Fray Betto: «Con el 50% del gasto en armas erradicaríamos el hambre»

Fray Betto: «Con el 50% del gasto en armas erradicaríamos el hambre»

Fray Betto llegó ayer a Galicia para sacarle los colores a la injusticia. Y lo hizo con el mismo argumentario que le ha convertido en un icono de la lucha social en Brasil: «Con la mitad de lo que gasta en un año Estados Unidos en armas erradicaríamos el hambre en el mundo», explicaba a La Voz este ex asesor del presidente brasileño Lula da Silva.

Después de cuarenta años embarcado en la cruzada contra la desigualdad, Carlos Alberto Libanio, que así se llama realmente el ahora coordinador del programa Hambre Cero, advierte de que el camino hacia la justicia está aún por recorrer. Lo ilustra con datos: «Necesitamos invertir 450.000 millones de dólares en seis años para acabar con el hambre, mientras Estados Unidos se gastó en armamento 900.000 millones en el último año», subraya, antes de llamar a la solidaridad mundial.

Apela sobre todo a los países ricos, a este mundo occidental que «tiene una deuda histórica con los países a los que dejó sumidos en la pobreza». Se refiere a EE.UU., sí, pero también a Europa y a los europeos, a los que pide «colaboración y conciencia: deben preguntarse las causas de las desigualdades». Y por si la conciencia no actúa sola, Fray Betto la activa a base de repertorio: «Estamos viendo lo que pasa en Francia. La guerra es el terrorismo de los ricos, y el terrorismo la guerra de los pobres».

Contra la corrupción

Aunque este activista que impulsó el nacimiento del Partido de los Traballadores de Lula da Silva y cimentó el crecimiento de la Teología de la Liberación es consciente de que las soluciones al hambre mundial no están todas fuera del mundo pobre. Por eso habla de la corrupción como cáncer de los países en desarrollo. Y lo hace en un momento delicado en su país, donde el presidente Lula da Silva ve cómo los escándalos erosionan día a día su poder. «La lucha contra la pobreza no puede hacerse sin luchar contra la corrupción. Está muy generalizada en todo el mundo y hace un daño inmenso», reflexiona, antes de tirar con bala contra la doble moral: «De la corrupción no se libra el mundo rico, que se beneficia de prácticas corruptas y legales como los paraísos fiscales, con los que habría que acabar», dice. Y sigue: «Parece que el mundo no es consciente de que de todos los factores de muerte, el más importante es el hambre, aunque no se le da relevancia», se lamenta.

Pero no cae en el pesimismo. Sabe que el fin de la pobreza está muy lejos. Casi tanto como hace cuarenta años, cuando el activismo social dio con sus huesos en la cárcel. Hoy el activismo le llevará al Parlamento, donde explicará su causa a los representantes elegidos por los gallegos.  

La Voz de Galicia, 08/11/05