Miguel Ángel Ramírez Zaragoza: Que universidades sirvan al capital, propósito del BM

Miguel Ángel Ramírez Zaragoza: Que universidades sirvan al capital, propósito del BM  

"Por una parte, es necesario cambiar las condiciones sociales para crear un nuevo sistema de enseñanza; por otra parte, hace falta un sistema de enseñanza nuevo para poder cambiar las relaciones sociales".

Carlos Marx

En la actualidad es incuestionable la importancia fundamental que tiene la educación para el desarrollo de cualquier país o sociedad en general y de los hombres en particular, de la misma manera es indudable el intento del capital por tener el control de los sistemas educativos con la finalidad de manejar las conciencias de los hombres y legitimarse en el poder. El capitalista sabedor de que por medio de ello se dotará de la fuerza de trabajo necesaria y difundirá su ideología, pretende tener una injerencia directa en el diseño de planes y programas, en el financiamiento, en las relaciones con el sistema productivo, etcétera.

La actual etapa del capitalismo conocida como globalización neoliberal ha generado la conformación de bloques de poder geoeconómicos y político-militares dominados por los países más ricos del mundo provocando grandes desigualdades y relegando a los países de la periferia a dotar de materias primas y mano de obra barata a los primeros en la nueva división internacional del trabajo.

De tal manera, América Latina (AL) en general y México en particular quedan como dependientes del poderoso vecino del norte, sometiendo sus políticas a sus intereses con la consecuente violación de la soberanía y la mayor generación de pobreza. Estados Unidos pretende, por medio de planes y tratados (como el Tratado de Libre Comercio y el Área de Libre Comercio de las Américas) afianzar su poderío e influencia en la región logrando tener injerencia en las decisiones más importantes de la vida de los países latinoamericanos como los problemas del campo, seguridad nacional, comercio, sistemas de salud y, por supuesto, la educación.

Para lograr su cometido cuentan con instituciones como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Organización Mundial de Comercio, quienes tienen el compromiso de proponer (imponer) y garantizar la puesta en marcha de las reformas más convenientes a fin de poder aplicar e implantar todas las medidas neoliberales para debilitar al Estado y consolidar al mercado como la institución que –según ello– debe regular las relaciones sociales. Para ello los gobiernos de Latinoamérica firman las llamadas "cartas de intención" con los organismos financieros internacionales (BM, FMI) donde se especifican los compromisos que se adquieren a cambio de cuantiosos préstamos (rescates) que sirven para aminorar las crisis que los mismos gobiernos generan pretendiendo con ello legitimarse en el poder y garantizar el proceso de acumulación capitalista.

Tales medidas van desde la reducción del gasto público y la creación de topes salariales hasta la privatización de empresas e instituciones públicas y la apertura de los mercados. Con lo anterior podemos darnos cuenta de que la educación es un factor estratégico en la consolidación de su hegemonía pues, por ejemplo, son las universidades públicas uno de los blancos a privatizar, pretendiendo hacer de la educación un producto sujeto a las libres fuerzas de la oferta y la demanda y no un derecho inalienable de los seres humanos.

De ahí que, si tomamos en cuenta que la educación media y superior representa el nivel más próximo para la inserción de los jóvenes al mercado laboral, es claro que es de vital importancia para los poderosos y los dueños del dinero tratar de influir y, en ocasiones, determinar su desarrollo. En su lógica, por sólo citar un ejemplo, lo que las instituciones de educación superior deberían enseñar depende de una buena relación con las empresas para que estas puedan proponer temas, talleres, prácticas e incluso la plantilla docente, "uno de los aspectos que requiere de mayor interés en el debate sobre los cambios de la educación superior, propuesto por los organismos financieros internacionales o multilaterales, es el referido a la orientación y contenido de los conocimientos que generan las instituciones de este nivel educativo, es decir, la construcción de su currículo y las perspectivas de su transformación". A esto hay que agregar los cambios en los métodos de enseñanza (que, sin embargo, no pierden su rasgo autoritario) y el desarrollo acelerado de la tecnología, que si bien beneficia a la educación aún es insuficiente, ya que se encuentra elitizado su acceso. Los avances tecnológicos de la informática lejos de socializar el conocimiento son utilizados para acentuar la dominación, ampliar el mercado y reproducir y difundir la ideología dominante.

