Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenohttps://plus.google.com/109915989698098076984noreply@blogger.comBlogger5084125
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El próximo crash en las bolsas mundiales

Mér, 04/06/2014 - 22:01
Juan F Valls en La prisión mental...

Las medidas de expansión monetaria llevadas a cabo por los bancos centrales con el objetivo de paliar la crisis financiera desatada en 2008 se han mostrado completamente ineficaces. El inmenso rescate a la banca privada realizado mediante inyecciones de liquidez y compra de activos tóxicos no se ha transformado en suficiente crédito para las empresas de la economía real, sino que se ha utilizado para rellenar ficticiamente los agujeros de los balances y comprar acciones. La banca privada y los fondos de inversión han multiplicado y recanalizado buena parte de dicho dinero fiat hacia los mercados financieros, es decir, lo han mantenido en última instancia bajo su control impidiendo que escapara de su esfera de acumulación. Sin embargo, esto no responde tan solo a su interés individual, en tanto que agentes, en mantener su cuota de poder en la red del mercado global, sino también a las dudas sobre el futuro crecimiento de la economía real y a la mayor rentabilidad potencial que ofrecen los mercados financieros, donde el riesgo permite una especulación de cuantiosas y rápidas ganancias… o pérdidas.

Desde 2009, las principales bolsas occidentales han mantenido una tendencia alcista que no se corresponde con el estado de la economía real. Los precios de las acciones aumentan incesantemente y no dejan de batir máximos históricos, incluyendo los de pasadas burbujas. Pero el elevado desempleo, la creciente desigualdad y, en definitiva, la escasa capacidad de compra de las masas de asalariados no pueden dar lugar a beneficios empresariales crecientes en la economía real, ni siquiera en el sector tecnológico de Internet, cuyos importantes ingresos por publicidad no dependen directamente de las rentas del trabajo. En el sur de Europa, además, las políticas de austeridad han asfixiado a los ciudadanos y estos ya no pueden consumir ni aun supliendo con deuda su escaso salario, pues apenas se conceden préstamos. De hecho, la economía europea es un polvorín. No solo se prolongará el estancamiento hasta la próxima década, sino que a esto se unirá también un esperable colapso fiscal, que abarcará a todos los estados alineados en el bloque estadounidense.

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Destrucción de la demanda aviva los temores de deflación y pone presión a Mario Draghi

Mér, 04/06/2014 - 13:01

La inflación en la zona del euro continuó su senda descendente y alcanzó en mayo el 0,5 por ciento, desde el 0,7% de abril, alejándose cada vez más del objetivo meta establecido por el BCE en 2 por ciento (ver gráfica). Esta nueva caída confirma la perspectiva de una espiral deflacionaria que sería perjudicial para la economía europea. Se espera, por tanto, que el Banco Central Europeo actúe este jueves para dar vida a la debilitada economía europea presentando tal vez por primera vez tasas de interés negativas. Incluso las más drásticas medidas como la compra de valores siguiendo el modelo de la Fed están sobre la mesa.
Se espera que el BCE reduzca la tasa de interés al 0,1 por ciento, desde el 0,25 por ciento actual, estableciendo un nuevo mínimo histórico para el costo del dinero. Más audaz resulta un análisis de Societe Generale que sostiene que el BCE establecerá por primera vez una tasa negativa de -0.1 por ciento para castigar a los bancos que depositan el dinero en el BCE en vez de inyectarlo en la economía. Se espera que el BCE aplique una tasa de penalización al dinero que la banca comercial retiene en depósitos al BCE, con el objetivo de que ésta aumente la financiación de empresas.

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La monarquía del capital financiero

Mér, 04/06/2014 - 10:01
Alejandro Nadal, La Jornada

Los reyezuelos van y vienen. Unos duran más que otros. Todos son un adorno anacrónico, pero algunos tienen menos suerte y terminan abdicando en condiciones más o menos oprobiosas. Pero, ¿y el capital financiero? ¿Podría abdicar? ¿Quién sería el heredero?

En la economía mundial se lleva a cabo uno de los experimentos más importantes. Consiste en saber si el capital financiero puede sobrevivir a sí mismo. Hay mucho en juego. El resultado último del experimento podría ser una economía mundial en estancamiento durante décadas o una reedición de los peores días de la crisis, con la amenaza del colapso del sistema financiero mundial.

Vale la pena examinar los antecedentes del experimento. Primero, la lógica del capital financiero impuso sus condiciones a las inversiones en los sectores reales (no financieros) de la economía, regulando plazos y determinando cuáles sectores debían ser abandonados (o castigados) y cuáles debían ser promovidos. El delirio del capital financiero ha contaminado toda la actividad económica y por ello tenemos una sobrecapacidad invertida en todas las industrias importantes del mundo, mientras sectores estratégicos de actividad se encuentran abandonados (agricultura sustentable).

Segundo, la economía mundial ha estado dominada por el capital financiero desde hace por lo menos un cuarto de siglo. Las prioridades de la política económica en todos los países del mundo están dictadas por las preferencias del capital financiero. Todo está subordinado a los objetivos dictados por el capital financiero.

Pero la hegemonía del capital financiero estuvo en el corazón de la crisis de 2008 y llevó el contagio hasta sus últimas consecuencias. Así que es importante saber en qué estado se encuentra el capital financiero en la actualidad.

La verdad es que una parte se encuentra disfrutando de ganancias extraordinarias, mientras otra se mantiene en dificultades. El capital más directamente vinculado con la esfera de la especulación pura atraviesa por un buen momento. La bolsa de valores en Estados Unidos, por ejemplo, va muy bien: el índice Standard & Poor’s aumentó 20 por ciento en el último año y ya ha superado el nivel histórico que alcanzó en 2007. Mientras la economía real de Estados Unidos permanece medio estancada, la nueva burbuja especulativa adquiere dimensiones desproporcionadas. Por todo el mundo, las principales plazas financieras acusan los mismos resultados. En Inglaterra, por mencionar otro ejemplo, el índice FTSE ha superado ya el récord histórico que tuvo en 1999.

