Jaime Gómez Márquez: Máis universidade, mellor sociedade

Jaime Gómez Márquez: Máis universidade, mellor sociedade
O autor é catedrático de Bioquímica e Bioloxía Molecular da Universidade de Santiago

Un dos tesouros que ten Galicia é a USC, unha universidade cunha tradición de máis de cinco séculos que formou a milleiros de licenciados e doutores, liderou a investigación das Letras e as Ciencias e colaborou na difusión da cultura e o coñecemento na nosa Terra. Ao longo dos case 30 anos que levo traballando na USC, puiden comprobar o enorme progreso da institución grazas ao traballo de moita xente e o apoio das administracións públicas. Recoñezo que na miña universidade non sempre se fixeron ben as cousas e houbo erros na implantación do Espazo Europeo de Educación Superior, na planificación das infraestruturas, nas políticas de investigación e profesorado, no deseño e posta en marcha das titulacións de grao e máster, etc. Todo iso sen esquecer o que foi, probablemente, o principal erro na recente historia da USC: a súa división en tres universidades. Estou convencido que tería sido moito mellor para Galicia unha única universidade con sete campus especializados.

Sen dúbida puidemos facelo mellor; sempre se pode facer mellor e tamén peor. Mais a pesar de todas as eivas e erros cometidos, creo, sinceramente, que dende a chegada da democracia ata o presente, na USC soubemos modernizarnos e facer avanzar a nosa sociedade continuando co noso labor docente, investigador e divulgador. A día de hoxe, quero supoñer que ninguén cuestiona o papel da USC no progreso de Galicia e na súa proxección internacional.

Wertgoña

Wertgoña

 

Señor ministro

Que vai ser isto?

Privatíceme as neuronas!

 

Tocounos un ministro de Educación

Neoliberal da escola de Tertuliano

El non se presentou a unha oposición

Pra levar a carteira do tío Mariano

Non é precisa máis formación

Pra rebentar a lei en menos dun ano

 

Segregación, clasismo, competición

Iso non é unha escola, é unha empresa

Menos humanidades, máis relixión

Máis recursos para os que máis ingresan

A educación venlle dando igual

Porque o negocio é o que lle interesa

 

Wert Wert Wert

Que Vergoña

Ti non tes

Quen te queira

Non precisamos a túa lei

Dimite xa, meu rei, e solta a carteira

 

Porque educar non é facer selección

Nin producir escravos do deus mercado

Pezas na engranaxe de produción

Para satisfacción do sector privado

Señor ministro, ben se ve

Cal é o seu concepto do ser humano

  Wertgüenza

 

Señor ministro

¿Qué va a ser esto?

¡Privaticemos as neuronas

 

Nos tocó un ministro de Educación

Neoliberal de la escuela de Tertuliano

Él no se presentó a una oposición

Para llevar la cartera del tío Mariano

No se necesita más formación

Para reventar la ley en menos de un año

 

Segregación, clasismo, competición

Eso no es una escuela, es una empres

Menos humanidades, más religión

Más recursos para los que más ingresan

La educación le da igual

Porque el negocio es lo que le interesa

 

Wert Wert Wert

Que Vergüenza

Tú no tienes

Quien te quiera

No necesitamos tu ley

Dimite ya, mi rey, y suelta la cartera

 

Porque educar no es hacer selección

Ni producir esclavos del dios mercado

Piezas en el engranaje de producción

Para satisfacción del sector privado

Señor ministro, bien se ve

Cual es su concepto del ser humano

José Carlos Bermejo Barrera: Ratoncitos de Bolonia

Rat race José Carlos Bermejo Barrera: Ratoncitos de Bolonia

Si el fin de la educación fuese que, tras largos años de dedicación y duro esfuerzo, los alumnos alcanzasen el nivel de estupidez de la mayor parte de sus profesores, entonces la maquinación de Bolonia lleva camino de convertirse en un rotundo éxito. El término maquinación no es gratuito, pues nunca existió un Tratado de Bolonia que obligase a hacer nada concreto en las formas de enseñar u organizar los estudios, más allá de establecer un mero cómputo de créditos. X.L. Barreiro Barreiro (http://firgoa.usc.es/drupal/node/51088) ha narrado este sinsentido nunca arropado por ningún documento que obligase a convertir la enseñanza universitaria en una mera prolongación de la enseñanza secundaria ni a establecer como objetivo prioritario la domesticación y uniformización de las mentes del alumnado, anulando toda su capacidad de iniciativa.

