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Justicia económica global
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Los desafíos climáticos y sociales del calentamiento global

fai 4 horas 18 min

Patricia Travesí - iagua.es

En qué consiste el cambio climático? Este fenómeno surge por el calentamiento global, que es el aumento gradual de las temperaturas de los océanos y la atmosfera del planeta tierra, es un cambio global que afecta todos los componentes básicos del Sistema Tierra y de la vida tal como la conocemos. Es un tema que ha conllevado gran preocupación en los últimos cincuenta años, aunque muy poca acción y en apenas lo escasamente que llevamos del nuevo siglo se está volviendo, muy lentamente, en un problema central de las agendas políticas, nacionales y mundiales.

Las causas del calentamiento global son muchas. Los expertos la dividen en dos partes; las causas naturales y las causas artificiales.

Entre las principales causas naturales está el aumento de la actividad solar, lo cual provoca el aumento del vapor del agua, y que la temperatura media vaya en aumento. A su vez, el astro rey, siendo la principal fuente de energía del planeta, causa que los ciclos climáticos cambien, a raíz de los rayos solares.

No obstante, estas causas naturales no son suficientes para aumentar la temperatura media global de la tierra en un 0,7°C o la predicción que está podrá llegar a 2°C si no se toman las medidas para preverlo. La Organización Mundial de Meteorología y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas, en la Convención Marco de las Naciones Unidas, en el año 1992, estableció que este cambio debe ser atribuible directa o indirectamente a la actividad humana, y por ello a pesar que el cambio climático es un hecho natural, también es un hecho social, porque es un problema creado por la propia humanidad.

Estás causas artificiales atribuidas al ser humano son: la emisión de gases efecto invernadero, por la combustión de energías fósiles, como petróleo o gas, en la parte eléctrica, procesos industriales, transporte, iluminación, etc. El cambio de los usos de suelo. El uso de gas metano en la agricultura, y el aumento del consumo globalizado. Es en estos puntos donde están los mayores desafíos a enfrentar en el calentamiento global.

El primer desafío, y el más importante, es que el calentamiento global debe ser analizado y abatido como un Cambio global, interconectado a todos los problemas globales y debe trabajarse unificado de forma política, ya que es sin duda un problema social, y cada país debe tomar su cuota de responsabilidad. El ser humano está unido al planeta tierra, y como tal debe entenderse la relación naturaleza-sociedad de una manera integral, interconectada e interdisciplinar, porque las consecuencias climáticas van a incidir contra nosotros. Deben darse políticas globales y mundiales.

El segundo desafío es el cambio de modelo socio energético. Este es uno de los puntos más relevantes. El modelo hegemónico está basado en recursos fósiles, y ha tenido un aumento masivo de oferta por el crecimiento de la población, aunque dispar ya que 2.000 millones de personas no tienen acceso a electricidad. Las energías renovables son modelos alternativos, pero se han producido en un nivel muy lento, y muchas veces, como es el caso de España, las barreras no son tecnológicas o económicas, sino sociales, y es por lo que la interconexión es tan importante.

El tercer desafío es el modelo hegemónico del uso de los suelos. El desarrollo, crecimiento de la sociedad, y la compactación y sellado del suelo, para ampliar la urbanización, así como el desarrollo agrícola a costa de bosques o desvíos de ríos, ha intensificado el problema. Se necesita ordenar el territorio buscando el equilibrio entre desarrollo humano y adaptación con los requerimientos de la naturaleza.

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Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

fai 6 horas 18 min

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

No hay pleno conocimiento y conciencia en las estructuras de poder político y mediático (que en terminología anglosajona se llama el establishment político-mediático) que gobiernan las instituciones de la Unión Europea, así como las que gobiernan en la mayoría de países que constituyen tal Unión, de lo que ha estado ocurriendo en la UE y las consecuencias que las políticas propuestas e impuestas por tales establishments han estado teniendo en las clases populares de los países miembros. Durante estos años, después del establecimiento de la Unión, se ha ido germinando un descontento entre estas clases populares (es decir, entre las clases trabajadoras y las clases medias de renta media y baja) que aparece constantemente y que amenaza la viabilidad de la UE.

El rechazo de las clases populares a la UE

Indicadores de tal descontento han aparecido ya en muchas ocasiones. Una de las primeras fue el resultado del referéndum que se realizó en varios países de la UE que, por mandato constitucional, tenían que hacer para poder aprobar la Constitución europea. En todos los países donde se realizó el referéndum, la clase trabajadora votó en contra. Los datos son claros y contundentes. En Francia, votaron en contra el 79% de trabajadores manuales, el 67% de los trabajadores en servicios y el 98% de los trabajadores sindicalizados; en Holanda, el 68% de los trabajadores; y en Luxemburgo, el 69%. Incluso en los países en los que no hubo referéndum, las encuestas señalaban que, por ejemplo en Alemania, el 68% de los trabajadores manuales y el 57% de los trabajadores en servicios hubieran votado en contra. Unos porcentajes parecidos se dieron también en Suecia, donde el 74% de los trabajadores manuales y el 54% de los trabajadores en servicios también hubieran votado en contra. Y lo mismo ocurrió en Dinamarca, donde el 72% de los trabajadores manuales hubieran también votado en contra.

El rechazo a la UE por parte de la clase trabajadora ha ido aumentando

Otro dato que muestra tal rechazo fue el surgimiento de partidos que explícitamente rechazaron la Unión Europea, partidos cuya base electoral fue precisamente la clase obrera y otros segmentos de las clases populares que antes, históricamente, habían votado a partidos de izquierdas, siendo el caso más conocido (pero no el único) el del partido liderado por Le Pen y que, según las encuestas, podría ganar las próximas elecciones en Francia. En realidad, la identificación de los partidos de izquierda tradicionales con la Unión Europea (y con las políticas neoliberales promovidas por el establishment de tal Unión) ha sido una de las mayores causas del enorme bajón electoral de estos partidos en la UE (y, muy en particular, entre las bases electorales que les habían sido más fieles, es decir, entre las clases trabajadoras). Para que baste un ejemplo, en Francia, si la mitad de los votos (predominantemente de la clase trabajadora) que habían apoyado al partido de Le Pen hubieran sido para la candidata socialista Ségolène Royal, ésta hubiera sido elegida Presidenta de Francia. En paralelo con la pérdida de apoyo electoral, los partidos socialdemócratas en la UE perdieron también gran número de sus militantes. El caso más dramático fue el del Partido socialdemócrata alemán que, junto con la pérdida de apoyo electoral, perdió casi la mitad de sus militantes, de 400.000 en 1997 a 280.000 miembros en 2008.

La evidencia es pues abrumadora que la identificación de tales partidos de izquierda (la mayoría de los cuales han sido partidos gobernantes socialdemócratas que han jugado un papel clave en el desarrollo de las políticas públicas promovidas por la UE) con la Unión ha sido una de las principales causas de su enorme deterioro electoral y de la pérdida de su militancia.

El rechazo a la UE ha ido aumentando más y más entre las clases populares, a la vez que ha ido aumentado el apoyo entre las clases más pudientes

Por desgracia, las encuestas creíbles y fiables sobre la UE (que son la minoría, pues la gran mayoría están realizadas o financiadas por organismos de la UE o financiadas por instituciones próximas) no recogen los datos de la opinión popular sobre la UE según la clase social. Sí que los recogen por país, y lo que aparece claramente en estas encuestas es que la popularidad de la UE está bajando en picado. Según la encuesta de la Pew Research Center, las personas que tienen una visión favorable de la UE ha bajado en la gran mayoría de los 10 mayores países de la UE (excepto en Polonia). Este descenso, desde 2004 a 2016, ha sido menor en Alemania (de un 58% a un 50%) pero mayor en Francia (de un 78% a un 38%), en España (de un 80% a un 47%). Grecia es el país que tiene un porcentaje menor de opiniones favorables a la UE (un 27%).

Ahora bien, aunque raramente se recoge información por clase social, sí que se ha recogido el distinto grado de popularidad que la UE tiene según el nivel de renta familiar. Y, allí, los datos muestran que hay un gradiente, de manera que a mayor renda familiar, mayor es el apoyo a la UE. Es razonable, pues, suponer que la parte de la población que tiene una visión más desfavorable de la UE es la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares.

Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renda media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor.

Este rechazo a la UE existe también entre la clase trabajadora del Reino Unido

Es en este contexto descrito en la sección anterior, que debe entenderse el rechazo de las clases populares del Reino Unido, rechazo que ha ido claramente acentuándose en los barrios obreros de aquel país, y muy en especial en Inglaterra y el País de Gales. El voto de rechazo a la permanencia en la UE procede en su mayoría de las clases populares. Y ha sido un voto no solo anti-UE pero también (y sobre todo) un voto anti-establishment británico y, muy en particular, anti-establishment inglés, siendo este último el centro del establishment británico, pues concentra los mayores centros financieros y económicos del país. El establishment británico y el establishment de la UE habían movilizado todo tipo de presiones (por tierra, mar y aire) a fin de que el referéndum fuera favorable a la pertenencia. De esta manera, es un claro signo de afirmación y poder que las clases populares se opusieran y ganaran al establishment. Por otra parte, los datos mostraban que lo que ha ocurrido, iba a ocurrir. La popularidad de la UE en el Reino Unido pasó de ser un 54% (ya uno de los más bajos de la UE) en 2004 a un 44% en 2016 (según Pew). En realidad, el Reino Unido es el país donde el porcentaje de población opuesta a dar mayor poder a la UE es mayor (65%) después de Grecia (68%) Y, según otras encuestas, el sector menos entusiasta con la UE eran las clases populares, que gradualmente han ido transfiriendo su apoyo electoral del Partido Laborista al partido UKIP (el partido anti EU).

La supuesta excepcionalidad de España

Es un dicho común en los mayores medios de comunicación que España es uno de los países más pro-EU, lo cual es cierto, pero solo en parte (lo mismo era cierto con Grecia). Es lógico que Europa, percibida durante muchos años como el continente punto de referencia para las fuerzas democráticas, por su condición democrática y su sensibilidad social, se convirtiera en el “modelo” a seguir por países como España, Portugal y Grecia, que sufrieron durante muchos años dictaduras de la ultraderecha, seriamente represivas y con escasísima conciencia social. Para los que luchamos contra la dictadura, Europa Occidental era un sueño a alcanzar.

Pero, debido al control o excesiva influencia del pensamiento neoliberal en el establishment político mediático de la UE (muy próximo al capital financiero y al capital exportador alemán, que ha estado configurando las políticas públicas neoliberales que los establishment político-mediáticos de cada país de la UE han hecho suyas), este sueño se ha convertido en una pesadilla para las clases populares, particularmente dañadas por tales políticas neoliberales. Las reformas laborales que han dañado el estándar de vida de estas clases y los recortes de gasto público, con el  debilitamiento de la protección social y del estado del bienestar, así como la desregulación en la movilidad del capital y del trabajo, han sido un ataque frontal a la democracia y al bienestar de las clases trabajadoras, realidad muy bien documentada (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). La pérdida de soberanía nacional que conlleva la UE ha significado la pérdida de soberanía popular, causa del deterioro de su bienestar. La evidencia de que ello es así es contundente, clara y convincente. Es más que obvio que esta Europa no es la Europa de los pueblos, sino la Europa de las empresas financieras y de los grandes conglomerados económicos.

¡No es chauvinismo lo que causa el rechazo a la UE!

Ante esta situación, el establishment político-mediático europeo quiere presentar este rechazo como consecuencia de un retraso cultural de las clases populares, todavía estancadas en un nacionalismo retrógrado, que incluye un chauvinismo anti-inmigrante que merece ser denunciado. John Carlin, en el El País, 24.06.16, define este rechazo (Brexit) como resultado “de la mezquindad, ignorancia, carácter retrógrado, xenofobia y tribal” de los que votaron en contra de la permanencia. Y así se está interpretando, por parte de la mayoría de los medios de comunicación europeos, el voto de rechazo a la UE por parte de las clases populares británicas. Este mensaje intenta ocultar las causas reales de tal rechazo, causas que he descrito en este artículo. Olvidan que, si bien todos los xenófobos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la UE, no todos los que así votaron eran xenófobos.

En esta manipulación están participando poderes de la socialdemocracia europea que no han entendido todavía lo que está ocurriendo entre lo que solían ser sus bases. No quieren entender que el rechazo que está ocurriendo es hacia esta Europa que la socialdemocracia ha contribuido a crear, una Europa que carece de vocación democrática y sensibilidad social. El maridaje de los aparatos dirigentes de las socialdemocracias con los intereses financieros y económicos dominantes en la UE (y en cada país miembro) ha sido la causa de su gran declive, que todavía no entienden porque no quieren entenderlo. Lo que pasa en Francia, dónde hay un gobierno socialdemócrata que está intentando destruir a los sindicatos (como la señora Thatcher hizo en el Reino Unido), o en España, dónde el PSOE fue el que inició las políticas de austeridad, son indicadores de esta falta de comprensión de lo que está ocurriendo en la UE, y que es el fracaso de las izquierdas para atender a las necesidades de las clases populares. De ahí la transferencia de lealtades que están ocurriendo, en lo que refiere a los partidos.

Es lógico y predecible que las políticas neoliberales y los partidos que las aplican sean rechazados por las clases populares, pues son éstas las que sufren más cada una de estas políticas, incluyendo la desregulación de la movilidad de capitales y del trabajo. Regiones enteras en el Reino Unido han sido devastadas, siendo sus industrias trasladadas al este de Europa, creando un gran desempleo en las regiones. Y la desregulación del mundo del trabajo, acompañada de la dilución, cuando no destrucción, de la protección social, ha creado una gran inestabilidad  y falta de seguridad laboral. En realidad, fueron las políticas del gobierno Blair y del gobierno Brown (1997-2010) las que sentaron las bases para este rechazo generalizado hacia la UE. Tales gobiernos de la Tercera Vía facilitaron la llegada de inmigrantes a los que los empresarios contrataron con salarios más bajos. Y así se inició el desapego con la Unión Europea (ver “Don’t blame Corbyn if Brexit wins”, Denis McShane).

En España, frente al descrédito del partido socialdemócrata (PSOE) debido, entre otras razones a su participación en la construcción de esta Europa, han aparecido una serie de fuerzas políticas, tanto en la periferia como en el centro (Unidos Podemos y confluencias), que están canalizando este desencanto popular acentuando, con razón, que esta no es tampoco nuestra Europa, y que se requieren cambios profundos para recuperar la Europa democrática y social a la que aspiramos y que debe construirse. Así de claro.

 

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).

Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

Es uno de los investigadores españoles más citados en la literatura científica internacional en ciencias sociales.

Publicado en Público.es

vnavarro.org

Categorías: Alterglobalización

Desenmascarados: Los derechos corporativos en el renovado TLC México-Unión Europea

Dom, 26/06/2016 - 12:00

Transnational Institute

La Unión Europea (UE) y México iniciaron negociaciones para la ‘modernización’ del tratado de libre comercio. Un elemento clave es el capítulo sobre protección de inversiones que otorga a grandes empresas de México y de la UE el derecho exclusivo de desafiar las decisiones democráticas de los Estados, aun cuando estas buscan proteger el interés publico. El reporte presenta seis motivos principales que despiertan preocupación.

México y la Unión Europea pondrán pronto en marcha una “modernización” del tratado de libre comercio (TLCUEM) que ambas partes firmaron hace 15 años. Aunque el TLCUEM fue el primer acuerdo global de comercio entre la UE y un país latinoamericano, el nivel de liberalización comercial y de protección de las inversiones en acuerdos posteriores de la UE es mucho mayor. El TLC “renovado” con México pretende ir mucho más allá que su predecesor.

Informes independientes han determinado que el actual TLCUEM ha tenido consecuencias negativas en términos de diversificación del comercio exterior, mayores inversiones en desarrollo y creación de empleo, y la protección de los derechos humanos. Lejos de abordar estas deficiencias, el “modernizar” este acuerdo no es más que un eufemismo para ampliar e incrementar los derechos de protección de los inversionistas. Uno de los principales puntos de la “modernización” consiste en incluir un capítulo sobre la protección de las inversionistas y un mecanismo inversionista – Estado para la solución de controversias.

En caso de aprobarse, el TLC “modernizado”, con todo un capítulo específico para la protección de las inversiones:

1. Permitirá a los inversionistas extranjeros impugnar legislaciones de interés público en México y en Europa

La actual propuesta de la UE para la protección de las inversiones —ya incluida en los acuerdos entre la UE y Vietnam, entre la UE y Canadá, y negociándose con los Estados Unidos― se integrará en todos los futuros acuerdos comerciales de la UE, como el adoptado con México.

Con esta propuesta, las empresas conservarán los derechos que les permiten interponer demandas de arbitraje multimillonarias contra el gobierno mexicano por la adopción de medidas concebidas para proteger a las personas y el medio ambiente. A diferencia de lo que afirma la UE, el Sistema de Tribunales de Inversiones que propone la Comisión Europea (CE) no protege el derecho de los gobiernos a legislar. El texto del modelo de inversiones de la UE no incluye ningún elemento que pueda impedir que las empresas impugnen decisiones de interés público ni que los árbitros fallen a favor de los inversionistas, condenando a los Estados a pagar miles de millones de dinero de los contribuyentes por concepto de indemnización por la implementación de medidas públicas legítimas. La CE prevé para los inversores una serie de derechos vagamente definidos, como el trato justo y equitativo; y la expropiación indirecta. De hecho, los gobiernos deberán defender que las medidas de interés público son “necesarias” y sirven a objetivos “legítimos” frente a los ataques de los inversionistas. Los casos serán resueltos por abogados muy bien pagados ―ahora renombrados por la CE como “jueces”― que seguirían teniendo un fuerte incentivo económico para interpretar la ley a favor de los inversores. Sus honorarios proceden de las partes litigantes, y ascienden a 3,000 dólares diarios.

