Asturias: Entrevista a Juan Vázquez: «En financiación universitaria, yo también quiero ser catalán»

Asturias: Entrevista a Juan Vázquez, Rector de la Universidad de Oviedo: «En financiación universitaria, yo también quiero ser catalán»

«El próximo político que quiera hacer algo por la educación, que no haga otra ley»

-¿Le preocupa el descenso de las matriculaciones?

-Me preocupan las demandas que no pueden ser satisfechas. Nuestra obligación es hacer una oferta de estudios más adaptada a las demandas estudiantiles porque uno de los sinsentidos de la Universidad española es que hay simultáneamente plazas sin cubrir y demanda sin atender.

-Con este panorama, ¿cómo se encara el futuro?

-El segmento en el que más vamos a competir las universidades es el de la captación de estudiantes en cualquier ámbito geográfico, sobre todo en los posgrados, que van a marcar una competencia directa entre las universidades. Luego, hay comunidades que han puesto en marcha políticas para atraer estudiantes que aquí no existen.

-¿Por ejemplo?

-La Comunidad de Madrid está tratando de captar a los alumnos con mejores expedientes del país y les ofrece matrícula y residencia gratuita. Asturias debería plantearse la puesta en marcha de políticas serias para captar estudiantes universitarios. Todo el mundo universitario se ha abierto a la competencia y a la diferenciación. Éstos son los asuntos que merecen reflexión y no muchos de los tópicos en los que estamos instalados. Nosotros estamos señalando estos asuntos, pero necesitamos más recursos y más socios institucionales para sacarlos adelante.

-La caída estudiantil tiene efectos colaterales: bajan los ingresos de las matrículas.

-Sí, baja la recaudación y, sin embargo, los costes siguen aumentando. Con respecto a la financiación de la Universidad tengo claros cuatro puntos que hay que abordar cuanto antes.

-Adelante.

-Necesitamos un marco financiero plurianual y estable que cubra los costes asociados a reformas como la del espacio europeo y que incorpore elementos de financiación de las universidades que no se contemplan, como el coste aparejado a la labor investigadora.

-Más.

-También nos aliviaría que la nominativa cubriera el cien por ciento del coste de personal. Eso ocurre en bastantes universidades. Aquí, no.

-Tres.

-El esfuerzo de financiación por estudiante debería ser similar al de otros niveles educativos. El consejero de Educación ha declarado que la financiación media por estudiante de enseñanza no universitaria es de 5.000 euros. Yo firmaría esa cifra ahora mismo porque la financiación de mis alumnos está en 4.000 euros. Se luce muchas veces, además, que hay una dotación elevada de ordenadores en la enseñanza media. Los alumnos universitarios tienen una dotación mucho menor.

-Y cuatro.

-El esfuerzo financiero debería ser similar al de otros territorios. El lunes pude conversar con Pasqual Maragall y él presumía de una financiación en las universidades catalanas que situaba la media en 5.500 euros por alumno. Yo quiero que mis estudiantes tengan la misma financiación que los alumnos catalanes. En ese sentido, yo también quiero ser catalán. Es necesario que haya universidades muy diferenciadas. Haciendo un juego de palabras, el próximo sistema será el de la «unidiversidad», pero debería haber parámetros comunes que no rompan el mercado en términos de pautas de igualdad en el acceso o la cobertura de los servicios mínimos. Eso es lo que demandamos: un umbral mínimo de referencia que cubra el coste de funcionamiento de las universidades. A partir de ahí cabe toda la diversidad posible.

«Alguien debería marcar el rumbo del Ministerio de Educación»
«La generación mejor formada de la historia es también la de los mil euros, la más desaprovechada»

-Resumiendo: el Principado tiene muchas asignaturas pendientes con la Universidad.

-Lo importante en la gestión es tener asignaturas pendientes siempre que no sean la misma asignatura. Pero hay que reconocer el esfuerzo que ha hecho el Principado para mejorar la financiación de la Universidad. Lo que ocurre es que se ha destinado mucho, y con buen criterio, a capítulos que han mejorado la situación del profesorado pero ahora llega el momento de hacer también políticas para el conjunto de la institución.

