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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6126125
Actualizado: fai 23 horas 6 min

Kissinger en el Kremlin: incluye a Rusia en el nuevo orden multipolar

Xov, 11/02/2016 - 07:01
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Henry Kissinger, polémico ex secretario de Estado y antiguo asesor de Seguridad Nacional con Nixon y Ford, visitó a su viejo amigo el zar Vlady Putin (https://goo.gl/56lF8z), cuyo ejército está en máxima alerta nuclear (http://goo.gl/sKHVDp), cuando Alepo está a punto de caer en manos del eje Rusia-Siria-Irán-Hezbolá (https://goo.gl/Fs4dBV).

En el intermezzo, Kissinger impartió una trascendental conferencia sobre el ex premier Evgeny Primakov, notable geoestratega ruso (http://goo.gl/U7ioXh), en la cual juzga que Rusia debe ser percibida como un elemento esencial de cualquier nuevo equilibrio global, no primariamente como amenaza a Estados Unidos. Se subentiende: para impedir la presente agudización del caos global cuando chocan los intereses unilaterales de Estados Unidos, por un lado, con Rusia –en Ucrania y Siria–, y, por otro lado, con China: en Corea del Norte, el Mar del Sur de China, el rearme de Taiwán y la perniciosa Asociación Transpacífico, donde incrustaron al México neoliberal itamita, que saldría perjudicado, según el Banco Mundial (http://goo.gl/7g9uQN).

En las décadas de 1960 y 1970, Kissinger vivió la adversa relación entre Estados Unidos y la URSS, que con la evolución de la tecnología (léase armas de destrucción masiva: atómicas, biológicas, químicas y radiológicas) se desarrolló el concepto de estabilidad estratégica, cuando el mundo cambió en forma dramática, por lo que Rusia debe contribuir en el emergente orden multipolar y en el orden mundial de corte neowestfaliano (http://goo.gl/IQbrVn).

La seminal estabilidad estratégica fue definida por Paul Nitze, máximo negociador nuclear de Estados Unidos durante la guerra fría: “Minimizar la posibilidad de una guerra nuclear y que una carrera armamentista pueda ser usada por cualquiera de las partes como medio para una presión decisiva en áreas vitales del mundo (http://goo.gl/QEIu6R)”.

La experiencia de Kissinger en los pasados 70 años en las relaciones de Estados Unidos y Rusia lo llevan a la necesidad del diálogo que busque fusionar nuestros futuros, lo cual requiere respeto (sic) por las dos partes de los intereses y valores (sic) vitales del otro.

No dista de lo proferido por Putin, quien evidenció el máximo error estratégico de Moscú en la posguerra fría (http://goo.gl/tvupqu).

A juicio de Kissinger, los contenciosos de Ucrania y Siria no han tenido progreso notable, ya que las discusiones episódicas (sic) se han realizado fuera de un marco de referencia acordado, cuando cada uno es expresión de una estrategia mayor: Ucrania debe ser incrustada en la estructura de una arquitectura de seguridad europea e internacional para que sirva de puente (¡sic!) entre Rusia y Occidente (sic), no como puesto de avanzada de cada lado. Hasta el papa jesuita Francisco lo ha asimilado, lo cual se subsume en mi propuesta del Intermarum (http://goo.gl/4mHGv3).

Sobre Siria, Kissinger aduce que las facciones locales y regionales no pueden hallar una solución por sí solas, por lo que los esfuerzos compatibles (¡sic!) de Estados Unidos y Rusia, coordinados con otras potencias mayores, puedan crear un patrón para soluciones pacíficas en Medio Oriente. No especifica a las otras potencias mayores.

Admite que las relaciones de Estados Unidos y Rusia son peores de lo que fueron hace una década, pero hoy la confrontación ha sustituido la cooperación.

Recuerda cómo el premier Primakov, en un vuelo sobre el Atlántico a Washington, ordenó a su avión regresar a Moscú, en protesta por el inicio de las operaciones militares de la OTAN en Yugoslavia. ¡La humillación de costumbre de los megalomaniacos neoconservadores straussianos!

A juicio de Kissinger, los movimientos militares en el Cáucaso en 2008 y en Ucrania en 2014 perjudicaron la cooperación, cuando “la desconfianza y las sospechas de la batalla amarga de la guerra fría han remergido” y se han exacerbado en Rusia con su crisis política y socioeconómica, mientras Estados Unidos gozaba su más largo periodo de expansión económica ininterrumpida, lo que causó diferencias políticas en los Balcanes, anterior territorio soviético, Medio Oriente, expansión de la OTAN y los sistemas misilísticos de defensa.

Kissinger considera que quizá lo más importante haya sido la brecha fundamental en los conceptos históricos. La experiencia histórica de Rusia es más complicada: cuando su frontera de seguridad se mueve mil millas del río Elba al Este, hacia Moscú, la percepción rusa del orden mundial contendrá un inevitable componente estratégico. Juzga que para “muchos comentaristas, Estados Unidos y Rusia han entrado a una nueva guerra fría”, pero sus intereses de largo plazo apelan a un mundo que transforme la turbulencia contemporánea y fluya a un nuevo equilibrio (sic) que es cada vez más multipolar (sic) y globalizado, cuando hoy las amenazas provienen más frecuentemente de la desintegración de los estados y el creciente número de territorios no gobernados.

Más allá de la dicotomía maniquea muy simplona entre halcones y palomas, o entre el garrote y la zanahoria, a los que son propensos los superficiales multimedia de Estados Unidos, a mi juicio el grave problema hoy de Estados Unidos es que carece de geoestrategas profundos en esta fase de Obama, cuando ni Susan Rice ni Samantha Power llenan el vacío que dejaron sus antecesores, en el que descuella George Kennan.

Dígase lo que se diga, podríamos colocar detrás de Kennan –el verdadero vencedor conceptual de la guerra fría– a toda una gerontocracia en despedida y sin relevo generacional: Kissinger (92 años), George Shultz (95), James Baker III (85), Brent Scowcroft (90) y Zbigniew Brzezinski (87).

Con todo y sus pecados capitales, el rusófobo Brzezinski y Kissinger, menos hostil a Rusia, son más proclives a la presuntuosidad mediática y cuentan con relevante obra de consulta muy prolija que marca la pauta de la delirante política exterior superbélica de Estados Unidos, que ha llegado a niveles inconcebibles hasta la militarización del Super Bowl (http://goo.gl/4MvZMS).

En sus dos desastrosas guerras de Irak y Afganistán, sumadas a su alocada guerra contra el terrorismo para favorecer a Israel, de todos los neoconservadores straussianos –desde el muy inflado Wolfowitz (72 años), pasando por el infatuado Bill Kristol (63), hasta el perverso Robert Kagan (57)– no se hace uno solo.

Richard Haas (64 años), del influyente Council of Foreign Relations (más seco que nunca en ideas, pero no en mercadotecnia), y el rusófobo Strobe Talbott (69) –quien anhela la balcanización de Rusia–, no han dado el ancho, mientras los lúcidos Stephen Waltz (60) y John Mearsheimer (68) han sido frenados por el omnipotente “lobby sionista (http://goo.gl/wK8Gcz)”.

Estados Unidos está huérfano de modernos geoestrategas: ese es uno de los principales factores que reflejan su decadencia, que le impiden reorganizar el imperativo orden tripolar con Rusia y China, mientras arrastra al mundo a la hecatombe con su caos global y su síndrome Sansón, en los que pretende sobrevivir en forma disarmónica y desequilibrada.

Kissinger y Brzezinski coinciden, con sus matices y sutilezas, sobre China, pero juzgo que el primero ha entendido mejor que el segundo, en referencia a Rusia, la impostergable tripolaridad del nuevo orden mundial.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Los bancos centrales han hecho a los ricos mucho más ricos

Xov, 11/02/2016 - 00:10
Vicente Nieves, El Economista

La experiencia del Reino Unido y de EEUU prueba con claridad que las políticas monetarias no convencionales implementadas tras la crisis han ayudado a hacer más ricos a los que ya eran ricos. La intensidad con la que los activos financieros han subido de precio, la dispersión salarial y el precio de la vivienda son algunos de los motivos que han ayudado a incrementar la desigualdad de la riqueza.

Tal y como señala el departamento de investigación de Standard & Poor's en un informe titulado QE and economic inequality: the UK experience, las políticas no convencionales han tenido consecuencias no deseadas. Y es que entre los efectos secundarios del 'Quantitative Easing' sin duda destaca el fuerte incremento de la desigualdad de ingresos y de riqueza entre los más ricos y los más pobres.

Durante los últimos años, la creación de empleo en el Reino Unido ha sido intensa, lo que se supone que podría ayudar a reducir la desigualdad de ingresos. Sin embargo, durante la recuperación económica se ha producido una mayor dispersión salarial y una mayor creación de empleo a tiempo parcial en los grupos de la sociedad más desfavorecidos. Es decir, se han creado miles de puestos de trabajo con salarios muy inferiores al salario medio.

Aunque esta compleja situación del mercado laboral británica se debe más al marco laboral del país que a los bancos centrales, "sí creemos que las medidas implementadas por el Banco de Inglaterra (BoE) han tenido un impacto directo sobre la desigualdad a través de dos canales".

El primero de estos canales tiene que ver "con el incremento de los precios de los activos financieros, cuyos tenedores son los estratos más ricos de la sociedad. La desigualdad de la riqueza en el Reino Unido se ha incrementado después de la última crisis". El 10% más rico del Reino Unido ha pasado de tener en 2008 el 56% de la riqueza al 65% en 2014".

Por otro lado, el segundo canal ha sido el del mercado inmobiliario. Los bajos tipos de interés han ayudado que la demanda de vivienda siga superando a la oferta y, por ende, los precios han seguido subiendo a un ritmo mucho más alto que el crecimiento de los ingresos, convirtiendo la vivienda en un bien casi inaccesible para una parte de la población.

"Como resultado, la desigualdad relacionada con la riqueza inmobiliaria neta se ha incrementado desde el comienzo de la crisis. Además, las rentas más elevadas se han beneficiado de unos intereses más bajos en las hipotecas... Todo ello supone desde nuestro punto de vista un motivo de preocupación, puesto que un mayor grado de desigualdad económica puede erosionar el crecimiento económico a largo plazo", sentencia el informe de la agencia de calificación.

Cuando estas políticas no convencionales se comenzaron a a aplicar, algunos expertos aseguraron que desembocarían en mayor desigualdad. El que fuera presidente de la OCDE y del Banco Internacional de Pagos, William White, explicó en 2013 que la ultra-expansiva política monetaria que estaban llevando a cabo los bancos centrales "iba a provocar un crecimiento desmedido del precio de los activos, especialmente los bonos", además de impedir un desapalancamiento sano del sector privado y público.

"Desde 2007, los bancos centrales han puesto en marcha unas medidas que buscan directamente incrementar la demanda agregada sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo", señaló William White en Independent.

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¿Para qué sirve el sistema financiero?

Mér, 10/02/2016 - 12:43
Alejandro Nadal, La Jornada

La economía mundial se encuentra sometida al sistema financiero. Las prioridades de la política macroeconómica obedecen a las necesidades del capital financiero. A juzgar por los muy generosos paquetes de retiro que reciben los grandes ejecutivos de bancos de inversión, corredurías y fondos, las funciones que desempeña el sistema financiero deben ser, desde el punto de vista social, muy productivas y benéficas. Pero ¿qué dicen los datos?

Una de las principales tareas que se supone debe cumplir el sistema financiero es la intermediación. La historia que se ha popularizado es que los bancos y demás componentes del sistema financiero canalizan recursos financieros hacia el sector productivo. Según esta teoría los bancos prestan un servicio productivo al poner en contacto a los ahorradores de fondos con los inversionistas que necesitan esos fondos para realizar inversiones productivas. Sin embargo, los datos de economías capitalistas desarrolladas muestran un panorama diferente. Por ejemplo, alrededor de 15 por ciento de los fondos invertidos por las empresas no financieras en Estados Unidos entre 1950-1990 provino de recursos facilitados por el sistema financiero. Pero posteriormente ese porcentaje descendió a sólo 5 por ciento: la supuesta función de intermediación es casi despreciable. En realidad, los componentes del sector financiero se han estado prestando más recursos entre sí que para la economía real (alrededor del 27 por ciento del total de activos en la economía estadounidense corresponden a activos intra-financieros). Buena parte de esos activos fueron canalizados hacia la especulación. Otra parte se destina a evadir reglamentos y restricciones regulatorias.

Como se pueden imaginar los lectores, lo anterior no significa que los bancos y otros componentes del sistema financiero hayan dejado de percibir ganancias por sus operaciones. Los datos de un estudio de Gerald Epstein y James Crotty (de la Universidad de Massachusetts en Amherst) muestran que entre 1945-1975 los componentes del sector financiero pudieron extraer unos 35 centavos por cada dólar prestado para ser invertido en la economía real. Para el año 2000 las cosas habían cambiado: por cada dólar prestado a la economía real el sistema financiero estuvo extrayendo 66 centavos.

Otra de las funciones que se supone debe desempeñar el sistema financiero se relaciona con el buen manejo de las cuentas para el retiro. Los datos demuestran que el desempeño de fondos de retiro que son objeto de una administración activa es inferior al de fondos que se encuentran relacionados con un índice compuesto de un abanico más amplio de títulos financieros. Es decir, los corredores e intermediarios que se han dedicado a administrar las cuentas de ahorro para el retiro no han hecho un buen trabajo.

