Bacteria del pozol blanco patentada en Holanda

Bacteria del pozol blanco patentada en Holanda

El conocimiento crece cuando se comparte, más no cuando se privatiza. Basados en esta idea, los pueblos indígenas de todo el mundo, incluidos los de Chiapas, han compartido los conocimientos tradicionales que han acumulado generacionalmente, quizá con los menos indicados. De ahí que hoy en día la bacteria que produce la fermentación del pozol blanco, bebida tradicional de los pueblos mayas del Sureste, esté patentada por el laboratorio holandés Quest Internacional, según informó Silvia Ribeiro, investigadora del grupo ETC (grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración).

Esta bacteria fue patentada primero por la Universidad de Minessota, Estados Unidos, que luego vendió los derechos de la patente a la empresa holandesa antes citada. La patente de la bacteria fue obtenida en 1999 y tiene propiedades para conservar alimentos. Al respecto, el Consejo de Organizaciones de Médicos y Parteras Indígenas Tradicionales de Chiapas (COMPITCH) divulgó en su página electrónica lo siguiente: “en los últimos años, algunas empresas han empezado a patentar plantas, animales y el conocimiento tradicional de pueblos indígenas, como si esas empresas fueran inventoras de todo ello. Por ejemplo, una empresa de los Estados Unidos ha patentado el pozol y pretende que todo uso del pozol les pertenece, y que cada vez que alguien produzca o beba pozol tendrá que pagar a esa compañía”.

El COMPITCH es la organización indígena que denunció biopiratería del proyecto biotecnológico ICBG-Maya de la Universidad de Georgia en la región de Los Altos. La especialista del grupo ETC refirieron que a pesar de que las protestas obligaron a la cancelación de este proyecto, que era financiado por el Instituto de Salud de Estados Unidos, lograron recolectar y llevarse a la Universidad de Georgia alrededor de siete mil plantas medicinales de esa región. Además de este caso, citó el de la Sierra de Juárez en Oaxaca, donde el laboratorio suizo Novartis con la autorización del gobierno mexicano, extrajo entre 6 y 9 mil hongos microscópicos endémicos de esa región.

En México tienen presencia las diez empresas farmacéuticas que tienen el control del 60 por ciento del mercado mundial. A pesar de que el nopal y el tepezcohuite son dos plantas importantes para los mexicanos por sus aportaciones, tanto alimenticias como medicinales, las ganancias que se obtienen de ello van a parar a España, país que patentó algunas propiedades de ambas. Al igual que usos diversos de algunas variedades del maíz, frijol y chile que se han patentado en Estados Unidos.

Venter, biopirata mundial en Chiapas

Ribeiro consideró durante su participación en la Conferencia Internacional sobre Biopolítica que reunió la semana pasada a expertos de doce países en la Ciudad de México, que el gobierno mexicano debería de socializar el debate sobre el tema de bioseguridad. Tomando en cuenta que es un país que se define como una de las naciones con una “mega diversidad, por la cantidad de culturas y sobre todo, el patrimonio histórico, cultural, natural, biológico y de conocimiento y tecnología”.

Precisamente por esta riqueza biológica que posee la nación se vuelve atractiva para los investigadores que buscan descubrir nuevas formas de vida, tales como el biólogo que secuenció el genoma humano, J. Craig Venter, que realiza una gira mundial para recolectar biodiversidad marina. Su proyecto cuenta con un presupuesto de 12 millones de dólares que fueron aportados por el Departamento de Energía de Estados Unidos, el objetivo es crear “nuevas formas de vida, para nuevas formas de energía”, explicó. El científico considerado por los organismos no gubernamentales que defienden los derechos intelectuales de las naciones como el “biopirata mundial”, recorrió ya costas mexicanas e incluso visitó Chiapas.

Hace más de un mes y medio, en una plática que brindó en el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) Venter dijo que “había tomado muestras de los manglares de Yucatán, eso ya no es diversidad marina, eso ya es del suelo, es un caso común de biopiratería”. Venter aseguró que contaba con el permiso del gobierno mexicano para muestrear los ecosistemas marinos del país, sin embargo, la coordinación de Investigación de la Universidad Autónoma de México desconoce tal situación, comentó Ribeiro.

La gira mundial de Venter ha provocado el repudio de las organizaciones no gubernamentales que intentan a toda costa que el científico logre privatizar la vida, “¿quién le dijo que se podía llevar esas muestras?” cuestionó la activista de ETC. El investigador inglés, Paul Oldham, dijo que en el mundo están registradas 8.3 millones de patentes, de éstas, 108 mil fueron registradas en América Latina y el Caribe, el resto (80 por ciento) en otras naciones como Estados Unidos y países europeos.

Actualmente, a la industria farmacéutica le cuesta alrededor de 108 millones de dólares desarrollar un proyecto nuevo. DINERO VERSUS NATURALEZA Los investigadores, activistas y representantes de comunidades indígenas que confluyeron en la Conferencia Internacional sobre Biopolítica coincidieron en que el interés económico es la única razón que ha provocado que los recursos comunes, como los conocimientos tradicionales de los pueblos se estén comercializando.

Lo anterior ha provocado que los conocimientos que antes eran públicos, se restrinjan al ámbito privado de los monopolios que los poseen, señaló Olga Drousoou de la Fundación Heinrich Böll en Alemania. “La privatización del conocimiento rompe con los flujos de la vida”, resumió Ribeiro.

El argentino Carlos Vicente Grain sugirió replantear los límites de la investigación y reforzar los aspectos éticos de las mismas para evitar que se altere la evolución de la naturaleza. De ahí que en el encuentro coincidieron en que el conocimiento crece cuando se comparte, más no cuando se privatiza.

IMC Chiapas, 28/10/04