-Usted dirá.

-Hay que reequilibrar las distintas áreas y afrontar el rejuvenecimiento de la plantilla. Hay que apostar por jubilaciones y por incorporar cantera a través de la figura del ayudante. En los próximos diez años debe haber una renovación importante del profesorado. Tenemos la necesidad imperiosa de contratar jóvenes que, además, entren para hacer un período de formación, no para dar clase directamente.

-La Universidad asturiana ¿necesita aire fresco?

-Nosotros procuramos dárselo, aunque abrir la ventana para que entre aire fresco a veces nos ha costado un catarro. Las universidades han sobrevivido mezclando renovación y tradición. En términos sociales tener una alta tasa de jóvenes es renovación.

-Riopedre presume del rendimiento de los escolares. ¿Por qué no hay consonancia con los resultados universitarios?

-Dentro de diez años, con una universidad mucho más pequeña que la actual, yo tendré datos mucho mejores, sin duda.

-Santos González, Antonio Cueto... Hay en su equipo varios candidatos a luchar por relevarle en el rectorado.

-Esa categoría no está activada. Hacer a destiempo las cosas es tanto como hacerlas mal. Este mensaje sirve tanto para los míos como para los otros.

-Este curso amaneció tranquilo tras los conflictos del pasado verano. ¿Alguna razón?

-Debería ser siempre así. En las mejores universidades no hay bloques confrontados. Cuando llegan los momentos electorales hay opciones distintas pero el resto del período todos colaboran por objetivos comunes. Las supuestas rencillas internas del verano no han tenido ninguna trascendencia en la marcha de la universidad, aunque aquí tenemos una tendencia a dar vuelta sobre los conflictos. La dinámica regional es dar vuelta en zig-zag sobre los mismos temas. A mí me importa salir de ese zig-zag y avanzar hacia adelante. Hemos empezado el curso con acuerdos en muchos ámbitos. El problema es que el ruido se nota más que el silencio de las mayorías.

-¿Es ruido la protesta de Químicas por la nueva asignación de fondos a los centros?

-Hay temas mucho más relevantes que ése. La Junta de Facultad no se preocupa de la Universidad en su conjunto sino sólo de su centro. Y no transmite bien las informaciones porque el centro tiene garantizada la misma cantidad de ingresos que venía teniendo aun cuando le correspondería menos dinero por pautas objetivas. Si incorporásemos opciones de experimentalidad, no llegarían al mínimo que tienen en este momento. Y aún así se lo hemos mantenido. No hagamos pequeñas políticas y políticas para lo nuestro. Nosotros tenemos que hacer criterios para todos. Además, la asignación de fondos ha sido aprobada por 33 miembros frente a 4 del Consejo de Gobierno de la Universidad. En democracia, 33 suman más que 4.

-Así que España tiene la generación de jóvenes mejor formada de la historia. ¿Cómo se atreve a decir eso con todo lo que está lloviendo acerca de la reforma educativa?

-Ortega decía que toda generación cree que la siguiente está peor formada. Yo añado que la siguiente siempre demuestra que estaba mejor formada que la anterior. No hay más que ver cuántos conocimientos tienen los jóvenes en cultura, idiomas, viajes o manejos de nuevas tecnologías. Desconfiar de la formación de la actual generación de jóvenes es una postura conservadora en lo ideológico. Quien juzga así lo hace desde sus pautas y no es capaz de entender el juego generacional que significa que ahora hay que aprender algo nuevo y con otras pautas. Insisto en que tenemos la generación mejor formada de la historia de España pero también la más desaprovechada. Los políticos tienen que facilitar la inserción laboral de los titulados, aquí o donde sea, pero empezando por aquí.

-Se habla de la generación de los «mil euros».

-Con mucha fortuna porque es verdad. O no les pagan lo que se debe o no les compran lo que tienen de conocimiento. Estamos perdiendo un elemento clave de competitividad de las empresas.