2. Blindará las privatizaciones y las reformas pro-empresariales en el sector del petróleo y el gas en México

En diciembre de 2013, el gobierno mexicano abrió, después de décadas, la explotación de la industria del gas y el petróleo a compañías extranjeras. Empresas del sector de la energía de la UE, como Shell, BP y Total tienen un importante interés en el mercado petrolero mexicano. El fortalecimiento de la protección de las inversiones en el marco del nuevo TLCUEM blindará estas reformas. Será muy difícil para los futuros gobiernos mexicanos el revertir estas políticas sin correr en riesgo de ser demandados ante tribunales internacionales de inversión.

El peligro de ser objeto de demandas por parte de empresas petroleras es real, ya que un gran porcentaje de los casos de arbitraje internacional relativos a inversiones se origina en el sector de la energía, y muchos de ellos afectan a países que han impulsado reformas energéticas. Empresas de petróleo y gas han iniciado 57 controversias relativas a inversiones conocidas, de las cuales el 80% han sido en los últimos 10 años. Los países de América Latina y el Caribe son el principal objetivo.

3. Dificultará en gran medida que México y países individuales de la UE se retiren de este acuerdo

México tiene tratados bilaterales de inversión (TBI) con 16 de los 28 Estados miembros de la UE. La mayoría de ellos se podrían rescindir en cualquier momento o de aquí a 2019, lo cual concedería al gobierno mexicano una gran discreción para evaluar si mantener o no estos acuerdos. No obstante, si México sustituye los TBI vigentes con un capítulo sobre protección de inversiones en el TLC con la UE, a su gobierno le resultará prácticamente imposible retirar los nuevos derechos otorgados a los inversores extranjeros. La única forma de hacerlo pasaría por rescindir todo el acuerdo. Por otro lado, si un Estado individual miembro de la UE deseara revisar los derechos reservados a los inversionistas mexicanos, debería abandonar la Unión Europea para renunciar a sus compromisos.

4. Situará a México en una posición de riesgo de ser objeto de una nueva oleada de demandas de inversión por parte de inversionistas europeos

México, que ya ha enfrentado 23 casos de arbitraje amparados en tratados de inversión, es el séptimo país más demandado del mundo. A raíz de estas demandas, ya se ha visto obligado a pagar 246 millones de dólares, más intereses, en concepto de “daños y perjuicios” a nueve empresas distintas. Hasta la fecha, la mayor parte de las demandas de arbitraje relativas a inversiones han sido presentadas por inversores estadounidenses, pero en los últimos años varias empresas españolas también han interpuesto demandas contra el gobierno mexicano. Telefónica, por ejemplo, está reclamando una indemnización que supera la astronómica cifra de mil millones de dólares debido a los cambios normativos adoptados por México en el sector de las telecomunicaciones, una medida que había recomendado la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Al firmar un acuerdo de protección de las inversiones con la UE, el gobierno mexicano se expondrá a nuevas demandas por parte de inversores europeos, que podrían suponer el desembolso de millones de dólares del erario público. Los inversionistas de la UE son los principales usuarios del mecanismo de solución de controversias inversionista-Estado (ISDS), ya que han iniciado el 53% de todos los casos ISDS conocidos en el mundo. De estos, los de los Países Bajos, el Reino Unido y Alemania son los más activos. Casualmente, los inversionistas de estos países son también los que están invirtiendo más en estos momentos en México. El riesgo de que se incrementen las demandas se ve también exacerbado por el hecho de que, desde 2000, los flujos de inversión extranjera directa de la UE en México se han triplicado. Las inversiones europeas se han canalizado principalmente hacia el sector de los servicios financieros, el turismo y las telecomunicaciones. Las inversiones en estos sectores son especialmente susceptibles de dar lugar a controversias relativas a inversiones. Más de la mitad de las demandas interpuestas por empresas europeas en todo el mundo han estado relacionadas con la industria de los servicios, como los servicios financieros y las telecomunicaciones.

5. Incrementará las probabilidades de que los gobiernos de la UE sean blanco de demandas de multinacionales mexicanas

Las compañías transnacionales mexicanas están invirtiendo cada vez más en Europa, y en España en particular. En 2014, las inversiones mexicanas en España alcanzaron una cifra récord. Todas estas inversiones y adquisiciones harían que los países europeos pudieran ser blanco de demandas de arbitraje de inversión por parte de empresas mexicanas al amparo de un nuevo capítulo sobre la protección de las inversiones. Aunque durante mucho tiempo los Estados miembros occidentales de la UE habían sido inmunes a las demandas de arbitraje, en los últimos años los Estados más ricos de la UE han sido objeto de 43 casos amparados en tratados de inversión, de los cuales 29 han sido contra contra España.

6. Permitirá que las empresas europeas sigan violando impunemente los derechos humanos en México

Las empresas europeas tienen una larga trayectoria de violaciones de derechos humanos y ambientales en México con una impunidad prácticamente total. El proyecto del capítulo sobre inversiones desarrollado por la UE no incluye ningún elemento que aborde esta situación. Al contrario, acentuará aún más el desequilibrio entre la legislación vinculante para las grandes empresas y las directrices meramente voluntarias en lo que se refiere al respeto de los derechos humanos. La propuesta de la UE no prevé obligaciones para los inversionistas; solo derechos.

Este hecho no es sorprendente. El actual TLCUEM dispone de una cláusula sobre derechos humanos y democracia que podría haber propiciado la suspensión del acuerdo por las violaciones de derechos humanos. Sin embargo, en los 15 años que han transcurrido desde que entró en vigor este tratado, la UE ha ignorado esas violaciones, convirtiendo la cláusula en un elemento meramente decorativo.

Si México y la UE desean modernizar su relación, debería ser con el objetivo de corregir el desequilibrio a favor de las transnacionales observados durante los 15 años en que ha estado en vigor el TLCUEM, y no ampliando la protección de las inversionistas otorgando a los inversores extranjeros amplios derechos corporativos.

Download: Desenmascarados – Resumen Ejecutivo(pdf, 238.29 KB) Desenmascarados – Reporte completo(pdf, 807.12 KB) ____________

Authors Cecilia OlivetManuel Pérez-Rocha

In collaboration with Institute for Policy Studies

Projects Comercio e Inversiones

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Coloquio: ¿Quién manda aquí? Poder económico y resistencias globales

Dom, 26/06/2016 - 08:00

Transnational Institute (TNI) / FUHEM Ecosocial

En este coloquio organizado por Transnational Institute (TNI) y FUHEM Ecosocial se abordarán las temáticas tratadas en el informe Estado del poder 2016.

Analizaremos quiénes manejan los hilos del poder económico, con especial atención a las corporaciones transnacionales y las finanzas internacionales de la mano de Erika González y Juan Hernández Vigueras. Analizaremos también el impacto de esta situación sobre la democracia con Mónica Vargas, y las alternativas a nuestro alcance desde los movimientos sociales -con Yayo Herrero- y desde las instituciones, con David Llistar. Después de las intervenciones, abriremos un debate con los asistentes.

Categorías: Alterglobalización

Brexit, el impacto es más político y simbólico que económico

Dom, 26/06/2016 - 06:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Frente a una noticia importante siempre ocurre lo mismo: los inversores corren raudos a deshacer sus posiciones inversoras (si consideran que la noticia es mala) o a obtener nuevas posiciones (si consideran que la noticia es buena). Por razones obvias, existe una creencia generalizada en que la salida de la Unión Europea por parte del Reino Unido no tendrá efectos económicos positivos, sino que en todo caso serán negativos. Por eso, lo que se espera que ocurra frente a una mala noticia es que los inversores tengan miedo a que sus inversiones pierdan valor, de forma que se anticipan y deshacen sus inversiones antes de que éstas comiencen a perder valor. Estas desinversiones son ventas de acciones que cotizan en bolsa, ventas de divisas, ventas de bonos, etc. Frente a la expectativa de que las acciones, divisas, bonos, etc vayan a perder valor debido a la noticia, los inversores se deshacen de esos activos antes de que pierdan valor.

Estas ventas provocan un efecto vicioso. No se puede vender algo si no hay alguien al otro lado que te lo compre. Toda venta necesita un vendedor y un comprador. Y la única forma de vender algo cuyo valor se espera que vaya a caer es reduciendo el precio, para que el comprador acepte la compraventa. Los compradores sólo comprarán acciones, divisas y bonos cuyo valor se espera que caiga si es a un precio inferior al que tenían, porque si no se arriesgan a comprar algo por menos valor del que tendrán en un futuro. El vendedor registra una pequeña pérdida por haber reducido el precio de venta, pero prefiere perder poco a perder mucho. El comprador compra a buen precio, y espera poder sacar tajada en el futuro cuando los precios mejoren. El vendedor tiene miedo; el comprador se arriesga. En consecuencia, la venta masiva de acciones, divisas y bonos a precios menores que antes provoca la caída del precio de estas acciones, divisas y bonos, y retroalimenta la dinámica: los inversores más adversos al riesgo ven los precios bajar y se animan a vender más antes de que el precio caiga más. Se crea un círculo vicioso que provoca la caída del precio de las acciones, de las divisas y de los bonos: a los inversores les entra miedo, venden sus activos a un menor precio, otros inversores ven que disminuyen los precios y les entra miedo, por lo que vuelven a vender a un menor precio, y así sucesivamente.

La bolsa de los diferentes países ha sufrido un golpe por esta sobrerreacción de los mercados: muchos inversores han vendido sus acciones a menor precio frente a una expectativa negativa. Lo mismo ha ocurrido con la libra y el euro, y con los bonos privados y públicos. La prima de riesgo es inversamente proporcional al precio del bono, si el precio del bono disminuye, la prima de riesgo aumenta[1]. La prima de riesgo de los bonos públicos ha aumentado porque se han registrado muchas ventas de bonos públicos a menor precio que antes. Muchos inversores están vendiendo sus activos financieros porque tienen miedo a que estos activos pierdan valor, y están invirtiendo en activos financieros más sólidos, que difícilmente perderán su valor: el oro, acciones de empresas más potentes, divisas más seguras y sólidas como el dólar, y bonos públicos de economías sólidas y seguras como Estados Unidos, Suiza o Alemania. Por eso el precio del oro se ha incrementado en más de un 5%, y por eso el tipo de interés del bono alemán ha disminuido.

Pero este círculo vicioso no es infinito: en algún momento se detendrá. Es imposible saber cuándo y en qué nivel, pero se detendrá. Dependerá de cuándo se disipe la incertidumbre y de qué manera. Mientras continúen las negociaciones entre el gobierno del Reino Unido y el de la Unión Europea y no se sepa en qué quedará la cosa, no habrá seguridad ni estabilidad en los mercados financieros y los inversores primarán los valores más seguros y sólidos frente a los más débiles e inestables. Pero en cuanto las negociaciones finalicen, sea cual sea el resultado, las aguas volverán a su cauce.

Y su cauce no lo determinan las compras y ventas en los mercados financieros, sino que su cauce viene determinado por la verdadera solidez económica de aquello que respalda los activos financieros. Es decir, la libra es una divisa muy potente porque viene respaldada por una economía muy importante, la británica, que goza de uno de los niveles de desarrollo económico más elevados del mundo. El Reino Unido tiene un modelo productivo potente, empresas potentes, infraestructuras desarrolladas, capacidades tecnológicas de último nivel, multitud de trabajadores con elevada formación y capacitación, maquinaria y herramientas potentes, instituciones sólidas, etc. Ése es el verdadero “valor” del Reino Unido, no el que marquen sobre su divisa determinadas compras y ventas en el mercado financiero. La libra, como moneda de una economía potente, tenderá a reflejar su verdadero valor tarde o temprano. Ahora ha perdido valor por la sobrerreacción de los mercados. Pero estas sobrerreacciones siempre son pasajeras, son impulsos a determinadas noticias.

Lo mismo ocurre con las bolsas: han caído por la rápida respuesta de los inversores, pero volverán a un valor más razonable. Nadie puede creerse que las empresas que cotizan en bolsa se hayan hundido de la noche a la mañana; las empresas siguen estando igual de bien o mal que ayer. La caída en las bolsas es un efecto virtual, que no afecta a la verdadera capacidad económica de las empresas que cotizan en ellas. Lo mismo ocurre con la prima de riesgo de los bonos públicos: su rápida remontada nada nos dice de la solvencia de los Estados en cuestión, los Estados siguen igual de bien o mal que ayer.

Estos impactos financieros tendrán mucha o poca repercusión sobre la actividad económica dependiendo del tiempo que duren las negociaciones y del resultado final de las mismas. En realidad, todo apunta a que en el peor de los casos el Reino Unido acabe saliendo de la Unión Europea, pero manteniendo los mismos niveles de libre comercio y de movimiento de capitales que tenía hasta entonces. Algo así como lo que hoy día tiene Noruega, que no pertenece a la Unión Europea pero que mediante el pago de una pequeña cuota disfruta de las ventajas comerciales y financieras del proyecto comunitario. De llegarse a esta situación, las aguas acabarían volviendo a su cauce sin provocar consecuencias económicas de envergadura, aunque por el camino la correspondiente incertidumbre financiera provoque determinados costes económicos de menor nivel.

En definitiva, el impacto en las finanzas internacionales se debe a la sobrerreacción de los mercados financieros, y durará lo que duren las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea. Hasta que éstas no finalicen, no podremos saber si el impacto económico del Brexit será elevado o no, pero es muy probable que el impacto financiero del Brexit sea pasajero y no acabe repercutiendo sobre la actividad económica real. Todo apunta a que el Brexit no tendrá importantes efectos económicos, aunque sin duda los tendrá –¡y de qué manera! – a nivel político y simbólico.

Saque de Esquina

Categorías: Alterglobalización

Carta a los ciudadanos jóvenes (de todas las edades) de este país

Sáb, 25/06/2016 - 12:04

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo conecta las movilizaciones de ahora con las movilizaciones de generaciones anteriores en el camino de construir otra España

La importancia de las elecciones de este domingo me fuerza a cambiar el tono y estilo de este artículo. Desde que me integré de nuevo a la vida académica en España, he escrito artículos con la intención de popularizar el conocimiento científico, presentando datos que cuestionan la sabiduría convencional que promueven la estructura de poder financiero, económico, político y mediático que dominan la sociedad española. Hoy, sin embargo, el lector me tendrá que permitir que escriba una carta personal dirigida directamente a los jóvenes (de todas las edades), ciudadanos cuyo voto dictaminará el futuro de este país este próximo domingo. Y creo que tengo la biografía y el conocimiento para subrayar a este ciudadano que, él o ella, está viviendo un periodo histórico, puesto que estas elecciones pueden ser determinantes para poder acabar con el enorme deterioro de la calidad de vida y el bienestar de las clases populares, que son la mayoría de la población española, y abrir la puerta para hacer posible otra España por la que millones de españoles de varias generaciones han luchado a fin de conseguir un país más democrático, más justo, más solidario, más libre y más plurinacional. Esta posibilidad hoy existe, y escribo ahora la carta.

Querido joven ciudadano/a,

Cuando hace ya muchos años volví a España, de la cual me tuve que ir por razones políticas a principios de los años sesenta, me sorprendió mucho lo que vi. La vuelta de un exiliado a su país es siempre muy compleja. Por un lado, eres feliz de encontrarte de nuevo entre tu gente. Siempre recordaré cuando por las mañanas me sentaba en la terraza de un bar en la Sagrera, el barrio obrero por excelencia de mi ciudad de Barcelona, y miraba a mi alrededor con la serenidad y satisfacción de haber podido, por fin, encontrarme donde había vivido y también luchado contra la dictadura. Pero, por otro lado, también encontré muchas cosas que me dolieron, y una de ellas fue ver que mis estudiantes en la Universidad no tenían ni idea sobre la historia de su país, ni sabían lo que había sido la dictadura. Les habían robado la historia de su país en un intento de adoctrinamiento de la población por parte de aquel odiado régimen que controlaba, junto con la Iglesia, el sistema educativo y todos los mayores medios de información del país, desde los diarios deportivos a los libros de texto. Y tampoco tenían conocimiento de la enorme represión, aun habiendo sido aquella dictadura una de las más sangrientas que existieron en la Europa Occidental en el siglo XX, generando un temor que persistiría.

Muchos años después, incluso durante el periodo democrático, la gente de mayor edad, cuando hablaba de lo que había pasado, lo hacía en voz baja. Tenían todavía miedo, pues los responsables de tanta crueldad continuaban teniendo un gran poder. No se homenajeaba ni se reconocía a las víctimas de aquel régimen, pues los victimizadores continuaban ejerciendo un enorme poder. Mis lectores recordarán el artículo que escribí sobre mi experiencia en el homenaje a los maestros republicanos en aquella bella población de la falda de los Pirineos catalanes, Gironella, por sus discípulos (ya de edad avanzada), los cuales antes de dejar este mundo, querían homenajear a sus maestros, que habían sido represaliados por aquella dictadura. Y que ello pasara cuarenta años después de que la democracia se iniciara en este país era un indicador de la pervivencia del temor. No había ocurrido antes porque la gente continuaba teniendo miedo, y así lo he constatado en mis viajes a lo largo de España. De la misma manera que hay herederos de las víctimas, hay también herederos de los victimizadores, que continúan teniendo un enorme poder.

