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China: la gran muralla de la especulación

fai 7 horas 13 min

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC España

La línea que separa a un especulador de un inversionista es delgada. Éste apuesta a recuperar su inversión inicial. Aquél juega a saber más que el mercado. En el capitalismo hay cabida para los dos tipos de agentes y en su análisis sobre la formación de expectativas, Keynes afirmó que la especulación no es dañina cuando las burbujas son pequeñas y forman parte de un gran río de inversión. Pero cuando la inversión se compone de unas cuantas burbujas en un mar de especulación, las cosas salen mal.

Todo mundo sabía que la crisis llegaría a China. Había demasiados canales de comunicación como para pensar que los efectos del descalabro en Estados Unidos y Europa no se transmitirían a China. Pero la crisis en el gigante asiático tiene también los ingredientes de su propia cocina. Otros se relacionan con la política económica que aplicó el gobierno chino al sentirse los efectos de la contracción del mercado mundial.

La crisis financiera y sus efectos sobre la economía mundial terminaron por frenar la expansión de las exportaciones chinas. Pero ese no fue el único problema. Contrario a lo que muchos piensan, la fuente de mano de obra en China no es inagotable: en 2011 la oficina de estadísticas anunció que la población en edad de trabajar se contrajo por primera vez. Es el resultado de 30 años de una política demográfica restrictiva (un hijo por familia) y del retiro de una generación nacida entre 1950 y 1975.

Contra este telón de fondo y para combatir la contracción provocada por la caída en la demanda mundial, las autoridades del banco central chino comenzaron a aplicar una política de expansión crediticia desde 2012. Y para compensar la pérdida de dinamismo del sector exportador, un año después hasta se anunciaron planes para ir modificando la estrategia de crecimiento de la economía china: en adelante se estaría descansando más en el consumo doméstico.

Pero para los gobiernos provinciales en China el crecimiento de la inversión en la industria de la construcción es una fuente muy importante de recursos. Así que el auge del sector de la construcción va de la mano con las necesidades fiscales: promover el crecimiento de una burbuja de bienes raíces es algo casi natural. En 2013 había más de 10 mil millones de metros cuadrados en construcción en diversas ciudades chinas. El valor de mercado de esas obras era equivalente a casi dos veces el PIB: es una burbuja en cantidades y precios que no tiene paralelo en la historia del capitalismo. Y ha sido inflada por un sistema en el que la sed de ingresos fiscales y la especulación van de la mano. En muchos casos, la argamasa que mantiene unido este enredijo es la corrupción.

La expansión crediticia permitió una ola de inversiones en la bolsa y un espectacular crecimiento de precios en títulos y acciones. La expansión de las operaciones bursátiles con dinero prestado genera mayor volatilidad de la que ya existe en esos mercados. Y a esto hay que añadir el hecho de que otra parte de las inversiones de corto plazo en China proviene de la estrategia de empresas, bancos y fondos de inversión para obtener divisas a un costo bajo e invertir en títulos denominados en divisas que tienen rendimientos superiores. Este llamado carry trade en el mercado mundial de divisas es resultado de un arbitraje en el que se toman en cuenta tasas de interés y estabilidad cambiaria. Estas operaciones han existido desde hace mucho, pero en los últimos años la flexibilidad de la política monetaria en Japón, Estados Unidos y, más recientemente, en Europa ha permitido su expansión sin freno.

El crédito interno y el carry trade crearon una gigantesca burbuja en el mercado de valores en China. En los 12 meses anteriores a junio de este año, el índice de precios de las acciones creció 150 por ciento. Hoy el desplome en los índices Shanghai y Shenzhen es espectacular: cuando reventó la burbuja todas las ganancias de los últimos dos años se perdieron en cuestión de días (en las últimas tres semanas se han perdido más de 2.4 billones de dólares de riqueza de papel). La corrección en el mercado de valores no tiene precedentes y todavía no se acaba. El gobierno chino ha intentado todo para detener el baño de sangre: quitó restricciones a los bancos para mantener la expansión del crédito, redujo nuevamente la tasa de interés y hasta prohibió la venta de nuevas acciones. Todo ha sido en vano.

En los pasados dos trimestres del año pasado la cuenta de capitales China registró la salida de 148 mil millones de dólares (mmdd). Es decir, por primera vez en su historia reciente la cuenta de capitales de su balanza de pagos acusa un déficit de este calibre. Esto puede ser la señal de que el auge de la entrada de capitales especulativos asociados a las inversiones con divisas (carry trade) se ha terminado. Es posible, pero el ajuste promete terminar como un brutal aterrizaje forzoso para toda la economía china. Y las medidas de política para reactivar el crédito que se anunciaron hoy no presagian nada bueno.

Keynes también decía que cuando el desarrollo de un país depende de las actividades de un casino, la tarea seguramente estará mal hecha.

Twitter: @anadaloficial

Publicado en La Jornada

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Por una nueva estrategia de ATTAC

fai 9 horas 13 min

Frédéric Viale – Consejo Científico de ATTAC France

Abogado, economista, miembro del consejo científico de ATTAC France, estuvo este mes de agosto en Benicàssim participando en el Foro Social del Rototom Sunsplash 2015 en un mesa de debate sobre el TTIP. A su regreso a Francia publicó este artículo como contribución al debate interno de ATTAC sobre la Unión Europea y la moneda única.

Julio de 2015: la imposición a Grecia por los miembros del Eurogrupo de la continuación de una política de austeridad que los griegos habían rechazado es una lección política, y sería bueno que Attac, miembro del movimiento social, supiera extraer conclusiones. La acción, los objetivos, el discurso mismo de la asociación han de tener en cuenta la realidad que se le impone. Es la democracia, fundamento de nuestra convivencia, la que es brutalmente atacada. Esto no es nuevo, pero ahora se nos presenta de una manera tan clara que no podemos continuar como si no pasara nada.

La “crisis griega” no es una crisis, y no es sólo griega.

La crisis de Julio de 2015 no es una crisis, porque no constituye para nada una ruptura. Simplemente, los sucesos de julio de este año nos muestran la Unión Europea tal como es en verdad: una máquina de castigar, antidemocrática, concebida para impedir todo avance progresista, sea cual sea la voluntad de los pueblos. A partir de ahora está claro que la Unión Europea sirve a ciertos intereses limitados, contra las poblaciones, verdaderos enemigos interiores a quienes hay que prohibir toda perspectiva de cambio, por muy modesto que sea.

Esta crisis no es sólo griega, porque todos los pueblos están implicados: las demandas de Syriza se inscribían en el léxico moderado del keynesianismo. La idea de que no es razonable aplastar a un país bajo políticas de austeridad si se quiere que verdaderamente se recupere es compartida incluso por los menos revolucionarios. Además, es esta idea la que permitió a Alemania obtener una cierta reestructuración de su deuda impagable en 1952. Con el acuerdo impuesto por el Eurogrupo en julio, no se trataba de poner remedio a las dificultades griegas, sino de aplastar un gobierno de izquierdas, realmente un poco progresista, pero demasiado para aquellos que no lo son en absoluto. Lo que ha pasado en julio es una advertencia política dirigida a los pueblos por los gobiernos conservadores y socialdemócratas: no hay alternativa. Y la Unión Europea es el medio de llegar a imponer esta idea

Varias consecuencias podemos extraer: la Unión Europea es el problema, no la solución; no hay un espacio político europeo; en consecuencia, algunas de nuestras movilizaciones tienen que ser repensadas.

La Unión Europea es el problema, no la solución.

Puede sorprender la utilización del demostrativo el. Está hecho adrede. La Unión Europea no es un problema entre otros, es el que sobresale entre todos los demás y es el que debemos zanjar.

La idea generalmente compartida en Attac es que es preciso acabar con las políticas austeritarias que son instrumentos de desigualdad social, económicamente ineficaces y que perpetúan un viejo mundo que está destruyendo el planeta. Esta idea permanece perfectamente actual. Pero a partir de ahora ha quedado demostrado que nada será posible si no derrotamos a la máquina de castigar que impide toda alternativa concreta. Y esta máquina de castigar es la Unión Europea.

Los gobiernos tienen un papel crucial y motor, y el que se revela más potente hoy es el gobierno alemán, ayudado por la complicidad del gobierno francés. Sin embargo, nada habría sido posible sin la existencia de una estructura informal, el Eurogrupo, constituida en el seno de la Unión para imponer la humillación de un pueblo disidente, el pueblo griego. Los instrumentos de la política monetaria, pero también de la política presupuestaria, se encuentran a partir de ahora fuera de alcance de los pueblos, que pueden votar en un sentido o en otro sin que esto tenga la mínima consecuencia.

Julio de 2015 no ha hecho sino confirmar lo que ya sabemos: la Unión Europea es una máquina de dumping social (desplazamiento de los trabajadores asalariados, competencia salarial etc.), una máquina desreguladora (mercado aéreo, postal, de la energía, ferroviario, etc.), una máquina privatizadora (Correos). Se ha dotado instrumentos jurídicos idóneos para imponer una política económica, el neoliberalismo. Julio de 2015 muestra que las elecciones ya no sirven para nada, pero ya lo hemos podido constatar desde 2007, cuando por tres veces tres pueblos rechazaran el Tratado Constitucional Europeo para ser adoptado finalmente dos años después, bajo otra denominación.

La UE es, consustancialmente, un instrumento neoliberal y no es reformable: es una zona de librecambio, concebida como tal, productora de dumping entre entidades con legislaciones muy diferentes, y cuyo objetivo es, como en todas las zonas cubiertas por un tratado de librecambio, nivelar las normas sociales, fiscales y ambientales bajo el estándar más bajo. Además, la mayor parte de las deslocalizaciones se efectúan dentro de la UE, sobre todo hacia los países del ex bloque del Este, con salarios muy débiles (ejemplos de Peugeot y Renault). La izquierda radical llama a luchar contra los tratados de librecambio, como el TTIP y el CETA; ahora bien, los tratados que han instaurado la UE son los tratados de librecambio más destructivos. Deben pues ser combatidos de modo tan virulento como el TTIP y el CETA.

Ningún sector, verdaderamente ninguno, escapa a la dominación de las políticas europeas: moneda, presupuesto, pero también fiscalidad, medio ambiente, clima, cuestiones sociales, políticas comerciales. Ahora bien, Julio de 2015 muestra que ya no es razonable esperar que estas políticas puedan ser reorientadas en el marco institucional existente. Es en función de este punto de vista que es posible decir que a partir de ahora la cuestión del yugo europeo pasa a primer plano: desembarazarse de este yugo, y si es posible destruirlo, se convierte en la lucha prioritaria, al menos la que precede a todas las demás, con el fin de tener una oportunidad de ganarlas.

No hay un espacio político europeo

Nosotros, los movimientos sociales, hemos vivido con la idea de que era posible crear o de ampliar (según el grado de optimismo de cada uno) un espacio político europeo que transcendiera el espacio de las naciones, poco adaptado a los problemas globales a los cuales tenemos la ambición de enfrentarnos.

Crear un espacio político europeo era la idea del Foro Social Europeo. Era excelente, ha sido un fracaso. Desde Estambul (2010), ningún foro se ha reunido y no son muchas las tentativas de reuniones en torno a las cuestiones sociales en Europa que puedan pretender haber tomado el relevo de este fracaso. No se trata aquí de analizar detalladamente este hecho, pero de hacerlo la conclusión es: sí, el movimiento social en Europa es débil y no ha permitido la emergencia de las fuerzas capaces de impedir a los gobiernos conservadores y liberales que impusieran su mortífero ordoliberalismo[1].

Pero si el movimiento social es débil, los es a nivel europeo. Al nivel de cada país, es diferente: España ha conocido un movimiento fuerte, Grecia un gobierno en izquierda llevado por la movilización social. Francia ha conocido igualmente momentos intensos, (referéndum de 2005) y campañas importantes, pero globalmente, los movimientos sociales no han conseguido hacer emerger una fuerza susceptible de volver las tornas en Europa. No hace falta sorprenderse: las movilizaciones se hacen concretamente en la lengua de aquellos y aquellas a los que se espera convencer para que luchen a nuestro lado, en el marco de referencia histórico, político y social que tenemos en común. Sola una ínfima categoría de militantes puede saltar de una lengua a la otra, de un marco a otro.

Esto tiene una explicación simple: las instituciones europeas no dejan ningún espacio político. Como lo dice muy justamente Juncker: “no puede haber elección democrática contra los tratados europeos.”

Puesto que Julio de 2015 y la gestión de la crisis financiera desde 2008 han demostrado que la UE no era reformable desde dentro, la elección de la ruptura con la UE se impone como una evidencia para todos los movimientos que llevan un proyecto de ruptura económica y social y de política alternativa de izquierda. Es un postulado de razón, basado en la experiencia y la observación. Defender la permanencia en la UE es la opción inversa a otras opciones dogmáticas e ideológicas (la UE como superación de los vilipendiados nacionalismos). Ahora estamos obligados a superar nuestros dogmas por nuestros propios medios.

Revisar nuestro papel, nuestros actos, nuestros discursos

En las circunstancias actuales, el libro de Attac y de Copernic “¿Qué hacer con Europa?” ya no puede servir de referencia, en ningún caso, a efectos de la acción estratégica. Recordemos las palabras con las que termina y que fundamentan un programa: “la refundación de Europa pasará por tres procesos interdependientes pero que pueden sobrevenir en momentos diferentes: la irrupción de insurrecciones cívicas en varios países, el desarrollo a gran escala de las prácticas alternativas de producción, de vida y de acción política, y la llegada al poder de mayorías portadoras de estas iniciativas solidarias, democráticas y ecológicas…” Evaluemos el irrealismo de estos prerrequisitos que desalientan toda perspectiva de movilización, teniendo en cuenta que ya conocemos la dureza y el dogmatismo de los gobiernos, que jamás aceptarán “el desarrollo a gran escala de las prácticas de producción, de vida y de acción política” y que usan sin vergüenza las instituciones de la Unión Europea para asegurarse que las “mayorías portadoras de estas iniciativas solidarias, democráticas y ecológicas” no puedan obtener nada.

El dogma según el cual “esta batalla no puede ser asunto de un solo país ni de un solo pueblo” debe ser olvidado. Si el movimiento social del cual somos un componente esencial tiene una utilidad, será la de afrontar sus responsabilidades aquí y ahora: los gobiernos y las instituciones de la Unión Europea no bromean, como nos han recordado duramente. No cederán en nada, no cederán nunca, y en todo caso no lo harán espontáneamente. A nosotros nos corresponde actuar allí donde podemos efectivamente aflojar el dogal, con el objetivo de librarnos de él. Y este dogal no caerá por una hipotética movilización europea, de todas maneras insuficiente, vista la no-democracia de la Unión. Su caída derivará de rupturas reales y serias, que nuestra acción y nuestras campañas llevarán en un primer plano.

Nuestra responsabilidad es enorme: asumiendo que las instituciones de la Unión ya no saben lo que es la democracia y puesto que los gobiernos tampoco, tenemos que romper con este juego infernal donde los perdedores son los ingenuos que, como el gobierno griego, creen que basta un voto masivo, incluso de todo un pueblo, para cambiar las políticas de austeridad hegemónicas en el marco de la Unión. Hace falta mucho más que eso: hace falta romper con la UE, y hace falta también asumir la idea de que estaremos preparados para afrontar las últimas consecuencias de nuestra determinación como pueblo. El ejecutivo Griego se ha presentado desarmado en las negociaciones prohibiéndose de antemano la salida de la zona euro, sin prever ningún plan B. Ha sido humillado, y con él todo un pueblo. Nos corresponde, pues, como movimiento social, defender ante la opinión pública que tendremos que contemplar una salida de estas instituciones antidemocráticas y mortíferas, pero asumiendo realmente las consecuencias de estas rupturas, sin enmascararse detrás de los requisitos como los formulados en el libro de Attac y Copernic, que nos remiten a movilizaciones de las generaciones que nacerán después de 2150, en el mejor de los casos.

El internacionalismo ha de prevalecer y asimismo debe proseguir la solidaridad con las movilizaciones de otros pueblos, pero no tenemos que enmascararnos tras esta necesaria solidaridad internacional para eludir nuestra responsabilidad en el marco militante donde existimos realmente. Nuestra responsabilidad es tanto más grande cuando vemos en todas partes la ascensión de fuerzas violentas, de extrema derecha: lo tienen fácil, les basta con ocupar el terreno que le dejan las fuerzas democráticas. Estas fuerzas de extrema derecha dan la impresión de que serán capaces de darle la vuelta al tablero de juego, de romper con lo insoportable y ganan el terreno con discursos de exclusión. Tenemos también la responsabilidad de no dejar sin respuesta las angustias que nacen de la negación sistemática de la democracia, de la que Julio del 2015 constituye un ejemplo flagrante, sin el concurso del cual la extrema derecha no podría ni aspirar a conquistar el poder.

Proposiciones:

1- Orientar nuestro discurso sobre la democracia: ya no existe, se trata de refundarla, la Unión Europea no es democrática (ni mucho menos nuestras instituciones).

2- La Unión Europea es el nudo gordiano: ningún avance puede hacerse en el marco que impone.

3- El movimiento social tiene que asumir sus responsabilidades y decir cómo y de qué manera romper efectivamente con las políticas y las instituciones ordoliberales.

Resumiendo, se trata de trazar un signo de igualdad entre la democracia y la reconquista de la soberanía popular. Son los pueblos quienes son ultrajados y tenemos la responsabilidad de volver a darles perspectivas de lucha. Nuestro internacionalismo no ha que ser la excusa de nuestra inacción y de nuestra impotencia.

Artículo publicado en Attac Castelló

Traducción, notas y enlaces: David Hervás.
Fuente: http://amitie-entre-les-peuples.org/UE-Pour-une-nouvelle-strategie-d

[1] Ordoliberalismo: versión del liberalismo “a la alemana” desarrollado por la llamada Escuela de Friburgo http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=o&idind=1108&termino= Para la distinción entre ordo-liberales y neoliberales americanos ver: Michel Foucault, Naissance de la biopolitique, (Gallimard,‎ 2004). Editado en español: Nacimiento de la biopolítica (Fondo de Cultura Económica, 2007). Pierre Dardot, Christian Laval, La nouvelle raison du monde: essai sur la société néolibérale (La Découverte, 2010). Editado en español : La nueva razón del mundo (Gedisa, 2013). Wendy Brown, Undoing the Demos: Neoliberalism’s Stealth Revolution (Zone Books Ner Futures, 2015).

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El sesgo conservador y neoliberal de los medios de comunicación

Ven, 04/09/2015 - 08:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo denuncia el sesgo conservador y neoliberal de los mayores medios de comunicación, tanto de EE.UU. como de España, mostrando tal sesgo en su reportaje de las elecciones para la Presidencia de EE.UU.

 

Uno de los problemas mayores que tienen las democracias occidentales ha sido la gran concentración de la riqueza y de las rentas en estos países en manos de sectores muy minoritarios de la población y que ejercen una enorme influencia en las instituciones representativas y en los mayores medios de tales países, con el consiguiente deterioro de la calidad democrática en estas sociedades. Consecuencia de ello es que la información a la cual tiene acceso la ciudadanía es, por lo general, muy sesgada además de deficiente.

Muchos estudios científicos han mostrado de una manera muy convincente y contundente de que a mayor desigualdad en una sociedad, (con mayor concentración de la riqueza y de las rentas) menor es la calidad democrática de sus instituciones, y más limitada y sesgada es la información que la ciudadanía recibe a través de los mayores medios de información.

Uno de los ejemplos de ello es la cobertura mediática de las elecciones al Congreso y a la Presidencia de EE.UU. Debido a la gran importancia que hoy juega EE.UU. en la vida económica, financiera y política de todo el mundo occidental, es comprensivo que estas elecciones pasen a ser noticia en los mayores medios de información, no solo del propio EE.UU., sino también de todos los países llamados democráticos, incluyendo España. Pero esta cobertura mediática tiene, por lo general, un sesgo muy marcado a favor de unos candidatos a costa de otros. Un caso muy presente es la presentación mediática de dos de los candidatos a la Presidencia de EE.UU. más llamativos existentes hoy en la vida política estadounidense. Uno es el Senador socialista Bernie Sanders (el único socialista del Senado) que está atrayendo una gran atención popular movilizando a la población y consiguiendo grandes multitudes en sus actos políticos, nunca vistos en aquel país desde tiempos de Franklin Roosevelt. En realidad, le han llamado el nuevo Franklin Roosevelt por su discurso anti-establishment financiero y económico, que según él, controla las instituciones políticas del país. Habla como ningún otro político ha hablado en los últimos años. Sus propuestas encajan en la tradición socialdemócrata de orientación escandinava, enfatizando la enorme explotación que existe en aquel país por una minoría sobre la mayoría de las clases populares, centrada en la clase trabajadora (referida erróneamente y comúnmente en la narrativa mediática como la “clase media”). Y lo que es bastante único y nuevo es que se presenta, sin ningún rubor o tono defensivo, como socialista. Es interesante señalar que lo mismo hace en su estado de Vermont, de donde ha sido senador por muchos años, a pesar de ser un estado de orientación, en general, conservadora. Lo que parece paradójico es que es un estado que había sido conservador antes de que le votara a él.

El otro candidato a la Presidencia de EE.UU. es el Republicano Donald Trump, que es la otra figura que se presenta también como anti-establishment, crítico del aparato y del establishment del Partido Republicano. Donald Trump es un superbillonario que ha hecho una enorme fortuna con sus negocios especulativos sobre temas inmobiliarios, comprando a políticos para conseguir prebendas, de lo cual hace gala. Es una persona de la ultraderecha representativa del sector empresarial inmobiliario corrupto hasta la médula, que le encanta ridiculizar lo que él considera como “la opresión en la narrativa oficial del país de lo políticamente correcto”, menospreciando a todos los sectores (desde las mujeres a los afroamericanos e hispanos) que han sido discriminados en aquel país. Es también profundamente contrario a los sindicatos, siendo parte de su fortuna (originada en sectores turísticos como Las Vegas) consecuencia de una superexplotación de sus trabajadores, muchos de ellos, inmigrantes. En realidad, han sido estos inmigrantes (víctimas de su explotación) los que han contribuido en gran manera a aumentar su riqueza proveniente de Las Vegas. Hoy, uno de los conflictos mayores de aquella parte del país es el de los trabajadores de las empresas Trump que quieren sindicalizarse (véase Michelle Chen “No Surprise: Trump Is a Union Buster at His Own Hotel”). Pues bien, Donald Trump, con su hipocresía extrema, ha hecho tema central de su campaña expulsar a todos los inmigrantes (que se consideran ilegales) de EE.UU., y también retirar la nacionalidad automática a cualquier persona nacida en suelo estadounidense, negando la nacionalidad a los hijos de los inmigrantes ilegales.

La cobertura mediática de Trump vs Sanders en EE.UU. y en España

Los dos candidatos han tenido un gran éxito en este periodo de la carrera electoral. Trump ha superado su apoyo popular (desde el 1 de julio) de un 6% a un 22% ahora, un crecimiento muy notable. Pero el apoyo actual es mayor por Sanders (25% desde el 1 de julio), habiendo también crecido notablemente desde aquella fecha (de un 12’7% a un 25%). En realidad, el crecimiento de Sanders es incluso mayor, pues según las encuestas del primer estado que realiza la elección, New Hampshire, Sanders está incluso por encima de Hillary Clinton, y a nivel nacional, Sanders está también por encima de Trump. Y lo que es muy importante es que en el caso de Trump, en el público estadounidense despierta mucha mayor oposición popular que Sanders. En realidad, Sanders es uno de los políticos que despierta menor negatividad en la población.

