Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger5536125
Actualizado: fai 15 horas 56 min

Nace la primera moneda virtual respaldada en oro

Mér, 13/05/2015 - 08:30

El quiebre de Bretton Woods y el decreto unilateral por parte de Estados Unidos de terminar la convertibilidad del dólar en oro, el 15 de agosto de 1971, está en los orígenes de la actual crisis financiera. Desde ese momento, Estados Unidos inundó el planeta de billetes verdes que sólo dicen "In God We Trust" (en dios confiamos), dado que las monedas fiduciarias se basan en la confianza de la comunidad. Pero nunca una moneda fiduciaria había abusado tanto de la confianza del público. La confianza ha desaparecido y el billete verde no es lo que era y muchos anticipan su pronta extinción.

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España: capitalismo de “amiguetes” y corrupción institucionalizada

Lun, 11/05/2015 - 14:00
Xavier Caño Tamayo, Red Voltaire

Rodrigo Rato, quien fue poderoso vicepresidente económico de José María Aznar, fue arrestado durante horas, registrados su despacho y domicilio exhaustivamente por la Agencia Tributaria y acusado de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes. El encontronazo de Rato con la justicia no es nuevo en su familia. Su padre, Ramón Rato, fue condenado en 1967 a 3 años de prisión por el Juzgado Especial de Delitos Monetarios, por evadir dinero a Suiza. También se condenó al hermano de Rodrigo, Ramón Rato Figaredo a 2 años de prisión y a su tío Faustino a una multa de 5 millones de pesetas por complicidad.

Más allá de la significación del personaje o de que el espectáculo mediático de su detención responda a una guerra interna del Partido Popular, el hecho es grave porque ratifica que la corrupción es ilimitada. Presunta, por supuesto. No son casos extraordinarios ni aislados: es que el sistema está podrido. “La naturaleza institucional de la corrupción tiene sus raíces en el capitalismo oligopólico de amiguetes en que se transformó el poder empresarial heredado del franquismo con las privatizaciones de la transición”, explican Doménech, Raventós y Búster. Las políticas económicas de la transición y corrupciones derivadas generaron un bloque formado por grandes empresas del Índice Bursátil Español (Ibex 35) y parte de las cúpulas del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), convertido en cártel favorecedor de la corrupción. Por eso cabe buscar el origen de la corrupción en las descomunales privatizaciones de un potente sector público, perpetradas en la pretendidamente modélica transición con la consiguiente formación de poderosos oligopolios. Iniciadas sin dudarlo por Felipe González al frente de gobiernos del PSOE y continuadas con entusiasmo por los gobiernos de Aznar.

Un nada modélico sistema de concesión de contratos públicos multimillonarios, esa estructura de multinacionales montadas a partir de sólidas empresas públicas privatizadas, más una política económica y fiscal que han dado y dan posición dominante y privilegiada a grandes empresas del Ibex 35 son base de la corrupción. En ese escenario de privatizaciones desatadas cuajó el capitalismo oligopólico de amiguetes que hizo nacer una nueva minoría rica y privilegiada que controla buena parte de la economía del Reino de España. Minoría que copó el Ibex 35 y se sumó como clase dominante a los restos de la aristocracia terrateniente (que esquilma Extremadura y Andalucía desde siglos), a grandes accionistas bancarios, altos cargos financieros y grandes propietarios de la industria.

Ese capitalismo corruptor y corrompido ha hecho nacer y crecer una economía sumergida de la cuarta parte del producto interno bruto (PIB) y también que más de un tercio de billetes de 500 euros que se mueven por Europa lo hagan en España. Maletines con cientos de miles o millones de euros para enjuagues y sobornos. O apuntes contables y movimientos financieros ocultos de cuentas opacas. Lo que coloca a este Reino en el nada admirable puesto 37 en la lista de Transparencia Internacional, tras Taiwán, Chipre o Botsuana, más corrompidos que este Reino, y con 60 de índice de percepción de corrupción, a mucha distancia de 100 que es cuando no hay corrupción. Porque esa poca transparencia significa que hay mucha corrupción. Corrupción rentable, por cierto, porque la minoría que controla la economía ha visto crecer últimamente sus beneficios un 67 por ciento.

Y mientras la minoría rica privilegiada se enriquece aún más (tanto legalmente con políticas austeras de saqueo y recortes sociales, como delictivamente con la corrupción), crecen de forma escandalosa el empleo precario y los trabajadores con empleo pero que siguen siendo pobres. Crecen desigualdad y pobreza, porque, por ejemplo, de enero a marzo de este año se destruyeron 114 mil puestos de trabajo y hoy aún hay 5 millones 444 mil 600 desempleados, 71 mil más que en diciembre de 2011, cuando el Partido Popular ocupó el gobierno. Así lo asegura la última Encuesta de población activa (EPA) que envía al traste la fábula de la recuperación.

La corrupción no son sólo unos pocos casos, tampoco es cuestión privada de los corruptos, como repiten hasta el tedio portavoces del Partido Popular y del gobierno. Ni es sólo cuestión penal. La corrupción es un letal problema económico, social y político, institucional por ser parte del sistema. Y, para acabar con la corrupción, hay que cambiar el sistema político y económico. De raíz.

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Un plan de acción para la recuperación de Grecia

Lun, 11/05/2015 - 08:01
Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Los meses de negociaciones entre nuestro gobierno y el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo han producido pocos avances. Una de las razones es que todas las partes se están centrando demasiado en los compromisos que debe conllevar la próxima inyección de liquidez y no lo suficiente en una visión de cómo Grecia puede recuperarse y desarrollarse de forma sostenible. Si hemos de salir del estancamiento actual, tenemos que apuntar a lograr una economía griega saludable.

Para alcanzar una recuperación sostenible es necesario emprender reformas sinérgicas que destraben el considerable potencial del país y permitan su desarrollo mediante la eliminación de los cuellos de botella en varios ámbitos: inversión productiva, otorgamiento de créditos, innovación, competencia, seguridad social, administración pública, poder judicial, mercado laboral, producción cultural y, por último pero no menos importante, la gobernabilidad democrática.

Estos siete años de deflación por sobreendeudamiento, agravada por la perspectiva de una austeridad sin fin, han diezmado la inversión privada y pública y obligado a los bancos, sumidos en un estado de gran fragilidad y ansiedad, a dejar de otorgar préstamos. Ante una situación en que el gobierno no tiene margen de maniobra fiscal y los bancos griegos se encuentran agobiados por la morosidad, es importante movilizar los activos restantes del estado y destrabar el flujo del crédito bancario a las partes sanas del sector privado.

Para lograr que la inversión y el crédito vuelvan a niveles que permitan que la economía entre en velocidad de arranque, será necesario crear dos nuevas instituciones públicas que trabajen codo a codo con el sector privado y las instituciones europeas: un banco de desarrollo que aproveche los activos públicos y un "banco malo" que permita al sistema bancario salir de la gran carga que significan sus activos improductivos y volver a dar crédito a las empresas rentables y orientadas a la exportación.

Imaginemos un banco de desarrollo que apalanque garantías comprendidas por el patrimonio que el estado haya conservado tras las privatizaciones, además de otros activos (por ejemplo, bienes raíces) que fácilmente se puedan valorizar (y convertir en garantías) mediante la reforma de sus derechos de propiedad. Imaginemos también que este banco vincula el Banco Europeo de Inversiones y los 315 mil millones de euros (350 mil millones de dólares) del plan de inversiones propuesto por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, con el sector privado de Grecia. En lugar de verse como una venta de liquidación para llenar agujeros fiscales, la privatización sería parte de una alianza por el desarrollo del país entre los sectores público y privado.

Imaginemos además que el "banco malo" ayuda al sector financiero (que en medio de la crisis ha sido recapitalizado generosamente por los atribulados contribuyentes griegos) a cambiar su carga heredada de morosidad y desatascar su entramado financiero. Como consecuencia del efecto beneficioso del banco de desarrollo, regresarían los flujos del crédito y las inversiones a los hasta ahora áridos terrenos de la economía griega, ayudando con el tiempo a que el banco malo vaya dando utilidades y se convierta en "bueno".

Por último, imaginemos el efecto de todo esto sobre el ecosistema financiero, fiscal y de seguridad social de Grecia: si las acciones de los bancos suben con rapidez, se irían reduciendo y extinguiendo las pérdidas sufridas por nuestro Estado debido al rescate financiero, a medida que se vaya valorizando el patrimonio que tiene en ellos. Mientras tanto, los dividendos del banco de desarrollo se canalizarían a los tan sufridos fondos de pensiones, que fueron abruptamente descapitalizados en 2012 (debido al "recorte" a su cartera de títulos del estado griego).

En este escenario, la tarea de reforzar la seguridad social se completaría con la unificación de los fondos de pensiones, el aumento de las contribuciones por el alza del nivel de empleo, y el regreso al sector formal de los trabajadores condenados a la informalidad por la brutal desregulación del mercado laboral durante los años oscuros del pasado reciente.

Es fácil imaginar una Grecia en fuerte recuperación como resultado de esta estrategia. En un mundo de rendimientos extremadamente bajos, se la vería como una excelente oportunidad y recibiría un flujo constante de inversión extranjera directa. Pero, ¿por qué esto habría de ser diferente de las entradas de capital previas a 2008 que impulsaron el crecimiento financiado por el endeudamiento? ¿Podría realmente evitarse otro esquema Ponzi en lo macroeconómico?

Durante la era de crecimiento a lo Ponzi, los bancos comerciales canalizaron los flujos de capital en un frenesí de consumo, mientras que el estado lo hacía en una orgía de adquisiciones sospechosas y un descarado despilfarro. Para asegurarnos de que esta vez sea diferente, Grecia tendrá que reformar su economía social y su sistema político. La creación de nuevas burbujas no es la idea que nuestro gobierno tiene del desarrollo.

Esta vez, en cambio, el nuevo banco de desarrollo tomaría la iniciativa en la canalización de los escasos recursos generados por el país hacia inversiones productivas bien seleccionadas, como empresas emergentes, compañías de tecnologías de la información que utilicen talento local, empresas agro-orgánicas pequeñas y medianas, compañías farmacéuticas orientadas a la exportación, iniciativas para atraer a la industria cinematográfica internacional hacia lugares de filmación locales, y programas educativos que aprovechen la producción intelectual y los incomparables sitios históricos de Grecia

. Mientras tanto, las autoridades reguladoras griegas estarían muy atentas a cómo se otorgan los préstamos comerciales, al tiempo que el freno a la capacidad de endeudamiento impediría a nuestro gobierno volver a caer en los viejos y perniciosos hábitos que acabaron causando déficits primarios en las cuentas fiscales. Los carteles, las prácticas de facturación anticompetitivas, las profesiones colegiadas insensatamente y una burocracia que tradicionalmente ha convertido al estado en una amenaza pública pronto descubrirían que nuestro gobierno es su peor enemigo.

En el pasado, las barreras para el crecimiento se debieron a una alianza impía entre los intereses oligárquicos y los partidos políticos, prácticas de contratación escandalosas, clientelismo, medios de comunicación que han sufrido intervenciones de forma permanente, bancos demasiado complacientes, autoridades fiscales débiles y un poder judicial sobrecargado y temeroso. Sólo la brillante luz de la transparencia democrática puede eliminar esos obstáculos, y nuestro gobierno está decidido a ayudarla a relucir.

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Corrupción de OHL financia a Aznar y al FAES

Dom, 10/05/2015 - 22:00
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Las prácticas delincuenciales de la poderosa constructora española OHL, ahora en su pestilente filial mexicana, cuyo director, José Andrés de Oteyza, provocó la grave crisis petrolera de 1981 con José López Portillo, se suma a la epidemia de corrupción de los dirigentes del Partido Popular (PP) infectado en su alma desde la burbuja inmobiliaria de José María Aznar (http://goo.gl/ncNcFs ) –que develé hace 7 años– pasando por su estratega Antonio Solá (http://goo.gl/Cv4gHb) hasta el fondomonetarista Rodrigo Rato (http://goo.gl/k5CduF).

