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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5957125
Actualizado: fai 5 horas 55 min

¿Puede la COP21 de París evitar la catástrofe climática?

Mar, 08/12/2015 - 14:09
Asbjørn Wahl, Sin Permiso

La semana pasada comenzó en París la 21ª Cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21). Desde la Conferencia de Río en 1992, el objetivo de estas cumbres ha sido llegar a un acuerdo sobre las políticas que puedan detener el calentamiento global y evitar una catástrofe climática. El objetivo concreto ha sido limitar el calentamiento global a 2 grados centígrados como máximo (mejor 1,5 grados). La emisión de CO2 en la atmósfera es el principal impulsor del proceso de calentamiento global, y el uso de combustibles fósiles es la fuente más importante de CO2. Por lo tanto, la reducción en el uso de combustibles fósiles y la transición a las energías renovables están en el centro del problema del cambio climático. Sin embargo, después de más de 20 años de cumbres del clima, las emisiones de CO2 no se han reducido. Más bien se han incrementado en más de un 60% (desde1992 hasta 2014). Esto ilustra más que nada el fracaso del proceso de la COP hasta ahora.

Un calentamiento global de 2 grados centígrados ya va a crear enormes problemas en términos de condiciones climáticas extremas (sequías, inundaciones, tormentas, etc.). El incremento medio de la temperatura global está a punto de superar 1.0 grados centígrados desde la época preindustrial, y hemos visto los efectos devastadores de los huracanes (Haiyan en Filipinas, con 6.340 víctimas mortales, y Sandy en Nueva York, entre los más recientes). Un aumento de la temperatura superior a 2 grados centígrados - hasta 3, 4 o incluso 6 – implicarían, por lo tanto, una catástrofe climática de dimensiones desconocidas, cuyas consecuencias apenas somos capaces de imaginar. Estamos, en otras palabras, ante una emergencia planetaria. Así que la pregunta es: ¿la Cumbre de París podrá llegar a un acuerdo sobre las medidas imprescindibles para evitar la catástrofe?

El objetivo de la cumbre de París es negociar un acuerdo global sobre el cambio climático. Después de las reuniones preparatorias parece que se alcanzará un acuerdo en París, y que este acuerdo se presentará como una gran victoria. Un acuerdo es importante, pero el problema, al día de hoy, es que su contenido no será suficiente para evitar un calentamiento climático de dimensiones catastróficas. La debilidad más importante del acuerdo parece ser que no será jurídicamente vinculante. Será un acuerdo basado en compromisos voluntarios (las llamadas Contribuciones Previstas Determinadas Nacionalmente -INDCs) de los países sobre la cantidad que están dispuestos a reducir sus emisiones. Por ahora, la mayoría de los países han presentado sus promesas, y, en resumen, los recortes no son suficientes para mantener el calentamiento global por debajo del umbral de los 2 grados centígrados. Un escenario de 3 o más grados es más probable. Con dicho acuerdo, vamos a enfrentarnos a un cambio climático irreversible, incluidas pérdidas masivas de empleos y una crisis de desarrollo destructivo.

La principal razón de este fracaso del proceso del COP es, entre otras cosas, que nos enfrentamos a unos intereses económicos y políticos muy poderosos vinculados a la industria de los combustibles fósiles. Así como una ofensiva política neoliberal. De las 10 empresas más grandes y poderosas del mundo, 7 son compañías petroleras, y estas empresas están utilizando todo su poder para bloquear políticas que puedan perjudicar sus intereses económicos. Están apoyadas por un ejército de políticos neoliberales de diferentes tipos. Nuestra lucha para evitar un cambio climático devastador está estrechamente vinculada a la lucha por el tipo de sociedad que queremos. El movimiento sindical tendrá que desempeñar un papel decisivo en esta lucha, debido a su posición estratégica en la sociedad. Aún no ha asumido la responsabilidad que le corresponde en este proceso, pero cada vez más sindicatos se están sumando a la campaña contra el cambio climático. Iniciativas como los Sindicatos por la Democracia Energética (TUED) y la Red Global Climate Jobs representan avances importantes, y la Confederación Sindical Internacional (CSI) ha impulsado de manera significativa más actividades y más presión desde abajo.

La crisis climática se puede prevenir. Tenemos todo el conocimiento y la tecnología que necesitamos para hacerlo. Lo que nos falta es poder social, político y económico suficiente para llevar a cabo las medidas necesarias para detener el calentamiento global. Pero este compromiso político no vendrá de las élites económicas y políticas que nos gobiernan y que controlan las grandes compañías petroleras y las grandes finanzas. Sólo la presión masiva desde abajo, con una amplia coalición de sindicatos, con otros movimientos sociales y ambientalistas puede salvarnos de la catástrofe climática.

Para ello, tenemos que ir más allá de lo que ahora nos están preparando durante COP21 en París. La movilización masiva de 400.000 personas contra el cambio climático en Nueva York el 21 de septiembre del año pasado, y las impresionantes movilizaciones en todo el mundo de ayer y antes de ayer, son alentadoras. Es la forma de presión por debajo, de las fuerzas populares, no sólo en París, sino en todo el planeta, lo que decidirá cuanto más allá de la posición actual podemos conseguir en París. Tras la clausura de COP21 tendremos que reforzar nuestra movilización a favor de recortes más ambiciosos de las emisiones de CO2 : por un futuro sin cambios climáticos devastadores.

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El tiroteo de San Bernardino y el enemigo interno de EEUU

Mar, 08/12/2015 - 03:55
David Brooks, La Jornada

Algunos califican el tiroteo masivo en San Bernardino como el peor atentado terrorista en Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001. Con ello florecen otra vez las especulaciones y análisis de políticos, expertos y agencias de seguridad pública y nacional sobre el enemigo en el interior del país.

Se habla de un nuevo tipo de terrorista –criado en este país y, por ello, difícil de detectar, pero radicalizado (palabra que ahora se define como algo negativo) que obra en nombre de enemigos extranjeros. El sábado, el secretario de Seguridad Interior, Jeh Johnson, comentó que con lo de San Bernardino hemos pasado a una fase completamente nueva en la amenaza global terrorista y en nuestros esfuerzos de seguridad interna. El presidente Barack Obama abordó la nueva naturaleza de esa amenaza y las medidas que adoptará el gobierno para proteger el país.

Los incidentes en San Bernardino y París han detonado un ensordecedor ruido de incesantes comentarios en los medios, retórica rabiosa entre los políticos y contagio del temor entre la población. Todo supone que este país está o estará bajo ataque por extranjeros enloquecidos, cuyo propósito es matar a los estadunidenses.

Pero resulta que, empíricamente, la mayor amenaza a la seguridad pública y nacional de Estados Unidos no es la que proviene de fuera, sino es muy estadunidense y se expresa, por un lado, con una ultraderecha que usa casi el mismo vocabulario de guerra religiosa que la ultraderecha musulmana. Por otro, una sociedad armada hasta los dientes, que se balacea entre sí al ritmo de, en promedio, un muerto por bala cada 16 minutos.

El consenso entre los encargados de seguridad pública y nacional es que la mayor amenaza de violencia armada proviene de la proliferación de individuos y agrupaciones estadunidenses de ultraderecha. Como reporta The New Yorker, desde el 11-S de 2001 Estados Unidos ha sufrido 65 atentados vinculados con agrupaciones o ideologías de ultraderecha (antifederales, supremacistas blancos, extremistas antiaborto), y sólo 24 por extremistas musulmanes.

Expertos académicos, quienes realizaron sondeos en más de 400 agencias policiacas del país, concluyeron que para los oficiales de seguridad pública la mayor amenaza terrorista en Estados Unidos no es la de extremistas musulmanes violentos, sino de extremistas derechistas.

En 2014 existían al menos 784 grupos de odio en el país, según el Southern Poverty Law Center, el cual se especializa en asuntos de crímenes de odio y grupos extremistas de derecha.

Casi nunca se llama terrorismo a actos de violencia masiva de fundamentalistas cristianos contra, por ejemplo, clínicas de aborto o de supremacistas blancos contra iglesias afroestadunidenses.

A la vez, en esta sociedad, una de las más armadas del mundo, se compra armamento hasta de más. El resultado de cada tiroteo masivo o atentado, junto con una creciente sensación de inseguridad por la circulación de armas, es la adquisición de más, para defendernos de los malos que las tienen. Hubo un alza notable en la venta de éstas en Estados Unidos después de lo de San Bernardino y el tiroteo masivo por un estadounidense blanco en Colorado pocos días antes. Igual ocurrió justo después de la peor balacera masiva en tiempos recientes, en la cual murieron 26 personas en una primaria en Connecticut en 2012. De hecho, el viernes, después del Día de Acción de Gracias, se reportó el número más alto de solicitudes de verificación de antecedentes a la FBI en un día (185 mil 345 personas), paso previo para adquirir armas de fuego (y eso que 40 por ciento fueron adquiridas en el país en ferias y otras transacciones que no requieren ese trámite).

“Es un escándalo moral y una desgracia nacional que civiles pueden comprar legalmente armas diseñadas específicamente para matar gente con velocidad y eficiencia brutal… éstas son guerra”, afirmó el New York Times en un editorial sobre armas y tiroteos masivos, que por primera vez publicó en su primera plana desde 1920. Condenó a los políticos que ofrecen oraciones para víctimas mientras rechazan todo intento por imponer restricciones a la venta de armas, y los acusó de distraernos con argumentos sobre la palabra terrorismo. Seamos claros: estas matanzas masivas son, todas a su manera, actos de terrorismo.

Esta combinación perfecta para los ultraconservadores de un enemigo externo y más armas para defenderse es cultivada cada día sobre todo por los derechistas republicanos que buscan la presidencia. Llaman a que los ciudadanos se armen para defender el país de las amenazas externas, sean terroristas musulmanes, migrantes (todos) o refugiados. Donald Trump no cesa de advertir contra la amenaza de ellos contra nosotros, repitiendo que estos son tiempos muy peligrosos y que tenemos que atacar a los que nos amenazan. Ted Cruz promete bombardear hasta el olvido al Estado Islámico y pocas horas después de la balacera en San Bernardino convocó a seguidores a un evento para tirar al blanco con rifles, el cual afirmó que era para parar a los malos usando nuestras armas. El rector de la políticamente influyente, cristiana y fundamentalista Universidad Liberty, Jerry Falwell Jr, declaró ante sus estudiantes que si más gente buena tuviera permisos para portar armas ocultas, podríamos poner fin a esos musulmanes antes de que entren y matarlos, reportó el Washington Post.

Toda esa retórica demagógica, que llega a tener tintes fascistas, anima a sectores desesperados a cometer actos de violencia con armas como actos de autodefensa. Estos mensajes de intolerancia justifican lo que es, en los hechos, nada menos que un tipo de locura social de armarse para matarse entre sí –aunque es un espejo de las políticas bélicas de este país durante los últimos años. Hay que disparar para defender el nosotros contra la amenaza de ellos.

El enemigo sí está aquí adentro, pero no son ellos, sino nosotros.

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¿Por qué Europa será más fuerte sin Angela Merkel? Sus tres grandes errores

Lun, 07/12/2015 - 13:34
Matthew Lynn, El Economista

Según una portada reciente de The Economist, es la "europea indispensable". Durante una década ha presidido una crisis tras otra, con calma imperturbable. Ha mantenido fuerte la economía alemana, rescatado el euro y conducido a la Unión Europea hacia unas aguas más mansas.

Si leemos los muchos elogios de su genialidad política y estratégica, podríamos pensar que Angela Merkel ha presidido su país excepcionalmente y que la perspectiva de que pierda por fin su control del poder supondría un grave retroceso para el continente. Pero son tonterías. A Merkel se le ha dado muy bien acceder y conservar el poder. Como manipuladora de la política nacional e internacional, actualmente en el mundo no tiene igual, pero medida según su historia real, ha sido una catástrofe.

La economía alemana se ha convertido en un peligro para el resto del mundo y ha exportado deflación a sus vecinos. Ha vacilado en torno al euro, hasta el punto de infligirle daños irreparables. Su enfoque confuso sobre la UE también la ha dejado al borde del colapso y los británicos se dirigen a la puerta de salida. Cuando por fin se marche, Alemania obtendrá lo que de verdad necesita: un líder con visión para abordar de verdad algunos de los problemas a los que se enfrenta.

Merkel ha sido la fuerza dominante de la política europea desde que pasó a ser la canciller alemana en 2005. Ahora cuesta evitar la sensación de que el sol, aunque aun no se haya disipado del todo por el horizonte, empieza a ponerse en su reinado. Las próximas elecciones están previstas para otoño de 2017. Todavía queda mucho y no corre ningún peligro en el poder hasta entonces, si es que opta por quedarse tanto. No está muy claro que quiera.

Merkel aun no ha dicho si quiere permanecer otra legislatura y las encuestas empiezan a volvérsele en contra. Una encuesta esta semana en el popular diario Bild concluía que el 48% de los votantes alemanes no quieren que se presente a los próximos comicios. Su partido sigue siendo líder de las encuestas pero su popularidad personal se empieza a desvanecer. Una mayoría rotunda (el 48% del electorado) se opone a su política de dejar que entren grandes números de refugiados en el país.

Está por ver si Alemania podrá absorber los 800.000 refugiados que han inundado el país, junto con los muchos más que podrían llegar en invierno. Aunque pueda, no será fácil. ¿Es el mejor contexto para aspirar a cinco años más en el poder, sobre todo cuando para entonces ya llevará doce años? En la era moderna, casi ningún líder político ha gobernado tanto tiempo. Margaret Thatcher en Gran Bretaña solo consiguió estar once años y aunque François Mitterrand en Francia consiguió durar catorce años, hacia el final de su mandato se limitó a adoptar un papel meramente ceremonial. La apuesta inteligente es que en algún momento del año que viene se marchará y dará tiempo a su sucesor para que se establezca antes de las elecciones. Que nadie lamente su marcha. Olvídense de todos los elogios porque la realidad es que Merkel ha conseguido muy poco. Se han cometido tres grandes errores.

Los tres grandes erroresPrimero, la economía. Es verdad que sobre la superficie parece fuerte. El crecimiento ha sido respetable y se han creado muchos puestos de trabajo. Recientemente hemos sabido que el desempleo ha caído nada menos que hasta el 6,3%, una cifra histórica para el periodo post-unificación. Pero si miramos debajo de la alfombra, la historia no es tan bonita. Alemania ha contenido los salarios en el euro y amasado un gigantesco excedente comercial que parece descontrolarse. Este año se acercará al 9% del PIB. Y eso no enriquece al alemán de a pie y desinfla la demanda en el resto del mundo. Alemania siempre ha sido una gran exportadora (fabrica cosas estupendas) pero solía importar en igual cantidad. En los últimos quince años eso ha cambiado. Y Merkel sigue sin reconocer que hay un problema ni mucho menos actuar.

Segundo, ha vacilado mientras la moneda única tropezaba con una crisis tras otra. Cuando Grecia, Portugal e Irlanda se hundían en 2010 y 2011, debería haber sido obvio para cualquiera que había un fallo importante en la construcción de la moneda única. No pasa nada por eludir temas para ganar tiempo hasta dar con una solución permanente pero si eso es todo lo que se puede ofrecer, no basta. Cinco años después, la economía griega sigue encogiéndose y Portugal se dirige hacia otra crisis. Hubiera sido mucho mejor ayudar a los países periféricos a salir del euro en vez de tropezar con una crisis tras otra. Los centrales podrían haber sobrevivido. Ahora es improbable que la moneda sobreviva hasta la próxima década.

Por último, su liderazgo de la UE ha sido abismal. El declive de Francia significa que Alemania es la potencia dominante en la Unión, pero ¿dónde están las reformas o la inyección de competitividad que el continente precisa? Ni siquiera es capaz de firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, que claramente impulsaría el crecimiento. En los dos próximos años, el Reino Unido podría marcharse mediante un referendo sobre la membresía, pero Merkel no ha ofrecido concesiones importantes para conservar a los británicos. Si California abandonase Estados Unidos, supondría, por decirlo suavemente, un golpe para su prestigio. Lo mismo ocurrirá si Gran Bretaña (que va camino de ser la economía más grande de Europa en las dos próximas décadas) se marcha de la UE.

Los mercados se mostrarán nerviosos sin duda, a medida que el agarre del poder de Merkel se debilite progresivamente en los próximos doce meses, pero no deberían estarlo. Sin la obsesión de Merkel por soluciones a corto plazo, el continente podrá trabajar en la solución de algunos de sus problemas. Ya está tardando.

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Brzezinski recula y pondera acomodamiento con Rusia

Lun, 07/12/2015 - 08:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Tres días después del ominoso derribo del avión ruso por un miembro de la OTAN (Turquía), Zbigniew Brzezinski –ex asesor de Seguridad Nacional de Carter y cercano a Obama– concedió una trascendental entrevista al consagrado periodista Michael Hirsh, editor de Politico Magazine National, en que vislumbra la esperanza para la mejoría de relaciones de EEUU y Rusia, ya que los intereses de ambos “se encuentran de hecho alineados en varias formas (http://goo.gl/ywcgmj)”.

