Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Lawrence Wittner: America’s Public University System: Corporate Welfare or Education?

Who needs the Cayman Islands?” That’s how a May 22 New York Times article began as it described “Tax-Free NY,” a plan zealously promoted by New York State’s Democratic Governor, Andrew Cuomo.

Under the provisions of his Tax-Free NY scheme, most of the 64 campuses of the State University of New York (SUNY), some private colleges, and zones adjacent to SUNY campuses would be thrown open to private businesses -- businesses that would be exempted from state taxes on sales, property, the income of their owners, and the income of their employees for a period of ten years. According to the governor, this creation of tax havens for private, profit-making companies is designed to create economic development and jobs, especially in upstate New York.

Accompanied by businessmen, politicians, and top SUNY administrators on a tour of the state, Cuomo has embarked on a full court press for his plan. “There are winners and there are losers,” he declared. “And the point of this is to be a winner.” Tax-Free NY, he announced, was “a game-changing initiative that will transform SUNY campuses and university communities across the state.” Conceding that these tax-free zones wouldn’t work without a dramatic “culture shift” in the SUNY system, Cuomo argued that faculty would have to “get interested and participate in entrepreneurial activities.” As he declared in mid-May, the situation was “delicate, because academics are academics. ... But you can be a great academic and you can be entrepreneurial, and I would argue you’d be a better academic if you were actually entrepreneurial.”

Despite the obvious problems this commercial approach raises for intellectual and academic integrity, SUNY Chancellor Nancy Zimpher is a strong supporter of the governor’s plan. Only a few years ago, New York State law prohibited businesses from operating on SUNY campuses, but Zimpher arranged for that barrier to be swept away. Also, even if she didn’t approve of a commercial invasion of the university, she -- like individual campus administrators -- would be unlikely to keep her job if she opposed the governor.

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"

O Valedor do Pobo de Galicia denuncia "los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado"
Extracto da Resolución de 4 de junio de 2013, expediente D.3.Q/429/13

Cosa completamente distinta es el fundamento de estas medidas. Aunque el informe apunta a que "o control do cumprimento das obrigas docentes é necesario xa que ten efectos sobre o sistema retributivo (os denominados quinquenios) e é necesario para proceder a avaliar ao profesorado da facultade conforme ás normas establecidas pola propia USC, en particular, o Manual de Avaliación Docente" y parece querer garantizar el derecho del alumnado a la docencia y a la tutoría, se enmarca en una serie de prácticas que, siendo absolutamente ajenas a la función esencial de la Universidad, responden a un planteamiento estrictamente funcionarial de la actividad de los centros de educación superior que inspira en gran medida la reciente normativa sobre universidades. El propio informe revela este fundamento cuando se refiere, penosamente, a "'os sistemas de control das obrigas funcionariais". Nada más alejado de la razón de ser de la alma máter. Por desgracia, en la actividad universitaria se desvanecen las exigencias de calidad en la docencia y la investigación y se consumen ingentes recursos - en tiempo y dinero- en controles, evaluaciones y autoevaluaciones. El control de la asistencia de los profesores tiene muy poco que ver con la calidad de la docencia, con la transferencia a los alumnos de los resultados de la actividad investigadora y, en definitiva, con las funciones esenciales de la universidad. Se inserta en una creciente burocratización de la vida académica que no ha tenido ningún efecto positivo en los niveles de calidad de la educación superior y que puede acabar produciendo el efecto contrario al perseguido, generando elevados niveles de ineficiencia, incompetencia y desincentivación.

El propio desenfoque de la actual regulación universitaria, con una sospechosa sobrecarga de conceptos pedagógicos ajenos al verdadero conocimiento científico -competencias, habilidades, destrezas-, y una inquietante infantilización de su alumnado, sería uno de los elementos sobre los que habría que impulsar, desde la propia comunidad universitaria, un profundo debate.

En todo caso, no se aprecia ninguna irregularidad administrativa ni un abuso de autoridad sino la aplicación de una normativa académica que, lamentablemente, interfiere en las tareas propias del quehacer de los profesores garantizando su asistencia a clase pero sin preocuparse de la calidad de su docencia. El desacierto de esta medida es consecuencia de los desajustes del modelo de educación superior que se ha implantado y trasciende la responsabilidad de los decanos o directores de centros o departamentos. Exige una intensa reflexión y reforma del modelo mismo.

Valedor do Pobo

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

Miriam Sánchez Hernández: ¿Quién manda en la educación?

En 2005 Emilio Azcárraga Jean, el dueño de Televisa, y 12 amigos crearon la fundación Mexicanos Primero. Después se sumarían otros más a su patronato. Todos ellos hombres de poder y dinero, frecuentes en las listas de los más ricos del mundo y del país.