Parecería, en base a estos datos, que Sanders tendría que tener igual cobertura mediática, sino incluso mayor, que Trump, y sin embargo, los medios están dando mucha mayor cobertura a Trump que a Sanders. Así, la revista Fair (que analiza críticamente el sesgo conservador y neoliberal de los medios estadounidenses) indica que en los tres mayores canales de televisión estadounidense, ABC, CBS y NBC, por cada seis veces que aparece Trump, Sanders aparece solo una vez. El más sesgado a favor de Trump era, además de la ultraconservadora Fox, la CNN. En los mayores rotativos del país – The New York Times, The Washington Post, Wall Street Journal, Los Angeles Times, USA Today – Trump es citado sistemáticamente de tres a cinco veces más frecuentemente que Sanders. Este sesgo es incluso más acentuado en España, donde los mayores medios de comunicación han dado gran cobertura a Trump y muy poca (en la mayoría, nada) atención a Sanders. ¿Por qué?

Por qué unos reciben mayor cobertura que otros

La respuesta a esta pregunta es obvia. Trump no amenaza a la distribución de poder económico y financiero de EE.UU. Sanders sí. Y de ahí el sesgo. Y a más concentración de la riqueza y de las rentas en un país, mayor es el sesgo conservador y neoliberal de los mayores medios de información de la realidad que nos rodea. En España hemos visto situaciones muy semejantes (e incluso peores) de gran hostilidad hacia políticos que cuestionan y denuncian las enormes desigualdades en España (la segunda más alta después de EE.UU.), como han sido los dirigentes de Podemos o de IU (Izquierda Unida), presentando en cambio reportajes favorables a aquellos políticos que ni siquiera hablan del tema, como, por ejemplo, los dirigentes de Ciudadanos. Sería de una enorme importancia que, en España, hubieran revistas como Fair que señalaran el sesgo sistemático de los medios en la cobertura de la vida política del país.

Artículo publicado Público.es

vnavarro.org

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¿Nueva recesión económica mundial?

Ven, 04/09/2015 - 06:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La entrada en escenarios de recesión de países como Noruega, Canadá, Brasil, Rusia y Finlandia debido al desplome de las commodities y ciertos indicadores macroeconómicos recientes de países como China o EEUU han alertado del riesgo de que el estancamiento económico se adueñe de la economía mundial en el 2016 lo que aunado con una posible subida de tipos de interés del dólar, hará que los inversionistas se distancien de los activos de renta variable y que los bajistas se alcen con el timón de la nave bursátil mundial, derivando en una psicosis vendedora que terminará por desencadenar el estallido de la actual burbuja bursátil. Dicha burbuja sería hija de la euforia de Wall Street (y por extrapolación del resto de bolsas mundiales) tras las políticas monetarias de los grandes bancos centrales mundiales que han inundado los mercados con centenares de miles de millones de dólares y euros con la esperanza de relanzar la economía, más aún cuando las colocaciones sin riesgo ( deuda de EEUU o de Alemania), no retribuyen nada a los inversionistas lo que aunado con un posible repunte del precio del crudo debido a factores geopolíticos desestabilizadores (Ucrania, Libia, Siria e Irak), podría producir un nuevo crash bursátil.

En el escenario europeo, si la Deuda Pública y privada prosiguen su vuelo por la estratosfera, los salarios permanecen congelados o con incrementos inferiores al IPC, el crédito bancario sigue sin fluir con normalidad a unos tipos de interés reales a pymes, autónomos y particulares y no se aprovecha la bajada del precio del petróleo y la dilación en los plazos para reducir el déficit público de los países para implementar medidas keynesianas de inversión en Obra Pública y reducir el desempleo, las economías europeas se verán abocadas a un peligroso cóctel explosivo, (el DDD), cuyos ingredientes sería una deflación en los precios que impedirá a las empresas conseguir beneficios y a los trabajadores incrementar sus sueldos así como a una subida de las tasas de interés reales que agravarían los problemas de sobreendeudamiento público y privado aunado con un desempleo rayando el 11%, lo que podría generar una década de estancamiento rememorando la Década perdida de la economía japonesa.

Respecto a EEUU, la previsible subida de tipos de interés por la Fed podría provocar un nuevo crash bursátil mundial pues el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se movería en la horquilla de los 11.000-12.000 en Mercados Bursátiles como el Dow Jones, a años luz de los estratosféricos techos actuales. Dicho estallido provocará la consiguiente inanición financiera de las empresas y tendrá como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras.

En cuanto a los países emergentes (BRICS, México, Corea de Sur y Tigres asiáticos), sufrirán un severo estancamiento de sus economías, con la entrada en recesión de países como Brasil y Rusia y raquíticos crecimientos anuales del PIB (rozando el 4% en el caso de India y China) tras un decenio espectacular con tasas de crecimiento superiores a los dos dígitos), debido al desplome del precio del crudo y a la brutal constricción de las exportaciones por la contracción del consumo mundial , lo que conllevará la devaluación de sus monedas para incrementar sus exportaciones así como una drástica reducción de sus Superávit que acelerará la agudización de la fractura social, el incremento de la inestabilidad social y un severo retroceso de sus incipientes libertades democráticas.

Mención especial merece China que estaría inmersa en una crisis económica identitaria al tener que implementar una amplia batería de reformas estructurales. Así, entre las fragilidades de su economía se encuentran la todavía limitada integración financiera internacional, su aislamiento y control del aparato estatal en el ámbito interno, así como una asignación de recursos económicos poco eficiente provocada por el paternalismo público y un insuficiente nivel de desarrollo de las redes de distribución, marketing y venta. Los desafíos están centrados en vencer la alta dependencia de China respecto de la demanda de las economías desarrolladas y la incierta capacidad de la demanda privada para tomar el relevo una vez que se agoten los estímulos públicos.

Respecto a América Latina y el Caribe, la contracción de la demanda mundial de materias estaría ya provocando el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas debido a la fortaleza del dólar, lo que se traducirá en aumentos de los costes de producción, pérdida de competitividad, tasas de inflación desbocadas e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior que podrían terminar dibujando un escenario de estancamiento económico secular que obligará a una gran parte de su población a vivir por debajo del umbral de la pobreza. Así, según la Directora Gerente del FMI, Lagarde, “la fortaleza del dólar junto con la debilidad de los precios de los productos crea riesgos para los balances y financiación de los países deudores en dólares”, de lo que se deduce que las economías de América Latina y Caribe estarán más expuestas a una posible apreciación del dólar y la reversión de los flujos de capital asociados, fenómeno que podría reeditar la “Década perdida de América Latina” (Década de los 80), agravado por un notable incremento de la inestabilidad social, el aumento de las tasas de pobreza y un severo retroceso de las libertades democráticas

Finalmente, un posible rally alcista de los precios del crudo debido a factores geopolíticos ( Siria, Libia, Irak), aunado con inusuales sequías e inundaciones y la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento, podría desabastecer los mercados mundiales de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, mijo, sorgo y arroz), elevar sus precios hasta niveles estratosféricos y provocar una nueva crisis alimentaria mundial que irá “in crescendo” hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.020 y afectará especialmente a las Antillas, América Central, México, Colombia, Venezuela, Egipto, Corea de Norte, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la hambruna de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.

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Fondos buitre en España: de la especulación a los pleitos

Xov, 03/09/2015 - 12:00

Juan Hernández Vigueras – Consejo Científico de ATTAC España

Como resultado de la reducción radical de las subvenciones solares, a principios de 2014 veintidós empresas han demandado a España ante los tribunales internacionales en siete casos diferentes; se trata principalmente de fondos de renta variable privados que entraron en el mercado después de que la crisis hubiera comenzado, según el informe publicado por las ONG Transnational Institute y Corporate Europe Observatory. Aunque no estaba claro la cuantía que alcanzarían las demandas, se estima que los fondos internacionales tenían invertido 13,000 millones de euros (17,000 millones de dólares en activos de energías renovables en España; y el gobierno había incumplido las condiciones de las inversiones. Todas las demandas se basan en el Tratado de la Carta de la Energía, un convenio multilateral que proporciona protección a los inversionistas en el sector energético, reconociéndoles derechos similares a los encontrados en los tratados bilaterales de inversión (TBI); y que también permiten a las empresas demandar a los gobiernos ante los tribunales internacionales de arbitraje.

Todos los inversores demandantes están domiciliados ​​en países europeos (Dinamarca, Francia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega, Reino Unido, Italia y Bélgica; y de los siete casos, la firma de abogados Allen & Overy representa a cinco. Más de la mitad de estas empresas inversoras sólo comenzó a invertir después de 2009 (al año siguiente de la quiebra de Lehman Brothers) y continuaron aumentando sus inversiones durante 2010 y 2011, como registra el referido informe. De las 22 firmas demandantes únicamente diez invirtieron antes de la primera medida que restringía las tarifas subvencionadas en 2008; y de esas diez, ocho lo hicieron durante 2009 y 2010 después de los recortes iniciales de las subvenciones,  cuando la crisis era ya reconocida. Cuando la crisis financiera global era una evidencia, siguieron produciéndose estas inversiones que por definición son de riesgo. De modo que para cuando llegaron la mayoría de estos inversores extranjeros, España estaba en plena crisis económica y ya habían comenzado las restricciones a las subvenciones a la energía solar. Lo que permite pensar que estas firmas practicaban estrategias especulativas similares a los fondos buitre, buscando la rentabilidad en la garantía del Estado que lograrían vía pleitos. La mayoría de las plantas fotovoltaicas se instalaron durante 2007-2008; y era sabido que para agosto de 2007, España había superado el 85% el objetivo para 2010 en energía fotovoltaica (paneles solares y energía eólica). Hasta 2009, la mayoría de los operadores solares eran empresas nacionales que construyeron los parques (instalaciones solares a gran escala) y luego los vendían en subastas. Entonces bandadas de inversores extranjeros -  particularmente firmas de capital riesgo y de fondos de gestión de activos y patrimonio, atraídos todos por los altos márgenes de rentabilidad compraban participaciones de control estas plantas solares ya instaladas. Aunque la cuantía de la inversión no se divulgara, el modus operandi de estas empresas suele consistir en quedarse en el negocio durante cinco a siete años y después desinvierten para recoger la cosecha de los beneficios. Los fondos de inversiones prefieren grandes parques con tecnología y calidad demostrada que ofrezcan seguridad técnica, con tasas de retorno de 12% o 13%, aseguraba Delphine Barredo, Director de la revista Capital & Corporate, especializada en firmas de capital riesgo”. (Del capítulo 5 del libro LOS FONDOS BUITRE, CAPITALISMO DEPREDADOR, pp.231-232) La Europa opaca de las finanzas
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Capitalismo, migración y globalización en el siglo XXI

Xov, 03/09/2015 - 08:03

Sergio Rodríguez Gelfensteinavn

La movilidad de los seres humanos es tan antigua como la presencia del hombre sobre la Tierra. Se calcula que los desplazamientos de un lugar a otro datan desde hace dos millones de años, hasta que la agricultura produjo la primera revolución en la historia de la humanidad. Los seres humanos se trasladaban de un lugar a otro en la búsqueda de alimentos que garantizaran su supervivencia. Todo cambió cuando los productos del agro se comenzaron a almacenar en una escala superior a la tradicional que limitaba su recolección a las necesidades de la familia y la comunidad. Esto ocurrió hace aproximadamente 10 mil años. Muchos pueblos se comenzaron a establecer en lugares fijos y se empezó a pasar de una vida predominantemente nómada a una sedentaria, sin que la primera desapareciera hasta hoy. Este hecho, dio paso al surgimiento de las primeras civilizaciones porque los seres humanos comenzaron a interactuar en otros ámbitos de la vida, en particular al producir manifestaciones iniciales de desarrollo cultural, en particular de la escritura, lo cual permitió que hoy se tuviera constancia de estos acontecimientos. Así mismo, debe decirse que tal proceso influyó directamente en la aparición de las sociedades de clases y de la explotación del trabajo de unos en beneficio de otros. Algunos empezaron a acumular más que los demás, sobre la base de aumentar la cantidad de alimentos a obtener a partir de la posesión de mejores y mayores cantidades de tierra y al descubrimiento de superiores tecnologías para la explotación de la misma. Una y otra cosa, no necesariamente se consiguieron en buena lid. Por otro lado, éste, también fue el origen de las primeras ciudades. Así vivió el hombre por varios milenios, los desplazamientos constituían formas habituales de la vida del planeta.

Las migraciones, como se le conoce ahora a estos gigantescos traslados humanos de miles de personas, se realizan por tanto, desde hace muchos miles de años, algunos de ellos fueron forzados y otros voluntarios. Todo este proceso transcurrió en medio de transformaciones económicas, culturales y políticas, (en particular guerras) los que signaron el desarrollo de importantes evoluciones del fenómeno migratorio que fueron configurando modelos de sociedades mixturadas por la presencia de diversas civilizaciones que concurrían en un mismo tiempo y lugar.

La creación de los Estados-nación en el siglo XVII, dio inicio a una mutación profunda de este fenómeno desde el punto de vista jurídico. El establecimiento de límites y la implantación de una autoridad reconocida en un territorio, instituyó condiciones y restricciones a la movilidad humana.

A partir de la Edad Media en Europa se produjeron además de las invasiones bárbaras y la expansión del islam, grandes viajes que implicaron salvajes y funestos planes de colonización que entrañaron procesos migratorios nunca antes vistos en la historia. El interés por la obtención de riqueza de unos en detrimento de otros, siguió siendo el móvil fundamental. Millones de personas fueron desplazadas por la fuerza en unos casos, mientras otros se aventuraban en la búsqueda de la ganancia inusitada. Posteriormente, ya en épocas de la Revolución Industrial, la necesidad de materias primas ineludibles para tal proceso, incrementó las migraciones.

El siglo pasado y lo que va de éste ha supuesto un desarrollo superlativo de la tecnología, el transporte y las comunicaciones, todo lo cual ha facilitado las migraciones masivas, sólo que ahora están motivadas en causas de carácter social y económico, que han tenido su origen en las profundas desigualdades entre los países del norte y los del sur, después de siglos de expoliación colonial y neocolonial.

En su versión moderna las migraciones constituyen, -en sus tres manifestaciones: emigración, transmigración e inmigración- la expresión de una serie de problemas relacionados con la génesis de la misma y las condiciones de vida de los ciudadanos, sus aspiraciones y las de sus familias en torno a la búsqueda de un futuro mejor.

Como apunta el investigador mexicano Daniel Villafuerte citando un informe de CEPAL del año 2006, la relación entre migración y globalización “ha sido parte constitutiva del proceso de modernización y ha desempeñado un papel central en el despliegue y desarrollo del capitalismo moderno. En particular, respecto de América Latina, CEPAL afirma que la migración es expresión de la ‘asimetría en la distribución de los beneficios ofrecidos por la economía internacional”.

La crisis humanitaria que genera las indetenibles migraciones a Europa en la actualidad ha puesto de manifiesto una correspondiente réplica por parte de los “civilizados” líderes de ese continente. Africanos y asiáticos atraviesan miles de kilómetros huyendo de guerras de exterminio generadas por el inmisericorde “capitalismo salvaje” como lo llamara el Papa Juan Pablo II. Tarde ha descubierto Europa, el papel jugado por Muamar el Gadafi para que Libia sirviera de dique de los millones de africanos que viajan hacia el norte, esperanzados en llegar a Europa y aprovechar algunas de las condiciones de vida allí creadas con los recursos que expoliados durante varios siglos. Así mismo, la desmembración de países, y el desencadenamiento de guerras en el Medio Oriente ha dado pautas para el desarrollo de organizaciones fundamentalistas que persiguen brutalmente a quien difiera de sus ideas, conduciendo a la huída de otro gran número de ciudadanos de esa región.

La respuesta de algunos de los “paladines europeos de la democracia”, es expresión de un pensamiento xenófobo, propio de las ideas fascistas que comienzan a resurgir en el viejo continente y que se han ido haciendo carne de los partidos y dirigentes de la derecha más reaccionaria. Al contrario, los cientos de miles de europeos que migraron a América Latina huyendo de la devastación de la posguerra fueron recibidos en casi todos los países, pudiendo iniciar una vida que gracias a su trabajo los ha llevado a la prosperidad. Jamás han sido perseguidos por su origen. Razones no les hubiera faltado a los latinoamericanos para hacerlo, si un espíritu revanchista hubiera estado en la memoria, tras siglos de genocidio europeo en el continente. Pero jamás fue ese el ánimo. No está en la práctica de nuestros pueblos. La xenofobia y el odio han sido alimentados desde la Independencia por intereses oligárquicos que pretenden mostrar a los migrantes como delincuentes.

Los migrantes nos son delincuentes. Delincuentes son los que generan las condiciones inequitativas, excluyentes, de marginación y de explotación que provoca que los ciudadanos, contra su voluntad, tengan que trasladarse a otras regiones o a incluso a otros países. En el trasfondo está el modelo capitalista de una economía creada para generar diferencias y para profundizar las condiciones de pobreza, que impiden un normal desarrollo de la vida. Por el contrario, este producto de los infortunios generados por el capitalismo son caldo de cultivo para bandas delincuenciales que aprovechando las miserables condiciones de los migrantes, transforman tal situación en un comercio que jugando con la ley de la oferta y la demanda hace pingües negocios con el traslado ilegal de los ciudadanos, -que necesitan desplazarse para salvar sus vidas- y aprovechan las rutas para el transporte, -también ilegal-, de armas, mercancía y drogas. Para ello se vinculan con las grandes bandas criminales de paramilitares y narcotraficantes generando una mixtura transnacional del delito que es alimentado por la descomposición ética y moral de sociedades putrefactas en las que se pretende transformar a los migrantes en delincuentes, como hoy lo postula el magnate estadounidense Donald Trump quien lidera las encuestas para ser abanderado del partido republicano de cara a las próximas elecciones presidenciales de ese país.

Vistas así las cosas, la idea de convertir la migración en un delito persigue oscuros objetivos que violan principios elementales contenidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU. No entender que su origen está en la perversa distribución de la riqueza generado por el capitalismo y por siglos de expoliación colonial y neocolonial, intenta desvirtuar el centro de la crisis y exponer a millones de personas que huyen de la guerra y la miseria, a nuevos avatares que profundizan y no solucionan el problema.

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Syriza y los dilemas de la izquierda alternativa

Xov, 03/09/2015 - 06:01

Alberto Recio Andreu – Consejo Científico de ATTAC España

I

En los meses pasados muchos de nosotros hemos vivido en una especie de montaña rusa emocional. La victoria de Syriza en las elecciones griegas abrió muchas expectativas de que por fin alguien hacía frente a las políticas de austeridad que han dominado las políticas europeas de tratamiento de la crisis. La victoria de coaliciones de izquierdas en las grandes ciudades españolas reforzó aún más la sensación de estar ante un cambio de ciclo. El resultado del referéndum griego elevó más todavía nuestras ilusiones. Y precisamente cuando estábamos en la cúspide del optimismo, el gobierno de Tsipras cambió completamente de tercio, prescindió del mediático ministro Varoufakis y se acabó plegando a las imposiciones de la troika. Syriza se ha roto y ahora la derecha blande el ejemplo griego como una muestra más del fracaso de las opciones de izquierda. La verdad es que he leído bastante sobre lo que ocurrió en los días decisivos, pero me siguen faltando datos que expliquen el proceso que llevó a convocar un referéndum que era un verdadero órdago, para luego rectificar automáticamente sin dar la consiguiente batalla. Intuyo que, además de que existiera una corriente conservadora en el seno de Syriza, hubo presiones de diverso tipo que nadie quiere explicar. Pero sea cual sea el proceso que tuvo lugar, lo que resulta evidente es que se saldó con un fracaso total: se va a aplicar una tercera y más radical versión de la política de austeridad (en el plano económico, Grecia parece más un viejo protectorado que una nación independiente) y se ha quebrado una organización política que aparecía como un referente a tener en cuenta para gran parte de la izquierda del Sur de Europa. Esta situación es bastante más que un mero episodio, y si para algo debe servir es para reflexionar sobre las dificultades y las opciones que pueden adoptarse en la actual situación.

II

Hay, de entrada, una cuestión que afecta a toda la política de izquierda y que es también observable en nuestros lares. Una cuestión que está presente en toda la tradición de izquierdas, la tensión entre estructura y acción política. Una tensión que atraviesa toda la trágica historia de la izquierda radical entre lo que realmente puede cambiarse y lo que tratamos de hacer en nuestras acciones políticas. La vieja presunción del stalinismo de que podía existir un método científico que pudiera determinar en cada momento cuál era la política adecuada se mostró totalmente fallida. Aun así, no es difícil encontrar entre mucha gente de izquierdas esta tendencia a pensar que se tiene el conocimiento claro de qué hacer en cada momento. Mucho de lo escrito en días recientes sobre Grecia obedece a este tipo de literatura. La contradicción real queda, sin embargo, sin resolver.

Por una parte está el peso de la estructura. No sólo de la económica, del sistema de poderes que caracteriza a la economía de cada país, del papel de los poderes supranacionales, de las limitaciones de recursos. La estructura es también el conjunto de instituciones y procesos sociales que organizan la vida de la gente no sólo en el plano económico, sino en el conjunto de su vida social. Una estructura que influye sobre los comportamientos cotidianos, las aspiraciones, las respuestas sociales. Ninguna estructura es completamente cerrada ni estática, pero en el corto plazo hay muchas cosas difíciles de cambiar, puesto que toda estructura (o sistema) tiende a tener mecanismos de reproducción y perpetuación. La estructura tiende a reforzar la continuidad, a reprimir los intentos de transformación. Conduce a un mantenimiento del statu quo.

Por otra parte, la política se sitúa en el plano de la acción. Del cambio. Exige una cierta dosis de voluntarismo, de riesgo a la hora de tratar de cambiar las estructuras, de promover transformaciones. En gran medida, lo que pretende la acción política es dinamitar o transformar las estructuras, cambiar sus lógicas. En general, los momentos de movilización política entusiástica están dominados por esta situación de voluntarismo, de pensar que “sí se puede” que conducen a menudo a infravalorar las resistencias que emanan de la estructura. A pensar que los cambios dependen sólo de quién esté en el poder. Y esto a menudo provoca que en las fases de ascenso se pierda de vista cómo habrá que actuar cuando la estructura despliegue todas sus armas para limitar y esterilizar las reformas y cambios que se quieren impulsar.

En un sistema político democrático, esta tendencia a sobrevalorar la propia capacidad de acción se refuerza por el simple hecho de que se trata de convencer a los votantes de que una nueva fuerza política demostrará que se pueden hacer cosas distintas o de distinto modo; en suma, que es la voluntad política la que determina fundamentalmente la dinámica social.

Creo que entre los errores de Syriza hubo claramente esta sobrevaloración de la propia capacidad de acción; de que se contaba con argumentos suficientemente sólidos para forzar un cambio en las actitudes de los interlocutores y no se percibió el grado de consolidación de la política ordoliberal ni se entendió el juego de fuerzas que la iban a reforzar (muchos de los dignatarios de países en problemas, como en el caso de España, se sumaron alegremente a las exigencias del bloque dominante no sólo por su apego al programa de austeridad, sino también por el temor a ser barridos en sus países por fuerzas de izquierda de orientación parecida a la de Syriza).

