Entrevista con Edgar Morin

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Entrevista con Edgar Morin


©G.Gastaud/Sipa Press

«Para que la educación pueda reformar el espíritu, debemos reformar la educación». Para Edgar Morin, hay que crear une resistencia que enfrente a la ola neoliberal, sobre todo en el ámbito del conocimiento...

¿Còmo pensar una reforma, a la vez plural y multidimensional ?

Las condiciones actuales - económicas, políticas, sociales - crean una miseria cualitativa, donde la abundancia es sobre todo material. Generan una miseria psíquica, un sub-desarrollo psíquico... En mi opinión una reforma de la vida debe hacerse al mismo tiempo que una de la educación, que una reforma moral... Hay varias reformas que deben converger para mejorar las condiciones de vida. Pero es evidente que la reforma de la educación por el pensamiento facilita el tomar conciencia de la Humanidad - en ésta época de la solidaridad planetaria - de la necesidad de llegar a salvar la Humanidad creando las instituciones para un mundo nuevo.

No creo que el pensamiento alcance, pero va a ser un factor de peso, determinante en una reforma multidimensional.

¿Quienes son hoy protagonistas de la resistencia ?

Los nuevos actores son mútiples, y no podemos decir que una clase social sea privilegiada, ya que privilegiados son los que toman conciencia. Observe a los altermundialistas, encontrará muchos orígenes ideológicos diferentes, ex-comunistas, ex-troskistas, ex-revolucionarios... Dicho de otro modo, volvemos a la vieja idea de las personas de buena voluntad que se hallan en las diversas capas de la sociedad. Por supuesto, es en los jóvenes, en los adolescentes que esta conciencia es siempre más intensa, porque todavía no se hallan domesticados por la sociedad. Pienso también que pueda haber una toma de conciencia más aguda en las mujeres, porque todavía padecen una alienación y son por naturaleza opuestas a la visión machista, agresiva, que registramos del lado masculino. Vea por ejemplo la emacipación de las mujeres, una idea nace primero en Europa occidental y llega hoy a todas partes, con dificultad. Hay fermentos que se brotan en la civilización europea y otros que lo hacen en otras civilizaciones, y hay que realizar una síntesis de civilizaciones...

-Si tomamos por caso el desafío de la educación... ¿Como resistir en un mundo mercantilista, impregnado en la idea de la globalización mercantil ?

Es precisamente una reacción inevitable, una reacción desgraciadamente muy lenta, y se hace contra la idea de que la educación, la universidad, deban soportar normas y reglas impuestas por las mercancías. La reacción contra el pensamiento neoliberal ya comenzó. Nos damos cuenta hoy que existen toda una serie de cosas que no pueden depender de la lógica mercantil, que deben relevar de una intervención de los Estados y hasta de una confederación de Estados, como ocurre en Europa. Vivimos una época en que la crítica contra la lógica que llamamos neoliberal, puramente mercantil, es combatida. Empero y desafortunadamente, las ideas positivas que deben responder no han sido suficientemente desarrolladas...

-Hemos sido invadidos por palabras llave, como «competitividad», «performance», «excelencia»... ¿La palabra excelencia nos es impuesta como mágica sin contraposición ?

Pero, por favor, si en el plano de la educación el problema no es la rentabilidad... Sabemos muy bien que si hablamos de competición no lo hacemos en el sentido estrictamente económico, y en cuanto al término «excelencia» puede haber diversidad, ya que surge o fue tomado de un vocabulario padagógico, solo que hoy, mire usted, ha tomado un sentido sobre todo jerarquizante... Por supuesto, estas son cosas que igualmente contribuyen a suscitar una reacción, una contestación y una respuesta en la reforma de la enseñanza... Para mi esto va a comenzar primero en otras partes, y creo mucho en los países de América Latina, pero será tardía en Francia... La contestación global está orientada hoy contra toda la ideología neoliberal, puramente mercantilista y puramente capitalista...

-Debemos ir hacia el ensayo de experiencias concretas...

Sí. Debemos elaborar pequeñas experiencias. Vea usted el caso de la ciudad de Veracruz en Méjico, en donde viene de lanzarse una en la Universidad de Hermosilla, y en la cual la idea de complejidad se abre camino...

