Se inaugura el sexto Foro Social Mundial con multitudinaria manifestación

Se inaugura el sexto Foro Social Mundial con multitudinaria manifestación
Critica madre de un soldado estadunidense muerto en Irak la guerra por petróleo
Mezcla variopinta lanza consignas contra Bush, la deuda y en favor del comercio justo

Cindy Sheenan, la madre del soldado Casey Sheenan, muerto en Irak, el símbolo de la resistencia contra la guerra en su país, la primera persona en plantarse frente al rancho del presidente de Estados Unidos en Texas para exigir la retirada de las tropas de su más reciente invasión territorial, se dirige a las miles de personas que han marchado, protestado y oído música durante las últimas tres horas y media en el Paseo de los Próceres. Con sencillez y emoción dice:

"Pelear una guerra por el petróleo no es una causa noble. Tanto mi hijo Casey como el hijo de Jesús eran ciudadanos honrados. Fueron muertos por los cobardes de mi gobierno. Tenemos que hacer que nuestros hijos regresen pronto a casa. Debemos lograr que se juzgue y castigue a los responsables. George W. Bush debe ser procesado y castigado por este crimen contra la humanidad."

La multitud la ovaciona pero ella no se detiene. Da las gracias a Venezuela y América Latina. "¿Puedo pedirles algo antes de que me retire? -pregunta, poniendo cara de traviesa- ¿Puedo?..."

Y cuando la multitud le responde que sí, comienza a corear en español:

"¡No a la guerra! ¡No a la guerra!

Cindy, "la loca de Texas" como gustan llamarla en el mundo conservador, la practicante de la desobediencia civil pacífica, fue la voz inaugural del sexto Foro Social Mundial (FSM) realizado en Caracas. Todo un mensaje: su voz fue la palabra no de una política profesional sino la de una madre, una ciudadana que ha resistido al gobierno de su país y su aventura imperial. Una rebelde.

Habló, después de Cindy, el representante de Haití. Se dijo orgulloso de pertenecer a la tradición de rebeldía del Caribe, sede de la primera revolución antiesclavista del continente. Luego seguirían otros más.

Esas voces complementaron los cantos de intérpretes como Amaury Pérez y Lidia Vera, o de grupos de rock pesado que clamaron ¡Muera Bush!. Esas palabras -pero especialmente las de Cindy- resumieron las miles de exclamaciones que se hicieron escuchar en muchas lenguas durante la multitudinaria manifestación con la que comenzó el Foro, y de las que se hicieron escuchar en el festival después de ella.

Condones, monjas y pastores

Un grupo de mujeres carga una manta color naranja. En ella se lee: "Si los curas se embarazaran, el Vaticano regalaría condones."

Metros más adelante un grupo de cuatro monjas vestidas de color marrón, parte de la delegación de Movimientos de Cristian@s por la Paz con Justicia y Dignidad, de Colombia, corea, con mucho entusiasmo: "Cristo Jesús es nuestra fe/no queremos ALCA/ni TLC".

Casi dos cuadras atrás, el grupo Alfa y Omega proclama "Cristo fue el Primer Revolucionario." Y explica: "Grandes son ante el Padre, los trabajadores del mundo." Ellos, aseguran, son seguidores de la Ciencia Celeste, la "Doctrina del Cordero de Dios", gracias a la cual no se conocerán más guerras y no se será más explotado. Y cita a Santiago: "¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla."

Feministas, católicos comprometidos con las luchas de liberación y pastores, son una pequeña parte de la enorme multitud que hoy tomó las calles de Caracas, en la marcha y el acto político-cultural contra la "Guerra y el Imperio" con la que se inauguró el Foro. Un gentío integrado por las más diversas razas y culturas, orientación sexual, nacionalidades, posiciones políticas y, por supuesto, religiones.

Esa diversidad es evidente, por ejemplo, en las camisetas que los manifestantes visten. Entre otras, pueden verse estampadas en ellas, imágenes de Carlos Marx (y de Groucho Marx), una impresionante variedad de rostros del Che Guevara, el subcomandante Marcos, Salvador Allende, Ho Chi Min, Hugo Chávez y, por supuesto, Simón Bolívar. Pero, también, están estampadas en ellas todo tipo de demandas: "Comercio con justicia", "No a la deuda", "Defiende el bosque".