Hirsh describe a Brzezinski como un superhalcón de la guerra fría en la década de los setenta cuando llegó a confrontarse con el secretario de Estado Cyrus Vance, quien renunció en protesta a su dureza. Hirsh recapitula que Brzezinski urgió hacer retroceder al bloque soviético en un número de frentes y, cuando Moscú invadió Afganistán en 1980, presionó a Carter para iniciar el proceso de financiamiento (sic) de los muyahidines con el fin de agotar al poder soviético.

No es lo mismo Brzezinski cuan­do tenía 52 años que hoy a sus 87 años, como tampoco el perspicaz Putin es el cándido Brezhnev de ayer. Aquí aplica el dilema del prisionero, inherente a la teoría de juegos y su pretendida elección racional.

¿Qué tan racionales son los irracionales políticos sedientos de poder?

Sobre el derribo del avión ruso por Turquía, Brzezinski comenta que estas tensiones son serias, pero no fatales (sic) y que si el sentido común y la inteligencia prevalecen, podrían aun ser saludables, no sólo para lidiar con un inmundo (sic) problema regional, sino también para enfocarse en las consecuencias potencial y generalmente más destructivas de un sistema global dominado por tres superpotencias.

Pese a su rusofobia inveterada, Brzezinski deglute que el mundo ya es tripolar, pero carente de orden cupular. Considera que EEUU pudiera estar al borde de al­gunos progresos entre las mayores potencias en relación no solamente con la escaramuza (sic) turco-rusa, sino hacia algún acomodamiento (¡supersic!) saludable en relación con la contención de una violencia regional más extendida, cuando la escalada de la ­disputa no vale la pena para un conflicto mayor con consecuencias verdaderamente destructivas. Léase: la guerra nuclear con la extinción del género humano.

Recuerda que en octubre (http://goo.gl/r8WRaD), urgió por un esfuerzo con el fin de abordar a Rusia en negociaciones serias por el futuro de la región debido a la amenaza común inherente a lo delicado de las relaciones entre las potencias nucleares, ya que –en el caso específico de Siria– EEUU y Rusia comparten el interés de evitar una colisión mayor, a diferencia del caso de Ucrania, donde durante unas pocas semanas lo opuesto pareció potencialmente cierto, por lo que abogó por el acomodamiento entre EEUU y Rusia para “finlandización (http://goo.gl/f2oboK)” el problema de Ucrania, lo que significa que Ucrania no se integra a la OTAN. ¡Qué generoso!

Hirsh refresca a Brzezinski que en su artículo enarboló una audacia estratégica, ya que estaba en juego la credibilidad de EEUU en Medio Oriente. A lo que contesta el geoestratega estadounidense que había que advertir a los rusos no golpear con sus bombardeos a las fuerzas locales dependientes del apoyo de EEUU.

¿Lanza Brzezinski la muy trillada idea de balcanizar Siria: fagocitada, primero, entre EEUU y Rusia y, luego, en lo que quede, entre las potencias regionales de Medio Oriente?

El ex asesor de Seguridad Nacional juega con el fuego bélico al borde del precipicio nuclear: "Tuvimos mucha suerte de que el derribo en Turquía no fuera hecho por nosotros (sic) porque la habilidad de Putin para digerirlo hubiera sido menor. Y estoy contento de que no fue el tipo de incidente en las repúblicas Bálticas, donde la propensión de Rusia a reaccionar hubiera sido mayor, la capacidad Báltica a responder hubiera sido mínima y la necesidad de una respuesta vigorosa por EEUU hubiera sido autoevidente." ¡Todas las líneas rojas de EEUU!

Luego viene una pregunta aguda de Hirsh de si EEUU debería estar preocupado de la cooperación de Rusia con China, la otra superpotencia (sic).

Hasta aquí queda claro que en la coyuntura presente sólo existen tres superpotencias –EEUU, Rusia y China–, pero que aún no negocian el nuevo orden tripolar y que puede concretarse con el acomodamiento de EEUU y Rusia, gestado en Ucrania, y que puede ser replicado en Siria. ¿Aceptará Brzezinski –quien no tocó ni con el pétalo de una rosa la reincorporación de Crimea a Rusia– la balcanización de Ucrania como la que implícitamente despliega en el contencioso sirio?

Brzezinski revira que EEUU no debe estar preocupado por la cooperación de Rusia con China, ya que a corto plazo los intereses geoestratégicos de China favorecen la estabilidad por encima del conflicto, la cual le permite incrementar en forma gradual su influencia para proseguir su programa un cinturón; un camino (la nueva Ruta de la Seda), que constituye un programa gemelo para incrementar el acceso por mar y vía férrea al océano Índico y a Asia Central y luego conectarse a Occidente, por lo que en forma cuidadosa cambiará el equilibrio de poder en Asia Central entre Rusia y China, en favor de China, ante lo que los rusos no pueden hacer nada, ya que, con la excepción ahora de Kirguistán, saben que su independencia desaparecería si se vuelven parte integral de la Unión Euroasiática promovida por Moscú.

Amarra navajas entre rusos y chinos y en forma pérfida divulga que éstos dicen una cosa en público y otra en privado, como sucedió cuando China votó en favor de Ucrania para convertirse en miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, lo cual colisiona con los rusos.

Arguye que la transición del presidente sirio, Bashar al Assad, en el poder no es de vital interés para Rusia o EEUU, quienes comparten un interés en la estabilidad, ya que de otra forma la situación en Medio Oriente puede salirse de control, lo cual desbarataría el acuerdo de largo plazo con Irán en forma peligrosa.

A mi juicio, el zar Vlady Putin no repetirá los errores de sus antecesores soviéticos y China tampoco cometerá las mismas equivocaciones de la URSS ni de EEUU, salvo un accidente y/o un cisne negro.

Obama no irá a una guerra nuclear y legará la putrefacción de su deliberado caos global a su sucesor(a), como conjeturé en mis intervenciones en los multimedia globales/regionales/locales (https://goo.gl/Eht6GE); (https://goo.gl/qp96Sh) y (https://goo.gl/Opg7ug).

Después de que el irredentismo estadounidense fue detenido tanto en Ucrania, a las puertas de Rusia, como en su instrumentación geoestratégica de los yihadistas en Siria e Irak, todo parece indicar que el otrora superhalcón Brzezinski ahora deambula en búsqueda de los acomodamientos perdidos y recula, quizá en forma táctica, para ganar tiempo, sopesar la siguiente jugada desde los Balcanes hasta Asia Cen­tral (http://goo.gl/h3Rlxc) y así evaluar quién de sus hoy dos rivales geoestratégicos sucumbe primero en el camino –como sucedió con la Unión Europa, hoy implosionada– a sus consabidas trampas geopolíticas: Rusia o China (http://goo.gl/ctFWId).

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El problema de los tipos de interés

Dom, 06/12/2015 - 13:21
Bradford De Long, Project Syndicate

De todas las doctrinas y extrañas y novedosas expuestas desde el comienzo de la crisis financiera mundial, la propuesta por John Taylor, economista de Stanford, tiene bastantes puntos para que se la considere la más extraña. En su opinión, las políticas económicas posteriores a la crisis que se están aplicando en los Estados Unidos, Europa y el Japón están poniendo un tope a los tipos de interés a largo plazo que es “muy parecido al efecto de un precio máximo en un mercado de alquiler en el que los propietarios reducen la oferta de viviendas de alquiler”. Según sostiene Taylor, el resultado de unos tipos de interés bajos, la relajación cuantitativa y la orientación para el futuro, es una “reducción de la disponibilidad crediticia [que] disminuye la demanda agregada, lo que suele aumentar el desempleo: una clásica consecuencia no deseada”.

La analogía de Taylor carece de sentido en el nivel fundamental. La razón por la que el control de los alquileres no gusta es la de que prohíbe transacciones que beneficiarían tanto al inquilino como al propietario de la vivienda. Cuando un organismo gubernamental impone un precio máximo del alquiler, prohíbe a los propietarios de viviendas cobrar más de una cantidad fijada, lo que distorsiona el mercado, al dejar vacíos apartamentos que los propietarios estarían dispuestos a alquilar a precios mayores e impide a los inquilinos ofrecer lo que en verdad están dispuestos a pagar.

Con las políticas económicas que Taylor critica, ese mecanismo, sencillamente, no existe. Cuando un banco central reduce los tipos de interés a largo plazo mediante operaciones de mercado abierto actuales y futuras, no impide a los posibles prestadores ofrecerse a prestar con tipos de interés mayores; tampoco impide a los prestatarios aceptar semejante oferta. Esas transacciones no se producen por una razón sencilla: los prestatarios optan con libertad por no realizarlas.

Entonces, ¿cómo llega Taylor a su analogía? Mi intuición es que su razonamiento ha resultado enmarañado con sus creencias sobre el mercado libre. Taylor y otros que comparten su opinión probablemente partan de la sensación de que los tipos de interés actuales son demasiado bajos. Dada su creencia en que el mercado libre no puede fallar (sólo se puede hacer que falle), dan por sentado, naturalmente, que los tipos anormalmente bajos han de deberse a alguna medida del Gobierno. Así, pues, el objetivo pasa a ser el de imaginar lo que habrá hecho el Gobierno para que los tipos de interés sean tan inadecuados y, como cualquier argumento que considere apropiada la intervención del Gobierno sólo puede ser una cortina de humo, surge la analogía con el control de alquileres como una de las posibles soluciones.

Si mi intuición es correcta, Taylor y sus compañeros de viaje nunca se dejarán convencer de que están equivocados. Aceptar la idea de que los banqueros centrales pueden estar haciendo todo lo posible en una situación difícil requeriría aceptar la posibilidad de que los mercados son imperfectos y falibles y eso es algo que nunca harán.

Es algo que ya hemos visto antes. Hace cinco años, Taylor y sus aliados intelectuales escribieron una “Carta abierta a Ben Bernanke”, en la que advertían que la relajación cuantitativa que preparaba el entonces Presidente de la Reserva Federal podía provocar “degradación de la moneda e inflación”, pero, aunque su predicción resultó estar espectacularmente equivocada, no por ello se han replanteado sus teorías Taylor y ninguno de los otros firmantes ni han considerado que tal vez Bernanke sepa algo sobre la economía monetaria. En cambio, Taylor parece haber optado por otra teoría –su analogía con el control de los alquileres– sobre por qué el Gobierno está haciendo todo mal.

La única respuesta posible es la de señalar la lógica y las pruebas. Dadas las condiciones económicas reales, la política monetaria americana y europea no es demasiado relajada; si acaso, es demasiado restrictiva. El interés “natural” –el resultante las ecuaciones del equilibrio general del sistema de Walras– es en realidad inferior al que la política monetaria actual está produciendo. Sí, las perspectivas inerciales de la economía se han combinado con la política monetaria para distorsionar los tipos de interés y la tasa de inflación, pero no en la dirección que Taylor propone. Al contrario, en comparación con lo necesario (dado el estado actual de la economía) o con lo que una economía de mercado libre y precios flexibles daría con un equilibrio adecuado, los tipos de interés son demasiado altos y la inflación demasiado baja.

Los tipos de interés actuales entrañan, en efecto, algún problema. Las de por qué los tipos bajos son adecuados para la economía y durante cuánto tiempo son preguntas profundas y no zanjadas que seguirán siendo oportunas; señalan a la atención lo que Olivier Blanchard, del MIT, llama los “rincones obscuros” de la economía, en los que la investigación ha arrojado demasiado poca luz hasta ahora. Lo que Taylor y similares no entienden es que la razón por la que hay un problema con los tipos de interés poco tiene que ver con las políticas aplicadas por los banqueros centrales y todo que ver con la situación que afrontan las autoridades.

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París y el planeta arden

Sáb, 05/12/2015 - 13:36
Amy Goodman y Denis Moynihan, Rebelión

Las velas siguen ardiendo en la ciudad de París en los sitios donde se recuerda a las 130 personas asesinadas por militantes armados identificados con el Estado Islámico (que según señalan muchos musulmanes, no es ni islámico ni un Estado) en los ataques perpetrados en el teatro Bataclan, restaurantes de la zona y el Estadio Nacional de París. En estos lugares donde ocurrieron los actos de violencia, dispuestos como un torrente de sentidas expresiones de dolor, se pueden ver flores, mensajes, banderas de Francia, fotos, recuerdos de los fallecidos y reproducciones del ahora icónico símbolo de la paz diseñado a partir de la imagen de la Torre Eiffel.

En este contexto se está desarrollando uno de los encuentros mundiales más importantes de la historia: la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, o COP 21. Prácticamente todos los países del mundo están representados aquí, a través de sus delegaciones, que están intentando alcanzar un acuerdo antes del 11 de diciembre, con el objetivo de evitar un cambio climático catastrófico e irreversible.

Supuestamente, la COP 21 es la culminación de más de dos décadas de trabajo en el marco de las Naciones Unidas para transformar la sociedad, poner fin a la era de los combustibles fósiles, comenzar a utilizar energía renovable y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Estaba previsto que el 29 de noviembre, el día antes de que comenzara la cumbre sobre el clima, se realizara en París una marcha multitudinaria, en la que se preveía que participarían más de 400.000 personas. Sin embargo, el Presidente francés, François Hollande, declaró un estado de emergencia tras los ataques y prohibió las manifestaciones. Quienes critican esta decisión sostienen que el calentamiento global también es un estado de emergencia y que expresar nuestra oposición es lo único que nos salvará.

El fin de semana, diez mil activistas parisinos e internacionales formaron una cadena humana que se extendió por varias cuadras en París. Al finalizar la acción, los activistas decidieron desacatar la prohibición de las autoridades francesas de realizar protestas e intentaron marchar hacia la Place de la République, donde miles de personas habían colocado velas y flores en homenaje a las víctimas de los ataques terroristas. Si bien el Presidente francés culpó a los manifestantes de destruir el lugar de homenaje a las víctimas, imágenes tomadas por Democracy Now! muestran que los manifestantes formaron un cordón para proteger el sitio de los cientos de policías antidisturbios que lanzaron gases lacrimógenos, granadas de contusión y gas pimienta.

Al día siguiente de la manifestación, en la cumbre sobre el clima, nos encontramos con Yeb Sano, ex negociador sobre cambio climático de Filipinas. Lo habíamos visto por última vez en la Conferencia sobre Cambio Climático de Varsovia, Polonia, en 2013, mientras el tifón Haiyan, uno de los más fuertes de la historia, destruía su país y se cobraba la vida de miles de personas. En esa ocasión, Yeb Sano trascendió por haber realizado un emotivo llamamiento al mundo a adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático: “Los tifones como Haiyan y sus efectos son un triste recordatorio a la comunidad internacional de que no podemos seguir demorando la adopción de medidas sobre el clima. Quizá se trate de justicia poética que el tifón Haiyan sea tan grande que su diámetro equivale a la distancia entre Varsovia y París”. Yeb imploró a los demás negociadores: “Si no hacemos algo nosotros, entonces ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí, ¿dónde?”. Yeb Sano acababa de enterarse de que su hermano, A.G. Sano, apenas había sobrevivido al tifón en su localidad de Tacloban, que quedó destruida.

Al año siguiente, mientras otra terrible tormenta azotaba Filipinas, sorprendió a muchos que Yeb Sano estuviera ausente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se desarrollaba en Lima, Perú. Lo habían retirado de la delegación a último momento, algo que suscitó rumores de que, ante la presión de los países ricos, como Estados Unidos, Yeb había sido castigado por decir lo que pensaba. En esa oportunidad, Yeb Sano publicó en Twitter: “Podrán silenciar mi voz, pero no podrán silenciar mi alma”:

Este año, Yeb Sano está participando nuevamente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta vez no como negociador de Filipinas, sino como activista de base. Acaba de caminar 1.500 kilómetros en 60 días de Roma a París en la Peregrinación de los Pueblos para la Acción Climática. Su hermano, A.G. Sano, que es artista callejero, caminó a su lado y a lo largo del camino pintó seis maravillosos murales en los que se muestra a peregrinos de todo el mundo marchando hacia París. Dado que no tenía una acreditación oficial para acceder a la cumbre, lo entrevisté fuera de la zona de seguridad, sumamente fortificada. A.G. Sano realizó un tributo a un amigo suyo que falleció durante el tifón Haiyan:

“Vine aquí a traer la voz de mi amigo fallecido. Quisiera simplemente decirle al mundo el nombre de mi amigo, su nombre es Agit Sustento. El cambio climático es tan real como Agit Sustento. Estuve con él la noche antes de que muriera y lo último que le dije fue que se cuidara y que cuidara a su familia porque estábamos por enfrentar el tifón más poderoso de la historia, y esa fue la última vez que hablé con él. Perdió a su esposa, a su hijito, a su madre y a su padre. Su hijo y el cuerpo de su padre nunca fueron hallados. Y le prometí que le diría su nombre al mundo. Su nombre es Agit Sustento y no volverá a ver salir el sol”.

