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En España la banca siempre gana

Ven, 30/09/2016 - 12:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Artículo publicado en El Jueves

¿No os ha pasado nunca que le dais un cuantioso préstamo a un colega desesperado, sabedores de que lo más probable es que nunca os devuelva el dinero –porque su modo de vida es frenético y despilfarrador–, y que cuando reconoce que no va a poder pagar le perdonáis y le seguís tratando con cariño y amor como si no hubiese pasado nada? ¿No? A mí tampoco, pero esto es lo que les ha pasado a los gobiernos del PSOE y del PP con sus colegas de la banca. “Ostras, ¿y cómo es posible esto? ¿Están locos?”, preguntarán muchos. La respuesta sería positiva si el dinero prestado hubiese sido suyo, pero es que no ha sido el caso: los respectivos gobiernos prestaron y comprometieron dinero nuestro, de todos los contribuyentes. No el suyo, que tontos no son, claro, pues sabían que las probabilidades de ser devuelto eran nulas (aunque se paseasen –con más nariz que Pinocho– por las teles diciendo lo contrario).

Bueno, a decir verdad estoy siendo muy injusto con la banca: en realidad sí nos ha devuelto a los contribuyentes una parte del dinero. ¿Cuánto? El 5,2% del total, que asciende a 51.303 millones de euros.

El volumen total de ayudas directas embolsadas a la banca es superior a todo el déficit público que tiene actualmente el Estado español, equivalente a los recortes efectuados desde 2009 en las partidas presupuestarias anuales de educación, sanidad, desempleo, vivienda, cultura y transporte juntas. ¡Toma ya! Casi nada.

Es, según cifras oficiales de la oficina de estadísticas europea, el rescate bancario más costoso de las economías más grandes de la Eurozona. No está mal para haber sido “el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional” en palabras de Zapatero emitidas en septiembre de 2008.

“Bueno, pero las ayudas las han recibido las cajas, no los bancos”. Ya, claro, y los elefantes vuelan los martes por la noche. Casi todas las cajas han acabado absorbidas por los bancos, ergo las ayudas que recibieron aquellas se encuentran en el seno de éstos. Además, una parte considerable de las ayudas públicas fueron entregadas a los bancos en forma de avales y garantías. Sin ellas, los bancos habrían quebrado hace mucho tiempo. Estas garantías han alcanzado los 110.895 millones de euros, y aunque ya no hay riesgo de que supongan un coste, fue dinero público comprometido sin nuestro permiso a bancos (no sólo a cajas). Y el español ha sido el tercer estado de Europa con mayor volumen de garantías otorgadas al sistema financiero, solo superado por el irlandés y el griego. Por último, adivina de dónde obtienen los bancos el dinero para operar y hacer negocio con él: de una institución pública, el Banco Central Europeo, que crea el dinero de la nada y se lo entrega a los bancos barato para que lo presten caro a familias, empresas y estados. Si esto no es una ayuda pública que baje Zeus y nos parta con un rayo.

“Bueno, al menos han devuelto algo de dinero, y puede que devuelvan más”, dirán algunos. Pues mira, difícilmente podría ser peor porque el poco dinero que han devuelto lo han sacado fundamentalmente de haber vendido partes de cajas de ahorros que antes realizaban obras sociales, estimulaban la competencia entre los bancos, enfocaban su actividad a la región, y que en algunos casos pertenecían al estado (como es el caso de Bankia), con lo cual el actual sistema bancario está enormemente concentrado y es más proclive a abusar de los clientes a través de comisiones y otras artimañas. Es como si tu colega el gorrón te hubiese devuelto una pequeña parte del préstamo con dinero que ha obtenido vendiendo algunos muebles de tu casa. Absolutamente genial.

Amigo gorrón, que no necesitado ni pobre. Porque el año pasado, después de la entrega de las ayudas públicas a la banca sin ningún tipo de permiso por parte de los propietarios del dinero comprometido –nosotros–, hasta 133 banqueros españoles cobraron como mínimo más de un millón de euros cada uno de ellos. Y ese mismo años descubrimos estupefactos sucesos tan aberrantes como que el número del BBVA se jubilase con 55 años con una pensión de 4.900 euros… ¡al día!

Y que nadie se lleve a desengaños: las ayudas no han sido para la banca, las ayudas han sido para los dueños de la misma, porque éstos han despedido entre 2008 y 2015 a 77.253 empleados de rango medio y bajo; nada más y nada menos que a casi 1 de cada 3 trabajadores.

Pero aquí no ha pasado nada. Ya nadie se acuerda de las ayudas a los bancos y del coste que ha supuesto y está suponiendo para el bienestar de la mayoría social en forma de recortes en educación, sanidad, dependencia, pensiones, cultura, etc. Porque ahora todo va dabuti, ¿no? Al menos eso dicen los banqueros y sus amigos los actuales gobernantes, y ellos nunca mienten ni se aprovechan de la gente indefensa.

Saque de Esquina

Categorías: Alterglobalización

Big Data y Data Mining ¿Oportunidad o distopía? (II)

Ven, 30/09/2016 - 08:00

Rodrigo del OlmoEL PERISCOPI

Existen aspectos negativos y riesgos potenciales que las nuevas tecnologías llevan aparejados junto con su enorme potencial para mejorar el bienestar de la Humanidad. Desde el punto de vista de Greenfield y Cowen, el impacto social de Internet es interpretado como de aislamiento y atomización. El contacto social a través de redes virtuales es una forma huera de interacción social que sitúa a multitud de individuos fuera de la realidad propia de la presencia física más plena de emociones y significados. Las redes sociales y los sitios y aplicaciones móviles para gaming son considerados agentes primarios en este proceso. Los contenidos dominantes de Internet, al menos en cuanto acceso masivo, están profundamente relacionados con el entretenimiento hedonista que, en el mejor de los casos, no sólo inhiben el crecimiento de las identidades personales y la inteligencia social necesaria para proporcionar autonomía y empoderar a los individuos como actores sociales y políticos, sino que sirven como equivalente funcional de un anestésico, un opio que embota los sentidos, la comprensión y el pensamiento crítico. Desde esta perspectiva, Internet se estaría convirtiendo en un lugar donde las masas no se movilizan con fines revolucionarios sino en el que son despojadas de su identidad personal y de su influencia política y social (Greenfield, 2015; Cowen, 2013). Eric Schmidt y Jared Cohen consideran a la pérdida de privacidad provocada por el uso generalizado de Internet como una potencial amenaza trascendental contra las democracias establecidas al posibilitar el control y la infiltración sobre cualquier movimiento revolucionario o de protesta que emplee Internet como herramienta de acción o comunicación. Para atenuar esta amenaza abogan por la definición de un nuevo “contrato social” que vele por los derechos de la ciudadanía al tiempo que domestique y ponga límites a los efectos perversos de las TIC (Schmidt y Cohen, 2013).

Según Simone Ficher-Hübner y Leonardo Martucci, existen serios riesgos en el terreno de la privacidad individual propiciados por los sistemas de inteligencia colectiva basados en la gestión de Big Data. El perfil es el conjunto de datos que incorporan las características significativas de un sujeto. Su objetivo es representar el grado en el que un individuo exhibe rasgos o habilidades según lo requerido por el ámbito de análisis al cual se le desea someter. Los datos utilizados para construir perfiles se toman principalmente de las entradas realizadas por el propio individuo en distintos entornos y pueden ser explícita o implícitamente revelados, así como implícitamente derivados. Los datos revelados explícitamente son la información y declaraciones sobre sí mismos que los individuos directamente divulgan. Los datos revelados implícitamente hacen referencia a la información obtenida automáticamente por los sensores y sistemas de control que hacen un seguimiento de las actividades de los individuos. Los datos implícitamente derivados son aquellos que pueden inferirse a partir del conjunto de datos recolectados y no son directamente producidos o recogidos de los individuos, generalmente son obtenidos a partir de los resultados del análisis estadístico del conjunto de datos disponibles. Por ejemplo, las redes sociales contienen datos explícitamente revelados publicados por los usuarios; los programas de fidelización recogen los datos de los clientes que viajan, compran o se alojan en hoteles, actividades de las que se obtienen datos implícitamente revelados. Tanto redes sociales como empresas que adoptan programas de fidelización, derivan datos implícitos sobre los hábitos de los clientes. La recogida, enlace, cálculo, comparación y corrección estadística de datos con el objetivo de crear perfiles y detectar patrones puede tener impactos significativos en la privacidad individual ya que permite conocer perfiles de personalidad, comportamiento, intereses y hábitos para determinar, analizar y/o predecir conductas. Frecuentemente los datos se obtienen y los perfiles se elaboran sin el conocimiento de las personas afectadas. La elaboración de perfiles puede tener beneficios para los usuarios de los distintos servicios y redes sociales a través de la oferta de mejores y más personalizados productos que contemplen tanto los intereses del individuo como de la sociedad en general o posibilitando análisis de riesgos y posibles fraudes. Como ya se ha apuntado, el principal impacto negativo reside en la categorización de las personas en categorías predeterminadas que pueden privarlas injustificadamente de acceder a determinados servicios o facilitar otras formas de discriminación. Además, las técnicas de elaboración de perfiles permiten la predicción, a través de cálculos estadísticos, de datos tan sensibles como opiniones políticas, creencias religiosas o identidad sexual (Fischer-Hübner y Martucci, 2014).

Coevolucionando de forma retroalimentada con el Big Data encontramos los Sistemas de Inteligencia Artificial General (IAG). La Inteligencia Artificial (IA) es la rama de la ciencia y la ingeniería encargada del estudio, diseño y creación de máquinas, sistemas y software inteligente. Los sistemas de IA estrecha, como algoritmos para jugar al ajedrez o destinados a gestionar el comercio internacional de valores, trabajan solo en ámbitos específicos. Algunos investigadores llevan años trabajando en sistemas de IAG que, yendo más allá, tienen como objetivo “pensar” y planificar transversalmente en ámbitos en los que, por el momento, solamente los humanos podemos. La IAG solo existe actualmente en sus formas más primitivas. Sin embargo, el poder de computación de los supercomputadores más avanzados se acerca al del cerebro humano y una encuesta realizada en 2012 encontró que los principales investigadores de IA creen que hay una probabilidad del 10% que dentro de dos décadas se desarrollarán sistemas AGI capaces de desempeñar la mayoría de los puestos de trabajo que los humanos asumen hoy en día, con una probabilidad del 50% de este tipo de sistemas estén disponibles para el año 2050. La IAG proporcionaría ventajas en muchas áreas: recursos computacionales, velocidad de comunicación, profundidad de pensamiento, capacidad de duplicación y de edición, coordinación de objetivos y racionalidad. La transición desde una IAG inferior a los niveles humanos hacia sistemas de IAG que superen con mucho nuestras capacidades podría producirse rápidamente. La rapidez de tal cambio podría concentrar el poder en manos de un solo grupo o nación. Si algunos actores controlan la inteligencia artificial muy avanzada, mientras que otros no lo hacen, podrían obtener una ventaja estratégica decisiva sobre todos los demás. Los sistemas de IAG podrían superar las capacidades humanas en la formulación de estrategias, hackeo informático, manipulación social, investigación y productividad económica. Un sistema con una ventaja lo suficientemente potente en cualquiera de estas dimensiones podría proporcionar una superioridad decisiva a sus poseedores. También existen riesgos significativos de accidentes durante el desarrollo. Incluso los primitivos sistemas de IA que tenemos hoy han llegado a comportarse de manera altamente impredecible con el fin de completar las tareas programadas. Del mismo modo, por encima de un nivel humano de IAG, los sistemas podrían ejecutar acciones inesperadas y altamente destructivas si llegasen a considerar que con ellas podrían seguir un camino lógico y eficiente imprevisto para completar las tareas para las que se han diseñado. Los principales investigadores en el campo de la IA creen que, aunque lo más probable es que los resultados del desarrollo de la IAG para el conjunto de la Humanidad sean positivos, existe alrededor de un 7% de probabilidad de resultados extremadamente negativos o catástrofe existencial (Beckstead et al. 2014).

Continuará.

Llicenciat en Ciències Polítiques i de l’Administració. Llicenciat en Sociologia

Categorías: Alterglobalización

El CETA dejaría un mal sabor en la seguridad alimentaria

Ven, 30/09/2016 - 06:00

 Council of Canadians

29 septiembre 2016

Mientras el debate sobre el CETA, el tratado entre la Unión Europea y Canadá, arrasa en Europa, un  nuevo informa advierte que el acuerdo puede rebajar los estándares de seguridad alimentaria.

Seguridad Alimentaria, Agricultura y Cooperación Reguladora en el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la UE y Canadá es un informe desarrollado  por  Council of Canadians junto con numerosas organizaciones Europeas, entre las que se encuentran ATTAC España y Amigos de la Tierra. En el mismo, se exponen las diferencias normativas entre Canadá y la Unión Europea que pueden poner en peligro la seguridad de los alimentos y los estándares de producción europeos.

Las pequeñas economías agrarias europeas, que llevan años luchando contra la caída de precios, ahora se encontrarían con nuevos obstáculos, y tendrían que competir en condiciones de desigualdad con las importaciones canadienses. “Esto puede ser otro golpe para los granjeros europeos que competirían con una agroindustria  sin controles de bienestar animal y con estándares mínimos de seguridad” ha señalado, presidenta de Council of Canadians. “Canadá no es la naturaleza virgen que los europeos imaginan con pequeñas granjas salpicando el paisaje. Con el NAFTA, Canadá está inmerso en una agricultura de producción a gran escala, con la mitad de su producción procedente de tan solo el cinco por ciento de las explotaciones”.

En el informe se detallan las aéreas donde las normativas canadienses son mucho más débiles que las de la UE, incluyendo los alimentos genéticamente modificados, pesticidas, tintes alimenticios, pollo clorado u hormonas, entre otros. Canadá es el tercer productor mundial de organismos genéticamente modificados (OMG), y recientemente aprobó la venta de salmón genéticamente modificado. Por otro lado, el país norteamericano tampoco reconoce el principio de precaución europeo.  “No sólo estamos hablando de una competencia desleal con nuestros agricultores y ganaderos, sino de sentar las bases del modelo agroalimentario que queremos tener en el futuro:  preservar el modelo mayoritario de pequeñas y medianas explotaciones en Europa , en el que se prima la calidad, la seguridad alimentaria, la preservación del medio ambiente y el bienestar animal”, ha apuntado Andoni García, Comisión Ejecutiva de COAG,  “se fomenta un modelo productivo intensivo e industrial, base de la comida procesada y de una dieta poco saludable. No podemos echar por tierra  la rica y variada tradición gastronómica europea por el interés de un puñado de multinacionales agroexportadoras”.

“En todo el mundo la gente quiere más alimentos locales, sostenibles y saludables, para nuestra economía, nuestro medio ambiente y nuestro bienestar. El CETA nos lleva en dirección opuesta- hacia las granjas industriales, con producciones insostenibles y con cuestionables normas de seguridad”, ha  declarado Blanca Ruibal, portavoz de Amigos de la Tierra. “La alimentación es una parte esencial de nuestra comunidades y de nuestros valores. Los europeos deben conocer como sus normas pueden ser degradadas antes de que tomen una decisión sobre el CETA.”

“El CETA supone una amenaza similar al TTIP, pero además es el submarino de la economía norteamericana en Europa,  ya que no tenemos que olvidar que gracias al NAFTA las empresas estadunidenses que tengan sucursales en Canadá van a tener las mismas oportunidades de operar a través del CETA”, ha indicado Cuca Hernández vicecoordinadora de ATTAC Madrid y activista de la campaña contra los tratados. Añade “Estamos en un momento de gran peligro para nuestro futuro, ya que un gobierno en funciones que ningunea al parlamento puede ratificar un tratado que hipoteque  por mucho años de nuestra economía y nuestra salud”.

El CETA puede entrar en vigor una vez que sea ratificado por el Parlamento Europeo, por eso las organizaciones que forman parte de la campaña en contra de los tratados TTIP, CETA y TISA ponen este año el foco en él como peligro más inmediato, y llaman a la movilización para la semana del 8 al 15 de octubre que finalizará con una gran manifestación de Atocha a Cibeles el día 15 a la seis de la tarde.

Sigue este enlace para conocer el informe

Categorías: Alterglobalización

Big Data y Data Mining ¿Oportunidad o distopía? (I)

Xov, 29/09/2016 - 12:00

Rodrigo del Olmo – El PERISCOPI

El concepto Big Data hace referencia a los grandes volúmenes de datos almacenados y procesados a gran escala que no pueden trabajarse a un nivel inferior para extraer conocimientos, crear valor, descubrir tendencias, las formas en la que cambian los mercados, las organizaciones, las relaciones sociales, las de los ciudadanos con los políticos, etc. Pero esto es sólo el principio. La era del Big Data marca el inicio de una gran transformación, desafía la forma en que vivimos y nos relacionamos con el mundo. Una de las cosas más llamativas es que, seguramente, la sociedad acabará desprendiéndose de su obsesión por la causalidad a cambio de correlaciones simples: no saber por qué sino solo el qué. Esto da un vuelco a siglos de prácticas establecidas y desafía nuestras comprensiones más básicas sobre la forma de tomar decisiones y comprender la realidad. En esencia, el Big Data versa sobre predicciones. La verdadera revolución no se encuentra tanto en las computadoras y sistemas que calculan en base a los datos sino en los datos en sí mismos y en la forma en la que los usamos. Sirva como ejemplo la imagen de un caballo, si en lugar de capturar una simple foto tomamos una serie de imágenes y las proyectamos por encima de los 24 frames por segundo, el cambio cuantitativo nos ha llevado a un cambio cualitativo: de la fotografía hemos pasado al cine. Ocurre de forma similar con el Big Data: modificando la cantidad, modificamos la esencia. Los resultados de la sociedad de la información son fáciles de observar: un móvil en cada bolsillo, un ordenador en cada mochila y grandes sistemas informáticos en la trastienda de un sinfín de actividades sociales, comerciales, sanitarias o lúdicas. Pero menos notoria resulta la información en sí. Sin embargo, tras medio siglo después de la introducción de los ordenadores, los datos han comenzado a acumularse hasta el punto en el que se produce un nuevo fenómeno. No solo se trata de que el mundo esté inundado con más datos que nunca, sino que la información acumulada crece cada vez más rápidamente. El cambio de escala ha dado lugar a un cambio de estado, el cambio cuantitativo ha dado lugar a un cambio cuantitativo (Mayer-Schönberger y Cukier, 2013).

El Data Mining (Minería de Datos) es el estudio de la recogida, depuración, procesamiento, análisis y obtención de información útil a partir de datos. Existe una amplia variedad en cuanto a los problemas, dominios, aplicaciones, representaciones y formulaciones de datos susceptibles de encontrar aplicación. Por tanto, el término Data Mining es un amplio paraguas que se utiliza para describir diferentes aspectos del procesamiento de datos. Puede ser considerado uno de los componentes fundamentales de las técnicas y sistemas de Big Data. Básicamente, las técnicas de Data Mining se articulan en torno a tres fases: recolección de datos; extracción de características y depuración de los datos, y el procesamiento analítico junto con la elaboración de algoritmos (Aggarwal 2015).

