Ángeles Maestro y Miguel Villena: Luces y sombras del nuevo movimiento universitario en España

Ángeles Maestro y Miguel Villena: Luces y sombras del nuevo movimiento universitario en España
Ángeles Maestro es responsable del movimiento antiglobalización de IU y Miguel Villena es estudiante universitario

Este mes de noviembre se han producido en todo el Estado español destacadas movilizaciones contra la nueva Ley de Universidades que han culminado – por ahora – en manifestaciones que han convocado en Madrid entre 200.000 y 300.000 personas, procedentes de todo el país, el día 1 de diciembre. Varios medios de comunicación han coincidido en valorar que se trata de las más importantes desde la Dictadura. Si bien la referencia al pasado pretende calificar por sí misma el gran seguimiento de las convocatorias, como elemento de comparación no permite mucho más. De hecho, han transcurrido largos años sin movilizaciones universitarias relevantes, en los que las incipientes organizaciones que se han ido creando apenas han conseguido articular efímeros mecanismos de coordinación y en los que los núcleos de conflictividad y resistencia surgidos por diferentes motivos han permanecido aislados. La explicación de cómo se fraguó el desmantelamiento de un movimiento que, tras el movimiento obrero, constituyó un importante foco de deslegitimación y desestabilización del régimen franquista, forma parte de la historia de la Transición española y, con ella, del hundimiento de la izquierda independiente y alternativa.

La Transición, con todo su correlato de pactos y renuncias en los que participaron la mayor parte de las fuerzas políticas y sindicales, fue el escenario de un rápido proceso de desmovilización y desorganización popular. Baste como ejemplo el hecho de que el Partido Comunista de España, sin duda la fuerza política más destacada durante los 40 años de lucha contra la Dictadura franquista, perdió el 75% de su militancia entre 1977 y 1982, en un proceso de liquidación de objetivos de transformación social, de institucionalización acelerada, de conflictos internos y de desmoronamiento organizativo que culminó con la disolución de todas las organizaciones sectoriales, incluida la de la universidad.

Los primeros años de democracia transcurren en medio de una grave crisis económica y la imposición de las políticas neoliberales por los primeros gobiernos socialistas da lugar a un importante clima de agitación social, exacerbado por la decisión del PSOE de convocar un referéndum para legitimar la entrada de España en la OTAN en la primavera de 1986.

A finales de 1986 y comienzos de 1987 se produjeron importantes movilizaciones estudiantiles con varias jornadas de huelga general y duras manifestaciones de varios centenares de miles de personas, en el curso de las cuales se produjeron heridos, incluso de bala. A pesar de que las reivindicaciones fundamentales afectaban directamente a la universidad: supresión de la selectividad, negativa a la subida de las tasas, incremento de plazas en las facultades y escuelas técnicas, ..etc., el movimiento se fraguó y se dirigió desde Institutos de Enseñanza Media, sin que tuviera importante repercusión en el ámbito universitario.

Probablemente sea la larga etapa de atonía universitaria el indicador más sensible de las dimensiones y trascendencia de la instalación del "pensamiento único" – y en consecuencia de la asunción de la inutilidad de cualquier intento de resistencia – en la mayor parte de las organizaciones sociales, sindicales y políticas de la izquierda española . También en la universidad se contribuyó desde el poder a amortiguar el coste de las renuncias fomentando la constitución de asociaciones universitarias con dotaciones económicas generosas para sus actividades.

Sin embargo, esta época es escenario de un profundo proceso de privatización de la Universidad se inició con la Ley de Reforma Universitaria (1983), aprobada poco después de iniciarse la primera legislatura con mayoría absoluta del PSOE. Esa Ley abrió las puertas a la presencia directa de la empresa privada en la universidad pública, impartiendo cursos de doctorado, másters, financiando fundaciones, cursos de verano, supeditando la existencia misma de proyectos de investigación a su patrocinio empresarial..,etc; la precariedad laboral, acompañante inseparable de cualquier proceso de privatización, se instaló ampliamente entre el profesorado universitario y el proceso culminó con la creación de universidades privadas.

