Álvaro García Linera: "La política de Bolivia no la deciden las petroleras"

Álvaro García Linera: "La política de Bolivia no la deciden las petroleras"

Lugar y año de nacimiento: Cochabamba, 1962
Estudios: Matemáticas, Sociología
Trayectoria: A finales de los 80 formó parte del Ejército Guerrillero Tupaj Katari y fue encarcelado.

"Los indios han sido siempre adornos de piedra, ahora serán partícipes de las decisiones del Estado", asegura Alvaro García Linera, vicepresidente electo de Bolivia al que muchos consideran una suerte de "eminencia gris" detrás de Evo Morales, el líder de los campesinos cocaleros que gobernará el país más pobre de Suramérica desde el 22 de enero. Pero García Linera rechaza que ocupe ese lugar en el Movimiento al Socialismo (MAS). "Me considero simplemente un intermediario cultural entre los sectores indios y las clases medias", dice.

--¿Qué señales dará el nuevo Gobierno para marcar diferencias?
--Se emitirán señales claras que establecerán un norte diferente para el país: un nuevo modelo económico, posneoliberal, una convocatoria a una asamblea constituyente para descolonizar el Estado.

--Tras el triunfo de Morales, algunos sectores sociales le dieron un plazo de 90 días para cumplir sus demandas. ¿Cómo afectará esta presión a la gobernabilidad?
--Hay una seudoizquierda cadavérica que puede ser gritona, pero que no representa ninguna amenaza. No hablamos del movimiento social que protagonizó las grandes transformaciones. Ésa es una nueva izquierda, de matriz india, que no comparte los recetarios de manual ni el radicalismo conservador de décadas atrás.

--¿Cómo están las relaciones con las petroleras extranjeras? Morales dijo que no expropiará, pero también anunció medidas duras.
--Los que estafaron al Estado deben estar preocupados, revisando sus libros. En otras partes del mundo tendrían a sus gerentes en la cárcel, pero aquí se dan el lujo de conspirar y hacer fiestas. Los enjuiciaremos y rescindiremos los contratos. Pero con otras empresas queremos dialogar y llegar a un equilibrio, por eso viajamos a España. Uno de los objetivos es hablar con Repsol. Las petroleras tienen derecho a ganar, pero no a ser propietarias ni a decidir nuestra política. Cuando Bolivia explotaba sus recursos, el Estado percibía 390 millones de dólares 329 millones de euros. Con las privatizaciones se percibieron sólo 20 millones más. Pero con la nueva ley de hidrocarburos mejoraron notablemente los ingresos públicos: 400 millones de dólares 337 millones de euros. Y las empresas lo pagan. Siguen aquí: quiere decir que el negocio rinde.

--Y seguirá rindiendo.
--Nos gustaría que se quedaran, pero que el Estado gane más. Les garantizaremos reglas duraderas y recuperar las inversiones. Sin actitudes vengativas. En España, hace dos décadas, el ingreso promedio era de 3.400 dólares 2.870 euros. Hoy es de 23.000 19.400 euros. El ingreso promedio del boliviano es de 850 dólares 717 euros desde 1985. Queremos que nuestra riqueza permita elevar ese promedio al menos hasta 3.000. Es un acto de justicia.

--Se dice que en Bolivia el racismo circula en dos direcciones: blancos contra indios y viceversa.
--El racismo real, viviente, es aquel que excluye por origen étnico, cultural, lingüístico. En cambio, la actitud de resistencia de los indios al racismo no tiene la forma de exclusión: mi presencia junto a Evo Morales es un ejemplo de apertura. Creo que frente a la actitud racista de las viejas élites está surgiendo un nuevo liderazgo intelectual y moral capaz de articular en torno a su proyecto a sectores no indios.

--¿Existe alguna analogía con la experiencia surafricana?
--Bolivia tiene un apartheid que, a diferencia de Suráfrica, carece de un orden legal. Pero el orden real es impresionante. Vaya a cualquier lugar, pregunte quién es el chófer, la empleada doméstica, el que cuida al niño blanco, el que pide limosna. Ese apartheid se desmontará. No es casual la sintonía que hay entre Evo y Nelson Mandela.

Álvaro García Linera, Vicepresidente electo de Bolivia

El Periódico, 04/01/06