Gustavo Duch: Hay ayudas que no ayudan

Gustavo Duch: Hay ayudas que no ayudan

Tras el paso del huracán Stan muchas comunidades indígenas en Guatemala han perdido todo lo que tienen, que no es mucho. Pero sobre todo han perdido la cosecha de maíz y algunos animales de patio que deberían asegurarles buena parte de su alimentación del próximo año. Este es el verdadero drama: la vulnerabilidad de tantas familias que dependen del éxito de una cosecha. Frente a estas situaciones se hace necesaria la ayuda alimentaria de emergencia mientras se ponen en marcha programas de rehabilitación de sus propias capacidades productivas. La ayuda les está llegando desde otros puntos de Guatemala solidarizados con sus hermanos, y también desde el extranjero a través de las ONG o del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU.

La gestión del PMA debe ser muy cuidadosa, entregando alimentos propios de los hábitos de consumo de la región. No debe perpetuarse más allá de lo necesario para no desincentivar las iniciativas de producción de las gentes de la zona compitiendo a un precio muy inferior. Y sobre todo, no ha de ser un mecanismo para subvencionar los excedentes de agriculturas superintensivas como las de la Unión Europea y los EEUU. Cuando las mágicas leyes de la oferta y la demanda del mercado no funcionan, el PMA se convierte en un mecanismo estupendo para financiar a potentes sectores cerealistas.

Una de las prácticas habituales, demostradas por institutos independientes, que se han dado en años anteriores con las ayudas del PMA en Centroamérica, ha sido el envío de maíz transgénico. Más concretamente, modalidades de maíz transgénico no aprobados para el consumo humano en Estados Unidos. Se trata del maíz amarillo que se utiliza para el engorde de cerdos.

Además de consumir este maíz transgénico, los beneficiados, utilizan parte del grano recibido para sembrarlo y cultivarlo. Y ya tenemos una nueva fórmula de invasión de un maíz patentado propiedad de multinacionales como Monsanto, en los campos donde nació y fue domesticado el maíz de todos los campesinos, el maíz sin dueño. Hay que estar atentos para que no se repitan estas modalidades de ayudas envenenadas.

Gustavo Duch. Director de Veterinarios sin Fronteras

El Periódico, 14/11/05