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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6526125
Actualizado: fai 16 horas 39 min

Unión Europea impone una multa de 13 mil millones de euros contra Apple por trato fiscal ilegal

Mar, 30/08/2016 - 19:00

La Comisión Europea ha determinado que los acuerdos fiscales (tax rulings) de Irlanda con Apple son en realidad ayudas estatales "ilegales", y reclama a la multinacional que devuelva 13.000 millones de euros por estas ventajas fiscales recibidas. El organismo, tras una investigación en profundidad iniciada en 2014, ha ha concluido que la multinacional ha gozado de un trato "selectivo" y que se le otorgó una "ventaja significativa".

Bruselas ha exigido a Irlanda que recupere estos 13.000 millones más intereses, que corresponden al periodo comprendido entre 2003 y 2014. Aunque la multinacional lleva beneficiandose desde 1991 de acuerdos fiscales, la CE solo puede remontarse a 2003 en su reclamación, tras haber pedido las cuentas a la compañía en 2013.

La comisaria de competencia, Margrethe Vestager, ha recordado que las normas comunitarias impiden a los Estados miembros conceder beneficios fiscales a empresas seleccionadas. "La investigación de la Comisión concluyó que Irlanda otorgó ventajas fiscales ilegales a Apple. Este trato permitió a Apple pagar una tasa efectiva del impuesto de sociedades del 1% de sus beneficios europeos en 2003 que bajó hasta el 0,005% en 2014". Vestager ha incidido en que esta cantidad no corresponde a una multa, sino a que son impuestos impagados.

Este dictamen llega seis días después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusara a Bruselas de actuar como una "autoridad fiscal supranacional", a raíz de las investigaciones contra multinacionales como Apple, Fiat o Starbucks. La Comisión Europea respondió que no haría una excepción con la compañía de la manzana y que las normas comunitarias impiden conceder ventajas fiscales a una empresa sin que estén disponibles para sus competidores.

El tipo efectivo de tributación para el impuesto de sociedades en Irlanda asciende al 12,5%, sin embargo Apple conseguía mediante un complejo entramado y los acuerdos fiscales pagar impuestos del 1% sobre beneficios, un tipo que incluso llegó a ser únicamente del 0,005% en 2014. La Comisión señala que el método de determinación de los beneficios imponibles de dos sociedades mercantiles irlandesas del grupo Apple (Apple Sales International y Apple Operations Europe) no reflejaba la realidad económica: la práctica totalidad de los beneficios por ventas obtenidos por las dos empresas se distribuyeron internamente a una "administración central".

La evaluación de la Comisión demostró que esas "administraciones centrales" solo existían nominalmente y no podían haber generado tales beneficios. Con arreglo a ciertas disposiciones específicas de la normativa tributaria irlandesa que han dejado de estar en vigor, estos beneficios distribuidos a las "administraciones centrales" no fueron objeto de gravamen en ningún país. Esta organización no estaba implantada en ningún país ni contaba con empleados o locales propios.

El ministro irlandés de Finanzas, Michael Noonan, ha dicho que su país tiene intención de recurrir el dictamen de la Comisión Europea. "Esto es necesario para defender la integridad de nuestro sistema fiscal, aportar certeza fiscal a los negocios y desafiar la usurpación de las reglas de ayuda comunitarias en la competencia fiscal de un Estado miembro soberano", ha dicho el ministro.

"Es importante que enviemos un fuerte mensaje de que Irlanda continúa como un lugar atractivo y estable" para la inversión de largo plazo, ha indicado Noonan. El titular de Finanzas ha apuntado que el sistema fiscal de su país está basado en una "estricta aplicación" de la legislación, "sin excepción" alguna.

En un comunicado, Apple ha señalado que paga todos sus impuestos en cualquier lugar donde opera y consideró que la CE "ignora" la legislación fiscal de Irlanda, al tiempo que advirtió del "profundo" efecto que la medida tendrá en la inversión en Europa. "Vamos a apelar y confiamos en que la decisión será revocada", señaló la empresa, después de que la CE llegase a la conclusión de que Irlanda concedió beneficios fiscales "ilegales" a la empresa tecnológica por valor de 13.000 millones de euros.

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Francia y Alemania cuestionan la negociación con EEUU para el TTIP

Mar, 30/08/2016 - 11:51

Las dos mayores potencias de la Unión Europea (UE), Francia y Alemania, cuestionan abiertamente la marcha de las negociaciones con EEUU sobre el tratado de libre comercio entre ambas zonas, conocido por sus siglas en inglés TTIP, hasta el punto de plantear hacer borrón y cuenta nueva. Estos dos países no dicen que no haya un tratado con los estadounidenses, sino que plantean abrir otra etapa de negociación distinta "sobre bases nuevas".

Así se ha expresado este martes, el secretario de Estado del Comercio Exterior de Francia, Matthias Fekl, al asegurar que París va a pedir formalmente a sus socios europeos a finales de septiembre el fin "puro, simple y definitivo" de las negociaciones. La intención es "reiniciar las negociaciones sobre nuevas bases con Estados Unidos, bases modernas". Dos días antes, el ministro de Economía de Alemania, Sigmar Gabriel, reconoció que el proceso estaba "de facto por fracasado".

"Tiene que haber un final claro, limpio y definitivo", subrayó Fekl en una entrevista a la emisora de radio RMC en la que justificó esta posición porque desde el comienzo esas conversaciones transatlánticas se han llevado a cabo "con opacidad" y han generado "mucha desconfianza y miedo".

El secretario de Estado francés precisó que la demanda francesa la concretará él mismo en el encuentro de responsables del Comercio Exterior de la Unión Europea (UE) programado a finales de septiembre en Bratislava. A su juicio, en la situación actual y con el clima político no es posible que los negociadores de una y otra parte sigan reuniéndose.
Fekl puntualizó que no es la Comisión Europea la responsable de la actual deriva, sino que el problema es que "los estadounidenses no dan nada o migajas" y que "así no se negocia entre aliados". "Las relaciones entre Europa y Estados Unidos no están a la altura. Hay que reanudar más tarde sobre nuevas bases".

Este lunes, la canciller alemana, Angela Merkel, hizo saber que todavía veía posible continuar con el proceso de conversaciones, aun admitiendo la "diferencia de opiniones" entre europeos y estadounidenses en asuntos como la protección del medio ambiente y los derechos del consumidor. Pese a las divergencias en el seno del Gobierno alemán, la Comisión Europea había insistido ayer en que iba a seguir negociando sobre la base del mandato "unánime" que le habían dado los países de la Unión Europea en 2013 Estados Unidos y la Unión Europea llevan discutiendo el TTIP durante tres años y las partes esperaban cerrar la negociación en 2016, pero han tenido diferencias en varios asuntos, como en la agricultura, uno de los puntos más conflictivos. El acuerdo entre Bruselas y Washington ha sido ampliamente criticado por multitud de movimientos sociales y partidos políticos por defender los intereses de las multinacionales a las cuales dotaría de mayores privilegios y ventajas comerciales, así como por atentar contra el medio ambiente.

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El desprecio de Macri a los desaparecidos

Lun, 29/08/2016 - 15:14
Según un informe de la ONU, en Argentina se siguen violando derechos políticos y civiles
Alejandro Rebossio, Público

Argentina ha dado un ejemplo juzgando a los criminales de la última dictadura militar (1976-1983), pero en la actualidad se siguen violando derechos políticos y civiles, según un informe que en julio pasado presentó el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Naciones Unidas cuestiona el desmantelamiento por parte del presidente argentino, Mauricio Macri, de áreas de derechos humanos en diversas dependencias del Estado que contribuían a los juicios contra los criminales del antiguo régimen y critica otras cuestiones que se mantuvieron tras 12 años de kirchnerismo, como las torturas en cárceles y comisarías, la violencia policial y la vulneración de los derechos de los indígenas.

El primer Gobierno democrático tras la dictadura, el de Raúl Alfonsín (1983-1989), juzgó a los jerarcas militares, pero perdonó a todos los mandos medios e inferiores que ejecutaron el terrorismo de Estado. Después vino el presidente Carlos Menem (1989-1999) a amnistiar a los que estaban presos. El Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) volvió a impulsar los juicios y hasta ahora se cuentan 370 condenados, incluido el ex-dictador Jorge Videla, que murió en la cárcel a los 87 años en 2013. Durante la era kirchnerista, la mayoría de las organizaciones de derechos humanos comulgó con el Gobierno. Además, se produjeron algunos casos de corrupción, como el desfalco millonario en la construcción de viviendas sociales con fondos estatales por parte de uno de los dos colectivos que reúnen a las Madres de Plaza de Mayo.

Macri, que llegó a la Casa Rosada en diciembre pasado, mantuvo a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación como litigante en los juicios de delitos de lesa humanidad del régimen, pero ha apoyado el hecho de que unos 50 condenados mayores de 70 años lograran que la justicia les concediera el arresto domiciliario y, sobre todo, ha cambiado en forma drástica el discurso gubernamental sobre lo ocurrido en los setenta.

“Yo no puedo interferir [en los juicios], no creo en la forma en la que se condujo el Gobierno anterior, donde se presionó”, declaró Macri a principios de agosto al sitio estadounidense BuzzFeed. “Esa no es la forma de disfrutar de una vida en democracia. El Poder Judicial tiene una tarea y el Poder Ejecutivo tiene otra”, agregó el jefe de Estado, hijo de un empresario que fundó un emporio de la construcción en 1951 y que no dejó de crecer durante la dictadura. “Todo lo que tenga que ver con esclarecer la verdad y que se llegue a saber qué pasó en los hechos del pasado es una prioridad, pero la mayor prioridad también es trabajar en los derechos humanos del siglo XXI, como el acceso a la educación, salud, un buen trabajo. Es importante saber bien lo que pasó y darle el derecho a los familiares a que sepan definitivamente después de esa horrible tragedia, que fue esa guerra sucia”, continuó Macri, usando una terminología perimida, obsoleta, y reemplazada hace tiempo por la calificación de terrorismo de Estado. Incluso su ministra de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra, lo criticó: “Yo no hubiera usado el término guerra sucia”.

El presidente argentino evitó adentrarse en la polémica sobre cuántos fueron los desaparecidos en el régimen: "No tengo idea. Es un debate en el que no voy a entrar, si son 9.000 o 30.000, si son los que están anotados en un muro o si son mucho más. Me parece que es una discusión que no tiene sentido”. En julio pasado debió renunciar uno de sus partidarios al cargo de secretario de Cultura de Buenos Aires por soltar que las organizaciones de derechos humanos habían inventado la cifra de 30.000 para cobrar indemnizaciones. En cambio, Macri se metió con la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, que fue recientemente indagada por el caso de las viviendas y que a sus 87 años no descansa en su crítica al nuevo presidente: “Está desquiciada, dice barbaridades fuera de lugar hace varios años”.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU censuró a Macri por “la adopción de recientes medidas de reducción de personal y cambios institucionales en áreas destinadas a la protección de los derechos humanos, particularmente respecto a las instituciones destinadas al proceso de memoria, verdad y justicia”. La comisión manifestó su preocupación porque el nuevo Gobierno designó a un ex-militar como director del Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados, clave para los juicios de los crímenes de la dictadura. También apuntó contra los otros dos poderes del Estado: por un lado, reclamó celeridad a los juicios y, por otro, que se creara la prevista comisión legislativa de identificación de las complicidades empresariales con el régimen.

En cuanto a las actuales violaciones a los derechos humanos, la ONU felicitó a Argentina por su plan nacional de acción para la prevención, asistencia y erradicación de la violencia contra las mujeres, pero lamentó las demoras en su implementación. En la provincia de Buenos Aires, donde vive casi el 40% de los argentinos y donde también gobierna el partido de Macri, Propuesta Republicana (PRO), el secretario de Derechos Humanos bonaerense, Santiago Cantón, cuenta que la lucha contra la violencia de género constituye la prioridad de su gestión y que para ello ampliarán el número de refugios para víctimas de 30 a 50 en tres años, impondrán pulseras electrónicas para controlar a los agresores, ampliarán las líneas telefónicas de emergencia y capacitarán a los docentes para promover el cambio cultural en las escuelas. Claro que al mismo tiempo las dos exmujeres del jefe de la Policía bonaerense han contado a la revista porteña Noticias que lo habían denunciado ante la justicia por golpes... A su vez, la igualdad de género continúa pendiente en Argentina: las mujeres ganan 25% menos que los varones y ocupan muchos menos puestos decisorios, según Naciones Unidas.

A Cantón también le preocupan las condiciones de detención y las torturas en cárceles y comisarías. El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha señalado que en las prisiones rige el “autogobierno” de las fuerzas penitenciarias, es decir, carecen de efectivo control civil, mientras que resulta “escaso el número de condenas de los responsables y leves las sanciones impuestas a los autores” de los tormentos y malos tratos. El organismo relató la existencia de “requisas vejatorias, alta tasa de violencia entre los detenidos, traslados forzosos y el recurrente uso de la reclusión en régimen de aislamiento”. A la comisión le “preocupa que los castigos corporales no estén específicamente prohibidos como forma de disciplina en el hogar, en la escuela, en los centros de privación de la libertad y en las instituciones de protección de menores”. También le inquieta que seis de cada diez presos permanezcan encerrados sin condena, bajo el régimen de prisión preventiva, y augura que el plan Justicia 2020 del Gobierno de Macri solucione esta cuestión. Mientras tanto, reina el hacinamiento y el deficiente acceso a la salud de los reclusos, algunos de los cuales ni siquiera están alojados en cárceles sino en sedes policiales.

Las fuerzas de seguridad continúan deteniendo al azar, sobre todo en los barrios pobres. “El comité reitera su preocupación por la normativa y prácticas de la policía para detener a personas con el objeto de averiguar su identidad sin orden judicial anterior y por un largo período de tiempo, sin que la persona detenida sea llevada ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer un control judicial”, alertó el documento.

El aborto siempre aparece en estos informes de la ONU. La organización lamentó que no en todo el territorio argentino se aplique de manera homogénea un fallo de la Corte Suprema del país que permite interrumpir el embarazo a las mujeres violadas o con riesgo de vida. Advirtió sobre los abortos clandestinos que derivan en muertes maternas, los embarazos adolescentes y el caso de una joven condenada por homicidio de su bebé recién nacido, pese a que ella alegaba que se trató de un aborto espontáneo. La mujer acaba de ser liberada, después de dos años presa y con el patrocinio de una abogada de Católicas por el Derecho a Decidir.

Las personas con discapacidad llamaron la atención del comité. Pese la obligación legal que les reserva una cuota laboral del 4%, diversos informes dan cuenta de que el cumplimiento es de sólo el 0,8%. Además, la ONU advirtió sobre violaciones a los derechos humanos de pacientes ingresados en hospitales psiquiátricos.

