Jaque al neoliberalismo

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Una mirada no convencional al modelo económico, la globalización y las fallas del mercadoMarco Antonio Morenonoreply@blogger.comBlogger6450125
Actualizado: fai 13 horas 36 min

Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

Sáb, 25/06/2016 - 17:10

Vicenç Navarro, Público

No hay pleno conocimiento y conciencia en las estructuras de poder político y mediático (que en terminología anglosajona se llama el establishment político-mediático) que gobiernan las instituciones de la Unión Europea, así como las que gobiernan en la mayoría de países que constituyen tal Unión, de lo que ha estado ocurriendo en la UE y las consecuencias que las políticas propuestas e impuestas por tales establishments han estado teniendo en las clases populares de los países miembros. Durante estos años, después del establecimiento de la Unión, se ha ido germinando un descontento entre estas clases populares (es decir, entre las clases trabajadoras y las clases medias de renta media y baja) que aparece constantemente y que amenaza la viabilidad de la UE.

El rechazo de las clases populares a la UE Indicadores de tal descontento han aparecido ya en muchas ocasiones. Una de las primeras fue el resultado del referéndum que se realizó en varios países de la UE que, por mandato constitucional, tenían que hacer para poder aprobar la Constitución europea. En todos los países donde se realizó el referéndum, la clase trabajadora votó en contra. Los datos son claros y contundentes. En Francia, votaron en contra el 79% de trabajadores manuales, el 67% de los trabajadores en servicios y el 98% de los trabajadores sindicalizados; en Holanda, el 68% de los trabajadores; y en Luxemburgo, el 69%. Incluso en los países en los que no hubo referéndum, las encuestas señalaban que, por ejemplo en Alemania, el 68% de los trabajadores manuales y el 57% de los trabajadores en servicios hubieran votado en contra. Unos porcentajes parecidos se dieron también en Suecia, donde el 74% de los trabajadores manuales y el 54% de los trabajadores en servicios también hubieran votado en contra. Y lo mismo ocurrió en Dinamarca, donde el 72% de los trabajadores manuales hubieran también votado en contra.

El rechazo a la UE por parte de la clase trabajadora ha ido aumentando Otro dato que muestra tal rechazo fue el surgimiento de partidos que explícitamente rechazaron la Unión Europea, partidos cuya base electoral fue precisamente la clase obrera y otros segmentos de las clases populares que antes, históricamente, habían votado a partidos de izquierdas, siendo el caso más conocido (pero no el único) el del partido liderado por Le Pen y que, según las encuestas, podría ganar las próximas elecciones en Francia. En realidad, la identificación de los partidos de izquierda tradicionales con la Unión Europea (y con las políticas neoliberales promovidas por el establishment de tal Unión) ha sido una de las mayores causas del enorme bajón electoral de estos partidos en la UE (y, muy en particular, entre las bases electorales que les habían sido más fieles, es decir, entre las clases trabajadoras). Para que baste un ejemplo, en Francia, si la mitad de los votos (predominantemente de la clase trabajadora) que habían apoyado al partido de Le Pen hubieran sido para la candidata socialista Ségolène Royal, ésta hubiera sido elegida Presidenta de Francia. En paralelo con la pérdida de apoyo electoral, los partidos socialdemócratas en la UE perdieron también gran número de sus militantes. El caso más dramático fue el del Partido socialdemócrata alemán que, junto con la pérdida de apoyo electoral, perdió casi la mitad de sus militantes, de 400.000 en 1997 a 280.000 miembros en 2008.

La evidencia es pues abrumadora que la identificación de tales partidos de izquierda (la mayoría de los cuales han sido partidos gobernantes socialdemócratas que han jugado un papel clave en el desarrollo de las políticas públicas promovidas por la UE) con la Unión ha sido una de las principales causas de su enorme deterioro electoral y de la pérdida de su militancia.

El rechazo a la UE ha ido aumentando más y más entre las clases populares, a la vez que ha ido aumentado el apoyo entre las clases más pudientes

Por desgracia, las encuestas creíbles y fiables sobre la UE (que son la minoría, pues la gran mayoría están realizadas o financiadas por organismos de la UE o financiadas por instituciones próximas) no recogen los datos de la opinión popular sobre la UE según la clase social. Sí que los recogen por país, y lo que aparece claramente en estas encuestas es que la popularidad de la UE está bajando en picado. Según la encuesta de la Pew Research Center, las personas que tienen una visión favorable de la UE ha bajado en la gran mayoría de los 10 mayores países de la UE (excepto en Polonia). Este descenso, desde 2004 a 2016, ha sido menor en Alemania (de un 58% a un 50%) pero mayor en Francia (de un 78% a un 38%), en España (de un 80% a un 47%). Grecia es el país que tiene un porcentaje menor de opiniones favorables a la UE (un 27%).

Ahora bien, aunque raramente se recoge información por clase social, sí que se ha recogido el distinto grado de popularidad que la UE tiene según el nivel de renta familiar. Y, allí, los datos muestran que hay un gradiente, de manera que a mayor renta familiar, mayor es el apoyo a la UE. Es razonable, pues, suponer que la parte de la población que tiene una visión más desfavorable de la UE es la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares.

Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renta media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor.

Este rechazo a la UE existe también entre la clase trabajadora del Reino Unido Es en este contexto descrito en la sección anterior, que debe entenderse el rechazo de las clases populares del Reino Unido, rechazo que ha ido claramente acentuándose en los barrios obreros de aquel país, y muy en especial en Inglaterra y el País de Gales. El voto de rechazo a la permanencia en la UE procede en su mayoría de las clases populares. Y ha sido un voto no solo anti-UE pero también (y sobre todo) un voto anti-establishment británico y, muy en particular, anti-establishment inglés, siendo este último el centro del establishment británico, pues concentra los mayores centros financieros y económicos del país. El establishment británico y el establishment de la UE habían movilizado todo tipo de presiones (por tierra, mar y aire) a fin de que el referéndum fuera favorable a la pertenencia. De esta manera, es un claro signo de afirmación y poder que las clases populares se opusieran y ganaran al establishment. Por otra parte, los datos mostraban que lo que ha ocurrido, iba a ocurrir. La popularidad de la UE en el Reino Unido pasó de ser un 54% (ya uno de los más bajos de la UE) en 2004 a un 44% en 2016 (según Pew). En realidad, el Reino Unido es el país donde el porcentaje de población opuesta a dar mayor poder a la UE es mayor (65%) después de Grecia (68%) Y, según otras encuestas, el sector menos entusiasta con la UE eran las clases populares, que gradualmente han ido transfiriendo su apoyo electoral del Partido Laborista al partido UKIP (el partido anti UE).

La supuesta excepcionalidad de España Es un dicho común en los mayores medios de comunicación que España es uno de los países más pro-UE, lo cual es cierto, pero solo en parte (lo mismo era cierto con Grecia). Es lógico que Europa, percibida durante muchos años como el continente punto de referencia para las fuerzas democráticas, por su condición democrática y su sensibilidad social, se convirtiera en el “modelo” a seguir por países como España, Portugal y Grecia, que sufrieron durante muchos años dictaduras de la ultraderecha, seriamente represivas y con escasísima conciencia social. Para los que luchamos contra la dictadura, Europa Occidental era un sueño a alcanzar.

Pero, debido al control o excesiva influencia del pensamiento neoliberal en el establishment político mediático de la UE (muy próximo al capital financiero y al capital exportador alemán, que ha estado configurando las políticas públicas neoliberales que los establishment político-mediáticos de cada país de la UE han hecho suyas), este sueño se ha convertido en una pesadilla para las clases populares, particularmente dañadas por tales políticas neoliberales. Las reformas laborales que han dañado el estándar de vida de estas clases y los recortes de gasto público, con el debilitamiento de la protección social y del estado del bienestar, así como la desregulación en la movilidad del capital y del trabajo, han sido un ataque frontal a la democracia y al bienestar de las clases trabajadoras, realidad muy bien documentada (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). La pérdida de soberanía nacional que conlleva la UE ha significado la pérdida de soberanía popular, causa del deterioro de su bienestar. La evidencia de que ello es así es contundente, clara y convincente. Es más que obvio que esta Europa no es la Europa de los pueblos, sino la Europa de las empresas financieras y de los grandes conglomerados económicos.

¡No es chauvinismo lo que causa el rechazo a la UE! Ante esta situación, el establishment político-mediático europeo quiere presentar este rechazo como consecuencia de un retraso cultural de las clases populares, todavía estancadas en un nacionalismo retrógrado, que incluye un chauvinismo anti-inmigrante que merece ser denunciado. John Carlin, en el El País, 24.06.16, define este rechazo (Brexit) como resultado “de la mezquindad, ignorancia, carácter retrógrado, xenofobia y tribal” de los que votaron en contra de la permanencia. Y así se está interpretando, por parte de la mayoría de los medios de comunicación europeos, el voto de rechazo a la UE por parte de las clases populares británicas. Este mensaje intenta ocultar las causas reales de tal rechazo, causas que he descrito en este artículo. Olvidan que, si bien todos los xenófobos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la UE, no todos los que así votaron eran xenófobos.

En esta manipulación están participando poderes de la socialdemocracia europea que no han entendido todavía lo que está ocurriendo entre lo que solían ser sus bases. No quieren entender que el rechazo que está ocurriendo es hacia esta Europa que la socialdemocracia ha contribuido a crear, una Europa que carece de vocación democrática y sensibilidad social. El maridaje de los aparatos dirigentes de las socialdemocracias con los intereses financieros y económicos dominantes en la UE (y en cada país miembro) ha sido la causa de su gran declive, que todavía no entienden porque no quieren entenderlo. Lo que pasa en Francia, dónde hay un gobierno socialdemócrata que está intentando destruir a los sindicatos (como la señora Thatcher hizo en el Reino Unido), o en España, dónde el PSOE fue el que inició las políticas de austeridad, son indicadores de esta falta de comprensión de lo que está ocurriendo en la UE, y que es el fracaso de las izquierdas para atender a las necesidades de las clases populares. De ahí la transferencia de lealtades que están ocurriendo, en lo que refiere a los partidos.

Es lógico y predecible que las políticas neoliberales y los partidos que las aplican sean rechazados por las clases populares, pues son éstas las que sufren más cada una de estas políticas, incluyendo la desregulación de la movilidad de capitales y del trabajo. Regiones enteras en el Reino Unido han sido devastadas, siendo sus industrias trasladadas al este de Europa, creando un gran desempleo en las regiones. Y la desregulación del mundo del trabajo, acompañada de la dilución, cuando no destrucción, de la protección social, ha creado una gran inestabilidad y falta de seguridad laboral. En realidad, fueron las políticas del gobierno Blair y del gobierno Brown (1997-2010) las que sentaron las bases para este rechazo generalizado hacia la UE. Tales gobiernos de la Tercera Vía facilitaron la llegada de inmigrantes a los que los empresarios contrataron con salarios más bajos. Y así se inició el desapego con la Unión Europea (ver “Don’t blame Corbyn if Brexit wins”, Denis McShane).

En España, frente al descrédito del partido socialdemócrata (PSOE) debido, entre otras razones a su participación en la construcción de esta Europa, han aparecido una serie de fuerzas políticas, tanto en la periferia como en el centro (Unidos Podemos y confluencias), que están canalizando este desencanto popular acentuando, con razón, que esta no es tampoco nuestra Europa, y que se requieren cambios profundos para recuperar la Europa democrática y social a la que aspiramos y que debe construirse. Así de claro.

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Varoufakis: "Triunfo del Brexit significa que la destrucción de la UE está funcionando a toda velocidad"

Sáb, 25/06/2016 - 07:34
Yanis Varoufakis, el ex ministro de Finanzas griego cree que la votación histórica por el Reino Unido a abandonar la Unión Europea es un presagio del fin de la UE. Muchos votantes se han puesto de acuerdo en identificar a la Unión Europea con autoritarismo, irracionalidad y descontento. Así que las cosas tendrán un aspecto fuera de control algunas semanas pero lentamente se calmarán. La cuestión es lo que subyace debajo de esta fachada donde poderosas fuerzas comenzarán a pujar por la desintegración de la Unión Europea. El ministro Alemán Wolfgang Schauble va a utilizar el miedo para hacer de la austeridad algo permanente. Se va intentar imponer el control sobre los presupuestos nacionales o a hacer un presupuesto común para cortar las piernas a países como España, Italia y Grecia... Y ese avance será contrario a la supervivencia de la UE... ¿Va a golpear con especial dureza el Brexit a los países de la UE?

Sin duda. Y avanza en la desintegración de la Unión Europea porque refuerza el sentimiento antieuropeo. Va a reforzar políticas fallidas como la de la austeridad. Y, cuidado, es posible que veamos la transformación del eurogrupo en un gobierno europeo de forma efectiva. Los dogmas se convertirán en leyes. Y atrapará a España, Italia y Grecia en una crisis permanente.

Su movimiento DiEM25 aboga por la redemocratización de Europa. ¿Cómo le explicaría al lector en qué consiste ese proceso?

