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Vuelve a ser la hora de la izquierda latinoamericana

Ven, 28/04/2017 - 08:00

Emir SaderPúblico.es

La izquierda latinoamericana ha protagonizado un período histórico fundamental en el este siglo. Ha logrado avanzar  a pesar de las tendencias globales y ha conseguido disminuir la exclusión social. Un fenómeno que solo hace que aumentar en otras partes del mundo, además de en otros países del mismo continente que todavía no han reaccionado al modelo neoliberal.

Estos avances, sumados a los errores de la misma izquierda y al cambio de coyuntura internacional han posibilitado que la derecha se aprovechara de la situación y retomara la iniciativa. Han cambiado los términos de los enfrentamientos y frenado los avances. Se ha pasado a un momento en el que la derecha protagoniza los procesos políticos en los países antineoliberales y logra triunfos.

La izquierda ha acusado estos golpes. En un primer momento con desconcierto tras numerosos años de victorias y avances. Tras esto asumió la situación, quedando relegada a la oposición, donde se limitaba a contestar los ataques de la derecha. Una derecha que ha concentrado sus ataques en acusaciones en la corrupción. Además ha acusado a la izquierda de lucrarse del para financiar sus actividades. También han atacado al modelo económico, buscando destruir los éxitos logrados y diseminar un sentimiento de fracaso en la población.

Retomando la ofensiva, la derecha puso la izquierda en la defensiva, una posición siempre incomoda, porque se contesta los términos planteados por el adversario. La izquierda tuvo que defenderse de las acusaciones de corrupción, y  retomar la defensa de su modelo económico y de los efectos positivos que ha generado de distribución de renta.

A pesar de esto, inegablemente, la izquierda perdió su impulso inicial en este siglo y regaló terreno al enemigo. Fue en este momento cuando lo vio enardecerse y movilizar a sectores significativos de la población en contra de los gobiernos que han encarnada los intereses populares. La derecha logró conseguir, en sectores medios de la población y en sectores populares, resistencias fuertes en contra de los gobiernos populares y de sus mismos líderes.

En algunos países los partidos de la izquierda quedaron aislados de los grandes sectores de la población. Han perdido el contacto con los sentimientos populares y han permitido que la derecha o bien ganara elecciones o se fortaleciera. En cambio,  la derecha siguen tropezando en su misma incapacidad de construir proyectos que atiendan a los intereses de la población.

Tras  hacer promesas que no pueden cumplir, cuando llegan al gobierno ponen en practica los viejos modelos neoliberales. De esta forma, atentan abiertamente  contra de los derechos conquistados por la población y  demuestran que gobiernan para una ínfima minoría de la población, ya que son incapaces de retomar el crecimiento económico y tampoco de garantizar los derechos de la gran mayoría.

Es la hora en la que la izquierda latino-americana tiene que retomar la iniciativa y la ofensiva. Los gobiernos de Mauricio Macri y de Michel Temer revelan los proyectos que la derecha tiene para nuestros países, condenándolos a enormes retrocesos, como la  depresión económica y al desempleo. Los pueblos brasileños y argentinos revelan el creciente rechazo a esos gobiernos. El pueblo ecuatoriano ha demostrado que no quiere retroceder a la era neoliberal.

Pero para que la izquierda pueda retomar la iniciativa y volver a protagonizar una nueva ola antineoliberal, es indispensable que el pensamiento critico latinoamericano vuelva a desempeñar un rol de articulación entre la reflexión teórica y la practica política. Debe contribuir de nuevo, de forma decisiva, a abrir un nuevo período político en el continente, como continuidad de lo que fue hasta ahora. Sin embargo,  tiene que descifrar las nuevas condiciones políticas externas e internas, así como corregir los errores cometidos hasta aquí. De esa forma la izquierda latino-americana volverá a retomar la iniciativa y a impulsar una segunda ola de gobiernos postneoliberales en América Latina.

 Emir Sader es profesor universitario brasileiro, autor, entre otros, de ‘El nuevo topo – Los caminos de la izquierda latinoamericana’ (Ed. El Viejo Topo).

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No es posible recuperar la memoria histórica a través de la Ley de la Memoria Histórica

Ven, 28/04/2017 - 06:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Las campañas de recuperación de la memoria histórica han centrado sus actividades en el reconocimiento de las víctimas de la enorme represión que caracterizó a aquel régimen dictatorial, uno de los más represivos de los que hayan existido en Europa en el siglo XX. Nunca debe dejar de enfatizarse que, según estudiosos de los regímenes fascistas y nazis en Europa, como el recientemente fallecido profesor Malefakis, de la Universidad de Columbia de Nueva York, por cada asesinato político que cometió el régimen fascista liderado por Mussolini, el liderado por el General Franco cometió 10.000. Consciente de que tenía a la mayoría de las clases populares en contra, el régimen dictatorial español utilizó el terror para mantenerse en el poder, estableciendo un miedo generalizado sobre el cual, y a través del control de todas las instituciones generadoras de valores (desde los medios de información hasta el sistema educativo) se estableció una cultura profundamente antidemocrática que incluso persiste hoy en España, y que explica que el Estado español haya condenado a una persona a un año de cárcel por haber insultado la memoria del Almirante Carrero Blanco, segundo en la jerarquía en el Estado dictatorial, después del propio dictador.

¿Cómo puede ser que esa cultura heredada del régimen dictatorial todavía exista? 

La respuesta a esta pregunta se encuentra en gran parte en la manera como se realizó la transición de la dictadura a la democracia, proceso que no significó una ruptura con el Estado que rigió España durante casi cuarenta años, sino una apertura para incorporar elementos de democracia. Las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado dictatorial y los medios de información dominaron el proceso de transición, dominio que explica la baja calidad de la democracia española, el escaso desarrollo de su Estado del Bienestar y la persistencia de la cultura franquista. Tal dominio es lo que también explica la resistencia a la recuperación de la memoria histórica, incluyendo la demanda de rehabilitación y homenaje a las víctimas del régimen terrorista anterior. Tal resistencia se basa, por una parte, en la clara oposición de las fuerzas conservadoras que controlaban el aparato del Estado dictatorial y de sus herederos (que continúan ejerciendo una enorme influencia sobre el Estado actual), así como, por otra parte, en el limitadísimo compromiso con tal recuperación de la memoria histórica por parte de los líderes del PSOE, cuya integración en el nuevo Estado, a través del bipartidismo, se basó en una serie de renuncias y adaptaciones a ese nuevo Estado y a la cultura que transmitió. Y dicha oposición y/o limitadísimo compromiso en recuperar la memoria histórica (en su labor de rehabilitar y homenajear a las víctimas del franquismo) es el resultado de la toma de conciencia de que la demanda de reconocimiento de tales víctimas abre la posibilidad de que se genere otra demanda, parecida, pero distinta, de que se redefina la historia de España, corrigiendo la tergiversada historia que se continúa presentando en las instituciones reproductoras de valores del país, a fin de poder establecer una cultura opuesta a la actual, que sea continuadora de la cultura republicana que la franquista sustituyó. Este es el gran temor de las fuerzas bipartidistas de recuperar la memoria histórica.

El constante argumento que utilizaron las derechas en España en contra de aprobar una ley de memoria histórica fue que “abriría heridas” que se asume (erróneamente) que están cerradas. Pero tal argumento oculta el hecho de que la oposición a la recuperación de la memoria histórica tiene poco que ver con el estado de las heridas, y mucho que ver, por el contrario, con el deseo de evitar que se conozca la historia real de los distintos pueblos y naciones de España. Con ello se evita también que se cuestione la cultura franquista que persiste, impidiendo que reaparezca la cultura republicana. Ahí está el meollo de la cuestión.

La labor de ocultación de los medios de información y persuasión en España. El caso de El País 

Durante muchísimos años, los medios de información han promovido y continúan promoviendo las instituciones monárquico-borbónicas, tergiversando tanto su pasado como su presente, ocultando realidades que pudieran dañarlas. Las grandes limitaciones de la libertad de prensa (un indicador más del enorme poder de las fuerzas conservadoras) aparecieron con toda claridad en esta protección de la Monarquía por parte de los medios, confundiendo persuasión y promoción con información. Un caso claro es el de El País. Este rotativo fue fundado por dirigentes del régimen anterior, y en su nacimiento intervinieron personajes como Fraga Iribarne, tal como reconoció recientemente el presidente del Grupo Prisa (al que pertenece este rotativo), Juan Luis Cebrián. En realidad, Cebrián proviene de una familia fascista, siendo su padre uno de los directores del diario Arriba, del partido fascista La Falange. Siguiendo los pasos de su padre, fue periodista y trabajó en periódicos del aparato fascista, como Pueblo (que era el diario propiedad de los sindicatos verticales). Más tarde fue uno de los directores de RTVE (concretamente, jefe del servicio de informativos) durante el último periodo de la dictadura, el máximo instrumento mediático el régimen.

Colaboró con otros elementos del Estado dictatorial para favorecer una apertura, presionando para que hubiera un cambio significativo en el Estado que facilitara el establecimiento del juego democrático, labor meritoria pero también limitada, pues estaba claro desde el principio que los límites de la apertura estaban fijados, permitiendo el debate dentro de unos parámetros sumamente limitados. Una consecuencia de ello fue que El País fue siempre hostil a fuerzas y personalidades de izquierda que pudieran cuestionar el Estado monárquico actual y que pudieran significar una amenaza para la continuación de las relaciones de poder dentro de tal Estado, resultado del maridaje entre el poder económico y financiero, por un lado, y el poder político y mediático por el otro. Ello explica su clara oposición a figuras como Alfonso Guerra y más tarde Josep Borrell en el PSOE, a Gerardo Iglesias y Julio Anguita en el PCE, y ahora a Pablo Iglesias en Podemos.

Las declaraciones de Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, sobre la memoria histórica 

Tal oposición de El País a las izquierdas se extiende a la Ley de la Recuperación de la Memoria Histórica. En una entrevista reciente en El Mundo (20.02.17), Cebrián expresa su oposición a la Ley de la Memoria Histórica, pues “genera conflictos y problemas”. Considera que el Estado no debería inmiscuirse en esta labor. Tras reconocer que “la mayoría de impulsores del periódico (El País) fueron personas vinculadas con el franquismo” añade, sin embargo, que él, en realidad, nunca fue franquista (sí, léalo y lo verá, dicho por el mismo individuo que dirigió los mayores medios de propaganda y persuasión de tal régimen). También cuestiona en esa entrevista que el régimen que él llama franquista fuera terrorista, criticando al Presidente Zapatero por haber éste indicado que su abuelo, asesinado por los golpistas, fue víctima del terrorismo, señalando Cebrián que ello no es cierto, pues no fue una víctima del régimen, sino una víctima de la guerra entre dos bandos, asumiendo (erróneamente) que los Estados de los dos bandos intentaron dominar a la población mediante el ejercicio del terror. Predeciblemente, niega también la plurinacionalidad de España, y considera que la ley está por encima de todo y de todos, ley que ha sido acordada en unas coordenadas de poder heredadas de la inmodélica Transición, muy desigual y poco equilibrada. Cebrián está en contra de la redefinición de España que reconozca su plurinacionalidad, y se muestra dispuesto a enviar a la Guardia Civil a Catalunya para poner orden, asegurándose de que la ley se respeta, exigiendo que los representantes parlamentarios que actúan para realizar un referéndum vayan a la cárcel, tal como el yerno del Rey Juan Carlos I debería hacer, poniendo un tema profundamente político (la relación de Catalunya con España) al mismo nivel que si fuera un caso de fraude y corrupción fiscal. No deja de ser paradójico que este personaje, que con su silencio a través de su diario cubrió en su día la enorme corrupción de Jordi Pujol, a fin de protegerlo, ahora exija la prisión para aquellos que piden la secesión. La doble moralidad de este personaje y el oportunismo mostrado a lo largo de su vida son un buen reflejo de la reproducción de la cultura y el comportamiento franquistas que continúa dándose en grandes secciones de tal rotativo. Ni que decir tiene que El País tiene profesionales de gran valor cuya credibilidad e integridad, sin embargo, debe cuestionarse por su silencio ensordecedor frente a los comportamientos sectarios, abusivos y claramente antidemocráticos de tal rotativo que se han ido acentuando en los últimos años en contra de las voces que exigen un cambio profundo para establecer una España más democrática, más justa, más plurinacional y con muchísima más pluralidad en sus medios. Tal silencio debe también denunciarse.

Quisiera añadir una nota personal. Procedo de una familia represaliada por el fascismo, por el mismo régimen al que sirvieron el padre y el hijo Cebrián. No podemos estar más lejos en cuanto a biografía y vida profesional. Que tal individuo presente mi deseo de desenmascarar tanta mentira y tanto cinismo como “un intento de abrir las heridas” es una muestra más, como mínimo, de la incomprensión que los hijos e hijas de los vencedores del golpe fascista militar muestran hacia el enorme mal que han hecho y continúan haciendo a España. Ahora bien, es probable que en lugar de incomprensión sea un caso más del cinismo y caradura (no hay otra manera de definirlo) que ha caracterizado a los oportunistas que han estado gobernando España durante tanto tiempo en defensa de sus intereses, reproduciendo la cultura franquista que está asfixiando al país.