Con esta fundación, la decisión de dictar el rumbo de la educación por parte de los hombres más ricos de México se hizo explícita y pública desde el sexenio pasado. Para tal fin, produjeron cuatro documentos, inventaron un índice educativo, crearon una película, difunden campañas mediáticas en contra del magisterio y penetran espacios de poder y de decisión política. Como ellos no son educadores sino empresarios, se sirven de intelectuales, investigadores e instituciones públicas del país, y participan con organismos internacionales con los que intercambian convenios. Todo ello en concordancia con la OCDE y el FMI, organismos de los ricos del mundo.

Entre 2008 y 2012 elaboraron cuatro documentos en los que describen el estado de la educación en México, la evalúan y la planean para el futuro. Esos documentos son: 1) Contra la pared: estado de la educación (2009); 2) Brechas: estado de la educación (2010); 3) Metas: estado de la educación (2011), y 4) Ahora es cuando. Metas 2012-2024 (2012). En todo ese periodo, Silvia Schmelkes, actual titular del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), fue colaboradora de esa fundación, desempeñándose en su comité académico.

A la par, el director de Mexicanos Primero, David Calderón Martín del Campo, inventó un Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI), que consiste en evaluar a las 32 entidades del país con seis indicadores, asignando a cinco de ellos (eficacia, permanencia, profesionalización docente, supervisión y participación en las escuelas) un valor de 10 a cada uno y 50 puntos al aprendizaje de los estudiantes, medido con la prueba ENLACE. El IDEI es un indicador arbitrario, no tiene bases pedagógicas y sólo jerarquiza a los estados, poniendo en último lugar a los que se manifiestan en desacuerdo con sus propósitos.

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

José Carlos Bermejo Barrera: ¿Quiénes son los enemigos de Fonseca?

Decía Rahel Varnhagen, una intelectual judía alemana de comienzos de siglo XIX, que “la verdad es muy difícil de encontrar y además hay que ocultarla”, cosa lógica si tenemos en cuenta su doble condición de marginada, como judía y como mujer. Ello siguió siendo verdad en todas las dictaduras: alemana, soviética y también en España, cuando Franco, que no era judío sino de Ferrol, creía que quien se le oponía era antiespañol. Aunque algún presidente en excedencia, que gusta vestirse de Mío Cid y apreciar más la vanidad que la fidelidad, casi está diciendo que en España empieza a amanecer, nadie hay en nuestra universidad equiparable en modo alguno a estos personajes. Sin embargo sí es cierto que en ella parece pensarse que tenemos algo que ocultar, y que criticar a la universidad en público es también traicionarla, a pesar de ser el lugar en el que se intenta, con esfuerzo intelectual y mayores o menores medios materiales, contribuir al descubrimiento de las verdades que luego han de ser enseñadas.

Nubes de oscuridad parecer envolver las universidades, que con sus nuevos libros de estilo propagandístico dan la impresión de estar inspiradas, como señala B. Grinsberg, profesor de Oxford, en su libro del año 2011 sobre el tema, por el libro de estilo de la prensa de Corea del Norte. Creían los viejos filósofos que la existencia del mal era un problema. Hay muchas cosas malas en un mundo creado por un Dios bueno, lo que no dejaba de ser un escándalo, ya que o bien Dios no era bueno y quería el mal o no sabía que existía. Algunos viejos maestros pensaron que la solución sería pensar que el mal era un parte necesaria para lograr la armonía del mundo, sacando así a Dios del aprieto. Bradley, un gran filosófo oxfordiano, decía irónicamente en sus “Aforismos” que “el mundo es tan perfecto que todo lo que hay en él es un mal necesario”. Nuestros académicos contemporáneos, carentes de sentido del humor, parecen pensar lo contrario: no hay nada que esté mal en la universidad, nada hay que reformar porque es una institución perfecta, solo necesita más dinero, logrando de este modo resolver este viejo problema filosófico de la teodicea.

La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios

La subida de tasas y la disminución de becas multiplican el endeudamiento de los estudiantes universitarios
Los universitarios se prostituyen para pagar sus estudios

Si algo han puesto de manifiesto los desahucios son los riesgos de la financiarización del acceso a un derecho, como es en este caso el de la vivienda. Estamos viendo cómo el pago de una deuda queda por encima de derechos básicos. Lo mismo sucede con los mal llamados “rescates”, en los que los países pierden la soberanía y lo que quedaba de sus servicios públicos para que el ciclo del capital siga su curso. El mismo proceso se va introduciendo en la educación, y como todas estas grandes ideas, trae la etiqueta de “Made in USA”.