El mejor homenaje a quienes murieron aquí en París y al sinnúmero de víctimas del cambio climático sería alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y vinculante en la cumbre sobre el clima a fin de contribuir a que el mundo sea más seguro, equitativo y sostenible.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La crisis migratoria en cifras

Sáb, 05/12/2015 - 02:01
Elena Llorente, desde Roma

Desde enero de 2015 llegaron a Europa 907.712 migrantes, la mayoría (878.495) por mar, es decir, atravesando el Mediterráneo o el mar Egeo en distintos puntos, los demás por tierra. Pero según las organizaciones internacionales que llevan el control de este fenómeno, como ISMU (Iniciativas y Estudios sobre la Multietnicidad) de Italia, la Organización Internacional para los Migrantes (IOM) con base en Suiza, y Acnur, la agencia de la ONU para refugiados, unos 3563 (sobre un total mundial de 4960) murieron en el mar que separa Europa de Medio Oriente y Africa o resultan desaparecidos. El arribo de refugiados este mes disminuyó relativamente a causa de las bajas temperaturas y el mar convulsionado típico del invierno europeo, y muy probablemente retomará el ritmo cuando pase el frío.

El panorama cambió mucho este último año respecto de los precedentes. Mientras antes el lugar de partida preferido era el norte de Africa, sobre todo Libia, y de llegada, Italia (la isla de Lampedusa está sólo a un centenar de kilómetros de Libia), la peligrosidad del mar hizo que se cambiara de ruta, explicó el Informe Anual 2015 de ISMU, presentado ayer en Milán. Entonces la gente empezó a partir desde Turquía hacia Grecia y de ahí a través de los Balcanes, caminando o en tren, intentaron llegar a Hungría, Alemania o Austria. Grecia e Italia se han transformado en países de tránsito porque la mayoría de los migrantes quieren llegar sobre todo a Alemania, Inglaterra o los países del norte de Europa.

Si el total de migrantes se analiza según el país de llegada, a Grecia este año llegaron 731.161 migrantes y murieron en el intento 589. La mayor parte provenía de Siria, Afganistán e Irak. A Italia llegaron 143.114 pero en el cruce del Mediterráneo murieron más de 2889. Provenían sobre todo de Eritrea, Nigeria y Somalia, y para eso atravesaron media Africa y se embarcaron en Libia, donde está concentrado el mayor número de traficantes de seres humanos que, por algunos miles de dólares, los colocan en barcazas semidestruidas que muchas veces no llegan a destino. Para concentrar todos los datos existentes sobre ahogados y desaparecidos, IOM ha organizado un Proyecto sobre Migrantes Desa- parecidos donde las familias pueden conseguir información.

También han aumentado los que piden asilo político, es decir que quieren adquirir el grado de refugiado, que les permitiría vivir en Europa sin problemas. Pero refugiado, según los cánones internacionales, pueden ser sólo aquellos que son perseguidos políticos o religiosos o que escapan de una guerra. Por lo cual cada caso debe ser analizado detalladamente antes de que las autoridades tomen una decisión y esto lleva tiempo. De hecho en Italia han pedido asilo político –lo que no significa que se deban quedar en el país porque pueden ser reubicadas en Europa– unas 61.500 personas entre enero y octubre de 2015. Pero sólo unas 135 de ellas fueron reubicadas como refugiados en otros países europeos. La mayoría está a la espera de una decisión oficial.

Según IOM y Unicef, la organización de la ONU para la infancia, uno de cada cinco de los 878.495 migrantes que cruzaron el Mediterráneo, son menores de edad (es decir 175.699). Los menores representan a su vez el 10 por ciento de los migrantes que han llegado a Italia y tres cuartos de ellos han viajado sin sus padres o sin acompañamiento alguno de un tutor. Los niños y menores de edad son el sector más vulnerable de los migrantes, dicen las organizaciones internacionales. Más de un tercio de ellos se ha ahogado en el mar Egeo, tratando de llegar de Turquía a las costas de Grecia. Muchas veces son niños pequeños como se han podido ver en filmaciones y fotos desgarradoras cuando sus cuerpitos fueron encontrados en las playas turcas. Octubre fue uno de los peores meses en este sentido porque murieron unos 90 menores en el intento de sus familias o de ellos mismos por llegar a Grecia. Los menores corren más riesgo que los adultos de enfermedades, accidentes, explotación, de separación de la propia familias, secuestro y tráficos variados, subrayaron IOM y Unicef. Sobre el tema de los menores no acompañados, la fundación ISMU está llevando adelante una iniciativa junto a otras fundaciones, tendiente a organizar la recepción de los menores no acompañados.

Pero las migraciones no se producen sólo por motivos de persecución política o de guerras. Existen como se sabe millones de personas que tratan de escapar del hambre, de la miseria provocada a veces por las equivocadas políticas económicas de los gobiernos pero muchas otras veces también por razones ambientales que desestabilizaron las economías nacionales y familiares. Según el Centro de Monitoraje de Desplazamientos Internos, institución internacional con sede en Noruega pero colaboradora de la ONU, en 2014 hubo 19,3 millones de personas que se desplazaron a causa de desastres naturales como terremotos, huracanes, sequías, inundaciones, etc. En 2015 se calcula que hay en el mundo 57,3 millones de personas que se han visto obligadas a dejar sus hogares o países tanto por razones políticas como naturales. De ese total, 14,4 millones son refugiados.

En cuanto a las respuestas dadas por la Unión Europea al problema migratorio, algunas medidas recientes han sido muy cuestionadas por organismos humanitarios. En particular, la decisión del 29 de noviembre de entregar 3000 millones de euros a Turquía en el arco de un año y 3600 millones a varios países africanos, para que ellos controlen a los inmigrantes, impidiéndoles salir de su territorio. Una política no nueva en la UE. En efecto, acuerdos bilaterales similares se firmaron entre Italia y Libia antes y después de la muerte de Khadafi. Esos pactos consisten en “pagar a los Estados por la función de bloquear a los migrantes”, “un trabajo sucio que consiste en impedir la llegada de los prófugos a las fronteras europeas”, dijo un comunicado de tres organizaciones humanitarias que se ocupan de los migrantes en Italia, el Comité Verdad y Justicia para los Nuevos Desaparecidos, la agencia eritrea Habeshia y Proyecto Derechos. Las tres organizaciones piden que sea anulado el bloqueo ilegal de los migrantes en Turquía y que se establezcan “corredores europeos humanitarios y canales de inmigración legal desde Medio Oriente y Africa hacia Europa”.
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Tomado de Página 12Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La Democracia y el sistema financiero internacional

Ven, 04/12/2015 - 21:47
Sacha Llorenti, Celag.org

El caso de la lucha de la República Argentina en contra de los “fondos buitre” ocupó la atención mundial. Argentina, miembro del G20 y actor de peso en la diplomacia mundial, enfrentó una de las características más ostensiblemente perniciosas del sistema financiero. Un relativamente pequeño grupo de acreedores privados intentó frenar la reestructuración de la deuda argentina, pretendiendo multiplicar sus ganancias simplemente por obra y gracia de la especulación y de la rapacería permitida.

No solamente eso, sino que la ausencia de normas de derecho internacional sobre los procesos de reestructuración de deuda permitió que un solo juez, de un país (por más grande que fuere) se atribuyera la jurisdicción de trabar el ejercicio soberano de todo Estado de reestructurar su deuda. Argentina movilizó a las organizaciones subregionales, regionales y globales más importantes en torno a su causa. MERCOSUR, UNASUR, ALBA, CELAC y el G77 se pronunciaron favorables a las demandas argentinas.

Un asunto de musculatura Mientras que los casos de Grecia y Argentina aparecen permanentemente en las portadas de los periódicos y en los debates televisivos, las crisis de deuda se incuban y aparecen con menor parafernalia en otras latitudes. Un par de ejemplos.

La República Democrática del Congo durante su guerra civil cayó en impago de sus deudas. El fondo FG Hemisphere compró 3 millones de dólares de sus deudas en descuento. El fondo rechazó participar en los esquemas de alivio de deuda y demandó judicialmente al gobierno congolés reclamando 100 millones de dólares. Persiguiendo los bienes del gobierno, las cortes australianas otorgaron 32 millones de dólares a favor de ese fondo especulativo con una ganancia de más de 1000 por ciento.

En Zambia, el fondo llamado Donegal compró por 3,2 millones de dólares los 44 que ese país africano debía a Rumania. Donegal demandó al gobierno y acordó un pago de 16 millones. Después de que Zambia incumpliera un pago, el fondo demandó nuevamente al gobierno en cortes del Reino Unido exigiendo el pago de los 44 millones. Donegal ganó 17.5 millones, logrando una ganancia de 540 por ciento.

Se han hecho varios llamados para desarrollar nuevas formas de encarar y administrar esas vulnerabilidades con el menor impacto social y económico posible. La clarificación hecha sobre la aplicación de la cláusula Pari Passu y la incorporación de las claúsulas de acción colectiva son pasos todavía demasiado tímidos para encarar este tipo de problemas.

Los efectos fueron importantes, el caso argentino fue presentado ante el Grupo de los 77, durante la presidencia de Bolivia, y a partir de ese momento se inicia un proceso multilateral que pretende llenar un vacío en el derecho internacional. El G77 conformado por dos tercios de la membresía de la Naciones Unidas propuso una resolución a la Asamblea General de la ONU para elaborar un marco jurídico multilateral para los procesos de reestructuración de deuda soberana. Para ese efecto, se creó un comité especial que sesionará a finales de julio y que es presidido por Bolivia.

Vale la pena detenerse un momento a describir el resultado de la votación de esa resolución. 124 países votaron a favor, 41 se abstuvieron y 11 votaron en contra. Los últimos, encabezados por Estados Unidos, argumentaron que no le correspondía a la Asamblea General tratar ese tema, sino que la institución especializada para ese efecto es el Fondo Monetario Internacional.

El asunto no es de especialización. La Asamblea General de la ONU es el órgano más importante y democrático del sistema. En ella, cada país tiene exactamente la misma capacidad de voto que cualquier otro. Así, los 11 países que votaron en contra de la resolución llegan a aproximadamente al 6% de los votos en la Asamblea General. Sin embargo, esos mismos 11 países, debido al sistema de cuotas del FMI llegan a controlar casi el 40% de los votos.

En ese contexto, no es casualidad que Bolivia haya liderado el tratamiento del tema tanto en el G77 como en el comité de deuda, su fuerte estabilidad económica, su capacidad financiera y el ejercicio de su soberanía política le permiten actuar sin subordinaciones ni condicionamientos.

El sistema financiero internacional es adicto a la deuda y la desregulación de la deuda soberana fomenta la especulación y la violación de la soberanía. Las vulnerabilidades y los problemas que surgen en un país pueden rápidamente expandirse a otros. Por esta razón, como apunta el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz: “la reciente crisis en Europa es sólo el más reciente ejemplo de los altos costos – tanto para acreedores como deudores- marcada por la ausencia de un estado de derecho para resolver las crisis de deuda soberana”. Por tanto, es imprescindible la elaboración de un marco multilateral para los procesos de reestructuración de la deuda soberana.

Asimismo, los ejemplos utilizados en estas líneas demuestran que la ausencia de democratización del sistema financiero profundizará las asimétricas relaciones entre los centros y las periferias financieras; incrementará las marcadas diferencias entre acreedores y deudores generando desconfianza e inestabilidad; y pavimentará el camino hacia nuevas crisis.

La aprobación en la Asamblea General de la ONU de los Principios Básicos de Reestructuración de Deuda Soberana, a través de la Resolución 69/319 el 10 de septiembre de 2015 es un ejemplo claro de cómo pueden y deben transformarse en beneficio colectivo.

Tanto en Grecia, a través de un histórico referéndum; como en la ONU, a través de la votación de la mayoría de los Estados miembros, es la legitimidad de la democracia la que está poniendo en jaque al sistema financiero. Son los votos en las urnas griegas y en las Naciones Unidas que reclaman un sistema financiero más justo y más humano.

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La trama chilena de tres grandes empresas acusadas de corrupción en España

Ven, 04/12/2015 - 17:14

Las empresas Isolux-Corsán, Copisa y Comsa-Emte protagonizan un caso de corrupción que remece a España por millonarios desvíos de fondos al histórico líder político de Cataluña, Jordi Pujol. Las tres empresas enfrentan graves acusaciones en Chile. Comsa quebró en 2013 dejando una decena de obras inconclusas. Su gerente general se convirtió en representante de OAS Chile, la que se adjudicó la construcción del Puente Chacao (Chiloé), cargo que debió dejar ya que sus ejecutivos fueron condenados en el mayor escándalo de corrupción en Brasil (Petrobras) por lavado de dinero y crimen organizado.
Alberto Arellano, Ciper Chile

Comsa-Emte, Isolux Corsán y Copisa no solo comparten el estatus de “constructoras de renombre” en España. Las tres empresas forman parte del círculo íntimo del histórico líder político de Cataluña Jordi Pujol i Soley, quien desde hace más de un año está en el centro de las diligencias de la “Operación Hades”, que intenta desentrañar el origen de la sospechosa y abultada fortuna de la emblemática familia catalana. Tras reconocer en 2014 –luego de haberlo negado por casi dos años– que su familia mantenía dineros ocultos en Andorra, Pujol se convirtió en el protagonista de uno de los escándalos más bullados de corrupción de los últimos años en España.

En esa oscura trama, Comsa-Emte, Isolux Corsán y Copisa no son simples actores de reparto. Las tres son protagonistas en las diligencias de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía española, la que en un informe elaborado en 2014 las sitúa en el origen de la ruta de los dineros irregulares que han hecho crecer la fortuna del clan Pujol en varios ceros (ver informe). En esta intrincada telaraña, Jordi Pujol Ferrusola, primogénito de quien gobernara hasta 2003 y por más de dos décadas la Generalitat de Cataluña, aparece como el principal contacto y receptor de millones de euros desviados por estas empresas a las arcas familiares a cambio de intermediar en la adjudicación de jugosos contratos de obras de infraestructura.

Las mismas tres empresas involucradas en esta compleja trama judicial que tiene al clan Pujol a punto de desmoronarse, cuentan con filiales y operaciones en Chile. Y su paso por nuestro país ha dejado pérdidas, deudas y cuestionamientos.

Comsa de Chile, filial de Comsa-Emte, quebró en abril de 2013, dejando casi una decena de importantes obras licitadas por distintas instituciones públicas sin terminar, además de un largo historial de deudas y compromisos sin saldar con proveedores y trabajadores. Quien fuera representante y gerente general de Comsa de Chile hasta poco antes de su quiebra, Jaume Serret Gili (hoy demandado en Chile por “inflar los balances de la compañía”), se convirtió en noviembre de 2013 en gerente general de OAS Chile, cuya matriz brasilera está en la primera línea del escándalo Petrobras que tiene en vilo la continuidad del gobierno de Dilma Rousseff.

Desde esa posición, Jaume Serret tuvo hasta hace algunos meses un rol clave como director del consorcio encargado de ejecutar una de las obras estrella del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el Puente de Chacao, que conectará a Chiloé con el continente y que compromete recursos públicos por cerca de $360 mil millones.

El paso por Chile de la segunda empresa ligada al escándalo Pujol -Isolux-Corsán-, es aún menos alentador. Tal como reveló CIPER en abril pasado (ver reportaje), desde 2012 la empresa cerró siete contratos con instituciones públicas por $141 mil millones y cinco de ellos fueron caducados por incumplimientos. Pero su negro prontuario no se agota allí. En esa misma publicación quedó al descubierto el pago de coimas al ex director de Administración y Finanzas de la Universidad de Santiago (USACH), institución con la que Isolux mantenía un contrato de $10 mil millones para la construcción de un edificio docente. Por eso también la empresa está siendo investigada en Chile.

Hace unos días la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, inició los trámites para pedir la extradición del ex gerente general de Isolux en nuestro país, el español Christian Manrique Valdor, para que sea juzgado en tribunales nacionales.

La última de esas tres empresas con sede en Barcelona en aterrizar en Chile fue Copisa. Lo hizo recién a principios de octubre cuando se adjudicó un proyecto por cerca de $20 mil millones para la reconstrucción del Puerto de Iquique. A pocos días de conocerse al ganador del proyecto licitado por la Empresa Portuaria de Iquique (EPI, perteneciente al Sistema de Empresas Públicas), Constructora Belfi, empresa que quedó en el camino, presentó un reclamo ante la Contraloría General de la República, acusando que una vez cerrada la postulación se modificaron las bases de la licitación. Ello –denunciaron- habría favorecido a Copisa, empresa que resultó ganadora pese a presentar la propuesta más cara.

Hasta ahí la disputa de Belfi con la Empresa Portuaria de Iquique bien podría quedar encuadrada en un tira y afloja propio de licitaciones de esta envergadura. Pero hay un hecho adicional que tiñe esta polémica de otro color. Solo 19 días después de que Copisa Chile ganara la licitación, la policía española detuvo a su director consultivo, Xavier Tauler, amigo de infancia de Jordi Pujol Ferrusola.

Un amor real“El brazo de Pujol es largo”. Así define un conocido chileno al ex presidente de la Generalitat de Cataluña que pidió reserva de su identidad. Se refiere a las extensas redes que ha tejido Pujol entre políticos y empresarios catalanes y latinoamericanos. En Chile, se le reconoce cierta cercanía con los ex presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos.

