Pablo González Velasco: La taylorización de la universidad y la doble mercantilización del estudiante-prototrabajador

Pablo González Velasco: La taylorización de la universidad y la doble mercantilización del estudiante-prototrabajador
Modernización capitalista en las aulas: de la venta del derecho al conocimiento a la compra de la mano de obra a la carta

'La productividad de un operario se aumenta midiendo los resultados que obtiene a intervalos frecuentes por medio de un estándar, comunicándole sus progresos y ayudándole si no lo alcanza'. (...) 'La estandarización completa de todos los detalles y métodos es indispensable para especificar el tiempo apropiado en el que deberá hacerse cada operación, y para insistir en que se haga en el tiempo asignado' (Frederick Winslow Taylor, Shop Management, 1911).

Dice el refranero castellano que "del cerdo todo se aprovecha" o "del cerdo gustan hasta los andares". Si aceptamos ‘cerdo’ como metáfora de la actual universidad, habremos acertado de pleno sobre lo que significa la educación para la lógica del sistema y los empresarios. Dentro del desarrollo capitalista y del incremento progresivo de la competencia global, vemos como el mercado se expande por todos los poros de la sociedad como un líquido que permeabiliza conciencias y todos los sectores productivos.

Al igual que el resto de convergencias (i) que se han dado en otros campos sociales y económicos, el proceso de Bolonia (ii), es otro pilar para dar entidad a la moderna sociedad capitalista europea.

Se trata de sacar a la universidad de un cierto aislamiento y retardo en su adecuación a las necesidades del capital. Dicho de otra manera, el actual modelo de universidad no satisface plenamente los retos que imprime el nuevo capitalismo europeo (iii). Los objetivos de las actuales reformas, son varios:

  1. Liberar recursos al erario (público) en educación para así como contrapartida aliviar la presión fiscal que deteriora el consumo privado y la rentabilidad capitalista. No es más que otra vuelta de tuerca en la inercia sistémica de la privatización de servicios como eje consustancial del actual capitalismo neoliberal que superó al capitalismo de Estado keynesiano en el anterior estadio histórico del desarrollo capitalistaiv. Ésta evolución interna se ha visto potenciada por la ausencia tanto de movimientos revolucionarios potentes como de la amenaza del socialismo real; en definitiva, por el enfriamiento de la lucha de clases.
  2. Ensamblar la demanda de fuerza de trabajo del capitalista a la oferta de fuerza de trabajo profesional; mediante: a) la participación de la empresa en el programa académico, b) la homologación en el mercado común, y c) la redefinición de los perfiles académicos bajo criterios de mecanización técnica de la enseñanza (v) y de transparencia en la información sobre la oferta de fuerza de trabajo.
  3. Trasladar la competitividad entre capitales al mercado laboral, y no sólo como incremento de competencia entre trabajadores (vi) para la reducción de costes laborales, sino también en su formación universitaria. De esta manera se acelera eficazmente el proceso de adquisición de conocimiento técnico de los estudiantes-prototrabajadores (taylorismo educativo) (vii).
  4. Incrementar el capital humano para elevar la productividad de la economía (expropiándose más plusvalor relativo). Evidentemente, la definición de capital humano está encerrada en la formación técnica (y la obediencia) que sea útil a las necesidades productivas del capital.
  5. Externalizar servicios de la universidad pública y permitir la creación de universidades privadas. La baja elasticidad del bien del conocimiento y la voracidad de inversionistas privados hacen abrir la veda de la privatización relativa (viii) de la universidad. La externalización de los servicios tiene los objetivos internos de reducción de los costes de burocracia y mantenimiento, así como el objetivo político de ensanchar el mercado a empresas privadas; siendo los bancos uno de los más interesados en la penetración financiera de las universidades.

Profundizando en una línea marxista del análisis, abordaríamos al proceso de Bolonia como un reequilibrio y ajuste a las nuevas condiciones económicas (ix) generadas dentro del capitalismo; visualizando, ahora mucho mejor, el papel de la educación en el sistema, que no es otro que aquella industria (x) a gran escala que crea fuerza de trabajo profesional ajustada a las necesidades del capital. En el caso que nos toca, hay dos grandes cadenas de montaje fabril que parten de la ESO: 1) ESO-FPmedio-FPsuperior, y 2) ESO-Bachillerato-Grado-Postgrado. La formación universitaria, tras el proceso de Bolonia, se reestructura creando el Grado (de conocimientos menos específicos) y Postgrado (gran novedad, previo pago de un pastón, donde las empresas cocinarán los programas de estudio).