El problema con el voluntarismo es que, cuando se encuentra con sus límites, acaba por provocar dos tipos de respuestas igualmente perversas. La primera, la que parece haber adoptado la facción dominante de Syriza, es la adaptación acrítica al nuevo entorno. No sólo se trata del miedo a la pérdida del poder, sino también de la confianza en que las cosas se pueden hacer mejor que si se encarga de ellas la derecha. Es una vía que casi siempre conduce a la sumisión, a renunciar a proyectos alternativos excepto en aquellos campos que no resultan centrales para el poder dominante. La segunda, la que pueden adoptar las corrientes disidentes, es la de reafirmarse en principios abstractos, en propuestas tan generales que son incapaces de generar movimientos reales de cambio; que sirven para movilizar a la base de convencidos, pero que resultan insuficientes para cambiar la situación. En suma, que las alternativas más posibles se encuentran entre la cooptación y la marginación.

III

La táctica de Syriza hasta llegar al desastre final se sustentó en gran parte en la ignorancia del poder y en la confianza en que la buena razón democrática y la evidencia de un claro apoyo popular serían suficientes para cambiar las políticas de la Unión. No son los únicos en partir de este planteamiento ingenuo; basta escuchar el discurso de Manuela Carmena o incluso el ingenuo planteamiento de gran parte del independentismo catalán para observar que este radicalismo naïf está bastante arraigado. Una pérdida de visión que tiene, a mi entender, dos fallos graves. En primer lugar, no entender que los poderosos suelen persistir en sus proyectos mientras cuentan con una correlación de fuerzas favorable. Da igual que el actual proyecto de construcción europea tenga fallos estructurales sistemáticos o que llevar a cabo una guerra en Iraq sea una auténtica locura. El proyecto tira adelante mientras convenga a la fuerza dominante y no se tenga que enfrentar a costes que la hagan desistir. La única forma de parar un proyecto es generar dinámicas que cambien la correlación de fuerzas y generen costes que obliguen a replantear la iniciativa. La cuestión es que en el estadio actual esto requiere una acumulación de fuerzas que está fuera de la capacidad de un solo gobierno en un pequeño país. En segundo lugar, la representación del poder actual como una élite reducida, aislada del resto de la sociedad, es totalmente errónea. El sistema de poder actual se sostiene sobre una amplia red de intereses, instituciones y prácticas sociales que le conceden una enorme densidad. En el terreno económico, por ejemplo, están tanto los poderosos grupos económicos, con sus redes de asesores, voceros y lobbies organizados, como una academia económica que en gran parte participa de la ideología de estas élites y las nutre de instrumental técnico para sus operaciones. Cualquier economista, pongamos Varoufakis, que plantee una alternativa molesta va a sufrir un ataque feroz en todos los campos (en una pequeña discusión en mi universidad, el argumento más habitual fue que había negociado mal; nadie entró a considerar el fondo de la cuestión). Romper esta hegemonía requiere un proceso social más intenso y sostenido en el tiempo que un mero proceso electoral; requiere una movilización social en muchos ámbitos y un nivel de sacrificio social que hoy nadie ha planteado en serio.

IV

La cuestión del sacrificio del coste social es seguramente la peor tratada en todo el proceso. Sin duda las políticas de austeridad que ha impuesto la Unión Europea a Grecia, y a otros países, tienen unos costes sociales insoportables para mucha gente. Pero cualquier alternativa a los mismos tiene que afrontar, al menos a corto plazo, costes sociales como mínimo parecidos.

La situación actual de Grecia es desesperada por lo que respecta a las alternativas no sólo por la deuda. El problema del país es el de una economía que requiere, para subsistir con los actuales niveles de vida, un flujo constante de importaciones debido a que su aparato productivo es insuficiente para producir lo que consumen la población griega y los turistas que constituyen su principal fuente de ingresos. Como ocurre en otros países, es una situación a la que se ha llegado tras un largo proceso en el que han intervenido fuerzas tanto externas —las políticas de integración europea en primer lugar— como internas, las opciones que han ido adoptando las élites económicas; al igual que las flaquezas del sector público griego tienen que ver con procesos internos y externos. La opción del Grexit no resuelve ninguno de estos problemas a corto plazo. Salir del euro y pasar a un nuevo dracma no elimina la deuda ni resuelve los problemas del comercio exterior. La deuda en euros, o en dólares, seguirá en manos de los mismos acreedores, y cómo se resuelva el problema dependerá de la negociación con ellos. Lo que altera la nueva moneda es el tipo de cambio exterior: se abaratan las exportaciones y se encarecen las importaciones. En una economía con una base productiva más sólida, el “shock” puede ser positivo porque reanima la actividad interior y frena el endeudamiento externo. Pero esto parece dudoso en el caso de Grecia, con una estructura productiva tan débil. El carácter básico de muchas de las importaciones puede permitir nuevos estrangulamientos por parte de los acreedores. Lo que, en cambio, sí que se gana con la salida del euro es mayor autonomía en la política económica, por ejemplo la posibilidad de fijar controles a los movimientos de capitales. Pero a corto plazo es indudable que la población va a pasar estreches que, a diferencia de lo que prometen las propuestas europeas, se producen en un marco de incertidumbre totalmente nuevo, sin el apoyo de las grandes instituciones económicas. La única forma de llevarlo a cabo es con un elevado apoyo popular, también necesario para impulsar reformas radicales en otros campos —empezando por el sistema fiscal y la modernización de la administración pública—, y ello requiere una preparación política y cultural que nunca se produjo. Salir del euro, romper con la Unión Europea, era una odisea que no se había planteado con seriedad, como tampoco se había diseñado una estrategia política, económica y cultural para llevarlo a cabo.

Para una gran parte de la población del Sur de Europa, formar parte de Europa es estar en un club de primera división. La expulsión es vista como un acercamiento al resto del mundo, ese que todas las mañanas llama a la puerta para tratar de huir de modelos sociales que resultan insoportables para vivir en ellos. También esto influye. La visión crítica respecto a Europa no ha llegado, en sociedades como la griega o la española, a una situación en que la mayoría de la población esté dispuesta a correr la aventura y los costes que conlleva, a pesar de que hasta el momento la permanencia en la Unión Europea no para de deparar desastres sociales y humillaciones varias.

Tengo claro que el modelo actual de Unión es indeseable, insensato e imperialista. Que hay que acabar con el modelo ordoliberal impuesto por las élites alemanas y sus aliados. Pero me parece que los defensores a la brava de la salida del euro a veces mantienen un dogmatismo tan simplista como el de sus oponentes. Ignoran los elevados costes de la transición, la enorme variedad de procesos en los que hay que intervenir para pasar de economías disfuncionales a modelos económicos viables —cambios en las estructuras productivas, en el funcionamiento del sector público, en la forma de regular las actividades…—, y con ello ni ayudan a crear una conciencia sobre la inevitabilidad de los costes que hay que pagar ni plantean una propuesta creíble de economía alternativa. El problema no es sólo la moneda única, es todo el tejido institucional en la que ésta se incardina. Un tejido más denso y complejo que el simple manejo de la política monetaria.

V

El drama para la izquierda actual es que cuarenta años de hegemonía neoliberal han desarticulado las estructuras productivas locales y han consolidado unos marcos institucionales que crean enormes dificultades para desarrollar políticas económicas diferentes. El vaciamiento intelectual producido en los centros de formación y reflexión económica forma parte de este mismo proceso de “reapoderamiento” capitalista tras la derrota de lo que pretendían ser proyectos emancipadores o los simples intentos de crear un capitalismo domesticado. A corto plazo, cualquier acceso al poder político por parte de la izquierda estará sometido a las mismas tensiones y dilemas que muestra la corta experiencia del primer gobierno Tsipras. En todo caso, lo que varía, y no es un tema menor, es el grado de debilidad en que se mueve cada situación concreta, y es obvio que el caso griego presenta una situación bastante límite.

¿Qué puede y debería hacer una fuerza política y social de izquierda en este contexto? En primer lugar, considerar con realismo cuál es la verdadera correlación de fuerzas en la que se debe mover y cuáles son las consecuencias previsibles de las acciones que puede emprender. No para adecuarse miméticamente al entorno, sino para comprender el tipo de problemas a los que se enfrenta, entender los puntos nodales donde puede intervenir y poder explicárselo a su base social. Creo que en todo esto Syriza ha cometido errores de bulto, aunque nadie está libre de errar. En segundo lugar, hay que evitar que las condiciones locales se deterioren en aspectos que puedan cambiar la correlación de fuerzas. Por ejemplo, evitar procesos de endeudamiento que acaben pasando factura o el deterioro de estructuras productivas locales. Para ello hay que saber intervenir en todos los espacios de acción en los que existe un cierto nivel de autonomía. En tercer lugar, y esto es posiblemente lo más difícil, hay que articular procesos políticos en los que no se produzca una ruptura entre el realismo de lo posible y el cambio radical. La verdad es que hasta ahora no se ha tenido mucho éxito en este campo. Hay muchas razones que abonan al fracaso, desde las diferentes dinámicas en las que entran los políticos que asumen tareas de gestión respecto a los activistas de base (o los meros intelectuales), hasta el hecho de que detrás de las posiciones siempre hay también sectores que pugnan por imponer su hegemonía organizativa. Todo conspira para que los debates acaben siendo en blanco y negro. Por esto es tan esencial desarrollar procesos políticos en que florezcan prácticas transformadoras en un contexto de políticas no controlables y, al mismo tiempo, que la acción de esta política cotidiana no coarte la búsqueda de estrategias de largo alcance. En cuarto lugar, no puede promoverse una adecuada respuesta social si a la población no se le explican los costes de las diferentes alternativas y se la hace responsable en la asunción de los sacrificios, esfuerzos y limitaciones que cada opción supone. Ni parece sensato defender un ecologismo de la abundancia ni una salida del euro (o una independencia nacional) a coste cero. A corto plazo, las promesas de la lotería enganchan a mucha gente. Pero difícilmente acaban por promover una base social dispuesta a pasar a la acción y a asumir responsabilidades.

Y, en quinto lugar, pensar los canales estratégicos, las dinámicas internacionales, los procesos sociales que pueden ayudar a un cambio en la correlación de fuerzas. Un cambio que inevitablemente se trabaja en clave local o nacional, pero que a todas luces exige una estrategia internacional. El neoliberalismo no va a ser derrotado en “un solo país”. El ordocapitalismo exige una respuesta que sólo puede tener éxito si en muchas partes proliferan procesos que debiliten su hegemonía. La cuestión de la dimensión internacional, cosmopolita, es hoy aún más urgente de lo que lo fue en los albores del movimiento obrero moderno.

VI

Las derrotas, como las victorias, nunca son irreversibles; depende de cómo se responde a ellas. Cuando menos Tsipras ha tenido la decencia de convocar nuevas elecciones en un marco posiblemente más difícil electoralmente que el que le dio la victoria en marzo. Es lo mínimo que se puede exigir a un político que acaba aplicando un proyecto contrario al que prometió aplicar. También es cierto que ha reconocido que el acuerdo impuesto por la UE es malo. Pero queda por ver cómo se manejará en un nuevo contexto en el que, indefectiblemente, él y los suyos serán los que aplicarán estas políticas y lo harán sometidos a las críticas de sus ex compañeros. Una situación perfecta para que todo vaya a peor. Syriza y Unidad Popular podrían prestar un buen apoyo a la izquierda del resto de Europa si, a pesar de la ruptura, fueran capaces de desarrollar dinámicas de cambio y experiencias en diversas direcciones: en la de tratar de minimizar los impactos negativos de las antisociales políticas europeas y en la de elaborar un proyecto más maduro que superara el voluntarismo y la improvisación de este primer intento. Porque lo que parece evidente es que de este tercer rescate no pueden derivarse efectos muy diferentes de los de los dos anteriores. Y porque en un plazo más o menos largo volverán a plantearse los dilemas que ahora han podido sortear, recurriendo a la amenaza y a la fuerza, unos dirigentes que siguen empecinados en imponer políticas neoliberales a toda Europa. Quizá en esta coyuntura hayamos tenido tiempo de articular una izquierda con más músculo y cabeza. Para conseguirlo necesitamos mirar a la cara a los problemas, entender su complejidad y no tomar atajos que son un callejón sin salida.

mientras tanto

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Nuestra Primavera de Atenas

Mér, 02/09/2015 - 12:04

Yanis Varoufakissinpermiso.info

Este discurso fue pronunciado el 23 de agosto de 2015, por el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, en el Festival de la Rosa, en Frangy-en-Bresse, en el departamento francés de Saône-et-Loire. El festival fue organizado por la organización local del Partido Socialista francés y el ex ministro de Industria Arnaud Montebourg, que fue cesado por el primer ministro Manuel Valls en agosto de 2014.

Leer discurso…

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La Renta Básica Universal en Finlandia y en Holanda: de las musas al teatro

Mér, 02/09/2015 - 08:00

José A. Pérez - ATTAC Madrid

En Finlandia y en Holanda el debate sobre la viabilidad social de una Renta Básica de carácter incondicional comienza a bajar de las musas al teatro. Ambos países se disponen a llevar a cabo experiencias de aplicación de medidas de este tipo.

La hipótesis de que el establecimiento de una renta mínima garantizada con carácter incondicional crearía legiones de holgazanes no deja de ser un apriorismo ideológico. Para ver qué es lo que ocurriría en la realidad, tanto en Finlandia como en Holanda sus gobernantes han decidido efectuar pruebas concretas que permitan dar un baño de realidad a la propuesta.

En concreto, la ciudad holandesa de Utrecht se dispone a realizar una experiencia que comenzará a aplicarse a partir del próximo otoño. La experiencia piloto durará un año y serán invitadas a participar todas las personas que reciben una prestación social en Utrecht. Estas personas, que serán elegidas al azar entre los solicitantes, se dividirán en cinco grupos. Uno que estaría “controlado”, siguiendo las normas actuales, otros tres que se administrarán con normas más flexibles y uno que se establecerá sin reglas ni ningún requerimiento y que será el “más parecido a la renta básica universal”. Según el concejal de empleo y protección social de la ciudad Victor Everhardt, “Nuestros datos muestran que menos del 1.5 por ciento abusa de las prestaciones, pero, antes de entrar en debates, necesitamos comprobar primero si la renta básica realmente funciona”.

Para Everhardt, la idea de este experimento “surge de la voluntad de simplificar las normas y los requisitos actuales en materia de bienestar”, porque “muchas no contribuyen a nuestro objetivo común de ayudar a la gente a encontrar trabajo”. El experimento será monitorizado por la Universidad de Utrecht. Y seguido muy de cerca por unos 40 municipios holandeses que también examinan la viabilidad de proyectos piloto que investiguen sobre la renta básica universal y ofrezcan soluciones alternativas al actual sistema de subsidios sociales, reflejando un creciente interés en Holanda por este tipo de ingreso ciudadano. Tilburg, Wageningen y Groningen Nijmegen, Maastricht, Amsterdam y Geldrop-Mierlo, estudian llevar a cabo experiencias similares.

Protestas en Finlandia contra los recortes en la protección social.

También el Gobierno finlandés baraja la posibilidad de otorgar una renta básica a cada ciudadano, esté buscando empleo o no. Ante la recesión que sufre el país escandinavo, el Gobierno está buscando alternativas fuera de lo convencional.

Según la BBC, inicialmente este proyecto sería una prueba piloto y estaría dirigida a una zona específica del país en la que el desempleo es particularmente alto. Además, aunque no han trascendido la cuantía del pago estatal, distintos medios de comunicación han afirmado que este se establecería entre los 300 y los 600 euros. El primer ministro finés, Juha Sipila, ha justificado este proyecto recientemente al afirmar que “otorgar un pago básico simplifica el sistema de Seguridad Social”.

Mediante esta iniciativa el Gobierno busca impulsar la búsqueda de empleo, además de combatir las desigualdades sociales que se han instaurado en los últimos años en el país escandinavo. Por el momento, el proyecto ha tenido buena aceptación entre la población y según las encuestas realizadas por instituciones próximas al partido del Gobierno, un 80% de los ciudadanos estaría de acuerdo con su implementación siempre y cuando se fomente de esta manera el trabajo y el emprendimiento.

Otra dificultad, según BBC, residiría en la propia Constitución finesa, ya que la Carta Magna establece que todos los ciudadanos cuentan con los mismos derechos y otorgar este tipo de subvención supondría una medida de diferenciación entre unos finlandeses y otros.

Mientras tanto, en España seguimos mareando la perdiz apostando por las ineficaces rentas mínimas que no llegan a todas las personas en situación de necesidad.

http://carnetdeparo.blogspot.com/

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James K. Galbraith: “Grecia no está siendo rescatada, está siendo saqueada”

Mér, 02/09/2015 - 06:00

Luis Martíneldiario.es

James K. Galbraith es profesor de la Lyndon B. Johnson School of Public Affairs de la Universidad de Texas (Austin). Su último libro se titula The End of Normal: The Great Crisis and the Future of Growth (Simon & Schuster, 2014). Desde febrero hasta julio de 2015 fue consejero de Yanis Varoufakis, entonces ministro de Finanzas de Grecia.

 

Desde el estallido de la crisis griega en 2010, la receta por parte de las instituciones europeas para sacar al país adelante ha sido la adopción de medidas de austeridad y la promesa de posteriores políticas de oferta; es decir, una vez embridado el déficit e implementadas las reformas estructurales correspondientes. Cinco años más tarde, la economía griega sigue deprimida y la deuda se ha disparado. En vista del tercer plan de rescate que Grecia ahora intenta pactar con sus acreedores, ¿cuál es su visión de la economía griega en el corto y mediano plazo?

En primer lugar, creo que es importante distinguir entre el relato que se hace en público sobre las políticas que han sido impuestas a Grecia, que son como usted las describe, y la verdadera razón por la que se están implementando dichas políticas, que son cosas bastante distintas. El relato se basa en la idea de que las llamadas reformas estructurales producirán crecimiento. La verdadera razón de estas políticas, que no son racionales, es que los acreedores desean apoderarse de la mayor cantidad de activos griegos como les sea posible a los precios más bajos. Lo que vamos a ver ahora es una intensificación de estas políticas y la liquidación de los bienes públicos y privados en Grecia: los bienes públicos que están siendo subastados a precios indudablemente bajos en el marco del llamado fondo de privatización, y activos privados porque el Memorando prevé liquidaciones aceleradas; básicamente las ejecuciones hipotecarias de viviendas de la gente y los bienes inmuebles de las empresas que quedan en Grecia. Esa es, en pocas palabras, la dirección de la política que se va a aplicar y, si el Memorando se implementa, es lo que probablemente veamos.

Si está en lo correcto, las instituciones (el FMI, la CE y el BCE) quedarán obligadas a rescatar a Grecia de forma indefinida.

Aquí no se está produciendo un “rescate”. No hay “plan de rescate”, como no hay “reformas”. Verdaderamente quiero insistir en esto, porque estas palabras se cuelan en nuestro discurso, se colocan por los acreedores a fin de que personas incautas las usen, pero no hay nada de eso en lo que está ocurriendo en Grecia. Lo que está ocurriendo es un saqueo de los bienes del Estado griego, de los bienes de las empresas griegas y de los bienes de los hogares griegos. Esto no tiene nada que ver con la recuperación de la economía griega o con el bienestar del pueblo griego. Por el contrario, las políticas que se están aplicando son totalmente indiferentes a estas consideraciones.

En cualquier caso, las privatizaciones tienen lugar una sola vez en lo que a ingresos para el Estado se refiere.

La evidencia es muy clara: los acreedores no están interesados en saber si el Estado griego recibe dinero de las privatizaciones ni cuánto. Ellos no están interesados en eso. Si les interesara, habrían prestado atención cuando el Gobierno griego, en febrero-marzo de este año, dijo que quería llevar a cabo una política de privatización racional en lugar de poner todo en subasta de golpe. Lo que les interesa es que los activos pasen a manos de empresas constructoras alemanas, cadenas hoteleras internacionales, farmacéuticas internacionales… Esa es sin duda la agenda.

[Los ingresos para el Estado] les resulta irrelevante. Si nos fijamos en las metas de ingresos de las privatizaciones en las versiones anteriores del programa, los ingresos reales no alcanzaron ni una diminuta fracción del dinero que se había previsto. Si añadimos que estas políticas no lograron recaudar dinero, no generaron crecimiento, no redujeron el desempleo y, si además consideramos que esto ha estado sucediendo desde hace cinco años y el fracaso no ha cambiado en absoluto la forma en que los acreedores diseñan sus políticas, es evidente que a estos les es indiferente lo que al final ocurra en Grecia.

¿Terminará Grecia saliendo del euro?

Alguien saldrá del euro en algún momento, ya que la política elegida ha quedado meridianamente esclarecida. Syriza llegó con la esperanza de que sería posible negociar un acuerdo económico realista dentro del euro, y la evidencia es ahora clara sobre este punto.

Lo que hemos visto es que han hecho un experimento inmoral con Grecia. Un experimento que demostró tener un enorme costo humano y quienes lo llevaron a cabo se niegan a enfrentar las consecuencias de sus acciones.

Si ese es el caso, que las políticas impuestas a Grecia no son más que una manera de saquear el país, ¿cuál es la lógica de las instituciones europeas?

Creo que uno tiene que entender que las instituciones no ejercen de dictadores benignos que actúan por el interés general de la población europea. En primer lugar, están actuando bajo la dirección de algunos gobiernos en particular. En segundo lugar, están actuando a favor del interés de sus propios poderes institucionales y, en tercer lugar, en algunos casos, están actuando para servir a los objetivos políticos de las personas que lideran esas instituciones.

Comenzando por el tercer punto, le voy a dar dos ejemplos. En 2010, el FMI entró en el préstamo griego, el más grande en la historia de la institución, y la razón por la que lo hizo fue que Dominique Strauss-Kahn quería ganarse el favor de los banqueros franceses porque quería convertirse en presidente de Francia. Eso fue un objetivo político personal que básicamente subvirtió la misión del Fondo Monetario Internacional. De la misma forma, Jean-Claude Trichet compró bonos griegos para ganarse el favor de los banqueros franceses, no porque fuera en interés de Europa, ni en interés del BCE.

Sobre el segundo punto, el poder institucional, quedaba claro que el BCE y otros, pero en particular el BCE, estaban furiosos de que el Gobierno griego tuviera la temeridad de imponer limitaciones a las actividades de los burócratas de la troika en Atenas. Se trataba de un acto de imprudencia del Gobierno heleno que las instituciones estaban decididas a anular y que finalmente anularon. Lo era recurrente era la cuestión de si el Banco Central Europeo o el Gobierno griego controlan lo que sucedía en los ministerios de Atenas.

Sobre el primer punto, no creo que sea un secreto que de 2010 en adelante los gobiernos de Francia y Alemania actuaron en primer lugar a favor de los intereses de su propio sector bancario. Esa es su base política y principal preocupación. Lo que ocurra en Grecia es secundario o irrelevante.

Bajo semejantes premisas hay poco espacio para que se produzca un avance sensible en el proyecto europeo.

Tendría que venir de un movimiento político que trascienda las fronteras de los países individuales, en particular de los países en crisis, y que se extienda sobre todo a Francia y Alemania. Sin un movimiento de este tipo, sin una transformación real en la política de los países, sus gobiernos y las entidades que ejercen influencia continuarán comportándose como lo han hecho hasta ahora.