Esta es la pregunta más importante a la que puedo contestar. La democracia es un lugar donde los ciudadanos pueden preguntar cuestiones que importan a los dirigentes. En esencia: primero: ¿Qué poderes tiene?; segundo ¿cómo los está usando?; tercero ¿Quién te dio esos poderes?; y cuarto ¿cómo podemos librarnos de ti?... España, Grecia, Italia... son democracias. Pero son unas democracias que no toman decisiones. Las grandes decisiones se toman en la UE y en el Eurogrupo que no está sujeto a control democrático. Y se toman decisiones con la puerta cerrada. Lo que deberíamos hacer idealmente es que el Parlamento Europeo fuera un verdadero Parlamento con poderes reales. El actual lo es de forma nominal pero no en la práctica. Necesitamos una auténtica democracia que venza a la oligarquía.

Usted asegura que es un europeísta convencido. ¿Cómo convencería a un europeo de que siga creyendo en la Unión?

Efectivamente, soy un fanático del europeísmo. Precisamente, mi oposición a la troika el año pasado fue porque soy un europeísta convencido y creo que la troika está destrozando Europa. Las instituciones europeas están ahora mismo fuera de la racionalidad. Y esto alimenta los movimientos antieuropeos que han conducido al Brexit... Así que lo prioritario que deben entender los ciudadanos es que debemos permanecer unidos. No debemos sucumbir, no debemos rendirnos ante las fuerzas de la desintegración. No debemos rendirnos ante la troika, ante los 'Schauble', los 'Juncker' ni 'las Merkel' del mundo. Estos son los peores enemigos de la UE por las políticas que imponen.

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Impacto Mundial: Reino Unido abandona la Unión Europea

Ven, 24/06/2016 - 14:58

Gran Bretaña votó en favor de salir de la Unión Europea (UE). La opción del Brexit consiguió 52 por ciento de votos, contra 48 por ciento de los partidarios por mantenerse en el bloque comunitario al que se integró en 1973, según resultados oficiales del histórico referendo celebrado ayer y divulgados esta mañana, y que llevaron a una acelerada caída de la libra a niveles no vistos desde hace 31 años.

Justo después de las 4:40 horas, la BBC pronosticó que Reino Unido se iría del bloque al que hasta ahora pertenecen 28 naciones, en un giro de 180 grados a lo que habían predicho sondeos la noche del jueves. El pánico en los mercados ha sido generalizado

El resultado de este referendo –que tuvo una participación de 72 por ciento, incluidos 30 millones de jóvenes– tendrá consecuencias importantes, entre ellas, la dimisión del primer ministro David Cameron, partidario de mantener al país en la UE, y quien convocó el referendo presionado por el ala antieuropea del Partido Conservador (en el cual milita) y del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), liderado por Nigel Farage, con la idea de poner fin a décadas de debate sobre la relación de Londres con Bruselas.

Cuando faltaban por contabilizar sólo dos circunscripciones de un total de 387, el Brexit tenía 17 millones 176 mil seis votos, contra 15 millones 952 mil 444 sufragios de la opción Remain. La salida de Reino Unido de la UE, proceso que demorará dos años, es el mayor revés para el bloque de 28 naciones desde su fundación. El grupo perderá a su segunda mayor economía y a una de sus principales potencias militares, y de inmediato alentó pedidos de votaciones similares por parte de políticos antieuropeos en otros países.

El apoyo por permanecer dentro de la comunidad fue más fuerte en Londres y Escocia, pero con ciudades como Sheffield y Sunderland que se unieron con Canterbury, Torbay y Peterborough en favor del Brexit (juego de palabras entre Gran Bretaña y exit, que significa salir). De esta manera, quedaron superadas las expectativas de las firmas encuestadoras que tras la consulta daban ventaja a la opción por la permanencia dentro de la UE. Incluso, uno de los líderes de la campaña para sacar al Reino Unido de la UE, Nigel Farage, dirigente del UKIP, había concedido una aparente derrota. Al parecer, el voto para quedarse ganará, declaró a la emisora Sky News.

Conforme se fueron dando los resultados del conteo de votos, Farage se declaró confiado en un triunfo de la opción de abandonar la UE. Ahora sí me atrevo a soñar con un Reino Unido independiente, escribió en su cuenta de Twitter.

¡Que el 23 de junio pase a la historia como nuestro nuevo día de independencia!, exclamó Farage. Las fuerzas euroescépticas británicas se mostraban eufóricas, celebrando una victoria a la que calificaron como una protesta contra los líderes británicos, las grandes empresas y los políticos extranjeros –entre ellos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama– que habían instado a la permanencia del Reino Unido en el bloque.

Unos 46.5 millones de electores fueron llamados a responder a la pregunta: ¿Debe el Reino Unido seguir siendo miembro de la Unión Europea o abandonar la Unión Europea?, y a pesar del mal tiempo, acudió a votar 72 por ciento de los electores británicos.

Tras los primeros resultados que mostraban el triunfo del Brexit, la libra esterlina se desplomó a sus niveles más bajos desde 1985, a 1.36 dólares por unidad, mientras los mercados financieros mundiales se derrumbaban. El euro se hundió cerca de 4 por ciento frente al dólar por las preocupaciones de que el resultado generaría un mayor daño económico y político al país frente a permanecer como parte del bloque. Los inversionistas corrieron en masa en busca de activos considerados de refugio, como el oro y el yen.

En el ámbito político, también se registraron ya algunas reacciones, cuando el líder de la ultraderecha holandesa, el diputado Geert Wilders, exigió este viernes un referendo en su país sobre la pertenencia a la UE, tras el triunfo anunciado del Brexit en Reino Unido.

Dejar la UE podría costarle a Reino Unido el acceso al sistema de mercado único sin barreras y significaría que debería buscar nuevos acuerdos comerciales en todo el mundo. El presidente Obama dijo recientemente que Gran Bretaña estaría al final de la fila para un pacto con su país, de triunfar el Brexit.

La UE, en tanto, quedará debilitada económica y políticamente, enfrentando la salida no sólo de uno de los miembros que ha defendido con más fuerza las políticas de libre mercado, sino también de un país con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y con un ejército poderoso. El bloque perderá de golpe cerca de un sexto de su producción económica total.

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Triunfo del Brexit desata viernes negro en bolsas mundiales

Ven, 24/06/2016 - 05:39

Como era de esperar, los mercados entraron en modo pánico apenas comenzó a hacerse irreversible la tendencia ganadora del Brexit, en el referéndum realizado ayer en Reino Unido por su retiro o permanencia en la Unión Europea. El retiro del Reino Unido de la UE es una noticia impactante, que demuestra lo compleja que es la situación social en Europa y la insatisfacción del ciudadano ante un modelo económico que lo ha empobrecido... Aunque las medidas que impondrá el Brexit comenzarán a aplicarse en dos años más, los mercados reaccionaron con un pánico inmediato y las acciones se desplomaron desde Tokio a Londres y Chicago. La libra esterlina sufrió su mayor pérdida en tres décadas y cayó más de 10 por ciento mientras el euro se hundió a minimos históricos. El yen y el dólar tuvieron sus mayores aumentos mientras el precio del barril de petróleo retrocedió a 47 dólares y el oro escaló a los 1359 dólares la onza.

Las Bolsas asiáticas abrieron con fuerte volatilidad pero apenas los datos fueron dando cuenta del triunfo del Brexit comenzaron a registrar fuertes pérdidas que superaban el 3 por ciento. Los principales índices en Sídney, Tokio y Hong Kong se desplomaron apenas se conoció que los partidarios de abandonar la UE ganaban por un margen mayor al previsto y lo informado por la prensa. En Asia el Nikkei japonés y el Hang Seng hongkonés sufrieron pérdidas que superaban el 3 por ciento. Todo indica que los mercados sufrirán un nuevo viernes negro con un estruendo que puede tener características globales. Comienza así la lenta agonia del neoliberalismo implantado por Margareth Thatcher hace casi cuarenta años. Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Piden en Italia un referéndum para salir de la UE y el euro

Xov, 23/06/2016 - 22:27


Al club de los descontentos con el modelo monetario de la Eurozona se ha unido el Movimiento 5 Estrellas italiano, que aboga por un referéndum nacional para decidir el futuro del euro y la permanencia de Italia en la UE.

“Queremos celebrar un referéndum consultivo sobre el euro, dado que la moneda común europea que está vigente no funciona. Necesitamos tener divisas nacionales o un tipo de Euro 2”, declaró el vice presidente de la Cámara Baja del Parlamento italiano, Luigi Di Maio, citado por Reuters.

A este respecto, el Movimiento 5 Estrellas ha propuesto introducir dos tipos de divisas en Europa: una destinada al uso en los países “ricos” del norte europeo y la otra para la circulación en los demás Estados de la Eurozona. El fundador del movimiento opositor, Beppe Grillo, se expresó a favor de celebrar otro referéndum para decidir sobre el futuro de la permanencia de Italia en la UE. “Actualmente estamos esperando los resultados del Brexit. El mero hecho de que un país como el Reino Unido esté celebrando un referéndum sobre su permanencia en el bloque implica el fracaso de la Unión Europea”Pese al hecho de que la ley italiana prohíbe cambiar los acuerdos internacionales por medio de la celebración de referéndums nacionales, el voto sobre la continuidad del euro pondría a prueba a la opinión pública y enviaría al Gobierno italiano una clara señal sobre el asunto. La participación en la Eurozona ha hecho disminuir para Italia el coste de los recursos a los que accede Roma, dándole acceso a tasas de interés más bajas.

Al mismo tiempo, este paso provocó un alza de la inflación y bloqueó automáticamente cualquier intento de los políticos italianos de realizar una política monetaria soberana que se corresponda con lo que necesita Italia.

Recientemente, el Movimiento 5 Estrellas ganó en 19 de las 20 elecciones municipales celebradas en el país, incluidas las importantes alcaldías de Roma y Turín, así que no sería acertado considerarlos simplemente como un movimiento radical, comentó Jean-Yves Camus, un experto del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas francés (IRIS). “Sí que es un partido político populista, pero en el sentido de que refleja ciertos sentimientos de la población. Hay que tomarles en serio, pues su posición coincide con las esperanzas —de los italianos—. Las elecciones municipales demostraron un claro desacuerdo de los ciudadanos con la política vigente”Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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¿Qué pasará tras el referéndum del 'Brexit'?

Xov, 23/06/2016 - 14:52
Matthey Lynn, El economista

El FTSE se ha desviado un 20%, la libra baja hasta la paridad con el dólar, la eurozona fracturada y el desembrollo de los tratados de libre comercio que han allanado el camino de la globalización. El Estado Islámico declara un califato en Wimbledon y obliga a las jugadoras a ponerse un burka durante el torneo... De acuerdo, esto último me lo he inventado, pero lo demás no es más que una selección de las predicciones horripilantes de los mercados financieros sobre lo que podría pasar si mañana por la mañana nos encontramos con que Gran Bretaña ha decidido salirse de la Unión Europea.

Quizá haya algo de verdad en ellas y quizá no. Para los inversores, lo importante es adivinar qué sucederá después del recuento. En realidad, puede haber un buen Brexit y un mal Brexit, si el Reino Unido negocia un reajuste en cierto modo amistoso de su relación con sus vecinos europeos o, por el contrario, se desata una fea guerra comercial que podría expandirse fácilmente más allá de sus fronteras inmediatas. También hay un buen Bremain y un mal Bremain, si el tema se zanja durante una generación o el Gobierno se hunde con acritud y un Partido Laborista que ha girado a la izquierda se hace con el poder. ¿Qué ocurrirá? Lo sabremos el viernes a mediodía.

A quien mire hacia atrás desde el final de año le costará recordar a qué viene tanto nerviosismo sobre el Brexit. Es verdad que al Reino Unido le importa, aunque seguramente mucho menos de lo que se imagina, pero no tiene sentido que haya dominado los mercados globales desde hace semanas. ¿Qué más le da a Microsoft o a Samsung que Gran Bretaña, un mercado significativo pero no especialmente crucial, forme parte del bloque comercial europeo o no? La respuesta, seguramente, es que no importa mucho. Los mercados han decidido dejarse llevar por el pánico respecto al resultado.

Dicho eso y vista tanta atención prestada, el resultado del viernes será decisivo. El último día de campaña, el dinero inteligente ha decidido que Gran Bretaña votará para quedarse y, escribiendo como escribo desde Londres, sin duda parece lo correcto. La campaña del Leave no ha conseguido centrarse en un único tema ni tranquilizar a la gente de que la economía saldrá ilesa, aunque cualquiera sabe. La participación será decisiva y las encuestas no tienen la suficiente experiencia como para dar fiabilidad a sus pronósticos. Todavía puede decantarse fácilmente a ambos lados.

El problema de los mercados es que no acabará aquí. En realidad, marcharse podría ser una catástrofe o un suceso intrascendente. Y lo mismo puede ocurrir si se quedan. He aquí una guía aproximada de cuatro desenlaces posibles y sus consecuencias.

Primero, una victoria rotunda del Brexit. ¿Qué pasaría después? En el mejor de los casos, David Cameron se daría una cura de humildad, seguiría como primer ministro y sería perdonado rápidamente por sus rivales políticos, al negociar una salida rápida y razonable de la UE. Angela Merkel y François Hollande firmarían un acuerdo magnánimo con el Reino Unido, reconociendo que sus economías no están preparadas para una guerra comercial con un gran socio y ofrecerían a los británicos el acceso abierto al mercado único. Tal vez pedirían algunas cosas a cambio: una contribución modesta al presupuesto de la UE, por ejemplo, y el cumplimiento de sus grandes normas, pero nada que Cameron no pudiese aceptar. A finales de año, la cuestión estaría zanjada y todo habría vuelto a la normalidad. Eso sería un buen Brexit.