En este contexto de paz social, ya con el Partido Popular (PP) gobernando, el programa de privatizaciones pretende dar un nuevo salto adelante. La fórmula empleada no puede ser más "inocente". En diciembre de 1998, la Conferencia de Rectores –de mayoría política socialista – encarga a Josep Mª Bricall, Catedrático de Economía Política, ex Rector de la Universidad de Barcelona y ex Presidente de la Conferencia Europea de Rectores, la elaboración de un informe que recibió el nombre de "Universidad 2000"con las líneas básicas de una futura reforma universitaria. El proceso de elaboración, en el participaron expertos en Economía de la Educación, partidos políticos, las grandes centrales sindicales, empresas privadas y estudiantes universitarios (designados por los organizadores a tal efecto), culminó en unas jornadas financiadas por grandes compañías como REPSOL, Telefónica, BBVA,... etc. Obviamente, se trataba de construir un mecanismo de legitimación y organización de apoyos de diferentes sectores sociales, destinado a avalar decisiones estratégicas para la privatización de un servicio público sensible y de elevada potencialidad conflictiva. Es la misma función que cumplieron el "Working for Patients" y el Informe Abril en la introducción de medidas privatizadoras en los servicios sanitarios de Gran Bretaña y España, o la que realizaron el Informe Dearing y el Informe Attalí en Gran Bretaña e Italia, en el ámbito de la Universidad.

Sus recomendaciones, en las que las palabras clave son productividad, eficiencia y competitividad, son:

  • flexibilización de la contratación de trabajadores docentes y no docentes, eliminando el empleo público

  • adaptación de la Universidad a las necesidades del mercado

  • introducción de la gestión privada

  • participación de la empresa privada en la financiación y, sobre todo, en la gestión de la Universidad

  • aplicación de créditos-renta para el pago de tasas

  • etc.

La filtración de las conclusiones del Informe, a principios de año 2.000, causó conmoción entre los estudiantes y desencadenó un gran proceso asambleario de rechazo al mismo y de organización de movilizaciones en las principales universidades del país. Tal y como estaba previsto PP y PSOE, así como CC.OO y UGT y, por supuesto, la totalidad de los grandes medios de comunicación lo valoraron positivamente. Los órganos estatales de IU lo rechazaron, aunque algunas de sus Federaciones, como la de Madrid, hicieron manifestaciones públicas de apoyo al mismo.

La lucha universitaria se organiza, pues, con importantes descalificaciones y poderosos enemigos en frente. Aún así, pocos días antes de las elecciones generales, se convocaron manifestaciones en Madrid, Barcelona, Santiago de Compostela, etc, que contaron con varias decenas de miles de participantes, se desplegaron enormes pancartas en las Facultades y, sobre todo, se amplió la participación en las asambleas y se profundizó el proceso de organización que culminó con la constitución de una Asamblea General de Huelga en Madrid y el establecimiento de contactos con el resto del Estado para coordinar las diferentes acciones.

En definitiva el Informe Bricall, en cuyo texto público final se habían vertido importantes dosis de ambigüedad y del que se habían eliminado las propuestas concretas, fue claramente un revulsivo y el germen del nuevo proceso organizativo que ha hecho posible la extensión de las protestas y movilizaciones actuales.

El primer semestre del año 2001 estuvo marcado por dos procesos con importantes repercusiones en la Universidad: la lucha, y muy especialmente los encierros de emigrantes, contra la Ley de Extranjería y la preparación de las movilizaciones contra la Conferencia del Banco Mundial en Barcelona. No sólo se trató de la participación directa y el correspondiente encuentro en los mismos de sectores importantes de estudiantes pertenecientes a corrientes ideológicas que hasta entonces estuvieron incomunicadas, sino que la propia Universidad fue escenario directo de ellos. La ocupación por parte de los estudiantes de Ciencias de la Información de Madrid de un local que se sospechaba iba a ser destinado a una empresa privada, para destinarlo a aula social autogestionada – acción concebida como presentación de la Campaña contra el Banco Mundial - dio lugar a la primera irrupción de la policía en una Facultad desde los años de la Dictadura y a las correspondientes manifestaciones, huelgas y actos de protesta. Por otra parte, la realización de asambleas con la presencia de emigrantes se generalizó y las propias Facultades alojaron encierros en diferentes lugares del país, algunos de ellos desalojados violentamente por la policía a petición de las propias autoridades académicas.

En este contexto, a finales del curso pasado, el Ministerio de Educación presentó un Proyecto de Ley Orgánica de Universidades (LOU) que explicitaba de forma más coherente, lo que el Informe Bricall no se atrevió a reflejar. La mercantilización de la universidad, introduciendo plenamente la gestión privada, es la línea que estructura la Ley: Se refuerza la intervención de las grandes empresas en el ámbito educativo, dándoles poder para intervenir decisivamente en la elección de gerentes y, en general, en el gobierno de la universidad. Otros aspectos importantes contemplados en la LOU son:

- endurecimiento del acceso de los estudiantes, quienes deberán pasar dos pruebas de selección, una al final de la secundaria, y otra específica para cada universidad que, permite la existencia de universidades de primera y segunda categoría.

  • adjudicación de más o menos presupuesto público a cada universidad en función de criterios de "calidad", evaluados por una Agencia.

