Marco Raúl Mejía (1): La Globalización capitalista busca otra universidad

Marco Raúl Mejía (1): La Globalización capitalista busca otra universidad
UpinióN, nº 8, Agosto 2005

Se han elaborado, en la década de los 90, documentos muy bellos sobre cómo la universidad debería incorporar una plataforma para construir una nueva estructura y definir un nuevo horizonte que signifique la posibilidad de una universidad pública para estos tiempos de globalización (La Habana, 1998), en el sentido que es un bien público. Sin embargo,   en estos últimos años de comienzos del nuevo milenio, el tono y las conclusiones de las reuniones mundiales de Universidades (París y Bolonia) ha hecho un viraje completamente radical, que permite sacar de sus últimas reuniones una redefinición de la universidad visible en los nuevos nombres que le colocan: "la universidad pragmática", "la universidad útil" y "la universidad flexible".

Es muy curioso que adjetiven a la universidad con nombres que pertenecen al mundo y al modelo de globalización capitalista en marcha. En este sentido, de la discusión mundial se puede extraer un decálogo de esta redefinición de las políticas, que desde finales de los años noventa han tratado de formar esta nueva línea para la universidad. A su vez, se pueden identificar tres cambios básicos referidos a una nueva organización de la ciencia, a la función de los intelectuales y académicos para el nuevo proyecto y a la creación de conocimiento como bien   público.

Por ello, podemos hablar de que asistimos a una redefinición de la universidad en la globalización, asistiendo al cuarto gran giro sobre su función y lugar desde su creación en Occidente. Los anteriores giros serían: la universidad confesional, la napoleónica, la americana. Estas últimas dan forma a la liberal, que se caracterizaría por (2):

  • La excelencia académica
  • Su autonomía y libertad de cátedra con docentes de dedicación exclusiva
  • Con énfasis en la investigación básica
  • Intereses de un ejercicio intelectual que controla lo público
  • Que participa en su dirección a través de formas de cogobierno y con unos estudiantes de tiempo completo dedicados a sus tareas.

El decálogo de la universidad de la globalización

Este proceso de redefinición del lugar y de la forma de la universidad en la sociedad actual comienza a llenarse de contenido, haciendo visibles manifestaciones de ese cambio, que muestran el nuevo rumbo. Las principales serían:

1. La universidad debe estar al servicio de la globalización, entendiéndose ello como un cambio en la economía del conocimiento que debe ser su nuevo horizonte. En este sentido, a la universidad se le abre como perspectiva la capacidad de dar respuesta a la globalización. Este cambio produce una tensión muy fuerte en lo que serán los elementos regionales y locales del proyecto, la demanda de lo regional y lo local queda subsumida en los procesos y la capacidad de insertarse en los cambios mundiales en marcha, así como en los elementos nacionales articulados en los internacionales.(3)

2. La universidad debe hacer visible en sus profesiones el cambio en la forma de producir y utilizar el conocimiento. Se dice que hay un cambio paradigmático en la forma en que se produce el conocimiento, que no se está frente al paradigma del conocimiento que se fundó en la ilustración o que se gestó hace 800 años en la fundación de la universidad, sino que hoy se está ante un nuevo fenómeno, el del conocimiento realmente universal y de punta que significa otras formas de uso. La tensión que genera este cambio es la del problema entre transferencia y organización, en el sentido no sólo del conocimiento sino de los procesos tecnológicos.(4)

3. Se debe aceptar que estamos frente a la conformación de un nuevo tipo de estudiantes, de base técnica. Este giro hace pensar que hacia el año 2025 cerca del 30% de las profesiones que actualmente existen van a desaparecer para dar paso a las nuevas profesiones de base técnica, llevando a una gran crisis de las profesiones liberales, obligadas a encontrar un replanteamiento para refuncionalizar el conjunto de las profesiones en la sociedad. Por eso la base técnica va a construir una nueva forma de organización de estos procesos.(5)

