Marcelino Arranz. Rector de la Universidad Pontificia: «Bajaríamos el precio de las matrículas si recibiésemos ayudas oficia
Marcelino Arranz. Rector de la Universidad Pontificia: «Bajaríamos el precio de las matrículas si recibiésemos ayudas oficiales»
El rector de la Universidad Pontificia de Salamanca hace un repaso de su mandato durante estos tres años como rector
Mónica muñoz Relajado, con ganas de afrontar los retos del futuro como la financiación y la adaptación al espacio europeo de Enseñanza Superior muestra en esta entrevista cuáles serán las claves para que la Pontificia se consolide en este nuevo marco.
Último año como rector, ¿si mira hacia atrás qué es lo que destacaría?
Lo que más me satisface de estos años es el programa de actuaciones que propuse al inicio del rectorado. Prácticamente se ha cumplido y de una forma aceptable, excepto la reforma de estudios, aunque en este sentido no se me puede reprochar nada.
¿Y qué intentaría olvidar?
Los primeros meses, porque personalmente fue una época difícil para mí. Enterré a mi padre la víspera de ser elegido rector. A esto se unió la incertidumbre de los primeros momentos.
¿El resto de su mandato ha sido complicado?
No, para nada. Estoy muy satisfecho. No sólo por haber cumplido el programa sino también por la generosidad que he encontrado del equipo rectoral y de los decanos. El trato y la colaboración ha sido exquisito y cordial.
¿Qué es lo más difícil que ha tenido que hacer?
Cuando me he visto obligado por circunstancias ajenas a despedir a personas, aunque han sido poquísimas. Si tuviese que realizar balance de las personas que han abandonado y las que han comenzado a trabajar durante mi rectorado, es positivo. Yo creo que hemos aumentado los puestos de trabajo, lo que es algo muy halagüeño.
¿Se considera un rector exigente?
Sí, me gustan las cosas bien hechas.
¿Cuáles son los retos de la Pontificia para este curso?
Es el que tenemos todos los rectores. Necesitamos saber qué titulaciones se comtemplarán en el plan piloto de la nueva Ley de Ordenación Universitaria (LOU). Éste es el gran reto de todas las universidades españolas y, en especial, de la nuestra porque no vivimos del presupuesto público. A mí me gustaría realizar la transición sin que ningún puesto de trabajo se perdiese aunque ello significa que tenemos que planificar muy bien las cosas y para esto necesitamos tiempo. Con las cosas que se hacen apresuradas queda la sospecha de que puede acabar siendo una chapuza. También me gustaría que los planes de estudio de las titulaciones sean lo suficientemente amplíos como para permitirnos ser originales.
¿Cómo puede afectar a las universidades privadas el retraso del catálogo de titulaciones?
Nuestra institución académica necesita saber con el tiempo suficiente cuál es el itinerario exacto que debemos seguir para afrontar el camino con garantías.
Durante su discurso de apertura del curso lamentó el retraso del catálogo de titulaciones ¿ocurre lo mismo con la Ley de Ordenación Universitaria?
Sí, todos los rectores de universidades pensamos que existe retraso. En la última reunión del Consejo de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) esto era un clamor porque en esta Ley se había logrado un alto consenso y sólo había un par de puntos en los que pedían reforma. Nosotros esperábamos que inmediatamente se reformase la LOU porque era una tarea fácil.
¿Y qué es lo que obstaculiza su desarrollo si sólo son dos puntos los que tienen que reformar?
No lo sé y me gustaría saberlo. Esta pregunta nos la hacemos en todas las reuniones que hemos tenido los rectores. Estamos desilusionados porque esta Ley no avanza. Quizás este retraso se deba a que pretenden reformarla más ampliamente.
¿Respecto a la Pontificia, repetirá como rector?
Hasta que no conozca la opinión de la comunidad universitaria yo no tomaré una decisión. Yo hasta ahora no me he planteado nada. Todavía no sé si volveré a presentarme como candidato a rector.
