Horacio C. Reggini: La universidad en discusión

Horacio C. Reggini: La universidad en discusión

Comunicación leída el 07 de junio del 2004 en la sesión privada de la Academia Nacional de Educación; "Me ocuparé en esta oportunidad de algunos problemas que afectan actualmente a las universidades del mundo entero y que ponen en riesgo la misión de esas instituciones. Tengo conciencia de los profundos cambios acaecidos en la organización de la sociedad y los países, y de las transformaciones de la economía y la política, pero también creo que debe mantenerse el sentido trascendente de la actividad universitaria sin que la variabilidad de las condiciones externas menoscabe su esencia".

Verdaderas universidades son aquellas donde hay auténtica comunidad de diálogo, de palabra y de escucha entre los que enseñan y los que aprenden; se trata de espacios de convergencia para las generaciones y de formación de nuevos líderes. La universidad, ciudad del espíritu, más bien debe iluminar a la sociedad que adaptarse a ella "respondiendo a la demanda"; la universidad es el reino de las ideas, ámbito en el que se aprende a respetar lo distinto, incluso a combatir los prejuicios, aunque ello significara ir en contra de la opinión pública.(1,2,3).

Dos cuestiones, a mi entender, están afectando significativamente el perfil y el funcionamiento de las universidades: primero, la tendencia a la comercialización y globalización exagerada de la educación superior, que pasaría a ser considerada un "commodity", es decir, una mercancía más; y segundo, la tendencia a la disminución de la autonomía universitaria, que se refleja en la imposición de evaluaciones y acreditaciones externas.

La comercialización e internacionalización exagerada de la educación superior

Es frecuente hoy querer aplicar a las instituciones universitarias y a sus carreras, criterios similares a los que regulan la productividad y eficiencia de las empresas de bienes y servicios. Esta política de naturaleza empresarial avanza, al parecer, hacia la conquista del territorio universitario que, hasta no hace mucho, aspiraba a enaltecer valores académicos y culturales al margen de los puramente materiales y comerciales. Sin embargo es vital para la universidad auténtica librarse de la dictadura de las necesidades y del utilitarismo.

El peligro de la transformación de las universidades en meras instituciones pragmáticas, ha sido señalado en nuestro medio por el Lic. Carlos Hoevel, quien publicó en la revista Valores en la Sociedad Industrial, Nro. 51, julio de 2001, un extenso y documentado trabajo con el título "Ante la llegada de la business university" (4). Por la misma época, el actual rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Dr. Guillermo Jaim Etcheverry, sacó en la revista Encrucijada, junio de 2001, el artículo "La universidad en la era del dinero" (5), cuyos conceptos y advertencias utilizó en su discurso de asunción del rectorado de la UBA, el 7 de mayo de 2002 (6).

La discusión sobre este tema se agudiza cuando el Boletín del Sector Educación de la UNESCO, Educación HOY, Nro. 3, octubre de 2002, incluye una nota sobre la educación superior encabezada en castellano por las palabras Se vende enseñanza superior (7), precedida por un editorial favorable a su comercialización, firmado por John Daniel, Director General Adjunto de Educación de la UNESCO. El Boletín se refiere a la "comercialización creciente" de la educación superior como a un fenómeno de "macdonaldización", con sus características de ubicuidad, aceptación y uniformidad. A esa circunstancia -explica- concurren varios factores, entre ellos, la expansión de las sedes locales de algunas universidades hacia el exterior, la difusión de la llamada "educación a distancia", la movilidad creciente de los estudiantes en busca de equivalencias y continuidad de programas en países distintos y, muy especialmente, la inclusión por parte de la OMC (Organización Mundial del Comercio) de la enseñanza superior en un listado de servicios por privatizar.

El artículo Se vende enseñanza superior "cuyo título vendría a ser el anuncio o aviso de esas nuevas universidades- enumera de manera sumaria algunos beneficios y riesgos. Entre los primeros, marca el mejor aprovechamiento de los recursos tecnológicos basados en las computadoras y las telecomunicaciones, la disminución de los costos gracias a la masificación y la estandarización de cursos y contenidos, agregando -en un lenguaje ajeno a la costumbre académica universitaria- que los alumnos, dada la irrupción de los nuevos "servicios", podrán "consumir" variados "productos" en un inmenso "mercado" planetario. Parece predominar la consideración de las cosas y el menoscabo de las ideas.