Sin ningún apoyo legal ni ningún acuerdo institucional global, la pedagogía más roma de orientación conductista ha conseguido apoderarse de toda la Universidad gracias a su apisonadora verbal del juego de las competencias y habilidades. Sostenían los psicólogos conductistas que no existen los estados internos, que para estudiar científicamente a las personas, lo que estas piensen, sus ideas, sus intenciones y sus representaciones mentales no tienen ningún valor, debiendo medir solo la conducta. Los héroes de estos psicólogos fueron sus ratas de laboratorio, avezadas estudiantes que aprendían a conseguir el queso recorriendo un laberinto, recibiendo muchas veces pequeños calambrazos didácticos.

Toda la educación en España, desde el nivel infantil al doctorado, está diseñada a partir del sistema de las competencias y las habilidades. Se trata de conseguir que los sujetos aprendan a hacer algo y a hacerlo de la manera adecuada, ya sea una figura de plastilina, una tesis doctoral, o conseguir un trozo de queso en un laboratorio. Por eso las guías docentes, obras maestras de la palabrería pedagógica, son prácticamente iguales desde la enseñanza secundaria hasta los niveles más elevados de la enseñanza universitaria.

José Carlos Bermejo Barrera: Un nuevo rector para Fonseca

José Carlos Bermejo Barrera: Un nuevo rector para Fonseca

A lo largo del tiempo, los rectores de las universidades accedieron a sus cargos de distintas maneras. En la Edad Media hubo dos modelos: el de Bolonia, en el que el rector era elegido exclusivamente por los estudiantes (pudiendo ser un estudiante); y el de la Sorbona, donde lo elegían los profesores. A ello se añadió el criterio de que el rector siempre fuese nombrado por una autoridad superior. Sea como fuere, en el ejercicio de este cargo debemos distinguir dos cosas: la legitimidad, es decir, la forma legal por la que se accede al cargo, para ejercerlo según la ley; y la autoridad, o el peso moral y social que la persona que ejerce un cargo ha de tener sobre sus subordinados.

Se acerca un nuevo y agitado curso electoral en Fonseca. En los meses declinantes del rectorado de J. Casares, que se presentó bajo el lema de volver a las esencias para continuar esencialmente con la forma de gobierno que ya había, y que consiguió que una gran parte de los miembros de su equipo desapareciesen sucesivamente sin dar explicación pública; se abre un nuevo escenario en el que lo primero que parece evidente es que el rector actual debería aplicarse la eutanasia electoral. Lo haga o no, comenzará el juego: ¿quién debe ser rector? Las opciones están claras: por una parte podríamos hablar de las impulsadas por la inercia del pasado; y por otro lado podría también haber quizás alguna alternativa innovadora que intentase salvar a la USC sin apelar a la demagogia y al oportunismo y enfrentarse a la incoherente reforma de los sistemas de gobierno que se avecina.

Ignacio Zarra, Mercedes Pintos y Eva Castro: Rector reelegido y mártir reincidente o por qué ahora

Ignacio Zarra, Mercedes Pintos y Eva Castro: Rector reelegido y mártir reincidente o por qué ahora
Ignacio Zarra, Catedrático de Fisiología Vegetal, fue Director del Centro de Posgrado de la USC
Mercedes Pintos, Catedrática de Física, fue Vicerrectora Adjunta al Rector para Coordinación Interna de la USC
Eva Castro, Catedrática de Filología Latina, fue Vicerrectora de Estudios de Grado y Posgrado de la USC

Finalizando su mandato se sitúa Juan Casares Long públicamente en una simbólica encrucijada en la que vacila a la hora de asumir de nuevo el reto de presentarse como candidato a rector, en cuanto que, según sus propias palabras, no tiene espíritu de mártir. La USC no necesita mártires a estas alturas, sino gestores inteligentes y proactivos, capaces de conducir a la institución hacia el mejor horizonte posible. Conviene que los futuros candidatos sean conscientes de que van a asumir un reto, no un martirio, que le supondrá al que resulte elegido estar al servicio de los demás para lograr el bien común con trabajo, esfuerzo y honradez, no para disfrutar de una vanagloria, parabienes y honores tan efímeros como irreales.

Una comunidad universitaria vigorosa intelectualmente, comprometida y responsable ante sí misma y ante la sociedad, no puede aceptar que se presente como candidato a rector quien no tenga claro el sentido del cargo. Tal cosa es comprensible en el actual rector que sólo consiguió el respaldo del claustro para aprobar sus primeros presupuestos (2011), frente a sus numerosos y bien sonados fracasos. El máximo responsable de la institución no puede esconderse tras terceros, sean colaboradores o comisiones, para eludir su responsabilidad en el rechazo de los presupuestos de los años 2012 y 2013, la desaprobación de las programaciones plurianuales (2012-2014), la imposibilidad (¿incapacidad?) de sacar adelante unos nuevos estatutos (programa electoral, 2010, p. 41), tumbados en el mes de abril del 2012, o los encontronazos con las organizaciones sindicales y la Xunta.