4. Hay una fuerte diversificación de la demanda educativa, que se da por el nuevo lugar de la tecnología. Desde esta perspectiva, se dice que el nuevo conocimiento es de base tecnológica porque se está en el fin del conocimiento fundado sobre un tipo de racionalización y discusión especulativa. Es lo que llaman el conocimiento multipragmático, que da forma al trabajador flexible del capitalismo globalizado. Este cambio se expresa en el descenso del salario en las profesiones liberales en el mundo y en la constitución de las nuevas clases medias, que se funda desde las profesiones técnicas y tecnológicas.(6)

5. se ha llegado al fin de la estabilidad del financiamiento de la universidad por los gobiernos. Se argumenta que la crisis fiscal es mundial, por lo que es necesario replantear   el tipo de financiamiento que se ha dado a la universidad por los gobiernos. Aparece entonces la invitación a la política de cofinanciación, de venta de servicios, a la constitución de una universidad pública que vende servicios si quiere ampliar su presupuesto so pena de ver sus recursos disminuidos o congelados, produciendo modificaciones en el sentido del derecho a la educación.

6. Están surgiendo los nuevos trabajadores del conocimiento, el trabajador flexible, sobre el cual no hay vuelta atrás. El trabajador flexible implica no sólo una capacidad de manejo tecnológico sino también una capacidad de actualización de acuerdo a las necesidades del conocimiento mismo. Ello lleva a reconocer, en esta perspectiva, que el sistema de conocimientos anterior, del trabajador de puesto fijo, ya no es valido, en cuanto que su velocidad de actualización del conocimiento se enfrenta al conocimiento inmediato en el cual es necesario pensar hoy, que se actualiza en el desarrollo del conocimiento del proceso en el cual está involucrado.(7)

7. Las universidades deben generar niveles de competitividad en sus resultados académicos de acuerdo a estándares internacionales. Es decir, deben existir criterios internacionales para la acreditación y la configuración de la idea de calidad en las universidades. Para ello se plantea el perfeccionamiento del modelo de evaluación internacional para los sistemas educativos, construyendo una estandarización visible en la exigencia mundial de pruebas para cada una de las carreras que acreditan profesiones.

8. El crecimiento de la oferta no se hace desde la universidad pública; ella debe ser cubierta por procesos de educación superior que involucren los agentes del mercado, quienes deben entrar directamente en la formación de universidades   y procesos universitarios al servicio de nichos específicos del mercado. Es así como en el último período de tiempo del auge neoliberal, el gran crecimiento en nuestro medio fue de la universidad privada. En Colombia, en 1960 la privada tenía el 38% de la matrícula y en 1999, había llegado al 69% del total de ella.

9. Critica a los fundamentos en los que ha estado basada la accesibilidad a la universidad, en el sentido de que se desvirtúa el acceso como derecho -el derecho a la educación-- y se reemplaza por el criterio de meritocracia. Se estima que el ingreso a la educación se da a partir de las competencias individuales, caso en el cual es mérito del individuo que riñe con el hecho que la sociedad promulgue un derecho que, lo único que hace, es hacer ineficiente y costoso el sistema. Por ello estiman necesario generar una regulación desde otro lugar que no sea el derecho, y se plantea que, específicamente, para los últimos años de secundaria e ingreso a la universidad, todos los criterios deben ser tenidos en cuenta meritocráticamente, lugar en donde culturalmente se vuelve a producir una desigualdad con rostro educativo.

10. El último elemento de este decálogo refiere a la internacionalización del problema. Hay una propuesta que plantea que el currículo debe ser internacionalizado. Algunas comisiones de la Reunión Mundial de Universidades piden la constitución internacional de estándares y competencias para las distintas disciplinas del saber. Para ello se ha creado un organismo internacional de estándares en la UNESCO que promueve seminarios para definirlos y crear el currículo internacional. Esta propuesta es afín con los planteamientos de la Organización Mundial del Comercio, que convierten a la educación en un servicio a partir de su   internacionalización.(8)

