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¿Es España una democracia?

Dom, 24/07/2016 - 08:00

Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo critica el sesgo anti Unidos Podemos que aparece en los medios, liderados por El País, en la discusión y en el debate mediático sobre las distintas opciones que existen para la investidura.

A primera vista, esta pregunta podría parecer una provocación, pues es obvio que España tiene unas instituciones representativas y un sistema de elecciones que permite a la ciudadanía escoger a sus representantes, características indispensables para que un país pueda definirse como democrático. Pero se olvida que estas condiciones son necesarias pero no suficientes para que a un país se le pueda considerar democrático. Y no me estoy refiriendo solo a la escasa representatividad que tienen nuestros representantes (consecuencia de una ley electoral muy poco proporcional, diseñada originalmente por las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado durante la Transición, y cuyo objetivo –como varios historiadores han reconocido– era discriminar a la clase trabajadora, la mayor cantera de los votos a opciones de izquierda), sino a otro elemento clave, que es la pluralidad de los medios de información, sin la cual la población no goza de un derecho democrático: tener el derecho a estar informado, con acceso a distintos puntos de vista que le presenten y expliquen la realidad que la rodea. En ausencia de esta pluralidad ideológica que garantice tal derecho, no hay democracia posible, pues la información sobre la cual la población decide su voto está sesgada a favor de los intereses políticos y/o económicos y financieros de aquellos que controlan los medios de información (que son también medios de persuasión).

¿Es posible la democracia en ausencia de la pluralidad de los medios?

Se me dirá que en España hay diversidad de opiniones en los medios. La Razón y El País, por ejemplo, dan versiones diferentes de lo que ocurre en el país. Y de ahí se deriva que España sea un país democrático. Ahora bien, el problema que existe en esta percepción es que, en general, ambos rotativos informan dentro de un marco común, lo cual explica que, muy frecuentemente, den la misma versión de los hechos en aspectos muy importantes de la realidad que nos rodea, o adopten posturas comunes. Así, por ejemplo, los dos periódicos (y todos los otros grandes medios de comunicación) están transmitiendo mensajes (a través de sus editoriales, de los artículos de opinión que promueven, de sus encuestas que siempre concluyen con las opiniones que cada rotativo favorece, entre otras medidas) que contienen una gran hostilidad hacia Podemos y ahora hacia Unidos Podemos (también mostrada por la gran mayoría de los principales medios de información). Y tal sesgo anti izquierdas (que también se manifestó contra IU) aparece constantemente en diferentes formas.

Una de ellas es el continuo énfasis que las únicas alternativas que tiene el PSOE en este proceso de investidura son apoyar, bien por activa o bien por pasiva (absteniéndose), al Sr. Rajoy, o enfrentarse a unas terceras elecciones, que consideran que sería un paso enormemente negativo para la democracia española. Este mensaje es transmitido por tierra, mar y aire, las veinticuatro horas del día, por la gran mayoría de los medios de información. Sin embargo, esta imagen no es cierta, como tampoco era cierta la lectura de lo que se consideró posible después de las elecciones de diciembre del 2015, cuando también hubo consenso en que las únicas alternativas posibles en el proceso de investidura eran o investir a Pedro Sánchez (tras un pacto con Ciudadanos), o convocar elecciones, alternativa ya considerada en aquel momento.

Nunca se citó que había otras alternativas posibles. Como tampoco se señaló que hay otras alternativas posibles ahora. Tanto entonces como ahora había otras alternativas en las que las izquierdas hubieran sido las fuerzas mayoritarias en la alianza que hubiera podido investir a Pedro Sánchez como presidente del gobierno. Los datos lo muestran claramente. Sumando los 90 diputados del PSOE, los 69 de Podemos y los 2 de IU, más los 6 del PNV, da 167, un número mayor que la suma del PP, 123, más Ciudadanos, 40, que da 163. Los partidos nacionalistas se hubieran abstenido, pues es conocida su animadversión hacia el PP, y con ello el Sr. Sánchez hubiera podido ser investido. Pues bien, lo que es extraordinario es que esta alternativa nunca, repito, nunca, se debatió en los medios. En realidad, la población ni siquiera fue consciente de que existía. ¿Por qué?

Cómo lo mismo ocurre ahora

Un tanto igual aparece ahora, después de las elecciones del 26-J. Sumando los escaños del PSOE, 85, con los de Unidos Podemos, 71, más los del PNV, 5, los 9 de ERC y los 8 de CDC dan suficientes escaños para que Sánchez sea investido. ¿Cómo es que esta alternativa nunca se ha considerado o se ha discutido en los medios?

En ambos años, 2015 y 2016, los números salían. Y la pregunta que cualquier demócrata debería hacerse es: ¿por qué no fue ni siquiera presentada tal alternativa? La respuesta es fácil de ver. Porque, en ambos casos, las izquierdas hubieran podido gobernar. Y ello es precisamente lo que los intereses económicos y financieros que controlan los medios de información y persuasión no querían que ocurriera, pues se oponen a que Unidos Podemos y sus confluencias tengan alguna influencia en el gobierno liderado por el candidato investido. La explicación que han dado los medios por no haber ni siquiera informado de que existía tal alternativa es que el aparato del PSOE no quería considerarla, pues no querían colaborar con los partidos nacionalistas. Pero este argumento carece de credibilidad, pues el aliado del PSOE, el PSC en Catalunya, ha gobernado en el pasado con ERC (en el tripartito en Catalunya) y también ha contado con el apoyo de CDC en las Cortes Españolas. ¿Por qué ahora dice lo que dice, y no entonces, cuando gobernó y/o colaboró con ellos? ¿No cree el lector que presentar la razón por la cual tal aparato, el del PSOE, no quería considerar esta alternativa (cuando ha contado con la colaboración de loa partidos nacionalistas en periodos anteriores) era materia que merecía la atención de los medios? En su lugar, ignoraron la noticia y prefirieron informar, errónea y maliciosamente, que Podemos era responsable de que continuáramos siendo gobernados por Rajoy después de diciembre de 2015 y también ahora.

El sesgo derechista de los medios de información

Otro indicador de la falta de diversidad de los medios en España aparece también en el conflicto que existe sobre lo que es permisible o no en los medios que ha aparecido en el enfado de El País con La Sexta. El País, que ha alcanzado un nivel de derechización desconocido en su pasado (y que ha liderado la campaña de hostilidad mediática contra Podemos), ha criticado a La Sexta por invitar a dirigentes de Podemos a sus tertulias (en programas, por ejemplo, como La Sexta Noche y Al Rojo Vivo), presentando a este canal televisivo como la cadena que ha estado polarizando el debate político del país, promoviendo el “extremismo” de Podemos. Presenta así a La Sexta como un canal de las izquierdas extremistas (ver el editorial “Una gran impostura” en El País, 05.06.16), que está promoviendo en sus tertulias, como La Sexta Noche y Al Rojo Vivo, la visión extremista de Podemos. Esta acusación muestra un comportamiento profundamente antidemocrático. El País, que sistemáticamente excluye colaboraciones de autores de izquierdas (antes de IU, y ahora de Podemos y de Unidos Podemos), acusa a otro medio de permitir que tales voces aparezcan en sus tertulias en las que, por cierto, la mayoría de tertulianos son de derechas y donde los dos tertulianos que aparecen más tiempo en uno de ellos, La Sexta Noche, son dos voces de ultraderecha (Eduardo Inda y Francisco Marhuenda). Estos personajes aparecen muchísimas veces con mayor frecuencia que las voces de Podemos. Y tal acusación aparece incluso más absurda cuando uno puede ver que en las secciones económicas de tales programas la gran mayoría de economistas son de tendencia neoliberal o socioliberal, siendo el que aparece más habitualmente el Sr. José Carlos Díez, que es el economista que El País promueve con mayor frecuencia.

Ahora bien, para El País lo que es intolerable es que personas de Podemos aparezcan en tales programas. Deberían ser vetadas, según este periódico. Es interesante remarcar que el Sr. Antonio García Ferreras, director de Al Rojo Vivo, señaló que Podemos estaba vetado en muchos medios, incluyendo hasta recientemente La Sexta, añadiendo –en tono defensivo- que “ahora damos las mismas oportunidades a Podemos que a los demás”, alardeando, además, de que en su programa es donde se entrevista con mayor dureza a dirigentes de Podemos. Cualquier persona con sensibilidad democrática puede constatar la enorme agresividad de la gran mayoría de los medios hacia las izquierdas en este país, como se ha visto y continúa viéndose en el tratamiento mediático de Unidos Podemos (“Ferreras: ‘Antes había una orden de no entrevistar a Podemos’”, entrevista en Zeleb TV, 11.07.16).

Una última observación: respuesta a José Ignacio Torreblanca, jefe de opinión de El País

Cuando terminé de escribir el artículo, leí un artículo del Sr. José Ignacio Torreblanca, titulado “Derechización” (14.07.16), en el que, tras ridiculizar a las izquierdas insultando la inteligencia del lector (atribuyendo a la izquierda comentarios de gran vulgaridad, presentándolos como representativos, sin ni siquiera citar quién está diciendo lo que él les atribuye), desmerece la observación que han hecho no solo las izquierdas, sino amplias zonas de la población española, de que El País se ha estado derechizando, atribuyendo esta percepción a un tipo de paranoia que, por lo visto, afecta a gran parte del pueblo español. Probablemente, para “probar” lo infundado de tal observación, El País se sacará de la manga en un futuro próximo una encuesta que muestre como El País es un periódico percibido como ejemplar en su compromiso con la libertad de prensa y con la democracia.

Y para rematar su artículo en el que niega tal derechización, pregunta a sus críticos que le digan cuándo ha ocurrido tal derechización, asumiendo que no le pueden contestar, pues –según él- no ha habido tal derechización. Pues invito al Sr. Torreblanca, jefe de opinión de El País, a que mire el número de colaboradores de izquierdas que han tenido a lo largo de sus cuarenta años de existencia en las páginas de Opinión, y que compare el número de cuando Joaquín Estefanía era director y cuando el Sr. Caño lo es ahora. Este cálculo ha sido hecho por estudiantes de periodismo de la UPF y la diferencia es abrumadora. Un tanto igual ocurre con el tema nacional. El País ha liderado la defensa de la uninacionalidad de España, oponiéndose (con un tono agresivo) a la visión plurinacional de ésta, identificando a aquellas voces que piden tal plurinacionalidad como defensoras de la ruptura de España, en un estilo y contenido semejantes a los de la ideología franquista.

En realidad, muchas son las causas de esta indudable derechización, pero una de ellas es su creciente dependencia de las instituciones financieras como resultado de su enorme deuda. Su apoyo a los regímenes más derechistas de América Latina bajo la batuta del Sr. Vargas Llosa es uno de los indicadores de tal dependencia. Dicha derechización ha tenido un impacto en su calidad y credibilidad, algo de lo cual el Sr. Torreblanca no parece ser consciente. Es una lástima (para ejemplos de tal limitada credibilidad, ver mi artículo “Manipulaciones y mentiras en El País”, Público, 30.12.14).

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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El BCE reparte 470 millones de ayudas públicas a Telefónica, Iberdrola y Repsol

Dom, 24/07/2016 - 06:00

Eduardo Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

¿Sabías que le acabamos de dar entre todos 470 millones de euros a Telefónica, Iberdrola y Repsol? Muy poco eco está teniendo la nueva ayuda pública que han recibido (así como la que van a seguir recibiendo) las grandes empresas europeas, y entre ellas las españolas. Una cuantiosa ayuda en forma de dinero público cuyos riesgos están siendo y serán asumidos por todos nosotros, los contribuyentes europeos. Parece una broma de mal gusto, pero no lo es: en una época de profundo estancamiento económico, en el que los niveles de paro están tan elevados y la desigualdad social rompe nuevos récords, resulta que el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido dar ayudas a las grandes empresas europeas (que son precisamente quienes menos ayuda necesitan) mientras las familias, autónomos y pequeñas empresas (los agentes económicos más necesitados) observan con estupefacción cómo son excluidos de las ayudas y prácticamente ignorados por los poderes públicos europeos. Pero el colmo de los colmos es que estos colectivos golpeados por la crisis son precisamente quienes acaban pagando en parte las ayudas a las grandes empresas.

El pasado 8 de junio el BCE, en el marco de su programa de compra de activos, comenzó a crear dinero (de la nada, pues tiene esa competencia) para comprar bonos de empresas privadas. Esto es algo que ya llevaba haciendo con los bonos públicos y otros pocos activos privados desde el 9 de marzo de 2015 a razón de 60.000 millones de euros mensuales, cuya cantidad fue ampliada en abril de 2016 a 80.000 millones. Pero en esta ocasión la novedad ha sido que el organismo ha comenzado a comprar deliberadamente bonos de empresas privadas del ámbito productivo (y, por lo tanto, no financiero –salvo algunas excepciones–) que tengan un rating superior al bono basura respaldado por una agencia de calificación y cuyo vencimiento oscile entre los 6 meses y los 31 años. Estos requisitos han conllevado que sean las grandes empresas las principales beneficiarias de estas ayudas, puesto que las pequeñas y medianas empresas (especialmente las españolas) no suelen financiarse a través de bonos sino a través de créditos y porque, de hacerlo, no suelen tener un rating respaldado por una agencia de calificación.

Un bono sirve para obtener financiación: la empresa en cuestión crea un bono y pide cambiarlo por una cantidad de dinero. Si alguien decide comprar el bono, éste entregará el dinero correspondiente, y esperará a que pase el tiempo establecido para devolver el bono y recuperar su dinero más unos intereses (aunque también puede intercambiarse ese bono con otros agentes económicos antes de que se cumpla el plazo). En esencia es como un crédito, aunque las características de comercialización y su propia naturaleza sean diferentes.

¿Qué supone entonces todo esto? Pues que desde el 8 de junio a las grandes empresas productivas europeas les ha salido muchísimo más barato que antes obtener financiación. El BCE ofrece unos tipos de interés prácticamente irrisorios, más bajos de los que obtendrían sin esta ayuda pública. Pero es que hay más: ¡El BCE también compra bonos con tipos negativos! Lo que quiere decir que el BCE, por prestar dinero, pagará intereses en vez de cobrar. Un chollo absoluto para estas empresas y las propietarias de los bonos; una ayuda pública de dimensiones mastodónticas.

Desde el inicio de este programa hasta la actualidad, el BCE ha ejecutado 440 compras de bonos de empresas europeas por valor de 10.427 millones de euros (con un vencimiento medio de 5,8 años y un rating promedio de BBB+). El 29% de las compras han beneficiado a empresas alemanas, otro 21% a empresas francesas, un 13% italianas y un 9% españolas. El 29% de estas empresas privadas ofrecen servicios públicos (abastecimiento de agua, infraestructuras, etc), el 25% ofrecen productos de consumo, el 11% son del sector de comunicaciones, y el 7% del sector financiero. La mitad de todas las ayudas a empresas españolas (470 millones) las han recibido sólo tres corporaciones: Telefónica, Iberdrola y Repsol. Otras empresas españolas destacadas que se han visto beneficiadas por este movimiento han sido Gas Natural, Red Eléctrica, Enagás, Abertis, Mapfre y Redexis. Otras empresas no españolas destacadas son Siemens, Renault y Anheuser-Busch (la mayor cervecera del mundo). Como se puede ver, todas son empresas altamente necesitadas de ayudas públicas.

Además, la doble vara de medir de la Unión Europea con respecto a lo público y lo privado es espectacular: no financia directamente a los Estados y a las administraciones públicas (lo tiene prohibido por su artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea) alegando que los gobernantes pueden hacer un uso irresponsable del dinero, pero abre el grifo a mansalva para que las grandes empresas productivas se financien de la forma más barata posible. ¿Hemos de suponer entonces que los directivos de las empresas privadas son muy responsables con el dinero? No es eso lo que se desprende de diversos estudios de consultoras como KPMG, que cifran en un 5% del PIB mundial las cantidades que roban los directivos a sus propias empresas; esa corrupción 100% privada de la que nunca se habla.

Pero es que, en cualquier caso, ¿qué es esto de que el dinero público del BCE, cuyos riesgos al fin y al cabo recaen entre todos los contribuyentes europeos, se utilice única y exclusivamente para ayudar a las grandes empresas productivas? ¿Por qué no se ayuda también y sobre todo a las pymes, autónomos o incluso familias? ¿Cuándo nos han preguntado si queremos dar ayudas públicas a empresas tan colosales como Iberdrola o Siemens?

Preguntas indignantes que nos conducen siempre a la misma respuesta: ésta no es la Unión Europea de los pueblos, sino la Unión Europea del gran capital productivo y financiero, que antepone sus beneficios a las condiciones materiales de vida de la mayoría de su población.

Saque de Esquina

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Consecuencias estratégicas del intento de golpe en Turquía

Sáb, 23/07/2016 - 12:00

Sinan Ülgeneldiario.es

Todo derrocamiento de gobiernos electos por parte de los militares suele desatar un vendaval de análisis sobre la dirección futura del país afectado tras el quiebre de la institucionalidad democrática. Pero los golpes fallidos pueden ser igual de trascendentes. La intentona de elementos del ejército turco de derrocar al presidente Recep Tayyip Erdoğan incidirá profundamente en las relaciones de Turquía con el extranjero y su papel regional en el futuro. Particularmente afectada resultará la relación con Estados Unidos.