El volumen y variedad de datos que están siendo continuamente generados sobre todos los aspectos de la vida cotidiana y el mundo en que vivimos crece exponencialmente y estos datos se generan, almacenan y gestionan, cada vez más, en tiempo real, de forma exhaustiva y relacional. Lo que antes era privado o desconocido está siendo revelado a un conjunto diverso de individuos, corporaciones, gobiernos, e instituciones que los emplean, o pueden emplearlos, en la toma de decisiones de acuerdo con sus propios intereses, siendo así, las decisiones políticas y empresariales están cada vez más basadas en los datos empíricos masivamente recogidos y gestionados por tecnócratas. Las consideraciones éticas, políticas y legales que la revolución del Big Data plantea están principalmente en relación a temas como la seguridad basada en la monitorización de datos personales y rastros digitales dejados, directa o indirectamente, por los individuos, privacidad, creación de perfiles, clasificación socio económica, así como en el establecimiento de líneas rojas en relación a gobierno anticipatorio, gobernanza tecnocrática corporativa, bloqueos tecnológicos, pertenencia y propiedad intelectual. Es cada vez más difícil participar en la vida diaria sin dejar algún rastro debido al papel mediador de las tecnologías digitales, el software y el uso de identificadores indexables. Todo ello almacenado en distintas bases de datos que no solo incluyen las huellas digitales de los individuos (los datos que ellos mismos dejan), sino también la sombra de sus datos (información sobre ellos generada por otros), cada vez más capaces de proporcionar información sobre ubicación, rutas, interacciones y transacciones a lo largo del espacio y el tiempo. Estos datos pueden ser almacenados indefinidamente creando un universo que lo recuerda todo y nada olvida. Las huellas y sombras digitales proporcionan un ampliamente detallado registro de la vida diaria de cada individuo: patrones de consumo, trabajo, viaje, comunicación, juego, interacciones con organizaciones, así como pensamientos e intereses. No solamente los sujetos, sino también los objetos como instituciones, transacciones y territorios pueden estar sometidos a este profundo escrutinio. Las huellas y sombras digitales están fragmentadas y dispersas, repartidas entre servidores de decenas de organizaciones diversas, estando sujetos tanto a la integración como a la división según los casos. Por el momento, a lo sumo, constituyen “oligopticones”, visiones limitadas de puntos de vista que no abarcan toda la información disponible en Internet, que solo por parte de algunas agencias de inteligencia gubernamentales podrían ser integrados en aras de acercarse a configurar un “panopticón” digital (el ojo divino que todo lo ve). La tendencia, sin embargo, dada la relacionalidad de los datos y el valor de su amplificación, es hacia la combinación de visiones oligoópticas que permitan mayor potencia escrutadora, analítica y predictiva (Kitchin, 2014).

Continuará.

Llicenciat en Ciències Polítiques i de l’Administració. Llicenciat en Sociologia

Categorías: Alterglobalización

Paz en Colombia; gobierno y FARC firman Acuerdo Final

Xov, 29/09/2016 - 08:00

Xinhua y Afp - La Jornada

  • Culminan en La Habana casi 4 años de negociación; el 2 de octubre el pacto va a plebiscito
  • La finalidad, construir una paz estable y duradera, se asienta en el documento de 200 páginas


Iván Márquez, jefe de la delegación de las FARC en las negociaciones de paz (a la izquierda) y Humberto de la Calle, el representante del gobierno de Colombia, sellaron con un apretón de manos el histórico anuncio de la terminación del conflicto armado de más de 50 años en el país sudamericano. Los acompaña (al centro) el canciller cubano, Bruno Rodríguez. Imagen captada en La Habana, donde se desarrollaron los diálogos durante casi cuatro años. Foto Afp

El gobierno colombiano y las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron este miércoles aquí el histórico Acuerdo Final para la Paz, que cierra casi cuatro años de negociaciones para poner fin a más de medio siglo de conflicto armado, y que será sometido a un plebiscito el 2 de octubre.

El documento fue suscrito por el jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y el representante de las FARC, Iván Márquez, quienes presidieron la ceremonia junto con el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Los representantes de los países garantes de los diálogos de paz, Rodolfo Benítez (Cuba) y Dag Nylander (Noruega), leyeron el comunicado conjunto de las partes en conflicto sobre el acuerdo final, integral y definitivo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera en el país sudamericano.

El texto de más de 200 páginas, que será dado a conocer íntegramente este jueves, destaca que se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz.

Enumera los seis acuerdos preliminares alcanzados durante los tres años, 10 meses y cinco días de negociaciones, referidos a reforma rural integral, participación política y apertura democrática, cese del fuego bilateral, dejación de las armas por la guerrilla y garantías de seguridad, solución al problema de las drogas ilícitas, reparación a las víctimas del conflicto, y los mecanismos de implementación y verificación.

Tras la firma del Acuerdo Final de Paz, De la Calle proclamó: hemos llegado a la meta, si bien dijo que este “no es un acuerdo perfecto, pero es el mejor acuerdo posible.

La mejor forma de ganarle a la guerra fue sentándonos a hablar de la paz. La guerra ha terminado, pero también hay un nuevo comienzo, agregó.

A continuación, Márquez resaltó que ambas partes ganaron la más hermosa de todas las batallas: la de la paz en Colombia. Tras apuntar que el acuerdo ha sido una construcción dura, llena de dificultades, pero trabajada con el corazón, llena de amor por la patria, precisó: esperamos alejar de manera definitiva el riesgo de que las armas se vuelvan contra la población.

Minutos después, Santos anunció desde Bogotá que el acuerdo será sometido a votación el 2 de octubre. Los antiguos miembros de las FARC, ya sin armas, tendrán voceros sin derecho a voto en el Congreso para discutir exclusivamente la implementación de los acuerdos hasta 2018, año de comicios, y a partir de ese momento participarán en las elecciones con una representación mínima asegurada por dos periodos, explicó el mandatario.

Las conversaciones de paz comenzaron el 19 de noviembre de 2012 con sede permanente en La Habana, y tuvieron además a Venezuela y Chile como naciones acompañantes.

Este fue el cuarto intento entre el gobierno colombiano y las FARC por lograr un acuerdo que ponga fin a un conflicto que ha dejado unos 300 mil muertos, 45 mil desaparecidos y casi 7 millones de desplazados internos, según cifras oficiales.

Activo desde 1964, el conflicto con las FARC está prácticamente detenido desde julio de 2015 cuando los rebeldes suspendieron unilateralmente sus acciones y el gobierno, en respuesta, interrumpió los bombardeos meses después.

El cese del fuego bilateral y definitivo empezará a regir una vez que entre en vigor el acuerdo de paz. Entonces, las FARC entregarán la lista completa de sus miembros (el gobierno estima que son unos 7 mil combatientes), se concentrarán temporalmente en 23 zonas y ocho campamentos de Colombia, y dejarán las armas en un plazo de seis meses.

Todo esto se hará con la verificación de un órgano tripartito compuesto por el gobierno, los rebeldes y observadores desarmados de la Organización de Naciones Unidas. Los fusiles serán fundidos y se levantarán tres monumentos.

Víctimas

Las víctimas del conflicto serán cobijadas por un sistema que buscará garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de que jamás volverán a sufrir violencia. El esquema prevé la creación de tribunales especiales con un total de 48 magistrados –10 de ellos extranjeros–, que juzgarán a guerrilleros, agentes del Estado y civiles involucrados en delitos graves como secuestro, violaciones sexuales, desplazamiento y reclutamiento de menores, entre otros.

Quienes confiesen su responsabilidad en este tipo de acciones podrán evitar la cárcel, de lo contrario pagarán condenas de ocho a 20 años.

Al final será la corte especial la que determinará la pena alternativa y la reparación, que en el caso de las FARC no está claro si lo harán con recursos propios. Sin embargo, se espera que la mayoría de guerrilleros sean amnistiados.

Narcotráfico

Se acordó un plan para la sustitución de narcocultivos en las zonas de influencia guerrillera, y los rebeldes se comprometieron a desvincularse de esa actividad. Las autoridades seguirán combatiendo el narcotráfico, pero darán alternativas de sustento a los campesinos que acepten la sustitución voluntaria. El consumo de drogas será tratado como problema de salud pública.

Política sin armas

Las FARC pasarán a ser fuerza política y recibirán garantías legales y de seguridad para contender en elecciones.

El compromiso del gobierno es asegurarles algunos escaños en el Congreso (268 legisladores) por dos periodos si no logran los votos suficientes. También habrá circunscripciones especiales de paz en zonas castigadas por el conflicto donde serán elegidos representantes de movimientos no tradicionales, lo que se supone ampliará el espectro democrático.

Las FARC contarán con condiciones de seguridad para evitar que sus cuadros sean asesinados, como ocurrió a finales de los 80 y principios de los 90 con el asesinato en masa de dirigentes, militantes y simpatizantes de izquierda de la Unión Patriótica, partido que surgió del fallido proceso de paz de 1984.

Atención al campo

Históricamente, las FARC justificaron su lucha en la defensa de los campesinos pobres y víctimas de la violencia estatal. El gobierno se comprometió a dar mayor acceso a tierras, créditos y dotar de servicios básicos las zonas rurales azotadas por la violencia. Este punto exige millonarias inversiones a largo plazo.

Plebiscito

El acuerdo deberá ser sometido a plebiscito. Para su aprobación se requiere al menos de 4.4 millones de votos por el .

Sólo entonces el Congreso podrá aprobar las leyes y reformas necesarias para los pactos, cuya implementación tardará en principio hasta 2018. Si se impone el no, el acuerdo tal como fue negociado no podrá ser llevado a la práctica.

En un comunicado de la cancillería, el gobierno de México celebró la terminación de las negociaciones entre el gobierno de Colombia y las FARC, que abre la puerta a la firma del Acuerdo Final de Paz.

Categorías: Alterglobalización

Deutsche Bank y el fantasma de Lehman Brothers

Xov, 29/09/2016 - 06:00

Marco Antonio Moreno – Consejo Científico de ATTAC España

Las acciones del mayor banco alemán se desplomaron ayer otro 7,54% superando, en lo que va de año, una caída de más del 50%, aunque Angela Merkel no quiere oír hablar de rescate mientras el mercado vuelve a especular con la posibilidad de una ampliación de capital. En este sentido siguen creciendo las dudas sobre el estado de las cuentas de Deutche Bank y de cómo va a resolver los diferentes frentes legales que tiene abiertos, incluida una posible multa de 14.000 millones de dólares (12.500 millones de euros).

La entidad alemana lidera las caídas de los bancos europeos y los 5.500 millones de euros que ha provisionado para afrontar sus problemas legales y la posibilidad de que tenga que ampliar capital para afrontar esa factura resultan insuficientes. Además de la investigación en EEUU sobre su papel en la distribución de hipotecas basura, Deutsche Bank también está siendo investigado por manipulación de divisas, metales preciosos y sacar capitales de Rusia.

El detonante del desplome de ayer fue la noticia de que la canciller Angela Merkel descarta cualquier tipo de ayuda estatal a Deutsche Bank antes de las próximas elecciones de septiembre de 2017, según adelantaba el semanario Focus este fin de semana, quien también mantenía que la canciller negó la ayuda para resolver estos problemas legales en EEUU. Por su parte, Jörg Eigendorf, portavoz de Deutsche Bank, ha asegurado que los fundamentos del banco son “fuertes” y ha culpado a la “especulación pura” de las caídas en bolsa. Asimismo, en una entrevista con la cadena CNBC ha dicho que no hay planes para ampliar capital, que el banco puede resolver sus problemas por sí solo y que no ha buscado ayuda de las autoridades alemanas por sus problemas legales en EEUU.

El fantasma del Lehman europeo

Las preocupaciones sobre el banco son globales, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya avisó a comienzos de verano que suponía el “mayor contribuyente neto a los riesgos sistémicos globales” tras suspender los test de estrés en EEUU. El año pasado la entidad perdió cerca de 6.800 millones de euros y tuvo un tormentoso arranque de año en bolsa, con una caída del 40% en menos de mes y medio.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, tuvo que salir en público a respaldar a la entidad, pero en el mercado resurgía el temor al Lehman Brothers europeo, un fantasma que ya recorrió los mercados en 2013. De fondo, ruido de sable sobre un posible impago de un bono, una rabieta en el mercado que Deutsche controló con un plan de recompra de deuda. Este verano también resurgió el viejo rumor de una fusión con Commerzbank, segunda entidad alemana, opción que Deutsche Bank desmintió aunque su consejero delegado reconocía que serían necesarias más fusiones en el sector financiero alemán.

Los esfuerzos por levantar un banco lastrado por su papel en la crisis financiera han incluido el abandono de las operaciones en una decena de países y una fuerte reducción de plantilla con el objetivo de controlar costes. Mientras, la rentabilidad del banco sigue sufriendo en un entorno de tipos de interés bajos. De hecho, Deutsche Bank ha criticado públicamente al BCE.

 

Jaque al neoliberalismo

Categorías: Alterglobalización

Nuevas filtraciones de documentos descubren nuevas amenazas en el Acuerdo Internacional sobre el Comercio de Servicios (TISA)

Mér, 28/09/2016 - 12:00

Nika Knightnoticiasdeabajo

Este acuerdo comercial, primo hermano de ese otro acuerdo tan denostado, el TTIP, está diseñado para provocar una desregulación en el vasto sector de servicios a nivel mundial”

“Ahora sabemos que el acuerdo comercial TISA socava el Acuerdo sobre Cambio Climático COP21, desregula aún más el sector financiero y socava las leyes de privacidad de datos ¿Qué otras cosas mantienen los Gobiernos en secreto?” (Foto: GGAADD / flickr / cc)

Greenpeace Holanda ha hecho públicas las amenazas que para la Democracia y los acuerdos sobre el cambio climático supone el Acuerdo Internacional sobre el Comercio de Servicios (TISA), al darse a conocer varios capítulos de este acuerdo comercial, cuyas negociaciones se mantienen en la clandestinidad.

Es un día triste para la Democracia, que la gente común y corriente tenga que conocer las consecuencias de los acuerdos comerciales por las filtraciones de documentos, y que estos sean cocinados tras puertas cerradas”, dijo Nick Dearden, Director de Justicia Global con sede en el Reino Unido.

TISA es quizás uno de los acuerdos comerciales menos conocidos y mantenidos más en secreto: “En cierto modo, TISA se está manteniendo de manera aún más secreta que otros acuerdos comerciales, como CETA, TTIP o PCC (Política Comercial Común), y de hecho hay detalles de las negociaciones que empiezan a conocerse hasta cinco años después de su entrada en vigor”, observa Greenpeace.

Estas últimas filtraciones “confirman lo que los grupos de la sociedad civil, sindicatos y organizaciones de defensa de los consumidores de todo mundo han estado diciendo en contra de dichos acuerdos, y que TISA promueve la privatización y desregulación de los servicios en favor de las Corporaciones, en detrimento del interés común y de la propia Democracia”, agregó Dearden.

De hecho, las filtraciones, de las altamente secretas negociaciones que llevan a cabo 50 países de todo el mundo, vienen a confirman que de descarrillar las negociaciones del Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), hay otros acuerdos de por medio que también pretenden demoler los principios democráticos.

Este acuerdo comercial, primo hermano de ese otro acuerdo tan denostado, el TTIP, está diseñado para provocar una desregulación en el vasto sector de servicios a nivel mundial, incrementando el comercio internacional, desde la banca a los servicios energéticos”, señala Greenpeace.

En su análisis de las filtraciones de los documentos del acuerdo TISA (pdf), Greenpeace explica que el énfasis puesto en las medidas de desregulación supone una grave amenaza de la capacidad de los países para que estos puedan suscribir los términos acordados en el Acuerdo Climático de París:

• A los países que suscriban el TISA se les requerirá que mantengan la liberalización y se les podrá impedir que den marcha atrás a las políticas que hayan fracasado debido a dos cláusulas esenciales: la cláusula de “statu quo” y la de “trinquete”.

• La cláusula de statu quo bloquea el grado de liberalización en determinados sectores, esto significa que los mercados de los estados que hayan suscrito el TISA no pueden estar menos liberalizados de lo que estaban en el momento de la firma del acuerdo.

• Mientras tanto la cláusula de trinquete, que aparece también en otros acuerdos de comercio, impide que los países reintroduzcan las barreras al comercio que hubieran previamente eliminado de manera unilateral.

• Juntas, estas dos cláusulas socavan la capacidad de los gobiernos de revertir la liberalización de los servicios, incluso aunque se les hubiera votado para ello. Esto significa que se les podría impedir primero poner a prueba las políticas de liberalización, ya que no podrían dar marcha atrás si algo saliese mal.

• Para hacer realidad los objetivos del Acuerdo de París y para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así evitar los impactos más nocivos del cambio climático, a los gobiernos se les tiene que permitir intervenir y utilizar todas las herramientas políticas que tengan a su alcance.

• Bloquear arbitrariamente a los gobiernos en la desregulación podría tener impactos muy negativos en su capacidad para implementar el tipo de políticas climáticas necesarias para permanecer dentro de los 1,5 ºC.

• La muy necesaria regulación por parte de los gobiernos para establecer medidas obligatorias para el sector energético será más difícil en caso de que se acuerde una “congelación”, ya que no se permitirían regulaciones más estrictas.

• Existe una cláusula que especifica que una vez liberalizados servicios públicos relevantes como la energía, agua potable o educación, estos no podrán volver a ser renacionalizados, y deberán estar en lo sucesivo orientados para el beneficio empresarial.

• Los agentes económicos y empresariales participarán y podrán evitar la redacción de nuevas regulaciones que pongan en riesgo sus intereses económicos, provocando una drástica pérdida de control democrático y de capacidad de legislar por parte de los gobiernos democráticamente elegidos.

• No se podrán distinguir entre combustibles fósiles más o menos contaminantes, haciendo imposible una eliminación gradual de los combustibles fósiles más perjudiciales como las arenas bituminosas o el gas obtenido mediante fractura hidráulica.

• Los acuerdos comerciales como el TISA darán lugar a un aumento del comercio de combustibles fósiles, pese a que su uso y comercio deberían estar disminuyendo para poder conseguir los objetivos del acuerdo de París.

Greenpeace también señala de que todo va bien “y pasa desapercibido para el público, TISA podría estar concluido a finales de este año”.

Ahora sabemos que el acuerdo comercial TISA socava el Acuerdo sobre Cambio Climático COP21, desregula aún más el sector financiero y socava las leyes de privacidad de datos ¿Qué otras cosas mantienen los Gobiernos en secreto?”

commondreams.org

Categorías: Alterglobalización

Dinero y confianza

Mér, 28/09/2016 - 08:00

León BendeskyLa Jornada

El funcionamiento de la economía mundial está hoy marcado por la incapacidad de las políticas monetaria y fiscal para provocar una aceleración del crecimiento de la producción.

Los instrumentos tradicionales con que actúan los bancos sobre la cantidad de dinero y del crédito (básicamente las tasas de interés y la compraventa de títulos de deuda) no responden desde la crisis de 2008 para desplazar el nivel de la actividad económica. Además, tienen una relación con las medidas de corte fiscal que mantienen un sesgo hacia la austeridad del gasto en muchos países desarrollados y en un entorno de elevada deuda del sector público.