-¿Porqué la complejidad resulta fundamental?

Lo es por un problema epistemológico, un problema que cambia el modo de pensar ... Al pensamiento fijo, que consiste en hacer conocer separando los elementos de base y reduciendo los problemas, la complejidad le responde en tanto que método que tiende a enlazar las cosas entre ellas. Es entonces un método que enseña la epistemología. Debe acordar todos los elementos del conocimiento con su contexto y con el sistema del cual hacen parte. En el fondo, sugiere un modo de conocimiento, que pude desarrollar en mis trabajos, como la «dialógica», el principio de «recursividad» y la noción hologramática... Es entonces una constatación : se trata en primer lugar de un problema epistemológico, y en segundo lugar de un problema fenomenológico...

-¿Por qué llamarla entonces «reforma» y no «revolución?»

¿Por qué ? Porque el término revolución ha sido muy fluctuante, demasiado empleado en un sentido exagerado, enteramente pervertido... Pienso que la palabra reforma puede ser más modesta, pero posee además un sentido importante. Mire el sentido histórico de la Reforma en el aporte al catolicismo de Luter y Calvino... Fue bastante radical ¿verdad ? Esto no cambia el fondo, creo que hay que saber emplear la cultura humanista, bien utilizar la cultura científica, y creo así en el término reforma, pero el verdadero problema desde un punto de vista histórico es que hay algo más importante todavía que la palabra revolución : hay que ir hacia una metamorfosis... Es lo que ocurrió hace más de 1000 años en cinco partes del mundo. De como algunas sociedades se juntaron, de cazadores, de colectores, sin Estado, sin agricultura, ni religión instituída ni economía, tanto en el Medio Oriente como en India, en China, en Méjico o en Perú, para crear una gran civilización... Ahí tiene un ejemplo de metamorfósis social. Hoy, en la era planetaria precisamos de una gran metamorfosis de la cual no podemos aun ver el rostro, pero hay ya fuerzas convergentes que deben concurrir a ella, lo contrario sería catastrófico. ¿Por qué ? Porque cuando un sistema no puede más subvenir a sus propios problemas, como es el caso hoy de nuestro sistema Tierra, donde no se puede tratar del problema del hambre y del problema de la alimentación, del problema de la economía y de la regulación de la economía, del problerma de la muerte nuclear y la ecológica... O bien esos sistemas acaban por ser destruídos o bien resultan capaces de producir su metamorfosis...

-Introducir la idea de metamorfosis es interesante sobre todo hoy, con el surgimiento inexorable del fanatismo religioso...

Me agrada citar la anécdota de Laplace, cuando le respondía a Napoleón, que venía de preguntarle : «Monsieur, qué lugar le atribuye usted a Dios en su visión del mundo?»... Y Laplace : «Sir, yo no tengo necesidad de esa hipótesis». En mi libro El Hombre y la Muerte hablo de las religiones como un problema fundamental de la Humanidad. En la pre-historia las religiones salieron a buscar el modo de sobrepasar a la muerte. Pienso que hay que estudiar las religiones como una necesidad del ser humano, como lo veía Marx, y es una necesidad. Hay que entenderlas a partir de su humanidad y pienso que se puede tal vez también a partir de lo que escribí en mi libro sobre las ideas. Que los dioses que son secretados por una comunidad toman una fuerza y existencia que nos domina, al igual que las ideas. Hay que mostrar como a un momento dado, hay comunidades que adoptan dioses terribles y requieren sacrificios humanos... Debemos estudiar el poder mitológico de la humanidad.

-¿La importancia de un enfoque a partir de la complejidad en el mundo de la educación es más que nunca de actualidad ?

Toda mi obra ha sido orientada en la idea de enseñar a afrontar los desafíos de la complejidad... Ha sido realizada en vías de elaborar instrumentos del pensamiento para afrontarla, que propongan luego otras formas, modos de educación... Pienso que el problema de la complejidad es un problema vital para cada persona, y que desde todo punto de vista la educación debe ocupar un lugar central. Para que la educación pueda reformar el espíritu, hay que reformar a la educación.

ORUS, la revista N°0, Marzo 2005