El intento de golpe preanuncia una nueva y difícil fase en la relación turco estadounidense, porque las autoridades turcas lo vincularon con Fethullah Gülen, un predicador islámico que aunque está radicado en las afueras de Filadelfia desde 1999, tiene una base de seguidores en Turquía.

A Gülen ya se lo había acusado de montar una estructura paraestatal, especialmente dentro de la policía, la justicia y el ejército. Más cerca en el tiempo, las autoridades turcas calificaron al movimiento gülenista de organización terrorista, rótulo que cobra un nuevo significado tras el golpe fallido. Pero a pesar de que cada vez hay más pruebas contra Gülen y sus seguidores, la impresión en Ankara es que EE.UU. sigue negándose a limitar las actividades de su red, que incluye numerosas escuelas y organizaciones civiles.

Esta red permite a los gülenistas recaudar fondos considerables, que según las autoridades sostienen operaciones ilícitas de sus afiliados en Turquía. Eso llevó a que la permanencia de Gülen en Pensilvania se haya vuelto no solo tema de conflicto en la relación bilateral, sino también fuente importante de creciente antiamericanismo en Turquía.

El golpe fallido no hará más que agravar esta tendencia. Superada la intentona, habrá cada vez más presión para que EE.UU. reconsidere su actitud permisiva hacia Gülen. El gobierno turco ya dio señales de que iniciará un pedido formal de extradición.

De modo que el intento de golpe hace más imperiosa la solución de esta importante disputa entre dos aliados dentro de la OTAN. La falta de acuerdo en estas nuevas circunstancias afectará a las posibilidades de cooperación en muchos niveles. Es indudable que estaría en riesgo la efectividad de la lucha conjunta contra Estado Islámico (ISIS), que depende en gran medida de ataques aéreos que salen de la base de Incirlik en el sur de Turquía. En un sentido más general, una fisura en esta relación bilateral clave puede debilitar la cohesión de la OTAN en su política hacia Rusia, ya que Turquía tratará de salirse del marco confrontacional trazado en la reciente cumbre de Varsovia de la Alianza.

Es probable que las consecuencias del fallido golpe también afecten la relación turco europea. En marzo, Turquía y la Unión Europea acordaron un ambicioso paquete de medidas para detener el flujo de refugiados a Europa. Pero aunque el arreglo fue exitoso, todavía es políticamente vulnerable. Para Turquía, el premio mayor era la promesa de la UE de eximir de visado a los ciudadanos turcos que viajen a países del Espacio Schengen, decisión que iba a hacerse efectiva en junio, pero fue pospuesta hasta octubre, por la negativa de Turquía a cumplir con unas pocas condiciones restantes.

El motivo principal del atasco de las negociaciones es la demanda europea de que Turquía modifique su legislación antiterrorista para adecuarla a las normas del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La Unión Europea busca garantizar que la legislación se aplique solamente a casos de terrorismo auténticos y evitar que se use como herramienta para restringir la libertad de expresión. Pero después del intento de golpe, es de prever que el gobierno turco no estará tan dispuesto a introducir dichas modificaciones.

En consecuencia, es probable que en octubre se produzca una crisis diplomática, cuando Turquía acuse a la UE de no honrar sus compromisos. Eso pondría en riesgo todo el paquete de políticas para los refugiados (por el cual Turquía sigue hospedando a más de 2,8 millones de refugiados sirios), lo que repercutirá en el flujo de solicitantes de asilo.

Por último, el golpe fallido restará a Turquía capacidad para contribuir a la seguridad regional. El ejército turco atravesará un doloroso proceso de purga de los elementos gülenistas que afectará inevitablemente la moral y la cohesión, en un momento en que las fuerzas armadas turcas tienen una actuación fundamental en el combate al separatismo kurdo y al terrorismo del ISIS, y en el fortalecimiento del control de las fronteras turcas, que ayudó a impedir la entrada de yihadistas extranjeros al territorio controlado por ISIS en Siria. En particular, el intento de golpe afectará la confianza mutua y dificultará la cooperación entre el ejército, la policía y los servicios de inteligencia.

Igual que los golpes exitosos, los fallidos pueden repercutir seriamente en las políticas de seguridad y asuntos externos de los países afectados. La intentona golpista en Turquía aumenta la probabilidad de que la relación con EE.UU. y Europa pronto pase por momentos cruciales.

Sinan Ülgen es Presidente del centro de estudios EDAM

Traducción: Esteban Flamini

Copyright: Project Syndicate, 2016.

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El Brexit como defensa del Estado de Bienestar

Sáb, 23/07/2016 - 08:00

Albino Prada – Comisión JUFFIGLO

Sin duda el terreno estaba muy abonado para que el Reino Unido adoptase una decisión que pocos esperaban: abandonar la UE. Su euroescepticismo ya se había concretado, más que nunca, en su negativa a abandonar la libra por el euro, lo que suponía entregarse a la lógica alemana en la gestión macroeconómica.

Esa negativa, con el paso del tiempo, dio sus buenos frutos: un crecimiento de la deuda pública inferior a la media de la eurozona a lo largo de la crisis, una tasa de paro muy inferior a la media europea e, incluso, un deterioro de la renta por habitante respecto a la media europea insignificante. Nada que ver con lo sucedido con un discípulo aventajado de la troika dentro de la eurozona como España: deuda y desempleo galopantes y notable retroceso en la riqueza relativa.

Digamos que esta experiencia previa de marcar distancias con la lógica de la construcción europea de Bruselas & Frankfurt les habría demostrado que no habían tomado una senda equivocada, si de lo que se trataba era de defender su bienestar social interno.

En paralelo nunca ocultaron que les interesaba –y les interesa- el pleno acceso al mercado interno de la UE, así como la libre circulación de capitales. Eso sí: aportando lo menos posible a los fondos europeos (con el conocido cheque británico) de cohesión social.

Con todo esto tan bien arreglado, ¿cómo entender una acelerada progresión social dispuesta a salir de la UE?. Sostendré en este breve análisis la hipótesis de que la razón de fondo ha sido el miedo: miedo a perder el bienestar social interno a causa de amenazas externas.

Amenazas focalizadas en dos riesgos. El riesgo a tener que aportar cada vez más fondos de cohesión a una UE que se ha ampliado hacia países más pobres del este de Europa, y el riesgo a la creciente entrada de ciudadanos de esos países que compitan con los trabajadores autóctonos, forzando un declive radical de las condiciones laborales y del Estado de Bienestar interno.

Entiéndase bien: temor, miedo a perderlo. Cosa bien distinta a la indignación por haberlo perdido. Pues mientras en España la desigualdad social (medida por las veces que los más ricos multiplican los ingresos de los menos ricos) alcanzó ya una rateo de 6,8, en el Reino Unido aún están en un 5,1 (justo la media de la UE). Miedo a perderlo, pues mientras aquí la tasa de paro se sitúa en el 22% allí están en el 5,3% (la mitad de la media de la UE). Nosotros ya los hemos perdido, ellos no tanto.

Sin duda el miedo a perder el Estado de Bienestar ha de ser mayor cuanto más potente sea aquél. ¿Cómo podemos cuantificar si dentro del Reino Unido la población tiene mucho que perder en ese sentido y así explicar una reacción de defensa como el Brexit?

Lo veremos de inmediato, aunque tenemos que tener presente que de ser así lo lógico será que en aquellas regiones del país donde mayor sea la mejora del bienestar social derivada de las políticas públicas internas (de los servicios educativos, sociales, sanitarios, prestaciones económicas) mayor cabría esperar que haya sido el apoyo al Brexit; pues se verían como perdedores potenciales en una creciente apertura europea que drenaría recursos para los pobres de fuera (del este y sur de Europa) o bien para inmigrantes que competirían con ellos en salarios directos e indirectos.

Y, al revés, aquellas regiones más ricas (por ejemplo Escocia o Londres) del país no tendrían tanto miedo ni a estas pérdidas, ni a la llegada de una mano de obra barata que no competiría con las élites profesionales bien cualificadas y pagadas (incluso podrían ser sus criados a buen precio).Más aún si además los recursos que ahora ceden a regiones inglesas más pobres los reorientan con ventaja hacia el exterior ganando así áreas de mercado y de negocios.

Los sectores sociales y territoriales más ricos verían en más UE (de la actual) muchas oportunidades y poco que perder, mientras las áreas del país menos ricas verían en más UE (de la actual) mucho que perder y poco que ganar.

Para cuantificar la intensidad relativa del Estado de Bienestar dentro de las 295 regiones de la UE28 (aquí nos centraremos en las del Reino Unido) manejaremos dos rankings. El que marca su posición en riqueza por habitante (PIBpc) según Eurostat (con datos para 2012) y el que define su posición en un índice de desarrollo social (IDS) de doce componentes que hemos definido y utilizado para el conjunto de los países del mundo[1] (ver aquí).

Dicho IDS lo integran una docena de variables que agrupamos en cuatro dimensiones: salud, educación, empleo y bienestar social. Todas ellas son variables que recogen aspectos sustantivos del desarrollo social. Dentro de salud la esperanza de vida al nacer, la tasa de mortalidad infantil, la mortalidad cardiovascular y los médicos por cien mil habitantes. En enseñanza se considera la población entre 25-64 que ha alcanzado al menos el nivel secundario y también la que ha alcanzado el nivel superior. En empleo se considera la tasa de empleo femenino y la tasa de paro juvenil. En la dimensión de bienestar la tasa de homicidios, de suicidios, la mortalidad en accidentes de tráfico y la tasa de riesgo de pobreza. Como se ve se trata de un amplio conjunto de indicadores que nadie discutirá que califican una buena calidad de vida.

Veamos dos ejemplos. Londres metropolitano con 85.500 euros de renta media por habitante se sitúa, nada menos, que en la primera posición de riqueza regional en la UE; sin embargo cuando evaluamos su posición en desarrollo y bienestar social desciende a la posición 33ª. Lo hace, en buena medida, porque parte de su riqueza son recursos que se transfieren para financiar los servicios públicos de otras áreas menos ricas del país.

En el otro extremo está Yorkshire que con alrededor de 20.000 euros de renta media ocupa la posición 211ª (de entre 295 regiones europeas) en términos de riqueza. Se trata de una región relativamente pobre sin embargo, cuando la evaluamos con el bienestar social que cuantifica su IDS, mejora hasta situarse en la posición 47ª. De manera que siendo la cuarta parte de rica (en media por habitante) que Londres, Yorkshire prácticamente iguala en bienestar social a la capital del Reino Unido. Asciende nada menos que 164 posiciones.

Conviene subrayar que en su conjunto las variaciones de las regiones en las que Eurostat divide el Reino Unido hacen de este país el Estado europeo en el que más ascienden por término medio, de medir su posición en el ranking de riqueza a hacerlo en un ranking de bienestar social. Esto queda claramente de manifiesto en el recuadro final que presentamos con las regiones europeas más virtuosas. Buena parte de ellas son regiones del Reino Unido, siendo más virtuosas cuanto mayor es la cifra que anotan en la tabla.

Pues bien, los resultados a escala regional del referéndum en el Reino Unido (ver aquí) sobre la permanencia o no en la UE, nos informan que en Londres el porcentaje de la población que votó por salir apenas llegó al 40% (siendo solo del 20% en el núcleo metropolitano), mientras que en Yorkshire se elevó hasta el 57%.El porcentaje de respaldo al Brexit no podría dejar más claro quién reacciona ante la amenaza de perder el bienestar social que disfruta, y quién confía en el capitalismo salvaje de la City para competir y ganar dentro de la UE.

Veamos un segundo ejemplo. El norte y este de Escocia son áreas relativamente ricas en el Reino Unido pues alcanzan una renta media de casi 44.000 euros, cifra que los sitúa nada menos que en la posición 11ª del conjunto de la UE. En bienestar social su nivel es muy semejante: posición 8ª.

En esta situación es razonable que no vean una amenaza a su bienestar social desde una UE que prima los mercados y se desentiende del bienestar social. Eso lo consideran blindado por su nivel de riqueza. Algo semejante sucede en Irlanda del Norte. Es por eso que la votación a favor de salir de la UE apenas alcanzó un 25% (en Irlanda un 44%).

Sin embargo en regiones de Gales que son mucho más pobres en PIBpc (en torno a la posición 200ª de la UE), pero en las que esa posición mejora mucho en desarrollo social (ascienden a la posición 60ª o 80ª), la votación a favor de salir de la UE ascendió al 52%. Aquí sí se percibe la amenaza a perder esa potente escalera social de bienestar.

No merece la pena extenderse en otros ejemplos. Lo que sí resulta esclarecedor es comprobar -en el recuadro final- como de entre todas las regiones europeas las que más y mejor transforman riqueza en bienestar social (es decir, donde más potente es el Estado de Bienestar a día de hoy) la abrumadora mayoría son regiones del Reino Unido en las que, no por casualidad, ganó el Brexit.

El miedo a perder esa situación de virtuoso bienestar habría prevalecido en esas regiones sobre aquellas optimistas –cuando no arrogantes- que confían en los grandes mercados de la UE para incrementar su riqueza.

Para hacernos una idea de lo que estamos diciendo bastesituar la posición de Galicia en ese ranking: ocupa la posición 185ª en riqueza, lo que la hace más rica que Gales, aunque en desarrollo social cae a la 214ª (retrocede casi treinta posiciones). Pero Gales, acabamos de verlo, asciende más de cien posiciones hasta la 80ª. Allí tienen mucho bienestar social que perder y reaccionan votando Brexit. Aquí habría mucho menos que perder.

Al hacerlo confían en que la redistribución interna de riqueza dentro del Reino Unido les siga garantizando una elevación del bienestar social, una elevación que les favorece y que ven en riesgo en la actual lógica de la UE.

De ser cierta esta hipótesis no estaríamos ante una disputa entre gente más mayor con miedo (que por eso quieren salir) y gente joven más optimistas (continuar en la UE), sino ante la canalización de una particular contestación social transversal y masiva frente a los riesgos del capitalismo salvaje y transnacional.

Lo paradójico del asunto es que un tal objetivo no sea liderado por una posición de izquierdas: ni dentro del país ni –menos aún- en el conjunto de la UE. Por una posición que vertebre un sistema europeo de bienestar social federal y mutualizado.

Porque ni el modelo social del amigo americano ni de los líderes de derechas que defendieron la salida tienen un plan para blindar ese bienestar social amenazado frente a la globalización neoliberal mundial que lo amenaza. Siendo esto cierto, no lo es menos que los votantes del Brexit aciertan al considerar que de una UE pilotada por la gran coalición alemana poco podían esperar para evitar tal desastre. Les es suficiente comprobar como en Grecia, Portugal o España el austericidio europeo corroe un bienestar social muy inferior al que ellos disfrutan.

Publicado en Tempos Novos

[1]Prada, A. e Sánchez, P. (2015) “Empirical Analysis of the Transformation of Economic Growth into Social Development at an International Level” revista Social Indicators Research

 

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Niza, una nueva ocasión para la demagogia

Sáb, 23/07/2016 - 06:00

Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

Hoy es Niza. Vidas rotas sobre el suelo de una ciudad maravillosa que celebraba como toda Francia aquel lejano triunfo de la libertad “contra la tiranía”. Los atentados terroristas han entrado en una rutina trágica. Por más controles que establezcan, no parece fácil evitar que un fanático -por el motivo que sea-  coja un simple cutter como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los aviones que se estamparon en Estados Unidos,  explosivos en numerosos lugares o un camión cargado de odio lanzado este 14 de Julio contra la Costa Azul.  El protocolo es el mismo. Balance de víctimas. Autoría. Un sinfín de declaraciones políticas y condolencias. “No hay españoles”, en nuestro caso. El circo de la visceralidad. Y repetir y repetir hasta la extenuación. Poco del cruce de intereses, de la hipocresía, de la demagogia y de cómo se saca provecho del dolor y el miedo de la población. Nada apenas sobre atajar con eficacia las causas. De establecer al menos cortafuegos útiles.

La práctica se altera un tanto cuando el atentado, con los mismos muertos y heridos, la misma tragedia, no obedece a un islamista radical. Entonces se desactiva en gran medida la atención y se atribuye invariablemente a un “perturbado” que va por libre. Cualquier origen remoto que pueda vincularse al fundamentalismo de este signo servirá para fijar la duda en certeza, sin embargo. Ha nacido la figura mediática del “lobo solitario por emulación”. En todo caso sigue el mismo rito: balance, declaraciones, llantos, miedo, repetición inagotable. Poca búsqueda de causas y soluciones racionales. Y, desde luego, el aumento de medidas represoras. Así leemos: Hollande prolonga el estado de excepción tres meses, España refuerza la frontera con Francia, el Gobierno convoca una reunión del Pacto antiyihadista (antes llamado antiterrorista).

En un mundo cada vez más desigual y arbitrario -que es factor esencial a valorar-, el integrismo yihadista se brinda como estandarte de esa ultraderecha que crece en Europa y más allá y que ha causado incontables víctimas en un pasado cada vez más cercano. Al menos de repetirse. Ya vuelven las declaraciones llamando a “repensar” la integración de los emigrantes, aunque se trate de personas nacidas en el propio país contra el que atentan. La excusa para los fines propios presta a ser utilizada. La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades que, en algunas bocas, no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular.

