William Gasparini: Servicios públicos y AGCS: la movilización ciudadana para salvar al estado social

William Gasparini: Servicios públicos y AGCS: la movilización ciudadana para salvar al estado social
William Gasparini, Sociólogo de la Universidad Marc Bloch de Estrasburgo, miembro del Consejo Científico de Attac

Una encuesta reciente ha puesto de manifiesto que los franceses siguen afectivamente vinculados a sus servicios públicos. Solo piden transformaciones porque las necesidades han cambiado y las desigualdades, debido a las políticas neoliberales puestas en marcha, se han profundizado a lo largo de los últimos veinte años. Desde comienzos de los 80 el Estado ha enfrentado un gran desempleo estructural que ha desorganizado a los sectores populares y ha transformado a las viviendas HLM (N.de T. Viviendas de alquiler moderado o para familias de bajos ingresos) en barrios relegados (urbanística y socialmente) A ello se agregan la discriminación en el empleo y en la obtención de vivienda, el fracaso escolar pero también la delegación de poderes a los "grandes hermanos" y a las organizaciones de caridad.

Se pasa insidiosamente de una política de Estado tendiente a actuar sobre las estructuras mismas que producen las desigualdades a una política que tiende simplemente a corregir los efectos de la desigual distribución de los recursos tanto económicos como culturales, es decir una especie de caridad estatal destinada, como en los viejos buenos tiempos de la filantropía religiosa a los "pobres que lo merecen". La difusión de un modelo de "menos estado" para los nuevos maestros del pensamiento (tanto de izquierda como de derecha) asociado a la descalificación acelerada de compromisos heredados del mundo obrero (y de representaciones colectivas, la militancia política y sindical) han tenido como consecuencia el desprecio por las solidaridades tradicionales y la idea misma de servicio público. En este nuevo entorno a excepción de algunas organizaciones caritativas o comunitarias, nadie puede ayudar a nadie, de modo que las caídas sociales no encuentran ya las antiguas redes de prote
cción (sindicatos, asociaciones, familias, partidos políticos).

Este discurso de desprestigio del Estado, incorporado por muchos franceses y entre ellos por muchos jóvenes de la periferia, ha derivado en que determinadas condiciones pasen a la acción. Paradojalmente aquellos y aquellas que no poseen nada (especialmente los franceses de origen migratorio), el único patrimonio del que pueden disponer son los servicios públicos La violencia ejercida contra los símbolos del Estado más cercanos (jardines maternales, escuelas, gimnasios, comisarías) puede parangonarse con el discurso de los neoliberales y de los "liberales-libertarios" contra el Estado: haciendo que el liberalismo económico sea la condición suficiente y necesaria de la libertad ya que se asimila la intervención del Estado al "dirigismo" y se culpa a los funcionarios de todas las ineficacias y toda las rigideces.

Es imposible por lo tanto comprender la relación actual con la cosa pública sin tener en cuenta esta conversión colectiva a la visión neoliberal y sin ubicar lo sucedido en el proceso más amplio de desmantelamiento de los servicios públicos en los suburbios y en las zonas rurales. Sin embargo la realización integral de esta dominación no lo es en realidad pues no todos los actores se le someten. Los actos contra la privatización de los servicios públicos llevada a cabo por el Gobierno, la Unión Europea y el AGCS (Acuerdo General de Comercio y Servicios) convergen para denunciar ese mismo proceso de reducción de las áreas empresarias del Estado social. Junto al movimiento social y al altermundismo, la "mano izquierda del Estado" (según la expresión de Pierre Bourdieu), funcionarios "menores" alcaldes de pueblo y de las "ciudades de la periferia", trabajadores sociales, maestros, profesores, asistentes sociales... que en su mayoría votaron "NO" en el referendo del Tratado Constitu
cional europeo se han organizado para denunciar la falta de compromiso del Estado llevado a cabo por su "mano derecha" convertida al culto de la modernización de los servicios públicos.