En su discurso de apertura destacó que la Universidad ha potenciado la enseñanza de la religión y la moral católica. ¿Qué actuaciones se han desarrollado hasta ahora?
Se ofrecen dos asignaturas optativas –Deontología Profesional y la Visión Cristiana del Mundo–. Esta es una oferta que se hace a los alumnos y que suscita interés en determinados ciudadanos que quieren que sus hijos reciban enseñanza de este tipo. Nosotros no imponemos nada aunque pensamos que tenemos que ofrecer algo valioso a la gente. Y hay muchas familias que nos lo agradecen. Esto nos distingue de los demás.
¿Y será necesario subir las matrículas para dar calidad?
Yo creo que no. Nosotros hemos subido las matrículas lo que ha subido el precio de la vida, ni más ni menos. El día que recibamos algún tipo de ayuda oficial en la misma proporción bajaré las matrículas. Lo que nos distingue de otras universidades es que no tenemos ánimo de lucro. Sólo necesitamos el dinero para cubrir los gastos. Lo que tenemos que saber es que hasta ahora el dinero de las matrículas nos genera sólo el 70 por ciento de lo que gastamos y el resto lo aportan donantes. Nosotros podríamos competir con las universidades si contásemos con las mismas herramientas.
¿La investigación también es una de las áreas donde a las privadas no se las valora de igual forma que a las públicas?
La Pontificia, cuando solicita ayuda para la investigación, le ponen un requisito imposible de cumplir, y es que los profesores tengan sexenios. Los proyectos que nosotros hemos presentado en investigación han sido calificados de los mejores mientras que la ayuda que hemos recibido prefiero ni hablar de ello.
¿Cómo piensa la Pontificia potenciar la investigación y la formación del profesorado?
La Pontificia cuenta con una gran ayuda de Caja Duero. Hay donantes que nos aportan dinero como esta entidad o la Conferencia Episcopal y con su contribución nosotros financiamos la investigación de la Universidad. Si nos pusiésemos a ver lo que somos capaces de hacer con el dinero que recibimos no tiene parangón. Por ejemplo, la Pontificia publica más de 30 libros de investigación. Esto significa que se puede obtener calidad a bajo costo con tal de que haya una buena administración.
¿Qué tal la relación de la Pontificia con la Universidad de Salamanca?
La relación entre institución e institución y entre rector y rector es buenísima. Enrique Battaner y yo somos amigos y lo hemos demostrado cuando hemos tenido que hablar a la ciudadanía porque siempre nos hemos puesto de acuerdo. También fueron magníficas con el antiguo rector, Ignacio Berdugo.
¿Ha pensado la Pontificia en desarrollar nuevas titulaciones?
A mí me gustaría mantener el mismo número de alumnos. Entonces, con la misma cifra de estudiantes deberíamos adaptar las titulaciones a los nuevos tiempos, mejorarlas en la medida de lo posible y si alguna carrera se queda obsoleta pues sustituirla por otra. Si nos dan verdadera libertad a las universidades –dicen que el 50% de los planes de estudio– sería magnífico. Tendrían que dejar que cada universidad que quiera destacar pueda hacerlo con sus titulaciones.
¿Y cómo se desarrollará la calidad?
El futuro pasa por el desarrollo de las nuevas tecnologías. En nuestro caso, además, es importante mantener un número de alumnos aceptable. No masificar nuestras aulas sino que siempre haya la posibilidad de que el contacto del alumno con el profesor sea constante y, después, que los catedráticos den sus clases porque aquí no existen ayudantes. En la Pontificia los alumnos pueden hablar con sus profesores a través de las tutorías, y eso también es calidad.
¿En su discurso de inicio del curso subrayó que uno de los problemas de la Pontificia en el futuro sería la financiación?
Es el problema constante. Tenemos que lograr mantenernos a través de las ayudas y con el número de matrículas. Para nosotros es un problema crónico y lo seguirá siendo mientras no haya un ingreso fijo en forma de ayuda todos los años. Tendremos que luchar para que se mantenga la Universidad.
Tribuna de Salamanca, 22/10/05
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