Daniel Cohn-Bendit: «Lo que ha pasado en Francia es un grito suicida, fruto de la desintegración social»

Daniel Cohn-Bendit: «Lo que ha pasado en Francia es un grito suicida, fruto de la desintegración social»
«Sarkozy y Villepin son el policía bueno y el malo buscando la confesión del detenido»

Nacido en Montauban, en una familia de emigrantes judíos alemanes, estudia en Alemania y vuelve a Francia para matricularse en la Facultad de Sociología de la Universidad de Nanterre, cerca de París. Allí se convierte en uno de los principales protagonistas de Mayo del 68. Después se dedicó a la escritura y hoy es eurodiputado por Los Verdes.

Daniel Cohn-Bendit (Montauban, 1945) empezó siendo rojo -de hecho, fue Dany el Rojo, el anarquista del 68, el líder estudiantil del Mayo francés- y terminó en el partido de Los Verdes. Desde mediados de los años noventa es europarlamentario.

Ahora copreside el grupo ecologista de Bruselas. Fundó, junto a Joschka Fischer, ex ministro de Exteriores germano, este partido en Alemania. El Mayo francés fue una revuelta que enfrentó a estudiantes con la República burguesa del general De Gaulle. Daniel Cohn-Bendit entonces era alumno de la Universidad de Nanterre. Tras el conflicto el Gobierno galo decidió expulsarlo del país en el que había nacido, por extranjero. No pudo regresar hasta 1978.

Desde hace algunas semanas el extrarradio parisino se ha convertido en el escenario de una revuelta multitudinaria que se ha extendido por toda Francia. La solución para acabar con ella ha sido el decreto de estado de emergencia por parte del Gobierno de Dominique de Villepin y de su ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. Las razones de esta revuelta van desde el descontento de los jóvenes por un futuro incierto al rechazo a los extranjeros por el hecho de ser extranjeros. De todo esto habla el político franco-alemán en su despacho, en el Parlamento de Bruselas.

-Nicolas Sarkozy ha dicho que los extranjeros han sido los protagonistas de las revueltas en los extrarradios franceses.

-No lo ha podido demostrar. Los que han actuado en los suburbios de las ciudades franceses no eran extranjeros. La mayor parte de los implicados es francesa. Los argelinos o marroquíes detenidos tenían permiso de residencia. Lo que ha hecho el ministro del Interior ha sido poner en marcha una doble vara de medir que, al final, carece de sentido. Los descontentos son franceses, es lo único que está claro.

-También declaró este ministro que los implicados eran delincuentes conocidos.

-Tampoco es cierto. El 80% de los procesados por estas razones en los tribunales no tenía antecedentes penales.

-¿Qué opina del decreto de estado de emergencia dictado recientemente?

-Es injustificado. Con esta medida se permiten la investigación y la entrada en domicilios privados sin autorización judicial. El Gobierno francés hace como si hiciera algo, cuando en realidad no sabe cómo actuar. Estas medidas sólo confirman la marginalización de parte de la población.

-¿Sarkozy y Villepin aprovechan electoralmente este asunto de los suburbios franceses?

-No creo. Villepin y Sarkozy están de acuerdo en todo. Las respuestas dadas desde el Gobierno son unívocas. Es como el policía bueno y el policía malo, uno sacude y el otro le da el cigarrillo. Los dos buscan que confiese el detenido.

-¿Quién es el policía malo?

-Sarkozy, Sarkozy.

-¿Qué papel le queda a la extrema derecha?

-Este tipo de revuelta violenta, no cabe duda, alimenta la fobia de la sociedad francesa hacia los extranjeros y refuerza las ideas y actitudes de la extrema derecha.

-¿Los sucesos son una revolución?

-No estoy seguro. Hablar de movimiento revolucionario cuando nos estamos refiriendo a lo que pasa ahora en Francia no me parece un término ajustado.

-¿Qué es esto entonces?

-El fruto de la desintegración social, de la marginación, un grito violento y suicida.

-¿A qué deberíamos llamar revolución en 2005?

-Ni idea. Las revoluciones surgen cuando los problemas que existen la sociedad no es capaz de darles solución. ¿Se podrán dar ahora más revoluciones? No tengo una bola de cristal.

-Esta juventud francesa de los extrarradios y la que se levantó bajo su liderazgo en 1968, ¿son la misma?

-Los jóvenes, la juventud nunca es igual, no puede ser. Es más difícil ser joven hoy que en mi época, en el 68. Hablo, claro, de lo que conozco, de la juventud en Francia, no en España. Durante el Mayo francés hubo un levantamiento porque teníamos la impresión de que existía un mundo más abierto que no conocíamos. Ahora existe una serie de preocupaciones como la mundialización, el declive ecológico, el sida... Parece que no existe un verdadero futuro para los jóvenes. Por eso surge la angustia, no lo podemos olvidar. Es más difícil ser joven ahora que cuando lo era yo.

La Nueva España, 10/12/05