Por otra parte, es bien sabido que diversos países de la Unión Europea están adoptando medidas conducentes a la reforma de la estructura y organización de sus universidades para construir el Espacio Europeo de Educación Superior que propicia, entre otras cosas, el reconocimiento del diploma denominado SET, Suplemento Europeo al Título. Ante el estupor de universitarios que no comulgan con las nuevas ideas y sostienen que la globalización que aplana y la especialización que reduce fragmentan la concepción del mundo y de la persona humana, se suceden reuniones orientadas a la unificación de carreras en Europa, como ser Lisboa 1997, París 1998, Praga 2001, UNESCO junio 2003, Berlín septiembre 2003; en octubre de 2003 se realizó también en la UNESCO el llamado Foro Global sobre Control de Calidad Internacional, Acreditación y Reconocimiento de Calificaciones de Educación Superior (8,9,10,11).

En relación con esta transformación del ámbito universitario, muchos opinamos que por encima del móvil utilitario y técnico de las profesiones debe primar el móvil social, desinteresado y altruista de la educación y la cultura. La esencia de la educación universitaria trasciende el corto plazo de la utilidad, en cuanto apunta hacia una formación abarcadora de todos los aspectos de la cultura humana, inclusive costumbres y tradiciones locales. Ese trascender no tiene cabida en las entidades regidas por uniformes reglas tecnoburocráticas que coartan el pensamiento y la reflexión, con la excusa de una presunta "excelencia" globalizadora.

Diversos autores oponen su voz a los nuevos vientos que amenazan con cambiarle la cara a la Universidad, arrasándola

Claudio Magris, renombrado ensayista italiano de la Universidad de Turín y actualmente profesor en la Universidad de Trieste, ha descrito en el Corriere della Sera, del 16 de marzo de 2004 (12), de manera sombría y pesimista los nuevos ritmos y ritos universitarios que se pretende instalar en toda Europa. Expresa que el economicismo imperante, que cree poder transformar de un golpe a la universidad en una empresa, es contraproducente. En una empresa, el aspecto económico es el fin de la empresa –que es ganar dinero-; en una universidad, en cambio, es un medio para otros fines. Dice que el viejo sistema adolece de numerosas fallas, pero que los nuevos modos y modernismos sin razón suficiente están echando a pique a la universidad. Critica también el empecinamiento actual de algunos círculos universitarios gubernamentales en copiar irreflexivamente prácticas norteamericanas sin considerar la diversidad de la cultura europea.

Winfried Böhm, Director del Instituto de Pedagogía de la Universidad de Würzburg, Alemania, alumno de Romano Guardini  y autor de numerosos libros sobre pedagogía, se ha pronunciado últimamente en disconformidad con los procesos de evaluación en marcha, llegando a decir "Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro de la evaluación"- (13).

Bill Readings, ya en su libro "The University in Ruins" (Harvard University Press, 1996) dice que la debilidad de la Universidad frente al mercado no se debe sólo a la fuerza adquirida por este último, sino a la debilidad de la cultura predominante en la sociedad que por desgracia se infiltra en la Universidad (14).

Hace un año, Derek Bok, presidente de Harvard University en el lapso 1971-1991, publicó el libro "Universities in the Marketplace: Commercialization of Higher Education" (Princeton University Press, 2003), donde afirma que, a la larga, las universidades regidas por reglas similares a las usuales en las empresas acabarán por arruinar sus valores académicos y dañarán su reputación ante el público. Bok advierte sobre el peligro de la subversión de las ciencias en las universidades y deplora la promoción de cursos de calidad inferior en función de las apetencias del mercado. Dice con énfasis que al no respetar los valores básicos, las universidades resquebrajan los ideales que les dieron nacimiento y razón de ser. Dichos valores son la argamasa que mantiene unido a un claustro de educación superior, fisurado ya por una multitud de disciplinas y centros de estudio y de investigación distintos (15,16).

La mengua de la autonomía universitaria y la imposición de evaluaciones y acreditaciones externas

No puedo dejar de señalar que el complejo tema de la evaluación y la acreditación -mancha de aceite potenciada a nivel global- vulnera la idea de la "autonomía universitaria" defendida en la Argentina en 1918 por la Reforma Universitaria. También afecta otro hito importante de la educación superior en el país -la Ley de Enseñanza Libre de 1958- que permitió la creación de las universidades privadas y el ejercicio plural del derecho a enseñar y aprender, establecido en la Constitución Nacional (17,18,19,20).

