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La Universidad hoy: ¿Enseñar técnicas sin alma o pensar la transformación social?

Xov, 24/04/2014 - 17:00

Gregorio López Sánz – ATTAC Albacete

A lo largo del tiempo la Universidad ha cumplido el papel de gestora del conocimiento en nuestras sociedades. En las universidades se han deslindado los saberes de la humanidad y se les ha puesto el cuño de “científicos” a aquellos que cumplían determinados criterios en cuanto a la forma de generarlos y contrastarlos con la realidad.

La Universidad no se ha escapado a las presiones y manipulaciones de determinados grupos que la han utilizado para disfrazar como generales sus propios intereses particulares, para justificar la apuesta social por determinados estilos o modelos de desarrollo en beneficio propio.

Los desarrollos de las ciencias formales (lógica, matemáticas,…) están menos sujetos a los condicionantes definidos por los juicios de valor preponderantes de una sociedad. Sin embargo, los de las ciencias naturales y las ciencias sociales (especialmente estos últimos), están absolutamente vinculados a ellos. En muchas ocasiones, los resultados teóricos y las recomendaciones políticas de ciertas disciplinas científicas son el reflejo de determinados postulados éticos o valores que en ningún caso representan los de la mayoría social.

Por eso, sin perjuicio de reconocer el gravísimo daño causado por la política de recortes en el ámbito de la Universidad (subida de tasas, reducción de becas, despido de PAS, investigadores/as y profesorado), que afecta fundamentalmente a su papel de transmisora de técnicas y conocimientos, personalmente me preocupa muchísimo la faceta de adalid del pensamiento crítico y de la transformación social que siempre se le ha supuesto (incluso demandado) a la Universidad.

Creo que si hoy (y siempre) la Universidad ha tenido un papel clave, éste ha sido el de ayudar a pensar por cuenta propia a sus alumnos/as, y por extensión al conjunto de la sociedad. No a enseñar nada (porque no hay verdades absolutas ni depositarios de las mismas), sino a despertar preguntas en las personas sobre quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos…y la más importante ¿cómo vamos?. Pero desgraciadamente, frente a esta tarea de incordiar conciencias individuales y colectivas, primer paso hacia una transformación social liberadora, la Universidad actual ha ido cumpliendo cada vez más una función legitimadora de un capitalismo neoliberal que pone el dinero por encima de todo, donde las personas son simples mercancías (mano de obra) y autómatas adiestrados (consumidores).

A pesar de que con la actual crisis se ha venido abajo TODO el sistema político, social, económico y de valores, a pesar de que los medios naturales y sociales que compartimos son cada vez más hostiles para el desarrollo de una vida digna, en la mayor parte de escuelas y facultades de nuestras universidades se siguen enseñando doctrinas que nacen, crecen y se desarrollan en un mundo ideal al margen de la realidad que vivimos.

El debate argumentado de ideas, bien pegado a las inquietudes y necesidades reales de las gentes que peor lo están pasando, en su mayor parte tiene lugar fuera de la Universidad, en los márgenes, donde los movimientos sociales más diversos, con convicciones profundamente humanista, no admiten las respuestas del poder del tipo “no hay alternativas”. Las alternativas las construyen las personas cuando se juntan a poner en común sus sueños, y nunca podrán surgir de las modernas cátedras que en nuestras universidades financian grandes empresas multinacionales, sencillamente porque aspiran a un mundo basado en la sumisión, modelado para mayor gloria de sus intereses más mezquinos, donde las personas solo entran si aceptan a despojarse de su dignidad.

O nuestra Universidad (sus alumnos/as y profesores/as) se mezcla en el bullicio de los movimientos sociales, en un plano de absoluta igualdad, para conocer lo que hoy está viviendo y sintiendo la mayor parte de la población tanto aquí al lado como allende los mares, o acabará por convertirse en un engranaje más del sistema, que ahonda en una trayectoria de injusticia social cada vez con mayor riesgo de explosión violenta y generalizada.

Que las universidades privadas (guiadas por determinados intereses empresariales y de las élites económicas que allí se forman), entren en el juego de legitimar un capitalismo depredador e inhumano, tiene explicación. Lo que no la tiene es que las universidades públicas (financiadas en su mayor parte con recursos públicos y con las tasas de los/as estudiantes), se plieguen a los intereses del gran capital para seguir pregonando como inevitable la muy injusta organización y reproducción social, política y económica de nuestro mundo, en las antípodas de valores universitarios como la crítica, la ética y la vida digna.

http://gregoriolopezsanz.blogspot.com.es/

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Algunos errores de las izquierdas

Xov, 24/04/2014 - 12:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Uno de los argumentos que sostienen amplios sectores de las izquierdas es que los estados están perdiendo soberanía, siendo sustituidos por entidades llamadas multinacionales (las famosas empresas financieras o industriales) que se han convertido en las unidades que dirigen la actividad económica mundial. Según esta teoría, los estados –enfrentados a estas multinacionales– tienen cada vez menos poder. De ahí que se concluya que la globalización de la actividad financiera y económica ha debilitado enormemente a las izquierdas, puesto que el área de intervención de las izquierdas se ha basado tradicionalmente en su acción sobre los estados.

De esta interpretación de la realidad se deriva la estrategia de establecer instituciones públicas supranacionales –como la Unión Europea (UE)– que puedan enfrentarse, de igual a igual, con las multinacionales. La idea de que haya “más y más Europa”, término utilizado por las familias políticas que favorecen el desarrollo de unos Estados Unidos de Europa, surge de esta lectura de lo que está ocurriendo. De esta manera, la UE protegerá a los estados frente a aquellas entidades financieras y económicas globalizadas. Este es el pensamiento dominante entre la mayoría de los partidos de izquierda y los sindicatos, que han visto mermada su fuerza en los últimos treinta años. Y los medios están llenos de artículos que subrayan y lamentan el impacto negativo de la globalización de la actividad económica en las izquierdas.

Este argumento tiene varios puntos vulnerables que no resisten a la evidencia empírica existente. Veamos los datos.

1. Por extraño que parezca, la economía mundial está hoy menos globalizada de lo que lo estaba a principios del siglo XX. Se ha escrito extensamente sobre ello. Hay libros rigurosos y bien documentados que han mostrado esta realidad. La llamada “globalización” es menos nueva de lo que se dice.

2. Hoy, los países escandinavos están entre los países más globalizados del mundo debido a su escaso tamaño y sus economías están plenamente integradas en él. La suma de sus exportaciones e importaciones alcanza unos de los porcentajes mayores sobre el PIB conocidos en los países de la OCDE. Y, sin embargo, sus salarios y su protección social, y sus Estados del Bienestar están entre los más elevados del mundo. Según las teorías de la globalización, que asumen que tal globalización imposibilita realizar políticas redistributivas y progresivas, estos países tendrían que estar en un estado de desesperación, tal como lo están los países periféricos o llamados PIGS en la UE. Pues bien, no lo están. Y ello debido al gran peso que el movimiento obrero ha tenido y continúa teniendo sobre sus estados. Los estados continúan siendo la pieza clave para entender nuestra realidad. Y la fuerza social que más los influencia es la determinante de las políticas públicas que se realizan. La pobreza de los salarios, de la protección social y del Estado del Bienestar en los países periféricos –incluyendo España– tienen poco que ver con la globalización y mucho que ver con el enorme dominio de las fuerzas conservadoras han tenido históricamente sobre sus estados.

3. Las mal llamadas multinacionales no son multinacionales, es decir, no son propiedad de varias naciones. La General Motors es una empresa estadounidense, Telefónica es una empresa española, y el Banco de Santander es una empresa española. Todas las empresas multinacionales están en varios países. Su sistema de producción y distribución está en múltiples naciones. Pero ello no las hace multinacionales. Es decir, no son propiedad de varias naciones, como el nombre de multinacional implica. En realidad son empresas transnacionales. Para entender el comportamiento de General Motors hay que entender la relación entre esta empresa y el estado federal de EEUU. Un tanto igual ocurre con Telefónica o el Banco Santander. Para entender su comportamiento hay que ver su relación con el estado español. Y ello ocurre independientemente de los cambios de propiedad de su accionariado. Los principales directores de la sede central son del país donde está ubicada. Y cuando un conflicto ocurre entre transnacionales, los que se sientan para arreglar el conflicto son los Estados donde dichas empresas están ubicadas. La evidencia es robusta en este sentido.

4. Las causas de que las izquierdas estén a la defensiva desde los años ochenta no se deben a la globalización, sino a la forma en como esta se construyó, que depende de la relación de fuerzas existente en cada estado. Un tanto igual ocurre en cuanto a la Unión Europea y el euro. El diseño de la eurozona respondió a las coordenadas de poder existentes dentro de cada estado y, muy en particular, del dominio de partidos conservadores, liberales y socioliberales en los estados constituyentes de tal comunidad. Ellos son la causa de que la eurozona esté diseñada para debilitar al mundo del trabajo a favor del mundo del capital. El conflicto de clases dentro de cada estado juega un papel clave. Y la alianza europea de las clases dominantes dentro de cada país es la fuerza determinante que configura las políticas públicas en la Unión Europea y en cada país miembro.

5. Las políticas que se están realizando hoy en la eurozona no se deben a la globalización del capital financiero, sino a la falta de protección de los estados frente a los mercados financieros, lo cual es consecuencia del diseño que se hizo del sistema de gobernanza del euro. El BCE no es un banco central (ya que, si lo fuera, defendería a los estados frente a la especulación) porque fue diseñado así por los partidos gobernantes de los países que lo crearon.

6. El sistema imperante es consecuencia de esta alianza de clases. Cuando los Sres. Zapatero o ahora Rajoy hacían los recortes, por ejemplo, indicaban que no tenían otra alternativa pues así lo instruía la Troika (el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo). Los datos empíricos muestran, sin embargo, que sí que podían haber hecho y llevado a cabo otras políticas (ver el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, de Navarro, Torres y Garzón). En lugar de congelar las pensiones para conseguir 1.500 millones de euros, el Sr. Zapatero podría haber eliminado la bajada del impuesto de patrimonio (consiguiendo 2.100 millones) o de sucesiones (2.552 millones) que realizó en su reforma fiscal del 2006. Y Rajoy, en lugar de recortar 6.000 millones de euros en sanidad (que representa un ataque frontal al sistema nacional de salud) podría haber eliminado la bajada de impuestos (también incluida en la reforma del 2006) a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (que representan el 0,12% de todas las empresas), consiguiendo 5.300 millones. El hecho de que escogieran las primeras políticas públicas y no las segundas no tiene nada que ver con la globalización, sino con el poder de clase. Las políticas alternativas que cito habrían afectado más a las clases sociales que tienen más poder que las clases afectadas por las medidas que se tomaron. Todas las políticas que se están llevando a cabo –en teoría en respuesta a la Troika– benefician a las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo.

7. En todos los países de la eurozona, las derechas dominan los aparatos de los estados como consecuencia del enorme colapso de las izquierdas que gobernaban antes. La pregunta clave es, pues, por qué fracasaron. Y la respuesta es que fracasaron porque llevaron a cabo las políticas neoliberales. Y para entender esto, no es correcto escudarse en la globalización y en que no tenían alternativas. Sí que las tenían. Lo que ocurre es que no las conocían o sentían más identificación social y política con el capital que con el mundo del trabajo. Es decir, dichos partidos han evolucionado enormemente, tanto en su composición social como en su comportamiento. El enorme empobrecimiento de la democracia es consecuencia de la aplicación de tales políticas que no tenían ningún mandato para realizarlas.

8. Toda la evidencia empírica muestra que los estados juegan el papel central en configurar las políticas públicas. De ahí que el punto determinante es la correlación de fuerzas existentes en cada estado. No es cierto lo que dicen los gobernantes de España (y de Catalunya) que tales políticas que están imponiendo a las poblaciones (que causan un gran dolor en las clases populares) se deban a Bruselas, o a Frankfurt, y aquí en Catalunya añaden Madrid. No. Naturalmente que Bruselas, Frankfurt y Madrid son un problema. Pero el mayor problema/causa de estas políticas hay que buscarlo en España y en Catalunya. La externalización de responsabilidades es la constante excusa de los grupos y clases dominantes. Y mientras, se están aplicando políticas públicas que las derechas siempre desearon. Y algunas izquierdas ni se enteran.

