Un riesgo para el mundo, la embriaguez de poder de EU: Danielle Miterrand

Un riesgo para el mundo, la embriaguez de poder de EU: Danielle Miterrand
La lucha indígena en AL, ejemplo de cómo enfrentar al liberalismo, dice a La Jornada
La activista visita Argentina en su campaña para declarar al agua "bien común de la humanidad"

Incansable en su decisión de luchar "por una cultura de paz y por la vida", la veterana luchadora francesa Danielle Miterrand solicitó hoy al presidente argentino, Néstor Kirchner, que los servicios públicos privatizados en los 90 -como el agua- vuelvan a manos del Estado, y le dijo que eso está sucediendo en varios municipios de Francia, lo que ha permitido reducir costos hasta en un 50 por ciento.

Danielle Miterrand se reunió con el mandatario acompañada del Premio Nobel de La Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en el contexto de su visita a Argentina durante una gira que incluyó Brasil y Bolivia, en una campaña para que el agua sea declarada "un bien común de la humanidad". Precisamente en estos momentos la empresa francesa Suez, socio mayor de la privatizada Aguas Argentinas, decidió retirarse del país por sus diferencias con el gobierno en el tema de las tarifas.

Miterrand sostuvo su iniciativa de que se incluya en todas las constituciones del mundo el derecho gratuito al acceso al agua y su "salida de todos los sistemas comerciales", pero aclaró que "esto no significa que le declaro la guerra a las multinacionales francesas".

Desde su punto de vista estas empresas deben mantener su papel como prestadoras de un servicio público "de acuerdo a las normas y en aras del interés general".

Mitterrand, quien visitó la Escuela Mecánica de la Armada (Esma), que se convertirá en museo, se sintió muy conmovida porque las Abuelas de Plaza de Mayo acaban de recuperar a otro niño nacido en cautiverio que fue robado a sus padres en las cárceles de la dictadura. Leonardo Fosatti Ortega, de 28 años, el nieto número 81 recuperado por la Abuelas, es hijo del matrimonio de los desaparecidos Inés Ortega y Rubén Fossati, que fueron vistos por última vez en una comisaría de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, en 1977.

La resistencia, una esperanza

En entrevista con La Jornada, Danielle, viuda de François Miterrand, el socialista que gobernó Francia entre 1981-1995, y titular de la Fundación France Libertés, destacó la resistencia de los pueblos de América Latina al injusto sistema impuesto, el despertar de los dominados y los peligros que significan para el mundo la "embriaguez" de poder del gobierno de Estados Unidos, y ratificó su esperanza en la resistencia de los pueblos. "En esto América Latina está dando un ejemplo al mundo".

-¿Cómo ve a América Latina en estos comienzos del siglo XXI después del paso de dictaduras y de planes neoliberales?

-Recorro América Latina desde hace mucho tiempo y ahora veo una resistencia magnífica en la lucha de los pueblos de toda la región, que para vivir con dignidad tienen que tomar el destino en sus manos.

"Esto me hace recordar lo que sentí la primera vez que asistí a una reunión de pueblos originarios organizada por Rigoberta Menchú (Premio Nobel de La Paz). Ella no era conocida aún en Francia y me preguntaban ¿quién es? Ya verán ustedes, recuerden su nombre, les dije, porque ella me ha dado una lección de democracia que yo no he visto por aquí. Los pueblos indígenas la estaban dando muy sencillamente.

"La segunda vez que lo sentí fue después de la muerte de François, cuando estaba destrozada y fui a pasar 15 días con los zapatistas (el Ejército Zapatista de Liberación Nacional) en Chiapas y luego volví a Francia con todas las energías, porque entendí la experiencia de ellos, el coraje, la fortaleza. Y digo esto porque el sistema es muy duro y hay que tener una fortaleza encomiable para enfrentarlo. Las consecuencias de la política neoliberal han sido terribles y estos pueblos son la demostración de que se puede enfrentar eso y se puede vivir ahora de otra manera".

-En América se esperaba, quizás, una Europa unida y fuerte para resistir este avance de una superpotencia. No se pensaba que países europeos claudicarían.

-Bueno, debemos recordar los principios colonizadores de esa Europa. No se puede rehacer la historia, pero tenemos una información más importante ahora, con la nueva tecnología tenemos más conocimientos y jamás se van a poder rehacer las mismas políticas colonialistas, porque los pueblos también son más conscientes y se ha demostrado que se puede vivir de otra manera. Pero es cierto, Europa se sometió. En su momento ellos (Estados Unidos) nos ayudaron en la libertad, y luego parece el cuento del lobo feroz disfrazado de abuela buena, que finalmente vino a comernos. Por eso es tan importante lo que enseñan estos pueblos aquí en la resistencia y la creatividad que estamos viendo.

-Usted trabaja fuerte con las comunidades indígenas en América.

-Lo hago maravillada de lo que aprendo de ellos. Hubo un genocidio indígena sí, pero los pueblos que quedaron han mantenido sus culturas y sabidurías, y eso está renaciendo con enorme fuerza. Es muy importante esta sabiduría antigua, era la voz de la misma tierra y nos están dando lecciones, nos están dando mucho.

