debates (filtrada al Wall Street Journal en 2013) reveló la existencia de un importante desacuerdo en las deliberaciones.

Los representantes de Argentina, Brasil, India, Irán, Rusia y Suiza discreparon con el programa planteado por la troika porque se excluía toda posibilidad de restructurar la deuda. El programa imponía un ajuste brutal sobre la economía griega pero no contemplaba la posibilidad de una quita. En esa reunión el representante de Brasil, Nogueira Batista, señaló que el programa sería más un rescate de los acreedores privados que de la economía griega.

Sin recortes a la deuda griega la troika buscaba efectivamente rescatar a los grandes bancos europeos con alto grado de exposición en Grecia. En 2008 los bancos alemanes tenían niveles de apalancamiento más elevados que los de otros bancos europeos y, por lo tanto, sus hojas de balance estaban repletas de títulos de muy mala calidad. Deutsche Bank, por ejemplo, sigue siendo el banco europeo con mayor apalancamiento y con una exposición superior a los 55 billones (millones de millones) de euros en los mercados de derivados.

Dos años después se aceptó el recorte de 50 por ciento de la deuda griega, pero para entonces los bancos alemanes habían logrado reducir de manera importante su exposición con títulos de ese país: la deuda había sido socializada y las pérdidas también. Las maniobras tuvieron éxito: los rescatados fueron los acreedores. En especial, el establecimiento de las operaciones de financiamiento de largo plazo (LTRO, por sus siglas en inglés) por el BCE permitió a los bancos alemanes vender a bancos en la periferia sus títulos de mala calidad y reducir su exposición en esos espacios económicos.

En la evolución de la crisis europea es claro que la estrategia alemana ha sido el rescate de sus bancos. Para lograrlo ha contado con la complicidad de otros gobiernos europeos que han enfrentado el mismo problema. La estrategia se basó en hacer cargar a las instituciones europeas y el FMI la parte más importante del problema: en esta triste historia la única unión europea ha sido la de la europeanización de las pérdidas de los bancos alemanes.

Para lograr su objetivo Alemania logró una hazaña de propaganda que haría palidecer de envidia al mismísimo Goebbels. La versión común de la crisis descansa en la idea de que los bancos son intermediarios entre los ahorradores y los demandantes de crédito. Los primeros habrían sido los piadosos ahorradores alemanes y los segundos los irresponsables habitantes de la cuenca del Mediterráneo, con su proclividad a vivir en el jolgorio.

Muchos ingenuos todavía creen esta historieta, pero las creencias no pueden remplazar la realidad. Un programa político que sea realmente emancipador no puede basarse en las fábulas que el discurso del capital transmite todos los días. Los bancos no son intermediarios y su funcionamiento se basa en sus operaciones de creación monetaria, acomodándose al ritmo de la demanda de crédito. Hay que insistir: los bancos privados, todos ellos, funcionan abriendo una cuenta de depósito a nombre de sus deudores al momento de acordarles un préstamo. Ningún banco privado requiere tener en su bóveda un depósito para poder realizar un préstamo. Por eso la máxima debe ser los préstamos crean los depósitos y no al revés. Esto es lo que se conoce como una economía de moneda endógena.

Un corolario de todo lo anterior es que si la unión monetaria tiene muchos defectos, para los bancos siempre tuvo una virtud: creó el espacio común para desarrollar sus operaciones de creación monetaria sin incurrir en los costos de transacción vinculados a los tipos de cambio.

Las implicaciones políticas de todo esto son extraordinarias. El reclamo del pueblo griego por renegociar el cruel programa de ajuste es el prólogo de una batalla de dimensiones épicas. Frente a las posturas de Syriza se yergue la pretensión de los bancos que desean seguir monopolizando la creación de uno de los objetos sociales más importantes, el dinero. Las tomas de posición de Syriza deben traducir en programa político la necesidad de someter a control social la función de creación monetaria

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Mijaíl Gorbachov: ¿Un nuevo orden más propio de la Guerra Fría?

Mar, 06/01/2015 - 04:39
Cuando 2014 se acerca a su fin, está claro que las estructuras políticas europeas e internacionales que han estado vigentes desde 1989 no han aprobado la prueba del tiempo. De hecho, el mundo no había presenciado un ambiente tan tenso y peligroso desde el fin de la Guerra Fría, con derramamiento de sangre en Europa y el Oriente Medio sobre el telón de fondo de una ruptura del diálogo entre las potencias más importantes. Parece que el mundo está al borde de una segunda guerra fría. Algunos dicen incluso que ya ha comenzado.