Resumen de la presentación por el Profesor Navarro en el simposio celebrado en la New York University el día 24 de abril, ‘Imperfect Transition and Challenges of the Present Victims of Francoism, Terrorism and the State’

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Publicado en Público.es
vnavarro.org

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Francia es una abstracción

Xov, 27/04/2017 - 08:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

La derecha inflexible se enfrentará a la extrema derecha en la segunda vuelta de la elección presidencial en Francia. Emanuel Macron contra Marine Le Pen. Unas de las grandes diferencias se encuentran en el terreno de la política sobre inmigración y las relaciones con la Unión Europea.

El primero es políticamente inexperto y nunca ha ocupado un cargo de elección popular. Su candidatura es más el resultado de una carambola provocada por la desintegración de los partidos políticos tradicionales que el fruto de una trayectoria de lucha política. Macron es un cuadro técnico cuyos conocimientos de economía se limitan a una carrera relámpago en la banca y la alta administración francesa. Repite sin cesar que no es ni de derecha, ni de izquierda, pero su programa neoliberal no engaña a nadie. Su héroe en el panteón de la historia de Francia es Víctor Hugo.

Para Marine Le Pen el héroe es Richelieu. Y en una entrevista de televisión dio a conocer sus razones: fue el arquitecto del Estado moderno y se opuso a que una religión se convirtiera en la prioridad por encima de Francia. Cuando el comentarista le comentó que Richelieu no había sido muy amistoso que digamos con los protestantes, Le Pen contestó: Es que quizás los protestantes tenían exigencias que iban en contra de la nación.

Armand Jean du Plessis, cardenal y duque de Richelieu, fue un poderoso estadista que ocupó los cargos de secretario de estado, primer ministro y jefe de los ejércitos bajo Luis XIII entre 1616 y 1640. Entre las hazañas que le festeja Le Pen está la consolidación del poder de la monarquía en todo el territorio francés y la construcción de los cimientos de un estado centralizador.

La referencia a los protestantes evoca uno de los aspectos más oscuros de la carrera de este personaje. En 1626 el cardenal aconseja a Luis XIII: para consolidar la monarquía es necesario someter a los protestantes y a sus enclaves políticos. Desde el Edicto de Nantes, promulgado en 1598 por Enrique IV, algunas ciudades se habían convertido en centros del protestantismo: el puerto de La Rochelle en la bahía de Vizcaya era de lejos el bastión más importante del protestantismo y recibía ayuda de Inglaterra.

Richelieu no tuvo dificultad para convencer a Luis XIII y el asedio de la ciudad comenzó a mediados de 1627. El cardenal supervisó directamente las operaciones militares y ordenó la construcción de un monumental dique que impidió el acceso del puerto a la flota inglesa. El asedio duró catorce meses y cuando la ciudad se rindió sólo había cinco mil sobrevivientes de una población de 27 mil habitantes. El horror del asedio incluyó una terrible hambruna y hasta episodios de canibalismo.

La señora Le Pen piensa que las demandas de los protestantes iban en contra de los intereses de la nación. Obviamente, si usted reemplaza ‘protestantes’ por ‘musulmanes’ podrá desentrañar el mensaje político de la que hasta hace dos días fue líder del Frente Nacional. Y es que la campaña de Marine Le Pen está basada en el racismo y en los sentimientos ultra-nacionalistas que ven en la política de inmigración un peligro mortal para Francia. Su geopolítica es simple. En el frente externo el enemigo es una Unión Europea que abre las puertas a la inmigración. En el frente interior Le Pen piensa sin duda que las demandas de los descendientes de la inmigración ponen en jaque al Estado francés.

La política de inmigración que Francia siguió desde hace tres décadas estuvo ligada a las necesidades de mano de obra barata de su economía. El crecimiento demográfico fue muy lento para las necesidades del capitalismo francés. Y hoy, lo que la señora Le Pen no puede o no quiere comprender es que la población que desciende de esas corrientes migratorias hoy forma parte de lo que llama el Estado francés.

Jean Luc Mélenchon ha evocado en varias ocasiones a Robespierre, aunque se ha cuidado en reivindicarlo como su héroe histórico. Quizás pensó que su campaña se habría visto todavía más atacada al recordar a quien la historiografía burguesa ha identificado sistemática y convenientemente como arquitecto del terror en la revolución francesa. En cambio, con Richelieu las contradicciones se acumulan. Nadie quiere recordar La Rochelle y otras masacres de protestantes. Al contrario, su papel como el agente del Estado moderno y centralizador ha sido glorificado en repetidas ocasiones. Por eso llegó a figurar en los billetes de alta denominación emitidos por el Banco de Francia allá por los años setenta. Y hasta un acorazado (construido entre 1936 y 1940) llevó el nombre del ‘ilustre’ cardenal. Bella ironía de la historia: el navío Richelieu tuvo que ser inutilizado por la flota inglesa en Dakar (7 de julio 1940) para evitar su regreso y captura por las fuerzas de Vichy.

Marx señaló en su Contribución a la crítica de la economía política que hablar de Francia es un error. Francia es una abstracción, señaló. Lo que existen son obreros, campesinos, artesanos, banqueros y funcionarios de gobierno. Tenía razón. Pero hay que poner atención a los símbolos cuando los políticos buscan apoyo en sus ilustres antecesores.

Twitter: @anadaloficial

Publicado en La Jornada

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La Economía, un fraude no tan inocente

Xov, 27/04/2017 - 06:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Moneda de euro. EFE

El último libro del gran economista John Kenneth Galbraith se tituló La economía del fraude inocente. Afirmaba en sus páginas que era un fraude porque “rinde un servicio sigiloso a ciertos intereses particulares” y lo calificaba generosamente como inocente porque, en su opinión, “la mayoría de los que lo perpetran no se sienten culpables”.A mí me parece, sin embargo, que cada vez cuesta más trabajo seguir pensando que se trata efectivamente de algo tan inocente como pensaba Galbraith, por muy poco responsables que se sientan los economistas que engañan cada día a la gente. Bien sea a base de grandes mentiras o de las formas más sutiles de engañar como pueden ser las medias verdades, los silencios o las manipulaciones estadísticas.Por muy marcada que sea la aureola de grandes científicos que tienen los economistas de mayor impacto mediático, lo cierto es que casi siempre terminan dando gato por liebre a la opinión pública, produciendo mucha confusión y, a la postre, logrando lo que se busca, que la gente crea a pie juntillas lo que le dicen y dé por buenas las políticas que en realidad menos le convienen.

Unas veces, los economistas engañan presentando como si fueran juicios técnicos y neutros y, por tanto, fuera del debate de los no entendidos lo que no son sino simples preferencias ideológicas de quien las formula. Típico ejemplo de ello es afirmar que las empresas o las entidades financieras privadas son mejores o funcionan más eficientemente que las públicas, que las pensiones privadas son más deseables que las públicas, o que conviene que no haya determinado tipo de impuestos, como ocurre en los últimos tiempos con el de sucesiones.

Ninguna de esas afirmaciones es técnica sino política. Ninguna tiene detrás una evidencia empírica que la haga irrefutable, un análisis científico que pueda demostrar taxativamente que es una verdad indiscutible. Una empresa o un banco público, por ejemplo, puede ser tan eficiente o más que uno privado, o viceversa; ninguno es intrínsecamente o por definición superior o mejor que el otro. Es legítimo optar por una u otra solución pero es un engaño decirle a la gente que la elección que cada uno adopte es el resultado de un juicio técnico o científico y, por tanto, objetivamente “mejor” que su contraria.

Otras veces, se trata de convencer a la gente de que determinadas propuestas no son controvertidas como resultado de un análisis científico incuestionable e incuestionado y, por tanto, que igualmente deben quedar fuera de la discusión. Se dice, por ejemplo, que los modelos económicos demuestran que las pensiones públicas son insostenibles, que la investigación económica ha demostrado que es preciso moderar los salarios para crear empleo, reducir los impuestos para que suba la renta per cápita, que a partir de un determinado nivel de deuda no habrá crecimiento económico, o que los bancos centrales son imprescindibles porque allí donde lo son la tasa de inflación es menor.

Pero se oculta que detrás de esas afirmaciones, como he demostrado en mi libro Economía para no dejarse engañar por los economistas, hay hipótesis concretas que si se cambian dan lugar a resultados completamente diferentes.

Y, por supuesto, muchos economistas engañan también a la gente cuando al hacer sus propuestas no hacen mención de los resultados distributivos que van a tener, haciendo creer, por tanto, que se toman con independencia de ello, cuando en realidad se sabe perfectamente que son mucho más favorables para unos grupos sociales que para otros.

Y no se crea que los engaños han hecho mella solo en la gente normal y corriente, que solo la menos formada es la que ha llegado a creerse a pies juntillas ese tipo de afirmaciones. Para hacer eso posible ha sido necesario que previamente se haya generalizado y asumido por la mayoría de la profesión una “sabiduría” económica que en realidad no es sino un relato de la realidad lleno de errores metodológicos y de prejuicios ideológicos.

Son cientos los profesores de economía que día a día siguen enseñando a sus alumnos que la función de demanda de mercado es decreciente cuando hace decenios que se demostró que eso es falso porque puede tener cualquier forma. O que los bancos obtienen el dinero que prestan de los depósitos que previamente les han hecho sus clientes, cuando se sabe perfectamente que es al revés, que primero prestan (con dinero que crean de la nada) y de ahí nacen los depósitos.

¿Cuántas veces hemos oído que la enorme deuda que tiene España y especialmente la pública es el resultado de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”? Miles de veces, pero casi nunca (por no decir que nunca) se recuerda que la deuda es en realidad el negocio de la banca y que ha sido esta quien ha usado su enorme poder para imponer un modelo de crecimiento económico basado en la deuda. Y, sobre todo, que si la deuda ha aumentado tanto es por los intereses que cobra la banca por prestar un dinero que crea de la nada y sin coste alguno. En el caso de nuestra deuda pública, por ejemplo, el 61,4% de toda la que se ha generado desde 1995 se debe a intereses.

Se le dice a la gente que hay que moderar los déficits públicos e imponer recortes brutales en el gasto que se traducen en grandes pérdidas de bienestar social (y en nuevos negocios privados) porque esa es la única forma de que no aumente la deuda, pero se le oculta que desde que en Europa se impuso la regla del 3% como límite del déficit público la deuda ha aumentado más de 20 puntos en porcentaje del PIB (exactamente 5,3 billones de euros desde 1995 a 2015). Por no hablar del gran engaño que supone decir que nadie predijo la crisis. Sí lo hicieron los economistas (de izquierdas o de derechas, críticos u ortodoxos) que contemplaron sin prejuicios ni intereses espurios de por medio lo que estaba haciendo con la deuda el mundo de las finanzas, que es el gran padrino del fraude intelectual en que se ha convertido la economía de nuestro tiempo

Pero el problema principal que conllevan los engaños de los economistas ni siquiera es que, como he dicho, sus afectados sean siempre los mismos. Lo malo es que sus responsables gozan de casi total impunidad.

Podríamos dar también muchos ejemplos traídos de todo el mundo, pero en España creo que tenemos el que podría ser el paradigma de todos ellos, la mejor y más terrible expresión de los males que hoy día aquejan al análisis económico como instrumento imprescindible de las políticas públicas.

Me refiero al que fue gobernador del Banco de España, Jaime Caruana. En su día fue acusado por sus propios inspectores de mirar hacia otro lado, de mantener una actitud pasiva y un “complaciente optimismo” ante los peligros que se estaban generando y que los inspectores contemplaban ya como muy ciertos, o de realizar “imprudentes análisis de la realidad”. En la carta dirigida al entonces ministro de Economía y Hacienda y vicepresidente del gobierno, Pedro Solbes, los inspectores denunciaban “la pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del Banco de España, con su gobernador a la cabeza, ante el insostenible crecimiento del crédito bancario en España”, o también que la creciente acumulación de riesgos en el sistema bancario español tenía su origen en la “complaciente actitud del gobernador del Banco de España” y en su “falta de determinación” (la carta puede leerse aquí).

¿Alguien le pidió cuentas al exgobernador Caruana por esa evidente responsabilidad en todo lo que sucedió en el sistema financiero español y que tanto daño ha hecho a millones de hogares y empresarios?

La mejor y más clara respuesta a esta pregunta consiste sencillamente en saber dónde se encuentra hoy día empleado quien dirigió el Banco de España con un comportamiento de ese tipo, tan pasivo y complaciente hacia la banca que gestaba el daño tremendo que terminó produciendo: Jaime Caruana es actualmente nada más y nada menos que el Director Gerente del Banco Internacional de Pagos, es decir, la máxima autoridad financiera y bancaria internacional.

Lo peor, pues, no es que la economía se haya convertido en un fraude sino que este es todo lo contrario de inocente, como prueba el destino que aguarda a quienes lo cometen y la impunidad con que lo llevan a cabo.

Publicado en eldiario.es
Ganas de escribir

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ATTAC Canarias: charla sobre los paraísos fiscales

Mér, 26/04/2017 - 09:49

ATTAC Canarias

Charla sobre los paraísos fiscales

Jueves 27 de abril, a las 19 h., en el Círculo Cultural de Telde.

