Germán Eduardo Arias: "En la perspectiva neoliberal la educación es pensada como un bien sometido a las reglas de la competenc

Germán Eduardo Arias: "En la perspectiva neoliberal la educación es pensada como un bien sometido a las reglas de la competencia"
Discurso pronunciado por el Sr. Rector de la Universidad Nacional de San Luis, Lic. Germán Eduardo Arias, dando la bienvenida a los asistentes al Congreso Latinoamericano de Educación Superior (San Luis - Argentina, 18/09/03)

Autoridades, colegas docentes e investigadores, estudiantes, señoras y señores:

Expreso mi mas cordial bienvenida a todos los hermanos universitarios los que, a pesar de las distancias y de los problemas económicos lamentablemente compartidos por gran parte del sistema de educación superior de Latinoamérica en general y de nuestro país en particular, nos acompañan dispuestos a debatir, a construir, a escuchar, a imaginar lo que deseamos para dicho sistema y que no obstante los casi mil años de vida institucional, muchos siguen siendo los mismos que compartían los muchachos de Bolonia, París, Salamanca u Oxford. Y que no decir de nuestros muchachos que en el año 1918 produjeron en la Universidad de Córdoba uno de los movimientos mas revolucionarios que se recuerde que todos Uds. conocen y en el cual más de uno de los presentes es especialista y que fue la Reforma Universitaria, que trascendió con sus ideales y su fuerza los límites de la Universidad y luego del país para estar presente 50 años después en el Mayo francés.

Quiero agradecerles por estar aquí.

Si bien habría que esperar concluir las deliberaciones para poder evaluar los resultados de este Congreso no creo impertinente adelantarme y transmitirles mi confianza plena en los mismos.

El empeño y la dedicación puesta de manifiesto por la Comisión Organizadora y por su Presidenta no merecen otro resultado.

Pensando justamente en quienes hoy nos visitan quiero distraerles su atención por unos breves instantes para ubicarlos en nuestra Provincia y en nuestra Ciudad.

El territorio de la actual provincia de San Luis fue recorrido por el hombre primitivo desde hace mas de ocho mil años.

Un número superior a 5000 pinturas y grabados rupestres que tienen mas de 6000 años de antigüedad realizadas por los habitantes precolombinos han legado a la provincia un patrimonio arqueológico vastísimo.

Los españoles que venían de Chile entraron en el actual territorio de San Luis desde mediados del siglo XVI, y en 1594 fundaron la ciudad de San Luis de Loyola, nueva Medina de Río Seco, a efectos de tener una expansión hacia el litoral atlántico y fortalecer una comunicación rápida con España.

Sin embargo la ciudad, que dependía de Mendoza en esa etapa, tardo mucho en consolidarse, y recién en el siglo XVIII logro un rápido desarrollo gracias al crecimiento de la actividad económica en torno a la ruta central que unía a Chile y Cuyo con Buenos Aires y el norte argentino.

Cuando se produce el movimiento de mayo de 1810 San Luis es la primera entre las luego provincias argentinas en apoyar este movimiento y respaldarlo con hombres y armas, pese a la indecisión de provincias vecinas. Los hombres de la Punta concurrieron por centenares a formar parte de los ejércitos de la patria, ya desde las invasiones inglesas. Más de dos centenares de puntanos confluyeron luego para integrar el regimiento que formaba San Martín en Retiro con el nombre de Granaderos a Caballo, luego cuando el Gran Capitán formara en Mendoza el Ejercito de los Andes, también fue extraordinaria la participación de San Luis, no solo con hombres sino con bagajes y elementos de todo tipo, para surtir al ejercito y sostenerlo en su Campaña de Chile. Fueron mas de 3000 soldados puntanos.

Luego desde 1820 San Luis fue baluarte del federalismo nacional; nació como provincia en ese explosivo año 20. Se firmó el Acuerdo de San Nicolás y la provincia fue fuerte puntal de la Confederación Argentina en el etapa posterior a Rosas.