¿Cómo se ha llegado a esta situación de pérdida de apoyos? Por una muy sencilla razón: por el incumplimiento, desde el primer día de mandato, de los compromisos adquiridos ante la comunidad universitaria. Los lectores se podrán preguntar por qué hablan ahora los miembros de su equipo que compartieron un proyecto y que en su día presentaron su dimisión y se marcharon sin dar una explicación pública; por qué se fueron cuando habían estado dando voz desde el año 2006 a la comunidad que no se sentía representada ya por las plataformas, agrupadas en torno a Senén Barro, y cuando algunos de ellos fueron elegidos, con gran número de apoyos, como representantes de sus colegas en el Claustro y en el Consejo de Gobierno durante cuatro años. La respuesta es esta pregunta: ¿qué credibilidad podrían tener personas avezadas en tareas docentes, investigadoras y administrativas, que se consideran serios y rigurosos en su trabajo, que se dan cuenta de repente que la persona con la que habían estado trabajando codo con codo, como iguales, durante años se ha transformado? ¿No fuimos capaces de intuir el cambio o no lo quisimos ver? Era necesaria una particular travesía del desierto y el cultivo ‘del silencio creador como preparación para la palabra’, porque uno mismo no podía dar crédito a su propia torpeza. La conclusión es que, si durante esos años alguien nos hubiera dicho cómo iba a ser ese colega con el que compartimos tantas horas de trabajo, no se le hubiera creído, porque la experiencia personal que teníamos era muy distinta. Después de tanto tiempo, reflexionando y repasando frases y situaciones, uno ahora se da cuenta que lo que achacábamos al nerviosismo del inicio de campaña del 2010 en realidad estaba siendo un indicio de otra cosa muy distinta; pero no lo supimos ver.

Antes se ha apuntado que la situación en la que se halla la USC se debe al incumplimiento de los compromisos adquiridos. La lista de inobservancias de los ejes propuestos en el programa electoral del 2010 es larga, pero esa es otra historia que habrá de ser contada en otra ocasión, aunque baste ahora con recordar la renuncia a la consecución tanto de una gestión ágil y eficaz, como del equilibrio entre áreas de conocimiento, como se ve en la última convocatoria de plazas del programa ‘Ramón y Cajal’, contraria a lo que se había defendido durante años y afirmado en el programa del 2010 (pág. 14). No es cuestión menor que el proyecto del 2010 se apoyara, según ese mismo programa, en un equipo (págs. 5, 42-44); pero al menos siete miembros (entre adjuntías, direcciones y vicerrectorados) se han desligado de un proyecto, en el que se demostró que la imagen de grupo era sólo una estrategia para dar seriedad al proyecto y arañar más votos que las demás candidaturas. El silencio fue debido a un profundo sentido institucional, pero ese mismo sentido impulsó en otras ocasiones a una dura carta abierta, en la que se subrayaba que la acción de gobierno estaba respondiendo no a los intereses generales, sino a ‘decisiones unilaterales, interesadas o intervencionistas’ (Fernández Morante, noviembre 2012).

No fue el cansancio ni en la defensa de la palabra comprometida ante la comunidad universitaria, ni en la constante reclamación de que se cumpliera lo acordado, lo que nos movió a presentar la renuncia, sino el límite donde cada uno puso su dignidad personal ante una forma de gobernar errática en la que sólo imperaba la razón del ‘ordeno y mando’, tan voluble como el viento o variable como las fases de la luna. En unos casos fue el insulto en privado, en otros la desautorización en público, en otros ir deshaciendo con nocturnidad y alevosía lo que se había hecho de día con acuerdos legítimos en comisiones, en otros tardar más de nueve meses en dar una autorización para así hacer recaer sobre el responsable del ‘negociado’ la imagen de dejadez o incapacidad, o enviar a un miembro del equipo con una propuesta a una reunión para después hacer todo lo contrario, dejándole a los pies de los caballos de la desacreditación. Los que conocían los antecedentes de esa forma de actuar, estaban convencidos de que los que llevábamos tanto tiempo colaborando juntos la habíamos frenado. Craso error, porque ese modo de actuar no la habíamos visto jamás!

Ante este panorama sólo quisiéramos hacerle al posible candidato a rector-mártir tres cuestiones: para intentar volver a ser elegido, ¿va a renunciar a su supuesta independencia y aglutinará a miembros de antiguas plataformas?; su futuro programa electoral ¿cuánto tiempo tardará en incumplirlo?; sobre su posible equipo ¿cuánto tiempo tardará en dinamitarlo? Sin duda alguna ese futurible candidato está en todo su derecho a presentarse, pero carece de credibilidad.