Los mercados de valores, títulos y sus derivados se mantienen en una carrera ascendente que no guarda relación con lo que sucede en la economía real. El sistema regulatorio sigue siendo tan ineficiente y débil como el que había antes de la crisis. La mayor parte de los especuladores sabe muy bien que la nueva burbuja va a estallar en algún momento, pero no mañana. Si la especulación es el detonador, la inyección de liquidez que proporciona la reserva federal es el combustible del nuevo desenfreno. Por eso, cuando la Fed anunció sus planes para reducir la flexibilidad monetaria el mercado financiero se estremeció. No hay nada en la economía real que justifique el crecimiento desorbitado de los índices de precios y cotizaciones en las principales bolsas de valores del mundo. Estamos en presencia de un casino monumental.

En cambio, los bancos siguen en mala salud porque su papel en la economía es diferente. En un contexto deflacionario (que todavía no está superado) los bancos no tienen incentivos para realizar préstamos. La inversión también decae y eso contribuye a erosionar más las ganancias de los bancos. Por supuesto, algunas reformas en el sistema regulatorio orillaron a los bancos a abandonar actividades (de mayor riesgo) que habían sido muy lucrativas y sus hojas de balance fueron afectadas de manera importante por la obligación de aumentar sus índices de capitalización y reducir el apalancamiento. Todo esto conspira en contra de una recuperación en la economía real porque los bancos seguirán resistiéndose a incrementar el crédito. Lo cierto es que ahora la rentabilidad neta de los bancos en Europa, por ejemplo, permanece muy por abajo de los promedios históricos.

La historia económica revela que las recesiones financieras tienen efectos más profundos y duraderos que las recesiones que se originan en la economía real (no financiera). Por eso la experiencia de esta crisis conduce a dos importantes lecciones. Primero, la regulación de los bancos no debe ser un tema pasajero y su recapitalización debe provenir antes que nada de sus propias ganancias. Segundo, el tema de si los bancos deben ser propiedad pública es de gran importancia y no debe ser un tabú.

La lección de este experimento es sencilla. No se trata solamente de que el capital financiero abdique al trono. Se trata de abolir la monarquía en la que la lógica financiera domina el resto de la economía. El sucesor debe ser el control social sobre la actividad financiera y bancaria.

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Europa incluirá la prostitución y el tráfico de drogas para salvar la economía

Mér, 04/06/2014 - 00:00

A partir de septiembre, España, Italia y el Reino Unido incluirán en sus estimaciones del PIB los ingresos que aportan actividades ilegales como el tráfico de drogas o la prostitución. Según algunos cálculos preliminares, este cambio aportará al PIB español como mínimo 10.000 millones de euros, mientras que la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido cuantifica en 10.000 millones de libras (12.280 millones de euros) la contribución de estas actividades al PIB británico. ¿Salvará esta polémica medida la economía europea?

Lo de España, Italia y el Reino Unido no será nuevo para Europa dado que Estonia, Austria, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Noruega, ya contabilizan la aportación de la prostitución y las distintas formas de tráfico ilegal de bienes y servicios a sus respectivas economías. Grecia trató de implementar la medida en 2006, pero el dinero procedente de la prostitución, las drogas y el lavado de dinero disparó el PIB en un 25% de la noche a la mañana. Bruselas consideró que era un escándalo y rechazó las cifras revisadas.

No obstante, si bien en la teoría la llamada 'economía sumergida' puede traer a los países europeos grandes éxitos, es poco probable que la situación cambie para mejor teniendo en cuenta que los traficantes y proxenetas no son muy escrupulosos a la hora de pagar los impuestos. Por eso esta no es una solución a la desaceleración económica de Europa y si en un país las personas se ven obligadas a trabajar clandestinamente, no se puede pensar que sea una recuperación saludable. Por otra parte, no se entiende muy bien el razonamiento de los legisladores que apuestan por algunos nichos de la economía sumergida pero ignoran otros.

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Jeffrey Sachs: Nuestra última oportunidad para salvar el planeta

Mar, 03/06/2014 - 19:13

Jeffrey Sachs, Project Syndicate

La Humanidad ya casi se ha quedado sin tiempo para abordar el cambio climático. Los científicos han señalado que un aumento de la temperatura de dos grados centígrados por encima de los niveles preindustriales colocará a la Tierra en un terreno peligroso y desconocido. Sin embargo, actualmente vamos camino de un aumento de cuatro grados o más en este siglo. Ha llegado la última oportunidad para actuar.

Dicha oportunidad se producirá en diciembre de 2015 en París, cuando los gobiernos del mundo se reúnan para la vigésima primera reunión anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, pero esa vez será diferente. O los gobiernos acuerdan la adopción de medidas decisivas, como han prometido, o volveremos la vista atrás y veremos 2015 como el año en el que la salud climática se nos deslizó entre los dedos. En 1992, los gobiernos del mundo aprobaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y prometieron evitar “la peligrosa interferencia antropogénica [inducida por el hombre] en el sistema climático” reduciendo la tasa de emisión de los gases que provocan el efecto de invernadero, en particular el dióxido de carbono, pero, aunque el tratado entró en vigor en 1994, la tasa de emisiones de dichos gases, incluido el CO2, ha aumentado en realidad.

En 1992, con la combustión mundial de carbón, petróleo y gas, más la producción de cemento, se lanzaron 22.600 millones de toneladas de CO2 al aire. En 2012, el año más reciente sobre el que disponemos de datos comparables, las emisiones ascendieron a 34.500 millones de toneladas. En lugar de controlarlo, la Humanidad ha acelerado el cambio climático inducido por el hombre.

Ahora ése es el mayor problema moral de nuestro tiempo. La utilización de combustibles fósiles en todo el mundo amenaza a los pobres, que son los más vulnerables al cambio climático (aunque los ricos son la causa principal), y a las generaciones futuras, que heredarán un planeta ya inhabitable en muchos lugares y con el abastecimiento de alimentos sometido a crisis en gran escala.

Estamos causando ese daño en una época en la que los adelantos tecnológicos permiten al mundo substituir los peligrosos combustibles fósiles por fuentes energéticas con escasas emisiones de carbono, como, por ejemplo, la eólica, la solar, la nuclear y la hidroeléctrica y reducir la repercusiones de los combustibles fósiles utilizando la tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. El Papa Francisco recientemente lo ha expresado perfectamente: «Salvaguardar la Creación», ha dicho, «porque, si destruimos la Creación, ¡la Creación nos destruirá a nosotros! ¡No debemos olvidarlo nunca!»

