Noticias bajo la alfombra

Noticias bajo la alfombra
Diez grandes temas que en EE. UU. no llegan a serlo
La Administración Bush hace lo imposible para evitar las informaciones

Proyecto Censurado (Project Censored, en inglés) es un grupo de investigación de la Universidad Estatal de Sonoma, California, que analiza las noticias publicadas en los medios de comunicación independientes de ámbito regional y newsletters.De aquéllas, el grupo elabora cada año una lista con las 25 noticias que han tenido una especial relevancia social pero que los grandes medios de alcance estatal de EE. UU. o bien no han dado, o lo han hecho de manera limitada o insuficiente.

Periodistas, estudiantes, bibliotecarios y ciudadanos en todo el mundo señalan al grupo entre 700 y 1.000 hechos noticiosos cada año. Con la ayuda de más de 200 estudiantes de la Universidad de Sonoma, Proyecto Censurado revisa las historias analizando la cobertura, el contenido, la fiabilidad y la relevancia nacional. De éstas, la comunidad universitaria presenta 25 a los jueces que forman parte del proyecto, quienes las jerarquizan según su importancia. Entre los jueces de este año figuran Noam Chomsky, Susan Faludi, George Gerbner, Sut Jhally, Frances Moore Lappe, Norman Solomon, Michael Parenti, Herbert I. Schiller, Barbara Seaman, Erna Smith, Mike Wallace y Howard Zinn. Las 25 historias completas se recogen en el libro Project censored: the news that didn´t make the news (Censuradas: las noticias que no llegaron a ser noticia).He aquí un resumen de las 10 primeras.

1.Las  actividades secretas. La Administración Bush está haciendo lo imposible para evitar que los ciudadanos y el Congreso descubran las actividades que está llevando a cabo el Gobierno. En el otoño del 2004 el diputado republicano de California Henry A. Waxman publicó un informe en el que denunciaba que las autoridades federales estaban reduciendo el "ámbito de aplicación de una serie de leyes", entre ellas la Ley de Libertad de Información (FOIA en inglés). Además, el Gobierno federal está creando nuevas categorías de información protegida y sustrayendo enteros departamentos al control del público.

Desde que George W. Bush está en el Gobierno, las agencias hacen un uso arbitrario de las excepciones de esta ley. El Gobierno se ha negado también a mostrar algunos documentos a comisiones del Congreso, entre ellas algunos memorandos de la Casa Blanca sobre las armas de destrucción masiva en Iraq o los informes sobre las torturas en la prisión de Abu Ghraib.

2. Mentiras sobre Faluya. Después del inicio de la segunda ofensiva sobre Faluya, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, pidió abrir una investigación para determinar si los soldados de la coalición habían atacado a civiles deliberadamente, lanzando ataques indiscriminados y desproporcionados contra la población.

3. Los fraudes electorales. George W. Bush venció en las pasadas elecciones a John Kerry con una ventaja de más de tres millones de votos, a pesar de que algunos sondeos daban al candidato demócrata como vencedor. El contraste entre las cifras definitivas y las facilitadas en los sondeos previos fue motivo de polémica. Por otra parte, los grandes medios de comunicación han ignorado el hecho de que las máquinas para el voto electrónico podían ser fácilmente manipulables, así como tampoco mencionaron el vínculo entre los fabricantes de estas máquinas y el partido republicano.

4. Violación de la privacidad. Bush firmó la Ley de Autorización de la Inteligencia (IAA) justo el día que las tropas americanas capturaron a Saddam Hussein. La ley permite investigar la situación económica de cualquier ciudadano sin una orden judicial y obliga a los institutos financieros a no informar al interesado sobre la investigación gubernamental que se está llevando a cabo. La definición de la ley es tan amplia que podría ser utilizada para acceder desde los historiales clínicos a las notas escolares.

5. Aprovecharse del tsunami. La Administración Bush aprovechó la catástrofe para reforzar su posición militar y estratégica en el Sudeste Asiático. Mientras ofrecía una ayuda económica irrisoria, firmaba nuevas alianzas militares con las potencias de la región con el fin de expandir sus bases militares. En febrero de 2005 el Departamento de Estado restableció relaciones con los militares de Indonesia, al mismo tiempo que algunas organizaciones para la defensa de los derechos humanos acusaron a soldados americanos de haber negado agua y comida a damnificados sospechosos de apoyar movimientos rebeldes secesionistas en la zona.

6. El verdadero escándalo Alimentos por Petróleo. Los representantes de la derecha en el Congreso criticaron vivamente a la ONU por haber permitido a Saddam Hussein hacerse con 10.000 millones de dólares de fondos ilegales gracias al programa Petróleo por Alimentos. Las pruebas de corrupción son muchas, pero todas llevan hacia el Gobierno americano. Las críticas a la ONU se basaban sobre un informe según el cual Saddam habría hecho salir de Iraq 6.000 millones de dólares en petróleo de contrabando. La flota de la ONU, acusada de no haber interceptado ninguno de los barcos utilizados por Saddam, estaba bajo el mando directo de oficiales de EE. UU. y compuesta en su mayoría por naves estadounidenses. Scott Ritter, que fue inspector de la ONU en Iraq durante los seis primeros años de sanciones económicas contra el país, ha escrito en el diario británico The Independent que "el 80% del petróleo que salió de Iraq ilegalmente durante el programa acabó en EE. UU.".

7. Periodistas en el centro de mira. Los periodistas no embedded (empotrados) están entre las víctimas más frecuentes de las operaciones militares americanas en el extranjero. Hasta la fecha no se sabe que ningún oficial haya ordenado nunca disparar a un periodista, pero hay una complicidad tácita al respecto, acompañada de una campaña para limitar los movimientos de los periodistas. Para un reportero, la única manera de estar seguro es viajar con el ejército de EE. UU. Todos los demás se arriesgan a ser identificados como enemigos.

8. Contra los agricultores iraquíes. Washington ha establecido, a través de la ordenanza 81, aprobada por el administrador estadounidense en Iraq, Paul Bremen, el tipo de grano que se debe cultivar en el país. De esta manera, los agricultores iraquíes están obligados a comprar simientes extranjeras genéticamente modificadas.

9. Irán y el petróleo. La noticia de que Teherán tiene intenciones de abrir un mercado de intercambio internacional del petróleo ha sido prácticamente ignorada. La mayor parte del comercio del crudo pasa por Nueva York y Londres y ambas operan con dólares. El proyecto iraní de un mercado petrolero en euros amenaza la supremacía del dólar.

10. Ecosistemas amenazados. El nuevo método de extracción de las compañías mineras estadounidenses conocido con la sigla MTR (Mountain Top Removal) consiste en hacer explosionar una montaña para recoger el carbón que en ella se encuentra y después descargar los detritos en valles y en lechos fluviales. Hacer explotar las montañas cuesta menos que emplear mineros con un contrato regular.

La Vanguardia, 13/01/05