Juana Camargo: Se venden diplomas

Panamá
Juana Camargo: Se venden diplomas

La información respecto a diplomas falsos parece mostrar un mercado selectivo de compra y venta de diplomas. En este mercado los precios se fijan por la mano invisible de individuos insertados en posiciones claves, de jerarquía y poder en las instituciones educativas, en ámbitos público o privado, quienes, además, laboran como docentes y supervisores.

¿Qué hace que haya personas interesadas en adquirir fraudulentamente un documento que certifica sus conocimientos y habilidades para el desempeño de un oficio? ¿Cómo se instauró un mercado de esta naturaleza?

Parece que esto es factible en el país purulento, donde el juega vivo se interna en cada expresión de la identidad, y la honestidad es un bien de extrema escasez. El país purulento del editorial 89 de Buscando Camino me pareció fuerte, pues nos lleva a pensar que donde toquemos esa extensa piel de la ESE acostada que llamamos Panamá sale pus. En la institucionalidad, en los grupos organizados y en personas imbuidas de nuestra cultura del más vivo.

El desarrollo de la privatización absoluta de todos los bienes y espacios públicos con la deformación (no transformación) del Estado en el entorno neoliberal, es el sustento de estas lacras sociales. Las instituciones se manejan de tal forma que quedan presas de sistemas informales de corrupción que se legitiman en el sistema normativo. El cual tiene en los sistemas y estructuras electorales, legislativas y judiciales su principal asidero. Todos los órganos del Estado están en disposición a satisfacer las necesidades de los personajes que dirigen la corrupción. Les cambian las leyes a su capricho, justamente para que repartan espacios políticos, emplanillen y diplomen a los allegados.

En el país purulento, el sistema estructurado hace que los juega vivo piensen que los diplomas falsos pueden abrirles las claves del triunfo. ¿Por qué sucede esto? Son tan inservibles y devaluados los diplomas para las empresa y las universidades que cualquiera sin haber estudiado puede exhibirlos. ¿Tendrá esto relación con la proliferación de universidades y centros educativos privados de dudosa calidad científica? También puede ser que la mediocridad institucional de los diplomados o de la profesionalidad no exige conocimientos, pues tampoco se debate sobre nada distinto al calor, el tiempo o el vestido de moda. Ejemplos al canto: véase el alto nivel de debate que exhibe el Diálogo por el Seguro Social. En esas condiciones la meritocracia no requiere diplomas legítimos.

En el caso del Ministerio de Educación, la reducción del Estado provocada por el neoliberalismo, que incluye la desidia y corrupción en que estuvo envuelta la administración de Doris Rosas de Mata, no hace otra cosa que corroborar que es posible la venta y compra de diplomas en escuelas y colegios de dudosa reputación. Hoy el MEDUC tiene como precedentes funestos las denuncias de dirigentes magisteriales sobre la venta de traslados y nombramientos de docentes, amen de los actos de acoso a maestras por parte de algunos comisionados de las juntas de personal, irregularidades que tienen en el sistema de ternas su principal asidero, pues las vacantes deben ser adjudicadas a quien obtiene el puntaje más alto, y no dejarlo en manos de selecciones que pueden vulnerar los resultados. La deformación neoliberal del Estado ha dejado indefensa a la educación y a la población, así como sin supervisores comprometidos con la ciudadanía que rechaza esa podredumbre, y que, por encima, y a pesar del país purulento considera que se impone el país honesto, el que denuncia y hace esfuerzos permanentes por la decencia y la vida.

Camino Alternativo, 22 a 28/08/04