-¿Cree que América Latina es el continente de mayores acciones en esa resistencia de la que habla?

-Sin duda. Este Hotel Bauen (una de las empresas recuperadas por sus trabajadores en Argentina, donde se alojó) es una demostración de la fuerza de esa resistencia. Uno de los miembros de mi organización estudió los movimientos de desocupados, los proyectos que trazaban para salir a flote, y son un ejemplo, y si miramos toda América, las acciones de los pueblos se mantienen al paso del tiempo, son constantes y eso ha sido lo que alentó a muchos otros movimientos. Sí, esta resistencia es un ejemplo para el mundo.

-¿Qué opina sobre el resurgimiento en toda la región del pensamiento de Simón Bolívar y otros libertadores, y de lo que ocurre en Venezuela?

-Así como la resistencia indígena está marcando líneas, esto es muy fuerte. Yo anduve en los barrios pobres de Caracas. Realmente vi y entendí cómo los vecinos de barrios muy pobres han tomado el dominio de sus vidas, la decisión de ocuparse del abastecimiento de agua, de los servicios básicos, salud y otros, como efecto de la política del gobierno actual. Estos vecinos de barrio se ocupan de todo, están organizados en comités y asambleas, mantienen una verdadera política de compartir los recursos. Eso se ve muy claramente. Cada uno participa y esto crea un clima de solidaridad entre las familias que nosotros hemos olvidado completamente. En nuestra civilización, cada uno está por su cuenta, y aquí cada uno está por todos, esa es una forma de extraordinaria solidaridad y dignidad. Venezuela está enseñando mucho al mundo.

-¿Y cómo ve esta misma política dirigida a una integración más profunda de América Latina?

-Eso es algo muy fuerte y muy importante para la región y demuestra hasta dónde se puede llegar en forma independiente. Es de una gran creatividad todo lo que sucede. Esa solidaridad e integración profunda es lo que se quiere reconstruir haciendo también nosotros una especie de alianza con varios países de América Latina, para que todos los programa de diferentes organizaciones se acerquen y se unan. Hay experiencias que pueden ser útiles porque tenemos experiencia de lo que son los famosos contratos de empresas privadas de los que mandan y nosotros sabemos que ellos vienen a llevarse, no a dar, sino a ganarlo todo. Tenemos experiencia e iniciativas.

-En estos momentos el tema del agua no sólo es grave en todos sus aspectos, sino también, como usted dijo, puede llevar a guerras, y aquí existen grandes reservas como el acuífero guaraní.

-Justamente llegamos a Brasil en estos días a luchar por que la UNESCO reconozca un gran espacio -que corresponde en tamaño a buena parte del territorio de Francia- como reserva de la biosfera. Llegamos a la conclusión de que grandes empresas lo van a poder comprar e incluir los acuíferos en una región afluente de muchos ríos. Y eso sería un drama, por eso es importante salvarlo.

La militarización, más que una tragedia

-También existe el peligro de una ocupación militar estadunidense de la Triple Frontera (Brasil, Argentina, Paraguay).

-Eso sería más que una tragedia. Es terrible también toda esta militarización que vemos en el área. Aquí hay que juntarse para hacer una resistencia no sólo para esta zona del acuífero guaraní, sino también para otras regiones amenazadas por las instituciones financieras estadunidenses, y no hablo del pueblo de Estados Unidos.

"Están sus bases militares por todo el mundo para poder controlar las fuentes de agua. El agua va a ser un arma. En Irak quien controle las fuentes de los grandes ríos Eufrates y Tigris, va a dominar esa región y eso, no sólo petróleo, es parte de la invasión.

"Por eso todos estos movimientos de resistencia verifican los desequilibrios y las injusticias existentes. Actualmente el gobierno estadunidense pone en práctica, de una manera considerada terrible, sus sueños de gran dominio del mundo.

"Precisamente ahora estoy trabajando sobre el tema del gran dominio estadunidense, la concepción que tengo a mi edad de todo lo visto a partir de los años 39 y 40, cuando nació mi conciencia política. Yo he vivido todo ese periodo, todos estos años bajo programas impuestos por los gobiernos estadunidenses, sin que nadie se dé cuenta. Hoy veo que embriagados en la sed de poder, esto les hace perder la razón. Las guerras, todos estos acuerdos de libre comercio y tantos hechos más así lo demuestran. Y eso lleva a un despertar de los dominados. Despiertan y reafirman su decisión por la vida. Ellos (Estados Unidos) están abriendo una caja de pandora y han despertado fuerzas dormidas o soterradas.

-¿Cómo piensa que vería su esposo esto que esta sucediendo?

-Yo no hablo en nombre de François, pero me gusta citar sus frases. Aquí hay una (lee en una hoja): "El capitalismo vive solo comiéndose a sí mismo. Primero empezó a comer a los otros, ahora miramos cómo se ataca a sí mismo".

La Jornada, 21/09/05