Fue frente a este último que en junio de 2001 dijo: “Tenemos un cierto enamoramiento por Chile”. Una frase melosa que a ojos cerrados hacer recordar al cantante español Julio Iglesias y el inagotable repertorio de clichés que ha desparramado en sus visitas a Chile. La frase, claro está, no se escuchó en un concierto, sino en la inauguración de un encuentro de empresarios catalanes con una delegación chilena encabezada por Lagos y algunos de sus ministros. El puente entre Cataluña y Chile ya estaba tendido. El desembarco de empresas de origen catalán en Chile se había iniciado años atrás. En esa ruta, el hito fue el aterrizaje –de la mano del ex presidente Eduardo Frei– de Aguas de Barcelona (Agbar) en 1998, matriz de la sanitaria Aguas Andinas, encargada de suministrar y tratar el agua en la Región Metropolitana.

Un año antes, en 1997, Pujol i Soley había visitado Chile en el marco de una “visita de promoción”, donde fue recibido por el propio Frei y parte de su gabinete. Acompañaban a Pujol dos de sus siete hijos, Marta y Pere, este último en calidad de asesor del Instituto Catalán de Energía. Hoy Pere también ocupa las páginas centrales de los diarios españoles: el pasado 13 de noviembre declaró ante la justicia española en calidad de imputado por el delito de blanqueo de capitales.

Los viajes del clan Pujol a nuestro país no siempre se han dado en el marco de visitas oficiales. Aunque no hay claridad respecto de cuántas veces Pujol o sus siete hijos han visitado Chile, pareciera que el enamoramiento que profesó el patriarca era mucho más que una frase de buena crianza.

El 18 de septiembre en una de las varias causas judiciales que indagan el origen del millonario patrimonio de la familia catalana, un testigo aseguró que el rol principal que cumplía el mayor de los Pujol (Jordi) para Emte –integrante del consorcio Comsa-Emte y que es investigada por la justicia española por el pago de comisiones sospechosas– era “viajar por los países y ver posibilidades de negocio en Chile, Perú, Ecuador, Colombia y México”, entre otros. El testigo no entregó más detalles sobre las visitas de Jordi Pujol Ferrusola a Chile y Sudamérica. Sí hay más detalles, en cambio, de un misterioso viaje que realizó su hermano, Josep Pujol (también imputado por el delito de blanqueo de dinero) a Argentina, Bolivia y Chile en 2011. Según información de prensa, en noviembre de ese año, Josep Pujol fue interceptado por la policía de aduanas argentina conduciendo una camioneta Toyota. Josep Pujol provenía de Chile y había decidido cruzar a Argentina por el Paso Jama, que conecta San Pedro de Atacama con la ciudad trasandina de Salta. Al revisar el vehículo, la policía encontró en su interior una importante cantidad de dinero en efectivo, cuya cuantía nunca fue determinada. Aunque pudo continuar su viaje, la policía argentina envió a su par en España todos los antecedentes del enigmático periplo de Pujol por el Cono Sur.

Hasta hoy no se conoce con exactitud el motivo de ese viaje, ni tampoco el origen ni el destino de las platas que Josep Pujol recolectó en su fugaz paso por estas latitudes.

La historia sin fin de Comsa-EmteEn 2009, las empresas Comsa, de la familia Miarnau, y Emte, de la familia Sumarroca (ambas catalanas), se fusionaron creando el Grupo Comsa-Emte. Por sí sola Comsa se había instalado en Chile en 1995, aunque fue en el transcurso de tres años, entre 2009 y 2011, cuando cerró una serie de millonarias licitaciones con el MOP y distintas municipalidades.

En un informe de junio de 2014 de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía española, Emte aparece facturándole (en 2008 Y 2009) a una de las sociedades de Pujol Ferrusola 154 mil euros. Cuando la policía requirió el respaldo de esos pagos, Emte contestó que “no disponía de las facturas ni de los documentos soporte”. En septiembre de 2015, según informa el periódico español El Economista, la familia Sumarroca admitió además que desde Emte se pagaron 585 mil euros en asesorías a Jordi Pujol Ferrusola, a través de una empresa con domicilio en Liechtenstein sospechosa de ser un vehículo para blanquear dinero. Hasta hoy, a diferencia de los Sumarroca, ninguno de los miembros de la familia Miarnau, propietaria original de Comsa, ha sido imputada.

La historia de Comsa en Chile, filial del Grupo Comsa-Emte, tuvo final abrupto en abril de 2013. Ese año la empresa quebró, dejando una decena de obras inconclusas y una serie de deudas e incumplimientos con proveedores y trabajadores en varias regiones. Entre ellas, importantes obras viales interurbanas licitadas por el MOP en las regiones de Coquimbo, Arica y Parinacota, Metropolitana y Aysén, adjudicaciones que totalizan cerca de $65 mil millones. A ellas se suman distintas obras con los municipios de Las Condes, Santiago y San Joaquín, las que en total alcanzan casi $15 mil millones. Quizá el caso más sensible sea el del Hospital de Calama. La obra, con un valor de $40.500 millones, fue adjudicada a Comsa (en sociedad con la constructora Pilasi) y, tras la quiebra de la empresa, las faenas continúan paralizadas.

Otro de los contratos que el grupo cerró en Chile (a través de su filial Emte Chile), fue con Gendarmería, para dotar a distintos centros penales del país de un sistema de radiocomunicación centralizado. El contrato data de 2011 e involucró un pago único de casi $10 mil millones y pagos mensuales de $160 millones. Su duración: un periodo de 60 meses “renovables automáticamente”, cláusula que fue objetada por la Contraloría por atentar contra los principios de “libre concurrencia de los oferentes” y de “transparencia” (ver informe).

Capítulo aparte merece el contrato que Comsa firmó en enero de 2009 con la Municipalidad de Ovalle. El municipio liderado por la ex alcaldesa Marta Lobos (PPD) enfrentaba una demanda de la empresa que se encargaba de la mantención del alumbrado público de la comuna, y a la que se le adeudaban pagos por casi $1.000 millones. Comsa no solo le ofreció a la alcaldesa hacerse cargo del contrato, sino también de la deuda. La oferta fue aceptada y sacó de apuros al municipio de la Cuarta Región. Pero el préstamo de Comsa le generó millonarios intereses. En un informe de septiembre de 2010, la Contraloría no solo impugnó la contratación vía “trato directo” hecha por la alcaldesa, sino que consideró irregular el empréstito por “contravenir el ordenamiento jurídico”. A raíz de ello, inició un juicio de cuentas contra la Municipalidad de Ovalle por “daño patrimonial”. Tras la quiebra de Comsa, el contrato fue anulado.

Ave Fénix: el Agente de ComsaEn las escrituras de constitución de varias de las filiales que el consorcio Comsa-Emte estableció en Chile (Comsa de Chile y Emte Chile, entre otras) –y también en los contratos que estas firmaron en nuestro país– se repite una y otra vez el mismo nombre: Jaume Serret Gili, ya sea como director, gerente general o agente responsable de la compañía en Chile (hasta por lo menos fines de 2012).

Jaume Serret, de origen catalán, ingresó al Grupo Comsa en 1999. Desde un comienzo tuvo un desempeño destacado. Quienes han trabajado con él, señalan que Serret se convirtió al poco tiempo en uno de los ejecutivos predilectos de la familia Miarnau, propietaria del consorcio que en 2009 se fusionaría con Emte, de la familia Sumarroca. Por ello, en 2007, se le ofreció la posición de director de Comsa en Chile y en enero de 2008, Serret ya estaba en nuestro país en sus nuevas funciones como gerente general.

A partir de ese mismo año, Comsa en Chile comenzó con una racha sin precedentes que le permitió cerrar numerosas y millonarias licitaciones con distintas instituciones públicas. Pero en enero de 2012 todo cambió. La confianza entre Serret y los altos directivos de Comsa-Emte en España se quebró. Una auditoría encargada por directivos del grupo a PricewaterhouseCoopers (PwC) detectó una serie de irregularidades en los balances de la filial chilena. “Las cuentas anuales de los ejercicios 2008 a 2011 mostraban beneficios que se encontraban sobrevalorados”, dice el informe citado en una demanda civil que el Grupo Comsa-Emte interpuso en 2013 contra Serret, (cuando la empresa ya había quebrado), y que aún se encuentra en trámite judicial.

“Durante el periodo evaluado (2008-2011) el análisis arrojó que Comsa de Chile había tenido pérdidas financieras que llegaban a $11.272 millones. Por su parte, los resultados financieros informados por el señor Serret eran positivos, por un importe de $2.988 millones”, dice el informe.

El 21 de septiembre de 2012, Serret fue despedido por una gestión negligente. Pero Serret supo reciclarse. Casi un año después (octubre de 2013) se convirtió en el gerente general y agente en Chile de la constructora brasilera OAS, cuya cúpula ejecutiva fue condenada en agosto pasado a penas de prisión por un tribunal de Paraná (Brasil) por los delitos de corrupción, lavado de dinero y crimen organizado. Ello, en el marco del escándalo Petrobras y en el que se investiga el pago de voluminosas coimas a esa empresa (mayoritariamente estatal) a cambio de millonarios contratos.

En diciembre de 2013, un consorcio encabezado por OAS Chile (49%) y la coreana Hyundai (51%), se adjudicó la licitación para la construcción del puente sobre el Canal de Chacao por un total de $360 mil millones. Desde entonces, en comunicaciones del MOP y en diferentes artículos de prensa, Jaume Serret Gili aparece entregando declaraciones –junto a autoridades del Ministerio de Obras Públicas– como “gerente del Proyecto Puente Chacao” y “director del consorcio Puente Chacao”.

Desde el MOP informaron a CIPER que si bien OAS sigue formalmente como socio del proyecto, es Hyundai (propietario en un 51% del consorcio) quien ha tomado las riendas de las obras. Producto del escándalo de corrupción en Brasil, el Banco Santander le suspendió la línea de crédito, obligando a OAS a vender parte de sus activos. En este nuevo escenario, Hyundai está evaluando diferentes alternativas, entre ellas hacerse del 100% de la propiedad del consorcio o abrirse a la inclusión de un tercero.

Jaume Serret, que desde diciembre de 2013 y por más de 15 meses dirigió las obras del Puente Chacao, dejó sus labores hace algunos meses. Tras su salida, en junio de este año, creó la empresa GocGroup SpA en sociedad con el ex jefe de la unidad de Obras Viales Interurbanas y ex asesor de Concesiones del MOP (hasta septiembre de 2010), Alejandro Molina Aguirre. En 2013, GocGroup Limitada (propiedad de Molina y creada en 2011) presentó en el MOP el diseño de un ambicioso proyecto para construir el tramo faltante de doble vía en la Ruta 5 Norte, entre Antofagasta e Iquique. La propuesta –que implicaría una inversión cercana a los $300 mil millones– fue considerada de “interés público” por el MOP y está a la espera de ser licitada.

Isolux: Líos trasatlánticosEl informe de la policía española, la UDEF, que enumera los ilícitos por los cuales se investiga a las tres empresas con inversiones en Chile (Isolux-Corsán, Comsa-Emte y Copisa), cuestiona por doble partida a Isolux-Corsán. Primero por pagos realizados “bajo el argumento de la existencia de una prestación de servicios de intermediación” a sociedades del primogénito de Pujol por casi 1,2 millones de euros, servicios gracias a los que Isolux se adjudicó la construcción de millonarias obras de infraestructura en México y Gabón. También por “la confluencia de intereses en un negocio inmobiliario que dejó ímprobas ganancias al investigado (Pujol Ferrusola)”.

Los líos de Isolux-Corsán, presidida por Luis Delso, no se agotan en España. En abril, un reportaje de CIPER (ver reportaje) destapó la escandalosa serie de incumplimientos e irregularidades de la empresa en Chile. Al momento del reportaje, cuatro de las siete obras por un total de $141 mil millones que le fueron adjudicadas por distintos organismos públicos habían sido caducadas por graves irregularidades.

Luego de la publicación del reportaje, en el que fue develado el oscuro modus operandi de la compañía en Chile –que incluyó el pago de coimas al entonces director de Administración y Finanzas de la Universidad de Santiago (USACH)–, un quinto contrato por $10 mil millones fue anulado.

Hoy Isolux-Corsán está siendo investigada en Chile por la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, liderada por el fiscal Andrés Montes, desde donde confirmaron a CIPER que se acaban de iniciar los trámites de extradición del ex gerente general de Isolux-Corsán en nuestro país, el español Christian Manrique Valdor (despedido de la compañía en abril de 2015, hoy reside en España), para que comparezca ante los tribunales de Chile.

Manrique es uno de los protagonistas en una serie de correos electrónicos en los que Isolux le organiza y le paga al ex director de Administración y Finanzas de la USACH (y hombre de confianza del rector Juan Manuel Zolezzi), Mauricio Carrasco Torres, un viaje “todo incluido” a Belo Horizonte junto a su cónyuge para asistir a los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014, donde se enfrentaba Chile con la escuadra carioca.

Copisa y la Batalla de IquiqueHace menos de un mes, y a días de que Copisa ganara su primer contrato en Chile por $17.300 millones (más IVA), su director consultivo, Xavier Tauler, fue detenido por la policía en Barcelona. De todas las empresas investigadas en España y que forman parte del entramado de ilícitos que hoy tiene al clan Pujol en las cuerdas, Copisa es la más comprometida. El informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la policía española, estimó en casi 2 millones de euros los pagos ilícitos desviados desde la empresa a sociedades relacionadas al primogénito de Pujol, Jordi Pujol Ferrusola, para el cierre de jugosos negocios inmobiliarios. Pero Copisa está también involucrada en la “trama del 3%”, caso de alta connotación pública en el que la Fiscalía española investiga el pago de comisiones de una serie de empresas constructoras a una de las fundaciones de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) –partido dominante de la Generalitat ligado desde su fundación a Pujol i Soley– a cambio de grandes contratos de obras públicas en la región.

Entre 2008 y 2012 Copisa habría amarrado contratos con la Generalitat de Cataluña por cerca de 350 millones de euros. Perolos líos judiciales de corrupción no son los únicos que ahogan a Copisa. Desde hace algunos años sus finanzas también tambalean. Según informa el diario digital español El Confidencial, desde 2011 la empresa ha postergado en reiteradas oportunidades sus compromisos financieros con la banca, arrastrando pasivos por cerca de 300 millones de euros.

Copisa se estableció en Chile el 19 de octubre con un capital de $1.000 millones. Casi dos semanas más tarde de que la Empresa Portuaria de Iquique (EPI) le adjudicara a su controladora española la obra de reconstrucción del “Frente de Atraque Nº 1” del puerto de la capital de la Primera Región. Para entonces, los escándalos que tienen a la empresa en la primera plana de periódicos y noticiarios en España ya se habían hecho públicos hacía varios meses.

La adjudicación levantó una gran polvareda en la capital de la Primera Región, principalmente por el reclamo por supuestas anomalías en el proceso de licitación que ingresó a la Contraloría la Constructora Belfi, una de las participantes que quedó en el camino. Belfi pidió al organismo contralor revisar la adjudicación argumentando que la EPI, una vez cerrado el proceso de entrega de propuestas, habría incluido “fuera de bases” y de manera arbitraria nuevos requerimientos a los oferentes, lo que habría beneficiado a la empresa adjudicataria (Copisa) (ver documento).

La propuesta económica que hizo Copisa fue de $17.331 millones, casi $5 mil millones por encima de la de Belfi, que alcanzó los $12.352 millones. En conversación con CIPER, el presidente del directorio de la EPI, Claudio Agostini, aseguró que sin estar obligados a hacerlo, se decidió licitar la obra a través del mercado público. “Lo hicimos para que el proceso fuera lo más transparente posible” y agrega que incluso se le pidió a una empresa externa (Marítimo Portuario) evaluar las propuestas técnicas y escoger la mejor.

–Como resguardo, la gerencia de Operaciones de la EPI también evaluó las propuestas, aunque la decisión, que posteriormente fue sometida a la revisión del directorio, la tenía la empresa externa. El resultado de ambos procesos, realizados de manera independiente, fue muy similar: Copisa quedaba primera –cuenta Agostini.

Agostini desestima las acusaciones de Belfi sobre el presunto cambio en la matriz de evaluación de las propuestas (pauta con la que se evalúan las ofertas de los participantes) y explica que la matriz es exactamente la misma, aunque “desglosada”. Y respecto de las acusaciones por corrupción que caen sobre Copisa en España, el presidente de la Empresa Portuaria de Iquique señala que “lo importante es que la obra se haga bien” y que para ello se tomaron todos los resguardos: “La boleta de garantía que exigimos es muy alta, llega casi al 50% del valor de la obra”, señala.