9. El problema de grandes sectores de las izquierdas es que han abandonado categorías de análisis, substituyéndolas por otras, que no explican satisfactoriamente la realidad que nos rodea. Tal como he señalado en mis trabajos (ver “Capital-Trabajo: El origen de la crisis actual” en Le Monde Diplomatique, 10/13/07), el conflicto capital- trabajo a nivel de cada estado es de una enorme importancia para entender el desarrollo de las políticas públicas tanto a nivel estatal como global. El artículo citado, que, tras ser aceptado en la sección económica de El País, no fue aceptado ni publicado en tal rotativo, ha tenido escasa incidencia en el mundo político español. Su publicación en inglés, sin embargo, generó mayor debate que en España, siendo otra publicación, en la misma línea, llamada “Capital in the Twenty-First Century”, del profesor Thomas Piketty, que se ha convertido en uno de los escritos más influyentes hoy a los dos lados del Atlántico. En España, cuyo ambiente intelectual y político continúa siendo profundamente conservador, tal tipo de análisis prácticamente ha desaparecido y continúa marginado. La transición inmodélica determinó un gran retraso, no solo político y social, sino también intelectual en nuestro país, y es de lamentar que esté también afectando a los partidos de izquierda.

Artículo publicado en  nuevatribuna.es
vnavarro.org

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Los neoliberales que nunca se fueron

Xov, 24/04/2014 - 08:00

Isaac Rosa – Comité de Apoyo de ATTAC España

Imaginen a un cirujano al que se le mueren una y otra vez los pacientes en la mesa de operaciones; un ingeniero al que se le caen los puentes; un maquinista que descarrila trenes con frecuencia. Al margen de las consecuencias penales de cada caso, lo cierto es que no se les permitiría volver a entrar en un quirófano, proyectar una obra más ni acercarse a una estación.

¿Por qué con los economistas es diferente? ¿Por qué siguen en sus puestos los autores intelectuales de esto que llaman crisis? Y no solo en sus puestos: influyendo más que nunca sobre la política de países y organizaciones.

Hubo un momento, allá por 2008-2009, en que parecía que la ortodoxia económica neoliberal se vería obligada a pedir perdón y reconsiderar sus posiciones. Sus principales representantes se mostraban prudentes, salían del escenario, eran señalados como responsables por documentales y reportajes que además destapaban su lucrativa intimidad con el poder financiero. Mientras los dirigentes mundiales hablaban de “refundar el capitalismo”, los teóricos del libre mercado y la desregulación adoptaban un perfil discreto, lo que permitía oír otras voces, de economistas heterodoxos y críticos.

¿Qué pasó después? ¿Cómo es posible que no solo conserven sus puestos y su influencia, sino que además estén reconquistando el poco terreno cedido, expulsando a las voces críticas y recuperando la hegemonía ideológica?

Volvamos la vista atrás, porque se nos olvida de dónde venimos. Parte de su victoria consiste precisamente en eso: han conseguido que el origen financiero de la crisis se difumine, que quitemos el foco del sector bancario, las burbujas hipotecarias y la alquimia bursátil, para colocarlo sobre los Estados. Ya no hablamos de banqueros, brokers, agencias de calificación y productos tóxicos, sino que hoy toda la atención está sobre los Estados, el gasto público, la deuda, la austeridad, los recortes, las privatizaciones, el fin del Estado del Bienestar. Una jugada maestra, diabólica. Unos genios.

Pero si volvemos la vista atrás y somos capaces de mirar por encima de la telaraña tejida, descubrimos que estaban allí. Ellos. Los mismos que hoy siguen aquí, y dan lecciones y marcan el paso. Estaban allí. Eran quienes daban cobertura académica a la desregulación financiera que quitó los frenos a la locomotora. Eran quienes teorizaban sobre modelos que nunca se cumplían. Eran ellos, los mismos que pronosticaban futuros maravillosos que han resultado este presente miserable. Y además lo hacían disfrazando de ciencia lo que siempre fue ideología.

Desde sus cátedras, sus centros de estudios, sus tribunas, sus organismos internacionales, sus comités de expertos, su asesoramiento a gobiernos, sus puestos en órganos supervisores, sus conferencias, sus reuniones internacionales, sus libros y sus medios afines, pusieron letra a la música que tocaba la orquesta financiera, los gobiernos tarareaban y los ciudadanos bailábamos porque era la única que sonaba, machacona, pegadiza.

Estaban aquí también, entre nosotros, teorizando sobre el modelo productivo, la burbuja que no era tal, los precios que nunca caerían, la necesidad de más desregulación, menos impuestos y menos derechos sociales, los beneficios de la gestión privada de lo público y de la privatización de todo lo privatizable.

Ya sabemos lo que pasó después, aunque ahora parece que se nos olvida: el sistema financiero hizo crac, nuestra burbuja hizo boom, la economía hizo puf, el euro hizo ay, y todo se vino abajo. Hubo que tapar agujeros abisales con billones salidos de nuestros bolsillos, y aquí estamos hoy, con mucho del destrozo privado transferido, socializado y convertido en destrozo público.

No es que hayan vuelto. Es que nunca se fueron. Los mismos economistas neoliberales que nos hicieron descarrilar, han sido quienes diagnosticaban la crisis y recetaban las políticas para superarla, y quienes hoy marcan el camino de la supuesta recuperación y diseñan el futuro.

Y lo hacen sin ceder uno solo de los espacios que dominaban, incluso añadiendo otros nuevos. Los mismos expertos fallidos de ayer son quienes hoy forman los comités de expertos que proponen reformas a los gobiernos. Las mismas agencias de calificación que supimos tramposas hoy siguen poniendo nota a países y empresas. Los mismos que no vieron el peligro en la ruleta rusa financiera son quienes hoy hacen pruebas de riesgo a la banca.

Por no hablar de dos espacios principales de producción ideológica: la universidad y los medios de comunicación. En cuanto a la primera, es escandaloso cómo la formación de nuevos economistas y la investigación siguen en buena parte en manos de los mismos neoliberales. Y si hablamos de medios, después de esos primeros momentos en que las voces críticas recibieron más atención, hoy vuelve el discurso único, con economistas ortodoxos y fieramente neoliberales copando tertulias televisivas de gran audiencia (donde les ponen pizarra para que nos den lecciones), páginas de opinión, minutos informativos cada vez que se requiere la opinión de un “experto”.

Volviendo al primer párrafo, ¿hasta cuándo vamos a seguir dejando que nos operen, cruzando sus puentes y subiendo a sus trenes? ¿Cuántas veces más tenemos que sufrir sus “accidentes”?

Artículo publicado en eldiario.es

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Infiltrados, razón de Estado y democracia

Xov, 24/04/2014 - 06:00

Marcos Roitman -  Consejo Científico de ATTAC España

No existe partido político, sindicato ni movimiento social relevante, estudiantil, étnico, cultural, de género o ecologista que no sea objeto de infiltración por parte de los servicios de inteligencia y agencias de seguridad nacional. La razón de Estado ha sido el argumento para llevar a cabo esta función de gobernabilidad centrada en prever, controlar o cambiar el rumbo de acontecimientos políticos, económicos y sociales acorde a sus necesidades. Los ejemplos se multiplican en la historia y sorprenden por su trama y objetivos. Desde magnicidios, golpes de Estado, campañas electorales, atentados o secuestros, hasta financiar movimientos religiosos, grupos disidentes, partidos y operativos para  descalificar o aupar dirigentes. Sin olvidar su participación en huelgas, actos públicos y manifestaciones. Nada parece interferir en su agenda cuando se trata de encauzar la realidad política en una dirección considerada prioritaria por la agenda del establishment.

No hace mucho, en Madrid, un periodista filmaba la siguiente escena. Al concluir la marcha de protesta del 25-S, un manifestante encapuchado sería objeto de agresión por parte de las Fuerzas de Operaciones Especiales (GEO). Para evitar la paliza,  gritaba: “¡¡¡ a mí no que soy compañero, coño!!!”. Aun así, hasta que no fue identificado, siguió siendo objeto de puñetazos y patadas. Otro policía sentenció: “calmaos, coño”. Poco más que agregar.

¿Qué hacía un policía infiltrado arengando a los manifestantes al enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los GEO? La respuesta no está muy lejos. Provocar, generar confusión y justificar la represión policial bajo el argumento de “actuar en legítima defensa”. Su objetivo, deslegitimar las protestas sociales democráticas y justificar el cambio en la ley de seguridad ciudadana, que regula el derecho de manifestación, criminalizando y responsabilizando de los subsiguientes posibles atentados contra las fuerzas de seguridad del Estado y la propiedad privada acaecidos durante la convocatoria a sus organizadores. En esta línea ha insistido el Partido Popular desde su llegada al gobierno. Cristina Cifuentes, la delegada del gobierno en Madrid, declaraba que la “actual ley es muy permisiva y amplia… y habría que modificarla”. Tanto el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz como sus asesores se hacen eco de ello y redactan la nueva ley que, entre sus 55 artículos, prohíbe manifestarse ante el Congreso, el Senado y las sedes parlamentarias,  aumenta la cuantía de las multas y, desde luego, justifica la violencia policial. La última ocasión, con motivo de las marchas de la dignidad del 22 de marzo.

Asimismo, los servicios de inteligencia militar, cuando les interesa, destapan la presencia de infiltrados en movimientos sociales y fuerzas políticas, para crear una sensación de control y poder omnímodo. La existencia de topos en ETA se constató con Mikel Lejarza, conocido como “Lobo”, cuya actuación en los años setenta facilitó la captura de algunos miembros de su cúpula. Su destape fue excusa para multiplicar las acciones represivas del tardo franquismo y justificar, entre otros, los últimos fusilamientos de la dictadura en septiembre de 1975.

En América Latina, los partidos de izquierda, socialistas, comunistas y movimientos populares de liberación nacional han sido y siguen infiltrados. Asimismo, para desacreditar los movimientos de liberación nacional y su actividad política en la región, la CIA, los servicios de inteligencia y el responsable de política latinoamericana de James Carter, Robert Pastor, entregaron a Jorge Castañeda los documentos e informes secretos necesarios para la redacción del libro: “La utopía desarmada”; texto donde se plantea el fracaso de la izquierda latinoamericana, la necesidad de abandonar el antiimperialismo y abrazar la hegemonía norteamericana como solución a los problemas de subdesarrollo de América Latina.

Durante los años oscuros de las dictaduras, las fuerzas armadas obtuvieron información relevante sobre el organigrama y estructura de seguridad interna de dichas organizaciones, gracias a una minuciosa labor de zapa realizada durante décadas (casas de seguridad, lugares de reunión, apodos, etc.). Así por ejemplo, en Argentina, el jefe de la inteligencia militar de la dictadura de Videla, general Carlos Alberto Martinez, declaró: “La verdadera eficacia de la inteligencia contrasubversiva no se derivó de las torturas, sino de la extremadamente riesgosa tarea de infiltración de las principales organizaciones subversivas que el área de inteligencia de las fuerzas armadas y de seguridad desarrollaron paciente y estoicamente”. Entre los casos relevantes, la entrega de Conrado Higinio Gómez, número dos de finanzas de Montoneros, realizada por el mini-staff de informantes Montoneros adscritos a la Escuela Superior de Marina (ESMA), centro de tortura dirigido por Massera donde se asesinaron a más de 5.000 personas.

Hablar de espías, contraespionaje, infiltrados y confidentes nos puede llevar al terreno de la teoría de la conspiración que explica el devenir de la historia por la existencia de una mano negra omnipresente anclada en las lógicas más perversas de un poder mundial transversal que actúa con patente de corso. Huyendo de tales interpretaciones, donde una imaginación fantasiosa se adueña del relato, no se puede negar la presencia de infiltrados en cualquier país que se precie de tener unos servicios de inteligencia y seguridad nacional articulados a la razón de Estado. En este sentido, llama la atención la opacidad sobre sus actividades y, lo que es más grave, la independencia para fijar objetivos y desarrollar operaciones al margen del poder político.

La pregunta “¿quién vigila al vigilante?” sigue siendo válida. En este sentido, podemos constatar que las deliberaciones e informes presentados en las comisiones de defensa, seguridad e interior, al igual que los temas abordados en los consejos de ministros, están sometidos a secreto. Divulgar su contenido conlleva ser imputado como traidor. Asimismo, pensemos en la escasa información revelada acerca del traslado de presos a Guantánamo, tras la guerra de Irak, utilizando el espacio aéreo de países pertenecientes de la Unión Europea y adscritos a la OTAN.

