El Foro Social y el viraje a la izquierda en América Latina

El Foro Social y el viraje a la izquierda en América Latina

Para Ignacio Ramonet, uno de los fundadores del Foro Social Mundial, el gobierno de Venezuela está inspirado en ideas de esa organización. Así defendió la realización en Caracas de la sexta edición del encuentro. Chávez y posiblemente Evo Morales plantean una pregunta para el futuro del Foro, afirmó. “¿Sólo hay que intervenir en la vida social o también hay que preocuparse por la vida política?”

El Foro Social Mundial (FSM) está cumpliendo seis años y celebra en Venezuela.

¿Cuál es la consigna de este año? Se podría resumir en la búsqueda de alternativas a la globalización, la exclusión social, la contaminación ambiental y la discriminación de toda clase.

ANDRÉS GIL:
Un Foro que surgió a comienzos de este siglo XXI como una alternativa al Foro Económico Mundial que se realiza en Davos, Suiza, donde se reúnen los representantes de los principales intereses políticos y económicos del mundo capitalista.

JI – Cada año estos dos foros se superponen en el tiempo, en lo que de algún modo parecer ser un intento de medir fuerzas. El FSM se celebra en Caracas desde ayer 25 hasta el 29 de enero.

AG – Un FSM que además se presenta cambiante cada año, da la sensación de que está en busca de una identidad definida y al mismo tiempo asumiendo un carácter itinerante que esta vez lo llevó a Caracas.

JI – Lugar donde esta mañana ubicamos a uno de sus fundadores, el periodista y director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet.

AG – Ramonet es doctor en Semiología e Historia de la Cultura, profesor de Teoría de la Comunicación en la Universidad Diderot, de París, y además es un renombrado e influyente especialista en geopolítica y estrategia internacional.

JI – También es fundador de la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda a los Ciudadanos, de Media Wash Global y del FSM.

***

Ramonet, ¿cómo ha visto el desarrollo de la creación de este FSM en ya seis años de vida?

IGNACIO RAMONET:
Ya es una historia relativamente importante que merece que se haga un pequeño balance. Es indiscutible que cuando nació el Foro, en 2001, que se celebraba sólo en Porto Alegre, la perspectiva efectivamente era de realizar una especie de nueva etapa en la crítica de la globalización y del neoliberalismo. Hubo una primera etapa que fue de identificación de la globalización; una segunda etapa de protesta, que había empezado en Seattle, como todo el mundo recuerda; una tercera etapa que fue la idea de juntarse, de juntar a todos aquellos que a través del mundo protestaban contra la globalización; y por fin una cuarta etapa con la idea de que si se juntaban los que protestaban contra la globalización había que hacerlo no para protestar una vez más sino para proponer medidas, programas, proposiciones para crear ese otro mundo posible. El Foro es policéntrico, es un foro mundial pero tiene lugar en tres lugares, en Vamaco empezó la semana pasada, en Malí, en África, actualmente estamos celebrándolo en Caracas y en marzo se prolongará en Caracas y en Pakistán. Este año quizás la idea es saber si el Foro debe pasar a una segunda etapa, mantenerse como una plataforma de ideas pero ir hacia algo más allá de él mismo en cierta medida.

AG – Justamente, una de las críticas que se le ha hecho a este evento, incluso desde adentro mismo, es que hay poco lugar para la acción y que en los últimos foros la consigna política de “otro mundo es posible” quizás se ha desdibujado un poco. Usted mismo ha dicho que el año pasado en Porto Alegre ya se pudo constatar una suerte de agotamiento de la fórmula inicial, con el riesgo de que el Foro de a poco se fuera despolitizando y folclorizando. ¿Cuál es la preocupación? ¿Algo así como: está muy bien esto de debatir, exponer, intercambiar experiencias, convivir algunos días, pero algo tenemos que poder hacer en el campo de los hechos?

IR – Obviamente. Este Foro ya tiene seis años y en seis años han ocurrido muchas cosas. Cuando se creó, en 2001, aún no se habían producido los atentados del 11 de setiembre, no se habían producido la guerra de Afganistán ni la guerra de Irak, no se había producido la victoria electoral en América Latina de Lula, no se había producido la de Kirchner, no se había producido la de Tabaré Vázquez, no se había producido la de Morales, etcétera. Estábamos en un universo en el que en cierta medida el Foro estaba influenciado por algunas ideas –en las que todo el mundo sigue creyendo, evidentemente– que en particular en América Latina habían defendido los zapatistas, esa idea del subcomandante Marcos de que no hay que tomar el poder, que no hay que ir hacia el poder porque en definitiva siempre hay más poder más allá del poder que condiciona el poder que se obtiene. Por consiguiente lo que hay que hacer es cambiar la sociedad.