Apenas OHL había sido imputada por el amaño de una concesión de un hospital en Baleares (http://goo.gl/Zf0eyX) y su soborno al circuito mexiquense no es el primero ni el único lugar donde es atrapado en su peaje político para transitar sus negocios crapulosos (http://goo.gl/ziamDQ) donde ha participado la cúpula del PP, partido consolidado de bandidos y blanqueadores aliado con el PAN de Fox y Calderón, lo cual devela toda una inducida geopolítica de la corrupción bajo la cobertura cómplice de un sector del Partido Republicano (el ex vicepresidente bushiano Dan Quayle), cuyo gozne lo representa el hipercorrupto Aznar entre el triángulo de España/Latinoamérica (LA) y la banca israelí-anglosajona.

Aznar fue uno de los principales promotores de la guerra de Bush/Blair en Iraq, mientras el PP ha infestado a LA con los negocios mefíticos de las trasnacionales españolas desde Banco Santander (http://goo.gl/TukPjH) –implicado en narcolavado (http://goo.gl/W9IfBG)– pasando por Telefónica hasta la petrolera Repsol (http://goo.gl/NrG9BJ).

La dualidad y bidireccionalidad político-empresarial entre Aznar y OHL rebasa el binomio dialéctico construcción/ destrucción de la burbuja inmobiliaria en España en beneficio final de la banca israelí-anglosajona y forma parte de la intoxicación ideológica de LA mediante la fundación (sic) FAES que preside Aznar para cerrar el círculo vicioso.

Durante las diligencias penales de los inmundos papeles de Bárcenas, el desparpajado mandamás de OHL, Juan Miguel Villar Mir –ex ministro de Hacienda en 1975 durante la presidencia de Carlos Arias, el carnicerito de Málaga, en el primer gobierno del zoocida rey Juan Carlos, quien ya abdicó–, reconoció haber donado 450 mil euros a FAES (http://goo.gl/t7p2df).

El megalavado de los papeles de Bárcenas –cuentas manuscritas del anterior secretario del PP durante 19 años con depósitos en Suiza (http://goo.gl/3gf9m8)– llevaba doble contabilidad que registraba los donativos (http://goo.gl/PVKcjy), donde apareció mágicamente Villar, el mandamás de OHL. ¿Tuvieron que ver los 609 contratos otorgados en su mayoría por el PP a OHL por casi 8 mil millones de euros?

La cara dura del desconstructor de conciencias Villar consiste en negar todo desde los papeles de Bárcenas hasta el circuito mexiquense. EL PP, Aznar y FAES constituyen la diabólica trinidad del fascismo neoliberal iberoamericano de corte franquista/pinochetista. FAES es el laboratorio de ideas (y sobornos) del PP desde 1989. Publicita promover la libertad (sic) occidental, la democracia (sic) y el humanismo (sic) bajo el modelo del neoliberalismo (sic) y la alianza de EU (sic) con Europa.

Profesa una obsesión por la competitividad que comparte con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) (http://goo.gl/GBsmhU), que indujo al golpismo pinochetista para privatizar Pemex con su locuaz y pugnaz empleado Juan Pardinas Carpizo.

Hace cuatro años el periodista catalán Oriol Malló había desnudado al “Cártel Español” donde señala a Valentín Díez Morodo, consejero de OHL, como su “primer representante (http://goo.gl/d7vJ6n)”. Díez Morodo es dueño, entre otros dones, del equipo de futbol Toluca, que forma parte del circuito mexiquense y su peaje político.

Dos zedillistas, el otrora centralbanquista Carlos Ruiz Sacristán (de la pútrida Sempra Energy) y Jesús Reyes-Heroles González-Garza, forman parte del consejo local de OHL que nunca ha investigado la filial mexicana de Transparencia Internacional (http://goo.gl/Ypz0XN) remunerada con la privatización de Pemex.

Los Cuadernos de Pensamiento Político (http://goo.gl/Uihvn4) de FAES exhiben sus infectas alianzas en LA y sus interesadas filias/fobias que tienen gran parecido con una de las conspicuas editoriales de Televisa (http://goo.gl/5bgE66). Amén del organigrama de sus seis departamentos, detenta cuatro unidades especializadas, entre las que destaca el Instituto Popular Iberoamericano que desarrolla y fortalece los lazos entre España y LA. FAES ostenta que más de 670 personas de 20 países iberoamericanos han pasado por los programas de visitantes y han constituido redes de ex becarios en México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Argentina y Chile.

¿Cuál será la opaca red de becarios de FAES en México? ¿Existe correlación entre los becarios indoctrinados con las obras de OHL o el narcolavado de banco Santander o las tratativas espurias de Repsol? En su enjambre destacan las Redes de Luchadores por la Libertad de Cuba y 9 universidades de LA, entre ellas un instituto mexicano (http://goo.gl/HP6Uc5).

FAES despliega su poder en los multimedia (News Corp. y Televisa) y, en semejanza a su patrón Aznar –que incriminó a sus adversarios en forma infame por el ataque terrorista del 11 de marzo de 2004, a tres días de las elecciones españolas (http://goo.gl/gwwqhv)–, suele ser mendaz y falaz.

Al bushiano fiscalista Aznar no lo detiene nada y sus andanzas sulfurosamente radiactivas destilan la conectividad político-empresarial iberoamericana con el panista Javier Lozano (íntimo de Calderón) y los intereses legales estadunidenses de DLA Piper representada por Jeffrey Davidoff, ex embajador en México (http://goo.gl/C0DSyq).

La triada PP/FAES/Aznar (http://goo.gl/gosLaf) rebasa la unidimensionalidad iberoamericana para conectarse a escala del poder global al omnipotente Committee on the Present Danger (http://goo.gl/WDTakm) –donde abunda la fauna de neoconservadores straussianos/bushianos–, al Center for Transatlantic Relations, a News Corp. y al fondo buitre Cerberus, que dirige el polémico israelí-estadunidense Steve Feinberg (http://goo.gl/uZcebm).

Un consejero de una editorial de Televisa formó parte tanto del Committee on The Present Danger como de la Comisión Trilateral (http://goo.gl/CvO2F7). Antes del fondo buitre Cerberus, Aznar había cumplido su misión especial y espacial en Centaurus, polémico fondo especulativo anglosajón (http://goo.gl/MveU42).

La diabólica trinidad PP/FAES/Aznar y el “Cártel Español” constituyen en última instancia un instrumento de hegemonía multidimensional en LA de los omnipotentes sectores militares de EEUU vinculados a los neoconservadores straussianos/bushianos, donde resalta el centro Paul Nitze School of Advanced International Studies (SAIS), división de la Universidad Johns Hopkins, desde donde Paul Wolfowitz encabezó el diseño del Nuevo siglo estadounidense para complacer a Netanyahu, primer ministro de Israel.

El “Cártel Español” de OHL e Imco es más que un soborno a su circuito mexiquense: subsume toda una geopolítica de la corrupción.

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El trabajo: una historia benjaminiana

Dom, 10/05/2015 - 07:00
Maciek Wisniewski, La Jornada

Walter Benjamin (1892-1940) –incluso ya cuando descubrió a Marx para su filosofía y crítica cultural, expandiendo luego las fronteras del marxismo– no le prestó ninguna atención especial a la cuestión del trabajo. Simplemente no era su principal tema de interés.

Pero la historia de su vida –como las historias de tantos de nosotros que, viviendo bajo el capitalismo, estamos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir– estuvo íntimamente entrelazada con este asunto.

Los fantasmas de inseguridad y precariedad, los problemas financieros y laborales, acechaban al autor de las Tesis sobre la historia desde el principio hasta su muerte suicida; su vida en este sentido –y en sus propias palabras– era una permanente ruina y catástrofe.

Cuando sus planes de emprender una carrera universitaria de tiempo completo se vieron finalmente frustrados (en un momento, incapaz de mantener a su esposa e hijo, tuvo que volver a vivir con sus padres), la única fuente estable de ingresos eran sus colaboraciones para la radio, en aquel entonces una nueva oportunidad laboral para los knowledge workers (véase: Radio Benjamin, Verso, 2014, 424 pp.).

Si bien él mismo menospreciaba este trabajo, sólo para el dinero –una de las razones por las que sus programas cayeron en el olvido–, aquellos años fueron para él una época de una rara y preciada seguridad, encima en los tiempos de la Gran Depresión de los años 30 (y el único momento en que tuvo a un verdadero jefe: su amigo Ernst Schoen, director artístico de la Radio Francfort); la llegada de los nazis al poder –entre otros, gracias al desem­pleo rampante– lo dejó otra vez sin un empleo fijo y lleno de pensamientos sombríos (Ibid., p. xx).

Entre sus programas hay dos sobre el trabajo: uno de los jóvenes y el mercado laboral; otro de cómo relacionarse con un jefe. Ambos –más allá de los cambios en las modalidades del trabajo– tocan problemas que siguen siendo actuales, sobre todo a la luz de la crisis en curso.

Carousel of jobs (p. 283-291). ¿No es la imagen de un carrusel muy apta para hablar de lo que siente un joven a punto de escoger una carrera, contemplando todos los pros y contras?, preguntaba Benjamin, y añadía: ¡Pero qué tan graves y opresivas se volvieron estas cuestiones a raíz del desempleo en Europa!

Si bien antes, en una era más idílica –continuaba–, el lema era el hombre correcto en un lugar preciso, ahora el lugar preciso era donde uno tenía oportunidad de quedarse. ¿Suena familiar?

Sin duda lo es hoy para millones de jóvenes europeos de la generación perdida, a quienes el sistema es incapaz de ofrecer oportunidades de planear y/o desarrollar sus vidas y carreras, contando con un buen salario y seguridad social.

Y que –si tienen suerte– deben conformarse con cualquier trabajo, por más precario que sea; como los jóvenes en España, donde el paro juvenil es mayor de 50 por ciento (Público, 23/4/15)

Pero no sólo es problema de Europa: en México por ejemplo siete de cada 10 jóvenes tienen un empleo informal y su tasa de desempleo es del doble a la media nacional (La Jornada, 27/2/15).

Para Michael Roberts, marxista inglés que analizando los ciclos capitalistas subraya que entramos en una gran recesión, esto ya es una brecha generacional. Por ejemplo, él y otros nacidos entre 1946 y 1965 son una lucky generation que creció en una era más idílica, en que el capital, gozando de altas tasas de ganancia después de la guerra, era capaz de ofrecerle más concesiones al trabajo y repartir la riqueza de manera más igual.

Pero ante la caída de la tasa de ganancia a partir de los años 70, la contraofensiva neoliberal empujó por los recortes de salarios, derechos y prestaciones, flexibilizando el trabajo y promoviendo el autoempleo The Next Recession).

Los jóvenes nacidos entre 1980 y 2000 –la generación del milenio– ya fueron entrenados en estas nuevas modalidades, a punto de asegurar ellos mismos que no desean estabilidad –¡sic!–, empleo, ni salario fijo, prefiriendo ser sus propios jefes (véase La Jornada, 30/4/15).

Si bien esta postura se parece a un noble afán de liberarse de las restricciones laborales/corporativas, en realidad es parte del proceso de alienación y despojo –de lo que el sistema ya no es capaz ni está dispuesto a ofrecer– sólo disfrazado de libre elección.

A pay rise?! Whatever gave you that idea! (pp. 292-303). Fue uno de sus modelos experimentales de escuchar, ideados para enseñarle al radioescucha cómo lidiar con las situaciones conflictivas. Éste era una historia de dos empleados –uno menos y otro más astuto– que pedían a su jefe un aumento.