La impunidad por el atentado terrorista que mató a 85 personas en 1994 en la sede porteña de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) sigue siendo motivo de espanto. Más antigua aún es la deuda con los indígenas, que suponen el 2% de la población del país sudamericano. La Constitución de 1995 les reconoce sus territorios ancestrales y una ley de 2006 establece que sean relevados, pero poco se hizo en diez años y en diversas provincias continúan sufriendo desalojos violentos.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU se metió, por último, en el decreto por el que Macri modificó la ley kirchnerista de medios audiovisuales y que fue ratificado por el Congreso, en el que la coalición gobernante consiguió el apoyo de parte de la oposición. “Las recientes reformas podrían tener el efecto de concentrar la titularidad de los medios de comunicación y afectar negativamente el derecho a la libertad de expresión”, planteó el organismo. En fin, mucha tarea pendiente para un gobierno que lleva apenas nueve meses y al que le restan tres años y tres meses más.

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Las verdaderas víctimas del Brexit son los economistas

Lun, 29/08/2016 - 12:36

Matthew Lynn, El Economista

¿Sabe aquél del economista que hundió el coche en una piscina y se rompió el cuello? Olvidó el ajuste estacional. ¿Y conoce la versión del Trivial diseñada por un economista? Contiene 3.000 preguntas y 10.000 respuestas. Siempre ha habido un mercado floreciente, aunque pequeño, de chistes sobre esta ciencia funesta y sus lúgubres profesionales. Pronto se añadirán más sobre el Brexit. ¿En qué se diferencia un economista prediciendo una recesión causada por el Brexit de un anciano aturdido, enfermo de alzheimer? En que el economista tiene una calculadora.

En primavera se pronosticó mucho sobre quién saldría más perjudicado si los británicos decidían salir de la Unión Europea. Nos dijeron que la economía británica se sumiría en una recesión, el sistema bancario se hundiría y la eurozona se llevaría un golpe funesto. Sin embargo, la verdadera víctima ha sido la reputación de los economistas profesionales. Con contadas excepciones, predijeron que el Reino Unido iría directo a una recesión a consecuencia del Brexit pero el país marcha igual de bien, como el resto de Europa. Sin duda es una calamidad por la que la profesión se merece una buena paliza o cuando menos que se plantee varias preguntas.

Si rebobinamos varias semanas atrás y prestamos atención a algunos de los pronósticos sobre las consecuencias probables del Brexit, pensaríamos que el Reino Unido y de hecho el planeta entero estaría entrando en una recesión a estas alturas.

Nada más concluirse el referéndum, los cuentanúmeros de todos los grandes bancos de inversión, los organismos políticos y los reguladores coincidían en predecir que el parón de la actividad económica sería brusco y repentino. Blackrock, el mayor gestor de dinero del mundo, por ejemplo, dijo a principios de julio que era probable una recesión. Barclays estimó un crecimiento negativo en la segunda mitad del año y Bank of America una ralentización profunda.

Resulta que no está pasando. En este mes obtuvimos los primeros datos desde el referéndum y el guirigay político posterior. ¿Adivinan? Todo funciona sorprendentemente bien. Los datos de la inflación indican un pequeño remonte en la subida de precios pero el ritmo general sigue muy por debajo del objetivo del Banco de Inglaterra del 2%.

El empleo va bien, con el número total de puestos de trabajo en máximos históricos, y el paro ha vuelto a bajar. Las ventas al por menor, tal vez la medida más exhaustiva de la salud en una economía minorista y de consumo como la británica, eran mejores aun. Contra todas las expectativas, a los consumidores no ha parecido importarles el caos de la salida de la UE y las ventas interanuales han aumentado un 5,9%.

Tampoco hay mucha evidencia de daños en la economía europea en general. La economía francesa e italiana son pésimas como siempre pero el global de la eurozona, aunque no es que avance a pasos agigantados exactamente, parece continuar como de costumbre. En efecto, los datos de la encuesta de Markit publicados ayer martes indican que al contrario que ralentizarse, el crecimiento se ha acelerado desde la votación.

Desde luego, la economía británica y sus grandes socios comerciales allende el Canal de la Mancha podrían sufrir daños a largo plazo. Quizá suceda que en 2021, por ejemplo, el Reino Unido solo crezca un 1,8% mientras que siendo miembro de la UE y con pleno acceso al mercado único habría crecido un 2,1%. También puede que Holanda hubiera crecido solo un 11% en lugar del 1,3% de haber disfrutado de un acceso más amplio al Reino Unido.

Lo cierto es que probablemente nunca lo sepamos. Hay tantos elementos distintos en una gran economía desarrollada como la británica, del cambio demográfico a los tipos impositivos comparativos, pasando por las tendencias de productividad, que sería casi imposible distinguir cuál corresponde al abandono de la UE y cuál no. La realidad es que el Brexit implicará que parte de la economía vaya peor y otra mejor, y al final lo más probable es que no se note demasiado la diferencia.

Pero eso no es lo que pronosticaron. Una amplia mayoría de economistas de la corriente dominante, bancos y gestores de fondos predijeron un golpe inmediato y severo para la economía británica a consecuencia del Brexit. Llevados por ese consenso, muchos inversores vendieron libras y títulos británicos. Nadie ha calculado aún el coste total del error de apreciación sobre el Brexit pero seguramente se habrán sufrido pérdidas muy importantes.

Y eso exige una explicación apoyada en dos problemas, uno menor y otro mayor. El menor es que casi todos los economistas han llegado a depender demasiado de los datos de la confianza y las encuestas, en vez de los números reales. Siempre iba a ser muy difícil averiguar porqué el Brexit conduciría a una recesión inmediata, salvo por el argumento de que la confianza se iba a llevar tal golpe que las empresas no invertirían y los consumidores no gastarían. Eso ha resultado ser falso y habría sido mejor esperar a ver los números reales antes de lanzar previsiones en un sentido u otro.

El mayor es que la mayoría de los economistas de los bancos, las gestoras de fondos y los institutos políticos estaban tan comprometidos personalmente con la permanencia en la UE que no podían imaginarse otra cosa que un desenlace catastrófico si el Reino Unido se iba. Y eso no es en absoluto aceptable. La economía no es una ciencia dura como la física pero debería ser capaz de albergar más objetividad que eso. Nadie espera que los economistas emitan pronósticos perfectos porque no es esa clase de ciencia, pero equivocarse tan estrepitosamente en un suceso tan importante pone en duda su relevancia y efectividad. Como poco, la próxima vez que haya una votación importante con implicaciones globales, habremos aprendido a no escuchar a los economistas.

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La insostenible ligereza de los mercados

Lun, 29/08/2016 - 07:01

Luis Casado

En este caso debes tomar ‘ligereza’ en la peor de sus acepciones, o sea irreflexivo, poco meditado, inconstante, falto de seriedad, inestable. Tú me dirás que tratándose de los mercados siempre es el caso, y por mi parte precisaré que me refiero a los mercados que piensan, deciden, se tranquilizan o se asustan, huyen o regresan al galope, rechazan o aprueban, exultan o lloran, aman u odian, en otras palabras a quienes “hacen los mercados”, a mendas de carne y hueso.

Suelen llevar una gorrita –o en su defecto una visera– con la mención “Experto” estampada en caracteres visibles, y no es infrecuente ver letras reflectantes si se trata de un “Economista-jefe”.

Suspenso que se suma al suspenso, tales eminencias esperaban la palabra de Janet Yellen como otros el agua de mayo. Para ser más precisos, el discurso que Yellen pronunció ayer viernes en Jackson Hole. Su palabra debía ser un faro en medio de las tinieblas.

Kevin Logan, Economista-jefe de HSBC, pensaba “que el mensaje de Yellen podría ser que ‘la neblina se levanta". Estoy citando, no le quito ni le pongo, el laburo del Economista-jefe de uno de los bancos más importantes del mundo consiste en rezar para que Yellen anuncie cielos despejados.

Por su parte, Drew Matus, Economista ‘senior’ del banco UBS en los EEUU, declaraba: “Yo (…) espero que la Presidente Yellen decida mirar el lado optimista de las perspectivas”. Matus es un fiel exponente del Método Coué. Tal método, designado con el apellido del psicólogo y farmacéutico francés Émile Coué de la Chataigneraie (1857-1926), se funda en la autosugestión y la auto-hipnosis. Para sanar basta con auto-convencerte que ya estás sano. Simple como una de tus manos.

Greg Robb, senior economist reporter de Market Watch, ‘operador de negocios’ estadounidense, precisa: “Para ser justos, Matus piensa que la FED no anunciará nada hasta la reunión de septiembre de su Comité de Política Monetaria y no hará nada concreto hasta su reunión de diciembre”. En otras palabras es urgente creer, y es urgente esperar. Creamos y esperemos.

Michael Gapen, Economista-jefe de Barclays, es optimista cuando declara: “Esperamos que Yellen entregue una señal más fuerte sobre la probabilidad de una próxima alza de tasas de interés.”

Parece cosa de locos, pero todos estos “expertos”, magníficamente pagados, no se aventuran a usar sus propios cálculos, realizados con modelos matemáticos muy similares –conceptual y metodológicamente hablando– a los que usan la FED o el FMI. Prefieren esperar a que hable Yellen, como si su palabra tuviese un poder divino. ¿Prudencia, pusilanimidad, cobardía?

Logan, Matus, Robb y/o Gapen saben tanto o más que Janet Yellen y los miembros de la FED sobre los índices, tendencias y cifras que cotidianamente entregan decenas de institutos que viven de eso.

Sin embargo, viven esperando la palabra que mana de la boca del banco central de los EEUU, órgano constituido, como UBS, Barclays, Market Watch o HSBC, por simples mortales tan propensos al error como el que más. Y cobran por ello. Su ‘autoridad científica’ (¿por qué te ríes?) no va más allá de prever cuando, o en qué grado, la FED pudiese, si los astros se conciertan, mover pieza.

Aún así, como escribe Greg Robb, como mucho su coraje les lleva a pronunciar banalidades –imbecilidades es el término que conviene– como la siguiente: “…las posibilidades de un alza de tasas este año es de 50-50” (sic). Mañana… ¿me visto de verano o voy con abrigo? “Las posibilidades son de 50-50”. Te pones un impermeable, calzas chancletas y llevas gafas de sol.

Por si la insondable ignorancia –o la inconmensurable pusilanimidad– de los Economistas-jefe no fuese suficiente, el Wall Street Journal (WSJ) incursiona en los sondeos de opinión, como si la marcha de la economía y las decisiones de sus manitúes dependiesen de la opinión de una “muestra representativa” de idiotas: “En torno a un 71% de 62 economistas encuestados este mes por el Wall Street Journal dijeron que la FED esperaría hasta su reunión del 13-14 de diciembre” (resic).

Cualquier aprendiz de estadístico sabe que una muestra de 62 individuos es tan inútil como las previsiones y consejos del WSJ. Cuando te digo que esto no se inventa…

Como quiera que sea, Janet Yellen vino a Jackson Hole, vio y habló. La conocida publicación Fortune estima que “los mercados adoraron” su discurso. ¿Qué dijo Janet? Lo que “los mercados” querían escuchar: todo va bien y mañana mejor.

Según Fortune “Yellen tuvo sobre todo palabras amables para el Tío Sam, diciendo que ‘a la luz de los sólidos y continuos resultados del mercado del trabajo y nuestras previsiones para la actividad económica y la inflación’, la posibilidad de un alza de tasas de interés adquiere fuerza”.

Ya. ¿Y ahí? Nada. No hay alza de tasas. Habida cuenta de la forma de reaccionar de “los mercados”, o sea de los ignorantes descritos más arriba, basta con la palabra de Yellen. La misma que dudó más de lo conveniente en diciembre del 2015 para subir la tasa directriz en un microscópico “cuarto de punto de base”, o sea en un 0,25% anual, sigue dudando ahora pero es consciente de que el mundo de los Economistas-jefe no puede seguir en Babia.

Diciéndoles lo que querían escuchar les permitió respirar, y al mismo tiempo tranquilizó a Fortune, que pone en primera página:

“Janet Yellen y los inversionistas de Wall Street están de acuerdo en una cosa: La economía de los EEUU es una inversión relativamente buena”.

Como diría el otro, todo está en el “relativamente”. Ni tan cerca que te quemes, ni tan lejos que te hieles. Como hubiese dicho Alan Greenspan, “Uds. creen que entendieron lo que yo dije pero no saben si lo que dije quiere decir lo que yo quise decir”.

No obstante, el laburo de Janet Yellen consiste en anunciar ‘cielos despejados’ como deseaba Kevin Logan. Nadie espera del presidente de la FED que venga a anunciar la crisis de los subprimes (Alan Greenspan ni siquiera la vio venir), ni el hundimiento de los bancos privados (Ben Bernanke juraba que Lehman Brothers sobreviviría).

Ahora Janet Yellen se esfuerza en demostrar que la FED dispone de herramientas para hacerle frente a otra eventual recesión.

Una de esas herramientas consiste en bajar las tasas de interés, pero como sabemos estaban (y de algún modo están) en cero. Ni modo de ir más abajo. Otra herramienta tradicional consiste en fabricar dinero trucho, o sea hacer emisiones sin respaldo, pero los consecutivos relajos monetarios –Quantitative Easing para los entendidos– permitieron la emisión de billones de dólares sin alterar ni la tasa de crecimiento, ni la tasa de inflación que sigue cerca de cero amenazando por el contrario con transformarse en deflación.

No importa. Janet Yellen vino, vio y habló. Los Economistas-jefe pueden dormir en paz, el futuro se anuncia resplandeciente, los EEUU siguen siendo una inversión relativamente buena, John Wayne es recordado como el cowboy por excelencia, Mickey es bueno, los ‘Chicos malos’ son malos, y todo baña en el aceite esencial que debe lubricar las bielas de este inmenso motor que es la economía globalizada.

Hasta la próxima crisis que muestra ya la punta de la nariz. Pero no lo digas: podrías despertar de su apacible sueño a los Economistas-jefe, y desatar un pánico de no veas en “los mercados”.

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Brasil ahora avanza sobre el verdadero blanco del golpe: Lula

Dom, 28/08/2016 - 23:09

Eric Nepomuceno, La Jornada

Dentro de dos o tres días, y a menos que ocurra algo inesperado e improbable, Dilma Rousseff, relecta en octubre de 2014 con 54 millones de votos, tendrá su mandato popular liquidado por decisión de al menos 54 de los 81 senadores brasileños. El golpe institucional abierto por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, apartado de su puesto por orden de la Corte Suprema gracias a sus reiteradas travesuras en su única verdadera especialidad, la corrupción más deslavada, se habrá consumado. Cunha, a propósito, sigue libre: será juzgado por sus pares cuando la farsa haya terminado. Mientras, esgrime su arma favorita: amenaza con decir todo lo que sabe, y lo que sabe tiene fuerza para destrozar a la mitad de los integrantes del Congreso brasileño.

