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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6581125
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La zombificación del sector bancario europeo

Mér, 19/10/2016 - 13:30
Alejandro Nadal

Hoy las hojas de balance de los bancos en Europa están en malas condiciones. La cartera vencida que aqueja al sector bancario alcanza niveles muy altos en muchas regiones de Europa. Otro componente es un monumental revoltijo de derivados cuyo precio ni siquiera se puede determinar. Y la rentabilidad en el sector sigue muy castigada y amenaza los bajos niveles de capitalización. La situación es crítica.

El sector bancario en algunos países europeos está saturado y muchos bancos ni siquiera operan con un modelo de negocios eficiente. Por eso ni siquiera han podido pasar de manera decorosa las pruebas de estrés (que no son muy estrictas). Lo más grave es el volumen de la cartera vencida, resultado en buena medida de la irresponsabilidad de los bancos y de la incapacidad de pago de los deudores que siguen agobiados por la crisis macroeconómica, la austeridad y el desempleo.

Los bancos afectados se encuentran distribuidos en toda la Unión Europea. Desde el Commerzbank alemán y el holandés ING, hasta el emblemático Deutsche Bank, grandes, medianos y pequeños, son legión los bancos europeos que se encuentran en dificultades por muchas razones.

En el caso de Deusche Bank destaca la multa de 14 mil millones de dólares que le impuso el Departamento de Justicia estadounidense por su papel en la venta de títulos respaldados por hipotecas de mala calidad antes del estallido de la crisis. La multa provocó una caída de 42 por ciento del valor de las acciones de Deutsche Bank. Y como sus hojas de balance incluyen una montaña de derivados cuyo precio es un enigma, carece de buenos incentivos para atraer inversionistas.

Quizás la situación más grave se encuentra en Italia, donde la cartera vencida alcanza el 17 por ciento del crédito total (su valor real se reduce hasta 22 por ciento del valor nominal). Hasta el banco más viejo de Europa, la Banca Monte dei Paschi di Siena (fundada en 1472) se encuentra en una muy difícil situación con más de 46 mil millones de euros de préstamos malos.

Las dificultades de los bancos italianos son bien conocidas. El monto de créditos con problemas es de 360 mil millones de euros y sigue creciendo. Muchos bancos han descontado parte de la cartera vencida hasta en 44 por ciento, pero muchos analistas de mercado consideran que el valor real se acerca más a 25 por ciento (lo que reduce esos créditos al rango de cartera incobrable).

Para el caso de muchos pequeños bancos italianos, los accionistas son pequeños ahorradores que verán sus ahorros evaporarse si el gobierno no acude al rescate. Por eso Roma está buscando la manera de darle la vuelta a las estrictas reglas impuestas por la Comisión Europea en Bruselas que impiden el empleo de recursos públicos para recapitalizar un banco en problemas. Hoy hasta se habla de un enfrentamiento inminente entre Roma y Bruselas.

Desde 2007 la Unión Europea (UE) ha inyectado cantidades astronómicas para apuntalar a los bancos. Esa es una de las razones por la que la crisis financiera se transformó tan rápidamente en una crisis fiscal y después en una crisis de deuda soberana. En total, el apoyo al sector bancario en la UE ya se ha comido la friolera de 2 billones (castellanos) de euros entre ayudas para capitalización, créditos suaves y garantías. Todo esto no sólo no ha podido servir para reactivar la economía, sino que ni siquiera ha sido suficiente para estabilizar y sacar de peligro a los bancos europeos. Hoy por hoy la tan celebrada (en su momento) Unión Bancaria Europea no ha rendido frutos, ha propiciado la inacción y se ha convertido en una fuente de inestabilidad.

Una parte del problema es que el sector bancario en varios países de Europa (especialmente Alemania) se encuentra saturado de prestamistas, lo que dificulta el acceso a economías de escala y hace que la rentabilidad se pulverice. Pero la consolidación excesiva lleva al gigantismo y al riesgo sistémico cuando hay amenaza de quiebra.

La respuesta de política macroeconómica a la crisis en Europa agravó la situación de los bancos. Primero la austeridad fiscal intensificó la recesión, con sus secuelas en materia de desempleo. Las repercusiones sobre la cartera vencida de los bancos no se hicieron esperar. Después la postura de política monetaria con tasas de interés cercanas a cero e incluso en nivel negativo castigó todavía más la ya maltrecha rentabilidad de los bancos. Claro, el Banco central europeo (BCE) niega este daño colateral cada vez que sale a relucir el tema. Pero el FMI considera que los bancos europeos no podrán generar suficiente rentabilidad aún en el caso de que la economía europea fuera el escenario de un crecimiento robusto, prospecto que no se ve nada probable para los próximos años.

Las lecciones de la crisis de los bancos en Europa son claras. La ayuda con recursos públicos puede mantener como zombies a los bancos con problemas para proteger a los banqueros ricos. Pero eso no ayuda a nadie en la economía. La conclusión es inmediata. Esta actividad tan rentable y pro-cíclica no puede estar en manos privadas.
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La Jornada Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Histéresis: cuando una recesión se convierte en décadas de 'sufrimiento' económico

Mér, 19/10/2016 - 07:01
Vicente Nieves, El Economista

La última crisis parecía ser el inicio de un ciclo recesivo muy fuerte, pero pocos habrían apostado a que ese ciclo iba a tener consecuencias permanentes sobre la economía, que podrían lastrar el crecimiento económico y el empleo durante décadas. La crisis ha reducido de forma permanente el crecimiento potencial de las economías desarrolladas, que se enfrentan, como señaló Janet Yellen la semana pasada, a los efectos de la histéresis.

Lawrence H. Summers, profesor de la Universidad de Harvard, y Antonio Fatás, profesor de Economía en INSED, tratan las consecuencias y las causas de la histéresis en su trabajo The Permanent Effects of Fiscal Consolidations. En este documento, dichos expertos culpan a la consolidación fiscal emprendida en 2010 por la mayor parte de las economías desarrolladas. Este ha sido el principal factor que ha conducido a Occidente a la situación actual, caracterizada por un crecimiento mediocre y un mercado laboral débil.

"Los resultados muestran la presencia de fuertes efectos de histéresis producto de la política fiscal. Gran parte de las secuelas señalan hacían una consolidación fiscal contraproducente", según reza el trabajo de ambos expertos.

¿Qué es la histéresis?La histéresis es un concepto que empleado en economía suele hacer referencia sobre todo al mercado laboral. Que la tasa de paro aumente en medio de una recesión es algo normal, por los efectos derivados sobre el consumo, inversión, etc. de un ciclo recesivo. Pero si años después de haber finalizado la recesión, el mercado laboral sigue mostrando grandes debilidades, es porque la histéresis ha hecho su aparición.

Durante una recesión se suele producir un incremento de número de parados, si estos desempleados pasan un largo periodo (desempleo de larga duración) sin trabajar puede perder parte de su valía. La formación de una persona desempleada podría quedar desfasada si este individuo no puede o no tiene la voluntad de reciclar sus conocimientos para adaptarlos a los requisitos de un mercado laboral cambiante. Por ello, el gasto eficiente en políticas activas de empleo es vital para mantener la capacidad productiva de un país.

Esta descapitalización de parte del factor trabajo puede influir en el crecimiento potencial del país: "Es posible que las condiciones cíclicas dejen cicatrices permanentes en la producción, lo que típicamente se conoce como histéresis. Se usó originalmente en modelos del mercado laboral creados por Blanchard y Summers (1986) donde el desempleo cíclico se convertía en estructural".

Efectos negativos permanentesEste término está volviendo a ganar fuerza en la actualidad por el persistente desempleo de larga duración en Europa y en menor medida en EEUU. Summers y Fatás aseguran en su trabajo que "la contracción fiscal en las economías europeas no sólo ha reducido la producción a corto plazo, sino que también lo ha hecho en el medio plazo y puede que de forma permanente".

"Esta reducción en la producción hace que la consolidación fiscal sea más dura por el aumento del incremento del ratio deuda sobre PIB... Como señalaron los profesores DeLong y Summers (2012) en una economía deprimida la consolidación fiscal es contraproducente, lo que puede desembocar en un incremento de la deuda", destaca el documento.

Estos economistas creen que una política fiscal más expansiva habría sido beneficiosa en algunos casos. Además, si los resultados de este documento son correctos, tanto los gobiernos como los mercados deberían haber apoyado la expansión fiscal con el objetivo de reducir el ratio deuda sobre PIB. Por el contrario, varios países se quedaron sin acceso a los mercados y los gobiernos emprendieron procesos de consolidación fiscal, con la histéresis como resultado.

Janet Yellen se refirió en su discurso de la semana pasada a la histéresis, donde aseguró que las autoridades podrían actuar con mayor rapidez y agresividad para responder a una recesión, señalando a la política monetaria y fiscal. De esta forma, "se ayudaría a reducir la profundidad y la persistencia de la recesión, lo que limita el daño sobre la producción. Además, unas condiciones económicas fuertes pueden revertir parcialmente los daños sobre la oferta", destacó la presidenta de la Reserva Federal.

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De lo que no se informa y/o no se conoce sobre las elecciones en EEUU

Mér, 19/10/2016 - 00:10
Vicenç Navarro, Público

Está claro que las grandes instituciones representativas del Estado federal de EEUU y los mayores medios de información de aquel país (lo que se llama el establishment político-mediático estadounidense) no entienden lo que está pasando en EEUU. La aparición de las candidaturas de Donald Trump en el Partido Republicano y de Bernie Sanders en el Partido Demócrata ha cogido por sorpresa a tal establishment. El candidato Trump ha alcanzado en algunos momentos de la campaña electoral unos niveles de popularidad cercanos a los de la candidata demócrata Hillary Clinton, y el candidato Sanders casi venció en las primarias del Partido Demócrata (ganó en 22 de los 50 Estados), y ello a pesar de la clara y documentada hostilidad del aparato del Partido Demócrata, que utilizó todas las malas artes en la campaña para derrotarlo.

Y uno de los elementos de lo que está ocurriendo que ha sorprendido más al establishment político-mediático ha sido el apoyo a tales candidatos, Trump y Sanders, por parte de la clase trabajadora (de raza blanca), un sector de la población que tales establishments creían que ya no existía en aquel país, pues su percepción de la estructura social del país había sustituido incluso el término de “clase trabajadora” por el de “clase media”, definiendo como tal a toda la población que ni es rica ni es pobre. Según la percepción generalizada que tiene el establishment político-mediático de la realidad estadounidense, las categorías de clase social prácticamente han desaparecido, pues la mayoría de la población es y se siente de clase media. En esta visión de Estados Unidos, la clase trabajadora o bien ha desaparecido, o se ha convertido en clase media (por extraño que parezca, esta percepción de la estructura social de los países capitalistas desarrollados también está generalizada en el establishment político-mediático español).

Dentro de este esquema, se considera que la igualdad de oportunidades (que se asume existe en EEUU) ha actuado como un ascensor social vertical, permitiendo a los ciudadanos alcanzar los niveles que su mérito y esfuerzo permiten. Se reconoce que el racismo y el machismo prevalentes en la sociedad (y la consecuente discriminación fuerte que determinan) dificulta para tales grupos –los afroamericanos, los hispanos (procedentes de Latinoamérica) y las mujeres- el ascensor social. De ahí que lo que en EEUU se presenta como el partido de centro-izquierda (el Partido Demócrata) acentúe, como punto central de su programa, las políticas antidiscriminatorias a favor de los afroamericanos, de los latinos y de las mujeres. Su objetivo es la integración de estos sectores en el sueño americano que les permita ser miembros de la clase media y alcanzar las metas personales que se propongan. La victoria electoral de un ciudadano de raza negra en las últimas elecciones presidenciales, encarnada en la figura del Presidente Obama, era un hito esencial de esta estrategia de integración. Y la posible victoria de la Sra. Clinton significaría otra gran victoria de esta estrategia de integración de los discriminados (mujeres, en su caso) en el sistema político-económico del país.

El Partido Demócrata y la insuficiencia de las políticas identitarias integradoras El Partido Demócrata es el partido postmodernista que ha estado enfatizando los temas de identidad como centrales de su estrategia, orientada a conseguir el apoyo electoral de las minorías –los negros y los latinos- y de las mayorías -las mujeres-. La clase social no juega un papel esencial en dicha estrategia, excepto en el énfasis de mantener el nivel de vida de las clases medias, que asume constituyen la mayoría de la población. Hasta aquí la visión del establishment político-mediático del país y sus consecuencias para la estrategia electoral del Partido Demócrata.

El problema con tal visión es que es profundamente limitada e insuficiente. Y lo que está pasando en EEUU es un indicador de ello. Estas estrategias basadas en la identidad han tenido escaso efecto en cambiar las condiciones de vida de la mayoría de las clases populares, que incluyen la mayoría de minorías negras y latinas y la mayoría de mujeres. La clase trabajadora de raza negra ha visto su nivel de vida continuar descendiendo durante el mandado del Presidente Obama, que es una persona perteneciente a tal raza. En realidad, el fenómeno más llamativo que ha ocurrido en EEUU es el espectacular deterioro del bienestar y calidad de vida de la clase trabajadora y de sus diferentes componentes, incluyendo la clase trabajadora de raza negra.

En contra de lo que asume aquella visión del establishment político-mediático del país, las clases sociales continúan existiendo en aquel país (tal como también continúan existiendo en los países europeos, incluyendo España). En realidad, las cifras del censo estadounidense muestran claramente que la estructura social de EEUU es bastante semejante a la existente en la mayoría de países de la Unión Europea (UE). Existe, en primer lugar, lo que solía llamarse la clase capitalista, y que ahora se llama el 1% (el sector de la población que posee o gestiona las grandes empresas del país). En EEUU, el término más utilizado para definir esta clase (los super-ricos) es el de Corporate Class, la clase corporativa (que la componen los propietarios y gestores de las grandes empresas transnacionales basadas en EEUU).

Le sigue la pequeña burguesía, la clase media y la clase trabajadora, la cual, en contra de lo que se cree y presenta en los mayores medios de información y persuasión, constituye la mayoría de la población estadounidense (el 52%). Esta clase trabajadora es muy variada, tanto en su composición racial como en su nivel de cualificación. La clase trabajadora de raza blanca es la mejor pagada dentro de tal clase, y está sobrerepresentada (es decir, ocupa un porcentaje superior al que representa en el conjunto de la población) en el sector laboral mejor pagado (predominantemente en la manufactura), mientras que los trabajadores afroamericanos e hispanos (los que proceden de América Latina) están sobrerepresentados en los sectores peor pagados.

Esta división por raza dentro de la clase trabajadora juega un papel muy importante en la división de tal clase en EEUU. Tradicionalmente, las derechas y el mundo empresarial han utilizado el racismo para dividir y debilitar a la clase trabajadora. Fue nada menos que Martin Luther King, quien subrayó, semanas antes de que fuera asesinado, que el conflicto mayor que existía en EEUU era el conflicto de clases, siendo el racismo la ideología promovida por la clase dominante para perpetuarse en el poder, dividiendo a la clase trabajadora. De ahí que su discípulo, Jesse Jackson Senior, estableciera la Rainbow Coalition (la Coalición Arcoíris), que intentó establecer una amplia alianza de todas las razas existentes dentro de las clases populares, frente al establishment político-mediático del país.

El gran descenso del nivel de vida de la clase trabajadora en EEUU La clase trabajadora de raza blanca ha visto su nivel de vida reducido muy seriamente como consecuencia de que los sectores donde trabajaba, como el metalúrgico (donde los sueldos son más elevados), han sido los más afectados negativamente por los Tratados de Libre Comercio. El Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México (NAFTA), por ejemplo, tuvo un impacto devastador en los puestos de trabajo de las grandes empresas localizadas en EEUU y que se desplazaron a México. Un tanto semejante ha ocurrido con los Tratados entre EEUU y China. En consecuencia, en los últimos veinte años, EEUU ha perdido seis millones de puestos de trabajo en el sector manufacturero. Pero el impacto negativo es incluso mayor que el que presentan estos datos, pues la exportación de puestos de trabajo debilita a los sindicatos estadounidenses, con lo cual, los salarios de los puestos de trabajo de la manufactura que permanecen en EEUU han bajado significativamente. En los últimos quince años, tales salarios han bajado un 10%. Y ello como resultado del enorme debilitamiento de los sindicatos. Tal descenso de los ingresos al mundo del trabajo ha creado la ampliamente generalizada percepción que existe en EEUU de que “los hijos vivirán peor que sus padres”.

