Control, eficiencia y eficacia, son términos que no nacen en el ámbito educativo

Juan Manuel Alvarez Méndez: “Control, eficiencia y eficacia, son términos que no nacen en el ámbito educativo ni responden a intereses esencialmente formativos”
Juan Manuel Alvarez Méndez, docente de la Universidad Complutense de Madrid, estará presente en el 2° Congreso Internacional de Educación, que se desarrollará en octubre en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL. Como especialista en evaluación, analiza la significación de este concepto en las actuales condiciones de enseñanza

Juan Manuel Alvarez Méndez es docente de la Universidad Complutense de Madrid (España) desde 1974. Su tarea académica se ha centrado en la aplicación de la didáctica a la enseñanza, mostrando una marcada preocupación en la formación de futuros profesores. Además, ha analizado las distintas reformas educacionales y su relación con la evaluación y el curriculum. En la entrevista reflexiona sobre la evaluación, como etapa fundamental del proceso de aprendizaje, y su relación con el mercado laboral.

– El neoliberalismo ha redefinido algunas categorías como control, eficiencia y eficacia, para evaluar el sistema educativo en general. En el ámbito de la Educación Superior, ¿cómo se materializan estas categorías?

– La primera reflexión que provocan los términos es la necesidad de evaluarlos. Debemos tener en cuenta que como se usan actualmente, son términos que no nacen en el ámbito educativo ni responden a intereses esencialmente formativos. Hoy se ven reforzados por discursos de fuerte orientación neoliberal, muy a tono con exigencias de globalizaciones que llevan a fuertes tensiones descentralizadoras y restrictivas por vías de controles soterrados y amparados por grandes metáforas.

¿ Cuáles son los fundamentos de la eficacia y de la eficiencia en educación? ¿Acaso son aplicables los criterios de rentabilidad de mercado en la educación? ¿Qué valores se ponen en juego en uno y en otro campo? ¿Cuesta lo mismo la inversión en un terreno y en el otro? ¿Qué constituye la materia prima en cada uno, cómo se selecciona? ¿Se puede justificar con los mismos criterios la selección de la materia prima en uno y otro? Si para fabricar un buen acero puedo seleccionar el mejor hierro, desechando el que no reúne las normas establecidas para tal fin, ¿puedo desechar en educación al alumno que no garantice un grado de excelencia que se ajuste a las expectativas de un rendimiento determinado a priori y que perjudicaría a su vez el grado de excelencia al que aspira un centro de calidad? Cuando desnudamos estos términos de la retórica que los envuelve, podemos descubrir en ellos el eufemismo que encierran. (Sigue)

2º Congreso Internacional de Educación, 22/10/04