Ángeles López: Nuevas patentes, viejos fármacos

Ángeles López: Nuevas patentes, viejos fármacos
El Negocio farmacéutico

Las nuevas versiones de fármacos viejos están entre los medicamentos más vendidos. En muchos casos, sus ventajas terapéuticas no son significativas. Sin embargo, estos productos se están convirtiendo en los responsables de una parte importante del gasto farmacéutico de los países desarrollados según los resultados de un estudio.

La industria farmacéutica no para de sacar nuevos productos al mercado. No obstante, esto no significa que en los últimos años se hayan obtenido medicamentos con ventajas significativas frente a los ya existentes. Muchas de las nuevas patentes de medicamentos viejos no aportan beneficios extra frente a sus homólogos.

Investigadores de la Universidad de British Columbia en Canadá han analizado el motivo por el que el gasto farmacéutico en ese país se ha duplicado desde 1996. Para ello han estudiado la clasificación de medicamentos, las recetas y el coste en medicamentos realizado en la provincia British Columbia que cuenta con 4,2 millones de habitantes.

Los resultados, publicados en la edición 'online' de 'British Medical Journal', han detectado que entre 1996 y 2003 el gasto farmacéutico en esa provincia aumentó un 80%. La razón principal se debe al empleo de nuevas patentes de medicamentos que no ofrecen sustanciales mejoras frente a los ya existentes en el mercado, pero en cambio sí cuentan con unos precios muy superiores.

Muchos productos, pocas novedades

En algo más de una década, entre 1990 y 2003, el Consejo de Revisión de Precios de Medicamentos Patentados de Canadá tasó 1.147 nuevas patentes. De éstos, en sólo el 5,9% se encontró criterios de novedad o mejora sobre otros ya disponibles.

En 1996, los medicamentos novedosos se utilizaron un 1% y fueron responsables del 6% del gasto farmacéutico. Estos mismos productos en 2003 se recetaron en un 2% de las ocasiones y generaron un 10% del coste total.

Por otro lado, las marcas viejas y los genéricos se recetaron en 1996 en un 75% de las ocasiones, pero esa cifra cayó a un 54% en 2003. En términos económicos, en los noventa representaron un 53% del gasto en medicamentos frente a un 27% a comienzos de la siguiente década.

En cuanto a los productos de nuevas patentes que no representaban ninguna ventaja sobre los ya existentes, en 2003 se emplearon en el 44% de las recetas y fueron responsables del 63% del gasto médico. Su coste medio por día de tratamiento fue el doble que el generado por las marcas viejas y el cuádruple que el de los genéricos.

En España la situación es similar. Según un informe del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos publicado el pasado julio, entre 1980 y 2004 se comercializaron 730 nuevos principios activos, de los que 359 no aportaron ninguna innovación. Aunque, a lo largo de este periodo de tiempo se han retirado 87 de estos fármacos, todavía permanecen en el mercado español 272 productos (un 45% del total de los incorporados en las últimas dos décadas) que no aportan ninguna ventaja sobre los ya existentes.

Los autores del estudio canadiense han calculado que alrededor de 350 millones de dólares (casi 280 millones de euros) podrían haberse ahorrado en British Columbia si en 2003 se hubiesen recetado la mitad de los medicamentos de nueva patente, de los que no aportaban ventajas sobre los anteriores. "Ese ahorro podría pagar los sueldos de más de mil nuevos médicos", afirman.

"Dado que en la lista de los 20 fármacos más vendidos se incluyen nuevas patentes de versiones de fármacos viejos en un gran número de categorías [...], estos fármacos probablemente dominan las tendencias de los gastos en la mayoría de los países desarrollados", concluyen los investigadores.

El Mundo Salud, 05/09/05