Asistentes:

- Fernanda Gadea, vicecoordinadora de ATTAC España

- Sergio Santana, miembro de ATTAC Canarias

- Esther González, concejala de Podemos Telde

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George Soros y el complot para defenestrar a Putin

Mér, 26/04/2017 - 08:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La división de Ucrania en dos mitades casi simétricas (quedando el Sur y Este del país (incluida Crimea) bajo la órbita rusa mientras el Centro y Oeste de la actual Ucrania navegarán tras la estela de la UE), significó “de facto” el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría Rusia-EEUU basado en el principio de “acción-reacción”, produciéndose por parte de EEUU la implementación de la estrategia kentiana en el plano económico. Dicha estrategia bebería de las fuentes de la teoría expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” y publicado en 1949 donde anticipaba que “la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: [...] armas [...] políticas y económicas”. Más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”. En este contexto, asistimos a la imposición de sanciones comerciales por parte de EEUU y la UE contra Rusia tras la crisis de Ucrania que supusieron una aumento en las partidas de gasto en la compra de equipos, componentes y electrónica occidentales aunado con la jugada maestra del hundimiento del precio de los hidrocarburos hasta los 40 $/barril, medida que contó con Arabia Saudí como colaborador necesario y que significó un misil en la línea de flotación de la supervivencia económica del Gobierno de Putin así como serias dificultades para conseguir financiación externa a pesar de la subida de tipos de interés del Banco Central Ruso hasta la barrera ionosférica del 10,5%.

El Talón de Aquiles de Putin

Según estima el Gobierno ruso, la economía rusa saldrá por fin de la recesión en el 2017 con un crecimiento positivo estimado del 1,5 % del PIB, una inflación cercana al 5% y una tasa de paro cercana al 6 %, datos esperanzadores que sin embargo no podrán obviar la pérdida de poder adquisitivo de la ciudadanía rusa en el 2016 así como la drástica reducción del sector público y la consiguiente merma de las prestaciones sociales implementadas por el Gobierno de Medvédev que habría hecho oscilar en sus valores a la existencia misma de la clase media. Asimismo, dichos recortes habrían provocado la agudización de la fractura social al quedar amplias capas de la población obligadas a vivir en umbrales de pobreza y depender de los subsidios sociales ( 30% de la población), debiendo destinar amplias partidas de las reservas para subsanar el rampante Déficit del Plan de Pensiones y quedando así diluidos los efectos benéficos de sus objetivos de impulsar la Vivienda y Sanidad Públicas, Reducción de Impuestos y el Cambio de tendencia Demográfica (la población de Rusia es de 145 millones y adolece de un crecimiento negativo desde 1.991 que se ha traducido en una reducción de 5 millones de personas en la última década). La estructura económica rusa controla solo 2,5% de las exportaciones mundiales y adolece de una excesiva dependencia de las exportaciones de gas y petróleo (casi el 50 % de sus ingresos provienen de estas vías) a lo que habría que añadir la obsoleta planificación estatal herencia de la época jruscheviana, pues el complejo militar, los proyectos espaciales y las subvenciones a la agricultura siguen acaparando la mayoría del presupuesto ruso condenando a la inanición financiera a la industria ligera y la producción de alimentos.

¿Nueva Revolución de Colores contra Putin y Medvédev ?

Putin estableció como prioridad tras su primer nombramiento como Presidente en el año 2000, la Modernización de las Fuerzas Armadas, Infraestructuras de Transporte y Energéticas y el Desarrollo de Nuevas Tecnologías,(aeroespacial; robótica; bio-medicina; bio-combustibles y nano-tecnología) aprovechando la exuberante liquidez proporcionada por los ingresos del petróleo y con un presupuesto hasta el 2020 que alcanzaría la cifra ionosférica de 410.000 millones de euros lo que aunado con la rampante corrupción de las élites y la implementación de nuevos y gravosos impuestos a la ciudadanía habría provocado en la psiquis colectiva de la sociedad rusa el nacimiento de una creciente corriente anti-corrupción y antibelicista que tendría como iceberg las recientes protestas convocadas por el movimiento “Fondo de Lucha contra la Corrupción” liderada por el bloguero Alekséi Navalni y candidato a las próximas elecciones Presidenciales del 2018. Dicho descontento podría desembocar el próximo 12 de Junio ( Fiesta Nacional de Rusia) en una masiva movilización de la sociedad rusa para protestar contra la corrupción, militarismo y carestía de la vida, pudiendo reeditarse los disturbios y protestas sucedidas con Jruschov (represión del levantamiento de obreros de Novocherkaask, 1962), escenario que aprovechará Putin para defenestrar a su Primer Ministro Medvédev tras ser acusado “de corrupción manifiesta y negligencia peligrosa” y asumir un poder cuasi omnímodo al aunar en su persona los cargos de Primer Ministro, Presidente de Rusia y Presidente de su partido (Rusia Unida), sufriendo de paso la “sui generis” democracia rusa un severo recorte de libertades plasmado en el culto a la personalidad del último zar de Rusia, Vladimir Putin.

George Soros y el complot para defenestrar a Putin

EEUU quiere evitar a toda costa que Putin se presente a la reelección en las previstas Elecciones Presidenciales de Marzo del 2018 en la certeza de que sería elegido Presidente hasta el 2024, por lo que procederá a la gestación de una trama endógena con el objetivo confeso de debilitar el otrora poder omnímodo de Putin en el Partido y en la Administración y posteriormente lograr su defenestración política mediante un golpe de mano incruento. La paternidad de dicha trama sería atribuible al Club de las Islas pilotado por George Soros y al exiliado ex-empresario petrolero Jodorkovski (Rusia Abierta) y contará con la colaboración desde el interior del multimillonario y amigo personal de Putin, Arcady Rotenberg quien moverá a sus peones estratégicamente situados en puestos claves de la Administración, Mass Media, FSB y Ejército para tras una intenta campaña mediática contra Putin, lograr que el Tribunal Supremo ruso lo acuse formalmente de los mismos cargos con los que decapitó a la camarilla oligarca: abuso de poder, corrupción y delitos fiscales, culto a la personalidad y errores políticos, reviviendo el golpe de mano contra Jruschov y su sustitución por Leoniv Brézhnev (1.964).

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Capitalismo y Estado

Mér, 26/04/2017 - 06:00

Carlos MartínezConsejo Científico de ATTAC España

No se puede seguir confundiendo a las personas y menos a la clase trabajadora. El modus vivendi del capitalismo y los capitalistas, siempre ha sido vivir a costa del Estado a la hora de hacer sus grandes negocios e imponer su modelo de comercio. Vamos a verlo muy brevemente. Aunque antes advierta que con el objetivo de alimentar la política espectáculo se pueden seguir montando teatrillos, pero el problema sigue y seguirá, mientras no vallamos a la raíz. No es cuestión de hacer chistes de Maruenda o de furgones de la Guardia Civil, sino de ver seriamente el asunto.

Las arcas del estado son la bolsa de la que se alimenta el gran capital. Contratos públicos, ya sean de obras públicas, adjudicación de servicios públicos a particulares, especulación contra monedas nacionales o supraestatales, rebajas impositivas a los grandes capitales y empresas o la deuda pública que enriquece a la banca privada y además se retroalimentan. Eso por no hablar del negocio de la guerra o las religiones –todas las religiones del planeta- y sus vinculaciones estatales y con el dinero y los negocios.

Por tanto, no estamos ante una trama, estamos ante la esencia del capitalismo y el papel del estado, que denunciará Karl Marx hace más de ciento cincuenta años. El estado es el terreno del que los capitalistas se aprovechan para enriquecerse más y que a su vez les garantiza seguridad y protección. Por tanto el Movimiento Obrero desde sus inicios tuvo muy claro que ese era el problema y desde el socialismo se optó por la conquista del Estado por parte del Trabajo organizado. Mediante las conquistas y controles graduales de las clases trabajadoras o bien buscando la solución revolucionaria o ambas a la vez. El socialismo democrático obrero finalmente optó por la conquista a través de mecanismos parlamentarios, pero utilizó el arma de las nacionalizaciones de los sectores estratégicos y la creación de nuevos servicios asistenciales pero públicos y ejercidos desde lo público. Aunque debo insistir, con nacionalizaciones de los sectores estratégicos que debían ser estatales y promover la economía social y el control de los capitales. Esto lo acoto para socioliberales desmemoriados o ignorantes.

Ante esto el capital, jamás ha permitido la más mínima veleidad de reparto, justicia y democracia y bien sea mediante leyes conservadoras y liberales, golpes de estado o corrompiendo, comprando intelectuales y dirigentes políticos, economistas o medios de comunicación sí como creando poderosas fundaciones de ideas e influencia, ha impuesto sus ideas. Curiosamente el liberalismo y el neoliberalismo han vendido que el estado es un armatoste inútil y que ellos, los capitalistas, son los únicos que saben gestionar y crear riqueza, pero ¿Cómo hacen riqueza? A través del estado: mediante las privatizaciones, la banca prestamista al estado, la especulación de dinero y terrenos, los contratos públicos. El ladrillazo, ha sido un claro ejemplo de la necesidad de converger ayuntamientos, comunidades autónomas, Gobierno de España junto a bancos privados, cajas de ahorros y constructores, agentes inmobiliarios y especuladores privados que han corrompido, comprado, sobornado a funcionarios, ediles, consejeros… Todo para hacer negocio privado, capital privado y enriquecimiento privado a costa de torcer y/o vulnerar la legalidad y la protección ambiental. Pero el dinero lo han hecho los privados, los capitalistas.

Veamos la llamada región mundial cumbre de la democracia, la Unión Europea, ¿Cuál es su máximo objetivo? “Liberalizar” para que Europa sea competitiva en el mundo y para ello obliga mediante directivas, reglamentos y tratados a privatizar, a laminar las conquistas laborales y obreras a desregular todo, todo, menos las fronteras.

¿Quiénes son los beneficiarios de las “liberalizaciones” de la Unión Europea? Pues las multinacionales y las grandes fortunas especuladoras, los ricos. Por tanto a pesar de las llamadas a la limpieza y la transparencia lo que puede acabar ocurriendo es que se puedan hacer privatizaciones, especulaciones, desregulaciones, pero eso sí, “limpias y transparentes”. No es la solución la transparencia para alguien que cree en el socialismo, es al menos tan importante el control y lo público. Lo de todas y todos por encima de los intereses privados.

Esto tiene solución. Sí. Pero desde el capitalismo no. Ante esto, que da miedo decirlo, se inventan circunloquios e historias y teatros o simplemente se colabora con el régimen y los poderes, no hay más solución que: en primer lugar comenzar a hablar con propiedad y en segundo lugar situarnos políticamente en el lugar adecuado, cada cual. La derecha ya lo está.

Debo volver a lo de siempre, solo el Trabajo organizado y la toma de conciencia de las clases trabajadoras lograrán frenar tanto robo y latrocino que por cierto, tiene siglos de existencia, no es nuevo ni llega con Felipe o Aznar. Es el Sistema. Es el Sistema reitero, porque la misma situación se ha producido por ejemplo en el autogobierno de Cataluña por parte de la burguesía catalana que gobierna y sigue gobernando allí, sin tener nada que envidiarle al PP y los gobiernos de Aznar o Rajoy.
Por tanto ante esto, creo que tan solo con una vuelta a las raíces del socialismo democrático de las trabajadoras y los trabajadores, puede comenzar a enmendarse la situación y además hacerlo con criterios y alianzas internacionales. El capital es internacional, el Trabajo organizado, también lo debe ser.

Socialismo o Barbarie

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¡No es la desigualdad, estúpido!

Mar, 25/04/2017 - 08:00

Alfredo Apilánez - trampantojos y embelecos

La “nueva izquierda” y el trampantojo de la desigualdad

Hay que preguntarse si la economía pura es una ciencia o si es “alguna otra cosa”, aunque trabaje con un método que, en cuanto método, tiene su rigor científico. La teología muestra que existen actividades de este género. También la teología parte de una serie de hipótesis y luego construye sobre ellas todo un macizo edificio doctrinal sólidamente coherente y rigurosamente deducido. Pero, ¿es con eso la teología una ciencia?

Antonio Gramsci

Sería una gran tragedia detener los engranajes del progreso sólo por la incapacidad de ayudar a las víctimas de ese progreso

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal (1987-2006)

No existe tema que concite actualmente debates más vehementes sobre cuestiones económicas que el de las causas y posibles medidas correctoras de las crecientes desigualdades de renta y de riqueza agudizadas en estos tiempos de crisis y de recrudecimiento del embate neoliberal. En los últimos cuarenta años, el peso de los salarios en la renta nacional ha sufrido un significativo descenso en paralelo a la extraordinaria acumulación de riqueza en el fastigio de la pirámide social (la moda de referirse al abismo entre el 1 y el 99% remite a esta extrema divergencia entre la cúspide y la base). El éxito reciente del texto de Piketty (“El capital en el siglo XXI”) demuestra la enorme preocupación que la erosión acelerada de los colchones amortiguadores del WelfareState perpetrada por la apisonadora neoliberal suscita en las capas sociales ilustradas nostálgicas del capitalismo con “rostro humano”. El arco de opiniones “respetables” abarca desde las posturas- llamémoslas “redistribuidoras”- de los restos de la socialdemocracia que ejemplifica Piketty  (defensor de medidas correctoras, como un impuesto global sobre la riqueza que contrarreste las tendencias hacia una forma de capitalismo “patrimonial” marcado por lo que califica como desigualdades de riqueza y renta “aterradoras”) hasta el despiadado neoliberalismo privatizador y desregulador de los cachorros de Friedman y Hayek. Los “redistribuidores” ponen el foco asimismo en la necesidad de poner coto (la Tasa Tobin y la lucha contra los paraísos fiscales serían ejemplos paradigmáticos) a la colosal extracción de rentas por parte del capital financiero y de los monopolios energéticos que agostan con su voracidad parasitaria las virtudes  de las sanas actividades productivas que –en caso contrario- derramarían sus dones sobre el tejido social. La contraposición entre rentismofinanciarizado depredador versus capitalismo temperado creador de riqueza y empleo domina el discurso regenerador (la obra –en otros aspectos interesantísima- de Steve Keen o Michael Hudson ilustra bien esta posición) de la izquierda reformista. El Estado debe, por tanto, mediante regulaciones financieras estrictas y medidas fiscales deficitarias de incremento del gasto y la inversión públicos, posibilitar la corrección de las fuerzas desatadas por la brutalidad de la agresión neoliberal (detener el “austericidio”) orientándolas hacia cauces que reviertan los rasgos patológicos en pos de un capitalismo bonancible (recuperar la soberanía monetaria, controlar el casino financiero, cambio de modelo energético, etc.).