Actualmente la deuda estudiantil en los EE.UU. sobrepasaba el billón de dólares, creciendo a un ritmo de un 17% anual. A ese ritmo, en 2018 superaría al conjunto de la deuda pública española y en 2030 a la estadounidense(1). ¿Las causas? Sencillas: unas tasas universitarias desorbitadas, que han crecido un 900% en los últimos 30 años hasta situar el coste medio de una titulación universitaria en los 25.000 dólares (casi 19.000 euros)(2), una política de becas desligada de la renta, preocupada sólo por la competitividad entre los estudiantes y, finalmente, la creación de líneas de crédito públicas y privadas para hacer negocio con préstamos estudiantiles que elevan sus intereses cada año. El resultado es que la deuda individual media estudiantil (según estudios recientes de TransUnion(3)) ha crecido más de 5.000 dólares en los últimos cinco años, llegando a rozar los 24.000$, las peticiones de aplazamiento de pago alcanzan al 43,7% y la morosidad ha crecido un 27% en este tipo de préstamos.

Un modelo de enseñanza superior que promete un ascensor social para el que hay que pagar un peaje, los repetidos dogmas de la educación como inversión individual en el futuro personal, chocan con la tozuda realidad de un mercado laboral precario y con enormes cifras de paro, en el que más de la mitad de los titulados universitarios menores de 25 años están desempleados(4) y el 37,8% de los graduados trabaja en empleos que no requerían título universitario(5), por lo que en muchos casos cobran bajos salarios y tienen graves problemas para hacer frente al pago de su deuda. Movimientos sociales nacidos al calor de las protestas de Occupy Wall Street(6) lograron introducir esta problemática en la agenda política de las pasadas elecciones, si bien la solución está aún lejos.

Esta realidad hace tiempo que cruzó el charco, haciendo su primera escala en el Reino Unido. Una de las consecuencias es que desde hace años se viene constatando en ese país un auge en la prostitución de estudiantes, principalmente chicas, para costearse sus estudios universitarios(7). Según un estudio reciente de Ron Roberts, Catedrático de la Universidad de Kingston, las universidades británicas reciben anualmente entre 103 y 355 millones de libras (126 y 436 millones de euros) procedentes de actividades ligadas al sexo(8), al recurrir más de un 6% del estudiantado al sexo como fuente de financiación de sus estudios universitarios. Y es que el aumento de las tasas universitarias y la eliminación de becas promovidas por el gobierno de Cameron ha provocado que dos terceras partes de los universitarios británicos estén endeudados, cuando este porcentaje era solo de un 5% antes de empezar sus estudios superiores.

Al mismo ritmo que se generaliza un modelo educativo elitista, se generalizan sus consecuencias. En Francia, el sindicato estudiantil Sud Étudiant cifra en 40.000 el número de mujeres estudiantes que alquilan sus cuerpos para pagar sus estudios (frente a 5.000 hombres) de una población femenina de 800.000 estudiantes(9). Indican en su estudio que fenómenos similares ocurren en Italia, Bélgica, Holanda, Polonia y por supuesto España.

En nuestro país las consecuencias de la mercantilización de la educación superior comienzan a hacerse notar. En el último año, la subida de tasas impulsada por el Ministro Wert ha encarecido una media de 540 euros anuales los estudios universitarios de grado, si bien en comunidades como la de Madrid, la subida es aún mayor, haciendo que un estudiante de carreras como Medicina pague casi 2.000 euros por curso en una universidad pública. Además se sanciona a los estudiantes que por diversas razones no pueden aprobar todas las asignaturas de las que se matriculan, con incrementos en torno al 350% de la primera a la cuarta matrícula. En los títulos de posgrado, como pueden ser los másteres oficiales, los precios son absolutamente descabellados. Tomando la UCM como ejemplo, el coste de un curso se mueve entre los 2.100 y los 3.900 euros. Esta situación se ve agravada por los nuevos requisitos en materia de becas del Ministerio de Educación, que pese a presupuestar lo mismo en becas generales (no así en otras como el eliminado programa Séneca, de movilidad), según algunos estudios prevé un ahorro de 140 entre 264 millones de euros. Todo esto mientras “España destina a la financiación de becas y ayudas el 0,08% del PIB frente al 0,24% del PIB de media en los países de la OCDE”(10). El abandono de los estudios universitarios es la consecuencia que tienen estas medidas en capas amplias de la población, como toda persona con alguna relación con el mundo universitario conoce, pese a que el Ministerio no quiera publicar los datos de las matrículas anuladas por impago.