Se dice que el sistema financiero permite reducir el riesgo inherente a cualquier operación de inversión en el capitalismo. Pero aquí tenemos una prueba de que el sistema financiero no sólo no desempeña una función social constructiva, sino que su nivel de parasitismo se nutre a sí misma. A partir de 1990 las operaciones que llevó a cabo el sistema financiero en las economías capitalistas más desarrolladas del planeta tenían por objeto dispersar el riesgo de las operaciones financieras con el objetivo de hacerlo manejable. Las operaciones de bursatilización y la creación de productos financieros derivados estuvieron diseñadas desde sus orígenes para distribuir el riesgo financiero por todo el sistema: se suponía que eso haría más robusto al sistema porque el riesgo sería mínimo para los agentes individuales del sistema financiero. La realidad de las cosas es que el riesgo puede repartirse, pero eso no lo elimina. Y, como se hizo evidente cuando estalló la crisis en 2008, muchos funcionarios de bancos y operadores de fondos absorbieron cada vez más riesgo precisamente porque pensaron que no habría efectos negativos. En lugar de que los derivados redujeran el riesgo, terminaron por incrementarlo de manera insoportable.

Finalmente, se supone que una de las funciones más importantes del sistema bancario-financiero es proporcionar liquidez adecuada para todo el sistema. Pero aquí tampoco es posible pensar que los bancos y el sistema financiero en su conjunto cumplen con su misión. No hay que olvidar que los bancos son entidades que pueden crear dinero de la nada: cada vez que realizan un préstamo y abren una cuenta a sus nuevos deudores, inyectan una nueva fuente de liquidez en la economía. Por eso los bancos desempeñan una función procíclica: cuando todo indica que la economía va por buen camino, los bancos prestan más dinero. Y viceversa, cuando las cosas no andan bien, los bancos cierran las válvulas del crédito. Proveer a la economía de liquidez no es una tarea que desempeñan los bancos de manera adecuada. La larga serie de crisis provocadas por exceso o falta de liquidez, incluyendo la explosión de 2008, es la mejor prueba de que el sistema bancario y financiero debe ser sometido a una regulación y un riguroso control social.

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Lo que se oculta o ignora en la prensa y en la televisión sobre las elecciones de EEUU

Mér, 10/02/2016 - 07:00
Vicenç Navarro, Público.es

La cobertura de lo que está ocurriendo en las elecciones primarias para el cargo de Presidente de EEUU por parte de los mayores medios de información españoles es, con limitadísimas excepciones, muy sesgada, traduciendo la orientación conservadora y/o neoliberal que caracteriza a la gran mayoría de tales medios. La bien conocida (a nivel internacional) falta de diversidad ideológica en la televisión y radio españolas, así como en la prensa escrita, con escasísima presencia de voces críticas de sensibilidad progresistas de izquierdas, se refleja en su presentación de lo que está ocurriendo en aquel país. Sus corresponsales en EEUU se limitan, por lo general, a traducir al castellano (o al catalán en Catalunya) lo que dicen los mayores medios de información estadounidenses, sin ir más allá y sin profundizar críticamente en lo que dicen aquellos medios. Y para complicar más las cosas, en su traducción de lo que dice la prensa estadounidense al español, copian literalmente lo que se escribe en tales medios, sin darse cuenta de que algunos términos tienen un significado opuesto a los dos lados del Atlántico. Así, el término “liberal” en EEUU se utiliza en aquel país para definir a un político que apoya el intervencionismo del Estado en la actividad económica, proponiendo medidas redistributivas y expansión del gasto público. Liberal, en EEUU, quiere decir lo que en Europa se conoce como socialdemócrata, mientras que en este continente, y por lo tanto en España, liberal define a un político que está en contra del intervencionismo del Estado, desfavorece las políticas redistributivas, y promueve la privatización de lo público. Definir en los medios españoles a los políticos de la izquierda estadounidense como liberales crea enormes confusiones en España (ver, como ejemplo de este error, el artículo de la corresponsal de El País en Washington, Amanda Mars, “Sanders centra su estrategia en asociar a Clinton con el poder financiero”, El País, 06/02/2016).

¿Qué pasa en EEUU? Hoy, la noticia mayor que existe en EEUU es que un candidato a la Presidencia del país, que se presenta (sin tapujos y orgulloso de serlo) como socialista, y que pide una revolución política, utilizando esta expresión en cada uno de sus actos electorales, está causando un tsunami político semejante al que ha ocurrido en España con Podemos o con el candidato laborista británico, el Sr. Corbyn, en el Reino Unido. En las primeras elecciones primarias en el país para el cargo de Presidente de EEUU, que tuvieron lugar hace unos días en el Estado de Iowa, tal candidato socialista empató con la candidata claramente apoyada por el aparato del Partido Demócrata, la Sra. Hillary Clinton, que contaba con el claro apoyo, no solo de aquel aparato, sino también del establishment político mediático de aquel partido. Y esta casi victoria del Sr. Bernie Sanders, que es el candidato socialista, ocurrió a pesar de la clara hostilidad que sufrió su candidatura por parte de los mayores medios de información (prensa y televisión) de aquel país (tal como también ocurrió con Podemos en España y con el Sr. Corbin en el Reino Unido). Predeciblemente, tal hostilidad o animosidad ha aparecido, no solo en los mayores medios de información de EEUU, sino también de España, cuya cobertura mediática de la vida política de EEUU, como he dicho en el párrafo anterior, se limita, la mayoría de las veces, a la mera traducción al castellano (o al catalán en Catalunya) de lo que dicen los mayores medios de información estadounidenses.

El surgimiento de este movimiento antiestablishment, liderado por Bernie Sanders, tiene características semejantes a lo que ha estado pasando en España y en Reino Unido, y responde a una situación común en los tres países: las clases populares están hartas del maridaje entre los intereses económicos y financieros de las grandes empresas que constituyen la clase corporativa (the corporate class) por un lado, y las instituciones representativas por el otro, que las han transformado en meros instrumentos de tal clase. Tal situación ha sido posible por la privatización del proceso electoral en EEUU, donde todo candidato a un cargo electoral puede recibir tanto dinero como pueda generar y, a través de lo que se llaman Super PACs, financiar su campaña, comprando tanto espacio televisivo como quiera, sin que exista ninguna regulación al acceso a tales medios. La mayoría de los fondos que la clase política (lo que se llamaría casta en España) recibe, procede de las grandes empresas de la corporate class, el 1% top de la sociedad por su nivel de renta que controla o tiene una enorme influencia, también en la mayoría de los medios de información y persuasión del país.

La consecuencia de este maridaje entre el mundo del capital y las instituciones políticas es que las políticas aprobadas por el Congreso de EEUU (hoy controlado por la ultraderecha estadounidense, financiada masivamente por los elementos estadounidenses comparables al IBEX-35 de España), sistemáticamente favorecen sus intereses a costa de los del mundo del trabajo, que constituye la mayoría de las clases populares de EEUU.

Tal situación también afecta a gran parte del Partido Demócrata. Fue precisamente el Presidente Clinton el que desreguló la banca (siendo su Ministro de Finanzas Robert Rubin, que era en su vida privada uno de los mayores banqueros de Wall Street, el centro financiero de EEUU), creando las bases para que se diera la mayor crisis financiera que el país ha vivido desde la Gran Depresión, crisis que ha creado un gran descenso del nivel de vida de las clases populares, a la vez que ha acentuado un incremento incluso más intenso de las desigualdades existentes en EEUU. Como constantemente señala Bernie Sanders, “una décima parte del 1% superior de la población controla el 90% de la riqueza del país”. Y los datos, fácilmente accesibles, señalan la veracidad y credibilidad de su mensaje.

La revuelta popular en contra del establishment político-mediático Resultado de esta situación, la legitimidad y popularidad de las instituciones políticas están por los suelos. La enorme abstención en el proceso electoral de la población, (y muy en particular de las clases populares), es un indicador de esta pérdida de fe en ellas. El “no nos representan” del 15M tuvo una gran resonancia también en EEUU a través del movimiento Occupy Wall Street, inspirado, en parte, por el 15M español. De ahí que la llamada del candidato Bernie Sanders a una revolución política que rompa este maridaje entre la corporate class y las instituciones que se definen, sin serlo, como demócratas, son un elemento central de su mensaje. Su tesis, fácilmente sostenible, es que sin tal revolución política no se darán los cambios políticos que está proponiendo, que son, ni más ni menos, que propuestas características de la socialdemocracia, antes de que ésta se transformara en social-liberalismo como ha ocurrido en la mayoría de países europeos, incluyendo España. Un indicador de esta situación es que el candidato Pedro Sánchez a Presidente del Gobierno por parte del Partido Socialista, pidiera el asesoramiento de Larry Summers, que fue, junto con Robert Rubin, el arquitecto de la desregulación financiera cuando fue nombrado Ministro de Finanzas (Secretary of the Treasury) como sucesor de Rubin en aquel cargo bajo el Presidente Clinton.

Las propuestas del candidato socialista Entre las propuestas de Sanders, se encuentra la de romper con los grandes bancos, dividiéndolos en entidades más pequeñas que, además, devuelvan el rescate de fondos públicos que los salvó del colapso (con intereses incluidos) medidas todas ellas altamente populares. Tiene también en su programa, como medidas estrella, hacer una inversión masiva en obras públicas, facilitando la transición de las fuentes de energía, pasando de ser fósiles a renovables (proponiendo crear 13 millones de puestos de trabajo) y establecer una reforma sanitaria, para garantizar la universalidad del acceso al sistema sanitario (hoy, en EEUU, hay más muertes por falta de acceso a los servicios sanitarios, y no poder pagar las facturas médicas, que por Sida). Y el grado de cobertura sanitaria es muy insuficiente: el 45% de personas que se están muriendo (es decir, con enfermedades terminales) expresan preocupación de que no saben cómo ellos o sus familiares pagarán sus facturas médicas.

Otra propuesta muy popular del candidato Sanders es llevar a cabo las reformas que permitan el acceso a todos los niveles del sistema educativo (desde las escuelas de infancia a las universidades), a todos los niños y jóvenes independientemente de la clase social de sus padres, medida muy popular y necesaria pues, debido al enorme encarecimiento tanto de las escuelas de infancia como de las matrículas universitarias (tanto públicas como privadas), el acceso a tales centros por parte de las clases populares ha disminuido de una manera muy marcada. De ahí que el 80% de las personas de 18 a 30 años apoyaron a Sanders en las primarias de Iowa. Y lo mismo ocurrirá mañana en New Hampshire. Y a nivel nacional, según la mayoría de encuestas, un porcentaje semejante de jóvenes apoya a Sanders. Por otra parte, según los últimos sondeos de apoyo popular, citados por el Financial Times (06/02/2016), los candidatos Clinton y Sanders están hoy muy igualados en apoyo entre los miembros del Partido Demócrata (Clinton 44%, Sanders 42%).

¿Podría un socialista llegar a ser Presidente de EEUU? Existe una percepción bastante extendida en los mayores medios de información de que un candidato socialista no podrá ganar las elecciones de EEUU. En realidad, algunos dirigentes del Partido Demócrata, incluyendo la Sra. Clinton, consideran que la victoria del candidato socialista en las primarias del Partido Demócrata sería el mejor regalo que se le podría dar al Partido Republicano, al hacerle muy fácil el camino de este último hacia su victoria, debido a la enorme vulnerabilidad que representa el hecho de que Sanders sea socialista y se enorgullezca de su socialismo.

Tal opinión a primera vista parecería razonable teniendo en cuenta los estereotipos que se reproducen en los medios sobre EEUU. Ahora bien, tal línea de argumentación ignora que según las principales encuestas (la última, Real Clear Politics Average), el candidato Sanders ganaría a Donald Trump y Ted Cruz -los dos candidatos republicanos con mayor apoyo electoral- con un margen de victoria sobre estos candidatos mayor que el sostenido por la otra candidata del Partido Demócrata, la Sra. Hillary Clinton, que cuenta con el claro apoyo del establishment del Partido Demócrata.

¿Permitiría el Congreso de EEUU que se aplicaran las propuestas de Sanders? Ni que decir tiene que este supuesto sería cierto en caso de que el Congreso estuviera controlado por la ultraderecha que domina hoy el Partido Republicano. Ahora bien, si el candidato Sanders ganara, sería un indicador de que habría creado un movimiento a lo largo del país que se traduciría en un cambio en la configuración del mismo Congreso en el día de las elecciones presidenciales, que coinciden con las elecciones al Congreso. El candidato Sanders, durante su campaña, ha señalado repetidamente la importancia de crear un movimiento progresista de profundas convicciones demócratas, claramente comprometido con un cambio político revolucionario, anulando, por ejemplo, la enorme influencia (que alcanza niveles de control) que la clase corporativa (the corporate class), el 1% de la población con mayores ingresos (la clase de billonarios como la llama Sanders), tiene sobre el proceso electoral y sobre las instituciones representativas.

¿Podrían pagarse las propuestas de Sanders? Este argumento se reitera constantemente, en cualquier país, por voces conservadoras y neoliberales, como objeción a medidas que requieran una expansión del gasto público social. Es interesante subrayar que nunca se hizo la pregunta, por parte de las mismas voces que señalan que no hay recursos para la expansión del gasto social, si el país tenía dinero para pagar el rescate de sus bancos. De haberse hecho ésta, se podría haber contestado ahora de la misma forma. Si el país tuvo dinero para rescatar a los bancos, también lo tenía para rescatar a la población (y la misma respuesta aplica a España).

Y en EEUU (y en España) los fondos existen. Y así lo muestra el candidato Sanders: reduciendo el gasto militar significativamente, prohibiendo las inversiones de las empresas (del organismo equivalente al IBEX-35) en los paraísos fiscales haciendo que paguen impuestos como todos los demás, y aumentado la carga fiscal de las grandes fortunas, entre otras medidas. Con ellos se generarían recursos más que suficientes para asumir tales gastos. La no existencia de estos fondos ahora se debe a causas políticas (el maridaje poder económico-poder político) no a causas económicas.