Es lógico y previsible que hoy tales sectores de la clase trabajadora, como los que pertenecen a la raza blanca, que ha sufrido un enorme bajón en su nivel de vida y en su bienestar (es el único grupo poblacional que ha visto descender su esperanza de vida), estén enfurecidos con el establisment financiero-político estadounidense, y muy en particular con el gobierno federal, al cual responsabilizan por haber facilitado, mediante sus políticas, tal exportación de puestos de trabajo (lo cual es cierto, debido a la gran influencia del 1% de la población, la más pudiente, sobre el Estado federal).

Pero parte del enfado de este sector de la población blanca hacia el Estado federal se debe también a muchas de las políticas antidiscriminatorias del Estado federal, las cuales discriminan positivamente a favor de los negros, de los latinos y de las mujeres, situación (para corregir la discriminación histórica que tales grupos han recibido) que es resentida por los blancos, incrementando las tensiones interraciales y entre género. El hecho de que las políticas sociales en EEUU no sean universales (es decir, que no beneficien a todo ciudadano y/o residente por igual), sino benéficas asistenciales (que benefician, por ejemplo, solo a los pobres) hacen que los programas antipobreza (financiados con impuestos de toda la clase trabajadora) no sean muy populares. Ni que decir tiene que esta percepción de que el gobierno federal está transfiriendo fondos públicos a través de sus programas antipobreza a los negros, por ejemplo, olvida que la mayoría de los pobres en EEUU son blancos, no son negros. Pero la percepción que se promueve es que la mayoría de pobres son negros (que son los más pobres entre los pobres).

Las políticas identitarias olvidan que hay clases dentro de las minorías y dentro de las mujeres Los programas antidiscriminación (que tienen lugar individualmente, persona por persona) han beneficiado primordialmente a sectores minoritarios de las minorías negras y latinas, y de las mujeres, sectores pertenecientes en su mayoría a la clase de renta media y media-alta (dentro de cada grupo discriminado). Ahora bien, la mayoría de los negros, latinos y mujeres (que pertenecen a las clases trabajadoras) no se han beneficiado, por lo general (tal como indiqué anteriormente) de estas medidas antidiscriminatorias, debido a que tales políticas antidiscriminatorias no están orientadas hacia la clase trabajadora. De ahí que, aun cuando hoy en EEUU haya más miembros de minorías que estén en posiciones de mayor nivel social y mayor poder (y lo mismo en cuanto a las mujeres), ello no quiere decir que la mayoría de las minorías y mujeres se hayan beneficiado de tales políticas antidiscriminatorias. La clase trabajadora de raza negra ha visto también como se reducía su nivel de vida durante el mandato del gobierno Obama. De ahí que la mayoría de jóvenes, incluyendo trabajadores negros y la mayoría de mujeres jóvenes por debajo de 40 años, apoyaran en las primarias del Partido Demócrata a Bernie Sanders (que enfatizó clase social) y no a Hillary Clinton (que enfatizó políticas de integración de las minorías). Clinton contó con el apoyo de las asociaciones a favor de las minorías y de las mujeres, asociaciones lideradas, en su mayoría, por personas de clase media alta, integradas en el aparato del Partido Demócrata. Pero la candidatura de Sanders tuvo su mayor apoyo entre la clase trabajadora y entre los jóvenes, incluyendo jóvenes negros, jóvenes latinos y mujeres jóvenes. Y su fortaleza forzó que el programa electoral del Partido Demócrata incorporara elementos importantes claramente progresistas que, de implementarse, mejorarían el bienestar de las clases populares, que constituyen la mayoría de la población estadounidense.

Las dos estrategias electorales que han seguido los candidatos En definitiva, lo que hemos visto en EEUU durante la campaña electoral ha sido el conflicto de estrategias electorales que reflejan dos visiones distintas de la estructura social de EEUU. La Sra. Clinton (una figura que representa claramente el establishment político-mediático del país) ha enfatizado las políticas identitarias (de carácter anti-discriminatorio, encaminadas a favorecer la integración de las minorías y de las mujeres en el “sueño americano”). Y la otra estrategia ha sido la de movilizar a las clases populares (centradas en la clase trabajadora) frente al establishment político-mediático.

Dentro de esta última estrategia, ha habido una gran diferencia entre Bernie Sanders y Donald Trump. El primero Bernie Sanders, presentó que la movilización popular debía ser contra el 1% que controla los mayores centros del poder financiero y económico, así como al Estado y a los medios de información y persuasión. Su estrategia (la de Sanders) incluía un discurso de clase (las clases populares frente a la Corporate Class), presentando a Clinton como agente e instrumento de la clase corporativa. Trump, por el contrario, acentuó su animosidad hacia el Estado federal, sin nunca citar a la Corporate Class (de la cual es miembro prominente). En este aspecto, Trump representaba una sensibilidad política semejante a la ultraderecha francesa liderada por Le Pen, que tiene puntos en común con el nazismo y el fascismo, que hay que recordar, se definieron a sí mismos como nacional-socialismo el primero, y nacional-sindicalismo el segundo. En España, el partido fascista, la Falange, se definió y continúa definiéndose como un partido de izquierdas, y sus colores (rojo y negro) eran y son los colores del anarquismo.

La desaparición de Sanders, sin embargo, ha limitado el conflicto electoral entre el candidato Trump y la candidata Clinton. El descenso en el atractivo electoral de Trump, en parte debido a la movilización mediática en contra de sus grandes excesos que le hacen sumamente vulnerable, ha dado un alivio al establishment político-mediático del país. Ahora bien, la posible derrota de Trump dejará intacto el enorme problema que existe hoy en EEUU y del que el establishment político-mediático parece no ser consciente. La candidatura Trump representa –como lo fue el nazismo y el fascismo- el intento de crear una alianza de sectores oligárquicos del establishment financiero y económico (los mayores financiadores de su campaña) con sectores de las clases populares, en frente de aquellas políticas del Estado federal que favorecen a las minorías y a las mujeres, estimulando el racismo y el machismo que dividen a la clase trabajadora, y dentro de una cultura jerárquica, autoritaria y antidemocrática que, en realidad, dañaría profundamente el bienestar de las mismas clases que dicen representar, es decir, las clases trabajadoras. De ahí la importancia de que el candidato Trump no consiga la presidencia.

Ahora bien, el gran problema que permanecerá después de las elecciones es que la victoria de la Sra. Clinton (victoria necesaria en este momento) no cambiará el contexto que determinó la aparición de Trump. La otra alternativa hubiera sido que el rechazo a tal establishment político-mediático pudiera haber sido canalizado por una opción política, como hizo el candidato Sanders, que cambiara la relación de clases existente en aquel país. Para que ello ocurriera, todas las fuerzas progresistas deberían aliarse, dando prioridad al mejoramiento del bienestar de todas las clases populares siguiendo una estrategia de movilización, respetando a su vez las diferentes identidades, subrayando los puntos que las unen (clase social) en su estrategia y en la defensa de sus intereses. El futuro de EEUU (y el mundo) depende de que ello ocurra.

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España calcula cuándo se agotará el fondo de reserva para las pensiones

Mar, 18/10/2016 - 15:02
Los presupuestos prorrogados que el Gobierno español envió a Bruselas incluyen estimaciones que apuntan a que España habrá agotado en diciembre de 2017 el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, según informó el diario El Mundo. "El déficit acumulado habrá dejado casi vacía la hucha de las pensiones y, por lo tanto, hará imposible el abono de la paga extra de Navidad", comunicó el diario español.Según el Plan Presupuestario confeccionado por el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy, la Seguridad Social registrará este año un déficit del 1,7% del Producto Interior Bruto y creará un agujero de aproximadamente 19.000 millones de euros. De esta manera, el fondo de reserva decrecerá a finales de este año desde los 32.481 millones con los que contaba en 2015 hasta los 13.500 millones. Según la información publicada por el citado diario, el Gobierno calcula que con esa cantidad de dinero deberá hacer frente a un déficit en la Seguridad Social del 1,4% del PIB en 2017, lo que crearía un agujero de unos 16.000 millones de euros y terminaría de vaciar la "hucha" de las pensiones.

En cuanto al déficit del conjunto de las Administraciones Públicas, las cuentas enviadas por el Ejecutivo a Bruselas contemplan un déficit del 3,6% del PIB para 2017 cuando el objetivo marcado por la Comisión Europea es del 3,1%. Ese desajuste puede deberse a la falta de margen de maniobra del Ejecutivo para diseñar unos presupuestos que incluyan fielmente las peticiones de Bruselas dado que su situación de interinidad le obligó a prorrogar las cuentas de 2016 en lugar de confeccionar unas nuevas. Según comunicó la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, el deseo del Ejecutivo español es formar un nuevo Gabinete con plenos poderes lo antes posible para poder diseñar un nuevo techo de gasto durante el mes de noviembre. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Un guerrero triste y cansado

Lun, 17/10/2016 - 22:00
Eric Nepomuceno, Página 12

El jueves 27 de octubre el ciudadano brasileño Luiz Inácio da Silva cumplirá 71 años de vida. Cinco menos que Pelé, que habrá cumplido 76 cuatro días antes. Uno menos que Chico Buarque, que cumplió 72 el pasado 19 de junio. Veintisiete más que su más cruel verdugo y perseguidor, el juez provinciano de primera instancia Sergio Moro, que anda por sus verdes 44 años sintiéndose una especie de dios vengador designado para impartir el castigo divino a su presa favorita.

Pero la verdad es que Luiz Inácio da Silva, Lula da Silva, ex presidente, fundador y creador del Partido de los Trabajadores, el PT, principal líder político del país más habitado y más rico de América latina, no anda con espíritu de celebrar nada.

Hace un tiempito le pregunté, en un almuerzo con otros dos amigos, si él no se cansaba nunca. Quise saber de dónde sacaba semejante energía. “A veces sí, me siento cansado, pero no puedo regalarme siquiera ese lujo, el cansancio”, me dijo.

Hablábamos de lo que pasa en Brasil, y él quiso saber cómo me sentía. “Indignado, irritado, impotente y triste”, contesté. Y Lula comentó: “Yo también me siento triste. Al fin y al cabo, hice lo que hice, empecé lo que empecé, y ahora me pasa lo que pasa…”.

¿Y qué es lo que le pasa? Pues le toca asistir a la demolición implacable de su PT, un partido nacido para reformular la política y airear un ambiente históricamente plagado de vicios e inmoralidades, y que terminó por aliarse a los enemigos y se dejó salpicar por el lodo.

Un ataque implacable de los mismos medios hegemónicos de comunicación que él creyó haber seducido, pero que a la hora de la verdad, se pusieron, con una sola y única voz, en su contra.

Por estos días, Lula da Silva trata de buscar una salida para el PT. Las elecciones municipales del domingo 2 de octubre masacraron su partido. Era algo esperado, pero no en tales dimensiones. Ha sido el peor desempeño del Partido de los Trabajadores en los últimos veinte años o más.

“Era algo esperado”, admite Lula. “Pero volveremos a ser lo que fuimos y seremos”, agrega, con la mirada fulminante puesta en algún espacio vacío y perdido.

Cuando conocí a Lula, hace como treinta y pico de años, era un hombre con mirada inquieta y feroz. Su voz ronca anunciaba cambios radicales. Ese Lula furioso ha sido drásticamente cambiado en la campaña electoral del 2002, cuando un publicista de mucho talento y escaso carácter –eligió, vendiendo personas como se fuesen jabón, a tipos de extrema derecha igual que de izquierda– creó la imagen de “Luliña paz y amor”.

Aquel Lula, el de 2002, se comprometió en una “Carta a los brasileños” a preservar puntos cruciales de la política económica de su antecesor, el neoliberal Fernando Henrique Cardoso, y lo hizo. Pero a la vez promovió cambios radicales en el panorama socioeconómico brasileño.

Los números no permiten dudas: el obrero que cometía errores básicos de gramática, que eliminaba el plural en sus frases, que tenía un discurso tosco y directo, montó un gobierno que eliminó a Brasil del mapa del hambre de las Naciones Unidas. En su gobierno, 42 millones 800 mil brasileños abrieron, por primera vez en sus vidas, una cuenta corriente en los bancos.

La libreta de ahorro, único instrumento de que disponían, quedó en la memoria. Se vendieron, como nunca, heladeras, cocinas, motos, coches. Ha sido como si una Argentina entera entrase en el mercado de consumo: 42 millones 800 mil tipos por siempre ninguneados.

Pasados los años, Lula sigue creyendo que hizo lo que tenía que hacer. “El presupuesto del Estado tiene que contemplar a los pobres, no se debe hablar de gasto, en el presupuesto para educación y salud públicas: es inversión. Inversión en el futuro de la gente”, dice.

El problema es que, en el sistema político brasileño, existen 35 partidos políticos activos y en el Congreso hay como 28. Así que ningún presidente se elige contando con mayoría en diputados y senadores. Como consecuencia, es imperioso armar alianzas políticas. Y las alianzas que armó el PT fueron con lo que de más sucio existe en la vida política brasileña. A tiempo: exactamente la misma alianza que ahora sostiene a Michel Temer, que no fue elegido, que llegó a la presidencia a raíz de un golpe institucional.

¿Qué dice Lula de esa experiencia? “Lo importante era tener una base para gobernar.” Su partido, otrora una especie de vestal contra la corrupción dominante en el escenario político brasileño, se mezcló en el lodo.

¿Y ahora? Bueno, ahora hay que empezar todo otra vez.

El mismo Lula es convocado para volver a presidir su partido, el PT. Pero se resiste. Sus interlocutores más cercanos, sus amigos, dicen que más urgente es preparar su defensa contra el acoso irremediable de una Justicia Injusta, que entre otras cosas es capaz de mantener en prisión a su ex ministro de Hacienda, Antonio Palocci, “mientras se buscan pruebas en su contra”. Esa historia de presunción de inocencia, y que les toca a los fiscales probar la culpa, quedó definitivamente eliminada del escenario judicial brasileño. Aquí en Brasil, primero se acusa, luego se detiene al sospechoso, y luego a ver cómo probar sus crímenes.

Lula da Silva anda un tanto tristón. Su mirada pasea por un horizonte invisible. Está cansado. El hombre que dice no cansarse nunca está cansado. Está visiblemente cansado. Mastica despacio y con cuidado cada parte del asado de cordero que eligió. Es un almuerzo entre amigos. De repente, le pregunto: “¿Es que no te cansás nunca?” Y él me mira, una mirada de mil fuegos, y dispara: “Es que no tengo tiempo para cansarme”. Miente. Es evidente que miente. La mentira está estampada en sus pelos, cada vez más ralos; en la mirada, cada vez más opaca; en la voz, cada vez más ronca.

Mañana o pasado o en unos días más lo detendrán. La imagen de Lula preso es, será, la gloria máxima del golpe de Estado, golpe institucional que se dio en mi país, el país de Lula. ¿Ha sido el suyo un gobierno corrupto? No. ¿Hubo corrupción en su gobierno? Claro que sí. ¿Ha sido complaciente con esa corrupción? Quizá. Muy probablemente, sí. En países como el mío, es o eso o la nada.

Me doy cuenta de que Lula tiene una coronita de perlas, de lágrimas, en la frente. De sudor, pues.

Terminamos de almorzar, nos despedimos, nos abrazamos. Nunca fui y jamás seré del PT. Mis críticas al partido creado por Lula da Silva desbordarían el espacio que me concede este diario. Pero salgo de este almuerzo largo y tardío con las palabras que dijo Lula cuando, de manera absolutamente ilegal, lo llevaron a prestar testimonio en la Policía Federal, hace como cinco, quizá seis meses.

Dijo Lula da Silva: “Si me matan, seré mártir. Si me detienen, seré héroe. Si me dejan libre, seré presidente otra vez”.

Si me permiten una participación personal, estoy seguro de que lo detendrán. Mañana o el miércoles o la semana que viene. ¿El crimen? No importa. Por ser obrero, apenas alfabetizado, y haber saneado lo mismo que hirieron sus antecesores.

Lo detendrán y condenarán por haber sido el primer obrero en alcanzar el poder, y que por intuición –mucho más que por ideología– cambió el mapa social de mi país. Es decir: que no robó nada.

Y por eso…

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España y EEUU son los países avanzados en los que más aumentó la desigualdad según la ONU

Lun, 17/10/2016 - 19:13
Teguayco Pinto, El Diario

"El poder económico y político se concentra cada vez más en manos de un número muy reducido de personas". Este es el principal mensaje que se puede extraer del informe sobre desigualdad mundial publicado por la Unesco, y que señala a España y a EEUU como los países en los que más ha aumentado la desigualdad salarial durante los últimos años.