José Carlos Bermejo Barrera: Apadrine a un rector

José Carlos Bermejo Barrera: Apadrine a un rector

Entienden los rectores españoles que la autonomía universitaria consiste en pedir el dinero que se estime necesario para gastarlo según su buen criterio y recto proceder, justificando los gastos con unas razones que solo ellos pueden dar, pues por un lado son científicos y por otro han sido elegidos por sus subordinados, lo que les dota de una infabilidad solo comparable a la del Romano Pontífice en materias de fe, que no de dinero. Defienden los rectores lo que consideran oportuno, pero lo hacen de un modo diferente según la ocasión y el lugar en el que se reúnen, aunque eso sí, intentando siempre sacar algún partido. Da la impresión de que si los rectores decidiesen hacer un plenario en el Infierno, creerían también poder sacar algún beneficio, pues se aliarían con Satanás para derrotar a Belcebú e intentar así volver del infierno sin los bolsillos vacíos. Son capaces los rectores, que afirman defender la universidad pública, de dar un plante al ministro Wert, al estilo de los de las viejas tunas universitarias, a la vez que alaban el poder de la banca, cuyos intereses por cierto conoce y defiende mejor el ministro Wert y su gobierno que los propios rectores, que al fin y al cabo no son más que unos funcionarios públicos con su nómina.

Poseen los rectores peculiares ideas económicas, cuando hablan del PIB, de la industria y la sociedad, y no se cansan de repetir que sus universidades son básicamente centros de investigación, y casi nada de enseñanza, razón por la cual, a la hora de entonar su elegía sobre la decadencia de la universidad, acaban siempre por insistir en que lo esencial es el dinero para los proyectos de investigación y para incrementar sin cesar sus plantillas; eso sí, cada uno en su propia universidad, que se siente tan responsable de garantizar el futuro de todos sus investigadores como impávida se queda ante el futuro de sus estudiantes en un país con un millón de licenciados apuntados en las listas del paro. El último descubrimiento colectivo del brain storming colegiado de nuestros gobernantes ha sido la campaña “Apadrina a un estudiante”, equiparando estudiantes españoles con los desgraciados niños de muchos países o con algunas especies animales en peligro de extinción. Una campaña oportunista, aprovechando el debate sobre las becas que está teniendo lugar, y carente de sentido.

Habría que decirles a los rectores que ellos sí pueden apadrinar estudiantes. Las universidades pueden conceder exenciones de matrícula, como las que tenían, y en algunos casos aun tienen, los hijos de los funcionarios, en compensación a los sueldos no muy elevados de sus padres. Si las universidades tuviesen sistemas de residencias y comedores equiparables a los de aquellas que los rectores admiran, uniendo la exención de matricula con la residencia, una ayuda para comprar libros - si es que los profesores creen que aun se pueden usar los libros- y algún ingreso para realizar algún tipo de actividad remunerada en el propio ámbito universitario, entonces cada rector podría complementar las necesidades no cubiertas por las becas estatales.

Lo que ocurre es que no les interesa ni a ellos, ni al PSOE, al PP ni a ningún partido mayoritario. El grupo parlamentario socialista en el Congreso presentó en el 2010 un libro titulado Propuestas para la reforma de la universidad española, en el que colaboraron rectores y exrectores que proponía: la liberalización de las tasas hasta llegar a los 5.000 euros, la supresión de las becas y su cambio por créditos bancarios, la desfuncionarización de los profesores, la jerarquización de las universidades, concentrando la investigación en menos de una docena de ellas, y el nombramiento de los rectores y no su elección. Esta concepción socialista de la universidad amparada por el PSOE sería la misma del ministro Wert si la pudiese aplicar. Los rectores apoyan entusiasmados la llamada gobernanza que hará que ellos mismos no puedan ser elegidos, la desfuncionarización de su profesores y de sí mismos, facilitando así su propio despido, así como el harakiri científico de las universidades de los demás.

Los rectores no defienden la universidad pública porque consideran sus instituciones no como centros de enseñanza, sino ante todo de investigación; consienten el desmantelamiento de los servicios comunes: residencias, edificios docentes, bibliotecas; favorecen la desintegración institucional al dejar a sus facultades casi carentes de atribuciones, al igual que a los departamentos, haciendo que todo tienda a girar en torno a grupos de investigación desiguales, que intentan acaparar el dinero público aplicando así lo que en las universidades de EE.UU. se llama el efecto San Mateo: “en verdad en verdad os digo que a los que tienen se les dará y a los que no tienen incluso eso se les quitará.” Unos grupos minoritarios para los que se hacen edificios, se piden créditos, y que pueden acaban en la ruina cuando disminuya el dinero público que básicamente los financia. Razón por la cual los rectores están presos del pánico, al ver como se hunden su economía y universidad imaginarias, orientadas a un futuro indefinido en el que serían viables empresas de peluquería para ranas. Un futuro en el que las ranas peludas marcharían a la par que todos los titulados universitarios con pleno empleo gracias a la industria del I+D+i.

