Marc Romainville: Evaluación de la calidad de la enseñanza en la educación superior (PDF)

Marc Romainville: Evaluación de la calidad de la enseñanza en la educación superior (PDF)

La Universidad de los 90 ya no es una torre de marfil. El personal docente ha sido instado a efectuar una vuelta hacia atrás y a explicarse por sí mismo. El concepto de libertad académica, ha sido forzado a ceder el paso a la responsabilidad por los resultados, aún a la imputabilidad. En la mayoría de los países se han elaborado procedimientos con el objeto de evaluar el funcionamiento de las universidades, incluyendo la forma en que las mismas cumplen sus misiones. Los orígenes de la epidémica evaluación actual referidos a la calidad, son múltiples. (Sigue)

Higher Education in Europe. Vol. XXIV, nº 3, 1999 (dic.). Traducción: Pedro D. Lafourcade

Carmelo Ruiz Marrero: La privatización de la guerra

Carmelo Ruiz Marrero: La privatización de la guerra

En la década de los 90 las fuerzas armadas de Estados Unidos comenzaron a reducir su personal. Las tropas del ejército, por ejemplo, bajaron de 790 mil a 480 mil. Estas re-ducciones se deben en parte a la in-troducción de nuevas tecnologías de destrucción en masa que requieren de poco personal para su manejo, como lo son las armas espaciales (La militarización del es-pacio, edición del 13 de julio 2001). Pero otra razón es que más y más operaciones militares están siendo contratadas a compañías privadas. Esta práctica se conoce como outsourcing, pero sus críticos se re-fieren a ella como la contratación de mercenarios a sueldo. (Sigue)

La Jornada, 19/12/01

Gates firma con Aznar un acuerdo para introducirse en las universidades

Gates firma con Aznar un acuerdo para introducirse en las universidades
Bill Gates se ha convertido en una las principales fuentes de inspiración tecnológica del Gobierno conservador de Aznar, del primer banquero hispano, Emilio Botín, y de la clase empresarial y profesional española.

Ayer, lunes 3, tuvo ocasión de demostrarlo en el curso de una visita relámpago en Madrid, donde en espacio de siete horas se entrevistó con el presidente Aznar, firmó un acuerdo con Botín y la Ministra Birulés para impulsar las tecnologías de Microsoft en 345 universidades de España y Latinoamérica, explicó a trabajadores y desarrolladores de la filial ibérica los cambios que se avecinan en la programación de software e impartió, durante un almuerzo-coloquio, una conferencia sobre cómo será esta década entrante, en un salón repleto con cientos de profesionales, directivos y empresarios, que escucharon con suma atención cómo las innovaciones tecnológicas invadirán el entorno económico y laboral, estando, cómo no, Microsoft en el centro de los cambios y de las vidas de los ciudadanos.

Previsiones de un futuro de un personaje que ya no suscita controversia

Sin salirse un milímetro del guión previsto y sin sorprender a nadie en cuanto a gestos y discursos, el hombre más rico del mundo se paseó, con gran cobertura mediática a su alrededor, por tres escenarios: el Palacio de la Moncloa, sede de la presidencia del gobierno; el palacio municipal de Congresos y Exposiciones en el recinto ferial Ifema y el hotel Eurobuilding. La principal novedad reside en que sus palabras ya no suscitan controversia; se aceptan como un pronóstico incuestionable de futuro, al existir la convicción de que Microsoft es primer poder de la era digital, sin posibilidad, hoy por hoy, de ver mermado su poderío.

La circunstancia de que sea el propio Bill Gates quien encabece todos los actos, se dirija a los empleados, hable de tecnología, responda a las preguntas del público y periodistas, y simultáneamente ofrezca un aspecto de cansina normalidad, se ha traducido en el hecho de que Gates, una figura sin arrogancia pública perceptible, complejidades o matices equívocos, sea ya parte del paisaje tecnológico, para bien o para mal. Incluso su aspecto desaliñado y descuidado -ayer apareció con un traje mal cortado y una camisa con cuellos de botones en el Palacio de la Moncloa- ayuda a extender el imperio y el dominio hegemónico de Microsoft, primero en la informática personal y ahora, si nadie lo evita, en los servicios que se ofrecen a través de Internet.

España abraza la fórmula Microsoft y se olvida de desarrollos propios

El primer acto del día, sólo cubierto por reporteros gráficos y de TV, consistió en una entrevista personal con el presidente español Aznar, quien en sólo una semana ha lanzado más gestos y señales pro-estadounidenses que cualquier otro mandatario español en la historia. Los encuentros con Bush son alta política, pero la reunión y firma de acuerdo de ayer con Gates tienen un calado económico de inmediata repercusión. España, a diferencia de otros países como Francia, parece abrazar de lleno la fórmula de Microsoft, desaprovechando la oportunidad de desarrollo tecnológico y económico que supone impulsar el software libre. A la pérdida del tren de Internet, la España institucionalizada de Aznar, ajena a la compleja realidad digital, parece sumar ahora la renuncia al desarrollo de tecnologías propias.

La apuesta oficial no obedece tanto a cuestiones de alta política ni a intereses geoestratégicos como al demostrado desconocimiento del equipo ministerial del área tecnológica, con Baudilio Tomé al frente. El Plan Info XXI, cuestionado por empresarios, expertos y medios de comunicación líderes en información digital, es, en este sentido, la expresión de un desastre gestor, que, lejos de remitir, se enroca en una cadena de actuaciones mediocres.

Universia.net, la red de portales presente en diez países hispanos

De la reunión con Gates, José María Aznar extrajo, entre otras conclusiones, la idea de que "España debe sumarse a esa corriente de bienestar que deriva del desarrollo tecnológico y impulsa Info XXI", así como la observación, que llamó la atención del premier español, de que "en materia de la sociedad de la información no hay un líder claro en el mundo". Al encuentro siguió la firma, por parte de Gates, Botín y la Ministra de Tecnología Anna Birulés, de un sorprendente convenio por el que una empresa del Banco Santander Hispano, Universia, S.A., propietaria del portal www.universia.net, creará una red de sitios web en 345 universidades españolas e iberoamericanas (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Puerto Rico, Venezuela) con apoyo de Microsoft. De los términos del acuerdo poco se conoce, salvo que el mencionado banco invertirá 75 millones de euros y que las universidades contarán, al menos, con un aula con veinte equipos con Windows.

En la nota oficial se dice retórica y enigmáticamente que "Universia, Microsoft y el Gobierno español facilitarán los medios necesarios para que los universitarios puedan acceder y conocer todos los instrumentos que las tecnologías de la información ofrecen para aprovechar plenamente los beneficios de la sociedad de la información".