Tres cambios básicos

Este es el decálogo de la universidad de la globalización que podemos inferir de las últimas discusiones sobre su lugar. Se está frente a la emergencia del problema de la nueva organización de la ciencia que tiene como base la modificación de lo que fue el conocimiento en los últimos 800 años, es decir, desde el surgimiento de la universidad. Para la nueva propuesta, se está saliendo de una educación que tenía como fundamento la verdad y diversos canales del conocimiento, para entrar a una ciencia que tiene como nuevo paradigma regulador del conocimiento la resolución de problemas prácticos, la ciencia capaz de conducir por vía de la experimentación a objetivos parciales; se está en el proceso de abandono del trabajo de síntesis teórica global para entrar en los nichos específicos de la técnica y la tecnología que bajo la experimentación conducirán a nuevos lugares de profundización, conduciéndonos a un "conocimiento útil" operacionalizable y con resultados concretos.

Para esta nueva visión, es el fin del conocimiento objetivo con base racional. Se entra ahora a un conocimiento predictivo que se mueve con la posibilidad de la experimentación y de llegar a otros lugares. Por eso, el sentido y objetivo del conocimiento es llevar a la solución técnica de problemas prácticos. Este nuevo fin produce una profunda crisis en la universidad porque   modifica la manera como se juzgaban los productos de la academia.

El conocimiento que se produzca se debe desarrollar a través de la venta de servicios; el proyecto investigativo mismo de la universidad se debe reorganizar a partir de la venta de servicios, señalándose cómo el Estado no debe dedicar recursos que necesita para otros aspectos más fundamentales. La universidad se ve compelida a salir a buscar la demanda social del conocimiento, aquella que generará el tipo de conocimiento social pertinente. La investigación que la universidad puede hacer comienza a depender entonces de clientes que le permiten las condiciones para producir el tipo de conocimiento que requieren externamente, no el que la organización del saber de la universidad permite y necesita gestándose un desarrollo de la educación desde la demanda.

Dice Foray que emergen dos conceptos que a la vez que se reconocen deben mantenerse separados: "La economía del conocimiento" vista como la disciplina y "la economía basada en el conocimiento", ésta derivada del aumento de recursos destinados a la producción y al desarrollo de las tecnologías de la información y del conocimiento.(10)

Una consecuencia evidente de esta nueva forma de concebir el rol de la universidad es la pérdida de su autonomía en torno al conocimiento. Hay una nueva regulación producida en la globalización que fractura la autonomía de la universidad, la libertad de conocimiento y la libertad de cátedra para someterla a través de los intereses de los más poderosos, quienes resuelven hacia dónde está dirigida la investigación y hacia dónde van los recursos. Igualmente, una división de ella, ya que en aras de su democratización surgen las universidades de la masificación, que tienen como característica un nivel académico bajo, poca investigación y un acceso limitado a las producciones de punta en el conocimiento, y precariedad en la producción intelectual.

Un segundo cambio básico el es de la emergencia de un nuevo tipo de intelectual. Este tipo de conocimiento del que hemos hablado en los párrafos anteriores, replantea la forma de existencia del intelectual y le coloca una primera característica:    hay que abandonar el intelectual como crítico de las relaciones sociales y lo centra en ser el "constructor del mercado del conocimiento que busca el mejor de los mercados". Aparece un intelectual que va a donde los recursos lo solicitan. Este intelectual pierde la autonomía del tipo de investigación y de las temáticas investigativas, y su producción está orientada no por los fines de la investigación o del sujeto mismo, autónomo, intelectual, sino por la regulación y la demanda que se hace por parte de quienes pueden pagar, construyendo esa regulación en el mercado.

Aparece entonces claramente el replanteamiento de la forma como se relaciona el   intelectual con la ciencia. Aparece el intelectual corporativizado, el intelectual que produce según le pagan y que, a partir de ello, construye un discurso "científico" al servicio de las organizaciones corporativas que tienen capacidad de pago para agenciar sus intereses. En educación en América Latina es visible cómo muchos de los autores críticos del 70 se han desplazado en estos tiempos a realizar la tarea de la banca multilateral.