La necesidad de romper con el miedo y abrirse a la esperanza

La esperanza de los que luchamos en aquellos tiempos pasados es que los jóvenes recuperen su historia, sin la cual no podrán entender el presente ni se podrán preparar para el futuro. Y los victimizadores son conscientes de ello, de ahí que robaran su historia. Pero, ciudadanos jóvenes, tenéis que recuperarla, porque tenéis que saber que las luchas de hoy son la continuación de otras anteriores, pues la historia es una sucesión de eventos relacionados y que hay que conocer cómo están relacionados para poder incidir en ellos. Hoy, los que estáis en el proyecto de cambio de este país, sois los sucesores de nuestros padres y abuelos, que lucharon para sostener un gobierno popular republicano, cuyas reformas afectaron los intereses de los que siempre dominaron y dominan España, y que respondieron con el golpe militar de 1936, que fue posible debido al apoyo militar de Hitler y Mussolini.

Aquel golpe inició cuarenta años que impusieron a España un enorme retraso económico, social, cultural y político, retraso que todavía hoy estamos sufriendo. Pero las clases populares se rebelaron y la juventud de entonces perdió el miedo e inició las mayores movilizaciones, del 1974 al 1978, que han existido en Europa. Fueron las clases populares, lideradas por el movimiento obrero, las que forzaron un cambio, conocido como la Transición, que distó de ser modélico pues, aun cuando las movilizaciones habían forzado una respuesta importante del Estado dictatorial, las derechas (herederas de los golpistas) controlaban el Estado y la gran mayoría de los medios de información. Por todo esto, en la mesa de negociación, ellos, las derechas, tuvieron mucho poder, y otros, las izquierdas, que acababan de salir de la clandestinidad, tuvieron poco. De ahí que la democracia fruto de aquella transición sea muy limitada y el Estado del Bienestar muy poco financiado, situación que continúa hoy.

Tales limitaciones aparecen hoy con toda claridad debido a la Gran Recesión. Por todas estas razones es necesario llevar a cabo la segunda Transición

Mucho se hizo en el periodo democrático, pero el retraso era tan grande que quedó mucho por hacer, y ello como resultado de que los poderes fácticos, y sobre todo los grupos financieros y económicos que dominan el país, ejercían una enorme influencia sobre el Estado y sobre los principales medios de comunicación. Hay que recordar que el Estado democrático no se basó en una ruptura respecto el Estado anterior dictatorial, sino en una modificación. La enorme corrupción actual es un reflejo de la continuidad de las prácticas generalizadas en aquel Estado profundamente corrupto, dirigido por un General corrupto hasta la médula. Así, las cloacas del Estado continuaron funcionando, incluso para proteger a los corruptos, como ocurrió con el Sr. Pujol cuando era Presidente de la Generalitat de Catalunya que, en recompensa por su colaboración con el Estado Central (el ABC le escogió como el español del año), le protegieron, impidiendo que se conociera su corrupción. Ahora bien, cuando Pujol y su partido se convirtieron en independentistas, las mismas cloacas de poder se movilizaron para destruirles a él y al partido que él fundó. Y las mismas cloacas del Estado se han movilizado para destruir a Podemos (con la colaboración de los grandes medios) cuando vieron que alcanzaba un nivel de popularidad amenazante para la estructura de poder a la cual servía este Estado.

La importancia de salirse de la gran crisis creada por las políticas neoliberales impuestas por los partidos conservadores, liberales y socioliberales

Ha sido el maridaje entre los intereses financieros y económicos, por un lado, y las instituciones del Estado y del establishment mediático, por el otro, lo que ha generado la mayor crisis que España ha conocido. Y es importante señalar que esta crisis ha afectado de una manera especialmente dura a las clases populares, que vieron como sus rentas disminuían espectacularmente a costa de un enorme incremento de las rentas del mundo empresarial. Tanto sufrimiento ha ocurrido a fin de garantizar los beneficios de una minoría a costa del bienestar de la gran mayoría de los distintos pueblos y naciones del país. De ahí la importancia de movilizarse para parar tanto daño que era innecesario y podía haberse evitado. Y los únicos que pueden hacerlo son aquellos que protestaron en las calles con el 15-M y que mostraron con su ejemplo su compromiso con la calidad de vida y el bienestar de nuestro pueblo. La coalición de fuerzas alrededor de Unidos Podemos y sus confluencias ofrecen una posibilidad de cambio que permitiría una segunda Transición desde una democracia muy incompleta, con un bienestar muy insuficiente, a una nueva España más justa, más democrática, más solidaria, más libre y más plurinacional en la que los distintos pueblos y naciones de España puedan expresar su identidad dentro de un proyecto común, escogido por voluntad y no impuesto por la fuerza. Así lo espero.

Publicado en Público.es
vnavarro.org

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Reflexiones rápidas sobre el Brexit

Sáb, 25/06/2016 - 08:00

Juan Torres – Consejo Científico de ATTAC España

Finalmente, se ha confirmado que la mayoría de la población del Reino Unido ha preferido salir de la Unión Europea y, a pesar de que eso era muy previsible según todas las encuestas, se ha levantado un revuelo enorme en toda Europa. Se me ocurre resumir telegráficamente mis ideas sobre el cambio que se avecina y que creo será de gran importancia para nuestro futuro como ciudadanos europeos.

a) Se recoge lo que se siembra. Cuando se aplican continuamente políticas contrarias a lo que desea la población se termina sufriendo su rechazo y la aparición de posiciones cada vez más radicales frente a quien las impone. Es cierto que la permanencia o salida de la Unión Europea es algo que siempre ha dividido casi por la mitad a la población del Reino Unido pero el resultado del referéndum muestra que se ha hecho más por agrandar esa diferencia que por reducirla.

b) Europa no ha sabido encandilar a los pueblos. Si no es capaz de atraer a quienes sueñan con el proyecto europeo, mucho menos lo es frente a quienes no creen en él. Europa se ha convertido en un proyecto feo, burocratizado y demasiado claramente al servicio de los poderosos. Ningún proyecto de integración puede salir adelante sin el estímulo que proporciona la adhesión ciudadana, la identificación de las gentes corrientes con sus ideales y la complicidad activa de la población. En el caso de la Unión Europea está pasando lo contrario, crece la desafección y solo hay complicidad por parte de las grandes corporaciones.

c) En cierta medida, el Reino Unido ya estaba fuera de la Unión Europea. Ha sido siempre una especie de china en el zapato que en lugar de ayudar a que se profundizara y avanzara en el proceso integrador ha procurado siempre que se ralentizara. Ha sido un “descafeinador” del sueño europeo y no solo de sus aspectos más sociales y progresistas. En concreto, con el último acuerdo cerrado en medio del chantaje que suponía el referéndum. Es normal que muchos de quienes están convencidos de que es imperioso que la Unión Europea avance vean incluso con buenos ojos y con esperanza la salida del Reino Unido.

d) Más que el Reino Unido es ahora la Unión Europea quien se encuentra en una difícil disyuntiva. La sangría se le ha producido a ella y es la Unión quién debe tomar medidas para aplacar la enorme frustración y el daño institucional y moral tan profundo que produce la salida de la Unión Europea de uno de sus socios más grandes, relevantes y poderosos.

¿Y qué puede pasar ahora? Yo creo que al respecto cabe hacer tres grandes consideraciones:

a) Los primeros momentos serán de perturbación. Habrá movimientos convulsos en los mercados de divisas, en las bolsas y quizá dimisiones con el anuncio de nuevas elecciones. Pero no creo que eso suponga una inestabilidad excepcional, entre otras cosas porque cuesta trabajo creer que las autoridades europeas y del Reino Unido sean tan incompetentes como para no haber tenido bosquejado desde antes un plan b para la actual situación (aunque también es muy posible que sí lo sean).

b) Lo que ocurra más allá de estos primeros movimientos de confusión dependerá de que siga una u otra de las tres siguientes posibilidades:

– Un intento rápido de revertir la situación, convocando nuevas elecciones y anunciando el compromiso de celebrar un nuevo referéndum, en cuyo caso las perturbaciones iniciales se alargarían y serían de mayor envergadura.

– Utilizar el proceso de salida contemplado en los tratados para generar en los próximos dos años una situación en la que al final (si es que no se revierte) todo quedara como si nada hubiera pasado.

– Que se dé por definitiva la salida del Reino Unido y sea Europa quien abra un proceso de reflexión y de reformas que refuercen el proyecto y promuevan un incremento de la identificación y de la complicidad ciudadana.

– Que la Unión se empantane y paralice, lo que podría dar lugar a reacciones en cadena y a un proceso incluso acelerado de disipación del proyecto europeo.

¿Y España qué?

El contexto que se acaba de abrir no es ni mucho menos indiferente para España.

No creo que se produzcan los efectos de hecatombe que algunos medios contrarios al Brexit han divulgado estas semanas atrás, al menos después de los primeros momentos de perturbación que he señalado. El Reino Unido ya tenía soberanía monetaria y podía utilizar la política de tipo de cambio. No veo por qué vaya a devaluar ahora (repito, salvando los primeros momentos de depreciación) y ha tenido siempre potencia comercial suficiente como para imponer condiciones favorables a sus socios. En todo caso, el cambio que pueda producirse tiene tiempo por delante y España (las empresas españolas y las autoridades de quien depende nuestras relaciones con el exterior en todos los ámbitos) debe aprovecharlo para adecuarse a la nueva situación adelantándose ,en lugar de mantener una actitud pasiva y a la defensiva. En particular, España debería aprovechar la situación (tarea que solo podría asumir un nuevo gobierno diferente al actual del PP) para hacerse mucho más fuerte que hasta ahora, no solo frente al Reino Unido (por ejemplo en Gibraltar) sino frente a la Unión Europea. El fracaso de sus burócratas debe convertirse en un triunfo de los pueblos en la batalla que se avecina por redefinir el proyecto europeo.

Ganas de escribir

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Elecciones, autocracia y gatopardismo en España

Sáb, 25/06/2016 - 06:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La autocracia, del griego autos (por sí mismo) y kratos (poder o gobierno), sería la forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes autocráticos (inflexible, centralista y autoritario), lo que corrobora la tesis de Lord Acton “El Poder tiende a corromper y el Poder absoluto, corrompe absolutamente”.

Los sistemas autocráticos (gobiernos de facto), serían pues una especie de dictaduras invisibles sustentados en sólidas estrategias de cohesión (manipulación de masas) y represión social (promulgación de Decretos-Leyes que rozarían la constitucionalidad pero que quedarán revestidos por el barniz democratizador del Tribunal Constitucional de turno (Ley Mordaza), síntomas evidentes de una deriva totalitaria que cristalizará en la implementación por el nuevo Gobierno de Rajoy de un régimen Presidencialista autocrático, heredero natural del legado de Franco.

El establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, militar, jerarquía católica, universitaria y mass media del Estado español, herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro “Oligarquía financiera y poder político en España” escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet), e iniciado asimismo una deriva totalitaria que habría ya convertido a la seudodemocracia española en rehén del establishment y que tendría como objetivo último la implementación del “Estado Tardofranquista”.

Dicho anacronismo político bebería de las fuentes del centralismo jacobino francés y del paternalismo de las dictaduras blandas y refrendado por iniciativas como la aprobación de la nueva Ley de Educación (Lomce); el rechazo del Grupo Popular a la proposición no de ley de IU para “sancionar penalmente los actos de apología de la dictadura franquista, la actividad delictiva de los grupos de ultraderecha”, la modificación del Código Penal para constriñir hasta su nimiedad la libertad de expresión (Ley Mordaza) y los derechos de huelga, reunión y manifestación y la controvertida reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral de 1985 y en el paroxismo de la lógica distópica, el renacer de la Doctrina Garzón (“Todo es ETA”), con el que se intenta criminalizar a grupos y entidades díscolos y refractarios al mensaje del establishment dominante del Estado español.

Cambiar todo para que nada cambie

El puzzle inconexo del caos ordenado puede esbozarse mediante la llamada “Teoría de las Catástrofes” del científico francés René Thom y se basaría en dos conceptos antinómicos para intentar “comprender el orden jerárquico de la complejidad biológica”. Así, el concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP, PSOE y la nueva estrella del firmamento reformista, Ciudadanos).

En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen), tesis defendida tan sólo por Podemos y los grupos independentistas periféricos (EH Bildu y CUP) y que es asociada por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos.

Por caos (Khaos o “vacío que ocupa un hueco en la nada”) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos. Por su parte, el biólogo Lyan Watson en su obra “Lifetide” publicada en 1979 afirma que “ si un número suficientemente grande de personas (Masa Crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagará por toda la humanidad”, para lo que es necesario que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance una conciencia más elevada, momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad, tesis conocida como “Teoría del Centésimo Mono”.

Sin embargo, el actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. Así, la estrategia electoral de Rajoy se basará en el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales al estar la sociedad española integrada por individuos unidimensionales que no dudarán en primar el “panem et circenses” frente al vértigo que suscita la utopía de un Nuevo Régimen propugnada por Podemos (“El cielo no se toma por consenso sino por asalto”). En consecuencia, el Cielo deberá esperar pues tras las próximas elecciones de Junio, la formación de Pablo Iglesias (considerado por EE.UU. como de “filiación chavista”) se verá relegado a la oposición tras la previsible formación de un Gobierno PP-Ciudadanos que contará con la abstención del PSOE para escenificar la metamorfosis del Régimen del 78 y mediante una reforma edulcorada de la actual Constitución vigente, implementar un Estado monárquico, jacobino y eurocéntrico, siguiendo la máxima del gatopardismo (“Cambiar todo para que nada cambie”).

Sin embargo, la crisis económica, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción de la élite político-económica han hecho revisar los esquemas idílicos de la Transición y la vigencia de la Constitución del 78 en la que se sustenta el actual status quo, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía del actual sistema dominante, neoliberal y constrictor de las libertades democráticas. Así, tras un un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del “Individuo Multidimensional” como generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que logrará finiquitar las estructuras del obsoleto Régimen del 78 y proceder a la instauración de la III República en el horizonte del 2020.

Germán Gorraiz es Analista internacional

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Cortando las cabezas de la hidra

Ven, 24/06/2016 - 12:00

Alberto Piris - republica.com

En la masacre de Orlando, suficientemente comentada ya en estas páginas, confluyen varios factores muy distintos y aunque las investigaciones, al escribirse este comentario, no han llegado todavía a conclusiones definitivas, de momento cabe considerar la influencia de estos aspectos:

- La facilidad con que los ciudadanos de EE.UU. adquieren armas personales, incluso armas de guerra.

- La homofobia estimulada desde algunos sectores ultraconservadores.

- El extendido temor -a veces convertido en obsesión- al terrorismo de naturaleza islámica, que se considera el origen de todo mal.

- La discriminación racial.

- El más que probable desequilibrio psiquiátrico del asesino múltiple.

Según que la investigación conduzca por uno u otro camino, las primeras consecuencias afectarán evidentemente a la carrera presidencial en EE.UU. Es opinión extendida que si el motivo esencial fueran las tendencias homófobas o el desequilibrio del asesino saldría reforzada la posición de Hillary Clinton, que propugna adoptar medidas más rígidas para controlar la adquisición privada de armas, causa de tanta mortandad entre la población estadounidense.

Si por el contrario el fundamento de la masacre estuviera en las ideologías islamistas, incluyendo la condena que las leyes mahometanas hacen recaer sobre los homosexuales, saldría reforzado Donald Trump, parte de cuya campaña electoral se centra en fomentar el rechazo a los musulmanes, consecuencia de la extremada xenofobia de la que está infectada su ideología personal y la de sus seguidores.

Por otro lado, pareció algo confusa la opinión inicial de Obama, que calificó lo ocurrido como “un acto de terror, un acto de odio”, mezclando dos conceptos heterogéneos. El terrorismo moderno no se basa tanto en el odio como en el frío cálculo político que lo utiliza como un arma más, un eficaz instrumento para desarrollar una estrategia bien calculada, de la que el odio no es el principal motor. Haya sido o no inducido el atentado por el Estado Islámico, lo cierto es que éste hará todo lo posible para obtener provecho mediático, como ocurrió con las ejecuciones públicas y televisadas de rehenes musulmanes y occidentales. Se trata de ahondar el miedo y extender la confusión entre los infieles que han de ser combatidos en la yihad.

A agravar esa confusión también contribuye la popularidad del último teatro de operaciones: Orlando, la sede de Disney World, centro turístico conocido en todo el mundo. Sigue a los anteriores atentados en Bruselas, París y otras capitales europeas que han sufrido los efectos del terrorismo yihadista, ciudades turísticas parte de cuyo éxito se basa en la seguridad que garantizan a los visitantes.

Claro está que la opinión pública, para valorar estos hechos, necesitaría estar bien informada y no dejarse arrastrar por el desequilibrio del que adolecen muchos medios de ámbito internacional. Cincuenta asesinados en Orlando tienen una repercusión mundial infinitas veces superior al de las víctimas, a menudo más numerosas, que con frecuencia se producen en Afganistán, Irak, Siria y otros países de Oriente Medio, a consecuencia de acciones del terrorismo islámico, de las que son también víctimas los seguidores de Mahoma, sean suníes, chiíes o de otras creencias.