Sólo el segundo, gracias a una táctica inteligente –diseñada por el propio Benjamin, algo bastante irónico, dadas sus propias incapacidades en este tema...–, lo logró, y a pesar de los tiempos como estos (¡la crisis de los años 30!).

Una historia parecida –pero en forma de una carrera de obstáculos (véase)– narró Georges Perec (1936-1982) en su novela, también convertida en un programa de radio, donde la solicitud de un aumento refleja la neurosis de una mente corporativa (The art of asking your boss for a raise, Verso, 2011, 96 pp.).

¿Y hoy? ¿Quién se atrevería a pedir un aumento hoy? Cuando la nueva normalidad es trabajar más por menos dinero, tolerar la creciente disparidad de ingresos –en los años 70 un director ejecutivo cobraba 30 veces más que un trabajador promedio; hoy, 300 veces más (Economic Policy Institute Report, 2014)– y aceptar los recortes salariales en nombre de combatir a la crisis y crear nuevos empleos.

Pero como bien subraya Michel Husson, un destacado marxista francés, bajar salarios para crear empleo nunca ha funcionado y es una estafa (Público, 27/8/13).

Mientras tanto, el carrusel de la austeridad –puesto en movimiento justamente para bajar los salarios, estándares laborales y asfixiar aún más al mundo de trabajo– sigue girando.

Algunos jóvenes parados o subempleados le oponen resistencia, como aquellos jóvenes griegos que apoyaron a Syriza; aunque otros, por la misma frustración, decidieron apoyar a la neonazi Aurora Dorada.

Otros decorados; la misma historia que en los tiempos de Benjamin.

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La maldición de los rascacielos

Dom, 10/05/2015 - 00:33

El mundo está en medio de un auge de rascacielos. El año pasado, cerca de 100 edificios de más de 200 metros de altura fueron construidas, más que nunca antes. Este año la capital de China dará la bienvenida a la Torre de Shanghai, que será el segundo edificio más alto del mundo. Arabia Saudita está construyendo Union Tower, que será el edificio más alto del mundo (y el doble de la altura del Centro Mundial de Comercio de Nueva York, el edificio más alto de Estados Unidos). ¿Asegura un oscuro presagio este frenesí de la construcción para la economía mundial? Varios académicos y expertos citados por The Economist, han sostenido la tesis de "la maldición de los rascacielos", aunque una nueva investigación la pone en duda.

En 1999 Andrew Lawrence, de Dresdner Kleinwort Benson, un banco de inversión, identificó la que llegó a ser conocida como la "maldición de los rascacielos". Lawrence notó una curiosa correlación entre la construcción de los edificios más altos del mundo y las crisis económicas. La inauguración del edificio Singer y la Torre Life Metropolitan de Nueva York, en 1908 y 1909 respectivamente, más o menos coincidió con el pánico financiero de 1907 y la posterior recesión. El Empire State Building abrió sus puertas en 1931, en medio de la Gran Depresióny pronto fue apodado el "Empty State Building". Las Torres Petronas de Malasia se convirtió en el edificio más alto del mundo en 1996, justo antes de la crisis financiera asiática de 1997. El Dubai Burj Khalifa, actualmente el edificio más alto del mundo, abrió sus puertas en 2010 en medio de la crisis financiera global.

Los Rascacielos pueden ser altamente rentable, ya que permite habilitar un gran espacio a partir de un limitado pedazo de tierra. Pero en algún momento los pisos adicionales dejan de ser un buen negocio, ya que los costos marginales -por más ascensores y acero- aumentan más rápido que los ingresos marginales (rentas o ventas). William Clark (economista) y John Kingston (arquitecto), escribieron en 1930, que la altura de maximización de beneficios de un rascacielos en el centro de Nueva York en la década de 1920 era de 63 plantas. (La altura ideal probablemente no es muy diferente hoy en día.) Por lo tanto, los récord de rascacielos pueden ser vistos como una indicación de que algún entusiasta inversor está sobreestimando los probables resultados futuros de su nueva construcción.

De hecho, los constructores pueden levantar torres de alturas récord a pesar de que saben que son económicamente ineficientes. Hay, después de todo, un cierto cachet a tener un edificio muy alto con su nombre en él. En 1998, el magnate Donald Trump presentó un plan para construir el edificio residencial más alto del mundo, y logró hacer realidad su capricho: "Siempre he pensado que Nueva York debe tener el edificio más alto del mundo", proclamó. Si este tipo de proyectos pueden obtener financiación, es una muestra de que los mercados financieros están fuera de control y tarde o temprano sufrirán una fuerte corrección. La Torre del señor Trump abrió justo cuando estalló la burbuja de las puntocom.
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Tomado de The Economist
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Europa pone fin al secreto bancario y acelera la represión financiera

Ven, 08/05/2015 - 08:00

En medio de la peor crisis financiera de la historia la Unión Europea está aplicando medidas que parecieran estar sacadas de las páginas más oscuras de la novela de George Orwell, 1984. La idea del economista de Harvard, Kenneth Rogoff, de terminar con el dinero en efectivo está cobrando fuerza al interior de los líderes de la UE con la misma rapidez con la cual su trabajo sobre la deuda desató los planes de austeridad. De nada sirvió demostrar la manipulación de datos realizada por Rogoff y Reinhardt para llegar a las conclusiones que favorecían la aplicación de los planes de empobrecimiento draconiano. Esta vez, junto al economista jefe de Citigroup han deslizado la receta perfecta para los planes de Jean Claude Juncker: terminar el secreto bancario y acabar con la privacidad del contribuyente con nuevas medidas de represión financiera.

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Las cifras de la deuda

Xov, 07/05/2015 - 17:07
Jérôme Duval, elsalmoncontracorriente.es/

La nueva publicación del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), Las cifras de la deuda 2015, ahora disponible en español, francés e inglés, constituye un documento de especial relevancia para cualquier persona que quiere investigar o simplemente tener a su alcance herramientas para combatir las desigualdades, consecuencias de un sistema capitalista devastador basado en el endeudamiento.

Tal y como establece el manifiesto político de la red internacional del CADTM, «tanto en el Norte como en el Sur del planeta, la deuda constituye un mecanismo de transferencia de riquezas creadas por los trabajadores y trabajadoras y los pequeños productores y productoras a favor de los capitalistas. El endeudamiento es utilizado por los prestamistas como un instrumento de dominación política y económica». Ahí se pueden observar desigualdades enormes recordando el famoso lema “somos el 99%” del movimiento Occupy Wall Street, de la ’clase pueblo’ en contra de la clase capitalista, el poderoso 1% restante. Así, la publicación recopila muchísimos datos como el que nos dice que “En 2013, el 0,7 % de la población mundial acaparaba el 41 % de la riqueza mundial mientras que el 68,7 % de la población tenía une riqueza conjunta de apenas el 3% del total mundial.”

En la misma línea, aprendemos que “en el continente africano, el 0,01% de la población se reserva el 60% del PIB africano”. ¡Una desigualdad tan explosiva solo puede provenir de una explotación brutal! Como mencionan los autores, los planes de ajuste estructural y otros planes de austeridad ligados a préstamos, “constituyen una máquina de guerra que tiene por objetivo destruir todos los mecanismos de solidaridad colectiva y someter todas las esferas de la vida humana a la lógica mercantil.” Estos mecanismos de endeudamiento obedecen a intereses imperialistas y son utilizados para someter y vigilar a los gobiernos y sus pueblos.

Como en las ediciones anteriores [3], el CADTM persigue el doble objetivo de proponer, por una parte, un análisis crítico y riguroso y, por otra, una denuncia de los fines y resultados nefastos del “sistema deuda” en todos los países. La lectura del documento, enriquecido con numerosas tablas y gráficos, nos lleva a entender cómo los ricos acreedores acaparan las riquezas producidas en detrimento de la mayoría de la población, nos permite desmontar el discurso dominante y luchar para acabar con el lastre de la deuda. Pues, contrariamente al discurso mediático y las afirmaciones de los dirigentes europeos, el actual incremento de la deuda pública en Europa fue posterior al sobreendeudamiento privado: Ha sido primero una crisis de la deuda privada que luego se transformó en crisis de deuda pública vía la socialización de pérdidas.

Las cifras de la deuda 2015 describe una breve historia de la crisis de la deuda (aumento de la deuda pública desde finales de los años 1960 hasta la crisis de la deuda y cesación de pagos en 1982) y los dos factores principales que llevaron a los pueblos de los PED a la trampa de la deuda: aumento de intereses y bajada de precios de materias primas. Dos tendencias que todo indica que podrían volver a repetirse. Se subraya también el rol y nefasto impacto que tienen los organismos financieros multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial o el Club de París) y los grandes grupos financieros internacionales sobre el desarrollo de los países, comprometiendo la soberanía y la democracia. La regla ’un dólar, un voto’, que persiste tanto en el FMI como en el Banco mundial desde su creación, pone en evidencia la supremacía de la potencia de los EEUU en aquellas instituciones, otorgándole el mayor derecho de voto al país norteamericano, lo que impide cualquier cambio que contravenga a sus intereses. También, en otra sección, se apunta al fracaso de la iniciativa de PPME (Países Pobres Muy Endeudados) lanzada en 1996 por el Banco Mundial y el FMI que concierne a tan sólo un 11% de la población total de los Países en Desarrollo (PED) y que no consiguió aliviar los desembolsos de estos países hacia sus acreedores.

El informe también aborda diversos aspectos estructurales o coyunturales. Temas cruciales como la salida al escenario mundial de China como país acreedor, las crisis alimentaria y climática, los fondos buitre, el carácter regresivo de la fiscalidad y, como consecuencia, la falta de recaudación tributaria de los ingresos y rentas altas, las desigualdades salariales de género y otros factores que no hacen más que desembocar en una mala repartición de la riqueza, profundizando las desigualdades generadoras de endeudamiento, la extrema pobreza y el hambre para millones de personas.

Si nos centramos en los recursos destinados al reembolso de la deuda, observamos una hemorragia sangrante de capitales hacia los acreedores. A menudo, una parte importante de este reembolso cabe bajo la definición de deuda odiosa y, según el derecho internacional, no debería ser reembolsada por haber sido contraída en ausencia de consentimiento de la población, en ausencia de beneficio para ella y en conocimiento por parte de los acreedores. A pesar de que muchos países siguen reembolsando esas deudas odiosas (y piden nuevos préstamos para eso, o sea se endeudan para reembolsar antiguas deudas), la foto a nivel global nos enseña una barbaridad poco difundida en manuales escolares o en medios que se autoproclaman “de información”: Los denominados países en desarrollo (PED) destinan más dinero a sus acreedores ubicados en “países desarrollados” - o mejor dicho industrializados - que lo que reciben en préstamos o donaciones, y no la inversa como en principio cabría esperar. En concreto, entre 1985 y 2012, las Administraciones Públicas de los PED transfirieron a los países industrializados del norte, el equivalente a 2,5 veces el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa después de la segunda guerra mundial. Se trata de una transferencia neta de recursos negativa, ya que el deudor ha transferido una cantidad de dinero mayor a sus acreedores que la recibida como nuevos créditos. Este concepto es clave a la hora de contestar ¿Quién debe a quién?

Así, durante el periodo 1985 – 2000, las administraciones públicas de los países de África del norte, de África subsahariana y de Oriente Medio reembolsaron 61.000 millones de dólares más de lo que habían recibido durante ese mismo periodo. Los montos totales de la deuda externa de estos países en su conjunto se multiplicaron por 73 entre 1970 y 2012 mientras pagaron 145 veces la cantidad inicial que se debía en 1970. Se trata de una hemorragia sangrante. El CADTM nos advierte que esas transferencias deberían resultar aún más negativas si tomamos en cuenta en el análisis lo que podríamos añadir como la fuga de capitales, el coste de la fuga de cerebros, un cálculo del saqueo de los recursos naturales, etc.

