Unicef: eliminar el trabajo infantil redituaría 4 billones de dólares

Unicef: eliminar el trabajo infantil redituaría 4 billones de dólares
Laboran en el mundo 246 millones de niños de entre cinco y 17 años, señala un estudio
Aunque existen legislaciones que sancionan la explotación, rara vez se castiga a los responsables, critica
El organismo destaca que 70% de los menores se ocupan en situaciones que ponen en riesgo su salud

En el mundo trabajan "246 millones de niños y niñas con edades comprendidas entre cinco y 17 años", y cerca de "70 por ciento, es decir unos 171 millones, lo hacen en situaciones peligrosas", pues laboran en minas, con químicos y pesticidas en la agricultura o manejan maquinaria pesada. Según cálculos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son mucho mayores los beneficios económicos que se tendrían si se eliminara el trabajo infantil.

De acuerdo con el informe de la Unicef Estado mundial de la infancia 2006. Excluidos e invisibles, los beneficios financieros netos de erradicar el trabajo infantil en un periodo de dos décadas ascendería a 4 billones 132 mil millones de dólares. En dicho estudio se plantea que los costos totales de sacar a estos niños del trabajo apenas serían de unos 760 mil 300 millones de dólares, contra beneficios que ascenderían a 5 billones 106 mil millones de dólares al brindarles educación y salud en el periodo señalado.

De las regiones en desarrollo destacan por su gran cantidad de menores trabajadores Africa occidental y central, con 41 por ciento, así como Africa subsahariana, donde 37 por ciento de los niños y 34 por ciento de las niñas de entre 5 y 14 años realizan algún trabajo. En cuanto a América Latina y el Caribe, el estudio refiere que 8 por ciento de las niñas y 11 de los niños realizan labores, y que en Asia meridional los porcentajes son de 15 y 14 por ciento.

En el informe se destaca que alrededor de 73 millones de los menores que realizan trabajos peligrosos tienen menos de 10 años, y por ende su "inmadurez física los expone aún más que a los adultos a enfermedades y lesiones relacionadas con el trabajo".

Entre los padecimientos que sufren los menores están las heridas de diversa índole, la rotura o pérdida completa de un miembro del cuerpo, quemaduras y enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias y gastrointestinales, así como fiebre y dolor de cabeza debido al excesivo calor de los campos de cultivo y las fábricas.

Acota que la frecuencia de lesiones es mayor en ramas como la construcción, ya que "uno de cada cuatro niños y más de una de cada tres niñas sufren lesiones y enfermedades relacionadas con la labor que desempeñan", mientras en la minería es un poco más de "uno de cada seis niños y una de cada cinco niñas".

El Unicef hace hincapié en que 8.4 millones de infantes son sometidos al trabajo forzado y al servicio doméstico, y que se encuentran entre los "más invisibles" para la sociedad. El estudio señala también que estos niños están "sometidos a la servidumbre por deudas, a otras formas de esclavitud, a la prostitución y la pornografía o en conflictos armados, entre otras actividades ilícitas".

En este sentido el organismo internacional critica que, pese a que la mayor parte de las legislaciones castigan tanto el trabajo infantil como las actividades ilegales, esclavitud, trata, prostitución y pornografía infantil, "rara vez se sanciona" a los promotores de estas situaciones.

"Evitar la explotación de los niños y niñas llevando a los culpables ante la justicia es una de las cuestiones más apremiantes y requiere atención especial de los gobiernos nacionales y de la comunidad internacional."

Cada año, señala el Unicef, 1.2 millones de niños son enrolados en la explotación sexual comercial forzosa, de los cuales 98 por ciento son niñas. En Latinoamérica la mayor parte se destina al turismo.

Sobre la servidumbre por deudas, expone que esta situación, "muy parecida a la esclavitud", deja al menor bajo el control total del propietario de la tierra, del empresario o prestamista, y refiere que en América Latina muchos son obligados a fabricar grava; en Asia meridional, ladrillos, y en Africa subsahariana trabajan en las canteras.

La Jornada, 31/12/05