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¿Informantes mal informados? OIEA desmiente categóricamente a Estados Unidos: Irán sí cumple con obligaciones pactadas en materia nuclear

Xov, 17/05/2018 - 23:43

A diferencia de lo afirmado oficialmente por las máximas autoridades de Estados Unidos (y unos pocos días antes por las de Israel — véase nota del NYTimes), Irán sí está cumpliendo a cabalidad con todas las obligaciones que ha contraído con la comunidad internacional desde el 14 de julio del 2015, al suscribir el denominado “pacto nuclear”. Así lo ha comunicado oficialmente este 9 de mayo del 2018 la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica).

La OIEA es una entidad internacional adscrita a Naciones Unidas, encargada de monitorear el programa nuclear iraní y de verificar con un equipo de inspectores in situ eventuales incumplimientos por parte de las autoridades persas.

Según todo parece indicar, se trata de un nuevo episodio —de una larga lista— en el cual el actual ocupante de la Casa Blanca realiza afirmaciones escasamente fundamentadas en hechos reales, confirmando así su peculiar estilo desde que llegó en enero del 2017 a ejercer sus funciones como Jefe de Estado.

Al desmentir públicamente al Presidente de Estados Unidos y a sus asesores, era previsible que se dieran algunos repentinos cambios de altos funcionarios de la OIEA: el responsable de inspecciones de la OIEA, Tero Varjoranta, presentó su renuncia al finalizar esta misma semana, con efecto inmediato y sin que conozcan sus razones (véase nota de Le Monde).

Por el lado del Departamento de Estado, uno de sus altos funcionarios, con mayor experiencia en el tema, Richard Johnson, presentó (también, pero por razones posiblemente muy distintas …) su renuncia dos días después del retiro oficializado por el Presidente de Estados Unidos: se lee en esta nota de prensa que:

I am proud to have played a small part in this work, particularly the extraordinary achievement of implementing the [deal] with Iran, which has clearly been successful in preventing Iran from acquiring a nuclear weapon“.

Una breve puesta en contexto del pacto nuclear con Irán

El acuerdo sobre el programa nuclear iraní del 2015 se denomina “Joint Comprehensive Plan of Action” o JCPOA (en persa برنامه جامع اقدام مشترک‎) y pretende poner fin a las sanciones internacionales contra Irán, así como permitir a este último desarrollar su programa nuclear bajo ciertas medidas de control y un riguroso régimen de verificaciones por parte de la OIEA. El acuerdo fue suscrito entre Irán y los cinco Estados (P-5) que son Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad, al igual que con Alemania y la Unión Europea (UE). El JPCOA fue endosado por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas mediante la resolución 2331 del 20 de julio del 2015 (véase texto en español con, en anexo, el texto en español del JPCOA).

Además de referir al texto en inglés (disponible en este enlace), remitimos al lector a nuestra nota publicada en el 2015 en el sitio jurídico de DerechoalDia, la cual intenta poner en perspectiva este acuerdo alcanzado después de varios años de arduas y complejas negociaciones y reproduce —en su parte final— el comunicado oficial emitido por Costa Rica (véase texto disponible en este enlace).

Resulta oportuno precisar que el calendario de verificaciones e inspecciones por parte de la OIEA en Irán se ha mantenido desde el 2015, y que la remisión de sus resultados al Consejo de Seguridad se ha dado sin mayor contratiempo. Pese a informaciones periodísticas que buscan desacreditar a Irán (originadas usualmente en Arabia Saudita, Estados Unidos e Israel), este país ha cumplido el cronograma al que se comprometió en el 2015, y así lo ha confirmado la misma OIEA periódicamente.

Las relaciones comerciales de Irán después de suscribir el pacto nuclear

Desde la firma de este acuerdo en el 2015, Irán ha normalizado paulatinamente sus relaciones comerciales, recibiendo numerosas delegaciones oficiales europeas, rusas y chinas interesadas en invertir. Asimismo, los iraníes han suscrito contratos con grandes empresas, como por ejemplo Boeing y Airbus (véase nota de prensa al respecto).

Se lee en esta ficha técnica de la Union Europea (UE) que:

The EU exported over €8,2 billion worth of goods to Iran in 2016. EU exports to Iran are mainly machinery and transport equipment (€3,8 billion, 46,2%), chemicals (€1,8 billion, 22,2%), and manufactured goods (€0,7billion, 8,8%). The EU imported almost €5,5 billion worth of goods from Iran in 2016. Most EU imports from Iran are energy-related (mineral fuels account for €4,2 billion and 77,0% of EU imports from Iran), followed by manufactured goods (€0,4 billion, 8,5%), and food (€0,3 billion, 6,8%)“.

En materia turística, la notoria participación de Irán en la Feria Internacional del Turismo (FITUR) en España en el 2016 no pasó desapercibida (véase nota de prensa).

El último informe de la OIEA sobre el programa nuclear iraní (de 10 realizados) fue presentado en febrero del 2018, confirmando el cumplimiento por parte de las autoridades persas de lo pactado en el 2015 (este informe está disponible en este enlace de dicha organización internacional).

La categórica declaración formulada por la OIEA

En su declaración dada a conocer este 9 de mayo del 2018 (véase texto oficial), el máximo jerarca de la OIEA (más conocida por sus siglas en inglés IAEA) ha señalado de forma contundente que:

The IAEA is closely following developments related to the Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA). As requested by the United Nations Security Council and authorised by the IAEA Board of Governors in 2015, the IAEA is verifying and monitoring Iran’s implementation of its nuclear-related commitments under the JCPOA. Iran is subject to the world’s most robust nuclear verification regime under the JCPOA, which is a significant verification gain. As of today, the IAEA can confirm that the nuclear-related commitments are being implemented by Iran“.

 

Como era previsible, esta declaración de la OIEA, que reafirma la inexistencia de violaciones al JCPOA, no ha dado lugar a ninguna reacción oficial por parte de Estados Unidos. Su contundencia no admite mayor comentario, haciendo más evidente la maniobra realizada por Estados Unidos y sus informantes en Oriente Medio, y confirmando algunas sospechas sobre las verdaderas razones que motivan el retiro de Estados Unidos del pacto nuclear.

El apoyo solitario de Israel al Presidente de Estados Unidos

El actual ocupante de la Casa Blanca anunció el pasado 8 de mayo que ha ordenado retirar a Estados Unidos de este acuerdo y sancionar a Irán por diversos motivos (véase texto de su Memorandum). Este anuncio fue inmediatamente saludado por Israel (véase nota de Haaretz del mismo 8 de mayo), mientras que fue repudiado por el resto de la comunidad internacional.

Entre muchas de las razones dadas por el presidente norteamericano para justificar su decisión (varias de ellas totalmente ajenas —como, por ejemplo, la situación de los derechos humanos— al ámbito cubierto por el JCPOA), se lee que:

In 2016, Iran also twice violated the JCPOA’s heavy water stockpile limits. This behavior is unacceptable, especially for a regime known to have pursued nuclear weapons in violation of its obligations under the Treaty on the NonProliferation of Nuclear Weapons“.

Nótese que, desde el mismo Congreso de Estados Unidos, se ha detallado como posible consecuencia que el acuerdo “colapse” si Estados Unidos opta por retirarse de este y por restablecer un régimen de sanciones comerciales:

It is possible that the JCPOA will collapse without U.S. participation. Major international firms, when threatened with U.S. penalties such as being virtually shut out of the large U.S. market, might exit Iran and thereby cause Iran’s economy to deteriorate sharply. Iranian leaders might argue that Iran is no longer benefitting from complying with the JCPOA and then resume those nuclear activities that are restricted under the accord” (véase informe titulado “Options to Cease Implementing the Iran Nuclear Agreement” del 30 de abril del 2018).

Por su parte, Irán, en una declaración oficial del jefe de su diplomacia (véase texto), ha advertido que:

In the coming days, the US will have to decide whether to finally abide by its obligations. Iran stands firm in the face of futile attempts at bullying. But if the US continues to violate the agreement, or if it withdraws altogether, we will exercise our right to respond, in a manner of our choosing. Bluster or threats won’t get the US a “new deal”, particularly as it is not honoring the deal it already made.

En una interesante entrevista a dos de los negociadores norteamericanos del JCPOA (véase entrevista publicada en ElPais), se lee que para uno de ellos, Robert Malley, se trata de  “una decisión injustificada que pone a la región en una situación más peligrosa, aísla a Estados Unidos y crea el riesgo de una confrontación con Irán que el acuerdo nuclear había logrado solventar“.

Las reacciones ante el vacío que conlleva el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear pactado con Irán en el 2015

Resultado de varios años de delicadas negociaciones, el JCPOA logró resolver los problemas causados por el programa nuclear y las sanciones. El retiro infundado por parte de Estados Unidos amenaza ahora con provocar un efecto desestabilizador en  la comunidad internacional.

Alemania, Francia y Reino Unido circularon una declaración conjunta de sus Jefes de Estado (véase texto completo en francés y textoen inglés) en la que externaron:

C’est avec regret et préoccupation que nous, dirigeants de la France, de l’Allemagne et du Royaume-Uni, prenons note de la décision du Président Trump de procéder au retrait des Etats-Unis d’Amérique du Plan d’action global commun (ou Joint Comprehensive Plan of Action – JCPoA). Ensemble, nous soulignons notre engagement continu en faveur du JCPoA. Cet accord revêt une importance particulière pour notre sécurité partagée. Nous rappelons que le JCPoA a été entériné à l’unanimité par le Conseil de sécurité des Nations unies dans la résolution 2231. Cette résolution demeure le cadre international juridiquement contraignant pour la résolution des différends liés au programme nucléaire iranien.

Además de Canadá en el hemisferio americano (Nota 1), en América Latina se registran las reacciones oficiales de Cuba (Nota 2) y de Venezuela (Nota 3), entre las más vehementes.

Consciente de los graves riesgos de desestabilización que supone el retiro de Estados Unidos de este acuerdo, en su comunicado oficial (véase texto oficial) la Unión Europea (UE) no dudó en afirmar:

The JCPOA, unanimously endorsed by UN Security Council Resolution 2231, is a key element of the global nuclear non-proliferation architecture and is crucial for the security of the region. As long as Iran continues to implement its nuclear related commitments, as it has been doing so far and has been confirmed by the International Atomic Energy Agency in 10 consecutive reports, the EU will remain committed to the continued full and effective implementation of the nuclear deal“.

A modo de conclusión: Estados Unidos e Israel, una dupla dispuesta a desafiar al resto de la comunidad internacional 

Esta decisión unilateral de Estados Unidos debe entenderse como el resultado de los estrechos lazos que mantiene el presidente norteamericano con las máximas autoridades israelíes. A propósito del juego político que ha establecido con Israel desde su llegada a la Casa Blanca, se lee en este artículo de Haaretz:

Trump’s decision was also exactly what Israel had demanded – not just withdrawal from the deal but also heavy sanctions and a mention of Iran’s ballistic-missile project, not just its nuclear program. With his theatrical spectacle last week, Netanyahu showed that he’s coordinated with Trump, while Trump fulfilled a second campaign promise to his voters“.

Como se recordará, en diciembre del 2017 el presidente Trump anunció el traslado de la embajada estadounidense de Tel-Aviv a Jerusalén, provocando un repudio generalizado que tuvimos la oportunidad de analizar en el caso de las reacciones registradas en América Latina (véase nuestra breve nota publicada en el sitio MonitordeOriente).

Se trata de un gesto anhelado por Israel que ningún Presidente de Estados Unidos se había atrevido a materializar como tal.

Un proyecto de resolución presentado el 18 de diciembre del 2017 al Consejo de Seguridad (véase texto) evidenció el aislamiento de Estados Unidos al contar con un solo voto en contra (veto) frente a 14 votos a su favor que condenaban esta decisión. La nueva sede diplomática de Estados Unidos fue inaugurada el 14 de mayo en Jerusalén, en abierta violación a varias resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y al consenso internacional por más de 70 años sobre el estatuto internacional de dicha ciudad.

Ungido el embajador de Estados Unidos en la Ciudad Santa, dos días después, la sede diplomática de Guatemala es oficialmente inaugurada en Jerusalén, y para el 21 de mayo se espera la inauguración de la embajada de Paraguay.

Notas —

Nota 1: El comunicado oficial de Canadá se lee así:

Statement May 8, 2018 – Ottawa, Ontario – Global Affairs Canada

The Honourable Chrystia Freeland, Minister of Foreign Affairs, today issued the following statement:

“Canada supports an effective rules-based international order, and believes that the Joint Comprehensive Plan of Action (JCPOA) is essential to prevent Iran from developing a nuclear weapons capability and to ensure greater regional and global security.

“Iran must not be allowed to develop nuclear weapons. The JCPOA has subjected Iran’s nuclear program to a rigorous and unprecedented international verification regime by the International Atomic Energy Agency.

“The JCPOA, agreed to with Iran in 2015 and endorsed by the UN Security Council, is not perfect. It has, however, helped to curb a real threat to international peace and security.

“At the G7 Foreign Ministers’ meeting two weeks ago, all countries agreed: ‘We are committed to permanently ensuring that Iran’s nuclear program remains exclusively peaceful, in line with its Non Proliferation Treaty obligations and its commitments under the Joint Comprehensive Plan of Action.’

“Canada regrets that the United States has decided to withdraw from the JCPOA, particularly given that, according to the IAEA, Iran continues to implement its JCPOA commitments.

“Canada condemns Iran’s ongoing development of its ballistic missile program and its ballistic missile launches, which are destabilizing for the region. Canada maintains sanctions that target Iran’s ballistic missile programs.

“We continue to oppose Iran’s support for terrorist organizations, its threats toward Israel, and its support for the Assad regime in Syria. We will continue to work closely with our allies and partners to hold Iran to account.

Nota 2: El comunicado oficial de Cuba se lee así: Cuba rechaza retirada de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba expresa su profundo rechazo a la decisión del gobierno de los Estados Unidos de retirarse del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) o Acuerdo Nuclear con Irán y de reimponer sanciones a este país. El incumplimiento de estos compromisos internacionales atenta contra las normas de convivencia entre los Estados y puede provocar graves consecuencias para la estabilidad y la seguridad en el Medio Oriente.

Cuba se opone a la aplicación de medidas económicas coercitivas unilaterales contra cualquier país y reconoce el derecho legítimo de todos los Estados al uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Al mismo tiempo, llama al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a cumplir la responsabilidad que le confiere la Carta de la ONU en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, exigiendo el cumplimiento de su resolución 2231 (2015) sobre la cuestión nuclear iraní, aprobada por unanimidad en ese órgano.

La Habana, 9 de mayo de 2018

Nota 3: El comunicado oficial circulado por parte de Venezuela se lee de la siguiente manera:

” Venezuela rechaza retiro de EEUU del Plan Conjunto de Acción Integral 

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en nombre del Pueblo y el Gobierno venezolano, rechaza la decisión unilateral del Presidente estadounidense Donald Trump, al retirar a su país del Plan Conjunto de Acción Integral, acuerdo suscrito en julio de 2015 entre la República Islámica de Irán y el grupo G 5+1.

Este acuerdo fue el resultado constructivo y compartido tras doce años de negociaciones y diplomacia activa, entre los países firmantes. Vale destacar que en los casi 3 años de aplicación del Acuerdo, las partes han confirmado repetidamente su aplicación y buen funcionamiento, a través de la Asociación Internacional de Energía Atómica (IAEA), por lo que esta medida de la administración Trump es un paso injustificable, indeseado y errático.

El Gobierno Bolivariano de Venezuela exhorta al resto de los integrantes del Plan Conjunto de Acción Integral, así como a la comunidad internacional en general, para hallar las vías que preserven el espíritu y la aplicación de tan importante Acuerdo.

La República Bolivariana de Venezuela reitera una vez más su profunda amistad y solidaridad con el Pueblo y Gobierno iraní y hace votos para que el supremo valor de la paz y el respeto a la soberanía de la República Islámica de Irán, sean el sustento de las soluciones por construir entre las partes involucradas.

Caracas, 10 de mayo de 2018“.

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Nuestro nuevo presidente progre y la analogía Macron/Trudeau

Mar, 15/05/2018 - 18:32

Minutos después de la elección del presidente Carlos Alvarado, y en uno de nuestros tradicionales intentos por sentirnos como un país desarrollado (después de todo, ya casi logramos formar parte de la OCDE), iniciaron las comparaciones entre el presidente electo y sus homólogos de Canadá y Francia. Ambos, Justin Trudeau y Emmanuel Macron, representan la nueva y joven generación de neoliberales progresistas. A saber, promotores del libre mercado y la desregulación en lo económico, y de políticas sociales liberales en lo social.

Ha sido tal el deseo de algunos por representar al mandatario patrio como parte de este club, que  alguien pensó que sería una buena idea filmar la llamada entre Trudeau y Alvarado. Más allá de quién fue el responsable de tan nefasta iniciativa, a muchos nos acongojó ver los nervios del presidente electo durante los primeros segundos de la llamada, al mejor modo de una adolescente frente a Justin Bieber. Luego, escasos segundos después, fuimos testigos del intento del presidente Alvarado por impresionar al mandatario norteamericano al señalarle que él simularía muchas de las políticas que ya son un hecho en Canadá gracias a la iniciativa de Trudeau.

Lamentablemente, lejos está Carlos de poder llegar a ser como Trudeau –cuyo primer declive en popularidad llegó tras más de dos años y medio de gobierno–. Esto no solamente por las diferencias entre el sistema político de ambas naciones, sino por los retos que enfrentará Alvarado en los próximos cuatro años –con los cuales Trudeau no tuvo que lidiar ni en sus peores momentos–. De modo que si deseamos vislumbrar, a través de la analogía, qué nos deparará este nuevo cuatrienio, es mejor virar la mirada hacia el viejo continente.

Entre el mandatario francés Emmanuel Macron y el presidente Alvarado hay más coincidencias de las que aparecen a primera vista. Al igual que Carlos, Macron fue ministro del presidente que le precedió. Además, fue retratado como todo un intelectual, cercano a lo mejor de la filosofía francesa (cf. Paul Ricœur), mientras que Carlos ha sido celebrado por su calidad de escritor –al punto que sus libros se agotaron tras su elección, todo un logro en un país que no lee–. Ambos fueron electos en una segunda ronda, compitiendo contra un candidato de ultra derecha que asustaba a buena parte de la población de cada país. Otra similitud se muestra en la actitud no confrontativa de Alvarado y Macron frente a las arbitrariedades del gobierno estadounidense. Finalmente, y esta es quizá la única semejanza relevante, ambos fueron electos con la obligación de reformar significativamente la economía de sus naciones.

Si por la víspera se saca el día, es de esperar que el futuro de nuestro nuevo presidente corra una suerte similar a la de Emmanuel Macron. ¿Qué quiero decir con esto? Que si Carlos es capaz de aprobar exitosamente las reformas económicas que el país requiere, en menos de un año su índice de popularidad estará por los suelos y su capital político extenuado. Esto debido a que tanto las reformas de Macron como las de Alvarado tienen una resistencia común: los sindicatos del sector público. Ambos países poseen un sector público que no está dispuesto a modernizarse si ello implica renunciar a prerrogativas de las que hoy gozan. Si las reformas avanzan, esto se traducirá en huelgas constantes y descontento de una parte de la población.

Claro está que la solución al déficit fiscal no tiene como única causa el empleo público, sin embargo, dada lo acuciante del problema será ese el primer flanco desde el cual el gobierno le hará frente (para así ganar el favor de las otras fracciones legislativas). No por nada Alvarado fichó un equipo económico PLUSC (ANFE, Academia de Centroamérica) cuyos tecnócratas sacarán la tarea avante y evitarán una indeseada visita del FMI en el 2019. El mejor escenario posible en relación con este tema será que, al final de los cuatro años, el déficit haya bajado sustancialmente y alguna política fiscal progresiva haya sido aprobada en el plenario.

El contraste entre Alvarado y Macron sirve para entender, o mejor aún aceptar, que este será un gobierno deslucido (como el discurso de la toma de posesión), cuyo éxito implicará la insatisfacción de todos los que lo apoyaron. Dejando el tema fiscal de lado, lo más que podemos esperar del segundo gobierno PAC en los próximos cuatro años será la construcción de obra pública, un cambio sustancial en materia educativa, la regulación de la fertilización in vitro y la legalización del matrimonio igualitario (vía Sala IV).

Con todo, Carlos se encuentra en una peor situación que su homólogo francés dado que no cuenta con la amplia mayoría legislativa que este posee. Por ello, y dado a la urgencia de tomar decisiones, Alvarado decidió experimentar “un gobierno de unidad nacional” o “un gobierno semiparlamentario” (nueva palabra de moda en los programas de análisis político). Ya sea por este medio o por otro, el Ejecutivo está forzado a lograr acuerdos con las variopintas agrupaciones del espectro político. Valga decir, meritoriamente, que hasta el día de hoy lo ha logrado. Ahora, ¿cuánto durará la luna de miel entre distintas fracciones y el nuevo gobierno? Es algo que queda por verse –y no hay razones para ser optimistas–.

Para aquellos que disfrutamos del mundillo de la política nacional, en un sentido más provincial, queda esperar que la izquierda empiece a quejarse (vía redes sociales) sobre el carácter neoliberal del PAC –los trotskistas, siempre a la vanguardia, no esperaron ni a la elección para iniciar esta campaña–. Asimismo, en cuestión de seis meses la derecha dirá que el PAC está aliado con los sindicatos y las universidades. Entre editoriales de CANARA, Teletica, escándalos de corrupción (tanto de la administración saliente como de la entrante), y quejas sobre viajes excesivos, cuando menos lo esperemos, en un abrir y cerrar de ojos, nos encontraremos nuevamente en un proceso electoral.

Algunas cosas nunca cambian, o al menos no en cuatro años. No obstante, la política nacional se está transformando. Ahora bien, es mejor abandonar toda esperanza y conformarnos con la construcción del tren eléctrico interurbano (visión vallecentralista). De momento, para aquellos que deseen vislumbrar lo que se viene y disfrutan de pensar en Carlos como el nuevo miembro del club de los presidentes progre, es mejor que tomen nota de la realidad francesa y se preparen para el desencanto.

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Pesca de Arrastre en Costa Rica: la depredación de los suelos marinos

Lun, 14/05/2018 - 15:29

En noviembre del 2017, el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) estableció requisitos para la tramitación de licencias para la denominada “pesca de arrastre sostenible”, contraviniendo un fallo de la Sala Constitucional del 7 de agosto de 2013, que prohíbe dicha actividad por sus severos impactos ambientales.

Esta controversial práctica de  la industria camaronera se caracteriza por sus elevados y, a menudo, irreversibles impactos sobre el lecho marino y comunidades bióticas asociadas. Su pequeño aporte al PIB nacional, la generación de pocos empleos y las repercusiones negativas a otras fuentes de empleo, ponen en entredicho la “sostenibilidad” de esta actividad. Y por si fuera poco,  las externalidades deben ser asumidas por nuestros ecosistemas marinos, comunidades costeras y, en última instancia, por el Estado costarricense.

¿Es sostenible incentivar una práctica industrial que poco genera a la macro y microeconomía nacional “a cambio de” los profundos impactos en los hábitats marinos y sus comunidades bióticas asociadas, así como en determinadas actividades socioeconómicas?

Ambientalmente la pesca de arrastre no está concebida para ser sostenible. Por sus características operacionales, el arrastre de las redes destruye ambientes y comunidades bióticas del lecho marino. La extracción de las distintas especies de camarón en nuestro litoral pacífico ya alcanzó el umbral de la sobreexplotación, tanto en las especies de camarones someras como aquellas de profundidades medias y altas. Sin desestimar las regulaciones establecidas en el uso de trasmallos y redes —por ejemplo,  redes con dispositivos de salida para que la macrofauna (tortugas, delfines, etc.) pueda desprenderse de las mismas—, estas no se encuentran debidamente definidas y el desacato a sus pautas de uso, por lo demás,  es frecuente. Las redes de arrastre son dispositivos de gran envergadura que se anclan en el suelo marino y que, por efecto embudo, atrapan todo a su paso. Cada operación de arrastre oscila entre 2 y 5 horas.

Desde 1996 los volúmenes de extracción de camarón han disminuido drásticamente como resultado del agotamiento de este recurso, y de la menor capacidad de rehabilitación de los entornos expuestos a la pesca de arrastre. Esta actividad implica la desaparición de especies “pecuniariamente no rentables”, denominadas “fauna de acompañamiento”. La cuantificación de esta biomasa y de las comunidades bióticas destruidas, incluyendo larvas y peces en estado no reproductivo, no está debidamente cuantificada ni en el tiempo ni en el espacio. No obstante, se estima que entre un 25% y un 70% de especies “no buscadas”, son atrapadas y destrozadas por las redes de arrastre. Rayas, tiburones, cangrejos, tortugas marinas, peces en estado juvenil sin valor comercial, son capturados y devueltos sin vida al mar. Además se destaca la destrucción de ambientes y hábitats del bentos (suelo marino), entre ellos, pastos marinos, corales, epifauna sésil y bancos de moluscos en aguas superficiales.

Lo cierto es que poblaciones enteras de reemplazo se pierden, así como especies en estado larval y juvenil que, al no alcanzar su etapa reproductiva, constituyen pérdidas invaluables para las comunidades bióticas y los ecosistemas cuya tasa de recuperación es rebasada por las elevadas extracciones de las que son objeto. Según “A Global Assessment of Fisheries Bycatch and Discards”, en el mundo se descartan 7,3 millones de toneladas de especies marinas al año.

El proceso de arrastre genera otro grave impacto no tan fácilmente cuantificable: el dragado del suelo marino entierra organismos del bentos, con repercusiones en las cadenas tróficas difíciles de estimar en su gravedad.