Los bancos centrales de esos países están en una situación anómala en la que durante muchos años ya buscan elevar la inflación como forma de estímulo del gasto agregado, es decir, el consumo y la inversión. Este rasgo se confronta con el principal mandato que tienen: controlar el crecimiento de los precios. Las metas de inflación de alrededor de 2 por ciento anual que se han fijado para los casos de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón no se consiguen. El marco que predomina es el de recesión de tipo crónico o, como se le ha llamado recientemente, de estancamiento secular.

Para las economías a las que se llama emergentes esto ha conformado un escenario externo de apocamiento de la demanda, a lo que se añade una presión financiera sobre los tipos de cambio en medio de una intensa actividad especulativa. Esta se asocia, otra vez, con las políticas de determinación de las tasas de interés, sobre todo en Estados Unidos, por la generalizada demanda de dólares (inversiones en certificados del Tesoro).

En otros países las tasas de interés vigentes son negativas. Hay quienes proponen que para lograr mayor tracción de la actividad económica, esas tasas deben ser incluso más negativas, lo que llevaría a situaciones cuyo control sería muy complicado de conseguir.

Todo esto cuestiona la capacidad que tendrían los bancos centrales para enfrentar una nueva crisis recesiva, puesto que los márgenes de maniobra de los instrumentos arriba señalados son cada vez menores.

Una economía capitalista es en esencia una economía monetaria, y las condiciones que privan hoy provocan que no haya suficiente estímulo para el gasto de consumo y de inversión privado ni público. El horizonte de corto plazo de las decisiones económicas que predomina no es compatible con un aumento significativo del gasto en nueva inversión.

El debate sobre estas condiciones en las economías más desarrolladas tiene algunos elementos de índole estructural, como es el relacionado con el lento crecimiento de la productividad. Este asunto no es independiente del estado apocado de las expectativas de rentabilidad en la producción. Por otra parte, destacan fenómenos como el envejecimiento de la población y su efecto en el aumento del ahorro sobre el gasto de consumo. Una expresión de esto es el cambio en la política demográfica en China, que abandonó desde hace algún tiempo la medida de limitar a las familias a un solo hijo.

Mervyn King, que fue gobernador del Banco de Inglaterra de 2003 a 2013, considera en su libro titulado Alquimia el papel central del dinero en el funcionamiento de la economía y, en especial, en el desarrollo de la crisis de 2008 y sus secuelas. Se refiere a algunas cuestiones que determinan las funciones del dinero.

Una es la noción de desequilibrio, que caracteriza como la ausencia de un estado de balance de las fuerzas que actúan en un sistema. En economía, dice, esa posición es insostenible y los cambios en los patrones del gasto y la producción se desplazan a una nueva posición, que da lugar a una nueva inestabilidad.

Otra cuestión tiene que ver con la incertidumbre radical, aquella que hace imposible representar el futuro en términos de un conocimiento completo de los escenarios a los que se asigna una cierta probabilidad. Este es un tema antiguo, propuesto por Frank Knight en 1921 y que está también detrás de las propuestas de Keynes. Esta concepción fue abandonada como forma de pensar la economía y el dinero en las teorías más ortodoxas formuladas durante décadas.

La más relevante en el entorno de los mercados y que tiene un claro significado político tiene que ver con la confianza. King la considera como el ingrediente básico que hace que funcione la economía de mercado. En la práctica, sugiere que la confianza se complementa con la regulación. La confianza es clave para definir el papel del dinero, de los bancos y de las instituciones con las que se administra la economía.

King recuerda una fórmula atribuida a Confucio y que tiene una aplicación muy amplia en cuanto al carácter del poder y su ejercicio en una sociedad. Según esa fórmula, tres cosas son necesarias para el gobierno: las armas, la comida y la confianza. Si un gobernante no puede mantener las tres, debe ceder las armas primero y la comida después. La confianza debe ser resguardada hasta el final: sin ella no puede sostenerse.

Estas tres partes no se combinan en una receta a seguir como en la farmacia o el fogón; es un trabajo fino y un equilibrio que tiende a quebrarse recurrentemente. La gestión del dinero y su valor es sólo una parte, pero su impacto es muy grande.

Categorías: Alterglobalización

Nuestros retos

Mér, 28/09/2016 - 06:00

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

El crecimiento de la extrema derecha se basa, a mi juicio, en la promesa de seguridad que ofrecen a los sectores desprotegidos de una sociedad. Es así como estos proyectos clasistas y xenófobos han conseguido atraer no sólo a la clase trabajadora, perdedora directa de la globalización, sino también a las auto percibidas clases medias, víctimas adicionales de la globalización y la crisis.

Desde el punto de vista teórico, esto es coherente. El avance del libre mercado como criterio rector de la sociedad, cuestión en la que la globalización neoliberal es ejemplo paradigmático, conlleva el salto al vacío de sectores sociales otrora protegidos por las políticas públicas. Es lógico que estos sectores busquen en la política, pero también fuera de la misma, su propia seguridad. Y he aquí la verdadera disputa de nuestro tiempo, a saber, la de qué proyecto político será capaz de articular propuestas de seguridad no basadas en las posiciones de la extrema derecha sino en los valores y principios de la izquierda. O, por decirlo de otro modo, qué proyecto político será capaz de crear una alternativa creíble que proporcione seguridad, entendida en su concepción civil y no militar, a la clase trabajadora y, por ende, a la mayoría de la población. La pregunta es obvia: ¿cómo hacerlo?

Buscando entender lo que sucede en nuestro propio país, que no ha sufrido aún la irrupción de una fuerza explícitamente de extrema derecha, no podemos pasar por alto una experiencia tan significativa como fue la del movimiento 15M. Este movimiento fue un fenómeno heterogéneo y espontáneo producto más de la indignación y frustración que de la conciencia de clase. Una indignación que, sin embargo, se elevó contra las consecuencias de la crisis económica y del modelo de sociedad. Parece obvio, sin crisis económica no hubiera existido el 15M. Pero este movimiento, a su vez, permitió canalizar la frustración y rabia de la gente en una dirección de izquierdas, gracias al esfuerzo de mucha gente por explicar la crisis desde esta perspectiva, y evitó que dichas emociones se cebaran con sectores aún más desprotegidos como son, por ejemplo, los inmigrantes.

Hay quien ha defendido que el fenómeno 15M estaba totalmente desconectado de las reivindicaciones históricas de la izquierda y que era, en suma, un producto nuevo de la historia. A mí no me lo parece. Más bien es precisamente en la crítica al sistema que da origen a la crisis donde encontramos el nexo entre el 15M y el movimiento obrero. El objeto de sus críticas es el mismo, si bien con distintos grados de conciencia y profundidad. Por esa razón los nuevos indignados del 15M se veían reflejados y representados en las palabras de algunos dirigentes de la izquierda tradicional como, por ejemplo, Xosé Manuel Beiras o Julio Anguita.

La pregunta sería la siguiente: ¿por qué estos activistas no se sentían reflejados en todos los dirigentes del movimiento obrero? Respondiendo a esta pregunta, que se encuentra en la encrucijada del problema actual, Pablo Iglesias esbozó recientemente su hipótesis principal: «lo fundamental es que suena diferente, suena duro». Aquí hay una posibilidad de interpretarlo como estilo estético, cosa que a mi juicio sería un error. Es decir, la afirmación puede ser correcta siempre y cuando no se refiera exclusivamente a la forma-estética de articular un discurso. Lo acertado es, más bien, interpretar «diferente» y «duro» en términos de contenido político.

Expliquémoslo. Lo que la indignación del 15M refleja es una crítica difusa y poco consciente al sistema, entendido casi de un modo holístico (abarcando desde lo económico hasta lo político). Pero es evidente que detrás de esa indignación se encuentran hondas quejas sobre las condiciones materiales de vida, tanto de la clase trabajadora más popular (y más despolitizada) como de la autopercibida clase media que sufre el desvanecimiento de sus sueños de pequeña burguesía. Y ello se concreta en las tasas de desempleo, los recortes en los servicios públicos, el fracaso del ascensor social, las nulas expectativas de futuro, etc. Todo ello son manifestaciones concretas de la crisis del sistema económico capitalista y de la gestión neoliberal de la misma. Pues bien, esa difusa y poco concreta indignación ha conectado mucho mejor con los mensajes políticos que impugnaban el sistema político y económico y que, además, lo hacían mediante discursos entendibles por la gran masa. Una combinación de contenido duro/rupturista con un discurso claro/entendible. Es el caso paradigmático de Xosé Manuel Beiras y Julio Anguita, pero no sólo. Con lo que no podía casar bien es con los mensajes o actores políticos que se asociaban de forma directa con el sistema mismo o cuya crítica impugnatoria del sistema era débil o poco creíble.

Entonces, sonar duro quiere decir ir a la raíz del problema en términos de contenido –lo que no impide un acompañamiento de discurso que también sea duro en términos de estilo. Y sonar diferente quiere decir impugnar el sistema, hablar de un modo distinto al que hablan los que defienden el sistema –aquí, de nuevo, tanto de contenido como de estilo. Ambas cosas van asociadas, naturalmente, a la tríada de ruptura democrática, proceso constituyente y proyecto socialista, aunque luego cristalicen en discursos pedagógicos y hábiles que permitan vadear los prejuicios construidos por la ideología dominante.

Pero, ¿por qué unos dirigentes del movimiento obrero sonaban duro y diferentes y otros no, esto es, sonaban suave y más de lo mismo? A mi juicio la respuesta está en una deriva política que capturó a muchos de ellos: la institucionalización, es decir, el quedar atrapado en la lógica institucional a todos los efectos. Ello tiene implicaciones políticas, como veremos enseguida, pero también implicaciones operativas –el despliegue de recursos de tiempo, energía y personas en las instituciones supone un enorme coste de oportunidad. Ese, y no otro, ha sido el principal problema de la izquierda tradicional con la que no se identificaba el 15M. Sólo que con un agravante, que fue el hecho de que esa institucionalización fuese no una consecuencia incontrolada sino una firme apuesta ideológica. Podemos rastrear ese hito en la transición, hasta llegar a la famosa frase de Carrillo en el Congreso, en 1978, según la cual «se trata de una constitución –y por eso vale para todos- con la cual sería posible realizar transformaciones socialistas en nuestro país».

El principal problema de la institucionalización es político, y es que parte de la asunción de que el instrumento prioritario para transformar la sociedad es el ámbito jurídico/legal. Esto supone ignorar el contexto internacional de la globalización neoliberal -que reserva al Estado-Nación un papel subalterno- pero sobre todo ignorar la naturaleza del Estado, que como relación social es la condensación de la correlación de fuerzas en toda la sociedad. Una correlación de fuerzas que, sobre todo, se constituye fuera de las instituciones legales. Antes de desarrollar esto, cabe decir que es natural que si uno asume esa hipótesis sobre la institucionalización acabe absorbido por la lógica parlamentaria y por su consecuente competición por los votos desde una perspectiva crecientemente atrapalotodo. Las instituciones normalizan y es natural que crezcan las tendencias a parecerse a los partidos tradicionales. El estrecho margen que abre la institucionalización conduce, necesariamente, a ese destino.

Ahora bien, no se trata de negar el papel transformador que puedan jugar las instituciones dentro de una estrategia más amplia, pero convendría entender que los resultados electorales –como una expresión institucional- son fundamentalmente el resultado de procesos que se dan más allá de las instituciones. Es a eso a lo que nos referíamos con la idea de la correlación de fuerzas en la sociedad. Es en la vida cotidiana y, sobre todo, en el conflicto, donde se genera la subjetividad o conciencia de clase que permite sumar fuerzas para ganar elecciones y para transformar la sociedad. Y es verdad que la vida cotidiana se ve afectada también por las decisiones institucionales, de ahí que reconozcamos su papel transformador, pero sobre todo por vivencias que van más allá del sistema político en sí.

Aquí es donde podemos recuperar una de las correctas afirmaciones de Pablo Iglesias que, a mi juicio, es muy necesaria: «la clave es politizar el dolor». Como decía, es en el conflicto social (sea un desahucio, un ERE o los recortes en sanidad y pensiones) donde emergen las contradicciones más agudas entre el sistema económico y la vida misma, y es precisamente ahí donde pueden surgir nuevas subjetividades, es decir, nuevas concepciones del mundo y nuevos comportamientos electorales. El punto central aquí es entender qué significa politizar. Ya sabemos que la gente tiene dolor, como consecuencia del conflicto. Ahora bien, politizar puede entenderse como el desplazamiento de ese dolor al terreno institucional, como cuando el partido opera como simple denunciante o incluso en tanto que, permítaseme el comentario, abogado defensor. O podría interpretarse politizar como el proceso por el cual el dolor, que es primario, se convierte en compromiso político, es decir, que asciende hasta la conciencia completa del fenómeno que causa el dolor. A mi juicio, esta última interpretación sería la correcta mientras que la primera sería caer en un error de institucionalización.

En definitiva, a mi no me parece suficiente ser altavoz de las denuncias surgidas en los conflictos sino que hemos de ser intelectual orgánico para explicar las causas últimas de esos conflictos. Es decir, no se trata sólo de trasladar lo que sucede en la calle al parlamento –que es, de por si, un avance- sino de ir más allá y, además de ser el conflicto mismo, ser capaces de explicar a los afectados y al resto de la clase trabajadora que detrás del fenómeno del conflicto hay una interrelación compleja de causas y responsables que tienen que ver con el sistema económico capitalista y con su cristalización política en los partidos del régimen.

De ahí que nosotros demos extraordinaria importancia a la formación ideológica, algo abandonado por la izquierda tradicional (entre otras cosas porque para las fuerzas institucionalizadas la formación no es necesaria), pues entendemos que necesitamos militantes y dirigentes capaces de explicar los conflictos sociales. Esto está vinculado al tipo de organización, en tanto que una fuerza institucionalizada no sólo no necesita la formación ideológica sino que además genera dudosos incentivos para disputarse los puestos de representación pública, haciendo caer a la organización en el faccionalismo e incrementando sus tendencias oligárquicas.

Obsérvese que en nuestro país ya hemos presenciado ejemplos de estas prácticas. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, por ejemplo, no es sólo la autoorganización de las víctimas de los desahucios y las estafas hipotecarias. Más bien es un proyecto de defensa popular que ha contado con dirigentes que han sabido ser conflicto y al mismo tiempo explicar sus causas de tal forma que la rabia de la víctima se elevaba a compromiso político –aunque este compromiso no fuese estrictamente socialista.

Finalmente, el punto de fuga de todas estas reflexiones nos conduce a la cuestión verdaderamente central: el proyecto político o proyecto de país. Sin un proyecto de país, que es fundamentalmente contenido político, no hay nada que transmitir en el conflicto ni nada que transmitir tampoco en las instituciones. Sin un proyecto de este tipo todos estos debates son estériles. Incluso podríamos haber aceptado que las instituciones son altavoces y que la clave está ahí fuera, pero sin un proyecto de país que defender no hay coherencia ni estrategia posible.

Así, mientras la extrema derecha está ofreciendo una respuesta a las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora, y desgraciadamente con notable éxito, la izquierda anda entretenida en discusiones escolásticas sobre instrumentos y estrategias que provocan que la clase trabajadora y el conjunto de la sociedad no esté entendiendo qué se les ofrece (más allá, en el mejor de los casos, de canalizar su rabia; por supuesto, efímera sensación).

En este punto, una advertencia. La mejor forma de repetir los errores de la izquierda tradicional con la que no se identificaba el 15M es deslizarse a través de la estrategia de eso que se ha convenido en llamar populismo de izquierdas, y que tanto comparte con la práctica política carrillista. Ambas estrategias son esencialmente tacticistas, aunque por diferentes razones. La primera porque es alérgica a la definición y navega en un mundo de significantes vacíos que se moldean a gusto del consumidor -aunque el empacho es ya notable- y por lo tanto es incapaz de definir un proyecto político en positivo. La segunda porque emplea un pragmatismo mal entendido que le lleva a ceder todas sus posiciones a cambio de mínimos –pero comodísimos- espacios de institucionalización. Ninguna de estas estrategias comparte los rasgos que hemos descrito aquí como necesarios.

Por el contrario, a mi juicio, la clave para afrontar victoriosamente nuestros retos puede reducirse a los siguientes elementos: proyecto político y conflicto social. Si somos capaces de entender que la máxima anguitista debe ser reformulada, para evitar malinterpretaciones, desde «programa, programa, programa» a «proyecto, proyecto, proyecto» entonces estaremos en condiciones de poner en lo más alto aquello que más importa, es decir, el contenido político que ofrece soluciones concretas a la vida de la clase trabajadora y del pueblo en su conjunto. Eso implica, obviamente, definir y hablar claro; sonar duro y diferente. Y con ese proyecto en la mano, hemos de ser y estar en el conflicto, explicando y haciendo proselitismo para una causa que merece la pena. Yo la llamo socialismo, pero estoy dispuesto a discutir el nombre a condición de que haya praxis.

 

Alberto Garzón

Publicado en eldiario.es

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Documental: “La cruda realidad”

Mar, 27/09/2016 - 11:41

ATTAC Castilla y León

Reanudamos nuestras actividades el próximo Miércoles 28 de septiembre con la proyección del documental “La cruda realidad“. Será en la sala de audiovisuales de la Biblioteca Pública de Palencia, a las 19 horas.

LA CRUDA REALIDAD es un documental de Aitor Iruzkieta que trata sobre el Peak Oil o más bien sobre el Peak Everything, es decir sobre el pico del petróleo y el de todas las cosas.

En este documental varios científicos, economistas, ingenieros, artistas, analistas, investigadores, de la talla de Emilio Sández Álvaro, Ander Aguirre, Antonio Turiel Martínez,Margarita Mediavilla, Pedro A. Prieto, Antonio García-Olivares, Michael Höök, Gail Tverberg, Carlos Erdozáin, Gonzalo Escribano, Santi Piraña…, hablan abiertamente del reto de este acelerado cambio global que ya tenemos aquí.

A través de un recorrido tanto histórico como transdisciplinar se deja un claro testimonio del gran problema de este acelerado cambio global que ya comenzó hace muchos años y ahora se está acentuando.

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Estancamiento secular

Mar, 27/09/2016 - 08:00

Immanuel Wallerstein – La Jornada

Los economistas del mundo están batallando con algo nuevo que les es muy difícil explicar. ¿Por qué es que los precios del mercado de valores han continuado subiendo pese al hecho de que algo conocido como crecimiento parece estar estancado? En la teoría económica dominante no se supone que funcione de tal modo. Si no hay crecimiento, los precios del mercado deberían declinar, estimulando por tanto el crecimiento. Y cuando se recupera el crecimiento, entonces los precios del mercado vuelven a subir.

Todos aquellos que son fieles a esta teorización dicen que la anomalía es una aberración momentánea. Algunos niegan incluso que sea cierto. Pero hay otros que consideran la anomalía un desafío importante a la teorización dominante. Buscan revisar la teorización para que tome en cuenta lo que muchos ahora llaman estancamiento secular. Los críticos incluyen a prominentes personas, algunos de ellos laureados con el Premio Nobel. Incluyen pensadores tan diferentes como Amartya Sen, Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Stephen Roach.