Parece muy difícil, hoy en día al menos, que un movimiento así pueda lograr semejante cambio de paradigma, al menos en Alemania.

Resultaba bastante claro que no había interés alguno en el programa que presentaba la Modesta Proposición [de Yanis Varufakis y Stuart Holland], que fue diseñado para remediar la crisis en el marco de los tratados europeos. El hecho de que existan soluciones sensatas, pero que no se estén teniendo en cuenta simplemente significa que más adelante se tomarán medidas aún más difíciles y arriesgadas. En algún momento, algún país va a llegar a la conclusión de que realmente es imposible lograr una transformación efectiva dentro del euro y decidirá dar el salto y salirse. En ese momento el curso de la Historia habrá cambiado. Ese país podría no ser Grecia, que está abatida en este momento, pero podría ser Irlanda, por ejemplo.

¿Por qué Irlanda?

Irlanda nos viene a la mente porque sus socios comerciales son el Reino Unido y Estados Unidos, no la Europa continental, por lo que su pertenencia al euro fue algo incidental y muy bien podría decidir que es mejor para sus intereses volver a la libra irlandesa.

¿Qué piensa de España? El país está creciendo, la demanda interna se acelera, e incluso el sector de la construcción está ganando impulso. España se está exhibiendo como un ejemplo exitoso de esa fórmula de austeridad ahora y política de oferta después.

España es un país mucho más grande y más potente que Grecia y sufrió un ajuste mucho más suave. España tiene una cierta flexibilidad política que Grecia no tiene, pero creo que la prueba de los límites de esa flexibilidad vendrá más tarde. Cuando el gobierno español intente llevar a España a un nivel de empleo decente, por ejemplo, eso será la verdadera prueba de hasta qué punto un país grande puede forzar el sistema. Puede haber, como usted dice, algunos indicadores positivos, pero enfrente tiene la realidad de una tasa de desempleo exorbitante.

Echando la vista atrás, a su experiencia como asesor de Yanis Varufakis cuando éste era ministro de Finanzas de Grecia, ¿cree que calcularon mal sus posibilidades en las negociaciones?

No. Lo primero que Yanis me dijo cuando aterricé en Atenas el 8 de febrero fue “bienvenido al cáliz envenenado”. Desde el principio no nos hacíamos ilusiones de ningún tipo. La gente ha estado diciendo lo contrario, pero ellos no estaban allí. Sabíamos que el gobierno griego tenía unas cartas muy débiles y que lo único que podía hacer era presentar su caso ante las instituciones europeas y ver si había disposición para sostener un debate racional. No podíamos amenazar con nada, cosa que habría sido totalmente contraproducente. Hubo estrategias que fueron empleadas, como intentar la confrontación y ofrecer concesiones, pero daba igual. Lo que teníamos que hacer era intentar que el debate racional prevaleciera en esos círculos, lo que requiere presentar argumentos de manera persistente, algo que Yanis hizo con gran habilidad.

Así que no creo que él estuviera en un estado ilusorio y yo no creo que haya calculado mal, pero creo que demostrar lo que la troika y lo que los acreedores realmente querían era algo que había que hacer y que demandó tiempo y buena fe. Desafortunadamente no hubo buena fe de la otra parte.

¿Y sabiendo lo que sabe ahora?

Si el mundo hubiese sabido en febrero lo que nosotros sabíamos, entonces las cosas podrían haber sido distintas, pero al mundo había que persuadirlo. Si Grecia hubiese tomado el camino de la salida el 28 de enero, el mundo habría condenado la temeridad del gobierno griego y le hubiese acusado de no intentar negociar. Sabíamos que eso no era una opción, ni tampoco era una política del gobierno griego. Incluso si hubiese sido una opción del gobierno, no habría sido viable en un contexto político más amplio.

Entonces el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, presentó su idea “Grexit temporal”, que prácticamente puso fin a todas las discusiones, ¿no?

Eso es correcto. Lo de “temporal” era sólo humo. El ministro de Finanzas Schäuble básicamente dijo que Grecia tenía que asumir el Memorando tal cual le fue presentado o salirse del euro. Schäuble fue muy claro desde el principio. Desde el principio dijo que “las elecciones no pueden cambiar nada”.

La estrategia griega fue elevar el terreno de decisión a la canciller Merkel, con la esperanza de que ella actuara con mayor sentido de Estado, que EE.UU. jugara un papel importante, y que Merkel finalmente le dijera al ministro Schäuble, “tienes que aflojar un poco”. Al final, optó por presionar al gobierno heleno para que aceptara el Memorando.

¿Le sorprende que EE.UU. no prestara más apoyo a Grecia? Parece que, cuando Timothy Geithner estaba al frente como secretario del Tesoro, la posición estadounidense era más fuerte.

Los secretarios del Tesoro estadounidense llevan tiempo sin tener mucho peso en Europa y este fue el caso de Tim Geithner, que indudablemente se situó en el lado correcto en esta cuestión. Y lo mismo se podría decir de Jack Lew. El presidente, por otra parte, hizo varias llamadas telefónicas a la canciller Merkel instando a una solución pragmática. No estoy seguro de que no resultara útil, probablemente lo fue hasta cierto punto, pero al final del día el papel que EE.UU. podía jugar en una cuestión interna de la zona euro era limitado. Creo que todo el mundo reconoce lo anterior. Si se hubiese producido un enfrentamiento más serio, creo que el papel de Estados Unidos hubiese sido más relevante, pero simplemente no llegó a eso en el caso griego.

Cuando se habla de Grecia, España y Portugal, se habla de aliados importantes de Estados Unidos y sus intereses serían seriamente ponderados en un cálculo en América. Si la crisis pusiera en riesgo la integridad de la zona euro, entonces EE.UU. tendría que reconsiderar su posición. Dicho de otra manera: EE.UU. siempre ha apoyado, en primer lugar a Europa, y en segundo lugar al euro y a la zona euro. Creo que si resultara evidente que la supervivencia de una Europa unida y eficaz dependiera de cambiar el régimen de la divisa, entonces EE.UU., y muy a su pesar, se vería obligado a reconsiderar su posición ante el euro. Porque, obviamente, la Unión Europea es una entidad mucho más importante que una divisa en un momento dado. Después de todo, ¿cuántas veces se ha cambiado un régimen monetario en el último siglo, cuatro o cinco veces? Los regímenes monetarios no son cosas inmutables por mucho que se pretende que lo sean.

Y, sin embargo, ahí estaban Francia, Italia y otros países que podrían haber equilibrado la mesa. ¿Realmente es una cuestión de un dominio alemán tan fuerte?

Es justo decir que los franceses y los italianos eran más comprensivos con la posición griega sin llegar ser grandes defensores de la misma. Todos los demás, por supuesto, fueron hostiles. Pero está tocando un punto importante, que es que Italia y Francia son los países que son grandes y lo suficientemente poderosos como para hacer una diferencia si realmente quieren hacer valer sus intereses; su problema ha sido la falta de voluntad para hacerlo. Las políticas en ambos países deben quedar muy aclaradas por lo que acaba de suceder en Grecia y la gente debe reconocer que si desea conservar algún elemento de autonomía nacional tiene que estar preparada para luchar.

Así que después de ser observador y participante en última crisis de la zona euro, ¿cómo ha quedado su fe en la moneda única?

Ha caído mucho, se lo puedo asegurar. Creo que está claro que la zona euro no se está gestionando bajo principios que resulten viables económicamente para los países de la periferia, así que algo tiene que cambiar. También está bastante claro que no parece que el cambio de dirección vaya a ir en el sentido más adecuado, que es el que proponemos Yanis Varufakis, Stuart Holland y yo, y que implica el fortalecimiento de las economías de los países periféricos en un marco de integración. Esto está obligando a la izquierda de Europa a reconsiderar su compromiso con el marco económico europeo que existe en la actualidad. Es evidente que el cambio es imperativo y en qué dirección se producirá depende de si hay visión en el centro. Por el momento no hay ninguna señal de que la haya. El caso griego muestra que no persiste otra visión que la más miope y la más orientada a favor de grupos de interés.

Una política económica que consiste en el saqueo de los activos de los sectores público y privado de los países deudores no es algo que vaya a ser asumido con ligereza por las poblaciones de esos países.

Las cosas parecían prometedoras hace seis meses y ahora el futuro se vuelve negro otra vez para el pueblo griego.

Así es como se ve la situación en el momento actual, sin duda. Pero creo que el pueblo griego ha sido muy valiente y ha realizado un esfuerzo importante de manera que merece ser reconocido por ello; por haber sido prudente y comedido, y por haber apoyado a su gobierno en un período muy difícil. El pueblo griego se merece un mejor resultado de lo que ha recibido.

Esta entrevista fue publicada originalmente en inglés en Open Democracy.

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Bueno, ¿y qué?

Mar, 01/09/2015 - 08:00

Ramón ReigRebelión.org

Los grandes asesores modernos del poder en el terreno llamémosle de la comunicación e imagen –desde Maquiavelo hasta Thomas Friedman pasando por Locke y Walter Lippmann- coinciden en que eso que llamamos el pueblo debe sentir más que pensar.

Desde luego es una premisa antigua. Como la inmensa mayoría de los seres humanos nos movemos sobre todo por emociones –localizadas por ejemplo en el cortex frontal y en la amígdala- y no todas precisamente útiles para enfrentarnos con el mismo poder, el poder no tiene más que colocar ante nuestros ojos y nuestro corazón escenas emocionales para despistarnos y “doblegarnos” sin necesidad de utilizar porras o pistolas.

Con eso y con la ya dañina y esperpéntica división de la izquierda –precisamente dominada por emociones alienantes- el segmento social hegemónico no tiene por qué preocuparse de que nadie vaya a arrebatarle su estrategia de totalitarismo global. Sólo debe estar alerta de sí mismo, ése es su peor enemigo. El resto está más o menos controlado y me refiero a las corrientes presuntamente alternativas, el escarmiento que se le ha dado en la plaza pública mundial al pardillo Tsipras (que o es un pardillo o es un ególatra ignorante por ególatra) ha sido magistral para hundirnos en la miseria psíquica. Estos sujetos son más peligrosos que aquello o aquellos a los que afirman combatir porque acaban matando ilusiones y un ser humano sin ilusión es un ser muerto o, al menos, confundido y la confusión paraliza.

Ante mis ojos y mi corazón desfilan ahora multitud de historias dramáticas de miles de personas que llegan a Europa desde África y otros lares o a Estados Unidos desde Centroamérica. Mueren por miles, de frío, de hambre, ahogados, masacrados, descuartizados por bandas y mafias. Bueno, ¿y qué? ¿Qué pretenden? ¿Comerme la moral con el pretexto de informarme? ¿Despertarme sentimiento de culpa? ¿Estimularme a dar dinero para los negritos y los pobres de la tierra, como en el Domund? ¿Empujarme a que me apunte a un voluntariado o a una ONG? ¿A que me haga budista o me apunte a alguna de esas otras “filosofías” de zapatillas y batín que no resisten un mínimo enfrentamiento con lo que está pasando?

A finales de la primavera del año 2001 yo estaba en Bruselas, en el cuartel general de la OTAN. Allí nos habían llevado a un grupo de profesores universitarios para dictarnos charlas promocionales de la organización. El mundo estaba harto de guerras, los jóvenes los primeros, la mili ya no era obligatoria, en España el ejército había llegado al extremo de contratar vigilantes privados para algunos cuarteles, la venta de armas en el mundo no pasaba precisamente por su mejor momento, el petróleo ya se sabía de sobra que tenía los días contados como materia prima. Se supone que algunos somos creadores de opinión y allí que estábamos, en una visita muy ilustrativa, por otra parte.

Miren, yo no sé quiénes son los responsables, pero pocos meses después, en septiembre de 2001, las Torres Gemelas cayeron y a partir de entonces la escalada de guerras y ocupación de zonas petroleras, gasísticas y estratégicas ha sido constante. A Bin Laden, un sujeto “criado” por occidente, lo quitaron de en medio también de forma misteriosa, ¿cómo iban a poner a ese hombre ante un tribunal público? ¿Qué hubiera narrado acompañado por una cohorte de letrados defensores? En su sed de venganza, de petróleo y de venta de armas, Estados Unidos suprimió a Sadam Hussein y luego a Gadafi con el apoyo de Europa. Después le iba a llegar el turno a Bashar al-Asad. Pero todo se ha ido complicando porque también los otros se defienden como se han defendido los latinoamericanos de atropellos seculares votando a favor de una serie de mandatarios “subversivos”.

El resultado final son millones de personas sufriendo, muriendo, en las fronteras de Estados Unidos y en las de Europa. Y los responsables de tal catástrofe son los enfermos mentales que nos mandan desde EEUU y desde Europa y nosotros sus súbditos que, con el cerebro convenientemente lavado a golpe de emociones y cuentos, queremos seguir viviendo por encima de las posibilidades que nos brinda el planeta. Ahora a ver qué ocurre porque estamos en la más absoluta de las soledades ideológicas alternativas y eso es lo peor: no la enfermedad sino que muchos ni saben dónde está y mucho menos el remedio, un remedio europeo, no fundamentalista ni belicista que parece que es lo único que sabe hacer el “amigo americano”.

Es la codicia la que nos ha llevado a esto pero desde luego no voy a sentirme culpable en absoluto de que un migrante muera porque yo llevo años cumpliendo con mi obligación ciudadana de informarme, formarme y denunciar en público y en privado toda esta inmensa tragedia. Como el pájaro del cuento, creo haber arrojado mi gota de agua sobre mi selva en llamas, no sé lo que habrán hecho el resto de animales que habitan en ella, salvo contadas excepciones. Sí sé que discuten, debaten y juegan a ver quién la tiene más grande con el permiso de quienes han incendiado la selva e incluso a sus órdenes.

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Grecia-Unión Europea: de derrotas humillantes y victorias pírricas

Mar, 01/09/2015 - 06:00

Alberto Rabilotta - www.alainet.org

Muy curioso que las cúpulas políticas de la Unión Europea (UE) y sus tradicionales voceros, los políticos, economistas y la gran prensa que durante décadas han sostenido y defendido ese proyecto, no hayan saludado con muestras de alegría y de confianza que el orden irreversible ha sido mantenido con la derrota humillante infligida al gobierno y el pueblo de Grecia.

El primer ministro Alexis Tsipras fue derrotado y sometido a un “sacrificio ritual” por el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schauble, quien actúa como el “guardián del templo” de un fundamentalismo de mercado que es la verdadera naturaleza de la UE, que no tolera la más mínima desviación o interpretación del dogma.

Salvo esos guardianes del templo, nadie en la UE parece realmente feliz o satisfecho con esta victoria aplastante. Basta echar un vistazo a lo que muchos euro-creyentes han escrito en la “gran prensa” –lo que haremos más adelante- para comprender que ésta ha sido una victoria pírrica, y que si Syriza y el pueblo griego han sido derrotados y humillados, eso ha sido al elevadísimo precio de exponer a la luz del día el antidemocrático sistema de la UE, su rigidez institucional y el insensato dogmatismo que ha llevado incluso a crear un mecanismo de negociación sin existencia legal -el Eurogrupo, para “asfixiar mentalmente” (mental waterboarding) a los representantes gubernamentales disidentes, en este caso de un gobierno que únicamente buscaba proteger a su pueblo de las brutales políticas de austeridad que viene sufriendo día tras día, año tras año, y de renegociar una deuda pública ilegal e impagable.

No menos curioso es que en estos momentos la derrota humillante de Syriza no sea vista por muchas fuerzas de izquierda como lo que en realidad es: una compleja y difícil experiencia que más allá de sus consecuencias negativas está cargada de enseñanzas positivas y de objetivos políticos a corto y largo plazo tanto para las dirigencias políticas del campo popular como para los pueblos.

La trágica experiencia vivida por Syriza confirma que el sistema del fundamentalismo de mercado de la UE no puede ser cambiado jugando sus reglas del juego, y en ese sentido esa experiencia política debería ser vista como el parteaguas político e ideológico de las luchas populares por recuperar la soberanía nacional y popular, para luchar contra el sistema neoliberal totalitario de la UE y del imperialismo en general, un sistema que ya muestra los primeros signos de que va hacia el colapso.

En este momento tan difícil, quizás porque en el caso griego hay una insoportable humillación frente a la “mafia” de la UE, es que personalmente no puedo sacar de mi mente que después de la terrible derrota en el asalto al Cuartel Moncada, que muchos interpretaron como el fin de la experiencia “aventurera” para derrocar a la dictadura mafiosa y proimperialista de Fulgencio Batista en Cuba, Fidel Castro no solamente se defendió con su alegato La Historia me Absolverá, sino que con él proporcionó las armas políticas e ideológicas para proseguir y ampliar la lucha para recuperar la soberanía y dignidad del pueblo, hasta alcanzar la victoria final pocos años más tarde.

No se trata de seguir el ejemplo de Cuba, sino de saber que hay derrotas que bien asimiladas conducen a victorias reales de los pueblos.

¿Cómo se ve la “victoria” de la UE en los grandes medios de prensa? 

La capitulación del primer ministro griego Alexis Tsipras ante la Unión Europea fue inevitable desde el momento en que el Eurogrupo, bajo la batuta de Schauble, puso sobre la mesa que si no había rendición total e incondicional Grecia sería expulsada de la zona euro. Fue a partir de ese momento, y en condiciones de dudosa legalidad como veremos más adelante, que el dictado de condiciones sustituyó a la negociación y que se selló tanto el destino inmediato del gobierno y el pueblo de Grecia, pero también el de la UE.

Prueba de que el “catalizador” griego funcionó, acelerando el proceso de poner a la luz del día la verdadera naturaleza de la UE, son las nunca antes vistas reacciones en los medios de prensa, agencias y diarios de gran tiraje.

En el Irish Times, por ejemplo, un artículo expresa que atormentar a Grecia es como enviar un mensaje de que ahora estamos viviendo en una nueva UE. La UE como la conocimos se acabó durante el fin de semana. El proyecto de la UE era sobre todo una gradual convergencia de naciones iguales hacia una ‘más cercana unión’. Eso ha terminado () Y en tanto que institución coercitiva ha llegado a un estado de divisiones profundas. No hay mayor división que (la existente) entre quienes con castigados y los castigadores (1).

Sobre la amenaza de una expulsión de Grecia de la zona euro el diario irlandés señala que “a largo plazo importa menos que esta amenaza no haya sido llevada a cabo que el hecho de que haya sido hecha y considerada como aceptable. Una vez sucedido esto, todos los proyectos europeos irreversibles devienen reversibles, y lo irrevocable deviene revocable”, y sobre la “disciplina financiera” basada internacionalmente en que todas las deudas deben ser pagadas, el diario apunta que eso es dudoso, “considerando que en marzo el FMI, casi sin alboroto, anuncio un paquete financiero para un país europeo (Ucrania) que es de lejos más corrupto, inestable y oligárquico que Grecia”.

En “Puntos de vista” de la agencia Bloomberg, Clive Crook escribe que “éste desastre le pertenece a Europa”, que el “acuerdo” al cual tuvo que someterse Grecia, y la manera como fue obtenido, pone en tela de juicio la totalidad del proyecto europeo: “la salida del sistema euro ha sido ahora contemplada por Alemania y otros países, y no como una horrible posibilidad, sino como un remedio para ser aplicado deliberadamente. Esto no puede ser desaprendido. Seguirá como una amenaza tácita para mantener a Grecia en la línea. Por un tiempo, seguramente, puede funcionar. Y no solo con Grecia: también pour encourager les autres”, como se dice.

Y Crook añade que “esta crisis ha demostrado la impresionante incapacidad de la UE para gobernar. El disfuncionamiento de los últimos meses ha sido una educación, al menos para mí. La indecisión patológica ha sido institucionalizada () La UE está atascada en un insostenible terreno medio. La moneda común hace necesaria una más estrecha unión política; la manera como el sistema funciona hace imposible una más cercana unión política. No hemos escuchado el último de los ‘exit’ (2)

“Ya es suficiente: Grecia debe dejar el sistema del euro”, expresa una nota de los editores de la agencia Bloomberg, en la que señalan que “los términos impuestos al primer ministro Alexis Tsipras el pasado fin de semana tienen pocas posibilidades de ser aceptados, aplicados y sostenidos por este gobierno griego o el de sus sucesores. El Parlamento griego quizás los acepte porque piensa que la alternativa es peor –y a corto plazo eso es quizás verdad. A largo plazo, un acuerdo impuesto bajo una dureza extrema, y amargamente resentido por los griegos, no será un éxito. La confianza ha colapsado al punto que se le dijo a Grecia que debe convertirse en una colonia de la UE, que no es un Estado soberano () No importa lo que suceda en las próximas semanas, Grecia puede terminar saliendo del sistema del euro. Una salida ahora será dolorosa, seguramente. Los riesgos para el resto de Europa no son pequeños. Pero Grecia estará al menos comandando su propio futuro, sin tener que culpar a alguien por sus problemas. Lo más rápido esto sucede, mejor será” (3).

Un editorial del diario canadiense Globe and Mail titulado “Culpen a Berlín: ¿Por qué el acuerdo con Grecia está condenado al fracaso?”, señala que una de las más preocupantes enseñanzas de lo sucedido en las negociaciones es que “la zona euro, ahora lo vemos, no es realmente una unión monetaria. Su miembro más fuerte, Alemania, puede amenazar a los miembros más débiles con impedirles el uso (del euro) y quitarles la protección. Si sus políticas fiscales no le gustan a Berlín, puede empujar a esas economías al caos. La pérdida de miembros de la zona euro era hasta hace poco un peligro que los políticos europeos querían evitar a toda costa; ahora se ha convertido en una oportunidad que no se puede dejar pasar para chantajear. Esto parece una victoria completa para Alemania, para la Canciller Ángela Merkel y el ministro de Finanzas Wolfgang Schauble. A largo plazo la destrucción económica de Grecia quizás sirva de basamento a una más unificada Europa, dirigida por Alemania. O quizás marque el momento cuando empieza a deshacerse el largo movimiento hacia una integración de Europa. Alemania tuvo su gran victoria sobre Grecia; es muy probable que tarde o temprano se probará que fue pírrica” (4).

Por su parte nada menos que el FMI, uno de los miembros de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el FMI), reconfirma que la receta aplicada a Grecia es insustentable. En su resumen “Análisis preliminar sobre la sostenibilidad de la deuda” del 14 de julio 2015 (informe 15/186), que sigue al documento similar del FMI de junio pasado, se dice lo siguiente: La deuda pública de Grecia se ha convertido en muy insostenible. Esto se debe a las políticas de alivio del último año, a lo que contribuyó la reciente deterioración macroeconómica en el plano domestico y en el ámbito financiero por el cierre del sistema bancario (corralito), lo que contribuyó significativamente a una dinámica adversa. El financiamiento necesario hasta finales del 2018 es ahora de 85 mil millones de euros y la deuda llegará al 200 por ciento del PIB en los próximos dos años, siempre que haya un temprano acuerdo en un programa. La deuda de Grecia solo puede ahora ser sostenible a través de medidas de alivio de la deuda que van mucho más allá de lo que (la UE) está dispuesta a aceptar hasta el momento”.

Guardián del templo y director de orquesta

La capitulación era previsible, así como la humillación y presiones a las que Tsipras fue sometido en las reuniones después que el “director de orquesta” del Eurogrupo, el ministro alemán Schauble, exigiera para continuar las “negociaciones” que el ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, fuese sustituido (5).