Desde la lógica del capital, es de vital importancia que este conglomerado de fábricas garantice la reproducción del trabajo asalariado en el plano formativo-técnico, que, en última instancia, determina a su otra media naranja: la reproducción del capital (xi). En síntesis, trabajo asalariado y capital, son una única esencia (xii) sometida a contradicciones sistémicas internas (reparto de la riqueza-plusvalor y leyes endógenas) y externas (lucha por el trabajo emancipado fuera de los límites del sistema capitalista).

La actividad de la formación estudiantil se produce en un momento prematuro de la vida útil de un trabajador en el capitalismo. Usando algo de imaginación marxista, en este caso, el trabajador (mejor dicho, prototrabajador) no está fuera de la cadena de montaje, sino dentro como una mercancía más; con la particularidad de tener voluntad y energía propia para autoimpulsar ese proceso,... para después finalmente salir lanzado al mercado laboral a la busca y captura del capitalista que te quiera explotar. Desde la perspectiva humana del trabajador (fenómeno de la alienación), éste se convierte en un instrumento del capital de "usar y tirar" pasando por encima de su dignidad, su derecho al conocimiento y al trabajo emancipado.

La doble mercantilización en el ámbito educativo constituye una pieza esencial del sistema. Los esfuerzos de la clase dominante se concentran en pulir una nueva modernización capitalista educativa donde los dos pilares de su ‘gran banquete’ son: 1) la explotación del negocio educativo (xiii) (mercado de servicios), y 2) proveer de mercancías-fuerza de trabajo potencialmente vendibles en el mercado laboral. Así pues, la idea perfecta de la enseñanza en el capitalismo es la siguiente: el trabajador compra (vaciando su salario o de su familia obrera) su formación útil (xiv) para así ser competitivo en su venta al capitalista (recibiendo menos renta de la que ha producido, pero lo necesario tanto para que ese puesto de trabajo no esté vacío como para tener medios de consumo suficientes para reproducir su vida y la de su familia). Si enlazamos esto con el ciclo de producción y consumo, vemos como se consuma la ‘gran timada’ de los capitalistas a los obreros; pues para reproducir el sistema: el obrero compra su utilidad capitalista, vende su fuerza de trabajo formada, cede ‘gratis’ la ganancia capitalista y compra parcialmente su explotación a través del consumo de los bienes y servicios finales (xv). El expolio, así, cierra su ciclo.

En este contexto de reformas y resistencias antineoliberales, no debemos de caer en nostalgias del sistema universitario post-franquista, sino saber diferenciar correctamente entre el objetivo táctico de la defensa de la universidad pública burguesa y el objetivo estratégico de la conquista de la universidad pública socialista dentro de la futura sociedad socialista. Aunque haya experiencias históricas que asemejen el sector público burgués al sector público socialista, reduciéndolo a una simple burocracia jerárquica que defiende a las élites de turno, evidentemente, tienen conceptualmente diferencias esenciales; en ese sentido, además de proyectarse sobre antagónicos intereses de clase, el sector público socialista debe cumplir necesariamente criterios de “centralismo democrático”, “autogestión” y “trabajo emancipado”. Recordemos que la actual universidad pública la costamos los trabajadores, ya sea por activa (precios públicos) o por pasiva (tanto a través de los ingresos fiscales directos donde el 80% provienen de las rentas del trabajo, y el otro 20% es plusvalía en forma de renta del capital, como en los ingresos fiscales indirectos donde la aportación relativa de los trabajadores es mayor). La cuestión no está en no querer costearla, que por otra parte sería una estupidez, sino en describir y denunciar como se beneficia el capital a través de su Estado, sus universidades y su política educativa.

Este análisis no tiene otro objetivo que desenmascarar al sistema y dar argumentos para impulsar un movimiento estudiantil anticapitalista. Jornadas como la huelga del pasado 17 de noviembre son grandes pasos dentro de la larga marcha en el desierto de la izquierda real. Hace falta extender la rebeldía, desmitificar a la izquierda socialliberal (que hoy aplica estos planes de estudio) y abrir huecos propios al margen de las reaccionarias peleas partidistas entre el PP y el PSOE, que siempre, en última instancia, comparten el programa de la gran patronal.