Segundo, otra victoria rotunda del Brexit, aunque esta vez seguida del caos. Cameron se vería obligado a dimitir. El partido conservador se dividiría enconadamente, sin nadie a la cabeza. Tras meses de luchas internas, se convocarían elecciones y el partido laborista, encabezado por su líder más izquierdoso de la historia, subiría al poder. Al otro lado del Canal de la Mancha, Merkel y Hollande erigirían barreras contra las exportaciones británicas y se negarían a negociar cualquier tipo de acuerdo. La libra se hundiría y los inversores saldrían del país. Eso sería un mal Brexit.

Tercero, una victoria rotunda de Remain. Un David Cameron triunfante actuaría con magnanimidad, pero sabedor de que el voto ha reforzado mucho su posición. Uno o dos de los grandes defensores del Brexit (sobre todo Boris Johnson) acabarían en el exilio político pero al resto se le perdonaría enseguida. Los partidarios de Leave asumirían el resultado y la cuestión se zanjaría para siempre, o por lo menos durante un par de décadas. Mientras, los líderes de Europa admitirían que un país importante ha estado a punto de irse y reformarían la unión con más descentralización y, sobre todo, mejoras económicas. Eso sería un buen Remain.

Por último, una victoria ajustada de Remain, con revuelo en el partido conservador y la dimisión forzosa de Cameron como primer ministro antes de navidad. Uno de los líderes del Brexit le sustituiría y prometería repetir el referendo lo antes posible. Se libraría una guerra de desgaste contra Bruselas, con exigencias constantes de devolución de más poderes al Reino Unido. Con una mayoría minúscula, el partido conservador dividido se esforzaría por mantener el poder. Mientras tanto, en Bruselas los tecnócratas europeos no elegidos se tomarían el voto británico como una excusa para centralizar los poderes más aun, introducirían la tributación corporativa europea y se harían con el control de los presupuestos nacionales. Eso sería un mal Remain.

¿Cuál será el desenlace? Dada su capacidad política, subestimada por los expertos, un buen Bremain es lo más posible, aunque lo averiguaremos después del recuento de los votos y cuando veamos la reacción inmediata no solo en Londres sino también en Bruselas y en Berlín. En realidad, los inversores inteligentes no deben fijarse solo en el resultado sino observar el margen de la victoria y las repercusiones políticas inmediatas. Solo entonces sabrán si pueden volver a preocuparse con tranquilidad sobre los precios de las materias primas, los tipos de interés de Estados Unidos y todas esas cosas que suelen preocuparles, o si el Brexit continuará dominando los mercados durante los próximos meses.

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El yihadista estadounidense de Orlando, empleado de trasnacional paramilitar británica

Xov, 23/06/2016 - 07:40
Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

G4S, la mayor empresa de seguridad del mundo y bizarra firma paramilitar trasnacional británica, destaca por sus poco conocidas operaciones en 125 países, entre ellos el “México neoliberal itamita”, con 618 mil empleados sui géneris, como el yihadista estadounidense Omar Saddiqui Mateen. Esta empresa encabeza la privatización de la seguridad global y es el tercer empleador privado del mundo detrás de la explotadora Walmart y Foxconn.

Es curioso que se sepa muy poco de la trasnacional paramilitar privada G4S que controla nuestras vidas y que carga con estruendosos escándalos (http://goo.gl/fvl2tl). Su comedia de errores es infinita, desde el pésimo cuidado de las cárceles en Gran Bretaña hasta los Juegos Olímpicos de Londres, donde no pudieron cumplir con la cuota de 13 mil vigilantes, por lo que el gobierno llamó a miles de soldados y policías en su lugar.

¡Qué parecido existe entre la siniestra paramilitar G4S y la fu­nesta Blackwater, empresa privada (sic) militar de EEUU en Iraq, que tuvo que trasmutar su nombre al de Xe Services y luego al de Academi, después de su barbarie ocupacional!... ¿Se trata de una nueva modalidad de ocupación/intervención paramilitar de los países vasallos al outsourcing (deslocalización) de la seguridad, donde brilla intensamente la tripleta israelí-anglosajona y su panoplia ­ciberbélica?

Hoy las invasiones son multidimensionales, más que únicamente con ejércitos, donde juegan un papel decisivo las guerras geofinancieras de los banksters israelí-anglosajones y sus empresas paramilitares de seguridad con sus bélicos ­empleados.

De no ser por la deleznable carnicería en Orlando perpetrada por el presunto yihadista estadounidense Omar Saddiqui Mateen –exhibicionista de playeras de la policía de Nueva York y empleado desde 2007 de la siniestra G4S (http://goo.gl/qjiLXn)–, es probable que la tan desinformada opinión pública nunca se hubiera enterado de la existencia de la trasnacional paramilitar y multifuncional británica.

Pregunta tonta: ¿por qué nadie investiga a G4S en EEUU, ya no se diga en el “México neoliberal itamita” y los otros países que "vigila"?

La privada paramilitar G4S pre­gona sus labores multifuncionales: Servicios de personal de seguridad, servicios de manejo de efectivo, servicios de justicia, vigilancia de espec­táculos masivos y externalización de procesos de negocios (sic) relacionados con la seguridad y sus riesgos cuando protege los principales aeropuertos del mundo (120) y puertos (70 países), además de que maneja cárceles y correccionales, provee logística y transporte de bancos (sic), realiza vigilancia electrónica, dispone de minas (¡supersic!) terrestres y artefactos explosivos militares y da entrenamiento en seguridad”.

Más bien G4S parece una trasnacional paramilitar en el limbo entre lo privado y lo público, donde oculta el número de sus empleados ex militares en el mundo turbio del contratismo de la seguridad local/regional/global que abarca a los impresentables “guaruras (body guards)” para todo tipo de servicios cuando 27 por ciento de sus ingresos globales provienen de contratos con los gobiernos.

¿Qué tipo de contratos tuvo y tiene G4S con el fallido “México neoliberal itamita”? ¿Lo sabrán sus ignaros congresistas? ¿Chi lo sa?

No cuadran sus magros ingresos netos, unos raquíticos 26 millones de dólares, con sus alcances globales y su espectacular número de empleados.

Su división en Estados Unidos (EEUU) se ha cansado de hacer trampas en sus ejercicios antiterroristas, por lo que ha sido expulsado y sustituido en 10 principales sitios nucleares (sic) tras el 11-S.

A mi juicio, muchas fallas de G4S sirven para sembrar el terror deliberado con propósitos extra-curriculares.

Según el feroz investigador Way­ne Madsen, “Sitora Yusufiy, ex mujer del tirador del bar Pulse, Omar Mateen, confesó que había sido instruida por los agentes de la FBI de no decir a los medios que su ex marido era gay (http://goo.gl/z9u0Au)”, lo cual ya había sido referido por Bajo la Lupa.

Wayne Madsen exhuma los es­trechos vínculos de G4S con el sector judicial (sic) de EEUU cuando operaba como Wacken­hut, empresa que arrancó con el ex agente de la FBI (sic) George Wackenhut Sr, en representación del director de la FBI Edgar Hoover. ¿Es la filial G4S en EEUU una cobertura de la FBI?

Se ha cocinado una extraña mezcla de yihadista/gay/neoyorquino del terrorista Omar Mateen cuando resulta que su padre, candidato a la presidencia en Afganistán, forma parte de la red pro talibán de los propagandistas afganos/paquistaníes que usan las redes de televisión y radio financiadas por Broadcasting Board of Governors (BBG), influida por la CIA.

¿Entonces, los consagrados comentaristas de radio y televisión en Estados Unidos son palomeados por la CIA/FBI/Mossad para desinformar a su audiencia ignara? Ahora queda claro por qué ya no me invitan en fechas recientes. Jajaja.

Se ha gestado una clásica colisión bipolar entre la FBI, consagrada a asuntos domésticos, y la trasnacionalidad de la CIA, cuyo director es John Brennan, anterior jefe de la estación en Arabia Saudita y quien testificó ante el Congre­so que no existía evidencia de una conexión entre Omar Mateen y los yihadistas del califato islámico, según Madsen.

G4S operó antes como Group 4 Securicor, y su sede se encuentra en Crawley (Sussex). Su presidente es el británico John Connolly y su director ejecutivo es el anglosudafricano Ashley Almanza, cuya operatividad es perturbadora: hace 23 años fue director financiero (sic) en el área de exploración y producción de British Gas (¡supersic!) y luego director financiero de BG Group con ingreso neto de mil 44 millones de dólares con solamente 5 mil 200 empleados (http://goo.gl/cpaUxJ).

En forma extraña, Almanza es director simultáneo (sic) de Schroders –trasnacional británica de manejo de capitales financieros en 28 países– y Noble Corporation, contratista de perforación off shore.

¿Qué tienen que ver juntos seguridad de G4S con manejo de activos financieros de Schroders y exploración petrolera de Noble Corporation en las aguas muy profundas de la geopolítica y el outsourcing de la seguridad?

La estructura operativa de G4S, nominada por la ONG Public Eye Award como una de las peores compañías del mundo, se divide en dos rubros: 1) Secure Solution: consulta de riesgo, manejo de seguridad y sistemas de seguridad, y 2) Cash Solutions: outsourcing del ciclo del manejo de liquidez para bancos, instituciones financieras y menudeo: 18 por ciento (sic) de su rotación.

G4S ha sido acusada de usar como mano de obra barata a los detenidos inmigrantes en las cárceles (https://goo.gl/Sxkzhg). ¿G4S explotará también a los migrantes mexicanos detenidos en las cárceles que maneja?

A lo que ha llevado la perniciosa privatización paramilitar de la seguridad pública y su outsourcing, que forma parte intrínseca del neoliberalismo global israelí-anglosajón y que no pocas veces es manipulado por las agencias de espionaje (FBI, CIA, Mossad, etcétera) y sus macabros juegos electoralistas y hasta geopolíticos cuando ahora las elecciones en el Atlántico Norte se están decidiendo con la siembra de atentados y la difusión deliberada del miedo ulterior.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
Categorías: Alterglobalización

La Alianza del Pacífico , Caballo de Troya de la Doctrina Monroe

Mér, 22/06/2016 - 19:23

Germán Gorraiz López, Attac

La importancia de la Alianza del Pacífico fue destacada por el analista y economista Jorge González Izquierdo, quien dijo a la AFP que este bloque en lo político “es un contrapeso al grupo que quiso formar el presidente Hugo Chávez de Venezuela”, en alusión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. Así, tras una fachada neoliberal, se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítca cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región, en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador,Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) , siguiendo la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: [...] armas [...] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean [...] (son la) guerra política y la guerra económica.” Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas: debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.

Brzezinski, México y CubaEn el discurso de Obama ante el pleno de la VI Cumbre de las Américas celebrado en Cartagena (Colombia) en el 2012, recordó que la Carta Democrática Interamericana declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla, por lo que intervendremos cuando sean negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada”, advertencia extrapolable a Ecuador y Venezuela.

Por otra parte, la revista Foreign Policy, ( edición de enero-febrero, 2012), publicó un análisis de Brzezinski titulado “After America” (”Después de América”), donde analiza la tesis de la decadencia de los EEUU debido a la irrupción en la escena global de nuevos actores geopolíticos (China y Rusia) y de sus posibles efectos colaterales en las relaciones internacionales. Respecto a México, Brzezinski afirma que “el empeoramiento de las relaciones entre una América (EEUU) en declinación y un México con problemas internos podría alcanzar niveles de escenarios amenazantes”. Así, debido al “caos constructivo” exportado por EEUU y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EEUU.

En cuanto a Cuba, las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejan intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington aunque reflejan el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, no siendo descartable la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander, pudiendo reeditarse la Crisis de los Misiles (octubre 1962).

¿Hacia el final de Petrocaribe?Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe) y según las autoridades venezolanas, el país exporta 100.000 barriles diarios a los países del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dólares, de la cual una parte se paga en “efectivo” y el resto estaría subsidiado. La nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina. Así, según la agencia EFE, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en una conferencia sobre energía y cambio climático en el centro de estudios Atlantic Council de Washington afirmó que “si Petrocaribe llegara a caer debido a los acontecimientos en Venezuela, podríamos acabar con una grave crisis humanitaria en nuestra región”. Asimismo, el pasado enero, el Gobierno estadounidense celebró una Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe en la que instó a los países de la región a diversificar sus fuentes de energía, confiar más en las inversiones privadas y reducir así su dependencia de Petrocaribe. Por otra parte, China habría asumido el reto de construir el Gran Canal Interoceánico en Nicaragua para sortear el paso del estrecho de Malaca, (dicho estrecho es vital para China al ser la ruta principal para abastecerse de petróleo pero se habría convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas), por lo EEUU procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas.

Venezuela como víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-RusiaEn Venezuela, asistimos a una imposible cohabitación política y a una división casi simétrica de la sociedad venezolana que será aprovechado por EEUU para implantar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y la posterior petición al Ejército para que se erija en “salvador de la Patria”, plan diseñado por la CIA y que contando con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU), podría llegar a finiquitar el régimen post-chavista. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China), por lo que no sería descartable un intento de golpe de mano inmediato de la CIA contra Maduro.