Es oportuno consignar a propósito que los ministerios de educación de algunos países suelen ser ejemplo de la injerencia desafortunada del Estado en cuestiones cruciales, toda vez que en mayor o menor medida imponen los contenidos y cánones curriculares, a los que deben adaptarse las instituciones de enseñanza, incluso en la educación superior Argentina desde 1996. Tal proceder, coarta el mejoramiento educativo que, como en otras actividades, es un proceso de prueba y error o un despliegue creciente de comprensión en un contexto evolutivo. En ambos casos el camino debería ser abierto y no estar limitado por pautas autoritarias. Cualquier traba al espíritu libre grava el conjunto y bloquea la posibilidad de explorar nuevos horizontes (21).

Si bien la sociedad humana se funda en la existencia de una estructura jurídico legal insoslayable, que es el Estado, sabemos no obstante, cuán peligrosa puede ser la intervención estatal indebida o exagerada en la vida de las personas y de las instituciones, y cuán ardua es la cuestión del establecimiento justo de los límites. Viene al caso evocar el juicio de dos próceres norteamericanos respecto del mayor o menor control sobre los gobernados. He leído que Hamilton "temía a la anarquía y pensaba, ante todo, en el orden"; Jefferson, en cambio, "temía a la tiranía y pensaba, ante todo, en la libertad". Ya en nuestro tiempo, el filósofo Karl Popper afirma que "el poder debe estar limitado para que haga el menor daño posible". Y Sebastián Soler, maestro argentino del derecho, dice que "un orden democrático se preocupa mucho más por limitar el poder que por limitar la libertad". En suma, pienso que si al Estado cabe sin duda una concepción trascendente de la educación superior en pos del progreso nacional, el bienestar general y la elevación cultural de todos los ciudadanos, esa actividad nunca debe ser totalitaria.

Es en el campo de la educación, donde se vuelve indispensable una actitud constructiva; el respeto por la libertad es nada menos que condición de posibilidad. Enseñar es confrontar, estar abierto al otro, elegir cada uno el camino sin sujeción a ningún mandato despótico. Tiene vigencia, en este sentido, la propuesta de Luigi Giussani en su "realismo educativo" (22,23) cuya visión del hombre como un ser de posibilidades se funda en la primordial libertad de ir realizándolas a través del cotejo y la elección personal.

Creo que sería deseable favorecer la diversidad y el desarrollo libre de alternativas en el territorio educativo. El punto de vista de corte planificador, de apariencia racional, es a mi entender restrictivo, fuente de estancamiento, inhibidor de nuevas vertientes y alienante respecto de la realidad social. Un buen ejemplo puede extraerse de la reflexión siguiente sobre un tema acuciante de la genética actual: si reducimos las diferencias genéticas, corremos el riesgo de que la población humana en su totalidad se convierta en un gigantesco clon, tedioso y privado de las variaciones necesarias para responder a los cambios exteriores. Si la persecución de la perfección se impone por la fuerza, obtendremos la receta segura para la extinción.

Ortega y Gasset cita esta reflexión de Humboldt: "Para que lo humano se enriquezca, se consolide y se perfeccione es necesario que exista una variedad de situaciones". Por su parte, George Steiner en su singular libro "ERRATA, El examen de una vida"(24), incluye un párrafo notable sobre la importancia de la vigencia de las numerosas y diversas lenguas del mundo, que bien podríamos trasladar a la existencia de múltiples carreras y programas de las distintas universidades. Dice así: "El episodio de la Torre de Babel fue todo lo contrario de una maldición. El don de lenguas es precisamente eso: un regalo y una bendición incalculables".

Espero que mis consideraciones sean útiles para el análisis del delicado equilibrio que plantean los nuevos vientos universitarios y los alcances de las evaluaciones y las acreditaciones. Quizá algunos de mis comentarios han distorsionado o exagerado los rasgos del diagnóstico actual, pero en tal caso, sólo he intentado mostrar más lúcidamente algunos hechos y tendencias. "Todo concepto -observa Ortega y Gasset en el "El hombre a la defensiva" (25)- es por su naturaleza una exageración y en este sentido, una falsificación. Al pensar, a menudo dislocamos lo real, lo extremamos y exorbitamos. Pero esta violencia nos permite inyectarle más luz y tornarlo más comprensible". Don Quijote, cuando veía gigantes en molinos de viento o en odres de vino, también caricaturizaba la realidad al impulso de un idealismo generoso, y es claro que sin esa exaltación no habría sido un caballero andante: se habría quedado en bachiller, mozo de mulas o cortesano.