Este tipo de intelectual produce una fractura entre economía, política y universidad. Se gestan tres tipos de intelectuales nuevos en las universidades: los académicos   empresarios, los académicos políticos y los académicos de   investigación de base. Este último pierde el lugar central que tenía en la investigación dado que en la universidad se termina haciendo la investigación y posicionando el oficio del intelectual no desde adentro sino desde afuera, porque al engendrar la dinámica de servicios, la   preeminencia no la tiene   el académico que hace la investigación básica, que produce la fundamentación, sino el intelectual que puede realizar contratos con la empresa o con la política.

Muchos de los centros universitarios están creando intelectuales empresarios o políticos a partir del tipo de servicios que venden, proceso al que los nuevos críticos llaman "la nueva servidumbre voluntaria de los intelectuales universitarios", puesto que quedan sometidos no a los procesos que puedan generarse en una investigación básica sino a aquello que realmente puede financiarse desde afuera (11), generando una dinámica de asesorías que desplaza el tipo de conocimiento propio de la investigación académica tradicional.

El tercer problema planteado en la perspectiva de este giro de la universidad, es el del conocimiento como bien público. Es bien importante reconocer cómo   la universidad siempre estuvo fundada en lo público sobre tres preceptos: el acceso universal, el uso universal de   sus productos y la no privatización de sus productos en mercados privados. Había un principio en el cual el bien público planteaba una universidad abierta, una universidad en la cual el acceso a los conocimientos aparecía en un horizonte de bien público.

Sin embargo,   surgen tres elementos que van en contravía de esta idea de bien público. Primero, los derechos intelectuales como forma de estandarización y organización del conocimiento. Segundo, la prestación de servicios sólo a la gente que lo requiere y puede pagar por ellos. Tercero, la producción para quien paga. Por ejemplo, según la revista de ciencia médica de los Estados Unidos, el 95% de los artículos de terapia publicados en los últimos diez años han sido pagados por laboratorios privados, siendo que ellos se resaltan las bondades de los productos del laboratorio privado. Es decir, hay un tipo de uso público de los productos del conocimiento, en los cuales la búsqueda "de la verdad" queda como rezago del pasado.

Este conjunto de elementos señalados implica replanteamientos serios para la universidad. Se pueden señalar algunas de esas características que muestran cómo el problema no es entre la vieja universidad y la nueva universidad, sino que es necesario considerar unos elementos como horizontes de cambio que permitan construir otra globalización de la universidad centrada en la crítica y que no tengan como única referencia los valores del mercado.

El primer horizonte apunta a que la universidad debe abandonar la rigidez institucional. La universidad está construida sobre modelos institucionales que, en alguna medida, requieren   una reformulación puesto que inciden en la situación actual. En ese sentido, todos los procesos tecnológicos producen una flexibilización de las modalidades educativas.

El segundo horizonte refiere a que la universidad no puede estar aislada, siendo no sólo un problema de construir un sistema nacional universitario. En los nuevos procesos del conocimiento, hoy en día se hace necesario construir sinergias en las cuales las redes muestren la posibilidad de acceder a múltiples lugares. Es decir, es necesario encontrar un sistema de conocimiento enredado, en la construcción de comunidad científica y en la capacidad de pulir investigadores de muy diverso tipo, haciendo complementaria la investigación para hacer posible ese otro tipo de conocimiento. Es necesario construir un conocimiento vinculado a la agenda de los problemas, y diferencio un conocimiento práctico más cerca de las consultorías, de un conocimiento ligado a la agenda de los problemas y de la investigación básica o de punta, lo que significa la capacidad de hacer la lectura de lo local pero también inscribirse en los procesos más globales.

Es necesario también que la universidad esté en capacidad de mostrar diferentes    interpretaciones del saber y del conocimiento. Es decir, si algo aparece claro en este   entrecruce con la crisis epistemológica del tipo de conocimiento anterior, es la necesidad de construir el saber y el conocimiento de otra manera. Ello significa, en alguna medida, la capacidad comunicativa interna de distintas miradas paradigmáticas promoviendo el debate y las búsquedas conjuntas.