Conocido este diagnóstico, es preciso valorar el estado actual de las poblaciones de camarón para establecer las respectivas vedas, tanto para la explotación racional y sostenible del recurso como para la determinación de la alteración de las cadenas tróficas en los ecosistemas marinos. La política pesquera, necesariamente, debe valorar y ejecutar métodos alternativos que cuantifiquen la sustentabilidad del recurso a largo plazo y, al mismo tiempo, la viabilidad económica para las comunidades pesqueras.

En lo socioeconómico, la rentabilidad de esta actividad ha disminuido por varios motivos: las restricciones ambientales establecidas en el mercado por los elevados impactos[1] sobre la microfauna bentónica y la macrofauna en niveles tróficos superiores antes mencionados[2]; la cotización “a la baja” del kilo de camarón en el mercado internacional; y el subsidio estatal para el combustible requerido con precios ascendentes del petróleo. Estas particularidades le han restado rentabilidad a dicha actividad. Sin embargo, esta condición, eventualmente, puede revertirse cuando se elevan las tasas de extracción del producto.

Con todo, las demandas exponenciales del mercado no son compatibles con la tasa de producción natural del producto, razón por la cual, las poblaciones se han visto diezmadas hasta niveles críticos. Se trata de una demanda que excede la oferta: la población de camarones blancos, caracterizados por ser especies someras, se ha reducido a una quinta parte en los últimos 60 años. Asimismo, las poblaciones de especies de profundidad intermedias han pasado de un 34% a un 22% en los últimos 30 años; mientras que las de mayores profundidades han sido reducidas en un 50% en el mismo lapso.

Esta actividad de elevado impacto, tal y como ya sugerimos, no se compensa con el aporte económico que brinda: representa solamente el 0,028% del PIB, genera muy poco empleo y, al parecer, solo beneficia a las grandes flotas de camaroneros, en detrimento de los más de 15 mil pescadores artesanales cuya fuente de sustento se ve destruida por la extracción indiscriminada.

Cabría preguntarse ¿qué grupos de presión han llevado al Poder Ejecutivo a actuar en desacato a lo dictaminado por la Sala IV en su momento? No pocos miembros de la Junta Directiva de INCOPESCA están asociados al sector pesquero, en un claro conflicto de intereses donde el promotor de esta actividad funge, simultáneamente, como el encargado de velar por la sustentabilidad ambiental y viabilidad económica de esta actividad. Asimismo, este sector se beneficia de subsidios de combustible estimados en 10 mil millones de colones.

¿Con qué propósito el estado costarricense asigna subsidios multimillonarios a un sector en declive por los precios internacionales del camarón, con un aporte mínimo a la macroeconomía nacional y a la generación de empleos en zonas costeras?

La relación “costo/beneficio” es una deuda pendiente que las autoridades del ramo deben responder para justificar el incentivo de una actividad altamente depredadora y contraria a los convenios internacionales firmados por el estado costarricense en materia ambiental.

[1] En Venezuela e Indonesia se prohibió la pesca de arrastre, y en su lugar, se ha incentivado la pesca artesanal, mientras que en Italia, EEUU, Nueva Zelanda, Escocia y Australia, ha sido rigurosamente restringida en amplios sectores de sus costas.

[2] EEUU, otrora principal comprador del camarón costarricense, descontinuó indefinidamente sus compras al constatar la ausencia en el uso y reglamentación de “dispositivos de escape” para tortugas marinas, -una de las especies de macrofauna marina más impactadas-, de las redes de captura empleadas en el sector industrial camaronero en nuestro país (Marviva, 2009).

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*La imagen corresponde a La gran ola, una estampa japonesa del pintor Katsushika Hokusai

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Audita Tremendi. Reflexión sobre una amenaza

Xov, 10/05/2018 - 16:53

Al escuchar la severidad tremenda con que el juicio divino ha golpeado la tierra de Costa Rica y ver las tinieblas cernirse sobre el mundo, siento que debo exponerme a la vorágine y oponer resistencia a la grave amenaza que supone para nuestra sociedad la “ideología de género” y sus defensores.

Y no me refiero a los estudios de género ni a Judith Butler, sino a muchos abanderados de la “vida” y la “familia” que participaron en la marcha del pasado 3 de diciembre y, posiblemente, simpatizaron con Restauración Nacional.

Nadie ha defendido la “ideología de género” tanto como ellos.

Vale más convencer al niño asustado de que el monstruo mirándole de noche a través de la ventana no es sino un árbol a la distancia, que convencer a un defensor de la “ideología de género” (es decir, un fundamentalista religioso) de que esta no existe.

Se convencen de su existencia porque el nefasto concepto aparenta tener hilachas deformadas de los estudios de género; pero este término, sin rigor teórico o político, e infinitamente maleable, es vacío hasta el punto de que, como la honorable Nuria Marín, no nos pueden definir exactamente qué es.

Pero lejos de ser una desventaja, la plasticidad de la “ideología de género” permite a sus defensores (mediante los predecibles discursos que astutamente manipulan el lenguaje) nutrirla con todo aquello que toca sus fibras conservadoras más sensibles.

Este concepto es el arco para disparar las flechas de la rabia y el miedo hacia el movimiento feminista y la población sexualmente diversa, y así como al escuchar a alguien decir “feminazi” para “criticar” al feminismo (ignorando incluso su definición en Wikipedia, o que dicho término fue popularizado por Rush Limbaugh, uno de los seres humanos más deplorables del planeta) cuando me advierten sobre los peligros de “la ideología de género” deja de existir para mí cualquier validez argumentativa.

Pero mi problema con los defensores de la “ideología de género” y el fundamentalismo religioso, en general, es más complejo que con el uso de la palabra “feminazi”, porque los alcances del daño de su mentira son más amplios.

El vaho de fundamentalismo que emanó de las fauces de Fabricio Alvarado y sus cohortes, era el síntoma de una infección más peligrosa, abalanzándose sobre la libertad y dignidad humanas: el moralismo.

Moralismo como el asirse obstinadamente a lo que nos dicta la autoridad religiosa, bajo cuya máscara de pureza se halla el siniestro rostro del despotismo; el no reconocer las contradicciones de nuestros propios dogmas y la arrogancia para considerarnos lámparas de virtud en un “decadente” mundo “moderno” sin reemplazar momentáneamente la “certeza” con un saludablemente filosófico “¿Qué tal si…?”.

¿Haría alguna diferencia si leyeran a De Beauvoir o Butler, intentando comprender qué proponen realmente los estudios de género?

Por supuesto, con facilidad sienten los moralistas alguna validez cuando su “información” la han tomado de textos de Ratzinger o videos de Juan Vicente Córdoba, Amparo Medina, Ángela Hernández u otros bufones que esputan la misma ponzoña de mentiras, elevando una hilera de hombres de paja a quienes dirigir todo el reduccionismo al absurdo del que son capaces.

Aunque lo disfruten, dicho reduccionismo al absurdo no favorece sus argumentos, y al recurrir constantemente al ejemplo de alguien que se identifica como animal, niño o anciano, bajo la exigencia de ser aceptado y respetado porque es lo que “siente” que debe ser, lo que hacen los moralistas —además del ridículo— es evidenciar una ignorancia tercamente deliberada.

Pero lo más extraño es que para inflar este espectro de “degeneración”, los moralistas deben recurrir a mentiras enfermizas como que la “ideología de género” significa cambiar de orientación sexual como de ropa, o que los programas educativos que incluyen esta “ideología” buscan adoctrinar a niños y niñas para que sean de tal o cual preferencia sexual, o instruirles a vestirse con ropas del sexo opuesto, masturbarse en clase y tocarse mutuamente para descubrir qué sienten.

¡Y al crear estas mentiras obviamente están rascando, del fondo de su reprimida imaginación, sus propias perversiones!

Así embisten ciegamente entre la niebla.

Cayendo de bruces, vergonzosamente.

El moralismo fecunda en las mentes infectadas la “certeza” de cómo es una sociedad perfecta, produciendo una falsa narrativa de lucha entre Bien y Mal y creando una enemistad entre Nosotros y Ellos. Y así, atropellando la realidad de vidas y familias particulares, independiza y defiende una imagen idolátrica de Vida y Familia, compuesta únicamente por Padre, Madre e Hijos; y como su lógica no consigue que el cubo entre en el espacio del triángulo, aquello que no encaje con esta abstracción metafísica de la Familia y sus tres palcos “naturales” sólo será visto como un pobre reemplazo y las familias diversas serán discriminadas con base en esta pordiosera concepción.

No reconocer que todas las vidas son valiosas equivale a asesinato y este asesinato equivale a suicidio. Porque cuando me niego a reconocer al Otro como un ser humano que piensa, sufre, ama y merece los mismos derechos que yo, no sólo lo deshumanizo sino a mí también, pues renuncio a que yo mismo pueda ser reconocido por los demás como un ser humano.

Pese a todo esto, no dejo de sentir una sincera tristeza por algunas personas que marcharon el pasado 3 de diciembre en “defensa” de la “vida” y la “familia”, creyendo honestamente tener buenas intenciones.

Pero el camino al infierno…

No, no se vayan, queridos amigos, les explicaré.

Ciertamente no envío al infierno a quienes marcharon.

Mi punto es que no marcharon defendiendo lo que querían, sino oponiéndose a lo que no querían. Si no querían la ficticia “ideología de género”, entonces todo su esfuerzo fue en vano. Si no querían reconocer familias distintas a las suyas como merecedoras de los mismos derechos y el mismo respeto, entonces pisotearon al marchar los derechos humanos de igualdad, libertad y matrimonio que, según el artículo dieciséis de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la religión no puede restringir.

Eso es lo que realmente importa; no la estupidez homofóbica y misógina, sino el sufrimiento que causan a aquellas personas que no son aceptadas y respetadas por quienes son.

Pero aunque he plagiado a Gregorio VIII para iniciar mi reflexión, mi opinión es sólo otra más que pretende ser escuchada y mi esperanza, como señorito que siendo católico es ateo y que siendo de clase media es izquierdista enclosetado, es que ante el rostro enfermo del moralismo seamos buenos samaritanos unos de otros: personas distintas en muchos aspectos, pero que enfrentadas al sufrimiento se reconocen como seres humanos, elevándose a la altura de prójimos, o parafraseando a Lévinas y Hinkelammert: Sepamos amar a nuestro prójimo porque nosotros también somos prójimo.

Es preciso reconocer la mentira y los embustes con que se busca impedir el progreso de la lucha por la dignidad y el respeto de todos, incluyendo las minorías oprimidas.

Con la “ideología de género” los moralistas inventaron un fantasma para después olvidar que lo habían inventado y creyéndolo real esparcieron el miedo dirigiéndolo contra un enemigo inexistente. Ahora, mientras se asustan con él unos a otros, los verdaderos peligros que amenazan a la dignidad humana continúan su paso destructor.

Y aunque crean percibir su sombra en la lejanía, arremeten contra un enemigo que nunca van a encontrar porque no es más que un espejismo, una fata morgana que les hace ver en el horizonte un reflejo monstruoso de sus propios prejuicios y su propio morbo.

Pero supongo que las personas necesitan… una “causa”.

 

*La imagen de la ilustración es detalle de la de Goya, La romería de San Isidro

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Manual para protestar en el Gobierno de Unidad Nacional

Lun, 07/05/2018 - 16:03
1. Ocho de marzo

No se recomienda hacer grafitis en la Catedral durante las marchas del 8 de marzo; mucho menos deschingarse y usar minifalda. Tampoco es aconsejable lanzar consignas del tipo “Fuera rosarios de nuestros ovarios”, salvo si se es hija de un exministro de cultura liberacionista y de pelo largo. Está más que claro que Carlos Alvarado ganó las elecciones gracias a la Virgen de Los Ángeles. Por eso, a partir del 8 de mayo del 2018, cualquier crítica contra la Iglesia Católica puede ser interpretada como una crítica al Gobierno de Unidad Nacional. Es decir, criticar a La Negrita es cosa de fachos. En su lugar, manifiéstese (respetuosa y amorosamente) frente a la carpa de panderetas más cercana.

2. Mejor no hablar de ciertos temas

En este Gobierno de Unidad Nacional somos católicos. No insista. Por eso no se recomienda exigir aborto gratuito y universal. Mejor enfocarse en cuestiones como el matrimonio igualitario: no se lucha por ampliar derechos sino por ampliar sacramentos.

3. Nada de lo que se hizo antes fue mejor

Este gobierno del bicentenario marca una ruptura. Todo será nuevo. Todo será cool. Todo será frescura. Incluso Rodolfo Méndez Mata. El Gobierno de Unidad Nacional hará del país una creación ex nihilo. Solo se permitirán referencias a la década de los 40 (Garantías Sociales, Código de Trabajo, Abolición del Ejército, etc.) porque los socialistas de antaño hoy son inofensivos.

4. Se recomienda citar a Kevin Casas

El Gobierno de Unidad Nacional ha levantado la restricción que prohibía hablar en buenos términos de Kevin Casas. Asimismo, se decreta la inexistencia del Memorándum del miedo. Si Vilma Ibarra lo aprueba, el pueblo también. En lugar de Kevin Casas, puede quejarse, digamos, de Celso Gamboa (aunque ya no sea funcionario público).

5. No critique a la derecha cool del PLUSC

Se sobresee de forma definitiva a Ana Helena Chacón, María Luisa Ávila y Leonardo Garnier por su apoyo al TLC. De igual modo, se recomienda no hacer alusiones al referéndum. Si va a hablar acerca del Combo, puede mencionar las canciones de Fabulosos Cadillacs y la ropa que estaba de moda en el 2000. No es aconsejable criticar al exrector Macaya.

6. Los impuestos son una expresión del amor de la coalición

Criticar los impuestos es de fachos o sindicalistas polos. Pagar IVA a la hora de ver La casa de papel es fortalecer el estado de derecho y la paz social. ¡Quéjese de que el diezmo aún no paga impuestos!

7. Las consignas deben incorporar alusiones a Fabricio Alvarado y el PLN

A pesar de que el PLN no gobierna desde hace 4 años, y a pesar de que Fabricio no ganó las elecciones, las críticas deben formularse contra ellos. Criticar al presidente Alvarado no es aconsejable.

8. Evite las referencias al desempleo

Es mucho más recomendable mencionar algo sobre la necesidad de crear alianzas público privadas y facilitar el emprendedurismo.

9. No insulte ni se refiera a los estadounidenses como “yanquis”

Tampoco es aconsejable usar pasamontañas ni kufiyyas durante las movilizaciones. No se debe lanzar piedras a los antimotines. Regale flores y abrazos. Es más propositivo. De igual modo, no es recomendable bloquear vías de acceso importantes tales como Avenida Segunda o rotonda de La Hispanidad. Es mucho mejor realizar sesiones de meditación en Plaza Máximo Fernández (Plaza Roosevelt, para los no entendidos).

10. Sí somos la Suiza centroamericana

Si se topa al presidente en alguna actividad del FIA, no le silbe. En su lugar, saque el celular y tuitee algo tipo “Solo en Costa Rica uno puede ver al presidente en un concierto, sin guardaespaldas ni dispositivos de seguridad”.

11. Ojo con la música

Aquella cosa de “De nuevo quieren manchar mi tierra con sangre obrera” es una zonchada sindicalista. Y ni que decir de “El pueblo unido jamás será vencido”. En el ecosistema musical del país hay suficientes recursos para elaborar una adecuada banda sonora de la protesta coaligada. Malpaís y Passiflora son altamente recomendados.

12. Hagamos marchas carbono neutrales

Demos el ejemplo. Nuestro país aspira a ser carbono neutral y, por lo tanto, es necesario que los movimientos sociales se alineen con tal objetivo. Las marchas son cosa del pasado. El futuro es sustituir los mítines por cletines. Proteste en cleta y luego vaya a tomar un brunch en Barrio Escalante

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Neoliberalismo rosa: Empresarias versus trabajadoras

Xov, 03/05/2018 - 16:53

Soy mano de obra hace más de diez años. Apenas salí del liceo quise aventurarme en el mundo laboral, arrastrada por la fantasía de la independencia. Quizás habrían sido más años si mi familia no me lo hubiese prohibido. Recuerdo cómo cada tarde veía llegar a las jóvenes temporeras en el pasaje de mi abuelita, llenas de frutas entre sus ropas. Algo envidiaba ahí, tal vez la posibilidad de creer en aquella autonomía que supuestamente se albergaba en el salario. Durante esos veranos de adolescencia sólo quería trabajar, pero ninguna razón tuvo el peso suficiente para que mi padre accediera a esa petición. Él sólo contestaba que aún no era mi tiempo, que ya llegarían esos días. La fuerza de su tono era de quien conoce los años perdidos bajo el yugo de la explotación. Mi padre, como tantos otros, trabaja desde niño. Ahora, después de diez años de experiencia laboral, entiendo la tozudez de sus palabras: su nocomo posibilidad de libertad, tan lejano al impedimento.

No obstante, el impulso de independencia se ha fracturado de múltiples formas bajo la voz dominante del capital. Un sonido hegemónico que nos ha envuelto en el sometimiento y el miedo. ¿De dónde proviene ese miedo? ¿De dónde proviene nuestro silencio? En este instante resuena la experiencia de nuestras amistades y familia. Aguantando la misma frase: no tenemos opción. A pesar de los años de luchas obreras y su clamor por justicia, los derechos laborales son cada vez más imperceptibles en comparación a los que tienen los empleadores. El tiempo bajo la sombra neoliberal favorece el tablero de los amos, pues, como la demanda colectiva puede tardar meses sin dinero, se transa por entregar la firma a pesar de las condiciones del finiquito.

En ese sentido, hoy en día, parece interesante reflexionar sobre el rol que se le ha ido dando a la consigna “mujer emprendedora”. Pues se ha instalado la noción de emprendimiento de manera muy vinculada a la noción de empoderamiento. Y ambas categorías se han posicionado fuertemente como cualidades de lo femenino dentro del mercado. Desde esta perspectiva no tan sólo se esencializa burdamente en un lenguaje tecnócrata/corporativo, sino que además se instala un fin a alcanzar: la mujer exitosa. Este es el cliché favorito de nuestros tiempos: la multifacética abnegación de lo femenino. Por un lado, el esfuerzo; por otro, la delicadeza. Ambos, componentes de la caricaturización naif de las mujeres empresarias. Pero no olvidemos que por muy rosa que nos muestren esa imagen, estamos bajo un sistema que aunque quiera enmascararse, supura por todos sus pliegues.

Siguiendo esta lógica, el “empoderamiento” nos podría llevar a ser “emprendedoras”. Este “éxito femenino” incluso es promovido desde políticas estatales de fortalecimiento al comercio, donde constantemente vemos cómo se equipara a alguien que construye una miniempresa a pulso con quienes son propietarias de un capital mayor. Esta es la primera diferencia que se pretende tachar desde la universalización de un (ilusorio) sistema de libre mercado, que lleva la bandera de la emancipación en tanto imagen corporativa de “la nueva mujer empoderada”. Así, homogeniza cuerpos, historias y luchas bajo el rotulo de “la libertad y la igualdad”, como si pudiera existir paridad en una estructura vertical.

Comienzo relatando esto para dar con otro engranaje: si ya lo femenino como empoderamiento pasó a ser una marca propia dentro del frívolo lenguaje mercantil, se glorifica aún más a las empresarias que tienen un equipo compuesto mayoritariamente por otras mujeres. Es cierto que el mundo masculinamente construido parecía fortalecer un neoliberalismo hegemónico por medio de la explotación de cuerpos subalternizados, y que de alguna manera esa era “la regla natural”. Sin embargo, en la lucha por la igualdad en roles de género, parecía también “natural” hacer el giro hacia lo femenino desde la economía de mercado. Promover a esta mujer privilegiada al escalafón corporativo, en el entendido de un supuesto feminismo que aboga por alcanzar las posiciones de privilegios masculinos, escondiendo en esa jugada a los cuerpos trabajadores, que no sólo están separados por su condición de género, sino también por su condición de clase y raza.

Sabemos hace mucho tiempo cómo es trabajar en un modelo con predominio masculino. Pero también sabemos lo que ha significado trabajar para mujeres con los mismos privilegios de esa élite. Nuestras abuelas, madres y vecinas han sido sus nanas toda la vida. La migración mapuche a la ciudad significó que el gran porcentaje de mujeres se internara a trabajar como asesoras de hogar “puertas adentro”, dando su tiempo por completo a la casa de la patrona. Asimismo, muchas campesinas –y, hoy en día, migrantes– vieron ahí una opción de trabajo. Sus pequeñas habitaciones junto a la cocina, criando hijos extraños, su uniforme delantal como primera piel y la abnegación ante una familia ajena fueron y siguen siendo reglas de un orden neocolonial muy parecido a la esclavitud.

Hay diferencias que se intensifican en las múltiples opresiones de una estructura colonial, racista y neoliberal. Esas marcas no pueden ser emborronadas de un día a otro. Neutralizar nuestras demandas bajo un horizonte occidental es despolitizarnos. La petición de igualdad sin querer transformar un sistema neoesclavizante, manteniendo posiciones de poder y además intentando negar los cuerpos otros por medio de una “opresión común”, pareciera no dar cuenta de la complejidad histórica de variadas experiencias subyugadas a la condición dominante de los/as patrones/as.

Una de las cuestiones que profundizan esta experiencia es hacerle creer a otras mujeres una condición de igualdad, universalizando una vez más nuestras narrativas. Como si parte de sus riquezas no tuvieran aquel rastro de ocupación, usurpación y violencia sobre nuestros territorios y cuerpos. Por medio de sus acciones generan la ilusión de que no hay otra opción fuera de su binomio femenino/masculino empresarial y, visto así, su postura parece ser la mejor. En el fondo, venden la fantasía de un espacio laboral acogedor sólo porque la dueña es mujer, como si eso bastara para asegurar nuestros derechos. Siguiendo ese modelo sin zonas grises, deberíamos mostrarnos agradecidas de tener la oportunidad de trabajar para una mujer que “nos entiende”, y no tener un jefe acosador o abusador. Sin embargo, desde su paternalismo no son capaces de cuestionar sus privilegios más allá de sus palabras, y captar lo obvio: el lucro. Ello revela la nula empatía que se tiene frente a otras realidades por medio de la invisibilización de estas injusticias, sin reflexionar sobre cómo sus formas de relación o epistemes siguen subyugando a otras mujeres.

Hay múltiples ejemplos. Quizás muchas veces nosotras mismas no somos conscientes de esa vulneración. Caemos constantemente en la trampa que ha condicionado nuestros cuerpos a la obediencia e, incluso, tendemos a empatizar con ellas y su “opresión” en un campo de competencias masculinas. No obstante, no debería parecer normal que nos restrinjan la posibilidad de organizarnos, el mantener los sueldos base durante años, que no se promuevan transformaciones para nuestro crecimiento profesional, que se despidan compañeras sin evaluaciones, que limiten la comunidad o la amistad entre trabajadoras, etc. Y así podría seguir una lista eterna. No sólo se han beneficiado, además promueven falsamente la fraternidad de género como una sugerencia barata de merchandising, para generar una identificación que nos haga omitir la desigualdad de un orden jerárquico.

Son hechos que parecieran no formar parte de una esclavitud moderna, pues se naturalizan como acontecimientos de un sistema laboral, un disfraz rosa de la emancipación femenina, donde además debemos estar agradecidas por entregar nuestro tiempo a un proyecto sin otra posibilidad que ser mano de obra hasta renunciar de cansancio, porque no se ven transformaciones significativas. O hasta que simplemente nuestra voz exigiendo justicia empiece a molestar y nos arrojen su carta mágica con la frase “necesidades de la empresa”. O incluso intenten convencernos de una renuncia voluntaria para “no manchar nuestros papeles”.

Nuestras luchas no pueden tener sólo en su horizonte el fin del patriarcado, ni esperar la sororidad de quienes nos explotan. Tenemos que hacer presente las críticas internas a los diversos movimientos que generan los feminismos, siendo capaces de politizar nuestras realidades y experiencias. Potenciemos transformaciones y articulaciones colaborativas. Existen otras opciones de organización y trabajo. Mientras nos relacionemos activa y reflexivamente, frente a los ejes de dominación racistas y coloniales que están insertos en tantos de nuestros espacios laborales, por lo menos, haremos visible la falsa apropiación de un tono progresista por aquellas empresarias que dicen apoyar a su género. Pues este discurso no ha sido más que la defensa de un neoliberalismo rosa o un mal chiste liberal con la imagen de una empresaria empoderada, una mujer exitosa que sólo piensa en cómo crecerán sus utilidades con la excusa de la liberación y el feminismo.

____________________________

Nota de los editores: este artículo originalmente fue publicado en Desconcierto.cl y Revista Paquidermo lo reproduce con autorización de la autora.

*Daniela Catrileo es escritora mapuche y profesora de filosofía. 
** La imagen corresponde a la obra Orilla de un lago de Max Pechstein

 

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El bombardeo por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria y las reacciones oficiales en América Latina

Mér, 02/05/2018 - 18:33

La operación militar realizada por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria el viernes 13 de abril del 2018, que consistió en bombardear sitios estratégicamente escogidos en los que presuntamente Siria mantiene un arsenal de armas químicas, ha provocado una serie de reacciones oficiales por parte de la comunidad internacional, incluyendo a varios Estados de América Latina.

Como es sabido, estos bombardeos fueron realizados sin ninguna autorización previa por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Menos divulgado, en declaraciones dadas a conocer 24 horas antes de estos ataques aéreos, el mismo Secretario de Defensa de Estados Unidos admitió públicamente no contar con ninguna prueba (“evidence“) sobre el evento en Douma del 7 de abril, más allá de lo que se pudo leer en las redes sociales (“social media indicators“, según la expresión usada por este alto funcionario norteamericano): véase al respecto el video de su comparecencia ante una Comisión del Congreso, disponible en este enlace de twitter.