Aquel 11 de septiembre sí marcó un giro en la historia de nuestra civilización. Los 3.000 muertos de las Torres Gemelas, terribles, desgarradores, los vengó el gobierno estadounidense en una cifra similar de afganos civiles. Daños colaterales de la búsqueda de Bin Laden, infructuosa entonces. Afganos que vivían en la Edad Media, con una esperanza de vida de 46 años, y que en su precariedad no llegaron a ver ni la imagen de aquél por cuya causa se les castigaba. Así sucede siempre con las víctimas de primera y de segunda, igual de lamentables.

La deriva del mundo desde entonces no ha dado tregua. La seguridad –que jamás puede garantizarse por completo– se ha llevado por delante muchas libertades. Y no precisamente para evitar atentados. Ya nadie sensato duda –y menos tras el informe británico Chilcot – que aquella invasión ilegal de Irak, protagonizada por Bush, Blair, Aznar y Barroso (con un apéndice australiano) fue el arranque del hoy conocido como ISIS o Daesh. Las arbitrariedades que dieron lugar a las primaveras árabes encallarían en muchos de los países protagonistas pero sobre todo en Siria que vive desde entonces una cruenta guerra civil. Arrojando refugiados, por cierto, que nuestros gobernantes dejan ahogarse en el Mediterráneo sin mayor problema de conciencia o encierran en campos que tanto se parecen a los de concentración nazis, o intercambian por favores con el dudoso amigo turco.

Lobos solitarios o en manada, las causas son profundas y precisan soluciones. Olga Rodríguez, tantas veces testigo directo de los hechos, lo explicaba en este documentado artículo: Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quienes hacen la vista gorda. Y añadía:

Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país. Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más. Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen”.

La hipocresía occidental –nuestros actuales líderes al frente–, no solo festeja al régimen saudí como muestran numerosos registros gráficos, sino que le vende armas en cantidades récord. Así funciona esto. Luego lloran en público en la que llaman lucha contra el terror.

El papel del gobierno de Hollande en Francia todavía es más flagrante. Según contaba Íñigo Sáenz de Ugarte, cuando los atentados de París, en este otro artículo cuajado de claves:

“Hollande, el nuevo campeón de la lucha contra el terrorismo yihadista, viajó recientemente a Arabia Saudí para vender cazas militares por valor de 6.000 millones de euros, además de otros muchos contratos civiles. Si ISIS es el mal absoluto, parece que eso no impide hacer negocios con los arquitectos de ese mal en caso de obtener beneficios económicos”.

Las lágrimas por el dolor inmediato no deben empañar nuestra mirada para ver el origen de los males y los remedios posibles que no se emplean. Para desenmascarar tanto teatro y tanta ascua que se arrima a toda sardina que sirva para cocer sus guisos. Con qué desfachatez la encienden mientras se asombran de que la cerilla prenda fuego. Cómo van acotando a la ciudadanía para operar sobre ella. Cambien el foco si pueden, aunque no sea fácil. Entre los llantos reales y lógicos de los afectados o de la buena fe atemorizada, reparen en los hilos.

Despojados de sus caretas, los responsables aparecen como el eje del escenario en el que víctimas rotas por diferentes barbaries actúan de decorado y reclamo.

Publicado en eldiario.es

El Periscopio

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¿Existen reformas no reformistas?

Ven, 22/07/2016 - 12:00

Albino PradaComisión JUFFIGLO ATTAC España

Una oposición que quiera hacerse acreedora del capital de confianza social suficiente para llegar al Gobierno va a tener que pertrecharse de propuestas y de objetivos sociales movilizadores. Propuestas y objetivos sobre los que habrá que hacer mucha pedagogía social, reclamando que los ciudadanos los tomen en sus manos, que abandonen su muy cómoda delegación en técnicos y políticos.

Tal sería la hoja de ruta parlamentaria -y social- de una oposición que quiera ser alternativa al previsible continuismo del próximo Gobierno en su salida neoliberal a la crisis. Una salida que esconde, bajo la alfombra del crecimiento del PIB, tanto un endeudamiento público galopante (que corroe los servicios públicos y nos deja a los pies de los caballos de los mercados financieros) como un capitalismo salvaje que destruye las clases medias y las relaciones laborales.

Para escapar de esa ratonera se hace imprescindible articular un movimiento social que se oponga al vaciado fiscal del Estado y a su abducción por los mercados. Reforma fiscal y blindaje social de la función pública. Con una reforma del sector eléctrico, y de la energía que transforme los actuales oligopolios, abra una competencia que reduzca los precios y no asuma el actual déficit tarifario. Que en el sector de la vivienda asuma la dación en pago y no lo haga con cláusulas abusivas, o que ponga a la Sareb al servicio del alquiler social y no de la especulación.

Que en la enseñanza y la sanidad refuerce su gestión pública (clausurando las goteras privatizadoras) para un acceso igualitario y al servicio de los usuarios (y no de otros agentes). Que en el sector financiero reduzca la creciente concentración y potencie la actual presencia pública, evitando nuevos pelotazos a cuenta del presupuesto.

Que asuma un sistema de financiación de las pensiones que no dependa en exclusiva de las cotizaciones, favoreciendo el relevo de los ocupados que se jubilan por nuestros jóvenes parados. En compañía de un sistema de protección social (desempleo forzoso o pobreza) que en un país cada vez más rico (con menos ocupados permanentes) puede -y debe- garantizar una renta mínima o salario social.

Que frente al consumismo y la obsolescencia eduque para vivir mejor con menos. O que se plantee en serio una movilidad alternativa al automóvil y al camión despilfarrador.

Que entre distintos colectivos (nacionales o sociales) asuma y refuerce los valores de la dignidad, la fraternidad, la autonomía y la igualdad. Y que descargue el ejercicio de la democracia de limitaciones que la deforman (financiación, ley electoral, referendos).

Que subordine el euro, la UE y la globalización al progreso social. Que evite que la libertad de mercado cabalgue sobre un catastrófico dumping social y ambiental.

Toda una hoja de ruta para no persistir en reformas y parcheados de un sistema que nos llevó del capitalismo salvaje al colapso, útil para anticipar, ilusionar y ganar confianza en un futuro distinto.

Profesor de Economía de la Universidad de Vigo

Publicado en La Voz de Galicia

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TURQUIA / Erdogán: de presidente a sultán

Ven, 22/07/2016 - 08:00

Carlos Iaquinandi Castro  Redacción de SERPAL

El fallido golpe del ejército turco, ha permitido a Tayyip Erdogán consolidar su gobierno autocrático aplicando drásticas medidas de represión y control social.  Superadas las pruebas electorales del 2015, solo el ejército podía frenar la radicalización de su islamismo, y su deriva autoritaria. La improvisación de los alzados y su fracaso indican que bien puede haberse tratado de un “golpe inducido”. Días antes, circuló la versión de que esta semana se producirían ceses y cambios en los mandos militares. Ese pudo ser el detonante para que los sectores del ejército que estaban alarmados por las actitudes autoritarias de Erdogán y la transgresión de los principios laicos de la Constitución, decidieran anticiparse y actuar.

Se “olvidaron” de Erdogán

El alzamiento presenta fallos inexplicables. El más grave: iniciar el golpe sin haber primero detenido a Erdogán. Es ingenuo pretender su  derrocamiento sin ese trámite previo. Al anunciarse el alzamiento, el presidente se encontraba de vacaciones en un balneario en el sur del país. Unas horas después del golpe, se supo que volaba en el avión presidencial TK8456. Por el  localizador FlilgthRadar se pudo comprobar que el avión voló en círculos sobre el Mar de Mármara.  Erdogán pareció o simuló dudar entre  pedir asilo en otro país o intentar sofocar el golpe. Lo cierto es que sin arriesgarse, convocó por las redes a sus partidarios a que salieran a defenderle. Los imanes repitieron la consigna desde las mezquitas. Los manifestantes encontraron el respaldo de la policía y la gendarmería, dos cuerpos de seguridad reforzados por su gobierno en los últimos años. También de la Central de Inteligencia, que por una ley dictada en 2014, puso al organismo bajo la directa dependencia de Erdogán.

Los partidarios del presidente  ( más de 23 millones de votos en las elecciones generales de noviembre pasado, casi el 50% ) respondieron a su convocatoria al grito de “¡Alá es grande!”, formando cordones en torno a los vehículos militares e incluso atacando y golpeando a los soldados. La prédica desde las mezquitas, fue decisiva para lograr  la rápida movilización de cientos de personas hacia puntos clave en Ankara y Estambul. Entre los más activos, reaparecieron miembros del Partido del Movimiento Nacional  (MHP), movimiento de ultraderecha que en los años 60 y 70 actuaron bajo el nombre de “Lobos Grises” en acciones contra militantes de izquierda en la  “guerra sucia”. En este caso, dieron su apoyo a Erdogán.

Sin responsables visibles, y con graves fallos de coordinación, la intentona militar se desmoronó. Al comprobar Erdogán que su llamamiento había logrado frenar y desbaratar a los golpistas, decidió que su avión aterrizara en Estambul, donde lo esperaban sus partidarios.

“Es un regalo de Dios”

Erdogán había tenido dificultades para modificar la constitución y consolidar un poder aún más discrecional. Ahora, tras el fallido golpe, aprovechará para despejar ese camino. “Es un regalo de Dios para limpiar el ejército”, fueron sus palabras. Las medidas comenzaron a aplicarse de inmediato, con la detención de más de 3.000 militares, entre ellos jefes y oficiales de varias guarniciones. El ejército moderno fundado por Kemal Ataturk a comienzos del siglo XX , era el garante de los valores fundacionales de la república: nación, democracia y laicidad. Ese fue el papel que cumplió durante varias décadas. Ahora Erdogán intenta convertirlo en un ejército a la medida de su proyecto autocrático. Y se trata del segundo ejército de mayores dimensiones como miembro de la OTAN.

Una “limpieza” a fondo.

Con el transcurrir de las horas, las amenazas del presidente de aplicar “severos castigos” a los golpistas, se ha transformado en una masiva redada de opositores. Algunas fuentes indican que han sido detenidos o cesados más de 15.000 miembros de las fuerzas armadas y del Poder Judicial.  Un centenar de generales y almirantes fueron detenidos y otros altos jefes habrían salido del país. Ni siquiera la policía, organismo que permaneció leal al gobierno, se ha salvado de las “purgas”. Se estima que varios miles de sus miembros han sido cesados.  Entre los cientos de jueces cesados, figuran miembros del Tribunal Constitucional. Treinta gobernadores provinciales han sido suspendidos en sus cargos. En la reunión de cancilleres de la U. Europea en Bruselas se comentó que las listas de personas para ser cesadas y/o detenidas, estaba preparada antes del alzamiento militar. Otro indicio de que estamos ante un “golpe inducido” por el gobierno para anular toda oposición y establecer un régimen de férreo control del país.

¿ Pena de muerte ?

Activistas del gubernamental AKP ( Partido de la Justicia y el Desarrollo) han promovido en las manifestaciones de respaldo a Erdogán, el reclamo de que se reestablezca la pena de muerte en el país, abolida en el 2004 y que no se aplica desde 1984.  Erdogán se hizo cargo del pedido afirmando que “en una democracia no se pueden ignorar las peticiones del pueblo”. Los partidos de oposición que inicialmente respaldaron “el orden constitucional”, se ven ahora neutralizados por el desborde gubernamental, que con la excusa de purgar a los golpistas, en realidad ha recrudecido el control de los medios de comunicación y la persecución de quienes no comparten sus decisiones. La detención alcanza a los partidarios del clérigo  Fetulá Gülen, exiliado en Estados Unidos, y mentor del presidente cuando éste se apoyó en el islamismo para ganar apoyo social a comienzos del 2000. El movmiento de Gülen es moderado y defiende la colaboración entre las religiones. La relación entre ambos terminó en el 2013, cuando partidarios de Gülen denunciaron hechos de corrupción gubernamental.

Con ambición de poder y sin escrúpulos

Algunos analistas sugieren que Erdogán es un “individuo peligroso”, que no ha tenido escrúpulos para escalar posiciones. Mencionan la circunstancia de que su presunta licenciatura en Económicas en la Universidad de Mármara es más que dudosa. Durante unos años sus archivos estuvieron cerrados, y cuando fueron reabiertos, en sus registros no consta ninguna mención sobre Erdogán. Curiosamente, el presidente desplegó una gran habilidad para conseguir nada menos que 44 títulos de “Doctor Honoris Causa” en distintas universidades. La última por una universidad de Kampala, capital de Uganda. Pero más de la mitad de esos títulos honoríficos los obtuvo en universidades turcas.

Avances en el control social

En el 2014 Erdogán enfrentó unas fuertes protestas populares a raíz del proyecto de construir un gran centro comercial en el parque Gezi en Estambul.  Ese espacio verde y la próxima plaza Taskim fueron escenario de una sostenida resistencia pacífica, que finalizó con violentas represiones policiales.  Desde entonces, esos lugares tienen vigilancia permanente de policías de civil, que actúan ante el menor intento de realizar un acto público. Estas formas de control social se han ido extendiendo, a la vez que se dictaban normas para acotar las libertades de los ciudadanos. La mayoría de los medios de comunicación son controlados por el gobierno, y los periodistas que han intentado “investigar” sobre corrupción u otros delitos, han sido encarcelados.

El cierre de “Zaman”

En marzo pasado, el gobierno ordenó la ocupación policial del diario “Zaman” el de mayor tirada en el país, disgustado por su línea editorial. Varios periodistas fueron sacados a golpes de la redacción,  y el gobierno nombró un interventor. Al dia siguiente, el hasta entonces diario opositor se convirtió en partidario de Erdogán. Cabe destacar que el brutal atropello contra la libertad de expresión no mereció más que tímidas menciones de los gobernantes europeos y los medios de comunicación olvidaron pronto el suceso y la suerte corrida por los periodistas.  Pero no fue “Zaman” el primero ni seguramente será el último medio censurado. Otros diarios e incluso canales de TV han sufrido embates judiciales o cierres.

El caos en Oriente Medio

La creciente desestabilización de Oriente Medio que comenzó con la invasión de Irak en el 2003, producto de la trama mentirosa de Bush, Blair y la colaboración como “actor secundario” de JM Aznar, se extiende peligrosamente, y lo sucedido en Turquía añade un elemento muy inquietante. Estados Unidos y sus aliados, han intervenido en Irak, Afganistán, Libia, Siria, Palestina, Líbano y Yemen, entre otros países del área, movidos por sus intereses geopolíticos. Esas intervenciones han provocado decenas de miles de muertos, la destrucción de infraestructuras y en muchos casos los han convertido en estados inviables. Solamente en Siria, actúan militarmente en forma directa o a través del suministro de armas Estados Unidos, Francia, Alemania, Rusia, Turquía, Reino Unido, Arabia Saudita, Israel,  Bélgica, Holanda y Australia. La lista no es exhaustiva. La confrontación entre las fuerzas gubernamentales de Al Assad, y decenas de facciones rebeldes apoyadas por países extranjeros, facilitó la expansión desde Irak del territorio ocupado por el llamado “Estado Islámico”. Más de cinco años de guerra han provocado que casi la mitad de la población haya abandonado el país, uno de los éxodos de refugiados más importantes desde fines de la Segunda Guerra Mundial. El resto, permanece en situaciones muy difíciles, en zonas que son  bombardeadas o con carencias básicas en alimentos y atención sanitaria. Denuncias internacionales señalan que la participación turca en esa guerra, concentra sus esfuerzos militares en atacar al pueblo kurdo en la zona fronteriza siria. En el 2014, los tanques del ejército turco permanecieron sin intervenir contra el Ejército Islámico durante la batalla por la ciudad kurda de Kobane.

Lo que vendrá

Preocupa el comportamiento y la relación complaciente de los gobiernos europeos y el de Estados Unidos con Erdogán y su deriva autoritaria. Los 28 países de la Unión Europea han hecho en los últimos meses acuerdos vergonzosos con el gobierno de Erdogán. Uno de ellos es el relacionado con la retención de refugiados en su territorio. La U.E. otorgó 6.000 millones de euros a Turquía, a cambio de que no deje pasar a ningún refugiado más al Viejo Continente. Europa renunció a sus obligaciones de cumplir con los derechos de asilo y refugio a los que huyen de las guerras y el hambre, y aceptó el chantaje de Erdogán, “tercerizando” en Turquía sus propias responsabilidades.

También miró hacia otro lado cuando Erdogán ocupó policialmente el diario de mayor circulación y lo convirtió en “pro-gubernamental”.

Además el bloque de los países europeos y Estados Unidos han mostrado tolerancia con la salvaje represión del gobierno turco contra el pueblo kurdo en su propio territorio. También han ignorado el apoyo de Turquía a grupos islamistas radicales en la guerra en Siria.

No hay dudas de que Turquía es un país clave en la región estratégica más desestabilizada del planeta, donde se concentran conflictos irresueltos como el del pueblo palestino con la ocupación militar israelí,  la lucha por el control de zonas petroleras o de pasos estratégicos de navegación internacional. Y por supuesto, la guerra en Siria con múltiples actores, pero una sola víctima: su pueblo.

Pero… ¿hasta dónde puede la Unión Europea continuar ignorando la realidad y las sucesivas tragedias, abandonando los valores que sustentaron su nacimiento.?

No me refiero al Euro, sino a los derechos humanos, la democracia, la igualdad, las normas de asilo y refugio, la dignidad humana. Ninguno de estos valores son respetados por Erdogán. ¿ Tampoco por los gobiernos de la Unión Europea ?

De momento nada se interpone en el tránsito de Erdogán, de presidente a sultán de Turquía.

