José Carlos Bermejo Barrera: La docencia mecánica

José Carlos Bermejo Barrera: La docencia mecánica

Economistas como F. Hayek y filósofos como K. Popper defendieron que no se podía planificar la economía porque no había capacidad de calcularlo todo, y que la consecuencia de esa idea equivocada sería la llegada del totalitarismo. En las universidades sin embargo florecen planificadores omniscientes, que no llegan a ser totalitarios porque las circunstancias se lo impiden y porque en realidad todo su sistema de planificación, control y diseño no es más que una ficción, pues es sabido que las normas no se cumplen casi nunca, que las leyes son desvirtuadas por las normativas, que todas las normativas tienen excepciones, y que casi nada tiene consecuencias en ese mundo, en el que se dice lo contrario de lo que se piensa y casi nunca se hace lo que se dice.

Pero como los actos tienen sus consecuencias, a veces las contradicciones estallan. Pero no importa, porque los únicos perjudicados en la universidad son los estudiantes y mientras estén tranquilos no pasa nada. Disfrutan nuestros estudiantes de un calendario docente híbrido en el que el viejo curso anual marca el ritmo de las vacaciones de un curso pseudosemestral. Si un estudiante se marcha en un programa Erasmus comprueba no solo que el calendario español es diferente a otros europeos, sino que ninguno de los calendarios del llamado “espacio europeo” coincide con los demás, como han demostrado A. García Tobío y J:C. Pardo Pérez (Firgoa, http://firgoa.usc.es/drupal/node/44930). Pero esa contradicción no es más que la guinda del pastel boloñés, un pastel que convirtió una declaración sobre el cómputo de las enseñanzas por créditos en un supuesto tratado de obligado cumplimiento anunciador de una radical reforma pedagógica que sacaría a la universidad de sus seculares tinieblas y que haría que nuestros titulados, los mejores de la historia, se empleasen en masa en una Europa en la que en realidad el paro de los titulados universitarios es creciente y la caída de sus salarios estrepitosa.

José Carlos Bermejo Barrera: Los quijotes de Bolonia

José Carlos Bermejo Barrera: Los quijotes de Bolonia

Puede caracterizarse la historia como la sucesión de diferentes sistemas de información: el oral, el escrito, el impreso y el digital. La obra cumbre de la literatura española está protagonizada por un viejo hidalgo, ansioso lector de libros, de los primeros libros que permitieron la aparición del Renacimiento, la Reforma y la revolución científica. Pero Don Quijote no lee libros de filosofía o ciencia, sino novelas de caballerías. Cuando damos a una palabra un significado nuevo, creamos una metáfora; cuando unimos muchas metáforas hacemos una alegoría; y cuando nos creemos las alegorías que nos inventamos, dicen los psiquiatras que estamos paranoicos, una forma de locura que encarnó nuestro protagonista. Abandonando su casa y su pueblo, decidió recorrer el espacio español intentando que lo que decían sus libros fantásticos concordase con la realidad. Consiguió que compartiese su delirio un pobre campesino al que le prometió honores y riquezas si lo seguía en las aventuras que contaban los textos. No tuvieron éxito. Apaleados y ridiculizados, volvieron a su pueblo, donde Don Alonso Quijano recuperó la cordura tras la quema de su biblioteca por parte de los intelectuales de la aldea: el cura, el barbero que a su vez era cirujano y Sansón Carrasco, que había cursado un grado en la Universidad de Salamanca. Muere pues entre el humo de sus libros, pero habiendo contagiado a Sancho la locura textual, pues su escudero le sugiere que se hagan pastores siguiendo el modelo de la poesía pastoril, que nada tiene que ver con la economía rural.

En la universidad actual han surgido miles de quijotes, fruto de la revolución digital, firmes creyentes de que nada existe que no esté en internet o en una pantalla, y dispuestos a recorrer el espacio europeo prometiendo riquezas, honores y felicidad a todo un país. Coincidiendo con el inicio de la crisis financiera, se implantó en España el delirio de Bolonia, la mayor mentira compartida de la historia intelectual de nuestro país. Se empezó mintiendo al decir que había un tratado de Bolonia que obligaba a cambiar la enseñanza, cuando solo había una declaración que recomendaba implantar el sistema de créditos y de tres niveles (grado, máster y doctorado). Una vez convencidos los universitarios de que o Bolonia o nada, se prometió sacar a la universidad española de siglos de oscuridad, incompetencia y pobreza, cuando precisamente en el año 2008 las universidades estaban en una situación notoriamente buena en lo que se refería a sus medios materiales y a sus recursos humanos, gracias a la reforma que se había iniciado en 1983.

 Werner Rügemer: Las agencias de calificación. Una introducción al actual poder del capital

 Las agencias de calificaciónWerner Rügemer: Las agencias de calificación. Una introducción al actual poder del capital

Virus Editorial, 2013
ISBN: 978-84-92559-41-1

¿Quién hay detrás de las agencias de calificación de las que se ha hablado tanto en el curso de la crisis financiera? ¿Y qué criterios de trabajo siguen? ¿Por qué campan a sus anchas sin que nadie haga nada?