No menos preocupante son las labores de espionaje, que -sumadas a la infiltración- ponen en entredicho la llamada “calidad de la democracia” de los países occidentales, que se vanaglorian de ser líderes en transparencia y protección de los derechos humanos, civiles y políticos de sus ciudadanos. Estados Unidos constituye un buen ejemplo del uso indiscriminado y sin control de los mecanismos de infiltración y espionaje en pro de sus intereses por dominar y controlar el proceso de decisiones a nivel mundial. Las revelaciones de Julian Assange en WikiLeaks manifiestan el escaso respeto hacia países, instituciones y personas del establishment estadounidense. Y los documentos secretos aportados por Edward Snowden sobre la vigilancia masiva realizada por la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) a líderes y dirigentes políticos del mundo entero supera con creces lo conocido en métodos de espionaje. Intervenir llamadas telefónicas o correos electrónicos, junto a la utilización de drones, marca un punto de inflexión en el mundo del espionaje político.

Tampoco podemos obviar que lo dicho vale para todos los países con independencia del color ideológico. No hay régimen político en el mundo que renuncie a la razón de Estado. Pero lo que suscita su rechazo e indignación no es su existencia, sino descubrir por sorpresa que somos vigilados y sometidos a un riguroso control. Mientras no conocemos su existencia, somos felices e ingenuos. Sólo cuando se desvelan las torturas, malos tratos y los mecanismos espurios de infiltración suena la voz de alarma. En ese momento se descubre la fragilidad del orden democrático, tanto como la plasticidad de las instituciones dedicadas a ejercer la represión, el control y el mantenimiento que escapan al control del poder legislativo y judicial. Esta es una de las grandes contradicciones del orden democrático. Sin renunciar al ejercicio coactivo del poder, en democracia no todo método puede ser validado bajo el paraguas de la razón de Estado. La infiltración en organizaciones democráticas o la violación de los derechos constitucionales supone una barrera infranqueable. Ahí se encuentra el límite de actuación de los organismos e instituciones de inteligencia de un país. El resto es terrorismo de Estado. Usted decide.

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Desigualdad, dignidad y libertad

Mér, 23/04/2014 - 17:00

Paul KrugmanLa Nación ( Costa Rica )

Ahora que la Oficina de Presupuesto del Congreso ha negado explícitamente el haber dicho que el Obamacare destruye empleos, algunos republicanos (aunque de ninguna manera todos) han dejado de mentir respecto a ese asunto y han recurrido a un argumento diferente.

Está bien, conceden, cualquier reducción en horas de trabajo debido a la reforma en atención de la salud será una escogencia voluntaria de parte de los trabajadores mismos, pero sigue siendo algo malo porque, en la forma que el representante Paul Ryan lo interpreta, perderán “la dignidad del trabajo”.

Así las cosas, hablemos de lo que significa en los Estados Unidos del siglo XXI.

Está muy bien hablar en abstracto acerca de la dignidad del trabajo, pero sugerir que los trabajadores pueden tener igual dignidad pese a la gigantesca desigualdad en la paga es sencillamente tonto. En el 2012, los 40 principales administradores y negociadores de fondos de protección en forma combinada ganaron $16.700 millones, lo que equivale a los salarios de 400.000 trabajadores ordinarios.

Dado ese tipo de desigualdad, ¿puede alguien creer realmente en la dignidad igual en el trabajo?

De hecho, la gente que parece menos inclinada a respetar los esfuerzos de los trabajadores ordinarios son los ganadores de la lotería de la riqueza.

Y hay otro grupo que no respeta a los trabajadores: los políticos republicanos.

En general, los trabajadores estadounidenses son mejores en cuanto a apreciar su propia valía que los ricos o los políticos conservadores en cuanto a mostrarles siquiera el mínimo respeto.

Sin embargo, decenas de millones de estadounidenses saben por experiencia que el trabajar esforzadamente no es suficiente para lograr seguridad financiera, o una educación decente para sus hijos, y que muchos tampoco podían conseguir seguro para la salud o estaban desesperadamente temerosos de perder empleos que incluían el seguro, hasta que la Ley de atención médica asequible entró a regir el mes pasado.

Ante ese tipo de lucha diaria, hablar acerca de la dignidad del trabajo suena hueco.

Entonces, ¿qué daría a los trabajadores estadounidenses más dignidad en sus vidas, pese a las gigantescas disparidades en cuanto al ingreso? ¿Qué hay de asegurarles lo esencial –atención médica, oportunidades para sus hijos, un ingreso mínimo— incluso en el caso de que su patrono los despida o de que sus empleos se manden al extranjero?

Trabajo digno

Hay que pensar las cosas: ¿Existe algo que haya hecho tanto para realzar la dignidad de los adultos mayores estadounidenses, para rescatarlos de la miseria y la dependencia que una vez fueran tan corrientes entre los ancianos, que la Seguridad Social y Medicare?

En Washington, los fustigadores fiscales han convertido “derechos” en una mala palabra, pero es precisamente el hecho de que los estadounidenses tengan derecho a recibir la compensación de la Seguridad Social y que estén cubiertos por Medicare, sin cuestionamientos, lo que hace que estos programas confieran tanto poder y sean tan liberadores.

Por el contrario, el empuje de los conservadores para desmantelar buena parte de la red de seguridad social, para reemplazarla con programas mínimos y caridad privada, es, en efecto, un esfuerzo por quitar la dignidad a los trabajadores de menores ingresos. Y es algo más: un asalto contra su libertad.

Los conservadores estadounidenses modernos hablan mucho acerca de la libertad y se burlan de los liberales que defienden un “estado niñera”. Pero en lo que se refiere a los estadounidenses que pasan por malos momentos, los conservadores se vuelven insultantemente paternalistas y acomodados congresistas sermonean a las familias luchadoras sobre la dignidad del trabajo. Y también se vuelven defensores de un gobierno altamente entrometido. Por ejemplo, los republicanos en la Cámara trataron de incorporar una previsión en la legislación agraria que hubiera permitido a los estados hacer obligatorio el examen para determinar el consumo de drogas a los beneficiados con bonos para alimentos.

La verdad es que, si a uno en realidad le importan la dignidad y la libertad de los trabajadores estadounidenses, debería estar a favor no de menos sino de más derechos y de una red de seguridad social más fuerte, no más débil.

Y uno debería, en particular, apoyar y celebrar la reforma en salud. No importan todas esas afirmaciones de que Obamacare significa esclavitud, la realidad es que la Ley de atención médica asequible dará poder a millones de estadounidenses al otorgarles exacamente el tipo de dignidad y de libertad que los políticos solamente simulan amar.

Traducción de Gerardo Chaves para La Nación

Paul Krugman es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton y Premio Nobel de Economía ( 2008).

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La reválida de Susana Díaz

Mér, 23/04/2014 - 12:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

No sé si la presidenta ha buscado, como se ha dicho, revalidarse como estadista aprovechando el conflicto con Izquierda Unida. Pero, buscándolo o no, lo que creo que ha conseguido ha sido graduarse y con nota como defensora del orden establecido. Dos cosas, sin embargo, que no son exactamente lo mismo en los tiempos que corren.

Incluso santo Tomás decía que “si la ley resulta gravemente injusta no solo no debe obedecerse sino que ni siquiera merece propiamente el nombre de ley”. Y lo que está ocurriendo en estos momentos en nuestro país se acerca mucho a ello, sobre todo, en materia de vivienda.

La legalidad que según la presidenta deben obedecer sin rechistar las personas sin hogar es la del desahucio express que puso en marcha su partido justo cuando millones de familias empezaban a no poder pagar sus hipotecas y alquileres. O las que garantizan la propiedad improductiva de millones de vivienda a bancos que han creado los problemas que tiene la gente; sin respetar, por cierto, una ley superior, la Constitución, que dice que “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.

¿Tenía que haberse quedado quieto Jesucristo y no expulsar a los mercaderes del templo, en donde la ley de la época les daba derecho a estar? ¿Tenían que haber respetado siempre la legalidad de su tiempo los esclavos? ¿Hizo también mal Rosa Parks cuando no cedió su asiento en el autobús a un muchacho blanco que se lo reclamaba con todo derecho, según la legalidad entonces vigente? Y nuestras madres y abuelas, ¿también debieron obedecer sin rechistar las leyes que les obligaban a pedir permiso a sus padres y maridos para trabajar, hacer un viaje o cobrar un cheque?

Puede admitirse que Fomento no haya hilado fino ante un problema delicado, pero de ahí a la sobreactuación que ha estado a punto de derribar el Gobierno hay mucha distancia. El problema real son millones de viviendas vacías, incluso las sociales que no se entregan porque la gente que más las necesita ni siquiera puede pagar sus alquileres o porque los bancos no dan créditos para que se puedan comprar. Son las políticas que se vienen aplicando, antes por Zapatero y sobretodo ahora por el PP —un partido que en Sevilla y otras ciudades no ha movido ni un dedo para solucionar estos dramas—, y que han arruinado a miles de empresas y destruido millones de empleos para salvar a los banqueros.

Hay que cambiar esas leyes y no aceptarlas como se pide. Para ayudar a los más débiles, como estoy seguro que desea nuestra presidenta, lo que debería tener presente son las palabras de Rosa Parks en sus memorias: “cuando más obedecimos peor nos trataron”.

Arttículo publicado en El País
Ganas de escribir

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La reforma tributaria: el nudo gordiano de la izquierda

Mér, 23/04/2014 - 08:00

Emir SaderPúblico.es

En las economías de mercado, el Estado, para implementar políticas de redistribución del ingreso, como contrapeso de los mecanismos de concentración del mercado, depende de su política tributaria. A lo largo de las primeras décadas de la segunda posguerra, el Estado de bienestar social pudo desarrollarse —básicamente en Europa occidental— en base a un sistema tributario elevado para los padrones actuales. Pero los valores dominantes de derechos y justicia social guiaban las políticas recaudatorias y redistributivas.

En el período neoliberal, los valores dominantes han cambiado. Se impone la ideología liberal de mercado, según la cual cada uno debe buscar mejorar su vida disputando en el mercado en contra de los otros. Los recortes de los gastos públicos, con la teoría del Estado mínimo, han recaído sobre los derechos sociales, considerados gastos, con los cuales los sentimientos dominantes pasaron a no ser simpáticos.

El fin del Estado de bienestar social requirió la abolición de los valores de la solidaridad a favor de los del egoísmo. Cuando los candidatos plantean que van a disminuir los impuestos, apelan a los peores sentimientos de las personas, a la insolidaridad social –hasta porque no especifican quiénes perderán derechos con ello, simplemente cuánto cada uno dejaría de pagar de impuestos– y suelen salir adelante en las encuestas.

Gobiernos que pretenden superar el neoliberalismo, reafirmando derechos que hayan sido eliminados, encuentran grandes dificultades de hacerlo con un Estado reducido a sus mínimas proporciones y con las recaudaciones de los Estados igualmente disminuidas. En el plan político se chocan con valores predominantes de hipersensibilidad en contra de cualquier tipo de elevación tributaria, así como con Congresos igualmente fragilizados respecto de campañas de los medios de comunicación en contra de cualquier suba de impuestos. Este es el obstáculo más grande para obtener más recursos para las políticas sociales.

Hay varias experiencias frustradas de gobiernos que, con excelentes intenciones, proponen reformas tributarias socialmente justas, en que los que ganan más pagan más y los que ganan menos, pagan menos, pero que se ven derrotados. Derrotados por Congresos bajo fuerte presión de los medios, que se hacen defensores de los ciudadanos supuestamente agredidos por embestidas del Estado insaciable que les quiere robar lo que es suyo. La prensa convoca los peores sentimientos y valores egoístas, de insolidaridad social, para oponerse a las reformas tributarias, escondiendo que la gran mayoría dejará de pagar impuestos o pagará menos, mientras que los que pagarán más son los que ganan y tienen más y mucho más.

Sólo es posible para la izquierda superar ese obstáculo mediante una amplia, intensa y prolongada campaña ideológica previa, que demuestre la naturaleza socialmente justa de sus propuestas, para aislar a los sectores conservadores y preparar a la opinión pública para las reformas tributarias indispensables para extender las políticas sociales que nuestras sociedades –aun más en la era neoliberal– tanto necesitan.

 

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Los fracasos de la “Izquierda” necesitan éxitos de la izquierda

Mér, 23/04/2014 - 06:00

Carlos Martínez García – Presidente de ATTAC Andalucía

Estas semanas están siendo sonadas por los retrocesos de las “izquierdas sistémicas”. Tanto Renzi en Italia, como Hollande en Francia, aplican recortes, imponen la llamada austeridad y añadiría neoliberal y además sufren duros retrocesos electorales en el caso francés.