En definitiva para qué se quiere el poder, se quiere el poder para cambiar la sociedad. Pues empecemos por cambiar la sociedad en vez de agotar nuestras energías en conquistar un poder que luego resulta muy poco poder. Esta era la base de la reflexión.

Pero hemos visto desde hace algún tiempo que en Venezuela hay un Ejecutivo que está haciendo, transformando las cosas, hay cambio en la sociedad pero también cambio en la manera de ejercer el poder. Quizás en Bolivia podamos ver también algo de ese tipo. Es decir que en este momento el altermundialismo, todos los movimientos que acuden al FSM, se está interrogando si realmente hay que abandonar la idea de preocuparse por la conquista del poder, por la participación en la vida política. ¿Sólo hay que intervenir en la vida social o también hay que preocuparse por la vida política? Esta es, sin que haya ninguna respuesta por el momento, una preocupación que empieza a instalarse en este Foro de manera muy importante. Algunos quieren rehusar el debate, yo creo que el debate va a venir de una manera u otra.

JI – Cuando dice “algunos”, ¿a quién se refiere concretamente?

IR – El año pasado ya hubo este principio de debate pero sólo al final, completamente al final del Foro y en un momento en el que ya el debate era difícil, pero aun así se publicó allí un manifiesto por una serie de personalidades y de organizaciones sociales en el que ya se insistía en esta idea. Eso dio lugar a discusiones, y es normal, cuando digo algunos digo movimientos, agrupaciones, personalidades que piensan que no, que el Foro debe seguir siendo lo que es. Yo también pienso que debe seguir siendo lo que es, pero creo que no debe haber interrogaciones tabú, no debe haber interrogaciones o preocupaciones que no se deban expresar por no sé qué corrección política.

AG – El hecho de que en el propio Foro se discuta a propósito de su identidad, ¿no es un riesgo de caer en una especie de ejercicio de autorreferenciamiento que quizás deje a un lado lo que eran los objetivos originales que se planteaba?

IR – No, los objetivos originales están conseguidos, el Foro, que al principio era una idea absolutamente abstracta, el año pasado reunió en Porto Alegre más de 150.000 personas, en este momento es un foro realmente mundial, tiene influencia considerable en toda su diversidad, porque no es una personalidad, no hay un ejecutivo, es una galaxia de asociaciones, organizaciones, personalidades, cada una con su identidad, con su personalidad, con sus características y sus diferencias, es esta la galaxia la que funciona. La idea es que esto funciona como un enjambre, cada elemento es un individuo pero el conjunto constituye un ente, una entidad. El problema está en saber si va a ser un enjambre estático, en el que cada individuo hace su propia exposición, o si ese enjambre toma una dirección y trata de ir hacia alguna parte. Esta es una de las preocupaciones, no es tanto sobre la identidad del Foro el problema, la identidad está clara, el problema está en que, puesto que la identidad está clara, ¿qué hacer con el Foro ahora?

AG – Le hablaba de la identidad en la medida que, como usted señalaba al pasar, muchos de los reclamos, de los postulados del FSM que trascendían en estos encuentros hoy en día están representados en posiciones de poder en los gobiernos de América Latina. Entonces quizás el FSM pueda encontrarse en la situación incómoda de decir: hoy esta ideología que nosotros defendíamos es parte del poder y quizás no tengamos tanto para hacer. ¿Está ese conflicto de identidad o no?

IR – Sí, en ese aspecto evidentemente sí, y es normal. Creo que es muy legítimo que haya este tipo de reflexiones, porque una serie de personas se plantean esta idea: el hecho de que haya personalidades en el poder y que representen en cierta medida la filosofía, el espíritu del Foro, no debe llevarlo a alinearse con estas personalidades. No hay que olvidar lo que ha ocurrido en la historia, el Foro y las organizaciones que acuden al Foro deben seguir teniendo su propia preocupación, si una se preocupa porque el agua potable llegue a todos y de manera gratuita, debe seguir defendiendo ese principio aunque algún gobierno decida que eso no se puede hacer, etcétera. Por mucha simpatía que se le tenga a ese gobierno esta organización debe seguir recordando que uno de los principios del agua potable es ser un bien común de la humanidad y gratuito.

JI – ¿Esto no choca con la decisión de hacerlo en Venezuela, donde hay un liderazgo tan fuerte como el de Hugo Chávez, que además es un liderazgo que ha estado cuestionado por cómo se ha movido? ¿Por qué se decide hacerlo en Venezuela?

