Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6388125
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En Brasil se disputa el futuro de América Latina

Sáb, 04/06/2016 - 14:00

Emir Sader, La Jornada

Con el gobierno de Mauricio Macri se ha roto el eje de los procesos de integración en América Latina, constituido por la alianza entre Brasil y Argentina, que distanciaba al continente de la influencia de Estados Unidos. Con el riesgo de que Brasil también se sume a la tendencia asumida por el gobierno argentino se revertiría esa influencia haciendo que el continente pasara a sumarse al predominio mundial del neoliberalismo, que afecta particularmente a Europa, de forma devastadora, entre otras regiones del mundo.

El gobierno de Macri camina para volverse la referencia central del neoliberalismo en América Latina. El gobierno mexicano de Enrique Peña Nieto, candidato anterior a servir como modelo de esas políticas en el continente, ha fracasado tempranamente. El estilo empresarial de Sebastián Piñera también ha fracasado en Chile. Álvaro Uribe también se ha desgastado como referencia de la política estadounidense en el continente.

La inesperada victoria de Macri fue velozmente saludada por Washington como superación del estilo de confrontación de Cristina Kirchner y recibió rápidamente una visita de Obama, quien no se ha cansado de elogiar la política económica de Macri.

La eventual destitución de Dilma Rousseff y el final de la experiencia de gobierno del PT en Brasil aparece, para la derecha latinoamericana, como lo que sería un viraje histórico. La similitud de las políticas del presidente interino de Brasil con las de Argentina representaría un retorno a lo que esos dos países y prácticamente la totalidad del continente a vivido en los años 90, con resultados económicos y sociales desastrosos para todos los países que las han aplicado.

El desenlace de la disputa todavía vigente en Brasil será decisivo para el futuro de toda la región. Si Brasil se suma efectivamente a la corriente hoy representada por Argentina –en la cual están México y Perú, entre otros países–, el continente pasaría a asumir al neoliberalismo como su corriente predominante. Independientemente de lo que ocurra en Venezuela, Ecuador y Bolivia tendrán dificultades para sobrevivir, mientras el Mercosur, así como la Unasur y la Celac bajarán su perfil y la OEA volverá a recuperar protagonismo en el continente.

Si, al contrario, el interinato de Michel Temer no tiene continuidad y Rousseff vuelve a la presidencia o, por alguna otra vía, se convoca a nuevas elecciones y la continuidad de los gobiernos progresistas es garantizada, Argentina tendrá en Brasil un contrapunto fuerte en la región. El mismo Macri ya ha demostrado que buscaría convivencia amistosa con un gobierno con esos rasgos y las demás administraciones de la región podrían contar con Brasil como aliado.

Son dos destinos muy diferentes, hasta contrapuestos. El continente podría seguir exhibiendo gobiernos en la contramano del neoliberalismo, que devasta gran parte del mundo, en un caso. O se sumaría dócilmente y sin protagonismo internacional alguno, como ocurría en la década de 1990.

Por todo ello los ojos del continente –así como los de EEUU– se vuelven hacia Brasil, escenario de una dura disputa entre el retorno a políticas centradas en el mercado o de una retomada continuidad y profundización de las políticas de afirmación de los derechos de todos, con desarrollo económico y distribución de la renta. Latinoamérica concluirá así este año crucial con fisonomía distinta de la que tenía al comenzar 2016: la cara del retroceso neoliberal o la de la disputa de dos modelos contradictorios, con Argentina y Brasil representando esas alternativas.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La ilusoria independencia del BCE

Sáb, 04/06/2016 - 07:11

Yanis Varoufakis, Project Syndicate

Un compromiso con la independencia de los bancos centrales es una parte vital del credo que se supone que deben defender los responsables "serios" de la política económica (privatización, "flexibilidad" del mercado laboral y demás). Ahora bien, ¿de qué se espera que sean independientes los bancos centrales? La respuesta parece obvia: de los gobiernos.

En este sentido, el Banco Central Europeo es el banco central independiente por excelencia: ni un solo gobierno lo respalda y se le está expresamente prohibido apoyar a alguno de los gobiernos nacionales de los cuales es el banco central. Y, sin embargo, el BCE es el banco central menos independiente del mundo desarrollado.

La dificultad clave es la cláusula de "no rescate" del BCE -la prohibición de ayudar al gobierno de un estado miembro insolvente-. Como los bancos comerciales son una fuente esencial de financiamiento para los gobiernos miembro, el BCE está obligado a negarles liquidez a los bancos domiciliados en miembros insolventes. En consecuencia, el BCE se basa en reglas que le impiden desempeñarse como prestador de último recurso.

El talón de Aquiles de este acuerdo es la falta de procedimientos de insolvencia para los miembros del euro. Cuando, por ejemplo, Grecia se volvió insolvente en 2010, los gobiernos alemán y francés le negaron a su gobierno el derecho de incumplir el pago de deuda en poder de bancos alemanes y franceses. El primer "rescate" de Grecia se utilizó para sanear a los bancos franceses y alemanes. Pero esto agravó la insolvencia de Grecia.

Fue en este momento cuando la falta de independencia del BCE quedó totalmente expuesta. Desde 2010, el gobierno griego ha dependido de una secuencia de préstamos que nunca podrá devolver para mantener una fachada de solvencia. Un BCE verdaderamente independiente, que adhiriera a sus propias reglas, debería haberse negado a aceptar como aval todos los pasivos por deuda garantizados por el estado griego -bonos del gobierno, títulos del Tesoro y los más de 50.000 millones de euros (56.000 millones de dólares) de pagarés que los bancos de Grecia emitieron para mantenerse a flote.

Por supuesto, esta negativa le bajaría la persiana a los bancos griegos y conduciría de inmediato a la salida de Grecia de la eurozona, porque el gobierno se vería obligado a emitir su propia liquidez. La única alternativa sería una reestructuración significativa de la deuda para poner fin a la insolvencia de Grecia. Desafortunadamente, el establishment político de Europa, reacio a adoptar alguna de estas opciones, ha optado por prolongar la insolvencia de Grecia -que, según dice, ha sido resuelta a través de nuevos préstamos.

La aceptación actual por parte del BCE de la farsa de prolongar y fingir que exigen los acreedores de Grecia ha echado por tierra su afirmación de que es independiente. Para mantener abiertos a los bancos de Grecia, y aceptar su aval garantizado por el gobierno, el BCE está obligado a otorgarle a la deuda griega una exención de su régimen de no insolvencia. Y, para mantener apretada la soga que Grecia tiene al cuello, Alemania insiste en que esta exención esté condicionada a su aprobación -o, en la jerga de la zona euro, que el Eurogrupo de ministros de Finanzas de la eurozona confirme que "la consolidación fiscal y el programa de reformas de Grecia están en marcha".

De modo que, en verdad, son los políticos los que le dicen al BCE cuándo cortarle la liquidez a todo un sistema bancario. Si bien el BCE puede afirmar que es independiente frente a gobiernos periféricos insolventes, está absolutamente a merced de los gobiernos de los países acreedores de Europa.

Para ilustrar el enigma del BCE, vale la pena revisar el trato brindado por los acreedores al gobierno griego electo en enero de 2015. En diciembre de 2014, ya era evidente que el gobierno anterior estaba en las últimas y que el partido izquierdista Syriza iba camino al poder. El presidente del banco central de Grecia, un brazo del BCE, "predijo" que los mercados estaban enfrentando una restricción de liquidez, dando a entender que una victoria de Syriza tornaría inseguro el sistema bancario -una declaración que sería insensata si no estuviera pensada para desatar una corrida bancaria.

Para cuando yo fui nombrado ministro de Finanzas en febrero de ese año, después de la victoria electoral de Syriza, la corrida bancaria estaba en pleno auge y las acciones, en caída libre. La razón, por supuesto, era el conocimiento común de que Alemania, que se oponía vehementemente a nuestro gobierno, estaba a punto de apagar la luz verde requerida por el BCE para mantener las exenciones que le permitían aceptar el aval griego.

Con la intención de estabilizar la situación, volé a Londres para ofrecerles a los financistas un mensaje de moderación y políticas sensatas con respecto a las reformas y a la reestructuración de la deuda. A la mañana siguiente, la bolsa rebotó un 13%, las acciones de los bancos subieron más del 20% y la corrida bancaria paró.

Aquel día, el BCE, presionado por Alemania, rescindió una parte importante de su exención, cortando así el acceso directo de los bancos griegos al BCE y desviándolos a un financiamiento más costoso del banco central de Grecia (la llamada asistencia de liquidez de emergencia). Como era de esperar, los precios de las acciones se desplomaron y la corrida bancaria volvió con fuerza, lo que generó una fuga de depósitos del sistema por 45.000 millones de euros en los meses siguientes. Mientras tanto, Alemania y otros acreedores comenzaron a presionar a Grecia para aceptar nuevas medidas de austeridad como el precio a pagar por revertir la decisión "del BCE".

Esta no fue la única intervención del BCE motivada por consideraciones políticas. Igualmente agresiva fue su decisión de recortar la inversión de los bancos griegos en títulos del Tesoro del gobierno, dándoles instrucciones de rechazar refinanciaciones de la deuda. Eso disminuyó la capacidad de mi ministerio de pagarle al Fondo Monetario Internacional, que seguía insistiendo con recortes drásticos de las pensiones y con la eliminación de las últimas protecciones para los trabajadores griegos.

Durante cinco meses, mientras la soga del BCE seguía ajustándose, rechazamos las exigencias de Alemania y del FMI de mayor austeridad. Finalmente, el cese completo de toda liquidez a los bancos de Grecia en junio de 2015 obligó a su cierre. Luego de esto sobrevino la presión final para dividir a nuestro gobierno y obligar al primer ministro a renunciar -cosa que hizo, a la vez que aceptó el último préstamo de prolongar y fingir por 85.000 millones de euros.

Casi un año después, los acreedores de Grecia pedían una austeridad aún mayor a cambio de más préstamos. En ese momento, el presidente del banco central de Grecia (que había desatado la corrida bancaria original en diciembre de 2014) dijo públicamente que la postura de nuestro gobierno hasta junio de 2015 causó la pérdida de depósitos por un valor de 45.000 millones de euros, los consiguientes cierres de bancos y los nuevos créditos de prolongar y fingir. El abusador culpaba a la víctima y el BCE abiertamente abrazaba su papel de sicario de sus jefes políticos: los acreedores.

El diseño actual de la eurozona hace imposible la independencia del BCE. Peor aún, la pretensión de independencia sirve como una hoja de parra para intervenciones que no son impulsadas por motivaciones políticas, pero que también son absolutamente inconsistentes con los principios de la democracia liberal.

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Escalada estadounidense contra China

Ven, 03/06/2016 - 07:11

Manlio Dinucci, Voltaire

«La revolución científica que condujo a la desintegración del átomo exige también una revolución moral.» Con esta frase histórica –proveniente de los ordenadores de los speech-writer de la Casa Blanca– culminó Obama su viaje a Asia, donde proclamó, desde Hiroshima, la voluntad de «trazar una vía que conduzca a la destrucción de los arsenales nucleares».

Pero la Federación de Científicos Estadounidense desmiente esa voluntad, demostrando que la administración Obama redujo el número de ojivas nucleares estadounidenses menos que sus predecesoras.

Estados Unidos posee hoy en día 4 500 ojivas nucleares estratégicas –de las cuales 1 750 están listas para su lanzamiento–, más 180 ojivas «tácticas» desplegadas en Europa y también listas para su lanzamiento, más otras 2 500 retiradas pero no desmanteladas. Sumando los medios nucleares de Francia y Reino Unido, la OTAN dispone de 5 015 ojivas nucleares, con 2 330 de esos artefactos listos para ser utilizados. O sea, la OTAN tiene más ojivas nucleares que Rusia (4 490, con 1 790 listas para el lanzamiento) y que China (300 ojivas nucleares, ninguna de ellas lista para ser utilizadas).

La administración Obama –según documentaba el New York Times en su edición del 21 de septiembre de 2014– adoptó un plan de 1 000 millones de dólares que prevé la fabricación de otros 400 misiles balísticos intercontinentales, 12 submarinos y 100 bombarderos estratégicos de ataque nuclear. Con vista a la «modernización» de las ojivas nucleares, incluyendo las que están almacenadas en Italia, Estados Unidos está expandiendo, en suelo estadounidense, un complejo nacional que se compone de 8 grandes instalaciones y laboratorios, cuyo personal se eleva a más de 40 000 personas. Después haber reactivado la carrera armamentista en el sector nuclear, Obama acaba de proclamar en Hiroshima su deseo de eliminar no sólo las armas nucleares sino también la guerra misma. Recordando que «la gente común no quiere más guerras», Obama dijo que «lo que tenemos que cambiar es nuestra mentalidad misma sobre la guerra, para prevenir los conflictos gracias a la diplomacia».

En ese mismo momento, en Washington, el Pentágono acusaba a China de desplegar sistemas de defensa en el Mar de China Meridional para «controlar ese mar y limitar nuestra capacidad de desplazarnos en la región Asia-Pacífico», región donde Estados Unidos está aumentando su presencia militar, basándose en un plan que prevé también el despliegue, en las fronteras de China y de Rusia, de navíos y bases Aegis similares a las que Estados Unidos ya tiene en Europa, con rampas de lanzamiento capaces de utilizar tanto misiles interceptores como misiles de ataque nuclear.

Mientras que unidades navales lanzamisiles estadounidenses navegan por el Mar de China Meridional, la US Navy prepara en el Pacífico el ejercicio naval más grande del mundo: Rimpac 2016. Filipinas ya puso a disposición de Estados Unidos 5 bases militares y Australia se prepara para recibir bombarderos estratégicos estadounidenses de ataque nuclear. La posición de Washington cuenta con el respaldo total de los demás países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Japón, Reino Unido e Italia) que, reunido en Japón, exigió la «libertad de navegación y sobrevuelo» en el Mar de China Meridional y Oriental, confirmando al mismo tiempo las sanciones contra Rusia por la «agresión» de Ucrania, mientras que la Unión Europea confirma las sanciones contra Siria.

La estrategia contra Rusia que Estados Unidos y la OTAN aplican en Europa está sólidamente vinculada con la que Estados Unidos aplica contra China y Rusia en la región Asia-Pacífico, con la complicidad de Japón, que está asumiendo un papel militar cada vez más importante. En ese mismo marco estratégico se inserta la visita de Obama en Vietnam, país al que Estados Unidos le levanta el embargo para comenzar a entregarle armamento, en lo que constituye una nueva maniobra contra China.

A todo eso se unen los Peace Corps, cuya conexión con la CIA es harto conocida, que ahora irán a Vietnam a enseñar inglés, o más bien “estadounidense”, y la Universidad Fulbright, que abrirá una sede en Ciudad Ho Chi Minh para dar a los jóvenes vietnamitas una «instrucción de clase mundial».