En este libro se presenta por primera vez la estructura de propiedad de las tres grandes agencias: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch. Entre sus propietarios figuran los mayores fondos de inversión y fondos de alto riesgo -con sede en paraísos fiscales- que son propiedad de un complejo entramado de bancos y grupos empresariales que, a su vez, son propietarios de las más importantes y conocidas multinacionales.

Si nos adentramos en las prácticas de las agencias de calificación, veremos que la base de su poder estriba tanto en la función de supervisión estatal y supraestatal que les ha sido atribuida por gobiernos e instituciones políticas nacionales e internacionales, como en su estructura de propietarios capaz de asegurarse las complicidades políticas necesarias de estos organismos. Son estas complicidades las que han permitido desregular los mercados financieros hasta convertir a las agencias en juez y parte de un juego de casino global en el que la banca siempre gana. A esto se añade una fomentada e inteligente política de rotación de directivos entre cargos políticos, asesores presidenciales, empresas públicas y agencias, multinacionales, bancos y fondos de inversión, las famosas «puertas giratorias» que aseguran fidelidades y el control directo de las estructuras políticas.

En tanto que supuestos vigilantes objetivos e independientes del mercado, ayudan a sus propietarios a apoderarse de empresas, servicios públicos, Estados y economías nacionales completas. Su negocio no es la devolución de la deuda, sino el crecimiento exponencial de la misma. Para conseguir su objetivo disponen de un alto repertorio de prácticas que van desde las calificaciones indicativas o las calificaciones no solicitadas hasta la escenificación de crisis o la intervención directa en las políticas internas «aconsejando» recortes sociales.

Estas consentidas prácticas fraudulentas y extorsionadoras han convertido a las agencias en una lucrativa máquina de expolio continuado y en uno de los pilares fundamentales del poder actual del capital.

Jesús G. Maestro: Diatriba contra la Universidad actual

Jesús G. Maestro: Diatriba contra la Universidad actual

Fragmento seleccionado del libro

Jesús G. Maestro: Genealogía de la Literatura. De los orígenes de la Literatura, construcción histórica y categorial, y destrucción posmoderna, de los materiales literarios
Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2012, 700 pp.
ISBN 978-84-15175-51-3

Maestro_Genealogía de la literatura

Frustra exprimitur, quod tacite subintelligitur [1].

Los que menos saben tratan de enseñar a los otros;
unos hombres embriagos intentan leer cátedra de verdades
.
Baltasar Gracián, El Criticón (I, 85).

Wahrheit…,
der schlechteste Behelf [2]

Wolfgang von Goethe (Mefistófeles a Fausto, I, vv. 6364-5).

Sin duda no los jubilaban por sus influencias y
por esa simpatía y respeto que ha habido siempre en España por lo inútil […].
Los profesores no sirven más que para el embrutecimiento metódico
de la juventud estudiosa.
Es natural [...]. Los profesores no tienen más finalidad que cobrar su sueldo
y luego pescar pensiones para  pasar el verano.
[…] en general no se paga el trabajo, sino la sumisión…
Pío Baroja, El árbol de la ciencia (1911/1998: 39 y 158).

La Universidad española actual es una maquinaria burocrática que está siendo diseñada para cumplir con una serie de objetivos, entre los cuales hay uno prioritario: disimular el fracaso de la sociedad que la ha hecho posible y que actualmente todavía la sostiene. En paralelo, la reforma universitaria de Bolonia está permitiendo que en España esta maquinaria de burócratas, que incompetentes para la investigación científica se han refugiado masivamente en la gestión académica, resulte levemente remozada y sofisticada, lo que tendrá como consecuencia que nuestras universidades sobrevivan, todavía durante apenas algunos años más, a la necrosis irreversible que padecen.

En la Universidad actual es posible distinguir cuatro tipos fundamentales de personas: los que trabajan para causar problemas, los que evitan o eluden el problema, quienes creen resolver los problemas —ignorando que los problemas no se resuelven, sino que se transforman en nuevos problemas que a su vez se trasladan a nuevas personas—, y quienes sin remedio sucumben en ellos o ante ellos, incapaces de eludir o de transformar tales problemas en conflictos ajenos.

Por lo que se refiere a las Letras, la Universidad actual es, en España y en todo el mundo, y sin apenas excepción visible, un sofisticado simulacro de conocimientos sostenido por un inmenso aparato burocrático e ideológico, en cuya cúspide, académica y administrativa, suelen estar los mayores mediocres. Las agencias autodenominadas de acreditación y de evaluación, que en al menos en un caso han sido calificadas públicamente de fundaciones ilegales[3], sirven con rigor al cumplimiento de estos y otros sofisticados objetivos, con la complicidad de todas aquellas personas que, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente, de buena o mala voluntad, con ella colaboran.