Para completar el cuadro y determinar el ambiente, el pasado viernes la Policía Federal anunció, con pompa y circunstancia, que había denunciado por corrupción pasiva, lavado de dinero y ocultamiento de patrimonio al ex presidente Lula da Silva, su esposa, Marisa Leticia, y otras tres personas.

La misma Policía Federal, que en Brasil tiene funciones similares a las del FBI estadounidense, había divulgado, hace pocas semanas, el informe preliminar sobre las investigaciones relacionadas a un departamento que supuestamente sería del ex mandatario. En el informe no aparecía el nombre de Lula ni de su esposa.

Es una historia conocida: la acusación indica que Lula sería el verdadero propietario del inmueble que fue refaccionado por una de las constructoras involucradas en escándalos de coimas y desvío de recursos públicos. Lula admitió haber adquirido el departamento en la etapa de construcción, y que luego desistió del negocio. Sus abogados requieren, en la justicia, la devolución de lo que fue pagado. El inmueble devuelto ha sido puesto en venta por los constructores.

Nada de eso importa: ahora le tocará a la justicia decidir si transforma a Lula y doña Marisa Leticia en reos. El estrago político, sin embargo, está hecho.

Sobra decir que los medios brasileños, pilares esenciales del golpe, abrieron ahora el inmenso espacio que no dieron cuando se conoció el informe preliminar, que no mencionaba a Lula. También se olvidaron de levantar sospechas sobre las razones para esa súbita alteración que, no por casualidad, coincide con la etapa final del golpe institucional en curso.

Desde el pasado jueves desfilaron por el pleno del Senado los testigos de acusación y defensa. Al fin y al cabo, es esencial preservar las apariencias, insinuando que todo trascurre dentro de los preceptos constitucionales y democráticos.

Sometidos a pesadas preguntas de los senadores, los testigos de defensa no hicieron más que confirmar, con argumentos sólidos, lo ya sabido: Dilma Rousseff no cometió crimen de responsabilidad. La Constitución brasileña determina que un mandatario electo por voto popular sólo puede ser destituido por este delito. Pero para los senadores brasileños, sobran razones para librarse de Dilma Rousseff y hacerse con el poder que las urnas les negaron en las cuatro últimas elecciones presidenciales.

Entre los senadores, más de uno, para asombro de los lúcidos, pidió que se apresurasen las preguntas y respuestas, una vez que todos tenían consolidada su convicción. O sea: no importaba lo que se demostrase, la presidenta estaba destituida, y las formalidades no eran necesarias.

Tanta prisa tiene claras razones: cada día surgen nuevos indicios robustos de que a menos que se suspendan las investigaciones, el todavía interino Michel Temer y las principales estrellas de su constelación tumbarán por el viento las denuncias.

Todo eso pasa frente a la indiferencia de la opinión pública, anestesiada por los medios de comunicación, en especial los controlados por Globo (revistas, diarios, emisoras de radio y televisión).

Ocurre ante la pasividad bovina de las instancias superiores de justicia. El presidente del Supremo Tribunal Federal preside, por determinación constitucional, el juicio en el Senado. Sigue rigurosamente el guión de la farsa, mientras discute con los senadores el aumento de los sueldos de los funcionarios de la justicia.

Los efectos de las políticas anunciadas por el gobierno que está a punto de tornarse efectivo se harán sentir a corto plazo, y serán especialmente duros para las clases que supieron beneficiarse de los programas implantados a lo largo de los últimos trece años, a partir de la llegada de Lula da Silva a la presidencia en 2003.

Nada de eso, importante, es llevado a debate con la opinión pública.

Liquidado el mandato de Dilma Rousseff se abre la temporada para que se alcance el verdadero objetivo del golpe: eliminar a Lula da Silva del escenario político brasileño, y asegurar, a las oligarquías de siempre, el retorno al poder.

Que la Policía Federal lo haya indiciado sin pruebas ha sido el primer paso. El próximo podrá ser entregarlo en bandeja de plata a la saña persecutoria de un juez provinciano de primera instancia.

Más que de brumas, los tiempos que se abren sobre mi país son de vergüenza. La historia sabrá juzgar a los farsantes, a los traidores, a los indecentes. Pero será demasiado tarde para corregir sus ruindades.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El impuesto mensual que pagan los trabajadores para financiar a los grandes grupos económicos

Dom, 28/08/2016 - 21:00

Mauricio Becerra Rebolledo, El Ciudadano

Cada mes los trabajadores chilenos entregan 500 mil millones de pesos (750 millones de dólares) a las AFP. Sin embargo, estas pagan pensiones que en su mayoría no superan los 200 mil pesos (300 dólares). El resto de la tajada y las ganancias por inversiones con dicho capital van a parar a los grandes grupos económicos. Es el neoliberalismo de los chicago-boys en su versión más descarnada y real: la base ideológica de un modelo económico que permitió en sus inicios incrementar el crecimiento económico, fue a expensas del saqueo al ahorro de los trabajadores. El objetivo oculto en el origen del sistema de AFP fue crear un mercado de capitales para lucir al resto del mundo. Ahora, en cambio, intentan convencer a los trabajadores chilenos de que sus pensiones son malas porque cotizan poco.

¿No será hora de volver a un sistema de reparto solidario?

Los orígenes del saqueo Estaba la Junta Militar en pleno la mañana del 14 octubre de 1980. La orden del día era la reforma inédita al sistema de previsión social propuesta por el ministro del Trabajo y Previsión Social, José Piñera, y pergeñada por un grupo de economistas neoliberales como Luís Larraín y Hernán Buchi. En la sesión también estaban el ministro de Hacienda, Sergio de Castro, padrino de la estrategia de shock económico que inició la privatización del país; y Walter Riesco Salvo, que figuraba como asesor y ya en democracia sería el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).

Matthei, Mendoza, Merino y Pinochet concordaban en una reforma profunda al sistema previsional. La duda estaba en si la propuesta de un esquema de capitalización individual era lo más adecuado y el riesgo de que dicho fondo fuera administrado por privados. Pinochet comentaba que pese a encontrar “maravilloso” el sistema, “he dicho que no estoy de acuerdo en el problema ése de que los capitales vayan a la parte privada. En realidad, no discrepo de ello, sino que me choca por estimar que los señores empresarios aún no están en capacidad para administrar 97 millones de dólares mensuales”.

“Partimos de la base de que estamos de acuerdo. Yo considero que es necesario un nuevo sistema, pero me angustio cuando veo que habrá tanta plata y aquí todos los ‘vivos’…”, reflexionaba el dictador, interpelando a Piñera de por qué no dejar la administración de las platas al Banco Central.

“El problema en este sistema es que hay que capitalizarlas, es decir, en el fondo hay que invertirlas en documentos”, respondía el ministro que hace poco había diseñado también la Reforma Laboral. Justificaba que era necesario invertir el dinero en documentos, hacer gastos en operaciones para reunir el dinero. A su ofensiva se suma el ministro de Castro, quien defiende el nuevo sistema argumentando que invirtiendo en bienes inmobiliarios se da seguridad a los fondos.

El almirante Merino advierte que “el peligro radica en que en el futuro pueda ser modificada por regímenes políticos posteriores”, por lo que había que darle a la ley un quórum calificado. Según Merino, así se evitaría que “en veinte años más a un Congreso se le ocurra de repente empezar a modificar la ley y quitarle algunos de los cerrojos que tiene para impedir que sea mal usada”.

La reunión comenzó poco después de las nueve de la mañana, pararon para almorzar y culminó pasadas las siete de la tarde. Poco antes de terminar, los militares se aseguraron de mantener a su personal en el esquema anterior. Así, a través de un decreto con cerrojo, entre militares obsecuentes y Chicago Boys ambiciosos aprobaron el D.L. 3.500, entregando un nuevo negocio al capital privado. Desde esa fecha cada chileno que trabaje está obligado a entregar un pedazo de su salario para financiar a los grandes grupos económicos. A cambio se les entregará una pensión que, según se pronostica, alcanzará a no más del 20 por ciento de su salario.

“El objetivo de las AFP no era garantizar pensiones dignas, sino generar un mercado de capitales, cifra que hoy supera los US$ 160.000 millones, gracias al ahorro forzoso de los trabajadores y a un sistema de inversiones que privilegia a las grandes empresas –CMPC del grupo Matte, por ejemplo, la misma de la colusión del papel– y al sistema financiero internacional. Las bajas pensiones, por lo tanto, no fueron un ‘error de implementación’ sino una parte esencial del diseño original, más allá de lo prometido”, destaca Gonzalo Durán, economista de la Fundación Sol.

Los Albores de la previsión social La previsión en la vejez es una preocupación del siglo XX. El historiador Sergio Grez cuenta que “el principio de la seguridad social lo levantaron las organizaciones políticas vinculadas al movimiento obrero y popular. Su precursor fue el Partido Democrático, que ya en su primer Programa (1887) contemplaba la organización por el Estado de la ‘asistencia pública en favor de los enfermos, ancianos o inválidos del trabajo’. Tres lustros más tarde, en 1903, el diputado Malaquías Concha, líder de dicho partido, propuso que la Cámara solicitara al presidente que incluyera en la legislatura proyectos de leyes sociales como cajas de ahorros para los operarios de los ferrocarriles y jubilación de los empleados de las policías”.

Grez agrega que ya en la segunda mitad de la década de 1910, cuando dicho partido accede a puestos ministeriales integrando la Alianza Liberal, sus ministros realizaron incipientes avances para montar un sistema de protección social. Al mismo tiempo, el Partido Obrero Socialista, fundado por Luis Emilio Recabarren en 1912, estableció en su primer Congreso (1915) un programa con varias medidas de legislación social, como pensiones de retiro e invalidez del trabajo.

A partir de 1924, con la creación del Ministerio de Salud, Trabajo y Previsión Social, se asume la tarea de crear cajas previsionales y un sistema de pensiones de reparto que se va perfeccionando a medida que se avanza en el Estado de Bienestar. Los trabajadores cotizaban a lo largo de su vida y al jubilar recibían un monto de pensión calculado en base a su último salario.

El D.L 3.500 de 1980 que funda el sistema de AFP se monta en contra de dicho esquema. La capitalización individual es su elemento fundante y se da un período de 6 años para estar operando en plenitud. A partir de 1981 los grandes grupos económicos fundan sus AFP e inician una gran campaña de persuasión en una televisión orquestada por la dictadura y con miles de funcionarios que inundaban los espacios laborales convenciendo a la gente de cambiarse al nuevo sistema previsional. Se amenazaba a las personas con que al final todos serían cambiados en pocos años, que las pensiones serían similares al salario o que las Cajas eran el botín de funcionarios inescrupulosos que se llevaban la plata para la casa. En adelante, quien se iniciara laboralmente está obligado a cotizar en las AFP.

Catástrofe social y financiamiento de grandes grupos económicos A 34 años de su implementación, la jubilación en Chile se ha convertido en una catástrofe social. De las 1.120.000 pensiones que el sistema paga, el monto promedio apenas es de $205.000 (308 dólares), alcanzando con el aporte previsional solidario del Estado la escuálida cifra de $219.000 (329 dólares). Marco Kremerman, economista de la Fundación Sol, destaca que si consideramos las 336 mil pensiones de Vejez Edad (retiro programado), el 91% de estas está por debajo de $156.000, lo que equivale al 62% del Salario Mínimo nacional. Si se aplican variables de género se evidencia que 94 de cada 100 mujeres jubiladas recibe dicha pensión o un monto más bajo.

También las AFP no juegan limpio en el cálculo final de los pensionados. Muchos pensionados de la modalidad de retiro programado recurrieron a la Superintendencia de Pensiones (SP), que el año reciente aplicó multas por $60 millones a cinco compañías, siendo las más altas a Provida y Cuprum.

A futuro el panorama es peor. Ya será así para los que jubilen a partir de julio de este año, a quienes por la aplicación de tablas de mortalidad verán disminuida su pensión en 2,2%. Pero la catástrofe mayor se cierne para los que tienen entre 60 y 65 años, quienes -según cálculos de la SP- acumulan en promedio menos de $30 millones en su cuenta individual, por lo que tendrán pensiones inferiores a $150 mil mensuales. Para la mitad de los que se jubilen entre 2025 y 2035, y que hayan cotizado entre 25 y 33 años en las AFP, la Comisión Bravo estimó que tendrán una tasa de reemplazo menor a 22%.

¿Quién está ganando entonces? Como si fuera un baúl con doble fondo, las AFP y los medios masivos reducen el problema de las pensiones a que los sueldos en Chile son bajos, que ha aumentado la expectativa de vida y a que se debiera ahorrar más. Lo cierto es que el esquema de las AFP fue montado no sólo como privatización de las jubilaciones, sino que para entregar grandes sumas de capital -sacadas obligatoriamente del salario de los chilenos- a los grandes grupos económicos. Análisis de la Fundación Sol destacan que ya el año 2014 las AFP tuvieron ingresos por $7,1 billones sólo por las cotizaciones de los trabajadores activos. El mismo año pagaron $2,8 billones en pensiones. Es decir, tuvieron una ganancia neta de 4,3 billones pagando al mismo tiempo pensiones miserables.

El Centro de Estudios de Desarrollo Alternativo (Cenda) mantiene actualizado cada mes los Indices de la Actividad Económica Interna. Una de las variables consideradas en su analítica es la recaudación de las AFP cada mes y cuánto pagan en pensiones. El economista Manuel Riesco, integrante de Cenda, delimita que “cada mes cotizan unos 5,7 millones de personas en promedio. Si cruzamos ese dato con el sueldo imponible promedio (700 mil pesos) tienes el dato del total de asalariados de Chile. Como las AFP descuentan el 12,5% a cada salario, el cálculo da que todos los meses a las AFP le entran 500 mil millones de pesos. Al mismo tiempo, la Superintendencia de Pensiones también lleva un registro de las pensiones pagadas, las que bordean 1.133.000 pensiones (mes de mayo). Estas tienen un monto promedio ponderado, lo que da el monto de lo que pagan en pensiones: 208 mil pesos por persona (7,87 UF). Es decir, si al total de cotizaciones le restas el total de lo que pagan las Compañías de Seguro y las AFP, el resultado evidencia que cada mes las AFP tienen un excedente de 300 mil millones”.

