Tamara Djermanovich: Las humanidades permanecerán

Tamara Djermanovich: Las humanidades permanecerán
Tamara Djermanovich, profesora en la facultad de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra

En el momento en que el debate sobre la educación primaria y secundaria en España pone en evidencia que su fracaso podría empezar a superarse con una mayor presencia de las materias del campo humanístico, una (sub)comisión de Madrid propone eliminar la licenciatura en Humanidades del cuadro universitario español, con los argumentos, ambos falsos, de que es "demasiado generalista" y "poco adaptada al mercado laboral". No obstante, sabemos que una noticia, aunque no sea cierta, una vez soltada al éter, por lo menos, alarma. Asimismo, los argumentos citados, aunque no tengan fundamentos ni verosimilitud y más bien parecen una calumnia, siempre impactan e incluso crean opinión, y más en una sociedad donde no se sabe muy bien "qué es esto de las humanidades".

No se trata de que "el gitano siempre elogia a su caballo", como versa un dicho balcánico, pero creo que es el momento de que los profesores de humanidades alcemos la voz en defensa de unos valores que tanto escasean en nuestros tiempos y por los que apuestan unos estudios como los nuestros. La formación de nuestros estudiantes, encaminada a través de cuatro itinerarios, literatura, filosofía, historia e historia del arte, representa una base sólida, y aparte de proporcionarles un bagaje cultural envidiable se adapta perfectamente al mercado laboral actual, donde se valoran la polivalencia, la multidisciplinariedad y la capacidad de adaptación. Es decir, los estudios de humanidades no crean "especialistas en..." pero, como su propio nombre indica, sí jóvenes que a través de una mirada profunda a diversas aéreas del conocimiento humano están preparados para trabajar en la enseñanza, la gestión cultural, el mundo editorial, medios de comunicación, etcétera. Y además, aprenden a pensar.

Es evidente que en nuestra sociedad actual tener opinión crítica no siempre está bien visto, porque esto crea individuos que pueden cuestionar el "compro, luego existo", como versaba un mensaje publicitario hace cierto tiempo. Es inevitable preguntarse ¿por qué en España se busca destruir precisamente algo que funciona bien, y además con gran eficacia social? Prestigiosas universidades europeas, como la de Oxford del Reino Unido, la Universidad Erasmus de Rotterdam o la Universidad de Freiburg de Alemania, incluyen los estudios de Humanidades entre sus carreras más relevantes. No creo que la envidia y la malevolencia que siempre existen en cualquier colectivo ante lo que destaca positivamente, aunque sea en el nivel de una subcomisión sin el poder ejecutivo, llegue a articularse en la propuesta de eliminar estos estudios. Además, la paradoja es que las humanidades son precisamente el tipo de estudios por los que apuesta el horizonte de Boloña, que propone un marco universitario unificado a nivel europeo. Asimismo, la universidad española, si se suprimiera el título de humanidades, no sólo tendría profundamente cuestionada su autonomía, sino que en lugar de avanzar hacia la integración dentro del Espacio Europeo de la Educación Superior (EEES) daría un importante paso atrás.

La Vanguardia, 02/05/05