-El PSOE se queja de que por culpa de algunos ministros incompetentes -los tiros apuntan a la de Educación- ha bajado la popularidad de Zapatero.

-Yo he tenido, desde mi responsabilidad de la CRUE, más ocasiones de hablar con todos los posibles entornos relacionados con la educación que con la señora Ministra, siendo una persona conocida y amiga. Debería estar mucho más implicada en temas como el espacio europeo o la reforma de la LOU. No lo ha estado. Alguien debería marcar los rumbos y tomar las decisiones.

-¿Y por qué la educación es siempre un campo de batalla?

-Cada ministro no tiene por qué tener su ley. Hay que dar estabilidad al sistema educativo. El próximo político que quiera hacer algo de verdad por la educación, que no haga una sola ley más. Que dé más dinero a la educación y dé más autonomía a la universidad y no más autonomía a la autonomía.

-¿Qué fue de aquel «frente anticarbonero» del que hablaba José Ángel Fernández Villa en alusión al catedrático Rodolfo Gutiérrez y a usted?

-Se disolvió con el carbón. También metían en el carro a Álvaro Cuervo. Cuando yo era tildado de «frente anticarbonero» decía cosas parecidas a las que se sostienen ahora en las Cuencas. Sigo pensando que los fondos mineros tienen que aprovecharse mucho mejor con una estrategia más coordinada, y destinados fundamentalmente a la creación de actividades económicas, a la generación de conocimiento y la inserción laboral de los universitarios y de los jóvenes en general. Todo se reconduce hacia lo tecnológico y a las infraestructuras pero uno de los grandes problemas de las cuencas mineras es de desintegración social. En algunos colectivos hay tendencias que apuntan hacia la marginación social. Hay segmentos de jóvenes que no llegan a la universidad que soportan mal el tiempo en el instituto y que viven en ambientes familiares que conducen a la desintegración social. El sistema debe buscarles oportunidades. Estamos ante un tema de empleo pero también social. En cualquier caso, es un tema clave.

-¿La Universidad de Oviedo debe seguir recibiendo fondos del nuevo plan minero?

-Debo ser un tipo extraño porque no persigo fondos mineros como parece que le ocurre a toda la región. No quiero fondos sin saber muy bien para qué. Si recibo fondos, me gustaría que fueran para complementar con personal los laboratorios actuales. No quiero tener un laboratorio más sino que quiero rentabilizar lo que ya tengo. A propósito de esto, la movilización que necesita Asturias es por la creación de empleos. No sólo tenemos que preocuparnos de las jubilaciones.

-¿España está en peligro?

-No. Los períodos en que la sociedad fluye y cambia exigen revisar algunas condiciones de relación. Eso no me causa ninguna temor. Otra cosa es saber acertar con la revisión de esos procesos históricos. Hace años la configuración del Estado de las autonomías se veía como algo osado y, sin embargo, ha sido un modelo de convivencia. Me pregunta por el Estatut: soy favorable a la revisión de las relaciones, pero hay que ser valientes para decir que no de cualquier modo. El núcleo central es la financiación y ésta debe ser equilibrada y solidaria.

-¿Zapatero se juega la legislatura con el Estatuto catalán?

-Sin duda. El modelo de financiación del Estatut es el nudo gordiano de Zapatero, aunque, sinceramente, no veo excesivamente preocupados a los grandes empresarios por este asunto. Yo tengo muchos amigos catalanes que quieren ser catalanes y españoles a la vez. Lo que quieren es redefinir las relaciones con el resto del país. Lo que no es concebible es que se extremen los discursos y los símbolos porque sólo conducen a la crispación y no a resolver el problema.

-Ya estamos en diciembre y seguimos sin plan regional de I+D+I para este año y los tres próximos.

-Cierto. No parece la mejor imagen que un plan salga habiendo perdido uno de los años que figura en su rótulo.

La Nueva España, 04/12/05