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Hoy, Roma sí paga a los traidores

Ven, 22/07/2016 - 06:00

Xavier Caño Tamayo – ATTAC Madrid

Viriato fue un caudillo lusitano que venció a las legiones de Roma en Iberia (lo que hoy es España y Portugal) una y otra vez hace más de dos mil años. Para acabar con Viriato, en 138 antes de Cristo, los jefes romanos sobornaron a tres lugartenientes del caudillo lusitano para que lo asesinaran. Lo apuñalaron mientras dormía y luego fueron al campamento romano a cobrar la recompensa por su crimen. Pero el cónsul Quinto Servilio se la negó, arguyendo que “Roma no paga a traidores”.

Pero sí los paga. Y bien, por cierto. En nuestros días. No Roma, precisamente, sino quien tiene el poder. Quien tiene el dinero.

Ésta es crónica breve de una desvergüenza impune en la Unión Europea. Los medios la llaman ‘puertas giratorias’. Los enjuagues oscuros y pasteleos de ida y vuelta entre cargos públicos, grandes empresas privadasy corporaciones. Es traición porque se olvida la lealtad debida al pueblo trabajador. La que han de tener sí o sí los mandatarios políticos con la ciudadanía que representan. ¿O acaso los intereses de las grandes empresas, corporaciones y sector financiero, que esos mandatarios maquinadores defienden con ardor en la Unión, son los de la gente común?

Ni en sueños.

He aquí un breve recuerdo de que Roma sí paga a los traidores. Por ejemplo, el ex-ministro de Economía, Rodrigo Rato (escándalos de Bankia aparte) fue nombrado consejero asesor de Telefónica para Europa y América Latina. El mismo Rato que privatizó Telefónica, por cierto. Y dos ex-presidentes del Gobierno (presuntamente de signo contrario), Felipe González (PSOE) y Aznar (PP), fueron fichados por grandes empresas tras dejar de ser presidentes. González por Gas Natural (empresa que había privatizado en los noventa) y Aznar como asesor externo de Endesa, empresa que casualmente acabó de privatizar. Casualidades con sinecuras anuales de seis cifras.

Luis Croissier, ministro de Industria, unió a finales de los ochenta todas las empresas públicas petroleras bajo la marca Repsol y preparó el camino para privatizarla. En 2007, fue nombrado consejero del Repsol privado. Pero más ex-ministros han sido consejeros o asesores de grandes empresas españolas. Abel Matutes (Banco Santander), Marcelino Oreja (FCC), Ana Palacio (HC Energía), Josep Piqué (Vueling), Eduardo Serra (Everios), Elena Salgado (Endesa), Jordi Sevilla (PwC), Javier Solana (Acciona)… Suma y sigue.

Y en la Unión Europea, tres cuartos de lo mismo. Hace poco, la siempre equívoca banca de inversión Goldman Sachs contrató al ex presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso, como consejero y presidente de su negocio internacional. Sven Giegold, ponente en el Parlamento Europeo del informe “Transparencia, rendición de cuentas e integridad en la UE “, ha denunciado que “las vergonzosas puertas giratorias entre política y negocios siembran muchas dudas sobre el gobierno de Europa. La contratación de Barroso perjudica la reputación de la Comisión Europea”. ¿Puertas giratorias? Más bien autopistas siempre abiertas. ¿Dudas? Certeza de al servicio de quien están los actuales mandatarios europeos. Por cierto, Barroso cobrará buena pasta de Goldman… y recibirá una pensión de 18.000 euros mensuales de la UE.

Pero en la vieja Europa hay más desertores de la lealtad pública, como recuerda Moha Gerehou. Empezaron en el ámbito público y pasaron al privado. O al revés. Todo sea por la pasta. El Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, antes fue alto ejecutivo de Goldman Sachs en Europa. La misma Goldman Sachs que maquilló y ocultó las cifras reales de la economía griega para que Grecia ingresara en la eurozona. Mario Monti, ex-primer ministro de Italia, es hoy asesor internacional de Goldman y con Draghi y otros, ‘asesoraron’ a Grecia cuando falseó sus cuentas para la UE. Romano Prodi, ex-primer ministro de Italia, presidió la Comisión Europea de 1999 a 2004 y también fue cargo importante en Goldman. Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, trabajó muchos años para esa banca. Y Otmar Issing, miembro del Bundesbank y del Consejo del Banco Central Europeo, es consejero internacional del repetido Goldman. Sin olvidar a Huw Pill quien, tras diez años en las oficinas del Banco Central Europeo, fichó por Goldman como economista jefe europeo… ¿Quién da más?

A esa caterva de mandatarios europeos, que tanto llevan ésta como aquella camiseta, ¿les sonarán las palabras ética, decencia? Habrá que fajarse para una larga lucha por otra Europa en la que no esté esa gente ni parecida. Porque otra Europa es posible.

¡Por razones!

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Capitalismo del desastre: la doctrina de choque que los tories se mueren por lanzar

Xov, 21/07/2016 - 12:00

Howard Hotsonsinpermiso

Uno de los aspectos más alarmantes del debate del Brexit es la rapidez con la que los conservadores lo han dejado atrás. A las pocas horas del resultado, apareció David Cameron en los escalones del 10 de Downing Street y describió esa escueta mayoría como un “resultado muy claro” proponiendo pasos irrevocables para ponerlo en movimiento. A los pocos días, su ministro de Economía, que había amenazado con unos presupuestos de castigo sólo semanas antes, se ceñía a la línea.
El referéndum se ganó de manera manifiesta sobre la base de la desinformación, coloca al Reino Unido en una situación extremadamente peligrosa y hay varios escenarios plausibles para evitarlo. Pero entre los candidatos a suceder a Cameron, hasta los antiguos partidarios de permanecer votan hoy por marcharse. “Brexit quiere decir Brexit”, declaró Theresa May al sumarse a la carrera el jueves pasado [30 de junio]. “No debe haber intentos de permanecer dentro de la UE, ni intentos de reingresar por la puerta de atrás, ni un segundo referéndum”. Toda la sangre vertida en la contienda por el liderazgo conservador enmascara un consenso subyacente: están todos decididos a bloquear cualquier salida del Brexit.

Dados los enormes peligros y el ánimo de la opinión pública en general, se trata de un hecho sorprendente que exige una explicación. Se puede encontrar una explicación extrapolando un patrón evidente en la privatización que se remonta a decenios atrás.
Cuando se privatizaron los ferrocarriles, el argumento a favor no consistía solamente en que la privatización ahorraría dinero, sino en que transformaría nuestra red por medio de un sistema de señalización de última generación como el mundo no había visto jamás. Los expertos declararon que no se podía hacer, pero el gobierno presionó para seguir delante de todos modos. Resultó que los expertos tenían razón. Pero el argumento superoptimista había servido a su propósito: los ferrocarriles estaban en manos privadas.

Cuando se privatizaron las finanzas universitarias después de 2010, la táctica utilizada fue la misma. Para que funcione el mercado de la educación superior, los consumidores necesitan medidas fiables de calidad en la enseñanza. Esas medidas, apuntaron los expertos repetidas veces, son imposibles por principio, y delegar podría dañar en realidad la calidad de la enseñanza distorsionando las prioridades institucionales. Pero el gobierno siguió presionando resuelto a seguir adelante, porque el verdadero objetivo no consistía en mejorar las universidades: consistía en proseguir el proceso de privatizarlas.

Algo semejante fue lo que se intentó aún más recientemente en la política escolar. El año pasado el Gobierno propuso obligar a todos los colegios de Inglaterra a abandonar las instancias de control local para ponerlas en manos de consorcios privados. Tampoco, una vez más, se ofrecieron pruebas, porque el ostensible objetivo – como siempre, elevar los niveles – era simplemente un contrapunto del objetivo subyacente: arrebatar el conjunto del sistema escolar a la supervisión pública y ponerlo en manos privadas.

Muchos creyeron que el colapso casi completo del sistema financiero global provocaría una reflexión totalizadora de los principios que subyacen al capitalismo. En cambio, lo que se ha hecho es explotarlo para desproveer de fondos la provision de bienestar social a gran escala, provocando con ello buena parte de la ira que hoy se ha desatado contra los inmigrantes durante el referéndum.

¿Qué pasa entonces con el Brexit? Los partidarios de abandonar Europa han afirmado siempre que sería cosa fácil y, tras un breve periodo de turbulencia, algo positivamente productivo. Un inmenso coro de expertos estuvo en desacuerdo. La decisión de marcharse desencadenó una enorme conmoción económica y política en Inglaterra, Escocia, la UE y la economía global. ¿Por qué no hace todo lo posible el Gobierno por mitigar esa conmoción?

Tal como sostuvo Naomi Klein en La doctrina del shock [Paidós, Barcelona, 2007], el capitalismo del desastre funciona propinando tremendas conmociones al sistema y utilizando luego el periodo consiguiente de anarquía, miedo y confusión para volver a armar las piezas de lo que se ha roto con una nueva configuración. Fue esto lo que se llevó a cabo como consecuencia de la crisis financiera y esto es en última instancia lo que está en juego en el Brexit. El ala derecha del Partido Conservador ha tenido éxito al arrojar los asuntos del Reino Unido a una completa confusion. Las pérdidas pueden enormes: la preservación del Reino Unido en su forma actual dista de ser segura. Las ganancias pueden a primera vista parecer modestas: no estarán disponibles los 350 millones semanales para salvar el NHS [promesa hecha por los partidarios del Brexit durante la campaña]; tendrá que aceptarse el libre movimiento de trabajadores y Gran Bretaña perderá su lugar en la mesa negociadora de la UE. Pero las ganancias potenciales para los politicos despiadados son con todo, enormes: el premio consiste en refundir un abanico casi infinito de acuerdos detallados tanto dentro como fuera del Reino Unido, de redibujar a una velocidad vertiginosa el marco legal que gobernará todos los aspectos de nuestras vidas.

“Si lo rompes, te lo quedas” es un lema norteamericano (difundido por una cedena de tiendas de porcelana). El ala derecha del Partido Conservador ha roto la relación de Gran Bretaña con el mundo entero. Su objetivo es hoy apoderarse del proceso de reconstrucción de esa relación.
Tal como apuntaba Andy Beckett en el Guardian el pasado viernes [24 de junio], a los pocos minutos de que la BBC declarase la victoria del Brexit, el laboratorio de ideas de libre mercado que lleva el nombre de Centre for Policy Studies (CPS) revelaba el plan B que hasta ahora había estado oculto a la luz. “La debilidad del Partido Laborista y la resolución de la cuestión de la UE han creado una oportunidad política única para acometer una revolución de amplio espectro…a una escala similar a la de  los años 80”. “Esto ha de incluir la supresión de la carga reguladora innecesaria sobre las empresas, igual que de lo relacionado con las directivas sobre cambio climático y fondos de inversión”.

Una semana más tarde esta posibilidad ya no es simplemente teórica: George Osborne ha propuesto ya recortar el impuesto de sociedades del 20% a menos del 15% para contener la hemorragia de inversiones. En los próximos meses o años, la crisis que se está desarrollando proporcionará incontables pretextos para medidas de emergencia semejantes que beneficien a las empresas y hagan retroceder al Estado. Así que no habrá votación en el Parlamento ni segundo referéndum ni nuevas elecciones: sólo el programa legislativo más ingente de la historia en el actual Parlamento, en el que los conservadores ostentan una mayoría absoluta que se sostiene sobre el 37% de los votos recogidos en las últimas elecciones generals. Lo mismo vale por lo que respecta a recuperar el control democrático.

La necesidad primordial es tener una oposición preparada para hacer su trabajo: oponerse a este proyecto de destrozo de las disposiciones de acuerdo existentes con vistas a reconstruirlos con una configuración todavía más insoportable para la gente trabajadora corriente. Si, tal como mantiene  Michael Heseltine [antiguo ministro de Thatcher], el Brexit ha provocado “la mayor crisis constitucional de los tiempos modernos”, entonces lo que hace verdaderamente falta es un gobierno de unidad nacional. A falta de eso, necesitamos una oposición de unidad nacional, formada por todos aquellos que no quieran dejar mano libre a los derechistas tories.

Howard Hotson

es profesor de Historia Moderna en la Universidad de Oxford, fellow del St Anne’s College y presidente de la International Society for Intellectual History. Asimismo, preside el Comité Directivo del Consejo para la Defensa de las Universidades Británicas.

Fuente: The Guardian, 4 de julio de 2016

Traducción: Lucas Antón

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El ataque frontal a las pensiones públicas

Xov, 21/07/2016 - 08:00

Vicenç Navarro - Consejo Científico de ATTAC España

Parece, a primera vista, una paradoja que uno de los grupos de la población que votó más a favor del Partido Popular ha sido el de los pensionistas, precisamente uno de los grupos poblacionales más perjudicados por las reformas que se han realizado durante estos años en los que tal partido gobernó España. Tales reformas continúan teniendo un impacto devastador en los beneficios que reciben estas personas a través de la Seguridad Social. Una de las causas de tal paradoja es la baja calidad de los medios a través de los cuales la población, incluyendo los ancianos, recibe información. Estos medios se caracterizan por su escasísima diversidad, dominados en su gran mayoría (en el caso de los medios públicos) por partidos políticos de persuasión neoliberal o socioliberal, o por intereses financieros, es decir, los bancos, a los cuales deben gran cantidad de dinero y a los que no quieren antagonizar (en el caso de los medios privados). Estos intereses financieros no desean que se conozca lo que está pasando con las pensiones públicas en este país, pues son ellos (y a través de su claramente excesiva influencia sobre el Estado y sobre los partidos neoliberales y conservadores, como el Partido Popular) los que han liderado el mayor ataque frontal a las pensiones públicas que se conoce en la Unión Europea de los Quinze (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al español). Y aquellos que crean que esta frase es una exageración, les aconsejo que vean los datos.

España es el país de esta comunidad europea que tiene unas pensiones más bajas y que las verá reducirse más marcadamente en los próximos años, de manera que si la pensión cubría en el año 2011 (cuando el gobierno Rajoy inició su mandato) como promedio el 72,4% del salario que el pensionista recibía cuando trabajaba, será el 56% en el 2060 (según la Organización Internacional del Trabajo), una de las bajadas más intensas en la UE-27. El impacto de las reformas iniciadas por el PSOE y desarrolladas al máximo por el PP, es devastador, pues, a partir de ellas, las pensiones no se actualizan para mantener la capacidad adquisitiva de los pensionistas, ya que no se corrige la pensión según la inflación. En su lugar, el gobierno Rajoy diseñó una fórmula que discrimina a los pensionistas de mayor edad, de manera que, a mayor edad, mayor reducción de las pensiones. Es importante señalar que esto ya se está aplicando. Lo que ocurre es que los pensionistas no lo han notado todavía porque estamos en un periodo de deflación, una situación atípica, pues la inflación en la mayoría del periodo anterior a la deflación ha sido siempre mayor en España que el promedio de la UE.

El silencio, cuando no ocultación, de los medios

Estas reformas y sus consecuencias apenas han salido en los mayores medios de información y persuasión del país. En su lugar, tales medios presentan una visión idealizada de las pensiones públicas, presentándolas como exuberantes, pagadas, además, por los jóvenes, a los cuales se les informa que, debido a tales exuberancias, las pensiones públicas no sobrevivirán y colapsarán, dejándoles a ellos sin ninguna pensión. Se estimula así un conflicto etario, presentando a los ancianos como explotadores de los jóvenes. Un ejemplo de ello es un programa reciente de la televisión pública catalana, TV3, controlada por el partido de sensibilidad liberal, Convergència Democràtica de Catalunya (ahora Partido Demócrata Catalán), que ha gobernado casi siempre en Catalunya (excepto en los años del tripartito). En tal programa  sobre las pensiones (“30 minuts”, 03.07.16), uno de los entrevistados (la mayoría de los cuales eran próximos, cuando no representantes, a la banca y a las Fundaciones establecidas y financiadas por la misma, como FEDEA) añadió que las pensiones públicas son las más generosas, no solo de la UE, sino nada menos que del mundo (sí, lee bien, del mundo), lo cual no es cierto y se puede mostrar fácilmente.

Pero esta situación es aún peor, pues los porcentajes de sustitución de las pensiones se calculan sobre el nivel salarial promedio que en España es, por cierto, de los más bajos de la Unión Europea de los Quince (UE-15). Los indicadores adecuados para tales comparaciones son los que comparan la capacidad adquisitiva de los ancianos pensionistas, viendo qué es lo que una persona anciana, tras 35 años de trabajo, recibe del Estado, en España, y en los otros países de la UE-15. Verán, si lo hacen así, que esta cifra (consecuencia del escaso nivel de su salario) es de las más bajas de la UE-15. En realidad, España se gasta en pensiones mucho menos de lo que debería gastarse por su estructura demográfica (que es muy semejante al promedio de la UE-15) y por su nivel de riqueza. El gasto actual en pensiones de jubilación es un 7,8% del PIB según EUROSTAT, uno de los más bajos en la UE-15. De todo esto, el programa de TV3 no dijo nada, tal como era predecible. En realidad, la mayoría de argumentos que se utilizan para defender la postura neoliberal de que hay que reducir las pensiones son argumentos que no se sustentan en base a la evidencia científica existente.