José Carlos Bermejo Barrera: Cuatro rectores y una universidad: Santiago de Compostela

José Carlos Bermejo Barrera: Cuatro rectores y una universidad: Santiago de Compostela

Los grandes nos parecen grandes

solo porque estamos de rodillas.

¡Pongámonos de pie!”

Cit. K. Marx y F. Engels,

La Sagrada Familia, Madrid, Akal, 1977, p. 108.

Solían algunas viejas universidades situar en sus claustros los llámados Víctores o retratos de aquellos que habían sido sus rectores o sus más eminentes profesores. Esta tradición continúa en la Universidad de Santiago, que suele estar a la vez orgullosa de su pasado escasamante glorioso, a la vez que sienta las bases para destruir las posibilidades de reconstruir ese mismo pasado de un modo crítico. En esto sólo es fiel seguidora del paso marcado por los gobernantes centrales, autonómicos y la sociedad gallega en general y en esto también ha aportado su contribución a la construcción de un gran muro de silencio, tras el que se amparan la mayor parte de sus miembros, incapaces de sacar a la luz o impotentes para ello, un discurso que les permita ser conscientes de su propia situación institucional y del lugar que las universidades ocupan realmente en el mundo de la producción económica, la realidad social o la vida política.

Yacen cuatro retratos de los últimos rectores en el silencio del claustro del Pazo de san Xerome, una sede del rectorado de la universidad de Santiago, que a la vez de poseer el calificativo de Palacio está también bajo la advocación del santo que tradujo la Biblia al latín creando la versión única y obligatoria del texto más sagrado del Occidente cristiano para decenas de siglos, lo que podría interpretarse alegóricamente más que como una coincidencia.

Como modesto cronista trazaré a continuación una imagen histórica de esas cuatro personas que gobernaron mi universidad desde hace treinta años con la tranquilidad de saber, fuese cual sea el resultado, que su imagen siempre quedará mejor parada que la que reflejan sus retratos, de los que lo único que se puede decir con seguridad es que no pasarán a ser parte de la Historia del Arte. Con ello intentaré contribuir a que se puedan dejar de oir en el futuro en Santiago los sonidos del silencio que hace ya más de cuarenta años habían descrito Simon y Garfunkel.

Los sonidos de silencio

¡Hola oscuridad, mi vieja amiga¡,

otra vez vuelvo a hablar contigo,

porque una visión que reptaba suavemente

me dejó sus semillas mientras dormía,

y esa visión que se me grabó en la cabeza

aun perdura

en el sonido del silencio.

Caminaba solo en mis pesadillas

Por callejuelas de adoquines

Y bajo el halo de una farola,

Entre el frío y la humedad me subí el cuello

Cuando mis ojos se cegaron por un resplandor de neón

Que atravesaba la noche,

Y sonó el sonido del silencio.

Bajo la luz desnuda ví

A diez mil personas, quizás más.

La gente hablaba sin decir nada

Y oía sin escuchar,

Y escribían canciones que nadie compartía

Y que a nadie le importaban

Interrumpiendo el sonido del silencio.

“¡Estúpidos!, les dije, ¿es que no veis

que el silencio está creciendo como un cáncer?

¡Escuchad lo que os quiero decir,

coged los brazos que os extiendo!”

Pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas del lluvia

Resonando en los pozos del silencio.

La gente se inclinaba y rezaba

Al dios de neón que ellos mismos se habían hecho.

Y el luminoso iba formando un anuncio,

Que con sus luces decía:

“Las palabras de los profetas

están escritas en las paredes del metro

y en las vallas de los solares”

Y así susurraba en los sonidos del silencio.

(trad.J.C.Bermejo Barrera).

Xosé Luís Barreiro Barreiro: O Proceso de Boloña: “Crónica dunha morte anunciada”

Xosé Luis Barreiro BarreiroXosé Luís Barreiro Barreiro: O Proceso de Boloña: “Crónica dunha morte anunciada”
Xosé Luís Barreiro Barreiro é Catedrático de Filosofía da Universidade de Santiago de Compostela

"Dicía Hegel que non hai resultado sen proceso. O proceso foi como foi, e o resultado é/será para a Universidade pública -tal como foi anunciado ao inicio desta intervención -tomando prestado o título da novela de García Márquez-, a Crónica dunha morte anunciada. Ora ben, quixera trabucarme. Adoitase dicir que ‘mentres hai vida, hai esperanza’. O proceso ‘definitivamente’ aínda non rematou. Ata aquí, pois, ata o día de hoxe, a ‘miña crónica’ -que non é outra cousa que crónica-, con certo sabor de canción triste, con evidente perda da inocencia, e con escasa esperanza".