Brasil y Argentina, los nuevos gendarmes neoliberales de SudaméricaBrasil forma parte de los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $) y el objetivo inequívoco de Putin sería neutralizar la expansión de EEUU en el cono sur americano y evitar la posible asunción por Brasil del papel de “gendarme de los neoliberales” en Sudamérica, pues Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina ya que le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial.

Recordar que la decisión de la presidenta brasileña Dilma Rousseff de posponer su visita de Estado a Washington (decisión avalada por los principales asesores de Rousseff, entre ellos su antecesor y mentor Lula da Silva), entrañó el riesgo de una peligrosa confrontación entre las dos grandes potencias del continente americano, pues según Lula “los americanos no soportan el hecho de que Brasil se haya convertido en un actor global y en el fondo, lo máximo que ellos aceptan es que Brasilia sea subalterno, como ya lo fue”. Así, Rousseff tras afirmar que “el espionaje ilegal representa una violación de soberanía incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”, exigió a Estados Unidos explicaciones convincentes de las razones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para presuntamente violar las redes de computadoras de la petrolera estatal Petrobras y tras su enérgico discurso en la apertura de la 68 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), se habría granjeado la enemistad de la Administración Obama que procederá a la implementación del “caos constructivo” en Brasil para desestabilizar su mandato presidencial (impeachement).

Respecto a Argentina, el Gobierno norteamericano felicitó efusivamente a CFK por su victoria electoral a través del portavoz para los asuntos de América Latina de EEUU, William Ostick quien transmitió la voluntad de la administración de Obama de “trabajar productivamente” con el gobierno argentino tras los últimos desencuentros entre ambas administraciones. No obstante, en el encuentro privado que mantuvieron en Cannes CFK y Obama en el marco del G-20, la mandataria argentina no habría sido sensible a las tesis de Obama y no habría aceptado la reanudación de ejercicios militares conjuntos con EE.UU en territorio argentino coordinados por EEUU, (pues de facto habría significado la ruptura de la nueva doctrina militar diseñada para la región por los gobiernos que suscribieron la UNASUR, cuyo primer Secretario General fue precisamente Néstor Kirchner) por lo que CFK se habría convertido en un elemento incómodo para la estrategia fagocitadora de EEUU. Así, tras la victoria de Macri, asistiremos al ingreso de Argentina en la Alianza del Pacífico, quedando tan sólo Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Brasil como países díscolos a las tesis de una EEUU que procederá a implementar la política del Big Stick o “Gran Garrote”, (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”. Estaríamos pues en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola desestabilizadora cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en esta década) y que tendrán a Honduras y Paraguay como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos “que protagonizará EEUU en esta década en el nuevo escenario panamericano, con lo que el concepto de Patria Grande expuesto por Manuel Ugarte en su libro homónimo de 1922 quedará como utopía inalcanzable.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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El Brexit y el futuro del neoliberalismo en Europa

Mér, 22/06/2016 - 14:44

Alejandro Nadal, La Jornada

Mañana se decide en el Reino Unido la permanencia o la salida de la Unión Europea. Es una decisión histórica. El futuro de Europa y hasta de la economía mundial pueden estar en juego. Por eso el debate ha sido intenso y, frecuentemente, indecoroso.

Uno de los principales temas que atraviesa la discusión es el de la migración y por ello las acusaciones de racismo han ido y venido entre los que participan en esta controversia. Y si bien el tema de la migración es importante, lo es también la otra gran vertiente del debate: el futuro del neoliberalismo en Europa.

Quizás el punto más trascendental en el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE es el de los poderes centralizadores de la Comisión en Bruselas. Ese organismo promovió la aplicación de la mezcla de políticas macroeconómicas más ineficaz que se conoce como respuesta a una crisis que no vio venir y que, por consiguiente, tampoco pudo prevenir. Rindiendo pleitesía a los dogmas más queridos del neoliberalismo y, en especial, al de la austeridad fiscal, la Comisión es culpable de uno de los desastres históricos más espectaculares en Europa desde la segunda guerra mundial. Su terca oposición a una política fiscal flexible que podría haber contribuido a enfrentar la crisis es hoy un ejemplo de libro de texto sobre cómo agravar una recesión. La destrucción de la vida de millones de personas en todo el continente, en especial en los países de la cuenca del Mediterráneo, es resultado de su soberbia e incompetencia, así como la de sus aliados en el Banco Central Europeo (y, dicho sea de paso, en el Fondo Monetario Internacional). Por eso una de las preguntas que se hace buena parte de la izquierda en el Reino Unido es fácil de comprender: ¿por qué permanecer en un esquema neoliberal que ha sido responsable de la destrucción de la economía europea?

El proyecto de integración europea fue visto por algunos como una fuerza que podría balancear y frenar los peores abusos del capitalismo en el Reino Unido. Pero el Tratado de Maastricht firmado en 1993 ya consagraba los principios del neoliberalismo en el plano macroeconómico, en especial las limitaciones al déficit fiscal. Y como la regla sobre déficit fiscal no es otra cosa que un mandato para recortar el gasto público (afectando directamente a rubros como salud, educación, vivienda y un medio ambiente sano), en realidad, se traduce en un ataque directo a los derechos sociales.

Posteriormente, con el Tratado de Lisboa de 2007 (en vigor desde 2009) aumentó el poder centralizador de varios organismos de la UE y, en especial, de la Comisión en materia de política macroeconómica al consagrarse el objetivo de la estabilidad de precios como la principal prioridad.

Vale la pena recordar que el Tratado de Lisboa fue un subterfugio para fijar a Europa en una trayectoria rígida de neoliberalismo. Así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue un arma para amarrar las reformas neoliberales impuestas en México por el gobierno de Salinas, Lisboa fue el instrumento para reintroducir por la puerta trasera lo que se había querido imponer a través del proyecto de constitución europea. Ese proyecto fue rechazado en 2005 por sendos referendos en Francia y en Holanda. El proyecto constitucional tuvo que ser abandonado pero sus principios centralizadores y dogmas neoliberales fueron mantenidos en el Tratado de Lisboa. Así que aquí viene otra pregunta de la izquierda en el Reino Unido: ¿por qué confiar en las posibilidades del gradualismo para ir democratizando poco a poco la estructura de la integración neoliberal en Europa? Hay que ser optimistas, pero no ingenuos.

La verdad es que la Unión Europea no fue concebida para promover y beneficiar un proyecto social. Los derechos sociales arrancados al capital en la posguerra inmediata fueron desmantelados de manera sistemática, sobre todo a partir de Maastricht. Desde entonces, las prioridades fueron la desregulación comercial y financiera, la flexibilidad laboral (y su secuela de salarios estancados), así como la privatización de servicios públicos. Lo que hay que tener claro es que la destrucción del estado de bienestar no era una moda o una tendencia pasajera. Se basa en un proyecto que el capital buscó hacer realidad en toda Europa, concebida como espacio de rentabilidad y no como ambiente democrático. Y en su andamiaje institucional esa Europa neoliberal descansa en cuerpos de funcionarios que no tienen que rendir cuentas porque no han sido elegidos por nadie. Eso sí, están fuertemente comprometidos con los principios del neoliberalismo a ultranza. ¿Qué no se lo dijeron a Varoufakis con toda claridad? ¡Ninguna votación democrática puede ir contra los tratados y las reglas de la integración europea!

El futuro del neoliberalismo en la Unión Europea depende de muchos factores. Un eventual triunfo del Brexit podría convertirse en un golpe a los poderes centralizadores en la UE. Pero para cambiar el proyecto neoliberal lo que se necesita es un cambio radical en el paisaje político desde las bases nacionales en los estados miembros de la Unión Europea.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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Brexit: el futuro del neoliberalismo en Europa

Mér, 22/06/2016 - 14:44

Alejandro Nadal, La Jornada

Mañana se decide en el Reino Unido la permanencia o la salida de la Unión Europea. Es una decisión histórica. El futuro de Europa y hasta de la economía mundial pueden estar en juego. Por eso el debate ha sido intenso y, frecuentemente, indecoroso.

Uno de los principales temas que atraviesa la discusión es el de la migración y por ello las acusaciones de racismo han ido y venido entre los que participan en esta controversia. Y si bien el tema de la migración es importante, lo es también la otra gran vertiente del debate: el futuro del neoliberalismo en Europa.

Quizás el punto más trascendental en el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE es el de los poderes centralizadores de la Comisión en Bruselas. Ese organismo promovió la aplicación de la mezcla de políticas macroeconómicas más ineficaz que se conoce como respuesta a una crisis que no vio venir y que, por consiguiente, tampoco pudo prevenir. Rindiendo pleitesía a los dogmas más queridos del neoliberalismo y, en especial, al de la austeridad fiscal, la Comisión es culpable de uno de los desastres históricos más espectaculares en Europa desde la segunda guerra mundial. Su terca oposición a una política fiscal flexible que podría haber contribuido a enfrentar la crisis es hoy un ejemplo de libro de texto sobre cómo agravar una recesión. La destrucción de la vida de millones de personas en todo el continente, en especial en los países de la cuenca del Mediterráneo, es resultado de su soberbia e incompetencia, así como la de sus aliados en el Banco Central Europeo (y, dicho sea de paso, en el Fondo Monetario Internacional). Por eso una de las preguntas que se hace buena parte de la izquierda en el Reino Unido es fácil de comprender: ¿por qué permanecer en un esquema neoliberal que ha sido responsable de la destrucción de la economía europea?

El proyecto de integración europea fue visto por algunos como una fuerza que podría balancear y frenar los peores abusos del capitalismo en el Reino Unido. Pero el Tratado de Maastricht firmado en 1993 ya consagraba los principios del neoliberalismo en el plano macroeconómico, en especial las limitaciones al déficit fiscal. Y como la regla sobre déficit fiscal no es otra cosa que un mandato para recortar el gasto público (afectando directamente a rubros como salud, educación, vivienda y un medio ambiente sano), en realidad, se traduce en un ataque directo a los derechos sociales.

Posteriormente, con el Tratado de Lisboa de 2007 (en vigor desde 2009) aumentó el poder centralizador de varios organismos de la UE y, en especial, de la Comisión en materia de política macroeconómica al consagrarse el objetivo de la estabilidad de precios como la principal prioridad.

Vale la pena recordar que el Tratado de Lisboa fue un subterfugio para fijar a Europa en una trayectoria rígida de neoliberalismo. Así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue un arma para amarrar las reformas neoliberales impuestas en México por el gobierno de Salinas, Lisboa fue el instrumento para reintroducir por la puerta trasera lo que se había querido imponer a través del proyecto de constitución europea. Ese proyecto fue rechazado en 2005 por sendos referendos en Francia y en Holanda. El proyecto constitucional tuvo que ser abandonado pero sus principios centralizadores y dogmas neoliberales fueron mantenidos en el Tratado de Lisboa. Así que aquí viene otra pregunta de la izquierda en el Reino Unido: ¿por qué confiar en las posibilidades del gradualismo para ir democratizando poco a poco la estructura de la integración neoliberal en Europa? Hay que ser optimistas, pero no ingenuos.

La verdad es que la Unión Europea no fue concebida para promover y beneficiar un proyecto social. Los derechos sociales arrancados al capital en la posguerra inmediata fueron desmantelados de manera sistemática, sobre todo a partir de Maastricht. Desde entonces, las prioridades fueron la desregulación comercial y financiera, la flexibilidad laboral (y su secuela de salarios estancados), así como la privatización de servicios públicos. Lo que hay que tener claro es que la destrucción del estado de bienestar no era una moda o una tendencia pasajera. Se basa en un proyecto que el capital buscó hacer realidad en toda Europa, concebida como espacio de rentabilidad y no como ambiente democrático. Y en su andamiaje institucional esa Europa neoliberal descansa en cuerpos de funcionarios que no tienen que rendir cuentas porque no han sido elegidos por nadie. Eso sí, están fuertemente comprometidos con los principios del neoliberalismo a ultranza. ¿Qué no se lo dijeron a Varoufakis con toda claridad? ¡Ninguna votación democrática puede ir contra los tratados y las reglas de la integración europea!

El futuro del neoliberalismo en la Unión Europea depende de muchos factores. Un eventual triunfo del Brexit podría convertirse en un golpe a los poderes centralizadores en la UE. Pero para cambiar el proyecto neoliberal lo que se necesita es un cambio radical en el paisaje político desde las bases nacionales en los estados miembros de la Unión Europea.

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El Brexit, una campaña salpicada por la xenofobia

Mér, 22/06/2016 - 07:30
Marcelo Justo, Página 12

A tres días del referendo sobre Europa, el brutal asesinato de la diputada laborista Jo Cox el jueves pasado dejó a los Brexit a la defensiva y produjo ayer la primer defección de alto calibre. La Baronesa Warsi, ex ministra del gobierno de Cameron, señaló que podía haber razones económicas para abandonar la Unión Europea (UE), pero el “odio y la xenofobia” con que se había llevado adelante la campaña la obligaban a cambiar de bando. “Mentiras, xenofobia y odio: esa es la razón por la que dejo “dejar” la Unión Europea”, tuiteó.