Aunque cada una de estas personas tiene una diferente línea de argumentos, comparten algunas creencias. Todos ellos consideran que lo que hagan los Estados tiene un impacto grande en lo que ocurre. Todos ellos consideran que la situación actual es poco sana para la economía como un todo y ha contribuido a un incremento significativo en la polarización del ingreso real. Todos ellos consideran que se debe intentar movilizar la opinión pública para ponerle presión a las autoridades gubernamentales para que actúen formas específicas. Y todos ellos consideran que aunque continuara la actual situación anómala y poco sana todavía algún tiempo, existen políticas estatales apropiadas que harán posible una economía menos polarizada y más sana.

Hace no tanto, el estancamiento secular fue un término utilizado por muchos analistas, primordialmente para describir el estado de la economía japonesa, al comienzo de los años 90 del siglo XX. Pero desde 2008 el uso del concepto se ha aplicado a diversas regiones –miembros de la zona del euro, como Grecia, Italia e Irlanda; Estados ricos en petróleo, como Rusia, Venezuela y Brasil; recientemente también Estados Unidos, y potencialmente actores económicos previamente fuertes como China o Alemania.

Uno de los problemas de quienes buscan entender lo que está ocurriendo es que diferentes analistas utilizan diferentes geografías y diferentes calendarios. Algunos hablan de la situación Estado por Estado y algunos intentan evaluar la situación en la economía-mundo como un todo. Algunos piensan que el estancamiento secular comenzó en 2008; otros dicen que fue en la década de los 90. Otros más piensan que viene de finales de los 60, y unos cuantos más la sitúan aun antes.

Déjenme proponerles una vez más otro modo de entender el estancamiento secular. La economía-mundo capitalista ha existido en partes del globo desde el siglo XVI. Yo le he llamado el sistema-mundo moderno. Se ha expandido de un modo constante en lo geográfico terminando por abarcar el mundo entero desde mediados del siglo XIX. Ha sido un sistema muy exitoso en términos de su principio rector: la interminable acumulación de capital. Es decir, la búsqueda de acumular capital de modo de acumular más capital aún.

El moderno sistema-mundo, como todos los sistemas, fluctúa. También tiene mecanismos que limitan las fluctuaciones y lo empujan hacia un renovado equilibrio. Esto semeja un ciclo de altas y bajas. El único problema es que las caídas nunca retornan al punto bajo previo, sino a uno un poco más alto. Esto se debe a que en el complejo patrón institucional hay resistencia a ir hasta el fondo. La forma real de los ritmos cíclicos es dos pasos hacia arriba y un paso hacia abajo. Por tanto, el punto de equilibrio se mueve.

Si uno mide la abscisa de las tendencias, se mueven hacia una asíntota de 100 por ciento, que por supuesto no pueden cruzar. Un poco antes de dicho punto (digamos, cerca del 80 por ciento), las curvas comienzan a fluctuar alocadas. Esto es señal de que nos hemos movido al interior de la crisis estructural del sistema. Se bifurca, lo que quiere decir que son dos diferentes, casi opuestos, modos de optar por un sistema sucesor (o sistemas). Lo único que no es posible, es hacer que el actual sistema opere del modo normal anterior.

Mientras que antes de ese punto los grandes esfuerzos por transformar el sistema tuvieron como efecto pocos cambios, ahora lo opuesto es cierto. Cada pequeño esfuerzo por cambiar el sistema tiene un gran impacto. Es mi argumento que el sistema-mundo moderno entró en su crisis estructural cerca de 1970 y se mantendrá en ella todavía otros 20-40 años más. Si deseamos evaluar las acciones útiles, necesitamos tener en cuenta dos temporalidades diferentes: el corto plazo (a lo sumo tres años) y el mediano plazo.

A corto plazo lo que podemos hacer es minimizar el sufrimiento de quienes son los más afectados negativamente por la creciente polarización en el ingreso que está ocurriendo. La gente vive en el corto plazo y necesita alivio inmediato. Sin embargo, tal alivio no cambiará el sistema. El cambio puede ocurrir a mediano plazo conforme los que favorecen una clase u otra de sistema sucesor obtienen la suficiente fuerza para inclinar la bifurcación hacia su propia dirección.

He aquí el peligro de no ir lo suficientemente lejos en el análisis crítico del sistema. Sólo si uno mira con claridad que no hay salida del estancamiento persistente uno puede de hecho volverse lo suficientemente fuerte para ganar la batalla política y moral.

Una punta de la bifurcación pugna por remplazar el capitalismo por otro sistema que será tan malo o más que el anterior, manteniendo los rasgos cruciales de jerarquía, explotación y polarización. La otra punta pugna por un nuevo sistema que sea relativamente igualitario y relativamente democrático.

En los años por venir, habrá vueltas que parezcan indicar que el sistema vuelve a funcionar. Puede incluso subir el nivel de empleo en el sistema como un todo (la medida clave del estado del sistema). Pero tal alza no podrá durar mucho, porque la situación global es demasiado caótica. Y el caos paraliza la presteza de los poderosos emprendedores y de las personas simples por igual, en lo tocante a gastar el capital remanente en formas que tienen el riesgo de pérdida y, por tanto, de su supervivencia.

Estamos en un alocado viaje, uno que no es nada placentero. Si nos hemos de comportar con sensatez, el primer requisito es la claridad de análisis, seguida de decisiones morales y juicio político. El fondo del asunto es que ya hace mucho rebasamos el punto en que el capitalismo como sistema histórico pueda sobrevivir.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein

Categorías: Alterglobalización

Las consecuencias de la gentrificación y de la turistificación de las ciudades en EEUU y España

Mar, 27/09/2016 - 06:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo analiza un tema muy preocupante (la gentrificación y la turistificación de las ciudades) que está afectando a grandes centros urbanos como Nueva York y Barcelona.

Lo que los turistas que visitan Nueva York suelen desconocer es que el Nueva York que han visitado es solo una parte de la ciudad de Nueva York. Esta es una ciudad de cerca de 8,5 millones de habitantes. En cambio, lo que el turista cree que es Nueva York es, en realidad, Manhattan, una enorme isla habitada por 1,6 millones de personas. Pero la mayoría de los ciudadanos de Nueva York vive en los territorios que rodean Manhattan, es decir, en Brooklyn, Queens, Bronx, Long Island y otros distritos donde vive la clase trabajadora de esta ciudad. En Manhattan vive la burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta. La clase trabajadora, que es la mayoría de la población, no puede vivir, sin embargo, en Manhattan: el precio de la vivienda, enormemente caro, no se lo permite.

Las causas políticas de la gentrificación

Por extraño que parezca, la estructuración social de la ciudad de Nueva York no siempre fue tal como la describo. En realidad, ha ido evolucionando, estratificándose por clase social de una manera más y más acentuada a medida que pasaba el tiempo, como resultado primordialmente de la aplicación de políticas públicas que han ido variando en respuesta a cambios en las relaciones de poder existentes en el gobierno municipal y estatal (y también en el poder federal). Nueva York fue gobernada durante muchos años por alcaldes progresistas que, entre otras medidas, habían controlado el precio de los alquileres (rent control) en toda la ciudad, incluida Manhattan. El Partido Demócrata había sido el partido gobernante durante la mayor parte del periodo que siguió a la II Guerra Mundial. Ello cambió a partir de los años ochenta. El Partido Republicano (considerado la derecha en EEUU) gobernó a partir de entonces durante amplios periodos. Y lo que es incluso más notorio es que el Partido Demócrata fue derechizándose cada vez más, financiándose con fondos procedentes de las grandes empresas, incluidas las financieras (Wall Street), situadas en Nueva York, convirtiendo a los aparatos del partido, gestionados por personalidades de la clase media profesional (individuos con educación universitaria y educación superior), en meros servidores de tales intereses, entre los cuales los financieros y los inmobiliarios fueron particularmente influyentes en las instituciones representativas municipales.

La captura del aparato del Partido Demócrata por parte de los intereses financieros radicados en Wall Street, en Manhattan, significó un cambio enorme en las políticas del Ayuntamiento de Nueva York. Fue la base de lo que se conoce en EEUU como “gentrification” (o gentrificación en castellano), que podría traducirse como el aburguesamiento de Manhattan. Una medida de gran calado que facilitó la gentrificación fue la práctica eliminación del control de los precios del alquiler, quedando reducido a una parte muy menor de Manhattan. Y con ello, esta parte de Nueva York pasó a ser la zona del 10% de la ciudadanía neoyorquina con mayores ingresos. Y la clase trabajadora de Manhattan se tuvo que desplazar a vivir a los suburbios y distritos periféricos. Cada mañana, de 6 a 9, los metros que unen los suburbios con Manhattan están llenos a rebosar con los trabajadores que son los que garantizan que Manhattan funcione. Y lo mismo ocurre de 6 a 9 de la tarde, cuando regresan a sus casas.

La turistificación es la otra cara de la gentrificación

Este aburguesamiento de Manhattan fue acompañado por su conversión en un centro de atracción turística mundial, que dio gran vitalidad al comercio orientado hacia los turistas. Manhattan pasó a ser un centro turístico a nivel mundial, convirtiéndose en la capital del comercio (y de la especulación). La gentrificación fue mano a mano con el aumento del turismo y del comercio. La “turistificación” y la “gentrificación” (las dos caras de la misma moneda) expulsaron así a las clases populares de Manhattan, de tal manera que las desigualdades por territorio en Nueva York (entre el centro y la periferia) se convirtieron en las más elevadas en el mundo (mayores que las existentes en Haití, el país más desigual del mundo).

Una consecuencia de ello es que el precio de la vivienda (tanto de propiedad como de alquiler) en Manhattan es solo accesible para una minoría que va haciéndose cada vez más pequeña, con una gran invasión del mercado de la vivienda por parte del capital especulativo procedente de todo el mundo, que invierte y especula en el sector inmobiliario y que está orientada primordialmente hacia el 10% de la población (el grupo más pudiente de la ciudad) que vive en Nueva York.

Ni que decir tiene que este crecimiento de las desigualdades por clase social (que se traduce en desigualdades por territorio) ha creado un gran rechazo entre las clases populares hacia las políticas municipales, que se ha traducido en grandes movilizaciones que han determinado un cambio muy notable del gobierno municipal, con la elección de uno de los alcaldes más progresistas que ha tenido Nueva York, el Sr. Bill de Blasio, perteneciente a la rama de izquierdas del Partido Demócrata. Parte de este movimiento de rechazo al establishment político (tanto republicano como demócrata) explica también el éxito a nivel federal del candidato socialista Bernie Sanders (que ganó en 22 Estados de los 50 existentes en las primarias del Partido Demócrata) y del candidato Trump, que ganó las primarias del Partido Republicano. Tanto Sanders como Trump proceden de la ciudad de Nueva York.

La gentrificación y turistificación en ciudades españolas: el caso de Barcelona

Una situación parecida está sucediendo en España en sus mayores urbes, como Barcelona y Madrid, expandiéndose también a otras ciudades. En Barcelona, la situación de gentrificación y turistificación está ya muy avanzada, habiendo alcanzado unos niveles que han provocado una protesta social. La “gentrification” está ya ocurriendo, y la invasión (y no hay otra manera de definirlo) de turistas extranjeros ha alcanzado unas dimensiones que están reconfigurando el carácter de la ciudad, tanto en su dimensión económica como en el aspecto social y cultural. Esta turistificación va acompañada de la gentrificación de la ciudad, con un aumento de los precios de las viviendas (tanto de propiedad como de alquiler) que imposibilita a la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares poder vivir en la ciudad, expulsándolos a la periferia.

El turismo ha contribuido enormemente al encarecimiento de la vivienda, tanto de propiedad como de alquiler. Ha habido una compra masiva de casas por parte de compañías de capital riesgo (de carácter predominantemente especulativo), entre las cuales las empresas del bien conocido magnate y especulador, el Sr. George Soros (que compró 213 pisos en Diagonal Mar), merecen una mención especial. Un gran número de estos pisos han sido puestos al servicio del turismo, de tal manera que hay más habitaciones y camas turísticas en este tipo de empresas inmobiliarias dedicadas a pisos turísticos que en los hoteles o pensiones. Estos casos de alquiler turístico incomodan al vecindario de todos los barrios, desde los pudientes a los humildes.

Pero además de incomodar al vecindario, el crecimiento de los pisos turísticos se traduce en una escasez de pisos de alquiler para la ciudadanía normal y corriente, ya que conlleva unos precios prohibitivos. La discriminación positiva en el mercado del alquiler a favor del servicio al turista está realizándose a costa del bienestar de las clases populares, incluyendo amplios sectores de las clases medias, que vivían antes en barrios como el Eixample, que se está hoy gentrificando y turistificando, expulsando a sus habitantes.

¿Quién se beneficia de estos fenómenos?

El enorme poder e influencia política que los intereses corporativos, financieros e inmobiliarios han tenido en la ciudad (tanto a nivel del gobierno de la Generalitat, como en el gobierno municipal) han dificultado que los supuestos beneficios económicos del turismo favorezcan a las clases populares. En Barcelona es sorprendente ver que el turismo, uno de los sectores económicos más importantes de la ciudad, aporta muy poco a las arcas de las autoridades municipales (mucho menos, por cierto, que en Nueva York). Hoy el impuesto turístico (que en Barcelona va de 0,65 a 2,25 euros por noche) que se paga en hoteles y pensiones, es muy bajo en términos comparativos con otras ciudades. En Nueva York, por ejemplo, el pago a las arcas del municipio es de un 7% de la factura hotelera, cantidad mucho mayor que los 2,25 euros que se pagan como máximo en Barcelona, con la diferencia, además, de que en Nueva York los fondos van directamente al ayuntamiento (para los fines que este desee), mientras que en Barcelona el dinero que procede del impuesto turístico (solo 23 millones de euros en 2015 en el ámbito geográfico de la marca Barcelona) se comparte con la Generalitat, que es la que define el tamaño del impuesto, debiéndose, además, gastar solo en la promoción del turismo. Las cantidades recibidas por el ayuntamiento son mínimas, totalmente insuficientes para cubrir los gastos del ayuntamiento en los servicios consumidos por los turistas. El ayuntamiento está así subsidiando a los turistas, en lugar de estar los turistas contribuyendo al bienestar de la población, a través de los fondos públicos municipales.

Los enormes beneficios de los pisos turísticos

Hoy la rentabilidad de las inversiones en alquiler turístico es de las más elevadas en el mercado inmobiliario. Tiene, además, una de las tasas de ocupación más elevadas en el sector turístico (casi un 90%). Esta elevada rentabilidad explica que si un piso, en lugar de alquilarse por 750 euros, se dedica a usos turísticos (alquilándose por semanas o periodos cortos), el propietario puede conseguir 1.670 euros (que es, ni más ni menos, un 123% más). Como resultado de esta situación hay un incremento muy notable de pisos de alquiler para fines turísticos a costa del incremento del precio del alquiler para uso residencial. Y este incremento de los alquileres (como resultado de su creciente escasez) va parejo a un descenso de los salarios, lo que convierte el acceso a la vivienda en uno de los mayores problemas existentes esta ciudad. Es, pues, comprensible que exista un rechazo creciente entre las clases populares hacia esta Barcelona turística que está significando un coste elevado para su bienestar.

La aparición de nuevos ayuntamientos

Esta situación está conduciendo al surgimiento de nuevos equipos de gobierno en los ayuntamientos encabezados por Ada Colau en Barcelona y Manuela Carmena en Madrid –entre otros-, que muestran un rechazo hacia el modelo urbanístico, orientado, claramente en Barcelona, hacia el turismo. No hay ninguna duda de que esta situación exige una reversión y redefinición del llamado modelo o marca Barcelona. Y ello conlleva un cambio en las relaciones de poder en las instituciones del Estado (desde del nivel municipal al nivel autonómico y central), convirtiendo tales instituciones representativas en más afines a los intereses de las clases populares y menos a los intereses corporativos que han instrumentalizado tales poderes para su beneficio. Es interesante notar que incluso el Financial Times publicó (bajo la firma de uno de sus directivos, el Sr. Martin Wolf) un artículo (“Big energy decisions are best taken by government, not the market”, 16.09.16) en el que subrayaba que el sector de la vivienda (junto con otros, como el sector energético) es de tal importancia que no puede estar determinado por las fuerzas del mercado, sino que debe estar altamente regulado e intervenido por el poder público.

Cito al Financial Times porque la cultura económica de este país está tan derechizada que define como radicales y extremistas medidas que son de pleno sentido común. Las medidas que está proponiendo la alcaldesa Ada Colau son de mero sentido común, puesto al servicio de la ciudadanía, y muy en particular de las clases populares, que son la mayoría de la población que vive en Barcelona. Entre ellas está la de controlar el precio de los alquileres y la regulación del sector turístico, de manera que disminuya el sector inmobiliario dedicado al alquiler turístico, facilitando la oferta del alquiler comercial. También presionar para que los ayuntamientos tengan mayor protagonismo en la carga impositiva al turismo, entre otras medidas, propuestas todas ellas que podrían revertir el gran daño que se está produciendo hoy en Barcelona, que fue siempre punto de referencia (debido a su noble y heroica lucha popular por la libertad y la democracia), como también lo fue Madrid, para las fuerzas progresistas de todo el mundo.

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Inversiones extranjeras: un caso ejemplar de sesgo informativo

Lun, 26/09/2016 - 12:01

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

El pasado martes 20 de septiembre el Ministerio de Economía y Competitividad publicó los datos de Inversiones Extranjeras Directas (IED) correspondientes al segundo trimestre de 2016. En menos de 24 horas han aparecido numerosas noticias en la prensa que dan cuenta de estos datos. Sin embargo, llama la atención que la interpretación de esos datos objetivos varía (y mucho) en función del emisor, llegando a encontrar el público hasta lecturas diametralmente opuestas entre sí. En este artículo recopilamos los ejemplos más característicos.

Antes de ello es necesario hacer dos puntualizaciones importantes para entender a qué se debe esta facilidad para torturar los datos hasta que digan lo que uno quiere oír. Las IED son extremadamente volátiles y responden fundamentalmente a las estrategias empresariales de los agentes compradores, sin que las actuaciones políticas influyan mucho en las mismas, por lo que ni siquiera un hipotético gobierno estatal o regional dedicado exclusivamente a acabar con las IED podría conseguirlo fácilmente, y mucho menos a corto plazo. Además, las IED no son inmediatas; tardan tiempo en ejecutarse, de forma que es muy difícil atribuir la responsabilidad de las mismas a una actuación política determinada y puntual.

Los volúmenes de dinero manejados difieren mucho dependiendo de cada operación inversora. No se mueve el mismo dinero cuando un inversor extranjero compra acciones de una pequeña empresa que cuando lo hace con una gran empresa, evidentemente. Por ejemplo, solamente la compra de Imperial sobre Altadis en 2008 (valorada en 12.600 millones de euros) supuso más volumen de IED que todas las inversiones registradas en cualquier otro año. Estas grandes operaciones ocurren de forma irregular y cuando lo hacen distorsionan sobremanera los datos de IED, que en absoluto reflejan un flujo constante o regular de inversiones.