Por otra parte, aberraciones reveladas en este precioso documento, como el hecho de que, para el año 2012, los PED reembolsaron a los acreedores 182.000 millones de dólares, mucho más que los 133.000 millones de dólares que “recibieron” como Ayuda oficial al desarrollo (AOD), permite relativizar el discurso paternalista occidental. Así, por ejemplo, la ayuda para el desarrollo para Oriente Medio en 2012 fue a parar casi en su totalidad al pago del servicio de la deuda externa. En 2012, la repatriación de los beneficios de las empresas en África, el continente más empobrecido del planeta, representó el 5% de su PIB contra el 1% de la Ayuda pública al desarrollo. Además, cabe distinguir entre ayuda real y ayuda fantasma, sabiendo que una gran parte de dicha “ayuda” esta compuesta de alivio de deuda y, como simple ejercicio contable, nunca llega a los países empobrecidos, supuestos destinatarios.

Al respecto de los países de Europa, se menciona a los bancos rescatados con ayudas públicas, sus beneficios privados y el enorme aumento de sus activos que pone en riesgo la estabilidad de las economías europeas. En España vemos cómo la parte del gasto público dedicado al pago de los intereses de la deuda casi se duplicó, pasando de 3,9% en 2008 al 6,4% en 2012, mientras el presupuesto afectado a educación y sanidad disminuyó (entre 2009 y 2011) un 13% y un 11% respectivamente. En Grecia, para “honrar” el pago de la deuda, la masa salarial del sector público pasó de 24.500 millones de euros a 15.800 millones entre 2009 y 2013 con cerca de 277.000 empleos menos. La prohibición a los bancos centrales de actuar como prestamistas ante los Estados (artículo 21.1 del estatuto del BCE) no hace más que encarecer la financiación por parte de dichos Estados. Así lo menciona el estudio citando a Olivier Bonfond: “...si Bélgica hubiera podido tener prestamos al 1% del Banco Central, la deuda pública habría pasado del 135% del PIB en 1992 al 34% del PIB en 2012 (…) Bélgica habría ahorrado 248.000 millones de euros entre 1992 y 2012.”

En fin, la moratoria, la auditoría ciudadana de la deuda y la anulación de la parte definida como ilegítima son expuestas como respuestas posibles y necesarias a la crisis que padecemos. La auditoría ciudadana debe poner en evidencia las sumas dedicadas al pago de una deuda en muchos casos odiosa, ilegal, insostenible o ilegítima, en detrimento de los derechos y necesidades fundamentales de la población. Se pone el ejemplo del informe del Colectivo para una auditoría ciudadana de la deuda pública francesa (CAC) que llegó a la conclusión de que el 59% de la deuda francesa resulta ilegítima por provenir principalmente de regalos fiscales y de unos tipos de interés excesivos.

Estos procesos de auditorías pueden ayudar a los países endeudados a tomar una decisión unilateral y soberana, dado que tienen poco control sobre su deuda, ya que a menudo, ésta se expresa en otras monedas o está sujeta a la legislación de otros países (cuyas jurisdicciones son, con frecuencia, más favorables a los acreedores). El CADTM lo reivindica como una respuesta necesaria a la hora de retomar la soberanía perdida, permitiría a los pueblos decidir sobre la utilización de sus recursos provenientes de su trabajo y reconquistar un poder popular en el sentido verdaderamente democrático.

Pero el CADTM no quiere pararse aquí y plantea la lucha contra el “sistema deuda” en el marco de una resistencia por un mundo liberado de todas formas de opresión y explotación. “Atacar a los fundamentos del poder de las finanzas significa el desmantelamiento de esos mecanismos y, por lo tanto, la anulación de la deuda pública”, interpela François Chesnais (Tobin or not Tobin, L’Esprit Frappeur, Paris, 1998) en una cita, pues aquí, la lectura de este documento constituye un avance de comprensión y conciencia del problema que padecen los pueblos, siendo un primer paso hacia la acción.
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Las Cifras de La Deuda 2015

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Crisis de liquidez es la nueva amenaza de la economía mundial

Xov, 07/05/2015 - 08:00
Mientras la crisis de Grecia sigue sin resolverse y se intensifica la presión por la deuda, la liquidez del sistema financiero se adelgaza creando nuevos miedos en los mercados. Puede resultar una paradoja que la crisis financiera en ciernes sea desatada por una crisis de liquidez en momentos en los bancos centrales de todo el mundo han vertido fuertes inyecciones de liquidez para luchar, entre otras cosas, con la deflación. El volumen de estas inyecciones alcanza la histórica cifra de 20 billones de dólares (U$D 20000000000000), más del 25 por ciento de todo el PIB mundial. Pero la evolución de los mercados financieros y su delgadez de crédito, unido al precario nivel de crecimiento, es el presagio de que la falta de liquidez anuncia sombríos tiempos por delante.

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¿Cambiará la estrategia de Syriza?

Mér, 06/05/2015 - 14:47
Alejandro Nadal, La Jornada

El 25 de enero el pueblo griego votó por un partido político que ofreció terminar con el absurdo paquete de ajuste pero sin abandonar la unión monetaria. La estrategia de negociación de Syriza con sus socios en Europa y el FMI ha estado basada en la idea de que estos dos objetivos son conciliables. La dureza en las negociaciones, especialmente en Riga, capital de Letonia, ha demostrado que esta estrategia ha llegado a su límite.

Para Syriza es posible dar fin al régimen de subordinación económica impuesto por la troika (Banco Central Europeo, la Comisión de la UE y el Fondo Monetario Internacional) sin salir de la unión monetaria. Por otra parte, la mayoría del electorado griego no desea ver a su país retirarse de la unión monetaria. Las encuestas antes y después de las elecciones confirman que Syriza no hubiera salido victorioso si en su campaña hubiera ofrecido salir del euro.

Por eso en las negociaciones sobre el futuro de Grecia en la eurozona los líderes de Syriza han siempre señalado que no tienen un mandato para salir de la esfera del euro. Pero la pregunta que hoy se hacen algunos miembros de Syriza (entre ellos Costas Lapavitsas) es si esa restricción no es un estorbo para avanzar en las negociaciones. El endurecimiento de las posturas de los acreedores y la troika es un llamado a enfrentar la realidad. El gobierno de Tsipras no está en un seminario académico en el que un análisis más o menos robusto permite salir adelante.

La realidad es que el equipo negociador de Syriza ha estado convencido de que con un discurso racional podría convencer a sus interlocutores de las instituciones (palabra que se introdujo para no hablar más de la troika) sobre las bondades de proceder a una restructuración de la deuda griega y a un relajamiento de las condiciones del paquete de reformas (especialmente en lo relativo al superávit primario). Grecia podría aspirar a regresar a la senda de crecimiento y el castigo sobre el pueblo griego se reduciría notablemente. A cambio, Grecia permanecería en la unión monetaria, con lo que se evitaría el riesgo de contagio y el surgimiento de dudas existenciales sobre el futuro del euro.

La verdad es que el planteamiento es poco realista. La idea de que la unión monetaria se podría reformar desde adentro, conduciendo a un esquema de integración más saludable y digamos, amistoso para con los pueblos de Europa es una meta apreciable. Pero el análisis de los requisitos macroeconómicos medulares que constituyen los fundamentos de la unión monetaria, así como de la posición de debilidad en la que se encontró Syriza tan pronto llegó al gobierno, indica claramente que ese objetivo no se puede alcanzar sin cambios más profundos en el paisaje político europeo.

A finales de febrero Syriza tuvo que llegar a un acuerdo que extendió por cuatro meses el arreglo existente con las instituciones. Pero a cambio el nuevo gobierno cedió mucho terreno: en materia de austeridad aceptó un superávit adecuado y no realizar acciones unilaterales que pudieran comprometer las metas fiscales del acuerdo. Ese fue un mal arreglo y Syriza deberá enfrentar las próximas negociaciones con un esquema distinto. En especial, deberá comenzar a pensar seriamente en romper la camisa de fuerza que representa el ideal de reformar desde adentro a la unión monetaria.

Mientras Syriza insista en dejar fuera del marco de sus posibilidades salirse de la esfera del euro y recuperar su autonomía monetaria, las autoridades y las élites europeas le seguirán sometiendo a un duro castigo. No podrá obtener liquidez para seguir funcionando y el sistema de pagos griego seguirá siendo un rehén de las instituciones, como ya lo han demostrado los últimos desplantes de la señora Merkel y las medidas adoptadas por el Banco Central Europeo. Parecería que la estrategia de las clases dominantes en Alemania y Europa consiste en mantener a Grecia en la cámara de tortura por un largo tiempo.

La salida del euro entraña un alto costo, especialmente porque la moneda sucesora sufriría automáticamente una fuerte devaluación. Pero es importante compararla con el costo de la devaluación interna que ya ha conducido a la crisis humanitaria de la que hablan los líderes de Syriza. Además, el sector externo griego no es tan vulnerable como algunos piensan. Por otra parte, el establecimiento de controles sobre flujos de divisas y movimientos de capitales ayudaría a mantener la devaluación dentro de límites tolerables. Adicionalmente, habría que considerar inmediatamente la nacionalización de la banca o, por lo menos, la intervención gerencial de todos los bancos.

Entre las ventajas de la salida de la camisa de fuerza que actualmente representa el euro no sólo está la recuperación de la autonomía monetaria (y fiscal), sino también la restructuración de la deuda griega, tanto en lo que concierne a los montos de principal, como en la renegociación de plazos y tasas de interés. La negociación se podría llevar a cabo ya sin sufrir la presión que la troika ha venido imponiendo a su gusto.

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Nouriel Roubini: El dólar se une a la guerra de divisas

Mér, 06/05/2015 - 07:00
Nouriel Roubini, Project Syndicate

En un mundo en el que la demanda interna de muchas economías avanzadas y mercados en ascenso es débil, las autoridades han sentido la tentación de impulsar el crecimiento económico y el empleo inclinándose por el crecimiento propiciado por las exportaciones. Para ello, hace falta una divisa débil y políticas monetarias ortodoxas y heterodoxas que provoquen la necesaria depreciación.

Desde el comienzo de este año, más de veinte bancos centrales de todo el mundo han relajado la política monetaria, siguiendo el ejemplo del Banco Central Europeo y del Banco del Japón. En la zona del euro, los países de la periferia necesitaban la debilidad de la divisa para reducir sus décifits exteriores y hacer arrancar el crecimiento, pero la debilidad del euro desencadenada por la relajación cuantitativa ha aumentado aún más el superávit por cuenta corriente de Alemania, que ya ascendía a un enorme ocho por ciento del PIB el año pasado. Como los superávits exteriores están aumentando también en otros países del núcleo de la zona del euro, el desequilibrio general de la unión monetaria es grande y va en aumento.

En el Japón, la relajación cuantitativa fue el primer “arco" de la “Abenomía”, el programa de reformas del Primer Ministro, Shinzo Abe. Su lanzamiento ha debilitado profundamente el yen y ahora está empezando a aumentar los superávits comerciales.

La presión exterior a que ha estado sometido el dólar de los Estados Unidos debida a la adopción de la relajación cuantitativa por parte del BCE y el Banco del Japón ha sido intensa. El dólar se ha fortalecido también frente a las divisas de los países avanzados exportadores de productos básicos, como Australia y el Canadá, y las de muchos mercados en ascenso. En esos países, la bajada de los precios del petróleo y de los productos básicos ha desencadenado depreciaciones de las divisas que están contribuyendo a proteger el crecimiento y los puestos de trabajo de los efectos de unas exportaciones menores.