Referencias y antecedentes

1-Misión actual de la Universidad, editorial del diario La Nación del 22 de diciembre de 2003 en ocasión de la visita al país del secretario de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano, monseñor Giuseppe Pittau, quien disertó en la Academia Nacional de Educación acerca de la misión de las universidades. Es indispensable que Universidad sea un espacio predilecto para el diálogo de las generaciones. Esta aspiración se halla implicada en una concepción educativa integral, tan preocupada de lo cognoscitivo como de la dimensión espiritual de las personas. Solamente por ese camino será viable el desarrollo de una cultura cuyas metas sean la paz, la afirmación de los derechos y de las posibilidades humanas para todos. En el Siglo XIII, las universidades fueron globales, hablaban una lengua común "el latín- y eran verdaderas comunidades de los que enseñan y de los que aprenden.

2-Consonancias, IPIS-UCA, Año 3, Nº 7, Marzo 2004.

P. 11. Sobre reflexiones de monseñor G. Pittau. Las diferencias nacionales y regionales gradualmente van desapareciendo al homogeneizarse los contenidos de estudio que responden así a las exigencias de la mundialización. De este modo, se arrasan las identidades culturales. El clima convivencial que promueve el diálogo se ha alterado y hoy mayoritariamente se asiste a una mera coexistencia de maestros y alumnos, distante de la perspectiva de un intercambio genuino. Con palabras de Julián Marías, es tarea esencial de la Universidad "entender, proyectar y alumbrar el futuro".

3-Declaraciones de monseñor Alfredo H. Zecca, en el diario InfoBae, martes, 4 de noviembre de 2003. La universidad y su misión. La palabra universitas, acuñada en la Edad Media, no designaba, como comúnmente se cree, la universalidad del saber sino el conjunto de los enseñan y los que aprenden en una determinada ciudad. La universidad ha de defender la libertad académica como el ámbito que nos permite sustraernos al poder de lo útil. La universidad ha de ser, ante todo, una comunidad de diálogo en la que libremente se cuestione, se interrogue, y se dispute acerca de la verdad y por el valor de la verdad en sí misma.

4-Carlos Hoevel, Ante la llegada de la business university, Revista Valores en la Sociedad Industrial, Nº 51, julio 2001. Una educación general de tipo humanístico constituye el corazón de una Universidad, el símbolo de su espíritu y su orientación. Diversas universidades están yendo rápidamente a nuevos modelos de enseñanza e investigación integrados cada vez más a la lógica del mercado. La educación es considerada "capital humano" o "capital intelectual" que es susceptible de maximización económica como cualquier otro tipo de capital y cae, por lo tanto, bajo las mismas leyes del resto de la economía.

5-Guillermo Jaim Etcheverry, La universidad en la era del dinero, Revista Encrucijada, junio de 2001.

6-Guillermo Jaim Etcheverry, Discurso pronunciado al asumir como Rector de la Universidad de Buenos Aires, 7 de mayo de 2002.

7-Educación HOY, Nº 3, oct.-dic. 2003, Boletín del Sector Educación de la UNESCO, Nota Se vende enseñanza superior, Editorial de John Daniel, Director General Adjunto de Educación de la UNESCO.

8-Comercio de servicios de educación superior. Camino a la globalización cultural. Departamento de Planeamiento, UCA, Joaquín R. Ledesma y equipo, octubre 2003. La educación superior está siendo arrastrada hacia el mundo del mercado. Los diseños educativos no son neutros y afectan la cultura de los pueblos.