Precisamente por ello, en algunos trimestres coincide que hay mucha recepción de IED, y en otros coincide que hay menos, y eso no es indicativo de que el gobierno correspondiente lo esté haciendo mejor o peor. En consecuencia, tiene el mismo sentido comparar los datos de un trimestre (o de varios) con los del trimestre anterior, que compararlos con los del mismo trimestre del año anterior: ninguno. Cada trimestre es un mundo y la comparación con otros periodos no nos dice prácticamente nada. Por eso el que interprete los datos elegirá los periodos de recepción de IED que más le convenga a sus intereses.

Dicho esto, veamos los ejemplos.

El Economista culpa de la menor recepción en IED a la inestabilidad política a nivel estatal: “La inversión extranjera cede un 29% por efecto de la inestabilidad política”. Además, el autor se anima a meter un nombre por ahí en medio a ver si al lector le da por asociarlo al supuesto problema: “(…) en un periodo marcado por la derrota del socialista Pedro Sánchez en la investidura”.

En cambio, El País afirma exactamente lo contrario: “Por más que en un primer momento dé esa impresión, la incertidumbre política no parece perjudicar la entrada de inversores foráneos”. El autor de la noticia da en la clave del asunto: “En realidad, la caída de un año para otro obedece a un efecto estadístico al comparar con un primer semestre de 2015”. El problema es que no parece advertir que nadie obliga a comparar esos datos con un año excepcionalmente alto aunque sea el inmediatamente anterior, precisamente porque es algo totalmente absurdo.

Cinco Días también se muestra prudente con los datos, aunque no escapa a señalar la inestabilidad política como posible causante de la menor recepción en IED. Al menos explica que “Estas cifras, sin embargo, deben ser tomadas con cautela, toda vez que los flujos de inversión no se concentran en un período concreto y pueden variar mucho con el paso del tiempo, con grandes operaciones de entrada o salida en cualquier mes del año”.

Por su parte, ABC y La Razón ignoran el ámbito estatal y se centran en la Comunidad de Madrid con el mismo titular: “La Comunidad atrae el 51% de la inversión extranjera de España el primer semestre del año”, destacando que fue la región de España que más IED recibió, lanzando un claro guiño a la gestión de la presidenta, Cristina Cifuentes (que aparece en la foto de la noticia de La Razón). ¿Será casualidad que el titular coincida con el mensaje publicado horas antes por la Comunidad de Madrid? Parece que el PP de Madrid ha olvidado comentar que la región de Madrid siempre ha sido la líder en recepción de inversiones pero que lo suele ser en un nivel bastante superior al que se señala en su comunicado y en las noticias. De hecho, como los datos de IED del segundo trimestre (los recién publicados) son los más bajos de los últimos años (Madrid ha acaparado sólo el 34% de todas las inversiones en España), el creador de este mensaje decidió agruparlas con las del primer trimestre para ofrecer un dato mucho más digno: 51%; que aún así está en la franja baja de lo que siempre suele recibir la Comunidad de Madrid: entre el 40% y el 90% de todas las inversiones.

Por su parte, Vozpópuli prefiere mirar a Cataluña y culpar al independentismo de la caída de la IED: “El independentismo ahuyenta la inversión extranjera: se desploma un 60% desde que gobierna Puigdemont”. Sin embargo, al propio autor le debió dar vergüenza ser tan maniqueo y en el cuerpo de la noticia iba aportando información –eso sí, de forma disimulada– que echaba por tierra su titular: “Aunque ha bajado en muchas regiones” (…) “Queda muy lejos de los casi 2.000 millones que se invirtieron en el segundo trimestre de 2015. Si bien es cierto que la cifra del segundo trimestre del año pasado fue excepcionalmente alta”. La típica estrategia del manipulador: comparo las IED del periodo que me da la gana con las de periodo más exitoso, y si eso lo reconozco un poco por encima para no ser tan descarado. Ah, y ya que estoy señalo por lo bajini que la caída de las IED ha sido generalizada y no sólo una cosa de Cataluña. Pero el titular, que es lo que más se ve, no lo cambio ni de broma.

En esta misma aventura no podía faltar Libremercado, con el titular “El separatismo hace estragos: Cataluña pierde el 60% de las inversiones extranjeras”, que se supera comparando los datos del Ministerio con los que ofrece una asociación a favor de las libertades para que el popurrí permita mayor libertad a la hora de interpretar los datos a su manera. Lo mejor de todo es que el autor hace hincapié en que España, a diferencia de Cataluña, mejora la recepción de IED en los seis primeros meses de 2016, cuando el resto de noticias señalan exactamente lo contrario porque es lo que indican los datos del Ministerio.

En fin, como se puede ver, el tema de las inversiones extranjeras es un caso ejemplar de cómo cada medio interpreta a su manera una información objetiva con el objetivo de transmitir lo que más le convenga.

Nota: La recepción de IED no tiene por qué ser una noticia positiva. Puede no provocar ninguna mejora en empleo, renta, riqueza y bienestar (por ejemplo, cuando una empresa cambia simplemente de manos), o puede incluso suponer retrocesos en tales ámbitos (por ejemplo, cuando la nueva compra viene aparejada de cambios estructurales en la empresa como despidos de plantilla).

 

Artículo escrito en La Marea el 22 de septiembre de 2016

Saque de Esquina

 

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¿Hacia la escasez de petróleo?

Lun, 26/09/2016 - 08:04

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La Agencia Internacional de la Energía(AIE), en un reciente informe titulado “Perspectivas mundiales de inversión en energía”, advierte que será necesario invertir 48 Billones $ hasta el 2035 para cubrir las crecientes necesidades energéticas mundiales, pero el abrupto desplome del precio del crudo hasta los 50 $, imposibilitará a los países productores conseguir precios competitivos que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones por lo que no sería descartable un posible estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2.025, al concatenarse la recuperación económica de EEUU y la UE con factores geopolíticos desestabilizadores (Nueva Guerra en Oriente Medio). Así, según Rystad Energy, la industria petrolera necesita reemplazar 34.000 millones de barriles de crudo al año pero en el 2.015 tan sólo se alcanzaron los 8.000 millones de barriles debido al drástico descenso de las inversiones en exploración y producción mundial (un 28% en el 2015 y se estima para el 2016 una nueva caída del 20%).

Dependencia mundial de los combustibles fósiles

Según Edgar Ocampo, cada año, el mundo fagocita la mitad de las reservas de un país petrolero importante (México) y dado que las energías alternativas todavía necesitan enormes subsidios como para ser viables en los países en vías de desarrollo, la práctica del fracking ( especie de panacea universal que resolverá los problemas energéticos de la Humanidad) es todavía incipiente y suscita recelos medioambientales y la inercia de los activos petroleros no permitirá que las grandes compañías abandones sus equipos e infraestructura actuales, se deduce que la economía mundial seguirá gravitando sobre la dependencia del petróleo en la próxima década. El gas natural se presenta como el único sustituto ante una presunta escasez de petróleo, pero este recurso también sigue el mismo camino de inestabilidad, por lo que los principales países desarrollados cuentan con reservas estratégicas de petróleo que destinan exclusivamente para uso en situaciones críticas para garantizar el consumo interno durante un par de meses además de implementar medidas cosméticas de ahorro de energía. Así, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció que el Gobierno norteamericano reducirá sus emisiones de gases con efecto invernadero un 28% para 2020 (de alcanzarse el objetivo fijado, supondría ahorrar 250 millones de barriles de petróleo para 2020) y en China, se habría fijado el Plan Energético Quinquenal 2015-2020 con el objetivo de reducir la dependencia del carbón y del petróleo aunque según Greenpeace con un “insuficiente incremento de las energías renovables del 1%”, en un país donde el carbón cubre el 70% de las necesidades energéticas y si continúa la tendencia actual, la combustión actual de carbón se duplicará en 15 años.

Declive de la producción de crudo convencional (Peak Oil)

Según la Asociación para el Estudio del Petróleo y el Gas, (ASPO), la producción mundial de crudo convencional habría iniciado ya su declive, fenómeno que se explica por medio de los métodos de análisis del geólogo King Hubbert sobre la producción de petróleo de los Estados Unidos, método conocido como la “curva de Hubbert” . Hubbert, calculó en 1956 con extraordinaria precisión, la fecha en que los Estados Unidos no podrían producir más petróleo de forma convencional aunque se perforaran más pozos. Así, la producción de petróleo de forma convencional en EEUU alcanzó su máximo nivel en 1970 y después comenzó a declinar, teniendo que importar en el 2005 casi el doble del total de crudo producido en dicho país. La producción actual de petróleo proviene en más de un 60% de campos maduros,(que tienen más de 25 años de ser explotados de manera intensiva) por lo que las nuevas prospecciones se realizan en regiones más remotas (Ártico, Amazonas), con mayor coste productivo ( 120 $) y menor rentabilidad, amenazando en muchas ocasiones a reservas y parques naturales (Ártico, Alaska, Amazonas) y siendo el desfase entre el consumo mundial y los descubrimientos de nuevas explotaciones abismal (en una proporción de 4 a 1). Además, según los expertos , el tiempo necesario para poner en marcha a pleno rendimiento un yacimiento es de alrededor de 6 años, por lo que cualquier descubrimiento no podrá entrar en operación hasta después del 2018. Recordar que el 90% de la producción de crudo saudí procede de tan sólo cinco campos maduros y hasta el 60% procedería del megacampo de Ghawar y que los nuevos proyectos de infraestructura petrolera de extracción de crudo considerados como “grandes,” (aquellos de más de 500 millones de barriles).en Arabia Saudí para el 2016 son prácticamente inexistentes, lo que aunado con el espectacular incremento de la producción de crudo saudí ( 10, 6 millones de barriles día) para suplir la drástica reducción de la producción de crudo de países como Libia, Siria e Irak, acelerá la fecha de caducidad de sus reservas ociosas.

Respecto a EEUU, según datos publicados por la Administración de Información de Energía (AIE), dicho país habría alcanzado un pico en la producción de crudo equivalente a 9,1 millones de barriles diarios provenientes de las nuevas explotaciones de petróleo en roca porosa , pero teniendo en cuenta que el consumo doméstico de EEUU se movería en la horquilla de los 16 a los 20 millones de barriles diarios, seguirá siendo importador neto de crudo (el 45% de las importaciones de crudo de EEUU proceden de Oriente Medio y Norte de África), mientras tan sólo el 8% del total importado procede de Venezuela.

Por su parte, la producción mexicana también llegó a su cenit en el 2004, pues el principal yacimiento de México es el Cantarell, (que genera las dos terceras partes de la producción mexicana) tiene fecha de caducidad con la perspectiva de convertirse en importador neto de crudo en el horizonte del 2020, Venezuela necesita urgentemente nuevos hallazgos petrolíferos pues caso de seguir el ritmo actual de producción podrían agotarse sus reservas probadas en el 2021, por lo que habría firmado un acuerdo por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo) mientras Noruega aspira a explotar conjuntamente con Rusia la plataforma continental del Mar de Barents (reservas estimadas de más de 7.000 millones de petróleo y gas convencional) ante el agotamiento de sus reservas del Mar del Norte, que alcanzó su cenit en el 2009 ( 6 millones de barriles al día).

Además, el acuerdo de cooperación energética del 2010 entre Irak, Irán y Siria para la construcción del gasoducto de South Pars a Homms que conectaría el Golfo Pérsico con el Mar Mediterráneo permitiría la llegada del gas iraní a la Unión Europea y aliviaría la severa rusodependencia energética europea, relativizando de paso la importancia estratégica de Turquía dentro del Proyecto del Gasoducto Trans-Adriático (TAP) así como el papel relevante de Arabia Saudí y Emiratos Árabes como suministradores de crudo a Occidente, pero tanto Irak como Siria estarían inmersos en procesos internos destructivos fruto de la balcanización implementada por EEUU siguiendo su doctrina del caos ordenado por lo que la exportación de productos petrolíferos de dichos países se antoja harto complicada.

Respecto a Irak y según un artículo publicado por el New York Times, una buena parte de la producción petrolera de dicho país tendría como destino China, dado que las compañías occidentales (Exxon Mobil, Shell, BP y otras serían reacias a invertir en dicho país, pues las regalías, impuestos y otros cargos cobrados en Irak suelen engullir el 90% o más de las ganancias de una empresa petrolera, mientras que las inversiones en EEUU consiguen una ganancia del 50% aunado con el hecho de que EEUU importa tan sólo el 3% de sus necesidades petrolíferas de Iraq. Así, el Gobierno de Al Maliki firmó en 2008 un acuerdo con China cifrado en 3.000 millones de dólares, mediante el cual la firma estatal China National Petroleum Corp. (CNPC) obtuvo los derechos de explotación durante 23 años del campo petrólifero de Al Ahdab (el mayor yacimiento abierto en Irak durante las dos últimas décadas con una producción estimada de 25.000 barriles diarios) recibiendo de parte china la condonación del 80 por ciento de la deuda heredada de la época de Sadam Hussein, estimada en unos 8.500 millones de dólares.En cuanto a Irán, posee, según los expertos, las terceras mayores reservas probadas del mundo de petróleo y gas tras Arabia Saudí e Irak , pero carece de la tecnología suficiente como para extraer el gas en los yacimientos más profundos por lo que precisa de una inversión de unos 155.000 millones de dólares para el desarrollo de la industria petrolera y gasista.

El Niño y la nueva crisis alimentaria mundial

Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el fenómeno metereológico conocido como “El Niño”, tendría ya efectos devastadores en la seguridad alimentaria, medios de vida, nutrición y salud de cerca de 60 millones de personas en todo el mundo, por lo que sería necesaria una ayuda urgente de más de 2.500 millones $ para labores de emergencia y recuperación de infraestructuras., de lo que serían paradigma la brutal seguía padecida por Centroamérica, Colombia, Venezuela ,California Vietnam, Etiopía, Timor Oriental y África Austral, inusuales inundaciones en Somalia, Tanzania, Estados sureños de EEUU, Argentina, Paraguay y Uruguay y devastadores incendios en California, Australia, Venezuela e Indonesia.

Por su parte, el economista de la FAO Abdolreza Abbassian, en declaraciones a The Associated Press, ha señalado que para alimentar la población mundial, (que llegará a 9.000 millones de personas en el 2050), se necesitará un incremento de 70% de la producción global de alimentos en los próximos 40 años, tarea que se antoja titánica pues mientras la población mundial crece un 1,55% anual, los rendimientos del trigo (la mayor fuente de proteína en países pobres), habrían sufrido un descenso del 1%. Mención especial merece Egipto, país en el que un tercio de sus 80 millones de habitantes vivirían en el umbral de la pobreza y que se ve obligado a destinar ocho millones de toneladas de trigo anuales ( de los que 6 millones serían importadas), para producir el pan subsidiado, imprescindible para evitar las revueltas sociales del 2007 y lastrado por un desarrollo económico suicida, caracterizado por el crecimiento desmesurado de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de la superficie destinada al cultivo agrícola,por lo que es urgente que revise sus políticas agrícolas y retorne a la arcana costumbre de disponer de reservas propias de granos para situaciones de emergencia. Si a ello le sumamos la intervención de los brokers especulativos en el mercado de futuros de las commodities agrícolas, el resultado sería una espiral de aumentos de precios en las materias primas imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo y el finiquito de los Objetivos del Tercer Milenio de reducir el hambre en el mundo, pues según la FAO, desde el 2005 el índice de precios de cereales habría aumentado al doble y el número de desnutridos crónicos en el mundo rozaría en la actualidad los 925 millones de personas.

La escasez de petróleo en el 2025 originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo hasta niveles del 2008 (rondando los 150 $) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con inusuales sequías e inundaciones en los tradicionales graneros mundiales y la consecuente aplicación de restricciones a la exportación de commodities agrícolas de dichos países para asegurar su autoabastecimiento, terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial que afectaría especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Bolivia, Egipto,Cuerno de África, Mongolia, Corea del Norte, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 800 millones actuales a los 1.500 millones en el horizonte del 2.030.

 

Germán Gorraiz es Analista internacional

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Algunos perversos convencionalismos sobre las pensiones

Lun, 26/09/2016 - 06:00

Cive Pérez – ATTAC Madrid

Como el organismo humano que, tras un malestar inicial, acaba por adaptarse a los cambios climáticos y a unas condiciones de vida diferentes, también los pueblos se acostumbran de modo sorprendentemente rápido a las nuevas formas de dominación. Transcurrido un tiempo, la vieja generación, que con amargura compara un presente brutal con un pasado más feliz, empieza a morirse. Tras ella, educada ya en la nueva tradición, ha ido creciendo una juventud que con inconsciente naturalidad acepta los nuevos ideales como los únicos posibles.  (Stefan Zweig)

Anoto esta reflexión del escritor vienés en su libro Castelio contra Calvino dada su vigencia en el contexto actual. Hoy se está induciendo a las generaciones jóvenes a asumir, como si fuera una ley inexorable de la naturaleza, que vivirán peor que la generación de sus padres. Y, en concreto, que no tendrán pensiones en el futuro. En efecto, agoreros de distinto signo, pelaje y condición (aunque con el común denominador de nutrirse todos en el mismo pesebre) anuncian, un día sí y otro también, el gran colapso del sistema público de pensiones en 2050.

Según estos apocalípticos profetas de la quiebra de la Seguridad Social, en 2050 la población española estará tan envejecida que la relación entre beneficiarios y cotizantes hará insostenible el sistema de pensiones. Resulta de veras prodigioso que la grey de arúspices del futuro socioeconómico sólo vean encenderse luces de alarma en el tablero de mandos macroeconómico cuando se trata de las pensiones públicas.

Porque si, tal como sugieren estos lúgubres predictores basándose en las proyecciones demográficas, el problema va a ser de escasez de población activa en 2050, al faltar trabajadores no sólo entrarán en crisis las pensiones públicas, sino también las privadas. Pues, por la misma regla usada para afirmar que escasearán los cotizantes a la Seguridad Social, se deduce que también serán escasos los inversores en fondos privados.

Ante una crisis demográfica, las pensiones no serían más que una parte del problema. Porque, si faltan trabajadores, tampoco será posible atender las redes viarias, los aeropuertos, los hospitales o los centros de enseñanza. Apenas habrá maestras, médicos o enfermeros. Disminuirá asimismo el número de jóvenes vigorosos aptos para nutrir los cuerpos militares, policiales y de emergencia, que mantienen el Orden Público, la Defensa Nacional y la Protección Civil frente a incendios y otras catástrofes. Cuerpos que se quedarán en cuadro ante la falta de bomberos, policías y soldados de tierra, mar y aire.

Esa escasez de fuerza laboral no sólo afectará al sector público. Pues ¿de dónde va a salir la mano de obra que asegure el pleno funcionamiento de las fábricas, oficinas y comercios? Sin embargo, esta debacle general de la producción no parece inquietar a estas Casandras de vía estrecha. Lo que hace sospechar que, cuando únicamente se muestran preocupados por el futuro de las pensiones, exigiendo privatizar las pensiones, mienten con el mayor de los descaros.