Así remata o profesor Barreiro - universitario, mestre e amigo bo e xeneroso - a súa lúcida e sentida crónica do Proceso de Boloña que conducíu á Universidade ao seu actual estado agónico.

José Carlos Bermejo Barrera: Obama desencadenado o la justicia de Tarantino

José Carlos Bermejo Barrera: Obama desencadenado o la justicia de Tarantino

Protagoniza la última película de Q. Tarantino un elegante y justiciero esclavo negro que con su increíble capacidad de fuego imparte justicia a la par que no se cansa de decir que su nombre es Django, pero que la “d” es muda. Django, acompañado de otro héroe, en este caso alemán, se enfrenta a un plantador sureño más sádico y racista que el mejor nazi de folletón, auxiliado por un capataz negro enemigo de los miembros de su propia raza. La idea de que la justicia se imparte a tiros se está imponiendo en los USA, como señaló C. Hedges en su libro, ganador del Pulitzer en 2009, El imperio de la ilusión. Señala Hedges que, como los USA fueron fundados por una minoría religiosa disidente que huyó de su país para mantener su pureza y se dirigió a la tierra prometida del Nuevo Mundo como lo hizo en la Biblia el pueblo de Israel, la idea de pureza religiosa y misión política mesiánica es consustancial con la ideología conservadora americana, que cree que la justicia y la moral pueden ser impuestas por la fuerza.

Esta idelogía, ahora asumida por Obama, se encarna en la política diseñada por las autoridades civiles que controlan el Pentágono, no por los militares (J. Carroll, La casa de la guerra, 2007), que curiosamente se opusieron en su momento a la invasión de Irak, de Afganistán y ahora a la intervención en Siria. La política militar americana de los últimos veinte años, que se le impone al presidente sea quien sea, está condenada al fracaso por anteponer la cerrazón ideológica a la racionalidad bélica. Los hechos hablan por sí mismos.

José Carlos Bermejo Barrera: Dinero, ilusiones y rectores

José Carlos Bermejo Barrera: Dinero, ilusiones y rectores

Decía Kant que decir la verdad consiste no en decirlo todo, pero sí en que todo lo que ofrezcamos como verdadero lo sea. Si todos debemos ser veraces, mucho más lo han de ser quienes son custodios de los bienes públicos y han de perseguir el bien común. Éste es el caso de los funcionarios y de quienes gobiernan las instituciones estatales. Defender una institución no es ocultar sus defectos, ni mucho menos construir una falsa imagen de ella ante la opinión pública, que a su vez sirva como halago para quienes son sus responsables, sino alertar de los peligros que corre y sobre todo anteponer el interés común al de las personas que forman parte de ella. Todo lo contrario de esto es lo que llevan años haciendo los rectores de las universidades públicas, incansables ensalzadores de sus instituciones y hábiles tejedores de un muro de noche y niebla en torno a ellas que hace invisibles sus defectos a la opinión pública. Todo para no cejar en sus peticiones de más dinero público y más plantillas en tiempos de crisis global.

Dicen los rectores que sus universidades son pobres, escasas en medios humanos, que en ellas nada sobra y casi todo falta, que no piensan más que en el bien común y que sin ellos no hay futuro. Y que todo lo que se les dé lo devolverán con creces, pues sus gastos son una inversión, lo que buscan es el conocimiento y la innovación, muriendo la ciencia y el saber a la par de su imaginaria agonía en el momento en que les toque recortar sus gastos en personal e investigación o en procedimientos superfluos de gestión, ya que la pérdida de medios docentes comunes, de residencias o infraestructuras para estudiantes, y sobre todo el futuro de sus estudiantes, no es objeto de su preocupación, pues les auguran un feliz destino en su imaginario mundo, pero solo si pudiesen emplearlos en su propia universidad.

