Analía Roffo: Banqueros y universitarios

Analía Roffo: Banqueros y universitarios

En "Banqueros y mercaderes de la Edad Media", el historiador Jacques Le Goff explica por qué nacen juntos los bancos y las universidades. Los que primero se atrevieron a armar un circuito financiero iban de burgo en burgo vendiendo también cuadernillos manuscritos con contenidos de todo tipo. Estaban creando necesidades nuevas y fundando un mercado de calidad. Los burgueses deseaban libros y también educación.

Ese vínculo entre banqueros y universidades reapareció la semana pasada en Sevilla, en donde el grupo financiero más importante de España y el segundo de la Unión Europea, el Santander, organizó el Primer Encuentro de Rectores de Iberoamérica, con la presencia de 406 rectores de la región. El encuentro celebró los cinco años de Universia, una red de diez portales que aglutina a 843 universidades de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Portugal, Puerto Rico y Venezuela, y en la que el Santander ha invertido hasta ahora 70 millones de euros.

Durante el encuentro de dos días se debatió el modelo de universidad más adecuado para crear un espacio común iberoamericano de educación superior.

Las polémicas posteriores a las ponencias revelaron hasta qué punto la globalización divide aguas. Los dueños de casa se abroquelaron detrás de homogeneizar los estudios superiores para permitir la libre circulación de docentes y alumnos. Algunos latinoamericanos mostraron sus temores: ser arrasados en sus diferencias, alimentar una fuga de cerebros que tenga a España como fuerza centrípeta.

El documento final de Sevilla no disuelve estos contrastes que tienen que ver con el lugar del mundo desde el que se mira y el presupuesto educativo que se administra. Pero es una apuesta fortísima por la integración de Iberoamérica y toma un compromiso esencial: la educación superior es un bien público y masivo.

Los organizadores del Encuentro prometen que el Documento de Sevilla será base de la próxima Cumbre Iberoamericana de Salamanca, en octubre. Será obligación de los gobiernos latinoamericanos aliviar la incertidumbre de sus rectores. Y la de éstos, construir consensos que beneficien a sus sociedades. No es tarea de los bancos generar políticas educativas. Alientan debates de este espesor. Ya es bastante.

Clarín, 27/05/05

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