En agosto de 1990 se produjo en Puerto Hurraco (Badajoz) un asesinato múltiple que dejó 9 muertos y 12 heridos y horrorizó a los españoles. Si hubiera ocurrido años después, tras la declaración de guerra total contra el terror de 2001, y si se hubieran encontrado en el domicilio de alguno de los implicados vinculaciones, aunque mínimas (un folleto turístico, por ejemplo), con países de Oriente Medio o alguna otra prueba (bastaría un recorte de prensa) que pudiera relacionarlos con la yihad podemos estar seguros de que el citado asesinato múltiple hubiera sido inicialmente atribuido al terrorismo y no a una sangrienta venganza rural que entremezclaba amores fallidos, traiciones, límites catastrales y odios familiares.

Muchas conductas anómalas que a veces se observan en la política internacional tienen su origen en actuaciones que en su tiempo se tuvieron por correctas. Tras los atentados que sacudieron a EE.UU. el 11 de septiembre de 2001, y quizá arrastrada por la enorme resonancia internacional que los modernos medios de información les concedieron, la gran potencia americana cometió un grave error: afrontar un hecho terrorista con la guerra. Hecho que, en otras circunstancias, habría sido perseguido con los instrumentos habituales de la seguridad interior de los Estados y del orden público: policiales, diplomáticos, económicos, etc.

Occidente declaró una imprudente guerra al terrorismo, a un enemigo informe, volátil y fluctuante, a una hidra de innumerables cabezas siempre renacientes, y ahora hay que afrontar las consecuencias de esa guerra y de las que vengan después. Un artículo que publiqué en El Independiente en abril de 1991, acabada la guerra del Golfo, concluía así: “¿Nadie había pensado que el derrotado Irak podría convertirse en un nuevo Líbano? La idea causa pavor en Washington, donde se recuerda Beirut con casi tanto malestar como Vietnam. ¿Cuántas guerras más nacerán de esta que acaba de concluir?”. En esas estamos: en un encadenamiento de guerras que favorece más a los fabricantes de las armas utilizadas en ellas que a los pueblos que las emprenden o las sufren.

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Macri y su política monetaria ortodoxa generan su propia bomba

Ven, 24/06/2016 - 08:00

Julio C. Gambina - Consejo Científico de ATTAC España

El objetivo explícito de Macri y su equipo era bajar la inflación, y para eso, nada mejor que un monetarista ortodoxo al frente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Su lógica, respondiendo a la teoría, era disminuir la cantidad de dinero en circulación. Había que “secar” la plaza, que no hubiera mayor circulación de dinero, con impacto, claro está, en el consumo y en la producción, por eso el “enfriamiento”, pero con el propósito de disminuir la escalada de precios, que anualizada al presente supera el 40%.

Para cumplir con el cometido de sacar dinero de circulación, el BCRA ofreció endeudarse desde diciembre pasado con tasas que llegaron al 38% y estimuló la especulación con el peso, al tiempo que incrementó a niveles muy elevados el endeudamiento del BCRA. Las cabezas financieras dejaron de especular con el dólar, liberado desde diciembre pasado de toda restricción para la compra-venta. El resultado es que ahora la divisa estadounidense perdió atractivo para la inversión con rápida rentabilidad, y en reemplazo, las colocaciones en pesos ganaron atractivo, a costa del fuerte endeudamiento del Banco Central.

Macri y su gente aún hablan de la bomba que dejó el kirchnerismo con las restricciones a la compra y venta de divisas y otros menesteres del gasto público. Ahora, el macrismo genera su propia bomba, con la cotización del dólar a la baja, un nuevo ciclo de endeudamiento público, con mayor gasto en intereses, y con el fantasma de la inflación continua en el presente,

Sube el dólar y suben los precios, pero al bajar la divisa, los precios no lo hacen, y el estímulo especulativo de la política oficial sostiene la recesión y la inflación con un cuadro de recreación de mayorías sociales perjudicadas y muy pocos ganadores.

Baja la cotización del dólar

El asunto es que ingresaron dólares por préstamos (para cancelar deuda pública y arreglar con buitres y otros acreedores) y por liquidación de exportaciones, especialmente soja. Esto último se dio por la eliminación o reducción de retenciones y suba de los precios de exportación. Todas a favor de grandes productores y exportadores agrarios.

Las divisas ingresan por el Banco Central y ya no hay quien demande esos dólares, ya que las colocaciones en peso son más rentables. Si bien ahora el BCRA paga 32,25% por los LEBAC, cuando llegó a pagar 38% anual a 35 días. La tendencia a la baja proviene de presiones del propio gobierno que teme licuar el consenso político por la recesión económica inducida por el costo elevado del dinero. La discusión desde la ortodoxia está tensionada por la rigidez ideológica en el monetarismo o la disputa del consenso electoral hacia las elecciones de medio tiempo en 2017.

Como opción de inversión mejoraron las colocaciones financieras, entre ellos los títulos ofrecidos por el BCRA, también por las letras del Ministerio de Hacienda y los plazos fijos de la banca comercial.

La retracción económica también deprime el precio de la divisa. A la menor reactivación industrial crecerá la demanda de bienes intermedios y presionará la cotización del dólar por importaciones, y con ello el déficit comercial, junto a una demanda de mayores recursos fiscales para atender vencimientos de la deuda pública.

Al mismo tiempo, los exportadores explican que con la inflación acumulada desde diciembre pasado ya se comieron la devaluación del comienzo del gobierno Macri, con lo que no debiéramos sorprendernos con nuevas y renovadas políticas para la devaluación monetaria para seguir favoreciendo a los grandes productores y exportadores.

El problema es que siempre pierden los de abajo, cuando aumenta el precio del dólar, o cuando baja, ya que el movimiento de los precios siempre es ascendente y los ingresos populares se deterioran por ausencia de actualización o disminución del poder de compra.

Precios en alza

El INDEC dio su primera medición tras un largo silencio, que en mayo fue del 4,2% y pronostica una evolución futura a la mitad, haciendo coincidir el pronóstico con el objetivo del 25% anunciado por el Ministro de Hacienda al comienzo del mandato.

Para que ello sea posible, el macrismo deberá alimentar su propia bomba y parece condenado a no poder bajar la tasa de interés por debajo del 30% para sostener su ideología sobre la inflación y claro, eso le provoca contradicciones para sostener el apoyo político de la sociedad.

Esa es la incógnita: ¿cuánto ajuste soporta la sociedad? El conflicto social crece en dinámica y resta la articulación de esa conflictividad en un proyecto social y político que vaya más allá de las reivindicaciones por los ingresos populares.

La realidad es de fragmentación política de un conflicto social ascendente. Por eso se sostiene la unidad de acción, reconociendo proyectos políticos diferenciados. Sin esas diferencias, no se entiende la unidad de proyectos políticos que incluso aparecen antagónicos, por lo menos en sus perspectivas organizacionales, por ejemplo, entre las CGTs y las CTAs.

No cierra a muchos esa “unidad de acción”, sin embargo, es la mínima acción indispensable para la generación de una densidad social que facilite la emergencia de un proyecto emancipador, claro que también habilita a la disputa de proyectos de contención del conflicto, y/o de acumulación de poder para restablecer una perspectiva posibilista de retorno a los años recientes.

Así se dirime la disputa política en el movimiento popular actual, no solo contra el macrismo, sino con variantes favorables a la dinámica del capitalismo. Ese es el territorio concreto de la lucha de clases contemporánea, con presencia de la identidad peronista reivindicada especialmente desde el movimiento sindical; de quienes imaginan una perspectiva nacional popular desde la transversalidad y más allá del peronismo y claro, de quienes aspiramos a constituir nueva identidad popular más allá del capitalismo, el imperialismo, el patriarcalismo, el racismo y la discriminación.

18 de junio de 2016

Publicado por

Julio C. Gambina es Doctor en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP, e Integrante del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO (2006-2012). Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, IEF-CTA Autónoma. También participa como miembro del Consejo Académico de ATTAC-Argentina y dirige el Centro de Estudios Formación de la Federación Judicial Argentina. Columnista sobre Economía Política en medios periodísticos.
jcgambina@gmail.com
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Armas nucleares, cambio climático y perspectivas de supervivencia

Ven, 24/06/2016 - 06:00

Noam Chomsky Rebelión
TomDispatch.com

Introducción de Tom Engelhardt

No llevaba ni tres meses en el cargo cuando viajó a Praga, capital de la República Checa, para pronunciar unas palabras respecto al dilema nuclear del planeta. Fueron unas palabras que podían haber procedido de un activista antinuclear o de alguien perteneciente al movimiento, entonces en ciernes, contra el cambio climático, no del presidente de los Estados Unidos. A la vez que pedía el uso de nuevas formas de energía, Barack Obama habló con rara elocuencia presidencial sobre los peligros de un mundo en el que las armas nucleares se propagaban y de cómo ese hecho, si no se controlaba, haría “inevitable” su utilización. Pidió “un mundo sin armas nucleares” y dijo sin rodeos: “Cómo única potencia nuclear que ha utilizado un arma nuclear, EEUU tiene la responsabilidad moral de actuar”. Incluso se comprometió a adoptar “medidas concretas” para empezar a construir un mundo sin esa clase de armas.

Siete años después, aquí está el récord del primer y posiblemente único presidente abolicionista estadounidense. El arsenal nuclear de EEUU -4.571 ojivas (muy por debajo de las casi 19.000 existentes en 1991, cuando se derrumbó la Unión Soviética)- sigue siendo lo suficientemente grande como para destruir varios planetas del tamaño de la Tierra. Según la Federación de Científicos de EEUU, las últimas cifras del Pentágono sobre tal arsenal indican que “el gobierno de Obama ha reducido el arsenal estadounidense mucho menos que cualquier otro posterior a la Guerra Fría, y que el número de ojivas nucleares desmanteladas en 2015 fue el más bajo desde que el presidente Obama asumió el cargo”. Es decir, poniendo estos datos en perspectiva, que Obama ha hecho mucho menos que George W. Bush en lo referente a la reducción del arsenal estadounidense existente.

Al mismo tiempo, nuestro abolicionista presidente está ahora liderando la llamada modernización de ese mismo arsenal, un proyecto inmenso de tres décadas de duración cuyo coste estimado será al menos de un billón de dólares, cifra por supuesto anterior al exceso habitual de gastos que se producirá. Durante el proceso se producirán nuevos sistemas de armas, se crearán los primeros misiles nucleares “inteligentes” (piensen en esto: armas de “precisión” con “resultados” mucho más reducidos, lo que implica empezar a utilizar armas nucleares en el campo de batalla) y Dios sabe qué más.

Ha logrado un éxito en el terreno antinuclear, su acuerdo con Irán para asegurar que este país no produzca tal arma. Sin embargo, un dato tan desalentador en un presidente al parecer decidido a situar a EEUU en la senda abolicionista nos dice algo sobre el dilema nuclear y el peso que el Estado de seguridad nacional tiene en su pensamiento (y, presuntamente, en el de cualquier futuro presidente).

No es poco horror que en este planeta nuestro la humanidad continúe impulsando dos fuerzas apocalípticas, cada una de las cuales –una en un relativo instante y la otra a lo largo de muchas décadas- podría paralizar o destruir la vida humana tal y como la conocemos. Ese debería ser un hecho aleccionador para todos nosotros. Es el tema sobre el que Noam Chomsky reflexiona en este ensayo de su nuevo y destacado libro Who Rules the World?

***

En enero de 2015, el Boletín de Científicos Atómicos adelantó su famoso Doomsday Clock (Reloj del Apocalipsis) a tres minutos para la medianoche, un nivel de amenaza que no se había alcanzado a lo largo de treinta años. El comunicado del Boletín explicaba que tal avance hacia la catástrofe invocaba las dos amenazas más importantes para la supervivencia: las armas nucleares y el “cambio climático descontrolado”. El llamamiento condenaba a los dirigentes mundiales por “no actuar con la velocidad y escala requeridas para proteger a los ciudadanos de la potencial catástrofe”, poniendo en peligro a cada persona sobre la Tierra al fracasar en la que era su tarea más importante: asegurar y preservar la salud y vitalidad de la civilización humana”.

Desde entonces, hay muy buenas razones para pensar en mover las manillas del reloj incluso más cerca del día del apocalipsis.

Cuando 2015 llegaba a su fin, los líderes mundiales se reunieron en París para lidiar con el grave problema del “cambio climático incontrolado”. Apenas pasa un día sin una nueva prueba de lo grave que es la crisis. Por citar algo casi al azar, poco antes de la apertura de la conferencia de París, el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA publicó un estudio que sorprendió, a la vez que alarmó, a los científicos que han estado estudiando el hielo del Ártico. El estudio mostraba que un inmenso glaciar de Groenlandia, el Zacharie Isstrom, “se había desprendido en 2012 de una posición glacialmente estable y había entrado en una fase de repliegue acelerado”, un hecho inesperado e infausto. El glaciar “contiene agua suficiente como para elevar el nivel global del mar en más de 46 centímetros si llegara a derretirse completamente. Y ahora está metido ya de lleno en una dieta extrema, perdiendo 5.000 millones de toneladas de masa cada año. Todo ese hielo está derrumbándose sobre la zona norte del Océano Atlántico”.

No obstante, había pocas esperanzas de que los dirigentes mundiales en París “actuasen con la velocidad y a la escala requeridas para proteger a los ciudadanos de una potencial catástrofe”. E incluso si por algún milagro hubieran actuado así, habría tenido un valor limitado por razones que deberían ser profundamente preocupantes.

Cuando se aprobó el acuerdo de París, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, que albergó las negociaciones, anunció que era “legalmente vinculante”. Ojalá que así fuera, pero hay más de unos cuantos obstáculos que merecen una atención cuidadosa.

En toda la amplia cobertura de los medios de comunicación de la conferencia de París, quizá las frases más importantes fueran estas, enterradas cerca del final de un largo análisis ofrecido por el New York Times: “Tradicionalmente, los negociadores han tratado de forjar un tratado legalmente vinculante que necesitara de la ratificación de los gobiernos de los países participantes para tener fuerza. No hay forma de conseguir eso en este caso por culpa de Estados Unidos. Un tratado estaría muerto si llega al Capitolio sin la necesaria votación mayoritaria de dos tercios de un Senado bajo control republicano. Por tanto, los planes facultativos están tomando el lugar de los objetivos obligatorios de arriba a bajo”. Y los planes facultativos son una garantía de fracaso.

“Por culpa de Estados Unidos”. Más concretamente, por culpa del Partido Republicano, que se está convirtiendo ya en un peligro real para la supervivencia humana decente.

Las conclusiones aparecen subrayadas en otro artículo del Times sobre el acuerdo de París. Al final de una larga historia encomiando el logro, el artículo señala que el sistema creado en la conferencia “depende en muy gran medida de los puntos de vista de los futuros dirigentes mundiales que desarrollen esas políticas. En EEUU, todos los candidatos republicanos que se presentaban a presidente en 2016 han cuestionado o negado el carácter científico del cambio climático y han expresado su oposición a las políticas sobre el cambio climático de Obama. En el Senado, Mitch McConnell, el líder republicano que ha estado al frente de la campaña contra la agenda del cambio climático de Obama, dijo: ‘Antes de que sus socios internacionales descorchen el champán, deberían recordar que este es un acuerdo inalcanzable basado en un plan energético interno que probablemente es ilegal, que la mitad de los Estados están tratando de parar y que el Congreso ha votado ya en su contra.’”

Ambos partidos han estado girando hacia la derecha durante el período neoliberal de la última generación. La principal corriente demócrata se parece mucho ahora a los que solíamos tildar de “republicanos moderados”. Mientras tanto, el Partido Republicano se ha desplazado en gran medida fuera del espectro, convirtiéndose en lo que el respetado analista político conservador Thomas Mann y Normal Ornstein llaman “una insurgencia radical” que prácticamente ha abandonado la política parlamentaria normal. Con la deriva hacia la extrema derecha, el compromiso del Partido Republicano con la riqueza y los privilegios se ha hecho tan extremado que sus políticas reales podrían no atraer votantes, por tanto, han tenido que buscar una nueva base popular movilizada en otros campos: los cristianos evangélicos que esperan la Segunda Venida, los patriotas fanáticos que temen que “ellos” están quitándonos nuestro país, los racistas recalcitrantes, la gente con quejas reales que confunde gravemente las causas de las mismas y otros como ellos que son presas fáciles de los demagogos y que pueden convertirse fácilmente en una insurgencia radical.

En los últimos años, el establishment republicano ha conseguido suprimir las voces de la base que se había movilizado. Pero eso se acabó. A finales de 2015, el establishment estaba manifestando considerable desaliento y desesperación por su incapacidad para lograrlo, ya que la base republicana y sus opciones estaban fuera de todo control.

Los contendientes republicanos electos para la próxima elección presidencial manifestaron un claro desprecio por las deliberaciones de París, negándose incluso a asistir a los actos. Los tres candidatos que lideraban las encuestas en aquel momento –Donald Trump, Ted Cruz y Ben Carson- adoptaron la posición de la base mayoritariamente evangélica: los seres humanos no tienen impacto en el calentamento global, si es que tal cosa está verdaderamente produciéndose.

Los otros candidatos se niegan a que el gobierno actúe en esa esfera. Inmediatamente después de que Obama hablara en París prometiendo que EEUU estaría a la vanguardia de la búsqueda de la actuación global, el Congreso, bajo dominio republicano, votó a favor de tumbar sus recientes normas en la Agencia de Protección Medioambiental para reducir las emisiones de carbono. Como informó la prensa, este fue “un mensaje provocador ante más de 100 líderes mundiales, en el sentido de que el presidente estadounidense no cuenta con el apoyo total de su gobierno en la política sobre el clima”, por decirlo de forma eufemista. Mientras tanto, Lamar Smith, presidente republicano del Comité para la Ciencia, el Espacio y la Tecnología del Congreso, siguió adelante con su yihad contra los científicos del gobierno que se atreven a informar sobre los hechos.