La Universidad de Santiago vuelve a la época de antes de Internet

La Universidad de Santiago vuelve a la época de antes de Internet
Los recortes dejan a las facultades sin suscripciones a revistas científicas electrónicas. Solo se gasta un tercio de los 20 millones para I+D

Los empleados del servicio de fotocopias de la Universidad de Santiago (USC) se encerraron hace unos días Intentaban llamar la atención sobre el drástico recorte de personal por la reducción de los puntos de atención de reprografía: pasan de 19 a 7. “Pero si no hay ni para papel”, asegura un profesor, quien afirma que uno de sus colegas de Medicina se lleva los folios de casa para los exámenes. No hay para papel; el servicio de fotocopiadoras se desmantela; se abarata, con menos personal, el de limpieza; el profesorado roza mínimos (se acaban los interinos porque no se les renueva y no se amortizan las jubilaciones); las bibliotecas abandonan suscripciones a revistas y publicaciones periódicas y la partida para investigación inicia su caída libre. El presupuesto investigador de la USC pasó de 74,4 millones en 2009 (se repartía entre 2.598 actividades) a 53,4 millones en 2012, con 1.834 actividades, según datos del último informe de gestión, de diciembre pasado. En el documento queda de manifiesto que la USC ha prescindido de 650 personas de las que casi 500 estaban fuera de plantilla; esto es, personal dedicado a proyectos de investigación.

 El plan de financiación del Sistema Universitario de Galicia (SUG) quedó “destrozado con la ley de presupuestos de 2013”. Lo afirma, con los datos en la mano, el portavoz del Personal de Administración y Servicios (PAS) en el Claustro y representante del colectivo A Trabe, Antonio Pérez. Los 290 millones de euros consignados para las tres universidades gallegas (Santiago, A Coruña y Vigo) se quedaron en 250 y la subvención fija de la Xunta para la USC pasó de 123,7 millones de 2012 a 106 millones en 2013. La aportación para investigación (I+D+I) en las tres universidades se mantiene de momento. Claro que únicamente sobre el papel, con 45,2 millones de euros de los que 20 le corresponden a la USC; en la práctica se ejecuta un tercio, reconocen los distintos colectivos universitarios consultados.

José Carlos Bermejo Barrera: El vodevil de los corruptos

José Carlos Bermejo Barrera: El vodevil de los corruptos

Es el vodevil un género teatral en el que varias parejas de personajes representan sus papeles en el eterno juego del engaño y la infidelidad, una infidelidad generalizada que todo el mundo conoce, pero de la que no se puede hablar hasta que alguien es sorprendido in fraganti practicando sus proezas amatorias en lecho ajeno. En un buen vodevil debe haber muchos engaños, mentiras y malentendidos y en el escenario en el que se representa debe haber puertas que se abren y cierran constantemente y armarios adecuados para esconder al indiscreto amante. En el vodevil todos tienen las mismas aspiraciones: lograr el mayor placer, que siempre ha de ser un placer prohibido, pero hacerlo de tal modo que uno pueda seguir pareciendo decente.

Podríamos decir que en España la escena política, que como toda buena representación teatral no ha de ser más que una ficción verosímil, ya no es una tragedia - la tragedia es la propia realidad - sino un vodevil o una comedia bufa. Todo el mundo sabe que hemos alcanzado un muy elevado nivel de corrupción en la vida pública, así lo confirman las encuestas, y de nada sirve afirmar que la mayor parte de los políticos siguen siendo honrados, cuando el único discurso verosimil de los principales partidos es el discurso de la corrupción del prójimo y cuando los medios de comunicación dedican una atención casi obsesiva al descubrimiento, a la crónica cotidiana y a la exégesis refinada de todas las corrupciones posibles.

José Carlos Bermejo Barrera: Poder, dinero y profesores

José Carlos Bermejo Barrera: Poder, dinero y profesores

Durante la II Guerra Mundial los norteamericanos bombardeaban Alemania por el día y los ingleses por la noche. Lo hacían con los bombarderos B-16, pilotados en su mayoría por chicos de unos veinte años, movilizados para la ocasión. Uno de cada tres aviones era derribado en cada vuelo, por lo que fue necesario limitar el número de misiones y además ningún oficial superior a mayor participaba en las mismas. Tras muchos ataques pudo comprobarse que la industria alemana apenas sufría daños y para desentrañar el misterio se encargó a un profesor de matemáticas de Harvard, Robert McNamara, que hiciese un estudio. Cruzando datos, descubrió que los pilotos lanzaban sus bombas nada más entrar en Alemania o dando un rodeo por el mar, cosa que ningún oficial superior podía saber ya que se quedaban en tierra. Sólo cuando el coronel C. Lee May guió sus bombardeos sobre un objetivo se consiguió dar en el blanco. Ese militar consiguió su mayor éxito organizando el puente aéreo sobre Berlín y fue un gran apologista de la guerra nuclear, siendo objeto de caricatura en la pelicula de S. Kubrick Teléfono rojo volamos hacia Moscú. McNamara no pasó a ser un general más o menos tronado, sino un asesor especialista en estrategia aérea en la guerra del Pacífico, incluyendo los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y el bombardeo de Tokio con napalm, tras los lanzamientos nucleares, en el que murieron más personas abrasadas que en esos otros dos. Nunca volvió a su cátedra, llegó a ser vicepresidente de la Ford, por su capacidad de organización, y luego Secretario de Estado con Kennedy y Johnson, perdiendo las tres cuartas partes de su sueldo al pasar a la política, lo que en la España de hoy resultaría incomprensible.