Ocho millones de estudiantes universitarios, en el punto de mira de Universia

El beneficio que obtendrá el Banco Santander Hispano con Universia, caracterizado ya como "el mayor portal iberoamericano dedicado a la universidad", tampoco fue explicitado, si bien Emilio Botín aportó dos rasgos reveladores durante su discurso tras la firma del convenio. Primero, "Universia alcanzará a ocho millones de estudiantes universitarios" (¿clientes potenciales del banco?). Y segundo, aludió al hecho de que "es necesario un mayor ancho de banda, lo que se conseguirá con Internet 2" (El BSH está implicado en el negocio de las telecomunicaciones). Ello puede inferirse de la escucha de los discursos, íntegramente disponibles, en vídeo, en la edición del día de IBLNEWS.com.

"Microsoft está comprometido con el desarrollo de XML", dijo a los desarrolladores

Tras la firma del referido convenio, Bill Gates, y con él el director de la filial española, Francisco Román, se cambiaron de atuendo, sustituyendo la corbata por la camisa corporativa con las siglas .NET y se desplazaron hasta el otro extremo de Madrid, al salón municipal de actos del Parque Ferial, donde el presidente y fundador de Microsoft llevó a cabo una intervención de caracter técnico con la que trató dejar claro (arengando de paso a desarrolladores, partners y empleados) que las tecnologías del gigante, tanto en hardware -con XBox y Tablet PC- como en software -principalmente con las herramientas .NET- dominarán el futuro a corto, medio y largo plazo.

Gates trató de alejar fantasmas sobre formatos propietarios y, a preguntas seleccionadas previamente del público asistente, reafirmó el compromiso de Microsoft con XML y señaló que sus plataformas seguirán abiertas a Java y software abiertos.

"Los grandes actos no sucederán hasta dentro de cinco años""Los grandes actos no sucederán hasta dentro de cinco años"

Como último acto, el hombre más poderoso del planeta en tecnología se explayó en un discurso de media hora sobre los cambios en la Digital Decade 2001-2010. Nada de lo que dijo sonó estrambótico y onírico, al estilo de los discursos de Negroponte o profesores del MIT o Stanford. Empezó diciendo que habrá "una inflexión en la economía Internet, en la economía mundial y en la preocupación en cuestiones de seguridad" y apuntó varias lecciones derivadas de Internet, a saber: "Se seguirán aplicando las leyes económicas -principalmente la importancia del "beneficio" frente a la inversión en innovación-; la tecnología estará disponible para todos; la infraestructura es un medio y no un fin; conectividad en Internet no significa integración; los grandes cambios no sucederán antes de cinco años".

En clave económica, Gates subrayó un aspecto relevante: "la reactivación económica procederá de los avances tecnológicos" (Textualmente, dijo: "Economic revival will be driven by technologies advances"). En esta década digital, "las innovaciones serán parte integral de la vida". (...) "El consumidor será claramente el ganador". (...) "La productividad del trabajador se multiplicará exponencialmente".

"En el centro de todos los cambios de la década estará .NET"

En el área, más visible, de la tecnología del hardware, Gates dibujó un panorama dominado por el incremento de la potencia en los ordenadores -"que se dobla cada dieciocho meses"-, la disponibilidad de aparatos móviles -pantallas, cámaras, Pocket PC y teléfonos-, la conexión de alta velocidad e inalámbrica a Internet, la confianza en los sistemas de venta, el incremento de la productividad y los nuevos dispositivos de lectura, como el TabletPC, una especie de pizarra electrónica wireless que permite escribir y hace las funciones de un PC. En el centro de estos cambios, estará Microsoft con su estrategia .NET, consistente en proveer todo tipo de servicios web. Bill Gates mencionó cuál sería el papel de Microsoft: "Nos centraremos en el software, que estará en el centro de la década digital; seguiremos escuchando a clientes y partners, trabajando con ello; participaremos de los avances revolucionarios que afectarán a los knowledge workers -o trabajadores del conocimiento- y a los consumidores".

Los directivos, profesionales y empresarios asistentes al almuerzo-coloquio en el Eurobuilding trataron de saber algo más en el turno de preguntas, pero el esfuerzo fue baldío. De las ocho preguntas formuladas, se derivaron respuestas tópicas como que "Microsoft innova e invierte mucho en I+D", "resiste la crisis pues no es una empresa volátil", "Windows XP ha logrado cuatro veces más ventas en las primeras semanas que cualquier otro producto Windows", "Sólo queremos centrarnos en desarrollar software"... La visita de Bill Gates concluyó a las 16.30 de la tarde, hora de Madrid, continuando el magnate en su gira europea.

IBLNews, 04/12/01

Declaración de Bogotá: I Encuentro Nacional de Universidades Públicas

Declaración de Bogotá: I Encuentro Nacional de Universidades Públicas

DECLARACIÓN FINAL

Los 350  delegados de los estamentos universitarios convocados por los gremios profesorales, de trabajadores y estudiantiles, reunidos durante los días 2 y 3 de noviembre en las instalaciones de la Universidad Nacional de Colombia, como respuesta unitaria a la crisis profunda del país, y en particular de la Universidad Pública, expedimos la presente declaración:

Los estamentos de las Universidades Públicas Colombianas compartimos la preocupación de múltiples sectores nacionales por la agudización de la crisis económica, política y social del país. El mundo se enfrenta a partir de los lamentables hechos ocurridos el 11 de Septiembre en Estados Unidos, a una falsa cruzada mundial por la libertad y contra el terrorismo promovida por el imperio Norteamericano, la cual, además de expresar la doble moral característica  de la superpotencia mundial, amenaza y facilita el desarrollo de sus planes de dominación sobre los pueblos del mundo. Aprovechando la tragedia de miles de personas, el gobierno norteamericano se cree con mayores e incuestionables derechos de imponer sus designios militares, políticos y económicos en cualquier país. Bombardean y agreden pueblos inocentes, como el de Afganistán, los condenan a la muerte por hambruna, persiguen y señalan sobre la base de la lucha contra el terrorismo a cientos de organizaciones y movimientos populares; en definitiva, apuntalan toda una campaña de dominación unipolar sobre la base de la amenaza de que todo el que no esta conmigo, esta contra mi.  Rechazamos estas imposiciones que evidencian el injusto orden internacional y llamamos al conjunto de la sociedad a rechazar la intervención norteamericana y oponerse a cualquier intento de intervención directa de fuerzas extranjeras en nuestro suelo.

El actual panorama internacional facilita mucho más la injerencia imperialista en nuestra patria, sus voluntades parecieran órdenes ante la indignidad de los actuales gobernantes. Se condena al país a perpetuar una guerra promoviendo un plan intervencionista como lo es el Plan Colombia, hoy Iniciativa Andina, que devela claramente sus reales intenciones como herramienta de control norteamericano de la región.  En el ámbito económico, se avanza en la imposición del ALCA, el cual, pretende acabar con lo poco de soberanía económica que existe en los países del continente e insertarlas a la órbita de los intereses Norteamericanos; dichos planes se extienden al campo de las instituciones culturales y educativas, donde se determinan procesos de reforma, en dirección a facilitar, entre otros propósitos, el control ideológico de nuestros pueblos, desdibujando sus  tradiciones e identidades.