La falsedad del determinismo demográfico

Es casi imposible leer un artículo sobre la supuesta insostenibilidad de las pensiones de jubilación sin que aparezca el argumento de que la transición demográfica que estamos viendo en nuestros países, con un número cada vez mayor de ancianos y un número menor de jóvenes (que supuestamente deberían pagar las pensiones públicas de los primeros), está creando un problema gravísimo que hará imposible mantener tales pensiones. Este argumento se repite constantemente. No deja de ser paradójico que este argumento se esté utilizando ahora también, cuando España está exportando más y más jóvenes, resultado de la enorme crisis que está viviendo, situación que es más que probable que continúe. España no tiene un problema de falta de jóvenes. El problema es la falta de trabajo para los jóvenes.

Ahora bien, supongamos que todos los jóvenes estén trabajando y ninguno tenga que irse de España para conseguir trabajo. ¿Sería entonces cierto y válido el argumento de que a menos trabajadores, menos aportaciones a la caja de la Seguridad Social para los jubilados? La respuesta también sería que no. En realidad, existe hoy una percepción bastante generalizada de que tenemos un problema grave con la introducción de robots, que están sustituyendo a los trabajadores. Según esta tesis, habrá en el futuro un superávit de trabajadores y, en parte, el aumento del desempleo será resultado de las nuevas tecnologías, sustitutas de los trabajadores. Tales nuevas tecnologías están, supuestamente, incrementando la productividad, de tal manera que lo que hacían antes veinte trabajadores, ahora lo hace uno. Siguiendo el mismo argumento, se puede y debe argumentar que, si antes se necesitaban tres trabajadores para pagar la pensión de un jubilado, dentro de cincuenta años se necesitará sólo el cuarto de un trabajador para sostener a un jubilado.

No se puede argumentar, por un lado, que nos faltarán trabajadores y, por el otro, indicar que va a haber un exceso de trabajadores debido a los robots y otras tecnologías. Es más, la robótica no necesariamente destruye puestos de trabajo pues, que lo haga o no, depende de varios factores, siendo uno de ellos la demanda de productos producidos por la robótica, la cual puede depender, no sólo de los salarios de los trabajadores,  sino también del nivel y del número de pensiones. A mayor nivel de pensiones y mayor número de pensionistas, mayor es la demanda de productos y servicios, y, con ello, mayor estímulo económico y mayor creación de riqueza. El mayor crecimiento de la productividad en EEUU fue durante el periodo post II Guerra Mundial, 1947-1975, cuando el crecimiento de la demanda fue mayor (debido a la expansión salarial y del Estado del Bienestar), mostrando que no es la tecnología en sí, sino el contexto en el que opera, lo que explica que la tecnología puede o no incrementar la productividad (para una crítica de la revolución digital y su supuesto impacto, ver mi artículo “La falacia del futuro sin trabajo y de la revolución digital como causa del precariado”, Público, 12.07.16).

¿Qué debería hacerse?

El mayor peligro para las pensiones públicas han sido las políticas neoliberales (y, muy en especial, las reformas laborales) que, además de destruir empleo, han causado un enorme deterioro del mercado de trabajo, con un gran bajón de los salarios y un gran aumento de la precariedad, cambios que falsamente se presentan como consecuencia de la revolución digital, cuando, en realidad, son resultado de la contrarrevolución neoliberal y socioliberal. Las reformas liberales iniciadas por el PSOE y expandidas por el PP, con la aprobación de Convergència Democràtica de Catalunya y Ciudadanos, significaron un ataque frontal a las pensiones. De nuevo, el programa de TV3 no dijo ni pío de ello. La necesidad más importante para garantizar las pensiones en España es alcanzar el pleno empleo con salarios altos, lo cual es posible si hay voluntad política. Si hubiera en España el mismo porcentaje de población (hombres y mujeres) que trabaja que en Suecia, y tuvieran los mismos salarios y la misma carga fiscal, no tendríamos ningún problema para sostener las pensiones. La reducción de los salarios y la precarización de la población trabajadora (que han estado ocurriendo durante los años del gobierno Rajoy, consecuencia de sus políticas) han significado una enorme amenaza a la viabilidad del sistema de pensiones públicas.

La necesidad de redistribuir las rentas como medida de apoyo a las pensiones

Debería ser obligatorio que las cotizaciones sociales para las pensiones fueran progresivas, de manera que los dirigentes del IBEX-35 cotizaran a la Seguridad Social un porcentaje de sus salarios, si no superior, al menos igual al que cotizan sus empleados. Ello es necesario, no solo por razones de equidad financiera (corrigiendo la falta de progresividad en las cotizaciones sociales), sino por consideraciones de justicia social. La explotación que existe en el actual sistema de pensiones no es el tan manoseado conflicto etario, sino el conflicto social. Es injusto que, en términos proporcionales, la persona de limpieza de los edificios dirigidos por los directivos y gestores del IBEX-35 pague más a la Seguridad Social que los dirigentes que pertenecen a una clase social que vive, como promedio, ocho años más que la persona de limpieza. Así, el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, aprobado por el PP y por el PSOE, significa que la persona de limpieza tiene que trabajar dos años más para pagarles sus pensiones a los dirigentes del IBEX-35, que vivirán ocho años más. Ello significa una injusticia enorme, de la cual los medios mantienen un silencio ensordecedor.

Las cantidades que se podrían obtener para las pensiones si el pago por cotizaciones sociales se corrigiera para ser más progresivo podría alcanzar la cifra de más de 7.500 millones de euros al año. ¿Por qué no se hace? La respuesta es fácil de entender: los ricos tienen mucho más poder político y mediático que los demás, y mucho más que los pobres.

Lo que la banca prefiere es indicar que las pensiones públicas son insostenibles, y de ahí que promueva que la gente joven se vaya rápidamente a la banca y a las compañías de seguros para hacerse un plan de pensiones privado. Y, por si fuera poco, piden al Estado que les paguen un subsidio de más de 2.000 millones de euros al año para sostener tales pensiones. Este subsidio público –que podría ir a enriquecer las pensiones públicas- es la exención fiscal que no se paga al Estado para estimular la privatización de las pensiones. Hay que tener en cuenta que las pensiones privadas son mucho más vulnerables que las públicas, como se ha visto en la crisis financiera actual, que tuvo un efecto devastador en tales pensiones, quedando los beneficios prácticamente anulados para millones y millones de personas.

El silencio mediático se ha roto hace unos días. El saqueo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social

Este silencio sobre el ataque a las pensiones se rompe de vez en cuando, y las últimas noticias muestran que el gobierno Rajoy ha estado sacando dinero del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, 8.700 millones, para poder pagar la paga extra de julio a los pensionistas, hecho que se conoció en los días siguientes al día de las elecciones del 26 de junio, pues el gobierno Rajoy quiso ocultarlo hasta el último momento. Este gobierno ha reducido este Fondo durante su mandato, creando un agujero de nada menos que   41.600 millones, alrededor del 4% del PIB, según el propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Y la pregunta que debe hacerse es: ¿hubieran los pensionistas votado al gobierno Rajoy si hubieran conocido todos estos datos presentados en este artículo?

Unidos Podemos y PSOE introdujeron reformas que iban en la buena dirección, en el intento de resolver el gran problema de las pensiones (aunque las de Unidos Podemos eran más realistas y ambiciosas que las del PSOE). Entre ellas, ha tenido más visibilidad la propuesta de financiar las pensiones, sobre todo las no contributivas, con fondos generales del Estado, siguiendo las huellas de varios países (como Dinamarca) que financian las pensiones públicas a través de las contribuciones del Estado.

Es necesario, sin embargo, que exista un cambio sustancial en el origen de los ingresos al Estado (sea este central, autonómico o municipal) antes de realizar tal medida, pues hoy la gran mayoría de los ingresos deriva de las rentas del trabajo, rentas que, por cierto, han disminuido como porcentaje de las rentas totales, a costa de un crecimiento de las rentas del capital, que ha alcanzado unos niveles sin precedentes. Hoy, en España, las rentas del capital han alcanzado casi la mitad de las rentas totales del país, un hecho no conocido hasta ahora. La pobreza del Estado del Bienestar en España se basa, precisamente, en este hecho, en la excesiva dependencia que los ingresos al Estado tienen de las rentas del trabajo, que han ido disminuyendo y disminuyendo (mientras que las rentas del capital –que pagan muchos menos impuestos- han ido aumentando). De ahí que sea imperativo que las rentas del capital sean gravadas, al menos, al mismo nivel que las rentas del trabajo, aunque sería preferible que, para reducir las enormes desigualdades existentes en España, se gravasen incluso más que las derivadas del mundo del trabajo. Esto corregiría el enorme déficit de ingresos al Estado y de las transferencias (como las pensiones), así como de los servicios públicos del Estado del Bienestar (como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, vivienda social, entre otros), todos ellos muy poco financiados en España.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

Publicado en Público.es

vnavarro.org

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Así ha evolucionado la deuda externa de los países de la zona Euro

Xov, 21/07/2016 - 06:00

Raúl Jaime MaestreEl blog salmón

El endeudamiento externo sigue continuamente creciendo y ya representa una gran vulnerabilidad para la economía española. Durante el primer trimestre en España ya debía a otros países más de 1,08 billones de euros, cerca de 40.000 euros por habitante, y 7.000 millones más que a finales del año 2015.

Además, la deuda externa de España es una de las más elevada de la zona euro, después de Grecia y Portugal. Es cierto que España se está endeudando para invertir. Después de un largo período de crisis, la inversión se ha recuperado con fuerza, lo que ha dejado una mayor capacidad para generar riqueza y hacer frente a los vencimiento de la deuda externa.

La inversión durante ella año 2015 ha representado alrededor del 21 por ciento del PIB, 2 puntos por encima más que a finales del año pasado. Ha crecido la inversión directa internacional, siendo un dato positivo en el entorno debilitado que está pasando la economía a nivel global.

Por lo general, la inversión internacional facilita el acceso a nuevas tecnologías, por tanto, conlleva una mayor productividad y estimula la creación de puestos de trabajos que, en principio, deben estar bien pagados.

¿La deuda externa presenta algún problema para España?

La deuda externa no es un problema de financiación a corto plazo ya que los tipos de interés están niveles mínimos, aliviando así la carga financiera de la deuda. Los inversores extranjeros suele reinvertir sus excedentes, aprovechando el escenario económico y los beneficios que generan ciertos sectores.

Pese a lo comentado, se tiene que realizar una estrategia de contención del endeudamiento externo. Todo esto se consigue estimulando el ahorro para facilitar la financiación interna del inversor. Otra manera de disminuir la deuda externa es a través de la reducción de la inversión pública y privada, siendo algo muy poco recomendable.

Las empresas están ahorrando durante este primer trimestre del año a través de un colchón de liquidez casi 13.000 millones que tendrían que dedicar a la inversión para modernizar sus infraestructura productiva y mejorar su competitividad, en vez de pagar dividendos o comprar activos financieros.

Para familias con rentas más bajas no es nada fácil ahorrar. Las rentas del trabajo aumenta por la creación de trabajo, pero con salarios que se han estancando durante los años de crisis. Después de estos años de crisis con restricciones y sacrificios, los españoles empiezan a consumir más. Como indica la gráfica de ‘[El País](como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:)’ sobre el ahorro y la inversión en España:

El nivel de ahorro de las familias se ha reducido y el crédito al consumo empieza aumentar. Las entidades bancarias han encontrado en los créditos una vía para compensar los reducidos margenes de intermediación, gracias a los tipos negativos del Banco Central Europeo.

El nivel migratorio de España es negativo. Durante el año 2015, salieron de España 352.003 personas mientras que llegaron 343.614. La emigración de españoles, sobre todo de la población más joven, aumenta con intensidad. Pese a esto, el número de extranjeros debido al proceso de la nacionalidad.

¿Dónde está la clave de la deuda externa en España?

La clave está en el déficit de ahorro de las administraciones públicas. La necesidad de financiación de Estado, Seguridad Social, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales aumenta a 8.256 millones, es decir, más de 1.000 millones que hace un año.

Para disminuir este déficit se puede actuar sobre los ingresos. La recaudación en concepto de impuestos sobre la renta de familias y las empresas se sitúan por debajo de la media de Europea. Es esencia seguir luchando contra el fraude fiscal y racionalizar el sistema de exenciones.

¿Cuál es la actual evolución de la deuda externa de España?

Después de dos décadas de subidas, los pasivos netos de España con el exterior han descendido durante los dos años anteriores en 5,7 puntos y se sitúan en el 90,5 por ciento del PIB a final del año 2015, unos niveles sólo superados por Grecia o Portugal. Como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:

La débil recuperación no consigue reducir una de las grandes debilidades de la economía de España. Ni cuando se llevan acumulados cuatros años de saldos positivos con el exterior. Eso significa que harán falta esfuerzos para recortar la alta dependencia de la financiación externa.

La economía española continua siendo vulnerable a los movimientos externos. La diferencia entre los activos que posee fuera y las deudas que mantiene en el extranjero ronda el billón de euros. La Comisión Europea considera un desequilibrio excesivo cuando la deuda externa neta supera el 35 por ciento del PIB.

Si los tipos de interés de la deuda pública vuelven a los niveles del periodo 2003 a 2007 en España el coste anual de los intereses aumentarían en unos 13.000 millones de euros.

La Comisión Europea ve riesgos ya que el 46 por ciento de la deuda pública se encuentra en manos de no residentes, y esto podría provocar un problema de liquidez cuando los inversores tengan algún temor. Como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la posición de inversión internacional:

¿Cuál es la deuda externa de España respecto de la zona euro?

En cifras absolutas, solo Italia se ha cargado con tanta deuda neta respecto al extranjero con casi también un billón de euros como muestra la gráfica de ‘El País‘ sobre la evolución de la deuda externa:

Estos niveles de endeudamiento externo implica que se debe acudir al mercado cada cierto tiempo para renovar la financiación, y eso se traduce en que España, Portugal, Irlanda y Grecia están pendientes que pasa en los mercados para poder conseguir la financiación que necesitan.

Una parte de esa deuda corresponde a inversiones directas y de carteras que no exigen ningún pago por parte de los españoles, portugueses, irlandeses o griegos salvo dividendos. Los dividendos se pueden cancelar si no hay beneficios.

Pero otra cosa muy distinta es cuando la deuda es negociable, por la que además hay que pagar intereses. Aunque ahora no son un riesgo de liquidez para España, Portugal, Irlanda y Grecia porque los vencimientos medios se han fijado a varios años, pero si pueden plantear un problema de sostenibilidad conforme se vaya renovando la deuda en escenario de subida de tipos de interés.

¿Cuál es la deuda externa de la zona euro?

La media de la zona euro es de 120,25 por ciento del PIB a finales del 2015, el endeudamiento exterior de la economía española se ha situado alrededor de los 50 puntos por encima, es decir, el 168 por ciento.

Se puede observar que la mayoría en el “Mapa de los países con mayor deuda externa del mundo” de ‘El Periódico‘ que la mayoría de países de la zona Europa están endeudados a niveles máximo:

Aquellos países que tienen una deuda externa respecto su PIB más alta son Italia es de 127,50 por ciento o Alemania es de 149,37 por ciento, pero por debajo de países como Francia que la tiene situada en 211,15 por ciento del PIB.

En el Reino Unido, el endeudamiento exterior es muy elevado, casi el 212 por ciento del PIB. Como se puede ver en la gráfica de ‘El Periódico‘ sobre la deuda externa bruta por países en el año 2015:

Evolución deuda externa la zona euro 2015 – 2012

Mostramos en el siguiente cuadro como ha sido la evolución de la deuda externa (% PIB) de Irlanda, Reino Unido, Francia, España, Alemania e Italia:

Se puede observar que la deuda externa (% PIB) más alta durante este periodo ha sido Irlanda, dominando por encima de Reino Unido y Francia con valores en el 2012 de 1056,60 por ciento, 784,40 por ciento y 200,20 por ciento, respectivamente.

Según se puede observar en la gráfica de la evolución de la deuda externa (% PIB) desde el 2012 al 2015 se ve que la mayor reducción de la externa (%PIB) la ha producido el Reino Unido que tenía el 2012 784, 40 por ciento ha pasado a 298, 42 por ciento.

Como podemos intuir en la gráfica anterior sobre la evolución de la deuda externa (% PIB) entre 2012 al 2015 ha sido de Reino Unido con un 61,96 por ciento menos de deuda seguido de Irlanda con 22,91 menos de deuda.

En la gráfica de variación de la deuda externa (% PIB) entre 2012 al 2015 se puede observar que la deuda de Francia ha sufrido un incremento del 5,47 por ciento e Italia también ha sufrido un incremento del 1,27 por ciento.

Donde España ha sufrido un ligero descenso del 2,62 por ciento de la deuda externa (% PIB) del 2012 al 2015.

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¿Dónde está la comunidad internacional?

Mér, 20/07/2016 - 12:00

Federico Mayor Zaragoza – Comité de Apoyo de ATTAC España

Por su importancia y actualidad, reproduzco a continuación algunos párrafos de la “Tribuna” que publicó en el Diario de Sevilla el Prof. Juan Antonio Carrillo Salcedo, el 4 de marzo del año 2000. Una de las tareas más urgentes que tenemos en estos momentos, acuciados por la posibilidad de alcanzar puntos de no retorno, es escuchar ahora y poner en práctica las advertencias que con tanta lucidez y anticipación formularon estas personas–vigía, estas personas-faro de las que el Prof. Carrillo Salcedo es, sin duda, uno de los máximos exponentes.