Uno a uno los velos que protegían de los ojos europeos la fea desnudez de la UE fueron cayendo en esa “negociación” en la que Grecia fue obligada a capitular bajo la amenaza de ser expulsada de la zona euro, y el primer velo en caer fue el de que todos los países son iguales y se negocia en respeto: “nos pusieron un cuchillo en la garganta”, dijo Alexis Tsipras, mientras que Varoufakis dijo que “negoció con una pistola” en la sien. Para que Tsipras aceptara “rendir la soberanía” de su país –dijeron “regocijadamente los funcionarios de la UE, fue sometido a un mental waterboarding” (una asfixia mental), reporta el diario Irish Time (nota 1).

Otro de los velos que cayó es la respuesta que Varoufakis recibió cuando pidió que el Eurogrupo le dijera cuál era la base legal de la amenaza de expulsión de Grecia de la UE, que había recibido un poco antes. Varoufakis, en entrevista con NewStatesman (ver nota 5) dijo que no tuvo una respuesta porque los expertos de la UE le dijeron que el Eurogrupo no tiene existencia legal, puede decir y hacer lo que se le dé la gana y no quedan rastros porque no conserva las minutas de las discusiones.

Tsipras, o sea el gobierno de Syriza amparado en un referendo bien rotundo, había osado pedir cambios sensatos a ese fundamentalismo neoliberal de la UE: reducir las políticas de austeridad y renegociar parte de la deuda externa que justifica tales políticas para aliviar el fardo de desempleo y pobreza aguda que está aplastando al pueblo griego, y poder tener desarrollo económico para pagar las deudas.

En artículos anteriores decíamos (6) que con ese pedido, Grecia sería el catalizador que aceleraría la toma de decisiones y profundizaría el sistema de “gobernanza” destinado a aplicar a rajatablas las políticas de la Troika y eliminar definitivamente cualquier vestigio de soberanía nacional y popular. Que Syriza y el referendo del 5 de julio pondrían al desnudo la verdadera y horrible naturaleza de la UE, y así sucedió.

Esto es ahora ampliamente reconocido y sujeto de análisis, comentarios y opiniones de los grandes diarios del mundo occidental, la imagen de la UE es ahora clara, precisa y aterrorizante, lo que de paso es bueno saber en Nuestra América a la hora del persistente retorno de iniciativas de ciertos países para celebrar acuerdos de libre comercio con la UE.

¿Por qué era importante desnudar a la UE? Porque la victoria humillante y típicamente imperial de la UE contra Grecia, pequeño pueblo en una región de muchos pueblos también aplastados por la austeridad del dogma neoliberal y la utopía monetaria del euro (que tanto se parece al patrón oro de triste memoria) demuestra de manera clara y precisa lo que ya muchos alertaban, que no hay ni habrá alternativas económicas, sociales y políticas favorables a las mayorías populares dentro de la UE en su formato actual, que fue cuidadosamente creado para ser lo que es, y no otra cosa, y que “el sueño europeo” se ha transformado en “la pesadilla europea”.

Las posibles consecuencias de las derrotas humillantes

Frente a la capitulación de Tsipras, las primeras reacciones fueron bastante decepcionantes y no faltaron quienes lo calificaron de traidor, como si hubiese tenido otra alternativa que salir al ruedo y torear. Pero no tardaron en surgir en los movimientos populares, sindicales y partidos políticos de muchos países europeos un fuerte sentimiento de repudio generalizado a las políticas de la UE, un llamado a la solidaridad con Syriza y el pueblo griego, a la resistencia y al combate contra las políticas de la UE.

Sobre la visión que el pueblo griego tiene ahora de la UE, Stathis Kouvelakis, de la Plataforma de Izquierda –uno de los componentes de Syriza-, dijo a Jacobin (7) que había recibido un mensaje de un camarada, diciendo que “era verdad que el gobierno de Syriza había logrado en hacer que la UE sea mucho más odiada por el pueblo griego que todo lo que (otras formaciones de la izquierda) habían podido lograr en 20 años de retorica contra la UE”.

En realidad Syriza, como la mayoría de las izquierdas en la UE que nacieron del “eurocomunismo” de los años 80, jugaban (ahora creo que hay que escribir ese verbo en tiempo pasado) a un “posible” cambio de la UE “realmente existente” por vía de negociaciones, presiones políticas y elecciones nacionales, para convertirla en una “Europa social” con economías capitalistas reguladas.

Por eso no figuraba, en el programa de Syriza, una salida del euro, y también porque el pueblo griego no favorecía esa opción ¿Han cambiado las opciones? Los próximos días y semanas nos lo dirán, aunque ese paso no es una simple declaración que pueda hacerse sin antes un largo, extenso y bien planificado preparativo.

¿Por qué? Por la simple razón de que la UE, vía los Tratados, la presión del Bundesbank y del BCE, de Alemania para decirlo más corto, y de las directivas de los burócratas para completar el control total, diseñó la creación del euro a partir de la monopolización de la emisión de moneda y de la política monetaria de los países miembros, o sea demoliendo todo lo que pudiera hacer posible un “retroceso” a las soberanías nacionales y populares. La imprenta que imprimía los Dracmas no existe más, como dijo Varoufakis.

Dicho en términos más militares, la UE bajo la dirección de la Alemania de Ángela Merkel, al aplastar al pequeño e inofensivo pueblo griego ganó una batalla que sembró dudas sobre la dirección la “guerra” y los medios utilizados para aplastar a Grecia. Dos aliados importantes de Berlín, Paris y Roma, están endeudados y políticamente asfixiados por las políticas de austeridad, y pueden verse sometidos a la “asfixia mental” del Eurogrupo. Al mismo tiempo Alemania creó más enemigos potenciales en otros pueblos europeos que también se pueden ver dentro de poco tiempo en la situación actual de Grecia ¿Qué es esto sino una “victoria pírrica”?.

Inversamente, la humillante derrota que en esta batalla sufrió Syriza por la ineludible tarea de buscar cómo aligerar el fardo de medidas de austeridad y comenzar a renegociar la impagable deuda, es quizás el catalizador del proceso de toma de consciencia popular y nacional que lleve a que el sufrido pueblo griego se decida a resistir mientras continua luchando por un retorno a la verdadera soberanía nacional y popular.

Por último, quizás valga la pena reproducir aquí algunos párrafos de lo que dos canadienses de la izquierda radical, Leo Panich y Sam Gindin, escriben desde Grecia y para la izquierda internacional, con el título “Tratando a Syriza de manera responsable”: a pesar de las caracterizaciones que en los últimos días algunos de la izquierda radical han hecho de Syriza, “los disciplinarios del neoliberalismo han dejado en claro que ellos creen que Syriza no era un típico partido socialdemócrata que pudiera confiarse se acomodaría con el neoliberalismo. En realidad, ellos ven claramente que Syriza es un partido de izquierda con el socialismo en sus genes, y uno que a pesar de todas las limitaciones de seguir perteneciendo a la UE, continuará desafiando el capitalismo europeo y global.

“El contenido exacto de lo acordado entre Syriza y la dirigencia de la UE será examinado en los próximos días, y la reacción del partido y de quienes lo apoyaron en el referendo será evaluada. Esperamos que Syriza pueda mantenerse unido en tanto que la más efectiva nueva formación política surgida en la izquierda europea en las décadas recientes. El papel responsable de la izquierda internacional es apoyar esto, mientras continua señalando las debilidades del partido en términos de capacidad para construir redes de solidaridad de manera a crear planes económicos alternativos a nivel local y regional, para que (los griegos) puedan trabajar en relaciones sociales transformadas. Esto es lo que realmente importa, y que será no menos crucial incluso con una salida del euro. El potencial de esto será abordado en el futuro. Dada nuestra propia debilidad en este sentido y mientras presenciamos cómo todo este drama se desenvuelve, llamamos a una considerable paciencia y modestia de parte de la izquierda internacional. (8) -

1.- http://www.irishtimes.com/opinion/tormenting-greece-is-about-sending-a-message-that-we-are-now-in-a-new-eu-1.2283593

2.- http://www.bloombergview.com/articles/2015-07-13/europe-owns-this-disaster

3.- http://www.bloombergview.com/articles/2015-07-13/greece-should-just-quit

4.- http://www.theglobeandmail.com/globe-debate/editorials/blame-berlin-why-the-greek-debt-deal-is-doomed-to-fail/article25489080/

5.- Extractos de lo que Yanis Varoufakis, el ministro de Finanzas de Grecia obligado a renunciar por el pedido del Eurogrupo, dijo a NewStatesman (http://www.newstatesman.com/world-affairs/2015/07/yanis-varoufakis-full-transcript-our-battle-save-greece): Pregunta: ¿Cuál es el mayor problema con la manera general del funcionamiento del Eurogrupo?

Varoufakis: (como ejemplo) hubo un momento cuando el Presidente del Eurogrupo decidió actuar contra nosotros y efectivamente silenciarnos, e hizo conocer que Grecia estaba esencialmente en la vía de salida de la eurozona… Hay una convención de que los comunicados deben (obtener) la unanimidad, y que el Presidente no puede convocar una reunión de la Zona Euro y excluir a un Estado miembro. Y él me dijo “Oh, no estoy seguro de eso”. Entonces pedí una opinión legal. Eso creó un poco de nerviosismo. Por unos 5 a 10 minutos la reunión se paró, con empleados y funcionarios hablándose unos a otros, por teléfono, y eventualmente un funcionario, algún experto legal, se dirigió a mí, y dijo las siguientes palabras, que “bueno, el Eurogrupo no existe en la ley (de la UE), no hay Tratado en el cual se haya convenido (la formación de) este grupo”. Entonces, lo que tenemos es un grupo no existente que tiene los mayores poderes para determinar las vidas de los europeos. No debe reportar a persona (u organismo alguno) porque legalmente no existe; no se levantan minutas; y todo es confidencial. Entonces ningún ciudadano podrá jamás saber lo que se dice en el interior (del Eurogrupo)… Esas son decisiones de casi vida o muerte, y ningún miembro tiene que responder a alguien.

NewStatesman: ¿Y este grupo está bajo el control de las actitudes de Alemania?

Varoufakis: Completa y absolutamente. No de las actitudes (sino) por el ministro de Finanzas de Alemania. Es como una muy bien acordada orquesta y él es el director. Todo sucede de manera acordada. Habrá momentos en que la orquesta está desacordada, pero él la reúne y la pone en acorde nuevamente.

NewStatesman: No hay un poder alternativo dentro del grupo ¿puede el (ministro) francés oponerse a ese poder?

Varoufakis: Solo el ministro de Hacienda (francés) hizo ruidos que fueron diferentes de la línea (bajada por) Alemania, pero esos ruidos fueron muy sutiles. Uno podía sentir que él debía utilizar un muy juicioso lenguaje, para no parecer que se oponía. Y en el análisis final, cuando el Doc Schäuble respondía y efectivamente determinaba la línea oficial, el ministro francés siempre se plegaba y aceptaba.

6.- El catalizador Griego http://www.alainet.org/es/active/80771 ; La lección de democracia del catalizador griego http://www.alainet.org/es/articulo/170722 ; El pueblo griego puso al desnudo la verdadera naturaleza de la UE http://www.alainet.org/es/articulo/170941

7.- https://www.jacobinmag.com/2015/07/tsipras-varoufakis-kouvelakis-syriza-euro-debt/

8. – Leo Panich y Sam Gindin: Treating SYRIZA Responsibly http://links.org.au/node/4507

Alberto Rabilotta es periodista argentino – canadiense
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Silencios ruidosos

Lun, 31/08/2015 - 06:00

Boaventura de Sousa SantosPúblico.es

Cuanto más autoritarias e injustas son las sociedades, más recurren al silencio y al silenciamiento para gestionar los conflictos sociales. Hay silencios coyunturales, derivados de las estrategias de las élites políticas nacionales y sus aliadas transnacionales, y silencios estructurales que ahogan la rabia o la desesperación de los individuos víctimas de la injusticia y la discriminación. He aquí un ejemplo de los primeros. Los portugueses (y los españoles) están siendo objeto de una gigantesca operación de silenciamiento del sufrimiento social para asegurar la continuidad de las políticas de austeridad en el próximo ciclo electoral. Los portugueses están siendo convencidos de que su situación no sólo es muy diferente a la de los griegos, sino que además evoluciona en sentido contrario. Ello debido al desempeño del gobierno y al espíritu de sacrificio de los portugueses. Los datos disponibles cuentan otra historia, pero por ahora son fácilmente descartables. Si bien es cierto que la recesión causada por la austeridad desde 2010 ha sido incomparablemente mayor en Grecia que en Portugal, no lo es menos que ambos países se han empobrecido y retrocedido más de una década, al tiempo que sus deudas (pública y privada) aumentaban extraordinariamente. A finales de 2014 la deuda externa (líquida) de Grecia correspondía al 132% del PIB, la de Portugal al 103%. Entre 2010 y 2015 la deuda externa (líquida) de Grecia aumentó 29 puntos porcentuales del PIB y la portuguesa 21,6. Y hay tener en cuenta, también, que ambos países se han visto afectados por el mismo círculo vicioso de la vulnerabilidad: condiciones preexistentes llevaron a intervenciones externas austeritarias que han agravado la vulnerabilidad. Por otro lado, la emigración de cuadros jóvenes altamente cualificados tiene una dimensión similar en ambos países. Desprovistos de muchos de sus mejores jóvenes y enfrentados a una deuda impagable, ambos países están condenados al subdesarrollo durante décadas. ¿Por qué entonces tanto ruido sobre el caso griego y tanto silencio de las principales fuerzas políticas nacionales y de las instituciones europeas sobre la preocupante realidad de la deuda portuguesa?

Tras las elecciones llegarán las malas noticias. Pero incluso estas serán estadísticas, es decir, abstractas, incapaces de romper el silencio estructural del sufrimiento individual o familiar, aunque este afecte a miles de individuos o familias. Echemos un vistazo a este caso reciente de una joven de clase media caída de manera abrupta en la pobreza: madre de dos hijas menores, ambas a su cargo,  parada sin recibir ningún tipo de prestación por desempleo o cualquier otro ingreso colateral. Solicita a la Seguridad Social (SS) la Renta Social de Inserción (RSI). Solicitud denegada. Razones: por un lado, con relación a una de las hijas, como los abuelos constituyeron una cuenta en la Caixa Geral de Depósitos, donde van depositando dinero que estará disponible cuando la niña sea mayor de edad, esto se considera un rendimiento disponible…, a pesar de que sólo estará disponible dentro de unos años. Por otro lado, en relación con la otra hija, se considera que la pensión por alimentación que recibe constituye un rendimiento de la madre…, a pesar de que por ley la pensión esté consignada a los gastos específicos de la hija.

Al igual que mucha gente corriente en su situación, esta madre no entiende el comportamiento de la SS y cree que, además de injusto, es ilógico. Sin embargo, por mayor que sea el desamparo en que se encuentra, su voz se ahogará contra el muro burocrático, hostil y persecutorio en que la SS se está convirtiendo. Su caso siempre será un caso individual y, por tanto, irrelevante, incluso aunque miles de casos similares afecten a miles de ciudadanos. El Estado burocrático, impersonal, no se deja impresionar por dramas personales, individuales. En tiempos de imposición de la austeridad a los ciudadanos más vulnerables, cualquier pretexto es bueno para abdicar de las responsabilidades del Estado, por ilógico e injusto que sea. El silenciamiento estructural del ciudadano herido en sus derechos deriva de la pertinencia del Estado para seguir proclamándose Estado de bienestar cuando subrepticiamente se convierte en Estado antisocial.

Traducción de Antoni Aguiló

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Qué está pasando en el Partido Laborista del Reino Unido

Dom, 30/08/2015 - 12:03

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo describe la rebelión de las bases del partido laborista frente a las políticas públicas socioliberales desarrolladas por la dirección de tal partido, iniciadas por Tony Blair que estableció la Tercera Vía y que se extendió ampliamente en muchos partidos socialdemócratas en la Europa Occidental, incluido en España.

Aunque usted, lector, no lo haya leído en la prensa o visto en las mayores cadenas de televisión u oído en las radios de mayor difusión, el hecho es que hoy estamos viendo unos cambios muy sustanciales de las izquierdas en varios países europeos, resultado de una protesta generalizada frente a las políticas que han caracterizado gran parte de los partidos de izquierda gobernantes en estos países, políticas que, en lo esencial, no fueron distintas de las que aplicaban las derechas gobernantes, presentándolas como las únicas posibles. Lo ocurrido con el PSOE en España es un claro ejemplo de lo que ha ido sucediendo en muchos partidos socialdemócratas europeos. La elección del nuevo candidato del PSOE para la presidencia del gobierno español, el sr. Pedro Sánchez, es un ejemplo del continuismo de las políticas neoliberales de tal partido. El nombramiento como su principal asesor económico, del sr. Julio Segura, el mismo que asesoró al candidato y más tarde Presidente Rodríguez Zapatero, en sus políticas de rebajas de impuestos (“bajar impuestos es ser de izquierdas”) y de reducción de gasto público social, es un indicador de esta continuidad. La justificación para el continuismo de estas políticas es que, además de ser las únicas posibles, el electorado no aprobaría ningunas otras. En realidad, su idea de modernizar el partido era, y continua siendo, centrarse, lo cual quiere decir moverse más y más a la derecha, con lo cual, este partido está dejando de ser un partido de izquierda.

Otro caso destacado ha sido el Partido Laborista británico que, en su transformación (con la Tercera Vía o Blairismo) al socialiberalismo, ha sido percibido más y más como un partido socioliberal, es decir, un partido liberal (en otras palabras, neoliberal), que ha sustituido el universalismo (es decir, la extensión de los derechos civiles y laborales a toda la población) con el asistencialismo, abandonando su compromiso con las medidas redistributivas. Ese cambio al Blairismo significó un enorme coste electoral, pues todas las elecciones consecutivas a su primera victoria electoral se tradujeron en unas pérdidas considerables del apoyo electoral (cuatro millones de votos en las votaciones siguientes), que no se manifestaron en una pérdida de las elecciones debido a un sistema electoral escasamente proporcional además de a unas pérdidas incluso mayores del partido conservador, consecuencia de sus luchas internas resultado de la rebelión de sus bases hacia la dirección no europea de sus dirigentes. Uno de los mayores mitos reproducidos en los mayores medios de información es que el Blairismo fue altamente popular, responsable de que fuera reelegido tres veces. Los datos, sin embargo, presentan lo contrario (ver mi artículo titulado “Tony Blair y el declive de la Tercera Vía” en la revista digital Sistema, 16.11.12, y publicado en mi blog www.vnavarro.org). La Tercera Vía, que no es ni más ni menos que la conversión de los partidos socialdemócratas al liberalismo, fue un desastre electoral, causa de que la mayoría de los partidos socialdemócratas hayan sido desplazados del gobierno hoy en la Unión Europea.

Frente a esta situación, había dos alternativas. Una era el declive de tales partidos, que ha ido ocurriendo no solo en España y en el Reino Unido, sino también en Francia, Alemania, Italia, Grecia y Portugal, entre otros. La otra alternativa era la rebelión de las bases de estos partidos, lo que está ocurriendo hoy en el Reino Unido. Estas bases están ya más que hartas del Blairismo y de sus sucesores, los hermanos Milliband, y ello explica la aparición de un candidato cuyas propuestas sean típicamente socialdemócratas, referidas por los Blairistas británicos y españoles como “socialdemócratas tradicionales” (que es la manera amable de decir anticuadas). El candidato Jeremy Corbyn, que ha sido una de las voces más críticas con la Tercera Vía, y que el aparato del Partido Laborista creía que era una voz irrelevante, meramente testimonial, sin tener la oportunidad de alcanzar el más mínimo apoyo popular para poder entrar en la liza electoral, se ha convertido en el candidato con mayor popularidad, muy por encima de los otros candidatos “más respetables”, “más modernos” y “más centristas” que están quedando muy por detrás. Lo que caracteriza al candidato Jeremy Corbyn es su ruptura radical con los recortes de gasto público social, con las privatizaciones y con las reformas laborales que han afectado muy negativamente el bienestar y los derechos laborales de la clase trabajadora, además de otros componentes de las clases populares. Es un candidato que ha dicho ¡Basta ya!, y que quiere recuperar el sentido de unas políticas claramente comprometidas con el bienestar de tales clases populares. Quiere anular las privatizaciones del transporte ferroviario (que fueron, y no hay otra manera de definirlo, un desastre) y nacionalizar sectores de la industria energética del país.

La movilización a su favor ha sido impresionante. El 15 de junio se presentó a las elecciones de Secretario General del Partido Laborista. El impacto fue casi inmediato. El número de militantes (expresión que casi había desaparecido de la cultura del partido laborista) aumentó exponencialmente. El 5 de julio consiguió el apoyo del mayor sindicato británico, UNITE, y el 15 de julio apareció en la primera encuesta de las elecciones al Secretario General, muy por delante de los candidatos que el establishment laborista (así como el estabilshment político-mediático británico) había considerado como los más respetables.

Como era de esperar, tal establishment entró en pánico. Y como ocurrió en España con la aparición de Podemos, la hostilidad de los medios alcanzó niveles hiperbólicos, nunca vista antes en la vida y cultura placenteras británica. Y lo que ocurrió es, como también sucedió en España, que tal hostilidad movilizó todavía más a la población hastiada con el establishment político-mediático, con lo cual la militancia del partido laborista ha crecido enormemente de manera que un tercio del total de la militancia de este partido se ha apuntado desde el 15 de junio. Una encuesta que intentó averiguar por qué este fenómeno estaba ocurriendo lo mostraba claramente. Tal encuesta (la YouGov Poll) señalaba que la gente está ansiosa y deseosa de tener a “dirigentes políticos que estén próximos y sean responsables de los problemas y preocupaciones de gente normal y corriente” y que no sean figuras aprobadas por el establishment político-mediático que identifican correctamente como responsable de sus males. Ninguno de los candidatos en el partido laborista aprobados y promovidos por los mayores medios británicos ha tenido ningún apoyo en estas encuestas. Y mientras, el candidato más desaprobado por estos medios es, con mucho, el más popular de todos los candidatos. Esta situación se va repitiendo en varios partidos socialdemócratas y/o progresistas, hecho que muestra el deseo de cambio de las bases de tales partidos, situación que, por desgracia, no ha ocurrido con el PSOE en España.