Comunicados oficiales de Estados de América Latina: breve reseña

Varios Estados de América Latina han repudiado esta acción militar unilateral no autorizada, recurriendo a diversas formulaciones plasmadas en su comunicado oficial para expresar a través de la riqueza del lenguaje, su preocupación al respecto (en algunos casos sin necesariamente condenar del todo esta acción militar). Cada uno, a su manera, ha modulado su texto y optado por expresiones que posiblemente busquen evitar alterar sus relaciones con los tres Estados autores del bombardeo en Siria. Algunos han aprovechado la ocasión para desviar la atención al uso de armas químicas en Siria (un hecho público y notorio desde el pasado 7 de abril, sin que ello haya provocado reacción alguna de su parte desde esta dramática fecha).

Otros por el contrario, como Bolivia, han condenado sin contemplación y de forma vehemente esta acción militar unilateral. El comunicado oficial de Bolivia del 14 de abril se lee de la siguiente manera (véase sitio oficial):

Bolivia condena los ataques contra el pueblo de Siria

El Ministerio de Relaciones Exteriores del Estado Plurinacional de Bolivia manifiesta su más enérgico rechazo a los ataques unilaterales perpetrados en contra del pueblo de Siria.

Bolivia condena el uso ilegal de la fuerza y llama al cumplimiento de las normas internacionales que evitan las violaciones a la paz y seguridad e impiden que los Estados más poderosos ataquen con impunidad a los Estados más débiles.

El Estado Plurinacional de Bolivia reafirma su compromiso de velar por el cumplimiento de la Carta de Naciones Unidas, por la integridad territorial y la independencia política de los Estados, así como por el respeto al multilateralismo.

El Gobierno y pueblo de Bolivia expresan su solidaridad con el Gobierno y pueblo de Siria por las víctimas de estos violentos ataques perpetrados la noche de este viernes 13 de abril.”

En el caso de Uruguay, su diplomacia ha optado por manifestar su preocupación sobre los mismos hechos, recurriendo no obstante a un tono distinto al de Bolivia. Leemos en su comunicado de prensa (véase enlace oficial) del 14 de abril, que:

Situación en Siria

El Gobierno del Uruguay expresa su profunda preocupación por la escalada de violencia en Siria, incluidos los bombardeos de la madrugada de hoy contra objetivos sospechados de producción de armas químicas, en el marco de un conflicto que envuelve una grave crisis humanitaria y constituye una seria amenaza a la paz y la seguridad internacionales.

El Uruguay reitera su más absoluto rechazo al uso de armas químicas en cualquier circunstancia y reafirma su apoyo al rol de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas en la investigación de cualquier situación sospechosa de tales acciones.

El Gobierno del Uruguay hace un llamado a todos los actores involucrados en el conflicto a actuar con máxima prudencia, respetando las normas y principios del derecho internacional humanitario y en el estricto marco de la Carta de las Naciones Unidas. En este sentido, reitera su apoyo al rol de la Organización en la implementación y conducción de una transición política, de conformidad con la Res. 2254/2015 del Consejo de Seguridad y a los esfuerzos del Representante Especial del Secretario General, como la vía más adecuada para una salida política de la crisis.

El Gobierno del Uruguay concuerda plenamente con el llamado del Secretario General de las Naciones Unidas para realizar una investigación exhaustiva sobre el reciente uso de armas químicas en Siria y la necesidad de llegar a un acuerdo para crear un nuevo mecanismo que actúe efectivamente en estos casos”.

Otros Estados, como BrasilColombiaEcuadorEl SalvadorHondurasPanamá y República Dominicana han optado por no emitir ningún comunicado oficial con respecto a esta operación militar realizada por Estados Unidos, Francia y Reino Unido: salvo error de nuestra parte, una consulta sostenida y reiterada de los respectivos sitios oficiales de sus cancillerías durante los últimos días no registra ningún texto, aviso, declaración o comunicado de prensa posteriores al 13 de abril del 2018.

Nótese que el único Jefe de Estado de América Latina en haber apoyado esta acción unilateral en Siria es el Presidente de Colombia (véase nota de prensa de El Espectador), pese a voces autorizadas (y valientes) en Colombia como la del profesor Fabián Cárdenas, quien hace ver que no hay argumentos para hacerlo (véase artículo publicado en El Espectador titulado: “¿Por qué el bombardeo a Siria es un acto ilegal?“).

Por su parte, Guatemala ha considerado oportuno emitir el 14 de abril un comunicado (véase enlace oficial) refiriéndose al uso de armas químicas en Siria únicamente, sin mencionar en lo más mínimo el bombardeo en Siria. En su comunicado del 14 de abril, se lee que para Guatemala:

Guatemala expresa su Condena por el uso de armas químicas en Siria

El Gobierno de la República de Guatemala, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, condena de manera enérgica el uso de armas químicas en Siria, así como la posesión, el desarrollo y el almacenamiento de las mismas.

Guatemala hace votos para que sea a través del derecho internacional y los instrumentos multilaterales como se ponga fin al empleo de este tipo de armamento que tiene consecuencias humanitarias graves, evitando acciones que generen una escalada de tensión.

El Ministerio de Relaciones Exteriores hace un llamado a todos los Estados Parte de la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción, el Almacenamiento y el Empleo de Armas Químicas y sobre su Destrucción, a que cumplan con las obligaciones contraídas en virtud de la Convención y de la Carta de las Naciones Unidas.”

Como se puede observar, el abanico de posibilidades es extremadamente amplio para cada Estado. Criterios de oportunidad política, de conveniencia, así como otros factores son los que los han llevado a manifestarse mediante un comunicado oficial difundido por sus aparatos diplomáticos: el repudio, la condena, la profunda preocupación, el silencio, o bien el referirse a Siria sin mencionar este bombardeo, forman parte de las distintas opciones que tiene cada Estado.

Es la opción que escogió Costa Rica, en un comunicado oficial dado a conocer en horas de la mañana del 14 de abril (y redactado de una manera que evidencia la premura con la que fue elaborado). El título del comunicado es: “Costa Rica condena uso de armas químicas, rechaza el uso de la fuerza y aboga por el respeto irrestricto al derecho internacional“. No obstante, el contenido como tal se aboca únicamente a uno de los elementos señalados en el título, al leerse de la siguiente forma:

Costa Rica expresa su más enérgica y firme condena por los ataques con armas químicas en Douma el pasado 7 de abril, por parte del régimen de Bashar Al Assad, en el cual murieron decenas de civiles, incluyendo mujeres y niños. Los responsables deben ser llevados ante la justicia y cualquier ataque de este tipo no puede quedar impune.

Gobierno de la República apoya firmemente el multilateralismo, no puede respaldar el uso no autorizado de la fuerza y hace un llamado a todos los miembros de las Naciones Unidas a actuar conforma a la Carta de la Organización y el Derecho Internacional.

La situación humanitaria en Siria ha llegado a límites intolerables. Las armas químicas están prohibidas en el derecho internacional y su uso es una flagrante violación del derecho internacional humanitario.

Costa Rica sigue creyendo firmemente en la institucionalidad internacional, y en ese sentido considera que en la crisis de Siria el Consejo de Seguridad debe actuar de forma imperativa y Costa Rica lamenta profundamente que no haya sido capaz, en particular sus miembros permanentes, de asumir sus responsabilidades ante la comunidad internacional para mantener la paz y seguridad internacional para lograr un consenso y evitar la escalada del conflicto. El aumento de la tensión militar en la zona es signo de alarma. “Hacemos eco del llamado de Staffan de Mistura, Enviado Especial del Secretario General, para que no se permita un escalamiento de la violencia y los civiles tengan seguridades de protección” manifestó el Canciller Manuel González Sanz. Desde que inició el conflicto en 2011, Costa Rica ha hecho un llamado vehemente a todas las partes en conflicto para que respeten el derecho internacional humanitario y a agotar todos los esfuerzos para finalizar este conflicto. Costa Rica renueva su llamado a la comunidad internacional para abogar por una solución pacífica para garantizar la paz y seguridad en la región y una plena protección de la población civil.

Siria contabiliza siete años de guerra, alrededor de 320.000 muertos y 10 millones de desplazados que demandan se garanticen los derechos humanos y, en especial, el derecho a la vida” (Nota 1).

Es de señalar que en su comunicado, Costa Rica da por un hecho que las actuales autoridades de Siria son directamente responsables por el uso de armas químicas en Douma. La ausencia de referencia expresa a la operación militar contra Siria en el comunicado costarricense dio lugar a una solicitud de aclaración por parte del Semanario Universidad, dilucidando a su manera el funcionario entrevistado la duda externada por este medio universitario (Nota 2).

La implicación directa de las actuales autoridades de Siria en el evento de Douma consignada en el comunicado de Costa Rica no se verifica en ninguno de los comunicados oficiales emitidos por Argentina (Nota 3), así como por Chile (Nota 4), por México (Nota 5) por Perú (Nota 6), por Venezuela (Nota 7), ni tampoco en los comunicados reproducidos con anterioridad por parte de Bolivia, de Uruguay y de Guatemala.

Cabe destacar que el primer comunicado oficial emitido en América Latina fue el difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, el mismo día del ataque realizado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido (Nota 8).

La referencia al derecho internacional y al respeto “irrestricto” (Costa Rica, Uruguay) a sus normas constituye el denominador común de estas distintas manifestaciones oficiales. Y es que, pese a lo afirmado por las autoridades norteamericanas, francesas y británicas (y por algunos de sus aliados), esta acción militar constituye una violación a lo dispuesto en la misma Carta de Naciones Unidas sobre la prohibición del uso de la fuerza.

A ello nos abocaremos en las líneas que siguen.

Una violación a una base fundacional del frágil edificio establecido desde 1945

¿Donde poder encontrar algún fundamento jurídico para justificar una operación militar como la ordenada en el territorio de Siria el pasado 13 de abril? ¿Cómo evitar a toda costa la sombra de la guerra en Irak del 2003 y descartar algunos de los argumentos (falaces) usados para justificarla? Es la tarea a la que posiblemente se aboquen desde ya algunos juristas en algunas cancillerías y en algunas otras entidades.

En efecto, ninguna norma internacional permite recurrir al uso unilateral de la fuerza en represalia a actos cometidos en el territorio de otro Estado contra su población, o en respuesta a sospechas de tenencia y de uso de armas de destrucción masiva por parte de un Estado inmerso en un conflicto interno (como el que vive Siria desde varios años). En el caso de la reciente explosión en Douma con sustancias químicas del pasado 7 de abril, ninguna investigación in situ ha permitido conocer la identidad de los responsables de este nuevo drama humano ni el origen de las sustancias químicas usadas. El equipo técnico de Naciones Unidas enviado a Siria llegó el mismo día que la fecha escogida para proceder a los bombardeos por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido (véase nota oficial de la OPCW – Organisation for the Prohibition of Chemical Weapons – del 14 de abril del 2018). ¿Simple coincidencia?

Como es sabido, las únicas excepciones a la prohibición del uso de la fuerza militar por parte de uno o de varios Estados contra otro Estado, las constituyen, según la misma Carta de Naciones Unidas:

–el Artículo 51 de la Carta (que refiere a la figura de la legítima defensa y a un mecanismo de notificación muy preciso para el (los) Estado (s) que justifiquen acciones militares recurriendo a esta figura) o bien;

–las acciones militares colectivas debidamente autorizadas por el Consejo de Seguridad, al amparo del Capítulo VII de la Carta.

Como se puede observar, no hay ninguna otra figura legal prevista para justificar legalmente el uso de la fuerza contra un Estado. Ante ello, la creatividad de algunos, beneficiados por un sólido relevo en influyentes centros de investigación y medios de prensa, ha intentado sembrar algunas dudas en la opinión pública, como lo veremos a continuación.

Intentos de confusión pasados y recientes

La noción de “legítima defensa preventiva” o de “legítima defensa anticipada” ideada por los asesores legales del Departamento de Estado norteamericano después del 11 de setiembre del 2001 para justificar acciones armadas en diversos puntos del planeta y para darle una apariencia de legalidad a la funesta acción militar emprendida contra Irak en marzo del 2003 no es conforme a la letra del Artículo 51. Esta operación militar contra Irak constituyó una violación flagrante a la Carta de Naciones Unidas, y su principal argumento (posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak) una burda maniobra para engañar a la opinión pública mundial, tal y como lo evidenciaron investigaciones recientes y declaraciones de responsables políticos norteamericanos y británicos de la época. El informe Chilcot, publicado en el Reino Unido en el 2016, ilustra y documenta la sórdida complicidad existente entre estos últimos (véase nota del NYtimes). Los 12 volúmenes del informe Chilcot del 2016 titulado “The Report of the Iraq Inquiry“, pueden ser consultados en este enlace oficial del Reino Unido.

Foto de los mandatarios de Reino Unido, Estados Unidos y España durante el año 2003 en el que se justificó falazmente ante la opinión pública una agresión a Irak, extraída de nota de prensa titulada “El papel de Aznar en la invasión de Irak: 11 menciones en el ‘informe Chilcot'”

 

Por otra parte, la invocación de la legítima defensa para justificar acciones militares en territorio sirio sin contar con el consentimiento de sus autoridades en la lucha contra el terrorismo ha sido objeto de fuertes críticas en la doctrina: a tal punto que, en julio del 2016, un manifiesto colectivo firmado por más de 200 especialistas en derecho internacional de las más diversas latitudes, denunció el carácter abusivo de esta invocación (véase nuestra nota publicada en DIpúblico, titulada “Contra una invocación abusiva de la legítima defensa en la lucha contra el terrorismo” disponible aquí).

Finalmente, el argumento oído en los últimos días de una operación basada en consideraciones “humanitarias“, externado por la siempre original diplomacia del Reino Unido (véase texto completo del comunicado oficial), constituye una nueva evidencia de la ausencia de argumentos válidos y creíbles desde el punto de visto jurídico.

Ante otro novedoso argumento encontrado por la diplomacia británica, leemos en The Guardian  el criterio de un connotado especialista en derecho internacional, el profesor Philippe Sands:

There is no basis in international law for arguing that a UN member state is entitled to act in the face of an ‘unreasonable veto’ at the security council, or to act by way of reprisal,” he said on Monday. “Has the UK ever made this argument before?” (véase  nota de The Guardian).

La reciente discusión en el seno del Consejo de Seguridad: la diferencia entre presunciones y pruebas fehacientes sobre el uso de armas químicas

En su sesión realizada el pasado 10 de abril, el Consejo de Seguridad conoció tres proyectos de resolución para investigar el origen del estallido con sustancias químicas acaecido en Douma el 7 de abril pasado en Siria y para intentar dar con la identidad exacta de las personas que las usaron: mientras Estados Unidos, Francia y Reino Unido responsabilizaron directamente a las fuerzas armadas sirias, sin haberse realizado alguna investigación in situ, Rusia y Siria denunciaron la maniobra que consiste en responsabilizar sin prueba alguna a Siria como pretexto para justificar ante la opinión pública una acción militar en su contra (véase debate contenido en el Acta PV.8228 – versión en español, y cuya lectura se recomienda). Por parte de América Latina, participaron en el debate del Consejo de Seguridad los delegados de Bolivia y de Perú, cuyas posiciones difieren sensiblemente.

Pese a lo divulgado en la mayoría de los medios de prensa sobre esta sesión, no fueron uno sino tres los textos sometidos a votación, elaborados en aras de investigar debidamente episodios recientes acaecidos en Siria en los que se presume que se usaron armas químicas (véase nota titulada “Syria: vote on competing drafts“, editada en el sitio jurídico especializado de Whatsinblue, y disponible aquí):

–el primer proyecto de resolución, presentado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido (S/2018/321), el cual fue vetado por Rusia, y contó con la abstención de China, logrando reunir 12 votos a favor (p.5 del Acta precitada).

–el segundo proyecto (S/2018/175) y el tercer proyecto de resolución (S/2018/322), presentados ambos por Rusia, que no lograron reunir la cantidad de votos necesarios, con 6 votos a favor, incluyendo el de Rusia y el de China (p. 9 y p.15 respectivamente).

Los textos de estas tres propuestas están disponibles en este enlace (en su versión en inglés) y la comparación entre cada uno de ellos arroja interesantes aspectos, poco discutidos y analizados en los medios de prensa. El primero de ellos consta de 24 párrafos operativos, el segundo de 26 y el tercero de tan solo 7 párrafos operativos.

El jueves 12, Suecia hizo circular una nueva propuesta: se lee en esta nota de prensa oficial de Naciones Unidas que:

Sweden, a non-permanent Council member, on Thursday circulated a new proposal that asks for four things. It condemns “in the strongest terms” any use of chemical weapons in Syria and expresses alarm at the alleged incident in Douma last weekend; demands full access and cooperation for the OPCW fact-finding mission; expresses the Council’s determination to establish a new impartial and independent attribution mechanism, based on a proposal by the Secretary-General; and requests the Secretary-General to dispatch immediately a high-level disarmament mission to Syria“.

Responsabilizar a las autoridades sirias: el objetivo de algunos

Recordemos que hay muchas dudas sobre quiénes pueden tener algún interés particular en endosar (sin mayor prueba, ni investigación) a las actuales autoridades de Siria el uso de armas químicas:

–por ejemplo, en el 2013 unos (pocos) medios de prensa se interesaron por correos filtrados en los que se mencionaba un plan secreto de la administración del presidente Barack Obama para endosar a las autoridades de Siria el uso de armas químicas: véase al respecto artículo titulado “U.S. ‘backed plan to launch chemical weapon attack on Syria and blame it on Assad’s regime’“, retirado luego del medio que lo publicó inicialmente (MailonLine) y “capturado” por blogueros y algunos sitios como al que lo referimos en este enlace.

–por otra parte, en noviembre del 2016, un informe divulgado hizo ver que ISIS (o Daesh) es una entidad no estatal que posee también armas químicas y que las usa tanto en Siria como en Irak (véase nota del New York Times).

A raíz de un informe de inteligencia proporcionado por Estados Unidos en el caso de un episodio similar en abril del 2017 ocurrido en Siria, un reconocido académico del MIT de Massachusetts como el profesor Theodor Postol, denunció lo que denominó en sus conclusiones como:

… an obviously false, misleading and amateurish intelligence report” (véase informe completo titulado “A Quick Turnaround Assessment of the White House Intelligence Report Issued on April 11, 2017 About the Nerve Agent Attack in Khan Shaykhun, Syria“, p.4). Como era de esperar, este tipo de disonancia en Estados Unidos no tuvo mayor eco en medios de prensa norteamericanos y/o internacionales.

Ante estas y muchas otras dudas existentes, el endoso sistemático del uso de armas químicas, sin ningún tipo de investigación, a las autoridades sirias despierta cada vez mayores sospechas, que solamente una investigación realizada in situ con expertos independientes, auspiciada por los entes técnicos de Naciones Unidas, podrá despejar.

En una interesante entrevista del programa radial “Hablando Claro” (Radio Columbia, Costa Rica) al profesor Sergio Moya, se analizaron los diversos intereses existentes en Siria que buscan derrocar a sus actuales autoridades, próximas a recuperar su control en varias partes estratégicas del territorio sirio (véase programa del 19 de abril del 2018, disponible en este enlace).

Una legalidad internacional puesta peligrosamente en jaque

En un artículo publicado horas antes de la orden dada por el presidente de Estados Unidos de iniciar los bombardeos en Siria, la profesora Mary Ellen O’Connell (Universidad de Notre Dame) concluía sus reflexiones señalando que:

 In other words, he plans to violate the prohibition on the use of force to send the message of how important it is to comply with the law on chemical weapons. And he is doing so with relish as he tweets, ‘Get ready Russia, because [the missiles] will be coming, nice and new and “smart!”’. French President Macron has actually chosen to encourage Trump and Britain’s Prime Minister May is still considering options. There should, however, be only one option for States committed to the rule of law: Use the means available in international law to seek accountability for law violations. It is a dangerous moment in history to do anything else.”

(véase artículo titulado “Unlawful Reprisals to the Rescue against Chemical Attacks?“, publicado por EJIL-talk y disponible aquí).

Más recientemente, los profesores Olivier Corten (Université Libre de Bruxelles) y Nabil Hajjami (Université de Nanterre), en su artículo titulado “Les frappes des Etats-Unis, du Royaume-Uni et de la France en Syrie : quelles justifications juridiques ?” (disponible aquí), concluyen sus reflexiones alertando que:

… à force de multiplier les précédents dans lesquels on écarte purement et simplement le droit international au nom d’impératifs moraux ou politiques que l’on définit et interprète soi-même, la norme elle-même tend à s’estomper, si pas à disparaître. En ce sens, l’enjeu de la crise syrienne va bien au-delà de l’opportunité ou de la légitimité des frappes limitées menées contre le régime syrien le 14 avril dernier“.

El inusual recordatorio hecho por el Secretario General de Naciones Unidas a los Estados Miembros del Consejo de Seguridad en su alocución del mismo 14 de abril puede leerse como una diplomática llamada de atención:

As Secretary-General of the United Nations, it is my duty to remind Member States that there is an obligation, particularly when dealing with matters of peace and security, to act consistently with the Charter of the United Nations and with international law in general. The UN Charter is very clear on these issues

(véase comunicado oficial de prensa del Secretario General de Naciones Unidas).

Es de notar que, a diferencia de América Latina, el continente africano se expresó de forma unida y categórica, al manifestar en una declaración el Presidente de la Unión Africana (UA) que:

L’Union africaine, qui est profondément attachée au multilatéralisme, souligne que toute réponse à de tels actes doit être fondée sur des preuves irréfutables recueillies par une entité compétente, indépendante et crédible et se conformer scrupuleusement au droit international, y compris la primauté du Conseil de sécurité des Nations unies pour l’autorisation de tout recours à la force

(véase enlace oficial de la UA).

Una leve sensación de “déjà vu”

A raíz de un episodio ocurrido en Siria en abril del 2017, habíamos tenido la oportunidad de analizar las distintas posiciones oficiales (véase nuestra breve nota titulada “Armas químicas en Siria: Consejo de Seguridad y Estados Unidos“). En aquella oportunidad, Estados Unidos consideró contar con información suficiente para responsabilizar a Siria y lanzar un ataque aéreo pocos días después de forma solitaria, a modo de represalia: esta acción militar de Estados Unidos se dio en clara violación a la legalidad internacional: remitimos al respecto al análisis del profesor Marko Milanovic (Universidad de Nottingham) titulado “The Clearly Illegal US Missile Strike in Syria” publicado en el EJIL-Talk y disponible aquí. Este mismo académico publicó un artículo similar, el cual llegaba a las mismas conclusiones luego de la reciente acción colectiva objeto de estas reflexiones, diferenciando no obstante la posición del Reino Unido con relación a la de Francia y de Estados Unidos:

To conclude, the UK’s humanitarian intervention argument is so bad even on its own terms that it is clear why the US and France chose to stay silent – no legal argument is in their view a better option than a palpably bad one

(véase su texto titulado “The Syria Strikes: Still Clearly Illegal“, publicado en EJIL-Talk y disponible aquí).

Con respecto a la discusión que se dio en aquel mes de abril del 2017 en el seno del Consejo de Seguridad, remitimos al lector a nuestra breve nota titulada “Chemical weapons in Syria and UN Security Council: no resolution adopted. Would you like to know why?” y disponible aquí. En aquella ocasión, fueron tres las versiones de proyectos de resolución que circularon. Por parte de América Latina, los delegados de Bolivia y de Uruguay fueron los invitados a externar criterios sobre estas tres propuestas (véase el texto de las tres propuestas reproducidas en nuestra breve nota titulada “América Latina durante la discusión sobre armas químicas en Siria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas” publicada en el sitio de Ius360 y disponible aquí).

Imagen satelital del ataque en Idlib del 2017, extraída de artículo titulado “The Chemical-Weapons Attack In Syria: Is There a Place for Skepticism? The American media have excluded dissenting expert opinions in their rush to embrace Trump’s war on Syria“.

 

Con relación a un informe de los servicios franceses de inteligencia que llega a las mismas conclusiones que las de sus homólogos norteamericanos, y que fue dado a conocer a pocos días de la primera vuelta electoral en Francia en el 2017, remitimos al lector a nuestra breve nota titulada “Syrie et armes chimiques : à propos du rapport des services secrets français“, publicada en Actualités du Droit, y disponible aquí.

Informes de servicios de inteligencia versus mecanismos internacionales de verificación: ¿hacia dónde vamos?

Más allá del juego político que se ha generado alrededor de la guerra civil imperante en Siria, resulta oportuno recordar que la producción, el almacenamiento y la destrucción verificada por expertos internacionales de armas químicas es objeto de una Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas, suscrita en 1997 (véase texto completo en español). Este tratado establece un mecanismo de monitoreo y de verificación que aceptan los Estados Partes y un mecanismo de investigación internacional e independiente en caso de eventos en los que se sospecha el uso de armas químicas por parte de un Estado Parte. Este instrumento multilateral ha sido ratificado por 192 Estados, Siria incluida, con un solo Estado sin ratificarla: Israel (véase estado oficial de firmas y ratificaciones).

En el caso específico de Siria, el equipo de Naciones Unidas a cargo de monitorear la destrucción de armas químicas en suelo sirio (denominado OPCW-UN – veáse sitio oficial), presentó sus respectivos informes a finales del 2014 al cumplirse su mandato en Siria.

Si hay sospechas de uso de armas químicas, el envío de una misión de investigación internacional y el trabajo de campo consumen varios meses: en el caso del evento ocurrido en Idlib de abril del 2017, el informe de la misión de expertos de Naciones Unidas a cargo de la investigación in situ fue transmitido al Consejo de Seguridad tan solo el 26 de octubre del 2017 (véase carta con texto completo del informe). Nótese que en su comunicado del 10 de abril, Brasil refirió a la necesidad de investigar el estallido con sustancias químicas en Douma y evitó endosar alguna responsabilidad (Nota 9).