En esos años se fundó la ciudad de Villa Mercedes, que fue el primer y más exitoso ejemplo de colonización criolla que viera nuestro país. Formada como colonia militar, se repartieron chacras y solares a los soldados que labraron su porvenir con el fusil al hombro y el arado.

No es mi intención agobiarlos con datos históricos pero si señalar que, a pesar de múltiples conflictos, a fines del S. XIX y comienzos del XX se establecieron por primera vez en San Luis adelantos muy significativos para el país en cuanto a derechos y garantías y a las reformas políticas: el voto secreto, el escrutinio inmediato al comicio y el tribunal electoral. Estas reformas fueron el antecedente mas inmediato de la ley Sáenz Peña de 1912.

También tuvo una fuerte participación a través de diferentes personalidades que impulsaron leyes como la del matrimonio civil en 1886.

También la provincia ha tenido una fuerte tradición en el plano educativo que la destaca con letras de molde en la historia de nuestro país; la ley educativa de 1872 dispuso que la educación fuera laica, obligatoria y gratuita, doce años antes que viera la luz la ley 1420, que, luego de un debate parlamentario histórico, estableciera los mismos principios para la educación nacional.

Desde que en 1856 se fundara la Sociedad de Beneficencia se sembró la provincia con escuelas femeninas de primeras letras, en 1872 se creó la Escuela Normal de Mujeres que es la segunda del país. En la educación masculina el impulso lo dio la creación del Colegio Nacional en 1869 y de la Escuela Normal de maestros en 1876 (desde 1939 dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo y a partir del 10 de mayo de 1973 de la Universidad Nacional de San Luis); estos establecimientos dieron numerosas promociones de maestros que se repartieron por los cuatro puntos cardinales de la Argentina, pero sobre todo en el sur y que eran territorios nacionales , todavía no provincias, donde alfabetizaron a varias generaciones de compatriotas. De ahí y no solo porque en un pequeño pueblito del interior provincial, el "Cuyano alborotador" D.F. Sarmiento estableció su primer escuelita cuando apenas tenía 15 años, es que podemos afirmar que San Luis fue "cuna de maestros".

La actividad educativa llego a su culminación en San Luis con la creación del Instituto Pedagogico, en el año 1939, dependiente de la primer Universidad regional argentina que fue la Universidad Nacional de Cuyo. En 1946 se convirtió en Facultad de Ciencias de la Educación. En sus aulas enseñaron educadores de fama internacional como uno de los precursores de la psicología en la Argentina el Dr. Plácido Alberto Horas, el matemático Julio Rey Pastor y el guatemalteco Juan José Arévalo, luego presidente de ese país hermano.

En cuanto a la actividad científica, importantísisma en nuestra casa, tiene su origen en San Luis en las investigaciones del sabio alemán Germán Ave Lallemant que llegara y se radicara en nuestra provincia en 1868; pronto descolló por sus investigaciones en el plano de la mineralogía y la geografia. Introdujo además el ideario socialista y marxista y fue en 1896 uno de los fundadores del Partido Socialista argentino.

San Luis, como decíamos, fue cuna de destacados investigadores, escritores y poetas. Quiero destacar entre ellos y a mero ejemplo, dos nombres con valores propios, Juan Crisóstomo Lafinur, patriota de fuste y poeta de las horas iniciales de Mayo, que sirvió en los ejércitos de Belgrano y tiene odas de singular fervor y patriotismo, a mas de expresar un original pensamiento que nos llevan a considerarlo como el "primer filósofo laico de nuestra patria." Y dejo para el final la mención de nuestro poeta máximo, el merlino Antonio Esteban Agüero, destacado prosista y poeta desde su primera juventud; sus poesís reflejan los bellos paisajes de la tierra natal y la relación directa del hombre con la naturaleza.

Dejemos San Luis, confiando en que Uds. personalmente lo conozcan y disfruten y pasemos al eje central de nuestro Congreso.