La desigualdad global se mide habitualmente a través del coeficiente de Gini, cuyo valor varía entre 0 (sin desigualdad) y 1. En Europa este índice oscila entre 0,25 y 0,30, aunque en España alcanzó en 2012 un elevado 0,36, según datos del informe, solo por detrás de Grecia (0,37) e Israel (0,43). En EEUU este índice alcanza un valor de 0,41, mientras que los países más desiguales se sitúan ligeramente por encima de 0,60, como, por ejemplo, Sudáfrica.

El crecimiento de las desigualdades internas ha sido especialmente marcado en los países más ricos y el informe señala el período de crisis como especialmente perjudicial, debido principalmente a una combinación de pérdida de empleos y aumento de las disparidades salariales.

España pasó de un índice Gini de 0,31 en 2002 a 0,36 en 2012, lo que supone un aumento de casi un 14%. Según el informe, el 90% del incremento de la desigualdad en España está causado por el paro y los bajos salarios durante el periodo 2006 a 2010.

Los investigadores son especialmente críticos con los recortes y las políticas de austeridad llevadas a cabo en la UE, de los que dicen que "no sólo perjudican el empleo y la inversión, sino que afectan a los pobres de manera desproporcionada, a través de reducciones de salarios y pensiones y mediante recortes en sanidad pública, educación y gasto social".

También hacen referencia al aumento de los contratos de trabajo temporal, que "se han convertido en una característica distintiva de los mercados de trabajo en el sur de Europa, los países andinos y partes de Asia" y que "suponen pérdidas salariales significativas para los trabajadores individuales". En este sentido, el informe vuelve a destacar el caso de España, "donde más de una cuarta parte de la fuerza de trabajo tiene contratos temporales".

Según los miembros del comité científico consultivo encargado de supervisar el informe, entre los que destaca el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, las medidas de liberalización económica adoptadas a partir de la década de 1980 "han provocado un aumento de la desigualdad y una distribución poco equitativa de los beneficios del crecimiento".

Además, señalan como a partir de la década de 1990 empezó a producirse un estancamiento de los salarios de la clase media en los países desarrollados, lo que unido al aumento de las ganancias del 1% de las personas más ricas y al predominio creciente de las rentas del capital financiero sobre los ingresos del trabajo, han contribuido a concentrar la riqueza en manos de una élite muy reducida.

La paradoja de la desigualdad A nivel global, el índice Gini se sitúa por encima de 0,70, aunque los resultados del informe muestran una disminución en las últimas décadas de entre un 3% y 4%, una tendencia positiva que se debe en gran parte al rápido crecimiento económico en China y la India, o al crecimiento, más moderado, de varios países de Latinoamérica. Sin embargo, esta reducción parece haberse apoyado en el incremento de las desigualdades internas de los países, algo que se conoce como la paradoja de la desigualdad.

Es especialmente llamativo el caso de China, cuyo coeficiente de Gini aumentó en once puntos durante el periodo 1985-2008, aunque disminuyó alrededor de dos puntos en los siguientes seis años. Los investigadores también mencionan a los países del antiguo bloque soviético, que durante los últimos años han sufrido un aumento importante de la desigualdad y destacan el caso de Rusia, cuyo índice Gini aumentó más de 20 puntos tras la caída de la Unión Soviética y que aún hoy se mantiene en valores superiores a 0,41.

Con respecto a los países latinoamericanos, el informe indica que la mayoría registraron una reducción de la desigualdad en la pasada década y destaca los casos de Brasil y Argentina, cuyo índice Gini disminuyó alrededor de 12 puntos. Entre los factores que han contribuido a la reducción de la desigualdad en América Latina, los investigadores destacan el aumento de los salarios mínimos, la introducción de reformas fiscales progresivas y las pensiones sociales.

Falta de reforma de los mercados financieros En otro informe publicado en las mismas fechas por la Conferencia de Comercio y Desarrollo de la ONU, se hace referencia a la desigualdad y se critica la creencia en la "hipereficiencia de los mercados autorregulados", a la que acusa de haber ignorado cómo el crecimiento estaba siendo alimentado por una "adicción malsana a las apuestas de alto riesgo entre los agentes del mercado financiero", lo que terminó provocando un aumento de la desigualdad "a niveles no vistos desde la década de 1920".

Este informe hace hincapié en el hecho de que pese a que los mercados financieros fueron castigados por la crisis, éstos "no fueron reformados", lo que sigue afectando a los niveles de deuda y desigualdad. Además, critican que la mayor parte de las ganancias de los últimos años hayan dado como resultado el aumento de los beneficios empresariales, "mientras que la mayor parte del ajuste ha caído sobre los países deudores y las familias trabajadoras, cuyos salarios, empleos y bienestar social están bajo la presión constante de las medidas de austeridad".

Objetivos de desarrollo: un eslogan sin sentido Finalmente, el informe de desigualdad llama la atención sobre el riesgo que corren los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) si no se hace mayor hincapié en las políticas redistributivas. Estos objetivos fueron aprobados en septiembre del pasado año, como un proyecto global para terminar con la pobreza, hacer frente a las desigualdades y abordar el cambio climático en el curso de los próximos quince años.

Sin embargo, según se advierte en el informe, "son muy pocos los países que efectúan inversiones en la realización de trabajos de investigación sobre las repercusiones a largo plazo que tiene la desigualdad en sus economías, sociedades y comunidades" y los científicos concluyen que "si esto no se resuelve urgentemente, la meta transversal de "que nadie se quede atrás" de aquí a 2030, proclamada en los ODS, será un mero eslogan sin sentido alguno".

El estudio, que fue presentado en la Real Academia Sueca de Ciencias y que lleva el título Afrontar el reto de las desigualdades y trazar vías hacia un mundo justo, recuerda que el 1% de la población posee casi la mitad de la riqueza de los hogares y que las 62 personas más ricas del mundo poseen por sí solas tantos bienes como la mitad más pobre de la humanidad. Una realidad que "está poniendo en tela de juicio la perdurabilidad de los modelos predominantes de desarrollo económico".

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El plan C de EEUU en Siria: guerra furtiva de baja intensidad contra Rusia

Lun, 17/10/2016 - 03:37
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

La fractura geopolítica global es notoria en los multimedia de las grandes potencias del Olimpo. Las noticias, que reflejan sus concomitantes intereses, también están fracturadas.

Los poderosos multimedia de Estados Unidos (EEUU) están más obsesionados en los deleznables escándalos eróticos de Donald Trump, a quien buscan descarrilar antes del último debate, que en la alarmante situación geopolítica global en la que opera Barack Obama antes de despedirse.

En su aplastante mayoría, los multimedia de EEUU están obscenamente controlados por el alicaído establishment dual de los partidos Demócrata y Republicano, lo cual se subsume en la anacrónica Santa Alianza de sus dos nuevas dinastías de los Clinton y los Bush que exorciza en forma peligrosa al zar Vlady Putin y coloca a Rusia en la picota.

¿Cual será el costo postelectoral para la salud nuclear del planeta, de la viciosa rusofobia de los seguidores de la pugnaz Hillary Clinton?

Los multimedia de Europa, en franca derrilección, se encuentran encapsulados en su declive existencial, mientras sus homólogos chinos son los más optimistas del planeta cuando exaltan la octava cumbre de los BRICS en Goa (India) y su anhelo pacífico multipolar, boicoteados en forma pueril por sus colegas occidentales.

Después de los perturbadores ejercicios de movilización en refugios atómicos de 40 millones (sic) de ciudadanos rusos, casi su cuarta parte poblacional, del 3 al 7 de octubre pasado –también boicoteados por Occidente, que se refocila con su síndrome de la negación–, los multimedia de Rusia ostentan un pesimismo espeluznante ante la inminencia de un pérfido ataque nuclear de Obama, quien ejerce al máximo su legendaria duplicidad.

Dmitry Kiselyov, que muchos sitúan como portavoz del zar Vlady Putin, en un reciente programa de Vesti Nedelyi de la televisión rusa, sentenció que la conducta ofensiva contra Rusia comporta una dimensión nuclear cuando Moscú reaccionará con nervios de acero al plan B de EEUU (https://goo.gl/USWR9s).

El analista Alexander Kirov, del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, adujo que la grave situación en Siria parece similar a la crisis de Suez de 1956, o a la crisis de los misiles de 1962, y advirtió que Siria puede llevar a más serias consecuencias.

Los puntos de colisión entre EEUU y Rusia son múltiples y variados. Van desde la guerra cibernética hasta los ominosos tres puntos calientes geopolíticos en pleno despliegue en su dimensión curvilínea desde el mar Báltico pasando por el mar Negro hasta el mar Mediterráneo: 1. La triada de Países Bálticos/Polonia/Kaliningrado (Rusia), donde la ofensiva misilística de la dupla EEUU/OTAN ha llevado a la réplica análoga de Rusia; 2. Ucrania, donde los rusófobos de Kiev han vuelto a recalentar los frentes rusófilos de Donetsk y Lugansk, y 3. Siria, donde la inminente caída de Alepo impactará la caleidoscópica correlación pentapolar regional de fuerzas de sus principales actores multidimensionales: Turquía/Irán/Arabia Saudita (AS)/Egipto/Israel.

En cualquiera de los tres puntos incandescentes e indecentes de marras se puede desencadenar una colisión directa entre EEUU y Rusia que desembocaría en una tercera guerra mundial nuclear.

Hoy es más conspicuo el contencioso sirio cuando tanto la CIA como Ashton Carter, secretario del Pentágono, han amagado intervenir en Siria con un abanico de opciones militares, mientras Obama –al menos que no se trate de un reparto teatral de roles entre el policía malo y el policía bueno del barato maniqueismo hollywoodense– se acaba de pronunciar por una salida diplomática, la cual cobró fuerte intensidad este fin de semana desde Lausana (Suiza) –donde los cancilleres John Kerry, de EEUU, y Sergei Lavrov, de Rusia, después de su dramática ruptura, se vuelven a reunir solos y en conjunto con sus homólogos de Turquía, AS, Qatar e Irán –hasta Londres, donde Gran Bretaña, Francia y Alemania participarán en las tratativas.

En los circuitos geoestratégicos globales se presupone que el plan A de Obama versa sobre un condominio con Rusia para resolver por la vía diplomática el contencioso sirio.

En una ocasión John Kerry había amagado con un plan B para Siria que dejó perplejos a los geoestrategas rusos.

Alastair Crooke, ex espía británico y ex asesor de política exterior de la Unión Europea (antes del Brexit), hoy a cargo del relevante portal Conflicts Forum en Beirut, explaya la existencia de un plan B de EEUU mediante el cual sus superhalcones del Pentágono y la CIA buscan escalar la guerra en Siria, al tiempo que fomentan “una nueva guerra fría con Rusia” que está a punto de descolgar un resonante triunfo de alcances estratégicos en Alepo.

El ex espía Crooke asevera que Paul Ryan, líder camaral del Partido Republicano, forma parte del “bloque de la guerra fría”, quien ha catalogado al zar Vlady Putin de adversario y agresor (sic) que no comparte los intereses de EEUU.

También Hillary Cinton pertenece al “bloque de la guerra fría”, lo que explica la dualidad promiscua de los partidos Republicano y Demócrata consolidada por sus dos disfuncionales dinastías de los Bush y los Clinton que están a punto de aniquilar sexualmente al locuaz Trump, pero no al trumpismo, consustancial a la guerra civil larvada que padece EEUU.

A juicio de Crooke, el plan B de EU, en connivencia con sus aliados regionales y los yihadistas de Al-Qaeda/Al Nusra/Ahrar al Sham –transmutados y permutados por la distorsionada lingüística geopolítica israelí-anglosajona–, debían capturar Alepo, lo cual hubiera forzado a Rusia e Irán a desembarazarse del presidente sirio Bashar El-Assad, con el corolario del cambio de régimen.

Si existió un plan B, pues no fue el de EU, sino el de Rusia, que está punto de descolgar un resonante triunfo con su ayuda para conseguir la expulsión por la vía diplomática, luego de intensos bombardeos aéreos, del último reducto yihadista en el noreste de Alepo, que obliga a Obama a regresar a su fariseo plan A de su condominio con Moscú.

Sin tapujos, Crooke demuestra que EU busca la protección de Al Qaeda cuando siempre “maniobró para frenar a Rusia y Siria para debilitar a los yihadistas (https://goo.gl/gJOaMs)”.

Mike Whitney, asiduo del crítico portal Counterpunch, alega la existencia de un bélico plan C furtivo de EU que coincide con la letra inicial C del apellido de Ashton Carter, pugnaz secretario del Pentágono: una guerra de baja intensidad con el fin de empantanar a Rusia, al estilo del plan Brzezinski en Afganistán, que desembocó en la disolución del imperio soviético (https://goo.gl/xvRLtx).

El plan C es furtivo porque evita una resolución del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y libra bombardeos encubiertos (sic) sin el conocimiento (sic) de la opinión pública.

Fue justamente lo que sucedió con el bombardeo accidental (la moda) en la ciudad siria de Der Ez-Zor el 17 de septiembre pasado, que cobró la vida de 62 soldados sirios y favoreció en forma tangencial a los yihadistas, lo cual enfureció a Rusia, que todavía no se acostumbra a la legendaria duplicidad de Obama, quien, dependiendo de las circunstancias, juega con sus tres planes: A, B y C.

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Deutsche Bank: ¿momento Lehman o momento brexit?

Dom, 16/10/2016 - 20:06
Paula Bach, La izquierda diario

Hace unos días presentamos un primer análisis de Juan Chingo sobre la situación del Deutsche Bank. Acercamos aquí un segundo enfoque que combinando puntos de contacto y matices en la caracterización, aborda la situación del banco previa al episodio actual, el lugar de la multa norteamericana, de las tasas de interés negativas y de las elecciones alemanas en el destino del Deutsche.

Es sabido que el Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania –la economía más fuerte de Europa-, sufrió hace no muchos días severas pérdidas bursátiles y enfrenta una situación de extrema debilidad financiera. El valor de sus acciones tocó el pasado viernes un piso histórico en la bolsa del Frankfurt, recuperando terreno unas horas más tarde. Los activos del banco ascienden a 1,8 billones de euros –el equivalente a la mitad del PBI alemán de 2015- y fue calificado por el Fondo Monetario Internacional como la institución que presenta mayor riesgo sistémico por delante del HSBC o del Crédit Suisse- dentro de los “too big to fall” (demasiado grande para caer).

La intención del Departamento de Justicia de Estados Unidos de penar al banco con una multa de 14.000 millones de dólares por sus prácticas ilegales con hipotecas subprime entre 2005 y 2007, colocó al Deutsche en primera plana. Pero la situación crítica del banco no se generó de un día para otro ni es el simple producto de la multa norteamericana. El Deutsche –en un sentido como la Reserva Federal- se encuentra entre las dos hojas de una tijera que se cierra. Esas dos hojas son las de la economía real y la de la política que contribuyen a su tiempo a entender el sentido e interpretar el lugar de la presión norteamericana.

Estado de cosasEl Deutsche Bank es un banco de inversión que además de cotizar en la bolsa de Frankfurt, lo hace en la de Nueva York. La actividad de la institución está centrada en operaciones de capital, compra y venta de valores y financiación y asesoramiento a grandes empresas. Tal como lo detalla el balance del banco del primer semestre del año, el Deutsche cuenta con un activo total de 1,8 billones de euros y recursos propios de primera categoría por aproximadamente 60 mil millones. La relación entre ambos valores que arroja un escaso 3,4% se conoce como razón de apalancamiento e indica la calidad del capital bancario y su capacidad para asumir pérdidas. Esta relación muestra que el banco está apalancado en alrededor de 30 veces sus activos de primera categoría.

Sin embargo, como resaltan Ángel Berges y Fernando Rojas en una nota de El País de España –y como también puede verse en el balance- si se toma en cuenta lo que se conoce como “razón de solvencia”, la situación del banco mejora. La razón de solvencia -cuestionada de todos modos por su capacidad de medir el verdadero perfil de riesgo- se calcula como la relación entre los activos de primera categoría y el activo total ahora ponderado por el nivel de riesgo –APR, en la jerga financiera. En el caso del Deutsche esta relación se aproxima al 11% y se explica porque su “activo ponderado por el nivel de riesgo” ronda apenas el 20% del activo total. Es cierto que el Deutsche mejoró su relación de solvencia desde el año 2009. En aquel año y según The Economist, la razón de solvencia alcanzó un alarmantemente bajo 2,4%, evolucionando hasta el 5,5% a mediados de 2012 y consiguiendo más tarde el actual valor de alrededor del 11%. Aunque esta relación favorece al banco respecto de la razón de apalancamiento, lo muestra como el de mayor debilidad, si se la compara con la razón de solvencia de las restantes entidades sistémicas de la eurozona.