El fracaso de la tercera vía social-liberal y la transformación real de los partidos socialistas y socialdemócratas en agrupaciones liberal-progresistas y en algunos casos solo liberales, que aceptan los objetivos económicos de la Troika y del FMI, está dejando sin referentes políticos a amplias capas populares y de la clase obrera. El avance de la extrema derecha está ocupando peligrosamente su lugar. Pero ¿a qué se debe esto? En primer lugar al sistema, a las grandes empresas y bancos que controlan los medios de comunicación y propaganda de masas, a todos ellos, no lo olvidemos, le interesan “izquierdas amigas”, sensatas y que asumen el capitalismo, aceptan la democracia liberal y de baja calidad que sufrimos y le dan color al juego político. Para los grandes y medianos medios de comunicación y publicidad –insisto, todos ellos- la izquierda es el socio liberalismo –los partidos ex socialdemócratas y ex socialistas- De hecho cuando se producen avances de las izquierdas reales, los silencian y tan solo airean los triunfos y avances de la extrema derecha. Esto es una clara demostración de que prefieren a la extrema derecha, apoyan a la extrema derecha y temen más los avances de una izquierda real, posible consecuentemente socialista, ecosocialista o comunista democrática, es decir hablando con propiedad los nuevos socialdemócratas e izquierdistas posibles, pero eso si consecuentes. Espero.

En segundo lugar las personas carentes de información correcta, sufren además fuertes campañas orientadas a desprestigiar la política y estas campañas acaban beneficiando a las derechas y a la postre a los socialiberales, pues al final la ausencia de voto crítico y popular, víctima de la crisis, beneficiará a las fuerzas sistémicas, pues mata la ilusión por un cambio real. Además y por si todo esto fuera poco se asusta al pueblo con despidos, paro y desahucios al objeto de que se conforme con salarios y contratos basura, recortes y congelaciones. Ellos, su corrupción y su rapiña o el hambre y la exclusión. A veces actitudes sectarias y autoritarias, a pesar de pretendidos asamblearismos y participación desde abajo, que en realidad solo una élite practica, hacen el resto y crean más dudas y problemas.

Es difícil enfrentarse a todo esto. En Francia por ejemplo el sistema y el liberal-capitalismo prefieren claramente a Marie Le Pen antes que a Jan Luc Mélenchon.

Pero ese es nuestro trabajo. En primer lugar lograr conectar con el grueso de las clases populares y víctimas del mercado.  Hablar su lenguaje y en su lengua. Tras eso dejar claro y patente que hemos llegado, estamos en esto, para triunfar y cambiar las degradantes políticas neoliberales. Hacer e implementar planes de rescate ciudadano, proyectos de empleo, reparto, nacionalizaciones de sectores estratégicos y políticas de profundo reparto social, pasando por la defensa de lo público y la expansión de lo público.

Por lo que acabo de decir, los grandes empresarios, los banqueros y los especuladores prefieren a la extrema derecha antes que a los socialistas consecuentes, los ecologistas por el reparto y la justicia y la democracia comunista. No están dispuestos a que personas como Lafontaine, Mélenchon y sobre todo el modelo exitoso de Alexis Txipras cambien la Europa de la crisis, la austeridad, la sumisión a los EE.UU y las privatizaciones a la Europa de los pueblos, el trabajo y la justicia.

Los ex socialistas cuando llegan elecciones siempre prometen lo que nunca hacen, es más desde los años setenta y ochenta del siglo XX, luego deshacen. Cuentan en su haber con las luchas obreras europeas y las tradiciones socialdemócratas y socialistas obreristas de principios del siglo XX, de los años veinte y treinta del mismo siglo y de la conquista del estado del bienestar que los socialistas y ecosocialistas asumimos  –que fue una conquista, no renunciemos a los éxitos- así como del recuerdo cultural de las décadas doradas del bienestar. Pero a eso ya han renunciado totalmente, pues cuando gobiernan esos partidos, dilapidan el capital acumulado por las socialdemocracias y los comunistas franceses e italianos desde los años cincuenta a mediados de los setenta, incluso principios de los ochenta en ciertos casos. Ese recuerdo, ese reflejo, se está perdiendo, por la traición, la renuncia, la cobardía y el desclasamiento. La Unión Europea neoliberal, privatizadora y sierva de los mercados y los EE.UU es una construcción conjunta y a la par de los llamados socialdemócratas y los conservadores, democristianos y liberales, que además en el Parlamento Europeo en los temas fundamentales siempre votan juntos y se reparten la presidencia.

Por eso los socio-liberales, los ex socialdemócratas y los socialistas de la tercera vía, ya no son referente, sino tan solo mal menor incapaz de levantar pasiones y ganas de cambio. Por eso las extremas derechas y los movimientos justicieros del ni de derechas ni de izquierdas avanzan y si a eso le sumamos la apatía política que la corrupción instalada en el sistema liberal provoca, ya está el coctel servido.

Pero hay cambio. Hay izquierda, hay socialistas, hay ilusión. Hay personas que no se resignan. Pero para convencer hay que mostrar que se puede y empoderar al pueblo, al objeto de que defienda la democracia y el reparto. Las derechas actúales no son democráticas, es mentira. Al capitalismo del siglo XXI le sobra la democracia. Por eso si las izquierdas reales y con voluntad de éxito triunfan, ellos derechas y capitalistas, negarán el triunfo, presionarán, amenazarán y negarán el carácter realista de políticas que no se basen en la austeridad, el objetivo de déficit y los planes troika. Cualquier mínima reforma será boicoteada. Por eso hay que lograr una Europa diferente, en un mundo cambiante y por supuesto hacer profundos cambios en las alianzas internacionales.

Una base de triunfo puede ser lograr importantes avances de las izquierdas plurales en el Mediterráneo, con sólidas alianzas entre los estados ribereños del Mare Nostrum. Hay programa y posibilidades, hay inteligencia y valentía. Pero, no olvidemos que para empoderar a los pueblos hay que hacerlo desde ya y las viejas formas de hacer y entender la política no sirven, al revés benefician a otras y otros y generan desconfianzas cainitas.

Hemos de vencerles, hemos de ganar. Los y las socialistas sabemos de sobra que para transformar hay que gobernar y que es posible y que hay modelos de éxito. Es posible hacer otras políticas y para esto, los que tan solo tienen vocación de oposición, perdonad, pero no sirven.

Con las cosas de comer no se juega. Hay millones y millones de personas pasándolo mal, muy mal y sin esperanzas y nosotras estamos para luchar y darlo todo por esas personas. Por eso vamos a obtener triunfos políticos y decir claramente que la tercera vía ha sido un rotundo fracaso, pues destruyendo lo público y aceptando un mercado sin reglas nos ha empobrecido. Que Zapatero fracasó, Hollande está fracasando. Que la derecha solo es capaz de en base a nuestra pobreza y pérdida de la sanidad y la educación pública hacer más ricos a los ricos y fracasar con el pueblo. Son unos fracasados todos ellos, por eso hacen falta nuevas gentes en las que se confíe.

Miembro de Alternativa Socialista

Artículo publicado en Nueva Tribuna.es

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La privatización en la sanidad catalana, “tacita a tacita”

Mar, 22/04/2014 - 17:00

Àngels Martínez Castells - Consejo Científico de ATTAC España

Un año atrás Antía Castedo escribía que los servicios privados estaban aumentando en los hospitales públicos catalanes: desde el pago por un sillón por acompañar a un familiar enfermo, hasta cobrar por dar habitación individual. Aunque pasa el tiempo y seguimos sin datos oficiales, se ha ensanchado la doble puerta de entrada a la sanidad pública, mientras se mantienen o incrementan el número de plantas y quirófanos cerrados a pesar de las dolorosas listas de espera del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut). Y como se ha demostrado más de una vez, los recursos “infrautilizados” se venden al que lo paga de su bolsillo.

En los últimos meses las noticias que redundan en la destrucción de la sanidad pública, desde la maltrecha y casi olvidada prevención hasta la investigación, se multiplican: por ejemplo, las amenazas de despidos en el Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau (Barcelona) para enjuagar parte del déficit de la entidad. O el proceso de transformación iniciado en Lleida en el sistema sanitario público que puede significar la privatización de todos aquellos servicios susceptibles de representar una buena fuente de negocio. En este sentido, se anunció que se quería “unificar bajo la titularidad de un único ente todos los dispositivos asistenciales de la región sanitaria de Lleida”, pero no coló: Unas 1000 personas se manifestaron en Lleida en defensa del sistema sanitario público y contra la fragmentación del ICS.

Tacita a tacita, los directivos del Hospital Clínic se siguen negando a explicar el funcionamiento de la doble vía de atención, y en otros, como la Mutua de Terrassa o el Hospital del Vendrell, simplemente si caes en manos de los médicos más desaprensivos, tienes que pasar por caja si no soportas los dolores o el temor de formar parte de unas listas de espera desesperantes.

Todos estos procedimientos afectan la equidad y nuestros derechos. Lo denunciaba Carme Borrell, doctora en Salud Pública y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (Ciberesp): “El conflicto de intereses es claro si los mismos médicos que atienden en la pública también cobran de la privada”. Pionero de estas prácticas de doble entrada fue el Hospital de Sant Pau, que atendió a pacientes por la privada, operando de varices a personas que se han saltado, previo pago, los 8,4 meses de espera media para esta dolencia que marcan los datos del CatSalut. Los portavoces del hospital argumentaron en su momento que, en tiempos de recortes, es necesario buscar “nuevas vías de financiación”.

Y la cosa irá a peor porque la noticia (tristísima) que nos llega vía Presupuestos y publicó Roger Tugas en ARA, es que ya pagamos más por atender la Deuda Pública que por Salud:

Necesidades de financiación para satisfacer la deuda (leer el saqueo) de las instituciones financieras que dejan sin atender las necesidades básicas de la población. Se cierran camas para luego contratar servicios con los privados, camas a las que los pacientes pueden llegar previo pago (eso ya no es REPAGO, es ROBO descarado) y utilización fraudulenta de los recursos públicos.

¿Cómo puede ser que haya listas de espera y al mismo tiempo recursos infrautilizados? Pues porque se trata de que entre puertas giratorias, listas de espera inhumanas y cierres inesperados de centros, quirófanos y camas, nos rindamos, dejemos de defender nuestra sanidad, y aportemos nuestros últimos recursos, si los tenemos, a pagarnos mútuas o médicos desaprensivos para así pueda financiar Mas-Colell, más holgadamente, la Deuda inmoral. Y con estrecheces, recortes y mayores desigualdades, miel sobre hojuelas para Boi Ruiz, el enemigo número uno de la sanidad pública en Catalunya.

Debemos someter a auditoría esta Deuda ilegítima que no para de crecer y engulle los servicios públicos más imprescindibles, y negarnos a pagar todas las partidas impropias o un servicio de la Deuda draconiano. Sólo así podremos recuperar nuestra sanidad y nuestros derechos. Y con ello, nuestra SALUD y nuestra DIGNIDAD DE CIUDADANÍA.

Punts de Vista

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El registrador de estirpes

Mar, 22/04/2014 - 12:00

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

España es hoy el paraíso de las élites. Las vemos salir de estampida en sus vehículos saltándose la ley sin temor a arrollarla porque se creen en posesión de ese derecho. Deben estar en lo cierto a la vista de la impunidad que suele acoger la variedad de atropellos que perpetran. España es el país donde, sin pudor alguno, los privilegios llegan a ser institucionalizados. Diez mil personas gozan ya de prerrogativas judiciales en caso de delinquir. La reina, el príncipe y la princesa acaban de sumarse por decisión del gobierno a esta larguísima lista de aforados. Otra anomalía democrática más que contrasta con los países de nuestro entorno donde solo los presidentes de República -como mucho, nadie en la mayoría de ellos- ostentan esa condición excepcional. Las élites en España están estos días que se salen. Tendrá algo que ver a quién tienen situado a la cabeza del poder  del Estado? Pocos nos han instruido mejor que Rajoy que acerca de cómo piensan las gentes de su clase

 Se diría que a los 24 años se estampó en la frente un sello de registrador de propiedades, timbrado en pesetas -la moneda española del siglo pasado-.  Ambas características marcarían el carácter de Mariano Rajoy: su amor a lo añejo y a fijar títulos. Ascendido hasta la cúspide en su carrera política, a la que lleva dedicada casi 35 años, Rajoy pasó a culminar su secreta vocación: convertirse también en registrador de estirpes.