El 16 de noviembre Josep Cornadó, propietario del Grupo Copisa, declaró como imputado ante la justicia española y reconoció, según el medio El Confidencial, el pago de comisiones a Pujol Ferrusola, aunque le endosó a Tauler la responsabilidad. “¡Cojones, en cuanto pisan un juzgado ya nadie conoce a Jordi Pujol!”, respondió el catalán cuando le preguntaron por qué otros directivos del grupo habían negado en sus declaraciones la relación de Copisa con el primogénito de Pujol.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Mario Draghi prolonga el estímulo monetario y arrastra a Europa a la japonización

Ven, 04/12/2015 - 14:09
El Banco Central Europeo en su lucha desesperada contra la deflación de precios volvió a abrir el grifo del dinero. Sin embargo las medidas fueron decepcionantes para una banca que sigue sobreapalancada y con alto nivel de deudas incobrables. El plan de inyecciones del dinero por parte del BCE que terminaría en septiembre de 2016 fue prolongado hasta marzo de 2017 confirmando la debilidad económica y el declive general de los precios impulsado por el petróleo y las materias primas.
La prolongación de la QE confirma que las políticas monetarias han llegado a un punto muerto y así lo demostró el masivo desplome bursátil de ayer. El Ibex35 cayó -2,41%, el Dax alemán en -3,58%, el Cac francés en -3,58, y el FTSE en -2,27. Fue un aunténtico jueves negro. El anuncio de Draghi no fue suficiente dado que los inversionistas esperaban un nuevo regalo navideño, pese a que ahora se comprará deuda regional y de ayuntamientos.

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Rusia presenta las pruebas del tráfico de petróleo de ISIS a través de Turquía

Ven, 04/12/2015 - 07:04
En respuesta a las provocaciones del presidente turco Erdogan, quien afirmó que no es conveniente acusar a la ligera, el gobierno ruso organizó una conferencia de prensa de su ministro adjunto de Defensa. Este último presentó las pruebas de lo que nosotros veníamos denunciando en estas columnas desde hace más de un año: Turquía, como Estado, es responsable de la exportación del petróleo robado por el Emirato Islámico en Irak y en Siria. Turquía facilita así a la organización terrorista ingresos de entre 1 000 y 2 000 millones de dólares anuales. Ese tráfico viola varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Valentin Vasilescu, Red Voltaire

Una conferencia de prensa tuvo lugar en el ministerio de Defensa de la Federación Rusa el 2 de diciembre de 2015. Estuvieron presentes el ministro adjunto de Defensa Anatoli Antonov; el jefe de operaciones, teniente general Serguei Rudskoy; y el responsable de gestión de operaciones del Estado Mayor, teniente general Mijaíl Mizintsev.

Según los dirigentes de las fuerzas armadas rusas, la principal fuente de financiamiento de los terroristas del Emirato Islámico es la venta ilegal de crudo. Quien único se beneficia con ese contrabando es Turquía [1]. Según los generales rusos, la dirección política de Turquía, a través de la familia del presidente Recep Tayyip Erdogan, está implicada en el contrabando del Emirato Islámico [2].



Diariamente, más 8 500 camiones cisterna implicados en el tráfico de petróleo del Emirato Islámico forman una larga columna que transporta más de 200 000 toneladas de crudo hacia Turquía. Los generales rusos presentaron un mapa que muestra 3 rutas principales del contrabando de petróleo del Estado Islámico desde Siria e Irak hacia Turquía.

La primera ruta, que parte de los campos petrolíferos de Raqqa, en el noreste de Siria, pasa por el oeste de Siria –donde fue derribado el Su-24 ruso. El 25 de noviembre de 2015, un satélite ruso filmó allí 395 camiones cisterna esperando para descargar el petróleo sirio robado en el puerto turco de Dortyol y otros 60 camiones cisterna en el puerto turco de Iskenderun (Alejandreta).

Las estimaciones de los generales rusos muestran que cada 24 horas, un petrolero cargado de petróleo robado sale de los puertos turcos.

El segundo itinerario comienza en los campos petrolíferos cercanos a la ciudad de Deir ez-Zor, en el este de Siria, y se dirige hacia el norte, en las riberas del Éufrates, para alcanzar la refinería turca de Batman. Una imagen satelital con fecha del 18 de octubre de 2015 muestra 1 722 camiones cisterna, en los alrededores de la ciudad siria de Deir ez-Zor, en espera de ser cargados con petróleo. Una tercera ruta va desde el norte de Irak, cruzan la frontera turca por el paso fronterizo de Zakho y llegan hasta la estación de bombeo turca de Cizre. Una imagen satelital con fecha del 14 de noviembre de 2015, muestra la presencia de 3 200 camiones cisterna que cruzan la frontera hacia Turquía por el punto de paso de Zakho.



Los generales rusos presentaron 2 imágenes satelitales del tramo de carretera que va desde la ciudad siria de Azaz hasta el punto de paso de la frontera turco-siria. La primera imagen satelital tiene fecha del 13 de noviembre de 2015 y muestra una columna de 240 camiones cisterna del lado turco de la frontera y otros 80 camiones cisterna en suelo sirio. La segunda imagen, con fecha del 16 de noviembre de 2015, muestra una columna de 360 camiones cisterna cerca de la misma frontera turco-siria.

A pesar de los combates que se desarrollan en la provincia de Alepo, la circulación en ambos sentidos (ida y vuelta) de camiones cisterna entre el territorio sirio y Turquía continúa sin interrupción. Incluso puede observarse que los guarda-fronteras turcos no aplican ningún control a los camiones cisterna del Emirato Islámico provenientes de Siria.


A pesar de los bombardeos de la coalición encabezada por Estados Unidos, los ingresos del Emirato Islámico correspondientes al año pasado estaban cerca de los 3 millones de dólares diarios. En 2 meses, la aviación rusa efectuó golpes aéreos contra 32 complejos petroleros, 11 refinerías, 23 estaciones de bombeo y 1 080 camiones cisterna que transportaban crudo. Esto se tradujo para el Emirato Islámico en pérdidas ascendentes a 1,5 millones de dólares diarios.

Sin embargo, las organizaciones terroristas que operan en Siria siguen recibiendo importantes sumas de dinero, así como armas y municiones provenientes del exterior. Turquía, así como otros Estados, apoyan ampliamente a los terroristas del Emirato Islámico. Es posible que una parte del pago por el petróleo enviado a Turquía la semana pasada haya servido para enviar 2 000 combatientes, 120 toneladas de municiones y 250 vehículos de combate al Emirato Islámico y al Frente al-Nusra. Estos envíos regulares de petróleo robado hacia Turquía han venido realizándose desde hace 3 o 4 años y nada indica que Turquía tenga intenciones de ponerles fin.
________
Notas:
[1] «Tras la coartada antiterrorista, la guerra del gas en el Levante», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 29 de septiembre de 2014.
[2] «Vínculos de la familia Erdogan con el Emirato Islámico», Red Voltaire, 26 de julio de 2015.

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El calentamiento global como crisis moral

Xov, 03/12/2015 - 13:30
Adolfo Sánchez Rebolledo, La Jornada

En estos días, París ha mostrado la terrible situación en la que se halla la humanidad en este momento concreto de la historia: nunca como como hoy se había revelado tan interdependiente y tan frágil. La terrible agresión yihadista del viernes 13 actualizó la perspectiva del terror como una dimensión real de la vulnerabilidad global, de su fracaso para hacer de la vida en común un horizonte diverso pero no excluyente, pero la reunión sobre el cambio climático, de la cual se trató de expulsar a las voces independientes que incansablemente han empujado por cambios sustantivos, da cuenta de hasta qué punto la desigualdad planetaria compromete la relación con la propia naturaleza, la sobrevivencia de la vida humana sobre la faz de la Tierra.

Las voces de alarma lanzadas por los jefes de Estado en la reunión de la COP21 dan cuenta tardía de que nos hallamos ante una situación límite que, por desgracia y pese a todo, aún carece de una visión capaz de contener el desastre previsto por los científicos con exactitud que espanta. Entre los expertos y los gobernantes hay un mundo de incertidumbre que las negociaciones aún no logran salvar, aunque el presidente François Hollande dijera que no podemos decepcionar a millones de personas que tienen los ojos puestos en nosotros. Lo que está en juego es la paz.

Ya se admite como un éxito de la cumbre del clima que, luego de guardar un minuto de silencio por las víctimas de los atentados parisinos, Barack Obama reconociera ante el mundo la responsabilidad de su país en crear este problema como primera economía mundial y segundo emisor de gases de efecto invernadero. Somos la primera generación que padece los impactos del cambio climático pero también la última que pueda hacer algo para revertirlo, concluyó. Es de reconocerse, asimismo, la disposición del gobierno chino para abatir los niveles de contaminación que hoy son los más altos del planeta. Preocupa, sin embargo, la falta de sensibilidad para aceptar la presencia en las calles parisinas de las organizaciones de la sociedad civil, cuya represión no se puede justificar bajo la bandera del antiterrorismo. Me parece que en este punto tiene toda la razón Naomi Klein cuando escribe: hay quienes dicen que todo vale contra el trasfondo del terrorismo. Pero una cumbre sobre cambio climático no es como una reunión del G8 o la Organización Mundial del Comercio, en la que se encuentran los poderosos y donde los sin poder tratan de aguarles la fiesta. Los actos de la sociedad civil paralela no son un añadido ni distracciones del acontecimiento principal. Son parte íntegra del proceso, razón por la cual el gobierno francés nunca debería haberse permitido decidir qué partes de la cumbre cancelaría y cuáles mantendría.

Finalmente, la dificultad para asumir un acuerdo vinculante no sólo estriba en la soberbia y la ignorancia de los responsables políticos, en su incapacidad para integrar a su visión del mundo los planteamientos de los científicos, sino en su cerrazón en justificar las razones de la desigualdad asumidas como el orden natural de las cosas. Y como dice Klein con palabras que merecen repetirse: El cambio climático representa una crisis moral porque cada vez que los gobiernos de las naciones opulentas se muestran incapaces de actuar, el mensaje que se manda es: nosotros, en el norte global, estamos poniendo nuestro confort inmediato y nuestra seguridad económica por delante del sufrimiento y la supervivencia de los pueblos más pobres y vulnerables de la Tierra.

Ya dirán los expertos si los compromisos asumidos voluntariamente por cada país serán suficientes para alcanzar la cota de calentamiento global fijada en dos grados centígrados para el año 2100. Al respecto, son muy pertinentes las observaciones hechas en estas mismas páginas por Alejandro Nadal respecto al método que no establece mecanismos de sanción para los incumplidores (ver La Jornada, 2/12/15). Por lo pronto, los compromisos logrados por el Protocolo de París se quedan en cifras que oscilan en entre el 2.7 y 3 grados centígrados, lo cual hace prever nuevas medidas y sistemas de revisión más eficaces, una vuelta de tuerca en el diálogo y la cooperación necesaria entre los países desarrollados y todos aquellos que padecen las amenazas más graves y directas. Y eso supone afectar intereses que hasta hoy han sido intocables. Veremos.

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Lo que no se sabe sobre el Tratado de libre comercio entre EEUU y la UE

Xov, 03/12/2015 - 12:12
Vicenç Navarro, Público.es

En varios artículos anteriores he alertado del peligro que supone el nuevo Tratado mal llamado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea (UE) para los derechos laborales, derechos civiles y derechos del consumidor a los dos lados del Atlántico Norte, que se verán negativamente afectados por tal tratado (“¿Qué se intenta con los tratados mal llamados de libre comercio?”, Público, 23.07.15; “Las consecuencias negativas de los anteriores tratados de libre comercio”, Público, 15.06.15; “La farsa de los tratados de libre comercio”, Público, 21.05.15). Como subrayé en tales artículos, el objetivo de este tratado no es facilitar el comercio entre EEUU y los países de la UE (objetivo con el cual no tengo ninguna reserva), sino eliminar lo que el tratado define como “barreras para el comercio y para la inversión”, que es el término utilizado para referirse a las normas de protección del trabajador, del consumidor y del ambiente que los países han desarrollado en respuesta a las demandas populares. Y esta eliminación tendría lugar mediante el establecimiento de un tribunal supranacional (que no sería elegido y cuya composición sería principalmente de “expertos” en comercio próximos a las grandes empresas transnacionales) que tendría la autoridad para forzar a un país a que desmantelara tales protecciones al considerarlas “barreras al comercio y a la inversión”.

Parece que la gran protesta que ha habido sobre este elemento del Tratado ha hecho que se esté ahora discutiendo entre los bastidores del poder (en los comités secretos donde se está preparando tal tratado) cómo diluir esta protesta popular haciendo cambios en la naturaleza de dicho tribunal. No me fío, y el secreto que domina el proceso, con una enorme opacidad y falta de transparencia, explica la falta de credibilidad de tales comités. De ahí que sea vital que la oposición a este tratado continúe, pues estas negociaciones son claramente antidemocráticas (no hay otra manera de definirlas), ya que ni el Parlamento Europeo ni los parlamentos nacionales están siendo invitados ni consultados en estas negociaciones.

Una dimensión del tratado desconocida Pero existe otra dimensión del TTIP que casi ha pasado desapercibida y que puede causar tanto daño como el Tribunal Internacional. Me refiero a los comités llamados Consejos de Cooperación Reguladora (Regulatory Cooperation Council) que se constituirán de manera bilateral entre EEUU y los países miembros de la UE (o entre estos mismos), y que tendrán como objetivo analizar los obstáculos al comercio y a la inversión. Tales consejos estarán compuestos por “expertos en comercio”, pero no por expertos en temas laborales, ambientales o de defensa del consumidor. Las funciones de estos consejos se están definiendo, pero no tienen buena pinta. ¿Quién proveerá la información? ¿Quién la evaluará? ¿Qué poder normativo tendrán? ¿Qué poder sancionador?

Ya hay algo en la narrativa que es alarmante. Todo el lenguaje es económico y se habla de aplicar medidas utilizando criterios de evaluación de intervenciones tales como el coste-beneficio, que es el código que se utiliza en econometría para aplicar primordialmente criterios economicistas para evaluar una intervención. Desde este punto de vista, parecería que el único criterio para evaluar cualquier intervención o eliminación de protección laboral, ambiental o de defensa del consumidor sería la rentabilidad de dicha intervención. Esta ideología, presentada como ciencias económicas, es enormemente peligrosa y nos ha llevado al desastre actual del austericidio. Es el pensamiento (mejor dicho, dogma) neoliberal aplicado al comercio internacional.

De ahí la urgente necesidad de que la población se movilice y exija cambios tanto en la composición como en las funciones de dichos consejos, subrayando que el tema prioritario del criterio de evaluación sea el bienestar y la calidad de vida de las poblaciones sujetas a tal tratado, exigiendo además que haya expertos laborales y ambientales, entre otros, sensibles a las necesidades de los trabajadores y usuarios, en lugar de tomar siempre como criterio la rentabilidad para el empresario de tal comercio o inversión. E, incluso más importante, subrayar que tales consejos deben estar bajo la responsabilidad política de los representantes de la población, una responsabilidad que en el clima neoliberal mercantil dominante en las instituciones que están preparando este tratado ni se considera. La arrogancia del poder llega hasta el punto de que propuestas de una enorme insensibilidad social y de claro perjuicio a las clases populares se presentan como las únicas lógicas y razonables según el criterio de las “ciencias económicas”.

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La guerra del agua de los yihadistas

Mér, 02/12/2015 - 17:45
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Ahora que presento en la FIL de Guadalajara mi libro Las guerras globales del agua: privatización y fracking (http://goo.gl/fgqbMX) –próximo viernes 4, salón Agustín Yáñez–, cobran relieve coyuntural las "guerras del agua" libradas por los yihadistas del Estado Islámico (EI), según la óptica sesgada de Ambika Vishwanath, colaboradora de Stratfor ("la CIA en las penumbras") y politóloga del Medio Oriente y agua/seguridad energética (https://goo.gl/nFn0wk).

Hace poco evoqué cuatro rubros primordiales –a los que habría que agregar un quinto: el agua– que manejan los yihadistas del virtual Sunistán, que el pugnaz neoconservador straussiano John Bolton –ex embajador bushiano en la ONU– invoca como nuevo Estado (http://goo.gl/7y4VLa) y parte de los esquemas de balcanización de Siria e Irak: 1) venta de armas de Occidente; 2) venta de su petróleo a Occidente e Israel (https://goo.gl/uZimt8); 3) financiamiento y blanqueo, y 4) telecomunicaciones y redes sociales encriptadas (http://goo.gl/F4O2sF).

Si el alma de los yihadistas es el petróleo (http://goo.gl/OzVGVY), no se puede esquivar su control del agua regional, que usan como arma bélica geopolítica, según Ambika Vishwanath: el "uso de los recursos naturales de los yihadistas del EI para conseguir sus recursos estratégicos" (sic) subyace en el petróleo, al unísono del agua "en su combate para establecer un califato".

La guerra del agua yihadista "amenaza la existencia misma de las poblaciones que viven bajo su régimen opresivo".

Ambika Vishwanath aduce que sus oponentes no se mueven para cortar su control sobre las fuentes de agua de Irak y Siria, lo cual puede dificultar liberar la región del dominio del EI a largo plazo. No aborda que el Tigris y el Éufrates nacen en Turquía (http://goo.gl/cRMGP6), miembro de la OTAN, hoy colocada en el ojo del huracán después del derribo del avión ruso (http://goo.gl/2tTLzO). ¿Controla de facto la OTAN los ríos estratégicos Tigris y Éufrates, yugulares de Siria, Irak e Irán?

Antes de la Cumbre de Cambio Climático COP21 en París, ya las sequías y las bajas precipitaciones pluviales en Irak y Siria competían con el desastre del terrorismo perpetrado por humanos para destruir las planicies fértiles anegadas por los dos ríos.