Tales planteamientos, hegemónicos en la “nueva izquierda” institucional y en extensos ámbitos de los movimientos sociales, están atrapados en un falso dilema y eluden afrontar el núcleo del problema que aparentemente desean mitigar. Dicho de una forma un poco brutal: “su impotencia deriva de su mojigatería”. El acento puesto en la corrección de las iniquidades (“vivimos en un mundo donde el patrimonio neto de Bill Gates supera el PIB de Haití durante 30 años”) o en la utópica reforma financiera que embride la “fiera rentista” evita enfrentarse con las causas estructurales que las provocan. El agudo crecimiento de la fractura social que reflejan los terribles niveles de desigualdad y la hegemonía de la “máquina de succión” financiera son en realidad síntomas (epifenómenos) de un proceso más profundo: el agotamiento de la base de rentabilidad del capitalismo fordista-fosilista de los “treinta gloriosos” y de su función social legitimadora (combinando el “americanway of life” de la sociedad de consumo con sistemas de protección social a la europea).

Poner el acento en las políticas paliativas y en el control de las finanzas desaforadas (como si fuera posible un sistema posneoliberal, con una distribución del ingreso más equitativa y un sector financiero “domesticado”, al servicio de las actividades productivas, dentro del marco capitalista), ejes neurálgicos de los discursos moderados de los fustigadores de los excesos de la Bestia, omite el análisis –nunca más imperioso que en la actualidad- del funcionamiento de la “sala de máquinas”. Y, a su pesar, el discurso regenerador cae en la sutil trampa tendida por la economía ortodoxa que -con la pretensión de cientificidad que se arroga- trata los problemas distributivos como independientes de las instituciones de propiedad y de las relaciones sociales de producción. Se constituye así un campo de juego “neutral” que logra colar la ilusión de que, con el timonel adecuado, el control del Estado -como pretendido agente reequilibrador-será capaz de voltear las relaciones de poder social a favor de las clases subalternas. Al no explicar los mecanismos reales –y su evolución histórica- a través de los cuales la acumulación de capital esquilma sus fuentes nutricias queda en la penumbra el auténtico foco infeccioso que causa los síntomas que se pretenden combatir: la creciente dificultad de exprimir el jugo del trabajo humano que lo alimenta como sustrato de la violencia creciente –de la cual la impúdica desigualdad y la financiarización rentista son las manifestaciones más visibles- que el orden vigente ejerce sobre el ser humano y su medio natural.

Una prueba indirecta de esa centralidad de los procesos de extracción de riqueza social que se desarrollan en la “sala de máquinas” del capitalismo sería la ocultación sistemática de los mecanismos reales del funcionamiento del reino de la mercancía llevada a cabo por la disciplina que tendría como finalidad primordial desvelarlos. La economía vulgar se contenta, en las fieramente sarcásticas palabras de Marx, con “sistematizar, pedantizar y proclamar como verdades eternas las ideas banales y engreídas que los agentes del régimen burgués de producción se forman acerca de su mundo, como el mejor de los mundos posibles”.

Los ejes sobre los que gira la agudización de la lucha por el producto social (la creciente explotación del trabajo y la exacerbación del imperialismo belicista; la expropiación financiera a través del monopolio de los medios de pago y del imperio de la deuda en manos de la banca privada y la destrucción de los mecanismos redistributivos que el Estado “benefactor” implementó para amortiguar los acerados efectos de los desbridados “mercados libres”) están cuidadosamente ocultos bajo un marco conceptual permeado por la ideología dominante. Su principio axial, como decimos, es la consideración de las leyes que determinan la distribución del ingreso y del excedente social (que eran el objeto fundamental de la economía política para los clásicos: “la ciencia que se ocupa de la distribución del ingreso entre las clases sociales”, en la definición de David Ricardo) como totalmente independientes de las instituciones de propiedad y de las relaciones sociales de producción. Todos los datos relevantes (precios, salarios, beneficios y rentas) del reparto de la “tarta” se obtienen de los maravillosos modelos matemáticos construidos por los apóstoles de la teología económica a mayor gloria de la libertad de mercado y de la soberanía del consumidor. De este modo, los reformistas de nuevo cuño, al priorizar únicamente el eje redistribuidor-paliativo dejando intacta la “máquina de succión” de riqueza social que sigue operando en las calderas del modo de producción, coinciden involuntariamente con uno de los axiomas basales de la teoría ortodoxa: la exclusión de la redistribución de la renta, de las condiciones de producción y de las relaciones de propiedad del campo de la “ciencia” económica para dejarlos en manos de los bienintencionados legisladores y gestores de las políticas públicas (encargados de corregir externalidades y demás impurezas residuales generadas por el cuasi perfecto funcionamiento autónomo de las fuerzas del mercado libre y la iniciativa individual).

La crítica de las “verdades eternas” (“las verdades económicas son tan ciertas como la geometría” pontificaba solemnemente Alfred Marshall) proclamadas acerca del reino del capital por su discurso legitimador debería contribuir a descorrer el velo que camufla cuidadosamente el engranaje interno del régimen de producción de mercancías cuyos dos ejes claves son la agudización de la explotación del trabajo y de la expropiación financiera rentista que propulsa la financiación de colosales burbujas de bienes raíces por parte de la banca privada. Así pues, al contrario de la opinión de Paul Sweezy (que en su texto clásico ‘Teoría del desarrollo capitalista’ justificaba centrarse únicamente en la exposición constructiva del análisis marxista en lugar de dedicar ímprobos esfuerzos a la “ingrata tarea” de una crítica del discurso del capital), desvelarla condición profundamente ideológica de la teología económica debería servir, no sólo para revelar sus flagrantes inconsistencias al servicio de sus intereses de clase, sino sobre todo para evitar que la pusilanimidad y la falta de rigor de una visión superficial de la realidad y de las fuerzas sociales en pugna por parte de las fuerzas progresistas aumenten la sensación de impotencia que amplias capas populares sienten ante la aparente imposibilidad de lograr cotas reales de cambio social.

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Comparando el gobierno de España con el de Portugal

Mar, 25/04/2017 - 06:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

En Portugal, el gobierno de izquierdas, formado por el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Bloco d’Esquerdas, dice adios a la austeridad. A diferencia de lo que le pasa al PSOE en el Reino de España, el partido socialista portugués no ha olvidado el significado de la palabra ‘socialista’. Y en julio de 2015, el Gobierno portugués de coalición que preside Antonio Costa, descartó nuevas medidas de austeridad en una carta a la Comisión Europea: “No tenemos propuestas ni medidas adicionales de austeridad para 2016 ni para 2017“, dejo claro el ministerio portugués de Finanzas.

Finalmente, en 2016, tras dos presupuestos generales de la coalición de izquierdas, Portugal ha vuelto a crecer y ha rebajado el déficit fiscal al 2,1%, cuatro décimas menos que lo exigido por el implacable Eurogrupo. Pero lo más importante es que los portugueses han recuperado salarios, pensiones y empleo en cifras anteriores al inicio de la traída y llevada crisis. Con estímulos e impulso real a la economía productiva, negada la rigidez presupuestaria exigida por Alemania, Portugal levanta cabeza.

No ocurre lo mismo en el Reino de España que gobierna el partido Popular con la insustancial complicidad de Ciudadanos y los dubitativos movimientos y abstenciones del PSOE. Lo que sucede en Madrid, Valencia, Andalucía y otras comunidades autónomas, por ejemplo, es que la ciudadanía espera mucho más tiempo que hace cuatro años para ser operados en quirófano. Y eso son riesgos. Y también muestra que algo va mal en Valencia, Granada, Málaga, Palma, Barcelona, Burgos, Madrid y otras ciudades, la formación de largas colas de miles de personas para recibir periódicamente paquetes de alimentos con aceite, arroz, leche, azúcar, pan, pasta, legumbres, zumo… Sin embargo, esas largas colas en grandes ciudades no las veréis nunca en los telediarios de ninguna televisión. Son las colas del hambre. Y del hambre no se habla.

Porque la cruda realidad es que la organización solidaria Banco de Alimentos, por ejemplo, solo en Madrid ha distribuido más de 20 millones de toneladas de alimentos para ayudar a unas 200.000 personas. Por tanto cabe concluir que hay hambre en España. Lo remacha un estudio de La Caixa sobre gente pobre en sus programs de ayuda. Según ese informe, 30.000 familias con niños pasan hambre en España y 60.000 menores de edad han pasado o pasan hambre con frecuencia. Comen muy poco durante el día y nunca cenan, al tiempo que más de 700.000 hogares en España no tienen ingreso alguno y sobreviven por solidaridad familiar y ciudadana. Hace siete años esos hogares sin ingresos eran menos de medio millón. Sin olvidar que un 15% de trabajadores, aún con un empleo y salario, son pobres. Pobres de verdad. Lo que incluye hacer cola cada equis tiempo para conseguir un paquete de alimentos para no pasar hambre. Alimentos que no proporciona el gobierno, sino la solidaridad ciudadana. Da igual que España ratificara en 1976 el Pacto Internacional de Derechos Sociales, que reconoce el derecho de cualquier persona a no pasar hambre y tener la alimentación adecuada en cantidad y calidad. Da igual, porque lo de este gobierno es parloteo y brindis al sol, pero no tomar medidas para asegurar ese derecho y otros contra la pobreza y la desigualdad.

Sin embargo, Mariano Rajoy, presidente del gobierno, pretende que salimos de la crisis. ¿Con estos hechos, con esos datos? Vivir para ver. Tan falaz visión nada tiene que ver con la auténtica recuperación de derechos del pueblo trabajador, que sería en verdad superar la crisis. Como en Portugal. Pero no que se recupere la minoría, élites económicas y financieras, cuyos beneficios e intereses defienden Rajoy, su gobierno y su partido con tanto ardor.

A modo de didáctico ejemplo, ¿cómo explicar que aumenten tanto los turistas en España (y los ingresos por turismo) cuando no crece un ápice el empleo en el sector ni mejoran los salarios de sus trabajadores? Solo crecen los beneficios de la minoría propietaria del sector turístico. Pero eso no es recuperación. La recuperación es de todos o no hay recuperación. Si no crece el empleo ni aumentan los salarios ni se restauran derechos laborales, estamos otra vez ante una transferencia de rentas del pueblo trabajador a la minoría rica. Y eso en modo alguno es superar la crisis. Eso en buen castellano es saqueo.

Periodista ¡Por razones!
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Renta Básica y Educación

Lun, 24/04/2017 - 08:00

Francisco Cantero – ATTAC Madrid

Recientemente, se ha publicado por algún medio de información que en el pasado año 2015, el gasto público en colegios concertados alcanzó una cifra record y superó las cifras que tenía antes de la crisis y sin embargo, en ese mismo año, la enseñanza pública siguió sufriendo recortes y recibió 7.200 millones de euros menos que en el 2009, año en el que empezaron los recortes.

Por otro lado, también se ha publicado que España es el país con mayor tasa de abandono escolar en la UE y en el que el paro juvenil supera el 40%.

La crisis y las medidas de austeridad impuestas en nuestro país han provocado un empobrecimiento real de la población, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo remuneradas y unos ingresos adecuados, consolidándose cada día más este concepto nuevo que acuñó Guy Standing: El precariado.

Todo esto está relacionado entre sí, porque cada vez se escucha más a los jóvenes preguntarse para qué estudiar si no les va a garantizar poder hacer un proyecto de vida. Si a esto añadimos la tecnificación de infinidad de trabajos que hoy son realizados por personas, nos daremos cuenta que el trabajo remunerado que quede deberá ser distribuido y difícilmente, los ingresos obtenidos permitirán vivir, salvo los de muy alta cualificación.

Pero esto no debemos tomarlo como una amenaza,  sino por el contrario, debemos considerarlo como una oportunidad. Indiscutiblemente, el modelo neoliberal actual ha demostrado que no tiene la capacidad ni la intención de solucionar este problema, más al contrario, su única alternativa es seguir con su acumulación de riqueza de unos cuántos en detrimento de las clases menos favorecidas, que verán aumentar su pobreza.

Los que creemos que existe una alternativa a este modelo neoliberal, apostamos por una solución que está basada en dos conceptos inseparables: Libertad y Educación.

Libertad  como autogestión, sin ningún tipo de opresiones, en el sentido de asumir que se tiene la conciencia libre, es decir, que el individuo puede decidir si tiene todos los elementos para formular su decisión: Estar bien informado, estar bien formado, estar alimentado todos los días, tener un techo bajo el que vivir y una ropa que ponerse. Solo si tiene estas necesidades elementales satisfechas, podrá pensar que es libre.