A esta situación se une la finalización del período de carencia de los préstamos renta-universidad impulsados por el gobierno de Zapatero, que tras generalizar la idea de que los préstamos se extinguirían si el estudiante no alcanzaba cierto umbral de renta, modificaron la normativa en 2008(11), haciendo obligatoria su amortización. Han pasado cinco años y los estudiantes que optaron por esta forma de financiar sus estudios tienen que pagar sus deudas. De la misma manera, la normativa aprobada en 2009(12) (ocupando Gabilondo el Ministerio) agotará en unos meses las posibilidades de ampliar los periodos de carencia de estas becas-hipotecas. Nos acercamos pues a una situación muy problemática para muchos estudiantes, a los que podemos suponer imposibilitados para hacer frente a su deuda, dadas las cifras de paro juvenil, que alcanzan una impresentable tasa del 57,6%.(13)

Frente a este estado de las cosas, del que son culpables tanto el PP como el PSOE, así como todos aquellos que promovieron la mercantilización de la universidad, no queda más alternativa que organizar la respuesta contra la deuda estudiantil y la financiarización del acceso a la educación, en favor de (como se dice en un libro de inminente publicación(14)), Otra Universidad Pública.

Notas

1. http://goo.gl/4HCLY
2. http://goo.gl/V8q4R
3. http://goo.gl/FB9YI
4. Íbid.
5. http://goo.gl/4Llt6
6. http://goo.gl/1Owk6
7. http://goo.gl/FZoFQ
8. http://goo.gl/jBpVd
9. http://www.asteriscos.tv/noticia-10789.html
10. http://goo.gl/IjOa5
11. http://becas.universia.es/ES/beca/14897/
12. http://goo.gl/B74qm
13. http://goo.gl/LbV4K
14. Artículo de Manuél Gómez, Fabio Cortese y Olmo Masa en un volumen colectivo de próxima aparición.

Mundo Obrero, 25/03/2013

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Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista

Ariel Jerez y Javier Franzé: El tasazo: hacia la restauración de la universidad elitista
Ariel Jerez y Javier Franzé, Profesores de Ciencias Políticas y vicedecanos de Estudiantes y Profesorado respectivamente en la Universidad Complutense de Madrid

A pesar del grado de evidencia científica existente en el conocimiento social y económico, el liderazgo sistémico insiste en las políticas de austeridad como salida de la crisis. Su objetivo sigue estando guiado por el manido eslogan de “dejar trabajar a los mercados”, que con su mano invisible destruirían lo mal diseñado en el pasado, para que el futuro se construya sobre acertadas bases competitivas. La hegemonía implacable de este discurso ideológico pivota en el enorme poderío mediático que acompaña a estas ideas en nuestro país. Como viene demostrando el profesor Viçenc Navarro, los rasgos acríticos y antipluralistas de nuestros medios no tienen parangón en las llamadas sociedades avanzadas, ni siquiera en Estados Unidos.

En el sistema educativo en general, y en la universidad española en particular, estamos muy escasos de recursos si nos comparamos con cualquier país de la UE (incluso más periféricos y latecomers), como lo demuestra cualquier índice de gasto medio tanto en relación al PIB como per capita por estudiante. Sin embargo estamos siendo objeto de una profunda reforma económica e institucional, realizada a espaldas de las respectivas comunidades educativas. Con la excusa del “equilibrio” presupuestario público, se propone un modelo de universidad acorde a la nueva sociedad oligárquica y clasista que están organizando los gestores globales de la crisis financiera.

La marea verde viene movilizando importantes sectores de la comunidad educativa en el último año, con los grupos más activos del profesorado trabajando en amplia alianza con los estudiantes y con las asociaciones de las madres y padres. En la educación universitaria, en la medida en que la reforma parece ser más dilatada en el tiempo y auto-aplicada en virtud de la autonomía universitaria, la dinámica parece estar teniendo otro ritmo. Por razones sociológicas e ideológicas que bien cabría indagar, el profesorado está mayoritariamente desmovilizado y, por tanto, condicionando a la baja el margen de negociación de las autoridades rectorales. Es todavía el estudiantado quien lleva casi en exclusiva la batuta de la resistencia a las políticas neoliberales en la universidad, en buena medida porque está sufriendo en su propia carne biográfica las primeras consecuencias del tasazo del año pasado.

Eduardo Ibarra Colado

Eduardo Ibarra ColadoEduardo Ibarra Colado
Eduardo Ibarra Colado en fírgoa

Con gran pesar nos enteramos de la temprana muerte de nuestro amigo y colaborador de fírgoa. Reproducimos el artículo que publica Carlos Ornelas en el Excelsior de México.