Lo malo de todo este asunto es que la opinión pública ha aceptado ciertas extrañas convenciones. La primera de ellas, la de que todos los gastos del Estado —como las carreteras, por las que circulan tanto los trabajadores como los empresarios, banqueros y otras gentes de buen vivir— se costean con cargo a los impuestos generales. Un dinero que, casi en su totalidad, procede de las rentas del trabajo y del consumo de los trabajadores y sus familias, que componen la mayoría de la población. Otra convención ha establecido que las pensiones públicas han de ser sufragadas únicamente por el bolsillo de los trabajadores a través de sus cotizaciones.

De tales extraños convencionalismos se deriva una realidad perversa: los asalariados sufragan el coste de las Fuerzas del Orden que protegen la Seguridad de la Propiedad Privada —cuya porción más sustanciosa se acumula en pocas manos— mientras que los más adinerados no contribuyen a proteger la Seguridad Social de quienes dedican lo mejor de su vida a construir la fortuna de los ricos.

Necesitamos sanear estas convenciones sociales con visiones más saludables. Por ejemplo, la del economista Ravi Batra, que entiende que un fuerte sistema defensivo estatal debe servir para proteger la vida, la libertad y las propiedades de las personas frente a enemigos exteriores. O expresado de otra manera: el mantenimiento de unas fuerzas armadas beneficia al individuo en esos tres aspectos principales.

Por tanto, razona Batra, “Es un principio tributario tradicional que los impuestos que uno paga deben guardar proporción con los beneficios que recibe. Dado que todos valoramos en igual medida nuestra vida y nuestra libertad, pero no somos iguales desde el punto de vista de las riquezas que poseemos, lógicamente los ricos deberían soportar al menos la tercera parte del gasto militar. O dicho con otras palabras: si el gasto de defensa proporciona tres beneficios principales, a saber, la protección de la vida, de la libertad y de la propiedad, la tercera parte de dicho gasto debe ser soportada por los dueños de las propiedades”.

Una lógica similar, según Batra, puede aplicarse a lo que gasta el Gobierno en la lucha contra la delincuencia, ya que en este caso los beneficios son muy parecidos. O sea que la tercera parte del gasto estatal en defensa y justicia debería cubrirse mediante el mencionado impuesto federal sobre la propiedad. Si bien ciertos tipos de propiedades deberían quedar exentos: las necesidades de la vida cotidiana, esto es, la vivienda habitual, el coche, el vestido, los muebles, etc. En cambio, las acciones, los títulos, las cuentas de ahorro, las fincas comerciales y demás por el estilo deberían ser objeto de un gravámen progresivo. Y la escala debería calcularse de tal modo que lo recaudado por tal concepto equivaliese al tercio del gasto en defensa y lucha contra el crimen.

Que conste que es una idea ya apuntada en 1737 por Benjamin Franklin, figura destacada en la historia de los Estados Unidos. Refiriéndose a la necesidad de mejorar el servicio de vigilancia de la ciudad de Filadelfia, Franklin considera que debe haber mayor equidad a la hora de contribuir al pago de los mismos. En este sentido, redactó un documento en el que, además de reclamar una mejor formación de los agentes, insiste “particularmente en la desigualdad de aquella tasa de seis chelines que se pagaba a los alguaciles con respecto a las condiciones económicas de aquellos que tenían que pagarla, pues un ama de casa viuda cuya propiedad, que debía ser vigilada por el respectivo alguacil, probablemente no llegaba al valor de cincuenta libras, pagaba lo mismo que el más rico de los comerciantes que tenía en sus almacenes bienes por valor de miles de libras. En general, propuse que para hacer una vigilancia más efectiva debía contratarse a hombres cualificados que se ocupasen exclusivamente de eso; y como una manera más equitativa de soportar la carga, establecer una tasa que estuviese en proporción a la propiedad”.

El sistema público de pensiones no está amenazado por la demografía, sino precisamente por el hecho de que sus fuentes de ingreso provengan únicamente de las cotizaciones de las personas laboralmente empleadas cuyo número disminuye día a día. Cada vez hay menos empleo, y gran parte del mismo se desarrola en condiciones de precariedad. A peores salarios, peores cotizaciones a la Seguridad Social.

Por circunstancias tecnológicas y socioeconómicas, el volumen global de empleo disponible en el sistema productivo de un país desarrollado es decreciente. Es un hecho innegable que, a medida que avanza el progreso tecnológico se produce una avería en el artefacto social del empleo.

En el Foro de Davos 2016, las élites económicas del mundo allí reunidas manejaron un estudio que alerta sobre la destrucción de empleo a corto plazo en las 17 principales economías. Es un primer efecto inmediato de la Cuarta Revolución Industrial derivada de la. digitalización de los sistemas de producción. El documento de Davos analiza las transformaciones que la economía mundial y el mercado de trabajo padecerán en el próximo lustro. Entre sus advertencias se afirma que, a causa de la automatización, se perderán unos siete millones de empleos “de oficina”. El estudio predice el desarrollo en las áreas de inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D.

Es preciso, por tanto, lograr que las empresas coticen también por los puestos de trabajo automatizados y robotizados. Junto a las fábricas que emplean robots en la producción en lugar de empleados humanos, deben cotizar también los autoservicios: hipermercados, gasolineras y cajeros automáticos.

Todo ello requiere una gran movilización social que exija reformas socioeconómicas en este sentido. Mientras tanto, hay algo que los pensionistas con buena salud, sin obligaciones laborales ni temor a ser despedidos por afiliarse a un sindicato, deberían movilizarse para defender sus pensiones reivindicando la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Lo que beneficiaría tanto a los jóvenes como a la caja de la Seguridad Social.

¿Os acordáis del lema: “no soy ecologista, soy egoísta”. Pues lo mismo.

Carnet de paro

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La Macroeconomía nos dice que se puede reducir la pobreza y la desigualdad y crecer.

Dom, 25/09/2016 - 12:00

Aurora Martínez – ATTAC Madrid / Plataforma por una Banca Pública

Hay una historia muy bien contada por el profesor David Anisi en “La Economía, la pretensión de una ciencia”. En ella  explica el abandono del  objetivo del pleno empleo por los gobiernos y su sustitución por la lucha contra la inflación. Poner en primer lugar  la lucha contra la pobreza y la desigualdad no puede esperar.

Tras la segunda guerra mundial, el objetivo de todos los políticos fue la consecución del  pleno empleo, y al aplicarse la política monetaria y fiscal adecuadas, la tasa de desempleo pasó a ser  casi despreciable. Había miedo de que la revolución de la URSS se extendiera.  En el  periodo 1973 – 83 los políticos dejaron de considerar prioritario la consecución del pleno empleo  y decidieron acabar con la inflación. Y la inflación se redujo tanto en Europa como en EEUU (pero el paro subió, claro). Anisi, en el documento citado, lanza una hipótesis sobre la causa de este cambio: la crisis profunda que tuvo la Unión Soviética, que hacía de contrapoder, y su posterior desaparición. Y en la actualidad, ¿por qué no se lucha contra el  aumento de la desigualdad y la  eliminación de la pobreza? Nuestra hipótesis es que los  poderosos tienen otra prioridad (aumentar su tasa de beneficios) y no hay suficientes ciudadanos que se lo exijan. Pero soluciones si las hay.

Una solución sería repartir el pastel. En Europa y en España hay una renta per cápita muy superior a la media mundial, que se puede repartir mejor. Otra sería cambiar el pastel. Para explicarlo vamos a echar mano de dos principios básicos de la Macroeconomía.

El primero dice que en un país hay coincidencia entre tres variables: la producción, las rentas derivadas de esa producción y el gasto o demanda de bienes y servicios originadas por esas rentas . El segundo explica que la demanda , es decir el gasto en bienes y servicios  (incluyendo los bienes de inversión) que hacen las familias, las empresas y el sector público  va a ser la variable que va a determinar si una economía se pone a crecer o entra en recesión. Porque si aumenta la demanda  (el gasto en bienes y servicios) de las familias, de las empresas y del sector público, aumenta la producción de ese país: las empresas y el sector público empezarán a producir bienes y servicios. Y si disminuye la demanda de ese país, su producción disminuirá y su renta nacional caerá.

Es mentira que si se reparte mejor el pastel  disminuirá la renta de un país. Al contrario. La renta aumentará porque aumentará  el gasto de las personas con pocos recursos, sin bajar apenas el gasto de los muy ricos (que son pocos) y  eso hará subir  la producción de ese país,  lo que llamamos el PIB.

Y es mentira, también, que los gobiernos no puedan gastar más de lo que ingresan con  los impuestos, porque eso supondría volver a  la crisis y a una terrible inflación. Al contrario. Si en un país hay paro y recursos sin utilizar, el gobierno debe aumentar su presupuesto de gasto. El gasto en pagar a los parados un sueldo por hacer un trabajo necesario para la comunidad; el gasto para hacer nuevas inversiones y el gasto para mejorar los servicios  públicos harán crecer la producción y la renta del país. Lo necesario, para ello, es tener un banco central que cree ese dinero para dárselo al gobierno. Un banco central puede y debe hacerlo siempre que el país esté lejos del pleno empleo. ¡Porque ya no tenemos un patrón oro! Nuestro dinero es fiduciario. Y esto es importante: ¡los bancos centrales como creadores del dinero legal deben financiar a los Estados! Pero el Banco  Central Europeo financia a los bancos y no financia a los ciudadanos. Se calcula que las ayudas del Banco Central Europeo a los bancos y a las corporaciones, las ayudas llamadas de expansión cuantitativa, van a suponer el 17% del producto interior bruto (PIB) de la Zona Euro.

Por todo ello exijamos a Europa, saliendo a las calles, el fin de los recortes y que deje de ayudar a los bancos y ayude a los ciudadanos; y a nuestro gobierno de turno, que  haga políticas de reparto y que exija a los Organismos Europeos que cambien las normas del Banco Central Europeo que le impiden financiar directamente a los Estados. Si no quieren que nos salgamos del Euro.

¡Las personas y el Planeta por encima de las multinacionales!

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¿Cuál es la influencia de las nuevas tecnologías en los movimientos sociales?

Dom, 25/09/2016 - 08:00

Rodrigo del Olmo

Los aspectos más positivos de Internet señalados con mayor frecuencia por el mundo académico están normalmente articulados en torno a una sociedad y una cultura consistentes con la idea de “esfera pública” definida por JürgenHabermas, es decir, espacio social en el que las personas se reúnen libremente, física ovirtualmente, para debatir, organizarse y actuar sobrecuestiones relevantes y de actualidad (Habermas, 1991). De esta forma, Internet desempeña un papel vital a la hora de interconectar y empoderar a individuos y organizaciones en un discurso público global que facilita las conexiones comunicativas entre los ciudadanos y entre estos y las élites ostentadoras del poder. Siguiendo a SimonCollister observamos cómo además del relativamente fácil acceso a entornos de diversidad social, política y cultural, Internet también ofrece a la ciudadanía una mayor resiliencia para el control y fiscalización de gobiernos, estados o corporaciones, tanto de forma individual como colectiva. Sin embargo, no faltan voces críticas que señalan las deficiencias y los sesgos de esa “esfera pública” creada alrededor de unas nuevas tecnologías que provocan una “brecha digital” a resultas de la cual, la participación universal en los debates políticos y culturales tiende a estar significativamente limitada aaquellos individuos que poseen tanto dispositivos y conocimientos tecnológicos adecuados, como acceso a Internet. Se subraya además que, con frecuencia, la red de redes opera como mero amplificador de las tendencias culturales mayoritarias y occidentales, caracterizado por centrarse cada vez más en contenidos comerciales, modas y entretenimientos. De esta forma, la información consumida por la mayoría del público frecuentemente excluye el ámbito político y democrático, produciéndose una progresiva colonización del ciberespacio por parte de los intereses corporativos y empresariales.  Queda abierta también la posibilidad de que las élites políticas y empresariales coopten y negocien el diseño de la agenda pública online empleándola para crear la falsa ilusión de creciente empoderamiento del individuo cuando lo que realmente está sucediendo es una remoción de la capacidad de agencia individual y un fortalecimiento del “capitalismo comunicativo” que captura poder político e influencia de forma creciente.  Se  está produciendo  una  progresiva  inmersión  del  ser  humano  en  el  entorno  digital  a  través  de multiplicidad de potentes dispositivos conectados a Internet que, como en el caso de los teléfonos móviles  y  tabletas  digitales,  pueden  acompañar  en  todo  momento  al  individuo  registrando  su localización,  sus  movimientos,  sus  conexiones,  sus  búsquedas,  sus  contactos  y  amistades,  su actividad  en  redes  sociales,  sus  preferencias  en  múltiples  cuestiones,  sus  comunicaciones,  sus fuentes de información y sus compras. Este continuo flujo de datos suministrado, en gran medida, inconscientemente por parte de la mayoría de los poseedores de dispositivos informáticos, queda continuamente registrado en distintos servidores generando enormes bases de datos en bruto en las que están contenidas las vidas de personas y organizaciones a la espera de ser gestionadas, tratadas, cruzadas  y  analizadas  para  detectar  correlaciones,  extraer  previsiones  y  visualizar  patrones que, eventualmente,  pueden  ser  empleados,  junto  con  técnicas  proporcionadas  por ciencias  y disciplinas  como  la sociología, la psicología,  la  antropología  o  el  neuromárketing,  para  prever modificar opiniones, actitudes y comportamientos, incluso, sin el apercibimiento del propio sujeto sobre cuya conducta  se  está  actuando.  Cada click e interacción realizada en Internet es susceptible de ser trazada, capitalizada y vendida como producto en una confusa intersección entre los ámbitos de la producción, el consumo, el trabajo, la privacidad y la expresión cultural (Collister 2016).

El cambio tecnológico es a menudo un proceso subversivo que da lugar a la modificación o destrucción de los roles, relaciones y valores sociales establecidos (Volti, 2014). Los avances tecnológicos en transportes y telecomunicaciones han supuesto dos fenómenos que Ritzer y Dean denominan como compresión del espacio-tiempo y distanciamiento del espacio- tiempo.  El primero consiste en una reducción del espacio y una disminución del tiempo requerido por una gran variedad de procesos gracias a los progresos en las tecnologías de transporte y comunicaciones difundidos principalmente por la expansión del capitalismo y las actividades de las corporaciones. Mientras que el segundo hace referencia al alargamiento y ampliación de las relaciones sociales a través del espacio y el tiempo facilitados, cuando no provocados, por el cambio tecnológico. (Ritzer y Dean, 2015)

Los avances en un determinado campo no se producen únicamente a través de mecanismos de corte determinista, necesariamente desencadenados y orientados por propiedades intrínsecas a la ciencia y la tecnología. El desarrollo tecnológico se halla fuertemente condicionado por la estructura y el sistema de valores sociales existentes en cada momento.  Los cambios tecnológicos suelen producirse porque adelantan y promueven los intereses de determinados grupos económicos, políticos o sociales. Por el contrario, algunos avances pueden encontrarse con una férrea oposición porque amenazan los intereses de alguno de esos grupos (como puede ejemplificarse con el caso de las energías renovables en España). Una determinada tecnología no triunfa o fracasa únicamente a causa de sus propios méritos y cualidades. La decisión sobre su desarrollo y despliegue es frecuentemente condicionada por la distribución del poder en la sociedad.  (Volti, 2014: 29)

Desde un punto de vista más economicista, puede afirmarse que disponer de una oferta de nuevos dispositivos y técnicas no garantiza que estos vayan a ser empleados.  Abundan los ejemplos de tecnologías que han languidecido a causa de ir “por delante de su tiempo”. Para que un avance tecnológico transite desde su potencial teórico hasta su expresión e implantación generalizada en el terreno práctico no basta con su mera disponibilidad, es necesario también que haya una “demanda” combinada con la posibilidad de “pagar” y acceder a él.  Esto es lo que los economistas denominarían como “demanda efectiva”, desde esta óptica, la tecnología sería contemplada como cualquier otro bien o servicio, no será producida hasta que alguna persona, grupo u organización la quiera y esté dispuesto a comprarla.  Contemplando la dinámica desde un enfoque marxista, las nuevas tecnologías afectarían directamente a las condiciones materiales de producción. Al mismo tiempo, estas tecnologías crearían lainfraestructura facilitadora de las interconexiones entre individuos, organizaciones y redes que incrementan la velocidad en la mutación de los sistemas de valores de la sociedad.

Los acuerdos sociales y políticos afectan el curso de la evolución tecnológica, influyendo en el tipo de inversiones realizadas, los proyectos de investigación que se financian, y las prioridades generales que se establecen.  Las grandes organizaciones, tales como corporaciones y agencias gubernamentales, a menudo ejercen una influencia desproporcionada sobre el proceso de cambio tecnológico.  Por ejemplo, puede argüirse que, tal vez, con un conjunto diferente de patrocinadores, el desarrollo tecnológico podría haber hecho mayores contribuciones a la solución de una serie de trascendentes problemas sociales como la pobreza o la delincuencia. Al mismo tiempo, sin embargo, se puede argumentar que ciertos tipos de problemas no son susceptibles de simples soluciones tecnológicas. Incluso con cambios significativos en la financiación de las líneas de investigación, podrían no ser posibles soluciones a diversos problemas de índole social o política (Volti, 2014).

En relación con los avances tecnológicos en materia de comunicaciones, los movimientos sociales dependen de los medios de comunicación, tanto de los tradicionales como de los medios sociales de Internet, principalmente para tres propósitos interrelacionadosmovilizar el apoyo político; aumentar la legitimación y validación de sus demandas, y para ampliar el alcance del conflicto más allá de los que lo experimentan. En el terreno de los movimientos sociales se ha observado una convergencia entre los medios que utilizan como plataforma Internet y los tradicionales, especialmente en episodios de revueltas, rebeliones y contextos de efervescencia social generalizada (Millaleo y Cárcamo, 2014). Internet ha supuesto un impacto multinivel en la vida cotidiana a escala global.  En la era 2.0 las redes sociales han demostrado ser una herramienta esencial para los movimientos sociales en la propagación de sus ideas, la consecución de activistas y su movilización a través de la difusión, potencialmente global, de testimonios, fotografías y vídeos en tiempo real (La Rosa, 2014).

Se suele denominar Web 2,0 a la plataforma o conjunto de plataformas en red que proporciona al usuario el control en la creación, el diseño, la mejora y la difusión de contenidos y servicios, siendo la inteligencia colectiva una de sus características fundamentales. En este contexto, la Web 2,0 es del usuario, creada por el usuario y para el usuario. Comprende tecnologías como blogs, wikis, mashups (aplicaciones híbridas, integradas o vinculadas), RSS, podcast, video blogs, etiquetas, marcadores sociales y sitios de redes sociales. Para los gobiernos, estas tecnologías significan, en parte, una pérdida de control debido a la proliferación de la comunicación informal y personal a través de medios y servicios diversos potencialmente ajenos a los controles de los estados (Zahid, 2016: 5).