A modo de conclusión: el 13 de abril del 2018 o un viernes de luto para el derecho internacional

Más allá del lenguaje diplomático con el que varios Estados han manifestado en América Latina su preocupación o su repudio a este ataque realizado en Siria (o enviado con su pesado silencio una señal que consideramos en lo personal sumamente preocupante), desde la estricta perspectiva jurídica, este nuevo episodio constituye un notable debilitamiento del ordenamiento jurídico internacional y plantea una serie de interrogantes de cara al futuro: las sospechas de algunos Estados parecieran ser una base suficiente para desafiar la normativa internacional en materia de prohibición del uso de la fuerza.

La acción realizada el 13 de abril se puede calificar como un hecho sumamente grave. A diferencia del ataque norteamericano perpetrado en abril del 2017 en Siria en respuesta al presunto uso de armas químicas en Idlib (también basado en informes de inteligencia), esta acción del 13 de abril del 2018 fue concertada por tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: fragiliza, como raras veces, la Carta de Naciones Unidas suscrita en 1945 y los principios básicos que contiene.

A una semana de esta operación, el Parlamente alemán comisionó un análisis que no deja dudas sobre la total ilegalidad de esta acción militar unilateral (véase nota de DW).

Desde la perspectiva ya no tanto jurídica sino política, no queda muy claro en qué este bombardeo puede ayudar al complejo proceso de negociación y pacificación en Siria. En la sesión urgente del Consejo de Seguridad que se reunió el mismo 14 de abril (véase Acta S/PV.8233 en español, cuya lectura integral se recomienda) se discutió y se votó un proyecto de resolución presentado por Rusia condenando el bombardeo en Siria, el cual solo contó con tres votos a favor (Bolivia, China y Rusia) y ocho en contra (incluyendo a Francia, Estados Unidos y Reino Unido). Conocido el resultado de la votación (p.23), el delegado de Siria anunció en su intervención final que:

Algunos colegas que votaron en contra del proyecto de resolución de Rusia (S/2018/355) afirman que apoyan una solución política. Les decimos ahora, después de su voto vergonzoso en contra del proyecto del resolución, que los que votaron en contra ya no serán más interlocutores del Gobierno de Siria en ningún proceso político” (p. 26).

Notas 

Nota 1: Véase el texto del comunicado oficial de prensa circulado por Costa Rica en este  enlace.

Nota 2: Este comunicado de Costa Rica fue objeto de un primer artículo denunciando que Costa Rica no condenaba expresamente el ataque realizado por Estados Unidos, Francia y Reino Unido (véase  nota  del Semanario Universidad), para luego ser completado por una “aclaración” posterior para los lectores del Semanario Universidad, difundida unas horas después (véase  nota  de prensa).

Nota 3: El comunicado oficial de Argentina circulado el mismo día que el de Costa Rica se lee así: “Situación en Siria. 14 Abril 2018 Información para la Prensa N°: 149/18 Argentina renueva su firme condena al uso de armas químicas tal como ha ocurrido en los últimos días en Siria. Igualmente condena la existencia de facilidades dedicadas a su fabricación y/o almacenamiento.

En la delicada coyuntura de estas horas, Argentina hace un llamamiento a la comunidad internacional para hacer esfuerzos que permitan preservar la paz y seguridad, evitando acciones que generen una escalada de tensión y asimismo insta que se sigan caminos de diálogo en el marco de los compromisos internacionales existentes” (véase enlace oficial).

Nota 4: El comunicado de Chile se lee así: Comunicado de prensa sobre situación en Siria

El Gobierno de Chile reitera su condena en los términos más enérgicos al criminal empleo de armas químicas en un ataque ocurrido el día 7 de abril, en Douma, República Árabe Siria.

Igualmente condena el uso de armas químicas en cualquier tiempo, lugar, circunstancias o acto, y recuerda que esta conducta atenta contra el derecho internacional y, en especial, contra los derechos humanos.

Tal como lo ha señalado el Secretario General de Naciones Unidas es imprescindible que las potencias internacionales pacten un mecanismo que permita evitar el uso de armas químicas y establezca responsabilidades por el uso de armas químicas en Siria. En el cumplimiento de esta misión ningún país puede eludir su responsabilidad.

Debemos hacer todos los esfuerzos para evitar que la crisis de Siria genere una escalada de violencia y se transforme en una crisis regional o global, que afecte a más seres humanos y debilite la paz. Hacemos por tanto un llamado a ejercer la mayor prudencia en estas acciones” (véase enlace oficial).

Nota 5: El comunicado oficial de México se lee de la siguiente manera: “Posición de México respecto a la situación en Siria Comunicado No. 94.- El Presidente Enrique Peña Nieto indicó durante su intervención en la sesión plenaria de la VIII Cumbre de las Américas que México reitera su más amplia condena al uso de las armas químicas.

México hace votos para que sea a través del derecho internacional y los instrumentos multilaterales como se ponga fin al uso de este tipo de armamento de tan crudas consecuencias.

Con respecto a los acontecimientos de ayer por la noche en Siria, el Presidente Enrique Peña Nieto indicó durante su intervención en la sesión plenaria de la VIII Cumbre de las Américas que México reitera su más amplia condena al uso de las armas químicas.

Asimismo, señaló que México hace votos para que sea a través del derecho internacional y los instrumentos multilaterales como se ponga fin al uso de este tipo de armamento de tan crudas consecuencias” (véase enlace oficial).

Nota 6: El comunicado oficial de Perú del 14 de abril se lee así: “Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la situación en Siria MRE Lima, 14 de abril de 2018 Comunicado Oficial 010 – 18

En relación a las recientes acciones en Siria, el Perú expresa su profunda preocupación y hace un llamado a la moderación a todos los actores concernidos a efectos de evitar un escalamiento que ponga en riesgo la paz y la seguridad internacionales.

El Perú condena el empleo de armas químicas y considera que toda respuesta a estos crímenes atroces debe ajustarse al derecho internacional, por lo que apoya el despliegue de una misión de investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) a Siria, y considera urgente que el Consejo de Seguridad establezca un mecanismo que permita la identificación y procesamiento de los responsables

El Perú, como presidente del Consejo de Seguridad, está trabajando por una solución política al conflicto en Siria, así como por la protección de civiles, de manera consistente con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.

El Perú apoya la disposición del Secretario General de las Naciones Unidas de interponer sus buenos oficios y considera necesario y urgente establecer un mecanismo de atribución de responsabilidades sobre la utilización de armas químicas en Siria” (véase enlace oficial).

Nota 7: El texto emitido por Venezuela el pasado 14 de abril se lee así: “Venezuela repudia ataque perpetrado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido contra Siria

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela repudia y condena enérgicamente el hostil ataque militar perpetrado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, contra el territorio y el hermano Pueblo de la República Árabe de Siria.

Una vez más, Estados Unidos y algunos de sus aliados, desconocen los principios y normas más elementales del Derecho Internacional, al emprender una acción unilateral, sin su discusión y aprobación en el seno de los órganos facultados para ello de las Naciones Unidas. Con el uso unilateral e ilegal de la violencia, los países atacantes violan abiertamente la soberanía, el derecho a la vida y todos los derechos humanos del hermano Pueblo sirio.

La República Árabe Siria ha sido atacada a pesar de que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), aún no ha enviado a sus equipos de expertos al terreno, para investigar el supuesto uso de armas químicas por parte del ejército sirio. La apresurada operación militar de Estados Unidos, recuerda la catastrófica invasión a Irak en 2003, justificada con el pretexto de la necesaria neutralización de armas de destrucción masiva que, tras meses de muerte y caos, reconocieron no haber localizado jamás.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, en nombre del Pueblo y Gobierno venezolanos, expresa su absoluta solidaridad con el Pueblo y gobierno sirios por las pérdidas de vidas, heridos y daños materiales, como consecuencia de este ataque despiadado e injustificado.”

Nota 8: El texto emitido por Cuba (véase enlace oficial) el mismo 13 de abril se lee de la siguiente manera: “Declaración del Gobierno Revolucionario de la República de Cuba

El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba expresa su más enérgica condena por el nuevo ataque perpetrado por los Estados Unidos y algunos de sus aliados, en la noche de este 13 de abril contra instalaciones militares y civiles en la República Árabe Siria, utilizando como pretexto el supuesto empleo por el Gobierno sirio de armas químicas contra civiles.

Esta acción unilateral, al margen del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, constituye una flagrante violación de los principios del Derecho Internacional y de la Carta de esa organización y constituye un atropello contra un Estado soberano, que agudiza el conflicto en el país y en la región.

Los Estados Unidos han atacado a Siria sin que se haya demostrado la utilización de armas químicas por parte del gobierno de ese país y a pesar de que la Secretaría Técnica de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), ha informado que desplegará en breve un equipo de la Misión de Investigación de Hechos para inspeccionar de inmediato la localidad de Duma, como habían solicitado Siria y Rusia.

Cuba, signataria original y Estado parte de la Convención sobre Armas Químicas, rechaza firmemente el empleo de esas armas y de otras de exterminio en masa, por cualquier actor y en cualquier circunstancia.

El Gobierno Revolucionario expresa su solidaridad con el pueblo y gobierno sirios por las pérdidas de vidas y daños materiales, como consecuencia de este ataque atroz”.

Nota 9: El comunicado oficial circulado por el Palacio del Itamaraty en Brasil con fecha del 10 de abril (véase enlace oficial) se lee de la siguiente manera: Nota 86 Noticias de uso de armas químicas contra civiles en Douma, Siria 10 de Abril del 2018 – 12:11 El Gobierno brasileño expresa su grave preocupación por las alegaciones de uso de armas químicas contra la población civil de Douma, Siria, el 7 de abril.

Al exhortar el establecimiento de investigación en el ámbito de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), el Gobierno brasileño reitera su repudio al uso de armas de destrucción masiva, cualquiera que sea su motivación”.

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Nicolás Boeglin es Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, UCR

** La imagen destacada es una foto de los actuales Jefes de Estado de Reino Unido, Francia y Estados Unidos, extraída de nota del New York Post 

 

La entrada El bombardeo por parte de Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Siria y las reacciones oficiales en América Latina se publicó primero en Revista Paquidermo.

This is Hardcore

Ven, 27/04/2018 - 15:46

Resulta que hace algunos días me di cuenta de que han pasado 20 años del This Is Hardcore de Pulp. No he podido evitar sentirme viejo y fuera de lugar.

El mundo se ha vuelto un sitio insufrible, lleno de contradicciones y con menos brit pop. Yo me he vuelto menos tolerante, tengo menos cabello y me han salido algunas canas. Además, en nuestro país un cantante pop pandereta casi llega a ser presidente: un tipo que hace 15 años bebía cerveza tibia en Calle Fallas, mientras discutía el significado de las letras de Sabina. Sobre el otro no tengo mucho más que decir. Espero que le guste Suede.

En fin, mucho ha pasado desde que Pulp nos dijo que el brit pop se había ido a la mierda, luego de que los Gallagher se lo hubieran pasado todo por el tabique nasal. No hay que gastar mucho tiempo pensando en las distorsiones, pedales y efectos de voz. Creo que la BBC nos lo presentó en sus Top 10’s.

Uno podría ser algo sensible y decir que, por aquel entonces, Bowie seguía vivo. Yo en ese momento me dedicaba a marchar contra el combo del ICE, me decoloraba el pelo y vestía una chema de Nine Inch Nails. Mi novia me hablaba de Silvio Rodríguez y de los Fabulosos Cadillacs, y aun cuando la sangre iba para abajo, yo seguía pensando en el futuro del brit pop.

Se podía comprar un par de puntas baratas en las inmediaciones de La Mazorca, casi sin despeinarse, mientras Song 2 sonaba en el discman. ¡Puta! Se acercaba el final de los noventa y había bus de 9. Reinaba aún el brit pop y Mulder se quería coger a Scully. Yo solo pensaba en un zarpe en el 88 y en apretar con mi novia por los bambúes de Educación. No era tan complicado.

Vamos, era el final de los noventa, se podía fumar dentro de los bares, Bowie aún seguía vivo y nadie dudaba de que los Oasis fueran los nuevos Beatles. Ya en plan, con una Pilsen fría y con Blur de fondo nadie se cuestionaba eso. ¡Menos después del Combo del ICE! Ganamos, ¡por la puta que los parió! Santi y yo celebramos por Letras con medio cantonés y una birra tibia.

Sucede que ya han pasado 20 años y estoy escuchando el This Is Hardcore de Pulp. Ya vi Trainspotting y T2. Ya sé en qué terminamos todos. Ya sé que nos morimos, que no ganamos la revolución y que Pulp nos dijo que estábamos demasiado viejos para pretender ser cool. Eso y que nuestro nuevo presidente dice que Pink Floyd es cool. ¿A dónde fuimos a parar? Nos llevó puta, sin María y riéndole los malos chistes al taxista; y además las birras se pusieron tibias.

Hace 20 años Pulp nos avisaba que el brit pop se iba a la verga. Hace 20 años yo tenía mucho cabello, bailaba sensualmente y no tenía canas. Ahora escucho el This is Hardcore y entiendo que era momento de bajarse del caballito y entender que La Tagada nos había despeinado.

No queda nada más que ver a los cuatro amigos que tengo y decirles que hace 20 años Pulp lo dijo todo. No queda nada más que matizarse con el porno barato y el whisky comprado en la tienda del IMAS, y rajar de lo punk que fuimos antes de que el brit pop se fuera a la verga.

Insisto, no queda nada más que sacar pecho y decir que uno estaba de acuerdo con Jarvis Coker cuando hizo un disco completo acerca de la pérdida de tiempo que significaron los noventa: entre Pulp, Bowie aún vivo y la autosatisfacción de ver que el mundo no se iba a la verga, como el perico en las fosas nasales de los Gallagher.

Ahora apago un cigarro en la sala de mi casa. Termina el This is Hardcore y pienso si vale la pena ir a un gastropub, o si es mejor comprar birras en el chino y decir que el brit pop fue como mi pelo desteñido.

Ahora le río un chiste a cualquiera y espero que sea la hora de dormir para no incomodar al vecino que, indudablemente, sabe que el This Is Hardcore nos avisó que ya era hora de apagar la luz.

La entrada This is Hardcore se publicó primero en Revista Paquidermo.

120 centímetros

Xov, 26/04/2018 - 17:46

Tocar es ser tocado. De los recursos con los que intentamos dar sentido a nuestra presencia, la piel es el órgano a través del cual buscamos dar forma a lo inmediato desde la nuestra. No existe otro espacio así de instrumental dentro de la cuadrícula citadina como la acera; en el cual y desde el cual es posible conjurar la materialidad de la ciudad vivida, vertida alrededor de casi todas las cuadras del casco central de San José (1). A diferencia de los bulevares, en la acera se manifiestan fenómenos más sutiles, efímeros y rotundos. Y aunque el considerar la ciudad como una categoría social es peligroso (2), al menos para este ejercicio de interrogantes, vale la pena trabajar a partir de una metonimia así de íntima.

A pesar de apreciársele por ese intencionado carácter de libre acceso sin permiso expreso o implícito, lo público es probablemente uno de los términos políticamente más difíciles de definir: sobre este concepto se impone el principio mismo de las ciudades, su génesis está en el conflicto, es decir, en el reconocimiento de aquel a partir del constante traslape de funciones. Un espacio es público en cuanto es tomado para serlo. A pesar del sentido de apropiación colectivo con el que se les viste a ojos de la ciudadanía, no existe espacio producido que no liste sus quienes en las prácticas y comportamientos que lo delimitan. Aunque en primera instancia estas normas las sospechamos implícitas, en los estados de derecho se encauzan de manera clara bajo códigos constructivos y reglamentos policíacos (porque después de la revolución francesa, las tramas policiales mutaron del cuido al control de su gente).

“Ciertamente, sin el tacto, habría pensado siempre de los olores, los sabores, colores y sonidos como propios; nunca creería que existen cuerpos olorosos, sonoros, coloridos ni sabrosos” Condillac (1982).

Reiterando a Mitchell (2003) el espacio no es público, es tomado para ser público y dicha toma es además de semántica, física, porque sobre esa piel el transeúnte reconoce el conflicto, las fricciones que se traslapan constantemente sobre ella, y en dicho tacto practica su ciudadanía: la materialidad de su porosa diversidad, sociedad en práctica imposible de advertir tras un parabrisas.

Con base en los datos aproximados suministrados por el Observatorio Municipal de San José, los cuatro distritos centrales suman un área de 2.2 km2 de aceras contra los 9.5 km2 de área total; el tradicional casco central, de 6.2 km2, contaría con 1.4 km2 de aceras, mientras nuestra zona de estudio de 1.87 km2, con 0.4 km2. (3) Solo esta última podría albergar unas 100 Plazas de la Cultura.

 

 

Según el “Informe presentado por la Comisión nombrada por la Junta de Caridad en 1869, para llevar a efecto la construcción de aceras y sembrado de arboledas en la calle que une la Ciudad de San José con el Panteón General, 1874”, 334 metros de acera habrían costado alrededor de 18.5 millones de colones en el 2015, proyecto que bajo la actual reglamentación tendría un costo de 13,5 millones de colones. Sin entrar en detalles sobre tecnología, materias primas ni optimización de procesos, es evidente la merma con el tiempo en los costos de construcción, aunque sus especificaciones técnicas sean más complejas (ley 7600).

Ahora regresando a Lefebvre, ¿para qué propósito se construye un espacio de tan grandes dimensiones y tal costo, cuál sería su función productiva, a quién sirve? En los reglamentos de desarrollo urbano del cantón de San José se considera la acera parte del derecho de vía: “el ancho total de la carretera, calle, sendero o servidumbre, esto es, la distancia entre líneas de propiedad incluyendo la calzada, aceras y fajas verdes”. Se asume que su fin principal es posibilitar el tránsito fluido de peatones, de ahí que todas sus regulaciones se justifiquen primordialmente bajo este principio. Se privilegian actividades que contribuyen a la vitalidad económica, definida por la apreciación de la propiedad o retornos tributarios y todo aquello que deba definirse como improductivo, moral o económicamente, es sancionado como una anomalía, es decir, todos aquellos eventos que imposibiliten el tránsito, quebranten conductas como la regla del anonimato civil de Goffman (1980) o propicien al desorden o deterioro de las condiciones de convivencia.

En este instante entramos al territorio de la morigeración estructural, el punto en el que se legisla bajo redefiniciones morales, una maquinaria de etiquetamiento de grupos sociales y chantajes de género. A partir del sentido común de Gramsci, todo lo anterior supone la fabricación de reduccionismos de problemáticas complejas como la inseguridad, la indigencia, y la informalidad laboral y comercial, desde un abanico ideológico sesgado.

La primera advierte a la incivilidad como parte de una narrativa de riesgo para un gran “todos” imaginario, aquella que se argumenta a partir de la inseguridad percibida en los índices de criminalidad, que invoca no solo a la autorregulación y reclusión activas, el apartheid íntimo que se proyecta sobre grupos humanos estigmatizados como lastres socio-económicos: la niñez, los migrantes, las minorías sexuales, etc. En gran medida, el orden se define como el clamor a no perder estatus (Kefalas, 2003), y para ello, la creación de filtros demográficos simples, que no toman en consideración que la percepción es un producto complejo de experiencias y relaciones individuales, muy a pesar de la pulsión a lo homogéneo de la vida en colectivo.

La indigencia en gran medida es resultado de los recortes en la asistencia institucional a las personas con problemas mentales, en condición de pobreza extrema, adicción, abandono, así como del alto costo de la vida, en particular la renta residencial. Diezmada, por anulación de sus artículos prescriptivos en el año de 1994 por la Sala Constitucional, la Ley de Vagancia tipificaba como delincuentes, en una de sus versiones primordiales, a aquellos que “… sin ejercer oficio ni poseer bienes ni renta alguna, vivan sin que puedan justificar los medios lícitos y honestos de que subsisten”.

Pero: “El derecho penal de culpabilidad pretende que la responsabilidad penal –como un todo– esté directamente relacionada con la conducta del sujeto activo; se es responsable por lo que se hizo (por la acción) y no por lo que se es. Sancionar al hombre por lo que es y no por lo que hizo, quiebra el principio fundamental de garantía que debe tener el derecho penal en una democracia. El desconocerle el derecho a cada ser humano de elegir como ser (ateniéndose a las consecuencias legales, por supuesto), y a otros que no pueden elegir el ser como son, es ignorar la realidad social y humana y principios básicos de libertad.” (Sentencia nº 07549 de Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, 22 de diciembre de 1994)

Así, en términos de espacio, al indigente activamente se le resiente su existencia, aunque esta delate un conflicto de alternativas: no se puede negar el espacio público a quien no tiene otra opción. Su visibilidad incomoda, porque pone en evidencia sus carencias, las de quienes los evitan, las de la burbuja del bienestar, y resignifica la acera como un estadio de supervivencia.

La informalidad laboral en sus múltiples formas (4), en especial la que hace de la vía pública su tarima, suele ser el punto más visible y, en tiempos recientes, el de mayor discordia en la percepción acera del centro. Sólo se requiere hacer una pequeña búsqueda en línea sobre calle 8 y los chinamos, y el año 94 se transforma en una pira incandescente hasta el día de hoy. No obstante el drama, es este quizá uno de los puntos de fricción menos comprendidos a su escala más amplia. Dentro de los principales afectados se encuentran los de menor nivel educativo y aquellos en las bandas etarias entre los 15-24 años y los 60 años en adelante, y con mayor probabilidad, las mujeres. No obstante, lo más sorprendente es la conclusión a la que llegó el investigador Francisco Delgado Jiménez, del Observatorio del Desarrollo:

“… los empleos informales están asociados a poca estabilidad y también a subempleo de la fuerza laboral, lo que tiene efectos negativos tanto a nivel individual (decisiones familiares) como a nivel agregado (subutilización de factores productivos).

Es posible inferir que en los periodos en que se reduce la informalidad, la causa principal es la pérdida general de empleos, y en menor medida a otros factores en el mercado laboral. Conforme se recuperan los puestos de trabajo, se observa nuevamente un aumento en la informalidad.” (Delgado, 2013)

Y con esto aparece la sospecha: ¿no sería más productivo considerar todo lo anterior, no como problemas, sino como síntomas, que por fricción continua entre tantos actores en un espacio tan limitando como el centro de San José, se magnifican aun más? Al menos en términos de informalidad, es evidente que existe un serio problema en nuestra política económica en general, una seria discordia entre nuestras aspiraciones de consumo y nuestra real capacidad, manifiesta hasta la base de nuestra canasta básica y punzante en el bienestar social de los más vulnerables (nadie elige tirarse a la calle a morder bolsas de basura). En pocas cuadras, sobre la dermis propia de esta zona es posible entrar en contacto con una sintomatología en múltiplos de cientos, de lo bueno, como la cordialidad de quienes recogen un abrigo caído, regalan sonrisas sin hipocresía o dan las gracias sinceras por nimios favores; y nuestras obsesiones inmediatas, los problemas y las tramas del morbo en tendencia.

Caminar es simple, o así nos parece a la mayoría, porque caminar con los talones en mente solo se hace presente en la posibilidad de un tropiezo: apreciar políticamente la diferencia (Young, 1990), actuar sobre ella y tolerar actividades que podrían incomodar a ciertas personas, reconocer las posibilidades en lo fatal del juntos, las diferentes temperaturas de esa piel de cemento o granito de las faldas del Irazú o el Barba. Apreciar los 120 centímetros de acera como el espacio de oportunidades en la fricción de esa diversidad vivida que la recorre, es decir, construir un mapa social mejor conectado, reconocible y continuo a pesar de su variabilidad. Propiciar contactos efímeros, aceptando el riesgo que conllevan, es quizá el mejor punto de partida en el reconocimiento mutuo: la piel que todos pisamos a todos nos toca de vuelta. En fin, diría Aristóteles, es evidente que la pérdida del tacto necesariamente involucra la muerte del animal; en nuestro caso, sin piel no hay Chepe.

 

*La imagen es una fotografía del autor

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Notas:

  1. Según el artículo 67 del Reglamento de Policía del año 1849, las aceras debían tener un ancho de 167 cm o dos varas de ancho, que luego se redujo a 104 cm de ancho (cinco cuartas) y 14 cm de alto (una sesma), para redefinirse a 120 cm de ancho y 15 cm de alto con la ley 7600, en el año 1996.
  2. El peligro de definir categorías sociales está no tanto en lo que agrupan, sino en la segregación de quienes ignora.
  3. Se advierte que en estas dos zonas el área de aceras es quizá mayor, pues hacia el centro de confluencia, la cuadrícula cartográfica es mucho más densa que en los extremos de los cuatro distritos centrales.
  4. Según la OIT, “se entiende que el empleo informal incluye todos los trabajos remunerados –por cuenta propia o asalariados- que no son reconocidos, reglamentados o protegidos por los marcos jurídicos o reglamentarios existentes y los trabajos no remunerados en una empresa que produce beneficios”

 

Referencias Bibliográficas

Archivo Nacional: CR AN AH SECBEN 000318

Informe presentado por la Comisión nombrada por la Junta de Caridad en 1869, para llevar a efecto la construcción de aceras y sembrado de arboledas en la calle que une la Ciudad de San José con el Panteón General, 1874.

Bourgois, P. Schonberg, J. Intimate apartheid Ethnic dimensions of habitus among homeless heroin injectors. SAGE Publications, 2007

Delgado, F. EL EMPLEO INFORMAL EN COSTA RICA: CARACTERÍSTICAS DE LOS OCUPADOS Y SUS PUESTOS DE TRABAJO, Revista de Ciencias Económicas, 31-No. 2: 2013 / 35-51.