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la insipiencia académica

CuantofreniaJosé Carlos Bermejo Barrera: Fonseca y la insipiencia académica

Suele decirse en los EE.UU. que si hay dos términos contradictorios, estos son “inteligencia militar” y “administración universitaria”. En España, si tenemos en cuenta la evolución de nuestras universidades, habría que intercambiar los adjetivos. Y es que vivimos cada vez más bajo la tiranía de las palabras vacías. Decía Harry Truman que los evaluadores no quieren aprender nada nuevo, porque si lo hiciesen tendrían que dejar de ser evaluadores. Y Truman sí que sabía lo que eran la gestión y el poder; no en vano decidió lanzar dos bombas atómicas para poner de rodillas al emperador del Japón.

Las universidades de Bolonia están en manos de pedagogos que saben enseñar cómo se enseña pero que no saben enseñar nada; de evaluadores capaces de evaluarlo todo menos a sí mismos; y de gestores incapaces de gobernar, pero maestros en generar déficits y desvirtuar las leyes, con universidades que, desde que comenzó la crisis en 2008, han incrementado sus plantillas de profesores a la vez que están perdiendo alumnos, en las que quien gobierna pretende monopolizar el uso de la palabra y tener autoridad para decir siempre qué es verdad y qué es mentira. En las universidades de Bolonia todo es verdad, está claro que la verdad es verdad y como es verdad que la mentira es mentira, por lo tanto también puede ser considerada verdad.

La capacidad demostrada de desvirtuar leyes cuando se desea se ha puesto de manifiesto en el intento de la USC de no aplicar el Real Decreto que regula la carga docente de los profesores, y que permitiría hacer un cálculo de las necesidades reales de plantilla. En él se establecen tres clases de profesores en función de sus méritos investigadores: los que tienen que impartir 160 horas de clase al año, los de 240 y los de 320. El criterio puede ser discutible, pero precisamente es lo que no se discute. No se discute que la docencia es lo último que debe desear un profesor, y que se puede intentar escapar de ella sumando puntos a partir de una serie de parámetros, que en el borrador ya no son solo los sexenios del ministro Wert, o lo que es lo mismo, los méritos investigadores que personalmente cada profesor ha acumulado a lo largo de su vida académica, sino toda clase de servicios. El borrador de la normativa que pretende implantar la USC para regular el trabajo de sus profesores eleva al paroxismo el ansia de no impartir clase a costa de lo que sea.

Lo malo no es que se desprecie la docencia, que le correspondería en el caso ideal a los profesores que no tengan méritos de ningún tipo, sino que la norma revela un espíritu profundamente autoritario, solo mitigable con la desidia y la ineficiencia que caracteriza a nuestra administración académica. Se afirma que es necesario controlar todas las horas de trabajo de los profesores a lo largo de todo el año, y no solo su dedicación docente, en una universidad que ha renunciado a controlar la presencia de los profesores en su puesto de trabajo durante sus 37,5 horas semanales. Pero es que además se sostiene que la medición en horas sirve para todo: es lo mismo estar sentado una hora dormitando en una Junta de facultad que impartiendo una clase magistral, traduciendo un texto anglosajón o demostrando un teorema, porque la gestión, la investigación y la docencia son medibles por el mismo patrón de desgravación docente. Aparte de desvirtuar intencionadamente un Real Decreto con cuya filosofía se está plenamente de acuerdo, se introducen parámetros que no se le hubiesen ocurrido ni a Franz Kafka, como el que afirma que un profesor debe indicar los libros y artículos que lee cada año; o que es un mérito viajar, si se hace durante más de seis semanas, o que es una actividad básica de investigación la pertenencia a equipos de prevención de riesgos (¿bomberos voluntarios?); y así hasta 22 ítems de “docencia e investigación básica”.

Todo tendrá que ser declarado, todo tendrá que ser computado, medido e informatizado. ¿Por quién? Por dos clases de profesores: los pedagogos, que darán clase a todos los demás profesores, pero a los que nadie puede dar clase, porque son los únicos que saben cómo se enseña; y por los profesores gestores, que no solo controlan el sistema, sino que a su vez están exentos de control. Por eso se explica que el equipo rectoral en su totalidad tenga una desgravación de 320 horas de docencia. Por supuesto, los profesores que ejercerán a partir de ahora la llamada “gestión de base” no podrán criticar la “gestión de altura” de las autoridades que pretenden controlarles cada una de las horas de su permanencia en el centro.