Después de haber perdido la guerra frente la heroica resistencia de Vietnam, Estados Unidos vuelve hoy a la carga… con otras armas.

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El G7, Hiroshima y... Trump

Xov, 02/06/2016 - 22:24

Jorge Eduardo Navarrete, La Jornada

Como tantas veces en el pasado, ahora la cumbre del Grupo de los Siete (G7) en Isa-Shima, en la península Nagoya, sede del mayor de los santuarios del sintoísmo, fue más comentada y quizá más trascendente por lo que ocurrió en sus márgenes y alrededores que por su propio contenido y conclusiones. Éstas apenas se apartaron de lo habitual en las reuniones anuales del ‘consejo de administración’ de la economía mundial. Desde el año pasado, reunido en el castillo bávaro de Elmau y con el supuesto de que la crisis ha quedado atrás, el G7 ha intentado retomar esa función, es decir, volver a actuar como antes de la Gran Recesión. Esta vez, la ‘declaración de los líderes’ se extiende por 32 páginas y puede leerse como una actualización de la agenda global. El documento pone al día la visión de Abe, Cameron, Hollande, Merkel, Obama, Renzi y Trudeau ante los principales desafíos multilaterales a los que hacen frente. Los enumeran en el primer párrafo del preámbulo: crecimiento modesto y vulnerable; conflictos geopolíticos más severos y repetidos; terrorismo y desplazamientos forzados en busca de refugio, que afectan el ambiente económico mundial. El aumento del extremismo violento y de las acciones terroristas es también amenaza para un orden mundial regido por reglas y para los principios y valores comunes de la humanidad. La visión que se presenta dista de ser tranquilizadora, aun sin incluir el armamentismo nuclear y el calentamiento global, que merecían ser mencionados en esa primera enumeración.

Se afirma que la mayor prioridad corresponde al crecimiento global. Se reitera, sin embargo, que junto a las políticas de expansión de demanda y fomento de la producción, debe priorizarse también la sostenibilidad de la deuda y la continuidad de las reformas estructurales. Por casi 10 años, el G7 se ha mostrado incapaz de alcanzar un consenso sobre políticas activas de crecimiento y empleo, sin de inmediato contrapesarlo con compromisos por la estabilidad y la confianza. Por los días de la cumbre de Isa-Shima circuló un ensayo, aparecido en el número de junio de Finance & Development, la revista del FMI, que afirma que al menos dos componentes de la agenda neoliberal –la liberalización de los movimientos de capital y las políticas de consolidación fiscal– han resultado en buena medida contraproducentes, al elevar la desigualdad y, como resultado, afectar el ritmo y permanencia del crecimiento. Qué lástima que los sherpas, o cualquiera que redacte las declaraciones de los líderes del G7, no considere este tipo de análisis que aparece con cada vez mayor frecuencia, incluso en círculos conservadores.

A la cumbre del G7 acudieron también los presidentes de siete países subdesarrollados o, si se prefiere, economías emergentes: Hasina, de Bangladesh; Itno, de Chad; Widodo, de Indonesia; Sisoulith, de Laos; O’Neill, de Papúa Nueva Guinea; Sirisena, de Sri Lanka, y Phuc, de Vietnam (que acababa de recibir a Obama y podrá adquirir sin restricciones armamento estadounidense). El récord oficial de la cumbre es el portal www.japan.go.jp/g7/summit. El único testimonio de la presencia en Isa-Shima de estos siete distinguidos huéspedes es una serie de fotografías. Literalmente, atravesaron medio mundo, en algún caso al menos, para tomarse la foto. De lo que discutieron con los líderes de los países opulentos no quedó constancia alguna.

Entre el cúmulo de actividades paralelas de Obama, que vivía su última aparición en estas cumbres, la que atrajo atención mundial fue la visita a Hiroshima, la primera de un presidente estadunidense en funciones desde los ataques atómicos de 1945. La presidencia de Obama puede trazarse desde el discurso de Praga, en abril de 2009, hasta la oración de Hiroshima, en mayo de 2016: dos declaraciones retóricas contra las armas nucleares, apartadas de los hechos. Durante su gestión, de hecho se paralizó el desmantelamiento de los arsenales atómicos, se aceleró el avance de la modernización y perfeccionamiento de las armas nucleares y se mantuvo una cerrada oposición a las iniciativas para prohibir o declarar ilegales las bombas atómicas. Obama ha sido quizá el líder que, en estos años, ha hablado con mayor elocuencia en favor de un mundo liberado de la amenaza atómica y el que más ha contribuido a que esta amenaza se mantenga y se torne más ominosa.

En una conferencia de prensa al término de la cumbre, Obama fue interrogado sobre la coyuntura electoral en su país y, como era inevitable, sobre Trump. Declaró que los líderes con los que había conversado seguían de cerca la evolución de la campaña y en particular los señalamientos de Trump. “No están seguros acerca de qué tan en serio tomarlos –dijo, según la versión del FT del 26 de mayo– sino más bien desconcertados, nerviosos (rattled) ante el personaje. Y con buenas razones, porque muchas de las declaraciones que ha hecho revelan ignorancia de los asuntos mundiales o una actitud displicente o un interés en conseguir tuits y titulares, sin pensar realmente y con cuidado qué se requiere para conservar la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos y qué se necesita para mantener al mundo en un equilibrio adecuado.” Rara vez, estando en el exterior, un político estadounidense había comentado de esta manera una circunstancia político-electoral interna.

En realidad, es alarmante la naturalidad con que se ha asumido en EEUU que Trump será candidato y la displicencia –para usar el término de Obama– con que empieza a contemplarse la posibilidad de que sea presidente. Figuras políticas que hace algunas semanas lo execraban –en una contienda republicana marcada por el insulto y la vulgaridad en que se especializaron, citados por orden alfabético, Cruz, Rubio y Trump– empiezan a atribuirse al último virtudes tan inesperadas como inexistentes. Parece empezar a organizarse una gran operación de manejo de opinión orientada a que se le considere un candidato ‘normal’.

Nada más alejado de las nociones usuales que, por ejemplo, la actitud de Trump ante el calentamiento global y sus designios destructivos frente al Acuerdo de París, adoptado en la COP21. En el discurso de Bismarck, Dakota del Norte, el 26 de mayo, delineó, en trazos muy burdos, una política de energía que en los años 70 del siglo pasado ya hubiese parecido obsoleta, por su concentración en los combustibles fósiles, y cuyo objetivo proclamado, establecer a EEUU como actor dominante del sector energético mundial, es por completo fantasioso. Los aficionados a la ciencia ficción de tercera clase pueden ver la grabación de la perorata en el NYT de la fecha mencionada.

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Joseph Stiglitz: "El euro tal y como está constituido es inviable"

Xov, 02/06/2016 - 16:31
Álvaro Guzmán Bastida, Contexto y Acción

Joseph Stiglitz (Indiana, 1943) no es ningún radical. Su carácter, revestido de un optimismo prudente, y su impresionante currículum, hacen de él un hombre de orden, como mucho un reformista. Y aún así, el premio Nobel, que fuera economista jefe del Banco Mundial a finales de los años noventa después de haber presidido el Consejo de Asesores Económicos de Bill Clinton, se ha convertido en un enérgico crítico del establishment. Para alguien de su pedigrí, tomar partido a favor del “no” en el referéndum griego sobre el rescate, o clamar contra los acuerdos de libre comercio, la explotación de los trabajadores, la ‘extorsion’ de los fondos buitre a las naciones endeudadas y lo que él llama la “depravación moral” del sector financiero, sugiere un renovado ímpetu progresista, o quizá una revelación. Y sin embargo, las posiciones de Stiglitz no han cambiado demasiado --es el mundo en el que las mantiene el que lo ha hecho. La incesante derechización de la ortodoxia económica, junto al crecimiento de la desigualdad, sitúan a este profesor de la Universidad de Columbia en abierta contradicción con sus supuestos aliados, e incluso con sus colegas. No parece importarle demasiado. Stiglitz recibe a CTXT en su oficina en Columbia para hablar de su nuevo libro, The Great Divide: Unequal Societies and What We Can Do about Them (2015), que trata las causas, consecuencias y peligros de la creciente brecha entre ricos y pobres. Y por qué nada de eso es inevitable.

La desigualdad constituye el principal foco de atención de su trabajo. Sus tres últimos libros y su tesis doctoral hablan de ella. ¿Por qué debería preocuparnos?

Hay muchas y poderosas razones morales. En los últimos diez años la investigación ha empezado a poner de manifiesto lo negativa que resulta la desigualdad para la sociedad. Resulta mala incluso para los de arriba, que se convierten en personas diferentes -más endiosadas- gracias a ella. Como economista, me centro en estudiar por qué la desigualdad es mala para el rendimiento económico.

¿A qué se refiere cuando dice que la economía en su conjunto paga un alto precio por la desigualdad?

Crece más despacio y de manera menos sostenible. Incluso al 1% más pudiente debería preocuparle la desigualdad, por su propio interés. El periodo posterior a la segunda Guerra Mundial fue el de más rápido crecimiento económico y el de crecimiento más igualitario. Existe un un amplio consenso en torno a que ambos hechos estaban relacionados. Es decir, que fue el periodo de crecimiento económico más rápido precisamente porque las ganancias se compartieron.

Eso parece desacreditar la teoría del derrame económico...

Exacto. El ‘Trickle-down economics,’ o la economía del derrame, claramente no funciona. Nadie en su sano juicio defiende ya esos postulados. La pregunta es: ¿Cómo de mala es la desigualdad para la economía? Obviamente depende de su magnitud y de cómo se genera. Esto incluye la desigualdad creada por el poder monopolístico, o la desigualdad generada cuando los de abajo no tienen acceso a la educación, y por tanto la sociedad no utiliza todo el potencial de sus recursos humanos. Este tipo de desigualdades, características de Estados Unidos y, cada vez más, de Europa, constituyen un lastre para la economía.

En la introducción a The Great Divide escribe que, incluso desde niño, sentía que Estados Unidos no era la tierra de oportunidades que prometía ser. Explica también que el sueño americano se ha convertido en un mito, y que los motivos de la desigualdad son políticos. ¿Qué tipo de políticas han conducido al aumento y a la expansión de la desigualdad a lo largo su vida?

En primer lugar, el país nunca fue lo que nos han vendido. Me di cuenta de eso con mucha intensidad a medida que iba creciendo: nunca fue una tierra de igualdad, de oportunidades para los afroamericanos. La esclavitud acabó en la Guerra Civil, pero hoy seguimos mirando hacia otro lado ante la opresión y la falta de oportunidades, presentes todavía, como recuerda, con tanta fiereza, el movimiento Black Lives Matter. Ha sucedido algo más: nos hemos vuelto un país segregado económicamente. En otras palabras, los ricos blancos viven con ricos blancos, los pobres viven con otros pobres. Tenemos un sistema educativo ‘localista’, financiado por impuestos locales a la propiedad, de modo que si vives en una comunidad pobre te tocan colegios pobres, lo que da lugar a lo que yo llamo la transmisión intergeneracional de las ventajas y desventajas.

Lo contrario al sueño americano...

Sí. Después de la segunda Guerra Mundial algunos países europeos intentaron, con mucho esfuerzo, romper las barreras de clase. Creo que el problema en EEUU es que dimos por hecho que esas barreras no existían, y las dejamos crecer.

Volviendo a la educación, usted describe cómo la desigualdad se perpetúa desde la guardería hasta la universidad. ¿Puede explicarlo?

Es fácil entenderlo pensado en un sitio como Columbia, una de las universidades de élite de este país. Como la mayoría de las universidades de élite, en el proceso de admisión no nos fijamos en la situación financiera del candidato. Se admite a estudiantes independientemente de su situación económica, y tenemos un fondo de dotación lo suficientemente grande como para compensar la diferencia entre el coste, que es de 70.000 dólares, y lo que la familia puede pagar. Muy generoso, en teoría. Pero cuando uno analiza las universidades de élite, donde el dinero no debería suponer una barrera, resulta que el porcentaje de la mitad más pobre de la población es de un 8% o 9%. ¿Cómo es posible? Estas universidades son una ganga. Si perteneces a la mitad más pobre, pueden darte 70.000 dólares al año. ¿Por qué la gente no acude en masa? La respuesta es que no han ido a los institutos que les preparan para entrar en estas universidades, y no han ido porque antes no fueron a los colegios adecuados. Y no fueron a esos colegios porque antes no fueron a preescolar y tampoco a las guarderías necesarias. Todo esto está relacionado con la segregación geográfica, y lo irónico de la llamada meritocracia es que se basa en que la gente adquiera las competencias necesarias para tener éxito en esa meritocracia, y los padres ricos pueden dar grandes ventajas a sus hijos.

También habla de las prácticas rentistas y la “financiarización” como motores de la desigualdad. ¿Por qué señala estas dos?

La rama de la teoría económica inspirada en los mercados competitivos --que lo explica todo a través de factores de oferta y demanda-- no es un buen marco de referencia. En nuestra sociedad, hay mucha explotación, de diversos tipos –racial, de género, del poder monopolístico, en forma explotación de los trabajadores, los problemas de la gobernanza corporativa... Esto pone de relieve todos los fracasos del mercado. Una estadística que ilustra este hecho es que la productividad laboral ha seguido creciendo de forma bastante continua, pero hasta 1973 los sueldos y la productividad se movían en paralelo. Esto es lo que cabría esperar. Sin embargo, desde mediados de los años setenta la productividad sigue creciendo al mismo ritmo, pero los salarios se han estancado. ¿Por qué?

¿Cuál es su respuesta?

El poder de los monopolios aumenta los precios y por tanto baja los sueldos reales, y el eliminar la negociación colectiva los reduce aún más, lo que asfixia a los trabajadores. Así es cómo se debilita a los sindicatos. Dirigimos la globalización para que los trabajadores compitan con los trabajadores en China. Hay un sinfín de maneras en las que las reglas de juego han cambiado en perjuicio de los trabajadores, y el rentismo es uno de esos componentes.

¿La “financiarización” es otro?

El sector financiero ha crecido de un 2,5% a un 8% del PIB, y no hay ninguna prueba de que esto haya mejorado el rendimiento de la economía. Estos tipos son los maestros de la extracción de rentas, y han perfeccionado sus habilidades para quitar el dinero a la gente sin contribuir al progreso social. Crean riqueza arriba, pero también crean miseria abajo.

¿Cómo lo hacen?