 Hasta hace unos 5 ó 6 años aún se encontraban en la Red, sus dos famosos –aunque nunca lo suficiente- artículos sobre la desigualdad humana publicados en el Faro de Vigo en 1983 y 1984. Desgranaba el entonces diputado del PP sus argumentos sobre la preeminencia de unas clases sobre otras, escribiendo: “Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (…), era un hecho objetivo que los hijos de ‘buena estirpe’ superaban a los demás“. Notemos que en la estirpe de Rajoy hay una afición desmedida por dar como “verdades indiscutibles” lo que no son sino opiniones personales.

 Suele resaltarse menos, sin embargo, el hallazgo intelectual del gran teórico de las estirpes: la “Envidia igualitaria”, concepto que Rajoy desarrolla a partir de la idea primigenia de un ilustre franquista, Gonzalo Fernández de la Mora. La igualdad para ambos se basa en los genes de mayor o menos calidad: “El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, el color de la piel y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político”.  En la estirpe de Rajoy, por cierto, se hace un flaco favor al coeficiente intelectual de los progenitores.

 Rajoy traduce la desigualdad en la que cree. Desciende al terreno práctico y grita ante la aberración que planteaba en aquella época –ay- la Declaración de la Renta al establecer baremos distintos de cotización: “¿Por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria”. En la estirpe de Rajoy, como observarán, falla estrepitosamente el dominio de las matemáticas. Y también de la Constitución Española que consagra la progresividad fiscal, hoy bastante deteriorada.

  El registrador de estirpes llegó un día, pues, a la presidencia del gobierno español y ya pudo actuar sobre esos infectos seres que, además de ser inferiores, osan tener envidia igualitaria y perturbar –algo- a quien ostenta la supremacía natural. Y actuó en consecuencia. ¿Pero qué es eso de querer casa, comida, sanidad, educación, un trabajo estable, una remuneración que permita afrontar los gastos o una vejez como si fueran altos, guapos, delgados, portentosamente inteligentes y sobre todo de buena familia?

 Cuando habla de la crisis dice que se sale de ella “ sin las anteojeras de prejuicios ideológicos trasnochados“. Ya lo había anticipando en su tratado de las estirpes: “todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de la riqueza” tienen como objetivo imponerla y son “radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre”. Desigual. Con la superioridad incontestable de elementos como Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y sus semejantes. Hay seres tan estúpidos que no la aceptan ¿puede creerse? ¿puede tolerarse?

 Rodeado de mentes funcionarias de ganancias privadas, Rajoy se ha dedicado con fruición a desmantelar el Estado del bienestar al que la escoria social no tiene derecho. Todo pertenece por lógica a la estirpe de Rajoy, aquella para la que él trabaja. A la de las Aguirres prepotentes y el resto de la casta que ha vuelto a tomar por sus fueros este país, si alguna vez se apearon mínimamente de sus tronos.

 Imprescindible carecer de sentimientos o de la más mínima empatía hacia las víctimas. En la estirpe de Rajoy, el corazón sobra. Hay que primar el cuidado del bolsillo, con sueldos, sobresueldos legales y lo que caiga de esa contabilidad B de dinero tramposo cada vez más clara judicialmente. Viene bien, ayuda, corromperse y corromper, comprar voluntades y cortar las alas de alguna manera a quien quiera provocar algún cambio.

 Buscar el rédito personal y de grupo antes que el bien de la sociedad a la que se dice representar. No tener complejos, ni miedo de ser tachado de traidor y hasta rastrero porque también puede acarrear beneficios. Como cuando Rajoy aprovechaba sus salidas internacionales – desde una de las primeras como ésta- para que instancias europeas condenaran actuaciones progresistas españolas –cuando las ha habido-.O para alinearse con el ultimátum de Bruselas, Obama y todo el cónclave neoliberal, en los fatídicos días de Mayo de 2010, cuando el austericidio comenzó.

 A pesar de los incontables privilegios de los que disfrutan las estirpes de los Rajoy del mundo, no todos quisiéramos pertenecer a ella. Pensar, por ejemplo, en ese día que se cae –en desgracia o tal cual- y se ha sembrado tanto asco, desprecio y odio que nadie acude en ayuda. En cualquier caso, España tiene pendiente una radical transformación democrática. Algo así como dar un salto al siglo XXI desde la Edad Media en la viven instalados un montón de fantoches que se creen superiores a los demás.

Artículo publicado en eldiario.es

El Periscopio

 

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ATTAC Acordem: Jornades “La banca o la vida”

Mar, 22/04/2014 - 10:00

Jornades “La banca o la vida”
Organitzen: ATTAC Acordem i Fem-la Nostra
Pati Llimona. C. Regomir, 3. Barcelona

- 7 de maig, a les 19 h.:
Joan Tugores
Xerrada-Debat: La banca, factoria de la crisi

- 21 de maig, a les 18.30 h.:
Juan Hernández Vigueras
Els riscos de la banca a l’ombra

- 4 de juny, a les 19 h.:
Andreu Misse, PAH, 500×20, Afectats per les Preferents
Taula rodona: Estafes bancàries i resistències

- 11 de juny, a les 18.30 h.:
Carlos Sánchez Mato, Agustí Colom, Enric Marín
Taula rodona: Banca pública sí… però de quin tipus?

- 18 de juny, a les 19 h.:
XES, FETS, COOP57, FIARE
Taula rodona: Per unes finances ètiques i solidàries

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Derrumbe del comercio mundial confirma nueva recesión

Mar, 22/04/2014 - 08:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

En enero advertíamos la sostenida caída del comercio mundial graficada por el Índice Baltic Dry que mide la demanda de transporte marítimo. Este índice ha mantenido su tendencia a la baja y el viernes llegó a los 1.000 puntos, un nuevo mínimo en 14 meses tras los 1.370 alcanzados en enero(en 2009 llegó a 4.650 puntos). Esto indica que el volumen del comercio mundial por vía marítima se está reduciendo a pasos agigantados dado que la demanda de nuevos buques portacontenedores disminuye rápidamente.

Esto confirma lo que hemos señalado sobre la caída del comercio mundial y el desplome del modelo económico basado en las exportaciones. Esto es fruto de muchas líneas de acción que han sido negadas o minimizadas por las castas predominantes. El mundo alcanzó sus cotas máximas de sobreexplotación de los recursos y esto propagó la mayor desigualdad de la historia. Como señala el informe Oxfamse gobierna para la élites, es decir para el 1% de la población. El 99% nunca ha interesado a los creadores de las políticas económicas. Esto es lo que está llevando al mundo a una cruda decadencia.

El Índice Baltic Dry muestra la imparable caída del comercio mundial producto de la brutal caída de la demanda y la inversión. Cuando este fenómeno se produce a siete años del inicio de una crisis que aún gravita con fuerza en gran parte del mundo, debería dar de pensar… Desde enero no ha parado la caída en el transporte marítimo mundial de mercancías, y esto reduce la demanda de la construcción de nuevos buques y genera una gran espiral en reversa.

Los astilleros de Corea del Sur, encabezados por Hyundai Heavy Industries, se han quejado de la rápida disminución de las órdenes para fabricar nuevos buques portacontenedores, como el Seul Tower, de la imagen. La industria naviera enfrenta sus días más amargos con un exceso de capacidad de buques portacontenedores sin usar y destinados al olvido. No hay pedidos de nuevos buques marítimos y los astilleros de Corea del Sur se verán obligados a vender activos para evitar la bancarrota.

El Índice Baltic Dry es un indicador importante del transporte marítimo mundial de mercancías. Cubre principalmente los precios de envío de carbón, mineral de hierro y grano, y es el más importante indicador del comercio mundial. Como señalamos en enero, el Baltic Dry sufrió una caída del 40 por ciento, dando cuenta del peor comienzo de año para el comercio marítimo en más de 30 años.

La desaceleración económica de China agrava la caída confirmando que el comercio mundial no volverá a ser el mismo, lo que marca el fin del modelo basado en las exportaciones. China ha confirmado seis meses de caída de las exportaciones y ha enterado cinco meses consecutivos de caída en las importaciones de petróleo. La contracción global del comercio, la inversión y el crecimiento empujará los precios a la baja acelerando el pulso deflacionario de la economía mundial. La economia mundial se encuentra muy lejos de la “recuperación” que anticipa Olivier Blanchard. Pero éste será tema de otro post.

Publicado en www.elblogsalmon.com

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Mil millones en la pobreza más extrema

Mar, 22/04/2014 - 06:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

Hace unos días, Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, aseguró que 1.000 millones de personas viven hoy en la pobreza más extrema. Es la séptima parte de población, casi un 15% de habitantes de la Tierra. Para señalar la gravedad de la situación, Kim indicaba que “para acabar con esa pobreza extrema se necesitaría que un millón de personas dejara ser pobre cada semana durante 16 años”.

Hace casi cinco años, José Vidal Beneyto escribía que “cada tres segundos muere un niño por sufrir pobreza y frente a ello cada día se multiplica vertiginosamente la fortuna de los más ricos”. Había profundizado en un informe de la ONU sobre Desarrollo de los Recursos Humanos que desmontaba la falacia de la pobreza por circunstancias inevitables. Malnutrición, hambre, enfermedades, explotación, analfabetismo, mortalidad infantil… podrían eliminarse si acabamos con un orden social cuyo principal objetivo es aumentar la riqueza de los ricos.

Citaba Vidal Beneyto un informe de Emanuel Saez y Thomas Piketty que mostraba que el 1% de habitantes más ricos de Estados Unidos poseía una fortuna superior a lo que tenían entonces 170 millones de estadounidenses con menos recursos. Pero eso era exacto hace casi cinco años. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley (Striking It Richer: The Evolution of Top Incomes in the United States) muestra que de 2009 a 2012, en Estados Unidos, el 1% más rico de la población se apropió del 95% del aumento de ingresos de ese país. El beneficio del 1% más rico creció más del 30% en ese periodo, pero el aumento del 99% restante solo fue un reducidísimo 0,4%.

Como muestran datos de Credit Suisse, en un mundo de 7.300 millones de habitantes, casi la mitad de la riqueza está en manos del 1% de población, en tanto que la otra mitad se reparte entre el 99% restante, abundando los que menos tienen. Una desigualdad que crece sin cesar, pues la riqueza cada vez se redistribuye menos y se concentra más en muy pocas manos.

En el Reino de España, si se mide el ingreso del 20% más rico de la población y el 20% más pobre, nos recuerda Juan Torres, la desigualdad aumenta espectacularmente desde 2007. Y España deviene el país europeo más desigual. En 2011, solo Bulgaria y Rumanía tenían tasas de riesgo de pobreza más elevadas.

Pero no solo España. En Alemania ya hay ocho millones de trabajadores que ganan menos de 450 euros mensuales y en Francia, cuyo nivel de pobreza es el mayor desde 1997, dos millones de asalariados ganan menos de 645 euros al mes y 3,5 millones de personas necesitan ayuda alimentaria para sobrevivir. Incluso en los países con fama de más igualitarios (Suecia, Noruega…) la renta del 1% más rico ha aumentado más del 50%, pero no así la del resto.

El caso español es más grave. Según datos del FMI, solo Lituania la supera en aumento de desigualdad. Lo que significa que desigualdad y pobreza asociadas alcanzarán niveles insostenibles de no poner remedio. Porque hablar de desigualdad es necesariamente hablar de pobreza. Y la pobreza que acompaña a la desigualdad tiene terribles consecuencias. Por ejemplo, Joanna Kerr, directora general de Action Aid, acaba de anunciar que, de no actuar de inmediato, un millón de niños más podrían morir de aquí a 2015.

Pero no se lucha contra la pobreza sin hacerlo contra la desigualdad. Una desigualdad que no cesa y algunas de cuyas causas estructurales son la imposición de una libertad total para compras y ventas de bienes, capitales y servicios; la desregulación absoluta de la actividad económica (sobre todo financiera); la reducción drástica del gasto público, más la exigencia de un rígido control presupuestario, sobre todo en servicios y satisfacción de derechos sociales. Por no hablar de la indecente rebaja sistemática de impuestos a los más ricos que empezó en los ochenta y no ha cesado.