Carlos Ornelas

Cuando murió, el domingo 19, se encontraba en la cúspide de su carrera académica. Antes de cumplir los 56 años, sus esfuerzos de docente, investigador y creador de instituciones ya habían rendido frutos. A pesar de ser un profesor exigente y riguroso, o quizás por ello, sus estudiantes lo veneraban.

Para Carmen, con un abrazo fraternal.

Hacia finales de enero de este año fue la última vez que platiqué con él. Nos encontramos en el pasillo y me saludó con su sonrisa tranquila. Fuimos a mi oficina y charlamos por un rato breve. Me comentó que le gustaría asesorar a una estudiante del doctorado en ciencias sociales (programa que coordino), que quería diseñar su proyecto con un tema que a él le interesaba. Quedamos en el cambio de tutor al final del trimestre.

¡Ya no hubo ese cambio ni ninguna otra plática! Aquel día se quejó de una contractura en la espalda, pensaba que tenía una lesión en la columna, mas una intervención reveló que tenía cáncer en los riñones. La metástasis era un hecho. Eduardo Ibarra Colado luchó y perdió su batalla lleno de dignidad. Carmen, su viuda, me comentó en el velorio que él sufría porque iba a dejar muchas cosas pendientes. Ella se veía resignada, “contenta de haberlo compartido con todos ustedes”, pero triste por su partida.

En La ciencia como vocación, Max Weber especula: “En el campo de la ciencia, sin embargo, el hombre que se hace el empresario de la asignatura a la que se dedique; se para en el escenario y busca legitimarse a sí mismo a través de la experiencia; luego se pregunta: ¿Cómo puedo demostrar que soy algo más que un mero especialista y cómo le hago para decir algo en la forma o en el contenido que nadie más ha dicho?”

Cuando murió, en la noche del domingo 19, Eduardo Ibarra Colado se encontraba en la cúspide de su carrera académica. Antes de cumplir los 56 años, sus esfuerzos de docente, investigador y creador de instituciones ya habían rendido frutos. A pesar de ser un profesor exigente y riguroso, o quizás por ello, sus estudiantes lo veneraban; hablaban de él con reverencia, al mismo tiempo que se quejaban de la carga que representaban sus clases. Él impartió docencia en tres unidades de la UAM: Iztapalapa, Cuajimalpa y Xochimilco.

Fue un fanático de las universidades públicas y las hizo el centro de sus estudios. Publicó más de un centenar de piezas en revistas y casas editoriales de prestigio. Algunas de ellas de calidad académica sobresaliente. Por ejemplo, la que resultó de su tesis de doctorado, La universidad en México hoy: gubernamentalidad y modernización, obtuvo el premio a la mejor investigación en ciencias sociales que otorga la Universidad Autónoma Metropolitana a sus académicos, en 2003. El mismo trabajo ya había sido galardonado como la mejor tesis de doctorado en el año 2000 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. En él dijo cosas que nadie había expresado antes.

Eduardo Ibarra era incansable en su hacer académico. Con el fin de documentar sus investigaciones y las de sus colegas, ideó la creación de un acervo y ordenamiento de documentos, el Laboratorio de Análisis Institucional del Sistema Universitario Mexicano con el fin de facilitar el examen comparado de las universidades mexicanas. Él era el editor y redactor principal (en forma artesanal, como le gustaba decir) del semanario de LAISUM, a partir de marzo de 2011 y hasta que la enfermedad lo puso en cama. En esa página electrónica se encuentran sus análisis personales, “Los puntos sobré las íes”, reseñas de libros, discusión de actividades y artículos de investigadores asociados al proyecto.

Su trabajo fue apreciado por pares y autoridades, obtuvo reconocimientos académicos y premios. La UAM le otorgó el estímulo a la docencia y la investigación en el más alto nivel en innumerables ocasiones y era miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III. No era un mero especialista. Eduardo Ibarra Colado se encaminaba a ser un caudillo cultural. Su pasión por la ciencia y su entusiasmo por el trabajo intelectual, su influencia entre los estudiantes y entre quienes lo leímos y escuchamos, le otorgan una estatura académica de respeto y admiración.

Hoy tendremos que vivir sin él. Sus estudiantes lo lloran, sus colegas y amigos ya lo extrañamos, y su familia le guarda luto. Vivirá en nuestra memoria por un largo rato. Estoy seguro que de vez en cuando me confundiré si miro a alguien caminar como él, que le caiga el pelo castaño sobre la cara y le dé forma a una barba bien cuidada de donde surja esa sonrisa seria tan peculiar de él.