Es lamentable que continúen siendo los funcionarios del FMI y el Banco Mundial quienes definan nuestra política económica; no hay iniciativa legislativa en este campo que no pase por sus despachos. Los gobernantes colombianos, en especial en los últimos veinte años, han sido agentes incondicionales de dichas imposiciones, vía aplicación del Neoliberalismo, sus políticas han desmantelado al país debilitando los sectores fundamentales de la producción; es incuestionable la crisis que hoy afronta el sector industrial manufacturero, agropecuario y comercial. Han contribuido a entregar el patrimonio nacional a capitales privados transnacionales y facilitan por medio de los caciques políticos en el Congreso la aprobación de leyes en contra de los intereses del pueblo colombiano.

El actual Congreso, manejado por el gobierno de Andrés Pastrana y los partidos liberal y conservador, con muy pocas excepciones, es herramienta incondicional de los intereses de latifundistas, monopolios económicos y  empresas electorales, que con su posición antipatriótica han promovido y aprobado leyes tan lesivas como el acto legislativo 012, hoy acto legislativo 01 (recorte de transferencias), la ley de seguridad nacional , que convoca a la militarización y a la represión contribuyendo al aumento de la criminalización de la protesta popular, y otras que se avecinan como la reforma laboral y del régimen de pensiones, que agudizan las ya precarias condiciones de vida de los trabajadores y aumentan la crisis nacional.

El país mantiene los más bajos indicadores sociales de su historia, el desempleo que abarca un gran número de compatriotas, especialmente mujeres y jóvenes, no cede; la CEPAL en su último informe nos reseña como el país que reporta los mayores niveles de pobreza y de miseria en la región, los hospitales han sido abandonados a su suerte por el credo neoliberal, conllevando a su cierre definitivo o limitación de sus servicios, en conclusión, la receta económica impuesta por los organismos financieros multilaterales y aplicada por el gobierno de Pastrana no ha generado cambio distinto al de aumentar la marginalidad, las inequidades y las injusticias en el país.

En este contexto el movimiento popular sufre una de las más brutales agresiones contra sus dirigentes y organizaciones, el movimiento sindical y las comunidades campesinas padecen un ataque sistemático de asesinatos y persecución política, el movimiento universitario sigue entregando invaluables vidas de estudiantes, profesores y trabajadores que se han levantado contra la injusticia, la corrupción y los interesados en acabar con la educación pública. Rechazamos estos actos de agresión y de violencia contra el movimiento popular y exigimos del Estado pasar de las falsas declaraciones a garantizar el ejercicio legítimo a la organización y a la protesta de los sectores sociales organizados y no organizados. Nos sumamos a la mayoría de colombianos que desean una pronta solución de la guerra, consecuencia de la injusticia y profunda desigualdad social por décadas existente en el país y hacemos un llamado al pueblo para que cerremos filas contra el militarismo y la intervención.

Como es lógico, la educación superior no es ajena a esta problemática, su crisis se acrecienta como continuidad de la política oficial adelantada por los últimos gobiernos, favorable a los propósitos privatizadores, de los cuales el actual ministro de educación es un fiel exponente a través de un proceso de reforma soterrada, consignado en el denominado Plan Estratégico de Educación 2000-2002.

Con el discurso de la calidad y de insertar a la educación superior a las nuevas realidades de la globalización se pretende desmantelar lo que queda de Universidad Pública en el país, negándole los aportes económicos necesarios, llevándola por la  vía de  la venta desmesurada de servicios a la autofinanciación; recortándole su autonomía y privando a la comunidad universitaria del derecho a participar de su construcción y direccionamiento; promoviendo un proceso de acreditación, hoy también institucional, desde el cual, más que promover el mejoramiento de la calidad y un verdadero proceso de autoevaluación democrático, se afianza la privatización. Para tal fin, ha contado con la vergonzosa participación de algunas administraciones que como en las universidades del Eje Cafetero, Tolima y la ESAP, se han prestado para constituir una corporación de naturaleza privada, denominada ALMA MATER, que usufructúa el talento humano y los recursos materiales de las instituciones, manosea la integración regional y facilita el desarrollo de propósitos ajenos a la universidad pública y al beneficio mismo de la región.

Llamamos la atención de toda la comunidad universitaria para que realice un análisis crítico de toda esta política y se vincule al movimiento triestamentario de rechazo a estos procesos de privatización de la Universidad Pública  y a la presentación de alternativas  a las políticas gubernamentales.

En su afán de legitimación de sus políticas, el gobierno ha patrocinado o promovido algunos espacios de discusión sin la presencia de los estamentos organizados de la Universidad Pública y se prepara a realizar en las ciudades de Armenia y Pereira, durante los primeros días del mes de Diciembre, el II Congreso Nacional de Educación Superior. Al respecto, las organizaciones y participantes del I Encuentro Nacional de Universidades Públicas tomamos la decisión de constituirnos en el FRENTE UNITARIO DE DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA, el cual , en el marco del Frente Común de Defensa de la Educación y la Salud Pública y del Comando Nacional Unitario, será un escenario donde todo quien quiera enfrentar la privatización, construir y defender la Universidad Pública, encontrará un lugar de lucha. Convocamos a todas las organizaciones y universitarios en general, para que superando actitudes conflictivas y sin negar la diferencia y el debate, sumemos esfuerzos desde lo local y regional hasta lo nacional, para hacer realidad el sueño de una verdadera Universidad Publica comprometida con la justicia y la transformación nacional y democrática del país.

En consecuencia, nos comprometemos a trabajar en el impulso de los siguientes puntos generales:

? Propendemos por un nuevo y verdadero Sistema Estatal de Educación Superior, que se construya de manera democrática, con autonomía, que garantice la participación de profesores, estudiantes y trabajadores en la definición y desarrollo de sus políticas y reconozca, respete e integre las particularidades regionales en función de un proyecto de nación. El Sistema deberá contar con financiación Estatal y garantizará el acceso a todos los Colombianos

En consecuencia, convocamos a toda la comunidad universitaria a debatir y enriquecer las propuestas existentes, con miras a contar con una iniciativa unitaria avalada por todos los estamentos.

  • La financiación de la educación superior debe ser, esencialmente, una responsabilidad del Estado. No es responsabilidad estatal la financiación de las instituciones particulares. Ratificamos el principio de la gratuidad de la educación pública, estado al que se debe llegar dentro de un proceso donde inicialmente se congelen las matrículas y se garantice la gratuidad a los estratos 1, 2 y 3.

  • Solicitamos el cubrimiento del actual déficit presupuestal de las universidades públicas y la asignación presupuestal necesaria para su funcionamiento e inversión.

  • Defendemos la autonomía universitaria y rechazamos el proceso de acreditación estatal actual y propendemos por fortalecer un proceso de auto evaluación democrático que garantice la participación de profesores, estudiantes y trabajadores.

  • Reclamamos el legítimo derecho de la comunidad universitaria a definir el rumbo de sus instituciones, a participar en la elección de sus directivos y el respeto a su autonomía. En consecuencia, rechazamos las pretensiones que desde sectores gubernamentales existen por limitar los precarios espacios de participación existentes, como las consultas, e impedir procesos democráticos de mayor alcance.