El grupo de economistas del candidato Sanders ha publicado cómo se pagarían cada una de las reformas que él propone. Por ejemplo, el programa de universalización de los servicios sanitarios (conocido como single payer) sustituiría la financiación privada del sistema sanitario estadounidense (que se basa en el pago de pólizas a los seguros privados, pólizas que alcanzan unos niveles prohibitivos para millones de personas y que determina que tengan muchas dificultades para poder recibir atención sanitaria) por una financiación pública, de manera que la ciudadanía, en lugar de pagar a las compañías de seguro privadas (que ofrecen una cobertura insuficiente), lo harían en una cantidad mucho menor a una agencia pública, que les garantizaría una cobertura sanitaria completa, tal como ocurre en Canadá (cuya popularidad del sistema sanitario es mucho mayor que la del sistema privado estadounidense). En realidad, los impuestos para la mayoría de la población no aumentarían, pues la expansión de los servicios públicos sería a base del aumento de los niveles impositivos de los billonarios, que hoy apenas pagan impuestos, y cambios en las prioridades del gasto público, transfiriendo fondos de las áreas militares hacia las sociales.

¿No es Sanders demasiado “viejo”? Por vulgar que parezca este argumento también se ha utilizado para desacreditar a Sanders como si ancianidad quisiera decir menos habilidad. Este argumento también ha aparecido en más de un rotativo español. Sanders, que está en sus 70, goza de buena salud y, como ha mostrado a lo largo de la campaña, capaz de llevar a cabo una vida activa, sin frenos o incapacidades. En realidad, la edad es un punto a su favor, pues muestra la coherencia en su vida política, siempre puesta al servicio de las clases populares, habiendo ganado con ello una credibilidad que otros no alcanzan por su escasa experiencia o sus constantes vaivenes en sus posturas y creencias.

Sanders, el político de mayor edad en el Senado de EEUU, y a la vez, el político más popular entre los jóvenes en aquel país, siempre apoyó activamente todas las causas progresistas en EEUU, empezando por su apoyo a la campaña de Martin Luther King a favor de la liberación de los negros. Y ha sido alcalde, miembro del Congreso y del Senado, distinguiéndose siempre por haber apoyado al movimiento sindical, a los movimientos sociales, feministas, y ambientales, habiendo también liderado la campaña de concienciación del cambio climático. Es precisamente esta historia la que le hace especialmente atrayente a la gente joven, que tiene ansia y deseo de liberación, integridad y compromiso.

¿Tiene Sanders experiencia en política exterior? Esta pregunta, por regla general, se la hacen los asesores dela candidata Sra. Hillary Clinton, que fue Ministra de Asuntos Exteriores (Secretary of State) del gobierno federal de EEUU. Como bien ha respondido Sanders, lo que importa, sin embargo, no es la experiencia, sino el criterio y el juicio que tenga el que diseña y configura la política exterior en EEUU. Y ahí, el candidato Sanders ha mostrado tener mejor juicio y criterio que la candidata Clinton en decisiones clave que ha tomado el gobierno de EEUU. Por ejemplo, Sanders se opuso a la invasión de Irak, mientras que Clinton la apoyó. Sanders se opuso al bombardeo de Libia y al golpe contra Moammar al-Gadaffi. Hillary Clinton lo apoyó. Sanders se opone a seguir una política de confrontación con Rusia e Irán. Hillary Clinton la favorece. Sanders se opone al Tratado TTIP. Hillary Clinton lo apoyaba (aunque últimamente se ha distanciado de tal tratado).

¿Es Sanders excesivamente utópico y poco realista? Esta postura es idéntica a la que se ha utilizado contra Podemos, contra el nuevo laborismo británico, y otras fuerzas políticas contestatarias que se oponen al status quo actual. Ni que decir tiene que el establishment llama por definición “utópico” y “poco realista” a todas aquellas fuerzas políticas que cuestionan su poder. Pasa en España y pasa en EEUU. Pero lo que propone Sanders es ampliamente reconocido por los expertos como necesario. Por ejemplo, una medida de gran importancia propuesta por Sanders es el desmembramiento de los grandes bancos (que fueron rescatados con dinero público) evitando que el propio tamaño de la empresa financiera sea un elemento negativo al procurar que el sistema económico dependa de un número excesivamente limitado de entidades bancarias. Hillary Clinton no apoya tal medida. El hecho de que sea o no realista depende primordialmente de la voluntad política. Por lo demás, técnica y científicamente, es fácil de realizar y aconsejable de llevar a cabo.

Una situación semejante ocurre en cuanto al retraso de la edad de jubilación (que es 67 años en EEUU), propuesta a la que se opone Sanders pero que no descarta la Sra. Clinton. Ni que decir tiene que la Sra. Clinton es una alternativa mucho mejor que cualquiera de los candidatos republicanos. Pero para una persona progresista, Sanders cubre mejor la papeleta.

¿Permitiría el establisment político-mediático que Sanders fuese Presidente? Esta observación, procedente de grupos escépticos en las izquierdas, tiene mucho peso. Es una realidad que el establishment muestra enorme hostilidad a la candidatura de Sanders. Los mayores canales de televisión ABC, CBS y NBC, por ejemplo, dan mucha más cobertura a los otros candidatos que a Sanders. Según el análisis de tiempo de cobertura de los candidatos (The Tyndall Report), tales canales ofrecieron en el año 2015 dieciséis veces más tiempo de exposición televisiva al candidato republicano Trump que al candidato demócrata Sanders, que goza de mayor apoyo popular que Trump. Similar discriminación ocurrió en España, comparando el tiempo de exposición y presentación favorable a Albert Rivera versus Pablo Iglesias en las elecciones últimas.

Hacerse esta pregunta lleva al centro del problema: la captación de las instituciones democráticas por los intereses económicos y financieros corrompen el significado de democracia. De ahí que la llamada a que cambien las instituciones políticas (y mediáticas) que Sanders define como Revolución Política sea la misma que la llamada a un nuevo orden económico, justo y solidario. Y este es el gran reto que hoy tienen tanto EEUU como España. Sin lugar a duda, estamos en un periodo histórico, en el que estamos viviendo el fin de una época con los albores de una nueva, de la cual no conocemos todavía su posible configuración. El enorme enfado de las clases populares puede canalizarse por fuerzas políticas profundamente reaccionarias (como Trump en EEUU) o profundamente democráticas (como Sanders). Ahora bien, el futuro a favor de las alternativas democráticas y progresistas dependerá de las movilizaciones populares que presionen para que ello ocurra. Así de claro.

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Joseph Stiglitz: ¿Qué hacer para que la economía funcione?

Mar, 09/02/2016 - 15:35

Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001 y profesor de la Universidad de Columbia, cree que el sistema ha fallado. El crecimiento económico está estancado, mientras que la desigualdad crece de forma imparable: "Las políticas dominantes después de la crisis (ajuste fiscal y estímulos de los bancos centrales) no han servido para estimular el consumo, la inversión y el crecimiento", por lo que hay que implementar otras medidas diferentes para abandonar la situación actual.

Stiglizt explica en Project Syndicate que "ni la política monetaria ni el sector financiero están haciendo lo que se supuso que iban a hacer. Parece que las olas de liquidez se han dirigido de forma desproporcionada hacia la creación de riqueza financiera inflando burbujas de activos, más que a fortalecer la economía".

Aunque en las últimas semanas las bolsas han caído con fuerza, "la capitalización bursátil como parte del Producto Interior Bruto mundial continúa siendo demasiado elevado. El riesgo de que padezcamos otra crisis financiera no puede ser ignorado".

Stiglitz sostiene que los bancos han utilizado el dinero que les han inyectado los bancos centrales para guardarlo en de nuevo en los bancos centrales (como exceso de reservas). Por ejemplo, estas reservas están remuneradas por la Reserva Federal en EEUU, de modo que los bancos han ganado miles de millones de dólares simplemente guardando el dinero en lugar de dando crédito.

Este célebre economista, explica que "los gobiernos de los países desarrollados deberían haber aprovechado los bajos tipos de interés para invertir en infraestructuras, educación y otros sectores sociales. Se deberían haber incrementado las transferencias sociales durante el periodo posterior a la crisis, lo que habría estimulado la demanda agregada y suavizado los patrones de consumo".

Para concluir, Stiglitz cree que para abandonar el estancamiento los gobiernos deben actuar efectuar "grandes inversiones públicas en infraestructuras, educación y tecnología. Este gasto debe ser financiado, en parte, por nuevos impuestos sobre el medio ambiente, incluyendo impuestos al carbón y a los monopolios, además de otras rentas que están contribuyendo de forma desproporcionada a la desigualdad".
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El EconomistaUna mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Deutsche Bank se sacude desde sus cimientos y hace cundir la amenaza de un nuevo momento Lehman

Mar, 09/02/2016 - 07:01

Las primeras señales de alarma sobre las malas prácticas y el alto apalancamiento de Deutsche Bank las hicimos hace tres años cuando dimos a conocer la alta exposición del principal banco privado de Europa a los derivados financieros: 75 billones de dólares, una suma que supera 20 veces al PiB de Alemania y cinco veces al de la zona euro. No hay otro banco en el mundo que se pueda comparar con Deutsche Bank sobre este indicador, ni JP Morgan ni Goldman Sachs. Y el banco alemán está en la primera linea para ser el próximo Lehman Brothers. Las acciones de este banco se han hundido un 40 por ciento en lo que va del año y más del 95 por ciento desde 2008 dando cuenta de lo mal que están las cosas en Europa y cómo el síndrome de la tormenta perfecta está al acecho.

Los problemas del Deutsche Bank no salieron a la palestra en 2013 y se mantuvieron ocultos (ver comentarios) porque lo que importaba entonces era la crisis griega, la madre de todos los problemas europeos según la troika (FMI, BCE, CE). Ahora que se ha destapado que Volkswagen no es el único problema de alemania, y que las autoridades financieras de la eurozona comienzan a cerrar bancos por los fraudes y el lavado de dinero, Deutsche Bank se ve sacudido hasta sus propios cimientos.

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Noam Chomsky: "Es el momento más crítico en la historia de la humanidad"

Lun, 08/02/2016 - 17:36

Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadounidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia

Agustín Fernández Gabard y Raúl Zibechi, La Jornada

Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas, asesinando a un par de cientos de miles de personas.

Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.

Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.

Un sistema de partido único En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.

Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.

Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.

La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadounidenses.

En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.

Invasiones y cambio climático se retroalimentan Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.

Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.

Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.

Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.

En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.

Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.

Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer”.

A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.

Guerra nuclear, posibilidad cierta Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.

El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porquetiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.

La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.

Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.

Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.

En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.

El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.

La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada.

Visión sobre Colombia El lingüista estadunidense Noam Chomsky conoce de primera mano la realidad colombiana. Fiel a su estilo y sus ideas, visitó el país en puntillas, lejos de los focos académicos y mediáticos, para adentrarse en el Cauca, donde los indígenas nasa construyen su autonomía en resguardos y cabildos, con base en sus saberes ancestrales actualizados en medio del conflicto armado.

Parece haber señales positivas en las negociaciones de paz, reflexiona Chomsky. Colombia tiene una terrible historia de violencia desde el siglo pasado, la violencia en los años 50 era monstruosa, reconociendo que la peor parte ha sido la de las operaciones paramilitares. Más recientes son las fumigaciones de Estados Unidos, verdaderas operaciones de guerra química que desplazaron poblaciones campesinas para beneficio de multinacionales.

En consecuencia, Colombia es el segundo país del mundo en desplazados, detrás de Afganistán. Debería ser un país rico, próspero, pero se está rompiendo en pedazos, añade. Por eso, si las negociaciones de paz funcionan, eliminarán algunos de los problemas, no todos. Colombia aun sin el problema de la guerrilla sigue siendo uno de los peores países para los defensores de derechos humanos, para líderes sindicales y otros.

Uno de los peligros que observa en caso de que se firme la paz, sería la integración de los paramilitares en el gobierno, una realidad latente en el país. Así y todo, sostiene que la reducción del conflicto con las FARC sería un gran paso hacia adelante, por eso cree que se debe hacer todo lo posible para contribuir al proceso de paz.

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Autoridades financieras cierran el Maple Bank de Frankfurt por fraude y lavado de dinero

Lun, 08/02/2016 - 13:35

Las Autoridades de Supervisión Financiera (BaFin) ordenaron el cierre inmediato del Maple Bank, una empresa que está siendo investigada por evasión fiscal y lavado de dinero. Maple Bank, con sede en Francfurt, es parte de la canadiense Maple Financial Group. La Autoridad de Supervisión Financiera (BaFin) anunció este domingo que le ha prohibido al Maple Bank formular pagos o vender activos ante su excesiva e insostenible deuda inminente. El banco también tiene prohibido aceptar pagos de consumidores más allá de los que sean para cancelar deudas. La autoridad bancaria dijo que Maple Bank, cuyos activos ascienden a 5.000 millones de euros (5.580 millones de dólares) y sus pasivos a 2.600 millones de euros (2.900 millones de dólares), tendrá que asignar fondos específicos para cubrir sus pagos de impuestos. La investigación del Maple Bank comenzó en septiembre del año pasado.
El Banco, que tiene una hoja arce como símbolo corporativo, difícilmente sería conocido si no hubiese jugado un papel importante en una de las batallas de adquisición más espectaculares en la historia de Alemania: el intento, que falló en última instancia, del fabricante de automóviles deportivos Porsche por tragar a su rival mucho más grande Volkswagen, en 2008. Los directivos financieros de Porsche realizaron complejas y fraudulentas operaciones con derivados financieros para que la empresa con sede en Stuttgart se apropiara de la empresa con sede en Wolfsburg. Ese hecho fue considerado una criminal manipulación del mercado. El caso resuena en los pasillos de la justicia alemana porque involucró cientos de millones de euros de evasión tributaria. La investigación aún está en curso.