Sin embargo, para los muchos intereses poderosos existentes el cambio climático sigue siendo un juego cuyo objetivo es retrasar lo más posible la adopción de medidas. Las gigantescas compañías de combustibles fósiles han seguido presionando entre bastidores contra el paso a la utilización de una energía con escasas emisiones de carbono y han utilizado su inmensa riqueza para comprar informaciones en los medios de comunicación destinadas a sembrar la confusión. El imperio de medios de comunicación de Rupert Murdoch en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y otras partes destaca por el papel particularmente cínico que desempeña en la difusión de propaganda anticientífica.

Aun así, la política del cambio climático puede estar cambiando para mejor, como lo refleja el contundente mensaje del Papa. El fin del estancamiento podría llegar ponto por las seis razones siguientes. En primer lugar, el mundo está dándose cuenta de la calamidad que estamos causando. Aunque la máquina de propaganda de Murdoch produce un torrente diario de falsedades anticientíficas, el público ve también sequías prolongadas (ahora en partes del Brasil, California y el Sudeste asiático, por citar sólo algunos lugares), inundaciones enormes (recientemente en Bosnia y Servia) y olas de calor letales (en muchas partes del mundo). En segundo lugar, los ciudadanos del mundo no quieren morir en medio de las llamas. La opinión pública ha logrado hasta ahora bloquear la construcción del oleoducto Keystone XL, que aceleraría la producción de arenas petrolíferas del Canadá, perspectiva escandalosa en vista de que ni el Canadá ni los EE.UU. se han comprometido aún con un plan climático.

En tercer lugar, puede que nos esperen crisis climáticas más graves. Este año podría haber un muy intenso El Niño, cuando las aguas del Pacífico oriental se calientan y provocan trastornos climáticos mundiales. Un gran El Niño ahora sería aún más peligroso de lo habitual, porque se sumaría a la tendencia general al aumento de las temperaturas mundiales. De hecho, muchos científicos creen que un gran El Niño podría hacer que 2015 fuera el año más cálido de la Tierra.

En cuarto lugar, tanto los EE.UU. como China, los dos mayores emisores de CO2, están empezando por fin a ponerse serios.El gobierno del Presidente Barack Obama está intentando parar la construcción de dos nuevas centrales eléctricas de carbón, a no ser que estén equipadas con tecnología para la captura y el almacenamiento de carbono. Por su parte, China ha comprendido que su profunda dependencia del carbón está causando una contaminación y una niebla tóxica tan devastadoras, que está provocando una pérdida enorme de vidas, pues la esperanza de vida se ha reducido nada menos que en cinco años en las regiones con un enorme consumo de carbón.

En quinto lugar, las negociaciones de París están comenzando por fin a atraer la atención mundial, tanto del público como de los dirigentes mundiales. El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido a los dirigentes políticos que asistan a una cumbre especial en septiembre de 2014, catorce meses antes de que se celebre la reunión de París, para lanzar unas negociaciones intensivas. La red de expertos de las NN.UU. que yo dirijo, Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, hará público un importante informe el próximo mes de julio sobre cómo puede descarbonizar su sistema energético cada una de las economías más importantes.

Por último, los avances tecnológicos en materia de sistemas energéticos con escasas emisiones de carbono, incluidos los sistemas fotovoltaicos, los vehículos eléctricos, la captura y el almacenamiento de carbono, las centrales nucleares de cuarta generación con dispositivos de seguridad enormemente perfeccionados, contribuyen a la transición a una energía de bajo costo y escasas emisiones de carbono tecnológicamente realistas, con unos enormes beneficios consiguientes para la salud humana y la seguridad planetaria. A partir de este otoño, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible creará una plataforma con el fin de que todos los ciudadanos mundiales participen en la ardua misión de salvar el planeta. Dicha Red ofrecerá en línea y gratuitamente un curso introductorio al cambio climático y después organizará en línea una “negociación” mundial sobre un acuerdo climático planetario.

Esperamos que centenares de miles, tal vez millones, de ciudadanos interesados de todo el mundo participen en línea para indicar el camino a los políticos. El control del cambio climático es un imperativo moral y una necesidad práctica... demasiado importantes para dejarlos en manos de los políticos, las grandes compañías petroleras y sus propagandistas de los medios de comunicación.

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La burbuja del euro explotará si no se detiene

Mar, 03/06/2014 - 05:18
Matthew Lynn, El Economista

En Francia, el país que creó la Unión Europea y el euro, los votantes han respaldado a un partido que se propone acabar con todo ello. En Gran Bretaña, otro partido entregado a salir de la UE fue el primero en las urnas y se ha convertido en una fuerza política de masas. En España aparecen nuevos partidos anti-austeridad y Alemania ha instalado en el cargo a sus primeros políticos opuestos a la moneda única. Por todo el continente, los políticos que hacen campaña contra la mayor integración necesaria para que el euro funcione han obtenido grandes victorias.

A medio plazo, la zona euro se ha vuelto ingobernable. Pero hay un dato curioso: a los mercados por lo visto les da igual. Las acciones han subido, los bonos apenas se han movido y los rendimientos se sitúan en niveles mínimos históricos. Por supuesto, los mercados podrían tener razón en el sentido de que las elecciones no son más que un ruido de fondo, sin importancia a largo plazo pero lo más plausible es que esto sea una burbuja.

Si la definición del mercado que sufre de exuberancia irracional es aquél que cierra los oídos a las malas noticias y sólo cree en lo que quiere creer, los mercados de la Eurozona han llegado a ese punto. La UE y el euro podrían estar condenados aunque, paradójicamente, por el momento hay una fiebre de compras. Esta burbuja, como todas las demás, podría durar algún tiempo.

Catástrofe para la moneda única Los resultados de las elecciones europeas del fin de semana sólo se pueden interpretar como una catástrofe para la moneda única. Fueron los políticos franceses los que originalmente diseñaron la UE y su presidente Mitterrand quien abogó por el euro. Ahora, ese mismo país ha votado al Frente Nacional de Marine Le Pen, que ha prometido restaurar el franco.

