Theotonio dos Santos: Alternativas a la globalización

Theotonio dos Santos: Alternativas a la globalización
El creciente endeudamiento norteamericano que se equilibra a costa del financiamiento mundial es una demostración de debilidad y no de poder como lo afirman algunos

La Cátedra y Red de la UNESCO y de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible (REGGEN) que yo dirijo inició una serie de seminarios internacionales sobre la globalización. La primera, realizada en Río en 2003, hizo un balance muy detallado sobre la globalización y la hegemonía y contra hegemonía, sus características generales y su impacto socioeconómico, así como estudió muy en detalle su relación con el fenómeno de la regionalización.

Los resultados de este esfuerzo se encuentran publicados en cuatro volúmenes editados por el Editorial de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro bajo el título general de Hegemonía y contra hegemonía. El editorial de la Academia de Ciencias Sociales de China editó una selección de textos de la misma que deberá salir también en inglés por una editorial de India. La edición de los cuatro volúmenes está siendo negociada con Venezuela.

Como resultado de esta reunión se planteó la necesidad de estudiar más en detalle la cuestión de la o las alternativas a la globalización. Nada hacía creer al selecto grupo de especialistas internacionales presentes al seminario REGGEN 2003 que la hegemonía neoliberal en que este proceso global se inscribió no tuviera alternativa. Por el contrario. Los datos demostraban, y aún lo hacen, que la perspectiva neoliberal que pretendía regir las relaciones económicas y políticas internacionales estaba profundamente cuestionada.

El aumento de la pobreza y la miseria mundial (sólo compensado parcialmente por su disminución en China), el crecimiento de la concentración económica en todo el mundo, la llamada volatilidad económica y financiera, y el tremendo desequilibrio de los fundamentos económicos en todas partes, la acentuación de los fenómenos ligados a la inestabilidad social como la violencia criminal, el terrorismo, la expansión del comercio de la droga y de su consumo, el fracaso electoral y político de los gobiernos y partidos que adoptan el neoliberalismo, y otros factores más de inestabilidad internacional, indicaban claramente que el fenómeno del hegemonismo neoliberal entraba en grave crisis. Era necesario por lo tanto buscar los caminos alternativos a esta propuesta que se presentaba como única alternativa posible ("There is no Alternative" TINA era el slogan de la señora Thatcher).

El REGGEN-2005 enfrentó en profundidad la cuestión de las alternativas. En primer lugar se cuestionó duramente la idea de una hegemonía unipolar de Estados Unidos que pudiese imponer un sistema mundial totalmente coherente bajo su dominio. Por el contrario, se insistió en las limitaciones de esta hegemonía que se basa en dos inmensos déficit comercial y fiscal. El creciente endeudamiento norteamericano que se equilibra a costa del financiamiento mundial es una demostración de debilidad y no de poder como lo afirman algunos. El sistema mundial da demostraciones de desequilibrio y deterioro y no de fortalecimiento, aun cuando vivimos una fase A del ciclo largo de Kondratiev, caracterizada por la expansión y el crecimiento económico a partir de la incorporación de innovaciones significativas.

Es exactamente esta expansión que abre camino a una nueva competencia o disminución de las barreras de entrada. Pues está claro que no estamos en una economía mundial de libre mercado, sino en una economía monopólica u oligopólica, coordinada por un cada vez más brutal capitalismo de Estado. Esta situación favorece la entrada de nuevos países en los cuales el Estado protege de manera eficiente la competitividad de sus empresas o de empresas extranjeras a ellos subordinadas localmente. La acción estatal se ha ampliado inmensamente en el campo de la llamada formación de recursos humanos. Las tareas educacionales y culturales se insertan en esta dinámica. El caso de los llamados tigres asiáticos y particularmente de China fue muy estudiado. Pareció de la reunión una comitiva de siete pesquisidores de la Academia China de Ciencias Sociales lo que permitió profundizar en el contenido de este fenómeno espectacular e inaudito que es el crecimiento económico y social chino en los últimos 30 años.