  • flexibilización de las relaciones laborales del profesorado

  • minoración de la participación de estudiantes y personal no docente en los órganos de gobierno y en la elección del Rector

  • el destino de la investigación será contribuir a la competitividad de las empresas, en palabras textuales de la Ley

El anuncio de la Ley, a diferencia de lo ocurrido con el Informa Bricall, es recibido con radicales y unánimes descalificaciones por parte del PSOE, IU, CC.OO., UGT, y la gran mayoría de los rectores de las universidades públicas. Por su parte, el movimiento universitario cuenta ya con un relativamente importante rodaje que le permite autoconvocar una reunión estatal el día 6 de octubre con una participación de representantes de todas las Comunidades Autónomas que desborda las previsiones más optimistas.

Allí se acuerda el proceso de movilizaciones y se decide vincular la lucha contra la LOU con las movilizaciones internacionales contra los acuerdos que la OMC tenía previsto adoptar en su reunión de mediados de noviembre en Qatar. La consigna "Paremos la Guerra", salta también a primer plano y en las manifestaciones por la paz y contra la OTAN, la importante presencia juvenil es la nota más destacada.

El intento de coordinar las movilizaciones con las grandes centrales sindicales se saldó con algunos desencuentros, que se tradujeron en dos días diferentes de convocatoria de manifestación: el 7 de noviembre, los grandes sindicatos y el 14 de noviembre, los estudiantes. El resultado fue una participación muy importante y creciente en todos los campus universitarios, con varias decenas de miles de personas en las calles de cada una de las principales ciudades del país el 14 de noviembre, fecha en la que los estudiantes habían concentrado todos sus esfuerzos. El éxito no fue casual, se había construido día a día, adoptando de forma espontánea los métodos y contenidos del movimiento antiglobalización: su carácter asambleario, plural y unitario, desde abajo, el análisis radical de la sociedad capitalista, la necesidad de globalizar la lucha,..etc.

La sorpresa y el desconcierto para el movimiento asambleario llegaron cuando el mismo día 14 por la tarde, el PSOE y las grandes centrales sindicales, convocaron por su cuenta una gran manifestación estatal en Madrid para el día 1 de diciembre, que contó posteriormente con el apoyo de IU y de otras organizaciones y asociaciones universitarias. La preparación de la movilización, contó con todo tipo de recursos mediáticos y materiales que permitieron una gran publicidad. El PSOE y los sindicatos ofertaron de forma casi gratuita el desplazamiento a Madrid desde todos los campus del país.

El movimiento universitario se sintió atropellado por quienes concibieron instrumentalmente la convocatoria para su confrontación particular con el PP mientras habían manifestado públicamente, con ocasión del Informa Bricall, su coincidencia en objetivos y se dividió entre quienes pretendieron resistirse y conservar su autonomía y quienes renunciaron a hacerlo ante lo abrumador de la convocatoria, entre asamblearios y miembros de organizaciones; riesgo éste que, con grandes dificultades, se había logrado superar hasta ese momento. El movimiento asambleario optó por seguir otro recorrido y terminar en otro punto diferente. El seguimiento de ambas convocatorias fue desigual; las cifras de participación que se manejan son: 200.000 para la primera, y 20.000 para la segunda. Como puede suponerse la presencia mediática de esta última fue casi inexistente. El balance de esta ultima decisión y, en general, de todo el proceso está siendo debatido ahora mismo en facultades y escuelas técnicas. Se trata de analizar los errores y las insuficiencias y de recomponer la maltrecha unidad.

Algunas constataciones de urgencia pueden realizarse:

  • el mensaje inicial de las movilizaciones, concebido en el marco de análisis anti-capitalistas, se mantuvo: "Otra universidad es posible, otro mundo es posible"

  • la denuncia del Informe Bricall, junto a la lucha contra la LOU, ha sido asumida por el conjunto del movimiento, siendo mayoritaria la denuncia de las contradicciones e hipocresías de quienes han corrido a ponerse al frente

  • se ha percibido la necesidad de, manteniendo el carácter asambleario del movimiento, aumentar la capacidad de coordinación y organización

Los interrogantes acerca del futuro y la permanencia del movimiento universitario, de su vinculación con otros movimientos, como el antiglobalización o el que lucha contra la guerra, el papel a jugar por las organizaciones políticas de la izquierda en el seno del mismo,...quedan abiertos. De momento, en el futuro inmediato -frente a quienes entendieron la manifestación del 1 de diciembre como el final de la movilización - con los lemas: ¡Fuera la empresa de la universidad! ¡Otra universidad es posible!, la lucha sigue.

UEP-EI, 19/12/01