Gran Bretaña ha votado al Partido de la Independencia del Reino Unido, la primera agrupación nueva que lidera unos comicios nacionales desde hace más de un siglo. Los partidos anti-UE han triunfado en las urnas griegas y en Dinamarca.

En Alemania, el escéptico Alternativa por Alemania ha salido elegido por primera vez, en un primer paso hacia otorgar respetabilidad a la oposición del euro en el país. En España, hasta ahora inmune al populismo anti-UE, los partidos opuestos a la austeridad que exige la membresía del euro han logrado importantes victorias. Los partidos establecidos han visto cómo su porcentaje de votos caía del 81% al 49%. Alemania y España están en la situación de Gran Bretaña y Francia hace una década: comienzan el recorrido hacia la victoria en las urnas de los partidos anti-UE.

El parlamento europeo podrá tener poca influencia pero los votos todavía cuentan porque para sobrevivir a medio plazo, la Eurozona necesita más integración. Hace falta una unión bancaria completa para que se pueda rescatar a las entidades financieras que lo necesiten y el sistema no se desmorone. También es necesaria una política fiscal común para que el gasto tributario pueda nivelar los altibajos entre las regiones y países (en lugar de que un país como Alemania prospere mientras otros como Italia siguen anclados en una recesión permanente). En resumidas cuentas, la moneda única necesita un gobierno único que la apoye. La Eurozona debe ponerse manos a la obra enseguida.

Pero no lo hará. Los partidos anti-UE no han obtenido mayoría absoluta en el parlamento ni tienen demasiado poder y los gobiernos nacionales pueden seguir avanzando hacia la integración si quieren pero, en una democracia, el electorado importa. ¿Cuántos políticos querrán presentar a sus ciudadanos un plan de unión bancaria cocinado en Bruselas? Para eso que dimitan y se pongan a buscar trabajo. Se ahorrarían la molestia de que les echen en las urnas. Cualquier medida importante hacia la integración requerirá cambios de tratados que deben ratificarse en referendo en casi todo el continente. Y no se aprobará ninguno, ni ahora ni en un futuro próximo.

La Eurozona no se integrará más y sin más integración, no puede sobrevivir. Se anquilosará en una depresión constante hasta que los países se cansen del crecimiento cero y el desempleo masivo, y empiecen a separarse. Fin de la historia. Los mercados parecen pintar otro cuadro. Las acciones europeas subieron el lunes por la mañana según se iban conociendo los resultados. El mercado italiano creció más del 2,5% por el alivio de que al cómico convertido en político Beppe Grillo no le haya ido mejor. Y se ha duplicado desde las profundidades de la crisis del euro. El DAX ascendió a su máximo histórico, al igual que el CAC-40 francés. Los mercados de bonos europeos han sido aún más fuertes. España, casi en la quiebra hace tres años, puede pedir prestado casi tan barato como EEUU. El rendimiento de un bono griego a diez años bajó al 6,5%. En 2012 superaba el 30%.

Una locura. Cualquiera que compre el CAC-40 se introduce en un mercado donde el partido más popular promete un cambio caótico de moneda, junto a una muralla proteccionista de barreras arancelarias. Lo que ocurra con las acciones de Airbus o L'Oreal mejor ni pensarlo. El que compre bonos griegos está apostando por un país con deudas crecientes, todavía en recesión y que acaba de votar a la extrema izquierda y la extrema derecha, deshaciéndose de los moderados. Más nos valdría llevarnos el dinero al casino (y de paso nos divertimos un rato).

Una burbuja es un mercado que ha dejado de mirar los hechos y sólo se escucha a sí mismo. Si el mercado actuase con racionalidad, se fijaría en los resultados electorales, admitiría que implican que el euro tiene problemas a medio plazo y empezaría a revalorar las acciones y los bonos en consecuencia. No es lo que está ocurriendo. Al contrario, los activos de la zona euro se han vuelto una burbuja autopropulsada, con una ola de dinero global y la especulación cada vez más frenética de que el Banco Central Europeo desatará su propia versión de la flexibilización cuantitativa el mes que viene. Lo que hemos aprendido de las burbujas en las dos últimas décadas es que pueden durar mucho tiempo. A ésta especialmente le queda mucha vida aunque, como todas las demás, un día explotará. Si los resultados electorales no han parado la estampida hacia los activos de la zona euro, nada lo hará (al menos en los próximos años). Paradójicamente, todavía se puede ganar mucho dinero en Europa, aunque sólo los inversores lo bastante inteligentes como para marcharse a tiempo

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Autoritarismo del siglo XXI: ¿quién es el enemigo?

Mar, 03/06/2014 - 00:57
Daniel Inclán, América Latina en Movimiento"El enemigo no puede ser atacado directamente. Si lo aproximamos frontalmente el enemigo es impenetrable. Si al enemigo lo aproximamos frontalmente debemos reconocerlo vencedor. Para continuar victorioso el enemigo requiere nuevos enemigos frontales. Ésos no existen; entonces el enemigo los inventa. Ésta es la oportunidad que aguardamos para emprender incontables ataques laterales. Así es la estrategia de la resistencia."
John Berger, De A para X. Una historia de cartas. Vivimos en un contexto autoritario que afecta el conjunto de las relaciones sociales en sus estructuras y sus prácticas. El autoritarismo contemporáneo lejos está de ser una renovada versión de los fascismos históricos o de los procesos contrarrevolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. Ante lo que estamos es un nuevo orden social que reorganiza las relaciones interestatales y las relaciones sociales de los distintos países; su fundamento es la militarización de la vida cotidiana a través de múltiples mecanismos, que no se reducen a la presencia de cuerpos armados, legales o ilegales, en la mayoría de los espacios públicos. La militarización de las distintas formas sociales sigue un modelo de capas interactuantes que intentan atravesar todas las estructuras de la vida social, en las que ocupa un lugar privilegiado la presencia de cuerpos militares o de segmentos militarizados (“The overarching focus of this vision is full spectrum dominance –achieved through the interdependent application of dominant maneuver, precision engagement, focused logistics, and full dimensional protection”, Joint Vision 2020).