Para garantizar estos elementos, necesitamos un nuevo contrato social que garantice los cuatro pilares básicos que deberían ser considerados como derechos inalienables:

  1. Sistema educativo público.
  2. Sistema sanitario público.
  3. Vivienda digna.
  4. Renta Básica Incondicional.

Algunos detractores, tanto de la derecha como de la izquierda, cuestionan alguno de estos derechos, pero su garantía pone suelo a la pobreza y a partir de ahí corresponsabiliza a los miembros de la sociedad a aportar sus capacidades intelectuales, artísticas o científicas.

Y de ahí viene el segundo concepto que es la Educación. Todo esto nos obliga adaptar los sistemas educativos en la línea de transmitir a los estudiantes, nuevos valores cívicos basados en las ideas de cooperación en vez de competitividad, conciencia ecológica en vez de consumo desenfrenado, utilización solidaria del mayor tiempo libre que dispondrán en el futuro, además de potenciar sus propias capacidades que necesitarán para ejercer su propio empoderamiento y su aportación al colectivo en esta nueva sociedad.

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Democracia para zombis

Lun, 24/04/2017 - 06:00

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

Cristina Cifuentes, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, en una imagen de archivo. Europa Press

 

Ahora ha sido Turquía, siguiendo la estela. Se ha permitido dar un puntapié a la democracia, por muchos que sean los atenuantes. Lo que lleva a los guardianes de las esencias a cuestionarse la propia naturaleza del sistema en el que el pueblo decide. A las urnas las carga el diablo, dicen. Vive el mundo momentos precarios en las libertades. Y todo avisó con antelación.

Llamar democracia a lo que regentaba Erdogan en Turquía es un eufemismo pero algunos preferían pensar que cumplía las formas. Al punto de convocar un referéndum para convertirse oficialmente en una autocracia. Ganado de antemano, por supuesto. Lo curioso es que un nutrido sector de turcos ha avalado y potenciado a un dirigente que ya carga a su espalda el encarcelamiento de cien mil personas con la excusa del presunto y oportuno golpe de Estado que sufrió. Intelectuales, periodistas independientes, jueces, profesores, militares demócratas, son los principales objetivos de su cruzada. Muchos han sufrido torturas.

Ahora, el Erdogan que ostenta todos los poderes, podrá legalizar la pena de muerte y ejecutar disidentes como hizo otro colega admitido sin problemas por Occidente, el dictador golpista de Egipto, Al Sisi. Sujeto al que Trump recibió ya con todos los parabienes. 

Sean mayoría o no, millones de turcos han llegado a la conclusión de que necesitan un tirano para tiempos difíciles. O, los norteamericanos, un esperpento millonario sin escrúpulos, a quien ahora adorna el juego de la guerra –con daños reales– para acrecentar el mito. El presidente de Estados Unidos se ha apresurado a felicitar a su “homólogo” turco –titulan con precisión–. Son los líderes idóneos para estos tiempos de confusión en los que unos pocos tienen mucho que ganar y millones de personas tanto que perder.

La democracia no está en cuestión, sino quienes la pervierten. A veces imagino a esa pléyade de votantes de “lo inconveniente” plantados en un bancal como el que plasmó José Luis Cuerda en Amanece que no es poco. Cada mañana, los encargados del jardín, les riegan con mimo y siembran nuevos esquejes. Ahora han colocado a sus líderes en el poder, con indiferencia vegetal. Dispuestos a lanzarse al abismo, llevándonos a todos de la mano.

Los cultivadores son los mismos que a lo largo del día criticarán las deficiencias del desorden que apuntalan. Esos que, cubiertos por el agua y a punto de ahogarse, seguirían tecleando con las dos manos libres contra los enemigos de sus trampas y privilegios. Esa gota malaya, ese ejército dispuesto a segar cualquier idea de progreso.

Millones de personas son incapaces de relacionar que las políticas de la desigualdad tienen consecuencias. Que matan tanto o más que las bombas y camiones de los fanáticos. Muchos turcos declaran las buenaventuras que esperan del nuevo régimen: trabajo, riqueza, una vida mejor. La mayoría de los votantes de Trump lo creen también. Pero así se sembró y alimentó. Con las mentiras, la banalidad y la infantilización de la sociedad, sobre un sustrato de profunda injusticia social. Y de abandono de los más vulnerables.

Francia, el país que cambió el signo de la historia con la Revolución del  XVIII, podría llevar a la presidencia a una mujer ultraderechista acérrima. Los establecidos temen más a Jean-Luc Mélenchon que a Marine Le Pen. El antiguo primer ministro Lionel Jospin ha venido a demostrar que al partido socialista francés se le fueron antes las figuras de la izquierda que los votantes. Ahora aterra su “extrema izquierda”. 65 años, curado de muchos espantos, harto de muchos desvaríos, se ha lanzado a la arena con su imagen más provocadora. ¿Seguro que no se lo explican? El tinglado que se montaron los partidos que nos llevaron a la crisis de todos los valores ya no funciona, por mucho que se empeñen. Cómo será que los medios franceses no paran de hablar de Venezuela. Aunque cueste creerlo: Venezuela también en Francia.

Como en España. “Así empieza lo malo”, leo, con… el autobús de Podemos. Ah, ¿no había empezado ya? Por la insistencia se diría que con las primeras papillas. Pero, en definitiva, otro spot de la sociedad del espectáculo. No mayor que la perfomance continua de la derecha. Será que los ciudadanos ya no entienden otra cosa. “Lo malo”, lo peor, es la prioridad de las iras del sistema que no demuestra sino su propia degradación.

Tras el trance de la Semana Santa, exaltado este año a conciencia, nos caímos de bruces sobre la realidad. Tenemos a 120 empresas disfrutando del trabajo casi esclavo de presos.  A la sanidad pública descuartizada y utilizada. En Madrid no se cobran servicios a la privada, con la jefa entretenida en hacerse la rubia. La peste creada por Aguirre, la rubia por antonomasia, con sus contratos y dispendios, da cada día nuevos signos de putrefacción.

¿Y las autopistas quebradas? Nos van a costar no menos de 5.500 millones de euros y ahora el ministro del ramo avanza su venta porque igual, sin deudas, ya son rentables. Para sus nuevos dueños. O no. Porque las previsiones con las que se construyeron fueron erróneas y siempre está nuestro dinero para sufragarlo. Y esto se vota una y otra vez.

¿Y Rato? ¿Cabe más escandalosa trayectoria? “Rato se comportó en el poder como un cleptócrata profesional, como el vicepresidente de una república bananera, con el descaro y la impunidad de quien se sabe por encima del bien y del mal”, escribe Ignacio Escolar. Sello de la casa PP, con bañador rubio.

Rajoy va testificar ante la Audiencia Nacional por la Gürtel. Con todo el aparato que apoyó a la infanta Cristina en su juicio a su favor. Y nos damos por contentos con una declaración, como testigo, del presidente del PP de la Gürtel. Y reconociendo que es un hito en el sistema, además. La reacción visceral del PP, acusando  al PSOE a través de un comunicado de estar detrás de la llamada judicial, da idea del comatoso estado de la Justicia en España o de la concepción del PP sobre su funcionamiento.

Estamos hablando de un país en el que pasan sin trascendencia alguna las andanzas de López Madrid, yerno del empresario Villar Mir, amigo de los reyes, compiyogui de la reina por más señas, con Granados, la Púnica y la dulcemente llamada policía “patriótica”. Sonroja enumerarlo y aquí no pasa nada. Realmente, en España, también se votó a un partido que había implementado la Ley Mordaza. Y otros partidos sensatos y moderados, constitucionalistas, se dicen, le dieron la mayoría que les faltaba para seguir gobernando.

Francamente, el autobús de Podemos, la madre de todas las andalucías y las apuestas mediáticas por el candidato que vaya a llevar al desastre al PSOE como a sus colegas en Francia es casi ya lo de menos. La propia impotencia de la denuncia, de escribir como la página que se lanza a un agujero negro a abrirse paso con desigual fortuna. Cuanto se anunció, se cumple y en sus peores escenarios. Y ahí siguen sus autores empecinados en lo mismo.

“Si supiera que el mundo termina mañana, yo, todavía hoy, plantaría un árbol”, escribió el líder negro Martin Luther King, asesinado en 1968. A pesar de todo. Por dignidad, siquiera. Ideas que sobrevivan, no bancales de excluidos útiles.

Publicado en eldiario.es
el Periscopio

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La ofensa del saqueo y la defensa de la Democracia

Dom, 23/04/2017 - 08:00

Sol Sánchez y Mauricio Valiente – Público.es

Madrid ha sido expoliada durante décadas por el Partido Popular: un saqueo que no está quedando impune, gracias al trabajo incansable de activistas y organizaciones sociales y políticas que hoy vemos como da sus frutos.

La denuncia en 2010 por parte de ATTAC Madrid fue el germen de la Plataforma contra la Privatización del Canal de Isabel II, donde militantes de diferentes asociaciones vecinales (Lucero, Vallecas, Madrid Sur, Vicálvaro, La Guindalera) y organizaciones (FRAVM, Ecologistas en Acción, Equo, ATTAC, CCOO, Izquierda Unida) confluimos para denunciar y frenar el evidente expolio de una empresa pública.

En julio del año 2013, el Partido Popular demandó a las organizaciones que conformábamos la plataforma de la Querella Bárcenas. El PP consideraba que la demanda interpuesta por la Asociación Libre de Abogados, Ecologistas en Acción, Los Verdes, Justicia y Libertad e Izquierda Unida, ‘ofendía al pueblo español’.

Cuatro años más tarde, la denuncia por asociación ilícita de todo el entramado financiero del Partido Popular está demostrando el saqueo organizado y continuado de las arcas públicas, no solo en Madrid, sino en todo el territorio del estado español, con acuciantes casos como en Valencia o Murcia, también señalados por compañeras de Izquierda Unida como Rosa Pérez Garijo.

Tal y como indica Antonio Segura (que junto a Enrique Santiago y Juan Moreno forma parte del equipo de abogados de la Querella Bárcenas), la Gürtel, la Púnica o la ahora Operación Lezo son piezas de una red en el que el Partido Popular ha tenido socios y cómplices en medios de comunicación como La Razón (Francisco Marhuenda) y grandes empresas constructoras como ACS (Florentino Pérez), OHL (Villar Mir), que como se ha demostrado en otras ocasiones son las verdaderamente grandes beneficiarias de las  tramas de corrupción.

Lo que termina mostrando la tremenda gravedad de todo este asunto  son las maniobras del Fiscal Anticorrupción, Manuel Moix, para obstruir las investigación sobre el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, que secó las arcas del Canal de Isabel II, mientras la actual Presidenta, Cristina Cifuentes, era miembro de su Consejo de Administración y no parecía enterarse de nada. El cese del Fiscal Anticorrupción debe ser fulminante, y se deben depurar responsabilidades por las filtraciones y chivatazos sobre la investigación a esta presunta organización criminal.

La desfachatez de una conmocionada Esperanza Aguirre, que dice no conocer a Francisco Correa ni haber tenido confianza con sus exlacayos Francisco Granados o López Viejo, a la vez que se proclama descubridora de la Gürtel, es el síntoma de 25 años de impunidad del Partido Popular.

Clave también ha sido la connivencia de partidos del Régimen como Ciudadanos y PSOE, que ahora muestran su estupor tras apoyar la llegada al Gobierno del primer Presidente de la historia en declarar por un caso de corrupción y que o bien reniegan o titubean respecto a una moción de censura que debería desalojar al PP de Aguirre y Cifuentes del gobierno de la Comunidad de Madrid y si fuera necesario convocar elecciones anticipadas para que la ciudadanía madrileña pudiera decidir un cambio en sus instituciones. En cualquier otro país democrático, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy ya habría dimitido, y salvaría la caída de esa “Marca España” que únicamente defiende los intereses de la oligarquía que trama, teje y medra contra el bien común.

Por eso es tan importante señalar a quienes nos roban, como nombrar a quienes llevan décadas defendiendo lo que es de todos y todas: la tenacidad de compañeros como Enrique Ortega en defensa del agua pública, o Paquita de Chamberí, donde quisieron construir un campo de golf en los terrenos del Canal, diciendo en máxima audiencia que dejen de jodernos la vida, que “somos mayores, pero no gilipollas”.

Quienes se ofendían por llamarlos por su nombre, se destapan como usurpadores de lo que presumen defender. La defensa de la Democracia se sustenta en el mayor valor que tiene el pueblo: la capacidad de trabajo y unidad por parte de movimientos, colectivos, asociaciones y organizaciones.

La actuación de la sociedad civil organizada no solo sirve como freno y denuncia, sino como articulación de un eje que, gota a gota, está consiguiendo pasar de la denuncia y el hartazgo a la organización. La superación de esta mal llamada crisis (que no es sino una nueva fase del neoliberalismo depredador) pasa por los nombres de todas esas personas que defienden lo común ante cualquier interés privado.

Compañeros y compañeras, vecinos y vecinas, militantes y activistas que se dejan la piel, día a día y de forma anónima, articulando un eje que, gota a gota, está consiguiendo pasar de la denuncia y la resistencia, a la organización. Desde aquí, queremos dejar claro que igual que la militancia de Izquierda Unida estuvo a la altura y  cumplió un papel fundamental durante los peores años del Partido Popular, en este momento seguirá estando a la altura para no permitir que avancen los recortes y para construir una alternativa para la Comunidad de Madrid y para el país.