El mensaje está claro. Los ciudadanos estadounidenses se enfrentan a una responsabilidad enorme en casa.

Una historia parecida informaba en el New York Times de que “las dos terceras partes de los estadounidenses apoyan que EEUU se incorpore a un acuerdo internacional vinculante para frenar el crecimiento de las emisiones de gases invernadero”. Y, por un margen de cinco a tres, los estadounidenses consideran que el clima es más importante que la economía. Pero no importa. Pasan por encima de la opinión pública. Ese hecho, una vez más, está enviando un mensaje fuerte a los estadounidenses. Es responsabilidad suya sanar un sistema político disfuncional en el que la opinión pública es un factor marginal. La disparidad entre opinión pública y política, en este caso, tiene implicaciones muy importantes para el destino del planeta.

Desde luego que no deberíamos hacernos ilusiones sobre una “edad dorada” del pasado. Sin embargo, los hechos que acabamos de revisar constituyen cambios significativos. El debilitamiento de la democracia funcional es una de las contribuciones del ataque neoliberal contra la población mundial en la última generación. Y esto no está sucediendo sólo en EEUU; el impacto puede ser mucho peor en Europa.

El cisne negro que nunca podemos ver

Pasemos a otra de las preocupaciones (tradicionales) de los científicos atómicos que ajustan el reloj del día del juicio final: las armas nucleares. La amenaza actual de guerra nuclear justifica ampliamente su decisión de enero de 2015 de adelantar el reloj dos minutos para la medianoche. Lo acaecido desde entonces revela más claramente aún la creciente amenaza, un asunto que, en mi opinión, suscita una preocupación insuficiente.

La última vez que el reloj del juicio final se avanzó tres minutos para la medianoche fue en 1983, en la época de los ejercicios Able Archer de la administración Reagan; estos ejercicios simularon ataques contra la Unión Soviética para poner a prueba sus sistemas de defensa. Los archivos rusos publicados recientemente revelan que los rusos estaban profundamente preocupados por las operaciones y se preparaban para responder, lo que habría sencillamente significado: FIN.

Hemos sabido más cosas acerca de esos ejercicios precipitados e imprudentes y de cómo el mundo se abocaba al desastre por el analista militar y de inteligencia de EEUU Melvin Goodman, que fue jefe de división de la CIA y alto analista de la Oficina de Asuntos Soviéticos en aquella época. “Además de los ejercicios y movilizaciones del Able Archer que alarmaron al Kremlin”, escribe Goodman, “la administración Reagan autorizó ejercicios militares inusualmente agresivos cerca de la frontera soviética que, en algunos casos, violaron la soberanía territorial soviética. Las arriesgadas medidas del Pentágono incluyeron el envío de bombarderos estratégicos estadounidenses sobre el Polo Norte para poner a prueba el radar soviético y ejercicios navales bélicos próximos a la URSS por zonas donde los buques de guerra estadounidenses no habían entrado anteriormente. Además, una serie de operaciones secretas simularon ataques navales sorpresa sobre objetivos soviéticos”.

Ahora sabemos que el mundo se salvó de una probable destrucción nuclear en aquellos aterradores días gracias a la decisión de un oficial ruso, Stanislav Petrov, que no trasmitió a sus autoridades superiores el informe de los sistemas de detección automática de que la URSS estaba bajo un ataque de misiles. Por consiguiente, Petrov ocupó un lugar junto al comandante de submarinos rusos Vasili Arkhipov, quien, en un momento peligroso de la crisis de los misiles cubana de 1962, se negó a autorizar el lanzamiento de torpedos nucleares cuando los submarinos estaban bajo ataque de los destructores estadounidenses imponiendo una cuarentena.

Otros ejemplos recientemente revelados enriquecen un récord realmente aterrador. El experto en seguridad nuclear Bruce Blair informa que “cuando el presidente de EEUU estuvo más cerca de lanzar una decisión estratégica inadecuada fue en 1979, cuando una grabación de entrenamiento de alerta temprana NORAD describiendo un ataque estratégico soviético a escala total se cursó inadvertidamente a través de la red de alerta temprana real. Al asesor nacional de seguridad Zbigniew Brzezinski le llamaron dos veces en medio de la noche y le dijeron que EEUU estaba bajo ataque, que sólo tenía que descolgar el teléfono y persuadir al presidente Carter de que era necesario que autorizara de inmediato una respuesta a escala total, cuando se produjo una tercera llamada para decirle que se había tratado de una falsa alarma”.

Este ejemplo recién revelado trae a mi mente un incidente crítico de 1995, cuando la trayectoria de un cohete noruego-estadounidense con equipamiento científico parecía la trayectoria de un misil nuclear. Esto suscitó las preocupaciones rusas, que rápidamente se hicieron llegar al presidente Boris Yeltsin, encargado de decidir si había que lanzar un ataque nuclear.

Blair añade otros ejemplos de su propia experiencia. Hubo un caso, en la época de la guerra en Oriente Medio de 1967, “en que se envió una orden de ataque real a la tripulación de un portaaviones nuclear en vez una orden de ejercicios/entrenamiento nuclear”. Pocos años después, a principos de la década de 1970, el Mando Aéreo Estratégico en Omaha “retransmitió una orden de ejercicio de lanzamiento como si fuera una orden de lanzamiento real en un mundo real”. En ambos casos habían fallado los controles de los códigos y la intervención humana impidió el lanzamiento. “¿Se dan cuenta?”, añade Blair. “No era nada raro que se produjeran ese tipo de chapuzas”.

Blair hizo estos comentarios en reacción a un informe del aviador Johan Bordne que sólo hace muy poco ha publicado la Fuerza Aérea de EEUU. Bordne estaba sirviendo en la base militar estadounidense en Okinawa en octubre de 1962, en la época de la crisis de los misiles cubanos y también en un momento de graves tensiones en Asia. Se había elevado el sistema de alerta nuclear estadounidense a DEFCON 2, un nivel por debajo de DEFCON 1, cuando los misiles nucleares pueden ser inmediatamente lanzados. En el pico de la crisis, el 28 de octubre, una tripulación de misiles recibió autorización, por error, para lanzar sus misiles nucleares. Decidieron que no, evitando una probable guerra nuclear y uniéndose a Petrov y Arkhipov en el panteón de los hombres que decidieron desobedecer el protocolo, salvando así al mundo.

Como Blair observó, ese tipo de incidentes no eran infrecuentes. Un estudio reciente de un experto detallaba docenas de falsas alarmas durante todos los años del período revisado de 1977 a 1983; el estudio concluía que el número de las mismas fluctuó entre 43 y 255 por año. El autor del estudio, Seth Baum, resume con estas adecuadas palabras: “La guerra nuclear es el cisne negro que nunca podemos ver, excepto en el breve momento en que nos está matando. Aplazamos la eliminación del peligro por nuestra propia cuenta y riesgo. Es hora ya de abordar la amenaza, porque ahora estamos todavía vivos”.

Estos informes, al igual que los que contiene el libro de Eric Scholosser “Command and Control”, se ajustan en gran medida a los sistemas de EEUU. Los rusos son sin duda mucho más propensos a los errores. Por no mencinar el peligro extremo que plantean los sistemas de otros, especialmente Pakistán.

Una guerra ya no es algo impensable”

En ocasiones la amenaza no ha sido consecuencia de un accidente, sino del aventurerismo, como en el caso del Able Archer. El caso más extremo fue la crisis de los misiles cubanos en 1962, cuando la amenaza de desastre fue demasiado real. La forma de abordar dicha crisis fue impactante; al igual que el modo habitual de interpretarla.

Con este sombrío antecedente en mente, es útil mirar los debates y planes estratégicos. Un caso escalofriante fue el estudio “Essentials of Post-Cold War Deterrence” del STRATCOM de 1995, en la era Clinton. El estudio pretende conservar el derecho al primer ataque, incluso contra Estados no nucleares. Explica que las armas nucleares se utilizan constantemente en el sentido de que “proyectan una sombra sobre cualquier crisis o conflicto”. Insta también a disponer de un “personaje nacional” irracional y ansioso de venganza para intimidar al mundo.

La doctrina actual se explora en el artículo principal de la revista International Security, una de las más acreditadas en el campo de las doctrinas estratégicas. Los autores explican que EEUU está comprometido con la “primacía estratégica”, es decir, aislamiento de un ataque de represalia. Esta es la lógica de la “nueva triada” de Obama (reforzar la potencia de submarinos, misiles terrestres y bombarderos), junto con la defensa con antimisiles para contrarrestar un ataque de represalia. La preocupación que plantean los autores es que la exigencia estadounidense de primacía estratégica podría inducir a China a abandonar su política “de no ser el primero en utilizar armas nucleares” y ampliar su disuasión limitada. Los autores piensan que no lo hará, pero la perspectiva sigue siendo incierta. La doctrina acentúa claramente los peligros en una región tensa y conflictiva.

Lo mismo sucede con la expansión de la OTAN hacia el este violando las promesas verbales hechas a Mijail Gorbachev cuando la URSS estaba derrumbándose y accedió a permitir que una Alemania unificada formara parte de la OTAN, una concesión muy notable si uno piensa en la historia del siglo. La expansión hacia la Alemania del Este se produjo de inmediato. En los años siguientes, la OTAN se expandió por las fronteras rusas; ahora hay sustanciales amenazas incluso para incorporar a Ucrania, en el corazón geoestratégico de Rusia. Uno puede imaginar cómo reaccionaría EEUU si el Pacto de Varsovia estuviera aún con vida, hubiera incorporado a él a América Latina y ahora México y Canadá estuvieran solicitando su entrada.

Aparte de eso, Rusia entiende, al igual que China (y los estrategas estadounidenses, si vamos al caso), que los sistemas de defensa de misiles de EEUU cerca de las fronteras rusas son, en efecto, un arma de primer ataque con el objetivo de establecer una primacía estratégica: inmunidad ante la represalia. Quizá su misión sea totalmente inviable, como algunos especialistas apuntan. Pero los objetivos no van a confiar nunca en eso. Y las reacciones militantes de Rusia son muy naturalmente interpretadas por la OTAN como una amenaza para Occidente.

Un destacado experto británico en Ucrania plantea lo que denomina “paradoja geográfica fatídica”: que la OTAN “existe para manejar los riesgos creados por su propia existencia”.

Las amenazas son muy reales ahora. Por fortuna, el derribo de un avión ruso por un F-16 turco en noviembre de 2015 no produjo un incidente internacional, pero podía haberlo hecho, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias. El avión iba a una misión de bombardeo en Siria. Pasó durante tan sólo 17 segundos a través de una franja de territorio turco que sobresale hacia Siria, y era evidente que se dirigía a este país cuando se estrelló. Derribarlo parece haber sido un acto innecesariamente imprudente y provocador, un acto con consecuencias.

La reacción de Rusia fue anunciar que sus bombarderos irían a partir de ahora acompañados por aviones de combate y que iba a desplegar en Siria un sofisticado sistema de misiles antiaéreos. Rusia ordenó también a su portaaviones Moskva, dotado de un sistema de defensa aérea de largo alcance, que se acercara más a la costa, para que estuviera “preparado para destruir cualquier objetivo aéreo que supusiera una amenaza potencial para nuestros aviones”, anunción el ministro de Defensa Sergei Shoigu. Todo esto prepara el escenario para confrontaciones que podrían ser letales.

Las tensiones son asimismo constantes en las fronteras entre Rusia y la OTAN, incluyendo maniobras militares de ambas partes. Poco después de que el reloj del juicio final se moviera amenazadoramente más cerca de la medianoche, la prensa nacional informaba que los “vehículos militares de combate de EEUU desfilaban el miércoles por una ciudad de Estonia que se adentra en Rusia, un acto simbólico que ponía de relieve las apuestas por ambas partes en medio de las peores tensiones entre Occidente y Rusia desde la Guerra Fría”. Poco antes, un avión de combate ruso estuvo a unos segundos de chocar con un avión civil danés. Ambas partes están llevando a cabo rápidas movilizaciones y redespliegues de fuerzas en la frontera entre Rusia y las fuerzas de la OTAN, y “ambas creen que una guerra no es ya algo impensable”.

Perspectivas de supervivencia

Si eso es así, ambas partes están más allá de la locura, porque una guerra bien podría destruirlo todo. Durante décadas se ha reconocido que un primer ataque por parte de una potencia importante podría destruir al atacante, incluso aunque no hubiera represalias, sencillamente por los efectos del invierno nuclear.

Pero así es el mundo actual. Y no sólo el de hoy en día, eso es lo que estamos viviendo desde hace setenta años. El razonamiento es de punta a cabo sorprendente. Como hemos visto, la seguridad de la población no es básicamente una preocupación importante para los políticos. Eso ha sido así desde los primeros días de la era nuclear, cuando en los centros de formación política no se hacía esfuerzo alguno –al parecer, ni siquiera se expresaba el pensamiento- para eliminar una potencial amenaza grave para EEUU, como podría haber sido posible. Y así continúan las cosas hasta ahora, en formas sólo brevemente paladeadas.

Ese es el mundo en el que hemos estado viviendo y en el que vivimos en estos momentos. Las armas nucleares representan un constante peligro de destrucción inmediata pero, al menos en principio, sabemos cómo aliviar la amenaza, incluso cómo eliminarla, una obligación emprendida (y despreciada) por las potencias nucleares que han firmado el Tratado de No Proliferación. La amenaza de calentamiento global no es instantánea, a pesar de su gravedad a largo plazo que podría incrementarse repentinamente. Que tengamos capacidad para lidiar con ello no está del todo claro, pero no puede haber duda de que cuanto más nos demoremos, más terrible será el desastre.

Las perspectivas para la supervivencia decente a largo plazo no son muy grandes a menos que se produzca un cambio significativo de rumbo. Una gran parte de la responsabilidad está en nuestras manos, las oportunidades también.

 

Noam Chomsky es profesor emérito en el Departamento de Lingüística y Filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Es colaborador habitual de TomDispatch; entre sus libros más recientes están “Hegemony or Survival” y “Failed States”. El presente ensayo procede de su nuevo libro “Who Rules the World?” Su página web es www.chomsky.info.

Fuente: www.tomdispatch.com/blog/176152/tomgram%3A_noam_chomsky,_tick…_tick…_tick…/

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

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Brexit: el futuro del neoliberalismo en Europa

Xov, 23/06/2016 - 12:07

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

Mañana se decide en el Reino Unido la permanencia o la salida de la Unión Europea. Es una decisión histórica. El futuro de Europa y hasta de la economía mundial pueden estar en juego. Por eso el debate ha sido intenso y, frecuentemente, indecoroso.

Uno de los principales temas que atraviesa la discusión es el de la migración y por ello las acusaciones de racismo han ido y venido entre los que participan en esta controversia. Y si bien el tema de la migración es importante, lo es también la otra gran vertiente del debate: el futuro del neoliberalismo en Europa.

Quizás el punto más trascendental en el debate sobre la salida del Reino Unido de la UE es el de los poderes centralizadores de la Comisión en Bruselas. Ese organismo promovió la aplicación de la mezcla de políticas macroeconómicas más ineficaz que se conoce como respuesta a una crisis que no vio venir y que, por consiguiente, tampoco pudo prevenir. Rindiendo pleitesía a los dogmas más queridos del neoliberalismo y, en especial, al de la austeridad fiscal, la Comisión es culpable de uno de los desastres históricos más espectaculares en Europa desde la segunda guerra mundial. Su terca oposición a una política fiscal flexible que podría haber contribuido a enfrentar la crisis es hoy un ejemplo de libro de texto sobre cómo agravar una recesión. La destrucción de la vida de millones de personas en todo el continente, en especial en los países de la cuenca del Mediterráneo, es resultado de su soberbia e incompetencia, así como la de sus aliados en el Banco Central Europeo (y, dicho sea de paso, en el Fondo Monetario Internacional). Por eso una de las preguntas que se hace buena parte de la izquierda en el Reino Unido es fácil de comprender: ¿por qué permanecer en un esquema neoliberal que ha sido responsable de la destrucción de la economía europea?

El proyecto de integración europea fue visto por algunos como una fuerza que podría balancear y frenar los peores abusos del capitalismo en el Reino Unido. Pero el Tratado de Maastricht firmado en 1993 ya consagraba los principios del neoliberalismo en el plano macroeconómico, en especial las limitaciones al déficit fiscal. Y como la regla sobre déficit fiscal no es otra cosa que un mandato para recortar el gasto público (afectando directamente a rubros como salud, educación, vivienda y un medio ambiente sano), en realidad, se traduce en un ataque directo a los derechos sociales.

Posteriormente, con el Tratado de Lisboa de 2007 (en vigor desde 2009) aumentó el poder centralizador de varios organismos de la UE y, en especial, de la Comisión en materia de política macroeconómica al consagrarse el objetivo de la estabilidad de precios como la principal prioridad.