Este nuevo autoritarismo es resultado de al menos cuatro grandes transformaciones estructurales en la vuelta de siglo. La primera transformación está en el cambio de estrategia global estadounidense, que desde los años noventa dirige sus empresas militares al control de los recursos estratégicos y a la construcción de una “democracia internacional” acorde con las necesidades del libre mercado. En este proceso el papel de las fuerzas armadas estadounidenses se modificó; junto a la invasión de países y la administración de guerras en las que se convirtió en el coordinador de los cuerpos internacionales de paz, hay una campaña de intervención cívico-policiaca a través del entrenamiento de las fuerzas represivas locales, estatales o privadas, que complementan los proyectos de desarrollo económico transnacionales, localizados en las regiones donde están los bienes naturales estratégicos.

El segundo cambio es la transformación de las relaciones intercapitalistas, que modificaron la composición del bloque económico hegemónico. A pesar de los traspiés económicos, Estados Unidos es la potencia hegemónica mundial, la financiarización de la economía depende del papel estadounidense; al mismo tiempo, las empresas domiciliadas en Estados Unidos, amparadas bajo sus leyes, tienen una ventaja comparativa en los sectores estratégicos de la economía mundial. La internacionalización de la economía mundial sigue subordinada, en gran medida, a la intervención de los Estados para la defensa de los monopolios; y Estados Unidos sigue siendo el Estado más fuerte del orbe, no sólo por su capacidad militar, sino por su poder político que logra reorganizar la diplomacia internacional.

Junto con el poderío estadounidense hay intentos de reestructuración de los bloques económicos, que aspiran a contrarrestarle peso, sin lograr una autonomía absoluta. En parte porque el papel hegemónico se construye también a través de las agencias internacionales (FMI, BM, OCDE, OMC), desde las que se diseñan y administran los proyectos económicos e imponen una agenda global, apuntalando el poderío estadounidense.

La tercera transformación es la presencia de una movilización popular abigarrada, en la que se mezclan distintas demandas sociales y múltiples formas de lucha. Ante la crisis de los estados de bienestar y la avalancha de proyectos neoliberales, se han producido múltiples estrategias de resistencia, que no se adaptan a las viejas formas de organización política, el sindicato, la confederación o la guerrilla, si bien éstas siguen existiendo ya no son las que sirven de referente para la movilización popular. Desde la vuelta de siglo hay un nuevo ciclo de protestas sociales, en ocasiones con demandas perentorias o coyunturales, en ocasiones con proyectos de transformación de las estructuras sociales. Dentro de estos hay un amplio grupo de movilizaciones que construyen o intentan construir otro tipo de relaciones con el territorio, en abierta oposición a los mecanismos de territorialización del capitalismo. Este tipo de procesos de resistencia son los que más incomodan a la construcción del orden mundial, porque cuestionan, resisten y proponen alternativas al modelo dominante. La cuarta mudanza es la inminente crisis orgánica de la civilización capitalista. Las múltiples dimensiones de la crisis obligan a reconfigurar el orden de poder internacional, para asegurar la flexibilidad del poder económico y su incesante acumulación de capitales. En esta crisis, la lucha por los recursos estratégicos para la sobrevivencia del modelo de civilización capitalista es cada vez más intensa. Se resaltan de la crisis su dimensión ecológica y el impacto que ésta genera en la alimentación humana y en el desplazamiento de personas en búsqueda de mejores condiciones de vida. Al mismo tiempo hay un claro agotamiento de las formas seculares de convivencia, que ponen en cuestión la validez de las instituciones políticas occidentales. Ante estas transformaciones el autoritarismo del siglo XXI intenta contener los estallidos y las amenazas en el corto plazo para la reproducción del sistema.

La instalación del nuevo orden autoritario Estos cuatro grandes cambios han motivado una reestructuración profunda de la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos. Un elemento clave es la modificación en la configuración discursiva y práctica del enemigo que se pretende combatir. Durante el proceso de contrainsurgencia la doctrina de seguridad nacional, inaugurada en el gobierno de Kennedy, configuraba al enemigo como la amenaza comunista a la democracia occidental. La expresión sintética de este peligro era el guerrillero, el combatiente insurgente, que por la vía de las armas intentaba desestabilizar el orden local para instalar la semilla del comunismo. Esta doctrina se acompañaba de proyectos de desarrollo local para desestabilizar a las fuerzas populares que apoyaban a los distintos grupos insurgentes, en este proceso jugaba un rol central la USAID.

Para la doctrina de seguridad nacional, expuesta por Robert McNamara, secretario de defensa estadounidense en la década de los años sesenta (The essence of security), el pueblo solidario con los guerrilleros era el verdadero enemigo; junto al exterminio de las fuerzas beligerantes se necesitaba modificar las condiciones que hacían posible una aceptación social de la insurgencia armada. El enemigo debía ser exterminado, no sólo derrotado en el terreno militar. El proceso de exterminio del enemigo seguía dos argumentos; el primero señalaba que la procedencia del enemigo era exógena, es decir, que era resultado de la infiltración internacional con el objetivo de desestabilizar el orden local. El segundo argumento se servía de una metáfora médica para señalar que la presencia de los subversivos contaminaba el resto del cuerpo social, por lo que era necesario extirparlo.

La doctrina de seguridad nacional estadounidense ha cambiado su perspectiva (Field Manual 3-24. Counterinsurgency). El enemigo ya no es el pueblo afín a las demandas de la subversión comunista; ahora lo es todo aquel sector de la sociedad que exprese manifiesta o explícitamente una oposición a las reglas de funcionamiento del capitalismo internacional. El enemigo ya no es resultado de una infiltración externa, producto de una conspiración comunista internacional. El enemigo es expresión de un desarreglo de las fuerzas locales, que aprovechando los contextos de inestabilidad económica o política ejerce una acción que “pone en peligro” a la nación en su conjunto y, en casi todas las ocasiones, convirtiéndose en un peligro para la región y, por tanto, una amenaza para la libertad y la democracia. Ahora el enemigo se construye como aquel que no respeta los “valores democráticos” y que busca imponer por la fuerza formas de socialidad que no son consensuadas por las mayorías a través de los canales institucionales (el voto universal, la representatividad de poderes y el respeto a las leyes). El nuevo enemigo es el terrorista, una figura social que se esconde detrás del anonimato, que usa la violencia desmesurada con el único objetivo de atemorizar poblaciones. Esta figura se hace concreta en aquellas personas que usan la fuerza para resistir la imposición de un proyecto económico o político, en toda colectividad que defienda su territorio, sus tradiciones y que no tolere la violación de derechos.

