Eulàlia Solé: Modelo social europeo

Eulàlia Solé: Modelo social europeo

Cuando un sistema, después de haber costado sumo esfuerzo instituirlo, es elogiado por tantos y pervive a lo largo del tiempo es porque muestra de forma fehaciente su bondad. Tal es el caso del modelo social europeo, que permite, por un lado, la libre elección de servicios por parte de las clases acomodadas y, por otro, la atención de las necesidades básicas de las clases medias y bajas.

Gracias a un sistema fiscal con impuestos progresivos, la sanidad ofrece una cobertura universal, lo cual significa que todo el mundo tiene derecho a la asistencia médica pública en igualdad de condiciones. En Europa, y más concretamente aquí, a Morris Berman, profesor de la Universidad John Hopkins (Maryland), no le habría ocurrido lo que en EE. UU., donde tuvo que soportar una colonoscopia sin anestesia por no poder pagar-la. Así lo cuenta en un reciente artículo publicado en estas mismas páginas. Por lo demás, en nuestros centros de asistencia primaria (CAP) se dan horas de visita para los dos o tres días siguientes como máximo, y el médico de familia dedica al paciente el tiempo necesario. Y aún cabe añadir que, si bien a menudo las personas que pueden y lo desean se costean una mutua privada, suele ocurrir que cuando se trata de una afección grave acuden a los hospitales públicos, algunos de los cuales se cuentan entre los mejores del mundo.

Por lo que a la enseñanza pública concierne, no sólo las capas sociales modestas acuden a sus escuelas de primaria e institutos de secundaria, sino que son muchos los profesionales, sean médicos, abogados, etcétera, que eligen estos centros para sus hijos, en busca de una enseñanza progresista y de mentalidad abierta. En cuanto a las universidades, los avances técnicos y científicos de alcance internacional suelen surgir de las públicas en mayor medida que de las privadas. La enseñanza pública superior cuenta con un profesorado bien preparado y con excelentes bibliotecas, abiertas incluso en días festivos, lo cual permite compensar con la máxima eficiencia el déficit de inversiones en I+ D, una asignatura pendiente que el Gobierno se muestra dispuesto a aprobar.

Por último, en un tema tan delicado como el de las pensiones, adscrito a la supervivencia digna en las horas de la vejez, nadie en el modelo social europeo se queda en la indigencia, como ocurre en otras latitudes. Se reclama un sistema más equitativo para las viudas, y se tiende, aunque con excesiva lentitud, a solucionar su agravio comparativo. No obstante, las necesidades esenciales se encuentran satisfechas para la inmensa mayoría de la población, de forma que, ni aquí ni en el resto de Europa, se dan los guetos que mancillan EE. UU., la vanguardia del liberalismo. Y aún cabe añadir que los que han suscrito un plan de pensiones privado tienen la suerte adicional de que, si viven muchos años, en cuanto se hayan comido su rendimiento siempre contarán con la pensión pública, la cual verán incrementada año tras año a tenor del IPC, algo que no les otorgaba el seguro privado.

En pocas palabras, el modelo social europeo es humano, pues tiende a proporcionar a todos los ciudadanos un bienestar básico.

La Vanguardia, 26/08/05