R.  Kelly Garrett describe tres mecanismos que, potencialmente, enlazan la tecnología con la participación en los movimientos sociales: reducción de costes; promoción (o creación) de identidades colectivas, y formación de comunidades.  En relación a la reducción de costes, la progresiva convergencia de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) permite que el coste de enviar y recibir mensajes sea prácticamente nulo. Estos mensajes pueden ser enviados a todos los contactos o seguidores de un individuo u organización, con la ventaja de la ausencia de límites nacionales para conseguir altos niveles de impacto en otras sociedades. En cuanto a la promoción de una identidad colectiva, la gente puede compartir necesidades, preocupaciones, puntos de vista y objetivos comunes con otras personas relevantes en una creciente comunidad formada por miles de miembros dispersos que constituyen un movimiento cuya existencia se demuestra a través de acciones colectivas llevadas a cabo por personas identificadas con los ideales. En la formación de comunidades, la participación en las acciones virtuales difundidas por el movimiento refuerza la percepción de comunidad y los lazos sociales de muchas personas situadas en distintos lugares.  Aplicando mutatis mutandis los principios de las dinámicas de grupo a la comunidad virtual, podemos hablar de procesos de cohesión dentro del movimiento social (Garrett, 2006).

Van Laer y Van Aelst afirman que Internet ha cambiado el repertorio de acción en los movimientos sociales principalmente de dos modos.  Por un lado, facilitando formas preexistentes de acción, implicando a más personas en modos más simples y accesibles que con otros recursos previos en muy cortos periodos de tiempo.  Por el otro, creando o adaptando nuevas herramientas para incentivar el activismo.  Paralelamente, el repertorio digital se definiría principalmente entre dos dimensiones: El apoyado en Internet versus el basado en la Red de redes. Las tácticas apoyadas en Internet incluyen las tradicionales herramientas a disposición de los activistas mientras que las basadas en Internet existen única y exclusivamente debido a la existencia de la misma (Van Laer y Van Aelst, 2009).

Amaro La Rosa señala algunas características de los movimientos sociales identificadas por Robin Cohen que pueden ser relacionadas con las redes sociales e Internet (La Rosa, 2014):

Capacidad para movilizar con rapidez, garantizada por las conexiones y transmisión de datos en tiempo real.

Visualización de alternativas y mejores condiciones de vida. Los textos, las fotografías o los vídeos despiertan la conciencia de las privaciones relativas padecidas y descubren a la gente que un mundo mejor es posible.

Uso de estrategias no ortodoxas para atraer el apoyo del público y confrontar a las instituciones. Los mensajes transmitidos a través de los nuevos medios suelen ser atractivos, interactivos y móviles (Cohen, 1998).

Para Nicholas Christakis y James Fowler, Internet modifica de cuatro formas las interacciones previas a la generalización de su uso entre las distintas redes preexistentes en la sociedad:

1.  A través de la enormidad generada por el vasto incremento de redes y personas interconectadas.

2.  La comunitariedad, que genera elevadas posibilidades para compartir información y contribuir a los esfuerzos colectivos.

3.  Especificidad, que incrementa las posibilidades de particularidad y especificidad de las relaciones y enlaces.

4.  Virtualidad, que posibilita la creación y desarrollo de identidades virtuales (Christakis yFowler, 2009).

Castells ha sido uno de los primeros académicos en señalar el hecho de que las nuevas tecnologías y especialmente, las plataformas web interactivas y las distintas redes sociales, permiten una forma de comunicación y sociabilidad centrada en sí misma. Este tipo de sociabilidad tiene poco que ver con la idea de “comunidad virtual” que permea las concepciones anteriores de la interacción social en el mundo online. En la nueva sociabilidad promovida por Internet el individuo se convierte en el actor central, es la sociabilidad de la ‘individualismo interconectado. Castells considera el papel del individualismo en red en el contexto global, buscando la forma en la que coexiste con otros patrones culturales.  La cultura mundial está afectada por una tensión entre laglobalización y la identificación, entre el individualismo y comunitarismo (Castells, 2009: 116 -117). Estas tendencias culturales se cruzan entre sí dando lugar a la coexistencia de cuatro patrones culturales:  el consumismo (representado por las marcas), el individualismo en red (representado por Internet), el cosmopolitismo (ya sea ideológico, político o religioso), y el multiculturalismo (Castells, 2009:119). De este modo, aunque el individualismo en red coexiste con otras formas de sociabilidad, también él es un modelo de sociabilidad promovido principalmente a través de las tecnologías en línea. Considerando además el desarrollo de las tecnologías web 2.0, Castells llega a la conclusión de que en el contexto global contemporáneo estamos asistiendo a una transformación de los medios de información y comunicación donde la ‘comunicación de masas del yo’ se ha convertido en un fenómeno cada vez más presente. Esta forma de comunicación se define por el hecho de que los mensajes de auto-generados por los individuos tienen la posibilidad de llegar a un público global por lo que son una forma de comunicación de masas (Castells, 2009: 58-71). En las redes sociales los individuos pueden basarse en contactos personales para crear su propio contexto y mostrar su identidad, lo que a menudo ha sido visto como una transformación radical y positiva que democratiza la producción de medios y contenidos al tiempo que empodera a agentes individuales para lograr el cambio social. Las plataformas web 2.0 facultan a los individuos para reprogramar las redes y recanalizar los mensajes desde el nivel básico, dando lugar a importantes cambios sociales y transformaciones políticas (Castells, 2009:  412-415). De esta forma se conecta con el concepto de “audiencia creativa” de Umberto Eco de forma que la auto expresión a través de las plataformas en redes sociales empodera a los individuos proporcionándoles un nuevo tipo de “autonomía creativa”. (Castells, 2009: 127).

Existe una doble articulación en las nuevas tecnologías y medios de comunicación online de forma que pasan de ser simples objetos a instrumentos que vinculan la esfera privada con la pública y que, a su vez, facilitan la negociación de significado tanto entre ambas como a través de su uso. Los nuevos medios interaccionan con los tradicionales, formando un sistema complejo basado en la adaptación, interdependencia y difusión de poder.  Nuevos y viejos medios se entremezclan, entrecruzan y evolucionan conjunta e interdependientemente porque gran parte del público de los medios digitales continúa utilizando los tradicionales para obtener información y entretenimiento. Una de las novedades más significativas de los medios digitales consistiría en los diversos modos en que reconfiguran los ya existentes y en los que estos vuelven a reconfigurarse a sí mismos en respuesta a los nuevos desafíos.  Nuevos y viejos medios negocian en procesos competitivos e interdependientes de hibridación. Así, la hibridación mediática surge cuando los nuevos medios son asimilados o se vuelven complementarios o parasitarios de los tradicionales dando lugar anuevos ensamblajes en el entorno mediático.  Ensamblajes compuestos por una multiplicidad de individuos, grupos, sitios de Internet e instancias de interacción que involucran a los generadores de noticias y tecnologías de medios interdependientes que conectan y desconectan del proceso de creación y consumo de estas noticias, a menudo en tiempo real.  Los nuevos medios forman ensamblajes complejos cuyos componentes son tecnologías, géneros mediáticos, normas y convenciones sociales, conductas y formas de organización, hibridadas con los tradicionales. Esta hibridación reconfigura las dimensiones sociales del ciclo informativo, reestructurando desde el punto de vista social las relaciones de poder entre los actores, mientras que, en la dimensión temporal, afecta los flujos de información al tiempo que modifica los significados de las noticias.

La aceleración de la vida social no es la única dimensión de transformación de los ciclos de noticias que incorporan los nuevos medios, sino que corresponden más bien a un incremento de la complejidad, incluyendo la incorporación de nuevos actores que participan en la elaboración de noticias (muchos actuando solamente online) así como en la creación de nuevos marcos de significado (frames) y material informativo. Esto ha alterado el tradicional ciclo de la noticia, ya que las historias o fragmentos de ellas que pueden llegar a difundirse, o que ya lo han sido, irrumpen mucho antes en el entorno en línea y permanecen mucho tiempo después del suceso en cuestión (Chadwick, 2013).

Según Castells, con la difusión de Internet, ha surgido una nueva forma de comunicación interactiva caracterizada por la capacidad para enviar mensajes de muchos a muchos, en tiempo real o en un momento concreto, estando el alcance de su difusión en función de las características de la práctica comunicativa perseguida.  A esta nueva forma histórica de comunicación la llama autocomunicación de masas debido a que, potencialmente, puede llegar a una audiencia global mientras que, al mismo tiempo, el mensaje es generado por un individuo que define los posibles receptores y selecciona los mensajes concretos o los contenidos de la web y de las redes de comunicación electrónica que quiere recuperar.  Lo históricamente novedoso y con “enormes consecuencias para la organización social y el cambio cultural es la articulación de todas las formas de comunicación en un hipertexto digital, interactivo y complejo que integra, mezcla y recombina en su diversidad el amplio abanico de expresiones culturales producidas por la interacción humana.” (Castells 2009, 88). La característica común a todos los procesos de construcción simbólica es que en gran medida dependen de los mensajes y de los marcos creados, formateados y difundidos en las redes de comunicación multimedia” (Castells, 2009: 536).

Algunas investigaciones relativas a los medios de comunicación social han demostrado que la propia arquitectura de estas plataformas respalda y desarrolla una forma de comunicación que es individualizada y egocéntrica. Así, una de las características clave de las redes sociales online sería que el propio contexto es creado por el individuo y sus conexiones.  En contraste, otros académicos argumentan que el aumento de la “autocomunicación de masas” ha sido positivo para la participación política. La lógica centrada en sí misma de los medios sociales supone un reto para los activistas, no solo porque fomenta un tipo de participación política que no necesariamente se traduce en el activismo sobre el terreno, sino también por el desafío que supone el incremento de visibilidad del individuo sobre la colectividad, lo que conlleva un mayor peso individual en los procesos colectivos de construcción de significados así como una mayor potencialidad de impacto en la dinámica interna de los grupos políticos. Para la comprensión de las redes centradas en el individuo, es necesario tener en cuenta la fuerte conexión entre la autocomunicación online, el individualismo y el discurso capitalista. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que la experiencia cotidiana de los activistas en los medios de comunicación social se define por la tensión entre la “autonomía individualista neoliberal” del capitalismo digital y su comprensión de la “autonomía política” (Barassi, 2015).

Los movimientos sociales utilizan las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) para dar a conocer con eficacia los problemas que consideran relevantes, intentar establecer o influenciar la agenda informativa y política, movilizar el consenso y lograr que la ciudadanía participe en el proceso político. Además, el empleo de las TIC por los grupos activistas cambia la relación entre los movimientos sociales y los partidos políticos. Si bien no hasta el punto de igualarla entre estos, los equipos coordinadores de un determinado movimiento, actuando inteligentemente, pueden utilizar las TIC de manera capaz de transformar un partido. Aunque entre los científicos sociales existe desacuerdo en cuanto al potencial de las TIC a la hora de reactivar los partidos políticos y promover el efectivo activismo de los individuos más allá del cómodo sillón tras la pantalla de su dispositivo de acceso a Internet, en términos generales, los activistas son por naturaleza optimistas, creen que incluso con un relativamente pequeño grupo de personas organizadas pueden promover el cambio hacia un mundo mejor según sus criterios. La creciente disponibilidad a nivel global de Internet alimenta el optimismo en muchos de estos activistas al considerar que en la era digital son menores y más eficaces los esfuerzos para educar, organizar y movilizar. Más importante aún, creen que pueden utilizar las TIC para dar forma a la política de partidos e influir en los procesos electorales en las democracias, así como comenzar a transformar regímenes totalitarios (Grofman, 2014: 83).

Si se entiende la política como el arte de gestionar el poder en aras a conseguir plasmar determinados objetivos transformadores, “El poder se ejerce mediante la coacción (el monopolio de la violencia, legítima o no, por el control del estado) y la construcción de significados en las mentes a través de mecanismos de manipulación simbólica” (Castells, 2012: 22). Para Castells, “La lucha de poder fundamental es la batalla por la construcción de significados en las mentes” (Castells, 2012: 23).

Mientras que las organizaciones de los movimientos sociales pueden no tener acceso directo a los procesos políticos en el seno de partidos, gobiernos e instituciones, pueden contribuir a configurar la esfera pública y el entorno político general en el que se producen los debates a través del encuadre (framing) o la producción y difusión de significados a gran escala. En este caso, además de las TIC, los medios de comunicación de masas suelen jugar también un importante papel a la hora de ampliar el debate sobre un determinado tema, potenciar al movimiento mediante la movilización de la población cara a la acción y afianzar su legitimidad en la esfera política. Según la estrategia comunicativa seguida por la organización del movimiento, éste, puede establecer como objetivo centrarse en influenciar lo publicado y retransmitido por los medios tradicionales como la prensa escrita y electrónica, la radio y la televisión o concentrarse en el entorno virtual y difundir la información relativa su causa a través de blogs, YouTube, Vimeo, Podcasts, radio online, Reddit, sus propias páginas web, Facebook, Twitter u otros medios sociales. La proliferación de sitios online ha cambiado drásticamente la velocidad del ciclo seguido por las noticias y la manera en que la información se propaga a través del sistema de medios. El Internet de los medios y la información está interconectado a través de una red de interrelaciones que permite a las ideas y eventos difundidos en sitios web, relativamente oscuros, de noticias alternativas cruzar, en ocasiones, la frontera que los separa de la principal corriente informativa. Las organizaciones de los movimientos sociales pueden aprovechar estos vínculos para trasladar sus eventos e informaciones desde sus redes de simpatizantes a los principales lugares en la web. A través de un “staff” tecnológico con el talento necesario pueden aprovechar las posibilidades brindadas por el entorno digital y encontrar nuevas formas de promover sus ideas a través del complejo e interconectado sistema mediático. Los cambios en la industria de los medios de comunicación han alterado el modo en el que los ciudadanos se aproximan a la política y pueden influenciar al cambio social.  En ocasiones, es posible que individuos hábiles en el manejo en las herramientas de comunicación y el entorno digital, en lugar de promover causas o plataformas, se centren en difundir “ideas que cambian el mundo”, perspectivas en consonancia con un amplio segmento de la ciudadanía más allá de los cleavages ideológicos o de clase.  En estos casos, los seguidores y partidarios suelen compartir la creencia de que los partidos políticos están dominados por una élite de “iniciados”, más por algún tipo de adscripción que por méritos, que no rinden cuentas al común de los ciudadanos. Los cambios en la industria de los medios de comunicación, así como el modo en el que los emprendedores de los movimientos sociales operan para promover cambios sociales y políticos se han producido al mismo tiempo como resultado de la proliferación de las TIC. Las organizaciones de estos nuevos movimientos sociales emplean las nuevas tecnologías para potenciarse a través del sistema de medios y promocionar sus ideas tanto en los márgenes como en la corriente principal de los medios de comunicación (Grofman, 2014).

Siguiendo a Mosca y della Porta, podemos concluir que, como otras tecnologías y mediosde comunicación, Internet puede ser empleado para distintos propósitos.  La investigación en movimientos sociales ha subrayado algunos de sus principales usos por parte de las organizaciones de estos movimientos: En primer lugar, Internet tiene la capacidad de incrementar el potencial de movilización ciudadana a través de la difusión de información alternativa a los medios oficiales o de “mainstream” y por medio de protestas. Con la ayuda de Internet distintas comunidades y movimientos pueden difundir información sobre asuntos globales, poniendo de relieve, por ejemplo, las consecuencias negativas de la globalización económica, las posibles alternativas al neoliberalismo u otro tipo de conflictos en diferentes partes del mundo. En segundo término, Internet desempeña un importante papel en la gestión de las organizaciones de los movimientos sociales. Las estructuras organizativas pueden tener una forma diferente gracias a la comunicación mediada por el entorno tecnológico, haciendo a las estructuras organizativas descentralizadas más viables. De hecho, el uso de Internet está dando forma a buena parte de los movimientos según la propia dinámica y estructura web, con hubs (centros neurálgicos de interconexión de individuos y redes) en el centro de las actividades y los enlaces con otros centros que son autónomos, aunque interconectados. Gracias a Internet, las campañas transnacionales son de mayor duración, menos centralizadas, más difíciles de ocultar según los intereses de un grupo reducido, así como más flexibles en términos de organización y metas. Y, en tercer lugar, Internet permite la configuración de un espacio público abierto a la deliberación que facilita la creación de nuevas identidades colectivas. Así, Internet es visto como un medio para ampliar la participación en la vida de las organizaciones, aunque también existe riesgo de exclusión para las personas que no tienen acceso a la red con las desigualdades de poder que ello conlleva. Facilita las interacciones con los periodistas y permite la profundización de las relaciones con los miembros del movimiento multiplicando las posibilidades y frecuencias de comunicación entre individuos dispersos territorialmente (Mosca y della Porta, 2009: 194-202).

Podemos finalizar con las conclusiones operativas que Amaro La Rosa subraya tras su estudio teórico sobre la influencia de las TIC en los movimientos sociales:

- Las TIC pueden activar y revitalizar a los movimientos sociales, pero son necesarias otras condiciones previas de carácter social, político y comunicacional para su emergencia.

- Las mismas herramientas TIC no siempre tienen el mismo impacto en todos los movimientos sociales.

- Las TIC permiten a los movimientos sociales lapsos de tiempo muy cortos entre la planificacióny la implementación de acciones y protestas, incluso antes de que las contrapartes puedan pararlas o adoptar medidas preventivas y disuasorias (La Rosa, 2014).

 

BIBLIOGRAFÍA

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Christakis, Nicholas, and James Fowler. 2009. Connected: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives. New York: Back Bay Books.

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El neoliberalismo antiliberal

Dom, 25/09/2016 - 06:00

Gabriel Moreno González – eldiario.es

¿Se puede considerar al neoliberalismo heredero e hijo del liberalismo? Es la pregunta que nos debiera surgir cada vez que los defensores de las ideas neoliberales se escudan en el paraguas liberal para legitimar sus pretensiones. Nunca se hacen llamar, a sí mismos, neoliberales… y no precisamente por una preferencia estética o terminológica.

El liberalismo clásico del que pretenden ser deudores se fundaba, al menos en teoría, en la búsqueda de un poder político limitado, que interviniese lo mínimo posible respetando la independencia de los ciudadanos bajo su manto. El fin: la garantía de un mercado en el que las fuerzas de la oferta y la demanda creasen las condiciones propicias para el libre intercambio entre quienes disfrutan de su conquistada independencia jurídica. Ciudadanos libres e iguales ante la ley que celebran entre sí contratos y que intercambian bienes y servicios en el nuevo ágora que es el mercado, mecido por una mano invisible y bendecido, en todo momento, por el ideal de progreso. Y todo ello en el liberalismo se da por natural, irreversible e imparable.

Paradójicamente, sin embargo, es en ese desarrollo natural del proceso liberal donde se encuentra la necesidad de adaptación de tales postulados iniciales, pues al desplegarse con toda su fuerza las potencialidades del desarrollo económico, el Estado se ve en la obligación de intervenir cada vez más en la realidad social. La industrialización y la creación de mega-urbes en el siglo XIX, producto de los “logros” liberales en la economía, va de la mano de una mayor reglamentación y regulación de lo social por parte del Estado: infraestructuras, nuevos servicios públicos, masas empobrecidas, conflictos demográficos, educación pública que forme a los nuevos trabajadores… Con el liberalismo se da la paradoja, por tanto, de que el Estado-nación se refuerza como nunca antes en la historia. Pero no es una paradoja que surja de una contradicción permanente e insalvable, puesto que los liberales intentaron siempre ir superándola a través de la adaptación y del progreso de sus concepciones. Frente a mayor intervención del Estado, mayor reconocimiento de derechos y mayor participación política. Frente a los nuevos problemas sociales, una respuesta reformadora eficaz que los integre y, por tanto, los neutralice. El liberalismo, transmutado en liberalismo democrático y reformismo social, evoluciona sin perder su esencia y su defensa a ultranza del mercado y de la libertad individual. A Locke le sigue Stuart Mill, y a Smith, Lord Keynes.