Según Ambika Vishwanath, Medio Oriente es presa de la competencia en años recientes conforme los estados y grupos han cambiado cada vez más de simplemente cortar el abastecimiento de agua por un periodo corto hasta desviar sus flujos o drenar completamente los abastos con el fin de amenazar o someter a los consumidores.

Los yihadistas del EI “desde que expandieron sus reclamos territoriales en la parte occidental (sic; nota: es su parte ‘oriental’) de Siria, han usado el agua como instrumento para su estrategia más amplia de avanzar y establecer su control sobre los nuevos territorios”, cuando los ríos Tigris y Éufrates representan un papel central en su planeación.

El grupo (sic) cortó un camino a través de Siria e Irak y capturó las ciudades claves de Maskana, Raqqa, Deir el Zour y al-Bukamal, situadas a lo largo del río Éufrates (http://goo.gl/kbgzQ1). En el frente iraquí, los yihadistas capturaron fácilmente (sic) las ciudades ribereñas Qaim, Rawah, Ramadi y Faluyá.

La captura de Rawah y Ramadi les otorgó acceso directo a dos de los grandes lagos de Irak: Haditha y Tharthar, mientras que su captura exitosa (sic) de Mosul y Tikrit siguió una estrategia similar con el fin de capturar otras ciudades y villorrios a lo largo de su flujo, cuando el objetivo era Bagdad, ya que con el control del agua y su infraestructura tendrían secuestrada (sic) la región entera.

¿La DIA y la CIA (http://goo.gl/N0ztOi) experimentan ya en la antigua Mesopotamia y en Siria las guerras geopolíticas globales del agua del siglo XXI, en imitación a las guerras del petróleo del siglo XX?

Ambika Vishwanath arguye que desde antaño los ríos Éufrates y Tigris han sido una fuente importante de disputa entre Turquía, Siria, Irak e Irán (¡supersic!).

Hoy los yihadistas han destruido la infraestructura hidráulica: acueductos, plantas sanitarias, puentes y cables conectados e instalaciones de agua, además de que han usado al agua como un instrumento de violencia al inundar de forma deliberada ciudades y al contaminar el líquido vital, lo cual ha arruinado las economías locales al interrumpir la generación eléctrica y la agricultura.

Hasta ahora los yihadistas han presuntamente envenenado el agua en las pequeñas ciudades sirias, han cerrado las puertas de las presas en Faluyá y Ramadi, han cortado el agua a Mosul (la ciudad más habitada de Irak) y amenazan inundar Bagdad.

La captura de la presa de Mosul por el EI le concede un control de más de 75 por ciento de la generación eléctrica de todo Irak (¡supersic!).

En 2014, los yihadistas cerraron la presa Nuaimiyah en Faluyá y mediante su deliberada inundación (¡ remember Tabasco!) destruyeron 200 kilómetros cuadrados de territorio y ciudades/villorrios de Irak, con los consecuentes desplazamientos migratorios masivos.

Sus geopolíticas hazañas acuíferas no se han detenido y en junio de 2015 cerraron la presa en Ramadi (provincia de Anbar), lo cual redujo el flujo a los célebres pantanos de Irak.

Ahora los yihadistas acusan a los gobiernos de Siria e Irak de imitar su chantaje acuífero, lo que resalta que el agua es ya un instrumento bélico en la región y cobra inaudita relevancia en regiones desérticas y propensas a sequías debido al cambio climático.

Ambika Vishwanath juzga que el agua tiene el poder de dinamizar o arruinar una economía, debido a su importancia tanto para la generación eléctrica como en la producción agrícola.

Pareciera que Ambika Vishwanath, la geopolitóloga de Stratfor, no está enterada de la implosión del gran Medio Oriente y de las guerras tricontinentales cuando aboga por una cooperación regional para compartir el agua entre Turquía, Siria, Líbano y Jordania (nota: le faltó agregar Israel, Irak e Irán) para crear una región económica integrada… en medio de la desintegración y balcanizaciones.

La guerra del agua yihadista en Irak y Siria no es la primera en su género en el gran Medio Oriente, ya que Israel opera una obscena guerra del agua contra los palestinos de Gaza y Cisjordania (http://goo.gl/GYnEP3), sin contar su anexión ilegal de los Altos del Golán, donde nacen los tributarios del vital río Jordán, despojados por el Estado sionista.

Cuando concilien sus intereses geoestratégicos Estados Unidos y Rusia, arriba en el Olimpo, y alcancen su equilibrio geoestratégico global con China en el urgente nuevo orden tripolar –al unísono de los principales actores europeos: Francia, Alemania y Gran Bretaña–, y a escala regional sus cinco poderes zonales –Turquía, Irán, Arabia Saudita, Egipto e Israel– consigan el punto de equilibrio geopolítico, después de tanta destrucción traducida en balcanizaciones y migraciones masivas al interior como al exterior (que han alcanzado a Europa), entonces se podrán dirimir los repartos pacíficos del agua, que ha sido usada en forma dual: para destruir y construir. Una acrobacia geoestratégica y geopolítica nada sencilla que ha rebasado el Rubicón humanista.

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Gérard Duménil: Vivimos en un capitalismo de cuadros

Mér, 02/12/2015 - 13:26

Natalia Aruguete, Página 12

Producto de la creciente desigualdad en los ingresos iniciada en la década de 1970, en la actualidad se asiste a una “sociedad cuadrista”, observa Gérard Duménil. Los cuadros –ubicados en la cima de la jerarquía salarial– manejan el sistema: definen dinámicas económicas, pautas culturales y normas sociales. Para el economista francés, la fracción más baja de los asalariados vive un fuerte estancamiento de su capacidad de consumo, mientras que los cuadros concentran una cuota enorme de los ingresos totales. Dedicado al estudio del neoliberalismo y sus especificidades dentro del sistema capitalista, Duménil visitó Buenos Aires invitado por el Centro Franco Argentino, el IADE y la Sociedad de Economía Crítica. Ha dictado conferencias en distintas instituciones de Buenos Aires y del interior del país. En diálogo con Cash habló sobre los rasgos centrales de la fase actual del neoliberalismo en Estados Unidos y Europa.

-En su exposición en el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), usted planteó que el neoliberalismo ha triunfado. ¿A qué lo atribuye?

–La ideología de derecha triunfó frente a otras ideologías del pasado que sostenían la idea de humanidad, solidaridad e igualdad radical, y eran contrarias a la ideología neoliberal. Esta ideología sostiene que las personas que son mejores pueden trepar las jerarquías sociales, mientras que la gente más pobre que no consigue subir en la jerarquía social es considerada inferior. Desde una postura de izquierda, nosotros rechazamos completamente esta ideología neoliberal de derecha; la ideología de izquierda mantiene la idea de solidaridad, sobre todo con los más débiles.

-¿Qué tipo de alianzas de clase observa que se han establecido en esta etapa neoliberal, poniendo el foco en la etapa que se inicia con la última crisis económica mundial?

–Estamos en un capitalismo gerencial. Quienes llevan a cabo el trabajo de una organización, quienes manejan las empresas e, incluso, quienes crean e implementan las políticas públicas, son lo que yo denomino “cuadros”. Es decir que no es la clase capitalista la que maneja el sistema sino los cuadros.

-¿Quiénes son esos cuadros?

–Es la fracción superior de los trabajadores asalariados, tanto del sector privado como del sector público, gerencian las empresas y también organizan la Administración. Es tan alta su posición en la jerarquía salarial que controlan a otros grupos de empleados, tienen una formación superior y se reproducen como clase, procurando mantener esa posición social, para ellos y para sus hijos.

-¿Qué dinámica adquiere la alianza que usted identifica entre las clases capitalistas y estos cuadros?

–Es una alianza de hecho que resultó de las luchas populares surgidas con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. Al comienzo se trató de una alianza informal, iniciada con la crisis de la década del 30 y que se fue consolidando después de la Segunda Guerra Mundial, con el New Deal y el sistema socialdemócrata en Europa. En Francia lo vimos con el Frente Popular, en España, en cambio, resultó en una guerra civil. El Frente Popular se debe entender fuertemente asociado al movimiento obrero. Los dirigentes del Frente Popular hablan de un poder popular, pero al mismo tiempo plantean que se deben organizar las empresas y las políticas públicas de los países de manera distinta, de manera progresista.

-¿En qué sentido?

–Creo que no entendieron muy bien lo que estaban haciendo, pero lo hicieron. Salimos de la Segunda Guerra Mundial con una reducción de la desigualdad, con una idea de cómo manejar las empresas de forma distinta sin preocuparse mucho por el poder de los dueños capitalistas. Nos encontrábamos en una sociedad de protección social y de protección del progreso a nivel de la educación, de la salud. Esa lucha histórica para salir del capitalismo se transformó y derivó en un problema de progreso gradual y continuó de esa manera hasta la década de 1970. Desde entonces se inicia una lucha y se logra la victoria de las clases superiores en alianza con las fracciones superiores de los cuadros, que consiguieron reestablecer una dinámica más capitalista. Y al mismo tiempo, los cuadros instalaron un nuevo nivel social.

-¿Por qué es tan importante el rol que asumen los cuadros en la etapa actual?

–Se puede ver de forma muy clara en los datos de ingresos. Por ejemplo, en Estados Unidos o en el Reino Unido, los cuadros han percibido un aumento desmedido de sus ingresos. Los salarios de la cima de la jerarquía –ubicados en el 5 ó 6 por ciento de los salarios más altos– concentraron una cuota enorme de los ingresos totales y, además, tienen una dinámica muy diferente de la que perciben los salarios del resto de la población.

-¿Qué rasgos podría identificar de la dinámica de los salarios de las jerarquías más altas en comparación con el grueso de los asalariados?

–En las clases bajas se observa un estancamiento absoluto del poder de compra, en Estados Unidos sobre todo; en Francia un poco menos porque siguen luchando. Pero si en Estados Unidos consideramos el 90 por ciento de los salarios pertenecientes a la franja de los ingresos menos elevados, vemos que hubo un estancamiento completo del poder de compra de estos grupos. En cambio, el poder de compra de los sueldos elevados, ubicados en la franja que contiene al 10 o al 5 por ciento superior de los asalariados, están aumentando con una velocidad enorme. También estos nuevos cuadros desempeñan un papel central en la manera de vivir y en la cultura. Ellos, más que las clases capitalistas, son los que definen los nuevos modos de vivir. Estamos en una sociedad cuadrista, ya que ellos marcan las nuevas normas culturales y sociales, son normas cuadristas.

-En esta nueva composición social, ¿a qué se refiere cuando afirma que asistimos a un proceso de hibridación?

–Encima de las jerarquías sociales tenemos a estos dos grupos en un nuevo tipo de alianza, que se volvió tan estrecha que ha devenido una suerte de hibridación. Los dueños de capitales van a las empresas y los cuadros con salarios muy elevados luego compran títulos en la bolsa. Asistimos a una conversión de cuadros en capitalistas y de capitalistas en cuadros, a este tipo de hibridación me refiero. Esto es comparable al Antiguo Régimen del siglo XVII y XVIII, donde se daba una situación semejante: una nobilidad que tenía que entrar en el business para lograr más dinero y, al mismo tiempo, las nuevas clases capitalistas querían acercarse y parecerse a la nobilidad. Eso también representó un tipo de hibridación. Así, lentamente, los grupos antiguos fueron desapareciendo, pero hasta la Primera Guerra Mundial desempeñaron un papel político muy importante aunque después eso haya cambiado un poco.

-¿Qué nuevas preocupaciones e iniciativas se fueron instalando en los países centrales a partir de la última crisis económica mundial?

–En el caso de Estados Unidos podemos observar nuevas políticas. El ascenso de China, la posición política y militar internacional de Estados Unidos, lo que está ocurriendo en Oriente Medio y el rol de Rusia, todo eso se ha vuelto una situación peligrosa para mantener su dominación a nivel mundial. En Estados Unidos entendieron que se necesitan políticas más fuertes.

-¿Qué tipo de políticas?

–Políticas de proteccionismo escondido, políticas industriales, políticas energéticas para tener energía barata. Además, tienen el propósito de acabar con los paraísos fiscales porque necesitan la plata para financiar estas políticas. En Europa no se implementa este tipo de políticas porque no hay un sentimiento nacional fuerte, mientras que en Estados Unidos sí es muy fuerte el sentimiento nacional, por eso creo que las cosas están cambiando en esta dirección. Eso no quiere decir que la dinámica de las clases sociales esté cambiando, pero sí debemos reconocer que la política impositiva dañará en cierta forma a las clases superiores, a las grandes empresas. Las dañará porque las grandes empresas ahora no pagan impuestos y tendrán que empezar a pagarlos. Lo que se destina a impuestos redunda en una disminución de los dividendos. Esto está cambiando, al menos en el caso de Estados Unidos.

-¿Se trata de un cambio superficial o cree que tendrá efectos económicos estructurales?

–Cambiará, al menos, en términos cuantitativos. Con el neoliberalismo aumentaron en forma desmedida los números de los millonarios, pero si deben pagar impuestos les resultará mucho más difícil volverse millonarios. Habrá una lucha por esta contradicción entre el Estado, que representa los intereses colectivos del país, y las clases capitalistas, que quieren un país fuerte para defender sus intereses pero no quieren pagar impuestos.

-¿Por qué ilustra la configuración del capital actual basándose en la forma de un nudo de corbata?

–El centro del sistema capitalista mundial es un nudo donde se alojan las grandes empresas financieras que tienen las acciones de otras empresas. Las clases ricas colocan su dinero en las grandes empresas financieras para que les manejen su dinero. Significa comprar acciones que van a subir y bajar y así, maximizarán sus rendimientos. Se trata de un nudo porque estas grandes empresas financieras, fundamentalmente de Estados Unidos e Inglaterra pero también de otros países, tienen acciones de otras empresas y se controlan mutuamente, nadie de fuera les controla estas acciones. Pero además son propietarias del resto del sistema, que es la economía no financiera, por cuanto manejan las acciones de esas otras empresas. Una empresa financiera encara a una empresa transnacional que tiene un rendimiento de sus capitales de un 12 por ciento y le dice: “nosotros queremos un rendimiento del 15 por ciento”. Y la trasnacional debe conformarse o le venden las acciones, con lo que bajarán sus cotizaciones bursátiles y, por ende, los ingresos de los cuadros que manejan las empresas no financieras disminuirán. Es decir que, lejos de lo que se afirma, no es el sector financiero el que mantiene el sistema. Claro. Por ejemplo, en Estados Unidos u otros países, si consideramos el total de la economía y sumamos las empresas no financieras, observamos que no hay un flujo de capital que vaya de la Bolsa hacia las empresas. Este sistema ya no funciona de esta manera porque, de hecho, no se emiten acciones nuevas sino que las empresas recompran sus propias acciones. Una empresa que tiene dinero compra sus propias acciones en la bolsa. Eso muestra que el sistema de la bolsa no sirve para colectar dinero que vaya a las empresas, por el contrario, las empresas ganan plata y tiene beneficios que usan para comprar sus propias acciones, esto lo hacen para lograr el alza de sus cotizaciones.

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COP21: réquiem para una especie inteligente

Mér, 02/12/2015 - 10:00
Alejandro Nadal, La Jornada

Un día le preguntaron al astrofísico Neil de Grasse si creía que había vida inteligente en otros planetas. Para responder señaló que primero se necesitaba una definición de lo que es vida inteligente. Acto seguido y con gran ironía propuso que una especie alcanza esa distinción cuando tiene la capacidad de autodestruirse. Con esa definición la humanidad calificaría perfectamente para ser considerada ejemplo de vida inteligente. Habría que añadir que hay muchos caminos hacia la autodestrucción y uno de ellos podría ser el que hemos emprendido en el terreno del cambio climático.

Desde hace años la comunidad científica viene alertando sobre los efectos de la acumulación de gases invernadero en la atmósfera. Antes de la revolución industrial la concentración de dióxido de carbono (CO2) se mantuvo en niveles bajos (en promedio unas 280 partes por millón, ppm) pero a partir de 1850 comenzó a aumentar rápidamente. Hoy rebasa las 400 ppm y es evidente que está siendo impulsada por la actividad humana.

Desde 1850 la temperatura aumentó 0.85 grados centígrados. Se calcula que con concentraciones estables de CO2 cercanas a las 450 ppm el aumento de temperatura tiene altas probabilidades de mantenerse en 2 grados centígrados y aunque los efectos serían severos se podría evitar una catástrofe. Para alcanzar esta meta se necesita recortar el nivel de emisiones de manera radical.

En 1992 se firmó la Convención marco sobre cambio climático (UNFCCC) y la información científica sobre la acumulación de CO2 en la atmósfera y sus peligros era ya bastante bien conocida (aunque mucha gente seguía en una fase de negación). Sin embargo, las emisiones anuales de CO2 crecieron vertiginosamente, pasando de 22.5 gigatoneladas en 1992 a 36.3 gigatoneladas en 2013.

Para permanecer en el umbral de los 2 grados centígrados las reducciones anuales de emisiones deben alcanzar las 55 giga toneladas para el año 2050. ¿Permitirá la COP21 que se desarrolla en París alcanzar este objetivo? La respuesta es negativa.