Uno de los grandes problemas de la universidad es no sólo aceptar la capacidad de disentir hacia adentro, sino el encerramiento en su federalización interna de tipo disciplinario y de línea de trabajo, en el cual los proyectos son aislados, no intercomunicados en la vida de la   universidad. En alguna medida, la emergencia cada vez mayor del conocimiento desde diferentes concepciones y paradigmas urge colocar en conexión esos paradigmas y poderlos ubicar de otra manera en el mundo de la universidad. Un cambio necesario es el de las relaciones con los académicos y los formuladores de política, es decir, es necesario también aprovechar el replanteamiento para salir del tipo de autonomía cerrada, donde a veces se intenta encubrir el discurso de   la universidad, sin nexos con la realidad social y política del país.

Quiero terminar con una cita de un autor de los que viene planteando el problema de la universidad en estos recambios paradigmáticos del conocimiento en la globalización. El gran peligro es quedarnos en el sueño de la universidad que existió antes o construir la futura universidad para la globalización sin plantear un camino alternativo y crítico. Dice que: "los caminos en otro tiempo seguros se han borrado, la autoridad de los maestros ha sido socavada, el sentido de la realidad se ha diluido y los mismos conceptos de ciencia y de verdad son cuestionado. La duda, la perplejidad, la inseguridad y una incertidumbre en general, se han clavado en las mentes más profundamente reflexivas. Las mentes más profundamente críticas tienen la obligación   de no dejarse arrastrar por las solas fuerzas de la globalización y el mercado, y mostrar que no estamos en un pasado y que otra universidad nueva está naciendo".

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(1) Esta conferencia debe leerse como continuidad de mi texto: "No hay universidad para el desarrollo humano integral - Saliendo del pensamiento único", publicado en Universidad y Verdad. Anthropos, Barcelona. 2002. Páginas 110-149.

(2) Polster, C. "The future of the Liberal University". Higher Education. The International Journal of Higher Education and Educational Planning. 39 pp. 19-41

(3) Lessard, C. Globalization et Education . Facultée des Sciences de l'education. U. de Montreal. Housine Dridi et Calende. 2001. Montreal. Canadá.

(4) Martínez, M. El paradigma emergente. Hacia una nueva teoría de la racionalidad científica . México. Trillas. 1997.

(5) Brunner, J. J. Tecnología y educación 2000 . UNESCO. París. 2000.

(6) Sennet, Richard, en su texto La corrosión del carácter, las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Barcelona. Anagrama. 2000, va a mostrar cómo el control neoliberal de esa organización se da desde la flexibilidad misma, que va a quedar controlada por la lógica de la rentabilidad bajo formas de eficacia y eficiencia, supeditada a la evaluación de resultados y mediante una precarización del empleo. Ésta se da en cuanto a su duración, la seguridad y el descanso, generando una reconversión y descentración del yo tradicional de la modernidad, que había sido constituido en la producción manufacturera y que estaba centrada en un largo plazo del contrato y un vínculo social permanente que le permitía construir un proyecto de vida. Ahora esto se ha derrumbado: al sujeto de la globalización neoliberal le toca pasar a un día a día lleno de incertidumbres, viviendo en un permanente sistema de vulnerabilidad, traicionando y acabando el deseo personal de libertad por otro centrado en la empleabilidad, a la que entrega todos sus valores de autonomía, proyecto propio y sentido de la vida.

(7) Crespo, M. "Tendances actuelles des politiques publiques à legard de l'enseignement superieur". Fotocopia. Canadá. 2001.

(8) Kenem, Larry. "La globalización de la educación en las Américas". Conferencia IDEA. Quito. Octubre 1999.

(9) Foray, D. L'economie de la connaissance . Paris. La decouverte & Syros. 2000.

(10) Washburn, J. "The Kept University". En: The Atlantic Monthly . Boston. Marzo de 2000.

(11) Es famoso el caso investigado en Estados Unidos por Los Angeles Times, en donde 19 artículos sobre 40, publicados por una revista de renombre científico en ese país en los últimos tres años, fueron escritos por médicos a los cuales les pagaba en laboratorio productor de la droga evaluada.