Quiero comenzar leyendo la declaración del I Encuentro Hispano Argentino de Rectores mantenido en la sede de la Universidad Nacional de la Plata, el 19 de junio de esta año. Al cuál tuve la suerte de ser invitado y al que asistieron prácticamente la totalidad de los Rectores de las UUNN y más de 50 rectores de instituciones privadas.

"Los Rectores de España y Argentina reunidos en la ciudad de La Plata, República Argentina, en oportunidad del I Encuentro Hispano argentino declaramos:

Que la educación en general y la educación superior en particular son instrumentos esenciales para afrontar los desafíos del mundo moderno y para formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más justa y abierta, basada en la solidaridad, el respeto a los derechos humanos y el uso compartido del conocimiento y la información.

La educación superior es indispensable para asegurar el desarrollo social, la producción y la innovación, el crecimiento económico, el fortalecimiento de la identidad cultural, el mantenimiento de la cohesión social, la lucha contra la pobreza y la promoción de la cultura de la paz. De hecho, estudios recientes demuestran que el 85 % de la investigación en Iberoamérica se realiza en universidades y nuestras instituciones reflejan un fuerte compromiso para la construcción de una nueva humanidad exenta de pobreza, hambre, intolerancia, analfabetismo y respetuosa del medio ambiente.

Estas cualidades deben ser satisfechas por el grado de pertinencia y responsabilidad social de las instituciones de educación superior, que deben ser evaluadas por el conjunto de la sociedad. Por ello, expresamos nuestras profundas diferencias con las políticas de la Organización Mundial del Comercio destinadas a favorecer la comercialización de la Educación Superior con las consecuencias de abandono, por parte del Estado, de las funciones específicas vinculadas a la orientación y dirección en áreas de responsabilidad social y las referidas a la calidad y especificidad de la educación".

Firmado en La Plata el 19 de junio de 2003.

El llamado de atención expresado en la Declaración ya fue motivo de un Acuerdo Plenario del Consejo Interuniversitario Nacional en el 2002.

En la perspectiva neoliberal la educación es pensada como un bien sometido a las reglas de la competencia, se trata en definitiva de transferir la educación de la esfera de la política a la del mercado, negando su condición de derecho social y transformándola en una posibilidad de consumo individual variable según el mérito y la capacidad de los consumidores.

Reafirmamos hoy en este Congreso Latinoamericano de Educación Superior nuestra vocación de defender la Educación como un bien social planteando el desafío de superar los factores que inciden en la exclusión educativa y de resituar la educación pública en un espacio estratégico de transformación social que tome en cuenta la democratización del conocimiento atendiendo a los intereses de todos los sectores sociales y no se constituya la educación meramente en un producto que responda a las necesidades de los sectores hegemónicos.

En este sentido los actores del sistema educativo debemos recrear un pensamiento crítico que nos ayude a reconstruir un nuevo paradigma que nos aporte elementos para superar el modelo de pensamiento único resultado cultural del proceso de globalización. Proceso que ha significado la caída de las fronteras económicas y tiene al intercambio de bienes y fijación de precios como elementos predominantes, como así también el cambio en las relaciones laborales, en las condiciones del empleo, en la remuneración, en la seguridad social, en la irrupción del desempleo como elemento estructural de las economías centrales y periféricas.

La lógica empresarial ha conquistado de manera acelerada un territorio que, hasta no hace mucho, estaba ligado a valores culturales y académicos y no a los puramente materiales y comerciales.

A todo ello se suma ahora como consecuencia de la globalización la llegada expansiva de todo tipo de universidades y programas, desde diferentes países y con todo tipo de ofertas, muchas de ellas de gran atractivo y respaldo tecnológico en docencia, especialmente de posgrado, pero también en diferentes tipos de prestaciones de servicios, incluyendo la extensión y la investigación.

Esta dinámica se incrementará a futuro transformando el escenario dentro del cual nos desenvolvemos e imponiendo crecientes tensiones en el cumplimiento de nuestra compleja misión.

Enfrentados a esta situación es bueno recordar lo que expresa el sociólogo español, Manuel Castells, cuando señala que "la Universidad es potencialmente la principal fuerza productiva en el nuevo modelo de desarrollo basado en la información y el conocimiento".