Las encuestas siguen cabeza a cabeza, pero los europeístas de “Remain” descontaron la dramática desventaja que se insinuó la semana pasada y empezaron, en la recta final, a sacar media cabeza a sus rivales. La bolsa y la libra esterlina, con esa erótica hipersensibilidad que tienen para estos fenómenos, cerraron ayer al alza recuperando el terreno perdido en la última semana.

El líder del nacionalista británico antieuropeo UKIP, Nigel Farage, que ha personificado en los últimos cinco años la campaña para dejar la UE, reconoció el impacto del asesinato de Cox que lo obligó a retirar un incendiario afiche desplegado poco antes del hecho. En la imagen avanzaba una densa marea humana de inmigrantes de Siria bajo un slogan que decía “Breaking point. We must break free of the EU and take back control of our borders”(Punto de Ruptura. Tenemos que liberarnos de la Unión Europea y recuperar el control de nuestras fronteras”).

En un intento de despegarse de las acusaciones que le llovieron por el afiche, citado por Warsi como una razón fundamental para cambiarse de bando, Nigel Farage señaló a ITV que el asesinato le había cambiado el sentido a esa imagen. “Cuando mostré el afiche no hubo polémica. Pero después ocurrió una tragedia. Lo que está haciendo el primer ministro y la campaña de ‘Remain’ es mezclar la acción de un loco con las razones que tiene la mitad de los británicos que quieren recobrar el control de nuestras fronteras”, dijo el líder de los UKIP.

El tema inmigratorio y el tono apocalíptico han sido centrales en la campaña de los “Brexit”, sea del UKIP o del abundante contingente conservador que le dio la espalda a Cameron. El afiche encapsulaba en toda su brutalidad el estilo del “mundo post-fáctico” de las campañas políticas modernas, más centradas en la captura de percepciones y prejuicios que en un debate basado en hechos.

La imagen en cuestión no era de una embarcación de refugiados cruzando el Canal de la Mancha rumbo al Reino Unido sino una foto en la frontera de Croacia y Eslovenia. El referendo no podría hacer nada por detener esa marea aún si los Brexit ganaran por 20 puntos porque los refugiados en cuestión eran sirios, no europeos. Nada de eso importó la mañana en que se publicitó el afiche con el objetivo de reproducirlo ad infinitum en los noticieros del resto del día. Pero poco después de la una de la tarde, la realidad golpeó con toda su contundencia cuando un desequilibrado mental fascinado con la ultraderecha británica, Thomas Muir, asesinó a Cox, una líder proeuropeísta con una historia de lucha a favor de los inmigrantes.

En su primera presentación ante la justicia el sábado, Muir, dejó más salpicados a los Brexits con el veneno de la xenofobia. Cuando el juez le preguntó su nombre, contestó, “Death to traitors, freedom for Britain”, (Muerte a los traidores, libertad para los británicos) que, en la segunda línea más que en la primera, coincidía con uno de los ejes de campaña de los Brexit. En el homenaje parlamentario a Cox ayer, varios diputados no pudieron evitar las lágrimas y todos coincidieron en elogiar el espíritu de la diputada laborista que, según el primer ministro David Cameron, “le salvó la vida a mucha gente con su trabajo por Siria, Sudán y el Congo”. El laborista Stephen Kinnock, que compartía oficina con Cox, apuntó al afiche de la discordia. “Solo puedo imaginar su reacción al ver ese afiche que demonizaba a cientos de desesperados refugiados, entre ellos niños aterrorizados y hambrientos que huían de Estado Islámico y las bombas rusas. Jo entendía el impacto que tenía la retórica y hubiera respondido con toda su fuerza a esa mezcla deliberada de cinismo y desesperación”, indicó Kinnock.

Las encuestas siguen parejas, pero todavía no han medido el impacto del asesinato. Al igual que los inversores, los tomadores de apuestas se inclinan ahora por el campo pro-europeo. El tono con que habló Farage en las distintas entrevistas que le hicieron era el de alguien amargo y desilusionado ante esa trampa de último momento que la hacía la realidad. Aún así, más allá del resultado, está claro que el tema europeo ha expuesto un Reino Unido cada vez más fragmentado a nivel social y geográfico. Inmigrantes y Europa se han convertido en símbolos de una profunda polarización entre norte y sur, campiña y ciudad, y, más importante aún, entre una Inglaterra euroescéptica y una Escocia, Irlanda del Norte, y, en menor medida Gales, proeuropeas.

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El Brexit abre la crisis política británica

Mar, 21/06/2016 - 19:30
Isidro López, Püblico.es

Lo que está sucediendo en el Reino Unido en estos días resulta francamente impresionante e inesperado. El referéndum sobre la salida de la UE ha hecho estallar el sistema de partidos y, acto seguido, en un país que parecía pacificado desde hacía décadas se ha desencadenado una dinámica política de extraordinaria visceralidad que ha terminado con la reaparición de la violencia política, el terrible asesinato fascista de Jo Cox.

La primera conclusión acerca del asunto es constatar la fuerza que ha tenido el sistema de partidos turnista británico para contener un malestar social que, evidentemente, no ha nacido con el referéndum sobre el Brexit y que, sólo tangencialmente, tiene que ver con la cuestión europea. La cuestión europea únicamente ha eliminado los ejes sobre los que giraba la política británica. Ha convertido a los partidos, con partidarios del Remain y del Leave en todos los campos, en entidades superfluas que responden a fuerzas sociales externas a ellas.

Dentro de las muchas aristas que tienen estas fuerzas desencadenadas se pueden señalar algunas cosas. El euroescepticismo de las élites inglesas solo puede ser entendido como una fuerza de negociación dentro de la Unión Europea. Desde los tiempos del cheque británico a principios de los años ochenta, el Reino Unido ha amenazado con su salida para provocar transformaciones en un sentido neoliberal de la Unión. Legislaciones fundamentales sobre movimientos de capitales y mercado interior tienen origen británico, mas en concreto en la City. Tanta importancia tienen estas presiones, que frente a un cierto lugar común dominante que señala a Alemania y su escuela ordoliberal como constructora del proyecto neoliberal europeo, más bien se debe hablar de un proyecto conjunto británico y alemán.

La propia convocatoria de este referéndum tiene que ver con la intención del gobierno de Cameron de atacar las leyes migratorias internas y sus derechos asociados por la UE. La medida se produce en un contexto, común a toda la Europa central, de creciente xenofobia provocada por el “no hay para todos” de las políticas de austeridad. Y, por supuesto, cómo en todo el continente y en buena parte del mundo, esta situación viene marcada por la total incapacidad del capitalismo financiero para articular un ordenamiento social digno de tal nombre. Eso si, parece claro que lo que era un ejercicio rutinario de presión sobre la Unión se le ha ido seriamente de las manos a Cameron, hasta el punto de haber dinamitado temporalmente el sistema político británico.

Obviamente no sólo hay euroescepticismo entre las élites, con este jamas se hubiera llegado a la situación de polarización actual. El campo de batalla político que se ha dibujado en las últimas semanas son las feroces capas obreras o post obreras británicas, y especificamente las inglesas, ya que en Escocia han dejado bien claro que son pro Unión Europea, por movimiento reflejo ante cualquier imagen del nacionalismo inglés. Pero lo cierto es que hoy, un amalgama de posiciones que van desde el rechazo popular vagamente proteccionista (como nos ha recordado Trump, la antimigración es una variante del proteccionismo), hasta el revival colonial proto fascista, pasando por el desden aristócratico tory. En conjunto todas estas fuerzas forman algo así como un “bloque histórico” anti-europeo.

Frente a ellos se sitúa el poder financiero, el mismo que se ha beneficiado enormemente de la ambiguedad euroesceptica y de la dualidad libra-euro, amenazando con lanzar fuertes ataques sobre la libra si gana el Brexit. Ataques que, por un lado, no hay que tomarse del todo a broma, y, por otro, nos recuerdan que no es indispensable estar en el Euro para estar sometidos al chantaje financiero. Existe también una clase media urbana con altos niveles de cualificación que aunque ha sufrido el ataque conjunto del endeudamiento y la precariedad se sigue viendo a sí misma como cosmopolita, marcando un abismo con las clases populares que están por debajo de ellos en el país de Europa donde las divisiones en la estructura social son mas drásticas y culturalmente marcadas.

Precisamente este último parece ser el eje que ha hecho estallar la campaña del referéndum y le ha dado una visceralidad que sería inusitada en el contexto de otros países europeos. Frente a situaciones como la griega o la española, la Union Europea tiene escasa fuerza material en la definición de la situación de las clases populares británicas y lo que estamos viendo se parece mucho más a un conflicto interno mediado por la cuestión europea, esta última mas en forma de constructo cultural que otra cosa. Un poco a la manera del “Que pasa con Kansas” de Thomas Frank y su lucha de clases puesta del revés, el enfrentamiento se ha centrado entre las clases medias y las clases populares. Cosmopolitas/multicultis frente a nacionalistas/proteccionistas. Nada representa mejor este conflicto, en gran medida inane desde el punto de vista de la transformación social, que la flotilla de Bob Geldof, el millonario progre bienpensante frente a los pescadores, imagen idealizada del pueblo honesto trabajador, capitaneados por el oportunismo instrumentalizador de Nigel Farage en pleno Támesis.

Más allá del resultado del próximo jueves, que parece evidente será favorable a la permanencia, y en el que parece haber sido decisiva la muerte de Jo Cox, este referéndum ha abierto una brecha en la sociedad británica que será difícil de cerrar en los próximos años. En definitiva, también en Reino Unido avanza la crisis política.

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"Todos deben saber que Obama y Hillary Clinton causaron el surgimiento del Estado Islámico"

Mar, 21/06/2016 - 13:10

Mientras los estadounidenses se enfrentan una vez más a la amenaza del terrorismo inspirado por el Estado Islámico, ahora "le toca a Donald Trump y a los líderes republicanos asegurarse de que todos sepan cómo Hillary Clinton causó este lío", escribe en un artículo para el portal Breitbart el periodista de investigación Lee Stranahan. Para este periodista, "una clave para detener esta larga pesadilla del terrorismo islámico internacional es recordar a los votantes estadounidenses todos los días entre ahora y noviembre que las decisiones de política exterior de Barack Obama y Hillary Clinton provocaron el surgimiento del Estado Islámico" Stranahan recuerda que cuando Barack Obama asumió el cargo de presidente en 2008 con Hillary Clinton como secretaria de Estado, uno de sus primeros pasos en la política exterior fue su discurso en El Cairo, Egipto, donde afirmó, en presencia de los miembros de los Hermanos Musulmanes, que "una nueva era había comenzado en la actitud de EEUU hacia el islam".

Lo que siguió después fue la ola de levantamientos de la primavera árabe en toda la región, que, a pesar de ser considerados inicialmente "movimientos audaces de gente desesperada por la libertad", fueron, de hecho, "una forma para los islamistas de destronar a los dictadores militares más laicos de la región". En opinión de Stranahan, el factor más importante que condujo a la aparición del Estado Islámico fue el intento fallido de derrocar al presidente sirio, Bashar al Assad. "EEUU llamó abiertamente al derrocamiento de Al Assad a pesar de que estaba claro que el resultado de este derrocamiento sería la toma del control por los grupos islamistas". Ahora le toca a Donald Trump y los líderes republicanos asegurarse de que todos sepan cómo Hillary Clinton causó este lío. Stranahan señala que "Siria demostró ser resistente" a los esfuerzos de Obama y Clinton de cambiar el régimen, a pesar de que EEUU suministró armas a los llamados 'rebeldes' que finalmente acabaron en las manos de grupos islamistas.

Sin embargo, la situación en el país creó las condiciones para el surgimiento del Estado Islámico. Mientras tanto, en Irak, "las continuas retiradas" de las tropas estadounidenses bajo la vigilancia de Hillary Clinton "crearon otro vacío de poder que permitió al Estado Islámico ganar más tierras y recursos". Según Stranahan, los medios de comunicación "no han hecho nada para explicar todo esto al pueblo estadounidense". No obstante, prosigue, no basta con quejarse de los medios de comunicación ya que "las apuestas son demasiado altas".

A juicio del periodista, lo que tienen que hacer ahora la campaña de Donald Trump y el Partido Republicano es "darse cuenta de que la pelota está en su cancha cuando se trata de llevar a los estadounidenses la verdad".

"El peligro real aquí es que los republicanos están tan acostumbrados a perder la batalla de relaciones públicas que se rinden antes de que comience", lamenta el periodista.

Sin embargo, subraya, "es necesario que haya un compromiso inmediato" del Partido Republicano con decir la verdad. "De lo contrario, Clinton volverá a marcar la política exterior de EEUU por cuatro años más", asevera Stranahan.

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Grexit, Brexit, Mexit

Mar, 21/06/2016 - 07:01
León Bendesky, La Jornada

Este es un periodo de salidas, las exit. Las medidas políticas para integrar, impulsadas durante mucho tiempo, ceden paso a las propuestas de separación. Puede aproximarse este proceso a partir de las contradicciones que provocan las fuerzas económicas globales, que repercuten en aquellas que definen a los renovados nacionalismos.