Es evidente que para combatir la pobreza extrema es imprescindible acabar con la riqueza extrema. Como dijo Eduardo Galeano, “este capitalismo asesino mata hambrientos en lugar de matar el hambre y está en guerra contra los pobres, pero no contra la pobreza”. Así las cosas, es obvio que hay que hay que zanjar el capitalismo.

Periodista y escritor

Artículo publicado en Express Zacateca
Fuente: CENTRO DE COLABORACIONES SOLIDARIAS

xacata.wordpress.com

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Las causas del enorme desempleo y la baja ocupación de la Unión Europea

Lun, 21/04/2014 - 17:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC

Uno de los hechos que está ocurriendo en la Unión Europea es (además del muy preocupante elevado desempleo) el descenso del empleo, es decir, del número y porcentaje de personas que trabajan. Este problema alcanza su máxima expresión en los países llamados periféricos de la eurozona, tales como España, Portugal, Irlanda, y Grecia, pero no se limita a ellos. En la mayoría de países de la eurozona, el sistema económico no produce suficientes puestos de trabajo. Y esta es la principal causa de que existieran nada menos que 27 millones de parados en la Unión Europea en 2013.

El mayor problema, sin embargo, es que este elevado desempleo y falta de creación de empleo es, en gran parte, resultado directo de las intervenciones promovidas por el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, conjunto conocido como la Troika. Las políticas de austeridad, con recortes del gasto público y del empleo público, la desregulación del mercado orientada a reducir los salarios, y la ayuda de estas instituciones al capital financiero, que quiere decir predominantemente la banca, han jugado un papel clave en reducir el nivel de vida de las clases populares. Han limitado su capacidad adquisitiva, disminuido la demanda y reducido la actividad económica y la producción de empleo, además de aumentar la pobreza y la miseria.

Especial mención debería hacerse de la ayuda a la banca, que ha tenido un efecto muy negativo para la creación de empleo. Esta ayuda tendría que haber servido para ofrecer crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias. Pero esta ayuda no ha servido para tal fin, sino para aumentar los beneficios de la banca, beneficios que ha conseguido a base de comprar deuda pública a unos intereses elevadísimos (que han restado fondos a los Estados para crear empleo) y también de inversiones financieras en fusiones de grandes empresas (que tienen como consecuencia la destrucción de empleo) y otras actividades especulativas, que restan en lugar de sumar puestos de trabajo. En realidad, hay una relación directa entre el tamaño del sector financiero, la actividad especulativa en la economía y la limitada producción de puestos de trabajo (ver Frank Roels “What Hope Is There For The 27 Million Unemployed in Europe?”, en Social Europe Journal, 27.03.14).

Frente a esta situación, la propuesta que deriva sobre todo de economistas liberales de que la principal necesidad en este momento es la de invertir en educación y formación es dramáticamente insuficiente. En una de sus presentaciones semanales en Catalunya Ràdio, en el programa de Mònica Terribas, el “economista de la casa”, como lo llama TV3, el Sr. Sala i Martín, subrayaba que la solución era una nueva educación en la que se enfatizara la cultura emprendedora entre la juventud. Independientemente de la necesidad de promocionar este tipo de cultura, el hecho es que, sea la cultura que sea, su impacto será mucho menor en la creación de empleo, pues esta postura asume que el desempleo se debe a la falta de adaptación de la persona a los supuestamente abundantes puestos de trabajo. Y ello no es así. En realidad, en la Unión Europea hay solo dos millones de puestos de trabajo que están sin ocupar, lo cual representa una cifra mínima del número de puestos de trabajo que se necesitarían para que dejara de haber desempleo (27 millones).

El comportamiento ilegal de la Comisión Europea y del BCE

Ello no implica que no deba hacerse una reforma profunda en el sistema educativo, aun cuando no creo que el punto central debiera ser la necesidad de estimular lo que se llama la actividad emprendedora, que quiere decir, por regla general, empresarial. La función de la educación debería ser, no crear empresarios, sino ciudadanos. Lo que la Comisión debería hacer son, como la Confederación Europea de Sindicatos ha indicado, unas inversiones masivas para crear empleo en áreas importantes, que van desde la infraestructura humana a la física, cultural y ambiental, con una gran expansión de las inversiones en el cuidado y atención a las personas y a la población. Pero ello no ocurrirá a no ser que haya un cambio político muy significativo en el sistema de gobierno de la UE y de la eurozona.

Hoy, la gobernanza de la UE y la eurozona está dominada por instrumentos políticos próximos, sobre todo, al capital financiero. De ahí el protagonismo del BCE, que, como lobby de la banca, ha intervenido en áreas que, por cierto, no son de su competencia, promoviendo las políticas de austeridad. Por fin, el Parlamento Europeo (PE) ha cuestionado y denunciado al BCE por intervenir en áreas ajenas a su función. Pero más importante aún es el informe Andreas Fischer-Lescano, profesor de Derecho y Política Europeos de la Universidad de Bremen (informe que fue encargado por la Confederación Europea de Sindicatos), en el que detalla cómo la Comisión Europea y el BCE han violado sistemáticamente la legislación vigente en la Unión Europea, incluyendo la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, un texto legal que debe respetarse –y que no es respetado por la Comisión Europea y el BCE. Lo que está ocurriendo con la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea es lo mismo que ocurre con la Constitución Española, que se utiliza constantemente para imponer sacrificios en defensa de la propiedad, olvidando otros que –supuestamente, garantizan derechos sociales y laborales– son papel mojado.

En defensa de los sindicatos

Una última observación. Existe hoy en la Unión Europea una movilización antisindical patrocinada y promovida por la banca y la gran patronal en cada país de la UE y a nivel del establishment europeo (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Consejo Europeo), altamente influenciado por el capital financiero. Esta avalancha alcanza su máxima expresión en los países llamados “periféricos”, tales como España, Grecia y Portugal, donde el ataque antisindical es masivo. Hoy estamos viendo una demonización de los sindicatos, a los cuales se presenta como responsables de toda una serie de daños, incluido el elevado desempleo. Se argumenta que su defensa de los contratos fijos está dificultando la contratación de nuevos trabajadores, siguiendo las teorías insiders versus outsiders que he criticado extensamente en mis trabajos mostrando la carencia de evidencia científica que las apoye. Pero últimamente esta demonización ha incluido una campaña de desprestigio, intentando mostrar a los sindicatos de clase como corruptos, resultado de unos juicios altamente politizados que tienen como objetivo destruirlos. Y los medios, la gran mayoría de persuasión conservadora y neoliberal (altamente dependientes de la banca para su financiación), juegan un papel clave en esta promoción, ignorando que, en términos comparativos, los datos muestran que los sindicatos de clase son mucho menos corruptos que la gran patronal, los partidos políticos, la banca o las grandes familias y/o fortunas.

Esta campaña llega al nivel de ataques personales como, por ejemplo, en contra de Cándido Méndez, el Secretario General de la UGT (una de las voces más combativas y contundentes en el mundo sindical), ataques que han alcanzado niveles deleznables y a los cuales sectores de algunas izquierdas sectarias han añadido su voz. La causa real de este ataque feroz en contra de los sindicatos ha sido y continúa siendo su defensa de los trabajadores y su excelente labor en defensa del Estado del Bienestar de todos los españoles. El gran capital, con la ayuda de sus medios, es consciente de que para conseguir lo que desea necesita inhabilitar e incluso destruir el movimiento sindical. Y lo están intentando con la ayuda de gran parte de los medios, financiados por préstamos de la banca. Así de claro.

Publicado en Nueva Tribuna
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Queda proclamada la III República

Lun, 21/04/2014 - 12:00

Víctor Arrogante – Nueva Tribuna

Como consecuencia de los resultados de las elecciones municipales celebradas el domingo, el rey ha abandonado España. Los resultados han dado el triunfo a los partidos republicanos y de izquierdas. Ante el vacío institucional, las Cortes han proclamado la III República. El diario ABC ha publicado una declaración del rey, emitida desde un lugar desconocido. Estos podrían ser los titulares de una crónica que no ha ocurrido, pero que algún día serán realidad.

«Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo… Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación, suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos», decía Alfonso XIII desde el exilio y algo así escucharemos pronto.

«Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra República de la mano», declamaba Antonio Machado por la llegada de la deseada República. En 36 horas el reinado de Alfonso XIII llegaba a su fin. Fue un proceso rápido, limpio, incruento e imprevisto. La monarquía se había vuelto incompatible con los que creían en un régimen democrático y la República empezó a postularse como la única opción de futuro, incluso entre los monárquicos.

Todo había comenzado en abril de 1930, cuando Indalecio Prieto en el Ateneo de Madrid afirmaba: «Es hora de las definiciones. Hay que estar con el rey o contra el rey». Días antes el ex ministro monárquico Alcalá-Zamora, que se había pasado a las filas republicanas, afirmó que solo existía un poder legítimo: las Cortes Constituyentes. Así se fue fraguando el Pacto de San Sebastián del 17 de agosto de 1930, al que se sumaron el PSOE y la UGT en octubre, convocando una huelga general que iba a ir acompañada de una insurrección militar para meter a «la Monarquía en los archivos de la Historia» y establecer «la República sobre la base de la soberanía nacional representada en una Asamblea Constituyente». Fracasó la huelga y más tarde ganó la República.

Había sido el domingo 12 de abril, hace ahora 83 años, cuando se celebraron las elecciones municipales, convocadas con el objetivo de consolidar la monarquía, que era un símbolo de decadencia y que resultaron ser su perdición. Los resultados dieron el triunfo a las candidaturas «republicano-socialistas» en 41 de las 50 capitales de provincia y los candidatos republicanos fueron derrotados por los partidos monárquicos en las zonas rurales. Pero pese a que los resultados globales le eran favorables, provocaron la caída de la monarquía.

En un manifiesto dirigido a intelectuales, firmado por Marañón, Pérez de Ayala y Ortega y Gasset ¬—creaban la Agrupación al Servicio de la República, El Sol, 10 de febrero de 1931—, se decía que «Cuando llegan tiempos de crisis profunda, en que, rota o caduca toda normalidad, van a decidirse los nuevos destinos nacionales, es obligatorio para todos salir de su profesión y ponerse sin reservas al servicio de la necesidad pública». Pues en esas estamos. Momentos difíciles, con grandes sufrimientos para una gran mayoría. En esta situación debería ocurrir que, en lugar de resignación, la ciudadanía nos rebelásemos contra los recortes, los abusos y la corrupción política e institucional, movilizándonos de forma permanente, a favor de los derechos de quienes solo tenemos la fuerza del trabajo para vivir o ni eso, y promover la III República.

Sí, ya sé que la República no da de comer ni es sinónimo de solución de problemas, pero es una salida digna, que abriría con ilusión un horizonte de futuro. Todo parte de un sueño, que con tesón y compromiso puede hacerse realidad. La idea republicana representa la democracia y, como tal, es la única opción capaz de proporcionar a la ciudadanía la cultura de la honradez y responsabilidad, para alcanzar la libertad, la igualdad y la fraternidad. Un espacio donde el ciudadano republicano se sienta libre y participativo por una sociedad en donde la justicia social sea un bien, porque sin justicia no hay democracia. Una sociedad en la que el pueblo sea el auténtico soberano, en una nación europea y fuera de bloques militares. Un Estado federal, laico y republicano.

Hace unos días, como en 1931 lo hicieron otros, decenas de intelectuales firmaron un escrito, manifestando que «Ha llegado el momento de que los españoles decidamos en plena libertad el régimen que deseamos para España». Por ello pedían la convocatoria de un referéndum, «en el que se tenga la posibilidad de elegir libremente entre Monarquía o República», abriendo un proceso constituyente para elaborar una nueva constitución, procediendo después a la convocatoria de elecciones generales, para la formación de un nuevo Parlamento, que represente a la soberanía popular. La constitución que se adopte, decían, «debe prever las modalidades de elección del Presidente de la República del nuevo Estado federal». Yo también me sumo al proceso.

En una sociedad moderna, no puede existir más aristocracia que la de la inteligencia y el trabajo, en la que todos los hombres y mujeres, sin excepción, sean iguales ante la ley. La soberanía debe residir exclusivamente en el pueblo y nunca en una persona o institución. En una auténtica democracia, solo pueden ejercer el poder aquellos elegidos en votación popular. Ha llegado la hora de establecer un estado auténticamente laico, porque la libertad en todas sus manifestaciones, individual o colectiva, debe ser la piedra angular sobre la que se estructure una sociedad y porque el estado, para ser el garante de las libertades, debe declararse neutral ante todas las confesiones religiosas.