Los colectivos locales reunidos en una Convención en Lieja (Bélgica) los pasados 22 y 23 de octubre con el objeto de promover los servicios públicos aprobaron una resolución destinada a alertar a los gobiernos europeos, a los parlamentarios europeos, a los representantes locales y también a los partidos políticos, a los sindicatos, a las asociaciones y a los habitantes. El 19 de noviembre los colectivos de defensa y de desarrollo de los servicios públicos realizaran una manifestación para defender y construir el porvenir de los servicios públicos en Francia y en Europa. El movimiento de representantes locales continua con la movida ciudadana del otoño de 2004, recordando que 263 de entre ellos, originarios de Creuze, renunciaron en protesta por la drástica reducción de los servicios públicos barriales en su departamento (jardines maternales, correos, y otras oficinas).

Algunos días más tarde fueron 600 los colectivos territoriales (regiones, departamentos, conglomerados, ciudades) los que denunciaron el AGCS. Negociado en el seno de la OMC (Organización Mundial de Comercio) dicho acuerdo liberaliza en el mayor grado posible los servicios públicos. Si se aprueba nuestra comunidades no podrán volver a asegurar una mínima cantidad de servicios públicos ni subvencionar actividades que competirían con el mercado (almuerzo escolar, redes de agua potable, jardines maternales, etc) Reunidos en asamblea general en 2004 en Bobigny la mayoría de los ediles de esa región declararon pertenecer simbólicamente a una "zona fuera del AGCS" Otros adhirieron después solicitando una moratoria para tales negociaciones y la apertura de un debate nacional sobre el AGCS Finalmente el último congreso de la Asociación de Alcaldes de Francia (AMF) fue ocasión para que muchos alcaldes de comunas rurales denunciaran airados la supresión de gran cantidad de cargos públicos del Estado.

El AGCS sera tratado nuevamente en ocasión de la próxima Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong los días 13 al 18 de diciembre del corriente año. Los estados miembros de la OMC (entre ellos la UE) deberán "ofrecer" a la competencia una cantidad cada vez mayor de servicios (transportes, correos, ambiente, distribución, educación, etc). Preconizando la liberalización sin límites de los servicios públicos en la UE, la directiva Bolkestein no hace otra cosa sino aplicar los principios del AGCS. El análisis que realizará el Parlamento europeo en enero de 2006 posibilitará la reactivación de las manifestaciones del movimiento social. En el mismo sentido la declaración del 12 de octubre de la CGT/CFDT/CFTC/UNAS reafirma "la necesidad de una directiva marco para los servicios de interés general que los defina de conformidad y a partir de los derechos fundamentales aprobados en Niza en diciembre de 2000. Servicios de calidad accesibles a todos son un elemento esencial de la cohesió
n social, parte esencial del modelo social europeo.

El desmantelamiento del estado social y las privatizaciones a nivel francés y la apertura a la competencia, conducidos a nivel europeo y mundial constituyen los más grandes ataques a los servicios públicos Si queremos una verdadera Europa social al servicio de todos la primera medida consiste en quitar a los servicios públicos de las normas de la competencia: los servicios públicos deben contribuir al dinamismo de la economía favoreciendo el crecimiento sustentable y la creación de empleos. De este modo podrán jugar un papel esencial en el aseguramiento de la cohesión social y territorial y permitir el fortalecimiento de las solidaridades nacionales.

La historia de los servicios públicos ha sido construida a partir de la confrontación entre las aspiraciones de la población y las exigencias económicas puestas de manifiesto en las luchas sociales, inscriptas en la concepción del estado republicano. En el contexto de una Europa que se nos promete liberal debemos ser conscientes del carácter excepcional de los servicios públicos y movilizarnos para mantenerlos. Deben volver a ser los instrumentos del interés general y ser motivo de las luchas sociales para lograr una verdadera democratización. Solo bajo esta condición los servicios públicos serán la conciencia reflexiva de una sociedad fiel a los principios republicanos.

Traducción Susana Merino

Indymedia Estrecho, 06/12/05