Riesco destaca que “de este excedente, la mitad se lo embolsan las propias AFP y la otra mitad se lo traspasan a los grandes grupos financieros en forma de préstamo o capital accionario. Esto genera excedentes que las AFP no van a devolver jamás”.

Un cálculo estimativo del gran volumen del negocio en que se convirtió la previsión de los chilenos hecho por Cenda, da cuenta de que entre 1982 y 2013 son 55,8 billones de pesos (del año 2013) que se han embolsado las AFP.

Recaredo Gálvez, cientista político de la Fundación Sol, calcula que para el año 2016 “llevamos un pozo administrado por las AFP que supera los 160 mil millones de dólares, o sea equivale al 70% del PIB. Lo que los contribuyentes han ingresado al modelo sólo este año”.

“El objetivo ha sido principalmente poder financiar directamente a los grandes grupos económicos, entre los cuales podemos reconocer a la banca. Si miramos los datos hoy, en la banca hay 31 mil millones de dólares que provienen de los fondos de pensiones, concentrándose este monto de dinero en 10 bancos que operan en Chile. Un alto nivel de concentración y de recursos que se entregan a este sector, lo que genera un proceso de acumulación y expansión de los capitales inédito”, destaca Gálvez.

El destino final del dinero de los trabajadores acaba en las fauces de los grandes grupos económicos. Si por años auspiciaron a grupos como Penta o Soquimich, este año continúan financiando a los grandes conglomerados de Luksic, Angelini y Matte (ver infografía). Gálvez recalca que las AFP “cumplen el objetivo marcado de financiar a los grandes grupos económicos y generar una alta concentración de riqueza y no pagar pensiones suficientes, porque no están diseñadas en esa perspectiva”.

Lagos y Bachelet: subsidiando el modelo Pese a ser uno de los ejes centrales de las reformas neoliberales de Pinochet, durante los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría se ha perfeccionado el sistema previsional. Ya en 2002 el ex presidente Ricardo Lagos creó los multifondos, lo que permitió a los cotizantes optar donde invertir su dinero y de pasada permitía a las AFP colocar dineros en la ruleta rusa de las bolsas mundiales. Entusiasta con las AFP, Lagos dijo al momento de anunciar la reforma que “nos reunimos para celebrar los 21 años de un sistema que ha funcionado y ha sido exitoso y que ahora lo perfeccionamos porque vamos a tener cinco fondos”.

Pero los fondos no alcanzaban para pagar pensiones dignas. En 2006, en su primer mandato, Bachelet convoca a la Comisión Marcel para hacer una reforma al sistema, realizada en 2008 y que obliga a los trabajadores a honorario a cotizar, y crea un subsidio estatal a las pensiones más bajas, las que hoy equivalen a 86 mil pesos mensuales. Los centros de pensamiento de la derecha acusaron en la oportunidad que establecer el Sistema de Pensiones Solidarias era “un incentivo a que las personas no cotizaran”.

El segundo gobierno Bachelet se tuvo que hacer cargo de que el sistema seguía en crisis. Para ello convocó a una Comisión dirigida por el ex director del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, el economista David Bravo.

Pese a que las conclusiones de la Comisión advirtieron que con el modelo actual la mitad de los pensionados recibirá una jubilación que no superará el 15% de su sueldo y, en un escenario ideal de cotización continuada, alcanzarían para apenas el 40% del ingreso promedio, los ‘expertos’ se dividieron por dos alternativas que acaban perfeccionando el sistema de AFP. Una tercera (la propuesta C de la economista polaca Leokadia Oreziak) que proponía volver al sistema de reparto, fue ignorada, quedando sólo en la mesa la propuesta A afín a la industria (subir el monto de las cotizaciones y entregar más dinero del Estado) y la propuesta B que apuesta por un sistema mixto y propone la creación de una AFP estatal.

A las pocas semanas el economista integrante de la Comisión, Andras Uthoff, denunció a El Mostrador que los integrantes nunca vieron la propuesta A antes de ser entregada a la presidenta Bachelet y que vieron sólo borradores que eran similares a la propuesta B. El economista reconoce que no puede opinar con propiedad sobre esta propuesta porque “no vimos lo que quedó, sino que recién ahora lo pudimos leer”. También sostiene que el presidente de la Comisión se la jugó entero por la propuesta. Según denunció CiperChile, David Bravo está implicado en un millonario caso de sobresueldos realizados en la unidad de encuestas de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile. Al final, la Comisión Bravo terminó siendo otro gol de las AFP.

Produciendo sujetos neoliberales Cuando José Piñera explicaba ante la Junta su engendro de capitalización individual, argumentó que uno de sus efectos sería debido a que como “la rentabilidad dependerá del buen manejo de la economía nacional (…) usted va a hacer que todos los trabajadores, que son tres millones, se interesen en que haya gobiernos que manejen la hacienda pública en forma responsable, que no sean demagogos, sino administraciones serias. Es decir, de alguna manera se hace propietario acá a cada trabajador”.

Hace pocos años una publicidad de una AFP y Compañía de Seguros mostraba a diferentes personas caminando por la ciudad con montos de dinero en letras naranja bajo el brazo. Unos tenían más, otros menos. La publicidad representaba de alguna forma el sueño político de José Piñera, que es transformar a cada trabajador en un ser que calcula las decisiones de su destino, un destino amarrado a un paraíso de grandes empresas. En estas nuevas políticas la dictadura estaba diseñando una nueva forma de gubernamentalidad: La subjetividad neoliberal promovida apuntaba a producir un sujeto que se juega la vida en decisiones financieras y está obligado a hacerse responsable de la economía de su futuro. Si toma ‘buenas decisiones financieras’ tendrá asegurado el futuro; si es que se equivoca estará condenado a la pobreza. No en vano, una de las propuestas insistentes de las AFP es estimular la ‘educación previsional’.

Los medios y las agencias encuestadoras se han preocupado de invisibilizar dichas demandas y hasta ahora no se ha preguntado directamente a la población si desea mantener el actual sistema de capitalización individual o cambiarlo por un modelo de reparto solidario. Pese a dicho silencio las voces de denuncia se multiplican. A mediados de mayo una pensionada penquista a sus 82 años se encadenó en las oficinas de la AFP Habitat. Recibe una pensión de 150 mil pesos, que a partir de julio se redujeron a 147 mil. El 30 de junio decenas de ancianos encapuchados sorprendieron a los santiaguinos. Era una de las primeras protestas contra las AFP y convocó a cerca de un millar de personas. El 24 de julio la protesta se desparramó por varios pueblos y ciudades de Chile, con una participación en Santiago de unas cien mil personas.

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George Soros: sembrador del caos global desde Ucrania hasta los Balcanes

Dom, 28/08/2016 - 13:11

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Es la época de perturbadoras filtraciones cibernéticas cuando pende sobre la adolorida cabeza de Hillary Clinton otra ronda de divulgación de casi 16 mil nuevos correos comprometedores, mientras en forma coincidente su gran aliado, el megaespeculador George Soros –presunto hombre de paja de los banqueros esclavistas Rothschild y cuyo verdadero nombre es György Schwartz, con una fortuna de 25 mil millones de dólares–, es desenmascarado en sus actividades subversivas trasnacionales mediante la exposición de 2 mil 576 documentos privados por DC Leaks, cuya página fue tirada, como era de esperar.

Por fortuna había guardado diversas fuentes, como The Hill (http://goo.gl/auUWWF) –por cierto, muy pro Hillary–, que coloca la foto de Soros con el logo del Foro Económico Mundial de Davos, a quien también controla (http://goo.gl/QZFCWJ).

The Saker (http://goo.gl/1TBPZd) expone cómo la Fundación Sociedad Abierta (sic), de Soros, ha sido desenmascarada y comenta que ya era conocido por estar involucrado en muchas de las revoluciones y golpes de Estado en el mundo, así como su poderosa influencia en la política. Hoy tales filtraciones proveen evidencia directa de qué tan profunda y seria es su injerencia con colosales cantidades de dinero invertidas en las impolutas ONG y en promociones que se centran en los derechos humanos (sic) y la democracia (sic) en importantes periódicos que lubrica y/o controla: The Guardian, Hufftington Post, Libération, etcétera. ¡Qué grave!

Son 12 las técnicas que usa Soros para conseguir sus objetivos y su enfoque primordial son los jóvenes, movimientos contestatarios como Syriza (Grecia) y Podemos (España), y cierto tipo de periodistas. ¡Cómo! Se quedaron cortos porque también en América Latina (AL) pululan sus palafreneros. En 2014, Fundación Sociedad Abierta apadrinó proyectos de varias organizaciones, entre las que destaca Transparencia Internacional, que un servidor ya había expuesto (http://goo.gl/oAonKP).

“Soros apoyó el golpe fascista en Ucrania (http://goo.gl/K04oWs)” cuando junto con los principales ejecutivos de la fundación, mantuvo extensas reuniones con casi todos los actores involucrados en los acontecimientos de la plaza Maidan, situada en el centro de Kiev, entre quienes estaban los ministros ucranios de Asuntos Exteriores, Justicia, Salud y Educación, así como el embajador de EEUU en Ucrania, Geoffrey R. Pyatt, y el director de Usaid: el objetivo era minimizar y contrarrestar la influencia rusa y los lazos culturales Moscú-Kiev con un enfoque para imponer un paquetazo de medidas neoliberales.

Tyler Durden, del incendiario Zero Hedge, acota que las filtraciones “revelan la conspiración (sic) detrás de la crisis de los refugiados en Europa, la manipulación de los multimedia que controla (http://goo.gl/IoOvjE)”. Se evidencia el predominio que ejerce sobre ciertos think tanks, de por sí muy desacreditados (http://goo.gl/oAMOE9), como el Instituto de Política Migratoria, y su manejo perverso de los migrantes: la carne de cañón de Soros.

Para paliar la “crisis migratoria (http://goo.gl/ESsQbB)”, Soros había abogado crear zonas económicas especiales en los Balcanes con incubadoras neoliberales. ¿Alguna coincidencia con el sureste mexicano en llamas y sus incubadoras neoliberales?

El Proyecto de la Prensa en Ucrania expone cómo Soros influyó en la sesgada cobertura de los multimedia en los eventos de Ucrania.

Zero Hedge explaya que la relación de Soros con varias ramas del gobierno de EEUU lo convirtió en el cuarto Estado (nota: la prensa) y se asombra del silencio estruendoso de los multimedia de Occidente (http://goo.gl/VuCMyC). ¡Cómo: si los tiene controlados!

Soros se da el lujo de instruir (sic) a la entonces secretaria de Estado Hillary en cómo lidiar con las turbulencias en Albania en 2011 y se detalla su flagrante intervencionismo en las elecciones de Europa para conseguir sus aviesos objetivos: usa su enorme riqueza para crear el caos global; ha dividido a EEUU corrompiendo a su clase política muy corruptible, destruyó a Ucrania apoyando un golpe de Estado, y planeaba derrocar a Putin para desestabilizar a Rusia (http://goo.gl/IaiQPg).

Un editorial de Investors Business Daily (http://goo.gl/9bR608) pregunta si Soros es el titiritero de los demócratas y Hillary cuando financia al Center for American Progress, que preside John Podesta, íntimo de los Clinton, y una de cuyas empresas, Global Solutions, dirige el ex embajador de México en EEUU: Arturo Sarukhan (http://goo.gl/72c6xJ). ¡En manos de quiénes ha estado la cancillería del “México neoliberal itamita”!

Katehon –donde colabora el filósofo Alexander Duguin, ideólogo del zar Vlady Putin– fulmina que el verdadero rostro de la actividad filantrópica del magnate sionista (sic) Soros fue expuesta y pone en la picota el papel de las financiadas ONG que operan “como grupos de presión en elecciones tanto en EEUU como Europa (http://goo.gl/yM6dN4)”. Una de las tónicas constantes de la fauna de palafreneros de Soros es acusar a sus críticos de teóricos de la conspiración, antisemitas y agentes rusos. ¡No, bueno!

Russia Insider reproduce un artículo del portal Radix: Las filtraciones sobre Soros: la más importante historia que no se escucha que detalla la estrategia, táctica, donativos) de sus muy influyentes redes globales, “en particular contra Rusia con el fin de socavar sus estructuras familiares tradicionales y la identidad europea en el mundo (http://goo.gl/Bhco2X)”.

Soros juega con la demografía porque entiende que la demografía es destino. Un servidor había detectado que detrás de la crisis migratoria se encontraban los objetivos geopolíticos de Soros/Departamento de Estado para desestabilizar a Europa (http://goo.gl/0RTguG). ¡Nihilismo sin límite!

Wayne Madsen, ex investigador de la célebre NSA, en su libro Soros: el quantum del caos ya lo había desnudado con antelación (http://goo.gl/bqLJn4). De los 26 capítulos del libro destacan: su desestabilización de los Balcanes; su doble juego en el Cáucaso; su colaboración en el golpe en Honduras; su infiltración en China; la soronización (sic) de la ONU; sus redes de apoyo a las revoluciones de color y las revoluciones árabes, y su injerencia en AL: desde los campos de batalla de Libia y Siria a las estepas de Asia Central y desde las minas de oro y diamantes de África a los pisos de remates de Wall Street.

El portal europeo Dedefensa se asombra del magno control de Soros sobre el cuarto poder (los multimedia) de Occidente (http://goo.gl/KvehLe).

¿Qué pasará con Soros, a sus 86 años, y con sus hijos en el caso, todavía lejano, de que su gran aliada Hillary no arrebate la presidencia?

Thomas Lifson aduce que los documentos sobre “Soros, supremo manipulador de los gobiernos y que controla al Departamento de Estado, encararán un escrutinio sin precedente (http://goo.gl/FHPrS5)”.

¿Encarna Soros a la CIA paralela o a una supragencia subrepticia del “Estado profundo (deep state)” y su muy vista mano invisible en Wall Street y la City?

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La Revolución Industrial desencadenó el calentamiento global en 1830

Sáb, 27/08/2016 - 07:01

La actividad humana lleva produciendo calentamiento global desde hace casi dos siglos, según una nueva investigación que prueba que este fenómeno no se ha desencadenado durante el siglo XX. La profesora asociada Nerilie Abram de la Universidad Nacional de Australia (ANU), una de las investigadoras, dijo que el estudio encontró que el calentamiento comenzó durante las primeras etapas de la revolución industrial y fue detectable por primera vez en los océanos Ártico y tropicales en el decenio de 1830, mucho antes de lo que esperaban los científicos.

"Fue un hallazgo extraordinario", dijo Abram, de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra de la ANU y el Centro ARC de Excelencia para la Ciencia del Sistema Climático. "Fue uno de esos momentos donde la ciencia realmente nos sorprendió. Los resultados son claros. El calentamiento climático que estamos presenciando hoy comenzó hace unos 180 años.