  • Reclamamos las garantías necesarias para el libre ejercicio de la organización y la protesta, exigimos se brinden las medidas necesarias que detengan la criminalización y permitan a las organizaciones y sus dirigentes ejercer dichos derechos con plenas garantías.

Finalmente, acordamos trabajar por una agenda común de movilización que tenga como base el fortalecimiento de los procesos triestamentarios en cada universidad. Como actividades centrales de dicha agenda nos comprometemos a preparar y desarrollar las siguientes jornadas.

  • Jornada Nacional por la defensa de la Universidad Pública, contra la criminalización y la libertad de pensamiento 22 de Noviembre. Esta jornada se desarrollará en el marco de la agenda programada por el Frente Común por la defensa de la Educación y la Salud Públicas.

  • Delegar en el comité operativo triestamentario la preparación y realización de jornadas de movilización y de protesta para el próximo semestre, que prioricen el rechazo y la confrontación a la política oficial contra la Universidad Pública.

Bogotá, Noviembre 2 y 3 de 2001.  

I ENCUENTRO NACIONAL DE UNIVERSIDADES PUBLICAS  

FEDERACION NACIONAL DE PROFESORES UNIVERSITAROS. ASOCIACION SINDICAL DE PROFESORES UNIVERSITARIOS - ASPU- SINDICATO DE TRABAJADORES UNIVERSITARIOS DE COLOMBIA. -SINTRAUNICOL-. ASOCIACION COLOMBIANA DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS. -ACEU-. FEDERACION UNIVERSITARIA NACIONAL. -FUN COMISIONES-. ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES.-OCE-.

Sami Naïr: La barbarie de rostro mercantil

Sami Naïr: La barbarie de rostro mercantil
Sami Naïr es eurodiputado por el Partido Socialista Francés y profesor invitado en la Universidad Carlos III de Madrid.

Centenares de miles de personas se manifiestan por todo el mundo contra la globalización liberal; los gobiernos están pensando en reunirse, a partir de ahora, en secreto, y a ser posible en islas alejados de todo; y con la muerte del joven Carlo Giuliani, aparece el primer mártir de esta lucha que no deja de sorprender a los estúpidos apologistas del 'fin de la historia'. Se trata de una globalización totalitaria en el sentido estrictamente comercial del término: su objetivo es ajustar el mundo a un sistema capitalista sin control, sometido únicamente a los imperativos del beneficio dictados por las organizaciones transnacionales. Implica el retorno de una gestión de la fuerza de trabajo que se creía vencida en el siglo XX gracias a la lucha de los movimientos sociales en los países avanzados. Y la progresiva globalización del empleo resultante de esta mutación significa la flexibilidad, la precariedad generalizada, la atomización de los asalariados. El empleo se convierte en una variable de la especulación financiera planetaria.

El culpable no es el mercado en sí. El mercado no es ni bueno ni malo: no es más que un medio de regulación de las relaciones sociales. Es el capitalismo sin reglas el que pudre, desde dentro, el mercado y la sociedad. Se beneficia de las innovaciones científicas y técnicas más excelentes: globalizado, depende tanto de las nuevas tecnologías de producción intensiva y de evaluación inmediata de las ventas, gracias a los programas informáticos de gestión, como de la dictadura de los accionistas de los fondos de inversión, especialmente en Estados Unidos. Su resultado es que ya vemos, y cada vez veremos más, decenas de miles de puestos de trabajo suprimidos por aquí, centenares de ellos creados por allá: un baile permanente del destino social de los trabajadores del mundo. Esto va emparejado a una tendencia igualmente estructural de ese capitalismo: el descenso,por doquier, del precio de la fuerza de trabajo poco y medianamente cualificada, y, por lo tanto, de los salarios. Esta situación, que caracterizaba sobre todo a los países del Tercer Mundo, se hace hoy global. La imperativa. Una brillante muestra de ello es la manipulación del mercado de la telefonía de primera, segunda y tercera generación. ¡El baile de despidos también es prometedor en este ámbito!estructura del comercio se haya igualmente en pleno cambio, con las consecuencias sociales que ello implica para los asalariados: hay una tendencia creciente hacia la venta ajustada de inmediato a una demanda sistemáticamente impuesta por una oferta.

Este ataque frontal al destino individual y a la vida colectiva provoca inevitables reacciones espontáneas que recuerdan a las de los trabajadores del siglo XIX frente a los estragos provocados por el naciente capitalismo industrial. Ayer se rompían máquinas; hoy, cuando éstas se hallan diseminadas por el mundo, se destruyen los comercios que venden sus productos. Este movimiento de protesta es una revuelta contra la barbarie rampante de un sistema mercantil que ha escapado al control de los pueblos. Rechaza la mercantilización del mundo, la reducción de todas las esferas de la vida cotidiana a las pulsiones del mercado. Sus manifestaciones de cólera no son más que la fase inicial de una toma de conciencia que debería aumentar y, sobre todo, ganar en madurez. Pues, si bien este movimiento social globalizado que hoy nace de buen augurio, carece, sin embargo, tanto de un proyecto alternativo (¿cómo superar la globalización liberal socializando la riqueza mundial?) como de formas estructuradas de lucha (¿cómo organizar ese rechazo para hacerle irreductible?). La historia de los movimientos sociales de los dos últimos siglos muestra que ningún movimiento social puede lograr sus fines si éstos no se traducen en objetivos políticos claros y posibles. La mediación política es insoslayable. Pero el movimiento contra la globalización liberal no existe ni sindical ni políticamente. Por el contrario, el capitalismo globalizado cuenta con la división de los intereses sociales -todavía no se ha visto a los asalariados de los países que se benefician de las deslocalizaciones apoyar a los de los países a los que ellas abandonan- y utiliza a fondo la ausencia de estrategia sindical transregional e internacional. En cuanto a los partidos políticos, decir que están totalmente fuera de lugar es poco. Fascinados únicamente por la conquista del poder, por el reparto de los cargos, de los privilegios, la mayoría de ellos se han convertido en fieles servidores de este sistema. La crisis que muestra el movimiento contra la globalización liberal es también la crisis de las mediaciones políticas.

En el fondo, y sea cual sea el modo en que se aborde el problema, caemos en dos interrogantes que las élites políticas se guardan muy mucho de subrayar: ¿cuál es hoy el estatuto de la soberanía ciudadana y, por tanto, del Estado que es su expresión frente al capitalismo globalizado? ¿Cuál es el papel de los partidos políticos frente a la dominación planetaria de la economía? ¿Es en alguna medida eficaz una política desconectada del poder legítimo del Estado por esa economía? Plantear una cuestión significa resolverla: contrariamente a lo que afirman cotidianamente los legitimadores del liberalismo globalizado, el resurgimiento de movimientos sociales a escala planetaria es un vibrante llamamiento a la acción pública y, por tanto, también estatal, frente a un capitalismo sin trabas. El Estado, sustentado por la voluntad popular organizada, puede oponerse a la dominación del capitalismo globalizado. Representa el derecho frente a un sistema que sólo reconoce la fuerza de la riqueza. Encarna la voluntad de una nación, de pueblos, de grupos sociales, frente a un sistema para el que las naciones, los ciudadanos, son como mucho 'parroquias culturales', individuos aislados, consumidores hechizados por sus mercancías. Hay que decirlo claramente: hoy como nunca, el Estado es el garante del bien público frente al liberalismo desbocado.