El caso griego se suscitó por la crisis de 2008, que expuso la enorme fragilidad de esa economía, mal administrada y plagada de vicios, pero que servía a las necesidades de colocación de deuda de los bancos comerciales de los países más ricos de Europa, alemanes principalmente. Esto se hizo al amparo de las autoridades encargadas de regular y supervisar a escala nacional y regional.

Las cargas sociales del enorme ajuste fiscal que se ha impuesto en Grecia no consiguen abatirse y el reordenamiento de los procesos productivos y las cuentas públicas no cuajan. Ante las constantes insuficiencias de los rescates por el gobierno de la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, la economía sigue prácticamente en ruinas. Hace apenas unos días se aprobó un nuevo rescate (de 8.4 mil millones de dólares), junto con medidas adicionales de reducción de la deuda del gobierno para evitar la quiebra. Todo esto se ha repetido ya varias veces en años recientes y con la austeridad son la clave para gestionar la debacle griega.

De la posibilidad de una salida de Grecia de la UE (Grexit) se habló mucho en el apogeo de la crisis; por ahora se ha apocado. Sin embargo, las condiciones sociales son opresivas, crecen las presiones derivadas de los refugiados provenientes de Medio Oriente y queda por ver el efecto que puede generar una salida de Gran Bretaña de la UE, que se votará el próximo 23.

El Brexit es un nuevo embate contra el proceso de integración regional, que ha sido fuertemente castigado desde 2010. Así lo indican las posturas de los países del ala oriental, como Hungría y Polonia. Los votantes y los políticos que favorecen la salida son numerosos, y el resultado de la votación es incierto.

En breve, el Brexit ofrece promover la salida de la UE hacia 2019 y, al mismo tiempo, contender con el gobierno sito en Bruselas sobre la política migratoria, cuyos efectos rechaza una segmento relevante de la población. Este es uno de los pilares en que se sustenta la postura para abandonar. En ese lapso habría que negociar un acuerdo de exclusión de los tratados de la unión.

El gobierno del primer ministro David Cameron ha advertido que la salida de la UE generaría un gran agujero fiscal (de unos 30 mil millones de libras esterlinas) por las repercusiones en la producción, la competitividad, las inversiones y el efecto adverso en el papel de Londres como centro financiero internacional. Se espera que haya un deterioro en el ritmo del crecimiento económico, argumento que comparte el FMI.

Si gana el Brexit se abrirá un periodo de reacomodo tanto en Gran Bretaña como en la UE. El referendo tiene carácter consultivo, de recomendación, no de mandato. Lo siguiente es un asunto eminentemente político y de amplio alcance.

El Brexit pone de manifiesto aspectos mucho más extensos que la mera economía o el carácter de la democracia regional impuesta en Europa. Convergen en este conflicto cuestiones que tienen que ver con el carácter y la definición del problema nacional, y la identidad colectiva. En este sentido, el historiador Simon Schama pregunta si de lo que se trata es de la historia y de las instituciones, si es que éstas son, en alguna medida, excepcionales, nacidas y formadas en la insularidad.

Concluye diciendo que la cuestión álgida en este momento se remite a la cuestión clave de ¿quiénes somos? Y esta no es, por cierto, una reflexión superficial, pues abarca, en términos lógicos, la pregunta sobre quiénes son los otros, sean europeos también o migrantes que huyen de la barbarie. Bárbaros son muchos argumentos que se oyen de un lado y del otro en Europa; también lo es el asesinato de la parlamentaria Jo Cox.

México, que no es una isla, está igualmente metido de lleno en una contienda política que involucra un tema de salida: Mexit. La campaña de Donald Trump para alcanzar la nominación del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos tiene un ángulo muy específico que atañe a la reconsideración de los términos del TLCAN que cree perjudicial para los intereses de su país. Esto incluye de modo decisivo la abultada migración ilegal que se registra y que lleva a levantar the wall.

Se retoma la vieja posición original de Ross Perot en la campaña presidencial de 1992 contraria al libre comercio con México. Y no son irrelevantes en este caso los planteamientos de Bernie Sanders en su notoria campaña que desde la izquierda propone modificar las pautas de tal convenio. Estos argumentos han orillado las posiciones de Hillary Clinton, quien se opone, en el discurso cuando menos, al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Cuestiones de carácter distinto enmarcan las tres formas de exit aquí expuestas, pero confluyen en la línea de segregar y discriminar. Es un nuevo vuelco hacia el aislamiento y nuevas formas de confrontación. Independientemente de los evolución de estos casos, el mensaje ya está lanzado y es parte del escenario político de crecientes fricciones.

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El FMI y su mea culpa sobre el fracaso de sus políticas

Lun, 20/06/2016 - 18:01
“Sin auge no hay inflación; si la economía se mantiene deprimida no hay que inquietarse por las consecuencias inflacionarias de crear dinero”
(Paul Krugman) Javier Suazo, Alainet

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en una publicación reciente (Neoliberalism: Oversold) ha reconocido que sus políticas de ajuste recesivo y de corte neoliberal han contribuido a reducir el ritmo de crecimiento del PIB y a una mayor desigualdad, en el entendido que está también contribuye a un bajo PIB. Aunque el problema de la desigualdad económica y social se ha generalizado en el mundo, dicho reconocimiento de la insuficiencia de las políticas no necesariamente conduce a su abandono por la Institución ya que, como en el caso de Honduras, siguen aplicándose para aumentar (disminuir) el PIB y contribuir a reducir (aumentar) la pobreza y desigualdad.

Existen, al menos, seis (6) aspectos en los cuales el FMI ha fallado. El primero es la creencia generalizada en muchos de sus funcionarios, que la inflación es un problema monetario como lo apuntó Milton Friedman. Todo el desarrollo teórico y la evidencia empica aportada por los economistas Cepalinos, y Aníbal Pinto en particular, acerca de las raíces estructurales de la inflación latinoamericana y la necesidad de un enfoque heterodoxo fueron desechadas siguiendo este argumento que se convirtió en ideología. El FMI incluso ha recomendado contraer el gasto público para bajar la inflación cuando, como señala Paul Krugman, la economía está en recesión.

El segundo es la apuesta a un régimen cambiario flexible. Un tipo de cambio libre y sin controles por el Banco Central estimula las exportaciones y encarece las importaciones, con lo cual se disminuye el déficit en la balanza comercial, además de reducir el gasto agregado y disminuir a la vez el déficit del gobierno. Según éste argumento, la devaluación es un instrumento virtuoso que incluso permite que las empresas puedan competir ya que los salarios se rezagan por la inflación, o sea por el impacto del aumento del costo de los alimentos y servicios públicos. En Latinoamérica la alta dependencia de bienes importados frente al fracaso de los procesos de integración económica y comercial, se ha ensanchado con la devaluación acelerada y más bien en vez de cerrar la brecha externa esta ha aumentado volviendo a los países más dependientes.

El tercero es la apuesta al equilibrio fiscal privilegiando instrumentos de política fiscal como la reducción del gasto público, congelamiento de salarios, despido de trabajadores y aumento de impuesto indirectos. Muy poco se habla de respetar un techo de gasto de inversión publica para no afectar los niveles de empleo productivo, aprobación de tasas impositivas que graven el patrimonio, la riqueza y las transacciones financieras; eliminación de exoneraciones y exenciones fiscales a sectores y grupos empresariales como ejemplo la maquila, turismo, zonas francas y comidas chatarras; es decir, vigencia de tasas impositivas que gravan los mecanismos de obtención de mayores ingresos por grupos económicos que estimulan el aumento de la desigualdad económica y social.

Un cuarto es un fiel ciego en los mecanismos de mercado. Se parte de la premisa que el Estado es ineficiente y, por tanto, el gobierno debe dar paso a los empresarios en la administración de las empresas publicas con la privatización; igual, eliminar los subsidios y controles que frenan “supuestamente” el libre comercio. La privatización se ha dado en un marco de procesos pocos trasparentes y corruptos con la venía del FMI, donde las empresas públicas son vendidas a precios de “gallo muerto” a empresas de maletín (algunas ligadas al capital transnacional) con la participación de capital nacional producto del narcotráfico y la corrupción; otras a empresas transnacionales en condiciones leoninas para el país. La eliminación de subsidios y restricciones al comercio ha conducido por un lado, al aumento del número de hogares vulnerables y en riesgo social y, por el otro, a una avalancha de productos importados subsidiados que vuelven crónico el déficit en las cuentas externas y comprometan los recursos públicos al aumentar la demanda de importaciones de bienes y servicios.

El quinto es el interés del FMI por la eficacia de los programas y proyectos de compensación social, frente a los impactos negativos de las políticas de ajuste y estrategias fallidas como la ERP y ODM. Se busca focalizar la política social en los más pobres e indigentes, como un medio para que los niños y niñas no dejen de asistir a las escuelas, se sometan al control de salud y talla y permita a los padres de familia, en especial las madres solteras, disminuir la carga que implica el aumento del costo de los servicios públicos y canasta de alimentos, el deterioro del salario real y falta de empleo permanente.

Esta bonificación de la política social como una política de Estado que implica el cumplimiento de una condicionalidad de los gobiernos con el FMI ( si no se cumplen las metas fiscales y financieras no hay fondos para la compensación social o, en su defecto, los recursos son menores), ha sido un fracaso por la filtración (no pobres como beneficiarios), la falta de programas de apoyo complementario que ataque causas estructurales como la falta de producción y acceso masivo de alimentos y demás servicios de apoyo a las familias como crédito, tecnologías, asesoría de mercados, innovaciones, etc.

Finalmente se apuesta, siguiendo la tradición del enfoque institucionalista, al respeto por los países de los derechos de propiedad y protección de la inversión extranjera, sin que se visualicen los daños causados a los recursos naturales y salud de la población. Esta protección y otorgamiento de concesiones se da un marco institucional poco trasparente con políticos y funcionarios corruptos que trasgreden las leyes y vulgarizan los mecanismos de expresión de demanda de la población y la participación ciudadana en el ciclo de diseño, aprobación, ejecución y evaluación de los proyectos.

El reconocimiento del FMI del fracaso de las políticas de ajuste neoliberales debe reflejarse en un cambio del marco conceptual y operativo de actuación de la institución, pero sobre todo en políticas fiscales, monetarias, financieras y comerciales alternativas, que posibiliten devolver parte de lo mal apropiado por los países y empresas transnacionales, grupos económicos y financieros, fracciones de clase al interior de los países, empresarios, militares, políticos y dirigentes obreros y campesinos que se han visto favorecidos con la aplicación de dichas políticas de ajuste y reforma estructural. Caso contrario, este informe del fracaso del neoliberalismo será otra declaratoria de culpabilidad que queda en papel.

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Israel y su guerra del agua con Palestina

Lun, 20/06/2016 - 08:30

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Israel, cada vez más aislado con uno de los peores regímenes criminales del planeta, se enfoca a que padezcan sed casi 3 millones de habitantes de Cisjordania, aglomerados en 5 mil 860 kilómetros cuadrados y desconectados territorialmente de casi 1.9 millones de sus hermanos de Gaza, hacinados y calcinados en 360 kilómetros cuadrados superlativa cárcel humana terráquea.

Mekorot, siniestra empresa estatal (sic) de agua de Israel –de fuertes vínculos con el fallido México neoliberal itamita–, impide el acceso al agua potable de decenas de miles de palestinos en Cisjordania.

No basta que el estado racista/ apartheid de Israel practique su infanticidio contra los palestinos de Gaza, con el fin de expoliar sus pletóricas reservas de gas (http://goo.gl/AYmjCp). Ya había previsto en mi libro Guerras globales del agua, el apartheid acuífero global de Israel (http://goo.gl/k33BqJ).

El exitoso portal Russia Today –prohibido en Argentina por el neoliberal filosionista Macri, quien teme la crítica a sus ex acciones– entrevistó a Ramzi Baroud (RB), editor de The Palestine Chronicle, sobre la guerra del agua de Israel contra los palestinos.

RB comenta que el objetivo de Israel y su castigo colectivo consiste en que los condenados palestinos no tengan acceso al agua y así asegurar que no desarrollen su economía que depende entre 14 a 20 por ciento de la agricultura, por lo que negarle el agua destruye sus cosechas, concomitante a una “crisis humanitaria (http://on.rt.com/7fv8)”. ¡La nueva guerra agrícola de Israel!

RB fustiga que la tragedia de todas las tragedias es que el agua que retienen los israelíes sea de Palestina. Israel roba el agua de los palestinos de los acuíferos de Cisjordania.

Desde hace 68 años, Israel libra varias guerras del agua en todas las fronteras con sus vecinos usurpados: Siria, Líbano, Egipto, Cisjordania/Gaza, habiendo concluido solamente un plausible acuerdo con Jordania por el reparto del río Jordán.

El primer Netanyahu anexó las Alturas del Golán de Siria con el fin de controlar el mar de Galilea (http://goo.gl/fPywwe).

The Times of Israel abordó hace tres años el complot etíope-israelí para desviar las aguas del Nilo azul (nota: una de sus dos ramas), cuando los expertos advierten que la construcción de la Gran Presa Renacimiento de Etiopía –la mayor en África que alteraría el trayecto del Nilo azul– podría destruir la agricultura egipcia (http://goo.gl/H9uAm9)”. ¡Otra guerra agrícola de Israel!