Goffman, E. Behavior in Public Places. Westport, CT: Breenwood, 1980.

Kefalas, M. Working Class Heroes: Protecting Home, Community an Nation in Chica, 2003

Marín, J. CIVILIZANDO A COSTA RICA: LA CONFIGURACIÓN DE UN SISTEMA DE CONTROL DE LAS COSTUMBRES Y LA MORAL EN LA PROVINCIA DE SAN JOSÉ, 1860-1949. Universidad Autónoma de Barcelona, 2000.

Mitchell, D. The Right to the City: Social Justice and the Fight for Public Space. New York; Guilford Press, 2003.

Philosophical Writings of Etienne Bonnot, Abbé de Condillac, 2 volumes, Franklin Philip (trans.), Hillsdale NJ: Lawrence Erlbaum, 1982–87.

REFORMAS A LOS REGLAMENTOS DE DESARROLLO URBANO DEL CANTÓN DE SAN JOSÉ, Diario Oficial La Gaceta No. 29 del 11 de febrero del 2014.

Sienna, R. An Anthropological Account of Ephemeral Relationships on Public Transport. A Contribution to the Reflection on Diversity, Erodiv Paper, 2006.

Young, I. Justice and the Politics of Difference. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1990.

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Nicaragua 2018: la sombra de Sandino*

Mér, 25/04/2018 - 19:47

 

“El porvenir sólo puede ser de los fantasmas”.

 

Derrida, Espectros de Marx

 

 

Como decía Marx, también la historia del sandinismo se repite dos veces, primero como tragedia y luego como farsa. El periodo trágico se corresponde con tres momentos:  la lucha de Sandino, la insurrección del FSLN y el primer gobierno Sandinista (1979-1989). En esta fase, el “acontecimiento Sandino”, que se nutre de diversas identificaciones espectrales para la elaboración de su “verdad”, genera varias enunciaciones y la imagen de Sandino experimenta múltiples apropiaciones y resignificaciones.

Destacan entre ellas, la apropiación negativa (Somoza), su reivindicación por el marxismo de prosapia cubano-soviética (Fonseca Amador) y su canonización por el cristianismo de la Teología de la Liberación (Mejía Godoy y Cardenal) y el gobierno revolucionario (1979-1990).  Lo que otorga unidad a estos momentos es que la “verdad” hegemónica del acontecimiento Sandino, en sus diversas variantes y pese a las oposiciones, está centrada en la exaltación del carácter revolucionario y redentor de su figura.

La segunda fase, la “farsa”, corresponde al proceso de destitución simbólica de la imagen heroica de Sandino. Este periodo inicia con los gobiernos “termidorianos” de oposición al Sandinismo, que llevan adelante un proceso iconoclasta de destrucción de las imágenes del rebelde, guerrillero y “santo” de la Segovia, con especial saña en su representación mural.  La recuperación oficial de la imagen de Sandino se produce con la llegada del  “nuevo sandinismo”.

Pero el retorno de Daniel Ortega a la presidencia con la sigla partidaria del FSLN es menos un renacer revolucionario que el arribo de un “sandinismo transfigurado” (2007), según expresión del sociólogo centroamericano Edelberto Torres Rivas o, incluso, de un “sandinismo de derecha” (2018), según lo concibe el historiador costarricense Ivan Molina. Los arranques caudillistas y autoritarios de Ortega, los cambios en su base social y su cambio de orientación política, evidente en  sus acercamientos a sectores conservadores –para no hablar de los vínculos con imperios (re)emergentes como China y Rusia–  le han impedido reivindicar de manera convincente, su plena y sustantiva afiliación a ese pasado revolucionario y a la lucha por la soberanía nacional.

Como salida simbólica a esa encrucijada, el gobierno parece haber optado por una estrategia que consiste en mantener y a la vez neutralizar la imagen tutelar de Sandino.  En la reinvención simbólica del sandinismo “transfigurado”, en la cual destaca el papel de Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega y actual vicepresidenta de la República, se ha producido un cambio de los colores históricos del sandinismo, los cuales han sido “transfigurados”  utilizando una paleta de colores pastel.  Los colores del nuevo sandinismo, “cristiano, socialista y solidario”, son menos  aguerridos y más  “cool” que el rojo y negro elegidos por Sandino y apropiado por los fundadores del FSLN (el Himno Sandinista cantaba a la “roja y negra bandera te cobija, Patria o muerte, vencer o morir”) y el gobierno revolucionario.

Pero los cambios no son solo cromáticos.  Ha aparecido un nuevo símbolo “maestro” del sandinismo actual, denominado oficialmente “arbol de la vida”, pero que en el lenguaje coloquial la gente de la calle denomina “arbolatas”, en irónica alusión a los materiales con los cuales es construido. Se trata de esculturas metálicas, elaboradas con una estética que bien podría calificarse como “kitsch” o “new age”, con una forma estilizada de árboles, pintadas con colores brillantes.

Estas gigantescas esculturas, producidas masivamente con un uso dispendioso de los escasos fondos estatales, han sido erigidas como el símbolo principal del nuevo sandinismo,  con el cual se trata de opacar la hasta entonces imagen fundamental de Sandino. Su presentación en público se realizó el 19 de julio del año 2013, con el fin de conmemorar el 34 aniversario del triunfo de la revolución; desde  entonces,  más de un centenar de estos curiosos “árboles” han sido “plantados” en las principales arterias de la capital nicaragüense.

Uno de estos objetos ha sido colocado en la loma de Tiscapa, próxima a la severa “Sombra”, como se conoce popularmente a la escultura de Sandino erigida por Ernesto Cardenal en 1989. Con ese gesto, este símbolo –carente de densidad simbólica y anclaje histórico, por ausencia de cualquier referencia histórica o afiliación formal con el pasado revolucionario o con la cultura popular nicaragüense– tiene la pretención de convertirse en la nueva imagen tutelar de la ciudad y el país.

Al sandinismo transfigurado le corresponde simbólicamente un colorido objeto decorativo, supuestamente inspirado en imágenes del repertorio simbólico de la biblia rediseñadas según cánones simbolistas del modernismo versión Gustav Klimt. Ese símbolo se ha vuelto infaltable en escenografía pública del gobierno, donde comparte protagonismo con la imagen de Sandino, al cual, sin embargo, ya no se retrata como una figura aguerrida y severa, sino más bien como una presencia carnavalesca, estampada en colores pastel.

Entre las diversas tácticas/operaciones formales y escenográficos para destituir la representación icónica de Sandino, destaca una operación metonímica: se recurre a la contigüidad espacial y cromática con el propósito de transferir la autoridad tutelar de Sandino a la banalidad neobarroca de los “árboles de la vida”.  Con esa estrategia, también manifiesta en el manejo de las escalas de los símbolos en simbiosis osmótica, el gobierno –que aparece como un conector o cordón umbilical– la “savia-aura” de un Sandino disminuido parece nutrir el crecimiento proliferante de los “árboles de la vida”.

De esa manera, el sandinismo actual salta al estrado de la historia nicaragüense como una auto-parodia del periodo revolucionario, escenificando un gesto iconoclasta –más carnavalesco que iracundo– que erosiona la autoridad tutelar de Sandino mediante procedimientos que pretenden transferir su aura a otros símbolos que, sin embargo, carecen de anclaje en el pasado revolucionario y se muestran vacíos de promesa de futuro. Sin embargo, la fingida alegría de los coloridos “árboles de la vida” parece haber llegado a su final tras el estallido de la insurrección popular que, como un símbolo de liberación ha quemado y tumbado los “árboles de la vida”, para luego escenificar la “fiesta de la plebe” sobre sus cenizas, en medio de las cuales jóvenes esperanzados plantan verdaderos “árboles vivos”.

Tras el humo que levantan estos furiosos días en la “violentamente dulce” Nicaragua (Cortázar) asoma, una vez más, la espectral “sombra” de Sandino, devenida emblema de un doloroso nuevo amanecer.

Enlaces recomendados sobre la iconoclasia de la insurrección popular

https://www.facebook.com/DiegoDelfinoMachin/posts/1948378878506178

https://www.facebook.com/confidencial.com.ni/videos/10156062933411005/

https://www.facebook.com/isaacparrales15/videos/564011287332248/

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*Este texto es una adaptación a las circunstancias actuales de Nicaragua de algunos fragmentos de un artículo extenso que publiqué en la Revista Ismo el año 2017 con el título “Espectros de Sandino en la política nicaragüense”, el cual puede leerse completo siguiendo este vínculo:  https://www.academia.edu/34023826/Espectros_de_Sandino_en_la_pol%C3%ADtica_nicaragüense_una_interrogación_2017_

** La imagen fue tomada de Flickr

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Crónica de una clase media que se encoge y desaparece

Ven, 20/04/2018 - 17:40

“El caminar humano es una actividad única

durante la cual el cuerpo, paso a paso,

se balancea al borde de la catástrofe”

John Napier

 

 

De vez en cuando la mole de piel y cicatrices baja de su máquina y se coloca sobre el suelo, sobre la acera. Y sucede que al caminar sobre esa superficie agujereada y sucia la mole golpeada por deudas y preocupaciones termina tropezándose con su propia sombra o, peor aún, con otros cuerpos y otras sombras. Y al hacer esto, al tropezarse en lo irregular, en lo desconocido, en las sombras de otros cuerpos como el suyo, le ocurren cosas.

Convendría, tan solo de vez en cuando, hablarle a esa mole, al territorio insignificante de piel y sangre donde el capital se instala, y que es inducido, desde muy temprano, a conjugar su existencia en los tiempos verbales que el consumo le impone. Poco a poco, cuerpos despojados de cosas simples como la planta de nuestros pies, nos vamos encogiendo.

Esto de que nos vamos encogiendo está absolutamente comprobado. Pensemos, por ejemplo, en un escenario común y corriente: el supermercado. El cuerpo, que suele entrar con paso ágil y seguro por la puerta principal de un Más x Menos cualquiera, se va encogiendo paulatinamente a medida que se acerca a la caja. Son variaciones casi imperceptibles, muy difíciles de captar a primera vista, pero el cuerpo de la clase media, cuando va al supermercado, se desfigura. Algunas personas, me cuento entre ellas, pensamos que se trata de una lenta enfermedad degenerativa.

El supermercado es lo que es: góndolas, música empalagosa, demostradoras con dolores crónicos y exceso de maquillaje, chiquitos llorones. El trayecto por los pasillos puede ser rápido o lento, pero si uno se detiene y observa, puede notar que los cuerpos que por allí deambulan, respetuosos de los ritos, han sido moldeados durante siglos para estirar la mano y repetir el gesto. La transacción, escenario de lo sagrado, se ejecuta y se completa siempre del mismo modo y en el mismo lugar.

Sin embargo, muy adentro del gesto, más allá de la mano que saca mecánicamente la billetera, hay un fuego que se alza y quema la boca del estómago. El ardor se disimula a toda costa, pero el ceño fruncido siempre nos delata.

El incendio, insisto, sucede siempre en un mismo momento: cuando la cajera termina de pasar las diez o quince cosas que apiñamos en el carrito, esas diez o quince cosas que, independientemente de su buena, mala o pésima calidad, siempre arrojan una suma absurda, exagerada. Y así cada vez. Rito violento y consensuado.

Ese fuego en la boca del estómago, ese encogerse cada vez que hay que pagar precios absurdos en la caja de cualquier supermercado, es lo que define desde hace unos cuantos años a gran parte de la clase media trabajadora de nuestro país.

Importan poco los tiempos y los lugares. Nos hemos ido encogiendo y recluyendo obedientemente, incapaces de ofrecer resistencia. Vamos de rodillas al encuentro de la cajera, ese extraño personaje que siempre, sospechosamente amable, nos pregunta si encontramos todo lo que buscábamos; hacia ella vamos y a ella nos entregamos, resignados y dispuestos a utilizar las armas que este mundo nos ofrece.

Asidos, pues, a la tarjeta, hechos carne y espíritu con el plástico, respiramos hondo y una vez más la volvemos a pasar. El rito se consuma, firmamos el voucher, guardamos el tiquete y salimos del supermercado, encogidos y renovados en el amargo espíritu de la deuda.

Ciertos sectores de la clase media, aquellos que, por cierto, no se encogen ni deforman cuando llegan a la caja a pagar las diez o quince cosas, han ido mutando rápidamente en los últimos años y han empezado a materializar sus aspiraciones en una curiosa dirección: la verticalidad de la altura. ¿Qué tiene eso de malo?, dirán algunos. No tiene nada de malo, respondo; solo creo que la brecha que despedaza a la clase media es cada vez más grotesca y palpable. A unos los eleva, a otros los hunde.

Pero no todo está perdido. Tanto los que aspiran a llevar una vida de condominio en altura, con parqueo de bicicletas, guardería para mascotas y picnic en parque diminuto, como los otros, los que desarrollan cuadros de gastritis crónica en la fila de cualquier Más x Menos, vivimos en democracia. Existen, para todos, infinitas opciones para estar más y mejor endeudados. La equidad se transa siempre en cómodas cuotas.

Pero lo cierto es que mientras nuestros destinos se rigen por la tasa cero, la superficie agujereada y sucia –la vida– sigue su curso más allá de las tristísimas góndolas de los supermercados. La existencia de la clase media, la horizontal o la vertical, flota en una misma geografía de deudas, muros, cubículos, presas, rutinas. Y esto, naturalmente, hace que olvidemos la densidad que puede adquirir la planta del pie cuando se sacude y camina en una dirección contraria a la que le traza el miedo.

El miedo a caminar

Careri, el urbanista, vive muy lejos. Cree fervientemente que el navegar, el andar y el perderse son la mejor forma de reconciliarnos con la condición humana y su naturaleza eminentemente nómada. Pero sucede que vivimos apilados en largas colas de supermercados, en filas interminables de automóviles, hacinados en interfaces y espacios expresamente diseñados para negarnos la posibilidad de contemplar o errar. Amontonados en automóviles y autobuses, padecemos los estragos de una engañosa abundancia. Caminar, por el contrario, es abrir la posibilidad a lo accidental, a lo fortuito, a lo insignificante. Caminar es ir en contra del miedo, reapropiarse del propio cuerpo.

Rebecca Solnit, una gringa talentosísima, lo explica con agudeza: el miedo ha creado todo un estilo de arquitectura y diseño urbano. Los carros, en ese universo moldeado por temores, no son más que elementos disuasivos de la vida pública. En cierto sentido, plantea Solnit, el automóvil se ha vuelto una prótesis, pues tal como las prótesis suelen diseñarse para suplir la falta de un miembro, la prótesis automovilística sirve para ayudar a un cuerpo lisiado por un mundo cuya escala ya no es humana. El automóvil-prótesis le ayuda a la gente a moverse en un mundo cada vez más ajeno a su humanidad, un mundo cada vez más ahogado por muros de todo tipo.

Ingenuamente creemos que con esos muros y esos sistemas de seguridad estamos protegiendo nuestras vidas, nuestra ‘integridad física’, pero en realidad lo que protegemos son los objetos que dentro del sistema capitalista nos hacen ser personas. Carros, cosas, electrodomésticos.

Refiriéndose al caso de algunas favelas de Brasil, Careri afirma que los muros electrificados de los condominios en donde la clase media y la clase trabajadora se han ido mudando tienen un único propósito: “¿De quién les tiene que defender este muro? Tal vez me equivoque, pero creo que en realidad el cercado solo defiende las plazas de aparcamiento de los coches. Ahora bien, ¿vale la pena diferenciarse de tus propios hermanos solo para defender el coche de cada uno?” (2016, p.100).

Careri menciona una palabra que permite definir muy puntualmente este fenómeno de ir encerrándonos con personas de nuestra misma clase social: “… Me duele profundamente este proceso que no sé si se llama ipsogentrificación, aunque esta palabra da muy bien la idea: gentrificar con la misma clase social” (2016, p.101).

Algunos barrios, en el caso de San José, serían un buen ejemplo de esta endogamia moderna, la ipsogentrificación: voltear la mirada y fijarla en nuestro propio ombligo. Cuanto más ‘urbanitas’ nos sentimos, más difuso y perecible es el rastro que dejamos sobre el espacio que habitamos.

El tiempo como problema/elogio mínimo de la pereza

Perder tiempo, dice Careri, es ganar espacio. Quien anda fijando una meta y un tiempo definido pierde todas las posibilidades que ofrece la deriva. Solo perdiendo el tiempo podemos tener un encuentro con el Otro o con el Otro lugar.

Pero la retórica neoliberal, ya se sabe, es contraria a la procrastinación, a la pereza. La retórica del productivismo aboga por ‘aprovechar el tiempo’ a toda costa, por maximizar resultados. La planta del pie, claramente, está en desventaja. La planta del pie se desfigura.

Solnit explica que “la decadencia del caminar se debe a la falta de espacio por donde caminar, pero también a la falta de tiempo, la desaparición de ese espacio reflexivo, no planificado, que ha suscitado tantos pensamientos, cortejos, ensoñaciones y visiones. Las máquinas se han acelerado y el cuerpo les ha seguido el ritmo” (2015, p.377).

He tenido la suerte de perderme muchas veces. Me he perdido en ciudades y en calles grandes y pequeñas, incluso teniendo mapas y direcciones escritas sobre papel. Y en cada uno de esos extravíos me topé con personas, lugares y cosas que le dieron sentido y una luz especial al recuerdo. Más que explicar, dice Roberto Merino citando a no sé cuál escritor, se trata de iluminar.

Errar, flotar, dudar. Recuerdo haber recorrido durante muchas horas las calles de una ciudad marítima cuando supe que George, un gran amigo, se había suicidado. 16 de enero del 2002. Ese día había huelga de transporte público. No había trenes ni buses ni nada. Estaba todo paralizado y caminar, ahora lo entiendo, era la única forma posible de llorar.

Por todas partes hay límites invisibles

A Careri, después de asistir a un congreso en la Universidad Católica de Chile, se le acercó un muchacho que se presentó como “el Kike”. Le contó que sus padres habían sido miembros del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y que, como tantas otras víctimas de la dictadura, en su casa evitaban hablar de lo sucedido durante esos años.

Kike le contó a Careri que un par de días antes había realizado una “acción de arte urbano” en una gran plaza donde habitualmente se instala una feria. Entró de noche en la plaza, sin que nadie lo viera, y dibujó unas líneas blancas en el suelo. Fue trazando recorridos oblicuos que partían de cada una de las entradas y atravesaban todo el espacio. A la mañana siguiente volvió a la plaza y se encontró con algo totalmente inesperado: los vendedores habían dejado de seguir el orden habitual de las hileras paralelas y se habían instalado siguiendo la forma de sus dibujos. Protestaban airadamente pues no entendían quién había podido disponer un orden tan absurdo, pero aun así lo obedecieron sin chistar.

Careri duda que Kike, el desgarbado Kike, haya tenido conciencia de la obra que había llevado a cabo: “esa importante fotografía de la realidad de Santiago y la relación que existe entre el espacio público y el control que ejerce el poder, de la muda y obediente sumisión de los ciudadanos, que todavía hoy están dispuestos a sufrir cualquier atropello, incluso el más absurdo” (2016, p.75). Con solo un gesto, el Kike logró poner en evidencia el miedo que todavía existe en Chile, aunque todos se resistan a hablar de él.

¿Cuáles son los miedos de la clase media y cómo se materializan en la geografía urbana? Portones, rejas, agujas, casetillas de control, sistemas de cámaras, guardas. La tecnología del control va trazando límites invisibles y modificando nuestras formas de relacionarnos, nuestras conductas y trayectos. Al igual que esos vendedores descritos por Careri, hemos ido acomodándonos dócilmente a las líneas que nos han trazado en el suelo y en el discurso.

Herzog, la muerte, la vida nómada

Todo tiene siempre relación con la muerte. Cuando Werner Herzog supo que su amiga Lotte Eisner había enfermado de cáncer tomó una decisión: caminar desde Munich hasta París, en donde ella agonizaba. Esta caminata era una ofrenda, un gesto desesperado para no dejarla ir, una despedida. El resultado de esa larga caminata es Del caminar sobre hielo, uno de los libros más hermosos que he leído en los últimos años. Herzog anota ráfagas de ese viaje en un diario, pequeñas escenas que se anudan de forma extraña. Todo en ese viaje duele con una sutileza estremecedora.

Caminante antes que cineasta, Herzog cree que desde hace mucho estamos separados de lo esencial: la vida nómada, viajar a pie. Piensa que las cosas esenciales deberíamos hacerlas siempre a pie, porque el volumen, la intensidad y la profundidad del mundo solo se experimentan cuando los pies están a ras del suelo. Declarar nuestro amor, enterrar a un amigo, volver a casa. Los viajes a pie son el hilo que conecta el cuerpo con la tierra y con los recuerdos.

Waze y la desaparición del verbo errar

De las cosas que más me impresionaban de mi papá cuando estaba pequeña era su sentido de la orientación. Nos recuerdo atravesando San José en su escarabajo blanco, rumbo a la fiesta de cumpleaños de Karen, Manuel, Daniela o cualquier otro compañero de mi clase. Me sorprendía mucho que tan con solo decirle un par de puntos de referencia, siempre supiera exactamente dónde era la cosa. Era como si en su cabeza tuviera dibujados grandes trozos de San José, pedazos de ciudad que él era capaz de unir con muchísima facilidad. Cuando por alguna razón nos pasábamos una o dos cuadras de la casa de mi compañero, la solución era fácil: sacar la cabeza por la ventana y preguntarle al primero que pasara, devolvernos unos cuantos metros y volver a intentar. Siempre terminábamos llegando al destino.

La cosa rectilínea de saber siempre hacia dónde se va, la cosa extraña de querer siempre llegar más rápido, sin desvíos, sin ventanas abiertas, sin equivocaciones, es una de las formas más efectivas de arruinar el recorrido. Cuando pienso en él, en su escarabajo blanco atravesando San José, y lo veo ahora, con su celular a prueba de internet, feliz con su marimba y su testarudez, y orgulloso, como dice él, de pertenecer a la generación de los roquennials, recuerdo el estribillo de aquella canción que tan bien lo describe: “Yo no sé lo que es el destino/ Caminando fui lo que fui/ Allá dios, que será divino/ Yo me muero como viví.”

Es él, a la vuelta de tantos años, quien probablemente sea capaz de recordar las rutas que llevan al San José donde vivían mis amigos de la infancia.

El hospital como lugar del viento

Empezar a caminar es un acto milagroso y extraño. Verónica aprendió a caminar hace siete años, en diciembre del 2011. Quiso la vida que ahora, a pocos meses de cumplir ocho, sea testigo de cómo su abuelita de setenta años aprende a caminar de nuevo. No sé qué tipo de recuerdos le quedará a cada una de ese raro milagro de verse, una a la otra, aprender a erguir el cuerpo y sostenerse en medio de la nada, pero es claro que un sedimento invisible se irá asentando en algún lugar de cada una. Quizás en sus ojos, o a lo mejor, nadie lo sabe, en la planta de sus pies.

Cuando su abuelita estaba internada en el Calderón Guardia, Verónica se entretenía jugando a un costado de la explanada, en una gran jardinera con un árbol, el único en varios metros cuadrados de cemento.

Condenados a esperar, los chiquitos se colgaban de las ramas y se balanceaban boca abajo en la gravedad plomiza de la tarde, reconociéndose y olvidándose instantáneamente. Los adultos, todos en situación de miedo, los observaban a una prudente distancia. Sé que muchos de ellos hubieran deseado evitar la fila de la visita y, en vez de eso, haber podido treparse en el cucurucho de ese árbol, pero la hora de visita los empujaba hacia el laberinto de mosaicos viejos, camillas y salones. La hora de la visita, en cualquier hospital del mundo, llena de zozobra a los adultos. La hora de la visita, en cualquier hospital del mundo, llena a los chiquitos de palomas.

Mientras su abuelita luchaba por articular nuevamente músculos, palabras y pensamientos, acostada en la última cama del salón de neurociencias, Verónica correteaba palomas y se dejaba arrastrar por el viento en la explanada larga del Calderón Guardia. Verónica, desde abajo, le ofrecía a su abuelita la copa del árbol; le ofrecía, como Herzog a Lotte Eisner, la firmeza de sus pasos.

Desembocadura

Ese cuerpo que somos, el del consumidor exhausto, camina cada vez menos. Olvida cómo caminar y cómo unir los pedazos de la ciudad que habita. Almacena y apila. Algunos se esfuerzan por seguir transitando el mundo horizontalmente; otros sueñan con apilarse en cajones minimalistas de concreto y grandes ventanales.

Careri, Herzog, Verónica y su abuelita, Solnit, Kike, el vocho blanco de mi papá; todos me han llevado a este final que desemboca en ninguna parte. El trayecto irregular de lecturas y recuerdos, supongo, es lo único que realmente cuenta.

 

*Los libros mencionados en este texto son Wanderlust, una historia del caminar, de Rebecca Solnit (Capitán Swing, 2015); Del caminar sobre hielo, Werner Herzog (Entropía, 2008); Pasear, detenerse, de Francesco Careri (Editorial Gustavo Gili, 2016).

** La imagen corresponde a una fotografía de Mauricio Inostroza

 

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Elecciones 2018 en Costa Rica: ¿El retorno de la sociedad civil?

Xov, 19/04/2018 - 17:43

Una de las novedades más interesante de este proceso electoral es el surgimiento de movimientos sociales en red. Nos referimos tanto a Coalición por Costa Rica como a Costa Rica Unida. En estas breves reflexiones me concentraré en el primer caso, elaborando algunas hipótesis sobre su origen, alcances y perspectivas futuras.