Pero la búsqueda de ejemplos históricos no se limitó a China. También se discutió mucho el caso de India. Economía en expansión, enorme contingente demográfico, tremenda fuerza cultural y civilizacional, impresionante centro educacional dirigido particularmente a la expansión de la ciencia y la tecnología; todo esto hace de India un nuevo y espectacular polo de poder mundial. Se debe registrar también la recuperación económica de Rusia cuyo régimen económico y político no está aún claro. Se llegó así al fenómeno de los BRICAS (Brasil, de los BRICAS (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur) que aparecen como un conjunto de fuerzas o potencias continentales emergentes que deben ocupar un rol significativo en la escena mundial.

Se cuestionó duramente la idea de que América Latina y África estén excluidas de la economía mundial. Brasil y África del Sur lideran en ese momento procesos de integración regional o continental en los cuales ponen en acción su capacidad política, a pesar de no presentar aún los excelentes resultados económicos de los otros miembros del BRICAS. La verdad es que el seminario apoyó fuertemente la iniciativa de convertir el BRICAS en una realidad, por lo menos en el plan académico, comprometiéndose universidades y centros de investigación de estos países en una coordinación solidaria de esfuerzos para producir direcciones estratégicas conjuntas a servicio de todas las naciones del sur.

El otro tema que complementa lo anterior ha sido la cuestión del concepto de modernidad. El capitalismo europeo y norteamericano se ha posesionado de este concepto pretendiendo identificar modernidad y civilización occidental. Cada vez es más absurda esta pretensión. Se ha cuestionado la versión de la historia universal que el occidente ha manejado, que ignora los centros vitales de la economía mundial antes de la expansión europea en el siglo XVI, y más específicamente antes de la revolución industrial en el siglo XVIII. La pretensión de universalidad del periodo del iluminismo fue ampliamente cuestionada apuntalándose la importancia de la cultura oriental, particularmente la hegemonía ejercida por China sobre el comercio mundial.

Por fin se cuestionaron las pretensiones científicas de la economía como ciencia exacta. En primer lugar porque las propias ciencias llamadas exactas se ven frente a una dinámica de conocimiento realmente espectacular y frente al desafío de nuestra interrelación con la naturaleza. La llamada ciencia newtoniana evacuó de su mundo la vida, el calor, la dirección de la historia. Todas estas realidades irrumpen en un planeta que descubre su condición de único, su complejidad ecológica, sus equilibrios precarios. La cuestión de una ecoeconomía y la de un ecosocialismo estuvieron en el orden del día. Los movimientos ecológicos encuentran cada vez más difícil separar la lucha por una salvación de la naturaleza de la defensa de una sociedad más solidaria y menos desigual.

El tema del socialismo reapareció también en la discusión sobre el rol de los movimientos sociales en este mundo globalizado. Cuando se recuerdan los inmensos movimientos de masa puestos en marcha en contra de la globalización y el papel del Forum Social Mundial con su consigna de que "otro mundo es posible", se comprende los límites del pensamiento único y de sus imposiciones. Se muestra cada vez más necesario construir la alternativa de una civilización planetaria que respete la diversidad y que instaure un espacio de solidaridad y equidad, regidos por un orden racional donde la racionalidad jurídica se imponga como esencia de las relaciones internacionales. Estos son ideales del siglo XVIII europeo, pero también de muchas culturas y civilizaciones.

El mundo encuentra su espacio cultural propio por arriba de las pretensiones imperialistas de Estados Unidos. Ellas deben confrontarse cada vez más con una realidad mucho más compleja de la que manejan los ideólogos de la derecha que asaltaron el gobierno y el Estado estadounidense imponiendo el terror y la guerra en escala mundial.

Profesor titular de la Universidad Federal Fluminense y coordinador de la Cátedra y Red UNESCO-ONU sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible (www.reggen.org.br).

thdossantos@terra.com.br

El Universal, 21/10/05