European universities need to think global, says Commission

European universities need to think global, says Commission

The international higher education landscape is changing dramatically in shape and size, with greater competition from countries such as China and India. This calls for an overhaul in the way Europe's 4 000 universities operate - not only internationally, but also in how they deliver education to European students in their home countries.

Today, the European Commission launches a new strategy, 'European higher education in the world [384 KB] ' aiming to ensure European graduates gain the international skills they need to work anywhere in the world and that Europe remains the most attractive destination for international students. Erasmus+, the new EU programme for education, training, youth and sport, will allocate more than €400 million a year to support international student exchanges and increased cooperation between European universities and their partners worldwide.

Androulla Vassiliou, Commissioner for Education, Culture, Multilingualism and Youth, said: "European universities need to think global. They must act strategically to capitalise on Europe's reputation for top quality higher education. They need to promote international mobility of students and staff, provide world-class innovative curricula, as well as excellence in teaching and research. While many European universities have good links inside the EU, many lack a clear strategy for strengthening ties with non-European partners. This urgently needs to change. The Commission will support Member States so that they can develop their international higher education networks. There is no one-size-fits-all model for this: countries need to play to their strengths."

There are more than 19 million students in European Union universities and other higher education institutions. The Commission underlines that universities must also promote an international outlook among the 85% of students who are not mobile, so that they too acquire the international skills required in a globalised world. This means universities need to develop international curricula, promote language skills and expand digital learning.

Overall, the number of higher education students in the world is expected to quadruple, from around 100 million in 2000 to 400 million in 2030, with particularly strong growth in Asia and Latin America. Europe currently attracts around 45% of all international students, but its competitors are rapidly increasing their investment in higher education. The largest providers of internationally mobile students are China, India and South Korea.

The new Erasmus+ programme, to be launched in January 2014, will for the first time mainstream opportunities for students from beyond Europe's borders to spend part of their degree studies at a European university, or vice versa. 135 000 student and staff exchanges between the EU and the rest of the world will be funded - 100 000 more than under the existing Erasmus Mundus programme, in addition to 3 million student and staff exchanges within the EU.

European Commission, 11/07/2013

José Carlos Bermejo Barrera: Fortunas privadas, bancarrotas públicas

José Carlos Bermejo Barrera: Fortunas privadas, bancarrotas públicas

No deja de ser curioso que en España, país de bajo índice de lectura, haya políticos que se ufanen de haber leído un libro, y que sean los del Tea party madrileño encabezados por Esperanza Aguirre, que se proclaman seguidores de A. Smith cuando piden privatizarlo todo. A. Smith publicó en el año 1776 su libro sobre la riqueza de las naciones, en el que sostenía que, así como de la conjunción de las fuerzas de atracción y repulsión surge la armonía del cosmos, del mismo modo la convergencia de todos los egoísmos generaría el bien común, si el mercado fuese totalmente libre. También B. de Mandeville había defendido en 1729 esta misma idea en su Fábula de las abejas, un tratado económico-filosófico que afirmaba que los vicios privados son la base de la prosperidad pública, completando otra idea suya, propuesta en 1724, en su Humilde defensa de los burdeles públicos, según la cual el uso público de algunas mujeres no solo sería la base de ciertos placeres comunes, sino de la propia prosperidad económica de cada reino

En el siglo XVIII, como puede comprobarse si se leen las 916 páginas del libro de A. Smith, cosa que no parece verosímil que haya hecho el Tea Party madrileño, a juzgar por su modo de hablar, se puede comprobar que en él casi no existía el estado. Más del 80% de los impuestos se gastaban en la defensa, y ni la educación, ni la sanidad, ni las pensiones eran sufragadas por el poder público. Sí existían muchos impuestos, locales y regionales, de los que se beneficiaban los nobles y las iglesias, y estatales, que tenían como fin proteger el comercio nacional de la agresión de las importaciones. A partir de la segunda mitad del siglo XX, por el contrario, con el nacimiento del estado omni-administrativo y la creación de los sistemas públicos de educación, sanidad y pensiones, el presupuesto del estado pasó a ser una de las magnitudes más grandes de las economías nacionales, y la presión fiscal se incrementó notoriamente, lo que hizo posible que el gasto público no solo fuese clave para el funcionamiento del consumo, sino que también pudiese funcionar como una inversión generadora de riqueza.

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