Terminando como empecé. Que no nos extrañe, si en alguna reunión privada de la gran patronal, al calor de la prepotencia del poder y el ansia por acumular dinero, alguno soltara aquello de que: "de la universidad todo se aprovecha" o " de la universidad gustan hasta los andares". Si los capitalistas van a rebañar a la universidad tanto como un cerdo, vampirizando, a la vez, a los trabajadores y su derecho al conocimiento, los comunistas les diremos a estos hombres en tanto que clase, a su universidad burguesa y a la base económica de nuestra sociedad actual,... que nada es eterno,... que nuestra voluntad es firme,.. y que se enteren bien, que mucho más temprano que tarde, “a todo cerdo, le llega su San Martín” (xvi).

Madrid, 29 de noviembre de 2005

(i) Convergencia europea en libre comercio y libre movilidad de factores productivos, convergencia monetaria (centralización de la política monetaria), convergencia en la estrategia de política económica neoliberal (Pacto de Lisboa) y convergencia en el orden jurídico (reglas del mercado único y arquitectura institucional: constitución europea – como síntesis -).

(ii) Información sobre el proceso de Bolonia y las últimas reformas:

Artículo de Ángeles Maestro: Huelga general el 17 de noviembre. Frente a la enseñanza basura, organizar la resistencia
http://www.lahaine.org/index.php?blog=2&p=10876&more=1&c=1.

Informe de la Asociación de estudiantes de económicas de la UCM Economía Alternativa:
http://www.nodo50.org/asu/Econom%EDaAlternativa_Bolonia.doc

Documento de Corriente Roja: Contra la privatización de la enseñanza (2005):
http://www.corrienteroja.org

(iii) Flexibles y Precarios. La opresión del trabajo en el nuevo capitalismo europeo. Joaquín Arriola. (2005). Ed: El Viejo Topo.

(iv) Consenso de Washington. Contexto, desarrollo y consecuencias. Pablo González Velasco. Breve trabajo sobre la transformación del capitalismo de Estado keynesiano al capitalismo neoliberal. Ahonda en los condicionantes internos del cambio de paradigma. Ver en sección archivos de: http://es.groups.yahoo.com/group/economistasrojos

(v) Manifiesto de ‘Profesores por el Conocimiento’ (2005). Más de 2.000 adhesiones. “Tanto en el proyecto piloto Tuning, como en los numerosos documentos que se han ido generando a propósito del proceso de Convergencia Europea se aprecia un creciente énfasis en la necesidad de poner a fin a la idea de que la tarea de la Universidad es transmitir conocimientos. Ahora las destrezas, competencias y habilidades a adquirir por el alumno reemplazan a la obtención de información”. Sobre la financiación externa de los postgrados alertan: “En este contexto resulta procedente preguntarse por la pervivencia a medio plazo de programas de doctorado, no sólo en Humanidades, sino en Física Teórica, en ciertas ramas de la Matemática no aplicables a la Física y, en general, en cuantas disciplinas y áreas temáticas no sean de inmediato interés para los financiadores externos”: http://firgoa.usc.es/drupal/node/21989

(vi) “La competencia de los trabajadores entre sí no es más que otra forma de competencia entre los capitales” (Marx). Mencionado en Más allá de El Capital. Michael Lebowit. (2005). Editorial Akal

(vii) La universidad pública Carlos III de Madrid con sus 4 convocatorias que consumen te presentes o no, es un ejemplo de la importancia del tiempo y los resultados en la modernidad capitalista educativa, cuya filosofía recuerda al espíritu taylorista de organización científica de la división del trabajo en una fábrica. Asimismo, el incremento de horas lectivas que contempla el proceso de Bolonia, refuerza la tesis anterior. Todo este proceso de intensificación tiene un elemento político deslegitimador tanto por el aumento de la frustración y descontento estudiantil, como por la liquidación definitiva de la universidad como espacio de la rebeldía social y del librepensamiento.

(viii) Se dice relativa, pues el índice de variación de matriculados en la universidad privada tiene una subida de 31,4% de alumnos y un 27, 5% de alumnas (2004-05) con respeto al curso 1999-00, mientras que la universidad pública tiene una pérdida de un 8% de matriculados en los mismos años y para los dos sexos. Las’ matriculaciones privadas’ representarán actualmente cerca de un 10% del total. http://wwwn.mec.es/educa/ccuniv/html/estadistica/curso2004-2005/1.1.pdf