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Buscando estrategias para crecer

Lun, 08/02/2016 - 09:01
Michael Spence, El Economista

En 2008, la Comisión sobre Crecimiento y Desarrollo del Banco Mundial, que tuve el privilegio de presidir, presentó un informe con datos actualizados sobre los modelos de crecimiento sostenible. Entonces, como ahora, una cosa estaba clara: las políticas que sostienen períodos de varias décadas de alto crecimiento, transformación estructural, aumento del empleo y los ingresos, y gran reducción de la pobreza se refuerzan mutuamente. El impacto de cada una resulta amplificado por las otras. Son ingredientes de recetas que funcionan, y lo mismo que en las recetas, la falta de un ingrediente puede afectar seriamente el resultado.

Para comprender las pautas de crecimiento (débil, frágil y con visos de empeorar) que vemos hoy en muchos países y en toda la economía mundial, deberíamos comparar la realidad con lo que esperaríamos ver en unas estrategias de crecimiento razonablemente integrales. Claro que hay muchas políticas capaces de sostener un desempeño elevado, y hasta cierto punto dependen de cada país. Pero hay unos pocos ingredientes clave que aparecen en todos los ejemplos de éxito conocidos.

El primero es un alto nivel de inversión pública y privada. Los países en desarrollo exitosos invierten el 30 por ciento de su PIB o más. El componente del sector público (infraestructura, capital humano y la base de conocimiento y tecnología de la economía) se sitúa en la franja del 5 al 7 por ciento. Y las inversiones de los sectores público y privado son complementarias: las primeras aumentan la rentabilidad de las segundas, y con ella, su volumen.

La inversión privada doméstica y extranjera depende de una multitud de otros factores que afectan los riesgos y rendimientos. Entre ellos, la preparación de la fuerza laboral, la protección del derecho de propiedad y las instituciones legales relacionadas, la facilidad para hacer negocios (por ejemplo, cuántos trámites y tiempo se necesitan para abrir una empresa) y la ausencia de rigideces en los mercados de productos y factores (mano de obra, capital y materias primas).

Sobre todo, el clima de inversiones resulta favorecido por la estabilidad: una gestión macroeconómica competente y alerta, y la eficacia y continuidad de la política. A la inversa, la incertidumbre respecto del crecimiento o del compromiso con un programa de reformas razonablemente coherente repercute negativamente sobre las inversiones.

Un segundo ingrediente común de las estrategias de crecimiento sostenible es que esos niveles de inversión relativamente altos se financian con ahorro interno. La dependencia sustancial del ahorro externo (que se manifiesta por la persistencia de grandes déficit de cuenta corriente) suele terminar mal, en forma de crisis de deuda y grandes retrocesos en la senda del crecimiento. También es crucial la apertura a la economía global en relación con el comercio internacional y las inversiones. Por ejemplo, la inversión extranjera directa es un canal fundamental para transmitir y adaptar el stock acumulado global de tecnología y conocimiento. Y la competitividad de las exportaciones mejora conforme se invierte en construir eslabones en las cadenas globales de suministro.

La cuenta de capital es un asunto más complejo. En general, las economías en desarrollo exitosas la administran para evitar una volatilidad excesiva, incluida la resultante de perturbaciones o desequilibrios procedentes del exterior y de la dependencia excesiva de la financiación externa. Además, la mayoría de los países exitosos administran el tipo de cambio para adecuarlo al crecimiento de la productividad, mediante una combinación de controles de capitales, política monetaria y acumulación o desacumulación de reservas. Tanto la sobrevaluación como la devaluación de la divisa producen diversos efectos adversos, pero la persistencia de lo primero es más problemática para la estabilidad y el crecimiento. Por último, la inclusión también es un componente clave de las estrategias de desarrollo exitosas.

Los modelos de crecimiento que sistemáticamente excluyen a subgrupos fracasan por la pérdida de cohesión política y social, y en última instancia, de apoyo. Pero una desigualdad de ingresos que no sea exagerada y que no surja de la corrupción o del acceso privilegiado a mercados se comprende y acepta. La provisión de servicios básicos (como educación y atención médica) de alta calidad se ve como un elemento crucial para la igualdad de oportunidades y la movilidad intergeneracional. Hechas estas consideraciones, podemos evaluar la situación actual en materia de crecimiento, en la economía global y en sus diversas partes.

Lo primero que observamos es que la inversión del sector público está por debajo de los niveles necesarios para estimular y sostener el crecimiento, lo que se debe en parte a restricciones fiscales en países excesivamente endeudados. Descartada la suspensión de pagos, la forma normal de reducir el peso de las deudas soberanas es el crecimiento nominal. Pero no se ven políticas orientadas al crecimiento, más allá de la contribución que pueda hacer la política monetaria, y la inflación es inferior a las metas fijadas. Mientras tanto, grandes reservas de ahorro en fondos soberanos de inversión, fondos de pensiones y compañías aseguradoras no encuentran una adecuada utilización en el sector público, tal vez por obstáculos en los canales de intermediación relacionados con el riesgo y los incentivos.

La inversión del sector privado (en activos tangibles e intangibles) también está por debajo de los niveles de crecimiento sostenible (aunque en algunos sectores tecnológicos de alto crecimiento vemos tendencias contrarias). Los factores intervinientes incluyen la escasez de demanda agregada, altos niveles de incertidumbre respecto de las políticas y agendas regulatorias, y dudas crecientes sobre importantes motores del crecimiento global como China. Además, en algunas economías repercuten negativamente la lentitud de la reforma impositiva y rigideces estructurales en los mercados de productos y factores inducidas por la política.

En relación con la inclusión, buena parte de un esclarecedor análisis reciente señala los cambios impulsados por la tecnología en la estructura económica y los mercados laborales, por el lado de la demanda, y la globalización, que dejó ineficiencias educativas y de capacidades en el lado de la oferta, que cambia más lentamente. La polarización del mercado laboral y el aumento de la desigualdad de ingresos, en parte resultado de estas fuerzas, tienen efectos adversos sobre la demanda final y, más importante, sobre los recursos que las personas y las familias tienen para invertir en su propio capital humano.

En síntesis, una estrategia razonablemente integral para estimular el crecimiento en el nivel nacional e internacional debería incluir medidas para liberar y aumentar la inversión pública y privada, lo que contribuiría a la demanda agregada.

También incluiría una variedad de reformas para fortalecer los incentivos a la inversión privada. Y una agenda de inclusión que apunte al desequilibrio estructural en los mercados de mano de obra y a la potencialmente destructiva desigualdad de ingresos. Pero hasta ahora, con pocas excepciones, no se han visto estrategias de crecimiento integrales como las descritas.

Si no solo se implementaran, sino que también se las sincronizara entre las principales economías, se reforzarían mutuamente por los efectos derrame positivos del comercio internacional (una clara tarea para el G-20).

A falta de tales estrategias, es previsible un largo período de crecimiento insuficiente e incierto (en el mejor de los casos), con riesgos derivados del aumento de endeudamiento en un contexto prolongado de deflación y bajos tipos de interés. Y lamentablemente puede imaginarse un resultado todavía peor: una pérdida mayor de la cohesión política y social de la que depende una respuesta política vigorosa. Si se llegara a ese punto, sería difícil salir del estancamiento.

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Joseph Stiglitz y las Perspectivas inciertas en Argentina

Lun, 08/02/2016 - 07:00
El Premio Nobel de Economía y su principal colaborador en relación a la temática argentina explican en esta nota exclusiva el porqué de su preocupación por las primeras medidas tomadas por el gobierno de Macri. Este artículo, publicado en Página/12, es una versión extendida y traducida del texto publicado por los economistas en el sitio web de Project Syndicate el 29 de enero, bajo el título “Argentina’s Uncertain Perspectives”.

Joseph Stiglitz y Martín Guzmán, Página 12

La elección de Mauricio Macri como presidente de Argentina puso fin a doce años de gobiernos liderados por el matrimonio Néstor Kirchner y Cristina Fernández. El nuevo gobierno hereda un país que está cerca de una crisis de balanza de pagos, explicada en parte por el deterioro de las condiciones externas, y en parte por un mal manejo de la macroeconomía en los últimos años, especialmente desde 2011. Al mismo tiempo, el nuevo gobierno recibe un escenario considerablemente menos dramático que el que Kirchner había heredado en 2003.

El experimento de la década anterior que siguió las prescripciones del Consenso de Washington (caracterizado por una liberalización de las relaciones comerciales y financieras y la privatización de las empresas públicas), por el que país se convirtió en el alumno predilecto del FMI, combinado con el experimento de la Convertibilidad, terminó en desastre. Al momento en que Kirchner asumió la presidencia, el país acababa de experimentar la crisis económica y social más severa de su historia. El desempleo, la desigualdad y la pobreza habían alcanzado valores record. La desindustrialización y la debilidad del sistema educativo no presagiaban nada bueno para el futuro.

El período que siguió a la devaluación y el default mostró una recuperación espectacular. En una economía que estaba severamente restringida por la demanda, el país siguió un conjunto de políticas que condujeron a reducciones sustanciales en los niveles de desempleo, pobreza y desigualdad. También llevó a cabo una profunda reestructuración de la deuda que contribuyó en gran medida a la recuperación de la sostenibilidad macroeconómica. El tipo de cambio real más competitivo estableció las condiciones para la reindustrialización, lo que a su vez condujo a la creación de empleo para una buena parte de la población que había sido excluida del mercado laboral en la década previa. Las condiciones internacionales en que se llevó a cabo este esquema de políticas eran favorables. Como resultado, el PBI creció en promedio más que 8 por ciento por año durante el período 2003-2008.

Durante la primera presidencia de Fernández, el país navegó la crisis financiera internacional con relativo éxito. Pero a partir de 2011, el curso de políticas no se adaptó a las nuevas circunstancias, en las que sectores clave ya no estaban restringidos por la demanda. En lugar de diseñar de forma cuidadosa políticas macro y micro para favorecer un incremento consistente de la oferta y la demanda, las políticas estuvieron principalmente inclinadas a empujar la demanda en un contexto que ya no era puramente keynesiano. De modo que la demanda creció, pero la oferta no acompañó. Algunos sectores (particularmente importante, el sector de energía) experimentaron cuellos de botella. Las presiones inflacionarias se intensificaron (con la intervención política en el Indec, los reportes oficiales se tornaron no creíbles, pero todas las estimaciones sugieren que la inflación anual era superior al 20 por ciento antes de la devaluación de Macri). El tipo de cambio real se continuó apreciando, dañando la estrategia de desarrollo que el país había seguido desde 2003. Las exportaciones y la actividad real se estancaron. La no sorpresiva huida de capitales y el deterioro de la balanza comercial fueron atacados con una variedad de controles sobre el tipo de cambio y las exportaciones. Pero la caída en las reservas no se detuvo.

El país había seguido una política exitosa de reducción de deuda (incluyendo el repago de toda la deuda con el FMI, un acto que incrementó la autonomía del país) y logró sostener esta política aún cuando la economía se estaba deteriorando. Pero los superávits fiscales de la época de la administración de Néstor Kirchner se convirtieron en déficits significativos.

El final del gobierno de Fernández encuentra a un país con un record mixto: mejoras significativas para la vida de muchos, una distribución del ingreso más igualitaria, una economía cercana al pleno empleo, un ratio de deuda sobre producto históricamente bajo, pero un equilibrio externo deteriorado que amenaza con revertir parte de ese progreso.

Las nuevas políticas deben apuntar a restablecer la “consistencia” macroeconómica, resolviendo los desequilibrios externos y fiscales y reduciendo la inflación, sin deshacer el progreso que ha sido alcanzado durante la última década. Durante las primeras semanas del gobierno de Macri se tomaron decisiones rápidas e importantes; los impuestos a la exportación de commodities fueron eliminados o reducidos, y también se eliminaron los controles al tipo de cambio. Lo último significó una devaluación del peso con respecto al dólar de alrededor del 35 por ciento.

Cualquier curso de acción (incluyendo no hacer nada) es riesgoso en el contexto actual. Hay cuatro riesgos que sobresalen: (i) la aceleración de la inflación; (ii) un empeoramiento de la balanza comercial, o un deterioro de la ya precaria posición de las reservas internacionales; (iii) marcados incrementos en la desigualdad; y (iv) las respuestas a la inflación o a la pérdida de reservas podrían, a su vez, llevar al peor de los mundos posibles: la estanflación (recesión con inflación).

Hay varias incertidumbres asociadas a las decisiones recientes. Las cuatro principales son (a) la proporción de la devaluación que se traspasará a los precios que pagan los consumidores locales; (b) la respuesta de las exportaciones y las importaciones a las nuevas condiciones; (c) la respuesta de la inversión extranjera al nuevo ambiente; (d) el acceso a un “préstamo puente”, que depende en parte de si hay un arreglo (y en qué términos) con los fondos buitre, algo que debe ser aprobado por el Congreso.

Los ganadores inmediatos de las recientes medidas son los exportadores de bienes agrícolas y otros commodities, que recibirán mucho más por lo que venden. Si la devaluación no intensificase las presiones inflacionarias (como la mayoría en el directorio del BCRA cree), entonces conduciría a restaurar la competitividad sin caídas en los salarios reales. Pero esta forma de pensar es demasiado ilusa.