Artículo publicado en Público.es

vnavarro.org

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Esta Grecia es una ruina

Dom, 30/08/2015 - 08:00

Antonio Aramayona – ATTAC España

Vamos a ver si me aclaro. Rajoy dijo el otro día sobre Grecia que nos dejemos de populismos y que “lo único serio al final en la vida es ser serio”, lo cual no deja de ser simplemente otro mal chiste de los suyos. Centrémonos, pues, en lo esencial: sobre todo los estratos inferiores del pueblo heleno padecen hambre, incertidumbre diaria y precariedad sine die. Precisamente por ello, surgió el partido Syriza, que ganó las últimas elecciones generales sobre la base de oponerse a los dictados de la Troika y acabar con la política de “austeridad” (=recortes de derechos y libertades fundamentales, así como crecimiento imparable de la  brecha social entre ricos y pobres). Los principales acreedores (bancos alemanes y franceses, principalmente) se alarman e inician el goteo de propaganda sucia y subterránea contra el “populismo” y la irresponsabilidad de incumplir los acuerdos internacionales. El Gobierno de Rajoy no les va a la zaga: recuerda que ha prestado 26.000 millones de euros a Grecia, lo cual es verdad y a la vez una completa falsedad, porque lo único que España ha hecho es prestar un dinero a Grecia sin que llegue apenas un euro al pueblo griego, pues ha ido directamente a saldar deudas con el FMI, el BCE y la Banca europea y mundial. Pero el líder de Syriza, Tsipras, no reblo y mandó a negociar con los señores de la zona euro a su mano derecha en el ámbito económico, Varufakis, lo cual irrita y exaspera a los dirigentes políticos defensores de los intereses de la gran Banca y las grandes empresas europeas. A todo esto, España, como siempre más papista que el Papa, echa gasolina al fuego y se opone, según el presidente de la Comisión europea, Juncker, a una quita griega, dada la proximidad de elecciones en España. Como los señores de la zona euro advierten a Grecia de los riesgos que corre el país de no atenerse a las condiciones draconianas de un posible rescate, Tsipras convocó y ganó un referéndum por el que el pueblo griego, harto de tanto recorte y tanta depauperación sin salida, confirmaba su apoyo al programa de Tsiriza. Sin embargo, al parecer el referéndum apenas sirvió para otra cosa que para encrespar aún más los ánimos de los interlocutores europeos, no querer ver ni en pintura más a Varufakis y hablar noche y día solo con Tsipras, que finalmente concierta un “Memorando para el Entendimiento” para un tercer rescate griego con unas condiciones devastadoras para Grecia, ratificadas en y por el Parlamento griego, aunque con la oposición de una parte considerable de los diputados de su propio partido Tsiriza. Mi cortedad de mente no llega a entender por qué y para qué entonces ese referéndum griego, ese programa de Tsiriza y esas supuestas convicciones públicas anteriores de Tsipras. Y es que el mundo de la política tiene cosas que la razón no entiende (¿por ser quizá intrínsecamente ininteligibles?). No soy quien para condenar a nadie, incluido Tsipras, pero me pregunto si tan difícil es decir “señores, me voy por donde he venido, ya que lo que ustedes proponen repugna a mi conciencia ética y política”, en lugar de pasarse por el arco de triunfo la voluntad de su pueblo expresada en un cercano referéndum, aferrarse al cargo y declarar que todo ello se hace por el bien del pueblo o por el mal menor del pueblo.  Tsipras tenía que decidir entreaceptar el Acuerdo, enfrentarse a una probable quiebra del país o su salida de la eurozona. Eligió la esclavitud pero con seguro de vida en lugar de la libertad, pero a la intemperie y en la incertidumbre. Puede que Tsipras sea un hombre sensato y prudente, pero en mi opinión no tiene madera alguna de héroe. Total, que Grecia va a contar con 86.000 millones de euros para su tercer rescate, de los que al parecer ya ha recibido 26.000 millones, 10.000 millones de los cuales se destinan a la recapitalización de la banca, 13.000 para pagar vencimientos de deuda al FMI y al BCE y los 3.000 restantes a pensiones, poner tiritas en las heridas abiertas y demás zarandajas. En otras palabras, más deuda, más intereses de deuda, más dinero para la gran Banca y demás instituciones económicas internacionales y calderilla para el pueblo heleno. ¿Eso es todo? No, en absoluto. Suponiendo que Grecia tenga superávit presupuestario primario y del déficit primario (sin contar los pagos por intereses de la deuda) a partir de 2016, suponiendo también que el PIB griego tendrá una subida del 2,3% en 2017, se “desregulará” (¡menudo eufemismo!) el mercado del gas natural, 50.000 millones de euros se destinarán a la recapitalización de la banca y al pago de la deuda, se simplificará (=subirán) las tarifas del IVA, se bajará y se reformará las pensiones, se privatizará la red de energía eléctrica y otros servicios públicos básicos, se confeccionará otra reforma laboral más “liberalizadora”, se estará bajo la tutela de la UE hasta 2018, se renuncia a pedir cuentas a los banqueros y políticos anteriores griegos, se llevará a cabo una reforma fiscal a la carta de las grandes empresas y fortunas del país… En un interesante blog (Gurusblog) encontré el otro día un buen resumen de la ruina a la que está abocado el país heleno, haciendo un guiño al humorista Eugeni Jofra, conocido por los 80 y 90 como Eugenio: “Saben aquel que diu … hay un alemán, uno del FMI y un griego diseñando un rescate.. Y lo que diseñan es poner más deuda para repagar la deuda a la vez que reducen el crecimiento para hacer aún más impagable la deuda”. Publicado en eldiario.es aragón La utopía es posible
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Algo de filosofía política y de economía sobre la renta básica. Y la racionalidad (?) de algunas críticas

Dom, 30/08/2015 - 06:00

Jordi Arcarons / Daniel Raventós / Lluís TorrensSin Permiso

El debate público sobre la renta básica (RB) se ha incrementado notablemente a lo largo de 2014 y lo que llevamos de 2015. Y con esta revitalización de la RB, han (re)surgido propuestas o temas laterales como “trabajo garantizado”, “necesidad del pleno empleo”, “revitalización de las rentas mínimas de inserción” – y es especialmente chocante que se quieran revitalizar ahora las rentas mínimas de inserción que han mostrado abundantemente sus deficiencias y hay material acumulado al respecto (1)-, entre otros.

Con el incremento del debate público muchas personas han conocido por primera vez la propuesta de la RB. Se ha debatido (por estirar el significado de esta palabra) en algunas televisiones, y tertulianos atacados con pocas excepciones por diversos grados de carcamalismo se han lanzado con saña contra la propuesta. Tanto las derechas como las izquierdas se han visto en la necesidad de intervenir y de exponer su parecer sobre la RB.

También en Viento Sur (núm. 138, febrero 2015), Mikel de la Fuente escribía un artículo poco afortunado en el que no vamos a detenernos para poder dedicar algún espacio a cuestiones que consideramos más interesantes y porque ya fue cumplidamente respondido por Iñaki Uribarri en Sin Permiso (2).

Las mujeres quedarían recluidas en el hogar, se necesitaría una revolución para llevarla a cabo, significaría un ataque al Estado de bienestar, no se puede financiar…

La RB ha sido objeto de críticas de todo tipo tanto de personas provenientes de la derecha como de la izquierda políticas: la gente no trabajaría (asalariadamente), las mujeres quedarían recluidas en el hogar (sic), produciría un inmenso efecto llamada, acabaría con la iniciativa individual, se necesitaría una revolución para llevarla a cabo (¡resic!), significaría un ataque al Estado de bienestar (¡¡reresic!!)… Pero si alguna crítica ha sido especialmente recurrente ha sido que no es posible su financiación. Sobre las otras críticas citadas se ha escrito tanto en tantos idiomas que es innecesario volver a referirnos a alguna de ellas. Sobre la financiación, en cambio, no hay muchos materiales. Por esta razón vamos a intentar explicar lo que estamos haciendo los autores de estas líneas en un estudio que esperamos publicar en forma de libro, para exponer todos los detalles estadísticos y técnicos, pero que ya avanzamos en un artículo en Sin Permiso (3). Recordaremos tan solo algunos aspectos fundamentales de la investigación.

La base del estudio son casi 2.000.000 de declaraciones de IRPF, aportadas por el Instituto de Estudios Fiscales, del conjunto del Reino de España, excepto de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra por tener un régimen fiscal diferente al resto. No es necesario añadir que si hacemos esta excepción es para homogeneizar los datos y los cálculos. Al fin y al cabo es posible perfectamente realizar una propuesta de financiación también en ambas comunidades. En realidad ya hicimos uno para el caso de Guipúzcoa hace tres años al tener no una muestra sino la totalidad de las declaraciones de esta provincia vasca.

Esta muestra tiene las siguientes características:

1) Se trata de una muestra individualizada y estratificada de declaraciones del IRPF y de perceptores de rentas del trabajo por encima de 10.000 euros no declarantes identificados en las declaraciones 190 de las entidades retenedoras por trabajo del conjunto del Reino de España con las excepciones mencionadas, de forma que con los casi dos millones de registros que contiene permite elevar los resultados a los más de 19 millones de personas que efectuaron su declaración de IRPF en 2010 y a 2,7 millones de personas incluidas adicionalmente en el 190.

2) Contiene las principales variables y magnitudes que permiten una imputación prácticamente exhaustiva de los rendimientos económicos que deben declararse en el impuesto: trabajo, capital mobiliario, inmobiliario, actividades económicas, ganancias y pérdidas patrimoniales. Lo que permite obtener, por agregación, una correcta aproximación a la renta del declarante.

3) Permite identificar las características socio-familiares de los declarantes: edad, estado civil, descendientes y ascendientes; elevando a más de 34 millones de personas, la población analizada. (La otra parte de la población hasta llegar al total de habitantes es la comprendida, obviamente, por la población al margen del IRPF).

4) La referencia temporal es el año 2010, año de plena crisis económica.

Pretendíamos que en nuestra propuesta de financiación se cumplieran tres criterios que han sido respetados como más adelante se detallará:

1) Que la reforma se autofinanciase, lo que quiere decir que se respetaba la recaudación anterior y la reforma era neutra en este sentido. Más específicamente aún: la reforma debería incluir lo que ya se financia actualmente (sanidad, educación… y todas las demás partidas de gasto público) y además la RB que se propone.

2) Que su impacto distributivo resultase muy progresivo. Dicho de otra manera: que más del 50 por ciento de la población con menos ingresos ganase renta neta respecto a la situación actual. Es decir, que la mayoría de la población resultase beneficiada con la reforma en términos muy concretos: ganaba dinero.

3) Que los tipos impositivos reales o efectivos después de la reforma (es decir, una vez tenemos presente no solamente los nuevos tipos nominales, sino también el efecto de la RB) no fueran muy altos.

Las características de la RB que queríamos financiar eran las siguientes:

1) La cantidad de RB es igual o superior al umbral de la pobreza.

2) La RB no está sujeta a la imposición del IRPF.

3) La RB sustituye toda prestación pública monetaria de cantidad inferior. Dicho con otras palabras: quien recibe una prestación pública monetaria inferior a la RB gana la diferencia entre ambas. Ejemplo: quien recibe una pensión de 500, y si la RB es de 625, recibe 625. Gana 125.

4) En caso de ser superior a la RB, ésta debe ser complementada hasta su totalidad. Quien recibe una prestación pública monetaria superior a la RB deberá recibirá además de la misma la parte monetaria restante hasta la cantidad de prestación pública. Ejemplo: quien recibe una pensión de 900 euros, y si la RB es de 625, recibe 900 (625 + 275).

La cantidad de RB para los mayores de 18 años sería de 7.471 euros anuales (623 euros mensuales). Esta cantidad corresponde al umbral de la pobreza del Reino de España sin tener en cuenta Navarra y la CAV, en el año 2010, año del que se han obtenido todos los datos, es decir, en un año en que la crisis y las políticas económicas puestas en funcionamiento con el supuesto más que discutible de combatirla estaban en sus puntos culminantes. Para los menores de edad las cantidades que estamos contemplando es de un 20 o un 30% de la RB para los adultos. Un sistema de cálculo alternativo de la RB podría seguir el concepto de umbral de pobreza por hogar de la OCDE.

La financiación de una RB es perfectamente posible para el Reino de España

Los resultados principales de la reforma pueden ser resumidos de la siguiente manera:

La financiación de una RB de 7.471 euros anuales es perfectamente posible para todas las personas adultas que residen en el Reino de España. Un tipo único del 49%, junto a las reformas apuntadas, permite financiar la RB a 43,7 millones de personas. El tipo único despierta, como es normal, frecuentes reacciones adversas entre las personas de izquierdas interesadas en temas fiscales. Aclaremos, pues, este punto que algunos han aprovechado para hacer demagogia poco sutil. Un tipo único sin más es altamente regresivo. Evidente. Pero un tipo único combinado con una RB, no solamente es fiscalmente progresivo, sino altísimamente progresivo y, en todo caso, mucho más que el actual IRPF. Si la RB representa una parte porcentualmente importante de la totalidad de ingresos recibidos, el tipo efectivo se distancia mucho del nominal. Si, por el contrario, la RB representa solamente un porcentaje minúsculo de la totalidad de los ingresos percibidos, el tipo efectivo y el nominal serán parecidos. En el primer caso estamos hablando de población con niveles de renta globales muy bajos, en el segundo de muy altos. Así, por ejemplo, este 49% se convierte en un -209% (como más adelante se detalla) para la primera decila más pobre de declarantes: es decir, reciben más por RB de lo que deben pagar por IRPF. Aun así, nuestras simulaciones permiten introducir hasta tres tramos de imposición que mantengan la capacidad de financiación de la RB. Pero mientras la RB a tipo único reduce el coeficiente de Gini de los declarantes en 11,5 puntos porcentuales y lo sitúa a niveles nórdicos, la introducción de los tres tramos lo rebaja adicionalmente en menos de 1,5 puntos.

Para la financiación de esta RB, además de lo recaudado hasta ahora, es decir, sin tocar ni un euro de ninguna otra partida actual (sanidad y educación públicas no se tocarían, insisto para que quede meridianamente claro) excepto las prestaciones monetarias que fueran redundantes con la RB, el dinero provendría de la reforma mencionada del IRPF con un tipo único del 49% y el ahorro de las prestaciones monetarias públicas que serían suprimidas con la reforma propuesta.

La gran mayoría de la población declarante actual en el IRPF y no declarante saldría ganando respecto a la situación actual. Aproximadamente un 80% de la población. Solamente las decilas superiores, las más ricas, perdería con la reforma propuesta. Quien realmente ganaría más de forma proporcional sería quien no tiene nada absolutamente: 7.471 euros anuales de RB que no deberían pagar IRPF. Así que la reforma propuesta significa una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Es decir, lo contrario de lo que se ha producido a lo largo de las últimas décadas, especialmente en los últimos años.

Más concretamente: las cantidades transferidas de los perdedores ricos en el cómputo neto a los ganadores suman unos 34.000 millones de euros, menos de la mitad en términos de PIB de nuestro diferencial en ingresos fiscales con el promedio de la UE.

En esta propuesta de financiación no se ha contemplado la posibilidad de introducir nuevos impuestos o modificar los existentes, tampoco el gran fraude fiscal que realizan los ricos. Con un único objetivo: evitar la crítica fácil de que se estaba contando con dinero hipotético. No es que los autores de esta propuesta no seamos firmes partidarios de una lucha sin concesiones contra el gran fraude fiscal, pero lo que queremos demostrar es que incluso sin estos posibles y deseables refuerzos fiscales, la financiación de la RB es posible. No es necesario añadir por obvio que un éxito en la lucha contra el fraude comportaría muchas más posibilidades de aportar más fondos para la financiación de la RB y para reforzar servicios que deben ser incrementados como la sanidad y la educación públicas. Aún hay margen para ello y para reducir el déficit.

Veamos con ayuda de un cuadro más detalladamente quien gana y quien pierde con la financiación de la RB.

En el cuadro la población declarante está dividida por decilas, si bien en la decila más rica hemos introducido una subdivisión del 5% y del 2% más ricos. Solamente a efectos más ilustrativos y detallados.

La decila más pobre de declarantes, actualmente (lo que llamamos cuota ex -ante) tiene un tipo real del 0,15%, la segunda del 0,35%, etc. Como puede apreciarse, estas decilas tendrían con nuestra propuesta (cuota ex -post) unos tipos negativos del -209,2 y del -59,4%, respectivamente. ¿Por qué negativos? Porque serían perceptores netos, puesto que el signo negativo indica transferencia.

El actual IRPF es muy poco progresivo. Hay algunos datos contundentes. El índice de Gini antes del IRPF se sitúa en el 0,4114. Después de la declaración del IRPF solamente se reduce a 0,3664. Muy poca cosa. Con la propuesta de financiación de la RB que se propone, el citado índice bajaría hasta 0,2502. Es decir, se produciría una gran redistribución progresiva de la renta.

Críticas de alguna izquierda “moderna”, de un cierto feminismo y… de la extrema derecha económica de la escuela austríaca

Una discusión surgida con posterioridad al proyecto de financiación esbozado más arriba es la motivada porque, según algunos autores, esta propuesta “perjudica a las clases medias”. Esto es fácil e inmediato de responder: el problema es el IRPF tal como lo tenemos hoy en día y el tremendo fraude fiscal que constata este impuesto. Tomando como ciertos los datos que ofrece la muestra del Instituto de Estudios Fiscales resulta que pierden las dos decilas superiores, las dos decilas más ricas. Que un declarante cuyos rendimientos totales consignados en el IRPF superen los 42.000 euros forme parte del 10% de las personas declarantes más ricas y que una persona declarante que supere los 55.000 euros esté ya en el grupo del 5% más rico… es un problema no del modelo de financiación sino del enorme fraude fiscal que hacen las personas más ricas. Un problema al que tendrá que hacer frente no ya un proyecto de financiación de la RB, sino cualquier reforma fiscal que quiera hacerse en beneficio de la mayoría de la población no rica. Si nuestra propuesta de financiación hace perder a las dos decilas más ricas según los resultados actuales con el fraude mencionado, poca duda puede haber de que si las personas más ricas estuvieran bien detectadas por el IRPF, o existiera un verdadero impuesto sobre la riqueza o sobre sucesiones bien diseñado, la financiación sería más fácil, el tipo único sería más bajo y algunos sectores “medios” que ahora salen perdiendo en nuestro modelo con los datos vigentes, pasarían a formar parte de los ganadores. Todo eso es elemental. Y atención, algunas opiniones que consideran que nuestra propuesta “perjudica a las clases medias”, pretenden hacer sugerencias más “moderadas” y alejadas de la RB… con un resultado contrario al pretendido: las mencionadas “clases medias” resultan más perjudicadas. Si leemos el documento “Un plan de garantía de rentas” de Podemos, resulta que según nuestros cálculos (ellos no realizan cálculo alguno al respecto quizás por pudor) quien sale perjudicado es el 50% de la población, algo mucho menos interesante que nuestro 20% más rico. Es el problema de plantear su financiación mediante la modificación de ciertas desgravaciones y bonificaciones del actual IRPF… sin acompañarlas de una RB. Ellos sabrán lo que pretenden, pero lo que cuesta de entender es que se critique nuestra propuesta de financiación porque “perjudica a las clases medias”.

Claro que el documento “Un plan de garantía de rentas” es “radical” (luego volvemos sobre la palabrita) comparado con lo que propuso Podemos para las autonómicas: “El programa del cambio”. En la página 19 punto 6 (“plan de garantía de renta”) puede leerse hasta dónde se ha caído. Estamos calculando que en esta propuesta Podemos se queda más corto que la del partido del orden de recambio, Ciudadanos. Al menos para los que tienen trabajo asalariado. Algo francamente preocupante para Podemos y una muestra de hasta donde puede llevar la obsesión por no parecer “radical”.

Y a eso vamos. Hay quien ha considerado la RB una medida “radical”. Algunas personas de Podemos con las que hemos tenido ocasión de intercambiar opiniones a lo largo de los últimos meses así lo han expresado. ¿Radical? ¿Radical garantizar la existencia material de toda la población? Quien está realizando propuestas que se llevan a cabo y que merecen el calificativo de radicales son los gobiernos de muchos Estados: están destrozando las condiciones de vida y trabajo de la inmensa mayoría de la población para beneficio de una ínfima minoría rica. El 1% de la población tiene lo que el 99% necesita, en palabras de un libro de Stiglitz. ¡Eso sí que es radical! Pero ¿garantizar la existencia material a toda la población, radical? Nos comentan que hace poco más de un año, la RB era percibido entre muchos miembros de Podemos como algo de “sentido común”. Y, después de 13 ó 14 meses, la RB ¿ha dejado de ser una propuesta de “sentido común” para algunos dirigentes y se ha transformado en “radical”? ¡Qué raro!

Sobre el trabajo garantizado que propone Izquierda Unida, una propuesta de economistas por otra parte muy interesantes fundamentalmente de EEUU cuya economía no ha superado en los últimos 70 años el 10% de desempleo (en el Reino de España en los últimos 37 años solamente ha bajado del 10% en tres años), poco hay que añadir a lo que decíamos en un artículo dedicado a comentar esta propuesta (4). Para resumir: se trata de una propuesta mucho menos efectiva que la RB. Y si quiere aproximarse en efectividad es mucho más cara. La RB es una propuesta inmediata para contrarrestar los efectos en las condiciones de vida y trabajo que está sufriendo la población no rica, el trabajo garantizado es algo mucho más a largo plazo. El trabajo garantizado tiene muchas deficiencias técnicas (si es con salario digno es tremendamente costosa; hicimos llegar a sus defensores los cálculos que nadie nos desmintió: a 10 euros brutos por hora, como inicialmente se proponía por algunos de sus defensores, el coste neto para el Estado era de 233.421.934.360 euros); sociales (si es con un salario menos que digno, 5 o 6 euros la hora, tiene más posibilidades de financiación, pero no es deseable), y filosófico-políticas (una concepción de la libertad muy pobre y una antropología filosófica descabelladamente mezquina: se debe trabajar y con una RB “la gente no haría nada” o “se dedicaría a actividades indeseables”…) o lo que es inaudito porque es contradictorio con las otras aseveraciones de los defensores del TG: la gente no querría hacer trabajos duros mal pagados (¡ojalá la RB sirviera para esto!). (5)

Mención menor merece quien ha dejado escrito que financiar una RB con un tipo único es una “propuesta liberal donde las haya”. Algo más arriba ya hemos especificado que un tipo único combinado con una RB exenta de IRPF es altísimamente progresivo. Repetimos: “si juntas el tipo único con una RB es mucho más progresivo que el actual IRPF en donde hay un mínimo que es cero y los tipos sobre los rendimientos del capital son inferiores. (…) RB + IRPF a tipo único de neoliberal, nada, si no que se lo pregunten a los neoliberales.” (6)

Curiosamente también hay quien ha dejado escrito que la RB no debe ser apoyada porque no acabaría, o no ayudaría a combatir o alguna variante con la “división sexual del trabajo”. A veces es difícil mantener la paciencia. Intentémoslo. La RB no está diseñada para hacer frente a todos y cada uno de los problemas que tengamos en la cabeza combatir. Por ejemplo, las fiestas mayores de los pueblos sirven para actividades como pasarlo bien, o beber más de la cuenta, o ingerir más alimentos de lo que una dieta sana aconseja, o ligar más que en otros momentos del año, o dar a conocer más el pueblo a gente de fuera del lugar… pero no para acabar con el desempleo, la división sexual del trabajo o la difteria. Otro ejemplo, el subsidio de desempleo sirve para que las personas que se han quedado sin trabajo remunerado puedan seguir disponiendo de unos ingresos durante un tiempo mientras buscan otra ocupación, pero no para acabar con la capacidad de las transnacionales para modificar las condiciones de existencia material de millones de personas, o para disfrutar de una educación de más calidad. Otro ejemplo, la sanidad pública (si se invierte lo necesario en ella) está diseñada para ofrecer a toda la población, independientemente de sus ingresos, asistencia sanitaria, pero no para acabar con la división sexual del trabajo, ni con los paraísos fiscales, ni con los programas de televisión basura. Otro ejemplo, las guarderías sirven, si son gratuitas y de calidad, para posibilitar a los padres, especialmente a las madres, la asistencia a determinados trabajos remunerados y pueden ser muy útiles para los propios niños y niñas, pero no sirven para mejorar la investigación científica básica, ni para disminuir la contaminación de la atmósfera, ni para cambiar determinados hábitos alimentarios. En breve, no se puede criticar a determinadas propuestas porque no acaban con todos los problemas sociales que alguien puede legítimamente pensar que deben combatirse. Con la RB ocurre lo mismo, hay problemas sociales para la que es muy eficaz, hay otros para los que no ha estado diseñada. Es muy poco interesante el deporte de “cargarse” la RB por problemas que no está diseñada para combatir. Hemos insistido en más de una ocasión que la RB no es una política económica. La RB formaría parte de una política económica en beneficio de la inmensa mayoría de la población no estrictamente rica, pero una política económica es algo mucho más amplio. Hay problemas sociales como la división sexual del trabajo, la indiferencia de gran parte de la población al conocimiento científico, la capacidad de algunos grandes poderes privados para imponer su concepción particular del bien al resto de la sociedad, la corrupción de los corruptos y de quienes los compran, la evasión y elusión fiscales… que deben ser tratados de forma específica. Con instrumentos adecuados.

