Asturias: La Universidad de Oviedo concedió el aprobado por compensación a 600 alumnos en dos años
Asturias: La Universidad de Oviedo concedió el aprobado por compensación a 600 alumnos en dos años
El pleno del Consejo de Estudiantes, que se reunió con el rector, pidió que se suavicen criterios y se prime la docencia
En sólo dos años, la Universidad de Oviedo ha concedido el llamado aprobado por compensación a 600 de sus estudiantes. La iniciativa es joven. Nació en 2003 de la mano del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Oviedo y de su vicerrector, Santos González, con el objetivo de proporcionar a los alumnos de cualquier carrera que tuvieran pendiente una sola asignatura para terminar sus estudios, la posibilidad de obtener igualmente el título. Era el conocido popularmente como aprobado por compensación.
Las condiciones que recoge el reglamento para acceder a él son sencillas: haber cursado al menos la mitad de los estudios en la Universidad de Oviedo; haber suspendido al menos tres veces la materia; que la no superación de la asignatura suponga la obligatoriedad de adaptarse a un nuevo plan de estudios y que la trayectoria académica del alumno a lo largo de sus estudios universitarios sea similar a la de la media de los estudiantes de la titulación. Todo ello debe de ser evaluado por una comisión que cada centro constituye al efecto y que se reúne dos veces, una en octubre y otra, en marzo.
El aprobado por compensación se puso en marcha en la Universidad de Oviedo con el objetivo de combatir en primer término las tradicionales bolsas de suspensos que estrangulan la salida de licenciados. En la primera convocatoria, que data de enero de 2004, los aprobados compensatorios fueron 135 de las 223 solicitudes presentadas. Pero el Consejo de Estudiantes pide ahora más. En la reunión plenaria que mantuvo ayer con el rector, su portavoz y presidente pidió a Juan Vázquez modificar las condiciones.
«Lo que pedimos es ampliar de una a dos las asignaturas susceptibles de ser aprobadas por compensación, con un máximo de 18 créditos, y que se quite el baremo de que el alumno tenga una trayectoria similar a la media de la clase. Porque hay centros en que las comisiones sacan adelante las solicitudes presentadas, pero hay otros que no lo hacen así y estamos a expensas del tribunal», afirma David López, quien se confiesa defensor de este sistema «porque alivia las bolsas de suspensos».
Los profesores, en alza
Este estudiante de Relaciones Laborales ha hecho ante Juan Vázquez y Santos González una fuerte apuesta por el profesorado de la Universidad. «Nos parece que el Rectorado ha hecho un buen trabajo con el análisis de rendimientos que ha confeccionado, pero una vez hecho, lo que hay que procede ahora es adoptar medidas, valorar la buena gestión docente, con retribuciones económicas, incluso, y equipararla con la de los investigadores, que está mucho mejor valorados que los docentes. Y los que no cumplan adecuadamente sus funciones, que los aparten o que los destinen a otro sitio», afirma David López, quien mantiene que «no puede haber buenos profesores si el sistema falla desde el principio, si la investigación está más valorada que la docencia»
El presidente del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Oviedo confiesa la «preocupación» del órgano que preside por la calidad de sus profesores y, en un arranque de sinceridad, afirma que «no todas las bolsas de suspensos están originadas por malos profesores. Los hay buenos, que suspenden mucho, que dan asignaturas difíciles, pero que son grandes profesores. Lo preocupante es la actitud despótica de otros, que no podemos permitir. Y si además son los que crean bolsas de suspensos, entonces es el sumum de lo que no debería permitir la Universidad».
Y en la relación de peticiones al rector, en quien dijo haber encontrado «una actitud muy positiva», una dirigida al Principado: «Que subvencione a Bus Universidad como subvenciona a Alsa, porque rinde servicio diario a la carta a 8.000 estudiantes. Y creo que la Universidad tiene el mismo sentir», concluye David López, quien se mostró dispuesto a entonar el 'mea culpa' estudiantil en una reunión para que profesores, directores, alumnos y decanos, «se involucren en la mejora de la docencia».
El Comercio, 10/11/05
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