 Coportavoces de IU Madrid

Sol Sánchez es miembro de ATTAC Madrid

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Francia: un escenario electoral inédito

Dom, 23/04/2017 - 06:00

La Jornada Editorial

El próximo domingo se realizará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia en un escenario político novedoso, ajeno al tradicional binomio político que ha dominado la vida institucional de ese país desde mediados del siglo pasado, conformado por una derecha bicápite (la gaullista y la liberal) y una dual alineada en torno al Partido Socialista Francés (PSF). Este último, actualmente en el gobierno, ha visto caer a su abanderado 7 por ciento de la preferencia electoral en los sondeos de intención de voto, y se da por descartado que no logrará pasar a una previsible segunda vuelta. La derecha, por su parte, se presenta dividida entre el republicano conservador François Fillon y el neoliberal Emmanuel Macron. En este proceso de sucesión ha vuelto a cobrar fuerza el ultraderechista Frente Nacional (FN), hoy representado por Marine Le Pen, hija del fundador de ese partido. Por otro lado, la reagrupación de izquierda Francia Insumisa (FI) y su candidato, Jean-Luc Mélenchon, han repuntado en semanas y días recientes y han logrado situarse entre las cuatro opciones principales.

En las encuestas, Fillon, Macron, Le Pen y Mélenchon se encuentran en situación de empate técnico y es imposible predecir quiénes de esos cuatro habrán de disputarse la Presidencia en una segunda ronda electoral. Es claro, sin embargo, que tanto la nostalgia regresiva de Fillon como el oportunismo mercadológico de Macron –quien se autodefine como una síntesis de lo mejor de la izquierda y la derecha, y a quien se considera favorito extraoficial del presidente François Hollande– representan dos vertientes continuistas de un sistema político y económico en el que se han desvanecido las diferencias programáticas y que muestra signos inocultables de agotamiento. Le Pen y Mélenchon, por su parte, plantean, desde posturas antípodas, propuestas de ruptura con lo establecido.

La candidata del Frente Nacional propone una política abiertamente racista, chovinista y autoritaria, es contraria a la permanencia de Francia en la Unión Europea y en más de un sentido parece el reflejo de Donald Trump en el espejo de Francia.

Mélenchon y sus partidarios han construido una plataforma política para una izquierda contemporánea con una agenda ambiental, democrática, social e igualitaria, profundamente crítica a la globalización neoliberal y que se plantea nada menos que una renovación institucional, de tal calibre que desemboque en la supresión de la llamada presidencia monárquica y en la conformación de una Sexta República.

Como suele ocurrirle en otras latitudes a los proyectos transformadores de izquierda que logran convertirse en opciones reales de poder, las posturas de FI y su aspirante presidencial han experimentado un bombardeo propagandístico y mediático implacable que buscan posicionar en la mente de los electores la idea de que Mélenchon es una suerte de Hugo Chávez francés o, mejor dicho, una especie de réplica de la imagen diabólica del fallecido mandatario venezolano que los propios medios occidentales han forjado.

Con el telón de fondo de los atentados del extremismo integrista –como el que tuvo lugar ayer en el corazón de París–, el proceso electoral francés transcurre, pues, entre la amenaza ultraderechista de Le Pen, el hastío de los dos candidatos de la derecha tradicional y la esperanza de Francia Insumisa. La moneda está en el aire.

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Guaridas Fiscales

Sáb, 22/04/2017 - 08:00

Carolina Batista – ATTAC Canarias

En el Foro Social Mundial de Dakar, en el año 2011, Attac Canarias presentaba una iniciativa para instaurar un Día Mundial o Internacional para la supresión de los Paraísos Fiscales. El conjunto de territoriales de ATTAC adoptó la propuesta como suya a nivel global y, a partir de ese momento, la organización ha estado trabajando para que la reclamación de Justicia fiscal y el pago de impuestos se introdujese, de forma prioritaria, entre las demandas de la sociedad. Gracias a nuestra presencia en 40 países, hemos conseguido que esta petición de suprimir los Paraísos Fiscales fuera una llamada internacional, un grito global de la sociedad para acabar con la evasión y elusión de impuestos.

Por ese motivo, la Semana del 1 al 7 de abril tuvo lugar una Semana de Acción Global para acabar con los Paraísos Fiscales promovida por ATTAC y la Plataforma por la Justicia Fiscal Global. Además, fue apoyada por numerosos colectivos y organizaciones a nivel local, estatal y mundial. Se considera el 3 de abril la fecha más destacada porque conmemora el día en que se difundieron los Papeles de Panamá. Estos documentos destaparon los nombres de muchas personas participantes de la trama.

¿Qué es una Guarida / Paraíso Fiscal?

Todo aquel lugar -constituido por un territorio cualquiera: isla, país, ciudad…- con regímenes jurídicos opacos y reglamentaciones fiscales muy laxas, cuyos gobiernos ofrecen exenciones y beneficios tributarios a quienes decidan domiciliarse allí. Basta solo con tener una dirección postal para establecer la residencia de individuos o sociedades para la elusión y evasión fiscal. Por explicarlo claramente, Paraíso Fiscal es la guarida donde estas personas esconden su dinero, como piratas ocultando su cofre del tesoro, libre de impuestos.

Hay una enorme lista de ellos en el mundo y aunque gran parte de la población lo desconozca, también existen en “nuestra civilizada Europa”. Por citar algunos ejemplos: Gibraltar, isla de Man, City de Londres, Austria, Suiza, Luxemburgo, Irlanda.

En todos estos sitios se blanquea y elude el pago de impuestos. Y es que ha quedado muy patente que corrupción, criminalidad y paraísos fiscales están estrechamente unidos (aquí se depositan los beneficios de la venta ilegal de drogas, armamentos y prostitución, tráfico de órganos, menores, etc.) La parte más siniestra. Los submundos o cloacas de este planeta.

¿Quiénes realizan estas prácticas?

Los ricos y las multinacionales. Están involucradas las grandes fortunas y las monarquías. Entre las grandes empresas figuran: Google, Amazon, Microsoft, McDonald´s, Apple (por citar algunas). En España, la mayoría de las empresas del IBEX35. Se calcula que estas últimas poseen más de 890 filiales en Paraísos Fiscales.

Por aportar un dato, en Irlanda, las entidades bancarias europeas tributan a un tipo efectivo del 6%. Tres bancos -Barclays, RBS y Crédit Agricole- pagan un 2%.

En definitiva, viviendo “a cuerpo de rey”. Nunca mejor empleada la expresión. A costa de evitar la correspondiente aportación según beneficios.

¿Cómo actúan los gobiernos?

Permitiéndolo. Como salta a la vista, legislando a su favor, porque las personas que ocupan los cargos del gobierno también son parte de la trama si, con sus acciones, permiten que esto suceda. Por otro lado, los Tratados de Libre Comercio bi- o multi- laterales son facilitadores de la trama corrupta (TTIP, CETA)

Indigna e irrita la doble vara de medir, aplicada por este acuerdo entre instituciones que nos gobiernan y estos bandidos. Sin ir más lejos, la única acción contra la evasión y elusión de impuestos en España, la tomó el señor de Guindos, a través de la Ley de Amnistía Fiscal. Con esta Ley, ¿buscaban acabar con el problema? Solo se hizo para favorecer el lavado de dinero negro de sus amigos.

Cuando cualquiera, trabajadores o gerentes de pequeñas empresas comete un error fiscal, por minúsculo que sea, se nos acribilla con recargos sobre la deuda, recibimos un sinfín de cartas amenazantes, las cuales ejercen como tortura psicológica, hasta que no paguemos lo que debemos. Sin embargo, estas personas, con nombres y apellidos, pues no son “entes abstractos de poder” evaden y eluden el pago de impuestos con base a sus enormes beneficios, privándonos de una vida digna. Todavía vemos al ex-ministro señor Soria, a Pujol, las hermanas del Rey, disfrutando plenamente, a pesar de conocerse sus malas prácticas.

Utilizan empresas-pantalla, sociedades, filiales, multitud de estrategias y trucos, aprovechando vacíos legales y asesorados por gabinetes de “expertos”, asesores financieros y abogados. Sin escrúpulos.

¿Cómo repercute la práctica de evadir / eludir impuestos en estos Refugios Fiscales?

A nivel global, significa un aumento de las desigualdades entre ricos y pobres. Por eso siempre se menciona a ese 1% de la población que ostenta más de la mitad de la riqueza del planeta.

Todo ello se traduce en más precariedad laboral -salarios más bajos, largas jornadas de trabajo, contratos precarios- menos servicios públicos, limitación del acceso a los recursos más básicos para satisfacer necesidades elementales, como vivienda, agua, electricidad o comida.

Cuantos menos ingresos tengan los estados a través del cobro progresivo de impuestos, según beneficios y patrimonio, menos servicios públicos habrá para el conjunto de la población. Eso significa: menos escuelas y hospitales, escasa contratación de docentes, personal sanitario (enfermeros, médicos), disminución de las ayudas sociales para el cuidado de personas con discapacidad y mayores. También, supone falta de espacios públicos comunitarios, culturales, de reunión vecinal, deportivos. Mayores filtros para conceder becas y ayudas a la juventud. Abandono de edificios, calles, barrios enteros, parques, jardines, centros deportivos. Falta de subvenciones al transporte público, mejoras de vías y carreteras. Olvido de los bienes patrimoniales. En definitiva, menos presupuesto destinado al beneficio común social.

Por si fuera poco, el colmo de la crueldad consiste en que los gobiernos acepten, de forma sumisa y servil, la privatización de los recursos básicos -por ejemplo, el agua- el suelo público y servicios como la Sanidad y la Educación. Se trata de una red de aceptación de la trama, de favores, con normativas “a la carta”. Unas acciones están relacionadas con las otras. No se puede hablar de evasión de impuestos, o de Guaridas Fiscales, sin tener en cuenta la manera en que todo lo descrito está estrechamente interrelacionado.

Jornada Puertas Abiertas del Café D´Espacio - ATTAC Canarias

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Francia ante la encrucijada

Sáb, 22/04/2017 - 06:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

La elección presidencial en Francia este domingo es una competencia incierta en la que algunas sorpresas podrían presentarse. El resultado final podría ser decisivo para el futuro de la Unión Europea. Cuatro candidatos importantes se disputan el pasaje al Palacio del Eliseo en París. Pero los punteros son Emanuel Macron, candidato centrista que se autocalifica de independiente y Marine Le Pen, la representante de la extrema derecha. Los otros dos son François Fillon, el candidato conservador que ha caído en desgracia por su nepotismo cuando fue primer ministro, y Jean-Luc Mélenchon, el candidato de una izquierda que se anuncia insumisa.

En relación con la Unión Europea (UE), existe una línea divisoria fundamental entre Macron y Fillon, de un lado, y Mélenchon y Le Pen, del otro. Los primeros mantienen una posición claramente favorable a la UE y en favor de permanecer en la esfera del euro, mientras que los segundos prevén organizar un referendo sobre la permanencia en la UE e incluso sobre la pertenencia a la unión monetaria. Claro, la diferencia entre Le Pen (Frente Nacional) y Mélenchon (Francia Insumisa) es enorme. La primera combina posiciones racistas con un nacionalismo a ultranza, mientras que el segundo busca fortalecer la tradición generosa inspirada en lo mejor de la república francesa y su historia.

El escenario que los sondeos anuncian como más probable es el paso a la segunda vuelta de Emanuel Macron y Marine le Pen. Ambos tienen alrededor de 22 o 23 por ciento de las intenciones de voto al día de hoy. De materializarse ese escenario, los sondeos señalan a Macron como triunfador en la segunda vuelta con más de 60 por ciento de los votos.

El programa de Macron es parecido al de Fillon y tiene por objetivo recuperar la rentabilidad que el capitalismo francés ha perdido a lo largo de las dos últimas décadas. Para lograrlo su paquete de medidas se asemeja a la combinación de keynesianismo y neoliberalismo que introdujo en Japón el primer ministro Shinzo Abe en 2012. El primer paso para alcanzar ese objetivo consiste en reducir la carga impositiva que hoy pagan las empresas, pasando de 33 a 25 por ciento. Esta reforma fiscal se acompañaría en el esquema de Macron de una reforma laboral en la que las empresas podrían negociar aumentos en la jornada de trabajo, lo que significa eliminar por la vía de los hechos la semana de 35 horas de trabajo que hoy está vigente en Francia.

Pero las sorpresas no se descartan pues los sondeos de las últimas semanas registran un ascenso importante para Mélenchon. Éste podría derrotar a alguno de los dos punteros, Macron o a Le Pen, para pasar a la segunda vuelta. Se piensa que de enfrentarse al racismo xenófobo de Le Pen, Mélenchon pasaría a ser triunfador, pero eso depende de una buena parte del electorado conservador que bien podría inclinarse por el estandarte del Frente nacional.