¡Descanse en paz!

Excelsior, 22/05/13

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

José Carlos Bermejo Barrera: Físicos contra burócratas

La historia de la física creó las mejores imágenes de científicos geniales, desde Arquímedes a Newton, pasando por Galileo condenado por la Inquisición y culminando en Einstein, Heisenberg y los grandes físicos del siglo XX; su desarrollo avanzó a pasos de gigante gracias a la capacidad de experimentar y pensar de unas pocas mentes maravillosas. Sin embargo, ya no solo Newton, sino ninguno de los creadores de la física contemporánea podría obtener hoy plaza alguna en el mundo académico, al no cumplir las normas diseñadas por unos funcionarios que no son científicos eminentes, pero sí expertos en medir todo con la misma medida, ya sea la física teórica o la filología hebrea, gracias a su nueva ciencia de la epistemetría.

Los artículos de Einstein fueron publicados sin referees, apenas tuvieron lectores y su impacto fue muchos años posterior a su publicación en una revista alemana. Ni él ni ninguno de los grandes científicos del siglo XX fue contratado siguiendo un baremo neutro, sino solo por sus méritos, a veces evaluables por muy pocos expertos (Eddington llegó a decir en un momento que solo él y Einstein comprendían la relatividad). Y figuras como Gödel o Turing combinaron la soledad de sus investigaciones con la más absoluta excentricidad. Pero todo cambió con la II Guerra Mundial, el mayor proceso de innovación científico-técnica realizado por la humanidad en el más breve lapso de tiempo, pues permitió producir todo tipo de tecnologías masivamente en tiempo récord e innovar más en los campos de la ingeniería, la química y la física que en todo un siglo. Con ella y el proyecto Manhattan se crearon los primeros grandes programas y equipos de investigación, formados por miles de expertos y científicos y coordinados por militares y politicos. En este caso, un general de brigada daba órdenes a Einstein, Gödel, Oppenheimer y tantos otros. Y ese mismo general prohibía publicar nada que tuviese que ver con el proyecto y comenzó a preocuparse cuando en la bibliografía alemana dejó de publicarse en esos mismos campos, los de verdadero interés estratégico y económico, en los que lo que se descubre nunca se da a conocer más que por sus efectos.

O desgoberno aproba a Lei Wert

O desgoberno aproba a Lei Wert

Lazo negro

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

José Carlos Bermejo Barrera: Fonseca: diálogos en el limbo

Al acabar el siglo XVI, en el que se fundó la Universidad de Santiago, Martín González Cellórigo, un médico vallisoletano, describió así a los profesores y habitantes de su ciudad, que había sido capital del Reino hasta hacía poco: “una república de hombres encantados que viven fuera del orden de la naturaleza” (Memorial de la política necesaria y útil restauración de España). Y es que Valladolid había conocido un desarrollo urbanístico y artístico sin precedentes por ser capital, sede del Tribunal del Reino y poseer más de 40 conventos y una universidad que le proporcionaron ingresos tan copiosos como efímeros. Algo así como lo que le ocurre ahora a nuestra ciudad: administrativa, religiosa y universitaria. Cuando solo se vive del dinero público, que proviene del trabajo real en la economía productiva, se corre el riesgo de perder el contacto con la realidad y de vivir en un mundo encantado en el que nada llega para satisfacer las ansias de prestigio en cada campo. Las universidades públicas españolas, que llevan a cabo una labor docente e investigadora estimable, han corrido el riesgo, desde que se proclamó su autonomía académica, de perder pie en el mundo real. En ellas se ha llegado a creer que todo es posible, que de todo se sabe, y que de todo se puede opinar. Y así grandes o pequeños especialistas suelen sentenciar sobre economía, política o lo que sea afirmando que de un determinado tema en concreto no saben mucho, pero que en su campo, por ejemplo, lo que se valora es tal o cual revista o tal y cual mérito, que pasan así a considerar de valor universal.

Vincent de Gaulejac et Isabel Taboada Leonetti: La lutte des places - Insertion et désinsertion

La lutte des placesVincent de Gaulejac et Isabel Taboada Leonetti: La lutte des places - Insertion et désinsertion

Editorial: Desclée De Brouwer, 2007
ISBN: 978-2-220-05917-4

Analyse des causes du processus de désinsertion sociale, tel qu'il peut être interprété à travers des histoires individuelles singulières, et des contradictions des réponses institutionnelles à ce problème.