La Coalición por Costa Rica es un movimiento surgido desde la sociedad civil al día siguiente de conocidos los resultados electorales de la primera ronda, en los cuales Fabricio Alvarado (PRN) quedó en primer lugar y Carlos Alvarado (PAC) en el segundo, sin lograr ninguno de los dos candidatos los votos suficientes para alcanzar la primera magistratura, lo que obligaba a realizar una segunda ronda electoral. Precisamente, estas agrupaciones surgieron con el fin de apoyar a esas dos candidaturas que, si bien representaban un cambio generacional en la clase política costarricense, interpelaban a sectores sociales distintos de la población.

Antecedentes

Las movilizaciones masivas desde la sociedad civil no son totalmente novedosas en la Costa Rica contemporánea. Su antecedente más inmediato es, sin duda, la movilización surgida en el marco de los debates en torno a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC), en el año 2007.  En ese momento, se presentó en el país una intensa organización de la sociedad civil que se articuló en torno al Movimiento Patriótico NO al TLC, para discutir públicamente el contenido y las posibles consecuencias de ese tratado, configurándose así una intensa esfera pública en la que, al menos potencialmente, toda la ciudadanía tenía la posibilidad de emitir su opinión.

Cuando el gobierno decidió dirimir la controversia respecto al TLCAN convocando, por primera vez en la historia del país, a un referéndum, estos clubes –que habían sido convocados y articulados en torno a ciertas personalidades “notables” con trayectoria política o influencia en la opinión– se convirtieron en la plataforma natural para movilizar a la sociedad civil en pro del votopor el “No”. De esa forma, se articuló un aparato proselitista en contra de este tratado, que era promovido tanto por el gobierno de Oscar Arias Sánchez, como por buena parte de las élites empresariales y sectores pronorteamericanos, con fuerte respaldo de los principales medios de comunicación masivos, escritos y audiovisuales, del país.

Luego de una intensa y polémica campaña, que tuvo uno de sus momentos oscuros en el infame “memorándum del miedo”, el resultado del referéndum fue, por la mínima, favorable a la implementación del TLC. Este resultado desanimó profundamente a los opositores y, en la práctica, significó el fin de ese esfuerzo de articulación de un movimiento social activo en la esfera pública. Los distintos grupos se disolvieron y, como pudo verse en los resultados de las elecciones de 2010, ese movimiento no tuvo un impacto importante en términos de la configuración de nuevos programas políticos, propuestas electorales o de fortalecimiento de las estructuras partidarias existentes.

La Coalición por Costa Rica 

La Coalición por Costa Rica fue convocada por jóvenes de clase media profesional que, sin tener una militancia política definida, simpatizaban con la candidatura de Carlos Alvarado pero, sobre todo, adversaban la de Fabricio Alvarado. Este candidato, por su orientación fundamentalista cristiana, era considerado por la clase media ilustrada de Costa Rica como un peligro contra las instituciones democráticas y contra las libertades ciudadanas. Por el contrario, Carlos Alvarado era de alguna manera visto como alguien con quien identificarse pues, desde una mirada no exenta de una perspectiva tecnocrática, es un joven profesional técnicamente competente, además de mostrar una postura política relativamente “progresista”.

Así, el objetivo primero y explícito de la Coalición por Costa Rica era movilizar electoralmente a la sociedad civil, en especial a los sectores que se no se sentían directamente amenazados por las propuestas de Fabricio Alvarado. Su propósito era organizar a la juventud “progresista” para llevar adelante una campaña que lograra convencer a quienes se habían abstenido, o habían apoyado alguna de las opciones perdedoras de la primera ronda, para que votaran por Carlos Alvarado en la segunda. Su llamado tuvo una importante e inmediata repercusión, que se hizo evidente en la explosiva adhesión virtual de miembros en su plataforma, que rápidamente llegó a sumar más de 250 mil personas, probablemente no todas jóvenes ni progresistas.

Los objetivos y las acciones 

La coalición surgió como un llamado a la movilización articulado desde las redes sociales virtuales y, específicamente, desde la plataforma Facebook. Pero su ámbito de acción no se limitó a las redes sociales, sino que convocó a una suerte de encuentro ciudadano presencial, el cual significativamente se realizó en la Plaza Roosevelt (ubicada en el centro del cantón de Montes de Oca, en las inmediaciones de la Universidad de Costa Rica), con la participación estimada de unas 3 mil personas. Como es sabido, en este cantón se concentra (sea porque tiene su residencia o su lugar de trabajo o estudio) buena parte de la clase media ilustrada de Costa Rica, y es también el cantón donde usualmente el PAC obtiene su mayor votación; es también el cantón desde donde se articuló en buena parte el movimiento contra el TLC en el año 2007.

En ese encuentro ciudadano presencial se presentó oficialmente la coalición y se organizaron secciones o comisiones, tanto por criterios geográficos, como por criterios funcionales. Estos grupos se organizaron de manera espontánea y según criterios de interés o afinidad, sin ninguna directriz específica que no fuera movilizar el voto a favor del candidato del PAC. Esa fue la única ocasión en que se organizó un gran encuentro ciudadano presencial, ya que a partir de ese momento, esas comisiones territoriales o funcionales comenzaron a trabajar de manera ampliamente autónoma. El medio para la difusión de la información y la coordinación de las acciones entre esas distintas comisiones fue básicamente la plataforma en Facebook.

Los resultados

El resultado de la movilización fue exitoso en relación con los propósitos explícitos de la misma, ya que se logró la victoria electoral de Carlos Alvarado en la segunda ronda electoral, por aproximadamente 20 puntos porcentuales de diferencia en relación con su contrincante. Este es un margen sorprendente, dadas las tendencias mostradas por las diversas encuestas, que sugerían un virtual empate técnico, aunque casi siempre con una ligera ventaja de Fabricio Alvarado, con la excepción de la de IDESPO que, curiosamente, fue la más criticada en su momento. Sin duda, el resultado electoral fue producto de múltiples factores, entre los cuales, sin duda, el papel de la coalición fue muy relevante, tanto en lo que se refiere a la discusión pública sobre los programas, propuestas y perspectivas que ofrecía cada candidato, como a la movilización de los votantes –en algunos casos desde las playas– hacia las urnas el mismo día de la elección.

Ahora bien, aunque el objetivo inmediato y explícito fue apoyar a Carlos Alvarado, es importante valorar los alcances de este movimiento y, además, es importante valorar su alcance en términos de un posible escenario político futuro. Cabe señalar que la coalición representó de alguna manera un renacimiento de la sociedad civil costarricense después de la derrota en el referéndum por el TLC. Ambas movilizaciones ciudadanas implicaron una reactivación de la esfera pública desde la propia sociedad civil, conocida en la política moderna desde la misma revolución francesa, en la cual la formación de la esfera pública se nutre de manera fundamental de las sociedades y clubes populares. En ese sentido, pueden considerarse como una forma de reactivación participativa de la política democrática, en el tanto estimuló la deliberación pública sobre los asuntos del común.

Ahora bien, esos movimientos comparten también su carácter fundamentalmente “resistente”, en la medida en que se presentan, a partir de una visión algo idealizada del pasado inmediato, como una defensa del statu quo y no como una propuesta de cambio. En ambos casos, se actúa contra una amenaza a “lo logrado”, en defensa de la identidad nacional y de la institucionalidad estatal, sea en términos de Estado de Bienestar (movilización contra el TLC) como de los Derechos Humanos y la Democracia (Coalición por Costa Rica). En ese sentido, aunque en ambos movimientos han sido atacados como “antinacionales” por ser “comunistas” (el recurso al “anticomunismo” es recurrente en la historia costarricense, ver Molina y Díaz, 2017) los símbolos movilizadores utilizados por estos movimientos corresponden al reportorio consagrado de la identidad nacional, en términos de su cultura cívica, sus instituciones e incluso, de sus símbolos culturales y religiosos (como los héroes nacionales Juan Santamaría y Juanito Mora en el 2007 y, en cierta forma, la Virgen de los Ángeles en el 2018)

Existen, sin embargo, varias novedades en este nuevo movimiento en relación con el de hace una década: en este caso, los convocantes son jóvenes profesionales prácticamente desconocidos, y no personalidades sociales o políticas, muchos de los cuales probablemente no participaron directamente en las movilizaciones contra el TLC, pero de alguna manera fueron influidos por las mismas. En ese sentido, hay no solo un cambio generacional entre quienes se movilizaron, sino también un cambio en la composición etaria, aunque no probablemente social, de quienes lideraron y se adhirieron al movimiento. Por otro lado, en términos de su discurso, la discusión en torno al TLC estuvo mucho más centrada en cuestiones técnicas y políticas, mientras que en este caso la movilización fue convocada sobre todo en términos de emociones (“Por (amor) a Costa Rica”), dimensión que tampoco estuvo totalmente ausente en el 2007, cuando el logo fue un corazón pintado con los colores de la bandera nacional y el lema fue “Mi corazón dice NO” (lo que por cierto fue “pirateado” por el SI). En todo caso, mi impresión es que en 2018 esa dimensión emocional fue aún más fuerte, al punto de que el triunfo electoral de Carlos Alvarado fue interpretado como el “triunfo del amor”, contra el “odio” y la “intolerancia” atribuidos al candidato cristiano.

Por otra parte, en términos de los recursos y formas de movilización, existen también importantes diferencias, ya que el movimiento contra el TLCAN siguió, en términos generales, las formas clásicas de la movilización de masas de izquierda, de carácter asambleísta y de presencia masiva en el espacio público, mediante mítines o marchas. Por el contrario, la coalición parece seguir la tendencia mostrada ya en otros países, donde surgieron “movimientos sociales en red” (Castells, 2012), como los de las “primaveras árabes” o el movimiento de indignados en España. Estos movimientos se organizan al margen de las estructuras políticas partidarias, en relación con las cuales no se ven interpelados ni interesados, pero también de los circuitos comunicativos tradicionales, como los periódicos, la radio y la televisión. Aunque no limitan su presencia a las redes sociales, sin duda es en y desde las redes sociales que se difunde la información, se organiza la actividad y se debate sobre las cuestiones públicas.

Las perspectivas

Ahora bien, ¿cuáles son las perspectivas de este movimiento hacia el futuro? ¿Sobrevivirá la coalición a la “revolución de las crayolas”? ¿Cuáles serían sus eventuales propuestas, espacios y formas de acción durante este gobierno? Como señalamos, a diferencia de la movilización en torno al rechazo al TLC, que terminó disolviéndose sin mayores consecuencias programáticas u organizativas con la derrota en las urnas, en este caso la movilización puede considerarse exitosa y triunfadora, al menos en la consecución de sus objetivos electorales inmediatos. Desde luego, eso no garantiza su continuidad ni tampoco permite anticipar las funciones y modalidades de acción que podría llevar delante de mantenerse operando.

Han sido recurrentes los llamados de los y las propios miembros de la coalición para mantenerse operando. Las razones para evitar la desmovilización han sido diversas, pero cabe destacar al menos las siguientes:

1. Dada la composición de la Asamblea Legislativa (2018-2022), con una fuerte presencia de sectores opositores al ejecutivo, se considera que la amenaza a la democracia y los derechos humanos sigue latente, por lo que Coalición debe mantenerse con el fin de ejercer control y presión sobre los y las diputados.

2. Acompañar al ejecutivo en la definición de las agendas y en la búsqueda de estrategias para llevar adelante el “gobierno de unidad nacional” (habrá que ver cuánto espacio les da el gobierno del Carlos Alvarado, y bajo qué modalidades  ya que, por lo pronto, este ha centrado su atención en pactar un gobierno de “unidad nacional” con los partidos políticos y cámaras empresariales, más que con la sociedad civil o los sectores populares, incluidos los sindicales).

3. Mantenerse como una plataforma proselitista en la perspectiva de las próximas elecciones municipales, donde los evangélicos podrían continuar su crecimiento;

4. Continuar funcionando como un espacio de esfera pública, como lugar de discusión pública y formación de opinión en torno a las cuestiones del común.

Para terminar esta reflexión, es necesario hacer una digresión teórica sobre el “problema de la representación”.  En su libro “Sobre la revolución”, Hanna Arendt problematiza sobre esta cuestión en el marco de los procesos revolucionarios americano (Estados Unidos) y francés. En ambos casos, se entiende que un gobierno republicano opera no como una democracia directa sino mediante la democracia representativa. Ahora bien, el problema es el carácter que asume esa representación, es decir, la relación entre representantes y representados; dos son las modalidades usuales de pensar esa problemática: a) la representación como simple sustituto de la acción directa del pueblo, con lo que el gobierno “ha degenerado en simple administración, [ya que] la esfera pública se ha esfumado” y el pueblo ha caído en el “letargo”; b) la representación como un gobierno de los representantes del pueblo sobre el pueblo, con lo cual “una vez más el pueblo no es admitido en la esfera pública, una vez más la función gubernamental se ha convertido en el privilegio de unos pocos…”.

Los límites de ambas revoluciones están en que no lograron resolver ese dilema; en el primer caso, el americano, la Constitución dejó fuera el nivel municipal y sus asambleas, donde operaba la participación popular en la esfera pública; en el segundo, el gobierno jacobino terminó sofocando o instrumentalizando a los “clubes y sociedades”, que eran los espacios donde el pueblo participaba en el debate público. Algo similar puede decirse de los “soviets” en el marco de la revolución rusa, los cuales fueron sustituidos por el partido primero y por el líder supremo, así como de los “movimientos sociales” en la Bolivia de Evo Morales, que terminaron también instrumentalizados por el gobierno y subsumidos en la figura del líder mesiánico, surgiendo así el “Evismo”. ¿Qué podemos decir del caso costarricense a partir de esas experiencias históricas y reflexiones filosóficas?

Evidentemente, la “revolución de las crayolas” no tiene, ni remotamente, el alcance de las revoluciones americana, francesa, rusa o, incluso, del “proceso de cambio” boliviano. Sin embargo, como aquellas, plantea también el problema de la representación y la participación una vez resuelta la cuestión de la “toma del poder”, aunque en este caso haya sido por la vía pacífica de las urnas y se haya hecho en nombre de la continuidad antes que del cambio radical.  Como las asambleas municipales, los clubes revolucionarios y los movimientos sociales, la “Coalición por Costa Rica” es una organización (informal) surgida desde la sociedad civil que constituye, más allá de su explícito objetivo electoral, una apertura de la esfera pública a la discusión de los problemas comunes para el conjunto de la población, logrando interpelar a las nuevas generaciones de costarricenses, sobre todo de clase media educada que en buena parte no se siente representada por los partidos políticos.

Sin embargo, pese a su papel fundamental en estas elecciones, la coalición no tiene ninguna existencia jurídica o una articulación formal o institucional con los poderes del Estado. La forma en que la misma ocurre, si llega a darse, tendrá que ver con su capacidad de agregación de preocupaciones e intereses, así como de su habilidad de negociación y presión con el ejecutivo y el legislativo.  En esas circunstancias, quedan muchas preguntas y expectativas respecto a su continuidad y los alcances de su acción y de sus interpelaciones; por mi parte, quiero concluir esta reflexión con un par de interrogantes:  ¿logrará la coalición trascender su carácter de plataforma electoral informal, y de su programa defensivo del statu quo, a una verdadera propuesta de cambio? De ser así, ¿podrá incluir en el debate y un eventual programa de cambio las problemáticas y los intereses de las poblaciones marginadas y excluidas -donde las iglesias y partidos evangélicos parecen haber enraizado? Más allá de eso, es necesario también trascender el debate que se limita a pensar las opciones en términos de “más Estado” o “más mercado”, para también reflexionar sobre las posibilidades de ampliación del papel de la sociedad civil.

 

Referencias

Álvarez, Mercedes, “Movimientos sociales y participación política: el movimiento contra el TLC en la campaña del referéndum 2007 en Costa Rica”, Anuario de Estudios Centroamericanos, 37, 2011, disponible en https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/viewFile/1125/1185

Arendt, Hanna, Sobre la revolución, Madrid: Alianza Editorial, 2013

Castells, Manuel, Redes de indignación y esperanza. Los movimientos sociales en la era de Internet, Madrid: Alianza Editorial, 2012

Espina, Álvaro, El año I de la revolución democrática árabe. Un análisis sociológico, Madrid: Biblioteca Nueva, 2012

Molina, Ivan y David Díaz, El verdadero anticomunismo. Política, género y Guerra Fría en Costa Rica (1948-1973), San José: EUNED, 2017

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*La imagen fue tomada de la página de Facebook de Coalición Costa Rica

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1 de abril: crónica de dos ticas en Japón

Lun, 16/04/2018 - 19:55

Por diferentes circunstancias de la vida, dejamos Costa Rica e hicimos de Japón nuestro segundo hogar. De lugares muy distintos en Costa Rica, una de Coronado y otra de Tarrazú, optamos por el mismo camino profesional, el de las relaciones internacionales. A pesar del popular dicho de que “Costa Rica es un pañuelo”, nunca coincidimos ni en las aulas ni en espacios laborales ni en eventos relacionados con nuestra área profesional.

Las posibilidades de haber coincidido ahora como residentes en Japón eran mínimas, sino nulas, porque a pesar de que ambas vivimos en la ciudad de Yokohama, que es relativamente pequeña en tamaño, esta es la segunda ciudad más poblada del Japón. Hasta el 4 de febrero del 2018 éramos dos desconocidas, sin embargo, el amor por nuestro país y sentido del deber cruzó finalmente nuestros caminos. Convencidas de la importancia de estas elecciones, decidimos aportar lo que podíamos desde tan lejos: nuestro trabajo. Y así fue como nos juramentamos como miembros de la Junta Receptora de Votos (JRV) #6590 en el Consulado de Costa Rica en Tokio.

Por segunda vez desde que se habilitó el voto en el extranjero, este consulado fungió como JRV para los costarricenses que residen en Japón. Así, 79 costarricenses fuimos parte de los 31,864 compatriotas distribuidos en 42 países que ejercieron su voto desde el exterior. Como costarricenses, celebramos y agradecemos la oportunidad de que nuestra voz sea escuchada; de participar en la toma de decisiones que nos atañen a todos, incluso a nosotros en el extranjero; porque nuestras familias viven en Costa Rica, porque añoramos regresar a un país mejor y, lo más importante, porque amamos a Costa Rica.

Vivir en el extranjero ciertamente supone un distanciamiento de la realidad nacional; pero al mismo tiempo nos da una perspectiva de “afuera”; es decir, permite entender cómo nos miran desde otras naciones. En nuestra experiencia, Costa Rica goza de una imagen muy positiva entre los japoneses. Tanto en espacios académicos como con el japonés de “a pie”, el nombre de Costa Rica es bien recibido. Varios temas son recurrentes en cualquier conversación sobre Costa Rica: la abolición del ejército, nuestra democracia y las riquezas naturales. Esa es la imagen que debemos procurar mantener y esas, las “etiquetas” que queremos ver siempre junto al nombre de Costa Rica. No obstante, durante el proceso electoral, surgieron narrativas con matices autoritarios y populistas que amenazaban nuestra democracia, la de más tradición en América Latina. Nos tocaba defenderla en las urnas y acudimos al llamado.

Durante la primera ronda de las votaciones, el ambiente en el consulado fue festivo y acogió a todos los ciudadanos costarricenses provenientes de los diversos rincones del Japón. El lobby se hizo pequeño para acomodar a todos los compatriotas que, después de emitir su voto, conversaban sobre su vida en este país, las cosas que extrañaban de Costa Rica e intercambiaban información de contacto. Por unas horas, ese espacio se convirtió en la sala de una gran casa, la nuestra, que recibía con ilusión a todos sus invitados a la fiesta electoral. Por un momento, todos hablábamos español, nos entendíamos y, a pesar de que la gran mayoría no se conocía entre sí, nos sentíamos cercanos, nos sentíamos ticos.

La participación en primera ronda fue de un 34%, contabilizando así un total de 27 votos. Esta cifra podría considerarse baja, sin embargo, la distribución de los costarricenses a lo largo del territorio japonés supone una inversión importante, no solo de recursos, sino también de tiempo para el desplazamiento hasta Tokio. Con ese conocimiento de causa, recibimos con gran alegría a todos los compatriotas que hicieron el esfuerzo de acudir a las urnas; viene a la memoria el viaje que realizaron dos parejas de costarricenses, una de ella con su bebé, desde la prefectura de Fukuoka (la región de Kyushu, al sur del Japón), aproximadamente a 1000 km de distancia de Tokio.

Ese mismo compromiso lo vimos en otros connacionales que, a pesar de vivir en zonas aledañas a Tokio, dispusieron de su tiempo para votar. Pero, sin duda, fue una costarricense la que nos conmovió al filo del cierre de la JRV. El cansancio evidente en su cara y sus maletas la delataban. Venía directamente del aeropuerto. Su viaje había iniciado muchas horas antes en la provincia de Puntarenas, específicamente en Monteverde. Las largas horas que supone un viaje intercontinental no pudo doblegar su sentido de responsabilidad, y cumplió. ¡Qué orgullo confirmar que, incluso lejos de nuestra patria, nos sentimos hijos e hijas de Costa Rica y asumimos la responsabilidad de proteger y fortalecer nuestra democracia!

Estas elecciones fueron atípicas en muchos sentidos: en la oferta de candidatos, en el ascenso de unos liderazgos y el desgaste de otros, en un desencanto hacia la política que se reflejó en un alto abstencionismo y la polarización de nuestra sociedad. Los testimonios de nuestras familias, las conversaciones con amigos, los chats de WhatsApp, las encuestas, las informaciones (y desinformaciones) que recibíamos de los medios de comunicación nos daban una idea del ambiente tan tenso que se vivía en Costa Rica.

Lo atípico de este proceso electoral se percibió incluso en Japón, donde hubo mucha discreción sobre apoyos o afinidades partidarias. Culminada nuestra labor en la junta receptora de votos, correspondía esperar la celebración de los comicios en Costa Rica para poder conocer el resultado a nivel nacional. La espera fue larga, no obstante, el resultado no fue sorpresivo puesto que ya se vislumbraba una segunda ronda. Lo sorpresivo, en realidad, fueron los contendientes que disputarían esa segunda ronda.

Los meses posteriores a la primera ronda fueron intensos, incluso para quienes seguíamos el pulso de la campaña electoral desde afuera. El reforzamiento de posiciones antagónicas en torno a temas de derechos humanos marcó la tónica del camino que nos dividió aún más como país. En conversaciones con nuestras familias y amigos era común escuchar comentarios como “ojalá se acabe pronto”, o “que gane el que sea pero que se acabe esto”. Finalmente, el 1 de abril llegó 15 horas antes para los costarricenses en Japón.

La JRV recibió a la primera votante a las 9 en punto, y así comenzamos esta segunda jornada electoral que distó mucho de la primera. El ambiente era sobrio, no hubo tanta socialización entre los ticos que llegaron a emitir su voto, se sentía una gran incertidumbre en el ambiente. Este voto se sentía más como una obligación que como una convicción o afinidad partidaria. Al ser esta una junta pequeña fue fácil identificar las caras nuevas que se hicieron presentes a esta segunda ronda. Nuevamente pudimos constatar el sentido de responsabilidad de los costarricenses que acudieron a votar, como los que por distintos motivos no pudieron hacerlo y notificaron su ausencia. El momento más emotivo lo vivimos con una compatriota, quien después de viajar largas distancias, no pudo votar debido a una situación excepcional. Su emoción por no haber podido emitir su voto nos dolió a todos, pero nos demostró que aunque hacemos de otros países nuestro hogar, a Costa Rica se le quiere, y se le quiere profundamente. El porcentaje de participación para esta segunda ronda fue similar a la primera, de un 30% lo que se tradujo en 24 votos emitidos, lo cual superó nuestras expectativas.

¿Qué aprendimos de esta experiencia de voto en el exterior?

Aunque nos separa la geografía, nuestro corazón late por Costa Rica. Los costarricenses que vivimos en el exterior nos sentimos identificados con las problemáticas sociales, económicas y ambientales que aquejan a nuestro país. Cada historia personal es diferente pero el común denominador es que deseamos una Costa Rica mejor para todos. El vivir fuera de la patria enseña a amarla con nostalgia y con intensidad. Y cuando la patria llama, donde quiere que se esté, se le cumple.

Esta experiencia reafirmó la solidez y madurez de nuestro sistema electoral. El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con su pericia técnica aseguró la legitimidad y transparencia que amerita tan importante evento. Extendemos nuestro agradecimiento al TSE por ampliar los espacios de participación y garantizar el ejercicio de nuestro derecho desde el extranjero por medio de la habilitación de las JRV en el exterior.

A pesar de ser un país pequeño, otros países miraron a la democracia más consolidada de América Latina; Japón no fue la excepción. Aparte de los reportes de los resultados de las votaciones, nos llamó la atención que un medio enfocara su reportaje en la iniciativa de las votaciones infantiles como estrategia para formar ciudadanos políticamente activos y combatir el abstencionismo, problema que aqueja a Japón. Esto refleja que Costa Rica es un referente en cultura electoral, una nación líder en temas de fortalecimiento democrático.

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Registrar mucho, recordar poco: sobre la ultra documentación y el olvido.

Xov, 12/04/2018 - 16:32

La relación entre la memoria y los registros visuales alcanza actualmente una condición particular. No hay novedad en el uso de la fotografía para buscar la trascendencia de momentos específicos de la vida de cada quien. La diferencia, a esta altura del desarrollo de las imágenes técnicas (única vez que utilizaré este concepto, para darle un mínimo respiro a Benjamin), está en el excesivo afán por documentar todo lo que lo que sucede, y en la generalización de los medios para conseguirlo; con las consecuencias que ello acarrea.