El tipo de educación, su contenido y la forma de transmitir el conocimiento siempre se ha dado en función de los intereses de la clase dominante, de la misma manera que los dominados critican la educación existente y proponen y practican otra que vaya afín a sus intereses para tratar de modificar sus condiciones de existencia.

La idea del capitalista es "construir un mundo con trabajadores relativamente privilegiados, satisfechos o conformes que estructural, política y conscientemente no pueden dar una ‘lucha de clases’ al estilo del capitalismo clásico", para lograr ese objetivo buscan la privatización de las universidades y cualquier otro centro de enseñanza que represente un estorbo o un peligro a sus planes y proyectos.

Por otro lado, las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales buscan construir un mundo de trabajadores conscientes, libres y solidarios que estén preparados organizativa, política y conscientemente para dar la lucha por la construcción de un mundo más justo. Éste es el planteamiento aceptado y practicado por dos de los movimientos sociales más importantes de AL, a saber, el Movimiento Zapatista en México y el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, los cuales en la actualidad tienen el control de una gran cantidad de escuelas autónomas donde se rompe el esquema tradicional autoritarios de enseñanza y se difunde una ideología contraria a la dominante.

En el caso de las universidades latinoamericanas el intento del capital por hacerlas funcionales a sus intereses dejando con ello de lado su compromiso social, parte de una campaña de desprestigio para desacreditarla y justificar su desmantelamiento a través de reformas "aparentemente" académicas. Afirman, por ejemplo, que las universidades están excesivamente politizadas y se alejan, por lo tanto, de su cometido académico y de investigación, se afirma que forman ejércitos de desempleados que no tienen cabida en el mercado laboral y que por ello se les debe reducir el presupuesto y con ello la matrícula estudiantil, administrativa y docente, se argumenta que los conocimientos que se imparten no tienen relación con la realidad globalizada y que, por lo mismo, se necesita una mayor vinculación con el sector empresarial y productivo tanto nacional como extranjero.

Con estos y otros argumentos falaces tratan de encubrir sus verdaderas intenciones de atacar a la universidad pública en sus principios de autonomía, laicidad y en su caso gratuidad.

Ante ello, los hechos nos revelan otra realidad, pues es el propio sistema el que genera desempleo (ejércitos industriales de reserva) para controlar a los obreros y sus salarios. Saben que un pueblo ignorante es fácil de manipular y que un país sin tecnología y desarrollo científico propios será dependiente y facilitará su explotación que acrecentará los márgenes de ganancia de los países avanzados.

En AL no se da un apoyo suficiente en recursos materiales y humanos, en infraestructura y financiamiento para desarrollar ciencia y tecnología que permitan aminorar el atraso y reducir la brecha de la desigualdad económica y para evitar la fuga de cerebros.

El capital a través de los gobiernos latinoamericanos argumenta que la educación superior es muy cara, que no es redituable costearla y por ello se privilegian las carreras cortas, terminales y técnicas sobre las licenciaturas y los estudios de posgrado, pues parten de la idea de que, además de que el joven debe incorporarse cuanto antes al mercado laboral como fuerza de trabajo "cuanto menos tiempo de aprendizaje exija un trabajo, menos será el costo de producción del obrero, más bajo el precio de su trabajo, su salario." Por ello en los últimos años se han incrementado las instituciones tecnológicas de nivel medio superior públicas y privadas por encima de las universidades a las cuales lejos de apoyarlas se les desprestigia y deslegitima con el propósito de manipularlas.

Ante esta situación, se han desarrollado en AL movimientos estudiantiles para defender a las universidades públicas y que sigan desempeñando una función social como sucedió en México y Argentina en 1999.

Así las cosas, vemos que en AL la lucha de clases en el plano educativo se ve reflejada en la creciente elitización de las universidades con su consecuente proceso de exclusión, en la educación básica, por ejemplo, no se ha alcanzado la cobertura total, siendo marginados grandes sectores de la sociedad como indígenas, campesinos y jóvenes de zonas marginadas, viéndose relegados a engrosar las filas del des y subempleo y aumentando el problema de la migración.

Para dar otro ejemplo, en el caso de la educación media superior en México "sólo 47 de cada 100 jóvenes en edad escolar están matriculados", mientras que en "la educación superior sólo 20 de cada 100, siendo sólo 1 de origen indígena".