On n'existe plus ! Cette plainte est caractéristique de toutes les personnes qui ont le sentiment d'avoir perdu leur place dans la société. Ce phénomène de désinsertion sociale est nouveau et touche un nombre de personnes de plus en plus important.

La lutte des places n'est pas une lutte entre des personnes ou entre des classes sociales. C'est une lutte d'individus solitaires contre la société pour trouver ou retrouver une « place », c'est-à-dire un statut, une identité, une reconnaissance, une existence sociale.

Cet ouvrage décrit, à partir de récits de vie, différents aspects de l'exclusion et diverses formes de désagrégation du lien social. Il montre comment des individus entrent dans l'engrenage de la désinsertion et présente les stratégies pour tenter de s'en sortir. Il analyse également pourquoi les réponses politiques et institutionnelles se sont avérées, jusqu'à présent, impuissantes pour enrayer ce phénomène.

Henry A. Giroux: America’s Education Deficit and the War on Youth

America’s Education Deficit and the War on YouthHenry A. Giroux: America’s Education Deficit and the War on Youth

Editorial: Monthly Review Press, 2013
ISBN:
978-1-58367-344-7

America’s latest war, according to renowned social critic Henry Giroux, is a war on youth. While this may seem counterintuitive in our youth-obsessed culture, Giroux lays bare the grim reality of how our educational, social, and economic institutions continually fail young people. Their systemic failure is the result of what Giroux identifies as “four fundamentalisms”: market deregulation, patriotic and religious fervor, the instrumentalization of education, and the militarization of society. We see the consequences most plainly in the decaying education system: schools are increasingly designed to churn out drone-like future employees, imbued with authoritarian values, inured to violence, and destined to serve the market. And those are the lucky ones. Young people who don’t conform to cultural and economic discipline are left to navigate the neoliberal landscape on their own; if they are black or brown, they are likely to become ensnared by a harsh penal system.

Giroux sets his sights on the war on youth and takes it apart, examining how a lack of access to quality education, unemployment, the repression of dissent, a culture of violence, and the discipline of the market work together to shape the dismal experiences of so many young people. He urges critical educators to unite with students and workers in rebellion to form a new pedagogy, and to build a new, democratic society from the ground up. Here is a book you won’t soon forget, and a call that grows more urgent by the day.

Giroux has written a compelling critical discourse analyzing the present crisis of democracy. We can only hope it will become a manifesto, taken up by an informed and energized citizenry—ready to act.
Carol Becker, Professor of the Arts and Dean of the School of the Arts, Columbia University; author, Thinking In Place

This is classic Giroux in the sense that it contains all the passion, empathy, and righteous anger that we have come to associate with Henry Giroux. Impressive in his unflagging commitment to a public pedagogy that creates, sustains, and expands our discussions of what it means to be a citizen and member of a world community. Among so many strengths, I would single out this book’s attention to the youth of the world—not as ‘resources’ to be ‘developed’ and ‘trained,’ but as our best hope for a just world.
David Palumbo-Liu, author, The Deliverance of Others: Reading Literature in a Global Age

From Mobil/Exxon to the two presidential candidates, everyone has a cure for the ills of education, but as usual Henry Giroux sees the truth behind the rhetoric. Stop stealing the future from our young people, especially in the working class. Unable to get decent educations, chained to dead-end jobs, our young people are the targets of state-sponsored violence. Giroux knows personally this situation; this book is his intellectual autobiography. Listen to him and act.
John Carlos Rowe, University of Southern California

José Carlos Bermejo Barrera: Don de lenguas

Don de lenguas José Carlos Bermejo Barrera: Don de lenguas

Da fe el libro del Génesis de la primera burbuja inmobiliaria, cuando nos narra que los hombres decidieron construir en altura, violando las normas vigentes y pretendieron llegar al cielo, una oferta que sigue viva en la propaganda inmobiliaria. Como era lógico, Dios decidió castigarlos derribando la Torre de Babel, lo cual, además de una posible crisis en el sector de la construcción, trajo consigo una maldición: la aparición de miles de lenguas, alegría de gramáticos y desesperación de escolares. Y es que hasta entonces solo existía una lengua, aquella en la que Dios habló a Adán y Eva en el Paraíso, el hebreo. Fue una verdad evidente que el hebreo era la lengua propia del Paraíso, aunque algún que otro fraile tozudo sostuviese que tuvo que ser el latín, por ser el hebreo la lengua propia de un pueblo herético y deicida. Se llevaron a cabo algunos experimentos para saber cuál había sido la lengua originaria de la humanidad. Cuenta el historiador Herodoto que para descubrirlo un faraón ordenó aislar a un niño desde su nacimiento hasta el momento en el que comenzase a hablar, cosa que hizo en una de las lenguas del Asia Menor, el cario. Un emperador germánico repitió el experimento en la Edad Media, resultando ser el niño hebreo parlante, a la vez que avalista de la verdad bíblica.