El borrador de la normativa ofrece un ejemplo de lenguaje vacío, de delirio administrativo, que se puede contemplar en la maravillosa tabla que se adjunta, en donde el uso de siglas y números pretende conseguir darle a este dislate una apariencia científica. Decía el viejo Séneca que de todos los tipos de esclavitud, la más indigna es aquella que es voluntaria. Si los profesores de la USC aceptan llenar páginas y páginas explicando su participación en todos y cada uno de estos delirantes ítems y justificando toda su labor científica, docente y administrativa ante unas autoridades que por otra parte ya deberían conocerla, pero que exigen el acto de sumisión voluntaria obligando a declarar todo esto cada año, entonces podríamos decir que habrán perdido su dignidad. No han hecho falta dos bombas atómicas para ponerlos de rodillas. Solo un reglamento. Y si además lo hacen sabiendo que no importa, porque en realidad no se cumple, como tantas cosas, y es solo una verdad de mentira, entonces es que también habrán perdido la decencia.

José Carlos Bermejo Barrera: Universidades gay and lesbian

José Carlos Bermejo Barrera: Universidades gay and lesbian

La ventaja de estudiar el mundo griego antiguo es que es excesivamente contemporáneo. Cuando el griego desaparece de los planes de estudio, la palabra que lo designa solo aparece ya en la prensa dentro de las secciones de ofertas de servicios sexuales. Es lo que hay, pero esto nos permite comprender por qué el estudio de la homosexualidad, una realidad humana muy compleja así designada a partir de la segunda mitad del siglo XIX, fue desde hace un par de siglos una preocupación de los historiadores del mundo griego, en el que el sexo entre hombres gozó de cierta aceptación social y tuvo reconocimiento literario y filosófico, aunque no así el sexo entre mujeres, solo reflejado en los poemas de Safo de Lesbos, isla que dio nombre al cultismo lesbiana. Hay numerosos libros sobre la homosexualidad o bisexualidad griega y en menor medida romana, y a través de ellos y de todo un campo de estudios denominados en el mundo anglosajón “gay and lesbian studies” podemos conocer hoy un poco de lo que fueron a lo largo de la historia las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo.

José Carlos Bermejo Barrera: El balance de la vida

José Carlos Bermejo Barrera: El balance de la vida

Decía el psiquiatra R. Laing que “la vida es una enfermedad de transmisión sexual con una tasa de mortalidad del 100%”. Esto es muy pesimista, pero comprensible en un médico que vivió toda su vida el sufrimiento y no pudo salvar de la esquizofrenia a su propia hija. Laing pensaba en términos clínicos y no contables. Si lo hiciese, podría calcular si es o no rentable cuidar a los enfermos incurables y no recuperables para la sociedad. Al contrario que él, ahora se intenta analizar la salud como si fuese un balance, y para eso se utiliza la palabra mágica: gestión, sinónimo de administración, organización, y que casi se aplica a cualquier sistema: orgánico o inorgánico. Una célula gestiona sus relaciones con su medio a través de su membrana por la que absorbe lo que necesita y desecha lo que ya no le sirve. El hígado, del mismo modo, podría ser definido como el gran gestor bioquímico del cuerpo, ya que lo controla todo en el metabolismo, y el corazón es el gran gestor del tráfico y ordenador del movimiento.

Puestos a usar metáforas, ¿por qué no podemos decir eso y sin embargo sí que mejorar la organización de los organismos públicos es gestionarlos, y no reformarlos? Pues porque domina la ideología de la gestión, y según ella todo el mundo gestiona: las empresas, el gobierno, las escuelas, los hospitales, las familias y las personas. Cada cual es el gestor de sí mismo, y por eso da lo mismo administrar un paquete de acciones que el paro por parte de quién lo sufre, pues el trabajo es la gestión de las habilidades de cada uno, y depende de la inteligencia que uno tenga para administrarlas y de su capacidad de adaptación al medio. Ya no existen empresarios, sino solo emprendedores que gestionan el capital de la innovación, que es el capital de su inteligencia, ni trabajadores, sino gestores de sus recursos laborales. Por eso nadie puede dominar a nadie, ya que en el mercado de trabajo, los recursos y los beneficios, todos juegan sus cartas. Si lo hacen bien o mal, solo depende de ellos.

Council of the European Union: Council conclusions on the global dimension of European higher education

Council of the European Union: Council conclusions on the global dimension of European higher education

In the course of several meetings, the Education Committee has prepared the above conclusions with a view to their adoption at the Education, Youth, Culture and Sport Council on 25-26 November 2013.

Council of the European Union, 06/11/13

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Qué es la autoctonía universitaria?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Qué es la autoctonía universitaria?

Creían los atenienses, creadores de la democracia, que alcanzaron altas cotas en el desarrollo de la industria, el comercio, las artes y las ciencias, que sus antepasados habían nacido de la tierra, y por eso se denominaban autóctonos. Nunca habría habido en su historia un cambio en su población y así habían conseguido mantener su identidad a lo largo del tiempo. Nacer de la tierra, de las rocas o de las encinas era una forma más digna de venir al mundo que nacer del vientre de las mujeres, pues ello supone estar sometido a los procesos de generación y corrupción, teniendo al fin nuestra vida una tasa de mortalidad del 100%. Al igual que en el caso de los atenienses, existen en España unas instituciones igualmente autóctonas: las universidades, superiores a todas las demás e incólumes ante los males de la patria.