Si la reducción en los impuestos a las exportaciones y la devaluación se trasladan a mayores precios domésticos para los bienes que se exportan e importan, los salarios reales caerán. Los trabajadores demandarán mayores incrementos salariales, y la inflación se acelerará. El Banco Central presumiblemente intentaría moderar estas nuevas presiones inflacionarias vía incrementos de las tasas de interés. Si esto se hace con cuidado, podría enfriar la demanda solo lo suficiente como para restaurar una apariencia de equilibrio macroeconómico. Aún así, el desempleo crecería en los sectores en los que no hay cuellos de botella. Lo más probable es que el desempleo crezca y la inflación sea solo parcialmente contenida; la economía experimentaría una estanflación.

Si el Banco Central responde de forma excesivamente agresiva, en la búsqueda de restaurar la confianza en los mercados de que hará lo que sea necesario para contener la inflación, podría crear una recesión que afectaría con más severidad a los pobres y más vulnerables. Establecer un régimen de metas de inflación (lo que el Gobierno anunció que hará) hace que este escenario sea más probable.

Y la transmisión de la devaluación a precios puede ir más allá de los bienes que se comercian internacionalmente. Argentina es una economía con una larga historia de inestabilidad de precios relativos, en la que el dólar estadounidense es frecuentemente la moneda de referencia para la fijación de precios también de los bienes que no se comercian internacionalmente. Si el traspaso se extiende a los precios de esos bienes y servicios, las presiones inflacionarias serán aún mayores. Muchos pensamos que ésta es la hipótesis más sensata.

Los optimistas piensan que el nuevo régimen de políticas conducirá a un influjo de inversión externa productiva, que habrá una resolución “justa” con los fondos buitre que abrirá el acceso a los mercados de crédito internacionales para que Argentina consiga el financiamiento que le permita lidiar con cualquier brecha de divisas que enfrente, y que el ajuste del tipo de cambio que ya ha ocurrido (combinado con una gran liquidación de exportaciones que estaba a la espera de una devaluación de una “única vez” en la moneda nacional) será suficiente para resolver el problema de las reservas.

Los pesimistas, mirando el estancamiento global, y la recesión en el vecino Brasil, son menos optimistas sobre las posibilidades de que haya entradas de divisas a esa escala. Les preocupa que, especialmente con un traspaso alto de los costos a los precios, habrá una necesidad de nuevas devaluaciones; y el reconocimiento de esto por parte de los exportadores podría dilatar las liquidaciones de stocks. Y tampoco es obvio que haya un acuerdo posible para el problema de la deuda que sea aceptable tanto para la sociedad argentina como para los fondos buitre (aunque la sugerencia reciente del ministro de Economía de no pagar los intereses que reclaman los fondos buitre es un punto de partida razonable para llegar a un acuerdo). En general, restaurar el crecimiento requerirá no solamente inversión externa directa, sino más inversión pública, en educación, infraestructura y conocimiento.

Las acciones iniciales del Gobierno, aún cuando sean entendibles desde una perspectiva política, son preocupantes. En particular, la reducción de los impuestos a las exportaciones es una gran transferencia de riqueza hacia los ricos, a expensas de un gran costo para los trabajadores. Cualquiera que sean los beneficios en términos de eficiencia, las consecuencias distributivas y las implicancias para el desarrollo de esta medida no pueden ser ignoradas. Argentina y el mundo esperan a ver cómo el Gobierno hará para compensar esos efectos.

Las recientes políticas económicas parecen descansar sobre supuestos controversiales sobre cómo la devaluación afectará a los precios domésticos y cómo la inversión responderá a los nuevos precios relativos y a un conjunto de políticas nuevas que están más determinadas por el mercado. Pero si esos supuestos no se ajustan a la realidad, el Gobierno tendrá que reaccionar rápidamente, interviniendo para evitar los posibles efectos recesivos así como los incrementos en la desigualdad y en la pobreza. De otro modo, las promesas de desarrollo inclusivo se volverán un sueño lejano.

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La guerra de divisas del megaespeculador George Soros contra China

Dom, 07/02/2016 - 15:50
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Al margen del Foro Económico Mundial de Davos, en una entrevista con Bloomberg, el megaespeculador George Soros –considerado por sus acerbos críticos como el máximo criminal financiero del planeta–, fustigó a China, a la cual acusó de encontrarse detrás de la detonación de la crisis global deflacionaria y tener una deuda descomunal de 350 por ciento de su PIB, lo cual podría todavía aguantar tres años más, pero que está causando daño al resto del mundo, cuando su aterrizaje duro está en marcha y es “inevitable (http://goo.gl/uDybQz)”.

Soros, quien controla gran cantidad de multimedia y ONG muy bien lubricadas en el mundo (incluido el “México neoliberal itamita”), confesó en forma cínica en Davos que había apostado en favor de los bonos del Tesoro de Estados Unidos (EEUU) y contra el índice bursátil S&P500, las divisas asiáticas y las economías vinculadas a las materias primas (¿con franca dedicatoria al petróleo, para dañar a Rusia?).

La diatriba del casi nonagenario Soros, cuyo verdadero nombre es György Schwartz, se asemeja a la invectiva sinófoba del devaluado itamita Videgaray –presunto aliado del eje caníbal/necrófilo Rothschild/Soros/BlackRock a través de sus nexos subrepticios con Scotiabank– quien culpa en forma descabellada a China por la abrupta depreciación del peso mexicano, que forma parte del circuito del dólar de EEUU y no de la esfera de influencia del renminbi (http://goo.gl/547vzs).

Mucho antes de las jeremiadas de Soros y Videgaray contra China, había advertido en Bajo la Lupa la caída en la lona de Latinoamérica y el “México neoliberal itamita”, difundida por Xinhua (http://goo.gl/Ty36Sj).

El megabanco Morgan Stanley (http://goo.gl/ZmHlpd) amonestó a la Secretaría de Hacienda de México, laboratorio de experimentación israelí-anglosajón pésimamente manejado por Videgaray, de haber contribuido al desplome del precio del petróleo mediante sus alocadas apuestas con “derivados financieros (http://goo.gl/Vk3VUy)”. ¡Uf!

El peso exhibe una caída libre de 50 por ciento con Videgaray, mientras China –que desacopló el renminbi de la paridad fija al dólar que le estaba perjudicando– hoy ha podido controlar, en forma relativa, una devaluación de 5 por ciento. Existe un abismo entre el 50 por ciento de Videgaray y el 5 por ciento de China…

La guerra de divisas la opera Soros desde hace más de un cuarto de siglo, y no China, a quien no benefician ya las devaluaciones competitivas –como las colosales de Japón y Europa– al encontrarse en una transición de su modelo manufacturero de exportación encaminándose al consumo interno (http://goo.gl/8FLKLu).

Soros, quien apuesta hoy contra el petróleo (¿contra Rusia, aunque descalabre a su presunto aliado Videgaray?), había desfondado cruelmente en 1997 a la mayoría de las divisas asiáticas, pero fracasó en su intento de sepultar al dólar de Hong Kong.

Soros, 19 años después, repite su estrategia contra el dólar de Hong Kong y el renminbi para beneficiar la guerra geofinanciera de Wall Street/la City (Londres) y descarrilar a China, máxima economía mundial (PIB medido por el poder adquisitivo), aliada a Rusia.

La guerra multidimensional de EEUU es simultánea contra la alianza de Rusia (desplome del petróleo) y China (daño al renminbi) cuando la crisis financiera global de 2008, culpa primigenia de EEUU, se ha agudizado con factores geoestratégicos –Ucrania/Siria/Norcorea/mar del sur de China– y geoeconómicos –Ban­co de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés)–.

Gabriel Wildau, del Financial Times, destaca que “el portavoz de China advierte a Soros de no atreverse a especular contra el renminbi (http://goo.gl/scW4oU)”.

China trata de frenar su masiva fuga de capitales y se ha despojado de 700 mil millones de dólares en los pasados 18 meses para sostener una paridad estable con una canasta de divisas, después de dejar atrás su fija paridad unidimensional al dólar de EEUU (http://goo.gl/PfFLwH).

La sedición del húngaro-británico-israelí-estadunidense Soros –con influyentes redes multimediáticas, cívicas y financieras en todo el mundo y una fortuna de 24 mil 500 millones de dólares, que se duplicó durante la crisis de 2008– motivó una reacción feroz de los multimedia chinos, que desdeñan la declaración de guerra a la divisa china y juzgan que la “guerra de Soros contra el renminbi y el dólar de Hong Kong no puede tener éxito (http://goo.gl/vuO0Nv)”.

El audaz desacoplamiento chi­no del dólar de EEUU desde agosto pasado, acentuado este año por graves desajustes electrónicos en su bolsa, resquebrajó la titánica estructura especulativa del carry trade manejado por los megabancos de Wall Street/la City (Londres) que apostaron a los diferenciales fijos del dólar de EEUU frente a las divisas foráneas (incluido el peso) que controlan.

The Wall Street Journal exhibe sin rubor “la guerra de divisas de los hedge funds de EEUU contra el yuan/renminbi de China (https://goo.gl/6Yreeg). No comment!

Los relevantes Russia Today (http://goo.gl/ezXrwl) y Sputnik (http://goo.gl/pFY8o1) exponen el operativo infernal de Soros, cuya diabólica fundación fue expulsada de Rusia por amenaza a su seguridad nacional y su intento de “cambio de régimen (http://goo.gl/8rh4VH)”, en similitud a su confesa dislocación del gobierno anterior de Ucrania (http://goo.gl/rbrxip) y a su desestabilización de los Balcanes (http://goo.gl/BqxoIE).

El investigador Wayne Madsen –ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) y ex oficial Naval– consagró un libro, Soros: el quantum del caos, referente a su empresa especulativa Quantum Fund (http://goo.gl/YV2Qlu), donde expone que –bajo el disfraz de libertad/derechos humanos/filantropía” (su hijo Alejandro, de 31 años, es miembro de Jewish Funds for Justice)–, el megaespeculador desata levantamientos sociales, conflictos armados y reingeniería social: un caos constante donde prosperan sus especulaciones hemorrágicas. ¡El axioma sangre en la calle de los Rothschild (http://goo.gl/yrxFSp)!

A juicio de Madsen, el éxodo migratorio desde Siria a Europa constituye un “plan de Soros y la CIA para desestabilizar a Europa (http://goo.gl/TOUuhl)”.

El primer ministro de Hungría, Victor Orban, responsabilizó a Soros de propiciar la crisis migratoria de Medio Oriente para hundir a Europa (http://goo.gl/agnZPe). ¡Qué perversidad!

En mi libro de hace 16 años El lado oscuro de la globalización: post-globalización y balcanización (http://goo.gl/aJmYRM) expuse la forma en que Soros opera la teoría del caos: donde los fractales –zonas restringidas de orden en la vastedad del desorden– son representados por las finanzas israelí-anglosajonas, mientras el caos cunde en el resto del planeta.

Madsen demuestra que “Soros y sus amigos de la CIA tuvieron en la mira a la URSS y a Rusia desde 1987 (http://goo.gl/cChZYP)”.

Habría que agregar que la implosión rusa sucedió con estruendoso éxito geoestratégico y constituye hoy la misma receta letal que pretende aplicar el megaespeculador Soros a China 29 años más tarde.

Soros, notable instrumento is­raelí-anglosajón del eje Rothschild/BlackRock y la CIA, es el enemigo público número uno de Rusia y China.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Europa se desintegra bajo la mirada indiferente de sus ciudadanos

Sáb, 06/02/2016 - 23:50
Roberto Savio, Alainet

Todos somos testigos de la lenta agonía del sueño de la integración europea, sin una sola manifestación en cualquier lugar, entre sus 508 millones de ciudadanos. Está claro que las instituciones europeas atraviesan una crisis existencial. Sin embargo, el debate se ha limitado al nivel intergubernamental.

Eso demuestra claramente que los ciudadanos europeos no se sienten relacionados con Bruselas. Atrás han quedado los años cincuenta, con la movilización de los jóvenes en el Movimiento Federalista de la Juventud y los activistas del Movimiento Federal encabezado por Altiero Spinelli, o la campaña masiva para una Europa que trascendería las fronteras nacionales, un tema frecuente de los encuentros de los intelectuales de la época.

Ha sido un in crescendo de la crisis. Primero la división Norte-Sur, con un norte que no quería rescatar el sur y que ha convertido la austeridad en un tabú monolítico, con Alemania como líder inflexible. Grecia fue el lugar elegido para entrar en conflicto y ganar, incluso si su presupuesto era sólo el 4% de la Unión Europea.

El frente de la disciplina fiscal y la austeridad fácilmente rebasaron a aquellos que abogaban por el desarrollo y el crecimiento como una prioridad. Pero había alienar a muchos de los ciudadanos atrapados en la lucha.

Entonces viene la división este-oeste. Es claro que los países que estaban bajo la Unión Soviética ingresaron a la UE por razones puramente económicas y no por identificarse con los llamados valores europeos, la base de los tratados constitutivos. La solidaridad no sólo fue ignorada, sino activamente rechazada, primero respecto a Grecia y ahora con los refugiados.

Dos países, primero Hungría y luego Polonia, rechazan explícitamente "el modelo y los valores europeos", el primero para defender un modelo autocrático de gobierno y el segundo los valores cristianos, haciendo caso omiso de todas las declaraciones de Bruselas.

Al mismo tiempo, apareció otro asunto de mal agüero. El primer ministro británico David Cameron amenazó con que si no obtenía condiciones especiales , salía de la Unión Europea. En Davos, dijo explícitamente que el Reino Unido está en la UE debido al mercado, pero rechaza todo lo demás, sobre todo una posible mayor integración, tal como se indica en los tratados de la UE.