Los nuevos hallazgos tienen implicaciones significativas para evaluar la medida en que los seres humanos han hecho que el clima se aleje del estado pre-industrial, y ayudarán a los científicos a comprender el impacto futuro de las emisiones de gases de invernadero en el clima. "En los océanos tropicales y el Ártico en particular, los 180 años de calentamiento han causado que el clima medio sobrepase la variabilidad normal en los siglos anteriores a la revolución industrial," explica Abram.

La investigación, publicada en la revista Nature, ha sido realizada por 25 científicos de Australia, Estados Unidos, Europa y Asia, trabajando juntos como parte del consorcio Past Global Changes 2000 year (PAGES 2K).

Abram declaró que el cambio climático antropogénico era generalmente visto como un fenómeno del siglo 20, debido a que las mediciones climáticas eran poco frecuentes antes de la década de 1900. Sin embargo, el equipo estudió reconstrucciones detalladas del clima pasado que abarcan 500 años para identificar cuando la tendencia sostenida al calentamiento comenzó realmente.

Los científicos examinaron los registros de las variaciones climáticas naturales a través de océanos y continentes de todo el mundo. Estas historias climáticas aparecen preservadas en los corales, decoraciones de cuevas, anillos de árboles y núcleos de hielo. El equipo de investigación analizó miles de años de simulaciones de modelos climáticos, incluidos los experimentos utilizados para el último informe del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC), para determinar qué causó el calentamiento temprano.

Los datos y simulaciones identificaron la aparición temprana del calentamiento alrededor de la década de 1830, y encontraron que el calentamiento temprano se atribuyó a los crecientes niveles de gases de efecto invernadero. Los investigadores estudiaron la mayoría de las erupciones volcánicas a principios del siglo XIX y se encontró que sólo eran un factor de menor importancia en el inicio temprano del calentamiento climático.

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Brasil ya no será igual

Ven, 26/08/2016 - 16:22
Emir Sader, Alainet

Cualquiera que sea el desenlace inmediato de la más profunda y prolongada crisis que el país ha vivido, Brasil no saldrá igual, nunca más será el mismo que fue. Será mejor o peor, pero nunca más el mismo. La crisis devastó la credibilidad de todo el sistema político, liquidó la legitimidad del Congreso, propagó la falta de creencia en el Sistema Judicial e hizo que el pueblo sepa que no basta votar y ganar cuatro elecciones para que el mandato presidencial sea respetado. En resumen, lo que se creía que el país tenía como República, se terminó. Lo que se difundía que era un sistema político democrático, ya no sobrevivirá. O bien Brasil construye una democracia sólida – para lo cual el Congreso actual, esta Justicia, este monopolio de los medios de comunicación no podrán seguir existiendo como ahora – o el país deja realmente de vivir en democracia.

La derecha brasileña muestra su cara sin eufemismos. Al inicio alegaba que se trataría de un proyecto para “reunificar el país”, supuestamente dividido por los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT). Se valía de la pérdida de popularidad del gobierno Dilma, así como del Congreso más conservador y descalificado que el país ha tenido, como también del rol escandaloso y ya sin ningún pundonor de los viejos medios de comunicación, para destruir la democracia política que hemos tenido y promover un gobierno antidemocrático, antipopular y antinacional.

Muy rápidamente fue posible constatar que se trata simplemente de lo que se denunciaba por toda la región: el proyecto de restauración del modelo fracasado en los años 1990 con Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso, por un gobierno golpista y minoritario, contra el pueblo, contra la democracia y contra el país.

¿Cómo se va a pronunciar el Supremo Tribunal Federal sobre cualquier tema, si ha callado frente al golpe, puesto en práctica bajo sus narices, presidido en el Senado por su Presidente, que apoya todas las brutales ilegalidades que se practican? ¿De qué sirve una Justicia, un STF, que no está para impedir que un crimen en contra de la democracia sea perpetrado por el Congreso? Lo que hay es un silencio cómplice, mezclado con un vergonzoso aumento del 41% de sus salarios, concedido públicamente – con fotos en los periódicos -, por Eduardo Cunha, el político más corrupto del país, cuya impunidad solo se da por la complicidad de los que deberían punir, así como a tantos otros miembros del gobierno, incluso el presidente interino. Ya no habrá democracia en Brasil sin un Sistema Judicial elegido y controlado por la ciudadanía, con mandatos limitados y poderes circunscritos.

No habrá democracia en Brasil sin un Congreso efectivamente elegido y sin financiamiento privado, sin que represente a los lobbies elegidos por el poder del dinero. Un Congreso democrático tiene que estar fundado en el voto condicionado, por el cual los electores controlen aquellos en quienes han votado y que se comprometan con un programa y con un partido determinado.

En una democracia, todos tienen el derecho a la voz, la opinión pública no puede ser fabricada por algunas familias, que imponen su punto de vista al país, como si pudieran hablar en nombre del país, aun cuando han perdido cuatro elecciones presidenciales consecutivas. Nadie debe perder el derecho a hablar, pero todos deben tener el derecho a expresarse, sino, no se trata de una democracia, sino de la dictadura de una minoría oligárquica.

En una democracia un impostor no podría haber asumido la presidencia, aunque interina, por un golpe e imponer el programa económico derrotado cuatro veces sucesivamente, incluso en dos veces en que ese golpista estuvo en la lista vencedora, con un programa radicalmente opuesto al vencedor. Si ello ocurre, es porque la democracia fue herida de muerte, la voluntad de la mayoría fue desconocida.

Si el golpismo triunfa en el Senado brasileño, será necesario hacer que pague duramente el precio del atentado que está perpetrando. Que sus proyectos fracasen, que la vida de sus componentes se vuelva insoportable, que su banda de ladrones sea víctima de la ingobernabilidad. Que se ocupe y se resista en todos los espacios del gobierno ilegítimo, antidemocrático, antipopular y antinacional.

Es parte indisoluble de la resistencia democrática impedir cualquiera acción en contra de Lula, que representa los anhelos mayoritarios del pueblo brasileño, conforme las mismas encuestas que los golpistas han utilizado para buscar legitimidad popular, apuntan. Esta será la señal de que sobreviven espacios democráticos o no. Si logran blindar de tal forma su gobierno y constitucionalizar el neoliberalismo, habrán enterrado definitivamente cualquier señal de democracia en Brasil. En ese caso ellos tendrán el mismo destino de sus antecesores: serán tumbados, derrotados, execrados y un nuevo tribunal de la verdad los juzgará y los condenará por crimen en contra de la democracia. Serán derrotados por el pueblo, por la democracia, por el país, que construirán una democracia de verdad en Brasil.

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El cambio climático podría dejarnos sin Juegos Olímpicos en el futuro cercano

Ven, 26/08/2016 - 00:15
Amy Goodman y Denis Moynihan, Democracy Now!

Cuenta la leyenda que la primera maratón tuvo lugar en la Grecia antigua, en el año 490 A.C. Los atenienses habían impedido la invasión de los persas y enviaron a un mensajero a que fuera corriendo a llevar la noticia de la victoria desde el lugar de la batalla, la ciudad de Maratón, hasta la capital, Atenas. Corrió alrededor de 40 km, entregó el mensaje y, acto seguido, se desplomó y murió al instante. Los historiadores cuestionan la veracidad de la leyenda, pero sigue siendo un mito fundacional del popular acontecimiento. Ahora, el futuro de la maratón en particular, y de los Juegos Olímpicos en general, podría estar en peligro. Un informe que acaba de publicar la revista médica británica The Lancet da a entender que para el año 2085 casi todas las ciudades que podrían ser anfitrionas de los Juegos Olímpicos serán demasiado calurosas para realizar eventos al aire libre.

Kirk Smith, catedrático de salud ambiental mundial de la Universidad de California, Berkeley, encabezó el equipo que redactó el artículo para The Lancet. Smith escribió: “La maratón es la actividad que exige mayor resistencia y, por consiguiente, da una buena idea de si las condiciones serán seguras para otras disciplinas olímpicas”. El científico observó que las temperaturas extremadamente elevadas ya han provocado que se cancelaran maratones, como ocurrió con la maratón de Chicago en 2007. Durante las pruebas de clasificación para elegir al equipo olímpico estadounidense que iría a los Juegos Olímpicos de Río este año, realizadas en Los Ángeles, el 30% de los corredores abandonaron la carrera debido al calor. El informe señala que: “En 2085, solamente 8 de las 543 ciudades fuera de Europa Occidental con capacidad de ser anfitrionas de los Juegos entrarían dentro de la categoría de bajo riesgo. Es decir, sólo el 1,5 por ciento”.

Los investigadores de The Lancet aprovecharon que las miradas de todo el mundo están puestas en los Juegos Olímpicos para plantear un hecho más importante: “Después de 2050, el mundo afrontará graves dificultades debido a que el grado y la velocidad del cambio climático podrían exceder la capacidad de adaptación de la sociedad”, escribieron los científicos. La mitad de los trabajadores del mundo trabajan al aire libre, acotaron, y los espacios exteriores, al igual que los espacios interiores sin refrigeración adecuada, son cada vez menos seguros. Advierten que “los golpes de calor tras realizar esfuerzo físico y sus consecuencias negativas, incluida la muerte, se volverán una parte fundamental del trabajo al aire libre en todo el mundo”. Si tomamos el ejemplo de otro deporte, miles de trabajadores están trabajando en condiciones de calor extremo en Qatar, construyendo estadios para el Campeonato Mundial de Fútbol de 2022 que se realizará en ese país. La Confederación Sindical Internacional estima que “más de 7.000 trabajadores morirán antes de que se patee la primera pelota de la Copa del Mundo de 2022”.

Estas terribles condiciones refuerzan la necesidad urgente de abordar la amenaza del problema climático. El Acuerdo de París alcanzado en diciembre aspira a poner un límite máximo de 1,5 a 2 grados Celsius al aumento promedio de la temperatura mundial. La ciencia sugiere, cada vez con mayor contundencia, que el clima está cambiando más rápido de lo previsto y que es necesario adoptar medidas en forma urgente. Cada día que pasa en que se debate este problema y se adoptan soluciones a medias, el problema se vuelve cada vez más difícil, sino imposible, de resolver.

Estados Unidos ha sido el mayor emisor de gases de efecto invernadero en la historia de la humanidad. Hemos quemado combustibles fósiles en forma desenfrenada durante siglos. Según la Administración de Información Energética del país: “Más del 80% del consumo total de energía en Estados Unidos durante los últimos 100 años han provenido exclusivamente de tres fuentes de combustibles fósiles: pétroleo, gas natural y carbón”. Si bien el uso de fuentes renovables, principalmente la energía solar y eólica, están aumentando, siguen representando una pequeña porción de lo que deberían para cumplir las promesas realizadas durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en París.

El Presidente Barack Obama acaba de anunciar lo que probablemente será su última orden sobre estándares de vehículos eficientes. Su legado climático es considerablemente limitado (teniendo en cuenta, por supuesto, que tuvo que enfrentar en estos asuntos la firme oposición de los negadores del cambio climático del partido Republicano). Pero, ¿qué hay de los dos posibles sucesores de Obama? Hillary Clinton reconoce que el cambio climático es un problema urgente, pero ha dado una señal contraria al anunciar, esta semana, que su equipo de transición estaría encabezado por Ken Salazar, ex Secretario del Interior y ex senador de Estados Unidos por Colorado. Salazar ha promovido con entusiasmo la fracturación hidráulica y apoya la construcción del oleoducto Keystone XL y el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP , por sus siglas en inglés).

Por su parte, Donald Trump ha descrito el cambio climático como un “engaño”. Mientras Trump asistió esta semana a su primera reunión informativa sobre información clasificada de seguridad nacional de Estados Unidos, el Golfo de México está siendo azotado por lluvias torrenciales e inundaciones. Al menos 11 personas han muerto y más de 20.000 fueron evacuadas de sus hogares en Baton Rouge y las zonas aledañas. En el sur de California, siguen los incendios forestales provocados por las graves sequías consecuencia del cambio climático, que han obligado a más de 82.000 personas a abandonar sus hogares. Julio fue el mes más caluroso de la historia desde que se llevan registros. Como parte de la información clasificada, a Trump le deberían mostrar las conclusiones del Pentágono, que durante años ha identificado el cambio climático como una de las peores amenazas a la seguridad nacional.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Crisis financiera y estancamiento en el capitalismo

Mér, 24/08/2016 - 14:38
Alejandro Nadal, La Jornada

La economía mundial se encuentra atrapada entre las fuerzas que conducen al estancamiento y las que llevan a un interminable proceso de crisis crónicas. Para entender esta oscilación entre estancamiento y crisis es necesario considerar las relaciones entre el sector financiero y el capitalismo no financiero.

Ayer en la facultad de Economía de la UNAM se presentó el libro de Jan Toporowski, Crédito y crisis: de Marx a Minsky. Este texto aborda esta problemática y su evolución en la historia de la teoría económica heterodoxa. Toporowski es un destacado economista de la Universidad de Londres.

El hilo conductor de la reflexión de Toporowski es el siguiente: el sector financiero se desenvuelve en una primera instancia para servir al capitalismo industrial, pero en una segunda instancia el sector financiero termina modificando al propio capitalismo. Es decir, en una primera etapa el sector financiero comienza a hacer frente a las necesidades de financiamiento del capitalismo industrial (que se incrementan y que requieren de horizontes de tiempo más largos para la amortización). En una segunda etapa, los mercados financieros se transforman de simples agentes subsidiarios para el financiamiento en entidades que modifican el funcionamiento del capitalismo real (no financiero).

¿Cómo se lleva a cabo esta evolución?

De entrada hay que señalar que la teoría económica dominante (neoclásico) tiene muy poco que aportar a esta pregunta. Su análisis del mercado, de la empresa y teoría monetaria, son insuficientes para arrojar luz sobre el fenómeno que comentamos. Su teoría del mercado sigue hermanada con el dogma de los mercados estables en los que no hay crisis posible. Su teoría de la empresa se mantiene en la fábula de que no existen las economías de escala. Y su teoría monetaria sigue casada con la absurda visión del mercado de fondos prestables.

En contraste con la esterilidad de la teoría dominante, Toporowski encuentra fructíferas líneas de investigación a partir de los textos de Marx, Rosa Luxemburgo, Hilferding, algunos pasajes de Ralph Hawtrey, Keynes, Kalecki, Joseph Steindl y Hyman Minsky. La clave de la reflexión de Toporowski se concentra en las transformaciones que llevan a la empresa capitalista a ver en sus hojas de balance una fuente de liquidez y de ganancias a corto plazo. Inspirado en Steindl, es lo que Toporowski llama la teoría microeconómica del estancamiento.