Nadie se libra de la sospecha. El Rey pide perdón en público por sus devaneos, al igual que los niños por sus travesuras. Otros miembros de la casa real no piden perdón ni están sujetos a devaneos, pero sí al parecer a otros enjuagues. Los partidos están desacreditados, sus militantes procesados por docenas; los bancos saquean los ahorros de los jubilados, sus directivos se endosan sobresueldos y muchos otros reciben sobres, que no contienen sueldos, pero sí euros. Ante este desolador panorama, del que no se libra tampoco la Iglesia, con sus sacerdotes sospechosos de caer en amores efébicos y sus correspodientes escándalos financieros, solo quedan unas instituciones que nunca han sido objeto de sospecha ni en el campo de la corrupción financiera, ni en el de la moral sexual, ni en el mero uso de las instituciones para favorecer los intereses personales, o de los amigos y parientes correspondientes. Se trata, naturalmente, de las unversidades autóctonas.

José Carlos Bermejo Barrera: La ciencia, el fútbol y la feria de las humanidades

José Carlos Bermejo Barrera: La ciencia, el fútbol y la feria de las humanidades

I

Caracteriza al debate político la pobreza de su lenguaje, la falta de estilo de muchos participantes, asimilables por ello, justa o injustamente para los tenderos, a esos comerciantes especializados en la venta de verduras, así como la débil capacidad de argumentar. Todo ello unido al uso de palabras abstractas casi ininteligibles para la mayoría, pero que dan a quien las usa un cierto aire de sabiduría. Así, a la independencia nacional se le llama autodeterminación, lo que puede llevar a algunos a preguntarse si eso tiene algo que ver con la automoción; a votar, capacidad de decidir, como si pudiese tomar una decisión formal alguien que no tiene capacidad, o si votar que se puede votar no fuese también votar. Del mismo modo en el debate público cuando alguien pretende ser profundo suele utilizar metáforas tomadas del fútbol, un sano deporte y entretenimiento, que debe ser todo menos la referencia básica del pensamiento de quienes todo lo miden por puntos, ligas, competiciones, y rankings.

No se libran de esto la ciencia y la universidad, pues en ellas siglas como I+D+i o PIB sustituyen no solo al pensamiento, sino también a la realidad. Cuando se habla del famoso I+D+i se alude a la economía del conocimiento, dando a entender que quien aumenta su conocimiento aumenta su riqueza y que la riqueza de unos es la riqueza de todos, pero ocultando que no es lo mismo la riqueza real de un país que la de sus universidades, y que financiar el currículum y los méritos de sus profesores poco puede tener que ver a veces con el bien común. Y es que la investigación entendida como el cultivo de los méritos de los investigadores casi nunca tiene que ver con la producción real de riqueza, limitándose a ser una competición muy semejante a una liga de fútbol. Veamos por qué. Tradicionalmente se creía que la economía era el juego de producción y consumo de bienes necesarios para un país. Si se produce todo lo necesario, el país es próspero; si no se llega a ello será pobre, y si se produce de más estallará una crisis cíclica como aquella con la que Marx imaginó que su hundiría el capitalismo. Se descubrió sin embargo que se puede producir lo que no es necesario y generar riqueza, creando nuevas necesidades y haciendo que queden obsoletos miles y miles de artículos. Puede haber así una destrucción creativa, y la capacidad de innovación, gracias a la mejora de la tecnología, puede hacer que un sistema no se hunda sino que se renueve constantemente. Este fenómeno se vio después de la II Guerra Mundial con la creación de la sociedad de consumo de masas, y cualquiera puede entenderlo hoy viendo cómo se renuevan los móviles y ordenadores, a la vez que se crean necesidades superfluas.

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Qué es la ciencia de pacotilla?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Qué es la ciencia de pacotilla?

Se llama ciencia de pacotila - traducción del inglés science bling-bling- a aquella ciencia manipulada e inflada para mejorar el curriculum de los profesores, curriculum que, siendo la base del reclutamiento docente y la financiación pública de la investigación, se configura como la piedra angular de lo que, si no lo evitamos pronto, será la universidad de pacotilla. La ciencia de pacotilla es universal, es única y es medible y en ella todo se mide por igual: con índices y porcentajes similares para todo el mundo. Esta ciencia se mezcla con la ciencia real, pero también la desnaturaliza.