La canciller alemana Angela Merkel ha estado enviando señales tranquilizadoras, mientras todos los países europeos se empeñan en el proceso de recuperación de soberanía tanto como sea posible. Por lo tanto, sea lo que sea que Londres obtenga, será un punto de referencia para todo el mundo. Es revelador que en el Reino Unido, la campaña pro europea está dirigida por el sector financiero y económico y no hay ningún movimiento ciudadano.

Todo esto ocurre en un marco de estancamiento económico, que incluso las inyecciones financieras sin precedentes del BCE no han sido capaces de aliviar. La lista de los países con problemas no incluye sólo a países del Sur. Líderes de la inflexibilidad fiscal, como Holanda y Finlandia, enfrentan serias dificultades. Alemania el único país que lo está haciendo muy bien, goza de una balanza comercial positiva con el resto de Europa, tiene una tasa mucho más baja de interés debido a sus mejores desempeños. Se ha calculado que más de la mitad de su presupuesto positivo proviene de sus relaciones asimétricas con el resto de Europa.

Sin embargo, Alemania se ha negado obstinadamente a utilizar parte de esos ingresos para crear cualquier convenio para socializar sus activos, como un Fondo Europeo para rescatar a los países, o cualquier otra propuesta de ese tipo. No es un brillante ejemplo de solidaridad... Tal como dijo su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no vamos a dar a nuestros sudados logros para los que no trabajan duro como nosotros ... Por último, la crisis de los refugiados ha sido el último golpe a una institución que ya estaba respirando con gran esfuerzo. El año pasado, más de 1,3 millones de personas escaparon de los conflictos de Irak, Libia y Siria y han llegado a Europa. En esos países existe una gran responsabilidad europea directa por las respectivas guerras. Este año, según el Alto Comisionado para los Refugiados, se espera al menos otro millón.

Lo que sucede, muestra la realidad europea. La Comisión determinó que 40.000 personas de Siria y Etiopía deben ser reubicadas, lo que es sólo una gota en el océano. Esto condujo a un proceso frenético de negociaciones, con los países de Europa del Este negándose de plano a tomar parte, a pesar de las amenazas por parte de la Comisión. El número total de personas que se han reubicado es de apenas 201.

Mientras tanto, Angela Merkel decidió abrir las puertas de Alemania y recibir hasta un millón de refugiados, principalmente sirios. Pero una interpretación inteligente del Tratado de refugiados dejó claro que se excluyen los refugiados económicos (así como los climáticos), y luego se estableció que los Balcanes estaban a salvo y seguros, lo que excluye a cualquier europeos que vengan a Alemania a través de Albania, Kosovo y otros países que todavía no forman parte de la UE.

Al mismo tiempo, cabe señalar que Montenegro, que tiene un ejército de solo 3.000 personas, ha sido invitado a ingresar a la OTAN, para aumentar la barrera a Rusia.

Pero, por supuesto, la avalancha de gente hizo difícil de procesar el papeleo necesario, y así cada país recurrió a su propia imaginación, sin ninguna relación con Bruselas.

Austria declaró que aceptaría sólo 37.500 solicitudes de asilo. Dinamarca, junto con hacer una campaña anunciando a los refugiados que no eran bienvenidos, aprobó una ley que retrasa la reunificación familiar de tres años y autoriza a las autoridades a confiscar dinero y joyas por valores superiores 10.000 coronas danesas (a 1.455 dólares ) de los solicitantes de asilo.

Suecia anunció que les daría permisos de residencia más breves y que impondrá controles estrictos a los trenes procedentes de Dinamarca. Finlandia y Holanda han indicado que van a expulsar de inmediato a todos los que no encajan en las estrictas normas que deben cumplir los refugiados. Gran Bretaña, que con Estados Unidos fue responsable por la invasión de Irak, la que provocó el nacimiento del ISIS, ha anunciado que recibirá solo 27.000 refugiados.

Y en Europa Centro-Oriental, ha sido un florecimiento de construcciones de barreras y muros en Hungría, Eslovenia, Eslovaquia, Austria. Mientras tanto Europa intentó comprar Erdogan, con 3.000 millones de euros, para lo que se pennsaba que iba a detener el flujo. No funcionó. Así que ahora Grecia es culpable por no haber sido capaz de procesar las casi 800.000 personas que pasaron por su territorio.

Austria ha pedido excluir a Grecia del acuerdo de Schengen y desplazar las fronteras europeas “más al norte”. En este capítulo se está concluyendo por la iniciativa alemana de introducir nuevamente el control fronterizo nacional por un período de dos años. El año pasado, hubo 56 millones de camiones cruzando entre los países y cada día las fronteras son atravesadas por 1,7 millones de personas.

La eliminación del acuerdo de Schengen de libre circulación de los europeos, sería una señal de alcance muy vasto. Pero lo más importante, hay que observar con cuidado el cambio político que se aproxima, con partidos anti europeos y xenófobos en la cresta de la ola del miedo e inseguridad que vive Europa.

En Alemania, donde Merkel está perdiendo cada vez más apoyo, el Partido por una Alternativa, que era marginal, podría quedar representado por lo menos en tres Estados federados. En las sucesivas elecciones en Francia, Italia, Gran Bretaña y Holanda, los partidos más a la derecha han ido creciendo.

Todos esos partidos utilizan algo de la retórica izquierdista: vamos a renacionalizar industrias y bancos, aumentar el tejido social, la lucha contra la globalización neoliberal ... Hungría ha colocado fuertes impuestos a los bancos extranjeros, con el propósito de que salgan del país y Polonia está hablando el mismo idioma.

Sus metas son muy simples: capar el apoyo de los desempleados, los subempleados, los jubilados, todos los que tienen la vida precaria, los que sienten que han sido puestos de lado por el sistema político y con el sueño de un ayer glorioso, que fue robado por los forasteros. Si esto está funcionando en EE.UU. con Donald Trump, aquí funcionará mejor todavía...

Por lo tanto, no cabe duda de que en este momento, un referéndum por Europa nunca se impondría entre ciudadanos que no se sienten que esta es su Europa, lo que es un problema grave para una sociedad democrática.

¿Sobrevivirá la Unión Europea? Probablemente, pero será más una especie de mercado común de las finanzas y los negocios, que un proyecto de ciudadanía. Y va a acelerar la reducción del poder de Europa en el mundo, con la consecuente pérdida de la identidad europea, que una vez fue el proyecto más revolucionario de la historia moderna.

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España tropieza dos veces en la misma piedra: la lacra del empleo temporal

Sáb, 06/02/2016 - 00:01
Vicente Nieves, El Economista

Si no fuera por la intensa destrucción de empleo sufrida durante la crisis, España sería probablemente el país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de empleo temporal. Pero la crisis ha golpeado con más fuerza a los temporales y al empleo aquí que en otros países de Europa, lo que ha dejado a Polonia como líder en la clasificación de trabajo temporal europeo y a España en segunda posición. Sin embargo, a medida que la creación de empleo vuelve a intensificarse, los 'temporales' vuelven a recobrar el protagonismo en el mercado laboral.

En el último informe de la Comisión Europea se muestran varias estadísticas que dejan al mercado laboral español en una posición más que cuestionable. Es el segundo país de la UE con mayor porcentaje de empleo temporal (24% sobre empleo total), sólo por detrás de Polonia que tiene un 28,4%. Por otro lado, de todos esos empleos temporales más del 90% son de forma involuntaria, es decir, preferirían tener un contrato indefinido. Sólo Chipre con un 95% supera esta tasa, detrás de España aparecen países como Rumanía o Eslovaquia con tasa de involuntariedad que rozan el 90%. Por el lado contrario de la tabla están países como Austria o Alemania, que no sólo tienen bajos niveles de empleo temporal, sino que tan sólo el 9% de esos temporales preferiría tener un contrato indefinido.

Además, de todos estos empleos, entre 2013 y 2014 sólo el 11% de los que empezaron con un contrato temporal consiguieron a lo largo del año un contrato indefinido. En este apartado Francia obtiene el peor resultado de todos al transformar sólo un 10% de los temporales en indefinidos. Por el contrario, Estonia, Reino Unido y Lituania con una conversión anual superior al 50% ocupan las posiciones de mayor transición de temporales a indefinidos.

Casi todo el empleo que se crea es temporal Ahora que España ha comenzado a crear empleo con fuerza, los temporales vuelven a ocupar un lugar predominante tanto en las contrataciones como en los despidos. El Think Tank Fedea, señala que los datos de la EPA ponen de manifiesto que "el nuevo empleo creado es, sobre todo, de naturaleza temporal", con mayor incidencia en las regiones del sur de España.

El informe sostiene que, en el último año, el número de asalariados con contrato temporal ha aumentado en unos 335.000, mientras que el de asalariados con contrato indefinido alrededor de la mitad. "Dado el peso relativo tan dispar que tiene cada una de las modalidades de contratación, es evidente que el peso de la creación de empleo está sobre todo cayendo sobre los contratos temporales". Esta situación puede afectar a la productividad y a la calidad de vida de los empleados, sus decisiones de compra e inversión quedan en el aire cuando la duración de su relación laboral con la empresa tiene un tiempo limitado.

"Se utiliza mayormente el margen extensivo de ajuste, es decir, la contratación y el despido de trabajadores temporales", señala el informe de Fedea, que apunta con posterioridad que en el pasado año, en el que la actividad ha crecido, "el empleo también lo ha hecho, pero fundamentalmente en la contratación temporal".

Efectos sobre la economía Un exceso de empleo temporal y con una escasa transición hacia el indefinido termina afectando sin duda a la productividad, los salarios y, por ende, a la economía del país en general. Y es que los empleados con un contrato temporal no sólo gozan de menor protección sino que además las empresas suelen invertir mucho menos en su formación, puesto que no suele ser rentable formar a un empleado que no va a ser 'indefinido'.

A la postre, esta situación termina repercutiendo sobre la productividad en las empresas que tienen un porcentaje importante de sus empleados sin la formación que hubieran obtenido con un contrato indefinido. Las compañías suelen incidir en la formación de los 'indefinidos', mientras que los 'temporales' suelen quedar olvidados porque su trabajo en la empresa es por un tiempo limitado, de modo que no suele ser rentable invertir en su formación.

Como señala un reciente informe de La CaixaResearch, "las empresas menos productivas destruyen más empleo y las más productivas crean más, por lo que la reasignación del trabajo de unas a otras aumenta la productividad agregada. El potencial de los países de la eurozona para mejorar la reasignación de factores es elevado según el FMI, y la eliminación de las distorsiones que lo obstaculizan podría incrementar la tasa de crecimiento de la productividad".

"La rígida legislación de la contratación permanente acaba incentivando, como ha ocurrido en la mayoría de países de la Eurozona, una flexibilidad laboral basada en un uso recurrente de los contratos temporales. La sustitución de empleos fijos por temporales es contraproducente porque desincentiva la inversión del individuo en educación y la inversión de la empresa en capital humano".

"Así, este tipo de flexibilidad laboral acaba provocando una disminución de la productividad a nivel empresarial y perjudica a aquellas personas que, después de perder el empleo, no consiguen mejores oportunidades laborales (sufren pérdidas de ingresos o peores condiciones laborales en su nuevo trabajo)", sostiene dicho informe de la entidad catalana.

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Bienvenidos a la nueva anormalidad de la economía mundial, durará un buen rato

Ven, 05/02/2016 - 16:00
Nouriel Roubini, Project Syndicate

Desde principios de este año, la economía mundial enfrenta un nuevo período de intensa volatilidad en los mercados financieros, marcado por la brusca caída de los precios de las acciones y otros activos riesgosos. Son diversos los factores en juego: la preocupación por un aterrizaje forzoso de la economía china y el posible decaimiento del crecimiento en Estados Unidos en un momento en que la Fed ha comenzado a elevar las tasas de interés, los temores por la escalada en el conflicto saudí-iraní, y las señales —principalmente el desplome de los precios del petróleo y las materias primas— de una intensa debilidad en la demanda mundial.

Y hay más: la caída de los precios del petróleo —junto con la falta de liquidez en el mercado, el aumento del apalancamiento de las empresas energéticas estadounidenses, de las empresas energéticas y de la frágil deuda soberana en las economías exportadoras de petróleo— están agudizando el temor por graves eventos crediticios (incumplimientos) y una crisis sistémica en los mercados de crédito. Luego tenemos las aparentemente interminables preocupaciones por Europa, con un aumento de la probabilidad de que Gran Bretaña abandone la Unión Europea (la llamada Brexit), mientras los partidos populistas de la derecha y la izquierda ganan terreno en todo el continente.

Estos riesgos se ven amplificados por algunas sombrías tendencias para el mediano plazo, que implican crecimiento mediocre generalizado. De hecho, la economía mundial en 2016 seguirá estando caracterizada por una nueva anormalidad en términos del producto, las políticas económicas, la inflación y el comportamiento de los precios de los activos clave y los mercados financieros.

¿Cuál es la causa entonces de la anormalidad de la economía mundial actual?

En primer lugar, el crecimiento potencial de los países desarrollados y emergentes ha caído debido a la carga de la elevada deuda privada y pública, el rápido envejecimiento poblacional (que implica mayor ahorro y menor inversión) y diversas incertidumbres que limitan el gasto de capital. Además, muchas innovaciones tecnológicas no se han traducido en un mayor crecimiento de la productividad, el ritmo de las reformas estructurales continúa siendo lento y un prolongado estancamiento cíclico ha erosionado la base de habilidades y de capital físico.

En segundo lugar, el crecimiento real ha resultado anémico y ha estado por debajo de su tendencia potencial debido al doloroso proceso de desapalancamiento en curso, primero en EEUU, luego en Europa y ahora en los mercados emergentes altamente apalancados.

