Paul Nicholson, dirigente de EHNE: «La liberalización del comercio aumenta el hambre en el mundo»
«Lo mejor que puede suceder en la cumbre de Hong Kong es que no se alcance ningún acuerdo»
Paul Nicholson, escocés de nacimiento y vasco de adopción y por matrimonio, es la voz en el exterior de los agricultores de Euskadi agrupados en EHNE, organización integrada en la COAG a nivel nacional. En representación de su sindicato y de Vía Campesina, ha seguido de cerca las diferentes cumbres sobre liberalización del comercio mundial y contribuido a coordinar ese amplísimo movimiento internacional que se vale sobre todo de Internet para defender políticas agrarias pegadas a la tierra, idea que traducen en la expresión de 'soberanía alimentaria'. Lo que pase en Hong Kong puede tener consecuencias muy graves -asegura-, y es mejor que no haya acuerdo.
- ¿Qué riesgos ve en que se produzcan avances en la cumbre de Hong Kong?
- Cada día está más claro que el libre comercio no genera riqueza equitativa. Propicia que las empresas multinacionales controlen la economía y la concentración de poder en sus manos. Esta política, por ejemplo, está produciendo precios bajos en el sector agroalimentario en todo el mundo, lo que no favorece la agricultura campesina, de la que vive el 55% de la población mundial. Otro de sus efectos negativos es el aumento del hambre en el mundo, a causa de la liberalización del comercio de las materias alimentarias. Se trata de una política que destruye las economías locales. Una prueba de ello es lo que sucede en Europa, donde los agricultores sólo nos podemos sostener gracias a las subvenciones.
- Las organizaciones cercanas a 'Nuestro mundo no está en venta' abogan por la desaparición de la OMC. ¿Tan perjudicial la consideran?
- La OMC es el único organismo mundial con capacidad punitiva. Sus decisiones no se pueden apelar. Como consecuencia, tiene un enorme poder para determinar las políticas económicas en todos los niveles. Consideramos especialmente preocupantes las que se refieren a la privatización de servicios básicos como la salud, el agua, la educación, etc.
«No estarán solos»
-Con la información de la que dispone, ¿qué va a pasar en la cumbre?
-Lo mejor que puede suceder es que no haya acuerdo. Existen muchas posibilidades de que así sea. Será una oportunidad para los países poco desarrollados, que están dispuestos a resistir en esta cumbre, quizás inesperadamente en muchos casos. No estarán solos porque se verán respaldados por enormes movilizaciones, que ya han empezado hace unas semanas en países de Asia, donde existe una situación de desesperación para toda una generación de campesinos mayores. Para ellos, la OMC es la muerte.
-Las protestas, a veces violentas, han sido el medio por el que sus reivindicaciones han sido conocidas. ¿Qué va a pasar en Hong Kong?
- Va a ser complicado. Esperamos que las movilizaciones no estén en esa línea. Nadie sabe cómo van a reaccionar las autoridades chinas en este asunto. En principio, estaremos presentes 3.000 campesinos de todos los países, aunque habrá miles de personas de otros colectivos. Pero las protestas tendrán lugar en todo el mundo. Creemos que tenemos la opinión pública de nuestra parte.
- ¿Cómo pueden afectar a los agricultores vascos las decisiones que se adopten en Hong Kong?
- Nos jugamos mucho. Se va a decidir sobre las posibilidades de que tengamos una política agraria propia, ligada a nuestro contexto. La liberalización total del comercio mundial supondría una competitividad bestial en los mercados internacionales. El impacto sería tremendamente negativo, como estamos viendo estos días en el sector del azúcar. Un fracaso de la OMC significaría, por el contrario, la oportunidad de hacer en Europa políticas sobre el eje de la soberanía alimentaria, lo que facilitaría un un modelo agrario social, ambiental y económicamente sostenible.
El Correo, 11/12/05
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