Las lenguas sirven para muchas cosas. Para designarlo todo, y por eso Adán, en un esfuerzo botánico sin precedentes, puso nombre a todas las plantas y animales del Paraíso. Para expresar los sentimientos, en su caso solo hacia Eva. Y para dar órdenes. Dios creó el mundo hablando porque puede convertir su palabra en realidad y además decidió no añadir prólogo o preámbulo al asunto, al contrario de lo que hacen ahora nuestros legisladores. Y además dio una orden tajante: no comer el fruto de un único árbol, lo que auguraba los más negros presagios. Y es que Eva, haciendo la compra a crédito, pues no había dinero, y asesorada por una serpiente cotilla, decidió comer e invitar a la manzana prohibida a su marido y único pariente; cosa que ambos hicieron porque lo mejor del sabor de ese fruto era que estaba prohibido. San Agustín analizó el episodio en su Confesiones, explicando así el placer que le daba robar peras en la huerta de los vecinos.

Stephen J. Ball: Global Education Inc.: New Policy Networks and the Neoliberal Imaginary

Global Education IncStephen J. Ball: Global Education Inc.: New Policy Networks and the Neoliberal Imaginary

Editorial: Routledge, 2012
ISBN: 978-0-415-68410-1

Do private and philanthropic solutions to the problems of education signal the end of state education in its ‘welfare’ form?

Education policy is being reformed and re-worked on a global scale. Policies are flowing and converging to produce a singular vision of ‘best practice’ based on the methods and tenets of the ‘neo-liberal imaginary’. Philanthropy, business and the governments are coming together in new networks and sites of policy outside of the framework of the nation state. This book is a first step in recording, mapping and making sense of the most important aspects of these new relations and dynamics of policy.

Using the approach of ‘policy sociology’ and the methods of social network analysis, Global Education Inc. explores the policy activities of edu-businesses, neo-liberal advocacy networks and policy entrepreneurs, and of social enterprises and ‘new’ philanthropy. It also addresses the ways in which education and education policy itself are now being exported and bought and sold as profitable commodities and how entrenched problems of educational development and educational quality and access are now being addressed through ‘market solutions’. That is, by the involvement of private providers in the delivery of educational services, both independently and on behalf of the state.

Universities, schools and education services are being acquired as assets by private equity companies. Private storefront schools are being set-up by local entrepreneurs and through franchising arrangements, funded through microloans. School chains funded by philanthropy and run by multi-national edu-businesses are being harnessed to the attempts of developing societies in an attempt to achieve their Millennium Development Goals and provide mass access to basic education. Curriculum materials and pedagogy software and policy ideas such as inspections, leadership, school choice and accountability are being retailed by western ‘knowledge companies’ and consultants across the globe. This book argues that these new forms of policy and policy-making require new concepts and methods of policy analysis, with chapters including:

  • Networks, Neo-liberalism and Policy Mobilities
  • New’ Philanthropy, Social Capitalism and Education Policy
  • Policy as Profit: Selling and Exporting Policy
  • Money, Meaning and Policy Connections

Global Education Inc. is a crucial book that will be of great interest to students of social and education policy and social and education policy analysts and researchers.

Sarah Reckhow: Follow the Money: How Foundation Dollars Change Public School Politics

 Follow the MoneySarah Reckhow: Follow the Money: How Foundation Dollars Change Public School Politics

Editorial: Oxford University Press, 2012
ISBN: 9780199937738

Some of the nation's wealthiest philanthropies, including the Bill and Melinda Gates Foundation, the Walton Family Foundation, and the Broad Foundation have invested hundreds of millions of dollars in education reform. With vast wealth and a political agenda, foundations have helped to reshape the reform landscape in urban education. In this book, Sarah Reckhow shows where and how foundation investment in education is occurring and analyzes the effects of these investments within the two largest urban districts, New York City and Los Angeles. In New York City, centralized political control and the use of private resources have enabled rapid implementation of reform proposals. Yet this potent combination of top-down authority and outside funding also poses serious questions about transparency, responsiveness, and democratic accountability in New York. Meanwhile, a slower, but possibly more transformative set of reforms has been taking place in Los Angeles. These reforms were also funded and shaped by major foundations, but they work from the bottom up, through charter school operators managing networks of schools. This strategy has built grassroots political momentum and demand for reform in Los Angeles that is unmatched in New York City and other districts with mayoral control.

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