El dólar ha subido también frente a divisas de los mercados en ascenso con fragilidades económicas y financieras: déficits fiscales y de cuenta corriente, aumento de la inflación y desaceleración del crecimiento, grandes acumulaciones de deuda interna y externa e inestabilidad política. Incluso China permitió brevemente que su divisa se debilitara frente al dólar el año pasado y un lento aumento de la producción puede tentar al Gobierno a dejar que el renminbi se debilite aún más. Entretanto, el superávit comercial vuelve a aumentar, en parte porque China esta inundando los mercados mundiales con su oferta de productos básicos sobrantes, como el acero.

Hasta época reciente, las autoridades de los EE.UU. no estaban demasiado preocupadas por la fuerza del dólar, porque las perspectivas de crecimiento de los Estados Unidos eran mayores que las de Europa y del Japón. De hecho, al comienzo de este año había esperanza de que la demanda interna de los EE.UU. fuera lo bastante fuerte este año para apoyar el aumento del PIB en casi un tres por ciento, pese a la fortaleza del dólar. Unos menores precios del petróleo y una menor creación de empleo –se pensaba– mejorarían los ingresos disponibles y el consumo. El gasto en bienes de capital (excluido el sector energético) y la inversión en vivienda se fortalecerían con el crecimiento acelerado.

Pero ahora la situación parece diferente y las autoridades de los EE.UU. se están poniendo cada vez más nerviosas respecto del tipo de cambio. El dólar se apreció mucho más rápidamente de lo que se esperaba y, como indican los datos correspondientes al primer trimestre de 2015, las repercusiones de las exportaciones netas, la inflación y el crecimiento han sido mayores y más rápidas de lo que daban a entender los modelos estadísticos de las autoridades. Además, no ha llegado a materializarse una fuerte demanda interna, el aumento del consumo fue débil en el primer trimestre y el gasto en bienes de capital y la inversión en vivienda fueron aún más débiles.

A consecuencia de ello, los EE.UU. se han incorporado de hecho a la “guerra de las divisas” para impedir una mayor apreciación del dólar. Los funcionarios de la Reserva Federal han empezado a hablar explícitamente del dólar como un factor que afecta a las exportaciones, la inflación y el crecimiento netos. Y las autoridades de los EE.UU. han empezado a mostrarse cada vez más críticas con Alemania y la zona del euro por adoptar políticas que debilitan el euro y eludir las que impulsan la demanda interna: por ejemplo, el estimulo fiscal temporal y un aumento más rápido de los salarios.

Además, a la intervención verbal seguirán medidas normativas, porque el crecimiento más lento y la inflación baja –en parte, desencadenados por un dólar fuerte– inducirán a la Reserva Federal a tardar más en abandonar la política de tipo de interés cero y hacerlo más lentamente de lo esperado. Así se corregirán algunas de las subidas recientes del dólar y se protegerá el crecimiento y la inflación contra los riesgos de empeoramiento.

Las fricciones sobre las divisas pueden acabar provocando más adelante fricciones comerciales y las guerras de divisas pueden acabar en guerras comerciales, lo que podría crear problemas a los EE.UU. en su intento de concluir el Acuerdo de Asociación Transpacífico. La incertidumbre sobre si el gobierno de Obama podrá conseguir votos suficientes en el Congreso para ratificar el AAT se ha complicado, además, por una propuesta de legislación que impondría aranceles a los países que practiquen la “manipulación de la divisa”. Si se impusiera la introducción de ese vínculo entre las políticas comercial y monetaria en el AAT, los participantes asiáticos se negarían a adherirse a él.

Si la mayoria de los gobiernos aplicaran políticas que impulsasen el crecimiento mediante la demanda interna, en lugar de medidas exportadoras encaminadas a empobrecer al vecino, el mundo sería más próspero, pero, para ello, tendrían que depender menos de la política monetaria y más de unas políticas fiscales apropiadas (como, por ejemplo, un mayor gasto en infraestructuras productivas). Incluso las políticas de ingresos que aumentan los salarios –y, por tanto, la renta y el consumo de los trabajadores– son una fuente mejor de crecimiento interno que las depreciaciones de las divisas (que reducen los salarios reales).

La suma de todos los balances comerciales del mundo es igual a cero, lo que significa que no todos los países pueden ser exportadores netos y las guerras de divisas acaban siendo juegos de suma cero. Ésa es la razón por la que la entrada de los Estados Unidos en la liza era sólo cosa de tiempo.
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Ver también Una guerra de divisas global y en toda la regla

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Los nocivos efectos de los tratados de libre comercio

Mar, 05/05/2015 - 13:30
Andrés Peñaloza, Alainet

En abril se reportaron protestas internacionales contra los tratados de libre comercio (TLC´s), esas malditas constituciones que otorgan plenos derechos y garantías a los inversionistas privados y empresas transnacionales pero nulas obligaciones.

Los convocantes –fundamentalmente organismos no gubernamentales, sindicatos y partidos políticos en 45 países- pronosticaban unas 750 acciones alrededor del orbe. Aunque la mayoría de manifestaciones se registraron en ciudades europeas como Berlín, Múnich; Leipzig, Stuttgart, Francfort, Madrid, Varsovia, Praga, Helsinki, entre otras, también se habían planeado acciones en ciudades de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Burkina Faso, Zimbabue, Pakistán y Bangladesh.

En países de la Unión Europea crece el rechazo social a las negociaciones gubernamentales-corporativas, para suscribir un Tratado de Libre Comercio e Inversiones Trans-Atlántico entre los Estados Unidos y la Unión Europea (Transatlantic Trade and Investment Partnership –TTIP-), dirigido a socavar derechos humanos, ambientales, de cuidado a la salud y al consumidor, de democracia y soberanía, mediante la supresión de las barreras aduaneras, liberalizaciones en servicios y homologación normativa entre Estados Unidos y Europa.

Además del TTIP, las convocatorias llamaban a protestar contra otros tratados de libre comercio como el tratado en comercio de servicios (en inglés Trade in Services Agreement, TISA de la Organización Mundial de Comercio –OMC-), un acuerdo para liberalizar el comercio de servicios que afecta a 23 países, incluidos Estados Unidos, la UE, Uruguay, México, entre otros.

En México, la resistencia a los TLC´s se produjo desde el momento en que se hicieron públicas las intenciones de adherir al país a la zona de libre comercio establecida por Estados Unidos y Canadá en 1989. Una vez concretado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el alzamiento zapatista en el sureste mexicano el 1 de enero de 1994, fecha en que se prometía el ingreso al “primer mundo” con la entrada en vigor de este tratado de muerte, saqueo, militarización y sufrimiento para millones de compatriotas pero también de herman@s centroamerican@s que intentan todos los días cruzar la frontera hacia los Estados Unidos.

¿Dónde están los empleos seguros y bien pagados y sus beneficios multiplicadores que iban a traer las inversiones extranjeras y el comercio liberalizado en los TLC´s? Se preguntan, sin saber pero intuyendo las respuestas, los más de un millón de damnificados del libre comercio que intentan abrazar el “sueño americano” devenido en víacrucis y a menudo en un verdadero infierno.

Justo el sábado 18 de abril, coincidente con la jornada internacional contra los TLC´s y los Tratados Bilaterales de Inversión –TBI- (en México conocidos como APPRIS: acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones) arribó el contingente del Víacrucis del Migrante Fronteras Aliadas, encabezando por el cura Alejandro Solalinde y unos 300 migrantes, en su mayoría de países del istmo centroamericano, a la basílica de Guadalupe.

Tras sortear los intentos policiacos para impedirles salir de Ixtepec, Oaxaca hacia la capital mexicana los participantes en el Víacrucis del Migrante Fronteras Aliadas cargan cruces de madera para simbolizar el martirio que les representa la política migratoria teleciana, actualmente expresada en el Plan Frontera Sur, y denunciar los atropellos, vejaciones, violaciones, secuestros y asesinatos de los que son víctimas, al transitar por suelo mexicano, cuyo gobierno ha criminalizado al migrante al asumir dócilmente el papel de contención impuesto por el gobierno estadunidense en el marco del TLCAN y su extensión militar, conocido eufemísticamente como Alianza para la Prosperidad de América del Norte (ASPAN).

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Economía: una ciencia cada día más sombría

Mar, 05/05/2015 - 02:30
Bradford DeLong, Project Syndicate

En los últimos 25 años ha habido un acalorado debate entre los economistas más destacados del mundo sobre si la naturaleza del ciclo económico sufrió un cambio fundamental tras el fin de los “gloriosos 30 años” siguientes a la Segunda Guerra Mundial, en que la economía se caracterizó por un rápido crecimiento, pleno empleo y una cierta tendencia hacia una inflación moderada. Se han planteado tres visiones distintas al respecto.

El primero en exponer su punto de vista fue Larry Summers en 1991 con su influyente artículo titulado “¿Cómo se debería determinar la política monetaria de largo plazo?”. En él, manifiesta no estar convencido de que haya cambiado la realidad económica subyacente, por lo que plantearía un enfoque más bien técnico: un intento de llamada de atención para evitar que se repitan las perturbaciones inflacionarias ocurridas en los años 70 y que marcaron el fin de los años de gloria. Su recomendación era fortalecer la independencia tecnocrática de los bancos centrales. Los políticos tendrían a su cargo la tarea de fijar objetivos, pero evitando gestionar los detalles de la economía ni imponer reglas estrictas cuyo fracaso sería inevitable ante circunstancias inesperadas. Summers argumentaba que los tecnócratas estaban en una posición mucho mejor para llevar adelante las políticas, apuntando a un 2 a 3% de inflación anual.

El debate continuó con el artículo publicado por Paul Krugman en 1998, “Ha vuelto: la crisis japonesa y el regreso de la trampa de liquidez” y su libro “El retorno de la economía de la depresión”, editado al año siguiente. Krugman planteó que los bancos centrales ya habían logrado fijar las expectativas inflacionarias en niveles bajos, pero sin haber podido reactivar una economía que, en Europa y Estados Unidos, había vuelto al patrón de “economía de la depresión” anterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus rasgos predominantes eran la escasez de demanda agregada, riesgos deflacionarios, crisis financieras y trampas de liquidez.

Entonces Ken Rogoff entró al ruedo con un comentario sobre el artículo de Krugman. Desde su punto de vista, lo que Krugman describía como un retorno de largo plazo a la “economía de la depresión” era una situación temporal producida por deficiencias en la capacidad de regular y limitar adecuadamente la acumulación de deuda. Este fenómeno, que identificó como la causa de las turbulencias económicas, acaba inevitablemente en catástrofe, y el único modo de evitar esto sería un doloroso desapalancamiento y quitas de deuda heterodoxas que los gobiernos habrían de aplicar.

Otros destacados economistas, como Joseph Stiglitz, Ben Bernanke y Martin Feldstein, han contribuido al debate, pero en su mayoría no han definido sus posturas claramente, manteniéndose más bien en una superposición “schroedingeriana”: algunas veces escribiendo como si creyesen que los años gloriosos de posguerra no hubieran acabado y otras veces argumentando opiniones que recuerdan a las de Krugman, Summers o Rogoff.

Hoy se ha llegado a un cierto grado de consenso. No tiene mucho sentido cuestionarse si han llegado a su fin o no esos días de gloria. En la actualidad son inútiles los modelos y enfoques desarrollados para entender el ciclo económico de posguerra y su tendencia hacia una inflación moderada. Los desacuerdos entre los economistas reflejan no tanto el estado de la economía sino la interrogante de si las políticas macroeconómicas pueden ofrecer remedios eficaces.

Summers ha abandonado más o menos su creencia de los bancos centrales pueden e incluso deben evitar el regreso de la economía de la depresión. Puede que, allá por 1991, los bancos centrales hubieran sido capaces de encarnar el ideal tecnocrático de gestión de los ciclos macroeconómicos que él esperaba, pero no lograron hacerlo. Y pocos banqueros centrales parecen tener buenas ideas sobre los cambios institucionales que podrían fortalecer su capacidad de lograr esa misión.