Ahora bien, es obligado constatar que el triunfo principal de esta globalización liberal es precisamente tanto la deslegitimación del Estado (para qué serviría si vivimos en la época de 'postnacional') como la sumisión, a menudo cómplice, de las élites políticas, no sólo de derecha sino, además, de izquierda. Realmente se necesita una fe ciega para encontrar una diferencia decisiva entre el liberalismo desbocado de la derecha y el social-liberalismo de cierta socialdemocracia. Uno y otra coinciden en concebir, en el mejor de los casos, al Estado como un servidor de dicha globalización.

Prestar oídos a lo que dicen esas decenas de miles de manifestantes en el mundo es devolver al Estado su vocación de defensor del bien público frente a la actual tendencia a la privatización de los bienes colectivos presionando a los grupos de poder y a los que pretenden acceder a él; es contribuir a un renacimiento de la política desde abajo ofreciendo a los movimientos sociales la posibilidad de existir a través de formas originales de organización. Es también concebir la soberanía popular más allá de un 'soberanismo' estrecho, de repliegue, conservador, tejiendo solidaridades entre las naciones, los pueblos, los grupos sociales a escala regional e internacional.

Pero aún más indispensable es hoy comprender que toda estrategia que sea únicamente 'localista' está destinada a la impotencia. Al liberalismo mundial hay que oponer una acción mundial.

Es terrible que la suerte de siete mil millones de seres humanos dependa únicamente de la lucha, desenfrenada y anárquica, de los capitales por el beneficio a escala mundial. La comunidad internacional debe establecer, a través de la ONU, una estructura mundial de regulación y control de la actividad de las multinacionales, así como impulsar la transparencia de las especulaciones en los mercados financieros. La OMC, el FMI, el BM, son hoy instrumentos de las sociedades transnacionales y de los países más ricos, pero hace unos años ha visto la luz la reivindicación de que, al lado del actual Consejo de Seguridad, se cree un Consejo mundial de seguridad económica, más democrático que aquél, fundamentalmente por contar con una representación más justa de los países pobres. ¿Por qué no hacer de ello una de las grandes reivindicaciones de la UE? Ello nos permitiría que la actual Comisión hable por fin de algo serio, y ejercer un peso efectivo a favor de un comercio mundial más equitativo.

Hay que gravar los enormes beneficios de las multinacionales con unos impuestos apropiados y distribuir prioritariamente lo recaudado entre unos programas mundiales de salud, de desarrollo de infraestructuras de base (agua, carreteras, etcétera) en los países pobres. Hay que poner en marcha el Protocolo de Kyoto sobre el cambio climático. Es inadmisible que, al bloquear su aplicación, la política despreciativa e imperial de Estados Unidos tome como rehenes a la totalidad de los países del planeta para único beneficio de los contaminadores estadounidenses. El pasado 23 de julio en Bonn, Europa cedió inútilmente al chantaje americano. Estados Unidos logró atenuar la lucha contra los Estados contaminadores sin adquirir ningún compromiso frente a las otras obligaciones, puesto que se negó a firmar el acuerdo final.

Se abre una nueva época. Es la civilización humanista la que está en juego frente a la barbarie de rostro mercantil. Es un desafío. Debemos afrontarlo. Y rápidamente, antes de que caigan otros Carlo Giuliani.

Rebelión, 26/08/01

Manuel Castells: Globalización y antiglobalización

Manuel Castells: Globalización y antiglobalización

A estas alturas, todo quisque tiene su opinión sobre la globalizacion. Éste es el principal mérito del movimiento global contra la globalización: el haber puesto sobre el tapete del debate social y político lo que se presentaba como vía única e indiscutible del progreso de la humanidad. Como es lo propio de todo gran debate ideológico, se plantea en medio de la confusión y la emoción, muertos incluidos. Por eso me pareció que, en lugar de añadir mi propia toma de posición a las que se publican cada día, podría ser más útil para usted, atento lector en su relajado entorno veraniego, el recordar algunos de los datos que enmarcan el debate. Empezando por definir la globalización misma. Se trata de un proceso objetivo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología neoliberal como argumento para pretenderse como la única racionalidad posible. Y es un proceso multidimensional, no solo económico. Su expresión más determinante es la interdependencia global de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecnologías de información y comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados. Si el dinero (el de nuestros bancos y fondos de inversión, o sea, el suyo y el mío) es global, nuestra economía es global, porque nuestra economía (naturalmente capitalista, aunque sea de un capitalismo distinto) se mueve al ritmo de la inversión de capital. Y si las monedas se cotizan globalmente (porque se cambian dos billones de dólares diarios en el mercado de divisas), las políticas monetarias no pueden decidirse autónomamente en los marcos nacionales. También está globalizada la producción de bienes y servicios, en torno a redes productivas de 53.000 empresas multinacionales y sus 415.000 empresas auxiliares. Estas redes emplean tan sólo a unos 200 millones de trabajadores (de los casi 3.000 millones de gentes que trabajan para vivir en todo el planeta), pero en dichas redes se genera el 30% del producto bruto global y 2/3 del comercio mundial.

Por tanto, el comercio internacional es el sector del que depende la creación de riqueza en todas las economías, pero ese comercio expresa la internacionalización del sistema productivo. También la ciencia y la tecnología están globalizadas en redes de comunicación y cooperación, estructuradas en torno a los principales centros de investigación universitarios y empresariales. Como lo está el mercado global de trabajadores altamente especializados, tecnólogos, financieros, futbolistas y asesinos profesionales, por poner ejemplos. Y las migraciones contribuyen a una globalización creciente de otros sectores de trabajadores. Pero la globalización incluye el mundo de la comunicación, con la interpenetración y concentración de los medios de comunicación en torno a siete grandes grupos multimedia, conectados por distintas alianzas a unos pocos grupos dominantes en cada país (cuatro o cinco en España, según como se cuente). Y la comunicación entre la gente también se globaliza a partir de Internet (nos aproximamos a 500 millones de usuarios en el mundo y a una tasa media de penetración de un tercio de la población en la Unión Europea). El deporte, una dimensión esencial de nuestro imaginario colectivo, vive de su relación local-global, con la identidad catalana vibrando con argentinos y brasileños tras haber superado su localismo holandés. En fin, también las instituciones políticas se han globalizado a su manera, construyendo un Estado red en el que los Estados nacionales se encuentran con instituciones supranacionales como la Unión Europea o clubes de decisión como el G-8 o instituciones de gestión como el FMI para tomar decisiones de forma conjunta. Lejos queda el espacio nacional de representación democrática, mientras que los espacios locales se construyen como resistencia más que como escalón participativo. De hecho, los Estados nacionales no sufren la globalización, sino que han sido sus principales impulsores, mediante políticas liberalizadoras, convencidos como estaban y como están de que la globalización crea riqueza, ofrece oportunidades y, al final del recorrido, también les llegarán sus frutos a la mayoría de los hoy excluidos.