En las frases iniciales, antes del propio título, escribe: “Los países ricos dan la espalda a Mozambique. Si no despertamos, nadie se salvará. Si el sufrimiento quedase reservado a los pobres, nadie dará crédito a los valores que el mundo rico dice sostener y pasaremos a la historia como ejemplo de cinismo moral y miopía política”.

…”Hoy en Mozambique, ayer en Centroamérica o Filipinas, un desastre provoca muerte y desolación, centenares de miles de seres humanos desplazado… Imágenes de los pueblos crucificados de nuestro tiempo, que nos conmueven y nos impulsan a lamentar su tragedia, dar una ayuda mediante un ingreso en una cuenta corriente de Cruz Roja o de alguna ONG humanitaria, para finalmente terminar olvidándoles. Hasta que la próxima tragedia humanitaria repita el ciclo…

…Los pobres siempre sufren más, y las catástrofes, naturales o políticas, ponen de manifiesto con mayor intensidad sus carencias y problemas estructurales. Y para salir de esa situación necesitan de su propio esfuerzo y de la ayuda que deben y pueden recibir de la comunidad internacional. Pero, ¿dónde está la comunidad internacional? Para una guerra, como la del Golfo o más recientemente la de Kososvo, en nombre de la comunidad internacional se movilizaron inmensos recursos, entre ellos aviones, helicópteros… Ahora, en Mozambique, los recursos que se movilizan son escasos, como si los poderosos únicamente tuvieran poder para hacer una guerra pero fueran impotentes frente a una catástrofe humanitaria.

El pueblo de Mozambique ha sufrido la guerra civil y ahora el efecto destructor de ciclones e inundaciones… Como los demás de su condición, parece que está ahí para dar testimonio del destino de los pobres: sufrir y, todo lo más, recibir la ayuda espontánea, e insuficiente, de gente de buena voluntad y algún socorro dispensado por gobiernos.

Hace falta que la comunidad internacional deje de ser un concepto retóricamente utilizado por los poderosos cuando quieren legitimar su recurso a la fuerza, para ser una realidad que exprese un mundo más solidario y más justo. Un mundo en el que la ONU dispusiera de medios para hacer frente a las situaciones de emergencia humanitaria, tanto si éstas se deben a la naturaleza como si tienen otras causas…

La conmiseración y la caridad son saludables y positivas, pero no bastan y habría que preguntarse cómo podríamos afrontar estas situaciones con mayor eficacia y mayor decencia. ¿Sería utópico proponer que los Estados miembros de las Naciones Unidas, entre ellos España, pusieran de modo permanente a disposición de la Organización recursos financieros y materiales para que la ONU pudiera actuar, pronta y eficazmente, en situaciones de emergencia humanitaria, cualquiera que fuera su causa, en las que las vidas de millones de seres humanos se ponen en peligro? ¿Sería muy utópico proponer que los países desarrollados, entre ellos España, fuesen más conscientes de que la pobreza es el mayor desafío, condonasen la deuda externa de los países más pobres, dedicasen el 0.7% de su PIB a la ayuda oficial al desarrollo y abriesen sus mercados a las materias primas y productos manufacturados de los países subdesarrollados?

Muchos dirán que esto es irrealizable y un sueño.

Pero, si no despertamos, nadie se salvará…”

Es ahora oportuno repetir, 16 años después, la alarma y consejo del Prof. Carrillo. Un cambio radical es apremiante. No podemos seguir siendo una unión monetaria en Europa. No podemos seguir sin poner en práctica nuestros deberes humanos con los refugiados y emigrantes. No podemos seguir permitiendo que los brotes xenófobos y fanáticos no se sitúen inmediatamente fuera de la ley. No podemos seguir arriesgándonos a dejar a las generaciones venideras como legado un planeta con la habitabilidad deteriorada.

Leyendo la propuesta del Prof. Carrillo Salcedo, la situación de emergencia global debería llevarnos a convocar una sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que participaran instituciones civiles globales y regionales para afrontar debidamente los procesos potencialmente irreversibles: medioambientales, extrema pobreza, amenaza nuclear. Dedicar a la seguridad “humana” una parte de los ingentes caudales que se dedican a “seguridad militar”. El International Peace Bureau ha iniciado la campaña, que finalizará el día 30 de septiembre en Berlín, de “Desarme para el Desarrollo”…

Sabias advertencias e iniciativas como las que hoy, transcurridos ya 16 años, reiteramos, podrían resolver, al menos, los más apremiantes problemas de la humanidad. Esperemos que la “miopía política” y el “cinismo moral” no sean ahora, sobrecogidos por el espanto, los que prevalezcan y sepamos, urgidos por las circunstancias, reaccionar eficazmente.

Publicado por Federico Mayor Zaragoza

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Debate en Enfoque: sanción y recortes impuestos por Bruselas

Mér, 20/07/2016 - 08:00

Eduardo Garzón Espinosa - Consejo Científico de ATTAC España

Vídeo del programa televisivo Enfoque en el que participé debatiendo sobre la multa y recortes que impone Bruselas a la economía española.

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A ochenta años del comienzo de la barbarie franquista

Mér, 20/07/2016 - 06:00

Pedro Luis Angostonuevatribuna

A lo largo de este año se han organizado –con poca resonancia mediática-  diversos actos con motivo del golpe de Estado que tras fracasar dio comienzo a la guerra civil española, una de las más crueles y sanguinarias de las que ha conocido el continente europeo en el siglo XX.

La guerra civil fue quizás la última guerra del siglo XIX y la primera del XX en el viejo continente. La última del siglo XIX porque los defensores del antiguo régimen se rebelaron, en defensa de sus privilegios cuasi feudales y de la esclavitud de los pueblos, contra una república burguesa que lo único que pretendía era acabar con una serie de injusticias endémicas que impedían a la España vital elegir y trabajar por su propio destino, por ocupar un lugar digno entre los países más avanzados de la época. Para ello, la República quiso modificar las antiguas relaciones de producción de modo que los privilegios y los abusos quedasen laminados; también quiso reorganizar el Estado dando a cada territorio un autogobierno que al mismo tiempo permitiese acabar con las redes de corrupción caciquil que tenían maniatado al país y satisfacer las demandas de las diferentes nacionalidades históricas; de igual manera se pretendió terminar con otro poder castrador, el de la iglesia y su terrible influencia sobre las conciencias, reorganizar el ejército para hacerlo más moderno y eficaz, pero sobre todo más disciplinado y menos belicoso contra la ciudadanía. Empero, de entre todos los cambios que propiciaron aquellos hombres había uno que tenía una importancia mayor que todos los demás: Dar educación al pueblo, construir miles de escuelas, preparar a miles de maestros vocacionales, extirpar el mito, el miedo, el complejo y el oscurantismo de las conciencias para hacerlas libres: Sabían que sin ese arma tan preciosa, cualquier cambio sería imposible.

Indudablemente las reformas que planteaba aquel régimen, por tímidas que fuesen en algunos aspectos, tocaban de lleno los intereses de quienes habían regido los intereses del Estado desde siglos en su propio beneficio. La República había llegado de modo pacífico, ocupando el gobierno, pero ¿y el poder?, ¿tuvo alguna vez la República el poder en sus manos? Sinceramente, pensamos que no. Pese a las reformas militares de Azaña, los militares conspiraron desde el primer día, bien desde los cuarteles, bien desde sus casas o los casinos; pese al artículo 26 de la Constitución, los curas continuaron conspirando y desafiando al régimen porque sabían que los militares estaban de su lado; pese a los esfuerzos por modernizar las estructuras y las relaciones productivas –téngase en cuenta que por primera vez en décadas los años republicanos fueron los primeros en los que España dejó de ser un Estado emisor de emigrantes-, la burguesía industrial, financiera y comercial, y los terratenientes se opusieron mayoritariamente a cualquier cambio que afectase mínimamente a sus intereses, declarando una guerra –a veces encubierta, a veces descarada- tanto al gobierno republicano como a las clases trabajadoras. En esas circunstancias, con esa animadversión de la plutocracia y los poderes fácticos, parece evidente que los republicanos tenían el gobierno y la Gaceta, pero poco más: El poder real seguía estando en manos de quienes siempre lo habían tenido, de quienes en unos pocos meses darían al traste, tras llenar la Península de sangre y fuego, con el sueño republicano.

Decíamos también, que fue la primera guerra del siglo XX, y lo fue de verdad porque un pueblo animoso pero mal entrenado y mucho peor pertrechado por la traición de Inglaterra y Francia, se enfrentó casi a pecho descubierto al ejército más sofisticado y moderno hasta entonces conocido: El ejército nazi, que hizo de España su particular laboratorio para experimentar las terribles armas y tácticas contra la población civil que luego extendería al resto de Europa.

Hemos tratado de resumir en unas líneas generales lo que para nosotros fue la guerra civil. Es seguro que se nos escapan muchos detalles, que olvidamos muchas cosas fundamentales, pero suele ocurrir cuando se trata de condensar un periodo histórico tan dramático y complejo en unas líneas. Ahora lo que de verdad nos preocupa no es que podamos haber hecho un análisis incompleto o que hayamos dejado muchas cosas en el baúl desordenado de la memoria, sino que este año sirva, como muchos pretenden, para liquidar completamente y para siempre el genocidio franquista, el que acometieron desde el mismo momento de la traición, el que perpetuaron durante casi cuarenta años de posguerra los militares africanistas apoyados por la Iglesia, la banca y la gran burguesía, pasando a los anales de la historia como uno de los periodos más salvajes e impunes sufridos por país alguno. No es indiferente el número de personas que fueron asesinadas, desaparecidas, mutiladas, castradas, acalladas, cegadas, perseguidas, encarceladas, expulsadas, fueron cientos de miles, muchos cientos de miles, lo fue todo el país, pues todo el país, desde Finisterre al Cabo de San Antonio, desde Figueras a Palos de Moguer, se convirtió en un inmenso cementerio habitado por fantasmas, por espectros que tuvieron que cambiar o esconder su forma de pensar para sobrevivir o subsistir. Nunca, ningún país de nuestro entorno sufrió un lavado de cerebro tan brutal, castrador e interminable, como el padecido por la sociedad española desde el 17 de julio de 1936 hasta hace pocos años; nunca a lo largo de nuestra terrible historia, gente tan menuda y cruel pudo sojuzgar a millones de personas durante décadas en nombre de Dios, del mauser y del dinero; nunca, en la historia de Europa Occidental, un dictador, una dictadura, quedó en la impunidad judicial e histórica como está ocurriendo con Franco y su régimen nacional-católico, que no fue más que la versión castiza del fascismo, apoyada y sostenida, en este caso, por Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Así pues, cuando estamos a ochenta años del 17 de julio de 1936, del gran exterminio, políticos, medios de comunicación de masas, partidos, sindicatos y organizaciones civiles de distinta etiología, en vez de haber iniciado una gran ofensiva para que de una vez por todas los ciudadanos del Estado español y de todo el mundo sepan que España sufrió durante cuatro décadas una de las tiranías más sanguinarias que imaginarse pueda, que aquí se violentaron todos los derechos humanos de modo sistemático, que aquí se mató y torturó a destajo, que aquí sigue siendo posible hacer apología del franquismo, de los crímenes contra la Humanidad que ese régimen perpetró, en vez de eso, muchos parecen de acuerdo en echar tierra sobre nuestro pasado. Periodistas equidistantes que, en buena parte, no tienen idea de lo que pasó, pontifican desde sus medios sobre el hastío de la población respecto a ese periodo y al mayor asesino de nuestra historia; historiadores neutros –cada vez son más- aseguran que unos y otros hicieron barbaridades; políticos y sindicalistas se lavan las manos, mientras las editoriales más influyentes no paran de publicar panegíricos del régimen firmados por los revisionistas más conocidos, cada día más fuertes al comprobar la libertad con la que pueden expresar sus disparates y la de la propia tiranía.

Ante esta situación, que parece un definitivo punto y final, uno, que por encima de historiador es un ser humano que ama la libertad y la justicia sobre todas las cosas, se permite hacer un llamamiento a todos aquellos que comparten iguales o parecidos ideales, se dediquen o no a la historiografía, para impedir que pongan coto a la memoria, para quitar, aunque sea con las uñas, los montones de tierra que están volcando sobre el genocidio franquista, para cantar a los cuatro vientos la verdad de aquel tiempo, para arrojar al franquismo a la misma hedionda cloaca donde yace Adolfo Hitler. Es una empresa difícil y larga, llena de obstáculos, ayuna de apoyos y medios de envergadura en un régimen que permite que gobiernen los herederos del tirano; es una tarea propia de quijotes que navegan contra la mar arbolada, pero merece la pena que luchemos por ella con todas nuestras fuerzas, por los que dieron la vida por la libertad, para que quienes vienen detrás de nosotros no tengan que vivir eternamente en la mentira y la ignominia. Por mi parte, aun a riesgo de ser “estigmatizado”, denigrado, postergado, puteado o ninguneado, no va a quedar.

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Niza, nueva ocasión para la demagogia

Mar, 19/07/2016 - 12:00

“La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades, en algunas bocas no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular”

Rosa María Artal - Comité de Apoyo de ATTAC España

Hoy es Niza. Vidas rotas sobre el suelo de una ciudad maravillosa que celebraba como toda Francia aquel lejano triunfo de la libertad “contra la tiranía”. Los atentados terroristas han entrado en una rutina trágica. Por más controles que establezcan, no parece fácil evitar que un fanático -por el motivo que sea-  coja un simple cutter como ocurrió el 11 de septiembre de 2001 en los aviones que se estamparon en Estados Unidos,  explosivos en numerosos lugares o un camión cargado de odio lanzado este 14 de Julio contra la Costa Azul.  El protocolo es el mismo. Balance de víctimas. Autoría. Un sinfín de declaraciones políticas y condolencias. “No hay españoles”, en nuestro caso. El circo de la visceralidad. Y repetir y repetir hasta la extenuación. Poco del cruce de intereses, de la hipocresía, de la demagogia y de cómo se saca provecho del dolor y el miedo de la población. Nada apenas sobre atajar con eficacia las causas. De establecer al menos cortafuegos útiles.

La práctica se altera un tanto cuando el atentado, con los mismos muertos y heridos, la misma tragedia, no obedece a un islamista radical. Entonces se desactiva en gran medida la atención y se atribuye invariablemente a un “perturbado” que va por libre. Cualquier origen remoto que pueda vincularse al fundamentalismo de este signo servirá para fijar la duda en certeza, sin embargo. Ha nacido la figura mediática del “lobo solitario por emulación”. En todo caso sigue el mismo rito: balance, declaraciones, llantos, miedo, repetición inagotable. Poca búsqueda de causas y soluciones racionales. Y, desde luego, el aumento de medidas represoras. Así leemos: Hollande prolonga el estado de excepción tres meses, España refuerza la frontera con Francia, el Gobierno convoca una reunión del Pacto antiyihadista (antes llamado antiterrorista).

En un mundo cada vez más desigual y arbitrario -que es factor esencial a valorar-, el integrismo yihadista se brinda como estandarte de esa ultraderecha que crece en Europa y más allá y que ha causado incontables víctimas en un pasado cada vez más cercano. Al menos de repetirse. Ya vuelven las declaraciones llamando a “repensar” la integración de los emigrantes, aunque se trate de personas nacidas en el propio país contra el que atentan. La excusa para los fines propios presta a ser utilizada. La firmeza frente a los que atentan –dicen– contra nuestras libertades que, en algunas bocas, no son más que la libertad de vender armas al precio de cualquier vida, de fomentar las desigualdades, reprimir o manipular.

Aquel 11 de septiembre sí marcó un giro en la historia de nuestra civilización. Los 3.000 muertos de las Torres Gemelas, terribles, desgarradores, los vengó el gobierno estadounidense en una cifra similar de afganos civiles. Daños colaterales de la búsqueda de Bin Laden, infructuosa entonces. Afganos que vivían en la Edad Media, con una esperanza de vida de 46 años, y que en su precariedad no llegaron a ver ni la imagen de aquél por cuya causa se les castigaba. Así sucede siempre con las víctimas de primera y de segunda, igual de lamentables.

La deriva del mundo desde entonces no ha dado tregua. La seguridad –que jamás puede garantizarse por completo– se ha llevado por delante muchas libertades. Y no precisamente para evitar atentados. Ya nadie sensato duda –y menos tras el informe británico Chilcot - que aquella invasión ilegal de Irak, protagonizada por Bush, Blair, Aznar y Barroso (con un apéndice australiano) fue el arranque del hoy conocido como ISIS o Daesh. Las arbitrariedades que dieron lugar a las primaveras árabes encallarían en muchos de los países protagonistas pero sobre todo en Siria que vive desde entonces una cruenta guerra civil. Arrojando refugiados, por cierto, que nuestros gobernantes dejan ahogarse en el Mediterráneo sin mayor problema de conciencia o encierran en campos que tanto se parecen a los de concentración nazis, o intercambian por favores con el dudoso amigo turco.

Lobos solitarios o en manada, las causas son profundas y precisan soluciones.  Olga Rodríguez, tantas veces testigo directo de los hechos, lo explicaba en este documentado artículo: Cómo surge el ISIS, cómo se financia, quienes hacen la vista gorda. Y añadía:

Los aliados de EEUU en Siria en la coalición que bombardea el país han sido entre otros la monarquía absolutista de Arabia Saudí, que sigue consintiendo el apoyo al Daesh desde su país. Washington y los saudíes también operan juntos, con Emiratos, en la coalición que bombardea Yemen, donde están creando más caldo de cultivo para el terrorismo con ataques como el que el pasado septiembre mató a 131 personas e hirió a cientos más. Las matanzas como la de París son habituales en Oriente Próximo y Medio, ya sea por ejércitos o por grupos terroristas. La llamada guerra contra el terror, la estrategia de las bombas y las intervenciones, se ha mostrado ineficaz: lejos de menguar, el terrorismo y la violencia crecen”.