Entretanto, el órgano internacional principal del mundo –el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– no está desempeñando precisamente un papel ni adopta medidas concretas para detener los incendios y las muertes. ¿Por qué no ha actuado con determinación para evaluar la situación y formular un programa de acción conjunta?

Una primera razón es –creo yo– la de que la confianza creada mediante una labor denodada y esfuerzos mutuos para poner fin a la Guerra Fría se ha desplomado. Sin dicha confianza, las relaciones internacionales pacificas en el mundializado planeta actual resultan inconcebibles. Pero esa confianza no ha sido socavada recientemente; ocurrió hace mucho. Las raíces de la situación actual estriban en los acontecimientos del decenio de 1990.

El fin de la Guerra Fría había de señalar el comienzo de una vía hacia una nueva Europa y un orden mundial más seguro, pero, en lugar de construir nuevas instituciones europeas para la seguridad y aplicar la desmilitarización de Europa, como se había prometido en la Declaración formulada en Londres por la OTAN en 1990, Occidente –y en particular los Estados Unidos– se declaró victorioso. La euforia y el triunfalismo se subieron a la cabeza de los dirigentes occidentales. Aprovechando la debilidad de Rusia y la falta de un contrapeso, se negaron a atender las advertencias contra la aspiración a un monopolio de la dirección mundial.

Los acontecimientos de los últimos meses son las consecuencias del intento de imponer -con estrechez de miras- la voluntad propia e ignorar los intereses de los socios propios. Una lista de semejantes faits accomplis incluiría la ampliación de la OTAN, la guerra en Yugoslavia (en particular, en Kosovo), los planes de defensa mediante misiles, el Iraq, Libia y Siria. A consecuencia de ello, lo que era una ampolla ahora se ha convertido en una herida infectada. Y es Europa la que más sufre. En lugar de encabezar el cambio en un planeta mundializado, el continente se ha convertido en una palestra de agitación política, competencia por las esferas de influencia y conflictos militares. La consecuencia inevitable es la de que Europa está debilitándose en un momento en el que otros centros de poder e influencia están fortaleciéndose. Si continúa así, Europa perderá su influencia en los asuntos del mundo y se volverá progresivamente irrelevante.

Por fortuna, la experiencia del decenio de 1980 indica una vía por la que avanzar. La situación internacional en aquella época no era menos peligrosa que hoy. Sin embargo, conseguimos mejorarla: no sólo normalizando las relaciones, sino también poniendo fin a la confrontación de la Guerra Fría. Se logró primordialmente mediante el diálogo, pero la clave para dialogar es la voluntad política y la fijación de prioridades idóneas.

En la actualidad, la prioridad principal debe ser el diálogo mismo: una renovación de la capacidad para relacionarse, escucharse y oírse mutuamente. Ahora están resurgiendo señales alentadoras, si bien las gestiones iniciales sólo han dado resultados modestos y débiles: el acuerdo de Minsk sobre un cese del fuego y una retirada militar en Ucrania, el acuerdo trilateral sobre el gas concertado por Rusia, Ucrania y la Unión Europea y el alto a la intensificación de las sanciones mutuas.

Debemos seguir pasando de la polémica y las acusaciones mutuas a una búsqueda de los puntos de convergencia y un levantamiento gradual de las sanciones, que están dañando a las dos partes. Como primera medida, se deben levantar las llamadas sanciones personales que afectan a figuras políticas y parlamentarios para que puedan incorporarse de nuevo al proceso de búsqueda de soluciones mutuamente aceptables. Un sector en el que adoptar medidas conjuntas podría ser el de ayudar a Ucrania a superar las consecuencias de la guerra fratricida y reconstruir las regiones afectadas.

Lo mismo es aplicable a las amenazas mundiales y la seguridad paneuropea. Los actuales problemas mundiales fundamentales –el terrorismo y el extremismo, la pobreza y la desigualdad, el cambio climático, la migración y las epidemias– están empeorando diariamente y, pese a ser diferentes, comparten un rasgo fundamental: ninguno de ellos tiene una solución militar. Sin embargo, faltan mecanismos políticos para resolver esos problemas o son disfuncionales, precisamente cuando la continua crisis mundial debe persuadirnos para que busquemos –sin demora– un nuevo modelo que pueda garantizar la sostenibilidad política, económica y medioambiental.