La COP21 debe alcanzar el acuerdo para un nuevo protocolo que seguramente será anunciado como un gran triunfo en la lucha por reducir los niveles de emisiones de gases invernadero. El nuevo acuerdo recibirá el nombre de Protocolo de París y ya se conoce el texto (http://unfccc.int/resource/docs/2015/adp2/eng/8infnot.pdf). El más importante de sus componentes serán los compromisos nacionales de reducción de emisiones. Estas están siendo determinadas por cada país, independientemente y de manera voluntaria. De este modo se romperá definitivamente con el esquema que animaba el ahora difunto Protocolo de Kioto: ya no habrá metas obligatorias determinadas a nivel internacional.

Las metas voluntarias tienen dos características negativas. La primera es que no están determinadas en función del tope agregado que tiene la atmósfera para mantenernos en el rango del cambio de 2 grados centígrados. Cada país es libre de fijar sus metas para el año 2050 en términos de su estrategia económica, pero no en función del tope global de 450 ppm. Esta desvinculación explicaría el que los planes de reducción de emisiones que hoy ha recibido la UNFCCC apenas alcanzan las 44 giga toneladas, cantidad muy por debajo de la cantidad requerida para alcanzar la meta de 450 ppm.

El segundo defecto es que el incumplimiento de las metas voluntarias no acarrea ningún tipo de sanción. Más allá de una mala reputación no hay consecuencias por incumplimiento. En cambio, como en muchos tratados internacionales sí existen incentivos para la no observancia de los compromisos adquiridos. El Protocolo de París se coloca entonces en la trayectoria establecida en la cumbre de Copenhague hace seis años en la que un pequeño grupo de países impuso la idea de compromisos voluntarios en lugar de metas internacionalmente determinadas y con poder legal vinculante.

La prensa internacional pregunta si los representantes de las 195 delegaciones nacionales podrán alcanzar un nuevo y audaz acuerdo. Pero si ya se conoce el borrador base del Protocolo de París, ¿sobre qué exactamente versarán las arduas negociaciones? Si los compromisos nacionales son independientemente determinados no se ve bien cómo podrían ser objeto de negociaciones. En cambio, las aportaciones al fondo financiero de ayuda a los países más afectados por el cambio climático sí será objeto de fuertes discusiones. Pero una buena parte de ese fondo serán promesas cuyo cumplimiento será difícil verificar.

Hace seis años, en la COP15 de Copenhague se prometió a los países en vías de desarrollo un flujo de 100 mil millones de dólares anuales y a la fecha sólo se han entregado unos 62 mil millones. En la COP21 los delegados de los países pobres tendrán que aceptar las promesas como buenas para no regresar a casa con las manos vacías.

Todo parece indicar que la COP21 no podrá estabilizar la concentración de gases invernadero en la atmósfera. Nuestro emblema de especie inteligente en el sentido de Neil de Grasse podría recibir un nuevo brillo en París.

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Consumir más, conservar más: lo sentimos, pero no podemos permitirnos ambas cosas

Mér, 02/12/2015 - 07:05
El crecimiento económico está haciendo trizas el planeta y nuevas investigaciones sugieren que no puede conciliarse con la sostenibilidad.

George Monbiot, Sin Permiso

Lo podemos tener todo: esa es la promesa de nuestra época. Podemos poseer cualquier artilugio que seamos capaces de imaginar…y hasta unos cuantos que no. Podemos vivir como monarcas sin comprometer la capacidad de la Tierra para sustentarnos. La promesa que hace posible todo esto es que a medida que las economías se desarrollan, se vuelven más eficientes en su uso de los recursos. Dicho de otro modo, se desacoplan.

Hay dos clases de desacoplamiento: relativo y absoluto. El desacoplamiento relativo significa utilizar menos materiales con cada unidad de crecimiento económico; el desacoplamiento absoluto significa una reducción total en el uso de recursos, aunque la economía siga creciendo. Casi todos los economistas creen que el desacoplamiento – relativo o absoluto – constituye un rasgo inexorable de crecimiento económico.

Sobre esta noción descansa el concepto de desarrollo sostenible. Se sitúa en el centro de las conversaciones sobre cambio climático de París del mes que viene y de cualquier otra cumbre sobre cuestiones medioambientales. Pero parece que no tiene fundamento.

Un documento publicado este mismo año en Proceedings of the National Academy of Sciences propone que hasta el desacoplamiento relativo que decimos haber logrado es un constructo de falsa contabilidad. Señala que gobiernos y economistas han medido nuestros impactos de un modo que parece irracional.

La falsa contabilidad funciona del siguiente modo: toma las materias primas que extraemos en nuestros respectivos países, las añade a nuestras importaciones de cosas de otros países y le resta luego nuestras exportaciones para acabar en algo denominado “consumo material interno”. Pero al medir sólo los productos que se mueven de un país a otro, en lugar de las materias primas necesarias para crear esos productos, subestima enormemente el uso total de recursos por parte de los países ricos.

Por ejemplo, si los metales se extraen y procesan en el propio país, esas materias primas, lo mismo que la maquinaria y la infraestructura utilizadas para producer un metal acabado se incluyen en las cuentas de consumo material interno. Pero si compramos un producto de metal en el exterior, sólo se cuenta el peso del material. De modo que a medida que la minería y las manufacturas se desplazan de países como el Reino Unido y los EE.UU. a países como China e India, da la impresión de que los países ricos usan menos recursos. Una medida más racional, llamada huella material, incluye todas las materias primas y los usos económicos, donde quiera que sea que se extraigan. Cuando se toman en cuenta, desaparecen esas aparentes mejoras de eficiencia.

En el Reino Unido, por ejemplo, el absoluto desacoplamiento que parecen mostrar las cuentas de consumo material se ve reemplazado por una gráfica completamente distinta. No solo no existe un desacoplamiento absoluto, es que tampoco hay desacoplamiento relativo. De hecho, hasta la crisis financiera de 2007, la gráfica seguía la dirección: relativa incluso respecto al aumento de nuestro producto interior bruto, nuestra economía se estaba volviendo menos eficiente en su uso de materiales. Contra todas las predicciones, se estaba produciendo un reacoplamiento.

Si bien la OCDE ha afirmado que los países más ricos han reducido a la mitad la intensidad con que utilizan recursos, el nuevo análisis sugiere que en la UE, los EE.UU., Japón y las demás naciones ricas, no se ha producido “mejora alguna en absoluto en la productividad de los recursos”. Esta es una noticia asombrosa. Parece convertir en un sinsentido todo lo que se nos ha dicho acerca de la trayectoria de nuestros impactos medioambientales.

Envié el document a uno de los principales pensadores británicos sobre esta cuestión, Chris Goodall, quien ha sostenido que el Reino Unido parece haber alcanzado un “pico de materiales”: dicho de otro modo, que se ha producido una reducción total en nuestro uso de recursos, también conocida como desacoplamiento absoluto. ¿Qué pensaba él?

Dicho sea en su inmenso honor, respondió que “en términos generales, tienen, por supuesto, razón”, aunque el nuevo análisis parece socavar el supuesto que ha elaborado.

Tenía él, sin embargo, varias reservas, sobre todo acerca del modo en que se calculan los impactos de la construcción. También consulté al principal experto académico sobre el tema, el profesor John Barrett. Me dijo que él y sus colegas habían llevado a cabo un análisis similar, en este caso sobre el uso de energía y las emisiones de invernadero en Gran Bretaña, “y encontramos un patrón similar”. Uno de estos documentos revela que mientras que las emisiones de dióxido de carbono cayeron oficialmente en 194 millones de toneladas entre 1990 y 2012, esta aparente reducción queda más que cancelada por este CO2 que contratamos comprando cosas en el extranjero. Esto se elevó 280 millones de toneladas en el mismo periodo.

Docenas de trabajos más llegan a conclusiones semejantes. Así, por ejemplo, un informe publicado en la revista Global Environmental Change llegó a la conclusión de que cada vez que se dobla la renta, un país necesita un tercio más de tierra y océanos para apoyar su economía debido al aumento de su consumo de productos animales. Un trabajo reciente de la revista Resources llegó a la conclusion de que el consumo global de materiales ha aumentado en un 94% en 30 años y se ha acelerado desde el año 2000. “En el curso de los últimos 10 años no se ha alcanzado ni siquiera un desacoplamiento relativo a escala global”.

Podemos persuadirnos de que vivimos de la nada, flotando en una economía sin peso, como predijeron ingenuos futurólogos en la década de 1990. Pero se trata de una illusion creada por la irracional contabilidad de nuestros impactos medioambientales. Esta ilusión permite una aparente reconciliación de medidas políticas incompatibles.

Los gobiernos nos apremian a consumir más y conservar más. Debemos extraer más combustibles fósiles del subsuelo, pero quemar menos. Deberíamos reducír, reutilizar y reciclar lo que entra en nuestros hogares y al mismo incrementarlo, desecharlo y substituirlo. ¿De qué otro modo puede crecer la economía del consumo? Tendríamos que comer menos carne parea proteger el planeta vivo, y comer más carne para impulsar el sector agrícola-ganadero. Esas medidas políticas son irreconciliables. Los nuevos análisis sugieren que el crecimiento económico es el problema, independientemente de que la palabra “sostenible” se le atornille encima.

No es solo que no encaremos esta contradicción; apenas sí hay quien se atreva a nombrarla. Es como si la cuestión fuera demasiado grande, demasiado aterradora como para contemplarla. Parecemos incapaces de enfrentarnos al hecho de que nuestra utopía es también nuestra distopía, que la producción parece indistinguible de la destrucción.

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El renminbi, de moneda del pueblo a divisa mundial

Mar, 01/12/2015 - 20:16

El FMI ha ungido al yuan chino como la quinta moneda de su canasta instalándolo en la élite mundial de divisas y como moneda de reserva global. Esta medida allana el camino para un uso más amplio del yuan chino en el comercio y las finanzas. El yuan comparte así una posición de privilegio junto al dolar, el euro, la libra esterlina y el yen japonés. Hasta el momento, estas cuatro monedas formaban parte de los Derechos Especiales de Giro (DEG), una moneda artificial erigida en 1969 por el FMI y utilizada como unidad de cuenta para mantener algunos parámetros financieros semiconstantes.

Este será el primer cambio en la composición de monedas del DEG desde 1999 cuando el euro sustituyó al marco alemán y el franco francés. Es también un hito en la credibilidad internacional del yuan, una moneda creada después de la Segunda Guerra Mundial y cuya incorporación a la canasta del FMI fue rechazada en 2010 por no cumplir los criterios necesarios. La inclusión de la moneda china en la canasta del FMI es una clara indicación de las reformas que ha implementado el gigante asiático en los últimos años, como la apertura de sus mercados de bonos y divisas y la liberación de la moneda.

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El derribo del Su-24

Mar, 01/12/2015 - 14:02
José Blanco, La Jornada

Después del derribo del avión militar ruso Su-24 por dos cazas turcos F-16 de fabricación estadunidense, han salido en cascada informes, datos y hechos, muchos aparentemente contradictorios, que confirman una gesta que ha estado a la vista de quien quisiera verlo, aun cuando la guerra mediática internacional todo lo ha vuelto una olla podrida.

El derribo del avión ruso está cambiando el curso de las cosas velozmente, pero el fondo del asunto ahí está, incólume. Estados Unidos busca por todos los medios atacar masivamente a Rusia. La gran potencia imperialista insiste en prevalecer para siempre y de un modo incontrastable, como las riendas del mundo. No obstante, no es Rusia su objetivo primordial, sino China.

Puede decirse que el mundo ha vivido en guerra. La mayoría de las culturas que hoy son países eu­ropeos vivieron en mil batallas prácticamente todo el medioevo y también durante la era moderna hasta la primera y segunda guerras mundiales. Lo mismo ocurría contemporáneamente en el mundo musulmán, quizá de manera más compleja. Pero lo que sería Europa incursionó en invasiones de pillaje y de apropiación de territorios también desde el medievo, mediante las Cruzadas.

Durante la Primera Guerra Mundial los británicos emprendieron la campaña del Sinaí y de Palestina. Al mismo tiempo el oficial Lawrence de Arabia impulsó una rebelión árabe contra Turquía, prometiendo en nombre de Gran Bretaña un Estado árabe. Las fuerzas turcas fueron derrotadas en 1917, y Palestina y Siria ocupadas. La región permaneció bajo administración militar británica el resto de la guerra. El estado de cosas que vive hoy Medio Oriente son el último producto de una encadenada serie de conflictos y luchas entre musulmanes, combinada con las intervenciones y colonizaciones de Occidente.

Hoy, las luchas armadas entre musulmanes, los miles y miles de muertos –por ahora sirios–, la masiva emigración islámica hacia Europa resultan de las decisiones, y las severas intervenciones, espionajes, acuerdos, desacuerdos, dentro de Occidente, más Israel, respecto de los 18 países que componen geográficamente Medio Oriente. Por Occidente debiéramos entender la fofa asociación de los 28 países organizados en la OTAN con Estados Unidos a la cabeza; tengamos presente que esa organización no es de ninguna manera un bloque indiferenciado.

El leitmotiv de la OTAN es detener el fortalecimiento económico de Rusia y China. Pero resulta un oscuro laberinto sólo entender la magnitud y penetración económica de estos dos países en los países de la propia OTAN y sopesar adecuadamente cómo juegan las relaciones que esos mismos países tienen con el resto del mundo.

La OTAN posee una Asamblea Parlamentaria (AP) como órgano de decisión en materia de, solamente, seguridad, política y economía. Esta asamblea es, créalo, independiente de la OTAN. Por supuesto, a la AP acuden miembros invitados de piedra, miembros a regañadientes y miembros incidentalmente en desacuerdo con Estados Unidos.

Por ejemplo, en el asunto de las sanciones económicas a Rusia, decididas por Estados Unidos y la Unión Europea (UE), existen diferencias de opinión más que explicables entre sus 28 miembros, pero todos se alinean a lo que ordena Estados Unidos y en algunos temas, a lo que dicta Alemania.

La Red Voltaire logró elaborar un documental en el que se concluye que los terroristas del Emirato Islámico (Daesh) no son simplemente musulmanes, sino fánaticos extremistas y mercenarios de nacionalidades diversas que utilizan la religión islámica como arma para recrear el Gran Califato Musulmán. De acuerdo con esta fuente sus padrinos están en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Francia y Estados Unidos.

Todo parecería indicar que en el grave cuadro de tensiones del presente están involucrados estados, pero también intereses privados autónomos con poder de fuego (o de financiación de grandes proporciones para armar ejércitos de gran magnitud). Los kurdos han dicho que los mercenarios del Estado Islámico actúan drogados con una suerte de anfetamina llamada captagon, lo que explicaría la impavidez suicida de los yihadistas durante las batallas y la brutalidad bestial con la que realizan atrocidades: violaciones, decapitaciones y crucifixiones.

Entre tanto en el impulso por buscar detener a China, Estados Unidos se encuentra con malas noticias. China ha visto disminuir su crecimiento en los dos últimos años, pero sucede que los datos del mercado laboral estadounidense publicados durante los 12 meses previos a marzo de 2015 no son tan robustos como creía la Reserva Federal: el Departamento del Trabajo reconoció recientemente que sobrestimó en por lo menos 255 mil los empleos producidos por el sector privado.

Entre tanto en la reciente reunión del G-20, Putin dijo en referencia al financiamiento del Estado Islámico: He mostrado a nuestros colegas imágenes satelitales y tomadas por aviones, en las cuales se ve claramente qué volumen tiene el comercio ilegal de petróleo y sus derivados. Columnas de camiones cisternas cargados de petróleo, extendiéndose por decenas de kilómetros, de manera que a 4 mil o 5 mil metros de altitud desaparecen en el horizonte. Parece un sistema de tuberías de petróleo, y pidió esclarecer quién es el comprador.

Entre tanto la OTAN ha exigido a Rusia detener inmediatamente sus ataques contra la oposición y civiles en Siria, mientras Rusia decidió desplegar en su base militar de Siria los sistemas antiaéreos ultra modernos S-400 Triumf, que cubrirán todo el territorio del país árabe.

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La economía chilena se enfrenta a una catástrofe anunciada

Mar, 01/12/2015 - 12:09
Fernando Duque, El Ciudadano

Recientemente se han publicado un par de artículos en la revista semanal inglesa “The Economist” que señalan que Chile va directo al despeñadero. En efecto, en su número semanal del 14 al 20 de noviembre del 2015, la revista en su página editorial y luego en un artículo de fondo delinea paso a paso, la catástrofe que se avecina. Por un lado está la caída en los precios de los productos de exportación. Por otro, el gran endeudamiento de las grandes empresas chilenas.

A fines del año 2009, escribí un trabajo académico sobre China y la India. Ahí se señalaba que ambos gigantes asiáticos entrarían en un corto periodo de cambio turbulento y crítico dentro de los próximos 10 años. Se señalaba además que todos los países que hoy día son ricos y desarrollados, sufrieron dentro de su proceso de crecimiento económico, graves crisis temporales que obstruían y retardaban este proceso de desarrollo por algunos años.