Por otra parte, el Deutsche posee una alta especialización en productos derivados, es decir, en productos financieros cuyo precio se construye a partir de la evolución de los de otros productos como por ejemplo acciones, bonos o materias primas. El Deutsche posee derivados por un valor aproximado de 75 billones de dólares, equivalentes a un 11% del mercado total de derivados internacionales que se calcula en alrededor de 650 billones –el monto varía según el criterio que se utilice- semejantes a alrededor de unas 9 veces el PBI mundial. No hay que perder de vista que el banco se maneja con altos niveles de derivados hace años por lo que el riesgo de catástrofe no radica directamente en aquellos instrumentos sino en los contrariedades que provienen de la economía real y pueden derribar ese “House of cards”. Gran parte de los activos que subyacen a los derivados son tóxicos y en caso de derrumbe, podrían adquirir un rol comparable al de las hipotecas subprime en la crisis de 2008.

Sinergia y tasas negativasDe hecho la aceleración de la crisis del Deutsche coincide temporalmente y se vincula a los asuntos emparentados con la economía real. Más concretamente, a los límites de lo que hemos denominado la sinergia entre el crecimiento chino y de los países “emergentes” por un lado y las medidas monetarias expansivas de los países centrales, por el otro. Como ya en febrero de este año sintetizaba el periódico financiero Invertia: la desaceleración china es una fuente de preocupación para la economía alemana ya que Berlín es el tercer socio comercial de Pekín por tamaño. Además la crisis migratoria que tiene a Alemania como uno de los países preferidos de destino, puede suponer un regalo envenenado. La mano de obra barata siempre es bienvenida pero la opinión pública está poniendo sobre la mesa la idea de cerrar fronteras y acabar con Schengen, cuestión que podría ser mortal para la exportadora Alemania y para el Deutsche Bank.

El menor impulso de la economía mundial y las presiones deflacionarias derivadas, lastendencias contractivas del comercio internacional, entre otros factores, condujeron al artificio de las tasas de interés nominales negativas. Cuando un banco central define una tasa de interés nominal negativa significa que literalmente les cobra a los bancos comerciales por una parte de las reservas depositadas en la institución. El objetivo consiste en alentar a los bancos a prestar a las empresas a fin de reactivar la economía y combatir la deflación. En los hechos, en el curso del fatídico año 2014 –cuando los signos de sinergia positiva comenzaron a retroceder- primero el Banco Central Europeo y luego Suiza –con objetivo distinto- accedieron a tasas de interés nominales negativas. La medida fue imitada por Japón a principios del corriente año. Pero el intento de impulsar la economía mediante tasas de interés negativas no sólo no arroja los resultados benéficos deseados sino que se traduce en un deterioro de la rentabilidad bancaria.

Alrededor de 6 billones de dólares de deuda soberana europea y japonesa que inunda los bancos, arroja ahora un rendimiento por debajo de cero incluyendo una parte importante de los bonos de la deuda alemana a largo plazo. Esta cuestión se combina con la tendencia declinante de los precios de las materias primas –que comenzó en 2014, más allá de los diversos movimientos coyunturales- subyacentes a gran parte de los derivados. Los factores que afectan directamente la rentabilidad, repercuten a su vez depreciando las acciones de los bancos. No por casualidad, las últimas medidas monetarias implementadas por las autoridades monetarias de Japón apuntan, en primera instancia, a mejorar la rentabilidad bancaria.

El Deutsche devino una de las principales “víctimas” de una banca europea que –amenazada por múltiples crisis-, recorrió un proceso de recuperación más crítico y oscilante que el de sus pares norteamericanos. Durante el año 2015 la institución –obligada a invertir, según The Wall Street Journal, gran parte de su superávit de depósitos alemanes en bonos soberanos del país- arrojó pérdidas por 6.800 millones de euros, anunció un plan de 9.000 despidos y la retirada de diez mercados, entre ellos México, Argentina y Chile. Además ya en septiembre del año pasado el Deutsche anticipó a sus accionistas la ausencia de rentabilidad durante los ejercicios 2015 y 2016. En el primer semestre de este año –y antes de la multa norteamericana- las acciones del banco ya habían acumulado una caída cercana al 45% y su valor bursátil representaba el 25% de su valor en los libros contables. A su vez los denominados CDS –Credit Default Swaps- del Deutsche Bank que son seguros cuyo valor varía inversamente a la confianza que el “mercado” deposita en el banco, ya en julio de este año se habían incrementado un 150%.

¿Momento brexit?Si la situación del Deutsche viene siendo lacerada por las consecuencias de la “economía real” sobre los bancos, los dos últimos golpes recibidos este año provienen de un enlace entre economía y política o dicho de otro modo, derivan de la política entendida como “economía concentrada”.

Como señala The Economist en una nota de mediados de julio, si el Deutsche parecía una víctima improbable del brexit, quince días después de que los británicos votaran “Leave”, el banco sufría las consecuencias y sus acciones se derrumbaban un 27%. El mayor prestamista alemán, grafica el semanario, quedaba cerca de la situación nada halagüeña de los bancos británicos o italianos. En aquel momento sus acciones tocaron un mínimo histórico que fue superado por la reciente caída del pasado viernes. La misma nota del semanario británico recuerda que aunque a mediados de julio el precio ya había abandonado aquel piso, el Deutsche aún cotizaba en bolsa sólo una cuarta parte del supuesto valor neto de sus activos –ubicándose muy por detrás de sus pares. Se trata de círculos viciosos en los que la economía transformada en política termina afectando nuevamente a la economía.

Dentro de las múltiples causas que pueden haber motivado el actual episodio de la “multa” –por un monto casi equivalente al valor bursátil del Deutsche- es difícil dejar por fuera la cercanía de las elecciones y las tendencias “globalofóbicas” que anidan en el sentir de amplios sectores sociales norteamericanos. No parece demasiado exótico asociar de algún modo el accionar del organismo a un “gesto electoral”. Las actuales elecciones norteamericanas abundan –más que otras- en gestos que no necesariamente se desprenden de los intereses –inmediatos, al menos- del capital hegemónico. Después de todo, también la supuesta oposición al Acuerdo Transpacífico y la promesa de no avanzar en el nonato Tratado Comercial y de Inversión (TTIP), están fabricadas con gestos al electorado y no con intereses directos del capital “global”.

El monto de la multa es ya objeto -por supuesto- de una negociación que promete ser extensa y al son de la cual bailarán seguramente las acciones y la salud del Deutsche. No es esperable que el establishment norteamericano y alemán ni sus fracciones de capital más concentradas, impulsen una nueva hecatombe internacional que lograron ahuyentar luego de Lehman. Pero otra vez “la política” se presenta como heredera de ocho años de crisis sin catástrofe y crecimiento extremadamente mediocre en los países centrales. Hace pocos días la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Ángela Merkel, sufrió una dura derrota en las elecciones regionales de Berlín quedando por detrás de la fuerza de extrema derecha xenófoba, Alternativa para Alemania. Las elecciones se consideraban un test respecto de la “dadivosa” política migratoria de Merkel que como citamos más arriba, derivó en un “regalo envenenado”.

Entre las deslocalizaciones y la utilización local de los migrantes como mano de obra barata, se gesta un caldo de cultivo xenóbono en amplias franjas de la población que identifican a los trabajadores extranjeros como causa del empeoramiento de sus condiciones de vida. Resultó el móvil fundamental del triunfo del brexit y es la esencia del discurso de Trump. Pero a la vez, amplios sectores de la población deducen que un rescate bancario -como podría ser el salvataje del Deutsche- derivaría en beneficios para las altas finanzas y recortes de gastos sociales. De hecho existe una gran oposición interna a un eventual rescate estatal del mayor banco alemán que pone contra las cuerdas a una Merkel en proceso de digestión de la reciente derrota, un importante antecedente para las elecciones generales de 2017.

El resultado concentrado de los pasados años pos Lehman pone en contradicción –hasta cierto punto- las necesidades inmediatas de las “élites políticas” con los intereses estratégicos de las “élites económicas”. Quizás lo más interesante de todo este asunto es que una reedición de un “momento Lehman” –es decir una situación que reproduzca lo ocurrido tras la quiebra del banco de inversión norteamericano- se vuelve en parte difícil de imaginar después de haber corrido tanta agua bajo el puente. No es que no pueda ocurrir una catástrofe financiera sino que es difícil pensar que vaya a suceder por la decisión consciente de “no rescatar” como pasó con Lehman. Lo nuevo es que a ocho años de aquella catástrofe, un eventual rescate del Deutsche –que intentarán evitar por todos los medios- podría costarle por ejemplo las elecciones a Merkel y derivar en fenómenos políticos desconocidos. Por supuesto en toda esa maraña está inscripta la posibilidad de nuevos estallidos financieros y la imposibilidad de una gestión tan ordenada de la crisis como hasta el momento. En términos generales y abstractos, ya no puede pensarse en un golpe proveniente exclusivamente de “la economía” porque los últimos ocho años acabaron colocando también a “la política” en el centro de la escena.

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El mundo va hacia la derecha, pero también hacia la izquierda

Dom, 16/10/2016 - 07:01
Emir Sader

Como los medios dan gran difusión a las olas de derecha y, especialmente, de extrema derecha, proyectan una imagen de que el mundo va hacia la derecha. Lo cual tiene elementos de verdad, pero está lejos de dar cuenta de todas las tendencias, complejas, del mundo contemporáneo.

El gran viraje a la derecha se ha producido hace algunas décadas, con el fin del campo socialista y la hegemonía neoliberal en el mundo. La fuerza de este modelo lo ha hecho cooptar a partidos socialdemócratas por todo el mundo y fuerzas nacionalistas, como fue el caso en Mexico y Argentina. La proyección de Estados Unidos como única superpotencia mundial expresó esos cambios de forma global.

De forma más reciente, otros fenómenos parecen apuntar a un nuevo ciclo de fortalecimiento de la derecha. La crisis migratoria que llegó a Europa ha expandido la extrema derecha, llegando hasta Escandinavia, mientra se consolidaba en Francia y se desarrollaba en Alemania y otros países. La votacion del Brexit y la candidatura de Donald Trump en EEUU, así como el cambio de gobierno en países como Argentina y Brasil, es tomado como ejemplos de una nova ola derechista en el mundo.

Lo cual no es errado, pero no puede ser tomado como única expresion de las tendencias actuales, ni tampoco ser agregado a expresiones de derecha sin más. El fenómeno de Trump no es más importante, en perspectiva, que el de Sanders, primer candidato con un discurso anticapitalista que logra un apoyo sorprendente en las primarias demócratas, movilizando a nuevas generaciones como ningún otro lo había logrado. Al Brexit se puede contraponer el surgimiento de Jeremy Corbin, el nuevo líder de izquierda del Partido Laborista inglés. En la misma crisis europea, han surgido, por primera vez, fuerzas con capacidad de disputar la hegemonía a los partidos tradicionales, como Syriza, en Grecia, y Podemos, en España, aun con las dificultades típicas de la austeridad todavía predominante en el continente.

Aun fenómenos como el Brexit o el apoyo de Trump son expresiones catalizados por la derecha del descontento de amplios sectores de la clase obrera de esos países con la globalización, cuya reacción puede volver a los cauces progresistas. Al igual que la extrema derecha ha logrado, en varios países europeos, capitalizar el descontento de sectores populares contra el euro, pero que puede volverse hacia la izquierda, en caso de que ésta salga de la trampa de la política de unidad europea, con el eje en la moneda única y la correspondiente política de austeridad.

Los grandes temas de la derecha están desgastados en la opinión pública mundial, sea el modelo neoliberal, siempre derrotado en las elecciones europeas, como la hegemonía global de EEUU, que ha diseminado las guerras en el mundo. Los discursos con acogida popular son los del papa Francisco, Pepe Mujica, Lula, Evo Morales, Trudeau y Sanders, no los de Angela Merkel, el FMI o el Banco Mundial.

En América Latina, donde la derecha ha recuperado capacidad de iniciativa, ha tumbado gobiernos; en el caso de Brasil lo ha hecho contra inmensas movilizaciones y ha instalado a un gobierno sin ningún respaldo popular, mientras el único líder político nacional con prestigio es Lula.

En los países donde sigue gobernando la derecha hace años, como México y Perú por ejemplo, no hay gobernante que se mantenga con prestigio más que uno o dos años al comienzo de su mandato, para después ver a sus candidatos derrotados en las elecciones siguientes. Mientras los líderes populares con perdurabilidad en el continente son de izquierda: Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Lula o Cristina Kirchner.

Lo que hay es un debilitamiento de las alternativas conservadoras de la derecha tradicional, así como las representadas por los partidos socialdemócratas en Europa, o el mismo Partido Demócrata en EEUU, lo que hace surgir opciones a la izquierda, pero tambien a la derecha.

En Escandinavia se ha terminado la hegemonía tradicional de la socialdemocracia, que pierde bases obreras incluso frente a las emergentes fuerzas de la extrema derecha. En el conjunto de Europa hay una pelea entre las alternativas de extrema derecha y las de las nuevas izquierdas, frente al agotamiento de los bipartidismos tradicionales.

En la misma América Latina, la disputa es entre los viejos y fracasados esquemas neoliberales de la derecha y la capacidad de renovación y recuperación de fuerza de la nueva izquierda, que representa a las fuerzas posneoliberales. Nadie pronostica un buen futuro para los nuevos intentos neoliberales, permitiendo que la izquierda recupere capacidad de acción, por el enorme respaldo popular que la lucha contra el neoliberalismo posee.
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Nobel de Literatura para Bob Dylan

Sáb, 15/10/2016 - 07:00
David Brooks

Nadie sabe quién es aunque casi todos conocen su nombre, y rehúsa ser vocero de nadie aunque millones a lo largo de medio siglo le han dado la palabra, sin su literatura musical es imposible entender a este pueblo, y sus cantos rescatan para todos la ira y la tristeza, el amor y desamor, la indignación, la soledad y la solidaridad en este país.

Durante más de medio siglo dice que ha sido un trabajador con una herramienta. A los 22 años contó al famoso entrevistador Studs Terkel: mi vida es la calle en que camino; la música, la guitarra, es sólo mi herramienta, y que su trabajo no es más ni menos que el de alguien que hace pasteles, o que corta árboles o construye techos.

Dylan siempre es proclamado como la voz de la generación de protesta. Pero en su libro de memorias Chronicles-Volume One cuenta que cuando unos radicales en busca del "Príncipe de la Protesta" fueron a verlo a su casa, él tenía muy poco en común, y sabía aún menos, sobre una generación de la cual supuestamente yo era la voz.

Dylan se ha encargado de evadir su identidad impuesta. Desde joven ha engañado a entrevistadores inventado cuentos, y confundido a los expertos sobre su vida. Pero nunca ha podido deshacerse de su perfil mítico; más bien, su intento de escapar de esa identidad a veces sólo la ha nutrido. Nadie sabe si a veces es a propósito o no. Juega con eso, pero no con la música, ni con los cuentos de lo que ve a su alrededor.

Pocos artistas han tenido tanta influencia sobre la conciencia colectiva de este país. Su obra es parte integral de la narrativa nacional.

La noticia de que Dylan es el nuevo Premio Nobel de Literatura es un antídoto contra la cruda bajeza de esta coyuntura electoral en Estados Unidos. Sin embargo, el anuncio provocó el mismo debate que ha acompañado a este artista desde sus inicios, de que no es quien debería ser. Fue primero elogiado como una nueva voz del folk, sólo para interrumpirla con una guitarra eléctrica y un giro hacia el rock; fue declarado la voz de la generación de los sesenta, pero sigue siendo un músico contemporáneo que rehúsa ser voz de nadie; ha intentado de mil maneras escapar de las definiciones impuestas, y durante años persiste la controversia sobre si la obra de Dylan es literatura o no, y si no habían escritores más merecedores que alguien tan ronco y sin pretensiones intelectuales, alguien que apenas habla. ¿No eres de esos que creen que Dylan es un poeta, ¿verdad?, preguntó Gore Vidal en una entrevista con La Jornada hace varios años. Hoy varios expresaron alguna versión de esto, pero todos, aunque rehúsen confesarlo, en algún rincón de su cabeza están murmurando, silbando o cantando la literatura de Dylan. En sus primeros años de artista, Dylan escribió sobre las inquietudes y furias de la generación de los sesenta, desde el movimiento antiguerra hasta los derechos civiles, y fue parte integral de la ruta sonora de lo que se llamaba la contracultura, de los que se dedicaron a romper las convenciones. Fue inmediato, pero no se atoró en la inmediatez. Su literatura musical nació radical, y su héroe (una vez dijo que era mi primer y mi último héroe) fue el legendario cantautor radical Woody Guthrie, a quien vino a conocer en Nueva York poco antes de su muerte. Varias de sus canciones se volvieron himnos de los movimientos sociales de los sesenta: Blowin’ in the Wind, The Times They are a’ Changin’, A Hard Rain is Going to Fall , entre otras. Se escuchaban en cafés y cantinas, en asambleas, mítines y manifestaciones. Siguen vigentes todas hoy día. De repente se escuchan entre niños, o entre veteranos de demasiadas luchas sociales, o algunos que están apenas aprendiendo sobre la historia reciente de su propio país.