Esa variedad se expresa, además, en los cientos de banderas que los manifestantes enarbolan, tanto en las que simbolizan a la patria como en las que representan a la causa. Así las cosas los pendones rojos con hoces y martillo, y los verdes con las iniciales de centrales sindicales, se mezclan con las insignias argentinas, brasileñas, dominicanas y chilenas. Solitaria y nostálgica, ondea, también, una bandera de la extinta (o futura ¿quién sabe?) República española.

La delegación mexicana no fue la excepción. Mientras gritan "un país sin fronteras", unas cincuenta personas enarbolan decenas de lábaros patrios (y dos sombreros de charro), mientras uno de ellos se envuelve en uno de los símbolos patrios, cual moderno Juan Escutia.

La marcha reúne los más disímbolos grupos de izquierda, durante muchos años enfrentados. Con una manta más grande que su contingente con las imágenes de Marx, Lenin y Mao Tse-tung, el Movimiento Revolucionario Internacionalista corea consignas a favor de la revolución en Nepal y en contra del imperialismo estadunidense. No lejos de ellos, marchan distintos contingentes que se reivindican como parte de la Cuarta Internacional. Los antiguos enemigos toman las calles juntos (pero no revueltos) sin lanzarse diatribas.

El queso de la hamburguesa

En pleno auge de las luchas contra la globalización neoliberal uno de los Amos del Universo declaró que un encuentro de organismos financieros multilaterales sin protestas era como una cheese burguer sin queso. Cuánto han cambiado las cosas entre las movilizaciones de Seattle contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) a finales de 1999 y este sexto Foro puede medirse porque en la marcha que inauguró el Foro no se colocan vallas que interrumpan su paso ni hay policías que traten de impedir el paso de los manifestantes.

Se trata, en parte, de un vuelco en la correlación de fuerzas que ha tenido en una franja de América Latina, un referente relevante en la figura de Simón Bolívar. Si alguna figura fue relevante durante la marcha, esa fue la del ilustre libertador. "Alerta/alerta que camina/la espada de Bolívar/ en América Latina", coreaban las delegaciones de Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y la de muchos otros países.

El idioma extraoficial del Foro es, pues, el bolivariano, en sus múltiples interpretaciones regionales y políticas. Una lengua que apela a una integración regional desde abajo, claramente diferenciada de la integración comercial promovida por Washington. Y que, además, expresa la creciente solidaridad hacia la revolución bolivariana, tal y como evidencian las mantas que, desde Australia hasta Venezuela, desfilaron en la marcha. Para no dejar dudas, la delegación de Boston presente en la concentración escribió en una gran pancarta: "¡Venezuela: gracias por el petróleo!".

Se trata, sin embargo, de un habla que se mezcla con las demandas inmediatas de los movimientos sociales: vivienda, salud, educación, soberanía alimentaria. "Tierra ocupada, tierra trabajada", exigía un grupo de campesinos armados con machetes. "Contra el latifundismo urbano", reivindicaban los pobres urbanos.

De un lenguaje atravesado -y en muchos sentidos desbordado- por la lucha de género. Si durante la manifestación hubo un contingente combativo, numeroso y festivo, ese fue el de las mujeres. Tocando tambores a redoble, organizando performance, vistiendo de mimas con pelucas color naranja, reivindicaron lo mismo el derecho al aborto, que el fin a la violencia contra la mitad del cielo o el fin de los asesinatos en Ciudad Juárez.

Es, además, un idioma que se cruza y alimenta con el de la revolución cubana. Cuba ha recuperado dentro del movimiento altermundista el prestigio y la autoridad que tuvo hace años en el movimiento de los no alineados. Su numerosa e influyente presencia (unos 800 delegados) establece, además, una continuidad entre el espíritu de descolonización de Bandung de hace 50 años y las protestas contra la globalización neoliberal que arrancan con el levantamiento zapatista de 1994. Pudo así organizar un concurrido acto en contra de la pretensión estadunidense de liberar al terrorista Luis Posada Carriles. Horas después, durante la manifestación, un comité de solidaridad de Nueva York exigía: "Liberen a los cinco cubanos presos", en relación a los cubanos presos en Estados Unidos acusados de terrorismo en un proceso judicial plagado de irregularidades.

El reventón

El FSM se inauguró con espíritu festivo y con un gran reventón. Los asistentes marcharon animados por batucadas y consignas. Esta noche miles de asistentes escuchaban y bailaban rap, hip-hop, música afro-antillana y nueva trova.

"Sin diversidad de lenguas no hay justicia", decía una pancarta. Si algo puede concluirse de esta primera jornada es que el mensaje de la manifestación fue más allá de la mera acepción lingüística de esta consigna.

La Jornada, 25/01/06