Son variados los fenómenos macroeconómicos que permiten acercarnos a una explicación sobre el dominio de la esfera financiera y el proceso de estancamiento. Por un lado está la transición de la fase competitiva del capitalismo temprano a estructuras monopólicas del capitalismo avanzado hacia el último tercio del siglo XIX. Esto condujo en la mitad del siglo XX a la expansión de estructuras oligopólicas y a la proliferación de grandes empresas multinacionales.

Por otra parte nos encontramos con la evolución desfavorable de la tasa de ganancia que comienza en la década de 1960 en Estados Unidos y en las principales economías capitalistas avanzadas. Alrededor de 1987 esa tendencia se ve contrarrestada y la tasa de ganancia comienza a incrementarse, pero con la recesión de 2001 regresa la tendencia a la reducción.

Los agentes del capital industrial buscan diferentes canales y mecanismos para mantener su tasa de acumulación y de rentabilidad. Por un lado recortaron los costos salariales (el salario real deja de crecer en 1973). Pero esto condujo a una debilidad crónica en la demanda, a niveles crecientes de desigualdad y endeudamiento de familias y empresas y a niveles exagerados de capacidad ociosa (las empresas buscan evitar la sobreproducción). En el fondo, el problema de la acumulación de capital consistente en reciclar los excedentes quedó sin resolverse y su resolución se fue posponiendo.

Mientras las empresas capitalistas exploraban de manera activa la forma de mantener niveles de rentabilidad en el mundo de las finanzas y la especulación, se les abrió una nueva oportunidad con el colapso del sistema de Bretton Woods. El desplome del sistema de tipos de cambio fijos y controles sobre los flujos de capital abrió nuevos espacios de rentabilidad en los mercados de divisas. Para aprovecharlos era necesario desregular la cuenta de capital para permitir la realización de arbitrajes entre paridades y poder transitar sin obstáculos entre los diferentes espacios nacionales. Ese proceso dejó en estado de vulnerabilidad a las economías nacionales del mundo entero frente a los vaivenes de los flujos de capital.

Hoy persiste una pregunta fundamental: la inestabilidad y las presiones que conducen a la crisis ¿son impuestos por la supremacía del sector financiero o son rasgos que provienen de las contradicciones del proceso de acumulación presentes en el capitalismo real (no financiero)? El libro de Jan Toporowski muestra cómo en un mundo en el que la financiarización alimenta a las finanzas estas dos fuentes de inestabilidad se funden en una peligrosa mezcla que conduce a la profundización de los problemas fundamentales del capitalismo contemporáneo.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Está el neoliberalismo al borde de la muerte?

Mér, 24/08/2016 - 04:19

El neoliberalismo —sistema económico dominante en Occidente— está en las últimas según opina el ganador del Premio Nobel, economista y exasesor presidencial durante el mandato de Bill Clinton, Joseph Stiglitz. En su último libro 'El Euro: Cómo una moneda común amenaza el futuro de Europa', el experto sostiene que las principales deficiencias del euro y la economía europea generan una gran cantidad de problemas para todo el continente y amenazan con provocar un colapso económico.

El neoliberalismo es un sistema basado en las ideas del libre comercio, los mercados abiertos, la privatización, la desregulación y el recorte en el gasto público, dirigidos a la mejora del funcionamiento del sector privado, algo que es, supuestamente, la mejor manera de estimular el crecimiento económico. Las ideas neoliberales dominan en las economías de las mayores potencias mundiales y organizaciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial.

Las políticas de Ronald Reagan y Bill Clinton en EEUU y Margaret Thatcher en el Reino Unido se consideran 'el estándar de oro' del neoliberalismo. Además, el exministro de Hacienda del Reino Unido George Osborne y el ex primer ministro David Cameron continuaron promoviendo y adaptando los principios neoliberales. Sin embargo, la crisis financiera de 2008 agravó la desigualdad entre ricos y pobres y ralentizó el crecimiento económico en muchos países, por lo que la élite política empezó a darse cuenta de los puntos débiles de las ideas neoliberales.

Stiglitz, quien recibió el premio Nobel por "el análisis de los mercados con información asimétrica", se ha convertido en uno de los mayores críticos del neoliberalismo, y defiende que "la euforia neoliberal", que se extendió por el mundo en los años 80 del siglo pasado, ha dejado de existir desde hace mucho tiempo. "Me parece que la comunidad científica rechazaría las ideas neoliberales. Los jóvenes no están interesados en establecer un sistema neoliberal, ellos intentan comprender el error principal del sistema de mercado y ya se dan cuenta de que este sistema está condenado al fracaso. Además, las autoridades de las mayores potencias mundiales entienden bien que el sistema de mercado no funciona correctamente, pero no son capaces de cambiarlo". Según detalla Stiglitz, uno de los principios centrales del neoliberalismo —la capacidad de un mercado no regulado de generar crecimiento económico— se ha visto incumplido. "Abandonamos esta euforia neoliberal cuando todos estábamos seguros de que 'el mercado siempre iba a funcionar bien'. Todo lo que tenemos que hacer ahora es enviar un mensaje claro de que 'el sistema de mercado no sirve'". Asimismo, Stiglitz no es el único experto que promueve la idea de la incapacidad del neoliberalismo de funcionar en las condiciones actuales. Los economistas del FMI abordan el problema del crecimiento de la disparidad generada por la apertura financiera, algo que podría ralentizar el crecimiento económico.

"Muchas personas empiezan a darse cuenta de la necesidad de reconsiderar algunos aspectos de la economía neoliberal. Nuestras convicciones han resultado fundamentalmente equivocadas", ha precisado el economista Jonathan Ostry para Financial Times. La crisis del neoliberalismo es particularmente evidente en el Reino Unido, donde el partido conservador, al llegar al poder en 2010, estableció el régimen de austeridad económica reduciendo el déficit presupuestario. Además, tras la renuncia de Cameron, los incentivos financieros del nuevo Gobierno han comenzado a cobrar impulso como un medio para estimular el crecimiento económico.

Al otro lado del Atlántico, los dos candidatos presidenciales Hillary Clinton y Donald Trump abogan por el aumento de los préstamos estatales para la financiación de los proyectos de infraestructura, algo que Richard Nixon también incluyó en su plan económico. Así, a pesar de que el propio Stiglitz pone en tela de juicio la posibilidad de eliminar el neoliberalismo, es evidente que en la actualidad las ideas del neokeynesianismo —es decir, de la admisión de más influencia del Estado en el desarrollo y el funcionamiento del mercado— gozan cada vez de más apoyos.
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Via SputnikUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El frente social ante el imperialismo global

