León o elefante

León o elefante
"LA GRAN AMENAZA EN el siglo XXI para Estados Unidos no es China, sino las pensiones", afirma en su libro Michael Mandelbaum

El año 2006 ha resucitado una polémica que no había sido enterrada. Paul Kennedy, eminente historiador de Harvard, escribió a finales de los años ochenta un excelente libro, Auge y caída de las grandes potencias (DeBolsillo), en el que pronosticó el declive de Estados Unidos. Como antes hicieran el historiador Carlo M. Cipolla y el periodista Walter Lippmann, Kennedy reparó en que la caída de las grandes potencias está estrechamente relacionada con la multiplicación de sus responsabilidades militares hasta que estas necesidades terminan superando sus fuerzas. Kennedy, sin embargo, no tuvo suerte: su libro se publicó poco antes de que fuera la Unión Soviética, y no Estados Unidos, el imperio que se desmoronara. Michael Mandelbaum, autor de The case for Goliath, donde explica cómoWashington actúa como un gobierno mundial en el siglo XXI, insiste ahora, dos decenios después, en el asunto.

Mandelbaum, especialista de la Universidad Johns Hopkins, argumenta que Estados Unidos es el país que, con su poderío militar, su compromiso diplomático y su protagonismo en la economía globalizada, mantiene estable el mundo, lo que es aceptado por la mayoría de países. La prueba de que esto es así, añade Mandelbaum, es que no se ha formado una coalición militar para contrarrestar el gobierno mundial que representa Washington. Thomas L. Friedman, columnista de The New York Times que ve el mundo plano gracias a la globalización, se ha subido con entusiasmo a este carro. "América mantiene el mundo en orden", ha escrito Friedman en su primer artículo del año.

Mandelbaum no es un neoconservador, aunque considera que la guerra de Iraq fue necesaria porque Saddam Hussein amenazaba con desarrollar armas de destrucción masiva. Está tan convencido de esto que, en su opinión, lo que debería haber hecho George W. Bush es decir claramente que la guerra iba a ser un ataque preventivo y no tratar de justificar la acción con informaciones según las cuales el dictador iraquí tenía las citadas armas. En The New York Review of Books,el británico John Gray, antiguo thatcherista que ahora considera al neoliberalismo como un fundamentalismo económico, le ha contestado que, fuera cual fuera la excusa elegida, Bush seguiría teniendo ahora las mismas dificultades para poner orden en Iraq.

Para Mandelbaum, Estados Unidos "no es el león del sistema internacional que, para sobrevivir, aterroriza y devora a los animales pequeños y débiles. Es el elefante, que procura el sustento a una amplia variedad de criaturas -pequeños mamíferos, pájaros e insectos-porque genera alimento mientras está ocupado en su propia nutrición". Gray, en The mirage of Empire, ve las cosas de otra manera. Dice que son legión los que consideran el cambio de régimen en Bagdad como una excusa para asegurarse el control de los recursos naturales iraquíes, ya que Estados Unidos es cada vez más dependiente del petróleo del Pérsico, especialmente cuando la demanda de China e India se dispara.

En este contexto, afirma Gray, Washington ha optado por la geopolítica clásica: el despliegue de tropas en Asia central y en el Golfo, que respondería al convencimiento de que se librará un Gran Juego como el protagonizado por Gran Bretaña y Rusia en el siglo XIX. Pero Gray advierte de que la intervención en Iraq sólo hará que adelantar una generación el declive de la hegemonía estadounidense. "Estados Unidos continuará siendo fundamental, pero el mundo se mueve hacia una escena en la que la paz dependerá de la acción concertada de diversas potencias; la seguridad global no se defiende con el lanzamiento de una campaña mesiánica para exportar la democracia", ha escrito.

Puede que Gray acierte: la concertación entre Estados Unidos y Europa, que fracasó en Iraq, parece ahora más posible en Irán. La diplomacia europea, cansada de ser toreada, ha acabado pasando la patata caliente, como proponía la Administración Bush, al Consejo de Seguridad, quien decidirá si se sanciona o no a Teherán. Pero para la concertación también son necesarias otras potencias con derecho a veto: Rusia, que se abstendría para no dañar sus negocios con Irán, y China, que es la potencia autónoma.

Mandelbaum considera que Estados Unidos, aunque sea un elefante, tiene un gran desafío. Kennedy sostenía que las grandes potencias se han expandido hasta alcanzar un punto en el que sus compromisos imperiales y los gastos superan sus recursos. Este desvío de dinero hacia fines militares acaba debilitando, advertía Kennedy, su economía y hace inevitable la decadencia. Mandelbaum ha actualizado la idea: "La gran amenaza para Estados Unidos no es China, sino el Medicare (la asistencia médica para ancianos) y la seguridad social (pensiones)". La deuda nacional estadounidense pasará de 3 billones de dólares a 11,2 billones en el 2010. Sólo los intereses de esta deuda, dice David Walker, el contador general, representarán 561.000 millones, es decir, el equivalente del presupuesto anual del Pentágono.

La Vanguardia, 14/01/06