Mediante préstamos abusivos, discriminando a las minorías, con las prácticas abusivas de las tarjetas de crédito, la usura… Cambian las leyes en su propio beneficio. En Estados Unidos, si pides un crédito de estudiante, no puedes cancelar la deuda aún estando en bancarrota casi en ningún caso. ¿Quién sería capaz de diseñar una estructura legal así? Los bancos. Eso es oprimir a los de abajo, y el dinero está yendo de abajo arriba. Además, han cometido innumerables fraudes. No terminaría nunca con la letanía de las cosas que han hecho. Jugaron un papel crucial al cambiar el marco económico entero para impulsar el cortoplacismo y la extracción de rentas rápidas en vez de invertir en la gente.

Usted ha analizado el modo en que funciona el sistema fiscal contra la reducción de la desigualdad. ¿Qué propone para combatir la evasión?

Los paraísos fiscales no son un acto de la naturaleza. De hecho, los crea el Congreso. Hemos creado un marco legal para que los ricos y las empresas, dentro de la ley, no paguen impuestos. Pero esto se puede cambiar. Se podría decidir que a aquellos que tienen el dinero en un territorio que huele mal se les impongan unos impuestos disuasorios. Por ejemplo, puedes decirle a cada americano que tiene que declarar toda su riqueza a nivel global, también la que tenga en las Islas Caimán. Ya que estas no están sujetas a los principios de transparencia, vais a pagar un sobreimpuesto del 80%. Así acabaríamos con los paraísos fiscales en una noche.

Algunos aducen que si en un país como España se subieran los impuestos esto crearía una huída de capitales, porque siempre va a haber un sitio al que los ricos puedan llevar su dinero para no declararlo. Usted está diciendo que eso solo pasa porque permitimos que pase.

Exactamente. Si Europa se uniese y actuase unida en esto, podría resolverlo fácilmente. La mayoría de países europeos tienen un sistema de impuestos basado en la residencia, y si eres residente en las Islas Caimán no tienes que pagar impuestos en España. Esto se podría cambiar diciendo “si tienes un negocio en España, pagas tus impuestos ahí. Y si no quieres hacer negocios en España, puedes irte del país”.

Ha dado argumentos parecidos sobre la evasión fiscal de las grandes empresas. Cuando Apple o Google pagan impuestos en Irlanda usted afirma que se les debería cobrar por su actividad y no por su residencia física.

Creo que hay que tratarlas como a una organización unitaria. Tú pagas impuestos en Estados Unidos sobre tus ingresos globales, y si puedes probar que has generado esos beneficios en Irlanda, legítimamente… Si tienes mil personas trabajando ahí, y eso corresponde al 5% de tu fuerza de trabajo, de acuerdo, generas el 5% de tus beneficios y pagas el 5% ahí. Pero si no es el caso vamos a cobrarte nosotros. Es perfectamente comprensible que si uno tiene mucho dinero y poder de presión intente que el Congreso apruebe leyes y cree un marco que te permita evadir impuestos. Pero es fácil desmontar eso. El que quiera hacer negocios en Estados Unidos o en Europa, que pague impuestos.

Como economista jefe del Banco Mundial, estuvo en una posición privilegiada para juzgar los efectos de la globalización. ¿Estamos ante un juego de suma positiva, en el que la mayoría sale ganando?

Todo depende de cómo la gestionemos. Algunos acuerdos comerciales en marcha, como el TTIP o el TTP, tienen como resultado una suma negativa. Son un intento por parte de las multinacionales de cambiar las reglas del juego para beneficiarse a expensas del resto de la sociedad, aunque el beneficio neto para la economía global sea negativo. Una muestra de esto son los apartados referentes a las medicinas. Han intentado usar los acuerdos comerciales para impulsar a la gran industria farmacéutica a expensas de los genéricos. Todos perdemos, excepto las farmacéuticas. Los demás pagamos el precio más alto. No están haciendo más investigación, y las pérdidas de todos son mayores que los beneficios de las grandes farmacéuticas.

Usted defiende que la desigualdad de ingresos está relacionada con la desigualdad de oportunidades. ¿Cuál es la prueba? Le pregunto esto porque algunos afirman que la desigualdad no supone un problema, siempre que haya igualdad de oportunidades.

Cuando uno compara los datos de diversos países, aquellos que tienen un nivel alto de desigualdad tienen un bajo nivel de igualdad de oportunidades, medido de cualquier manera estándar. Eso es un hallazgo empírico.

¿Con igualdad de oportunidades, quiere decir...?

Movilidad social. La medida estándar es la correlación entre los ingresos y la educación de los padres y los hijos. Hay otras maneras de hacerlo, por ejemplo, ¿cuál es la proporción de aquellos que están en el cuartil de abajo que consiguen llegar al cuartil de arriba? Ahí tenemos un patrón sistemático.

¿Por qué pasa eso?

Los padres que tienen dinero pueden dar a sus hijos más oportunidades educativas. Las sociedades que reducen la desigualdad de oportunidades han hecho más esfuerzos para convertir la educación pública en una herramienta igualitaria, empezando por la educación preescolar.

Ha mencionado el movimiento Black Lives Matter. Hay mucho debate sobre las injusticias del sistema judicial en EEUU. Usted opina que también están conectadas a la desigualdad...

Sí, de muchas formas. Si eres rico en este país, tienes un sistema de justicia. Si eres pobre, tienes otro sistema de justicia bien diferente. Si tienes una onza de marihuana –te caen cinco años de cárcel. Si robas dinero de manera deshonesta en el sistema bancario, lo que es un robo, un fraude masivo --nadie ha sido condenado. Tenemos un sistema legal que protege a los ricos y manda a la cárcel a los pobres. La pregunta es ¿cómo toleramos esto y qué podemos hacer para cambiarlo?

En los primeros años de Obama en el poder, escribió que la recuperación económica fue diseñada por el 1% y para el 1%. ¿Cómo podría haber sido una recuperación distinta si la hubiese elaborado usted?

En aquel momento propuse que en vez dar 700.000 millones de dólares a los bancos, se los diésemos a los propietarios de casas. Aprobemos una ley de bancarrota que permita a los propietarios pobres que han sido víctima de los abusos de los bancos reestructurar sus deudas y mantener su casa. Pero les regalamos el dinero a los bancos, y estos no lo prestaron, por lo que no se generó demanda en la economía. Si le das el dinero a la gente pobre, se lo gasta. Eso genera demanda.

Considera que la propia crisis de 2008 tuvo su origen en la desigualdad. ¿Por qué?

Porque el crecimiento de la desigualdad supuso que el dinero iba hacia los de arriba. Y los que están arriba no gastan tanto como los que están abajo. La demanda bajó. En vez de atacar la raíz del problema y hacer algo sobre la desigualdad, Bernanke y Greenspan dijeron “tenemos una economía débil, resolvamos el problema creando una burbuja inmobiliaria insostenible”.

Cuando dice que la burbuja fue la respuesta a la desigualdad, ¿ve alguna señal de que algo así pueda estar pasando ahora?

Sí. Deberíamos haber atacado directamente la desigualdad, y en el peor de los casos, haber usado la política fiscal para estimular la economía. Construir carreteras, colegios... En vez de eso, confiamos en la política monetaria para estimular la economía. Ahora tampoco estamos haciendo mucho en términos de igualdad. No estamos haciendo política fiscal, sino política monetaria. ¿Qué hace la política monetaria? Tipos de interés bajos, lo que crea burbujas. Ahora, unas buenas políticas monetarias dirían “voy a crear liquidez, pero voy a asegurarme de que el dinero va a parar a inversiones nuevas y productivas”. Esto se podría usar para crear trabajos, para crear empleo, para crear inversión real, para modernizar la economía global…

A través del Estado. El Estado debería involucrarse...

O, por ejemplo, la Reserva Federal podría decir “solo vamos a prestar dinero a los bancos que presten a las pequeñas y medianas empresas que estén creando puestos de trabajo. No vamos a prestar dinero a los bancos que presten a otros países para crear burbujas o a fondos de capital riesgo”.

¿Y ahora nadie pone esas condiciones?

No hay condiciones, así que el dinero va hacia quienes están dispuestos a pagar más, y ahí es donde están las burbujas. Pero esta es una burbuja “mejor”. La burbuja inmobiliaria fue la peor posible – todos estaban dentro, y por eso cuando se rompe, hace daño a todos. Esta es una nueva burbuja tecnológica, así que va a hacer daño a muchos ricos.

¿Pero no tanto a la sociedad?

La sociedad saldrá dañada, pero no tanto como con la burbuja inmobiliaria.

Usted sostiene que la desigualdad llevó a la crisis y que hay más desigualdad después de esta. ¿No hemos aprendido de Piketty que eso es una tendencia natural del capitalismo, salvo en casos excepcionales, como después de una guerra?

Sí, y ahí es dónde no estoy de acuerdo con él. Todo tiene que ver con la aprobación de leyes. No tenemos porqué discriminar a los afroamericanos. No tenemos porqué tener leyes que digan que los banqueros que cometen fraude pueden salir libres, o que toleran el poder de los monopolios, y abusos como que un consejero delegado pueda robar todo el dinero a su empresa. Yo diría que eso es un sucedáneo del capitalismo, un capitalismo falso. Creo que donde Piketty y yo estaríamos de acuerdo es en que hay una tendencia en el capitalismo político, en un mundo en el que hay tanta desigualdad, de crear leyes donde...

Las desigualdades económicas nos llevan a…

…las desigualdades políticas, que a su vez nos llevan a otras leyes que hacen crecer este tipo de abusos. Eso es una violación de una economía de mercado. Es la perversión del capitalismo, causada por esa desigualdad política.

¿Qué le hace pensar que un candidato como Bernie Sanders abogue por muchas de las cosas que usted defiende, desde la financiación de las campañas a la educación pública?

Sí, y su política hacia los bancos y todo eso… Me siento levemente esperanzado. La magnitud del apoyo que ha suscitado entre la gente joven es espectacular. Creen que hay una alternativa viable, y saben que el dinero importa, pero tal vez… el poder de la gente importa más. Va a ser una batalla dura, y puede que todavía no hayamos llegado al punto de indignación que necesitamos para conseguirlo. La situación actual es insostenible, pero el peligro es la reacción que ofrece Trump por el otro lado. Aunque está claro que para grandes grupos de americanos el sistema actual no está funcionando.

Menciona la indignación. ¿Cree que la única manera de romper el círculo de desigualdad política que alimenta la desigualdad económica y viceversa es la movilización desde abajo?

Sí, la indignación. En las elecciones de 2012 hubo una gran desafección. Mucha gente estaba tan enfadada con la manera en la que Bush y Obama habían gestionado la crisis que se desvincularon de la política. En 2016 creo que el enfado ha crecido todavía más, y que la figura adecuada ha aparecido.

¿La figura adecuada?

Quiero decir Bernie Sanders, para capturar eso (la indignación). Puede que no sea suficiente.

Recuerdo escucharle decir, en 2013 o 2014, que al que había que expulsar del euro era a Alemania y no a los países del sur. ¿Qué le hizo pensar eso? ¿Ha cambiado de opinión?

Es un argumento económico simple. El euro, tal y como está constituido, con Alemania negándose a apoyar reformas necesarias, incluida una unión bancaria, es inviable. ¿Cuál es la mejor manera de romperlo? Si Alemania se va, el valor del euro bajaría y eso restablecería la competitividad en el resto de Europa. Hoy hay un desequilibrio porque Alemania es muy competitiva. Y las deudas… Si Grecia o Italia salen, el valor del euro subirá, y las deudas que tienen en euros serían muy difícil de pagar. Por lo tanto, que Alemania salga sería la salida menos traumática.

Pero si eso no pasa, lo que parece probable, ¿Se romperá el euro?

No creo que sea la mejor respuesta, pero es una respuesta mejor que el apaño que estamos viviendo.

Usted dijo que habría votado “no” en el referéndum griego, y que Grecia era el “chivo expiatorio” de la eurozona. ¿Qué le hicieron pensar los eventos que siguieron, con el gobierno Tsipras echándose atrás y aceptando austeridad?

El FMI y Alemania siguen peleando. El FMI ha dicho, acertadamente, que tiene que haber una restructuración de la deuda. Alemania dice que no, y otra vez a la casilla de salida… No se ha resuelto nada, en Grecia, España ni en Europa entera, y el programa está llamado a crear, mantener y extender la depresión en Grecia. No me puedo creer que los europeos sean tan crueles con otros europeos.
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El rechazo de la clase trabajadora al establishment político-mediático de EEUU (y de España)

Xov, 02/06/2016 - 07:01
Vicenç Navarro, Público

En EEUU la sabiduría convencional promovida por el establishment político-mediático del país, y que se reproduce a través de los mayores medios de información, está descubriendo que algo falla en su análisis de la realidad de aquel país. Por un lado ha estado informando que la economía bajo la administración Obama ha estado funcionando muy bien, pero que muy bien. Se subraya que el sector privado ha ido creando puestos de trabajo –un total de 14,4 millones- año tras año, durante 73 meses seguidos. La tasa de desempleo, que era de mucho más del 10% de la fuerza laboral cuando Obama inició su mandato, ha bajado a un 5%, una de las más bajas que se haya conocido en los últimos treinta años. De estos datos, el establishment político-mediático del país concluye que la economía va bien, y que por lo tanto, la clase trabajadora (que en EEUU se la llama clase media) tendría que estar satisfecha.

Pero la enorme movilización de rechazo contra tal establishment por parte de la clase trabajadora (hay más ciudadanos de aquel país que se definen como miembros de la clase trabajadora que de las clases medias, situación que también se da en España), que queda reflejada en el inesperado triunfo del candidato republicano Trump, y en la sorprendente fuerza del candidato demócrata Sanders, cuestiona claramente esta percepción acrítica de la realidad que da una imagen excesivamente optimista de lo que está ocurriendo con la economía. Como también ha ocurrido en España, el porcentaje de la población adulta que trabaja ha descendido notablemente. Cerca de 3 millones de estadounidenses de 25 a 54 años han dejado de trabajar, y el número de trabajadores a tiempo parcial (que lo están por no poder conseguir un trabajo a tiempo completo) ha aumentado casi en dos millones. Y el hecho de que se hayan estado creando puesto de trabajo durante 73 meses consecutivos tiene escaso valor, pues no tiene en cuenta el tipo de trabajo que se crea, ni la tasa anual de crecimiento en esta creación de empleo.