Uno de los espacios donde esta configuración del enemigo ha tenido grandes repercusiones es en la esfera del derecho, tanto en sus formas nacionales como en su dimensión internacional. Se ha transitado de la imposición de derechos militares a la militarización del derecho. Durante los procesos de contrainsurgencia, en los que los golpes de Estado fueron la herramienta político-militar para desarticular las movilizaciones locales, se instaló el estado de excepción como principio legal. Una forma propia de un contexto de guerra, llamada en ese entonces no-convencional, pero que seguía, al menos formalmente, los principios jurídicos de la guerra, como la suspensión de la división de poderes y el control del ejecutivo en manos de las fuerzas armadas. Este proceso presuponía el reconocimiento de fuerza beligerante a las distintas guerrillas, pretexto para legitimar la presencia de militares en el poder. En la vuelta del siglo las cosas cambiaron, se empezó a legalizar el estado de excepción, militarizando el derecho nacional e internacional. Los criterios de estado de emergencia se volvieron positivos, permitiendo la violación legalizada de derechos sin la necesidad de suspender todo el estado de derecho. Las leyes permiten construir situaciones de emergencia jurídica dentro del marco legal vigente. Los terroristas pueden ser tratados fuera del derecho general y sometidos a una estructura legal particular. Lo que en términos formales presupone una contradicción al principio universal de todo derecho positivo.

El nuevo enemigo En este proceso se construyó otra imagen del enemigo, ya no es más el enemigo político subversivo que toma las armas, hay una caracterización ambigua de aquel que no respeta las leyes y que por tanto puede ser puesto en un régimen de excepción. A diferencia del subversivo comunista, que también era un sujeto ambiguo en su definición, el sujeto terrorista no tiene ningún rasgo de proyecto político o parapolítico. Su caracterización reduce al mínimo toda posible expresión de politicidad. Lo que caracteriza al terrorista, según la nueva doctrina de seguridad nacional, es el uso clandestino y premeditado de la violencia dirigida a objetivos no combatientes para sembrar el miedo y el terror como forma de coaccionar a los gobiernos o a la sociedad.

El enemigo sigue siendo la población en su conjunto, sobre todo aquellas partes que se movilizan y resisten los proyectos político-económicos dominantes; lo que ha cambiado son las armas para combatirla. A diferencia de la guerra de contrainsurgencia de los años sesenta y setenta, desde la vuelta de siglo se construye una estrategia de lucha que abarca todos los niveles de la vida social. Junto con los ejércitos, los policías y los cuerpos de seguridad privados viajan antropólogos y sociólogos. Al enemigo se le vence conociéndolo (“viewing the adversary through one’s own eye” The U.S. Army Functional Concept for Intelligence, 2016-2028), y eso no lo hacen las fuerzas armadas, lo hacen académicos. La antropología y la sociología son instrumentos que pueden ser más efectivos que las armas de fuego. Una vieja práctica colonial, la de conocer las formas de vida de la sociedad por dominar, se recicla y se integra al autoritarismo contemporáneo que busca “derrotar” a los procesos terroristas mediante el control total de las formas sociales particulares.

Las balas no logran estabilizar las condiciones sociales para la instalación de proyectos económicos, por eso se utilizan medios de disuasión y conocimiento de las poblaciones locales a través de distintos saberes. Lograr la estabilidad necesaria para los proyectos económicos o políticos tiene como principio la división de la población para que ella misma se enfrente a los terroristas, para que sean los locales, dirigidos por los militares estadounidenses, los que enfrenten al enemigo interno. A la división interna de la sociedad agredida, y la colaboración de una parte de ella con las fuerzas estadounidenses la llaman acción unificada (Unified action is the synchronization, coordination, and/or integration of the activities of governmental and nongovernmental entities with military operations to achieve unity of effort. Field Manual 3.0. Operations).

De la construcción de la imagen del terrorista no sólo participa el orden jurídico internacional y sus adaptaciones locales, juegan un papel central los medios de comunicación. Junto con las leyes punitivas que hacen cotidiano el derecho militar, hay una fuerte campaña mediática por construir un sentido común en torno a la figura del terrorista, como aquella entidad asocial incapaz de manifestar sus demandas por las “vías institucionales” y “democráticas”. El proceso mediático contribuye a la construcción de la imagen difusa del terrorista; su representación sigue el principio de no referir a humanos, sino a figuras genéricas, sin rostro y sin identidad. La metáfora es la de un cuerpo sin identidad, sujeto sin historia, cuya única marca de diferenciación es su actuar fuera del “estado de derecho”. Este es el enemigo del poder hegemónico en el siglo XXI.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Miembros del Congreso reaccionan contra la política fallida de Obama hacia América Latina

Lun, 02/06/2014 - 17:54
Mark Weisbrot, Últimas Noticias

En lo que constituye una impresionante irrupción de cordura en Washington, existe finalmente cierta reacción por parte del Congreso contra la extrema derecha y el “centro” en cuanto a la política de los EEUU hacia Venezuela y América Latina – algo que no había ocurrido bajo la sombra del macartismo que ha prevalecido durante años. Una carta de miembros del Congreso dirigida este martes al Presidente Obama expresó un fuerte rechazo hacia la legislación que impondrá sanciones económicas contra funcionarios venezolanos. En un año electoral en el que los políticos no ganan nada poniéndole un parado a los bravucones del recién fusionado lobby anti-cubano y anti-venezolano, este hecho es significativo. Pero aún más impactantes fueron algunos de los puntos presentados en la misiva con relación a la política de los EEUU en la región.

Los miembros del Congreso destacaron que el gobierno de los EEUU habitualmente “toma en cuenta las opiniones de los gobiernos de Europa o África en esas regiones”, y plantearon que se hiciera lo mismo con América Latina. Ahora bien, esto puede parecer un lugar común, pero la Casa Blanca y el Departamento de Estado toman decisiones y acciones de forma cotidiana sobre asuntos regionales sin consulta alguna a otros gobiernos. Como ejemplo está la decisión inicial por parte del Secretario de Estado, John Kerry, de no reconocer los resultados de la elección presidencial del año pasado en Venezuela – que luego tuvo que revertir bajo la presión de Suramérica. Las varias acciones por parte del gobierno de EEUU en apoyo al gobierno golpista de Honduras en el 2009 – y que fueron fuertemente rechazadas en la región – son otro ejemplo más de las acciones unilaterales que han originado tanto resentimiento en el hemisferio.