En cuanto a la seguridad de Europa, sólo una solución paneuropea es viable. De hecho, los intentos de abordar el problema ampliando la OTAN o mediante la política de defensa de la UE son contraproducentes. Necesitamos más instituciones no excluyentes y mecanismos que brinden seguridades y garantías a todos.

A ese respecto, la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, que infundió una gran esperanza, no ha estado hasta ahora a la altura de la tarea, lo que no quiere decir que se deba substituirla por algo nuevo, sobre todo porque ahora ha asumido importantes funciones de control en Ucrania, pero la OSCE es –podríamos decir– un edificio que requiere importantes reparaciones y alguna construcción nueva.

Hace años, el ex ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Hans Dietrich Genscher, el ex Asesor de Seguridad Nacional de los EE.UU, Brent Scowcroft, y otras autoridades propusieron la creación de un Consejo de Seguridad o Dirección para Europa. Yo manifesté mi acuerdo con ese planteamiento. En el mismo sentido, durante su presidencia el Primer Ministro de Rusia, Dmitri Medvedev, pidió la creación de un mecanismo para la diplomacia preventiva y las consultas obligatorias en caso de amenaza a la seguridad de algún Estado. Si se hubiera creado dicho mecanismo, se podrían haber evitado los peores acontecimientos habidos en Ucrania. Naturalmente, hay que reprochar a los dirigentes políticos que desatendieran esas y otras “ideas europeas”, pero también a toda la clase política, las instituciones de la sociedad civil y los medios de comunicación europeos.

Aunque soy por naturaleza optimista, he de reconocer que resulta muy difícil no ser pesimista al acercarse 2014 a su fin. No obstante, no debemos ceder ante el pánico y la desesperación o dejarnos arrastrar a una vorágine de inercia negativa. Se debe transformar la amarga experiencia de los últimos meses en la voluntad de reanudar el diálogo y la cooperación. Éste es mi llamamiento a nuestros dirigentes y a todos nosotros para 2015. Pensemos, propongamos y actuemos juntos.
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Tomado de Project SyndicateUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Mijaíl Gorbachov ¿Un nuevo orden más propio de la Guerra Fría?

Mar, 06/01/2015 - 04:39
Cuando 2014 se acerca a su fin, está claro que las estructuras políticas europeas e internacionales que han estado vigentes desde 1989 no han aprobado la prueba del tiempo. De hecho, el mundo no había presenciado un ambiente tan tenso y peligroso desde el fin de la Guerra Fría, con derramamiento de sangre en Europa y el Oriente Medio sobre el telón de fondo de una ruptura del diálogo entre las potencias más importantes. Parece que el mundo está al borde de una segunda guerra fría. Algunos dicen incluso que ya ha comenzado.

Entretanto, el órgano internacional principal del mundo –el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– no está desempeñando precisamente un papel ni adopta medidas concretas para detener los incendios y las muertes. ¿Por qué no ha actuado con determinación para evaluar la situación y formular un programa de acción conjunta?

Una primera razón es –creo yo– la de que la confianza creada mediante una labor denodada y esfuerzos mutuos para poner fin a la Guerra Fría se ha desplomado. Sin dicha confianza, las relaciones internacionales pacificas en el mundializado planeta actual resultan inconcebibles. Pero esa confianza no ha sido socavada recientemente; ocurrió hace mucho. Las raíces de la situación actual estriban en los acontecimientos del decenio de 1990.

El fin de la Guerra Fría había de señalar el comienzo de una vía hacia una nueva Europa y un orden mundial más seguro, pero, en lugar de construir nuevas instituciones europeas para la seguridad y aplicar la desmilitarización de Europa, como se había prometido en la Declaración formulada en Londres por la OTAN en 1990, Occidente –y en particular los Estados Unidos– se declaró victorioso. La euforia y el triunfalismo se subieron a la cabeza de los dirigentes occidentales. Aprovechando la debilidad de Rusia y la falta de un contrapeso, se negaron a atender las advertencias contra la aspiración a un monopolio de la dirección mundial.

