Federico Tobar: Katrina golpeó a todos los pobres del mundo

Federico Tobar: Katrina golpeó a todos los pobres del mundo
Ocupado en atender las secuelas del huracán, el gobierno de Bush atenuará su ya débil compromiso con la ayuda externa a los países en desarrollo

La devastación del huracán Katrina no ha concluido. Tras arrasar Nueva Orleans, el temporal dejará secuelas también sobre los pobres de otras regiones del planeta.

Creíamos que la pobreza se trataba de un problema exclusivo de los países en desarrollo, hasta que el presidente de EE.UU. dejó en claro que no estaba al tanto de la vulnerabilidad de Nueva Orleans.

El avance más significativo en el combate a la pobreza mundial de los últimos años lo constituyó la declaración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, asumidos por más de 180 presidentes. Su mérito consiste en fijar 8 objetivos y 18 metas concretas a ser alcanzadas, tanto en la política como en el apoyo financiero externo. El compromiso de los ODM hace visible la pobreza y su combate, dice con todas las letras que si hay voluntad y recursos, cerca de mil millones de personas se verían beneficiadas.

La viabilidad de obtener los ODM en 2015 dependerá de cuánto se comprometan los países en desarrollo en alcanzar las metas fijadas y de cuánto se comprometan los países desarrollados en apoyarlos financieramente. El Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas ha señalado que para alcanzar la totalidad de los ODM será necesario invertir unos US$ 135.000 millones en asistencia oficial al desarrollo y el monto ascendería a US$ 195.000 millones de aquí a 2015. En el año 2002 se firmó el consenso de Monterrey, proponiendo como meta que 0,7% del PIB de los países ricos sea destinados a ayuda oficial para el desarrollo.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud advierte que, de mantenerse la tendencia iniciada en el decenio de 1990, la mayoría de los países en desarrollo no alcanzarían los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, lo que a su vez perjudicará el avance hacia la consecución de otros objetivos.

Cuando faltan menos de 10 años para que se cumpla el plazo que termina en 2015, ninguna de las regiones más pobres del mundo en desarrollo está en condiciones de alcanzar la meta relacionada con la mortalidad infantil. La reducción de la mortalidad materna se limita a los países donde las tasas de mortalidad eran ya más bajas.

Los objetivos relacionados con la reducción de la propagación del sida y de la incidencia del paludismo y otras enfermedades transmisibles continúan siendo un enorme reto en el África subsahariana. La meta relativa al acceso a agua potable podría alcanzarse en todo el mundo salvo en el África subsahariana.

Se puede citar un ejemplo concreto. Se estima que los recursos necesarios para eliminar la malaria podrían ser obtenidos con el aporte equivalente a 3 dólares por cada habitante de los países ricos. Esto permitiría salvar a más de 1 millón de africanos al año. Sin embargo, su impacto sería mucho menor en América latina, donde la carga de enfermedad del Mal de Chagas (que no ha sido incluido dentro de los ODM) cuadruplica a la malaria.

Jeffrey D. Sachs, Director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, denuncia que EE.UU. está dando marcha atrás en el compromiso de los países donantes en la cumbre de Monterrey. Es posible que la devastación de Katrina abra los ojos del gobierno norteamericano frente a la pobreza en su país. Sin embargo, también es probable que distraiga la atención de los ODM y perjudique aún más su débil compromiso con la ayuda externa para el desarrollo.

Clarín, 29/09/05