Un día, junto a dos tías y mi abuela, en una especie de sesión espiritista, veíamos las fotos de mi infancia, que se acumulaban en una pila de descarte al centro de la mesa, como acciones gastadas en un juego de cartas. Retratos que se creían perdidos por el constante intento de mi madre por censurar el pasado, que parecía ignorar que la memoria de por sí es lo suficientemente frágil. Entre las glosas de las mujeres, que dotaban de sentido al simple soporte de luz, químicos e instantes, la de más experiencia arrojó la reflexión que dio pie a estas palabras. Aquella sobre el respaldo físico (revelado o impreso) y digital de las fotos. La posibilidad actual de tomar miles y perderlas en segundos.

Volvamos a la carrera por la ultra documentación, la cual lleva aparejado, como primer efecto, que entre más registrado esté un hecho, más auténtico es. Se retrata y se comparte cada situación. Entre menos tiempo transcurra de la toma a la publicación, más real; siendo el “estado en vivo” un punto cúspide de este principio.

Sin entrar en teorías foucaultianas, obviando los aparatos de vigilancia en lugares públicos, comercios, casas de habitación, en la actualidad cada quien convierte su ojo en una cámara (gracias a los celulares con cámara, no pretendo convertir esto en ciencia ficción). Y dentro de las posibilidades tecnológicas, se privilegia el soporte más sensorial, lo que hace que, en este campo, la fotografía ceda el puesto de vedette ante el audiovisual. Bajo esta lógica, se graba desde una pieza completa de cumpleaños hasta el actuar de un funcionario público que se denuncia.

A manera de segundo efecto, no solo el hecho existe en tanto quede registrado, sino que la participación del sujeto se valida en tanto sea este quien capture la imagen, o mejor aún, que aparezca en ella. El selfie, como combinación de ambos supuestos, es el producto natural de lo descrito. Se puede/necesita ser testigo del asalto a un banco o el momento de una colisión.

Es curiosa la predilección por el video, si se toma en cuenta que, por ejemplo, requiere mayor espacio de almacenamiento, y suele ofrecer poca información relevante frente a una fotografía. Parece tratarse de una gula por retratar todo cuanto se pueda en un momento determinado. Si bien el video funciona para confirmar determinada vivencia, carece de importancia cuando se trata de eventos periódicos, como un cumpleaños o algún espectáculo.

Un ejemplo puede ser más esclarecedor de lo anterior. En La Habana, en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, se recrea todos los días a las 9:00 p.m. una ceremonia de herencia colonial llamada la Ceremonia del cañonazo, que consiste precisamente en la detonación de un cañón, acompañado de toda una puesta en escena alusiva al respectivo contexto. Es natural que los visitantes quieran plasmar en video este espectáculo, pero cabe preguntarse qué aporta esto a los cientos de resultados que bajo la misma rúbrica se pueden encontrar en YouTube.

A todo esto hay que añadir un problema adicional, un tercer efecto de carácter, si se quiere, epistemológico. Lo plasmado en video se posiciona como único criterio de verdad. En sentido contrario, la veracidad de un argumento se supedita a un video que lo confirme. En materia judicial, algunos esperan que todo se acredite con una prueba audiovisual, como si los litigios jurídicos no tuvieran miles de años, mientras que la expansión del video menos de dos décadas. La prueba confesional cede su lugar de prueba reina.

Es así que una cámara en constante grabación registra para terceros la transformación genética de Seth Brundle en La Mosca  de Cronenberg. Y sucede lo mismo cuando Obi Wan Kenobi, al revisar un holograma de seguridad, advierte la adhesión de Anakin al lado oscuro. Es más, también ocurre en el reciente éxito de Disney, Coco, cuando Ernesto de la Cruz confiesa sus crímenes sin percatarse de estar ante un circuito de televisión abierta. Los ejemplos coinciden en tratarse de hechos que, por la privacidad en la que ocurrieron, no habrían podido ser verificados de otra forma. Es el registro audiovisual como único recurso para resolver el conflicto narrativo, como ojo de Dios en la fórmula deus ex machina.

Propio del hombre época que soy, no pude ocultar la alegría que sentí al saber que mi tío había antologado en un  DVD, los viejos VHS que registraron distintas épocas de mi infancia. El video reconfigura la memoria con pruebas más fehacientes de mi existencia en aquellos, cada vez más lejanos, años. Sin quererlo, y reflexionando culpablemente sobre esto, permito que las fotos comentadas al inicio, y peor aún, las historias que oralmente me han sido transmitidas, tengan solo un valor residual. Esto a pesar de que la parcialidad de la información ofrecida por los videos sugiere el absurdo de que mi quinto año de vida lo haya pasado vestido de Santa Claus, recorriendo el Mall San Pedro, barba y sombrero en mano, luego de haber explicado a Rodolfo la importancia de su nariz, en una presentación escolar que no se plasmó en el celuloide.

Sería falso negar la gratitud por encontrar esos registros que creía perdidos, que hacen trampa a las leyes del tiempo. No obstante, pienso que el excesivo afán por la documentalización, el acceso generalizado a medios para realizarla, la necesidad de ser parte de los eventos y de que todo sea compartido con la mayor inmediatez, confluyen de modo tal que crean una paradoja, según la cual solo es real y verdadero aquello que se retrata. A la entrada en desuso de la tradición oral, por supeditarse la memoria a la existencia de soportes materiales que la contengan, se añade que ahora esos medios de respaldo son intangibles, masivos y desechables. Tal volatilidad puede llevar a que el pasado de cada uno se limite a sus recuerdos individuales. A la posibilidad de que, de acuerdo con lo que reflexionaba mi abuela, de haber nacido quince años después, un disco duro quemado me dejara sin años felices.

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2018 ¿Civilización vs. barbarie?

Mar, 10/04/2018 - 15:34

En un artículo publicado en este medio, Luis Mora contesta con toda justeza la díada civilización/ barbarie con la que Iván Molina intentaba interpretar el contexto de las recientes elecciones. Yo considero que esta dicotomía, añeja y pedestre, es no obstante explotable, siempre y cuando se acepte lo que propone el mismo Mora en su libro sobre Bartolomé de las Casas, a saber: que el binomio bárbaro/civilizado expresa contingentemente una relación de alteridad.  Y si bien los términos con los que Molina discurre no son convincentes, la subyacente (quizá inconsciente) referencia a la noción del otro es sin duda útil como herramienta analítica.

En efecto, el proceso electoral podría pensarse operando dos relaciones de otredad. La primera es la que se establece entre adversarios políticos. La segunda es la que se establece con un sujeto ajeno al conjunto de valores fundamentales y definitorios de una colectividad. Es mi consideración que durante el reciente proceso electoral ambos tipos de otredad coincidieron, transformando, en varios niveles, al partidario de Restauración Nacional en un otro hostil.

Puede afirmarse que antes de que el pentecostal apostólico y secuaces estructuraran un movimiento político sobre el fundamento de su fe/ideología, transformándose así en adversarios políticos de un gran número de personas, estaban ya imbuidos en una relación de otredad con un amplio grupo de costarricenses;  específicamente con aquéllos cuya cotidianeidad está profundamente marcada por su forma particular de catolicismo histórico, la cual admite paradójicamente su propia negación. Para estos costarricenses, los pentecostales, o en un sentido más amplio los evangélicos, son de ordinario los otros, agresiva y conscientemente los otros, guiados —aunque sea superficialmente— por una serie de valores distintos a los que rigen tradicionalmente la cotidianidad del nosotros. Habitan lugares distintos (sobre todo los de ocio). Accionan otras formas de comunicación, en sus saludos, en su presentación personal, en su lenguaje diario, en sus formas más elementales y superficiales de interacción. Y sobre todo tejen formas distintas de asociación  entre sí, determinadas en buena parte por la autoridad del ministerio pastoral. Sin embargo, cuando de por medio no está la militancia evangelista, esta primera relación de alteridad es soluble en el tiempo ordinario. Si nos mantenemos lejos de los extremos radicales, esta relación carece de la polaridad suficiente para diferenciar a priori en el espacio de la cotidianeidad, dando así paso a la afabilidad (¿hipócrita?) del día-a-día a la que está acostumbrado el costarricense.

Pero dos fenómenos cambiaron esta situación convivencial. Primero, los pentecostales asumieron una militancia política muy agresiva, que no solo los hizo transmutar en adversarios políticos comunes, sino que los hizo aparecer ante una parte de la opinión pública como una suerte de amenaza externa (una otredad ominosa). Esto, pues no sólo la campaña de RN rompía en varios planos las reglas tradicionales del juego político, sino porque el partido utilizó un discurso que atentaba transparentemente contra el marco jurídico del Estado y contra el imperium de la ley, luego. Y de esa forma amenazaba con socavar las bases del pacto republicano, que es lo que expresaba Carlos Alvarado en su entrevista para Semanario Universidad el 6 de febrero. Idea que subyace también a la tenebrosa semblanza de Rony Chaves realizada por Gerardo Ruiz. Aquí es donde Molina hablaría de barbarie: una observación poco sutil.

Segundo, y este me parece un punto fundamental,  con el inicio del proceso electoral se marcó un doble giro en el ritmo social. El tiempo ordinario cesó para dar paso, por una parte, al periodo de elecciones y, por otra, al tiempo de cuaresma y pascua. Estos cambios en el tiempo, uno administrativo, otro religioso, produjeron formas muy específicas de polarización al acentuar diferencias y oposiciones que, como dije antes, tienden a diluirse en el tiempo ordinario. La polarización política ha sido ampliamente discutida,  no así la religiosa, aunque hacia el final del proceso electoral era claramente perceptible una oposición entre católicos y protestantes. Y aunque  el catolicismo no fue nunca bandera explícita de los opositores de RN, el pentecostal/evangélico (tras el que se ocultaba una bandada de oportunistas) se perfiló en el discurso como el otro que describía la segunda relación de alteridad que cité al principio, es decir alguien ajeno a un núcleo fundamental de valores compartidos.

Es claro que la sensibilidad católica se acentuó para inicios de Semana Santa. Nunca la diatriba de Rony Chaves contra la Negrita fue más sentida que durante la principal fiesta del calendario litúrgico, aunque había sido publicada desde el 3 de febrero. Por otra parte, el pronunciamiento de varios sacerdotes contra RN, el 21 de marzo, en plena feria de cuaresma, parece haber jugado un papel en la exaltación de la oposición católica, tanto más pues respondía a la presión de ciertos fieles que exigían oír la voz de la Iglesia. Ambos casos parecen revelar que la doxa religiosa fue más palpable y por ende más efectiva hacia el final de la segunda ronda, durante la Semana Santa. Y, por cuanto esta constelación de sobreentendidos es compartida por una amplísima parte de la nación, no es insensato pensar que haya servido en algún grado como elemento de cohesión identitaria, colocando nuevamente a sus detractores y opositores en el lugar de la otredad.  Tal situación fue determinante para los resultados de la segunda ronda, como lo auguraba ya Álvaro Murillo en El País del 30 de marzo, idea que hoy parece ser ampliamente aceptada.

Que el costarricense sea profundamente católico (y con ello no quiero decir exaltadamente católico) no puede discutirse ampliamente en este espacio. Para justificarlo no convendría, sin embargo, remitirse a las estadísticas, que todavía adjudican el epíteto al 57% de los costarricenses. Prefiero, alternativamente, un ejemplo. Cuando el 8 de marzo se lleva a cabo la marcha del Día de las Mujeres (que es también cuando Rodolfo Piza vuelca la balanza), el lienzo de todos los grafitis se restringió a las paredes de los templos católicos. En mi opinión, esto revela que la Iglesia católica incorpora aún la institucionalidad legítima de lo religioso en Costa Rica. Rayar las paredes de las iglesias constituía, consecuentemente, un acto de acción comunicativa contra la represión efectuada por la moralidad. Haber en cambio vertido la furia grafitera sobre algún templo evangélico hubiera constituido un acto de guerra, y las feministas lo sabían. De nuevo, esto coloca claramente a los evangélicos y a las manifestaciones concretas de su religiosidad fuera de la esfera del “nosotros”, develando la misma relación, hostil, de alteridad.

Par terminar, secundo a Luis Mora en su crítica al pobre marco conceptual de Iván Molina. Pareciera que, al referirse al siglo XIX, se dejó colonizar por su lenguaje. El yerro radica empero en que su discurso es ideológico y no analítico, pecado mayor de los auto-negados positivistas. Antes bien, la reflexión en torno a los procesos de construcción de la otredad adversativa –que la oposición civilización/barbarie caricaturiza— es de primera importancia para entender, en la inmediatez y en los años a venir, la reciente elección.

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Tras la pared respira gente

Lun, 09/04/2018 - 14:28

“… pasado dicho término, no lo habiendo cumplido, se pasará por mi propia persona y la custodia correspondiente a sacar y poner a servir las mujeres viudas y solteras y los muchachos a oficios públicos bajo escritura, y los que fueren casados se destinarán, unos o poblar a Esparza y otros a los arrabales de dicha ciudad, procediendo, antes del destierro aplicarles la pena corporal que por derecho está prevenida para castigo e inobedientes, a más de quemarles los ranchos o bujías”

Las anteriores palabras de aliento aparecieron publicadas en enero del año de 1755 a petición del gobernador Tomás López del Corral, como parte del bando con el que se ordenó que dentro de un plazo no mayor a 40 días se poblaran las tierras de la Boca del Monte alrededor de la nueva iglesia de San José (donde se encuentra ubicada hoy la tienda Scaglietti); 18 años después de su fundación y ya resueltos los problemas de abastecimiento de agua, la gente ya visitaba esta iglesia para cumplir con sus obligaciones litúrgicas, pero como se afirmó en un momento (según lo escrito por Cleto González Víquez), a esta gente le parecía ilógico abandonar completamente la inversión hecha en tierras y haciendas, pues prefería vivir en lo suyo en lugar de concentrarse en comunidad para “llevar vida de civilización, en política cristiana”.

Aunque finalmente la villa se pobló y con los años creció en infraestructura y gentes, una pregunta similar, con otro cariz institucional, valdría la pena formularse hoy ante una no tan nueva coyuntura. ¿Qué con Chepe, se fue el agua otra vez?

El centro de San José es una de las zonas de mayor plusvalía del país, en ella se concentran dos de los poderes de la república, además de las sedes de varias instituciones autónomas y del Estado; súmese además que se trata del centro financiero nacional y quizá la zona por metro cuadrado en la que se da la mayor inversión en infraestructura pública. No obstante, según un estudio sobre la variación porcentual de la población en los cuatro distritos centrales de San José, al menos entre el 2000 y 2011, los porcentajes a la baja alcanzan hasta -20,3%.

Muchos de los datos y las interrogantes que a continuación se vierten, son parte de un trabajo de investigación a largo plazo, sobre una zona delimitada dentro de lo que tradicionalmente se conoce como el casco central de San José (1). Aquí, según datos del INEC, residen unas 3285 personas, en unas 1124 viviendas de las que menos de 300 son propiedad de quienes las habitan. Pero estas personas no podrían ser de ninguna manera las responsables de las 9 toneladas que diariamente recogen los trabajadores municipales en cuatro turnos, y menos aún, los únicos beneficiarios de los 60 MVA de carga de las tres subestaciones de 120 MVA que la CNFL tiene dispuestas en las afueras del sector central (2).

Según datos gráficos sobre cantidad de asegurados aproximados –facilitados por la Dirección de Inspección de la CCSS–, en esta delimitación podrían coincidir entre 150 mil y más de medio millón de asegurados, concentrados según su localización patronal como lo muestra la siguiente gráfica:

 

 

 

Es evidente que los máximos se encuentran en las sedes hospitalarias (el Hospital de Niños y el San Juan de Dios) y las sedes del poder Legislativo, Judicial, las oficinas centrales de la CCSS y la banca estatal; no obstante, los rangos medios están dominados por la empresa privada del sector servicios, mercados y grandes almacenes, entremezclados finalmente con los comercios detallistas, entre otros. Aunque no es visible en la anterior imagen, la densidad disminuye hacia la periferia del casco.

En el contexto de los ejercicios de censo, la UNECE (Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas) define a una población como el grupo de personas atribuidas a una entidad geográfica que cumple con criterios determinados en cierto momento. En el caso de estas decenas de miles de personas, una característica común sería su obligación de presentarse a cumplir con sus obligaciones laborales dentro del horario contractual pertinente, lo que quizá no las categoriza como población fija residente, pero sí flotante, pues se ven obligados por la “marea laboral” a vivir periódicamente durante un lapso importante de tiempo en su trabajo.

Aunque variable, la dimensión de esta concentración y, por lo tanto, la vida ciudad de esta población de facto no es marginal (3): cada ciudadano participa y se afecta directamente de las prácticas sociales que en ella se desarrollan. Dinámicas que, aunque no son nuevas, obligan a formularse otro tipo de preguntas, a trabajar este trozo de ciudad a partir de quienes durante un rango de tiempo importante están a merced de sus convenciones, intenciones y orden. Porque los espacios no son inocentes, los producidos por el ser humano conllevan siempre una intención en sí productiva y por lo tanto suscriben para su uso reglas en su forma y uso: así como una palabra no es el objeto que señala, sino una abstracción que intenta colectivamente señalarlo, darle forma, un espacio es morfología social, como afirma Lefebvre (4), es decir, propicia relaciones sociales y supedita lo que se produce en él.

Lo común al elaborar diagnósticos es hacer hincapié en la eficiencia de procesos, sin tomar en cuenta el peligro al que se expone al individuo cuando su discusión reduce sus tensiones a tráficos anónimos de masas. Así, una consecuencia vital es la desaparición de sus actores de ciertas celdas estadísticas y la negación de su influencia política; en nuestro caso, están quedando fuera de consideración casi medio millón de personas. ¿Habría que plantearse la participación de estas personas en procesos organizados para la toma de decisiones, al menos dentro de las etapas de planificación de proyectos que puedan afectarles?

“El cantón de San José tiene una población ocupada de 123.208 trabajadores, que representa el 7,4% de la población ocupada del país y un 22% de la población ocupada del Área Metropolitana de San José; de estos, 79.459 trabajadores, aproximadamente el 65% de la población ocupada del cantón, labora en el propio cantón y un 31,4% sale a laborar a otros cantones, porcentaje que es menor a la media nacional del 33% y al porcentaje de los restantes cantones del Área Metropolitana de San José. Más interesante aún, es el hecho que en San José laboran 254.581 trabajadores, cifra que supera en mucho la población ocupada del cantón, representando un 207% de la propia población ocupada del cantón.” (Observatorio Municipal, 2013).

Lo importante es comprobar que como cantón y en parte como zona, San José es el eje nómada más importante del país, es decir, que existe una población en múltiplos mayor a sus residentes que hace vida socioeconómica, casi a diario, y no parece ser considerada en términos de estabilidad en los planes urbanos.

Por lo anterior y tomando en cuenta no solo la menor capacidad de los estados para resolver cada vez más y variados problemas, pero aprovechando su guía técnica y capacidad ejecutiva, sería de provecho considerar la implementación de modelos de planificación participativa (Altman y Rogoff 1987, Whyte, 1991) que permitan, además de la resolución de contradicciones con decisiones compartidas, evitar la repetición de políticas homogéneas y coercitivas, que, como analiza Florencia Quesada (5), a finales del siglo XIX y principios del XX, marcaron un período de segregación y control social en San José, presentando al mundo y cierto sector del imaginario histórico nacional una sesgada imagen de progreso.

“Las autoridades municipales y sanitarias en San José, crearon fuertes lazos entre el orden, la limpieza, la moral y la higiene y en la práctica no hicieron ninguna distinción entre esos diferentes conceptos. Intentaban llevar a cabo una doble higienización: material y moral.” (Quesada, 2007)

En esta línea es bueno aclarar que, al menos a nivel local, aunque la Municipalidad de San José ha tenido un papel rector desde los años noventa del siglo anterior en el ordenamiento y desarrollo del cantón, “las estrategias para lograr grandes cambios urbanísticos no pueden construirse desde una municipalidad, aunque esta sea la capitalina, porque casi todos los elementos estructurales de la urbe (vialidad, transporte, vivienda, servicios de agua y electricidad, lo mismo que el 98% de los recursos públicos del país) están en manos de las instituciones centrales.” (Klotchkov, 2013)

Considérese lo siguiente: además de los rangos de población por cuadra, en la gráfica también se encuentran marcados los puntos de monitoreo de calidad de aire, los cuales son competencia del Ministerio de Salud, el Ministerio de Ambiente y Energía, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes y la Municipalidad de San José, con la colaboración técnica del Laboratorio de Análisis Ambiental de la Universidad Nacional. Uno de ellos, el que se encuentra en la esquina noreste del Hospital San Juan de Dios, desde el inicio del programa de monitoreo ha sido el que ha recogido las concentraciones anuales más altas de partículas de NO2, siempre por encima de los límites recomendados por la OMS (6).

No hay más que concluir: es evidente que los agentes involucrados en un aspecto de un solo punto en el mapa son muchos, su coordinación compleja (diversidad reglamentaria, desconfianza interinstitucional), pero el compartir la responsabilidad de planificar, el vincular activamente a grandes grupos plurales, a quienes viven el impacto de cada circunstancia particular, más allá de aligerar los procesos técnicos, daría claridad a cada institución sobre su rol en el tablero, sobre las expectativas y el seguimiento de los programas que se propongan. Ello, además, debería aprovecharse para iniciar con la identificación de los factores de calidad ambiental percibida (cómo vive la gente el espacio, qué hacen a la hora del almuerzo, adónde van al baño, si se enferma qué hacen, qué les ocurre al convivir con otros en el espacio público por excelencia: la acera), en fin, hablar con la gente, con quienes hacen ciudad en todos sus niveles, para así construir un mapa más humano, uno que se aleje de la madeja citadina y permita evitar que una solución agrave otro conflicto antes insospechado. Eso sí, la participación debe delimitarse y no confundirse con procesos de consulta que, aunque importantes, no acortan las distancias entre pobladores, la vida política y las instituciones.

Crudamente: antes de pensar en un repoblamiento cimentado en una vida residencial ahora inexistente, por no llamarla utópica, ¿por qué no trabajar en la gestión positiva de los indicadores de calidad ambiental de esta población que sí existe, y luego tentarlos a su permanencia residencial? Abogar por una transformación topológica gestando espacios que provoquen al menos afinidad a quedarse un rato (Felonneau, 2004), el salir de la oficina a la hora de almuerzo y darse una vuelta, garantizar su seguridad e integridad física dentro los límites razonables y éticos. Aspirar a un verdadero uso mixto que incite contactos diversos, la gestación de múltiples lazos débiles (Granovetter, 1973), tomando siempre en cuenta en dicha discusión principios de justicia ambiental, es decir, atender la accesibilidad a espacios quizá limitados por percepciones de carácter socioeconómico, de género o etario (7).

Por iniciativa privada y pública se continúa invirtiendo en la mejora y ampliación de servicios, lo cual tampoco es nuevo, pero ocurre en paralelo con el abandono de sectores como la avenida quinta. Para encausar mejor estos emprendimientos, identificar oportunidades comunes, ¿por qué no aprovechar las nuevas tecnologías de información y trabajar desde el sector privado, el Servicio Civil y las instituciones autónomas (en nuestra zona se identifican al menos 68 sedes de instituciones públicas, centrales y anexas) en consultas primordiales, que asistan al gobierno local para idear y coordinar una estrategia de participación desde el conocimiento de sus pobladores como agentes políticos y no solo como pasivos usuarios? A pesar de los instrumentos de denuncia, reportes y cabildeo, desarrollar herramientas de planificación participativa más productivas, más vinculantes, porque a pesar de cierta línea de desconocimiento muy diseminada, el centro no está muerto.

Aunque a veces se va el agua, ya no es necesario lanzar amenazas para hacer bajar de la montaña a contadores, comerciantes, estudiantes, artesanos, ingenieros, administradores ni gerentes; su congregación en el centro se da a diario, por incentivos diversos. Más allá de la responsabilidad con la memoria nación, como proyecto y oportunidad metonímica, este trozo de país podría ser el ensayo de la urbanidad focal costarricense, regenerado en un lugar de convivencia residencial y comercial; es decir, un espacio heterogéneo abierto, inquieto, que propicie relaciones sociales, arraigo, siempre a sabiendas de su personalidad efímera no por fatal, sino por su constante reformulación: la ciudad como práctica líquida, de variables reconocibles, manejables, aunque variables al fin.

 

Notas:

(1) Lo que se conoce tradicionalmente como el casco central abarca principalmente el sector de la ciudad que se ubica geográficamente al sur por la avenida 24 (donde empieza barrio Cristo Rey), al norte la avenida 11 (al borde del Barrio México), al este con calle 33 y al oeste con calle 42 (La Sabana).

(2) Zona de más alta densidad de consumo en la red de CNFL.

(3) Aunque no ignoramos la huella de los miles que utilizan estos sectores como zonas de paso.

(4) “es a la experiencia vivida lo que la forma en sí para un organismo vivo, así de íntima es su relación forma-estructura”.

(5) Describe lo que sería un resurgimiento de un proyecto de intelligentisia higienista que sería maquillado con fetichismos en los que los propios pobladores no se reconocen: “las redes urbanas tecnológicas (cloacas, cañerías, alumbrado eléctrico, telégrafos, teléfonos, tranvías, ferrocarriles) fueron los fetiches urbanos de una temprana modernidad y las expresiones materiales más concretas de la ideología del progreso en la ciudad” (Florencia Quesada, citando a Kayka y Swyngedouw).

(6) El NO2 supera los 40 ug/m3 recomendados por OMS en 4 puntos del mapa, hasta los 63 ug/m3 en el HSJD. La norma nacional es de 100 40 ug/m3. El dióxido de nitrógeno, el cual es liberado por los tubos de escape de los vehículos de combustión de carbón, derivados del petróleo o gas natural, afecta principalmente a la respuesta inmunológica de los pulmones, produciendo una disminución de su resistencia a infecciones y así, al incrementar la sensibilidad pulmonar a los brococonstrictores, afecta especialmente a los asmáticos. A estas partículas se encuentran expuestos parcialmente al menos unos 7500 trabajadores. (Aunque no cuento con datos sobre mediciones de concentración de partículas en interiores de esta zona, se dice que al aumentar la concentración en el aire exterior de un contaminante, aumenta también su concentración en el interior del edificio, aunque más lentamente. Lo que no exime a las fuentes de contaminación dentro de los propios espacios laborales: maquinaria, ordenadores, fotocopiadoras, etc.)