La hipocresía occidental –nuestros actuales líderes al frente–, no solo festeja al régimen saudí como muestran numerosos registros gráficos, sino que le vende armas en cantidades récord. Así funciona esto. Luego lloran en público en la que llaman lucha contra el terror.

El papel del gobierno de Hollande en Francia todavía es más flagrante. Según contaba Íñigo Sáenz de Ugarte, cuando los atentados de París, en este otro artículo cuajado de claves:

“Hollande, el nuevo campeón de la lucha contra el terrorismo yihadista, viajó recientemente a Arabia Saudí para vender cazas militares por valor de 6.000 millones de euros, además de otros muchos contratos civiles. Si ISIS es el mal absoluto, parece que eso no impide hacer negocios con los arquitectos de ese mal en caso de obtener beneficios económicos”.

Las lágrimas por el dolor inmediato no deben empañar nuestra mirada para ver el origen de los males y los remedios posibles que no se emplean. Para desenmascarar tanto teatro y tanta ascua que se arrima a toda sardina que sirva para cocer sus guisos. Con qué desfachatez la encienden mientras se asombran de que la cerilla prenda fuego. Cómo van acotando a la ciudadanía para operar sobre ella. Cambien el foco si pueden, aunque no sea fácil. Entre los llantos reales y lógicos de los afectados o de la buena fe atemorizada, reparen en los hilos.

Despojados de sus caretas, los responsables aparecen como el eje del escenario en el que víctimas rotas por diferentes barbaries actúan de decorado y reclamo.

Publicado en eldiario.es

El Periscopio

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El “modelo nórdico” de Ciudadanos

Mar, 19/07/2016 - 08:00

María Pazos Morán – Consejo Científico de ATTAC España

Ciudadanos plantea una reforma de los permisos de maternidad/paternidad que resulta absolutamente novedosa en nuestro país y que en principio podría parecer atractiva según la enuncian en su programa: “acercarnos al modelo nórdico, con una baja parental más igualitaria de 26 semanas, de las cuales 8 estarían reservadas para cada progenitor, y las 10 restantes podrían ser compartidas”. Esta reforma, dicen, “aumentaría la corresponsabilidad entre los padres, ayudaría a reducir la discriminación de la mujer en el mercado laboral y facilitaría una mejor conciliación laboral”.

Efectivamente, Ciudadanos tiene razón cuando afirma que los permisos son una pieza clave en política social, y cuando explica cómo la actual desigualdad (16 semanas de permiso de maternidad y solamente 2 de paternidad) tiene efectos devastadores en el empleo femenino y en la familia. Pero el problema de su reforma es que, a pesar de su apariencia neutral, se traduciría en que la inmensa mayoría de las madres se tomarían 18 semanas (sus 8 intransferibles más las 10 “compartidas”), mientras que los padres se tomarían 8 semanas; los permisos transferibles (generalmente llamados parentales) actúan siempre como una prolongación de los permisos de maternidad en todos los países.

Así que la pregunta es: ¿por qué proponen un sistema que llaman “más igualitario”, cuando ya estábamos a las puertas de conseguir un sistema verdaderamente igualitario?

La PPIINA lleva 10 años trabajando por el aumento del permiso de paternidad hasta alcanzar las 16 semanas, de tal manera que los permisos sean de igual duración para cada persona progenitora, completamente intransferibles como los demás derechos sociales, y pagados al 100% como ahora está el permiso de maternidad.

Ya en 2012, la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados reconoció por unanimidad que esta reforma es necesaria, aunque no llegaron a dar el paso de aprobarla; a la hora de la verdad siempre había otras cosas más importantes que impedían que la propuesta llegara al orden del día del Pleno.

Y hete aquí que ahora Ciudadanos pone en primer plano su “novedosa” propuesta, ignorando todo el proceso parlamentario anterior. Además, proponen que se lleve a cabo en los primeros 100 días de la legislatura y de golpe, sin ni siquiera calendario de implantación progresiva. Se acabó, pues, la relegación del tema de los permisos a la Comisión de Igualdad; se acabó también el teatro de que “la situación económica no lo permite”; esta propuesta va en serio y no es momento de escatimar.

¿Por qué tiene Ciudadanos tanta urgencia en reformar los permisos? Y sobre todo, ¿conseguirá convencer a los demás partidos de que abandonen su compromiso con la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad, para votar por su reforma, aplazando así la igualdad real de los permisos “sine-die”?

En un debate abierto en el que se explicitaran los objetivos y se contrastaran los efectos de cada sistema, quedaría evidente que hacer los permisos completamente intransferibles y pagados al 100% es la única manera de conseguir un uso igualitario y de respetar los derechos de todas las personas al cuidado y al empleo. Sin embargo, la propuesta de Ciudadanos viene plagada de imprecisiones, ocultaciones y tergiversaciones que podrían confundir a las personas que no conocen a fondo los detalles y las experiencias internacionales en las que realmente se inspira, que tampoco son las que declara.

Lo primero que induce a confusión es que Ciudadanos denomina su propuesta “permisos iguales e intransferibles”, como si las 10 semanas “de libre distribución” que añaden fueran un detalle menor. Cuando se les dice que esas 10 semanas “de libre distribución” se las van a tomar masivamente las mujeres, y no los hombres, contestan que ellos no pueden saber lo que va a pasar. Negar la evidencia empírica y afirmar que la reforma se inspira en el modelo nórdico: he aquí las dos componentes de un canto de sirena ya utilizado en otros países para colar reformas similares, con fatídicos resultados que deberíamos conocer y evitar.

Es curioso que Ciudadanos se inspire en el modelo nórdico a la hora de los permisos, y no a la hora de los servicios públicos, de la política fiscal y laboral, etc., etc., que seguro también conocerá. Pero es que, además, aunque verdaderamente se tratara del sistema nórdico de permisos (con una importante parte transferible, pero también con 3 meses intransferibles para cada persona progenitora), el impacto en nuestro país no sería el mismo que en Suecia, Islandia y Noruega.

Es verdad que, también en estos países, el desequilibrio en el uso de los permisos es un factor importante de desigualdad, tanto en el empleo como en el hogar. Sin embargo, esos efectos se ven atenuados por unos buenos servicios públicos y por un mercado de trabajo mucho más estable, con jornadas a tiempo completo más cortas. Los padres solo se quedan a cargo del bebé durante 3 meses, pero las madres vuelven sistemáticamente a sus puestos de trabajo después de su largo permiso. El empleo está muy segregado y las mujeres ganan menos, pero son económicamente independientes durante toda su vida.

El mismo sistema nórdico de permisos, aplicado en un país con un mercado de trabajo altamente inestable, con grave escasez de servicios públicos y con jornadas interminables, tendría efectos demoledores: si solamente un 55% de las mujeres españolas vuelven a sus empleos después del permiso de maternidad (frente al 100% de los hombres), ¿qué pasaría cuando su permiso fuera mucho mayor, y el de los padres no? Estonia es un ejemplo emblemático: el país con mayor desigualdad salarial de la Unión Europea y, a la vez, el que tiene los permisos parentales más generosos.

Aún más grave: en realidad, el reclamo del “modelo nórdico” no es más que otro elemento para desactivar el objetivo de la igualdad. Luego ya vendría la hora de las rebajas y de los aumentos: rebaja del pago, aumento del periodo transferible, aumento del tiempo en el que se puede disfrutar hasta los varios años de edad de la criatura, etc. El supuesto “sistema nórdico” es fácilmente alterable con pequeños retoques que, sin embargo, suponen una gran diferencia. Así ha pasado ya en otros países con este tipo de reformas siempre supuestamente “inspiradas en el modelo nórdico”, como en Alemania o Estonia, y siempre con el mismo resultado: las madres se toman un permiso cada vez más largo, mientras que los padres se toman unos días o unas semanas; ni siquiera esos “meses del papá” que sí se toman masivamente en los países nórdicos.

Así que no, Ciudadanos no apuesta por el modelo nórdico ni siquiera para el diseño del sistema de permisos parentales. Lo que se nos ofrece en la práctica es otra vía muy diferente. Si quisiera la igualdad y la libertad de elegir de las personas, ¿por qué iba a negarse a la equiparación del permiso de paternidad al de maternidad? Aún no ha contestado a esa pregunta.

 

María Pazos Morán es Investigadora del Instituto de Estudios Fiscales y activista de la PPIINA (Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción). Autora del libro Desiguales Por Ley

Publicado en Público.es

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Inflación, recaudación y ajuste

Mar, 19/07/2016 - 06:00

Julio C. Gambina – Consejo Científico de ATTAC España

Pasados siete meses del gobierno Macri se verifica la suba de precios y una inflación que asciende por encima de la capacidad recaudadora del Estado, agravando el déficit fiscal y promoviendo un mayor ajuste que se descarga sobre la población de menores ingresos.

La lógica es el descontento social extendido y por eso las movilizaciones, antes contra los despidos y suspensiones (que continúan), y ahora contra el incremento de tarifas, que escalaron esta semana en un “ruidazo” en diferentes ciudades de todo el país. Como siempre, se adujeron motivaciones políticas a la movida, y realmente la tiene, ya que toda manifestación pública es política. La movilización expresa la voluntad de una parte de la población, lo mismo que algunos otros opinan, también políticamente, que hay que esperar a que la política oficial fructifique.

En este sentido bien vale recorrer la historia cercana de la inflación, ya que si el INDEC falseaba las cifras y señalaba para mayo del 2015 una evolución de precios del 1%, el promedio de las mediciones particulares indicaban un 2,1%, un indicador que busca ansiosamente el gobierno para cumplir con su imposible objetivo del 25% establecido para este 2016 y que ahora señala un 17% para el 2017.

Insistamos, el objetivo de evolución de los precios del gobierno Macri coincide con la inflación medida por las consultoras a mayo del año pasado, confirmando que no resuelve los problemas que denunciaba en su momento con el escamoteo de datos del INDEC. Resulta que iban a combatir la inflación del 2% mensual que ellos medían y ahora buscan contener la inflación en 2% como el ideal para este año.

El diagnóstico ortodoxo gubernamental culpabiliza el ascenso de los precios a la emisión monetaria y por eso provocó desde el BCRA una dura política de restricción monetaria. Subió la tasa de interés pagadas en Letras del Banco Central, LEBAC a 35 días, ahora al 30%, con picos en este tiempo del 38%, encareciendo el crédito, promoviendo la especulación con títulos y compitiendo con el tipo de cambio que está contenido en torno a los 15 pesos por dólar luego de la devaluación de diciembre 2015.

La hipótesis del gobierno era que los precios habían escalado a noviembre del 2015 con la referencia del dólar paralelo, blue o ilegal a 15 pesos por un dólar, con lo cual, el “sinceramiento” que imaginaban con la devaluación no se trasladaría a precios.

¿Qué ocurrió? La realidad nos demuestra subas de precios desde diciembre del 2015 de 5,2%, según las consultoras privadas (el INDEC había dejado de informar), y una continuidad inflacionaria desde entonces, que osciló entre 3,15% y 4,95%.

Ahora, con mediciones oficiales del INDEC los datos señalan un 4,2% para mayo y 3,1% para Junio, que promueve una inflación para todo el año superior al 40%. De continuar esta tendencia a la baja de los precios, resultado de la recesión y el ajuste provocado por el gobierno Macri, llegaríamos al objetivo del 2% mensual.

Enfaticemos que se trata de un objetivo que es similar al punto de partida de la inflación criticada hacia mayo del pasado año. De hecho, hemos vuelto al punto de partida pero agravando la situación recesiva y deteriorando la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población y encima, vuelven a escucharse voces de atraso cambiario, ya que la inflación de precios se habría comido la devaluación de diciembre.

Recaudación y papel del Estado

El impacto de las medidas de política económica del gobierno es lesivo para la recaudación fiscal.

Los datos de la AFIP dicen que la recaudación del último mes creció un 27,5% respecto del mismo mes del pasado año, pero el problema es que la inflación anualizada alcanza al 45,7% y por lo tanto, se verifica una merma de los recursos fiscales para atender las necesidades presupuestarias

Ante la situación fiscal resultante, la lógica oficialista es el ajuste, condicionado por obligaciones que jamás son puestas en duda, caso de las cancelaciones de los compromisos de deuda. La deuda con la sociedad crece mientras se cancela la contraída, sin investigaciones, con los acreedores externos.

Desde la oposición política, el actual gobierno sostenía que había que bajar la presión fiscal vía eliminación de las retenciones y al mismo tiempo terminar con los subsidios a las tarifas. La ejecución sin anestesia de ese programa culmina en el desfinanciamiento del Estado actual y un desorden descomunal en materia de tarifas, que por ahora escamotea el tema de fondo que es el modelo energético de privatización construido desde los años 90´.

El fenómeno que dispara las movilizaciones contra el tarifazo es la imposibilidad de pagar de gran parte de la población, cuyos ingresos han sido afectados por la política económica en curso, pero no incluye, salvo excepciones una discusión a fondo sobre la política energética necesaria.

La concepción prevalente desde los 90´ es la mercantilización de la energía y por eso la continuidad de operadores foráneos, con subsidios estatales o sin ellos, y un Estado favoreciendo vía regulaciones y ausencias de control sobre régimen de inversión u otros compromisos de las empresas, o con subsidios, o compras amañadas como hoy se denuncian respecto de la adquisición de Gas a Shell vía Chile.

Para superar la concepción mercantil sobre la energía, se necesita generar conciencia sobre el “derecho a la energía”, lo que supone una disputa más allá de las tarifas y asociada a la lucha por la des-mercantilización de la economía, lo que supone una perspectiva de acumulación de poder popular para construir otra política, con otros beneficiarios.

Como vemos, no se trata de hacer participar al Estado o al Mercado, sino que en tanto relaciones sociales expresadas por ambas categorías, lo que interesa es al servicio de quién y para qué proyecto interviene el Estado.

En definitiva, el Estado capitalista promueve el Mercado capitalista. Por eso tiene que pensarse y construirse un rumbo transicional para superar al capitalismo, sin lo cual, el debate Estado versus Mercado no tiene sentido, ya que se elude la cuestión de fondo que define el orden económico, social, político y cultural del régimen del capital..

En síntesis

La solución ofrecida era devaluación, quita de retenciones, de subsidios y que el mercado reordene.

Todo indica que vuelven las presiones para otra devaluación y el BCRA se preocupa que el tipo de cambio no se retrase más, con lo cual hacen lo que criticaban: interviene el Estado en el mercado.

Con la eliminación o disminución de retenciones se produjo una gigantesca transferencia de ingresos a grandes empresarios productores y exportadores, del agro, la minería y la industria, en desmedro del conjunto social.

Al eliminar subsidios y trasladarlos a precios generaron protestas que llegaron a la justicia y habilita un tiempo de tensiones y disputas para satisfacer la demanda de las empresas por precios que aseguren alta rentabilidad, o de los usuarios que deberán radicalizar sus protestas y demandas para intervenir en la discusión sobre el modelo energético.

Las respuestas propagandísticas del PRO y CAMBIEMOS en campaña electoral, y ahora en el gobierno, no resultan soluciones para la sociedad y solo satisfacen la aspiración de ganancias de sectores hegemónicos del capitalismo local.

El problema a desentrañar es precisamente el orden capitalista y por eso, para que la política popular pueda tener éxito requiere de luchas con perspectivas más allá del orden capitalista. Todo un desafío para la sociedad y el movimiento popular.

Buenos Aires, 16 de julio de 2016

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El 26-J crea una situación peor para la economía española

Lun, 18/07/2016 - 12:00

Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC España

Los resultados electorales del 26-J resultan desmoralizadores para llevar a cabo una política económica diferente y sobre todo para sentar unas bases sólidas que permitan ir combatiendo la elevada corrupción, con lo que esto está suponiendo de coste económico, deterioro de la democracia y pérdida de valores morales. El 26-J deja un Congreso, desde el punto de vista del cambio, peor de lo que era el que había salido de las urnas el 20-D.

No haber sabido pactar a su debido tiempo ha sido un error de las fuerzas progresistas para combatir los muchos males que ha generado el gobierno del PP. Es cierto que no se debe pactar a cualquier precio, pero no haber hecho el esfuerzo necesario para evitar estas elecciones ha supuesto un coste político y económico que ahora pagamos los ciudadanos. Mientras los políticos discuten sobre quién es el responsable de no haber llegado a un acuerdo y se echa la culpa al otro, siguen los desahucios, la ley mordaza, la LOMCE, el empleo precario, el agotamiento de la hucha de las pensiones, se acrecienta la desigualdad, disminuye el nivel de vida de miles de hogares, y aumenta la pobreza y la desnutrición infantil.