No existe una cosa llamada ciencia, sino muchos conocimientos que se amparan bajo esa etiqueta. Hay ciencias experimentales, como la física y la química, y otras basadas en la observación y la clasificación, como la astronomía, la zoología, la botánica o la anatomía. E incluso hay ciencias en las que ni el experimento ni la observación desempeñan ningún papel, como gran parte de las matemáticas. Las ciencias se agrupan en torno a dos polos: las matemáticas y el lenguaje. Las matemáticas son esenciales en las ciencias experimentales, las tecnologías y las ciencias económicas, mientras que el lenguaje es fundamental en el derecho y las ciencias sociales y humanas. Hay ciencias que generan tecnología y sin tecnología no se pueden cultivar muchas de ellas, como la física, la química. Pero también hay otras que no la generan ni dependen de ella para sus logros. Por último todas las ciencias, sean las que sean, son productos históricos porque derivan de la acumulación y mejora del conocimiento con el tiempo - la verdad es hija del tiempo, como decía el viejo Aristóteles - y además las ciencias son empresas colectivas de cientos de grupos y miles de científicos. Si esto es así, ¿por qué la ciencia de pacotilla quiere igualarlo todo? Pues porque es el pilar de la millonaria industria científico-editorial, que funciona casi en régimen de monopolio, y porque sirve como alivio psicológico para los científicos que necesitan ser reconocidos personalmente como investigadores en un mundo en el que el trabajo científico es masivo, casi anónimo, y en el que se podría prescindir de los nombres de los autores en el caso de las ciencias experimentales, en las que el 98% de los trabajos tiene más de un autor, mientras que en las humanidades sucede todo lo contrario: el 95% son trabajos unipersonales.

Jaime Gómez Márquez: Premios Nobel, investigación y 'politiquillos'

Jaime Gómez Márquez: Premios Nobel, investigación y 'politiquillos'

Hace pocas semanas se anunciaron los nombres de los nuevos Premios Nobel en Medicina y Fisiología, en Física y en Química. Sus investigaciones son fundamentales para seguir avanzando en el conocimiento de la naturaleza, de la materia, del universo. Sus resultados, junto con los de muchos otros científicos -también los que investigan en nuestras universidades- contribuyen a que el mundo progrese y a que nuestra esperanza en un futuro mejor siga viva. En estos tiempos en los que predomina valorar lo superfluo o lo mediático, es justo, bueno y necesario reivindicar la investigación con mayúsculas, sin matices.

Las investigaciones en cualquier ámbito científico requieren siempre de personas capacitadas y, casi siempre, de financiación. Ambos requerimientos dependen, directa o indirectamente, del poder político. Ahora, nuestros gobernantes han tomado la decisión de "asfixiar" a la investigación a través de dos medidas tóxicas: recorte drástico de los recursos dedicados a financiarla y escasez de apoyo para la incorporación y estabilización de jóvenes investigadores excelentemente preparados. El efecto pernicioso de esta miopía política durará muchos años porque cuando se destruye el tejido investigador de un país tarda décadas en restablecerse.

José Carlos Bermejo Barrera: Comerciantes sabios y científicos pardillos

José Carlos Bermejo Barrera: Comerciantes sabios y científicos pardillos

Decía un proverbio suizo del siglo XVIII que en la familia el hijo más listo se hace comerciante, el siguiente sacerdote y el más tonto profesor. Este refrán insultante para nosotros tenía su sentido, ya que nuestra profesión no tenía ningún prestigio en Suiza, un país al que en conjunto no le ha ido nada mal. Hace no mucho aun se decía “pasa más hambre que un maestro de escuela”, y a juzgar por el camino que vamos pronto volverá a ser cierto. Afirmaba también Miguel de Unamuno, catedrático de griego y rector de la universidad de Salamanca, que quien sabe algo lo hace y quien no lo sabe lo enseña, lo que fue cierto en el caso de este gran filósofo, escritor y polemista, que no aportó nada al estudio de la filología griega, materia que no daba prestigio alguno. Para intentar conseguir algo de prestigio, algunos profesores aspiran hoy en día a poner tienda, a ser posible dentro de su propia universidad, y admiran a empresarios de todo tipo, casi siempre por desgracia más listos que ellos, y a los que están dispuestos a servir defendiendo sus intereses a cambio de algo. La historia de la industria farmacética ha dado buenas pruebas de ello, sobre todo en el campo de la psicofarmacología

La crítica de las estrategias de esta industria puede hacerse desde una filosofía de perro-flauta que sostenga que la naturaleza nos ha dado miles de plantas para curar, fumadas o en infusión, todas las enfermedades, pero también de un modo científico, cuando la hacen psicofarmacólogos, médicos o psiquiatras como E.S. Valenstein, (1998; 2005), D. Healy (2004; 2008) y M. L. Podolsky (1997). Señalan ellos que en la investigación científica y clínica se debe buscar la causa de las enfermedades, actuar contra ellas y así suprimir los síntomas y curarlas, aunque a veces suceda lo contrario y surjan “curas a partir del caos”, o el azar, como reza el título del libro de Podolsky. Siempre se supo que la corteza de sauce masticada bajaba la fiebre y curaba el dolor de cabeza; cuando Bayer sintetizó el ácido acetil salicílico y creó el primer medicamento industrial masivo: la aspirina, de la que se consumen en el mundo 4.000 comprimidos por segundo, se abrió una nueva era. Se conocen 14 usos terapéuticos de la aspirina (M.L. Podolsky, 1997, pp. 388/389), como el control del colesterol a base de tomar 5 grs. al día, lo que produce indeseables efectos secundarios, y casi ninguno se puede explicar. Queda claro sin embargo que si quita el dolor de cabeza no es porque ese dolor lo produzca el déficit de aspirina en el cerebro. Sería estúpido pensarlo, pero así se ha escrito la historia de parte de la psicofarmacología en la que comerciantes sabios han controlado a científicos y médicos ambiciosos, como puede verse en algunos ejemplos.