No obstante, se indicaba que eventualmente la economía y sociedad en desarrollo, rápidamente se recuperaba y así el país lograba su estatus de país rico y desarrollado. Esta es la historia económica de los países de la Europa occidental, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón. En conclusión, todos los países que hoy día son ricos y desarrollados en algún momento de su proceso de desarrollo histórico, se vieron obligados a crear el Estado de bienestar, y esto con el fin de evitar una violenta revolución social. El Estado de bienestar con sus inmensos gastos en salud, educación, obras públicas, trabajo, transporte, seguridad social, etc., etc., etc.; es un Estado sumamente caro. Estos gastos invariablemente desvían y restan grandes recursos y capitales al proceso de crecimiento económico y estos recursos se invierten en crecimiento social y cultural de la sociedad en desarrollo. De esta forma la velocidad del crecimiento económico tiende a reducirse sustancialmente. Este es el costo que es preciso pagar para garantizar la justicia y la paz social.[i]

En el año 2009 también se argumentaba que tanto India como China debían, dentro de la próxima década, iniciar la creación del Estado de Bienestar en sus respectivos países. Se señalaba que esto reduciría sustancialmente la velocidad del crecimiento económico en ambos países. Se señalaba además que Chile debía prepararse para enfrentar con éxito este crucial cambio, ya que la transformación de una economía dirigida hacia el intensivo fomento de la producción a una economía destinada a crear el Estado de bienestar y fomento del consumo interno; siempre reduce sustancialmente la demanda de materias primas. Una drástica reducción de esta demanda bajaría radicalmente los precios de mercado de los productos de exportación chilena, particularmente el cobre. Por lo tanto era preciso pensar a la brevedad posible en un modelo productivo nacional que no repitiera los errores que se cometieron cuando se produjo la caída del precio del salitre debido a la invención del salitre sintético. Este vital descubrimiento hecho por los alemanes arruinó la economía chilena a partir de la segunda década del siglo XX.

Ya han pasado seis años desde que se escribió el artículo titulado: “Una Esperanza Frustrada: La Inminente Crisis Política de los Gigantes Asiáticos y su Probable Impacto en Chile”.[ii] Desafortunadamente el país ha hecho poco o nada para cambiar su matriz productiva, y ha seguido produciendo y exportando materias primas con escaso valor agregado y al mismo tiempo importando maquinarias, productos industriales, medicinas de altísimo valor en el mercado entre otros. Ahora, a fines de noviembre de 2015, el cobre ya ha caído a dos dólares la libra en los mercados mundiales y su costo promedio de producción supera los dos dólares veinte centavos. Esto hecho por sí sólo debería despertar alertas rojas por todos lados, pero poco de esto ocurre. Se asume que el crecimiento chino se mantendrá a tasas del 7% al año y que esto garantizaría un precio del cobre aceptable en el futuro.

La historia interminable Como si toda esta enorme nube negra en el horizonte fuera poco, recientemente se ha publicado un par de artículos en la revista semanal inglesa “The Economist” que señalan que Chile va directo al despeñadero. En efecto, en su número semanal del 14 al 20 de noviembre del 2015, la revista en su página editorial y luego en un artículo de fondo delinea paso a paso, la catástrofe que se avecina. El editorial se titula The Never-ending story (página 15). Y el artículo de fondo de titula “Briefing the World Economy Pulled Back In” (páginas 25 – 28). Ambos artículos tienen que ver con el gravísimo endeudamiento de las empresas privadas de los países emergentes. Claramente se señala que esta enorme deuda será la causa principal de la próxima crisis económica planetaria. La portada de la revista muestra tres libros que como dominós colapsando caen unos sobre otros. El primer libro se titula La Gran Crisis Subprime en USA (2007 – 2009); el segundo libro se titula, La Crisis del Euro (2010 – 2012); y el tercer libro tambaleándose y a punto de caer se titula La Crisis de los Mercados Emergentes (2015 – ?). Se indica que las tres crisis han sido causadas por el mismo fenómeno. Es decir, el imparable movimiento de capitales que se desplazan de una zona a la otra del planeta en búsqueda de buenas utilidades. En la primera crisis, es decir, la que afectó a los Estados Unidos, capitales occidentales y asiáticos crearon una enorme burbuja inmobiliaria en ese país. Cuando la burbuja explotó, estos capitales ayudados por capitales alemanes, invadieron el sur de Europa y crearon otra burbuja, donde Grecia, España, Irlanda, Portugal, Italia y en menor medida también Francia, fueron los países más afectados. Cuando esta burbuja explotó en el año 2010, ella creó la crisis de la Unión Europea, problema que aún continúa. Los capitales golondrina, de Europa saltaron al tercer mundo formado por los países emergentes. Son estos países los que ahora están entrando en una profunda crisis económica y financiera.

Esta vez, gran parte del crédito fácil, ha sido dirigido al sector privado de los países emergentes. Los bancos occidentales y asiáticos han hecho préstamos poco productivos a empresas privadas mal administradas del tercer mundo, también estos inversionistas globales han comprado en moneda local, bonos emitidos por compañías privadas de dudosa reputación técnica y financiera y pertenecientes a países emergentes. Se ha creado de esta forma una nueva y gigantesca burbuja crediticia y ella ya está explotando. Los países emergentes más afectados y en más grave peligro son aquellos donde la deuda privada supera en más del 100% el producto bruto del país. En esta lista se encuentra primero Singapur, con una deuda de sobre el 250% del producto. En segundo lugar está Malasia con una deuda superior al 200% del producto. En tercer lugar está China con una deuda privada poco inferior al 200% del producto. En cuarto lugar está Corea del Sur con una deuda privada similar a la China. En quinto lugar está Tailandia con una deuda privada del 180% del producto y en sexto lugar está Chile con una deuda privada un poco inferior al 150% del producto. Finalmente la tabla número dos del artículo en referencia, señala que otros países en serios problemas son Brasil y Turquía ya que en ambos la deuda privada supera el 100% del producto. El artículo en la página 25 señala textualmente que: “En contraste con la expansión del crédito en Estados Unidos y Europa, donde los hogares eran los deudores principales, tres cuartos del peso de la deuda privada en países emergentes está en manos de empresas privadas. La deuda corporativa ha crecido de un 50% del producto bruto en el 2008, a un 75% en el año 2014. La mayoría de estos préstamos se hicieron en Asia, particularmente en China. Pero Turquía, Brasil y Chile, también recibieron enormes préstamos. Empresas en el área de la construcción, particularmente en China y América Latina aumentaron su endeudamiento en forma exagerada. La industria del petróleo y gas fue también un gran receptor de créditos. Todo esto de acuerdo con el informe de estabilidad financiera global del Fondo Monetario Internacional. Deuda creciente en mercados emergentes no es tema de preocupación. Sólo puede significar que los ahorros están entrando en el mercado de capitales en forma más efectiva o que mejores oportunidades de inversión están siendo aprovechados en forma más productiva. Desgraciadamente estas posibilidades optimistas no representan para nada lo que en verdad está sucediendo. Mientras el endeudamiento corporativo de los países emergentes se va a las nubes, las utilidades de las compañías se han desplomado en forma catastrófica. Esto lo documenta el Fondo Monetario Internacional. Hay mucha evidencia que sugiere que el aumento drástico de la deuda son signos claros de préstamos indiscriminados y mal hechos y ellos sin duda eventualmente terminarán mal”. The Economist en su página editorial (página 15) continúa señalando que ya son casi diez años desde la explosión de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, y son seis años desde la insolvencia de Grecia que desató la crisis europea. Uniendo ambos episodios está la rapidísima acumulación de deuda seguida por una drástica caída. Un tercer capítulo de la crónica de la deuda se está ahora desarrollando. Esta vez la escena se produce en los países emergentes. Los inversores extranjeros ya se están despojando de gran parte de sus inversiones, pero la total agonía de la desaceleración, está aún pendiente. Crisis de la deuda en países pobres no es nada nuevo. De esta manera, la próxima crisis será para algunos, menos dramática que la quiebra de los mercados que colapsaron en los años 80 y 90 del siglo XX. Hoy día los mercados emergentes en gran medida tienen, tasas de cambio más flexibles, reservas mucho más grandes y una proporción menor de su deuda en moneda extranjera. No obstante, el colapso afectará el crecimiento en forma mucho más potente de lo que la gente ahora espera. Todo esto debilitará la economía global en un momento en que la reserva federal de los Estados Unidos empezará a subir las tasas de interés. En todos los tres volúmenes de esta trilogía de la deuda, el ciclo empezó con el capital inundando los límites de los países, y así bajando las tasas de interés y empujando el crecimiento exagerado del crédito. En los Estados Unidos, la acumulación de los ahorros globales, la mayoría de Asia, se lanzó hacia las casas baratas con resultados desastrosos. En la Zona Euro, los ahorradores alemanes ayudaron a financiar una avalancha de inversiones en propiedades irlandesas y en gastos públicos en Grecia. Y tan pronto como esta burbuja de los países ricos explotaron, esto tiró las tasas de interés a niveles históricos bajísimos. La corriente de capital cambió de dirección. El dinero se derramó de los países ricos a los países más pobres. Esto fue por fin una tendencia correcta. Pero había un enorme peligro. Mucho capital se pidió prestado y se otorgó demasiado rápido. Una enorme cantidad de deuda fue tomada por compañías privadas para financiar proyectos imprudentes o para adquirir bienes sobrevalorados. En términos generales la deuda de los mercados emergentes subió de 150% del producto en 2009 a 195% del producto en el año 2014. La deuda corporativa subió de menos de 50% del producto en el año 2008 a más del 75% del producto en el año 2014. La proporción de deuda producto en China ha subido 50 puntos porcentuales en los últimos 4 años. Ahora este rápido crecimiento (boom) está llegando a su fin.

Un crecimiento chino más lento y precios de las materias primas más débiles han oscurecido las posibilidades aún cuando un dólar más fuerte y la cercanía de tasas de interés más altas en Estados Unidos, ya está poniendo barreras al torrente de capital barato. Ahora viene la hora de la verdad. Algunos ciclos de deuda finalizan en graves crisis y recesión. Como testigo de esto está la debacle subprime y las agonías de la Zona Euro. Otros ciclos resultan en solo un crecimiento más lento a medida que los prestamistas dejan de gastar y los capitalistas arrancan para disminuir sus pérdidas. La enorme y gigantesca escala del actual crédito para los países emergentes, garantiza que su conclusión causará mucho daño. En países donde la deuda del sector privado ha aumentado en más de un 20% del producto, la velocidad del crecimiento del producto se desacelera en un promedio del 3% por año en los tres años después que se llega al punto máximo de préstamo. Pero cuánto dolor se sufrirá de aquí en adelante, dependerá de factores locales. Desde la escala de ajuste en la tasa de cambio hasta el tamaño de las reservas que el país tiene. En forma preliminar los países emergentes se pueden poner en uno de los tres siguientes grupos.

Un primer grupo incluye aquellos países en que el crecimiento del crédito (credit boom) será seguido por prolongado malestar. Esto está muy lejos de ser un ataque al corazón. Países tales como Corea del Sur y Singapur, pertenecen a esta categoría, también China (y esto es crucial para la economía global). China todavía tiene defensas formidables para protegerse efectivamente de la salida de capitales. Además, tiene un enorme superávit en cuenta corriente. Sus reservas llegaron a 3.5 trillones de dólares en octubre, y esto equivale a tres veces su deuda externa. Los líderes chinos tienen la tendencia de salvar a los prestamistas y muestran pocos signos tolerantes hacia las bancarrotas. Pero tirando los problemas bajo la alfombra no los eliminará. Compañías privadas que deberían quebrar seguirán funcionando. Préstamos incobrables se apilarán en los bancos. El exceso de capacidad instalada como en el acero, llevará a dumpings en otros lados. Todo esto reduce la velocidad del crecimiento, pero también detiene el peligro de una crisis mucho más severa.

Con riesgo de crisis severas y con resultados catastróficos se debe incluir a los países de la segunda categoría. Estos son los países que no tienen los medios para salvar a los prestamistas imprudentes y tampoco pueden protegerse de la salida abrupta de capital. Dentro de las grandes economías en esta situación, tres países grandes se distinguen. Primero el mercado de los bonos corporativos del Brasil ha crecido 12 veces desde el año 2007. Su déficit de cuenta corriente significa que depende de capitales extranjeros. Su parálisis política y su inflexibilidad fiscal no ofrecen nada que pueda dar seguridades a los inversores. Los bancos de Malasia, tienen muchísima deuda externa. Y los hogares malasios tienen la más alta tasa de deuda/ingreso de todos los países emergentes. Sus reservas son sumamente escasas y su actual superávit de cuenta corriente se va a reducir drásticamente en un futuro cercano. Turquía combina un déficit de cuenta corriente, alta inflación y alta deuda en moneda extranjera. Todo esto ha pasado a ser muy doloroso a medida que la lira se desvaloriza. Un pequeño país que se encuentra en el grupo de los condenados es naturalmente Chile. No obstante The Economist curiosamente en esta parte del texto, no lo menciona. Sin embargo debido a que Chile está en el sexto lugar de los países con una deuda privada del 150% del producto, tiene déficit de balanza de pagos, su moneda se ha depreciado enormemente en los últimos meses, la inversión se ha desplomado y el nivel de optimismo de la clase empresarial está en el suelo; indudablemente que califica para que Chile sea puesto en la lista de países condenados.

El tercer grupo de países consiste en aquellos países emergentes que ya han escapado a problemas serios y han pasado lo peor. De entre estos países grandes, India es el más sano de todos. Rusia puede superar las expectativas, el rublo ya ha tenido un ajuste mayor que cualquier otra moneda relevante y la economía muestra signos de recuperación. Según el artículo, Argentina es un desconocido perenne pero que tiene muy poca deuda privada, puede también salvarse si un reformista gana la presidencia este mes. Fuera de estos brillantes casos, todos los otros países señalan un año muy pálido y débil para la economía global. El Fondo Monetario ha pronosticado un crecimiento más alto para los mercados emergentes el próximo año. No obstante, las lecciones del pasado ciclo de deuda, sugiere que otros años de caídas es mucho más probable. La debilidad del mundo en desarrollo y que representa más de la mitad de la economía global, es ya mucho más importante de los que era antes. Crecimiento lento de los mercados emergentes dañan las utilidades de las multinacionales y el ingreso de los exportadores. Los bajos precios de las materias primas ayudan a los importadores de petróleo, pero ahoga y asfixia a los endeudados mineros, a los super endeudados perforadores de petróleo y a los comerciantes de materias primas, que todos juntos deben más de tres trillones de dólares. La economía europea está más expuesta al enfriamiento de la demanda de los mercados emergentes. Es por esto que el crédito fácil es algo predecible en Europa. Pero el dilema de los Estados Unidos es mucho más grave. La divergencia de política monetaria entre los Estados Unidos y el mundo pondrá enorme presión al alza en el dólar, dañando sus exportaciones y ganancias. Las olas de capital golondrina, podrían una vez más tratar de buscar al consumidor norteamericano como el prestamista de elección. Si esto ocurre, la crisis de la deuda global podría terminar en el mismo lugar donde ella empezó. Es así como la gigantesca crisis del crédito tiene una trayectoria circular. En otras palabras, la crisis vuelve al mismo lugar donde empezó en el año 2007. Aquí terminan los pronósticos del The Economist.

Volviendo a Chile y para concluir, es preciso señalar que con el precio del cobre bajo su costo de producción, y con el precio de los otros productos de exportación chilenos también sufriendo precios bajos, si a toda esta tragedia se agrega ahora la destrucción del sector privado nacional, debido a la salida de capitales extranjeros; se puede concluir que Chile una vez más se ve enfrentado a un dilema circular parecido al que tiene la crisis global descrita brillantemente por The Economist. La crisis del salitre forzó a Chile a abandonar el modelo neoliberal en 1920. Entre esa fecha y el año 1939, se creó el modelo estatista e intervencionista o también llamado modelo de sustitución de importaciones o modelo cepalino. Este modelo funcionó hasta 1973 cuando fue brutalmente destruido por la dictadura militar. La dictadura adoptó el modelo neoliberal, el Estado se redujo y se puso todo el peso del desarrollo económico en el sector privado nacional y en los inversores extranjeros. Ahora que la inversión extranjera seguramente abandonará el país, y el sector privado colapsará bajo el peso de su deuda y la falta de utilidades; una vez más es probable que Chile vuelva a recrear el modelo estatista e intervencionista que tan brutalmente abandonó en 1973. Parece una broma o ironía histórica, pero al parecer la creación del Estado de bienestar en China también será responsable indirectamente por la recreación del Estado de bienestar en Chile y naturalmente en el resto de América Latina.

[i] Alemania produce y exporta tanto como lo hace China, no obstante China creció dos dígitos por tres décadas y Alemania sólo creció a una pequeña fracción de este crecimiento durante este mismo periodo. La razón principal para estas dos distintas velocidades en la tasa de crecimiento es que Alemania debe financiar un costosísimo Estado de bienestar. China hasta hace muy poco tiempo atrás no ha tenido que hacer este tipo de gastos y ha concentrado sus esfuerzos en sólo aumentar la producción de bienes exportables. [ii] Ver: F. Duque: Apuntes de Ciencia Política Dictus Publishing. Saarbrücken Alemania 2013 Pgs. 263 – 289

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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