Víctor Flores Olea: Rebelión contra el sistema

Víctor Flores Olea: Rebelión contra el sistema  

OTRA vez el arco de los acontecimientos últimos alude a un conjunto de realidades brutales que estallan en nuestro tiempo, y que a pesar de su aparente distancia tienen elementos comunes que los relacionan. Diferencia en las circunstancias que no disimula la semejanza del origen.

En artículos anteriores nos referimos a la miseria en medio de la riqueza revelada por los recientes huracanes, y hablamos de la manera en que el modelo económico imperante explica los extremos de miseria y pobreza que enferman a la sociedad actual, y que se ahondan cada día que pasa.

El abandono de los pobres del mundo, su marginación y explotación, se nos disparan a diario en todas las fuentes de información. Pero también queda claro que esa agresión no es caída del cielo sino producto de un sistema económico basado en la explotación, en la voracidad acumulativa de la gente del dinero y en una dictadura del mercado que no sólo destruye los tejidos sociales sino la trama de nuestros sistemas ecológicos. Por eso decimos que estos son tiempos de abandono, ¿podrán también ser un día tiempos de esperanzas?

Después los desastres se concentraron en los incendios de los barrios marginales parisinos, revuelta que muy pronto se extendió a toda Francia y a algunas ciudades europeas. Tal rebelión hace evidente que la miseria se anida también en el corazón del viejo continente, estallando ahora violentamente.

El pecado de los viejos colonialismos e imperialismos, que redujeron a la miseria los territorios conquistados, se paga ahora en una población obligada a emigrar del sur al norte (como en nuestra región del continente, en cantidades y condiciones cada vez más difíciles, de México a Estados Unidos). También habremos de referirnos al "diferendo", discutido abundantemente, entre el presidente Fox y Hugo Chávez, igualmente con raíces (aunque se haya dicho poco) en una distinta y aún contradictoria idea del desarrollo latinoamericano, que afloró fuertemente en la IV Cumbre de las Américas, en Mar del Plata.

Y todavía, para acabar de engarzar las circunstancias, la recepción levantisca a George W. Bush en Corea, en los días previos a la reunión de la APEC, que ya adelanta el muy posible fracaso de la reunión de la OMC en Hong Kong, dentro de un mes. Pero vayamos por partes.

La "sorpresa" de los levantamientos urbanos en grandes ciudades francesas y algunas europeas llega después de las numerosas advertencias de la realidad: la revuelta y revancha de los suburbios no es sino el lógico desenlace de la diaria violencia del neoliberalismo sobre los barrios populares de la civilizada Francia, de la próspera Europa.

Se ha dicho en diversos tonos: la responsabilidad de la actual crisis cae particularmente en los gobiernos, que no han querido o sabido combatir las desigualdades y la discriminación que se acumulan en los barrios pobres franceses y europeos, y que también son culpables de haber echado por la borda, en buena medida, las políticas de seguridad social en sus países, calificando a esas poblaciones como "clases peligrosas" pero sobre todo considerándolas en la práctica excluidas de la civilización.

Hoy, algunas izquierdas en Europa y Francia sostienen con razón que no se puede enfrentar una crisis social de esas dimensiones con un régimen de excepción policiaco, sino mejor con medidas reivindicatorias que resuelvan las urgencias sociales que han estallado, y que están en el origen del problema.

Se ha recordado que el trato policiaco, económico y social de las poblaciones de los barrios pobres (desde luego en Francia), ha acumulado violencia durante demasiado tiempo, humillación y un sentimiento de injusticia que ha terminado por estallar en la revuelta incendiaria de estas semanas. En tales barrios la desocupación supera 40% de la población en general y a veces más aún en el caso de los jóvenes (que tampoco tienen suficientes escuelas, ni espacios de recreación y cultura, ni mezquitas aceptables...)

El grupo ATTAC, de Francia, ha denunciado como reales causas del estallido la situación de años en que los jóvenes de los barrios de las afueras de las grandes ciudades, en su mayoría de origen musulmán pero muchos, la mayoría, ciudadanos franceses, han debido soportar controles policiacos humillantes, pobreza y exclusión social, a lo cual debe agregarse el racismo y el "clasismo" discriminatorio de los franceses acomodados.

Los habitantes de los barrios pobres, nos dice ATTAC, han sido golpeados por las políticas neoliberales, y la revuelta ha llegado inclusive "a la quema, en sus propios barrios, de automóviles, autobuses, guarderías infantiles, escuelas, oficinas de correo y otras instalaciones sociales de las que, paradójicamente, tienen necesidad crucial".

Es bien sabido que en la llamada "era postindustrial" no hay lugar para la tradicional mano de obra y que la oferta (también limitada) se concentra en los servicios. Y, sin embargo, los marginales y miserables de la sociedad postindustrial se encuentran a cada paso de su vida con los "espectaculares" y una TV que les presenta un mundo que al mismo tiempo los atrae y rechaza, excluyéndolos brutalmente. Y ahora reaccionan incendiándolo sin miramientos. Pero sin organización (ni ideología política, aparentemente, cuando menos hasta ahora) sino más bien siguiendo el modelo "competitivo" y de rivalidades entre barrios, que fomenta la propia TV y que resulta atractiva para las jóvenes edades.