Desde el punto de vista de Summers, que comparto, los gobiernos tienen que asumir mayores responsabilidades en la toma de riesgos, la planificación de largo plazo y la inversión. De hecho, los gobiernos que tienen la suerte de emitir en las monedas de reserva mundiales pueden asumir este papel sin sobrecargar a los futuros contribuyentes con niveles de deuda excesivos.

Sin embargo, aunque Summers y Krugman crean ahora que las políticas fiscales más expansivas pueden hacer un gran bien, Rogoff sigue adhiriendo a la posición minskyniana que ha caracterizado su pensamiento desde por lo menos 1998: para alcanzar un buen desempeño macroeconómico es necesario regular las finanzas y limitar la acumulación de deuda en tiempos de auge. Resulta peligroso intentar remediar un exceso de deuda privada emitiendo grandes cantidades de deuda estatal “segura”. Después de todo, la deuda privada también se consideraba segura cuando se emitió.

Sean cuales sean las políticas (micro o macro) que acaben por funcionar mejor para abordar los problemas económicos actuales, hay algo que se ha vuelto muy claro: el optimismo ha dejado de estar en boga.

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Drones, asesinos en serie

Mar, 05/05/2015 - 02:01
El gobierno de Estados Unidos asesina a cualquier persona a la que crea vinculada al terrorismo y sobre la que no tenga control. Son asesinatos perpetrados sin juicio previo y en flagrante violación del derecho internacional… pero son legales, desde el punto de vista estadounidense. Ese programa, bajo el mando personal del presidente Obama, está dirigido por sicópatas

Manlio Dinucci, Red Voltaire

En Washington, existe ahora un macabro ritual. Una vez al mes, varios miembros del Congreso, pertenecientes a las comisiones de Inteligencia, van al cuartel general de la CIA para «visionar las grabaciones filmadas de personas que explotan, alcanzadas por los ataques de los drones en Pakistán y en otros países».

La información proviene del New York Times, que además subraya que esa «aparente supervisión» tiene como objetivo ofrecer la imagen de que existe «un riguroso control, por parte del Congreso, sobre el programa de asesinatos selectivos». Un programa que «la Casa Blanca sigue respaldando» mediante la promoción a los más altos puestos de los funcionarios de la CIA que lo crearon hace 10 años, «algunos de los cuales han encabezado también programas para el uso de la tortura en las cárceles secretas» [1]. Los drones asesinos ya «forman parte del modo estadounidense de hacer la guerra».

Este trabajo del New York Times confirma que el presidente Barack Obama estaba obligatoriamente al tanto, cuando se reunió con el primer ministro [italiano] Matteo Renzi, del asesinato de Lo Porto [2] por un drone de la CIA, ocurrido 3 meses antes del encuentro. Eso demuestra que el «terrible dolor» que Obama expresó tardíamente no implica que piense ordenar un cambio de política sobre el uso de drones asesinos.

Este es el mismo presidente de Estados Unidos que da su visto bueno a la «lista de objetivos» [3], una lista que se actualiza constantemente y en la que se recogen los nombres de personas del mundo entero que, al ser consideradas peligrosas para Estados Unidos y sus intereses, son simplemente condenadas a muerte bajo la acusación de terrorismo.

«La evaluación moral final» está en manos del presidente, sobre todo en los casos en que «con el terrorista, que será abatido por un drone, se encuentra la familia de este». Y cuando llega la autorización emitida por el presidente, el operador, cómodamente instalado en Estados Unidos, a 10 000 kilómetros de distancia, ante la consola de mandos del drone, dispara los misiles contra la casa –en Pakistán o en cualquier otro país– señalada como refugio del terrorista.

Es principalmente la CIA la que utiliza los drones asesinos en Afganistán, Pakistán, Irak, Yemen y Somalia, entre otros países. El Mando de Operaciones Especiales del Pentágono, que efectúa operaciones paralelas a las de CIA, trató en 2013 de tomar el control de todas las operaciones con drones. Pero no logró hacerlo.

La CIA sigue operando un gran número, no precisado, de drones asesinos. Se suman a estos alrededor de 250 drones de ataque de la US Air Force, que forman parte de la flota de unos 7 500 drones de todo tipo bajo control del Pentagono. Y su número va en aumento, a tal punto que ya escasean los pilotos de drones. Los que están en servicio son sometidos a rotaciones estresantes, que se traducen en un aumento de los «daños colaterales».

Pero el elevado número de víctimas se debe principalmente al hecho que la mayoría de los ataques con drones (más del 60% en Pakistán) se dirigen contra casas en las que también viven mujeres y niños. El número de víctimas civiles está llamado a aumentar con el uso de aparatos volantes robotizados capaces de despegar, atacar y regresar a sus bases de manera totalmente autónoma [sin intervención alguna de humanos]. Entre esos aparatos se halla el nEUROn, fabricado por un consorcio europeo al que pertenece la firma italiana Alenia Aermacchi, que será capaz de «efectuar automáticamente el reconocimiento del objetivo».

En lo que llega la guerra robotizada, la ministra de Defensa [italiana] Roberta Pinotti –quien al igual que Renzi hizo su debut como jefe de niños exploradores– está decidida a involucrar a Italia en la guerra de los drones. La ministra ha pedido a Washington que le dé permiso para armar los drones asesinos estadounidenses MQ-9 Reaper adquiridos por Italia, capaces de lanzar 14 misiles Hellfire cada uno.

Serán perfectos para destruir en Libia las embarcaciones de los traficantes de personas, aunque haya que lamentar una que otra masacre de inocentes que serán contabilizados como «daños colaterales».

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El papel de las elecciones en el capitalismo

Lun, 04/05/2015 - 14:44
Guillermo Almeyra, La Jornada

En los regímenes capitalistas constitucionales las elecciones periódicas sirven a las clases dominantes para elegir cuál sector de ellas gobernará, para seleccionar y renovar el personal gobernante y para medir la temperatura política, es decir, el nivel de conciencia, organización y decisión de los sectores populares. Dado el control por el capitalismo y sus agentes de los instrumentos de mediación –medios de comunicación, academia, escuelas, jerarquías eclesiásticas conservadoras, justicia electoral–, esas elecciones supuestamente democráticas están viciadas desde su origen mismo porque los sectores populares están en ellas en condiciones de inferioridad. Si pese a eso desde finales del siglo XIX los trabajadores han luchado por el voto universal o por elecciones libres es porque intentan siempre luchar incluso en terreno adversario, en condiciones desfavorables, disputar centímetro a centímetro las condiciones de dominación y explotación capitalistas, resistir y defenderse por todos los medios.

Incluso en el caso de ganar las elecciones, como mostró el Partido Comunista Italiano que, con más de 33 por ciento de los votos en 1976 se derrumbó en poco tiempo, o como demuestra hoy el caso de Syriza en Grecia, un mayor peso en las instituciones capitalistas no modifica las relaciones de fuerzas entre las clases ni reduce el poder de los financistas, banqueros, hacendados, empresarios monopolistas, trasnacionales, ni de sus fuerzas represivas. Los termómetros –las elecciones lo son– nunca modifican la situación del paciente y, a lo sumo, lo animan o lo desaniman. Los enormes daños y desastres causados por el capitalismo sólo desaparecerán con éste, con la creación de otro poder y de otro tipo de relaciones sociales.

Para los pobres, discriminados, explotados y oprimidos el participar o no en las elecciones organizadas por el capitalismo allí donde ellos residen es sólo una cuestión de táctica. En Venezuela, frente a la mitad de la población dirigida por una derecha golpista, las elecciones deben servir para educar y separar del frente reaccionario con argumentos fraternos a los que son simplemente conservadores e ignorantes y aislar a los fascistas y agentes extranjeros. En otros países donde aún hay cierta legalidad y donde los sectores anticapitalistas y progresistas son minoritarios –como en Argentina, Paraguay o Perú, o en los países de Europa meridional– las elecciones deben ser utilizadas también para educar y organizar, demostrando la posibilidad de una alternativa al capitalismo, para hacer contracultura. Si, de paso, se obtuviese alguna posición electoral, ésta debe ser utilizada también como tribuna, como si uno hablase parado en una caja de Coca Cola, para denunciar, para organizar, apoyar las luchas sociales y proponer leyes favorables a las mayorías.

No existe la vía electoral al poder ni mucho menos la posibilidad de construir poder popular desde las instituciones capitalistas. Por eso, por ejemplo, es erróneo el sesgo electoralista que le imprimió el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina a su campaña. Ese electoralismo sólo le permitió tener unos pocos votos y diputados más, pero es insuficiente para hacer frente al hecho de que la inmensa mayoría de la población apoya a partidos derechistas y reaccionarios y acepta como natural la ideología capitalista.

Será siempre mala, para la izquierda, una elección en la que no se explique qué sucede en escala mundial, qué repercusiones tendrán esos hechos en el país, el lazo entre las luchas locales y la resistencia antimperialista en otros lugares del continente y la necesidad y posibilidad de romper los lazos de dependencia y de explotación construyendo una fuerza alternativa anticapitalista. Es ceguera sectaria alegrarse por aumentar un punto el propio porcentaje cuando más de 90 por ciento del país y la inmensa mayoría de los asalariados votan aún por diversas facciones capitalistas de derecha.

En países, en cambio, como México, donde no existe un estado de derecho y la dictadura del capital es cada vez más feroz y sangrienta, las elecciones sirven para recomponer el frente maltrecho de la oligarquía y lograr la apariencia de legalidad a la camarilla que dirige ilegítima e ilegalmente ese semiestado. Si en algún estado de la República, como en Guerrero, es posible imponer el boicot a esa maniobra y anular las elecciones mismas, demostrando así el aislamiento del régimen, participar en la farsa electoral equivale a respaldar a quienes desde el gobierno, y en nombre del poder capitalista, están destruyendo las bases mismas de la entidad nacional. Si, en cambio, la relación de fuerzas en otros estados no permitiese el boicot, podría ser una alternativa el abstencionismo con relación a las urnas tramposas junto con el activismo en la realización de asambleas, huelgas parciales, manifestaciones, todo desarrollando la conciencia de la necesidad de construir órganos de democracia directa, como las policías comunitarias, los grupos reales de autodefensa, antinarco y contra la violencia estatal, gobiernos autónomos por voto asambleario y revocación también asamblearia de los mandatos.

El objetivo, en un periodo de elecciones que debería ser de consulta popular, pero es en cambio de reorganización del poder de las clases dominantes, debe ser educar a los sectores populares para la alternativa, mostrar que ésta es posible, organizarla, darle cuerpo en realidades locales o regionales, golpeando así la conciencia de los trabajadores y oprimidos de otras regiones menos organizadas del país e, incluso, ayudando a los que en Estados Unidos mismo –en el terreno de los patrones del gobierno mexicano– hoy se sublevan no contra una u otra injusticia sino contra el Estado y el régimen racista, como en Baltimore.

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Bancos centrales planean drásticas restricciones al uso del dinero en efectivo

Lun, 04/05/2015 - 07:30

Los bancos centrales están planeando restricciones drásticas del dinero en efectivo para evitar las corridas bancarias y la intensificación de la guerra de divisas. Las ideas de Kenneth Rogoff y Willem Buiter, presentadas en este post, están cobrando fuerza y a fines de este mes se realizará una importante reunión en Londres con representantes de los principales bancos centrales del mundo para trazar el camino hacia el fin del dinero en efectivo. Terminar con las transacciones de dinero en efectivo es una de las acciones más enérgicas contra el lavado de dinero y la evasión fiscal. Pero esta guerra contra el efectivo puede acrecentar aún más la dictadura financiera.