En tercer lugar, las políticas económicas —especialmente las monetarias— se han ido tornando cada vez menos convencionales. De hecho, la distinción entre la política monetaria y la fiscal se ha desdibujado cada vez más. Diez años atrás, ¿quién había escuchado términos como política con tasas de interés nulas (ZIRP), expansión cuantitativa (QE), expansión del crédito (CE), orientación prospectiva (FG), tasas de depósito negativas (NDR) o intervención no esterilizada en el mercado cambiario (UFXInt)? (Todas las siglas corresponden a los nombres en inglés). Nadie, porque no existían.

Pero ahora estas herramientas no convencionales de política monetaria son lo habitual en la mayoría de las economías avanzadas, e incluso en algunos mercados emergentes. Y las acciones y señales recientes del Banco Central Europeo y el Banco de Japón refuerzan la percepción de que hay más políticas no convencionales en camino.

Algunos afirmaron que estas políticas monetarias no convencionales —y el enorme crecimiento de los balances de los bancos centrales que las acompaña— implicarían la degradación de las monedas fiduciarias. El resultado, sostenían, será la inflación desbocada (e incluso, la hiperinflación), un elevado aumento de las tasas de interés a largo plazo, el colapso del valor del dólar estadounidense, un salto en el precio del oro y otras materias primas, y el reemplazo de las devaluadas monedas fiduciarias con criptomonedas, como bitcoin.

En lugar de eso —y esta es la cuarta aberración— la inflación aún es demasiado baja y continúa cayendo en las economías avanzadas a pesar de las políticas no convencionales de los bancos centrales y el vertiginoso aumento de sus balances. El desafío para los bancos centrales es aumentar la inflación o incluso evitar la deflación. Simultáneamente, las tasas de interés a largo plazo continuaron descendiendo en los últimos años; el valor del dólar ha aumentado; los precios del oro y las materias primas cayeron bruscamente; y bitcoin fue la moneda con peor desempeño en 2014-2015.

El motivo por el que la inflación ultrabaja continúa siendo un problema es que la relación causal tradicional entre la oferta monetaria y los precios se ha roto. Un motivo de esto que los bancos están acumulando la oferta monetaria adicional en forma de reservas excedentes en vez de prestarla (en términos económicos: la velocidad del dinero ha colapsado). Además, las tasas de desempleo continúan siendo elevadas y esto otorga poco poder de negociación a los trabajadores. Y en los mercados de productos en muchos países continúa existiendo capacidad excedente, con grandes brechas en la producción y una baja capacidad de fijación de precios por parte de las empresas (un problema de capacidad excedente exacerbado por la sobreinversión china).

Ahora, después de una enorme caída en los precios de la vivienda en los países que experimentaron una bonanza y posterior desplome, los precios del petróleo, de la energía y de otras materias primas han colapsado. Llamemos a esto la quinta anomalía: el resultado de la desaceleración china, el aumento en la oferta energética y de metales industriales (después de una exitosa exploración y sobreinversión en nueva capacidad) y la fortaleza del dólar, que debilita los precios de las materias primas.

La reciente agitación en el mercado ha iniciado la deflación de la burbuja mundial de activos generada por la QE, aunque la expansión de las políticas monetarias no convencionales puede alimentarla un tiempo más. La economía real en la mayoría de las economías avanzadas y emergentes está gravemente enferma, pero sin embargo, hasta hace poco, los mercados financieros se disparaban con el apoyo de la expansión adicional de los bancos centrales. La pregunta es durante cuánto tiempo pueden divergir los mercados financieros y la economía en general.

De hecho, esta divergencia es un aspecto de la última anormalidad. El otro que los mercados financieros no han reaccionado mucho, al menos hasta ahora, a los crecientes riesgos geopolíticos, como los originados en Oriente Medio, la crisis de identidad europea, las crecientes tensiones en Asia, y los persistentes riesgos de una Rusia más agresiva. Nuevamente, ¿durante cuánto tiempo puede mantenerse esta situación, en la cual los mercados no solo ignoran a la economía real sino que además descuentan el riesgo político?

Bienvenidos a la nueva anormalidad del crecimiento, la inflación, las políticas monetarias y los precios de los activos. Pónganse cómodos... parece que durará un buen rato.

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Índice BDI, el "canario en la mina" del comercio mundial sigue en caída libre

Ven, 05/02/2016 - 08:01

EL Baltic Dry Index (BDI), que mide las tarifas de los buques de carga para el transporte de mineral de hierro, carbón y cereales, es considerado un barómetro de la economía mundial por ser un indicador clave del comercio. En noviembre advertíamos que este indicador se encontraba en sus mínimos de 30 años: 500 puntos. Y ha continuado la caída. Este jueves alcanzó los 303 puntos, un valor nunca registrado desde su creación en 1985.
Para poner las cosas en perspectiva hay que recordar que previo a la crisis 2008/2009 el BDI escaló hasta los 11000 puntos, su máximo valor. Desde su creación en 1985 hasta el año 2002, el promedio anual se mantuvo por debajo de los 2000 puntos. Pero en 2003 se disparó a los 4000 puntos y siguió hasta los 11000 cuando sufrió el giro que lo ha llevado a hundirse a profundidades desconocidas. A fines de 2013 se ubicaba en 2330 puntos y su último máximo nivel fue en agosto de 2015 con 1222 puntos. La caída, en los últimos dos años, supera el 90 por ciento.

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Seis países productores de petróleo acuerdan reunión de emergencia para apuntalar precio

Xov, 04/02/2016 - 17:53
Seis países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y dos países no miembros pero sí productores, estarían dispuestos a asistir a una reunión de emergencia destinada a tratar la situación del petróleo. Los precios actuales están por debajo del equilibrio y esto "incentiva el mercado de los especuladores y la inestabilidad", declaró el ministro de Petróleo y Minería de Venezuela, Eulogio del Pino, convocante del encuentro, en el marco de su visita a Irán, como informa Bloomberg.

Según las palabras de Del Pino, además de Irán, países como Irak, Argelia, Nigeria y Ecuador, miembros de la OPEP, así como los no miembros (pero que son Estados observadores en el seno de la organización) Rusia y Omán, han manifestado que "asistirían al encuentro, en caso de que sea convocado". El ministro cumple esta semana una gira por Rusia, Irán, Catar y Arabia Saudita.

"La idea no es solo hacer la reunión, sino que todos los países asistan con la intención de llegar a acuerdos", ha indicado el ministro. "Los países fundadores tenemos una obligación histórica de recuperar el rol de la organización, de ser actores fundamentales en la obtención de un precio justo para nuestro producto, y llamamos al resto de los países miembros de la OPEP a asumir esa responsabilidad histórica que tenemos", ha sentenciado.

El pasado 26 de enero el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenó a Del Pino que emprendiera de inmediato una nueva gira, "relámpago" y "concreta", por países productores de oro negro de la OPEP y de fuera de la organización, con el objetivo de buscar acuerdos que apuntalen los precios del barril. "Venezuela tiene la propuesta para recuperar el equilibrio del mercado. Es una locura lo que se ha hecho con el mercado petrolero", aseguró.

El petróleo ha caído más de un 50 por ciento desde que Arabia Saudita decidió en noviembre de 2014 que la OPEP mantendría la producción para defender la cuota de mercado frente a los productores de esquisto estadounidense de mayor costo. La caída del crudo se aceleró este año en medio de la volatilidad en los mercados bursátiles y la debilidad de la economía mundial lo que ha reforzado la preocupación de que la demanda continuará en descenso.

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Los orígenes del nazismo antes, ahora y después

Xov, 04/02/2016 - 13:38
Vicenç Navarro, Público.es

Una de las razones expuestas con mayor frecuencia para explicar el gran compromiso que el gobierno alemán tiene con las políticas de austeridad y con la rectitud fiscal (exigiendo la eliminación del déficit público en las cuentas del Estado) es el gran temor que el Estado alemán ha tenido históricamente a la inflación, pues se asume que el hecho de que el Partido Nazi ganara las elecciones se debió precisamente al enorme crecimiento de esta, que provocó como respuesta un movimiento de protesta popular, con el crecimiento del nazismo, poniendo a Adolph Hitler en el poder. En esta explicación se asumen varios hechos. Uno, que la supuesta expansión del gasto público y el déficit público había sido la causa del enorme crecimiento de la inflación o hiperinflación. Y dos, que esta última había sido la causa del enfado popular responsable de la victoria electoral del nazismo en Alemania.

Tal explicación está ampliamente generalizada y se utiliza constantemente, no solo por el establishment político-mediático alemán, sino por un gran número de economistas neoliberales que intentan justificar el énfasis del gobierno alemán en la aplicación de tales políticas de austeridad en todos los países de la Eurozona utilizando dicho argumento.

Esta explicación, sin embargo, no se ajusta a la realidad histórica, pues ninguno de los supuestos enunciados al principio son ciertos. Ni el déficit público ni la presunta expansión del gasto público, incluyendo el gasto público social, fueron las causas de la hiperinflación, ni tal hiperinflación fue la razón de que el nazismo creciera, llegando a gobernar Alemania. La hiperinflación fue debida primordialmente a la masiva impresión de moneda por el Estado alemán para poder pagar las reparaciones a los aliados que habían ganado la I Guerra Mundial. Y esta hiperinflación (1921-1923) no fue lo que determinó el crecimiento del Partido Nazi, como ya se ha mencionado, sino que lo fueron las políticas de austeridad (1930-1932), cuando la hiperinflación ya había sido eliminada, y las políticas encaminadas a reducir los salarios (que deterioraron el mercado de trabajo) que llevó a cabo el gobierno de la República alemana, las cuales, tal como ha ocurrido ahora, generaron la protesta popular que llevó al nazismo al poder en el año 1933. Por tanto, no fue la hiperinflación –que ya no existía cuando Hitler fue elegido-, sino las políticas de austeridad (que hoy se definirían como “neoliberales”) las que causaron el surgimiento del nazismo. En realidad, es más que preocupante ver los paralelismos que existen entre la aplicación de tales políticas en los años veinte en la República de Weimar y sus consecuencias, incluyendo la pérdida de apoyo popular de las instituciones democráticas y el surgimiento del nazismo, y lo que está ocurriendo ahora, cuando hay un crecimiento de partidos de ideología fascista y nazi en Europa, consecuencia de la aplicación de políticas semejantes. La historia se reproduce casi un siglo más tarde.

¿Cuáles fueron las causas de la hiperinflación? Veamos los datos. En primer lugar hay que reconocer que la hiperinflación es un problema grave para las clases populares, pues la capacidad adquisitiva de la población disminuye rápidamente al crecer los precios de lo que la gente compra más rápidamente que el nivel de los salarios. De ahí que tal hiperinflación puede generar movimientos de protesta. Pero, como se ha apuntado, esta no fue la causa del crecimiento del Partido Nazi, pues su crecimiento fue en años posteriores al periodo de hiperinflación. El estudio de la evolución económica de Alemania muestra que la hiperinflación en los años 1921-1923 no fue la razón principal del rechazo popular a las instituciones en la República de Weimar. Tal hiperinflación había sido causada por las excesivas demandas que las fuerzas victoriosas al final de la I Guerra Mundial habían impuesto sobre la Alemania perdedora en el conflicto, y que quedaban reflejadas en el Tratado de Versalles. En realidad, la hiperinflación terminó cuando las fuerzas aliadas (bajo la presión del gobierno de la administración federal de EEUU) dejaron de apoyar las medidas sancionadoras y punitivas promovidas por el gobierno francés en contra de Alemania. El economista J.M. Keynes fue la voz más clarividente cuando, en su libro The Economic Consequences of the Peace, alertó de las consecuencias negativas de tales medidas, que él atribuyó no solo al deseo de revancha de Francia y el Reino Unido, sino a su voluntad de apoderarse de la base industrial alemana, así como al deseo de conseguir recursos que estos dos países habían perdido durante la I Guerra Mundial.

El Estado alemán, pues, tomó las medidas para poder pagar lo que se le imponía, que incluyeron primordialmente la impresión y distribución de la moneda alemana, el marco, por parte del Estado alemán. Estas fueron las causas más importantes del crecimiento de la inflación. Pero ésta terminó cuando los aliados acordaron el retraso de los pagos de la deuda pública poseída por los aliados, el Plan Dawes (que iba acompañado de un rescate financiero). EEUU y el Reino Unido, cuyo gobierno cambió (con la retirada de David Lloyd George en el año 1922), prevalecieron sobre el gobierno francés, pues se dieron cuenta de que aquellas sanciones llevarían a Alemania al colapso. Contribuyó también en gran medida al control de la inflación –a partir de 1924- la creación de una nueva moneda, que corrigió la subvaloración del marco (ver los siguientes documentos: “Banking and Monetary Statistics 1914-1941”, del Board of Governors of the Federal Reserve System of the US, 1943, y “The Nightmare German Inflation. Special Report”, USAGOLD, 1970). En realidad, el Partido Nazi consiguió solo 32 escaños en el Parlamento alemán, el Reichstag, en el año 1924, bajando incluso más, alcanzando solo 12 escaños, en el año 1928. Lo que generó el crecimiento del nazismo fueron las medidas tomadas en los años 30, que pusieron a Hitler en el poder el año 1933.