No es la revolución digital lo que crea el precariado, sino el debilitamiento de la clase trabajadora En realidad, la calidad (estabilidad y nivel salarial) de los puestos de trabajo ha descendido marcadamente (una situación semejante está ocurriendo en España). Y como también ocurre en España, tal situación se atribuye (erróneamente) a la mecanización de los puestos de trabajo y a su digitalización. Se repite constantemente (y, de nuevo, erróneamente) que la clase trabajadora manufacturera creada por la revolución industrial está siendo sustituida por el precariado, resultado de la revolución digital, ignorando que no es la revolución digital la que crea el precariado, sino que lo hace el debilitamiento de los instrumentos de defensa de la clase trabajadora –partidos de izquierda y sindicatos-. La revolución (en realidad, contrarrevolución) neoliberal iniciada por el Presidente Reagan y continuada por todos los otros presidentes, incluido Obama, es lo que ha creado el precariado, creando el gran enfado popular hacia el establishmemnt político-mediático. Fue el Presidente Clinton, demócrata, el que desreguló la banca bajo la dirección de su Ministro de Finanzas, el banquero de Goldman Sachs, el Sr. Robert E. Rubin, y fue el Presidente Obama el que rescató a los bancos privados priorizando su supervivencia por encima de todo los demás.

Es cierto que, en contra de lo que ocurrió en la Eurozona, el Presidente Obama invirtió 1,4 billones de dólares en su estímulo económico, lo cual aminoró la Gran Recesión. Y ello explica que la economía se recuperara antes y sus indicadores fueran menos negativos que en la Eurozona, donde los talibanes neoliberales continúan gobernando. Pero incluso esta cifra de 1,4 billones, que parece impresionante, no lo es tanto como aparenta, pues cuando se divide por los ocho años de su manato, es equivalente solo a un 1% del PIB anual de EEUU. Podría haber hecho mucho más. Y ahí está la causa del enorme deterioro del mercado de trabajo y del rechazo radical por parte de la clase trabajadora frente al establishment político-mediático del país, siendo el éxito del candidato Trump un indicador de ello. En España, afortunadamente, este rechazo lo están canalizando nuevas fuerzas políticas de izquierdas, como En Comú Podem, En Marea, Compromís o Unidos Podemos, que están desarrollando alianzas de clase basadas en las clases populares y que se expanden a otros estamentos sociales, las cuales pueden llegar a alcanzar suficiente base social y electoral para permitir un cambio profundo en el país en dirección progresista. Esto es, hoy en España, una posibilidad si hay una movilización de las fuerzas y movimientos democráticos a favor de un cambio profundo, que el país necesita como el aire que respira. Pero ello pasa por un rechazo de las políticas que se han estado imponiendo (y digo imponiendo porque no estaban en las ofertas electorales) desde los partidos gobernantes.

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Obama sitia a Rusia y Putin teme la guerra nuclear

Mér, 01/06/2016 - 22:01

En su reciente visita estratégica a Grecia (https://goo.gl/fb3oXM) –tanto por el festejo milenario de la Iglesia ortodoxa rusa en Monte Athos, montaña que consideran sagrada, como para romper el aislamiento occidental–, el zar Vlady Putin alarmó al evaluar la delicada situación global, debido a la escalada de la OTAN –que colocó su ominoso escudo misilístico en la periferia inmediata de Rusia– y a la guerra geofinanciera que libran Wall Street y la City contra Moscú.

El portal europeo DeDefensa.org expone otras manifestaciones agresivas y de provocación de la OTAN y EEUU a lo largo de la frontera rusa: maniobras de la alianza atlántica, alrededor de 10 mil hombres, con por lo menos 4 mil soldados estadounidenses, en los países bálticos; un contingente de soldados checos desplegados en la frontera rusa; un centenar de hombres, pero una medida simbólica que embarca (sic) a la República Checa en la coalición antirrusa en el seno de la OTAN, con el avasallamiento del ministro checo de Defensa, totalmente adquirido por EEUU (http://goo.gl/CdmynT).

Muy sarcástico el portal europeo, comenta que tales lastimosos países de Europa oriental poseían más soberanía (sic), más derecho a opinar, cuando eran miembros en el Pacto de Varsovia, que hoy en la OTAN.

Martin Koller, experto checo, afirma de manera perturbadora: “Estoy convencido de que una guerra contra Rusia (…), inesperada y preventiva, es el objetivo de EEUU, que busca acceder a la hegemonía mundial. La mayoría de las bases militares estadounidenses están instaladas de tal manera que tienen como objetivo a Rusia y a China, y al mismo tiempo protegen los recursos petroleros en Medio Oriente (https://goo.gl/nzaAmB)”.

La amenaza del desencadenamiento de una guerra nuclear se ha incrementado, por lo que Martin Koller aconseja a los habitantes de Europa oriental relajarse, abrir una botella de buen vino y esperar humildemente la muerte, cuando los sobrevivientes envidiarán a los fallecidos.

La próxima guerra nuclear entre la OTAN/EEUU, juzga Martin Koller, impactará mayormente a Ucrania, los países Bálticos, Noruega, Polonia, Gran Bretaña, Alemania, Holanda y Bélgica, ya que la mayoría de las bases de la OTAN están desplegadas en esos países.

Martin Koller no tomó en cuenta la reciente advertencia de Putin a Rumania, que colocó el sistema misilístico de la OTAN/EEUU y se encuentra ya en la mira de la respuesta nuclear rusa. ¿Por qué busca Europa su extinción atómica?

China no se queda callada con los tambores de guerra de la ofensiva de la OTAN/EEUU: “Los cada vez más frecuentes movimientos militares del tío Sam sólo escalan las tensiones en el mar del Sur de China (http://goo.gl/lgaJR5)”.

Pekín respondió de forma sarcástica a las declaraciones bélicas de Ashton Carter, secretario del Pentágono –quien afirma que China corre el riesgo de crear una gran muralla de autoaislamiento– : “No nos interesa jugar un papel en un film de Hollywood dirigido por los militares de EEUU (https://goo.gl/EVMcPf)”.

Llama la atención que Putin haya comentado durante su estancia en Grecia, miembro de la OTAN, que las intensas tensiones son tanto militares como geofinancieras.

Sergey Glaziev, economista cercano al Kremlin, aduce que Rusia debe prepararse, en medio del agotamiento de la Pax Americana, para una guerra híbrida, más que para una gran clásica guerra militar, como sucedió con la orquestación de EEUU y Arabia Saudita para colapsar el precio del petróleo en 1985 y que, en última instancia, llevó a la implosión financiera de la URSS y a su ulterior balcanización.

A mi juicio, el liderazgo ruso, condensado en el grupo gobernante de San Petersburgo, ha perdido la inocencia e indecencia de Gorbachov y Yeltsin, y ahora ha entendido que EEUU, sea quien gobierne la Casa Blanca, busca su perdición eterna.

Alastair Crooke, ex espía británico y director de Conflicts Forum (con sede en Beirut), comenta que “el tipo de guerra geofinanciera a la que Sergey Glaziev se refiere no es nada novedosa (http://goo.gl/iGaTCZ)”, y rememora que Carroll Quigley, anterior profesor de Harvard/Princeton y de la Escuela del Servicio Exterior en la Universidad Georgetown y ex consultor del Pentágono –sin contar su intimidad con los banqueros Rockefeller, además de haber sido mentor del ex presidente Bill Clinton–, escribió “cómo opera el establishment angloestadunidense y su sistema monetario”, en su libro épico de 1964: Tragedia y esperanza (http://goo.gl/riurJa)”, que versa sobre la creación de “un sistema mundial de control financiero… capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo entero”.

Los “bancos centrales del mundo, que actúan en acuerdos secretos (…), buscaban dominar a los gobiernos mediante su capacidad de controlar los préstamos del Tesoro, de manipular (sic) los intercambios de divisas”, y estaban controlados por los bancos de inversiones, con el fin de controlar el crédito y la oferta monetaria.

Ya habrá tiempo de ahondar sobre las confesiones de Carroll Quigley, quien escribió conocer las operaciones de esta red (sic) porque lo estudió durante 20 años y le fue permitido durante dos años, a inicios de los años 60, examinar sus documentos secretos (sic).

Seguramente que en Moscú y Pekín ya leyeron profundamente los alcances de la guerra geofinanciera que advirtió Carroll Quigley hace más de medio siglo.

Desde el punto de vista académico, siempre me ha intrigado la guerra geofinanciera y sus derivaciones, que son mucho más letales que el lanzamiento de las bombas nucleares de uranio 235 y plutonio de EEUU en Hiroshima y Nagasaki (http://goo.gl/8dy7Iq).

Alastair Crooke acaba de alertar que Putin está siendo orillado a abandonar su abordaje conciliatorio con Occidente para prepararse para una guerra.

En forma muy sintética, el ex espía británico comenta que “Rusia enfrenta una amenaza militar real (sic) de la OTAN y una híbrida guerra geofinanciera (http://goo.gl/3sz66h)”.

La tesis nodal de Alastair Crooke es la existencia de dos polos extremos de poder en Rusia, entre quienes ha maniobrado hasta ahora el zar Vlady Putin.

El primer polo es el conocido de la “tolerancia de Putin al Consenso de Washington (http://goo.gl/Jfl86J) y a sus adherentes en el banco central ruso y en otros puestos económicos relevantes”, entre quienes destaca el premier Dmitri Medvedev.

El otro polo nacionalista se encuentra a disgusto con el apaciguamiento de Putin y es encabezado por el general Alexander Bastrykin, mandamás del Comité de Investigación de Rusia (algo así como un súper procurador general), quien fustiga que Rusia está mal preparada para enfrentar una nueva guerra, sea doméstica o foránea, y que la economía se encuentra dañada. Peor aún, según el general: Rusia está mal preparada para soportar una guerra geofinanciera, cuando Occidente se está preparando para una guerra contra Rusia, mientras el liderazgo ruso no parece estar alerta del peligro que enfrenta el país.

Putin no puede claudicar, como hicieron sus cándidos antecesores Gorbachov y Yeltsin. El humillado complejo militar ruso, ultranacionalista, no lo dejaría. Eso explica, quizá, la visita estratégica de Putin a Grecia.

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Rusia y Arabia Saudita se deshacen de 50.000 millones de dólares en activos de EEUU

Mér, 01/06/2016 - 17:34

Los inversores de Rusia y Arabia Saudita han reducido sus participaciones combinadas en valores de Estados Unidos en más de 50.000 millones de dólares entre 2014 y mediados de 2015, informa Financial Times. Durante este periodo, Arabia Saudita ha reducido sus inversiones en 26.000 millones de dólares, según el informe anual del Tesoro estadounidense publicado a principios de esta semana. La inversión rusa en las participaciones estadounidenses se ha reducido en más de la mitad desde la crisis financiera de 2008 hasta cerca de 73.000 millones dólares a finales de junio de 2015.

Después de que los precios del crudo se desplomaran en enero, cayendo hasta 28 dólares por barril (en junio de 2014 el barril se pagaba a 110 dólares), los gobiernos de ambos países han tenido que buscar otras fuentes de financiación para equilibrar sus presupuestos. Aunque los precios se han estabilizado en cerca de 50 dólares por barril, Moscú y Riad todavía afrontan déficits. Rusia vendió el mes pasado 1.750 millones dólares del valor de la deuda, mientras que Arabia Saudita ha anunciado su propia venta de bonos para recaudar 15.000 millones en capital.

Las compras extranjeras de valores estadounidenses alcanzaron en junio de 2015 la cifra récord de 17.100 millones de dólares. Ello se debe, en gran medida, al aumento de las participaciones mantenidas por Luxemburgo, Reino Unido, Irlanda y las Islas Caimán, según el Tesoro de EEUU que, asimismo, constata un aumento en las compras de activos estadounidenses por parte de la India, Turquía, Brasil y México.

Bloomberg hizo públicos este martes los detalles de un polémico acuerdo entre EEUU y Arabia Saudita que se ha mantenido en secreto desde julio de 1974. Según el mismo, Riad había de poseer títulos de deuda estadounidense por una cantidad de 117.000 millones de dólares y Washington, por su parte, se comprometió a proporcionar a los sauditas apoyo militar y logístico y a comprar su petróleo.

10 meses después del inicio de la guerra de Yom Kipur –conflicto bélico librado por la coalición de países árabes liderados por Egipto y Siria contra Israel– en todo el mundo árabe existía una gran animosidad contra EEUU por su apoyo a Jerusalén. En ese momento el mayor miedo del rey saudita Faisal bin Abdulaziz Al Saud era que el dinero del petróleo terminara "directa o indirectamente" en las manos de su mayor enemigo en forma de asistencia adicional estadounidense.

Una fuente anónima del Tesoro de EEUU citada por Bloomberg afirma que el volumen de la inversión saudita en la deuda nacional estadounidense es aproximadamente dos veces mayor que lo que dicen las estadísticas oficiales. De esta forma, la cifra actual representa solo el 20% de sus 587 millones de dólares de reservas exteriores, muy por debajo de los dos tercios que los bancos centrales suelen mantener en activos de dólares. Se piensa que Arabia Saudita oculta la cantidad real de los bonos estadounidenses con la ayuda de operaciones a través de centros financieros 'offshore'.

En abril de este año, Arabia Saudita advirtió de que comenzaría a vender hasta 750 millones de dólares en bonos del Tesoro y otros activos si el Congreso de EEUU aprueba una ley que haga a Riad responsable ante los tribunales estadounidenses por los ataques terroristas del 11-S. El proyecto de ley, que fue aprobado en el Senado el pasado 17 de mayo, se encuentra actualmente en la Cámara de Representantes.

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Tasa de ganancia y neoliberalismo

Mér, 01/06/2016 - 12:58

Alejandro Nadal, La Jornada

En su evolución, las economías capitalistas siempre han mostrado que su necesidad de crecer es acompañada por periodos de crisis y estancamiento. Esta es la historia del capital: que las mismas fuerzas que impulsan su desarrollo son las que conllevan un ingrediente de inestabilidad y crisis. Y la era moderna no es ninguna excepción.

El surgimiento del neoliberalismo no es el resultado del triunfo del capitalismo, como siempre se le ha presentado, sobre todo a partir del colapso de la Unión Soviética. En realidad la historia es muy diferente. El neoliberalismo es la respuesta a un gran fracaso de dimensiones históricas, a saber la incapacidad del capital para mantener tasas de ganancia adecuadas.

La economía estadunidense proporciona un excelente caso de estudio de laboratorio. Otras economías capitalistas siguen trayectorias similares. Los tiempos y magnitudes varían, pero en esencia estamos hablando de un proceso general. En Estados Unidos el capital comenzó a percatarse a finales de la década de 1960 que la tasa de ganancia ya no era lo que había sido en las dos décadas anteriores. Al tomar conciencia de este hecho el primer reflejo del capital fue el que siempre le acompaña: buscó por todos los medios a su alcance aumentar la tasa de explotación de la fuerza de trabajo. El pacto social que había mantenido mejores prestaciones salariales y sociales para la clase trabajadora y que había nacido a raíz de la Gran Depresión comenzó a ser percibido como un estorbo por la clase capitalista.