La furia antiguerra de Masters of War (Maestros de Guerra, ver versión de Eddie Vedder) o With God on Our Side sigue, casi medio siglo después, tristemente vigente.

Dylan fue un príncipe poético del reino insurgente de música del Greenwich Village en Nueva York, un movimiento que tendría impacto nacional e internacional, donde desde muy joven sus canciones fueron interpretadas por músicos desde Jimi Hendrix, Joan Baez, The Band, The Byrds, Nina Simone y Johnny Cash, entre tantos más. Su influencia fue fundamental para una diversidad de músicos, desde Pet Townshend de The Who a Lou Reed, Patti Smith, David Bowie, Bruce Springsteen, Pearl Jam, Ani DiFranco, entre incontables más.

Pero no se quedó ahí, sino que atravesó por gran universo de géneros, empezando con el folk pero pasando por el rock, country, blues, gospel y, hace poco años, hasta música de la era de Sinatra. Dylan no ha dejado de moverse, jamás ha quedado atrapado en el pasado.

En un discurso al aceptar un premio en 2015, recordó que su primer productor le advirtió que “no había precedente para lo que estaba haciendo, que estaba yo adelantado para mi tiempo… o atrasado”, y que si eso era cierto, el público tardaba de tres a cinco años en alcanzarlo, pero el problema era que cuando el público me alcanzaba, yo ya estaba tres a cinco años más adelante; entonces se complicaban las cosas.

Comentó que “estas canciones mías las veo como obras de teatro de misterio, como las que Shakespeare veía cuando estaba creciendo… Estaba en los márgenes antes, y creo que están en los márgenes ahora. Y suenan como a que han recorrido un duro camino”. Explicó que sus canciones no brotan de la nada, sino que “todo salió de la música tradicional: música tradicional folk, rocanrol tradicional y música de big band…. Todas estas canciones están conectadas, que no los engañen. Simplemente abre una puerta diferente, de una manera diferente; nada más es diferente, pero dice lo mismo”.

Celebró a “artistas radicales que cimbraron la esencia misma de la humanidad… Radicales hasta el tuétano [que hacen] canciones que te llegan hasta los huesos….”.

Dylan es un camaleón, disfrazado pero siempre de sí mismo; jamás pretende ser otro. A sus 75 años de edad sigue en gira de conciertos, grabando, y escribiendo. Su voz a veces reaparece, a veces no. A veces canta de cosas místicas, otras de la vida de un obrero o de repente resucita algo viejo. Nunca se sabe.

Por alguna razón, preferiblemente misteriosa (para evitar algún análisis académico), Dylan da voz a los anónimos perdidos en el sueño/pesadilla estadounidense. A pesar de que rehúsa ser vocero, sus palabras revelan tanto una historia contemporánea individual y colectiva de este pueblo, como las grandes tensiones de una vida durante un día. Canta-cuenta historias. El nuevo premio Nobel es único o, como escribió Ann Powers en el New York Times hace años: En verdad no había necesidad de otros Dylans, porque Dylan siempre se ha renovado a sí mismo.
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La Jornada
Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Globalización: la última fiesta

Mér, 12/10/2016 - 11:32
Alejandro Nadal, La Jornada

La reunión semianual del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en Washington, la semana pasada, podría pasar a la historia como la velada del funeral de la globalización neoliberal. Como en esas ocasiones, los discursos en memoria del difunto se suceden como colecciones de aburridos panegíricos fúnebres. Pero por más conjuros que se pronunciaron sobre los despojos mortales de la globalización neoliberal, el cadáver insepulto no quiso resucitar.

Ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales tuvieron que afrontar una larga serie de indicadores macroeconómicos negativos. No sorprende entonces que las estimaciones sobre crecimiento global que ha realizado el Banco Mundial se sitúen en el rango de 2 por ciento. Proviniendo de alguien tan sesgado en favor de los beneficios que atraería la globalización neoliberal, esos datos constituyen una señal de que las cosas no andan bien en la economía mundial. Otro indicador contundente es que las economías de los llamados mercados emergentes experimentarán tasas de crecimiento de 0.4 por ciento debido al colapso en el precio de las materias primas. O sea, estamos en medio del estancamiento.

Para empezar, la Organización Mundial de Comercio (OMC) reveló que el comercio internacional crecerá este año a la tasa más baja desde 2007. El volumen de comercio apenas crecerá 1.6 por ciento. Ese anuncio hiere también el punto de honor de la OMC porque en abril de este año el pronóstico de crecimiento era de 2.8 por ciento. Y dentro de este panorama desagradable sobresale un dato alarmante: las importaciones de las 20 economías más importantes del mundo como proporción de su producto interno bruto se han reducido durante los últimos cuatro años.

Los esfuerzos por consolidar nuevos acuerdos comerciales para cubrir macroregiones (como la cuenca del Pacífico o el Atlántico norte) se han enfrentado a obstáculos insospechados. En el caso del acuerdo para el Atlántico norte es posible que el freno que impuso Francia hace un mes sea el coup de grâce.

El volumen de inversión extranjera directa (IED) en las economías ricas del planeta (el G-20) apenas alcanzó la suma de 646 mil millones de dólares (mmdd) en 2015. Esa cifra es 40 por ciento inferior al monto más alto registrado antes de la crisis. El riesgo y la incertidumbre siguen siendo determinantes para la IED, pero los flujos de capital de corto plazo (inversiones de cartera) también siguen sufriendo el impacto de un entorno incierto y volátil.

Las menores tasas de crecimiento se traducirán en mayor presión en el mercado laboral y problemas por el lado de los ingresos fiscales. El actual presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kin ha señalado que el crecimiento económico es el motor más importante para reducir la pobreza. Ese enunciado habría que examinarlo con mayor detenimiento, pero una cosa es certera: el mal desempeño de la economía mundial organizada todavía alrededor de la política económica neoliberal no significa nada bueno para la realización de las metas del desarrollo sustentable. Por lo mismo, para el cónclave en Washington la prioridad número uno es promover el crecimiento económico y romper este ciclo depresivo que ya dura demasiado.

¿Cómo proponen los jerarcas de la política económica salir del estancamiento? Una buena síntesis del tipo de propuestas es lo que ofrece Agustín Carsterns, presidente del Comité Monetario y Financiero Internacional (organismo del FMI) y gobernador del Banco de México. Sus recomendaciones se reducen a tres. Primero, mantener la política monetaria acomodaticia en las economías avanzadas. Segundo, utilizar la política fiscal cuando sea posible. Tercero, seguir avanzando en las reformas estructurales. Pero la política monetaria no ha podido reactivar el crédito por el excesivo endeudamiento. En materia de política fiscal la austeridad ha sido el dogma dominante. Y las reformas estructurales se refieren a seguir por el rumbo de la política neoliberal que dio como resultado la crisis global. Los altos funcionarios del FMI no acaban de entender la naturaleza de la crisis que hoy está hundiendo a la economía mundial en el estancamiento.

La crisis de deflación que hoy presenciamos es resultado de poderosas inercias derivadas del súper endeudamiento que mantuvo artificialmente los niveles de crecimiento del decenio anterior a la crisis. Los niveles de endeudamiento a escala macroeconómica son extraordinarios y se sitúan en el orden del 225 por ciento del PIB mundial. Unas dos terceras partes corresponden al sector privado (hipotecas y préstamos corporativos). Es evidente que estamos frente a un círculo vicioso en el que el estancamiento hace difícil que los agentes paguen sus deudas, pero el excesivo endeudamiento conduce a un freno en la demanda y la inversión. Hay que añadir que los episodios de volatilidad estarán agravando esta situación en los próximos años. La crisis deflacionaria se traduce en lo que ya se está comenzando a llamar la Larga Depresión. Habría que organizar una última gran fiesta de despedida de lo que fue la globalización neoliberal.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Sexo, mentiras y cero debate entre Hillary y Trump

Mar, 11/10/2016 - 08:01

Hillary Clinton y Donald Trump sostuvieron su segundo debate –más bien combate– presidencial en medio de la peor crisis de la campaña del republicano. El enfoque no estuvo tanto en la economía, las guerras, la lucha antiterrorista o el cambio climático, sino en el sexo, las mentiras, las videograbaciones y los correos electrónicos.

A un mes de la elección general del 8 de noviembre, y ante un éxodo sin precedente de políticos republicanos de la campaña de su candidato, que incluyen llamados a que se retire de la contienda, como resultado de declaraciones grabadas hace una década que revelan su agresión sexual contra mujeres, Trump necesitaba rescatar su campaña mientras Clinton buscaba hundirlo lo más posible.

El resultado fue un combate inusualmente personal en lo que suelen ser foros civiles –ni la mano se dieron al inicio– donde se evita cuestionar la calidad moral de cada contendiente. Esta noche Trump amenazó con encarcelar a Clinton si llega a la presidencia, mientras ella dijo que él estaba descalificado para ocupar la presidencia por sus comentarios no sólo contra mujeres, sino contra mexicanos, musulmanes y discapacitados, entre otros.

El debate que se realizó en San Luis tuvo un formato diferente llamado town hall, como asamblea del pueblo, en el que los candidatos respondieron preguntas de votantes indecisos que estaban alrededor del escenario y no sólo de los dos moderadores, Martha Raddatz, de ABC, y Anderson Cooper, de CNN.

El asunto de los comentarios de agresión sexual de Trump que han descarrilado su campaña desde el viernes pasado se abordó al inicio. Raddatz señaló que ese tema ha sido el más consultado en Internet de toda la contienda electoral a lo largo de los últimos 12 meses.

Trump reiteró su defensa de que fueron comentarios de vestidor y agregó: “no estoy orgulloso de ello… estoy avergonzado. Lo odio”, sólo para de inmediato tratar de desviar la atención hacia otro tema, afirmando que acabaré con el Isis. A la vez, acusó que nadie en la historia de la política ha sido más abusivo de mujeres que Bill Clinton. De hecho, como prólogo al debate, Trump sorprendió a todos esta noche al transmitir una breve conferencia de prensa unos 90 minutos antes del gran evento, en la que se rodeó de cuatro mujeres que han acusado anteriormente a Bill Clinton y su esposa de maltrato, incluyendo hostigamiento o agresiones sexuales. Las acciones hablan más fuerte que palabras. El señor Trump podría haber dicho algunas malas palabras, pero Bill Clinton me violó y Hillary Clinton me amenazó, afirmó Juanita Broaddrick, una de las mujeres. Todas después asistieron al debate, donde el ex presidente y su hija estaban entre el público.

Cooper insistió sobre si de verdad había cometido los actos sobre los que hablaba en la videograbación, ya que eso era agresión sexual, pero Trump sólo repitió su defensa de vestidor y continuó desviándose hacia otros temas. Pero subrayó: “yo tengo gran respeto por las mujeres… y las mujeres tienen gran respeto por mí”.

Por su parte, Clinton dijo: “lo que todos vimos y oímos el viernes fue a Donald hablando de mujeres, lo que piensa de las mujeres, lo que les hace a las mujeres… representa justo quién es”. Acusó que ha insultado a mujeres, hizo comentarios denigrantes contra una ex Miss Universo y ha hablado de manera abusiva contra inmigrantes, afroestadunidenses, latinos y otros; eso no es lo que somos. Indicó que con otros candidatos ha tenido diferencias, pero “nunca he cuestionado si alguien es apto para ser presidente… él no está calificado para ser presidente”. Afirmó que como país tenemos grandeza porque somos buenos.

Aunque sí abordaron algunos temas de política –comercio, energía, inmigración, Siria, Rusia y refugiados–, en los cuales los candidatos reiteraron sus posiciones de siempre, lo que marcó la noche fueron los inusitados ataques personales durante más de hora y media de combate verbal.

Esto incluyó tal vez algo sin precedente en tiempos modernos: la amenaza de una persecución legal. En torno al tema del manejo de los correos electrónicos de Clinton cuando era secretaria de Estado, y repitiendo la acusación de que ella destruyó 33 mil de ellos, Trump asombró al afirmar que no pensaba decir esto, pero lo voy a decir, y odio decirlo, pero si gano, voy a dar instrucciones a mi procurador general de poner un fiscal especial para indagar tu situación.

Clinton reviró: qué bien que alguien con el temperamento de Donald Trump no esté a cargo de nuestra ley en nuestro país. Trump replicó: Porque tú estarías en la carcel.

Ambos intercambiaron acusaciones y repitieron que el otro debe estar avergonzado de sí mismo por varios engaños y maniobras. En una, Trump recordó que Bernie Sanders había dicho que Clinton tenía mal juicio, y añadió que no entendía por qué el ex contrincante se había sumado al bando del diablo, o sea, Clinton. Más tarde afirmó: ella tiene tremendo odio en su corazón.

Un momento que llamó la atención fue cuando una musulmana estadunidense preguntó qué haría cada candidato ante la islamofobia que se ha generado en el país. Trump dijo que primero había que llamar las cosas como son, que hay una amenaza proveniente de terroristas radicales islamitas, y que era responsabilidad de la comunidad musulmana en este país reportar el odio que está ocurriendo.

Clinton respondió que la retórica demagógica de Trump sobre musulmanes no ha sido útil, ya que ha dividido comunidades, y que sus declaraciones son una herramienta de reclutamiento para las fuerzas del Isis.

En cuanto a su posición contra el ingreso de refugiados, Trumpo advirtió que eso era un caballo de Troya de todos los tiempos.

Ambos repitieron sus posiciones sobre Rusia; Clinton afirmó que los rusos han sido acusados de buscar influir en las elecciones estadunidenses y que “Wikileaks es parte de eso” –en su contra a través de los “hackeos recientes”–, mientras Trump lo puso en duda. Ella dijo que estaba dispuesta a confrontar a Vladimir Putin, insinuando que Trump era su aliado. Él reviró que cada vez que algo malo ocurre, ella acusa a Rusia.

Sobre si ha pagado impuestos federales, tema con el que fue golpeado hace una semana, cuando el New York Times obtuvo documentos que indican que era posible que hubiera evitado hacerlo durante casi 20 años empleando subterfugios legales, Trump sorprendió al confirmar que sí empleó la ley para beneficiarse, pero no ofreció mayores detalles.

La última pregunta era sobre si cada uno tenía algo bueno que decir del otro, o algo que respetaban. Clinton dijo: sus hijos. Él dijo que admiraba que ella nunca se rinde. Se dieron fríamente la mano y sus jefes de campaña de inmediato declararon que su candidato/a había triunfado.
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El fin de la economía mundial tal y como la conocemos

Dom, 09/10/2016 - 18:19
Mientras EEUU y el resto del mundo discuten sobre las enfermedades de Hillary Clinton y los comentarios sexistas de Donald Trump, la economía de EEUU, Japón y Europa se está derrumbando y podría no soportar una nueva crisis, asegura Bob Honnelly, columnista de Salon. "Existen evidencias crecientes de que el consenso posterior a la II Guerra Mundial que creó el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se está desmoronando, y al mismo tiempo, la economía mundial está enfrentando 'vientos en contra' que se han estado gestando por décadas", explica metafóricamente el experto.

Los números y el crecimiento económico a nivel mundial siguen cayendo y los principales banqueros de Europa, Japón y EEUU no tienen nuevas ideas para volver a los índices de crecimiento anteriores a 2008. Ahora, el peligro de que se produzca una recesión global combinada con una deuda pública y privada de miles de billones de dólares está más latente que nunca. ​Noticias como el posible rescate financiero que podría necesitar el Deutsche Bank o el hecho de que los ingresos de dos tercios de la población, en 25 países con economías avanzadas, no hayan crecido e incluso hayan descendido, solo ayudan "a que desaparezca la fe en la creencia neoliberal, posterior a la II Guerra Mundial, de que solo índices crecientes de intercambio comercial a nivel mundial, posibles gracias al Banco Mundial y al FMI, son el camino hacia una prosperidad masiva". Ejemplo de esto es el resultado del referéndum del Brexit, detalla Honnelly.