Las iniciativas belicosas de la extrema derecha en Francia, heredera de Poujade y Le Pen y ahora encabezada por el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, sólo le habrían echado más leña a la hoguera. Por lo demás, un "estado de emergencia" que ha pretendido validarse jurídicamente con apoyo en un texto de 1955 de los principios de la guerra de Argelia, cuando la rebelión anticolonial de ese país, tiene la consecuencia de limitar gravemente las libertades y los derechos humanos en Francia, y de convertir en la práctica a centenares de miles de franceses en "enemigos interiores".

Por su parte, los grupos democráticos más consecuentes sostienen que reparar la situación y restablecer la calma exige en primer lugar dar la palabra a los habitantes de los barrios pobres, examinar con ellos democráticamente sus agravios sociales y fomentar una real solidaridad que exige en primer lugar rehacer el tejido social en esos barrios.

La misma ATTAC sostiene "que únicamente un viraje radical de política podrá responder a las aspiraciones de los sectores populares y a los jóvenes en conmoción. Nada se podrá resolver esencialmente sin revisar a fondo una economía en que priva ferozmente la dictadura de los mercados. Existen sin duda alternativas económicas posibles, modos de desarrollo solidarios y una repartición equitativa de la riqueza. Nos toca a todos promover esas alternativas".

En Mar del Plata, para dar el salto al sur de nuestro continente, es claro que el "diferendo" principal entre los países del continente, mucho más importante que las pifias lamentables y las expresiones inconvenientes de uno y otro lado (Fox-Chávez), es el de un crecimiento anclado en la hegemonía estadounidense, que ya sin matices encarnó en su viaje Vicente Fox, y una visión distinta de los países del sur, principalmente de los asociados en el Mercosur (pero también con Venezuela, entre otros), que perciben la mejor opción del desarrollo, al menos en el corto y mediano plazos, en la diversificación internacional de sus economías y en la suma de los esfuerzos nacionales asociados, sin subordinaciones ni imposiciones de fuerza.

Tal es la causa profunda del fracaso del ALCA en Mar del Plata, y los señalamientos no de Chávez (Fox: "cachorro del Imperio") que, pese a su verdad, escapan a cualquier protocolo presidencial, y más entre pueblos cercanos, sino de Néstor Kirchner, quien sostuvo que "no nos servirá cualquier integración..., sino sólo aquella que reconozca las diversidades y permita los beneficios mutuos", añadiendo que "los acuerdos de integración comercial deben contemplar salvaguardas y compensaciones para quienes sufren atrasos relativos y no potenciar sus debilidades". Y todavía: "Si no se enfrenta eficazmente la pobreza, la exclusión y se otorga trabajo a la sociedad no habrá bienestar y será la raíz de las mayores inestabilidades".

Para remachar, recordó a sus huéspedes presidenciales que Argentina, a base de trabajo y esfuerzo, ha crecido en los últimos tres años a un ritmo de 9% anual, "en contrapartida de políticas como el Consenso de Washington y de las consecuencias nefastas de las políticas de ajuste estructural y del endeudamiento externo para el pleno ejercicio de los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, efectos que recorren trágicamente el mapa de la inestabilidad latinoamericana".

Y que han sido la causa real de la caída de varios gobiernos democráticos en la región.

Sin que tampoco olvidemos que la más reciente Cumbre de las Américas en Mar del Plata propició una militancia multitudinaria de rechazo a la globalización neoliberal y a su más alto exponente George W. Bush.

Sí, también con la participación de Diego Armando Maradona, que "sólo debiera pensar en el futbol y no en la política", al decir de Vicente Fox, pero que también ha demostrado mayor sensibilidad política que nuestro primer mandatario y su irrisorio canciller.

El cuadro de la rebelión multitudinaria y universal de los últimos días se completa con la ruda protesta, sobre todo de campesinos, trabajadores y estudiantes coreanos, exigiendo que los países más desarrollados suspendan los subsidios a la producción y exportación de productos agrícolas y, desde luego, en repudio de la presencia de Bush en su país.

Y, por supuesto, en repudio de la total liberalización comercial que pretenden los países concentradores del capital cuando ellos, selectivamente, abren o cierran el comercio, convirtiéndose también en rígidos proteccionistas cuando así conviene a sus intereses. Aunque ya se reconoció que esa meta "ultraliberal" será inalcanzable en la próxima reunión de la OMC en Hong Kong, por la oposición de los países pobres. Tanto que ya se habla de "recalibrar" los objetivos próximos de la OMC.

Hay pues, en todas partes, una verdadera rebelión generalizada en contra del sistema económico y político establecido. ¿Hacia dónde? Aún no lo sabemos, lo que sí es seguro es que se trata de una frontera límite a este tiempo en que ha prevalecido el abandono de los "condenados de la tierra que ahora se levantan, en todas partes, para proclamar un ¡ya basta! tajante, y también para iniciar la construcción, así lo plantean, de otro mundo posible en que haya lugar a la esperanza.

El Universal, 21/11/05