En la década de 1970 la clase capitalista comienza a desplegar una vigorosa campaña para desmantelar poco a poco ese paquete social que perduró durante la primera fase de la posguerra. El primer paso fue desencadenar una ofensiva en contra de todo lo que fuera sindicatos y oliera a organizaciones relacionadas con negociaciones salariales. El resultado es que a partir de 1973 comienza en Estados Unidos un periodo de estancamiento del salario real. Pero no tardó muchos años la clase capitalista en darse cuenta que se requería algo más.

El capital necesita expandirse constantemente. Es por así decirlo, su esencia y para lograrlo utiliza dos caminos importantes (no son los únicos). El primero consiste en eliminar las restricciones institucionales que frenan su expansión. La desregulación en todos los ámbitos, pero sobre todo en lo que concierne a la circulación del capital, fue una de las primeras prioridades en los años de 1970. El colapso del sistema de Bretton Woods abría nuevas esferas de rentabilidad, pero para aprovecharlas era necesario eliminar los obstáculos a la circulación del capital. Entre 1973 y 1995 se desencadena un gigantesco proceso para desregular la cuenta de capital de la balanza de pagos en casi todos los países del mundo.

El segundo camino consiste en ocupar los espacios de rentabilidad que anteriormente habían sido ocupados por otro tipo de arreglos institucionales. Con la privatización el capital privado irrumpió en el ámbito de todo tipo de actividades que anteriormente habían sido responsabilidad de instituciones públicas. Privatizar y desregular fueron los dos grandes arietes con los cuales el capital emprendió la ofensiva contra el antiguo pacto social heredado de la Gran Depresión.

El neoliberalismo pudo restablecer niveles más aceptables (desde la perspectiva del capital) de la tasa de ganancia. Esto es claro en las diversas mediciones sobre tasas de remuneración al capital: la caída que se registra desde 1966 se mantiene hasta los años 1980, pero se recupera entre 1984-1997. La tasa de ganancia crece 19 por ciento entre 1982 y 1997 y alcanza su punto más alto en varias décadas hacia finales del milenio. Diversos factores explican esta evolución en la tasa de ganancia, pero destacan tres: la mayor explotación de la fuerza de trabajo en Estados Unidos, la ampliación de las relaciones de explotación de otros componentes de la fuerza de trabajo a escala mundial mediante la globalización y, por supuesto, la canalización de las inversiones hacia sectores improductivos (especulación y desarrollo de bienes raíces).

Pero las fiestas no duran para siempre. A partir de 1998 la tasa de ganancia comienza a erosionarse nuevamente: en los diez años que van de 1998 a 2008 se reduce 6 por ciento. La canalización de inversiones hacia la especulación inmobiliaria y en el sector financiero puede maquillar la caída en la tasa de ganancia, pero no la puede detener. Los episodios de inflación en el precio de las acciones de las empresas de alta tecnología y después en la esfera inmobiliaria acabaron por llevar a los estallidos (y recesiones) de 2000 y ahora de 2007. La súper crisis que sufre la economía mundial el día de hoy es resultado directo de esta serie de mutaciones en las formas de acumulación de capital bajo el neoliberalismo en su afán por contrarrestar la caída en la tasa de ganancia. Desde esta perspectiva, las explicaciones de la crisis en términos de deficiencia de la demanda agregada se quedan en la superficie.

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El TTIP peligra: la Comisión Europea duda de la voluntad de los socios de aprobar el acuerdo

Mér, 01/06/2016 - 07:11

¿Estáis seguros de que queréis el TTIP? Quizá no sean las palabras exactas que pronuncie Jean Claude Juncker, pero ése es el fondo de la ronda de consultas a la jefes de estado y de Gobierno de la UE que el presidente de la Comisión Europa realizará durante las reuniones del Consejo de Europa que tendrá lugar en junio. Los últimos acontecimientos han hecho dudar a los líderes de las instituciones europeas de que tengan sentido las arduas negociaciones con EE UU para cerrar un acuerdo.

La filtración de los documentos que se discutieron en la 12ª ronda de negociaciones del acuerdo entre las delegaciones de la UE y EE UU por parte de Greenpeace preocupó a la Comisión Europea, que hizo todo lo posible por minimizar su efecto. La secretaria de Comercio, Cecilia Malmström, calificó como de “tormenta en un vaso de agua” las revelaciones y explicó su convencimiento de que es “normal que cada parte quiera sacar el máximo provecho en las negociaciones” para después negar que las filtraciones hayan mostrado que el tratado ha entrado en vía muerta.

Pero el empeño de Malmström choca con el escepticismo que ha llevado a Juncker a plantearse si los Gobiernos europeos realmente están dispuestos a presentar el TTIP a sus poblaciones. Las últimas y más sorprendentes dudas han sido el de Sigmar Gabriel, ministro alemán de comercio, que aseguró el domingo que Alemania "no quiere ser parte de un mal tratado". Gabriel incluso se ha llegado a cuestionar si Angela Merkel, junto con Obama la principal valedora (electa) del acuerdo, tiene razón en intentar acelerar las negociaciones.

Gabriel seguía a François Hollande, que a principios de mayo declaró que en el estado de las negociaciones actual, Francia dirá que no al tratado. Las principales razones de esta negativa por parte de Francia son las transformaciones que tendría en materia de normas sanitarias, alimentarias, sociales, culturales y medioambientales.

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La desvergüenza y complicidad del Estado español con la ocultación de los crímenes del fascismo

Mar, 31/05/2016 - 18:40

Vicenç Navarro, Público

La desatención, cuando no ocultación, de los crímenes realizados por el régimen dictatorial fascista que gobernó España durante casi cuarenta años (1939-1978) constituye un escándalo internacional desconocido, y también ocultado, por los grandes medios de información, que se han hecho cómplices de esta desvergüenza e ignominia. Aquel régimen asesinó a más de 400.000 personas civiles. Y todavía hoy hay más de 2.000 fosas comunes sin exhumar, y más de 88.000 personas asesinadas desaparecidas, sin que el Estado se haya responsabilizado de exhumar y encontrar a tales desaparecidos, convirtiendo a España en el país del mundo, después de Camboya, donde hay un mayor porcentaje de personas desaparecidas por motivos políticos y cuyos cuerpos no se han encontrado. No hay ningún otro país en el mundo donde no haya habido un enjuiciamiento contra responsables de tanta represión al terminar la dictadura.

Esta situación ha sido denunciada sistemáticamente por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que ha exigido que se derogue la Ley de Amnistía del año 1977 y que se lleve a los tribunales a los responsables de tantos asesinatos y crímenes contra la humanidad, crímenes cuya dimensión es tal que varios historiadores extranjeros lo han definido como genocidio. Y para oprobio y vergüenza nacional, los responsables de tanto dolor, el dictador General Franco y el fundador del partido fascista, el señor José Antonio Primo de Rivera, tienen, todavía hoy, uno de los mayores mausoleos al fascismo que existe hoy en Europa, el Valle de los Caídos, construido por prisioneros políticos antifascistas, donde hay enterrados 33.847 cadáveres de personas, que incluyeron aquellas que lucharon frente a tal régimen sangriento, y cuyos cuerpos fueron desplazados a dicho mausoleo construido para honrar al dictador, sin el permiso de sus familiares.

Y todos los aparatos del Estado, desde la monarquía hasta las ramas ejecutivas y legislativas, así como la judicial, son cómplices de este ocultamiento e insensibilidad hacia los derechos humanos de tantas y tantas víctimas españolas. En realidad, el aparato judicial inhabilitó al único juez, el señor Baltasar Garzón, que intentó abrir un sumario para investigar y depurar tantos crímenes en contra de la humanidad. La hipocresía, pomposidad, arrogancia y cinismo de tales aparatos del Estado, en su proclama de defensores de los derechos humanos y protectores de las víctimas, carece de credibilidad. Y la comunidad internacional es consciente de ello.

La querella argentina Tal olvido y complicidad es uno de los muchos indicadores de lo inmodélica que fue la Transición de la dictadura a la democracia en España, transición que se hizo bajo el tutelaje y supervisión de las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado fascista, tutelaje y supervisión que dejaron su imprimátur en el producto de aquella transición, es decir, una democracia enormemente limitada y de bajísima calidad. El Partido Popular, heredero de aquellas fuerzas (fundado por ministros de la dictadura), ha sido el máximo agente (junto con el Ejército y la Iglesia –ambos herederos del Ejército y de la Iglesia que existieron durante aquel régimen-, y el mundo empresarial) en esta ocultación y protección de los responsables de aquel régimen. Un caso claro de ello son las enormes dificultades que ha puesto para que se enjuicie a aquellos responsables.

El día 14 de abril del año 2010 –el mismo día que se proclamó la II República Española hacía 79 años- se presentó en Buenos Aires lo que ha pasado a conocerse como la querella argentina por parte del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, de Darío Rivas e Inés García Holgado –dos personas con familiares asesinados por el régimen fascista-, y más de veinte organizaciones en defensa de los derechos humanos. Familiares de otros desaparecidos se han sumado a la querella y más tarde también lo ha hecho el partido político catalán ERC, que ha exigido el enjuiciamiento a los responsables del asesinato del President de la Generalitat de Catalunya, el señor Lluís Companys.

La jueza argentina, María Servini de Cubría, lleva el caso y, como parte del proceso, se ha desplazado a España para interrogar a las personas a las que se acusa de tales crímenes, lo cual no ha podido realizar debido a la oposición de la judicatura española y del gobierno Rajoy. Como consecuencia de la investigación realizada bajo la dirección de tal juez, 19 personas han sido imputadas por la justicia argentina. Tales personajes incluyen varios exministros de aquel régimen, tales como Rodolfo Martín Villa, Antonio Carro, Licinio de la Fuente (ya fallecido), Antonio Barrera de Irimo (también fallecido), Alfonso Osorio, José Utrera Molina y Fernando Suárez. Todos ellos están protegidos por el Estado español, pero no fuera de España. En realidad, todos ellos pueden ser detenidos en el extranjero a petición de la justicia argentina, tal como le ocurrió al General Pinochet en el Reino Unido.

Las fuerzas democráticas deben gratitud a la jueza argentina, que está haciendo lo que la mal llamada “justicia” española debería haber hecho. Y otros partidos, además de ERC, deberían añadirse a esta querella, y muy en especial aquellos partidos como el PSOE y el PCE, que tuvieron gran número de miembros asesinados por aquel régimen fascista. Es más, se ha constituido una coordinadora española para apoyar tal querella (CEAQUA).

Pero también debería haber una movilización a lo largo del territorio español, exigiendo que se haga justicia con las víctimas del terrorismo fascista, pasando resoluciones a nivel municipal y autonómico para exigir el enjuiciamiento de los responsables de las víctimas de tal terrorismo existentes en cada municipio y comunidad autónoma. Es de aplaudir, en este sentido, la aprobación por parte del plenario del Ayuntamiento de Tarragona, en el pasado mes de marzo, de que establecerá una querella inicial para aclarar el asesinato de 62 personas con residencia en la ciudad -algunas asesinadas en la cárcel de Pilats (ver el excelente artículo La querella argentina en El Triangle del 25.05.16)-. La recuperación de la memoria histórica no es ni más ni menos que la corrección de la versión sesgada de la historia de España que, en su versión oficial, ha querido olvidar esta historia a fin de ocultar a los victimizadores de las víctimas silenciadas. Así de claro.

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La estrategia del golpe de Estado global

Mar, 31/05/2016 - 13:11

Si bien Estados Unidos ha comenzado a tratar de economizar sus medios militares bajo la presidencia de Barack Obama, no por ello ha cesado de actuar militarmente en todo el mundo. La potencia imperial sigue disponiendo de un amplio sistema, a la vez abierto y secreto, que le permite intervenir casi en cualquier lugar del mundo, sistema que pone en marcha cada vez que se le ofrece la menor ocasión.

Manlio Dinucci, Voltaire

¿Qué relación existe entre sociedades geográfica, histórica y culturalmente lejanas, desde Kosovo hasta Libia y Siria, desde Irak hasta Afganistán, desde Ucrania hasta Brasil y Venezuela? Lo único que tienen en común es el hecho de verse arrastradas por la estrategia global de Estados Unidos, ejemplificada en la «geografía» del Pentágono, que divide el mundo en «áreas de responsabilidad». Cada una de esas áreas está «en manos» de uno de los seis «mandos combatientes unificados» de Estados Unidos:
  • el Mando Norte (NorthCom) cubre Norteamérica,
  • el Mando Sur (SouthCom) cubre Sudamérica [1],
  • el Mando para Europa (EuCom) cubre la región que incluye la Unión Europea y Rusia,
  • el Mando para África (AfriCom) cubre el continente africano,
  • el Mando Central (CentCom) cubre el Medio Oriente y parte de Asia,
  • el Mando del Pacífico (PaCom) cubre la región Asia/Pacífico.
A los 6 mandos geográficos se agregan otros 3 que operan a escala mundial:
  • el Mando Estratégico (StratCom) a cargo de las fuerzas nucleares,
  • el Mando de Operaciones Especiales (SoCom),
  • el Mando de Transporte (TransCom).

Al frente del Mando Europeo [EuCom] se encuentra un general o un almirante nombrado por el presidente de Estados Unidos. Este alto jefe militar estadounidense asume automáticamente el cargo de Comandante Supremo de las fuerzas de la OTAN en Europa. La OTAN se ve así automáticamente incluida en la cadena de mando del Pentágono, lo cual implica que opera fundamentalmente en función de la estatregia de Estados Unidos. Esa estrategia consiste en la eliminación de todo Estado o movimiento político-social que constituya una amenaza para los intereses políticos, económicos y militares de Estados Unidos, país que, aunque sigue siendo aún la mayor potencia mundial, está perdiendo terreno ante la aparición de nuevos actores estatales y sociales.

Son numerosos los instrumentos de esta estrategia y van desde la guerra abierta –como los ataques de fuerzas aeronavales y terrestres contra Yugoslavia, Afganistán, Irak y Libia– hasta las operaciones secretas realizadas en esos países y en otros, últimamente en Siria y Ucrania. Para la realización de estas operaciones, el Pentágono dispone de las fuerzas especiales, alrededor de 70 000 especialistas que «cada día operan en más de 80 países a escala mundial». Y también tiene a su disposición un ejército secreto de mercenarios. En Afganistán, según documenta Foreign Policy [2], el número de mercenarios del Pentágono se eleva a 29 000, o sea 3 mercenarios por cada soldado estadounidense. En Irak hay unos 8 000… 2 mercenarios por cada soldado estadounidense.

A los mercenarios del Pentágono se agregan los de la tentacular comunidad de inteligencia, que incluye, además de la CIA, otras 15 agencias federales. Los mercenarios son doblemente útiles ya que pueden asesinar y torturar sin que tales actos se atribuyan a Estados Unidos. Y cuando resultan muertos en acción, sus nombres no aparecen en la lista de bajas. Además, el Pentágono y los servicios secretos disponen de grupos a los que arman y entrenan, como los grupos islamistas utilizados para atacar Libia y Siria desde adentro y los neonazis utilizados en el golpe de Estado de Ucrania.