9-Liberalización de servicios educativos en el marco del Acuerdo General de Comercio de Servicios (AGCS-GARS) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Informe interno del Min. de Educ., Cienc. y Técn. preparado por Gabriela Siufi, noviembre 2003. Las universidades saben que el debate académico y la investigación científica no conocen fronteras. Sin embargo, debido a la propuesta de la OMC, están frente a un desafío de otra naturaleza. Lo que está en cuestión no es la formación de redes de investigación, la movilidad docente y estudiantil a otras formas de intercambio científico y cultural que enriquecen el aprendizaje y la cultura de los países. Lo que está en discusión es el destino mismo del conocimiento como patrimonio social y de la educación como bien público. Subyacente a la iniciativa de la OMC, está en juego, por lo tanto, la concepción de Universidad.

10-Telma Luzzani, diario CLARÍN. Domingo, 2 de noviembre de 2003. El debate internacional que viene. La Argentina, frente al plan mundial para globalizar la enseñanza superior. La desregulación de la alta enseñanza es una prioridad de los países desarrollados.

11-Raquel San Martín, Revista de Occidente, marzo 2004, Nº 274, La calidad universitaria, una garantía que elimina fronteras. Como ha sido su tradición durante siglos, el desafío de las universidades es hoy no sólo sobrevivir a los cambios, sino atreverse a motorizarlos.

12-Claudio Magris, ensayista italiano de la Universidad de Turín y actualmente profesor de literatura germánica en la Universidad de Trieste, autor de Danubio (1986), Microcosmi (Premio Strega 1998), Premio Príncipe de Asturias 2004 en las áreas de Comunicación y Humanidades, senador del Parlamento Italiano (1994-1996) y miembro de diversas academias europeas. Nota Tra quote, crediti e inutili reuniioni l´ università muore di azoendalismo, en la Sección Cultura del Corriere della Sera, 16 de marzo de 2004, Roma.

13-Winfried Böhm, Director del Instituto de Pedagogía de la Universidad de Würzburg, Alemania, alumno de importantes pensadores europeos y autor de numerosos libros sobre temas de pedagogía. Conferencia de Winfried Böhm el 29 de marzo de 2004 en el Seminario Internacional de Políticas de Evaluación y Acreditación Universitaria, Un reto a la calidad, Universidad Católica de Córdoba, Comentarios sobre el seminario por Margarita Schweizer, Revista Noticias, Nº 230, 4 de mayo de 2004, www.uccor.edu.ar.

14-Bill Readings, The University in Ruins, Harvard University Press, Cambridge, Mass., 1996. La globalización está convirtiendo a la Universidad en una empresa como cualquier otra en el mundo del capitalismo transnacional. Readings hace referencia a una tremenda crisis espiritual en el corazón de la universidad contemporánea: "porque nadie se pregunta lo que significa", "nadie sabe lo que es". Critica la pretensión de introducir en las instituciones de educación "estadísticas e índices de satisfacción del consumidor".

15-Derek Bok, The Purely Pragmatic University, The cost of commercializing the academy, Harvard Magazine, mayo-junio 2003, Vol. 105, Nº 5. Es probable que las universidades descubran que los intentos de ganar dinero en el mundo del comercio y querer gozar de las recompensas del mercado, puedan terminar en un pacto con el diablo al comprometer sus valores académicos y arriesgar sus principios esenciales. En su afán por ganar dinero, las universidades pueden prestarse a realizar trabajos de investigación con resultados inclinados a las conveniencias de las empresas, que para obtener ese favor, pueden apoyarlas con pagos exagerados. Estas empresas pueden también llegar a disfrazar la verdad de los resultados con publicaciones en los que aparezcan los nombres de los profesores intervinientes de la universidad, creando un manto de seriedad para sus productos sumamente engañoso para el público.

16-Derek Bok, Universities in the Marketplace: Commercialization of Higher Education, Princeton University Press, 2003. Puntualiza el hecho afortunado de que algunas universidades, al par de cuidar bien de aquellos profesores afanados en tareas de investigación y docencia, mantengan a la vez altos niveles de enseñanza y el adecuado rigor en la selección de sus planteles. Esas universidades, en fin, apoyan el fervor de catedráticos convencidos de lo que hacen y cuya vocación se revela en la intensidad de sus actividades académicas. Al defender los valores académicos con tenacidad y coraje, aun a riesgo de no obtener recursos suficientes, una universidad se gana la admiración de sus alumnos y el respeto de los egresados, y además fortalece la lealtad de los profesores y su prestigio ante la sociedad. Concluye Derek Bok diciendo que una universidad puramente pragmática puede obtener cierta ventaja temporaria, pero que no será una institución próspera y exitosa en el largo plazo.