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Gobierno de EEUU por fin admite que el fracking provoca sismos

Dom, 03/05/2015 - 20:30

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Un reciente reporte del Monitoreo Geológico de EEUU (USGS, por sus siglas en inglés) de su gobierno identificó ocho estados en la región central y oriental, donde las operaciones de fracking han derivado a incrementos dramáticos de terremotos debido primordialmente a la inyección del agua de desecho en las operaciones de excavación en los pozos subterráneos al activar placas tectónicas que en algunos casos eran desconocidas (http://goo.gl/MCMd2h). Se trata del mismo hallazgo de Oklahoma extrapolado a siete estados adicionales.

El letal fracking (fracturación hidráulica) perfora rocas en profundidad para extraer petróleo/gas shale (esquisto) mediante la inyección de grandes cantidades de agua y sustancias químicas desconocidas.

William Ellsworth, geofísico del USGS, sentencia que se trata de añejas placas tectónicas que no sabemos siempre donde se encuentran. Ahora resulta que se desconocen las placas tectónicas afectadas y las misteriosas sustancias químicas inyectadas. La sismicidad consustancial al fracking ya había sido expuesta por The New York Times, específicamente en Oklahoma (http://goo.gl/jE74fl).

Lo relevante del alarmante reporte es que proviene del mismo gobierno de EU y su agencia científica USGS (http://goo.gl/YrBAZY), con funciones de investigación de hallazgo de hechos carente de responsabilidad regulatoria (léase: sin dientes) con sede en Reston (Virginia) y más de 9 mil funcionarios.

La gráfica del USGS, de 1973 a 2014, es impactante por el número acumulado de terremotos que se dispararon en forma exponencial a partir de 2009.

EcoWatch reproduce el perturbador reporte (http://goo.gl/CO3bqO) y fustiga a los negadores de los terremotos de la omnipotente industria del petróleo/gas, como el multimillonario Harold Hamm, pionero del fracking, quien ha presionado a los funcionarios de Oklahoma a ocultar los hallazgos científicos de la correlación del fracking con los sismos (http://goo.gl/evlL0U).

Entre 1973 y 2008 existió un promedio de 21 terremotos de una magnitud menor a tres grados, pero a partir de 2009 –¡el año funesto del fracking!– hasta 2013, la región analizada experimentó 99 sismos por año superiores a tres grados. Sólo en Oklahoma se escenificaron 585 sismos en 2014, mucho más que en los pasados 35 años combinados.

Son por lo menos ocho estados los afectados por el incremento exponencial de la sismicidad en regiones donde los terremotos eran raros: Oklahoma, Texas, Ohio, Alabama, Arkansas, Colorado, Kansas y Nuevo México.

Sólo Oklahoma, Texas y Ohio han acaparado la atención, mientras Texas y Nuevo México comparten frontera con México, donde el gobierno neoliberal itamita y su disfuncional Congreso –a quienes importa un bledo el ambiente y la vida de los ciudadanos– han adoptado la cómoda política del avestruz para no importunar los intereses petroleros/gaseros de BlackRock y las trasnacionales anglosajonas (http://goo.gl/bucD6J).

USGS identificó 17 zonas dentro de los ocho estados que se encuentran en peligro particular debido al número creciente de los sismos inducidos. El riesgo es mayúsculo para los habitantes que viven cerca. El modelo del USGS exhibe la “intensidad de un potencial terremoto inducido en el periodo de un año, a diferencia de sus previos estudios que operaban en un lapso mayor a 50 años (el promedio de vida de un edificio, usado para propósitos de seguros, códigos de construcción y planes de respuesta de emergencia).

EcoWatch expone que el “Escalofriante incremento de sismos por fracking obliga a Kansas a tomar medidas (http://goo.gl/ttgED0)”. Las ondas concéntricas de choque desde el epicentro de Kansas alcanzan la frontera de México, cuyo gobierno misántropo no ha tomado ninguna medida preventiva al respecto.

Según el USGS, el incremento de la sismicidad coincide con la inyección de agua de desperdicio en los yacimientos profundos de desecho en varias localidades y gran parte del agua de desperdicio, subproducto de la extracción de petróleo y gas, es utilizada en forma rutinaria por la inyección a los yacimientos.

Ante la contundencia de la evidencia científica del reporte del USGS, al día siguiente el Monitoreo Geológico de Oklahoma –agencia estatal lubricada por los intereses pecuniarios de la industria del petróleo/gas, representado por el poderoso Instituto de Petróleo Estadunidense (http://goo.gl/5WIWPF)– fue orillado a aceptar que es “muy probable que la mayoría de los recientes sismos, en particular en la parte central y norcentral de Oklahoma, es desencadenada por la inyección del agua producida en los yacimientos de desecho (http://goo.gl/hoYfuI)”.

El gobierno de Oklahoma, que preside la fundamentalista (literal) Mary Fallin, del Partido Republicano y anterior vendedora de bienes raíces, se ha fracturado como reflejo del mismo fracking, ya que las dos ramas del gobierno han optado por medidas diametralmente opuestas: el Ejecutivo admite la causal de los sismos por fracking, mientras los anticientíficos legisladores, marionetas de la omnipotente industria del petróleo/gas, han llegado, mediante dos enmiendas, a castrar y frustrar la protesta de los ciudadanos sobre su destino sísmico.

¡Cómo se parecen las dos enmiendas de los corruptos legisladores de Oklahoma a la anticientífica ley Korenfeld para privatizar el agua en México (http://goo.gl/dN8Cya)!

Heather Smith, del rotativo británico The Guardian, después de exponer que finalmente el “gobierno de EEUU acepta que el fracking provoca sismos”, pregunta por qué tardaron tanto en reconocerlo (http://goo.gl/O9wPyU). Comenta que en comparación a sus previas declaraciones, el reporte del USGS es una abrupta voltereta de sus posturas previas y considera que todavía es un documento relativamente suave, ya que aconseja mayor investigación, en lugar de tomar acciones específicas.

Hasta donde sé las universidades públicas de México y sus institutos/departamentos de geología/geofísica –UNAM (http://goo.gl/LhvTA4), IPN (http://goo.gl/pIaTjQ ) y BUAP (http://goo.gl/vYdt8c)– no se han pronunciado sobre los efectos deletéreos del fracking en la transfrontera, lo cual no se le puede exigir al ITAM: centro teológico neoliberal anticientífico que carece de un departamento de geología que confunde con el medieval financierismo antihumano.

El clan itamita de Baillères, que promueve el zoocidio de la salvaje tauromaquia, es uno de los principales beneficiados de la reforma neoliberal energética y su fracking (http://goo.gl/tCZx1L).

Lo más grave es que el gobierno neoliberal mexicano y su falsificado Pacto por México pretenden ahora itamizar a las universidades públicas –en particular a la UNAM– mediante la incrustación en sus es­tructuras estratégicas pedagógicas de topos proselitistas del ITAM, cuya terminal tarea desinformativa consistirá en desviar la atención ciudadana y científica de los sismos provocados por el fracking en la sensible zona estresada por carencia de agua del noreste mexicano.

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Cambio climático amenaza con extinguir a una de cada seis especies

Dom, 03/05/2015 - 19:40
Como advertíamos hace seis años en el post El cambio climático y el "palo de hockey", un reciente estudio de investigadores de la revista Science recogido por New York Times da cuenta de que una sexta parte de todas las especies animales y vegetales de la Tierra podría star en peligro de extinción debido al cambio climático. Este es un tema que ha sido completamente ignorado y que, como indica el catedrático Vicenç Navarro, ha sido uno de los temas más negados por el neolibelarismo, la corriente económica que domina el mundo desde fines de los años 70.

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¿El mercado de valores es otra burbuja?

Dom, 03/05/2015 - 18:21
Dean Baker, Sin Përmiso

El mercado de valores se ha recuperado claramente desde los mínimos alcanzados durante la crisis financiera. Todos los principales índices están en máximos históricos o cerca de ellos. Esto ha hecho que muchos analistas estén preocupados por una nueva burbuja en el mercado de valores. Pero estas preocupaciones están fuera de lugar.

Antes de ir a los datos, debería aclarar que no tengo miedo de advertir sobre burbujas. A finales de los noventa, avisé clara y repetidamente sobre la burbuja bursátil. Sostuve que era probable que el colapso condujera a una recesión, el final de los excedentes presupuestarios de la era Clinton, y plantearan graves problemas para las pensiones. Durante la última década también he estado advirtiendo acerca de los peligros de la burbuja inmobiliaria desde el año 2002.

Reconozco los peligros de las burbujas y he estado a la vanguardia de los que han llamado la atención sobre ellas. Sin embargo, es necesario analizar la situación de forma calmada y no gritar «fuego» cada vez que alguien enciende un cigarrillo.

En primer lugar, no hay que preocuparse porque los índices bursátiles alcancen máximos históricos; eso es lo que deberíamos esperar de ellos. A menos que estemos en una recesión, esperamos que la economía crezca. Si los beneficios crecen más o menos en sintonía con la economía, entonces debemos esperar que el mercado de valores crezca aproximadamente en sintonía con la economía, ya que de lo contrario estaríamos viendo una relación decreciente entre el precio y los beneficios en el mercado. A pesar de que eso puede suceder en un año en concreto, pocos pronosticarían una relación continuamente decreciente entre el precio y los beneficios.

Esto significa que debemos esperar que los índices bursátiles alcancen nuevos máximos regularmente. Solo tenemos que preocuparnos si el mercado de valores supera el crecimiento de la economía. Aparentemente, hay ciertos fundamentos para preocuparse en esta área. La relación entre el valor del mercado de valores y el PIB fue de 1,75 a finales de 2014. Esta cifra está muy por encima de la media observada a largo plazo, que es de aproximadamente 1, y solo un poco por debajo de la relación de 1,8 a finales de 1999, cuando el mercado se acercaba a los picos máximos de la burbuja.

Vale la pena señalar que este ascenso se da principalmente en el valor de nuevas empresas. El S&P 500 se sitúa tan solo un 40 por ciento por encima del pico que alcanzó en el 2000, mientras que la economía ha crecido aproximadamente un 80 por ciento. Esto no significa que las empresas nuevas necesariamente estén sobrevaloradas. Podría llegar a darse el caso de que las empresas más antiguas perdieran cuota de mercado y beneficios rápidamente en favor de los recién llegados durante la próxima década.

Si miramos más allá del PIB, hacia los beneficios empresariales, el argumento sobre la existencia de una burbuja se vuelve mucho más débil. En 1999, las ganancias después de impuestos eran del 4,7 por ciento del PIB. En comparación, eran un 6,3 por ciento del PIB en 2014, y más de 7 por ciento en 2012 y 2013. Tomando el número de un solo año, supone una relación entre el precio y los beneficios de 27,7 a finales de 2014 en comparación con los 38,7 en 1999. Aún así es alta en términos históricos, pero muy por debajo de los picos alcanzados en la burbuja.

Que esta cifra resulte ser excesiva dependerá en gran parte de si esta cuota de ganancia extraordinariamente alta es una anomalía o si se trata de la nueva normalidad. Mi suposición (y mi esperanza) es que sea en gran medida anómala, y si se permite que el mercado de trabajo se tense aún más, entonces vamos a ver un retroceso en los salarios. Pero si el reparto de los beneficios se mantiene cerca de su nivel actual, parece haber pocos fundamentos para preocuparse por una burbuja en el mercado.

Hay otro factor importante que debemos tener en cuenta en la evaluación de las cotizaciones bursátiles. La tasa de interés de los bonos del Estado a 10 años ha estado rondando alrededor de un poco menos del 2 por ciento. En comparación, estaba por encima del 6 por ciento a finales de 1999. Esto importa en gran medida a la hora de evaluar si el mercado está en una burbuja, ya que es necesario conocer cuál es la alternativa. En 1999, con una tasa de inflación de algo más del 2 por ciento, la tasa de interés real de los bonos a largo plazo estaba cerca del 4 por ciento. En comparación, con una inflación actual de apenas un 2 por ciento, la tasa de interés real es cercana a cero.