IR – La elección de Venezuela fue del Consejo Hemisférico del Foro, el Foro decidió por unanimidad que la parte americana de FSM –que como dije antes es policéntrico, tiene lugar en varios lugares– se hiciera en Caracas. Creo que al contrario, es muy interesante –y se está viendo aquí por la afluencia de gente– que la suma de movimientos sociales que acuden aquí pueda ver lo que en este momento se está haciendo en Venezuela, una panoplia importante de reformas sociales conducida desde el poder pero con un apoyo popular extremadamente importante.

Aquí ha habido referendos, elecciones, etcétera, que han demostrado cada vez un mayor apoyo, un apoyo considerable, mayoritario en todo caso, hacia ese tipo de políticas. Es interesante que el movimiento social que constituye el Foro lo vea simplemente para sacar un cierto número de lecciones, qué relación se debe tener con lo político, qué independencia se debe tener con lo político, en qué medida estas realizaciones constituyen realmente avances en los proyectos del movimiento social. Si en este momento había que hacer el Foro en algún lugar –yo no he formado parte de los que han tomado la decisión, pero estoy muy contento de que se haya tomado de hacerlo en Caracas– era precisamente aquí porque es probablemente hoy día uno de los lugares no ya sólo en América Latina sino a través del mundo, donde una cierta experiencia política en un marco de democracia y de libertad se está llevando a cabo con mucho interés.

AG – Hay quienes han señalado que la injerencia del gobierno de Hugo Chávez en este Foro ha sido tan evidente como excesiva y que obviamente esto se da de frente con los principios del FSM. Según su carta de principios “el FSM es un espacio plural y diversificado, no confesional, no gubernamental y no partidario que articula, de una manera descentralizada y en red, entidades y movimientos involucrados en acciones concretas por la construcción de un mundo diferente. La participación de gobiernos y partidos políticos sólo es permitida mediante invitación y para alguna actividad específica”. ¿Cómo enfrentan estas observaciones?

IR – Por el momento todo eso se ha respetado a la letra, aquí no hay ninguna intervención, que yo sepa, hasta ahora. Evidentemente hay una ayuda logística por parte de las autoridades, pero también fue el caso en Porto Alegre y en Bombay, porque evidentemente el Foro no es una entidad que tenga medios para organizar cierto número de cosas, hay un apoyo logístico, en particular de la ciudad de Caracas, no tanto del gobierno.

Más allá de esto, ningún mandatario va a intervenir aquí, como se produjo en otros casos, y el único que lo hará, primero porque hay una gran curiosidad por parte de muchos de los participantes en el Foro por conocer a esta personalidad, y segundo porque ha sido invitado, sencillamente como dicen los principios del Foro, por una de las asociaciones más importantes constitutivas del Consejo Internacional del Foro, que es el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil. Es el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil el que ha tomado la iniciativa de invitar a Chávez a dar una charla, pero aquí hay más de 10.000 talleres en estos cinco días; evidentemente el taller de Chávez será un poco más importante, porque se hace en un poliedro, pero también lo hizo Lula en Porto Alegre y no levantó ningún tipo de polémica, ya es casi una costumbre.

JI – Usted ha dicho que los participantes en el Foro de Caracas podrán verificar en los hechos, observando la nueva realidad de Venezuela, que la globalización no es una fatalidad, que es posible hacerla retroceder. ¿En qué elementos se manifiesta el retroceso de la globalización?

IR – Por ejemplo, aquí hay una serie de medidas que se han tomado, Venezuela ha sido declarada por la UNESCO a fines de octubre de 2005 primer territorio continental de América Latina sin analfabetismo, es decir que ha habido un avance importante. Hay una serie de programas en materia de salud, hay una serie de programa en materia de aumento de los servicios públicos, hay una reforma agraria que se está llevando a cabo de una manera muy constructiva y no traumática, hay una ley de pesca, hay una ley para la vivienda, hay bancos para los pobres, etcétera. Hay una serie de realizaciones que indican bien que se puede llevar a cabo una política de servicios públicos en un marco de economía de mercado, estamos en un marco de economía de mercado y en un marco en que por otra parte empresas privadas siguen realizando sus proyectos. Yo creo que es interesante, en todo caso interesa a muchos de los participantes ver cómo se está llevando a cabo esta cuestión. Caracas ha declarado que habrá pobreza cero en 2021, se da 15 años para erradicar la pobreza, como están haciendo muchas ciudades impulsadas por el movimiento social. Una gran parte del gobierno de Chávez está inspirada directamente por las ideas del Foro, que es también en cierta medida lo que se hizo o lo que el Partido de los Trabajadores en Brasil tenía la intención de hacer.

Espectador.com, 26/01/06