(7) Considérense como ejemplo en este punto las requisas ilegales a adolescentes de cierta “pinta”, el acoso verbal y físico a mujeres o la inseguridad percibida en las aceras con alta concentración de comercio informal.

 

Referencias bibliográficas

Altman, I. y Rogoff, B. World views in psychology: Trait, interactional, organismic and transactional perspectives. En I. Altman y D. Stokols (Eds.), Handbook of environmental psychology, 7-40. Nueva York: John Wiley and Sons, 1987.

Felonneau, M.L. Love and loathing of the city: Urbanophilia and Urbanophobia, topological identitity and perceived incivilities. EE.UU: Journal of Environmental Psychology, 24, 43-52, 2004.

Font, J. y Blanco, I. Polis, la ciudad participativa, Participar en los municipios: ¿quién?, ¿cómo?, y ¿por qué? Papers de participació ciutadana, vol 9. Barcelona: Diputacio de Barcelona, 2006.

Foucault, M. Of Other Spaces: Utopias and Heterotopias. Rethinking Architecture: A Reader in Cultural Theory. Edited by Neil Leach.  pp.330-336, NYC: Routledge. 1997.

González C., Núñez F., Tinoco L. San José y sus comienzos: documentos fundamentales. San José: Comisión Nacional de Conmemoraciones Históricas, 1987.

Granovetter, M. “The Strength of Weak Ties.” American Journal of Sociology 78(6):1360-1380, 1973.

Klotchkov, V. Regeneración y repoblamiento de San José: ¿dónde estamos?, Revista Ambientico 234, Artículo 1 |Pp. 6-14, Costa Rica, junio 2013.

Lefebvre, H. La production de l’espace. 4a edición. Paris: Anthropos, 2000.

Quesada Avendaño, F. La modernización entre cafetales: San José, Costa Rica, 1880–1930. Helsinki: Yliopistopaino, 2007.

Vidal, T. y Pol, E., Guardia, J. y Peró, M. Un modelo de apropiación del espacio mediante ecuaciones estructurales. Medio Ambiente y Comportamiento Humano, 27-52, 2004.

Vivas P., Pellicer I., López O. Ciudad, tecnología y movilidad: espacios de sociabilidad transitoria. Psicología de la ciudad, debate sobre el espacio urbano, Barcelona: Editorial UOC, 2008.

Sexto Informe de Calidad del Aire ÁREA METROPOLITANA DE COSTA RICA, 2013-2015, junio 2016.

Whyte, W.F (Ed.). Participatory action research. Londres: Sage, 1991.

 

* El autor es fotógrafo

** La imagen es una fotografía del autor

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¿Gracias a dios?

Ven, 06/04/2018 - 15:51

“Los cínicos locales que, como los economistas, aparecen siempre como profetas de lo ya cumplido, no han tardado en chillar que la gente lo merece por ingenua (…)”

Luis Chaves

 

Nos levantamos el 2 de abril con un dejo de incredulidad. 60 contra 40, veinte puntos que dicen mucho, ciertamente. Pero, sobre todo, veinte puntos que elevan al aire una serie de preguntas.

En  un artículo publicado el 11 de febrero, Iván Molina dibujaba la disyuntiva de la segunda ronda como un enfrentamiento entre “civilización” y “barbarie”. Evocaba entonces el dilema de Sarmiento. Dilema que aún hoy, Costa Rica parece no haber superado.

Luego de la resaca del 4 de febrero, con la inminente posibilidad de un presidente evangélico, montado en la ola del odio y la discriminación, no tardaron en alzarse los tambores de la “modernidad”. Tolerancia, respeto, derechos humanos, la imagen misma de Costa Rica como vanguardia de dichas conquistas modernas fue enarbolada para defendernos de un regreso a las tinieblas del oscurantismo.

Rápidamente, sin embargo, la insuficiencia de dicha metáfora se hizo patente en la contienda.

En efecto, oponer de manera plana “civilización” y “barbarie” oscurece el análisis del fenómeno que acabamos de vivir. Veamos.

Luego del 4 de febrero, ciertos creadores de opinión –como Amelia Rueda– pegaron el grito al cielo al interpretar toda referencia a la modernidad como arrogancia e insulto. Le dieron vuelta así a la noción de tolerancia, haciendo que todo cuestionamiento contra Fabricio Alvarado se convirtiera paradójicamente en intolerancia.

Rápidamente también, los representantes globalizados de la nueva modernidad (banqueros, empresarios, exfuncionarios del FMI) dieron su adhesión a Fabricio Alvarado el 6 de marzo. Un nuevo “dream team” se conformaba, ciego a las reivindicaciones retrógradas del cantante evangélico, y sordo –además– a la tradición progresista de la social democracia. Como bien dirían los suizos, “el dinero no tiene olor”.

La yunta de modernidad y conservadurismo funcionó a la perfección, sino que lo digan Luis Mesalles, Gerardo Corrales, Marcos Adamson o Mónica Araya, quienes afirmaban que el equipo económico de Fabricio Alvarado se había reunido con entidades como el FMI, calificadoras de riesgo y bancos internacionales para respaldar su política económica futura. Además, daban así la cara frente a la impericia y la improvisación del candidato que encabezaba las encuestas.

Mientras el dinero fluía, poco importaban las reivindicaciones liberales de modernidad.

Ninguna de las mentes más brillantes se atrevió a discutir los posicionamientos éticos de su candidato, ni tampoco a distanciarse de él. El sistema internacional de derechos humanos quedaba claramente por debajo del global market. A esto se sumaba, obviamente, la “metodología científica” de OPOL que daba como claro ganador al neo-pentecostal por un amplio margen.

Ahora bien, sería curioso extrañarse de esta cercanía entre banqueros y neo-pentecostales. Estos últimos son geniales businessmen, sostenidos por cadenas internacionales de financiamiento y corporaciones mediáticas que canalizan ayuda económica y proyección hemisférica. Ellos manejan el lenguaje de la prosperidad, de la “semilla” como inversión, de la fe como una forma de autopromoción ante dios y recompensa material.

Ante tal despliegue de elementos a la vez “civilizados y “bárbaros”, el discurso “moderno” de la tolerancia y los derechos parecía no tener mayor proyección, hasta que intervino un nuevo jugador.

Es imposible analizar aquí en unas cuantas líneas las implicaciones prácticas y políticas de la Coalición Costa Rica. Su crecimiento exponencial, su organización rizomática son, sin duda, temas que habrá que profundizar. Quisiera notar solamente la articulación de su discurso.

Fue la Coalición la que trajo a la mesa dos ideas fundamentales: la “unión” (#LoQueNosUne) y el “nacionalismo” (#EsPorCostaRica). Estos dos temas, acompañados además por la apropiación de los colores patrios, dieron un resultado extraordinario. En efecto, frente a la temática de la familia y los valores, se impuso la idea de que se trataba de una lucha por Costa Rica. La producción artística (vídeos, canciones) relacionada al imaginario nacionalista explotó, creando un elemento de identificación que permitió solidificar la unión patriótica, más allá de la división partidaria. La campaña misma de Carlos Alvarado se volcó en dicha dirección, reduciendo a su mínima expresión la utilización de los colores del PAC.  Era la bandera quien llamaba a las urnas.

Sin embargo, aún resultaba imposible prever el desenlace. Las encuestas lanzaban números contradictorios, y se convirtieron, incluso en enemigos por frenar. El ataque contra el Centro de Investigación en Estudios Políticos (CIEP) por parte del diputado Rolando González fue un ejemplo claro que hacía vislumbrar un futuro nefasto.

La intervención de lo sobrenatural

Canal 7 había puesto el dedo en la llaga hace unos años, al investigar sobre el personaje de Ronny Chaves. Un primer artículo de Gustavo Fuchs del 9 de marzo, en la Revista Paquidermo, señaló la pista sobre la cual La Nación reportó en su Revista Dominical el 18 de marzo, alcanzando una gran difusión. En este punto, la campaña electoral alcanzó niveles de realismo mágico. En efecto, los ataques de Ronny a la Negrita enardecieron los ánimos y fueron incluso protagonistas centrales de debates entre los candidatos.

La dinámica estaba lanzada. Nada ni nadie parecía poder triunfar contra la bandera tricolor y la Virgen de los Ángeles. De esta forma, la victoria electoral de Carlos Alvarado reunió tanto a los sectores progresistas identificados con una “nacionalidad moderna”, como a aquellos católicos (fervientes o no) identificados con una “espiritualidad nacional” en torno a un ídolo. Fue la fusión de ambas vertientes, ni totalmente “civilizadas”, ni enteramente “bárbaras”, que cristalizó la narrativa del triunfo.

 

*La imagen corresponde a la obra Inmaculada concepción de El Greco

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1 de abril: crónica de una tica en el extranjero

Xov, 05/04/2018 - 14:11

Me levanté muy temprano porque había convencido a una amiga para ir a votar. Yo no podía hacerlo, sin embargo,  desde que vi el curso de estas elecciones sentí una necesidad de hacer algo.  Volar a Costa Rica no era una opción: además de los costos yo no podía abandonar a mi familia.

Finalmente la convencí. Poco después del resultado de la primera ronda, reservé los tiquetes del tren, ya que teníamos que ir desde Sargans hasta Zurich, y luego, de Zurich hasta Berna. Yo vivo en Liechtenstein y mis dos amigas ticas en Suiza: la que hubiese votado estaba en Italia de vacaciones y la otra, en principio, no tenía las energías y la motivación suficiente para hacer ese viaje de más de dos horas. Yo estaba convencida de que podía salvar un voto y de que ese único voto podría salvarnos .

Desde diciembre empecé a preocuparme. Escuché a Fabricio Alvarado y a Juan Diego Castro en una entrevista en radio Monumental y a partir de ahí lamenté no poder participar en las elecciones. El discurso del primero era bastante superficial y redundante, y el otro, totalmente arbitrario y arrogante. Sentí miedo por lo que se nos venía encima y me pregunté: “¿Cómo estas dos personas pueden  figurar en los primeros lugares de la intención de voto?” Las etiquetas    “nazi-feminista” y  “ecoterrorista”, empleadas por ambos candidatos,  llegaban a lo más profundo de mis pensamientos, y no podía digerir esa realidad que apenas estaba constituyéndose en la que sería  la campaña política más atípica de la historia.

Después del 4 febrero otros fueron los temas que dominaron la discusión: las Guías para la Afectividad y Sexualidad Integral  del MEP y la posibilidad de que homosexuales y transexuales, entre otros, tuvieran posibilidad de ampliar sus derechos. Todo esto desnudó una Costa Rica que estaba dividida entre conservadores y progresistas; entre gente que piensa y  cuestiona lo que leyó  y gente que  cree todo lo que aparece en Facebook; entre los que aman con pasión su partido político, sin cuestionar a su candidato, y los que, a pesar de las diferencias, tuvieron la humildad de hablar, negociar y creer en un país para todos.

Vivir en el extranjero limita mis posibilidades de opinar con conocimiento de causa. Sé lo que me cuentan mis papás, mis familiares, mis amigos, pero no estoy allá. En estos años nuestro país ha experimentado un deterioro. La migración de la ciudad al campo, sin ninguna planificación, nos ha traído nuevos problemas en las zonas rurales, tal es el caso del encarecimiento de los bienes y servicios. ¡Todo es muy caro y la plata no rinde! La proliferación del crédito es otro problema: para todo hay préstamos y, por eso, seguimos consumiendo mediante deudas, porque las modalidades son infinitas. Hay desencanto. Hay inseguridad. Hay violencia.Y hay desempleo y apatía hacia la clase política.

Durante las horas de viaje, y desde la noche anterior, mi cabeza no dejaba de pensar: “¿Cómo sería nuestro país dirigido por el fundamentalismo religioso?” Yo creí que Fabricio ganaría debido al desencanto de la gente y porque muchos odian al PAC más que a cualquier otra cosa. Me imaginé lo que podría pasar con el Ministerio de Cultura, con el INAMU, con las universidades estatales. Recién había terminado de leer el libro I am Malala, y por eso tenía más vivo el sentimiento de lo que pueden hacer los fundamentalismos religiosos. Sentí miedo, tristeza y angustia. Pero acompañar a mi amiga me dio una especie de tranquilidad y esperanza: tal vez el desenlace no sería el peor, el que yo me imaginaba. En la Embajada percibí  un ambiente tibio. No había mucha gente y nadie llevaba colores de un partido. Escuché un par de veces, en secreto, alguien que decía: “Voté por Carlos”.

Al regreso le escribí a mis hermanos y ellos también estaban desilusionados. En las calles de mi pueblo, en Mollejones de Platanares, vieron muchas banderas y carros amarillo y azul. A la media noche, sin saber aún nada, me acosté y en mis sueños una amiga me decía: “Pri, ganó Carlos, tenemos que celebrar”.

A las 5:30 am abrí los ojos y revisé las noticias. Era cierto, mi país se había unido para defender las libertades y los derechos de todos los costarricenses. Lloré, sentí una inmensa alegría y pensé que, de nuevo,  la ciudadanía costarricense le daba una lección al mundo, que cada vez está más plagado de extremas derechas, populismos y falsos profetas. Ojalá esta elección nos devuelva la esperanza y nos ayude a cuidar ese pedacito de tierra que siempre recuerdo con orgullo y nostalgia.

 

*La imagen corresponde a la obra El portón rojo del pintor costarricense Teodrico Quirós

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Pensando en voz alta sobre Costa Rica: apuntes poselectorales

Mér, 04/04/2018 - 14:01

Hace quince años tuve la oportunidad de vivir en Costa Rica y formarme mi propia opinión relacionada con lo que en el imaginario del resto de países vecinos y de los mismos ticos se conoce como la Suiza de Centroamérica. Ya Alexander Jiménez se ha encargado de señalar de manera ejemplar muchos puntos a propósito del imaginario costarricense, sobre la base de múltiples metáforas en “El Imposible País de los Filósofos”, por lo que no seguiré con este tema.

Sí me interesa mencionar que para alguien que en ese momento no había puesto un pie en Costa Rica, me resultaron destacables algunas vivencias iniciales, cosas que hasta cierto punto pueden parecer intrascendentes:

  • Transporte

Como buen salvadoreño, fui a la parada de buses y, al acercarse el autobús, quise salir corriendo y subirme de primero, esperando ver el montón de gente a mi lado. Sin embargo, con algo de pena pude ver que quienes estaban a la par mía, más bien hacían fila para esperar el bus, menuda “aguevada” de inicio, nada más quedó esperar al último y subir.

  • Seguridad social

Antes de llegar había renunciado a mi empleo en el sector público, por lo que estuve viviendo en Costa Rica con un seguro privado. No obstante, al poco tiempo me di cuenta de las virtudes y fortalezas del sistema de salud y, en general, de seguridad social costarricense, así como de la cobertura que en este caso da la Caja Costarricense del Seguro Social y otras instituciones del Estado.

  • Seguridad

Este es uno de los temas que más aquejan a la sociedad salvadoreña, no es un tema nuevo y además se encuentra focalizado en áreas geográficas que los mismos gobiernos han identificado desde hace algunos años. Me costó “acostumbrarme” a no ver para atrás cada minuto, para ver si me seguían. A pesar de esto, también en Costa Rica se identificaban sectores poblacionales en zonas marginales, donde había posibilidad de sufrir algún asalto o en el peor de los casos, algún tipo de violencia.

  • Cultura

Acá, en sentido amplio me refiero al “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc”. En este punto, aparte de notar los aspectos sociales y logísticos anteriores, es destacable de la sociedad costarricense la apertura a “los otros”, al menos así lo percibí al inicio, y su desarrollo artístico y educativo.

  • Xenofobia

Sí, así mismo. Yo había leído algo, me habían comentado otras cosas, pero estar viviendo en Costa Rica me hizo ver de cerca lo que en su mayoría sufren la población nicaragüense residente en Costa Rica. Sé que es un tema sensible, pero está muy enraizado en la sociedad costarricense, al grado de que hay diversidad de estudios sociológicos que tratan este tema desde hace años en la región, y desde la misma Costa Rica, y que, además, sigue presente en la cotidianidad de las y los ticos.

Pero eso fue hace quince años. El mito de la Suiza de Centroamérica, de los blancos ticos, de la sociedad de clase media realmente tiene sus matices, aunque también sus arraigos. Muchos costarricenses hablan de “nunca haber ido a Centroamérica”, como si de verdad estuvieran viajando desde Suiza y no fueran parte de esta porción de tierra llamada Centroamérica.

Lo que me llamó a escribir este breve texto es la reciente elección para el cargo de presidente, en la cual,  desde la primera vuelta, se escuchaba decir que era necesario votar “por el menos peor”. Eso ya es de por sí preocupante para cualquier país. En el resto de Centroamérica tenemos experiencia similares y no nos parece extraño. Pero de entrada resultaba fuera de lugar escucharlo o leerlo de buena parte de la sociedad costarricense.

Ahora bien, las recientes elecciones sólo han sacado a la luz lo que ya han mencionado algunos/as analistas y académicos/as de Costa Rica, y es el tema de la exclusión social y las desigualdades. Ya Carlos Sojo presentaba en el 2010 algunos atisbos de este imaginario igualitarista que prevalece aún en algunos sectores de la población costarricense, pero que carece de sustento al revisar algunos indicadores y al recabar algunas percepciones, sobre la base de una pluralidad metodológica, que mezcla información subjetiva y datos recabados en el ámbito nacional.

Fabricio Alvarado, uno de los dos candidatos que pasaron a la segunda ronda, representaba la Centroamérica en donde se ubica Costa Rica, pero no se siente parte de ella. Se trata de la Centroamérica que está acostumbrada a tener gobernantes mediocres y en la que hoy día se encuentra a un presidente evangélico en el poder, uno que llegó con serias acusaciones de irregularidades recientemente a su segundo mandato y otro que se ha mantenido en el poder con un discurso tan conservador como revolucionario.

Los resultados de la primera y segunda vuelta en Costa Rica destacan por el segmento no tan pequeño de la población que siente más apoyo en su pastor e iglesia, que en el Estado; y que paulatinamente ha ido pasando no sólo a segmentos de marginalidad, sino que ha migrado de la religión católica a la evangélica, asumiendo además “principios y valores” dictados por su iglesia.

Para la segunda vuelta, con un 97.13 de actas escrutadas, el Partido Acción Ciudadana obtenía un 60.67% del total, que representa 1, 291,070 votos, mientras que Restauración Nacional se quedaba con un 39.33%, que significa 837,084 votos.

En la primera vuelta el PAC obtuvo 466,129 votos. Es decir,el número de votos de la segunda vuelta significa un incremento de casi 825,000 votos, un número realmente sorprendente, de hecho, muy parecido al número de votos obtenidos por Luis Guillermo Solís hace cuatro años.

Sin embargo, como se mencionaba antes, a lo que hay que poner atención en la presente elección es a los números de Restauración Nacional, que obtuvo en primera vuelta 538.504 votos y sumó casi 300,000 más en la segunda vuelta. Sólo para hacer una comparación similar, el PLN obtuvo cerca de 370,000 en la segunda ronda de las anteriores elecciones presidenciales con Johnny Araya, muy por debajo de lo obtenido por Fabricio Alvarado en las recientes elecciones.

Está claro que pudo más la sensatez, la educación, la tradición y cultura política y cívica (que no es imaginaria), del pueblo costarricense. Sin embargo, el modelo actual y la implementación de sus políticas públicas tendrán que ser revisadas y, en todo caso, focalizadas en sectores de la población que están señalando deficiencias y que se sienten excluidas del modelo.Lo anterior representa un enorme reto para el nuevo Presidente, pero, además, brinda una enorme oportunidad de dialogar y generar consensos con los diversos actores de la sociedad costarricense.

De momento, la imagen de una propuesta de unidad tendrá que trasladarse al gabinete y a políticas incluyentes, sin desvirtuar una de las razones centrales por lo que confiaron en él muchos costarricenses: no perder lo ganado, su tradición democrática, respeto a las instituciones, defensa de los derechos humanos y la seguridad de no privatizar empresas públicas importantes. Al final de cuentas, Costa Rica representa en la región el mejor ejemplo de que las reformas en beneficio de la población, sin llegar a ser un Estado de bienestar al estilo europeo, pero que brinda beneficios significativos para toda la población. Y esa sí que es una diferencia notable con el resto de países de la región.

 

*Imagen: Telón de boca del Teatro Nacional de Costa Rica. Fuente: Periódico La Nación

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Un 2 de abril

Mar, 03/04/2018 - 18:15

Desperté  a las 6:15 a.m. “Bueno, por lo menos no tengo goma”, pensé mientras salía sigilosamente de la cama. Rebeca, mi esposa, seguía durmiendo.

A las 6:20 a.m. releí, con cierta preocupación, los mensajes que envié por WhatsApp y los comentarios que publiqué en redes sociales. “Creo que sí metí un toque la pata”, me dije mientras comprobaba que algunas intervenciones, eventualmente, podían resultarles  ofensivas a mis amigos panderetas. Unos instantes antes de que el susto y la culpa se convirtieran en ese gancho directo al ventrículo cardíaco, me tranquilicé con la idea de que, de por sí, la fe cristiana se basa en el perdón.

Bebí un vaso de agua con linaza y luego efectué una breve rutina de estiramientos. Desde el garaje distinguí un archipiélago de manchas peludas que se movían perezosamente. Piñata, mi gata, acababa de despertar, como en el soneto de Banchs sobre el tigre y el odio:

Tornasolando el flanco a su sinuoso
paso va el tigre suave como un verso
y la ferocidad pule cual terso
topacio el ojo seco y vigoroso.

Limpiar la caja, ponerle comida y cambiar el agua por una más fresca, sin polvo ni insectos, son actividades que bien, bien, podría confundir con un ejercicio de misticismo ancestral: nunca soy  consciente de estar realizándolas, porque operan bajo una suerte de automatismo. Y lo mismo sucede con las cosas que hago para Rebeca: preparar el café, comprar pan para el desayuno, picar las frutas, llegar a casa con repostería.  A menudo pienso que, quizás,  de eso se trata el afecto: un conjunto de automatismos y costumbres homologadas, sin tensiones; el “buenos días”, el “gracias” y el “te amo” oportuna y uniformemente dispuestos en un pentagrama que se parece mucho más a la partitura de las Gymnopédies que a la sonata Hammerklavier.

A las 7 pasadas encendí la tele y Ottón Solís hablaba acerca de un gobierno de unidad nacional. La euforia del domingo había ido anulándose y ahora se resbalaba por las paredes de la casa como una sustancia ajena, desconocida. Yo no estaba feliz ni tampoco me sentía especialmente afligido. “Seguramente”, pensé, “la unidad nacional es un esfuerzo para unificar la apatía poselectoral”

Desde hace meses yo estaba convencido de que este proceso, de cierto modo, había significado el colapso de los mecanismos tradicionales del odio. Habíamos aprendido a odiar de un modo diferente, al margen de los sistemas de control social.  Es más, odiábamos de un modo cuarentayochesco, como odiaban nuestros abuelos, con el agravante de que no habíamos volado un solo tiro. Y como ya se sabe, no existe nada peor que el odio sublimado.

Mientras preparaba un café recordé un pasaje del viejo Hobsbawm acerca de las memorias de Milovan Djilas, en el cual se describe la ruina de Montenegro luego de la Primera Guerra Mundial. El caso es que, desde tiempos inmemoriales, los montenegrinos ortodoxos tenían la costumbre de atacar y ser atacados por sus vecinos, los católicos de Albania y los musulmanes de Bosnia. Durante una de esas incursiones, a inicios de la década de 1920, los montenegrinos se descubrieron haciendo cosas que nunca habían hecho: torturaban, asesinaban y violaban a los niños. Y lo peor de todo era que no eran capaces de evitarlo. Después de ese momento, añade Hobsbawm, la sociedad no recuperó su equilibrio mental hasta que llegó la restauración del sistema de valores sobre una base nueva y más viable, la cual, paradójicamente, consistió en la adhesión masiva de los montenegrinos al Partido Comunista.

Le conté ese pasaje a Rebeca y le dije que, guardando las enormes distancias, a nosotros nos había pasado algo semejante pero que, muy a nuestro pesar, no se vislumbraba el menor asomo de equilibrio mental. Y ella me miró de manera incrédula, se rió y  luego respondió: “¿Ves? No hay equilibrio mental por gente como vos, que cree que va a haber una guerra civil y sale a compra balas y cajas de vino”.

Nunca antes había votado por alguien que me cayera mal. Mi primer voto, a los 21 años, fue para Ottón. Lo mismo el segundo y el tercero. Luego, vino Luis Guillermo y mi escandalosa simpatía por su candidatura me valió el enojo de un par de buenos amigos. Y el 2018 me encontró dándole el voto a Carlos Alvarado, un tipo que me cae pesadísimo. Pero sucede que soy cartaginés, ateo y católico, y no puedo tolerar que un hereje, un contrario,  tome el control de mi país.

Ahora bien, si la democracia, la institucionalidad y, más aún, la libertad estaban tan amenazadas como dijeron muchos, entonces, lo menos que puede hacer Carlos Alvarado es emitir un decreto que le devuelva los bienes expropiados a la Iglesia durante el siglo XIX. Y por supuesto, otro que obligue a SINART no solo transmitir la Santa Misa los domingos,  sino también la novena de los jueves y el el rosario del señor de la misericordia todos los días a las 3:00 p.m., antitos del café.

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