En EEUU, "el modelo de comercio globalizado promovido por el Banco Mundial y el FMI como la base de un mundo más próspero ha sido rechazado por muchos de los votantes, que lo consideran un timo, habiendo sido testigos del declive de muchas ciudades norteamericanas que fueron alguna vez centros de innovación e industria", prosigue el artículo. Esa desindustrialización, junto a la acumulación de bienes por parte de unos pocos y a la increíble deuda estatal de EEUU, es lo que ha permitido que Trump, con su discurso populista, se pusiera a la cabeza del partido republicano, revela el columnista. "No puedes evitar sentir que estamos en un tren sin frenos", resume Honnely.

Por ahora, a pesar de los años de estímulo económico y de tasas de interés al 0% que siguieron a la gran recesión, los índices de crecimiento económico continúan en niveles históricamente bajos, no solo en EEUU, sino también en Japón y Europa. Esta semana, el Banco Mundial y el FMI se reúnen, un año después de que el FMI advirtiera acerca de un 'exceso de préstamos' en los mercados emergentes valorado en 3,3 billones de dólares. Por otro lado, la deuda nacional de EEUU en 2015 alcanzó los 19 billones de dólares. Mientras tanto, en el mundo aún hay 1.200 millones de personas que viven en extrema pobreza —con menos de 1,25 dólares al día—, y la brecha entre ricos y pobres continúa creciendo dramáticamente. ​"Mientras tanto —dice para concluir el analista—, en un mundo paralelo, alejado del mundo que está al borde de sufrir una burbuja de deuda mundial, EEUU se concentra en los correos perdidos de Hillary Clinton y en los impuestos no pagados por Donald Trump".
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¿Cómo le ponemos un alto al viraje político a la derecha?

Dom, 09/10/2016 - 00:23
Immanuel Wallerstein, La Jornada

Esta es una cuestión que la gente de izquierda y centroizquierda ha estado preguntándose por algún tiempo ya. De modos diferentes, la pregunta se hace en América Latina, en buena parte de Europa, en los países árabes e islámicos, en África austral y en el noreste asiático. La pregunta es de lo más dramática porque, en muchos de estos países, esto sigue a un periodo donde hubo virajes significativos hacia la izquierda.

El problema para la izquierda son las prioridades. Vivimos en un mundo en que el poderío geopolítico de Estados Unidos está en constante decadencia. Y vivimos en un mundo donde la economía-mundo está reduciendo seriamente los ingresos del Estado y los personales, de tal modo que los estándares de vida de la mayor parte de la población mundial están cayendo. Éstos son los constreñimientos de cualquier actividad para la izquierda. Constreñimientos que la izquierda así no puede afectar.

Crecientemente, hay movimientos emergentes que hacen su llamado denunciando a los principales partidos políticos de centro. Estos movimientos llaman a promover políticas transformadoras radicalmente nuevas. Pero hay dos clases de tales movimientos: uno que podríamos llamar la versión de derecha y el otro la versión de izquierda. La versión de derecha podemos hallarla en la campaña presidencial de Donald Trump en Estados Unidos, la campaña contra las drogas de Rodrigo Duterte en Filipinas, el partido Ley y Justicia en Polonia y muchos otros. En cuanto a la izquierda, la prioridad número uno es evitar que tales movimientos tomen el poder del Estado. Estos movimientos son básicamente xenofóbicos y excluyentes y utilizarán su control del Estado para aplastar a los movimientos de izquierda.

Por otra parte, existen movimientos de izquierda que también se han estado organizando sobre la base de políticas transformadoras radicalmente nuevas. Éstas incluyen el intento de Bernie Sanders de obtener la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el intento de Jeremy Corbyn de retornar al Partido Laborista británico a su respaldo histórico hacia el socialismo, Syriza en Grecia y Podemos en España, y muchos otros. Por supuesto que cuando estos movimientos se acercan a la obtención del poder, la derecha mundial (de corriente dominante o la que es radicalmente anti-establishment) se une para eliminarlos o forzarlos a modificar sus posturas de modos importantes. Esto fue lo que ocurrió con Syriza.

Así que esta segunda prioridad tiene sus limitaciones en sí mismas. Se ven forzados a volverse otra versión de los partidos de centroizquierda o social demócrata. Esto tiene una función: limita el daño a corto plazo para los estratos más pobres, minimizando el daño. Pero no ayuda a la transformación.

El objetivo de mediano plazo de establecer un nuevo sistema-mundo que sea relativamente democrático y relativamente igualitario requiere acciones políticas de otro tipo. Requiere que en todas partes se organice desde el nivel más abajo de la política y de ahí ir construyendo alianza hacia arriba, en vez de que se baje a partir del poder del Estado. Éste ha sido el secreto de la fuerza reciente de los movimientos antiestablishment de derecha.

Lo que hará posible que la izquierda establezca un sistema sucesor de nuestro actual sistema capitalista, ahora en decadencia definitiva, es una habilidad para combinar la política de alianzas de corto plazo que minimizan el daño que los presupuestos apretados le hacen a los estratos más pobres, una fiera oposición a que el control del Estado lo obtengan los movimientos antiestablishment de ala derecha, y la continua organización de la izquierda mundial de abajo hacia arriba en lo político. Esto es muy difícil y requiere una claridad constante en el análisis, opciones morales firmes para la clase de otro mundo posible que queremos y decisiones políticas tácticas con sabiduría.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Tiene arreglo la economía de Venezuela?

Sáb, 08/10/2016 - 00:05
Mark Weisbrot, CEPR

Los medios de comunicación internacional nos han bombardeado desde hace tiempo con artículos y editoriales (muchas veces difíciles de distinguir entre ellos) sobre el “colapso” de la economía venezolana. Los reportajes han estado dominados por historias sobre la escasez de alimentos y de medicinas, las colas de horas para comprar productos básicos, los salarios que han sido erosionados por la inflación de tres dígitos e incluso de disturbios por la comida.

La sabiduría convencional ofrece una serie de argumentos predecibles para explicar el “caos económico” actual: el “socialismo” fracasó — sin importar que la gran mayoría de los empleos creados durante los años de Chávez (1999–2013) fueron en el sector privado y que el tamaño del Estado ha sido mucho menor que en Francia. Se dice que el experimento completo fue un fracaso desde sus inicios. Las nacionalizaciones, las políticas antiempresariales, el gasto excesivo durante los años de altos precios de petróleo y el colapso posterior de esos precios del petróleo en 2014 fueron los que definieron el destino de Venezuela. La espiral en descenso continuará hasta que los chavistas sean expulsados del poder, a través de elecciones o de un golpe de Estado (a la mayoría de los defensores de esta línea de pensamiento no parece importarles de cual manera).

La realidad es algo más complicada. Primero, el experimento bolivariano fue bastante exitoso hasta el 2014. A partir de 2004, después de que el Gobierno de Chávez tomó el control de la industria nacional de petróleo, hasta 2014, el ingreso per capita real subió un 2% al año. Esto significó un enorme cambio con respecto al horrendo declive de largo plazo que hubo durante los veinte años previos a Chávez, cuando el Producto Interior Bruto (PIB) per capita se contraía un promedio anual del 1,2%. Durante ese mismo periodo (2004–2014), la pobreza se redujo el 49% y la pobreza extrema el 63% — y esto es solo considerando los ingresos monetarios. Se triplicó el número de personas mayores de sesenta años perceptoras de jubilación, y millones de venezolanos obtuvieron acceso a servicios de sanidad y de educación. Son las ganancias percibidas durante esta década del chavismo las que explican como el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) pudo ganar 41% de los votos en las elecciones para la Asamblea Nacional en diciembre 2015, a pesar de la importante escasez de productos de consumo, una inflación del 180% y una profunda recesión.

En cuanto a la espiral de caída económica de los últimos tres años: ¿era inevitable? Y ¿es irreversible hasta que el PSUV pierde el poder? Para dar respuesta a estos interrogantes debemos evaluar cómo llegó a esta situación Venezuela y cómo podría salir de ella.

Durante el otoño de 2012, y nuevamente en febrero de 2013, el Gobierno redujo bruscamente la disponibilidad de divisas extranjeras. Fue durante este periodo que se disparó la escasez de productos básicos, al mismo tiempo que la inflación y el precio del dólar en el mercado negro. La tasa de cambio oficial, a la cual el Gobierno vendía la gran mayoría de los dólares generados por las ventas del petróleo, estaba en 6,3 bolívares fuertes (Bs) por dólar. Pero el mercado paralelo ya existía y la escasez de dólares a tasa oficial impulsó su alza en el mercado paralelo. Y al mismo tiempo, el precio más elevado del dólar en el mercado paralelo hizo subir la inflación dado que incrementa el precio de los bienes importados.

Y al subir la inflación, más personas quieren comprar dólares, porque perciben el dólar como un activo seguro que no perderá su valor ante la inflación. Pero esto presiona el precio del dólar al alza en el mercado paralelo, lo cual incrementa aún más la inflación. Este ciclo continúa, generando una espiral “inflacionaria-depreciativa”. En octubre de 2012, la inflación estaba en un 18% y el cambio en el mercado paralelo estaba en 13 Bs por dólar. Para finales de 2015 la inflación anual alcanzó un 180% y el cambio en el mercado paralelo 833 Bs por dólar. La escasez de bienes de consumo como de otros bienes también contribuyó a alimentar esta espiral, la cual a su vez acentuó la escasez.

A finales del primer trimestre de 2014, la economía venezolana ya estaba en recesión, a pesar de que el precio internacional del petróleo se ubicaba en más de 100 dólares por barril. En enero de 2015 el precio había caído a 48 dólares por barril y siguen más o menos igual hoy en día. Esto redujo los ingresos del Gobierno en un porcentaje similar y entonces el Gobierno acudió a imprimir dinero para cubrir sus gastos. Esta creación de dinero no tenía por qué acelerar la inflación necesariamente, pero en el contexto de la espiral inflacionaria-depreciativa ciertamente lo hizo. De esa manera la inflación aumentó aún más rápidamente.

Desde finales del pasado mes de marzo, el mercado paralelo ha caído de su máximo de más de 1.211 Bs por dólar a aproximadamente 1.025 al día de hoy, tras haber subido fuertemente durante más de tres años. Al mismo tiempo, el Gobierno permitió que subiera el precio del dólar en un tercer mercado, denominado SIMADI o DICOM. Éste se establece en la actualidad en aproximadamente 640 Bs por dólar, o sea más de 60% de la tasa del mercado paralelo. Esto, sin embargo, no significa que la economía va por el camino de la estabilización. Primero, la tasa de cambio paralelo sigue siendo 100 veces superior a la tasa oficial de 10. Segundo, uno de los elementos fundamentales que ha frenado la espiral inflacionaria-depreciativa ha sido la profundización de la recesión. Hay mucha menos gente personas con recursos para adquirir dólares, y muchos están gastando sus ahorros en dólares para cubrir sus necesidades básicas. Lo cual ha empujado el precio del dólar, en el mercado paralelo, a la baja.

Esto significa que la economía venezolana no puede recuperarse con el sistema de cambio actual. Está atascada en la recesión. Adicionalmente, el sistema de cambios múltiples, con sus grandes diferencias entre las tasas, crea un incentivo inmenso para la corrupción. Cualquier persona que tenga acceso a dólares oficiales puede multiplicar sus ingresos por 100 simplemente vendiéndolos en el mercado paralelo, al cual casi todo el mundo tiene acceso.

El sistema de cambio oficial, sin embargo, es solo una de las maneras a través de las cuales se pierden los recursos en divisas del Gobierno. Incluso después del reciente incremento del precio de la gasolina, ésta sigue costando aproximadamente 6 Bs por litro — o sea, aproximadamente un centavo del dólar — a tasa SIMADI. La electricidad y el gas también están fuertemente subsidiados. Estos subsidios le cuestan al Gobierno más del 13% de su PIB. A modo de comparación, el ingreso total del Gobierno federal de Estados Unidos procedente de los impuestos sobre la renta (individual y corporativa) en 2015 fue aproximadamente del 10,6% del PIB. Al mismo tiempo, hay controles de precios que son difíciles o imposibles de mantener en la situación económica actual. En 2015, los precios de consumo en general subieron un 180%, pero los precios de los alimentos, que están controlados, subieron un 300%. Esto es una clara demostración de que los controles de precios no están funcionando.

Millones de venezolanos obtienen sus ingresos a través de algún tipo de arbitraje: por esperar horas en colas para obtener una pequeña asignación de alimentos subsidiados y luego revenderlos; por comercializar divisas en el mercado paralelo; por vender bienes robados. Incluso una dictadura que tuviera un poder considerable de represión para atacar todas las transacciones ilegales, tendría dificultades para mantener una economía que funcione bien con esta magnitud de distorsión en los precios. Pero Venezuela no es una dictadura; de hecho el Estado es muy débil en cuanto a la limitación de sus cuerpos policiales

Tomando en cuenta esta situación, está claro que son necesarias serias reformas para volver a activar la economía. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) congregó a un grupo de economistas, coordinados por el ex presidente de la República Dominicana Leonel Fernández, que presentó una serie de propuestas (revelación completa: yo soy uno de los miembros de este grupo).

La reforma necesaria más evidente es la unificación del sistema de múltiples tasas cambiarias. Esto se debe hacer muy rápidamente, de una sola vez. El Gobierno puede subastar una cantidad fija de dólares cada día, permitiendo que su precio sea establecido por la oferta y la demanda. Aunque esto pueda sonar preocupante a muchas personas, el precio del dólar sin duda se establecería considerablemente por debajo de la tasa del mercado paralelo actual de aproximadamente 1.000. Una tasa flotante es también la única manera de evitar el despilfarro de las escasas reservas de divisas por intentar mantener (en vano) una tasa fija sobreevaluada.

Tomando en cuenta que las devaluaciones generalmente provocan un incremento de los precios, sería necesario proteger a la gente de cualquier subida de precios de productos básicos, incluyendo los alimentos. Esto se podría lograr a través de la masificación del sistema gubernamental actual de “Tarjetas de Misiones Socialistas”, el cual podría ofrecer descuentos importantes que compensen cualquier aumento de precios. Este sistema tendría que activarse antes de la unificación de las tasas de cambio.

Los subsidios a la energía podrían luego ser eliminados gradualmente en el transcurso de los 18 meses siguientes. Para que sea aceptable económica y políticamente, la recaudación adicional del Estado por el incremento de los precios de la energía debería ser depositada en las tarjetas. Esto constituiría una ganancia neta para la gran mayoría de los venezolanos. Algunos controles de precios, incluyendo los que no permiten que los productores cubran sus gastos, serían eliminados.

Otras medidas para proteger la calidad de vida de las personas sería indexar los sueldos a la inflación y crear un programa temporal de obras públicas para generar empleo. Estas se podrían financiar con un impuesto sobre el lujo, parecido al que existe en Colombia, y un impuesto sobre las transacciones financieras.

El Gobierno puede vender parte de sus activos internacionales para ayudar a financiar esta transición. Al mismo tiempo deberá reestructurar su deuda para reducir los 17.000 millones de dólares que le corresponde pagar en el transcurso de los próximos dieciocho meses (intereses y principal).

Todo esto se puede hacer, incluso con los precios actuales del petróleo, porque Venezuela ya ajustó su nivel de importaciones a la caída de los precios del petróleo, que proveen más del 90% de los ingresos en divisas del país. Esto ha sido un ajuste enorme; las importaciones cayeron en más del 50% desde 2012. A modo comparativo, Grecia redujo sus importaciones en un 28% después de más de seis años de depresión.

Esto significa que la parte difícil del ajuste — que le exige a la gente que rebaje su estándar de vida para poder reducir fuertemente las importaciones — ya se ejecutó. Ahora hay que ajustar los precios relativos para lograr la recuperación. El resultado es que Venezuela podría volver bastante rápidamente al crecimiento económico sin necesidad de pasar por la recesión prolongada que crea normalmente un ajuste neoliberal.

Una parte de la izquierda, incluyendo a miembros del Gobierno y de la base del partido del Gobierno, el PSUV, rechazan estas reformas económicas. Estiman que se trata de un “paquetazo”, parecido al del FMI u otras reformas neoliberales que en el pasado han incrementado la pobreza. Estiman que mantener una tasa de cambio fija es “socialista” y que una tasa de cambio flotante es una reforma de “libre mercado”. Pero en realidad, el mercado negro es uno de los mercados más destructivos que existen; es el “capitalismo salvaje” que Hugo Chávez denunciaba. (El mismo Chávez permitió que la moneda venezolana flotase en febrero 2002, y las reservas de divisas subieron a pesar de la fuerte inestabilidad política de la época). Y recordemos el apoyo del FMI a tipos de cambio fijos y sobreevaluados con resultados desastrosos en Argentina, Brasil, Rusia y varios países asiáticos en los últimos años del siglo XX.

