EE UU ha condenado a cadena perpetua a más de 2.000 menores

EE UU ha condenado a cadena perpetua a más de 2.000 menores

Un informe publicado por las organizaciones de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) revela que al menos 2.225 personas están cumpliendo cadena perpetua en una prisión de Estados Unidos por delitos que cometieron cuando eran menores de 18 años.

El estudio, El resto de sus vidas: cadena perpetua para niños delincuentes en Estados Unidos, es el primero de ámbito nacional que examina la práctica de juzgar a menores como a adultos y condenarlos a cadena perpetua en cárceles para adultos y sin tener la posibilidad de una reducción de pena.

"Las personas menores que cometen delitos graves no deben quedar sin castigo", asegura Alison Parker, investigadora de HRW y autora del informe, citada en un comunicado de AI. Parker matiza: "Pero si son demasiados jóvenes para votar o para comprar tabaco, también lo son para pasar el resto de su vida entre rejas".

Según los datos que revela el informe, aunque muchos de los 2.225 condenados ya son mayores de edad, el 16% tenía entre 13 y 15 años cuando cometió el delito. El 59% fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de tener una reducción de pena en su primer juicio ante un tribunal penal. En la actualidad, 42 Estados de Estados Unidos tienen una legislación que permite hacerlo.

Dos años de investigación fueron necesarios para escribir ese estudio, que se basa en el análisis de una serie de datos de centros penitenciarios estatales y federales que, según el comunicado de Amnistía Internacional, nunca se habían reunido antes. Ante esas informaciones, las organizaciones de derechos humanos pudieron destacar tendencias en la imposición de la cadena perpetua. Así, por ejemplo, el índice de menores de raza negra condenados es 10 veces mayor que el de los blancos.

AI recuerda en su comunicado que la Convención sobre los Derechos del Niño -no ratificada por Estados Unidos y Somalia- prohíbe esa práctica. Las dos organizaciones de derechos humanos piden a las autoridades estadounidenses que dejen de condenar a menores a cadena perpetua sin posibilidad de reducción de pena.

Alison Parker concluye: "Se puede proteger la seguridad pública sin imponer al menor la pena de prisión más severa posible". Porque, como manifestó David Berger, abogado de AI, "los menores que cometen delitos graves tienen todavía la capacidad de cambiar y mejorar su vida".

El País, 12/10/05