En un gesto que sin duda enfurecerá a la derecha, la carta también pidió que el gobierno de Obama aceptara al embajador de Venezuela y designara al suyo para Venezuela. Los miembros del Congreso también resaltaron: La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la Organización de los Estados Americanos (por un voto de 29 a 3) todas han emitido declaraciones que brindan su apoyo de diversas formas al gobierno venezolano y hacen un llamado a respetar las instituciones democráticas del país. Varios presidentes y gobiernos, incluyendo a Michelle Bachelet de Chile, han hecho advertencias públicas contra los intentos de derrocar por la fuerza al gobierno democráticamente electo de Venezuela.Recalcamos que se trata de un intento por insertar los puntos de vista de la mayoría de los gobiernos en el hemisferio en el discurso público, una singularidad en el Congreso. UNASUR emitió un comunicado [PDF] la semana pasada donde “rechaza la iniciativa legislativa que persigue imponer sanciones unilaterales a funcionarios del Estado venezolano, lo cual vulnera el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados, afecta negativamente este diálogo y es un obstáculo para que el pueblo venezolano pueda superar sus dificultades con independencia, en paz y democracia.”

Lo que hace tan importante esta comunicación es que representa el primer reconocimiento por parte los miembros del Congreso – incluyendo a figuras del liderazgo democráta, como Jan Schakowsky (Coordinador adjunto en jefe), John Conyers (demócrata de rango en el Comité judicial de la Casa) y Jim McGovern (copresidente de la Comisión Tom Lantos para los Derechos humanos) – de que la hostilidad de EEUU hacia Venezuela está aislando a Washington en el hemisferio. Por supuesto, cualquiera que no haya estado en un coma durante los últimos 12 años debería saberlo. Sin embargo, la política exterior de los EEUU está sumida en la negación.

Esta iniciativa en particular, de imponer sanciones económicas a funcionarios venezolanos, emana de la extrema derecha del espectro político acá: una alianza de neoconservadores y del lobby anti-cubano/anti-venezolano. El gobierno de Obama se opuso a estas sanciones durante una audiencia en el Senado el 8 de mayo sobre la legislación. La audiencia se asemejó a un circo, teniendo apenas como testigos invitados a conocidos aborrecedores de Venezuela – lo cual no sorprende, puesto que el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el senador Robert Menéndez, es un obsesionado de línea dura con el cambio de régimen en Cuba. (También se ha visto involucrado en un par de escándalos de tráfico de influencias en el transcurso del año, donde uno de los mayores contribuyentes a su campaña – un doctor de Miami a quien el senador le ha hecho favores – alcanzó un record nacional de más de $20 millones recibidos en un año del programa nacional de seguro de salud, Medicare).

La fractura entre la gestión de Obama y varios dinosaurios en el Congreso reflejó la fractura dentro de la oposición en Venezuela. En su testimonio ante el Senado, la más alta funcionaria del Departamento de Estado para el hemisferio, Roberta Jacobson, se opuso a las sanciones, sosteniendo que sus aliados en Venezuela no las suscriben. Por el contrario, senadores como Menéndez y Marco Rubio, simpatizaron más con quienes en la oposición boicotean el diálogo y buscan el derrocamiento del gobierno.

Pero esta fractura es ante todo táctica – por lo menos en Washington – y el Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha alternado entre dar su apoyo a una u otra facción de la oposición. La semana pasada asomó que posiblemente apoyaría las sanciones.

Los esfuerzos de Washington para desestabilizar al gobierno de Venezuela durante los últimos 12 años nunca han sido una serie de eventos aislados, sino que forman parte de una estrategia general de “contención” y “repliegue” en la región. Hasta el día de hoy, el establishment de la política exterior acá todavía no ha aceptado que el giro de la región hacia gobiernos más independientes y de izquierda supone un cambio permanente, como lo fue la superación de las dictaduras durante la última década del siglo 20. Por supuesto que Venezuela es un blanco grande, ya que reposa sobre las más grandes reservas de petróleo del mundo, y como consecuencia siempre será un actor clave en la región. Pero Washington quisiera deshacerse de todos los gobiernos de izquierda, y esa gente lo ve como una meta realista en el mediano a largo plazo.

Por estas razones, la misiva de los congresistas esta semana representa un avance decisivo, al reconocer que la política de EEUU hacia Venezuela forma parte de una estrategia general cuyo efecto ha sido el creciente aislamiento de EEUU en la región. Los EEUU no cuentan con embajadores ni en Bolivia ni en Ecuador, además de Venezuela, y sus relaciones con Brasil han estado en su punto más bajo durante décadas, mucho peores que en los años Bush. Si estos miembros del Congreso provocan un nuevo debate, el gobierno de Obama – y sus aliados de derecha – con seguridad lo perderá.

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David Harvey, Thomas Piketty y la contradicción central del capitalismo

Dom, 01/06/2014 - 14:18

Michael Roberts, The Next Recession

David Harvey es un reconocido profesor marxista de Antropología y Geografía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Harvey es bastante crítico del libro de Piketty. Reconoce que Piketty proporciona datos de gran importancia sobre la desigualdad de la riqueza y de los ingresos en las principales economías capitalistas desde que el capitalismo se convirtió en el modo dominante de producción y las relaciones sociales desde 1750. "Lo que Piketty sí muestra estadísticamente (y deberíamos estar en deuda con él y sus colegas por eso) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir cada vez mayores niveles de desigualdad. Esto, para muchos de nosotros, no es noticia. Era, además, exactamente la conclusión teórica de Marx en el Tomo I de El Capital".