No hay nada de neoliberal en un programa de Gobierno que genera empleo, protege los sueldos de la inflación (algo que no ha sucedido desde que la inflación comenzó a dispararse hace casi cuatro años), ofrece subsidios a gran escala para los alimentos y productos básicos y protege a la población de la carga asociada generalmente al ajuste de los precios relativos.

Aún así existen personas en la izquierda que piensan que Venezuela se puede recuperar sin arreglar sus desequilibrios más fundamentales y destructivos. El 1 de septiembre, Alfredo Serano, un asesor del Gobierno, publicó un artículo con ocho “tesis económicas” sobre Venezuela. En 2700 palabras, no se menciona ni una sola vez el sistema de cambio disfuncional de Venezuela.

Al mismo tiempo, el Gobierno de EEUU — que lleva 15 años promoviendo un “cambio de régimen” en Venezuela — busca desestabilizar aún más la economía. En marzo de 2016, el presidente Obama declaró nuevamente que Venezuela presentaba una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional” de Estados Unidos e impuso sanciones económicas. Las sanciones en sí no son importantes económicamente, pero sí envían un mensaje a los inversionistas que saben lo que le pasa a los países que son etiquetados como amenazas a Estados Unidos. La administración de Obama también ha presionado a las instituciones financieras estadounidenses a no hacer negocios con Venezuela.

Los medios de comunicación internacionales y sus fuentes habituales también están jugando su papel de siempre, y algunos reportes ampliamente difundidos resultaron ser falsos. En 2015, se difundieron informes que reportaban que la tasa de pobreza se había incrementado en un 76%, cuando esto era prácticamente imposible. El FMI, que tiene una larga historia de generar pronósticos influenciados políticamente, predijo que el PIB se contraería en un 10% el año pasado, cuando en realidad fue solo de un 5,7%. Los medios de comunicación han reportado que las proyecciones de inflación del FMI estarán en el orden del 720% este año, aunque es probable que estas estén lejos de esa cifra. El hecho de que los periodistas sientan la necesidad de exagerar la situación, incluso en medio de la peor crisis económica a la que Venezuela se ha enfrentado en décadas, es una indicio más de la hostilidad de los medios de comunicación hacia el país. No obstante, incluso durante gran parte del crecimiento económico entre 2003 y 2008, cuando el empleo estaba aumentando rápidamente y la pobreza se estaba desplomando, era difícil encontrar alguna publicación positiva sobre Venezuela en los principales medios de comunicación.

Debe quedar claro, sin embargo, que la economía venezolana no se recuperará, incluso si los precios del petróleo llegasen a subir rápidamente, sin importantes reformas para resolver los más graves desequilibrios económicos.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

El Banco Central Europeo cambia algunas de sus propuestas neoliberales sin excusarse por el daño causado

Xov, 06/10/2016 - 22:43
Vicenç Navarro. Público

A lo largo de mi larga vida académica he visto con frecuencia que ideas que se consideraban radicales terminaban por aceptarse tras algún tiempo, dependiendo el tiempo de respuesta de la flexibilidad de las instituciones encargadas de actuar en las áreas donde se presentaban las supuestamente radicales propuestas. En España, debido al enorme conservadurismo y rigidez del establishment financiero-político-mediático que gobierna el país, se necesita mucho más tiempo para que tal establishment acepte propuestas que son de mero sentido común, pero que son consideradas como demasiado radicales.

Algo está pasando hoy en Europa, en algunas instituciones enormemente poderosas de carácter financiero, que confirma lo que estoy diciendo. Me estoy refiriendo al reciente cambio del Banco Central Europeo, que ha pasado de ser uno de los mayores proponentes de que se reduzcan los salarios a apoyar tal incremento. Ni que decir tiene que el Banco Central Europeo no ha explicado por qué apoya esta medida ahora, y no antes, ni tampoco ha pedido disculpas por el enorme daño que ha causado proponiendo (y en muchas ocasiones imponiendo) bajadas salariales que era fácil de ver que, además de dañinas, eran totalmente contraproducentes para alcanzar la recuperación económica. Veamos los datos.

¿Qué ha pasado hasta ahora? Estamos todavía saliendo de una de las crisis más grandes que han ocurrido en España y en el resto de Europa, definida como la Gran Recesión (que, en realidad, para millones de españoles y europeos debería definirse como la Gran Depresión), en la que, a pesar de lo que dice la sabiduría convencional, todavía estamos estancados. La causa de esta Gran Recesión (o Gran Depresión) es sumamente fácil de ver (y era, por lo tanto, igualmente fácil de prevenir, como algunos así hicimos –tal como el lector puede ver en mi libro Globalización económica, poder político y Estado del Bienestar, publicado por Ariel Económica en el año 2000, siete años antes de que comenzase la crisis). La causa más importante de la Gran Recesión fue la aplicación de las políticas neoliberales iniciada a los dos lados del Atlántico Norte en los años ochenta (con el presidente Reagan, seguido por los gobiernos Bush, Clinton y Bush junior, en EEUU, por la Sra. Thatcher y el Sr. Blair en el Reino Unido, y por el Sr. Schröder en Alemania, entre otros), políticas que eran ni más ni menos que un ataque frontal por parte del mundo del capital al mundo del trabajo, promoviendo reformas laborales que tenían como objetivo reducir los salarios, y llevando a cabo políticas de austeridad que intentaban reducir o desmantelar el Estado del Bienestar, creando con ello una gran inseguridad e inestabilidad entre la clase trabajadora, eje de las clases populares.

El enorme descenso de los salarios como una de las causas de la Gran Recesión Como era fácil de predecir, estas políticas de reducción de los salarios y recortes del gasto público crearon un enorme problema de demanda doméstica que afectó negativamente al crecimiento económico (ver mi artículo “Marx llevaba bastante razón”, Público, 01.08.16). El gran crecimiento del endeudamiento, causado por la disminución de los salarios, aumentó el tamaño del capital financiero, que al ver su rentabilidad disminuida en las inversiones en la economía productiva (como consecuencia de la escasa demanda), invirtió en la economía especulativa, creando burbujas que al explotar determinaron la enorme crisis financiera. Los datos, fácilmente obtenibles, muestran claramente los orígenes de tal crisis. Léanse mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante (Anagrama, 2015) y lo verán. El hecho de que los datos que avalan estas tesis sean fácilmente accesibles, sin embargo, no quiere decir que sean fácilmente visibles en los principales medios de información y persuasión, influenciados en su gran mayoría por el capital financiero, que quiere decir la banca.

Todo el enorme sufrimiento causado por la aplicación de estas políticas públicas, que han beneficiado única y exclusivamente a sectores muy minoritarios de la población (el famoso 1%, que es la manera ahora de definir estos días a la clase capitalista, es decir, a los propietarios y gestores de las grandes empresas financieras, industriales y de servicios), era fácilmente previsible. Y fue totalmente perjudicial para la gran mayoría de la población y también, por cierto, para la equidad y eficiencia del sistema económico. En contra de lo que sostiene el pensamiento económico neoliberal dominante, la inequidad no favorece la eficiencia económica. Todo lo contrario, la perjudica, como muestran los datos (ver mi último libro).

Cómo la sabiduría convencional neoliberal está cambiando, sin admitir que las tesis que defendía son insostenibles en base a la evidencia existente Miren por donde, ahora, casi diez años después de iniciarse la crisis, algunos de los mayores arquitectos de las políticas promovidas por el establishment europeo -tales como el Sr. Draghi, el presidente del Banco Central Europeo- han indicado que las políticas monetarias –que incluyen imprimir más y más dinero- no han sido suficientes para estimular la economía (lo cual es sumamente fácil de entender, pues este dinero imprimido por el BCE no va a los que lo necesitan, es decir, a los ciudadanos o a los Estados (excepto indirectamente ahora, a través de los mercados secundarios), sino primordialmente a los bancos y a las grandes empresas, que lo guardan o utilizan para optimizar sus beneficios, sin que ello implique un mejoramiento de la demanda doméstica). De ahí que el Sr. Draghi haya recomendado que se suban los salarios, lo cual algunos, muy pocos, habíamos sugerido desde que se inició la crisis, pues era fácil de ver que el gran enlentecimiento del crecimiento económico era, en parte, resultado del descenso de la demanda doméstica, consecuencia del descenso salarial.

Pero hay otras intervenciones que todavía no se han reconocido como necesarias, aunque les aseguro que lo harán en los próximos años. Me estoy refiriendo a la masiva inversión pública, con intención de crear empleo y estimular también la demanda doméstica. A lo máximo a lo que el establishment europeo (las instituciones que gobiernan la Eurozona) ha llegado ha sido al Plan Juncker, que es un estímulo para que sea el capital privado el que invierta, lo cual es dramáticamente insuficiente. Seguro que perderemos un par de años más antes de que el establishment europeo se dé cuenta de que tales inversiones son clave para la resolución de la Gran Recesión, como fueron clave para la resolución de la Gran Depresión.

Comparando la sabiduría convencional en Europa con la existente en EEUU En este sentido, es interesante ver lo que está pasando en EEUU y compararlo con lo que está pasando en le Unión Europea. La teatralidad de las elecciones en EEUU (que, debido, en parte, a la figura atípica de Trump, ha centrado el debate en aquel país) ha ignorado los análisis de los programas económicos y sociales de los candidatos, que tienen diferencias pero también semejanzas, algunas de ellas especialmente relevantes para el debate (o mejor dicho, no debate) que ocurre en la UE. Me refiero a la coincidencia en los programas de los dos partidos mayoritarios de priorizar las inversiones públicas en la infraestructura física del país. Los dos partidos proponen una masiva inversión pública para no solo mejorar una estructura física muy olvidada en el país, sino también para crear buen empleo, con puestos de trabajo bien pagados.

Así, la Sra. Clinton ha prometido gastarse más de 270.000 millones de dólares (algo más de 240.000 millones de euros) en, además de mejorar el sistema educativo y el acceso a tal sistema por parte de las clases populares, mejorar también las infraestructuras del país (que incluyen carreteras, puertos, transporte ferroviario, transformación energética, la estructura de internet de alta velocidad, y otras que se consideran necesarias), y cuyas deficiencias son, en parte, causa del enlentecimiento de la productividad del país. Y el Sr. Trump ha prometido, predeciblemente, gastarse el doble de lo que ha prometido la Sra. Clinton en la infraestructura física.

El Sr. Trump, como era de prever, no indica cómo lo financiará. La Sra. Clinton sí que lo hace: lo programa, en parte, con un impuesto añadido de sociedades sobre las compañías estadounidenses que tienen parte de su producción en el extranjero. Hoy las políticas de apoyo a la globalización económica están desacreditadas en EEUU, y se apoyan medidas que en la UE se definirían y denunciarían como proteccionistas. Es interesante notar, en este aspecto, el cambio de 180º que ha experimentado el Sr. Lawrence Summers, que fue en su día el equivalente al Ministro de Fianzas del presidente Clinton (y arquitecto de la desregulación financiera en EEUU, una de las causas de la crisis financiera). De ser un gran entusiasta de la desregulación y la movilidad de capitales, ha pasado a favorecer hoy la regulación, siendo, a la vez, uno de los mayores defensores de la inversión pública masiva. Y a aquellos conservadores y liberales que protestan por tal incremento del gasto público, subrayando (como siempre hacen) que estaríamos creando una deuda que recaería sobre nuestros hijos y nietos (uno de los argumentos más utilizados por un gurú economista neoliberal de gran visibilidad mediática en Catalunya, miembro del Consejo de Gobierno del Banco de España), Summers responde indicando que sería imperdonable no invertir para dejar a nuestros hijos y nietos una infraestructura mucho mejor de la que hoy existe. Es más, por fin el Sr. Summers reconoce que el gobierno federal puede pedir prestado tanto dinero como quiera, a unos intereses bajísimos (un 1%), que serían más que pagables, pues tales inversiones provocarían un crecimiento de la productividad que originaría un aumento de un 3% de los ingresos al Estado federal, lo que permitiría pagar fácilmente esta deuda.

Tal argumento aplica también, por cierto, al Estado español y a sus CCAA. He indicado en repetidas ocasiones que España tiene uno de los sistemas bancarios privados más grandes, y uno de los sistemas bancarios públicos més pequeños en la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo capitalista desarrollado. Sería de desear que ello se revertiera. Por paradójico que parezca, el problema de España no es la falta de dinero, sino los canales privados (la banca privada) en los que circula. Es probable que ello cambie, sobre todo consecuencia de cambios en la cultura política y económica del país, hoy extraordinariamente conservadora que ha estado dañando el bienestar de las clases populares, y que está originando, como respuesta, una protesta generalizada que terminará transformando este país en caso de que las nuevas fuerzas políticas sean capaces de canalizarla. Es extraordinario, en este sentido, lo que se ha conseguido ya en un periodo muy corto. Pero los lentos cambios en la vía parlamentaria deberían ir acompañados con amplias movilizaciones en defensa de los intereses de las clases populares presionando para que se realicen aquellos cambios necesarios. En realidad, el hecho de que el BCE hoy pida un aumento de los salarios es una respuesta directa al temor de que los movimientos de protesta (a los dos lados del espectro político) se vayan expandiendo por todo el territorio europeo. Una vez más, aparece claro el dicho de que detrás de todo cambio de política económica, monetaria y/o financiera, hay cambios y presiones políticas. Son las variables políticas las que determinan los fenómenos económicos, y no al revés. Así de claro.

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Stiglitz: "Sin reformas habrá que abandonar el euro para salvar el proyecto europeo"

Xov, 06/10/2016 - 13:40
El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz señaló este miércoles que "sin reformas, el euro no continuará dentro de unos años", ya que para que la moneda común funcione necesita que los países miembros compartan instituciones como la garantía de depósitos o las prestaciones por desempleo.

Durante la presentación a los medios de su nuevo libro "El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa", Stiglitz argumentó que "Europa está ante un precipicio y corre el riesgo de caerse", por lo que tiene que optar aumentar o reducir la integración.

Para el premio Nobel de economía, la solución está en "reconocer que el euro tiene que cambiar" y poner en marcha "instituciones" comunes, como la garantía de depósitos, las prestaciones por desempleo o las emisiones de deuda.

"El euro nació defectuoso desde el principio", porque se basaba en la esperanza de que la moneda común impulsara el proyecto europeo cuando Europa no contaba con las condiciones necesarias ni creó las instituciones requeridas. Este problema se debe en parte al momento en que se creó la moneda única, marcada por una "gran fe en los mercados", lo que hacía pensar que todo funcionaría si los Gobiernos se limitaban a mantener el déficit y la deuda por debajo del 3% y del del 60% del PIB, respectivamente, cifras en su opinión "sin base económica".

Este sistema ha llevado "más a la divergencia que a la convergencia", ya que, tras la crisis, los países ricos "son aún más ricos" y los pobres, más pobres, ya que, cuando surgen problemas económicos, el dinero va de los segundos a los primeros. Así, en lugar de conducir a la prosperidad, la moneda común ha tenido "el efecto contrario": la debilidad de la solidaridad política.

El economista ha insistido en que el problema está en las estructuras, más que en las decisiones políticas -donde también se han producido errores-, y que las instituciones necesitan una reforma, "no solo las de cada Estado miembro, sino también las de la propia Eurozona".

Stiglitz ha urgido a poner en marcha estos cambios porque, "si no se realizan las reformas, es posible que haya que abandonar la moneda para salvar el proyecto europeo". En ese sentido, ejemplifica lo ocurrido con el brexit: "cuando hay mucha gente desempleada (...) vota de manera que podría no gustarte y todo esto constituye una amenaza para las democracias".

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La ominosa escalada nuclear de EEUU y Rusia

Xov, 06/10/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Las de por sí tensas relaciones entre EEUU y Rusia se deterioran a pasos acelerados y se han complicado en el fatídico mes de octubre previo a la elección presidencial (https://goo.gl/Sk7LH6).

Una sorpresa de octubre –desde los perturbadores Wikileaks (https://goo.gl/joSWJa), pasando por atentados selectivos hasta un descalabro bursátil– es susceptible de incidir en el resultado presidencial de EEUU, así como los teatros de batalla del binomio Siria/Irak repercutirían en forma notable cuando la caída de Alepo (norte de Siria) dañaría la imagen de Obama y su candidata Hillary Clinton, con el corolario del beneficio a Donald Trump.