La prensa árabe atribuye a Israel la instigación de la presa etíope que afectaría a 5 millones de campesinos egipcios, cuando las empresas israelíes han firmado contratos para controlar la distribución de su energía.

Avigdor Liberman, quien debería estar en tratamiento siquiátrico en lugar de la cancillería de Israel, había amenazado de bombardear la presa Aswan e inundar Egipto. ¡Uf!

¿Las dos franjas azules de la bandera israelí simbolizan los ríos Nilo y Éufrates (que baña Turquía, Siria e Irak) cuando sus guerras del agua comportan un carácter paleo-bíblico/mitológico/irredentista que atenta con el vapuleado derecho internacional?

La oficina del primer ministro palestino Rami Hamdallah denunció que Israel libra una guerra del agua contra los palestinos; los colonos de asentamientos ilegales israelíes gozan de servicio ininterrumpido del líquido, mientras los palestinos son obligados a gastar enormes cantidades de dinero para comprar lo que es suyo (http://goo.gl/m98DuU)”. ¡No, bueno! Mekorot, principal abastecedor (sic) de agua a villorrios y ciudades palestinos, es acusada de manipular el abasto, lo cual deja a decenas de miles de palestinos sin agua potable durante el noveno mes sagrado lunar islámico del ayuno diurno del Ramadán.

Jamal Dajani, subalterno del pemier palestino, condenó las prácticas de Mekorot como inhumanas y ultrajantes cuando Israel no solamente se adueña sistemáticamente de la tierra palestina y usurpa sus recursos naturales, sino que rehúsa conceder a los palestinos el derecho al agua, cuando varias partes de territorios ocupados por Israel no han recibido el recurso por más de 40 días, donde familias enteras viven con un mínimo de 2 litros y hasta 10 litros por día, lo que obliga a su racionamiento y se agrava con el ardiente verano.

Israel niega (sic) haber cortado el abasto a Cisjordania (http://goo.gl/OAmqYK) y Mekorot, que suple 80 por ciento del agua potable de Israel y 70 por ciento de su abasto, tergiversa que es resultado de la escasez (¡supersic!) del abasto del hídrico en Cisjordania.

¿Por qué no sufren la misma escasez los casi 600 mil (¡supersic!) colonos ilegales israelíes, quienes consumen de cinco a 175 veces más que los palestinos en Cisjordania, dependiendo de la zona boicoteada por Mekorot?

Mekorot ha sido denunciada por su apartheid acuífero global (http://goo.gl/93GjSC).

Ciudad de la Plata, provincia de Buenos Aires, suspendió su acuerdo con Mekorot (http://goo.gl/t85aR1) que aplica por doquier el síndrome de la fétida “ley Korenfeld (http://goo.gl/8bk3wN )”.

El sesgado y mendaz DiarioJudio.com publicitó hace dos años que Mekorot tenía a su cargo “rehabilitar (sic) los acuíferos mexicanos (http://goo.gl/C5cMjI)”.

Mekorot y Conagua, todavía teledirigida por el deshonesto Korenfeld –quien compite con su esposa Sandra Kershenobich en saquear a México (http://goo.gl/tDifll)–, establecieron la segunda fase para solucionar (sic) problemas hídricos en México, en la comarca lagunera y el centro de México, y propondrán una solución para el acuífero Cuautitlán-Pachuca (http://goo.gl/CNXQ9d).

Mekorot también participa(rá) en el estudio del acuífero profundo de Iztapalapa en la Ciudad de México, donde su gobierno aceptó 10 mil millones de pesos de préstamo del tóxico Banco Mundial para la subrepticia privatización del agua (http://goo.gl/C7RZfY).

Suena esquizofrénico que Mekorot se posicione para evitar la carestía del agua a escala global, incluyendo el colonizado México neoliberal itamita, mientras en Cisjordania matan de sed a los palestinos.

¿A poco Mekorot y su pestilente socio Korenfeld tratarán mejor a los mexicanos de Iztapalapa/Cuautitlán/Pachuca que a los palestinos de Gaza/Cisjordania?

Mekorot tiene como objetivo “controlar el mercado global del agua (http://goo.gl/ucfbxq)” y ya colocó sus codiciosos ojos en los 800 mil millones de dólares que costarán los daños por el monetizado cambio climático y el abasto de agua fresca en las próximas décadas, cuando la demanda global se incrementará 55 por ciento, según la OCDE, dirigida por el tamaulipeco Ángel Gurría, sempiterno títere de la banca israelí.

Más allá de sus suculentos negocios de venta masiva de armas, software, seguridad, y su control de inmobiliarias burbujeantes y de la mayor parte de la banca (Reserva Federal, Wall Street, la City, etcétera), al unísono de la formación/exportación/adoctrinamiento de banqueros neoliberales centralbanquistas (Brasil, Argentina, Perú y México), su verdadero meganegocio será el ominoso control del agua desde Cisjordania hasta Iztapalapa: espeluznante dictadura global del implacable apartheid acuífero de Israel.

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La matanza en Orlando, primera prueba para Trump y Clinton

Lun, 20/06/2016 - 07:00

David Brooks, Rebelión

Con el trasfondo del fuego de las armas, dentro y fuera del país, arrancan en los hechos las elecciones generales encabezadas por los virtuales candidatos presidenciales que comparten en común la desaprobación de la mayoría del electorado y oposición interna dentro de sus propios partidos.

La virtual candidata presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y su contraparte, el republicano Donald Trump, tuvieron su primera prueba como posibles ocupantes de la Casa Blanca al reaccionar a la matanza en Orlando.

El incidente fue hecho a la medida para Trump y su retórica de odio, temor y xenofobia. Cuando se reveló que el responsable de 49 muertes era hijo de inmigrantes afganos y que había jurado lealtad a Isis (también conocido con las siglas EI, de Estado Islámico), Trump afirmó que eso comprobaba que había tenido la razón desde hace casi un año, cuando propuso cerrar la puerta a inmigrantes de países musulmanes, y poner a esas comunidades aquí bajo vigilancia.

Reiteró e incluso amplió su propuesta de cerrar las puertas al ingreso de musulmanes al país, junto con otros que provienen de regiones del mundo, “donde hay una historia comprobada de terrorismo contra Estados Unidos…” A la vez, acusó a Clinton y al presidente Barack Obama de políticas que permitieron tal desastre, y hasta insinuó, una vez más, que Obama tiene intereses sospechosos (o sea, la vieja acusación de que Obama no es estadunidense y tiene simpatías musulmanas, si es que no es uno de ellos).

Clinton deploró estas declaraciones, las calificó de "peligrosas y racistas", y afirmó que lo que dice Trump es vergonzoso.

Obama, en una feroz condena a las declaraciones de Trump, acusó que está promoviendo ideas peligrosas parecidas a las de los tiempos más oscuros de este país en que se atacó a inmigrantes y comunidades religiosas.

Lo que no se resaltó es que ambos candidatos coincidieron en cuál debería ser la respuesta estadunidense en el exterior: más muertes. Trump y Clinton hablaron de la necesidad de intensificar los bombardeos contra Isis en Irak y Siria (aun cuando no se ha demostrado un vínculo directo u operativo entre Isis y Omar Mateen, el responsable de la matanza en Orlando, más que su declaración de lealtad a esa organización).

Pero dentro de este país, todo esto reveló de nuevo las grietas internas del Partido Republicano, cuando sus líderes fueron obligados a lamentar públicamente las declaraciones de Trump sobre los musulmanes y el presidente. De hecho, el distanciamiento empezó la semana pasada con las declaraciones de Trump contra el juez Gonzalo Curiel –afirmó que no podía ser imparcial en el caso de una demanda por fraude en contra de la Universidad Trump porque era "un mexicano" (Curiel nació en Indiana de padres inmigrantes mexicanos)–, cuando varios líderes prominentes del partido, incluido el presidente de la cámara baja, Paul Ryan, habían sido obligados a denunciar esos comentarios como "racistas".

Hoy, el gobernador republicano de Maryland declaró que no votará por Trump. El segundo en rango de la mayoría republicana del Senado, John Cornyn, declaró que no comentará más sobre Trump hasta después de la elección general en noviembre, mientras el líder del Senado, Mitch McConnell, dijo que no hablaría sobre Trump hoy, después de sus comentarios. Hay una lista creciente de legisladores republicanos que han indicado su renuencia y hasta su negativa a votar por el presunto candidato de sus partido.

Trump afirmó hoy que el liderazgo republicano debe quedarse en silencio si no apoyan sus posiciones políticas, y amenazó que tal vez tendrá que realizar su campaña presidencial sin ellos.

Todo esto después de que dos ciudades en Texas se negaran a autorizar mítines para Trump, y que el magnate haya expulsado al Washington Post del cuerpo de prensa que cubre sus actividades.

Por el lado demócrata, el aún precandidato insurgente Bernie Sanders sigue prometiendo que su revolución política continuará, que no suspenderá su campaña y aún se rehúsa a respaldar a Clinton. Afirma que su objetivo ya no es competir por la nominación, sino transformar profundamente al Partido Demócrata (algo sobre lo cual abundará en un discurso ante simpatizantes en vivo por Internet este jueves).

Esto, a pesar de que Clinton y Sanders sostuvieron una reunión privada el martes supuestamente para iniciar un diálogo sobre cómo enfrentar a Trump de manera conjunta. De hecho, más de 75 por ciento de los demócratas desea que Sanders tenga un papel mayor en formular las posiciones del partido, y casi dos tercios opina que Clinton lo debería elegir como su candidato para la vicepresidencia, según una encuesta de Reuters/Ipsos.

Por lo tanto, los demócratas tampoco han logrado superar sus divisiones, sobre todo entre una cúpula de corte neoliberal y la insurgencia socialdemócrata encabezada por el ahora precandidato progresista más exitoso de la historia moderna de la política electoral estadunidense.

Ni en su casa los quieren

Una nueva encuesta del Washington Post/ABC News registra que los virtuales candidatos de los dos partidos nacionales son los más impopulares en unas tres décadas en que se ha empleado esta medida: siete de cada 10 adultos estadunidenses tienen una opinión desfavorable de Trump, mientras 55 por ciento opina negativamente de Clinton.

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La salida democrática de la crisis política brasileña

Dom, 19/06/2016 - 07:56

Emir Sader, La Jornada

Brasil no será el mismo país después de esta profunda y prolongada crisis, que no ahorró a ninguna institución política, pero sobretodo cuestionó la legitimidad del mismo sistema político. Brasil saldrá mejor o peor, más democrático o más autoritario.

Saldrá peor si el golpe se consolida, porque el período democrático de la historia brasileña tendría un cierre de ruptura, con una banda de políticos aventureros asaltando al Estado sin votos, sin legitimidad, buscando deshacer todos los avances logrados en los últimos años. Habrá sido la consagración del método del golpe, de la falta de respeto a la voluntad democrática de la mayoría.

Pero Brasil saldrá mejor si se impone una solución democrática de la crisis. Si se une a las más grandes movilizaciones populares y a los argumentos irrefutables en contra del golpe y a favor de la democracia, con una solución política que combine respeto a la democracia con la legitimación de la consulta popular.

En entrevistas a programas de televisión y blogs alternativos, Dilma reafirmó su derecho a retomar en su plenitud la presidencia de Brasil, para la cual fue elegida democráticamente, pero, al mismo tiempo, revelando comprensión de la dimensión de la crisis brasileña, reiteró que “Brasil necesita de un nuevo pacto social por medio del voto”.

No un voto que sustituya el mandato legítimamente conquistado por ella, pero sí uno que reafirme los caminos que Brasil debe seguir a partir de una crisis tan profunda como esta. Lo cual supone una derrota del golpe en la votación en el Senado, el 16 de agosto, esto es que no logren los 2/3 de los votos, para que Dilma reasuma plenamente la presidencia del país para, a partir de ahí, consultar al pueblo sobre los caminos a seguir. En lo esencial, si el pueblo quiere nuevas elecciones o no.

Dilma se ha reunido con los movimientos sociales para discutir el sentido de cada una de las alternativas planteadas. Ella se dispone a hacer una carta compromiso con el programa que desarrollaría en la continuidad de su gobierno, que contaría con Lula como su coordinador y tendría, como principal cambio respecto de lo que ella estaba desarrollando, la retomada de la política económica típica de los gobiernos del PT, de desarrollo económico con distribución de renta.

Lo más importante es buscar y encontrar una salida política democrática a la crisis, mostrar que el golpe no es camino para el país, que no aguanta los retrocesos que se quieren imponer. Mostrar que, más allá de las movilizaciones y de los argumentos, hay capacidad de articulación política para imponer una salida democrática a la crisis, que parece interminable.

Se trata de impedir el plan de los golpistas, que consiste en obtener dos tercios de los votos en el Senado y seguir, de forma acelerada a partir de ahí, el desmonte del patrimonio público nacional, de los derechos de los trabajadores, de los recursos para las políticas de educación y salud, de la política externa soberana, de todo lo positivo que se logró en estos años, llegando al 2018 con un país desecho, reordenado según los dictámenes estrechos del mercado controlado por el capital especulativo.