Vale la pena recordar que el Tratado de Lisboa fue un subterfugio para fijar a Europa en una trayectoria rígida de neoliberalismo. Así como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte fue un arma para amarrar las reformas neoliberales impuestas en México por el gobierno de Salinas, Lisboa fue el instrumento para reintroducir por la puerta trasera lo que se había querido imponer a través del proyecto de constitución europea. Ese proyecto fue rechazado en 2005 por sendos referendos en Francia y en Holanda. El proyecto constitucional tuvo que ser abandonado pero sus principios centralizadores y dogmas neoliberales fueron mantenidos en el Tratado de Lisboa. Así que aquí viene otra pregunta de la izquierda en el Reino Unido: ¿por qué confiar en las posibilidades del gradualismo para ir democratizando poco a poco la estructura de la integración neoliberal en Europa? Hay que ser optimistas, pero no ingenuos.

La verdad es que la Unión Europea no fue concebida para promover y beneficiar un proyecto social. Los derechos sociales arrancados al capital en la posguerra inmediata fueron desmantelados de manera sistemática, sobre todo a partir de Maastricht. Desde entonces, las prioridades fueron la desregulación comercial y financiera, la flexibilidad laboral (y su secuela de salarios estancados), así como la privatización de servicios públicos. Lo que hay que tener claro es que la destrucción del estado de bienestar no era una moda o una tendencia pasajera. Se basa en un proyecto que el capital buscó hacer realidad en toda Europa, concebida como espacio de rentabilidad y no como ambiente democrático. Y en su andamiaje institucional esa Europa neoliberal descansa en cuerpos de funcionarios que no tienen que rendir cuentas porque no han sido elegidos por nadie. Eso sí, están fuertemente comprometidos con los principios del neoliberalismo a ultranza. ¿Qué no se lo dijeron a Varoufakis con toda claridad? ¡Ninguna votación democrática puede ir contra los tratados y las reglas de la integración europea!

El futuro del neoliberalismo en la Unión Europea depende de muchos factores. Un eventual triunfo del Brexit podría convertirse en un golpe a los poderes centralizadores en la UE. Pero para cambiar el proyecto neoliberal lo que se necesita es un cambio radical en el paisaje político desde las bases nacionales en los estados miembros de la Unión Europea.

Twitter: @anadaloficial

Publicado en La Jornada

Categorías: Alterglobalización

La izquierda radical ante el “Brexit”

Xov, 23/06/2016 - 12:00

Ross Harrold, Alan Thornett, Joseph Choonara – VIENTO SUR

[El 23 de junio en el Reino Unido se celebrará el referéndum para decidir si el país continúa en la Unión Europea o la abandona. Una cuestión que divide enormemente al país tal como señalan las últimas encuestas en las que las dos opciones están muy igualadas, con ligeras ventaja sea para "permanencia" ("stay in") o para la salida ("brexit").

El que esta división se haya ido haciendo cada vez más fuerte y la opción del Primer ministro David Cameron de organizar el referéndum [para resolver la cuestión] son fruto, en gran parte, de la influencia cada vez mayor del ala reaccionaria y euroescéptica en su propio partido (el Partido Conservador) y de la presión del UKIP, un partido populista, reaccionario y muy racista, que en los últimos años gana fuerza.

Ahora bien, las divisiones en relación a la Unión Europea vienen de lejos, como trataremos de explicar en este dossier, con posiciones que a menudo han evolucionado (como las de la derecha y más concretamente, en el seno del gran capital), pero también en la izquierda política y sindical.

Para terminar, en torno al referéndum, la izquierda radical también está dividida sobre que hacer. Por lo que, para arrojar luz sobre este debate, publicamos dos tribunas: una defendiendo la permanencia crítica y otra a favor de la salida. Ross Harrold]

Los capitalistas británica y la construcción europea

Ross Harrold

Desde 1949, Winston Churchill, dirigente del Partido Conservador, en esas fechas en la oposición, fue uno de los primeros en declararse a favor de los “Estado Unidos de Europa”. Estaba a favor de la unificación y de la integración europea… pero añadía que la misma no podría aplicarse, de ninguna manera, a la Gran Bretaña debido a su Imperio y a “su papel en el panorama mundial” en tanto que gran potencia militar y comercial.

En los años 1960, el “despertar” de ese sueño imperial fue duro. A menudo sin otra salida, tiene que ir abandonando el Imperio y el declive económico del país se hace cada vez más evidente, tanto en relación al empuje de Alemania como de otros países europeos. Por último, el fiasco de la invación franco-británica del canal de Suez en 1956 y el “veto” de EE UU y la URSS pusieron fin a las ilusiones que algunos británicos tenían aún en torno a su papel como superpotencia militar

La adhesión a la CEE

Gran Bretaña se apresuro a solicitar la adhesión a la CEE (Comunidad Económica Europea). Su propuesta será rechazada en dos ocasiones; la segunda por el veto de De Gaulle que temía (puede ser que con razón) su política exterior no fuera independiente de la de EE UU. Finalmente, en 1973 se acepta la adhesión, pero ello no pondrá fin a las tensiones ni con el resto de Europa ni en el seno del Partido Conservador y en el capital británico.

Durante los primeros años, los capitalistas británicos pensaron poder compensar su aportación al presupuesto de la CEE con un incremento de las exportaciones. Sin embargo, la baja continua de la competitividad de la industria británica y el incremento de la importación de mercancías europeas hacen incrementar el déficit.

El Thatcherismo

En noviembre de 1979, unos meses después de haber sido elegida como Primer ministro, Margaret Thatcher declaró en la cumbre europea de Dublin: “I want my money back” (quiero recuperar mi dinero)… En los sondeos, el 40 % del electorado británico estaba dispuesto a salirse de la CEE en caso de no llegar a un acuerdo. Ahí comenzó un largo período de crispación con Europa.

Los años 1980 son también los años en los que Thatcher desarrolló su política neoliberal: menos Estado, menos social y menos “cargas”. Se opuso a todo lo que podía asemejar una política social, a imperativos en materia de derechos sociales, etc. Sin duda, menos pro-europea que sus predecesores, Thatcher dirige su mirada hacia su amigo y co-promotor de las políticas neoliberales Ronald Reagan, haciendo emerger de ese modo la vieja división en el capital británico entre europeístas y atlantistas.

¿Por qué se da esta división?

Entre las razones de la división actual entre los “pro” y los “contra” existen evidentemente intereses diferentes entre capitalistas que comercian más con Europa y quienes comercian más con América y más allá con Asia del Este y el mercado mundial. También se encuadran las grandes empresas mediáticas, poco vinculadas a la UE y de las que muchas de ellas están a favor del Brexit (salida).

Sin embargo, una encuesta muestra que las tres cuartas partes de las grandes empresas británicas, loa grandes bancos y la City de Londres están a favor de la permanencia, al igual que las dos grandes confederaciones patronales.

¿Cómo explicar, por tanto, que entre un tercio y la mitad de las y los diputados conservadores, una cuarta parte de los ministros y un tercio del gabinete estén a favor de salirse? La razón principal se llama UKIP (“el partido a favor de la independencia del Reino Unido”).

En Gran Bretaña han existidio diferentes partido europeos desde hace décadas, pero eran marginales. Sin embargo, en las últimas elecciones europeas, el UKIP ganó las elecciones con el 25 % de los votos. En las legislativas (2015), con un sistema que les es muy desfavorable, lograron el 12 %.

Con el estallido de la crisis en 2008 el UKIP, con un discurso racista contra los musulmanes, los roms y la gente en busca de refugio, supo captar el voto de millones de personas, aprovechando -al igual que en el resto de Europa- la decepción provocada por las políticas neoliberales impulsadas por la izquierda

El original y la copia

Viendo como cada vez una parte mayor del electorado, pero también de las y los electos de su partidos giraban hacia el UKIP, Camerón se vio obligado a convocar el referéndum. A partir de ahí, se ha dedicado a rivalizar con un discurso anti-inmigración y a negociar la reducción de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que lleguen de la UE a Gran Bretaña, lo que nos sitúa de nuevo ante la historia del “original” y la “copia”, con un UKIP que cada vez presiona más.

En todo caso, el Partido Conservador va a continuar desgarrándose, sea cual sea el resultado. Nuestros camaradas británicos están divididos en torno a los pronósticos en torno a este desgarro en el Partido Conservador y las consecuencias del Brexit: refuerzo de las fuerzas reaccionarias o una oportunidad para que la izquierda recupere la iniciativa? El futuro nos lo dirá.

Ross Harrold, ha coordinado el dossier sobre el Brexit para l’Anticapitaliste

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Contra el racismo, por una “permanencia” crítica

Alan Thornett

El partido conservador actualmente en el poder en Gran Bretaña está profundamente dividido y en crisis cuando nos acercamos al referéndum sobre la adhesión a la Unión Europea del 23 de junio.

El primer ministro Cameron prometió este referéndum durante la campaña de las elecciones parlamentarias del año pasado a fin de recuperar los votos que perdía en beneficio del UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido (en inglés, United Kingdom Independence Party o UKIP) en una situación en la que no esperaba ganar las elecciones. Actualmente debe lamentar esa penosa tactiquilla oportunista, ya que el resultado del referéndum está lejos de ser algo seguro.

La campaña dominante a favor del “Brexit” (salida de la UE) es un escaparate nauseabundo de racismo y de xenofobia, y va empeorando a medida que pasan los días. Ante todo se trata de un referéndum sobre la inmigración. Para los conservadores y el UKIP, la UE está llena de extranjeros y estranjeras, y no los quieren aquí… Un voto a favor de la salida será visto ante todo como un voto contra la inmigración, mientras los y las migrantes se ahogan por decenas de miles en los mares Mediterráneo y Adriático.

En estas condiciones, este artículo -y es la posición de Socialist Resistance- argumenta a favor del mantenimiento del Reino Unido en la UE a fin de oponerse al ascenso cada vez más fuerte del racismo y de la xenofobia.

La izquierda radical dividida

Las dos organizaciones más importantes, el SWP y el Socialist Party (CIO) hacen campaña a favor del Brexit, y una serie de organizaciones más pequeñas, entre ellas Socialist Resistance y Left Unity, hacen campaña por permanecer dentro, juan al Partido Verd, el Partido Nacional Escocés (SNP) y de Plaid Cymru (independentistas del País de Gales).

Jeremy Corbyn también hace campaña por permanecer en la UE, sobre bases similares, es decir con un posicionamiento de izquierdas muy diferente del de Cameron: por una Europa social, por una Europa de los pueblos, etc.

Existen dos campañas de la izquierda radical a favor del Brexit sobre la misma base política: una, la del SWP junto al Partido Comunista (GB) y, la otra, del Socialist Party. Estas dos campañas han sido ahogadas por la derecha xenófoba y no tienen ninguna visibilidad en el referéndum. Desgraciadamente, en este referéndum no existen las condiciones para que pueda haber una campaña de izquierda progresista y creíble a favor de la salida, con fuerzas significativas que la apoyen y que podría tener un perfil distinto al de la campaña de la derecha.

Las dos campañas de la izquierda radical a favor de la salida basan su posición en la naturaleza reaccionaria y antiobrera de la UE, siendo su mejor demostración el papel jugado por ésta en Grecia. Y por supuesto, tienen razón. La UE es una estructura reaccionaria y antiobrera, que efectivamente ha empobrecido a la nación griega en el altar del salvamento del euro y la continuidad del proyecto neoliberal de la UE. Esto es absolutamente cierto y ya he escrito muchas veces sobre este tema.

Las consecuencias de un Brexit: el ascenso reaccionario

El problema es que esto no tiene en cuenta para nada las peligrosas consecuencias políticas de un voto a favor de la salida, así como las consecuencias para el movimiento obrero.

En las condiciones actuales, un voto favorable al Brexit conduciría la situación política en Gran Bretaña muy claramente a la derecha. Reforzaría al UKIP y a la derecha del Partido Conservador, y provocaría quizá un acercamiento profundamente reaccionario entre los dos.

Es cierto que Cameron no continuaría, pero su sustituto sería un xenófobo populista de derechas que interpretaría el voto por el Brexit como un mandato directo para nuevas medidas draconianas, en particular contra la inmigración.

No sería un Brexit dirigido por un gobierno que busque romper con las políticas neoliberales y las exigencias de la UE. Sería un Brexit dirigido por populistas y xenófobos de derechas en el marco de un programa de derecha racista.

De todas formas, el hecho de estar por principio a favor de la salida de la UE no significa votar por una salida, al margen de cuales sean las circunstancias o sus consecuencias. Debemos estar guiados no solo por principios generales, sino por lo que, aquí y ahora, sirve para mejor a los intereses del movimiento como respuesta a la austeridad.

También hay que subrayar que un voto por el Brexit pondría a 2,2 millones de ciudadanos de la UE que viven en Gran Bretaña en una situación muy vulnerable. Es algo que la campaña por el Brexit de izquierdas -de forma irresponsable- no tiene absolutamente en cuenta.

Jugar con fuego

Los defensores de un Brexit de izquierdas deberían reflexionar muy seriamente sobre las consecuencias de un voto a favor del Brexit en un referéndum como éste. Juegan con fuego cuando dicen, y lo dicen efectivamente, que un voto por el Brexit abriría oportunidades para la izquierda y llevaría a un gobierno Corbyn. Esto es algo que no tiene sentido. En el mejor de los casos es una apuesta con un riesgo enorme. ¿Cuándo una victoria de la derecha ha abierto oportunidades para la izquierda?

De hecho, el término “salida de izquierdas” es un nombre poco adecuado. Es una contradicción en los términos, puesto que no hay ninguna “salida de izquierdas” posible. La única salida propuesta es una salida de derechas, dominada por los xenófobos en el marco de su programa. Los animadores de las campañas de la izquierda radical por el Brexit cometen un grave error, y deberían reflexionar sobre ello.

Alan Thornett, forma parte de la dirección de Socialist Resistence

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Por una una “salida” de izquierdas

Joseph Choonara

El debate en torno al referéndum en el Reino Unido gira en los dos bandos alrededor de argumentos proempresariales y antiinmigrantes. En este contexto, el Socialist Workers Party (Partido Socialista de los Trabajadores, SWP) preconiza una postura independiente de izquierda a favor de la salida de la UE. Existen motivos de calado para oponerse a la UE. El más evidente es la manera en que ha tratado a varios países de Europa del sur desde el comienzo de la crisis económica.

La UE ha hecho todo lo posible por imponer la austeridad en Grecia y otros países. En la primera fase del programa de rescate griego asistimos al espectáculo del recorte de las pensiones por el gobierno de Syriza, aplaudido por la UE. En el momento mismo en que esta medida se votaba en el parlamento, apoyada por el partido de la derecha y los Griegos Independientes, en el exterior (en la plaza Syntagma) la policía antidisturbios atacaba a los y las manifestantes con gases lacrimógenos. Esto ilustra la versión brutal de la instauración del neoliberalismo por la UE.

Citemos también el ejemplo del “pacto fiscal” que impone límites automáticos al gasto de los gobiernos europeos, o bien la sucesión de tratados comerciales de corte neoliberal, entre los que el TTIP es el más infame, negociado actualmente en secreto por la UE.

La Europa fortaleza

La UE ha sido siempre un proyecto capitalista, pero hoy en día opera abiertamente en interés de las grandes potencias europeas, de las grandes empresas y de los bancos. Lejos de asegurar la paz en Europa, forma parte del engranaje imperialista, como demuestra el avance coordinado por la UE y la OTAN en Europa Oriental. Incluso la libertad de trabajar y estudiar en el extranjero, amparada por la UE, comporta una contrapartida importante. La coordinación de las fronteras europeas ha creado una “Europa fortaleza” que niega la libertad de circulación a quienes no tienen la suerte de ser ciudadanos o ciudadanas de la UE.

Una vez más, es Grecia el país que se halla en primera línea. Hace poco, el gobierno griego ha evacuado el campo de refugiados no oficial de Idomeni, que se encuentra junto a la frontera de Macedonia, prohibiendo a los periodistas acercarse al lugar mientras la policía obligaba a la gente a instalarse en los campamentos oficiales. Esta acción formaba parte del pacto con Turquía, acompañada de un endurecimiento de la represión contra los inmigrantes, mientras que hoy por hoy solamente han sido acogidos en Europa 177 de los 2,7 millones de sirios refugiados en Turquía.

¿Es posible reformar la UE?

Ante estos hechos, el SWP se ha unido a quienes se identifican como internacionalistas opuestos a la UE para lanzar la “Lexit”: The Left Leave Campaign (campaña por una salida de izquierda). Nos enfrentamos a dos argumentos procedentes de otras fuerzas de izquierda. El primer argumento afirma que es posible reformar la UE. Es una idea que defiende el dirigente del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. Pese a que históricamente se ha opuesto a la UE, poco después de su elección como máximo dirigente firmó un pacto con el ala derecha de su partido, muy mayoritaria entre los diputados al parlamento, para hacer campaña a favor del voto por permanecer en la UE.

Sin embargo, todavía nadie me ha explicado un método para reformar realmente la UE. Esta está repleta de burocracias no elegidas que conforman instituciones como la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Las grandes decisiones de la UE se toman tras un mercadeo entre los distintos gobiernos nacionales, reunidos en el Consejo Europeo. No existe ningún foro paneuropeo, democrático y creíble, capaz de impulsar una reforma. El Parlamento Europeo, que ni siquiera tiene la potestad de proponer leyes, no puede en modo alguno cumplir esa función. Cambiar las cosas a fondo implicaría reescribir los tratados europeos, lo que requeriría el acuerdo de los 28 Estados miembros.