Otra herramienta de esta misma estrategia son las «organizaciones no gubernamentales» [ONGs] que, disponiendo de enormes medios, son utilizadas por la CIA y el Departamento de Estado para montar acciones de desestabilización interna en nombre de la «defensa de los derechos ciudadanos». En ese marco se inscribe también la acción del grupo de Bilderberg [3] –que el magistrado Ferdinando Imposimato denuncia como «uno de los responsables de la estrategia de la tensión y de las masacres» en Italia [4]– y la de la Open Society del «inversionista y filántropo George Soros», artífice de las «revoluciones de colores» [5].

En la mira de la estrategia golpista de Washington están hoy Brasil, para torpedear al grupo BRICS, y Venezuela, para socavar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Para desestabilizar Venezuela, indica el SouthCom en un documento recientemente revelado [6], hay que crear «un escenario de tensión que permita combinar acciones callejeras con el empleo dosificado de la violencia armada».
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Notas
[1] El SouthCom, United States Southern Command, es más conocido en Latinoamérica bajo la denominación “Comando Sur”. Nota de la Red Voltaire.
[2] “Mercenaries Are the Silent Majority of Obama’s Military”, Micah Zenko, Foreign Policy, 18 de mayo de 2016.
[3] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», por Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda (Rusia) , Red Voltaire, 15 de abril de 2011.
[4] «Terrorismo: el juez italiano Imposimato acusa al Grupo de Bilderberg», Red Voltaire, 31 de enero de 2013.
[5] «George Soros, especulador y filántropo», Red Voltaire, 3 de febrero de 2004.
[6] «Operación Venezuela Freedom-2», Red Voltaire , 22 de mayo de 2016.

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Tensiones entre la UE y EEUU por el TTIP

Mar, 31/05/2016 - 07:30

El futuro del Tratado para la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (a secas, TTIP) está en riesgo. Bruselas y Washigton se han enzarzado en una guerra de correos electrónicos en los que se acusan mutuamente de no querer dar su brazo a torcer para que el polémico acuerdo, que se ha ocultado sistemáticamente a los ciudadanos de la Unión Europea, salga adelante.

En una información publicada por Politico, se da cuenta de un correo electrónico enviado el pasado viernes por la Comisión a los 28 embajadores de los respectivos estados miembro de la Unión, en el que se advertía de que si Estados Unidos no cambia su postura actual, sería imposible que los negociadores de ambos lados del Atlántico firmen un acuerdo antes de que Barack Obama abandone la presidencia de Estados Unidos, en enero de 2017.

La Comisión hace además una crítica expresa y directa al embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Anthony Gardner, que sólo dos días antes había escrito su propio correo a los representantes permanentes de los 28.

Se trataba, como la Comisión lo calificaba, "de un mensaje bastante inusual", en el que Gardner criticaba abiertamente al Comisario de Agricultura por "realizar una serie de declaraciones erróneas en prensa".

Este sector, pese a ser sólo uno más de los 27 sobre los que los equipos de negociadores -designados a dedo en el caso de Europa- tratan de cerrar un acuerdo, está en el centro de todas las críticas por cuestiones como la seguridad alimentaria o la protección de los derechos de los consumidores.

Gardner aseguraba que "aunque las diferencias de opinión son naturales, especialmente en temas duros como la agricultura, deberían ser expresadas sólo de forma privada, en lugar de en la plaza pública".

El cruce de declaraciones tiene detrás un combate fiero en el que Estados Unidos quiere rebajar todas las restricciones a la importación de sus productos alimentarios -algunos de ellos utilizan productos como pesticidas que a día de hoy están prohibidos en la UE-, mientras que Europa no se resigna a desechar el sistema actual de denominaciones de origen, que EEUU no quiere aceptar.
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Wolfgang Münchau: Europa se enfrenta al estallido de tres amenazas destructivas

Mar, 31/05/2016 - 07:00

Wolfgang Münchau, director de Eurointelligence y columnista del Financial Times, cree que Europa ha conseguido salvar por los pelos las tres cuestiones que amenazan la cohesión del área euro. Grecia, el Brexit y la crisis de los refugiados son los problemas que los políticos europeos creen haber resuelto, pero la realidad es bien distinta, según este columnista y matemático alemán.

Münchau explica en su columna, que "el reciente acuerdo con Grecia sólo resuelve el futuro inmediato. El acuerdo deja un número importante de puertas abiertas, lo cual es preocupante aunque no necesariamente desastroso".

Algunos partidos alemanes que defienden la salida del euro de Grecia, podrían ganar varios asientos en el Bundestag el año que viene, lo que podría complicar cualquier negociación que lleve implícita una quita de deuda tal y como ha pedido el Fondo Monetario Internacional.

El segundo shock potencial es el Brexit. Sin embargo, al igual que la crisis griega parece estar más o menos resuelto a falta de la votación del 23 de junio. La campaña a favor de permanecer en la Unión Europea ha ganado fuerza y el problema podría quedar semi-resuelto por un espacio de tiempo determinado.

La gran amenaza para Europa No obstante, la tercera y mayor amenaza a la que se enfrenta la Unión Europea es la crisis de los refugiados. El acuerdo alcanzado entre la UE con Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, es muy frágil. El acuerdo señala que por cada migrante 'atrapado' por las patrulleras turcas en el Mar Egeo, Turquía enviará a la UE un refugiado que será considerado como legal dentro de las fronteras de Europa.

El acuerdo ha logrado disuadir a los migrantes, sobre todo a los que escogían rutas marinas. Sin embargo, "Erdogan ya ha amenazado con no cumplir el acuerdo si la UE sigue presionando al país para que modifique su ley antiterrorista, que permite perseguir a disidentes políticos e incluso a periodistas", explica Münchau.

"Si el acuerdo colapsa y Ankara relaja su vigilancia, la crisis de los refugiados volverá a estallar de nuevo. Además, el acuerdo viola los valores europeos. Esto sólo puede funcionar si la UE hace la vista gorda sobre las violaciones de los derechos humanos en Turquía", asegura el columnista alemán.

"Podríamos encontrar que la UE ha escapado a estas tres amenazas por los pelos. Los funcionarios se felicitarán unos a otros. Pero antes o después, se darán cuenta de que la crisis de la deuda griega sigue sin resolverse, que el nuevo estatus del Reino Unido en la UE está compuesto de reglas tremendamente complicadas y que el único ganador del acuerdo con Turquía es la señora Merkel, como siempre", concluye Münchau.

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La corrupción de la clase política chilena y su crisis terminal

Lun, 30/05/2016 - 23:05

El Ciudadano

La clase política chilena, ante los nuevos antecedentes que muestran de forma indesmentible la relación no sólo antiética, sino ilegal con el capital del gran empresariado, busca justificaciones para deslindar responsabilidades. Desde argumentos que van de los “hechos puntuales”, “errores involuntarios”, “me enteré a través de la prensa” y otras expresiones bien grabadas en la conciencia social, ahora levantan la expresión de la “crisis sistémica” de la política. Sin duda lo es, pero, a diferencia de la falaz defensa que surge desde los más involucrados en la recepción de dineros ilegales desde los grupos económicos, es una crisis terminal no generada por la naturaleza o heredada de una opaca institucionalidad, sino creada por ellos mismos. La crisis actual, la pestilencia en la cual se halla la política no sólo del duopolio, es una construcción cuyas bases se levantan de forma simultánea al resto de los programas pactados durante la transición.

La recepción de dineros de SQM por parte del PPD durante la presidencia de Carolina Tohá es una nueva constatación del proceso de descomposición del sistema político, cuyos antecedentes si bien se remontan a la primera década de la transición y marcan importantes episodios en los años siguientes, es a partir del actual gobierno cuando se levanta el manto que ocultaba no sólo las fuentes del financiamiento de la política, sino sus alcances y objetivos. En este momento, con este nuevo evento, el escenario instalado desde finales del 2014 con los casos Penta, Caval y SQM suma nuevos actos y se refuerza sin dar señales de concluir.

En este nuevo episodio de corrupción se reproduce de forma concentrada el guión pergeñado desde los confines de la transición pactada. Los dineros de SQM, la empresa minera regalada por Pinochet a su entonces yerno, financian las campañas de los partidos de la Concertación-Nueva Mayoría. ¿Con qué objetivo? ¿Qué obtiene Ponce Lerou al financiar a estos partidos?

La respuesta posiblemente será silenciada o distorsionada por impresentable. Pero ante este silencio podemos hacernos algunas otras preguntas. ¿Por qué nunca se revisaron las privatizaciones hechas durante la dictadura? ¿Por qué se profundizó durante la transición el modelo neoliberal? ¿Por qué no se han tocado las AFPs? ¿Por qué pasaron décadas antes de modificar el sistema binominal o plantear la necesidad de una nueva constitución? Y podemos seguir en el terreno político: ¿Por qué Pinochet nunca fue condenado? ¿Por qué la Concertación corrió a rescatarlo de la justicia internacional? ¿Por qué hasta hoy en día CEMA Chile sigue usufructuando de cientos de inmuebles robados durante la dictadura?

Ciertamente, así como algunas figuras de la Nueva Mayoría intentan desligar responsabilidades en este proceso de corrupción acusando una crisis sistémica del financiamiento de la política, nosotros también creemos que se trata de una crisis, con la diferencia de que ésta trasciende el sistema político y abarca a toda la institucionalidad sobre la cual se ha apoyado la post dictadura. En este proceso de corrosión son las propias estructuras creadas o pactadas por los líderes de la Concertación-Nueva Mayoría las que han sido germen de la actual crisis.

En este nivel del trance ninguna decisión, proyecto, moción o mea culpa de la casta apunta a una honesta solución. El peso de la clase política, desde el gobierno, parlamento o de los mismos partidos y sus redes, se comporta como un núcleo cerrado que vela por su propia supervivencia, lo que implica la mantención de las instituciones que les han permitido acumular las enormes cuotas de poder. El desguace de las propuestas de la comisión Engel o la misma y patética actitud de los partidos de la Nueva Mayoría ante el Servel son sólo una muestra de la poca capacidad de autocrítica y de compresión de los niveles de desprestigio en los cuales han caído.

La clase política, de punta a cabo, actúa sin empatía y a contrapelo de los intereses y necesidades de la ciudadanía y de sus cada día más escasos representados. Es una pandilla, una banda que se ha apropiado del poder en complicidad con las grandes corporaciones, a las que favorece con leyes a cambio de financiamiento electoral. Es sin duda una crisis sistémica y terminal que ha terminado con la política, convertida en espectáculo, marketing y negociados. En este escenario derrumbado, la única opción está fuera de esta política, está en las organizaciones, la academia, la ciudadanía.

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Es oficial: el neoliberalismo existe

Lun, 30/05/2016 - 18:20
Andy Robinson, Attac

Este puede ser el día en el que los historiadores económicos del futuro coincidan en señalar como el principio del fin de algo que ha provocado sufrimiento y dolor masivos y pingües beneficios mucho menos masivos. Una ideología que ha transformado el mundo como el blitzkrieg que transformó Europa pero cuyo nombre se tenía que evitar en los medios de consumo masivo quizás porque reconocer su existencia era demasiado peligroso para quienes se beneficiaban de ella. Durante años, décadas, los periodistas, incluso los que leíamos a David Harvey en el cuarto de baño de la redacción, jamás podíamos llamarlo por su nombre, a no ser que quisiéramos ser tachados de bolivarianos, o loony lefties, hasta por los socialdemócratas mas entrañables.

Pero hoy es el día de la liberación. Por fin, hasta el Wall Street Journal o el Financial Times pueden hablar claro. Porque el Fondo Monetario Internacional acaba de decir la palabra tabú en un nuevo informe, firmado por Jonathan Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri. Es el volumen 53, número 2, de la sección de Finanzas y desarrollo de la voluminosa obra técnica del FMI. El título del paper: Neoliberalism: oversold? Que viene a significar “El neoliberalismo: ¿una idea vendida con celo excesivo?” Es decir, que ya es oficial. El neoliberalismo existe. O al menos, existió.

Que el FMI —el vendedor más empecinado de esta ideología ahora sobrevendida— utilice la palabra neoliberalismo en un análisis de las tendencias económicas de las últimas décadas es un acontecimiento muy significativo. Es un poco como aquel libro de Paul Preston que causó sensación porque llamó al franquismo, fascismo. Jamás había ocurrido en los textos respetables de las ciencias económicas y menos en los informes de los tecnócratas del FMI.

El nuevo informe empieza con una definición y una historia. Sitúa el inicio del neoliberalismo con aquella farsa del “milagro económico” que Milton Friedman utilizó en 1982 para describir las políticas de Augusto Pinochet tras el sanguinario golpe de Estado chileno de 1973. El neoliberalismo “tiene dos facetas”, explica el FMI: “Por un lado, la desregulación, la privatización y la apertura de mercados incluyendo los mercados financieros”. Y por otro lado, “un papel mucho menor para el Estado, con privatizaciones y restricciones sobre las políticas de gasto fiscal”.

El FMI reconoce que “las ventajas de la agenda neoliberal han sido ‘somewhat overplayed’ (exageradas)” Cabe recordar que para el FMI en los ochenta, noventa y 2000, esto no era una descripción del neoliberalismo sino de la inapelable realidad científica de cómo gestionar una economía. Ahora, el fondo reconoce que se ha “vendido de más”. “Las ventajas de la agenda neoliberal han sido somewhat overplayed”, dicen. Somewhat overplayed (algo exageradas). Será una frase para los libros de texto de las clases de la historia del siglo XX.

No es una rendición total. Los expertos del fondo mantienen una defensa de algunos elementos de la agenda neoliberal, la expansión del comercio mundial, inversiones directas extranjeras… (aunque, las nuevas tendencias políticas, léase Donald Trump, pueden estar a punto de enterrar hasta estos elementos del neoliberalismo). Insisten en que la privatización ha mejorado la competitividad de las empresas exestatales (aunque otros técnicos del FMI han resaltado el “ilusionismo fiscal” de quienes, como el nuevo Gobierno brasileño, venden activos públicos con el supuesto fin de reducir el déficit fiscal (pan para hoy, hambre para mañana, según la frase de Josep Borrell).

El revisionismo sísmico del FMI se centra más en otros componentes del neoliberalismo: la austeridad fiscal y la apertura financiera. Estas dos políticas —defendidas en su día por Bill y Hillary Clinton, Felipe González y Tony Blair— no han tenido los efectos positivos sobre el crecimiento que se preveía. La tesis de la austeridad expansionaria defendida por Jean-Claude Trichet o Alberto Alesina no cuadra con la experiencia de que “la consolidación fiscal normalmente es seguida de caídas del PIB”. Al mismo tiempo, defiende los controles de capitales para contrarrestar el impacto de entradas y fugas de capitales en un mundo esclavizado por los poderosos mercados financieros globalizados y desregulados por los neoliberales.