Se vislumbra así una vía de derrota de los golpistas en el Senado, en caso de que la propuesta del plebiscito agregue a senadores en número suficiente para impedir que el golpe vuelva a tener dos tercios de los votos, lo cual permitiría el retorno de Dilma a la presidencia y la convocatoria del plebiscito, que tendría que ser aprobada por el Congreso. Es una posibilidad, la única concreta que se puede vislumbrar, de derrota del golpe y de reafirmación de la democracia en Brasil. En caso de darse, el país saldría más fuerte, la democracia renovada, el pueblo más confiado y decidido a tomar otra vez en sus manos el destino de Brasil.

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La ética del político, de Maquiavelo a la corrupción actual

Sáb, 18/06/2016 - 18:17
Augusto Klappenbach, Público

Max Weber, un prestigioso sociólogo alemán, publicó hace años un ensayo en el que distinguía dos tipos de éticas: la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a las decisiones morales orientadas por una serie de principios incuestionables: por ejemplo, la obligación de respetar la vida, de decir la verdad, de cumplir las promesas. La segunda, por el contrario, mira más a los resultados que provoca la acción: del cumplimiento de esos principios pueden seguirse consecuencias no deseadas, a veces con grave daño para personas inocentes. Piénsese, por ejemplo, en las víctimas que pueden producirse por respetar la vida de un peligroso psicópata, sobre todo si ejerce el poder, o decir la verdad cuando va a ser usada para perjudicar a un inocente.

Este conflicto lo plantea Weber referido especialmente al terreno político. Un gobernante, dice él, se ve en ocasiones dividido entre el deber de mantener sus principios éticos y la necesidad de conseguir resultados difícilmente compatibles con la pureza moral. Podemos preguntarnos hoy, por ejemplo, si debe ordenar el derribo de un avión comercial cuando puede servir para un atentado terrorista o si debe denunciar un caso de corrupción cuando al hacerlo provocará que obtengan el poder sus enemigos y la corrupción aumente.

Hace más de quinientos años Maquiavelo sostuvo una postura que tiene relación con la de Weber, aunque no se identifica con ella. Para él, la única obligación de un político es mantener el orden y la seguridad del Estado, para lo cual la condición principal consiste en conservar el poder. Y si para ello tiene que matar, mentir, engañar, traicionar y cometer cualquier injusticia debe hacerlo si es necesario para el bien del Estado. Se ha dicho que para Maquiavelo el fin justifica los medios. No es exactamente así: él no dice que el fin perseguido convierta a los medios malos en medios buenos, sino que los medios malos deben utilizarse si son necesarios para conseguir el fin, aunque sigan siendo malos.

En cualquier caso, y sin entrar en el complejo problema de las relaciones entre la vida personal y la vida pública, no habría que caer en el error de pensar que los políticos tienen derecho a una moral distinta a la de los simples ciudadanos. No se entiende la razón por la cual Weber presenta la ética de la responsabilidad como competencia especialmente de la acción política: cualquier decisión moral, privada o pública, tiene que armonizar los principios con las consecuencias, aunque no sean las mismas las que produce la vida personal que la vida pública. Las perplejidades de un político ante algunas decisiones difíciles a las que se enfrenta por su cargo no son cualitativamente distintas a las de cualquier ser humano enfrentado a un conflicto complicado, aun cuando afecten a un mayor número de personas. Las convicciones y la responsabilidad son dimensiones inseparables (aunque a veces difíciles de conciliar) de la experiencia ética, ya que los principios morales no son recetas sino principios generales que no ahorran a nadie -ni al político ni al ciudadano de a pie- la tarea de armonizarlas con los resultados de la acción para tomar una decisión justa. Una virtud a la que los antiguos llamaban “prudencia”. Por otra parte, cuando Maquiavelo defiende el uso de cualquier medio para conservar el poder, olvida que el uso de los medios contamina necesariamente el fin. Más aun cuando los medios que se utilizan implican la manipulación de lo que Kant llamaba “fines independientes”, es decir, seres humanos. Afirmar lo contrario y conceder a la acción política un estatuto moral distinto de aquel que rige en la vida cotidiana implica conceder a los Estados un poder totalitario, con licencia para violar los derechos de los ciudadanos a los que el Estado representa. Sería el triunfo de la abstracción, que es el supuesto de todo absolutismo político.

Todos los Estados totalitarios han concedido a su líder, y por extensión a sus equipos de gobierno, el privilegio de gozar de una moral propia, de la que no pueden participar los ciudadanos de a pie. El culto a la personalidad, del que disfrutaron personajes tan distintos como Hitler, Stalin, Mao y entre nosotros Franco, implica la aceptación por parte del pueblo de que el líder encarna la voluntad de los ciudadanos, de que su poder es incuestionable y está más allá del bien y el mal. Hobbes afirmaba incluso que el Príncipe no está sujeto a las cláusulas del contrato social que le ha otorgado el poder. Hoy, en general, no llegamos tan lejos, pero el funcionamiento interno de los partidos políticos mantiene una considerable distancia con los valores y preferencias de los ciudadanos que los han votado y tienden a generar sus propias normas. Sin duda, la democracia directa es imposible en sociedades como las nuestras, y no se trata de postular regímenes asamblearios que terminan muchas veces en manos de quienes tienen la habilidad de gestionarlos antes que en la expresión de la voluntad general. Pero en los últimos tiempos han salido a la luz las debilidades de un sistema representativo que ha separado radicalmente la vida interna de los partidos políticos de las opiniones y necesidades de sus representados. Ha cundido entre la gente la convicción de que los partidos buscan sus propios intereses antes que la fidelidad a los compromisos con sus votantes y esa convicción genera un peligroso descrédito de la política en general. Se trata de una variante suavizada de la atribución weberiana de una moral para uso de los políticos.

Porque toda institución, y especialmente aquellas que se dedican a gestionar el poder, tienden a generar una endogamia que se reproduce y se gobierna con normas propias, frecuentemente al margen de la sociedad a la que pertenecen y a la cual se supone que deben servir. Por poner un ejemplo, sospecho que los protagonistas de los frecuentes casos de corrupción que se han descubierto en las instituciones públicas no practicaban sus fechorías con la misma actitud interior que un delincuente de a pie. Creo que de algún modo estaban convencidos de que su pertenencia al grupo de los elegidos les concedía ciertas prerrogativas para recibir prebendas y utilizar el dinero público que ellos mismos hubieran considerado indefendibles en otras circunstancias, en las que el robo y la estafa no gozaran de esta inmunidad.

En España y en varios países de nuestro entorno se han producido reacciones populares que no se dirigen a lograr objetivos concretos ni a protestar contra determinadas leyes sino a cuestionar el funcionamiento de nuestro sistema representativo. La consigna “¡no nos representan!”, insistentemente repetida en el movimiento del 15M, no implica necesariamente una postura anarquista o antisistema sino una protesta contra partidos que se encerraron en su propio funcionamiento, olvidando que se les ha contratado para hablar en lugar de sus votantes. Creo que el político que suponga que tiene derecho a regirse por una ética propia, distinta de aquella del común de los mortales, haría bien en dedicarse a otra cosa.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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La ética del político

Sáb, 18/06/2016 - 18:17
Augusto Klappenbach, Público

Max Weber, un prestigioso sociólogo alemán, publicó hace años un ensayo en el que distinguía dos tipos de éticas: la ética de las convicciones y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a las decisiones morales orientadas por una serie de principios incuestionables: por ejemplo, la obligación de respetar la vida, de decir la verdad, de cumplir las promesas. La segunda, por el contrario, mira más a los resultados que provoca la acción: del cumplimiento de esos principios pueden seguirse consecuencias no deseadas, a veces con grave daño para personas inocentes. Piénsese, por ejemplo, en las víctimas que pueden producirse por respetar la vida de un peligroso psicópata, sobre todo si ejerce el poder, o decir la verdad cuando va a ser usada para perjudicar a un inocente.

Este conflicto lo plantea Weber referido especialmente al terreno político. Un gobernante, dice él, se ve en ocasiones dividido entre el deber de mantener sus principios éticos y la necesidad de conseguir resultados difícilmente compatibles con la pureza moral. Podemos preguntarnos hoy, por ejemplo, si debe ordenar el derribo de un avión comercial cuando puede servir para un atentado terrorista o si debe denunciar un caso de corrupción cuando al hacerlo provocará que obtengan el poder sus enemigos y la corrupción aumente.

Hace más de quinientos años Maquiavelo sostuvo una postura que tiene relación con la de Weber, aunque no se identifica con ella. Para él, la única obligación de un político es mantener el orden y la seguridad del Estado, para lo cual la condición principal consiste en conservar el poder. Y si para ello tiene que matar, mentir, engañar, traicionar y cometer cualquier injusticia debe hacerlo si es necesario para el bien del Estado. Se ha dicho que para Maquiavelo el fin justifica los medios. No es exactamente así: él no dice que el fin perseguido convierta a los medios malos en medios buenos, sino que los medios malos deben utilizarse si son necesarios para conseguir el fin, aunque sigan siendo malos.

En cualquier caso, y sin entrar en el complejo problema de las relaciones entre la vida personal y la vida pública, no habría que caer en el error de pensar que los políticos tienen derecho a una moral distinta a la de los simples ciudadanos. No se entiende la razón por la cual Weber presenta la ética de la responsabilidad como competencia especialmente de la acción política: cualquier decisión moral, privada o pública, tiene que armonizar los principios con las consecuencias, aunque no sean las mismas las que produce la vida personal que la vida pública. Las perplejidades de un político ante algunas decisiones difíciles a las que se enfrenta por su cargo no son cualitativamente distintas a las de cualquier ser humano enfrentado a un conflicto complicado, aun cuando afecten a un mayor número de personas. Las convicciones y la responsabilidad son dimensiones inseparables (aunque a veces difíciles de conciliar) de la experiencia ética, ya que los principios morales no son recetas sino principios generales que no ahorran a nadie -ni al político ni al ciudadano de a pie- la tarea de armonizarlas con los resultados de la acción para tomar una decisión justa. Una virtud a la que los antiguos llamaban “prudencia”. Por otra parte, cuando Maquiavelo defiende el uso de cualquier medio para conservar el poder, olvida que el uso de los medios contamina necesariamente el fin. Más aun cuando los medios que se utilizan implican la manipulación de lo que Kant llamaba “fines independientes”, es decir, seres humanos. Afirmar lo contrario y conceder a la acción política un estatuto moral distinto de aquel que rige en la vida cotidiana implica conceder a los Estados un poder totalitario, con licencia para violar los derechos de los ciudadanos a los que el Estado representa. Sería el triunfo de la abstracción, que es el supuesto de todo absolutismo político.

Todos los Estados totalitarios han concedido a su líder, y por extensión a sus equipos de gobierno, el privilegio de gozar de una moral propia, de la que no pueden participar los ciudadanos de a pie. El culto a la personalidad, del que disfrutaron personajes tan distintos como Hitler, Stalin, Mao y entre nosotros Franco, implica la aceptación por parte del pueblo de que el líder encarna la voluntad de los ciudadanos, de que su poder es incuestionable y está más allá del bien y el mal. Hobbes afirmaba incluso que el Príncipe no está sujeto a las cláusulas del contrato social que le ha otorgado el poder. Hoy, en general, no llegamos tan lejos, pero el funcionamiento interno de los partidos políticos mantiene una considerable distancia con los valores y preferencias de los ciudadanos que los han votado y tienden a generar sus propias normas. Sin duda, la democracia directa es imposible en sociedades como las nuestras, y no se trata de postular regímenes asamblearios que terminan muchas veces en manos de quienes tienen la habilidad de gestionarlos antes que en la expresión de la voluntad general. Pero en los últimos tiempos han salido a la luz las debilidades de un sistema representativo que ha separado radicalmente la vida interna de los partidos políticos de las opiniones y necesidades de sus representados. Ha cundido entre la gente la convicción de que los partidos buscan sus propios intereses antes que la fidelidad a los compromisos con sus votantes y esa convicción genera un peligroso descrédito de la política en general. Se trata de una variante suavizada de la atribución weberiana de una moral para uso de los políticos.

Porque toda institución, y especialmente aquellas que se dedican a gestionar el poder, tienden a generar una endogamia que se reproduce y se gobierna con normas propias, frecuentemente al margen de la sociedad a la que pertenecen y a la cual se supone que deben servir. Por poner un ejemplo, sospecho que los protagonistas de los frecuentes casos de corrupción que se han descubierto en las instituciones públicas no practicaban sus fechorías con la misma actitud interior que un delincuente de a pie. Creo que de algún modo estaban convencidos de que su pertenencia al grupo de los elegidos les concedía ciertas prerrogativas para recibir prebendas y utilizar el dinero público que ellos mismos hubieran considerado indefendibles en otras circunstancias, en las que el robo y la estafa no gozaran de esta inmunidad.

En España y en varios países de nuestro entorno se han producido reacciones populares que no se dirigen a lograr objetivos concretos ni a protestar contra determinadas leyes sino a cuestionar el funcionamiento de nuestro sistema representativo. La consigna “¡no nos representan!”, insistentemente repetida en el movimiento del 15M, no implica necesariamente una postura anarquista o antisistema sino una protesta contra partidos que se encerraron en su propio funcionamiento, olvidando que se les ha contratado para hablar en lugar de sus votantes. Creo que el político que suponga que tiene derecho a regirse por una ética propia, distinta de aquella del común de los mortales, haría bien en dedicarse a otra cosa.

Una mirada no convencional al neoliberalismo y la globalización
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