Aquí también existe una pregunta importante sobre las tendencias futuras. Si las tasas de interés suben, entonces ese aumento debe tener algún impacto negativo en el mercado de valores. Pero aquellos que han estado pronosticando un gran aumento en las tasas de interés se han equivocado durante los últimos cinco años y es probable que sigan equivocándose en el futuro. Sin duda, es plausible que haya alguna tendencia al alza (esa es mi apuesta), pero dada la debilidad de la economía, es probable que pasen muchos años antes de que veamos algo parecido a una tasa del 6 por ciento a largo plazo.

En resumen, no parece haber muchos fundamentos para la preocupación por una caída del mercado. Sin embargo, con la relación entre el precio y los beneficios muy por encima de los niveles normales, incluso sin asumir ninguna otra caída en los repartos de los beneficios, no hay manera de que los inversores vean algo parecido al 7 por ciento de rendimiento real de los activos, lo que ha sido el promedio histórico. Pero dados los bajos rendimientos disponibles en otros lugares, los accionistas pueden estar bastante satisfechos con un rendimiento real en el rango del 4 al 5 por ciento.

En los noventa, la burbuja bursátil condujo a la economía a través del efecto riqueza gracias al impulso del consumo, y la tasa de ahorro alcanzó entonces un mínimo histórico. La burbuja también impulsó un aumento de las inversiones en alta tecnología. En la última década, la burbuja generó riqueza inmobiliaria produciendo un auge del consumo aún mayor y un aumento de la construcción residencial.

Es difícil defender que las valoraciones actuales del mercado están impulsando la economía. El consumo es algo elevado en relación con la renta disponible, pero no se desvía enormemente de la línea marcada por la experiencia pasada. Y no hay un aumento de la inversión en su conjunto, aunque el gasto de algunos medios sociales podría ser erróneo.

Esto significa que si el mercado cayera de repente un 20 a 30 por ciento, veríamos a algunos accionistas descontentos, pero es poco probable que se hundiera la economía. No es la Tercera Ronda de la burbuja económica.

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¿Qué está pasando en Baltimore y otros centros urbanos en EEUU?

Dom, 03/05/2015 - 02:01
Vicenç Navarro, Público.es

Para explicar la agitación social que está ocurriendo en EEUU (siendo los hechos acecidos en Baltimore el último ejemplo de ello), la mayoría de los medios de información en España, se ha centrado en el tema racial, presentando dicha agitación como un caso más de conflicto racial entre blancos y negros. Tal énfasis en el tema racial es importante pero, sin embargo, insuficiente para entender lo que está ocurriendo en EEUU. En Baltimore, la mayoría del establishment político –incluyendo la alcaldesa y el Consejo Municipal- y la mayoría de policías son de raza negra. Y, sin embargo, la gente que está protestando -la mayoría también de raza negra- lo hace frente y en oposición a este establishment y a esta policía. Veamos los datos.

En primer lugar, es cierto que la raza juega un papel clave en la vida política, cultural y social de aquel país. Es una variable –la raza- que configura predominantemente dos países: el EEUU blanco y el EEUU negro. Según una encuesta publicada recientemente en el Washington Post (citada en “Race, Hope and Organizing in the Rust Belt”, Z Commentaries, 28.04.15), el 75% de los estadounidenses de raza blanca no tiene en su red de amigos a ninguna persona negra (o asiática o hispana), un porcentaje idéntico, por cierto, al que indican los estadounidenses de raza negra en cuanto a tener amigos blancos. Para valorar estos datos es importante saber que los negros en EEUU pasan nueve veces más tiempo con blancos que estos con negros (“pasan” incluye relaciones de trabajo, en el comercio o de ocio). Estos datos muestran claramente que hay dos Estados Unidos, el blanco y el negro, con una difícil relación entre ellos.

Ahora bien, esta manera de ver EEUU (que es la mayoritaria en los medios) es insuficiente, pues no incluye otra variable que debería considerarse, y que es la clase social de unos y otros. Y aquí quisiera aclarar que, en contra de lo que indica la sabiduría convencional en aquel país (que es la producida y promocionada por la estructura de poder de EEUU), que niega la existencia de clases sociales (reduciendo la estructura social a “ricos”, “clase media” y “pobres”, poniendo a la gran mayoría de la población en la categoría clase media), EEUU tiene una estructura social muy semejante a la de cualquier país europeo, es decir, tiene una clase capitalista (a la que se conoce en EEUU como Corporate Class), una pequeña burguesía, una clase media y una clase trabajadora (que es, tanto objetiva como subjetivamente, la mayoría de la población, tanto negra como blanca. Así es como se define la mayoría de la población de ambas razas cuando se les pregunta por su pertenencia a la “clase alta”, “clase media” o “clase trabajadora”).

El gran deterioro del bienestar de la clase trabajadora blanca y, sobre todo, negra Lo que hemos estado viendo en estos años de crisis y supuesta recuperación en EEUU es también lo que veremos (en realidad, ya lo estamos viendo) en la Unión Europea, incluyendo en España. Y no es ni más ni menos que una enorme polarización de las rentas (con un enorme crecimiento de las rentas del capital a costa de un enorme decrecimiento de las rentas del trabajo, es decir, de la mayoría de la población). Jack Rasmus, uno de los economistas más interesantes hoy en EEUU, acaba de publicar unos datos sobre la evolución de las rentas del capital y las rentas del trabajo durante la llamada Recuperación, que son impactantes y abrumadores (“USA: How the Rich Get Richer”). El promedio de las rentas familiares que derivan sus rentas del trabajo (es decir, de los salarios) ha ido bajando y bajando desde el año 2009 cuando, en teoría, la economía estadounidense inició su recuperación. Este descenso ha sido particularmente acentuado entre los 100 millones de familias trabajadoras, que han visto cómo se reducía, además de su estabilidad laboral (aumentando su precariedad), su trabajo, consecuencia de que se han estado destruyendo puestos de trabajo, lo que ha determinado que el porcentaje de la población ocupada (tasa de ocupación) haya bajado. La gran mayoría de la población negra (conocida como afroamericana) pertenece a los sectores con menor nivel salarial entre la población ocupada, habiendo sido particularmente afectada por este declive tan notable del mundo del trabajo. Barrios de clase trabajadora negra, cuya población trabajaba en la manufactura y la construcción (como ocurre en muchos barrios obreros negros en Baltimore), hoy están enormemente deteriorados. Es más, la Ley de Derechos Civiles, que prohíbe la discriminación de raza, paradójicamente, ha contribuido más a este deterioro, pues ha facilitado que las familias negras pertenecientes a la pequeña burguesía y a la clase media de renta media alta hayan abandonado los barrios donde estaban ubicados antes (y donde convivían con la clase trabajadora), desplazándose a los suburbios donde las clases más pudientes están ubicadas. Donde antes había suburbios blancos, ahora hay suburbios blancos y suburbios negros. Como consecuencia, los barrios tradicionalmente negros son más uniformes en cuanto a su clase social: la mayoría es clase trabajadora ocupada y, sobre todo, desocupada.

Por otra parte, las rentas del capital se han disparado. El 1% de las familias, las más pudientes, que derivan sus rentas del capital, han aumentado sus ingresos de una manera casi obscena por su cantidad. Estas rentas derivan en gran parte del enorme incremento de los beneficios empresariales, habiéndose incrementado 3.7 billones de dólares (trillones en EEUU) durante los años de crisis. Estos beneficios son de las empresas que producen bienes y servicios, y se han conseguido a base de la disminución de los salarios y de lo que llaman aumento de productividad, que ha significado un enorme incremento de la tasa de explotación, y que ha incluido una gran destrucción de puestos de trabajo y la sustitución de buenos salarios por bajos salarios. De nuevo, las familias negras han sido las más afectadas, pero no han sido las únicas.

Pero a estos 3.7 billones se debe añadir otro billón de dólares (trillón en EEUU) que procede de las rentas derivadas de la actividad financiera, cuya rentabilidad se ha disparado debido a la enorme especulación con los productos financieros. Los super-ricos, que obtienen beneficios como consecuencia de una enorme explotación del mundo del trabajo, no invierten en actividades que puedan crear empleo, sino en actividades especulativas, alcanzando un total de ingresos de 4.7 billones, que están arruinando el país y el bienestar de la mayoría de la población.

El problema no es solo el 1%, como dice el Occupy Wall Street Movement Naturalmente que este 1% requiere para mantener su enorme dominio en la sociedad, tanto sobre el Estado como sobre la sociedad civil, incluyendo los medios de comunicación, de otro 10 ó 15% de la población (pequeña burguesía y clase media de renta alta), que juega un papel clave en la reproducción del poder de ese 1%. Y este es el grupo más beneficiado por la ley antidiscriminatoria, consecuencia de lo cual hoy tiene su sector de raza negra. El Presidente Obama, que era un abogado, más tarde senador, y ahora Presidente, es un claro ejemplo de ello. Esta clase media profesional de renta alta tiene intereses de clase comunes con sus homólogos de raza blanca. Hoy, la estructura de poder político en la ciudad de Baltimore es de raza negra y la mayoría de la policía es también de raza negra, así como lo son la alcaldesa y el jefe de la policía. Y la policía es percibida en estos barrios obreros negros como una institución de represión, lo que explica las tensiones frecuentes en estos barrios, donde la criminalidad es la respuesta individual, antisocial e incívica del joven negro que no ve ningún otro futuro. Vean la excelente serie “The Wire”, y entenderán mejor lo que pasa en estos barrios.

Este artículo no puede terminar aquí, pues hay también cambios que permiten un atisbo de esperanza. En realidad, la crítica que puede hacerse a “The Wire” es que transmite una sensación extremadamente pesimista, pues aquellos barrios de Baltimore fueron también los que iniciaron el movimiento –que se extendió al resto de EEUU- para el salario decente, categoría distinta y superior al salario mínimo, exigiendo a las autoridades públicas que en sus contratos incluyeran salarios decentes. Lucharon y ganaron. Y lo hicieron aliándose con trabajadores blancos, siguiendo la filosofía política de la Rainbow Coalition, iniciada y liderada por Jesse Jackson (el discípulo predilecto de Martin Luther King), que consistió en establecer alianzas entre todos los grupos sociales, razas y etnias que consiguieron una movilización sin precedentes en EEUU (causa de que el candidato Jesse Jackson ganara el 40% de los delegados al Congreso del Partido Demócrata en 1984). Fui asesor de Jesse Jackson en aquellos años y pude ver con mis propios ojos lo que puede ocurrir en EEUU cuando los distintos componentes raciales y étnicos del mundo del trabajo se alían. Y lo que ocurrió con la campaña del salario decente es un ejemplo de ello. En este aspecto, el racismo es el mayor obstáculo para que dicha alianza se establezca. Pero la agitación social y racial que ocurre hoy en los centros urbanos de EEUU muestra también los límites de las políticas representativas simbólicas, que llevaban a la conclusión de que elegir a un Presidente negro beneficiaría a la población negra, o que la posible elección de una Presidenta beneficiará a las mujeres. Sin desmerecer la importancia de los símbolos, la realidad muestra que estas políticas son dramáticamente insuficientes. Necesarias, pero, repito, muy insuficientes, puesto que la realidad muestra que la mayoría de la clase trabajadora negra no se ha beneficiado necesariamente de haber tenido un Presidente negro. Sin desmerecer algunas de las políticas sociales progresistas de la Administración Obama, el hecho es que la situación del mercado de trabajo se ha deteriorado de una manera muy marcada durante la crisis, incluyendo los años de gobierno del Presidente Obama, y las desigualdades sociales y de renta se han disparado, como consecuencia de tal deterioro. Es más, los rescates bancarios, que han favorecido claramente a las altamente concentras rentas del capital financiero, han disparado todavía más tales desigualdades, habiendo generado una protesta generalizada que ha llevado a una situación conflictiva que ha abierto toda una serie de interrogantes.

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