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Viaje con Aristóteles en Iberia Plus!!

José Carlos Bermejo Barrera: ¡Viaje con Aristóteles en Iberia Plus!!

Aristóteles fue una de las mentes más brillantes de nuestra historia. Nacido en Macedonia, se formó como médico y fundó en Atenas el Liceo, considerado quizás anacrónicamente como la primera universidad europea. Creó la ciencia de la lógica en una serie de libros que siguen siendo leídos veinte siglos después de su redacción, y junto a ella sistematizó la ética, la política, la metafísica, a la vez que en su escuela creó la primera biblioteca científica y recogió todo el saber de su momento sobre los animales y las plantas, por lo que fue el creador también de las ciencias naturales. Aristóteles fue el maestro de musulmanes, judíos y cristianos en la Edad Media y parte de su pensamiento sigue vigente en la actualidad entre aquellos que aun piensan y se esfuerzan por estudiar, enseñar y escribir correctamente. Murió Aristóteles en el exilio, protegido por un tirano en una pequeña ciudad, a la que pudo hacer llegar su biblioteca.

Aristóteles sería hoy una figura anacrónica, no porque haya muerto hace más de dos mil años, sino porque todo lo que representó durante siglos en gran parte ha desaparecido de las universidades de los últimos veinte años, en las que la investigación más sistemática y de largo alcance, el pensamiento reflexivo y racional, la capacidad de argumentar, hablar y escribir, el escepticismo como método, y el desinterés y la entrega a la labor docente e investigadora han quedado relegadas a un segundo plano y relegadas bajo un nuevo sistema de valores. Sostienen los sociólogos estudiosos de las universidades que hay dos tipos de profesores: el profesor monje, que encarnaría todo este sistema de viejos valores y que aun continúa existiendo, y el profesor cortesano, también llamado jet-professor, que representa un nuevo mundo universitario.

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"

"El sistema no ha cambiado, habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años"
Richard Sennett, sociólogo, profesor emérito de la London School of Economics 

El sociólogo Richard Sennett (Chicago, 1943) reúne méritos profesionales suficientes para ser uno de los galardonados que el pasado viernes recogían los premios "Príncipe de Asturias" en el teatro Campoamor de Oviedo. Sin embargo, en esta ocasión le tocó el papel de acompañante de su mujer, la también socióloga Saskia Sassen, ganadora del premio de Ciencias Sociales. Ambos reparten su tiempo entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Sennett es profesor emérito de Sociología en London School of Economics e imparte clases también en la New York University.

Autor de libros como "La corrosión del carácter" y "El artesano", es un analista de la forma en que la economía y el trabajo configuran a las personas y las relaciones sociales. Trabaja desde la perspectiva de una corriente netamente anglosajona como es el pragmatismo, "la búsqueda de los problemas filosóficos insertos en la vida cotidiana", según su propia definición. Este observador nada complaciente del mundo al que nos ha abocado el capitalismo financiero alerta de la posibilidad de una nueva crisis ante la constatación de que la actual no ha servido para superar los males que socavan el sistema. Con un comedimiento verbal que contrasta con la dureza de su diagnóstico y sus previsiones, Richard Sennett muestra su preocupación por el paro de los jóvenes, algo que, a su juicio, debiera ser prioritario en la agenda política y que, sin embargo, se ha convertido en un asunto secundario mientras los fondos públicos para crear empleo se destinan al rescate de los bancos.

-Usted que indaga sobre cómo el trabajo nos moldea como personas, ¿existe alguna forma de disociar lo que somos de los que hacemos para evitar, por ejemplo, que la pérdida de empleo nos deje sin discurso vital?

 Yo soy muy protestante y creo que eso es cierto. Ahí está la crisis ahora para los jóvenes. Si no encontramos alguna manera de proporcionarles puestos de trabajo, entonces faltará algo, tendrán una carencia a nivel psicológico y esto es algo que no se puede reparar fácilmente. Cuando un país tiene el 50 por ciento de desempleo entre los jóvenes, tiene una generación dañada. Pero esto no es algo que parezca preocuparles mucho a los políticos. Les inquieta, pero no lo suficiente, como si no fuera una circunstancia crítica frente a la que hay que reaccionar, les parece casi normal, como si fuera simplemente una consecuencia de la situación económica y del mercado. Desde mi perspectiva de estudioso del mundo del trabajo, el desempleo juvenil es mucho más importante que pagar las deudas de Goldman y Sachs. Me siento muy frustrado con esta situación, de que se considere el desempleo como una consecuencia de otra cosa que hay arreglar antes. No es así.