Sin embargo, tras la tragedia de la II Guerra Mundial, surge entre varios grupos de intelectuales la pretensión de recuperar las esencias de un liberalismo que ahora creen perdido y completamente desvirtuado. Pero lo harán reinventando el propio liberalismo y desechando algunas de sus ideas vertebradoras.

Como bien han expuesto Christian Laval y Pierre Dardot ( La nueva razón del mundo. Ensayo sobre la sociedad neoliberal, 2013), los ordoliberales alemanes (Röpke, Eucken…) se mostraron contrarios al laissez faire pleno de los primeros liberales y abogan por una intervención del Estado en la vida económica y social. Extraño parece, sí, pero cuando ahondamos en sus obras enseguida despertamos de la incredulidad. En efecto, defienden más intervención estatal, pero la cuestión reside para ellos en la naturaleza de dicha intervención. Lo que el Estado tiene que hacer, a través de la ley, es crear el marco propicio en el que el mercado pueda desarrollarse. El libre mercado, dicen, no es algo natural e inmutable ante lo cual tiene adaptarse continuamente el Estado, como creían los liberales clásicos, es un producto artificial y creado por el hombre, y en tanto tal, tiene que sustentarse en un armazón jurídico que le proporcione seguridad y garantías de funcionamiento. Y aquí es donde está el giro radical: el mercado no es anterior al Estado ni independiente a él, su existencia deriva de él y su supervivencia tiene que venir defendida por él. No hay necesidad de adaptarse a las necesidades progresivas del mercado y de “desvirtuar” los postulados del primer liberalismo al convertirlo en reformismo social, porque el mercado mismo es fruto de nuestra decisión política artificial y podemos moldear sus características a nuestro antojo.

Los neoliberales de corte ordoliberal no sólo le dan importancia al Estado, sino que lo convierten en el centro, en el motor, de los éxitos que pretenden. El marco jurídico estable del que se deriva la existencia del mercado tiene que imponer una serie de “principios constituyentes” (como los llama Eucken), necesarios para el buen funcionamiento del modelo ideado. Entre ellos, los ordoliberales alemanes destacaron dos principios que nos son ahora muy conocidos: la estabilidad presupuestaria y la monetaria. Ambas tenían que ser garantizadas, jurídicamente, por el poder político, pues de ambas se desprendían las condiciones óptimas de un mercado que debe su existencia misma a la acción estatal protectora. Se hace necesario ahora, por tanto, sustentar jurídicamente la libertad de un mercado que ya no se ve como natural, sino como resultado de determinadas políticas: la Unión Europea se amoldaría a la perfección, con el paso del tiempo, a tales fines.

Pero es que además, las pretensiones neoliberales no se reducen a que el mercado sea una esfera libre pero respaldada y creada por el poder político, puesto que, para que el propio mercado funcione, se necesita que sea el Estado el que intervenga en la vida social a través de la educación, la formación y la creación de una nueva mentalidad: el competitivismo. Frente a los liberales clásicos, que veían en el mercado un foro neutro en el que los ciudadanos libres intercambiaban sin obstáculos los bienes que demandaban y ofrecían, limitándose el Estado a proteger las mutuas obligaciones que asumían, los neoliberales quieren que el Estado intervenga en esos mismos ciudadanos libres, que los “reconfigure” conforme a un nuevo paradigma y a unos nuevos valores.

La competitividad llevada a sus últimas consecuencias, la mercantilización de todas las esferas de la vida, la expansión del mecanismo del precio y de la libertad de elección con criterio económico, deben ser inoculados por el Estado en todos los individuos. El libre intercambio cede al extremo competitivismo alentado por el poder político desde el nacimiento de la persona hasta su muerte. Así, un mercado protegido por un marco jurídico estable que garantice ciertos principios inmutables e integrado por operadores económicos que hacen de la competencia el criterio y el objetivo último de todas sus acciones (neoliberalismo hayekiano), es el ideal neoliberal que sustituye a un ya lejano liberalismo.

Pero, se dirá…ese espíritu de emprendimiento, de competencia, ya existía en autores como Smith o Ricardo. Sí, pero desde una perspectiva muy diferente. Para los autores clásicos, como Locke por ejemplo, el resultado del trabajo es propiedad del individuo que lo ha realizado, es un anexo a su persona gracias al mérito propio. El exterior, el resultado del trabajo, pasa a la esfera de disposición del interior, la persona. Por el contrario, en el pensamiento neoliberal esa diferenciación no se da, pues la exterioridad (el competitivismo) se funde en el interior, en la persona, para crear un nuevo individuo con una nueva ética: el emprendedor. No es que uno trabaje para obtener un rédito del que poder disfrutar, es que uno mismo interioriza la ética de la competición y la proyecta sobre todos los aspectos de la vida, incluido el de las relaciones sociales que no sean, en puridad, económicas.

El mercado ya no es, por tanto, el espacio vacío en el que se da un libre intercambio por el que circulan las mercancías, ya no es un medio, sino un fin en sí mismo, regulado a través de políticas estatales concretas e integrado por sujetos que son “mercado” en sí, sujetos completamente nuevos. El emprendedor se inserta en el mercado como homo economicus renovado y auto-constructivo. Los fines y los medios se confunden.

La limitación del Estado, de los poderes públicos, que en el liberalismo encontraba su fundamento en el respeto y garantía de unos derechos considerados naturales, o, al menos, en el mantenimiento de un libre mercado en el que tales derechos pudieran ejercerse, ahora se legitima por las condiciones mismas que hacen funcionar la máquina de la competitividad. Ya no se trata de una legitimación ética o finalista, sino de un argumento puramente instrumental. El Estado (donde incluimos como extensión a la Unión Europea) y el marco jurídico que crea para asegurar el mercado y la competitividad del emprendedor, quedan subordinados a éstos. Si hay un obstáculo que quiere pervertir el marco protector, ya sea el nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza o las libertades económicas fundamentales de la UE; o si hay un movimiento que pretende desviar el nuevo espíritu inoculado de la competitividad emprendedora, estos deben ser apartados inmediatamente. Incluso, dice Hayek, por la fuerza.

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Banca pública en Navarra

Sáb, 24/09/2016 - 12:00

Iosu Pardo / Iñigo Muerza – ATTAC Navarra-Nafarroa

Esta semana el Banco Popular ha anunciado un recorte de 3.000 personas en la plantilla y el cierre de 300 de sus oficinas. A su vez se estima que los procesos de fusión de las Cajas de Ahorros han costado en nuestro país la nada desdeñable cifra de 70.000 puestos de trabajo, y que otros 35.000 empleos pueden correr la misma suerte con los nuevos planes de fusión de la banca española. Probablemente el sector financiero sea, tras el de la construcción, el que más está pagando las consecuencias de la crisis, en buena medida por su decisiva participación en la creación de la burbuja. Sin embargo las consecuencias para los ciudadanos de la crisis en ambos sectores no son similares: en un caso han bajado los precios de las viviendas pero en el otro la bajada de los tipos de interés ha supuesto que los depósitos no se retribuyan y que, pese a la bajada de los tipos de interés, el crédito siga sin fluir: pierde el depositante y pierde el posible inversor.

El sector financiero español, que entre 2007 y 2011 ganó 100.000 millones de euros, ha necesitado más de 60.000 millones de dinero público para evitar la quiebra. Entre todas y todos garantizamos los depósitos, hasta cien mil euros por titular, porque el Fondo de Garantía de Depósitos no tiene recursos. Y si todo va bien, los accionistas —y sobretodo los altos directivos— ganarán mucho dinero que habrá salido de nuestros bolsillos.

Cada vez es mayor la parte de la ciudadanía que se muestra indignada con esta situación y que reclama soluciones alternativas que, desde nuestro punto de vista, pasan por un incremento de la regulación del sector financiero y la creación de una banca pública.

Con la de bancos que hay, ¿para qué queremos uno más?

En realidad tampoco hay tantos bancos ya que entre cinco se reparten casi en noventa por ciento del mercado de Navarra. Y desde luego, lo que no hay es un banco con el modelo que proponemos.

¿Por qué un banco público?

En primer lugar porque el banco público ha de ser un garante de derechos. Hoy en día, para una debida inclusión social, es imprescindible contar con una cuenta corriente para nuestros cobros y pagos, nuestras relaciones con las administraciones e incluso con hacienda; por ello debe haber un agente que la provea de manera gratuita: creemos que los ciudadanos tenemos derecho a disponer de una cuenta corriente, con tarjeta de débito y acceso a través de internet, gratuitos y este servicio lo debe prestar una entidad pública.

Un banco público que, además, contribuya al interés general desarrollando las políticas impulsadas por las administraciones y actuando como banco de reserva para las mismas ofreciendo condiciones no abusivas en financiación y gestión, de manera que quien quiera competir deba mejorarlas.

Y finalmente porque es necesario un banco público que, rigiéndose bajo principios éticos, introduzca una nueva competencia en el mercado y, puesto que su objetivo es el beneficio social y no sólo económico, obligue a las demás entidades a adaptarse o perder cuota de mercado.

Defendemos que la gestión pública no es peor que la privada y recordamos el reconocimiento que de ello hace el propio Banco Munial aceptando “la evidencia del papel contracíclico que han jugado varios bancos públicos durante la crisis”. Tenemos ejempos de ello en países de nuestro entorno que pueden ir desde el nórdico Nordbanken, a la Caisse des Dépôts francesa o al estadounidense North Dakota Bank. Tampoco la banca pública es más cara para los ciudadanos y no pretendemos que esta pierda dinero, sino que su beneficio se mida con amplitud de miras —como cualquier otro servicio público—.

Este jueves el Gobierno de Navarra ha hecho pública la adjudicación de “la contratación de un informe sobre la posibilidad de creación de una institución financiera pública en la Comunidad Foral de Navarra” a la consultora Asesores Financieros Internacionales (AFI), destacada entre otras cosas por sus labores de asesoramiento a la desaparecida CAN y a la malograda Banca Cívica. No parece ser la mejor manera de comenzar el lanzamiento de una entidad que trate de evitar tanto los errores cometidos en el pasado como los abusos del presente desde un proyecto que nos ayude a recuperar parte de la soberanía económica perdida. No parece tampoco que la propuesta discurra por el camino deseado por tres de las cuatro fuerzas sobre las que se sustenta el actual gobierno. Pareciera, en su lugar, que el cambio, a momentos, tiene dificultades para abrirse camino a través de algunos recovecos de una administración que se empeña en seguir moviéndose bajo la inercia de la etapa aterior. No obstante, no nos cabe ninguna duda de que alguna de las sinrazones que estamos viendo en este proceso pronto serán subsanadas, porque si las fuerzas   que han de corregirlo no se ven con fuerzas, fuera van a encontrar los apoyos suficientes.

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Los padres del populismo

Sáb, 24/09/2016 - 08:00

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

El pasado 11 de septiembre, Javier Solana publicó un artículo en el diario El País bajo el título “Frenar el avance del populismo”. Si lo cito es por ser representativo de una postura muy generalizada, la de aquellos que no han entendido nada. Curiosamente, el Brexit ha dado la señal de alarma removiendo el plácido mundo construido por las elites políticas y económicas internacionales, y les ha hecho ver que el equilibrio que creían inamovible no es tal y que el edificio levantado con tanto esfuerzo se puede derrumbar en cualquier momento. Esa preocupación ha estado presente en la última reunión del G-20 y revolotea sobre las instituciones europeas. Todos reconocen que el descontento anida en amplias capas de la población, enfado que se materializa, con características distintas según los países, en movimientos u organizaciones que llaman populistas y que pueden poner en peligro el sistema. Son conscientes de que en buena medida el origen de la insatisfacción se encuentra en la desigualdad que se ha intensificado desde hace bastantes años en todo el mundo. Pero no llegan más allá.

No entienden nada porque creen que la situación puede solucionarse con buenas palabras y parches, y que no es necesario renunciar a la globalización para conseguirlo. En su artículo, Javier Solana escribe: “La globalización requiere gobiernos nacionales sólidos y capaces de atender las necesidades sociales… Son los gobiernos nacionales quienes deben mantener el contacto y el vínculo con los ciudadanos, defendiendo sus intereses y buscando su beneficio. Nada tiene que ver con darle la espalda a la globalización, ni con introducir medidas proteccionistas, sino con fomentar el equilibrio social que sostiene los sistemas democráticos”. Se pretende cuadrar el círculo, porque precisamente la globalización imposibilita que los gobiernos puedan practicar una política social y redistributiva.

La esencia del Estado social es la subordinación del poder económico al poder político democrático, mientras que la globalización se fundamenta en una enorme desproporción entre ambos. En los momentos actuales la mayoría de los mercados, y por supuesto el financiero, han adquirido la condición de mundiales, o al menos multinacionales, mientras que el poder político democrático ha quedado recluido dentro del ámbito del Estado-nación, con lo que ha devenido impotente para controlar al primero, que campa a sus anchas e impone sus leyes y condiciones. Puede ser que los gobiernos actúen mal, pero es que en el nuevo orden económico no pueden actuar bien aunque quieran porque las decisiones se adoptan en otras instancias. Se ha privado de las competencias económicas a los Estados sin que exista ningún orden político internacional que los sustituya. No solo es un problema de igualdad o desigualdad. Lo que está en juego son los propios conceptos de soberanía y de democracia.

Por otra parte, la globalización de la economía no es un fenómeno inscrito en la naturaleza de las cosas ni un orden que se haya formado por energías imposibles de controlar, como nos han querido hacer ver tanto las fuerzas conservadoras para lograr sus objetivos como la socialdemocracia para ocultar su traición. Véase si no la Tribuna libre que, con motivo de la celebración de los 140 años de vida del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), el canciller Schröder escribió en el diario El Mundo bajo el título “El Estado del bienestar reta a la izquierda europea”. Schröder mantenía tajantemente que la globalización no es una alternativa, sino una realidad. El canciller pretendía legitimar los recortes sociales y laborales, y la bajada de impuestos a los ricos que pensaba implementar en los años siguientes, lo que denominó “Agenda 2010”. Y para ello, nada como acudir a la globalización.

Pero la globalización es más bien el resultado de una ideología, la neoliberal, que se ha impuesto a lo largo de estos treinta años y que ha arrastrado a los gobiernos a abdicar de sus competencias. Han renunciado a practicar toda política de control de cambios, permitiendo que el capital se mueva libremente y sin ninguna cortapisa; han desistido en apariencia de cualquier política proteccionista y como consecuencia de ello han relajado los mecanismos de control en todos los mercados. Aunque en honor de la verdad no es cierto que hayan renunciado a realizar políticas proteccionistas, solo las han trasladado al ámbito laboral, social y fiscal, compitiendo los Estados de manera abusiva en la rebaja de los costes laborales y sociales y en la concesión de beneficios fiscales, con lo que hacen a las sociedades cada vez más injustas.
Conviene aclarar, no obstante, que una política de control de cambios de ninguna manera significa eliminar los flujos internacionales de capitales, sino simplemente poner en ellos un cierto orden. No se abandona el ámbito de la libertad, pero se busca una libertad ordenada, sin que devenga en caos. Poner restricciones al libre cambio no tiene por qué conducir a la autarquía ni a la desaparición del comercio exterior; solamente se trata de regularlo de manera que no se produzcan los desequilibrios actuales entre unos países con enormes déficits en sus balanzas de pagos y otros con ingentes superávits.

Son estos desequilibrios los que se encuentran detrás de las actuales crisis.

Las elites políticas y económicas no solo han presentado la globalización como realidad imposible de rechazar sino como fuente de toda clase de bienes y oportunidades económicas. Nos quieren hacer creer que la riqueza y la expansión generadas en los distintos países después de la Segunda Guerra Mundial obedecen precisamente al proceso de globalización. Pero esta visión es tramposa. Los países occidentales tras la Segunda Guerra Mundial han vivido dos etapas muy diferentes. La primera llega hasta el inicio de los años ochenta. En ella los Estados-nación mantienen el control de la economía y los mercados se encuentran regulados junto con un sector público tanto o más fuerte que el privado, que sirve de contrapeso y en cierta medida de árbitro entre los distintos intereses privados y el general de la nación.

Por el contrario, es a partir de los años ochenta cuando los Estados nacionales comienzan a renunciar a sus competencias, asumen en mayor o menor medida el neoliberalismo y dejan en total libertad al capital para que se mueva entre los países imponiendo sus condiciones. Es desde ese momento cuando podemos comenzar a hablar de globalización y es a partir de ese instante cuando las sociedades han evolucionado hacia situaciones más injustas y cuando los desequilibrios, las turbulencias y las crisis se han ido adueñando, al igual que a principios del siglo XX, de la economía internacional.

Una gran parte de la población, especialmente de las clases bajas y medias, ha ido tomando conciencia de las mentiras que subyacían en el discurso oficial. La llamada globalización no ha supuesto que los países crezcan más. Por el contrario, las tasas de incremento del PIB han sido cada vez menores, los porcentajes de desempleo han aumentado, las sociedades se hacen más injustas y se acentúan las desigualdades, los trabajadores pierden progresivamente todos sus derechos y garantías y se afirma que no es sostenible la economía del bienestar o que hay que renunciar o reducir las prestaciones sociales de que disfrutaban los ciudadanos en el pasado. Al tiempo que se defiende que la carga fiscal debe recaer únicamente sobre las rentas del trabajo, porque de lo contrario el capital y la inversión emigrarán a zonas más confortables. Por último, se ha creado un desequilibrio difícil de mantener entre países deudores y acreedores que condena a las economías a fuertes crisis periódicas. ¿Tiene entonces algo de extraño que los ciudadanos se pregunten para qué sirve la globalización y a quién beneficia? ¿No es hora ya de retornar a las políticas anteriores a los ochenta?

Será quizás en el proyecto de Unión Europea y más concretamente en la Eurozona donde ha fraguado de forma más perfecta el proyecto de la globalización, y donde de manera más clara aparece el intento de insurrección del capital de los lazos democráticos. No tiene por qué sorprendernos que sea también en su ámbito donde surjan las mayores reacciones y las críticas más violentas.

Las elites económicas y políticas están muy preocupadas con la aparición en casi todos los países, bien por la derecha bien por la izquierda, de organizaciones a las que denominan populistas y que articulan este descontento. El artículo de Solana es un buen ejemplo de esto. No son conscientes de que son ellas las que de forma indirecta las han engendrado, al adoptar esa nueva modalidad del capitalismo que llaman globalización. En realidad, con mejor o peor acierto, con ideas más o menos verdaderas, con unos u otros valores, han venido a ocupar el espacio que la socialdemocracia había dejado vacio. Son los mismos grupos sociales que se han sentido abandonados y engañados, y a los que no se podrá recuperar sino retornando a ese equilibrio anterior que se daba entre el poder político y el económico.

 

Publicado en República

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