Editorial: Hoja de ruta para Internet

Editorial: Hoja de ruta para Internet 

La cumbre de Túnez sobre la sociedad digital ha conseguido eludir un debate que probablemente la habría enturbiado: qué hacer con el gobierno técnico de Internet. En la vigilia de su apertura, los 170 países que han acudido a ella han suscrito un principio de acuerdo que no altera los mecanismos actuales y convoca a un foro multilateral específico donde los gobiernos deberán ponerse de acuerdo sobre este asunto.

La supervisión técnica de los dominios (direcciones) de Internet recae en un organismo privado sin ánimo de lucro, ICANN, que está sometido al derecho estadounidense y que ejerce la tarea autorizado por el Gobierno de EE UU, titular inicial de esta responsabilidad y a la que puede revertir. Esto da a Washington una influencia notoria. El resto de países, a medida que han empezado a preocuparse por Internet, en el mejor y el peor de los sentidos, han reclamado una parte de esta autoridad. El problema es que algunos de estos países extendían sus pretensiones a aspectos que no trata ICANN, como el de los contenidos en la Red.

Que esta preocupación viniera de países no democráticos suponía una amenaza evidente. Estados Unidos no admitía ningún cambio en el actual statu quo. Otros gobiernos, como Brasil o India auspiciaban una estructura alternativa. La Unión Europea hizo la propuesta de crear un foro multilateral donde los gobiernos debatieran una fórmula que incremente la influencia de aquéllos en la supervisión de la Red. Todos se apuntaron a esta idea satisfechos. Estados Unidos, porque no cambia la situación actual. Los gobiernos críticos, porque la mera existencia del foro, cuyos debates pueden prolongarse cinco años, es un factor de presión sobre Washington. La UE, porque ha logrado fijar una humilde hoja de ruta para encarar el futuro de la Red de redes. La gestión técnica de Internet, para que sea eficaz, no se puede fragmentar por naciones o regiones; y, para que sea ágil, no debe estar sometida en cada decisión a una cumbre ministerial planetaria. La dificultad a que se enfrenta este foro es evidente y es un reto en el que hay mucho en juego.

El País, 17/11/05