Es más, el neoliberalismo ha elevado los niveles de desigualdad hasta un punto en el cual está perjudicando no solo el crecimiento sino el paradigma ya no neoliberal sino liberal a secas. “Necesitamos una perspectiva más matizada de lo que la agenda neoliberal puede lograr”, concluyen. “La agenda neoliberal es una etiqueta utilizada más por sus críticas que por los arquitectos de esas pollitas”, añade sin mencionar que el Norman Foster del neoliberalismo era el mismísimo FMI.

La incorporación de la palabra “neoliberal” al vocabulario del mainstream es parte de una tendencia general que viene produciéndose desde la mega crisis de 2008 y 2009. Primero, se rehabilitaron otros términos anteriormente tabú como el keynesianismo, las políticas de redistribución, la desigualdad, la regulación financiera, la reflación, la evasión fiscal (antes este último término solía ser sustituido por estrategias de optimización tributaria global). Pero lo que representa ese informe es una bomba. Es como si Evo Morales de repente llegase a la calle H con la 17 en Washington para dar una conferencia sobre cómo diseñar un programa de ajuste. (Qué triste que la izquierda latinoamericana no podrá celebrar su victoria definitiva contra el FMI).

Al usar el término que había sido propiedad intelectual de New Left Review y Granta, el FMI está reconociendo que esas recetas no son las únicas viables. Y como suele ocurrir cuando un término tabú se convierte en uno aceptable en las conversaciones de gente poderosa y responsable, probablemente significa que la ideología que ha condicionado en mayor o menor medida casi todas las políticas adoptadas desde finales de los años setenta ya está en su última fase. Es como aquel día que anunciaron en Londres que Jimmy Savile, el presentador de Jim’ll fix it y otros programas familiares de la BBC de los años setenta, era pederasta y violador. Sólo se podían usar esas palabras cuando Savile ya estaba bajo tierra.

Por supuesto, el FMI no ha enterrado el paradigma neoliberal del todo y, más allá de las reflexiones de sus economistas, sigue forzando a gobiernos en muchas países a implementar las recetas del neoliberalismo overplayed y oversold. Pero como las enfermedades mentales, a veces reconocer la existencia es el primer paso hacia la curación. El FMI destaca que las políticas de desregulación, privatización, un estado menguante en lo económico (aunque no en lo militar o policial) y la apertura económica en una economía globalizada se han ido extendiendo desde aquellos días cuando los Chicago boys tapaban los oídos para no oír chillar a los que les arrancaban las uñas. “El modelo ha sido emulado en todo el mundo”, destaca junto a un gráfico que muestra la convergencia de todos los países hacia un conjunto de políticas del neoliberalismo oversold. España se destaca en el cuadro como uno de los alumnos estrella.
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¿Paloma de guerra?

Lun, 30/05/2016 - 13:10
David Brooks, La Jornada

El premio Nobel de la Paz viajó a Vietnam la semana pasada, país que resistió una de las guerras más largas de la historia moderna donde perecieron más de un millón y tal vez hasta 2 millones de vietnamitas y unos 58 mil militares estadunidenses, y, al reconocer las heridas y buscar cerrar este capitulo bélico, ofreció no una rosa, ni un ramo de olivo, ni palomas de la paz, sino… armas.

Más de medio siglo después del inicio de la intervención militar estadounidense en el sureste asiático, el presidente Barack Obama visitó Vietnam en actos de fuerte simbolismo tanto para ese país, y su pueblo, el cual aún padece las secuelas de esa guerra, sobre todo el uso del equivalente de armas químicas como el Agente Naranja y heridas permanentes por el lanzamiento de más bombas que el total arrojado sobre Alemania, Japón e Italia por los aliados en toda la Segunda Guerra Mundial (algunas de las cuales no detonadas siguen estallando y matando). Ahí siguen las imágenes imborrables del uso de armas tan brutales como el napalm para quemar a la población civil, incluidos los niños. Es ese mismo país donde ahora el presidente y otros políticos estadounidenses creen tener la autoridad moral para atreverse a criticar las violaciones de derechos humanos.

Pero la noticia con que culminó el viaje histórico, cuyo objetivo era festejar el inicio de una nueva relación y superar el pasado, fue que Obama anunció que Estados Unidos suspenderá el embargo a la venta de armas a Vietnam. Ese era el regalo que llevaba el premio Nobel de la Paz.

Al parecer, la mejor forma de festejar el fin de la historia bélica entre Washington y un país al cual intentó destruir para salvarlo (la famosa frase es de un mayor estadounidense en referencia al pueblo en Ben Tre, quien le comentó al entonces reportero Peter Arnett, de AP, que fue necesario destruir al pueblo para salvarlo de las fuerzas del Vietcong), es con una feria de armas.

Vale recordar que Estados Unidos, en el gobierno de Barack Obama, rompió el récord de cualquier presidente desde finales de la Segunda Guerra Mundial en el volumen de ventas de armas y equipo militar al mundo. En el año fiscal 2015, el total del programa de ventas de armas al extranjero –no incluye todas las transferencias de armas a otros países– fue de 46.600 millones de dólares, según cifras del Departamento de Defensa.

En Japón, segunda escala de la gira asiática del premio Nobel de la Paz, Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense en ir a Hiroshima, sitio del primer y único ejemplo en la historia del uso de un arma de destrucción masiva. Ahí, el 6 de agosto de 1945, Estados Unidos arrojó una bomba atómica que mató a aproximadamente 140 mil hombres, mujeres y niños (y otra tres días después sobre la ciudad de Nagasaki). Tanto Hiroshima, como Nagasaki eran ciudades de civiles, no objetivos militares (aunque había una base militar dentro de la primera ciudad).

Esta semana Obama colocó una corona de flores en el monumento a esa tragedia, y recordó que “hace 71 años… la muerte cayó del cielo y el mundo fue cambiado… un muro de fuego destruyó una ciudad y demostró que la humanidad poseía los medios para destruirse”. No mencionó que la narrativa oficial –esa que indica que se usó la bomba para evitar la prolongación de la guerra que resultaría en muchas más muertes, o sea que era el menor de dos males– ha sido no sólo refutada por historiadores, sino que la mayoría ha concluido que, en gran medida, es falsa, recordó el historiador Alex Wallerstein en The New Yorker.

Obama no ofreció ninguna disculpa (Washington casi nunca se disculpa ante otros países), recordó que Japón tuvo la culpa de la guerra, y en un mensaje emotivo declaró que se requiere un despertar moral alrededor del mundo para deshacerse de armas nucleares, y pidió tener la valentía de escapar de la lógica del temor y promover un mundo sin armas nucleares.

Lo que no dijo entre las palabras siempre tan bonitas de este presidente, es que, en los hechos, su gobierno ha impulsado un ambicioso programa de un billón de dólares para modernizar el arsenal nuclear estadounidenses en los próximos 30 años, que incluye el desarrollo de una nueva generación de bombas nucleares tácticas, o minibombas nucleares, para uso en campos de batalla.

Más aún, un informe del propio Pentágono emitido la semana pasada y analizado por la Federación de Científicos Americanos demuestra que el gobierno de Obama ha reducido el tamaño del arsenal nuclear estadounidenses menos que cualquier otro presidente de la post guerra fría, o sea menos que George W. Bush, Bill Clinton y George Bush padre. En 2015, Estados Unidos tenía 4 mil 571 bombas nucleares, una reducción, sí, de 702 bombas desde 2008, pero más que suficiente para destruir el mundo varias veces.

Aunque el presidente Barack Obama asumió su puesto con un fuerte compromiso de Estados Unidos para reducir el número y el papel de las armas nucleares y dar pasos concretos hacia un mundo sin armas atómicas, su gobierno podría ser recordado, eventualmente, más por su compromiso con modernizar el arsenal nuclear estadounidense, advirtió el Boletín de Científicos Atómicos hace más de un año.

Vale recordar, en este contexto, que este premio Nobel de la Paz ha continuado las guerras que heredó en Irak y Afganistán, y que ahora son las más largas en la historia de este país. A la vez, el comandante en jefe que fue electo a la Casa Blanca, en parte por su promesa de poner fin a estas dos guerras, ha abierto nuevos frentes en Siria y Libia, y ha incrementado la tensión bélica frente a China (parte del propósito del viaje a Vietnam) y Rusia. A la vez, ha ampliado y coordinado una de las campañas más amplias de operaciones especiales y de asesinato e intervención internacional vía control remoto empleando drones en varios puntos del planeta.

En resumen, esta semana en los cielos volaba algo que no se alcazaba identificar: ¿era una paloma de guerra o un águila de la paz?
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Ver Contradicciones nucleares de Obama: va a Hiroshima y elude NagasakiUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Según el FMI, los beneficios del neoliberalismo se exageraron durante décadas

Lun, 30/05/2016 - 09:31

Vicente Nieves, El Economista

Las reformas neoliberales han predominado en el mundo desde 1980. El FMI y el Banco Mundial han sido dos de las instituciones que han aconsejado durante años a varios países para realizar ese tipo de reformas. El éxito de la economía chilena parecía avalar el buen funcionamiento de las reformas neoliberales, que, sin embargo, tras ser implementadas en decenas de países en desarrollo no parecen haber sido tan positivas como se esperaba. Lea aquí el artículo completo del FMI.

Tal y como describen Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la revista oficial del organismo Finance & Development, "esa agenda neoliberal no ofrece buenos resultados para todos los países".

"La agenda neoliberal se caracteriza por la desregulación y la apertura de los mercados domésticos, incluyendo los mercados financieros y la entrada de competencia extranjera. Además de reducir el papel del estado a través de la privatización y la limitación fiscal de incurrir en déficits y acumular deuda". También se fomenta la expansión del comercio internacional y la inversión directa para fomentar la transferencia de conocimientos.

Sin embargo, a pesar de que la teoría señala que estos cambios son positivos para el desarrollo económico, "hay aspectos de la agenda neoliberal que no han funcionado como se esperaba". Según estos economistas, no todos los países han logrado un crecimiento económico sostenido, mientras que sí se han producido incrementos de la desigualdad importantes, lo que a su vez ha erosionado el desarrollo de esos países.

La teoría Aunque la liberalización de la cuenta de capital se suele ver como algo positivo para la adaptación de los países a la globalización, no siempre tiene los efectos deseados. Teóricamente, la liberalización de las cuentas de capital debería permitir una asignación más eficiente del capital a escala mundial, de los países industriales ricos en capital a los países en desarrollo con poco capital. Los beneficios deberían ser generales: una tasa de rentabilidad más alta del ahorro privado en los países desarrollados y una mejora del crecimiento, el empleo y los niveles de vida en los países en desarrollo.

Es cierto que este paso permite la entrada de flujos de inversión directa que sirven para transferir conocimientos tecnológicos, capital humano y estimular el crecimiento a largo plazo. Pero la apertura también permite la entrada de 'inversiones en cartera', a través de las cuáles el inversor busca un rendimiento financiero que no suele tener efectos positivos sobre la economía real, además de eliminar las fronteras para que los bancos extranjeros presten dinero a los agentes de los países en desarrollo.

"Estas inversiones en cartera y flujos de deuda parece que ni estimulan el crecimiento ni permiten al país compartir los riesgos con sus parejas comerciales. Esto deja entrever que el crecimiento y el riesgo compartido producto de los flujos de capitales dependen del tipo de flujo que sea", sentencian los economistas del FMI.

Mientras que los beneficios son algo inciertos para algunos países, los costes se pueden ver representados por el incremento de la volatilidad económica y una mayor frecuencia de crisis financieras. Desde 1980, ha habido alrededor de 150 episodios de entradas netas de capital en más de 50 mercados emergentes; en un 20% de las veces, estos episodios han finalizado en crisis financieras, muchas de estas crisis están asociadas a fuertes descensos de la producción, como se muestra en la revista Finance & Development.

Guillermo de la Dehesa, economista y presidente del Centre for Economic Policy Research, explicaba en 2004 que "la rápida liberalización de los sistemas financieros y de los flujos de capital en muchos países en desarrollo en unos casos, voluntaria, en otros, recomendada por el FMI y el Banco Mundial, y en unos pocos, forzada por un determinado programa de dichas instituciones, ha ayudado al desencadenamiento de las crisis financieras recientes de algunos de estos países".

Y es que no hay rentabilidad sin riesgo, ni recompensa sin peligro: "La libertad de movimiento de capitales tiene, como toda libertad, sus peligros, ya que da mayores oportunidades a los individuos, las empresas y las instituciones financieras para tomar mayores riesgos, a veces imprudentes, que pueden producir crisis e incluso riesgos sistémicos".

La solución más adecuada Como explicaba De la Dehesa, "una liberalización rápida de la cuenta de capital de la balanza de pagos puede traer consigo más problemas que beneficios. Los países de la OCDE tardaron más de tres décadas en liberalizar sus cuentas de capital y se pensaba que los países en desarrollo, menos preparados para ello, la podrían llevar a cabo en menos de una década".

Los peligros asociados a una liberalización demasiado rápida de los movimientos de capital pueden reducirse otorgando un espacio prolongado de tiempo a los países que inicien el proceso y "mediante una combinación de políticas macroeconómicas sanas y estabilizadoras, para no incurrir en desequilibrios financieros agregados y de políticas de regulación, supervisión y control de las instituciones financieras que desarrollen los incentivos adecuados para asegurarse una eficiente gestión del riesgo".

El ajuste fiscal Por otro lado, esta corriente también aboga por un control fiscal para evitar elevadas cargas de deuda pública. Una deuda pública demasiado alta respecto al PIB puede lastrar el crecimiento y la confianza en el país. Pero intentar reducir la deuda puede tener unos efectos contraproducentes que lleven al país a una situación peor a la previa.

"Para obtener un nivel de deuda inferior, se necesita distorsionar el comportamiento económico elevando los impuestos de forma temporal o reduciendo el gasto público, o implementando ambas medidas. Los costes de incrementar los impuestos o recortar el gasto para reducir la deuda pueden ser mucho peores... Con esto tampoco queremos decir que un elevado nivel de deuda sea bueno para el crecimiento y el bienestar", señalan los economistas del FMI.

En resumen, los beneficios de algunas políticas de la agenda neoliberal "se podrían haber exagerado", sobre todo en el caso de la apertura financiera, que no sólo no parecen haber desembocado en los beneficios previstos sino que además podrían haber incrementado la desigualdad económica y erosionado el crecimiento. En el caso de la consolidación fiscal, se han subestimado efectos secundarios como "un menor crecimiento de la producción y Estado de Bienestar, y un mayor desempleo", destacan los economistas del FMI.