Depende del modo cómo nuestros países y gobiernos pero esencialmente nosotros mismos los que hacemos la Universidad asumamos esa condición de potencialidad que tenemos, para que el resultado sea uno u otro, es decir vigencia y nuevo desarrollo o desintegración de las universidades tal como las concebimos hoy. En síntesis: debemos estar concientes, y en alerta ante estas amenazas que se ciernen sobre las universidades, sobre el destino de la educación superior y la supervivencia de nuestra cultura.

Siguiendo a Coraggio, gran estudioso del tema, ex rector de la Universidad Nacional de Gral. Sarmiento, podemos afirmar que evitar la trampa de la subordinación de la política educativa a la política económica neoliberal no supone negar la relación entre educación y economía ni mucho menos desligar los proyectos de transformación de la educación superior de las condiciones actuales y potenciales de la economía del país.

La universidad pública tiene intereses particulares, propios de su misión y debe poder expresarlos como condición para generar alianzas con los sectores políticos, productivos y sociales dispuestos a converger en un interés general superador de la actual situación y sus tendencias.

En medio de la situación descripta cabe entonces preguntarse ¿Cuáles son las nuevas condiciones que la universidad debe crear a su interior para incidir en la transformación de la realidad y para que realice aportaciones científicas, tecnológicas, humanistas y culturales al desarrollo nacional? ¿De qué manera puede la universidad influir más directamente en la evolución social? Condiciones éstas que deben garantizar la razón de ser de la universidad, su naturaleza, su "ethos académico" de crear conocimiento y formar profesionales críticos, capaces de construir una sociedad más justa, equitativa y ética.

Las nuevas condiciones y desafíos se inscriben en los parámetros de pertinencia calidad y equidad.

La pertinencia de la enseñanza superior se considera primordialmente en función de su cometido y su lugar en la sociedad, de sus funciones con respecto a la enseñanza, la investigación y los servicios relacionados con ésta, los nexos con el mundo del trabajo, con el Estado y la financiación pública y sus interacciones con otros niveles y formas de educación.

La calidad de la educación es uno de los temas que han estado en el centro del debate en las últimas décadas ligado a la necesidad de aumentar la calidad educativa que se ofrece, atender la expansión educativa de los últimos años y a la necesidad de incluir a todos los sectores de la población en niveles cada vez más altos de escolarización.

No obstante no se puede desconocer que se trata de un término multidimensional, abstracto y conflictivo por las connotaciones ideológicas, políticas y sociales que lo atraviesan y definen un posicionamiento respecto a lo educativo. La posibilidad de desentrañar y develar esas concepciones permitirá definir qué se entiende por calidad, de quién es la calidad y al servicio de qué concepción de cultura, sociedad y educación está. En consecuencia no podríamos pensar en la educación como práctica de transformación social sin pensar y debatir acerca del modelo educativo que se sostiene.

Este concepto como decíamos antes, es multidimensional porque tiene múltiples facetas y comprende en el caso de la universidad todo aquello que converge en las tareas inherentes a la función académica como lo es la docencia, investigación, extensión y también aquellas tareas inherentes a la administración, dirección, coordinación, gestión, etc.

La docencia y la investigación en la sociedad del conocimiento deben estar preparada para adecuar su oferta de enseñanza a las necesidades cambiantes del medio, del desarrollo tecnológico, y a las profundas transformaciones que experimentan los contenidos de todas las disciplinas, lo que implica un cambio en los perfiles curriculares, acentuando los nexos entre la teoría y la práctica. Evolucionamos así hacia una atenuación de la organización disciplinar del conocimiento y hacia una mayor importancia de la transdisciplinariedad que consiste en privilegiar el problema a resolver como principio organizador del conocimiento, superando la enseñanza de saberes aislados. El concepto de ciencia interdisciplinar dinámica que maneja el mundo, y que es una tendencia fuerte para el futuro, aconseja revisar los enfoques curriculares. Es necesario recurrir a diseños que privilegien una aproximación interrelacionada de los diferentes saberes y disciplinas. De manera que los estudiantes observen que las ciencias presentan un tejido coherente, sistemático y estructural, y no las divisiones incomunicadas entre sí que recibimos como herencia del positivismo.