Si la izquierda triunfara en los 28 países, no reformaríamos la UE: construiríamos instituciones verdaderamente internacionalistas para promover los intereses de los y las trabajadoras. Además, la posibilidad de una marea ascendente de las fuerzas de izquierda favorables a la UE, capaz de transformar las instituciones europeas, murió en las calles de Atenas. ¿Acaso Syriza está remodelando la UE? ¿No ocurre más bien lo contrario? Es hora de que empecemos a tratar a la UE como tratamos al FMI o a la OMC: como una institución capitalista neoliberal que deberíamos abolir y no reformar. Esto significa que los países deben votar por abandonarla.

Las consecuencias de un “Brexit”, el debilitamiento del capital y del imperialismo

El segundo argumento es que un voto a favor de la salida de la UE desplazaría el fiel de la balanza política a la derecha. La salida, nos dicen, nos dejará a merced de un gobierno encabezado por Boris Johnson, el conservador que dirige la campaña por el “Brexit”. No veo por qué Johnson ha de considerarse peor que David Cameron. Puede que la izquierda radical sea pequeña, pero reducir nuestras expectativas al nivel de querer apoyar a un ala del Partido Conservador frente a otra eleva el pesimismo a una cota jamás alcanzada. De todas maneras, el desplazamiento a la derecha no es ni mucho menos inevitable. El debate en torno a la UE está dividiendo al Partido Conservador. El resultado ya se ha visto con la anulación de muchos ataques recientes del gobierno.

Si el Reino Unido vota por salir de la UE, esto no solo debilitará al capital y al imperialismo, sino que provocará también la dimisión del primer ministro Cameron. Quienquiera que sea su sucesor o sucesora, heredará un gobierno profundamente dividido, un gobierno que tendrá muchas dificultades para permanecer en el poder. Esto abriría la posibilidad de nuevas elecciones, que seguramente ganará Corbyn, creando un terreno mucho más favorable para la lucha contra la austeridad y el racismo.

La izquierda debería ver con buenos ojos esta perspectiva y tratar de formular los argumentos socialistas a favor de la salida.

16/6/2016

Joseph Choonara, forma parte de la dirección del Socialist Workers Party.

Dossier publicado en el nº 341 de l’Anticapitaliste

Traducción: VIENTO SUR

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¿Una renta básica agraria?

Xov, 23/06/2016 - 08:00

Gustavo Duch – Consejo Científico de ATTAC España

Tengo muy presente uno de los lemas de La Vía Campesina. Para este movimiento de más de 200 millones de campesinas y campesinos que defienden sus agriculturas a pequeña escala, un argumento central para reorganizar los sistemas agroalimentarios es recordar que «los alimentos no son una mercancía». Pero observar las cotizaciones de la soja, el trigo o el maíz en las bolsas de valores de Chicago y Nueva York refleja exactamente lo contrario: con la comida se juega, y se juega mucho; se apuesta con ella como con los resultados de un partido de fútbol o la cotización de una empresa. Considerar los alimentos como una mercancía más equivale a expresar que la alimentación, un derecho universal y una necesidad vital, debe ser resuelta por las leyes del mercado, y desde este paradigma el resultado final no es bueno, es dramático: más de 850 millones de personas en el mundo no pueden alimentarse correctamente, pasan hambre y muchas de ellas hoy están, cual golondrinas, en las rutas migratorias.

Poner atención en el mensaje de La Vía Campesina nos interpela a explorar o cambiar de enfoque. Como explica José Luis Vivero Pol, sería el equivalente a entender la alimentación como un bien comúnpues los mares, las tierras, el agua y las semillas que permiten su producción son efectivamente de todos, o, mejor aún, no son de nadie.

Asegurar un medio de vida

Situarnos en esta otra lógica abre muchas posibilidades. Desde posturas a favor de más Estado, la agricultura y quienes la practican serían entendidos como se entiende a los maestros y maestras de escuela o se entienden los servicios públicos sanitarios de un país. Desde posturas en favor de más autogestión y comunitarismo, las redes de consumo alternativo o la gestión comunal de recursos como montes o tierras ganarían más espacio. E imbricada entre ambas aparece una propuesta a explorar, la de una renta básica agraria(RBA).

En concreto, y a partir de los postulados de la renta básica universal, se trataría de asegurar una renta básica a todas aquellas personas que se dedican a producir alimentos sanos a partir de procesos sostenibles, es decir, que todas aquellas personas que se dedican a hacer posible el sostenimiento de la vida tengan asegurado su propio medio de vida a partir de un compromiso colectivo. Un pacto social.

Esta propuesta, que me consta que está siendo tratada en diferentes espacios de reflexión políticos y en movimientos altermundistas, a mi entender es una propuesta especialmente necesaria a debatir en Europa. Tanto porque somos una fuerza centrípeta que genera que muchos países del sur hayan sustituido su vocación agrícola por negocios para la exportación de alimentos, como porque en Europa tenemos la posibilidad de desarrollar una RBA rápidamente a partir de reencauzar los fondos de la PAC (política agraria común). En Catalunya, con unas 70.000 personas en el censo agrario, se gestionan unos 500 millones de euros anuales de la PAC, según datos de la Unió de Pagesos.

Resistir los mercados globalizados

A favor de aplicar una RBA tendríamos varias claves. Si con ella se asegura un ingreso vital, este podría ejercer como el colchón que permitiría frenar el constante cierre de fincas agrarias y granjas (dos al día en los últimos diez años en el caso de Catalunya) que no resisten la competencia de unos mercados globalizados ni la tiranía del control que ejercen las grandes empresas del sector, especialmente las de la distribución de alimentos. A su vez, saberse con un mínimo en el bolsillo sería un estímulo clave para que muchas vocaciones y proyectos de gente joven que quiere hacer del sector primario y la vida rural su modo de vida puedan ponerse en práctica. Y con unos ingresos mínimos garantizados para la práctica de agriculturas ecológicas orientadas a las necesidades locales favoreceríamos también la reconversión de profesionales que ahora practican una agricultura o ganadería intensivista, responsable de contaminación y del cambio climático.

Ayudas discriminatorias

Plantear una RBA significa, como significó la PAC en su momento, adoptar un pacto social en favor de sostener colectivamente nuestro territorio rural, con una relocalización de la economía y una emancipación respecto de los mercados internacionales (fundamental si pensamos en las consecuencias del TTIP), que debería ser analizado por la sociedad en su conjunto. Y muy especialmente por el sector agrario, que, acostumbrado a unas ayudas discriminatorias y muy controvertidas, debería posicionarse sobre un planteamiento con carácter redistributivo.

En cualquier caso, creo que merece la pena explorar la propuesta, tal vez no como la única ni como una panacea, pero sí como una propuesta de transición en la que valores sacrosantos como el productivismo, la competencia y el libre mercado quedarían arrinconados por opciones de sobriedad, suficiencia y complicidad.

 

PALABRE-ANDO

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Tarjeta roja para la “Loi Travail” en Francia

Xov, 23/06/2016 - 06:00

Alter Summit y sus organizaciones adheridas desean expresar su total apoyo y solidaridad a los movimientos sociales franceses en su lucha por la retirada de la Loi Travail.

Todas nosotras, personas activas en muchos países europeos, conocemos bien lo que  este tipo de “reformas” ponen al descubierto. Como en Alemania, con la Agenda de 2010, y posteriormente en Grecia, Rumania, España, Italia, Portugal, Irlanda y hoy en Bélgica, estas “reformas necesarias” se materializan negativamente en nuestras vidas. La precariedad pasa a ser lo dominante,  especialmente para las jóvenes generaciones, las condiciones de trabajo empeoran día a día, el desempleo crece y la flexibilidad se convierte en la norma.

La Loi Travail es parte del programa de reformas impuesto por los gobiernos nacionales y las instituciones europeas. Un programa metódico que ataca uno por uno los derechos de todas las poblaciones, y que continuará haciéndolo si una resistencia importante no lo detiene. En este sentido, la respuesta de la sociedad francesa tiene una importancia central para todas nuestras luchas.

También queremos denunciar enérgicamente la criminalización de la protesta, así como la propaganda de los medios de comunicación que tratan de distraer a la opinión pública de los verdaderos objetivos de esta reforma.

Hacemos un llamamiento a realizar acciones de solidaridad durante los días de acción previstos en Francia el 23 y 28 de junio. Adjuntamos flyer.

Ejemplo: acción internacional en Estrasburgo en el Puente de Europa. Abajo, tres acciones planeadas para este mes.

• Los sindicatos franceses se juntarán en Ghent durante la huelga general belga del 24 de junio. A las 11:00 en la Grand Place de Ghent

• Los sindicatos franceses y belgas se juntarán el 28 de junio a las 06:00  en la autovía E19, en el checkpoint fronterizo de HENSIES

• Sindicalistas belgas y franceses se unirán en una manifestación en Lille el 28 de junio a las 14:30 en la Porte de Paris, Lille.

Gracias por compartir ampliamente este llamamiento y enviar información sobre las acciones locales a Info@altersummit.eu

También pueden apoyar la huelga general en Bélgica del 24 de junio: http://www.fgtb.be/web/guest/news-fr/-/article/4742902/;jsessionid=pJSVpotBv3q6hfvdfKi0Elp&p_l_id=10624

https://cne.csc-en-ligne.be/cne-gnc/actu/Filinfo/Flexibilite.html

y la reivindicación de los compañeros y las compañeras griegas para restituir la negociación colectiva en su país: http://mayday.gr/en/home/

Bruselas, 17 de junio

Flyer Loi Travail ES en PDF

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Juan Torres Hay alternativas (Conferencia en Fundación Valores)

Mér, 22/06/2016 - 12:00

Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC España

Conferencia que tuvo lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones “Europa” de Vitoria-Gasteiz el 24/04/2016, dentro del IX Congreso Proyectos y Utopías para un Mundo Mejor (“Bien Común, Ética y Valores”) organizado por la FUNDACIÓN VALORES.

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En defensa de los refugiados

Mér, 22/06/2016 - 08:00

Ignacio Escolar - eldiario.es

En la fosa común del Mediterráneo no solo naufragan miles de refugiados que huyen de la guerra y la miseria. También se ahogan los valores de una Unión Europea que se construyó sobre las cenizas de dos guerras mundiales y que hoy traiciona su memoria, la de esos refugiados que antes fueron nuestros abuelos.

Las alambradas y muros tras los que se esconde esta Europa empequeñecida y cobarde no solo dejan fuera a las víctimas de unas políticas en Oriente Medio y África de las que como poco fuimos cómplices por omisión. También sirven para desterrar gran parte de nuestros propios tratados internacionales, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la Directiva sobre Protección Temporal, la Convención de Ginebra, la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En ese acuerdo indecente firmado con Turquía no solo subcontratamos el trabajo sucio a cambio de 6.000 millones de euros. También pagamos con nuestra decencia como sociedad, comprando al Gobierno de un país al que consideramos no lo demasiado respetuoso con los derechos humanos como para formar parte de nuestra Europa, pero sí lo suficiente como para que sea nuestro matón en la frontera.

Europa, esta Europa que con razón presume de ser la cuna de la libertad, la igualdad y la fraternidad, se comporta ante la última ola de refugiados con avaricia y miedo. Con cicatería, al plantear que la Europa más rica de la historia no puede permitirse acoger proporcionalmente ni a una ridícula parte de los refugiados que ya reciben países infinitamente más pequeños y pobres, como Líbano –allí los refugiados ya alcanzan el 25% de la población, mientras que acoger en UE a la mitad de toda la población siria supondría un crecimiento demográfico de apenas el 2%–. Con demagogia, por la forma en que se relaciona a los refugiados con el terrorismo yihadista, cuando ellos también son sus víctimas. Con cobardía, porque los Gobiernos –empezando por el alemán, que al menos sí lo intentó en un primer momento– se han rendido ante la presión de grupos xenófobos minoritarios pero organizados, a pesar de que una mayoría de la población aceptaría ser más solidaria.

La crisis de los refugiados sirios forma parte de un proceso mayor, de un problema más grave que seguirá existiendo cuando la guerra en Siria haya terminado. La diferencia entre un emigrante político y uno económico es relevante a efectos legales, pero no tanto en términos humanos. Hablamos de lo mismo; de personas intentando huir del dolor y la miseria, sea esa miseria el hambre, la total ausencia de oportunidades o una guerra o una tiranía de segunda división, de las que no reconocemos como tal en Occidente aunque pisotee igual que el ISIS los derechos humanos. Nadie abandona su tierra y su familia por mero antojo. Nadie se juega la vida a cara o cruz por simple capricho.

La globalización es una realidad construida sobre un artificio: las fronteras. Son marcos legales levantados en el aire, en la abstracción de las leyes, pero también sobre el muy real alambre de espino. Son bordes de dureza variable por los que circula con libertad el capital, pero no así las personas.

En eldiario.es, hemos decidido dedicar esta revista a los refugiados a pesar de que su tragedia ya no copa tantos titulares. Precisamente por eso sacamos este monográfico: porque creemos que el periodismo también consiste en no olvidar, en no dejarse llevar, en seguir explicando las cosas. En defender a los más débiles, aunque se hayan pasado de moda.

Este artículo forma parte de la revista ‘Refugiados‘, el nuevo monográfico de eldiario.es

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Comunicado de ATTAC España ante las elecciones del 26J

Mér, 22/06/2016 - 06:01

 

 

OTRO ESTADO ESPAÑOL ES POSIBLE, OTRA EUROPA ES POSIBLE

 

La crisis institucional, política, económica y social que vive occidente tiene su origen en las políticas neoliberales, que dictan la supremacía del mercado sobre cualquier otra forma de ordenación social. Desde hace décadas, los criterios democráticos, solidarios o respetuosos con el medioambiente han quedado supeditados a la competitividad y el individualismo. Esta doctrina política neoliberal ha aplicado recetas económicas que permiten la acumulación de riqueza en pocas manos, a costa de quitar ingresos de las clases populares. El ataque se produce tanto contra los ingresos directos, a través de la precarización de las relaciones laborales; como los ingresos indirectos, deteriorando  privatizando la educación, la sanidad y los servicios sociales; e incluso a los ingresos diferidos, erosionando y privatizando el sistema público de pensiones.

ATTAC entiende que para la superación de esta situación es necesaria la articulación de la resistencia, la protesta y la propuesta de toda la ciudadanía. Sólo asumiendo un papel protagónico en base a nuestra condición de ciudadanos y ciudadanas, será posible el cambio, hacia otras políticas que respeten la vida, con dignidad y en sintonía con nuestro entorno.

Es por esta razón, que, ante la próxima cita electoral, ATTAC España hace un llamamiento a los partidos políticos y a la ciudadanía. A los primeros, a que en sus programas y acciones posteriores de Gobierno incluyan aquellas propuestas centradas en mejorar las condiciones de vida de la mayoría social y el cambio de modelo de sociedad, frente al dominio que los grandes intereses financieros ostentan, que solo benefician a una minoría en detrimento de la ciudadanía en general. A la ciudadanía, a que reclame de ellos su compromiso en esta línea.

En concreto ATTAC entiende que para superar la actual situación y para que la ciudadanía sea el centro de la acción política es fundamental que las prioridades en los distintos ámbitos de la acción de gobierno se centren, al menos, en:

1.- Contribuir a frenar el descontrol y la desregulación de los movimientos financieros mediante:

  • La exigencia en la Unión Europea de mecanismos internacionales de fiscalidad disuasorios de la economía de casino, como el ITF (Impuesto sobre Transacciones Financieras), la eliminación de los paraísos fiscales y la búsqueda de medidas de transparencia en los gobiernos
  • La exigencia de medidas penalizadoras a la especulación financiera, tendentes a su supresión como práctica económica, ya que este tipo de actividad económica no genera beneficio alguno para el conjunto de la sociedad y pone en riesgo las condiciones de vida digna de la mayoría social.

2, Una decidida defensa de lo público, así como su puesta al servicio de las personas y la eliminación de los privilegios mediante:

  • Una Reforma Fiscal que revierta la tendencia hacia la desigualdad y que fije unos Impuestos claramente progresivos y suficientes a nivel estatal, dando prioridad a la imposición directa sobre la indirecta, eliminado el actual trato favorable al capital sobre el trabajo en el impuesto sobre la renta y suprimiendo deducciones que alejan la cuota efectiva de la nominal en el impuesto de sociedades.
  • Una decidida lucha contra el fraude fiscal, a través de mecanismos estatales, como el refuerzo de la inspección y la penalización a empresas que operen en centros offshore (paraísos fiscales) y de mecanismos internacionales para la erradicación de éstos.
  • Derogación del actual redactado del Artículo 135 de la Constitución Española, que concede mayor importancia al interés económico privado de una minoría que al interés general, condenando a la exclusión a gran parte de la ciudadanía,
  • La búsqueda de una estructura financiera beneficiosa para la sociedad en la que la banca pública juegue un papel esencial

 

3.-Políticas sociales que garanticen la existencia digna de todos y todas y pongan fin a la pobreza y la exclusión social así como mecanismos que generen escenario de oportunidades y seguridad para las personas mediante

o      Un refuerzo de la protección social y de los servicios públicos, que garanticen el cumplimiento de los derechos humanos.

o   Pacto de Estado contra la violencia Machista, y desarrollo de políticas que garanticen la Igualdad de trato y oportunidades.

o   Recuperar derechos y libertades democráticas: Supresión de la Ley Mordaza.

o   Medidas que garanticen unos ingresos mínimos para una vida digna, a través de mecanismos como una Renta Básica Universal, el Trabajo Garantizado, u otras que pudieran implementarse.

o   Iniciativas políticas que hagan efectivos los derechos en relación con las migraciones y la dignidad de la ciudadanía de todo el planeta.