Para concluir, estos expertos aseguran que la desigualdad de ingresos generada por estas políticas termina socavando el crecimiento económico, que a la postre es el objetivo final de la agenda neoliberal. La apertura financiera y la austeridad pueden intensificar los ciclos económicos creando burbujas que se hinchan y explotan poniendo en peligro el crecimiento económico a largo plazo de estas naciones.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

Contradicciones nucleares de Obama: va a Hiroshima y elude Nagasaki

Lun, 30/05/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Una de las características de la personalidad múltiple del presidente saliente Obama es su conducta contradictoria en general, y que resalta en el delicado tema nuclear, en particular.

Obama arribó a la Casa Blanca con las óptimas expectativas para resolver la grave crisis financiera de 2008 que heredó de su antecesor, y acabó arrojándose a las fauces de los lobos de Wall Street, a quienes rescató, en detrimento de los ahorros de la mayoría afectada de los ciudadanos, lo cual ha detonado estruendosamente en la revuelta en las atípicas primarias presidenciales.

De todos sus discursos, supuestamente amigables al Islam, desde Turquía hasta Egipto, sólo quedan cenizas y un Medio Oriente pulverizado.

El mundo que lega Obama es de un caos global, con intensas provocaciones a sus competidores Rusia y China, y que quizás estuvo al borde de desatar una tercera guerra termonuclear, como señaló el año pasado en Sarajevo el papa jesuita argentino Francisco, quien opera en sentido contrario al papa polaco rusófobo Juan Pablo II, gran aliado de los halcones de Washington.

El Papa jesuita ha optado por asombrosos acercamientos, en el sentido del Diálogo de Civilizaciones –que colisiona con el Choque de Civilizaciones huntingtoniano de los neoconservadores straussianos adictos a la guerra permanente– con el patriarca ruso Kiril de la Iglesia ortodoxa (http://goo.gl/IYeZS7) y la máxima autoridad del Islam sunnita, el Gran Imán de la mezquita Al-Azhar (http://goo.gl/6n0rBB).

Fui de los primeros equivocados en festejar el Premio Nobel de la Paz –inmerecido en retrospectiva; hoy se puede afirmar en forma categórica– que le otorgaron a Obama en forma prospectiva por su plausible aspiración a un mundo libre de armas nucleares.

¿Es Obama –quizás un Gorbachov ruso?– un presidente cándido, controlado por la maquinaria bélica de Wall Street, que busca más guerras con el fin de maximizar sus ganancias bursátiles?

¿O es un personaje falso y perverso de doble cara, muy dado a asestar puñaladas traperas, como se ha visto en sus relaciones tormentosas con los mandatarios de Rusia y China?

Es probable que la personalidad múltiple de Obama –un hombre muy inteligente, sin duda– se mueva a conveniencia, dadas las circunstancias, entre sus dos polos extremos que exhiben su conducta contradictoria.

Una suprema contradicción sicalíptica es que Obama ha programado dilapidar Un Billón de dólares para optimizar su arsenal nuclear, mientras evoca su hipócrita abolición (http://goo.gl/QhwquR).

No es sencillo gobernar la decadencia de EEUU, que requiere de gran pericia de maniobra cuando operan en forma simultánea los repliegues reales y los avances ficticios para no dejar vacíos geoestratégicos que empiezan a ser colmados por sus dos nuevos competidores, a quienes no se cansa de humillar: Rusia, que resucitó entre los muertos en la fase del zar Vlady Putin, y China, en la fase del ascenso irresistible del mandarín Xi.

El summum error geoestratégico de Obama fue haber acelerado la asociación estratégica entre Rusia y China, en contraste con la ruptura que propició Nixon entre los otrora dos aliados comunistas, en la década de los 70 del siglo pasado.

En forma sincrónica al despliegue de su ominoso escudo misilístico, diseñado para asfixiar a Rusia –desde Rumania, pasando por los países Bálticos hasta Polonia–, susceptible de incendiar a Europa, Obama realizó una visita histórica a Hiroshima: la primera de un presidente estadunidense después de 71 años del martirio nuclear, no muy lejos del Mar del sur de China, punto candente del planeta.

La misma semana de su gira al este de Asia, desde Vietnam a Japón, afloraron todas las flagrantes contradicciones, quizá deliberadas, de Obama, quien maneja garrote y zanahoria al mismo tiempo con sus dos manos, lo cual ha contribuido al caos global que ha fomentado cuando es el mejor informado de la ineluctable decadencia de EEUU.

Garrote de Obama en Vietnam, donde levanta el embargo de armas letales con el fin de contener a China y, tres días más tarde, zanahoria en Hiroshima, donde, mediante su poco creíble retórica seductora, insta a una revolución moral (sic) para abolir las armas nucleares (http://goo.gl/q35pWW).

Su discurso fue impecable, con antelación a su dureza contra Rusia y China que exhibió durante la cumbre del G-7 en Japón.

Más allá de su eviscerada retórica, cada vez menos seductora cuando se contrasta con los hechos, Obama cometió dos errores también históricos: 1. No pidió perdón por las víctimas y 2. Despreció a las víctimas de Nagasaki (74 mil muertos instantáneos), que eludió.

Tampoco Japón ha pedido perdón por sus atrocidades en Asia, en particular, en Nanjin (http://goo.gl/ALDgjn).

La visita de Obama a Hiroshima (140 mil muertos y 100 mil heridos de gravedad) fue necesaria, pero insuficiente, que ya desató la furia de las arpías del partido Republicano, del calado de Sarah Palin.

EEUU es el único país que ha lanzado dos bombas nucleares, específicamente sobre las ciudades mártires de Hiroshima y Nagasaki, lo cual fue innecesario porque el belicoso Japón imperial estaba a punto de rendirse seis días más tarde.

Conozco Hiroshima –donde participé como miembro del cuerpo de gobierno de IPPNW (Premio Nobel de la Paz 1985) a su congreso anual– y Nagasaki, la Roma de Japón, cuyo drama siempre me ha intrigado (http://goo.gl/Ga00cG).

Nagasaki, relevante ciudad católica de Japón, fue seleccionada de última hora debido al mal tiempo de Kokura, la otra ciudad programada para ser destruida que se salvó in extremis.

¿Por qué la crueldad de haber lanzado otra bomba nuclear, ésta más letal, de plutonio, el 9 de agosto en Nagasaki, tres días después de la bomba de uranio-235 de Hiroshima?

Los católicos de Nagasaki no entendieron la razón por la cual EEUU, superpotencia que alardea valores cristianos, aniquilaba a sus correligionarios.

Según archivos desclasificados por Gar Alperovitz, en su libro demoledor de falsedades, La decisión de usar la bomba atómica y la arquitectura del mito estadunidense (http://goo.gl/ITE9sE), Truman ordenó el doble lanzamiento nuclear para impedir la revancha de la Rusia zarista (derrotada en 1905), ya entonces como URSS, que se disponía a invadir Japón el 9 de agosto.

De acuerdo con la verdad histórica de EEUU y su propaganda muy bien aceitada, que siempre tiene a la mano una justificación para sus execrables crímenes de guerra, en ese entonces adujo que el doble lanzamiento nuclear fue para acortar la guerra y reducir el número de víctimas.

¿Se aniquiló innecesariamente a 214 mil japoneses en Hiroshima y Nagasaki para reducir un mayor número ulterior de muertos? ¡Vaya distorsión necrófila!

¿Cómo puede EEUU perorar, sin agotarse, sobre su triada perfecta de derechos humanos/democracia/libertad, después de Hiroshima y Nagasaki?

EEUU no podrá enarbolar los valores de la civilización hasta que se reconcilie con su conciencia nacional y con el resto del mundo, al que le debe una explicación sobre el lanzamiento innecesario de sus bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki y que parece haber olvidado el presente régimen nipón del pugnaz primer Shinzo Abe.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El asalto al poder en Brasil

Dom, 29/05/2016 - 15:24
Emir Sader, Página 12

Después de ser derrotada cuatro veces sucesivamente y de tener todas las de volver a perder ante Lula en 2018, la derecha brasileña escogió un atajo para buscar desalojar al PT del gobierno. Valiéndose de que la totalidad del gran empresariado –al contrario de los que decían que el PT gobernaba para ellos– se ha alineado en contra de Dilma Rousseff, han constituido una inmensa caja de financiamiento privado –en la última elección en que ese tipo de apoyo rige en Brasil– para elegir el peor Congreso en la historia del país.

Esa mayoría legislativa terminó siendo decisiva para desalojar a Rousseff del gobierno, como se ha visto en la vergonzosa votación de la Cámara de Diputados, transmitida por televisión y vista también en el exterior, cuando un verdadero striptease ha revelado lo que es el Congreso brasileño hoy día. A pesar de que el parlamentarismo ha sido derrotado en las dos veces que ha ido a plebiscito en Brasil, el Congreso actuó de esa forma, sin ninguna razón para el impeachment de Rousseff, pero valiéndose de una mayoría legislativa de derecha para derrotarla.

No tardó mucho para que quedara claro cuál es la cuestión de fondo también en esta interminable crisis brasileña. Al comienzo, los medios internacionales reproducían lo que afirmaba la prensa brasileña, toda ella comprometida con el golpe, creyendo que el tema era la corrupción del gobierno y del PT.

Cuando la crisis se volvió aguda, los medios mandaron periodistas, quienes dieron cuenta de que la situación era exactamente inversa: son los corruptos quienes promueven el golpe en contra de una presidenta, sobre quien no hay ninguna acusación siquiera de involucramiento en casos de corrupción. Como resultado, nunca se había creado una unanimidad como la actual en contra del golpe y del gobierno interino de Michel Temer.

La cuestión de fondo al remover a los gobiernos del PT es el restablecimiento del modelo neoliberal en Brasil, como ocurre en Argentina. Más que nunca queda claro que esa es la disputa central de nuestro tiempo. El PMDD, que desplazó al PSDB –en crisis final– como partido de la derecha, que nunca había ganado una elección presidencial, asumió un programa radicalmente conservador, de restauración neoliberal y ahora intenta ponerlo en práctica. Busca desmontar todo lo positivo que se ha hecho desde 2003 en Brasil, que va de la retoma de los procesos de privatización, pasando por el recorte radical de recursos para políticas sociales, hasta llegar al ataque a los derechos de los trabajadores, así como a las garantías básicas, a los derechos de las mujeres y de los negros, a la cultura, entre otras víctimas de su acción predatoria.

El que sea el primer gobierno desde la dictadura que no tenga mujeres en el ministerio es sólo una expresión de la pandilla que asalta el poder en Brasil: hombres, blancos, adultos, machistas envueltos, en su gran mayoría, en procesos de corrupción, con trayectorias políticas indefendibles. Que el primer escándalo del gobierno de Temer, con la revelación de grabaciones hechas entre ellos mismos, revele que el golpe fue tramado para buscar frenar las investigaciones de corrupción, con la caída de uno de los principales coordinadores del golpe y del gobierno de Temer –Romero Jucá– confirma el sentido inmediato del golpe. Ello después de que el principal coordinador del golpe, Eduardo Cunha, también fue retirado de su cargo de presidente de la Cámara de Diputados.

Es realmente una bandilla aventurera, que se lanza al asalto del Estado colocándose al servicio de los grandes empresarios, de Estados Unidos, de los medios de prensa decadentes, para desalojar el PT del gobierno, buscar protegerse de los casos de corrupción. Temer ya afirmó que no le importa la popularidad –nunca la tuvo ni nunca la tendrá–, cree que presta un servicio al país poniendo las cosas en su lugar, es decir, todo al servicio del mercado.

Pero toda esa operación golpista, además de los rollos entre ellos mismos, se van revelando nuevas grabaciones, y del carácter profundamente antipopular, antidemocrático y antinacional de las medidas que el gobierno va anunciando, encuentra su obstáculo mayor en la más grande ola de manifestaciones populares que Brasil jamás ha vivido.

Jóvenes, mujeres, movimientos musicales, negros de las periferias, hinchas de futbol y movimientos culturales –que han ocupado las instalaciones del Ministerio de Cultura en las 27 provincias del país–, entre tantos otros, copan diariamente las calles del país con manifestaciones de denuncia del golpe, unificadas por el fuera Temer.

El mismo Temer se ha vuelto el hombre más odiado del país. No puede salir de su búnker en Brasilia. Tuvo que huir de su casa en Sao Paulo, cercada por manifestantes populares y sus vecinos. Hasta cuando fue al Congreso a presentar su plan de ajuste fiscal fue abucheado con el coro de golpista.

¿Qué puede pasar en un país tan convulsionado, en el que la crisis sólo se profundiza con el gobierno interino de Michel Temer? El Senado tiene que refrendar todavía el alejamiento de la presidencia de Rousseff, que mientras tanto circula por el país en que se desarrollan manifestaciones a su favor y goza de un apoyo como no había tenido antes, mientras Temer es repudiado por todos lados.

Es una situación paradójica que una presidenta sea sometida a un impeachment mientras su sustituto esté en esa situación. Mientras tanto las manifestaciones de derecha por las calles, que habían logrado reunir a mucha gente, especialmente de clase media alta y de la burguesía –nunca a nadie del pueblo–, han desaparecido, como avergonzadas porque la corrupción está concentrada en el gobierno, mientras la prensa discute cuáles serán los próximos miembros del gobierno que caerán en desgracia por revelaciones de casos de corrupción, de los cuales ocho tienen procesos en el Supremo Tribunal Federal.

Dure poco tiempo o sobreviva hasta 2018, el gobierno de Temer tratará de desmontar todo lo que pueda de patrimonio público y de derechos de la población. Ya ha dicho que va a sacar de programas sociales a 10 millones de familias, entre otras medidas crueles, y que abrirá la antesala a los capitales extranjeros. Cuánto logrará avanzar en esa aventura, depende de la continuidad y expansión todavía más grande de las manifestaciones populares –en las cuales la CUT tiene un rol fundamental, junto al MST y otros movimientos sociales–, así como de la capacidad de la izquierda para encontrar una salida que frene lo más pronto posible al gobierno de Temer.

El fuerte liderazgo de Lula, único gran dirigente popular de Brasil, es la variable determinante para desalojar a Temer del gobierno, sea logrando el regreso de Rousseff –en cuyo gobierno Lula tendría el rol de coordinador, cambiando la política económica– o como candidato favorito en elecciones anticipadas o en 2018. De ahí la concentración de ataques de la derecha en contra de él, sin ninguna prueba concreta pero intentando generar condiciones para alejarlo de la vida política. Porque en elecciones, Lula tiene todas las posibilidades de ganar, deshacer lo que están realizando y retomar el modelo de desarrollo económico con distribución de renta.

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