17-El Boletín del CIN (Consejo Interuniversitario Nacional), Año II, Nº 9-3, 2003, publica declaraciones del rector de la Universidad Nacional de Córdoba, Ing. Jorge González, y del rector de la Universidad Nacional del Litoral, Ing. Mario Barletta, asistentes a la Conferencia Internacional Superior de la UNESCO, realizada en París del 23 al 25 de junio de 2003. Consignan, alarmados, que la idea de la educación como "mera mercadería transable" desplazó en la oportunidad a la de "bien social" acordada en reuniones anteriores.

18-Ing. Roberto Echarte, presidente del CAI (Centro Argentino de Ingenieros), en su columna editorial de la revista La Ingeniería, Nº 1085, sep.-oct. 2003, manifiesta la inquietud del CAI y de la UAADI (Unión Argentina de Asociaciones de Ingenieros) ante la posibilidad "de que la enseñanza superior pase a ser considerada y tratada como una mercancía más, tirando por la borda la tradición universitaria Argentina".

19-Horacio C. Reggini, La educación superior en la encrucijada, diario La Nación, 28 de noviembre de 2003, Buenos Aires. Reproducido en Quaderns Digitals, Edición Nº 31, España, www.quadernsdigitals.net; la Revista de UMAI, Unión Mexicana de Asociaciones de Ingenieros, México, la Revista Construir, Red Castle Group, Edición N° 13, Costa Rica; Revista del Consejo Profesional de Ingenieros Industriales, Nº 70, 2004, Buenos Aires.

20-T. S. Eliot, Notes towards the Definition of Culture, Harcourt, Brace and Company, New York, 1949. Ps.61 y 62. "Los organizadores del mundo, serios y humanos, podrían ser, sin embargo -si creyéramos que sus métodos habrían de tener éxito- una amenaza tan grave para la cultura como aquellos que emplean métodos más violentos. Una cultura mundial que fuera simplemente una cultura uniforme no sería cultura. Tendríamos una humanidad deshumanizada. Sería una pesadilla". Esto no significa -prosigue Eliot- abandonar el ideal de una cultura del mundo. Pero "sólo podemos concebirlo como el término lógico de las relaciones entre las culturas".

21-Alberto Benegas Lynch y Carlota Jakish, El fin de las libertades, Fundación Friedrich A. Von Hayek - Ed. Lumière, Buenos Aires, 2003.

22-Horacio C. Reggini, El desafío de un realismo educativo, diario La Nación, 2004, Buenos Aires.

23-Luigi, Giussani, Educar es un riesgo, Edic. Encuentro, Madrid, 1991. El riesgo educativo, Edic. Ciudad Nueva, Buenos Aires, 2004.

24-George Steiner, Errata. El examen de una vida, Siruela, Barcelona. En p.118, sobre la prodigalidad y la importancia de la diversidad de las lenguas: "La riqueza de la experiencia, la creatividad del pensamiento y del sentimiento, la penetrante y delicada singularidad de la concepción hecha posible por la condición políglota son el principal medio de adaptación y la principal ventaja del espíritu humano. Todo diccionario, toda gramática, incluso las no escritas, encarnan el medio del descubrimiento evolutivo en el terreno del pensamiento, del derecho, de las narraciones que configuran el tiempo. Una lengua arroja sobre los ricos mares de la totalidad su propia red particular. Con esta red extrae para sí tesoros, abismos de comprensión, formas de vida que, de otro modo, no podrían hacerse realidad. (Hay cierta afinidad de privación, aunque en grado tristemente diferente, entre el monóglota y el mudo.) Sean cuales fueren sus desventajas con respecto a la facilidad de comunicación, a la "Internet" del provecho práctico, la prodigalidad de las lenguas después de Babel es un "trascendente darwiniano". Es motivo de júbilo. Yo lo sentí, con intensidad casi corporal, ya cuando era niño".

25-José Ortega y Gasset, El hombre a la defensiva, en Obras Completas, Madrid, 1943, I, p. 665.

Ing. Horacio C. Reggini. Miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la Academia Nacional de Educación y de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. Miembro correspondiente de la Academia de Ingeniería de la Provincia de Buenos Aires. Decano de la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica Argentina.

IESALC/UNESCO, 07/06/04