Manuel Gil Antón: Ofertas de verano: ¿la gran barata?

México
Manuel Gil Antón: Ofertas de verano: ¿la gran barata?
En Memoria de Guillermina Waldegg

Es una oferta, una promoción. Lleve, lleve. A la oportunidad la pintan calva. ¿Cuántas veces, en el Metro, el Micro o caminando por San Juan de Letrán (así se llama en mi memoria el Eje Central por el rumbo del Centro) hemos oído estas invitaciones a la compra de artículos? Muchas. De manera más sofisticada, en ciertos supermercados aparece, por ejemplo, el precio de un cereal: $29.50 y junto el costo del mismo producto en otra tienda: $ 33.00. Usted ahorra $3.50 con nosotros. Y hay, por supuesto, las Grandes Baratas por el cambio de estación. Todo al 50%. Estrategias para vender o ratificar que siempre ahí se obtienen los precios más bajos. Mercadotecnia es el nombre a la usanza de los métodos que nunca he tenido la paciencia de corroborar.

En el periódico, me encontré un anuncio bastante grande, a colores, de una universidad desconocida para este escribidor: Universidad de la República Mexicana (UNIREM) con el lema: Líderes en Calidad Académica. Sigo citando al promocional: Instalaciones de Primer Mundo. Tecnología de Punta. Examen de admisión, inglés, inscripción y curso propedéutico SIN COSTO.

Hasta ahí, lo clásico en este tipo de ofertas. Pero a continuación, en amarillo sobre el fondo azul, aparece en tipografía mayor: UNA GRAN UNIVERSIDAD NO SE DISTINGUE POR SUS ALTAS CUOTAS.

La cosa prosigue: aparece un cuadro comparativo en que se informa que la UNIREM cobra, por estudiar el Bachillerato, un total por año de $25,185.00. E indica que en la UNIVERSIDAD T el costo es de $41,400.00 y en la UNIVERSIDAD V de $42,160.00. Abajo del recuadro se dice al lector: Ahorro anual sobre la UNIVERSIDAD T, $16,215.00 y al concluir el bachillerato: $48,645.00. Con respecto a la UNIVERSIDAD V, el ahorro anual es de $16,975.00 y por los tres años casi llega a $51,000.00.

Lo mismo hace con sus colegiaturas en licenciatura: 40 mil de la UNIREM contra 50 y 58 mil en las universidades T y V, respectivamente, y distingue a las ingenierías, en las que sólo cuesta al año 41 mil pesos, mientras su competencia cobra 52 y 58 mil en el mismo orden.

Advierte, al final, que las Universidades T y V incrementan sus cuotas, en promedio anual, un 6%. Cuidado.

Para evitar que se impute al autor de esta columna exceso de imaginación con aviesos fines de desacreditar a tal institución, le paso un dato: llame al teléfono 5037 0100.

¿Será que la Universidad T es la UNITEC y la V la del Valle de México? No lo sé, pero la elección de las letras no creo que sea inocente. ¿Wall Mart versus la Comer?

Lo que llama la atención es la estrategia comercial que subyace: como en el super, o en la banqueta, te ofrezco ventajas en los precios, ahorros, ofertas y no te cobro lo que otras sí. Competir sin tapujos con las demás universidades (sic) vía costos es, al menos, interesante. Decir que hay un mercado para los servicios educativos en el país sería descubrir el agua tibia. Lo sé y no lo pretendo. Pero dar cuenta del avance en las estrategias de mercado, similares a las del papel de baño, una chamarra o los cereales, o en el comercio informal, sí merece la pena destacarlo.

En el anuncio no indica si sus programas son reconocidos por la SEP, pero como la SEP también anduvo (o anda) de barata en la entrega de Reconocimientos del Valor Oficial de los Estudios (REVOE) no lo dudo. (Llamé por teléfono y me lo confirmaron. Además, carreras de bajo costo en infraestructura, profesores maravillosos y reconocimiento de la FIMPES) Tampoco sabemos qué significa instalaciones de primer mundo: el conmutador sí es moderno: muchas opciones ofrece la grabación.

Lo que uno se pregunta, ante la falta de regulación académica de este fenómeno, es si lo único que nos queda es pedir a la Secretaría de Comercio —¿aún existe?— que nos echara una mano para verificar los precios y la verdad en sus afirmaciones. ¿Tecnología de punta? Vamos, aunque sea tan sólo un pequeño favor para los que no nos basta la mano invisible —a colores— del mercado.

¿No hay algo de fondo a revisar ante este proceder? Creo que sí.

La Crónica de Hoy, 22/08/05