El problema para ese horizonte luminoso es que las sociedades no son entes sumisos susceptibles de programación. La gente vive y reacciona con lo que va percibiendo y, en general, desconfía de los políticos. Y, cuando no encuentra cauces de información y de participación, sale a la calle. Y así, frente a la pérdida de control social y político sobre un sistema de decisión globalizado que actúa sobre un mundo globalizado, surge el movimiento antiglobalización, comunicado y organizado por Internet, centrado en protestas simbólicas que reflejan los tiempos y espacios de los decididores de la globalización y utilizan sus mismos cauces de comunicación con la sociedad: los medios informativos, en donde una imagen vale más que mil ponencias.

¿Qué es ese movimiento antiglobalización? Frente a los mil intérpretes que se ofrecen cada día para revelar su esencia, los investigadores de los movimientos sociales sabemos que un movimiento es lo que dice que es, porque es en torno a esas banderas explícitas donde se agregan voluntades. Sabemos que es muy diverso, e incluso contradictorio, como todos los grandes movimientos. Pero ¿qué voces salen de esa diversidad? Unos son negros, otros blancos, otros verdes, otros rojos, otros violeta y otros etéreos de meditación y plegaria. Pero ¿qué dicen? Unos piden un mejor reparto de la riqueza en el mundo, rechazan la exclusión social y denuncian la paradoja de un extraordinario desarrollo tecnológico acompañado de enfermedades y epidemias en gran parte del planeta. Otros defienden al planeta mismo, a nuestra madre Tierra, amenazada de desarrollo insostenible, algo que sabemos ahora precisamente gracias al progreso de la ciencia y la tecnología. Otros recuerdan que el sexismo también se ha globalizado. Otros defienden la universalización efectiva de los derechos humanos. Otros afirman la identidad cultural y los derechos de los pueblos a existir más allá del hipertexto mediático. Algunos añaden la gastronomía local como dimensión de esa identidad. Otros defienden los derechos de los trabajadores en el norte y en el sur. O la defensa de la agricultura tradicional contra la revolución genética. Muchos utilizan algunos de los argumentos señalados para defender un protecteccionismo comercial que limite el comercio y la inversión en los países en desarrollo. Otros se declaran abiertamente antisistema, anticapitalistas desde luego, pero también anti-Estado, renovando los vínculos ideológicos con la tradición anarquista que, significativamente, entra en el siglo XXI con más fuerza vital que la tradición marxista, marcada por la práctica histórica del marxismo-leninismo en el siglo XX. Y también hay numerosos sectores intelectuales de la vieja izquierda marxista que ven reivindicada su resistencia a la oleada neoliberal. Todo eso es el movimiento antiglobalización. Incluye una franja violenta, minoritaria, para quien la violencia es necesaria para revelar la violencia del sistema. Es inútil pedir a la gran mayoría pacífica que se desmarque de los violentos, porque ya lo han hecho, pero en este movimiento no hay generales y aun menos soldados. Tal vez sería más productivo para la paz pedir a los gobiernos que se desmarquen de sus policías violentos, ya que, según observadores fiables de las manifestaciones de Barcelona y Génova, la policía agravó la confrontación. No se puede descartar que algunos servicios de inteligencia piensen que la batalla esencial está en ganar la opinión pública y que asustar al pueblo llano con imágenes de feroces batallas callejeras puede conseguir socavar el apoyo a los temas del movimiento antiglobalización. Vano intento, pues, en su diversidad, muchos de esos mensajes están calando en las mentes de los ciudadanos, según muestran encuestas de opinión en distintos países.

Dentro de esa diversidad, si un rasgo une a este movimiento es tal vez el lema con el que se convocó la primera manifestacion, la de Seattle: 'No a la globalización sin representación'. O sea, que, antes de entrar en los contenidos del debate, hay una enmienda a la mayor, al hecho de que se están tomando decisiones vitales para todos en contextos y en reuniones fuera del control de los ciudadanos. En principio, es una acusación infundada, puesto que la mayoría son representantes de gobiernos democráticamente elegidos. Pero ocurre que los electores no pueden leer la letra pequeña (o inexistente) de las elecciones a las que son llamados cada cuatro años con políticos que se centran en ganar la campaña de imagen y con gobiernos que bastante trabajo tienen con reaccionar a los flujos globales y suelen olvidarse de informar a sus ciudadanos. Y resulta también que la encuesta que Kofi Annan presentó en la Asamblea del Milenio de Naciones Unidas señala que 2/3 de los ciudadanos del mundo (incluyendo las democracias occidentales) no piensan que sus gobernantes los representen. De modo que lo que dicen los movimientos antiglobalización es que esta democracia, si bien es necesaria para la mayoría, no es suficiente aquí y ahora. Así planteado el problema, se pueden reafirmar los principios democráticos abstractos, mientras se refuerza la policía y se planea trasladar las decisiones al espacio de los flujos inmateriales. O bien se puede repensar la democracia, construyendo sobre lo que conseguimos en la historia, en el nuevo contexto de la globalización. Que se haga una u otra cosa depende de usted y de muchos otros como usted. Y depende de que escuchemos, entre carga policial e imagen de televisión, la voz plural, hecha de protesta más que de propuesta, que nos llega del nuevo movimiento social en contra de esta globalización.

El País, 24/07/01

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Nico Hirtt: Los tres ejes de la mercantilización escolar

Nico Hirtt: Los tres ejes de la mercantilización escolar

Desde finais dos anos 80, os sistemas educativos dos países industrializados foron sometidos a un sin fin de críticas e reformas, incluído o fomento da educación privada e de pago, cambios que se inscriben nun proceso de paso da "era da masificación" da educación á era da "mercantilización".

L’Appel pour une école démocratique, 20/05/01. Reproducido en FLATEC

Nico Hirtt: La OMC y el gran mercado de la educación

Nico Hirtt: La OMC y el gran mercado de la educación

Nico Hirtt, miembro de la asociación belga “Llamamiento por una escuela democrática” (http://users.skynet.be/aped), es autor de L’Ecole sacrifiée (La escuela sacrificada, EPO, Bruselas, 1996), Tableau noir (Pizarrón, EPO, 1998) y Les nouveaux maîtres d’école (Los nuevos maestros de escuela, EPO y VO Editions, Bruselas-París, 2000).

La Organización Mundial del Comercio ha emprendido un proceso de liberalización de la educación, uno de los últimos mercados jugosos y protegidos. ¿Hasta dónde llegará?