-¿Pertenece usted al grupo de los que consideran que esta hecatombe económica era previsible o al de los sorprendidos por la quiebra del sistema?

 Creo que se podía haber predicho esta situación. La avaricia ha cegado a las personas. Mi grupo de investigación publicó algo acerca de esto en el año 2005. Pienso que la gente no quería ver la realidad.

-Hace cinco años, cuando se produce ese colapso, incluso personas nada radicales consideraban necesario cambiar las bases del sistema. Sin embargo, ahora el neoliberalismo parece haber salido fortalecido.

 Efectivamente eso es cierto, pero yo no diría que el neoliberalismo sea más fuerte que nunca. Las condiciones que llevaron al colapso se están reinstalando, restableciéndose de nuevo. Hemos tenido un refuerzo del antiguo régimen, pero se están reconstruyendo sus debilidades. Persiste la financiarización del riesgo de manera muy inestable, que fue lo que dominó la economía desde principios del año 2000. No me gusta utilizar la palabra crisis cuando hablo de esto porque una crisis da por sentado que algo se rompe o deja de funcionar y se arregla. Creo que el hecho de que el neoliberalismo se vea reforzado indica que habrá otro colapso económico dentro de tres o cuatro años. Soy muy pesimista.

-Aunque no le guste el término, pero para entendernos, ésta es una crisis que desborda incluso a quienes debieran considerarla una oportunidad de cambiar las cosas. ¿Echa usted en falta una crítica más radical por parte de la izquierda, por ejemplo?

 Es sorprendente que la izquierda haya sido tan pasiva. En el Reino Unido, por ejemplo, el Partido Laborista ha intentado distanciarse de cualquier reto o desafío radical al capitalismo financiero. Lo mismo ha ocurrido en Alemania, pese a que se trata de los dos partidos más fuertes de la izquierda y los menos corruptos, no como los franceses o los italianos. Lo que pienso que va a ocurrir es que habrá otra crisis y una generación de jóvenes con pocas esperanzas de futuro. Pasará algo decisivo dentro de tres o cuatro años cuando se junten estas dos fuerzas. La segunda vez que ocurra la crisis se verá que existe un mal sistémico y que requiere una intervención radical si no queremos que la gente tenga vidas muy disminuidas durante mucho tiempo. Me entristece que la izquierda no se involucre mucho más con esta crisis, pero creo que lo hará en el futuro. Para ello será necesaria esa confluencia de un nuevo colapso financiero con el malestar de los jóvenes, que con veintimuchos o treinta y pocos años sabrán que no pueden seguir así. Ésa es mi opinión personal.

-¿Cómo encarar un mundo en el que todo se ha hecho más incierto?

 Quizá la de Europa sea una economía mucho más modesta. Habrá como una reconfiguración y la gente empezará a pensar más como lo hacen en Austria o en Suecia, es decir, no ser un centro financiero global, sino algo más local y regional. Pero es muy difícil prever. Sé que se pueden hacer cosas para proporcionarles trabajo a los jóvenes y no estamos haciéndolas. Nos estamos centrando tanto en los problemas financieros que no hay programas públicos cuyo objetivo principal sea la creación de puestos de trabajo. Se ha salvado a los grandes bancos, ése ha sido el objetivo principal hasta la fecha. Pero ése es un fallo ideológico, un fracaso ideológico que ha llevado a considerar como algo secundario la creación de empleo. Mi punto de vista es todo lo contrario: hay que gastar todo el dinero disponible para promover el trabajo, aunque luego haya incumplimiento de deudas nacionales. Por eso soy de los que sostengo que tendrían que haber dejado a Grecia incumplir sus compromisos de pago. Ésa es una opinión muy poco popular.

-¿Qué futuro tiene una sistema que valora tan poco el trabajo bien hecho y la experiencia?

 El buen trabajo tiene futuro. Pero el problema está en crear empleo. Por ejemplo, los holandeses tienen un programa de compartir puestos de trabajo, un empleo para dos o tres personas a tiempo parcial cuyos ingresos se completan con prestaciones del Estado. Poner el trabajo como prioridad es muy caro, pero evita tener toda una generación desesperada. En España, en Grecia o incluso en Italia, el empleo no tiene esa prioridad. Hay algo fundamental en los seres humanos y es que se sienten satisfechos si trabajan y lo hacen bien. La gente quiere empleo, todas las investigaciones que he realizado sugieren eso mismo, no quieren ser vagos, ni estar aburridos o ser mediocres. El trabajo hace que la gente se sienta bien consigo misma.

La Nueva España, 31/10/13

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