Las causas reales del crecimiento del nazismo en Alemania Las derechas alemanas, sin embargo, atribuyeron la hiperinflación a las políticas del gobierno socialdemócrata de la República de Weimar, que había expandido el gasto público social (por ejemplo, en el seguro público de desempleo) para paliar la enorme crisis económica del sistema, forzando a que el Presidente de la República, Paul von Hindenburg, sustituyera al partido socialdemócrata gobernante por el partido católico de derechas, que comenzó a aplicar las políticas de austeridad parecidas a las que la derecha conservadora y liberal ha estado aplicando en España. Fueron estas políticas de austeridad, realizadas en los años 1930-1932 (con recortes del seguro de desempleo, entre otros) las que movilizaron a la clase trabajadora, oponiéndose a ellas y generando un rechazo hacia todo el sistema. Contribuyó a este enfado que el partido socialdemócrata nunca se opusiera a tales políticas, adaptándose, en cambio, a ellas. Casi una copia calcada de lo que está pasando ahora. No fue, pues, la hiperinflación, sino las políticas de austeridad, las que causaron el nazismo. Y esta es la lección histórica que se está ignorando, facilitando la reproducción de los hechos. Hoy el nazismo está creciendo en Europa de nuevo e irá creciendo, sin lugar a dudas, debido a la aplicación de las políticas neoliberales.

El Nazismo hoy Una de las características de este nazismo actual es su profundo nacionalismo, como reacción a una globalización a la cual se atribuyen los daños causados a la clase trabajadora, y que incluye desde el traslado de puestos de trabajo en busca de salarios más bajos a la inmigración procedente de otros países y entornos. Aparece así un profundo sentimiento de hostilidad hacia los inmigrantes, percibidos como causantes de la bajada de salarios y acaparadores de los servicios sociales destinados a las poblaciones vulnerables. Esta situación es explosiva, como podemos ver diariamente en los medios de información.

Esta ideología nazi de protesta surge como resultado de dos hechos. Uno es el rechazo a las políticas impuestas que están dañando el bienestar de las clases populares, aumentando su precariedad y malestar, lo cual explica su rechazo a aquellas instituciones políticas, incluyendo los partidos políticos que habían apoyado anteriormente, lo que constituye el otro hecho. Tales sectores de la clase trabajadora no se sienten representados por los partidos tradicionales arraigados en la clase obrera, al ser percibidos como integrados dentro establishment. Es, pues, el enorme deterioro del bienestar de las clases populares y la falta de respuesta de los partidos de izquierda a sus inquietudes, lo que originó el crecimiento de tales movimientos ayer, y lo que generará su expansión mañana. En realidad, las soluciones son fáciles de ver. Requieren un cambio muy notable de aquellos partidos o la aparición de nuevos que sean antiestablishment, desde una visión progresista, que ofrezcan soluciones (que se definirán como utópicas e irrealizables por tales establishments) que respondan a las inquietudes y deseos de las clases populares. Es fácil de ver que los partidos de siempre tienen ya escasa credibilidad. Así de claro.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El máximo error de Rusia en la posguerra fría, según Putin

Xov, 04/02/2016 - 02:33
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

En su reciente entrevista con Bild –el tabloide conservador, nacionalista de mayor tiraje en Alemania–, el zar Vlady Putin comenta que la caída del muro de Berlín y la URSS no unificaron Europa, sino que sólo movieron las líneas divisorias al Este, en referencia al irredentismo de la OTAN, que pasó de 16 a 28 miembros en un cuarto de siglo.

Putin sostiene que Occidente todavía declara a Rusia como enemigo cada vez que Moscú adopta una postura independiente y afirma sus intereses nacionales, cuando “el mundo sería un mejor lugar si Rusia se hubiera afirmado en la década de los noventa (http://goo.gl/oxJMst)”.

¿Que significa hoy Occidente en un planeta fracturado?

Vlady es muy severo con los hacedores de la política exterior de Rusia después de la caída del muro de Berlín y fustiga la ingenuidad de Gorbachov, sin citarlo, con el entreguismo alocado de su fantasioso binomio perestroika/glasnost (restructuración/transparencia): Hicimos todo (sic) equivocado desde el comienzo. No superamos la división de Europa: hace 25 años cayó el muro de Berlín, pero la división de Europa no fue superada, ya que muros invisibles (sic) sólo se movieron al Este. Esto creó los fundamentos para reproches mutuos, malos entendidos y crisis en el futuro. ¿Padeció Moscú síndrome del estrés postraumático que obnubiló su sindéresis?

Los presidentes de EEUU se burlaron de los cándidos y pusilánimes Gorbachov y Yeltsin, quienes estuvieron a punto de pulverizar a Rusia, después de haber balcanizado a la ex URSS.

El texano James Baker III, secretario de Estado de dady Bush, otorgó garantías "verbales" a Gorbachov de que EEUU respetaría la esfera de influencia de Moscú en Alemania y no expandiría el dominio de la OTAN a las fronteras de Rusia. ¡Cómo no!

Clinton nunca se cansó en mofarse de la diplomacia vodka de Yeltsin. Las crudas geoestratégicas se pagan muy caro.

El zar Vlady sentencia que "el error más crucial de Rusia durante esos años fue el fracaso de expresar claramente y proteger activamente sus intereses nacionales desde el primer día", lo cual habría evitado al mundo el surgimiento de una nueva guerra fría entre Moscú y Wa­shington: Fracasamos en afirmar nuestros intereses nacionales, lo cual debimos haber hecho desde el inicio. Entonces el mundo entero hubiera estado más equilibrado (sic).

Resuena el diagnóstico del influyente George Shultz, secretario de Estado con Ronald Reagan, quien formuló que “el mundo es hoy un lugar muy peligroso para vivir desde el finiquito de la guerra fría: tenemos un mundo sumergido por el cambio. No existe un lugar desde donde se pueda ver y se diga que es un mundo de prosperidad estable. Es un caos terrible (http://goo.gl/1YOA26)”.

El "caos global" de hoy es producto de la falta del escrito formal entre el texano James Baker III y Gorbachov, lo cual dejó rescoldos que se han reincendiado con el milagroso resurgimiento de Rusia en la fase del zar Putin y del ascenso irresistible de China.

Putin basa sus asertos en los registros archivados de las charlas que se desarrollaron entre los diplomáticos de Alemania y la URSS, entre los que destaca una frase seminal del visonario alemán Egon Karl-Heinz Bahr, "patriarca de la política europea", el 26 de julio de 1990, un año después de la caída del muro de Berlín y un año antes de la balcanización de la URSS: "si durante la unificación de Alemania no tomamos pasos decisivos para superar la división de Europa en bloques hostiles, el desarrollo puede tomar un giro tan desfavorable que la URSS será condenada al aislamiento internacional".

¡Qué lejos está Alemania hoy de tener un diplomático de la altura de Egon Bahr!

¡Qué lejos se encuentra hoy EEUU de la sabiduría de su máximo geoestratega, George Kennan!

Para Putin, la reunificación de Rusia con Crimea fue totalmente consistente con las leyes internacionales y los acuerdos de Minsk –el acuerdo de Rusia con Alemania y Francia del contencioso ucranio (http://goo.gl/4HDAPo)– no se han implementado debido a la falta de Kiev (http://goo.gl/SfVz4B).

Vlady juzga que las sanciones de EEUU/OTAN/Unión Europea no estaban dirigidas a apoyar a Ucrania, sino a limitar el potencial de crecimiento de Rusia, y da a entender que los graves errores de la ex URSS no deben ser repetidos por Rusia.

¿Regresamos al statu quo ante de 1989/1991?

El notable diplomático alemán Egon Bahr –confidente de Wi­lly Brandt y proponente de la juiciosa ostpolitik: acercamiento de Europa con Moscú (http://goo.gl/osrqyc)– propuso en forma concreta que Europa central, con o sin Alemania del Este, debió haber formado una alianza separada con la participación tanto de la URSS como de EEUU, lo cual, por cierto, no dista mucho de mi propuesta, dicho sea con humildad de rigor, sobre el intermarium, ampliamente difundido por Sputnik (http://goo.gl/s8Wvim). La idea nodal de Egon Bahr: “La Alemania unificada no debería moverse en dirección de la OTAN y había que dejar atrás la era de la guerra fría”.

El problema fue que, en palabras de Putin, "los británicos insistieron en que Alemania debería permanecer en la OTAN y en todas las organizaciones económicas de Europa occidental", mientras EEUU defendió sus intereses: nos importa un comino si Alemania se reunifica o no. Pero deseamos que Alemania permanezca en la OTAN.

Putin se lamenta en forma inocente de que "si hubiera existido voluntad política, si lo hubieran deseado, pudieron haber hecho algo".

Putin no entiende el maximalismo darwiniano israelí-anglosajón. Al contrario, la OTAN, encabezada por EEUU, rompió todas sus promesas verbales: se expandió al Este y colocó su escudo misilístico en las fronteras rusas para defenderse… de Irán, los esquimales del Ártico y los pingüinos de la Antártida… en la cercanía de Moscú.

¡Ni la burla perdona EEUU a una superpotencia del tamaño de Rusia!

Hasta Brzezinski se mofa de los graves errores de la política exterior de la ex URSS.

Putin lo explaya, en referencia tácita a la unipolaridad de EEUU: "cuando la URSS, segundo centro de gravedad en el mundo desapareció, existió un deseo de gozar plenamente la sola presencia en el pináculo de la fama, poder y prosperidad mundial, cuando no existió deseo alguno de mirar a las leyes internacionales o a la Carta de la ONU que se volvió un obstáculo y era inmediatamente declarada como anacrónica".

Putin no es Gorbachov ni Yeltsin, y tiende la mano a EEUU y a Europa para colaborar frente a los desafíos comunes, pero marca nítidamente sus líneas rojas, con énfasis en la protección de sus intereses inalienables: Rusia no repetirá el máximo error de la ex URSS.

EEUU se obstina en aplicar políticas caducas de hace 25 años cuando hoy carece de sabios geoestrategas, como George Ke­nnan, que no suplen Susan Rice ni Samantha Power.

En medio del declive de EEUU y su inviable unipolaridad, Obama pretende controlar al mundo mediante la “hegemonía del dólar (http://goo.gl/xIK45g)” y la toxicidad financierista global de la Reserva Federal que cobija a los 13 megabancos caníbales y necrófilos de Wall Street.

El nuevo orden geoestratégico es ya tripolar: EEUU/Rusia/China.

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Poder en la sombra: líderes financieros. se reúnen en secreto

Mér, 03/02/2016 - 17:01
Según ha revelado el diario Financial Times, los gestores de los mayores activos financieros mundiales han celebrado reuniones secretas para mejorar la gobernanza y prepararse ante las turbulencias financieras que vienen. Jamie Dimon, presidente ejecutivo de la compañía financiera estadounidense JP Morgan Chase, junto con uno de los más grandes inversores del mundo, Warren Buffett (director ejecutivo de Berkshire Hathaway), han convocado reuniones secretas con los jefes de las compañías financieras internacionales de inversión BlackRock, Fidelity, Vanguard y Capital Group para elaborar políticas en conjunto.
Estas reuniones se han convocado a raíz de la fuerte disminución de ofertas públicas de venta (OPV) en EEUU, la primera venta pública de acciones de una empresa con el objetivo de obtener beneficios para sus fundadores. Este tipo de operaciones se ha reducido un 42% a pesar de la alta demanda de inversión. Además, se aprecia la tendencia de los mercados de valores a centrarse en obtener beneficios a corto plazo. Al mismo tiempo, muchas empresas de tecnología formalmente se convierten en públicas, y, de hecho, crean una estructura de propiedad compleja con el fin de reducir al mínimo los derechos de los accionistas y protegerse de los fondos de cobertura.
De acuerdo con el diario, en las reuniones se discutieron posibles formas de administración corporativa para equilibrar los intereses de los directores, inversores y consejos de administración de las empresas públicas. Los participantes desean elaborar una lista de recomendaciones que las empresas en las que ellos invierten puedan utilizar para mejorar los procedimientos de gestión y estimular las inversiones a largo plazo en los mercados financieros, con lo que sería posible determinar el crecimiento global de una empresa.

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El Banco de Japón asegura que bajará más los tipos si es necesario

Mér, 03/02/2016 - 13:11
El Banco de Japón (BoJ) aseguró hoy que llevará a cabo una nueva bajada de tipos de interés si lo estima necesario para lograr su objetivo de alcanzar una inflación en torno al 2% para mediados del próximo año. El gobernador del banco central nipón, Haruhiko Kuroda, calificó la reciente adopción de tasas negativas de la entidad como un "arma poderosa", dado que tipos más bajos tendrían efectos positivos sobre la actividad económica de las empresas y los hogares.
El Banco de Japón sorprendió al mercado el viernes con su decisión de aplicar un tipo de interés del -0,1% a las cuentas que las instituciones financieras niponas mantienen con la entidad para favorecer el crecimiento y sus metas de inflación. "Si se estima necesario, es posible reducir los tipos por debajo del mínimo actual", afirmó el gobernador del BoJ, quien esgrimió que el Banco Central Europeo (BCE) ya ha fijado los tipos de los depósitos en una tasa negativa del 0,3%, y que otros bancos europeos también han adoptado tasas inferiores (refiriéndose a Suecia, Suiza y Dinamarca, ver imagen).

Kuroda explicó, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo, que las nuevas medidas tienen como objetivo hacer frente a los riesgos derivados de la desaceleración de los mercados de China, que podrían afectar a la confianza empresarial y a la tendencia deflacionaria que ha estado mejorando. "Existe la posibilidad de que las empresas adopten una actitud cautelosa ante la inversión y la fijación de salarios", dijo Kuroda, una circunstancia que deterioraría el "círculo virtuoso de la recuperación económica de los ingresos a los gastos", y que también afectaría a la tendencia subyacente de la inflación.
Kuroda dijo sentirse "incómodo" ante el escepticismo de ciertos mercados que aseguran que el Banco de Japón se enfrente al límite en sus medidas de flexibilización. "Estoy convencido de que no hay límite en las medidas de flexibilización monetaria", indicó el gobernador, quien además aseguró que "el BoJ hará todo lo que esté en su mano" para alcanzar su meta inflacionaria.

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