Para la mayoría de nosotros, la enseñanza es ante todo un servicio público encargado de dar instrucción a las generaciones jóvenes. Pero para un inversor que busca cómo colocar su dinero representa también un presupuesto anual mundial de un billón de dólares, un sector con 50 millones de trabajadores y, sobre todo, una clientela potencial de mil millones de alumnos y estudiantes universitarios. Después del fracaso, a fines de 1999, de las negociaciones celebradas en Seattle en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), es difícil decir cuándo se iniciará el “ciclo del milenio”. Sin embargo, es seguro que en él se abordará el tema de la enseñanza, pues el mercado de la educación se desarrolla a un ritmo desenfrenado.

En 1994 se decidió que la liberalización de los intercambios internacionales, que hasta esa fecha sólo afectaba a las mercancías, se aplicaría también a los servicios. Firmado en abril de ese año, el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) incluía ya a la enseñanza entre los sectores por liberalizar. Para quedar al margen de la aplicación de este acuerdo, el sistema de educación de un país debía ser totalmente financiado y administrado por el Estado, cosa que ya no sucede en ninguna parte. Sin embargo, cada nación podía determinar libremente los compromisos específicos que deseaba contraer, en especial definir qué sectores de la enseñanza se abrirían al mercado. El gobierno de Nueva Zelandia, por ejemplo, decidió exponer a la competencia nacional o extranjera todo el sector privado de la enseñanza –primaria, secundaria y superior.

Hasta ahora Nueva Zelandia constituía una excepción, pero es posible que la situación cambie. El AGCS dispone en efecto, en su artículo xix (Parte iv, “Liberalización progresiva”), que deberán organizarse nuevas negociaciones, a más tardar en 2000, encaminadas a “eliminar los efectos desfavorables de ciertas medidas” y a “facilitar un acceso efectivo a los mercados” de los servicios, entre los que figura la educación. Al amparo de la sede ginebrina de la OMC, lejos de los reflectores de la actualidad y de los manifestantes, los trabajos prosiguen. De todos modos, independientemente del AGCS, de la OMC y de las políticas nacionales, un conjunto de condiciones objetivas impulsan a los sistemas de enseñanza por la vía de la “mercantilización”.

La enseñanza pública en el banquillo

La educación es un sector en pleno crecimiento, en el que a los poderes públicos les resulta cada vez más difícil satisfacer la demanda, sobre todo en la enseñanza superior. Entre 1985 y 1992, el número de estudiantes de la enseñanza terciaria pasó de 58,6 millones a 73,7 millones (o sea un alza de 26%), pero desde hace unos quince años los gastos públicos en educación tienden a mantenerse estacionarios (alrededor de 5 a 6% del pib para los países desarrollados, 4% para los demás). Frente a esta falta de medios del sector público, los padres y los estudiantes buscan cada vez más una salida en la educación privada. En Estados Unidos, cada nuevo acto de violencia en una escuela pública y cada escándalo que salpica a la enseñanza oficial hacen subir las inscripciones en el sistema de escolarización a domicilio (niños instruidos en su hogar que no asisten a establecimientos escolares).

La enseñanza pública tradicional es objeto de críticas virulentas: las empresas le reprochan su inadaptación a las necesidades de los empleadores y su falta de flexibilidad. Así, el poderoso grupo de presión patronal europeo “Mesa redonda de los industriales” lamenta que “en la mayoría de los países de Europa, las escuelas formen parte de un sistema público centralizado, administrado por una burocracia que frena su evolución o las torna impermeables a las exigencias de cambio que proceden del exterior”. Por presión de los medios económicos ya se ha iniciado un proceso de desregulación del sistema de enseñanza. La autonomía creciente de que gozan los establecimientos incita a éstos a buscar fuentes de financiación alternativas: del patrocinio a la gestión completa por empresas privadas, pasando por múltiples formas de asociación escuela-empresa. Como advertía el grupo de trabajo educación-empresa de la Comisión Europea, “el tiempo de la educación fuera de la escuela ha llegado y (...) la liberalización del proceso educativo que así se ha hecho posible desembocará en un control por parte de proveedores de servicios educativos más innovadores que las estructuras tradicionales”.

Por último, el progreso y la difusión masiva de las tecnologías de la información y la comunicación posibilitan el desarrollo de la enseñanza paga a distancia: utilización de tecnologías multimedia, difusión mundial en Internet, tutoría y exámenes a distancia, etc. La enseñanza secundaria y la primaria no se salvan. Son cada vez más los sitios Internet de pago que proponen sustituir a la escuela pública o a las escuelas privadas tradicionales: la pantalla de la computadora actúa como preceptor contra una retribución de unos 2.250 dólares anuales.

En 1998, la Secretaría de la OMC constituyó un grupo de trabajo encargado de estudiar las perspectivas de una mayor liberalización de la educación. Su informe destaca el rápido desarrollo del aprendizaje a distancia y la multiplicación de la colaboración entre instituciones de enseñanza y empresas (como la Western Governors’ University, fundada por 17 gobernadores de estados norteamericanos con el apoyo de compañías como IBM, AT&T, Cisco, Microsoft y Thompson International). Dicho informe constata igualmente la desreglamentación creciente de la enseñanza superior en Europa, y que los gobiernos han empezado a “abandonar la esfera de la financiación exclusivamente pública para acercarse al mercado, abriéndose a mecanismos alternativos”. Por último, la OMC enuncia los numerosos “obstáculos” que habrán de eliminarse a fin de liberar el comercio de los servicios educativos, citando como ejemplo “las medidas que limitan la inversión directa por proveedores extranjeros de servicios en materia de educación” o “la existencia de monopolios gubernamentales y de establecimientos subvencionados en gran medida por el Estado”.

El proceso está en marcha

Es cierto que sólo se trata de las reflexiones de un grupo de trabajo. Pero, como hizo notar Martin Khor en Le Monde diplomatique de mayo de 1997, “en la OMC, como antes en el GATT la creación de un grupo de trabajo nunca es inocente: pone en marcha un engranaje en el que rápidamente se ven atrapados los gobiernos participantes. Muy pronto, ya no se trata de saber si se está a favor o en contra de los objetivos indicados en su título, sino más bien de cómo alcanzar esos objetivos”.

El 16 de octubre de 1998, 350 especialistas norteamericanos en comercio internacional de servicios, 170 de los cuales eran hombres de negocios, se reunieron en el Departamento de Comercio en Washington a fin formular recomendaciones destinadas a los negociadores de su país ante la OMC. La finalidad de esta conferencia, titulada Servicios 2000, era estudiar la forma en que el gobierno de Estados Unidos debía “seguir apoyando los esfuerzos de los empresarios norteamericanos para que pudieran ser competitivos en los mercados extranjeros”. Estados Unidos controla un 16% del mercado mundial de los servicios. En diez años sus exportaciones por ese concepto se han duplicado con creces, lo que le ha permitido compensar 42% del déficit que arrojaba su comercio de mercancías. Ese país es también el primer exportador mundial de servicios educativos. Durante la mencionada conferencia, un grupo de trabajo se ocupó de ese sector. En sus conclusiones observa que éste “necesita un grado de transparencia (...) y de libertad sin trabas ni barreras idéntico al que Estados Unidos concede a los demás servicios”. El informe insiste en tres puntos que se espera sean un tema esencial de las negociaciones de la OMC sobre la enseñanza. En primer lugar, debería garantizarse la libre circulación de la información electrónica y de los modos de comunicación, tanto a nivel nacional como internacional. A continuación, los negociadores deberían analizar las “barreras y demás restricciones que impiden el suministro de servicios en educación y formación, dentro de cada país como entre los países” y también las que obstaculizan las equivalencias de diplomas.