Mar, 23/08/2016 - 02:45
Luciano Salerni, Alainet

Estamos es un momento particular, un punto crítico en el desarrollo del capital y una bisagra para las luchas sociales. Se pone en juego la conducción del proceso ya que bajo la visión política liberal el movimiento obrero y el pueblo quedan encerrados en el posibilismo económico y político. Y de esa manera, el proyecto de país, el proyecto nacional, solo podrá ser furgón de cola de cualquiera de los imperialismos que se disputan hoy el re-parto del mundo. Pese a las distancias geográficas kilométricas donde ocurren y a las diferencias particulares de sus acciones, los acontecimientos de las últimas semanas hacen fluir una única agenda poniendo aún más sobre relieve dos aspectos del conflicto en curso: momento de agudización de la guerra inter-imperialista que alcanza un carácter global. Sucesos en apariencia distintos, aislados, dispersos y distantes, como el Brexit en Inglaterra, el intento de golpe en Turquía y los atentados en Alemania y en Francia, no son elementos contextuales para la situación nacional. Por el contrario, construyen un hecho social cuya magnitud es única: la global. Y ese es el estado mismo de lo que asumimos como “nuestra” la situación. En etapas anteriores, bien podían distinguirse acciones, posiciones y acontecimientos nacionales y concatenarse con otros internacionales. Pero sucede que ya no hay dimensión nacional en sí. Como resultado del cambio en la contradicción principal, lo nacional sigue existiendo -obvio, como cualquiera de las actividades de la economía- pero más subordinado aun dentro del nuevo alineamiento de las fuerzas y de los intereses de los actores que las componen. Desde “aquí”, podrá decirse que no hay modo ni posibilidad alguna de intervenir “allá”, en aquellos sucesos de aquellas regiones. Sin embargo, queriendo o no, con independencia de nuestra voluntad incluso, estamos siendo parte del frente latinoamericano de la misma guerra. Lo que redefine la posición y el valor de lo concreto, es decir, que lo pone en términos relativos, es justamente y siempre la relación principal dominante. Llegado a este momento, continuar separando lo nacional de lo internacional es la estrategia de fragmentación que para unos será la fortaleza de su avance y dominación y, para nosotros, la incapacidad de concebir correctamente el problema en danza y que implica desplegar unas acciones -y no otras- que se correspondan a tamaña circunstancia. Ya veremos que ese “tamaño”, lejos está de ser inabordable y bien cerca queda de nuestras prácticas sencillas y posibles. También se podrá decir que esta visión totalizante inmoviliza la militancia porque establece caracterizaciones y metas inalcanzables. Al respecto, dos cosas: primero habrá que discurrir sobre la militancia a la que se hace referencia y contra qué otras tareas de la militancia se comparan éstas. En concreto, esto significa confrontar lisa y llanamente un plan de acción contra otro. Y por lo tanto, ya dos lecturas distintas del problema de la realidad, es decir, dos problemas distintos a resolver. Lo segundo, es que resulta lógico que el reflejo inmediato ante lo nuevo sea justamente negarlo, tomando como base lo venimos haciendo y el recorrido “esperable” en ese marco. Por eso, es crisis profunda y por eso es momento bisagra. Pero incluso antes de llegar a hacer esa entendible comparación, vale sobre manera ratificar que esta visión de la realidad, esta concepción del problema principal de la realidad sobre el que trabajar, tiene tareas, y son más tareas que aquellas que aparecen “naturalmente” en la media social que conocemos como la actividad política. Y además, son tareas simples, concretas, cotidianas y anónimas que cuando se ponen en movimiento y se expresan como plan de acción, su peso es superior en relación a cualquiera de aquellas otras. Es así entonces que no se discuten ideas abstractas sino que se discute la práctica y en la práctica. Lo contrario, es lo que llamamos el discurrir académicos por ver quién tiene razón sobre un tema. Y de lo que se trata es de imponer una verdad que se verifica como tal mediante la acción de los hombres. Dentro de ese conjunto de tareas, una de ellas es esta misma lucha en y por la unidad de la concepción del problema, lucha por superar la expresión liberal (desde el punto de vista de las visiones de mundo) y conservadora (desde el punto de vista de la política) que pretende mantenerse como conductora de un proceso que a todas luces ya la supera, y que se presentan en el discurso y en la práctica política justamente separando y distanciando siempre lo general y lo particular, lo interno y lo externo, lo objetivo de lo subjetivo, el objeto del sujeto, la economía de la política y la política de la economía, la práctica y la teoría, etc, etc. Es ésa la raíz -invisible, bajo tierra- de la visión que inmoviliza los procesos en curso: desarma a los hombres de las herramientas necesarias para afrontarlos, describen el paisaje desde el follaje superficial sin explicar el fondo, no toman la actualidad de la realidad como prueba para hacer nuevas preguntas y construir nuevas respuestas sino que, por el contrario, la usan para justificar posiciones ya tomadas y dogmas ya rezados. Es así que el hombre, aun con voluntad de lucha, queda librado a la mera posibilidad de continuar la reproducción simplemente de “la vida social” y de su vida cotidiana, tanto material, cultural y política. Por caso, la preocupación por la situación internacional que han manifestado las autoridades del actual gobierno y también algunos referentes de la oposición político-institucional, no deja de ser una forma de tomar distancia de un conflicto (el mismo conflicto) que se manifiesta por otros medios, acá, en nuestra geografía. De esa manera, dividen la geografía territorial de la geografía política. O, lo que es lo mismo, cambian el espacio social por el espacio geográfico formal. Con mayor o menor preocupación, tomando partido o no frente a esos acontecimientos "foráneos", asumen una perspectiva conservadora para el devenir de la situación que aún siguen considerando “nacional”. Cuanto mucho, comparan lo acontecido afuera explicando su posición sobre el accionar político nacional: “si no, mirá lo que le pasó a Brasil", concluían ambas facciones hablando por los medios del impeachment ocurrido en el vecino país. Asumen así una misma posición y la valoran en sentido contrario. Con la fuerte presión económica sobre el salario y sobre los recursos que el pueblo necesita y empeña para garantizar su vida diaria y que dispone también para organizarse sectorial y políticamente de diferentes maneras, las relaciones internacionales económicas y político-institucionales que está tejiendo el nuevo gobierno de la Alianza UCR-PRO quedan solapadas tras lo urgente. En el mejor de los casos, son visibles y denunciadas por la dirigencia, pero parecen inabordables incluso por la aparente escasez de recursos disponibles para coordinar acciones y manifestaciones. Vale a ese respecto señalar que los recursos resultan escasos cuando es lo que sobra, lo que queda, y no lo que se pre-dispone para afrontar el problema que se entiende como prioridad. Ese es uno de los aspectos prácticos y concretos que se intenta poner aquí sobre relieve. El uso de los recursos, entre ellos el tiempo de las personas, está orientado siempre por un plan que motiva las acciones del presente para objetivos de futuro, seamos conscientes o no de ello. Se lucha ahora, entonces, por la orientación de los recursos para que sean medios de lucha, morales y materiales, pero de la lucha que se pretende dar y no de otra. El brusco enfriamiento de la economía interna dispuesto para disminuir el registro estadístico de la inflación pretende justamente detener ese movimiento social completo: el movimiento diario de la sociedad empeñado para garantizar los aspectos básicos de su vida cotidiana -y en lo posible alcanzar otros aspectos superadores-, y también el movimiento de las tareas políticas de las organizaciones del pueblo, se trate de organizaciones ya institucionalizadas -como sindicatos, cámaras empresarias, colegios profesionales, partidos políticos, entidades públicas y/o estatales-, o de otras institucionalmente "informales” -como agrupaciones de diversa índole y organizaciones comunitarias, barriales y de vecinos- pero absolutamente legítimas ya que a su modo intentan satisfacer intereses particulares o necesidades no garantizadas justamente por la institucionalidad vigente. América Latina ha vuelto a ser un territorio en disputa en este período de la historia signado por una nueva reorganización mundial. No hay una coincidencia historiográfica. Por el contrario, indica el grado de desarrollo del conflicto principal -tanto en su intensidad como en su extensión- entre las fuerzas que mueven el mundo: es literal, son las fuerzas que establecen el ritmo y el sentido general del movimiento material y cultural del mundo. La explotación de América ya fue base del proceso de acumulación originaria de los capitales industriales centrales que inauguraron su fase imperialista. Ahora, afrontamos también un modo de extractivismo pero en la etapa financiera global del capital. Ya no se trata de que nos hayan dejado las venas abiertas sino de que han tendido nuevas redes por donde movilizar tanto las riquezas naturales que los proveen de insumos, los saldos nacionales de la balanza de importaciones y exportaciones (que expresa la dependencia tecnológica y subordinación política de nuestras economías), los dividendos de las acciones, los beneficios de los fondos de inversión, la ganancia empresaria, la rentabilidad del interés bancario, la circulación de los papeles de las bolsas, como también el salario de la masa social digitalizado como consumo a crédito. La intención explícita de colocar bases militares norteamericanas en Argentina, no manifiesta solo una posición antipatria del actual gobierno. Hay ya una base militar en Malvinas y su archipiélago, que desde su instalación fue señalada como base de la OTAN en el Atlántico Sur. ¿Es aún de la OTAN esa base británica? ¿Es hoy la OTAN el ámbito que institucionaliza el consenso de las fuerzas armadas dominantes respecto del presente y del futuro del mundo? Las fisuras en la OTAN cuando intervinieron militarmente en Irak - en la primer década del siglo- y ahora, en los años recientes en Libia, Irán, Siria, Ucrania, y por otra parte, el G-20, la floreciente ONU en general y su Consejo de Seguridad, no reflejan acaso una crisis de poder entre las fuerzas dominantes, aquellas que otrora establecieron en bloque la paz mundial, es decir, que torcieron la situación generando un escenario favorable, permeable, para desplegar sus fuerzas productivas materiales y culturales sobre los territorios de los derrotados? En ese marco, en las condiciones que impone ese nuevo marco, ¿puede resolverse una posición frente a las políticas económicas de gobierno para con el pueblo y una posición frente a sus políticas económicas para con las corporaciones (las relaciones “nacionales interiores” y las “nacionales exteriores”) sin que ambas coincidan en el mismo punto? Es decir, tras una década de políticas de gobierno de inclusión social, recuperación de la capacidad productiva instalada y tasas de pleno empleo, ¿es posible aún que pueda haber mejoras en las condiciones materiales de vida del pueblo sin resolver la presión de la atmósfera imperialista? Y para ello, ¿es posible resolver efectivamente entonces la cuestión nacional (ganar soberanía política e independencia económica en el escenario internacional) sin resolver la cuestión popular, es decir, las relaciones políticas y económicas del pueblo mismo? Éste es el aspecto concreto de la situación en el que convergen todas las tensiones. Las supuestas distancias geográficas y temporales -entre allá y acá, entre lo local y lo global- se acortan, o mejor dicho, se superponen simultáneamente como filminas, unas sobre otras, haciendo un mismo y único mapa con diversas capas. Y desde esa perspectiva aparece lo medular: el nodo particular que participa en lo general, el aspecto secundario que constituye lo principal, el aspecto táctico de la perspectiva estratégica. Una América Latina popular, del pueblo, es entonces la manera de participar en el conflicto global. La relación de las fuerzas dominantes se acerca cada vez más a un punto crítico y genera así las condiciones de posibilidad de expresión del proyecto de los pueblos. Pero todo es lucha porque ese punto crítico imperialista global no implica en nada que alguna de las partes involucradas colabore ya con el desarrollo del proyecto popular. Más bien, ya pasó a ser todo lo contrario. Pero lo que sí implica es que esas fuerzas empeñan allí aun más medios y más recursos, y con ello movilizan como “infantería social” a las poblaciones para que diriman como cuestión nacional lo que en el fondo es la liquidación de la estrategia del pueblo como conjunto. La rapidez con la que la alianza en gobierno ejecutó el shock económico, el realineamiento internacional -rompiendo los conglomerados regionales como Mercosur, Unasur, Celac- y el retorno al esquema del endeudamiento, es síntoma del grado de beligerancia de ese enfrentamiento principal global: esas medidas adoptadas son movimientos requeridos por ese enfrentamiento y son movimientos que dan curso a ese enfrentamiento que libran las alianzas globales principales para controlar el territorio social latinoamericano. Sucede que las disputas electorales de 2015 en todo Latinoamérica pusieron efectivamente en juego el curso futuro de la contradicción principal: el creciente alineamiento continental de la última década con el multilateralismo global -que es financiero y cuya base de operaciones es la City de Londres-, versus la reconexión con la red financiera global del dólar comandada desde New York-Wall Street y que en el mercado toma forma de Alianza del Pacífico, de Alianza Transpacífica y de Alianza Transatlántica. Si se repasan los últimos años de la agenda institucional de los gobiernos “progresistas” latinoamericanos, se verá que sus diplomacias prefirieron concurrir a la ONU del G-20, su Consejo de Seguridad y su Tribunal de la Haya antes que a la OTAN americana-europea de pos-guerra y su instrumento continental OEA. Y si se mira la agenda y el volumen de inversiones económicas e intercambios comerciales, también. Hay que tener en cuenta que cuando se habla de unipolarismo o multipolarismo, se hace referencia a la política que lleva adelante, a cómo aparece o quiere aparecer, es decir, a la estrategia de dominación de cada una de las fuerzas principales en disputa. Estrictamente, no puede haber sino dos polos que en la lógica del capital tienden siempre hacia la concentración y la centralización aun cuando su política expansiva sea inclusiva de otros bloques político-económicos, de otras alianzas sociales, otras clases y fracciones. Ese movimiento, que es ley general, es lo que los hace poner en disputa. Está claro que esa contradicción no aparece así a los ojos de la sociedad. Pero para quienes observamos los procesos fundamentales de cambios en las correlaciones de las fuerzas, el enfrentamiento principal no puede de ninguna manera estar enteramente, franca y frontalmente pre-establecido, prolijamente ordenado y alineado. Por el contrario, se encuentra en pleno desarrollo y solo en ese sentido es aún una condición de posibilidad. Cuando estas tensiones críticas se consoliden, podemos darnos por derrotados. Es por eso que no se puede esperar una resolución observando cómo se desarrolla y cómo se alistan los diversos actores en uno u otro campo de las fuerzas. En primer lugar y a ciencia cierta, nadie espera. Quien toma distancia, toma así una posición, y esa posición -aun sin querer- no puede sino estar en uno u otro campo de alianzas. De eso trata la necesidad de tener iniciativa. Tomar distancia -geográfica, por ejemplo, entre allá y acá- implica ya una subordinación e incluso una doble subordinación: al esquema de alianzas nacionales primero, que son las que deciden una política nacional en relación al conflicto internacional. Segundo, porque como se sostiene, el desarrollo de las fuerzas productivas principales bajo la lógica del capital plantea un escenario de integración (desigual si se quiere) en una dimensión global y por lo tanto no estamos ni afuera ni lejos. Tomar distancia mirando el contexto como contexto, es ya una posición. Tercero, porque las fuerzas sociales se generan en territorios como alianzas sociales, y se conforman como fuerzas según se alisten en los sucesivos enfrentamientos: la guerra es también una disputa por la re-construcción de nuevas y destrucción de viejas alianzas que re-organizan una territorialidad. Si no fuese así, no habría guerra propiamente dicha y la paz diplomática de la democracia republicana seguiría dominando por completo el espacio social. Espacio social, espacio de la vida social, alguna vez separado en clases y repartido sucesivamente en porciones de territorios-países dentro de los cuales esas mismas clases tejieron sus alianzas políticas para disputar el gobierno de esos mismos territorios. Y finalmente, porque las alianzas justamente se tejen y destejen según las acciones que se impulsen para forjarlas, para generarlas. Y si se las forja, es para ponerlas en juego, es decir, en movimiento. Solo en movimiento son una alianza porque así es como se distinguen del movimiento que pretende el enemigo. Y sin que necesariamente haya un choque o encuentro frontal, ese es el modo en que las fuerzas se van enfrentando. En ese sentido -tanto de oportunidad por la profundidad que toma la disputa principal que envuelve al resto, como de necesidad de superarla por la gravedad social que implica-, es que una respuesta nacional tiene hoy la limitación de expresar solo el interés de alguna de las dos posiciones imperialistas, cuya condición es que “la política” se escinda de su base social. La genuina expresión de soberanía no puede ser a esta altura sino la bandera del proyecto del pueblo, que no es lo mismo que el proyecto político-institucional que ocupa la representación del pueblo enajenándolo así de poder. Es éste el momento en el que aquella extemporánea reflexión sobre el sujeto del proceso político tiene necesariamente que materializarse como conducción del pueblo de sus acciones haciendo al movimiento social. Y para distinguirla del consignismo y del formalismo, vale precisar que la conducción es siempre la lucha por la conducción, pues se conduce conduciendo, pues conduce quien puede conducir. Éste es el momento también en que es necesario discernir qué es la conducción y no confundirla con los “conductores”. ¿De qué se habla hoy en general cuando se reitera con énfasis la necesidad de una conducción: de la conducción orgánica o de la conducción formal? La conducción es la lucha por la orientación de las alianzas sociales -que como se dijo, definen una nueva territorialidad-, y es entonces la lucha que se concreta en las tareas prácticas que las organizaciones del pueblo realizan en y para los frentes sociales. Y allí radica la fortaleza estratégica, en la capacidad de asumir el proceso selectivo -de prioridades- que implica una planificación y de desplegar los recursos disponibles en ese sentido. Las condiciones objetivas -que no controlamos porque están sometidas al estado del capital- y la orientación de las tareas -que es lo único posible a nuestro alcance- son los aspectos que hacen a una situación. Y en tales condiciones dadas, solo las tareas de poner en movimiento el cuerpo social logran componer un escenario favorable para las luchas del pueblo. Doblar la mano de las políticas económicas de gobierno con institucionalidad y sin movimiento popular, nos devuelve a la conducción de las expresiones imperialistas, tanto del viejo imperialismo de unidad nacional de territorio-país como del nuevo imperialismo global desterritorializado geográficamente. En este marco, la iniciativa del espacio político-sindical que está planteando poner en movimiento el aparato de representación sectorial para vertebrar la alianza pueblo, no puede lograr sus cometidos sin incorporar el anti-imperialismo continental: no como geografía, ni como jurisdicción, ni como utopía sino como espacio social concreto, como conjunto de las relaciones sociales de la producción, del trabajo, del conocimiento, de la educación, de la cultura, que las nuevas formas financieras del capital pretenden mantener bajo su alcance. Para que quede claro: el anti-imperialismo no es una bandera pintada que encabece la marcha sino la composición social concreta que se moviliza en conjunto. Solo el pueblo salvará al pueblo. Y, a esta altura, solo hombres y mujeres del pueblo patria grande pueden hacer la Patria Grande. Sin cambiar entonces la composición actual de la alianza que contiene al movimiento obrero, puede incluso que este espacio político-sindical gane las elecciones internas pero quede retenido dentro del papel institucionalizado que la sociedad en general, y las estructuras políticas en particular, le otorgan al llamado movimiento sindical. Y a la inversa, puede que no logre participar de la nueva representación sectorial pero lanzar esta disputa reordena de otra manera el campo de las alianzas sociales convocando al pueblo a concurrir en un nuevo escenario concreto. Para que la lucha sea la que se pretende, lo concreto, es decir, lo sustantivo, es afrontarla en una nueva alianza social. Lo que ocurre es que ya no hay posibilidades de dirigir efectivamente ni un sector de la sociedad -cualquiera sea- para alcanzar el ejercicio pleno de sus derechos, ni tampoco a la sociedad toda para alcanzar la pretendida soberanía, sin concurrir en el escenario social. Todas las organizaciones de la sociedad -sectoriales y políticas-, de todo tipo y de todos los colores, reproducen hoy la forma institucional piramidal y por rama que contienen sus representaciones de lo local en una totalidad nacional que ya no es justamente “la totalidad”, que ya no es aquella vieja totalidad encerrada en límites cartográficos y jurídicos que expresaba el interés y el alcance de las cadenas productivas de valor predominantes, e incluso expresaba la vocación del pueblo de regular su funcionamiento para beneficio de la Nación. Afrontamos en esta etapa un nuevo punto crítico de los ciclos largos del desarrollo de las fuerzas productivas bajo la relación de propiedad del capital. Son períodos en los que ya no es posible delinear y desplegar efectivamente un modelo de desarrollo sin recomponer posiciones y relaciones estratégicas. En esa larga historia, continuamos arrastrando los resultados de lo que respectivamente se puso en juego en la Batalla de Caseros, de 1852, y la Guerra de la Triple Alianza, de 1864 a 1870. Son puntos críticos porque se invierte la lógica y el orden de la secuencia de desarrollo en una etapa, justamente porque lo que se cambia es de etapa. Y se cambia de etapa, si se hace lo posible para hacerlo: si se concibe el momento y se predisponen los esfuerzos en ese sentido. Todo es lucha y en cada momento se lucha por lo que ya es posible luchar y porque luchar es generar las condiciones de un escenario favorable. Como se dijo, es éste el momento bisagra en el que no hay posibilidad de proyecto económico sin resolver las condiciones de dominación. Las clases y fracciones de la estructura económico-productiva, solo aliadas se convierten en tales -en clases-, y solo así pueden a la vez romper la inercia y confluir en el movimiento social. No hay huevo o gallina. No hay lógica ni orden formal de causa-efecto o paso uno y paso dos. Hay síntesis donde forma y contenido, materialidad y subjetividad, economía y política, concurren en un espacio social nuevo que los re- compone, que los re-ubica, que los re-arma. Solo se rompe el estado de inercia -de la institucionalidad ya acotada- poniéndose en movimiento. Sin esa iniciativa, todo lo demás es reacción. La reacción es el impulso “natural” contrario ya presupuesto en un sistema equilibrado de fuerzas. La iniciativa es la ruptura de ese equilibrio. La discusión en curso sobre la unificación de la CGT -prevista en el calendario del mes de agosto- es el punto de inflexión del planteo de unidad del movimiento obrero. Se pondrán en juego en ese encuentro las estrategias principales en danza: la burocracia formal del sindicalismo reformista burgués (centralismo burocrático) o la burocracia orgánica del sindicalismo reformista obrero (centralismo orgánico). La primera, bajo el yugo completo de la disputa interimperialista. La segunda, como posibilidad de re-componer las alianzas sociales del pueblo lanzando el frente social, dándole vida al movimiento. No es éste ni un enunciado idealista que apela al mero voluntarismo ni un consignismo reivindicativo despreocupado. Por el contrario, se trata de encausar las reivindicaciones sectoriales históricas en un programa social en el que sean posibles (es decir, en un escenario que las haga posibles) y no al revés, reteniéndolas en una obviedad formal que las encapsula, que clausura el escenario de las luchas sociales del pueblo y queda observando todo lo que no se puede hacer porque el mundo está como está. Porque el mundo está como está, justamente, se trata de romper el apego a la burocracia formal que se expresa en la sociedad toda como institucionalismo (tanto en las entidades de representación sectorial como en los partidos y agrupaciones políticas) que prefieren conservar una posición en la estructura y una identidad en la superestructura que ya son fragmentarias o secundarias respecto al momento que se atraviesa. Es lucha, entonces, contra el oportunismo y el objetivismo abstracto: ver quiénes y cómo se pelean y elegir dónde hay más beneficios. Un oportunismo que no es adjetivo calificativo de una facción, sino un comportamiento concreto -la reacción incluso lo es, por ejemplo- al que quedan relegadas todas y cada una de las posiciones que, aun pretendiendo lo mejor para el sector que representan, no comprendan el escenario del que estamos siendo parte. El presente abre un momento en que no solo se pone en juego el pasado, como restitución de la estructura social de bienestar y de las conquistas conseguidas, sino el futuro mismo de la sociedad toda. Se lucha contra la estructura y así se lucha contra nosotros mismos: conservar las mejores posiciones dentro del equilibrio de fuerzas o dentro del orden establecido, o empujar la ruptura de ese equilibrio desfavorable. Lo primero, incluso, es fácticamente la mayor de las ilusiones aunque se ofrezca como la mejor y única posibilidad. Pasa que, dado el desarrollo del capital, su necesario y continuo empuje por generar condiciones sociales donde maximizar su rentabilidad y cuyo grado de profundidad se expresa hoy -como se dijo- en la intensidad de las disputas desplegadas en una nueva extensión y penetración global, no hay lugar donde conservar nada de lo conseguido tal cual como fuera conseguido. No es tragedia. Es oportunidad. Y hay que trabajar para que lo sea. El sector del trabajo afronta la disputa de pasar el centro de gravedad del sistema institucional de representaciones al movimiento social. En esa particularidad se expresa la pelea por la conducción del campo popular, es decir, la pelea por orientar las acciones que determinan el marco de las alianzas y construyen el escenario de futuro. En ese sentido, el encuentro previsto para agosto, entre los alineamientos y las posiciones en torno a la unificación de la CGT, es la síntesis estratégica que resulta de la superposición de las dimensiones -filminas- en las que se expresa la disputa principal global. Esta estrategia obrera de la alianza de todo el pueblo (del campo del pueblo contra el régimen) es la recuperación de la sociabilidad de los territorios, de la conversión de las geografías, cartografías y jurisdicciones en espacios sociales, de la ruptura con el institucionalismo que en etapas anteriores logró posicionar mejor al sector pero que ahora lo encorseta pretendiendo poner todo lo social que explica la condición de pueblo, dentro de moldes y recipientes: límites nacionales, límites de propiedad, límites en todas las formas institucionales. ¿Es responsabilidad exclusiva del movimiento obrero? Claro que no lo es. Pero sí es suya la iniciativa que hace al momento mismo como posibilidad concreta: dar la disputa política apelando al frente de masas vía el quiebre del frente interno. Es responsabilidad de las organizaciones que tenemos la voluntad de pelear por la liberación de los pueblos, leer este momento comprendiendo que una vez más, es la clase trabajadora la única que tiene y puede tener, en condición de tal, la posibilidad y la capacidad de vertebrar la lucha en términos sociales. Leerlo y comprenderlo de ese modo es una decisión que solo puede ser evaluada según lo que hacemos: en la disposición concreta de nuestro tiempo para trabajar en garantizar las condiciones necesarias y suficientes para que la lucha principal sea ésta y no otra. Desplegar con intensidad la estrategia social en todos los espacios de la nueva y necesaria “extensión” social (que es comunidad y que es Patria Grande) es la manera de ser parte del conflicto principal, de agudizar la contradicciones inter-imperialistas logrando convertir las condiciones estructurales de dominación por las que ellos disputan, en una situación favorable al pueblo, en una encrucijada histórica. O peleamos por nuestra vidas, o nos alistan como infantería -económica, política, cultural o militar- en cualquiera de los bandos y nos mandan a su guerra. En su guerra, la apropiación de los recursos de un país o región en manos de otro, es lo que aparece públicamente. Pero la descripción de los medios y de los objetos pretendidos nunca hace a los objetivos estratégicos de las fuerzas que se enfrentan. Por eso, describir la cuantiosa cuenca de recursos naturales, que son estratégicos para el desarrollo de las fuerzas productivas mundiales pero privadas y denunciar la intención de las potencias de hacerse de ellos, no resuelve la estrategia popular. Entre 2003 y 2011, la suspicacia liberal progresista y la autodenominada izquierda se presentaron como tales denunciando que los americanos del norte pretendían controlar el petróleo depositado bajo las tierras de oriente medio. Presentar el problema simplemente de ese modo es otra manera de tomar una distancia inabarcable, sin práctica posible en el marco de las formas que toman las luchas de las clases en los territorio sociales concretos, y de darle continuidad entonces a la guerra entre países por manejo de recursos. Esa posición no saca la guerra del orden establecido: la des-socializa, la institucionaliza y no pone el foco en el sistema de dominación social. Es decir, formulando el problema de esa manera -sea a favor o en contra de cualquiera de los bandos-, cancela la expresión de la dimensión social que se pone en juego, que son los intereses y las condiciones de vida del pueblo en la forma capitalista de organizar la sociedad. Des-armar al pueblo, des-integrarlo en fracciones, eliminar sus capacidades de luchar como tal, para que no pueda disponer de esos medios y recursos para su desarrollo integral. Es decir, des-armarlo para la lucha como alianza-pueblo y armarlo para que luche cuanto mucho en la alianza-país: he aquí el objetivo estratégico de la guerra bajo el régimen de dominación. Y por lo tanto, ahí debe hacer foco ahora la tarea principal de la estrategia del pueblo. Lo riguroso es simple si se tienen los pies en los sectores y en las geografías del pueblo y esta visión de futuro.Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Bancos, especulación e ideología