De los cuatro candidatos punteros, el único que ofrece una alternativa que puede calificarse de izquierda es Mélenchon. Su estilo contrasta con el de los candidatos tradicionales de la izquierda institucional. Su retórica fuerte le permite sentirse cómodo frente a un auditorio de miles de personas (como lo demuestran sus recientes concentraciones en Marsella o Toulouse). Además, su conocimiento de los detalles técnicos en cuestiones económicas le convierten en un contrincante temible en eventos más cerrados, como lo revelan muchos debates en emisiones de televisión. El programa de Mélenchon incluye una convocatoria para una asamblea constituyente y una nueva constitución en la que se daría por terminada lo que él llama la monarquía presidencialista. También se acompaña de un referendo sobre la permanencia en la Unión Europea, así como una serie de medidas en materia de política económica para generar empleos mejor remunerados y duraderos. En materia energética el programa de esta izquierda contempla el abandono del proyecto nuclear francés y un fuerte impulso para el desarrollo de las energías renovables, incluyendo su integración industrial para la producción de plantas eólicas y solares.

El legado económico de la gestión de Hollande no es nada halagüeño. Al presidente saliente le gusta afirmar que el crecimiento ha sido constante, pero la única constante es la mediocridad de ese desempeño (el año pasado se alcanzó la tasa de crecimiento más alta de su mandato: 1.1 por ciento). Ese crecimiento está impulsado por el consumo, no por la inversión y el desempleo se mantiene tenaz en 10 por ciento (24 por ciento para jóvenes). La generación de empleo se apoya en la precariedad: el 86 por ciento de los empleos nuevos son temporales y la gran mayoría se apoyan en contratos de un mes. Al mismo tiempo, casi la mitad de los desempleados en Francia tienen más de un año sin una ocupación remunerada, lo que hace más difícil su reinserción económica.

Francia se encuentra en una encrucijada. Hoy el capitalismo francés no está resolviendo los grandes problemas de bienestar social y responsabilidad ambiental.

 

Publicado en La Jornada

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Modelo: sálvese el que pueda

Ven, 21/04/2017 - 08:00

Albino Prada – Comisión JUFFIGLO de ATTAC España

En mi resumen socioeconómico del tercer mes del año se me acumulan más argumentos sobre cómo el deterioro de muchos convive, en España, con el continuo enriquecimiento de unos pocos.

Así, mientras los costes laborales andan estancados, según la central de balances del Banco de España, las empresas habrían triplicado sus beneficios. Para la OCDE este sería un modelo sólido de crecimiento aunque añade, sin despeinarse, que como el empleo no es de calidad, la pobreza no deja de crecer.

Al calor de ese modelo un gran banco contrató a un exministro socialista para facilitar un acuerdo entre el PSOE y el PP en el decreto sobre cláusulas suelo. El exministro había sido negociador económico en los fracasados acuerdos para un gobierno alternativo al PP. Bingo. En un diario digital se nos informó de que al menos 58 ex altos cargos políticos trabajan en la actualidad para empresas del Ibex. Doble bingo.

Otro exministro socialista habría sido denunciado por la Fiscalía Anticorrupción por pufos inmobiliarios. Pufos realizados en una caja rescatada que ahora ya es del mismo banco que contrató al otro exministro. Y todo un exgobernador del Banco de España declaró en la Audiencia Nacional que esa crisis fue un terremoto para el que el sistema no estaba preparado. Triple y cuádruple bingo.

Parece observarse el comienzo de una nueva burbuja inmobiliaria: compra de viviendas de segunda mano para alquiler. Sería resultado de un doble juego especulativo: de los bancos, que no remuneran apenas a los ahorradores, y de estos aprovechando las insalvables dificultades (empleos precarios y temporales) para la compra de vivienda.

Un síntoma combinado del declive de muchos, y del sálvese quien pueda del resto, es que ante el deterioro y esperas en la sanidad pública ya un 20 % de la población (once millones) tiene un seguro médico privado, seguros que no cesan de crecer. Otro buen ejemplo: uno de cada tres másteres se realizan ya en centros privados, doble porcentaje que al comienzo de la crisis.

Los pocos se buscan la vida, pero ¿cómo van los muchos? Veamos. En España tenemos el acceso a la banda ancha de Internet más caro de Europa. Solo nos supera Croacia, en Suecia es cinco veces más barato. Me temo que algunas empresas se están llenando los bolsillos a cuenta de millones de usuarios.

Los consumidores españoles ya pagan más con dinero de plástico que con dinero en metálico retirado en los cajeros. Una tendencia imparable desde el año 2008 de inicio de la crisis. Desde ese año el dinero en efectivo retirado se estancó y el pago con tarjeta (paso previo al endeudamiento) no cesó de aumentar.

Aun con eso, las ventas del comercio minorista crecen al menor ritmo de los últimos treinta meses, y su volumen viene disminuyendo desde mediados del año pasado. Es este un asunto crucial y peliagudo, porque el motor fundamental de nuestro crecimiento en estos últimos dos años justo ha sido el consumo de los hogares.

Publicado en La Voz de Galicia

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La paranoia proteccionista de Donald Trump

Ven, 21/04/2017 - 06:00

Germán Gorraiz López - ATTAC Navarra-Nafarroa

La Cumbre del G20 que se celebró en la localidad china de Hangzhou tuvo como eje central de sus debates la reactivación del comercio mundial pues la economía global estaría amenazada por el riesgo de retorno a escenarios de recesión agravado por la aparición de medidas neo-proteccionistas en los países del Primer Mundo, especialmente tras la reciente firma por Donald Trump de la orden ejecutiva “Buy American, Hire American” (compra americano, contrata americanos) que en la práctica supondrá el finiquito a los Tratados Comerciales Transnacionales.

¿Finiquito a los Tratados Comerciales Transnacionales?

La obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales por maximizar los beneficios, (debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos), les habría inducido a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo mediante OPAS hostiles y a la intensificación de la política de deslocalización de empresas a países emergentes en aras de reducir los costes de producción (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores). Así, el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México (NAFTA o TLCAN), firmado por el Presidente Clinton en 1964 habría provocado que adultos blancos de más de 45 años sin estudios universitarios y con empleos de bajo valor añadido tras quedar enrolados en las filas del paro, habrían terminado sumido en un círculo explosivo de depresión, alcoholismo, drogadición y suicidio tras ver esfumarse el mirlo del “sueño americano”, lo que habría tenido como efecto colateral la desafección de dichos segmentos de población blanca respecto del establishment tradicional demócrata y republicano, por lo que Trump se propone renegociarlo. Igualmente, la Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) sería la pieza central de Obama en su política de reafirmación del poder económico y militar en la región del Pacífico para hacer frente a la Unión EuroAsiática que inició su singladura el 1 de enero del 2015 , pero el Presidente electo de EEUU, Donald Trump incluyó en su programa electoral la salida de EEUU de dicha asociación. Finalmente, tenemos el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre EEUU y la UE) cuyas negociaciones deberían finalizar para principios del 2017 pues en teoría tan sólo implicaban la eliminación de aranceles, la normativa innecesaria y las barreras burocráticas pero la tardía reafirmación de la soberanía europeísta por parte del eje franco-alemán aunado con el retorno a políticas neo-proteccionistas por parte de Trump, lograrán que la niebla del olvido cubra con su manto el TTIP.

¿Hacia el Neo-proteccionismo?

Por otra parte, el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EEUU-Rusia tras la crisis de Ucrania y la mutua imposición de sanciones entre UE-Japón-EEUU por un lado y Rusia por el otro, marcarían el inicio del ocaso de la economía global y del libre comercio, máxime al haberse demostrado inoperante la Ronda Doha (organismo que tenía como objetivo principal de liberalizar el comercio mundial por medio de una gran negociación entre los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y haber fracasado en todos sus intentos desde su creación en el 2011. Así, asistiremos al finiquito de los Tratados Comerciales transnacionales (TTIP, NAFTA y TTP) y a la implementación por las economías del Primer Mundo de medidas proteccionistas frente a los países emergentes cuyo paradigma sería el establecimiento por la UE y EEUU de medidas antidumping contra el acero chino con aranceles que oscilarán del 20% europeo al 500% estadounidense y que significarán el retorno al Neo-Proteccionismo económico. Finalmente, tanto la UE como EEUU implementarán la Doctrina del “Fomento del Consumo de Productos nacionales” en forma de ayudas para evitar la deslocalización de empresas, subvenciones a la industria agroalimentaria para la Instauración de la etiqueta BIO a todos sus productos manufacturados, elevación de los parámetros de calidad exigidos a los productos manufacturados del exterior y la imposición de medidas fitosanitarias adicionales a los productos de países emergentes. Ello obligará a China, México, Sudáfrica, Brasil e India a realizar costosísimas inversiones para reducir sus niveles de contaminación y mejorar los parámetros de calidad, dibujándose un escenario a cinco años en el que se pasaría de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial.

¿Crash bursátil y retorno a escenarios de recesión?

China estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales. Así, entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos. Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas.

Por otra parte, la entrada en escenarios de recesión de países como Argentina, Venezuela, Brasil, Grecia y países subsaharianos debido al desplome de las commodities y ciertos indicadores macroeconómicos recientes de países como China o EEUU han alertado del riesgo de que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el Trienio 2017-2020, Ello, aunado con el drástico repunte del precio del crudo hasta los 60 $/barril debido a los recortes de producción de la OPEP y Rusia y a factores geopolíticos desestabilizadores (Ucrania, Libia, Corea del Norte, Siria e Irak), podría producir un nuevo crash bursátil pues el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos) en Mercados Bursátiles como Dow Jones, estaría a años luz de los estratosféricos techos actuales que recuerdan a escenarios previos al crack del 29. Así, la inflación acelerará las próximas subida de tipos de interés del dólar en el 2017, haciendo que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil. Dicho estallido provocará la consiguiente inanición financiera de las empresas y subsiguiente devaluación de sus monedas para incrementar sus exportaciones y tendrá como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

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Bravuconadas y peligros reales

Xov, 20/04/2017 - 08:00

La JornadaEditorial

La confrontación verbal entre los gobiernos de Corea del Norte y Estados Unidos volvió a subir de tono en el curso de ayer. El vicepresidente estadounidense Mike Pence dijo –a unas millas de la línea que separa a ambas Coreas– que la era de la paciencia estratégica se acabó, en alusión a la política tradicional seguida por Washington de tratar de lograr mediante presiones económicas y diplomáticas que Piongyang prosiga el desarrollo y la producción de armas atómicas, y amenazó con que su gobierno tiene puestas todas las opciones sobre la mesa, en referencia a la ejecución de una agresión militar contra el país asiático. La respuesta norcoreana llegó horas después por boca del representante de Piongyang ante la Organización de las Naciones Unidas, Kim In Ryong, quien advirtió que su país está listo para reaccionar a cualquier tipo de guerra que Estados Unidos desee y que tendrá la más dura reacción contra los provocadores.

Para poner en perspectiva el significado de este virulento desencuentro es preciso formular varias consideraciones. La primera de ellas es que para la lógica imperial de la Casa Blanca –independientemente de quién se encuentre en ella– resulta inadmisible y hasta inconcebible que un pequeño y remoto país pueda amenazar el territorio estadounidense con misiles atómicos intercontinentales. La segunda es que la determinación de Piongyang de dotarse con esa clase de armas es una consecuencia no deseada de las propias acciones de Washington en países como Afganistán e Irak. Este último, en particular, fue invadido y arrasado con el argumento falso de que poseía armas de destrucción masiva. Paradójicamente, si el régimen de Saddam Hussein las hubiera tenido, tal vez George W. Bush y sus aliados no se habrían atrevido a lanzar la agresión bélica en su contra. Ésa fue, en todo caso, la conclusión que los gobernantes norcoreanos extrajeron de los múltiples e impunes ataques militares estadounidenses contra países pequeños y débiles.

Otra consideración necesaria es que, si bien la relación entre Corea del Norte y Estados Unidos ha distado mucho de ser distendida desde mediados del siglo pasado, existía entre las partes una suerte de pacto implícito de no agresión, situación que se vio alterada hace unos años con el desarrollo norcoreano de bombas atómicas. En la situación actual, la escalada se explica por las severas dificultades políticas internas en las que se encuentra la administración de Donald Trump, la cual no ha podido avanzar en su ofensiva contra el sistema de seguridad social legado por Barack Obama, en su disparatado empeño de construir un muro en la frontera común con México ni en otros asuntos. En tal circunstancia, el magnate neoyorquino ha buscado recuperar impulso político por un medio tradicional y harto conocido: incitar el patrioterismo estadounidense mediante la creación de frentes de guerra externos. Por eso bombardeó una base aérea del gobierno sirio, por eso ha ordenado el despliegue de copiosas fuerzas militares alrededor del territorio norcoreano y por eso se ha enzarzado en un duelo de amenazas con Piongyang.

Las bravuconadas, sin embargo, pueden ser una mecha como cualquier otra para desatar una conflagración obligadamente catastrófica, no sólo para Corea del Norte y Estados Unidos, sino también para Corea del Sur y Japón, y una guerra particularmente desastrosa para la humanidad en su conjunto. Cabe esperar que el resto de la comunidad internacional formule una enérgica exigencia a ambos bandos para que dejen de lado el intercambio de amagos y resuelvan sus diferencias por la vía diplomática.

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Para que el futuro sea de nuevo posible

Xov, 20/04/2017 - 06:00

Boaventura de Sousa Santos – Público.es

Cuando observamos el pasado con los ojos del presente, nos encontramos ante cementerios inmensos de futuros abandonados, luchas que abrieron nuevas posibilidades, pero que fueron neutralizadas, silenciadas o desvirtuadas, futuros asesinados al nacer o incluso antes, contingencias que decidieron la opción vencedora, atribuida después al sentido de la historia.