Juan Ramón Rallo ofrece algunas críticas de nuestro proyecto de financiación diferentes. Estas críticas son una curiosidad intelectual porque están realizadas, a diferencias de las anteriores, desde la extrema derecha económica de la escuela austríaca. Básicamente su argumento se resume así: un aumento de los tipos impositivos no sólo son un robo (como todos los impuestos que no sirvan para financiar la policía, el ejército y algún servicio público básico más) sino que reduce la base imponible del impuesto y hace que la recaudación disminuya y lo sustenta en el comportamiento de la elasticidad de la base imponible del impuesto, que él considera muy sensible al aumento de los tipos impositivos.(7) Tampoco Rallo parece haber leído, o no le interesa hablar sobre ello, los artículos sobre la evidencia empírica de que en el Reino de España los incrementos de impuestos no es que tengan una baja elasticidad negativa sobre la actividad económica… es que dan una elasticidad positiva (más impuestos más PIB y por supuesto más recaudación). La explicación es que mayores impuestos sobre los más ricos permiten mayor gasto público (como la RB) y esto genera un impacto positivo sobre la actividad económica (de la que los ricos también se benefician) que genera mayores ingresos y compensan posibles desincentivos. En resumen, lo que desgraciadamente hemos experimentado, que las secuencias políticas de desfiscalización PSOE-PP-PSOE-PP (hasta llegar al último esperpento de esta semana de la “rebaja” del IRPF realizado por el ya moribundo gobierno del PP) nos han llevado a ser una economía low cost mucho menos bien parapetada para las crisis. Ya hemos dicho que en en nuestra simulación, nosotros ni siquiera tenemos en cuenta el efecto positivo sobre la actividad económica y por tanto sobre la recaudación fiscal que tendría nuestra RB, teniendo en cuenta que la propensión a consumir de los ganadores (el 80% más pobre de la población) es superior a la de los ricos. Así que un fuerte estado del bienestar, financiado con impuestos, con un sistema de rentas sociales no desincentivadoras del trabajo, como la RB, consigue tasas de actividad y empleo mucho más altas y por supuesto un grado de equidad y bienestar mucho más elevado, además de una economía más resiliente y adaptada a los cambios permanentes de un mundo global porque así lo está su ciudadanía, más formada y más libre gracias a una potente red de seguridad. Algo que Rallo no alcanza a comprender, pero que la realidad de los países nórdicos visualiza. (8)

Para finalizar, la RB no es solamente una medida contra la pobreza, es una propuesta que pretende ser parte integrante de una política económica diferente que quiere dotar de la existencia material imprescindible a la población para hacer posible la libertad efectiva de todos los miembros de la sociedad. Característica “subversiva” que ha captado perfectamente la derecha toda y por ello la ha considerado tan peligrosa cuando se ha discutido por dos veces en el parlamento central del Reino de España. Y esta característica de la RB, la de consistir en un buen medio para incrementar la libertad de la ciudadanía no rica, las rentas mínimas o las rentas garantizadas solamente la contemplan, y parcialmente, para una fracción de la población. Pondremos aunque solamente sea un ejemplo para hacer más evidente lo que queremos decir: el poder de negociación de la clase trabajadora se incrementaría. O dicho de otra manera, la principal herramienta de que dispone el capital para disciplinar a la clase obrera es la existencia de una población laboral excedente. Esta población excedente es en la actualidad de proporciones inmensas. Con una RB esta “principal herramienta”, este poder disciplinador, quedaría enormemente debilitada. No es poca cosa.

Notas:

(1) Pauline Domingo y Muriel Pucci: “Impact du non-recours sur l’efficacité du RSA”, Economie et Statistique, n. 467-468, 2014. Accesible en http://www.insee.fr/fr/ffc/docs_ffc/ES467E.pdf

(2)  Iñaki Uribarri: “La RB y la seguridad social”, Sin Permiso, 3-5-2015: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7958

(3) Jordi Arcarons et alii: “Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino de España: sí, se puede y es racional”, Sin Permiso, 7-12-2014: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7535

(4) Jordi Arcarons et alii: “¿Siete argumentos en contra de la RB? No exactamente”, Sin Permiso, 24-8-2014:   http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7244

(5) Daniel Raventós: “Un largo camino en la defensa racional de la Renta Básica”, Sin Permiso, 30-11-14: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7534

(6) Lluís Torrens: “Algunas confusiones sobre las propuestas de renta básica”, Sin Permiso, 28-6-2015:

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8105

(7) Jon Gruber and Emmanuel Saez: “The elasticity of taxable income: evidence and implications”, Journal of Public Economics 84 (2002): http://piketty.pse.ens.fr/files/GruberSaez2002.pdf

(8) Cuando dispongamos de algún tiempo para distraer, dedicaremos un artículo específico a esta y a otras críticas de Rallo contra la RB. Especialmente a los comentarios de tipo económico, los de filosofía política tienen poco interés.

(Este artículo es una versión notablemente modificada de la que se publicó en Viento Sur, n. 140)

Jordi Arcarons es catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro de la Red Renta Básica.
Daniel Raventós es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del Consejo Científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012).
Lluís Torrens es economista, profesor asociado de la Escuela Superior de Negocios Internacionales-Universitat Pompeu Fabra, gerente del Public-Private Sector Research Center del IESE. Colabora con iniciatives pel decreixement que impulsa un nuevo modelo económico sostenible y estacionario.

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Las lacras de la sociedad israelí

Sáb, 29/08/2015 - 12:00

Germán Gorraiz López – ATTAC Navarra-Nafarroa

La sociedad israelí del siglo XXI ( 80% de judíos frente a un 20% de población árabe), sería un crisol de razas, costumbres, lenguas y valores que tan sólo tendrían en común su origen judío y en la que se estaría produciendo un golpe de mano silencioso de una minoría ultra ortodoxa (los “haredim” que aunque tan sólo representan el 10% de su población serían un Estado dentro del Estado) para fagocitar todas las áreas sensibles del poder del Estado judío (Interior, Vivienda, el Mosad y los mandos del Tzáhal o Ejército judío) e intentar imponer la “Halajá” o ley judía a más del 40% de población que se declara laica, segmento de filiación europea , inmersa en la cultura y modo de vida occidentales y que desea ser regida por la ley civil como en las demás democracias formales occidentales, no siendo descartable la agudización de la fractura civil en los próximos años, preludio de una posterior deriva totalitaria de la actual democracia israelí que tendrá su culminación con la instauración en el Estado israelí de un régimen teocrático-militar, émulo del denostado régimen de los ayatolá iraníes.

La manipulación del miedo como dictadura invisible

El estadounidense Harold Lasswell (uno de los pioneros de la “mass comunicación research”), estudió después de la Primera Guerra Mundial las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas ( teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”), teoría plasmada en su libro “Técnicas de propaganda en la guerra mundial (1.927) y basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”.(defensa de la sacrosanta seguridad de Israel).

Por su parte,Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, en su libro “Cristalizando la opinión pública”, desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así,según sus palabras “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía ”, por lo que la propaganda del establishment sionista será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan, sirviéndose de la dictadura invisible del temor al Tercer Holocausto, proceda de Hamás, de Hezbolá o de Irán.

Sin embargo,la teórica política judío-alemana Hannah Arendt en su libro “Eichmann en Jerusalén”, subtitulado “Un informe sobre la banalidad del mal”, nos ayudó a comprender las razones de la renuncia del individuo a su capacidad crítica (libertad) al tiempo que nos alerta de la necesidad de estar siempre vigilante ante la previsible repetición de la “banalización de la maldad” por parte de los gobernantes de cualquier sistema político, incluida la sui-genéris democracia judía, pues según Maximiliano Korstanje “el miedo y no la banalidad del mal, hace que el hombre renuncie a su voluntad crítica pero es importante no perder de vista que en ese acto el sujeto sigue siendo éticamente responsable de su renuncia” .

Así, la sociedad israelí en su inmensa mayoría sería cómplice silenciosa y colaboradora necesaria en la implementación del sentimiento xenófobo contra la población árabe-israelí (según la encuesta sobre derechos civiles ”Association for Civil Rights in Israel Annual Report for 2007” publicada por el diario Haaretz ,“ el número de judíos que manifiestan sentimientos de odio hacia los árabes se ha doblado y el 50% de los judíos israelíes se opondrían ya a la igualdad de derechos de sus compatriotas árabes) y en el incremento del régimen de apartheid en los guetos palestinos de Cisjordania y Gaza en los que la población palestina estaría sometida al régimen jurídico-militar en lugar de depender del poder civil como la israelí, síndrome conocido como “la burbuja de Tel Aviv”. Asimismo, según aurora-israel.co.il, alrededor de mil israelíes oriundos de Etiopía bloquearon el acceso a Jerusalén y su principal arteria para denunciar la persistencia “de racismo y violencia hacia los israelíes etíopes” al grito de “Israel será como Baltimore” tras dos incidentes de manifiesta brutalidad policial contra jóvenes de esta comunidad. Más de 120.000 judíos etíopes fueron traídos a Israel, desde que los rabinos principales determinaron en 1973 que la comunidad tenía raíces bíblicas y aunque algunos judíos etíopes son actualmente diputados del Parlamento (Knéset) y oficiales en el ejército, las quejas por la discriminación en las escuelas y en los barrios son numerosas.

¿Hacia el final de la “revolución laica”?

Tras la firma de los pactos de gobierno con los partidos ultra ortodoxos Judaísmo Unido de la Torá y Shas, que dieron paso a un ejecutivo de fuerzas nacionalistas y religiosas, Netanyahu va a eliminar de un plumazo la “revolución laica” iniciada en la anterior legislatura por Yanir Lapid. Así, según el diario Yediot Aharonot, Netanyahu se ha comprometido a congelar una serie de reformas emprendidas por el anterior Ejecutivo sobre recortes económicos entre la comunidad ultra ortodoxa, modificar las reformas en las leyes de conversión y en la ley de enrolamiento universal, que por primera vez forzaba a cerca de 60.000 haredim (ultra ortodoxos) a entrar en el Ejército debido a la ola de protestas sociales de una clase media que se quejaba de los exagerados privilegios que éstos recibían a pesar de no contribuir “ ni a las arcas públicas ni al “peso” de la seguridad nacional”.

Ello conllevará según un fustrado Lapid en declaraciones al diario Yediot Aharonot que los ultra ortodoxos “podrán seguir sin reconocer al Estado de Israel, obtener miles de millones de los contribuyentes y vivir sin trabajar”, con lo que continuará la implementación de un régimen teocrático bajo el control del Gran Rabino ( a imitación del régimen de los ayatolá de Irán), en el que los ultraortodoxos serán la casta dominante a pesar de ser una minoría, aunque ya en la actualidad, serían una casta ociosa (6 de cada 10 no trabaja y se dedican al estudio del Torá) que gozaría de prebendas y privilegios, que tendría a la población laica como siervos para sufragar su manutención, sanidad y educación así como la defensa de las fronteras de Israel y que impondría sus leyes al 43% de población laica, de lo que sería paradigma el hecho de que el Estado israelí no permite el matrimonio civil. El declive del Estado de Bienestar en Israel afectaría pues únicamente a la población laica y urbana , por lo que en el 2011 unos 250.000 jóvenes iniciaron una protesta en Tel Aviv en el 2011 contra las políticas sociales de Netanyahu y en demanda de vivienda, planificación, políticas para el mercado laboral, salud y educación pública, debiendo recurrir Netanyahu de nuevo a la manipulación del miedo para obviar el colapso del Estado de Bienestar de Israel (secuestro del soldado Gilad Shalit). Además, en los últimos años estaríamos asistiendo a una cruzada silenciosa inoculada por las enseñanzas patógenas de ciertos rabinos ultraortodoxos israelíes contra la comunidad gay y lesbiana, de lo que sería paradigma el reciente ataque por parte de un judío ultraortodoxo contra la Marcha del Orgullo Gay en Jerusalén, atentado que mereció la reprobación del rabino ortodoxo Shmuel Herzfeld quien en una vigilia en Washington exigió a los judíos ortodoxos “que reflexionen sobre si la retórica de la comunidad ortodoxa contribuye a este tipo de violencia”.

Los colonos y el declive del Estado de Bienestar

Según el censo elaborado por el Ministerio de Interior israelí, cuando se suscribieron los Acuerdos de Oslo (1.993), unos 250.000 colonos poblaban los territorios ocupados mientras que en la actualidad serían más de 700.000 colonos que extenderían sus tentáculos por Cisjordania (140 asentamientos entre los que descollarían Hebrón y en especial el valle del Jordán que domina la mitad fértil de río y sería una verdadera avanzadilla para controlar la frontera de Jordania) además de Jerusalén Este y los Altos del Golán, aunado con la prevista culminación del Muro de Cisjordania que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este donde unas 60.000 casas palestinas podrían ser demolidas al carecer de permisos oficiales. Así, antes de las recientes elecciones, Netanyahu reafirmó “el derecho del pueblo judío a construir en Jerusalén”, (lo que se traduciría en la construcción de 1.000 nuevas viviendas en Jerusalén Este), pues según sus palabras “hasta los palestinos saben que esos lugares quedarán bajo la soberanía israelí bajo cualquier tipo de arreglo” .

Desde que en 1967 el Partido Laborista impulsó los asentamientos, el Estado israelí se habría gastado la friolera cifra de 7.500 millones € y según denuncia Maayan Geva, de B´Tselem, (Centro israelí de información sobre derechos humanos en los Territorios Ocupados) “dicha política ha consumido el presupuesto para educación, bienestar social e investigación no armamentística” y ha ayudado “a aumentar la pobreza, con casi un millón de personas por debajo del umbral mínimo, entre ellas, el 30% de la población infantil” por lo que no es de extrañar que con el azote de la crisis , desde 2007 se haya registrado un crecimiento anual de su población de entre el 5 y el 10%, (dos veces más rápido que en el conjunto nacional), forzando a amplios sectores de la juventud laica y urbana israelí a la disyuntiva de engrosar la lista de colonos teledirigidos por los haredim o emigrar a Occidente para escapar de la distopía teocrática del futuro Estado de Israel.

Dado que el 75% de los colonos son ultra ortodoxos (más de 500.000), en los últimos años se habría desarrollado en los territorios ocupados de Palestina una peligrosa simbiosis entre los líderes políticos de los colonos y los rabinos que han predicado durante décadas su oposición a cualquier compromiso territorial con los palestinos y han tratado de dar una justificación religiosa a la ilegal ocupación israelí de los territorios palestinos. Así, rabinos extremistas israelíes entrenarían a los colonos en escuelas ubicadas en los asentamientos construidos ilegalmente en Cisjordania y la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) para que cometan actos terroristas contra los palestinos de la ocupada Cisjordania (Ataques de Odio y Venganza), según ha informado los servicios de seguridad general de Inteligencia judío (Shabak) en un informe publicado en la página Web ‘Israelí Central Issues’ y cuyo penúltimo exponente sería el salvaje asesinato de un bebé palestino y su padre en la localidad de Duma cerca de Nablús que será llevado a la Corte Penal Internacional (CPI) por la ANP quien además considera al Gobierno israelí cómplice intelectual del atentado debido a “su política de construir en las colonias y defender a los colonos”.

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Renta Básica Universal, una medida económica con importantes inconvenientes

Sáb, 29/08/2015 - 08:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

Las críticas que suele recibir la Renta Básica (RB) –tanto desde la izquierda como de la derecha– suelen poner el foco en el ámbito financiero (no es posible o tiene muchos inconvenientes financiar un ingreso monetario para todo ciudadano y ciudadana) y en el ético (no es justo que alguien que no trabaje reciba una renta que al fin y al cabo proviene de alguien que sí trabaja). Sin embargo, muy pocas críticas se han centrado en los desequilibrios económicos que seguramente generaría la implementación de una RB en cualquier economía de orden capitalista. Es en esta última cuestión sobre la que girará el presente artículo, más que nada porque se parte de la consideración de que las críticas de carácter financiero no tienen ningún sustento científico y las de tipo ético carecen de sentido cuando uno constata que si la gente no trabaja es fundamentalmente porque no puede, no porque no quiera hacerlo.

Los defensores de la RB normalmente destacan dos grandes consecuencias económicas que tendría la aplicación de la medida: 1) Todo trabajador y toda trabajadora ganaría poder de negociación frente a su empleador o empleadora, al disponer siempre de un ingreso mínimo que le daría la suficiente libertad para poder rechazar cualquier puesto de trabajo indigno. 2) Al desvincular el trabajo del ingreso, se sientan las bases para una economía muy diferente a la capitalista, en la cual al mismo tiempo que la extrema explotación se elimina, las relaciones entre agentes económicos se transforman. Muchos han apuntado que ello podría ser el germen que acabe con el sistema económico capitalista.

No obstante, el primer punto es una burda simplificación que oculta los complejos cambios que produciría una RB en el poder de negociación de los trabajadores y trabajadoras, mientras que el segundo, siendo en esencia cierto, podría venir aparejado de importantes problemas que empeorarían más la situación en vez de mejorarla. Pasemos a argumentar estas afirmaciones.

Partamos de la premisa de que la RB se financiaría tal y como sugieren Arcarons, Domènech, Raventós y Torrens[1]: con una reforma fiscal del IRPF, tipo impositivo nominal único del 50% y una asignación mensual en concepto de RB de 625 euros. Si lo comparamos con la presión fiscal del IRPF vigente en 2015[2], nos encontramos con que a todos aquellos contribuyentes que ingresen menos de 1.700 euros brutos mensuales (unos 1.500 euros netos) se verían beneficiados por la implementación de la RB, mientras que aquellos que ingresen 1700 o más dinero se verían perjudicados (ver Tabla 1).

Es evidente que para aquellas personas que no ingresan absolutamente nada la RB tiene un efecto enormemente positivo: en vez de recibir 0 euros pasarían a recibir 625 euros cada mes. Además, puesto que estas personas no trabajan, no se produce ninguna alteración en el mercado laboral. En consecuencia, una RB para aquellos que no ingresan nada sólo depara efectos positivos.

Ahora bien, con las personas que reciben un salario o un ingreso por su trabajo no ocurre lo mismo. De momento ignoraremos los ingresos que no se deriven del trabajo (alquileres, dividendos, intereses, etc) y nos centraremos únicamente en los que emanan del trabajo (asalariados y autónomos, fundamentalmente). Como es obvio, al recibir un ingreso fijo independientemente de que se trabaje o no, uno podrá decidir si le merece la pena seguir trabajando o si, por el contrario, le es preferible abandonar ese empleo. Se trata de una decisión personal que tiene un carácter enormemente subjetivo: las situaciones en las que se encuentran los trabajadores y trabajadoras son enormemente diversas, amén de que las personas tienen preferencias muy diferentes entre sí, y lo que haría un individuo en concreto no tiene por qué ser lo mismo que lo que haría otro en la misma situación. Es decir, no tenemos forma humana de estimar con precisión qué harían estas personas una vez recibiesen la RB. Pero sí podemos hacernos una idea aproximada: cabe esperar que la decisión de abandonar o no el puesto de trabajo dependa de tres variables que están muy interrelacionadas: 1) la satisfacción personal que otorgue la realización de las actividades asociadas al empleo en cuestión, 2) el margen y predisposición que tenga el empleador de aumentar la remuneración con el objetivo de que el trabajador no abandone el empleo, y 3) cuánto dinero se perdería con la renuncia al puesto de trabajo.

Si la actividad es desagradable y/o sufrida, la persona en cuestión tendrá interés en abandonar el empleo a no ser que la remuneración se eleve tanto que compense llevarla a cabo a pesar de los inconvenientes. Pero, si tenemos en cuenta que la alternativa de no trabajar te garantiza un ingreso mínimo de 625 euros mensuales, y que además te otorga la posibilidad de dedicarte a cualquier otra cosa más agradable (ya sea estudiar, investigar, realizar actividades artísticas, buscar otro empleo, etc), ¿a partir de qué cuantía monetaria una persona aceptaría realizar una actividad que no le satisface y/o costosa? ¿Por cuánto dinero extra estaría la gente dispuesta a seguir en un empleo que te obliga a madrugar mucho, trabajar durante numerosas horas diarias, soportar condiciones adversas, realizar un esfuerzo físico y/o psicológico importante, y que no te depara apenas ninguna satisfacción? Es difícil adivinarlo, pero no parece descabellado pensar que prácticamente la única forma de compensar ese esfuerzo en la mayoría de los casos sería si se recibiese al menos el doble de 625: unos 1250 euros mensuales netos aproximadamente, lo cual le supondría al empleador pagar unos 1400 euros[1]. En este caso es probable que el trabajador aceptase seguir realizando el mismo trabajo que no le agrada. Esto no quiere decir que muchas personas continuarían con sus empleos a pesar de recibir menos dinero, ni que otras lo abandonarían incluso aunque cobraran más de esa cantidad, pero al menos nos sirve para hacernos una idea aproximada.

Pero… ¿Todos los empleadores pueden permitirse el lujo de elevar salarios hasta aproximadamente 1400 euros mensuales? Es evidente que no. Algunos sí podrán, especialmente los pertenecientes a grandes empresas, como por ejemplo las de telecomunicaciones (podrían pagar más a los teleoperadores, por ejemplo[2]) o las grandes superficies (en el caso de cajeros/as, reponedores, etc). Pero no ocurriría lo mismo con empresas y negocios más pequeños y menos rentables: establecimientos comerciales, hostelería, explotaciones agrícolas y ganaderas, personal doméstico, transporte, servicios profesionales, servicios de mantenimiento inmobiliario, etc.

Es de sobra conocido que, por ejemplo, hay autónomos y pequeños empresarios que realizan jornadas maratonianas (y que seguiremos considerando no agradables) en sus negocios para terminar ingresando menos de 1250 euros mensuales. ¿Qué pasaría con todos estos negocios si se implantara una RB de 625 euros al mes? No parece descabellado imaginar que muchísimos autónomos y asalariados dejarían de realizar sus actividades. No podemos perder de vista que la cantidad de trabajadores que ingresan menos de esa cantidad es muy importante: según la Encuesta de Estructura Salarial que realiza el Instituto Nacional de Estadística, el 44,36% de todos los asalariados ingresaron menos de 1266 euros mensuales en el año 2010. Si buena parte de estas personas decidiesen abandonar sus actividades, ello tendría consecuencias muy importantes, no sólo de forma directa sino también indirecta: esos negocios hoy día compran muchos productos y servicios a otras empresas (provisión de mercancías, contrato de servicios profesionales –fiscales, jurídicos…- etc), de forma que disminuirían también los ingresos y beneficios de todas esas empresas que tenían vínculos con los negocios que desaparecerían por el efecto de la RB, produciéndose así un efecto dominó que acabaría afectando a una buena parte de la estructura empresarial y productiva de la economía española. Se ofertarían menos bienes y servicios, y se produciría menos renta y riqueza. Una renta y riqueza que, por cierto, es el origen y la base que financia la RB, ya que el dinero de la RB proviene de los impuestos de las rentas de los que sí trabajan.