Democracia y laicismo en un estado solidario, que garantice el derecho al trabajo a toda la ciudadanía, la educación como obligación esencial del Estado, gratuita desde la escuela infantil hasta la Universidad. Un estado solidario en el que la Sanidad Pública sea universal, gratuita y de calidad, con prestaciones sociales que aseguren una vida digna a los más desfavorecidos. El Estado y la Sociedad deben garantizar un sistema de pensiones que asegure un adecuado nivel de vida para las personas jubiladas.

Un Estado solidario no puede ser sino pacifista. El derecho a la vida y a la integridad física debe ser protegido por el Estado, como también debe proteger la calidad del ecosistema y la vida de quienes la conforman, ambos elementos básicos para la sociedad del bienestar que se propugna. El estado debe ser un instrumento necesario en la búsqueda de la paz universal garantizando el necesario equilibrio entre la paz social y el disfrute de los bienes adquiridos, con solidaridad.

Gregorio Marañón, Pérez de Ayala y José Ortega y Gasset se proponían movilizar a «un copioso contingente de propagandistas y defensores de la Re¬pública española». Se hacía un llamamiento a «todo el profesorado y magisterio, a los escritores y artistas, a los médicos, ingenieros, arquitectos y técnicos de toda clase, a los abogados, notarios y demás hombres de ley». También se referían muy es¬pecialmente a la necesidad de contar con la colaboración de la juventud. Hoy como ayer hay que movilizarse, especialmente los jóvenes, pues es vuestro futuro el que se avecina y debéis organizarlo.

La III República que viene debe ser la obra de todos, hombres y mujeres, en un esfuerzo común por dotarnos de un Estado acorde con nuestro tiempo. «No es una quimera, no es una utopía. Es una urgente necesidad de regeneración democrática», dicen hoy los intelectuales. Por su parte, los de 1931 terminaban diciendo: «La República será el símbolo de que los españoles se han resuelto por fin a tomar briosamente un sus manos su propio e intransferible destino». Será realidad, si todos nos unimos y luchamos juntos por conseguirlo, para poder decir: ¡queda proclamada la III República Española¡

 

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El ITF muestra la patita

Lun, 21/04/2014 - 08:00

Comunicado de ATTAC España

ATTAC lleva 15 años exigiendo la implantación de un Impuesto global a las Transacciones Financieras para regular las finanzas y recaudar dinero que ayude a luchar contra la pobreza y el cambio climático. En este período hubiéramos recaudado al menos  1,5 billones de euros (la mitad de ellos en la UE) y se habrían reducido muy notablemente las operaciones financieras más especulativas.

Este IVA progresivo a la especulación muy inferior al 1% ha recibido todas las descalificaciones imaginables por parte de quienes defienden los intereses de los “mercados financieros”, eufemismo para poner nombre a los que controlan el movimiento del capital financiero global en su provecho especulativo a corto plazo y contra las necesidades inmediatos y a largo plazo de la población mundial.

La crisis que se manifestó con toda su crudeza a partir del año 2008 ha obligado a 11 países de la Unión Europea (entre los que está España) a reconocer la necesidad de implantar un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) por lo que han tenido que abandonar su línea argumental nacida en el Consenso de Washington que defendía fanáticamente la desregulación, las privatizaciones, el rechazo a los impuestos, la falta de prisas en la armonización fiscal y la libertad impune del movimiento de capitales.

Aunque la reaparición actual del ITF en la agenda europea tiene un evidente oportunismo electoral de cara a las  elecciones europeas del 22 de mayo y puede acabar siendo un ejemplo más de la estafa de nuestros actuales dirigentes, es un hecho indudable que expresa un retroceso de sus posiciones ideológicas neoliberales. Lo hacen porque no tienen mas remedio.

Se corrobora una idea central de la propuesta original de ATTAC: el ITF es un impuesto técnicamente posible, económica y socialmente muy útil y sólo depende para su implantación de la voluntad política.

Sin embargo, lo que se pretende aprobar dista de nuestra histórica reivindicación. Además de las rebajas y el insuficiente gravamen, se deja fuera gran parte de las transacciones financieras ya que se ha anunciado que sólo estarán sujetas las operaciones con acciones y más adelante otros activos, aunque en ningún caso las divisas. El gravamen que finalmente parece que se aprobará se reduce al 0,1% para las acciones y el 0,01% para los derivados. A esto se une que se hará tributar a las entidades financieras según el principio de emisión y no el de residencia lo que nos reafirma en que un ITF que exprese todo el potencial ciudadano transformador que los europeos queremos, requiere de un cambio político en Europa que sustituya a las actuales élites y modifique la forma no democrática de funcionar de sus instituciones ejecutivas.

Mientras tanto seguiremos exigiendo, junto al creciente movimiento social europeo, la aplicación de un ITF global como el que proponemos desde 1999, junto a otras medidas imprescindibles para derrotar a la dictadura de los mercados financieros y devolver a la ciudadanía europea la dirección democrática de su proyecto común; tales como el cierre de los paraísos fiscales, la implantación de la renta básica ciudadana y el impulso de políticas que tengan como primer objetivo la creación de puestos de trabajo dignos y bien retribuidos para todos los ciudadanos.

Las ideas tienen consecuencias cuando van de la mano de la movilización social. Lo prueba la propuesta de ATTAC de la Tasa Tobin, ahora rebautizada como ITF, que es apoyada por una mayoría de la ciudadanía europea que continuará trabajando para no verse engañada una vez más.

 

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Asamblea Extraordinaria de ATTAC España 2014

Lun, 21/04/2014 - 06:00


Durante los días 29 y 30 de marzo tuvo lugar en Madrid la Asamblea Extraordinaria de ATTAC-España de 2014. En ella se debatieron diversos temas de interés que desde los núcleos de ATTAC en el estado español se están trabajando, debatiendo y acercando a la ciudadanía..

Los documentos presentados para su discusión tienen la finalidad de promover el debate y alcanzar los máximos niveles de consenso en el conjunto de la organización. Entre ellos se aprobó un documento que expresa la voluntad de ATTAC-España en relación a la construcción de Otra Europa. En este documento se proponen entre otras medidas una reforma radical de la política monetaria, que integre los objetivos económicos, sociales y medioambientales que son la base del desarrollo alternativo que queremos para Europa; la recuperación de la estabilidad financiera que posibilite romper las burbujas especulativas en los mercados financieros e inmobiliarios; abordar y resolver a escala europea la trampa de la deuda, que subyuga y limita la acción de los estados; una armonización fiscal sin paraísos fiscales como mecanismo de lucha contra la evasión de capitales y el dumping fiscal; un nuevo modelo productivo, no depredador de la naturaleza; resolver el desastre del euro y cambiar radicalmente las reglas del comercio internacional, comenzando con un rechazo frontal del TTIP entre EEUU y la UE.

Otro de los documentos aprobados fue el de Políticas de Actuación ante la deuda que ante un riguroso análisis de los elementos que intervienen en este mecanismo presupuestario se proponen unas actuaciones en materia política y en materia económica como una profunda transformación social y democrática, que otorgue a la ciudadanía la soberanía política de las decisiones, la instauración de mecanismos de transparencia democrática, que dificulten la corrupción en las instancias políticas, un cambio del modelo productivo y desarrollo de la economía real al servicio de las personas frente a la financiera, en el que se asuman los límites materiales del planeta y las necesidades de cuidado de las personas.; la lucha decidida y eficaz contra el fraude fiscal, así como la eliminación de los paraísos fiscales, una política de gasto público expansiva, centrada en garantizar el bienestar de la población, la igualdad de género y un modelo productivo respetuoso con el medio ambiente y con el que se recupere la soberanía productiva, la implantación de una renta básica para todas las personas.

A lo largo de la asamblea se debatieron otros temas como una propuesta de Municipalismo democrático frente a la ofensiva neoliberal que desmantela la administración más cercana a la ciudadanía, la profundización democrática de las instituciones con la inclusión de la dimensión participativa de los ciudadanos y ciudadanas en los asuntos públicos y desde una nueva concepción del poder, el poder obediencial.

El conjunto de las personas asistentes abordaron las estrategias de convergencia antineoliberal con las que ATTAC mantiene un firme compromiso, desde la convicción de que sólo con el conjunto de las fuerzas antineoliberales y antipatriarcales será posible retomar el control de la política por parte de la ciudadanía.

También se dedicó un tiempo a valorar la reciente movilización de Las Marchas de la Dignidad en las que ATTAC hemos sido partícipes. En el debate mantenido se saludó la capacidad  de la ciudadanía organizada, resaltando el proceso de autogestión, de abajo a arriba, y su éxito masivo, así como la repercusión internacional. Se reafirmó el carácter pacífico de las movilizaciones, y se condenó expresamente la violencia física y nos sumamos al comunicado del equipo jurídico de las Marchas, exigiendo una investigación judicial de lo ocurrido al final de los actos. Por otra parte se denunció la escandalosa manipulación informativa y la criminalización de la protesta, que ha centrado su valoración solo exclusivamente en la violencia, pretendiendo invisibilizar las reivindicaciones y la fuerza que ha tomado el movimiento ciudadano antineoliberal y antipatriarcal.

 

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Ucrania: soluciones urgentes

Dom, 20/04/2014 - 12:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Cuando todo se va sabiendo sobre el golpe de Estado, y el Gobierno “instalado” en Kiev, aparece que la mejor fórmula para restablecer la convivencia es un Estado federal y la convocatoria de elecciones.

La UE deberá revisar rápidamente, después de tantos fracasos, su política exterior. Ahora, una vez más, la solución está en las Naciones Unidas a las que se debería encomendar garantizar un proceso electoral fiable.

Creo que vale la pena reproducir el artículo del Blog que publiqué el día 10 de marzo pasado:Había -guste o no reconocerlo a los neoliberales del G7, G8, G20- un presidente elegido democráticamente. Este Presidente -¡cómo sucede a menudo!- no se comportó muy democráticamente.Y se inició una insurrección popular. Hasta aquí, todo correcto.Lo que sucede es que, de pronto, aparecieron insurgentes armados hasta los dientes, actuando con una violencia extrema y una estrategia de confrontación muy sospechosa. Por la fuerza bruta se recuperó el poder perdido en las urnas.La Unión Europea, que hubiera debido reaccionar de inmediato, acabó de espectador (complacido, porque hay demasiados intereses, especialmente relacionados con los numerosos gaseoductos) y bendijo al nuevo Gobierno sin tener en cuenta los “procedimientos” empleados. Todo vale, porque los combustibles que reciben valen mucho…La minoría rusa de esta parte de Ucrania no cuenta, como cuenta poco la no rusa de Crimea. Con la Crimea otomana, rusa y luego “cedida” por Kruschev a Ucrania, Putin ha advertido que no se juega… y ahora mismo existe una amenaza real de confrontación bélica.Hay que volver a las urnas. Hay que realizar, bajo la supervisión de las Naciones Unidas -¿ven como, al fin y al cabo, los “grupos plutocráticos” no sirven para arreglar las cosas sino exclusivamente para liarlas?- unas elecciones bien preparadas en toda Ucrania, cuya resultado podría ser una federación o confederación, que garantizara democráticamente un auto-gobierno que respondiera a la diversidad cultural y política de los ucranianos en su conjunto.Se habría solucionado la unidad en la diversidad y se daría una espléndida lección a quienes siempre han subordinado a los mercados dimensiones tan esenciales desde un punto de vista histórico, étnico, cultural…Sí, es de este modo y no como amenaza la OTAN como podría superarse pacíficamente tan crítica situación.http://federicomayor.blogspot.com.es
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Chomsky / Seguridad y política de Estado (I)

Dom, 20/04/2014 - 08:00

Noam ChomskyLa Jornada

Parece una proposición plausible, casi evidente por sí misma, hasta que miramos más de cerca y preguntamos: ¿seguridad para quién? ¿Para la población en general? ¿Para el poder del Estado mismo? ¿Para los sectores dominantes?Según a lo que nos refiramos, la credibilidad de la proposición varía de desdeñable a muy alta.La seguridad para el poder del Estado está en el punto más alto, como ilustran los esfuerzos de los estados por protegerse del escrutinio de sus propias poblaciones.

En una entrevista en la televisión alemana, Edward J. Snowden señaló que su momento de decisión llegó cuando vio al director de inteligencia nacional, James Clapper, mentir abiertamente bajo juramento en el Congreso, al negar la existencia de un programa de espionaje interno dirigido por la Agencia de Seguridad Nacional.