(ix) La habilidad de autoadaptación del capitalismo es una de sus características, aunque como todo régimen de producción tiene inevitablemente su desarrollo y decadencia. En palabras de Marx y Engels:“La burguesía no puede existir, si no es revolucionando permanentemente los instrumentos y los medios de la producción, que es como decir, todo el sistema de la producción, y con él todo el régimen social . Todo lo contrario que las clases sociales que la precedieron, pues estas tenían como causa de su existencia y pervivencia, la inmutabilidad e invariabilidad de sus métodos de producción. La época de la burguesía se caracteriza y distingue de todas las precedentes, por un cambio continuo en los sistemas de producción, por los continuos cambios en la estructura social, por un cambio y una transformación permanente. Se derrumban las relaciones inconmovibles y mohosas del pasado, junto con todo su séquito de ideas y creencias antiguas y venerables, y las nuevas envejecen ya antes de echar raíces . Se esfuma todo lo que se creía permanente y perenne. Todo lo santo es profanado, y al final, el hombre se ve constreñido por la fuerza de las cosas, a contemplar con mirada fría su vida y sus relaciones con los demás. La necesidad de encontrar permanentemente nuevos mercados, espolea a la burguesía de una punta o la otra del planeta. En todas partes se instala, construye, establece relaciones” Manifiesto Comunista, Marx y Engles (1854): http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

(x) “La educación sigue siendo una industria artesanal, con unos profesionales que trabajan aislados y cimentan su método en la sabiduría convencional sobre lo que funciona”. (20/11/2005) Entrevista en El País a Andreas Schleicher. Coordinador del 'Informe PISA' de la OCDE:  http://www.elpais.es/articulo/elpporsoc/20051120elpepisoc_2/Tes. La ley del valor condiciona las diferencias salariales entre los trabajadores (tanto por su tiempo de formación como su experiencia laboral). La mercancía fuerza de trabajo se rige por la ley del valor aunque su precio sea algo sui géneris por la venta a plazos, la creación de nuevas necesidades según se expande el capitalismo y el ejercito industrial de reserva (ley de oferta y demanda).

(xi) La reproducción del trabajo asalariado no sólo repone sino que amplia el capital humano para incrementar la productividad. Asimismo se puede añadir la reproducción de la hegemonía ideológica del sistema (superestructura) a través de los contenidos políticos de las asignaturas y el ninguneo a iniciativas para crear espacios de pensamiento crítico. Todo incremento en el nivel de separación de los trabajadores ya sea por la competencia o la falta de organización sindical de clase, incrementa la ganancia capitalista en términos económicos, y en términos científicos, subraya la tesis de la no neutralidad de clase del desarrollo de las fuerzas productivas y la organización del trabajo. Más sobre este tema, ver libro recomendado punto VI.

(xii) Engels dice en Esbozo de crítica de la economía política (1844): "Capital y trabajo son uno y lo mismo, pues (...) el capital es trabajo acumulado" (p. 128). "Capital y trabajo son, originariamente, idénticos; (...) el economista separa el capital del trabajo y mantiene esa separación, sin reconocer la unidad" (p. 132)"el capital no es nada sin trabajo, sin movimiento”.En definitiva, el capital no puede vivir sin el trabajo (en este caso, trabajo asalariado), pero el trabajo si puede vivir en un sistema post-capitalista (socialismo) sin capital. Marx explicó en El Capital como se produjo el proceso de subsunción formal y real del trabajo en el capital durante el proceso de acumulación capitalista. Esa subsunción se romperá cuando se transformen las relaciones sociales de producción; donde el capital, en tanto que relación social, sea erradicado, y por otro lado, el trabajo emancipado sea el centro del nuevo sistema.

(xiii) La naturaleza plutocrática-antidemocrática del mercado se expresa en la injusticia de pagar los mismos precios para rentas desiguales (1 euro, 1 voto).

(xiv) Excluimos, en el supuesto, a los valientes que estudian carreras sin tener en cuenta su salida laboral o los intensamente vocacionales.

(xv) Los bienes de capital son comprados por las empresas, haciéndose también efectiva la plusvalía. La participación de la ganancia sobre el PIB es el equivalente de la plusvalía extraída a la clase obrera; esto sólo sirve a nivel global de la economía, no empresa a empresa. No se trata nuestra lucha de canalizar esa renta del capital hasta vaciarla a favor de las rentas del trabajo, ni de estar en contra del consumo, la adquisición de conocimiento técnico o la inversión en sentido abstracto, sino de construir un sistema donde el trabajo social descanse sobre un poder democrático y que las horas no pagadas a los trabajadores sean para el beneficio de las empresas socialistas y de la sociedad en su conjunto. Se trata de reformular las relaciones de producción que conforman la base económica del sistema imperante.

(xvi) Para comprender la interpretación marxista de la “abolición de la universidad”, consultar: La división del trabajo y la universidad. (1960). Manuel Sacristán. http://www.pcc.es/realitat/directoris/articles/62-63/sacris62.html

Rebelión, 09/12/05