Pero hay más. Cuando la oferta de bienes y servicios disminuye (por el efecto recién mencionado) y la capacidad adquisitiva de la población no lo hace sino que incluso aumenta (por el efecto de la RB en las capas de menos recursos), se crean todas las condiciones para que se generen tensiones inflacionistas. Es decir, por la ley de la oferta y la demanda, más dinero -o el mismo- que antes dedicado a comprar menos productos y menos servicios que antes tiende a provocar que los vendedores de esos bienes y servicios se vean tentados a aumentar los precios para aprovecharse de esa nueva situación en la que tienen menos competidores. Y no sólo eso: puesto que la reducción en la oferta de esos bienes y servicios se produce únicamente en el territorio español, la única posibilidad de satisfacer toda la demanda será a través de mayores compras de productos extranjeros, lo cual tendría como consecuencia un aumento del déficit comercial y por lo tanto un incremento en el endeudamiento exterior de la economía española. En resumen: la aplicación de una RB provocaría muy probablemente un incremento en el ritmo de la inflación y en el –ya elevadísimo– endeudamiento exterior de la economía.

Ahora exploremos qué ocurriría con los puestos de trabajo que no son desagradables y que por lo tanto no serían rechazados por sus ocupantes. Con respecto a aquellos en los cuales la nueva remuneración debido a la RB sería inferior a la actual (a partir de los 1.700 euros brutos mensuales; es decir, los que saldrían perdiendo con una RB), cabe esperar que no ocurriría nada relevante, ya que el aumento en la presión fiscal no sería elevado (en vez de cobrar 1488 euros se pasaría a ingresar 1475; en vez de 2426 se pasaría a ingresar 2125; en vez de 5033, sería 4375, etc; ver Tabla 1). Es decir, nada muy diferente a lo que ha ocurrido en muchas ocasiones cuando se han aumentado los tipos del IRPF. En cambio, para aquellas personas que ingresan menos de 1.700 euros brutos mensuales la cosa cambia.

Imaginemos el caso en el que un trabajador o trabajadora, sin intención de abandonar su empleo (ya sea porque está satisfecho/a, o porque le repara perspectiva profesional, o porque no quiere dedicarse a otra cosa, etc), tenga un salario de 900 euros brutos mensuales. En la actualidad, su ingreso limpio sería de 900 euros, y con la RB pasaría a ingresar 1075 euros netos (175 euros más). En este caso, el empleador tendría incentivos a pagar menos por salario, ya que aunque le pagase 800 euros en vez de 900, el ingreso final del trabajador sería 1025 gracias a la RB, superior a los 900 que ingresaba antes, de forma que ganaría tanto el empleador como el empleado. Incluso podría bajarle el salario a 600 euros, pues la persona asalariada todavía seguiría recibiendo más dinero que en el caso de no haberse aplicado la RB: 925 euros. Lo mismo puede ocurrir para alguien que cobre más dinero, como 1.300 euros brutos mensuales, ya que aunque el empleador redujese el salario a 1.100, el trabajador acabaría recibiendo más de lo que ingresaba sin la aplicación de la RB (ver Tabla 1).

Es decir, en este tipo de situaciones en las cuales el empleado no tiene interés en abandonar el puesto de trabajo, se corre el riesgo de que los empresarios aprovechen la existencia de la RB para pagar menos por salarios. El dinero que recibe el trabajador ya no sólo sería pagado por el empresario, sino también por el sector público. La consecuencia que esto tendría es que el Estado estaría dando ayudas públicas a estas empresas a través de la RB. Y si bien es cierto que sería conveniente que algunas empresas recibiesen ayudas públicas, también es cierto que no ocurre lo mismo con todas. Las subvenciones públicas a empresas deberían darse de forma diferenciada, atendiendo a las particularidades de cada una, y no de forma descontrolada como ocurriría en estos casos debido a la RB. En resumen, en este tipo de situaciones no sólo el trabajador no ganaría poder de negociación frente a su empleador, sino que éste acabaría desembolsando menos dinero en concepto de salarios. Es decir, ocurriría precisamente lo contrario de lo que defienden los defensores de la RB.

Que no se le escape al lector que en estos casos los empleadores salen ganando. Y no sólo por el efecto de pagar menos salarios, sino también por el efecto de la RB en el supuesto de que ingresen menos de 1700 euros brutos.

En consecuencia, y teniendo en cuenta los dos efectos mencionados (abandono de los puestos de trabajo desagradables y/o de menor productividad, y ayudas públicas a determinadas empresas) tenemos como resultado final algo que seguramente no busca ningún defensor de la RB: las empresas que no pudiesen incrementar de forma suficiente los salarios desaparecerían (ni que decir tiene que mayoritariamente serían negocios de reducida dimensión) mientras que otras (de las cuales muchas seguramente sí podrían pagar más salarios) serían subvencionadas por el Estado. Perjuicio para algunas pequeñas empresas; ayudas para otras que quizás no las necesitan ni merecen. A lo que habría que sumar el negativo impacto macroeconómico sobre la estructura productiva que tendría la desaparición de muchos negocios: menor producción, efecto recesivo, tensiones inflacionistas, déficit comercial, endeudamiento externo, etc.

En efecto, tal y como prevén muchos defensores de la RB, la implementación de la medida cambiaría notablemente las relaciones de los agentes económicos. Pero lo que se ha querido poner de manifiesto aquí es que esos cambios tendrían más efectos perniciosos que beneficiosos sobre la estructura empresarial y productiva de la economía al generar importantes desequilibrios económicos. Porque es importante hacerlo notar: la RB se ajusta bastante bien para personas que no reciben ingresos pero muy mal para aquellos trabajadores y trabajadoras que se sitúan en el extremo inferior del mercado laboral al alterar directamente el conflicto capital-trabajo, que es el núcleo de cualquier economía capitalista.


[1] Es importante tener en cuenta que al supuesto de abandonar el puesto de trabajo y pasar a ingresar 625 euros mensuales hay que sumarle la jugosa posibilidad de tener ingresos extra y ocultos al fisco. Es decir, la economía sumergida se plantea como una alternativa muy atractiva cuando ya se parte con una renta suelo de 625 euros a la cual con sumarle unas cantidades no muy elevadas se logra ingresar un volumen de dinero considerable. Se fomentarían así las rentas del alquiler, servicios profesionales y personales de pequeña dimensión, contratos irregulares, etc, que no se declaran a Hacienda con el objetivo de no pagar impuestos. En consecuencia, la RB estaría estimulando el fraude fiscal.

 

[2] Aunque precisamente en este tipo de empleos, por sus características particulares, se pueden y suelen contratar a personas no residentes en el territorio español porque cobran menos, de forma que si la RB no llegara a estas personas (es de suponer que no), la totalidad de estos empleos serían absorbidos por trabajadores de otros países y por lo tanto los empleadores no aumentarían los salarios.

[1] Arcarons, J., Domènech, A., Raventós, D. y Torrens, L. (2014): “Un modelo de financiación de la Renta Básica para el conjunto del Reino de España: sí, se puede y es racional”, en Sinpermiso, disponible en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7535

[2] Suponiendo en todo momento que el o la contribuyente es soltero o soltera y sin cargas familiares para homogeneizar el cálculo.

 

Artículo publicado en  la Revista Viento Sur

Saque de Esquina

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¿Por qué las derechas continúan ganando a los dos lados del Ebro?

Mar, 04/08/2015 - 12:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Hoy el problema mayor que tiene España es el enorme deterioro del bienestar y calidad de vida de la población, especialmente acentuado entre las clases populares (constituidas por las clases medias y la clase trabajadora) de los distintos pueblos y naciones que constituyen España. Todos los indicadores de calidad de vida y bienestar muestran este gran deterioro, siendo el más llamativo el incremento muy notable de la tasa de suicidios, lo que refleja el enorme estrés al cual están sujetos millones de españoles.

Este deterioro se debe, en gran parte, a la aplicación de políticas públicas llevadas a cabo por los partidos gobernantes en España, incluyendo Catalunya, políticas impuestas bajo la presión y dominio de las instituciones europeas responsables de la gobernanza de la Eurozona (tales como el Consejo Europeo –claramente dominado por el gobierno alemán-, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo o BCE, además del Fondo Monetario Internacional o FMI).

Estas políticas, definidas como neoliberales, consisten en debilitar, por todos los medios posibles, a la clase trabajadora (el centro sociológico de las clases populares) mediante la imposición de leyes y reformas (que no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes) tales como las sucesivas reformas laborales, responsables del enorme deterioro del mercado de trabajo (con un descenso muy notable de los salarios y del número de asalariados, y un gran incremento de la precariedad), y los enormes recortes de derechos laborales y sociales, con un gran descenso del gasto público social que financia las transferencias sociales (como las pensiones) y los servicios públicos del Estado del Bienestar (como la sanidad, la educación, la vivienda social y los servicios sociales, entre otros), los cuales, como consecuencia, han visto deteriorada su accesibilidad y calidad. Toda la evidencia científica existente muestra que tales medidas neoliberales han contribuido a generar la Gran Recesión primero, y a retrasar la recuperación económica más tarde.

El dominio de las derechas

A la luz de estos hechos ampliamente documentados, parece sorprendente que los partidos gobernantes responsables de tanto dolor y sufrimiento continúen siendo partidos mayoritarios hoy, tanto en España como en Catalunya. En realidad, hoy los partidos conservadores, liberales y los socioliberales (que se autodefinen, estos últimos, como socialdemócratas) que llevan a cabo tales políticas han caído en picado en la mayoría de países de la Eurozona, excepto en España. ¿Por qué?

La respuesta es compleja. Pero una de ellas es que dichas fuerzas políticas, e incluso más importante, los intereses económicos y financieros que representan, controlan y dominan las mayores instituciones responsables de la generación y reproducción de valores, noticias e información, tales como los mayores medios de comunicación y persuasión. Tanto los grandes canales de televisión como los mayores rotativos tienen como objetivo persuadir a la ciudadanía de la bondad de las políticas que benefician a esos intereses. Hacer esta observación no quiere decir que no aparezcan voces críticas en tales medios, aunque estas son claramente minoritarias, de manera que su posible impacto es menor e insuficiente para afectar el territorio ideológico dominante que define la “sabiduría convencional” del país, la cual marca las fronteras de lo que es considerado respetable, aceptable y de sentido común, definiendo toda actitud crítica como radical, utópica, irrealizable, totalitaria o, últimamente, bolivariana. En el discurso dominante, incluso términos y conceptos necesarios para entender científicamente y definir la realidad que nos rodea (términos tales como clase social, o clase trabajadora, o lucha de clases) desaparecen completamente. Ni en España ni en Catalunya los dirigentes de izquierdas utilizan ninguno de estos términos, por miedo a aparecer como anticuados. Hago esta observación no como crítica a los dirigentes de izquierdas (pues tal narrativa facilita el ataque del adversario), sino como descripción de una realidad, realidad que, a su vez, tiene sus costes, pues la narrativa que domina y que emplea el término “clases medias” para definir a la clase trabajadora, es limitada para entender, por ejemplo, que el objetivo de tales políticas es precisamente conseguir el debilitamiento de la clase trabajadora. ¿Cómo se explica, si no, el gran decrecimiento de las rentas del trabajo a costa del enorme aumento de las rentas del capital como porcentaje de la renta total?

Los nacionalismos conservadores como elementos clave del mantenimiento del dominio de las derechas

El hecho de que el partido gobernante de la Generalitat de Catalunya, responsable de tales políticas, pudiera ganar el próximo 27 de septiembre las elecciones catalanas es porque, astutamente, ha desarrollado una lista electoral transversal, en la que la figura del Presidente Mas aparece diluida entre muchas otras figuras provenientes de la vida y cultura catalanas (lista que se presenta, erróneamente y sesgadamente, como representante de la nación catalana) llamando a la independencia, con una ruptura con el Estado español, al cual la derecha catalana atribuye la responsabilidad de la crisis social que está causando un enorme dolor a las clases populares en Catalunya. Un punto acordado en la preparación de esta lista por todos los que la han configurado, es que en caso de ganar, el gobierno Mas continuaría gobernando en Catalunya, reproduciendo el dominio político (claramente abusivo) que el partido dominante, con el apoyo del mayor partido independentista, ERC, tiene sobre la gran mayoría de medios de comunicación y persuasión en Catalunya. Lean la prensa en Catalunya y verán que el tema nacional lo absorbe todo, ocultando el auténtico drama social. Dicho abuso se justifica con el argumento de que las clases populares vivirán mejor bajo una Catalunya independiente, ignorando que es más que probable que esta estuviera gobernada por el mismo establishment político-mediático que ha controlado Catalunya desde la Transición. El Ministro de Economía sería probablemente el ultraliberal que quiere privatizarlo todo –desde las pensiones a la sanidad- y a quien la televisión pública TV3 define como el “economista de la casa”, siendo el economista más promocionado en los medios de Catalunya. Y como Ministro de Sanidad habría una persona de idéntica sensibilidad neoliberal que el actual Conseller de Salut, que había sido Presidente de la Patronal Hospitalaria Privada, y que ha dirigido los recortes de gasto público sanitario más fuertes de Europa, privatizando y desmantelando el Servicio Nacional Catalán según un proyecto predeterminado y definido en las declaraciones que hizo al poco de ser nombrado conseller, en las que alentaba a la población en Catalunya a cogerse un seguro privado.

Hoy, CDC, el partido liberal que ha estado gobernando durante el 80% del periodo de gobierno democrático desde la Transición, un partido manchado por la corrupción con quince de sus sedes embargadas, es probable que continúe gobernando durante muchos más años, aplicando las mismas políticas, y ello con la ayuda de un partido que se considera de izquierdas (ERC), que tenía que haber liderado la oposición y que, en lugar de eso, ha sido su mayor apoyo.

El nacionalismo españolista

Pero al otro lado del Ebro nos encontramos con una situación con muchos puntos en común, en la que otro partido conservador neoliberal puede continuar en el gobierno bajo el pretexto de salvar la patria “frente a rojos y separatistas” que amenazan la unidad de España, el mismo grito de batalla utilizado por los golpistas contra la democracia española el 18 de julio de 1936. Y aunque esta expresión aparece en su máximo esplendor en el partido heredero de aquellos que hicieron el golpe y controlaron más tarde el Estado dictatorial en España durante cuarenta años, también está presente en el otro partido mayoritario en el Estado español (con la excepción de “salvarlo frente a rojos”, empleando en su lugar términos como “radicales extremistas” o “bolivarianos”, aunque ahora más frecuentemente como syrizarianos).

Este nacionalismo españolista está enormemente extendido en la cultura política y mediática dominante en España y es el mayor obstáculo para la redefinición de España como un Estado plurinacional en el que las naciones puedan escoger su pertenencia a tal unidad por propia voluntad en lugar de a la fuerza, como impone la famosa Constitución Española, que atribuye al Ejército el garantizar la unidad de España. Y este dominio, también reflejado en sectores de las izquierdas, es el mayor obstáculo para resolver el problema nacional y también  el problema social de España. Ahora bien, tales nacionalismos no son equivalentes, pues es primordialmente el nacionalismo españolista el que genera el nacionalismo catalanista. El mayor promotor de votos independentistas en Catalunya es precisamente el Partido Popular. Como decía un tanto cínicamente la Consejera de Educación de la Generalitat de Catalunya, perteneciente al partido liberal, “nosotros generamos catalanistas y el PP nos produce los independentistas”. La actitud de hostilidad del partido gobernante, el PP, hacia la nación catalana explica, en parte, el crecimiento del independentismo en Catalunya.

La urgencia de redefinir España

De ahí la enorme importancia de que las izquierdas consideren la redefinición de España como un proyecto de una enorme urgencia, pues, de no resolverse, los temas nacionales siempre serán hegemónicos, y ocultarán la situación social. Y el hueso más duro de roer es el cambio de las izquierdas españolas, pues son clave para conseguir esta redefinición. De ahí lo enormemente positivo que es que los dos partidos mayoritarios de las izquierdas españolas –Podemos e IU- reconozcan el derecho a decidir de las distintas naciones que constituyen España, de manera que las tensiones territoriales se diluyan para que puedan aparecer en su versión original los autores de las crisis enormes que están ocurriendo, ocultadas bajo el tema nacional. Si se les sacan a Rajoy y a Mas las banderas detrás de las cuales se esconden, quedarán desnudos, pudiendo verles como lo que son, los responsables de las políticas públicas que han hecho tanto daño en este país. Adversarios en el conflicto de banderas, han sido aliados (aprobando leyes e imponiendo medidas) en las Cortes Españolas, causantes de la Gran Recesión y de su lenta e insuficiente recuperación.

Última aclaración. Quisiera acentuar que, con estas notas, no estoy indicando, como maliciosamente se interpretará por voces de los nacionalismos, y muy en particular del dominante en España (cuya mayor característica es definirse como no nacionalista), que todos los nacionalismos son iguales, o que los movimientos independentistas en Catalunya sean de derechas, o que todos estén instrumentalizados por el gobierno de derechas catalán. Repito que no estoy diciendo esto. Lo que digo y repito es que el gobierno Mas está utilizando el tema nacional para esconder el tema social. Para que ello no ocurra, habría que eliminar la sensación de opresión nacional que existe en los llamados “nacionalismos periféricos” y que responde a una realidad ocultada por el nacionalismo españolista.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

Publicado en Público.es

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La nueva gran transformación

Mar, 04/08/2015 - 08:00

Raúl ZibechiLa Jornada

Una de las pocas ventajas de las grandes crisis es que nos ayudan a descorrer el velo con el cual el sistema encubre y disimula sus modos de oprimir. En este sentido la crisis que vive Grecia puede ser fuente de aprendizajes. Para ello propongo dejarnos inspirar en el largo camino recorrido por Karl Polanyi al escribir La gran transformación. Para comprender el ascenso del nazismo y del fascismo se remontó a los orígenes del liberalismo económico, situados en la Inglaterra de David Ricardo.

El capitalismo de libre mercado, los mercados no regulados, desarticuló las relaciones sociales y destruyó comunidades sometiendo a los individuos, desgajados de sus pueblos, al hambre y la humillación. El cercamiento de los campos –inicio de este proceso– fue una revolución de los ricos contra los pobres, dice Polanyi. Luego de la Paz de Cien Años se produjo la desintegración de la economía mundial y el Estado liberal se vio remplazado en numerosos países por dictaduras totalitarias (La Piqueta, 1997, p. 62).

La transformación que estamos viviendo en las últimas décadas ha sido analizada como la hegemonía de la acumulación por desposesión (o despojo), como señala David Harvey en El nuevo imperialismo (Akal, 2004). Las raíces de este proceso, siguiendo los pasos de Immanuel Wallerstein y Giovanni Arrighi, hay que buscarlas en las luchas obreras de la década de 1960 (y de 1970 en América Latina), que desarticularon la disciplina fabril neutralizando el fordismo-taylorismo, una de las bases de los estados de bienestar. La clase dominante decidió pasar de la hegemonía de la acumulación por reproducción ampliada a la dominación mediante acumulación por saqueo.

Sin embargo, el concepto de acumulación por desposesión no se detiene en el tipo de Estado adecuado para esta etapa. El régimen político para imponer el robo/despojo no puede ser el mismo que en el periodo en el que se apostó a la integración de los trabajadores como ciudadanos. Este es, a mi modo ver, el núcleo de las enseñanzas de las crisis griega (y de las crisis en varios procesos latinoamericanos).

Estamos ante el fin de un periodo. Una nueva gran transformación sistémica, que incluye por lo menos tres cambios trascendentes, que deberían tener su correlato en el ajuste de las tácticas y estrategias de los movimientos antisistémicos.

El primero ya fue mencionado: el fin del estado de bienestar. Incluso en América Latina en la segunda posguerra asistimos a un relativo desarrollo industrial, la adjudicación de derechos a las clases trabajadoras y a su progresiva e incompleta inserción como ciudadanos. La desindustrialización y la financiarización de las economías, a caballo del Consenso de Washington, enterraron aquel desarrollismo.

La segunda transformación es el fin de la soberanía nacional. Las decisiones importantes, tanto las económicas como las políticas, pasaron a tomarse en ámbitos fuera del control de los estados nacionales. La reciente negociación entre el gobierno griego y el eurogrupo muestra claramente el fin de la soberanía. Es cierto que muchos gobernantes, de derecha e izquierda, naufragan entre la falta de escrúpulos y la falta de proyecto. Pero no es menos cierto que el margen de acción del Estado-nación es mínimo, si es que existe.

El tercero es el fin de las democracias, estrechamente ligado al fin de la soberanía nacional. De esto no se quiere hablar. Quizá porque son muchos los que viven de las migajas de los cargos públicos. Pero es uno de los núcleos de nuestros problemas. Cuando el uno por ciento tiene secuestrada la voluntad popular y el 62 por ciento es sometido al 1 por ciento; cuando esto sucede una y otra vez en uno y otro país, es porque algo no funciona. Y eso que no funciona se llama democracia.

Creer en la democracia, que no es sinónimo de ir a las elecciones, es un grave error estratégico. Porque creer en la democracia es desarmar nuestros poderes de clase (léase de trabajadores, mujeres pobres, indios, negros y mestizos, sectores populares y campesinos sin tierra, pobladores de periferias, en fin, todos los abajos). Porque sin esos poderes, los llamados derechos democráticos son papel mojado.

La democracia funciona desarmando nuestros poderes. Y aquí es necesario introducir varias consideraciones.

Una. Democracia no es lo opuesto a dictadura. Vivimos la dictadura del capital financiero, de pequeños grupos que nadie eligió (como la troika) e imponen políticas económicas contra las mayorías, entre otras cosas porque los que llegan al gobierno son comprados o amenazados de muerte, como bien nos recuerda Paul Craig Roberts: Es muy posible que los griegos sepan que no pueden declarar suspensión de pagos e irse, pues si lo hacen serán asesinados. Seguramente se los han dejado muy claro (http://goo.gl/rAoXbG). Sabe lo que dice, porque viene de allá arriba.

Dos. Desde que la burguesía aprendió a manejar el deseo y la voluntad de la población por medio del marketing, imponiendo el consumo de mercancías absurdas e innecesarias, la democracia está sometida a las técnicas de mercadeo. La voluntad popular nunca alcanza a expresarse en las instituciones estatales, en los términos y códigos que las clases populares emplean en sus espacios-tiempos, sino mediada y tamizada hasta ser neutralizada.

Tres. Los poderes de clase han sido codificados en derechos. No es lo mismo reunirse, publicar folletos o crear mutuales con base en las propias fuerzas y sorteando la represión, que dejar que los estados regulen y disciplinen esos modos de hacer por medio de subsidios. La represión es a menudo el primer paso para conseguir la legalización.

Ahora el problema es nuestro. Podemos seguir, como hasta ahora, poniendo todo en las elecciones, en las marchas y los actos, en las huelgas reguladas, y así. Nada de lo anterior es descartable por alguna razón de principios. El problema está en construir una estrategia centrada en esas herramientas, reguladas por los de arriba. Las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo, escribió la feminista negra Audre Lorde.

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