Snowden explicó: El público tenía derecho a saber de esos programas. A saber lo que el gobierno hace en su nombre, y lo que hace en contra del público.

Lo mismo pudieron haber dicho con justicia Daniel Ellsberg, Chelsea Manning y otras valerosas figuras que actuaron con base en el mismo principio democrático.

La postura del gobierno es muy diferente: el público no tiene derecho a saber, porque de ese modo se vulnera la seguridad… en grado severo, afirman los funcionarios.

Existen varias razones para tomar con escepticismo esa respuesta. La primera es que es casi por completo predecible: siempre que se expone un acto del gobierno, éste por reflejo aduce la seguridad. Por tanto, la respuesta predecible conlleva poca información.

Una segunda razón para el escepticismo es la naturaleza de la evidencia presentada. John Mearsheimer, especialista en relaciones internacionales, escribe: “En un principio, de modo nada sorprendente, el gobierno de Obama sostuvo que el espionaje de la NSA tuvo un papel esencial para detener 54 conjuras terroristas contra Estados Unidos, con lo que dio a entender que tuvo una buena razón para violar la cuarta enmienda.

Sin embargo, era mentira. El general Keith Alexander, director de la agencia, reconoció a la larga, ante el Congreso, que sólo en un caso se podía hablar de éxito, y se refirió a atrapar un migrante somalí y tres compañeros que vivían en San Diego, quienes habían enviado 8 mil 500 dólares a un grupo terrorista en Somalia.

A una conclusión similar llegó el Consejo de Supervisión de la Privacidad y las Libertades Civiles, instituido por el gobierno para investigar los programas de la NSA y que, por consiguiente, tuvo acceso extensivo a materiales clasificados y a funcionarios de seguridad.

Existe, desde luego, un sentido en el cual la seguridad está amenazada por la conciencia pública: la seguridad del poder del Estado al ser expuesto.

El concepto fundamental fue bien expresado por el economista político Samuel P. Huntington, de Harvard: Los arquitectos del poder en Estados Unidos deben crear una fuerza que sea sentida, pero no vista. El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

En Estados Unidos, como en todas partes, los arquitectos del poder entienden bien ese aserto. Quienes han examinado la enorme masa de documentos desclasificados en, por ejemplo, la historia del Departamento de Estado, no dejan de notar con cuánta frecuencia la primera preocupación es la seguridad del poder del Estado frente al público, no la seguridad nacional en cualquier sentido significativo.

A menudo el intento de mantener el secreto es motivado por la necesidad de garantizar la seguridad de poderosos sectores nacionales. Un ejemplo persistente es conocido erróneamente como acuerdos de libre comercio, erróneamente porque violan de manera radical los principios del libre comercio y en esencia no tienen nada que ver con el comercio, sino más bien con los derechos del inversionista.

Estos instrumentos, por lo regular, se negocian en secreto, como la actual Asociación Transpacífico… no en completo secreto, por supuesto. No son secretos para los cientos de cabilderos empresariales y abogados que redactan las detalladas normas, cuyo impacto es revelado por las pocas partes que han llegado al público por medio de Wikileaks.

Conforme a la razonable conclusión del economista Joseph E. Stiglitz, la oficina del representante comercial de Estados Unidos representa los intereses de los consorcios, no los del público, y por tanto la probabilidad de que los resultados de las negociaciones sirvan a los intereses de los ciudadanos comunes y corrientes del país es baja; la perspectiva para los ciudadanos comunes de otros países es aún más débil.

La seguridad del sector empresarial es una preocupación regular de las políticas del gobierno, lo cual apenas si sorprende, dado que en principio ese sector es el que formula las políticas públicas.

En contraste, existe evidencia sustancial de que la seguridad de la población del país –que es como se supone que se debe entender el término seguridad nacional– no es una alta prioridad de la política del Estado.

Por ejemplo, el programa global de asesinatos con drones que impulsa el presidente Obama, con mucho la campaña terrorista más grande del planeta, es también una campaña generadora de terror. El general Stanley A. McChrystal, comandante de las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN hasta que fue relevado del cargo, hablaba de las matemáticas de la insurgencia: por cada persona inocente que se mata, se crean 10 nuevos enemigos.

Este concepto de la persona inocente nos dice hasta dónde hemos llegado en los últimos 800 años, desde la Magna Carta, la cual sentó el principio de la presunción de inocencia, que alguna vez se creyó que era el fundamento del derecho angloestadounidense.

Hoy, la palabra culpable significa designado por Obama para ser asesinado, e inocente quiere decir aún no investido con ese estatus.

La Institución Brookings acaba de publicar The Thistle and the Drone (literalmente, El cardo y el zángano, en alusión al sentir de la tribu y a los aviones no tripulados /T.), muy elogiado estudio antropológico de las sociedades tribales escrito por Akbar Ahmed, subtitulado “Cómo la guerra de EU contra el terrorismo se convirtió en una guerra global contra el islam tribal”.

Esta guerra global presiona a gobiernos centrales represivos para que emprendan ataques contra los enemigos tribales de Washington. La guerra, advierte Ahmed, puede llevar a algunas tribus a la extinción, con graves costos para las sociedades mismas, como se observa ahora en Afganistán, Pakistán, Somalia y Yemen. Y, a final de cuentas, a los propios estadounidenses.

Las culturas tribales, señala Ahmed, se basan en el honor y la venganza: Todo acto de violencia en esas sociedad tribales provoca un contrataque: mientras más duros los ataques contra los hombres de la tribu, más crueles y sanguinarios los contrataques.

El ataque al terror puede volverse contra el país de origen. En la revista británica International Affairs, David Hastings Dunn describe la forma en que los drones, cada vez más sofisticados, son un arma perfecta para grupos terroristas: son baratos, se pueden adquirir con facilidad y poseen muchas cualidades que, al combinarlas, los convierten potencialmente en el medio ideal para un ataque terrorista en el siglo XXI.

El senador Adlai Stevenson III, en referencia a sus muchos años de servicio en el Comité de Inteligencia del Senado, escribe: “La cibervigilancia y el acopio de metadatos forman parte de la reacción continuada al 11-S, que ha producido pocas capturas de terroristas y enfrenta una condena casi universal. En muchas partes se percibe que Estados Unidos está empeñado en una guerra contra el islam, contra chiítas y sunitas por igual, en el terreno, con drones, y mediante testaferros en Palestina, desde el golfo Pérsico hasta Asia central. Alemania y Brasil resienten nuestras intrusiones y, ¿qué se ha ganado con ellas?”

La respuesta es que se ha ganado una creciente amenaza de terror, así como un aislamiento internacional.

Las campañas de asesinatos con drones son un mecanismo por el cual la política de Estado pone a sabiendas en peligro la seguridad. Lo mismo puede decirse de las operaciones de asesinato mediante fuerzas especiales. Y de la invasión a Irak, que aumentó en gran medida el terror en Occidente, confirmando las predicciones de la inteligencia británica y estadunidense.

Estos actos de agresión fueron, una vez más, asuntos de poca monta para sus planificadores, que están guiados por conceptos de seguridad enteramente diferentes. Ni siquiera la destrucción instantánea con armas nucleares ha tenido nunca alta prioridad para las autoridades del Estado. Esto lo veremos en el artículo siguiente.

Este artículo, primera de dos partes, está adaptado de una conferencia dictada por Noam Chomsky el 28 de febrero, bajo el auspicio de la Fundación para la Paz en la Era Nuclear, en Santa Bárbara, California

** El libro más reciente de Noam Chomsky es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y nuevos desafíos al imperio estadunidense: entrevistas con David Barsamian). Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Massachusets, EU).

© Noam Chomsky, 2014. Distributed by The New York Times Syndicate.

Traducción: Jorge Anaya.

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Cambio climático: la pausa no contradice la tendencia

Dom, 20/04/2014 - 06:00

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

En estas semanas el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha estado dando a conocer su quinto informe de evaluación. Se trata de los estudios más completos sobre el tema y están disponibles en el portal del IPCC. Pero este acontecimiento se produce en el contexto de un debate interesante sobre la relación entre gases invernadero y cambio climático.

En los últimos 15 años el aumento de temperatura del planeta ha sido más lento de lo que se había pronosticado. Para mucha gente, especialmente entre los que rechazan la evidencia sobre el calentamiento global, este freno en el termómetro global sería la negación de todo lo que se ha dicho sobre cambio climático. ¿Cuáles son las implicaciones de esta pausa en el ritmo del calentamiento global?

Para empezar, es importante insistir que en los últimos tres lustros la temperatura de superficie a nivel global no ha cesado de aumentar. Efectivamente el ritmo ha sido más lento: entre 1998 y 2013 la temperatura aumentó al ritmo de 0.04 grados centígrados por década, en lugar del ritmo de crecimiento de 0.18 grados de los años 90. Esto parece sorprendente si se considera que las emisiones de gases invernadero mantuvieron su tasa de crecimiento ininterrumpida. Todo esto sugiere que no existe un vínculo entre gases invernadero y aumento de la temperatura. Los escépticos del cambio climático también comenzaron a utilizar esta evidencia (la pausa en el crecimiento de la temperatura) como prueba de la incompetencia de los científicos y climatólogos.

Pero si de todas maneras algunos encontraban consuelo en el hecho de que el aumento de temperatura era más lento, hoy existen varias explicaciones sobre este fenómeno y ninguna de ellas pone en entredicho la relación entre emisiones de gases invernadero y calentamiento global. Algunas de estas explicaciones están relacionadas con aspectos metodológicos en las mediciones del cambio de temperaturas. Por ejemplo, muchos de los sistemas de recopilación de datos no toman en cuenta lo que sucede en el Ártico. Y esa región es una de las que experimenta un calentamiento más rápido si se le compara con las demás regiones del planeta. Un estudio incorpora los datos del Ártico (recopilados a través de observaciones hechas por satélites) y permite corregir el efecto de la omisión original. Cuando se toman en cuenta estos datos el aumento de temperatura es de 0.12 grados centígrados entre 1998 y 2012. Por otra parte, las temperaturas promedio de superficie no son el único indicador para medir el cambio climático: durante esos años crecieron el número de días de calor y los de mucho calor, así como las temporadas de calor más largas.

Otros estudios hacen hincapié en el hecho de que una buena parte del calor que llega a la superficie es absorbida por los océanos. El más grande de ellos, el Pacífico, desempeña un papel importante en este proceso. Pero precisamente los vientos dominantes en el Océano Pacífico han afectado su circulación y su capacidad para absorber calor. Esos vientos soplan con dirección al oeste en las latitudes tropicales y empujan el agua de superficie hacia el oriente. Simultáneamente jalan aguas más frías de las profundidades del océano hacia la superficie en las zonas central y oriental del Pacífico, con lo que las temperaturas promedio se reducen en zonas muy grandes del océano. En todo este proceso, parte de la capa de agua más caliente es obligada a sumergirse secuestrando una buena dosis de calor y manteniéndola en las profundidades oceánicas. Cuando se debiliten los vientos dominantes la circulación regresará la normalidad y el efecto de enfriamiento terminará.

Existen otros factores que permiten explicar la pausa en el aumento de temperatura. Uno de ellos es el de la actividad volcánica que inyecta grandes cantidades de ceniza en la atmósfera que bloquean la luz del sol. En ausencia de este tipo de fenómenos el aumento de la temperatura global seguirá su ritmo.

Los modelos matemáticos de simulación permiten integrar los datos que les permiten explicar la variabilidad en el cambio climático y, en especial, la famosa pausa de los últimos 15 años. Por eso la gran mayoría de los climatólogos espera que el aumento de temperaturas prosiga el ritmo previsto en unos cuantos años. Muchos estudios incluso concluyen que es posible que el calentamiento se acelere.

El calentamiento global es una realidad y existe un fuerte consenso de la comunidad científica sobre este punto. También es incuestionable el hecho de que la actividad humana es la principal causa de este cambio en la temperatura global. Los grupos corporativos interesados en mantener el actual estado de cosas buscan engañar y confundir a la opinión pública sobre el tema del calentamiento global. Estos grupos quieren evitar que los gobiernos prohíban o restrinjan las emisiones de gases invernadero. Una lista de estas organizaciones y de sus actividades se encuentra en el portal de la Union of Concerned Scientists (UCS).

Artículo publicado en La Jornada
Twitter: @anadaloficial

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