Pero, como apunta Harvey, Piketty nada dice sobre las crisis recurrentes de producción y de inversión del capitalismo. Piketty "no nos dice por qué la crisis de 2008 se produjo y por qué está tomando tanto tiempo para tantas personas para salir de debajo de la doble carga del desempleo y de millones de casas perdidas en una prolongada ejecución hipotecaria. No ayuda a entender por qué el crecimiento es actualmente tan lento en EE.UU. en comparación con China, y por qué Europa está bloqueada en una política de austeridad y de una economía de estancamiento".

Entonces Harvey nos dice que todo lo que Piketty tenía que hacer era leer a Marx. Si lo hubiera hecho, dice Harvey, habría encontrado que "en el Volumen 2 de El Capital de Marx (que Piketty tampoco ha leído y festivamente descarta) Marx señaló que la afición del capital a bajar los salarios en algún momento restringiría la capacidad del mercado para absorber el producto del capital". Entonces Harvey dice que la explicación de las crisis en el capitalismo se encuentra en el Volumen 2 de El Capital de Marx, y no en el volumen 1 o 3.

En realidad, no hay una explicación de las crisis recurrentes del capitalismo que se encuentre en el Volumen 2. Es sobre todo en el Volumen 3, con la esquematización de Marx de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer (LTCTG) y sus contra-tendencias.

La explicación alternativa por el “subconsumo” de Harvey no es nueva en él. En su nuevo libro, que parece que vale la pena leer y no he leído todavía, Harvey destaca lo que él ve como "las contradicciones en el corazón del capitalismo - dirigirse, por ejemplo, a acumular capital más allá de los medios para invertirlo, su imperativo de utilizar los métodos más baratos de producción que lleva a consumidores sin medios de consumo... "

De hecho, la posición de Harvey es que la ley de Marx de la rentabilidad es irrelevante para la explicación de las crisis. Esto le lleva a afirmar que la dirección neo-liberal para aumentar los beneficios en la década de 1980 no fue "dictada por cualquier ley matemática" (lo que probablemente significa la ley de Marx de la rentabilidad). Cita a Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que confesó 'en un momento de descuido' que las políticas de lucha contra la inflación de la década de 1980 resultaron ser "una muy buena manera de aumentar el desempleo, y el aumento del desempleo fue una manera extremadamente deseable de reducir la fuerza de la clase obrera... lo que se montó en términos marxistas fue una crisis del capitalismo, que recreó un ejército de reserva de mano de obra y ha permitido a los capitalistas hacer grandes ganancias desde entonces" (Budd). Verdaderamente esta cita me hace pensar que la agenda neo-liberal fue en mucho restaurar la rentabilidad que había llegado a los mínimos de la posguerra a finales de los años 1970. Pero al parecer, según Harvey, la profunda recesión, de doble caída, en la década de 1980, que devaluó y destruyó capital y restauró la rentabilidad no tenía nada que ver con eso. En lugar de ello " todo era política".

Harvey critica a Piketty por no haberse fijado en que la restricción en la participación de los salarios, y el potencial 'subconsumo' que podría crear fue superado por un aumento masivo de la deuda de las familias: "¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta cuestión. En la década de 1990 eludieron la respuesta con una gran expansión del crédito, incluyendo la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados de alto riesgo ("subprime"). Pero la burbuja de activos resultante fue obligada a estallar como lo hizo en 2007-8 derribando a Lehman Brothers y el sistema de crédito con él. "Por lo tanto las crisis son producto de la falta de demanda. Las burbujas del crédito pueden compensar, pero sólo por un tiempo.

Harvey puntualiza que "Las crisis no son eventos singulares. Aunque tienen sus factores desencadenantes evidentes, los movimientos tectónicos que representan tardan muchos años en resolverse ... Con la perspectiva del tiempo, no es difícil de encontrar abundantes signos de problemas por venir mucho antes de una crisis estalla en vista completa. "Pero para él, los signos de la crisis no se encuentran en ningún movimiento de la rentabilidad, sino en crédito, porque "la financiarización global de la deuda- saturada y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de 1980 como una forma de resolver los conflictos con el trabajo, al facilitar la movilidad geográfica y la dispersión, produjo su desenlace con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008".

Harvey identifica correctamente el defecto clave de Piketty como "una definición errónea del capital. El capital es un proceso, no una cosa. Se trata de un proceso de circulación en el que a menudo el dinero se utiliza para hacer más dinero - aunque no exclusivamente - a través de la explotación de la fuerza de trabajo. Todo el pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se basa en una tautología. La tasa de rendimiento del capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que se produce y no por lo que pasó en su producción". Este es un destaque que James Galbraith y otros, entre ellos yo, han hecho sobre Piketty: no reconocer que el capital no es "la riqueza". Y esto hace la diferencia. Como dice Harvey, si sacamos la vivienda y la riqueza inmobiliaria de la medida del capital, la previsión de Piketty de un rendimiento estable de "capital", que es más alta que la tasa de crecimiento de la tendencia a largo plazo no se sostiene.

En un nuevo documento, Esteban Maito muestra precisamente eso. Usando los propios datos de Piketty, descubre que es la ley de Marx de la tendencia de la tasa de ganancia a caer en el tiempo lo que se confirma por la evidencia, no un retorno estable de Piketty. Explica que "en la perspectiva de Piketty, el capital no está relacionado con la producción o el proceso de valorización. Como sinónimo de la palabra "riqueza", cualquier bien o servicio intercambiable en el mercado es capital. Pero las tendencias descritas por Marx se refieren a la producción capitalista. En este sentido, cualquier evaluación de la teoría marxista, aunque su validación empírica, tiene que considerar este aspecto básico en su análisis. De tal manera, "las viviendas" no deben ser consideradas como parte del capital, como bienes de consumo particulares en lugar de los medios de producción. Consideraciones similares pueden establecerse en otros casos como "los activos financieros" (un circuito puro MM') o "la tierra".

De hecho, durante el último período (desde el máximo alcanzado a mediados de 1960), el retorno, incluso de Piketty, del capital, ha tendido a caer, en línea con la tasa de ganancia marxiana, porque la tierra y la propiedad residencial se han vuelto menos significativos como parte de la riqueza en comparación con las máquinas y la propiedad no residencial.

La ley de Marx de la rentabilidad explica la contradicción central del capitalismo, no la erre ("r") de Piketty, ni 'la falta de medios de consumo' de Harvey.
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Tomado de Sin PermisoUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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