El problema de la educación en México y América Latina sigue siendo una asignatura pendiente que no permite ninguna postergación. O los gobiernos y la sociedad actúan para garantizar su impartición y que ésta sea de calidad, o los resultados serán desastrosos. O el pueblo defiende su derecho a la educación y a las universidades públicas o se convierten en una mercancía y una empresa, respectivamente.

La educación en AL debe crear en los individuos valores como la solidaridad para que contribuyan a resolver los problemas a través de un pleno conocimiento de la realidad y desde una perspectiva latinoamericanista y humanista buscar su transformación.

La sociedad civil debe ir construyendo espacios alternativos de poder popular en los cuales la educación y formación de los hombres jueguen un papel importante en la creación de un "hombre nuevo", el que construirá y delineará la nueva sociedad.

En este tema el sistema educativo en general y las universidades en particular jugarán un papel determinante, pues es claro que una nueva sociedad traerá una nuevo sistema educativo, pero mientras eso sucede –y partiendo de las condiciones reales existentes– las universidades, sobre todo, tienen que desempeñar la función de agentes del cambio, del progreso y estar comprometidas con la sociedad para la solución de sus problemas, pues sólo así podrá ser el elemento transformador que necesitan los países de AL.

Para aminorar la dependencia de AL es fundamental que los gobiernos inviertan en ciencia y tecnología y que en países como México se haga caso a la recomendación de la UNESCO de destinar como mínimo el 8 por ciento del PIB a la educación.


1 La educación vista en términos generales como una actividad humana de formación, liberación y movilidad social y elemento sine quanon e inherente para el desarrollo de cualquier país, en especial uno en perennes vías de desarrollo como el nuestro.

2 Axel Didriksson, "La mutación del conocimiento moderno: El currículo oculto de la universidad en América Latina", en Francisco López y Alma Maldonado (coord.), Educación Superior latinoamericana y organismos internacionales: Un análisis crítico, UNESCO, Universidad San Buenaventura, Colombia, 2002, p. 245.

3 En lo que se ha dado en llamar la "sociedad del conocimiento" sobresale el hecho de que la fuerza de trabajo intelectual es la mayor generadora de plusvalía, prueba de ello lo constituye los avances en la informática y la biotecnología.

4 Pablo González Casanova, La universidad necesaria en el siglo XXI, Era, México, 2001, p. 20.

5 Retoman en general el esquema del pedagogo Paulo Freire viendo el proceso educativo en forma dialéctica y complementaria, pues se entiende como la acción de dos sujetos, "el educando que al aprender enseña y educador que al enseñar aprende".

6 Para el Banco Mundial "el problema del conocimiento está en el centro de su análisis, pero todas sus referencias son las de los países desarrollados: es allí en donde se concentran los indicadores significativos de la sociedad del conocimiento. Tanto desde la perspectiva de la creación de nuevas tecnologías, del análisis de la interpretación y procesamiento de la información como el nuevo tipo de fuerza de trabajo vigente, es su ‘modelo ideal’. Lo que se produce y transfiere en los países en ‘desarrollo’, como su producción intelectual, cultural, científica o tecnológica, no tienen ningún referente, ni tampoco ninguna importancia. Estos países o sus comunidades académicas, o sus intelectuales no intervienen en la construcción de los campos científicos o tecnológicos del primer mundo", Didriksson, op. cit., p. 248. Ello es prueba clara de la total dependencia de los países periféricos a los centrales. En las ciencias sociales, por ejemplo, los conceptos acuñados por los intelectuales de los países avanzados son reproducidos por los intelectuales latinoamericanos, aunque afortunadamente existen intelectuales originales y comprometidos con la región.

7 C. Marx, F. Engels, Acerca de la educación, Ediciones Quinto Sol, p. 133. ¿Cuál es el costo de producción de la fuerza de trabajo? Es lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarle para este oficio.

8 En México, por ejemplo, "un millón de niños de entre 6 y 14 años no asisten a la escuela, en su mayoría indígenas, de comunidades dispersas, en situación de calle y discapacitados [...] entre los mexicanos de 8 y 14 años, no saben leer ni escribir 4.8 por ciento de los varones ni 4.2 por ciento de las niñas, y en algunas regiones del sureste del país este porcentaje se duplica e incluso triplica como en el caso de Chiapas [...] entre 8 y 11 por ciento de los mayores de 15 años no tienen ninguna instrucción escolar", Consulta Prioridades Nacionales: Construyamos un México Diferente, México, 2003, p.33.

9 Ibíd.

La Crisis, 19/01/06