Partidarios y detractores

Esta exigencia de Estados Unidos es apoyada por la mayoría de los países de la APEC (Organización de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico). En una nota divulgada en 1999, la delegación australiana ante la OMC indicó que “alentaba a todos los Estados miembros a orientarse hacia la apertura de ciertos sectores” en los que las negociaciones precedentes habían fracasado, especialmente el de la educación. Corea del Sur está en la misma posición. En el marco del encuentro de “ministros de recursos humanos” de la Apec que presidió en septiembre de 1997 en Seúl, su gobierno publicó un informe que anuncia claramente su visión instrumental de la educación al servicio de la competición económica: “Ya no procede hacer hincapié en la educación en sí sin insistir, en mayor medida, en la preparación para un futuro trabajo. Semejante visión ya no se justifica en un mundo que da prioridad al desarrollo económico.” Ahora bien, prosigue el informe coreano, “en muchos países, los sistemas educativos no tienen suficientemente en cuenta las condiciones del mercado de trabajo. Esos sistemas, por carecer de flexibilidad y de eficacia, no pueden recoger los nuevos desafíos del contexto económico actual.” Por consiguiente, hay que “flexibilizar” la enseñanza, es decir desregularla y liberalizarla. En particular, “los sistemas educativos deberían permitir que cada cual estudie lo que le interesa”, y “la enseñanza a nivel universitario debería ser compartida por profesores y empleadores”.

Algunos piensan que la resistencia a la liberalización de la enseñanza vendrá de Europa y sobre todo de Francia. “Las futuras negociaciones de la OMC no pueden atentar contra los fundamentos del servicio público de la salud o de la educación”, clama el informe sobre la OMC redactado por Béatrice Marre en nombre de la Asamblea Nacional francesa. Y el ministro de Educación, Claude Allègre, confirmaba también, pocos días antes de la cumbre de Seattle, “su adhesión invariable al servicio público de la enseñanza”.

Los participantes estadounidenses en el coloquio Servicios 2000 no se engañaron: “Es probable que otros países, sobre todo europeos, estimen que la educación y la formación constituyen actividades no comerciales, y que deberían en vista de ello quedar al margen de las negociaciones vinculadas al AGCS. Hay que oponerse a esos argumentos, que reflejan los propios intereses de dichos países como competidores en el mercado.”

En efecto, Francia ocupa actualmente el segundo lugar entre los países exportadores de servicios educativos. Hace un año, el grupo francés Vivendi, a través de su filial Havas, tomó el control del gigante norteamericano de los soportes lógicos educativos y de esparcimiento, Cendant Software. Y en enero de 1999, los ministros franceses de Educación y Asuntos Exteriores anunciaron que su país iba a lanzar una ofensiva para aumentar su participación en el “mercado” de los estudios superiores. Cabe entonces preguntarse legítimamente en qué medida las declaraciones de los responsables franceses no apuntan simplemente a proteger el lugar que ocupa su país en el mercado educativo francófono.

Las cuatro formas de comercio internacional de la educación

La OMC distingue cuatro formas de intercambios comerciales transfronterizos en el sector de los servicios. Cada una de esas formas da lugar a reivindicaciones específicas de los partidarios de una liberalización.

En la enseñanza, el “consumo en el extranjero” es hoy por amplio margen la forma más importante. Afecta sobre todo a la enseñanza universitaria. El hecho de estudiar en un país extranjero es considerado una “exportación” de servicios educativos. En 1995, el volumen de ese comercio era de 27.000 millones de dólares tratándose de la enseñanza superior. En términos de participación en el mercado, Estados Unidos ocupa el primer lugar (7.000 millones de dólares), seguido por Francia, Alemania y el Reino Unido. En ese ámbito, los partidarios de una liberalización desean sobre todo derogar las medidas que limitan la movilidad de los estudiantes (inmigración, control de cambios, no reconocimiento de equivalencias de formación, etc.).

El “suministro de servicios” se desarrolla actualmente a través de la venta de cursos por Internet o gracias a soportes del tipo CD-ROM O DVD Es probablemente la forma de comercio de servicios educativos que aumenta con mayor rapidez, pero todavía no hay estadísticas precisas al respecto. Los promotores del libre intercambio quieren sobre todo favorecer el acceso de los jóvenes a Internet, desreglamentar la enseñanza a distancia, armonizar las condiciones exigidas para tener acceso a ellas así como los criterios de equivalencias de cursos y garantizar el reconocimiento de los diplomas a nivel internacional.

La “presencia comercial” se refiere sobre todo a la creación de institutos de formación privados controlados por firmas extranjeras. Varios obstáculos se oponen al progreso de este mercado en expansión: negativa a proceder al reconocimiento de una institución extranjera, prohibición de otorgar diplomas reconocidos, requisitos de nacionalidad, etc.

La última forma, ligada a la precedente, tiene que ver con la “presencia de personas físicas”, o sea el hecho de recurrir a profesores extranjeros. Limitar su número se considera un “obstáculo” al progreso del mercado.

El Correo de la UNESCO, febreiro de 2000

Marilena Chauí: Universidade em liquidação

Marilena Chauí: Universidade em liquidação
Marilena Chaui é professora no departamento de filosofia da Universidade de Sao Paulo (Brasil)

Volta à baila uma afirmação que, vira-e-mexe, reaparece na cena política: a da universidade pública paga como "uma questão de justiça social". A novidade, agora, está em considerar-se que tal medida já não corre o risco de impopularidade junto à opinião pública porque a sociedade brasileira, de um lado, teria absorvido a idéia de que o mercado é a "ultima ratio" da realidade e, de outro, será sempre favorável a medidas governamentais que, dizem alguns, tratam de "beneficiar maiorias em detrimento de minorias", mesmo que essas esperneiem com a perda de privilégios.

Essa cantilena populista não é nova. Foi entoada nos anos 70 e 80 com o refrão "os ricos devem pagar pelos pobres". Curiosamente, porém, não a ouvimos quando o governo despejou bilhões para beneficiar bancos e banqueiros, os quais, até prova em contrário, não parecem constituir exatamente a camada dos pobres. Também não a ouvimos nos processos de privatização da saúde e seus planos escorchantes. Nem quando se trata de definir as concessões para as telecomunicações. Por alguma razão insólita, volta e meia, no país dos 10 milhões de desempregados a idéia de começar a justiça social pela cobrança do ensino universitário público parece incendiar corações e mentes. Mais surpreendente ainda é a aparente recepção positiva dessa idéia num país que não consegue acertar a declaração do Imposto de Renda nem taxar as grandes fortunas e que, portanto, não tem como saber legalmente quem são os ricos.

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