Los acontecimientos de los últimos meses son las consecuencias del intento de imponer -con estrechez de miras- la voluntad propia e ignorar los intereses de los socios propios. Una lista de semejantes faits accomplis incluiría la ampliación de la OTAN, la guerra en Yugoslavia (en particular, en Kosovo), los planes de defensa mediante misiles, el Iraq, Libia y Siria. A consecuencia de ello, lo que era una ampolla ahora se ha convertido en una herida infectada. Y es Europa la que más sufre. En lugar de encabezar el cambio en un planeta mundializado, el continente se ha convertido en una palestra de agitación política, competencia por las esferas de influencia y conflictos militares. La consecuencia inevitable es la de que Europa está debilitándose en un momento en el que otros centros de poder e influencia están fortaleciéndose. Si continúa así, Europa perderá su influencia en los asuntos del mundo y se volverá progresivamente irrelevante.

Por fortuna, la experiencia del decenio de 1980 indica una vía por la que avanzar. La situación internacional en aquella época no era menos peligrosa que hoy. Sin embargo, conseguimos mejorarla: no sólo normalizando las relaciones, sino también poniendo fin a la confrontación de la Guerra Fría. Se logró primordialmente mediante el diálogo, pero la clave para dialogar es la voluntad política y la fijación de prioridades idóneas.

En la actualidad, la prioridad principal debe ser el diálogo mismo: una renovación de la capacidad para relacionarse, escucharse y oírse mutuamente. Ahora están resurgiendo señales alentadoras, si bien las gestiones iniciales sólo han dado resultados modestos y débiles: el acuerdo de Minsk sobre un cese del fuego y una retirada militar en Ucrania, el acuerdo trilateral sobre el gas concertado por Rusia, Ucrania y la Unión Europea y el alto a la intensificación de las sanciones mutuas.

Debemos seguir pasando de la polémica y las acusaciones mutuas a una búsqueda de los puntos de convergencia y un levantamiento gradual de las sanciones, que están dañando a las dos partes. Como primera medida, se deben levantar las llamadas sanciones personales que afectan a figuras políticas y parlamentarios para que puedan incorporarse de nuevo al proceso de búsqueda de soluciones mutuamente aceptables. Un sector en el que adoptar medidas conjuntas podría ser el de ayudar a Ucrania a superar las consecuencias de la guerra fratricida y reconstruir las regiones afectadas.

Lo mismo es aplicable a las amenazas mundiales y la seguridad paneuropea. Los actuales problemas mundiales fundamentales –el terrorismo y el extremismo, la pobreza y la desigualdad, el cambio climático, la migración y las epidemias– están empeorando diariamente y, pese a ser diferentes, comparten un rasgo fundamental: ninguno de ellos tiene una solución militar. Sin embargo, faltan mecanismos políticos para resolver esos problemas o son disfuncionales, precisamente cuando la continua crisis mundial debe persuadirnos para que busquemos –sin demora– un nuevo modelo que pueda garantizar la sostenibilidad política, económica y medioambiental.

En cuanto a la seguridad de Europa, sólo una solución paneuropea es viable. De hecho, los intentos de abordar el problema ampliando la OTAN o mediante la política de defensa de la UE son contraproducentes. Necesitamos más instituciones no excluyentes y mecanismos que brinden seguridades y garantías a todos.

A ese respecto, la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa, que infundió una gran esperanza, no ha estado hasta ahora a la altura de la tarea, lo que no quiere decir que se deba substituirla por algo nuevo, sobre todo porque ahora ha asumido importantes funciones de control en Ucrania, pero la OSCE es –podríamos decir– un edificio que requiere importantes reparaciones y alguna construcción nueva.

Hace años, el ex ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Hans Dietrich Genscher, el ex Asesor de Seguridad Nacional de los EE.UU, Brent Scowcroft, y otras autoridades propusieron la creación de un Consejo de Seguridad o Dirección para Europa. Yo manifesté mi acuerdo con ese planteamiento. En el mismo sentido, durante su presidencia el Primer Ministro de Rusia, Dmitri Medvedev, pidió la creación de un mecanismo para la diplomacia preventiva y las consultas obligatorias en caso de amenaza a la seguridad de algún Estado. Si se hubiera creado dicho mecanismo, se podrían haber evitado los peores acontecimientos habidos en Ucrania. Naturalmente, hay que reprochar a los dirigentes políticos que desatendieran esas y otras “ideas europeas”, pero también a toda la clase política, las instituciones de la sociedad civil y los medios de comunicación europeos.