Sáb, 20/08/2016 - 22:34
Enric Llopis, Rebelión

Se trata simplemente de un medio de pago. Lo que se da o recibe por la compra o venta de artículos, bienes y servicios. “No hay nada en el dinero que no pueda ser comprendido por una persona razonablemente curiosa, activa e inteligente”, afirma el economista John K. Galbraith en el libro “El dinero”, cuya primera edición se publicó en 1975 y Ariel reeditó en castellano 20 años después (con un capítulo añadido en el que incluían referencias a las presidencias de Carter y Reagan). El dinero aparece históricamente vinculado a tres instituciones progenitoras: las Casas de la Moneda, las Secretarías del Tesoro o Ministerios de Hacienda y los bancos. Y el negocio bancario nace en Italia. De hecho, el mundo no se inició con la actual crisis. “Ni los Rothschild ni J.P. Morgan han igualado a los Médicis en una grandeza sustancialmente fomentada por ser agentes fiscales de la Santa Sede”, resalta el autor. Además, las casas de banca de Venecia y Génova sientan el precedente de los bancos comerciales (al menos un centenar de bancos de depósito se fundaron en Venecia entre los siglos XIII y XV). Casi igual de avanzadas eran las entidades del Valle del Po.

A grandes trazos, en el mundo antiguo y en la Edad Media las monedas confluían en las ciudades con un comercio más boyante. Se aceptaba la moneda bajo palabra, y había una tendencia a pagar con dinero de escasa calidad mientras se retenían los mejores metales (“la moneda mala expulsa siempre a la buena”, sentenció en 1558 sir Thomas Gresham, una ley económica que con el tiempo se mostró inapelable). Proliferaban las diferentes monedas, que muchas veces circulaban adulteradas, rebajadas y recortadas. En 1609 se fundó el Banco de Amsterdam -el primer banco relevante- con el fin de regular y limitar los abusos del dinero, aunque sin las funciones con las que más tarde contaron los bancos centrales. Galbraith añade que con el tiempo se constituyeron otros bancos “guardianes” en diferentes países, en los que únicamente se tenía en cuenta el metal válido. A este fenómeno se agregó el de la expansión de los estados nacionales, que hizo disminuir el número de monedas al tiempo se mejoró la acuñación. Pero tampoco fue la panacea: “Una constante en la historia del dinero es que cada remedio puede dar origen a nuevos abusos”, destaca el autor de “La sociedad opulenta”, “El crac del 29” y “Breve historia de la euforia financiera”, entre otros textos. Durante cerca de un siglo, el Banco de Amsterdam permitió que los depósitos fueran considerados como tales y el metal confiado por su dueño permaneciera guardado hasta el momento en que éste decidiera transferirlo. Es decir, no se realizaban préstamos con el metal en depósito.

“Pocas cosas me han proporcionado más placer a lo largo de los años que leer, reflexionar y escribir acerca del dinero”, afirma John K. Galbraith en la introducción del libro de 300 páginas en el que aborda el nacimiento de la banca, las primeras fiebres especulativas en Europa y Estados Unidos, la constitución de la Reserva Federal norteamericana, el crac del 29 y el advenimiento de las políticas keynesianas, entre otras materias. Traducido a doce lenguas, el texto permite rastrear numerosos problemas económicos del presente, sea a partir de los precedentes en el siglo XVIII de la Banque Royale francesa (fundada en 1716 con un capital inicial de seis millones de libras, y que emitía billetes en forma de préstamos que terminaban financiando a la corona) el Banco de Inglaterra (impulsado en 1694 también mediante privilegio real y con el fin de costear el gasto militar de Guillermo de Orange) o la relevancia del papel moneda en las colonias americanas que aspiraban a independizarse de Gran Bretaña. ¿Qué enseñanzas aporta la evolución del pionero Banco de Amsterdam? Cuando en 1672 las tropas francesas de Luis XIV se aproximaban a la capital holandesa, se desató la alarma y los mercaderes acecharon el banco temiendo que hubiera desaparecido su riqueza. Quienes pidieron su dinero lo recibieron, mientras que otros prefirieron dejarlo ante la grave coyuntura. “Mucha gente que necesita desesperadamente su dinero del banco deja de necesitarlo cuando está segura de que lo tiene a su disposición”, concluye Galbraith.

Las cosas empezaron a torcerse por las complicidades entre el alcalde y los senadores de la ciudad de Amsterdam, quienes poseían el banco, y por otro lado los directores de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. En muchos casos se trataba de los mismos próceres. En el siglo XVI la empresa había mostrado signos de un potencial enorme, aunque en ocasiones necesitaba dinero a corto plazo para la dotación de los barcos o esperar a su retorno. El banco comenzó a realizar préstamos, mediante transferencias de los recursos en depósito a otras cuentas. John K. Galbraith destaca que se trataba del “primer paso hacia lo que para los bancos comerciales modernos es la operación más ortodoxa”. Pero a finales del siglo XVII y en la centuria siguiente, las cuentas de la compañía holandesa arrojaron números rojos cada vez más inquietantes. La guerra contra Inglaterra de 1780 condujo a mayores demoras en los pagos. El gobierno de la ciudad también solicitó préstamos al Banco de Amsterdam. En tal coyuntura, si todos los depositantes quisieran recuperar su dinero resultaría imposible. La entidad bancaria comenzó a limitar las monedas que los clientes podían extraer o transferir. Señal de peligro. El final llegó en 1819, cuando el Banco de Amsterdam tuvo que liquidar sus negocios tras más de dos siglos de actividad.

El fallecido economista y autor de “La cultura de la satisfacción” hace un recorrido histórico que permite extraer lecciones, por ejemplo, respecto a las triquiñuelas lingüísticas y los motivos de las espirales especulativas. Durante el siglo XIX y hasta aproximadamente 1907 se hablaba de “pánico” sin ningún embozo. Pero a partir de esta fecha los hombres de negocios prefirieron las expresiones de “crisis” y “depresión”, con el fin de mitigar el desplome de la confianza. Se produjeron estados de “pánico” en 1819, 1837, 1857, 1873, en menor grado en 1884, muy grave en 1893, también en 1907 y breve pero muy importante en 1921; el más grave y duradero se produjo en octubre de 1929. En 1819 y 1837 la especulación se centró en la tierra, fueron los grandes años de la construcción de canales en Estados Unidos pero también de caminos, edificios del estado, escuelas y algunas cárceles. En 1857 la ambición especulativa se desplazó a los ferrocarriles y a las “obligaciones” con las que se financiaban los proyectos ferroviarios. Esta prioridad en la inversión de capitales se prolongó hasta finales del siglo XIX. “En los años que precedieron al pánico de 1873, y de nuevo antes del de 1893, hubo un enorme auge en la construcción de ferrocarriles”, recuerda Galbraith; “nada más curioso en el siglo XIX que la facilidad con la que la gente olvidaba el último desastre y se apresuraba a perder dinero en el siguiente”. Otros objetos de agiotismo no tan relevantes fueron el oro y el cobre. En el “pánico” de 1907 perduró la importancia del ferrocarril, aunque el foco se desplazó a las acciones en general. Al igual que en el de 1921, pero en este caso la depresión fue precedida por la especulación con las tierras y en los mercados agrícolas.

En este clásico “best-seller” sobre el dinero, John K. Galbraith hace gala de un extraordinario magisterio, que le permite explicar con gran sencillez, sin jerga para especialistas y aplicando técnicas habituales en la narrativa, las políticas de Roosevelt, las bases del keynesianismo, el auge y ocaso del patrón oro, la evolución de los precios después de la primera guerra mundial o las discusiones sobre la curva de Philips. En el capítulo final del libro (“Dinero y política”), el docente subraya que el periodo de bonanza económica en Estados Unidos terminó con la guerra de Vietnam. Los gastos del conflicto y la demanda resultante presionaron al alza de los precios. En años posteriores, los economistas de cámara de la Administración Nixon achacaron la inflación desbocada al caos fiscal que habían heredado. “Pero realmente la posición fiscal recibida era notablemente sana”, rebate John K. Galbraith. “Tampoco fueron muy alarmantes los movimientos de precios que heredó la nueva Administración”. Tal vez alguna de las claves radique en la primera rueda de prensa convocada por Nixon, el 27 de enero de 1969, en la que afirmó: “No estoy de acuerdo con la sugerencia de que la inflación puede ser eficazmente controlada exhortando al trabajo, a la dirección y a la industria a seguir ciertas normas orientadoras”. Según el autor de “El dinero”, “Todo el daño posible estaba aquí; había que minimizar la dirección de la economía, aunque fuese cada vez más necesaria”. ¿Economía o ideología?

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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