Para garantizar la calidad las instituciones de educación superior deberemos efectuar un esfuerzo sostenido con el fin de encarar las transformaciones que en el interior de cada institución sean necesarias. En este sentido la estrategia de articulación cumple un objetivo fundamental para mejorar la calidad, el desarrollo de proyectos conjuntos entre las universidades como los que están en marcha, producto de acuerdos y convenios, debe posibilitar la circulación de los estudiantes a través de circuitos curriculares que permitan la obtención de certificaciones y/o la continuación de estudios de grado / posgrado en cualquiera de las instituciones que participen en el convenio como así también la conformación de programas de investigación, transferencia y extensión; en síntesis, todas aquellas modalidades de articulación que tiendan a optimizar el uso de los recursos en sus más diversos aspectos, atender al mayor número de estudiantes de grado y de posgrado garantizando la calidad y el mejor cumplimiento de las funciones de las universidades en particular y de las instituciones de educación superior en general.

Adoptar la articulación como principio y como práctica supone construir procesos entre las instituciones basados en niveles homogéneos de calidad comprobada. Crear condiciones relativas al acceso, permanencia, egreso y reingreso al perfil del alumno, del egresado y de los docentes.

La equidad, en este caso hablamos de equidad vinculada a la responsabilidad social.

Durante más de un siglo el conjunto de los sectores sociales modernos apostaron a la educación pública y entendieron que las inversiones realizadas en ese rubro proporcionarían réditos cuya medida no podía reducirse a la vara del mercado económico. El neoliberalismo ha roto con aquel conjunto de tradiciones, usando algunos de sus enunciados para adquirir legitimidad como por ejemplo el término equidad utilizado en los documentos del Banco Mundial. Sus reformas avanzan cobijadas en promesas tales como mejorar la inversión educativa y hacer más eficiente el gasto con el fin de lograr una equidad en la provisión de educación a toda la población. En la Argentina por ejemplo, no se han cumplido las metas dispuestas en la Ley Federal de Educación. Los gobiernos neoliberales endeudan a sus sociedades para reducir el servicio educacional que le prestan.

La inequidad preexistente en la educación latinoamericana se ha acentuado de manera profunda en los últimos años. A nivel mundial, América Latina exhibe la distribución de ingresos más inequitativa y gran parte de esta desigualdad refleja el hecho de que la región no ha invertido lo suficiente en educación de buena calidad para sus niños.

En la reunión que hace unas horas mantuvimos con el Ministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, nos decía que los tres temas prioritarios en la educación superior argentina actual tienen que ver, con la Calidad, la Pertinencia y la Retención. El análisis de las causas que llevan a que la mitad de los alumnos que se inscriben en primer año abandonen al poco tiempo es fundamental. Conocemos muchas investigaciones realizadas al respecto pero pocas soluciones. En nuestra casa hemos comenzado como decíamos con un modesto programa de articulación con el nivel medio financiado en parte por el Ministerio de Educación.

Hay un importante sector que a pesar de sus deseos y sus esfuerzos no pueden ni siquiera iniciar sus estudios universitarios. A ellos también debemos dedicarnos.

Los invito a no reducir la disonancia cognitiva intentando "echar culpas" a las otras partes del sistema lo cual hace que esto se transforme en un "juego del gran bonete" o de "la buena pipa". La Universidad debe cumplir un rol protagónico para que este círculo se rompa.

Finalmente no puede descuidarse, si hablamos de calidad, lo relacionado a la situación salarial del personal universitario, sueldos congelados desde hace años, a pesar de la salida de la convertibilidad y del aumento del costo de vida.

Señoras y señores congresales, hermanos universitarios bienvenidos a nuestra humilde pero cálida casa y a San Luis, "pago tranquilo y de buenos amigos."

CONEDSUP, 18/09/03