Aunque soy por naturaleza optimista, he de reconocer que resulta muy difícil no ser pesimista al acercarse 2014 a su fin. No obstante, no debemos ceder ante el pánico y la desesperación o dejarnos arrastrar a una vorágine de inercia negativa. Se debe transformar la amarga experiencia de los últimos meses en la voluntad de reanudar el diálogo y la cooperación. Éste es mi llamamiento a nuestros dirigentes y a todos nosotros para 2015. Pensemos, propongamos y actuemos juntos.
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¿Como será la economía en 2015? Aquí van seis predicciones

Mar, 06/01/2015 - 00:28
Hay pocas cosas menos predecibles que la economía. Hay cosas que afectan al sistema y que no se pueden prever. Sabiendo que lo siguiente podría ser incorrecto, el portal 'The National Interest' hace sus predicciones para el 2015. Estas son las predicciones de 'The National Interest:

1. La economía de EE.UU. volverá a desilusionar
Según las expectativas, el crecimiento del PIB será del 3% o menos aún. A diferencia de las heridas previas a la crisis financiera, esta vez las razones para el debilitamiento son otros países, principalmente China y Europa. Sus economías están estrechamente entrelazadas con la de EE.UU., por lo que sus efectos serán tangibles en el comercio. La otra gran economía, Japón, puede tener un leve impulso en la primera parte del año, con el efecto positivo para las exportaciones de la debilidad del yen. Las importaciones se encarecerán y la suma del comercio puede ser nula.

2. El crecimiento del PIB chino estará por debajo del presupuestado 7%
La merma en los precios de viviendas y en el crecimiento del PIB indica un traspaso de una economía propulsada por la infraestructura e inversiones a una basada en el consumo. De ahí, cuestiones sobre la sostenibilidad del consumo de mercancías de China no pueden menos que afectar a otras economías propulsadas por el consumo.

3. Los decrecientes precios del petróleo serán tanto una bendición como una maldición para EE.UU.
La caída en los precios del crudo otorga más recursos a los consumidores, algo beneficioso para la economía estadounidense. Igual que la construcción durante un auge inmobiliario, el sector petrolero crea empleos bien pagados para poco formados y menos hábiles trabajadores. Con la creciente presión sobre el sector, estos empleos tienden a ser remplazados por otros en el comercio al por menor y otras industrias basadas en el consumo, caracterizados por trabajo a tiempo parcial y peores sueldos.

4. Los precios de las mercancías se mantendrán bajos ante el decrecimiento global
Con el tiempo, los bajos precios deberían estimular la demanda y mover la oferta. Pero la fortaleza del dólar en relación al euro, el yen y las otras monedas juega en contra de la producción manufacturera estadounidense. La combinación de un debilitamiento de las perspectivas de crecimiento para la economía mundial y el fortalecimiento del dólar mantendrá la presión sobre los productos básicos y la economía mercantil en general, no solamente sobre el sector petrolero.

5. El sector inmobiliario de EE.UU. no crecerá significativamente
La recuperación ha sido decepcionante hasta la fecha y hay pocos catalizadores para estimular un rebote fuerte en las viviendas iniciadas. El crecimiento de los precios continuará desacelerándose y es probable que se vuelva negativo, como la fijación de precios se ha elevado por delante de la asequibilidad. La desaceleración de los precios más bajos será un beneficio a largo plazo para el mercado global de la vivienda, pero va a defraudar en 2015.

6. EE.UU. reasumirá el liderazgo en la economía global en 2015, no por sus propios éxitos
Ante el desilusionante crecimiento global, el debilitamiento mercantil de economías emergentes, además de los fracasos de Europa y Japón en conseguir sus metas de inflación, la economía estadounidense liderará un mundo débil y no una recuperación vigorosa.

Por otra parte, Estados Unidos puede ver en serias dificultades su mercado de bonos de deuda soberana a raíz de la nueva burbuja que se está inflando con el dólar. Es insólito que la moneda del país más endeudado del mundo se aprecie respecto al resto de las monedas. Esta burbuja puede estallar durante el 2015 y provocar un fuerte golpe a todo el sistema financiero.

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