En estos cementerios, los futuros abandonados son también cuerpos sepultados, a menudo cuerpos que apostaron por futuros equivocados o inútiles. Los veneramos o execramos en función de si el futuro que quisieron coincide o no con el que queremos para nosotros. Por eso lloramos a los muertos, pero nunca a los mismos muertos. Para que no se piense que los ejemplos recientes se reducen a terroristas suicidas, mártires para unos, terroristas para otros, en 2014 hubo dos celebraciones del asesinato del archiduque Francisco Fernando y de su esposa, Sofía Chotek, en Sarajevo, y que condujo a la Primera Guerra Mundial.

En un barrio de la ciudad, bosnios croatas y musulmanes rindieron homenaje al monarca y a su esposa, mientras que en otro, serbobosnios hicieron lo propio con Gavrilo Princip, que los asesinó, e incluso le hicieron una estatua.

A principios del siglo XXI, la idea de futuros abandonados parece obsoleta, tanto como la propia idea de futuro. El futuro parece haber estacionado en el presente y estar dispuesto a quedarse aquí indefinidamente. La novedad, la sorpresa, la indeterminación se suceden tan trivialmente que todo lo bueno y lo malo eventualmente reservado para el futuro ocurre hoy.

El futuro se anticipó a sí mismo y cayó en el presente. El vértigo por el paso del tiempo es igual al vértigo por la parálisis del tiempo. La banalización de la innovación va a la par con la banalización de la gloria y del horror. Muchas personas viven esto con indiferencia. Hace mucho que desistieron de hacer acontecer el mundo y se resignan a que el mundo acontezca. Son los cínicos, profesionales del escepticismo.

Hay, sin embargo, dos grupos muy diferentes en tamaño y suerte para los cuales este desistimiento no es una opción.

El primero está constituido por la inmensa mayoría de la población mundial. Desigualdad social exponencial, proliferación de fascismos sociales, hambre, precariedad, desertificación, expulsión de tierras ancestrales codiciadas por empresas multinacionales, guerras irregulares especializadas en matar poblaciones civiles inocentes, etc., todo esto hace que una parte creciente de la población mundial haya dejado de pensar en el futuro para ocuparse de la supervivencia de mañana. Están vivos hoy, pero no saben si lo estarán mañana; tienen comida para alimentar a los hijos hoy, pero no saben si la tendrán mañana; tienen empleo hoy, pero no saben si lo tendrán mañana.

El mañana inmediato es el espejo del futuro en el que al futuro no le gusta mirarse, pues refleja un futuro mediocre, rastrero, banal. Estas inmensas poblaciones piden tan poco al futuro que no están a su altura.

El segundo grupo es tan minoritario como poderoso. Se imagina haciendo acontecer el mundo, definiendo y controlando el futuro indefinida y exclusivamente para que no haya ningún futuro alternativo. Este grupo está constituido por dos fundamentalismos. Son fundamentalismos porque se basan en verdades absolutas, no admiten la disidencia y creen que los fines justifican los medios.

Los dos fundamentalismos son el neoliberalismo, controlado por los mercados financieros, y el Daesh, los yihadistas radicales que se proclaman islámicos. A pesar de ser muy diferentes e incluso antagónicos entre sí, comparten características importantes. Ambos se basan en verdades absolutas que no toleran la disidencia política, ya sea la fe científica en la prioridad de los intereses de los inversores y en la legitimidad de la acumulación infinita de riqueza que ésta permite, ya sea la fe religiosa en la doctrina del califa que promete la liberación de la dominación y humillación occidentales.

Ambos pretenden garantizar el control del acceso a los recursos naturales más valorados. Ambos causan un inmenso sufrimiento injusto con la justificación de que los fines legitiman los medios. Ambos recurren con la misma sofisticación a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para difundir su proselitismo. El radicalismo de ambos es del mismo quilate y el futuro que proclaman es igualmente distópico: un futuro indigno de la humanidad.

¿Será posible un futuro digno entre los dos futuros indignos que acabo de señalar: el minimalismo de mañana y el maximalismo del fundamentalismo?

Pienso que sí, pero la historia de los últimos cien años nos obliga a múltiples cautelas. La situación de la que partimos no es brillante. Comenzamos el siglo XX con dos grandes modelos de transformación progresista de la sociedad: la revolución y el reformismo; y comenzamos el siglo XXI sin ninguno de ellos. Cabe aquí recordar, de nuevo, la Revolución Rusa, ya que ella radicalizó la opción entre los dos modelos y le dio consistencia política práctica. Con la Revolución de Octubre quedó claro para los trabajadores y campesinos (clases populares, diríamos hoy) que había dos vías para alcanzar un futuro mejor, que se avizoraba como poscapitalista, socialista. O la revolución, que implicaba ruptura institucional (no necesariamente violenta) con los mecanismos de la democracia representativa, quiebra de procedimientos legales y constitucionales, cambios bruscos en el régimen de propiedad en el control de la tierra; o el reformismo, que implicaba el respeto por las instituciones democráticas y el avance gradual en las reivindicaciones de los trabajadores a medida que los procesos electorales les fuesen siendo más favorables. El objetivo era el mismo: socialismo.

No trataré aquí las vicisitudes por las que pasó esta opción a lo largo de los últimos cien años. Solamente menciono que luego del fracaso de la revolución alemana (1918-1921), se fue construyendo la idea de que en Europa y en los Estados Unidos de América (el primer mundo), el reformismo sería la vía preferida; al mismo tiempo, en el tercer mundo (el mundo socialista soviético se fue construyendo como el segundo mundo) se optaría por la vía revolucionaria, como sucedió en China en 1949, o por alguna combinación entre las dos vías.

Entretanto, con la subida de Stalin al poder, la Revolución Rusa se transformó en una dictadura sanguinaria que sacrificó a sus mejores hijos en nombre de una verdad absoluta, que era impuesta con la máxima violencia. O sea, la opción revolucionaria se transformó en un fundamentalismo radical que precedió a los que mencioné arriba. A su vez, el tercer mundo, a medida que se iba liberando del colonialismo, comenzó a verificar que el reformismo nunca conduciría al socialismo, sino más bien, cuando mucho, a un capitalismo de rostro humano, como el que iba emergiendo en Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

El movimiento de los No Alineados (1955-1961) proclamaba su intención de rechazar tanto el socialismo soviético como el capitalismo occidental.

Por razones que analicé en mi última columna, con la caída del muro de Berlín los dos modelos de transformación social colapsaron. La revolución se transformó en un fundamentalismo desacreditado y caduco que se desmoronó sobre sus propios fundamentos. A su vez, el reformismo democrático fue perdiendo el impulso reformista y, con ello, la densidad democrática.

El reformismo pasó a significar la lucha desesperada para no perder los derechos de las clases populares (educación y salud públicas, seguridad social, infraestructuras y bienes públicos, como el agua) conquistados en el período anterior. El reformismo fue así languideciendo hasta transformarse en un ente escuálido y desfigurado que el fundamentalismo neoliberal reconfiguró por vía de un facelift, convirtiéndolo en el único modelo de democracia de exportación, la democracia liberal transformada en un instrumento del imperialismo, con derecho a intervenir en países enemigos o incivilizados y a destruirlos en nombre de tan codiciado trofeo.

Un trofeo que, cuando es recibido, revela su verdadera identidad: una ruina iluminada a neón, transportada en la carga de los bombarderos militares y financieros (ajuste estructural), estos últimos conducidos por los CEO del Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional.

En el estado actual de esta jornada, la revolución se convirtió en un fundamentalismo semejante al maximalismo de los fundamentalismos actuales, en tanto que el reformismo se degradó hasta ser el minimalismo de la forma de gobierno cuya precariedad no le permite ver el futuro más allá del mañana inmediato. ¿Habrán causado estos dos fracasos históricos, directa o indirectamente, la opción carcelaria en que vivimos, entre fundamentalismos distópicos y mañanas sin pasado mañana? Más importante que responder a esta cuestión, es crucial saber cómo salir de aquí, la condición para que el futuro sea otra vez posible. Avanzo una hipótesis: si históricamente la revolución y la democracia se opusieron y ambas colapsaron, tal vez la solución resida en reinventarlas de modo que convivan articuladamente. Con otras palabras: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. Será el tema de la próxima columna.

 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo. Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra. Sus últimos libros en español: Si Dios fuese un activista de los derechos humanos (Madrid, Trotta 2014) y, de próxima aparición, con Maria Paula Meneses, Epistemologías del Sur (Madrid, Akal).
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Ecuador: el fin de ciclo que no era

Mér, 19/04/2017 - 08:00

Emir SaderLa Jornada

El triunfo de Lenín Moreno, derrotando, por segunda vez consecutiva, al más grande banquero de Ecuador, Guillermo Lasso, cierra la racha de la derecha latinoamericana y termina con la cháchara de un fin del ciclo de gobiernos progresistas en el continente. El pueblo ecuatoriano, aún bajo un sórdida campaña de los medios para intentar denegrir a Rafael Correa y a su gobierno, supo distinguir que entre los dos caminos –el de la continuidad de las transformaciones realizadas por el gobierno de Alianza País y el retorno neoliberal a manos de un banquero– escogió a Revolución Ciudadana como el mejor camino para el país.

Cuando, en segundas vueltas, quedan claras las opciones entre el modelo neoliberal y alternativas antineoliberales, el pueblo no se equivoca y decide por éstas. La exposición de la masa de realizaciones hechas por Rafael Correa en 10 años de gobierno, en todos los planes, se han comparado con las promesas de la derecha, que así como en Argentina y en Brasil se reducen a crueles restauraciones neoliberales si llegan al gobierno, por elección o por golpe.

Aunque hubiera ganado Lasso no habría nada que se pudiera denominar de fin de ciclo, porque se instauraría también en Ecuador el gobierno de los bancos, del capital financiero, de la especulación financiera, restaurando de nuevo el antineoliberalismo como oposición a la derecha. Se trataría de la restauración neoliberal, como ocurre hoy en Argentina y en Brasil. Lo que importa es que Ecuador seguirá el camino abierto por Rafael Correa, cuando hace 10 años anunció que se terminaba la larga noche del neoliberalismo y se pasaba de un tiempo de cambio a uno de tiempo.

¿Quedan atrás la derrota parlamentaria en Venezuela, la victoria electoral de la derecha en Argentina, el revés de Evo Morales en el referendo en Bolvia y el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil? No, no basta la victoria de Lenín Moreno para dar vuelta a la contraofensiva de la derecha latinoamericana. Los factores que han llevado a reveses en otros países se hicieron presentes en Ecuador, pero no fueron suficientes –por un margen estrecho– para derrotar al gobierno progresista.

Hay que hacer el balance de las tendencias que han llevado a que las victorias espectaculares de Rafael Correa en primera vuelta se han transformado en victoria por un margen estrecho. Los balances no son simples. Se mezclan cambios en la coyuntura internacional, cambios en la estrategia de las derechas latinoamericanas, así como errores de los mismos gobiernos. Hacer desde una victoria y desde el gobierno es una ventaja enorme, porque se está en condiciones de corregir los errores y hacer las adecuaciones poniéndolas en práctica.

El mentado fin de ciclo choca con el empuje de los gobiernos de Macri y de Temer, que se han agotado rápidamente, recolocando el enfrentamiento entre neoliberalismo y antineoliberalismo en nuevas condiciones. Ya no se tiene que comparar lo que han hecho los gobiernos progresistas con lo realizado por los gobiernos neoliberales en los años 90, sino la comparación con la misma realidad contemporánea, que permite a los que no se habían dado cuenta entender que las mejorías que han tenido los países fueron decisiones políticas de gobiernos progresistas que una vez sustituidos hacen perder los derechos conquistados.

En Ecuador ha vuelto a quedar claro, en ese caso de forma todavía más cristalina, cómo la alternativa a los gobiernos posneoliberales está a la derecha y no a la izquierda. Más que eso, la ultraizquierda, frente a esa disyuntiva, o desaparece simplemente o, peor, apoya a la derecha, aunque sea al banquero más rico del país. Mejor un banquero que la continuidad de la dictadura, han proclamado sectores del movimiento indígena que habían quedado en el gobierno derechista de Lucio Gutiérrez, aun después de que éste hiciera su viraje pro Estados Unidos. Intelectuales que han firmado documentos de crítica al gobierno de Rafael Correa en plena campaña electoral, favoreciendo a la derecha, pretenden dar lecciones a la izquierda. Candidato de una izquierda supuestamente alternativa a Alianza País, se ha pronunciado, en la recta final, por Lasso.

Ecuador ha puesto un coto al viraje a la derecha en países con gobiernos antineoliberales. El agotamiento prematuro de los gobiernos de Macri y de Temer plantea la posibilidad real de que la izquierda vuelva a dirigir Argentina y Brasil –aquí con la perspectiva concreta del retorno de Lula. Quien quiera que triunfe en las elecciones presidenciales de México, se verá obligado a volcarse hacia Latinoamérica para resistir la ofensiva proteccionista del gobierno de Donald Trump recomponiendo, de manera todavía más amplia, los procesos de integración latinoamericana.

El fin de ciclo no era fin de ciclo. Era el fin de la primera ola del ciclo antineoliberal, que genera ahora las condiciones de un segundo y definitivo ciclo de superación del neoliberalismo en América Latina.

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