4.- Contribuir al rechazo hacia los acuerdos internacionales que amenazan los derechos de la ciudadanía, la democracia y la sostenibilidad el planeta.

o   Rechazo a los acuerdos y tratados comerciales: Como el TTIP, el CETA, y el TISA, así como los acuerdos bilaterales de orientación política e ideológica similar.

5.- Una decidida apuesta por un cambio en el modelo de desarrollo económico de futuro que se articule a partir de la necesaria transición energética.

6.- Marco Democrático:

o   Entendemos que para superar la actual situación es necesario apostar desde las instituciones por una profundización democrática, que atienda al principio de “mandar obedeciendo” a la ciudadanía. Las actuales formas de entender la democracia, limitadas a una concepción representativa, han de ser complementadas con fórmulas participativas y directas de toma de decisión ciudadana sobre todo aquello que nos afecte.

 

ATTAC como organización apartidista pero no apolítica hace un llamamiento a:

La  ciudadanía. Para que el 26J acuda a votar a aquellas fuerzas políticas que se comprometan con la garantía de la vida y el bienestar de las personas, con la pervivencia de nuestro entorno y que garanticen dignidad y justicia con quienes sufrimos la aplicación del programa Neoliberal.

Las organizaciones sociales y a toda la ciudadanía. A que, independientemente de cuál sea el resultado electoral el próximo 26-J, se organice de forma colectiva para continuar con la labor de resistencia, movilización, y articulación de propuestas alternativas que promuevan el buen vivir en el estado español, en Europa y en el mundo, frente a la dictadura de los mercados, la austeridad y la desigualdad.

ATTAC se compromete a colaborar en la aplicación de políticas que signifiquen un avance para la ciudadanía, y garantiza que estará atenta para denunciar las promesas incumplidas.

OTRO ESTADO ESPAÑOL ES POSIBLE, OTRA EUROPA ES POSIBLE

 

ATTAC España, 21 de junio de 2016

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La Alianza del Pacífico , Caballo de Troya de la Doctrina Monroe

Mar, 21/06/2016 - 12:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La importancia de la Alianza del Pacífico fue destacada por el analista y economista Jorge González Izquierdo, quien dijo a la AFP que este bloque en lo político “es un contrapeso al grupo que quiso formar el presidente Hugo Chávez de Venezuela”, en alusión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda. Así, tras una fachada neoliberal, se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítca cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región, en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez) así como finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador,Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”.

Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) , siguiendo la teoría kentiana del “palo y la zanahoria “ expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949). En dicho libro, Kent afirma que “ la guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: [...] armas [...] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean [...] (son la) guerra política y la guerra económica.” Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas: debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.

Brzezinski, México y Cuba

En el discurso de Obama ante el pleno de la VI Cumbre de las Américas celebrado en Cartagena (Colombia) en el 2012, recordó que la Carta Democrática Interamericana declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla, por lo que intervendremos cuando sean negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada”, advertencia extrapolable a Ecuador y Venezuela.
Por otra parte, la revista Foreign Policy, ( edición de enero-febrero, 2012), publicó un análisis de Brzezinski titulado “After America” (”Después de América”), donde analiza la tesis de la decadencia de los EEUU debido a la irrupción en la escena global de nuevos actores geopolíticos (China y Rusia) y de sus posibles efectos colaterales en las relaciones internacionales. Respecto a México, Brzezinski afirma que “el empeoramiento de las relaciones entre una América (EEUU) en declinación y un México con problemas internos podría alcanzar niveles de escenarios amenazantes”. Así, debido al “caos constructivo” exportado por EEUU y plasmado en la guerra contra los cárteles del narco iniciada en el 2.006, México sería un Estado fallido del que sería paradigma la ciudad de Juárez, (la ciudad más insegura del mundo con una cifra de muertes violentas superior al total de Afganistán en el 2009), por lo que para evitar el previsible auge de movimientos revolucionarios antiestadounidenses se procederá a la intensificación de la inestabilidad interna de México hasta completar su total balcanización y sumisión a los dictados de EEUU.

En cuanto a Cuba, las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejan intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington aunque reflejan el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, no siendo descartable la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander, pudiendo reeditarse la Crisis de los Misiles (octubre 1962).

¿Hacia el final de Petrocaribe?

Petrocaribe fue creado en 2005 por iniciativa de Venezuela con el objetivo de suministrar combustibles a los países miembros en condiciones ventajosas de pago, como créditos blandos y bajas tasas de interés y estaría integrado por 18 países (incluidos Honduras, Guatemala, Cuba, Nicaragua, República Dominicana, Haití, Belice y una decena de islas del Caribe) y según las autoridades venezolanas, el país exporta 100.000 barriles diarios a los países del bloque que generaban una factura de 4.000 millones de dólares, de la cual una parte se paga en “efectivo” y el resto estaría subsidiado. La nueva estrategia de EEUU sería estrechar lazos comerciales y militares con los países de Petrocaribe ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender en exclusiva de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético, empezando por el presidente dominicano Danilo Medina. Así, según la agencia EFE, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, en una conferencia sobre energía y cambio climático en el centro de estudios Atlantic Council de Washington afirmó que “si Petrocaribe llegara a caer debido a los acontecimientos en Venezuela, podríamos acabar con una grave crisis humanitaria en nuestra región”. Asimismo, el pasado enero, el Gobierno estadounidense celebró una Cumbre de Seguridad Energética en el Caribe en la que instó a los países de la región a diversificar sus fuentes de energía, confiar más en las inversiones privadas y reducir así su dependencia de Petrocaribe. Por otra parte, China habría asumido el reto de construir el Gran Canal Interoceánico en Nicaragua para sortear el paso del estrecho de Malaca, (dicho estrecho es vital para China al ser la ruta principal para abastecerse de petróleo pero se habría convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas), por lo EEUU procederá a desestabilizar el gobierno de Daniel Ortega dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas.

Venezuela como víctima colateral de la Guerra Fría EEUU-Rusia

En Venezuela, asistimos a una imposible cohabitación política y a una división casi simétrica de la sociedad venezolana que será aprovechado por EEUU para implantar “el caos constructivo de Brzezinski” mediante una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y la posterior petición al Ejército para que se erija en “salvador de la Patria”, plan diseñado por la CIA y que contando con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU), podría llegar a finiquitar el régimen post-chavista. Así, el acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China), por lo que no sería descartable un intento de golpe de mano inmediato de la CIA contra Maduro.

Brasil y Argentina, los nuevos gendarmes neoliberales de Sudamérica

Brasil forma parte de los llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $) y el objetivo inequívoco de Putin sería neutralizar la expansión de EEUU en el cono sur americano y evitar la posible asunción por Brasil del papel de “gendarme de los neoliberales” en Sudamérica, pues Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina ya que le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial.

Recordar que la decisión de la presidenta brasileña Dilma Rousseff de posponer su visita de Estado a Washington (decisión avalada por los principales asesores de Rousseff, entre ellos su antecesor y mentor Lula da Silva), entrañó el riesgo de una peligrosa confrontación entre las dos grandes potencias del continente americano, pues según Lula “los americanos no soportan el hecho de que Brasil se haya convertido en un actor global y en el fondo, lo máximo que ellos aceptan es que Brasilia sea subalterno, como ya lo fue”. Así, Rousseff tras afirmar que “el espionaje ilegal representa una violación de soberanía incompatible con la convivencia democrática entre países amigos”, exigió a Estados Unidos explicaciones convincentes de las razones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para presuntamente violar las redes de computadoras de la petrolera estatal Petrobras y tras su enérgico discurso en la apertura de la 68 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), se habría granjeado la enemistad de la Administración Obama que procederá a la implementación del “caos constructivo” en Brasil para desestabilizar su mandato presidencial (impeachement).

Respecto a Argentina, el Gobierno norteamericano felicitó efusivamente a CFK por su victoria electoral a través del portavoz para los asuntos de América Latina de EEUU, William Ostick quien transmitió la voluntad de la administración de Obama de “trabajar productivamente” con el gobierno argentino tras los últimos desencuentros entre ambas administraciones. No obstante, en el encuentro privado que mantuvieron en Cannes CFK y Obama en el marco del G-20, la mandataria argentina no habría sido sensible a las tesis de Obama y no habría aceptado la reanudación de ejercicios militares conjuntos con EE.UU en territorio argentino coordinados por EEUU, (pues de facto habría significado la ruptura de la nueva doctrina militar diseñada para la región por los gobiernos que suscribieron la UNASUR, cuyo primer Secretario General fue precisamente Néstor Kirchner) por lo que CFK se habría convertido en un elemento incómodo para la estrategia fagocitadora de EEUU. Así, tras la victoria de Macri, asistiremos al ingreso de Argentina en la Alianza del Pacífico, quedando tan sólo Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Brasil como países díscolos a las tesis de una EEUU que procederá a implementar la política del Big Stick o “Gran Garrote”, (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe ,“América para los Americanos”. Estaríamos pues en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola desestabilizadora cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en esta década) y que tendrán a Honduras y Paraguay como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos “que protagonizará EEUU en esta década en el nuevo escenario panamericano, con lo que el concepto de Patria Grande expuesto por Manuel Ugarte en su libro homónimo de 1922 quedará como utopía inalcanzable.

Germán Gorraiz López es Analista internacional

Categorías: Alterglobalización

El gobierno de Ahora Madrid no ha destruido empleo ni tiene un problema con las inversiones

Mar, 21/06/2016 - 08:00

Eduardo Garzón Espinosa – Consejo Científico de ATTAC España

En los últimos días, con motivo de la campaña electoral, tanto el Partido Popular como Ciudadanos están haciendo constantes referencias al gobierno de Ahora Madrid para denunciar lo que según ellos es una pésima gestión de política económica, añadiendo que un hipotético gobierno de Unidos Podemos cosecharía los mismos fracasos. Concretamente, hacen hincapié en que durante el gobierno de Ahora Madrid se ha destruido empleo y que se han ahuyentado inversiones extranjeras. Pero lo cierto es que sus afirmaciones no están respaldadas por un mínimo escrutinio serio de los datos disponibles. Veámoslo.

Las críticas utilizan los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (primer trimestre de 2016) para denunciar la supuesta mala evolución del empleo en Madrid. Acorde a estos datos, durante el último año en la Ciudad de Madrid el paro ha aumentado y el número de trabajadores descendido, al contrario de lo que ha ocurrido en la Comunidad de Madrid y en España, donde la tendencia ha sido positiva. Son datos muy peculiares e insólitos, más que nada porque la Ciudad de Madrid supone el 66% de toda la actividad económica de la Comunidad y es muy extraño que la Ciudad y la Comunidad experimenten tendencias contrarias, al formar una parte de la otra. Muy probablemente esta incoherencia se deba a la propia metodología de la EPA, pues al fin y al cabo se trata de una encuesta que se le hace a los ciudadanos, y para que estas encuestas arrojen datos fiables es necesario que sean realizadas a muchas personas, algo que sí ocurre a nivel estatal pero no a nivel local. Por eso en el ámbito académico las encuestas locales están muy cuestionadas.

En cualquier caso, esos datos comparan el primer trimestre de 2016 con los del primer trimestre de 2015, fecha en la que Ahora Madrid todavía no gobernaba. Si la comparación se hace con junio de 2015, el paro en la Ciudad de Madrid ha descendido en un 1,3%.

Si en vez de utilizar la EPA utilizamos los datos de afiliación a la Seguridad Social (que son datos objetivos y no encuestas), el número de puestos de trabajo en la ciudad desde la llegada de Ahora Madrid ha crecido en más de 57.000, un 3,0%, en lo que es un crecimiento superior tanto al de la Comunidad de Madrid (2,7%) como al de España (1,7%), evidenciando que el nodo económico urbano de Madrid es uno de los motores de la economía nacional.

Papel motor que evidencia también las 12.715 sociedades constituidas en el último año, tras crecer un 2,9%. O el crecimiento del 40,7% en las licencias concedidas para nuevas viviendas. O el aumento del 3,5% de pasajeros en Barajas. O las cifras récord de turistas que viene registrando la ciudad, habiendo superado, desde febrero, los 18 millones de pernoctaciones anuales y estando a punto de alcanzar los 9 millones de turistas. E incluso una confianza empresarial, que, en este primer trimestre del año, por vez primera desde 2008, presenta valores positivos.

Por último, si utilizamos los datos de paro registrado (datos objetivos y no encuestas), en el último año el paro ha caído en un 7,43%, lo que supone que en Madrid haya 16.190 parados menos que cuando Ahora Madrid llegó al gobierno, y que se esté experimentando una dinámica similar a la de la Comunidad (reducción del 7,96%) y del estado (reducción del 7,68%).

Con respecto a la inversión extranjera directa (IED), PP, Ciudadanos y sus voceros están señalando que en el segundo semestre de 2015 la recepción de estas inversiones han sido inferiores a las registradas en el mismo periodo del año anterior. Frente a esas declaraciones hay que hacer importantes matizaciones.

En primer lugar, las estadísticas oficiales no desagregan por localidades, sino que sólo aparecen desglosadas por comunidades autónomas, de forma que es imposible saber con exactitud cuántas inversiones extranjeras directas recibe o deja de recibir la ciudad de Madrid. Se estima que la capital concentra aproximadamente el 60% de todas las inversiones que recibe la Comunidad de Madrid, pero no es posible saberlo con certeza.

En segundo lugar, es cierto que en el segundo semestre de 2015 (gobierno de Ahora Madrid) la recepción de inversiones ha sido menor que el segundo semestre de 2014, pero ello ha sido una dinámica generalizada en todo el país, no algo particular de la comunidad de Madrid. En todas las comunidades excepto en cinco la recepción de inversión extranjera directa ha sido notablemente inferior. De hecho, nueve autonomías han recibido menos IED en términos relativos que la comunidad de Madrid, siendo ésta la tercera autonomía que menos impacto negativo ha tenido.

Algunos economistas han hecho declaraciones señalando que mientras la Comunidad de Madrid ha recibido menos IED el resto de España ha recibido más. Eso no es cierto. Es muy probable que estén leyendo mal los datos porque hay buena parte de las IED que oficialmente no se asignan a ningún territorio (aunque en la práctica obviamente sí “aterrizan” en alguna región), sino que se registran en un desglose denominado “sin asignar”, y estos economistas lo deben de estar asignando a la inversión que ha recibido el resto de España, cuando sin ninguna duda buena parte de esos flujos han acabado en la Comunidad de Madrid aunque no quede registrado oficialmente.

En tercer lugar, y lo más importante, estas fluctuaciones de las IED están dentro de lo normal. Las IED son compras –por parte de agentes económicos extranjeros– de empresas, establecimientos, terrenos y otros activos, y su comportamiento es muy irregular: en algunos trimestres se concentran más compras, y en otros, menos. En cada uno de los dos últimos trimestres de 2015 la Comunidad de Madrid ha recibido más de 2.000 millones de euros, lo que es un volumen de IED muy importante, superior a lo ocurrido en muchos trimestres anteriores en los que el PP gobernaba el ayuntamiento. Concretamente, en 7 trimestres de la legislatura anterior las IED fueron notablemente inferiores a las de los trimestres de gobierno de Ahora Madrid. La Comunidad de Madrid sigue concentrando aproximadamente el 60% de todas las IED que recibe el país.

Por último lugar, la ciudad de Madrid sigue siendo un destino favorito y privilegiado para las inversiones por parte de empresas extranjeras. Ni la peor política municipal que pudiésemos imaginar podría acabar con el rico atractivo que posee la capital española por su condición de centro de negocios y de actividad económica. Así lo demuestra que importantes firmas extranjeras hayan cerrado en los últimos meses (gobierno de Ahora Madrid) importantes intervenciones en la capital del país. Aquí algunos ejemplos:

Fecha Empresa Sector Nacionalidad Inversión Agosto 2015 Ernst & Young Servicios financieras Británica Apertura de laboratorio Agosto 2015 WPP Marketing Británica Compra de edificio Agosto 2015 Axiare Inmobiliaria Británica Compra de inmuebles Septiembre 2015 Ardian Servicios financieros Francesa Apertura de oficina Octubre 2015 Suez Environment Gestión de aguas Francesa Traslado de sede social y fiscal Octubre 2015 Primark Textil Irlandesa Apertura de establecimiento Noviembre 2015 Unicredit Banca Italiana Crédito y financiación Noviembre 2015 Emperador Vinos y licores Filipina Compra de edificio Diciembre 2015 Beijing Capital Airlines Aerolínea China Nueva ruta aérea Enero 2016 CBRE Global Investment Partners Gestor de activos Reino Unido Compra de edificio Febrero 2016 WPP Publicidad Reino Unido Nueva sede Marzo 2016 Amazon Tecnológica Estados Unidos Nuevo centro de operaciones Marzo 2016 Siemens Tecnológica Alemania Diseño de trenes Marzo 2016 Subway Restauración Estados Unidos Nuevos establecimientos Abril 2016 Inversora Carso Infraestructuras México Compra de empresas Abril 2016 Adidas Textil Alemania Nuevo establecimiento Abril 2016 CBRE Global Investors Inmobiliaria Estados Unidos Compra de naves industriales Septiembre 2016 Gobierno chino Comercio China Nuevos corredores comerciales, marítimos y ferroviarios

En definitiva, un riguroso análisis de los datos (y no uno sensacionalista e interesado destinado a obtener rédito electoral como algunos están haciendo) demuestra claramente que el gobierno de Ahora Madrid no ha destruido empleo ni tiene un problema con las inversiones.

Saque de Esquina

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