EU, responsable de la tragedia social en América Latina: Kirchner

EU, responsable de la tragedia social en América Latina: Kirchner
Frente a George W. Bush, instó a hablar en voz alta y construir un mundo distinto
El FMI impone "las mismas políticas que precisamente nos llevaron al default", asevera
Si no se combate la pobreza, la exclusión y se da trabajo habrá mayor inestabilidad, advierte

Estados Unidos tiene la responsabilidad "ineludible e inexcusable'' de considerar que las políticas que se aplicaron en América, no sólo provocaron miseria, pobreza y una gran tragedia social, sino también inestabilidad institucional y la caída de gobiernos democráticamente elegidos, aseguró el presidente de Argentina, Néstor Kirchner en la apertura de la cuarta Cumbre de las Américas. Frente al presidente George W. Bush, dijo también que la democracia no constituye patrimonio de ningún país o región.

"Nuestros pobres, nuestros excluidos, nuestros países, nuestras democracias ya no soportan más que sigamos hablando en voz baja. Es fundamental hablar con mucho respeto y en voz alta'' para construir un sistema que ubique a todos en un marco de igualdad y devuelva la esperanza y la posibilidad de construir obviamente un mundo distinto.

No fue ayer la primera vez que el mandatario estadunidense escuchó los severos señalamientos de su homólogo argentino. Ocurrió también en enero del año pasado en Monterrey, Nuevo León. Ahora le recordó que en su carácter de primera potencia mundial debe hacer un ejercicio "responsable'' de ese liderazgo y asociarse a las estrategias de crecimiento sustentable de los países menos desarrollados, "en la inteligencia de que allí está su conveniencia, ayudando a que el mundo sea más estable, seguro y pacífico''.

Arremetió también contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) por realizar el ejercicio "perverso'' de otorgar fondos frescos, el dinero contante y sonante que provocó la crisis financiera de su país, y hoy, no sólo se le niegan nuevos préstamos "que no hemos solicitado ni pensamos hacerlo'', sino "algo mucho peor'', la renegociación de esos créditos si no se aceptan condiciones, "que no son otras cosas que las mismas políticas que nos condujeron al default''.

Así, apuntó el mandatario anfitrión, para la Argentina que corría hacia el abismo, había ayuda y fondos frescos y para la que con esfuerzo y soledad se recupera, no hay refinanciación. "Merecería esta situación que García Márquez le dedicara unos párrafos de su 'realismo mágico'".

Ovacionado varias veces a lo largo de su discurso de media hora, Néstor Kirchner tampoco hizo concesiones con el tema del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) promovido por algunos mandatarios, como Vicente Fox, como la panacea para la integración del continente.

"No nos servirá cualquier integración, simplemente firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la prosperidad''. Sólo será posible aquella que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos. Un acuerdo, insistió, no puede ser un camino de una sola vía de prosperidad en una sola dirección, no puede resultar de una imposición con base en las relativas posiciones de fuerza.

Aludió también al ejemplo de la Unión Europea, y expresó que los acuerdos de integración comercial deben contemplar salvaguardas y compensaciones para quienes sufren atrasos relativos y no potenciar sus debilidades.

Con un lenguaje desprovisto de concesiones, el mandatario argentino dijo a sus homólogos que si no se enfrenta eficazmente la pobreza, la exclusión y se otorga trabajo a la sociedad, "no habrá bienestar'' y será la raíz de las mayores inestabilidades.

Y todo eso, aclaró, no se proclama desde ninguna teoría. "Invitamos a ver los sufrimientos y los logros que tuvo la Argentina; invitamos a ver la durísima experiencia que hemos tenido, invitamos a tener en cuenta la paulatina recuperación de nuestra autoestima''.

La globalización debe operar para todos y no para unos pocos.

Tras condenar las expresiones del terrorismo al cual no justifica ninguna razón racial, religiosa o ideológica, Kirchner hizo un detallado informe sobre los avances económicos de su gobierno con crecimiento de 9 por ciento en los últimos tres años.

"En estos números no hay magia ni milagro, se condensa mucho esfuerzo y trabajo... es el resultado construido sobre pilares del trabajo, la producción, el consumo y la exportación, en un marco de sano equilibrio macroeconómico''.

Ello, en contrapartida de políticas como el "consenso de Washington'' y de las consecuencias "nefastas'' de las políticas de ajuste estructural y del endeudamiento externo para el pleno ejercicio de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales que recorren "trágicamente'' el mapa de la inestabilidad latinoamericana.

Caída de gobiernos democráticos

Los hechos indican que el mercado por sí solo no reduce los niveles de pobreza, "los resultados de las recetas que criticamos son los que se vieron reflejados en la crisis económica argentina de 2001 y en la caída de varios gobiernos democráticos de la región, algunos de ellos transitando aún una preocupante inestabilidad institucional''.

Inició entonces sus claras alusiones a Estados Unidos, al indicar que el desarrollo de las economías emergentes en un marco de equidad no debe abordarse desde el punto de vista de los países desarrollados como si fuera un asunto de beneficiencia.

En la misma ceremonia, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno Miguel Insulza, quien señaló que si bien la región ha tenido buenos años económicos, la pregunta es si podrán ser capaces de mantener los ritmos necesarios para no seguir perdiendo relevancia en la economía mundial, frente a otras regiones en desarrollo.

"Será posible que esta vez, ahora sí, los beneficios de nuestro crecimiento y nuestra democracia beneficien a los más de 200 millones de pobres, la mitad de ellos indigentes, que hoy habitan la región'', preguntó a los mandatarios. Y les dio otros datos: siete de cada 10 nuevos empleos son informales y la acumulación del ingreso en un grupo de personas "se vuelve cada vez más insostenible''.

La Jornada, 05/11/05