A su vez, el futuro más inmediato no parece nada halagüeño, independientemente del gobierno que se forme, pues hay que necesariamente reducir el déficit público siguiendo el mandato de los dirigentes de la Unión Europea (UE), que siguen mostrándose impertérritos ante las ineficaces políticas de austeridad. La posibilidad de aumentar los ingresos públicos, luchando de un modo más eficaz contra el fraude y con un sistema fiscal progresivo, es deseable y hay margen de maniobra para ello, pero sus efectos no se manifestarán hasta dentro de un año o dos como poco, en el caso improbable de llevarse a cabo. A corto plazo, en cualquier caso, tendrá lugar un desfase entre ingresos y gastos que hay que solventar con reducciones de estos últimos, toda vez que los impuestos serán insuficientes como consecuencia de la precariedad laboral.

En todo caso, en una situación así se pueden establecer prioridades que no traten de menoscabar los servicios públicos y los derechos sociales, pero esto se puede hacer desde partidos diferentes al PP, pues visto lo que se ha hecho en la anterior legislatura es idealista suponer que no haga recortes por las bravas. La reforma fiscal, por su parte, no la puede hacer un Gobierno encabezado por el PP, por lo que la política de austeridad en España afectará a la enseñanza y la sanidad pública, así como a la ley de la dependencia, investigación y cooperación al desarrollo.

La reducción del déficit, se diga lo que se diga, supondrá recortes en el Estado de bienestar si el Gobierno lo capitanea el PP, y no parece que haya otra solución que esta, a la luz de los resultados electorales. El Gobierno en funciones se muestra optimista como consecuencia del crecimiento económico que está habiendo y la bajada del paro registrado en el mes de junio. Pero estamos en las mismas de siempre, el crecimiento del empleo se debe al ciclo turístico, sin que se vislumbren otras posibilidades. Los científicos siguen marginados y no hay una política de estímulo a la investigación y transferencia de tecnología.

No se trata de buscar responsables sino en definitiva analizar los errores cometidos por todas las fuerzas que, de una manera u otra, propugnaban el cambio, y que ha conducido a una situación peor. Que se podía producir un resultado en el que el PP subiera y que otros partidos bajaran en número de votos no estaba fuera de las posibilidades que se pudieran dar, y esto es lo que ha sucedido. Los grandes politólogos y sondeos se han equivocado. Pero otros no. Beiras ya anticipó, en una entrevista, que era muy difícil que En Marea volviera a repetir el resultado obtenido el 20D. Un analista, que suele ser bastante certero, Jaime Miquel, que escribe en La voz de Galicia ya anticipó la subida del PP y que no se produciría el sorpasso. También señaló que los errores que estaba cometiendo Pablo Iglesias le supondría pérdida de votos.

No soy analista político ni sociólogo, por lo que no me quiero meter en terreno ajeno y que desconozco. Pero sí algunas consideraciones. Pablo Echenique, el día de la noche electoral, dijo que no se podía saber con exactitud lo que había sucedido, pues no se disponían de suficientes datos para hacer un diagnóstico acertado. Se puede opinar, por supuesto, pero esto no deja de ser especulación. Estoy de acuerdo con él. Tenemos, sin embargo, algunos datos globales. El número de votos perdidos por el PSOE y Ciudadanos más o menos coinciden con el aumento del PP, mientas que el voto perdido de Unidos Podemos aproximadamente equivale al incremento de la abstención. No se tienen datos micro de cuáles han sido los trasvases de votos que ha habido entre las diversas formaciones. Pero lo que sí queda claro es que gran parte de la abstención ha sido de Unidos Podemos.

Les corresponde a los partidos PSOE, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida sacar las conclusiones correspondientes, pero desde luego no se puede afirmar como han dicho dirigentes de Podemos, para evitar las responsabilidades personales, que ha sido el miedo lo que ha determinado la pérdida de votos. Esto contradice a Echenique, pues se hace sin datos. Además y resulta muy difícil admitir con los datos que hay encima de la mesa que el miedo haya podido influir en los votantes de Unidos Podemos, pues en el caso de que fuera así lo lógico es que se hubieran ido a otros partidos que les diera una mayor seguridad. Simplemente se han quedado en casa. Lo que anticipaba en el artículo que publiqué el 8 de junio: “El entusiasmo y la ilusión que se despertó en mucha gente ante las elecciones del 20 de diciembre han sido dilapidados en poco tiempo. Los despropósitos no pueden ser mayores y más que debatir sobre proyectos, que presentan los diversos partidos y coaliciones electorales, se utilizan etiquetas y descalificaciones”. Esto creo que explica parte de la abstención.

Publicado en SISTEMA digital

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El silencio tras el Brexit

Lun, 18/07/2016 - 08:00

Michael Hudsonsinpermiso

Los medios de comunicación norteamericanos han dado al voto británico contra la permanencia en la UE una cobertura cual si se tratara de populismo “trumpista”, un inarticulado sufragio derechista nacido de la ignorancia de quienes han sido dejados atrás por la política neoliberal de crecimiento económico. La coincidencia de que Donald Trump se hallara precisamente en Escocia promocionando su campo de golf contribuyó a enmarcar la narrativa estadounidense que representa el voto Brexit como un psicodrama “Trump contra Hillary”: rabia y resentimiento populista frente a políticas inteligentes.

Lo que queda fuera de esa narrativa es que hay una buena razón para oponerse a la pertenencia a la UE. La capta bien la consigna de Nigel Farage: “Recuperemos el control”.

La cuestión es: ¿a quién hay que arrebatarle el control para recuperarlo? No sólo a los “burócratas”, sino también a las normas pro-bancos y anti-trabajo incorporadas en los tratados de Lisboa y de Masstricht que configuran la Eurozona. Un alegato nacionalista, pues: “leyes británicas para ayudar al pueblo británico”.

El problema real no es sólo que los burócratas hagan las leyes, sino la clase de leyes que hacen: austeridad pro-banca y anti-trabajo. A los gobiernos nacionales se les ha arrebatado la política fiscal y de gasto público para dejarla en manos de las entidades bancarias. Que insisten en la austeridad y en el recorte de las pensiones y de los programas de gasto social.

Los tratados de Maastricht y de Lisboa –junto con la Constitución alemana— privan a la Eurozona de disponer de un banco central capaz de gastar dinero para revivir la economía europea. En vez de trabajar para sanar la economía y sacarla de la deflación por deuda en que ha caído desde 2008, el Banco Central Europeo (BCE) financia a los bancos y obliga a los gobiernos a salvar de pérdidas a los tenedores de bonos, en vez de condonar los fallidos amortizados.

Encima, los burócratas de Bruselas parecen harto sensibles a las presiones estadounidenses para la firma del TTIP, el neoliberal tratado transatlántico de Obama para el comercio y la inversión. Se trata de un programa inspirado por las grandes  transnacionales que busca poner la política regulatoria en manos de esas mismas empresas, arrebatándosela a los gobiernos. Para decirlo claro y pedagógicamente: la política medioambiental y la política de salud pública y de etiquetado de alimentos.

La burocracia de Bruselas ha sido secuestrada no sólo por los bancos, sino también por la OTAN. Se pretende que hay un real peligro de que Rusia proceda a una invasión de Europa, como si algún país del mundo pudiera hoy lanzar una guerra por tierra contra otro.

Esa ficticia amenaza es la excusa para que el 2% de los presupuestos europeos se destinen a comprar armas al complejo militar-industrial estadounidense y a sus socios en Francia y otros países. El belicismo Bruselas-OTAN se usa para pintar a la izquierda como “blanda” en cuestiones de seguridad nacional. Como si Europa se enfrentara realmente a una posible invasión rusa. Quienes se oponen a la austeridad son retratados como agentes de Putin.

La voz disidente ha sido el partido Frente Nacional en Francia. [Marine] Le Pen se opone a la participación francesa en la OTAN con el argumento de que cede el control militar a los EEUU y a su aventurerismo.

Lo que solía ser la izquierda socialista se ha mantenido en silencio ante el hecho de que hay muy buenas razones para que la gente diga que este no es el tipo de Europa de la que quieren formar parte. Se está convirtiendo en zona yerma. Y no puede ser “democratizada”, a menos que se cambien los tratados de Lisboa y de Maastricht en los que se funda y a menos que se elimine la oposición de Alemania a un gasto público que sería la única posibilidad de recuperación para España, Italia, Portugal o Grecia.

A la vista del creciente resentimiento experimentado por los “perdedores” del neoliberalismo –el 99%—, lo que resulta más notable es que sólo los partidos nacionalistas derechistas hayan criticado el neoliberalismo de los EEUU y el TTIP. Los otrora izquierdistas partidos socialistas de Francia y España, los socialdemócratas alemanes, los socialistas griegos, etc., han aceptado el programa neoliberal y pro-finanzas de austeridad y debilitamiento de sindicatos obreros, salarios y pensiones.

He aquí el enigma: ¿cómo es posible que partidos originariamente pro-trabajo se hayan convertido en partidos anti-trabajo?

La corrupción burocrática de todos los partidos con el tiempo

Ibn Khaldun, el filósofo de la historia islámico del siglo XIV, estimaba que todas las dinastías agotan su periplo en unos 120 años, cuatro generaciones. La tendencia es a comenzar con un “sentimiento de grupo” progresista de ayuda mutua. Mas, con el tiempo, las dinastías sucumben al lujo y a la codicia, se corrompen y se hacen fácilmente manejables por los intereses particulares.

Lo mismo cabe decir de los partidos. Todos los partidos identificados con la izquierda en la Era Progresista –los partidos laboristas y socialistas en Europa y los demócratas progresistas en los EEUU— se han desplazado ahora hacia la derecha neoliberal, en la medida en que se han hecho parte del llamado “establishment”.

Es como si los partidos de la izquierda y de la derecha hubieran intercambiado posiciones políticamente. La izquierda socialista no protesta contra la austeridad de la eurozona, sino que la aplaude. Como Tony Blair y Gordon Brown en Gran Bretaña, se han hecho thatcheristas, agentes promotores de la privatización y de los intereses granempresariales.

Al menos el sistema político europeo deja una salida: su pueden formar nuevos partidos para substituir a los viejos y, además, la representación parlamentaria refleja más o menos el sufragio público. Eso es lo que ha permitido en Italia el movimiento Cinco Estrellas, en España a Podemos e incluso, en Grecia, a Syriza: todos con escaños parlamentarios. Su programa es restaurar un gobierno de izquierda, pro-trabajo, capaz de regular la economía a fin de levantar los salarios y los niveles de vida, en vez de chupar extractivamente ingresos para bombearlos a los centros financieros y al Uno Por Ciento.

¿Qué impide en los EEUU la formación de un partido de la izquierda política progresista?

Los EEUU están atrapados en un sistema bipartidista que bloquea a los opositores al neoliberalismo. Nuestra sistema electoral presidencial fue ingeniado desde el comienzo para favorecer a los propietarios sureños de esclavos. Corrigió su representación para reflejar una población esclava sin derecho de sufragio, pero la incorporó y la contó en la representación en el Congreso del Sur y en las elecciones presidenciales a través del colegio electoral.

No puedo entrar aquí en los detalles, pero el modo en que el sistema bipartidista ha fraguado bloquea a un tercer partido capaz de ganar el control de los comités del Congreso –que son claves— y de otros instrumentos esenciales de gobierno. Por eso consideró Bernie Sanders necesario presentarse como Demócrata, aun a pesar de que el aparato del Partido Demócrata esté firmemente controlado por sus principales contribuidores de campaña, las grandes empresas y Wal Street.

Así como la UE es irreformable sin cambiar los tratados de Maastricht y Lisboa, así también el sistema político de los EEUU parece irreformable. En manos de neoliberales, favorece a Wall Street frente al trabajo y favorece al poder de la gran empresa frente a la protección medioambiental, la sanidad pública y la recuperación económica.

La semana pasada, por ejemplo, el Comité Nacional Demócrata rechazó la petición de Bernie Sanders de que la plataforma electoral para las elecciones de este año se opusiera al TPP y al TTIP. Esos tratados  comerciales han sido con razón llamados “NAFTA con esteroides”. Aunque Hillary inicialmente les daba apoyo, está ahora haciendo una finta de izquierda en pretendida oposición a ellos. Pero no permite que eso conste por escrito en la plataforma electoral, aun cuando no sea ésta sino de “un pedazo de papel”, como ha dejado dicho Jane Sanders.

Eso permite a Donald Trump denunciar a los Demócratas como favorecedores de la gran empresa frente a los trabajadores. Lo coloca en la misma posición que Nigel Farage en Gran Bretaña o Marine Le Pen en Francia o los nacionalistas en Austria y en Hungría.

Y coloca a los Demócratas en el mismo lado neoliberal, anti-trabajo y ant-regulatorio de la ecuación política en el que están también los socialistas franceses y sus equivalentes derechistas en otros países. Lorrie Wallach y Paul Craig Roberts, entre otros, están aquí haciendo campaña contra el TPP y el TTIP, pero sólo el señor Trump parece capaz de jugar esta carta política clave.

El gran problema político de nuestro tiempo es cómo crear una alternativa al neoliberalismo, al TPP y al TTIP, una alternativa pro-trabajo y pro-medioambiental. ¿Por qué no puede Norteamérica crear un partido con capacidad realistamente estimada de fijar desde le gobierno políticas públicas en ese sentido? Muchos miembros del Partido Verde bucan eso ahora. Pero el sistema bipartidista estadounidense los margina.

Aun cuando el partido socialista y otros terceros partidos lograron hace un siglo influir en el Partido Demócrata, la campaña de Sanders muestra cuán magras son hoy las posibilidades de hacerlo. Los donantes empresariales de Clinton han apretado las tuercas al aparato del partido. Han secuestrado la retórica y las consignas de la Era Progresista pata vestir con ellas las políticas neoliberales derechistas.

Así, pues, en resolución, hay dos problemas para oponerse a la austeridad y a la deflación por deuda. El primero es que el sistema electoral estadounidense previene la alternativa.

El segundo es que los antiguos partidos de izquierda se han anquilosado y han renegado de sus orígenes pro-trabajo para pasar a apoyar el thatcherismo, la privatización, los presupuestos equilibrados y la austeridad pro-bancos. Rechazando a Marx, se han apuntado a la Nueva Guerra Fría.

Hay otra economía europea posible. Pero no puede construirse sobre sus actuales fundamentos. Es necesario romper la eurozona para reconstruir una Europa pro-trabajo.

Michael Hudson es profesor de investigación de la facultad de económicas de la Universidad de Missouri, Kansas City y investigador asociado del Instituto de Economía Levy. Su último libro es Killing the Host: How Financial Parasites and Debt Destroy the Global Economy. (“Matar al huésped: o cómo los parásitos financieros y la deuda destruyen la economía mundial”).
Fuente:

Counterpunch, 4 de julio de 2016

Traducción: Miguel de Puñoenrostro

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Homenaje a los olvidados, desde un julio de nostalgia y confusión

Lun, 18/07/2016 - 06:00

Carlos Martínez – Consejo Científico de ATTAC España

En memoria de los más de 500.000 soldados españoles del Ejercito Popular leal, que combatieron en una guerra que se inicio tal día como hoy en la Comandancia Militar de Melilla. Fué el 17 de Julio de 1936.

Cuando se habla de la guerra, que tal día como hoy se inicio, se olvida siempre injustamente a los miles de voluntarios murcianos, albaceteños, granadinos, vizcaínos, valencianos, asturianos o conquenses entre otros muchos de tantos pueblos y ciudades que se fueron a luchar primero en las columnas sindicales de CNT y UGT y luego en las brigadas mixtas.  Ellos eran de Ciudad Real o de Madrid o de Hospitalet o de Lorca o de El Cabañal; gracias a los sindicalistas que tomaron las Atarazanas, el cuartel de la Montaña o el cuartel de Caballería de Valencia.No habían nacido en Londres o en Paris o Nueva York, pero, fueron los que el 18 de Julio y días posteriores pararon el golpe y después los que fueron la principal carne de cañón durante tres largos años del Ejercito constitucional, cuando tras el fracaso del 18 de Julio el fascismo inició una guerra larga, dura y cruel.

Muchos eran muy jóvenes y murieron vírgenes en la toma de Teruel,  la ofensiva de Extremadura, Amorebieta, el Mazucu, la de Córdoba, la batalla de Levante o el Ebro. A ellos los injustamente olvidados, a ellos nuestros bisabuelos, abuelos y padres quiero recordar hoy.

A ellos que luego llenaron los campos de concentración, los batallones de trabajadores o fueron expulsados del magisterio nacional; a ellos los depurados. A ellos los que lograron salir de su patria y murieron luchando por la libertad de Europa, contra los nazis y fascistas. Lucharon y murieron esos excombatientes de la República Española, en las arenas de Bir Hakein frenando a Rommel, en Montecasino, los campos de Francia siendo columna de la Resistencia, tanto en las FFI como las FTP; o luego en el maquis en las serranías de España o el Valle de Aran. Quiero recordarles hoy a todos ellos y también a las combatientes de primera hora, represaliadas después y sostén indispensable del maquis.

No os debemos olvidar. Gracias inmensas a los voluntarios extranjeros, si. Pero gracias a la juventud obrera española sacrificada desde 1936 hasta casi su muerte, los que lograron sobrevivir. Gracias a los soldaditos de las Brigadas Mixtas, gracias a los miembros de las Brigadas de Carabineros, gracias a los combatientes españoles en las Brigadas Internacionales que en muchas de ellas eran hasta el 50% de sus miembros. Gracias a los regimientos y oficiales que fueron fieles a la República, gracias entre otros muchos a Don Vicente Rojo o al General Escobar. Gracias a nuestros héroes muchos, demasiados de ellos injustamente olvidados.

 

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