En contrapunto, el inicio de la captura nada sorprendente de Mosul (norte de Irak) el 19 de octubre –fecha del último debate– gratifica a Hillary, quien ha exacerbado su legendaria rusofobia, al únisono de su portavoz oficioso The New York Times, que ha exorcizado al Estado de Putin como “fuera de la ley (https://goo.gl/cYhfPX)”. ¿Cual ley neoyorquina: la de Goldman Sachs o la del saduceo Ben Caifás?

Ya había relatado los tres primeros días amenazadores de la última semana de septiembre, cuando EEUU y Rusia escalaron su retórica incandescente e indecente, que alcanzó niveles paroxísticos los días iniciales de la primera semana de octubre, cuando EEUU suspendió las charlas con Rusia sobre el cese al fuego en Siria, a consecuencia del asfixiante sitio al reducto del sector oriental de Alepo, a punto de caer en favor de la coalición de Rusia/Siria/Irán/Hezbolá.

Por lo menos EEUU y Rusia no han cesado sus canales de comunicación para impedir un choque aéreo en el cielo sirio, que, advierte Debka, presunto portal del Mossad adicto a la técnica Hasbara –expuesta en el aleccionador documental La ocupación de la mente estadunidense: la guerra de relaciones públicas de Israel en EEUU (https://goo.gl/gdj22a), en la abarrotada Cineteca Nacional–: existe un sentimiento en Washington y Moscú por igual de que un choque militar entre EEUU y Rusia es inevitable (sic).

Sin subestimar las óptimas relaciones entre el zar Vlady Putin y el premier de Israel, Bibi Netanyahu, en forma asombrosa el portal sionista Debka culpa a EEUU (¡supersic!) del deterioro debido a su bombardeo intencional contra el ejército sirio en Deir-Ez-Zor –que socorrió a los yihadistas en forma accidental–, que pudo haber sido un sabotaje del Pentágono o la CIA (https://goo.gl/YzUc2q).

Algo sabrán en el Kremlin de las aviesas intenciones bélicas del Pentágono o la CIA o del mismo simulador Obama, ícono de la duplicidad, para que la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zajarova, haya amenazado de cambios terribles, tectónicos en toda la región en caso de una nueva agresión directa de EEUU contra Damasco y el ejército sirio (https://goo.gl/Yey9tV).

Rusia ya instaló el sistema S-300 de defensa misilística en la base naval de Tartús, en Siria (https://goo.gl/7WkswO), y coloca hasta el 7 de octubre a 40 millones de ciudadanos en 5 mil abrigos nucleares como “ejercicio militar (https://goo.gl/2Xrv0L)”. ¡Super-Uf!

Maria Zajarova imputó a un lobby sin especificar –que va desde los súper-halcones del Pentágono, pasando por la CIA, hasta la tríada de la banca Rothschild/Soros/Goldman Sachs que apoya a Hillary– de incitar a la confrontación con Rusia, colocada en forma insólita en el corazón del debate presidencial (https://goo.gl/X0BD8Y).

¿Está rebasado Obama? Suena inverosímil comprar esta temeraria hipótesis. O más bien: ¿tenía previsto Obama, mediante su proverbial duplicidad, el cambio del régimen de Bashar como su sorpresa de octubre para impulsar a Hillary?

Si la colisión entre EEUU y Rusia a nivel de batallas convencionales es atroz, su funesto deterioro a nivel nuclear regresó 16 años atrás: tanto con las insolentes amenazas de Ashton Carter, secretario del Pentágono –quien anunció la modernización de su panoplia nuclear para disuadir a Rusia (https://goo.gl/pdLpJE)– como con la contraofensiva del zar Vlady Putin, quien, siete días después, suspendió un tratado con EEUU que usa(ba) el excedente de plutonio para los reactores, en lugar de la fabricación de más ojivas nucleares.

Putin, demonizado en forma pueril por el aparato propagandístico de EEUU, alegó como motivo los actos inamigables de EEUU que han roto la estabilidad estratégica, en clara alusión a la escalada nuclear de Ashton Carter.

El congelamiento del acuerdo del plutonio va acompasado de varias condiciones rusas que seguramente serán rechazadas por Obama: levantamiento de sanciones contra Rusia por el contencioso de Ucrania, con pago de compensaciones a Moscú; reducción de la presencia militar de EEUU en los países de Europa oriental miembros de la OTAN a los niveles de hace 16 años, y rechazo a la hostil Enmienda Magnitsky (https://goo.gl/ISouvs), lo cual en su conjunto altera toda la geoestrategia de asfixia contra Moscú en casi una generación (https://goo.gl/f2B4T7).

El Kremlin propina un tremendo golpe a toda la falsa política de desnuclearización de Obama que le valió su hoy grotesco Premio Nobel de la Paz, visto en retrospectiva.

El magnífico acuerdo sobre la disposición del excedente de plutonio de hace 16 años –¡cuyas 34 toneladas métricas pueden servir para fabricar 17 mil bombas atómicas!– fue refrendado hace seis años y de cierta manera marca(ba) el barómetro de las relaciones de las dos superpotencias nucleares.

Michel Chossudovsky, director del relevante portal Global Research, diagnostica que el mundo se encuentra en una peligrosa encrucijada, cuando Rusia como EEUU se preparan para una guerra nuclear (https://goo.gl/k6Quxb).

Al economista Michel Chossudovsky no se le escapa que la modernización del arsenal nuclear de EEUU (https://goo.gl/buA3iV), pregonada por el pugnaz Ashton Carter, representa un gran negocio multimillonario y una bonanza financiera para los principales contratistas de defensa de Estados Unidos, que incluyen Boening, Lockheed Martin y Northrop Grumman, que son también firmes apoyadores de la postura de Hillary Clinton en relación con un posible primer golpe nuclear contra Rusia, China, Irán y Norcorea. ¿Los cuatro juntos o cada uno por su lado?

Michel Chossudovsky evalúa también los preparativos de Rusia, cuya división de fuerzas estratégicas de misiles en la región Tver, su parte más occidental, pronto será rearmada con el sistema de misiles Yars, de carácter móvil terrestre, que sustituirá a los de por sí devastadores misiles balísticos intercontinentales Topol.

El despliegue de los nuevos misiles móviles Yars de Rusia seguramente constituye la contraofensiva al obsesivo avance misílístico de EEUU y la OTAN desde Polonia hasta Rumania, que en forma hilarante sus publicistas aducen que sirven para defenderse de un ataque proveniente de… Irán.

¡Nada más falta que sus propagandistas alucinen que fue para defenderse de los pingüinos de la Antártida!

Le asiste toda la razón a Willian Perry, anterior secretario del Pentágono, quien advierte que una mayor inversión en armas nucleares incrementará el riesgo de una catástrofe atómica en el futuro.

Tremendo mes de octubre que se quedó sin sorpresas. ¡Urge que EEUU y Rusia regresen a la mesa de negociaciones!

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La familia Trump va de cacería

Mér, 05/10/2016 - 17:45
Alejandro Nadal, La Jornada

Ayer un viento frío recorrió la sabana y los bosques de África. El mundo decidió no brindar a los elefantes y leones la máxima protección que es capaz de otorgar la Convención sobre Comercio de Especies Amenazadas (Cites, por sus siglas en inglés). La masacre de estos animales continuará y dentro de poco podría ser demasiado tarde para evitar su extinción.

La población de elefantes en África está declinando a un ritmo alarmante en la gran mayoría de los territorios de distribución. A pesar de ese dato, los delegados de la Cites decidieron que los elefantes deben seguir estando sujetos a un régimen de doble listado, que contradice los principios biológicos de la convención. Las poblaciones que se encuentran en la mayor parte del territorio africano seguirán estando en el Apéndice I, que prohíbe todo tipo de comercio de estos animales y sus productos (o sea, el marfil principalmente). Pero las poblaciones de elefantes en Namibia, Zimbabue y Sudáfrica permanecerán en el Apéndice II, que permite un comercio regulado.

Se afirma que las poblaciones de elefantes en estos tres países están en aumento y que por esa razón no deben estar en el Apéndice I. Pero eso es falso. Muchas poblaciones de elefantes en Namibia cruzan la frontera con Angola frecuentemente y no se puede afirmar que están en aumento. Además, los datos desagregados del censo de elefantes para Sudáfrica y Zimbabue no indican que exista un crecimiento constante. Las poblaciones de estos tres países siguen afectadas de una anotación que por el momento impide la reanudación del comercio. Pero la perspectiva de legalizar el comercio internacional permanece abierta mientras no se coloque a todas las poblaciones bajo el amparo del Apéndice I.

Los leones, por su parte, también sufrieron un descalabro. A pesar de estar gravemente amenazados permanecerán en el Apéndice II, sujetos a comercio regulado. De este modo se ha consagrado el apoyo a la terrible práctica de la crianza para la cacería (sobre todo en Sudáfrica) y el comercio de huesos de león (para una supuesta demanda de medicina tradicional en Asia). La cacería de leones es uno de los más terribles aspectos del tráfico de animales en lo que se ha dado en llamar la industria de vida silvestre.

La votación en estos dos casos se fue por el lado negativo a causa del voto en bloque de la Unión Europea. Es la temible Comisión en Bruselas la que dicta cómo se ha de votar en este foro. Sí, leyó usted bien, la misma Comisión Europea que hundió a Grecia y que ha destruido el proyecto de una Europa republicana y democrática. La misma que está capturada por intereses corporativos y financieros que viene a Sudáfrica a cambiar votos a favor de la industria de vida silvestre por favores en el mundo de los negocios. Por cierto, para los curiosos, México también votó en contra de la protección máxima para los elefantes.

A la familia de Donald Trump le gusta la cacería de piezas mayores en África. Elefantes, leones, búfalos, leopardos y cocodrilos son algunas de las especies que han sido cazadas por los vástagos del magnate, que hoy pretende ocupar la Casa Blanca. Las fotografías de los hijitos de Trump con sus trofeos de caza están disponibles para quien quiera verlas en Internet.

La sonrisa del cazador con su víctima siempre me ha impresionado. ¿De qué rayos se están riendo? ¿Será que experimentaron por un momento el miedo a ser devorados o aplastados por estos animales? El miedo a la muerte podría desencadenar la estúpida sonrisa que caracteriza esas fotografías del cazador. Pero en la mayoría de los casos el deporte de la cacería ya no representa ningún peligro para el cazador armado con rifles de alto poder y mira telescópica. Además, por si acaso, un cazador profesional siempre acompaña a los turistas que quieren matar por diversión.

Entonces, ¿por qué la sonrisa? En verdad, matar a un animal por diversión está cargado de una simbología que nos remite a la ideología del dominio y el poder sobre la vida y la muerte. En su acepción original la palabra trofeo se refiere a un premio por haber dominado a un enemigo o por haberlo vencido en una batalla. Es una palabra que reenvía a las hazañas en una guerra y nos habla de conquista y de las formas más extremas de explotación.

Hoy la cacería de trofeo en el mundo es una industria que atiende los caprichos de una minoría elitista que encuentra gratificación para su machismo matando animales incapaces de defenderse. La diversión derivada de destruir a un animal se acompaña de arrebatarle sus colmillos, cornamenta o melena. Son los despojos de una guerra en contra del mundo animal que todavía tiene sus connotaciones coloniales.

Sudáfrica ocupa probablemente el primer lugar en el mundo cuando hablamos de cacería de trofeos. Es hasta cierto punto entendible. Los propietarios de las tierras en las que se practica este deporte son los mismos que las ocupaban en la época del apartheid. Y si antes no tenían el menor respeto por los derechos humanos ¿cómo se puede esperar que harían el salto conceptual para respetar los derechos de los animales?

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El interminable túnel español

Mar, 04/10/2016 - 16:00
José Blanco, La Jornada

España está en un túnel interminable. Como México, aunque por vías harto ­distintas. Finalmente se consumó lo que era más que previsible. Los barones del PSOE encabezados por José Luis Cebrián y Felipe González, acompañados por Susana Díaz, Alfonso Guerra González, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono Martínez, Manuel Chaves González y otros pocos barones y baronesas más, decidieron matar a Pedro Sánchez, el ahora ex secretario general del PSOE, para entregar el gobierno a una de las peores derechas, y de las más corruptas que haya tenido España: el Partido Popular de Mariano Rajoy.

El pecado mayor de Pedro Sánchez fue sostener hasta su fin que con Rajoy no iría ni a la esquina. Al mismo tiempo Sánchez tenía dificultades mayores para hacer gobierno en alianza con Podemos, justamente por las presiones de todo tipo que recibía de esos mismos barones de su partido. Sánchez y Pablo Iglesias, de Podemos, habían llegado a un acuerdo sobre su mayor diferencia que era el trato con los independentistas de Cataluña y del País Vasco. Podemos y PSOE –más otros partidos pequeños– habrían podido formar un gobierno de coalición con un programa de lo posible, conjuntamente. Ciertamente es de advertirse de los fuertes riesgos de un gobierno de coalición como el señalado para sostener un Ejecutivo mínimamente estable, pero el PP en la oposición habría sido neutralizado en el congreso de los diputados y la situación de España hubiera sido una muy otra. Ello, además, quizá habría tenido un impacto positivo para frenar a las derechas de Europa que continúan avanzando.

¿Todo ello hubiera creado una situación crítica en Europa? Desde luego que sí, pero de una índole del todo distinta de la que ahora vive la Unión Europea (UE).

El primero de octubre El País, el periódico fundado por Cebrián, tronó en su editorial: Salvar al PSOE. El cese inevitable y legítimo de Pedro Sánchez es la única salida para el partido. Esa posición al día siguiente tomaría forma en la comisión ejecutiva federal del PSOE: todo estaba decidido. Entre otras lindezas, el editorial decía: Cualquier dirigente político cabal lo hubiera hecho sin dudarlo. Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso. ¡Felipe González y sus secuaces hablando de escrúpulos!

¿Cuáles eran los últimos horrores cometidos por Sánchez?: pues que el PSOE había perdido en las elecciones autonómicas de Galicia y del País Vasco. ¿Todos los españoles ignoran que en las seis anteriores elecciones europeas celebradas en España, el PP ha sido la opción preferida de los gallegos y que especialmente en el mundo rural gallego adoran a su paisano Mariano Rajoy? ¿Ignoran que Euskadi tiene su propia identidad nacional? ¿Sánchez se merece este infame trato por El País en las condiciones de elección de esas dos regiones?

Los barones provocaron una debacle en la comisión ejecutiva federal con la renuncia de 17 de los 38 integrantes para forzar la renuncia de Pedro Sánchez. ¿En qué condiciones ocurrió esto? Sánchez llegó a la reunión de la comisión con la propuesta de poner a votación celebrar un congreso extraordinario y unas elecciones primarias en octubre para renovar la dirigencia y que la militancia se pronunciara sobre dar viabilidad a la formación de un gobierno encabezado por Rajoy, o pronunciarse por una tercera elección en diciembre. La comisión, a mano alzada, rechazó la propuesta de Sánchez, decidió constituir una comisión gestora y celebrar un congreso extraordinario para ¡renovar la dirigencia! Todo indica que con la comisión gestora y la mayoría de la cúpula del PSOE se abstendrá en el Congreso de los Diputados a fin de que Rajoy cuente con los votos para formar gobierno. Sánchez no tenía otra puerta de salida que presentar su renuncia. Con todo, la votación contra Sánchez fue por una mínima diferencia y mil indicios hablan de un apoyo amplio de la militancia del PSOE al ahora ex secretario. Esta militancia sabe quién es Rajoy.

Sánchez fue elegido en su momento en elecciones primarias en las que votó toda la militancia del PSOE. La noticia del resultado la dio el periódico La Vanguardia en julio de 2014 de este modo: “Pedro Sánchez gana las primarias del PSOE y será el nuevo secretario general. El madrileño gana en 12 comunidades. Arrasa en Andalucía y se impone en federaciones como Euskadi, Comunidad Valenciana y Madrid. Madina (que ahora encabezará la ‘comisión gestora’) ganó en Catalunya”. Ahora un puñito de barones y baroncitos deciden por toda la militancia del PSOE para entregar el poder a Rajoy.

Por ahora el túnel español no se sabe adónde conduce, pero el futuro no es de paz y felicidad. Unidos Podemos será una oposición feroz, y en un suspiro ha logrado, en su primera incursión en elecciones generales, romperle el espinazo a un bipartidismo neoliberal y corrupto. Los jóvenes, han dicho algunos dirigentes regionales del PSOE, votaron Podemos. Acaso en algunos años esta sea una lucecita al final de un túnel que tiene mil ramificaciones por toda la UE.

Aunque todas estas conjeturas, puestas en el contexto de la tensión creciente entre Estados Unidos de un lado y Rusia y China de otro, es un pleito tal vez de una importancia demasiado pequeña.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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